P. 1
Poetas 101 Pintores

Poetas 101 Pintores

5.0

|Views: 2.231|Likes:
Publicado porzamuelmx

More info:

Published by: zamuelmx on May 29, 2009
Copyright:Public Domain

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/28/2013

pdf

text

original

Sections

101 Poetas 101 Pintores

RaulBañuelosJoséBrúDanteMedinaJorgeSouza

101 Poetas 101 Pintores

a Anabel

a Lupita

a Amy

a Paulina
y María

Primera edición, 2009. Equilátero

D.R.© Poemas: Los poetas.
D.R.© Obras: Los pintores.
D.R.© Edición: Los antologadores.

D.R. Secretaría de Cultura
Gobierno del Estado de Jalisco
Av. de La Paz 875, Zona Centro
44100, Guadalajara, Jalisco, México

ISBN: 9789706245656

Impreso y hecho en México

Printed and made in Mexico

101 Poetas 101 Pintores

Pues, Señor, están las grandes ciudades perdidas y disueltas [...]
Allí se abren muchachos a los desconocidos y echan de menos
la tranquilidad de la infancia; pero allí no está aquello
por lo que ellos ardieron, y temblando se vuelven a cerrar.

Rainer Maria Rilke

Atravesamos una época denigratoria, con extraño resentimiento
que se produce hacia lo excelente.

Javier Marías

Permanecemos en la distancia. Aquello que nos ama,
nos tiene a la distancia. No a distancia,
sino a la distancia.

Roger Munier

Hay muchas maneras en que lo que estoy tratando en vano
de decir puede tratarse en vano de decir.

Samuel Beckett

Ser poeta no es ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

Fernando Pessoa

Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre
y de sus años, convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo.

Jorge Luis Borges

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día [...]
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta.

Octavio Paz

Y qué pasa en el palomar
si aprenden canto las palomas?

Pablo Neruda

Un poeta es como cualquier hombre,
pero cualquier hombre no es un poeta.

Raúl González Tuñón

Eliot pensaba que las tres cualidades que distinguen a un poeta
son la excelencia, la abundancia y la diversidad.

Juan Gustavo Cobo Borda

Un viaje de ida es la vida; un viaje de regreso es la muerte.

Lao-Tsé

El arte nos permite reconocernos una dócil fbra del universo.

Giuseppe Ungaretti

Los hombres viven en el tiempo: el artista vive en el arte.

César Vallejo

Sólo tiene derecho a la ironía o el sarcasmo quien ya no tiene
ninguna esperanza.

E. M. Cioran

El poeta es un espía de Dios.

William Shakespeare

Casi no hay joven que no tenga genio. Lo que pasa es que

unos cuantos trabajan, lo acrecientan y fnalmente lo revelan; y

otros, los más, lo dejan perder por falta de constancia y de fe.

José Vasconcelos

La poesía y el poema pactan por un instante,
como el fruto y los labios.

André Breton

101 Poetas 101 Pintores

101 Poetas • 101 Pintores

Cuando estábamos terminando el libro Poesía viva de
Jalisco
(Secretaría de Cultura, 2004), Dante Medina nos propuso
que hiciéramos una muestra de 101 poemas que dialogaran con
101 pintores.

La idea nos pareció excelente y la adoptamos de
inmediato. Primero hicimos la selección de los 101 poemas, los
releímos cuidadosamente, y fuimos eligiendo al artista plástico

con el que se percibía una afnidad.

Después nos entrevistamos con los autores, para que cada
poeta le entregara personalmente a “su” pintor el poema que le
correspondía, y le pidiera elaborar una obra con la que dialogara
y se acompañaran el poema y el cuadro. Fuimos muy claros en
que no se trataba de una ilustración, sino de una creación artística
destinada a ser exhibida, en un libro, compartiendo “pared” con
un poema.

Nuestra intención artística se basaba en la constatación
de que la pintura y la literatura han caminado juntas muchas
veces en nuestra historia. Queríamos que pintores y escritores de
Jalisco se conocieran, y trabajaran en un proyecto común.
La aceptación, respuesta, colaboración, de los artistas de
Jalisco fue estupenda y generosa: todos aceptaron participar en
el proyecto.

De este libro, pues, nosotros somos únicamente los que
invitamos al convivio. Que el aplauso sea para los artistas de

Jalisco: ellos organizaron el espectáculo y la festa que se disfruta

en estas páginas.

Los antologadores

101 Poetas 101 Pintores

101 Poetas 101 Pintores

101 Poetas 101 Pintores

10

11

Adriana Díaz Enciso

Waldo Saavedra

411

alrededor. Mis tesoros. Mi victoria: haberte visto, existencia desnuda sin los ropajes del
mundo, pero nadie, ni tú, sabía de esa desnudez y mejor habría sido callar, no romper
nunca la luz temblorosa de esos otros recuerdos donde nuestra fe se ha confundido tanto
con la desesperanza, donde nuestros más altos sueños, los más altos sueños de cientos de
almas se ven reflejados en las aguas turbias de los ríos de sangre que van cubriendo la
tierra.

REAL: LEJOS DEL MUNDO, HABERTE VISTO. Arrancarte del mundo no ya en mis pupilas, sino
en mi alma, y pensar en el prodigio de las insospechadas fuentes donde ha de encontrarse
la belleza, y para qué.

¡QUÉ CUADRO MISERABLE FUE PINTANDO MI DOLOR sobre los limpios colores de esa
imagen! A veces pienso en la oleada de cieno que anega las visiones luminosas como esos
retratos de la infancia donde nos vemos a nosotros mismos deslumbrados por el sol, solos
sobre la superficie del mundo como hermosos animales sin lenguaje, y luego nada, la
conciencia, la destrucción de todo paraíso. Así fue: dejé arrastrar la belleza entre las
piedras y accidentes de la tierra hasta terminar con ella hecha jirones, tendí un velo sobre
ese paisaje ajeno al mundo donde viví, soñé‚ respiré‚ mientras fui capaz.

LA FUENTE DEL SILENCIO NO LA TOQUÉ NUNCA. Te imagino libre de este amor y este deseo
y descubro entonces que no logro siquiera imaginarte, así que nunca existió tal amor sobre
este mundo y tengo entre las manos una concha vacía, una pregunta, un eco donde no hubo
sonidos. Dónde están entonces los jardines infinitos que yo vi lejos del mundo, quietos
bajo un cielo sin mancha donde un viento hecho de luz arrastraba nubes, pájaros, y dónde
los árboles y los frutos magníficos y el olor del jazmín. Uno de esos frutos maduró dentro
de mí y era mi corazón. Pero no temas: el mundo sigue intacto, nada he ensuciado con mis
sueños, por no hablar de mis manos que jamás se han detenido en ti. Hablo de frutos que
no son para nosotros; le hablo a un cuerpo de cristal, a un retrato que cuelga de un muro
blanco y no tiene rostro y no eres tú; perdida estoy en un laberinto de ecos donde camino
sola. Pregunto por un jardín y te cuento una historia, si quieres escuchar, si estás en ti
cuando te hablo; digo que había un fruto maduro y era mi corazón; que en este amor
inconsecuente buscaba la transparencia de un río que corre manso, infatigable, entre rocas
silenciosas, eternas, pulidas por esas aguas limpias desde siempre. Buscaba quizá la
grandeza de mi amor, y un mar generoso y amplio que abría litorales en otros mundos y
quería contemplar eternamente, sin alejarme de su orilla ya nunca. No era amor: sólo la
revelación de otra existencia con una pureza y nitidez que no había conocido en mis
visiones del amor. Quería entender, pues supe detenida en tu imagen que el mundo estaba
hecho de prodigios, maravillas, y aún eran reflejos sólo de una fuente que está lejos del
mundo y cuyas aguas no cesan nunca de manar.

Y LA PASIÓN QUE ERA DESEO DEL CUERPO ERA UN CARRUAJE hecho de fuego que encontraba
tu cuerpo como un puente, pues quería cruzar esos mares, ese cielo, y no estar atado ya por

LL

101 Poetas 101 Pintores

12

13

Alberto Meillón

Balo Pulido

375

La noche
Es comida por los murciélagos

Los desmemoriados

LOS DESMEMORIADOS QUIZÁ CONOCEN SU SOLEDAD
Pero también ignoran las voces justas
para describirla

Los desmemoriados
no han venido a hacer nada
No encuentran tiempo
en el tiempo que sea
Van desde lo imaginario
y vienen soñando la palabra que los salvará cada día

Buscan el zumo de las flores
en el corazón de nadie

Los desmemoriados sueñan a voluntad
y nunca recuerdan nuestros nombres
nuestros rostros
son para ellos un espejo
nuestras voces
son como el aleteo de los pájaros
Su mirada
permanece como una huella
una huella en el polvo visible
y el silencio que nos llama

Red cazamariposas

CUANDO YO TENGA MI POEMA
Sabré si los sueños se hacen polvo.
Si lo escrito se vuelve hallazgo.
Nada más cruel en otras palabras.
Sólo veo esa poderosa pared rosa.
Tengo las alas del filósofo.
Soy y me duermo horas siéndome.
Entro y salgo del verso libremente.
Ahora.
Aquí.
Hasta entonces.

LLos desmemoriados

101 Poetas 101 Pintores

14

15

Margarita Pointelín

Alejandro González González

BBiografía

546

ALEJANDRO GONZÁLEZ GONZÁLEZ

o nací el 17 de julio de 1971, y de niño quería tener una pistola que aventara telas de araña para así
trepar a las azoteas. Pero el mundo era injusto el hombre todavía mediocre y su cerebro demasiado
chico, así que mientras esperaba que inventaran mi pistola, jugaba con lazos que nunca resistían. Después
giró el mundo (desgraciadamente nadie pudo meterle telarañas a una pistola), conocí las letras y me llamó la
atención la forma en que se agrupan (¿en silencio pero gritando?). Aprendí que a escribir se empieza con la
primer letra, después con la primer palabra y así se va juntando una familia (cuestión de soltura). Esto sería
del todo bueno si lo que escribiésemos fuera con el afán de darle algo al mundo; pero cuando esto es más
terapéutico que otra cosa, su valor, créanlo (Oh, hermoso público) decrece enormemente. Los traumas, los
dolores, los sinsabores y toda clase de bichos existenciales no se hacen esperar…
Una botella al mar…
La pluma que uso es marca "pentel" (creo que así dice)
Dos botellas al mar…
Mientras existan hombres tercos, no hay que detenerse en pendejadas.
Tres botellas al mar…
Dejo la pluma y me rasco una axila (así es esto de la comezón)
Cuatro botellas al mar…
Hace mucho que no escribía de mí (esto es una prueba, ¡probando, probando!)
Seguimos odiando el tamaño promedio impuesto al cajón de la razón, al sí tajante, al no rotundo, odiar las
extremidades sociales hasta el extremo. Cualidades que no tengo o que he ido perdiendo, y me río de eso
porque cada que lo pienso me defraudo un poco más. Por ejemplo: no nací el 17 de julio de 1971 sino hasta
el siguiente día, ahí empecé a tener muchos problemas.

Biografía

DE LOS ÚLTIMOS
De los que nadie escogía
De los que por mala suerte (decían los amigos)
Estás en nuestro equipo.
Mal tino en las canicas
Suerte de ¨chiras pelas¨
Y dueño de un trompo con amnesia
Que se volvió piedra truena cristales de doña Alpidia
Goleada en el futbol
Descalabro en la riña
Llorón de la chingada, risa fácil,
¡Ponte en paz!
¡Pincheloco!
Entre los locos de su familia
Hijo cuarto de entre seis
Papá y mamá (le viven)
Impresor
Tonto sueña…

a veces canta.

LA VIDA ES UN CIRCO

N

101 Poetas 101 Pintores

16

17

Alejandro Vargas

Humberto Baca

BBarras

254

ALEJANDRO VARGAS

ació en Guadalajara, en 1956, en abril, el 24. Desde muy niño aprendió a balbucir su nombre dándole
giros inesperados: alegando, aludiendo, alardeando, y uno que se reserva por resquemor, el cambio de
una letra en su apellido. Sus estudios los realizó en la Unidad de Patología Clínica, de avenida México, y
éstos revelaron padecimientos insufribles y extraños: diabetes mellitus II, hipokalemia, hiperlipidemia,
insuficiencia renal, y otras que con el tiempo se irán develando. Ha viajado y, por ello, conoce los mejores
hospitales de la ciudad, a saber: El Carmen, San Javier, San Francisco de Asís, etcétera. Famoso por su
polidipsia, polifagia y poliuria —evidencias del padecer diabético—, nunca se acalambra, a menos que pierda
excesivas cantidades de potasio. Ha viajado.
Nunca ha publicado un libro propio, aunque en su carácter de editor ha llevado de la mano a otros —
en temas como ciencias sociales, derecho, literatura, etcétera— a hacerlo. Ejerció el fascinante mundo de la
divulgación científica. Actualmente trabaja en la edición de un libro que tiene como temas las cartas
rogatorias internacionales en materia civil y mercantil. Sufre y aprende. Nunca ha publicado un libro —por
pudor excesivo—, pero ha viajado y conoce, metro a metro, los pasillos de los mejores hospitales, siempre
acompañado de la lámpara de Diógenes que, en esas circunstancias, contiene suero y otras sustancias
medicamentosas.

