101 Poetas • 101 Pintores

RaulBañuelosJoséBrúDanteMedinaJorgeSouza

Primera edición, 2009. Equilátero D.R.© Poemas: Los poetas. D.R.© Obras: Los pintores. D.R.© Edición: Los antologadores. D.R. Secretaría de Cultura Gobierno del Estado de Jalisco Av. de La Paz 875, Zona Centro 44100, Guadalajara, Jalisco, México ISBN: 9789706245656 Impreso y hecho en México Printed and made in Mexico

a Anabel a Lupita a Amy a Paulina y María

101 Poetas • 101 Pintores

Un poeta es como cualquier hombre, pero cualquier hombre no es un poeta. Raúl González Tuñón Eliot pensaba que las tres cualidades que distinguen a un poeta son la excelencia, la abundancia y la diversidad. Juan Gustavo Cobo Borda Un viaje de ida es la vida; un viaje de regreso es la muerte. Lao-Tsé El arte nos permite reconocernos una dócil fibra del universo. Giuseppe Ungaretti Los hombres viven en el tiempo: el artista vive en el arte. César Vallejo Sólo tiene derecho a la ironía o el sarcasmo quien ya no tiene ninguna esperanza. E. M. Cioran El poeta es un espía de Dios. William Shakespeare Casi no hay joven que no tenga genio. Lo que pasa es que unos cuantos trabajan, lo acrecientan y finalmente lo revelan; y otros, los más, lo dejan perder por falta de constancia y de fe. José Vasconcelos La poesía y el poema pactan por un instante, como el fruto y los labios. André Breton

Pues, Señor, están las grandes ciudades perdidas y disueltas [...] Allí se abren muchachos a los desconocidos y echan de menos la tranquilidad de la infancia; pero allí no está aquello por lo que ellos ardieron, y temblando se vuelven a cerrar. Rainer Maria Rilke Atravesamos una época denigratoria, con extraño resentimiento que se produce hacia lo excelente. Javier Marías Permanecemos en la distancia. Aquello que nos ama, nos tiene a la distancia. No a distancia, sino a la distancia. Roger Munier Hay muchas maneras en que lo que estoy tratando en vano de decir puede tratarse en vano de decir. Samuel Beckett Ser poeta no es ambición mía. Es mi manera de estar solo. Fernando Pessoa Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre y de sus años, convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo. Jorge Luis Borges Llamar al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día [...] saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta. Octavio Paz Y qué pasa en el palomar si aprenden canto las palomas? Pablo Neruda

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101 Poetas • 101 Pintores
Cuando estábamos terminando el libro Poesía viva de Jalisco (Secretaría de Cultura, 2004), Dante Medina nos propuso que hiciéramos una muestra de 101 poemas que dialogaran con 101 pintores. La idea nos pareció excelente y la adoptamos de inmediato. Primero hicimos la selección de los 101 poemas, los releímos cuidadosamente, y fuimos eligiendo al artista plástico con el que se percibía una afinidad. Después nos entrevistamos con los autores, para que cada poeta le entregara personalmente a “su” pintor el poema que le correspondía, y le pidiera elaborar una obra con la que dialogara y se acompañaran el poema y el cuadro. Fuimos muy claros en que no se trataba de una ilustración, sino de una creación artística destinada a ser exhibida, en un libro, compartiendo “pared” con un poema. Nuestra intención artística se basaba en la constatación de que la pintura y la literatura han caminado juntas muchas veces en nuestra historia. Queríamos que pintores y escritores de Jalisco se conocieran, y trabajaran en un proyecto común. La aceptación, respuesta, colaboración, de los artistas de Jalisco fue estupenda y generosa: todos aceptaron participar en el proyecto. De este libro, pues, nosotros somos únicamente los que invitamos al convivio. Que el aplauso sea para los artistas de Jalisco: ellos organizaron el espectáculo y la fiesta que se disfruta en estas páginas. Los antologadores

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almas se ven reflejados en las aguas turbias de los ríos de sangre que van cubriendo la tierra. REAL: LEJOS DEL MUNDO, HABERTE VISTO. Arrancarte del mundo no ya en mis pupilas, sino en mi alma, y pensar en el prodigio de las insospechadas fuentes donde ha de encontrarse la belleza, y para qué. ¡QUÉ CUADRO MISERABLE FUE PINTANDO MI DOLOR sobre los limpios colores de esa imagen! A veces pienso en la oleada de cieno que anega las visiones luminosas como esos retratos de la infancia donde nos vemos a nosotros mismos deslumbrados por el sol, solos sobre la superficie del mundo como hermosos animales sin lenguaje, y luego nada, la conciencia, la destrucción de todo paraíso. Así fue: dejé arrastrar la belleza entre las piedras y accidentes de la tierra hasta terminar con ella hecha jirones, tendí un velo sobre ese paisaje ajeno al mundo donde viví, soñé‚ respiré‚ mientras fui capaz. LA FUENTE DEL SILENCIO NO LA TOQUÉ NUNCA. Te imagino libre de este amor y este deseo y descubro entonces que no logro siquiera imaginarte, así que nunca existió tal amor sobre este mundo y tengo entre las manos una concha vacía, una pregunta, un eco donde no hubo sonidos. Dónde están entonces los jardines infinitos que yo vi lejos del mundo, quietos bajo un cielo sin mancha donde un viento hecho de luz arrastraba nubes, pájaros, y dónde los árboles y los frutos magníficos y el olor del jazmín. Uno de esos frutos maduró dentro de mí y era mi corazón. Pero no temas: el mundo sigue intacto, nada he ensuciado con mis sueños, por no hablar de mis manos que jamás se han detenido en ti. Hablo de frutos que no son para nosotros; le hablo a un cuerpo de cristal, a un retrato que cuelga de un muro blanco y no tiene rostro y no eres tú; perdida estoy en un laberinto de ecos donde camino sola. Pregunto por un jardín y te cuento una historia, si quieres escuchar, si estás en ti cuando te hablo; digo que había un fruto maduro y era mi corazón; que en este amor inconsecuente buscaba la transparencia de un río que corre manso, infatigable, entre rocas silenciosas, eternas, pulidas por esas aguas limpias desde siempre. Buscaba quizá la grandeza de mi amor, y un mar generoso y amplio que abría litorales en otros mundos y quería contemplar eternamente, sin alejarme de su orilla ya nunca. No era amor: sólo la revelación de otra existencia con una pureza y nitidez que no había conocido en mis visiones del amor. Quería entender, pues supe detenida en tu imagen que el mundo estaba hecho de prodigios, maravillas, y aún eran reflejos sólo de una fuente que está lejos del mundo y cuyas aguas no cesan nunca de manar. Y LA PASIÓN QUE ERA DESEO DEL CUERPO ERA UN CARRUAJE hecho de fuego que encontraba tu cuerpo como un puente, pues quería cruzar esos mares, ese cielo, y no estar atado ya por

Waldo Saavedra

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Adriana Díaz Enciso
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Balo Pulido
La noche Es comida por los murciélagos

os desmemoriados

Los desmemoriados
LOS DESMEMORIADOS QUIZÁ CONOCEN SU SOLEDAD Pero también ignoran las voces justas para describirla Los desmemoriados no han venido a hacer nada No encuentran tiempo en el tiempo que sea Van desde lo imaginario y vienen soñando la palabra que los salvará cada día Buscan el zumo de las flores en el corazón de nadie Los desmemoriados sueñan a voluntad y nunca recuerdan nuestros nombres nuestros rostros son para ellos un espejo nuestras voces son como el aleteo de los pájaros Su mirada permanece como una huella una huella en el polvo visible y el silencio que nos llama

Red cazamariposas
CUANDO YO TENGA MI POEMA Sabré si los sueños se hacen polvo. Si lo escrito se vuelve hallazgo. Nada más cruel en otras palabras. Sólo veo esa poderosa pared rosa. Tengo las alas del filósofo. Soy y me duermo horas siéndome. Entro y salgo del verso libremente. Ahora. Aquí. Hasta entonces.

Alberto Meillón

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Una botella al mar… La pluma que uso es marca "pentel" (creo que así dice) Dos botellas al mar… Mientras existan hombres tercos, no hay que detenerse en pendejadas. Tres botellas al mar… Dejo la pluma y me rasco una axila (así es esto de la comezón) Cuatro botellas al mar… Hace mucho que no escribía de mí (esto es una prueba, ¡probando, probando!) Seguimos odiando el tamaño promedio impuesto al cajón de la razón, al sí tajante, al no rotundo, odiar las extremidades sociales hasta el extremo. Cualidades que no tengo o que he ido perdiendo, y me río de eso porque cada que lo pienso me defraudo un poco más. Por ejemplo: no nací el 17 de julio de 1971 sino hasta el siguiente día, ahí empecé a tener muchos problemas.

Margarita Pointelín

Biografía
DE LOS ÚLTIMOS De los que nadie escogía De los que por mala suerte (decían los amigos) Estás en nuestro equipo. Mal tino en las canicas Suerte de ¨chiras pelas¨ Y dueño de un trompo con amnesia Que se volvió piedra truena cristales de doña Alpidia Goleada en el futbol Descalabro en la riña Llorón de la chingada, risa fácil, ¡Ponte en paz! ¡Pincheloco! Entre los locos de su familia Hijo cuarto de entre seis Papá y mamá (le viven) Impresor Tonto sueña… a veces canta.

LA VIDA ES UN CIRCO 546

Alejandro González González
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éstos revelaron padecimientos insufribles y extraños: diabetes mellitus II, hipokalemia, hiperlipidemia, insuficiencia renal, y otras que con el tiempo se irán develando. Ha viajado y, por ello, conoce los mejores hospitales de la ciudad, a saber: El Carmen, San Javier, San Francisco de Asís, etcétera. Famoso por su polidipsia, polifagia y poliuria —evidencias del padecer diabético—, nunca se acalambra, a menos que pierda excesivas cantidades de potasio. Ha viajado. Nunca ha publicado un libro propio, aunque en su carácter de editor ha llevado de la mano a otros — en temas como ciencias sociales, derecho, literatura, etcétera— a hacerlo. Ejerció el fascinante mundo de la divulgación científica. Actualmente trabaja en la edición de un libro que tiene como temas las cartas rogatorias internacionales en materia civil y mercantil. Sufre y aprende. Nunca ha publicado un libro —por pudor excesivo—, pero ha viajado y conoce, metro a metro, los pasillos de los mejores hospitales, siempre acompañado de la lámpara de Diógenes que, en esas circunstancias, contiene suero y otras sustancias medicamentosas.

Humberto Baca

Barras
SILVESTRE NO ES PRECISAMENTE LA RAMA DE DONDE PENDE El brazo que anulará Tanta soberbia Y cuantimás que ahora es sábado y disfruto La mañana y sus maldades aberrantes Nunca dije compasión a nadie pues Caridad Es el nombre de una tía nublada y gélida Allá en lontananza Mientras retumben los palos sobre los tambores Y eso sea el presagio ineluctable De la muerte Mi palabra dará la vuelta a la sustancia enorme De bulevares y avenidas Imposible, inútil, tirano es exigirle al hombre Una conducta diferente en este mundo que habita La civilización es siempre el plasma derramado Sobre arena desértica Y ¡aguas!, dentro de la aorta, vena suprema, Viene condensado el misil que habrá de retornarnos A un planeta primitivo. Tal es la guerra.

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Alejandro Vargas
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Rigoberto Soltero

PIDO EL MECENAZGO DEL ODIO el empleo de enterrador de cadáveres mal vecino que poncha balones, francotirador de los pájaros en la plaza. Ruego ser testaferro de todos los dolores un hombre moviendo los cuchillos, quien pica tus pupilas tranquilamente la orden de soltar a los leones. Busco convertirme en el albacea de las enfermedades en tu cuello ante la horca la luz en la silla eléctrica la bomba en Jerusalén. Brindo por mi buena suerte como becario del miedo: kamikaze, bonzo, sicario, paramilitar, antimotín, carcelero de la prosa nostra. Agigantado y pudoroso tiemblo al poner mi primer pie sobre la tierra. Gatié y sudé sobre ella. Vi y saludé escarabajos que pasaban junto a mí. Lloré ante el desamparo de los brazos. No está claro; pongo mi segundo pie sobre la tierra: ahora soy el último soldadito de plomo que marcha en el tiro al blanco de la feria.

El caracol hacia la oreja
EL TELÉFONO INTERVENIDO la flecha atravesando al corazón invisible ningún toc-toc de puerta en el vecindario. La lengua hinchada de peces apagón de luz, Alejandro Zapallanto del cantante bajo la mesa. sigiloso
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Alexandra Parachini

De la cama
LA CAMA TIENE LA VOZ CANTANTE puede contradecir mi concepto de éxtasis o armarme una fiesta para el alma. Inventa complicidades morbosas con las manos pero sabe siempre cuándo desaparecer. Se cree dueña de la casa. Puede ser causante de divorcios de malos y buenos entendidos de autoflagelaciones de lecciones de amor. La cama es una réplica de la creación con cielo, infierno y especies acuáticas Puede ser un documento de fe sin copias, ni testigos el espejo de transformaciones el paraje de la trascendencia un cepo de la inquisición un mar inmenso una mina un capelo una catapulta un ataúd un cajón vacío. (La cama tiene memoria femenina por eso nadie le confía sus secretos.)

Álvaro Salvador Morales Hernández
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AMADO AURELIO PÉREZ

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uadalajara, Jalisco, 27 de abril de 1954.

Libros de poemas: Espejo y abismo, Guadalajara, Saeta, 1988. En el viudo oscilar del trapecio, México, DF, Comermex, 1999.

SOY UN HOMBRE DESORDENADAMENTE impuesto a las mudanzas. Nací forcejeando como el último animal parido en una estufa. (Perdona, madre, pero soy una infernal larga e incurable bestia: como tus mil besos ingenuos.) Hoy a mis cuarentas trago lágrimas como una puta impresionista. Emigro de las salas cinematográficas encendiendo cigarros anónimos y en un café de chinos voy desinfectándome el alma mientras tú vienes a predicar aferrándote a mi sangre de varón. La noche es la orfandad furia de vencedores que exterminan hasta la última exhalación. EL SOL ES UNA LAGRIMA NEGRA domesticada por el fastidio de la luna. En el burdel, las niñas caminan y a cada paso, la complicidad de su cuerpo desnudo despoja al mar de su furia. Voluptuosas hijas del escándalo fáusticas niñas esperando por Manet. La luna no tiene infancia: errante como una jauría

Amado Aurelio Pérez

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Juan Carlos Robles Oscos

VIVIMOS A LA ESPERA DEL MILAGRO del fulgor que nos dará la pauta recuerda: hay una luz que no se agota en la oscuridad finge apagarse (en tu ojo derecho cabe el mundo y los significados recientes que le dimos en el izquierdo un pabilo imperceptible casi arde) El sol entre tus párpados amanece

Ana Claudia Zamudio
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y así mata EL VÉRTICE ES LA LUNA EN UN CRÁNEO DE INSECTO se suicidan los muebles, las cajas cumplen años bocabajo sobre el suelo ¿Te brotará un reloj? La luna siembra árboles de giros

Susana Soto Poblete

apidación de la actriz iraní

Lapidación de la actriz iraní
QUEDAN LIBRES LOS BRAZOS, LA CABEZA, el cuello, los hombros, las axilas (seguramente como detalle estético) la mujer manotea (35 años y escaso talento dramático) Los jueces imaginan el olor de su sexo enterrado. Recuerdan. Las escenas, los jadeos de la cinta pornográfica. Según la ley islámica la mujer será libre si consigue 495 desenterrarse durante el suplicio. Corrupción en la tierra y adulterio, los cargos.

Kenia

En Kenia, según creencias milenarias vigentes en algunas tribus, la manifestación masiva de mujeres desnudas es considerada como una maldición contra aquellos que va dirigida. (Cable de la Agencia EFE)

ESTO NO DICE NADA. NO PODRÍA. Las huríes son vírgenes por la bondad del opio cuya mano —chino de utilería, largos dedos que son tan sólo uñas— se vuelve madre nuestra dolorosa. Esto no dice nada. Deben ser oncemil, tener cuchillos a manera de enloquecidos marcapasos tiernos y cuidarnos la fiebre: concebirnos intactas. Esto no dice nada, ya no hay tiempo. Una jauría y alguna otra vana alusión mitológica que se atora entre los dientes.

Ángel Ortuño número uno Miedo
EL CUERPO SE DIVIDE EN DIMINUTOS/ 101 Poetas • 101 Pintores huesos/ todos dentro del pie que la mujer/ ha metido en las medias./ El zapato/ es una catedral sobre la mano/
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uía en taxi
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que significaba hasta que tuve diez años y presentí la amenaza de la que vive conmigo. Soy la mayor de tres hijas y la única de mi familia que la ha visto. No hay palabras para ella (son ella), es como cuando miras directamente al sol y la belleza de tal percepción saturada en un instante te ciega y multiplica a la vez, ella es mi promesa. Tenemos una relación: ella en mí y yo en busca de ella. Me obligó a entrar en la carrera de Letras Hispánicas. Pero ella no era del todo feliz. Tiene delirios mesiánicos y me uní a El viaje, para encontrar a otros que la conocen e intentan describirla. Yo no soy ambiciosa, nadie sabe qué hacer con algo así, sé que la pitonisa ha hablado: hay una promesa.

Maruca Etienne

Guía en taxi
LAS PANTALETAS NEGRAS CAEN vuelan a la ventana en destellos metal el niño que equilibra al aire las naranjas recibe en pantaletazo en la cara arroja al suelo la sombra húmeda.

y herido

La nariz del perro busca y montada en el hocico adquiere 4 patas toma un taxi, viaja a 96 pulgas 48 pelos 24 gotas de saliva animal por km. Un hombre maduro ofrece su artesanía bajo demanda y oferta y la experiencia asiente al caos y juega a la doble moral comercial Un ciego a ciegas palpa el muro frío del teatro y los dedos encuentran la filarmónica y apaga los claxon los humos los besos homosexuales Una mujer discrimina basura, encuentra un reloj que marca las 12 hora en que se detiene el taxi roñoso llega a lamer piadosamente a los 6 hijos 3 desnutridos 3 acocándose el cráneo en inhaladas Alguien que se empeña en olvidar, observa desde la ventana corrosiva, todo 652 tres juegos de papel-moneda, deposita y amargamente pantaletas negras, caen.

Habitación
ME ENFRENTO A LA DEVASTACIÓN DEL INVISIBLE PASO CANSADO, Las paredes ya no me hablan de las hojas rotas del naranjo, Mis cabellos no se posan en el precipicio urbano Antonieta escuchar lasOrtega Calderón que susurra el del balcón A Bethsabé historias morbosas viento, Ya no bailan con sus loas hechiceras de libertad. Devastación virginal. Ahora me acurruco sobre la costilla del atardecer Donde los pedacitos de abandono no me devoren por completo.
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¿la madre de su hijo en la cal viva del poema preservada para eternidad de tinta?

Sally

Poema con nombre propio
PERPLEJIDAD FRENTE A EVIDENCIAS irrefutables como el suelo que pisas, te preserva del horror vacui y contactos con nada, imágenes de nada, tan verosímil, compacta realidad suplicante de nombres, ironía. Perplejidad por obvias formulaciones del hacer o decir, "tengo hambre", "desnúdate", "me voy", arte cortés que hilvanándose y cobrando estilo, densidad, calor, será un es, un soy, ¿cómo escribirlos? Perplejidad de saber: estar es respirar, estar y escribir: "soy antonio lópez mijares, testigo infiel". Perplejidad, pobre asombro, instrumento de un oficio, incrustar signos perdurables en nada, precisamente. Perplejidad de la tinta con la escritura, del escribiente con las fábulas de la escritura, de las fábulas... ¿quién pone la ironía? ¿el cantor? ¿ironía donde se escribe "nada"?

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Antonio López Mijares
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por eso esté locamente enamorado de la vida.

Rito de fertilidad
TENDIDO A RAS DE TIERRA, BAJO UN ÁRBOL MORIBUNDO, cavar mi tumba Perder entre ramas y espinas mi destino Bajo de mí romperse hojas secas de un perenne otoño Echar raíces —los huesos son raíces— esperar HOY ESTÁS SOLO SOLO SOLO pasabas junto a ese cine escondido, una película pospuesta, en espera del avance decidido a la penumbra. Era una sala vieja: olía a motel y soledad. Uno va al cine a esconderse a dejarse llevar por la película y llorar llorar o reír de cuando en cuando. Ahí en la sala, con la ausencia a derecha e izquierda, no queda nadie más y estamos sentados con el nudo en la garganta y los recuerdos a flor de ojo con el temblor que va de la mano al cuello inútil resistencia, lágrimas desbordadas mientras el suspiro se ahoga en un falso murmullo. Así se va el tiempo, así se abraza uno mismo y después: volver a esas calles tan lejanas y llueve, llueve, llueve y pienso que no hay nadie más solo solo solo

Héctor Javier Ramírez

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Antonio Marts
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Gustavo Alvarado

DE TANTO SER Y NO SER YA NO PUEDO. De tanto estar cargando esta conciencia que va y lame quedamente los huesos, de tanto estar y no estar sin tu juego. Sin el pasado que yo asesiné y con lentitud eché bajo el brazo. Bendice ahora este tarro de vino que acompaña el pan sentado en lo muerto, en el plato de sopa hecho ceniza, en el trago que jamás quita la sed y, aun siendo así, en silencio tomamos. Hoy, de tanto velar pan y recuerdo mientras gira el estridente rosario, de ti y de mí nos fuimos olvidando.

