C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

3

F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

4

5

Estos Apuntes. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior. Al quedar viudo. en su novela Apuntes tle la casa de los muertos. En la década de 1860. En estos años. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol.. como casi todas sus grandes nove­ las. Con su primera novela. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. D osto ïevski dieciséis años. fueron publicados en revistas. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento. Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. Balzac y Flaubert. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va. 142-143). le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras. Estos factores. Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos. por entregas. A dicha obra le siguieron E l doble. Pobres gentes. elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida.. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica.F edor . después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. editó sus propias revistas. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. entre otros grandes escritores.. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . publicada en 1860. Víctor Hugo. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas. Noches blancas y varios relatos. En ese lapso. Pushkin. Dostoievski estudiaba inge­ niería. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura. sin demasiado entusiasmo. que lo asesina­ ron en 1839. Más adelante. con­ cluida a los 23 años.

recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego. en su condición de periodis­ ta.ii a los lectores. 8 9 . que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud. casi platónico. como gran ¡'. progresivamente. éticas y sociales del autor. por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo.ule del de su época. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. "una tribuna de doctrina". sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. Afectado por graves problemas de salud. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. en la que se despliegan todas las ideas políticas. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. I I periodismo de Dostoievski. que cada vez son más. de la que sólo se salvaría Ru­ sia. que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa. ni tuvo intención alguna de que así hiera. modelo del intelectual comprometido con su tiempo.F ed o r D osto ïevski adora. el alcoholismo. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación. Dostoievski.mte. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que. nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. Era un hombre con un idealismo protundo. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas. es un periodismo milii.

Y. El circuito se inte­ gra con el autor que opina. a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas. el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. de una posit ión casi siempre inamovible. la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . saca conclusiones. El Dostoievski periodista. Aunque. lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. Sobre esta edición Para este libro. con nuevos y variados argumentos. conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . cuenta. El trabajo periodístico nunca es del todo limpio. El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. Mira. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . con C r is t o . Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ".F ed o r D osto ïevski Por otra parte. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . no duda. admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. más seguro que antes. estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. este acer­ camiento no carece de riesgos. con sus colegas. gozar de su prosa extraordi­ naria. opina y dice qué está bien y qué está mal. en este D iario. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido. sus crític os y con sus lectores. eso sí. 10 11 .

en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. amigos y enemigos. inéditos al momen­ to de su muerte. en el texto homónimo. así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores.F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 . En la segunda parte de este libro. Además. Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . en " C u a d r it o s d e V ia je ". la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote. algunas ¡deas sobre el talento. y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " .

a mí.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria. I le aquí. quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon. la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas. no me gustan los recuerdos.Algo Personal o873) En este artículo. no obstante lo débil del recuerdo. O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias. una anécdota: . Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. No sé.i. por ejemplo. en general. I’ero es triste recordar.

Yo me quedé estupefacto. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo. uno después de otro. dos directores de periódicos. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. por el contrario. dejándome eterno recuerdo. Sin mencionar su nombre. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. — Por Chernischevski. Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos. como en una obra. N. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . por cuestión de princi­ pios. A lg o P erso nal de pasada. pero. quizá los mejores que haya escrito. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. muy estimadas para mí. era uno de los más apasionados. el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras. nos vimos ya muy rara vez. por si fuera poco. dedicándome también una alusión en unos versos. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. — Lo sé — le respondí. Al volver yo de Siberia. diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. Luego tuvimos muchas divergen­ cias. — N. Añadiré que. cierta mañana de primavera. El otro. me dijo así: "Su novela es buena. unas palabras muy encendidas. Puede que a él también le suceda lo mismo.F ed o r D osto ïevski Una vez. nadie parecía menos que él un poeta y.. En aquel ins­ tante entraron en la sala. de los que sufren. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. pero en cierta ocasión me dijo. pero entonces estaba en sus comienzos. a propósito de Crim en y castigo). hace dos años. Sin embargo. por su facha y sus costumbres. en su periódico. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso.

corrió por las revistas literarias. — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve. después de recapacitar un momento— . su facha y sus modales. el pri­ mero de mi regreso de Siberia. no la he leído. contra Chernischevski.F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. es decir. la t. Después nos vimos alguna que otra vez. 19 . y. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. A todo esto. otras no tenía tiempo. trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. eso sí. y. Con mi largo silencio e indolencia he parecido. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. entre renglones. tanto más cuanto que ahora es oportuno. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. pues ahora voy yo a meterme con su novela". semejante alegoría cívica. hasta ahou . la mentira más vil que puede conce­ birse. no recuerdo donde ni cómo. ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. además. A mí. Aunque siempre. y hablamos. refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. nos dábamos la mano. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. confirmarla. aunque no pueda ■ iducir pruebas. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. no con frecuencia. a pesar de todo.K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. pero muy poco. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años.

de personas con las que no se tiene nada que ver. estúpido. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día." No podía conce­ birse nada más estúpido. después de todo? Y. pues no estaban ni siquiera las criadas. ¿Qué me importaba a mí. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. sin embargo. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura. Eran sólo diez lineas. 20 21 . de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes. Se titula­ ba: "A la joven generación. lamen­ taba su fiasco. por eso mismo. Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa. pero. Pues bien: yo. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". en el tirador. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. Su texto resultaba desconcertante. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado. lo mismo que a él le pasaba conmigo. •alió a abrirme él en persona. Todo esto era aún tan nuevo. y eso que eran bastantes. Recuerdo que eran las cinco de la tarde. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. Difícil.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento. por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski.

unos días después me lo confirmó así él mismo. veces he visto hombre más amable y cor­ dial. como tampoco dudo ahora. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski. sin embargo. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. yendo a visitarme a mi casa. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba. tanto. Me pareció que a Nikolai 1 ii. y confieso que poi . sea como fuere. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. — Yo no conozco a ninguno de ellos. sin duda. — También estoy seguro de que así es. -Y. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. Además. en algún sitio. fs. I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita. Pero. a todo y a todos nos perjudican. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. hay que con­ tenerlos. de todos modos. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble. Permailcc ió conmigo una hora. y que llegue a sus oídos. ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 . A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. Poco después. no recuerdo quién. temen su opi­ nión. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. y no dudé por un momento.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to. Yo me retiré.i*.F ed o r D osto ïevski — Bueno.

para tratar su liberación. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. su genial •nnsorte hostiga al reptil. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil. algo así como una imitación de La nariz. contaré el argu­ mento. tiraniza . Aquel invierno lo detuvieron y deportaron.i su débil amigo. pero de esos que tienen algún dinero. yo tampoco. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. Fue aquella una travesu­ ra literaria. pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo. pero comido de amor propio. se considera poco menos que un genio. y a i . Nunca había yo. Nadie pudo saber nunca por qué. en tanto esa damisela. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. a tanto la entra­ da. por el contrario. de Gogol. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. unas cuantas situaciones có­ micas. donde estuve nueve meses. I n el Pasaje. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. va al Pasaje. solamente para hacer reír. hace manifestaciones 24 25 . El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. un imbécil. joven todavía. probado fortuna en el género fantástico. D osto ïevski Moscú. Ideé. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. I ste. A este fin. De modo que la naciente amistad quedó truncada. al funcionario. en vísperas de emprender un viaje al extranjero. anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien. hasta entonces. jovencita . de pronto. al principio.F edor . abre las fauces y se engulle. Por aquel tiempo. para que se vea lo que después saca­ ron de él. ante todo. Un funcionario petersburgués. a ver el cocodrilo. de una cultura a medias.hasta que.ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. todo entero. Aunque no valga la pena. Para desquitarse de eso. con la to/udez que le caracteriza. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. que había perdido la nariz. que luego se me antojó desarrollar. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. efectivamente. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje.

De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. puede ser para él un éxito. y no tiene precedentes. te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?". cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do. Su mujer. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa.F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. sin ningún tipo de duda. no obstante agradarle la idea. Además. dice. Con lo que está convencido de salir ganando. A todo esto. responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. no está exenta de interés. muy posible según las leyes de la naturaleza. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón. en lo sucesivo. porque ahora. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". A la prudente. además. parecida a la de una viuda. despierta interés general. dice. Está de moda. pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. Insiste para que su mujer organice unas veladas. sin embargo. llama la atención de todo el mundo. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. sin hacer nada. El jefe de su marido va a verla 26 27 . su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. que conti­ núa en el reino de los vivos. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. m s se opondrá a ese fenómeno. que es de esperar. "Les cantaré las verdades. se niega a organizar veladas con ese objeto. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos. liberal. ante los públicos de Europa. pero que con todas sus fuer. el grado de coronel del ejérci­ to ruso. con objeto de ver el nuevo fenómeno.

naturalmente.. No termi­ na. sin comprenderlo. Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía. S. no sentí gran inquietud. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria. Algún día lo remataré. poco más o menos: "En vano. Luego. per­ judicarme. por lo menos. incapaz de hallar crédito. pero la idea venía a ser esta. Yo. Véase ahora lo que de aquí sacaron. y tendría que volver a leerlo para recordarlo. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho". algunas frases nebulosas y casuísticas. en su folletín. y habría que revolver mucho para comprobarlo. sólo vi que respiraba hiel. Ahora.F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas. innecesario protestar. N. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. porque esa opinión se abrió paso. 28 29 . en este instante. aunque ya se me ha olvidado. etc. cuando de pronto. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski.. por lo demás.i malhumorada. N. salió con una observación extraña. La Voz. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda. una semana después. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas. He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso. Y aunque me asombré bastante. No la recuerdo literalmente. lo mismo que yo. en serio. Allí no hubo más que ceguera. quisquillosa. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. la historia del deportado Chernischevski. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. Yo leí aquello de una ojeada.. me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. Nunca me lo perdonaré. No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. ig­ norando la causa. ceguei.. Pero de pronto. anidada en al­ gún cerebro tendencioso. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión. y estimé desde todo punto de vista.

. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto. desde lue­ go. pero necia mu­ jer del funcionario. Re' uerden ustedes cómo antaño. esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua.F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí.. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa.. me ale­ graba de la deportación de otro desdichado. lo que manden. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas. Pero ¡esto es ya tan puerco. es decir.. ya referí antes nuestro breve y < mdial trato. El amigo sin carácter.) Es decir. Precisamente. a Chernischevski. sin embargo. Pero que digan las 30 31 . por el contrario. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría.. cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. a fines del año ' uarenta. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les. En este particular. y yo les demostraré. el cocodrilo representaba a Siberia. La bonita. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin.. la Ocla a Dios. sobre el que ejer­ ce despotismo.. ción de casi viuda.. lo que quieran. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables. que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y. los versos de Fet. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen. que también había sido deportado y presidiario. y no sólo eso.. todos los amigos que tenía aquí Chernischevski. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas. pues. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos. tan lisonjeada por su sitúa-...... Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco.. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov. supusieron que yo. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación. esta halló crédito. el aturdido y engreído funcionario. lo que quieran.

Pero ¿odiar por cuestión de ideas. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-. hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. pero escribo un diario. como piedad tuve y tengo de su desgracia. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. por lo demás. de mi olvidado Cocodrilo. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias. un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. Por otra parte. De su descollante talento nadie dudó nunca. 3 O 32 33 . por entonces suspendió su publicación.F edor D osto ïevski razones de ese odio. ol\ ¡dada. no ha mucho. En uno de los últimos números de La Epoca que. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto. porque el director de La ¡ poca era yo. y al re« ordar.i. salido de pluma conocida. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. nunca las escribo. Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí. ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas. No había ninguna. una impresión literaii. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. si alguien se lo leyese. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. si es que pueden aducir­ las.

