F. Dostoievski - Diario de Un Escritor

C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

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F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

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Noches blancas y varios relatos. Más adelante. como casi todas sus grandes nove­ las. D osto ïevski dieciséis años. En ese lapso. Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va. Pushkin. publicada en 1860. elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo. Pobres gentes. en su novela Apuntes tle la casa de los muertos. En la década de 1860. editó sus propias revistas. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). Dostoievski estudiaba inge­ niería. Al quedar viudo. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. Con su primera novela. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas.. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica. Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol. por entregas.. Balzac y Flaubert.. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. 142-143). sin demasiado entusiasmo. Estos Apuntes. A dicha obra le siguieron E l doble.F edor . que lo asesina­ ron en 1839. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. entre otros grandes escritores. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura. después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud. Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida. fueron publicados en revistas. Víctor Hugo. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . Estos factores. con­ cluida a los 23 años. En estos años. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento. le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras.

por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas. que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. ni tuvo intención alguna de que así hiera. de la que sólo se salvaría Ru­ sia.ule del de su época. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas. en la que se despliegan todas las ideas políticas. casi platónico. el alcoholismo. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa. modelo del intelectual comprometido con su tiempo. progresivamente. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. "una tribuna de doctrina". Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud. Era un hombre con un idealismo protundo. que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. es un periodismo milii. recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. como gran ¡'.mte.ii a los lectores. en su condición de periodis­ ta. 8 9 . Afectado por graves problemas de salud. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego. que cada vez son más.F ed o r D osto ïevski adora. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social. éticas y sociales del autor. I I periodismo de Dostoievski. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. Dostoievski.

hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . 10 11 .F ed o r D osto ïevski Por otra parte. el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ". tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas. admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. eso sí. El trabajo periodístico nunca es del todo limpio. con nuevos y variados argumentos. estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . con sus colegas. Y. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. en este D iario. El Dostoievski periodista. con C r is t o . de una posit ión casi siempre inamovible. El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido. más seguro que antes. El circuito se inte­ gra con el autor que opina. Aunque. gozar de su prosa extraordi­ naria. no duda. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. este acer­ camiento no carece de riesgos. sus crític os y con sus lectores. Sobre esta edición Para este libro. conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes. cuenta. Mira. saca conclusiones. opina y dice qué está bien y qué está mal.

I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 . intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " . así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". amigos y enemigos. inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores.F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . en el texto homónimo. En la segunda parte de este libro. Además. y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote. en " C u a d r it o s d e V ia je ". en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. algunas ¡deas sobre el talento. inéditos al momen­ to de su muerte.

en general. una anécdota: . quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon. por ejemplo. Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. a mí. no obstante lo débil del recuerdo.Algo Personal o873) En este artículo.i. I’ero es triste recordar. O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias. la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas. I le aquí.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria. no me gustan los recuerdos. No sé.

el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. pero en cierta ocasión me dijo. dedicándome también una alusión en unos versos. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. Sin mencionar su nombre. Añadiré que. me dijo así: "Su novela es buena. A lg o P erso nal de pasada. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. unas palabras muy encendidas.F ed o r D osto ïevski Una vez. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . nadie parecía menos que él un poeta y. por su facha y sus costumbres. pero. dos directores de periódicos. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. de los que sufren. N. quizá los mejores que haya escrito. En aquel ins­ tante entraron en la sala. — Lo sé — le respondí. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso. por si fuera poco. Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. dejándome eterno recuerdo. a propósito de Crim en y castigo). — Por Chernischevski. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo. Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos.. Sin embargo. como en una obra. era uno de los más apasionados. hace dos años. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras. muy estimadas para mí. El otro. por cuestión de princi­ pios. nos vimos ya muy rara vez. uno después de otro. — N. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. Puede que a él también le suceda lo mismo. Al volver yo de Siberia. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. en su periódico. pero entonces estaba en sus comienzos. por el contrario. Luego tuvimos muchas divergen­ cias. cierta mañana de primavera. Yo me quedé estupefacto.

F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. otras no tenía tiempo. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. tanto más cuanto que ahora es oportuno. además. refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. y. contra Chernischevski. nos dábamos la mano. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años. su facha y sus modales. aunque no pueda ■ iducir pruebas. hasta ahou . Con mi largo silencio e indolencia he parecido. pero muy poco. no la he leído. — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. la mentira más vil que puede conce­ birse. y. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. no con frecuencia. ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. y hablamos. A mí. después de recapacitar un momento— . 19 . pues ahora voy yo a meterme con su novela". corrió por las revistas literarias. la t. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. entre renglones. trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. es decir. Aunque siempre. eso sí. no recuerdo donde ni cómo. a pesar de todo. A todo esto. el pri­ mero de mi regreso de Siberia.K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos. semejante alegoría cívica. confirmarla. Después nos vimos alguna que otra vez. Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve.

20 21 . que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado. De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. sin embargo. estúpido. después de todo? Y. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. por eso mismo. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. Se titula­ ba: "A la joven generación. Difícil. una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. Pues bien: yo. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. •alió a abrirme él en persona. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto. lo mismo que a él le pasaba conmigo. Su texto resultaba desconcertante. de personas con las que no se tiene nada que ver. ¿Qué me importaba a mí. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento. Eran sólo diez lineas. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día. y eso que eran bastantes. en el tirador. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. Todo esto era aún tan nuevo. pues no estaban ni siquiera las criadas." No podía conce­ birse nada más estúpido. Recuerdo que eran las cinco de la tarde. pero. de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura. lamen­ taba su fiasco. por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia.

Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté. Poco después. temen su opi­ nión. Me pareció que a Nikolai 1 ii. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. en algún sitio. como tampoco dudo ahora. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios. — También estoy seguro de que así es. — Yo no conozco a ninguno de ellos. Pero. unos días después me lo confirmó así él mismo. y no dudé por un momento. sin duda. yendo a visitarme a mi casa. sin embargo. I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. a todo y a todos nos perjudican. hay que con­ tenerlos. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. fs. Además.F ed o r D osto ïevski — Bueno. y que llegue a sus oídos. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to. tanto. Yo me retiré. y confieso que poi . sea como fuere. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. Permailcc ió conmigo una hora. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. -Y. no recuerdo quién. de todos modos. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski.i*. A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 . veces he visto hombre más amable y cor­ dial. ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa.

pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo.hasta que. y a i . que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. De modo que la naciente amistad quedó truncada. va al Pasaje. solamente para hacer reír. pero comido de amor propio. Aunque no valga la pena. para que se vea lo que después saca­ ron de él. a ver el cocodrilo. de Gogol. El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. Un funcionario petersburgués. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. efectivamente.ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. que luego se me antojó desarrollar. A este fin. que había perdido la nariz. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. al principio. I ste. Nadie pudo saber nunca por qué. todo entero. de pronto. al funcionario. Para desquitarse de eso. por el contrario. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo.F edor . probado fortuna en el género fantástico. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje. con la to/udez que le caracteriza. para tratar su liberación. Ideé. hasta entonces. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil.i su débil amigo. en vísperas de emprender un viaje al extranjero. D osto ïevski Moscú. se considera poco menos que un genio. a tanto la entra­ da. donde estuve nueve meses. Por aquel tiempo. Fue aquella una travesu­ ra literaria. Aquel invierno lo detuvieron y deportaron. tiraniza . anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. unas cuantas situaciones có­ micas. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. en tanto esa damisela. I n el Pasaje. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. su genial •nnsorte hostiga al reptil. abre las fauces y se engulle. algo así como una imitación de La nariz. hace manifestaciones 24 25 . jovencita . contaré el argu­ mento. pero de esos que tienen algún dinero. un imbécil. de una cultura a medias. Nunca había yo. ante todo. yo tampoco. joven todavía.

liberal. sin embargo. Con lo que está convencido de salir ganando.F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. A todo esto. ante los públicos de Europa. no obstante agradarle la idea. se niega a organizar veladas con ese objeto. con objeto de ver el nuevo fenómeno. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". en lo sucesivo. cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. llama la atención de todo el mundo. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. Insiste para que su mujer organice unas veladas. despierta interés general. Su mujer. pero que con todas sus fuer. sin hacer nada. el grado de coronel del ejérci­ to ruso. y no tiene precedentes. porque ahora. A la prudente. El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. parecida a la de una viuda. dice. sin ningún tipo de duda. puede ser para él un éxito. De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. que conti­ núa en el reino de los vivos. muy posible según las leyes de la naturaleza. además. pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. dice. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. m s se opondrá a ese fenómeno. Además. te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?". "Les cantaré las verdades. continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. El jefe de su marido va a verla 26 27 . responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos. que es de esperar. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón. cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". no está exenta de interés. Está de moda.

Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión. incapaz de hallar crédito. Allí no hubo más que ceguera. por lo demás. innecesario protestar. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho". He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. ceguei. Y aunque me asombré bastante. Algún día lo remataré. y estimé desde todo punto de vista. me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. lo mismo que yo. No la recuerdo literalmente.. Yo leí aquello de una ojeada. S. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. etc. la historia del deportado Chernischevski. Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía.F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria. Yo. salió con una observación extraña. y habría que revolver mucho para comprobarlo. ig­ norando la causa. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski. algunas frases nebulosas y casuísticas.. N. en este instante. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda. Ahora.. porque esa opinión se abrió paso. 28 29 . Pero de pronto. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. en su folletín. cuando de pronto. anidada en al­ gún cerebro tendencioso. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". No termi­ na. pero la idea venía a ser esta. Nunca me lo perdonaré. sin comprenderlo. no sentí gran inquietud. No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. per­ judicarme. La Voz. sólo vi que respiraba hiel.i malhumorada. poco más o menos: "En vano. por lo menos. en serio. aunque ya se me ha olvidado. una semana después. N. naturalmente. quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas. Véase ahora lo que de aquí sacaron. Luego. quisquillosa. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. y tendría que volver a leerlo para recordarlo..

supusieron que yo. esta halló crédito. lo que manden. es decir.... pero necia mu­ jer del funcionario. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo. y yo les demostraré. a fines del año ' uarenta. Re' uerden ustedes cómo antaño. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación. Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov. Pero que digan las 30 31 . me ale­ graba de la deportación de otro desdichado.. esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua... lo que quieran. que también había sido deportado y presidiario... lo que quieran. Precisamente.. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas.) Es decir. ción de casi viuda. ya referí antes nuestro breve y < mdial trato.. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les... todos los amigos que tenía aquí Chernischevski. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin. y no sólo eso. sobre el que ejer­ ce despotismo.. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas. la Ocla a Dios.. desde lue­ go. por el contrario. cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. los versos de Fet. En este particular. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría. La bonita.F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí.. Pero ¡esto es ya tan puerco. El amigo sin carácter. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen. a Chernischevski. pues. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco. el aturdido y engreído funcionario. sin embargo. el cocodrilo representaba a Siberia. tan lisonjeada por su sitúa-. que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y.

una impresión literaii. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas. No había ninguna. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. y al re« ordar.F edor D osto ïevski razones de ese odio. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. por entonces suspendió su publicación. De su descollante talento nadie dudó nunca. En uno de los últimos números de La Epoca que. Por otra parte. por lo demás. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. nunca las escribo. si alguien se lo leyese. Pero ¿odiar por cuestión de ideas. de mi olvidado Cocodrilo. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-.i. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. no ha mucho. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. porque el director de La ¡ poca era yo. salido de pluma conocida. un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. ol\ ¡dada. pero escribo un diario. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto. como piedad tuve y tengo de su desgracia. si es que pueden aducir­ las. 3 O 32 33 . ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí.

