C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

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F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

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Con su primera novela. Estos Apuntes. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura. publicada en 1860. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas. Pobres gentes. Estos factores. En la década de 1860. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento. le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras. Más adelante. con­ cluida a los 23 años. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. Al quedar viudo. en su novela Apuntes tle la casa de los muertos. Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior. Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va.. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida. 142-143). después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud.. D osto ïevski dieciséis años. sin demasiado entusiasmo. elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo.. Noches blancas y varios relatos. editó sus propias revistas. Pushkin. sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. Víctor Hugo. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica. En ese lapso. como casi todas sus grandes nove­ las. Dostoievski estudiaba inge­ niería. En estos años. Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. por entregas. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. entre otros grandes escritores. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). A dicha obra le siguieron E l doble. Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . fueron publicados en revistas. que lo asesina­ ron en 1839. Balzac y Flaubert. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol.F edor .

que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. el alcoholismo. en la que se despliegan todas las ideas políticas. como gran ¡'. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. modelo del intelectual comprometido con su tiempo.F ed o r D osto ïevski adora. éticas y sociales del autor. Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud.mte. Afectado por graves problemas de salud. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas.ii a los lectores. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa. es un periodismo milii. por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo. recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. 8 9 . que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. Dostoievski. "una tribuna de doctrina". sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social.ule del de su época. en su condición de periodis­ ta. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que. casi platónico. I I periodismo de Dostoievski. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. que cada vez son más. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas. ni tuvo intención alguna de que así hiera. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego. progresivamente. de la que sólo se salvaría Ru­ sia. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. Era un hombre con un idealismo protundo.

persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. saca conclusiones. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ". Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. sus crític os y con sus lectores. de una posit ión casi siempre inamovible. no duda. a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas. El circuito se inte­ gra con el autor que opina. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. este acer­ camiento no carece de riesgos. hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. gozar de su prosa extraordi­ naria. con sus colegas. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas. más seguro que antes. con nuevos y variados argumentos. la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . eso sí. Sobre esta edición Para este libro. tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . El trabajo periodístico nunca es del todo limpio.F ed o r D osto ïevski Por otra parte. en este D iario.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. Aunque. Mira. con C r is t o . opina y dice qué está bien y qué está mal. Y. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . cuenta. admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido. El Dostoievski periodista. El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. 10 11 . conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes.

en " C u a d r it o s d e V ia je ". en el texto homónimo. En la segunda parte de este libro. en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. inéditos al momen­ to de su muerte. Además. amigos y enemigos. intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " . la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote.F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. algunas ¡deas sobre el talento. así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores. I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 .

O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias. No sé. una anécdota: . por ejemplo. no obstante lo débil del recuerdo.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria. la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas. a mí. Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados. I le aquí. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. no me gustan los recuerdos.Algo Personal o873) En este artículo. quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon. en general. I’ero es triste recordar.i.

cierta mañana de primavera. como en una obra. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. Luego tuvimos muchas divergen­ cias. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. pero. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . era uno de los más apasionados. En aquel ins­ tante entraron en la sala. — N. uno después de otro. en su periódico. N. Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. unas palabras muy encendidas. hace dos años. por si fuera poco. diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. por el contrario. el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . de los que sufren. — Por Chernischevski. por su facha y sus costumbres. muy estimadas para mí. dos directores de periódicos. Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos. dejándome eterno recuerdo. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo.F ed o r D osto ïevski Una vez. a propósito de Crim en y castigo). Yo me quedé estupefacto. quizá los mejores que haya escrito. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras.. me dijo así: "Su novela es buena. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. nos vimos ya muy rara vez. A lg o P erso nal de pasada. Puede que a él también le suceda lo mismo. por cuestión de princi­ pios. — Lo sé — le respondí. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. Añadiré que. pero entonces estaba en sus comienzos. El otro. Sin embargo. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso. pero en cierta ocasión me dijo. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. Al volver yo de Siberia. dedicándome también una alusión en unos versos. Sin mencionar su nombre. nadie parecía menos que él un poeta y.

no recuerdo donde ni cómo. A todo esto. otras no tenía tiempo. eso sí.K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos.F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. corrió por las revistas literarias. el pri­ mero de mi regreso de Siberia. Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve. y. y. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. A mí. 19 . aunque no pueda ■ iducir pruebas. pero muy poco. entre renglones. cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años. su facha y sus modales. pues ahora voy yo a meterme con su novela". ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. no la he leído. y hablamos. contra Chernischevski. trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. además. — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. nos dábamos la mano. tanto más cuanto que ahora es oportuno. hasta ahou . confirmarla. Aunque siempre. es decir. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. no con frecuencia. a pesar de todo. Después nos vimos alguna que otra vez. Con mi largo silencio e indolencia he parecido. semejante alegoría cívica. después de recapacitar un momento— . la t. la mentira más vil que puede conce­ birse.

Se titula­ ba: "A la joven generación. 20 21 . pues no estaban ni siquiera las criadas. de personas con las que no se tiene nada que ver. pero. Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa. Difícil. de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. lo mismo que a él le pasaba conmigo." No podía conce­ birse nada más estúpido. Eran sólo diez lineas. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". Su texto resultaba desconcertante. Pues bien: yo. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura. estúpido. que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado. por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia. una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski. ¿Qué me importaba a mí. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento. y eso que eran bastantes. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. en el tirador. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día. •alió a abrirme él en persona. por eso mismo. sin embargo.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. después de todo? Y. lamen­ taba su fiasco. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. Recuerdo que eran las cinco de la tarde. Todo esto era aún tan nuevo.

unos días después me lo confirmó así él mismo. en algún sitio. — Yo no conozco a ninguno de ellos. y confieso que poi . Permailcc ió conmigo una hora. como tampoco dudo ahora. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 . — También estoy seguro de que así es. tanto. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. temen su opi­ nión. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. no recuerdo quién. hay que con­ tenerlos. Pero.i*. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba. I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita. sea como fuere.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to. Además.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios. yendo a visitarme a mi casa. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski. a todo y a todos nos perjudican. Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. Yo me retiré. veces he visto hombre más amable y cor­ dial. -Y. y no dudé por un momento. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté. ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa. y que llegue a sus oídos. A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. Poco después. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. de todos modos. sin duda. fs. Me pareció que a Nikolai 1 ii.F ed o r D osto ïevski — Bueno. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. sin embargo.

algo así como una imitación de La nariz. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. donde estuve nueve meses. pero comido de amor propio. contaré el argu­ mento. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. hasta entonces. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. Un funcionario petersburgués. hace manifestaciones 24 25 . en tanto esa damisela. de una cultura a medias. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje. de Gogol. va al Pasaje. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo. al principio.F edor . su genial •nnsorte hostiga al reptil. Por aquel tiempo. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. todo entero.hasta que. I n el Pasaje. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. en vísperas de emprender un viaje al extranjero. Aunque no valga la pena. que había perdido la nariz. ante todo. joven todavía. y a i .ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. al funcionario. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. D osto ïevski Moscú. jovencita . Ideé. tiraniza . un imbécil. Nadie pudo saber nunca por qué. De modo que la naciente amistad quedó truncada. efectivamente. de pronto. Para desquitarse de eso. solamente para hacer reír. Nunca había yo. I ste. A este fin. yo tampoco. unas cuantas situaciones có­ micas. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil. para que se vea lo que después saca­ ron de él. a tanto la entra­ da. se considera poco menos que un genio. pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo. a ver el cocodrilo. Fue aquella una travesu­ ra literaria. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. que luego se me antojó desarrollar. con la to/udez que le caracteriza. por el contrario. Aquel invierno lo detuvieron y deportaron. abre las fauces y se engulle. pero de esos que tienen algún dinero. El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. probado fortuna en el género fantástico. anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien. para tratar su liberación.i su débil amigo.

dice. llama la atención de todo el mundo. responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. A todo esto. pero que con todas sus fuer. con objeto de ver el nuevo fenómeno. liberal. Con lo que está convencido de salir ganando. A la prudente. continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. no obstante agradarle la idea. dice. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos. El jefe de su marido va a verla 26 27 . pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. Además. te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?".F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. sin hacer nada. sin embargo. su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. además. parecida a la de una viuda. Está de moda. que es de esperar. se niega a organizar veladas con ese objeto. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. ante los públicos de Europa. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. no está exenta de interés. cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do. que conti­ núa en el reino de los vivos. sin ningún tipo de duda. en lo sucesivo. Insiste para que su mujer organice unas veladas. cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. puede ser para él un éxito. despierta interés general. y no tiene precedentes. muy posible según las leyes de la naturaleza. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". porque ahora. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. Su mujer. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa. m s se opondrá a ese fenómeno. "Les cantaré las verdades. el grado de coronel del ejérci­ to ruso. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón.

anidada en al­ gún cerebro tendencioso. una semana después. Nunca me lo perdonaré. innecesario protestar. No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". en serio. No termi­ na. y tendría que volver a leerlo para recordarlo. sin comprenderlo. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho". He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso. ceguei. en su folletín. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. lo mismo que yo. S. me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. ig­ norando la causa. y estimé desde todo punto de vista. Algún día lo remataré. quisquillosa. y habría que revolver mucho para comprobarlo. Luego. porque esa opinión se abrió paso. aunque ya se me ha olvidado. 28 29 . por lo demás. No la recuerdo literalmente.. salió con una observación extraña. pero la idea venía a ser esta. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda. Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía. Allí no hubo más que ceguera. Yo leí aquello de una ojeada. Véase ahora lo que de aquí sacaron. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. naturalmente. cuando de pronto. poco más o menos: "En vano. Yo. per­ judicarme. Pero de pronto. N. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. no sentí gran inquietud. en este instante.. N. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria.F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas.. incapaz de hallar crédito. quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas.. por lo menos. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. algunas frases nebulosas y casuísticas.i malhumorada. Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión. la historia del deportado Chernischevski. Ahora. La Voz. Y aunque me asombré bastante. sólo vi que respiraba hiel. etc.

desde lue­ go.. supusieron que yo. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les. el aturdido y engreído funcionario. En este particular. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas.. ya referí antes nuestro breve y < mdial trato. Pero ¡esto es ya tan puerco. a Chernischevski. El amigo sin carácter.. por el contrario.. la Ocla a Dios. lo que manden. tan lisonjeada por su sitúa-. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto.) Es decir. Pero que digan las 30 31 . cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. lo que quieran. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa. y no sólo eso. que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y.. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos. pues. pero necia mu­ jer del funcionario. y yo les demostraré. Precisamente. me ale­ graba de la deportación de otro desdichado. esta halló crédito.. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo... que también había sido deportado y presidiario. el cocodrilo representaba a Siberia. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin... sin embargo. Re' uerden ustedes cómo antaño. La bonita.. Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo.. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables.. los versos de Fet. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación.. sobre el que ejer­ ce despotismo. ción de casi viuda. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría. todos los amigos que tenía aquí Chernischevski.. lo que quieran. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas.F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí. a fines del año ' uarenta. esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua. es decir.

si alguien se lo leyese. nunca las escribo. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. 3 O 32 33 . si es que pueden aducir­ las. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. En uno de los últimos números de La Epoca que. no ha mucho. de mi olvidado Cocodrilo.i. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. porque el director de La ¡ poca era yo.F edor D osto ïevski razones de ese odio. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí. por lo demás. como piedad tuve y tengo de su desgracia. un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. De su descollante talento nadie dudó nunca. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. Por otra parte. No había ninguna. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-. pero escribo un diario. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas. salido de pluma conocida. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. Pero ¿odiar por cuestión de ideas. una impresión literaii. y al re« ordar. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. por entonces suspendió su publicación. ol\ ¡dada. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias. ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo.