Bar Corona
ESTRELLAN SUS BEBIDAS arqueados en reducida mesa por un mariachi que desteje de sus cuerdas las notas de Chapala sin de vista perder al minutero que irremediable acerca su paso a la hora de otra vez a lo diario

Siete motivos
UNA DIMINUTA FLAMA QUE BAILA ante la estampilla de un santo Una mesa de orillas golpeadas y su cara de vidrio Una desesperación que ya no cabe en las bolsas

Arnulfo Sepúlveda Un olor a cigarro que abraza

por completo la lengua
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Una incertidumbre acechando en la esquina

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ima del fin

Un olor a algodón borra los límites y lo que ya no vive es lo que vive. La aridez de lo eterno ya no duele... De tan oscura ya la noche es clara. en la plana que cae a la intemperie de una pluma quirúrgica que le abre las arterias al tintero y pasa sin estela y sin historia por la blanca anestesia de la página...

Gustavo Castillo

Cima del fin
EN DONDE EL SER REVIENTA SUS RAIGAMBRES, yo vi cerrarse en sepulcral candado el alcatraz del mundo anonadado sobre la cima de la piedra de hambres. Se destejió la luz en los estambres de la noche. Quedó incomunicado el túnel a la vida, y liberado el vacío se sostuvo sin alambres. Cima del fin. Lo humano de consumo lo consumí al menú del desterrado, y me siguió de comensal el humo. Cuando cedió lo urdido a lo acabado y la materia evaporó su grumo, el espacio volvió por su candado.

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Artemio González García
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y rajaduras así del tronco despiertas como si heridas gritaran cada vez menos fronda y oscilaciones del día cada vez menos nidos y mariposas cómo atraviesa la luz la dureza altiva de la araucaria cómo la llaga se fue secando con los crepúsculos de un invierno y mi pesar un hueco frente a la ausencia de pájaros qué gris se posa el alboroto ninguno entre sus ramas.

José Luis Malo

Danzón con diva
BAILO CON MI SOMBRA UN MARTES DESDE EL AMANECER hasta la embocadura con la trama de esa circunstancia tan gris de mi cumpleaños cincuenta y uno. Ven para acá, tesoro, me dice buscando una oreja en la pausa de la seducción, por qué tan solo. Ella, la muy amante, diva en mis brazos, sortea mi talla de rabo verde en ayunas cuando se inserta en cada fisura de la edad como en el tiempo de un beso más en mis arrugas. Su lengua me ata. No es de ayer sino de siempre el apego de esta fidelidad entre su fondo y mi espina por más que su reiteración anual sedimente la luz de mis fotografías. Con un pacto de iniciación bailamos la primera vez en la fuente más lúcida de una fiesta y su fervor no me deja. Respira desde mi aliento. Se deja ver en cada víspera con la oportunidad de un ajuste de cuentas mientras se adhiere a mi presión arterial y en cada veintiocho de sagitario en noviembre se enreda en mis brazos hasta saciarme. Muchos días de éstos, me dice lamiéndome el cuello con una destreza de medio siglo en el ajo, 130 ¿quieres otro?

Esta vía de la Madre Teresa
ES LA SERENIDAD DE QUIEN TOCA EL SENTIDO. Ningún escándalo vemos en la comisura de su fragilidad en prenda para tensar el alma justo en la búsqueda de su vocación. Simplemente se da. Con la apariencia de su levedad sonríe fraterna al rostro de un paria en agonía como si dolerse del otro en el trance de su partida tuviese la fuerza de un misterio terriblemente gozoso. "Da hasta que duela", dijo fundiéndose en la sentencia que su espíritu pronunció como consigna. Lava las úlceras de un leproso como signo de esa analogía y ora en silencio con la serenidad Arturo roza el sentido; de quienSantana de quien toca y vive el sentido.
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Margarita Páez

pasear por la calle yo adokiana con mi frigidez tú con vuelo de pájaro mi impotencia.

Madokiana a vuelo de pájaro
EN EL YA PINTADO CAFÉ (VERDE SANATORIO MATERNO-INFANTIL)

una risa a lo belcebú (batuta de disonancia ambiental) era punto de referencia a la galería retroalimentaria de rostros lombrosianos (modelos involuntarios de el bosco)

en la mañana hubo cónclave de vendedores de seguros cuya suficiencia alcanzaba las alturas superiores a las del ejecutivo junior más tarde y esperando la utópica llamada de las 2:45 el express doble empezó a perforar mis paredes intestinales y me dediqué a observar al hombre que discute problemas y a veces resuelve (de psicología profunda y política internacional con su taza) pronto hicieron su entrada los personajes con derecho de corcho: la detallada relación que hacía de la segunda guerra mundial el señor de apellido alemán contrastaba con la euforia marca herradura del jefe de la mesa directiva a las 5:45 las várices de las meseras lanzaban un angustioso sos en la barra los aficionados a las pasiones bajas no dejaban de comentar un gancho al hígado un autogol el mezzanine ocupado por la fantasmagoría editorial marginalista apenas dejaba traslucir los endebles auxilios de las metáforas de poetas que hubieran sido malditos con un poco más de gramática por la noche las frustradas musas amadas iniciaron el desfile con sus poemarios dedicados bajo el brazo (esfuerzo inútil por un beso totalizador) al final el saludo de rigor al despedirse mi saco seductor y el crédito todavía vigente.

Crazy Horse del subdesarrollo
NO ERA EL CASO DE QUE KAFKA CANTARA

noa noa en San Juan de Dios no se trataba de ingresar a un caesar's palace de vigésima categoría

Arturo Suárez

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ARTURO VERDUZCO

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stá muy perrona mi cielo

o soy ningún tal palo de ninguna tal astilla / ni siquiera el sufragio emitido por algún efectivo. / Mi papá se hacía trenzas con una botella mientras mamá se depilaba la ceja... el fatalismo con utopía es saliva de donde hago mis regadas en el seco terreno en que me desquicio, fui de fuegos en el hocico y pegados mocos, el miedo me normaliza la velocidad del habla el no dar la cara oficios varios el aro pasado tingo tango. Me llamo como me dicen Arturo Verduzco Godoy nacido en Guadalajara el 15 de mayo de 1962. Arturo Verduzco es cofundador y director de la revista Juglares y Alarifes y ha publicado en diversas revistas académicas y culturales como Renglones, La Oveja Negra, Rollos de la Calle, Trashumancia, Presencias. Ha sido colaborador de los periódicos Siglo 21, El Financiero y El Occidental en el que fue responsable de literatura del suplemento cultural Armario. En Radio Universidad de Guadalajara (XHUG, 104.3 FM) fue productor, conductor y colaborador de diferentes programas.

Omar Nava

Está muy perrona mi cielo
CUANDO LE RESUCITARA MIS ASPAVIENTOS

más fuera lenguado o marlyn es mi amor charaleado a caviar de rellenos gustos la tesonería de arranque y rasga pez blanco gritado por las calles a paredes caleadas a gatos a gallos nada de dubitarse nada de crucigramear recorridos nada de fines del mundo peliculsismas nada de testamentos bíblicos bibliográficos nada de nado dorsal saltos a las carreras Aquaman sí y Birdman por las contingencias sin precaución del miedo pero estando a disposición esas posturas muy perrona mi cielo estrella mostrada susurro portátil telaraña in fraganti marítima en aletas dedos bien puestos extremidades detallada hasta las remotas acurruco del más animales perrona mi cielo más fuera el menguante me rebasara. ME ANTECEDIÓ EN LA PALABRA LO QUE YO NO DIJE y aún así

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Arturo Verduzco
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encendidos AMOR (uno de los dos se apagará primero)

Luis Rubio

Estatuas
UNO CREERÍA QUE REALMENTE NO SE MUEVEN ya que soportan con la gravedad que modeló sus rostros a las aves que se posan en sus narices o en sus dedos admonitorios y les ponen nuevas formas orgánicas a sus cabezas Uno pensaría que realmente son felices pues sonríen permanentemente o que son en verdad adustas y solemnes 305 ya que siempre nos vencen en un duelo de miradas Sin embargo, tanta perseverancia en un rasgo es del todo sospechosa Acaso algún día puedan decir entre sí en amable conversación: "hablamos y salvamos nuestras almas" Mientras tanto sin duda sobrellevan su destino con estoicismo y sentido del humor sin pestañear

Nombrarlos
NOMBRARLOS hablarles de tú con sus nombres de pila Poner una taza extra para el café Incluirlos en la conversación aunque siempre se queden callados Platicarles de nuestras cosas aunque no estén ahí Cortésmente abrirles la puerta de la casa o del coche para que entren primero Invitarlos a comer si se hace tarde y no enfadarnos si sorben 101 Poetas • 101 Pintores sonoramente la sopa No asustarse con los ruidos chocarreros

Baudelio Lara

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Ya subes, Blanco Amor, la escalinata para iniciar su místico martirio... La sinfónica lluvia se desata; y yo sobrecogido, en la estupenda Liturgia, soy el pan y soy el cirio, soy el agua y el vino de la ofrenda. X SOBRE TU MISMA CRUZ, CRUCIFICADO; con tus mismos dolores, dolorido, te tengo entre mis manos renacido y me siento nacer de tu costado. Tu rostro está en mi rostro dibujado. Tu voz suena en mi boca, mi latido en tus flores de fuego está encendido y todo estoy en Ti transfigurado. ¡Qué me queda de mí si ya la hoguera del Paráclito ardió sobre mi muerte con una claridad desconocida...! ¡Mi vivir eres Tú! De esa manera ni podrás de mi vida deshacerte ni podré separarme de tu vida.

Juan Carlos Macías

Jesús se abraza a la cruz
ACÉRCATE, BIENAMADA, la de los brazos abiertos. A ti corro enamorado con un ciclón de deseos. Tengo sed de tu regazo para morir en silencio. Amada, la presentida desde los montes eternos, la elegida por el Padre para el Varón Unigénito, eres morena de sol y tienes olor a cedro; yo pondré sobre tus hombros el lino en flor de mi cuerpo y un rojo manto prendido

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Benjamín Sánchez Espinoza, “Fr’Asinello”
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mientras que los blancos del Mississippi se estremecen al escuchar que el americano oscuro, vaya a colgarse la presea olímpica y paradearla, sin la debida genética, pues tiene olor, además, a barro.

Jesse, se tensa en el arco de la palabra Owens, en la lejana Alemania, pero su alma ha viajado al sur norteamericano entre las cañas y el agua del río milláceo, mientras corre como erranillaadelmeta antelalapunta de una flecha, Tren camino la salida del césar ario.

Jorge Monroy

ligero, estación Sta. Filomena

Serranilla del Tren ligero, estación Sta. Filomena
LO ROJO DE TUS MEJILLAS yo vi, tan lozanas, cuando subías, dejando el tren que se alejaba, por aquellas escaleras de salidas o de entrada, que eran, velozmente, como que eran, velozmente, como yo las bajaba. yo las bajaba. Cuando te 438tuve ganas, vi, Cuando te vi, tuve ganas, las ganas inesperadas las cortar así, una flor de ganas inesperadas de cortar así, una flor tan de mañana. tan de mañana. "Hola ¡y tú! ¿Cómo te llamas?" "Hola ¡y tú! ¿Cómo te llamas?" Me dijo: "Me llamo Laura", Me dijo: que llamo Laura", y agregó "Meera estudianta, y agregó que era estudianta, esa mañana. esa mañana. Yo te juro, lozana, Yo te eras lozana, que ya me juro, licenciada, que ya doctora, en aquella y hasta me eras licenciada, y hastabreve parada. doctora, en aquella breve parada.

Calle Montevideo Calle Montevideo [Fragmentos]

[Fragmentos] ASÍ SUPE QUE TENÍA FUNDADA UNA CIUDAD ASÍ SUPE QUE luego de perder una casa, en mi cabeza TENÍA FUNDADA UNA CIUDAD en mi cabeza luego de perder una casa, mapa. una calle, una colonia, una manzana, un una calle, una colonia, una manzana, un centro mapa. Porque dije mi casa, partiendo desde Porque dije mi casa, partiendo desde urbana. del que se sostenía toda una plancha un centro del que se sostenía toda una plancha urbana. Supe que la tenía fundada, y con imprenta Supe que la tenía fundada,agua despreocupado. puesta, pues llegué y bebí y con imprenta puesta, pues llegué y bebí agua despreocupado. Supe que todos sus hombres, todas sus mujeres, Supe que todos sus hombres, todas sus mujeres, suben y bajan de autos y autobuses al ir, subeny salir de sus soledades urbanas.ir, venir y bajan de autos y autobuses al venir y salir de sus soledades urbanas. Blas Roldán Supe, entonces, que no sólo existía una calle, Supe, entonces, que no sólo existía una calle, sino exactamente una familia de callesas, sino exactamente una familia de callesas, callejones y calles; una unión avenidas callejones y calles; una familiade avenidas y boulevares; una gran unión de calles y boulevares; una gran familia de todos que amanecía para millones, para calles

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os poetas cantan
(Fragmentos)

Hugo E. Villalobos S.
LOS POETAS CANTAN sólo después de haber aprendido a callar. Solamente después de haber aprendido a usar el borrador del silencio afirman que soñar y callar son dos vocablos homónimos casi, e intuyen así una muy sencilla y majestuosa corte, un imperio apuntalado por la más clara palabra, allende el túnel de su soledad indiscutible, donde para ellos todo lo que canta y habla es la inefabilidad más cercana a lo inefable. Su silencio es el misterio de las cosas: el azul misterio de la luz, el misterio de la carne y del espíritu. Los poetas viajan a la velocidad de la luz de la palabra; se ven llegar al verso igual que un beso prodigado por el mar, al alba, se ve llegar a noble playa. Su momento de tomar aliento es como el sobresalto luego del transporte en las alas del ensueño, y al caer, su parpadeo. (…) Los poetas nunca se despiden porque apuestan por la realidad del movimiento elíptico: “todo lo que ya pasó estará esperando ya adelante”; porque anhelan retornar mostrando el verdadero rostro y montando el unicornio de la exaltación. “Anhela bien y sé poeta, siempre sé poeta”; pareciera ser la frase que en sueños pone el dios entre sus labios; y a ellos, rehenes de la ambigüedad y de la víspera, no les queda otra que partir al día, como también se ven partir del verso: insatisfechos, inconclusos, arañando las caderas de la realidad, arañando las caderas de la tan maravillante vida, tan fotógrafos: los poetas son humanamente la presencia más cercana a los milagros.

(Divertimento sobre la estructura del poema “Los Amorosos” de Jaime Sabines)

Carlos Alberto Cortés
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Carlos Prospero
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Toni Guerra

HAY UN HOMBRE 7 A.M. ANTE EL ESPEJO. Recién bañado, recién hombre. Y sabe que cruzar el umbral implicará una lucha a muerte. “Me juego el pellejo c/segundo”, se dice. “Mi vida es ciertamente una vela encendida. Soy el único responsable de mi vida y mi muerte.” 7 a.m. ante el espejo con los bigotes de morsa. El pelo a la mitad partido, el músculo preciso. No hay lugar en la nave para los cobardes, para los que juegan al papá y a la mamá a sus 30 años, para los que tienen de valor una apipizca, para los que en el tranvía no les pica una pulga para los que guardan compostura ante las damas para los que saludan de lleno porque buscan un pan para los que piden mamadera y no se la consiguen para los que quieren decir y se desarman para los que tienen mujer avergonzados para los que la vergüenza impide la erección para los que sufren porque vieron a Liza Minelli en vez de a Gary Cooper para los que leen por atracción de la buena vecina para los que nunca se han machucado un dedo para los que trabajan para el gobierno y acusan a los otros que trabajan para el gobierno para los que tienen un hijo de no se sabe quién para los que sabiendo de quien otro es el hijo lo mantienen para los que teniendo mujer sueñan con hombre para los que teniendo moral les falta mujer para la mujer que con hombre es un témpano y con dedo lumbrera para la mujer que despide al hombre a la mañana con buena ropa y se queda comprando su propia abnegación para la mujer que quisiera una verga y se da con un carro para el marido imponente que en vez de dar semen da dinero, en fin, no hay lugar sino para el guerrero que se juega la vida y la nave ha partido con personal dispuesto a la mayor batalla de un hombre cualquiera: acabar la ignorancia, matar al ego.

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CARLOS TREJO PECH

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968, 29 de mayo. Yucateco. Radica en Guadalajara desde 1990. Ha vivido también en Yucatán, Estado de México, Venezuela y Mississippi, EU. Desde principios de los noventa participa en actividades poéticas en Jalisco. Asistió a los talleres de poesía en el Instituto Cultural Cabañas, bajo la coordinación de la poeta Érika Ramírez Diez y en el Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara bajo la coordinación del poeta Raúl Bañuelos. Cursó el diplomado en literatura en el Centro de Educación Continua y Abierta de la Universidad de Guadalajara. Ha participado en diversas lecturas de poesía en la ciudad. En periódicos, ha publicado poesía en el suplemento cultural de El Informador, en el suplemento Armario de El Occidental, en el periódico Siglo 21, en el suplemento ea! de El Jalisciense, y en el suplemento Hablapalabra del periódico El Informador. En revistas, ha publicado en Trashumancia, Juglares y Alarifes y Diserta, revista cultural de la Escuela Preparatoria Número 7 de la Universidad de Guadalajara. Comparte con el oficio de poeta el de profesor universitario de agronegocios y finanzas.

Alejandro Colunga

AL POSARSE EL SOL en cada objeto va nombrando. Dice lluvia, manzana, dice sol. Todo se entiende y se vuelve amarillo. La piel recibe

la carne del sol.

El sol se posa y nombra, va nombrando. Pero al posarse en el mar no dice nada: El mar lo nombra todo. AQUEL SONIDO INDÍGENA DE LA VAQUERÍA sólo lo volveré a escuchar con los ojos cerrados de frente al mundo. En Yucatán se irán las tardes y arrastraremos las manos mientras miremos volar los papagayos. No el croar de ranas nos despertará ni el olor de mar inquieto de ventana, si no el tambor tímido y la mano perdida entre tanto llanto que se lleva en los ojos. Vendrán muchos meses que se llamen julio y los recordaré con goteras, con ninguna flor en la mesa, pero con la certeza que mis ojos estarán en las vaquerías, y en la tarde oscureciendo en mis esquinas. Volverá sin duda esa luna que queremos y ese olor a

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Carlos Trejo Pech
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Una estrella mira las luciérnagas bajo el farol: descubre en ellas la danza que deseó para sí. ME CUBRO DEL FRÍO con el manto del verano, Adolezco la fiebre de los elefantes en agonía. Mas voy hacia la vida. No sé cuánto dure en la senda, cuántos dioses me mostrarán sus espinas. He sido bajo como un pozo, oscuro y húmedo. Viví mi temporada de desconciertos y ahora soy una nota más. El vientre del mundo me espera, le llevo mi corazón como una vasija donde bebió el arca entera de mis días. Me dirijo al árbol fundamental; no veo pasar la serpiente frente a mis zapatos. Me he purificado en el veneno, Ya vendrán mejores épocas. Bajo un tibio arco de oro, de espaldas al dragón de viento, camino.

Benito Zamora

NINGUNA PALABRA PODRÍA sumergir mis pies en la arena, podría ser mis pisadas, mi lengua, mis ojos frente al mar. Estoy en la orilla y me mantengo despierto. No es de noche, aunque la presiento, respiro los astros o los olvido. Cojo una guayaba en mis manos y mc distiendo, el olor moja mis nervios. Como de mi sangre en esa fruta, cohabito en cada semilla el universo, una hoja, una flor. Mi paladar sabe ya lo que es el tiempo. Y miro hacia el oeste. ¿Qué asumo? La luz que me quema y se perfilará en mi lengua, que será río de afluente y melodía en mis venas, para el momento que ingrese en la vigilia. UNA SÍLABA VIBRA; quizá detento una voz. ¿O es una luz, una pobre luz entre estos ríos que sólo transcurren (todos los ríos corren por mi voz; menos el del olvido, ese río escapa a mi recuerdo)? He muerto en el Arbia, y no he resucitado en el Calore. Hay ríos en mi vida, los importantes nadie los conoce... Y esas aguas, esa voz que permea mis huesos, me ahoga, me convierte en nada, son las aguas que salvan, la corriente: permanezco.

