C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

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F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

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Al quedar viudo. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol. editó sus propias revistas. Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. Dostoievski estudiaba inge­ niería. con­ cluida a los 23 años. fueron publicados en revistas.F edor . 142-143).. D osto ïevski dieciséis años. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. Estos factores. Noches blancas y varios relatos. Estos Apuntes. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. Con su primera novela. en su novela Apuntes tle la casa de los muertos.. entre otros grandes escritores. elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo. sin demasiado entusiasmo. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va. como casi todas sus grandes nove­ las.. le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras. En ese lapso. Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura. En estos años. por entregas. que lo asesina­ ron en 1839. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento. Víctor Hugo. sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. Más adelante. Balzac y Flaubert. Pobres gentes. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida. En la década de 1860. Pushkin. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. publicada en 1860. A dicha obra le siguieron E l doble.

Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que.ii a los lectores. ni tuvo intención alguna de que así hiera. éticas y sociales del autor. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. "una tribuna de doctrina". nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. progresivamente. Afectado por graves problemas de salud. Dostoievski. modelo del intelectual comprometido con su tiempo. I I periodismo de Dostoievski. 8 9 .mte. es un periodismo milii.ule del de su época. que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. que cada vez son más. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa.F ed o r D osto ïevski adora. Era un hombre con un idealismo protundo. en la que se despliegan todas las ideas políticas. recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación. casi platónico. en su condición de periodis­ ta. por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas. que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. como gran ¡'. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. de la que sólo se salvaría Ru­ sia. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. el alcoholismo.

estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. este acer­ camiento no carece de riesgos.F ed o r D osto ïevski Por otra parte. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . sus crític os y con sus lectores. lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido. persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. con sus colegas.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. El Dostoievski periodista. Y. tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . de una posit ión casi siempre inamovible. la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . en este D iario. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas. cuenta. no duda. más seguro que antes. saca conclusiones. hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. con C r is t o . 10 11 . Aunque. El trabajo periodístico nunca es del todo limpio. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ". gozar de su prosa extraordi­ naria. opina y dice qué está bien y qué está mal. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . Sobre esta edición Para este libro. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. eso sí. El circuito se inte­ gra con el autor que opina. admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. con nuevos y variados argumentos. Mira. conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes. a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas.

I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 . inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores. en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. inéditos al momen­ to de su muerte. Además. intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " .F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. algunas ¡deas sobre el talento. Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote. en " C u a d r it o s d e V ia je ". amigos y enemigos. así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". En la segunda parte de este libro. en el texto homónimo.

i. una anécdota: . la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas.Algo Personal o873) En este artículo.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria. por ejemplo. en general. a mí. no me gustan los recuerdos. Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados. O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias. No sé. no obstante lo débil del recuerdo. I le aquí. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. I’ero es triste recordar. quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon.

nadie parecía menos que él un poeta y. quizá los mejores que haya escrito. Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. muy estimadas para mí. me dijo así: "Su novela es buena. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . Al volver yo de Siberia. a propósito de Crim en y castigo). unas palabras muy encendidas. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos. — N. Sin mencionar su nombre. El otro. Luego tuvimos muchas divergen­ cias.F ed o r D osto ïevski Una vez. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. dedicándome también una alusión en unos versos. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. por su facha y sus costumbres. dos directores de periódicos. Puede que a él también le suceda lo mismo. — Lo sé — le respondí. pero entonces estaba en sus comienzos. A lg o P erso nal de pasada. nos vimos ya muy rara vez. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. como en una obra. de los que sufren. Añadiré que. por el contrario. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo. dejándome eterno recuerdo. hace dos años. N. por si fuera poco. diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. Yo me quedé estupefacto. por cuestión de princi­ pios. En aquel ins­ tante entraron en la sala. pero.. pero en cierta ocasión me dijo. cierta mañana de primavera. Sin embargo. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso. era uno de los más apasionados. uno después de otro. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras. — Por Chernischevski. en su periódico.

trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. corrió por las revistas literarias. nos dábamos la mano. refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. confirmarla. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. eso sí. entre renglones. el pri­ mero de mi regreso de Siberia. no recuerdo donde ni cómo. A todo esto. Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve. otras no tenía tiempo. además. semejante alegoría cívica. y. 19 . la t. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. tanto más cuanto que ahora es oportuno. ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. a pesar de todo. después de recapacitar un momento— . y hablamos. pero muy poco. es decir. — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. A mí. pues ahora voy yo a meterme con su novela". cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. no con frecuencia. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. aunque no pueda ■ iducir pruebas. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. no la he leído. y. hasta ahou .F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. Con mi largo silencio e indolencia he parecido.K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. la mentira más vil que puede conce­ birse. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. Aunque siempre. Después nos vimos alguna que otra vez. contra Chernischevski. su facha y sus modales.

De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski. lamen­ taba su fiasco." No podía conce­ birse nada más estúpido. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". 20 21 . una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. Difícil. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día. •alió a abrirme él en persona. lo mismo que a él le pasaba conmigo. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. ¿Qué me importaba a mí. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia. Pues bien: yo. Eran sólo diez lineas. Todo esto era aún tan nuevo. Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. por eso mismo. pero. estúpido. después de todo? Y. de personas con las que no se tiene nada que ver. Su texto resultaba desconcertante. sin embargo. pues no estaban ni siquiera las criadas. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. en el tirador. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura. Se titula­ ba: "A la joven generación. y eso que eran bastantes. Recuerdo que eran las cinco de la tarde.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto.

I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita. como tampoco dudo ahora. y confieso que poi . Yo me retiré. yendo a visitarme a mi casa. -Y. — Yo no conozco a ninguno de ellos. unos días después me lo confirmó así él mismo. en algún sitio. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. Permailcc ió conmigo una hora. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. no recuerdo quién. ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba. veces he visto hombre más amable y cor­ dial. — También estoy seguro de que así es. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. y no dudé por un momento. A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble. Me pareció que a Nikolai 1 ii. sin embargo. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. a todo y a todos nos perjudican. Pero. y que llegue a sus oídos.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. hay que con­ tenerlos. Poco después. Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. sin duda.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to.F ed o r D osto ïevski — Bueno. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski.i*. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 . tanto. fs. temen su opi­ nión. Además. de todos modos. sea como fuere.

en vísperas de emprender un viaje al extranjero. I n el Pasaje. de pronto. se considera poco menos que un genio. su genial •nnsorte hostiga al reptil. de una cultura a medias. Para desquitarse de eso. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil. solamente para hacer reír. El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. Fue aquella una travesu­ ra literaria. probado fortuna en el género fantástico. abre las fauces y se engulle. D osto ïevski Moscú. I ste. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. Nunca había yo. A este fin.hasta que. hace manifestaciones 24 25 . pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo. contaré el argu­ mento. tiraniza . donde estuve nueve meses. Un funcionario petersburgués. al principio. de Gogol. Aunque no valga la pena. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. algo así como una imitación de La nariz. al funcionario. que luego se me antojó desarrollar. unas cuantas situaciones có­ micas.F edor . en tanto esa damisela. un imbécil. a ver el cocodrilo. Por aquel tiempo. pero comido de amor propio.ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. pero de esos que tienen algún dinero. a tanto la entra­ da. anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien. que había perdido la nariz. ante todo.i su débil amigo. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo. va al Pasaje. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje. que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. hasta entonces. efectivamente. joven todavía. por el contrario. Ideé. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. Nadie pudo saber nunca por qué. Aquel invierno lo detuvieron y deportaron. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. con la to/udez que le caracteriza. jovencita . todo entero. yo tampoco. para tratar su liberación. y a i . De modo que la naciente amistad quedó truncada. para que se vea lo que después saca­ ron de él.

te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?". se niega a organizar veladas con ese objeto. además. Además. sin embargo. responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. porque ahora. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. el grado de coronel del ejérci­ to ruso. cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. Con lo que está convencido de salir ganando. en lo sucesivo. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón. Su mujer. Insiste para que su mujer organice unas veladas. llama la atención de todo el mundo. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. sin ningún tipo de duda. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos. El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. El jefe de su marido va a verla 26 27 . dice. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa. pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. pero que con todas sus fuer. dice. muy posible según las leyes de la naturaleza. su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. y no tiene precedentes. puede ser para él un éxito. "Les cantaré las verdades. que conti­ núa en el reino de los vivos. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". con objeto de ver el nuevo fenómeno. A todo esto. A la prudente. sin hacer nada. liberal. despierta interés general. que es de esperar.F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. ante los públicos de Europa. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. no está exenta de interés. m s se opondrá a ese fenómeno. Está de moda. parecida a la de una viuda. no obstante agradarle la idea. cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do.

No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. sólo vi que respiraba hiel. por lo demás. en este instante. Allí no hubo más que ceguera. en serio. Pero de pronto. per­ judicarme. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". Luego. N. 28 29 . no sentí gran inquietud. poco más o menos: "En vano. Yo leí aquello de una ojeada. salió con una observación extraña. Nunca me lo perdonaré. lo mismo que yo. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda. Véase ahora lo que de aquí sacaron. incapaz de hallar crédito. Y aunque me asombré bastante. y habría que revolver mucho para comprobarlo. pero la idea venía a ser esta.. quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas. Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión.. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. Algún día lo remataré. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho". y estimé desde todo punto de vista. me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. sin comprenderlo. ceguei. por lo menos. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. etc.F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas.i malhumorada. aunque ya se me ha olvidado. naturalmente. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. cuando de pronto. en su folletín. quisquillosa. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. y tendría que volver a leerlo para recordarlo. porque esa opinión se abrió paso. Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía. No termi­ na. N.. S.. ig­ norando la causa. la historia del deportado Chernischevski. innecesario protestar. La Voz. No la recuerdo literalmente. algunas frases nebulosas y casuísticas. He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso. una semana después. Ahora. Yo. anidada en al­ gún cerebro tendencioso.

. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas. ya referí antes nuestro breve y < mdial trato. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen.. lo que quieran. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos. Pero que digan las 30 31 . desde lue­ go. En este particular.. y no sólo eso. es decir.. tan lisonjeada por su sitúa-.. por el contrario.. esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría.. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin.. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables. Re' uerden ustedes cómo antaño. lo que quieran. ción de casi viuda. que también había sido deportado y presidiario. los versos de Fet.. Pero ¡esto es ya tan puerco.. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo. El amigo sin carácter. sin embargo. me ale­ graba de la deportación de otro desdichado.F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí. todos los amigos que tenía aquí Chernischevski. Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto. cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. sobre el que ejer­ ce despotismo. el aturdido y engreído funcionario. y yo les demostraré.) Es decir. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas. a Chernischevski.. pero necia mu­ jer del funcionario. pues.... que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y. a fines del año ' uarenta. la Ocla a Dios. esta halló crédito. La bonita. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les. supusieron que yo. el cocodrilo representaba a Siberia. Precisamente.. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa. lo que manden.

De su descollante talento nadie dudó nunca. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias. una impresión literaii. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-. por lo demás. En uno de los últimos números de La Epoca que. y al re« ordar. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas. de mi olvidado Cocodrilo. 3 O 32 33 . hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo. no ha mucho. salido de pluma conocida. un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. porque el director de La ¡ poca era yo. No había ninguna. como piedad tuve y tengo de su desgracia. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto.F edor D osto ïevski razones de ese odio. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. Por otra parte. Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. ol\ ¡dada. si alguien se lo leyese. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. nunca las escribo. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. si es que pueden aducir­ las. Pero ¿odiar por cuestión de ideas. pero escribo un diario. por entonces suspendió su publicación.i.

