C l á s ic o s d e B o l s i l l o

D

F ed o r

Diario
d ein

Escritor
Selección, prólogo y notas: D a v id Land esm an

longseller

F ed o r D ostoïevski

Prólogo
La mayoría de los lectores de las famosas novelas de Fedor Dostoievski muy probable­ mente desconocen su inmensa obra periodísti­ ca, desarrollada a lo largo de toda su vida en distintas revistas rusas, y de su amplísima co­ rrespondencia con familiares, editores y amigos. En 1874, a beneficio de las víctimas de una hambruna en la región de Samara, se editó la primera versión de D iario de un escri­ tor, que en sus más de mil páginas incluía todos los trabajos de no ficción publicados por Dostoievski hasta entonces. Los textos que integran el conjunto de esta obra abarcan una increíble variedad de temas: desde comentarios sobre pintura y lite­ ratura hasta el análisis meticuloso de la co­ yuntura política, de los aguafuertes a la cróni­ ca policial, de la observación social a la auto­ biografía más pura, de las concepciones mo­ rales al debate con lectores complacidos o in­ dignados por las columnas del autor.

Traducción: Mario Alarcón Tapa: Javier Saboredo Corrección: Delia N. Arrizabalaga Diagramación: Prema ER R E P A R S.A. Avenida San Juan 960 - (1147) Buenos Aires República Argentina Tel.: 4300-0549 - 4300-5142 Fax: (5411) 4307-9541 - (5411) 4300-0951 Internet: www.errepar.com E-mai 1 :1 ibros@errepar.com ISB N 950-739-854-6 Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso y hecho en la Argentina Printed in Argentina Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la tapa, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Errepar, en Buenos Aires, República Argentina, en el mes de abril de 2000.

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F ed o r D osto ïevski
En ellos, Dostoievski da rienda suelta a su pluma torrentosa, que lo hace capaz de escri­ bir miles de líneas a partir de un comentario o de una mera observación en la calle. Uno de los mayores atractivos reside en que nos per­ mite apreciar la labor de un gran periodista, tra­ bajando contra reloj y contra censura, día tras día, en publicaciones periódicas de la época. Además, podemos apreciar el "método" del Dostoievski escritor, el laboratorio de su narra­ tiva, la construcción del edificio literario con cimientos anclados en hechos de la realidad y en la propia vida del autor. No es muy diferente la labor del Dos­ toievski periodista a la del Dostoievski escri­ tor, en cuanto a disponibilidad de recursos de dinero y tiempo, siempre escasos. Además de los vaivenes políticos de la época que afecta­ ron directamente al autor. En una carta dirigida a un amigo en 1866, el autor se refiere a las condiciones en las que está escribiendo una de sus obras mayores, Crim en 7 castigo: "...sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual. Pero a

P r ó lo g o
mí me acosan los acreedores; amenazan con encarcelarme".

Vida y Obra
Dostoievski nació en 1821, en Moscú. El trabajo de su padre, médico militar, lo llevó a conocer desde muy temprano a las "pobres gentes" cuyas existencias miserables y sin sentido darían vida a los personajes de todos sus libros. Su propia infancia fue bastante des­ graciada, debido al carácter de su padre, un hombre que distintos biógrafos han calificado de: insociable, duro, irascible, insolente, ava­ ro y alcohólico. En el manuscrito de su novela El adolescente, refiriéndose a sí mismo dice: "H ay niños que desde la infancia reflexionan ya sobre su familia, que desde la infancia se sienten humillados por el cuadro que les ofret e su padre..." Su madre, de un carácter exactamente opuesto, murió cuando Dostoievski tenía sólo

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le atrajeron el odio de los trabajadores de sus tierras. Iodo el horror de las prisiones zaristas apare­ cerá como nunca antes. y mantuvo constante y desigual lucha i «mira la pobreza y las deudas. la degradación y crueldad del padre del escritor fueron en aumento. fueron publicados en revistas. por entregas. editó sus propias revistas.. Al quedar viudo. Víctor Hugo. Pushkin. sumados a la atracción incontrolable que sentía por las jóvenes campesinas. A dicha obra le siguieron E l doble. Con su primera novela. Dostoievski em­ prendió el primero de sus muchos viajes al exterior. Estos Apuntes. Pero su labor literaria se vio interrumpida por los vaivenes políticos.. como casi todas sus grandes nove­ las. obtuvo un temprano y resonante éxito de público y crítica. Dostoievski escribió otra de sus mayores novelas. Dostoievski estudiaba inge­ niería. Causó conmoción en el pueblo ruso y lo devolvió a! primer plano de la literatura. que lo asesina­ ron en 1839. En la década de 1860. Estos factores. Los hermanos Karam azov ( 1879-1880). en su novela Apuntes tle la casa de los muertos. publicada en 1860. notable resumen de su labor cre­ 6 7 . sufrió las muertes de su primera esposa y su amado her­ mano. Balzac y Flaubert. Su recuerdo le inspiró los ide­ ales éticos y morales que lo acompañarían durante toda su vida. Más adelante. entre otros grandes escritores.F edor . sin demasiado entusiasmo. [ j o c o s años después de su liberación definiti­ va. En ese lapso. con­ cluida a los 23 años. Al influjo de las ideas florecientes en esos años. Un relato autobiográfico de este triunfo puede leerse en el artículo de esta edición del D iario (págs. Noches blancas y varios relatos. Dostoievski integró un círculo de socialistas utópicos. Pobres gentes. y se entre­ gaba de lleno a la lectura de autores como Gogol. D osto ïevski dieciséis años. lo que provocó su arresto P r ó lo g o y posterior condena a cuatro años de cárcel y cumplimiento de! servicio militar en Siberia. después de un desarrollo politic o que lo fue enfrentando paulatinamente a las ideas revolucionarias que había abrazado en su juventud.. 142-143). elaboró una de las más extraordinarias nove­ las de todos los tiempos: Crim en y castigo. En estos años.

ni tuvo intención alguna de que así hiera. Diario de un escritor El D iario de un escritor se alimenta de una época histórica de transición. de la que sólo se salvaría Ru­ sia. transmitiera sus ¡deas a miles de compatriotas.mte. en la que se despliegan todas las ideas políticas.F ed o r D osto ïevski adora. que ya lo había consagrado como uno de los mayores escritores rusos. "una tribuna de doctrina". 8 9 . el alcoholismo. que cada vez son más. vía óptima para que un pensador como Dostoievski. sin descui­ dar la ubicación de todo hecho en un contex­ to histórico y social. Dostoievski murió el 28 de enero de 1881. por haber conservado la palabra inco­ rrupta de Cristo. nunca se limitó al registro objetivo de la (calidad. como gran ¡'. en la cual el > ' riba asume gozoso la tarea de educar y alec11< > ii. Afectado por graves problemas de salud. en su condición de periodis­ ta.ule del de su época. Hablar de ideas en Dostoievski es hablar de su sistema filosófico que. I I periodismo de Dostoievski. casi platónico. recién en sus últimos años pudo disfrutar de cierta paz mientras crecía el reconocimiento por su obra. dramas amorosos en cantidad y su pasión por el juego. El autor estaba convencido de que el fin del siglo XIX estaría marcado por una tremenda catástrofe de toda Europa. Sus restos fueron despedidos por una multi­ tud. éticas y sociales del autor. modelo del intelectual comprometido con su tiempo. Es en estas circunstancias presuntamente menoie% donde el autor encuentra campo para blindar su mensaje pedagógico y no pierde • >portunidad de emitir su opinión. progresivamente. es un periodismo milii. entre inten­ tos revolucionarios más o menos fallidos y el nacimiento de los grandes medios de comu­ nicación.ii a los lectores. que perseguía la coni roción de ciertas Ideas (con mayúscula) en los más insignificantes hechos cotidianos. Dostoievski. Era un hombre con un idealismo protundo. P ró lo g o se vio más y más influido por el Evangelio y una visión apocalíptica de las cosas.

con nuevos y variados argumentos.F ed o r D osto ïevski Por otra parte. hemos elegido textos cuyo mensaje y calidad perduran en el tiempo.i( tividad periodística o de un incesante interi ambio epistolar. con sus colegas. El lector fasci­ nado con la profundidad ambigua y enigmá­ tica de sus novelas. de una posit ión casi siempre inamovible. a n t e el á r b o l d e N a v id a d ". más seguro que antes. El trabajo periodístico nunca es del todo limpio. estos D iarios sin embargo mere­ cen ser leídos en su contexto. Otro aspecto de sumo interés en estas pá­ P ró lo g o ginas es el que nos entrega el perfil del Dostoievski polemista. Sobre esta edición Para este libro. Si tanta certeza puede resultar chocante o pretenciosa. no duda. admirarse con su capacidad de observar el mundo y convertir los hechos en relato. en este D iario. conoce muy bien la duda y el dilema que visten a sus personajes. para quienes no hay nada enteramente definitivo o verdadero. 10 11 . persona­ je favorito y principal del Dostoievski escritor. sus crític os y con sus lectores. más allá de coyunturas y premuras propias de toda . la indignación ante el drama de los chicos de la calle en "El n in o . gozar de su prosa extraordi­ naria. Encontraremos aquí el peíigro de los malentendidos sobre la palabra esi rita en " A l g o p e r s o n a l " . el lector que defeiK'stra y el autor que vuelve a plantear su po­ sición. opina y dice qué está bien y qué está mal. este D iario nos muestra a Dostoievski actuando directamente sobre la experiencia cotidiana. se verá sin duda sorprendido por las posturas tan tajantes y absolutas. Mira. El Dostoievski periodista. a fin de disfrutar de las dotes del autor para sacar oro de histo­ rias minúsculas. eso sí. cuenta. lo que nos permite acercarnos mucho más al hombre que está detrás de tantas obras fundamentales de la literatura universal. con C r is t o . El circuito se inte­ gra con el autor que opina. tres aguafuertes fjnnplares en " C u a d r it o s " . Y. saca conclusiones. Como si espe­ tara generar reacciones que lo motiven a ex­ poner más ideas en el mismo sentido. este acer­ camiento no carece de riesgos. el pensamiento sobre el destino de los artistas noveles en " A i’Kt íp ó s it o d e u n a e x p o s i c i ó n " . Aunque.

algunas ¡deas sobre el talento. la referencia autobiográfica en "El n a c im ie n t o d e u n e s c r it o r " y un reve­ rencial comentario acerca de Don Quijote.F ed o r D osto ïevski También un minucioso muestrario de los per­ sonajes que podemos encontrar al viajar en barco o en tren. intercalamos varios de los agudos " P e n s a m ie n t o s a n o t a d o s " . y cuyo tono es acorde con el resto de los textos que integran este volumen. así como un notable modelo de crónica policialjudicial en " E l p r o c e s o a K o r n il o v a ". Además. inclui­ mos fragmentos de algunas de las miles de cartas que Dostoievski escribió a parientes y editores. Una muy divertida reflexión en " A l g o a c e r c a d e l o s a b o ­ c a d o s " . amigos y enemigos. en el texto homónimo. en " C u a d r it o s d e V ia je ". inéditos al momen­ to de su muerte. En la segunda parte de este libro. en las que puede apreciarse como pocas veces cómo trabajaba y cómo sufría el escritor durante la creación de sus obras maestras. I D ia rio de un ¿Escritor — David Landesman O 12 .

una anécdota: . la historia de un extraño i tiento sobre un fu n cio n ario que vive dentro de un cocodrilo y una advertencia sobre las ¡ t¡(morías caprichosas. No sé. I’ero es triste recordar. a mí. por ejemplo. no me gustan los recuerdos.i. en general. O Más de una vez me han instado a escribir mis memorias literarias.Algo Personal o873) En este artículo.use en mi imaginación con fidelidad extra• udinaria. I le aquí. Pero algunos epi■ »dios de mi carrera literaria suelen represeni. no obstante lo débil del recuerdo. quizás escrilncndolas me erigiría un monumento de glon. Dostoievski crea un cóc­ tel alucinante compuesto de literatos enfren­ tados y desterrados.

En aquel ins­ tante entraron en la sala. diré únicamen­ te que mi primer encuentro con él en la vida fue sumamente afectuoso. — N. por el contrario. me dijo así: "Su novela es buena. A él le gustaba mucho mi novela Crim en y castigo. uno después de otro. nos vimos ya muy rara vez. que por aquel entonces se estaba publicando en E l M ensajero Ruso. cierta mañana de primavera. por cuestión de princi­ pios.. Añadiré que. — ¿Y sabe usted por qué? — Probablemente. no tuvo reparo en meterse con los pobres depor­ 17 . Pues bien: con el director de este periódico pasamos a otra habitación y nos quedamos solos. pero en cierta ocasión me dijo. Me habló con caluroso elogio de ella y me citó unas palabras. — Lo sé — le respondí. nadie parecía menos que él un poeta y. Yo me quedé estupefacto. Sin embargo. Uno de estos periódicos llegó luego a tener un número de suscriptores como ninguno lo tuvo aquí nunca. El otro. de una per­ sona cuyo nombre no recuerdo. de los que sufren. unas palabras muy encendidas. muy estimadas para mí. por su facha y sus costumbres.F ed o r D osto ïevski Una vez. en su periódico. fui a visitar a! difunto Yegor Petróvich Kovalevski. sombríos y sufrientes de nuestros poetas. A lg o P erso nal de pasada. — Por Chernischevski. ejercía un influjo nota­ ble en la literatura y la opinión. N. — Mire: nosotros lo hemos atacado a us­ ted — me dijo (es decir. Puede que a él también le suceda lo mismo. dejándome eterno recuerdo. pero. a propósito de Crim en y castigo). Sin mencionar su nombre. pero entonces estaba en sus comienzos. Luego tuvimos muchas divergen­ cias. como en una obra. por si fuera poco. hace dos años. era uno de los más apasionados. dedicándome también una alusión en unos versos. el autor de esa crítica — prosiguió • ■ I director— . dos directores de periódicos. quizá los mejores que haya escrito. Al volver yo de Siberia.

Después nos vimos alguna que otra vez. a pesar de todo. no recuerdo donde ni cómo. y hablamos. después de recapacitar un momento— . semejante alegoría cívica. su facha y sus modales. Ahora llegó il momento de decir acerca de eso aunque sólo sean unas palabras. la mentira más vil que puede conce­ birse. Porque se necesita tener todo el talento y toda la intuición poética para leer en esa nove­ la. no la he leído. otras no tenía tiempo. Pero ¿es que usted también se ha creído eso? ¿Ha leído usted esa novelita mía E l cocodrilo ? — No. esa bajeza que me atribuían se quedó grabada en la memoria de algunas per­ sonas como un hecho indudable. tanto más cuanto que ahora es oportuno. nos dábamos la mano. refutar una calumnia es tam­ bién en alto grado probatorio. ¡nunca me perdonaré no haber protestado hace dos años contra esa infame calumnia. Herzen me dijo que Cherm s< hevski le había producido pésima impre­ sión. pues ahora voy yo a meterme con su novela".K ha y ¡os modales de Chernischevski me lesultaron simpáticos. es decir. 19 . — Pues sepa usted que todo eso es una mentira. aunque no pueda ■ iducir pruebas. Con mi largo silencio e indolencia he parecido. — ¿De modo que todo se debe a ese estú­ pido chisme a propósito de E l cocodrilo ? — exclamé. trascendió al público y me ocasionó más de un disgusto. no con frecuencia. pero muy poco. y. corrió por las revistas literarias. el pri­ mero de mi regreso de Siberia. la t. Conocí a Nikolai Gravrilovich Chernis<hevski en el año cincuenta y nueve. además.F ed o r D osto ïevski tados y caricaturizarlos. ¡Si usted supiera qué interpretación tan estúpida! Pero. y hasta ahora yo no he protestado contra la referida calumnia: unas A lg o P erso nal veces no me acordaba. confirmarla. hasta ahou . entre renglones. eso sí. A todo esto. A mí. contra Chernischevski. Aunque siempre. cuando empezó a difundirse! Esa conversación mía con el editor de un periódico hace ya tiempo desaparecido tuvo lugar hace siete años. y.

por­ que no se podía creer que debajo de todo ese alboroto se escondiese tal insignificancia. que hasta habría sido difí­ cil descubrir a aquellas gentes.F ed or D osto ïevski Una mañana encontré en la puerta de mi cuarto. estúpido. Se titula­ ba: "A la joven generación. por eso mismo. una de las proclamas más notables de cuantas se publicaban por entonces. No obstante llevar yo ya tres años viviendo en l'otersburgo y de observar otros fenómenos. De los que repartían aquellas proclamas no conocía a ninguno ni los co­ nozco hasta hoy. El tomó la proclama como algo desde todo punto conocido y la leyó. ¿Qué me importaba a mí." No podía conce­ birse nada más estúpido. me llevé un gran disgusto y casi me abochorné de su torpeza. y eso que eran bastantes. lamen­ taba su fiasco. "¿Por qué harán las cosas de una manera tan estúpida?". •alió a abrirme él en persona. Todo esto era aún tan nuevo. t tallé a Nikolai Gravrilovich enteramente solo. de personas con las que no se tiene nada que ver. pero. que hacía ya mucho tiem­ po que no estaba de acuerdo ni con esa gente ni con la tendencia del movimiento. de ilustración y de cierta comprensión do la realidad sofocaba terriblemente. Recuerdo que eran las cinco de la tarde. en la forma más ridicula que sus autores hubieran podido idear. la proclama que hallé aquella mañana me dejó atónito. me pareció como una inesperada M velación: ¡nunca hasta ese día pude supo­ ner tal vacuidad! Al atardecer se me ocurrió la idea de ir a buscar datos a la casa de « hernischevski. Su texto resultaba desconcertante. Eran sólo diez lineas. Allí abrumaba un hecho: el nivel de cul­ tura. 20 21 . después de todo? Y. Pues bien: yo. lo mismo que a él le pasaba conmigo. Nunca hasta entonces había puesto ni pensado poner los pies en su casa. sin embargo. Difícil. ¡Como para matarlos! Yo me llevé un disgusto horri­ ble y estuve triste todo aquel día. Me recibió con extraordinario alborozo y me condujo a su despacho. en el tirador. me apenaba el que ese fenómeno no se me mani- A lg o P erso n a l lostase como el hecho aislado. pues no estaban ni siquiera las criadas.

de todos modos. ( unsidero un deber mencionar que le hablé sinceramente a Chernischevski. Permailcc ió conmigo una hora. como tampoco dudo ahora. y me cree capaz de haber cola­ borado en la redacción de esta hoja? — ¡Cómo iba a suponerlo! — le contesté. temen su opi­ nión. fs. -Y. tanto. de que no fuese solidario con los repartidores de Aquellas proclamas. Poco después. Basta que usted tenga frases condenatorias para su conducta. en algún sitio. Ni siquiera considero necesario asegurárselo a usted. Comprendí de sobra que deseaba tratar ( onmigo y recuerdo que eso me halagaba. A lg o P erso nal — Puede que no surta efecto. I uego de eso fui yo a verlo a su casa y él me pagó otra vez la visita.i*. a todo y a todos nos perjudican. sea como fuere.ivrilovich no le había desagradado mi visi­ to. hay que con­ tenerlos.is manifestaciones son ineludibles como l)i'< hos secundarios. Yo me retiré. Pero. sin duda. sin embargo. Pero es que no hace falta conocerlos ni hablar personalmente con ellos. no recuerdo quién. veces he visto hombre más amable y cor­ dial. unos días después me lo confirmó así él mismo. — ¿Es posible que sean tan estúpidos y tan ridículos? ¿No se les puede contener y evitar esta bajeza? Con mucha ponderación y gravedad me respondió: — Pero ¿usted supone que yo me solidari­ zo con ellos. y no dudé por un momento.F ed o r D osto ïevski — Bueno. — Yo no conozco a ninguno de ellos. En aquel instante llamó a la puerta otro r ilante. Además. y confieso que poi . ¿y qué? — preguntó con leve sonrisa. y que llegue a sus oídos. Me pareció que a Nikolai 1 ii. que me chocó que pudieran decir de el que tenía un carácter huraño e insocia­ ble. yendo a visitarme a mi casa. Su palabra pesa mucho en su ánimo y. — También estoy seguro de que así es. las ciri (instancias me obligaron a trasladarme a 22 23 .

Aunque no valga la pena. pero de esos que tienen algún dinero. hasta entonces. como aquel inolvidable ma­ yor Kovález. Por aquel tiempo. Un funcionario petersburgués. en vísperas de emprender un viaje al extranjero. todo entero. que hasta entonces estuvo muy quietito y tumbado como un tron. al funcionario. tiraniza . pasa en su ministeiio por el hombre más inútil del mundo. bonita se entretiene mirando un mono que se exhibe a la par que el cocodrilo. I n el Pasaje.i su débil amigo. hace manifestaciones 24 25 . I ste. con la to/udez que le caracteriza. va al Pasaje. al principio. yo tampoco. su genial •nnsorte hostiga al reptil. anuncia desde ■I interior del cocodrilo que se encuentra allí muy bien.F edor . un imbécil. unas cuantas situaciones có­ micas. de pronto. pero para í si i hay que indemnizar al alemán dueño del teptil. se considera poco menos que un genio. efectivamente. de una cultura a medias. contaré el argu­ mento. para tratar su liberación. de Gogol. ante todo. un alemán exhi­ bía un cocodrilo en el Pasaje. Su mujer y el amigo van a ver a sus Superiores. para que se vea lo que después saca­ ron de él.ula paso lo están ofendiendo con la general desatención. Aquel invierno lo detuvieron y deportaron. Año y medio más tarde se me ocurrió escribir un cuento fantástico. Nunca había yo. por el contrario. a tanto la entra­ da. De modo que la naciente amistad quedó truncada. que había perdido la nariz. joven todavía. Có- A lg o P erso nal nucamente convencido de sus grandes aptitu­ des. en tanto esa damisela. pero comido de amor propio. en unión de su joven esposa y de un amigo inseparable. algo así como una imitación de La nariz. a ver el cocodrilo. No tarda en averiguarse que el gran hombre no ha padecido daño alguno. que lo odia pero lo aguanta por esta enamorado en secreto de su mujer. El refe­ rido funcionario es hombre de clase media. abre las fauces y se engulle. Para desquitarse de eso. Ideé. solamente para hacer reír. jovencita . que luego se me antojó desarrollar. • estima imprescindible matar al cocodrilo y itii arle de su seno al gran hombre. Nadie pudo saber nunca por qué. probado fortuna en el género fantástico.hasta que. y a i . Fue aquella una travesu­ ra literaria. A este fin. donde estuve nueve meses. D osto ïevski Moscú.

"Les cantaré las verdades. pero que con todas sus fuer. te vieses envuelto en complicaciones imprevistas?". continuar dentro del cocodrilo a reinte­ grarse al servicio. con objeto de ver el nuevo fenómeno.F ed o r D osto ïevski de disgusto y desesperación ante la perspecti­ va de que su cocodrilo vaya a morirse por haberse tragado al funcionario entero. no obstante agradarle la idea. pero venenosa pregunta del amigo: "Pero ¿y si a consecueni ia de algún proceso. les daré consejos a los políticos y luciré mi ingenio delante del ministro". muy posible según las leyes de la naturaleza. teniéndose ya por hombre del Dtro mundo y con derecho a dar consejos y dictar fallos. sin embargo. que conti­ núa en el reino de los vivos. pero a! punto comprende que el engullido miembro de la burocracia petersburguesa. A todo esto. Está seguro de que a las referidas veladas asistirán todo Petersburgo y todos los dignatarios del Estado. ante los públicos de Europa. Pide por el cocodrilo una suma enor­ me y. Sospechan también si no se habrá metido el propio funcionario en las fauces del cocodri­ lo por efecto de alguna tendencia prohibida. y a esas veladas lo lleven a él dentro del cocodrilo metido en un cajón. y no tiene precedentes. El jefe de su marido va a verla 26 27 . cada v e / se encuentra más a gusto en aquella situai ion de casi viuda. despierta interés general. Su mujer. sin hacer nada. m s se opondrá a ese fenómeno. además. responde el gran hombre que ya ha pensado en ello. cosa que de otra manera nunca habría logra­ A lg o P erso nal do. su esposa empieza a caer en la cuenta de que su situación. porque ahora. Insiste para que su mujer organice unas veladas. llama la atención de todo el mundo. dice. Además. Está de moda. A la prudente. Con lo que está convencido de salir ganando. que es de esperar. De modo que los superiores del fun­ cionario se ven en un aprieto bastante grande. pues es el primer caso de esa índole en que entiende el ministerio. El engullido funcionario le explica entre tanto a su amigo que prefiere. en lo sucesivo. puede ser para él un éxito. no está exenta de interés. dice. liberal. sin ningún tipo de duda. parecida a la de una viuda. se niega a organizar veladas con ese objeto. ’ ¿Cómo voy a hacer que me lleven a casa a mi marido en una caja?". el grado de coronel del ejérci­ to ruso.

la historia del deportado Chernischevski. per­ judicarme. y habría que revolver mucho para comprobarlo. Luego. S. cuando de pronto. N. quienes lo leyeran se quedarían también en ayunas. sigo estando convencido de que en eso no medió la calumnia. salió con una observación extraña. Ahora. el autor de E l cocodrilo emprende ese rumbo. quisquillosa. sólo vi que respiraba hiel.. una semana después. Véase ahora lo que de aquí sacaron. No bien apareció el referido cuento en la revista La Epoca. por lo demás. incapaz de hallar crédito. y que usted ha querido ponerlo en ridículo". Aquel nebuloso ataque del referido folletín no podía.. algunas frases nebulosas y casuísticas. Y aunque me asombré bastante. en serio. Yo. innecesario protestar. Yo leí aquello de una ojeada. 28 29 . me di­ jo: "¿No sabe usted lo que creen? Pues están convencidos de que Cocodrilo es una alego­ A lg o P erso nal ría. poco más o menos: "En vano. He aquí la pri­ mera parte de ese cuento jocoso. pero la idea venía a ser esta. ¡Cuántas suposiciones no se hacen por el estilo! Aquella me pareció una opinión suelta y afectada. No termi­ na. sin comprenderlo. porque ¿con qué motivo? Yo no he reñido con ningún compañero de letras. hablo por segunda vez de mí mismo en veintisiete años de actuación literaria. Así como también lo estoy de que serían inútiles cuantas explicaciones le diera para hacerle cambiar de opinión.. ceguei.F ed o r D osto ïevski y juega con ella a las cartas. Estoy seguro de que {■ si' talento aún persiste en su error y cree que yo quise burlarme del desventurado Chernisi licvski. Algún día lo remataré. anidada en al­ gún cerebro tendencioso. y estimé desde todo punto de vista.. porque esa opinión se abrió paso. naturalmente. no sentí gran inquietud. Allí no hubo más que ceguera. La Voz. lo mismo que yo. ig­ norando la causa. Pero de pronto. etc. en este instante. en su folletín. y tendría que volver a leerlo para recordarlo. que no ha de reportarle honra ni pro­ vecho". por lo menos. Nunca me lo perdonaré. N. aunque ya se me ha olvidado. No la recuerdo literalmente.i malhumorada. Pero no importa: es una cabeza muy sesuda.

sobre el que ejer­ ce despotismo. sino que tomaba de ahí pie para escribir una historia chistosa. ¡< ómo! También se puede ser ingenuamente ruin. a fines del año ' uarenta. que también había sido deportado y presidiario. Precisamente. lo que quieran. desde lue­ go. supusieron que yo. Re' uerden ustedes cómo antaño. cierta ruindad de alma do los mismos acusadores. ni las mas ingenuas suposiciones son disculpables.. por el contrario. y no sólo eso. con sólo los diez primeros A lg o P erso nal versos que ustedes mismos me indiquen.. Dirán que eso no importa y que yo le odiaba en secreto.F edor D osto ïevski ¡En qué consistía la alegoría! Sí.. lo que manden.. la grosería e inhu­ manidad de sus ¡deas. Pero ¿dónde estaba la prueba? En la alegoría. pues no había renglón ni tilde donde no creyera ver alguna alusión a algo.. la Ocla a Dios. sin embargo. el cocodrilo representaba a Siberia.. esta halló crédito. todos los amigos que tenía aquí Chernischevski. los versos de Fet. Se lo engulle el cocodrilo y sigue abri­ gando la ilusión de darle lecciones a todo el mundo. lo que quieran... ya referí antes nuestro breve y < mdial trato. a Chernischevski. La bonita. Pero que digan las 30 31 ..) Es decir. es decir.. En este particular. el censor examinaba todos los ma­ nuscritos. pero necia mu­ jer del funcionario. Pero denme lo que quieran: Las memorias ele un loco. ción de casi viuda. tan lisonjeada por su sitúa-. que no quiero mancharme y proseguir la explicación de la alegoría! (Y. El amigo sin carácter. que aquello es una alegoría de la guerra francoprusiana o un libelo contra el actor Gorbúnov.. esa precipitación y ligereza en sacar conclusiones indemostradas atesti­ gua. Pero ¡esto es ya tan puerco.. pues. y precisamente lo halló por esta última alusión: tengo de ello pruebas irrebati les. Mejor sería aducir algo de toda mi vida como prueba de que soy un malvado y despiadado libelista y que de mí pueden esperarse esas cosas. y yo les demostraré. el aturdido y engreído funcionario. ¿Es posible que yo le profesase a Cherñisc hevski un odio personal? Para prevenir tal im ulpación.. me ale­ graba de la deportación de otro desdichado...