Eso no es exacto. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). y en vez de eso. tienes que estar nquí solo. calor y polvo. llenos de arena y yeso. En elfuturo ya me conocerá. Ansio aire.. aunque hay que decir de ellos. es decir. Me llam an psicólogo. Sólo soy un realista en el sentido superior. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion.^Sabido es que la mitad del_ 35 . polvo y calor. libertad. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor. Pero dejemos los originales para des­ pués. buscar en el hombre a l hombre. y te sientes tomo ofendido. To­ dos emigran. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso. Este es un rasgo abso­ lutamente ruso.. construye relatos. muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. descripciones y personajes de categoría superior. 1 Verano...

de la parte del sol a la de la sombra. sin embargo. ya miedo.o ve nada. ■• perciben de entre la niebla rápidos. Te adelantas. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos. midiendo 36 37 . desfilan. relinchos. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. de entre la niebla. pero no ‘. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y. y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. rojas. se corre un gran riesgo. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. unos ruidos ttrmendos. Cuando he aquí que. es sumamente interesante cruzar. de pronto. como Dios te da a entender. pero no CUADRITOS hay. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. y las patas vigorosas. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. margen para la alegría. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. unos tras otros. a la distancia de u n único paso. En invier­ no. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. He aquí que te escurres. dos o tres días antes de Navidad. hay que contar con esa infernal niebla. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. ade­ más. miras bien a un lado y a otro. y celebras no tenerles. frei tientes. por ejemplo. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. espuma en la boca. alargados los lomos. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa. cada vez más próximos.

»meter y de personalidad. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. no había por allí nadie. ¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor. Lo sé y no lo discuto. Un momento. A tal punto no había riesjfu. habría que protestar y no experimentar satisfacción. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. y de CUADRITOS pronto. con las precauciones propias del invierno. Verdaderamente. u> 1 1 montones de leña. Y. llegas a la anhelada acera. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe. la desigualdad. al chic. todo volvió a desvanecerse como una visión.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. En lo que se refiere a los palacios. olores sorprendentes. además. sin saber por qué. i . sintiendo al mismo tiempo. ni un solo coche. etc. en estos términos. por el contrario. y que chocan al verlas. temblando todavía de la emoción. pasmado. Te santiguas. enteramente inútil. y eso en las dilles más lujosas. Aquello resultaba hasta ofensivo. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos. tanto más cuan­ to que.u ios.siempre me causó impresión. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de . pero ahora lo que quiero es terminar. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras. y cosa rara. al lado de marmóreos pal. sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. por tanto. el po­ der. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera.)De característico en sen­ tido estricto. de particular. y. un grito desesperado del cochero. Satisfacción retrógrada. cierta satisfacción. me detuve.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa. sino por haberlo corrido. 38 _____________ _ 39 . atravesé la Pevski Prospek. casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento. en general. como una visión petersburguesa. no lo discuto y. al­ ienando con edificios enormes. la tiranía. en la mitad. despertando de mi ensimismamiento. Pues bien: hace unos días. El lugar esta­ ba desierto. porque el caballo no tiene nada de liberal.

Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos. al correr de jpg ii'. y de la inaudita distancia. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares. según el estilo de la época de Napoleón I. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo. unas tras otras. que delata ya espíri­ tu piartico. enorme empresa industrial. En estos edificios. Ahí ya se nota el estilo de los palafu >. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. mejor CUADRITOS ¡jjtho. Y mira luego algunos edificios de hospitales. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo. que aspiraba a lo infinito. de antes de la Revolución. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo.incés para viajeros.los. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. 40 41 . en alguñ di. . vas leyendo todas las ¡deas. Mira luego las casas o.F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti. ahí M i ií. también el siglo se disponía a morir. italianos o el estilo francés.estos palacios. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. sin embargo. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. y también. que ya se resentía de cansancio. leo la muestra de algún P§ü. los palacios de algunas de nuestras familias nobles. de la emancipación de los campesinos. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. B h lo esto sucedía. sobre todo de los últimos ■pmpos. enorme. Finalmente. desde el prin­ cipio hasta el fin.r. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. En este sentido. norteamericanismo: centenares i habitaciones. por tanto. del antiguo estilo bizantino. ijt m.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. lo mismo que en un libro. de todos los períodos y modas. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes. en vísperas (j. no entera­ d m e puro. la guerra de Crimea. todo lo nega­ tivo del período petersburgués.

. atropellan y empujan a la gente. Pero ahora. delante de un viejo pabellón. del presente momento.. no fei" maldad. en el patio.. más ti i'. pues nunca estuve en ellos. en la ciuil. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in.iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas. lilla. el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. y no era mi intención hablar de nada de esto. Es ese un revoltijo llevado a cabo. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos.(. No sé si se podrá allí respirar. y ffe'i que antes me ponía furioso. Allí. conscientemente.turante". Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses.1 1 ■ an en voz alta. Además. "Ese es ahora el jardín del . yo no soy ningún folletinista petersburgués. Por lo demás. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco. por lo demás. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. según dicen. más sofocado. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí. desI •. Casi a cada paso |f encuentras ahora. | H nenta años antes cercado por una empali­ óla.. delante de los niños y 2 Polvo y calor. esparces la vista. solo. Paseas. ahora. dirás.. En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. sobre todo) para alquilar. estoy ya acostumbrado a ella. construidas.ir. iste letrero: "Paso al jardín del restaurante".F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas. solito. En 42 43 . Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar.

no tiene nada de complejo.J F ed o r D o sto ïevski señoras. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. el más propio.iltas y te pones a insultar a Filka!". el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. y todo un lenguaje. indignado con el tercero. y si no lo hubiera habría que inventarlo. He ahí.i de seis artesanos borrachos. No se crea que hablo en broma. ya de noche. rotunda. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador. sencilla­ mente. ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. con el ofensor. por aña­ didura. pero ya • h tono y sentido muy diversos. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa. de lo que pude convencerme no hace mucho. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios. Es. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje. hombre. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua.. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia. sin más iíiít. {luí ejemplo. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . a cuyo lado pasan. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. no por insolencia. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. lenguaje opor­ tuno y original. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. Lenguaje es preci­ samente. y lo inieipela diciéndole: "Vamos. Pero un domingo. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba.

entusiasmado. sin venir a cuento (me hallaba. un cuarto interlocutor. se comprendie­ ron perfectamente. de pronto. yo creí que me iban a insultar. y los compadres • ■ 'iieron su camino. Pero hete aquí i que. pues al sexto amigóte. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. con malhumorada y admonitoria voz de bajo. el más joven de la partida. se volvió a mí de pronto y me gritó. grita: " ¡Eureka! — piensas. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras. con el que. se me quedaron miran­ do. demasia­ do intensa. yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. por turno.< > s. sin pro­ ferir otra palabra. ¿Encontré?". sin ocuparse más de mí. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". que hasta allí no despegó los labios. al parecer. pero no me insultaron. artesanos y obreros completa­ 46 47 . el mayor y de gesto agrio. después de alejarse diez Im '. buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa. con un grito de fruición. como quien presencia algo inesperado. busos 3 No. esa misma palabra. una nada más. Y así. y s í» l< > el más joven. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. alzando los bra­ zos. Pues no hay tal eureka ni tal encontré. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. de pronto. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. pero con entusiasmo. repitiéndole.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. Es un hecho del que he sido testigo. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). por lo demás. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos.

con los botones caídos y el cuello muy gr. La expresión de su rostro es = ? < Insta. Vister ropas malas y viejas. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña. Los hay que visten en traje nacional ruso. sobre gustos. Caminan despacito y con caras la mar de serias. piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. en su mayor parte son siempre pequeñiJps. cami6 . Lleva al hene de la mano. pensativa. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. hasta después de puesto el sol? Pues eso. y no porque mi inspiran piedad. al anochecer (los días de trabajo no se los ve). c o i t k de domingo. casi mala. No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia. Con mucha frecuencia llevan niños. pero no dejan de ir "endomingados". por esas calles. sino el que fueran más de lo que yo supiera. para ellos. 1 y corbata. solos. y no fue esto lo que más me sorprendió. Bueno. muy usado. es el paraí§n. pero lo mejor recosidos posible. sombrero de copa. perfecta-^ mente frescos. según he tenido ocasión de obser1 1 . que tampoco hay razones para tenérsela. sobre todo los maridos con las mujeres. tam­ 48 49 . gastado por las costui . según parece. que no beben ni los domin­ gos.isiento. polvorientas. no hay nada escrito. cual s no fueran de paseo. pantalones ocasionales de tercera mano. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. y apenas si pueden andar solos. sin más i< ompañamiento. las mujeres. dura. i il( inadas. puede que ex profeso. hablan apenas unos con otros. y el pequeño le sigue. pues para que se vea. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. is . a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. Salen precisa-i mente a pasear.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. Tó­ elos ellos. usurada la barba. Los domingos.

todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. tampoco suspirará demasiado durante la visita. se deje levantar. "¡Ca­ ramba!. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". con el niño. y que está casada con al. botitas. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. vagando por las calles. con la que antes no 19 trataba mucho. Por lo que se ve. ■iiisco y enfurruñado. Prepararán.i!< > . Está el chico cansado. el suboficial. le echó la diestra al cuello. pero viste un caftancito. seguro. en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. pero no insistirá mucho. por lo pronto. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. leche y bol lito. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. pero también t’h los sótanos. E niño. eso sí. pero pareció gritarle. muy enclenque. a V**r a algún pariente único que le quede. puede que un Verdadero rincón. son muy amigos. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico. naturalmente. cómo viven. Yo le guiñé un ojo y le sonreí.ido con una taza de té. proIoíblemente a su cuñada. Ahora. el sam ovar. el ' indo. su padre le dijo algo. donde ellos tienen alquilado un cuartucho. y con infantil asombro se me quedó mirando. pero le darán. se va andando hasta lejos. que hasta 50 51 . el viu. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. es­ pecial. acostumbrado y confiado. muy blanquecino. en domingo. Me gusta. simJ plemente decirle. Eli niño se aquietó. pero no mucho. Aquel artesano. estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. y en ese momento el dueño de la casa. con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. plguna vecina vieja del sótano. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. con el niño. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos.F ed o r D osto ïevski baleándose. pero estará todo el tiempo hosco. y tomarán un boi . Es una criatura de dos años y pico. Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. El niño. aunque aparte. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica.

El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles. por lo demás. mientras el viudo.iriblemente por las noches. durante el verano. y su padre. de la misma manera como conversaron. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire.t cual está sentada en la puerta. al andar. al niño le cu urre lo que a las flores. todos son chue■os. por el contrario. luz. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. anda que te anda. La madre charla. pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña. y qué caritas tan ariscas muestran. vas imaginándoteífeando. y hiede i. de lo que se reirá (él solo. Eso también me lleva los domin­ ta. sin saber por qué. ( ucarachas y pulgas. desde luego). paredes choY así. mirará severo. sin gritos y con cara seria. al chico. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. van muy biün vestiditos. le hará algo así como una caricia. y en el patio. polvo y yeso. mal alimento. pero con mucho descuido y torpeza. en vez de todo eso. que con un traje ligero corre hacia su madre. a lo largo de las polvo­ l. qué anémicos. boni­ sacar de ahí". el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. Se des­ pedirán también grave y dignamente. y he aquí que. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . libertad. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. A la mañana siguiente. humedad. hay diez veces más. todos esos cuadritos para distraerte. C u ad rito s A decir verdad. y todos. se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. Vean allí a una nena de tres años. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. comidas a tiempo. En cuan­ to <1 los que ya andan solos. pero tas domingos al anochecer. Casi todos. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. gos. precisamente en ese instante. se tambalean a este y el «tro lado. Y qué flaquitos todos.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. Pero ¡Dios mío!.

e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. se va a gsustar. ■ |ui' ya la había alcanzado. se asustó y empezó 1 llorar. la mujer hubo de ver de pronto. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. La nena se agacha a tomar algo. sin pizca de enojo p impaciencia. Cuentos baladíes. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. y suponiendo que la i Inca conocería el camino.la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. y continuó más i(i'. quizás una piedrita. me contesta la madre. 54 55 . "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— . detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él. aunque lo intenta un par de veces. pero con mucha reserva.F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. cae y se echa a llorar. muy fina. en brazos de la madre. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre. Me acerco. tomó de la mano a la niña. Aún tiene lágrimas en los ojos.r. a unos quince pasos de distancia. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. que li. no estarías aquí. corriendo así detrás de la madre.(‘gadamente en dirección a su amiga. al encontrarse sola. Le digo que yo también tengo una nena así. prueba a levantarse. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. pero no lo hi/o. pero yo me ade­ lanto a levantarla. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. A decir verdad. Eso no puede ser. Un transeúnte." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo. La mujer fue a replicarle algo. La madre se apresta a correr en su ayuda. pero la M f-na. En lo sucesivo procuraré leí más formal. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. y se quedó pensativa. y cortésmente me entero de la edad de la niña. llorando. pero mis palabras quedan sin contestación. y de pronto va y se arroja. muy baladíes. de pelo cano y enteramen­ te desconocido. un artesano con barba.

¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid. sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas. sobre todo en |t» '. teme que condenen su ociosa curio- 57 . sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena. comienzos de su carrera. Y.(> <iedad.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘. (de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis.

el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social.. contiene esas formas que brotan del fondo de su alma. les niega des rrollo y atención y se saca de adentro.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin. aun e ese angosto camino. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera. reprime.F edor D o sto ïevski sidad. O 58 . Hay talentos muy notables.. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice. Por lo demás. es de plata.. que pr metían mucho. enl espasmos. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. y la que se calla. de oro. Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo. qué error tan craso!.

según le oí hace poco a un camplno.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas. por lo menos.i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-. que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra. una vez más. É hemos olvidado por completo. Vale la pena ttjih t iar. Dostoïevski los registra sin piedad.¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa. habitantes de la capital. sino que está siempre de acuerdo con ella. de los viajes en : Ihíilk'ría.11 tan inadvertidos. he oído con­ 61 . cosas vivas. Yo. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos. Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl. La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida. En este BVíi iilo. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas. ya nosotros. la profundidad de su mu. rigor casi entomológico.

El interrogado. ambos. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. mezclad.inte su mutuo susto. al mostrarse en público y con fundirse con la masa. aquí. adusta. sobreviene siempre muy ■finito. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje. cual si se aven■fasen a un enorme peligro. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. pero como en estos no acabo de creer. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. irremisiblemente de hostilidad.i i i s o s I 62 63 . se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. piino es natural. sobre todc en los viajes. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza. resultan siempre curio sos para el observador entendido. no f*l i. Muque llevemos el billete en la mano. sin faltar los bandidos. que n < se sienten a sus anchas. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. fuere donde fuere. En cambio. ya estamos en el coche. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos. luego de pasado ese primer período lir. Entre los viajeros de las clases intelectua les. Los rusel inteligentes. Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. cosa que no sucede en ■f(<. en los trenes. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos.alguna del extranjero. la gente s( encierra en sí misma. ■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. Aquí. es decir. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse. Pero hastj ahora. continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje.

tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. aun­ que. no son ellos los que hablan. pero luego se suelt. Semejante relación. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. con su jemplo. No a c ia tan a empezar a hablar. les tranquiliza pensar < ju < '. entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren.pación casi convulsiva generales. La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. sino él". sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— . Al principio. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. A veces. salpica- 64 65 . al mismo tiempo. nada menos que su propia biogra­ fía. ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. la mar de lo que se llama la aura m edianía. por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general. es más.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que.tinos de nuestros señoritos. en medio de todo. "en todo caso. arrastra a todos los demás. según nuestra • Itii'. y la que no lo tienen. y a ninguno en c uticular. En e tren. en medio del tenso silencio y la ■ n . por orgullo. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien. incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes. desde el iumero al último. Surge inopinadamente un tenor que. con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes. cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello. insolente ■"violento. sobre esa general medianía. las personas de talen to. porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia. pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué). abundando e cambio. y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 . digan lo que digan.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. recio y f¡n que nadie lo invite.

en primer \ término. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . al modo d i cualquier charlatán sin talento. "Escuchen ustedes si quieren. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior. pues sólo id hago por entretenerles. pero no dice siquiera eso. les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. ■ni ejemplo. y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. enseguida. un. ha estado en todas partes. le hacen preguntas. por m á l que lo deseen.J hora. sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. El caballero. Poco a poco va en­ valentonándose. lo que es a mí me da lo mismo.i que no visite. ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. puede prolongarse media hora. 1 nadie ni de buscarle la gracia." He aquí lo que pare­ ce decir. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. aquel hombre lo ha visto todo. de puro halagalío*. todo eso. le objetan. no hay | i . y luego con el general gobernador 67 66 . CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. aunque iñl. con mucha de­ ferencia. hasta el punto de que le inte­ rrumpen. le piden porme­ nores. ¡Oh!. que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr. con la mayor circunspección. sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. A todos les choca. los escucha y les contesta en el acto. siendo así que (no podía ser de otro modo). aunque sin el menor indicio de li­ sonja. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. Si. lo ■be todo. no obstante todo tu talento.. cuanto quieran. por poca que tengan.ure de una persona que celebra su santo. y si no. naturalmente. que el hablador no trate de halagar .

tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. porque anda en medio cierto perso­ naje. y aquel. pero al nombrar a F. y el general fue y le ofre­ ció un puro. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad. ha viajado miles de ■ h es en el tren. pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial.F ed or D osto ïevski B. que nuestro hombre no viajó en la villa con G. todos perma­ necieron tranquilos. Con G.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F.. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. si ustedes no quieren creer­ lo. en el momento de separarse. Se reconciliarán. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero. al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias. fue y le reveló sus íntimos secretos. Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. Aquí. así que puede recordar también a B. no lo fumo nunca.. Por lo demás. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion. como dos y dos son pyalro. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no.. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos. Pero como aquel. pero no para ahí la cosa. y como ambos lo ha ■basado. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. lir o hasta cierto punto. lodos sonríen y muestran la mar de interés.. no lo crean. el cual quiere ponerle coto a todo. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. naturalmente. Desde luego que al final todos comprenden. Mientras se trató de B. que acaba de huir al extranjero.. y sería raro que no ■irse cierta.

En general. Ningún equipaje. y si lo ignoras. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros. modales irref0 ( hables. es tan sólo po no conocer al tipo. viste con holgura. el caballero va y ■aparece. y no hallas la respuesta. Alto. del clasicismo y el realis mo. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. La cosa es que. y hasta en la más insignificante ilación. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. asta flaco. desde luego. ni pizca de arrogancia. irá infaliblemente d( verano. ni fumó ningún puro mano a mano con B. Al irse él. di las universidades. ni otros dos tic. Pero no lo escuchan por lo que diga. si es verano. tiene un aire que no parece unesponder a su edad. y si callaron y no le 70 71 . sí que es hombre de talento. y aquí los modales van de capa aid. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. donde nadie baja. un ligero saquito. ni de literatura. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. o jffci por el estilo. Aunque. pero no puede adivinar su especialidad.i. seco. no obstante. Lo que sobre todo des concierta es su traza. pero ya no lo tuviese. pero |l más noble corte. pero.F ed or D osto ïevski registro. en tanto hablaba. canosa. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. de un modo nucamente inopinado. al contrario. pero ya muy gastado. y es posible que ail. Una barbita en unta. Te preguntas quiér podrá ser. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". de modo que no es comprometido escucharlo. por lo demás. Naturalmente. sino por gusto Es notable. presientes que aquel tipo. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. ni tuvo nunca perros de caza. y se f abó. mira derecho..t. Fuma muy poco. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. de pronto. ha de tener irremisiblemente su especialidad. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. como tod( tipo acusado. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. pero sin almíbar. no del todo napoleónica. Sabes.

como ven. propietario J pero de poco pelo. ■ni 1 por el contrario. una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión. con visible cono-i cimiento del asunto. a veces harto enojosas. un haragán que vive . y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico. pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. todos s J sienten ya como en su casa.1 expensas de su pobre madre. sobre todo. Ahora protestan acalorados. Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes. por desdicha! harto frecuentes. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das.t . que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste. cesan las discusiones. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo.¡ de nuestra nacional "bonachonería". todos los ln=. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. que tiene.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. Hasta sin necesidad de eso. y § M t trenes mismos. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez. gracias al talento. que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. declara que ese es un "tipo especial. en¡ efecto. un decente vividor de la gente gorda. y de pronto sien-j ten una gran libertad. cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias.4 1 1 1 demás. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". No por ello deja de chocarme a veces. No digo. de la antigua nobleza. dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio. y. Pero todo. buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social. Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso. que sean santos. embusteros son buena gente. ■ñu < on toda seriedad.-sas mentiras.i . . Ya escribí ■mbién de ellos. pero lo que más me sor­ 72 . Claro que con precauciones. de donde se deriva. I El público ríe. sobran todo en esos pueblos de Dios. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. por el contrario. Por lo demás. Y surgen los maestros. sino que. por una tendencia natuf .

uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos. habrán de salvarla su instinto de Hñ. y no las de pelo corto. Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto. predominan l< mujeres. me atrevo asegurárselo. e nuestras barbas. Así. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted.. L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés. ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado.tdie y de esposa y el buen sentido.i parte. a pesar de todo.. de aquel tiempo a i .ilquier libraco y. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así. sólo que una lulfura sólida y verdadera. Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. y que. (donde va. pero. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere. En cami l i n c l u s o en ese estilo.F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender.isa. ya en ■ti ' . hay que 1 * ii que se difunda la cultura. si no lo ■ fio a s . < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie. sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero. profesada en un >JÉ» he del tren. Pero. pero todo esto es aún poco. sobre tod cuando se tiene elocuencia. por lo demás. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales. con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". so muchas las que llevan libros. además. por ejemplo. y no vaya a ero erse que novelas. I 75 . las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable. de todos modos. y no sacada de fli. Nada má fácil que. Pero. a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. ¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa.

inmediatamente. Me refiero.F edor . apretujones y oscuridades. ade­ más. todo ese público. ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . en sus nidos familiares. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. curas tras­ ladados.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. o sea que. sino sencillamente el pasaje. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. las cocinas. desde luego al público de primera. baja el diapasón hasta un 76 77 . Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. la servidumbre del barco. a veces un día entero. Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran.ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante. sin embargo. hay una causa natural. únicamente por no ser menos que los • más. partidas enteras de trabajadores. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa. D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. sin duda. tienes la sensación de ser un invitado. tus hijos. sino que. allí las madres dan el pecho a sus crios. mientras que en el barco lo Itvanta. no se r. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. En realidad. allí no te ves obligado a moslt.. al público de popa. allí es donde se ven sacos y maletas. Las razones de ello son naturales. Y. Allí ñu se va tan apretado como en el tren.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. sin querer. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto. como ya dije. por poco que los estimes. lejos de eso. Allí va la gente humilde. no hay tal cosa y. El de segunda. todo ¡t( uerda a una casa seria. e infaliblemente sabes que han . no teniendo de él ninguna ¡dea. el de proa. hasta una arrogancia into|t i able. ni siquiera es público. al poner el pie sobre cubierta.