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Carlos Vicente Castro
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María Fernanda Matos

ona de fumar
Zona de fumar
MIRO A ESAS MUJERES QUE FUMAN SUS CIGARROS como si hicieran el amor. Una de ellas desprende la cintilla de celofán con la gravedad de quien desabrocha un cinturón o desanuda una corbata. Otra acaricia con tres dedos la lisura blanca anticipando un fuego conocido, queriendo retrasarlo. Hay la que lo detiene con los labios disfrutando su peso, su seca desnudez y después lo humedece para volverlo propio. La primera lo absorbe hasta el abismo, se hace un poco de daño para sentir que existe. La segunda lo mira iluminarse y consume en secreto sus recuerdos. La tercera sacude la ceniza, mira el humo como quien se despide en una calle solitaria. Una lo apaga con pequeños golpes, sabe de espasmos. Otra lo tira al piso, lo tritura y esa violencia la desquicia suavemente. La tercera lo deja consumirse porque no le gusta apresurar ningún desprendimiento. Parece que platican, desayunan en este restorán, piden la cuenta, así, como si nada. Pero sus cuerpos habitan otra realidad, sus almas vibran, su soledad salvaje las denuncia.
El cigarro es la soledad que uno elige César Luis Menotti

El cigarro es la soledad que uno elige César Luis Menotti

Manuscrito
LAS PALABRAS que nunca llegaron a la última versión tal vez eran mejores. Tienen la gracia de las cosas perdidas: Carmen la puerta que no abrimos, Villoro el amor olvidado.
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onólogo de piernas cruzadas Cristina
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de barro, posteriormente editada por la Secretaría de Cultura de Jalisco, 1996. Es autora de más de una decena de libros entre poesía, teatro, artes plásticas, cuento, ensayo y novela. Textos suyos han sido traducidos al inglés, coreano y francés, y ha publicado libros en Cuba, Estados Unidos y México, entre los que destacan: Sin mí me muero (cuentos), Sólo basta cerrar las piernas para ser sirena (poesía), Linaje de barro (teatro), Mujer de cabellos cortos y buenas piernas (novela), Las fronteras del erotismo y otros ensayos (ensayo), De ángeles y cegueras (poesía), Elías Nandino o la nostalgia del origen (ensayo), y su novela inédita de próxima publicación Doña Juana Tenorio. Libros de poemas: Las sombras que reflejé mañana, Guadalajara, UNED, 1987. De ángeles y cegueras, Guadalajara, La Luciérnaga Editores, 1993. Canonicemos a las ciegas, Guadalajara, 1993. Sólo basta cerrar las piernas para ser sirena, Matanzas, Ediciones El Vigía, 1996.

Maricarmen Gutiérrez

Monólogo de piernas cruzadas
ARRÁNQUENME UNA A UNA estas escamas, después los senos y el brazo izquierdo; que me amputen las piernas de una vez por todas, y que inútilmente me busque el corazón una espada puntiaguda y quieta. Las Sirenas se escapan del mar y gritan y danzan y enloquecen; con los brazos en cruz se hunden como anclas en cada puerto y con cada amante. Sólo una, la del cuento que oí en la playa, la de cabellos verdes, hoy preserva esta especie a punto de extinguirse. Ella ejerce el amor a solas, dice el cuento, mientras los marineros duermen abandona su corona de espinas en la arena y en una sinfonía de mujer a medio cuerpo, fornica con ella misma a solas. 258 Luego se escucha un lamento de tierra adentro: ¡Cuántos hombres viudos de Sirena! Ya basta de atisbar senos erectos, señores empachados de burdeles: déjenla con su monólogo de piernas cruzadas, con la humedad escurriéndole del sexo y su lacra soledad ya de milenios. Ignórenla como se ignora a un Cristo Roto. ¡Que así luce mejor, crucificada!

Muerte de una sirena
LLEVA DE NUEVO MI CUERPO AL CEMENTERIO pero antes tira mis piernas a este río y no volveré a fornicar con ningún muerto. Incinera miRichaud algas y jacintos Gutiérrez vulva de y no habrá más agujas penetrando mi manzana. Deja que el perro de la casa 101 Poetas • 101 Pintores siga siendo mi consuelo. No es a ti a quien amo:

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de la sangre y ver dentro los ojos de esa luz que mira hasta dejarte ciego; después, ser cobijado por tu semblante de oscuro vegetal, de árbol en movimiento en perpetua caída: con esos millares de hojas tuyas darás reposo mas no quietud. El alma es distancia, es instante que se mete debajo de la piel, es poema perfecto al que le han desaparecido las palabras y regresa al silencio.

Gustavo Peralta

a montaña negra

La montaña negra
SE PETRIFICA EL DIBUJO DE LA LETRA. QUEDA la tinta rígida de las palabras pero su aliento sigue prendido al aire como una pluma. En la oscuridad, los caracteres son antorchas que se apagan. La oscuridad abre su boca. Es su negro tan duro, tan sólido que cubre o llena los espejos. En la espera, los que velan en la noche, los despiertos, encienden en las sombras venas de un fuego sagrado. Miran a través de la mirilla de la flama tenue. Éste es un instante. No empieza ni termina. La sombra pudre tu piel mientras te roza. 270 La luz cava en las heridas el abismo del blanco y unas palabras blancas te hacen permanecer un poco menos en el mundo.

La ola rubia

Para Luis Vicente de Aguinaga Colmadas arenas mitológicas sustentan la cumbre duplicada de las mitades de la ola de oro. Rubén Bonifaz Nuño

VIENE. ATRAVIESA ENTRE LOS INVISIBLES PÁJAROS EL DURO cielo y abre el aire como si se tratara de una carne lenta y moribunda. Es una corriente de mariposas azules. Congeladas astillas de luz que tiemblan. Como fuego o nube pierde gravedad. Viene a ignorar los nombres que pronuncian los muertos desde una boca que es espina enrojecida. También a dejar inscrito su nombre en dársenas blancas

Cuauhtémoc Vite
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o te besaré en París
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Luz Elena Arellano

No te besaré en Paris
NO ROZARÉ EL DIAMANTE que enciende tu falda Ni te haré el amor en un hostal de barrio Cuídate, amor porque no tendré el pecho dispuesto ni los labios húmedos bajo ese escote Esta noche París no es luz Quiere ser mi arcano golpe de sal amarilla que hurga heridas en la Rue Moreau A lo lejos, donde tu palma de diosa no llega, los hombres se arrastran por un café amarillo tres niñas se prostituyen y la boca del metro se llena de harapos El cielo, boca abajo, destila agujas sobre el perfil doliente de tu sombra No quiero amarte, amor, en París, hace frío y nuestro frío se ampara en el plomo que la lluvia deja.

La noche, en su angustia
LA NOCHE, EN SU ANGUSTIA, CALCINA NUESTRO RUMBO; es harta la ciudad, sobrado el miedo, la luna un mazapán que se desprende a tajos. Cuerpo adentro la fragua de dos. Mi sangre en tu sangre: trepadora mar, rabia de hierro que nos ancla que nos deja heridos. He aquí muerte, Dante AlejandrotuVelázquez Limón tu llama caída de mujer,
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e lo rico que huelen las mamás

LAS MAMÁS HUELEN A SOPA Y Uno quiere a su mamá porque huele a sopa Primero de muy niño uno quiere a su mamá porque huele a leche A leche, y a miel Luego las mamás huelen a jabón porque nos bañan Y despuecito las mamás huelen a verdura fresca y a frutas de la estación Las mamás huelen en el recuerdo durante toda la vida de los hijos Porque las mamás huelen en la piel y en la memoria huelen a sopa, dije, a leche, a miel y a hierbabuena huelen Las mamás Muchas mamás Casi todas Huelen a fresas recién cortadas y las hay que huelen a guayaba y a ciruela y a melocotón y a frutos que aún no se nos ha ocurrido inventar Y las hay, hermosísimas que huelen exclusivamente a mango Pero eso sí que nadie diga que las mamás no huelen porque nomás cerrar los ojos y saber que este mundo huele bien todavía porque las mamás son las dueñas del aroma: por donde pasan su olor hace crecer las flores resurgir el oxígeno salir recién bañado el aire fresco Todo el tiempo que viven y luego cuando ya no las mamás se la pasan metidas con su olor en el olfato de nuestro pensamiento Nada, sino la propia muerte, nos quita de la piel el olor de mamá Y las mamás huelen a miel y a leche y a sopa y al jabón que nos baña y a la fruta fresca de cuando éramos hijos El olor a mamá originó la vida en el planeta.

Sofía Crimen

Dante Medina
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ualquier pájaro

sentir el aire, el sitio privilegiado donde el pez y el pájaro complementan su cosmicidad refleja.

Adriana Luna

Cualquier pájaro
CUALQUIER PÁJARO PUEDE INICIAR EL VUELO a la edad de su muerte a la luz desdibujada de unas hojas o en la persiana al aire de extremos bruñidos, sólo sabemos a dónde miran las ventanas cuando un pájaro se estrella contra el aire y vuelve y ese hueco por donde mira el lente captura nos trae de regalo lo irrepetible.

En el fondo del cántaro

Para Raquel, mi tía Rendón y García

ALLÁ EN EL FONDO DEL CÁNTARO DONDE DUERME NUESTRA TIERRA y el agua sabe a barro y fresco sembradío, nace la raíz que nos enreda y nos echó a volar de bungambilia a malecón desbordado. En alguna grieta aún está la huella, los sombreros y chaquetas del hombre que nos guió por el Verano ardiente, la mujer sin tregua en el amor, sus hijos, los nietos, y luego otra vez barro, la raíz y el ramaje de las venas, el río piel adentro, su cuna y canto. En ese espacio nos creció la ausencia y cosechamos este amor de pueblo y flor en la ventana este amor de madre e hija bienamada.

Enoé Eréndira Zárate

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antos del abandono

reparo los cascos del caballo encorajinado con mis todavías y ni para cuándo avanzo aúllo tropiezo con mis fantasmas fraternales me tiendo en el suelo muerto sobre un mar negro urbano de incertidumbres dentro de mi celda

Enrique Oroz

Cantos del abandono
MOJÁRONSE LAS CALLES de mis cofres y todo fue soledad (cómo chingo) y calles mojadas y soledad (dale otra vez) y calles mojadas y rabia y miserias planetarias y los papeles húmedos despedazados por la tormenta revueltos sin pie ni cabeza la magia de la poesía a lamparazos limpios de labio a pulmón a pecho desesperado con una sinfonía noctámbula revueltiana (de Silvestre) el cerebro revuelto encharcado de mortales recuerdos la sed en 1a garganta acuchillada de la que te conté (y tú siempre te repites) los despojos esbirros de día con día la chaqueta con olor a muerte enmezclillada el parpadeo segundo a segundo cuando los asesinos en todas las 24 horas el sigilo a punta de oreja de cañón de ráfagas contra la muerte pólvoras hoy mojadas LAS VISITAS VINIERON A EMBORRACHARSE sonrientes saludaron y fueron sigilosos penetrando

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Enrique Macías
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(Tú que te asomas, no revuelvas el agua, lo disuelves todo con tu palabra.) Lo disuelves todo.

Fernando Aranguren

aturaleza muerta
Naturaleza muerta
LA LLAMA DE CRISTAL CON MARGARITAS. La bandeja de plata. Un blando lienzo. Dos tazas de café. Un cenicero con un mundo, sus fantasmas escapando entre sombras; las huellas de unos labios y de unos dedos ávidos, ausentes. Una fuente con dátiles e higos que el tacto alcanzaría con gula, y unos ojos que todo lo coloran. El rincón y el cuadro áspero y escarapelado. El frutero y sus morados racimos. En la sombra, serenas, las manzanas rugosas abuelas de tus labios, y aromas: la caoba de la color frutal de los mameyes. Queda todo, por siempre en el rincón testigo. Del agitado sauce de la lluvia, allá el cristal en que Ámsterdam se asoma. Abísmate en mis ojos derruidos emergen los amores del pasado. Espejo ante un espejo, las caricias por siempre se repiten. La amada y el amante se desnudan y olvidan la ceniza en la mejilla. Hoy eres mía, oscura, entre mis brazos: aspírame en el último segundo.

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Ernesto Flores
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esidentes del humo

El último de la tarde apareciendo como una saeta por el carril de rápidos: Un Cugard con guadaña a través de la luz en busca de un blanco.

Luis Pablo Polanco

Residentes del humo
ALGUIEN TARAREA UN CORRIDO MEXICANO el agua que bebemos nos vislumbra nuestro sueño se bifurca lentamente esquivando secoyas; la luna de zinc se extiende del suburbio de cristal a barrio mestizo. Soledad borrando nombres. En el Colorado van nuestras guitarras la carta de Julio una postal regateada en español y algunos dólares; nosotros no vamos, allá abajo el país se deshidrata —hace calor—. Por ahora la noche gringa huele a whisky a cabellera rubia como una bandera de todos. La noche gringa es una carrera sin obstáculos un jonrón a bases llenas es rápida como hot dog en avenida y fresca como el viaje de Acapulco en el verano. Sin embargo, la noche latina es una botella de angustia una prostituta negra pagada en coperacha un autogol en el primer minuto de juego.

Comercio nocturno
1 Se duda de la sombra, amor del cuerpo. Tienes los pies calientes la llovizna te borra el sueño la noche te besa junto al lunar azul. Pides un cigarrillo, un trozo de metal una lámpara sin flama a todo hombre pides un deseo no concedido mientras escuchas tu corazón a través de las vitrinas.

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Ernesto Lumbreras
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n poco de elegancia

Tal vez la ocasión que pidió su mano. O cuando se amaron en el elevador. Piensa eso. Lo recuerda. Cualquiera de estos dos hombres encuentra la forma de un corazón en lo que se come.

Gabriel Mariscal

Un poco de elegancia
¡QUÉ FELICIDAD! Me queda un octavo de Absolut. Si ustedes me vieran en este momento comprenderían por qué no me atrevo a salir a la calle y comprar siquiera una anforita de aguardiente. No voy a entrar en detalles. Todavía conservo un poco de elegancia. Este octavo a las nueve de la mañana es como una moneda de oro en el fondo de un wáter atascado. Porque el problema es semejante: ¿qué comprar con la moneda de oro? O ¿por quién brindar con un octavo? Por los calzones de Lucy, que vivía en la calle de Mexicaltzingo y traje en la bolsa de mi chamarra como un mes, y que terminé sonándome con ellos y arrojándolos a la alcantarilla. Por el brasier de Amida, en el que apunté el teléfono de Ariadna. Por los ojos de Patricia que nunca hizo nada más que eso: sólo mirarme. Por mi madre, que en este momento está agonizando. Quién sabe. Todas las mujeres se merecen un brindis. Un octavo de Absolut es suficiente.

Hágase tu voluntad
RECARGO EL PIE EN EL TUBO. No hay nadie.

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Eusebio Ruvalcaba
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CAE LA TARDE
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LANZO UN POEMA

se vuelve piedra le salen alas y luego vuela

Manuel García Díaz

y en uno de mis brazos se posa un pájaro
EL PÁJARO CON SU VUELO

escribe el viento lo dice NUNCA SE PARTE PORQUE NUNCA SE VA A OTRO LADO. El lugar al que se va siempre es el mismo, todo transporte ha salido de mi pueblo con destino a mi pueblo. Nunca he conocido a ningún forastero, nunca he dormido en ningún cuarto que no sea el mío; camino y camino y nunca he visto mi celda desde fuera. ¿Quién dijo que se camina con los pies?, con ellos no se va a ningún lado, con mis pies he hecho de mi pueblo otros pueblos, con mis pies he soñado tierras, gramas, lodos, asfaltos; pero yo sigo en el mismo pueblo, en mi misma celda. Sólo hay un pueblo en el mundo, y cuando camino en el mundo camino en mi celda; el mundo sale de mis pies, y mis pies no salen del mundo. Quiero salir de mi celda, del mundo; quiero que me palpe el aire, pero el de afuera, no el que sale de mis pies, porque a ése lo conozco desde mucho antes. Quiero divisarme, caminar hacia mí y palparme. ¿QUÉ LE FALTA A LA REALIDAD PARA ALCANZAR LA SOLIDEZ DE LOS SUEÑOS?, ¿por qué apagamos la luna si queremos mantenerla encendida?, ¿qué me cuesta aplastar la tecla que sueño?, ¿por qué he de usar el jabón que sé que me provoca sarpullido? Se comprende que Adán haya mordido la fruta, pero yo ya sé. Soy el albatros que planea arriba del pescador y de todos modos muerde la carnada. Me pregunto y digo lo que ya me he preguntado y dicho. A la realidad no le hace falta nada, los sueños no son proyectos de realidad, están en la realidad; si sueñas con quedarte en tu casa y te vas con un amigo, la realidad es que sueñas con quedarte en tu casa y que te vas con un amigo; la realidad no concuerda con los sueños de la misma manera que tu cuerpo no puede concordar solamente con tu mano. No se trata de transformar la realidad sino de mirarla; en el mirar no hay juicio, sino apacibilidad. Contempla tu cáncer en el pecho, su belleza no es mayor o menor que la del clavel. Aprende de Hitler así como has aprendido de Buda.

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Febronio Zataráin
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SE ME ENTREGA LA HOJA EN BLANCO EN TODA SU BLANCURA:

(en la hoja en blanco no veo ningún vacío, su transparencia es tanta que lo llena todo) pero no tengo nada que escribir (tomo un lápiz y sólo hundo la punta en la superficie blanquísima, la hoja en blanco está llena de palabras invisibles) ya todo está escrito en la hoja en blanco:

Jors

ecali bar
soy lujurioso, la lujuria me concierne François Villon

Tecali bar

soy lujurioso, la lujuria me concierne François Villon

QUERIDA GORDA MARGOT PURÍSIMA ZORRA

hechizaste irremediablemente el pequeño mundo la zona franca del tecali esta noche te has permitido desdeñar a una veintena de cazadores furtivos ningún sardo ni borracho ha tocado tu soberbia no saben el precio de tus cejas orondas nos has dejado un puntiagudo dolor en los cojones no te conmueves viendo entre la caterva 575 a los hombres desesperados con la impaciencia del buscador de orgasmo allá tú pero también estás sola cincuenta y con los tres dice la voz de una puta ebria es cierto Villon debemos tenerte por tonto nunca creíste que hubiera tanta bondad en el amor la porquería nos gusta bien dijiste
GUADALAJARA LA PERRA

guadalajara la santa la frívola la lerda la timorata la puta la injusta la boba guadalajara decente glotona impúdica persignada glamorosa francesa gringa provinciana guadalajara con artritis con almorranas con tumores con fiebre acatarrada mocosa guadalajara tan robusta tan miope tan nalgona tan pedorra guadalajara fea traicionera
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Felipe Ponce

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FERNANDO TORIZ

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uadalajara, Jalisco, 22 de septiembre de 1973. Huérfano a los dos años de edad, es el menor de una familia de cinco hermanos. Cursó los primeros tres grados de primaria en el internado Nueva España a cargo de religiosas. A los 14 años egresó de la Ciudad de los Niños del Padre Cuéllar, con la secundaria terminada y el oficio de zapatero. Reencuentro con los hermanos mayores, estudia preparatoria y licenciatura en contaduría pública en la Universidad de Guadalajara. Fue miembro del Antitaller de poesía César Vallejo que coordina Raúl Bañuelos y del taller de creatividad de Ricardo Yáñez. Poemas suyos aparecieron en las revistas Trashumancia, Pasto Verde, Juglares y Alarifes. Es autor de El dócil vértigo, Ediciones Arlequín (1998) y ha sido antologado en Tiro al blanco, Ediciones Arlequín (1988). Actualmente es miembro del consejo editorial de Ediciones Arlequín y colabora como director administrativo en esa editorial. Se casó en 2002, su hija tiene cuatro meses. Libros de poemas: El dócil vértigo, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 1998.

Carlos Torres Barragán

ES CUESTIÓN DE IMAGINAR

dígale a la gente que heredó de sus abuelos el aliento alcohólico que gusta de mirar la calle sólo para esconderse del asombro y que se recarga en los semáforos para que juzguen su riqueza muy en el fondo usted sabe que jamás contestará mentiras fume un puro debajo de un árbol aclare sus diferencias con la locura o dígale a su novia que le gustaría hacerle el amor a las tres de la mañana en la avenida principal aunque no tenga el automóvil camine aprisa y regale una limosna o tome un autobús y reflexione en el trayecto puede que usted sea verdaderamente bueno baje la mirada y no repruebe su actitud no busque otro semblante su expresión le viene bien nadie sabría vivir mejor el destino que usted tiene

Futuro inolvidable
IME PUEDO CONVERTIR EN GATO si quiero pero primero tengo que aprender a esconderme del sol tengo que cerrar los ojos hasta que se haga de noche y no decirle a nadie que ya soy gato

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Fernando Toriz
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ació en Culiacán, Sinaloa, el 16 de noviembre de 1962. Hijo de Filemón Hernández Quiroz, comerciante, padre de doce hijos, dulce como la capirotada y más sensible que un sismógrafo; y de la Liche Meza, admiradora de Juan de Dios Peza, Luis G. Urbina y el "Mantequilla" Nápoles. Desde muy pequeño tuvo la certeza de que la realidad no estaba hecha a la medida de su deseo, este primer desencanto lo vuelve un niño tramposo, malcriado y taciturno, así como un gran lector de Alarma y Lágrimas y risas. Estas primeras lecturas lo conducirán por los caminos de la cursilería, la fascinación ante el horror, y la estética erótica tipo Isela Vega y Claudia Islas, páginas centrales junto al crucigrama. Más tarde, en la adolescencia, se entrega casi por completo a las fantasías más cachondas con las muchas amiguitas de sus hermanas, y el tiempo libre lo dedica a espiar a sus vecinas mientras se restregaban el estropajo por todo, todo, toditito el cuerpo. Posteriormente, realiza estudios de medicina, los que abandona luego del quinto desmayo ante el espectáculo de la sangre y las jeringas hipodérmicas. Actualmente, es maestro de literatura, matemáticas, psicología, inglés, y lo que caiga es bueno en la Universidad de Guadalajara. Libros de poemas: Obstinación del fuego, El Hermoso Delirio, 1997.

Carlos Díaz

LOS QUE HABLAN POR NOSOTROS y piensan y sueñan y sienten y nombran por nosotros y enarbolan banderas y despliegan paisajes como consignas del tedio no van a impedir el amor gratuito en las aceras ni el impulso congénito de la carne ni la fascinación del hermoso delirio ni el certero aguijón de la palabra develada ni el fuego hambriento de los que huyen del hambre ni la destrucción de la cruz y sus innumerables astillas ni la pasión del agua por su origen ni la defenestración de la usura y su reino milenario.