Por otra parte. En uno de los últimos números de La Epoca que. pero la misma seriedad con que estaba esc rito atestigua también el aprecio de nuestro i utico por las dotes del autor estudiado. mar mucho a una persona y discrepar radi­ calmente con ella en cuanto a sus ideas! Aquí. Pero ¿odiar por cuestión de ideas. Sólo se hablaba en nuestro artículo de las peculiaridades y desviaciones de ese talen­ to. De su no­ vela especialmente se hablaba muy calurosa­ A lg o P erso nal mente. si es que pueden aducir­ las. por lo demás. ¡Y ojalá permitiera Dios que pudiera hacerlo! Con tanto fervor se lo deseo. es posi­ ble? ¡Cómo! Pero ¡si Chernischevski no mej ofendió nunca con sus ideas! ¡Se puede esti-. Ahora i onvengan en una cosa: de haberle tenido yo lidio a Chernischevski por cuestión de ideas. Siento mucho haber tenido que hablar ■ la vez de mí. si alguien se lo leyese. ¿Y qué? Pues en él se le rindió el debido tri­ buto al talento de Chernischevski. una impresión literaii. 3 O 32 33 . hubo de ocurrírseme impensadamente y poi asociación de ¡deas esta otra anécdota. no habría permitido la publicación en mi M'vista de un artículo en el que hablaba de él ■ i > 1 1 el debido respeto. y al re« ordar. porque el director de La ¡ poca era yo. salido de pluma conocida. apareció un gran artículo crítico acerca de la célebre novela de Chernischevski ¿Q ué hacer? Era un artículo notable. De su descollante talento nadie dudó nunca. nunca las escribo. como piedad tuve y tengo de su desgracia. por entonces suspendió su publicación. No había ninguna. un diario — hasta cieri'»punto— de mis impresiones personales. estoy seguro de que el propio Chernischevski con­ firmaría la exactitud de mi relato referente a nuestro conocimiento. pero escribo un diario. ol\ ¡dada.i. puedo hablar con algún fundamento y aducir alguna prueba. He ahí lo que se llama escribir evocaciones literarias.F edor D osto ïevski razones de ese odio. no ha mucho. La­ mento mucho haberlo empachado al lector. de mi olvidado Cocodrilo.

Se hace cuesta arriba quedarse en la ciudad. 1 Verano. A p a rtir de situaciones y escenas rutinarias. y en vez de eso. no obstante ser desconocido para el actual pueblo ruso.Cuadrítos o873) Yo Con completo realismo. Este es un rasgo abso­ lutamente ruso. construye relatos. Me llam an psicólogo. y en este sentido soy ya naturalm ente pueblo (pues mi orientación responde a la hondura del espíritu cristia­ no delpueblo). y te sientes tomo ofendido. muestro todas las hondu­ ras del alm a hum ana. Ansio aire. llenos de arena y yeso. descripciones y personajes de categoría superior. es decir. Dentro de unos días habrá que leerse los originales acumulados en la redaci ion. Eso no es exacto.. libertad.. tienes que estar nquí solo. buscar en el hombre a l hombre. dando vueltas sin rumbo por calles y paseos. En elfuturo ya me conocerá. aunque hay que decir de ellos.. calor y polvo. Sólo soy un realista en el sentido superior.. To­ dos emigran.^Sabido es que la mitad del_ 35 . polvo y calor. (de Pensam ientos anotados) En estos ‘aguafuertes’' petersburgueses. Pero dejemos los originales para des­ pués. I )<>stoievski da una clase m agistral sobre el ti­ po de observación que caracteriza a todo gran escritor.

He aquí que te escurres. pero no CUADRITOS hay. espuma en la boca. En invier­ no. se destaca el hocico húmedo de un corcel que alienta echando vaharadas. siendo lo más triste que no haya a quien culparj Por unos días he estado cruzando la ave­ nida Pevski Prospek. Cuando he aquí que. no has hecho más que atravesar la mitad del peligroso paso. y celebras no tenerles. de modo que no ves a nadie a tres pasos de distancia. relinchos. Te adelantas. y las patas vigorosas. por ejemplo. sobre todo cuando una niebla blanca y glacial se cierne sobre la po­ blación desde el amanecer. cada vez más próximos. Pero sientes que ni siquiera tienes tiempo para pensarlo y. de pronto. de entre la niebla. miras bien a un lado y a otro. ya miedo. ¿Adonde ir? ¿Atrás o adelante? ¿Tendré tiempo o no lo tendré? Y gracias que no te moviste. sólo se oyen ruidos de cascos y gritos. dos o tres días antes de Navidad. Giras rápi­ da e inquieta la mirada en torno. y esperas a que se aclaren un poco las dos o tres filas de co­ ches que. muy parecidos al alboroto que armarían seis o siete hombres que con sendos palos estuviesen machacando coles en una i liba. aguardas un instante antes de lan­ zarte por el peligroso camino. y que corre con la misma velocidad que el lien correo. y más adelante te aguardan más peligro y plena incertidumbre. frei tientes. rojas. alargados los lomos. sin embargo. pero no ‘. unos ruidos ttrmendos. midiendo 36 37 . de la parte del sol a la de la sombra. desfilan. y a toda prisa evalúas el modo de deslizarte ante la cgunda fila de coches que se agolpan por la parte del puente Anichkov. ■• perciben de entre la niebla rápidos.F ed o r D osto ïevski dolor se nos pasa en cuanto tenemos alguien a quien echarle la culpa. margen para la alegría. cascabeleos y vozarrones de conductores quedan a tu espalda. ade­ más. Sabido es que uno atraviesa la Pevski Prospek con precaución para que no lo atropellen. se corre un gran riesgo. como Dios te da a entender. hay que contar con esa infernal niebla. a la distancia de u n único paso. por delante de la primera fila de coches que se aglomeran por la parte del puente Politsesi. es sumamente interesante cruzar.o ve nada. unos tras otros.

de particular. u> 1 1 montones de leña. i . habría que protestar y no experimentar satisfacción. olores sorprendentes. Aquello resultaba hasta ofensivo. porque el caballo no tiene nada de liberal. no lo discuto y. además. A tal punto no había riesjfu. me detuve. por tanto.siempre me causó impresión. Satisfacción retrógrada. al­ ienando con edificios enormes. la desigualdad. al lado de marmóreos pal. el po­ der. al chic. tanto más cuan­ to que. de modo que podías detenerte allí y ponerte a discurrir con un amigo acerca fie la literatura rusa. Te santiguas. pero ahora lo que quiero es terminar. la tiranía. etc. y cosa rara. por el contrario. Lo sé y no lo discuto. puede que no ten­ ia más que esas casuchas de madera. 38 _____________ _ 39 . Un momento. en todo el tiempo i'!'’ hace que existe.u ios. despertando de mi ensimismamiento. enteramente inútil. llegas a la anhelada acera. no había por allí nadie. sino por haberlo corrido. a lo característiI o Me maravilla esta arquitectura de nuestro lifmpo. casi des­ preciando ya aquella segunda fila de coches que tanto te asustara hace un momento. ¿Cuándo i f vio tal cosa? Polvo y calor. pasmado. En lo que se refiere a los palacios. sintiendo al mismo tiempo.F ed or D osto ïevski acompasada y uniformemente el suelo. atravesé la Pevski Prospek.)De característico en sen­ tido estricto. un grito desesperado del cochero. sin saber por qué. Pues bien: hace unos días. la arquitectura de PeJirsburgo es toda ella sumamente característin y original y. cierta satisfacción. con las precauciones propias del invierno. como una visión petersburguesa. sino que recuerda a los húsares o a los tenderos que se divierten y. El lugar esta­ ba desierto. y. en estos términos. pfet ¡sámente por expresar toda su falta de .»meter y de personalidad. todo volvió a desvanecerse como una visión. y eso en las dilles más lujosas. ni un solo coche. y de CUADRITOS pronto. en general. y que chocan al verlas. Y. temblando todavía de la emoción. y todo desapareció y pasó al vuelo de una niebla a otra: el ruido de los cascos y los gri­ tos.ula vez se reforman más las fachadas en M i d e n a la novedad. y no precisamente por haber vencido el peli­ gro. Verdaderamente. en la mitad. el pa­ vimento echando lumbre y casas en obras.

algo ideado y fraguado entonces adrede para expresar la grandeza de la nueva era. mejor CUADRITOS ¡jjtho. y P«i la forma de estos palacios se trasluce la fe Én íM . ijt m. que aspiraba a lo infinito. A mí m ilará mucha pena si alguna vez. todo lo fue copiando por turno y todo lo hizo suyo. Finalmente. seudocolosal y tedioso hasta lo increíble.estos palacios. enorme.iado recio y firme parecía entonces el mi-mn-n. de antes de la Revolución. en el terreno arquitectónico es el reflejo de todas las arqui­ tecturas del mundo. y de la inaudita distancia. no entera­ d m e puro. por tanto. al correr de jpg ii'.r.luíante con jardín de recreos o de algún fioM ti. desde el prin­ cipio hasta el fin. que delata ya espíri­ tu piartico. unas tras otras. En estos edificios. en vísperas (j. del antiguo estilo bizantino. . también el siglo se disponía a morir. rebuscado como por un tono arquitectónico en el pasado Imperio. y ahí tienes también la época del Rena­ cimiento y el tipo. flan pasado su vida generaciones enteras de fctlguos linajes. no hay ciu­ dad que iguale a Petersburgo. Mira luego las casas o. Ahí tienes la impersonal arqui­ tectura de todas las iglesias del pasado siglo. sin embargo. norteamericanismo: centenares i habitaciones.los. Mientras que nuestros palacios sólo p la n (Je la época del segundo Imperio. Pero ||li < n esos palacios venecianos o romanos. 40 41 .F ed o r D osto ïevski son ellos los que más delatan precisamente la falta de una idea característica. italianos o el estilo francés. institutos y hasta pala­ cios de los diez primeros años de este siglo.incés para viajeros. lo mismo que en un libro. y que gradualmente nos fueron dominando e invadiendo. todo lo nega­ tivo del período petersburgués. según el estilo de la época de Napoleón I. en alguñ di. de todos los períodos y modas. regu­ lar o súbitamente llegadas aquí de Europa. ahí M i ií. Ahí ya se nota el estilo de los palafu >. los palacios de algunas de nuestras familias nobles. Y mira luego algunos edificios de hospitales. leo la muestra de algún P§ü. que ya se resentía de cansancio. sobre todo de los últimos ■pmpos. aun■tip parecen tener pretensiones de seculares. la arquitectura de nuestras enormes ■odas ( ontemporáneas. la guerra de Crimea. B h lo esto sucedía. vas leyendo todas las ¡deas. y también. En este sentido. enorme empresa industrial. de la emancipación de los campesinos.

yo no soy ningún folletinista petersburgués. ahora. del presente momento. delante de los niños y 2 Polvo y calor. hay abiertos algunos jardines y establecimientos de recreo donde pueden respirar aire fresco. Muchedumbre de casas inmensamente altas (altas. solo. en la ciuil.. esparces la vista. desI •. más sofocado.. Y es preferible al aire fresco de los jardines • 1 ‘ iecreo petersburgueses. "Ese es ahora el jardín del . lilla. Empecé por los originales de la redacción y luego me pasé a otro asunto. atropellan y empujan a la gente.(.turante".. construidas. no fei" maldad. Paseas. solito. pues nunca estuve en ellos. más ti i'. conscientemente. y ffe'i que antes me ponía furioso. dirás. iste letrero: "Paso al jardín del restaurante".. delante de un viejo pabellón. Es ese un revoltijo llevado a cabo.ir. y ahora que me he quedado en Pitorsburgo. sino porque un borracho no tiene ni i remedio que atropellar y empujar. | H nenta años antes cercado por una empali­ óla. por lo demás.iiI descubres de pronto cantidad de jardines lili donde menos lo esperas. CUADRITOS l'Hc'rsburgo se está mejor. un espacio de diez pasos de largo por i ¡tu o de ancho. Además.. ¿Por qué Petersburgo esta(< mas triste los domingos que los días de traI mjui’ ¿Será por el vodka? ¿Por los borrachos? A mí. el griterío de la gente que trabaja no Ole molesta. con fachadas de una arquitectura desconcer­ tante. Allí. de muros muy delgados y con mucha tacañería en todo. estoy ya acostumbrado a ella. En verdad que no sabes cómo definir nuestra arquitectura actual. sobre todo) para alquilar. y no era mi intención hablar de nada de esto. en el patio. y que de pronto nos hemos vuelto prácticos. Los días de li s i a andan por las calles los borrachos en p in. No sé si se podrá allí respirar.F ed o r D osto ïevski inmediatamente se ve que también nosotros tenemos ferrocarril.1 1 ■ an en voz alta. Casi a cada paso |f encuentras ahora. Dicen que para los que se quedan en Petersburgo. Por lo demás. Pero ahora. en la puerta de cualquier * a veces puesto allí con yeso y ladrillos. En 42 43 . según dicen.

con la misma ^nom inación sencilla de un objeto. irrumpe violentamente en fi diálogo y le suelta el mismo sustantivo. Ese lenguaje hace siglos que se encon­ tró y se adoptó en toda Rusia. Un tercero se indigna de pronto pjntra el negador. no ya para un borracho sino hasta para quien sólo empieza a estar achispado. Así que se impuso el hallar un lenguaje que pudiera satisfacer esos dos estados contradic­ torios. a uno de esos sujetos que lo pro­ nuncia de un modo enérgico y tajante para apresar su negativa. y todo un lenguaje. de lo que pude convencerme no hace mucho. Es. indignado con el tercero. ¿por Mu«1 te metes en nuestra conversación? i| i unos hablando tranquilamente y de pron!t ‘.i de seis artesanos borrachos. pero ya • h tono y sentido muy diversos. No se crea que hablo en broma. a cuyo lado pasan. de modo que no tiene más remedio que manifestarse en tales casos. y las ideas y sensaciones se multiplican por diez aunque no sea un borracho como una cuba. ya de noche.J F ed o r D o sto ïevski señoras. de manera que todo ese lenguaje se compone de un solo vocablo debidamente pronunciado. hombre. con el ofensor. Lenguaje es preci­ samente. sino porque el borracho no puede emplear más que ese feo lenguaje. Otro i« replica con ese mismo sustantivo. me ocu­ rrió andar algunos pasos al lado de una pan- CUADRITOS fiill. He ahí. Juzguen ustedes mismos: sabido es que en la borrachera el pri­ mer síntoma es que se traba la lengua. lenguaje opor­ tuno y original.iltas y te pones a insultar a Filka!". rotunda.. no por insolencia. no tiene nada de complejo. el más propio. precisamente remendó en duda la justicia de la negación flrl primero. y si no lo hubiera habría que inventarlo. fe(h> ya en son de amenaza e insulto. {luí ejemplo. el nombre de un sustantivo que no registran los diccionarios oficiales. por aña­ didura. y de pronto Rit* i onvencí de que se pueden expresar todos Bh pensamientos. y lo inieipela diciéndole: "Vamos. Vuelve lmonees a terciar el segundo interlocutor. sensaciones y hasta hondos jiiit tos con sólo ese sustantivo que. Y he itjii! que todo eso viene a decirse con ese ■tUmo vocablo prohibido. respecto de alg«> acerca de lo cual acaban de hablar. sin más iíiít.miento acaso que el de alzar la mano y 44 45 . sencilla­ mente. Pero un domingo.

por lo demás. pues ese mismo sustantivo que está prohibido emplear delante de seño­ ras. de pronto. con un grito de fruición. al parecer. ¿Encontré?". el más joven de la partida. una nada más. Pero hete aquí i que. por turno. esa misma palabra. expresa clara y exactamente: "¿Para qué te entrometes en la conversación? ¡Cierra el pico!". y s í» l< > el más joven. con malhumorada y admonitoria voz de bajo. como quien presencia algo inesperado. sin ocuparse más de mí. pero con entusiasmo. no han andado diez y ya han repetido seis veces esa palabri­ ta! ¡Qué vergüenza! ¿No se abochornan?" lodos. Es un hecho del que he sido testigo. sin venir a cuento (me hallaba. se comprendie­ ron perfectamente. el mayor y de gesto agrio. demasia­ do intensa. y los compadres • ■ 'iieron su camino. "¡Por favor — les grité yo de pron­ to. que hasta allí no despegó los labios. se me quedaron miran­ do. sin Helonerse: l’ero ¡tú también lo comprendes siete veces. pero no me insultaron. busos 3 No. no le hace g racia y en un san­ tiamén le disipa el entusiasmo al muchacho. I Utindo nos has llevado la cuenta hasta seis! Sonó una carcajada general. sinoj que repite exactamente ese mismo sustantivo que no figura en los diccionarios. Hace poco que con gran liumbro descubrí que hay en Petersburgo límpesinos. sin pro­ ferir otra palabra. y r ■ ii«Jaron silencio un instante. yo no hablo de esos borrachos ni son píos los que me infunden esa especial tristela los domingos. en el mismo CUADRITOS medio de la pandilla). artesanos y obreros completa­ 46 47 . buscando probablemente la solu­ ción de la primera discrepancia que dio lugar a la disputa. Y así. repitiéndole. de pronto. se volvió a mí de pronto y me gritó. grita: " ¡Eureka! — piensas. después de alejarse diez Im '. alzando los bra­ zos. Pues no hay tal eureka ni tal encontré.F ed o r D ostoïevski tomar al otro por el hombro. un cuarto interlocutor.< > s. pues al sexto amigóte. entusiasmado. repitiendo ese vocablo favorito seis veces. con el que. yo creí que me iban a insultar.

puede que ex profeso. en su mayor parte son siempre pequeñiJps. cual s no fueran de paseo. y apenas si pueden andar solos.isiento. al anochecer (los días de trabajo no se los ve). c o i t k de domingo. gastado por las costui . pero lo mejor recosidos posible. sombrero de copa. pensativa. Los hay que visten en traje nacional ruso. tam­ 48 49 . Caminan despacito y con caras la mar de serias. i il( inadas. pero no dejan de ir "endomingados". es el paraí§n. Con mucha frecuencia llevan niños. que tampoco hay razones para tenérsela. para ellos. dura. Los domingos. cami6 . Lo CUADRITOS nías triste de todo esto es que. muy usado. Bueno. según parece. perfecta-^ mente frescos. Parece algo así como cerra­ j e r o o tipógrafo. is . sobre todo los maridos con las mujeres. Salen precisa-i mente a pasear. Lleva al hene de la mano. sin más i< ompañamiento. Tó­ elos ellos. hay muchos individuos de esos que están trabajando toda la semana] y los domingos se van de paseo. según he tenido ocasión de obser1 1 . y el pequeño le sigue. por esas calles. No hacen otra cosa sino dai vueltas en torno a sus propias casas o ir a hacer una visita con toda la familia.F ed o r D osto ïevski mente abstemios. La expresión de su rostro es = ? < Insta. las mujeres. no hay nada escrito. usurada la barba. pues para que se vea. a mí me da más tristeza mirar a esos que a los borrachos. piensan con toda seriedad que con esos paseos > ■proporcionan un indudable placer dominitl. con los botones caídos y el cuello muy gr. 1 y corbata. pantalones ocasionales de tercera mano. polvorientas. solos. casi mala. ¿Será por » ■ so por lo que se desgracian tantos niños que n o llegan a mayores? Me fijo entre el gentío > i i un artesano con un niño. El va vestido de día de fiesto: sobretodo alemán. Pero ¿quieren ustedes decirme qué placer puede haber en pasear por esas calles anchas. sobre gustos. Vister ropas malas y viejas. sino el que fueran más de lo que yo supiera. hablan apenas unos con otros. y no porque mi inspiran piedad. de colores pero todos van muy aseados y Iimpitos. que no beben ni los domin­ gos. pero otros visten a la alemana y se afeitan las barbas. y no fue esto lo que más me sorprendió. hasta después de puesto el sol? Pues eso. sino porque se me viene a la cabeza no sé qué idea extraña.

en qué se ocupan y qué es lo que en aquel momento les intere­ sa. simJ plemente decirle. El niño. pero viste un caftancito.i!< > . muy blanquecino. todo el tiem­ po estará sentadito en un banco en un rincón. y tomarán un boi . cómo viven. pero no insistirá mucho. pero estará todo el tiempo hosco.F ed o r D osto ïevski baleándose. y en ese momento el dueño de la casa. Del pequeño huérfano (su padre pasa toda la semana tra­ illando en el taller) cuida. Yo le guiñé un ojo y le sonreí. La cuñada pue­ de que llore a la difunta. se deje levantar. botitas. pero pareció gritarle. pero le darán. el ' indo. leche y bol lito. seguro. ■iiisco y enfurruñado. donde ellos tienen alquilado un cuartucho. pero no mucho. proIoíblemente a su cuñada. Ahora. Me gusta. 1 1 1 1 suboficial de galones y vive irremisible­ mente en algún caserón oficial. hablará poco y a duras penas sacará la i onversación sobre algún tema práctico. le echó la diestra al cuello. tampoco suspirará demasiado durante la visita. el viu. Está el chico cansado. aunque aparte. E niño. Pero cinco pasos más allá] volvió el padre a agacharse. plguna vecina vieja del sótano. naturalmente. me hizo pen­ sar que no haría más que un mes que la mujer se le había muerto. eso sí. Es una criatura de dos años y pico. el suboficial. fijarme en algunos transeúntes enteramente descono­ cidos. y no sé por qué se me CUADRITOS itiflió en la cabeza que tísica. estudiar sus fisonomías y tratar de adi­ vinar qué son. acostumbrado y confiado. Prepararán. y con infantil asombro se me quedó mirando. con el niño. en domingo. puede que un Verdadero rincón. su padre le dijo algo. por lo pronto. vagando por las calles. se va andando hasta lejos.ido con una taza de té. pero también t’h los sótanos. Eli niño se aquietó. son muy amigos. con una cinta roja y una pluma de pavo real en el sombrero. Aquel artesano. "¡Ca­ ramba!. a V**r a algún pariente único que le quede. muy enclenque. Por lo que se ve. levantó con mu cho cuidado al niño y lo tomó en brazos. y que está casada con al. el sam ovar. ¿por qué voy detrás de ellos y los miro de ese modo?". con el niño. pero él frunció el ceño y se agarró todavía con más fuerzas al cuello de su padre. con la que antes no 19 trataba mucho. Ni su tía ni su marido pondrán en él gran atención. que hasta 50 51 . es­ pecial.

al andar. mal alimento. qué anémicos. gos. Eso también me lleva los domin­ ta. pero no adustas? ¡Pues a mí me parece que es la ciudad pierde de vista a la niña. lo que a las hojas que le brotan al árbol en primavera: necesita tire. al niño le cu urre lo que a las flores. que con un traje ligero corre hacia su madre. y hiede i. vas imaginándoteífeando. todos esos cuadritos para distraerte. le hará algo así como una caricia. anda que te anda. El padre tomará de la mano al niño y ambos se volverán a casa. Y qué flaquitos todos. van muy biün vestiditos. y he aquí que. En cuan­ to <1 los que ya andan solos. de lo que se reirá (él solo. Casi todos. de la misma manera como conversaron. C u ad rito s A decir verdad. y en el patio. se tambalean a este y el «tro lado. hay diez veces más. sobre todo aquellos que todavía van en brazos. Vean allí a una nena de tres años. A la mañana siguiente. se lo lle­ vará por un momento fuera de la sala. sin gritos y con cara seria.iriblemente por las noches. libertad. La madre charla. todos son chue■os. humedad. y todos. también los días de trabajn se ven muchos chicos por las calles.F ed o r D o sto ïevski entonces no reparó en él. mientras el viudo. lo que aquí llene es un sótano que huele a coles. y su padre. polvo y yeso. Pero ¡Dios mío!. guardando todas las fórmulas de la cortesía y el decoro. durante el verano. mirará severo. sin saber por qué. y qué caritas tan ariscas muestran. por lo demás. Se des­ pedirán también grave y dignamente. en vez de todo eso. a lo largo de las polvo­ l. paredes choY así. Nada de Pero la gente ama a sus pálidos y flacos eso tiene sentido ni "nada instructivo se puede ninitos. el padre se irá al taller y el chico se quedará con la vieja. rodeada de rientas y adustas calles petersburguesas. ( ucarachas y pulgas. boni­ sacar de ahí". precisamente en ese instante. que está jugando a más adusta que puede haber en el mundo! 52 53 . desde luego).t cual está sentada en la puerta. al chico. comidas a tiempo. luz. por el contrario. ¿No Vecinas que acudieron de toda la casa para habéis reparado en que Petersburgo tiene calles ■ I ule a la lengua. pero con mucho descuido y torpeza. después de lo cual este querrá enseguida hacer una necesidad. pero tas domingos al anochecer.

muy fina. La mujer fue a replicarle algo. tomó de la mano a la niña. Le digo que yo también tengo una nena así. quizás una piedrita. El artesano se quedó mirándolo todo hasta lo Último y luego siguió su camino. llorando. e imprudente­ mente se pisa la faldita y no acierta a incorpo­ rarse. cae y se echa a llorar. muy baladíes. Eso no puede ser. detui) en el camino a la mujer desconocida que í oiría hacia él. y cortésmente me entero de la edad de la niña. pero yo me ade­ lanto a levantarla. la mujer hubo de ver de pronto. sin pizca de enojo p impaciencia. ■ |ui' ya la había alcanzado. 54 55 . a unos quince pasos de distancia. pero si tuvieras en tu casa algo parecido. hasta que me dirige rápida y curiosa mirada. y continuó más i(i'. La madre se apresta a correr en su ayuda. Cuentos baladíes. un artesano con barba. aunque lo intenta un par de veces." Todo el parlo­ teo de antes había cesado. prueba a levantarse. y de pronto va y se arroja. de pelo cano y enteramen­ te desconocido. me contesta la madre. A decir verdad. pero la M f-na. y la tomó de un brazo: —¿Por qué corre de ese modo? Su niña la = HM ie. que li. corriendo así detrás de la madre. La nena se agacha a tomar algo. se asustó y empezó 1 llorar. pero no lo hi/o. Yo me llevé la mano al sombrero y seguí mi camino. en brazos de la madre. la soltó de la ma­ ní i y corrió al encuentro de la amigo. y se quedó pensativa.(‘gadamente en dirección a su amiga. un poco asus­ tada y presa de pueril turbación. no estarías aquí. En lo sucesivo procuraré leí más formal. Me acerco. pero con mucha reserva. y suponiendo que la i Inca conocería el camino.r. pero mis palabras quedan sin contestación.F ed o r D osto ïevski diez pasos de distancia. He ahí otra niña que en una populosa bo­ cacalle se soltó de ¡a mano de la madre. a una ami- CUADRITOS que iba a visitarla. se va a gsustar. Aún tiene lágrimas en los ojos. "Serás todo lo bueno que quieras — parece decirme en silencio la madre— .la da remordimiento de conciencia ano­ tados en un diario. y todas aquellas comadres parecían pensar eso mismo. Un transeúnte. al encontrarse sola.

sino que viven de ideas que otros les dan ya hechas? Pero aq u í no sólo se vive de ideas hechas. sobre todo en |t» '.(> <iedad. teme que condenen su ociosa curio- 57 . el joven poeta sofoca en su alma |U natural anhelo de explayarse en formas siniylares. (> inteligencias de nuestros escritores y gílistas jóvenes? ¡Qué revoltijo de ideas y sen­ timientos preconcebidos! Bajo la presión de la '. donde solían presentarse itd ¡dros de los mejores pintores contemporá­ neos. comienzos de su carrera.1 Propósito de una Exposición o873) Cultura — j ¿Cuántos hombres hay que no pien­ san. sino hasta de dolor Después de asistir a la Exposición Uniivfsal de Viena. Dostoievski reflexiona sobre el desarrollo tlf tos jóvenes artistas. Y. ¿qué creen ustedes que es precisamente lo que temo? N t s que no logre el fin de la tesis.ivía de lo que puede pasar en los corazour‘. (de Pensam ientos anotados) Yo les tengo miedo a las tesis cuando se morieran de un artista joven. ¿Es que Muestras personas cultas no se han percatado iiid.