Es posible que no tenga el menor éxito. aunque se le siente al lado. Esos tales no tienen ¡deas elevadas. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos. de lo más antinatural y antipático. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto. en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. las bellas actitudes. y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo. que toman las cosas plebeyamente en serio. todo eso se da allí más. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. ostentando con­ decoraciones por si acaso. Si ríes algo observador. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 . y en CUADRITOS DE VlA/E . i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. sino que tiene que buscar otro camino. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros.’ s de familia (es decir. por la pura imprescindibilidad del viaje. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. Frases luí lonas y recalcadas. ción. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . como no las pronunciaría quien it» estime un poco. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. que en el teatro. Desde luego que. so está todo el quid. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. y algunos llevan sus chicos de la mano. como los pasajeros no se conozcan de antemano. La conversación general es rara en el barco. son más considerables que en el tren.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. y aunque ocupan la ubicación que han pagado. un modo imposible de pronunciar la s palabras. Padres y matli. vera­ niegas.. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones. Sobre todo. Allí todo es ficción: los modales. sobre todo en los primeros momen­ tos. propio de un salón. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables. iPgún parece. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren. por decirlo así.

todo grupo familiar propende. aun allí mismo en el buque. todas vestidas de oscuro. como el del ballet. aun con »-nVidia. atienden las mutuas respuestas con recelo.. avergonza­ dos. sino todo lo contrario.. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear. cort. todas orgullosamente 80 81 . puede con­ tai se a las institutrices. un grado superior a el. todas feas. la tienen por indigna de ellos. en su mayoría. cortan la conversa­ ción y. Lejos de eso. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones.. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva. Si sucede (es decir.. ¡ i r . aero sin serlo de remate. pugnando por enseñar el piecito. en primer lugar. el bolso vacio. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa. no sea que alguien los oiga. por ejemplo. hablan a los saltos. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. Las institutrices de las fami­ lias de clase media están. de los chicos. se rectifican. por algo perteneciente a un mundo ppecial. casa. sino todo el mundo. mpiezan primero a hablar alto. y no es raro que unos se avergüencen de otros. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente. hijos. de algo casero. miran nerviosos e inquietos a los vecinos. y sin motivo alguno. en el número de quienes . niñeras. claro que con los ni­ ños y en francés. y hasta. co­ mo ellos.. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. En los buques. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión. todas recién salidas del colegio. y luego. de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. y hasta con susto.iilas por el mismo patrón: todas jovencitas. y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. pero luego. en algún salón. De pron­ to. que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar. según parece. en general. enojosa. a tomar todo otro grupo analogo por ily’O . enseguida. Pero tan sencilla idea no se les ocurre. revele la plena estima de sí propio. vendría a defraudar la ilusión. con el talle muy estirado.

de cortej indudablemente parisino. La institutriz se da prisa a tranquilizar. por lo (¡lie debe llamar a la niñera. en busca de la ama ausente. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes. la madre observa el momento en que la institutriz.-inta. sin embar­ go. a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido. |jt. e irremisiblemente el clásico venez ici. canoso y barba rubia. a la hermanita de la niña. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura. asegurándole a voz en cuello que quie: j. ¡un ángel todavía. venez id . sin bajar la vista. que excluye. y un sombrero! blanco de castor). y para indicarle que no lo encuentra bien.lo.tbe mentir!) 82 83 . en el acto. que no está dentro de lo convenido. de haber rectificado su primera idea. Por jp que parece..F edor . que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. un señor de aspecto europeo. y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio. al pareí ei. se toma un trabajo de más. al decir P'. Luego otro gritito en francés a it-ia. pero con el aspecto más desen­ vuelto. con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. está en ascuas con su consor­ te y. de no pequeña esta­ tura. a la encopetada p. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles). cual si fuera a correr !iii busca del ama. incluso. saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. La madre.i lo que a ella respecta. más bien gordo que flaco. y ya '. al tomar en brazos a Nina. Viera. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión). con severidad no exenta de cariño. indicio de suprema inocencia. Su europeo marido llega. muy satisfecho. mirando. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. aunque larga. con frecuencia un relato de viaje. D osto ïevski modestas. tranquila e imperiosamente. le hace una advertencia. en su entor­ ilo. lo toma todo muy a hit i ho. al mismo tiempo. con pelo algo. aun­ que de propietario rural.

para alardear de independencia. de una | . lleganai’ . en todasl partes. con tres hijas muy elegantes. con Mai a y medio uniforme. jóvenes probaN. hasta ale*i grándose de poder estallar. harían lo suyo. ya lo dije. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa. por lo demás. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. nos gusta a li1 '> • . desde el I principio al fin. de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 .mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. allá por el Volga. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. 1 afirmar algunos. el patrón del gobierno. de una forma ^ tupida. tal se nos antoja a nosotros. por ejemplo. sin duda por creer que no se halla en E ambiente.i excursión resulta casi de recreo. nos plantea un problema. Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . ni la que es el decano de los funcionarios y. con su familia. a í ambio de esta perplejidad. La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. cuanto pu ños. en un i amplio y plácido lago. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. Todos saben enseg. Irncia de aspecto muy bonachón. Pero. está uno en su salón. tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes.-isburguesas de generales. que ahora va de visita ti. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i. al parecer. p* « i así decirlo. y lo ha hecho así con toda inten( ion. se desvanecería el ballet. Aunque hay tam. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. aquí.j bién aquí gente de esa que siempre. la necesidad ahu«j yentaría el salón. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento. una madre ya de alguna edad. a cuadros. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. lo que. o de Cronstad a Ostende.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l. inspección. Se trata. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. cierto! doctor alemán.

Viste como en día de trabajo.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia. y mira por li borda correr el agua. ||m acompañan en el vapor dos criados. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. que se ha sentado desen« fadadamente. El perro anda sobre la cubierta. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés. con aire de entendidos. y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. Nadie ignora que ea Fulano de Tal. y algunos .F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. recalca a media voz una de las hijas del general. donde tendrán su resl dencia veraniega. y muestra todo el aspecto de un particular. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. Por lo visto. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. aunque mueve la cola. es un señor de la más alta sociedad. y fe-. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir. en una de las airosas sillitas del vapor.le luego. de espaldas a todos.i entre las madres de familia. y. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza. y pniiana pueden tener otro seííer igual.. un caballero alto. fe rra n d o tumo.tiva rareza en un verdadero inglés ruso. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. coffii i un verdadero aristócrata.. Su mujer es una dama mui guapa. ia tratan de acariciar al animalito. nadie se enoja. Y aunque reitilia algo molesto. que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio. secc muy canoso. . lo que representa una . visiblemente. Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. con indiIfe n c ia y frialdad. se con­ duce al estilo de la clase media. que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. según es moda ahor. que | i derrochado mucho dinero en su vida. tjt. y hasta excesivo. deseiüo de hacer amistad con nosotros. pero. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. el m ilord no 86 87 .

por ejemplo. i Así que resultaba en cierto modo decente. no está tampoco para buscar amigos. también conocido aristócrata. No obstante estar casa­ do con una S. El m ilord los conoce. 88 89 . se apoya en el respaldo de la silla y . aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema. sino sencillamente porque no los echa de menos.. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. y. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. El general. se atraviesa un señor de segundo grado. El vivaracho ■ . dignatario y milord. pero. es por­ que resultan muy útiles. sin mirar al general ni saber a quién hablaba. De pronto. indiferencia que tampoco responde a principios. sin embargo. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros. desean­ do impedir que hable. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores. sobre todo alrededor de los proceres. y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación. De pretexto ha servi­ do la noticia. si a él o al reportero de segundo grado. si no los echan. Pero. de un modo algo oficial. Por lo menos pone cara de eso. comunicada por el señor de segundo grado. Pero el milord promete poco. I vestía. por lo demás. y referente a cierto goberna­ dor vecino. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie. a juzgar por su cara adusta y agria. aunque iba de paisano. Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. hubo de romperse una pierna en el tren. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes. y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos. y no por cuestión de princi­ pios. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. El nuestro. y por su mediación ya han cambiado. con impaciencia sincera. unas cuantas palabritas sin presentación previa.('ñor de segundo grado tiembla por él. parece. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre. en virtud de rectitud innata. que en el extranjero. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. casualmente. y hace todo lo posible por hablarle.iguarda.

¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. los generales con los generales. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. Excelencia. pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia.¡no también terciar en el diálogo. Su mujer. conside­ rándome. sino tan sólo ver y oír. En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. A mí usted no puede ofenderme. la retira y. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . mientras que yo sí puedo distraerle. y Europa con Europa. Algunos hasta daban vueltas por allí. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro. no pretendo codearme con usted. . lo está mirando con ironía cáustica. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. lo aborrecería con todas sus fuerzas. pues hasta tiene cierto derecho a ello. Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. incluso. feliz con que usted me mire de arriba abajo. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. en ese caso. y no porque quisieran tomar también parte en él. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado. Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho. no se le escapa. pero ya que tiene la mano tendida. de pronto. que eso habría sido demasiado.

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respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

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una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

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de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

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nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

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hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

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si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

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se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. El general está muy contento. por su casa. que cada vez acerca más su silla. Salen a relu•ir los paños mojados. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. Por lo menos. El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. tiene ya preparada una partidita de cartas. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. 98 99 . La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia.F edor . según lo que permiten las circunstancias. entre tanto. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. se oyen quejidos. por lo demás. Y. se anima. No quiere hablar. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. son estos: un funcionario. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. en verdad. y habla con voz chillona. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida. una S. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. no lee. Apenas si lo mira. que es el cuarto. por indicación del capitán. Después del incidente. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. En cuanto a milord. según parece. Ahora. En cambio. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. se porta con corrección. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más.. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. y no cayó tam­ poco en la cuenta. Había olvidado que era. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. donde. de pronto. el señor de segundo grado. aunque en el fondo no hay tal cosa. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. pero juega bien. así lo hace. pero no sabe con­ tenerse. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad).

¡Debería hablar. en tanto.. ¡Qué día tan tibio. y todos se lanzan a la salida. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". piensa en el recién dejado Petersburgo. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. que tenemos prisa! Prisa. en dos estudiantes. mirándola a los ojos. Y sigue mirando. por fin. D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. La muchacha. mientras que la vida pasa.F edor . a través de la muchacha. cual huyendo de un ambiente viciado. El cielo es cosa casera. el vapor llega a puerto. compadecer­ me. el cielo es cosa lonta. y a la que la han invitado. en un oficial amigo suyo. debería! ¡Debería distraerme. y el cielo no se ha de ir de ahí. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes. sí señor. en las patillas de su primo. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . Ella tampo­ co quiere hablarle. Veré de continuar aquí un mes más. la dolida dama— . "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— . por orgullo. para eso es la institutriz: para mirar por una. me vuelvo a Petersburgo.. ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. con ojos de rencor. qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. y si no termino de acostumbrarme.

y luego ya en Nochebuena. siete años. en determinada esquina de la ciudad. O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. pongamos.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia. pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. p ara despertar elpensam ien­ to. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía. con Cristo. a un niñito que seguramente no tendría más de. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. Pasarán su vida buscando el detalle. iba vestido i asi de verano. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. la arista. 103 . una roja y otra azul. y eso p ara acelerar el desarrollo. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras. ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”. (efe Pensam ientos anotados) BNíño. Antes de Navidad. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. solía yo encontrar­ me regularmente.

y suciedad. Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. aunque haga el frío más cruel.F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas. "el sábado. y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran. en demanda del pecho materno. y libertinaje. los echan al arroyo a pedir. Puede que me dijera la verdad. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna. sus hambrientos crios. cuevas. como di- E l N iñ o . se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. Cuando el chico ya es mayor. A preguntas mías. y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. al terminar en las fábricas. la cual estaba enferma y sin trabajo. a él le ri han aguardiente en la boca. Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada.. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. naturalmente. aguardiente. pero aquel no gimoteaba. cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. pero. 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. Aguardiente. y también lloriquean. c o n C r is t o . empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. me contestó que tenía una hermana. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. 104 105 . y le flaquean las piernas. lo envían a una fábrica. ren. es lo que allí puede encontrarse. Esa expresión la han inventado los propios niños. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato. que le hace perder el oído y la vista. sobre todo. y casi se ahoga de aquella impresión. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes. Por broma también.