. llenos de arena y yeso. En elfuturo ya me conocerá. calor y polvo. Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. Me llam an psicólogo.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso. 1 Verano.^Sabido es que la mitad del_ 35 . tienes que estar nquí solo. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). construye relatos. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion.. Pero dejemos los originales para des­ pués. buscar en el hombre a l hombre. Este es un rasgo abso­ lutamente ruso. Eso no es exacto. muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. Ansio aire. descripciones y personajes de categoría superior. polvo y calor. y te sientes tomo ofendido... y en vez de eso. aunque hay que decir de ellos. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias. es decir. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. Sólo soy un realista en el sentido superior. To­ dos emigran. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses. libertad.

hay que contar con esa infernal niebla.o ve nada. espuma en la boca. En invier­ no. unos tras otros. de pronto. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. dos o tres días antes de Navidad. miras bien a un lado y a otro. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. Cuando he aquí que. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y. de la parte del sol a la de la sombra. midiendo 36 37 . de entre la niebla. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. a la distancia de u n único paso. unos ruidos ttrmendos. ya miedo. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. Te adelantas.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. se corre un gran riesgo. cada vez más próximos. y celebras no tenerles. pero no CUADRITOS hay. por ejemplo. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. rojas. ade­ más. He aquí que te escurres. y las patas vigorosas. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. margen para la alegría. relinchos. frei tientes. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. pero no ‘. se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos. desfilan. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. como Dios te da a entender. sin embargo. y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. ■• perciben de entre la niebla rápidos. alargados los lomos. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. es sumamente interesante cruzar.

38 _____________ _ 39 . de particular. sintiendo al mismo tiempo. en la mitad. además. casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento. y. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. ¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor. i . sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. Te santiguas. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de . sin saber por qué. atravesé la Pevski Prospek. despertando de mi ensimismamiento. porque el caballo no tiene nada de liberal. A tal punto no había riesjfu.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad.u ios. llegas a la anhelada acera.)De característico en sen­ tido estricto. no lo discuto y. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe. Un momento. al­ ienando con edificios enormes. al chic. ni un solo coche.»meter y de personalidad. en general. al lado de marmóreos pal. me detuve. pero ahora lo que quiero es terminar.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. Aquello resultaba hasta ofensivo. u> 1 1 montones de leña. y que chocan al verlas. un grito desesperado del cochero. no había por allí nadie. pasmado. y de CUADRITOS pronto. y cosa rara. con las precauciones propias del invierno. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. temblando todavía de la emoción. tanto más cuan­ to que. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras. Lo sé y no lo discuto.siempre me causó impresión. la tiranía. olores sorprendentes. El lugar esta­ ba desierto. Y. y eso en las dilles más lujosas. Verdaderamente. por el contrario. todo volvió a desvanecerse como una visión. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. en estos términos. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa. sino por haberlo corrido. etc. enteramente inútil. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera. cierta satisfacción. la desigualdad. habría que protestar y no experimentar satisfacción. En lo que se refiere a los palacios. Satisfacción retrógrada. el po­ der. por tanto. Pues bien: hace unos días. como una visión petersburguesa.

estos palacios. y de la inaudita distancia. desde el prin­ cipio hasta el fin. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo. Y mira luego algunos edificios de hospitales. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. . no entera­ d m e puro. italianos o el estilo francés. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble. enorme empresa industrial. Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos. Mira luego las casas o. del antiguo estilo bizantino. según el estilo de la época de Napoleón I. Ahí ya se nota el estilo de los palafu >. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. al correr de jpg ii'.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti. y también. también el siglo se disponía a morir.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. en alguñ di. En estos edificios. que delata ya espíri­ tu piartico. de la emancipación de los campesinos. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. 40 41 .los. sin embargo. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo. algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. de todos los períodos y modas. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. vas leyendo todas las ¡deas.F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica.incés para viajeros. ahí M i ií. unas tras otras. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. B h lo esto sucedía. sobre todo de los últimos ■pmpos. leo la muestra de algún P§ü. enorme. lo mismo que en un libro. que aspiraba a lo infinito. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . de antes de la Revolución. En este sentido. Finalmente. norteamericanismo: centenares i habitaciones. todo lo nega­ tivo del período petersburgués. ijt m. mejor CUADRITOS ¡jjtho. por tanto.r. la guerra de Crimea. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. en vísperas (j. los palacios de algunas de nuestras familias nobles. que ya se resentía de cansancio. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes.

más ti i'.iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas.. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar.1 1 ■ an en voz alta. más sofocado.ir. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in. delante de los niños y 2 Polvo y calor. lilla. Allí.turante". conscientemente. Paseas. en la ciuil. iste letrero: "Paso al jardín del restaurante". por lo demás. y no era mi intención hablar de nada de esto. No sé si se podrá allí respirar. yo no soy ningún folletinista petersburgués. dirás. atropellan y empujan a la gente. solo.. sobre todo) para alquilar. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo. pues nunca estuve en ellos. estoy ya acostumbrado a ella. y ffe'i que antes me ponía furioso. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos. el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. esparces la vista. del presente momento. ahora. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho. Además. solito.. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas. | H nenta años antes cercado por una empali­ óla. Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco. En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual.(. construidas.. Pero ahora. "Ese es ahora el jardín del . Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. en el patio. desI •..F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril. según dicen. Casi a cada paso |f encuentras ahora. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. Por lo demás. Es ese un revoltijo llevado a cabo. delante de un viejo pabellón. no fei" maldad. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. En 42 43 .

sencilla­ mente. y si no lo hubiera habría que inventarlo. de lo que pude convencerme no hace mucho. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios. indignado con el tercero. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia.J F ed o r D o sto ïevski señoras. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa. ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. Lenguaje es preci­ samente. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. rotunda. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. a cuyo lado pasan. no por insolencia. el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. Es. lenguaje opor­ tuno y original. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. He ahí. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador.iltas y te pones a insultar a Filka!". ya de noche. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba. No se crea que hablo en broma.. por aña­ didura. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . el más propio. no tiene nada de complejo. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. {luí ejemplo.i de seis artesanos borrachos. y todo un lenguaje. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. y lo inieipela diciéndole: "Vamos. Pero un domingo. con el ofensor. sin más iíiít. con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill. hombre. pero ya • h tono y sentido muy diversos. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje.

buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa. sin ocuparse más de mí. Es un hecho del que he sido testigo. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. al parecer. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. de pronto. que hasta allí no despegó los labios. alzando los bra­ zos. Pero hete aquí i que. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). busos 3 No. por lo demás. sin pro­ ferir otra palabra. artesanos y obreros completa­ 46 47 . después de alejarse diez Im '. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general. esa misma palabra.< > s. repitiéndole. grita: " ¡Eureka! — piensas. pero con entusiasmo. con el que. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. con malhumorada y admonitoria voz de bajo. Pues no hay tal eureka ni tal encontré. por turno. y s í» l< > el más joven. yo creí que me iban a insultar. se comprendie­ ron perfectamente. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". se volvió a mí de pronto y me gritó. se me quedaron miran­ do. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. y los compadres • ■ 'iieron su camino. demasia­ do intensa. pues al sexto amigóte. de pronto. ¿Encontré?". como quien presencia algo inesperado. el más joven de la partida. entusiasmado. una nada más. Y así. con un grito de fruición. pero no me insultaron. yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos. sin venir a cuento (me hallaba.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. el mayor y de gesto agrio. un cuarto interlocutor.

y no porque mi inspiran piedad. pantalones ocasionales de tercera mano. Los hay que visten en traje nacional ruso. por esas calles. is .isiento. según parece. gastado por las costui . Con mucha frecuencia llevan niños. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. y el pequeño le sigue. polvorientas. cual s no fueran de paseo. es el paraí§n. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. usurada la barba. hasta después de puesto el sol? Pues eso. No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia. según he tenido ocasión de obser1 1 . c o i t k de domingo. sobre gustos. que tampoco hay razones para tenérsela. sin más i< ompañamiento. sino el que fueran más de lo que yo supiera. para ellos. no hay nada escrito. muy usado. casi mala. solos. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. y no fue esto lo que más me sorprendió. tam­ 48 49 . piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. pero no dejan de ir "endomingados". Tó­ elos ellos. Caminan despacito y con caras la mar de serias. puede que ex profeso. en su mayor parte son siempre pequeñiJps.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. Salen precisa-i mente a pasear. con los botones caídos y el cuello muy gr. que no beben ni los domin­ gos. La expresión de su rostro es = ? < Insta. dura. pues para que se vea. las mujeres. hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. pero lo mejor recosidos posible. i il( inadas. Lleva al hene de la mano. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos. hablan apenas unos con otros. Vister ropas malas y viejas. Los domingos. Bueno. a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. perfecta-^ mente frescos. sobre todo los maridos con las mujeres. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña. sombrero de copa. al anochecer (los días de trabajo no se los ve). 1 y corbata. y apenas si pueden andar solos. pensativa. cami6 .

es­ pecial. donde ellos tienen alquilado un cuartucho.F ed o r D osto ïevski baleándose. puede que un Verdadero rincón. le echó la diestra al cuello. el ' indo. pero no insistirá mucho. Por lo que se ve. naturalmente. y que está casada con al. en domingo. con el niño. con el niño. Yo le guiñé un ojo y le sonreí. Es una criatura de dos años y pico. El niño. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. acostumbrado y confiado. Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos. muy blanquecino. a V**r a algún pariente único que le quede. Está el chico cansado. y tomarán un boi . Eli niño se aquietó. son muy amigos. pero le darán. "¡Ca­ ramba!. aunque aparte. Prepararán. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. cómo viven. Ahora. seguro.ido con una taza de té. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. leche y bol lito. que hasta 50 51 . tampoco suspirará demasiado durante la visita. Me gusta. el suboficial. ■iiisco y enfurruñado. pero también t’h los sótanos. todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. pero no mucho. muy enclenque. Aquel artesano. con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. plguna vecina vieja del sótano. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. pero viste un caftancito. simJ plemente decirle. con la que antes no 19 trataba mucho. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial. su padre le dijo algo. se va andando hasta lejos. eso sí. en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. y con infantil asombro se me quedó mirando. se deje levantar. proIoíblemente a su cuñada. y en ese momento el dueño de la casa.i!< > . pero pareció gritarle. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico. vagando por las calles. botitas. por lo pronto. el sam ovar. pero estará todo el tiempo hosco. el viu. E niño.

después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire. mal alimento. y todos. por lo demás. y he aquí que. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. polvo y yeso. de la misma manera como conversaron. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . En cuan­ to <1 los que ya andan solos. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. todos son chue■os.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. Pero ¡Dios mío!. pero con mucho descuido y torpeza. A la mañana siguiente. le hará algo así como una caricia. boni­ sacar de ahí". anda que te anda. van muy biün vestiditos. se tambalean a este y el «tro lado. pero tas domingos al anochecer. y hiede i. durante el verano. y qué caritas tan ariscas muestran. Eso también me lleva los domin­ ta. mirará severo. todos esos cuadritos para distraerte. luz. El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. en vez de todo eso. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. sin gritos y con cara seria. Y qué flaquitos todos. vas imaginándoteífeando. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos. La madre charla. Casi todos. y su padre. se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. precisamente en ese instante. y en el patio. sin saber por qué. mientras el viudo. paredes choY así. C u ad rito s A decir verdad. Se des­ pedirán también grave y dignamente. también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles. ( ucarachas y pulgas. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. al chico.t cual está sentada en la puerta. hay diez veces más. comidas a tiempo. qué anémicos. que con un traje ligero corre hacia su madre. gos. libertad. desde luego). a lo largo de las polvo­ l. el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. de lo que se reirá (él solo.iriblemente por las noches. pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña. Vean allí a una nena de tres años. por el contrario. al andar. humedad. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. al niño le cu urre lo que a las flores.

sin pizca de enojo p impaciencia. que li. muy fina.r. Un transeúnte." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. la mujer hubo de ver de pronto.F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. pero la M f-na. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. y cortésmente me entero de la edad de la niña. Aún tiene lágrimas en los ojos. Cuentos baladíes. La madre se apresta a correr en su ayuda. y suponiendo que la i Inca conocería el camino. me contesta la madre. y se quedó pensativa. cae y se echa a llorar. La nena se agacha a tomar algo.la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. se asustó y empezó 1 llorar. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla. y continuó más i(i'. pero yo me ade­ lanto a levantarla. un artesano con barba. se va a gsustar. no estarías aquí. pero mis palabras quedan sin contestación. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él. Me acerco. La mujer fue a replicarle algo. pero no lo hi/o. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. En lo sucesivo procuraré leí más formal. tomó de la mano a la niña. en brazos de la madre. prueba a levantarse. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre.(‘gadamente en dirección a su amiga. muy baladíes. e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. pero con mucha reserva. "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— . A decir verdad. quizás una piedrita. al encontrarse sola. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. llorando. Le digo que yo también tengo una nena así. aunque lo intenta un par de veces. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. y de pronto va y se arroja. ■ |ui' ya la había alcanzado. 54 55 . a unos quince pasos de distancia. de pelo cano y enteramen­ te desconocido. corriendo así detrás de la madre. Eso no puede ser.