Barras

SILVESTRE NO ES PRECISAMENTE LA RAMA DE DONDE PENDE
El brazo que anulará
Tanta soberbia

Y cuantimás que ahora es sábado y disfruto
La mañana y sus maldades aberrantes

Nunca dije compasión a nadie pues Caridad
Es el nombre de una tía nublada y gélida
Allá en lontananza

Mientras retumben los palos sobre los tambores
Y eso sea el presagio ineluctable
De la muerte
Mi palabra dará la vuelta a la sustancia enorme
De bulevares y avenidas

Imposible, inútil, tirano es exigirle al hombre
Una conducta diferente en este mundo que habita

La civilización es siempre el plasma derramado
Sobre arena desértica
Y ¡aguas!, dentro de la aorta, vena suprema,
Viene condensado el misil que habrá de retornarnos
A un planeta primitivo. Tal es la guerra.

N

101 Poetas 101 Pintores

18

19

Alejandro Zapa

Rigoberto Soltero

PP

559

PIDO EL MECENAZGO DEL ODIO
el empleo de enterrador de cadáveres
mal vecino que poncha balones,
francotirador de los pájaros en la plaza.

Ruego ser testaferro de todos los dolores
un hombre moviendo los cuchillos,
quien pica tus pupilas tranquilamente
la orden de soltar a los leones.

Busco convertirme en el albacea de las enfermedades
en tu cuello ante la horca
la luz en la silla eléctrica
la bomba en Jerusalén.

Brindo por mi buena suerte
como becario del miedo:
kamikaze, bonzo, sicario, paramilitar, antimotín, carcelero
de la prosa nostra.
Agigantado y pudoroso
tiemblo al poner mi primer
pie sobre la tierra.

Gatié y sudé sobre ella.
Vi y saludé escarabajos
que pasaban junto a mí.

Lloré ante el desamparo de los brazos.

No está claro;
pongo mi segundo pie sobre la tierra:

ahora soy el último soldadito de plomo
que marcha en el tiro al blanco de la feria.

El caracol hacia la oreja

EL TELÉFONO INTERVENIDO
la flecha atravesando al corazón invisible
ningún toc-toc de puerta en el vecindario.

La lengua hinchada de peces
apagón de luz,
sigiloso llanto del cantante bajo la mesa.

101 Poetas 101 Pintores

20

21

Álvaro Salvador Morales Hernández

Alexandra Parachini

DDe la cama

397

De la cama

LA CAMA TIENE LA VOZ CANTANTE
puede contradecir mi concepto de éxtasis
o armarme una fiesta para el alma.
Inventa complicidades morbosas con las manos

Se cree dueña de la casa.

Puede ser causante de divorcios
de malos y buenos entendidos
de autoflagelaciones
de lecciones de amor.

La cama es una réplica de la creación
con cielo, infierno y especies acuáticas
Puede ser un documento de fe sin copias, ni testigos
el espejo de transformaciones
el paraje de la trascendencia
un cepo de la inquisición
un mar inmenso
una mina
un capelo
una catapulta
un ataúd
un cajón vacío.

(La cama tiene memoria femenina
por eso nadie le confía sus secretos.)

á

pero sabe siempre cundo desaparecer.

101 Poetas 101 Pintores

22

23

Amado Aurelio Pérez

Lula

SS

229

AMADO AURELIO PÉREZ

uadalajara, Jalisco, 27 de abril de 1954.

Libros de poemas: Espejo y abismo, Guadalajara, Saeta, 1988. En el viudo oscilar del trapecio, México, DF,
Comermex, 1999.

SOY UN HOMBRE DESORDENADAMENTE
impuesto a las mudanzas.

Nací forcejeando

como el último animal

parido en una estufa.

pero soy una infernal
larga e incurable bestia:

como tus mil besos ingenuos.)

Hoy a mis cuarentas

trago lágrimas
como una puta impresionista.
Emigro de las salas cinematográficas
encendiendo cigarros anónimos
y en un café de chinos
voy desinfectándome el alma
mientras tú vienes a predicar
aferrándote a mi sangre de varón.

La noche es la orfandad

furia de vencedores
que exterminan hasta la última exhalación.

EL SOL ES UNA LAGRIMA NEGRA
domesticada por el fastidio de la luna.

En el burdel, las niñas caminan
y a cada paso, la complicidad
de su cuerpo desnudo
despoja al mar de su furia.

Voluptuosas hijas del escándalo
fáusticas niñas esperando por Manet.
La luna no tiene infancia:
errante como una jauría

G

(Perdona, madre,

101 Poetas 101 Pintores

24

25

Ana Claudia Zamudio

II

Juan Carlos Robles Oscos

VIVIMOS A LA ESPERA DEL MILAGRO
del fulgor que nos dará
la pauta
recuerda:
hay una luz que no
se agota

en la oscuridad fnge apagarse

(en tu ojo derecho cabe el mundo

y los signifcados

recientes que le dimos
en el izquierdo
un pabilo
imperceptible casi
arde)

El sol
entre tus párpados
amanece

101 Poetas 101 Pintores

26

27

Ángel Ortuño

Susana Soto Poblete

LLapidación de

la actriz iraní

495

ÁNGEL ORTUÑO

uadalajara, Jalisco, 1969. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara
(actualmente reducida a departamento de algún centro cuyo nombre suena como un estornudo). ¿Por qué
lo hizo? Porque le gusta leer. Además, le gusta hablar de sí mismo en tercera persona. En realidad, escribir no
le gusta tanto. Tampoco le gusta que le llamen poemas a lo que escribe (¡cuidado!). Ha publicado dos libros
(pero si pone los datos aquí, ¿qué va a poner en el apartado de bibliografía?) y está escribiendo otro que no
tiene para cuándo. Por férreas convicciones —y que conste que no por otra cosa— no ha ganado concursos,
ni obtenido premios ni usufructuado beca alguna. Su obra no se ha traducido a ningún idioma (según sus
malquerientes, ni siquiera al español). ¿Alguien sabe por qué los antologadores lo invitaron a participar? Me
dijo que les dijera que dice que muchas gracias.
(Cita los títulos de memoria y seguramente mal, es un ingrato.)

Libros de poemas: Las bodas químicas, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1994. Siam,
Guadalajara, Filodecaballos, 2001. Aleta dorsal, Guadalajara, Arlequín-UdeG.

CON LOS LABERINTOS DEL GATO EN LAS PISADAS
arborescen los palpos
verdes de ser la rabia
un muñón que se mece caramelos
Sangre
cuajada en pico carne roja
clavos canoros
babea el aire
y así mata

EL VÉRTICE ES LA LUNA EN UN CRÁNEO DE INSECTO
se suicidan los muebles, las cajas
cumplen años bocabajo sobre el suelo

¿Te brotará un reloj?

La luna siembra árboles de giros

Lapidación de la actriz iraní

QUEDAN LIBRES LOS BRAZOS, LA CABEZA,
el cuello, los hombros, las axilas
(seguramente como detalle estético)

la mujer manotea
(35 años y escaso talento dramático)
Los jueces imaginan
el olor de su sexo enterrado.
Recuerdan.
Las escenas, los jadeos de la cinta pornográfica.

G

496

Según la ley islámica
la mujer será libre si consigue
desenterrarse durante el suplicio.

Corrupción en la tierra y adulterio, los cargos.

Kenia

En Kenia, según creencias milenarias vigentes
en algunas tribus, la manifestación masiva de
mujeres desnudas es considerada como una
maldición contra aquellos que va dirigida.
(Cable de la Agencia EFE)

ESTO NO DICE NADA. NO PODRÍA.
Las huríes son vírgenes por la bondad del opio
cuya mano —chino de utilería,
largos dedos que son tan sólo uñas—
se vuelve madre nuestra dolorosa.

Esto no dice nada.
Deben ser oncemil, tener cuchillos a manera
de enloquecidos marcapasos tiernos
y cuidarnos la fiebre: concebirnos
intactas.

Esto no dice nada, ya no hay tiempo.
Una jauría y alguna otra vana
alusión mitológica
que se atora entre los dientes.

Miedo número uno

EL CUERPO SE DIVIDE EN DIMINUTOS/
huesos/ todos dentro del pie que la mujer/
ha metido en las medias./ El zapato/
es una catedral sobre la mano/
que reclama y que teme/ limosna, penitencia./
¿A dónde se fue el aire/ que sale
del tacón hacia los pasos?/ No parece
que pueda/ sino así
sobre la lengua rápida saberse/ Empieza por los pies/
y debe terminar/ feroz, llena de bocas.

101 Poetas 101 Pintores

28

29

Antonieta Bethsabé Ortega Calderón

Maruca Etienne

GGuía en taxi

652

ANTONIETA BETHSABÉ ORTEGA CALDERÓN

acida en 1981, septiembre 23, 2:45 a.m., en Guadalajara. Mi nombre significa promesa, yo no supe lo
que significaba hasta que tuve diez años y presentí la amenaza de la que vive conmigo. Soy la mayor de
tres hijas y la única de mi familia que la ha visto. No hay palabras para ella (son ella), es como cuando miras
directamente al sol y la belleza de tal percepción saturada en un instante te ciega y multiplica a la vez, ella es
mi promesa. Tenemos una relación: ella en mí y yo en busca de ella. Me obligó a entrar en la carrera de
Letras Hispánicas. Pero ella no era del todo feliz. Tiene delirios mesiánicos y me uní a El viaje, para
encontrar a otros que la conocen e intentan describirla. Yo no soy ambiciosa, nadie sabe qué hacer con algo
así, sé que la pitonisa ha hablado: hay una promesa.

Guía en taxi

L
vuelan a la ventana en destellos metal
el niño que equilibra al aire las naranjas
recibe en pantaletazo en la cara

y herido

arroja al suelo la sombra húmeda.

y montada en el hocico adquiere 4 patas

toma un taxi, viaja a
96 pulgas
48 pelos
24 gotas de saliva animal por km.

su artesanía bajo demanda y oferta
y la experiencia asiente al caos
y juega a la doble moral comercial

el muro frío del teatro
y los dedos encuentran la filarmónica

y apaga los claxon
los humos
los besos homosexuales

Una mujer discrimina basura, encuentra
un reloj que marca las 12
hora en que se detiene el taxi roñoso
llega a lamer piadosamente

a los 6 hijos
3 desnutridos
3 acocándose el cráneo en inhaladas

N

AS PANTALETAS NEGRASCAEN

La nariz del perro busca

Un hombre maduro ofrece

Un ciego a ciegas palpa

653

Alguien que se empeña en olvidar, observa
desde la ventana corrosiva, todo
tres juegos de papel-moneda, deposita

y amargamente

pantaletas negras, caen.

Habitación

ME ENFRENTO A LA DEVASTACIÓN DEL INVISIBLE PASO CANSADO,

Las paredes ya no me hablan de las hojas rotas del naranjo,
Mis cabellos no se posan en el precipicio urbano del balcón
A escuchar las historias morbosas que susurra el viento,
Ya no bailan con sus loas hechiceras de libertad. Devastación virginal.

Ahora me acurruco sobre la costilla del atardecer
Donde los pedacitos de abandono no me devoren por completo.

Ésta es igual a todas las mañanas, también se despertó:
Primero el sol, luego los gallos, luego mis vestidos, muy temprano debajo de tu mirada
Que me recogía el pelo, amordazándolo para que no rezara
A las cuatro. A las doce. A las nueve...
Lloré silenciosa tu condena empequeñecedora
Hasta que te vi sonreír en un minúsculo beso
Que me besó el dolor de cuerpo entero;
Desnuda ahora de tu sueño, sobre tu cabeza
Arrancando la alfombra rala de tu pelo sucio para trabajar
Bailo de tu imaginación lujuriosamente inocente
Me derramo: miel blanca hasta tus zapatos
Nado sobre las montañas tupidas de rocas y tristezas de tu cuerpo, provoco la ira.
Un sobresalto que me sacude el abandono

Cierro la puerta sin tiempo y dejo ahí tu nombre en un papel,
Dejo esta habitación derruida por las hormigas amantes

Embotellado en un óvulo que

naufragó al inodoro.

Joaquín

LACERAR...

ese Joaquín, gnomo
agónico envejecido del sueño filológico I,
era lacerar.

101 Poetas 101 Pintores

30

31

Antonio López Mijares

Sally

PPoema con

nombre propio

160

¿la madre de su hijo en la cal
viva del poema
preservada para eternidad de tinta?

Poema con nombre propio

PERPLEJIDAD FRENTE A EVIDENCIAS
irrefutables como el suelo
que pisas, te preserva
del horror vacui
y contactos con nada,
imágenes de nada,

tan verosímil, compacta
realidad suplicante de nombres, ironía.

Perplejidad por obvias
formulaciones del hacer o decir,
"tengo hambre", "desnúdate",
"me voy",
arte cortés que hilvanándose
y cobrando estilo, densidad, calor,
será un es, un soy,
¿cómo escribirlos?

Perplejidad de saber:
estar es respirar,
estar y escribir:
"soy antonio lópez mijares,
testigo infiel".

Perplejidad, pobre asombro,
instrumento de un oficio,
incrustar signos perdurables
en nada, precisamente.

Perplejidad de la tinta
con la escritura, del escribiente
con las fábulas
de la escritura, de las fábulas...

¿quién pone la ironía?
¿el cantor?
¿ironía donde se escribe "nada"?