To­ dos emigran. construye relatos. En elfuturo ya me conocerá.^Sabido es que la mitad del_ 35 . calor y polvo. aunque hay que decir de ellos. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor. tienes que estar nquí solo. y te sientes tomo ofendido. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). descripciones y personajes de categoría superior. Eso no es exacto. llenos de arena y yeso. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso. buscar en el hombre a l hombre. Pero dejemos los originales para des­ pués.. Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. libertad. Sólo soy un realista en el sentido superior. es decir. Ansio aire. polvo y calor. 1 Verano... Este es un rasgo abso­ lutamente ruso. muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. y en vez de eso.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo.. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias. Me llam an psicólogo. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion.

y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. desfilan. y las patas vigorosas. midiendo 36 37 . cada vez más próximos. relinchos. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. Te adelantas. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. ade­ más. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. He aquí que te escurres. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. dos o tres días antes de Navidad. Cuando he aquí que. pero no ‘. rojas. de pronto. es sumamente interesante cruzar. a la distancia de u n único paso. como Dios te da a entender.o ve nada. de entre la niebla. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer. por ejemplo. frei tientes. ■• perciben de entre la niebla rápidos. pero no CUADRITOS hay. miras bien a un lado y a otro. se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. unos ruidos ttrmendos. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa. hay que contar con esa infernal niebla. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. unos tras otros. y celebras no tenerles. de la parte del sol a la de la sombra. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. ya miedo. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. En invier­ no. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. se corre un gran riesgo. alargados los lomos. margen para la alegría. espuma en la boca. sin embargo. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y.

¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor. al­ ienando con edificios enormes. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. por tanto.»meter y de personalidad. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras. sintiendo al mismo tiempo. El lugar esta­ ba desierto. 38 _____________ _ 39 . y cosa rara. llegas a la anhelada acera. y de CUADRITOS pronto. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe. no lo discuto y. un grito desesperado del cochero. todo volvió a desvanecerse como una visión. cierta satisfacción. al lado de marmóreos pal. en estos términos. Satisfacción retrógrada. por el contrario. Un momento. etc. pasmado. en general. como una visión petersburguesa. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de . Lo sé y no lo discuto. despertando de mi ensimismamiento. con las precauciones propias del invierno. sin saber por qué. olores sorprendentes.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa. atravesé la Pevski Prospek. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. A tal punto no había riesjfu. la desigualdad. Te santiguas.siempre me causó impresión. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos. en la mitad.)De característico en sen­ tido estricto. me detuve. Pues bien: hace unos días. u> 1 1 montones de leña. la tiranía. enteramente inútil. temblando todavía de la emoción. Aquello resultaba hasta ofensivo. i . tanto más cuan­ to que. sino por haberlo corrido. habría que protestar y no experimentar satisfacción. no había por allí nadie. además. casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento. En lo que se refiere a los palacios. el po­ der. y. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. porque el caballo no tiene nada de liberal. de particular. ni un solo coche. pero ahora lo que quiero es terminar. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. al chic. y que chocan al verlas. Y.u ios. y eso en las dilles más lujosas. Verdaderamente.

enorme empresa industrial.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti.F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica.r. sin embargo. que aspiraba a lo infinito. unas tras otras. . Finalmente. que delata ya espíri­ tu piartico. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. vas leyendo todas las ¡deas. la guerra de Crimea. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. Mira luego las casas o.incés para viajeros. leo la muestra de algún P§ü. En este sentido. de la emancipación de los campesinos. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. todo lo nega­ tivo del período petersburgués. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares. enorme. ijt m. y también. mejor CUADRITOS ¡jjtho. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes. En estos edificios. Y mira luego algunos edificios de hospitales. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo. de antes de la Revolución. desde el prin­ cipio hasta el fin.estos palacios. no entera­ d m e puro. Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos. italianos o el estilo francés. por tanto. al correr de jpg ii'. ahí M i ií. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo. del antiguo estilo bizantino. en alguñ di. 40 41 .los. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. sobre todo de los últimos ■pmpos. según el estilo de la época de Napoleón I. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. también el siglo se disponía a morir. en vísperas (j. Ahí ya se nota el estilo de los palafu >. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . lo mismo que en un libro. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. y de la inaudita distancia. B h lo esto sucedía. norteamericanismo: centenares i habitaciones. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. de todos los períodos y modas. que ya se resentía de cansancio. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. los palacios de algunas de nuestras familias nobles.

. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí.1 1 ■ an en voz alta. del presente momento. dirás. En 42 43 . Es ese un revoltijo llevado a cabo.iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas. y no era mi intención hablar de nada de esto. Paseas. y ffe'i que antes me ponía furioso. delante de un viejo pabellón.(. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar. conscientemente. iste letrero: "Paso al jardín del restaurante". ahora. Además. atropellan y empujan a la gente. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo. más ti i'. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. solito. según dicen. estoy ya acostumbrado a ella.F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril. Pero ahora. delante de los niños y 2 Polvo y calor. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos... esparces la vista. más sofocado. Casi a cada paso |f encuentras ahora. en la ciuil. "Ese es ahora el jardín del . En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual. Allí. Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. en el patio.turante". sobre todo) para alquilar. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho. pues nunca estuve en ellos. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos. yo no soy ningún folletinista petersburgués. el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. solo. por lo demás. Por lo demás. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in. Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses.ir. lilla.. No sé si se podrá allí respirar.. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. construidas. desI •. no fei" maldad. | H nenta años antes cercado por una empali­ óla.

no por insolencia.. a cuyo lado pasan. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. de lo que pude convencerme no hace mucho. He ahí. Lenguaje es preci­ samente. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill. y todo un lenguaje. con el ofensor. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. y si no lo hubiera habría que inventarlo. por aña­ didura. Pero un domingo. ya de noche.J F ed o r D o sto ïevski señoras. lenguaje opor­ tuno y original. con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. sencilla­ mente. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos. rotunda. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia. no tiene nada de complejo.iltas y te pones a insultar a Filka!". No se crea que hablo en broma. hombre. el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. el más propio. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua.i de seis artesanos borrachos. pero ya • h tono y sentido muy diversos. y lo inieipela diciéndole: "Vamos. Es. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. indignado con el tercero. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. {luí ejemplo.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . sin más iíiít.

por lo demás. con el que. el más joven de la partida. yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. yo creí que me iban a insultar. con malhumorada y admonitoria voz de bajo. artesanos y obreros completa­ 46 47 . pero con entusiasmo. de pronto. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. una nada más. buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. demasia­ do intensa. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos. y s í» l< > el más joven. que hasta allí no despegó los labios. se volvió a mí de pronto y me gritó. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. Pero hete aquí i que. con un grito de fruición. sin ocuparse más de mí. busos 3 No. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. y los compadres • ■ 'iieron su camino.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. Pues no hay tal eureka ni tal encontré. se comprendie­ ron perfectamente. un cuarto interlocutor. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras. ¿Encontré?". de pronto. entusiasmado. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). por turno. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. grita: " ¡Eureka! — piensas. sin venir a cuento (me hallaba. Es un hecho del que he sido testigo. pero no me insultaron.< > s. pues al sexto amigóte. después de alejarse diez Im '. al parecer. el mayor y de gesto agrio. alzando los bra­ zos. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". se me quedaron miran­ do. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. sin pro­ ferir otra palabra. esa misma palabra. como quien presencia algo inesperado. repitiéndole. Y así. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general.

gastado por las costui . dura. sino el que fueran más de lo que yo supiera. a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. hablan apenas unos con otros. Tó­ elos ellos.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. muy usado. sombrero de copa. 1 y corbata. c o i t k de domingo. en su mayor parte son siempre pequeñiJps. is . piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. con los botones caídos y el cuello muy gr. Salen precisa-i mente a pasear. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. pues para que se vea. pensativa. que tampoco hay razones para tenérsela. pero lo mejor recosidos posible. y no porque mi inspiran piedad. Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. y el pequeño le sigue. al anochecer (los días de trabajo no se los ve). cami6 . Vister ropas malas y viejas. i il( inadas. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. La expresión de su rostro es = ? < Insta. Bueno. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña. No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia. puede que ex profeso. tam­ 48 49 . no hay nada escrito. Lleva al hene de la mano. usurada la barba. Los hay que visten en traje nacional ruso. y no fue esto lo que más me sorprendió.isiento. las mujeres. Con mucha frecuencia llevan niños. que no beben ni los domin­ gos. cual s no fueran de paseo. según he tenido ocasión de obser1 1 . hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos. sobre gustos. por esas calles. polvorientas. es el paraí§n. pero no dejan de ir "endomingados". según parece. Los domingos. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. sobre todo los maridos con las mujeres. perfecta-^ mente frescos. y apenas si pueden andar solos. Caminan despacito y con caras la mar de serias. pantalones ocasionales de tercera mano. para ellos. solos. casi mala. sin más i< ompañamiento. hasta después de puesto el sol? Pues eso.

con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. ■iiisco y enfurruñado. es­ pecial. y con infantil asombro se me quedó mirando. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. aunque aparte. vagando por las calles. Me gusta. se deje levantar. cómo viven. y tomarán un boi . el ' indo. leche y bol lito. eso sí. todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. Eli niño se aquietó. por lo pronto. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. El niño. plguna vecina vieja del sótano. con el niño. muy blanquecino. pero no mucho. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial.i!< > . Yo le guiñé un ojo y le sonreí. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". y que está casada con al. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. pero le darán. pero no insistirá mucho. le echó la diestra al cuello. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. naturalmente. donde ellos tienen alquilado un cuartucho. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica. pero pareció gritarle. a V**r a algún pariente único que le quede. Aquel artesano. con el niño. puede que un Verdadero rincón. Está el chico cansado.ido con una taza de té. en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. Ahora. Por lo que se ve. en domingo. tampoco suspirará demasiado durante la visita. pero también t’h los sótanos. Prepararán. pero viste un caftancito. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos. el viu. con la que antes no 19 trataba mucho. y en ese momento el dueño de la casa. simJ plemente decirle. proIoíblemente a su cuñada. que hasta 50 51 . se va andando hasta lejos. el sam ovar. estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. el suboficial. Es una criatura de dos años y pico. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. acostumbrado y confiado. pero estará todo el tiempo hosco. Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico.F ed o r D osto ïevski baleándose. muy enclenque. botitas. son muy amigos. E niño. "¡Ca­ ramba!. seguro. su padre le dijo algo.

también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles. por lo demás. Y qué flaquitos todos. humedad. y en el patio. ( ucarachas y pulgas. pero con mucho descuido y torpeza. hay diez veces más. mirará severo. y su padre. y qué caritas tan ariscas muestran. sin saber por qué. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. todos esos cuadritos para distraerte. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. en vez de todo eso. mientras el viudo. y todos. C u ad rito s A decir verdad. Pero ¡Dios mío!.t cual está sentada en la puerta. luz. comidas a tiempo. todos son chue■os. Se des­ pedirán también grave y dignamente. anda que te anda. desde luego). al niño le cu urre lo que a las flores. El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. se tambalean a este y el «tro lado. van muy biün vestiditos. durante el verano. A la mañana siguiente. de lo que se reirá (él solo.iriblemente por las noches. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña. gos. Eso también me lleva los domin­ ta. Vean allí a una nena de tres años. le hará algo así como una caricia. boni­ sacar de ahí". La madre charla. mal alimento. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire. de la misma manera como conversaron. libertad. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. y he aquí que. En cuan­ to <1 los que ya andan solos. al andar. por el contrario. paredes choY así. se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. a lo largo de las polvo­ l.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. qué anémicos. polvo y yeso. pero tas domingos al anochecer. que con un traje ligero corre hacia su madre. Casi todos. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. vas imaginándoteífeando. precisamente en ese instante. y hiede i. al chico. el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. sin gritos y con cara seria.

