C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

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F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

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Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior.. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. En la década de 1860. En estos años. editó sus propias revistas. fueron publicados en revistas. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento... elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas. Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. como casi todas sus grandes nove­ las. Balzac y Flaubert. por entregas. Estos Apuntes. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). Con su primera novela. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida. con­ cluida a los 23 años. Noches blancas y varios relatos. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. publicada en 1860. Pobres gentes. Pushkin. Más adelante. que lo asesina­ ron en 1839. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica. Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. En ese lapso. Al quedar viudo. en su novela Apuntes tle la casa de los muertos. A dicha obra le siguieron E l doble.F edor . Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos. entre otros grandes escritores. 142-143). Víctor Hugo. Dostoievski estudiaba inge­ niería. sin demasiado entusiasmo. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. Estos factores. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va. después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . D osto ïevski dieciséis años. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura.

mte. que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. 8 9 . nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. que cada vez son más. por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas. "una tribuna de doctrina". que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. en su condición de periodis­ ta. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas.ule del de su época. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. el alcoholismo. modelo del intelectual comprometido con su tiempo. casi platónico. Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud. éticas y sociales del autor. recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. Dostoievski. en la que se despliegan todas las ideas políticas. I I periodismo de Dostoievski. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. de la que sólo se salvaría Ru­ sia. es un periodismo milii. ni tuvo intención alguna de que así hiera.F ed o r D osto ïevski adora. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. Era un hombre con un idealismo protundo. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que. Afectado por graves problemas de salud. como gran ¡'. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa. progresivamente.ii a los lectores. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego.

admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . este acer­ camiento no carece de riesgos. con nuevos y variados argumentos. cuenta. Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. El circuito se inte­ gra con el autor que opina. gozar de su prosa extraordi­ naria. El Dostoievski periodista. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ". tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . no duda.F ed o r D osto ïevski Por otra parte. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes. saca conclusiones. Sobre esta edición Para este libro. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo. eso sí. en este D iario. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. Y. 10 11 . Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. sus crític os y con sus lectores. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . de una posit ión casi siempre inamovible. más seguro que antes. opina y dice qué está bien y qué está mal. a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas. Aunque. Mira. con sus colegas. persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. El trabajo periodístico nunca es del todo limpio. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. con C r is t o .

En la segunda parte de este libro. así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". Además. I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 . algunas ¡deas sobre el talento.F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " . Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . inéditos al momen­ to de su muerte. en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. amigos y enemigos. inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores. en " C u a d r it o s d e V ia je ". en el texto homónimo. la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote.

no me gustan los recuerdos. por ejemplo. I le aquí. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. no obstante lo débil del recuerdo. a mí.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria.Algo Personal o873) En este artículo. quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon. una anécdota: . en general. la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas. I’ero es triste recordar.i. No sé. O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias. Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados.

dedicándome también una alusión en unos versos. Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. pero. pero entonces estaba en sus comienzos. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. quizá los mejores que haya escrito. diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . pero en cierta ocasión me dijo. — N. Sin embargo. era uno de los más apasionados. nadie parecía menos que él un poeta y. dejándome eterno recuerdo. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. N. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras. el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . Añadiré que. hace dos años. por su facha y sus costumbres. Al volver yo de Siberia. por cuestión de princi­ pios. Sin mencionar su nombre. en su periódico. como en una obra. unas palabras muy encendidas. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo. de los que sufren. muy estimadas para mí. Yo me quedé estupefacto. Puede que a él también le suceda lo mismo. nos vimos ya muy rara vez.. A lg o P erso nal de pasada. por el contrario. por si fuera poco. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. Luego tuvimos muchas divergen­ cias.F ed o r D osto ïevski Una vez. cierta mañana de primavera. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. uno después de otro. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso. — Por Chernischevski. dos directores de periódicos. me dijo así: "Su novela es buena. Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos. a propósito de Crim en y castigo). — Lo sé — le respondí. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. En aquel ins­ tante entraron en la sala. El otro.

K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos. su facha y sus modales. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. contra Chernischevski. es decir. no con frecuencia. aunque no pueda ■ iducir pruebas. A todo esto. cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años. el pri­ mero de mi regreso de Siberia. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. confirmarla. otras no tenía tiempo. pues ahora voy yo a meterme con su novela". refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. no recuerdo donde ni cómo. Después nos vimos alguna que otra vez. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. y. y. eso sí. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. la t. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. semejante alegoría cívica. 19 . tanto más cuanto que ahora es oportuno. nos dábamos la mano. no la he leído. ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. Con mi largo silencio e indolencia he parecido. hasta ahou . Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. pero muy poco. entre renglones. A mí. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. además. Aunque siempre.F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. corrió por las revistas literarias. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. después de recapacitar un momento— . a pesar de todo. la mentira más vil que puede conce­ birse. y hablamos.

Recuerdo que eran las cinco de la tarde. de personas con las que no se tiene nada que ver. Se titula­ ba: "A la joven generación. una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". lo mismo que a él le pasaba conmigo. lamen­ taba su fiasco. Pues bien: yo. por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia. de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día. en el tirador. De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. estúpido. Difícil. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. 20 21 . pues no estaban ni siquiera las criadas. Todo esto era aún tan nuevo. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. por eso mismo. pero. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. sin embargo. que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes. Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. y eso que eran bastantes. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. Eran sólo diez lineas. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado." No podía conce­ birse nada más estúpido. •alió a abrirme él en persona. Su texto resultaba desconcertante. después de todo? Y. ¿Qué me importaba a mí. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura.

Yo me retiré. unos días después me lo confirmó así él mismo. sea como fuere.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios.i*. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba. sin duda.F ed o r D osto ïevski — Bueno. no recuerdo quién. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. tanto. veces he visto hombre más amable y cor­ dial. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. temen su opi­ nión. A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. hay que con­ tenerlos. I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita. en algún sitio.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to. -Y. a todo y a todos nos perjudican. Me pareció que a Nikolai 1 ii. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski. Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. Poco después. ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa. — Yo no conozco a ninguno de ellos. sin embargo. y que llegue a sus oídos. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. de todos modos. — También estoy seguro de que así es. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 . fs. yendo a visitarme a mi casa. y no dudé por un momento. Pero. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. Permailcc ió conmigo una hora. Además. como tampoco dudo ahora. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. y confieso que poi .

pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo. Por aquel tiempo. se considera poco menos que un genio. I n el Pasaje. un imbécil. unas cuantas situaciones có­ micas. pero comido de amor propio. en tanto esa damisela. de Gogol. al funcionario. A este fin. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. de una cultura a medias. El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. D osto ïevski Moscú. ante todo. de pronto. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. va al Pasaje. Ideé. contaré el argu­ mento. pero de esos que tienen algún dinero. que había perdido la nariz. joven todavía. a ver el cocodrilo. Para desquitarse de eso. que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. I ste. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje.F edor . jovencita . donde estuve nueve meses. que luego se me antojó desarrollar. Fue aquella una travesu­ ra literaria. probado fortuna en el género fantástico. al principio. todo entero. abre las fauces y se engulle. su genial •nnsorte hostiga al reptil. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. para que se vea lo que después saca­ ron de él. Aquel invierno lo detuvieron y deportaron. con la to/udez que le caracteriza. hace manifestaciones 24 25 . por el contrario.ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. y a i . a tanto la entra­ da. algo así como una imitación de La nariz. tiraniza . Un funcionario petersburgués. Aunque no valga la pena. De modo que la naciente amistad quedó truncada.hasta que. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. yo tampoco. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo. Nunca había yo. Nadie pudo saber nunca por qué. hasta entonces.i su débil amigo. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil. para tratar su liberación. en vísperas de emprender un viaje al extranjero. efectivamente. solamente para hacer reír.

liberal. Con lo que está convencido de salir ganando. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do. que conti­ núa en el reino de los vivos. dice. pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. Su mujer. se niega a organizar veladas con ese objeto. El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. ante los públicos de Europa. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos.F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. sin embargo. Además. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. con objeto de ver el nuevo fenómeno. responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. llama la atención de todo el mundo. pero que con todas sus fuer. además. dice. porque ahora. el grado de coronel del ejérci­ to ruso. en lo sucesivo. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. Está de moda. te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?". A la prudente. "Les cantaré las verdades. parecida a la de una viuda. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. sin ningún tipo de duda. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa. muy posible según las leyes de la naturaleza. Insiste para que su mujer organice unas veladas. cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. A todo esto. y no tiene precedentes. no obstante agradarle la idea. despierta interés general. m s se opondrá a ese fenómeno. que es de esperar. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". puede ser para él un éxito. El jefe de su marido va a verla 26 27 . no está exenta de interés. sin hacer nada.

quisquillosa. Y aunque me asombré bastante. Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión. lo mismo que yo. salió con una observación extraña. poco más o menos: "En vano. N. en serio. me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. Luego. Ahora. etc. por lo demás. aunque ya se me ha olvidado. algunas frases nebulosas y casuísticas. No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. pero la idea venía a ser esta.. La Voz. per­ judicarme. en su folletín. Véase ahora lo que de aquí sacaron. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. sin comprenderlo. N. Algún día lo remataré. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". Pero de pronto. y habría que revolver mucho para comprobarlo. Allí no hubo más que ceguera. Yo leí aquello de una ojeada. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda. por lo menos. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho".F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas. la historia del deportado Chernischevski. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria. No termi­ na. porque esa opinión se abrió paso. incapaz de hallar crédito. una semana después.. S. innecesario protestar.. ig­ norando la causa. Nunca me lo perdonaré. Yo. 28 29 . No la recuerdo literalmente. cuando de pronto. y estimé desde todo punto de vista. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía. ceguei. en este instante. y tendría que volver a leerlo para recordarlo. no sentí gran inquietud. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski. naturalmente. sólo vi que respiraba hiel. quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas. He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso.i malhumorada.. anidada en al­ gún cerebro tendencioso.

. lo que manden.. es decir. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco. desde lue­ go. todos los amigos que tenía aquí Chernischevski. me ale­ graba de la deportación de otro desdichado. Pero que digan las 30 31 . pero necia mu­ jer del funcionario. Precisamente..F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas. cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. a fines del año ' uarenta. En este particular. sin embargo. El amigo sin carácter. La bonita. el aturdido y engreído funcionario. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen.. ya referí antes nuestro breve y < mdial trato.. esta halló crédito. y no sólo eso. tan lisonjeada por su sitúa-. Re' uerden ustedes cómo antaño.. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov. que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y. y yo les demostraré. Pero ¡esto es ya tan puerco.) Es decir. a Chernischevski. supusieron que yo. pues. la Ocla a Dios..... esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua.. por el contrario. que también había sido deportado y presidiario.. lo que quieran. lo que quieran. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo. sobre el que ejer­ ce despotismo. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa. Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto.. ción de casi viuda. los versos de Fet.. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les. el cocodrilo representaba a Siberia. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas.. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos.

Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí. porque el director de La ¡ poca era yo. por entonces suspendió su publicación. ol\ ¡dada. nunca las escribo. si es que pueden aducir­ las. Por otra parte. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias. y al re« ordar. no ha mucho.F edor D osto ïevski razones de ese odio. si alguien se lo leyese. salido de pluma conocida. de mi olvidado Cocodrilo. De su descollante talento nadie dudó nunca. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. pero escribo un diario. Pero ¿odiar por cuestión de ideas. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas.i. 3 O 32 33 . un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto. una impresión literaii. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. por lo demás. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. No había ninguna. como piedad tuve y tengo de su desgracia. En uno de los últimos números de La Epoca que. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo.

muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. construye relatos. Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. polvo y calor. 1 Verano. Pero dejemos los originales para des­ pués. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses.^Sabido es que la mitad del_ 35 . calor y polvo. llenos de arena y yeso. To­ dos emigran. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). En elfuturo ya me conocerá. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias. libertad.. es decir. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion. Sólo soy un realista en el sentido superior. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso.. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor. tienes que estar nquí solo. Eso no es exacto. Me llam an psicólogo. y en vez de eso. y te sientes tomo ofendido. aunque hay que decir de ellos.. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. buscar en el hombre a l hombre. Ansio aire.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo.. Este es un rasgo abso­ lutamente ruso. descripciones y personajes de categoría superior.

y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. alargados los lomos. como Dios te da a entender. pero no ‘. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. miras bien a un lado y a otro. unos tras otros. dos o tres días antes de Navidad. cada vez más próximos. Cuando he aquí que. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. He aquí que te escurres. de pronto. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. pero no CUADRITOS hay. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. ade­ más. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos. de entre la niebla. espuma en la boca. se corre un gran riesgo. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. a la distancia de u n único paso. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. de la parte del sol a la de la sombra. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. midiendo 36 37 . se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. hay que contar con esa infernal niebla. margen para la alegría.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa.o ve nada. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. Te adelantas. relinchos. y celebras no tenerles. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. sin embargo. ■• perciben de entre la niebla rápidos. unos ruidos ttrmendos. En invier­ no. frei tientes. ya miedo. es sumamente interesante cruzar. rojas. desfilan. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. y las patas vigorosas. por ejemplo.

cierta satisfacción. sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. porque el caballo no tiene nada de liberal. despertando de mi ensimismamiento. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. i . El lugar esta­ ba desierto. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. En lo que se refiere a los palacios. Aquello resultaba hasta ofensivo. ni un solo coche. sin saber por qué. y de CUADRITOS pronto. pero ahora lo que quiero es terminar. Verdaderamente. y. en la mitad. atravesé la Pevski Prospek. en general. como una visión petersburguesa. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de .»meter y de personalidad. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera. 38 _____________ _ 39 . y que chocan al verlas.siempre me causó impresión. habría que protestar y no experimentar satisfacción. la tiranía. llegas a la anhelada acera. sino por haberlo corrido. y eso en las dilles más lujosas. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. Un momento.u ios. en estos términos.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras. Te santiguas. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe. etc. no había por allí nadie. me detuve. no lo discuto y. pasmado. casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento. Lo sé y no lo discuto. la desigualdad. al­ ienando con edificios enormes. el po­ der. un grito desesperado del cochero. por tanto. Y. Pues bien: hace unos días. sintiendo al mismo tiempo. de particular. olores sorprendentes. A tal punto no había riesjfu. temblando todavía de la emoción. ¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor. además. todo volvió a desvanecerse como una visión. al chic. Satisfacción retrógrada. enteramente inútil. por el contrario. al lado de marmóreos pal. con las precauciones propias del invierno.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. tanto más cuan­ to que. u> 1 1 montones de leña. y cosa rara.)De característico en sen­ tido estricto. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa.

incés para viajeros. Y mira luego algunos edificios de hospitales. desde el prin­ cipio hasta el fin. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . Ahí ya se nota el estilo de los palafu >. según el estilo de la época de Napoleón I. en alguñ di. que ya se resentía de cansancio. En estos edificios.estos palacios. norteamericanismo: centenares i habitaciones. sobre todo de los últimos ■pmpos. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes. que delata ya espíri­ tu piartico. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. todo lo nega­ tivo del período petersburgués. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo. no entera­ d m e puro. algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble. enorme.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti. Finalmente. unas tras otras. de la emancipación de los campesinos. y de la inaudita distancia. enorme empresa industrial. B h lo esto sucedía. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio.F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica. también el siglo se disponía a morir. 40 41 . leo la muestra de algún P§ü. que aspiraba a lo infinito. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. al correr de jpg ii'. los palacios de algunas de nuestras familias nobles. la guerra de Crimea. del antiguo estilo bizantino.los. Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. mejor CUADRITOS ¡jjtho. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo. de antes de la Revolución. Mira luego las casas o. lo mismo que en un libro. vas leyendo todas las ¡deas. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. ahí M i ií. por tanto. y también. ijt m. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. En este sentido. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. italianos o el estilo francés. de todos los períodos y modas. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares. en vísperas (j. sin embargo. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo. .r.

iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar. Es ese un revoltijo llevado a cabo. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco. y ffe'i que antes me ponía furioso. más ti i'. no fei" maldad. "Ese es ahora el jardín del . el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. por lo demás. delante de un viejo pabellón. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in. ahora. en la ciuil.1 1 ■ an en voz alta. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí. Además.. construidas.. Paseas. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos. y no era mi intención hablar de nada de esto. delante de los niños y 2 Polvo y calor. dirás. esparces la vista. Por lo demás. estoy ya acostumbrado a ella. desI •. Pero ahora. yo no soy ningún folletinista petersburgués. sobre todo) para alquilar. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas.. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. iste letrero: "Paso al jardín del restaurante". | H nenta años antes cercado por una empali­ óla. No sé si se podrá allí respirar. Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses. en el patio. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo.ir.F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril. pues nunca estuve en ellos.. Allí. del presente momento. según dicen.(.. solo. Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. En 42 43 . lilla.turante". solito. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. más sofocado. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho. atropellan y empujan a la gente. conscientemente. En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual. Casi a cada paso |f encuentras ahora.

por aña­ didura. Pero un domingo. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. a cuyo lado pasan.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar. sencilla­ mente.i de seis artesanos borrachos. ya de noche. y todo un lenguaje. Es. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. lenguaje opor­ tuno y original. de lo que pude convencerme no hace mucho. con el ofensor. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos.J F ed o r D o sto ïevski señoras. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. pero ya • h tono y sentido muy diversos. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. hombre. {luí ejemplo.. y si no lo hubiera habría que inventarlo. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. no por insolencia. el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. He ahí. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. No se crea que hablo en broma. rotunda. indignado con el tercero. el más propio. no tiene nada de complejo. sin más iíiít. con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. Lenguaje es preci­ samente. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa.iltas y te pones a insultar a Filka!". y lo inieipela diciéndole: "Vamos.

un cuarto interlocutor. ¿Encontré?". yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa. como quien presencia algo inesperado. sin venir a cuento (me hallaba. pero con entusiasmo. después de alejarse diez Im '. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. de pronto. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). con malhumorada y admonitoria voz de bajo. repitiéndole. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. y s í» l< > el más joven.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. por turno. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". con el que. Y así. sin ocuparse más de mí. que hasta allí no despegó los labios. Pero hete aquí i que. artesanos y obreros completa­ 46 47 . pero no me insultaron. Pues no hay tal eureka ni tal encontré. el más joven de la partida. alzando los bra­ zos. esa misma palabra. una nada más. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. se comprendie­ ron perfectamente. pues al sexto amigóte. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos. el mayor y de gesto agrio. Es un hecho del que he sido testigo. yo creí que me iban a insultar. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. por lo demás. demasia­ do intensa. entusiasmado. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. sin pro­ ferir otra palabra. con un grito de fruición. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. al parecer. se me quedaron miran­ do. y los compadres • ■ 'iieron su camino. se volvió a mí de pronto y me gritó. grita: " ¡Eureka! — piensas.< > s. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. busos 3 No. de pronto. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras.

para ellos. La expresión de su rostro es = ? < Insta. sino el que fueran más de lo que yo supiera. perfecta-^ mente frescos. dura. No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia. a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. sobre todo los maridos con las mujeres. con los botones caídos y el cuello muy gr. Con mucha frecuencia llevan niños. pensativa. Salen precisa-i mente a pasear. pero lo mejor recosidos posible. pantalones ocasionales de tercera mano. i il( inadas. según parece. pero no dejan de ir "endomingados". Caminan despacito y con caras la mar de serias. is . cami6 . en su mayor parte son siempre pequeñiJps. usurada la barba. Lleva al hene de la mano. hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. polvorientas. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. y apenas si pueden andar solos. y no porque mi inspiran piedad. que tampoco hay razones para tenérsela. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. sombrero de copa. sin más i< ompañamiento. es el paraí§n.isiento. según he tenido ocasión de obser1 1 . muy usado. Vister ropas malas y viejas. casi mala.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña. piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. tam­ 48 49 . c o i t k de domingo. por esas calles. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. Bueno. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. Los domingos. Tó­ elos ellos. que no beben ni los domin­ gos. pues para que se vea. Los hay que visten en traje nacional ruso. y no fue esto lo que más me sorprendió. solos. gastado por las costui . al anochecer (los días de trabajo no se los ve). no hay nada escrito. hasta después de puesto el sol? Pues eso. las mujeres. hablan apenas unos con otros. cual s no fueran de paseo. sobre gustos. 1 y corbata. Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. y el pequeño le sigue. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. puede que ex profeso.

eso sí. pero viste un caftancito. seguro. Es una criatura de dos años y pico. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico. pero no mucho. con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. y con infantil asombro se me quedó mirando. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. se va andando hasta lejos. proIoíblemente a su cuñada. pero le darán. pero también t’h los sótanos. y que está casada con al. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. Eli niño se aquietó. puede que un Verdadero rincón. el ' indo. con el niño. Yo le guiñé un ojo y le sonreí. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". muy enclenque. pero no insistirá mucho. y tomarán un boi . leche y bol lito. muy blanquecino. E niño. Aquel artesano. por lo pronto. botitas. donde ellos tienen alquilado un cuartucho. pero pareció gritarle. con la que antes no 19 trataba mucho. el suboficial. plguna vecina vieja del sótano.ido con una taza de té. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. tampoco suspirará demasiado durante la visita. Me gusta. le echó la diestra al cuello. naturalmente. Por lo que se ve.F ed o r D osto ïevski baleándose. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. Está el chico cansado. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica. acostumbrado y confiado. se deje levantar. estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. con el niño. y en ese momento el dueño de la casa. El niño. son muy amigos.i!< > . vagando por las calles. en domingo. en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. Ahora. "¡Ca­ ramba!. simJ plemente decirle. pero estará todo el tiempo hosco. su padre le dijo algo. es­ pecial. el sam ovar. que hasta 50 51 . Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. aunque aparte. el viu. cómo viven. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. Prepararán. ■iiisco y enfurruñado. a V**r a algún pariente único que le quede.

por lo demás. por el contrario. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire. se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. van muy biün vestiditos. ( ucarachas y pulgas. anda que te anda. Casi todos. La madre charla. pero tas domingos al anochecer. vas imaginándoteífeando. pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. se tambalean a este y el «tro lado. que con un traje ligero corre hacia su madre. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . libertad. sin gritos y con cara seria. qué anémicos. polvo y yeso.t cual está sentada en la puerta. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. Eso también me lleva los domin­ ta. a lo largo de las polvo­ l. de lo que se reirá (él solo. En cuan­ to <1 los que ya andan solos. paredes choY así. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. desde luego). mal alimento. y su padre. al chico. todos esos cuadritos para distraerte. boni­ sacar de ahí". Y qué flaquitos todos. al andar. hay diez veces más. también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles. luz. C u ad rito s A decir verdad. mirará severo. Se des­ pedirán también grave y dignamente. pero con mucho descuido y torpeza. y he aquí que. todos son chue■os. El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. le hará algo así como una caricia. el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. A la mañana siguiente. y todos. precisamente en ese instante. y qué caritas tan ariscas muestran. Vean allí a una nena de tres años. de la misma manera como conversaron. al niño le cu urre lo que a las flores. comidas a tiempo. y en el patio. gos. en vez de todo eso. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos.iriblemente por las noches. durante el verano. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. sin saber por qué. Pero ¡Dios mío!. humedad. y hiede i. mientras el viudo.

tomó de la mano a la niña.la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. y se quedó pensativa. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. quizás una piedrita." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. al encontrarse sola. A decir verdad. me contesta la madre. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. Le digo que yo también tengo una nena así. y continuó más i(i'. muy fina. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. corriendo así detrás de la madre. sin pizca de enojo p impaciencia. muy baladíes. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. que li. La mujer fue a replicarle algo. En lo sucesivo procuraré leí más formal. de pelo cano y enteramen­ te desconocido. llorando. Me acerco. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla. y cortésmente me entero de la edad de la niña. a unos quince pasos de distancia. Cuentos baladíes. prueba a levantarse. se va a gsustar. La nena se agacha a tomar algo. en brazos de la madre. pero yo me ade­ lanto a levantarla.(‘gadamente en dirección a su amiga. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— .F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. Aún tiene lágrimas en los ojos.r. pero no lo hi/o. aunque lo intenta un par de veces. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre. y de pronto va y se arroja. la mujer hubo de ver de pronto. La madre se apresta a correr en su ayuda. e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. no estarías aquí. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo. cae y se echa a llorar. pero con mucha reserva. y suponiendo que la i Inca conocería el camino. detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él. 54 55 . pero la M f-na. pero mis palabras quedan sin contestación. Eso no puede ser. Un transeúnte. se asustó y empezó 1 llorar. un artesano con barba. ■ |ui' ya la había alcanzado.