101 Poetas 101 Pintores

32

33

Antonio Marts

Héctor Javier Ramírez

HH

619

ANTONIO MARTS

utorretrato con dudas: Nací en Guadalajara en septiembre de 1976. En los libros y la música me he
refugiado la mayor parte del tiempo. Ser silencioso, la poesía y el cine vinieron a convertirse en puertas
que al ser atravesadas conducen a parajes nuevos e inexplorados. En la literatura encuentro de manera natural
el cauce de la imaginación que brota del manantial descubierto tiempo atrás por mi abuela. En recientes
fechas los viajes y la fotografía se han convertido en parte fundamental de mis quehaceres. Espíritu de
contrastes, bullicioso en ocasiones, meditabundo en otras, pieza de toda fiesta, el claustro de una habitación
espera al día siguiente, en los cambios que antes temía ahora encuentro la alegría. Placer tardío para mi es el
conducir un auto, sentir el viento por la ventanilla, el vértigo de la velocidad en una buena carretera, la
libertad del ir y venir. Por cierto, también soy editor y amante de los libros: gran riesgo es acudir a alguna
librería, puedo gastarme todos mis ingresos y después no tener otro remedio que vivir de prestado hasta la
próxima venida de la buenaventura. Estoy condenado a no soportar por largo tiempo la soledad. No soy buen
compañero de mi mismo. A la muerte, ese final y aplazado destino, le tengo un pavor incuestionable, quizá
por eso esté locamente enamorado de la vida.

Rito de fertilidad

TENDIDO A RAS DE TIERRA, BAJO UN ÁRBOL MORIBUNDO,
cavar mi tumba
Perder entre ramas y espinas mi destino
Bajo de mí romperse hojas secas
de un perenne otoño
Echar raíces —los huesos son raíces—
esperar

HOY ESTÁS SOLO SOLO SOLO
pasabas junto a ese cine escondido,
una película pospuesta, en espera del avance decidido a la penumbra.
Era una sala vieja: olía a motel y soledad.
Uno va al cine a esconderse
a dejarse llevar por la película y llorar llorar o reír de cuando en cuando.
Ahí en la sala, con la ausencia a derecha e izquierda,
no queda nadie más
y estamos sentados con el nudo en la garganta
y los recuerdos a flor de ojo
con el temblor que va de la mano al cuello
inútil resistencia, lágrimas desbordadas
mientras el suspiro se ahoga en un falso murmullo.
Así se va el tiempo, así se abraza uno mismo
y después: volver a esas calles tan lejanas
y llueve, llueve, llueve
y pienso que no hay nadie más solo

solo

solo

A

101 Poetas 101 Pintores

34

35

Arnulfo Sepúlveda

Gustavo Alvarado

DD

415

DE TANTO SER Y NO SER YA NO PUEDO.
De tanto estar cargando esta conciencia
que va y lame quedamente los huesos,
de tanto estar y no estar sin tu juego.
Sin el pasado que yo asesiné
y con lentitud eché bajo el brazo.
Bendice ahora este tarro de vino
que acompaña el pan sentado en lo muerto,
en el plato de sopa hecho ceniza,
en el trago que jamás quita la sed
y, aun siendo así, en silencio tomamos.
Hoy, de tanto velar pan y recuerdo
mientras gira el estridente rosario,
de ti y de mí nos fuimos olvidando.

Bar Corona

ESTRELLAN SUS BEBIDAS
arqueados en reducida mesa
por un mariachi que desteje de sus cuerdas
las notas de Chapala
sin de vista perder al minutero
que irremediable
acerca su paso
a la hora
de otra vez a lo diario

Siete motivos

UNA DIMINUTA FLAMA QUE BAILA
ante la estampilla de un santo

Una mesa de orillas golpeadas
y su cara de vidrio

Una desesperación que ya no cabe en las bolsas

Un olor a cigarro que abraza
por completo la lengua

Una incertidumbre acechando en la esquina

101 Poetas 101 Pintores

36

37

Artemio González García

Gustavo Castillo

CCima del fin

67

y lo que flota a plomo del silencio
es sólo el figurín del simulacro.

Ya el espacio que ocupo es el sarcófago
de mi retrato de horas v de huesos.
El reloj me acomete con dos sílabas
-encogida fonética de agujas-
y los años me pinchan la silueta
con su música elíptica de instantes.

Un olor a algodón borra los límites
y lo que ya no vive es lo que vive.
La aridez de lo eterno ya no duele...
De tan oscura ya la noche es clara.
en la plana que cae a la intemperie
de una pluma quirúrgica
que le abre las arterias al tintero
y pasa sin estela y sin historia
por la blanca anestesia de la página...

Cima del fin

EN DONDE EL SER REVIENTA SUS RAIGAMBRES,
yo vi cerrarse en sepulcral candado
el alcatraz del mundo anonadado
sobre la cima de la piedra de hambres.

Se destejió la luz en los estambres
de la noche. Quedó incomunicado
el túnel a la vida, y liberado
el vacío se sostuvo sin alambres.

Cima del fin. Lo humano de consumo
lo consumí al menú del desterrado,
y me siguió de comensal el humo.

Cuando cedió lo urdido a lo acabado
y la materia evaporó su grumo,
el espacio volvió por su candado.

101 Poetas 101 Pintores

38

39

Arturo Santana

José Luis Malo

DDanzón

con diva

130

de su desafío.
Con él sueño un ardid, una treta del amor para incluirnos,
la certeza de un amanecer para afirmar juntos la proeza
de vivir.

Asomo por el oscuro hueco de una araucaria en ruinas

ES UN LEVE PESAR
un escozor en la palabra verde
una plaga en la voz íntima de la raíz
más honda de un árbol seco

en cada abril menos brotes
y rajaduras así del tronco despiertas
como si heridas gritaran

cada vez menos fronda y oscilaciones del día
cada vez menos nidos y mariposas

cómo atraviesa la luz

la dureza altiva de la araucaria

cómo la llaga
se fue secando con los crepúsculos de un invierno
y mi pesar un hueco frente a la ausencia de pájaros
qué gris se posa

el alboroto ninguno entre sus ramas.

Danzón con diva

BAILO CON MI SOMBRA UN MARTES DESDE EL AMANECER
hasta la embocadura con la trama
de esa circunstancia tan gris de mi cumpleaños cincuenta y uno.
Ven para acá, tesoro, me dice buscando una oreja
en la pausa de la seducción,
por qué tan solo.

Ella, la muy amante, diva en mis brazos,
sortea mi talla de rabo verde en ayunas cuando se inserta en cada
fisura de la edad como en el tiempo de un beso más en mis arrugas.
Su lengua me ata. No es de ayer sino de siempre el apego
de esta fidelidad entre su fondo y mi espina por más que su reiteración
anual sedimente la luz de mis fotografías.

Con un pacto de iniciación
bailamos la primera vez en la fuente más lúcida de una fiesta y su fervor
no me deja. Respira desde mi aliento. Se deja ver en cada víspera
con la oportunidad de un ajuste de cuentas mientras se adhiere

131

a mi presión arterial y en cada veintiocho de sagitario en noviembre
se enreda en mis brazos hasta saciarme. Muchos días de éstos, me dice
lamiéndome el cuello con una destreza de medio siglo en el ajo,

¿quieres otro?

Esta vía de la Madre Teresa

ES LA SERENIDAD DE QUIEN TOCA EL SENTIDO.

Ningún escándalo vemos en la comisura
de su fragilidad en prenda para tensar el alma justo
en la búsqueda de su vocación. Simplemente se da.
Con la apariencia de su levedad sonríe fraterna al rostro
de un paria en agonía

como si dolerse del otro
en el trance de su partida tuviese la fuerza
de un misterio terriblemente gozoso.
"Da hasta que duela", dijo fundiéndose en la sentencia
que su espíritu pronunció como consigna.

Lava las úlceras de un leproso como signo
de esa analogía y ora en silencio con la serenidad
de quien roza el sentido;

de quien toca y vive el sentido.

101 Poetas 101 Pintores

40

41

Arturo Suárez

Margarita Páez

MMadokiana

a vuelo de pájaro

99

pasear por la calle
yo con mi frigidez
tú con mi impotencia.

Madokiana a vuelo de pájaro

EN EL YA PINTADO CAFÉ (VERDE SANATORIO MATERNO-INFANTIL)
una risa a lo belcebú (batuta de disonancia ambiental)
era punto de referencia a la galería retroalimentaria
de rostros lombrosianos (modelos involuntarios de el bosco)

en la mañana hubo cónclave de vendedores de seguros
cuya suficiencia alcanzaba las alturas superiores a las del ejecutivo junior
más tarde y esperando la utópica llamada de las 2:45
el express doble empezó a perforar mis paredes intestinales
y me dediqué a observar al hombre que discute problemas
y a veces resuelve (de psicología profunda y política internacional
con su taza)
pronto hicieron su entrada los personajes con derecho de corcho:
la detallada relación que hacía de la segunda guerra mundial
el señor de apellido alemán contrastaba con la euforia
marca herradura del jefe de la mesa directiva

a las 5:45 las várices de las meseras lanzaban un angustioso sos
en la barra los aficionados a las pasiones bajas
no dejaban de comentar un gancho al hígado un autogol
el mezzanine ocupado por la fantasmagoría editorial marginalista
apenas dejaba traslucir los endebles auxilios de las metáforas
de poetas que hubieran sido malditos con un poco más de gramática
por la noche las frustradas musas amadas iniciaron el desfile
con sus poemarios dedicados bajo el brazo
(esfuerzo inútil por un beso totalizador)

al final el saludo de rigor al despedirse
mi saco seductor y el crédito todavía vigente.

Crazy Horse del subdesarrollo

NO ERA EL CASO DE QUE KAFKA CANTARA

noa noa

en San Juan de Dios
no se trataba de ingresar a un caesar's

palace

de vigésima categoría

101 Poetas 101 Pintores

42

43

Arturo Verduzco

Omar Nava

EEstá muy perrona

mi cielo

381

ARTURO VERDUZCO

o soy ningún tal palo de ninguna tal astilla / ni siquiera el sufragio emitido por algún efectivo. / Mi papá
se hacía trenzas con una botella mientras mamá se depilaba la ceja... el fatalismo con utopía es saliva de
donde hago mis regadas en el seco terreno en que me desquicio, fui de fuegos en el hocico y pegados mocos,
el miedo me normaliza la velocidad del habla el no dar la cara oficios varios el aro pasado tingo tango. Me
llamo como me dicen Arturo Verduzco Godoy nacido en Guadalajara el 15 de mayo de 1962.
Arturo Verduzco es cofundador y director de la revista Juglares y Alarifes y ha publicado en
diversas revistas académicas y culturales como Renglones, La Oveja Negra, Rollos de la Calle,
Trashumancia, Presencias. Ha sido colaborador de los periódicos Siglo 21, El Financiero y El Occidental en
el que fue responsable de literatura del suplemento cultural Armario. En Radio Universidad de Guadalajara
(XHUG, 104.3 FM) fue productor, conductor y colaborador de diferentes programas.

Está muy perrona mi cielo

CUANDO LE RESUCITARA MIS ASPAVIENTOS

más
fuera lenguado o marlyn es mi amor charaleado
a caviar de rellenos gustos la tesonería de arranque y rasga
pez blanco gritado por las calles
a paredes caleadas a gatos a gallos

nada de dubitarse
nada de crucigramear recorridos
nada de fines del mundo peliculsismas
nada de testamentos bíblicos bibliográficos
nada de nado dorsal saltos a las carreras

Aquaman sí y Birdman
por las contingencias sin precaución del miedo
pero estando a disposición esas posturas

muy perrona mi cielo estrella mostrada
susurro portátil telaraña in fraganti
marítima en aletas dedos bien puestos
extremidades
detallada hasta las remotas
acurruco del más animales

perrona mi cielo
más
fuera
el menguante me rebasara.

ME ANTECEDIÓ EN LA PALABRA LO QUE YO NO DIJE
y aún así

N

101 Poetas 101 Pintores

44

45

Baudelio Lara

Luis Rubio

EEstatuas

305

CERTEZA

SIDA

un

un

reloj

reloj

junto

junto

a

a

otro

otro

reloj

reloj

idénticos

(el tiempo como la mirada
engaña)

un

un

foco

foco

unido a

otro

otro

foco

foco

encendidos

AMOR

(uno de los dos se apagará
primero)

Estatuas

UNO CREERÍA QUE REALMENTE NO SE MUEVEN
ya que soportan

con la gravedad que modeló sus rostros
a las aves que se posan en sus narices
o en sus dedos admonitorios
y les ponen nuevas formas orgánicas a sus cabezas

306

Uno pensaría que realmente son felices
pues sonríen permanentemente

o que son en verdad adustas y solemnes
ya que siempre nos vencen en un duelo de miradas

Sin embargo, tanta perseverancia en un rasgo
es del todo sospechosa

Acaso algún día puedan decir entre sí
en amable conversación:
"hablamos y salvamos nuestras almas"

Mientras tanto
sin duda sobrellevan su destino
con estoicismo y sentido del humor
sin pestañear

Nombrarlos

NOMBRARLOS
hablarles de tú
con sus nombres de pila

Poner una taza extra para el café
Incluirlos en la conversación
aunque siempre se queden callados
Platicarles de nuestras cosas
aunque no estén ahí

Cortésmente abrirles la puerta
de la casa o del coche
para que entren primero

Invitarlos a comer si se hace tarde
y no enfadarnos si sorben
sonoramente la sopa

No asustarse con los ruidos chocarreros
de sus tripas
ni de su palidez de sábanas

Permitirles que duerman
en la misma habitación
en la misma cama

101 Poetas 101 Pintores

46

47

Benjamín Sánchez Espinoza, “Fr’Asinello”

Juan Carlos Macías

XX

35

Ya subes, Blanco Amor, la escalinata
para iniciar su místico martirio...
La sinfónica lluvia se desata;

y yo sobrecogido, en la estupenda
Liturgia, soy el pan y soy el cirio,
soy el agua y el vino de la ofrenda.