Cuentos baladíes. a unos quince pasos de distancia. detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él. "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— . sin pizca de enojo p impaciencia. cae y se echa a llorar. Eso no puede ser. En lo sucesivo procuraré leí más formal. quizás una piedrita. en brazos de la madre. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. de pelo cano y enteramen­ te desconocido. pero yo me ade­ lanto a levantarla. no estarías aquí.la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. aunque lo intenta un par de veces. pero la M f-na. pero no lo hi/o. se va a gsustar. la mujer hubo de ver de pronto.r. pero con mucha reserva." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre. prueba a levantarse. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. y suponiendo que la i Inca conocería el camino. La nena se agacha a tomar algo. 54 55 .F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. La madre se apresta a correr en su ayuda. y continuó más i(i'. pero mis palabras quedan sin contestación. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. un artesano con barba. y se quedó pensativa. La mujer fue a replicarle algo. A decir verdad. y cortésmente me entero de la edad de la niña. muy baladíes. llorando. se asustó y empezó 1 llorar. Un transeúnte. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. Me acerco. ■ |ui' ya la había alcanzado. Aún tiene lágrimas en los ojos. muy fina. tomó de la mano a la niña. corriendo así detrás de la madre. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. que li. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla.(‘gadamente en dirección a su amiga. al encontrarse sola. me contesta la madre. Le digo que yo también tengo una nena así. y de pronto va y se arroja.

(de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. sobre todo en |t» '. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis. sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena. ¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas. comienzos de su carrera. el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares. (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. teme que condenen su ociosa curio- 57 . Y.(> <iedad. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas.

. Hay talentos muy notables. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice.. y la que se calla. aun e ese angosto camino. O 58 . el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. es de plata. Por lo demás.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin. reprime. de oro. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera.. qué error tan craso!.F edor D o sto ïevski sidad. contiene esas formas que brotan del fondo de su alma. que pr metían mucho. Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo. les niega des rrollo y atención y se saca de adentro. enl espasmos.

i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-.¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes. La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas. En este BVíi iilo.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas. cosas vivas. rigor casi entomológico. según le oí hace poco a un camplno. Yo. ya nosotros. habitantes de la capital. que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra. de los viajes en : Ihíilk'ría.11 tan inadvertidos. É hemos olvidado por completo. Dostoïevski los registra sin piedad. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida. por lo menos. sino que está siempre de acuerdo con ella. la profundidad de su mu. Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl. he oído con­ 61 . Vale la pena ttjih t iar. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa. una vez más.

■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe. sin faltar los bandidos. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. luego de pasado ese primer período lir. es decir. aquí. En cambio.i i i s o s I 62 63 . Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. El interrogado. Los rusel inteligentes. cual si se aven■fasen a un enorme peligro. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza. ya estamos en el coche. continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje. pero como en estos no acabo de creer. Muque llevemos el billete en la mano. cosa que no sucede en ■f(<. no f*l i. mezclad. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. irremisiblemente de hostilidad. sobre todc en los viajes. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. piino es natural. Entre los viajeros de las clases intelectua les. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje. ambos. al mostrarse en público y con fundirse con la masa. en los trenes. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos.inte su mutuo susto. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. Pero hastj ahora. que n < se sienten a sus anchas. resultan siempre curio sos para el observador entendido.alguna del extranjero. fuere donde fuere.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. la gente s( encierra en sí misma. sobreviene siempre muy ■finito. Aquí. se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. adusta.

por orgullo. no son ellos los que hablan. La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. insolente ■"violento. arrastra a todos los demás. nada menos que su propia biogra­ fía. y a ninguno en c uticular.tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. las personas de talen to. Al principio. ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. abundando e cambio. pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué). de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que. Semejante relación. incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes. En e tren. sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello. aun­ que. Surge inopinadamente un tenor que. A veces. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. en medio de todo. digan lo que digan. "en todo caso. recio y f¡n que nadie lo invite. en medio del tenso silencio y la ■ n . con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes. porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. sino él". con su jemplo. según nuestra • Itii'.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora. al mismo tiempo. pero luego se suelt. y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 . por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— .tinos de nuestros señoritos. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. la mar de lo que se llama la aura m edianía.pación casi convulsiva generales. desde el iumero al último. salpica- 64 65 . sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables. y la que no lo tienen. entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. No a c ia tan a empezar a hablar. les tranquiliza pensar < ju < '. es más. sobre esa general medianía.

. con mucha de­ ferencia. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento. por m á l que lo deseen. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. 1 nadie ni de buscarle la gracia. hasta el punto de que le inte­ rrumpen. y si no. aquel hombre lo ha visto todo. cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. todo eso. lo que es a mí me da lo mismo. Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior. ¡Oh!. aunque sin el menor indicio de li­ sonja. y luego con el general gobernador 67 66 . un. les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar. siendo así que (no podía ser de otro modo). sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien. enseguida. cuanto quieran. no hay | i . Si. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . A todos les choca. ■ni ejemplo. pero no dice siquiera eso.ure de una persona que celebra su santo.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. de puro halagalío*.i que no visite. al modo d i cualquier charlatán sin talento." He aquí lo que pare­ ce decir. pues sólo id hago por entretenerles. que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr. naturalmente. no obstante todo tu talento. El caballero. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. aunque iñl. con la mayor circunspección. y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. le hacen preguntas. sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. en primer \ término. que el hablador no trate de halagar . "Escuchen ustedes si quieren. le piden porme­ nores. le objetan. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. los escucha y les contesta en el acto. Poco a poco va en­ valentonándose. puede prolongarse media hora. por poca que tengan.J hora. lo ■be todo. ha estado en todas partes. CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él.

ha viajado miles de ■ h es en el tren. Se reconciliarán. fue y le reveló sus íntimos secretos. pero al nombrar a F. lodos sonríen y muestran la mar de interés. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. y sería raro que no ■irse cierta. como dos y dos son pyalro. Con G. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion. que nuestro hombre no viajó en la villa con G. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. y como ambos lo ha ■basado. Por lo demás.. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no. que acaba de huir al extranjero. y aquel. porque anda en medio cierto perso­ naje. pero no para ahí la cosa.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F. Pero como aquel. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad. todos perma­ necieron tranquilos. así que puede recordar también a B. tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro.F ed or D osto ïevski B... no lo crean. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos... en el momento de separarse. naturalmente. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. no lo fumo nunca. Mientras se trató de B. Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. y el general fue y le ofre­ ció un puro. si ustedes no quieren creer­ lo. Desde luego que al final todos comprenden. lir o hasta cierto punto. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. Aquí. el cual quiere ponerle coto a todo. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada. con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial. al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias.

no del todo napoleónica. seco.. pero ya muy gastado. ha de tener irremisiblemente su especialidad. Lo que sobre todo des concierta es su traza. Alto. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. como tod( tipo acusado. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero. modales irref0 ( hables.F ed or D osto ïevski registro. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". de un modo nucamente inopinado. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. es tan sólo po no conocer al tipo.t. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. ni fumó ningún puro mano a mano con B. mira derecho. sino por gusto Es notable. al contrario. de modo que no es comprometido escucharlo. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. asta flaco. y es posible que ail. tiene un aire que no parece unesponder a su edad. y hasta en la más insignificante ilación. ni tuvo nunca perros de caza. y aquí los modales van de capa aid. Naturalmente. Una barbita en unta. el caballero va y ■aparece. Pero no lo escuchan por lo que diga. Fuma muy poco. un ligero saquito. Aunque. ni otros dos tic. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. pero no puede adivinar su especialidad. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. Ningún equipaje.i. di las universidades. de pronto. pero sin almíbar. sí que es hombre de talento. La cosa es que. Sabes. Te preguntas quiér podrá ser. ni de literatura. y se f abó. y no hallas la respuesta. del clasicismo y el realis mo. canosa. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. Al irse él. pero ya no lo tuviese. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. irá infaliblemente d( verano. viste con holgura. y si callaron y no le 70 71 . en tanto hablaba. si es verano. por lo demás. y si lo ignoras. ni pizca de arrogancia. o jffci por el estilo. presientes que aquel tipo. pero. desde luego. En general. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. donde nadie baja. no obstante. pero |l más noble corte. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros.

Ahora protestan acalorados.¡ de nuestra nacional "bonachonería". un decente vividor de la gente gorda. pero lo que más me sor­ 72 . CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez.4 1 1 1 demás. adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. Pero todo. Por lo demás. ■ni 1 por el contrario. sobre todo. I El público ríe. de la antigua nobleza. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das. Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso.1 expensas de su pobre madre. y de pronto sien-j ten una gran libertad. de donde se deriva. cesan las discusiones. Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes. Claro que con precauciones. y. por desdicha! harto frecuentes. que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste. sobran todo en esos pueblos de Dios. Ya escribí ■mbién de ellos. todos los ln=. sino que. y § M t trenes mismos. Y surgen los maestros. propietario J pero de poco pelo. que tiene.i . que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. No digo. a veces harto enojosas. dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio. embusteros son buena gente.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. todos s J sienten ya como en su casa. por una tendencia natuf . un haragán que vive . con visible cono-i cimiento del asunto. gracias al talento. ■ñu < on toda seriedad. como ven. una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión.-sas mentiras. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. Hasta sin necesidad de eso. en¡ efecto. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . declara que ese es un "tipo especial. No por ello deja de chocarme a veces. por el contrario. .t . y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico. pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. que sean santos.

a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". Nada má fácil que. si no lo ■ fio a s . me atrevo asegurárselo. uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos.isa.tdie y de esposa y el buen sentido. Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado. y no vaya a ero erse que novelas. por lo demás. L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés. y que. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales. predominan l< mujeres. por ejemplo. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. En cami l i n c l u s o en ese estilo. ya en ■ti ' . Así. sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero. e nuestras barbas.i parte. profesada en un >JÉ» he del tren. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted. I 75 . Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto. hay que 1 * ii que se difunda la cultura. pero. y no las de pelo corto. a pesar de todo. de todos modos. además. habrán de salvarla su instinto de Hñ. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere. (donde va. ¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa. sobre tod cuando se tiene elocuencia. sólo que una lulfura sólida y verdadera.F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender.ilquier libraco y. Pero. so muchas las que llevan libros. y no sacada de fli. las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así. de aquel tiempo a i . Pero.. pero todo esto es aún poco. < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie..

hasta una arrogancia into|t i able. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. sin duda.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. las cocinas. no hay tal cosa y. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. no se r. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. mientras que en el barco lo Itvanta. apretujones y oscuridades. tienes la sensación de ser un invitado. como ya dije. Y. no teniendo de él ninguna ¡dea.F edor .. allí no te ves obligado a moslt. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. Allí va la gente humilde. al público de popa. desde luego al público de primera. únicamente por no ser menos que los • más. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. Allí ñu se va tan apretado como en el tren. D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. baja el diapasón hasta un 76 77 . la servidumbre del barco. ni siquiera es público. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. allí es donde se ven sacos y maletas. En realidad. todo ese público. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. en sus nidos familiares. lejos de eso. sin querer. sino sencillamente el pasaje. tus hijos. a veces un día entero. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa. sin embargo. inmediatamente. curas tras­ ladados. al poner el pie sobre cubierta. o sea que.ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante. partidas enteras de trabajadores. e infaliblemente sabes que han . el de proa. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto. por poco que los estimes. allí las madres dan el pecho a sus crios. ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . El de segunda. Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. sino que. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. Las razones de ello son naturales. todo ¡t( uerda a una casa seria. hay una causa natural. Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. Me refiero. ade­ más.