Cosmogonía
MIRA LA LLUVIA, BERENICE, el roble el encino la rana él, los perros el alacrán la ballena el naranjo el paraíso el jaguar, el tigre y el venado la bugambilia intensa tú y yo, descendientes de la nada, desprendidos de Dios,

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Filemón Hernández
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Alrededor de mí se endulzan los frutos. Las personas son como silbidos lejanos que vuelven nítidos desde la retaguardia.

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ubterráneo Hidalgo

LOS PARIENTES VAN Y VIENEN, AMIGOS NOS ABRAZAN. La procesión de primates representa la tinta de estas palabras, el silbido social, imagina tú el goce de la niña entre nosotros.

Irma Gutiérrez

Subterráneo Hidalgo
ANCIANOS DE 12 AÑOS LLENOS DE OLVIDO COMEN COMO PÁJAROS habitan las alcantarillas del túnel Hidalgo. Muchachos huraños de uñas carcomidas que sin ayuda de nadie aprenden pronto que su lugar es un pozo sin puertas. Duermen en gargantas de concreto asfixiantes, estrepitosas e incómodas como las cataratas del fin del mar. Juegan limpio donde se unen el humo del petróleo y el tibio orín casero. Hay un líder y otros cuatro confían en él. Esparcen ahí un olor a ámbar prehistórico. Luces siempre vivas culebrean, mientras un par de perros delgados como modelos bostezan zumbando los autos en el techo de las cavernas de aire donde se refugian del adulto enrojecer y respiran a sus estrechas. Uno de esos parias aviesos y desconfiados tuvo claro un pensamiento: se veía aislado de su pozo. Amanecía y en vez del zarzal urbano, de los motores omniscientes y por eso inaudibles; en vez de las paredes de hormigón de su refugio nuclear, se encontraba en un accidente geológico tranquilo como una turbulencia verde cuesta abajo.

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Francisco Partida Hoy
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Patricia García

erramienta agua: magnetismo de que por ósmosis balsa de para cortar irregular la noche recorre el plasmadeja pasar lo oscuro, fuego,imperceptibleque movimiento que nos con su oriflama de mensajeros
borran las lindes, alucinación de seres reales que viajaron en el hoyo del relámpago. Tenemos, muy escondido dentro, un alacrán.

Herramienta para cortar
EL AMOR ES UNA YEMA QUE ACERCAS DE NOCHE. No tarda en hacerse instrumento de acariciar a la altura de los labios (escurres una leche; parpadea lo blanco; me abro de par en par). Ahí instalas el perfume, me inoculas (nada que ver con la sangre). Lo recibo de quemadura benigna, como si unos vapores de aguardiente me cubrieran las llagas. Eso que llamas numinoso me penetra (¡vaya rito de seducción!). Lo que te queda de blanco se me acumula como nieve ante una puerta y se vuelve grumoso. Luego me duermo y sueño con un ataúd pequeño, demasiado corto para nosotros. Como tienes completa la parafernalia de boca, sabes hacer de todo: besar, hablar, gritar. Yo me enamoro al instante de tu lengua. Espero tu beso, sabiendo que tal vez me vas a amputar algo, y se escurren de nuevo tus labios como esponjas. ¿Por qué siento que me cortan en el lugar más tierno? Me resigno. Tus palabras son suaves como ramas recién salidas, de corteza joven, no esa piel dura de los árboles viejos. Cuando el diluvio menor llega a su fin, la sangre casi es violeta: gotea como savia de arce perforado. Tu boca es capullo: no la veo en tu rostro sino más abajo.

Soltar lastre
ESE GLOBO LLENO DEL SOPLO DE DIOS QUE SOY se balancea como metrónomo, dibujando en el légamo de la tierra suelta una medialuna. Los vientos de buena navegación me esperan en la exósfera, donde la voz amarilla de los ángeles resuena, asomada al calado de los altocúmulos, viendo cómo me quedo al ras de la materia. Es un problema de peso. Mi alma sale de mí misma en forma de amor, se alza en vilo, se detiene a la altura de los ojos, y me dice, con su boca acorazonada y pulposa, que eche lastre. Bajo la mirada: todo lo que está en el fondo de la canasta resplandece. Tomo tu rostro, que estaba tirado a mis pies como hoja seca en los últimos días de equinoccio, lo acuno en mis manos con cuidado de no desgarrarlo, y lo tiro por la borda. Repito el gesto con tus manos, que parecían estrellas de mar en el piso de bejuco, tus palabras, que habían muerto en mi oído después de interminables zumbidos, los ladrillos de poemas apilados como libros viejos en una biblioteca abandonada, y una hoja amarillenta, fechada en octubre, no nacida de árbol sino de plomo. Voy subiendo. Parece la brisa soplar desde labios ocultos, germinados en los surcos de labranza que recorren la campiña.

Françoise Roy
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El poeta, enamorado, escribe a su amada una carta en la que le confiesa que no le importa perder su libertad
[Fragmentos] SI NO HUBIERA TENIDO JUNTO A MÍ TU BOCA ni me hubiera perdido ante tus ojos, o si tan sólo mi cursilería, tan simple, no saltase ante ti los breves diques de mi pasión (¿lo ves?), tal vez no hubiera tenido nunca necesidad de escribirte estas líneas. Pero el amor toca a la puerta y tú, ¡oh, tú! , eres la culpable. Desgraciadamente el tiempo de la inocencia ha pasado ya para los dos; no puedo prometerte, como antes lo hubiera hecho, la felicidad, no ya la Felicidad con mayúsculas sino tan sólo la simple felicidad de los amantes; y es que la vida, ya lo ves, nos va decepcionando cada día que pasa. Ya no somos tú y yo los simples seres que creyeron fundar en cada beso el mundo; nuestra tristeza y decepción es tanta que ni siquiera nos podemos mentir (nos vence el pesimismo), aunque sabemos que habría que continuar, pero ahora sin propósitos finales. Estamos en el mundo igual que todos, con tan poca originalidad que un poco de tristeza nos volvería ridículos. Lo único que nos queda ahora es la libertad, la triste incierta libertad que defendemos como un tesoro, sin siquiera pensar que es también quizá tan ilusoria como nuestro pesimismo. Por eso ahora suelto el lastre. De una vez por todas suelto el lastre de amores indecisos, de otros frustrados por circunstancias que no son las nuestras, y de cabeza quiero dejarme ir hasta el fondo amoroso de tus brazos, perder mi libertad para encontrarla en la vana pasión de cosas simples.

Mario Cinquemani

l poeta, enamorado, escribe a su amada una carta en la que le confiesa que no le importa perder su libertad

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Gilberto Meza
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Salvador Santana

anto VII

(Díptico Homenaje)

Canto VII (Díptico homenaje) I TOCA EL MINUCIOSO INSTRUMENTO DE TU ALMA, de tu voz de viento, escucharé en silencio tu cantar. Generosa luz de tu mirada emana: "Atraviesa el tiempo sin que pueda tocarte la desgracia". Li Tai Po, ¿han hecho la guerra tus antepasados y en torno a ti quedó la edificación quemada de tu infancia? Después de conocer el alma de la hierba silvestre hoy flores de artificio cercan tus ojos sabios y cansados, sé que no hay homenaje que merezca alzar su nota insípida frente a ti. Li Tai Po, desde tu diáfana sonrisa desdeñas mi solemnidad y entierras los dedos de tus pies en el lodo tibio mientras recuerdas los oscuros sueños, que, de tarde en tarde, resquebrajaban tu paz. ¿Qué diría Becket? Te alumbraría con sus afiladas sílabas y una serie de sombras arrancarían tus vestidos miserables, dulce filósofo, para alimentar al viento de las desgracias; pero Becket calla, como debiera yo. Sonríes agazapado en mi pecho, diminuta criatura de dimensiones verdaderas infinitas. No hablarás, lo sé, sonríes, Li Tai Po, roza tu nariz deshecha por el viento contra mi silencio, contra mi pecho que entibiar quisiera tu pequeño cuerpo de sabio silencioso; y si la luna vuelve a tocar tu frente como aquella noche junto al río, cuando hiciste barcos de papel con tus poemas, no le digas que te quise prisionero, no le digas que esconderme quise en tu sonrisa, para no vivir. II LI TAI PO CANTA. LI TAI PO SONRÍE, y en medio del millar de arrugas que atraviesan su rostro bondadoso, su mirada consuela mi corazón atormentado. Alguien a mi espalda mira estas líneas. No ha de abrazarme, ni en sus labios besos tibios encontraré. Mientras tanto Li Tai Po sostiene su báculo de bambú. (Sabio sereno, protégeme del miedo al desamor, guárdame de ser pasto del cinismo, del impulso enloquecedor de la sangre.) Inmóvil, veo un anillo en mi mano, estudio la oscuridad de unos ojos sonrientes y lamento como nunca que el tiempo de mi vida no sea otro, callo un nombre e inicio en mi pensamiento la letanía que ha de llevarme lejos, aunque permanezca quieta: Sabio de mirada suave, tócame con tu sabiduría, Anciano de lodosos pies, cántame tu silencio al oído, Li Tai Po, florecita, estrella, guárdame de la muerte, de la vida, guárdame del dolor. Canto XII LA HERIDA ES EL CORAZÓN. EL TRAZO ENÉRGICO que un Leonardo dejó en su pecho, el rasgo al carbón que evidencia la fuerza del artista, su talento. Porta la herida que como suntuosa joya brilla, aunque a veces, en noches frías, pese a su resplandor, una cierta neblina opaca sus contornos firmes, definidos. Basta mirar de cerca para comprender que esa luminosidad emerge, no es reflejada de ningún brillo exterior. Guadalupe Ángeles Nada dice de la herida, sólo la siente, entrecierra los ojos para desentrañar con mayor exactitud la maquinaria secreta que preside sus sensaciones, el mecanismo exacto
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Rocío Sáenz
¿Has visto que la luz no se mira siempre con los ojos?

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En vísperas
YA NO LOS LIRIOS NI EL ALCATRAZ ALTÍSIMO ni siquiera el geranio y mucho menos la rosa tan sólo el diente de león tan sólo el viento con el diente de león entre los labios tan sólo esa flor efímera y vencida que nadie arranca del todo de las huertas tan sólo el diente de león avanza hasta mis manos y me besa persistente vigilia me sostiene en el vilo del alba ya no los lirios ni el alcatraz el geranio y la rosa como el diente de león efímera y eterna la palabra sacude sus excesos y echa a volar tras las puntas del silencio en un cono de luz sus filamentos hacia el hogar aspiran con su danza.

De luz y sólo luz se vive y muere
DE LUZ Y SÓLO LUZ SE VIVE Y MUERE porque la noche es honda retrasada el alba y en las tinieblas surge un cazador devoto y obstinado de esa abreviatura de la luz que es la luciérnaga. El golpeteo de la ola abre mundos líquidos en la planicie de la ciénaga.

Guadalupe Morfín

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espiga los islotes al alcance de un sueño que se sueña en el otoño y mata lo que toca o lo que mira.)

Hablando a Hölderlin
ACUDIR AL LLAMADO DE LA NOCHE que se consume en la hoguera sagrada. Oír el canto inútil del arroyo presentido al través de la ventana que fija su ojo muerto en el paisaje. Se siente palpitar un mundo extraño, un trastabillar en la cuerda insegura de las cosas que fueron y serán una manzana ajada en nuestras manos, soñándose a sí misma y un silencio que grita en las oscuras galerías de la sangre, clavando su alarido en la sombra febril de lo aguardado. La palabra —indigente en mina oscura— calla lo por callar y por sabido. La carne es más profunda y tensa su arco desde la erguida torre del deseo, oteando lo posible y lo imposible —exiliada quietud en su tiniebla. Acaso una silueta en extravío se asoma, temerosa, a nuestro pozo de agua viva y angustia fermentada, sonriendo la inocencia más remota al espejo letal de la caída: hechizo de sorpresa que retiene un momento —designio poderoso— y súbita se lanza al laberinto donde yerran aullando los deseos disfrazados de sí mismos y antiguos como el nombre terrible de los dioses. (Inmensa pena anónima deambula por las aguas tranquilas de la noche y extiende sus límites fronteras hasta rozar los labios del arcángel atrapado en las redes de la angustia.) Tiende el ala con vuelo deslumbrado Amor, en los espectros del horóscopo, en paz con el recuerdo y el olvido.

Carlos Maldonado

ablando a Hölderlin

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Guillermo Fernández
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Piedra sal de la tierra Hombres picando siempre piedra hasta que algún día el de todos los días no haya piedra sobre piedra sobre la faz de la piedra os locos

Francisco Preciado

A Leonel Magaña

A Leonel Magaña

LOS LOCOS AMANECEN DE LA TIERRA LEVE porque de ella el alba es tan sólo una absolución hipnótica Los locos son los albatros que recogen nada y sólo lo necesario buscando un inexistente sol Los locos son la lluvia que viene del mar para silenciar la sed de los desahuciados y fraguar el horizonte aferrado asimismo de los locos Son la música que no pertenece a partitura alguna Son el ángulo y la intersección del tiempo y del espacio en ese ritmo donde se juntan y se detienen como un espejo apocado entre su vida y su muerte Son el suspenso anónimo y el escándalo cuando se atreven a flotar inmaculados sobre las calles desnudos y misericordes Los locos trazan signos inanimados donde ellos quieren tanto en el cielo como en la tierra sin que nadie lo sepa para avistarnos otras vidas en esta muerte Y caminan por ahí con los zapatos desabrochados en la obscuridad del día y sus calcetines son422 siempre una incógnita Los locos habitan en los vientos y los puentes y los parques

Gustavo García
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Empezar por decir "a que no me matas" y prestarle la pistola. Empezar por decir "no tengo hambre" y abrir la boca. Empezar por decir "buenos días" y volverse a dormir.
EN ESTA CIUDAD

Sergio Garval

que no es la tuya ¿cuántas calles que no has caminado no te conducen a barrios que no conoces, llenos todos con las casas que no habitas, con camas donde no duermes, baños que tú no encharcas, espejos que no te reflejan y roperos cuidando las camisas que no te pones? ¿Cuántas camisas no tienes en las que no hay mil bolsillos para no echar las llaves que no abren las chapas del cofre que no tienes en donde no guardas un tesoro que no posees?

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Gustavo Hernández
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florido discurso a sus amantes pretextos más para ver la luz de distinto modo apostar a lo que dijo ¿o no lo dijo? y se quedó en el aire

Luis Valsoto

Pedalea la bicicleta
PEDALEA LA BICICLETA que el diamante de la mañana se abre: hasta aquí llegan los gemidos de los pájaros y la sangre fresca corre por la pila Acaso la existencia es un laberinto un pedernal la poesía arde con la brizna y esperaba este momento del amor y la ceguera: es la hora precisa de los fusilamientos: anda levántate y amarra los zapatos nunca estuviste bebiendo las mil y una noches como un simple borracho que canta boleros Tú nunca prometías nada y hoy estabas distinto: hablabas de poesía con esa claridad de los amantes perdidos Así es como se olvida la estirpe la leche espesa de las dragonas el terror porque a las puertas se asoma el colibrí Lo sabes tarde: las precisas reconsideraciones de la luz perdida en el inicio de la historia se vuelven por la rendija más insospechada Ya ni la sombrilla te cubre del granizo de las últimas estrellas corre abajo cuidando que la puerta se cierre suavemente aguanta los quejidos que dejó la noche de amor desenfrenado y si no vuela tu murciélago portátil pedalea la bicicleta pronto que el vampiro se escapa pero no siempre se escapa de la claridad.

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Hermenegildo Olguín
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El ojo de la magia les daba una iluminación irrepetible, y sucedió después que el paraíso era un engaño de la luz, que a los amigos les bastaba un segundo para morirse, que los amores llevaban dentro una almendra agria. En la noche el paraíso sigue abriendo su rendija, un fantasma de la luz, el que hace que los amigos estén siempre aquí, que los amores se conformen con su almendra agria, que el corazón no rompa a aullar en la montaña.

Martín Trigueros

A Cesare Pavese

Nota roja
SALIR UNA MAÑANA DE LA CASA sin tomar el café, sin decir nada, sin besar ni a la esposa ni a los hijos. Salir e irse perdiendo por las calles, tomar aquel tranvía, recorrer el jardín sin ver que el sol va colgando sus soles diminutos de la rama del árbol. Recorrer el jardín sin ver que un niño nos está contemplando, sin ver las cabelleras rubias, morenas, pálidas. Pasar cargando una sonrisa muerta * Los poemas cerrada hasta hacer distintas con la boca numerados pertenecen adaño. series de textos de libros diferentes. Entrar en los hoteles, hallar uno silencioso y lejano, 69 tenderse entre las sábanas lavadas y sin decir palabra, sin abrir la ventana para que el sol no meta su esperanza apretar el gatillo. He dicho nada. Ni el sol, ni la flor que nos dieron las muchachas.

A Cesare Pavese

I
YO TE SOÑÉ, CIUDAD, formé tus calles, disipé tus ruinas, levanté catedrales en el viento y coloqué tus piedras inmortales. Inauguré un planeta para verte, rota y encanecida, levantada para volver a ser. Mucho me iba en esta loca empresa. Pensé que si existías mi ser sería de nuevo. En esta tarde, con un sol llagado al que niegan las nubes, te contemplo. Gutiérrez Vega Ciudad de sueño, cómo pesa tu piedra contra el tiempo, 101 Poetas • 101 Pintores qué pequeña la piedra que me aplasta; cómo mi ruina es un pájaro mínimo perdido entre la niebla.

Hugo

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adie sino los débiles
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La oscuridad se posa ante mis ojos y pese a ello vuelvo a mirar el rostro aquel de hace unas horas. La oigo reír y tiemblo desde adentro, aún no la toco y ya me pertenece. Hoy es sábado de fiestas y yo festejo a la mujer por la que soy el centro más oscuro de la noche.

Xavier Córdoba

Nadie sino los débiles
LAS GRANDES TRAGEDIAS SE ABATEN SOBRE LOS CORAZONES DÉBILES. Son ellos los que soportan las más terribles desgracias. ¿Alguien puede soportar la soledad sin ser seriamente lastimado? Nadie sino los débiles tienen la fuerza oculta en su miseria, en su silencio solo. Nadie sino los débiles guardan el secreto de su quemante amor hecho de hielo. Nadie sino los débiles son los que se salvan, los invencibles. 198

La dama
SE PUSO HOY SU TRAJE AZUL zapatos rojos guantes y un perfume discreto detrás de las orejas La dama juega a cubrirse el sol con un gorrito y pasea su sonrisa y un ramo de rosas a la luz de los ojos que la miran Camina segura por las calles mientras en el lejano mar al ritmo de sus pasos alguna barca le aguarda anclada al puerto Ella sabe que la espero por eso cambia de rumbo se entretiene tarda Yo me juego todo por sus ojos su sonrisa sus caderas de cadencioso oleaje aunque sé que finalmente el corazón habrá de ganarme la partida. Javier Ramírez

Decisión
CAMINO BAJO EL SOL IMPECABLE

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Niño tragafuegos, y fuego punzante de siglos que propaga esa miseria. Autor de canciones populares. Negociante parafraseador de la tonada de los sordos. Burócrata y trailero. Soy el metro y sus rieles y sus gentes: Desde ahora hasta el dos de octubre y hasta mil quinientos veintiuno y hasta mil cuatrocientos noventa y dos. 4 HOY NO VALGO POR MÍ MISMO, o valgo todo lo que valen todos por sí mismos. Hoy soy el único motivo de la luna en su equívoca persecución de soles. Soy duda y maleficio y soy vida entre las horas que cuentan sólo los segundos y no saben de la vida entre las horas. Mi canto es de todos los hombres a golpe de ausencia. Y por eso canto: Porque no soy yo el que canto y soy el único cantante. Y mis manos son guitarras y mi pecho es la boca de los campos y los hombres. Y canto a la vida en mi afán de distraer su paso para decirle que pido espacio en sus andares, que soy parte de sus alas, de esas alas que duelen porque abrigan libertades. Y la vida me ve y se ve y nos ve y se es en mi canto. Canto a la vida. Canto a los hombres. Canto a mí mismo.

Carmen Alarcón

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Javier Verea
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La noche tiende horizontes de fuego como este vaso que implora luz para reflejarnos. Y tú al alcance de mi brazo, fruto de la fe que guardo bajo esta mesa sin mantel, alma sola en la palma de mi mano. Dime tu nombre verdadero y no serás más desconocida tú que yo.

Postof

l niño Netzahualcóyotl

El niño Netzahualcóyotl
MADRE, CUANDO CREZCA MÁS, como aquel tule a la orilla del lago, cuando pueda soplarte a los ojos y sacarte una basura con el mismo aire triste que sale por tu boca; cuando pueda fabricar una canoa con el alma errante de tus muertos para que navegues por la salada neblina... En fin, cuando crezca, trabaje y gane el mínimo, podré rentarte una puerta, una ventana un cristo y un poco de patio con una flor de dalia.

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Jesús de Loza Páiz
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X LI
XLI XLIV

Enrique Ruiz Rojo

que acicalas al volátil y terrible espíritu acuático y que te ahogas de sed que nunca alcanzas.