Me llam an psicólogo.. calor y polvo. Sólo soy un realista en el sentido superior. y en vez de eso. Ansio aire. y te sientes tomo ofendido. descripciones y personajes de categoría superior. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses. Eso no es exacto. 1 Verano. es decir. En elfuturo ya me conocerá. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). Pero dejemos los originales para des­ pués. libertad. construye relatos.. buscar en el hombre a l hombre. tienes que estar nquí solo. muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. polvo y calor.. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso. Este es un rasgo abso­ lutamente ruso.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo. llenos de arena y yeso.^Sabido es que la mitad del_ 35 . Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. aunque hay que decir de ellos. To­ dos emigran..

En invier­ no. de entre la niebla. midiendo 36 37 . y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. Te adelantas.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer. de pronto. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. frei tientes. ya miedo. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos. como Dios te da a entender.o ve nada. se corre un gran riesgo. rojas. ■• perciben de entre la niebla rápidos. cada vez más próximos. se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. sin embargo. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. hay que contar con esa infernal niebla. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. es sumamente interesante cruzar. unos ruidos ttrmendos. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y. pero no ‘. de la parte del sol a la de la sombra. unos tras otros. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. espuma en la boca. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. relinchos. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. alargados los lomos. margen para la alegría. a la distancia de u n único paso. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. He aquí que te escurres. y celebras no tenerles. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. y las patas vigorosas. pero no CUADRITOS hay. por ejemplo. ade­ más. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. Cuando he aquí que. desfilan. miras bien a un lado y a otro. dos o tres días antes de Navidad.

»meter y de personalidad. Aquello resultaba hasta ofensivo. El lugar esta­ ba desierto. no lo discuto y. habría que protestar y no experimentar satisfacción. En lo que se refiere a los palacios. además. sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. A tal punto no había riesjfu.u ios. al lado de marmóreos pal. no había por allí nadie. con las precauciones propias del invierno. sintiendo al mismo tiempo. cierta satisfacción. al­ ienando con edificios enormes. la desigualdad. etc. u> 1 1 montones de leña. olores sorprendentes. 38 _____________ _ 39 . en general. el po­ der. como una visión petersburguesa. por tanto. Lo sé y no lo discuto. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe. pasmado. y que chocan al verlas. Un momento. en la mitad. de particular. me detuve. un grito desesperado del cochero. por el contrario. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de .siempre me causó impresión. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. porque el caballo no tiene nada de liberal. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. atravesé la Pevski Prospek. enteramente inútil. Satisfacción retrógrada.)De característico en sen­ tido estricto. todo volvió a desvanecerse como una visión. ni un solo coche. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. y cosa rara. sin saber por qué. al chic. despertando de mi ensimismamiento.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad. sino por haberlo corrido. ¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. temblando todavía de la emoción. Y. Verdaderamente. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos. y de CUADRITOS pronto. la tiranía. tanto más cuan­ to que. en estos términos. Te santiguas. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera. pero ahora lo que quiero es terminar. Pues bien: hace unos días. llegas a la anhelada acera. y eso en las dilles más lujosas. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras. y. i . casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento.

estos palacios. en vísperas (j. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo.r. también el siglo se disponía a morir. enorme. mejor CUADRITOS ¡jjtho. unas tras otras.F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica. que delata ya espíri­ tu piartico. En este sentido. norteamericanismo: centenares i habitaciones. según el estilo de la época de Napoleón I. la guerra de Crimea. ahí M i ií. En estos edificios. ijt m. y también.los. no entera­ d m e puro. todo lo nega­ tivo del período petersburgués. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. Finalmente. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo. al correr de jpg ii'. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. de antes de la Revolución. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. Ahí ya se nota el estilo de los palafu >.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . en alguñ di. Mira luego las casas o. leo la muestra de algún P§ü. enorme empresa industrial. Y mira luego algunos edificios de hospitales. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. . y de la inaudita distancia. los palacios de algunas de nuestras familias nobles. que ya se resentía de cansancio. sobre todo de los últimos ■pmpos. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. 40 41 . desde el prin­ cipio hasta el fin. B h lo esto sucedía. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. por tanto. de la emancipación de los campesinos. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. que aspiraba a lo infinito. de todos los períodos y modas. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio. algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. italianos o el estilo francés. vas leyendo todas las ¡deas.incés para viajeros. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo. sin embargo. lo mismo que en un libro. del antiguo estilo bizantino.

iste letrero: "Paso al jardín del restaurante". el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí. Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos. más ti i'. Es ese un revoltijo llevado a cabo. sobre todo) para alquilar. delante de los niños y 2 Polvo y calor. No sé si se podrá allí respirar..(. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. y no era mi intención hablar de nada de esto.F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril. delante de un viejo pabellón.. Casi a cada paso |f encuentras ahora.. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. atropellan y empujan a la gente. ahora. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar. estoy ya acostumbrado a ella. Pero ahora. Paseas. En 42 43 . dirás. en la ciuil.iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas. no fei" maldad. En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual. según dicen. Allí. Además. del presente momento. Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho.ir. desI •. | H nenta años antes cercado por una empali­ óla.. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in. por lo demás. conscientemente. pues nunca estuve en ellos. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco.1 1 ■ an en voz alta. yo no soy ningún folletinista petersburgués. en el patio. esparces la vista. construidas. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. "Ese es ahora el jardín del . Por lo demás. más sofocado. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas.. lilla. y ffe'i que antes me ponía furioso. solito.turante". solo.

lenguaje opor­ tuno y original. sencilla­ mente. el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. de lo que pude convencerme no hace mucho. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. no tiene nada de complejo. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje.. indignado con el tercero. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios.i de seis artesanos borrachos. Es. hombre. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill.iltas y te pones a insultar a Filka!". Pero un domingo. el más propio. y si no lo hubiera habría que inventarlo. No se crea que hablo en broma. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos. {luí ejemplo. Lenguaje es preci­ samente.J F ed o r D o sto ïevski señoras. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. no por insolencia. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . por aña­ didura. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. He ahí. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba. ya de noche. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia. sin más iíiít. y todo un lenguaje. a cuyo lado pasan. con el ofensor. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. rotunda. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. pero ya • h tono y sentido muy diversos. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘. y lo inieipela diciéndole: "Vamos.

Y así. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general. entusiasmado. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). que hasta allí no despegó los labios. se me quedaron miran­ do. yo creí que me iban a insultar. con un grito de fruición. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. busos 3 No. como quien presencia algo inesperado. se volvió a mí de pronto y me gritó. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. ¿Encontré?". y s í» l< > el más joven.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. al parecer. de pronto. el más joven de la partida. un cuarto interlocutor. Es un hecho del que he sido testigo. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. con malhumorada y admonitoria voz de bajo. una nada más. el mayor y de gesto agrio. sin ocuparse más de mí. demasia­ do intensa. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. de pronto. después de alejarse diez Im '. buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa.< > s. grita: " ¡Eureka! — piensas. artesanos y obreros completa­ 46 47 . pero con entusiasmo. Pero hete aquí i que. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. por lo demás. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. Pues no hay tal eureka ni tal encontré. pero no me insultaron. con el que. sin pro­ ferir otra palabra. y los compadres • ■ 'iieron su camino. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos. por turno. se comprendie­ ron perfectamente. esa misma palabra. sin venir a cuento (me hallaba. alzando los bra­ zos. pues al sexto amigóte. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. repitiéndole.

que no beben ni los domin­ gos. pero lo mejor recosidos posible. y apenas si pueden andar solos. Con mucha frecuencia llevan niños. es el paraí§n. c o i t k de domingo. Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. por esas calles. La expresión de su rostro es = ? < Insta. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. casi mala. que tampoco hay razones para tenérsela. 1 y corbata. muy usado. en su mayor parte son siempre pequeñiJps. dura. Salen precisa-i mente a pasear. sino el que fueran más de lo que yo supiera. para ellos. hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. y no porque mi inspiran piedad. cami6 .isiento. Tó­ elos ellos. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña. con los botones caídos y el cuello muy gr. Caminan despacito y con caras la mar de serias. a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. Los domingos. i il( inadas. pero no dejan de ir "endomingados". según parece. Bueno.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. no hay nada escrito. polvorientas. puede que ex profeso. tam­ 48 49 . sin más i< ompañamiento. según he tenido ocasión de obser1 1 . sobre todo los maridos con las mujeres. pues para que se vea. pantalones ocasionales de tercera mano. las mujeres. solos. y no fue esto lo que más me sorprendió. al anochecer (los días de trabajo no se los ve). hasta después de puesto el sol? Pues eso. perfecta-^ mente frescos. sombrero de copa. Los hay que visten en traje nacional ruso. hablan apenas unos con otros. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. sobre gustos. usurada la barba. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. is . No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia. cual s no fueran de paseo. gastado por las costui . y el pequeño le sigue. pensativa. Lleva al hene de la mano. Vister ropas malas y viejas. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos.

Está el chico cansado. pero no insistirá mucho. Aquel artesano. estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. le echó la diestra al cuello. Me gusta.i!< > . muy blanquecino. y en ese momento el dueño de la casa. seguro. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. el sam ovar. Ahora. con el niño. botitas. Eli niño se aquietó. puede que un Verdadero rincón. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos. en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. aunque aparte. el ' indo. y con infantil asombro se me quedó mirando. plguna vecina vieja del sótano. Es una criatura de dos años y pico. vagando por las calles. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico. Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. muy enclenque. "¡Ca­ ramba!. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. pero pareció gritarle. con la que antes no 19 trataba mucho. es­ pecial. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica. ■iiisco y enfurruñado. a V**r a algún pariente único que le quede. pero estará todo el tiempo hosco. simJ plemente decirle. donde ellos tienen alquilado un cuartucho. con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. cómo viven. pero le darán. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. se deje levantar. leche y bol lito. se va andando hasta lejos.F ed o r D osto ïevski baleándose. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. Por lo que se ve.ido con una taza de té. E niño. su padre le dijo algo. pero también t’h los sótanos. que hasta 50 51 . en domingo. con el niño. naturalmente. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. y tomarán un boi . El niño. son muy amigos. el suboficial. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. tampoco suspirará demasiado durante la visita. el viu. proIoíblemente a su cuñada. Yo le guiñé un ojo y le sonreí. Prepararán. pero viste un caftancito. pero no mucho. eso sí. acostumbrado y confiado. y que está casada con al. por lo pronto.

se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. Se des­ pedirán también grave y dignamente. van muy biün vestiditos. al andar.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. y en el patio. luz. y todos. sin saber por qué. después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. todos esos cuadritos para distraerte. al chico. mirará severo. que con un traje ligero corre hacia su madre. pero tas domingos al anochecer. y he aquí que. el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. todos son chue■os. vas imaginándoteífeando. pero con mucho descuido y torpeza. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. En cuan­ to <1 los que ya andan solos. y qué caritas tan ariscas muestran. libertad. precisamente en ese instante. se tambalean a este y el «tro lado. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. ( ucarachas y pulgas. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. de lo que se reirá (él solo. mal alimento. de la misma manera como conversaron. polvo y yeso. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. y hiede i. El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. Casi todos. A la mañana siguiente. La madre charla. Y qué flaquitos todos. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire. qué anémicos. mientras el viudo. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos.iriblemente por las noches. hay diez veces más. le hará algo así como una caricia. C u ad rito s A decir verdad. al niño le cu urre lo que a las flores. durante el verano. Pero ¡Dios mío!. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña. y su padre. paredes choY así. en vez de todo eso. sin gritos y con cara seria. por el contrario. también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles. por lo demás. Vean allí a una nena de tres años. a lo largo de las polvo­ l. Eso también me lleva los domin­ ta. anda que te anda.t cual está sentada en la puerta. comidas a tiempo. boni­ sacar de ahí". gos. humedad. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . desde luego).

detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. me contesta la madre. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. y se quedó pensativa. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— . de pelo cano y enteramen­ te desconocido. La madre se apresta a correr en su ayuda. Le digo que yo también tengo una nena así.r.la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. Aún tiene lágrimas en los ojos. aunque lo intenta un par de veces. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla. un artesano con barba.F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. se va a gsustar. y cortésmente me entero de la edad de la niña. tomó de la mano a la niña. Cuentos baladíes. en brazos de la madre. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. pero la M f-na. a unos quince pasos de distancia. se asustó y empezó 1 llorar. corriendo así detrás de la madre. Me acerco. e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. sin pizca de enojo p impaciencia. al encontrarse sola. pero con mucha reserva. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. quizás una piedrita. La mujer fue a replicarle algo. pero no lo hi/o. que li. A decir verdad. no estarías aquí. muy fina. ■ |ui' ya la había alcanzado.(‘gadamente en dirección a su amiga. pero yo me ade­ lanto a levantarla. Un transeúnte. Eso no puede ser. En lo sucesivo procuraré leí más formal. y de pronto va y se arroja. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre. cae y se echa a llorar. muy baladíes. llorando. la mujer hubo de ver de pronto. 54 55 . La nena se agacha a tomar algo. pero mis palabras quedan sin contestación. y suponiendo que la i Inca conocería el camino. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. prueba a levantarse. y continuó más i(i'. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo.

sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '. Y.(> <iedad.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘. comienzos de su carrera. sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. teme que condenen su ociosa curio- 57 . sobre todo en |t» '. ¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid. el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis. (de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas.

les niega des rrollo y atención y se saca de adentro. y la que se calla. aun e ese angosto camino. el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. es de plata. contiene esas formas que brotan del fondo de su alma.. de oro. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice. enl espasmos. qué error tan craso!.. O 58 . Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin. reprime. Hay talentos muy notables.F edor D o sto ïevski sidad. Por lo demás. que pr metían mucho..

En este BVíi iilo.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas. habitantes de la capital. cosas vivas. rigor casi entomológico. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida.i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-. ya nosotros. según le oí hace poco a un camplno. sino que está siempre de acuerdo con ella. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa. de los viajes en : Ihíilk'ría. Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl. Vale la pena ttjih t iar. una vez más. La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida.11 tan inadvertidos. Dostoïevski los registra sin piedad. Yo. la profundidad de su mu. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos. por lo menos.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas. he oído con­ 61 . que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra. É hemos olvidado por completo.¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes.

luego de pasado ese primer período lir. sobre todc en los viajes. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. en los trenes. Muque llevemos el billete en la mano. piino es natural. resultan siempre curio sos para el observador entendido. la gente s( encierra en sí misma. cosa que no sucede en ■f(<. es decir. sobreviene siempre muy ■finito.i i i s o s I 62 63 . cual si se aven■fasen a un enorme peligro. adusta. fuere donde fuere. ambos. ya estamos en el coche. que n < se sienten a sus anchas. Los rusel inteligentes. Pero hastj ahora. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza. al mostrarse en público y con fundirse con la masa.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. aquí. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse. sin faltar los bandidos. ■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe.alguna del extranjero. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. no f*l i. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. Aquí. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. pero como en estos no acabo de creer. El interrogado. se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos. continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje.inte su mutuo susto. mezclad. irremisiblemente de hostilidad. En cambio. Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. Entre los viajeros de las clases intelectua les.

no son ellos los que hablan. y la que no lo tienen. desde el iumero al último. sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables. según nuestra • Itii'.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— . cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello. es más.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. las personas de talen to. digan lo que digan.tinos de nuestros señoritos. al mismo tiempo. abundando e cambio. por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general. en medio de todo. sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. aun­ que. les tranquiliza pensar < ju < '. de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que.tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. Al principio. arrastra a todos los demás. La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. con su jemplo. recio y f¡n que nadie lo invite.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. A veces. Semejante relación. entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren. insolente ■"violento. "en todo caso. por orgullo. en medio del tenso silencio y la ■ n . ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. Surge inopinadamente un tenor que. porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia. sino él". incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien.pación casi convulsiva generales. y a ninguno en c uticular. No a c ia tan a empezar a hablar. pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué). pero luego se suelt. sobre esa general medianía. En e tren. nada menos que su propia biogra­ fía. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. la mar de lo que se llama la aura m edianía.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora. salpica- 64 65 . y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 .

sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. con la mayor circunspección. pues sólo id hago por entretenerles. le hacen preguntas. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. ¡Oh!. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento. y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. que el hablador no trate de halagar . sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien. con mucha de­ ferencia. El caballero." He aquí lo que pare­ ce decir. los escucha y les contesta en el acto. A todos les choca. 1 nadie ni de buscarle la gracia. Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior.J hora. hasta el punto de que le inte­ rrumpen. le piden porme­ nores. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. "Escuchen ustedes si quieren. en primer \ término. de puro halagalío*. siendo así que (no podía ser de otro modo). ha estado en todas partes. lo ■be todo. por m á l que lo deseen. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. y luego con el general gobernador 67 66 . cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. aquel hombre lo ha visto todo. aunque sin el menor indicio de li­ sonja.ure de una persona que celebra su santo. un.i que no visite. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. Si. todo eso. aunque iñl.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. no hay | i . y si no. puede prolongarse media hora. cuanto quieran. ■ni ejemplo.. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. enseguida. no obstante todo tu talento. naturalmente. lo que es a mí me da lo mismo. le objetan. al modo d i cualquier charlatán sin talento. por poca que tengan. ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. Poco a poco va en­ valentonándose. pero no dice siquiera eso. les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar. que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr.

que acaba de huir al extranjero. y como ambos lo ha ■basado. no lo crean.. porque anda en medio cierto perso­ naje. y aquel. el cual quiere ponerle coto a todo. ha viajado miles de ■ h es en el tren. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. Aquí.. así que puede recordar también a B. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. pero al nombrar a F.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F. al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos.F ed or D osto ïevski B. no lo fumo nunca. fue y le reveló sus íntimos secretos. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. Con G. lir o hasta cierto punto. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad. pero no para ahí la cosa. pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. que nuestro hombre no viajó en la villa con G. Se reconciliarán. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion.. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. Pero como aquel. como dos y dos son pyalro. tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro. El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada. en el momento de separarse. lodos sonríen y muestran la mar de interés. Mientras se trató de B. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero. Por lo demás. si ustedes no quieren creer­ lo. Desde luego que al final todos comprenden.. y el general fue y le ofre­ ció un puro.. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . y sería raro que no ■irse cierta. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. todos perma­ necieron tranquilos. naturalmente.

desde luego.F ed or D osto ïevski registro. Te preguntas quiér podrá ser. donde nadie baja. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero. modales irref0 ( hables. de modo que no es comprometido escucharlo. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros. no obstante. si es verano. y si callaron y no le 70 71 . o jffci por el estilo. Lo que sobre todo des concierta es su traza. no del todo napoleónica. por lo demás. al contrario. es tan sólo po no conocer al tipo. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. de un modo nucamente inopinado. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. pero ya no lo tuviese. pero |l más noble corte. En general. Ningún equipaje. Al irse él. ha de tener irremisiblemente su especialidad. ni pizca de arrogancia. el caballero va y ■aparece. de pronto.t. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. como tod( tipo acusado. viste con holgura. y se f abó. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. y si lo ignoras. ni de literatura. Una barbita en unta. ni otros dos tic. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". pero. irá infaliblemente d( verano. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. sino por gusto Es notable. ni fumó ningún puro mano a mano con B. presientes que aquel tipo. canosa. tiene un aire que no parece unesponder a su edad. Pero no lo escuchan por lo que diga. y no hallas la respuesta. en tanto hablaba. y aquí los modales van de capa aid. y es posible que ail. Naturalmente. asta flaco. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. Sabes. Aunque. Fuma muy poco.i. seco.. mira derecho. pero sin almíbar. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. y hasta en la más insignificante ilación. un ligero saquito. del clasicismo y el realis mo. di las universidades. pero ya muy gastado. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. sí que es hombre de talento. pero no puede adivinar su especialidad. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. Alto. ni tuvo nunca perros de caza. La cosa es que.

una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión. Pero todo. a veces harto enojosas. Ya escribí ■mbién de ellos. dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio. ■ñu < on toda seriedad. que sean santos. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. sobre todo.t . Por lo demás. un decente vividor de la gente gorda. como ven. Y surgen los maestros. cesan las discusiones. Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso. sino que. embusteros son buena gente. en¡ efecto. que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste. I El público ríe. de donde se deriva. propietario J pero de poco pelo. de la antigua nobleza. cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias. por el contrario. por desdicha! harto frecuentes. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . y.1 expensas de su pobre madre. por una tendencia natuf . un haragán que vive . ■ni 1 por el contrario. y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico.i .4 1 1 1 demás.-sas mentiras. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. y § M t trenes mismos. Hasta sin necesidad de eso. todos s J sienten ya como en su casa. CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo. Claro que con precauciones.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. Ahora protestan acalorados. No digo. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. declara que ese es un "tipo especial. Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes. No por ello deja de chocarme a veces. pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". que tiene. con visible cono-i cimiento del asunto. . sobran todo en esos pueblos de Dios. gracias al talento. pero lo que más me sor­ 72 . y de pronto sien-j ten una gran libertad. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das.¡ de nuestra nacional "bonachonería". buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social. todos los ln=.

¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa. Pero. habrán de salvarla su instinto de Hñ. Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. (donde va. sobre tod cuando se tiene elocuencia. además. por lo demás.i parte. con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado. e nuestras barbas. de todos modos. L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés. En cami l i n c l u s o en ese estilo. uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos. ya en ■ti ' . y no sacada de fli. profesada en un >JÉ» he del tren. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. Nada má fácil que. pero todo esto es aún poco. Así. a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. por ejemplo. so muchas las que llevan libros. me atrevo asegurárselo. y no las de pelo corto. pero. predominan l< mujeres. y no vaya a ero erse que novelas. < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted. I 75 . y que. sólo que una lulfura sólida y verdadera. Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto. sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero. hay que 1 * ii que se difunda la cultura. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales..tdie y de esposa y el buen sentido. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así.F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender.isa. Pero. de aquel tiempo a i . a pesar de todo..ilquier libraco y. las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable. si no lo ■ fio a s .

Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n. a veces un día entero. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto.ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante. tienes la sensación de ser un invitado. al poner el pie sobre cubierta. las cocinas. partidas enteras de trabajadores. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa.. Allí va la gente humilde. Allí ñu se va tan apretado como en el tren. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. inmediatamente. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. allí es donde se ven sacos y maletas. o sea que. todo ese público. por poco que los estimes. allí no te ves obligado a moslt. Las razones de ello son naturales. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. todo ¡t( uerda a una casa seria. el de proa.F edor . D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. curas tras­ ladados. en sus nidos familiares. allí las madres dan el pecho a sus crios. baja el diapasón hasta un 76 77 . al público de popa. como ya dije. hasta una arrogancia into|t i able. Y.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. mientras que en el barco lo Itvanta. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. únicamente por no ser menos que los • más. ni siquiera es público. El de segunda. sin duda. e infaliblemente sabes que han . tus hijos. sino sencillamente el pasaje. hay una causa natural. Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. sino que. la servidumbre del barco. En realidad. ade­ más. no se r. ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . sin embargo. Me refiero. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. desde luego al público de primera. no teniendo de él ninguna ¡dea. apretujones y oscuridades. no hay tal cosa y.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. sin querer. lejos de eso.

por la pura imprescindibilidad del viaje. que toman las cosas plebeyamente en serio. vera­ niegas. como los pasajeros no se conozcan de antemano. y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 . i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. La conversación general es rara en el barco. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. son más considerables que en el tren. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos. sino que tiene que buscar otro camino. so está todo el quid. Esos tales no tienen ¡deas elevadas. y algunos llevan sus chicos de la mano. un modo imposible de pronunciar la s palabras. de lo más antinatural y antipático. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos. todo eso se da allí más. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. propio de un salón. como no las pronunciaría quien it» estime un poco. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables. ostentando con­ decoraciones por si acaso. Si ríes algo observador. las bellas actitudes. y aunque ocupan la ubicación que han pagado. Sobre todo. Es posible que no tenga el menor éxito. ción. Padres y matli. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto.. Desde luego que.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. por decirlo así. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren. que en el teatro. iPgún parece. Frases luí lonas y recalcadas. Allí todo es ficción: los modales. y en CUADRITOS DE VlA/E . aunque se le siente al lado.’ s de familia (es decir. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo. Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones. sobre todo en los primeros momen­ tos.

que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar. de los chicos. Si sucede (es decir. enojosa.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa. a tomar todo otro grupo analogo por ily’O . de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. no sea que alguien los oiga. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. todo grupo familiar propende. según parece. y luego. enseguida. vendría a defraudar la ilusión. cort. Lejos de eso. por ejemplo.. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva. y hasta con susto. hablan a los saltos. en general. y hasta. pero luego. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión. Las institutrices de las fami­ lias de clase media están. todas recién salidas del colegio. atienden las mutuas respuestas con recelo. la tienen por indigna de ellos. co­ mo ellos. de algo casero.. Pero tan sencilla idea no se les ocurre. aun allí mismo en el buque. claro que con los ni­ ños y en francés. mpiezan primero a hablar alto. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas. ¡ i r . todas feas. por algo perteneciente a un mundo ppecial. pugnando por enseñar el piecito. el bolso vacio. como el del ballet. puede con­ tai se a las institutrices. y no es raro que unos se avergüencen de otros. niñeras. sino todo lo contrario. todas vestidas de oscuro. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. hijos. De pron­ to.iilas por el mismo patrón: todas jovencitas. En los buques. y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. miran nerviosos e inquietos a los vecinos. avergonza­ dos.. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones. casa. revele la plena estima de sí propio. con el talle muy estirado. aun con »-nVidia. en algún salón. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear. se rectifican. aero sin serlo de remate. sino todo el mundo. en primer lugar. y sin motivo alguno.. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente. cortan la conversa­ ción y. en el número de quienes .. un grado superior a el. todas orgullosamente 80 81 . en su mayoría.

asegurándole a voz en cuello que quie: j. saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años. al pareí ei. y ya '. al tomar en brazos a Nina.F edor . tranquila e imperiosamente. cual si fuera a correr !iii busca del ama. la madre observa el momento en que la institutriz. sin bajar la vista. Su europeo marido llega. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes. y un sombrero! blanco de castor).i lo que a ella respecta. muy satisfecho. por lo (¡lie debe llamar a la niñera. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión). La madre. pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio. sin embar­ go.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles). le hace una advertencia. aunque larga. un señor de aspecto europeo. en busca de la ama ausente. incluso. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura.lo. La institutriz se da prisa a tranquilizar.tbe mentir!) 82 83 . con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. lo toma todo muy a hit i ho. indicio de suprema inocencia. con severidad no exenta de cariño. está en ascuas con su consor­ te y. en su entor­ ilo. que excluye. a la hermanita de la niña. al mismo tiempo. en el acto. la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido. D osto ïevski modestas. de no pequeña esta­ tura. y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. se toma un trabajo de más. a la encopetada p.-inta. aun­ que de propietario rural. |jt. más bien gordo que flaco. con pelo algo. Viera. ¡un ángel todavía. al decir P'. a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. Luego otro gritito en francés a it-ia. e irremisiblemente el clásico venez ici. con frecuencia un relato de viaje. y para indicarle que no lo encuentra bien. pero con el aspecto más desen­ vuelto. mirando.. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. Por jp que parece. de cortej indudablemente parisino. canoso y barba rubia. de haber rectificado su primera idea. venez id . que no está dentro de lo convenido.

se desvanecería el ballet. en todasl partes. el patrón del gobierno. de una | . lleganai’ .i excursión resulta casi de recreo.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l.mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. p* « i así decirlo. hasta ale*i grándose de poder estallar. que ahora va de visita ti. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa. nos plantea un problema. lo que.-isburguesas de generales. tal se nos antoja a nosotros. por ejemplo. de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. cuanto pu ños. jóvenes probaN. una madre ya de alguna edad. la necesidad ahu«j yentaría el salón. al parecer. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. en un i amplio y plácido lago. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i. La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. aquí. sin duda por creer que no se halla en E ambiente. Pero. de una forma ^ tupida. Se trata. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. o de Cronstad a Ostende. allá por el Volga. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. Irncia de aspecto muy bonachón. desde el I principio al fin. ni la que es el decano de los funcionarios y. harían lo suyo. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. por lo demás. Todos saben enseg. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes. con su familia. 1 afirmar algunos. cierto! doctor alemán. Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . para alardear de independencia. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 . y lo ha hecho así con toda inten( ion. Aunque hay tam. con Mai a y medio uniforme. nos gusta a li1 '> • . inspección. está uno en su salón. ya lo dije.j bién aquí gente de esa que siempre. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. a í ambio de esta perplejidad. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. con tres hijas muy elegantes. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento. tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. a cuadros.

en una de las airosas sillitas del vapor. . un caballero alto. fe rra n d o tumo.tiva rareza en un verdadero inglés ruso. el m ilord no 86 87 . que | i derrochado mucho dinero en su vida. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. con indiIfe n c ia y frialdad. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. ia tratan de acariciar al animalito.. que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio. Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia. pero. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés. Por lo visto. y algunos . Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. donde tendrán su resl dencia veraniega. Y aunque reitilia algo molesto. coffii i un verdadero aristócrata. recalca a media voz una de las hijas del general. Viste como en día de trabajo. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza.. Su mujer es una dama mui guapa. aunque mueve la cola. que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. y fe-. y muestra todo el aspecto de un particular. deseiüo de hacer amistad con nosotros. que se ha sentado desen« fadadamente.F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. tjt. según es moda ahor. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. lo que representa una . mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. y. Nadie ignora que ea Fulano de Tal. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. de espaldas a todos. secc muy canoso. es un señor de la más alta sociedad. con aire de entendidos. y mira por li borda correr el agua. ||m acompañan en el vapor dos criados. y hasta excesivo.i entre las madres de familia. El perro anda sobre la cubierta. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. visiblemente. nadie se enoja. y pniiana pueden tener otro seííer igual. se con­ duce al estilo de la clase media.le luego.

y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos.iguarda. 88 89 . hubo de romperse una pierna en el tren. El m ilord los conoce. a juzgar por su cara adusta y agria. y por su mediación ya han cambiado. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros. pero. y hace todo lo posible por hablarle. sin mirar al general ni saber a quién hablaba. sino sencillamente porque no los echa de menos. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. que en el extranjero. El general.. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores. unas cuantas palabritas sin presentación previa. no está tampoco para buscar amigos.('ñor de segundo grado tiembla por él. desean­ do impedir que hable. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación. sin embargo.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. comunicada por el señor de segundo grado. De pronto. si no los echan. Pero. sobre todo alrededor de los proceres. parece. El nuestro. indiferencia que tampoco responde a principios. de un modo algo oficial. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias. El vivaracho ■ . No obstante estar casa­ do con una S. y. dignatario y milord. por lo demás. aunque iba de paisano. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre. por ejemplo. y referente a cierto goberna­ dor vecino. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. en virtud de rectitud innata. I vestía. se atraviesa un señor de segundo grado. Pero el milord promete poco. casualmente. también conocido aristócrata. aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema. y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar. si a él o al reportero de segundo grado. i Así que resultaba en cierto modo decente. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. es por­ que resultan muy útiles. con impaciencia sincera. Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes. De pretexto ha servi­ do la noticia. se apoya en el respaldo de la silla y . y no por cuestión de princi­ pios. Por lo menos pone cara de eso.

única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. sino tan sólo ver y oír. Algunos hasta daban vueltas por allí. no se le escapa. En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. lo aborrecería con todas sus fuerzas. conside­ rándome.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho. la retira y. siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. mientras que yo sí puedo distraerle. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. lo está mirando con ironía cáustica. ¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. Excelencia. del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. los generales con los generales. pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. pues hasta tiene cierto derecho a ello. que eso habría sido demasiado. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago. incluso. Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". y no porque quisieran tomar también parte en él. Su mujer. feliz con que usted me mire de arriba abajo. y Europa con Europa. pero ya que tiene la mano tendida. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia.¡no también terciar en el diálogo. . de pronto. A mí usted no puede ofenderme. en ese caso. no pretendo codearme con usted. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro.

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respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

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una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

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de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

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nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

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hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

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si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

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Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. que es el cuarto. entre tanto. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. Apenas si lo mira. y habla con voz chillona. donde. y no cayó tam­ poco en la cuenta. que cada vez acerca más su silla. el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. Por lo menos. El general está muy contento. pero no sabe con­ tenerse. se anima. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. En cambio. La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia. así lo hace. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. se porta con corrección. No quiere hablar. 98 99 . se oyen quejidos. el señor de segundo grado. Después del incidente. en verdad. por indicación del capitán. Había olvidado que era. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. por su casa. El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. no lee. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. son estos: un funcionario. según parece. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. Ahora. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida.. tiene ya preparada una partidita de cartas. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. Y. de pronto. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. En cuanto a milord. una S. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. Salen a relu•ir los paños mojados. pero juega bien.F edor . aunque en el fondo no hay tal cosa. se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad). por lo demás. según lo que permiten las circunstancias.

para eso es la institutriz: para mirar por una. el vapor llega a puerto. debería! ¡Debería distraerme. que tenemos prisa! Prisa. El cielo es cosa casera. La muchacha. qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. y todos se lanzan a la salida. cual huyendo de un ambiente viciado.F edor . D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. sí señor. ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. a través de la muchacha. por orgullo. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. piensa en el recién dejado Petersburgo. y si no termino de acostumbrarme. Y sigue mirando. en tanto. en las patillas de su primo. mirándola a los ojos. me vuelvo a Petersburgo. con ojos de rencor. Veré de continuar aquí un mes más. ¡Debería hablar. el cielo es cosa lonta. por fin. mientras que la vida pasa. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". compadecer­ me.. "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— . y a la que la han invitado. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . Ella tampo­ co quiere hablarle. y el cielo no se ha de ir de ahí. en dos estudiantes.. la dolida dama— . ¡Qué día tan tibio. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes. en un oficial amigo suyo.

O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. iba vestido i asi de verano. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. y luego ya en Nochebuena. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. una roja y otra azul. en determinada esquina de la ciudad. la arista. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia. Antes de Navidad. Pasarán su vida buscando el detalle. pongamos. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. con Cristo. siete años. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. y eso p ara acelerar el desarrollo. solía yo encontrar­ me regularmente. 103 . ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”. a un niñito que seguramente no tendría más de. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía. p ara despertar elpensam ien­ to. (efe Pensam ientos anotados) BNíño.