(de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. Y. sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas. comienzos de su carrera. ¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. sobre todo en |t» '. el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas. teme que condenen su ociosa curio- 57 . (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘.(> <iedad. sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena.

O 58 .. contiene esas formas que brotan del fondo de su alma. Hay talentos muy notables. aun e ese angosto camino. Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo.F edor D o sto ïevski sidad. reprime.. Por lo demás. que pr metían mucho. de oro. les niega des rrollo y atención y se saca de adentro. enl espasmos. es de plata. qué error tan craso!.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin.. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera. y la que se calla.

Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl.¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes. La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida. É hemos olvidado por completo. sino que está siempre de acuerdo con ella. por lo menos. habitantes de la capital. rigor casi entomológico. la profundidad de su mu. En este BVíi iilo. que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra. Vale la pena ttjih t iar. ya nosotros. una vez más.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas.11 tan inadvertidos. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa. cosas vivas. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos. Yo. de los viajes en : Ihíilk'ría. según le oí hace poco a un camplno.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas. he oído con­ 61 .i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-. Dostoïevski los registra sin piedad.

Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. Pero hastj ahora.alguna del extranjero. El interrogado. adusta. aquí. sobre todc en los viajes. En cambio. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. pero como en estos no acabo de creer. piino es natural. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos. Muque llevemos el billete en la mano. ambos. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje. que n < se sienten a sus anchas. la gente s( encierra en sí misma. es decir. sin faltar los bandidos. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza.i i i s o s I 62 63 . resultan siempre curio sos para el observador entendido. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos. continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. ■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe. Entre los viajeros de las clases intelectua les. cosa que no sucede en ■f(<. en los trenes. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. Los rusel inteligentes. ya estamos en el coche. fuere donde fuere. sobreviene siempre muy ■finito. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. luego de pasado ese primer período lir. al mostrarse en público y con fundirse con la masa. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. no f*l i. irremisiblemente de hostilidad.inte su mutuo susto. Aquí. mezclad. cual si se aven■fasen a un enorme peligro.

en medio del tenso silencio y la ■ n . la mar de lo que se llama la aura m edianía.pación casi convulsiva generales. Al principio. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 . abundando e cambio. es más. No a c ia tan a empezar a hablar. Surge inopinadamente un tenor que. al mismo tiempo.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— . las personas de talen to. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. salpica- 64 65 . y la que no lo tienen. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. desde el iumero al último. no son ellos los que hablan.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora. sino él".tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. sobre esa general medianía. de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que. digan lo que digan. sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables. según nuestra • Itii'. pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué). entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren. insolente ■"violento. arrastra a todos los demás. porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia. aun­ que. Semejante relación. "en todo caso. en medio de todo. pero luego se suelt. nada menos que su propia biogra­ fía.tinos de nuestros señoritos. con su jemplo. sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien. En e tren. recio y f¡n que nadie lo invite. cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello. por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general. A veces.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. y a ninguno en c uticular. incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes. ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. les tranquiliza pensar < ju < '. por orgullo.

un.i que no visite. Si. sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. pero no dice siquiera eso. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. naturalmente. aquel hombre lo ha visto todo.J hora. CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. no obstante todo tu talento. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. por m á l que lo deseen. aunque iñl. 1 nadie ni de buscarle la gracia. enseguida. pues sólo id hago por entretenerles. y luego con el general gobernador 67 66 . le piden porme­ nores. los escucha y les contesta en el acto. cuanto quieran. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. no hay | i . por poca que tengan. cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. hasta el punto de que le inte­ rrumpen." He aquí lo que pare­ ce decir. todo eso. y si no. Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior. A todos les choca. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento. aunque sin el menor indicio de li­ sonja. de puro halagalío*. lo que es a mí me da lo mismo. puede prolongarse media hora.ure de una persona que celebra su santo. que el hablador no trate de halagar . les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar. lo ■be todo. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . Poco a poco va en­ valentonándose.. ■ni ejemplo. le objetan. con la mayor circunspección. le hacen preguntas. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él. en primer \ término. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. con mucha de­ ferencia. ha estado en todas partes. que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr. al modo d i cualquier charlatán sin talento. El caballero. sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien. ¡Oh!. "Escuchen ustedes si quieren.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. siendo así que (no podía ser de otro modo).

Aquí. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. Pero como aquel.F ed or D osto ïevski B. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . que acaba de huir al extranjero. y sería raro que no ■irse cierta. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad. en el momento de separarse.. no lo fumo nunca. que nuestro hombre no viajó en la villa con G. todos perma­ necieron tranquilos. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . y como ambos lo ha ■basado. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial. Desde luego que al final todos comprenden. El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada. al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias. y aquel. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero. pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. y el general fue y le ofre­ ció un puro. lodos sonríen y muestran la mar de interés. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. si ustedes no quieren creer­ lo. no lo crean. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. así que puede recordar también a B. lir o hasta cierto punto.. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F. naturalmente. Por lo demás. Mientras se trató de B. con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. Con G.. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no. como dos y dos son pyalro. tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro. sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. ha viajado miles de ■ h es en el tren. Se reconciliarán. el cual quiere ponerle coto a todo. Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. pero no para ahí la cosa. porque anda en medio cierto perso­ naje. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion.. pero al nombrar a F. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. fue y le reveló sus íntimos secretos..

un ligero saquito. ni otros dos tic. pero no puede adivinar su especialidad. pero |l más noble corte. seco. y no hallas la respuesta. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero. Aunque. Ningún equipaje. y aquí los modales van de capa aid. de modo que no es comprometido escucharlo. de un modo nucamente inopinado. si es verano. el caballero va y ■aparece. di las universidades. de pronto. pero ya no lo tuviese. pero ya muy gastado. Alto. Lo que sobre todo des concierta es su traza. en tanto hablaba. La cosa es que. En general. asta flaco. es tan sólo po no conocer al tipo. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. ni pizca de arrogancia. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. viste con holgura. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". y es posible que ail. del clasicismo y el realis mo. mira derecho. y hasta en la más insignificante ilación. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros. al contrario.t. Al irse él. y se f abó. no obstante. o jffci por el estilo.. Sabes. ni de literatura. Naturalmente. sino por gusto Es notable. y si lo ignoras.F ed or D osto ïevski registro. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. irá infaliblemente d( verano. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. canosa. sí que es hombre de talento. Pero no lo escuchan por lo que diga. desde luego. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. pero sin almíbar. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. Te preguntas quiér podrá ser. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. ni tuvo nunca perros de caza. por lo demás.i. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. Fuma muy poco. ni fumó ningún puro mano a mano con B. donde nadie baja. presientes que aquel tipo. no del todo napoleónica. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. pero. Una barbita en unta. y si callaron y no le 70 71 . tiene un aire que no parece unesponder a su edad. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. ha de tener irremisiblemente su especialidad. como tod( tipo acusado. modales irref0 ( hables.

de la antigua nobleza. Hasta sin necesidad de eso. de donde se deriva.4 1 1 1 demás. y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico. dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio. que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste. No digo.t . todos s J sienten ya como en su casa. pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . y de pronto sien-j ten una gran libertad. un haragán que vive . que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. ■ñu < on toda seriedad. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. a veces harto enojosas. cesan las discusiones. adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". un decente vividor de la gente gorda. Ya escribí ■mbién de ellos. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das. una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión. Pero todo.-sas mentiras. sobre todo. pero lo que más me sor­ 72 .i . Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso. sobran todo en esos pueblos de Dios. declara que ese es un "tipo especial.1 expensas de su pobre madre. Y surgen los maestros. y. cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias. Claro que con precauciones. ■ni 1 por el contrario. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. con visible cono-i cimiento del asunto.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. por desdicha! harto frecuentes. que sean santos. gracias al talento. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo. como ven. en¡ efecto. Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes. propietario J pero de poco pelo. embusteros son buena gente. todos los ln=. . sino que. por el contrario. por una tendencia natuf . Ahora protestan acalorados. CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez. Por lo demás. y § M t trenes mismos. que tiene. I El público ríe.¡ de nuestra nacional "bonachonería". buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social. No por ello deja de chocarme a veces.

Pero. uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos. y no las de pelo corto. sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero. y no sacada de fli. sobre tod cuando se tiene elocuencia. predominan l< mujeres. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere. de todos modos. En cami l i n c l u s o en ese estilo. a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. ¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así. so muchas las que llevan libros. por lo demás. con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". pero todo esto es aún poco. (donde va. Nada má fácil que. Así. a pesar de todo.i parte. Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. y no vaya a ero erse que novelas. I 75 . hay que 1 * ii que se difunda la cultura. Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto. < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. me atrevo asegurárselo. ya en ■ti ' . y que.F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender. L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés. sólo que una lulfura sólida y verdadera. si no lo ■ fio a s .. Pero. por ejemplo.isa.. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales. de aquel tiempo a i . e nuestras barbas. ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted. además.tdie y de esposa y el buen sentido. pero. las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable. profesada en un >JÉ» he del tren. habrán de salvarla su instinto de Hñ.ilquier libraco y.

mientras que en el barco lo Itvanta. Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. al público de popa. baja el diapasón hasta un 76 77 . inmediatamente. En realidad. únicamente por no ser menos que los • más. a veces un día entero. allí es donde se ven sacos y maletas.ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. curas tras­ ladados. como ya dije. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. al poner el pie sobre cubierta. tus hijos.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. o sea que. allí las madres dan el pecho a sus crios. ni siquiera es público. sin embargo.F edor . no hay tal cosa y. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran. en sus nidos familiares. Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n.. e infaliblemente sabes que han . la servidumbre del barco. el de proa. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. las cocinas. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. tienes la sensación de ser un invitado. sino sencillamente el pasaje. sin duda. no teniendo de él ninguna ¡dea. todo ese público. desde luego al público de primera. Allí ñu se va tan apretado como en el tren. hasta una arrogancia into|t i able. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa. Las razones de ello son naturales. por poco que los estimes. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. Me refiero. no se r. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. Y. El de segunda. allí no te ves obligado a moslt. Allí va la gente humilde. sin querer. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. sino que. hay una causa natural. D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. ade­ más. todo ¡t( uerda a una casa seria. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. lejos de eso. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. apretujones y oscuridades. ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . partidas enteras de trabajadores.

y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones. iPgún parece. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 . y algunos llevan sus chicos de la mano. son más considerables que en el tren. como no las pronunciaría quien it» estime un poco. Desde luego que. todo eso se da allí más.’ s de familia (es decir. y en CUADRITOS DE VlA/E . de lo más antinatural y antipático. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros. Frases luí lonas y recalcadas. i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. so está todo el quid. que en el teatro. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. Allí todo es ficción: los modales. por decirlo así. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. un modo imposible de pronunciar la s palabras.. por la pura imprescindibilidad del viaje. Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. La conversación general es rara en el barco. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . sino que tiene que buscar otro camino.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos. Si ríes algo observador. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto. propio de un salón. las bellas actitudes. ción. como los pasajeros no se conozcan de antemano. Sobre todo. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren. ostentando con­ decoraciones por si acaso. vera­ niegas. Padres y matli. Esos tales no tienen ¡deas elevadas. que toman las cosas plebeyamente en serio. y aunque ocupan la ubicación que han pagado. aunque se le siente al lado. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo. sobre todo en los primeros momen­ tos. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables. Es posible que no tenga el menor éxito.

aun allí mismo en el buque. por ejemplo. y luego. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. en su mayoría. cortan la conversa­ ción y. Si sucede (es decir. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión. que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar. todo grupo familiar propende. cort. hablan a los saltos. sino todo lo contrario. en algún salón. con el talle muy estirado. todas orgullosamente 80 81 . y sin motivo alguno. y hasta con susto. de los chicos. Pero tan sencilla idea no se les ocurre.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa. en general.. por algo perteneciente a un mundo ppecial. todas recién salidas del colegio. Las institutrices de las fami­ lias de clase media están. en el número de quienes . de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. ¡ i r . avergonza­ dos.. de algo casero. como el del ballet. el bolso vacio. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva. y no es raro que unos se avergüencen de otros.iilas por el mismo patrón: todas jovencitas. se rectifican. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente. enseguida. co­ mo ellos. casa. mpiezan primero a hablar alto. la tienen por indigna de ellos. según parece. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear.. sino todo el mundo. aun con »-nVidia. Lejos de eso. En los buques. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas. puede con­ tai se a las institutrices. a tomar todo otro grupo analogo por ily’O . enojosa. hijos. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. todas feas. niñeras. no sea que alguien los oiga. claro que con los ni­ ños y en francés. pugnando por enseñar el piecito. De pron­ to... y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. atienden las mutuas respuestas con recelo. y hasta. revele la plena estima de sí propio. un grado superior a el. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones. aero sin serlo de remate. todas vestidas de oscuro. miran nerviosos e inquietos a los vecinos. vendría a defraudar la ilusión. en primer lugar. pero luego.

La institutriz se da prisa a tranquilizar. Viera. Luego otro gritito en francés a it-ia. con pelo algo. a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. de no pequeña esta­ tura. tranquila e imperiosamente. ¡un ángel todavía. un señor de aspecto europeo. y ya '. canoso y barba rubia. pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio. al mismo tiempo. con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. en el acto. indicio de suprema inocencia. más bien gordo que flaco. pero con el aspecto más desen­ vuelto. en busca de la ama ausente. al pareí ei. sin embar­ go. a la encopetada p.. con severidad no exenta de cariño. venez id . D osto ïevski modestas. que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. por lo (¡lie debe llamar a la niñera. con frecuencia un relato de viaje.-inta. asegurándole a voz en cuello que quie: j. que no está dentro de lo convenido. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes. a la hermanita de la niña. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura. incluso. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. muy satisfecho. e irremisiblemente el clásico venez ici. sin bajar la vista. que excluye. saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años. la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. de haber rectificado su primera idea. |jt.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. en su entor­ ilo. y para indicarle que no lo encuentra bien. se toma un trabajo de más. de cortej indudablemente parisino. Su europeo marido llega. aunque larga. aun­ que de propietario rural. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión). y un sombrero! blanco de castor). lo toma todo muy a hit i ho. al tomar en brazos a Nina. y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido.lo. le hace una advertencia. al decir P'. la madre observa el momento en que la institutriz.F edor .i lo que a ella respecta. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles). mirando. La madre. está en ascuas con su consor­ te y. cual si fuera a correr !iii busca del ama.tbe mentir!) 82 83 . Por jp que parece.

Aunque hay tam. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. p* « i así decirlo. lleganai’ . allá por el Volga. Se trata. una madre ya de alguna edad. al parecer.i excursión resulta casi de recreo. para alardear de independencia. ya lo dije. en todasl partes. tal se nos antoja a nosotros. de una forma ^ tupida. la necesidad ahu«j yentaría el salón. lo que. con Mai a y medio uniforme. inspección. cierto! doctor alemán. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. 1 afirmar algunos. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 .mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. en un i amplio y plácido lago. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. harían lo suyo. a cuadros. La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. Irncia de aspecto muy bonachón. a í ambio de esta perplejidad. con su familia. de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i. nos plantea un problema. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento. desde el I principio al fin. cuanto pu ños. o de Cronstad a Ostende. aquí.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l. que ahora va de visita ti. está uno en su salón.-isburguesas de generales.j bién aquí gente de esa que siempre. nos gusta a li1 '> • . Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . por ejemplo. y lo ha hecho así con toda inten( ion. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes. hasta ale*i grándose de poder estallar. el patrón del gobierno. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. de una | . Todos saben enseg. ni la que es el decano de los funcionarios y. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa. se desvanecería el ballet. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. Pero. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. jóvenes probaN. con tres hijas muy elegantes. por lo demás. sin duda por creer que no se halla en E ambiente.

secc muy canoso. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. deseiüo de hacer amistad con nosotros. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza.i entre las madres de familia.tiva rareza en un verdadero inglés ruso. que | i derrochado mucho dinero en su vida... de espaldas a todos.le luego. . que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. pero. El perro anda sobre la cubierta. visiblemente. coffii i un verdadero aristócrata. ||m acompañan en el vapor dos criados. Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia. con indiIfe n c ia y frialdad. ia tratan de acariciar al animalito. y hasta excesivo. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. que se ha sentado desen« fadadamente. es un señor de la más alta sociedad. que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio. según es moda ahor. Por lo visto.F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. tjt. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. nadie se enoja. Nadie ignora que ea Fulano de Tal. lo que representa una . Y aunque reitilia algo molesto. y muestra todo el aspecto de un particular. aunque mueve la cola. y fe-. y. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. Su mujer es una dama mui guapa. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir. y algunos . y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. Viste como en día de trabajo. el m ilord no 86 87 . y mira por li borda correr el agua. con aire de entendidos. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. donde tendrán su resl dencia veraniega. fe rra n d o tumo. recalca a media voz una de las hijas del general. mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. en una de las airosas sillitas del vapor. se con­ duce al estilo de la clase media. y pniiana pueden tener otro seííer igual. un caballero alto.

de un modo algo oficial. casualmente. y no por cuestión de princi­ pios. a juzgar por su cara adusta y agria. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias. sobre todo alrededor de los proceres. i Así que resultaba en cierto modo decente.. El vivaracho ■ . Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos. Pero. por lo demás. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. sin embargo. y por su mediación ya han cambiado. también conocido aristócrata. Por lo menos pone cara de eso. y. De pronto. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre. No obstante estar casa­ do con una S. indiferencia que tampoco responde a principios. 88 89 . se apoya en el respaldo de la silla y . si no los echan. aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema.('ñor de segundo grado tiembla por él. unas cuantas palabritas sin presentación previa. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. se atraviesa un señor de segundo grado. parece. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores. pero. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. El nuestro. aunque iba de paisano. y referente a cierto goberna­ dor vecino.iguarda. I vestía.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie. con impaciencia sincera. Pero el milord promete poco. sino sencillamente porque no los echa de menos. que en el extranjero. comunicada por el señor de segundo grado. desean­ do impedir que hable. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación. dignatario y milord. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes. sin mirar al general ni saber a quién hablaba. El m ilord los conoce. hubo de romperse una pierna en el tren. De pretexto ha servi­ do la noticia. y hace todo lo posible por hablarle. es por­ que resultan muy útiles. no está tampoco para buscar amigos. en virtud de rectitud innata. por ejemplo. si a él o al reportero de segundo grado. El general. y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar.

Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. y no porque quisieran tomar también parte en él. la retira y. feliz con que usted me mire de arriba abajo. A mí usted no puede ofenderme.¡no también terciar en el diálogo. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. Excelencia. Su mujer. no se le escapa. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. sino tan sólo ver y oír. pero ya que tiene la mano tendida.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. conside­ rándome. en ese caso. En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago. incluso. lo está mirando con ironía cáustica. y Europa con Europa. de pronto. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos. Algunos hasta daban vueltas por allí. que eso habría sido demasiado. pues hasta tiene cierto derecho a ello. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . mientras que yo sí puedo distraerle. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro. única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado. . ¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. lo aborrecería con todas sus fuerzas. Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho. no pretendo codearme con usted. los generales con los generales.

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respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

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una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

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de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

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nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

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hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

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si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

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El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. Y. de pronto. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. en verdad. Apenas si lo mira. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. que es el cuarto. y habla con voz chillona. y no cayó tam­ poco en la cuenta. se anima. Salen a relu•ir los paños mojados. No quiere hablar. se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. donde. Por lo menos.. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad). Había olvidado que era. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. según parece. son estos: un funcionario. por su casa. se oyen quejidos. entre tanto. por lo demás. pero juega bien. pero no sabe con­ tenerse. así lo hace. se porta con corrección.F edor . Ahora. 98 99 . Después del incidente. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. que cada vez acerca más su silla. El general está muy contento. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. aunque en el fondo no hay tal cosa. tiene ya preparada una partidita de cartas. según lo que permiten las circunstancias. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. En cuanto a milord. el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más. por indicación del capitán. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. el señor de segundo grado. En cambio. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. no lee. una S. La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia.

La muchacha. ¡Qué día tan tibio. D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. la dolida dama— . me vuelvo a Petersburgo. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . por orgullo. por fin. el cielo es cosa lonta. con ojos de rencor. a través de la muchacha. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". el vapor llega a puerto. y si no termino de acostumbrarme. en tanto. y todos se lanzan a la salida. en dos estudiantes.. "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— . ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes. sí señor. debería! ¡Debería distraerme. piensa en el recién dejado Petersburgo. y a la que la han invitado. y el cielo no se ha de ir de ahí. Y sigue mirando. para eso es la institutriz: para mirar por una. que tenemos prisa! Prisa. compadecer­ me. cual huyendo de un ambiente viciado. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. en un oficial amigo suyo. mientras que la vida pasa..F edor . mirándola a los ojos. en las patillas de su primo. ¡Debería hablar. Veré de continuar aquí un mes más. El cielo es cosa casera. Ella tampo­ co quiere hablarle.

solía yo encontrar­ me regularmente. ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”. p ara despertar elpensam ien­ to. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. iba vestido i asi de verano. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. (efe Pensam ientos anotados) BNíño. una roja y otra azul. y eso p ara acelerar el desarrollo. 103 . Antes de Navidad. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. a un niñito que seguramente no tendría más de. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia. pongamos. y luego ya en Nochebuena. Pasarán su vida buscando el detalle. con Cristo. en determinada esquina de la ciudad. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía. pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. la arista. siete años.

pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. c o n C r is t o . y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada. Puede que me dijera la verdad. al terminar en las fábricas. 104 105 . Aguardiente. y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran. y suciedad. en demanda del pecho materno. es lo que allí puede encontrarse. sus hambrientos crios. "el sábado. y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. A preguntas mías. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes. pero aquel no gimoteaba. naturalmente. los echan al arroyo a pedir. Cuando el chico ya es mayor. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna.F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas. lo envían a una fábrica. Esa expresión la han inventado los propios niños. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. ren. me contestó que tenía una hermana. que le hace perder el oído y la vista. cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. sobre todo. cuevas. y también lloriquean. aguardiente. De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. y libertinaje. y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. y le flaquean las piernas. y casi se ahoga de aquella impresión. Por broma también. aunque haga el frío más cruel. a él le ri han aguardiente en la boca. como di- E l N iñ o .. pero. Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. la cual estaba enferma y sin trabajo. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato.

o poco menos.. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y. En primer lugar. del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen. sin que lo descubriera el portero. sólo por una cosa: por su libertad. todo esto son hechos positivos. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . El robo viene a ser para ellos una pasión. metido en una cuba de madera. por su propio impulso y por su propio placer. y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta.F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta. gol­ pes. frío. y no pocas veces. hasta para los que no pasan de los ocho años. ni si existe un Dios y un zar.. son ladronzuelos. S ilííG . sin embargo. Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería.. hambre..

. una nena de seis iños que. Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre. en mayo. desde ini cuarto piso. arrojó por la ventana. se había casado con un viudo que.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. a su hijastra.. no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana. la campesina Yekaterina Korni|ova. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana.] (ele Pensam ientos anotados) i. no la dejaba ir a ver a sus 109 . de veinte años. los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. Padres e hijos I Padres e hijos. Los parientes no cono­ cen a los parientes. siempre li estaba riñendo. no sé por qué milagro. (•„i madrastra. según sus declaraciones. Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”.

Y. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle". en Siberia". En primer lugar. He ahí lo que escribía entonces. quizás 110 111 . etc.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona. al cometer su crimen (y cuando. La Mina. sin embargo. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. naturalmente.ula". y puede que requiei. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce. Desde este punto de vista. trepó a la ventana. en la comisa■la. cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. fue y abrió la ventana. denunciándose I sí misma. cumplidos los cuales se quedará para siempic . Al día siguiente. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien. pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña. En resumidas cuentas: la historia — quitando l. La procesada (una mujer bastante agraciada). hija de aquella. desde el de la sencillez. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. la procesada se declaró culpable. Declaró entonces. al comparecer ante sus jueces. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. pese a toda esa sencillez y claridad. y eso í iaíz de cometido el crimen. pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. de pasada y a la ligera. yo escribí en mi D iario (por lo demás. y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo. consideraron también la cosa los jueces.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. a dos años y ocho meses de trabajos forzados. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra. se hallaba en el último mes d < * embarazo. criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. Todavía en mayo. es decir. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). su primera mujer.i un examen minucioso y atento. Ahora ligan con atención los hechos. por consiguienj te. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena.

Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. o por lo menos. hay en ellos algo de fan­ tástico. efectivamente increí bles. les faltaba poco. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. se le dice a la sociedad. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. en los Tribunales. incomprensión de lo que en un juicio resulta principal. y la niña voló por los aires. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social. es decir. y por boca de los jueces mis­ mos. Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. Sin embargo. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. y no pocas veces. en general. que casi llamaban bien al mal. 112 113 . cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). etc. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. resulta una mezcla extraña. pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella. ión de la sociedad.F ed or D osto ïevski hasta con gusto. de afanarse por su absolu( ión. que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. pero desde todo punto de vista errónea.. se vistió. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. por algunas abso­ luciones de procesados. luego cerró la ventana. hubo absoluciones casi por este estilo. Tales son los hechos. antes al contrario. sin embargo. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. pero no bien se hubo subi­ do.

Pero. No hay quien ignore que la mujer. ni siquiera parece que vaya a existir jamás. "no es cul pable. anormales. suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. El doctor Nikitin. De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. no la arrojó por la ventana". descubierta por alguna nueva ciencia. no lo hizo.F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. Por lo demás. que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito). no mató. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente. equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. no mató". Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. aunque admitiendo. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que. en la época de su embarazo (y más si es primeriza). efecti­ vamente. Esos influjos toman a veces — aunque. desde luego. declaró que. esto es. muy raramen¡(> — formas insólitas. Pero esta ciencia no existe. Pues bien: ahora. Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. a juicio suyo. casi absurdas. que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. rara 114 115 . lo privaríamos de toda personalidad y vida. en primer lugar. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. sin embar­ go. que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu.

es decir. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia. no era po­ bre ni mucho menos. sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. Pero ella. y per­ tenecía a la buena sociedad. siendo niño. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. Cierto que no soy médico. no obstante. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. y los recuerdan. ilurante el embarazo. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo. pero re­ cuerdo que. oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. los defien­ den. de delirio. que se trataba de un fenómeno pasajero. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer. en esos casos. incluso los médi­ cos. de fiebre. hizo precisamente lo que piocedía. ai revés.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. y poseía cultura. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo. sin embargo. si no. Y. tales demencias sin locura. ni se le ocurrió nada extraordinario. sen­ 116 117 . sólo que no podía resistir la lentación. sin embargo. por lo menos los médicos. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. la consideración de que pue­ den darse. y en ciertos períodos de su embarazo. no nos sea imputable? Y. como a aque­ lla señora. Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. ano que. Conservaba plena conciencia. i onsecuencia del embarazo. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. Luego. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. que intentó vengarse. tales influjos e imposiciones. y a veces. discuten con usted. ¿Quizá no saben. se halla expuesta a raros Influjos.

He ahí la consideración. tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. Por lo menos. de no hallarse en tal estado. aunque la diferencia es grande. Por lo menos en este caso. lo pensó y lo hizo. todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. a pesar de todo.. D osto ïevski cillamente. ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?". y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. no habría habido delito. No. pero no de hecho. en la Audiencia. mucho más vale elegir al error en la clemencia. siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. Eso otro le sucede al hombre ocioso. De modo que irá a Siberia. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra.F edor . y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo. Luego se duerme más a pierna suelta. Pero como quieran: aunque sea comprensible. no es. al absolver a la procesada.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable. llena de amarga irritación contra el marido. Mientras que. Lo hubiera pensado. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma. se dan. se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después.. por más lógico que eso fuere. los jurados. de dos errores. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 . de no estar ella embara­ zada. tan sencillo. el profesional tiene cien asuntos semejantes. pero no lo hubiese hecho. sin embar­ go. Habría pecado mentalmente. embarazada como estaba. no habría habido tal lógica. con la que siempre la estaba abochornando". considerándose culpable en lo profundo de su alma. convendrán en que. Y así morirá. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. En ambos casos la lógica es la misma. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad.

de puro no hacer nada. efectivamente. que es la llamada a darle el alimento. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. perderá entonces a su madre. efectivamente. Se preocupa por esas cosas. se enterará de lo de su madre. habrán de reconocer que lo parece. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. Pero si va con su madre. y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. eso. Porque. en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. merced a algún expediente. aun antes de nacer. cuando sea mayorcito. a pesar de todo. pero. por lo pronto. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. y fíjense ustedes. mientras que antes no hacían más que reñir.F ed or D osto ïevski así. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia. a un nonato. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. adonde la habrán itasladado a estos efectos. Porque. y si se arreglan las cosas. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. del modo más prosaico. Luego. Es decir. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 . ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. sino considerar sencillamente las cosas. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. queda privado de padre. y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar. E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje.

pero no hay tema". si se lo sabe ver. 1 llorar también. se lo encuentra. no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas. sino en saberlo ver. y la tiró. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento. el 123 . empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". Pápascha le mandó a usted té y azúcar. Miren ustedes.i y a compadecerse mutuamente. si no. al verlos. Puede que esto resultara il¡-. díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse. y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir. porque ahí tienen un asunto.! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". Y en este momento el niñito de pecho. "Tome usted. que con nuestro pueblo no valen poemas. Porque. ya se lo lleve el la." Y ella a él: "Perdóname tam. Vasili Ivánovich (o como se llame). seguramente.." . Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia. entre la segunda y la tercera campanada. sendas reverencias hasta los pies. Esa misma niña que lanzó por la ventana. pues como si fueran ■lagos. se echará . se harán los dos.o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos. ande usted e intente describir este asunto en una novelita. por turno. y ellos. con la boca hasta las orejas.j bién tú. después de todo. Katerina. limitándose a lamentar la conden. y en la estación.. ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. hasta un punto que da lástima. y mañana vendrá a verla. y también se echará a llorar la nena. no encontrarán ningún temaj ¡Oh. ya se vaya a quedar con el padre. Nada. con la { omadrona al lado.F edor D osto ïevski reproche. seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". con todos sus porme­ nores. que estará presente. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo. qué venganza. no me guardes rencor. Aunque. junto al I estribo del coche. para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias. "Perdona. mámenka.

Sin siquiera I mirar hacia abajo. El anterior fallo. con nuevos jueces y nue­ vos jurados. La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad)..F edor . para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error. fue anulado por el Senado. después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. en el transcurso de casi un mes y 2. que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. cerró la ventana. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle. estando embara zada. ( natura. Luego. Allí declaró lo ocurrido. ¡Vaya. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño. no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. niña de seis años. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso. fue y arrojó a su hijastra. para ver qué habría sido de I. luego la vistió.. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. I luego de haberse ido ya el marido al trabajo.. 124 125 . en estos Tri­ bunales territoriales. D osto ïevski modo de ver es lo principal. y después de un violento altercado con él. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. fue y despertó a la chica. se vistió y fue a I la ( omisaría. ! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que. lo que para unos es un poema. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. la ■ alzó y le dio el café. pronunciado el pasado año. por rabia contra el marido. se revisó el proceso de la acusada Kornilova. pot insuficiencia de peritos médicos. involuntariamen­ te. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". viva y sana.

tocante al carácter de Kornilova. La composición del nuevo jurado era muy notable. Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel. siguió mostrándose malhumorada. sin ceño. Se designaron seis doctores. aunque vista a la alemana. en las dos cárceles por las que hubo da pasar. no es psiquiatra. taciturna. ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer.F edor D osto ïevski medio. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes. absolviendo a Kornilova. Su declaración. la elección de los peri­ to s . Por lo que a mí se ffliere. pero. hasta el momento de dar a luz. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. firme 126 127 . También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. el cual estuvo hablando cerca de una hora. la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. y su dictamen no tuvo trascendencia. Es un simple i ampesino. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. m el menor titubeo. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. todos cono■ idos y célebres en Medicina. tres manifestaron. con vivo entusiasmo. y todo el restante tiem­ po. habiéndose dictado otro el 22 de abril. gro* sera. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. por suerte. i Jotable fue. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . fue de mucho peso y favorable para la procesada. mansa. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. durante y después del primer juicio. afectuosa. a la que disculpó. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. además. Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses. Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe.lados morbosos. reunidas en el transcurso de muchos años. se había manifestado con un carácter nuevo. con extraordinaria probidad no ocultó nada. En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. y de ellos die­ ron sendos informes cinco. sumamente curiosas.

O 128 129 .. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo. señor Lustig..n.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. El defensor de la procesada. Paró la cosa en que el fiscal mismo. otros se felicitaron mutuamente. la más grave de ta l das. ya a eso de las once. Muchos s í santiguaron.H ciones.. y ella. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. después de un largo discurso del presidente. Luego. pese a su terrible discurso. es decir. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público. en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen. a juicio su­ yo. los jurados se retiraron a deliber. estrechándose las manos. indudablemente morboso. que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. volvió a entrar en su hogar. feliz. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. Al cabo de casi un año de ausencia. y redujo a cero la principal. refutó también muy hábilmente varias acus. retiró su acusación da premeditación.

(de Pensam ientos anotados) 131 . de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo. ¿por qué no p rohibir también esto?. Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. le en­ seña esta u otra sentencia que. E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes. Se trata también de una necesidad física . a sí como el pasear des­ nudo por las calles... sino que hasta es un santo. O Por lo demás. en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años. sólo dos palabras. en particular de los aboga­ dos. Le muestra las leyes. ■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. nociva y vulgar. está dispuesto a confesar ya su crimen.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis.

lo hubiera podido perder por una culpa ajena. muestra el artículo número tanto del Código. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente. me hubiera converlido de pronto en inocente. eso es i útil. se me antojó lan chistosa y. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado. Yo lo escuché.litado a la ley. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad. no sabe jota de leyes y se limita a mur. tan interesan­ te que. ya inocentísimo. Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. El hombre que digo es un igno. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. lo repito. dirigiendo una I i I I ' 132 133 . que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. al mismo tiempo. Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. naturalmente. que era perfectamente culpable. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. según parece. No. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. a pesar de todo. tanto. lo confieso. y la idea de que yo. sino que había obrado en pleno derecho.F edor . aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. Yo no quería de­ fenderme. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. no se me ocultaba mi delito: había I.] murar: "N o sé nada de nada". con satisfacción. inadvertidamente. pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. es muy agradable eso de tener abogados. Pero. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad). hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna.( rante. .

muchas veces resulta después que esos procesados. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. no podría hacer otra cosa.lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia. estuve muy bien y hasta con utilidad. define y justifica al culpable. queriendo mantener hasta el fin . aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. ya que hice algunas amistades. ante I | | [ i -----------------------. o poco menos.------------. lo importante y serio en todo_ r < “. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo. por cierto. y que el abogado honrado siempre. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. No sé si aquí se darán casos de ahogados que.F ed or D osto ïevski te. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente. en­ cima. sobre todo. pero. Al escuchar tales juramentos. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. se conserva honrado. ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!".jFinalmente. Desde luego que salí condenado. sino algo | enteramente normal. en tales casos. Así es. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad. dos días en prisión donde. defendidos con tanto fervor. enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". a pesar de todo. más aún: que aunque quisiera. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar. siempre.-------------------------los Tribunales. como a todo hombre alcanzai el Paraíso. 134 135 . en efecto. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. A mí me parece que aj abogado le es. etcétera. Y. Pero ustedes abrigan la idea de que. a sabiendas.

El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. hace falta una dirección. a 137 . "talento obli­ ga". y después el talento.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento.. yo no me proponía referirme al Irte. En primer lugar. por ejemplo? Pues. Conforme. generalmente hablando. una cosa muy útil.. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo. en primer término. ante iodo. un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es. sencillamente insoportables.. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. a veces. son muy diversas y. a veces. generalmente hablando. sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. en consecuencia. Dices que. Las propie­ dades del talento. ¿a qué.

casi innoble. es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque. siendo este el que. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina . El novelista Thackeray. así como suena). por e] contrario. le tira de la manga (sí. O 138 139 . por así decirlo. (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino. se me antoja muy difícil que el hombre pued. pero intercalaba talos pormenores en el relato. un embustero se pone a contar no sé qué. En no sé qué pasaje de Gogol. Y es verdad. gobierna a su poseedojj y. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. descri­ biendo un hombre de mundo. embustero y chistoso. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida. y quizá dijera verdad. vivos o muertos. con objeto de suscitar la risa.i dominar su talento. Cito esto únicamente a modo do símil. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas. aunque hay talentos especialmente fraudulentos.il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí.F edor D osto ïevski las cosas más feas. de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores. es preciso idearla. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. que no era posible que lo fuera. según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos.

El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. Habremos tenido nuestras discrepancias. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'.lo apenas en la vida. la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y. ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e. (de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular. En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski. alcan z ar el triunfo con ella. 141 . A mis críticos No persigo honores n i los acepto. Autor de Los últimos cantos. lo que es mejor. entre otras obras.

Ter­ minado mi trabajo. Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción.. "se burlará de mis Pobres gentes". Apenas con­ taba con el éxito. el cual tampoco había escrito nada todavía. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. teniendo delante el más vago e incierto porvenir. Pero sólo a ra­ tos. que se publicó en un alma«] naque. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo. Una ve/ que vino a verme. 142 143 . a lo sumo. era realmente mentira. naturalmente. mas se me antojaba gruñón y terrible. mi primera obra. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. pensaba. lozano y bueno. Relaciones literarias no tenía ninguna. salvo un breve boceto. a escribir mi nol vela Pobres gentes. a D. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. como el propio Nekrásov y i. V Grigórovich. sólo a ratos. escribiendo la novela. Teníamos entonces poco más de veinte años. Gaiteras petersburgueses. el más vetera­ no y conocido del grupo. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. se lo enseñaré". casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. casi con lágrimas. con deleite. sin saber por qué. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído). quitando. fantasía.F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. que vivía muy lejos. Era en mayo del año cuarenta y cinco. La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. pues lo había escrito con pasión.. y. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. de pronto. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. Así pen■ iba yo. A comienzos del invierno me había puesto. me daba mucho miedo. todas aquellas horas que yo pasé. A Bielinski lo había leído un par de años antes. pues hasta entonces no había escrito nada. falso sentimiento?". pluma en ristre. como le llamaban.imbién el influyente crítico Bielinski. y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano.

noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. de común acuerdo. toda la noche. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. dos veces. hasta ¡ la alborada. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. y a juzgar por eso. las cuatro de una noche blanca. después de haber leído las diez líneas. De pron to. resolvieron continuar leyendo. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. para ver d i qué se trataba.oíos— . t siuvieron conmigo cerca de media hora. señores?". y al entrar en casa no me acosté." Pero. me ha parecido siempre. Tal. suena la campanilla. ya sin interrupción. Se refería a usted. I lecordaba con asombro aquellas horas. casi ■ receloso. y. cauto. efectivamen te. qué hombre!'. casi tan clara como el día. sino que abrí la ventana y me senté allí. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos. es por | naturaleza un hombre reconcentrado. '¡Ah. y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov. I por lo menos. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. y leimos ese libro. y así transcurrió toda la noche. "Bastará con leer diez líneas. cuando nos quedamos I ‘. me abrazan con verdadero entusiasJ mo. Había antaño muchos. y en 144 145 . muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo. Las cuatro eran cuando volvía a casa. por enésima vez. se me echan encima. de Gogol. En aquel tiempo. muy poco comunicativo. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar. con no poco asonn bro de mi parte. Luego que ter­ minamos la lectura. se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito.

— ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov.. Sentía por él un respe­ to sin límites. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie.. Y desde los die«iséis años. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. a las cuatro de la madrugada.. escribía. pero el tema principal fue Bielinski.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas. es un hombre. porque eso va lo más que el sueño. acuéstese usted.. y qué gusto!". 1 dormir. expresándonos más por exclamaciones que por frases. Pero. al año si­ guiente. Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante. lleno de excitación— . enteramente solo. de pronto. o poco menos. no sé mucho. p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos. y ya veri usted. no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des. "Hoy mismo le llevo su manuscrito. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski. . acudirán . al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski.. decía Nekrásov.. hablamos también (li­ la poesía.. ¡Ah. qué triunfo! Ante todo.. escribió.. y ni qué decir tiene que de Gogol. 1 felicitarlos. Según mis noticias. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". Seguramente que habría habido entre ellos. que nos vamos. ahora. entendiéndonos a media pala« bra. y a despertarme. de la verdad y de la situación da entonces. "Otros tendrán éxitos." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. alto. los pondrán por las nubes. pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. al vuelo. bueno. 147 .

su general. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. quizá sea esto lo propio del caso". de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. só­ lo como artista. aquella frente. Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. haya podido com­ padecerse de su humilde persona. como él dice. y cuando un buen hombre. pero no había pasado.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura. lo comprenda. ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. me parece. en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión.) "Sólo con su instinto inmediato. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme. sino que respondía. aquella na­ riz. ha podido usted escribir eso. un minuto. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. no Su Excelencia. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. tremendo. "Bueno. por fin. pensé. Vuestra Excelencia. eso es. ¡Y aquel 148 149 .! pero tomó el manuscrito. queda deshecho. con sus veinte años. sino Vuestra Excelencia. por asi decirlo. le da aquellos cien rublos. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico. y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento. no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. se ha encontrado. cuanto ya lo­ do había cambiado.

tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. pensaba. ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado.F ed or D osto ïevski botón que se le cae. séale fiel. la gente que pasalia. Me detu ve en la esquina de su casa. pero entonces. seré fiel. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. pero usté des los artistas. aprecie usted ese don debidamente. Todo eso les dijo también después. y sentí plenamente. que en mi vida había surgido un instante solemne. ¡Oh! No se rían uste­ des. sino horror. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia. y aun el lector menos avezado a pensar todo. como a artista que es. ¡Tal es el se­ creto del arte. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. los que pesan. Aunque. avergonzado. Me separé de él. qué hombres! Sí. publicis­ tas y críticos. un cambio para siempre. lo comprende enseguida. contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. en una suerte de tímido éxtasis. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios.) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. Quiero merecer esas alabanzas. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. son hombres. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 . al momento de besarle la mano al general. y qué atolondrado soy aún. ¡Oh. ha venido al mundo con ese don. que algo nuevo había empezado. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa. encantado. pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. I stán realmente solos. hablando de mí. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande. pero tienen a su lado la " verdad. vanidosos y fatuos. con todo mi ser. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. de un solo trazo. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo. el día radiante. des­ pués de todo. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos.

y pude comprobar que me había entendido. hemos estado toda la vida separados.. ¡Oh. Aun ahora pienso en él con fruición. Y nunca he podido olvidarlo. |Y. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. Pero lean esas apasionadas canciones.i. Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. al cabo de treinta años. Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. se me levantaba nuevamente el espíritu.. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". Verdaderamente.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov.i poesía suya. Le recordé el episodio a la ligera. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!. él me había indicado un. Sin term inar quedan sus cantos. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta.i vuelto a representar ese instante. }\ uimos leales. ya lo sabía yo. se me h. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi. Poeta apasionado hasta el dolor. lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia. Desde las mudas paredes. don reproche me m iran los retratos de los muertos. con ellos! Todo esto pensé entonces. por ellos. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. Terrible aquí esa frase: con reproche. no obstante. Y he aquí que hace poco. Así que triunfare mos. Al salir del presidio. O 152 153 .

Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro. con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro. (1877) O 155 . Ya el solo hecho de que Sancho. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. es del número de los eternos. en cada página. de la prudencia y la áurea medianía. sin más.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. esa encarna­ ción de la sana razón. y ante quién. Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse.

se consumen hartas veces. su valor todo y. < t1 notable. no por fantástit os caminos de locura. no obstante. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. son tan po­ tos. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica. está plenamen te convencido del gran talento de su amo. su talento más grande.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. por desgracia. nobles puede. sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno. su castidad. su lealtad. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela.« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. efectivamente. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad. levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— . Ese libro. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre. sino por la senda recta. finalmente. no olvi. un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes. convirtiéndose en un objeto de irrisión. su pureza mayor.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. Pero. el más triste de todos. él precisamente y no ningún otro. esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . con la Literatura. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 . el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres. pero sí sé que ese libro. Y denunciará el más hondo. con frecuencia. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. desgraciadamente.

No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. ni el desatino de los sortilegios d i los magos. a una de las observaciones incont. Por lo demás. No. renunció a todo.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral.F ed o r D osto ïevski bres. eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. tan bello y útil. no tardó en irse de este mundo. había de serle. El hombre fantástico. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. ¡Oh. espada en ristre. Pero 1 uando. no a risa. lo que bruscamente suscita su duda.siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe. emponzoñando para . a descargar mando­ bles a diestro y siniestro.il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad. con 158 159 . en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote. que refieren esos libros tan fidtA dignos. sin embargo. moviéndole. al fin. sólo he querido aludir . que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él. sino algo completamente secundario. sino a llanto < n diente. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. y vien­ do. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. sencillamente. y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote. lo que le desconcertaba era. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. una consideración en todo punto exacta. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando .

únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión.F ed o r D osto ïevski todo. con una mujer que te encantó. en secreto. no dejas de sentir cierto escozor. una excelencia. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. tres veces más fantástica. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. y todo esto gracias a la ilusión segunda. pese a toda tu reguera. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. en el espacio de unas po< a l horas. a pesar de todo. con cuerpos de molii’. Pues bien: ¿no recuerdas. ingenua y dr. la duda te atosiga. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. una nueva patraña. Pero ¡nil se dice. una idea. acaso horriblemente vulgar. no obstante. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. una ilusión. no obs­ tante estar tan enamorados. mucho más absurda todavía. otro tanto en la vida. co. importuna tu razón. o finalmente. salvada la verdad. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. na dejando con vida a ningún enemigo. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces. se pasea por tu alma. idea él otra ¡lusiórM dos. pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . y aunque fuese en un día y. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. además. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. Pero. para salvar la verdad.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

la figura del protagonista. durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras.L a s C a r ta s . SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk. Se trata.. entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes. amigos y editores. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. sin embargo. los lectores y el éxito. Antes. En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. el dinero. y estoy seguro 165 . nueva y nunca llevada al libro. En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. que a todos dominan). de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos.

Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. y que por eso estoy empollando pacientemente. para todo se requiere trabajo. y tacho aquí. no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. y pongo allá. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente. D osto ïevski de que a mi regreso. lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones. Ten l. no se puede hacer nada. Pues por eso. pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. una labor gigantesca. le habría salido mejor.i verdad. monstruosidades y pruebas de mal gusto. sino procurar hacen algo bueno. . Sólo que hay que tener inspiración. lú. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde.F edor . Supongamos que se. Esa es l. L a s C a rta s . si hubiera trabajado más.. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. Sin inspiración.i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta. la escena siempre sale ganando. Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. confundes la inspiración. Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena). c réeme. sin duda.i cierto. y me recreo mucho con ella. No hay que precipitarse. 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 . Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras. precisamente. naturalmente. incubando esa obra descollante.. con el trabajo. I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas. amigo mío. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que . y.iempre ocurre).

F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. por fin. así que todo lo echo a perder. Un joven de clase inedia que. mientras que Turguéniev. antes por el contrario. se encuentra en la mayor miseria. expulsado de la Universidad. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". Es magnífica. realmente. de todos modos. el cual decide matarla y robarle. puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo. enferma. deci­ de matar a una vieja. í~ 6 8 169 . sin falta. la actual. "Nada vale. avara. La vieja es tonta. prematuras ideas que flotan en el aire. Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador. Es mala y destruye una vida humana. que le sirve de criada. estando tan apurado.. acaso más. no es tan grande. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. viuda de un consejero. Es un ('studio psicológico de un crimen. El sufre el influ­ jo de algunas raras.. sorda. pero la dife­ rencia. este mismo año. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. L a s C a rta s . Epoca. y espero. escribir tan bien como él. resuelve salir por una vez. la novela de Turguéniev. que posee dos mil siervos. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev. pues esquilma a una hermana más jo­ ven. (He leído.) Amigo mío. ¿Por qué. aquí en Wiesbaden. A este fin. Pero. y estoy a punto de ter­ minarla. me avengo a cobrar cien rublos por pliego. o sea cuatrocientos rublos por plie go. Hasta donde yo puedo juzgar. con el tiempo. prestamista de dinero. sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas. de su vida de apuros.. 1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso.

mala y enferma. de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida. seria. Triunfan la ley de la Naturaleza.. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 . con lo que. poder luego reintegrarse al mundo de los hombres. terminar él sus estudios en l. naturalmente.F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre. 1 morir de muerte natural dentro de un mes. librar a su hermana. Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar.. lo tortura de manera indecible.ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina.. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . lo que se debe. inopinados. hasta que llega la catástrofe. de por sí. Transcurre luego alrededor de un mes. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie.. logra nuestro hombre. y de este modo. a la razón de que e! pro­ pio malhechor. que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. no constituye propiamente un crimen. La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin. El sentimiento de ser extraño. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s . Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos. que vive en la provin cia. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia. y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. además. expiará su culpa. que está de ama de llaves con unos terratenientes. una . pide ya moralmente un castigo. En mi novela se encuentra. lógico del crimen. para sei allí toda su vida una persona correcta. en virtud de esa misma casualidad. No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. extraños sentimientos le torturan el corazón. El asesino se estrella contra problemas insolubles.i Universidad y marcharse al extranjero. cuando menos. la ley de los hombres. en parte. estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo.

expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. decidió matar al correo y robar la pos­ ta. aunque haya de escribir esta obra para mí solo. no pudiendo poner mano en ningún otro y. dará la razón a mi obra.. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . de momento. en forma muy pri­ mitiva. después de todo. pero creo que sera muy interesante. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. y con frecuencia. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. estoy hecho. En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. además. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea. de un pasado muy reciente. muy malas. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . para poder vivir mienlias termino la obra. Así que procura­ ré. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. Ni que decir tiene que. me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. Ciertos casos. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. 1 los actos más crueles. Aunque. 173 . de la nueva generación. he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego. cuando menos en parte. 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. escribirla lo mejor que pueda.

estando todavía por terminar la segunda parte. pero me veré obligado i dejarlo descansar. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. tengo todavía que realizar un trabajo serio. sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. que se hall.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. En tan insufrible situa­ ción. Ya sabía yo que er. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. Me dirijo a usted de escritor a escritor. pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo. Basúnov. ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s .i también en la mayor miseria. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa.. Usted es también escritor. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales. Además. listas ya para mandarlas a imprenta. en tal situación. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude. De esos setecientos. 174 175 . usted cultiva las bellas letras. de modo que me comprenderá. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. sólo le pido en realidad setecientos. tengo cifradas en él muchas ilusiones. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta.. así que hasta he empeñado mi ropa. por tanto. hasta el menor deta­ lle. Perdone usted que le cuente estas intimidades. y le ruego que tome cuenta de mi situación. al que adeudo esa cantidad. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. F. pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse. y doscientos cincuenta a U. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado. Todo lo tengo planificado. ¡Y cómo.i usted una bella persona. Sin contar con el menor recurso. No soy yo solo en el mundo. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela.

se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz.. un nuevo plan. Por eso. Puede usted figurarse si estaré intranquilo. desde hace un mes. pero lo quemé todo. aún no estoy en regla. y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura. a raíz de mi regreso. Ahora.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . imposible. Pero ahora. Es terrible. no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. Se me había ocurrido una nueva forma. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. amenazan con encarce­ larme. y llevo muchos días sin poder hacer nada. me atormentan las hemo­ rroides. Pero con los demás.. ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto. Según mis cálculos. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. Trabajo día y noche. y lo empecé todo de nuevo. ahora puedo confesarlo.En primer lugar. aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 . probablemente. una gran novela. durante los últimos catorce días. sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado. ¡Y tener que estar acostado. ¡Y. A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado. Usted. en seis par­ tes. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l . Una novela es una obra poética.. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos. eso me destroza cabeza y corazón.. la enfermedad! Al principio. cuando se está orgánicamente sano. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. y no sé realmente si lo lograré. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. sentado en un diván. y la tarea me rinde muy poco. trabajo como un forza-i do. me hizo sufrir mucho la epilepsia. Pero a mí me acosan los acreedores. No me gustaba. Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso.. ofrecimiento de pagarles en cinco años. además. tendré que escribir cinco pliegos.

Transi­ gí. pero ya lo rehice y lo entregué. pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. No sé qué pasará ahora. A N. He tenido una charla con ambos.U. Así ocurrió con otro capítulo. y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. L a s C a rta s . pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. nada puedo decir. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres. junio de 186(> Liubimov. En este sen tido. en el número de enero de E l Mensajero Ruso.. y Kátkov confirma su deci­ sión3. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. director de E l Mensajero Ruso. pero siguen en sus trece. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder. D o sto ïevski parte de mi novela. cosas atrevidas y nuevas. sino todo lo contrario. yo tengo razón.F edor . Sobre el capítulo de refe­ rencia. sino por la moral. acerca de ella. Me refiero a Crimen y cas­ tigo. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. el capítulo no contiene nada inmoral. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. Lo escribí con verda­ dera inspiración. aun­ que no me importó. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. Se dicen allí. Por desdicha. pero puede que me saliera mal. Ya he oído algunos juicios halagador« '.

F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. F. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo. no habría escritor 180 181 . Si fuera posible. ha reescrito mucho. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida. le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. si la Dirección lo deseaba. el final de Crimen y castigo saldrá este año. sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos. que soy quien la escribe. se me debe perdonar. A N. pero no antes del miércoles. En este caso. pero no antes del día 15. Muy rendidamente suyo. pues en verdad es perdona­ ble. Si usted me escribe diciéndome que los envíe. todo está deslindado. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted.. deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. Le digo esto.U. pero. única y exclusivamente. Podrá no tener éxito mi novela. lo haré. pero a mí. en cambio. y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. que me prometa un triunfo. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. De otra suerte. definido y claro. por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. LIIJB IM O V Petersburgo. esta vez creo que habré dado en el clavo. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. sin falta. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color. Dostoievski L a s C a rta s . por mi parte. lo hubiera corregido. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. A propósito. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo. — ya que hasta lo necesito— . lo tendría usted el martes.

Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad. Lo que usted diga. por la que se enterará a fondo de todo. y apela­ rá a todos los medios. En« tretanto. le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente. al lin y al cabo. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio. cosa que especialmente le ruego.. por lo que aguardo la deci* sión de usted. De no ser por eso. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. no me atrevería a moles. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. tar a la Dirección. Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. Para salvarme. eso haré. 182 183 .i intensa novela4 para el editor Stellovskii. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. Le ruego 4 Se refiere a El jugador. y yo me quedo sin cobrar. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). asesórese con un abogado experto. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero. porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente.. pero. a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado.. De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til.F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. L a s C a rta s . trabajo sin parar. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero. he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. no tendrá más remedio que pagar.

un hombre.F ed or D o sto ïevski de la Policía.. policíaco. Pero como se trata de un asunto seguro. naturalmente. Aquí se necesita un picapleitos listo.i nadie. L a s C a rta s .. por decirlo así. Se lo ruego encarecidamente. Así que hay que llevar las cosas de un modo. De eso. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien. todos mis castillos se de­ rrumban. El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted. cuánto. en suma. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado.« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. creo que se apresura­ rá a soltar la plata. sentante. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co.i de ponernos una minuta muy elevada. SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. de lo contrario. Claro que no h. Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea. usted no se puede encargar. puede co­ brarnos barato. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo. que esté al tanto de todas esas cosas prácticas. Cuando ese abogadito lo hay. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 . pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. amigo mío. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida.. mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo . por lo que convendría que buscase un repre. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas. ¡Ay.

la de Don Quijote se me antoja la más perfecta. nada positivo. No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra.esté bien)._ pues era infinitamente difícil. pero también poderosa) son grotescos. La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello.\ He destruido la mayor parte del manuscrito. pero me temo que la novela resulte aburrida. especialmente hoy. La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo. y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor. que escribiré realmente la novela. no sólo de Rusia. Todos los poetas. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura.. difícil que todo. Yo no he encontra­ do nada semejante. y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco. Tendrá que ser muy larga. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote. Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir. 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte. La primera parte la escribí en veintitrés días. Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte.¿Lo bello es el ideal.. ya no existe. pero el ideal. sino también de fuera de Rusia. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. Es. y ya la envié. que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla. Y esto es más 186 187 . pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s . El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía. Detalles aislados puede que me salgan bien. no es posible que . El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. Esa pri­ mera parte no producía efecto.

. Tenía tantas más esperanzas de que así fuese. atormentado. pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector. querida amiga. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada.. sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. ¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. con lo que yo podría salir de todos mis apuros. tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra. querida amiga. con un éxito^Nada. Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). pues. así: he trabajado y me he 188 189 . Pero la cosa se quedó en ciernes. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No. y menos todavía con lo excitado que estoy. pero no explica nada ni plantea ningún problema. sin miedo a equivo­ carse. Sofía Aleksándrovna Ivánov. para que lea la segun­ da parte. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes). usted. Yo. por consiguiente. ese infernal suplicio. un simple proemio. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. L a s C a rta s . que siem­ pre surge inesperada y súbita. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra. gracias a Dios.. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. 12 de enero de 1868 Ha sido.F edor . D osto ievski te.^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. Pero. Sólo en ese caso se puede contar.

el princi­ pal. hay una mu­ chedumbre. Tengo que delinear bien esa figura. sobre todo en los tiempos que corren. el pasado 4 de diciembre. el verdadero héroe. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes).F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. opté por un. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar. lo tengo bien trazado. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. que así han venido las cosas. Hasta que. pues el argumento es bastante difícil. en general. uno de ellos aún no tiene forma. El plan. me puse a trabajar. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. y no estoy yo preparado para tocarlo. De esos cuatro héroes. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego. _ La primera parte.. dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. pero es terriblemente difícil. todavía está muy con­ fuso. Y.) de ellas. Pero creo que aún hay una salvación. de muchas ideas. pero incompleta y no cua­ jada y total. cuando no la poca fuerza. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. que he de describir con mucha exactitud. ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena. ahora. por fin. sea como fuere. A mi juicio. hay dos que los veo muy bien. resulta floja. pese a ser tentador y gustarme mucho. y el cuarto. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . a mi juicio. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. pero me arredraba la de hacer de ella una novela. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. porque no hay nada comprometido. además del héroe. pero a mí me perturbaba. no hay nada más difícil que eso. así que ya son dos figuras princi­ pales. Yo me arriesgaba como en la ruleta. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. ha surgido una heroína. como yo quería. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística.

En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada). Me es absolutamente preciso que salg..i en enero. en realidad. en cuanto salga E l Mensajero Ruso. a la que ya terminé. si publica mi novela. Por lo demás. nadie puede ser juez de sí mismo. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s . una simple introducción. la. Al enviarle a Kátkov la primera parte. ¿Qué voy a 192 193 .F ed o r D osto ievski mente (¡oh. No quería estropearla definitivamente. pero en mis cosas no es juez. sobre todo cuando está excitado. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra. Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo.. La primtM. Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde. por el amor de Dios. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien.. Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. Todo. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas. pero espero de usted un juicio severo. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela. pues la novela será larga. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). si me saliese bien!). Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala. A ella le gusl. más o menos. Sólo tengo un lector: mi esposa. Ahora¿ya no aspiro al éxito. Por último. igual escríbame usted). La segunda parte será la decisiva. Así que. que a usted. Hay allí una escena (una escena fundamental). 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso.i parte es.i mucho. El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento.. Le ruego además que me diga. pues. es la más difícil. pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio. pues todo depende del éxito. queda fiado al porvenir. Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia.

L a s C a rta s . Me agrada a mí. amigo mío. Escríbame usted. De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es. A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. los había estudiado ni obser­ vado). y por eso difiere el escribirme. También liquidaré lo que queda. de la moderna juventud positivista. 4 de junio de 1868 Y. Pero luego. 194 195 . pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. sencillamente. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada.. encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir.. Más no pido. pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. inge­ nuo. pero no hay allí ninguna carta suya. sea como fuere. pues he perdido ya todo criterio. en su delicadeza. Así que todos los días voy al correo. estúpido y falso". Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte. nadie.. Estoy satisfecho del final de la segunda parte. En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela. escríbame. sin embargo. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. un suplicio. por el amor de Dios. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia. hasta aquí. volveré a Rusia.

sin detrimento de la novela. quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final. otras re­ sultan muy deslucidas o. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. ha merecido juicios desfavorables. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. como final. Tendré que escribir todo en cuatro semanas. Tampoco. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . Eso era todo cuanto yo quería.. así que la segunda edición. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. fallidas. a contar desde hoy. me produ­ cirá tan poco. se entiende. que de buena gana habría escrito una crítica del libro. que apenas tendré con ello para empezar. en general. Respecto de sus defectos.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. puede decirse que este final es de los logrados. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. ni a mí mismo se me escapan. así la cuarta parte como el final.. el libro resulta de gran efecto. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. lo que de ella pienso. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . un día u otro. No estoy satisfecho con mi obra. como amigo. si llega a hacerse. desde el punto de vista del pú­ blico. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así. No hablo del valor de la novela en sí. Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas. en general. Si E l idiota tiene lectores. En general.

no entienden una palabra. ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar. la aguardo con ansia. según me prome­ tió. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. o por lo menos cinco mil rublos. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es. a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota . ¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. mes y medio.. sin verla. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo. L a s C a rta s . Yo contaba con el éxito de E l idiota. pues precisamente son realidad.. y en modo alguno excepciones.. Por esta razón. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos. y aquello que 198 199 . Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. Escríbame usted su opinión. son hechos. tendría esos cinco mil rublos.. la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. El diablo sabrá lo que ha querido decir. sino todo lo contrario. Sabe Dios cuándo podré volver. ya sé que no es del bando de mis partidarios. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. lo mismo. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil. a mi juicio. realismo. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas.

los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio. sino mi idea. por aquella época. me hacía las mismas ilusiones.. Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde. no mi novela. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición. dentro de tres días... 19 de diciembre de 1869 Pero después. siete mil rublos de un golpe. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual. Aunque E l idiota haya sido un fiasco. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos. me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . relativamente. Pero tal ilusión resultó vana. L a s C a rta s . Pero como pagué a tres de ellos. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). 7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. Ya hace tres años.. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde. y yo me di prisa a venirme. al salir de Rusia.. perdí el don de escribir regular­ mente. Defiendo. pero también hay en ella mucho logrado. me han ofrecido. mucho: mil quinientos a dos mil rublos.F ed o r D osto ïevski mucho malogrado. por tanto.

peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño. ¡Este no es ningún buñuelo. por lo menos. pobre autor.. Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. y a estorbarme mi trabajo. no ando con precipitación.. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. sino a la tendencia. pero ¡qué hacerle!.. Aunque sólo resulte un panfleto. aunque se vaya a pique todo lo artístico. Pero basta. 24 de marzo de 1870 202 203 . sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder.. no hablo d# la ejecución. Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. más preciadas que todo en el mundo. Confío en el éxito. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques. sino de la idea en sí. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo. L a s C a rta s . Me costará trabajo darle salida en dicha época. Mis interminables cartas van a acabar con usted. después do una larga pausa. También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso.. la idea de la novela y su elaboración son para mí. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. diré allí todo lo que tengo en el alma. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde. no a la parte artística. Sólo que el tema es demasiado candente. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba. Me refiero.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. pero si no lo consigo es igual. So me ha ocurrido una ¡dea grande. quiero expresar ciertas ¡deas.

lo que me escribe sobre mi nueva novela. cuánto cuesta ser escritor. Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. echándo­ lo a perder todo. re queriría cincuenta. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso.. ¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela. pero sólo en boceto. porque en tanto esté en el extranjero. no puedo escribir otra cosa. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. mi querida Sónechka. por lo menos. pero tengo que avenirme I eso. dos o tres años. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. L a s C a rta s . (Será. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . Sónechka. No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. muy larga). es decir. al que ya le cobré un anticipo.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. Una obra así requiere. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. pero no puedo decidirme a escribir aquí. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. Por el momento. Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal. además. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. ¿Sabe usted. y otras resultarán demasiado proli­ jas. cuando menos. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso.

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bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

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A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

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parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

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prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

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mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

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que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

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por lo que le he tomado tirria a la novela. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción.. algo serio. Por la lectura de esa primera parte. L a s C a rta s . me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido. A lo mejor se me deshace todo en el aire. Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra. cosa para mí totalmente inusitada). He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela. Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan. Ya es. por fin. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto.. cual pompa de jabón. desde el principio. con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. sea como fuese. Pero. una acogida sumamente benévola. realmente. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. 213 . A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde. espero y temo al mismo tiempo. En E l Mensajero Ruso le han hecho. tengo que escribir. en resumidas cuentas. muy poco.F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié.. y escrito. De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. donde ya está anotada toda la acción. hora de que escriba yo. al principio creía muy fácil despacharla.

Según Strájov. Y. sin embargo. tanto. no sé cómo voy a librarme del tedio. Con esos mil podré regresar a Rusia./jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!.. y. tal es mi actual divisa. palomita.F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. no puedo escribir una línea lejos de mi tierra. L a s C a rta s . ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. sin embargo." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. o remon­ 214 215 . SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor. el trabajo es fácil. Anya. y ya he empezado a flaquear). 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. to el vuelo y hago algo regular. Aunque quizás aún pueda corregirme. tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. Anya. que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso. y a pesar de eso adelanto muy poco. que aún estoy en el boceto. he. y este se me resiste). se lo repito. Lo principal es el plan. luego. Así que debo trabajar mucho. Pero ya no tengo tiempo._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. Escribo a la buena de Dios. ANNA GRIGO RIEVNA Ems. marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche. ese fue siempre mi de­ fecto.

La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. Y para colmo me honra con su visita un ataque. Ems.. todo el trabajo irá como sobre ruedas.. cuando salga de aquí. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh. siempre solo conmigo mismo. De todos modos. pues enseguida deberemos ponernos en camino. Teniendo ya el plan.F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. pero de esto no se puede hablar en una carta.. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. sin ti? Y. ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario.. desde ahora lo veo. L a s Ca r t a s . pero no acierto a escribir nada. 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. cómo voy a escribir nada. no puedo volver allá.. Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas. No sé 216 217 . cómo me molesta sólo pen­ sarlo y. sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. pues de lo contrario. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo.. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo.. me será totalmente imposible. sobre todo. y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. buscando cuarto. escribir nada. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas. ¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas. que no tengo nada pensado. no podré enviar nada a Los Anales Patrios. Ems.

220 221 . en una palabra: cuanto usted sepa.V ..M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela. nacimiento y educación. La pensé y me puse a escribirla. entre pensarlo. Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí. entre otras cosas. etc. Escríbame.. sólo está em­ pezada. le diré toda la ver­ dad. A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov. pero aún dista mucho de estar terminada. coordinarlo y escribirlo. Siempre me ocurre lo mismo. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente. frases. circunstancias familiares. delincuencia e inocencia.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s ... /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V . en la cual... rasgos característicos. etc. En cuanto a mi novela. cuanto sepa de los niños: anécdotas. réplicas. pues. y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años. para más datos. de pocos años: de siete a quince. costumbres. cre­ encias... figurarán muchos niños y.

............................ 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor................................................................ Las injurias de mis enem igos • ............................ ............................................................................................................ 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a ................................................ ............ co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d ......... 3 I............. ........................................... A Propósito de una E x p o s ic ió n ............................................ He trabajado en ella tres años.....155 Pensamientos anotados Y o ................................................................... El Proceso a K o r n i l o v a .......) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o ............ 1 Q2 1 Padres e hijos ........................................................ ........F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito.... 7 .61 El Niño..................................... 57 C uadritos d e V i a j e ....... C ultura ......... D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos ........................... 1^1 .................................................... 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o .............. 222 223 ....................................................................................109 A lgo a cerca de los abogados El Talento .... 137 El N a cim ie n to de un Escritor ............ 108 .........

................................................................................................. 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ..........................185 Demonios.......................In d ice _________________ Riqueza.. ^ 6 A mis críticos............. 215 Los Hermanos Karam azov .................................... ....... ^ 4 II......... 1 Veneración .................... Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo ... .....................201 El Adolescente ..... 220 224 .........................................

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