(de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. sobre todo en |t» '. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas. teme que condenen su ociosa curio- 57 . Y. sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas.(> <iedad.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis. comienzos de su carrera. (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '. sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena. ¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘.

. O 58 . que pr metían mucho. Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo.. aun e ese angosto camino. enl espasmos.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice. contiene esas formas que brotan del fondo de su alma.F edor D o sto ïevski sidad. les niega des rrollo y atención y se saca de adentro. es de plata.. de oro. reprime. el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. qué error tan craso!. Hay talentos muy notables. y la que se calla. Por lo demás. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera.

Dostoïevski los registra sin piedad. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida. una vez más. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos.11 tan inadvertidos. En este BVíi iilo. rigor casi entomológico.i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-. según le oí hace poco a un camplno. Yo. É hemos olvidado por completo.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas. que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra. ya nosotros. Vale la pena ttjih t iar. cosas vivas. la profundidad de su mu. sino que está siempre de acuerdo con ella.¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes. Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl. habitantes de la capital.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas. he oído con­ 61 . La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida. por lo menos. de los viajes en : Ihíilk'ría. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa.

continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje. adusta. la gente s( encierra en sí misma.alguna del extranjero. al mostrarse en público y con fundirse con la masa. Entre los viajeros de las clases intelectua les. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza. Los rusel inteligentes. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. sobreviene siempre muy ■finito.inte su mutuo susto. ambos. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. sobre todc en los viajes. sin faltar los bandidos. aquí. piino es natural. que n < se sienten a sus anchas. ya estamos en el coche. Aquí. es decir. ■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe. Muque llevemos el billete en la mano. Pero hastj ahora. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. pero como en estos no acabo de creer. En cambio. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse. en los trenes. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos. irremisiblemente de hostilidad. no f*l i. resultan siempre curio sos para el observador entendido.i i i s o s I 62 63 . Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. mezclad.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. cosa que no sucede en ■f(<. se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. luego de pasado ese primer período lir. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. fuere donde fuere. cual si se aven■fasen a un enorme peligro. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. El interrogado. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje.

pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué).pación casi convulsiva generales. sobre esa general medianía. digan lo que digan. y la que no lo tienen. cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello. No a c ia tan a empezar a hablar. ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. nada menos que su propia biogra­ fía.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. aun­ que. abundando e cambio. por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general. con su jemplo. incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren. con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes. pero luego se suelt. recio y f¡n que nadie lo invite. la mar de lo que se llama la aura m edianía. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. en medio de todo. insolente ■"violento. sino él". sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. A veces.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora. Surge inopinadamente un tenor que. según nuestra • Itii'. al mismo tiempo. no son ellos los que hablan. y a ninguno en c uticular. es más. En e tren. porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia. sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien. y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 . les tranquiliza pensar < ju < '. arrastra a todos los demás. las personas de talen to. en medio del tenso silencio y la ■ n . La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que. por orgullo. Al principio.tinos de nuestros señoritos.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— . desde el iumero al último.tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. salpica- 64 65 . Semejante relación. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. "en todo caso.

cuanto quieran. ha estado en todas partes. con la mayor circunspección. ¡Oh!. siendo así que (no podía ser de otro modo). que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento. pero no dice siquiera eso. que el hablador no trate de halagar . "Escuchen ustedes si quieren. aunque iñl. no hay | i . ■ni ejemplo. cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. 1 nadie ni de buscarle la gracia.ure de una persona que celebra su santo. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. y luego con el general gobernador 67 66 . y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. todo eso. al modo d i cualquier charlatán sin talento.J hora. lo que es a mí me da lo mismo. CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior. un. por m á l que lo deseen. hasta el punto de que le inte­ rrumpen. le piden porme­ nores. pues sólo id hago por entretenerles. puede prolongarse media hora. El caballero.. con mucha de­ ferencia. Si." He aquí lo que pare­ ce decir. lo ■be todo. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. aunque sin el menor indicio de li­ sonja. Poco a poco va en­ valentonándose. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. por poca que tengan. enseguida. naturalmente. le objetan. los escucha y les contesta en el acto. A todos les choca. de puro halagalío*. en primer \ término. y si no.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. no obstante todo tu talento. les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar.i que no visite. le hacen preguntas. aquel hombre lo ha visto todo.

sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. no lo fumo nunca. pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial. y el general fue y le ofre­ ció un puro. en el momento de separarse. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada.. al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias. fue y le reveló sus íntimos secretos. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no. que acaba de huir al extranjero. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. Desde luego que al final todos comprenden. así que puede recordar también a B. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero.. lir o hasta cierto punto. pero al nombrar a F. lodos sonríen y muestran la mar de interés.. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . Por lo demás. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos. naturalmente.F ed or D osto ïevski B. como dos y dos son pyalro. no lo crean. pero no para ahí la cosa. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad.. el cual quiere ponerle coto a todo. ha viajado miles de ■ h es en el tren. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. y aquel. y sería raro que no ■irse cierta. porque anda en medio cierto perso­ naje. con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. Mientras se trató de B. Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. Se reconciliarán. todos perma­ necieron tranquilos. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion. Pero como aquel. Con G. Aquí. si ustedes no quieren creer­ lo.. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. y como ambos lo ha ■basado. que nuestro hombre no viajó en la villa con G.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F.

y si lo ignoras. mira derecho. si es verano. ni fumó ningún puro mano a mano con B. y no hallas la respuesta. Una barbita en unta. de pronto. sino por gusto Es notable. La cosa es que. sí que es hombre de talento.F ed or D osto ïevski registro.. presientes que aquel tipo. ni tuvo nunca perros de caza. y aquí los modales van de capa aid. irá infaliblemente d( verano. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero.i. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. pero no puede adivinar su especialidad. no obstante. Fuma muy poco. por lo demás. seco. ni otros dos tic. Aunque. Alto. Te preguntas quiér podrá ser. desde luego. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. pero ya no lo tuviese. donde nadie baja. modales irref0 ( hables. pero. Ningún equipaje. el caballero va y ■aparece. y hasta en la más insignificante ilación. como tod( tipo acusado. del clasicismo y el realis mo. y se f abó. ni de literatura. di las universidades. viste con holgura. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. no del todo napoleónica. en tanto hablaba. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". es tan sólo po no conocer al tipo. o jffci por el estilo. ha de tener irremisiblemente su especialidad. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. y si callaron y no le 70 71 .t. ni pizca de arrogancia. Naturalmente. pero sin almíbar. de un modo nucamente inopinado. y es posible que ail. al contrario. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. Lo que sobre todo des concierta es su traza. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. En general. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. pero |l más noble corte. de modo que no es comprometido escucharlo. asta flaco. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. canosa. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. un ligero saquito. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. tiene un aire que no parece unesponder a su edad. pero ya muy gastado. Sabes. Pero no lo escuchan por lo que diga. Al irse él.

t . un decente vividor de la gente gorda.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. Claro que con precauciones. sobran todo en esos pueblos de Dios. por el contrario. por desdicha! harto frecuentes.4 1 1 1 demás.i . . Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso. y de pronto sien-j ten una gran libertad. sobre todo. ■ñu < on toda seriedad. embusteros son buena gente. No por ello deja de chocarme a veces. sino que. Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes.-sas mentiras. una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das. Por lo demás. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. declara que ese es un "tipo especial. I El público ríe. Ya escribí ■mbién de ellos. con visible cono-i cimiento del asunto. CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez. dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio.1 expensas de su pobre madre. Pero todo. cesan las discusiones. de la antigua nobleza. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo. Y surgen los maestros. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico. Hasta sin necesidad de eso. pero lo que más me sor­ 72 . gracias al talento. Ahora protestan acalorados. ■ni 1 por el contrario. como ven. a veces harto enojosas. por una tendencia natuf .¡ de nuestra nacional "bonachonería". No digo. un haragán que vive . adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". todos los ln=. que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social. y. todos s J sienten ya como en su casa. cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias. que sean santos. que tiene. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. propietario J pero de poco pelo. de donde se deriva. y § M t trenes mismos. en¡ efecto. que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste.

(donde va. ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado. pero. ya en ■ti ' . y no vaya a ero erse que novelas. por lo demás. de aquel tiempo a i . Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. si no lo ■ fio a s . hay que 1 * ii que se difunda la cultura. e nuestras barbas. Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto.F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender. con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". y no sacada de fli. a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. a pesar de todo. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales. L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés.. En cami l i n c l u s o en ese estilo. Pero. pero todo esto es aún poco. < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie.ilquier libraco y. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere.i parte. Pero. uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos. sólo que una lulfura sólida y verdadera. además. por ejemplo. so muchas las que llevan libros. profesada en un >JÉ» he del tren. Así. sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero.tdie y de esposa y el buen sentido. Nada má fácil que. me atrevo asegurárselo. de todos modos. y no las de pelo corto. I 75 . predominan l< mujeres.. sobre tod cuando se tiene elocuencia. habrán de salvarla su instinto de Hñ. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así. ¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa. y que. las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable.isa.

allí no te ves obligado a moslt. o sea que. a veces un día entero. allí las madres dan el pecho a sus crios. mientras que en el barco lo Itvanta. sin duda.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. El de segunda. e infaliblemente sabes que han .ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante. hay una causa natural.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. ni siquiera es público. por poco que los estimes. Allí ñu se va tan apretado como en el tren. Las razones de ello son naturales. al poner el pie sobre cubierta. Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n. Allí va la gente humilde. la servidumbre del barco. como ya dije. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . ade­ más. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto. todo ¡t( uerda a una casa seria. apretujones y oscuridades. Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. todo ese público. no se r. hasta una arrogancia into|t i able. En realidad. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. inmediatamente. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa. únicamente por no ser menos que los • más. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. sin embargo. sino sencillamente el pasaje. lejos de eso. baja el diapasón hasta un 76 77 . partidas enteras de trabajadores. sino que. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. Y.F edor . sin querer. desde luego al público de primera. no hay tal cosa y. no teniendo de él ninguna ¡dea. las cocinas. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran. al público de popa. curas tras­ ladados. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. tus hijos. el de proa. en sus nidos familiares. Me refiero. tienes la sensación de ser un invitado.. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. allí es donde se ven sacos y maletas.

y en CUADRITOS DE VlA/E . que en el teatro. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. Sobre todo. un modo imposible de pronunciar la s palabras. por decirlo así. Esos tales no tienen ¡deas elevadas. en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. de lo más antinatural y antipático. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 .’ s de familia (es decir. propio de un salón. por la pura imprescindibilidad del viaje. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos. Padres y matli. Allí todo es ficción: los modales. como los pasajeros no se conozcan de antemano. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo. sino que tiene que buscar otro camino. ostentando con­ decoraciones por si acaso. y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. y algunos llevan sus chicos de la mano. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto. Es posible que no tenga el menor éxito.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . todo eso se da allí más. que toman las cosas plebeyamente en serio. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. son más considerables que en el tren. Frases luí lonas y recalcadas. aunque se le siente al lado. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren.. Si ríes algo observador. so está todo el quid. iPgún parece. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables. como no las pronunciaría quien it» estime un poco. las bellas actitudes. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones. La conversación general es rara en el barco. y aunque ocupan la ubicación que han pagado. vera­ niegas. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos. ción. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. Desde luego que. Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. sobre todo en los primeros momen­ tos.