Metido en mi nave, avanzo por meridianos al sitio horario en donde reposan los huesos del tabachín y la jacaranda. Algunos semáforos como espinazos podridos reposan sobre el césped. Por la mañana las nubes se van acercando a la ciudad como un resfrío. Los trolebuses tragan y escupen el vivo nombre de la gente, ante la escrupulosa paciencia de la Minerva. Yo avanzo por meridianos y veo a los mercados meter los pies a la sombra, y los panteones y circos a su manera festejan la lluvia dorada del día: Naranjas de arpillero en las trocas, los espectaculares de Kodak, el macizo hiper-real color de los taxis, guiño infinito, cuadras largas con líneas alimonadas estado luminoso de la prisa y el deseo, jugo vital derramado en avenidas, bandera de fiesta en los uniformes de los niños, basura maloliente, sangre amarilla de la mañana, nombre amarillo del ficus benjamina y de los cítricos de Juárez a la altura de los Arcos, donde a la puerta reverbera su escudo leal, ictéricas manchas del tiempo en las ventanas viejas y manchas del fluor en los salitrosos baches de la fresca ciudad, y en los mil rangos del mango y la piña, amarillos corredores del tiempo, los meridianos de Guadalajara.

CON TANTOS AUTOS Y LLUVIA Y FRONDAS DE FIERAS CAMPANADAS con cohetes, taconeos y el sonido de los motores fabriles o la marcha de un auto, con los cláxones y el mecanismo quebrado de los semáforos, cómo no oírte calle avenida, trozo de bosque llevado a la ciudad.

Jorge Octavio Ocaranza
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Libros de poemas: Animalías, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1994. Telescopios de papel, México, DF, Fondo Editorial Tierra Adentro, 1996. Por demás la lluvia, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 1996. Ciudad a cuatro ríos, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1999.

Pulpo
TANTA POSIBILIDAD DE ABRAZOS y siempre solo en un rincón del mar

Ricardo Godoy

ueños del tren

Sueños del tren
EL SUEÑO DEL TREN VIAJA EN LA LLUVIA Lo descubrimos en el espejo escuchando su imagen que se interna en cada ojo En el tren viajan todas las noches y oculto lleva un vuelo para las aves cansadas del sur En la memoria llevamos un tren en dirección opuesta a los sueños De Dios sabemos que en el tren llora su distancia con el cielo y reza con un crucifijo en silencio El tren cruza ciudades inventadas Se detiene en cada llanto de nosotros Busca un viento para volar su papalote por si llegara un mar en su viaje No hay tren que no resucite en el silencio No hay silencio que no espere a su tren

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Paradoja en rana
LA RANA MIRA DESDE SU PIEDRA venir la lluvia. Se sumerge en el estanque: no se moja. De tanto mirar el árbol fui árbol un instante Me queda un nido de pájaros para recordar

Coleccionista de sombras

Jorge Orendáin

A don José, el de Todos los nombres

LOS COLECCIONISTAS ANDAN POR LA VIDA en su intento constante de ordenar el mundo.Pintores 101 Poetas • 101 Los hay que gustan de hojas de árboles, estampillas postales, llaveros, monedas, jarrones antiguos, pelos de gato, miniaturas,

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español Leo Geo. Libros de poemas: Levantarás esta tumba, Guadalajara, edición de autor, 1996.

Signos
ESTOY SECO DE PERSONA.

Joao Rodríguez

(Fragmento)

En mí no sé qué habla, No sé qué primitivo eco se refleja. Desconozco la semántica de mi esqueleto, La ortografía de mi vida. Desconozco por qué habito Esta cáscara de grafito y humo; Crecí enfermo. Nací y crecí en la oscuridad de Dios, Sin orden, Sin arterias que pudieran decirme: Somos de este hombre Y en él concebimos nuestro propio rojo, En él amamos la injuria Que domina su sangre... Crecí viendo lo irrepetible, Viendo sombras y relámpagos, Viendo el vacío de lo fijo, El lleno de lo diverso. Vi los puntos cardinales Que definen la unidad del hombre, Vi una columna de signos Que marchaban y se desvanecían callados. Vi el corazón repetido de Jesús, Vi la vida palpitando entre ajenos nombres, 562 Vi el dolor que transitaba en calma entre cristales, Vi el dolor, sus gritos que dejaban ecos infinitos. Oí una cicatriz cerrando en la cabeza de un sordo, Escuché los hilos que usa la vida Para soldar llagas que hace la propia vida. Oí el dolor que no dolía, Y oí mi propia memoria Mientras tocaba el abismo de mi muerte. Olí la humedad que yace en un ojo vacío, Olí cavidades cuyos perfumes en la memoria Son inseparables de sus quicios. Olí mi muerte Y no era dulce como decían. Olí las hierbas y los campos Y Díaz B. Raúlcorté en dos la vida Para contaminar los signos Que hace el hombre 101 Poetas • 101 Pintores Y así distinguir al olor De su reflejo en la conciencia, Y no confundirme en su mar nauseabundo.

Jorge

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Folé

ú que desciendes a la última raíz aquí en mi lado izquierdo

me demuestra otra vez, querida Circe que hay que buscar en otros laberintos.

Tú que desciendes a la última raíz
TÚ QUE DESCIENDES A LA ÚLTIMA RAÍZ, LA QUE DESCRIBE los nuevos hemisferios, no la mujer ahora, la espuma eres de la turbia marea que se alza en el destierro. Tú que ofreces a mi frente el otro paraíso, el instante sellado, la llave de esplendores, el sueño del poder y del olvido; y a mis espinas, la luz y la esperanza, acércate de nuevo. Amo ahora mi boca que es capaz de nombrarte. Mi lengua que repite tus sílabas como un bosque tendido sobre el agua Amo mi piel que te retiene y mis manos que te construyen a ciegas cada noche. ¡Oh, tú!, que en la caída encontraste mi cuerpo sin aliento, mi tacto sin un eco que le alumbre, mis miembros encharcados, unta en mi ser tus bálsamos y marchemos; junto a mi oído nombra la otra ciencia, con tus palabras abre mi memoria y llénala de pájaros.

Dale a mi cuerpo el fruto codiciable, entrégale el veneno del hambre que no acaba, la sombra que al final logre vencerlo. Y ama en mi voz el alba y en mis ojos el mapa de los nuevos agostos; y déjame amarte a ti, en la amargura de esta hora final, cuando la tarde duele, mientras llega el olvido y nos levanta.
para Irma Gloria Pérez

La canción del amor y los amantes
I CUMPLE sus ritos el otoño: no amanece. (Las cigarras tejen sus argumentos sobre la luz dormida). El violeta destiñe la ventana y es una mancha que pierde sus contornos. La noche se abre, como un río, bajo una sábana de lluvia. Lo demás casi calla. Afuera el resplandor del alumbrado se encharca en las banquetas, traza sus vetas de oro sobre el piso.

Jorge Souza Jauffred
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Miguel Angel López

LLEGA LA MUERTE PEGADA A LA EPIDERMIS DEL ADOBE. El tiempo no se ha ido. Hoy es 1988 y 89. La cama acuesta a los muertos que hoy vienen a visitarme Tengo miedo de no saber qué tiempo es hoy La abuela dobla su silencio con la escoba Mi abuelo sentado espera la muerte La cama duerme a ambos. Ambos son el mismo cuerpo que tiembla. El mismo cuerpo que se toma de la mano. La tía que ha sido tía desde siempre mira desesperada Hay noticias Los parientes que viven lejos preguntan Su pésame se ha hecho cartas El adulto que lo puede todo está desamparado

José Antonio Neri Tello
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(a mi padre)
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Manuel Sandoval
(a mi padre)
LA FELICIDAD ES UNA PISTOLA CALIENTE

la eta mató a estudiantes guardias choferes enfermeras ministros el ira a señoras que iban al súper idi amin a congresistas campesinos jardineros obreros militares jockeys pederastas sacerdotes augusto mató las relaciones diplomáticas nn mató a kennedy la cia mató a jimi hendrix al wilson jesucristo karen carpenter janis joplin john lennon beavis & butthead el fbi a ma baker vincent vega tommy larrin al capone felix pappalardi la kgb a maïakovski trotsky y bukowski la bbc mató a lady di y a la madre teresa de calcuta y a 1551 pasajeros del titanic y a 17 tribunas de la liga premier la kraft mató a la heinz la pepsi a la coca la coca a los gringos el ddt a los piojos el lsd a los protestantes el pvc al poliestireno al quaeda a sí mismos el kkk a malcom x bob marley martin luther king garrincha y otelo jp ii mató a jp i aburto a colosio yolanda a selena camelia a emilio fuenteovejuna al comendador el aburrimiento a syd vicius o jota simpson no mató a nadie la policía mató indígenas en chiapas el manchester con gol de último minuto mató las esperanzas del bayern la emi mató a the beatles la us army mató a miles de agresivos ancianos y niños de korea japón vietnam nicaragua panamá irak yugoslavia y a 140 de un edificio en oklahoma el video mató a la estrella de radio el pri mató 1 972 545 kilómetros cuadrados la pgr mató dos pájaros de un tiro la sep mató la ortografía william burroughs a su esposa la vida es un invento del dinero

José Eugenio Sánchez

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Sin mencionar nombres: el techo puede ser blanco e infinito

Segunda (carta) declaración de principios
ME CUESTA TRABAJO SER SENCILLO Me cuesta trabajo pararme de repente Hablar sobre eso que tienes en la mesa sin meter en la conversación la teoría de los derechos humanos Me cuesta trabajo ser sencillo entre montes y lagunas de tu cuerpo, entre la relación de tu jefe y la explotación de tus riquezas naturales; en el chatear no se puede ejercer el delito de crimen ecológico

Tolentino

asta es posible una tercera

Hasta es posible una tercera
Después de observarte toda la semana, día a día, hora a hora, he tenido la noción de las formas, líneas clásicas en tus ojos, tonalidad armónica La conclusión tomada: Escala de Do en garganta cual anuncio dentífrico perfecto blanco. Me cuesta trabajo Tu doble moral es ensayo de orquesta. ¿Y qué decir de las relaciones internacionales? De la neutralidad de los países De los accesos comerciales, si en ascensión puedo oler hasta donde se realiza la unión plena de tus piernas

Insistencia sobre un tema difícil de explicar
Te lo digo. Te lo canto. Te me lo explico Observa cómo se desnuda el grifo con sus gotas 225

José Ruiz Mercado
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y de toda la mitad del mudo por la condenada embolia. Tres años anduvo sólo cuidado del silencio. Tres años anduvo medio vivo llevándose a todos lados quejumbrosamente Tres años que esperó morirse cada noche, hasta que lo consiguió el domingo pero por la tarde. YO SOY EL VERDADERO. El que se mira de este lado del reflejo incendiarse. Soy El que se hace piedra para soportarme y poder jugar un ajedrez a ciegas infinito. Yo soy el que me espero. El que me grito. El que me olvido. Soy el desmemoriado de mí. El intransigente, El metamorfo, El homonizado. El que busca al dios de dios atrás del cielo, y que ha hecho todo en silencio. Al que no vive y no muere y no perdona y no ama, al que simplemente es sin serlo. Soy el hombre del alma de mercurio El desgeométrico El que se funde y se fragmenta, herido por las flechas en fuga circular. Soy el presentido, El prejuzgado, El ahorcado, El arquetipo. Soy la visión del objeto, la polvareda del antílope urbano.

Rafael Sáenz

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Juan Antonio Cervantes
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P
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or la noche Karla
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Nada sé de los niños que se queman la carne sus dedos se aproximan para conocer el fuego. Mis dos hijos nunca se han quemado bien necesiten un poco para saber que es cierto que el incendio está en cada esquina de la habitación .

Abel Galván

Por la noche
EL SUCIO ESTÁ MUY PISO no pies con el pises te bañas de acabar y no ensucio que te quiero cénense a sentar está cena la lista chile con quesadillas un choco de pocomil y luego caman a la van ya es tarde son casi las diez once doce trece escalérense en la subida sin correr bésenme el dar acuéstense día es otro mañana.

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Mesa
QUIERO HORNEAR PAN ser una mujer ordinaria decir vete que te quiero vete y en sollozos dejarte ir pero no me entretengo en lavabos y en el instante voy tras la planta riego el patio voy vengo hago análisis de ventanas y molduras soy como una cocina desahuciada llena de panes tristes empacados lacios que se vuelven duros de tan airosos y llena de hijos sólo dos Sandomingo pero tantos cada noche quiero amasarles pan pero sólo extiendo platos de cartón y ofrezco mesas de plástico.
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LAURA SOLÓRZANO

He estado escribiendo y leyendo poemas a lo largo de mi vida como una actividad independiente de otras a las que me he dedicado. Estudié psicología en la Universidad de Guadalajara. Estudié Artes Visuales en la UNAM, en México. Tengo tres hijos y trabajo haciendo artesanía. Sin embargo es en la poesía donde he sentido un proceso constante de descubrimiento, enfrentamiento conmigo misma y placer ante nuevos alcances. Libros de poemas: Evolución, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1976. Semilla de Ficus, Tlaxcala, Rimbaud, 1999. Lobo de labio, Guadalajara, Filodecaballos, 2001.

uadalajara, elan) 20 de septiembre de 1961.

(celan)
SEMBRAR A ALGUIEN PARA QUE ESTRECHE SUS TALLOS (DE CEREBRO NOCTURNO) Sembrar a alguien en la desembocadura de la vía y separar la construcción de los ejes, de las constantes de los imprevistos constelados. Selva del sí, selva de la situación, la selva suda. Se puede subir en síntesis. Alguien hace la síntesis del sol. Alguien es sembrado en su siembra. Tu raíz de espina en silencio. Sembrar lo que silba. El sentimiento que suelta su certeza de tajo. Surcos adentro se empiezan a oír, en la simiente. Separar la simiente del sustantivo. El sustantivo de alguien ha echado raíz. La rotura impera, la rueda ronda en el rastro. Separar una acción salvaje, una acción silvestre, una acción que aguijonea en el cerebro del tallo. Subir a alguien al tallo.

(pisada)
LA INCOMPRENSIÓN DEL PIE DENTRO DEL ZAPATO. La caja de cuero negro alrededor de la piel. La piel porosa del empeine plástico. La infatigable envoltura de la pisada. El pie que piensa en su palpitación prisionera. El zapato en la respiración del césped. El segundo en que el pie, pierde su pasado. La suela de la simpleza que marcha. La movilidad del tarso. La movilidad del metatarso (inconsciente laguna de calzado) El desplazamiento de las riendas apretadas. La planta del pie. La planta que no se plantea. La planta sin raíz.

Laura Solórzano

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arton Fink
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TIEMBLAN ESTAS LÍNEAS, salta por la escotilla.

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un gozo Allá

José Benítez
para Gaspar Aguilera, quien también conoce estas latitudes

en ese extremo de la noche Paquito D' Rivera sopla su alegría.

Barton Fink
POBRE GORDO, QUIÉN IBA A DECIR QUE FUERA UN MULTIASESINO y guardara en su caja un dragón o la cabeza de su víctima; y el otro Fink, Barton, escritor, flaquísimo como el aire, vecinos los dos en un sueño en donde las paredes segregan pus y todo arde, incluso los fantasmas. Éste es un hotel, un laberinto azul. En la máquina las manos de Fink teclean únicamente: Fade in, como si el mundo se aclarara en una botella de alcohol tirada por Faulkner o en las fauces de Hollywood y en un Ford que parte por Sunset Boulevard hacia el averno. Un subterráneo gris son los oídos de Charlie Meadows; un pájaro en abril la habitación vacía, y allá al fondo, en un close-up a media luz, la mujer dentro del cuadro, ¿recuerdo de Edward Hopper o mera ilustración de un vacío? En la playa las gaviotas son el reloj de la tarde y esa mujer tan extraña se levanta hundiendo sus hermosísimos dedos en la arena. Son los ojos de Barton 487 los que han entrado al cuadro junto con su figura. Un sueño. Fade out. Punto Final.

León Plascencia Ñol
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¿ES USTED CONCIENTE? ¿Qué hora es? ¿Sabe lo que es un agujero de gusano? Revise su pantalón: El bolsillo mide dos pesos y a mano, Pero: ¿Cree usted en pamplinas? Un día de éstos lo pueden convertir en lactante. ¿Sabe usted respirar?

Moná

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QUE SE MUERE DESPACIO entre tanta prisa, más leña, que somos bárbaros pacientes, que si se almuerza por adelantado, que si callas pero te confiesas, que descubres la tiranía de tu sonrisa a cada matrimonio, que escribes con color ajeno y no recuerdas el código de tu último infierno. Así te olvidas de memoria como espuma de caracol que cae a tu suelo, permites la visita de tu representante y lo veneras para dar crédito a la mierda de su quijada y voz de campeonato. Que se resbala en la huída y sólo así te ciega la mariposa y su lógica pues no se huye por fuera y con miedo cuando se está de urgencia que todo es con calma: somos los bárbaros pacientes.

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Leonardo David de Anda
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se hace escarabajo.

Entreabierto

Al hombre de la mirada color herida Homenaje a Sabines

Rocío Coffeen

ntreabierto

Al hombre de la mirada color herida Homenaje a Sabines

UN OJO, UN LABIO, UN CORAZÓN. Ningún latido. Mi mano, un ala. La ausencia, como siempre, y yo, con hambre de compañía, una taza, un café. Hay muchos fríos afuera, en todas las esquinas, y al final del tiempo, Él. Hay manecillas de agua, alma de tierra, pájaros estáticos en el cielo, pájaros durmiendo a medio vuelo bajo el cielo. Aquí, no hay nadie. 646 Me falta alguien. Mis lágrimas desde hace días quieren llorar bajo un párpado. La noche es corrugada. Contra la pluma, el papel lento como el tigre muerto se arrastra. Ese hombre y yo estuvimos pegados con tristezas. Sus labios sobre mis muslos y mis labios dentro de sus ojos. Nos matamos varias veces, muchas veces morimos nos gustaba morir al pie de la lluvia. Recuerdo que olvidé su nombre, su piel encarbonada, su transparente e infiel corazón. Recuerdo que tiene un metro cincuenta y siete de alcance con los ojos verde aceituna, que, en lugar de boca, tiene tatuados algunos nombres. Y siempre, entre los corazones, había mucha distancia. De su pezón a mi pezón, había una mujer. De su nombre al mío, el mar. Yo sé que lo quiero con sangre escarmentada, hasta la última lágrima de la última catarata, hasta el último aleo de mi último verso, también cuando el alma no sea completamente alma. Es importante querer con precisión. Desamparada la noche, de nuevo vuelve. Mi tabaco sufre de insomnio.

Instrucciones para recordar

Homenaje a Cortázar A ti, por ayudarme a recordar

GENERALMENTE SE COMIENZA CON UN QUEJIDO MUY PEQUEÑO que proviene de la parte más Leticia Cortés interna del corazón, la que suele doler cuando en un suspiro se nos arranca la memoria. Para recordar sólo es necesario precisar un momento, un instante, un lugar determinado. 101 Poetas • siempre voltear hacia arriba, Cerrar los ojos con mucha fuerza o dejarlos abiertos pero 101 Pintores hacer un gesto infantil, tener los puños cerrados pero totalmente relajados. Luego viene que la frente se medio arruga, es normal. Recordar es arrugar el presente para ver hacia

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Gil Garea

iempo desierto (de cierto tiempo)
(Fragmento)

Tiempo desierto (De cierto tiempo)
[ Fragmento] EL GUÍA Los beduinos desiertan el desierto temen perder la memoria Las caravanas se han establecido De tiempo en tiempo Tiempo desierto los nómadas vuelven Han vuelto a bordar sus alfombras han vuelto a tejer paraísos entre el Éufrates y el Tigris Buscan el Delta Hay un indicio en su pasar un joven con cuentos de almas persas de tiempo en tiempo tiempo desierto los guía Rompen el sello de algún papiro del mar muerto y aún en su decir "Qué pequeños, Tobías, los beduinos cuánta oscuridad" Él sabe que las hojas del Pergamino amparan los Secretos de Dios Alá, Jehová Yahvé

Salmos de Gante

In memoriam a mis hermanos muertos en la calle de Gante

Salmo primero
EL SOL ABRASA COMO UNA PROFECÍA Encandiladas emergen por el albañal algunas ratas Pululan Tiene que pesar el hedor

Leticia Villagarcía
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Tengo que partir vamos a mirar la luna el choque en la panamericana como crece la parra vamos a despedir el barco que te trajo es el que me lleva de la azotea donde zarpé volar para siempre y nunca regresar demasiado.

Luciano Rodríguez

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VERTICAL SOBRE EL BARRIO los vecinos riegan los malvones sacan la basura y charlan sobre unos gatitos abandonados las manos saludan al barrilete con los colores del campeón a otra cosa mariposa más lejos hay un destino por construir alando me despido Buenos Aires una bandera gigante hecha de levitas de murgueros madre padre me vieron partir la vida en dos pedazos el tilín de tango dejo mi cagadita de semicorchea sobre los cien barrios porteños Don Pérez del bar El Refugio mira azorado el gato de Don Pérez indiferente y sutil sabe que nunca volveré tanto como ahora.