Por broma también. y también lloriquean. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. me contestó que tenía una hermana. Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. 104 105 . Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. A preguntas mías. y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. que le hace perder el oído y la vista. a él le ri han aguardiente en la boca. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. los echan al arroyo a pedir. sus hambrientos crios. ren. cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. y casi se ahoga de aquella impresión. De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. y libertinaje. y suciedad. como di- E l N iñ o . y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato. en demanda del pecho materno.F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas. "el sábado. la cual estaba enferma y sin trabajo. empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". Cuando el chico ya es mayor. cuevas. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes. 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. naturalmente. Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada. se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. aguardiente. Aguardiente. c o n C r is t o . pero aquel no gimoteaba. y le flaquean las piernas. lo envían a una fábrica. Esa expresión la han inventado los propios niños. sobre todo.. pero. es lo que allí puede encontrarse. al terminar en las fábricas. Puede que me dijera la verdad. aunque haga el frío más cruel.

por su propio impulso y por su propio placer. El robo viene a ser para ellos una pasión.. y no pocas veces. hambre. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. ni si existe un Dios y un zar. o poco menos. sin que lo descubriera el portero. son ladronzuelos. Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería.F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto. gol­ pes. S ilííG . y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta. metido en una cuba de madera. todo esto son hechos positivos. sin embargo.. sólo por una cosa: por su libertad. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . En primer lugar. Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta. del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y.. hasta para los que no pasan de los ocho años. frío..

según sus declaraciones.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. se había casado con un viudo que. de veinte años. Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”. Los parientes no cono­ cen a los parientes. Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre. en mayo. no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana. no la dejaba ir a ver a sus 109 . los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. la campesina Yekaterina Korni|ova.. a su hijastra. una nena de seis iños que. arrojó por la ventana. no sé por qué milagro.] (ele Pensam ientos anotados) i.. (•„i madrastra. siempre li estaba riñendo. Padres e hijos I Padres e hijos. desde ini cuarto piso.

Todavía en mayo. y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo. en la comisa■la. se hallaba en el último mes d < * embarazo. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. a dos años y ocho meses de trabajos forzados. Ahora ligan con atención los hechos. yo escribí en mi D iario (por lo demás. su primera mujer. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. y puede que requiei. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena. pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña. Al día siguiente. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle".i un examen minucioso y atento. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce.ula". consideraron también la cosa los jueces.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. fue y abrió la ventana. denunciándose I sí misma. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. La Mina. En resumidas cuentas: la historia — quitando l. la procesada se declaró culpable. hija de aquella. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona. y eso í iaíz de cometido el crimen. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien. cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. naturalmente. pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. desde el de la sencillez. pese a toda esa sencillez y claridad. La procesada (una mujer bastante agraciada). es decir. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. Declaró entonces. sin embargo. al comparecer ante sus jueces. en Siberia". criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra. Desde este punto de vista. etc. He ahí lo que escribía entonces. de pasada y a la ligera. por consiguienj te. trepó a la ventana. Y. quizás 110 111 . cumplidos los cuales se quedará para siempic . En primer lugar. al cometer su crimen (y cuando.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa.

sin embargo.. y por boca de los jueces mis­ mos. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. que casi llamaban bien al mal. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella. efectivamente increí bles. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. Sin embargo. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. se le dice a la sociedad. resulta una mezcla extraña. incomprensión de lo que en un juicio resulta principal. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social. Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra. y no pocas veces. les faltaba poco. pero desde todo punto de vista errónea. luego cerró la ventana. que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. 112 113 .F ed or D osto ïevski hasta con gusto. cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. hubo absoluciones casi por este estilo. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. o por lo menos. en los Tribunales. en general. ión de la sociedad. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. y la niña voló por los aires. por algunas abso­ luciones de procesados. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. antes al contrario. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y. Tales son los hechos. es decir. etc. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. hay en ellos algo de fan­ tástico. se vistió. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. pero no bien se hubo subi­ do. de afanarse por su absolu( ión.

al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. "no es cul pable. sin embar­ go. ni siquiera parece que vaya a existir jamás. Por lo demás. descubierta por alguna nueva ciencia. Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. efecti­ vamente. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito).F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones. anormales. Pero. no la arrojó por la ventana". No hay quien ignore que la mujer. no lo hizo. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. a juicio suyo. desde luego. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. esto es. De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. no mató. en primer lugar. El doctor Nikitin. en la época de su embarazo (y más si es primeriza). Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. Esos influjos toman a veces — aunque. que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. no mató". lo privaríamos de toda personalidad y vida. Pues bien: ahora. Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu. casi absurdas. declaró que. todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que. rara 114 115 . Pero esta ciencia no existe. muy raramen¡(> — formas insólitas. no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. aunque admitiendo. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente.

Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. de delirio. oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. sin embargo. sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. si no. Y. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo. ni se le ocurrió nada extraordinario. sen­ 116 117 . Pero ella. discuten con usted. se halla expuesta a raros Influjos. ano que. de fiebre. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. Conservaba plena conciencia. la consideración de que pue­ den darse. siendo niño. no obstante. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. no nos sea imputable? Y. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. y per­ tenecía a la buena sociedad. Cierto que no soy médico. en esos casos. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. que intentó vengarse. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia. y en ciertos períodos de su embarazo. por lo menos los médicos. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer. sólo que no podía resistir la lentación. es decir. y a veces. tales influjos e imposiciones. que se trataba de un fenómeno pasajero. i onsecuencia del embarazo. y poseía cultura. pero re­ cuerdo que. Luego. ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. ai revés. los defien­ den. incluso los médi­ cos. tales demencias sin locura. ¿Quizá no saben. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. ilurante el embarazo. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. como a aque­ lla señora. y los recuerdan. hizo precisamente lo que piocedía. sin embargo. no era po­ bre ni mucho menos.

todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. tan sencillo. pero no lo hubiese hecho. se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable. se dan. en la Audiencia. D osto ïevski cillamente. Eso otro le sucede al hombre ocioso. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 . considerándose culpable en lo profundo de su alma. Pero como quieran: aunque sea comprensible. los jurados.. De modo que irá a Siberia. y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo. aunque la diferencia es grande. no es. convendrán en que. pero no de hecho. Por lo menos. mucho más vale elegir al error en la clemencia. a pesar de todo. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. En ambos casos la lógica es la misma. con la que siempre la estaba abochornando". No. llena de amarga irritación contra el marido. Habría pecado mentalmente. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad. embarazada como estaba. ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?". lo pensó y lo hizo. el profesional tiene cien asuntos semejantes. Lo hubiera pensado. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma. no habría habido tal lógica. no habría habido delito. de no hallarse en tal estado. Y así morirá.F edor . Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra.. Luego se duerme más a pierna suelta. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". He ahí la consideración. de no estar ella embara­ zada. Por lo menos en este caso. sin embar­ go. y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. al absolver a la procesada. por más lógico que eso fuere. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. de dos errores. siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. Mientras que.

y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. habrán de reconocer que lo parece. cuando sea mayorcito. ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. eso. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 . ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. Es decir. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. Pero si va con su madre. y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar. Porque. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. perderá entonces a su madre. y fíjense ustedes. a pesar de todo. del modo más prosaico. mientras que antes no hacían más que reñir. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia. queda privado de padre.F ed or D osto ïevski así. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. Se preocupa por esas cosas. adonde la habrán itasladado a estos efectos. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría. efectivamente. Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. Luego. en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. de puro no hacer nada. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. merced a algún expediente. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. efectivamente. del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje. y si se arreglan las cosas. Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). pero. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. por lo pronto. se enterará de lo de su madre. sino considerar sencillamente las cosas. que es la llamada a darle el alimento. Porque. aun antes de nacer. a un nonato.

no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas. Pápascha le mandó a usted té y azúcar. Nada. que estará presente.F edor D osto ïevski reproche. si no. Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir. sendas reverencias hasta los pies. hasta un punto que da lástima. se harán los dos. pues como si fueran ■lagos. y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. y ellos. el 123 . seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. Aunque. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo. ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. y en la estación.. al verlos. ya se lo lleve el la. se lo encuentra. Y en este momento el niñito de pecho." . con todos sus porme­ nores. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse. que con nuestro pueblo no valen poemas. seguramente. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento. por turno. Katerina. porque ahí tienen un asunto. si se lo sabe ver. mámenka. entre la segunda y la tercera campanada. no me guardes rencor. Vasili Ivánovich (o como se llame).! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". sino en saberlo ver. después de todo.o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos. para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias. empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". se echará ." Y ella a él: "Perdóname tam. 1 llorar también. Miren ustedes. "Perdona. pero no hay tema". junto al I estribo del coche. ya se vaya a quedar con el padre. limitándose a lamentar la conden.i y a compadecerse mutuamente. ande usted e intente describir este asunto en una novelita. con la { omadrona al lado. Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia. y también se echará a llorar la nena. no encontrarán ningún temaj ¡Oh. qué venganza. con la boca hasta las orejas. Puede que esto resultara il¡-.. Esa misma niña que lanzó por la ventana.j bién tú. y la tiró. y mañana vendrá a verla. Porque. "Tome usted.

124 125 . involuntariamen­ te. fue anulado por el Senado. viva y sana. por rabia contra el marido. la ■ alzó y le dio el café. D osto ïevski modo de ver es lo principal. en estos Tri­ bunales territoriales. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad). se revisó el proceso de la acusada Kornilova. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño. cerró la ventana. pot insuficiencia de peritos médicos. Luego. después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error. se vistió y fue a I la ( omisaría. con nuevos jueces y nue­ vos jurados.. estando embara zada. pronunciado el pasado año. no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad. I luego de haberse ido ya el marido al trabajo. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. ¡Vaya. niña de seis años. fue y despertó a la chica. lo que para unos es un poema. ( natura. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello.F edor .. El anterior fallo. ! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que. luego la vistió. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". en el transcurso de casi un mes y 2. Sin siquiera I mirar hacia abajo.. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. Allí declaró lo ocurrido. fue y arrojó a su hijastra. para ver qué habría sido de I. y después de un violento altercado con él.

i Jotable fue. por suerte. a la que disculpó. En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. con extraordinaria probidad no ocultó nada. Es un simple i ampesino. firme 126 127 . Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel. Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses. no es psiquiatra. gro* sera. Por lo que a mí se ffliere. además. absolviendo a Kornilova. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. La composición del nuevo jurado era muy notable. se había manifestado con un carácter nuevo. También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. tres manifestaron. y de ellos die­ ron sendos informes cinco.F edor D osto ïevski medio. tocante al carácter de Kornilova. Su declaración. reunidas en el transcurso de muchos años. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes. mansa. Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. con vivo entusiasmo. la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. Se designaron seis doctores. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . durante y después del primer juicio. sumamente curiosas. la elección de los peri­ to s . Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. sin ceño. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. afectuosa. m el menor titubeo. taciturna. pero. y su dictamen no tuvo trascendencia. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer. en las dos cárceles por las que hubo da pasar. aunque vista a la alemana. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. hasta el momento de dar a luz. habiéndose dictado otro el 22 de abril. siguió mostrándose malhumorada. fue de mucho peso y favorable para la procesada. todos cono■ idos y célebres en Medicina.lados morbosos. y todo el restante tiem­ po. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. el cual estuvo hablando cerca de una hora.

en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen. Luego. señor Lustig.n. indudablemente morboso.H ciones. volvió a entrar en su hogar. y ella. O 128 129 .. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. Paró la cosa en que el fiscal mismo. refutó también muy hábilmente varias acus. Muchos s í santiguaron. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo. es decir. pese a su terrible discurso. estrechándose las manos.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. los jurados se retiraron a deliber. ya a eso de las once. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público. que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. retiró su acusación da premeditación. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. y redujo a cero la principal. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. otros se felicitaron mutuamente. la más grave de ta l das. feliz. a juicio su­ yo.. El defensor de la procesada.. después de un largo discurso del presidente. Al cabo de casi un año de ausencia.

nociva y vulgar. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes. de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo. ■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. sólo dos palabras.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. a sí como el pasear des­ nudo por las calles. sino que hasta es un santo.. Le muestra las leyes. ¿por qué no p rohibir también esto?. le en­ seña esta u otra sentencia que. E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia.. O Por lo demás. Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años. está dispuesto a confesar ya su crimen. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo. Se trata también de una necesidad física . en particular de los aboga­ dos. (de Pensam ientos anotados) 131 .