. y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta. S ilííG . son ladronzuelos. metido en una cuba de madera. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta. o poco menos. por su propio impulso y por su propio placer.. todo esto son hechos positivos. sin que lo descubriera el portero. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería. hasta para los que no pasan de los ocho años. gol­ pes. Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. ni si existe un Dios y un zar. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. El robo viene a ser para ellos una pasión.F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto. En primer lugar. frío. y no pocas veces. hambre. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y. del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen... sólo por una cosa: por su libertad. sin embargo.

de veinte años. siempre li estaba riñendo. Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”. en mayo. a su hijastra. los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. Los parientes no cono­ cen a los parientes. (•„i madrastra. desde ini cuarto piso. una nena de seis iños que.. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. no sé por qué milagro.. no la dejaba ir a ver a sus 109 . Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre. se había casado con un viudo que. Padres e hijos I Padres e hijos.] (ele Pensam ientos anotados) i. arrojó por la ventana. la campesina Yekaterina Korni|ova. no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana. según sus declaraciones.

al comparecer ante sus jueces. a dos años y ocho meses de trabajos forzados. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle". Desde este punto de vista. Al día siguiente. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra. Ahora ligan con atención los hechos. en la comisa■la. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena. consideraron también la cosa los jueces. fue y abrió la ventana. pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa. y eso í iaíz de cometido el crimen. En resumidas cuentas: la historia — quitando l. La procesada (una mujer bastante agraciada). Declaró entonces. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. quizás 110 111 . yo escribí en mi D iario (por lo demás.i un examen minucioso y atento. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona. He ahí lo que escribía entonces. desde el de la sencillez. pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. por consiguienj te.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. se hallaba en el último mes d < * embarazo. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce. La Mina. trepó a la ventana. Y. en Siberia". naturalmente. y puede que requiei. denunciándose I sí misma. de pasada y a la ligera. etc. En primer lugar. Todavía en mayo.ula". su primera mujer. es decir. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. cumplidos los cuales se quedará para siempic . y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo. sin embargo. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. pese a toda esa sencillez y claridad. al cometer su crimen (y cuando. hija de aquella. la procesada se declaró culpable.

se le dice a la sociedad. o por lo menos. etc. que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. Tales son los hechos. pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. sin embargo. les faltaba poco. y no pocas veces. en general. pero desde todo punto de vista errónea. antes al contrario. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social. 112 113 . Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. hubo absoluciones casi por este estilo. ión de la sociedad. y por boca de los jueces mis­ mos. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. de afanarse por su absolu( ión.. por algunas abso­ luciones de procesados. es decir. resulta una mezcla extraña. cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. pero no bien se hubo subi­ do. incomprensión de lo que en un juicio resulta principal.F ed or D osto ïevski hasta con gusto. y la niña voló por los aires. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra. luego cerró la ventana. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. hay en ellos algo de fan­ tástico. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. en los Tribunales. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. Sin embargo. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). se vistió. que casi llamaban bien al mal. efectivamente increí bles. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y.

muy raramen¡(> — formas insólitas. No hay quien ignore que la mujer. casi absurdas. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. esto es. en la época de su embarazo (y más si es primeriza). ni siquiera parece que vaya a existir jamás. a juicio suyo. descubierta por alguna nueva ciencia. lo privaríamos de toda personalidad y vida.F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. Pues bien: ahora. al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). sin embar­ go. Por lo demás. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente. aunque admitiendo. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. rara 114 115 . equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. no la arrojó por la ventana". Esos influjos toman a veces — aunque. Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. en primer lugar. no lo hizo. El doctor Nikitin. anormales. que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. efecti­ vamente. que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu. no mató". todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito). De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. no mató. "no es cul pable. no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones. Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. desde luego. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. declaró que. ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. Pero esta ciencia no existe. Pero.

sin embargo. hizo precisamente lo que piocedía. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. la consideración de que pue­ den darse. ni se le ocurrió nada extraordinario. sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. no nos sea imputable? Y. Pero ella. Conservaba plena conciencia. y a veces. y per­ tenecía a la buena sociedad. de delirio. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo. y en ciertos períodos de su embarazo. de fiebre. incluso los médi­ cos. en esos casos. tales demencias sin locura. Luego. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo. los defien­ den. discuten con usted. como a aque­ lla señora. por lo menos los médicos. se halla expuesta a raros Influjos. sen­ 116 117 . oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. ai revés. que se trataba de un fenómeno pasajero. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. Y. y poseía cultura.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. ¿Quizá no saben. Cierto que no soy médico. sin embargo. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. ilurante el embarazo. Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. ano que. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. es decir. i onsecuencia del embarazo. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. pero re­ cuerdo que. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer. no obstante. ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. si no. tales influjos e imposiciones. sólo que no podía resistir la lentación. siendo niño. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. no era po­ bre ni mucho menos. y los recuerdan. que intentó vengarse.

a pesar de todo. lo pensó y lo hizo. en la Audiencia. de no estar ella embara­ zada. Por lo menos en este caso. pero no de hecho.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable. de dos errores. sin embar­ go. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma.F edor . y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo. el profesional tiene cien asuntos semejantes. D osto ïevski cillamente. se dan. Mientras que. y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. Lo hubiera pensado. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad. al absolver a la procesada. tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. no es. Luego se duerme más a pierna suelta. considerándose culpable en lo profundo de su alma. Eso otro le sucede al hombre ocioso. embarazada como estaba. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. Y así morirá. siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. no habría habido delito. aunque la diferencia es grande. No.. por más lógico que eso fuere. de no hallarse en tal estado. Habría pecado mentalmente. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra. mucho más vale elegir al error en la clemencia. los jurados. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 .. no habría habido tal lógica. convendrán en que. De modo que irá a Siberia. todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. con la que siempre la estaba abochornando". tan sencillo. En ambos casos la lógica es la misma. He ahí la consideración. llena de amarga irritación contra el marido. Por lo menos. ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?". se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después. pero no lo hubiese hecho. Pero como quieran: aunque sea comprensible.

pero. aun antes de nacer. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. se enterará de lo de su madre. Se preocupa por esas cosas. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría. a un nonato. Pero si va con su madre. efectivamente. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. merced a algún expediente. efectivamente. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. perderá entonces a su madre. eso. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. por lo pronto. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. Porque. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. habrán de reconocer que lo parece. cuando sea mayorcito. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 . y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. y fíjense ustedes. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. Porque. Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar.F ed or D osto ïevski así. de puro no hacer nada. Luego. adonde la habrán itasladado a estos efectos. sino considerar sencillamente las cosas. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. Es decir. que es la llamada a darle el alimento. y si se arreglan las cosas. del modo más prosaico. del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje. a pesar de todo. queda privado de padre. mientras que antes no hacían más que reñir. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia.

j bién tú. se echará . 1 llorar también. díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. no encontrarán ningún temaj ¡Oh. Esa misma niña que lanzó por la ventana.F edor D osto ïevski reproche. que estará presente. porque ahí tienen un asunto. empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". Puede que esto resultara il¡-. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse. ya se lo lleve el la. sendas reverencias hasta los pies." . hasta un punto que da lástima. mámenka.o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos. Y en este momento el niñito de pecho. se lo encuentra. y ellos. que con nuestro pueblo no valen poemas. Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia. con todos sus porme­ nores. Katerina. Miren ustedes. seguramente.i y a compadecerse mutuamente. no me guardes rencor. si se lo sabe ver. ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo.! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". entre la segunda y la tercera campanada. limitándose a lamentar la conden. sino en saberlo ver. Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir. no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento. después de todo. si no. junto al I estribo del coche. para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias. Vasili Ivánovich (o como se llame). y la tiró. con la boca hasta las orejas. ande usted e intente describir este asunto en una novelita. al verlos. con la { omadrona al lado. y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. pero no hay tema". qué venganza. y mañana vendrá a verla. el 123 . "Perdona. se harán los dos.. y en la estación.. Porque. Nada. pues como si fueran ■lagos. Pápascha le mandó a usted té y azúcar. Aunque. ya se vaya a quedar con el padre. seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". "Tome usted. y también se echará a llorar la nena." Y ella a él: "Perdóname tam. por turno.

fue anulado por el Senado. lo que para unos es un poema. ( natura. Sin siquiera I mirar hacia abajo. Luego. ¡Vaya. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. Allí declaró lo ocurrido.. La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad).. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error. en el transcurso de casi un mes y 2. por rabia contra el marido. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. fue y arrojó a su hijastra. la ■ alzó y le dio el café. D osto ïevski modo de ver es lo principal. viva y sana. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. El anterior fallo. involuntariamen­ te. se vistió y fue a I la ( omisaría. 124 125 . fue y despertó a la chica. y después de un violento altercado con él. para ver qué habría sido de I. se revisó el proceso de la acusada Kornilova. no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad.F edor . luego la vistió. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. pronunciado el pasado año. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle. niña de seis años. ! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que.. con nuevos jueces y nue­ vos jurados. pot insuficiencia de peritos médicos. I luego de haberse ido ya el marido al trabajo. estando embara zada. en estos Tri­ bunales territoriales. cerró la ventana.

Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. tres manifestaron. Su declaración. Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes. por suerte. Se designaron seis doctores. pero. i Jotable fue. Por lo que a mí se ffliere. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. taciturna. tocante al carácter de Kornilova. hasta el momento de dar a luz. afectuosa. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. con vivo entusiasmo. sumamente curiosas. durante y después del primer juicio. no es psiquiatra. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. firme 126 127 . m el menor titubeo. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer. en las dos cárceles por las que hubo da pasar. la elección de los peri­ to s . En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. y su dictamen no tuvo trascendencia. Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel. Es un simple i ampesino. fue de mucho peso y favorable para la procesada. habiéndose dictado otro el 22 de abril. todos cono■ idos y célebres en Medicina. gro* sera. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. el cual estuvo hablando cerca de una hora. La composición del nuevo jurado era muy notable. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. y de ellos die­ ron sendos informes cinco. sin ceño. absolviendo a Kornilova.lados morbosos. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. aunque vista a la alemana. y todo el restante tiem­ po. siguió mostrándose malhumorada. Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses.F edor D osto ïevski medio. reunidas en el transcurso de muchos años. a la que disculpó. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . además. contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. con extraordinaria probidad no ocultó nada. se había manifestado con un carácter nuevo. mansa.

en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen. y redujo a cero la principal.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. Luego. retiró su acusación da premeditación. los jurados se retiraron a deliber. pese a su terrible discurso. volvió a entrar en su hogar. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo. feliz. señor Lustig. otros se felicitaron mutuamente.. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. indudablemente morboso.n. después de un largo discurso del presidente. es decir. Muchos s í santiguaron. El defensor de la procesada.. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público.. la más grave de ta l das. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. ya a eso de las once. Paró la cosa en que el fiscal mismo. y ella. O 128 129 . que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. a juicio su­ yo. refutó también muy hábilmente varias acus. estrechándose las manos.H ciones. Al cabo de casi un año de ausencia.

E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. le en­ seña esta u otra sentencia que. sólo dos palabras. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo. está dispuesto a confesar ya su crimen. O Por lo demás. a sí como el pasear des­ nudo por las calles. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis. de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo.. (de Pensam ientos anotados) 131 . nociva y vulgar. en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años. sino que hasta es un santo. Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. ¿por qué no p rohibir también esto?. Se trata también de una necesidad física .. Le muestra las leyes. en particular de los aboga­ dos. ■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes.