X
SOBRE TU MISMA CRUZ, CRUCIFICADO;
con tus mismos dolores, dolorido,

y me siento nacer de tu costado.

Tu rostro está en mi rostro dibujado.
Tu voz suena en mi boca, mi latido
en tus flores de fuego está encendido
y todo estoy en Ti transfigurado.

¡Qué me queda de mí si ya la hoguera
del Paráclito ardió sobre mi muerte
con una claridad desconocida...!

¡Mi vivir eres Tú! De esa manera
ni podrás de mi vida deshacerte
ni podré separarme de tu vida.

Jesús se abraza a la cruz

ACÉRCATE, BIENAMADA,
la de los brazos abiertos.
A ti corro enamorado
con un ciclón de deseos.
Tengo sed de tu regazo
para morir en silencio.
Amada, la presentida
desde los montes eternos,
la elegida por el Padre
para el Varón Unigénito,
eres morena de sol
y tienes olor a cedro;
yo pondré sobre tus hombros
el lino en flor de mi cuerpo
y un rojo manto prendido

te tengo entre mis manos renacido

101 Poetas 101 Pintores

48

49

Blas Roldán

Jorge Monroy

SSerranilla del Tren

ligero, estación
Sta. Filomena

438

Él, corre en silencio para no imitar a los sajones
que jadean lastimosamente con ese mismo aire transparente
que se calienta en la fuerza negra de sus pulmones,
quién pudiera entonces, detener el fuelle de los hijos negros
del río poderoso que divide Norteamérica.

Jesse, cuando alza sus piernas alza su alma,
su corazón crece con un soplo rojo, inyectado
por sus venas que abren las rejas del viento;
el soldado de fuertes brazos, se lanza como dardo
que se dirige a una meta elegida en el vuelo.

Berlín lo sabe, es innegable, cuando tiene allá,
en la tribuna vertical de svásticas, al Fuhrer;
reflejando en sus ojos azules, la figura negra
y atlética que vino de una América orgullosa, orgullosa
de su arianía criolla entre riberas de río largo.

Abajo, en la pista, la pistola en el aire,
apunta a la nada, pero derriba, derriba violenta y
aceradamente como si escupiera un viento con puños,
las trancas invisibles de donde se cuelgan
y saltan los pies calzados de los gigantes.

Jesse, vuela, vuela sobre la pista de tierra negra,
mientras que los blancos del Mississippi se estremecen
al escuchar que el americano oscuro, vaya
a colgarse la presea olímpica y paradearla, sin
la debida genética, pues tiene olor, además, a barro.

Jesse, se tensa en el arco de la palabra Owens,
en la lejana Alemania, pero su alma ha viajado al sur
norteamericano entre las cañas y el agua del río milláceo,
mientras corre como la punta de una flecha,
camino a la meta ante la salida del césar ario.

Serranilla del Tren ligero, estación Sta. Filomena

LO ROJO DE TUS MEJILLAS
yo vi, tan lozanas, cuando
subías, dejando el tren
que se alejaba,

por aquellas escaleras
de salidas o de entrada,

439

que eran, velozmente, como
yo las bajaba.

Cuando te vi, tuve ganas,
las ganas inesperadas
de cortar así, una flor
tan de mañana.

"Hola ¡y tú! ¿Cómo te llamas?"

Me dijo: "Me llamo Laura",
y agregó que era estudianta,
esa mañana.

que ya me eras licenciada,
y hasta doctora, en aquella
breve parada.

Calle Montevideo

[Fragmentos]

ASÍ SUPE QUE TENÍA FUNDADA UNA CIUDAD
en mi cabeza luego de perder una casa,
una calle, una colonia, una manzana, un mapa.
Porque dije mi casa, partiendo desde un centro
del que se sostenía toda una plancha urbana.

Supe que la tenía fundada, y con imprenta
puesta, pues llegué y bebí agua despreocupado.
Supe que todos sus hombres, todas sus mujeres,
suben y bajan de autos y autobuses al ir,
venir y salir de sus soledades urbanas.

Supe, entonces, que no sólo existía una calle,
sino exactamente una familia de callesas,
callejones y calles; una unión de avenidas
y boulevares; una gran familia de calles
que amanecía para millones, para todos
los millones que se levantan a diario en millones
de mañanas, tan lejos, tan cerca de la mía.

Pero todos esos caminos eran las líneas
de una misma y única planicie edificada

Yo te juro, lozana,

439

que eran, velozmente, como
yo las bajaba.

Cuando te vi, tuve ganas,
las ganas inesperadas
de cortar así, una flor
tan de mañana.

"Hola ¡y tú! ¿Cómo te llamas?"

Me dijo: "Me llamo Laura",
y agregó que era estudianta,
esa mañana.

que ya me eras licenciada,
y hasta doctora, en aquella
breve parada.

Calle Montevideo

[Fragmentos]

ASÍ SUPE QUE TENÍA FUNDADA UNA CIUDAD
en mi cabeza luego de perder una casa,
una calle, una colonia, una manzana, un mapa.
Porque dije mi casa, partiendo desde un centro
del que se sostenía toda una plancha urbana.

Supe que la tenía fundada, y con imprenta
puesta, pues llegué y bebí agua despreocupado.
Supe que todos sus hombres, todas sus mujeres,
suben y bajan de autos y autobuses al ir,
venir y salir de sus soledades urbanas.

Supe, entonces, que no sólo existía una calle,
sino exactamente una familia de callesas,
callejones y calles; una unión de avenidas
y boulevares; una gran familia de calles
que amanecía para millones, para todos
los millones que se levantan a diario en millones
de mañanas, tan lejos, tan cerca de la mía.

Pero todos esos caminos eran las líneas
de una misma y única planicie edificada

Yo te juro, lozana,

101 Poetas 101 Pintores

50

51

Carlos Alberto Cortés

Hugo E. Villalobos S.

LLos poetas cantan

(Fragmentos)
(Divertimento sobre la
estructura del poema
“Los Amorosos” de
Jaime Sabines)

LOS POETAS CANTAN
sólo después de haber aprendido a callar.
Solamente después de haber aprendido

a usar el borrador del silencio afrman

que soñar y callar son dos vocablos homónimos casi,
e intuyen así una muy sencilla y majestuosa corte,
un imperio apuntalado por la más clara palabra,
allende el túnel de su soledad indiscutible,
donde para ellos todo lo que canta y habla
es la inefabilidad más cercana a lo inefable.

Su silencio es el misterio de las cosas:
el azul misterio de la luz,
el misterio de la carne y del espíritu.

Los poetas viajan a la velocidad de la luz de la palabra;
se ven llegar al verso igual que un beso
prodigado por el mar, al alba,
se ve llegar a noble playa.
Su momento de tomar aliento
es como el sobresalto luego del transporte
en las alas del ensueño,
y al caer, su parpadeo.
(…)
Los poetas nunca se despiden
porque apuestan por la realidad del movimiento elíptico:
“todo lo que ya pasó estará esperando ya adelante”;
porque anhelan retornar mostrando el verdadero rostro
y montando el unicornio de la exaltación.
“Anhela bien y sé poeta,
siempre sé poeta”;
pareciera ser la frase que en sueños
pone el dios entre sus labios;
y a ellos, rehenes de la ambigüedad y de la víspera,
no les queda otra que partir al día,
como también se ven partir del verso:
insatisfechos, inconclusos,
arañando las caderas de la realidad,
arañando las caderas de la tan maravillante vida,
tan fotógrafos:
los poetas son humanamente la presencia más cercana a los milagros.

101 Poetas 101 Pintores

52

53

Carlos Prospero

Toni Guerra

IV

IV

HAY UN HOMBRE 7 A.M. ANTE EL ESPEJO.
Recién bañado, recién hombre.
Y sabe que cruzar el umbral implicará una lucha a muerte.
“Me juego el pellejo c/segundo”, se dice.
“Mi vida es ciertamente una vela encendida.
Soy el único responsable de mi vida y mi muerte.”
7 a.m. ante el espejo con los bigotes de morsa.
El pelo a la mitad partido, el músculo preciso.
No hay lugar en la nave para los cobardes,
para los que juegan al papá y a la mamá a sus 30 años,
para los que tienen de valor una apipizca,
para los que en el tranvía no les pica una pulga
para los que guardan compostura ante las damas
para los que saludan de lleno porque buscan un pan
para los que piden mamadera y no se la consiguen
para los que quieren decir y se desarman
para los que tienen mujer avergonzados
para los que la vergüenza impide la erección
para los que sufren porque vieron a Liza Minelli en vez de a Gary Cooper
para los que leen por atracción de la buena vecina
para los que nunca se han machucado un dedo
para los que trabajan para el gobierno y acusan a los otros que trabajan
para el gobierno
para los que tienen un hijo de no se sabe quién
para los que sabiendo de quien otro es el hijo lo mantienen
para los que teniendo mujer sueñan con hombre
para los que teniendo moral les falta mujer
para la mujer que con hombre es un témpano y con dedo lumbrera
para la mujer que despide al hombre a la mañana con buena ropa
y se queda comprando su propia abnegación
para la mujer que quisiera una verga y se da con un carro
para el marido imponente que en vez de dar semen da dinero,

en fn, no hay lugar sino para el guerrero que se juega la vida y la

nave ha partido con personal dispuesto a la mayor batalla de un
hombre cualquiera:
acabar la ignorancia, matar al ego.

101 Poetas 101 Pintores

54

55

Carlos Trejo Pech

Alejandro Colunga

AA

489

CARLOS TREJO PECH

968, 29 de mayo. Yucateco. Radica en Guadalajara desde 1990. Ha vivido también en Yucatán, Estado de
México, Venezuela y Mississippi, EU.
Desde principios de los noventa participa en actividades poéticas en Jalisco. Asistió a los talleres de
poesía en el Instituto Cultural Cabañas, bajo la coordinación de la poeta Érika Ramírez Diez y en el
Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara bajo la coordinación del poeta Raúl
Bañuelos. Cursó el diplomado en literatura en el Centro de Educación Continua y Abierta de la Universidad
de Guadalajara. Ha participado en diversas lecturas de poesía en la ciudad.
En periódicos, ha publicado poesía en el suplemento cultural de El Informador, en el suplemento
Armario de El Occidental, en el periódico Siglo 21, en el suplemento ea! de El Jalisciense, y en el
suplemento Hablapalabra del periódico El Informador. En revistas, ha publicado en Trashumancia, Juglares
y Alarifes y Diserta, revista cultural de la Escuela Preparatoria Número 7 de la Universidad de Guadalajara.
Comparte con el oficio de poeta el de profesor universitario de agronegocios y finanzas.

AL POSARSE EL SOL
en cada objeto

va nombrando.

Dice lluvia,

manzana,

dice sol.

Todo se entiende

y se vuelve amarillo.

La piel

recibe

la carne

del sol.

El sol se posa
y nombra,
va nombrando.
Pero al posarse en el mar
no dice nada:
El mar lo nombra todo.

AQUEL SONIDO INDÍGENA DE LA VAQUERÍA sólo lo volveré a escuchar con los ojos cerrados
de frente al mundo. En Yucatán se irán las tardes y arrastraremos las manos mientras
miremos volar los papagayos. No el croar de ranas nos despertará ni el olor de mar
inquieto de ventana, si no el tambor tímido y la mano perdida entre tanto llanto que se
lleva en los ojos. Vendrán muchos meses que se llamen julio y los recordaré con goteras,
con ninguna flor en la mesa, pero con la certeza que mis ojos estarán en las vaquerías, y en
la tarde oscureciendo en mis esquinas. Volverá sin duda esa luna que queremos y ese olor a

1

101 Poetas 101 Pintores

56

57

Carlos Vicente Castro

Benito Zamora

NN

605

LA ESTRELLA AZUL FLORECE
en los párpados de Dios.

Una estrella mira las luciérnagas bajo el farol:
descubre en ellas la danza que deseó para sí.

ME CUBRO DEL FRÍO con el manto del verano, Adolezco la fiebre de los elefantes en agonía.
Mas voy hacia la vida. No sé cuánto dure en la senda, cuántos dioses me mostrarán sus
espinas. He sido bajo como un pozo, oscuro y húmedo. Viví mi temporada de
desconciertos y ahora soy una nota más. El vientre del mundo me espera, le llevo mi
corazón como una vasija donde bebió el arca entera de mis días. Me dirijo al árbol
fundamental; no veo pasar la serpiente frente a mis zapatos. Me he purificado en el veneno,
Ya vendrán mejores épocas. Bajo un tibio arco de oro, de espaldas al dragón de viento,
camino.

NINGUNA PALABRA PODRÍA sumergir mis pies en la arena, podría ser mis pisadas, mi
lengua, mis ojos frente al mar. Estoy en la orilla y me mantengo despierto. No es de noche,
aunque la presiento, respiro los astros o los olvido. Cojo una guayaba en mis manos y mc
distiendo, el olor moja mis nervios. Como de mi sangre en esa fruta, cohabito en cada

hacia el oeste. ¿Qué asumo? La luz que me quema y se perfilará en mi lengua, que será río
de afluente y melodía en mis venas, para el momento que ingrese en la vigilia.