es muy agradable eso de tener abogados. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. dirigiendo una I i I I ' 132 133 . tan interesan­ te que. no sabe jota de leyes y se limita a mur. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. sino que había obrado en pleno derecho. Pero. ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. con satisfacción. que era perfectamente culpable. muestra el artículo número tanto del Código. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad). al mismo tiempo.F edor .litado a la ley. que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. se me antojó lan chistosa y. lo confieso. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. ya inocentísimo. eso es i útil. hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado. según parece. Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. tanto. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. lo hubiera podido perder por una culpa ajena. . pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. no se me ocultaba mi delito: había I. a pesar de todo. ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos. No. El hombre que digo es un igno. naturalmente. lo repito. y la idea de que yo. inadvertidamente. dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. me hubiera converlido de pronto en inocente. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna. Yo no quería de­ fenderme. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad.( rante.] murar: "N o sé nada de nada". Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. Yo lo escuché. Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes.

tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. o poco menos. I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. Así es. Y. Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad. pero. siempre. aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo.------------. a sabiendas. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. Desde luego que salí condenado. en tales casos. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. a pesar de todo. estuve muy bien y hasta con utilidad. ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. lo importante y serio en todo_ r < “.F ed or D osto ïevski te. muchas veces resulta después que esos procesados. queriendo mantener hasta el fin .lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. por cierto. 134 135 . como a todo hombre alcanzai el Paraíso. Al escuchar tales juramentos. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo. 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. en­ cima. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. sobre todo. dos días en prisión donde. define y justifica al culpable. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. A mí me parece que aj abogado le es.-------------------------los Tribunales. más aún: que aunque quisiera. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. Pero ustedes abrigan la idea de que. No sé si aquí se darán casos de ahogados que. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!". tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. y que el abogado honrado siempre. se conserva honrado. enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". en efecto. no podría hacer otra cosa. sino algo | enteramente normal. ya que hice algunas amistades. ante I | | [ i -----------------------. defendidos con tanto fervor.jFinalmente. etcétera.

. son muy diversas y. en consecuencia. En primer lugar. El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. generalmente hablando. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo.. yo no me proponía referirme al Irte. hace falta una dirección. ante iodo. en primer término. ¿a qué. sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. y después el talento.. a veces. sencillamente insoportables. a 137 . Las propie­ dades del talento. Conforme. generalmente hablando. a veces. Dices que. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. una cosa muy útil. "talento obli­ ga". por ejemplo? Pues.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento. un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es.

Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas.i dominar su talento. aunque hay talentos especialmente fraudulentos. así como suena). con objeto de suscitar la risa. es preciso idearla. según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos. Y es verdad.il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí. O 138 139 . arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino. En no sé qué pasaje de Gogol. siendo este el que. Cito esto únicamente a modo do símil. y quizá dijera verdad. por así decirlo. es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. casi innoble. pero intercalaba talos pormenores en el relato. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida. por e] contrario. un embustero se pone a contar no sé qué. gobierna a su poseedojj y. se me antoja muy difícil que el hombre pued. que no era posible que lo fuera. de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores. descri­ biendo un hombre de mundo. vivos o muertos. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina . embustero y chistoso.F edor D osto ïevski las cosas más feas. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. le tira de la manga (sí. (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. El novelista Thackeray.

ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. entre otras obras. lo que es mejor. la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y. 141 .lo apenas en la vida. A mis críticos No persigo honores n i los acepto. Habremos tenido nuestras discrepancias. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. alcan z ar el triunfo con ella. Autor de Los últimos cantos. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'. (de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular.El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e. En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski.

sólo a ratos. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano. de pronto. "se burlará de mis Pobres gentes". Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción. mi primera obra.. como le llamaban. mas se me antojaba gruñón y terrible. con deleite. me daba mucho miedo. pluma en ristre. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época. Gaiteras petersburgueses. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. todas aquellas horas que yo pasé. Ter­ minado mi trabajo. Apenas con­ taba con el éxito. A comienzos del invierno me había puesto. Relaciones literarias no tenía ninguna. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. A Bielinski lo había leído un par de años antes. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. escribiendo la novela. se lo enseñaré". teniendo delante el más vago e incierto porvenir. como el propio Nekrásov y i. que se publicó en un alma«] naque. a D.imbién el influyente crítico Bielinski. Era en mayo del año cuarenta y cinco.F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. a escribir mi nol vela Pobres gentes. Una ve/ que vino a verme. fantasía. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. pues hasta entonces no había escrito nada. lozano y bueno. quitando. el más vetera­ no y conocido del grupo. naturalmente. que vivía muy lejos. sin saber por qué. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído). era realmente mentira. La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. casi con lágrimas. pensaba. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. Teníamos entonces poco más de veinte años. a lo sumo. 142 143 . casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. falso sentimiento?".. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente. salvo un breve boceto. V Grigórovich. Pero sólo a ra­ tos. Así pen■ iba yo. el cual tampoco había escrito nada todavía. y. pues lo había escrito con pasión.

Luego que ter­ minamos la lectura. sino que abrí la ventana y me senté allí. I lecordaba con asombro aquellas horas. y leimos ese libro. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. y así transcurrió toda la noche. toda la noche. "Bastará con leer diez líneas. muy poco comunicativo. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo. t siuvieron conmigo cerca de media hora. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. de Gogol. se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. y en 144 145 . resolvieron continuar leyendo. y. señores?". y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. para ver d i qué se trataba. cuando nos quedamos I ‘. Se refería a usted. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov.oíos— . Las cuatro eran cuando volvía a casa. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. de común acuerdo. '¡Ah. se me echan encima. es por | naturaleza un hombre reconcentrado. por enésima vez. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés. después de haber leído las diez líneas. casi ■ receloso. hasta ¡ la alborada. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. I por lo menos. las cuatro de una noche blanca. efectivamen te. De pron to. dos veces. casi tan clara como el día. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar. me abrazan con verdadero entusiasJ mo.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo. Había antaño muchos. suena la campanilla. con no poco asonn bro de mi parte. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito. qué hombre!'. cauto. muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo." Pero. y a juzgar por eso. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo. ya sin interrupción. y al entrar en casa no me acosté. Tal. noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. En aquel tiempo. me ha parecido siempre. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich.

al año si­ guiente. Sentía por él un respe­ to sin límites. ahora. decía Nekrásov. al vuelo. Pero. los pondrán por las nubes. al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski. y ni qué decir tiene que de Gogol. es un hombre." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble.. escribió. En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. a las cuatro de la madrugada. . Y desde los die«iséis años. entendiéndonos a media pala« bra... acuéstese usted. Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego. citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. "Otros tendrán éxitos. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. acudirán . y ya veri usted.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski.. Seguramente que habría habido entre ellos. expresándonos más por exclamaciones que por frases. 1 dormir.. que nos vamos. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra. bueno. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". — ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie.. porque eso va lo más que el sueño. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. lleno de excitación— . "Hoy mismo le llevo su manuscrito.. pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos. de pronto. hablamos también (li­ la poesía. alto. escribía. pero el tema principal fue Bielinski. ¡Ah.. 147 . y a despertarme. no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des. de la verdad y de la situación da entonces. no sé mucho. y qué gusto!". 1 felicitarlos. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años. Según mis noticias. o poco menos. Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante.. qué triunfo! Ante todo. enteramente solo.

en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión. no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. aquella frente.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. sino Vuestra Excelencia.) "Sólo con su instinto inmediato. y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento. Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. por fin. cuanto ya lo­ do había cambiado. quizá sea esto lo propio del caso".! pero tomó el manuscrito. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme. ¡Y aquel 148 149 . y cuando un buen hombre. pero no había pasado. por asi decirlo. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. tremendo. se ha encontrado. me parece. aquella na­ riz. Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. como él dice. eso es. su general. según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico. le da aquellos cien rublos. de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. ha podido usted escribir eso. queda deshecho. haya podido com­ padecerse de su humilde persona. Vuestra Excelencia. só­ lo como artista. sino que respondía. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura. con sus veinte años. "Bueno. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. lo comprenda. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). pensé. un minuto. no Su Excelencia.

resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios. y qué atolondrado soy aún. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande.F ed or D osto ïevski botón que se le cae. seré fiel. el día radiante. encantado. Aunque. vanidosos y fatuos. ¡Oh. ha venido al mundo con ese don. son hombres. que en mi vida había surgido un instante solemne.) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 . I stán realmente solos. un cambio para siempre. Me detu ve en la esquina de su casa. lo comprende enseguida. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. con todo mi ser. pero usté des los artistas. los que pesan. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos. séale fiel. al momento de besarle la mano al general. y aun el lector menos avezado a pensar todo. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. de un solo trazo. que algo nuevo había empezado. avergonzado. pensaba. pero tienen a su lado la " verdad. qué hombres! Sí. pero entonces. Me separé de él. en una suerte de tímido éxtasis. aprecie usted ese don debidamente. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo. pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. Todo eso les dijo también después. Quiero merecer esas alabanzas. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. la gente que pasalia. ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. des­ pués de todo. ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado. ¡Tal es el se­ creto del arte. como a artista que es. y sentí plenamente. publicis­ tas y críticos. hablando de mí. ¡Oh! No se rían uste­ des. sino horror.

Y nunca he podido olvidarlo. al cabo de treinta años. Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. se me h. hemos estado toda la vida separados. Terrible aquí esa frase: con reproche.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos. él me había indicado un.i vuelto a representar ese instante. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. }\ uimos leales. ¡Oh. se me levantaba nuevamente el espíritu. lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia. O 152 153 . y pude comprobar que me había entendido. Le recordé el episodio a la ligera. Poeta apasionado hasta el dolor. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". Y he aquí que hace poco.i poesía suya. don reproche me m iran los retratos de los muertos. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta. con ellos! Todo esto pensé entonces. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. Verdaderamente. Aun ahora pienso en él con fruición. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!.. Así que triunfare mos.. Sin term inar quedan sus cantos. por ellos. Desde las mudas paredes. Pero lean esas apasionadas canciones. Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi.i. Al salir del presidio. en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov. no obstante. |Y. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. ya lo sabía yo.

Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro. Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. es del número de los eternos. sin más. de la prudencia y la áurea medianía. y ante quién. esa encarna­ ción de la sana razón. (1877) O 155 . Ya el solo hecho de que Sancho. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. en cada página. con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro.

< t1 notable. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. pero sí sé que ese libro. Ese libro. con la Literatura. por desgracia. Pero. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica. cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. su castidad. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno. está plenamen te convencido del gran talento de su amo. no olvi. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 . Y denunciará el más hondo. su pureza mayor. no por fantástit os caminos de locura. no obstante. nobles puede.« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad. gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— . con frecuencia.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. se consumen hartas veces. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. su lealtad. el más triste de todos. esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y. desgraciadamente. convirtiéndose en un objeto de irrisión. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. finalmente. levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre. sino por la senda recta. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela. el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres. él precisamente y no ningún otro. son tan po­ tos. efectivamente. su talento más grande. su valor todo y.