El hombre que digo es un igno. dirigiendo una I i I I ' 132 133 . es muy agradable eso de tener abogados. lo confieso. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad).litado a la ley. ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos. naturalmente. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente. con satisfacción. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. ya inocentísimo. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad. dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. me hubiera converlido de pronto en inocente. se me antojó lan chistosa y. lo repito. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. tanto. Yo lo escuché. que era perfectamente culpable.F edor . no sabe jota de leyes y se limita a mur. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. según parece. Pero. hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado. al mismo tiempo.] murar: "N o sé nada de nada". ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre. inadvertidamente. No. lo hubiera podido perder por una culpa ajena. pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. sino que había obrado en pleno derecho. no se me ocultaba mi delito: había I.( rante. tan interesan­ te que. que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna. Yo no quería de­ fenderme. eso es i útil. y la idea de que yo. muestra el artículo número tanto del Código. . a pesar de todo.

Pero ustedes abrigan la idea de que. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. estuve muy bien y hasta con utilidad. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar. ante I | | [ i -----------------------. Al escuchar tales juramentos. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. ya que hice algunas amistades. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. defendidos con tanto fervor. a sabiendas. I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. siempre. define y justifica al culpable. lo importante y serio en todo_ r < “. 134 135 . ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. sobre todo. no podría hacer otra cosa. sino algo | enteramente normal. etcétera. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente.lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo. y que el abogado honrado siempre. por cierto. más aún: que aunque quisiera.jFinalmente. tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia.------------. dos días en prisión donde.-------------------------los Tribunales. A mí me parece que aj abogado le es. queriendo mantener hasta el fin . Así es. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!". Desde luego que salí condenado. pero. Y. en efecto. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. No sé si aquí se darán casos de ahogados que. se conserva honrado. en tales casos. enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. a pesar de todo.F ed or D osto ïevski te. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera. o poco menos. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. en­ cima. muchas veces resulta después que esos procesados. como a todo hombre alcanzai el Paraíso.

en consecuencia. "talento obli­ ga". un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es. por ejemplo? Pues. sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. son muy diversas y. ante iodo. una cosa muy útil... a 137 . ¿a qué. Conforme. Dices que. en primer término.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. a veces. El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. generalmente hablando. y después el talento. yo no me proponía referirme al Irte. sencillamente insoportables.. hace falta una dirección. Las propie­ dades del talento. generalmente hablando. En primer lugar. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo. a veces.

según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos. con objeto de suscitar la risa. por e] contrario. pero intercalaba talos pormenores en el relato. que no era posible que lo fuera. de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores. es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. un embustero se pone a contar no sé qué. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida.F edor D osto ïevski las cosas más feas. y quizá dijera verdad. descri­ biendo un hombre de mundo. (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina . El novelista Thackeray. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. vivos o muertos. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas. casi innoble.il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí. O 138 139 . arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino. es preciso idearla. aunque hay talentos especialmente fraudulentos. Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque. así como suena). En no sé qué pasaje de Gogol. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. Cito esto únicamente a modo do símil. le tira de la manga (sí. se me antoja muy difícil que el hombre pued. por así decirlo. embustero y chistoso. gobierna a su poseedojj y. siendo este el que.i dominar su talento. Y es verdad.

lo apenas en la vida. la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y. Autor de Los últimos cantos.El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. A mis críticos No persigo honores n i los acepto. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e. (de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular. Habremos tenido nuestras discrepancias. lo que es mejor. 141 . En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. entre otras obras. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'. alcan z ar el triunfo con ella.

Así pen■ iba yo. como el propio Nekrásov y i. con deleite. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. Apenas con­ taba con el éxito. La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. Era en mayo del año cuarenta y cinco. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano. el cual tampoco había escrito nada todavía. naturalmente. se lo enseñaré". y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov.. 142 143 . pensaba. Ter­ minado mi trabajo. "se burlará de mis Pobres gentes". V Grigórovich. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. mas se me antojaba gruñón y terrible.. era realmente mentira. pues lo había escrito con pasión. escribiendo la novela. A Bielinski lo había leído un par de años antes. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído). Teníamos entonces poco más de veinte años. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo.F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. a lo sumo. teniendo delante el más vago e incierto porvenir. Relaciones literarias no tenía ninguna.imbién el influyente crítico Bielinski. me daba mucho miedo. Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. lozano y bueno. pues hasta entonces no había escrito nada. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. como le llamaban. salvo un breve boceto. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. a escribir mi nol vela Pobres gentes. todas aquellas horas que yo pasé. que se publicó en un alma«] naque. casi con lágrimas. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente. que vivía muy lejos. mi primera obra. a D. de pronto. sin saber por qué. el más vetera­ no y conocido del grupo. falso sentimiento?". y. quitando. A comienzos del invierno me había puesto. Gaiteras petersburgueses. Una ve/ que vino a verme. pluma en ristre. fantasía. casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. Pero sólo a ra­ tos. sólo a ratos.

suena la campanilla.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. Luego que ter­ minamos la lectura. casi tan clara como el día. me abrazan con verdadero entusiasJ mo. las cuatro de una noche blanca. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés.oíos— . dos veces. y al entrar en casa no me acosté. t siuvieron conmigo cerca de media hora. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. y en 144 145 . Se refería a usted. En aquel tiempo. por enésima vez. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov. efectivamen te." Pero. ya sin interrupción. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo. Tal. I por lo menos. y así transcurrió toda la noche. de Gogol. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. casi ■ receloso. toda la noche. con no poco asonn bro de mi parte. muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo. Había antaño muchos. muy poco comunicativo. se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. y leimos ese libro. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. Las cuatro eran cuando volvía a casa. hasta ¡ la alborada. sino que abrí la ventana y me senté allí. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. señores?". noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo. De pron to. me ha parecido siempre. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich. cuando nos quedamos I ‘. se me echan encima. '¡Ah. I lecordaba con asombro aquellas horas. después de haber leído las diez líneas. para ver d i qué se trataba. y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. qué hombre!'. resolvieron continuar leyendo. "Bastará con leer diez líneas. de común acuerdo. y a juzgar por eso. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. cauto. y. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito. es por | naturaleza un hombre reconcentrado.

acudirán . de la verdad y de la situación da entonces. "Otros tendrán éxitos. decía Nekrásov. acuéstese usted. pero el tema principal fue Bielinski.. p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie. lleno de excitación— . escribía. escribió. ¡Ah. al año si­ guiente.. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos.. y a despertarme.. Sentía por él un respe­ to sin límites. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble.. ahora. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des.. En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. porque eso va lo más que el sueño. bueno." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski. los pondrán por las nubes.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas.. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego. es un hombre. . o poco menos. y ni qué decir tiene que de Gogol. 147 . — ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov. hablamos también (li­ la poesía. enteramente solo. y qué gusto!". a las cuatro de la madrugada. "Hoy mismo le llevo su manuscrito. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años. Según mis noticias. 1 felicitarlos. Y desde los die«iséis años. de pronto. y ya veri usted. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra. 1 dormir. Seguramente que habría habido entre ellos. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski. Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante. expresándonos más por exclamaciones que por frases. qué triunfo! Ante todo.. no sé mucho. Pero. al vuelo. entendiéndonos a media pala« bra. que nos vamos. alto..

por fin. só­ lo como artista. quizá sea esto lo propio del caso". y cuando un buen hombre. sino que respondía. aquella frente. sino Vuestra Excelencia. como él dice.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. aquella na­ riz. me parece. no Su Excelencia. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme. queda deshecho. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). pero no había pasado. por asi decirlo. y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento.! pero tomó el manuscrito. no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. se ha encontrado. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. eso es. cuanto ya lo­ do había cambiado. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. le da aquellos cien rublos. tremendo. ¡Y aquel 148 149 . pensé. ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. "Bueno. haya podido com­ padecerse de su humilde persona. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible. según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico. con sus veinte años. en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión. lo comprenda. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces. Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. su general.) "Sólo con su instinto inmediato. ha podido usted escribir eso. Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. un minuto. Vuestra Excelencia.

y aun el lector menos avezado a pensar todo. lo comprende enseguida. como a artista que es. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. ¡Tal es el se­ creto del arte. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 . publicis­ tas y críticos. contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios. en una suerte de tímido éxtasis. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. Me detu ve en la esquina de su casa. con todo mi ser. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. des­ pués de todo. Aunque. encantado. ha venido al mundo con ese don. hablando de mí. qué hombres! Sí. son hombres. sino horror. I stán realmente solos.F ed or D osto ïevski botón que se le cae. seré fiel. pero usté des los artistas. ¡Oh! No se rían uste­ des. vanidosos y fatuos. Quiero merecer esas alabanzas. los que pesan. pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. pensaba. resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa. Me separé de él. el día radiante. aprecie usted ese don debidamente. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. que algo nuevo había empezado. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. al momento de besarle la mano al general. la gente que pasalia. y sentí plenamente. tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. pero tienen a su lado la " verdad. Todo eso les dijo también después. ¡Oh. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia.) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". avergonzado. pero entonces. ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado. de un solo trazo. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande. que en mi vida había surgido un instante solemne. y qué atolondrado soy aún. un cambio para siempre. séale fiel.

. }\ uimos leales. se me h. hemos estado toda la vida separados.. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!. Desde las mudas paredes. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi. él me había indicado un. no obstante. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. don reproche me m iran los retratos de los muertos. Y nunca he podido olvidarlo. Y he aquí que hace poco. Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. |Y. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta. Pero lean esas apasionadas canciones. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos. O 152 153 . Aun ahora pienso en él con fruición.i. por ellos.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. se me levantaba nuevamente el espíritu. al cabo de treinta años. Verdaderamente. con ellos! Todo esto pensé entonces. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". y pude comprobar que me había entendido. Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. ¡Oh.i vuelto a representar ese instante. Le recordé el episodio a la ligera. Así que triunfare mos. Al salir del presidio. en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov. Poeta apasionado hasta el dolor.i poesía suya. Sin term inar quedan sus cantos. Terrible aquí esa frase: con reproche. lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia. ya lo sabía yo.

con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro. y ante quién. es del número de los eternos. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse. Ya el solo hecho de que Sancho. de la prudencia y la áurea medianía. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. esa encarna­ ción de la sana razón.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. (1877) O 155 . Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él. en cada página. Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. sin más.

cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. convirtiéndose en un objeto de irrisión. son tan po­ tos. Ese libro. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 .« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica. su castidad. gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— . su lealtad. su valor todo y. su talento más grande. no obstante. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . está plenamen te convencido del gran talento de su amo. Y denunciará el más hondo. no por fantástit os caminos de locura. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y. un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes. finalmente. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres. su pureza mayor. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad. sino por la senda recta. pero sí sé que ese libro. el más triste de todos. esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. desgraciadamente. < t1 notable. con la Literatura. se consumen hartas veces. efectivamente. por desgracia. con frecuencia. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela. el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. nobles puede. no olvi. él precisamente y no ningún otro. Pero. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno.

en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese. sencillamente. pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote. que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él. con 158 159 .il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. El hombre fantástico. ni el desatino de los sortilegios d i los magos.F ed o r D osto ïevski bres. sólo he querido aludir . eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. a una de las observaciones incont. al fin. sino a llanto < n diente. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. Por lo demás. renunció a todo. y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote. que refieren esos libros tan fidtA dignos.siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. sin embargo. lo que bruscamente suscita su duda. Pero 1 uando. tan bello y útil. No. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. lo que le desconcertaba era. No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das. emponzoñando para . no tardó en irse de este mundo. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. no a risa. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando . y vien­ do. ¡Oh. sino algo completamente secundario. moviéndole. había de serle. una consideración en todo punto exacta. espada en ristre.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. a descargar mando­ bles a diestro y siniestro.