UNA SÍLABA VIBRA; quizá detento una voz. ¿O es una luz, una pobre luz entre estos ríos
que sólo transcurren (todos los ríos corren por mi voz; menos el del olvido, ese río escapa a
mi recuerdo)? He muerto en el Arbia, y no he resucitado en el Calore. Hay ríos en mi vida,
los importantes nadie los conoce... Y esas aguas, esa voz que permea mis huesos, me
ahoga, me convierte en nada, son las aguas que salvan, la corriente: permanezco.

semilla el universo, una hoja, una flor. Mi paladar sabe ya lo que es el tiempo. Y miro

101 Poetas 101 Pintores

58

59

Carmen Villoro

ZZona de fumar

El cigarro es la soledad
que uno elige

César Luis Menotti

290

Zona de fumar

El cigarro es la soledad
que uno elige

César Luis Menotti

MIRO A ESAS MUJERES QUE FUMAN SUS CIGARROS
como si hicieran el amor.
Una de ellas desprende la cintilla de celofán
con la gravedad de quien desabrocha un cinturón
o desanuda una corbata.
Otra acaricia con tres dedos la lisura blanca
anticipando un fuego conocido,
queriendo retrasarlo.
Hay la que lo detiene con los labios
disfrutando su peso,
su seca desnudez
y después lo humedece para volverlo propio.
La primera lo absorbe hasta el abismo,
se hace un poco de daño
para sentir que existe.
La segunda lo mira iluminarse
y consume en secreto sus recuerdos.
La tercera sacude la ceniza,
mira el humo
como quien se despide en una calle solitaria.
Una lo apaga con pequeños golpes,
sabe de espasmos.

Otra lo tira al piso, lo tritura
y esa violencia la desquicia suavemente.
La tercera lo deja consumirse
porque no le gusta apresurar ningún desprendimiento.
Parece que platican,
desayunan en este restorán,
piden la cuenta, así, como si nada.
Pero sus cuerpos habitan otra realidad,
sus almas vibran,
su soledad salvaje las denuncia.

Manuscrito

LAS PALABRAS
que nunca llegaron a la última versión
tal vez eran mejores.
Tienen la gracia de las cosas perdidas:
la puerta que no abrimos,
el amor olvidado.

María Fernanda Matos

101 Poetas 101 Pintores

60

61

Cristina Gutiérrez Richaud

Maricarmen Gutiérrez

MM onólogo de

piernas cruzadas

258

CRISTINA GUTIÉRREZ RICHAUD

ació el 15 de junio de 1956, en Guadalajara. Diplomada en Filosofía por la Universidad Panamericana.
Socia de la Academia Iberoamericana de Poesía, capítulo Madrid. Coordinadora en México del
Coloquio Internacional José Lezama Lima, de La Habana, Cuba. Miembro del Comité Ejecutivo
Internacional de la Conferencia anual, en Humboldt State University, en la ciudad de Arcata, California,
U.S.A.

De igual modo, su obra forma parte de diversas antologías editadas tanto en México como en el
extranjero. Ha sido galardonada con premios literarios, sobresaliendo el primer lugar en el Concurso
Nacional de Poesía de las Fiestas de Mayo en Puerto Vallarta, Jalisco (1986); y, en el mismo año, obtiene
mención honorífica en el Concurso Nacional de Expresión Escénica Jalisciense, con su obra dramática Linaje
de barro, posteriormente editada por la Secretaría de Cultura de Jalisco, 1996.
Es autora de más de una decena de libros entre poesía, teatro, artes plásticas, cuento, ensayo y
novela. Textos suyos han sido traducidos al inglés, coreano y francés, y ha publicado libros en Cuba, Estados
Unidos y México, entre los que destacan: Sin mí me muero (cuentos), Sólo basta cerrar las piernas para ser
sirena (poesía), Linaje de barro (teatro), Mujer de cabellos cortos y buenas piernas (novela), Las fronteras
del erotismo y otros ensayos (ensayo), De ángeles y cegueras (poesía), Elías Nandino o la nostalgia del
origen (ensayo), y su novela inédita de próxima publicación Doña Juana Tenorio.

Libros de poemas: Las sombras que reflejé mañana, Guadalajara, UNED, 1987. De ángeles y cegueras,
Guadalajara, La Luciérnaga Editores, 1993. Canonicemos a las ciegas, Guadalajara, 1993. Sólo basta cerrar
las piernas para ser sirena, Matanzas, Ediciones El Vigía, 1996.

Monólogo de piernas cruzadas

ARRÁNQUENME UNA A UNA
estas escamas,
después los senos y el brazo izquierdo;
que me amputen las piernas
de una vez por todas,
y que inútilmente me busque el corazón
una espada puntiaguda y quieta.

Las Sirenas se escapan del mar
y gritan y danzan y enloquecen;
con los brazos en cruz
se hunden como anclas
en cada puerto
y con cada amante.
Sólo una,
la del cuento que oí en la playa,
la de cabellos verdes,
hoy preserva esta especie
a punto de extinguirse.
Ella ejerce el amor a solas, dice el cuento,
mientras los marineros duermen
abandona su corona de espinas en la arena
y en una sinfonía de mujer a medio cuerpo,

N

259

fornica con ella misma

a solas.

Luego se escucha un lamento de tierra adentro:
¡Cuántos hombres viudos de Sirena!
Ya basta de atisbar senos erectos,
señores empachados de burdeles:
déjenla con su monólogo de piernas cruzadas,
con la humedad escurriéndole del sexo
y su lacra soledad ya de milenios.
Ignórenla como se ignora a un Cristo Roto.
¡Que así luce mejor, crucificada!

Muerte de una sirena

LLEVA DE NUEVO MI CUERPO AL CEMENTERIO
pero antes tira mis piernas a este río
y no volveré a fornicar con ningún muerto.
Incinera mi vulva de algas y jacintos
y no habrá más agujas penetrando

mi manzana.

Deja que el perro de la casa
siga siendo mi consuelo.
No es a ti a quien amo:
tú sólo sabes regresarme
al recinto de los muertos;
él lleva mi cuerpo a casa
y arroja mi muerte al río
y compra el montón de piernas
que rechazan las Sirenas,
para ponerme unas nuevas
y estrenarme en cada noche.

Fui contigo cien veces Sirena
con él soy amante

y unas cuantas veces niña,
y no se lo digo a nadie.

Contigo faltaba el aire
bajo esta lápida avara
resguardando mi tesoro
—intramuros de fuego tragándose solos —.
Me nombraste de todo
mientras él derribaba mi puerta atrancada:
arrojó mi Sirena al río
y restauró mi cuerpo y mi casa;

101 Poetas 101 Pintores

62

63

Cuauhtémoc Vite

Gustavo Peralta

LLa montaña negra

270

Ausente es tu llaga
de luz; rayo de tiniebla, labios
abiertos del laberinto, luz de sangre
que ciega, labio de almizcle es tu cristal
y tu contemplación bocado.

Alma, distancia que florece
en la carne, simple herida que olvidamos
en la piel. Geografía del instante que traza
el mapa del hombre. En tu corazón está dibujado
el doloroso enigma de las lágrimas, tu corazón
de madera húmeda no puede arder
en las innumerables formas de la rosa.
Habrá que secar tu cuerpo
para que el blanco inamovible
divida la luz y perfume al fuego.

Romper el oscuro árbol
de la sangre y ver dentro
los ojos de esa luz que mira hasta dejarte ciego;
después, ser cobijado
por tu semblante de oscuro vegetal,
de árbol en movimiento en perpetua caída:
con esos millares de hojas
tuyas darás reposo mas no quietud.

El alma es distancia, es instante que se mete debajo de la piel,
es poema perfecto al que le han desaparecido las palabras y regresa al silencio.

La montaña negra

SE PETRIFICA EL DIBUJO DE LA LETRA. QUEDA
la tinta rígida de las palabras
pero su aliento sigue prendido al aire
como una pluma. En la oscuridad,
los caracteres son antorchas
que se apagan.

La oscuridad abre su boca. Es su negro tan duro,
tan sólido que cubre o llena los espejos.

En la espera, los que velan en la noche,
los despiertos, encienden en las sombras venas
de un fuego sagrado. Miran a través
de la mirilla de la flama tenue.

271

Éste es un instante. No empieza ni termina.

La sombra pudre tu piel mientras te roza.
La luz cava en las heridas el abismo del blanco
y unas palabras blancas te hacen permanecer
un poco menos en el mundo.

La ola rubia

Para Luis Vicente de Aguinaga

Colmadas arenas mitológicas
sustentan la cumbre duplicada
de las mitades de la ola de oro.

Rubén Bonifaz Nuño

VIENE. ATRAVIESA ENTRE LOS INVISIBLES PÁJAROS EL DURO cielo y abre el aire
como si se tratara de una carne lenta y moribunda.
Es una corriente de mariposas azules. Congeladas astillas de luz que tiemblan.
Como fuego o nube pierde gravedad.
Viene a ignorar los nombres que pronuncian los muertos desde una boca que es
espina enrojecida. También a dejar inscrito su nombre en dársenas blancas

101 Poetas 101 Pintores

64

65

Dante Alejandro Velázquez Limón

Luz Elena Arellano

NN

570

No te besaré en Paris

NO ROZARÉ EL DIAMANTE
que enciende tu falda
Ni te haré el amor
en un hostal de barrio

Cuídate, amor
porque no tendré el pecho dispuesto
ni los labios húmedos
bajo ese escote

Quiere ser mi arcano golpe
de sal amarilla
que hurga heridas en la Rue Moreau

A lo lejos, donde tu palma de diosa
no llega,
los hombres se arrastran por un café amarillo
tres niñas se prostituyen
y la boca del metro se llena de harapos

El cielo, boca abajo, destila agujas
sobre el perfil doliente de tu sombra

hace frío y nuestro frío
se ampara en el plomo
que la lluvia deja.

La noche, en su angustia

LA NOCHE, EN SU ANGUSTIA, CALCINA NUESTRO RUMBO;
es harta la ciudad, sobrado el miedo,
la luna un mazapán que se desprende a tajos.

Cuerpo adentro la fragua de dos.
Mi sangre en tu sangre: trepadora mar,
rabia de hierro que nos ancla
que nos deja heridos.

He aquí tu muerte,
tu llama caída de mujer,

Esta noche París no es luz

No quiero amarte, amor, en París,

o te besaré
en París

101 Poetas 101 Pintores

66

67

Dante Medina

Sofía Crimen

LAS MAMÁS HUELEN A SOPA Y
Uno quiere a su mamá porque huele a sopa
Primero de muy niño uno quiere a su mamá
porque huele a leche
A leche, y a miel
Luego las mamás huelen a jabón porque nos bañan
Y despuecito las mamás huelen a verdura fresca
y a frutas de la estación
Las mamás huelen en el recuerdo durante toda la vida de los hijos
Porque las mamás huelen en la piel y en la memoria
huelen a sopa, dije, a leche, a miel y
a hierbabuena huelen
Las mamás
Muchas mamás
Casi todas
Huelen a fresas recién cortadas
y las hay que huelen a guayaba
y a ciruela y a melocotón
y a frutos que aún
no se nos ha ocurrido inventar
Y las hay, hermosísimas
que huelen exclusivamente a mango
Pero eso sí que nadie diga que las mamás no huelen
porque
nomás cerrar los ojos
y saber que este mundo huele bien todavía
porque las mamás son las dueñas del aroma:
por donde pasan su olor hace

crecer las fores

resurgir el oxígeno
salir recién bañado el aire fresco
Todo el tiempo que viven
y luego cuando ya no
las mamás se la pasan metidas
con su olor en el olfato
de nuestro pensamiento
Nada, sino la propia muerte,
nos quita de la piel el olor de mamá
Y las mamás huelen a miel
y a leche
y a sopa
y al jabón que nos baña
y a la fruta fresca
de cuando éramos hijos
El olor a mamá originó la vida en el planeta.

DD e lo rico que

huelen las mamás

101 Poetas 101 Pintores

68

69

Enoé Eréndira Zárate

Adriana Luna

CC

360

sentir el aire,
el sitio privilegiado
donde el pez y el pájaro complementan
su cosmicidad refleja.

Cualquier pájaro

CUALQUIER PÁJARO PUEDE INICIAR EL VUELO
a la edad de su muerte
a la luz desdibujada de unas hojas
o en la persiana al aire
de extremos bruñidos,

cuando un pájaro se estrella contra el aire
y vuelve
y ese hueco por donde mira el lente
captura
nos trae de regalo lo irrepetible.

En el fondo del cántaro

Para Raquel, mi tía Rendón y García

ALLÁ EN EL FONDO DEL CÁNTARO DONDE DUERME NUESTRA TIERRA
y el agua sabe a barro y fresco sembradío,
nace la raíz que nos enreda y nos echó a volar
de bungambilia a malecón desbordado.

En alguna grieta aún está la huella,
los sombreros y chaquetas del hombre que nos guió
por el Verano ardiente,
la mujer sin tregua en el amor,
sus hijos,
los nietos,
y luego otra vez barro,
la raíz y el ramaje de las venas,
el río piel adentro, su cuna y canto.