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LA PALABRA RESPLANDECIENTE jirón de camino alo sigo aleteando 302

Lisi Turrá
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a costilla de Dios
(Fragmento)

procurarme esos momentos de mundodiferente que da, por ejemplo, picarse los ojos. Cerca de mis veinte años supe de la poesía y desde entonces la leo, la agradezco y la escribo. Se me hace fácil comunicarme así, mucho más que cuando tengo que hacer una carta importante, una nota con indicaciones claras o una autobiografía. Y yo voy así, viviendo una vida que no es de poeta pero que tiene una crónica y una historia contada en versos, sé que en esos retazos voy dejando migajas de pan para cuando quiera o necesite volver a encontrarme. Soy una mujer de pocas casas, de una ciudad y de muchas libretas guardadas. Tengo publicados poemas en las revistas de todos: Trashumancia, Juglares y Alarifes. He participado en los talleres de Carmen Villoro, Raúl Bañuelos, Jorge Orendáin y alguna clase con Raúl Aceves. En estos años —como diez— he conocido muchas personas con las marquitas que dejan estas comezones, y estos encuentros son, probablemente, lo que más agradezco a la poesía. Me gusta escribir, me gusta que me lean: se cierra el círculo.

María Rostro

La costilla de Dios.
TENGO DORMIDO EL TIEMPO, busco algo que lo despierte, inventar con suspiros, construir mi deseo. Éste es el momento de nada. Aparece, Rescátame. Él descansa, agotado de crear mundos. Sopla una brisa que le hace humano, contempla su juguete se arrulla. Olores recién nacidos le asaltan y entre ellos, uno, dulce, temible, el de Eva. II ME TIEMBLAN LAS MANOS QUE NO TENGO si te recuerdo, asustado de esta angustia de carne. Frío de tu ausencia, de él tendrán huella los vientos. Creó un escenario que se mueve ya sin él. Rueda biológica que ya no alcanza.

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Lucía Rostro Rivera
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área de investigación literaria de 1996 a 1998. Entre sus libros de investigación se encuentran: Cuentos de Rafael de Alba, Cuentos de Manuel Puga y Acal, Obra poética reunida de Miguel Otón Robledo, Poesía completa de Alfonso Gutiérrez Hermosillo y Agustín Yáñez, cuatro libros, prosa inicial y artículos periodísticos. Ha publicado notas bibliográficas, entrevistas, poesía y ensayos en Revista de la Universidad de México, Revista de la Universidad de Guadalajara, Varia, Memoria de Papel, Periódico de Poesía, Magia Menor, Péñola, Blanco Móvil, La Jornada Semanal, Los Universitarios, Punto, Vuelta, Nostromo, Siglo 21, Público, Mural y La Cultura en Occidente. Libros de poemas: Recuerdos memoriales, Guadalajara, Departamento de Bellas Artes de Jalisco, 1980. Las livianas, Guadalajara, Hora Absurda, 1983. Cautivas de la luna, México, DF, Premiá, 1985. Piedras inscritas, México, DF, INBA-UNAM-ISSTECULTURA, 1987. Teatro nocturno, México, DF, UNAM, 1999. Monzón en llama, México, DF, Conaculta-Instituto Veracruzano de Cultura, 1999.

Fernando Arredondo

an Juan de Dios 5:45 A.M.

San Juan de Dios 5:45 A. M.
SAN JUAN DE DIOS SE HA QUEDADO CALLADO cuando el otro Juan de Dios comienza hablar y el ruido de los autos y camiones se mezcla con el olor de las primeras fritangas y el menudo de rigor para aligerar los alcoholes. Rosy ha cerrado la habitación y también sus piernas suaves y libres los senos descansan sobre el colchón y retorna a ella la dignidad que siempre se queda en casa. Desnuda ya de esa angustia disfrazada en risas al presentirse sin paga o saberse al garete en la carretera cogida y golpeada gratis Rosy descansa a la hora en que algunos ya mastican otro día de fábrica y oficina. Entonces la sonrisa ya no aparece al dar vuelta la piel y reposa sus palabras resolviendo lentamente cómo deben salir de su boca. Toma del buró su espejo rajado se mira los ojos vidriosos escupiendo su amargura y frente al espejo cerrando los ojos se cubre el sexo. 277 Rosy cuerpo laxo y tibio apaga la luz y duerme. Ligero será el sueño.

Tres de la mañana
EN ESTE MOMENTO EN ALGUNA PARTE está naciendo alguien matan algunos fornican otros tienen la daga El mundo bien puede ser un girasol o una rosa que en su belleza como en la piedra Alberto Navarro recae la muerte Quizá tiembla llueve corre agua o se detiene
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Hugo Noé

Laudes
CREO QUE ESTÁN TUS OJOS en los ojos de mi padre bienamado. En sus ojos, mi abuela que parece mirar el infinito. El sol deja los árboles maternos y al extender sus alas ahuyenta a aquellos buitres que me han dicho morir. El aire me hace poner de pie y abandonar la piedra de la palabra piedra con la sed de exclamar el nombre que he guardado para que llegue el día. En este sol en laúdes No caben las palabras que hacen sombra. En tus ojos, Señor miro nacer mi nombre.

DE LA PALABRA PRECISA, EL SILENCIO ES LA MÁS SABIA: no me atrevo a decir que la muerte se oculta entre los labios y aguarda a que la nombre En el canto hay silencios que no callan la palabra precisa de la mujer para que el hombre sea

Luis Armenta Malpica
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rendija pobre para mirar la espalda ojo bueno en la ceguera la mina navega bajo la ciudad en tu busca en tu nombre anuncia el salitre: dolor sanante: curare en tu piel cada arruga es tatuaje ilegible dardo o carta con albricias de su arribo

Leonora Ramal

Mujer con lluvia

LLEGANDO DE DONDE LLEGUES, NO TERMINAS NUNCA DE LLEGAR, te ha traído la lluvia hasta mi cuarto de estudiante y como para descansarme los ojos: sonríes. Dejas caer el peso de la ropa humedecida y disipando amargas sensaciones, te desnudas la flor salvaje que madura intensa en el aire. Igual que la lluvia, me avanzas diversa de piel por el olfato y porque llegas de tan lejos transparente es esa línea de agua que me ofreces. ¿De dónde llegas diabla del cielo que ya tengo los ojos azules de tanto mirarte? Diabla del río, tus pechos son la dirección del viento, afuera que los llevas contra el frío, quién te construye ese frío que endurece tus pezones, sino las manos, la lengua filosa donde cortas la respiración y el tiempo. La calzada divide a la ciudad como un presentimiento de que todo se aleja, nosotros hemos caminado de un lado al otro lado de la calle para estar hoy bajo techo conocido ya sin esperar a que pase y llegue y te vistas... Tan tibia te siento entre sábanas dormida que apago el incienso para que nada te toque. y tu sonrisa entonces es apenas memoria del temporal pasado. La piel empieza en las manos. Así reposo, bajo la sombra de una mujer calma que da significado a todo el frío de las lluvias. 274

Poema de María de los Ángeles
LEJOS DEL MAR, EN LA CIUDAD ATARDECIDA, sopla un viento que refresca los cuerpos y las calles. La falda guarda la mejor sombra para guarecerse de la tarde. Por las calles, el calor nos confunde, nos hace torpes y hastiados nos alejamos cada uno con su horario.

Luis Fernando vista, el mar se vuelve la falda de la muchacha que saluda. A simple Ortega
Y mi mano en alto, es un barco que llega de muy lejos, un barco de tripulación sonriente101 Poetas • 101puerto conocido. por llegar a Pintores En la playa, que son sus piernas blancas cruzando la calle, hay una bienvenida en forma de encajes que ondean amorosos.
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Javier Campos Cabello

cantina 101

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SALIR DE LA CANTINA ES ENTRAR DE NUEVO EN UNO MISMO.

No se sale igual que se entra a una cantina. Se sale otro, muy de adentro. Viene uno ya sin soledad, como si hubiera depositado en un lugar seguro la compañía. La vida entera pasa por el umbral de la cantina en el instante en que salimos. Hemos de regresar, nos prometemos, porque algo de nosotros olvidado queda siempre en la cantina. II Tú no sabes de esto, Terminator, tu cerebro metálico, las chispas de tus ojos, las mariposas que arden en tus manos, te han impedido amar; tampoco conociste la luz del abandono que te obliga a encontrar una y otra vez, al fondo de la copa, las palabras que todavía te duelen. III El templo de la sed de absoluto reparte vasos de vacío. Y la copa llena del vino de los inmortales se vacía intermitentemente. Cien años de vuelo tengo y veinte más. Y mil y mil bebedores han entrado y salido por sus pies o en manos ajenas: a oscuras o con el alto sol en las alturas de la calle.

Lulú Castañuela Relingo
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LUZ BALAM

ació en Guadalajara, Jalisco, el 25 de diciembre de 1955. Fue miembro del taller literario del Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara que coordinaba Raúl Bañuelos, también del taller Mala Estrella de Víctor Pazarín y del taller Gabriela Mistral de Ricardo Yáñez. Ha publicado en la revista El Hoyo, Trashumancia, Diserta, Revista de la Universidad de Guadalajara, Luvina; en el periódico Siglo 21 y en los suplementos: Armario, de El Occidental, y en la Hora Cero de Tiempo de Jalisco. Libros de poemas: Patio de la noche, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 1994.

Javier Arévalo

TITO Pico, pico De Tucán Tico, tico Rataplán Pájaros Quetzal Quedan ¿Cuántos? Tita mi calaca Mi calaca baila can can Rataplán Tintán, Tuntún Quetzal Guaca, guaca, guacamaya Primavera: tucán Bumerán que no regresa Cha cha cha Tita, Cuquita Tatata tararara, tatata tararara Yo soy el rul, el ruletero ¡Que sí Señor! tucán, los tucanes crías para traficar si no tocaran, Tata si no tocaran Tan tán

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Luz Balam
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dice la hojita que me dieron) y fui colaborador en el tríptico literario el Che Araña, 1997. Editor del tríptico literario Hongos a la hermana luna, 1998; Coeditor en la revista literaria La Urbe, 2000, y entré a la licenciatura de letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Editor de la revista literaria Espejo Humeante, 2002, y director del grupo de promoción y difusión cultural El Viaje. Después, lo que pase será literatura (en el peor de los sentidos).

Carlos Cortés
TE SOSTIENES DE LIBRO Y TINTO como insecto que gota a gota encuentra la miel, que mientras sonríe busca a tientas la noche que le pertenece. Te sostienes del tintillo de la tarde fácil fragancia que no encuentras buscas entre tus dedos de zeta y nunca/ jamás encuentras. Te sostienes a pan y vino a libro y sol a vino y soledad a embriaguez sacada de otras partes que no aciertas a decir. Te sostienes mientras el péndulo flota con su silbido de navaja. Mientras las olas destrozan el mar y todo lo que alguna vez nombraste, la búsqueda. Y el brazo cansa 629 mientras el cuadro busca otro marco otra luz que no puedes derrumbar. Al estarse leyendo tarde o temprano da su golpe mortal asesta/ y mientras la noche llegue cada noche encuentras el justifico por los días, de los días, de los días.

Marco Antonio Gabriel García

Soneda
101 Poetas • 101 Pintores salid como nardos

¡OH! AMANTES COMPLETAS
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en campo agreste. Recias en primavera virginales en diciembre.

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a ventana
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si el silencio es cálido es olvido abuelo mío tierno padre que fecundaste a enjambres de mariposas en una noche parda y dulce con el único propósito de hacer feliz por un instante a un desconocido.

Lorenza Aranguren

A Gabriel Hernández

La ventana
SOBRE LA CUCHARA CAMINA LA LENGUA el puño de su padre es fuerte la cintura de Luis, espuma los ojos de mamá no son historia

A Gabriela Hernández

Una sonrisa de cuervos carcome la tarde aire venido de lejos levanta lutos que la madre limpia con su delantal de cielo y la hermana borda en oscuros ropajes La lengua de Luis espera sentada en la ventana una gota de saliva espera a la maleta al beso juntos el plato y la cuchara se derriten 371 La ventana no es puerta ni circo ni ventana es pequeña figura que las uñas delicadas no alcanzan es la ventana un ojo miope que destila —noche y día— canciones blancas recogidas en naranjos tras los muebles La muerte de la lengua es inminente los ojos conversan en silencio la maldad de las nubes y los tronos y el pañuelo del muchacho bordado de silencios se humedece.

I (Cavilaciones en el baño)
TRAS LA PUERTA DE CRISTAL te miro desnudo de ruidos de palabras de luz Eres como el tiempo que cuando niño Estrellé con mi pelota Mario Heredia —aquella pelota roja que no ha dejado de botar en mi cabeza— Tiempo que se quiebra sobre un lavabo percudido vidrio deforme 101 Poetas • 101 Pintores eres sí

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Cuatro
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o másde poemas: Libros mismo

durante los primeros años, mi confidente. El mundo se fue develando en la forma —antes atípica— de una familia: sin padre y con mamá sólo un día por semana. Rodeado de adultos, aprendí a que sus preocupaciones fueran mías. Así, cubrir las necesidades más elementales fue un primer horizonte, y la lectura un refugio y un arma para defenderse y ver a través de la ventana. Desde una noche en que la abuela desmayó sin pausa, no he podido acabar con la certidumbre de que algo —incontrolable— está por sucederme. Quizá a eso se deba un gesto de tristeza que me domina, y que sólo la lectura, más que la escritura, amaina. Estas líneas que vienen, y que ahora son materia de juicio a tus ojos, han sido —en el mejor de los casos— instantes de completitud: un encuentro con quien no conozco y sin embargo habito. Cada vez que luna, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1997. Canto irrevocable, México, DF, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003.

Roberto Pulido

Lo más mismo

(A Silvia, por compartir este desafío)

DECIDIMOS APENAS SE CONSUME LA PALABRA cambiarlo todo, trajiste tus cuadros contenedoras ventanas medí el espacio y el mueble quedaría en su justo volumen; preferiste lámparas blancas y circulares por aquello de la fuga de energía. La casa nueva se levantaba cada noche, caminata o llovizna; deberían ser muebles de todas las edades compartidas, viejos dijiste, viejos dije, seremos dos viejos entre las anchuras de estos muebles —recuerdo confesé— y echaste a reír frente a la mesa resignada a lucir el centro de una sala tan ajena distante de la calle vacía. Una chimenea intocable alumbrada por las viejas cosechas de la cava la cava, dijiste, la cava que en otros tiempos hubiera perdonado y que a cada paso blanco y tinto fuiste llenando. Quién hablará de esta casa que cuando estamos se queda sola, que la lluvia se vierte en óleo magnético detrás del cristal por nuestros ojos deslumbrado. La casa con fervor se construye, un teléfono la suena y la hace suya las sillas tan pensadas y elegidas me alertan que habitaba ya desde antes, desde atrás de la noche esta casa que se construye contra la voluntad del tiempo sola y tan llena conteniendo la sonata de Mozart que se estira 538 y desliza por la tarde de sábado donde hemos decidido apenas la palabra se consume cambiarlo todo hasta lo más mismo.

DESPERTAR LA FLAMA y sugerir la altura de su cuerpo

deberán crearse pues los extremos —como todo lo que es inevitable— la flama

Martín Almádez

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RADIO MUJER TRANSMITE

ahora todo es tierra vil con huesos líquidos y adivinanza la tierra son figuras humanas: frondosas negras bailando en grabado, gordas sentadas mirando sincrónicas, señorones dormidos y otros en guerra, grandes tribus sentadas fumando pipa de paz luego orangutanes, enrebozadas en rezo, nubes embarradas hechas gis y fantasmas puros fantasmas

Ricardo Alemán

desde un «sé» entre muslos difusión de uvas pasas que destilan un fino jugo en el 69.2 de la frecuencia en llamas la media luna, mi cielo, que volvió al camino como potro purarruga a sintonizar la abreviatura modulada

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en saber de primera persona, presente a primeras de cambio y en saber de sexo seco como manantial apaciguado de espaldas al suelo en posición de plancha pacífica y lucha de transmisión húmeda a las 12 en punto en casa de letras arrinconadas. Ceka, en sabiduría de sílaba suave sin pretexto de cacofonía, Ceka, mitad de empresa y tribulaciones de muebles, Ceka, en la cama de la misma fábrica que desarruga fantasías, Sea lo que Ceka para evitar regaños. O seca planta vegetal recostada, para siempre, en espera del agua del animal. Seca mujer de esquina transmite desde el último piso su programa.

Pecas
PECAS EN LA CARA de tu capilla con tu andar íntimo ante el gran público de bancas, Manchas en la piedra bendita de limosna contoneando la alfombra que te lleva a recibir tu redondo premio, hipocresía y caricia: ese algo que deja rezando puntos negros y despierta silencios,

Mauricio Ramírez

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ios enmudece en la noche
A Anubis, dios egipcio de los embalsamadores
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estuvieron al pendiente de nosotros. Alguien afirmó: existir no basta para desandar la vida. Otro dijo: en ocasiones la realidad no coincide con el amor. La de ojos tristes de quietud en las manos y en la ropa nomás comentó: la bondad nunca deja inconclusos a los seres.

Humberto López Trejo, “El Brujo”

Dios enmudece en la noche
HAY NOCHES QUE MORIMOS SIN VIGILIA

A Anubis, dios egipcio de los embalsamadores

que digieren la luna en su cruz de nubes caen de ebriedad en cualquier azotea de luz entre sus sombras con qué espejo peinar la voz del que junta sus pedazos de hombre antes del alba para zurcir el último abandono de noche el dolor se aloja a la altura de mis calcetines "silencio esta noche es hospital": de qué muerte recuperarme con qué estertor conseguirle ganas a la vida para llorar le sobra tristeza al cuerpo marcapasos a los pies la muerte no sabe de minutos cuando agoniza el alba de buena luz sé que la oscuridad va por sus rumbos: dios ilumina todo pero enmudece en la noche

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Miguel García Ascencio
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"Pero recuerda —aunque a mi puerta toques abriéndome la mona— Mañana sabrás todo... Inocente vuélvete a dormir" [palabra de Gastón Baquero] Después de esa noche de alcohol y estaño en que Papo Luca desapareció
Para Héctor Caro —teatrero y titiritero— que en menesteres de peda le robaron a Papo

Salvador Rodríguez

xtracciones de dura piedra de luna
Extracciones de dura piedra de luna
MAESTRO, USTED QUE LO CURA, estoy enfermo del antiguo mal de luna. Opéreme en seguida; mi nombre es Albert Das. Alguna luz mala, alojada en los ojos, sembró el grano que hiere la palabra y, por mi voz, me ha vuelto un extranjero. 266 En el cráneo escucho la cal de las estrellas calcificándose duras como biliares del sueño. Por esta luz de mal de luna, me he alimentado con el albar de almendras quebradas hasta extraerles el nevado mármol, más fino que la farina nefasta de las estrellas o más limpia que la creta carne de las langostas; me he alimentado de esta carne láctea y, como un San Juan incoherente en las arenas, mi palabra se ha convertido en un almendro sólo penetrable a golpes con la testa de la incomprensión. ¿Cree usted que la nieve, concentrada en el grano óseo, escrutará, entre las graderías del sueño, la perla visionaria de la vigilia y nos resuelva esta nostalgia por las ceibas, este mal de luna que sólo se enfiebra en las almas de pálidas arenas? He llegado hasta su sombra, hasta la resolana de su luz. Usted tiene el embudo en la cabeza, el bisturí en la mano y la nieve anestésica de la vigilia: Maestro, opéreme en seguida de este duro mal de luna; mi nombre es Albert Das.

Miguel Reinoso
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OLGA MARGARITA RIVERA

Fernando del Paso

uria infancia

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ació en Guadalajara, el 2 de noviembre de 1969.

Furia infancia
RUEDO EN ESPIRAL, bajo a gatas hasta la infancia. Sopla un aliento de chiquilla que hace gestos tenebrosos. Camina con alacranes patea el montón de ternura que le ofrezco: le hace un orificio en la piel por donde le duele el mundo. Aquí dentro hay una niña que me arroja serpientes del tamaño del odio.

Umbrales
BROTÉ DEL ALBA entre precipitadas formas. Con fuego en la voz, surgí del silencioso latir de los cuerpos vivos, con un grito destinado a emerger como el rumor del río que no decrece. Aún estoy aquí esperando a que venga el pálido invierno y acabe con esta historia.

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Olga Margarita Rivera
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Cuadras. Universidad de Guadalajara, 1997. Participó en la antología Poesía última de Guadalajara. Colección Canto de Sátiro, Ediciones Arlequín, 1998. Ha publicado en diversas revistas y suplementos periodísticos: Juglares y Alarifes, Luvina, Dosfilos, Trashumancia, Tierra Adentro, Universidad de Guadalajara, Renglones y Armario. Colaboró como editorialista del periódico Público y como editor de noticias en el grupo Promomedios Radio. Libros de poemas: Performance travesti de la noche oscura con percusiones, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 1995.