. un modo imposible de pronunciar la s palabras. como no las pronunciaría quien it» estime un poco. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. que en el teatro. so está todo el quid. en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. sobre todo en los primeros momen­ tos. Es posible que no tenga el menor éxito. y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto. i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. Esos tales no tienen ¡deas elevadas.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. Allí todo es ficción: los modales. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros.’ s de familia (es decir. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 . Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. aunque se le siente al lado. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . que toman las cosas plebeyamente en serio. Sobre todo. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren. por decirlo así. por la pura imprescindibilidad del viaje. todo eso se da allí más. Si ríes algo observador. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. Frases luí lonas y recalcadas. son más considerables que en el tren. como los pasajeros no se conozcan de antemano. y en CUADRITOS DE VlA/E . La conversación general es rara en el barco. Padres y matli. iPgún parece. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables. propio de un salón. sino que tiene que buscar otro camino. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos. las bellas actitudes. ostentando con­ decoraciones por si acaso. ción. Desde luego que. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. vera­ niegas. de lo más antinatural y antipático. y algunos llevan sus chicos de la mano. y aunque ocupan la ubicación que han pagado. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones.

. puede con­ tai se a las institutrices. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear.. sino todo el mundo. hijos. no sea que alguien los oiga. el bolso vacio. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. atienden las mutuas respuestas con recelo. todas orgullosamente 80 81 .. niñeras. enojosa. de algo casero. Las institutrices de las fami­ lias de clase media están. en el número de quienes .. todo grupo familiar propende. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva.iilas por el mismo patrón: todas jovencitas. En los buques.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa. casa. a tomar todo otro grupo analogo por ily’O . ¡ i r . enseguida. un grado superior a el. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión. por algo perteneciente a un mundo ppecial. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones. hablan a los saltos. aero sin serlo de remate. y luego. y hasta. y sin motivo alguno. la tienen por indigna de ellos. de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. aun allí mismo en el buque. y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. con el talle muy estirado. en primer lugar. cortan la conversa­ ción y. y no es raro que unos se avergüencen de otros. según parece. miran nerviosos e inquietos a los vecinos. que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar. como el del ballet. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente. claro que con los ni­ ños y en francés. mpiezan primero a hablar alto. sino todo lo contrario. en su mayoría. y hasta con susto. se rectifican. avergonza­ dos. pero luego. Lejos de eso.. en algún salón. todas feas. vendría a defraudar la ilusión. aun con »-nVidia. co­ mo ellos. revele la plena estima de sí propio. cort. todas recién salidas del colegio. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. Pero tan sencilla idea no se les ocurre. en general. todas vestidas de oscuro. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas. pugnando por enseñar el piecito. de los chicos. por ejemplo. De pron­ to. Si sucede (es decir.

y un sombrero! blanco de castor). pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio. al tomar en brazos a Nina. con severidad no exenta de cariño. se toma un trabajo de más. y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura. al decir P'. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. y ya '. en el acto. La institutriz se da prisa a tranquilizar. y para indicarle que no lo encuentra bien. indicio de suprema inocencia. lo toma todo muy a hit i ho. Por jp que parece. un señor de aspecto europeo. Luego otro gritito en francés a it-ia. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido. aunque larga. de no pequeña esta­ tura. canoso y barba rubia. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes.i lo que a ella respecta. en busca de la ama ausente. le hace una advertencia. a la encopetada p. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles).. más bien gordo que flaco. cual si fuera a correr !iii busca del ama. con pelo algo.F edor . al pareí ei. la madre observa el momento en que la institutriz. al mismo tiempo. e irremisiblemente el clásico venez ici. D osto ïevski modestas. a la hermanita de la niña.-inta. aun­ que de propietario rural. mirando. que no está dentro de lo convenido. a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. Su europeo marido llega.tbe mentir!) 82 83 . la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. Viera. de cortej indudablemente parisino. sin embar­ go. La madre. con frecuencia un relato de viaje.lo. tranquila e imperiosamente. venez id . muy satisfecho. por lo (¡lie debe llamar a la niñera. de haber rectificado su primera idea. que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. |jt. pero con el aspecto más desen­ vuelto. asegurándole a voz en cuello que quie: j. ¡un ángel todavía. sin bajar la vista.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. en su entor­ ilo. saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años. está en ascuas con su consor­ te y. con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. incluso. que excluye. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión).

con su familia. de una | . en todasl partes. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. tal se nos antoja a nosotros. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. por lo demás. ni la que es el decano de los funcionarios y. en un i amplio y plácido lago. a í ambio de esta perplejidad. que ahora va de visita ti. una madre ya de alguna edad. jóvenes probaN. lleganai’ . hasta ale*i grándose de poder estallar. lo que. harían lo suyo.mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. cuanto pu ños. con tres hijas muy elegantes. se desvanecería el ballet.-isburguesas de generales. con Mai a y medio uniforme. allá por el Volga. Se trata. al parecer. a cuadros. nos plantea un problema. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i.j bién aquí gente de esa que siempre. o de Cronstad a Ostende. sin duda por creer que no se halla en E ambiente. el patrón del gobierno. de una forma ^ tupida. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. nos gusta a li1 '> • . La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa. p* « i así decirlo. por ejemplo. está uno en su salón. Pero. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. cierto! doctor alemán. Irncia de aspecto muy bonachón. 1 afirmar algunos. aquí. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. Aunque hay tam. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. Todos saben enseg. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. inspección. desde el I principio al fin. la necesidad ahu«j yentaría el salón. para alardear de independencia. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. y lo ha hecho así con toda inten( ion. ya lo dije. de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 .i excursión resulta casi de recreo.

en una de las airosas sillitas del vapor. mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés. y mira por li borda correr el agua. . y pniiana pueden tener otro seííer igual. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. coffii i un verdadero aristócrata. que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. según es moda ahor. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. El perro anda sobre la cubierta. Nadie ignora que ea Fulano de Tal. ia tratan de acariciar al animalito. deseiüo de hacer amistad con nosotros. con aire de entendidos. secc muy canoso. visiblemente. un caballero alto. de espaldas a todos. y. que | i derrochado mucho dinero en su vida.i entre las madres de familia. Y aunque reitilia algo molesto. lo que representa una . que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio.le luego. ||m acompañan en el vapor dos criados. y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. recalca a media voz una de las hijas del general. fe rra n d o tumo. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. y hasta excesivo. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. con indiIfe n c ia y frialdad.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. Su mujer es una dama mui guapa. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. y fe-. Viste como en día de trabajo. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir. es un señor de la más alta sociedad. aunque mueve la cola. pero. que se ha sentado desen« fadadamente. Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia.F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. el m ilord no 86 87 . y algunos . se con­ duce al estilo de la clase media. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza. tjt..tiva rareza en un verdadero inglés ruso.. Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. Por lo visto. nadie se enoja. donde tendrán su resl dencia veraniega. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. y muestra todo el aspecto de un particular.

('ñor de segundo grado tiembla por él. i Así que resultaba en cierto modo decente. dignatario y milord. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros.. Pero. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre. El vivaracho ■ . parece. si no los echan. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. no está tampoco para buscar amigos. casualmente. aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema. es por­ que resultan muy útiles. hubo de romperse una pierna en el tren.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie. sobre todo alrededor de los proceres. unas cuantas palabritas sin presentación previa. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. si a él o al reportero de segundo grado. pero. sin mirar al general ni saber a quién hablaba. de un modo algo oficial. y. y por su mediación ya han cambiado. por ejemplo. que en el extranjero. y referente a cierto goberna­ dor vecino. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias. I vestía. De pretexto ha servi­ do la noticia. El nuestro. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. 88 89 . y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar. a juzgar por su cara adusta y agria. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación. se atraviesa un señor de segundo grado. y hace todo lo posible por hablarle. con impaciencia sincera. y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos. Por lo menos pone cara de eso. también conocido aristócrata. indiferencia que tampoco responde a principios. Pero el milord promete poco. El general. por lo demás. sin embargo. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores. en virtud de rectitud innata. y no por cuestión de princi­ pios. De pronto. desean­ do impedir que hable. aunque iba de paisano. No obstante estar casa­ do con una S. Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. se apoya en el respaldo de la silla y . comunicada por el señor de segundo grado. sino sencillamente porque no los echa de menos.iguarda. El m ilord los conoce. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes.

¡no también terciar en el diálogo. en ese caso. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos. Algunos hasta daban vueltas por allí. única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. incluso. Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. Su mujer. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". Excelencia. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. pero ya que tiene la mano tendida. En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. . lo está mirando con ironía cáustica. conside­ rándome. no se le escapa. que eso habría sido demasiado. y no porque quisieran tomar también parte en él. lo aborrecería con todas sus fuerzas. pues hasta tiene cierto derecho a ello. de pronto. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago. y Europa con Europa. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. feliz con que usted me mire de arriba abajo. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro. ¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. sino tan sólo ver y oír. no pretendo codearme con usted. los generales con los generales. Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. la retira y. mientras que yo sí puedo distraerle. A mí usted no puede ofenderme. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado.

F ed or D osto ïevski
respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

CUADRITOS DE VlA/E
una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

92

93

F ed o r D osto ïevski
de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

CUADRITOS DE VlAJE
nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

94

95

F ed or D osto ïevski
hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

CUADRITOS DE VlA/E
si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

%

____________ ~

97

que es el cuarto. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. entre tanto. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad). según lo que permiten las circunstancias. tiene ya preparada una partidita de cartas. y no cayó tam­ poco en la cuenta. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. pero no sabe con­ tenerse. una S. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. de pronto. se porta con corrección. Había olvidado que era. Apenas si lo mira. Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. En cuanto a milord. Y. según parece. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. así lo hace. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. son estos: un funcionario. pero juega bien. por su casa.F edor . se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia. El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. Ahora. no lee. Por lo menos. El general está muy contento. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más. se oyen quejidos. Después del incidente. En cambio. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. por indicación del capitán. El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. y habla con voz chillona. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. se anima. el señor de segundo grado. No quiere hablar. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. 98 99 . por lo demás. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. en verdad. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. Salen a relu•ir los paños mojados. donde. aunque en el fondo no hay tal cosa. que cada vez acerca más su silla..

el cielo es cosa lonta. El cielo es cosa casera. y todos se lanzan a la salida. Veré de continuar aquí un mes más. ¡Qué día tan tibio. por orgullo. el vapor llega a puerto. a través de la muchacha. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. que tenemos prisa! Prisa.. piensa en el recién dejado Petersburgo. con ojos de rencor. por fin. en tanto. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes.F edor . en las patillas de su primo. en dos estudiantes. Y sigue mirando. ¡Debería hablar. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . mientras que la vida pasa. y si no termino de acostumbrarme. sí señor. debería! ¡Debería distraerme.. La muchacha. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". Ella tampo­ co quiere hablarle. compadecer­ me. mirándola a los ojos. cual huyendo de un ambiente viciado. y a la que la han invitado. y el cielo no se ha de ir de ahí. ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. para eso es la institutriz: para mirar por una. la dolida dama— . me vuelvo a Petersburgo. qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— . en un oficial amigo suyo.

solía yo encontrar­ me regularmente. y eso p ara acelerar el desarrollo.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia. una roja y otra azul. la arista. y luego ya en Nochebuena. en determinada esquina de la ciudad. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. pongamos. p ara despertar elpensam ien­ to. O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. 103 . iba vestido i asi de verano. Antes de Navidad. Pasarán su vida buscando el detalle. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras. con Cristo. (efe Pensam ientos anotados) BNíño. a un niñito que seguramente no tendría más de. ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”. siete años. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía.

cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. aunque haga el frío más cruel. sus hambrientos crios. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato. la cual estaba enferma y sin trabajo. Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". "el sábado. aguardiente. en demanda del pecho materno. Cuando el chico ya es mayor. 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. sobre todo. y suciedad. y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada. cuevas. Puede que me dijera la verdad. ren. los echan al arroyo a pedir. Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. c o n C r is t o . Por broma también. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . como di- E l N iñ o . pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. y casi se ahoga de aquella impresión. 104 105 . es lo que allí puede encontrarse. a él le ri han aguardiente en la boca. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes.F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas. al terminar en las fábricas. pero aquel no gimoteaba. Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna. Esa expresión la han inventado los propios niños. Aguardiente. y también lloriquean. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. pero. De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. y le flaquean las piernas. se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. lo envían a una fábrica. que le hace perder el oído y la vista. y libertinaje.. naturalmente. me contestó que tenía una hermana. y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. A preguntas mías. y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran.