Las institutrices de las fami­ lias de clase media están.. puede con­ tai se a las institutrices. y sin motivo alguno. atienden las mutuas respuestas con recelo. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. niñeras. miran nerviosos e inquietos a los vecinos. no sea que alguien los oiga. se rectifican. pero luego. aun con »-nVidia. Si sucede (es decir. por algo perteneciente a un mundo ppecial. con el talle muy estirado. cortan la conversa­ ción y. cort. que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente.. casa. enseguida. y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. en algún salón. a tomar todo otro grupo analogo por ily’O . y hasta.. Pero tan sencilla idea no se les ocurre. todas orgullosamente 80 81 . Lejos de eso.. claro que con los ni­ ños y en francés. un grado superior a el. y luego. enojosa. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear. sino todo lo contrario. por ejemplo. el bolso vacio. en su mayoría. En los buques. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. en general. De pron­ to. según parece. aero sin serlo de remate. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones. todas feas. revele la plena estima de sí propio. vendría a defraudar la ilusión. de algo casero. hablan a los saltos. y no es raro que unos se avergüencen de otros. como el del ballet. de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. y hasta con susto. todas recién salidas del colegio. mpiezan primero a hablar alto. todo grupo familiar propende.iilas por el mismo patrón: todas jovencitas.. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas. hijos. sino todo el mundo. avergonza­ dos. en el número de quienes . de los chicos. en primer lugar. todas vestidas de oscuro. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión. co­ mo ellos. pugnando por enseñar el piecito. la tienen por indigna de ellos. ¡ i r . aun allí mismo en el buque. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa.

y para indicarle que no lo encuentra bien. al mismo tiempo. un señor de aspecto europeo. con frecuencia un relato de viaje. y ya '. con severidad no exenta de cariño. la madre observa el momento en que la institutriz. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura. La madre. D osto ïevski modestas. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión). y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido.. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles). con pelo algo. en su entor­ ilo.-inta. le hace una advertencia. a la encopetada p. que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. a la hermanita de la niña. Viera. ¡un ángel todavía. al tomar en brazos a Nina.tbe mentir!) 82 83 . saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes. con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. más bien gordo que flaco. muy satisfecho. de cortej indudablemente parisino. al pareí ei. de no pequeña esta­ tura. La institutriz se da prisa a tranquilizar. Luego otro gritito en francés a it-ia. |jt.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. asegurándole a voz en cuello que quie: j. que no está dentro de lo convenido. mirando. canoso y barba rubia. tranquila e imperiosamente. cual si fuera a correr !iii busca del ama. venez id .lo. aun­ que de propietario rural. y un sombrero! blanco de castor). se toma un trabajo de más. de haber rectificado su primera idea. aunque larga. sin bajar la vista. pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio.i lo que a ella respecta. en el acto. incluso. al decir P'. por lo (¡lie debe llamar a la niñera. lo toma todo muy a hit i ho. Por jp que parece. sin embar­ go. indicio de suprema inocencia. e irremisiblemente el clásico venez ici. pero con el aspecto más desen­ vuelto. en busca de la ama ausente. que excluye. la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. Su europeo marido llega.F edor . está en ascuas con su consor­ te y.

que ahora va de visita ti. ni la que es el decano de los funcionarios y. lleganai’ . Todos saben enseg. a cuadros. nos gusta a li1 '> • . allá por el Volga. por lo demás. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. con Mai a y medio uniforme.j bién aquí gente de esa que siempre. cuanto pu ños. con su familia. al parecer. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i. a í ambio de esta perplejidad. ya lo dije. Pero. 1 afirmar algunos. La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . harían lo suyo. la necesidad ahu«j yentaría el salón. el patrón del gobierno. de una | . de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. de una forma ^ tupida. aquí.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l. p* « i así decirlo. inspección. en todasl partes. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. tal se nos antoja a nosotros. por ejemplo. y lo ha hecho así con toda inten( ion. nos plantea un problema. desde el I principio al fin. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa.-isburguesas de generales. en un i amplio y plácido lago. lo que. Se trata. jóvenes probaN. sin duda por creer que no se halla en E ambiente. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. Irncia de aspecto muy bonachón. con tres hijas muy elegantes. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 . una madre ya de alguna edad. se desvanecería el ballet. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. para alardear de independencia.i excursión resulta casi de recreo. Aunque hay tam. hasta ale*i grándose de poder estallar.mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. cierto! doctor alemán. o de Cronstad a Ostende. está uno en su salón.

es un señor de la más alta sociedad. Por lo visto. nadie se enoja.tiva rareza en un verdadero inglés ruso.F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. que se ha sentado desen« fadadamente. ia tratan de acariciar al animalito. El perro anda sobre la cubierta.le luego. y mira por li borda correr el agua. Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. con indiIfe n c ia y frialdad. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir. según es moda ahor. se con­ duce al estilo de la clase media. fe rra n d o tumo.i entre las madres de familia.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. Y aunque reitilia algo molesto. que | i derrochado mucho dinero en su vida. y. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. recalca a media voz una de las hijas del general. y muestra todo el aspecto de un particular.. Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. visiblemente. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. y algunos . tjt. coffii i un verdadero aristócrata. Su mujer es una dama mui guapa. Viste como en día de trabajo. que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. un caballero alto. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. de espaldas a todos. que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio. pero. mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. . secc muy canoso. deseiüo de hacer amistad con nosotros. lo que representa una . aunque mueve la cola. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. ||m acompañan en el vapor dos criados. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza. y pniiana pueden tener otro seííer igual. y fe-. y hasta excesivo. donde tendrán su resl dencia veraniega. con aire de entendidos. en una de las airosas sillitas del vapor. el m ilord no 86 87 . Nadie ignora que ea Fulano de Tal..

No obstante estar casa­ do con una S. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre. a juzgar por su cara adusta y agria. I vestía. y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar. se apoya en el respaldo de la silla y . sin mirar al general ni saber a quién hablaba. aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema. De pretexto ha servi­ do la noticia. no está tampoco para buscar amigos. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. De pronto. si no los echan. 88 89 . El nuestro. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias.. Pero. de un modo algo oficial. por lo demás. dignatario y milord. casualmente. por ejemplo.iguarda. El general. Pero el milord promete poco. también conocido aristócrata. El vivaracho ■ . si a él o al reportero de segundo grado. i Así que resultaba en cierto modo decente. es por­ que resultan muy útiles. sino sencillamente porque no los echa de menos. hubo de romperse una pierna en el tren. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. y por su mediación ya han cambiado. Por lo menos pone cara de eso. parece. sobre todo alrededor de los proceres. desean­ do impedir que hable. unas cuantas palabritas sin presentación previa. se atraviesa un señor de segundo grado. pero. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. indiferencia que tampoco responde a principios. y hace todo lo posible por hablarle. sin embargo. aunque iba de paisano.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie.('ñor de segundo grado tiembla por él. y no por cuestión de princi­ pios. que en el extranjero. Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros. con impaciencia sincera. comunicada por el señor de segundo grado. y referente a cierto goberna­ dor vecino. El m ilord los conoce. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. y. en virtud de rectitud innata. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes. y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación.

no pretendo codearme con usted. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. de pronto. Su mujer. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. lo aborrecería con todas sus fuerzas. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . . A mí usted no puede ofenderme. pues hasta tiene cierto derecho a ello. sino tan sólo ver y oír. y no porque quisieran tomar también parte en él. pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. no se le escapa. única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes. ¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. incluso. pero ya que tiene la mano tendida.¡no también terciar en el diálogo. mientras que yo sí puedo distraerle. y Europa con Europa. en ese caso. Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho. del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. que eso habría sido demasiado. siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. Algunos hasta daban vueltas por allí. la retira y. Excelencia. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado. lo está mirando con ironía cáustica. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. los generales con los generales. conside­ rándome. feliz con que usted me mire de arriba abajo. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos.

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respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

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una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

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de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

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nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

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hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

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si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

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El general está muy contento. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida. son estos: un funcionario. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad). el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. No quiere hablar. En cuanto a milord. pero juega bien. por indicación del capitán.F edor . pero no sabe con­ tenerse. Salen a relu•ir los paños mojados. entre tanto. Después del incidente. así lo hace. que cada vez acerca más su silla. Había olvidado que era. se oyen quejidos. aunque en el fondo no hay tal cosa. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. Por lo menos. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. En cambio. El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. el señor de segundo grado. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. 98 99 . en verdad. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. se porta con corrección. Ahora. por su casa. según lo que permiten las circunstancias. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. de pronto. Apenas si lo mira. y no cayó tam­ poco en la cuenta. La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia. según parece. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. tiene ya preparada una partidita de cartas.. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más. Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. una S. no lee. El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. que es el cuarto. donde. por lo demás. se anima. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. Y. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. y habla con voz chillona.

piensa en el recién dejado Petersburgo. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . ¡Qué día tan tibio. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. La muchacha. en un oficial amigo suyo. por orgullo. que tenemos prisa! Prisa. por fin. compadecer­ me. a través de la muchacha. me vuelvo a Petersburgo. ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. el cielo es cosa lonta. Veré de continuar aquí un mes más. debería! ¡Debería distraerme. en tanto. mirándola a los ojos. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. la dolida dama— . ¡Debería hablar. El cielo es cosa casera. en las patillas de su primo. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes. Ella tampo­ co quiere hablarle. sí señor. y el cielo no se ha de ir de ahí. mientras que la vida pasa.F edor . cual huyendo de un ambiente viciado. D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. con ojos de rencor. "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— .. el vapor llega a puerto.. Y sigue mirando. y a la que la han invitado. y todos se lanzan a la salida. en dos estudiantes. y si no termino de acostumbrarme. para eso es la institutriz: para mirar por una.

una roja y otra azul. pongamos. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. en determinada esquina de la ciudad. con Cristo. ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. iba vestido i asi de verano. siete años. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras. y eso p ara acelerar el desarrollo. p ara despertar elpensam ien­ to. O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. y luego ya en Nochebuena. Pasarán su vida buscando el detalle. (efe Pensam ientos anotados) BNíño. 103 . pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. solía yo encontrar­ me regularmente.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia. Antes de Navidad. la arista. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía. a un niñito que seguramente no tendría más de.

Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. me contestó que tenía una hermana. pero aquel no gimoteaba. como di- E l N iñ o . al terminar en las fábricas. lo envían a una fábrica. Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. aunque haga el frío más cruel.. la cual estaba enferma y sin trabajo. en demanda del pecho materno. 104 105 . 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. Esa expresión la han inventado los propios niños. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes. sus hambrientos crios. y también lloriquean. y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. y casi se ahoga de aquella impresión. naturalmente. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. Aguardiente. se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. es lo que allí puede encontrarse. y suciedad. que le hace perder el oído y la vista. De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". sobre todo. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato. y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran. aguardiente. pero. y libertinaje. Puede que me dijera la verdad. Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. Cuando el chico ya es mayor. A preguntas mías. pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. los echan al arroyo a pedir. cuevas. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna. y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. ren. cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . Por broma también. y le flaquean las piernas. "el sábado. a él le ri han aguardiente en la boca. c o n C r is t o .F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas.

frío. sin embargo..F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto.. ni si existe un Dios y un zar. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y. gol­ pes. El robo viene a ser para ellos una pasión. son ladronzuelos. y no pocas veces. En primer lugar. todo esto son hechos positivos. del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen. metido en una cuba de madera. sin que lo descubriera el portero. por su propio impulso y por su propio placer.. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. S ilííG . hambre. Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería. Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. o poco menos. y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta.. hasta para los que no pasan de los ocho años. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . sólo por una cosa: por su libertad. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta.

se había casado con un viudo que. a su hijastra.] (ele Pensam ientos anotados) i. según sus declaraciones. (•„i madrastra. siempre li estaba riñendo. no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana.. Padres e hijos I Padres e hijos. una nena de seis iños que. no sé por qué milagro. los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. la campesina Yekaterina Korni|ova. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana. no la dejaba ir a ver a sus 109 . Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”. de veinte años. arrojó por la ventana. desde ini cuarto piso.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre.. Los parientes no cono­ cen a los parientes. en mayo.

su primera mujer. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona. Ahora ligan con atención los hechos. se hallaba en el último mes d < * embarazo. a dos años y ocho meses de trabajos forzados. Declaró entonces. sin embargo. Al día siguiente. Y.ula". criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. consideraron también la cosa los jueces. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce. trepó a la ventana. desde el de la sencillez. yo escribí en mi D iario (por lo demás. hija de aquella. y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo. al comparecer ante sus jueces. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. etc. y eso í iaíz de cometido el crimen. de pasada y a la ligera. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena. pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. La procesada (una mujer bastante agraciada). y puede que requiei. Desde este punto de vista. La Mina. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. la procesada se declaró culpable.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa. cumplidos los cuales se quedará para siempic . al cometer su crimen (y cuando. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). En resumidas cuentas: la historia — quitando l. en Siberia". En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle". pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra.i un examen minucioso y atento. denunciándose I sí misma.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. es decir. por consiguienj te. quizás 110 111 . pese a toda esa sencillez y claridad. fue y abrió la ventana. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. naturalmente. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien. En primer lugar. en la comisa■la. He ahí lo que escribía entonces. Todavía en mayo.

que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella.. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. Tales son los hechos. resulta una mezcla extraña. hay en ellos algo de fan­ tástico. Sin embargo. que casi llamaban bien al mal. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. sin embargo. luego cerró la ventana. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social.F ed or D osto ïevski hasta con gusto. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. o por lo menos. efectivamente increí bles. en los Tribunales. Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. hubo absoluciones casi por este estilo. incomprensión de lo que en un juicio resulta principal. y no pocas veces. se le dice a la sociedad. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. pero desde todo punto de vista errónea. antes al contrario. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. en general. se vistió. Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. pero no bien se hubo subi­ do. de afanarse por su absolu( ión. y la niña voló por los aires. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). ión de la sociedad. por algunas abso­ luciones de procesados. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. 112 113 . y por boca de los jueces mis­ mos. les faltaba poco. cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. etc. es decir. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra.

sin embar­ go. ni siquiera parece que vaya a existir jamás. descubierta por alguna nueva ciencia. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito). al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). "no es cul pable. lo privaríamos de toda personalidad y vida. en la época de su embarazo (y más si es primeriza). equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. no la arrojó por la ventana". ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. Pues bien: ahora. no lo hizo. aunque admitiendo. El doctor Nikitin. No hay quien ignore que la mujer. ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. efecti­ vamente. Esos influjos toman a veces — aunque. en primer lugar. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. rara 114 115 . no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. declaró que. que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. Pero esta ciencia no existe. desde luego. De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. no mató". suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones.F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. no mató. esto es. muy raramen¡(> — formas insólitas. que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu. casi absurdas. Pero. anormales. Por lo demás. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente. a juicio suyo.

sólo que no podía resistir la lentación. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia. sen­ 116 117 . y los recuerdan. ai revés. oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. sin embargo. ¿Quizá no saben. Conservaba plena conciencia. Pero ella. los defien­ den. por lo menos los médicos. ilurante el embarazo. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. ni se le ocurrió nada extraordinario. y en ciertos períodos de su embarazo. de delirio. siendo niño. no obstante. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. tales influjos e imposiciones. sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. como a aque­ lla señora. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo. Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. i onsecuencia del embarazo. de fiebre. y a veces. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. no era po­ bre ni mucho menos. incluso los médi­ cos. la consideración de que pue­ den darse. tales demencias sin locura. si no. ano que. se halla expuesta a raros Influjos. pero re­ cuerdo que. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. discuten con usted. y poseía cultura. y per­ tenecía a la buena sociedad. que se trataba de un fenómeno pasajero. en esos casos. no nos sea imputable? Y. hizo precisamente lo que piocedía. es decir. sin embargo. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer. Y. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. Luego. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. Cierto que no soy médico. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. que intentó vengarse.

De modo que irá a Siberia. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. se dan. lo pensó y lo hizo. embarazada como estaba.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable. Habría pecado mentalmente. a pesar de todo. de dos errores. no habría habido delito. mucho más vale elegir al error en la clemencia. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma. con la que siempre la estaba abochornando". llena de amarga irritación contra el marido. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 . pero no lo hubiese hecho. aunque la diferencia es grande. tan sencillo. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. He ahí la consideración. al absolver a la procesada. considerándose culpable en lo profundo de su alma. de no hallarse en tal estado. Eso otro le sucede al hombre ocioso. convendrán en que. Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra. ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?". pero no de hecho.. por más lógico que eso fuere. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad. Mientras que.F edor . Y así morirá. Por lo menos. el profesional tiene cien asuntos semejantes. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. de no estar ella embara­ zada. sin embar­ go. Por lo menos en este caso.. Lo hubiera pensado. En ambos casos la lógica es la misma. D osto ïevski cillamente. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después. Pero como quieran: aunque sea comprensible. tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. los jurados. y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo. no habría habido tal lógica. no es. Luego se duerme más a pierna suelta. en la Audiencia. No.

F ed or D osto ïevski así. queda privado de padre. por lo pronto. adonde la habrán itasladado a estos efectos. pero. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia. Pero si va con su madre. efectivamente. y si se arreglan las cosas. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar. a pesar de todo. cuando sea mayorcito. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. y fíjense ustedes. Porque. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. que es la llamada a darle el alimento. aun antes de nacer. Luego. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje. mientras que antes no hacían más que reñir. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). a un nonato. se enterará de lo de su madre. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. del modo más prosaico. ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. merced a algún expediente. Porque. eso. ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. Se preocupa por esas cosas. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. Es decir. perderá entonces a su madre. y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. efectivamente. E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. habrán de reconocer que lo parece. de puro no hacer nada. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. sino considerar sencillamente las cosas. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 .

Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse.. entre la segunda y la tercera campanada. qué venganza. por turno. y también se echará a llorar la nena." . Porque. y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. ya se lo lleve el la. Y en este momento el niñito de pecho. mámenka. Esa misma niña que lanzó por la ventana. Puede que esto resultara il¡-. ande usted e intente describir este asunto en una novelita. no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas. hasta un punto que da lástima. y en la estación. con la boca hasta las orejas. si se lo sabe ver.o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos.! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo. Nada. que estará presente. seguramente.i y a compadecerse mutuamente." Y ella a él: "Perdóname tam. y la tiró. díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento. empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". con todos sus porme­ nores. Miren ustedes. limitándose a lamentar la conden. sendas reverencias hasta los pies. 1 llorar también. porque ahí tienen un asunto. y mañana vendrá a verla. Aunque. y ellos. se echará . no encontrarán ningún temaj ¡Oh. Vasili Ivánovich (o como se llame). "Tome usted. sino en saberlo ver. no me guardes rencor. con la { omadrona al lado. se lo encuentra. seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". el 123 . pues como si fueran ■lagos. al verlos.F edor D osto ïevski reproche. Katerina. ya se vaya a quedar con el padre. si no. pero no hay tema". para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias.j bién tú. Pápascha le mandó a usted té y azúcar. ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. junto al I estribo del coche. que con nuestro pueblo no valen poemas. se harán los dos. después de todo. "Perdona..

. con nuevos jueces y nue­ vos jurados. se revisó el proceso de la acusada Kornilova. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". niña de seis años. lo que para unos es un poema. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad.. pronunciado el pasado año. en estos Tri­ bunales territoriales. D osto ïevski modo de ver es lo principal. en el transcurso de casi un mes y 2. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. ( natura.. estando embara zada. para ver qué habría sido de I. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso.F edor . La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad). Luego. luego la vistió. involuntariamen­ te. fue y arrojó a su hijastra. fue y despertó a la chica. viva y sana. El anterior fallo. ¡Vaya. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. I luego de haberse ido ya el marido al trabajo. cerró la ventana. y después de un violento altercado con él. se vistió y fue a I la ( omisaría. después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error. 124 125 . la ■ alzó y le dio el café. pot insuficiencia de peritos médicos. ! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que. Sin siquiera I mirar hacia abajo. Allí declaró lo ocurrido. fue anulado por el Senado. por rabia contra el marido.

sumamente curiosas. Es un simple i ampesino. durante y después del primer juicio. todos cono■ idos y célebres en Medicina. Por lo que a mí se ffliere. Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. en las dos cárceles por las que hubo da pasar. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . gro* sera. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. tocante al carácter de Kornilova. Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel.F edor D osto ïevski medio. la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. Se designaron seis doctores. firme 126 127 . además. Su declaración. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. se había manifestado con un carácter nuevo. taciturna. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes.lados morbosos. i Jotable fue. la elección de los peri­ to s . contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. La composición del nuevo jurado era muy notable. tres manifestaron. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. a la que disculpó. siguió mostrándose malhumorada. aunque vista a la alemana. con extraordinaria probidad no ocultó nada. afectuosa. fue de mucho peso y favorable para la procesada. reunidas en el transcurso de muchos años. mansa. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. m el menor titubeo. hasta el momento de dar a luz. y todo el restante tiem­ po. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. y de ellos die­ ron sendos informes cinco. Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe. no es psiquiatra. pero. ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer. el cual estuvo hablando cerca de una hora. Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses. con vivo entusiasmo. y su dictamen no tuvo trascendencia. sin ceño. También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. por suerte. habiéndose dictado otro el 22 de abril. absolviendo a Kornilova.

en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen.H ciones.. y redujo a cero la principal. O 128 129 . ya a eso de las once. después de un largo discurso del presidente. feliz. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. a juicio su­ yo.. es decir. El defensor de la procesada. estrechándose las manos. Al cabo de casi un año de ausencia. la más grave de ta l das. Paró la cosa en que el fiscal mismo. señor Lustig. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público. refutó también muy hábilmente varias acus. Luego. los jurados se retiraron a deliber. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. retiró su acusación da premeditación. que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. indudablemente morboso. volvió a entrar en su hogar..n. y ella. otros se felicitaron mutuamente. Muchos s í santiguaron. pese a su terrible discurso.

a sí como el pasear des­ nudo por las calles. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes. (de Pensam ientos anotados) 131 . en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años. en particular de los aboga­ dos. de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo. Se trata también de una necesidad física . Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. sólo dos palabras.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. sino que hasta es un santo. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis. nociva y vulgar. E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia. ■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. está dispuesto a confesar ya su crimen.. O Por lo demás. ¿por qué no p rohibir también esto?. Le muestra las leyes.. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo. le en­ seña esta u otra sentencia que.