En ese espacio nos creció la ausencia y cosechamos
este amor de pueblo y flor en la ventana
este amor de madre e hija bienamada.

sólo sabemos a dónde miran las ventanas

ualquier pájaro

101 Poetas 101 Pintores

70

71

Enrique Macías

Enrique Oroz

CCantos del

abandono

148

reparo los cascos del caballo encorajinado
con mis todavías y ni para cuándo
avanzo aúllo tropiezo
con mis fantasmas fraternales
me tiendo en el suelo
muerto
sobre un mar negro urbano de incertidumbres
dentro de mi celda

Cantos del abandono

MOJÁRONSE LAS CALLES
de mis cofres
y todo fue soledad (cómo chingo)

y calles mojadas
y soledad
(dale otra vez)

y calles mojadas
y rabia y miserias planetarias
y los papeles húmedos despedazados
por la tormenta
revueltos sin pie ni cabeza
la magia de la poesía
a lamparazos limpios
de labio a pulmón a pecho desesperado
con una sinfonía noctámbula revueltiana
(de Silvestre)
el cerebro revuelto encharcado de
mortales recuerdos

la sed en 1a garganta acuchillada
de la que te conté (y tú siempre te repites)
los despojos esbirros de día con día
la chaqueta con olor a muerte enmezclillada
el parpadeo segundo a segundo
cuando los asesinos en todas las 24 horas
el sigilo a punta de oreja
de cañón
de ráfagas
contra la muerte
pólvoras hoy mojadas

LAS VISITAS VINIERON A EMBORRACHARSE
sonrientes saludaron
y fueron sigilosos penetrando

101 Poetas 101 Pintores

72

73

Ernesto Flores

Fernando Aranguren

NNaturaleza muerta

45

(Tú que te asomas, no revuelvas el agua,
lo disuelves todo con tu palabra.)
Lo
disuelves
todo.

Naturaleza muerta

LA LLAMA DE CRISTAL CON MARGARITAS.
La bandeja de plata. Un blando lienzo.
Dos tazas de café.
Un cenicero con un mundo,
sus fantasmas escapando entre sombras;
las huellas de unos labios
y de unos dedos ávidos, ausentes.
Una fuente con dátiles e higos
que el tacto alcanzaría
con gula,
y unos ojos que todo lo coloran.
El rincón y el cuadro áspero y escarapelado.
El frutero y sus morados racimos.
En la sombra, serenas,
las manzanas rugosas abuelas de tus labios,
y aromas: la caoba
de la color frutal de los mameyes.

Queda todo, por siempre
en el rincón testigo.

Del agitado sauce de la lluvia,
allá el cristal en que Ámsterdam se asoma.
Abísmate en mis ojos derruidos
emergen los amores del pasado.

Espejo ante un espejo, las caricias
por siempre se repiten.

La amada y el amante se desnudan
y olvidan la ceniza en la mejilla.
Hoy eres mía, oscura, entre mis brazos:
aspírame en el último segundo.

101 Poetas 101 Pintores

74

75

Ernesto Lumbreras

Luis Pablo Polanco

RResidentes

del humo

470

El último de la tarde
apareciendo como una saeta por el carril de rápidos:
Un Cugard con guadaña
a través de la luz
en busca de un blanco.

Residentes del humo

ALGUIEN TARAREA UN CORRIDO MEXICANO
el agua que bebemos nos vislumbra
nuestro sueño se bifurca lentamente esquivando secoyas;
la luna de zinc se extiende
del suburbio de cristal a barrio mestizo.
Soledad borrando nombres.

En el Colorado van nuestras guitarras
la carta de Julio
una postal regateada en español
y algunos dólares;
nosotros no vamos, allá abajo el país se deshidrata
—hace calor—.

Por ahora la noche gringa huele a whisky
a cabellera rubia como una bandera de todos.
La noche gringa es una carrera sin obstáculos
un jonrón a bases llenas
es rápida como hot dog en avenida
y fresca como el viaje de Acapulco en el verano.

Sin embargo, la noche latina es una botella de angustia
una prostituta negra pagada en coperacha
un autogol en el primer minuto de juego.

Comercio nocturno

1
Se duda de la sombra, amor del cuerpo.
Tienes los pies calientes
la llovizna te borra el sueño
la noche te besa junto al lunar azul.
Pides un cigarrillo, un trozo de metal
una lámpara sin flama
a todo hombre pides un deseo no concedido
mientras escuchas tu corazón a través de las vitrinas.

101 Poetas 101 Pintores

76

77

Eusebio Ruvalcaba

Gabriel Mariscal

UUn poco de

elegancia

155

Tal vez la ocasión que pidió su mano.
O cuando se amaron en el elevador.
Piensa eso.
Lo recuerda.
Cualquiera de estos dos hombres
encuentra la forma de un corazón
en lo que se come.

Un poco de elegancia

¡QUÉ FELICIDAD!
Me queda un octavo de Absolut.
Si ustedes me vieran en este momento
comprenderían por qué no me atrevo
a salir a la calle y comprar siquiera una anforita
de aguardiente.
No voy a entrar en detalles.
Todavía conservo un poco de elegancia.
Este octavo a las nueve de la mañana
es como una moneda de oro en el fondo
de un wáter atascado.
Porque el problema es semejante:
¿qué comprar con la moneda de oro?
O ¿por quién brindar con un octavo?
Por los calzones de Lucy, que vivía
en la calle de Mexicaltzingo y traje
en la bolsa de mi chamarra como un mes,
y que terminé sonándome
con ellos
y arrojándolos a la alcantarilla.
Por el brasier de Amida,
en el que apunté el teléfono de Ariadna.
Por los ojos de Patricia
que nunca hizo nada más que eso: sólo mirarme.
Por mi madre,
que en este momento está agonizando.
Quién sabe.
Todas las mujeres se merecen un brindis.
Un octavo de Absolut es suficiente.

Hágase tu voluntad

RECARGO EL PIE EN EL TUBO.
No hay nadie.

101 Poetas 101 Pintores

78

79

Febronio Zataráin

Manuel García Díaz

NN

283

LANZO UN POEMA

se vuelve piedra
le salen alas
y luego vuela

CAE LA TARDE

y en uno de mis brazos
se posa un pájaro

EL PÁJARO CON SU VUELO

escribe
el viento lo dice

NUNCA SE PARTE PORQUE NUNCA SE VA A OTRO LADO. El lugar al que se va siempre es el
mismo, todo transporte ha salido de mi pueblo con destino a mi pueblo. Nunca he conocido
a ningún forastero, nunca he dormido en ningún cuarto que no sea el mío; camino y
camino y nunca he visto mi celda desde fuera. ¿Quién dijo que se camina con los pies?,
con ellos no se va a ningún lado, con mis pies he hecho de mi pueblo otros pueblos, con
mis pies he soñado tierras, gramas, lodos, asfaltos; pero yo sigo en el mismo pueblo, en mi
misma celda. Sólo hay un pueblo en el mundo, y cuando camino en el mundo camino en
mi celda; el mundo sale de mis pies, y mis pies no salen del mundo. Quiero salir de mi
celda, del mundo; quiero que me palpe el aire, pero el de afuera, no el que sale de mis pies,
porque a ése lo conozco desde mucho antes. Quiero divisarme, caminar hacia mí y
palparme.

¿QUÉ LE FALTA A LA REALIDAD PARA ALCANZAR LA SOLIDEZ DE LOS SUEÑOS?, ¿por qué
apagamos la luna si queremos mantenerla encendida?, ¿qué me cuesta aplastar la tecla que
sueño?, ¿por qué he de usar el jabón que sé que me provoca sarpullido? Se comprende que
Adán haya mordido la fruta, pero yo ya sé. Soy el albatros que planea arriba del pescador y
de todos modos muerde la carnada. Me pregunto y digo lo que ya me he preguntado y
dicho. A la realidad no le hace falta nada, los sueños no son proyectos de realidad, están en
la realidad; si sueñas con quedarte en tu casa y te vas con un amigo, la realidad es que
sueñas con quedarte en tu casa y que te vas con un amigo; la realidad no concuerda con los
sueños de la misma manera que tu cuerpo no puede concordar solamente con tu mano. No
se trata de transformar la realidad sino de mirarla; en el mirar no hay juicio, sino
apacibilidad. Contempla tu cáncer en el pecho, su belleza no es mayor o menor que la del
clavel. Aprende de Hitler así como has aprendido de Buda.

101 Poetas 101 Pintores

80

81

Jors

Felipe Ponce

TTecali bar

575

III
El frío
dolor
la garganta agrietada
resonancia

enferma
sonido corto
gutural

como la palabra sola

metáfora
llana
del desierto.

La hoja en blanco

Hoy laceamos este animal imaginario
que correteaba por el color blanco

Raúl Zurita

SE ME ENTREGA LA HOJA EN BLANCO EN TODA SU BLANCURA:

(en la hoja en blanco no veo ningún vacío,
su transparencia es tanta que lo llena todo)

pero no tengo nada que escribir

(tomo un lápiz y sólo hundo la punta en la superficie blanquísima,
la hoja en blanco está llena de palabras invisibles)

ya todo está escrito en la hoja en blanco:

Tecali bar

soy lujurioso, la lujuria me concierne

François Villon

QUERIDA GORDA MARGOT PURÍSIMA ZORRA

hechizaste irremediablemente el pequeño mundo
la zona franca del tecali esta noche

te has permitido desdeñar a una veintena
de cazadores furtivos

576

ningún sardo ni borracho ha tocado tu soberbia
no saben el precio de tus cejas orondas

nos has dejado un puntiagudo dolor en los cojones

no te conmueves viendo entre la caterva
a los hombres desesperados
con la impaciencia del buscador de orgasmo
allá tú pero también estás sola

cincuenta y con los tres dice la voz de una puta ebria

debemos tenerte por tonto
nunca creíste que hubiera tanta bondad en el amor

la porquería nos gusta bien dijiste

GUADALAJARA LA PERRA

guadalajara la santa
la frívola la lerda
la timorata la puta
la injusta la boba

guadalajara decente
glotona impúdica
persignada glamorosa
francesa gringa provinciana

guadalajara con artritis
con almorranas con tumores
con fiebre acatarrada mocosa

guadalajara tan robusta
tan miope tan nalgona
tan pedorra

guadalajara fea traicionera
hipócrita majadera
amamántome de ti
y muerdo con deleite
tus enormes tetas bofas

es cierto Villon

soy lujurioso, la lujuria
me concierne

François Villon

101 Poetas 101 Pintores

82

83

Fernando Toriz

Carlos Torres Barragán

EE

580

FERNANDO TORIZ

uadalajara, Jalisco, 22 de septiembre de 1973. Huérfano a los dos años de edad, es el menor de una
familia de cinco hermanos. Cursó los primeros tres grados de primaria en el internado Nueva España a
cargo de religiosas. A los 14 años egresó de la Ciudad de los Niños del Padre Cuéllar, con la secundaria
terminada y el oficio de zapatero. Reencuentro con los hermanos mayores, estudia preparatoria y licenciatura
en contaduría pública en la Universidad de Guadalajara. Fue miembro del Antitaller de poesía César Vallejo
que coordina Raúl Bañuelos y del taller de creatividad de Ricardo Yáñez. Poemas suyos aparecieron en las
revistas Trashumancia, Pasto Verde, Juglares y Alarifes.
Es autor de El dócil vértigo, Ediciones Arlequín (1998) y ha sido antologado en Tiro al blanco,
Ediciones Arlequín (1988). Actualmente es miembro del consejo editorial de Ediciones Arlequín y colabora
como director administrativo en esa editorial. Se casó en 2002, su hija tiene cuatro meses.

Libros de poemas: El dócil vértigo, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 1998.

ES CUESTIÓN DE IMAGINAR

dígale a la gente que heredó de sus abuelos el aliento alcohólico
que gusta de mirar la calle sólo para esconderse del asombro
y que se recarga en los semáforos para que juzguen su riqueza
muy en el fondo
usted sabe que jamás contestará mentiras

fume un puro debajo de un árbol
aclare sus diferencias con la locura
o dígale a su novia que le gustaría hacerle el amor
a las tres de la mañana en la avenida principal
aunque no tenga el automóvil

camine aprisa y regale una limosna
o tome un autobús y reflexione en el trayecto
puede que usted sea verdaderamente bueno

baje la mirada y no repruebe su actitud
no busque otro semblante

su expresión le viene bien
nadie sabría vivir mejor el destino que usted tiene

Futuro inolvidable

IME PUEDO CONVERTIR EN GATO
si quiero
pero primero tengo que aprender a esconderme del sol
tengo que cerrar los ojos hasta que se haga de noche
y no decirle a nadie

que ya soy gato

G

101 Poetas 101 Pintores

84

85

Filemón Hernández

Carlos Díaz

LL

386

FILEMÓN HERNÁNDEZ

ació en Culiacán, Sinaloa, el 16 de noviembre de 1962. Hijo de Filemón Hernández Quiroz,
comerciante, padre de doce hijos, dulce como la capirotada y más sensible que un sismógrafo; y de la
Liche Meza, admiradora de Juan de Dios Peza, Luis G. Urbina y el "Mantequilla" Nápoles.
Desde muy pequeño tuvo la certeza de que la realidad no estaba hecha a la medida de su deseo, este
primer desencanto lo vuelve un niño tramposo, malcriado y taciturno, así como un gran lector de Alarma y
Lágrimas y risas. Estas primeras lecturas lo conducirán por los caminos de la cursilería, la fascinación ante el
horror, y la estética erótica tipo Isela Vega y Claudia Islas, páginas centrales junto al crucigrama. Más tarde,
en la adolescencia, se entrega casi por completo a las fantasías más cachondas con las muchas amiguitas de
sus hermanas, y el tiempo libre lo dedica a espiar a sus vecinas mientras se restregaban el estropajo por todo,
todo, toditito el cuerpo. Posteriormente, realiza estudios de medicina, los que abandona luego del quinto
desmayo ante el espectáculo de la sangre y las jeringas hipodérmicas. Actualmente, es maestro de literatura,
matemáticas, psicología, inglés, y lo que caiga es bueno en la Universidad de Guadalajara.

Libros de poemas: Obstinación del fuego, El Hermoso Delirio, 1997.