No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das. sólo he querido aludir . al fin. sino a llanto < n diente. lo que bruscamente suscita su duda. emponzoñando para . y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote. había de serle.il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral. ¡Oh. pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. ni el desatino de los sortilegios d i los magos. no a risa. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. a descargar mando­ bles a diestro y siniestro. No. sin embargo. espada en ristre. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. con 158 159 . Por lo demás. eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. tan bello y útil. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando . lo que le desconcertaba era.siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón. que refieren esos libros tan fidtA dignos. renunció a todo. y vien­ do.F ed o r D osto ïevski bres. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe. una consideración en todo punto exacta. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. sencillamente. Pero 1 uando. moviéndole. a una de las observaciones incont. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. sino algo completamente secundario. no tardó en irse de este mundo. El hombre fantástico.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote.

importuna tu razón. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. con cuerpos de molii’. se pasea por tu alma. o finalmente. una ilusión. para salvar la verdad. salvada la verdad. pese a toda tu reguera. y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. na dejando con vida a ningún enemigo. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. una idea.F ed o r D osto ïevski todo. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. Pues bien: ¿no recuerdas. y todo esto gracias a la ilusión segunda. co. no dejas de sentir cierto escozor. todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces. a pesar de todo. Pero ¡nil se dice. mucho más absurda todavía. con una mujer que te encantó. en el espacio de unas po< a l horas. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . no obstante. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. en secreto. una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. además. idea él otra ¡lusiórM dos. únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él. tres veces más fantástica. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. y aunque fuese en un día y. Pero. otro tanto en la vida. acaso horriblemente vulgar. una excelencia. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. una nueva patraña. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. la duda te atosiga. ingenua y dr. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión. no obs­ tante estar tan enamorados.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk.L a s C a r ta s . durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras. entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. que a todos dominan). nueva y nunca llevada al libro. el dinero. y estoy seguro 165 . con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes. Antes. de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos. En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. los lectores y el éxito. sin embargo. amigos y editores.. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. la figura del protagonista. Se trata.

Sólo que hay que tener inspiración. naturalmente. incubando esa obra descollante.F edor . Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente.iempre ocurre). Supongamos que se. Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. la escena siempre sale ganando. Sin inspiración. le habría salido mejor. sin duda. y. lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones.. Esa es l. y me recreo mucho con ella. sino procurar hacen algo bueno.i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas. no se puede hacer nada. y tacho aquí. Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras. lú. si hubiera trabajado más. Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena). confundes la inspiración. 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 .i cierto. y pongo allá. D osto ïevski de que a mi regreso. No hay que precipitarse. c réeme. Ten l. . amigo mío. para todo se requiere trabajo.. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que . no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí. precisamente. y que por eso estoy empollando pacientemente. con el trabajo.i verdad. Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. una labor gigantesca. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde. Pues por eso. I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. monstruosidades y pruebas de mal gusto. L a s C a rta s .

mientras que Turguéniev. antes por el contrario. Es un ('studio psicológico de un crimen. puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador.. este mismo año. Hasta donde yo puedo juzgar. me avengo a cobrar cien rublos por pliego. expulsado de la Universidad. y estoy a punto de ter­ minarla. (He leído. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero. el cual decide matarla y robarle. así que todo lo echo a perder. "Nada vale. de todos modos. 1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. la novela de Turguéniev. Pero. sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas. Epoca. que le sirve de criada. que posee dos mil siervos. o sea cuatrocientos rublos por plie go. Es magnífica. La vieja es tonta. sorda. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". enferma. se encuentra en la mayor miseria. prestamista de dinero. la actual. A este fin. y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo. viuda de un consejero. í~ 6 8 169 . sin falta.F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. aquí en Wiesbaden. estando tan apurado. deci­ de matar a una vieja. realmente. pues esquilma a una hermana más jo­ ven. prematuras ideas que flotan en el aire... escribir tan bien como él. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. por fin. avara. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. con el tiempo. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev. Un joven de clase inedia que. El sufre el influ­ jo de algunas raras. ¿Por qué. no es tan grande. acaso más. de su vida de apuros. Es mala y destruye una vida humana.) Amigo mío. resuelve salir por una vez. L a s C a rta s . Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. pero la dife­ rencia. y espero.

de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. expiará su culpa. que está de ama de llaves con unos terratenientes.ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina.. Transcurre luego alrededor de un mes.i Universidad y marcharse al extranjero.. El asesino se estrella contra problemas insolubles. logra nuestro hombre. la ley de los hombres. no constituye propiamente un crimen. a la razón de que e! pro­ pio malhechor. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar. inopinados. lo que se debe. cuando menos. La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin. en parte. Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos. en virtud de esa misma casualidad. Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. 1 morir de muerte natural dentro de un mes.. extraños sentimientos le torturan el corazón. naturalmente. que vive en la provin cia. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia. lo tortura de manera indecible. con lo que. librar a su hermana. En mi novela se encuentra. y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. para sei allí toda su vida una persona correcta. pide ya moralmente un castigo. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. lógico del crimen. además. y de este modo. estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida. Triunfan la ley de la Naturaleza. mala y enferma. hasta que llega la catástrofe. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 . No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie.. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . poder luego reintegrarse al mundo de los hombres. terminar él sus estudios en l. seria. que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. de por sí. una .F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. El sentimiento de ser extraño. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s .

de momento. Aunque. muy malas. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. y con frecuencia. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . dará la razón a mi obra. en forma muy pri­ mitiva. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. 173 . escribirla lo mejor que pueda. además. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. estoy hecho. Ciertos casos. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da. 1 los actos más crueles. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. de un pasado muy reciente.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. no pudiendo poner mano en ningún otro y. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. después de todo. 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea.. pero creo que sera muy interesante. cuando menos en parte. me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha. Ni que decir tiene que. Así que procura­ ré. En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. de la nueva generación. aunque haya de escribir esta obra para mí solo. decidió matar al correo y robar la pos­ ta. para poder vivir mienlias termino la obra.

i también en la mayor miseria. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. Me dirijo a usted de escritor a escritor. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. que se hall. F. estando todavía por terminar la segunda parte. Sin contar con el menor recurso. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta. y le ruego que tome cuenta de mi situación.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. Ya sabía yo que er.i usted una bella persona. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. En tan insufrible situa­ ción.. Perdone usted que le cuente estas intimidades. Todo lo tengo planificado. de modo que me comprenderá. por tanto. Basúnov. en tal situación. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa. pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo. ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. así que hasta he empeñado mi ropa. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. 174 175 . No soy yo solo en el mundo. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. usted cultiva las bellas letras. hasta el menor deta­ lle. sólo le pido en realidad setecientos. ¡Y cómo. y doscientos cincuenta a U. Además. al que adeudo esa cantidad. tengo todavía que realizar un trabajo serio. tengo cifradas en él muchas ilusiones. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s . pero me veré obligado i dejarlo descansar. pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse.. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado. listas ya para mandarlas a imprenta. Usted es también escritor. De esos setecientos. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales.

sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado. eso me destroza cabeza y corazón. ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto. sentado en un diván. probablemente. Pero con los demás. Pero ahora. ¡Y tener que estar acostado.. además. me hizo sufrir mucho la epilepsia.. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso. Trabajo día y noche. en seis par­ tes. imposible. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. Puede usted figurarse si estaré intranquilo. no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. una gran novela. Ahora. tendré que escribir cinco pliegos. aún no estoy en regla. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. un nuevo plan. me atormentan las hemo­ rroides. durante los últimos catorce días. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos. y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. Una novela es una obra poética. a raíz de mi regreso. cuando se está orgánicamente sano. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura. ofrecimiento de pagarles en cinco años. ¡Y. amenazan con encarce­ larme. aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 . A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado.. Usted. la enfermedad! Al principio.. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. ahora puedo confesarlo. pero lo quemé todo. Es terrible. y lo empecé todo de nuevo. Según mis cálculos.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . trabajo como un forza-i do. Se me había ocurrido una nueva forma. y llevo muchos días sin poder hacer nada. Por eso. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l . desde hace un mes. No me gustaba. y no sé realmente si lo lograré. Pero a mí me acosan los acreedores. se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz. y la tarea me rinde muy poco..En primer lugar.

Me refiero a Crimen y cas­ tigo.F edor . A N. pero puede que me saliera mal. cosas atrevidas y nuevas. En este sen tido. Ya he oído algunos juicios halagador« '. Sobre el capítulo de refe­ rencia. sino todo lo contrario. el capítulo no contiene nada inmoral. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. sino por la moral.U. Así ocurrió con otro capítulo. No sé qué pasará ahora. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. L a s C a rta s . pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. pero ya lo rehice y lo entregué. director de E l Mensajero Ruso. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. Por desdicha. acerca de ella. yo tengo razón. en el número de enero de E l Mensajero Ruso. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder.. aun­ que no me importó. Transi­ gí. donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. Se dicen allí. nada puedo decir. Lo escribí con verda­ dera inspiración. He tenido una charla con ambos. D o sto ïevski parte de mi novela. pero siguen en sus trece. junio de 186(> Liubimov. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . y Kátkov confirma su deci­ sión3. pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres.

única y exclusivamente. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo.F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. pero no antes del día 15. LIIJB IM O V Petersburgo. si la Dirección lo deseaba. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo.. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. el final de Crimen y castigo saldrá este año. De otra suerte. en cambio. F. Si fuera posible. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos. lo tendría usted el martes. — ya que hasta lo necesito— . definido y claro. Muy rendidamente suyo. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa. pero. A propósito. pues en verdad es perdona­ ble. que soy quien la escribe. esta vez creo que habré dado en el clavo. pero a mí. por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. se me debe perdonar. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted.U. Podrá no tener éxito mi novela. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color. todo está deslindado. lo hubiera corregido. no habría escritor 180 181 . y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. Dostoievski L a s C a rta s . sin falta. Le digo esto. pero no antes del miércoles. ha reescrito mucho. le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. que me prometa un triunfo. por mi parte. Si usted me escribe diciéndome que los envíe. deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. A N. En este caso. Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. lo haré. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida.

por la que se enterará a fondo de todo..F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero. De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til. Para salvarme. En« tretanto.. Le ruego 4 Se refiere a El jugador. al lin y al cabo. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. y apela­ rá a todos los medios. Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. y yo me quedo sin cobrar. L a s C a rta s . 182 183 . he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado. De no ser por eso. Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. no tendrá más remedio que pagar. trabajo sin parar. tar a la Dirección. pero. Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). cosa que especialmente le ruego. le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente.i intensa novela4 para el editor Stellovskii. Lo que usted diga.. eso haré. no me atrevería a moles. asesórese con un abogado experto. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero. por lo que aguardo la deci* sión de usted. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio.

un hombre.. De eso. todos mis castillos se de­ rrumban. Cuando ese abogadito lo hay. L a s C a rta s . naturalmente.F ed or D o sto ïevski de la Policía. de lo contrario. Pero como se trata de un asunto seguro. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien. Así que hay que llevar las cosas de un modo. policíaco. cuánto. ¡Ay. Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. amigo mío. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea.. por lo que convendría que buscase un repre. por decirlo así. SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. en suma. usted no se puede encargar. que esté al tanto de todas esas cosas prácticas. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado. mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo . Se lo ruego encarecidamente. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 .i de ponernos una minuta muy elevada.. pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. creo que se apresura­ rá a soltar la plata. sentante. Claro que no h. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas. puede co­ brarnos barato. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo.i nadie. El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted.« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co. Aquí se necesita un picapleitos listo.

y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco. Es. pero el ideal. La primera parte la escribí en veintitrés días.¿Lo bello es el ideal._ pues era infinitamente difícil.esté bien). El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad. Tendrá que ser muy larga. que escribiré realmente la novela. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. Yo no he encontra­ do nada semejante. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla. Detalles aislados puede que me salgan bien. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra. La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello.. ya no existe. Esa pri­ mera parte no producía efecto. Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura. sino también de fuera de Rusia. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. Y esto es más 186 187 . No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía. pero me temo que la novela resulte aburrida. 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte. no es posible que . difícil que todo..\ He destruido la mayor parte del manuscrito. Todos los poetas.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s . Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte. y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. la de Don Quijote se me antoja la más perfecta. que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada. y ya la envié. especialmente hoy. nada positivo. La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo. pero también poderosa) son grotescos. no sólo de Rusia.