Peí ¡qué error tan horriblemente candoroso ingenuo. reprime.F edor D o sto ïevski sidad. es de plata.. qué error tan craso!. bastaría con acordarse más menudo de la regla áurea de que la palabr que se dice. Por lo demás. aun e ese angosto camino. y la que se calla... contiene esas formas que brotan del fondo de su alma. Hay talentos muy notables. cabría desarrollar u gran talento y no hundirse en los comienz de la carrera.Uno de los m burdos errores consiste en que la denurfci del vicio y la incitación al odio y la vengan/ se estima como el único camino posible par la consecución del fin. el tema que a la sociedad le gust que es grato a la opinión liberal y social. de oro. les niega des rrollo y atención y se saca de adentro. pero a los cuales corroyó d tal modo la tendencia que acabó por vestirlo de uniforme. que pr metían mucho. O 58 . enl espasmos.

por lo menos. La cultura excesiva no siempre es cultura verdadera o justa. habitantes de la capital. Yo. de los viajes en : Ihíilk'ría. Pero tamj#n i*n ellos pueden encontrarse muchas = |fi rtl. he oído con­ 61 .¡ (de Pensam ientos anotados) los viajes en tren o en barco tienen sus m unicularidades y sus personajes. í tu el tren Me refiero a los viajes en ferrocarril o en íajt'M De los viajes antiguos. ya nosotros. según le oí hace poco a un camplno. rigor casi entomológico. La verdadera cultura no sólo no es enemiga de la vida.11 tan inadvertidos. É hemos olvidado por completo. Dostoïevski los registra sin piedad. una vez más.i<la y su capacidad de construir historias ¡i i'iir tir de elementos que a la m ayoría le fu i-. ofreciéndole nuevas revelaciones que des­ cubre en la misma vida. que es muy d ifíc il com prender p o r exceso de cul­ tu ra.Cuadritos de Viaje o874) Cultura y vida {H a y ciertas cosas.ides que no responden a! antiguo or! ■ ! tic cosas. cosas vivas. la profundidad de su mu. En este BVíi iilo. Vale la pena ttjih t iar. sino que está siempre de acuerdo con ella.

sobre todc en los viajes.alguna del extranjero. que n < se sienten a sus anchas. se asusta en el acto y los ■iia con una inquietud nerviosa extraordinal i i y aunque conteste con no menor timidez V ¡Itocamiento que el interpelante. siendo sobre to do característicos en este sentido los primero! momentos del viaje. Muque llevemos el billete en la mano. precisamente ■»N|ue allí todo el mundo se conoce y ensese acomoda a su sitio. en los trenes. ■ uno no intervenga el conductor o alguien nos guíe. Si se les ocurre preguntarle M h > > imprescindible al vecino. siempre hemos echado mano del trenj ¡Ea!. Entre los viajeros de las clases intelectua les. sobreviene siempre muy ■finito. El interrogado. adusta.i i i s o s I 62 63 . sin faltar los bandidos. es decir. pero como en estos no acabo de creer. No pablo únicamente de las disputas que surgen fet'! los asientos. ya estamos en el coche. Los rusel inteligentes. la gente s( encierra en sí misma. los primeros momentos son de confusión y para muchos representan muchos instante CUADRITOS DE V/A/E $¥ indudable tortura. Se diría que los pasajero están llenos de animosidad recíproca. continúan durante ■rgo rato sintiendo una inquietud originalísifp i "¡No vayamos a tener problemas!" I segundo período por el que atraviesan finos que van de viaje. cual si se aven■fasen a un enorme peligro. ambos. para mi p < ii = ticular edificación y enseñanza. ese ai i iodo en que empiezan a entablarse las fcinversaciones. cosa que no sucede en ■f(<. mezclad. pugnando a mismo tiempo por dar a entender que no si fijan unos en otros ni quieren fijarse. Pero hastj ahora. me propongo casi todos lol años hacer un viaje por el corazón del paisJ siguiendo los antiguos caminos.inte su mutuo susto. no acertamos a valernos ni a ■fontrar nuestro sitio. piino es natural. aquí. resultan siempre curio sos para el observador entendido. fuere donde fuere. luego de pasado ese primer período lir. En cambio. Aquí. al mostrarse en público y con fundirse con la masa. se miran unos a otro! con la curiosidad más recelosa. no f*l i.F ed o r D osto ïevski tar muchas cosas curiosas a ese respecto. lo hacen en el ■no más tímido y apocado. irremisiblemente de hostilidad.

desde el iumero al último. arrastra a todos los demás. salpica- 64 65 . en medio del tenso silencio y la ■ n . por orgullo. de CUADRITOS DE VlAJE !■ •> > nto descuella un talento genial que. con la completa y desconfiada estupefaci i*’n de los presentes. sobre esa general medianía. ni siquiera valiéndose ! ■ ningún pretexto. ese romperse el hielo suele producirse de un modo bastante chistoso. en medio de todo. cual si estuvie§ ‘> ¡i resentidos por ello.F ed o r D osto ïevski de observarse y mirarse en silencio. sin ninguno de esos ruines rodeos introducen en la conversación las más Vulgares expresiones. incluso se a/oran y se miran con ojos interrogantes. y que desde la emanci­ pa« ión de los siervos tienen tan arraigados si}1 . aun­ que. sino todo lo contrario: i 'ni el aire del más rancio caballero sale cont unióles a todos en general. Al principio.ii de forma que a veces pierdes la paciencia ¿Qué hacer? El extremo: he ahí nuestra caracj terística. al mismo tiempo. "en todo caso. les tranquiliza pensar < ju < '. insolente ■"violento. Surge inopinadamente un tenor que. La culpa de eso la tiene tambirr nuestra torpeza. nada menos que su propia biogra­ fía.pación casi convulsiva generales. abundando e cambio. con su jemplo.tinos de nuestros señoritos. A veces.tTeme hablar por no comprometerse exaltarse y expandirse. padece hasta c extremo de sentir desasosiego y acoger co alborozo el instante en que alguien. es más. entrj nosotros escasean horriblemente los talentos de cualquier clase que fueren. no son ellos los que hablan. la mar de lo que se llama la aura m edianía. y la que no lo tienen.! El viajero rusa en ese primer cuarto de hora. y a ninguno en c uticular. recio y f¡n que nadie lo invite. En e tren. pero luego se suelt. Semejante relación. sin pizca de esos ""Iro s — tan indispensables. según nuestra • Itii'. No a c ia tan a empezar a hablar. sino él". pero siempre distinto que en el barco (luego explicaré po qué). las personas de talen to. La tal medianía es algo cobarde impersonal y. por fin se decide a romper el hielo e iniciar algo po el estilo de una conversación general.i de lo que debe hacer un gentlem ancuan■§ de pronto se encuentra entre gente desconiK ida— . porque consideran todo paso indepen diente como indigno de su inteligencia. digan lo que digan.

lo ■be todo. sienten precisa« mente que no se dan por ofendidos. pero no dice siquiera eso. de puro halagalío*. A todos les choca.J hora. un. le hacen preguntas. pues todos se sienten enteramente a sus anchas. ¡Oh!. les hará ver que decía precisamente eso ffilsmo que habían creído necesario hacerle polar. y si no. "Escuchen ustedes si quieren. aunque sin el menor indicio de li­ sonja. CUADRITOS DE VlA/E Jtiü lectifica si están equivocados e inmediata­ mente les da la razón. Poco a poco va en­ valentonándose. todo eso. por m á l que lo deseen. y habla única­ mente porque nadie puede tener oculto su tesoro. estando completamente de acuerdo ■fin tu opinión. por poca que tengan. pues sólo id hago por entretenerles. sin acertar a comprender cómo hace B()uel hombre para conducirse tan bien." He aquí lo que pare­ ce decir.F ed o r D osto ïevski da de detalles íntimos y a veces hasta porten! tosos. El caballero. con la mayor circunspección. que el hablador no trate de halagar . Hace treinta años tuvo una i ntievista con un célebre ministro del reinado interior. cuanto quieran. Tan complacido Predas a veces después de alguna triunfante MÍi|i t ión que te pones a mirar al público con Ij . no obstante todo tu talento. cuando empezó a hablar todos parecieron sentirse personalmente ofendidos. Poco a poco todos empiezan a sentir el mágico influjo del talento. i un minuto antes hubiera dicho lo contra­ rio. y luego con el general gobernador 67 66 . aquel hombre lo ha visto todo. no hay | i . le objetan. los escucha y les contesta en el acto.ure de una persona que celebra su santo. enseguida. ha estado en todas partes. lo que es a mí me da lo mismo. ■ni ejemplo. 1 nadie ni de buscarle la gracia..i que no visite. al modo d i cualquier charlatán sin talento. en primer \ término. ■tro tanto al rectificarlos como al darles la ■ ?o n les proporciona un placer indudable. Si. naturalmente. con mucha de­ ferencia. puede prolongarse media hora. siendo así que (no podía ser de otro modo). aunque iñl. de modo que quedas satisfeB id sin que él haya perdido ni pizca de su pl'Miluta independencia. que sientes con todo tu ser a cada ins(pntr. le piden porme­ nores. y anoche mismo se despi­ dieron todos de él. hasta el punto de que le inte­ rrumpen.

como dos y dos son pyalro. El tal m so n aje ha dicho que no se meterá en nada. y ■ímó como testigo en el registro de la estaI ion. pero del proyecto de impuestos sobre el consumo está enterado a fondo y sabe cuanto acerca de ello hablaron anteayer los CüADRITOS DE VlAJE ¡fíimstros en Consejo. De los p*?m>s de caza y de ciertos perros habla nuestfo caballero. lodos sonríen y muestran la mar de interés. que acaba de huir al extranjero. fue y le reveló sus íntimos secretos. el cual quiere ponerle coto a todo. con lo que sube un punto el cré­ dito del narrador. en el momento de separarse. lir o hasta cierto punto. Mientras se trató de B. Se reconciliarán. Aquí. hasta los oyentes más serios pusieron aten­ ción especial.j pero la noche antes acompañó al famoso ban­ dido F. si ustedes no quieren creer­ lo. Un coronel de Ingenieros le susurra a *e vecino al oído que no hace mucho le conjfáton la misma anécdota. Con G. Pero como aquel.. todos perma­ necieron tranquilos. Desde luego que al final todos comprenden. ni escribió cosa alguna en el 68 69 . al que fue a quejarse de un pariente suyo! el mismo que no hace mucho se distinguió con sus Memorias. y hasta mucho mejor 1 |■ ■ ellos. no lo crean. hasta salta a la vista que e narrador no tiene interés alguno en que le crean. Desde luego que tiene sus cincuenta añitos. sino fjlie coloca aquí otra anécdota que nadie ■noce. y aquel. de modo que es el único en toda Rusia que sabe su historia con detalles. naturalmente. Por lo demás. pero no para ahí la cosa. cual si toda su vida no se hubief í ocupado en otra cosa. |oM|ue la anécdota es muy semejante a la ■nlad.F ed or D osto ïevski B. porque anda en medio cierto perso­ naje. sin duda que el personaje se mete1 1 mismo se halló presente y lo vio todo. inclinándose un poquito hacia el narrador y escuchándolo con avidez. y el general fue y le ofre­ ció un puro. una donosa anécdota refepnit' a los chistes que sobre el particular hizo p . no lo fumo nunca... y como ambos lo ha ■basado.. pero al nombrar a F.. así que puede recordar también a B. que nuestro hombre no viajó en la villa con G. tanto más cuanto que la cosa no pasó de un puro. y sería raro que no ■irse cierta. ha viajado miles de ■ h es en el tren. sin pizca de envidia por haber sido amigo del famoso bandido y ellos no.

Sabes. que en las divaga dones de ese sabelotodo haya ciertas lagu ñas: apenas habla de la cuestión escolar. asta flaco. sí que es hombre de talento. Te preguntas quiér podrá ser. de modo que no es comprometido escucharlo. di las universidades. sale ji icndo sentenciosamente que "no ha hecho Hs que soltar mentiras". y es posible que ail. Una barbita en unta. cual si hubiera tenido ur CUADRITOS DE VlA/E ni ni sastre. mira derecho. canosa. si es verano. Ningún equipaje. de un modo nucamente inopinado. hastí el especialista comprende que aquel hombri lo sabe todo y hasta bastante bien. irá infaliblemente d( verano. tiene n i traza audaz y de dignidad inquebranta|t. del clasicismo y el realis mo. ni de literatura. en tanto hablaba. y aquí los modales van de capa aid. como tod( tipo acusado. pero ya no lo tuviese. La cosa es que. por lo demás. comprado quién sabe cuán0 t> n el extranjero. Pero no lo escuchan por lo que diga.t. unca faltan dos así que todo lo contrastaron discutieron. y n( hay duda de que su traje se lo ha hecho ur buen sastre. sino por gusto Es notable. Naturalmente. pero. pero no puede adivinar su especialidad. Alto. Aunque. cual si no tuviese ll menor idea de esos temas. no del todo napoleónica. y hasta en la más insignificante ilación. tiene un aire que no parece unesponder a su edad.F ed or D osto ïevski registro. y se f abó. ni sos­ tuvo relaciones de ninguna clase con l« | Consejo de ministros. es tan sólo po no conocer al tipo. desde luego. pero sin almíbar. o jffci por el estilo. En general. y si lo ignoras. ni otros dos tic.i. desde el primer momento se ¡■ion por ofendidos. donde nadie baja. viste con holgura. ha de tener irremisiblemente su especialidad. modales irref0 ( hables. al contrario. ni pizca de arrogancia. un ligero saquito. de pronto. y si callaron y no le 70 71 . Lo que sobre todo des concierta es su traza. sino todo lo con­ fio : una gran benevolencia con todo el unido. Al irse él. ni tuvo nunca perros de caza. presientes que aquel tipo. no obstante. alguno * los que con más atención lo escucharon y sintieron en voz alta a sus palabras. pero |l más noble corte.. Fuma muy poco. ni fumó ningún puro mano a mano con B. pero todo lo que lleva puesto tient cierto aire de vejez. y no hallas la respuesta. pero ya muy gastado. el caballero va y ■aparece. seco.

dije fcmhión que no lo tengo por ningún vicio. de la antigua nobleza.i . un haragán que vive .¡ de nuestra nacional "bonachonería". Por lo que se refiere Kpec ialmente al mentir y en los trenes. a veces harto enojosas. una maja recíproca'j Aquí diré que sigo siendo_ ■% la misma opinión. . todos los ln=. "en el arte de !* jai mentir a la gente y tragarse lo más posil. Claro que con precauciones. en¡ efecto. No por ello deja de chocarme a veces.t . Y surgen los maestros. Con esta ¡nesperal da afirmación se muestran todos súbitamente! de acuerdo. CUADRITOS DE VlAJE Ya he escrito y publicado una vez. adonde a ve c e l gusta de echar un vistazo". como ven. de donde se deriva. que entonces también a uno |i I'jan mentir de buen grado si se rinde a la |( litación. cierta ansia recién senlid 1 1 le conversaciones serias. Por lo demás. ■ni 1 por el contrario. Alguien que hasta allí permane« ció discretamente silencioso. por desdicha! harto frecuentes. I El público ríe. Ahora protestan acalorados. pero lo que más me sor­ 72 . Ya escribí ■mbién de ellos. y. gracias al talento.F ed o r D o s t o e v s k i objetaron al embustero fue únicamente dea puro indignados. declara que ese es un "tipo especial.1 expensas de su pobre madre.-sas mentiras. ansias de maesjn t*n todos los temas sociales y políticos | m „nubles. por el contrario. y § M t trenes mismos. sino que. y que esa afirmación no jp luce ni remotamente en tono humorístico. sobre todo. propietario J pero de poco pelo. Pero todo. embusteros son buena gente. ■ñu < on toda seriedad. un decente vividor de la gente gorda. cesan las discusiones. pero ya s J rompió el hielo y se entabló la conversaciórfl general. Entre I|)é i 1 1 1 os apenas si hay embusteros de mala K f n c ió n . Hasta sin necesidad de eso. aún se podría viajar en nuesj tros trenes. con visible cono-i cimiento del asunto. sobran todo en esos pueblos de Dios. y de pronto sien-j ten una gran libertad. por una tendencia natuf . que tiene. buenas relaciones y toda su vida no hizo otra cosa que pulular en torno a esa gente! un tipo sumamente útil en la vida social.4 1 1 1 demás. que sean santos. si siquiera la gente nej mintiera acerca de los llamados escándalos! fortuitos y algunas cosas inevitables e ¡nesperal das. todos s J sienten ya como en su casa. que{ d perotó de viajar agradable y alegremente en ¡ nen consiste. No digo.

F ed o r D osto ïevski prende es que en el número de esos indiv dúos tan ávidos de aprender. de aquel tiempo a i . uno tiene encuentros inesperados t omo para no dar crédito a los propios ojos. y que. (donde va. hay que 1 * ii que se difunda la cultura. me atrevo asegurárselo. habrán de salvarla su instinto de Hñ. ense guida empezará a inculcarles a sus hijos y su marido lo que a ella le han enseñado. < )tra cosa buena que tienen nuestros via­ je < * s que — prescindiendo de diversos H pos— puedes ir de incógnito todo el cami­ n í ' en silencio y sin hablar con nadie. En cami l i n c l u s o en ese estilo. de todos modos. también ese tipo Simpático parece ir desapareciendo. si no lo ■ fio a s . pero. Los curas son los que a veces empieI fíin a preguntarle a uno "quién es usted.isa. I 75 . con qué objeto y qué esperanzas IÍpiic". L único que algo la tranquiliza es pensar qu CUADRITOS DE VlA/E í h i no haya entendido bien a su maestro o I jh entendiera totalmente al revés. Una mujer pro fundamente religiosa asiente de pronto. y no vaya a ero erse que novelas. y no las de pelo corto.tdie y de esposa y el buen sentido. inculcarles las idea que uno quiera a discípulas así. pero todo esto es aún poco. Pero. y no sacada de fli.i parte. las ¡deas más plausibles fj-H-dcn convertirse en algo lamentable. sobre tod cuando se tiene elocuencia. so muchas las que llevan libros. ¡cuánta cosas no les inculcan y cuántas no están dis puestas a aceptarlo! Escalofríos le dan a un ante la ¡dea de que al volver a su casa. ya en ■ti ' . sino libros de pedagogía ciencias naturales: ¡con decir que hasta leen Tácito en traducciones! En resumidas cuen tas: que hay mucha avidez y emulación pero. Nada má fácil que. tan ■deroso en la mujer rusa desde tiempos línmt 'moriales. por lo demás. Díganme ustedes: ¿dónde vei ahora una señorita o señora sin su libro en I mano. sólo que una lulfura sólida y verdadera. a conclusiones casi ateas Pero en ese terreno de la pedagogía. e nuestras barbas. además. por ejemplo..ilquier libraco y. predominan l< mujeres. Así. a pesar de todo. Pero. profesada en un >JÉ» he del tren.. en el tren y hasta en la calle? Pued que yo exagere.

ni sujeto a tantos requisi!(> ■ . sin embargo. únicamente por no ser menos que los • más. Me refiero.. D osto ïevski CUADRITOS DE VlAJE Juno naturalísimo. a las molestias de los crios que se des­ pintan o lloran. hay una causa natural. desde luego al público de primera.!■ llegar hasta el fin juntos y de trabar conoi ¡miento con tus compañeros de viaje. todo ¡t( uerda a una casa seria. El público de popa ignora siempre en todas partes al de proa. tus hijos. ni siquiera es público. a veces un día entero. e infaliblemente sabes que han . Puede que parezca extraña esa opinión de que el público de primera es siempre más selecto que el de la clase correspondiente en el tren. I le­ al t trajecitos de verano de lo más lindos. en sus nidos familiares. allí las madres dan el pecho a sus crios. el de proa. El de segunda. todo ese público. En el Barco En los barcos se entabla conversación de otro modo que en el tren. allí no te ves obligado a moslt. Las razones de ello son naturales. o sea que. no se r.ti tus instintos de un modo tan natural y (pirmiante. sin duda. las cocinas.ia tan expuesto a convertirse en pandilla ni (t* ve tan al vuelo. ade­ más. lejos de eso. Y. la servidumbre del barco. partidas enteras de trabajadores. inmediatamente. Todo el quid de eso se cifra en que allí Hay más espacio donde acomodarse y más lif'inpo para esparcirse que en el tren. En realidad. sin querer. allí se encuentran esos viejitos que viven de una pensión. tienes la sensación de ser un invitado. Allí va la gente humilde. al poner el pie sobre cubierta. apretujones y oscuridades. ese es el lugar de las viudas y los huérfanos. curas tras­ ladados. no teniendo de él ninguna ¡dea. como ya dije. Las i ñoras van siempre mejor vestidas que en el ift-n. en cuanto se vuelve a su casa y deja el barco. hasta una arrogancia into|t i able. no hay tal cosa y. al público de popa. empezando porque allí el pú­ blico es más selecto. allí es donde se ven sacos y maletas. estás obligado a ituo o seis horas de promiscuidad. mientras que en el barco lo Itvanta. por poco que los estimes. Allí ñu se va tan apretado como en el tren. • m i lo que allí también uno suele tropezarse 2. sino que. sino sencillamente el pasaje. baja el diapasón hasta un 76 77 .F edor .

y en CUADRITOS DE VlA/E . y algunos llevan sus chicos de la mano. ción. Allí casi no puede darse el caso de entablar conversación. ostentando con­ decoraciones por si acaso. Esos tales no tienen ¡deas elevadas.’ s de familia (es decir. pugnando por demostrar con todo em- 78 79 . Padres y matli. sino que tiene que buscar otro camino. Es posible que no tenga el menor éxito. ante los demás permanecen en­ cogidos y tímidos. pero eso sólo lo hacen esos tipos inferiores de verdaderos via­ jeros. que toman las cosas plebeyamente en serio. las bellas actitudes. vera­ niegas. como no las pronunciaría quien it» estime un poco. Sobre todo. Frases luí lonas y recalcadas. En resumidas cuentas: que el espacio y el tiempo alteran de un modo radical las condi­ ciones. es mucho más difícil romper el hielo que en el tren. La conversación general es rara en el barco.. por la pura imprescindibilidad del viaje. iPgún parece. so está todo el quid. seguro te chocará lo puedan fingir en un cuarto de hora esas damas elegantes y sus honorables maridos. son más considerables que en el tren. Allí ni el talento puede ponerse de buenas a primeras a referir su biografía. Allí todo es ficción: los modales. sino tan sólo un vivo instinto de propia conserva. Si ríes algo observador. por decirlo así. todo eso se da allí más. en esas excursiones que duran de dos s i seis horas. El verdadero público inmediatamente se desentiende de esos individuos lamentables.ti entre sí de un modo antinaturalmente reí 1 0 . i ierto que donde más ocurre esto es en las Excursiones de recreo. y ellos mismos comprenden enseguida cuál es su verdadero puesto. aunque se le siente al lado. propio de un salón. un modo imposible de pronunciar la s palabras. como los pasajeros no se conozcan de antemano. en tanto no se gene­ raliza la conversación) se esfuerzan por hatii. cada cual parece estarse mirando a cada instante en el espejo.F edor D o sto ïevski con paquetes y padres de familia que parecen estar verdaderamente en su casa. que en el teatro. Los sufrimientos inherentes a la tensión nerviosa. sobre todo en los primeros momen­ tos. de lo más antinatural y antipático. el tono del diálogo tiene que ser enteramente distinto. Desde luego que. y aunque ocupan la ubicación que han pagado.

pugnando por enseñar el piecito. y hasta. cort. y en modo algu­ no por seres humanos que pueden tener. todas recién salidas del colegio. atienden las mutuas respuestas con recelo. en su mayoría. enojosa. en general. con el talle muy estirado. como el del ballet. pero luego. y de aquello que un marido necesita hablar con su mujer en los comienzos de un viaje. en algún salón. dirigiéndose a veces el marido a su mujer como un caballero desconocido a una señora a quien no conoce. mpiezan primero a hablar alto. de algo casero. aun con »-nVidia.. de si tose Mischenka y aquí hace frío o de si Sonechkaj se arremanga demasiado la falda. Si sucede (es decir. CUADRITOS DE VlAJE tanto más cuanto que no son ellos solos los que tienen chicos y desazones. si la necesidad los obliga) que se ponen a hablar entre sí de algo más pertinente a la ocasión..iilas por el mismo patrón: todas jovencitas. aun allí mismo en el buque. En los buques. no sea que alguien los oiga. claro que con los ni­ ños y en francés. se turban! y enseguida se ponen a cuchichear. y no es raro que unos se avergüencen de otros. avergonza­ dos. todo grupo familiar propende. casa. Tal idea les resultaría h a s t a ofensiva. en primer lugar. cortan la conversa­ ción y. todas feas. hablan a los saltos. enseguida. aunque lo que digan no tenga nada de inconveniente. sino todo lo contrario. aero sin serlo de remate. por algo perteneciente a un mundo ppecial. Pero tan sencilla idea no se les ocurre. co­ mo ellos. en el número de quienes . puede con­ tai se a las institutrices. el bolso vacio. por ejemplo. según parece. todas vestidas de oscuro. de los chicos. De pron­ to. ¡ i r .. Lejos de eso. Las institutrices de las fami­ lias de clase media están. y luego. sino todo el mundo. un grado superior a el. revele la plena estima de sí propio. la tienen por indigna de ellos. hijos. niñeras. y sin motivo alguno. se rectifican. vendría a defraudar la ilusión.. y hasta con susto. miran nerviosos e inquietos a los vecinos.F edor D osto ïevski peño que están ahí absolutamente como en su casa. se ponen a hablar de cosas enteramente estúpidas. que no pegan ni re-] motamente con aquella ocasión y aquel lugar.. todas orgullosamente 80 81 . a tomar todo otro grupo analogo por ily’O .