Kraeppellin

equila Sunset
Tequila Sunset
Imaginación y memoria ambas son sueño Luis Cardoza y Aragón
Imaginación y memoria ambas son sueño Luis Cardoza y Aragón

DE TU ZAPATO NEGRO y tacón alto bebo líquida luz de sol cayendo brindo crepúsculos veo la pared blanca como un enorme lienzo virgen empiezo a deletrearte levanto tu vestido mi mano penetra tu sombra luz de luna en molcajete muelo luciérnagas chapulines enyerbados cantos de coyote tuesto hormigas grandes rojas hasta que llego a tu color mezclo grana grosella neón en raíces escupitajos de bengala masco cáscaras de cactus prendo el humo que me lleva a ti ya veo tus ojos tus pechos parpadeando amanece ahora bailas sin control

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Óscar Tagle
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trajino en geografías non sanctas. A tu dedicación asceta se opone lo percudido de mi sábana.

l pan invertebrado

El pan invertebrado
DÍA LOS HOMBRES QUE LA MUERTE no es sólo una palabra ni aquello que se abre entre un instante y otro y todos especulan como la minúscula hendidura por la que se hace Dios. Diles que sus ondas atraviesan el tiempo y nos alcanzan si la hacemos memoria (un día, al abrir un libro frente a tus ojos huele a permanencia zumba tu corazón queda muda tu piel y cuando cierras nuevamente el libro ya no reconoces tus zapatos y todo lo que tocas te produce un escozor extraño.) Diles, Inkla, que al centro de la estrella se mece el punto oscuro que crece imperceptible en cada hombre en cada hormiga en cada brote hijo de la lluvia. No les mientas jamás porque la certidumbre que han llamado amor les disfrazó la casa y a su sombra inventaron las lámparas el vino y un pan invertebrado. Se borró el horizonte pero luego levantaron los muros. No les mientas a aquellos que ya viven la ausencia convídales un trozo de tu muerte que la amen en ti que te vivan en ella

Lucía Maya

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aunque caigan los puentes.

XIII

Patricia PAGUÉ PUNTUAL AL SIAPA Medina

por cierto cuota fija con mi derecho al baño diario 101 Poetas • 101 Pintores el café mañanero y la sonrisa fresca de mi casa.

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ste sueño insumiso

Porque escucho la isla solitaria y distante del reposo crecer como remanso de nubes amantísimas entre el sueño y el alba. Y la oigo crecer y levantarse, relámpago de playas, y diestra en llanto y sales a socorrerme con la fresca merced y el refrigerio de un ala sosegada.

“Peque”

Este sueño insumiso
ELLA, LA OTRA QUE ME HABITA, la que vela, loca, ataúdes vacíos y dice palabras que yo ignoro; la que su duro cautiverio exalta con fiero don de lenguas y en el pecho, ejército de heridas, le combaten el sueño y la tormenta; la que puede llorar aún cuando yo callo, ella, la mujer que me habita, ciega sufre mientras yo la miro con mi rostro prestado y mis ojos discípulos fieles de las piedras. Y yo le digo: "Quedémonos aquí; dura milicia, interminable guerra son sólo nuestros días, puerta de polvo el corazón sin ecos. Quedémonos aquí, ya quietas, y que la ruina acabe por comernos los huesos". Un pulso de fantasmas lento enfría el licor de mis sienes, pero ella, la otra que me habita, llora rebelde aún, y huye, y a su sueño insumiso mis palabras son endebles barricadas de arena.

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El regreso
YO VENGO DESDE UN LEJANO PAÍS situado al borde eterno de los ríos con mis ojos adultos y mi sueño, a guerra y claridad predestinada. Vengo a habitar la orfandad de las piedras, a gritar mi palabra en el silencio de los muros hostiles; vengo a buscar mi rostro en los espejos de las habitaciones olvidadas y en las furtivas máscaras que el sueño, preceptiva Alcocer de polvo y rebeldía, inventa sobre el rostro más cerrado y fiel de la ceniza.

Paula

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Una secreta enemistad de espadas y presagios borra hallazgo y retorno, y me defiendo apenas,

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Laura Elena Valencia Lomelí

CIUDAD DE CANTO GRIS O ENROJECIDO, de aviones parpadeantes. Humaredas en tus esquinas, escalas donde el aire se deposita para volverse ruido o centella. Pasan tus hijos, tus nietos transparentes y te saludan con una mirada oblicua, cegados por tu belleza, ciudad destruida y vuelta a construir con cenizas propias o ajenas. Una palabra y explotarías, ciudad. Una palabra es tu zócalo aunque el agua pasee entubada en tu noche de ratas. Manos confiadas te levantan y te sacuden con un ronco buenos días, te sepultan como botín o como semilla bajo tu puñado de efemérides. Diosa joven, nacida apenas este día que por tu gracia corre y se estanca como una avenida sembrada de semáforos. Alzas tu pupila un instante, diosa sin párpados, y todos callamos y nos saludamos llenos de confianza y de dulce barbarie. Arrojas tu moneda al aire, diosa lila, y todos tus ladrillos se apagan y se prenden como queriendo prevenirnos de sucesos inmedibles. Míranos caminar por tu palma enrojecida y decirnos nuevamente que nada pasa, que tu sangre invicta da una maroma perfecta y se detiene en el viento de la tarde como una visión terrible. Míranos sacudirnos nuestros apellidos, nuestros números todos y solicitar a un dios taciturno la ceguera buena. Míranos silbar y mover cuellos y rodillas y no sostenernos en articulación alguna. Ciudad de ríos desterrados, de campos de antenas, de valles constelados, de distancias posibles, de caminantes grises y a veces enrojecidos por tu tosca y entrañable sangre.

Pedro Goché
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Niño temeroso
AL CHARCO DE AGUA NO SE ACERCA. Si allí cayera nunca saldría. Inmóvil en el fondo acecha el cielo.

José Fors

(Fragmento)

Guanatos

[fragmentos] 1 EN LAS PRIMERAS TARDES DE PRIMAVERA RECORDÉ MIS LLANOS perdidos. Míos y de todos los niños que alzaban su corazón en el lomo de papalotes, soltándoles cuerda para que llegaran al cielo. Esas tardes se llenaron de vacas lecheras, las milpas de los sembradíos de maíz manotearon el viento y el azul se manchó de parvadas. Algunas y algunos todavía recuerdan aquellos buenos tiempos. Recuerdan el fluir de los arroyos y el canto de las ranas, el aire de las arboledas que aspiraban profundamente y levantaba la hojarasca de sus pechos. Recuerdan que cortaban flores silvestres al caminar descalzos sobre pastos húmedos viendo a cada tarde bajar el sol por el horizonte. Regresan a esos años y se miran las bolsas del 177 pantalón gordas de canicas, muñecas de trapo duermen a todas horas con los ojos abiertos. Pero el trenecito de juguete donde viajaban se salió de casa y encarriló su ruta en rieles de acero, las muñecas cerraron los ojos y lloraron al abrirlos y ellos y ellas fueron a la deriva por un mundo nuevo pero sin aventuras; allí cambiaron por baratijas los buenos tiempos. Muchos olvidan ese ayer y siguen adelante con unas cuantas memorias, parecen decir con su actitud "tenemos que seguir los pasos del tiempo". Es verdad y creo que andamos en las mismas, pero en el fondo intentamos recuperar lo que dejamos en aquellos años perdidos.

He andado mucho entre los cerros

Rafael

HE ANDADO MUCHO ENTRE LOS CERROS. No sé qué me hace recorrer distancias; González Velasco lo digan. tal vez adelante me Sigo un sendero cuesta abajo, al final encuentro una corriente de agua, • 101 Pintores 101 Poetas es momento de hacer alto. Descalzo mis pies y se los entrego al arroyo y el se lleva con tenue fluir mi gran cansancio.

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Si amanece nos vamos, lo consuelan. A la noche volvemos, amenazan.

n de amor

MEJOR LOS OJOS QUE UN LENTE FOTOGRÁFICO para ver ,, p(r)o(bl)ema,tres comas como palomas al atardecer

Antonio Ramírez

Un p(r)o(bl)ema de amor
AMOR AMOR AMANECÍ MUY MAL No puedo levantarme Soñé que un camaleón me seguía a todas partes que no tenía parientes ni amistades que me quedaban sólo una hoja de afeitar las venas el paisaje Amor creí que al despertar besaría tus pechos como siempre pero no reconozco las cosas de este cuarto 183 no huelo la canela de tu pubis Amor amor tengo que destrozarle al animal su baúl de disfraces Una noche es bastante para esos carnavales Déjame un rato más en esta cama tan alta como un puente aguardando que pase para lanzarlo al río en una limpia llave No quiero averiguar cómo vine a parar en un hotel como éste Sólo quiero cazar al camaleón El resto se endereza con su muerte TE DIJE QUE NO QUIERO MÁS ROPA QUE TU PIEL. Por qué me das esas camisas blancas, las planchadas palomas de la despedida. Observando cómo al sudar el vaso de agua fresca que acalorado apuro reduce sed y arena a transcurso sin tino, en tan vacío segundo te convoco: escucha aunque te vayas, asiste a la polémica que parado sostengo con la bóveda azul desde el desierto en que esto concluyo: duro lecho tendrás si me abandonas: olvido, y agua, para beber, hirviendo.

Antes del trago
POR POCO ME ARREPIENTO DE MIRAR, de tener tantos huesos, tanta mujer e hijos, tanto país carajo, tanto trapo, tantos menudos objetos. Por poco, por muy poco, me entrego a los estragos del sofoco. Por un pelo de calvo, caigo. Al rato, por un futuro nieto,

Rafael Torres Sánchez

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Davis Birks

NADA TE DARÁ ESCRIBIR UN POEMA. A ningún lugar llegarás. No hay Ítaca. No hay camino. Habrás de inventar el tuyo. No alivias el aburrimiento de los días, ni conquistas la estima de los otros, ni el amor, ni el pan. El mundo no cambia, y nadie defiende tus versos. No ahuyentas el cansancio de tus hombros machacados ni entiendes el lenguaje de las olas; los pájaros no cantan para ti porque hubieses escrito un poema. No evitas tu muerte. La poesía no hace nada por ti ni por los tuyos. Nunca retribución obtendrás: abismos. Te señalarán: "ese malparido escribe poemas". Cuando estés en medio de la noche solo con tu alma y sientas tu respiración al ritmo del universo entenderás lo único que la poesía puede darte. HABITADO POR LA INDEFINICIÓN, la nada, solo, pensativo y rodeado de libros que no he leído y forman, si acaso, un camino a transitar antes de morir; estoy aquí: reinicio mi vida, continúo el poema que todos, cada uno a su manera, escribimos. La vida, en ocasiones, no deja vivir; pero siempre alguien escribe, lo que a él toca de ese poema de todos. Aguirre
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Historia universal
EL AGUA TAPATÍA CAE SOBRE SU ESPALDA PERLANDO SU PIEL, riachuelos verticales resbalan espirales por el torso, los glúteos y las piernas del hombre; un chorrito cae por su pene, parece una de esas fuentes de niños quietos de piedra orinando. En Washington, el presidente Bush dice que su propósito de Año Nuevo es comer menos hamburguesas con queso.

Viviana Martínez

Quinta lección de moral
TANTO IGNORAMOS DE UNA CONGUITA NERVIOSA EN LAS RAMAS de un árbol que yo vi, y también tanto de Dios, todo. El poeta escribe sus sueños, pero ignora qué ocurriría si se cumplieran; sueños y más que sueños, temores, pronósticos de todo tipo. Ha ganado humildad. Su escritorio es ahora una pantalla electrónica, como un trozo de un Muro de Berlín de luz. El mundo es lo que es.

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Ramiro Lomelí
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desde su otro allá Mujer usa ser Dios cuando el alma se le sale y ya no quiere volver a su cuerpo al fin vacío como estrella en la carne de la noche Mujer es el Universo donde Dios vino a nacer.

René Linares

omenaje al gitano de la tierra

Homenaje al gitano de la tierra
AL OBSERVAR EL HILO DE SEDA que va dejando embarrado sobre el cristal comprendo que las rutas del caracol son misteriosas: sólo el caracol sabe a dónde va. El caracol en su tienda de campaña acampa donde sea, es un nómada perpetuo, es un solitario empedernido que ni siquiera procede del país de los caracoles; 165 es un hermafrodita promiscuo tal vez el modelo del Andrógino que ya no suspira por su mitad perdida. Las constelaciones espirales son los caracoles que dejan un hilo de luz al deslizarse lentamente en la tierra negra de la noche. Si escuchamos al caracol oímos el sonido más antiguo del mundo, el corno de la primera orquesta que se escuchó en la profundidad del aire. Si tuviéramos paciencia suficiente un día llegaría el caracol hasta nosotros y nos revelaría su secreto, pero siempre estamos huyéndole pues sabemos que su secreto nos desbarataría igual que la sal a su cuerpo de gelatina fría.

Homenaje a una niña en su columpio
LA NIÑA BLANCA BALANCEA SU CUERPO FELIZ borrándolo y pintándolo en la ráfaga del tiempo Su ave se acuesta en la espalda del paisaje a esperar que se abra la puerta violeta por donde ha de cruzar en su caballo alado Alguien desde lo alto conocerá su nombre y la llamará con las voces del relámpago. Aquí la Tierra la verá irse en silencio como las flechas de los venados azules.

Raúl Aceves Lozano

Torre de Jamay
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En Madrás hace un tiempo largo vi una pirámide azucarada una torre de dulcería. Pablo Neruda

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para el álbum de las cosas que viven y mueren.

Ver un colibrí

A Alfredo Zitarrosa y a Carlos Pellicer

Pancho Madrigal

er un colibrí
A Alfredo Zitarrosa y a Carlos Pellicer

VER UN COLIBRÍ ES TENER UNA VISIÓN. Pájaro en dos alas temporales, llega del futuro a volar sobre el es y el qué será. Tiene largo el pico para caber siempre en una flor. Hace su actuar en un dos por tres que nada tiene que ver con la prisa. Su cuerpo es del tamaño de un pajarito. Su interioridad es visible en el aire. Su canto se escucha con los ojos abiertos. Lo mismo que el salmón y la ballena, el colibrí es un milagro vivo. El día se puede dividir en antes y después del colibrí. Ver un colibrí es ver una aparición. No se puede tocar con las manos. Algo se trae con el misterio. Da todo lo que tiene y es en un momento, llevándose al partir su propio sabor en el pico. Y al volar a otro espacio que uno desconoce, el asombro parece aguardar otra sorpresa: la lluvia, el arcoiris sobre el patio, o algo semejante. Pero él se va y no vuelve cuando lo esperan. Siendo una presencia absoluta, el colibrí está por verse siempre. Cuando se va deja algo de sí permaneciendo. Y deja el recuerdo de haber visto el mediodía encarnado en dos alas, un pico y unos colores rápidos parados en la punta del aire. Un día vi muerto un colibrí. Y vi la muerte arrodillada en sus dos ojos sorprendidos y no lo pude creer muerto. Sigo sin creerlo: Este amanecer me pareció verlo entrar por la ventana. 210

Una vida
UN PEZ ME DIJO DEL RÍO COSAS LARGAS Y TREMENDAS. Me dijo que a sus piedras la dureza Bañuelos Salcedo que las golpea. les viene del agua Y que la lluvia le duele y le entusiasma más que cualquier cosa cualquiera. 101 Poetas • 101 Pintores Un pez me dijo del mar cosas anchas y tremendas. Me dijo que a sus aguas el río le duele y le entusiasma

Raúl

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norte de Texas, vivimos en Carrollton, una ciudad al norte de Dallas (donde nació nuestra pequeña hija) y al este de Fort Worth, ciudad donde trabajo como subdirector de La Estrella, un periódico editado en español. Publico apuntes cada semana también en La Opinión de Los Ángeles, el Hoy de Nueva York y en La Grilla (revista mexicana "en línea"). Viajo con cierta frecuencia de regreso a Guadalajara para encontrarme con mis hijos. Libros de poemas: El agua inmóvil, Monterrey, Gobierno del estado de Nuevo León, 1992.

Blanca Félix

ita sin fin, blues
Tita sin fin, blues
BIENVENIDA MÚLTIPLE CONCÉNTRICA llegarás con tu carga de aventuras y desventuras en el corazón pero sabrás que tu sitio lo tienes siempre en éste que se me agolpa; a todas partes llevas a este loco que te ama La casa ha sido obscura e inmensa. Sin ti su multiplicidad es un infinito tú eres el centro de sus dimensiones, el eje de mis evocaciones donde te encuentras está mi hogar perfumado entre tus piernas vagabundo en Nueva Orleáns Has llegado maletas en mano 174 bolso al hombro postales con Monet: itinerarios coincidentes, como tus besos y tus lágrimas infaltable equipaje de tus viajes Reminiscencias del trompetista de Austin a orillas del Mississippi el viento te golpeaba tanto como la canción del solitario como el viejo y sucio sombrero en el piso vacío a las siete de la mañana tu corazón lejos de mí tus pasos hacia el Café du Monde donde mi sombra se sentó a tu lado tu destino que se quedó en las cartas del tarot en Jackson Square Saltimbanquis aturdiendo el aire/ payasos con metáforas en versos y manos/ trovadores jazzistas dándole un concierto callejero a ti y a tus amigas después de la cena/ el nieto del blues y su abuelo negros que te hicieron llorar en la plaza/ el canto de los niños que te iluminó en la catedral/ la soledad del hotel/ Todo, cada escena, es equipaje para este blues Tus pasos que me devolvieron tu proximidad que llevó mi mano a encender luces y abrir persianas para que tus ojos miraran la Casa Alta iluminada desde un taciturno taxi doblando la colina del cementerio tú a punto de concentrar tu multiplicidad en mi abrazo de nuevo por ti apaciguado.

Nuestra tristeza siempre ondeará por el mundo
NO ES QUE ME HAGA DAÑO AMOR MÍO, SINO QUE TE AMO, zorra esteparia. Raúl Caballero Siento tus mordiscos dentro de mis libros, en el sonido de mis canciones, en los actos de mis amigos. Tu aliento me golpea el rostro cuando llueve. 101 Poetas • 101 Pintores Me dueles lejana. La bondad de unos tragos secos nada tiene que ver con la dulzura de mi apego las palabras ebrias no tienen indicios del olvido

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Mafuko Chimbombo
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HERMESAURIOUROBOROS CRIPTOSAURIO SACROSAURIO Investido de copal y penacho estelar en los cachetes. Pareces ejote tiernito como larva de papalote. ¡ Eyta, ahí te llega! Molcajete, el tejolote. Para dar chilito al paladar contento del falo cuadrúpedo de sedosa y resbaladiza estética verdigris; penetrando dulce doncella del agua. afuko ¡ Ajó, Ajó, Ajó, Ah, jodido! Chimbombo El ajolote cantó y olvidándose del sol se acurrucó en la inmortalidad.

Alfredo Langarica

MAFUKO CHIMBOMBO SE PUSO BIEN BOMBO, sin bombo y platillos, maraca y tambor. Bailando un buen mambo extravió tornillos. Se puso chirongo con dos-tres potrillos. Zumbó como trompo y cayó redondo; como entre las nubes y las cordilleras de una suripanta empezó a cantar: Ahora sí ando zumbo, jeringo y mondongo. Estoy como quiero, Mafuko Chimbombo. Muy Pedro Yerena, bien Javier Solís, sin pena y con gloria en este desliz. Chaquichaqui-chariquichá, chaquichaqui-chariquichá

Mafuko sin bombo y platillos, púsose bien bombo. Para disvariar un tallón de 80 —sin meter las manos— Sexy-sexy-sexy Zas y zas y zas hasta por atrás en el Junior´s Bar o en El Kalimán. Con una oxigenada y una morenota, filósofo etílico se puso a cantar: La tele es la tela que arropa la idea con mucha tutela, de faldas más largas que tu pobre abuela.

Chaquichaqui-chariquichá, chaquichaquichariquichá

Mafuko Chimbombo, bombo bien se puso y gastó unos pesillos —lo de sus camiones, lo de su familia, todo su salario—

Hay sabrá después. Chaquichaqui-chariquichá...

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Raúl Ramírez García
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pero le reprocharon la alegría y se compró un chaleco color rata Consideró que el sol era la luna y que la luna nada finalmente y se quedó mirando su presente como quien ve llover y no se moja como quien huevos fritos desayuna mientras la rosa suya se deshoja

Ismael Vargas

i no hay amor entonces qué carajos

Si no amor soy entonces qué carajos
SI NO AMOR SOY ENTONCES QUÉ CARAJOS qué nube de pesar qué estrella herida bandera por qué vientos abatida conversación resuelta en qué estropajos vengo del corazón a mis trabajos y voy de mis trabajos a la vida vida que se te entrega inmerecida pero que sabe dar sus golpes bajos no sé ni qué decir pero me digo que al fin y al cabo soy un buen testigo y voy a atestiguar que estoy amando todo lo que perdí mejor ahora que cuando lo tenía llora llora no dejes de cantar te estoy mirando 114

Giro la perilla abro
AH UN ESPEJO DIGO

y cierro y me regreso y me detengo atónito al recordar de pronto mi voz al otro lado ah un espejo digo y cierro y me regreso y me detengo atónito al recordar de pronto mi voz al otro lado ah un espejo digo y cierro y me regreso y me detengo atónito SI ALGUIEN ME DIJERA QUE ESTO ES UNA LLUVIA yo le imprecaría diciéndole: ¡es una pecera! Entonces él se desconcertaría, claro, y llamaría a tres agentes policíacos que, girando sus macanas, me invitarían a contestar: Ricardo ¿es esto una lluvia? Yáñez ¡No! Es una pecera, ya lo he dicho. y ellos, después de propinarme101 Poetas • 101 Pintores soberbia golpiza, se irían muy orondos, nadando.

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M
M
otivos verdaderos
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al derecho y revés de mi cabeza. 8 NUBES BLANQUÍSIMAS FLOTAN EXTRAVIADAS. El olor a vida se me impregna. Taza humeante de café en el desayuno. 7 A.M. de un lunes temerario. Seguiremos atizando el incendio en este violento y próximamente inhabitable espacio.