LOS QUE HABLAN POR NOSOTROS
y piensan y sueñan y sienten y nombran por nosotros
y enarbolan banderas
y despliegan paisajes como consignas del tedio
no van a impedir el amor gratuito en las aceras
ni el impulso congénito de la carne
ni la fascinación del hermoso delirio
ni el certero aguijón de la palabra develada
ni el fuego hambriento de los que huyen del hambre
ni la destrucción de la cruz y sus innumerables astillas
ni la pasión del agua por su origen
ni la defenestración de la usura y su reino milenario.

Cosmogonía

MIRA LA LLUVIA, BERENICE,
el roble
el encino
la rana
él, los perros
el alacrán
la ballena
el naranjo
el paraíso
el jaguar, el tigre y el venado
la bugambilia intensa
tú y yo, descendientes de la nada,
desprendidos de Dios,

N

101 Poetas 101 Pintores

86

87

Francisco Partida Hoy

Irma Gutiérrez

SSubterráneo

Hidalgo

578

Escucho trepar por mis ojos a la vida indómita,
al misterio que asciende de un foso de luz lechosa.
Alrededor de mí se endulzan los frutos.
Las personas son como silbidos lejanos
que vuelven nítidos desde la retaguardia.

3

LOS PARIENTES VAN Y VIENEN, AMIGOS NOS ABRAZAN.
La procesión de primates representa
la tinta de estas palabras, el silbido social,
imagina tú el goce de la niña entre nosotros.

Subterráneo Hidalgo

ANCIANOS DE 12 AÑOS LLENOS DE OLVIDO COMEN COMO PÁJAROS
habitan las alcantarillas del túnel Hidalgo.
Muchachos huraños de uñas carcomidas
que sin ayuda de nadie
aprenden pronto que su lugar es un pozo sin puertas.
Duermen en gargantas de concreto asfixiantes,
estrepitosas e incómodas como las cataratas del fin del mar.

Juegan limpio donde se unen el humo del petróleo
y el tibio orín casero. Hay un líder y otros cuatro confían en él.
Esparcen ahí un olor a ámbar prehistórico.
Luces siempre vivas culebrean,
mientras un par de perros delgados como modelos bostezan
zumbando los autos en el techo de las cavernas de aire

Uno de esos parias aviesos y desconfiados
tuvo claro un pensamiento: se veía aislado
de su pozo. Amanecía y en vez del zarzal urbano,
de los motores omniscientes y por eso inaudibles;
en vez de las paredes de hormigón de su refugio nuclear,
se encontraba en un accidente geológico
tranquilo como una turbulencia verde cuesta abajo.

donde se refugian del adulto enrojecer y respiran a sus estrechas.

101 Poetas 101 Pintores

88

89

Françoise Roy

Patricia García

HHerramienta

para cortar

318

agua: magnetismo de la noche que por ósmosis deja pasar lo oscuro, balsa imperceptible de
movimiento irregular que nos recorre el plasma con su oriflama de fuego, mensajeros que
borran las lindes, alucinación de seres reales que viajaron en el hoyo del relámpago.
Tenemos, muy escondido dentro, un alacrán.

Herramienta para cortar

EL AMOR ES UNA YEMA QUE ACERCAS DE NOCHE. No tarda en hacerse instrumento
de acariciar a la altura de los labios (escurres una leche; parpadea lo blanco; me abro de par
en par). Ahí instalas el perfume, me inoculas (nada que ver con la sangre). Lo recibo de
quemadura benigna, como si unos vapores de aguardiente me cubrieran las llagas.
Eso que llamas numinoso me penetra (¡vaya rito de seducción!). Lo que te queda de
blanco se me acumula como nieve ante una puerta y se vuelve grumoso. Luego me duermo
y sueño con un ataúd pequeño, demasiado corto para nosotros.
Como tienes completa la parafernalia de boca, sabes hacer de todo: besar, hablar,
gritar. Yo me enamoro al instante de tu lengua. Espero tu beso, sabiendo que tal vez me
vas a amputar algo, y se escurren de nuevo tus labios como esponjas. ¿Por qué siento que
me cortan en el lugar más tierno?
Me resigno. Tus palabras son suaves como ramas recién salidas, de corteza joven,
no esa piel dura de los árboles viejos. Cuando el diluvio menor llega a su fin, la sangre casi
es violeta: gotea como savia de arce perforado.
Tu boca es capullo: no la veo en tu rostro sino más abajo.

Soltar lastre

ESE GLOBO LLENO DEL SOPLO DE DIOS QUE SOY se balancea como metrónomo,
dibujando en el légamo de la tierra suelta una medialuna.
Los vientos de buena navegación me esperan en la exósfera, donde la voz amarilla
de los ángeles resuena, asomada al calado de los altocúmulos, viendo cómo me quedo al
ras de la materia. Es un problema de peso.
Mi alma sale de mí misma en forma de amor, se alza en vilo, se detiene a la altura
de los ojos, y me dice, con su boca acorazonada y pulposa, que eche lastre.
Bajo la mirada: todo lo que está en el fondo de la canasta resplandece.
Tomo tu rostro, que estaba tirado a mis pies como hoja seca en los últimos días de
equinoccio, lo acuno en mis manos con cuidado de no desgarrarlo, y lo tiro por la borda.
Repito el gesto con tus manos, que parecían estrellas de mar en el piso de bejuco, tus
palabras, que habían muerto en mi oído después de interminables zumbidos, los ladrillos
de poemas apilados como libros viejos en una biblioteca abandonada, y una hoja
amarillenta, fechada en octubre, no nacida de árbol sino de plomo.
Voy subiendo. Parece la brisa soplar desde labios ocultos, germinados en los surcos
de labranza que recorren la campiña.

101 Poetas 101 Pintores

90

91

Gilberto Meza

Mario Cinquemani

EEl poeta,

enamorado,
escribe a su
amada una carta
en la que le
confiesa que no
le importa perder
su libertad

(Fragmentos)

221

El poeta, enamorado, escribe a su amada una carta en la que le confiesa que
no le importa perder su libertad

[Fragmentos]

SI NO HUBIERA TENIDO JUNTO A MÍ TU BOCA
ni me hubiera perdido ante tus ojos,
o si tan sólo mi cursilería, tan simple,
no saltase ante ti los breves diques de mi pasión (¿lo ves?),
tal vez no hubiera tenido nunca necesidad
de escribirte estas líneas.
Pero el amor toca a la puerta y tú, ¡oh, tú! ,
eres la culpable.

Desgraciadamente el tiempo de la inocencia
ha pasado ya para los dos; no puedo prometerte,
como antes lo hubiera hecho, la felicidad,
no ya la Felicidad con mayúsculas
sino tan sólo la simple felicidad de los amantes;
y es que la vida, ya lo ves, nos va decepcionando cada día que pasa.

Ya no somos tú y yo los simples seres
que creyeron fundar en cada beso el mundo;
nuestra tristeza y decepción es tanta
que ni siquiera nos podemos mentir
(nos vence el pesimismo),

pero ahora sin propósitos finales.

Estamos en el mundo igual que todos,
con tan poca originalidad

Lo único que nos queda ahora es la libertad,
la triste incierta libertad que defendemos

tan ilusoria
como nuestro pesimismo.

Por eso ahora suelto el lastre. De una vez por todas
suelto el lastre de amores indecisos,
de otros frustrados por circunstancias
que no son las nuestras, y de cabeza quiero dejarme ir
hasta el fondo amoroso de tus brazos,
perder mi libertad para encontrarla
en la vana pasión de cosas simples.

aunque sabemos que habría que continuar,

que un poco de tristeza nos volvería ridículos.

como un tesoro, sin siquiera pensar que es también quizá

101 Poetas 101 Pintores

92

93

Guadalupe Ángeles

Salvador Santana

CCanto VII

(Díptico Homenaje)

390

Canto VII
(Díptico homenaje)

I
TOCA EL MINUCIOSO INSTRUMENTO DE TU ALMA, de tu voz de viento, escucharé en silencio
tu cantar. Generosa luz de tu mirada emana: "Atraviesa el tiempo sin que pueda tocarte la
desgracia". Li Tai Po, ¿han hecho la guerra tus antepasados y en torno a ti quedó la
edificación quemada de tu infancia? Después de conocer el alma de la hierba silvestre hoy
flores de artificio cercan tus ojos sabios y cansados, sé que no hay homenaje que merezca
alzar su nota insípida frente a ti.
Li Tai Po, desde tu diáfana sonrisa desdeñas mi solemnidad y entierras los dedos de
tus pies en el lodo tibio mientras recuerdas los oscuros sueños, que, de tarde en tarde,
resquebrajaban tu paz. ¿Qué diría Becket? Te alumbraría con sus afiladas sílabas y una
serie de sombras arrancarían tus vestidos miserables, dulce filósofo, para alimentar al
viento de las desgracias; pero Becket calla, como debiera yo.
Sonríes agazapado en mi pecho, diminuta criatura de dimensiones verdaderas
infinitas. No hablarás, lo sé, sonríes, Li Tai Po, roza tu nariz deshecha por el viento contra
mi silencio, contra mi pecho que entibiar quisiera tu pequeño cuerpo de sabio silencioso; y
si la luna vuelve a tocar tu frente como aquella noche junto al río, cuando hiciste barcos de
papel con tus poemas, no le digas que te quise prisionero, no le digas que esconderme
quise en tu sonrisa, para no vivir.

II
LI TAI PO CANTA. LI TAI PO SONRÍE, y en medio del millar de arrugas que atraviesan su
rostro bondadoso, su mirada consuela mi corazón atormentado. Alguien a mi espalda mira
estas líneas. No ha de abrazarme, ni en sus labios besos tibios encontraré. Mientras tanto Li
Tai Po sostiene su báculo de bambú. (Sabio sereno, protégeme del miedo al desamor,
guárdame de ser pasto del cinismo, del impulso enloquecedor de la sangre.) Inmóvil, veo
un anillo en mi mano, estudio la oscuridad de unos ojos sonrientes y lamento como nunca
que el tiempo de mi vida no sea otro, callo un nombre e inicio en mi pensamiento la letanía
que ha de llevarme lejos, aunque permanezca quieta: Sabio de mirada suave, tócame con tu
sabiduría, Anciano de lodosos pies, cántame tu silencio al oído, Li Tai Po, florecita,
estrella, guárdame de la muerte, de la vida, guárdame del dolor.

Canto XII

LA HERIDA ES EL CORAZÓN. EL TRAZO ENÉRGICO que un Leonardo dejó en su pecho, el
rasgo al carbón que evidencia la fuerza del artista, su talento. Porta la herida que como
suntuosa joya brilla, aunque a veces, en noches frías, pese a su resplandor, una cierta
neblina opaca sus contornos firmes, definidos.
Basta mirar de cerca para comprender que esa luminosidad emerge, no es reflejada

de ningún brillo exterior.

Nada dice de la herida, sólo la siente, entrecierra los ojos para desentrañar con
mayor exactitud la maquinaria secreta que preside sus sensaciones, el mecanismo exacto

101 Poetas 101 Pintores

94

95

Guadalupe Morfín

Rocío Sáenz

EEn vísperas

192

¿Has visto que la luz
no se mira siempre con los ojos?

En vísperas

YA NO LOS LIRIOS NI EL ALCATRAZ ALTÍSIMO
ni siquiera el geranio y mucho menos la rosa
tan sólo el diente de león
tan sólo el viento
con el diente de león entre los labios
tan sólo esa flor
efímera y vencida
que nadie arranca del todo de las huertas
tan sólo el diente de león
avanza hasta mis manos y me besa

persistente vigilia me sostiene
en el vilo del alba
ya no los lirios ni el alcatraz
el geranio y la rosa

como el diente de león
efímera y eterna
la palabra sacude sus excesos
y echa a volar tras las puntas

del silencio

en un cono de luz
sus filamentos
hacia el hogar aspiran
con su danza.

De luz y sólo luz se vive y muere

DE LUZ Y SÓLO LUZ SE VIVE Y MUERE
porque la noche es honda
retrasada el alba
y en las tinieblas surge un cazador
devoto y obstinado
de esa abreviatura de la luz que es la luciérnaga.

El golpeteo de la ola abre mundos líquidos
en la planicie de la ciénaga.

101 Poetas 101 Pintores

96

97

Guillermo Fernández

Carlos Maldonado

HHablando a

Hölderlin

55

Hablando a Cernuda

... y con sueño se volvió —lentamente
adonde nadie sabe nada de nadie. Adonde
acaba el mundo.

I
YO SOY LA SOLEDAD EN CRECIMIENTO
la sola cuerda en una sola lira,
la afilada presencia que conspira
contra el paso del día bajo el viento.

Surtidor de un secreto movimiento,
sobrevivo a la luz. En mí respira
la vida eterna de la noche y gira
la quietud indecible de su aliento.

He venido a olvidar aquella espuma
que vio la transparencia de la nada.
No me importa saber lo que consuma
el bullicio del día que se dora
en coágulos de vida abandonada.
Solitario en el bosque y en la hora.

II
¿HACIA QUÉ LUZ VIAJA NOVIEMBRE;
en qué mano su cuerpo se desgrana
y siembra la tristeza de pensarte
en un hondo balcón deshabitado?

Lo sabías: "La vida no es un sueño":
es una larga vigilia cenicienta
que afila su verdad de espina pura
en la yema sin fin de la memoria.

(Existe la Belleza
—el terso endriago rubio.
Su blanda mordedura
espiga los islotes al alcance
de un sueño que se sueña en el otoño
y mata lo que toca o lo que mira.)

Hablando a Hölderlin

ACUDIR AL LLAMADO DE LA NOCHE
que se consume en la hoguera sagrada.