así: he trabajado y me he 188 189 . para que lea la segun­ da parte. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. Sofía Aleksándrovna Ivánov. ¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. pues. gracias a Dios. por consiguiente. con un éxito^Nada. no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. Pero. 12 de enero de 1868 Ha sido. con lo que yo podría salir de todos mis apuros. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra. Tenía tantas más esperanzas de que así fuese.. pero no explica nada ni plantea ningún problema. que siem­ pre surge inesperada y súbita. y menos todavía con lo excitado que estoy. Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector.^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística.F edor . tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra. querida amiga. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones. Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). sin miedo a equivo­ carse.. ese infernal suplicio. sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año. Pero la cosa se quedó en ciernes.. Sólo en ese caso se puede contar. Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada. L a s C a rta s . Yo. querida amiga. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes). D osto ievski te. atormentado. un simple proemio. usted.

y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. no hay nada más difícil que eso. por fin. Yo me arriesgaba como en la ruleta. así que ya son dos figuras princi­ pales. pero es terriblemente difícil. ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. Tengo que delinear bien esa figura. y no estoy yo preparado para tocarlo. Hasta que. además del héroe. _ La primera parte.) de ellas. A mi juicio. hay dos que los veo muy bien. que he de describir con mucha exactitud.F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. y el cuarto. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. pero a mí me perturbaba. lo tengo bien trazado. cuando no la poca fuerza. ahora. el verdadero héroe. dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. que así han venido las cosas. a mi juicio. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes). sea como fuere. ha surgido una heroína. todavía está muy con­ fuso. resulta floja. el pasado 4 de diciembre. El plan. pese a ser tentador y gustarme mucho. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. opté por un. pero incompleta y no cua­ jada y total. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. me puse a trabajar. sobre todo en los tiempos que corren. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar. el princi­ pal. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística. pues el argumento es bastante difícil. en general. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego.. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena. De esos cuatro héroes. pero me arredraba la de hacer de ella una novela. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. porque no hay nada comprometido. como yo quería. de muchas ideas. uno de ellos aún no tiene forma. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . Y. Pero creo que aún hay una salvación. hay una mu­ chedumbre.

pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio. A ella le gusl. Le ruego además que me diga. Así que. Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala.i en enero. una simple introducción. Por lo demás. El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento. si publica mi novela. Ahora¿ya no aspiro al éxito. la. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela. No quería estropearla definitivamente. sobre todo cuando está excitado. en realidad. La primtM. más o menos. si me saliese bien!). es la más difícil. En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada). Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde. pero espero de usted un juicio severo. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. pero en mis cosas no es juez. pues la novela será larga. ¿Qué voy a 192 193 .. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien. Todo. en cuanto salga E l Mensajero Ruso.F ed o r D osto ievski mente (¡oh.. por el amor de Dios. 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso. queda fiado al porvenir.. que a usted. La segunda parte será la decisiva. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo. pues. Me es absolutamente preciso que salg. Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia. nadie puede ser juez de sí mismo. pues todo depende del éxito. igual escríbame usted). Sólo tengo un lector: mi esposa.i mucho. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s .i parte es. Hay allí una escena (una escena fundamental). Al enviarle a Kátkov la primera parte. a la que ya terminé. Por último. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas..

En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas. hasta aquí. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso. encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte. de la moderna juventud positivista. 4 de junio de 1868 Y. L a s C a rta s . inge­ nuo. Más no pido.. y por eso difiere el escribirme. Pero luego. por el amor de Dios. También liquidaré lo que queda. sea como fuere. volveré a Rusia. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada. un suplicio. estúpido y falso".. pues he perdido ya todo criterio. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir. en su delicadeza. 194 195 . Escríbame usted. Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente. Así que todos los días voy al correo. ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. los había estudiado ni obser­ vado). A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. sencillamente. Me agrada a mí. pero no hay allí ninguna carta suya. pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. escríbame. pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. amigo mío. nadie. Estoy satisfecho del final de la segunda parte. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia.. De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. sin embargo.

Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. sin detrimento de la novela. me produ­ cirá tan poco.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. En general. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . así la cuarta parte como el final. como final. así que la segunda edición. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted. quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final. lo que de ella pienso. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. se entiende.. Eso era todo cuanto yo quería. Si E l idiota tiene lectores. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. No hablo del valor de la novela en sí. No estoy satisfecho con mi obra. fallidas. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . a contar desde hoy. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. un día u otro. en general. si llega a hacerse. Respecto de sus defectos. puede decirse que este final es de los logrados. en general. ha merecido juicios desfavorables.. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. desde el punto de vista del pú­ blico. como amigo. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. ni a mí mismo se me escapan. que de buena gana habría escrito una crítica del libro. que apenas tendré con ello para empezar. Tampoco. Tendré que escribir todo en cuatro semanas. otras re­ sultan muy deslucidas o. el libro resulta de gran efecto. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia.

¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. o por lo menos cinco mil rublos. no entienden una palabra. ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos. y en modo alguno excepciones. y aquello que 198 199 .. a mi juicio. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia. sino todo lo contrario. L a s C a rta s . la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. Yo contaba con el éxito de E l idiota.. realismo. a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. Escríbame usted su opinión. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. El diablo sabrá lo que ha querido decir. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte. son hechos. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil. mes y medio. Sabe Dios cuándo podré volver. sin verla. Por esta razón. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos. según me prome­ tió. Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es.. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo. estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota. ya sé que no es del bando de mis partidarios. pues precisamente son realidad. lo mismo.. tendría esos cinco mil rublos. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. la aguardo con ansia. Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota .

Pero como pagué a tres de ellos. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. Ya hace tres años.. Pero tal ilusión resultó vana. me hacía las mismas ilusiones.. me han ofrecido. no mi novela. y yo me di prisa a venirme.. me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . Aunque E l idiota haya sido un fiasco. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). dentro de tres días. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde. por aquella época. perdí el don de escribir regular­ mente. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia. Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde. por tanto. L a s C a rta s . mucho: mil quinientos a dos mil rublos. los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio. pero también hay en ella mucho logrado. relativamente. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición. Defiendo. 7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. 19 de diciembre de 1869 Pero después. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos. siete mil rublos de un golpe. sino mi idea..F ed o r D osto ïevski mucho malogrado. al salir de Rusia.. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual.

Pero basta. diré allí todo lo que tengo en el alma. sino a la tendencia.. no hablo d# la ejecución.. por lo menos.. la idea de la novela y su elaboración son para mí. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques. más preciadas que todo en el mundo. sino de la idea en sí. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde. So me ha ocurrido una ¡dea grande. después do una larga pausa.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. pero ¡qué hacerle!. Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. 24 de marzo de 1870 202 203 . pobre autor. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. L a s C a rta s . Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo. no ando con precipitación.. Mis interminables cartas van a acabar con usted. quiero expresar ciertas ¡deas. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba. Aunque sólo resulte un panfleto. no a la parte artística. También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso. Sólo que el tema es demasiado candente. sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder. Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. pero si no lo consigo es igual. peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño.. Me costará trabajo darle salida en dicha época. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. Confío en el éxito. ¡Este no es ningún buñuelo. aunque se vaya a pique todo lo artístico. y a estorbarme mi trabajo. Me refiero.

cuánto cuesta ser escritor. cuando menos. al que ya le cobré un anticipo. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. pero no puedo decidirme a escribir aquí. por lo menos.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. Una obra así requiere. ¿Sabe usted. pero tengo que avenirme I eso. ¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela. pero sólo en boceto. mi querida Sónechka. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . L a s C a rta s . (Será. además. dos o tres años. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. y otras resultarán demasiado proli­ jas. Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal. muy larga). lo que me escribe sobre mi nueva novela. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. es decir. echándo­ lo a perder todo. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. porque en tanto esté en el extranjero.. No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso. no puedo escribir otra cosa. Sónechka. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso. re queriría cincuenta. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. Por el momento.

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bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

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A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

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parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

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prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

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mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

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que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

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Pero.. me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido. En E l Mensajero Ruso le han hecho. cual pompa de jabón. realmente. no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción. A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde.. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. por fin. Por la lectura de esa primera parte. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela. 213 . hora de que escriba yo. espero y temo al mismo tiempo. con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original. por lo que le he tomado tirria a la novela. algo serio.. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas. tengo que escribir. cosa para mí totalmente inusitada). en resumidas cuentas. muy poco. desde el principio. al principio creía muy fácil despacharla. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto. una acogida sumamente benévola. sea como fuese. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié. Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan.F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. A lo mejor se me deshace todo en el aire. donde ya está anotada toda la acción. Ya es. De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. y escrito. aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). L a s C a rta s .

o remon­ 214 215 ._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. ANNA GRIGO RIEVNA Ems. se lo repito. marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche. Anya. y este se me resiste). Escribo a la buena de Dios. Aunque quizás aún pueda corregirme. que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso. L a s C a rta s . y a pesar de eso adelanto muy poco. he.. tanto. Pero ya no tengo tiempo. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!. Anya. no puedo escribir una línea lejos de mi tierra.F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. sin embargo. ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. no sé cómo voy a librarme del tedio. Según Strájov. que aún estoy en el boceto. tal es mi actual divisa. Y. ese fue siempre mi de­ fecto. sin embargo. palomita./jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. y. luego. 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA. y ya he empezado a flaquear). tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. el trabajo es fácil. Con esos mil podré regresar a Rusia. to el vuelo y hago algo regular. Así que debo trabajar mucho." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. Lo principal es el plan. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor.

L a s Ca r t a s .. cómo me molesta sólo pen­ sarlo y.. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. Ems. Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas. No sé 216 217 . 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. ¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas.. y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. Teniendo ya el plan. no puedo volver allá. ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario. escribir nada. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo. sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. desde ahora lo veo. todo el trabajo irá como sobre ruedas. sobre todo. De todos modos. me será totalmente imposible. que no tengo nada pensado.. pero de esto no se puede hablar en una carta. pues de lo contrario. cuando salga de aquí. pero no acierto a escribir nada. cómo voy a escribir nada. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes.. Ems. El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. pues enseguida deberemos ponernos en camino. siempre solo conmigo mismo. sin ti? Y. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas. no podré enviar nada a Los Anales Patrios.. Y para colmo me honra con su visita un ataque.F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. buscando cuarto.. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh.

Siempre me ocurre lo mismo. En cuanto a mi novela. coordinarlo y escribirlo. para más datos. /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V . le diré toda la ver­ dad. cuanto sepa de los niños: anécdotas.V ... 220 221 .. pues. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente. entre pensarlo. entre otras cosas. costumbres. de pocos años: de siete a quince.. réplicas. delincuencia e inocencia. nacimiento y educación. cre­ encias. etc. A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov. Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí. Escríbame. frases. etc. rasgos característicos. pero aún dista mucho de estar terminada. circunstancias familiares. en una palabra: cuanto usted sepa... La pensé y me puse a escribirla.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s .. y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años.. en la cual. figurarán muchos niños y. sólo está em­ pezada.M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela.

..................................... 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor.................... 3 I.............................................................................F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito................................................................................................. 108 ....................... C ultura ........................................................................................ 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o ............................. .......................155 Pensamientos anotados Y o . co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d ..... 7 ................................................ 222 223 ................ El Proceso a K o r n i l o v a ..................109 A lgo a cerca de los abogados El Talento ... .........) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o ...................... 57 C uadritos d e V i a j e ...... D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos ............ 1^1 ......................................... ....................... 1 Q2 1 Padres e hijos ....... Las injurias de mis enem igos • ................................... ..... 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a .............................................................. A Propósito de una E x p o s ic ió n ................................................61 El Niño................. 137 El N a cim ie n to de un Escritor .......................... He trabajado en ella tres años..............

................................................. 215 Los Hermanos Karam azov .......... 1 Veneración ......... 220 224 .185 Demonios. ^ 4 II..........................................In d ice _________________ Riqueza........... . ...................................................................................... ^ 6 A mis críticos......201 El Adolescente ............................ 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ........................ Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo ...................................

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