Cornelio García

Motivos verdaderos
LA FAMILIA SE ENCUENTRA CONMOCIONADA. Había amor: todo se ha perdido. Las valiosas pertenencias quedaron anegadas en el cieno. Las gratas memorias convertidas en fantasmas rumorean por las habitaciones de la casa. Un tenebroso eco revela antiguos pasatiempos familiares. El polvo se ha tornado intrínseco al ambiente. Fue un hogar: ya no lo habitamos. Lo grave es que la familia, como dije, se encuentra conmocionada. Se culpó de ello a la hipoteca gravitante sobre la finca. La verdad nunca nadie quiso encontrar los motivos verdaderos que causaron la tragedia.

Bajo la saeta solar
BAJO LA SAETA SOLAR DEL MEDIODÍA la sombra de cualquier árbol

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Rubén Hernández
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yer enterramos a la abuela

hay algo en ella de vértigo y de arena su tiempo es el ritmo de la sangre entre nosotros sabe de lejanías de noches profundas y de peces aéreos como hombres sueña entre pájaros y regresa a sus cristales

Paula Santiago

Ayer enterramos a la abuela
AYER ENTERRAMOS A LA ABUELA entre cirios de pitayos deletreadas campanas silencio de pájaros y un llanto frío que movía las hojas de los árboles Por muchos años aquí no pasó el tiempo pero ayer lo vi subirse al tren y perderse lejos como luciérnaga en mi infancia Una banda de música nublaba de luces las palabras mientras los jóvenes con ojos de infinito presente detenían con asombro su juego en el silencio

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Papalote
¿QUÉ HACE VOLAR AL PAPALOTE? ¿Sus alas y su cola? ¿El viento? ¿O la prisión del hilo y de mi mano?

Mi tío Juan
MI TÍO JUAN ES UNO DE LOS HÉROES de mi infancia: jugaba de tarde en tarde al cuatro, a las vencidas o al rebote rodeado de amigos; hombres olvidados, desnudos desde los sueños hasta la cintura y repletos de historias y palabras. Tomó cerveza sin rencor y sin límite. Soportó el rumor iracundo de su colmena y las miradas de avispas sonámbulas en los vecinos. Educó a sus múltiples hijos como pudo Salvador Fong Fierro el cuello de la vida. y los metió hasta Nunca doblegó su libertad a la enfermedad del trabajo definitivo, y • 101 Pintores 101 Poetas por gusto se anotó en el olvido mucho antes de muerto. Yo tuve un tío que fue un don nadie (y cantaba).

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asi una casa

neoclásico y danza contemporánea; con participaciones teatrales (1985-2000). Obtuve el diplomado de escritores en la SOGEM Guadalajara en 1992. Asistí al taller literario de cuento de Carolina Aranda en 1993, el Antitaller de Poesía César Vallejo de Raúl Bañuelos de 1994 a 1998; al taller y curso de poesía portuguesa del siglo XX con el maestro Francisco Cervantes en 1997. Con la maestra Carmen Villoro asistí a un curso de poesía mexicana del siglo XX; a uno de literatura española contemporánea por parte de la Universidad de Guadalajara en el CEDUCA, en 1998, y por último al taller multidisciplinario con la maestra Patricia Medina, de 1998 a 2002. Obtuve un reconocimiento en la Semana Cultural Letras 2mil2 de La Sociedad de Alumnos y el Departamento de Letras Hispanas, de la Universidad de Guadalajara, como ganadora del concurso Cuento y Poesía, en la modalidad de poesía, el 31 de mayo de 2002, con el poema "Raíces de la ciudad". Actualmente finalizo la licenciatura en Filosofía en la Universidad Guadalajara. Libros de poemas: Esta casa que soy, Guadalajara, Literalia, 2002

Carlos Vargas Pons

Casi una casa
TU MIRADA TIENE ALGO DE CASA de lámpara encendida en la ventana que restaura los espacios de la noche yo miro desde afuera tu casa como un poema límpido de verdor de palabra que nace de algún río cercano si pudiera quedarme si tuviera el valor de pedirte posada desataría rompería mis cadenas con esta llave plantaría un naranjo en tu pecho y qué pronto los colibríes vendrían a abrevar de nuestra agua.

Intemperie
I LA CASA SE ACOSTÓ A BEBER SUS PALABRAS dijo tantas casas que de un solo trago se empinó la noche

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Selene Bueno
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Dejará de dolerme la cabeza y volveré a sentir calor o frío pero emociones no. Terminará esta envidia de raíces donde el árbol espera para darse y yo para pedir.

Carlos Larracilla

rovincias Provincias
1 LA LUZ, ATRAVESANDO LAS ARCADAS, inaugura pasajes y descansa como si se tendiera en la palma de la mano. Vengo de una ciudad donde es ciega la carne y las mujeres escuchan un frustrado caballo de madera en el triste crujir de sus camastros.

Despierto: las campanas volaron y su eco es un espíritu que avanza por encima de Dios. 354 2 NO CONTEMPLES A LOS PERSEGUIDORES DE UNA VOZ QUE FUE SUYA; no debes saber nunca que miraron tu afluente y se quedaron sin reflejo porque ese canto dibujaba un ritmo, un contorno de ola que descubre la cima donde siempre me dejan las palomas, me persiguen los niños y, al final de la plaza, tú me esperas. Amiga, escribamos la historia de ese lugar que duerme en tu niñez, desanda el empedrado como si recogieras en tus ojos la humedad de las sombras. Olvida esas provincias que repudian tu huella. No podría soportar que nuestro cuarto ya sólo fuera mío y los ruidos huyeran murmurando por la puerta entreabierta.

3 CUANDO NOSOTROS ESTAMOS SEPARADOS, en las calles que renovó la lluvia camina la profunda figura de un viajero. Dormía en los asilos del monólogo —porque no hay otro nombre para esos callejones donde el frío es una forma de callar y herirse— y, en el umbral de una sonrisa cándida, relata los detalles de la autobiografía con un calor de sílabas tocadas como uvas o senos. No pregunta jamás si ego te absolvo. Y cuando se levanta, cuando nace sola, ciegamente, a caminar desnuda por las calles, va iluminando los callados sitios donde nos encontramos con esa luz de litoral propicio a las celebraciones. Lo sabemos: ha llegado el momento de empezar otra vez.

Sergio Cordero
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vientre la luna hierve, llaga. Como un moribundo de orejas erguidas, lanzo mi última mirada al cielo y bramo con ojos plenos de fuego. Cada barra de la alcantarilla es hierro fundido, una a una ciñen mi carne. Presa de un enrejado lustroso entigrezco; las rayas vuelven arisca la piel, el viento eriza mi pelo. Henchido, mi nuevo oficio es ser insumiso, pariente lejano del que fui. Goloso devoro las llanuras de asfalto, merodeo fuera de las casas, miro y no me detengo en las ventanas. Dentro un misterio inexpresivo, rasgo de anaqueles cerrados, deja penetrar mis ojos de oro que arden con su terrible luz hasta posarse en el interior insondable. Ahora sé que no hay nada de extraño. Indócil, invalido la posesión humana del orden. Soy un jeopardo de sonrisa maligna, único félido feo que conoce como pocos los códigos odiosos de los armarios cubiertos de polvo. De ellos extraigo hieles, trucos y saña; desde aquí marcho cauteloso por el canto de las puertas abiertas. SU OLOR VENÍA DE LEJOS de un camino largo se paró a mi lado cristalino era sus manos tocaban las raíces de las cosas como si tuvieran algo de mar dentro era una figura azul su silueta rodeaba mi cuerpo como si bajara una cañada y sus manos se hacían seda hilos de luz aquella tarde supe que el amor no es un balcón donde uno sonríe y suspira un sorbo de su cuerpo me tembló en los labios un temblor que vació mi corazón y luego lo llenó de pájaros. LA LUZ PUEDE LLEGAR A GOTAS como una súplica detenerse entre los labios y unir la piel a la oscuridad la luz puede nacer desde la noche

Amado Franco

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Silvia Eugenia Castillero
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A Éva Töth
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Un río emplumado penetra en la selva Un río de lumbre ensancha su cauce.

uevoNuevo milenio milenio
EL PRIMER DÍA la mujer repitió en voz baja las palabras: "Hágase la luz" al abrir las persianas, descolgó una botella de suero semivacía la puso en el cesto con los algodones, gasas y cinta adhesiva y la luz se hizo en la recámara. Encendió una grabadora, las notas de una flauta dulce nombraron al día por su nombre entonces ella se atrevió a nombrarlo también segura de que la noche había terminado. 83

A Éva Töth

Iñaki Beorlegui

El segundo día

El tercer día

recogió agua de lluvia y la calentó con sus manos hasta hacerla mansa como el cuerpo del hombre que yacía en la cama sus dedos lo humedecieron despacio después de secarlo lo envolvió en sábanas lavadas con manzanilla y luna. ungió sus yemas con sábila para alisar cada surco amasar con savia blanca la flacidez de brazos y piernas para dar fuerza a los músculos en esa tierra aún fértil. mientras pasaba el rastrillo por las barbas jabonosas le habló del sol y de las estaciones hasta que él retomó el tiempo que parecía haberse detenido. cerró los periódicos con fotografías de guerras y temblores, al romper una receta que había quedado sobre el buró rogó que los años por venir se multiplicaran como las aves y los peces y poblaran la casa que había estado un tanto abandonada.

El cuarto día

El quinto día

El sexto día

El séptimo día

pulió con paciencia de alfarero el torso varonil, el cuello, la cabeza, repasó una y otra vez el bordo de la oreja presionó con firmeza las plantas de los pies. Acercó su boca hasta infundirle su aliento ayudó a incorporarse a ese hombre cuya imagen no era semejante a ella y vio que lo hecho era bueno. el olor a café y pan recién horneado la fue trenzando a él se tendió a su lado antes de descansar decidió contar de nuevo los dedos uno a uno pasó su lengua entre ellos encontró gozo en moldear con sus manos un poco del barro que había quedado blando hasta darle forma el séptimo día no hubo reposo.

Teresa Riggen
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Now I’m the imposter & the real one’s gone forever Radiohead

dignidad y la vergüenza —¡oh, virtud y visión de los borrachos!— además es un comentador incansable y exhaustivo de las cosas sin importancia; poeta irresponsable de tiempo completo; aviador en trámite de la Facultad. Padece: weba congénita, personalidad múltiple (en sus manifestaciones de: psicólogo, papá, confidente (amante, evidentemente, no). Fiel del rock & roll y sus derivados, que sirven de fondo —es al revés, en verdad— para sus poemas (que no son poemas, pero ¿cómo llamarles de otra manera?). Ha colaborado con la revista Espejo Humeante y en los Jueves Literarios del café Epicúreos con mediana (nula) asistencia, cuestión de la que se aprovecha para empezar la borrachera desde el jueves y no dejarla hasta bien entrada la semana. Participó en los filmes El verano de la señora Forbes (1987) y Clandestino destino (que dicen que es chafona, chafona) de Jaime Humberto Hermosillo, algunos cortometrajes, así como en diversos talleres de actuación y video. Now I' m the imposter & the real one' s gone forever. Radiohead

Laura García Rulfo

Pasos pasos Pies de ceniza

Y dibujando la ciudad Con el escombro cotidiano Ése que me fui ayer Y hoy rastro de palabras Y gotitas de música evaporada y dos o tres Alcoholes Y mañana pasos pasos Ahogados en edificios que Formo todavía al compás del cigarrillo Y la silueta del humo Y chimeneas Y no me entero Sigo de paso y me paso Sin cruzar la puerta Que está ardiendo Y no me nombra (no es zarza divina) Que es fogata y viaja A mi costado A mi costilla Ésa que me duele tanto Ésa que no se escucha Y que es como un poema Por no tener Visa ni pasaporte Para este lado Cae en fugas

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Robafaros
GUARDAFANGOS Y CAFÉ DE OLLA

seducido así con la conciencia vacía un montón de botones para eyectar sóngoro compongo y me sale la aplicación de la flora intestinal celestial “Chiva” César Villalobos, alivio supongo pero habrá quien bajo el influjo crédulo del conejo del péndulo o pleniluna
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en un momento

Víctor
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Poesía, Renglones, Si Scrive, La Tempestad y El Zahir. Pertenece al consejo de la revista Tragaluz. Está incluido en El manantial latente. Muestra de poesía mexicana desde el ahora: 1986-2002. En el periodo 1999-2000 obtuvo la beca Conaculta–Fonca para Jóvenes Creadores. Desde 1997 ha trabajado en el periodismo cultural. Actualmente es editor de la sección de Cultura del periódico Público. Libros de poemas: Escrúpulo del minutero, Guadalajara, Secretaría de Cultura de Jalisco, 1994. La sal de los lucientes, México, DF, Fondo Editorial Tierra Adentro, 1997.

Tarcisio Navarro

nstrucciones
Instrucciones 1 ENCUENTRAS LA TRAMPA AL REINO DE LA ARENA donde el cristal suelta el silbo y es un sueño irrepetible del halcón. Las nubes son alianza entre las rocas, remolino salobre cuando llueve, látigo para pieles jóvenes. Inversión salina del rasgo virginal: "Sólo conozco sus ojos, de tanto verlos se olvidaron de mí". Fiel a su manto, la paseante da a entender una sonrisa mordedura, reflejo albo ánima del papel vacío. Ante la magia del contorno aíslas el espectro. Jalas su hilo en busca de un camino recuperable. Bajo cada guarida un túnel grabado, en cada balcón una llave recargada a la espera. Recreación de la paciencia, inflama un párpado su gozo reclamado. Se vislumbra el ojo, saeta en este corredor de amparados. "No siempre estamos aquí los que soñamos. En la otra orilla del ensueño algunos fundan ciudades para un despertar más amplio". ¿Cómo aproximar esa orilla? 2 NO ES SÓLO TRASLADARSE, todo debe reconstruirse bajo la cúpula de la transfiguración. Piedra a piedra reconocido el mito, se afianzará el soporte. Tenemos dos manos y memoria para la ciudad nueva. 541

Víctor Ortiz Partida en una ampolleta, (Sueño encerrado
¿dónde el venero?)
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Construir no es superar el derrumbe, olvidar el fabuloso reino de la arena

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con la savia trágica modelando la orfandad de las orillas. Hasta la muerte es imprecisa al pronunciarse pero su hiedra nos escama en toda nuestra amplitud, diminuta El sauce aún se lija las entrañas en el río, bifurca el rigurosos bocado de luz y lo estila en la sombra infranqueable que exige su oficio El sauce espera y se aletarga Sueña que huye en la estampida del viento El río lame con aguas viperinas el estallido de legiones verduscas y aves que se constelan para ilustrar las dudas de los esperanzados. SOY ENFERMA QUE RESPIRA LA MOSTAZA DE LOS DÍAS Tersa me regalo a la amplitud del seto; y en el jardín fecundo del exterminio perpetuo no me conozco hierba o raíz Soy enferma en la hora guillotina de la anunciación nocturna hora blanda úlcera de luz en el costado del tiempo Soy enferma de seminal nombre víctima rústica en la sintaxis del viento: idea que se pudrió antes de madurar al fruto Soy enferma y final \un helecho crujiente en las manos de un niño/ CUANDO LA NOCHE SE HACE EN CAL lo mejor que puedo hacer es abrir la boca hasta escaldarme Escribir una vela Pensar que soy sola en la punta de un lápiz Jugar a asfixiarme con la brutalidad de un cabello

Sergio Bustamante

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Xitlálitl Rodríguez Mendoza
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Indice
Adriana Díaz Enciso Alberto Meillón Alejandro González González Alejandro Vargas Alejandro Zapa Álvaro Salvador Morales Hernández Amado Aurelio Pérez Ana Claudia Zamudio Ángel Ortuño Antonieta Bethsabé Ortega Calderón Antonio López Mijares Antonio Marts Arnulfo Sepúlveda Artemio González García Arturo Santana Arturo Suárez Arturo Verduzco Baudelio Lara Benjamín Sánchez Espinoza, “Fr’Asinello” Blas Roldán Carlos Alberto Cortés Carlos Prospero Carlos Trejo Pech Carlos Vicente Castro Carmen Villoro Cristina Gutiérrez Richaud Cuauhtémoc Vite Dante Alejandro Velázquez Limón Dante Medina Enoé Eréndira Zárate Enrique Macías Ernesto Flores Ernesto Lumbreras Eusebio Ruvalcaba Febronio Zataráin Felipe Ponce Fernando Toriz Filemón Hernández Francisco Partida Hoy Françoise Roy Gilberto Meza Guadalupe Ángeles Guadalupe Morfín Guillermo Fernández Gustavo García Gustavo Hernández Hermenegildo Olguín Hugo Gutiérrez Vega Javier Ramírez Javier Verea Jesús de Loza Páiz 10 12 14 16 18 20 22 24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54 56 58 60 62 64 66 68 70 72 74 76 78 80 82 84 86 88 90 92 94 96 98 100 102 104 106 108 110 Waldo Saavedra Balo Pulido Margarita Pointelín Humberto Baca Rigoberto Soltero Alexandra Parachini Lula Juan Carlos Robles Oscos Susana Soto Poblete Maruca Etienne Sally Héctor Javier Ramírez Gustavo Alvarado Gustavo Castillo José Luis Malo Margarita Páez Omar Nava Luis Rubio Juan Carlos Macías Jorge Monroy Hugo E. Villalobos S. Toni Guerra Alejandro Colunga Benito Zamora María Fernanda Matos Marycarmen Gutiérrez Gustavo Peralta Luz Elena Arellano Sofía Crimen Adriana Luna Enrique Oroz Fernando Aranguren Luis Pablo Polanco Gabriel Mariscal Manuel García Díaz Jors Carlos Torres Barragán Carlos Díaz Irma Gutiérrez Patricia García Mario Cinquemani Salvador Santana Rocío Sáenz Carlos Maldonado Francisco Preciado Sergio Garval Luis Valsoto Martín Trigueros Xavier Córdoba Carmen Alarcón Postof 11 13 15 17 19 21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47 49 51 53 55 57 59 61 63 65 67 69 71 73 75 77 79 81 83 85 87 89 91 93 95 97 99 101 103 105 107 109 111 Jorge Octavio Ocaranza Jorge Orendáin Jorge Raúl Díaz B. Jorge Souza Jauffred José Antonio Neri Tello José Eugenio Sánchez José Ruiz Mercado Juan Antonio Cervantes Karla Sandomingo Laura Solórzano León Plascencia Ñol Leonardo David De Anda Leticia Cortés Leticia Villagarcía Lisi Turrá Lucía Rostro Rivera Luis Alberto Navarro Luis Armenta Malpica Luis Fernando Ortega Lulú Castañuela Relingo Luz Balam Marco Antonio Gabriel García Mario Heredia Martín Almádez Mauricio Ramírez Miguel García Ascencio Miguel Reinoso Olga Margarita Rivera Óscar Tagle Patricia Medina Paula Alcocer Pedro Goché Rafael González Velasco Rafael Torres Sánchez Ramiro Aguirre Ramiro Lomelí Raúl Aceves Lozano Raúl Bañuelos Salcedo Raúl Caballero Raúl Ramírez García Ricardo Yáñez Rubén Hernández Salvador Fong Fierro Selene Bueno Sergio Cordero Silvia Eugenia Castillero Teresa Riggen Víctor César Villalobos, “Chiva” Víctor Ortíz Partida Xitlálitl Rodríguez Mendoza 112 114 116 118 120 122 124 126 128 130 132 134 136 138 140 142 144 146 148 150 152 154 156 158 160 162 164 166 168 170 172 174 176 178 180 182 184 186 188 190 192 194 196 198 200 202 204 206 208 210 Enrique Ruiz Rojo Ricardo Godoy Joao Rodríguez Folé Miguel Angel López Manuel Sandoval Tolentino Rafael Sáenz Abel Galván Jis José Benítez Moná Rocío Cofeen Gil Garea Luciano Rodríguez María Rostro Fernando Arredondo Hugo Noé Leonora Ramal Javier Campos Cabello Javier Arévalo Carlos Cortés Lorenza Aranguren Roberto Pulido Ricardo Alemán Humberto López Trejo, “El Brujo” Salvador Rodríguez Fernando del Paso Kraeppellin Lucía Maya “Peque” Laura Elena Valencia Lomelí José Fors Antonio Ramírez Davis Birks Viviana Martínez René Linares Pancho Madrigal Blanca Félix Alfredo Langarica Ismael Vargas Cornelio García Paula Santiago Carlos Vargas Pons Carlos Larracilla Amado Franco Iñaki Beorlegui Laura García Rulfo Tarcisio Navarro Sergio Bustamante 113 115 117 119 121 123 125 127 129 131 133 135 137 139 141 143 145 147 149 151 153 155 157 159 161 163 165 167 169 171 173 175 177 179 181 183 185 187 189 191 193 195 197 199 201 203 205 207 209 211v

LCP. Emilio González Márquez

Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco

Lic. Fernando Antonio Guzmán Pérez Pelaéz
Secretario General de Gobierno

Arq. Jesús Alejandro Cravioto Lebrija

Secretario de Cultura

Arq. Francisco José Belgodere Brito

Director General de Patrimonio Cultural

Terminó de imprimirse en marzo de 2009 en los talleres de Equilatero, Desarrollos Impresos de México, S.A. de C.V. Guadalajara, Jalisco, México. Se imprimieron 2,000 ejemplares más sobrantes para reposición. Cuidado de la edición: Raul Bañuelos, José Brú, Dante Medina, Jorge Souza. Cuidado del texto: Silvia Morales Pérez Diseño Editorial: Fabricio Ramírez Rojo.

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