56

Oír el canto inútil del arroyo
presentido al través de la ventana
que fija su ojo muerto en el paisaje.

Se siente palpitar un mundo extraño,
un trastabillar en la cuerda insegura
de las cosas que fueron y serán
una manzana ajada en nuestras manos,
soñándose a sí misma y un silencio
que grita en las oscuras galerías
de la sangre, clavando su alarido
en la sombra febril de lo aguardado.

La palabra —indigente en mina oscura—
calla lo por callar y por sabido.
La carne es más profunda y tensa su arco
desde la erguida torre del deseo,
oteando lo posible y lo imposible
—exiliada quietud en su tiniebla.

Acaso una silueta en extravío
se asoma, temerosa, a nuestro pozo
de agua viva y angustia fermentada,
sonriendo la inocencia más remota
al espejo letal de la caída:
hechizo de sorpresa que retiene
un momento —designio poderoso—
y súbita se lanza al laberinto
donde yerran aullando los deseos
disfrazados de sí mismos y antiguos
como el nombre terrible de los dioses.

(Inmensa pena anónima deambula
por las aguas tranquilas de la noche
y extiende sus límites fronteras
hasta rozar los labios del arcángel
atrapado en las redes de la angustia.)

Tiende el ala con vuelo deslumbrado
Amor, en los espectros del horóscopo,
en paz con el recuerdo y el olvido.

101 Poetas 101 Pintores

98

99

Gustavo García

Francisco Preciado

LLos locos

A Leonel Magaña

422

echadas como piedras
números y conciencias
dioses y cielos hechos piedra

Todo
Piedra
Carne piedra
Piedra sal de
la tierra

Hombres picando siempre piedra
hasta que algún día
el de todos los días
no haya
piedra sobre piedra
sobre la faz de la piedra

Los locos

A Leonel Magaña

LOS LOCOS AMANECEN DE LA TIERRA LEVE
porque de ella el alba es tan sólo
una absolución hipnótica
Los locos son los albatros que recogen nada
y sólo lo necesario buscando un inexistente sol
Los locos son la lluvia que viene del mar
para silenciar la sed de los desahuciados
y fraguar el horizonte aferrado
asimismo de los locos

Son la música que no pertenece
a partitura alguna
Son el ángulo y la intersección
del tiempo y del espacio
en ese ritmo donde se juntan y se detienen
como un espejo apocado entre su vida y su muerte
Son el suspenso anónimo y el escándalo
cuando se atreven a flotar inmaculados
sobre las calles desnudos y misericordes

Los locos trazan signos inanimados
donde ellos quieren
tanto en el cielo como en la tierra
sin que nadie lo sepa
para avistarnos otras vidas
en esta muerte

423

Y caminan por ahí con los zapatos
desabrochados en la obscuridad del día
y sus calcetines son siempre una incógnita

Los locos habitan en los vientos y los puentes y los parques

101 Poetas 101 Pintores

100

101

Gustavo Hernández

Sergio Garval

EE

516

Empezar por decir
"aguas que ahí viene el diluvio"
y correr a guardar el paraguas
y ponerse el bañador.

Empezar por decir
"a que no me matas"
y prestarle la pistola.

Empezar por decir
"no tengo hambre"
y abrir la boca.

Empezar por decir
"buenos días"
y volverse a dormir.

EN ESTA CIUDAD

que no es la tuya
¿cuántas calles
que no has caminado
no te conducen

a barrios
que no conoces,
llenos todos con las casas que no habitas,
con camas
donde no duermes,
baños
que tú no encharcas,
espejos
que no te reflejan
y roperos cuidando las camisas
que no te pones?

¿Cuántas camisas no tienes
en las que no hay
mil bolsillos para no echar
las llaves que no abren
las chapas del cofre que no tienes
en donde no guardas
un tesoro que no posees?

101 Poetas 101 Pintores

102

103

Hermenegildo Olguín

Luis Valsoto

PP edalea

la bicicleta

310

florido discurso a sus amantes
pretextos más para ver la luz de distinto modo
apostar a lo que dijo
¿o no lo dijo?
y se quedó en el aire

Pedalea la bicicleta

PEDALEA LA BICICLETA
que el diamante de la mañana se abre:
hasta aquí llegan los gemidos de los pájaros
y la sangre fresca corre por la pila
Acaso la existencia es un laberinto
un pedernal
la poesía
arde con la brizna y esperaba este
momento
del amor y la ceguera:
es la hora precisa de los fusilamientos:
anda levántate y amarra los zapatos
nunca estuviste bebiendo las mil y una noches
como un simple borracho
que canta boleros
Tú nunca prometías nada
y hoy estabas distinto:
hablabas de poesía
con esa claridad de los amantes perdidos
Así es como se olvida la estirpe
la leche espesa de las dragonas
el terror porque a las puertas se asoma el
colibrí
Lo sabes tarde:
las precisas reconsideraciones de la luz
perdida
en el inicio de la historia
se vuelven por la rendija más insospechada
Ya ni la sombrilla te cubre del granizo de las últimas

estrellas

corre abajo cuidando que la puerta se cierre suavemente
aguanta los quejidos que dejó la noche de amor desenfrenado
y si no vuela tu murciélago portátil
pedalea la bicicleta
pronto
que el vampiro se escapa
pero no siempre se escapa de la claridad.

101 Poetas 101 Pintores

104

105

Hugo Gutiérrez Vega

Martín Trigueros

NNota roja

A Cesare Pavese

69

¿Dónde se detendrán nuestras palabras?
¿En qué cauce se desnudará el aire de la búsqueda?
¿y qué vendrá después?
¿Será el infierno?

—este grabado de Doré,
estos gritos que escapan de la gorra de Dante—

Amigo, el tiempo no responde.
Pregunta, que la esfinge está dormida;
está dormido Dios.
Tú y yo estamos aquí tocando con los dedos la inútil galería.

III*

ERA EL TIEMPO EN QUE SE NOS ABRÍA EL PARAÍSO
en todos los minutos del día.
Días de minutos largos,
de palabras recién conocidas.
El ojo de la magia les daba una iluminación irrepetible,
y sucedió después que el paraíso era un engaño de la luz,
que a los amigos les bastaba un segundo para morirse,
que los amores llevaban dentro una almendra agria.
En la noche el paraíso sigue abriendo su rendija,
un fantasma de la luz,
el que hace que los amigos estén siempre aquí,
que los amores se conformen con su almendra agria,
que el corazón no rompa a aullar en la montaña.

Nota roja

A Cesare Pavese

SALIR UNA MAÑANA DE LA CASA
sin tomar el café, sin decir nada,
sin besar ni a la esposa ni a los hijos.
Salir e irse perdiendo por las calles,
tomar aquel tranvía,
recorrer el jardín sin ver que el sol
va colgando sus soles diminutos
de la rama del árbol.
Recorrer el jardín
sin ver que un niño nos está contemplando,

*

Los poemas numerados pertenecen a distintas series de textos de libros diferentes.

70

sin ver las cabelleras rubias, morenas, pálidas.
Pasar cargando una sonrisa muerta
con la boca cerrada hasta hacer daño.
Entrar en los hoteles,
hallar uno silencioso y lejano,
tenderse entre las sábanas lavadas
y sin decir palabra, sin abrir la ventana
para que el sol no meta su esperanza
apretar el gatillo.

He dicho nada.
Ni el sol,
ni la flor que nos dieron las muchachas.

I

YO TE SOÑÉ, CIUDAD,
formé tus calles,
disipé tus ruinas,
levanté catedrales en el viento
y coloqué tus piedras inmortales.
Inauguré un planeta
para verte, rota y encanecida,
levantada para volver a ser.
Mucho me iba en esta loca empresa.
Pensé que si existías
mi ser sería de nuevo.
En esta tarde,
con un sol llagado
al que niegan las nubes,
te contemplo.
Ciudad de sueño,
cómo pesa tu piedra contra el tiempo,
qué pequeña la piedra que me aplasta;
cómo mi ruina es un pájaro mínimo
perdido entre la niebla.
Cómo tu ruina resplandece sin sol
—ay pobres canas de mi débil cráneo—,
mientras tu torre entre la lluvia tiembla.
Pido refugio. El tiempo me concede
descansar en tu seno silencioso.
Tú siempre eres;
mi sueño se fundió con otros sueños.
Estás aquí y te pido que me esperes.

101 Poetas 101 Pintores

106

107

Javier Ramírez

NNadie sino

los débiles

198

Haikú

EN SU AFÁN DE MARIPOSA
baja del árbol

la hoja.

Sábado

HOY ES DÍA DE BODAS POR EXCELENCIA
y de futbol y cuates en la esquina.
Alguien se casa, bautiza a su primer hijo,
o es su santo y lo festeja.

¡Cuántas cosas pasan allá afuera
y aquí adentro cuántas dejan de pasar!

He comenzado a beber las primeras sombras de la noche,
miro alrededor y apenas si distingo los muebles que se borran.
Un gratísimo recuerdo se hace miel en mi memoria.
La oscuridad se posa ante mis ojos
y pese a ello
vuelvo a mirar el rostro aquel de hace unas horas.
La oigo reír y tiemblo desde adentro,
aún no la toco y ya me pertenece.

Hoy es sábado de fiestas
y yo festejo a la mujer
por la que soy
el centro más oscuro de la noche.

Nadie sino los débiles

LAS GRANDES TRAGEDIAS SE ABATEN SOBRE LOS CORAZONES DÉBILES.
Son ellos los que soportan las más terribles desgracias.

¿Alguien puede soportar la soledad
sin ser seriamente lastimado?

Nadie sino los débiles
tienen la fuerza oculta en su miseria,
en su silencio solo.
Nadie sino los débiles
guardan el secreto de su quemante amor
hecho de hielo.

199

Nadie sino los débiles son los que se salvan,
los invencibles.

La dama

SE PUSO HOY SU TRAJE AZUL
zapatos rojos
guantes
y un perfume discreto detrás de las orejas

La dama juega a cubrirse el sol con un gorrito
y pasea su sonrisa y un ramo de rosas
a la luz de los ojos que la miran

Camina segura por las calles
mientras en el lejano mar
al ritmo de sus pasos
alguna barca le aguarda anclada al puerto

Ella sabe que la espero
por eso cambia de rumbo
se entretiene
tarda

Yo me juego todo por sus ojos
su sonrisa
sus caderas de cadencioso oleaje
aunque sé que finalmente
el corazón habrá de ganarme la partida.

Decisión

CAMINO BAJO EL SOL IMPECABLE
limpio
Paso por entre la malla suave del follaje
y la ropa se impregna
del aroma de azahares

Hoy las maledicencias
clausuraron sus bocinas
La inquina se refugió en su escondrijo

Nadie adivina la sonrisa que me cargo
ni mi implacable renuncia

Xavier Córdoba

101 Poetas 101 Pintores

108

109

Javier Verea

Carmen Alarcón

44

400

Niño tragafuegos,
y fuego punzante de siglos que propaga esa miseria.
Autor de canciones populares.
Negociante parafraseador de la tonada de los sordos.
Burócrata y trailero.
Soy el metro y sus rieles y sus gentes:
Desde ahora hasta el dos de octubre
y hasta mil quinientos veintiuno
y hasta mil cuatrocientos noventa y dos.

4
HOY NO VALGO POR MÍ MISMO,
o valgo todo lo que valen todos por sí mismos.
Hoy soy el único motivo de la luna
en su equívoca persecución de soles.
Soy duda y maleficio
y soy vida entre las horas que cuentan sólo los segundos
y no saben de la vida entre las horas.

Mi canto es de todos los hombres a golpe de ausencia.
Y por eso canto:
Porque no soy yo el que canto y soy el único cantante.
Y mis manos son guitarras y mi pecho
es la boca de los campos y los hombres.

Y canto a la vida en mi afán de distraer su paso
para decirle que pido espacio en sus andares,
que soy parte de sus alas,
de esas alas que duelen
porque abrigan libertades.

Y la vida me ve y se ve y nos ve
y se es en mi canto.
Canto a la vida.
Canto a los hombres.
Canto a mí mismo.

101 Poetas 101 Pintores

110

111

Jesús de Loza Páiz

EEl niño

Netzahualcóyotl

357

guerra del cerillo encendido contra el viento.
Mas todo empieza a ocurrir de pronto,
como si un pez eléctrico
atrapara la punta de la madeja
y desenredara el finísimo hilo
que ata en tu cabeza todas las embarcaciones.

Halo, sombra

BEBE UN TRAGO CONMIGO;
compartirnos es necesario.
En cada cuerpo la soledad correspondiente;
en la mirada tuya
y en la mirada mía,
lo que somos.

La noche tiende horizontes de fuego
como este vaso
que implora luz para reflejarnos.
Y tú al alcance de mi brazo,
fruto de la fe que guardo
bajo esta mesa sin mantel,
alma sola en la palma de mi mano.

Dime tu nombre verdadero
y no serás más desconocida tú que yo.

El niño Netzahualcóyotl

MADRE, CUANDO CREZCA MÁS,
como aquel tule a la orilla del lago,
cuando pueda soplarte a los ojos
y sacarte una basura
con el mismo aire triste
que sale por tu boca;
cuando pueda fabricar una canoa
con el alma errante de tus muertos
para que navegues por la salada neblina...
En fin, cuando crezca, trabaje y gane el mínimo,
podré rentarte una puerta,
una ventana
un cristo
y un poco de patio con una flor de dalia.

Postof

101 Poetas 101 Pintores

112

113

Jorge Octavio Ocaranza

Enrique Ruiz Rojo

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->