sino que había obrado en pleno derecho. que era perfectamente culpable. me hubiera converlido de pronto en inocente. ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. . Yo no quería de­ fenderme. no sabe jota de leyes y se limita a mur.] murar: "N o sé nada de nada". El hombre que digo es un igno. Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado. D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. ya inocentísimo. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. naturalmente. se me antojó lan chistosa y.F edor . lo repito. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente.litado a la ley. dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. eso es i útil. No. que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. Yo lo escuché. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre.( rante. inadvertidamente. lo hubiera podido perder por una culpa ajena. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad). con satisfacción. según parece. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad. es muy agradable eso de tener abogados. hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. tan interesan­ te que. Pero. muestra el artículo número tanto del Código. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes. dirigiendo una I i I I ' 132 133 . ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos. aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. al mismo tiempo. tanto. lo confieso. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. y la idea de que yo. no se me ocultaba mi delito: había I. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. a pesar de todo.

sobre todo.-------------------------los Tribunales. No sé si aquí se darán casos de ahogados que. ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. por cierto. Y.------------. A mí me parece que aj abogado le es. muchas veces resulta después que esos procesados. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo. siempre. enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". Así es. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!". ya que hice algunas amistades. Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. queriendo mantener hasta el fin . I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia. define y justifica al culpable. estuve muy bien y hasta con utilidad. y que el abogado honrado siempre. tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. Desde luego que salí condenado. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. o poco menos. ante I | | [ i -----------------------. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo. lo importante y serio en todo_ r < “. etcétera. como a todo hombre alcanzai el Paraíso. sino algo | enteramente normal.jFinalmente. en tales casos. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar. a sabiendas. no podría hacer otra cosa. en­ cima. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera.lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. Pero ustedes abrigan la idea de que. en efecto. pero. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. defendidos con tanto fervor.F ed or D osto ïevski te. se conserva honrado. más aún: que aunque quisiera. dos días en prisión donde. Al escuchar tales juramentos. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. a pesar de todo. 134 135 .

sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. Conforme. "talento obli­ ga". ¿a qué. en primer término. hace falta una dirección.. una cosa muy útil. ante iodo. generalmente hablando. a 137 . sencillamente insoportables. son muy diversas y. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo. a veces. un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es. En primer lugar. Las propie­ dades del talento.. y después el talento. por ejemplo? Pues. en consecuencia.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento. a veces. Dices que. El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. yo no me proponía referirme al Irte.. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. generalmente hablando.

es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. Y es verdad. O 138 139 . se me antoja muy difícil que el hombre pued. así como suena). En no sé qué pasaje de Gogol. Cito esto únicamente a modo do símil. según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos. (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. pero intercalaba talos pormenores en el relato. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida. de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores. por e] contrario. vivos o muertos. es preciso idearla. y quizá dijera verdad. con objeto de suscitar la risa. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas.F edor D osto ïevski las cosas más feas. por así decirlo. siendo este el que. embustero y chistoso. arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino.i dominar su talento.il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí. le tira de la manga (sí. descri­ biendo un hombre de mundo. aunque hay talentos especialmente fraudulentos. gobierna a su poseedojj y. un embustero se pone a contar no sé qué. que no era posible que lo fuera. casi innoble. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. El novelista Thackeray. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina .

En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski. Autor de Los últimos cantos. A mis críticos No persigo honores n i los acepto. alcan z ar el triunfo con ella. Habremos tenido nuestras discrepancias.El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. lo que es mejor. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'. ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. entre otras obras. 141 . la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. (de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular.lo apenas en la vida.

pensaba. "se burlará de mis Pobres gentes". con deleite. teniendo delante el más vago e incierto porvenir. V Grigórovich. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época. Una ve/ que vino a verme. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. el más vetera­ no y conocido del grupo. a lo sumo. A comienzos del invierno me había puesto. pluma en ristre. A Bielinski lo había leído un par de años antes. mi primera obra.imbién el influyente crítico Bielinski. de pronto..F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. pues lo había escrito con pasión. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo. como le llamaban. salvo un breve boceto. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. sin saber por qué. Pero sólo a ra­ tos. Teníamos entonces poco más de veinte años. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. casi con lágrimas. Era en mayo del año cuarenta y cinco. sólo a ratos. Así pen■ iba yo. que vivía muy lejos. Ter­ minado mi trabajo. el cual tampoco había escrito nada todavía. 142 143 . me daba mucho miedo. La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov. fantasía. Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción. falso sentimiento?". Relaciones literarias no tenía ninguna. lozano y bueno. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. mas se me antojaba gruñón y terrible. que se publicó en un alma«] naque. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano. como el propio Nekrásov y i.. y. quitando. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído). todas aquellas horas que yo pasé. se lo enseñaré". a escribir mi nol vela Pobres gentes. a D. Apenas con­ taba con el éxito. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente. pues hasta entonces no había escrito nada. casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. era realmente mentira. naturalmente. escribiendo la novela. Gaiteras petersburgueses.

muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. muy poco comunicativo. me ha parecido siempre. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo." Pero. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. De pron to. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo. y leimos ese libro. y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. me abrazan con verdadero entusiasJ mo. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. qué hombre!'. casi tan clara como el día. "Bastará con leer diez líneas. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. de Gogol. '¡Ah. y así transcurrió toda la noche. resolvieron continuar leyendo. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito. y en 144 145 . por enésima vez. Luego que ter­ minamos la lectura. sino que abrí la ventana y me senté allí. y a juzgar por eso. toda la noche. de común acuerdo. I lecordaba con asombro aquellas horas. señores?". noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich. suena la campanilla. dos veces. y. Las cuatro eran cuando volvía a casa. hasta ¡ la alborada. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov. se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. se me echan encima. con no poco asonn bro de mi parte. las cuatro de una noche blanca. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. Había antaño muchos. Se refería a usted. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés. cuando nos quedamos I ‘. y al entrar en casa no me acosté. En aquel tiempo.oíos— . t siuvieron conmigo cerca de media hora. cauto. para ver d i qué se trataba. efectivamen te. Tal. I por lo menos. casi ■ receloso. después de haber leído las diez líneas. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. es por | naturaleza un hombre reconcentrado. ya sin interrupción. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo.

¡Ah. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas. que nos vamos.. y qué gusto!". Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego. los pondrán por las nubes. pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos. y ni qué decir tiene que de Gogol. de pronto. escribió. p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos. hablamos también (li­ la poesía. . qué triunfo! Ante todo. bueno. de la verdad y de la situación da entonces. pero el tema principal fue Bielinski. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. — ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov. 1 dormir. lleno de excitación— . "Otros tendrán éxitos. expresándonos más por exclamaciones que por frases. ahora. al vuelo. acuéstese usted. porque eso va lo más que el sueño.. Y desde los die«iséis años. no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des. Según mis noticias. al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie. citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. escribía.. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble. enteramente solo. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. Pero. entendiéndonos a media pala« bra.. es un hombre. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski.. y a despertarme. decía Nekrásov. y ya veri usted." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. 1 felicitarlos. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años.. Sentía por él un respe­ to sin límites. "Hoy mismo le llevo su manuscrito. acudirán . En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. alto.. o poco menos. al año si­ guiente.. no sé mucho.. Seguramente que habría habido entre ellos. a las cuatro de la madrugada. 147 .

y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento. aquella na­ riz. Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. lo comprenda. aquella frente. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. haya podido com­ padecerse de su humilde persona.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. pero no había pasado. como él dice. sino Vuestra Excelencia. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). se ha encontrado. y cuando un buen hombre. queda deshecho. por asi decirlo. só­ lo como artista. eso es. no Su Excelencia. según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico.! pero tomó el manuscrito. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. Vuestra Excelencia. tremendo. un minuto. ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. "Bueno. ha podido usted escribir eso.) "Sólo con su instinto inmediato. en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión. de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. ¡Y aquel 148 149 . con sus veinte años. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. cuanto ya lo­ do había cambiado. por fin. le da aquellos cien rublos. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces. sino que respondía. pensé. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible. quizá sea esto lo propio del caso". Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. me parece. su general. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura.

al momento de besarle la mano al general. ¡Oh. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. son hombres. y qué atolondrado soy aún. qué hombres! Sí. y sentí plenamente. resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa. de un solo trazo. des­ pués de todo. aprecie usted ese don debidamente. el día radiante. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. pero usté des los artistas. hablando de mí. tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. Aunque. ha venido al mundo con ese don. Me separé de él. pensaba. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo.) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado. I stán realmente solos. lo comprende enseguida. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 .F ed or D osto ïevski botón que se le cae. y aun el lector menos avezado a pensar todo. ¡Tal es el se­ creto del arte. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. publicis­ tas y críticos. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios. ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia. ¡Oh! No se rían uste­ des. pero entonces. que en mi vida había surgido un instante solemne. Me detu ve en la esquina de su casa. avergonzado. en una suerte de tímido éxtasis. sino horror. contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. un cambio para siempre. seré fiel. Quiero merecer esas alabanzas. con todo mi ser. encantado. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. vanidosos y fatuos. Todo eso les dijo también después. como a artista que es. séale fiel. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos. los que pesan. pero tienen a su lado la " verdad. la gente que pasalia. que algo nuevo había empezado.

Al salir del presidio. Poeta apasionado hasta el dolor. él me había indicado un. Aun ahora pienso en él con fruición.i vuelto a representar ese instante. Pero lean esas apasionadas canciones. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi. |Y. Terrible aquí esa frase: con reproche. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. Le recordé el episodio a la ligera. en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov. ¡Oh. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta.i. con ellos! Todo esto pensé entonces.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. por ellos. Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. no obstante. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. }\ uimos leales. al cabo de treinta años. Verdaderamente. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!. O 152 153 .. y pude comprobar que me había entendido.. Desde las mudas paredes. don reproche me m iran los retratos de los muertos. Y he aquí que hace poco. se me h. Así que triunfare mos. se me levantaba nuevamente el espíritu. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". ya lo sabía yo.i poesía suya. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos. Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. Sin term inar quedan sus cantos. hemos estado toda la vida separados. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. Y nunca he podido olvidarlo. lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia.

en cada página.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. esa encarna­ ción de la sana razón. Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él. (1877) O 155 . con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro. sin más. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse. de la prudencia y la áurea medianía. y ante quién. Ya el solo hecho de que Sancho. es del número de los eternos.

el más triste de todos. < t1 notable. sino por la senda recta. levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. convirtiéndose en un objeto de irrisión. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— . por desgracia. Ese libro. él precisamente y no ningún otro. no olvi. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre. Y denunciará el más hondo. no obstante. Pero. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica. desgraciadamente. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 . esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. nobles puede. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad.« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres. su talento más grande. efectivamente.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres. con frecuencia. con la Literatura. un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes. son tan po­ tos. su valor todo y. está plenamen te convencido del gran talento de su amo. finalmente. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. su castidad. su lealtad. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno. se consumen hartas veces. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. pero sí sé que ese libro. su pureza mayor. no por fantástit os caminos de locura. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y.

al fin. sólo he querido aludir . no tardó en irse de este mundo. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote. moviéndole. con 158 159 .F ed o r D osto ïevski bres. había de serle. que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él. espada en ristre. sencillamente. sino a llanto < n diente. Pero 1 uando.il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. a descargar mando­ bles a diestro y siniestro. no a risa. Por lo demás. tan bello y útil.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral. lo que bruscamente suscita su duda. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando . se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe. renunció a todo. y vien­ do. No. sin embargo. en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese. lo que le desconcertaba era. emponzoñando para . eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. sino algo completamente secundario. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. El hombre fantástico. que refieren esos libros tan fidtA dignos. No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. ni el desatino de los sortilegios d i los magos. una consideración en todo punto exacta. ¡Oh. a una de las observaciones incont.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote.siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón. pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad.

pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. y aunque fuese en un día y. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. no obstante. Pues bien: ¿no recuerdas. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. con cuerpos de molii’. Pero ¡nil se dice. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. en secreto. la duda te atosiga. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. una ilusión. una idea. una nueva patraña. una excelencia. a pesar de todo. mucho más absurda todavía. ingenua y dr. acaso horriblemente vulgar. tres veces más fantástica. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. co. no dejas de sentir cierto escozor. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. otro tanto en la vida. y todo esto gracias a la ilusión segunda. o finalmente. na dejando con vida a ningún enemigo. y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. Pero. además. con una mujer que te encantó. idea él otra ¡lusiórM dos. una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. se pasea por tu alma. no obs­ tante estar tan enamorados. para salvar la verdad. pese a toda tu reguera. en el espacio de unas po< a l horas.F ed o r D osto ïevski todo. importuna tu razón. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. salvada la verdad. únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. nueva y nunca llevada al libro. y estoy seguro 165 . de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos. Antes. el dinero. sin embargo. durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras.L a s C a r ta s . Se trata. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes. que a todos dominan). con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. la figura del protagonista.. En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. los lectores y el éxito. amigos y editores. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk.

para todo se requiere trabajo. con el trabajo. una labor gigantesca.. y me recreo mucho con ella. y que por eso estoy empollando pacientemente. no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí. Sin inspiración..i cierto. c réeme. Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. . lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones. Sólo que hay que tener inspiración. sin duda. amigo mío. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde. Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras. 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 . le habría salido mejor. Esa es l. Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. Ten l. confundes la inspiración. Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena). monstruosidades y pruebas de mal gusto. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. sino procurar hacen algo bueno. I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. lú. si hubiera trabajado más. pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. y. L a s C a rta s .iempre ocurre). la escena siempre sale ganando. y pongo allá. incubando esa obra descollante. naturalmente. precisamente. Supongamos que se. Pues por eso. D osto ïevski de que a mi regreso. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que .i verdad. No hay que precipitarse. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas.i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta.F edor . no se puede hacer nada. y tacho aquí.

puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. prestamista de dinero. prematuras ideas que flotan en el aire. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. avara. enferma. í~ 6 8 169 . deci­ de matar a una vieja. A este fin. sorda. se encuentra en la mayor miseria. por fin. pues esquilma a una hermana más jo­ ven.F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. de todos modos. la novela de Turguéniev. estando tan apurado. la actual. Es mala y destruye una vida humana. viuda de un consejero. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero. acaso más. antes por el contrario. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. "Nada vale. El sufre el influ­ jo de algunas raras. me avengo a cobrar cien rublos por pliego. La vieja es tonta. Un joven de clase inedia que. sin falta. este mismo año. expulsado de la Universidad.. el cual decide matarla y robarle. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. no es tan grande. (He leído. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev. aquí en Wiesbaden. Es un ('studio psicológico de un crimen.. Epoca. escribir tan bien como él. L a s C a rta s . sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas. con el tiempo. de su vida de apuros. con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador. Pero. y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". pero la dife­ rencia. resuelve salir por una vez. y espero. que le sirve de criada. Es magnífica. así que todo lo echo a perder. o sea cuatrocientos rublos por plie go. mientras que Turguéniev.) Amigo mío. ¿Por qué. realmente.. y estoy a punto de ter­ minarla. Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. que posee dos mil siervos. Hasta donde yo puedo juzgar. 1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso.

Transcurre luego alrededor de un mes. inopinados. no constituye propiamente un crimen. naturalmente.. para sei allí toda su vida una persona correcta. En mi novela se encuentra.i Universidad y marcharse al extranjero. poder luego reintegrarse al mundo de los hombres.. que está de ama de llaves con unos terratenientes. lo que se debe. Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos. El asesino se estrella contra problemas insolubles. terminar él sus estudios en l. librar a su hermana. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie. 1 morir de muerte natural dentro de un mes. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . extraños sentimientos le torturan el corazón. La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia. una . seria. que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. la ley de los hombres. de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. expiará su culpa. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. pide ya moralmente un castigo. en virtud de esa misma casualidad. El sentimiento de ser extraño. lo tortura de manera indecible. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio.F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre. además.. Triunfan la ley de la Naturaleza. a la razón de que e! pro­ pio malhechor. en parte. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s . estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo. con lo que. que vive en la provin cia. No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. cuando menos. hasta que llega la catástrofe. lógico del crimen. mala y enferma. logra nuestro hombre. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida. y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. de por sí. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar..ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina. y de este modo. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 .

En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. aunque haya de escribir esta obra para mí solo.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. además. Ni que decir tiene que. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da. decidió matar al correo y robar la pos­ ta. y con frecuencia. Aunque. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. de un pasado muy reciente. Así que procura­ ré. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . dará la razón a mi obra. pero creo que sera muy interesante. expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. de momento. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. no pudiendo poner mano en ningún otro y. para poder vivir mienlias termino la obra. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha. escribirla lo mejor que pueda. después de todo. estoy hecho. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea. muy malas. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor. he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego. 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. cuando menos en parte. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. 1 los actos más crueles. Ciertos casos. en forma muy pri­ mitiva.. 173 . de la nueva generación.

F.. ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. hasta el menor deta­ lle. estando todavía por terminar la segunda parte. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude. tengo todavía que realizar un trabajo serio. Todo lo tengo planificado. De esos setecientos. usted cultiva las bellas letras. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. por tanto. Además. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta. de modo que me comprenderá. No soy yo solo en el mundo. así que hasta he empeñado mi ropa. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. Basúnov. sólo le pido en realidad setecientos. Sin contar con el menor recurso. que se hall. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela. sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. en tal situación. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. al que adeudo esa cantidad. ¡Y cómo. 174 175 . En tan insufrible situa­ ción. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. listas ya para mandarlas a imprenta.. Me dirijo a usted de escritor a escritor. y doscientos cincuenta a U.i también en la mayor miseria.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. pero me veré obligado i dejarlo descansar. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo. tengo cifradas en él muchas ilusiones. Perdone usted que le cuente estas intimidades. sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s . pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa.i usted una bella persona. Usted es también escritor. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. Ya sabía yo que er. y le ruego que tome cuenta de mi situación.

trabajo como un forza-i do. tendré que escribir cinco pliegos. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l .. aún no estoy en regla.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . desde hace un mes. Se me había ocurrido una nueva forma. y llevo muchos días sin poder hacer nada. Trabajo día y noche. No me gustaba. Ahora. y no sé realmente si lo lograré. imposible. una gran novela. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. durante los últimos catorce días. Pero con los demás. sentado en un diván. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura. se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz. y lo empecé todo de nuevo. además. amenazan con encarce­ larme. A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos.. ofrecimiento de pagarles en cinco años. la enfermedad! Al principio. Pero ahora. no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. cuando se está orgánicamente sano. me atormentan las hemo­ rroides. ¡Y. a raíz de mi regreso. Pero a mí me acosan los acreedores. ¡Y tener que estar acostado. ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto. Es terrible.. en seis par­ tes. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. pero lo quemé todo. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso. Según mis cálculos. Una novela es una obra poética. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. probablemente. y la tarea me rinde muy poco. Usted. eso me destroza cabeza y corazón. y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. me hizo sufrir mucho la epilepsia. Por eso. un nuevo plan. sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado.En primer lugar. aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 ... ahora puedo confesarlo. Puede usted figurarse si estaré intranquilo.

Me refiero a Crimen y cas­ tigo. aun­ que no me importó. director de E l Mensajero Ruso. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. Se dicen allí. A N. He tenido una charla con ambos. pero puede que me saliera mal. No sé qué pasará ahora.F edor . donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. L a s C a rta s . A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. En este sen tido.U. yo tengo razón. el capítulo no contiene nada inmoral. Lo escribí con verda­ dera inspiración. pero ya lo rehice y lo entregué. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. pero siguen en sus trece. sino por la moral. pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres. Sobre el capítulo de refe­ rencia. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . Así ocurrió con otro capítulo. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. acerca de ella. D o sto ïevski parte de mi novela. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. Ya he oído algunos juicios halagador« '. Por desdicha. y Kátkov confirma su deci­ sión3. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. sino todo lo contrario. cosas atrevidas y nuevas.. nada puedo decir. junio de 186(> Liubimov. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder. Transi­ gí. en el número de enero de E l Mensajero Ruso.

por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. Le digo esto. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. esta vez creo que habré dado en el clavo. por mi parte. Dostoievski L a s C a rta s . pues en verdad es perdona­ ble. Muy rendidamente suyo. Podrá no tener éxito mi novela. que me prometa un triunfo. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color.U. Si usted me escribe diciéndome que los envíe.F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. LIIJB IM O V Petersburgo. pero. se me debe perdonar. pero no antes del miércoles. pero a mí. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo. A N. lo tendría usted el martes. sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida. que soy quien la escribe. lo hubiera corregido.. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. definido y claro. en cambio. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo. F. y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. el final de Crimen y castigo saldrá este año. sin falta. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema. si la Dirección lo deseaba. Si fuera posible. Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. — ya que hasta lo necesito— . deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. lo haré. ha reescrito mucho. le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. pero no antes del día 15. De otra suerte. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa. A propósito. todo está deslindado. En este caso. no habría escritor 180 181 . única y exclusivamente.

Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. En« tretanto.. tar a la Dirección. De no ser por eso. no me atrevería a moles. asesórese con un abogado experto. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado. 182 183 . trabajo sin parar.F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. Para salvarme. Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad. Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. por lo que aguardo la deci* sión de usted. y apela­ rá a todos los medios. pero. no tendrá más remedio que pagar. cosa que especialmente le ruego. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. Lo que usted diga. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til. Le ruego 4 Se refiere a El jugador. L a s C a rta s . eso haré. al lin y al cabo.i intensa novela4 para el editor Stellovskii. por la que se enterará a fondo de todo. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero.. y yo me quedo sin cobrar..

Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. un hombre. El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted. ¡Ay. Aquí se necesita un picapleitos listo. por decirlo así.i nadie. de lo contrario. Cuando ese abogadito lo hay. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado. Así que hay que llevar las cosas de un modo. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida.F ed or D o sto ïevski de la Policía. pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. Se lo ruego encarecidamente.i de ponernos una minuta muy elevada. por lo que convendría que buscase un repre. puede co­ brarnos barato. cuánto. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas. amigo mío. sentante. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co. SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. Claro que no h. De eso. Pero como se trata de un asunto seguro. en suma. L a s C a rta s .. mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo .. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 . que esté al tanto de todas esas cosas prácticas. usted no se puede encargar. creo que se apresura­ rá a soltar la plata. policíaco.« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. todos mis castillos se de­ rrumban. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo. naturalmente.. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien.