. sin que lo descubriera el portero. y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta. El robo viene a ser para ellos una pasión. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . frío. sólo por una cosa: por su libertad. S ilííG . son ladronzuelos. del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen. por su propio impulso y por su propio placer.. sin embargo. hambre. Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. hasta para los que no pasan de los ocho años...F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto. Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería. o poco menos. metido en una cuba de madera. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta. y no pocas veces. ni si existe un Dios y un zar. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. En primer lugar. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y. gol­ pes. todo esto son hechos positivos.

desde ini cuarto piso. según sus declaraciones. los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. una nena de seis iños que. no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana..] (ele Pensam ientos anotados) i. en mayo. no sé por qué milagro.. Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”. Padres e hijos I Padres e hijos.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. (•„i madrastra. la campesina Yekaterina Korni|ova. de veinte años. Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre. a su hijastra. arrojó por la ventana. siempre li estaba riñendo. se había casado con un viudo que. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana. no la dejaba ir a ver a sus 109 . Los parientes no cono­ cen a los parientes.

Y. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. y puede que requiei. criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. La procesada (una mujer bastante agraciada). sin embargo. pese a toda esa sencillez y claridad. desde el de la sencillez.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. por consiguienj te. En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle". yo escribí en mi D iario (por lo demás. En primer lugar. La Mina. Todavía en mayo. se hallaba en el último mes d < * embarazo. hija de aquella. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. es decir. naturalmente. pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. en la comisa■la. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona. consideraron también la cosa los jueces. Al día siguiente. Declaró entonces. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. denunciándose I sí misma. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien.i un examen minucioso y atento.ula". y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo. cumplidos los cuales se quedará para siempic . fue y abrió la ventana. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). al comparecer ante sus jueces. la procesada se declaró culpable. de pasada y a la ligera. y eso í iaíz de cometido el crimen. He ahí lo que escribía entonces. Ahora ligan con atención los hechos. quizás 110 111 . a dos años y ocho meses de trabajos forzados. cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. En resumidas cuentas: la historia — quitando l. al cometer su crimen (y cuando. trepó a la ventana. etc. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra. Desde este punto de vista. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena. su primera mujer.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa. pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce. en Siberia".

incomprensión de lo que en un juicio resulta principal. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social. ión de la sociedad. o por lo menos. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. luego cerró la ventana. y la niña voló por los aires. pero no bien se hubo subi­ do. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. sin embargo. en general. hay en ellos algo de fan­ tástico. se le dice a la sociedad. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. Tales son los hechos. pero desde todo punto de vista errónea. 112 113 .F ed or D osto ïevski hasta con gusto. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella. Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. hubo absoluciones casi por este estilo. Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. y no pocas veces.. resulta una mezcla extraña. cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. antes al contrario. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. y por boca de los jueces mis­ mos. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra. se vistió. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. etc. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. en los Tribunales. por algunas abso­ luciones de procesados. de afanarse por su absolu( ión. que casi llamaban bien al mal. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. efectivamente increí bles. les faltaba poco. es decir. Sin embargo.

rara 114 115 . Pero. Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. en primer lugar. Pues bien: ahora. Esos influjos toman a veces — aunque. sin embar­ go. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito). en la época de su embarazo (y más si es primeriza). Por lo demás. que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. lo privaríamos de toda personalidad y vida. suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. no mató. equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que. casi absurdas. aunque admitiendo. ni siquiera parece que vaya a existir jamás. No hay quien ignore que la mujer. que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu. desde luego. no mató". descubierta por alguna nueva ciencia. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente. El doctor Nikitin. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. no lo hizo. ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. "no es cul pable.F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. esto es. no la arrojó por la ventana". efecti­ vamente. Pero esta ciencia no existe. a juicio suyo. declaró que. Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. anormales. De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. muy raramen¡(> — formas insólitas.

sen­ 116 117 . ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. ni se le ocurrió nada extraordinario. en esos casos. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo. tales influjos e imposiciones. Conservaba plena conciencia. la consideración de que pue­ den darse. y en ciertos períodos de su embarazo. sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. que se trataba de un fenómeno pasajero.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. siendo niño. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo. que intentó vengarse. sin embargo. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. no nos sea imputable? Y. ilurante el embarazo. de fiebre. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. y poseía cultura. tales demencias sin locura. discuten con usted. y per­ tenecía a la buena sociedad. ai revés. Cierto que no soy médico. ¿Quizá no saben. y a veces. los defien­ den. ano que. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. Luego. i onsecuencia del embarazo. no obstante. sin embargo. y los recuerdan. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. incluso los médi­ cos. Y. si no. Pero ella. es decir. se halla expuesta a raros Influjos. Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. hizo precisamente lo que piocedía. como a aque­ lla señora. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. de delirio. no era po­ bre ni mucho menos. pero re­ cuerdo que. sólo que no podía resistir la lentación. por lo menos los médicos. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia.

tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. pero no lo hubiese hecho. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 . de no hallarse en tal estado. ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?".. sin embar­ go. No. embarazada como estaba. se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después. Mientras que. por más lógico que eso fuere. Luego se duerme más a pierna suelta. Pero como quieran: aunque sea comprensible. D osto ïevski cillamente. en la Audiencia. pero no de hecho. de no estar ella embara­ zada. se dan. no habría habido delito. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. no es. el profesional tiene cien asuntos semejantes. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. no habría habido tal lógica. He ahí la consideración. Por lo menos en este caso. Eso otro le sucede al hombre ocioso.F edor . aunque la diferencia es grande. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma. De modo que irá a Siberia. Por lo menos. al absolver a la procesada. lo pensó y lo hizo. los jurados. Y así morirá. de dos errores. siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. tan sencillo.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. Habría pecado mentalmente. considerándose culpable en lo profundo de su alma. con la que siempre la estaba abochornando". Lo hubiera pensado. llena de amarga irritación contra el marido. a pesar de todo. Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra. mucho más vale elegir al error en la clemencia. En ambos casos la lógica es la misma. convendrán en que.. y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo.

Se preocupa por esas cosas. adonde la habrán itasladado a estos efectos. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. y si se arreglan las cosas. Porque. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. cuando sea mayorcito. del modo más prosaico. que es la llamada a darle el alimento. E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. por lo pronto. efectivamente. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 . y fíjense ustedes. Es decir. Luego. Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar. merced a algún expediente. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia. habrán de reconocer que lo parece. mientras que antes no hacían más que reñir. Porque. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. a pesar de todo. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. de puro no hacer nada. Pero si va con su madre. del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje. efectivamente.F ed or D osto ïevski así. queda privado de padre. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. se enterará de lo de su madre. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. sino considerar sencillamente las cosas. aun antes de nacer. eso. a un nonato. pero. ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. perderá entonces a su madre. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría.

" . seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". y mañana vendrá a verla. si se lo sabe ver. sino en saberlo ver. seguramente. Miren ustedes. no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas. se lo encuentra. "Perdona. empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir.j bién tú. Porque. que estará presente. y la tiró. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse. mámenka. no me guardes rencor. entre la segunda y la tercera campanada. con la boca hasta las orejas. al verlos.! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". hasta un punto que da lástima. pero no hay tema". Y en este momento el niñito de pecho. ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. con la { omadrona al lado. Vasili Ivánovich (o como se llame)." Y ella a él: "Perdóname tam. Aunque. qué venganza. Esa misma niña que lanzó por la ventana. por turno. no encontrarán ningún temaj ¡Oh. y en la estación. pues como si fueran ■lagos. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento. si no. y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. junto al I estribo del coche. ya se lo lleve el la. "Tome usted. Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia..o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos. el 123 . con todos sus porme­ nores. Puede que esto resultara il¡-. Nada. se echará . Pápascha le mandó a usted té y azúcar. Katerina.i y a compadecerse mutuamente. ande usted e intente describir este asunto en una novelita.. sendas reverencias hasta los pies. porque ahí tienen un asunto. y ellos. después de todo. ya se vaya a quedar con el padre. para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias. díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. y también se echará a llorar la nena. se harán los dos. limitándose a lamentar la conden. 1 llorar también. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo. que con nuestro pueblo no valen poemas.F edor D osto ïevski reproche.

! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. en estos Tri­ bunales territoriales. La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad).. El anterior fallo.. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. fue anulado por el Senado. 124 125 . pronunciado el pasado año. pot insuficiencia de peritos médicos. D osto ïevski modo de ver es lo principal. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño. Allí declaró lo ocurrido. involuntariamen­ te. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle. Luego. estando embara zada. por rabia contra el marido. para ver qué habría sido de I.. fue y arrojó a su hijastra. luego la vistió. se vistió y fue a I la ( omisaría. niña de seis años. viva y sana. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. con nuevos jueces y nue­ vos jurados. lo que para unos es un poema. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. se revisó el proceso de la acusada Kornilova. en el transcurso de casi un mes y 2.F edor . que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. la ■ alzó y le dio el café. y después de un violento altercado con él. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". I luego de haberse ido ya el marido al trabajo. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error. Sin siquiera I mirar hacia abajo. ( natura. fue y despertó a la chica. cerró la ventana. no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso. después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. ¡Vaya. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello.

en las dos cárceles por las que hubo da pasar. absolviendo a Kornilova. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. la elección de los peri­ to s . En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. con extraordinaria probidad no ocultó nada. gro* sera. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. aunque vista a la alemana. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . con vivo entusiasmo.F edor D osto ïevski medio. ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer. La composición del nuevo jurado era muy notable. taciturna. la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. y todo el restante tiem­ po. no es psiquiatra. Por lo que a mí se ffliere. durante y después del primer juicio. por suerte. y de ellos die­ ron sendos informes cinco. pero. tres manifestaron. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. además. a la que disculpó. tocante al carácter de Kornilova. Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel. todos cono■ idos y célebres en Medicina. habiéndose dictado otro el 22 de abril. sin ceño. Su declaración. afectuosa. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. se había manifestado con un carácter nuevo. fue de mucho peso y favorable para la procesada.lados morbosos. firme 126 127 . Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses. sumamente curiosas. Se designaron seis doctores. contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. mansa. m el menor titubeo. i Jotable fue. el cual estuvo hablando cerca de una hora. y su dictamen no tuvo trascendencia. reunidas en el transcurso de muchos años. Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. hasta el momento de dar a luz. siguió mostrándose malhumorada. Es un simple i ampesino.

Al cabo de casi un año de ausencia.. señor Lustig.n. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen.. estrechándose las manos. feliz. y redujo a cero la principal. la más grave de ta l das. El defensor de la procesada. refutó también muy hábilmente varias acus. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo. los jurados se retiraron a deliber. indudablemente morboso. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público. otros se felicitaron mutuamente. a juicio su­ yo. pese a su terrible discurso.. retiró su acusación da premeditación. es decir. O 128 129 . Paró la cosa en que el fiscal mismo. Luego. Muchos s í santiguaron. que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. y ella.H ciones. después de un largo discurso del presidente.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. volvió a entrar en su hogar. ya a eso de las once.

■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes. Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años. de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo. sólo dos palabras. E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia.. Se trata también de una necesidad física . (de Pensam ientos anotados) 131 .. está dispuesto a confesar ya su crimen. nociva y vulgar. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. en particular de los aboga­ dos. a sí como el pasear des­ nudo por las calles. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis. le en­ seña esta u otra sentencia que. sino que hasta es un santo. O Por lo demás. ¿por qué no p rohibir también esto?. Le muestra las leyes.

Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes. ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. con satisfacción. Yo lo escuché. lo confieso. es muy agradable eso de tener abogados.( rante. aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. sino que había obrado en pleno derecho. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). . naturalmente. Yo no quería de­ fenderme. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre. hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. según parece. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna. que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. El hombre que digo es un igno. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. al mismo tiempo. No. que era perfectamente culpable. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad. no se me ocultaba mi delito: había I.] murar: "N o sé nada de nada". dirigiendo una I i I I ' 132 133 . ya inocentísimo. a pesar de todo. tan interesan­ te que. y la idea de que yo. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. no sabe jota de leyes y se limita a mur. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. Pero.F edor . me hubiera converlido de pronto en inocente. eso es i útil. tanto. ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos. Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad). se me antojó lan chistosa y. inadvertidamente. muestra el artículo número tanto del Código.litado a la ley. pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. lo repito. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. lo hubiera podido perder por una culpa ajena.

Al escuchar tales juramentos. en efecto. tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia. ya que hice algunas amistades. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!". y que el abogado honrado siempre. o poco menos. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. No sé si aquí se darán casos de ahogados que. Y.lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. sobre todo.------------. Desde luego que salí condenado. queriendo mantener hasta el fin . se conserva honrado. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. Así es. 134 135 .F ed or D osto ïevski te. por cierto. a sabiendas. ante I | | [ i -----------------------. sino algo | enteramente normal. a pesar de todo. etcétera. A mí me parece que aj abogado le es. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad.jFinalmente. define y justifica al culpable. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo. estuve muy bien y hasta con utilidad.-------------------------los Tribunales. en tales casos. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. en­ cima. muchas veces resulta después que esos procesados. I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. defendidos con tanto fervor. pero. lo importante y serio en todo_ r < “. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. más aún: que aunque quisiera. enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo. Pero ustedes abrigan la idea de que. no podría hacer otra cosa. como a todo hombre alcanzai el Paraíso. siempre. ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. dos días en prisión donde. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar.

Dices que. En primer lugar. Las propie­ dades del talento. son muy diversas y. sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. sencillamente insoportables. generalmente hablando. por ejemplo? Pues. y después el talento. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. ante iodo. hace falta una dirección. a veces.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento. yo no me proponía referirme al Irte. "talento obli­ ga".. El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo. un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es. en consecuencia. generalmente hablando... ¿a qué. Conforme. en primer término. a 137 . una cosa muy útil. a veces.

es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. aunque hay talentos especialmente fraudulentos. Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque. por así decirlo. que no era posible que lo fuera.F edor D osto ïevski las cosas más feas. por e] contrario. embustero y chistoso. vivos o muertos. En no sé qué pasaje de Gogol. arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida. según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos. Cito esto únicamente a modo do símil. con objeto de suscitar la risa.i dominar su talento. O 138 139 . de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores. un embustero se pone a contar no sé qué. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. El novelista Thackeray. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. y quizá dijera verdad. Y es verdad. le tira de la manga (sí. es preciso idearla. pero intercalaba talos pormenores en el relato. gobierna a su poseedojj y. casi innoble. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina . (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. se me antoja muy difícil que el hombre pued.il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí. descri­ biendo un hombre de mundo. así como suena). siendo este el que. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas.

lo apenas en la vida. 141 . entre otras obras. Habremos tenido nuestras discrepancias. (de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular. alcan z ar el triunfo con ella. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e. En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. A mis críticos No persigo honores n i los acepto. lo que es mejor. Autor de Los últimos cantos.El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'. la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y.

naturalmente. a D. a lo sumo. pues hasta entonces no había escrito nada. fantasía. Teníamos entonces poco más de veinte años. Gaiteras petersburgueses. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. "se burlará de mis Pobres gentes". escribiendo la novela. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. lozano y bueno.imbién el influyente crítico Bielinski. con deleite. sin saber por qué. me daba mucho miedo. mas se me antojaba gruñón y terrible. Relaciones literarias no tenía ninguna. se lo enseñaré". pluma en ristre. que vivía muy lejos. A comienzos del invierno me había puesto. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época.. falso sentimiento?". salvo un breve boceto. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído). La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. como el propio Nekrásov y i. el cual tampoco había escrito nada todavía. Pero sólo a ra­ tos. mi primera obra. sólo a ratos. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente. el más vetera­ no y conocido del grupo. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano. Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción.F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. y. quitando. A Bielinski lo había leído un par de años antes. Era en mayo del año cuarenta y cinco. 142 143 . Apenas con­ taba con el éxito. que se publicó en un alma«] naque. era realmente mentira. teniendo delante el más vago e incierto porvenir. como le llamaban. y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov. todas aquellas horas que yo pasé. Así pen■ iba yo. casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo.. V Grigórovich. pensaba. de pronto. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. a escribir mi nol vela Pobres gentes. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. Ter­ minado mi trabajo. pues lo había escrito con pasión. casi con lágrimas. Una ve/ que vino a verme.

efectivamen te. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov. resolvieron continuar leyendo. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo. qué hombre!'. '¡Ah. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. dos veces. cuando nos quedamos I ‘. después de haber leído las diez líneas. me ha parecido siempre. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. casi ■ receloso. Tal. con no poco asonn bro de mi parte. señores?". de Gogol. se me echan encima. y en 144 145 . y al entrar en casa no me acosté. por enésima vez. y a juzgar por eso. De pron to.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. Las cuatro eran cuando volvía a casa. y así transcurrió toda la noche. muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo." Pero. sino que abrí la ventana y me senté allí. se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. y. Luego que ter­ minamos la lectura. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. casi tan clara como el día. y leimos ese libro. Se refería a usted. para ver d i qué se trataba. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos. "Bastará con leer diez líneas.oíos— . I lecordaba con asombro aquellas horas. hasta ¡ la alborada. de común acuerdo. t siuvieron conmigo cerca de media hora. cauto. las cuatro de una noche blanca. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés. I por lo menos. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. ya sin interrupción. Había antaño muchos. toda la noche. es por | naturaleza un hombre reconcentrado. suena la campanilla. En aquel tiempo. me abrazan con verdadero entusiasJ mo. muy poco comunicativo.

"Hoy mismo le llevo su manuscrito. ahora. al vuelo. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". lleno de excitación— .. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble. entendiéndonos a media pala« bra. Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante. de la verdad y de la situación da entonces.. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. Seguramente que habría habido entre ellos. Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego. es un hombre. y qué gusto!". pero el tema principal fue Bielinski. y ya veri usted. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie. Sentía por él un respe­ to sin límites.. alto. al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski. y a despertarme. ¡Ah. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski.. los pondrán por las nubes. pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. de pronto. Y desde los die«iséis años. 1 felicitarlos. que nos vamos. enteramente solo. decía Nekrásov. bueno.. escribió. acudirán . citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. escribía. expresándonos más por exclamaciones que por frases. "Otros tendrán éxitos. y ni qué decir tiene que de Gogol. no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des.. acuéstese usted.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas. 1 dormir. 147 . qué triunfo! Ante todo. a las cuatro de la madrugada. hablamos también (li­ la poesía. . p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos. — ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov... o poco menos. Pero. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. al año si­ guiente. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. Según mis noticias. no sé mucho.. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra. porque eso va lo más que el sueño.

por fin. aquella na­ riz. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. Vuestra Excelencia. ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. sino que respondía. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura. y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento. y cuando un buen hombre. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible.) "Sólo con su instinto inmediato. lo comprenda. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme.! pero tomó el manuscrito. pero no había pasado. cuanto ya lo­ do había cambiado. no Su Excelencia. quizá sea esto lo propio del caso". pensé. ¡Y aquel 148 149 . su general. aquella frente. en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. tremendo. só­ lo como artista. se ha encontrado. Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. le da aquellos cien rublos. haya podido com­ padecerse de su humilde persona. me parece. como él dice. con sus veinte años. Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. ha podido usted escribir eso. de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). un minuto. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. eso es. según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico. "Bueno. sino Vuestra Excelencia. por asi decirlo. queda deshecho.

tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande. los que pesan. como a artista que es. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 .) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado. vanidosos y fatuos. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. en una suerte de tímido éxtasis. ha venido al mundo con ese don. sino horror. y sentí plenamente. al momento de besarle la mano al general. publicis­ tas y críticos. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. qué hombres! Sí. I stán realmente solos. Me detu ve en la esquina de su casa. encantado. aprecie usted ese don debidamente. Todo eso les dijo también después. y aun el lector menos avezado a pensar todo. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo. ¡Oh. séale fiel. un cambio para siempre. ¡Tal es el se­ creto del arte. pero usté des los artistas. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. ¡Oh! No se rían uste­ des. contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. pero entonces. son hombres. con todo mi ser. seré fiel. pero tienen a su lado la " verdad. de un solo trazo. Me separé de él. que en mi vida había surgido un instante solemne. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. y qué atolondrado soy aún. ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. que algo nuevo había empezado. lo comprende enseguida. el día radiante. pensaba. Quiero merecer esas alabanzas. hablando de mí. Aunque. la gente que pasalia. des­ pués de todo. avergonzado.F ed or D osto ïevski botón que se le cae.

i vuelto a representar ese instante. por ellos. se me levantaba nuevamente el espíritu. Y he aquí que hace poco.i. y pude comprobar que me había entendido. Verdaderamente. }\ uimos leales. en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov. no obstante. él me había indicado un. Le recordé el episodio a la ligera.. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi. ¡Oh. Terrible aquí esa frase: con reproche. Desde las mudas paredes. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia. don reproche me m iran los retratos de los muertos. Y nunca he podido olvidarlo. Poeta apasionado hasta el dolor. ya lo sabía yo. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta. se me h. Pero lean esas apasionadas canciones. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!.i poesía suya. Así que triunfare mos. con ellos! Todo esto pensé entonces. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. al cabo de treinta años. O 152 153 . Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. Al salir del presidio. Aun ahora pienso en él con fruición. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. hemos estado toda la vida separados.. |Y. Sin term inar quedan sus cantos.

y ante quién. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. esa encarna­ ción de la sana razón. en cada página. (1877) O 155 . Ya el solo hecho de que Sancho. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse. Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. es del número de los eternos. con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro. de la prudencia y la áurea medianía.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. sin más. Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro.

está plenamen te convencido del gran talento de su amo. no olvi.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. no obstante.« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. finalmente. convirtiéndose en un objeto de irrisión. su valor todo y. esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. Pero. no por fantástit os caminos de locura. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 . con la Literatura. su talento más grande. se consumen hartas veces. levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. efectivamente. Ese libro. son tan po­ tos. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno. cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. sino por la senda recta. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. por desgracia. el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres. desgraciadamente. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela. su pureza mayor. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad. Y denunciará el más hondo. gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— . él precisamente y no ningún otro. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes. < t1 notable. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica. su castidad.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. el más triste de todos. nobles puede. su lealtad. con frecuencia. pero sí sé que ese libro. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre.

siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón. no a risa.F ed o r D osto ïevski bres. ¡Oh. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. sencillamente. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. una consideración en todo punto exacta. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. lo que le desconcertaba era. en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese. sin embargo. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. moviéndole.il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. no tardó en irse de este mundo. había de serle. sino a llanto < n diente. que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él. Por lo demás. No. sólo he querido aludir . sino algo completamente secundario. y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. El hombre fantástico. tan bello y útil. a una de las observaciones incont. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. con 158 159 . No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das. a descargar mando­ bles a diestro y siniestro. lo que bruscamente suscita su duda. se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe. al fin. espada en ristre. eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. ni el desatino de los sortilegios d i los magos. Pero 1 uando. pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral. y vien­ do. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando . renunció a todo. emponzoñando para . que refieren esos libros tan fidtA dignos.