aun­ que de propietario rural. e irremisiblemente el clásico venez ici. un señor de aspecto europeo. al tomar en brazos a Nina. La institutriz se da prisa a tranquilizar. la posibilidad de que la joven se haga la menor ilusión sobre ningún derecho a más familiaridad. a la encopetada p. traje blanco corto con encajes y encantadores zapatitos infantiles). incluso. venez id . sin bajar la vista. de cortej indudablemente parisino. indicio de suprema inocencia.lo. |jt. pero con el aspecto más desen­ vuelto. muy satisfecho.-inta. con frecuencia un relato de viaje. de haber rectificado su primera idea. Su europeo marido llega. está en ascuas con su consor­ te y. que excluye. cual si fuera a correr !iii busca del ama. en su entor­ ilo. pero luego lo piensa mejor n i ontinúa en su sitio. sin que les falte nunca en las manos el librito inglés o francés de buena lec­ tura. mirando. aunque larga. más bien gordo que flaco. canoso y barba rubia. con severidad no exenta de cariño.F edor . lo toma todo muy a hit i ho.. y ya '. ¡un ángel todavía. saltan­ do y disculpándose con voz mimosa (una (tiña de seis o siete años. al decir P'. que no está dentro de lo convenido. D osto ïevski modestas. asegurándole a voz en cuello que quie: j. La madre.! CUADRITOS DE VlA/E i on una voz mimosa. se toma un trabajo de más. de no pequeña esta­ tura. al pareí ei. Viera. consa­ gradas todas ellas con el mayor fanatismo a sus deberes.i lo que a ella respecta. con pelo algo. en el acto. y cargado irremisiblemente el acen-j to en el zí. la madre observa el momento en que la institutriz. a la hermanita de la niña. Miren a esa que tiene esa nena de dos años en bra­ zos y llama. tranquila e imperiosamente.tbe mentir!) 82 83 . a iniciar un movimien­ to en ese mismo sentido. mucho a N ina (besándola al mismo tiempo 1 1 id pasión). sin embar­ go. le hace una advertencia. Luego otro gritito en francés a it-ia. en busca de la ama ausente. y un sombrero! blanco de castor). que tiene ya seis y está jugando ahi (sombrerito de paja. una mujer gruesa y de familia sumamente distinguida (ahí tienen a su marido. y para indicarle que no lo encuentra bien. al mismo tiempo. Por jp que parece. con el mismo ici y ¡qué cariño cente­ llea en los ojos de la leal muchacha aun para 1« i ulpable Viera! Por fin acude Viera. por lo (¡lie debe llamar a la niñera.

cuanto pu ños.i excursión resulta casi de recreo. con tres hijas muy elegantes. tal se nos antoja a nosotros.j bién aquí gente de esa que siempre. en todasl partes. de modo q u el no sabemos qué hacer: por ejemplo. Pero de tres díasa ¡ seis horas hay mucha diferencia. con Mai a y medio uniforme. Irncia de aspecto muy bonachón. de una forma ^ tupida. en un i amplio y plácido lago. Nos embarcamos a las diez d e * la mañana de un magnífico día de junio. pertenecientes a la sociell „1 entre mediana y elevada de las familias i i. al parecer.F ed o r D osto ïevski El barco hace un paseo de seis horas y l. por ejemplo. con su familia. pero ese es un revoltijo del que no queremos saber. La parte de proa d ell barco va atestada de pasajeros. sin duda por creer que no se halla en E ambiente. por lo demás. el patrón del gobierno. El viejo doctor se encuentra entera-l 84 85 . lleganai’ . o de Cronstad a Ostende. Pero quien más llama la atención es un g iu lia n o . a cuadros.-isburguesas de generales. harían lo suyo. para alardear de independencia. compuesta de la mujer y tres señoritas a las que será difícil§ conseguirles novio en Rusia. está uno en su salón. que ahora va de visita ti. desde el I principio al fin. y los instintos vergonzantemente disimulados saldrían fuera del modo más franco. nos gusta a li1 '> • . aquí. Aunque hay tam. 1 afirmar algunos. cierto! doctor alemán. la necesidad ahu«j yentaría el salón. ya se ha puesto su gorra fifi mànica de viaje. Pero. nos plantea un problema. allá por el Volga. jóvenes probaN. tenemos ahí una jinorita muy mona y un coronel de Ingenietos. ya lo dije. hasta ale*i grándose de poder estallar. Lo más probable es que venga j Con ninguna de esas criaturas rigen nues-1 tras leyes. una madre ya de alguna edad. Hay dos calvos: un sujeto flaco y un oficial de Caballería de un conocido ■gimiento.mente instruidas y que ya deben de haber Mito mundo. lo que. CUADRITOS DE VlAJE mniite en su salsa. Vuelvo a repetirlo: sin duda que dos o tres días de viaje. Todos saben enseg. inspección. se desvanecería el ballet. y en nuestrol buque todo se mantuvo primoroso. de una | . p* « i así decirlo. ni la que es el decano de los funcionarios y. pero este se mantiene en cierto ■tlvo aislamiento y guarda un silencio arro­ nziti-. y lo ha hecho así con toda inten( ion. Se trata. a í ambio de esta perplejidad.

Por lo visto. tjt. Nadie ignora que ea Fulano de Tal.F ed or D osto ïevski acompañando a su mujer y a su familia algún lugar cercano. recalca a media voz una de las hijas del general. Viste como en día de trabajo. ||m acompañan en el vapor dos criados.ios últimos años anduvo viajando mucho ■(ir el extranjero. lleva ■ onsigo un perro setter de extraordinaria be■é/a. Su mujer es una dama mui guapa. y pniiana pueden tener otro seííer igual. según es moda ahor. con indiIfe n c ia y frialdad. y mira por li borda correr el agua. y no permanece MUt lio tiempo con el hocico en las rodillas i|t nadie y. y muestra todo el aspecto de un particular. Y aunque reitilia algo molesto. fe rra n d o tumo.i entre las madres de familia. nadie se enoja. que fue gentilhombre del soj berano difunto y un hombre muy elegante en su tiempo. El perro anda sobre la cubierta. un caballero alto.tiva rareza en un verdadero inglés ruso. que se ha sentado desen« fadadamente. de espaldas a todos. Va incluso un tanto descui­ dado en el vestir.. con aire de entendidos. y provocando la indignación de algunas de las señoras presentes. aunque mueve la cola. en una de las airosas sillitas del vapor. coffii i un verdadero aristócrata. pero. y. pero con el empaque de un Efeprochable m ilord ruso y hasta sin mezcla n peluquero francés. el m ilord no 86 87 . es un señor de la más alta sociedad. deseiüo de hacer amistad con nosotros.. que | i derrochado mucho dinero en su vida. mete el PtK ico entre las rodillas del público sentado. se con­ duce al estilo de la clase media. aunque res pinga la nariz de un modo intolerable. secc muy canoso. lo que representa una .le luego. que sa­ lten apreciar el valor de un perro de precio. visiblemente. donde tendrán su resl dencia veraniega. de unos cincuenta y seis o cin* cuenta y siete años. y fe-. de treinta y seis o treinta y siete añoiji ostenta el ilustre apellido de S. (que todos co­ nocen en el barco) y viaja en compañía de su! cuatro hijitas (la mayor de diez años) y una institutriz suiza. y algunos . Pero el w r u recibe las caricias con indiferencia. lo hace íjfnplemente por cortesía mundana. ia tratan de acariciar al animalito. mirando con ojos de envidia el exquisito corte del modes to vestido de la señora del alto funcionaric Atrae también la atención de un modo nota^ ble. Y aunque no se sabe lo que ahora CUADRITOS DE VlA/E fea. . y hasta excesivo.

i Así que resultaba en cierto modo decente. aunque claro que sin el menor detrimento de su dignidad: trata de resolver ahora este último problema. Pero. Por lo menos pone cara de eso. Pero el milord promete poco. Nuestro general se afecta CUADRITOS DE VlA/E mucho y desea saber pormenores.('ñor de segundo grado tiembla por él. llevaba hasta su conde[ i oración al cuello. sobre todo alrededor de los proceres. El vivaracho ■ . El nuestro. pero. sin embargo. si no los echan. De pretexto ha servi­ do la noticia.F ed o r D osto ïevski conoce aquí a nadie. se apoya en el respaldo de la silla y . De pronto. Es de notar que esos caballeros de segun­ do grado se encuentren a menudo en los via­ jes. Pero ya se ve que de un momento a otro han de entablar conversación. por lo demás. El general. de un modo algo oficial. si a él o al reportero de segundo grado. se atraviesa un señor de segundo grado. dignatario y milord. y no por cuestión de princi­ pios. claro que cuando se | hallan en ciertas condiciones propicias. comunicada por el señor de segundo grado. en virtud de rectitud innata. sin mirar al general ni saber a quién hablaba. con impaciencia sincera.iguarda. sino sencillamente porque no los echa de menos. y afablemente deslizó dos o tres pares de palabras por entre sus dientes posti­ zos. unas cuantas palabritas sin presentación previa. indiferencia que tampoco responde a principios. a juzgar por su cara adusta y agria. no está tampoco para buscar amigos. No obstante estar casa­ do con una S. y. El m ilord los conoce. y [eso por la simple razón de que allí no los i pueden echar. y por su mediación ya han cambiado. I vestía. reconocerse inferior en bastantes gra­ dos al milord. Considera su deber sagrado ser quien presente uno a otro a aque­ llos dos encumbrados caballeros. y referente a cierto goberna­ dor vecino. desean­ do impedir que hable. por ejemplo. hubo de romperse una pierna en el tren. Para el patrón del gobierno mues­ tra una indiferencia absoluta. que en el extranjero. y de pronto calla y olvida lo que estaba diciendo. casualmente. El dignatario va y viene en torno a la sil lita del gentilhombre.. 88 89 . es por­ que resultan muy útiles. adonde iba a tomar ba­ ños con su familia. también conocido aristócrata. parece. aunque iba de paisano. y hace todo lo posible por hablarle.

. no pretendo codearme con usted. El cual siente que no CUADRITOS DE VlA/E sólo podría acercarse a los interlocutores. mientras que yo sí puedo distraerle. En vista de eso 1 1 0 puede contenerse y vuelve al lugar del coloquio. hasta el punto de desaparecer en ellos el lacayo y pro­ ducirse de por sí el lucro como un hecho y su ineludible consecuencia. Ni tam­ poco podría él hablar peor que otros. y va y viene en torno a los interlo­ cutores como alma en pena. Su mujer. la retira y.F ed o r D osto ïevski Aquel señorito se conducía delante de un viejo procer de forma que parecía decir con sólo su aspecto: "Mire usted: yo soy de segun­ do grado. y no porque quisieran tomar también parte en él. Hasta piensa en aca­ riciar al setter y empezar por ahí. conside­ rándome. feliz con que usted me mire de arriba abajo. los generales con los generales. lo aborrecería con todas sus fuerzas. pues hasta tiene cierto derecho a ello. que hasta la tumba sabré ocupar mi puesto". de pronto. le asalta el invencible antojo de darle un punlapié al perro. Algunos hasta daban vueltas por allí. siendo el que más se desvivía el europeo marido de la distinguida señora. Poco a poco va adoptando un aire solitario y ofendido. por un momento se aleja y va a contemplar la brillante superficie del lago.¡no también terciar en el diálogo. del gobernador lesionado que se rompió una pierna en el extranjero. lo está mirando con ironía cáustica. sino tan sólo ver y oír. odia­ ría en aquel instante al señor de segundo í>rado. pero su tipo puro procede sin fin de lucro. Todos los de cubierta prestaron extraordi­ naria atención al incipiente coloquio de aquellos dos altos personajes. A mí usted no puede ofenderme. Excelencia. y Europa con Europa. que eso habría sido demasiado. siguiendo con la vista al setter y 90 91 . en ese caso. Sin duda que estos caballeros van buscando su provecho. pues si no hubiese estado allí aquel sujeto no habría ocurrido lo que sucedió! __¡Telegrafiaron desde allá! — recalcó el flaco milord. pero ya que tiene la mano tendida. única­ mente movidos de cierta inspiración burocrá­ tica y. no se le escapa. ¡Y si esa alma inocente fuera capaz de odiar a alguien. tales señores son útiles y sinceramente amables e ingenuos. incluso.

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respondiendo apenas al general— , y yo, en el primer momento, figúrese usted, me quedé estupefacto. — ¿Es quizás pariente suyo? — estuvo a punto de preguntar al general, pero se contu­ vo y aguardó. — Y figúrese, la familia en Karlsbad, y tele­ grafió... — repite con incoherencia el milord, recalcando lo de telegrafió. Su excelencia aún sigue aguardando, aun­ que su cara revela una gran impaciencia. Pero el milord, de pronto, cierra el pico y se olvida del diálogo. — Pero, según creo, tiene su posesión prin­ cipal en el gobierno de Tversk, ¿no? — se de­ cide, por último, a preguntar el general, con cierta vergüenza y recelo. — Dos, dos delgaditos: Yarkov y Aristarj. Hermanos. Aristarj se encuentra ahora en Besarabia. Yarkov se rompió una pierna y Aris­ tarj se encuentra en Besarabia. El general levanta la frente y es preso de

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una gran perplejidad. — Delgaditos, y las tierras son de su mujer, una Garunina. — ¡Ah! — exclama el general. Por lo visto, le satisface que sea una Garunina. Ahora ( omprende. Muy buen hombre — exclama con vehe­ mencia— . Lo conocía, es decir, precisamente esperaba conocerlo aquí. ¡Hombre nobilísimo! — ¡Muy buen hombre, Excelencia, muy buen hombre! ¡Eso es, usted lo ha calificado ilcfinitivamente: muy buen hombre! — inter­ vino el caballero de segundo grado, con calor y entusiasmo no fingido resplandeciendo en •u s ojos. Mira con desdén a los demás pasa­ je r o s y se siente incomparablemente superior . 1 todos ellos. Eso acaba ya con la paciencia del señor europeo, que merodea en torno al diálogo. ¡Ay, fue cosa de la fatalidad! La fatalidad consistió aquí en que su mujei, la dama distinguida, allá en sus tiempos

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de soltera, era amiga de la esposa del digna­ tario, que por su casa se llamaba S. La dama distinguida se consideraba también, con mo­ tivo de su alcurnia, realmente superior a su marido. Al poner antes el pie sobre cubierta, ya sabía ella que también la otra sacaría pasa­ je, y contaba con encontrársela. Pero, ¡ay!, que ambas señoras no se encontraron, y des­ de el primer momento, a la primera mirada, se hizo evidente que no podían encontrarse. ¡Y todo por culpa de aquel hombre que no era nadie! Pero aquel hombre que no era nadie sabía, por su parte, de sobra, los tácitos pen­ samientos de su mujer, que demasiado tiem­ po había tenido de calárselos en sus siete años de matrimonio. Y, sin embargo, también él había nacido en Arcadia. Allí, en aquel mismo gobierno, había poseído hasta sete­ cientas almas. Después que las emanciparon, el matrimonio se fue a pasar esos siete años en el extranjero. Y helos aquí que ahora regre­ saban a la patria, donde llevaban ya cuatro meses comiéndose los restos de su patrimo­

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nio. La dama distinguida no quería, por lo visto, enterarse de que ya no tenía siervos ni dinero. Pero lo que más rabia le daba era que llevaban allí ya cuatro meses sin lograr encontrarse con nadie. Aquel encuentro con l,i generala habría sido el primero. "¡Y de todo tenía la culpa aquel hombre que no era nadie!" __¡De qué sirve que use esa barbita a la europea, si no tiene empleo, ni influencia, ni relaciones! ¡Nunca supo buscarse nada, ni ,iquiera casarse supo! ¡Y cómo pude aceptar­ lo por marido! ¡Me fascinó con la barbita! El afortunado esposo sabe de sobra que eso es lo que piensa de él la dama distingui­ da, y en aquel instante crítico. Ella no le ha manifestado su deseo de encontrarse con la peñérala; pero él sabe muy bien que, como no le proporcione ese encuentro, se lo repro. hará toda la vida. Además, él tiene empeño en demostrarle que es hombre capaz de hablar con generales rusos. Que no es un ■ ualquiera, corno ella se imagina, sino un

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hombre de valía. ¡Ay, el afán de que su mujer haya de reconocer su valor espontáneamenteconstituye, en realidad, el principal objeto di' aquella vida frustrada, y hasta todo su objeto desde que se casó! Cómo fue así, sería muy largo de contar; pero así fue y a eso se redujo todo. Y helo que ahora, de pronto, da un paso y va a plantarse delante del milord. — Yo..., general..., yo también he estado en Karlsbad, y figúrese, general, yo también sufrí allí una lesión en una pierna... ¿Hablaba usted de Aristarj Yakovlevich? — añade, diri­ giéndose de pronto al m ilord, por no poder¡ resistir al general. El general levanta la cabeza y se qued.i mirando con cierto asombro al recién llega­ do, y le tiembla todo el cuerpo. Pero el milord ni siquiera alza la frente y, sin embargo^ ¡horror!, alarga el brazo, y el señor europeo comprende claramente que el milord, apO'd yando con fuerza su mano en su pierna, lo aparta de su lado. Da un respingo, baja la vista, y comprende la causa de inmediato: <il| colocarse aturdidamente entre el banco y l.i

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si Hita del milord no reparó en que este tenía su bastón sobre el banquito y que el bastón ha resbalado y está a punto de rodar. Se aparta aprisa, cae el bastón, y milord, malhumorado, se agacha a recogerlo. En aquel instante se oye un grito horrible: es el setter, al que nuesiro hombre, al desviarse, le ha pisado una pata. El setter aúlla de un modo insufrible, eslúpido; m ilord revuelve todo el cuerpo en la .illa e increpa al caballero: — Le ruego encarecidamente que deje en I paz a mi perro. — No he sido yo. Ha sido él mismo murmura nuestro héroe, deseando escapar. — ¡No puede usted figurarse cuánto me hace sufrir ese hombre tan imbécil! — suena dntrás de él la voz de su mujer, hablándole al < »ido a la institutriz;|pero, más bien que oírla,' i I" que hace es presentirla con todo su ser. Y hasta es posible que su mujer no haya dicho
ri,(daj

¡Pero eso es igual! No sólo está decidido [ i .ilravesar la cubierta, sino a meterse en cual-

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La generala lo trata con cierta altivez e indiferencia. el señor de segundo grado.. Apenas si lo mira. entre tanto. por su casa. en verdad. El prestigio de una mujer hermosa influye lo indecible en milord. Salen a relu•ir los paños mojados. La institutriz comprende que aquella es una mañana perdida y se pone de mal humor. pero no sabe con­ tenerse. Pero eso no lo puede soportar ya la pobre y distinguida dama. el dignatario no puede contenerse y se dirige a su camarote. y algo amigo ya de Su Exce­ lencia. acomoda a Viera en una silla y fila toma un libro que. Todos cono­ cen el lado flaco de Su Excelencia. El tal ingeniero se conduce con adustez fde puro celoso de su dignidad). según parece. no lee. Ahora. D osto ïevski quier sitio en la proa y esconderse allí. se oyen quejidos. por lo demás. pero juega bien. Había olvidado que era. Por lo menos. Y.F edor . que es el cuarto. tiene ya preparada una partidita de cartas. se ha CUADRITOS DE VlA/E hecho amigo de la generala. de pronto. No quiere hablar. pero m ilo rd c ada vez se vuelve más amable. El general está muy contento. y no cayó tam­ poco en la cuenta. se anima. según lo que permiten las circunstancias. ¡Y cómo domina el i hismorreo! La generala sonríe cada vez más. Comienza a sufrir un tic y se retira a su camarote en com­ pañía de la institutriz y de Nina. y el coronel de Ingenieros que se ha prestado a ser de la partida. así lo hace. que cada vez acerca más su silla. Después del incidente. 98 99 . El caballe­ ro de segundo grado ya lo ha arreglado todo y buscado jugadores. y habla con voz chillona. se esme­ ra para contar (claro que en francés) anécdo­ tas encantadoras y esmaltar la conversación de verdaderas agudezas. aunque en el fondo no hay tal cosa. una S. El empleado de ferrocarriles es algo vulgar. son estos: un funcionario. por indicación del capitán. donde. y que goza de un sueldo monstruosamen­ te considerable. En cambio. empleado en las obras de un ferrocarril próxi­ mo. la recuerda cuando era una señorita de dieciséis años. se porta con corrección. en toda la hora restante de viaje no se le vuelve a ver. y acaba por derretirse y reírse de un modo raro. En cuanto a milord.

F edor . ¡Qué día tan tibio. por fin. y a la que la han invitado. en las patillas de su primo. aunque la culpa de todo la tiene ese mequetrefe!". Ella tampo­ co quiere hablarle. en tanto. en un oficial amigo suyo. mientras que la vida pasa. compadecer­ me. y todos se lanzan a la salida. mirándola a los ojos. ¡Debería hablar.. D ostoievskj "Es la primera vez que le sucede en estos tres meses — piensa. con ojos de rencor. la dolida dama— . para eso es la institutriz: para mirar por una. qué cielo tan radiante y magnífico! ¡Pero no miremos el cielo. Piensa en la única sociedad donde pueden reunirse las estudiantes y los estudiantes. sí señor. ¿Cómo no ir al campo? O 100 101 . que tenemos prisa! Prisa. el vapor llega a puerto. y el cielo no se ha de ir de ahí. Y sigue mirando. ¡Qué diablos!" Pero he aquí que. cual huyendo de un ambiente viciado. Veré de continuar aquí un mes más. en dos estudiantes.. piensa en el recién dejado Petersburgo. CUADRITOS DE VlAJE mucha prisa. por orgullo. me vuelvo a Petersburgo. a través de la muchacha. el cielo es cosa lonta. "¡Allá ella si está enojada! — sentencia definitivamente— . y si no termino de acostumbrarme. La muchacha. El cielo es cosa casera. debería! ¡Debería distraerme.

y eso p ara acelerar el desarrollo. alguien se lo ponía untes de echarlo a la calle. el autor reflexiona sobre la explotación y la fa lta de des­ tino de los ch icos de la calle. 103 . siete años. (efe Pensam ientos anotados) BNíño. la p a r­ ticu larid ad en ese todo. ¡C u al si pretendiese su p rim irá la natu­ raleza! A sí se an u la la impresión de arm o­ n ía del todo en la naturaleza. y luego ya en Nochebuena. pongamos. O Los niños son una cosa rara: se desviven ■uñando y pensando. dram a que parece no variar pese a l tiempo y a las fronteras. pero en torno al cuello llevai> a atado un trapo viejo. solía yo encontrar­ me regularmente. la arista. p ara despertar elpensam ien­ to. con Cristo. en determinada esquina de la ciudad. Antes de Navidad. una roja y otra azul. Pasarán su vida buscando el detalle. A pesar tlfl frío tan horrible que hacía. iba vestido i asi de verano. a un niñito que seguramente no tendría más de. ante elArbol de Navidad o876) En registro de “crómica social”.Evolución del niño Dos balas cuelgan sobre la infancia.

en demanda del pecho materno. y le flaquean las piernas. aguardiente. 1 la taberna más próxima para que les traiga más aguardiente. "el sábado. Incluso antes de entrar en la fábrica se han convertido esos c lucos en unos pequeños delincuentes. pues sólo más tarde supe que chicos como esos son innumerables. Por broma también. que así suena la palabra técnica con que se designa el pedir limosna. a él le ri han aguardiente en la boca. y en cierto modo habla­ ba de una manera ¡nocente y desusada. se vuelve enseguida a su tugurio con las manecitas en­ tumecidas. Returen la ciudad entera y conocen los más ¿¡versos rincones. pero aquel no gimoteaba. Cuando el chico ya es mayor. cuevas. que le hace perder el oído y la vista. lo envían a una fábrica. Puede que me dijera la verdad. Con las copecas recogidas de li­ mosna envían inmediatamente al muchacho . De chiquillos como el de que hablo hay una muchedumbre. aunque haga el frío más cruel. al terminar en las fábricas. Aguardiente. le corren a uno detrás en todas partes y siempre salmodiando alguna retahila aprendida de memoria. Si el muchacho ha lo­ grado reunir un par de copecas1. c o n C r is t o .F ed o r D osto ïevski Salía con sus manecitas. y allí se emborracha a su costa una partida de esos individuos que. los echan al arroyo a pedir. y suciedad. y se retuercen tli' risa al ver que al chico le falta la respira■ion. como di- E l N iñ o . me contestó que tenía una hermana. sobre todo. la cual estaba enferma y sin trabajo. y sus ojos me miraban confianzudos: debía ser un novato. Allí beben ron ellos también sus famélicas y vapuleadas dádivas. Esa expresión la han inventado los propios niños. naturalmente. cobertizos y porta- 1 Monedas de Rusia equivalentes a la centésima parte de un rublo. pero todo cuanto gana tiene que llevarlo también adonde aquellos sujetos gasim el dinero en aguardiente. A preguntas mías. ren. y libertinaje. es lo que allí puede encontrarse.. y también lloriquean. sus hambrientos crios. pero. empiezan ya a celebrar el domingo y hasta el miércoles no vuelven al trabajo". y casi se ahoga de aquella impresión. 104 105 . y cuan­ do no recogen nada que llevar a casa los zurran.

del país en que viven ni de la nación a que per­ tenecen. En resumen: se acos­ tumbran a soportarlo todo. y no pocas veces. sin que lo descubriera el portero.. o poco menos. metido en una cuba de madera. y no tardan en emanciparse de quienes los esquil­ man para echarse a vagabundear por su pro­ pia cuenta. gol­ pes. hasta para los que no pasan de los ocho años. 'Æ W: ¡5 * p& > r Jé . sin embargo. En primer lugar. S ilííG . Muchos de esos chicos vaga­ bundos no saben nada. Hasta se cuentan tantos infortunios acerca de ellos qur cuesta trabajo creerlo y.. Un chico de esos estuvo durmiendo varias noches en una portería.F ed o r D o sto ïevski les donde se puede pasar la noche sin ser visto. sólo por una cosa: por su libertad. son ladronzuelos. ni si existe un Dios y un zar.. El robo viene a ser para ellos una pasión. por su propio impulso y por su propio placer. hambre. sin darse ellos cuenta de lo delictivo de su conducta.. frío. todo esto son hechos positivos.

no se hizo |ld a en la caída y salió de ella viva y sana. la campesina Yekaterina Korni|ova. Dostoievski realiza una detallada crónica del insólito proceso a una m ujer em barazada i/iie arrojó a su hijastra por la ventana. Los parientes no cono­ cen a los parientes.B Proceso a Komíbva En otra de sus poco conocidas facetas. de veinte años.. en mayo. a su hijastra. arrojó por la ventana. Sencitb pero raro d 876) El 15 de octubre.. desde ini cuarto piso. Padres e hijos I Padres e hijos. siempre li estaba riñendo. (•„i madrastra.] (ele Pensam ientos anotados) i. no la dejaba ir a ver a sus 109 . no sé por qué milagro. se había casado con un viudo que. una nena de seis iños que. los Tribunales fallaron en el proceso de esa madrastra que hace seis meses. Toma posición respecto del caso y alerta sobre los peligros de la “dulce espera”. según sus declaraciones.

Declaró entonces. La Mina. de modo que en la sala no faltaba nunca una comadrona.ula". pua un lado una maceta con flores que había lobre el alféizar. trepó a la ventana. Ahora ligan con atención los hechos. y puede que requiei. la procesada se declaró culpable. al cometer su crimen (y cuando. sin embargo. siempre I* * estaba poniendo como ejemplo a su difunta. desde el de la sencillez. hay en todo eso algo que j no se ha dilucidado bien. cuya presencia le impidió llevar a cabo su designio aquella i fu H he. hija de aquella. en Siberia". al comparecer ante sus jueces.i milagrosa salvación de la niña— no puede sor más clara y sencilla. a la que había cobrado odio por la rabia que le tenía al marido. no bien se hubo ido I q u e l a su trabajo. Todavía en mayo. He ahí lo que escribía entonces. En una palabra: "que llegó la cosa a un punto en que dejó de amarle". en la comisa■la. que hasta |n xIría conducir a aliviarle la pena a la proce. naturalmente. es decir. se hallaba la acusada en el cuarto mes dc! E l P ro ceso a K ornilova m i embarazo). En resumidas cuentas: la historia — quitando l. Y. pese a toda esa sencillez y claridad. y le mandó a la niña que se iiibiese a la ventana y mirase hacia abajo.F edor D osto ïevski parientes ni recibirlos en su casa. por consiguienj te. su primera mujer. que ya el día antes pensaba acabar con la hijastra. etc. quizás 110 111 . de pasada y a la ligera. En primer lugar. "que al consumar su delito tenía más de diecisiete años y menos de veinte. y eso í iaíz de cometido el crimen. y también del modo más sencillo condenaron a Yekaterina Kornilova. pues efectivamen­ te la acción de este monstruo de madrastra fpsulta ya harto extraña. y para vengar-1 se de él resolvió tirar por la ventana a esa nena. La procesada (una mujer bastante agraciada). yo escribí en mi D iario (por lo demás. cumplidos los cuales se quedará para siempic . denunciándose I sí misma. criticando la rutina y los procedimientos rutinarios de nuestros abogados) las siguientes palabras: "Y § m > es lo que desconcierta. consideraron también la cosa los jueces. Desde este punto de vista. fue y abrió la ventana. Al día siguiente. a dos años y ocho meses de trabajos forzados. se hallaba en el último mes d < * embarazo.i un examen minucioso y atento.

Tales son los hechos.F ed or D osto ïevski hasta con gusto. se vistió. les faltaba poco. o por lo menos. puesta de rodillas en el alféizar y mirado hacia abajo. pero desde todo punto de vista errónea. ¿Hay algo más sen­ cillo? Y. son ya otras cuestiones muy hondas y enormes. Resulta que el delito no se aprecia como tal delito. cerró la puerta y se fue a la comisaría a denunciar lo sucedido. En ocasiones hasta se subleva el sentido moral de las personas imparciales. idea exacta hasta lo pernal en algunos casos particulares y en cier­ ta categoría de fenómenos. antes al contrario. y por boca de los jueces mis­ mos. Sin embargo. y la niña voló por los aires. de afanarse por su absolu( ión. se le dice a la sociedad. es decir. ¿verdad? Han inculpado a nuestros jurados. y no pocas veces. en general. en los Tribunales. hubo absoluciones casi por este estilo. pero no bien se hubo subi­ do. pero no llamar bien al mal en asun to tan grave como un proceso. por algunas abso­ luciones de procesados. Com-prendemos que es lícito compadecer al de lincuente. que casi llamaban bien al mal. que no hay crimen alguno sino sólo enfermedades debidas a la anormal constitu. etc. luego cerró la ventana. Que luego todo eso de aliviar la suerte del delincuente. ión de la sociedad. hay en ellos algo de fan­ tástico. de modo que todavía no hemos dicho sobre el particular la primera palabra. pues hay • H-itos rasgos que es imposible pasar por alto. pero enteramente distintas del hecho del juicio y que se relacionan con otro ■ ispecto de la vida social. La delincuente se quedó mirando caer a la criaturita (según ella misma ha declarado). cuando la madrastra fue y le dio un empujón por detrás. Se manifestó tam bién cierto falso sentimentalismo o incom­ prensión del principio fundamental de la jus E l P ro ceso a K ornilova licia. denunciarlo y calificarlo de tal mal delante de todo el mundo. y que consiste en definir el inal con toda la claridad posible. efectivamente increí bles.. incomprensión de lo que en un juicio resulta principal. aspecto que dista mucho de estar aún definido y formulado entre nosotros. pensando ver Dios sabe qué al pie de aquella. sin embargo. Y cuando se confunden ambas ideas ■ listintas. 112 113 . resulta una mezcla extraña.

que obran de un modo fantásti< o sobre su espíritu. aunque admitiendo. desde luego. Kornilova i onsumó su delito con entera conciencia de !< >que hacía. que pudiera estar bajo el efecto de la irri­ tación nerviosa y la obsesión. Pero esta ciencia no existe. lo privaríamos de toda personalidad y vida.F ed o r D osto ïevski ya que entonces despojaríamos al hombre. declaró que. Por lo demás. en los que a veces se niega el delito claramente probado y confirmado por la plena confesión del delincuente. no mató. muy raramen¡(> — formas insólitas. en la época de su embarazo (y más si es primeriza). suele estar expuesta a ciertos extraños influjos e impresiones. en primer lugar. no mató". no la arrojó por la ventana". ni siquiera parece que vaya a existir jamás. esto es. están justificados) asombran a la gente y la mueven a burla y perplejidad. no lo hizo. al leer la condena de la campesi na Yekaterina Kornilova (dos años y ocho meses de presidio). Pero ¿qué importa que sólo ocurra así en rasos muy raros. El doctor Nikitin. "no es cul pable. descubierta por alguna nueva ciencia. casi absurdas. a juicio suyo. anormales. De modo que todos esos piadosos veredictos del Jurado. ¿qué puede significar en este caso la palabra conciencia ? Inconscientemente. que reco­ noció a la procesada (después de cometido el delito). que se trate de manilestaciones extraordinarias? En el caso presen­ te habría sido muy sobrada esa consideración para los llamados a decidir el destino de una ■ i ¡atura humana. ahora era cuando debían haber dicho: No hubo delito. se me ocurrió de pronto pensar: "Ahora era cuando hubieran debido absolver. Pues bien: ahora. Simplemente me parece que E l P ro ceso a K ornilova hasta habría habido un motivo legítimo a más no poder para absolver a la procesada: su embarazo. no apelaré a las generalidades ni al sufrimiento para desa­ rrollar mi idea. No hay quien ignore que la mujer. rara 114 115 . equiparándolo a una brizna de hierba que se deja llevar del primer viento que sopla. Esos influjos toman a veces — aunque. Pero. efecti­ vamente. sin embar­ go. en una palabra: proclamaríamos una nueva naturaleza humana. todos esos fallos benignos (salvo ciertos casos en que.

sus familiares devolvían esos objetos y el di ñero a sus dueños. no obstante. haciendo gala de una lógica que a uno lo deja estupe­ facto. de delirio. ¿Y qué importa tampoco el que se­ mejantes fenómenos se produzcan raras ve­ res? Para la conciencia del juez es suficiente. sen­ 116 117 . i onsecuencia del embarazo. y (¡ué significan y qué papel desempeña en csllos la conciencia? Pero basta con que se estime indiscutible el hecho de que la mujer.F ed o r D osto ïevski vez hace nadie nada como no sea en estado de locura. hizo precisamente lo que piocedía. si no. sólo que no podía resistir la lentación. la consideración de que pue­ den darse. incluso los médi­ cos. sentía una inusitada e irreprimible pasión por el robo. Y. y robaba también en las tien­ das adonde entraba a comprar algo. Hay que suponer que la ciencia médica no puede hoy mismo decir nada ter­ minante respecto de esos fenómenos. se halla expuesta a raros Influjos. Cierto que no soy médico. tales demencias sin locura. no nos sea imputable? Y. es decir. más aún: le dan a usted cuenta detallada de ellos. Pero ella. de fiebre. y poseía cultura. ano que. pero re­ cuerdo que. tales influjos e imposiciones. como a aque­ lla señora. ¿Quizá no saben. Luego. siendo niño. Todo el E l P ro ceso a K ornilova mundo decidió entonces. sin embargo. Robaba objetos y dinero a los amigos que iba a visitar. y per­ tenecía a la buena sociedad. discuten con usted. robaba conscientemente y dándose i lienta cabal de lo que hacía. luego que pasa­ ban esos días de tan extraña pasión no se le hubiera ocurrido robar cosa alguna. ¿En virlud de qué leyes se producen en el espíritu humano semejantes trastornos. y a veces. que cabe hacer algo de un modo totalmente conscien­ te y que. que se trataba de un fenómeno pasajero. reparen en los locos: la mayoría de sus actos de locura los realizan con plena conciencia. y los recuerdan. por lo menos los médicos. Supongamos que nos contestan: 'l’ero es que no le dio por robar. oí hablar de una se­ ñora de Moscú que siempre que estaba emba­ razada. ilurante el embarazo. en esos casos. ni se le ocurrió nada extraordinario. no era po­ bre ni mucho menos. y en ciertos períodos de su embarazo. sin embargo. ai revés. que intentó vengarse. Conservaba plena conciencia. los defien­ den.

por más lógico que eso fuere.. Habría pecado mentalmente. No. D osto ïevski cillamente. se dan. y no se le ocurrirá pensar ■ |iie ningún mal influjo se apoderó de ella eslando embarazada. He ahí la consideración. al absolver a la procesada. lo pensó y lo hizo. Por lo menos. pero no de hecho. siendo así que él tuvo toda la culpa de todo y que. no habría habido tal lógica. llena de amarga irritación contra el marido. no habría habido delito. arrepin­ tiéndose en el postrer instante y dando por perdida su alma. el profesional tiene cien asuntos semejantes. embarazada como estaba. considerándose culpable en lo profundo de su alma. De modo que irá a Siberia. de no estar ella embara­ zada. en la Audiencia. Pero como quieran: aunque sea comprensible. pero no lo hubiese hecho. se habría dicho: "Voy a tirar a la niña por la ventana para vengarme de él". ¿Y quién sabe si en este caso no se trata también de uno de esos efectos?". Voy a decir­ les lo que habría habido: al quedarse ella sola con su hijastra. Luego se duerme más a pierna suelta. E l P ro ceso a K ornilova ¿Y qué importa que puedan incurrir en un error?¿Mejor es equivocarse en la clemencia que en la severidad. que iólo una vez al año se tropieza con un asunto 118 119 . mucho más vale elegir al error en la clemencia. del marido odiado matando a la hija de su primera mujer. Mientras que. En ambos casos la lógica es la misma.^ La procesada había sido la primera en declararse culpable.F edor . Eso otro le sucede al hombre ocioso. Pero ¿qué estoy diciendo? El hombre ocupado no se acuerda de la alcoba. los jurados. de no hallarse en tal estado. se confesó tal a raíz del delito y volvió a repetir su confesión medio año después. Y así morirá. aunque la diferencia es grande. Por lo menos en este caso. Lo hubiera pensado. sin embar­ go. todo el mundo se habría explicado la clemencia y no quedaría lugar a discusiones. tanto más cuanto que aquí no habría habido medio de comprobarlo. a pesar de todo.. no es. tan sencillo. y duerme como un lirón cuando se acuesta reni lulo. de dos errores. podrían haber alegado: "Aunque esos morbosos impulsos sean raros. convendrán en que. con la que siempre la estaba abochornando".

sino considerar sencillamente las cosas. Porque. Y acaso no ge dirijan el uno al otro ni una sola palabra de 120 121 . aun antes de nacer. miren ustedes: «■ se Kornilov vuelve ahora a quedarse viudo pues la deportación a Siberia de su mujer trae consigo la anulación del matrimonio. Pero si va con su madre. Y su mujer — que ya no será su mujer— dará a luz dentro de unos días un hijo (porque segura­ mente alumbrará antes de ponerse en cami­ no). Hasta pienso que todas esas cosas que nos parecen muy extraordinarias. ¿No es verdad que es cosa rara? Supongamos que no lo es. merced a algún expediente. a pesar de todo. de forma que se quede aquí con su padre (no sé si podrá con­ seguirse). del frío horrible que allí hace y de las Iotas de abrigo que ha de llevar para el viaje. y fíjense ustedes. al con­ denar a la procesada condenaron juntamente con ella a su hijo. V es posible que se sientan más unidos que nunca ahora que los van a separar. adonde la habrán itasladado a estos efectos. de puro no hacer nada. Apuesto cualquier i osa a que Kornilov irá a visitarla allí. Y a propósito: en la Audiencia tenían a mano la comadrona. en realidad se producen del modo más vulgar y prosaico y hasta inde( oroso. efectivamente. Se preocupa por esas cosas. Porque. Luego. efectivamente. eso.F ed or D osto ïevski así. Considerarlas sencillamente y ahu­ yentar toda fantasmagoría. mientras que antes no hacían más que reñir. del modo más prosaico. Y ambos cónyuges se pon­ drán a hablar de las cosas más sencillas y vul­ gares. perderá entonces a su madre. habrán de reconocer que lo parece. y quién sabe si llevando i ir la mano a esa misma nena que la otra arra­ lo por la ventana. E l P ro ceso a K ornilova Así se ha de proceder en la vida. y ese es el que tiene mucho tiempo libre para pensar. pero. y si se arreglan las cosas. a un nonato. Aunque no haya que preocuparse de lo que pase entonces. ya lo han condenado a ir a Si­ beria con su madre. y entre tanto estará hospitalizada en la i-nfermería de la prisión. Es decir. cuando sea mayorcito. antes de nacer ya se ve privado de fami­ lia. queda privado de padre. que es la llamada a darle el alimento. se enterará de lo de su madre. En resumen: que el ocio es la madre de todos los vicios. por lo pronto.

.. Pápascha le mandó a usted té y azúcar. Porque. qué venganza. sendas reverencias hasta los pies. y la tiró. ya se lo lleve el la. Miren ustedes. se harán los dos. seguramente. Puede que esto resultara il¡-. y ellos. Y todavía nos salen con aquello de: "Yo querría escribir. se lo encuentra. pues como si fueran ■lagos. que estará presente. 1 llorar también.i y a compadecerse mutuamente. y también se echará a llorar la nena. Vasili Ivánovich (o como se llame). Nada.F edor D osto ïevski reproche." Y ella a él: "Perdóname tam. entre la segunda y la tercera campanada. porque ahí tienen un asunto. se echará . Y en este momento el niñito de pecho. ¿verdad? Es el pueblo más prosaico del mundo. olvido Una antigua re g lad o está la cosa en el argu­ mento.! soy culpable para contigo y mi culpa es muy grande". "Perdona. empezando por la muchacha casada ( on un viudo y siguiendo por la niña arrojada por la ventana en el momento en que miraba hacia abajo y la madrastra pensaba: "¿La uro?". junto al I estribo del coche. limitándose a lamentar la conden. Aunque. después de todo. Lo más trágico será que se echarán a llorar I cuando llegue la hora de despedirse. no ■ omprendo dónde tienen los ojos nuestros novelistas.j bién tú. mámenka.o mejor que todos esos poemas y novelas nuestros en que aparecen héroes de vida noble y altos sentimientos. por turno. si no. hasta un punto que da lástima. para terminar con los últi­ mos adioses y reverencias. ande usted e intente describir este asunto en una novelita. sino en saberlo ver. no me guardes rencor. ya se vaya a quedar con el padre. no encontrarán ningún temaj ¡Oh. que con nuestro pueblo no valen poemas. "Tome usted. Hasta llegar al instante en ijiie compareció ante la Audiencia." . y mañana vendrá a verla. si se lo sabe ver. díganme ustedes: ¿qué no I E l P ro ceso a K ornilova habría pasado en este caso en Europa? ¡Qué pasión. Katerina. seguramente se escapará de su padre todos los días "para ir a ver a la mámenka y llevarle boíl ¡tos". con la boca hasta las orejas. el 123 . y todo con qué digni­ dad! ¡Ea!. con la { omadrona al lado. y en la estación. al verlos. pero no hay tema". ahí podrían describir con todos sus detalles una tardad real. con todos sus porme­ nores. Esa misma niña que lanzó por la ventana.

para ver qué habría sido de I. lo que para unos es un poema. después abrió la venta­ na y arrojó por ella a la niña. parece que lo suavizar algo la habría forma de ha podido habei ha habido! E l P ro ceso a K ornilova [ por la ventana de un cuarto piso a la calle.. con nuevos jueces y nue­ vos jurados. ( natura. 124 125 . pronunciado el pasado año. contes­ tando a las preguntas de un modo grosero y I raro. sin mostrar alegría ni conf « i ai ¡edad y con la mayor indiferencia y sangre i lua y como pensativa. Sin siquiera I mirar hacia abajo. se revisó el proceso de la acusada Kornilova. y después de un violento altercado con él. hizo notar: "¡Q ué dura I *s!". D osto ïevski modo de ver es lo principal. ! sa feroz acción de la joven madrastra fue irompañada de tal aturdimiento y rareza en I todos sus demás actos que. La joven madrastra (que a la sazón era menor de edad). Luego. Es posible que la mayoría de mis lectores se acuerde aún de ese proceso. ¡Vaya. que siempre la andaba reprendiendo en nombre de su di­ funta. viva y sana. fue anulado por el Senado. Cuando horas después le anunciaron I | iie la chica vivía. se vistió y fue a I la ( omisaría. El anterior fallo. pot insuficiencia de peritos médicos. por rabia contra el marido. cerró la ventana. luego la vistió. niña de seis años. ¿No se encontraría bajo la acción de una afección propia de su estado ile embarazo? Al despertarse aquella mañana. fue y arrojó a su hijastra.F edor . no tardó tampoco en volver en sí y se encuentra en la actualidad. en estos Tri­ bunales territoriales. Excarcelación de la procesada Komíbva (1876) El 22 de abril de este año. la ■ alzó y le dio el café. I produciéndose entonces el casi milagro de que la chica no se estrellara ni se hiciera el | menor daño.. Allí declaró lo ocurrido.. involuntariamen­ te. estando embara zada. hacían pensar si no estaría en su sano jui[ i ¡o al hacer aquello. en el transcurso de casi un mes y 2. I luego de haberse ido ya el marido al trabajo. fue y despertó a la chica. para otros es una molestia! Pero ¿no podrían ahora condena de Kornilova? ¿No hacerlo? En verdad que ahí error.

aunque vista a la alemana. sumamente curiosas. con extraordinaria probidad no ocultó nada. el cual estuvo hablando cerca de una hora. habiéndose dictado otro el 22 de abril. lea libros y cobre treinta rublos de sueldo al mes. mansa. tocante al carácter de Kornilova. También fue muy impor­ tante la declaración del marido de aquella. El últi­ m o en declarar fue nuestro famoso psiquiatra i íiukov. m el menor titubeo. y su dictamen no tuvo trascendencia. Llamaron a declarar a una nueva testigo: la directora de la sección femenina da la cárcel. Su declaración. escuché algunas de las manifestaciones tli-I perito. tres manifestaron. gro* sera. Y de golpe y porrazo ocurrió que todos los otros cuatro meses. Estuve presente en la vista de la causa y saqué de allí muchas impresiones. reunidas en el transcurso de muchos años. Difícil imaginar com­ prensión más sutil del alma humana y de sus ••. La composición del nuevo jurado era muy notable. se había manifestado con un carácter nuevo.F edor D osto ïevski medio. contestando a preguntas del fiscal y del presidente de la Sala. El doctor Forinskii fue el único que discrepó de esa opinión. y todo el restante tiem­ po. Su dictamen fue plenamente favorable a la procesada. por suerte. absolviendo a Kornilova. i Jotable fue. con vivo entusiasmo. y de ellos die­ ron sendos informes cinco. Por lo que a mí se ffliere. pero. todos cono■ idos y célebres en Medicina. Se designaron seis doctores. afectuosa. Dijo E l P ro ceso a K ornilova lodo con sinceridad y buena fe.lados morbosos. siguió mostrándose malhumorada. a la que disculpó. que el estado morboso inherente al embarazo pudo influir en la con­ finación del delito en el caso presente. sin ceño. En resumen: que el anterior veredicto ha sido anulado. no es psiquiatra. durante y después del primer juicio. firme 126 127 . fue de mucho peso y favorable para la procesada. Sorprendieron también al publico la riqueza y diversidad de sus observa>i o n e s . ni los disgustos que le dio ni las ofensas qut» le infirió a su mujer. La audien­ cia duró el doble de tiempo que la vez ante rior. en las dos cárceles por las que hubo da pasar. taciturna. la elección de los peri­ to s . la superiora de la sección femenina de la prisión no acababa de elogiarla. hasta el momento de dar a luz. además. Es un simple i ampesino.

que se manifestó ya desde la milagrosa salvación de la niña. El marido de la abl suelta se la llevó a su casa aquella misma no­ che. El defensor de la procesada. en que se encontraba el espíritu de la pro cesada al cometer su espantoso crimen. En menos de un cuarto de hora redactaron un veredicto absolutorio que produjo casi entu­ siasmo en el numeroso público. refutó también muy hábilmente varias acus.n. señor Lustig. los jurados se retiraron a deliber.. la más grave de ta l das. Muchos s í santiguaron.F ed or D o sto ïevski y demostrativamente sentó la conclusión del estado. después de un largo discurso del presidente. ya a eso de las once. retiró su acusación da premeditación. pese a su terrible discurso. Al cabo de casi un año de ausencia. volvió a entrar en su hogar. Luego. Paró la cosa en que el fiscal mismo. con la impresión para toda su E l P ro ceso a K ornilova vida de la lección sufrida y la evidencia del dedo de Dios en todo este mundo.H ciones.. indudablemente morboso. y ella. o sea el supuesto odio que de antiguo le tenía la ma drastra a su ahijada. es decir. a juicio su­ yo. y redujo a cero la principal. otros se felicitaron mutuamente. O 128 129 . estrechándose las manos.. demostrando con todl claridad que se trataba de un simple chismo* rreo. feliz.

en el cual se debatía el grado de cu l­ pabilidad de un sujeto que m altrataba bru­ talmente a su h ija de siete años.. de pronto le Las injurias de mis enemigos Estando prohibido hacer las necesida­ des en el arroyo. está dispuesto a confesar ya su crimen.Algo acerca de ¡os abogados a 876) E l autor opina sobre los abogados en rela­ ción a un muy resonante caso ju d ic ia l de la i poca. Me ruborizo de antemano por la ingenuidad de mis interrogai iones e hipótesis. Se trata también de una necesidad física . Le muestra las leyes. Porque sería harto ingenuo < ¡nocente el que me pusiese ahora a encarei er lo provechosa y simpática que es la insti­ tución de la abogacía. No he hecho sino tomar la pluma y ya tiemblo. (de Pensam ientos anotados) 131 . ¿por qué no p rohibir también esto?.. E l M inisterio público debería de por sí actu ar contra ese atentado a la decencia. le en­ seña esta u otra sentencia que. sino que hasta es un santo. sólo dos palabras. O Por lo demás. ■ uando interviene el abogado y le demuestra que no sólo está en su derecho. a sí como el pasear des­ nudo por las calles. Ahí tenemos a un hom­ bre que cometió un delito y no entiende de leyes. en particular de los aboga­ dos. nociva y vulgar.

Yo no quería de­ fenderme. hiendo lo malo que no fuera yo jurisperito y no pudiera comprender que era del todo inocen­ j Todo esto. es muy agradable eso de tener abogados. me hubiera converlido de pronto en inocente. que era perfectamente culpable. con satisfacción. diciendo que eso es hasta cierto punto inmoral. son consideraciones ingenuas y que carecen de toda novedad. dejé insertar una noticia que no podía publicarse sino con permiso del señor ministro de la Cor­ te. hace un lío al fis­ cal y he aquí a nuestro hombre. a pesar de todo. según parece. tan interesan­ te que.] murar: "N o sé nada de nada". que j acaba finalmente por poner de mal humor a jueces y jurados. aunque había tantas pruebas contra él y el fis­ cal ¡as había esgrimido de modo que. Y él hubo de explicar­ me que no sólo era yo culpable de nada. aquella media hora que allí pasé la cuento como la más alegre de mi vida. Pero ante vosotros tenéis ahora a un pobre hombre inocente. Pero. inadvertidamente. por no haberla mi­ rado (cosa que a cualquiera le ocurre). . Y he aquí que de buenas a primeras me no­ tifican que estoy procesado. sin que jurídicam ente pudieia haber discusión alguna. D o sto ïevski imprime a la cosa otro cariz. y la idea de que yo. lo confieso. ¿Qué sería aquí del ¡nocente si no hubie-1 ra abogados? A lg o acerca de lo s A bo ca d o s revista. ya inocentísimo. Yo lo escuché. eso es i útil. El hombre que digo es un igno. lo hubiera podido perder por una culpa ajena. estando él decidido a apoyarme con todas sus fuerzas. se me antojó lan chistosa y. Pero los mismos jueces me designaron un abogado (persona que no me era del todo desconocida y con la que había tenido ocasión de encontrarme an­ tes en cierta Sociedad). muestra el artículo número tanto del Código. Yo mismo experimente esa sensación cierta vez que. Pero surge el abogado que ha echado los dientes estudiando leyes.F edor . pero al comparecer en juicio experimenté una impresión totalmente inopinada: vi y oí cómo hablaba mi abogado. no se me ocultaba mi delito: había I.( rante. dirigiendo una I i I I ' 132 133 . al mismo tiempo. ] señala la sentencia tal o cual del departamen­ to de casación del Juzgado. ¡Cosa sim­ patiquísima! Supongamos que pudieran obje­ tarnos.litado a la ley. no sabe jota de leyes y se limita a mur. sino que había obrado en pleno derecho. lo repito. No. tanto. naturalmente. y termina sacan­ do de su aprieto al desventurado.

No sé si aquí se darán casos de ahogados que. en­ cima. y que el abogado honrado siempre. en efecto. Al escuchar tales juramentos. muchas veces resulta después que esos procesados. queriendo mantener hasta el fin . enseguida se recuerda el refrán I popular: "El abogado es una conciencia de alquiler". se conserva honrado. 134 135 . pero. ya que hice algunas amistades. sólo que no permite que le impon­ gan un castigo excesivo.F ed or D osto ïevski te. a sabiendas. hasta el punto de no I i onsiderarse ya una propensión. Así es. sino algo | enteramente normal. aun­ que tal suposición se asemeje no poco al más desaforado idealismo. o poco menos. más aún: que aunque quisiera. que si se encargaron de defen­ der a su cliente fue únicamente por estar con­ vencidos de su inocencia. estuve muy bien y hasta con utilidad.-------------------------los Tribunales. A mí me parece que aj abogado le es. sobre todo. Me dicen que los jueces no pueden privar de defensa a ningún delincuente. ante I | | [ i -----------------------. porque siempre encuentra y define el verdadero grado de culpabilidad de su cliente. a pesar de todo. viéndoI le obligado a traicionarla aunque no quiera. dos días en prisión donde. Y. etcétera. Desde luego que salí condenado.lo es que posición tan triste parece impuesI ia por alguien o por algo. se hayan desmayado al escu■ liar el veredicto condenatorio del Jurado. los jue­ ces tratan con severidad a los literatos. aparecen plena e indiscutiblemente culpables. I I s un hombre condenado a no tener concienI i ia. Porque ya hemos tenido ocasión de oír a los abogados jurar.------------. tuve que pagar veinticinco rublos y debí pasar. siempre resuena en nues­ tro ánimo esta sospecha repelente: "¡Y si min­ tiera y se hubiese encargado de la defensa por el dinero!". Es en grado sumo admirable que el aboga­ do emplee su trabajo y su talento en la defensa de los desgraciados: es entonces un amigo de la Humanidad. Pero ustedes abrigan la idea de que. siempre.jFinalmente. defendidos con tanto fervor. tan difícil evi­ tar la falsedad y conservar incólumes su honor y su conciencia. por cierto. lo importante y serio en todo_ r < “. A lg o acerca de lo s A bo ca d o s En verdad. 1 1 papel de estar convencidos de la inocencia de sus clientes. define y justifica al culpable. en tales casos. como a todo hombre alcanzai el Paraíso. ocurre la estúpida paradoja de que^el abogado no puede nunca obrar en relación con su conciencia. no podría hacer otra cosa.

son muy diversas y. En primer lugar. y después el talento. Dostoievski intenta encontrar la respuesta a un d ifícil y l ien to interrogante: ¿el talento dom ina a l hom­ bre o el hombre domina a l talento? Riqueza \ La riqueza es un robustecimiento del individuo. ¿a qué. sino tan sólo a algunas propiedades del i ilento. Las propie­ dades del talento. por ejemplo? Pues.B Talento o876) A l reflexionar sobre el talento. a 137 . en primer término. un desprendi­ miento del individuo respecto del lodo a (de Pensam ientos anotados) O ¿Qué es el talento? El talento es. en consecuencia. a veces. generalmente hablando.. sencillamente insoportables. Dices que. Conforme. El literato de talento *s capaz de expresarse bien allí donde otro se expresaría mal. hace falta una dirección. ante iodo.. yo no me proponía referirme al Irte. una cosa muy útil. una liberación m ecánica y espi­ ritu al y. "talento obli­ ga". generalmente hablando. a veces..

así como suena). arrastrándolo a gran distancia del ver­ dadero camino. de la buena sociedad y que se trata­ ba con lores.i dominar su talento. gobierna a su poseedojj y. O 138 139 . un embustero se pone a contar no sé qué. con objeto de suscitar la risa. según las observaciones que he podi­ do hacer sobre los talentos. Me dirán que con tales exigencias se hace imposible la vida. Sin E l Ta len to contar con que cuando la tal agudeza no sucede espontáneamente. y quizá dijera verdad. le tira de la manga (sí. por e] contrario. que no era posible que lo fuera. dice que al salir de una reunión gustaba dejar detrás de sí un reguero de risas. (|ue siempre influye en el hombre más despe­ lado. pero intercalaba talos pormenores en el relato. es decir que se reservaba la gracia mejor para el final. embustero y chistoso. vivos o muertos. es preciso idearla. aunque hay talentos especialmente fraudulentos. Esa misma preocupación puede acabar por ha­ cerle perder toda seriedad a un hombre. Y es verdad. siendo este el que.F edor D osto ïevski las cosas más feas. se me antoja muy difícil que el hombre pued. Cito esto únicamente a modo do símil. El novelista Thackeray. por así decirlo. Aquí surge una cuestión insoluble: ye s el talento el que domina .il hombre o el hombre quien domina su talen­ to? A mí. En no sé qué pasaje de Gogol. descri­ biendo un hombre de mundo. casi innoble. Pero conven­ drán conmigo también en que raro es el talen­ to que no presenta ese achaque.

(de Pensam ientos anotados) O A los hombres nos suele ocurrir una cosa muy particular. En aquel tiempo (¡hace ya treinta años!) i l’oeta ruso apenas mayor que Dostoievski. entre otras obras. lo que es mejor. A mis críticos No persigo honores n i los acepto.El Nacimiento de un Escritor o877) Dostoievski relata aq u í los recuerdos de su exitosa in iciació n como escritor. 141 . alcan z ar el triunfo con ella. la alegría in■ iim parable que vivió después de p ro d u cir su ¡ ’l im era obra y. ya consa­ grado cuando este comenzó a escribir. pero una vez nos su1 t <lió algo que yo nunca he podido olvidar. Autor de Los últimos cantos. Habremos tenido nuestras discrepancias. y no es en verdad mi intención treparme a las estrellas p ara orientarm e.lo apenas en la vida. Nekrásov1 y yo nos habremos Vi'.

. 142 143 . como le llamaban. sólo a ratos. pensaba. a escribir mi nol vela Pobres gentes. me dijo: "Lléveme usted su manuscrito (aún no lo había leído).. casi sin haber cruza­ do palabra alguna con Nekrásov. casi con lágrimas. a D. a lo sumo. pues lo había escrito con pasión. Era en mayo del año cuarenta y cinco. Relaciones literarias no tenía ninguna. Vivía yo en Petersburgo y hacía un año que había pre­ sentado mi dimisión a mi puesto de ingenie ro. pues hasta entonces no había escrito nada. "se burlará de mis Pobres gentes". como el propio Nekrásov y i. el más vetera­ no y conocido del grupo. La noche del día en que dejé allí mi manuscrito fui a ver a un antiguo camarada. falso sentimiento?". A Bielinski lo había leído un par de años antes. nos pasamos toda la no1 ' Periódico donde publicaban los literatos jóvenes más exitosos de la época. Gaiteras petersburgueses. A comienzos del invierno me había puesto. pues la desconfianza y la duda estaban siempre al I # <echo. pluma en ristre. Así pen■ iba yo. Teníamos entonces poco más de veinte años. de pronto.imbién el influyente crítico Bielinski. V Grigórovich. salvo un breve boceto. Yo estaba abrumado por el atrevimien­ to de haberle llevado mi obra y me fui de allí lo más pronto que pude. y vivía aún por algún tiempo con Nekrásov. con deleite.F ed or D osto ïevski ocurrió algo tan juvenil. escribiendo la novela. Una ve/ que vino a verme. "¿Iría a resultar ahora que todo eso. Le llevé el manuscrito! E l N a c im ie n t o d e u n Es c r it o r vi a Nekrásov un momento y le estreché la i mano. el cual tampoco había escrito nada todavía. todas aquellas horas que yo pasé. que se publicó en un alma«] naque. Creo que estaba entonces en víspera! de trasladarse al campo con su familia. que vivía muy lejos. mas se me antojaba gruñón y terrible. quitando. lozano y bueno. mi primera obra. fantasía. me daba mucho miedo. era realmente mentira. Apenas con­ taba con el éxito. se lo enseñaré". y. teniendo delante el más vago e incierto porvenir. no sabía qué hacer con ét ni a quién ofrecérselo. Pero sólo a ra­ tos. pues aquel partido de Los I nales Patrios2. naturalmente. Nekrásov piensa editar el año que viene una recopila­ ción. sin saber por qué. Ter­ minado mi trabajo. una de esas cosas que en el corazón de los intere­ sados perdura indeleblemente.

cuando nos quedamos I ‘. Tal. se me echan encima. i! sto vale más que el sueño!"UTiempo des-_ piiés. Hacía un tiempo extraordinariamente ca< ] luroso. es por | naturaleza un hombre reconcentrado. señores?". y así transcurrió toda la noche. muchísimos jóvenes que parecían penetrados de alguna cosa y como si esperasen algo.F ed o r D osto ïevski che hablando de Alm as muertas. sino que abrí la ventana y me senté allí. y así siguie E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r ion. y en 144 145 . Las cuatro eran cuando volvía a casa. cuando ya llegué a conocer a Nekrásov. en voz alta y relevándose mutua­ mente cuando se cansaban. con no poco asonn bro de mi parte. de común acuerdo. t siuvieron conmigo cerca de media hora. efectivamen te. Se refería a usted. noto que a Nekrásov le tiembla la I voz una. me ha parecido siempre. cauto. toda la noche.oíos— . se ponían a leerlo y así se pasaban la noche entera. y poco faltó para que ambos se echasen a llorar. y leimos ese libro. De pron to. dos veces. muy poco comunicativo. y al llegar a ese punto en que el padre va corriendo detrás del coche fúnebre dd hijo. de Gogol. casi ■ receloso. "Bastará con leer diez líneas. qué hombre!'." Pero. y a juzgar por eso. Aquella noche habían recogido m| manuscrito y empezado a leerlo. y de pronto no puede I contenerse y da una palmada sobre el manus• rito. después de haber leído las diez líneas. y. "Le tocó a él leer lo de la muerte del estudiante — me contó después Grigórovich. aquel instante de nuestro prii tncr conocimiento debió de ser en verdad el ¡ ai rebato de un sentimiento hondísimo. alguno no tarda­ ba en proponer: "¿Quieren ustedes que lea­ mos algo de Gogol. hasta ¡ la alborada. '¡Ah. casi tan clara como el día. suena la campanilla. Había antaño muchos. por enésima vez. me abrazan con verdadero entusiasJ mo. ya sin interrupción. resolvieron continuar leyendo. En aquel tiempo. eso era frecuente entre los jóvenes: en cuanto se reunían dos o tres. Luego que ter­ minamos la lectura. Pero enseguida irrumpen en el cuarto Grigórovich y Nekrásov. y al entrar en casa no me acosté. I por lo menos. I lecordaba con asombro aquellas horas. las cuatro de una noche blanca. para ver d i qué se trataba. deciI i limos venir a buscarle a usted:|jQué impor­ ta que esté durmiendo? Lo despertaremos.

— ¡Ha aparecido un nuevo Gogol!— exclamó Nekrásov.. o poco menos. y ya veri usted. entendiéndonos a media pala« bra. pero el tema principal fue Bielinski. al año si­ guiente. . no sé mucho. es un hombre. decía Nekrásov. y qué gusto!"... no obstante los po1 os años de Nekrásov y la diferencia de eda­ des. bueno. pero Bielinski le tomó desde el prin( ipio gran aprecio e influyó no poco en la orientación de toda su obra. momentos y palabras de esas que influ­ ye n en nosotros y nos unen para toda la vida i on lazo indisoluble. y podrá ver por sí mismo qué alma la suya!". "Hoy mismo le llevo su manuscrito. pero a mí esos han venido a verme con lágrimas en los ojos. qué triunfo! Ante todo. Por aquel tiempo no había escrito aún Nekrásov nada de la impor­ tancia de lo que luego.. escribió. alto. lleno de excitación— . y a despertarme. a las cuatro de la madrugada. p ei< > mañana no deje de ir temprano a vernos.. hablamos también (li­ la poesía. acuéstese usted. Y desde los die«iséis años. escribía. Según mis noticias. 1 felicitarlos. de pronto. citamos partes de su Inspector y de las Almas muertas. Seguramente que habría habido entre ellos.F ed o r D o sto ïevski aquella media hora hablamos Dios sabe d i cuántas cosas. toda su vida le había tenido más cariño que a nadie. Sentía por él un respe­ to sin límites. de la verdad y de la situación da entonces. al entrar con mis Pobres gentes en casa de Bielinski.. Nekrásov había llegado a Petersburgo a los die( iséis años. ¡Ah. que nos vamos. Tales _ _ E l N a c im ie n t o de u n E s c r it o r cosas pensaba yo en aquel instante." ¡Cómo hubiera podido yo dormir después d « todo aquello! ¡Qué alegría. los pondrán por las nubes. "Otros tendrán éxitos. enteramente solo. 1 dormir. al vuelo.. ¡si usted supiera que clase de hombre es! ¡ Ya lo conocerá usted. y ni qué decir tiene que de Gogol. ahora. recuerdo todavía que lo que más esti­ maba yo era el sentimiento. expresándonos más por exclamaciones que por frases. porque eso va lo más que el sueño.. ¡Cómo iba a poder dormir! Nekrásov le llevó el manuscrito aquel mismo día a Bielinski. que tenía puestas ambas manos sobre mis hombros y me zarandeaba. Pero. acudirán .. En rela1 ión a su conocimiento con Bielinski. 147 .

no sé por qué me había imaginado de otro modo a aquel crítico terri­ ble. de un gran crítico que recibe a un novel de veintidós años. se ha encontrado.! pero tomó el manuscrito. su general. Rompió a hablar con exaltación y echando fuego por los ojos: "Pero ¿compren­ de usted mismo — repitió varias veces. pensé. por asi decirlo. un minuto. Aquella seriedad no era la premeditada reserva de un personaje céle­ bre. sino Vuestra Excelencia. Ese desdichado funcio­ nario que usted nos pinta ha llegado al extre­ mo por efecto del continuo servicio. y cuando un buen hombre.) "Sólo con su instinto inmediato. cuanto ya lo­ do había cambiado. Recuerdo que al primer golpe d i vista me chocó mucho su figura. haya podido com­ padecerse de su humilde persona. no Su Excelencia. anonadado de asom­ bro de que un hombre como aquel. tremendo. Vuestra Excelencia. le da aquellos cien rublos. en el caso de no atrever­ se a considerarse infeliz por pura sumisión. sino que respondía. pero no había pasado. como él dice. lo comprenda. só­ lo como artista. eso es. lo recibió Bielinski sencillamente emú donado: — ¡Tráigamelo usted. queda deshecho. me parece. Me recibió con un gesto d i enorme seriedad y reserva. aquella na­ riz. al respeto que le inspiraban los sentí mientas que anhelaba comunicarme lo más pronto posible. aquella frente. ha podido usted escribir eso. con sus veinte años.F ed o r D osto ïevski — A ustedes les brotan los Gogoles com > > las setas — observó Bielinski en tono severo. las graves palabras que pen­ E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r saba decirme. según su costumbre de hablar a saltos— lo que ha escrito usted?" (Gritaba siempre de aquel modo cuando le dominaba un sentimiento ¡ nérgico. y la más leve queja se le antoja cosa de libre­ pensamiento. por fin. ¡Y aquel 148 149 . ni siquiera osa creerse ron derecho a sentirse infeliz. "Bueno. tráigamelo usted enseguida! Así que me llevaron a su casa (era ya d tercer día). Cuando Nekrásov volvió por allí aquella noche. poro ¿ha podido usted abarcar también con la razón toda la terrible verdad que nos denun■ ¡a? No es posible que usted. quizá sea esto lo propio del caso".

y sentí plenamente. (Y eso que entonces yo era un soñador tremendo. al momento de besarle la mano al general. y aun el lector menos avezado a pensar todo. publicis­ tas y críticos. Aunque. y si Hielinski supiese lo inútil y torpe que soy! Y todavía dice la gente que esos literatos son ■■oberbios. Me separé de él. en una suerte de tímido éxtasis. sino horror. contemplé el E l N a c im ie n t o de u n E s cr it o r cielo claro. tal es la verdad del arte! ¡Aquí está el artista al servicio de la verdad! ¡A usted se le ha revelado la verdad. que en mi vida había surgido un instante solemne. un cambio para siempre. hablando de mí. y llegará a ser un gran artista!" Todo eso me dijo entonces. seré fiel. el día radiante. I stán realmente solos. me esforzaré para ser un hombre tan extraordinario como ellos. a otros muchos que todavía viven y pueden atesti­ guarlo. horror! ¡Precisamente en esa gratitud se cifra todo ('I espanto! ¡Es una tragedia! ¡Usted ha llegado aquí al meollo del asunto! Nosotros. ya no es piedad lo que ins pira ese desdichado. vanidosos y fatuos. Quiero merecer esas alabanzas. ¡Tal es el se­ creto del arte. pensaba. ¡Oh. y esta y el bien triunfarán siempre] 150 151 . avergonzado. es verdad que sólo esos hom­ bres son los que hay en Rusia. Todo eso les dijo también después. des­ pués de todo. que algo nuevo había empezado. Me detu ve en la esquina de su casa. y qué atolondrado soy aún. séale fiel. pero usté des los artistas. como a artista que es.) "¿Sería verdad que yo era tan grande?". la gente que pasalia. ¡Oh! No se rían uste­ des. lo comprende enseguida. pero algo que ni en mis más fogosos sueños me hubiese atrevido a imagi­ nar. son hombres.F ed or D osto ïevski botón que se le cae. luego no he vuelto a pensar nunca que fuera grande. pero entonces. ¿quién podía soportar aquello?" ¡Oh. encantado. ya me haré digno de esos elogios! Pero ¡qué hombres esos. de un solo trazo. pero tienen a su lado la " verdad. ha venido al mundo con ese don. con todo mi ser. aprecie usted ese don debidamente. qué hombres! Sí. no hacemos más que desvelar­ nos por expresar eso con palabras. ele modo que parece poder tocársela con la ma­ no. los que pesan. resaltan pal­ pablemente la esencia misma de la cosa.

i. no obstante. y pude comprobar que me había entendido. A traición sucum bieron en la flo r de su edad. O 152 153 . hemos estado toda la vida separados. Y nunca he podido olvidarlo. Verdaderamente. y quiera Dios que de nuevo se reanime nuestro amado y apasionado poeta. Aun ahora pienso en él con fruición. Me parecía que volvía a vivirlo de nuevo. diciéndome: "Esto lo hice enton““ces por usted". en tanto me hallaba a la cabecera de Nekrásov.F ed o r D osto ïevski sobre el vicio y la maldad. Y he aquí que hace poco. por ellos. Terrible aquí esa frase: con reproche.i poesía suya. diciéndole únicamenle que en otro tiempo habíamos vivido algo en común. Al salir del presidio. Sin term inar quedan sus cantos. Así que triunfare mos. E l N a c im ie n t o d e u n E s c r it o r la m aldad acabó con ellos. Cuando se me ve nía al pensamiento en los presidios de Siberi. ¡Oh. con ellos! Todo esto pensé entonces. |Y. él me había indicado un. Fue el instante más em­ briagador de toda mi vida. Poeta apasionado hasta el dolor. ya lo sabía yo. Recuerdo aquel instante con la mayor claridad. don reproche me m iran los retratos de los muertos... lo fuimos de veras? Allá que lo tesuelva cada cual según su juicio y concieneia. }\ uimos leales. En su lecho de enfermo pensará ahora en sus amigos muertos!. se me levantaba nuevamente el espíritu. se me h. Le recordé el episodio a la ligera. Pero lean esas apasionadas canciones. al cabo de treinta años.i vuelto a representar ese instante. Desde las mudas paredes.

en cada página. Dostoievski trans­ mite la conmoción que le provocó la lectura de I )on Quijote y las ideas y sensaciones que la novela de Cavantes sembraron en él.La Mentira se salva de la Mentira (Acerca de “Don Quijote” ) Veneración l La altu ra de u n alm a puede medirse en parte. Y observaciones análogas respecto de lo más profundo de nuestra humana natu­ raleza se hallan en ese libro. Ya el solo hecho de que Sancho. se consagrase a ser amigo y Con pasión y desmesura. es del número de los eternos. fijándose en basta qué g ra­ do es capaz de inclinarse. sin más. con veneración (o devoción (de Pensam ientos anotados) Don Q uijote es un gran libro. de la prudencia y la áurea medianía. esa encarna­ ción de la sana razón. de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la Hu­ manidad. y ante quién. (1877) O 155 .

con frecuencia. desgraciadamente. sin haber reportado a la Huma­ nidad provecho alguno. por no atinar en la hora decisiva ton el verdadero sentido de las cosas y no encontrar una palabra nueva. terri ■ L a M en tir a se salva d e la M en tira ble misterio del hombre y de la humanidad en él contenido: que la belleza suprema del hombre. sino por la senda recta. pero sí sé que ese libro. no obstante. < t1 notable. se consumen hartas veces. se I conmueve hasta lo patético ante su grandeva I de alma. y ni una sola I vez pone en duda que aquel habrá de con» j quistar algún día una ínsula para regalársela. su valor todo y. un don supre­ mo: el genio necesario para dominar la rique­ za y poder de esas dotes. finalmente.F ed o r D osto ïevski compañero de aventuras del más loco de lol hombres.I dará el hombre llevarlo consigo el día del Juicio Final. él precisamente y no ningún otro. convirtiéndose en un objeto de irrisión. su talento más grande. inducir a de­ sesperación a más de un amigo de los hom­ 156 157 . su pureza mayor. esta­ mos obligados a presenciar esa ironía del I festino: que la actuación del más noble y fer­ iente filántropo sea blanco de burlas y Imtiradas. Y denunciará el más hondo. por desgracia. está plenamen te convencido del gran talento de su amo. nobles puede. su castidad. con la Literatura. Pero. Pero este espec­ táculo del desperdicio de fuerzas más grandes . levantaría el alma de más de un joven con el poder de una gran idea. sólo por faltarle al hombre < on tan ricos dones agraciado. el más triste de todos. gobernarlas y diri­ girlas — esto es lo principal— .« ¡Cuán de desear sería que nuestros jóvenes I conociesen esa gran obra! No sé lo que ahoia pasará en las escuelas. sembraría en su corazón la semilla de grandes problemas y l apartaría su espíritu de la sempiterna adora J ción del estúpido ideal de la medianía. no por fantástit os caminos de locura. Se pasa todo el tiempo engañándolo i como un niño y. no olvi. su lealtad. cree a pies juntiIlas en todos los fan<| tásticos sueños del caballero. Ese libro. efectivamente. son tan po­ tos. empleándolos en el bien de la Huma­ nidad. el más grande y triste < l< *j cuantos libros ha creado el genio de los hom bres. tan poquísimos los genios concedidos a L razas y pueblos que. del I orondo amor propio y la vulgar sabiduría I práctica.

sino a llanto < n diente. ni el desatino de los sortilegios d i los magos. con 158 159 . pues eso equivaldría a traicionar el deber y traicionar il amor a Dulcinea y a la Humanidad. si no hubiesen teni­ do gigantes y hechiceros malignos y envidio­ sos de su grandeza? El ideal del caballero andante es tan alto. tan bello y útil. no a risa. Por lo demás. cuando se i uró de su locura y se convirtió en un hombre listo. emponzoñando para . eso no le inspira la menor dudal L a M en tira se salva d e la M en tira /Cómo habrían podido demostrar su heroís­ mo esos caballeros magníficos si no se hubie­ sen visto en trances tales. ni la descripción de aquellos caballeros que corrían aventuras por el bien de la Hu manidad. El hom­ bre fantástico siente de pronto el ansia de rem lismo. Y es notable que lo que motiva esa dudl no sea la incongruencia de su locura nacien te. con­ solando todavía al lloroso Sancho y amando . Pero 1 uando. lo que bruscamente suscita su duda. sólo he querido aludir . El hombre fantástico. no tardó en irse de este mundo. sencillamente. que se le hace ya imposible renunciar a la creencia incondicional en él. que no hacía ya falta alguna en la Tierra. y de modo tal se ha apoderado del corazón de Don Q ui­ jote. que refieren esos libros tan fidtA dignos. al fin. en todo punto matemática: la de que por más poderoso que un caballero luese. espada en ristre. lo que le desconcertaba era. ¡Oh. sin embargo. una consideración en todo punto exacta. No le desconcierta el hecho de quy súbitamente queden tropas enteras encanta ^ das.il mundo con la gran fuerza de aquel amor que en su santo corazón se encerrara. renunció a todo. a descargar mando­ bles a diestro y siniestro.siempre con la duda su hasta entonces crédulo corazón.F ed o r D osto ïevski bres. No. plácida­ mente y con triste sonrisa en los labios. persuadido hasta la locura de la más fantástica ilusión que puedií imaginarse. moviéndole.1 uno solo de los rasgos característicos de Don Quijote. sino algo completamente secundario. había de serle. a una de las observaciones incont. y vien­ do. se ve de pronto asaltado por ll duda que amenaza dar al traste con toda su fe.o bles que Cervantes ha hecho sobre el corazón del hombre y expuesto de forma magistral.

a pesar de todo. no te lo confiesas a ti mismo en tu interior? ¿Qué fue entonces lo que de pronto te sirvió de consuelo? ¿No fuiste y fraguaste un nuevo ensueño. pese a toda tu reguera. se pasea por tu alma.F ed o r D osto ïevski todo. con cuerpos de molii’. la duda te atosiga. un cem L a M en tira se salva de la M en tira leñar de veces? Supongamos que te has encaliñado con un sueño. ingenua y dr. no obs­ tante estar tan enamorados. y éj puede seguir creyendo tranquilamente en la ilusión primera y máxima. tres veces más fantástica. importuna tu razón. De esta suerte/Cjueda satisfecho el realismo. Con toda el alma te i onsagras al objeto de tu amor. una idea. salvada la verdad. todo lo demás lo sería también! ¿Cómo salvar la verdad? Y he aquí que enlonj ces. Pero ¡nil se dice. para salvar la verdad. únicamente para hacer de eso tu ídolo y postrarte ante él. no obstante. y todo esto gracias a la ilusión segunda. Pero. o finalmente. paratada que la primera: imagina cien mil hombres hechizados. na dejando con vida a ningún enemigo. si hay en ese objeto de tu amor una mentira. una nueva patraña. una ilusión. y no te consiente que vivas tran­ quilo con tu sueño amado. acaso horriblemente vulgar. co. imposible vencer a un ejército de ( mi mil hombres. mucho más absurda todavía. otro tanto en la vida. con una mujer que te encantó. que la aguda espada del caballero puede traspasar con facilidad y rapidez diez v e c fl mayores de las que consentirían cuerpos d i|< hombres corrientes. en esos libros fided i* nos! ¿Se tratará de una mentira? Pero ¡si c a fuera mentira. en el espacio de unas po< a l horas. pero en la que te diste prisa a poner tu fe sólo por haber disipado tu primera duda? 160 161 . una convicción o un hecho externo que hizo mella en tu ánimo. algo que tú mismo exageraste y le descubriste en tu primer arre­ bato de pasión. en secreto. y aunque fuese en un día y. Pues bien: ¿no recuerdas. concebida por él sencillamente para salvar el realismo de la primera^ Recojámonos ahora en nosotros mismos yl examinémonos: ¿no nos ha ocurrido a cadai uno de nosotros. idea él otra ¡lusiórM dos. no dejas de sentir cierto escozor. una excelencia. además.

L a s (Saetas de Üostoievski (relacionadas con sus obras) .

entre la conciencia de ser el mejor y sus eternas dudas sobre su capaci­ dad. 31 de mayo de 1858 La ¡dea fundamental de mi novela es muy leliz. SOBRE CRIMEN Y CASTIGO i SU HERMANO M1JA1L Semipalatinsk. nueva y nunca llevada al libro. con los fantasm as de la m iseria y la en­ ferm edad rondándolo siempre. y estoy seguro 165 . En el viaje in ­ quietante que proponen estas cartas puede leerse tam bién la d ifícil relación del autor con los editores. los lectores y el éxito. que a todos dominan). Se trata.. la figura del protagonista. durante y después de la p u b lica­ ción de sus obras. sin embargo. amigos y editores.L a s C a r ta s . En ellas cuenta el proceso de creación de sus mayores trabajos. el dinero. Antes. de una ligura muy frecuente hoy en la vida real en Kusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos. Fedor Dostoievski escribió miles de cartas a parientes.

Yo empiezo por escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento. y.F edor . 9 de mayo de 1859 Tú me escribes siempre noticias por el esti­ lo de esas de que a Conchárov le han dado por 166 167 . con el trabajo. precisamente. amigo mío. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso y quiero destacarme ahora con algn na obra de mérito sobresaliente. Dicen que en los manuscri tos de Shakespeare no se advierten tachaduras.i seguridad de que cualquier poema gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mu cho que lo trabajó y corrigió el poeta. Ten l. una labor gigantesca. y pongo allá. la escena siempre sale ganando. no hay que hablar de que empollo ¿De dónde sacas tú que al primer intento se pueda pintar un cuadro? ¿Cuándo has adquiri do esa convicción? Créeme a mí. le habría salido mejor. lú. y me recreo mucho con ella.iempre ocurre). monstruosidades y pruebas de mal gusto. I SU HERMANO M IJA IL Semipalatinsk. Supongamos que se.. y que por eso estoy empollando pacientemente. pero como yo tengo por ahora el pro pósito de dejar a un lado las novelas. Me dejo entusiasmar por ella varias veces (pues me j-usta la escena). L a s C a rta s . para todo se requiere trabajo. presenta tales 1 La Ahina de Stepanchikovo y til sueño del tío. incubando esa obra descollante. Gogol tardó ocho años en escribir su Almas muertas. lograré enriquecer la no vela con nuevas observaciones. sino procurar hacen algo bueno. sin duda. confundes la inspiración. y sólo tra­ bajo en dos novelas cortas1 que no pasarán d i medianas.. Esa es l. No hay que precipitarse. Pues por eso.i verdad. D osto ïevski de que a mi regreso. Sin inspiración. naturalmente. . pero luego me estoy trabajándola por espacio de meses y hasta de un año. Todo lo que sale de un tirón está todavía verde.i cierto. Sólo que hay que tener inspiración. no se puede hacer nada. y tacho aquí. si hubiera trabajado más. c réeme. la pri­ mera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del artista (cosa que .

de todos modos. esa novela no desentona en modo alguno con la tenden­ cia de su revista. avara. L a s C a rta s . Un joven de clase inedia que.. La vieja es tonta. antes por el contrario. acaso más. pues esquilma a una hermana más jo­ ven. me avengo a cobrar cien rublos por pliego. y espero. Hasta donde yo puedo juzgar. puedo asegurarle terminantemente que la novela esta­ rá lista dentro de un mes. que le sirve de criada. o sea cuatrocientos rublos por plie go. sajero Ruso? Llevo ya escribiéndola dos sema­ nas. el cual decide matarla y robarle. sin falta.. ¿Por qué. Me quedan todavía dos semanas de tra­ bajo. í~ 6 8 169 . Es mala y destruye una vida humana. así que todo lo echo a perder. y por efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas. este mismo año. prestamista de dinero. (He leído. 1865) Estimadísimo M ija il Nikifórovich: ¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Men­ 2 Editor del periódico El Mensajero Ruso. realmente. escribir tan bien como él. expulsado de la Universidad.) Amigo mío. Estas pregun­ tas y otras semejantes desconciertan al joven. la novela de Turguéniev. mientras que Turguéniev. Es magnífica. prematuras ideas que flotan en el aire. El sufre el influ­ jo de algunas raras. Pero. Epoca. "Nada vale.. A este fin. pero la dife­ rencia. viuda de un consejero. aquí en Wiesbaden. por fin. la actual. enferma. con el tiempo. deci­ de matar a una vieja. ¿Para qué vive? ¿Le es útil a alguien?". y podrá usted tenerla en su poder dentro de ese plazo. que posee dos mil siervos. estando tan apurado. se encuentra en la mayor miseria. no es tan grande. de su vida de apuros. Es un ('studio psicológico de un crimen.F ed o r D osto ïevski su novela siete mil rublos y que Kátcov2 le ha pagado a Turguéniev cuatro mil rublos por Ni do de nobles. con la idea de A M IJAIL NIKIFO RO VICH KATKOV (Borrador. resuelve salir por una vez. y estoy a punto de ter­ minarla. de sobra sé que yo no escribo tan bien como Turguéniev. sorda. cobra cuatrocientos rublos? Pues por eso mismo de que soy pobre y tengo que trabajar a toda velocidad y por el dinero.

mala y enferma. extraños sentimientos le torturan el corazón. y huellas e indicios salen con facili dad a la superficie. y el hombre termina por comprender que debe denunciarse él mismo. pide ya moralmente un castigo. que vive en la provin cia. Y aquí empieza a desarrollarse todo el proceso psíco- L a s C a rta s . La verdad de Dios y la ley de los hombres triunfan por fin. una . lógico del crimen. que está de ama de llaves con unos terratenientes. de estar di­ vorciado de toda la Humanidad. Se ve obligado a ello para expiar su crimen en Siberia. poder luego reintegrarse al mundo de los hombres. del humillante asedio del cabeza de dicha familia y de las indecentes proposiciones a que estará expues ta toda su vida. sobre todo habida cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida. cuando menos..F ed o r D osto ïevski hacer feliz a su madre. con lo que. Triunfan la ley de la Naturaleza. El asesino se estrella contra problemas insolubles. No hay quien sospeche de él ni puede haberlo. Y el crimi­ nal decide sufrir todos los martirios con tal de expiar su culpa. En mi novela se encuentra. Transcurre luego alrededor de un mes. para sei allí toda su vida una persona correcta.. terminar él sus estudios en l.. de por sí. que experi­ menta a raíz de cometer su crimen. y de este modo. en virtud de esa misma casualidad. no constituye propiamente un crimen. librar a su hermana. 1 morir de muerte natural dentro de un mes. El sentimiento de ser extraño. expiará su culpa. lo tortura de manera indecible. que no sabe siquiera para qué está en este mundo y que quizás estaba llamada . la ley de los hombres. seria. Aunque tales crímenes son muy difíciles de consumar. hasta que llega la catástrofe. He tenido hartas ocasiones de observar 170 171 . en parte.. a la razón de que e! pro­ pio malhechor. naturalmente.i Universidad y marcharse al extranjero. además. inopinados. logra nuestro hombre. que cumpla sus deberes para con la Huma­ nidad. llevar a rápido y feliz tér­ mino su designio. estando además el asesino expuesto al albur de la casualidad que puede delatarlo. lo que se debe.ilusión a la idea de que el castigo jurídico de los delincuentes asusta e intimida a estos mui ho menos de lo que el legislador imagina. Me cuesta mucho trabajo exponerle a usted con toda claridad mis pensa­ mientos.

1 los actos más crueles. pero creo que sera muy interesante. Ciertos casos. muy malas. de momento. en la precedente descripción del argumento de mi novela falla aún el argumento mismo. Pero como me he dedicado exclusivamen­ te al trabajo referido. para hacer resaltai de un modo más claro y comprensible mi idea. de un pasado muy reciente. También en nuestros días leemos muchos ejemplos de ese trastorno moral que conduce . 1M IJA IL NIKIFO RO VICH (Borrador desde Petersburgo) Estim adísim o M ija il N ikiforovich: Habien­ do recibido su contestación a la carta que le escribí desde el extranjero. por la necesidad de darme L a s C a r ia s . En una palabra: estoy convencido de que la actualidad. Así que procura­ ré. no pudiendo poner mano en ningún otro y. m e* han convencido de que el argumento de mi libro no tiene nada de excéntrico. y con frecuencia. para poder vivir mienlias termino la obra. decidió matar al correo y robar la pos­ ta. pues el deta­ lle de que el criminal sea un joven culto tiene su fundamento. estoy hecho. por lo que me apliqué con todo entusiasmo a la labor.F ed o r D osto ïevski este fenómeno aun en hombres totalmente de­ gradados. después de todo. de la nueva generación. expulsado de la Universidad a raíz de los sucesos que allí ocu­ rrieron. aunque respecto de su ejecu­ ción artística no soy el llamado a juzgarlo. además.. Ni que decir tiene que. aunque haya de escribir esta obra para mí solo. prisa y tenerlas terminadas en un plazo fijo. El año pasado me contaron da un estudiante de Moscú que. 173 . escribirla lo mejor que pueda. en forma muy pri­ mitiva. Aunque. me creía ya autori­ zado para suponer que la aceptación de mi novela para E l Mensajero Ruso era cosa hecha. dará la razón a mi obra. Pero yo quería representarlo en el ejem­ plo de una personalidad altamente desarrolla­ da. cuando menos en parte. Con demasiada frecuencia he escrito yo cosas malas. no tengo dinero ni nadie a quien pedírselo. he escrito esas cosas sin prisa y con mucho fuego.

ni siquiera tengo la certeza positi­ va de que mi novela vaya a publicarse en su revista. Por haberme i onsagrado exclusivamente al trabajo destina­ do a su revista he tenido que renunciar a cual­ quier otro que pudiera proporcionarme recur­ sos. ción! Mucho tiempo hace ya que hubiera podi­ do enviarle las cuatro partes de que consta la novela. listas ya para mandarlas a imprenta. Además. me gusta el trabajo en que ahora me ocupo. de modo que me comprenderá. Por todo lo cual le ruego a usted que me facilite mil rublos adelantados. pero nunca hasta ahora tuve el gusto de conocerlo a fondo. a perder un tiempo precioso y andar de acá para allá siempre hostigado. Ya sabía yo que er. en tal situación. que se hall. y me hallo expuesto a indeci­ bles torturas morales. sólo le pido en realidad setecientos. al que adeudo esa cantidad. Usted es también escritor. Todo lo tengo planificado. Sin contar con el menor recurso.i usted una bella persona.. me dirijo a usted con el ruego siguiente: Le suplico que me ayude. tengo cifradas en él muchas ilusiones. ¡Y cómo. siempre* obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos ataques a su bolsa. sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano. ruego a usted que me envíe a mí cuatrocientos cincuenta.i también en la mayor miseria.F ed or D osto ïevski lo que se dice un mendigo. sosiego espiritual y cierta inspira L a s C a rta s . Basúnov. 174 175 . No soy yo solo en el mundo.. a correr de acá para allá tres días enteros para conseguir un rublo prestado. tengo todavía que realizar un trabajo serio. hasta el menor deta­ lle. usted cultiva las bellas letras. Perdone usted que le cuente estas intimidades. así que hasta he empeñado mi ropa. y doscientos cincuenta a U. y le ruego que tome cuenta de mi situación. pero me veré obligado i dejarlo descansar. F. me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo poético y requiere. De esos setecientos. Como ya tengo recibidos de usted trescientos. En tan insufrible situa­ ción. Me dirijo a usted de escritor a escritor. pues en todo caso no se me ha dicho nada respecto de la fecha en que haya de empezar a publicarse. Además hay otras obligaciones sagradas que no puedo desaten der. si todas esas circunstancias que le digo no me lo hubiesen impedido. estando todavía por terminar la segunda parte. por tanto.

Pero ahora. ahora puedo confesarlo. Hace dos semanas se publicó la primera al BARON 18 de febrero de 18 (> (> a l e k s a n d r y e g o r o v ic it w r a n g e l . ¡Anda y ponte a escribir en esas condiciones! A veces es desde todo punto. probablemente. trabajo como un forza-i do. aún no estoy en regla.. aunque muchos son razonables y aceptan mi 176 177 . desde hace un mes. cuando se está orgánicamente sano.. durante los últimos catorce días. Según mis cálculos. Ahora.En primer lugar. ofrecimiento de pagarles en cinco años. un nuevo plan. y no sé realmente si lo lograré. pues inmediatamente que se levanta del diván le entran los retortijones!. ¡Y tener que estar acostado.. No me gustaba. Usted. además. ¡Y. me hizo sufrir mucho la epilepsia. Hasta hoy no me ha sido posible enten­ derme con ellos. sentado en un diván. Puede usted figurarse si estaré intranquilo. pero lo quemé todo. Y figúrese usted: catorce días (!) sin poder tomar la pluma. Pero a mí me acosan los acreedores. y la tarea me rinde muy poco. me es también difícil tener un momento libre para charlar con los viejos amigos. Yo llevo ya tres años que se han propuesto atormentarme dos veces al año: en lebrero y en marzo. amenazan con encarce­ larme. y llevo muchos días sin poder hacer nada. a raíz de mi regreso. imposible. y lo empecé todo de nuevo. la enfermedad! Al principio.. eso me destroza cabeza y corazón. Estoy escribiendo esa novela para /1 Mensajero Ruso. tendré que escribir cinco pliegos. Trabajo día y noche. Pero con los demás. Por eso. se habría dicho que quería desquitarse de los tres meses que me había dejado en paz. me atormentan las hemo­ rroides.F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . no tiene la menor idea de esa enfermedad ni de lo que son sus ataques. A fines de noviembre ya tenía mucho escri to y terminado. sólo porque no puede uno mantenerse en pie ni sentado. en seis par­ tes. Una novela es una obra poética. tengo que enviarle mensualmente a E l Mensajero Ruso seis pliegos. y sólo podría hacerlo si tuviese el necesario sosiego espiritual.. una gran novela. Es terrible. Se me había ocurrido una nueva forma. y se necesita tranquilidad de espi ritu y fantasía para darle altura.

aun­ que no me importó. en el número de enero de E l Mensajero Ruso.U. director de E l Mensajero Ruso. L a s C a rta s . sino todo lo contrario. y no sé si han quedado contentos de mi refundición o si hay que modificar más el capítulo. y Kátkov confirma su deci­ sión3. y el rehacer ahora ese largo capítulo me ha t ostado el mismo trabajo que hacer otros tres. En este sen tido. no quiere publicar uno de los cuatro capítulos que tiene en su poder. Liubímov me ha manifestado defini­ tivamente que debo rehacer el capítulo. pero puede que me saliera mal. yo tengo razón. pues había suprimido un pasaje que no tenía nada esencial. sólo que sus remilgos no son por el valor literario de aquel. pero las discre­ pancias de opinión que por culpa de esta nove­ la han surgido entre la Dirección y yo empie­ zan a molestarme. Liubí­ mov me dijo que había tachado mucho. no he podido volver a ver desde entonces a I iubímov. donde Sonia y Raskolnikov leen el Evangelio. el capítulo no contiene nada inmoral. Ya he oído algunos juicios halagador« '. D o sto ïevski parte de mi novela. Se dicen allí. nada puedo decir. No sé qué pasará ahora. He tenido una charla con ambos. Lo escribí con verda­ dera inspiración. cosas atrevidas y nuevas.. Me refiero a Crimen y cas­ tigo. Sobre el capítulo de refe­ rencia.F edor . A N. A ALEKSANDR PETRO VICH M ILIUKO V Moscú. junio de 186(> Liubimov. pero ya lo rehice y lo entregué. pero ellos 3 Se refiere al capítulo IX de la Segunda Parte de Crimen y castigo. Así ocurrió con otro capítulo. sino por la moral. acerca de ella. LIU BIM O V 8 de julio de 1866 M i estimadísimo N ikolai Aleksiéyevich: Me 178 179 . pero siguen en sus trece. son de otro parecer y hasta ven en él indicios de nihilismo. Por desdicha. Transi­ gí.

En este caso. pero no antes del miércoles. el final de Crimen y castigo saldrá este año. Le digo esto. pues en verdad es perdona­ ble. Si usted me escribe diciéndome que los envíe. He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces.U. ha reescrito mucho. en cambio. — ya que hasta lo necesito— . definido y claro. pero a mí. Podrá no tener éxito mi novela. perdone usted esta vanidad de autor y no la tome a risa. pero no antes del día 15.. Pongo todo mi empeño en no perder tiempo. El bien y el mal están muy separados y es totalmente imposible mezclarlos y emplearlos a la inversa. le agradezco a usted el haberme da­ do ocasión de volver a repasar el manuscrito Puedo afirmar resueltamente que yo mismo. Si fuera posible. única y exclusivamente. lo tendría usted el martes. De otra suerte. A N. En una palabra: ¡déjeme que confíe en usted. to­ me usted bajo su protección mi pobre poema. F.F ed o r D osto ïevski he retrasado en un día. 9 de diciembre de 1866 Le escribí a usted. pero. y darlo en los números de noviembre y diciem­ bre. Dostoievski L a s C a rta s . que soy quien la escribe. por­ que de este modo sería incomparablemente mayor la impresión que la novela le haría al público. mi buen Nikolai Aleksiéyevich! El cuarto capítulo se lo enviaré en seguida. Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡poi Cristo. esta vez creo que habré dado en el clavo. diciéndole que en este mismo mes le mandaría la tercera parte de Crimen y castigo. lo haré. A propósito. LIIJB IM O V Petersburgo. sólo podría darle algunos capítulos de unas proporciones no superiores a dos y medio o tres pliegos. deje usted todo lo demás tal y como es­ tá! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido. todo está deslindado. Pero yo qui­ siera saber si no podríamos seguir este plan: incluir en el número de octubre una adver­ tencia anunciándole al público que. por mi parte. La lec­ tura del Evangelio tiene ahora otro color. se me debe perdonar. si la Dirección lo deseaba. que me prometa un triunfo. lo hubiera corregido. sin falta. no habría escritor 180 181 . Muy rendidamente suyo.

le será venta­ joso aplazar el pago indefinidamente. Lo que usted diga. L a s C a rta s . al lin y al cabo. no tendrá más remedio que pagar.. qué medios de coacción pue­ den emplearse y cómo se puede echar mano A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Dresde. 7 de enero de 1871 Queridísim o Apollan Nikoláyeuicb: Recibo su cartita y celebro mucho que haya recib ido una citación referente a mis asuntos. 182 183 . De modo que usted se ha tomado un trabajo inú­ til.. he esl crito en menos de un mes diez pliegos de un. De no ser por eso. Ahora voy a decir­ le lo siguiente: el no haber usted encontrado a Stellovskii por siete veces es señal de que se ha dado cuenta del objeto de sus visitas. por lo que aguardo la deci* sión de usted. cosa que especialmente le ruego. trabajo sin parar. no me atrevería a moles. Pero ¡qué diferencia de un trabajo a otro!. y yo me quedo sin cobrar.. y estoy seguro de que no quiere dar el dinero. asesórese con un abogado experto. Por eso no se debe proI ceder contra él directamente. tar a la Dirección. a mi carta (que usted le entregó) no me ha contestado. En una palabra: que qm siera poder conducir mi novela de modo qua hiciese una impresión nueva y diese tanto qna hablar como al principio. Le ruego 4 Se refiere a El jugador.i intensa novela4 para el editor Stellovskii. pues él debe saber que se ha encargado del asunto una persona decente y un hombre influ­ yente en el medio literario (eso les mete miedo a esos sujetos). Para salvarme. eso haré. y apela­ rá a todos los medios. por la que se enterará a fondo de todo. una vez más que lea usted la copia del contialo de edición de Crim en y castigo. pues no ha de haber ningún proceso serio sin un abogado que sepa cómo se puede sacar el dinero. pero. Por esto le acon­ sejo lo siguiente: sin renunciar a los derechos de los poderes que le he conferido para cobrar esa cantidad. En« tretanto.F ed or D o sto ïevski que tomase la pluma. porque ¿qué otro recurso le queda? Pero ¿cuándo lo hará? Probablemente.

un hombre.« puesto en el trance de pagar o apechugar con un proceso. Así que hay que llevar las cosas de un modo. Se lo ruego encarecidamente. policíaco. SOBRE EL IDIOTA A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. puede co­ brarnos barato. para que en seguida se percate de que tiene que vérselas con un picapleitos de cuidado. de lo contrario. El abogado que digo deberá proceder en nombre de usted. Por eso de­ bo poner todo empeño en la tarea. todos mis castillos se de­ rrumban..F ed or D o sto ïevski de la Policía. De eso. en suma.i de ponernos una minuta muy elevada. L a s C a rta s . creo que se apresura­ rá a soltar la plata. Pero ¿es eso posible? ¿Está sometido a algún cálculo? 185 .. 16 de agosto de 1867 i Ya comprenderá usted el fundamento de todas mis esperanzas. amigo mío. usted no se puede encargar. pero cuánto me pesa haberme entregado hace tres años a esas locas ilusiones de que podría pagar todas esas deudas y haber firmado tantos pagarés! ¿De dónde saco yo | ahora la energía y vitalidad necesarias? La ex­ periencia ha demostrado que puedo alcanzar un éxito. sentante. naturalmente. Cuando ese abogadito lo hay. Pero como se trata de un asunto seguro. que esté al tanto de todas esas cosas prácticas.. por lo que convendría que buscase un repre. claro que todo esto sólo podrá cuajar y dar sus frutos con una condi­ ción: que mi novela me salga bien. Claro que no h. pero ¿a condición de qué? Pues a I condición únicamente de que gusten todas mis obras y despierten el máximo interés del públi­ co. por decirlo así. Aquí se necesita un picapleitos listo. Esos hom­ bres abundan mucho en Petersburgo. ¡Ay. cuánto. mas el dinero lo ha de reci­ bir usted en propia mano y no confiárselo .i nadie. Pero yo le ruego muy encarecida mente que no deje en su mano la suprema di­ rección de este asunto. pudiendo salir condenado al pago de una multa convenida.

_ pues era infinitamente difícil. Detalles aislados puede que me salgan bien. pero también poderosa) son grotescos. No sólo le he tomado adelantado a E l Mensajero Ruso cuatro mil quinientos rublos. y eso es precisamente lo que les confiere su gran valor. tanto aquí como en el resto de la Europa civilizada. pero el ideal. no sólo de Rusia. Yo no he encontra­ do nada semejante. nada positivo. pero es tan difícil que hasta aquí no me atreví a desarrollarla.esté bien). pues ya no me gustaba¿(cuando a uno no le satisface su trabajo. naturalmen­ su s o b r in a SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Ginebra. no es posible que . La idea fundamental es la representación de un hombre verdaderamente perfecto y bello.. Pero Don Quijote sólo es bello por ser al mismo tiempo ridículo. Hará tres semanas pensé otra novela y me puse a escribir día y noche. 1 de enero de 1868 De mi trabajo depende toda mi suerte. especialmente hoy. la de Don Quijote se me antoja la más perfecta.^ Sólo quería decir que de cuantas figuras be­ llas hay en la literatura.F ed o r D osto ïevski a L a s C a rta s .. y si ahora me he decidido a ello ha sido por lo desesperado de mi situación. Todos los poetas. y ya la envié. difícil que todo. Tendrá que ser muy larga. También los Pickwicks de Dickens (se trata de una obra mucho más floja que el Quijote.¿Lo bello es el ideal. Pero pocos momentos antes de enviar el ma nuscrito a la revista tuve que romperlo en su mayor parte. La idea de la nove­ la es una ¡dea antigua y que siempre me sedujo. bajo pala­ bra de honor y en todas mis cartas vuelvo a repetírselo. El lector expe­ rimenta piedad y simpatía por el hombre bueno burlado e inconsciente de su bondad. El secreto del humor se cifra precisamente en el arte de inspirarle al lector simpatía. sino que tam­ bién le he prometido a la Dirección. ya no existe. Pero de esa novela y del pago de mi deuda dependen toda mi vida y todo mi porve­ nir. Esa pri­ mera parte no producía efecto. y por eso temo tener que apechugar con un posible fiasco.\ He destruido la mayor parte del manuscrito. pero me temo que la novela resulte aburrida. Es. Y esto es más 186 187 . que escribiré realmente la novela. sino también de fuera de Rusia. La primera parte la escribí en veintitrés días. que han intentado la representación de la belleza positiva no lograron su empeño.

sin miedo a equivo­ carse. pe­ A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Ginebra. por consiguiente.. con lo que yo podría salir de todos mis apuros. Sólo en ese caso se puede contar. y creo que resultará más fuerte e importante que la prime­ ra. cuanto que en mi cabeza y en mi corazón em­ pezaban a apuntar gérmenes de ideas artísticas y a dominar mis sensaciones. así: he trabajado y me he 188 189 . querida amiga. pues. que todo el verano^ y todo el otoño me los pasé discurriendo toda suerte de ideas (algunas muy interesantes)..^sólo cuando en nuestro interior ha cu a " jado un cuadro completo es cuando podemos pasar a tratar de darle forma artística. pido al cielo que el libro tenga tanto éxito que sea digno de esa dedi­ catoria. Pero. con un éxito^Nada. Sofía Aleksándrovna Ivánov.. ¡haga usted votos por que obtenga algún éxito! La novela se titula lil idiota y va dedicada a usted. mientras que lo que yo nece­ sito es una verdadera encarnación. atormentado. Pero yo no soy quién para juzgar mi tra­ bajo. querida amiga. sino que me encandilarían las ideas poéticas y así me mantendrían hasta el final del año. Esta segunda parte la empiezo hoy y la tendré terminada dentro de cuatro semanas (siempre he trabajado muy de prisa). un simple proemio. Pero la cosa se quedó en ciernes. L a s C a rta s . Al to­ marle yo tanto dinero adelantado a E l Mensa­ jero Ruso (¡un horror!: cuatro mil quinientos rublos). Yo. D osto ievski te. pero no explica nada ni plantea ningún problema. me hacía la ilusión de que a principios de año la musa no me dejaría en la estacada. ese infernal suplicio. gracias a Dios. de suerte que momentos antes no habríamos podido sospecharla. ¿Sabe usted lo que es eso de crear? ¡No. para que lea la segun­ da parte. no creo que usted haya escrito nunca ni experimentado. Tenía tantas más esperanzas de que así fuese. no lo sabe! Por encargo y a tanto la línea. usted. 12 de enero de 1868 Ha sido. y menos todavía con lo excitado que estoy. tiene de bueno que no compromete en modo alguno el resto de la obra.F edor . Lo único que deseo es que despierte algún interés en el lector. que siem­ pre surge inesperada y súbita.

hay dos que los veo muy bien. Le aseguro a usted que la novela habría podido pasar. así que ya son dos figuras princi­ pales. Hasta que. todavía está muy con­ fuso. como yo quería. además del héroe. uno de ellos aún no tiene forma. pero a mí me perturbaba. lo tengo bien trazado. cuando no la poca fuerza. De esos cuatro héroes. Ya hacía mucho tiempo que se me había ocurrido una idea. sea como fuere. Yo me arriesgaba como en la ruleta.F ed o r D osto ïevski ro cierta experiencia me hizo sentir la falacia < > la dificultad. Pero ¿y el todo? ¿Y el héroe? Pues el conjunto se condensa para mí en la figura del héroe. y el cuarto. Esa idea es la de presentar a un hombre com­ pletamente bueno. porque no hay nada comprometido. Sólo mi desespera­ da situación ha podido obligarme a echar mano de una idea todavía verde. dos ca­ si protagonistas (figuras secundarias. el princi­ pal. de muchas ideas. Esa idea se me ocurrió ya antes en cierta forma artística. además de esos héroes hay ya otros dos caracteres sumamente importantes. preci­ samente por ser solamente mediana y no posi tivamente buena. el verdadero héroe. pues el argumento es bastante difícil. el pasado 4 de diciembre. ahora. hay una mu­ chedumbre. resulta floja. que he de describir con mucha exactitud. a mi juicio. Quizá lo tenga muy metido en lo hondo. y ya llevaba mu­ cho escrito cuando. pero incompleta y no cua­ jada y total. Y. yo debía haber dispuesto de doble tiempo para ponerme a escribir. Claro que usted estará de acuerdo conmigo. pese a ser tentador y gustarme mucho. y no estoy yo preparado para tocarlo. pero me arredraba la de hacer de ella una novela. sobre todo en los tiempos que corren. ha surgido una heroína. ¡Puede que mientras escribo me vaya saliendo! ¡Eso es imperdonable! L a s C a rta s . El plan. y en las partes sucesivas podría arreglarlo todo satisfactoria­ 190 191 . pero es terriblemente difícil. no hay nada más difícil que eso. opté por un. fui y mandé todo al diablo y rompí el manus­ crito. me puse a trabajar. _ La primera parte.. A mi juicio. Tengo que delinear bien esa figura. en general. Pero creo que aún hay una salvación. vislumbro detalles que me seducen mucho y mantienen en mí el fuego. por fin. tenga usted en cuenta que la no­ vela ha de tener ocho partes). ¿O me irá brotando de la pluma? Figúrese usted qué cosas tan horribles se han ido presentando de suyo. que así han venido las cosas.) de ellas.

en cuanto salga E l Mensajero Ruso. sino tan sólo a evitar un fiasco definitivo^en las_ partes siguientes podré enmendarme aún. con mi cere­ bro y todas mis facultades puestas en la segun­ da parte de mi novela. Al enviarle a Kátkov la primera parte. nadie puede ser juez de sí mismo. la. pero espero de usted un juicio severo. envié también la segunda parte (me he retrasado mucho pero creo que todavía llegará a tiempo). Le ruego además que me diga. pues. pues todo depende del éxito. En la segunda parte tendrá que quedar tod<> definitivamente arreglado (pero durante mucho tiempo no se podrá decir nada)..F ed o r D osto ievski mente (¡oh. una simple introducción. Hay allí una escena (una escena fundamental). Sólo tengo un lector: mi esposa.. Todo. No quería estropearla definitivamente. le es­ cribí también sobre la novela lo mismo. sobre todo cuando está excitado. Ahora¿ya no aspiro al éxito. igual escríbame usted).. queda fiado al porvenir. mas ¿cómo saldrá? Aunque en el boceto me ha salido muy bien.i parte es. más o menos. La primtM. que a usted. pues la novela será larga. Por último. es la más difícil. ¿Qué voy a 192 193 . si me saliese bien!). El no haber desarrollado en ella el carácter principal cae dentro de las líneas generales del argumento. por el amor de Dios. si publica mi novela. Sólo hace falta una cosa: que siquiera despin te el interés por lo que sigue. Así que. Por eso espero su opinión con an­ siosa impaciencia.i en enero..i mucho. pero sobre este punto yo no puedo aventurar ningún juicio. 18 de febrero de 1868 He estado todo en suspenso. Por lo demás. Tengo todavía un miedo horrible por si la habré enviado demasiado tarde. pero en mis cosas no es juez. escrí bame usted aunque sólo sean dos líneas. A ella le gusl. Me es absolutamente preciso que salg. La novela se titula E l idio - L a s C a rta s . en realidad. Puede que tampoco la primera parte sea mala del todo. a la que ya terminé. La segunda parte será la decisiva. A A PO LLO N N IK O IA YEV IC H M A IK O V Ginebra. Escrí­ bame también su opinión sobre la primera parte (aunque sinceramente sé que es mala.

4 de junio de 1868 Y.. 194 195 . Estoy satisfecho del final de la segunda parte. Para terminar la novela tengo que estar sentado diariamente. Escríbame usted. los había estudiado ni obser­ vado). A lo más que aspiro es a que el lector no se aburra mucho. Más no pido. pues he perdido ya todo criterio. En los cuatro capítulos que leerá usted en el número de junio describo algunos tipos de los más extremistas. y por eso difiere el escribirme. por el amor de Dios. de la moderna juventud positivista. Me agrada a mí. un suplicio. inge­ nuo. volveré a Rusia. A APOLLON NIKOLAYEVICH M AIKO V Bevey. pero ¿qué les parecerá a los lectores? Con lo demás me ocurre lo que con la primera parte: lo encuentro flojo. Pero luego. no puedo emprender cosa alguna hasta terminar la novela.F ed o r D osto ïevski decirle a usted? No puedo juzgarme a mí mismo. L a s C a rta s . encuentra desagradable y penoso decirme la verdad en mi cara.. sea como fuere. ¡Estoy muy ansioso por oír el juicio de alguien! Lo contrario es.. De donde yo saco la conclusión de que la novela es floja y usted. en su delicadeza. También liquidaré lo que queda. Me consta que los he des­ crito bien (pues los conozco por experiencia. pero sé también que todos van a poner­ se hechos unas furias y a decir: "Absurdo. por lo menos ocho horas a la mesa de escribir. nadie. estúpido y falso". Así que todos los días voy al correo. Mi deuda con Kátkov la tengo ya medio cancelada. Pero esa verdad es precisamente lo que yo necesito. escríbame. hasta aquí. amigo mío. pero no hay allí ninguna carta suya. sencillamente. y eso que usted seguro que recibió E l Mensajero Ruso. sin embargo. Querido amigo: Usted prometió enviarme su opinión en cuanto hubiese leído la primera parte.

ni a mí mismo se me escapan. Pero no me hago ningún reproche y sigo aman­ do hoy mismo esas malogradas ideas.. Muchas cosas están lan­ zadas allí aprisa y de cualquier modo. el libro resulta de gran efecto. como final. No estoy satisfecho con mi obra. pero a condición de que el referido nú­ mero se retrase un poco. Tendré que escribir todo en cuatro semanas. que de buena gana habría escrito una crítica del libro. a lo cual contribuye el que todo lo que queda lo tengo más o menos planeado y me sé de memoria hasta la última palabra. así la cuarta parte como el final. De Petersburgo me escriben con toda franqueza que E l Idiota presenta muchos de­ fectos y que. ha merecido juicios desfavorables. me produ­ cirá tan poco. lo que de ella pienso. se entiende. si llega a hacerse. pero cuan­ do la haya terminado le escribiré a usted. así que la segunda edición. un día u otro. sin detrimento de la novela. 1 1 de diciembre de 1868 L a s C a rta s . otras re­ sultan muy deslucidas o. que apenas tendré con ello para empezar.. En general. en general. desde el punto de vista del pú­ blico. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA ¡VANOVJM IROV Florencia. 6 de febrero de 1869 Me he decidido a tenerlo todo listo para el número de diciembre. pues no digo en ella ni la centésima parte de lo que hubiera querido decir. Eso era todo cuanto yo quería. Strájov me enviará pronto 196 Í97 ~ . como amigo. Si E l idiota tiene lectores. en general.F ed o r D osto ïevski /I N IKOLA I N IKOLA YE V IO I S I RAJO V Florencia. He comprendido de pronto que estoy en condiciones de hacerlo así. puede decirse que este final es de los logrados. Tan enfadado estoy conmigo mis­ mo por eso. fallidas. a contar desde hoy. No hablo del valor de la novela en sí. Tampoco. pero que todos cuantos leen el libro lo han seguido con vivo interés. Respecto de sus defectos. Sólo después de recapacitar un poco reconocerán que no podía acabar de otro modo. quizá les sorprenda a estos lo ines­ perado de su final.

estuve muy ocupado con la terminación de E l idiota. ¡Qué estrechez y pequenez en el modo de considerar y penetrar la realidad! Y siempre lo mismo. Yo tengo mis ideas propias sobre la creación en arte... Ahora toda mi esperanza tengo que ponerla en el por­ venir. y aquello que 198 199 . según me prome­ tió. precisa­ mente ahora deben darse tales caracteres en nues­ tras capas sociales divorciadas del terruño. y en modo alguno excepciones. Pero ¿para qué hablar de eso? Hay mucho en la novela escrito a toda velocidad y A NIKO LAI NIKOLAYEVICH STRAJOV Florencia. realismo. Debe saber usted que para poder regresar a Rusia necesito disponer de seis mil. sino todo lo contrario.. a iluminarlos y escribirlos? Son cosas de todos los días y todas las horas. 10 de marzo de 1869 Estos últimos tiempos.F ed o r D osto ïevski su opinión sobre E l idiota . Sabe Dios cuándo podré volver. lo mismo. Si hubiese sido tan grande como el de Crim en y castigo. Pero ¿quién va a fijar­ se en ellos. L a s C a rta s . no entienden una palabra. Pero no tengo más remedio que volver a Rusia. Escríbame usted su opinión. o por lo menos cinco mil rublos. Por esta razón. Así dejamos que toda la realidad nos pase por delante de los ojos. ¡En cualquier periódico hallará usted relatos de los sucesos más reales y al mismo tiempo más extraordinarios! A nuestros escritores todo eso les parece fantástico. ¿Quién va a fijarse en los sucesos y a ahondar en ellos? Del cuento de Turguéniev no quiero hablar. ¿ Conque mi idiota no es realidad y de la más cotidiana? Sí. en esas clases sociales que efectivamente se nos antojan fantásticas. pues precisamente son realidad. ya sé que no es del bando de mis partidarios. sin verla. mes y medio. la vida en el extranjero se me hace cada día más insufrible. son hechos. los demás califican de casi fantástico y excén­ trico constituye para mí muchas veces lo más característico de la realidad. la aguardo con ansia. a mi juicio. El diablo sabrá lo que ha querido decir. tendría esos cinco mil rublos.. La cotidianeidad de los fenómenos y un mo­ do convenido de considerarlos no es. Yo contaba con el éxito de E l idiota.

. los otros cayeron sobre mí: ¿por qué había yo pagado a aquellos tres y no a todos? Me citaron a juicio.F ed o r D osto ïevski mucho malogrado. L a s C a rta s . perdí el don de escribir regular­ mente. Pero como pagué a tres de ellos. A SU HERMANA VIERA YA SU SOBRINA SOE1A ALEKSANDROVNA 1VANOVJM1ROV Dresde.. Aunque E l idiota haya sido un fiasco. no mi novela. Mi novela fue un SOBRE DEMONIOS A APOLLON NIKO LAYEVICHM AIKO V Dresde. relativamente. sino mi idea. me hacía las mismas ilusiones. Defiendo. pues mientras viva en el extranjero no puedo formar juicio personal alguno sobre los más vulgares sucesos de la actualidad). me han ofrecido.. 19 de diciembre de 1869 Pero después. siete mil rublos de un golpe. muchos editores querrían comprarme los dere­ chos para una nueva edición.. 7 de mayo de 1870 Con lo único que yo puedo contar es con mis trabajos literarios. al salir de Rusia. y yo me di prisa a venirme. que tuviese la esperanza de escribir otra novela que permitie­ se pagar en un año a todos mis acreedores. fiasco y además ocurrió algo que yo no había previsto: como tuve que vivir tanto tiempo lejos de Rusia. me pon­ dré a trabajar en la novela destinada a E l 200 . dentro de tres días. Ya hace tres años. mucho: mil quinientos a dos mil rublos. por tanto. pero también hay en ella mucho logrado.. Había publicado entonces una novela con mucho éxito y se comprende. así que no podía ya contar con una nueva obra (las dificultades son más bien de índole material que espiritual. por aquella época. Pero tal ilusión resultó vana. con la ilusión de escribir en un año otra novela y pagar a todos.

Así que tengo el propósito de poner a fin de año todos mis asuntos en regla y volver a Rusia. Las ¡deas que se han ido acu­ mulando en mi cabeza y en mi corazón recla­ man salida. L a s C a rta s . También yo tengo cifradas grandes espe­ ranzas en la novela que ahora estoy escribien­ do para E l Mensajero Ruso. Se trata tie algo por el estilo de Crim en y castigo. Pero no vaya usted a creerse que yo hago buñuelos. 12 de febrero de 1870 Vuelven a darme los ataques. pero si no lo consigo es igual. peto mucho más aproximado a la realidad y atinen­ te a la cuestión más principal de nuestra época Lo tendré terminado para el otoño. por lo menos. sino de la idea en sí. Mis interminables cartas van a acabar con usted. la idea de la novela y su elaboración son para mí. no a la parte artística. Aunque sólo resulte un panfleto. 24 de marzo de 1870 202 203 . ¡Este no es ningún buñuelo. A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJOV A APO LLO N NIKO LAYEVICH M AIKO V Dresde. So me ha ocurrido una ¡dea grande. Me costará trabajo darle salida en dicha época. no hablo d# la ejecución. Me refiero.. aunque se vaya a pique todo lo artístico. después do una larga pausa. Sólo que el tema es demasiado candente.. quiero expresar ciertas ¡deas.. no ando con precipitación. pero ¡qué hacerle!. sino a la tendencia. Confío en el éxito. pobre autor. Aunque ¿quién se pone a trabajar sin esperanzas de éxito? Dresde. Espero ganar con esa novela tanto dinero como con Crim en y castigo. Pero basta.. más preciadas que todo en el mundo.F ed or D osto ïevski Mensajero Ruso. por feo y antipático qiu* pueda parecer lo que escriba.. sino la ¡dea mál querida y más rancia! Naturalmente que I" echaré a perder. y a estorbarme mi trabajo. diré allí todo lo que tengo en el alma.

¡cargar con la suerte del escritor! Mire usted: yo estoy seguro de que si dispusiese para escribir una novela. pero sólo en boceto. 17 de agosto de 1870 Si usted supiera. aquí com­ puesta? Se admira usted de que pueda yo comprometerme a escribir obras de esa índole en un plazo determinado. Muchas cosas quedarán a me­ dio hacer. Gonchárov y Tolstoi— me saldría una obra de la que se hablaría aún pasado un siglo. estoy escribiendo una historia muy rara para E l Mensajero Ruso. A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJMIROV Dresde. 7 de mayo de 1870 He elaborado ya el plan de una nueva no­ vela cuyo éxito considero totalmente seguro. echándo­ lo a perder todo.F ed or D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA IVANO VJM IROV Dresde. por lo menos. Pues todavía más difíc iI es el trabajo que ahora estoy haciendo para l l Mensajero Ruso. Por el momento. por lo que tendré que dejarlo para más adelante. al que ya le cobré un anticipo. dos o tres años. Será imposible que pueda poner muchas 204 205 . Puede que algunos detalles y algunos personajes aislados no me salgan mal. de dos a tres años — lujo que pueden permitirse Turguéniev. Sónechka. porque en tanto esté en el extranjero. Pero ¿qué va a salir de ahí? Desde ahora ya puedo decirlo: en ocho o nue­ ve meses habré terminado la novela. cuánto cuesta ser escritor. L a s C a rta s . pero no puedo decidirme a escribir aquí. re queriría cincuenta. mi querida Sónechka.. (Será. ¿Sabe usted. lo que me escribe sobre mi nueva novela. La idea de la novela es tan buena y tan principal que ante ella me quito el sombrero. Tengo que meter en veinticin co pliegos un asunto que. no puedo escribir otra cosa. y otras resultarán demasiado proli­ jas. además. No es jactancia: consulte usted su conciencia y los recuerdos que tiene de mí y dígame si algu­ na vez me he alabado. es decir. Una obra así requiere. pero tengo que avenirme I eso. muy larga). cuando menos.

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bellezas en la obra, pues la inspiración depen­ de en muchos sentidos del tiempo que se tiene para el trabajo. Y, sin embargo, yo no suelto la pluma. ¡Es horrible, viene a ser igual que un sui­ cidio consciente! Pero no es eso lo principal, sino que todas mis cuentas se han venido abajo. A principios de año yo tenía la firme esperanz.i de poderle enviar para el 1 de agosto parte con­ siderable de la novela a E l Mensajero Ruso, y de este modo mejorar mi situación. Pero ¿qué voy a hacer ahora? Al menos hasta principios de septiembre no podré enviarle a la revista una cantidad, y pequeña, de original (yo quería mandarle mucho, a fin de tener algún motivo para pedirles dinero) y en esas condiciones mi­ da empacho pedirles ningún anticipo; la prime­ ra de las cinco partes que comprenderá la obr.i sólo hará siete pliegos; ¿cómo pedirles algo? Asi que todas mis cuentas se han venido abajo y no sé, de momento, cómo voy a vivir. ¡Y en esta disposición de ánimo, tome usted la pluma y póngase a trabajar!...

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A M IJA IL NIKIFO RO Ví CH KATKO V Dresde, 8 de octubre de 1870 Estim ado y adm irado M ija il Nikifórovicb: Hoy envío a E l Mensajero Ruso sólo la prime­ ra mitad de la primera parte de mi novela Demonios, pero en seguida remitiré también la otra mitad. La novela constará en total de tres partes, cada una de las cuales tendrá de diez a doce pliegos. De ahora en adelante, no habra ya más retrasos en los envíos. Caso de que no vaya usted a mandar mi novela a impresión hasta el año próximo, no estará de más que le exponga en unas palabras el argumento de la novela. Entre los sucesos descollantes que han podido influir en mi na­ rración ha de incluirse el célebre asesinato de Ivánov por Nescháyev, en Moscú. Me apresuro a declarar que no sé de Nescháyev ni de Ivánov ni de todo ese sonado suceso, mas que lo que publicaron los periódicos. Pero aun su­ poniendo que estuviese mejor informado, nun­ ca se me hubiera ocurrido hacer una simple glosa. Mi fantasía puede muy bien apartarse del hecho real, y mi Piotr Verjovenskii no se

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parecerá en nada a Nescháyev; más bien creo que mi espíritu, sobrecogido por el suceso, ha concebido, mediante la fuerza de la fantasía, una persona y un tipo adecuados a esa fecho ría. No deja de ser provechoso pintar un tipo así; pero no fue sólo lo que a mí me sedujo. Creo que los ejemplares de esa lamentable variedad humana no son digno objeto del arte. Con gran sorpresa mía, ese personaje se me antoja medio grotesco porque, aunque aparez­ ca en el primer plano de la acción, no es bien mirado, sino algo secundario dentro del radio de acción de otra personalidad que, efectiva­ mente, debe considerarse como el verdadero protagonista de la obra. Este otro personaje de la novela (Nikolai Stavroguin) es también un personaje siniestro, un malvado. Yo lo tengo por una figura trágica, aunque muchos, al leer la obra, exclamarán: "Pero ¿qué clase de hombre es este?". Yo me he aplicado a la elaboración artística de esa per­ sonalidad porque hace mucho tiempo tenía ganas de describirla. A mi juicio, es tan rusa como típicamente humana. Sentiría, por el público, que no com­

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prendiese esta figura. Y más aún sentiría oír el reproche de que está tirado de los pelos, pues yo lo he pintado con el alma. Cierto que tales caracteres se dan rara vez en tan típica perfec­ ción, pero es, no obstante, un carácter ruso (de cierta clase social). No vaya usted a formar jui­ cio, estimado Mijai! Nikifórovich, hasta haber leído la novela de cabo a rabo. Me dice el cora­ zón que ese personaje me va a salir muy bien. No entraré ahora en detalles, pues temo no ser exacto. Sólo le diré una cosa: que todo ese per­ sonaje lo describiré mediante sus actos y no apelando a disquisiciones, !o que hace esperar que resulte una personalidad, una pieza. Se me resistió mucho tiempo el comienzo de la novela. Me ocurrió lo que hasta aquí no me había sucedido nunca, y fue que dejé por unas semanas el principio y me puse a escribir el final. Temo también que ese primer capítulo no tenga toda la vida que hubiera podido tener... En los cinco pliegos y medio que le acompaño, apenas si había espacio para expo­ ner el enredo; pero tanto este como la acción toda se descubrirán y ensancharán de una vez. Usted puede estar tranquilo: es evidente que

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mi novela tendrá interés, y creo que como ha quedado ahora, todavía hará más efecto. Pero no todos los personajes van a ser siniestros. También habrá en el libro figuras lu­ minosas. Me temo, en general, no estar yo a la altura de muchas cosas. Quisiera, por ejemplo, llevar por primera vez al arte toda una serie de figuras que, hasta ahora, apenas han hallado representación lite­ raria. Como ideal de esa clase de personajes presento yo a Tijón Sadonskii, un eremita que1 se ha acogido al claustro. Tendré algún rato al héroe de mi novela conversando con él, frente a frente. Me tiemblan las carnes; nunca intenté nada parecido; pero conozco bien ese mundo.

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que acabé dándome a mí mismo palabra de no leer ni escribir, ni fijar siquiera en nada la vista hasta haber terminado lo que había emprendi­ do. ¡Y estoy empezando! Cierto que tengo ya mucho escrito de la mitad de la novela, y aún podré aprovechar fragmentos aislados de lo que taché. Pero, al fin y al cabo, estoy en el pri­ mer capítulo. Esta es mala señal; mas yo haré todo lo posible para arreglarlo. Dicen que el tono y el estilo de una novela deben salir es­ pontáneos. Eso es cierto; pero a veces desento­ nas y tienes que volver a templarte. En una pala­ bra, que nunca nada me dio tanto que hacer como esta cosa. En los comienzos de la labor, a fines del año pasado, tenía yo ya por hecha la novela y la miraba por encima del hombro. Pero luego me entró verdadero entusiasmo, le tomé cariño a la tarea y me puse a escribir a todo trapo, tachando casi todo lo que llevaba escrito. Pero en el verano sucedió otra cosa, y fue que sur­ gió en la novela un nuevo personaje con humos de ser nada menos que el verdadero protagonista de la obra, de suerte que el otro protagonista, el primero (figura muy interesan­ te, pero no digno de ser llamado un héroe), hubo de ser relegado a segundo término. Me

A NICOLAIN1KOLAYEVICH STRAJOV Dresde, 9 de octubre de 1870 No le he escrito a usted antes porque estoy atareado con mi novela. Iba tan mal el trabajo y yo tenía que alterar lo escrito tantas veces

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Por la lectura de esa primera parte.. A APO LLO N NIKO LAYEVICH M A IKO V Dresde. y escrito. A lo mejor se me deshace todo en el aire. La novela se titula Demonios (esos mismos demonios de que ya le escribí a usted) y lleva un lema sacado del Evangelio. tengo que escribir. por fin. y he acabado por reconocer que el tema era de los que obligan. realmente. He empezado a escribir una gran novela (una novela de tendencia. sea como fuese. desde el principio. con esas refor­ mas he perdido la mar de tiempo. no po­ drá adivinar el lector adonde voy a parar ni cómo ha de continuar desarrollándose la ac­ ción. Y ahora que he enviado ya a la redacción de E l M ensajero Ruso el co­ mienzo de la novela. donde ya está anotada toda la acción. aunque sin el diá­ logo ni las explicaciones). Pero.F ed o r D o sto ïevski entusiasmé tanto con este nuevo héroe que también me puse en seguida a arreglar todo lo que llevaba escrito. me acomete de repente un nuevo temor: el de no estar a la altura del tema elegido. Por lo cual espero que el protagonista me salga bien y hasta resul­ te una figura enteramente nueva y original. 9 de octubre de 1870 He echado sobre mí un trabajo superior a mis fuerzas. hora de que escriba yo. cual pompa de jabón. en resumidas cuentas. L a s C a rta s . Ya es. por lo que le he tomado tirria a la novela. De antemano les tengo asignado su papel en el programa de la novela (tengo un progra­ ma que comprende varios pliegos. 213 . una acogida sumamente benévola. espero y temo al mismo tiempo. Y sin embargo yo no introduzco de buenas a primeras a mis personajes en la obra. Creo que esa primera parte me ha salido muy floja y de poco efecto... cosa para mí totalmente inusitada). En E l Mensajero Ruso le han hecho. al principio creía muy fácil despacharla. La primera parte la escribí con grandes apuros y la envié. Pero he tenido que variar más de diez veces mi plan. muy poco. algo serio.

sin embargo. mi A N IKO LAI NIKO LAYEVICH STRAJO V Dresde. to el vuelo y hago algo regular. SOBRE EL ADOLESCENTE A SU ESPOSA.F ed o r D osto ïevski A SU SOBRINA SOFIA ALEKSANDROVNA 1VANOVJM IROV Dresde. he. 5 de julio de 1874 El aburrimiento de mi vida aquí se me hace insufrible. ese fue siempre mi de­ fecto. palomita. Aunque quizás aún pueda corregirme. Así que debo trabajar mucho.. Según Strájov. Y. L a s C a rta s . no puedo escribir una línea lejos de mi tierra. y a pesar de eso adelanto muy poco./jni trabajo va muy lentamente y el plan me da mucho que hacer. tanto. y ya he empezado a flaquear). Anya. no sé cómo voy a librarme del tedio. y. Escribo a la buena de Dios. o remon­ 214 215 ._ visto que he reunido allí materia para cuatro novelas. Anya. tengo puesto en este trabajo toda mi esperan­ za. y este se me resiste). se lo repito. Aunque ya me he puesto a trabajar en la novela (¡oh dolor!. que aún estoy en el boceto." Me han enviado ya setecientos rublos y prometido mil más para junio. ¡Exceso de plan! Ese es el mayor defecto^ Al repasarlo todo. Pero ya no tengo tiempo. luego. el trabajo es fácil. Con esos mil podré regresar a Rusia. sin embargo. Lo principal es el plan. tal es mi actual divisa. ANNA GRIGO RIEVNA Ems. marzo de 1871 Me encuentro en estos instantes en un apu­ ro horrible: trabajo día y noche. 18 de mayo de 1871 O echo a perder la novela (lo que sería un dolor. que estoy retra­ sado con E l Mensajero Ruso.

sin embargo casi seguramente será así! Sin haber escrito algo de la novela. pues de lo contrario. ¡Si siquiera me saliese un plan logrado! Pero ¿será así? Quisiera escribir algo extraordinario.. sin ti? Y. escribir nada. desde ahora lo veo. en Petersburgo tendré que andar de acá para allá. El 22 ó 23 no tengo más remedio que empezar a poner en limpio el borrador y tener listo el plan. No sé 216 217 . pero no acierto a escribir nada. ni siquiera ultimado el plan en todas sus partes.. tendré que estar aquí todavía cuatro semanas. pero de esto no se puede hablar en una carta. cómo me molesta sólo pen­ sarlo y.. que no tengo nada pensado. Y para colmo me honra con su visita un ataque.F ed o r D osto ïevski labor principal tiene que estar despachada en todo caso para el otoño. no puedo volver allá. De todos modos. ¡adiós todo trabajo! ¡ Oh. todo el trabajo irá como sobre ruedas. Ems.. L a s Ca r t a s . y apenas tendré tiempo para estar con vosotros. Y ¿qué voy a hacer aquí yo solo. buscando cuarto. sobre todo. cuando salga de aquí. cómo voy a escribir nada. 7 de junio de 1875 Todavía no he empezado el trabajo... Ems. pues enseguida deberemos ponernos en camino. 26 de julio de 1874 En casa trabajo asiduamente en el boceto. Teniendo ya el plan. La sola idea de que la revista Los Anales Patrios pueda tacharme algunas cosas casi me parali­ za la mano. no podré enviar nada a Los Anales Patrios.. me será totalmente imposible. siempre solo conmigo mismo. ¿Cómo voy a trabajar entonces? Siempre pensamientos tristes y dudas. Después de cuatro (o acaso sólo tres) semanas.

pero aún dista mucho de estar terminada. Las observaciones de un hombre como usted serán preciosas para mí.. réplicas. En cuanto a mi novela.. empiezo una novela larga a mediados del año y estoy ocupado en ella hasta mediados del año si­ guiente. etc. 220 221 . de pocos años: de siete a quince.M IJA ILO V 15 de marzo de 1878 Tengo pensada y pronto empezaré una novela. rasgos característicos. Siempre me ocurre lo mismo. frases. en una palabra: cuanto usted sepa. y llega a su fin un trabajo que me ha llevado tres años.. Escríbame. figurarán muchos niños y. circunstancias familiares. etc. sólo está em­ pezada. A AKSAKO V 28 de agosto de 1880 Estoy terminando los Karamazov. pues. cre­ encias.. nacimiento y educación....F ed or D osto ïevski L a s C a rta s . costumbres. entre pensarlo. en la cual. le diré toda la ver­ dad. coordinarlo y escribirlo.V .. cuanto sepa de los niños: anécdotas. para más datos. /I YURIEV 1 1 de junio de 1879 SOBRE LOS HERMANOS KARAMAZOV A V . delincuencia e inocencia. entre otras cosas. La pensé y me puse a escribirla.

......................................................................... 57 C uadritos d e V i a j e . ................................... 15 35 ¡Ea! Ya terminé mi labor..................................................... C ultura ................................... 108 ...........................................F ed o r D osto ïevski A L ¡ U B IM O V (Con el envío de las últimas páginas del manus­ crito............................... Las injurias de mis enem igos • ............ 1^1 ............ D ia rio de un Escritor A lgo Personal C uadritos ........155 Pensamientos anotados Y o .............. 222 223 ...... 56 ^ C ultura y vid a E v o lu ció n del n i ñ o ....................) 8 de noviembre de 1880 I nd ice P r ó l o g o ................................... 1^1 La M e n tira se salva de la M e n t i r a ........................................... El Proceso a K o r n i l o v a ....... 137 El N a cim ie n to de un Escritor ......................................................................109 A lgo a cerca de los abogados El Talento ......................... 7 .... 1 Q2 1 Padres e hijos ............... .......................... ........................61 El Niño............................................................................................................................................ 3 I.............. co n Cristo ante el A rbol de N a v i d a d ............................................. ............... He trabajado en ella tres años... A Propósito de una E x p o s ic ió n ...

...................................201 El Adolescente ................... 215 Los Hermanos Karam azov .................................................................................... 1 Veneración .................In d ice _________________ Riqueza..... ........... 220 224 .... Las C artas de D o sto ie vski (relacionadas con sus obras) Sobre Crimen y Castigo ..........................................................185 Demonios...................... .............. 165 Sobre Sobre Sobre Sobre El Id io ta ............. ^ 6 A mis críticos........ ^ 4 II.............

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