_ pues era infinitamente difícil.esté bien). y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote. Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte. difícil que todo. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra. que escribiré realmente la novela. La primera parte la escribí en veintitrés días.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s . nada positivo. pero también poderosa) son grotescos. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada. Yo no he encontra­ do nada semejante.. Esa pri­ mera parte no producía efecto. El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad.¿Lo bello es el ideal. No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño. y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. no sólo de Rusia. pero el ideal. y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco. especialmente hoy. Es. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. sino también de fuera de Rusia. pero me temo que la novela resulte aburrida. y ya la envié.. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla.\ He destruido la mayor parte del manuscrito. Tendrá que ser muy larga. no es posible que . Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir. Todos los poetas. Detalles aislados puede que me salgan bien. ya no existe. Y esto es más 186 187 . 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte. La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura. la de Don Quijote se me antoja la más perfecta. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía. La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo.

gracias a Dios. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra.. tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra. ¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes). atormentado. pues. con lo que yo podría salir de todos mis apuros. Sólo en ese caso se puede contar. un simple proemio. Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector.F edor . querida amiga. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada. no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. Sofía Aleksándrovna Ivánov. sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año. por consiguiente. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones. Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). y menos todavía con lo excitado que estoy. ese infernal suplicio. Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. querida amiga. Yo. con un éxito^Nada. pero no explica nada ni plantea ningún problema. pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. sin miedo a equivo­ carse.. D osto ievski te. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). así: he trabajado y me he 188 189 . Tenía tantas más esperanzas de que así fuese.^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística. Pero la cosa se quedó en ciernes. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. L a s C a rta s .. que siem­ pre surge inesperada y súbita. 12 de enero de 1868 Ha sido. para que lea la segun­ da parte. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. Pero. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. usted.

no hay nada más difícil que eso. El plan. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística. por fin. pese a ser tentador y gustarme mucho. el pasado 4 de diciembre. A mi juicio. Hasta que. pero a mí me perturbaba. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar. así que ya son dos figuras princi­ pales. todavía está muy con­ fuso. pero es terriblemente difícil. el princi­ pal. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . pero me arredraba la de hacer de ella una novela. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. en general.F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. a mi juicio. vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego. _ La primera parte. opté por un. hay dos que los veo muy bien. como yo quería. de muchas ideas. me puse a trabajar. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. Tengo que delinear bien esa figura. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. lo tengo bien trazado. además del héroe. sobre todo en los tiempos que corren. pues el argumento es bastante difícil. hay una mu­ chedumbre. cuando no la poca fuerza. De esos cuatro héroes. ahora. ha surgido una heroína. Y. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena..) de ellas. uno de ellos aún no tiene forma. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. resulta floja. que así han venido las cosas. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. pero incompleta y no cua­ jada y total. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. y no estoy yo preparado para tocarlo. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. el verdadero héroe. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde. y el cuarto. porque no hay nada comprometido. y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. Pero creo que aún hay una salvación. Yo me arriesgaba como en la ruleta. que he de describir con mucha exactitud. sea como fuere. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes).

igual escríbame usted). la. pues la novela será larga. por el amor de Dios. en cuanto salga E l Mensajero Ruso. El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento.i en enero.i parte es. Sólo tengo un lector: mi esposa. La primtM. nadie puede ser juez de sí mismo. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas. si publica mi novela. ¿Qué voy a 192 193 . Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala. Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo. Me es absolutamente preciso que salg. Ahora¿ya no aspiro al éxito.. sobre todo cuando está excitado. Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde.i mucho. 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso. queda fiado al porvenir. Por lo demás. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. más o menos. Hay allí una escena (una escena fundamental). Así que. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra. Al enviarle a Kátkov la primera parte.F ed o r D osto ievski mente (¡oh. pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio. en realidad. En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada). Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia. No quería estropearla definitivamente. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien. es la más difícil. pues todo depende del éxito. que a usted. A ella le gusl. pero en mis cosas no es juez. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s . Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. una simple introducción. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). si me saliese bien!). Le ruego además que me diga.. Por último.. La segunda parte será la decisiva. pues. a la que ya terminé.. pero espero de usted un juicio severo. Todo. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela.

También liquidaré lo que queda. A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. volveré a Rusia. Así que todos los días voy al correo. escríbame. En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas. y por eso difiere el escribirme. nadie. los había estudiado ni obser­ vado). Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. Más no pido. encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara. Pero luego. pero no hay allí ninguna carta suya. Estoy satisfecho del final de la segunda parte. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte.. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso. estúpido y falso". A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. sea como fuere. 4 de junio de 1868 Y.. L a s C a rta s . ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es. inge­ nuo. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia. Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. Me agrada a mí. 194 195 . pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. un suplicio.. hasta aquí. de la moderna juventud positivista. en su delicadeza. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela. sin embargo. sencillamente. Escríbame usted. amigo mío. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada. por el amor de Dios. pues he perdido ya todo criterio.

un día u otro. ha merecido juicios desfavorables. No hablo del valor de la novela en sí. si llega a hacerse. así que la segunda edición. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que.. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. otras re­ sultan muy deslucidas o. desde el punto de vista del pú­ blico. Eso era todo cuanto yo quería. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. En general. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. Si E l idiota tiene lectores. sin detrimento de la novela. No estoy satisfecho con mi obra. a contar desde hoy. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . que apenas tendré con ello para empezar. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted. me produ­ cirá tan poco. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia. ni a mí mismo se me escapan. como final. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . Respecto de sus defectos. en general. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. que de buena gana habría escrito una crítica del libro.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. así la cuarta parte como el final. puede decirse que este final es de los logrados. en general. Tampoco. fallidas. el libro resulta de gran efecto. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. se entiende.. Tendré que escribir todo en cuatro semanas. Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas. lo que de ella pienso. como amigo. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre.

Sabe Dios cuándo podré volver. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia.. ¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte. o por lo menos cinco mil rublos. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil.. la aguardo con ansia. realismo. sino todo lo contrario. no entienden una palabra. y aquello que 198 199 . y en modo alguno excepciones. según me prome­ tió. a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. a mi juicio. Yo contaba con el éxito de E l idiota. Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo.. son hechos. sin verla.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota . El diablo sabrá lo que ha querido decir. ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar. ya sé que no es del bando de mis partidarios. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir. tendría esos cinco mil rublos.. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. lo mismo. mes y medio. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. Por esta razón. Escríbame usted su opinión. pues precisamente son realidad. L a s C a rta s . estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota.

7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . no mi novela. me hacía las mismas ilusiones. sino mi idea. Defiendo.. mucho: mil quinientos a dos mil rublos. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. me han ofrecido.F ed o r D osto ïevski mucho malogrado. por tanto. Aunque E l idiota haya sido un fiasco. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia. siete mil rublos de un golpe. los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio. Pero como pagué a tres de ellos. L a s C a rta s . Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde.. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual. por aquella época. dentro de tres días. Ya hace tres años. relativamente... pero también hay en ella mucho logrado. perdí el don de escribir regular­ mente. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos. y yo me di prisa a venirme. al salir de Rusia. Pero tal ilusión resultó vana. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). 19 de diciembre de 1869 Pero después.. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde.

sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques. la idea de la novela y su elaboración son para mí. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. no a la parte artística. sino a la tendencia. y a estorbarme mi trabajo... L a s C a rta s . aunque se vaya a pique todo lo artístico. no ando con precipitación. Me costará trabajo darle salida en dicha época. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba. sino de la idea en sí. después do una larga pausa. Sólo que el tema es demasiado candente. no hablo d# la ejecución. más preciadas que todo en el mundo. Mis interminables cartas van a acabar con usted. So me ha ocurrido una ¡dea grande. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. Pero basta. diré allí todo lo que tengo en el alma. pobre autor. quiero expresar ciertas ¡deas. Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo. por lo menos. Aunque sólo resulte un panfleto.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. pero si no lo consigo es igual.. Confío en el éxito. peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño.. 24 de marzo de 1870 202 203 . Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. pero ¡qué hacerle!. ¡Este no es ningún buñuelo. Me refiero..

por lo menos. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. cuando menos. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso. no puedo escribir otra cosa. pero no puedo decidirme a escribir aquí. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. Por el momento. pero tengo que avenirme I eso. además.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. porque en tanto esté en el extranjero. lo que me escribe sobre mi nueva novela. pero sólo en boceto. (Será. ¿Sabe usted. cuánto cuesta ser escritor. echándo­ lo a perder todo. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal. re queriría cincuenta. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso.. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. y otras resultarán demasiado proli­ jas. Sónechka. ¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela. L a s C a rta s . Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. es decir. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. mi querida Sónechka. muy larga). Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. dos o tres años. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. al que ya le cobré un anticipo. Una obra así requiere.

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bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

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A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

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parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

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prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

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mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

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que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

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213 . Ya es. una acogida sumamente benévola. sea como fuese. espero y temo al mismo tiempo. me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido. donde ya está anotada toda la acción.F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. Por la lectura de esa primera parte. al principio creía muy fácil despacharla. no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción. De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. desde el principio. por lo que le he tomado tirria a la novela. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela. Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié. hora de que escriba yo. muy poco. en resumidas cuentas.. tengo que escribir. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto. cosa para mí totalmente inusitada). algo serio. y escrito. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original.. cual pompa de jabón. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde. realmente. L a s C a rta s . aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). por fin.. Pero. En E l Mensajero Ruso le han hecho. con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. A lo mejor se me deshace todo en el aire. Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra.

el trabajo es fácil. sin embargo. y._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. que aún estoy en el boceto. tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. Y. se lo repito. to el vuelo y hago algo regular. ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. Anya. no puedo escribir una línea lejos de mi tierra. sin embargo. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!./jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. Así que debo trabajar mucho. que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso. Pero ya no tengo tiempo. luego. y a pesar de eso adelanto muy poco. Escribo a la buena de Dios. ese fue siempre mi de­ fecto. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor. he. Aunque quizás aún pueda corregirme. palomita. y ya he empezado a flaquear). Según Strájov. marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche. no sé cómo voy a librarme del tedio. o remon­ 214 215 . SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA. tal es mi actual divisa. 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. y este se me resiste).. Con esos mil podré regresar a Rusia. Lo principal es el plan." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. tanto. ANNA GRIGO RIEVNA Ems. Anya.F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. L a s C a rta s .

no puedo volver allá.. que no tengo nada pensado.. escribir nada. siempre solo conmigo mismo. Ems.. cómo voy a escribir nada. sin ti? Y. no podré enviar nada a Los Anales Patrios. pues de lo contrario. cuando salga de aquí. desde ahora lo veo. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo. Y para colmo me honra con su visita un ataque. sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. L a s Ca r t a s . Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh. pero de esto no se puede hablar en una carta.. buscando cuarto. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas. Ems. Teniendo ya el plan. ¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas. pues enseguida deberemos ponernos en camino.. sobre todo. todo el trabajo irá como sobre ruedas. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. De todos modos. cómo me molesta sólo pen­ sarlo y. No sé 216 217 ..F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo. ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario.. pero no acierto a escribir nada. La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. me será totalmente imposible.

en una palabra: cuanto usted sepa. entre otras cosas. le diré toda la ver­ dad.. Siempre me ocurre lo mismo. frases. para más datos. entre pensarlo.. En cuanto a mi novela.M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela. de pocos años: de siete a quince. delincuencia e inocencia. réplicas.V . y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años. 220 221 .. cuanto sepa de los niños: anécdotas..F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . circunstancias familiares. etc. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente. /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V . coordinarlo y escribirlo. costumbres.. en la cual. Escríbame. Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí.. nacimiento y educación. pero aún dista mucho de estar terminada. sólo está em­ pezada.. etc. figurarán muchos niños y.. A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov. rasgos característicos. cre­ encias. pues. La pensé y me puse a escribirla.

.................................... .............. 1^1 ... .............................................................) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o .................................................................. 7 . .......................... 1 Q2 1 Padres e hijos ......155 Pensamientos anotados Y o .. C ultura .............. 222 223 ................................................... El Proceso a K o r n i l o v a ........................................................................................ ............ Las injurias de mis enem igos • .............. 137 El N a cim ie n to de un Escritor .............. D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos ... 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a ...........................................................................61 El Niño.................... 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o ...................................................................... co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d ......................................... 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor............... He trabajado en ella tres años......................................................................... 108 .............109 A lgo a cerca de los abogados El Talento ......................................... A Propósito de una E x p o s ic ió n ................................. 3 I....... 57 C uadritos d e V i a j e .........F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito....

............. ^ 4 II....... Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo ............... .... 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ............................. 220 224 .............................201 El Adolescente ............ ^ 6 A mis críticos.......................................................................................................... .................................185 Demonios.................................... 1 Veneración ............In d ice _________________ Riqueza..... 215 Los Hermanos Karam azov ..