y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. otro tanto en la vida. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. no obstante. mucho más absurda todavía. idea él otra ¡lusiórM dos. y todo esto gracias a la ilusión segunda. con cuerpos de molii’. salvada la verdad. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces.F ed o r D osto ïevski todo. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. además. a pesar de todo. la duda te atosiga. no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. para salvar la verdad. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. importuna tu razón. na dejando con vida a ningún enemigo. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. ingenua y dr. y aunque fuese en un día y. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión. una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. no obs­ tante estar tan enamorados. se pasea por tu alma. pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . una excelencia. en secreto. tres veces más fantástica. únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él. Pero. acaso horriblemente vulgar. pese a toda tu reguera. Pues bien: ¿no recuerdas. con una mujer que te encantó. una ilusión. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. una idea. en el espacio de unas po< a l horas. no dejas de sentir cierto escozor. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. Pero ¡nil se dice. una nueva patraña. co. o finalmente.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

Antes. entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. la figura del protagonista.L a s C a r ta s . de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos. Se trata. que a todos dominan). En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. sin embargo. nueva y nunca llevada al libro. durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras. el dinero. SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk.. En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. amigos y editores. con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. y estoy seguro 165 . los lectores y el éxito.

y pongo allá. Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras. no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí.. Sin inspiración. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. le habría salido mejor. Esa es l. con el trabajo. c réeme. no se puede hacer nada.i cierto.F edor . Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena).i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta.i verdad. y tacho aquí. No hay que precipitarse.iempre ocurre). sin duda.. monstruosidades y pruebas de mal gusto. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que . Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. si hubiera trabajado más. Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. naturalmente. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. . L a s C a rta s . y me recreo mucho con ella. la escena siempre sale ganando. incubando esa obra descollante. sino procurar hacen algo bueno. pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. y. 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 . Supongamos que se. lú. confundes la inspiración. y que por eso estoy empollando pacientemente. una labor gigantesca. precisamente. lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas. Sólo que hay que tener inspiración. para todo se requiere trabajo. I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. amigo mío. D osto ïevski de que a mi regreso. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde. Pues por eso. Ten l.

1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso. expulsado de la Universidad. prematuras ideas que flotan en el aire. Pero. realmente. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. pero la dife­ rencia. "Nada vale. de su vida de apuros. enferma. por fin. resuelve salir por una vez. viuda de un consejero. que le sirve de criada. la novela de Turguéniev. el cual decide matarla y robarle. Es mala y destruye una vida humana. sorda.) Amigo mío. aquí en Wiesbaden.F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. escribir tan bien como él. y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo.. Es un ('studio psicológico de un crimen. avara. y espero. deci­ de matar a una vieja. pues esquilma a una hermana más jo­ ven. Un joven de clase inedia que. así que todo lo echo a perder. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. sin falta. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. El sufre el influ­ jo de algunas raras. sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas. Es magnífica. La vieja es tonta. de todos modos. L a s C a rta s .. o sea cuatrocientos rublos por plie go. que posee dos mil siervos. mientras que Turguéniev. antes por el contrario. Hasta donde yo puedo juzgar. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero. la actual. prestamista de dinero. puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. y estoy a punto de ter­ minarla. A este fin. me avengo a cobrar cien rublos por pliego. acaso más. se encuentra en la mayor miseria. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". Epoca. este mismo año. con el tiempo. estando tan apurado. no es tan grande. ¿Por qué. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev.. (He leído. í~ 6 8 169 . con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador.

extraños sentimientos le torturan el corazón. El asesino se estrella contra problemas insolubles. lógico del crimen. lo que se debe. y de este modo.. Triunfan la ley de la Naturaleza.i Universidad y marcharse al extranjero. a la razón de que e! pro­ pio malhechor. en virtud de esa misma casualidad. poder luego reintegrarse al mundo de los hombres. No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. expiará su culpa. terminar él sus estudios en l. La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin.. hasta que llega la catástrofe. pide ya moralmente un castigo. que vive en la provin cia. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar. que está de ama de llaves con unos terratenientes.F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s . con lo que. la ley de los hombres. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 . que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. naturalmente. Transcurre luego alrededor de un mes. lo tortura de manera indecible.ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. inopinados. El sentimiento de ser extraño. para sei allí toda su vida una persona correcta. no constituye propiamente un crimen. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia. de por sí. estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida. En mi novela se encuentra. librar a su hermana. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie. Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos.. en parte. mala y enferma. además. seria. una . logra nuestro hombre.. cuando menos. 1 morir de muerte natural dentro de un mes.

Ciertos casos. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . de momento. he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha. cuando menos en parte. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . después de todo. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. no pudiendo poner mano en ningún otro y. para poder vivir mienlias termino la obra. aunque haya de escribir esta obra para mí solo. decidió matar al correo y robar la pos­ ta.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. además. dará la razón a mi obra. de un pasado muy reciente. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea. de la nueva generación. 173 . 1 los actos más crueles. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor. escribirla lo mejor que pueda. Ni que decir tiene que. y con frecuencia. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da.. En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. Así que procura­ ré. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. en forma muy pri­ mitiva. muy malas. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. pero creo que sera muy interesante. Aunque. estoy hecho.

listas ya para mandarlas a imprenta.. en tal situación. Además. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. al que adeudo esa cantidad. y le ruego que tome cuenta de mi situación. sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s . pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. No soy yo solo en el mundo. estando todavía por terminar la segunda parte. tengo todavía que realizar un trabajo serio. usted cultiva las bellas letras. F.i usted una bella persona. sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude. En tan insufrible situa­ ción. que se hall. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. Ya sabía yo que er. así que hasta he empeñado mi ropa. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. tengo cifradas en él muchas ilusiones. Sin contar con el menor recurso. pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse. Usted es también escritor. por tanto. Basúnov. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela. de modo que me comprenderá. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. pero me veré obligado i dejarlo descansar. De esos setecientos.. ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. Todo lo tengo planificado. hasta el menor deta­ lle. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. ¡Y cómo. 174 175 .i también en la mayor miseria. Perdone usted que le cuente estas intimidades. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta. sólo le pido en realidad setecientos. Me dirijo a usted de escritor a escritor. y doscientos cincuenta a U.

ahora puedo confesarlo. tendré que escribir cinco pliegos.. durante los últimos catorce días. amenazan con encarce­ larme. una gran novela. sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos. me atormentan las hemo­ rroides. y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. imposible. Pero a mí me acosan los acreedores. probablemente. Según mis cálculos. desde hace un mes. eso me destroza cabeza y corazón. un nuevo plan. Trabajo día y noche. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. Es terrible. Una novela es una obra poética. a raíz de mi regreso. Por eso. Pero ahora. y la tarea me rinde muy poco. Puede usted figurarse si estaré intranquilo. trabajo como un forza-i do. aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 . no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. pero lo quemé todo.. en seis par­ tes. Pero con los demás. Usted. sentado en un diván. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. ofrecimiento de pagarles en cinco años. la enfermedad! Al principio. cuando se está orgánicamente sano. y no sé realmente si lo lograré. me hizo sufrir mucho la epilepsia. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. Se me había ocurrido una nueva forma. Ahora.. No me gustaba. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz. ¡Y. además. aún no estoy en regla. y lo empecé todo de nuevo. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. y llevo muchos días sin poder hacer nada. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l . Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura. ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s .. ¡Y tener que estar acostado..En primer lugar. A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado.

en el número de enero de E l Mensajero Ruso. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . D o sto ïevski parte de mi novela. Se dicen allí. pero puede que me saliera mal.. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. acerca de ella. L a s C a rta s . junio de 186(> Liubimov. Sobre el capítulo de refe­ rencia. director de E l Mensajero Ruso. pero ya lo rehice y lo entregué. cosas atrevidas y nuevas. donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. Lo escribí con verda­ dera inspiración. A N. el capítulo no contiene nada inmoral. nada puedo decir.F edor . y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. aun­ que no me importó. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. Transi­ gí. He tenido una charla con ambos. En este sen tido. Por desdicha. A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. pero siguen en sus trece. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. Así ocurrió con otro capítulo. sino por la moral.U. y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres. No sé qué pasará ahora. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder. pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. yo tengo razón. Ya he oído algunos juicios halagador« '. Me refiero a Crimen y cas­ tigo. y Kátkov confirma su deci­ sión3. sino todo lo contrario.

Si fuera posible. lo haré. se me debe perdonar. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted. esta vez creo que habré dado en el clavo. no habría escritor 180 181 . por mi parte. pero a mí. Muy rendidamente suyo. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color. deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. A N. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. que me prometa un triunfo. única y exclusivamente. lo hubiera corregido. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo. pero no antes del miércoles. el final de Crimen y castigo saldrá este año.U. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema.F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. F. sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos. Podrá no tener éxito mi novela. todo está deslindado. definido y claro. lo tendría usted el martes. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida. sin falta. A propósito. pues en verdad es perdona­ ble. — ya que hasta lo necesito— . Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. Si usted me escribe diciéndome que los envíe.. si la Dirección lo deseaba. ha reescrito mucho. Le digo esto. En este caso. pero no antes del día 15. Dostoievski L a s C a rta s . De otra suerte. en cambio. que soy quien la escribe. y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. LIIJB IM O V Petersburgo. pero. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa.

porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente. cosa que especialmente le ruego. Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. no me atrevería a moles. eso haré.. asesórese con un abogado experto. Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. En« tretanto. he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero. 182 183 . De no ser por eso. pero. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero.F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. Le ruego 4 Se refiere a El jugador. trabajo sin parar.i intensa novela4 para el editor Stellovskii. por la que se enterará a fondo de todo. por lo que aguardo la deci* sión de usted. a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado. Lo que usted diga. Para salvarme. le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). al lin y al cabo. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. y yo me quedo sin cobrar. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. L a s C a rta s . no tendrá más remedio que pagar.. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. tar a la Dirección. Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad.. y apela­ rá a todos los medios. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio.

Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. Cuando ese abogadito lo hay. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas.F ed or D o sto ïevski de la Policía. creo que se apresura­ rá a soltar la plata. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida. usted no se puede encargar.. Así que hay que llevar las cosas de un modo. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co. De eso. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado. policíaco.i de ponernos una minuta muy elevada. cuánto.. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea. Pero como se trata de un asunto seguro. por decirlo así. pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted. Aquí se necesita un picapleitos listo.. SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. ¡Ay. que esté al tanto de todas esas cosas prácticas. sentante. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 . mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo .« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. de lo contrario. amigo mío.i nadie. Claro que no h. L a s C a rta s . Se lo ruego encarecidamente. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien. un hombre. todos mis castillos se de­ rrumban. naturalmente. puede co­ brarnos barato. en suma. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo. por lo que convendría que buscase un repre.

que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño. No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. nada positivo. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla. no es posible que . pero me temo que la novela resulte aburrida. no sólo de Rusia. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura. Es.. y ya la envié. La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo. Yo no he encontra­ do nada semejante. sino también de fuera de Rusia.esté bien). Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir. y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco.\ He destruido la mayor parte del manuscrito. El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s . La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. difícil que todo. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote. Y esto es más 186 187 . pero el ideal.¿Lo bello es el ideal. pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. Todos los poetas. Esa pri­ mera parte no producía efecto.. que escribiré realmente la novela. y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad. La primera parte la escribí en veintitrés días. ya no existe. Detalles aislados puede que me salgan bien. pero también poderosa) son grotescos. Tendrá que ser muy larga. la de Don Quijote se me antoja la más perfecta. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada. 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte. y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra._ pues era infinitamente difícil. especialmente hoy.

para que lea la segun­ da parte. un simple proemio. L a s C a rta s . no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. Sofía Aleksándrovna Ivánov. por consiguiente. tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector.F edor . sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año.. Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). Pero la cosa se quedó en ciernes.. Sólo en ese caso se puede contar.. y menos todavía con lo excitado que estoy.^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística. sin miedo a equivo­ carse. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. Yo. D osto ievski te. querida amiga. pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. atormentado. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes). con lo que yo podría salir de todos mis apuros. 12 de enero de 1868 Ha sido. Tenía tantas más esperanzas de que así fuese. querida amiga. con un éxito^Nada. usted. Pero. gracias a Dios. ¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. ese infernal suplicio. así: he trabajado y me he 188 189 . Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). pero no explica nada ni plantea ningún problema. pues. que siem­ pre surge inesperada y súbita.

todavía está muy con­ fuso. así que ya son dos figuras princi­ pales. que he de describir con mucha exactitud. De esos cuatro héroes. Pero creo que aún hay una salvación. a mi juicio. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar. A mi juicio. y el cuarto. sobre todo en los tiempos que corren. pero es terriblemente difícil. opté por un. Hasta que. Tengo que delinear bien esa figura. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. resulta floja. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . de muchas ideas. ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. que así han venido las cosas.) de ellas. cuando no la poca fuerza. y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. uno de ellos aún no tiene forma. me puse a trabajar. sea como fuere. _ La primera parte.. pues el argumento es bastante difícil. el princi­ pal. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. como yo quería. vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego. pero a mí me perturbaba. porque no hay nada comprometido. hay dos que los veo muy bien. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. pero me arredraba la de hacer de ella una novela. pese a ser tentador y gustarme mucho.F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. no hay nada más difícil que eso. Y. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. lo tengo bien trazado. Yo me arriesgaba como en la ruleta. hay una mu­ chedumbre. el pasado 4 de diciembre. ahora. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . y no estoy yo preparado para tocarlo. El plan. además del héroe. pero incompleta y no cua­ jada y total. por fin. el verdadero héroe. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes). dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística. ha surgido una heroína. en general. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde.