Pero. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. y aunque fuese en un día y. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión. una nueva patraña. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. en el espacio de unas po< a l horas.F ed o r D osto ïevski todo. Pues bien: ¿no recuerdas. salvada la verdad. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. otro tanto en la vida. una excelencia. no obs­ tante estar tan enamorados. a pesar de todo. no obstante. na dejando con vida a ningún enemigo. mucho más absurda todavía. Pero ¡nil se dice. una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. no dejas de sentir cierto escozor. se pasea por tu alma. co. con cuerpos de molii’. idea él otra ¡lusiórM dos. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. además. y todo esto gracias a la ilusión segunda. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. con una mujer que te encantó. importuna tu razón. ingenua y dr. en secreto. acaso horriblemente vulgar. y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. para salvar la verdad. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. la duda te atosiga. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. o finalmente. pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces. únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él. pese a toda tu reguera. tres veces más fantástica. una idea. una ilusión.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk. nueva y nunca llevada al libro. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes. y estoy seguro 165 . En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. que a todos dominan). la figura del protagonista. Antes. los lectores y el éxito. el dinero. durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. Se trata. con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos.L a s C a r ta s .. sin embargo. entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. amigos y editores.

y. pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. Esa es l. Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde. precisamente. si hubiera trabajado más. lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones.F edor . c réeme. y tacho aquí. confundes la inspiración..iempre ocurre). con el trabajo. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. sin duda. D osto ïevski de que a mi regreso.i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta. no se puede hacer nada. la escena siempre sale ganando. para todo se requiere trabajo.i verdad. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente. Sin inspiración. Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena). I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. y me recreo mucho con ella. No hay que precipitarse. naturalmente. Supongamos que se. le habría salido mejor.. una labor gigantesca.i cierto. sino procurar hacen algo bueno. incubando esa obra descollante. L a s C a rta s . no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí. Ten l. 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 . Sólo que hay que tener inspiración. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. Pues por eso. . monstruosidades y pruebas de mal gusto. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que . Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. amigo mío. Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. y que por eso estoy empollando pacientemente. y pongo allá. lú.

viuda de un consejero. expulsado de la Universidad. Es un ('studio psicológico de un crimen. se encuentra en la mayor miseria. A este fin. por fin. este mismo año. Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". í~ 6 8 169 . mientras que Turguéniev. con el tiempo. deci­ de matar a una vieja. de todos modos. enferma. de su vida de apuros. sorda. no es tan grande. y estoy a punto de ter­ minarla. la novela de Turguéniev. así que todo lo echo a perder. L a s C a rta s . pues esquilma a una hermana más jo­ ven. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. Un joven de clase inedia que. y espero. avara.) Amigo mío. que le sirve de criada. resuelve salir por una vez. Es magnífica. antes por el contrario. Es mala y destruye una vida humana. 1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso. aquí en Wiesbaden. prestamista de dinero. pero la dife­ rencia. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador. sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas.. puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. acaso más. estando tan apurado. el cual decide matarla y robarle. realmente. Hasta donde yo puedo juzgar. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. la actual.. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero. Pero.. La vieja es tonta. que posee dos mil siervos. escribir tan bien como él. "Nada vale. prematuras ideas que flotan en el aire. El sufre el influ­ jo de algunas raras. o sea cuatrocientos rublos por plie go. ¿Por qué. sin falta. (He leído.F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. Epoca. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev. me avengo a cobrar cien rublos por pliego.

Triunfan la ley de la Naturaleza. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 . de por sí. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s . y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. una . Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. cuando menos. logra nuestro hombre. en parte. la ley de los hombres. extraños sentimientos le torturan el corazón. lógico del crimen. poder luego reintegrarse al mundo de los hombres. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo. librar a su hermana. La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin. mala y enferma. lo que se debe. inopinados. no constituye propiamente un crimen. que vive en la provin cia. El sentimiento de ser extraño. que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. seria. El asesino se estrella contra problemas insolubles. para sei allí toda su vida una persona correcta.i Universidad y marcharse al extranjero. en virtud de esa misma casualidad. terminar él sus estudios en l. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio. además. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. naturalmente. y de este modo.. No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. expiará su culpa. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida.. que está de ama de llaves con unos terratenientes.. con lo que. lo tortura de manera indecible. 1 morir de muerte natural dentro de un mes. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . En mi novela se encuentra. pide ya moralmente un castigo. de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. Transcurre luego alrededor de un mes. hasta que llega la catástrofe. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar. a la razón de que e! pro­ pio malhechor.. Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia.ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina.F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre.

Aunque. cuando menos en parte. Ciertos casos. estoy hecho. En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . para poder vivir mienlias termino la obra. decidió matar al correo y robar la pos­ ta. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. escribirla lo mejor que pueda. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. después de todo. 173 . en forma muy pri­ mitiva. dará la razón a mi obra. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. Ni que decir tiene que. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. Así que procura­ ré. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . y con frecuencia. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. de un pasado muy reciente. pero creo que sera muy interesante. de momento. 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. muy malas. expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor. 1 los actos más crueles. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. no pudiendo poner mano en ningún otro y.. me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da. además. de la nueva generación.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea. aunque haya de escribir esta obra para mí solo.

sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta. De esos setecientos. Ya sabía yo que er. Todo lo tengo planificado. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo.. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. sólo le pido en realidad setecientos. tengo cifradas en él muchas ilusiones. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. Usted es también escritor. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. F. por tanto. pero me veré obligado i dejarlo descansar. tengo todavía que realizar un trabajo serio. listas ya para mandarlas a imprenta.i usted una bella persona. En tan insufrible situa­ ción. Sin contar con el menor recurso. que se hall. estando todavía por terminar la segunda parte. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa.. al que adeudo esa cantidad. ¡Y cómo. usted cultiva las bellas letras. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. Además. así que hasta he empeñado mi ropa. hasta el menor deta­ lle. Me dirijo a usted de escritor a escritor. y le ruego que tome cuenta de mi situación. y doscientos cincuenta a U. pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse. ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. 174 175 . sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s . No soy yo solo en el mundo. Perdone usted que le cuente estas intimidades. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela. Basúnov. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude.i también en la mayor miseria.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. de modo que me comprenderá. en tal situación. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado.

y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. en seis par­ tes. una gran novela. trabajo como un forza-i do.En primer lugar. durante los últimos catorce días.. amenazan con encarce­ larme. no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. Es terrible. Trabajo día y noche. ¡Y tener que estar acostado.. y la tarea me rinde muy poco. ¡Y. y no sé realmente si lo lograré. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. un nuevo plan. ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto. Ahora. pero lo quemé todo. ofrecimiento de pagarles en cinco años. me atormentan las hemo­ rroides. Pero con los demás. No me gustaba. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. sentado en un diván.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 .. Usted. Se me había ocurrido una nueva forma. aún no estoy en regla. Una novela es una obra poética. Pero ahora. la enfermedad! Al principio. a raíz de mi regreso. Según mis cálculos. sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado. probablemente. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l . tendré que escribir cinco pliegos.. ahora puedo confesarlo. y lo empecé todo de nuevo. Por eso. eso me destroza cabeza y corazón. además. Puede usted figurarse si estaré intranquilo. cuando se está orgánicamente sano. imposible. Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso. Pero a mí me acosan los acreedores. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos. y llevo muchos días sin poder hacer nada.. desde hace un mes. se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz. me hizo sufrir mucho la epilepsia.

junio de 186(> Liubimov. el capítulo no contiene nada inmoral. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. Sobre el capítulo de refe­ rencia. donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder. aun­ que no me importó. He tenido una charla con ambos. Ya he oído algunos juicios halagador« '. Me refiero a Crimen y cas­ tigo.U. nada puedo decir. D o sto ïevski parte de mi novela. y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres. En este sen tido. y Kátkov confirma su deci­ sión3. en el número de enero de E l Mensajero Ruso.F edor . No sé qué pasará ahora. pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. Así ocurrió con otro capítulo. A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. yo tengo razón. sino todo lo contrario. Lo escribí con verda­ dera inspiración.. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. pero puede que me saliera mal. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. pero ya lo rehice y lo entregué. acerca de ella. A N. sino por la moral. L a s C a rta s . Por desdicha. director de E l Mensajero Ruso. Transi­ gí. Se dicen allí. cosas atrevidas y nuevas. pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . pero siguen en sus trece.

le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. Si fuera posible. pero a mí. y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. A propósito. Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. por mi parte. Si usted me escribe diciéndome que los envíe. se me debe perdonar. esta vez creo que habré dado en el clavo. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo. lo tendría usted el martes. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. no habría escritor 180 181 . pero no antes del miércoles. LIIJB IM O V Petersburgo. En este caso. si la Dirección lo deseaba. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa. ha reescrito mucho. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted. lo haré. pues en verdad es perdona­ ble. lo hubiera corregido. que soy quien la escribe. que me prometa un triunfo. F. pero no antes del día 15. pero. única y exclusivamente. Le digo esto. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo. sin falta. De otra suerte. Muy rendidamente suyo. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. en cambio. A N. deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. Podrá no tener éxito mi novela. todo está deslindado. el final de Crimen y castigo saldrá este año.. — ya que hasta lo necesito— . sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos.U. por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema. Dostoievski L a s C a rta s .F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. definido y claro. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color.

a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado.i intensa novela4 para el editor Stellovskii. y yo me quedo sin cobrar. pero. por lo que aguardo la deci* sión de usted. le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente... porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente. al lin y al cabo. he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero. Para salvarme. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. trabajo sin parar. por la que se enterará a fondo de todo. no tendrá más remedio que pagar. eso haré. cosa que especialmente le ruego. Le ruego 4 Se refiere a El jugador.F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero. y apela­ rá a todos los medios. Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. asesórese con un abogado experto. no me atrevería a moles. 182 183 . De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til. De no ser por eso. Lo que usted diga. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad. En« tretanto.. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio. tar a la Dirección. L a s C a rta s .

SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. sentante. Se lo ruego encarecidamente. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas.. De eso. Cuando ese abogadito lo hay. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 . que esté al tanto de todas esas cosas prácticas. policíaco. en suma. pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo .. L a s C a rta s . El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted. Así que hay que llevar las cosas de un modo. ¡Ay. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea. usted no se puede encargar.i nadie.i de ponernos una minuta muy elevada. Aquí se necesita un picapleitos listo.F ed or D o sto ïevski de la Policía. Claro que no h.« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. de lo contrario. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co.. todos mis castillos se de­ rrumban. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida. cuánto. Pero como se trata de un asunto seguro. puede co­ brarnos barato. por lo que convendría que buscase un repre. creo que se apresura­ rá a soltar la plata. un hombre. Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado. naturalmente. por decirlo así. amigo mío.

pero también poderosa) son grotescos.. y ya la envié.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura. Esa pri­ mera parte no producía efecto. Es. El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía. Todos los poetas. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra. Yo no he encontra­ do nada semejante.esté bien).¿Lo bello es el ideal. no sólo de Rusia. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla. La primera parte la escribí en veintitrés días. La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello. sino también de fuera de Rusia. Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir. Y esto es más 186 187 . La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo. Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte.. nada positivo. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. Tendrá que ser muy larga. que escribiré realmente la novela. y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor._ pues era infinitamente difícil.\ He destruido la mayor parte del manuscrito. y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco. ya no existe. la de Don Quijote se me antoja la más perfecta. pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. Detalles aislados puede que me salgan bien. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada. que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s . pero me temo que la novela resulte aburrida. no es posible que . y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. difícil que todo. pero el ideal. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. especialmente hoy. El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad. No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte.

¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. gracias a Dios. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. Sofía Aleksándrovna Ivánov. querida amiga.F edor . usted. Tenía tantas más esperanzas de que así fuese. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). pues. Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). Pero la cosa se quedó en ciernes. pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes). sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año. que siem­ pre surge inesperada y súbita. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. por consiguiente. para que lea la segun­ da parte. así: he trabajado y me he 188 189 . atormentado. con un éxito^Nada. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada. 12 de enero de 1868 Ha sido. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No..^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística. un simple proemio. ese infernal suplicio. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra. Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector. y menos todavía con lo excitado que estoy. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. con lo que yo podría salir de todos mis apuros. L a s C a rta s . sin miedo a equivo­ carse. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones.. querida amiga.. pero no explica nada ni plantea ningún problema. Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. Yo. D osto ievski te. Sólo en ese caso se puede contar. Pero.

. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. Yo me arriesgaba como en la ruleta. a mi juicio. y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar.) de ellas. opté por un. resulta floja. hay una mu­ chedumbre. ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. pero incompleta y no cua­ jada y total. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. en general. hay dos que los veo muy bien. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . pero a mí me perturbaba. Tengo que delinear bien esa figura. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. uno de ellos aún no tiene forma. _ La primera parte. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes). que así han venido las cosas. porque no hay nada comprometido. así que ya son dos figuras princi­ pales. el princi­ pal. pero me arredraba la de hacer de ella una novela. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. Y. y el cuarto. lo tengo bien trazado. el pasado 4 de diciembre. ha surgido una heroína. por fin. Hasta que. pues el argumento es bastante difícil. vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. pero es terriblemente difícil. como yo quería. el verdadero héroe. me puse a trabajar. además del héroe. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. ahora. y no estoy yo preparado para tocarlo. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . no hay nada más difícil que eso. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística. de muchas ideas. sobre todo en los tiempos que corren. De esos cuatro héroes. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena. cuando no la poca fuerza. todavía está muy con­ fuso.F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. que he de describir con mucha exactitud. sea como fuere. El plan. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde. pese a ser tentador y gustarme mucho. A mi juicio. Pero creo que aún hay una salvación.

queda fiado al porvenir. Por último. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien. ¿Qué voy a 192 193 . Hay allí una escena (una escena fundamental).. pues todo depende del éxito. Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde. Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala.. Ahora¿ya no aspiro al éxito. Le ruego además que me diga. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas. En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada). pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio. la. más o menos. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s .. en cuanto salga E l Mensajero Ruso. por el amor de Dios. pues. una simple introducción. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela. a la que ya terminé. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. pues la novela será larga. El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento. Sólo tengo un lector: mi esposa.i en enero.. Todo. Al enviarle a Kátkov la primera parte. en realidad. pero en mis cosas no es juez. 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso. La primtM. Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo. Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia.F ed o r D osto ievski mente (¡oh. es la más difícil. No quería estropearla definitivamente. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra.i parte es. igual escríbame usted). Me es absolutamente preciso que salg. La segunda parte será la decisiva. Por lo demás. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). si me saliese bien!). nadie puede ser juez de sí mismo. Así que. A ella le gusl. si publica mi novela.i mucho. que a usted. pero espero de usted un juicio severo. Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. sobre todo cuando está excitado.

De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. volveré a Rusia. 4 de junio de 1868 Y.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. de la moderna juventud positivista. inge­ nuo. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada. por el amor de Dios. nadie. A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. amigo mío. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela. También liquidaré lo que queda. ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es. Así que todos los días voy al correo. Escríbame usted. pues he perdido ya todo criterio.. Más no pido. escríbame. sea como fuere. estúpido y falso". Estoy satisfecho del final de la segunda parte. pero no hay allí ninguna carta suya. Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. Pero luego. Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente. encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara. sencillamente. Me agrada a mí. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir. 194 195 . un suplicio. y por eso difiere el escribirme. A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. en su delicadeza. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia.. sin embargo. pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas.. los había estudiado ni obser­ vado). hasta aquí. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso. L a s C a rta s . pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte.

si llega a hacerse. Respecto de sus defectos.. que apenas tendré con ello para empezar. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. que de buena gana habría escrito una crítica del libro. así la cuarta parte como el final. No estoy satisfecho con mi obra. otras re­ sultan muy deslucidas o. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted. quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . un día u otro. ni a mí mismo se me escapan. puede decirse que este final es de los logrados. se entiende. en general. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia. Eso era todo cuanto yo quería. en general. el libro resulta de gran efecto. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. Tendré que escribir todo en cuatro semanas.. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. me produ­ cirá tan poco. desde el punto de vista del pú­ blico. Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas. Si E l idiota tiene lectores. a contar desde hoy. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre. Tampoco. así que la segunda edición. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. fallidas. lo que de ella pienso. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que. como amigo. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . como final. ha merecido juicios desfavorables. sin detrimento de la novela. No hablo del valor de la novela en sí. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. En general.

Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir. Yo contaba con el éxito de E l idiota. la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. realismo. Por esta razón. ya sé que no es del bando de mis partidarios. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. son hechos. Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. El diablo sabrá lo que ha querido decir. la aguardo con ansia. sin verla.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota . a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. lo mismo. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es. no entienden una palabra. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. y aquello que 198 199 .. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. Sabe Dios cuándo podré volver. según me prome­ tió. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. a mi juicio. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos.. ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar.. sino todo lo contrario. y en modo alguno excepciones. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. o por lo menos cinco mil rublos. pues precisamente son realidad. L a s C a rta s . Escríbame usted su opinión. tendría esos cinco mil rublos. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos. estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota.. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia. ¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. mes y medio.

Defiendo. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual. sino mi idea.. Pero como pagué a tres de ellos. los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio.. 7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. Ya hace tres años. siete mil rublos de un golpe. Pero tal ilusión resultó vana. Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde.. relativamente. y yo me di prisa a venirme. dentro de tres días. me han ofrecido. pero también hay en ella mucho logrado. Aunque E l idiota haya sido un fiasco. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición.. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde. perdí el don de escribir regular­ mente. mucho: mil quinientos a dos mil rublos.. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . al salir de Rusia. L a s C a rta s . no mi novela. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos. por aquella época. me hacía las mismas ilusiones. por tanto. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. 19 de diciembre de 1869 Pero después.F ed o r D osto ïevski mucho malogrado. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia.

. Mis interminables cartas van a acabar con usted. la idea de la novela y su elaboración son para mí. Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. pero ¡qué hacerle!. Confío en el éxito. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. Sólo que el tema es demasiado candente. aunque se vaya a pique todo lo artístico. no a la parte artística. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. pero si no lo consigo es igual. L a s C a rta s . ¡Este no es ningún buñuelo. sino de la idea en sí. pobre autor. 24 de marzo de 1870 202 203 .. Aunque sólo resulte un panfleto. más preciadas que todo en el mundo. después do una larga pausa. Me costará trabajo darle salida en dicha época. no hablo d# la ejecución. Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. y a estorbarme mi trabajo.. peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño. sino a la tendencia. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo.. quiero expresar ciertas ¡deas. sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba. Pero basta. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso. no ando con precipitación. So me ha ocurrido una ¡dea grande. Me refiero. por lo menos. diré allí todo lo que tengo en el alma..

pero sólo en boceto. dos o tres años. muy larga). pero tengo que avenirme I eso. Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal. porque en tanto esté en el extranjero. Una obra así requiere. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. y otras resultarán demasiado proli­ jas. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso. ¿Sabe usted. pero no puedo decidirme a escribir aquí. al que ya le cobré un anticipo. re queriría cincuenta. es decir. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. además. Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. Por el momento. no puedo escribir otra cosa. cuánto cuesta ser escritor. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. (Será. L a s C a rta s .. Sónechka. ¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso. lo que me escribe sobre mi nueva novela. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. echándo­ lo a perder todo. por lo menos. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. cuando menos. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. mi querida Sónechka.

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bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

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A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

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parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

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prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

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mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

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que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

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hora de que escriba yo. desde el principio. Pero. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original. A lo mejor se me deshace todo en el aire. aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. 213 . Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas.. me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela. realmente. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. una acogida sumamente benévola. L a s C a rta s . De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. cosa para mí totalmente inusitada). no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción. muy poco. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto. cual pompa de jabón. donde ya está anotada toda la acción. A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde. por lo que le he tomado tirria a la novela. Por la lectura de esa primera parte. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. y escrito. tengo que escribir.. sea como fuese. al principio creía muy fácil despacharla. en resumidas cuentas. Ya es. Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra.. algo serio. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié. con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. por fin. En E l Mensajero Ruso le han hecho.F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. espero y temo al mismo tiempo.

/jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. to el vuelo y hago algo regular. sin embargo. y ya he empezado a flaquear). y a pesar de eso adelanto muy poco. Así que debo trabajar mucho. y este se me resiste). ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. y. ese fue siempre mi de­ fecto. que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso. sin embargo. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. palomita. no sé cómo voy a librarme del tedio.F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. Según Strájov. que aún estoy en el boceto. 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor. el trabajo es fácil. luego. marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche. se lo repito. SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA. Escribo a la buena de Dios. Anya. Y. he. o remon­ 214 215 . Aunque quizás aún pueda corregirme. no puedo escribir una línea lejos de mi tierra. Pero ya no tengo tiempo. tanto.. Con esos mil podré regresar a Rusia. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. Lo principal es el plan. tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. L a s C a rta s ._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. tal es mi actual divisa. Anya. ANNA GRIGO RIEVNA Ems.

sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. sin ti? Y. buscando cuarto. Ems. no podré enviar nada a Los Anales Patrios. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh. y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas. siempre solo conmigo mismo.. pero de esto no se puede hablar en una carta.. 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. cómo me molesta sólo pen­ sarlo y.. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. me será totalmente imposible. que no tengo nada pensado. Ems. cómo voy a escribir nada. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes. L a s Ca r t a s . pero no acierto a escribir nada. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo... Teniendo ya el plan. desde ahora lo veo. Y para colmo me honra con su visita un ataque. sobre todo. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo.. pues enseguida deberemos ponernos en camino. No sé 216 217 . ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario. escribir nada. pues de lo contrario. De todos modos. cuando salga de aquí. ¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas.F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas.. todo el trabajo irá como sobre ruedas. La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. no puedo volver allá.

220 221 ... figurarán muchos niños y. circunstancias familiares. etc. coordinarlo y escribirlo. entre otras cosas. etc. en la cual. sólo está em­ pezada.. cuanto sepa de los niños: anécdotas. pero aún dista mucho de estar terminada. en una palabra: cuanto usted sepa. rasgos característicos. de pocos años: de siete a quince. le diré toda la ver­ dad. Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí. cre­ encias. Siempre me ocurre lo mismo.. entre pensarlo. La pensé y me puse a escribirla. /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V . delincuencia e inocencia. réplicas. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente. En cuanto a mi novela. para más datos. nacimiento y educación. Escríbame. pues.. frases.M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela.V . A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov.. y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años.. costumbres..F ed or D osto ïevski L a s C a rta s .

........................................... 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor..................................... A Propósito de una E x p o s ic ió n .........155 Pensamientos anotados Y o ..... D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos ...................... ... El Proceso a K o r n i l o v a ............................................................................................... ................................................. .............F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito...................... 222 223 ........) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o .......................................... He trabajado en ella tres años.............................................. 3 I............................ 137 El N a cim ie n to de un Escritor .....................................................109 A lgo a cerca de los abogados El Talento .... 108 .......... 1^1 ........ 57 C uadritos d e V i a j e ............................................................. 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a .................................. co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d .......... 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o ............................... Las injurias de mis enem igos • .............. 7 ........................ ..................61 El Niño.................................................. 1 Q2 1 Padres e hijos ............................ C ultura .............................................

............................... 220 224 .... 1 Veneración ............... .....................185 Demonios..... Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo .......... ^ 6 A mis críticos.......................... ^ 4 II....................................................................................201 El Adolescente ............................................. 215 Los Hermanos Karam azov .............. 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ............................In d ice _________________ Riqueza......... ...........

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