Le ruego además que me diga. por el amor de Dios. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas. pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio.i parte es. Me es absolutamente preciso que salg. pues todo depende del éxito. Por último. Hay allí una escena (una escena fundamental). 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso. pues la novela será larga. la.i mucho. pero en mis cosas no es juez. En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada). El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento. Sólo tengo un lector: mi esposa. si me saliese bien!). pues. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien. Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo. Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia. en cuanto salga E l Mensajero Ruso.. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. ¿Qué voy a 192 193 . Así que. en realidad. Todo.i en enero. a la que ya terminé. es la más difícil. La primtM. queda fiado al porvenir... Ahora¿ya no aspiro al éxito. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. si publica mi novela. más o menos. Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s . La segunda parte será la decisiva. Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala. No quería estropearla definitivamente.. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). que a usted. una simple introducción. pero espero de usted un juicio severo. Por lo demás. nadie puede ser juez de sí mismo.F ed o r D osto ievski mente (¡oh. Al enviarle a Kátkov la primera parte. A ella le gusl. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela. igual escríbame usted). sobre todo cuando está excitado. Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde.

. Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia. Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente. nadie. 194 195 . Estoy satisfecho del final de la segunda parte. de la moderna juventud positivista. A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. L a s C a rta s . pues he perdido ya todo criterio. escríbame. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada. por el amor de Dios. 4 de junio de 1868 Y.. volveré a Rusia. hasta aquí. sin embargo. estúpido y falso". pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. sea como fuere. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir. También liquidaré lo que queda.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. amigo mío. encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara. ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es. un suplicio. los había estudiado ni obser­ vado). sencillamente. pero no hay allí ninguna carta suya. En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas. Más no pido. en su delicadeza. y por eso difiere el escribirme. pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. Me agrada a mí. Escríbame usted.. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte. inge­ nuo. Pero luego. A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso. Así que todos los días voy al correo.

A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia. En general. otras re­ sultan muy deslucidas o. puede decirse que este final es de los logrados. un día u otro. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. Si E l idiota tiene lectores. No estoy satisfecho con mi obra. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. Tendré que escribir todo en cuatro semanas. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre. desde el punto de vista del pú­ blico. en general. que apenas tendré con ello para empezar. sin detrimento de la novela. así la cuarta parte como el final. en general. así que la segunda edición.. Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. como amigo. se entiende. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. ni a mí mismo se me escapan. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. que de buena gana habría escrito una crítica del libro. el libro resulta de gran efecto. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. como final. Respecto de sus defectos. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que. me produ­ cirá tan poco. ha merecido juicios desfavorables. No hablo del valor de la novela en sí. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . Tampoco. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así.. a contar desde hoy. Eso era todo cuanto yo quería. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final. lo que de ella pienso. fallidas. si llega a hacerse.

. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. a mi juicio. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos. la aguardo con ansia. la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. pues precisamente son realidad. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. Escríbame usted su opinión. sino todo lo contrario. no entienden una palabra. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota .. L a s C a rta s .. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia. Sabe Dios cuándo podré volver. o por lo menos cinco mil rublos. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo.. mes y medio. ya sé que no es del bando de mis partidarios. Por esta razón. estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es. Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil. según me prome­ tió. ¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. tendría esos cinco mil rublos. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. y en modo alguno excepciones. y aquello que 198 199 . ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar. Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir. a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. sin verla. son hechos. Yo contaba con el éxito de E l idiota. El diablo sabrá lo que ha querido decir. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte. realismo. lo mismo.

al salir de Rusia. relativamente. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. y yo me di prisa a venirme. no mi novela. 19 de diciembre de 1869 Pero después.. dentro de tres días.. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). Ya hace tres años.. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. L a s C a rta s . por aquella época. Pero como pagué a tres de ellos. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde. me han ofrecido. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia. Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde. 7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. perdí el don de escribir regular­ mente. sino mi idea. mucho: mil quinientos a dos mil rublos. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos. Aunque E l idiota haya sido un fiasco. por tanto. pero también hay en ella mucho logrado.F ed o r D osto ïevski mucho malogrado... Pero tal ilusión resultó vana. me hacía las mismas ilusiones. Defiendo. me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio. siete mil rublos de un golpe.

pero ¡qué hacerle!. pobre autor. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. ¡Este no es ningún buñuelo.. peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño. no a la parte artística. Confío en el éxito. diré allí todo lo que tengo en el alma... sino a la tendencia.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. no hablo d# la ejecución. por lo menos. También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso. So me ha ocurrido una ¡dea grande. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques. sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder. Pero basta. quiero expresar ciertas ¡deas. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. no ando con precipitación. Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo. Mis interminables cartas van a acabar con usted. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba. pero si no lo consigo es igual. y a estorbarme mi trabajo. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde.. más preciadas que todo en el mundo. Me costará trabajo darle salida en dicha época. Sólo que el tema es demasiado candente. L a s C a rta s . Aunque sólo resulte un panfleto. aunque se vaya a pique todo lo artístico. Me refiero.. 24 de marzo de 1870 202 203 . Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. después do una larga pausa. sino de la idea en sí. Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. la idea de la novela y su elaboración son para mí.

Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. L a s C a rta s . ¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. porque en tanto esté en el extranjero. Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. pero sólo en boceto. además. echándo­ lo a perder todo. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. pero tengo que avenirme I eso. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. es decir. por lo menos. pero no puedo decidirme a escribir aquí. Una obra así requiere. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. re queriría cincuenta.. dos o tres años. lo que me escribe sobre mi nueva novela. cuando menos. al que ya le cobré un anticipo. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. (Será. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. Sónechka. y otras resultarán demasiado proli­ jas. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso. Por el momento. mi querida Sónechka. no puedo escribir otra cosa. Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. cuánto cuesta ser escritor. ¿Sabe usted. muy larga).

F ed o r D osto ïevski
bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

L a s C a rta s ..
A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

I

I

I | i i

El
206

207

F ed or D o sto ïevski
parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

L a s C a r ta s ...
prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

F e d o r D osto ïevski
mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

L a s C a rta s ..
que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

210

211

De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. tengo que escribir. una acogida sumamente benévola. al principio creía muy fácil despacharla. Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan. donde ya está anotada toda la acción. sea como fuese.. en resumidas cuentas. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. desde el principio. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela.. cosa para mí totalmente inusitada). muy poco. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. por fin. A lo mejor se me deshace todo en el aire. 213 . Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra. hora de que escriba yo. espero y temo al mismo tiempo. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas. A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde. Ya es. Por la lectura de esa primera parte. L a s C a rta s .F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié. y escrito. cual pompa de jabón. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original. realmente. aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. En E l Mensajero Ruso le han hecho.. He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. Pero. por lo que le he tomado tirria a la novela. algo serio. no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción. me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido.

que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso. luego. palomita. SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA. Con esos mil podré regresar a Rusia. y a pesar de eso adelanto muy poco." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. Lo principal es el plan. no puedo escribir una línea lejos de mi tierra. no sé cómo voy a librarme del tedio./jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. to el vuelo y hago algo regular. Anya. Anya. y. el trabajo es fácil. 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. sin embargo..F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. ese fue siempre mi de­ fecto. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor. o remon­ 214 215 . y ya he empezado a flaquear). marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. Pero ya no tengo tiempo. he. que aún estoy en el boceto. Escribo a la buena de Dios. Según Strájov. Así que debo trabajar mucho. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. ANNA GRIGO RIEVNA Ems. sin embargo. tanto. y este se me resiste). Y. tal es mi actual divisa. L a s C a rta s . se lo repito. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!. Aunque quizás aún pueda corregirme.

¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas. Ems. pues de lo contrario. cuando salga de aquí. buscando cuarto... todo el trabajo irá como sobre ruedas. Ems. 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. sin ti? Y. Y para colmo me honra con su visita un ataque. me será totalmente imposible. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. no podré enviar nada a Los Anales Patrios.. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas. Teniendo ya el plan. no puedo volver allá. La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. cómo voy a escribir nada. desde ahora lo veo. y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh. escribir nada. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes. siempre solo conmigo mismo. sobre todo... El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. pues enseguida deberemos ponernos en camino. No sé 216 217 . sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. cómo me molesta sólo pen­ sarlo y. pero de esto no se puede hablar en una carta. Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas.. L a s Ca r t a s . que no tengo nada pensado. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo. pero no acierto a escribir nada..F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. De todos modos. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo. ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario.

pero aún dista mucho de estar terminada. circunstancias familiares.. le diré toda la ver­ dad. cre­ encias. y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años. rasgos característicos. en una palabra: cuanto usted sepa. entre pensarlo.V .. nacimiento y educación. A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov. La pensé y me puse a escribirla.. coordinarlo y escribirlo. cuanto sepa de los niños: anécdotas... Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí. sólo está em­ pezada.. para más datos. Escríbame. En cuanto a mi novela.. costumbres. réplicas. etc. etc. delincuencia e inocencia. 220 221 . Siempre me ocurre lo mismo. de pocos años: de siete a quince.M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . en la cual. entre otras cosas.. frases. figurarán muchos niños y. pues. /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V .

....................... ........................................... 222 223 ............109 A lgo a cerca de los abogados El Talento ................................................... D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos .....................................................................61 El Niño................................................................... A Propósito de una E x p o s ic ió n ..............................................................................................) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o ......................... 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor............ 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o . 57 C uadritos d e V i a j e ......F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito.... El Proceso a K o r n i l o v a ................................. He trabajado en ella tres años......................... 7 ... .................................. co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d .................................................................. 137 El N a cim ie n to de un Escritor ...................... Las injurias de mis enem igos • ............................... ............ 1 Q2 1 Padres e hijos ................................................ 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a ............................................................... ........... 3 I. 1^1 .. 108 .......................................... C ultura .........155 Pensamientos anotados Y o ...

............................................ 1 Veneración .... 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ................................................................... ^ 4 II...... ^ 6 A mis críticos.......................................... .........................201 El Adolescente ........................... 215 Los Hermanos Karam azov .......185 Demonios...In d ice _________________ Riqueza.......................... ....... Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo ................................ 220 224 .............

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful