P. 1
HISTORIAS DE REPRESIÓN INFANTIL E IMPUNIDAD

HISTORIAS DE REPRESIÓN INFANTIL E IMPUNIDAD

|Views: 1.037|Likes:
Publicado porADRIANA GONI GODOY

More info:

Published by: ADRIANA GONI GODOY on May 29, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

10/30/2012

pdf

text

original

UNIVERSIDAD BOLIVARIANA ESCUELA DE PERIODISMO

HISTORIAS DE REPRESIÓN INFANTIL E IMPUNIDAD
Tesis para postular al título de Periodista

Estudiantes Aspirantes: Fernando Caro Carrasco Ricardo Manzur Carrasco Profesor Guía: Fernando Barraza Draper

1

“Sólo aquello que hemos perdido merece ser contado...” Quisiéramos parir esta historia en otro Chile. En uno donde las penas estén reparadas. Sabemos que esas heridas son difíciles de sanar, pero nuestro ánimo e intento no se construye en imprimir cientos de hojas con dolor ajeno. Nuestro motivo es contribuir desde nuestra trinchera al futuro de una nación que aún está divida, aunque artificialmente en el escenario político, en los relatos que compartiremos existe una injusticia que no podemos sino intentar sosegar. Para que no continúe atormentando a esos niños que hoy en día con aspecto de adulto exigen se reparen de algún modo todos esos años de angustia y privación del mundo al que no tuvieron derecho. Extraviamos nuestra conciencia. Hemos hipotecado la vida de varias familias con la obstinación de nuestros sueños, que para otros eran pesadillas... Lo perdimos todo como nación y reconstruir esa herida abierta es sin duda un llamado que nos convoca como profesionales del futuro, para que en este peregrinar no volvamos a extraviar las lágrimas de los niños silenciados por cobardes fusiles, que borraron sus sonrisas en el comienzo de sus vidas. Perdimos nuestro carné de identidad como chilenos y no queremos que el silencio se teja como un manto de impunidad. Este es un esfuerzo para conmemorar el dolor de miles de niños que vieron truncados sus juegos por la odiosidad de un pueblo que no quiso mirarse como hermanos. Que se limitó al odio, a generar violencia para dividirse... y que en algún punto de su historia, esperamos, se reencuentre y pueda mirarse cara a cara.

FCC & RMC

2

ÍNDICE INTRODUCCIÓN • Doctrina de Seguridad Nacional (DNS) MÉTODO DE REGISTRO • Las Pases para una Nueva Memoria: Para que no Heredemos la Amnesia a Nuestros Hijos • • Hipótesis, Objetivos Generales y Específicos Conclusión 18 24 26 7

Capítulo 1 LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DE LA DICTADURA • El Drama Sicológico: El Caso de Andrés • • Rodrigo y Jimmy en Noche Buena Cuentas de los Angelitos en Chile

31 36 41

Capítulo 2 INOCENCIA ROBADA • Octubre Rojo en la Santa Adriana • • • • • • • • Matanza en el Puente Bulnes Antecedentes de una Masacre Durmiendo con el Enemigo Cuarteto de la Muerte Dónde Está José Miguel Bitácora de un Sobreviviente La Morgue y el Día Después El Eterno Calvario

52 57 60 61 64 66 69 72 76

3

Capítulo 3 MARCO REFERENCIAL La Fase Terrorista • La Doctrina Cristiana Disfrazada como Justificante • Miedo a la Incertidumbre 84 85

Poblaciones y Movimientos Sociales • La "Peligrosidad" del Pobre El Nefasto Rol del Poder Judicial • Recurso de Amparo e Impunidad • Así Operó la Justicia

90 94 97

El Funesto Rol de la Prensa • Paradigma de una Pluma Cómplice (Plan Z)

108 111 115 117 122

• El Periodismo con Bototos
• • • Traje Desastre y a la Medida El Neo- Nuevo Periodismo Por el Sendero de los Próceres

La Tortura • Cuando la Prisión Pública parece un Alivio • La Impunidad

134 137

Capítulo 4 LOS SOBREVIVIENTES • • • Y... Los Nominados Son Voces que Revivieron el Horror Adiós a los Niños 144 148 152 161 162

Agradecimientos Bibliografía

4

INTRODUCCIÓN Esta investigación pretende entregar una nueva visión del bullado tema de la violación a los Derechos Humanos (DD.HH.) por parte de los dispositivos de seguridad del régimen militar. De vasto conocimiento son todos los denominados casos emblemáticos, como "Villa Grimaldi", "Operación Albania”, "Calle Conferencia" y la "Caravana de la Muerte", entre otros, de los que se ha escrito profusamente. Sin embargo, hay un tópico que se ha abordado sucintamente en boletines e informes de DD.HH. y que por su alto contenido noticioso merece un tratamiento mucho más extenso y riguroso: las violaciones a menores de edad, en muchos casos “marginales”, durante la dictadura. Niños y adolescentes que no pertenecían a ninguna agrupación política y que son perfectamente interpretados por Gabriel Salazar y Julio Pinto en Historia Contemporánea de Chile: “Los niños y los jóvenes no figuran, normalmente, en las páginas de la Historia. Pero son lectores, escuchas y memorizadores de la misma. No son actores centrales. Tampoco son monumentos.*” Y es quizá la definición de estos historiadores la que nos da más luz a la hora de comprender la lectura que se hace de los jóvenes, más si es bajo una dictadura: “...Es que la mayoría de las definiciones de niñez y juventud no las asumen como sujeto histórico. Así por ejemplo, si los tiempos son de “estabilidad institucional”, las definiciones las asumen, solícitamente, como objetos de Pedagogía. Y si los tiempos son de crisis e inestabilidad institucional, entonces se tratan como objetos de sospecha policial, judicial y militar (ampliamos en el apartado “Limpieza Social”) En ambos casos, entran en la Historia, en la Política y en la Ciencia Social, no por sí mismas, sino llevadas de la mano, o bien por conceptos tipo “nana”, o por reprimendas represivas, correctivas y rehabilitadoras”.
*

SALAZAR, Gabriel. PINTO, Julio. Historia Contemporánea de Chile Ed. LOM 2002 Vol 5 Pág. 9

5

El 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas chilenas derrocaron al gobierno constitucional de Salvador Allende. La Unidad Popular, que proponía una transición pacífica hacia el socialismo, llegó violentamente a su fin tras el golpe militar. El día 11, el Presidente Allende murió en La Moneda, entre las llamas y el bombardeo infligido por los militares, mientras sus ministros y colaboradores fueron detenidos y llevados a campos de concentración. Más tarde muchos de ellos fueron asesinados o desaparecidos. Mediante el Bando Militar No.5, hecho comunicado oficial el 12 de septiembre, las Fuerzas Armadas declararon la e x i s t e n c i a d e u n e s t a d o d e " g u e r r a i n t e r n a " e n e l p a í s . Así comenzaron 17 años de dictadura, que terminaron el 11 de marzo de 1990. De esta manera se estableció la Doctrina de Seguridad Nacional, que fue aplicada a lo ancho y largo de esta faja de tierra. Los niños no son un tema para los chilenos. Tardamos demasiados años en hacerles una película, en la que sus personajes son los que acompañaron a los padres de los niños actuales. No existe la radio para ellos, pese a existir el acuerdo sobre la excelencia de este medio reforzador de la imaginación, concepto del que los infantes bastante nos han enseñado. Los niños en el ámbito de los DD.HH. parecían no existir, tanto que los que sufrieron la tortura cuando pequeños pensaban que sólo a ellos les había tocado. Hace un buen tiempo en Chile no tenemos hijos naturales o ilegítimos, son hijos todos en el papel. Pero lo cierto es que somos testigos de cómo aún en tiempos de transición democrática el aparato represivo estatal continúa con sus antiguas prácticas de abuso y malos tratos a quienes habitan determinados sectores. Lugares marginados que hace más de 30 años fueron los escenarios de verdaderas matanzas desajustadas de toda norma o pacto social. Esta discriminación no ha terminado. Se agudiza entre los chilenos. Sólo un 4,1 % de los niños y adolescentes tiene las condiciones básicas deseables para su desarrollo. Esto significa que cerca de 206 mil menores, de un total de 5 millones 110 mil que habitan el país, posee niveles óptimos para

6

acceder a oportunidades consideradas como elementales. Atención con el futuro y memoria para con el pasado.

La Doctrina de Seguridad Nacional (DSN)1 El "enemigo interno" era el comunista, el marxista, el socialista, el revolucionario, el subversivo, por cierto, cualquiera que -según los militares- constituyera un desafío al nuevo orden establecido. Se declara Estado de Sitio en todo Chile, y se prorroga, salvo breves períodos, hasta 1987. Esto significó la sustracción de la justicia ordinaria y el traspaso a jurisdicción militar de tiempo de guerra el conocimiento y decisión de las causas por infracción a las normas del Estado de Sitio. Estos conceptos de carácter militar fueron usados para justificar la represión y los asesinatos desatados contra la población chilena. La represión no se limitó a una parte de Chile, ni consideró clases sociales, género, profesión, estado civil o edad. Miles fueron los detenidos a través del territorio nacional el día del golpe y los siguientes. De acuerdo con informaciones de Amnistía Internacional y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hacia fines de 1973 sumaban unos 250 mil los chilenos que fueron detenidos por motivos políticos. Ejecuciones sin juicio previo, personas desaparecidas y muertos en falsos enfrentamientos, se volvieron prácticas habituales. La delación entre vecinos, colegas y otros, fomentada por la Junta militar, también llegó a constituir una práctica habitual de la sociedad chilena en los inicios de la dictadura.

1

La implantación del modelo teórico de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) en Chile incluyó algunas variaciones (en comparación con la realidad Latinoamericana) La alteración progresiva del sentido corporativo de las Fuerzas Armadas y el fortalecimiento y continuidad en el tiempo de una dictadura personalista. Pinochet detentó el poder casi 17 años, la mayor parte de ellos como "Presidente de la República", después que el título le fuera concedido por sus pares jefes de la Marina, la Fuerza Aérea y Carabineros el 17 de Septiembre de 1974. PADILLA BALLESTEROS, Elías. La Memoria y el Olvido Publicación obtenida desde www.nuncamas.org

7

Con respecto a la implementación de la DSN en Chile, es interesante analizar las transformaciones que provocó en la estructura y funciones del Estado, ya que a través de esta institución se cometieron las más graves violaciones de los DD.HH. Según Juan Pablo Carlazzoli, en su “Estructuración e Ideología de los regímenes militares en América Latina, los casos de Brasil, Chile y Uruguay”, en Chile la transformación de la estructura y las nuevas funciones asumidos por el Estado las podemos estudiar con relación a las siguientes categorías de análisis: Autolegitimación: Las Fuerzas Armadas se consideran como las garantes y salvadoras de la nación y de los valores permanentes establecidos en la tradición. En el mismo sentido, de búsqueda de legitimación de su acción de guardar los valores superiores de la nación, se sitúa el Acta Institucional N°2 (1976). "...las Fuerzas Armadas y de orden en cumplimiento de su deber esencial de resguardar la soberanía de la Nación y los valores superiores y permanentes de la chilenidad a justo y legítimo requerimiento de aquella, asumieron el 11 de septiembre de 1973, la conducción de la República con el fin de preservar la identidad histórica, cultural de la Patria y de reconstruir su grandeza espiritual y material”. Poder Concentrado: El Ejecutivo será el responsable de la conducción estatal, asumirá de forma exclusiva y monopólica la plenitud del poder, anulando la separación tradicional de los poderes. Mediante los Decretos-Ley N°1 y N°128 de 1973, la Junta Militar se arroga las potestades constituyente y legislativa, y el Presidente de la Junta, la potestad ejecutiva. Las potestades serán por tiempo indefinido, ya que el Acta de Constitución no especifica plazo. Asimismo, el Ejecutivo se arroga la facultad de establecer los regímenes de emergencia y sólo en algunos casos consultar a la Junta. Estos Estados de Emergencia permiten suspender casi todos los derechos de las personas y de la sociedad civil. Así, por ejemplo, el Acta N° 4, artículo 3° y 4°, del 11 de septiembre de 1976, expresan: Artículo 3°: "En situación de guerra externa podrá declararse el estado de asamblea; en caso de guerra interna o de conmoción interior, el Estado de Sitio; en el de subversión latente, el estado de defensa contra la subversión; y en el evento de calamidad pública, el estado de catástrofe." 8

Artículo 6°: "Por la declaración de estado de defensa contra la subversión, el Presidente de la República sólo podrá restringir la libertad personal, la de informar y el derecho de reunión. Si lo estimare indispensable para impedir la materialización de la subversión, podrá también suspender la libertad personal y el derecho de reunión; restringir la libertad de opinión y el derecho de asociación”. Militarización del Estado y lo Político: Consiste en el despliegue y el control de las fuerzas armadas sobre el conjunto del Estado y la fusión total o parcial entre los aparatos represivos y los otros entes del sistema de dominación política. Por ejemplo, el control y la vigilancia de los servicios de seguridad sobre diversas instituciones estatales será prácticamente total e irá desde el municipio, los medios de comunicación hasta el Poder Judicial. En muchos casos, ese control se realizará mediante la vigilancia discreta de "colaboradores", el amedrentamiento u otras medidas. Cualquier oposición al régimen es vista como una agresión a los intereses nacionales, reprimiéndose con "manu militare" la disidencia, cuya expresión ni siquiera está permitida. Esto implica trasladar concepciones y medidas del campo militar a la sociedad civil. Es una visión jerarquizada de la sociedad, autoritaria y sin conflictos. Otra medida que tiende a militarizar el Estado y la política la constituye el nuevo papel de la justicia militar que, en muchos casos reemplaza a la justicia ordinaria. Numerosos juicios en contra de disidentes políticos serán juzgados por un fiscal militar. Hegemonía de los altos mandos: En el seno de las Fuerzas Armadas se implementaron diversos cambios destinados a asegurar una mayor unificación y concentración del poder en los altos mandos que les permita más cohesión interna, homogeneidad y línea de mando única. Asimismo, hubo cambios en los procedimientos de ascenso y nombramientos a grados superiores de generalato o equivalentes de las instituciones militares. Tradicionalmente los ascensos son establecidos a través de estudios, concursos o méritos de servicio. En cambio, con los nuevos criterios predominan los mecanismos de cooptación dirigidos por un jefe supremo o juntas militares.

9

Exclusión de la sociedad civil: Definiendo la sociedad civil como el conjunto de instituciones y relaciones que personas, grupos o sectores sociales se dan en el campo social, económico, político, social y cultural, ya sea a nivel público o privado, pero externo al Estado, se constata un proceso de exclusión constante de la discusión y tomas de decisiones que históricamente le había correspondido. El proceso de exclusión de los sectores populares y medios es todavía más creciente, agudizado por la imposición de los modelos económicos y sociales de dichos regímenes. A la vez éstos buscan desarmar y desmovilizar la actividad política y sindical de los movimientos sociales. El caso chileno es obvio a partir de la toma del poder por los militares. Se decretan la ilegalización y receso de los partidos políticos, las limitaciones a los derechos gremiales o sindicales, la supresión de la autonomía universitaria. Nuevo Estado en lo Económico y Social: El nuevo Estado asume un rol secundario en el campo económico, traspasando a manos privadas, empresas o industrias estatales, mediante un proceso intensivo de "privatizaciones". Son vendidas a particulares áreas tradicionalmente estatales sensibles para la población: Educación, Salud, Previsión y los servicios públicos. La economía será organizada en torno a la libre empresa, la libre competencia y la inversión nacional privada extranjera. Se incentivará y se protegerá las exportaciones tradicionales y no tradicionales hacia los mercados extranjeros. Se reducirán todas las ayudas estatales al sector productivo o al sector de los servicios que sean considerados no competitivos en el mercado. Sin lugar a dudas, dichas medidas económicas y sociales van en perjuicio de los sectores populares, causando posteriormente pobreza y marginalidad en las capas más desvalidas de la población. Al concluir el régimen militar, en Chile, según la estadística del Ministerio de Planificación Nacional, había 5 millones 212 mil pobres, de los cuales un millón 793 mil eran indigentes, es decir, carecían de ingresos suficientes para adquirir la canasta mínima de alimentación de sobrevivencia. El 14 de junio de 1975, el régimen militar creó la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, agencia de policía secreta, cuya existencia se hizo oficial a través del Decreto Ley No.521. Este organismo estaba encargado de llevar a cabo la labor represiva del régimen militar. En agosto de 1977, la DINA se 10

disolvió y fue reemplazada por la Central Nacional de Información, CNI, para "recolectar información y resguardar la seguridad interna". La CNI, llevó a cabo su tarea hasta que la democracia en Chile fue restaurada. En febrero de 1990, la CNI dejó de existir legalmente. A comienzos de la dictadura, se disolvió el Congreso Nacional y el tribunal Constitucional, los partidos políticos de izquierda fueron declarados disueltos y considerados como asociación ilícita. Otros partidos fueron considerados en receso, mientras los Registros Electorales se incineraron y fueron cesadas las funciones de Alcaldes y Regidores. Poco a poco la sociedad civil se fue organizando para enfrentar al régimen militar. Se crearon numerosos organismos destinados a proteger a los perseguidos, denunciar la violación de los derechos humanos y dar el seguimiento legal que permitiera esclarecer los abusos del régimen. La Iglesia Católica y las de otras credos, más los parientes de víctimas directas, desempeñaron un rol importante al crear organismos y agrupaciones por la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, el Comité para la Paz, la Vicaría de la Solidaridad, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, y la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos. Asimismo, se establecieron otras organizaciones que fomentaron los Derechos Humanos, tales como el Comité de Defensa por los Derechos del Pueblo, CODEPU, la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias cristianas, FASIC, y la Fundación de Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, PIDEE. Durante este período, a pesar de la pesada represión que se desató en Chile, siempre existió una oposición al régimen, cuya lucha se adaptó a las condiciones que establecía la dictadura y abrió nuevos y crecientes espacios. Durante los años ochenta se inician acciones abiertas de oposición con grandes manifestaciones de protesta colectiva y nacional. El régimen respondió con una represión masiva e indiscriminada sobre todo en las poblaciones de Santiago donde las víctimas que murieron no necesariamente tenían un compromiso político. En 1988, después de un

11

período de negociaciones con algunos sectores de la oposición a la dictadura, Pinochet llamó a la ciudadanía a participar en un plebiscito, de acuerdo con lo estipulado por la Constitución de 1980. En dicho plebiscito, el líder del régimen y del Ejército, dictador Augusto Pinochet, proponía la continuación, por ocho años más, de su mandato en el gobierno. Pinochet perdió el plebiscito, lo cual implicó llamar a elecciones presidenciales. El demócrata-cristiano, Patricio Aylwin Azócar, triunfó en estas elecciones y el 11 de marzo de 1990, asumió como primer mandatario. Así se inició un nuevo período de transición a la democracia en Chile, durante el cual las consecuencias de las prolongadas violaciones a los DD.HH. se transformaron en uno de los conflictos más grandes que el nuevo gobierno democrático tuvo que enfrentar y que los sucesivos aún no logran superar para la tranquilidad de las víctimas y del país en su conjunto. En reiteradas partes hemos leído que "todos los chilenos cambiamos", como si algo de nosotros se hubiese transmutado al extremo de perder la racionalidad humana. Con esto no queremos dar a entender aquélla visión patriotera de fraternidad entre iguales, porque claramente no lo teníamos y nunca la tuvimos. Se dice que la historia es cíclica, que los procesos se viven y como por arte del desarrollo humano volvemos a reiterarlos no con la exactitud que una máquina puede hacer a los productos en serie, como la reiterada fábrica de salchichas que muchos intelectuales creativos aplican a sus análisis sociales. Para el caso chileno, es cíclica, consecuente, claro que con sus bemoles. Mientras en la guerra civil de 1891 y como en todos los episodios de violencia política, la misma burguesía que aplicaba sus directrices desde el poder, se peleaba por estas cuotas que nunca tomaban en cuenta las demandas civiles de los sectores no representados en el mundo político, económico y social.

12

El Golpe de Estado (1973) produjo gran cantidad de atentados contra menores. Fueron en total 88 los casos de violaciones al derecho a la vida. Se registran, además, 42 detenidos y desaparecidos. Si se había de números, los estudios de agrupaciones de derechos humanos, recogidos a partir del Informe Rettig, son precisos a! señalar que, por lejos, entre septiembre y diciembre de 1973 se asesinaron mayor cantidad de menores, seguido de 1983 con 19 episodios, mientras que en 1979 y 1981 fueron los únicos años en que no hubo ataques a niños. Lo escalofriante de las cifras se suma a los temores de la comunidad de derechos humanos sobre el absoluto desamparo de estos pequeños, que en la mayoría de los casos fueron ultimados a institución más balazos. Carabineros a p a r e c e como la

a g r e s o r a . El grueso de los casos de menores

muertos y desaparecidos fue fruto de procedimientos brutales de la policía uniformada, que intempestivamente asaltó sus casas para detener a los padres y a los menores. Otros casos hablan de situaciones inverosímiles en que los pequeños simplemente deambulaban por la calle y eran detenidos, siendo posteriormente ejecutados. Detenidos en ocasiones también para cambiarlos por sus familiares, o torturados en el vientre, otros asesinados en el útero ya que eran engendrados producto de las reiteradas violaciones que los efectivos realizaban contra las mujeres detenidas. Los súbitos y arbitrarios operativos por parte de Carabineros reveían una verdadera "limpieza social", eje central de la hipótesis que planteamos, puesto que la mayoría de estos menores pertenecían a sectores de escasos recursos. La idea era entonces eliminar a los potenciales subversivos, como alguna vez Eduardo Galeano advirtiera en “Las Venas Abiertas de América Latina” que los Estados Unidos intentaban matar a los guerrilleros dentro de los vientres de las mujeres centroamericanas, repartiendo pastillas

anticonceptivas.

13

Ésta "limpieza social" se justificó por el miedo del poder central a una insurrección de los denominados "rotos". Levantamiento que fue mermado a través de una "Política del Terror", en palabras del sociólogo Tomás Moulián. La Ley de Amnistía de 1978, dictada por la propia dictadura, en su artículo 3 excluye explícitamente la sustracción de menores. Resulta vital revisar con cautela este punto, debido a que por ejemplo en el caso de Elizabeth Leónidas Contreras Díaz el juez ha fallado según la ley ordinaria dejando al sujeto acusado de la muerte de la menor sin la posibilidad de ser sancionado penalmente, ya que han pasado más de cinco años de cometido el crimen por lo que este delito estaría prescrito. En este contexto de violación masiva de DD.HH. y represión a jóvenes de sectores populares es que se produjeron los dos operativos que develaremos: El primero, ocurrido el 12 de octubre de 1973, en la comuna de Puente Alto, donde 14 personas fueron detenidas arbitrariamente. El mayor tenía 26 años y la menor era Elizabeth Leonidas Contreras Díaz, de 14 años, que se encontraba en su sexto mes de embarazo. Al día siguiente ocurre en la población Santa Adriana el segundo operativo que investigamos. El 13 de octubre de 1973 seis menores de edad fueron detenidos ilegalmente. De estos sólo cuatro salvaron con vida. Uno de los jóvenes ejecutados fue José Miguel Valle, de 16 años, a quien tomaremos como ejemplo y narraremos su historia. Por los ribetes que este tema ha alcanzado tras conocerse el Informe de Prisión Política y Tortura, esta investigación ha debido tomar un giro y también sumará dos historias de menores de edad torturados por la dictadura y que hasta hoy no han sido considerados en el informe elaborado por la denominada Comisión Valech. Nuestro marco referencial aborda tres grandes líneas, las que se subdividen en temas relacionados con cada una de éstas. En primer lugar, explicaremos el contexto socio-político que imperaba al suceder los crímenes de ambos menores de edad. A esta fase parafraseando a Tomás Moulián la

denominaremos como la etapa terrorista, donde el instrumento fundamental 14

para instaurar el nuevo orden fue precisamente, el terror. En este punto además mencionaremos las características que fueron adquiriendo los dispositivos de seguridad del Régimen y el fundamento "religioso" que le otorgaron a la crueldad. Para tal efecto, citaremos al sociólogo Moulián, específicamente nos remitiremos a su texto "Chile Actual: Anatomía de un Mito", el que nos otorgará las base teóricas para explicar esta coyuntura. Otro punto que analizaremos es el de las poblaciones marginales y su relación con movimientos sociales y políticos de izquierda. Aquí, aparte de hacer un paneo histórico, tocaremos un tema de gran relevancia que llamaremos la "peligrosidad" del pobre. Este fenómeno lo interpretaremos sobre la base de documentos escritos por el historiador Gabriel Salazar, quien tiene una mirada bastante acabada y crítica respecto al tema. Por último, nos detendremos a analizar la carencia de acción, que tuvo el Poder Judicial en los primeros años de la dictadura y observaremos con algunos ejemplos la falta de verbo de la prensa. En este último punto quisiéramos ser enfáticos en que nos basamos en servicios informativos alternativos, y su grueso está basado en el informe elaborado por la Coordinadora de Ex Presas y Ex Presos Políticos en diciembre de 2004 como respuesta al informe oficial del gobierno, que lleva por título Nosotros, los Sobrevivientes Acusamos2. Para este Informe la Comisión Valech debió “establecer, como una de sus principales conclusiones, que las torturas aplicadas a los 35.000 personas que entregaron sus testimonios, no respondieron ni excesos ni desbordes, sino a una política de Estado la que por lo mismo requirió de panificación y
2

En este informe que puede ser leído a través de Internet, se clasifica a los torturadores como autores de ésta y se subdivide en colaboradores como los agentes civiles, los que participaron de la prensa, los médicos, los abogados, y las mujeres de la DINA y la CNI. En este Informe inquisidor con nombre y apellido de los chilenos que participaron de la época más oscura de nuestra historia reciente. En este Informe además se da a conocer el Manual del Interrogador, que se aplicara en Chile por los egresados de la Escuela de la Américas, esa instancia militar educativa en la que el Ejército de EE.UU. en Panamá reclutó y mentalizó para acabar con los movimientos emancipadores que se esparcían incómodamente para las pretensiones de la política de Washington para América Latina. Esto fue un primer paso para que se realizara la intervención directa en el territorio por los largos tentáculos de la CÍA estadounidense en el país, de la que se puede profundizar en La Acción Encubierta en Chile: 1963-73, elaborado por el Comité del Senado de los EE.UU. que investigó las actividades de la Agencia Central de Inteligencia, CÍA por sus siglas en inglés.

15

ejecución por parte de entes y funcionarios públicos”, y si se compara con la petición del presidente de la República en cuanto a la misión de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, es que precisamente se trata de una instancia que viene a remediar la confianza quebrantada de las instituciones del Estado. Lo cierto es que logra su objetivo que es aportar a la restitución de la verdad y la justicia en el país, pero los ruidos que se alzan desde la ciudadanía hacen eco de que la situación de los DD.HH. en Chile aún debe dar más pasos, al menos se han dado en la dirección correcta, evitando un ley de punto final y amnistía completa que en otras latitudes se han instaurado -y para qué decir de las que aún se bañan de sangre. Además queremos establecer que no es deseo de los autores imprimir páginas con dolor ajeno ni abusar de las víctimas por lo que la explicación de las prácticas de aplicar tortura no es un tema central ni foco de atención en este trabajo. Ante el Poder Judicial, creemos que, aunque haya sido el único poder que no fue intervenido directamente por la Junta de Gobierno, éste actuó, por decir lo menos, de forma negligente respecto al tema de los DD.HH. Un 11 de septiembre "Chile cambió de golpe" se dijo por televisión 30 años después de acontecidos los episodios que nos trasformaron en el epicentro de la noticia mundial. Tal vez vieron derrumbarse ante sus ojos quizá el proyecto político de sus vidas, otros deben haber visto hecha la justicia para con sus riquezas o simplemente por considerar justo, lo que otro bando consideraba aberrante. Mucho se ha escrito al respecto, fácilmente atestaríamos una biblioteca bajo el concepto Chile como un fenómeno analizable tanto en lo político y social, económico y cultural.

16

MÉTODO DE REGISTRO Esta tesis se enmarca dentro de los parámetros y enfoques de la investigación periodística. Este género del periodismo se caracteriza por la presentación acabada de temas de impacto para la opinión pública. En este caso, el texto que se presenta aborda principalmente el drama que vivieron miles de niños en la dictadura militar, representados en cuatro historias fuertemente reporteadas y documentadas, historias que se entremezclan y nos enseñán el dolor para sumar esfuerzos en un área que no debería escatimar en recursos intelectuales para denunciarlo cuántas veces sea necesario. Al observar la conducta de la justicia bajo la dictadura militar y sobre la base de los procesos reparatorios en plena etapa democrática, queda en evidencia las serias violaciones a los derechos humanos cometidos. La tesis denuncia hechos puntuales ocurridos en octubre de 1973 y suma las historias de dos menores de edad, uno incorporado a la Comisión Valech y otro que no quiso hablar en una primera instancia por sentir que “era vejatorio ir a declarar”3. Una vez que demostró interés y se sumó a los testimonios que fueron revisados, su declaración suministrada por una incipiente agrupación de ex menores torturados, fue rechazada, ocultándose entonces a la cara de la opinión pública las torturas y el dolor de que fuera víctima. Sin ánimo de imprimir páginas con la angustia ajena –creemos- aportar datos y hechos trágicos, pero novedosos. En este trabajo se intenta, entre otras cosas, contar lo que alguien oculta, esconde o simplemente calla.

3

En entrevista con Eduardo Araya.

17

La investigación periodística radica en dos puntos fundamentales: Tiempo y Profundidad. Este trabajo ha sido elaborado durante dos años desde septiembre de 2003 a septiembre de 2005. Se dividió en dos etapas de trabajo. La primera mientras terminábamos nuestros estudios y estábamos pronto a egresar. Luego de varios intentos por conseguir un norte, fue gracias a la publicación del Informe Valech que supimos del interés que existía por un tema que no era tratado en los círculos académicos y menos en la agenda setting. En los casos que narramos ocurridos en octubre de 1973, reconstruimos las historias sobre la base de antecedentes judiciales en manos de organizaciones pro derechos humanos y sobrevivientes, más los testimonios de familiares de las víctimas. Para los casos de los menores que fueron víctimas de tortura y sobrevivieron, hemos recogido las vivencias de su propia voz. Nuestras dificultades fueron más allá de las tradicionales que debe sortear una investigación, como tiempo y dinero. Sentimos que en primera instancia se centró en la imposibilidad de reclutar de forma ordenada y sistematizada la ola de información que pesquisamos en un comienzo en la Vicaría de la Solidaridad. Como primer paso recopilamos todo lo publicado por la prensa sobre la materia, lo leímos y clasificamos previa sistematización de los contenidos. Luego elaboramos una lista de fuentes posibles para desarrollar una gran ronda de entrevistas en profundidad, entre los autores de las distintas historias entregadas en este texto. A los que desde ya agradecemos por su tiempo y contribución sine qua non. Pero por sobre todo la negación de ayuda de la organización de ex menores de edad torturados en dictadura nos golpeó duro. Nosotros no pudimos encontrar antecedentes -como lo deseábamos-, desde esta agrupación que dicho sea de paso, es la única cara visible de los atropellos a menores de edad en la dictadura de Pinochet. Lo que realmente dificultó nuestra meta en la obtención de testimonios sobre los casos que sumamos no estaban considerados en el informe de la Comisión Valech y los que sí, que de todos modos son historias aberrantes y llenas de un valor periodístico incalculable.

18

Las Pases para una Nueva Memoria: Para que no Heredemos la Amnesia a Nuestros Hijos Muchos expertos han dicho que la pasas ayudan a mejorar nuestra capacidad de memoria. Pero en Chile más allá de los hitos políticos que se han escrito como el Informe Rettig, la Mesa de Diálogo o el Informe Valech, piezas que de vez en cuando sacuden a la opinión pública para retomar el tema de los derechos humanos y del trauma de la sociedad que ningún chileno desea que se vuelvan a repetir. Muchos sostienen que una historia sin carné de identidad no merece ser contada. Es decir, la verdad histórica y la justicia son primordiales para que los chilenos superemos el pasado para poder construir futuro. Esta afirmación esconde un consenso que puede ser descrito como un absolutismo que dista de las experiencias extranjeras en cuanto a dolor se trata. Ordinariamente se asume que recordar es bueno y que olvidar es perjudicial. Sin embargo, cuando los individuos pasan por fuertes traumas, a veces la desmemoria provisional resulta ser una estrategia funcional para continuar una vida cotidiana con normalidad. Esta ausencia de recuerdo es algo que no sólo afecta a personas singulares sino que también a grupos sociales. De hecho, la historia revela que cuando las sociedades pasan por experiencias de violencia extrema, generalmente deviene una época de amnesia. Ejemplo de ello nos recuerda basta literatura son los casos de Alemania post nazismo, y la España luego del franquismo. En ambas naciones europeas las generaciones que vivieron el horror en carne propia, prefirieron dar vuelta la página de la historia y comenzar desde cero, aunque la sociedad en su conjunto no olvida del todo como la muestra la historia reciente de ambos países. “... La cultura de la desmemoria operó entonces como una fórmula para impedir que la interrogación por los vencedores y los vencidos haga trizas la convivencia social. En términos sociológicos –es decir, no según criterios éticos o morales –, una cultura de la desmemoria parece ser una fórmula transitoriamente eficaz para enfrentar traumas colectivos...4”
4

La cultura de la (des)memoria en Chile, por Cristóbal Rovira Kaltwasser. Columna de opinión publicada en el diario electrónico El Mostrador, Santiago de Chile 11 de junio de 2005

19

Sin embargo tal como se aventurara en la columna que citamos, no es sustentable en el tiempo una política desmemoriada para enfrentar tras varias generaciones el futuro del país. La estrategia si bien permite en un comienzo la reconstrucción, es inevitable que nuevas generaciones se comprometan con la verdad y deseen saber lo que ocurrió. En distintas ocasiones hemos compartido discusiones, a veces, acaloradas del pasado reciente chileno y en reiteradas sesiones alguien de mayor edad apelaba a su participación como ejecutor o espectador de los hechos. Nuestra respuesta fue siempre la misma. “Con este principio de yo lo viví y tú te callas porque no, se acaba incluso la ciencia”, decíamos a los interlocutores, sin entrar en materias científicas que ya anuncian su muerte. Es que tarde o temprano surgen nuevas generaciones que se cuestionan por el pasado, pues la construcción de la identidad requiere de ello. Los seres humanos y los grupos sociales tienen una necesidad antropológica de la memoria. Para poder idearnos lo que queremos ser (futuro), observamos nuestra situación actual (presente) y nos cuestionamos de adonde venimos (pasado). Este proceso es algo que marca la vida tanto de individuos como de sociedades, según la sociología. Sin embargo, no vemos que la nuevas generaciones de chilenos se interrogue el pasado; más bien existe una suerte de escapismo total a los problemas políticos o una exclamación de las frases hechas por familiares compartidas en alguna mesa. Hay por lo menos tres indicios que revelan que lentamente hay un mayor interés en el tema de la memoria. En primer lugar, hace no mucho tiempo dos libros – más bien áridos – que tematizan la identidad de la nación estuvieron un par de meses dentro de los ranking de ventas (“Identidad Chilena” de Jorge Larraín y “Nosotros los Chilenos” del PNUD). En segundo lugar, con motivo de los 30 años del golpe militar devino una avalancha de información mediática al respecto. Y por último, el año pasado la película “Machuca” no solo fue bien recibida por la crítica, sino que también fue vista por un caudal impresionante de espectadores. Es cierto, no se trata de una fascinación de los chilenos por conocer parte de su pasado sino más bien obedece a una oferta que se dio como un verdadero boom comercial en el 2003.

20

Por parte de estos investigadores no existe aún el fenómeno palpable que de fe a esta interpretación o hipótesis sobre la memoria de los chilenos. Pero que duda cabe que la muerte del otrora todopoderoso dictador puede convertirse en la gota que rebalse el vaso y por fin podamos interrogar el pasado que dejaron nuestros padres y abuelos, con el fin de no repetir una fórmula desproporcionada de odiosidades. Y de entreverse tantas generaciones es posible que también la ciudadanía se cuestione los costos que una transición excesivamente pactada ha traído consigo. En nuestra recopilación de antecedentes sobre la situación que investigamos, nos percatamos del valor histórico que las distintas agrupaciones que defienden los DD.HH. tienen, como por ejemplo la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD5), sus integrantes sabían que la información que llegara a sus manos constituiría un importante legado para las generaciones futuras. Su archivo lo forman información sobre los detenidos desaparecidos, sus historias personales, recursos de amparo o de presunta desgracia que interpusieron los familiares de las víctimas. “Ha sido un trabajo sistemático que todavía no concluye y que la mayoría de las veces se nos complicaba por la falta de recursos para mantener la documentación. Pero siempre tuvimos presente que ésta era una forma de preservar la memoria, de que nuestros familiares siguieran viviendo”, dice Viviana Díaz Caro ex presidenta de la AFDD. Pero al primer lugar que acudimos, como dijéramos, fue la Vicaría de la Solidaridad6. Uno de los organismos con más historia en la defensa de los DD.HH. en pleno régimen militar. En 1990 se constituyó como la Fundación Archivo de la Vicaría de la Solidaridad y alberga la mayor cantidad de información sobre violaciones a los derechos humanos.

5

Archivo computarizado y original sobre detenidos desaparecidos, que además incluye fotografías de las víctimas y de las acciones de la organización dentro y fuera del país. Archivo estructurado de publicaciones y documentos sobre derechos humanos, con énfasis en la temática de los detenidos desaparecidos. En desarrollo llevan un proyecto muy avanzado de biblioteca, videoteca y archivo jurídico. 6 Fichas antropomórficas (radiografías dentales, huesos, trozos de género, ropa) consultadas por el Servicio Médico Legal y el Departamento Quinto de Investigaciones. Colección bibliográfica sobre DD.HH. de 2 mil 500 títulos. Cuatro mil documentos editados por la propia Vicaría u otros organismos chilenos y extranjeros. 84 títulos de publicaciones periódicas (59 nacionales y 25 extranjeras) 600 mil recortes de prensa naciona, clasificados por temas desde 1973 a la fecha. Documentación completa de 984 casos de personas que aún permanecen desaparecidas.

21

El FASIC7 se constituyó como un apoyo para las víctimas. Desde su creación en 1975, continuó con el trabajo del Comité Para la Paz, con la creación de programas de trabajo para las víctimas, asistencia jurídica, salud mental y becas. Pero su acción se centró principalmente con el programa de Refugiados de la Naciones Unidas (ACNUR), para reubicar en otros países a quienes eran expulsados o exiliados del país. “Toda esta información está hecha desde las víctimas y la gente que los atendió. La contundencia de estos archivos ha ayudado a construir la memoria histórica. En Chile lo único que hay son las historias de las víctimas, es decir, los archivos de las agrupaciones de DD.HH.”, explica Yury Gaona. Nuestro recorrido indagatorio sobre la temática de los DD.HH. también alcanza al Comité de Defensa por los Derechos del Pueblo CODEPU8. En sus orígenes en 1980, nunca pensó formar un archivo. Su trabajo era más de acción, en la calle, en las cárceles prestando ayuda a los presos políticos. Fueron allanados en tres ocasiones y se quemó parte importante de la información. “Tenemos cajas con papeles que no se han tocado por años, no hemos logrado ni siquiera sistematizarlos, sino que quedó tal cual. Muchos están escritos a mano y son declaraciones de presos, papelitos donde ellos escribían todo lo que habían vivido, las torturas o a quienes habían visto. Estos llegaban acá y eran transcritos”, explica la secretaria ejecutiva del CODEPU, Viviana Uribe. A pesar de los costos que implica la manutención de un archivo, la Corporación Justicia y Democracia9 ha logrado resguardar con mucho trabajo el gran caudal de documentación, de su archivo histórico y audiovisual. Esto ha permitido mantener un archivo bien estructurado y conservado. “Digitalizamos todos los documentos
7

Entre los documentos que podemos encontrar en el FASIC destacan: Doce mil carpetas de atención individual. Casi la totalidad de las sentencias de los juicios de guerra y ejecuciones, además de papeles originales de condonación de penas por extrañamiento o exilio. Archivo jurídico con copias de los procesos judiciales en materia de DD.HH. Un completo archivo de prensa y de publicaciones relacionados con el tema 8 Base de datos computarizada de tres mil 200 fichas de atención, sobre todo de salud mental. Archivo jurídico de procesos de DD.HH. Completa biblioteca de publicaciones propias, nacionales y extranjeras relacionadas con la temática de DD.HH., especialmente sobre ex presos políticos. 9 Archivo personal del ex presidente Patricio Aylwin, con documentación de 1945 a la fecha. Información generada durante el primer gobierno de la transición democrática (35 mil oficios); oficina del gabinete presidencial (35 mil registros) y del archivo general de la correspondencia del Palacio de La Moneda (70 mil documentos) Además conserva una copia digitalizada y original del trabajo de la Comisión Verdad y Reconciliación , conocido como el Informe Rettig.

22

que llegaban a la Presidencia durante la gestión de (Patricio) Aylwin, sin selección para resguardarlo de posible destrucción o robo”, cuenta el secretario ejecutivo de la corporación, Carlos Bascuñan. Puede pensarse que actualmente se están dando las condiciones para que un trabajo de la memoria se abra en Chile. De ser esto cierto, estamos frente a un tópico de relevancia central para el desarrollo del país, donde artistas, intelectuales y diversos agentes culturales se pueden transformar en los portadores de este trabajo de la memoria. La historia de otros países indica que es de esta forma como las sociedades pueden aprender de sus propios errores y establecer así procesos de cambio social. “Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquí cayeron”. La memoria es frágil y cada día parte importante de ella desaparece para siempre. Por eso, para no olvidar, es necesario cuidar nuestros recuerdos. Esta es la premisa que mueve al programa de la UNESCO, “La Memoria del Mundo”, cuyo objetivo es salvaguardar el patrimonio documental de los pueblos. Durante tres décadas han cargado en sus espaldas la invisible y pesada mochila con el secreto de las torturas a que fueron sometidos cuando aún eran niños. Es indudable que no se trataba de negarlo, pero sus padres no hablaban de ello –“cuando se revuelve la mierda se siente el mal olor”, se advirtió más de uno. Sus compañeros de liceo, que habían corrido la misma suerte, tácitamente acordaban eludir el asunto; y todo el pueblo prefirió no comentar un hecho que cuestionaba el transcurrir lánguido, moroso, porque de otra forma, si se asumía la brutalidad del episodio, la cotidianidad hubiera estallado en pedazos y la convivencia habría sido un infierno. Muchos incorporaron en su mochila, además de los recuerdos terribles, que en ocasiones lo hacían sobresaltarse cuando sonaba el timbre de la casa, una especie de vergüenza culpable, como la que esconden las familias entre cuatro paredes; y el miedo colectivo, ese pavor que el secreto multiplica y extiende a través del tiempo. Hasta que ahora, al ver en TV cómo el presidente Ricardo Lagos Escobar recibía un agregado del informe Valech que aumentaba a 28.456 las víctimas de desaparición, asesinato o tortura, comprendió que el silencio sólo 23

fortalecía el terrorismo de Estado, que su torturador contaba con su vergüenza para aumentar el miedo, y decidió desprenderse de esa maldita mochila.

2.1 HIPÓTESIS 2.1.1 La represión contra menores de edad durante la dictadura, que se inscribe en la teoría de la DSN, tenía como propósito profundizar la estrategia del terror como forma de amedrentamiento y aniquilar a los sectores marginales, considerados peligrosos para el orden y la estabilidad de la sociedad, amparándose en una interpretación maniqueísta de la tradición occidental cristiana, que plantea una verdad absoluta sin matices. 2.1.2 La acción de los aparatos represivos vinculados a la muerte de menores de edad no son casualidades ni eventos aislados, sino que se inserta en la política del terror instaurada desde la jerarquía de la Junta de Gobierno. 2.1.3 La idea de que los presos políticos que pasaron por las casas clandestinas de tortura se asumieron como sobrevivientes. Declaran fundamentalmente en calidad de testigos. En la mayoría de los procesos anteriores ellos se visualizan a sí mismos como testigos de la desaparición de sus compañeros. Incluso las primeras agrupaciones se llamaron a sí mismas “agrupaciones de sobrevivientes” de las diferentes casas de la DINA, cuya tarea principal era aportar a ubicar al paradero de las víctimas de la desaparición forzada. En el caso de los menores, muchos no sabían que otros semejantes habían pasado por lo mismo y crecieron con incertidumbre y pánico.

24

2.1.4 Los niños víctimas de tortura en la infancia, tuvieron que revivir las imágenes de horror para redactar un informe que el gobierno guarda bajo 7 llaves. Esta información que es relevante para esclarecer los hechos, realizar justicia y reparar moralmente el daño causado en y por el nombre del Estado de Chile.

2.2 OBJETIVO GENERAL 2.2.1 Denunciar la realidad de los menores de edad asesinados y torturados en dictadura y Analizar el contexto social y político en que se produjeron estas violaciones a los Derechos Humanos. 2.3 OBJETIVOS ESPECÍFICOS 2.3.1 Develar la arbitrariedad del caso del menor del menor de 16 años José Miguel Valle y de la menor de 14 Elizabeth Contreras Díaz. 2.3.2 Denunciar la arbitrariedad de los operativos policiales del Puente Bulnes y la población Santa Adriana, ocurridos el 12 y el 17 de octubre de 1973, respectivamente. 2.3.3 Analizar la Doctrina de la Seguridad Nacional, que estigmatiza a los jóvenes pobres y marginales, considerándolos como un peligro para la Sociedad. 2.3.4 Explicar como la dictadura intenta justificar estos hechos como parte de una lucha entre el Bien y el Mal, amparándose así en la Doctrina Cristiana, ya que los comunistas, entre los cuales están los pobres y los marginales, son enemigos de Dios. 2.3.5 Demostrar que en la gran mayoría de los casos de detención de niños que pertenecían a capas medias o acomodadas, se busca utilizarlos para lograr la redención de sus padres.

25

2.3.6 Plantear que los delitos de sustracción de menores son considerados de lesa humanidad y no prescriben, incluso así está reconocido en un artículo de la Ley de Amnistía dictada por la dictadura.

CONCLUSIÓN Consideramos que la Hipótesis 2.1.1, que se refiere a la represión adscrita a la Doctrina de Seguridad Nacional, fue una acción que se amparó, escudó y/o escondió tras las faldas del Dogma Cristiano. Ello, en la asociación coercitiva para generar la simpatía con la opinión pública a través de los medios de comunicación masivos y otros sistemas de inteligencia para “limpiar la sangre” y lo oscuro de la una contrarrevolución que venía a perpetuar su sistema de gobernabilidad. Un propósito desleal frente a la ciudadanía que bajo la premisa de “La Obra” o régimen militar incluso podía llegar a ejecutar los actos de tortura que profusamente documentamos en los capítulos que comprende esta Tesis. Es el supuesto bien que viene a instaurar la Junta Militar, pero para lograr el cometido de una “Nación Libre” debe acabar con los enemigos internos, e incluso sepultarlos. Este “trabajo” contenía los episodios de horror que la historia reciente chilena lamenta. A la que muchos achacan a la desinformación, otros conociendo los hechos callaron, algunos lo repudian pese a haber creído en “La Obra”, sintomatología típica en la degradación de la responsabilidad. Impulsada desde una jerarquía central como en el caso que nos convoca el Estado, esta responsabilidad culmina siendo personal, debido al sello mismo que el patriarca le imprime. Augusto Pinochet hoy está solo. Pero para los autores de esta investigación es necesario retraerse de la responsabilidad personal que le

26

compete al rostro de la tortura. Aquí existió una sociedad que amparó los hechos que denunciamos están en absoluta impunidad. Y es más, operó un aparato organizado, disciplinado para ejecutar las acciones que en un comienzo como sostenemos en la Hipótesis 2.1.2 que da cuenta de la siniestra operabilidad basada en el terror. Imprimir de miedo a los disidentes e incluso a los que estuvieran cerca de ellos, aunque fueran niños. No se trató de eventos fortuitos aunque ocurrieron. Fue una descarada forma de imponer a sangre y fuego los intereses de una minoría sobre la mayoría de la población. El descrédito de “La Obra” es universal como los Derechos Humanos inalienables que violaron para subirse al carro de la historia como villanos y no héroes demócratas como anhelaban tras esa oscura máscara de ocultamiento, terror y mentira. Las voces infantiles que crecieron con el dolor de las secuelas y la indiferencia, revivieron su pasado personal para sanar una herida nacional. Volviendo a empapaparse de los miedos que marcaron todo su tránsito histórico. A muchos se les escuchó y simplemente por no poseer la información adecuada según el mandato presidencial, se les dio un portazo aludiendo a un eufemismo que culminó por convertirse en cacofonía. Se les dijo que “no calificaban”. Para nosotros no puede verse desde una óptica enmarcada en el método científico. Faltó humanidad. Esto que sirvió para realizar un catastro dentro de la comisión a cargo, son un escollo que incluso percibimos en la estructuración de la investigación. Cifras. Números. Cantidades. Para los aspirantes es un tema cualitativo en la magnitud del ser humano. Las víctimas olvidadas de la dictadura, merecen más que el premio económico al “calificar”. Como queda demostrado a través del texto que continua la Hipótesis 2.1.3 que habla sobre los presos políticos que pasaron por la tortura, asumieron su dolor y se declararon como testigos de la desaparición de sus compañeros, para ayudar a los familiares en la búsqueda. Los niños como Macarena Aguiló, que pese a comprender que desde muy pequeña tuvo que entender la realidad política de 27

Chile, ella como tantos, no supo que muchos en esa edad también habían vivido el horror. Y es más, debieron revivirlo para que el gobierno no aporte información que es relevante para esclarecer los hechos, realizar justicia y reparar moralmente el daño causado en y por el nombre del Estado de Chile.

CAPÍTULO 1 LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DE LA DICTADURA Los atropellos contra los Derechos Humanos durante el Régimen Militar (19731989) comandado por Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, no sólo fueron esos mentados enemigos internos que nunca portaron un fúsil, sino que también personas que comenzaban su vida. En esta guerra declarada por el Ejército y sus distintas ramas castrenses contra el pueblo que juraron defender, no sólo habían “comunistas”, “upelientos”, “picantes”, “rotos”, “chulos”, “izquerdosos”, o “terroristas”, entre ellos también había niños. Pequeños que no podían entender lo que ocurría tanto como sus enseñanzas en la escuela. Niños y adolescentes que nunca participaron en política, pero que fueron carne de cañón para el amedrentamiento necesario de la política de Seguridad Nacional (DSN)10
10

Las Fuerzas Armadas se consideran como las garantes y salvadoras de la nación y de los valores permanentes establecidas en la tradición. Se auto legitiman como los guardianes de la seguridad del Estado, frente al peligro externo y a la situación de crisis política e institucional. El Estado deja de ser neutro y asume oficialmente una doctrina, un proyecto y una política que se plantea como metas el establecimiento de los objetivos nacionales. En Chile la auto legitimación fundamental del gobierno militar será la "lucha contra el marxismo y la construcción de la grandeza nacional". El discurso del general Pinochet de 1976 es un ejemplo: "...frente al marxismo convertido en agresión permanente, será imperioso confiar el poder y las FF.AA. y de Orden, pues sólo ellas disponen de la organización, de los medios necesarios para hacerles frente. Esa es la verdad profunda de lo que pasa en una gran parte de nuestro continente, bien que algunos se niegan a reconocerlo públicamente. [...] Para enfrentar la acción del enemigo hay que establecer regímenes fuertes que puedan, además neutralizar a los que les permiten actuar”. La cita se encuentra en CORLAZZOLI, Juan Pablo. Estructuración e ideología de los regímenes militares en América Latina, los casos de Brasil, Chile y Uruguay,Tesis de Licencia en Sociología, U. Católica de Lovaina, 1978. op cit, p 113

28

impulsada desde la Junta Militar que no tenía otra cosa por objetivo que sentar el terror entre los chilenos más desposeídos, los que habían vibrado con el triunfo allendista eran por cierto, los únicos capaces de organizarse para derrocar a los militares instalados en La Moneda. La primera víctima menor de edad, según los antecedentes de distintas reparticiones pro Derechos Humanos (DD.HH.), fue Mercedes Corredera, tenía sólo 8 años y un día después de consumada la acción para derrocar al gobierno de la Unidad Popular, una bala cobarde atravesó su cuerpo. No sería la única. A sus cortos seis años, Claudia Valenzuela fue ejecutada en su casa junto a sus padres, cuando a punta de balas su hogar era allanado. El 3 de octubre Lorena Escobar recibió varios balazos mientras efectivos en nombre del Estado chileno buscaban a su tío acusado de un delito común. Sólo tres años estuvo junto a nosotros. No existe ninguna razón política, militar o de Estado que explique o justifique la muerte de un niño. Qué decir sobre los casos de aquellos infantes que aún dentro del vientre materno o sólo con meses fueron hechos desaparecer junto a sus padres. Niños producto de las reiteradas violaciones que militares aplicaban en las torturas a las mujeres detenidas terminaron en aborto. Palabra que provoca acalorados debates, dando cuenta una vez más de la esquizofrénica sociedad chilena, que se alarma y apura en satanizar a los aborteros sin siquiera tomarse un minuto para dilucidar de dónde viene ese embrión. Los mismos que hoy crucificarían a una mujer pobre que necesita por razones económicas acceder a la vilipendiada pastilla del día después, defendieron una causa denominada por ellos como “la obra” del gobierno militar. Entre sus andanzas más intolerables, inentendibles y reprochables está nuestro foco de atención. La muerte de niños entre las balas de la represión durante la dictadura. El reconocimiento estatal de las atrocidades cometidos por la dictadura militar sacó nuevas lágrimas a los chilenos, una vez conocida la revisión del Informe de la Comisión sobre Presión Política y Tortura11.

11

Se entregó el miércoles 1 de junio de 2005. Se trata de un segundo y último informe sobre los testimonios recogidos a otras siete mil personas que se presentaron para exponer sus casos y recibir las modestas compensaciones ofrecidas por el gobierno.

29

Sólo mil 201 fueron reconocidos como víctimas (de 7 mil a revisar), por lo que las cifras de aprobados por la Comisión en sus dos fases (la anterior terminó en noviembre de 2004) ascendió a 28 mil 461 casos, entre los cuales se encontraban 86 niños de cerca de un millar de afectados. Testimonios narrados hoy por María Luisa Sepúlveda y Elizabeth Lira, miembros de la Comisión que presidió el sacerdote Sergio Valech, dan cuenta del desgarrador cuadro que vivieron esos infantes en medio de la feroz represión desatada en Chile. De las 86 niñas y niños reconocidos como víctimas de la dictadura, todos tenían menos de doce años al ser detenidos y una parte estaba en ese momento junto a sus padres. Otros permanecían aún en el vientre de su madre cuando se vieron afectados por las torturas aplicadas a sus progenitoras. El balance empeora cuando se suma a este catastro el de la Fundación para la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (PIDEE)12, que establece que 74 menores de 18 años fueron ejecutados sin un debido proceso, 57 se transformaron en detenidos desaparecidos, y sólo se han hallado los restos de otros catorce. "Algunos fueron secuestrados porque en la búsqueda de sus padres tomaron a sus hijos sin que hubiera ninguna necesidad, sólo para presionarlos y obligarlos a presentarse", precisó María Luisa Sepúlveda a la prensa. El informe señala que la prisión de los niños estuvo ligada a la detención de sus madres, porque se entendía que para ellas este era el mayor castigo. "Los pequeños fueron muchas veces espectadores de las torturas", apunta. Sepúlveda reseña que hay un caso "en que cuando a la madre la iban a torturar las otras presas entretenían al pequeño". Ello se explica, sostiene, porque "los

12

Organismo de DD.HH. creado en 1979 para atender específicamente a los niños víctimas de la represión directa o indirecta. Hasta allí eran derivados los hijos de detenidos desaparecidos, exiliados y presos políticos. También crearon una casa hogar, donde llegaron a vivir 22 niños. Todo el trabajo desarrollado durante esos años fue documentado. “El archivo del PIDEE se va construyendo desde el ingreso del niño, con toda la información periodística, muchas veces con testimonios de los familiares, porque los niños también fueron víctimas de la represión”, cuenta maría Rosa Verdejo de la fundación. En 2001, la Universidad de Harvard financió la mantención y ordenamiento de los documentos que abriga. Fichas estructuradas por programas y familia de niños víctimas de la represión. Alrededor de 2 mil 200. Incluyen todos los tipos de atención que tuvieron los niños, más recortes de prensa sobre los casos.

30

menores nunca habían sido reconocidos como víctimas independientes de sus padres y madres". Con el recuerdo aún vívido de las crueldades cometidas contra los 28 mil prisioneros políticos que este mismo equipo consignó en sus informes, la psicóloga Elizabeth Lira afirma que la violencia que sufrieron los niños fue distinta a la experimentada por los adultos. Precisa que la mayor brutalidad con ellos es situarlos "en un contexto de total vulnerabilidad, donde las personas que más aman son violentadas, agredidas, para un niño eso es totalmente devastador". "Ellos fueron tratados como adultos", reconoce Lira, aportando un antecedente que sólo se puede dimensionar al recordar que durante la primera fase de su trabajo, la comisión estableció que hubo 978 menores de 18 años detenidos acusados de militancia política. Pero esta realidad tiene otra cara aún más dura, la de los pequeños que no sobrevivieron. Sólo la Fundación PIDEE ha sistematizado esta información y en sus textos se aprecia cómo fueron cientos los que murieron o están desaparecidos. Explica que existen registros de veinte menores de seis años que fueron víctimas de ejecuciones, abusos de poder, interrupción de la vida intrauterina y violencia política. Entre los siete y 10 años se constata un caso de ejecutado al margen del proceso, uno de abuso de poder y otro víctima de uso indebido de fuerza, y hay tres bajo la fórmula de atentados contra la vida cometidos por particulares bajo pretexto político. La lista sigue en el tramo de 11 a 14 años con dos ejecuciones, cuatro detenidos desaparecidos, diez víctimas de uso indebido de fuerza y cuatro víctimas de violencia política. El Drama Sicológico: El Caso de Andrés Los familiares se planteaban el riesgo que implicaba que los niños tuvieran información sobre el secuestro de sus padres; tanto por su seguridad personal 31

como por el posible rechazo del medio. En el caso de los niños que, preguntaban, el silenciamiento social se expresaba con frecuencia en otro sector de la familia donde por ejemplo no había rastros del desaparecido, se quitaban las fotos, etcétera. A aquellas familias que lograban eludir el mandato de silencio, que querían informar a los niños, se les presentaba otra dificultad ¿Qué decir? Esta pregunta los confrontaba con su propia incertidumbre sobre el destino del desaparecido. ¿Está vivo?, ¿está muerto? ¿Cómo transmitir esto a un niño cuya lógica es: "Busquémoslo, en algún lugar tiene que estar"? Entonces se debatían entre la angustia de tener que testimoniar una muerte no cierta y el dolor de sostener una espera quizá sin futuro. “Pensamos que la explicación "se fue de viaje", que hemos encontrado con frecuencia, liberaba de alguna, manera de esta disyuntiva, posponía, permitía situar al desaparecido en algún lado, inaccesible, pero real existente”, dice un estudio de la Fundación PIDEE, que elaboró en 1984. Tímido, asustado, Andrés se aferraba a las piernas de su tío Luis, que se había hecho cargo de él tras la detención de sus padres. Los familiares de Andrés estaban preocupados porque su apetito había disminuido drásticamente, le habían empezado a dar rabietas y no quería que lo trataran como un niño chico, teniendo 4 años13. Con dificultad el tío Luis recompuso la historia con la asistente social 14 que los atendió: El padre de Andrés había muerto en circunstancias confusas. Se habló entonces de un “enfrentamiento” con Carabineros. La madre había sido detenida junto a Andrés diez días después y esta experiencia evidentemente fue muy traumática para el menor. Andrés había permanecido varias horas separado de los brazos de su madre. El tío, que también se encontraba detenido en ese momento vio a su sobrino aterrado, con los ojos desorbitados por el pánico. Cuando horas más tarde fue dejado en casa de familiares lloraba sin consuelo alguno.
13

Una historia que nos sirve de ejemplo para vislumbrar los múltiples abusos que se cometieron contra los niños. 14 Gloria Vío Grossi

32

El cambio de vida para el niño fue brusco e inexplicable, tanto para una criatura de cuatro años como para la de cualquier ser humano. Comenzó a vivir en casa de su tío Luis y los abuelos que lo aceptaron con cariño y le dieron todo el apoyo que podían brindarle. Sin embargo, su mamá no estaba y su papá, había desaparecido para siempre. El niño no encontraba respuesta a sus frecuentes preguntas. Los familiares estaban confundidos, ignoraban la forma de abordar la situación. ¿Le escondían los hechos? ¿Le contaban la verdad? ¿Cómo lo trataban? Casi un mes después de la detención, Andrés salió a pasear con su tío, le habían hablado de que vería a su madre. Con mucha desconfianza recorrió con su vista el lugar, hasta ese momento desconocido, pero que desde entonces comenzaría a visitar dos veces por semana. Tuvo que ponerse en una larga fila de gente, dejarse revisar la ropa, los zapatos. Comenzó a recorrer los pasillos enrejados hasta llegar a una cancha grande y, allí, en un rincón vio a su mamá que le habría los brazos para recibirlo. El reencuentro fue caluroso. Feliz. Pero el tiempo pasó rápido y ya tenía que irse. Andrés se apegó a ella con todas sus fuerzas. Su tío Luis, dulcemente, pero con firmeza lo tomó en brazos mientras él lloraba y gritaba “¡Quiero quedarme con mi mamá!”, desconsolado preguntaba a viva voz por qué no podía irse con ella. Cuando regresó a casa se acentuaron algunos problemas. Comenzó a tener pesadillas. Lloraba con frecuencia. Fue en ese período cuando la familia decidió que había que hacer algo por Andrés. Pero ¿A dónde llevarlo? No tenían dinero para pagar un médico y en el consultorio les informaron que allí también debían pagar por su atención. Andrés tampoco asistía a un jardín infantil. La familia, por su misma situación no se atrevió a matricularlo en el jardín de la JUNJI y menos podía costear uno privado. En la casa Andrés vivía junto a dos adultos. Él se encontraba solo y necesitaba la compañía de otros similares con quienes jugar. En cuanto a su salud había tenido bronquitis a repetición y estaba bajo de peso. Económicamente el grupo familiar se mantenía de una exigua pensión del abuelo. Luis trabajaba esporádicamente en “pololos”.

33

Desde todo punto de vista Andrés es uno más de los niños afectados por los estados de emergencia. La detención de su madre y la ejecución de su padre son situaciones que continuaban estando presentes en él. En las conversaciones con su tío, los profesionales de la salud mental del PIDEE fueron reconstruyendo “las principales situaciones conflictivas” que estaba viviendo el niño y que eran factibles de enfrentar con el apoyo profesional. Los trastornos emocionales, los problemas de salud que venía arrastrando hace un tiempo y, la falta de contacto con niños de su edad, aparecieron como los problemas más urgentes de abordar. Se le ayudó a encontrar educación a la familia en una institución cristiana y fue chequeado periódicamente por pedíatras y sicólogos. A los pocos meses que el PIDEE se encargó de Andrés los profesionales se plantearon conversar con la madre que estaba en prisión. Esta relación era importante para conocer mayores antecedentes del niño, que pudieran ayudar a los que querían ayudarlo con un tratamiento más adecuado. Además así ella podría involucrarse con el trabajo para socorrer a su hijo. Andrés comenzó a asistir regularmente durante más de un año a la atención sicológica. Por el fuerte “shock” emocional sufrido en el momento de la detención y por la pérdida abrupta de sus progenitores. Andrés no quería despegarse de su tío, por lo que muchas veces tuvo que acompañarlo en las sesiones. Continúa muy angustiado. Prácticamente no habla con la terapeuta y se muestra receloso y distante. El acercamiento hubo de ser paulatino y cuidadoso. Se decidió no abordar directamente la situación. Se le brindó un espacio de juego libre y la compañía estable y continua de una sicóloga. Mediante los juguetes Andrés podía expresar simbólicamente lo que no decía en palabras y comenzó a descargar espontáneamente sus emociones y el gran peso tensional que llevaba consigo. En esta etapa se le ayudó a “despegarse” de Luis y a promover nuevos vínculos. Durante ese año se le dio un apoyo constante a los familiares, quiénes cumplían el papel de madre y de padre sustituto. Se le previno acerca de la importancia que tenía para el niño un ambiente equilibrado y con calidez afectiva, se le orientó también acerca de la angustia de Andrés frente a las

34

situaciones de superación y pérdida; se le explicaron los mecanismos de negación y omnipotencia que utilizaba frente al dolor físico y psíquico. Con el paso del tiempo el niño fue estableciendo un vínculo estrecho con la terapeuta y muy lentamente empezó a superar algunos de sus problemas. Ya no manifestaba el apego ansioso del primer momento. Comenzó aunque con dificultades, a hablar de su situación. Las rabietas habían desaparecido. Sin embargo, siempre estaba presente el dolor por su mamá encarcelada, privada de libertad. En muchas ocasiones, durante las horas terapéuticas jugaba a ser superman o algún otro personaje dotado de poderes sobrenaturales. Los juegos terminaban cuando estos personajes rescataban a la mamá de la prisión y la llevaban a casa, a su lado. Prefería que sus amigos no conocieran la verdad de los hechos. Muchas veces se negaba a acudir a las visitas a la cárcel por la angustia que estas le provocaban. Extrañaba a su madre y lo que más deseaba era su libertad. Andrés estaba mejor, pero no bien. Pasaron un par de año y en el PIDEE no supieron más de Andrés. Al poco tiempo su tío volvió a la fundación y les comunicó que Andrés después de haber estado en relativa normalidad había comenzado ha experimentar problemas. Le costaba conciliar el sueño, carecía de apetito, se mostraba inquieto y buscaba actividades en forma incesante. Durante varias semanas no había querido visitar a la mamá. La asistente social y la psicóloga que llevaban el caso de Andrés acudieron donde la madre, con el fin de recabar más información sobre él y para orientarla a ella sobre ciertos aspectos de su relación con el niño. Con su madre también eludía los temas que le causaban dolor y durante las visitas jugaba incansablemente evitando los momentos de conversación. La madre estaba confusa respecto a las veces que no había querido visitarla. Se tomó la decisión de no apurarlo y recomendaron a la madre que compartiera los juegos sin obligarlo a conversar. Un médico recomendó un medicamento para ayudar a disminuir la ansiedad. Empezó a comer con más apetito y volvió a visitar a su madre. Retomó las sesiones de juego y el contacto con la psicóloga que lo atendía. Andrés creció. Su informe sobre educación básica de una escuela pública habla de un rendimiento escolar muy bueno, a pesar de que en algunos períodos no 35

quiso concurrir a clases. Hizo amigos en la escuela y el barrio, pero su mamá nunca fue dejada en libertad, lo que constituye un motivo de dolor y preocupación permanente. Desde que sucedieron los hechos no ha dejado de presentar problemas emocionales. Hoy tiene 23 años y es uno más de cientos de niños que fueron torturados de algún modo por la dictadura, privándolo de sus derechos como niño y ser humano. Es una de tantas infancias marcadas por los acontecimientos que ha vivido. La mayor parte de los menores que acuden al PIDEE sufren daños emocionales producidos por situaciones vitales similares a la de Andrés. Pérdida definitiva (muerte) del padre, madre o algún otro familiar cercano, separación obligada por detención también de algún ser querido, presencia de acciones violentas sobre adultos del grupo familiar, abandono forzado del país... Todas estas situaciones rompen la seguridad necesaria para el desarrollo normal del niño y desencadenan múltiples trastornos. “El daño emocional deja huellas difíciles de superar. La experiencia nos muestra que en niños como Andrés es común que se produzcan momentos de relativa mejoría y alivio sintomático. Pero estos momentos son siempre transitorios y finalmente vuelven a resurgir los mismos problemas anteriores. Esto es así, especialmente cuando la causa del problema se mantiene. En este sentido, puede decirse que aunque una atención psicológica es necesaria y útil tiene, empero, limitaciones precisas impuestas por la dura realidad que mantiene las condiciones que originaron la situación. Y esta es una barrera infranqueable para el terapeuta15”. A la conmoción provocada por el factor represivo hay que agregar además el desgaste continuo de la cesantía prolongada que sume a las familias afectadas. En condiciones socio-económicas difíciles que impiden la satisfacción de las necesidades básicas. Las posibilidades de superación del daño represivo se vuelven más complejas aun cuando las circunstancias socio-económicas son tan adversas. De ahí la urgencia de una asistencia integral para el niño y su familia.

15

VÍO GROSSI Gloria. “Consecuencias en los Niños Víctimas de la Violencia Organizada, Formas de Abordaje, Diagnóstico y Tratamiento” Fundación PIDEE, Santiago de Chile 1989.

36

“Los efectos que provoca la acción represiva sobre el niño no son unidimensionados, sino que afectan a todo su proceso de desarrollo. Se trata entonces, de enfrentar el apoyo desde la mayor amplitud de dimensiones16”. Rodrigo y Jimmy en Noche Buena Las deleznables acciones cometidas por operativos de las FF.AA y de orden no escapan incluso al comandante en jefe del Ejército chileno, general Juan Emilio Cheyre Espinoza. Conocido es el caso en el que se le vincula a la muerte de dos niños en Coquimbo, sector de La Herradura17. Nos referimos a los niños Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, ambos fusilados en vísperas de una “noche buena”. La tarde del 24 de diciembre de 1973 tres niños18, jugaban en las cercanías de una población ubicada sobre los estanques para el almacenamiento de combustible en Guayacán, IV Región. Allí vivían en esa época funcionarios del Servicio de Impuestos Internos. El padre de Patricio al regresar de su trabajo, vio a los infantes y se llevó a su hijo a casa. Los otros dos menores quedaron ahí, y no llegaron jamás a sus hogares, cuestión que evidentemente causó alarma en el barrio, llamando la atención de los vecinos que se organizaron en parejas para buscarlos. Se vieron obligados a infringir el toque de queda que, ese día, por ser Navidad, se alargó hasta las 21:00 horas. Nelson Díaz, padre de Patricio, y Luis Varas, utilizaron un automóvil. Llegaron hasta la portería de los estanques. Allí se percataron que, extrañamente, no había ningún militar, ni guardia. Los estanques eran custodiados permanentemente por los militares. Horas antes habían constatado la presencia de muchos soldados, que disparaban sus metralletas de manera habitual sin que nadie supiera hacia qué blancos. Claro, a los pobladores les habían dicho que ahí "se podían producir atentados extremistas", pero nada de eso había ocurrido. El personal que
16 17

Ídem. El ejército niega todavía que Cheyre esté vinculado con el asesinato de dos niños en Guayacán, Región de Coquimbo, ocurrido en diciembre de 1973. La querella fue presentada por los abogados Hugo Gutiérrez y Juan Bustos en julio de 2001 contra el ex dictador Pinochet, e interpuesta por los familiares de Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, de 8 y 9 años de edad respectivamente, como constata el artículo de Arnaldo Pérez Guerra, publicado por El Siglo y La Insignia, en marzo del 2002, bajo el título "La responsabilidad de Cheyre" 18 Rodrigo Javier Palma Moraga, Jimmy Christie Bossy y Patricio Díaz Gajardo

37

custodiaba los estanques pertenecía al Regimiento de Artillería Motorizado Nº2 "Arica" de La Serena. Y luego se supo que estaban alerta por una información que sostenía que militantes del MIR al final del toque de queda harían un atentado explosivo en los estanques. Los vecinos, alarmados y frustrados por la búsqueda inútil, regresaron a sus casas. Nelson Díaz y Luis Varas fueron detenidos por una patrulla de militares que revisaron exhaustivamente el vehículo. Incluso abrieron fuego sobre el techo del Fiat-600 en que se movilizaban. Contra la muralla y con las manos en la cabeza, fueron amenazados de muerte en caso de moverse. Allí permanecieron en espera de que alguien de mayor rango apareciera. Tras unos minutos un capitán les presentó excusas y los dejó en libertad. Como consecuencia de la desaparición de los menores, la vida del barrió cambió radicalmente. La casa de Raúl Palma, padre de uno de los niños desaparecidos, se veía permanentemente custodiada. La población fue cercada y se sometió a las familias de los menores a "arresto domiciliario". Toda la población fue allanada por militares armados quienes los interrogaron sobre "la desaparición de los menores". Como si el arresto domiciliario no hubiera sido suficiente abuso, los padres de los menores empezaron a ser trasladados a menudo al regimiento, para ser torturados, como ellos mismos han declarado. Mientras tanto se efectuaban intensas búsquedas para dar con el paradero de los niños, participando el Cuerpo de Bomberos de Coquimbo, Carabineros e Investigaciones con una brigada de Homicidios que fue enviada especialmente desde Santiago. Carabineros utilizó perros policiales expertos en rastreo. Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa. En agosto de 1978, niños del vecindario -que jugaban en el sector-, encontraron los restos de los menores sepultados a orillas del camino que conduce a la playa La Herradura, cercano a los depósitos de combustible, y a una distancia de aproximadamente 100 metros de las casas. Estaban a una profundidad no superior a 20 centímetros, lo que resulta completamente incomprensible dado que en el lugar se buscó afanosamente, incluso con perros policiales. Como en el caso del niño Anfruns, claramente los cuerpos fueron ocultados mientras se realizaban las diligencias de búsqueda. Es la teoría que comparte el abogado Hugo Gutiérrez. 38

"Debido a esto y otros antecedentes presumimos que los cuerpos fueron colocados allí con posterioridad", señala el penalista experto en materia de DD.HH. En el Instituto Médico Legal de Santiago, se realizaron los peritajes. Los padres fueron citados para la entrega de los restos, entrevistándose con un médico legista que practicó la autopsia. Les indicó que la causa de muerte era "a consecuencia de impactos de bala de grueso calibre, provocándoles la destrucción del 75% del cráneo", y agregando que "esos proyectiles los usa sólo el Ejército". Sin embargo, el médico les señaló que "no podía certificar esa causa de muerte". "Efectivamente el certificado señala “causa de muerte indeterminada'", dice Gutiérrez. En la querella se cita, en calidad de inculpados, a Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, Juan Emilio Cheyre Espinoza, que en el momento de ocurridos los hechos se desempeñaba como ayudante del comandante Lapostol, y va dirigida contra Augusto Pinochet y "todos quienes resulten responsables". Gutiérrez advierte que en la acción judicial también citan a Osvaldo Pincetti19, quién mantuvo secuestrados a los padres de los menores, además del oficial Carlos Verdugo Gómez, que formaba parte de la Unidad Especial de Inteligencia del Regimiento “Arica”. Se presume que el grupo que estaba de guardia en ese momento, fue el que fusiló a los menores. Después, escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos en las cercanías cuando la búsqueda de la policía y los vecinos terminó. Por eso no había ningún militar cuando los vecinos los buscaron en los estanques. Los padres nunca presentaron el caso en ninguna instancia, "por temor”, advierte el abogado de DD.HH. “No se califica todavía la participación de Cheyre. Lo citamos en calidad de inculpado, pero no sabemos qué participación tuvo, y queremos que declare lo que sabe. Es razonable pensar que él, como ayudante del
19

Se trata de un empleado civil de la DINA y la CNI con conocimientos de hipnosis y parapsicología, cuyos alias era el "profesor destino", porque conducía un espacio radial de horóscopos previo al golpe. Hoy cumple prisión por su involucramiento en el asesinato del carpintero Juan Alegría Mondaca, crimen encargado por su jefe Álvaro Corbalán Castilla -preso también a cadena perpetua-, por encubrir el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez. El profesor destino intentó hipnotizar al carpintero Alegría para que éste escribiera una nota autoinculpándose por el asesinato de este dirigente; por lo tanto, es posible que estuviera intentado conseguir que los padres de los menores se autoinculparan por el asesinato de sus hijos. Hipótesis planteada por el abogado Hugo Gutiérrez.

39

comandante, supo de los hechos y está al tanto de la participación de la patrulla militar. El ministro Jorge Zepeda realizó una “exhaustiva investigación que no logró llegar a personas involucradas en la muerte de los niños” argumenta Hugo Gutiérrez, quién por lo demás dice que “esa causa se sobreselló hace mucho tiempo”. El General de Ejército Juan Emilio Cheyre Espinoza declaró por oficio sobre esta causa, aludiendo que se encontraba de vacaciones junto a su familia en Iquique. Muchas de las personas que hemos entrevistado nos hacen ver que el nombramiento de Cheyre por parte de la concertación fue pensado para que por una parte dejar en retiro a varios oficiales que participaron de violaciones a los DD.HH. y a éste sabiendo que le conocían esta “yayita” lo nombraron porque no sería un problema público de manejar de ocurrir episodios de “molestia” en el Ejército, como alguna vez tuvo que sortearlo la incipiente transición en el gobierno de Aylwin por el caso conocido como los “pinocheques” y la respuesta de Pinochet con un “boinazo”. Más tarde, en el gobierno de Frei Ruiz Tagle un episodio similar se denominó “ejercicio de enlaces”. Las palabras del hijo del general ® Manuel Contreras, son decidoras sobre la implicancia de Cheyre en este ilícito. En entrevista a una revista de papel cuché20 dice al ser cuestionado sobre las palabras que su hermana emitiera el día de la detención de su padre21. “(Cheyre) sacó a todos los suboficiales que trabajaron en la DINA, pero dejó en el alto mando a generales que hoy están activos y que participaron en fusilamientos. No sé si el Presidente Lagos estaba al tanto cuando ascendió al grado de general a tres oficiales que participaron en fusilamientos por Consejos de Guerra en 1973, en San Bernardo, Calama, Pisagüa y Arica. Cheyre debió saberlo, ya que todos lo sabían. ¿Qué saben de Cheyre esos generales para que los tenga en una posición privilegiada?”, se pregunta Contreras Valdebenito. Su pólvora incluso arremete contra el General de Ejército sobre la desaparición y asesinato de los niños: “Al menos vio y supo. Entonces, ¿por qué no alegó en ese momento?, ¿por qué no pidió la baja, como lo hicieron muchos oficiales? Y hay otra situación, en que mueren dos niños en La Serena. Había un
20 21

En Revista COSAS N° 749 Chile, 10 de Junio de 2005. Entrevista a Manuel Contreras Valdebenito “Van a caer todos, desde Cheyre para abajo, traidores” Palabras emitidas en directo a través de la señal pública chilena.

40

aviso de que el MIR, durante el toque de queda, iba a colocar unos explosivos en unos estanques de combustible. El Ejército puso guardias, los soldados vieron dos siluetas y dispararon. Después se dieron cuenta de que eran niños. Cheyre dice que esa Navidad estaba en la casa de sus suegros, en Iquique. Pero en ese regimiento era vox populi lo que había ocurrido y él nunca dijo nada. Mucha gente cree que el gobierno tiene a Cheyre de esa forma porque le tiene un as bajo la manga”, advierte.

Cuentas de los “Angelitos” en Chile Por tradición en nuestros campos cuando un niño muere se celebra al “angelito”. Como de forma notable se retrata en la cinta “Largo Viaje” del director Patricio Kaulen. En las zonas rurales desgraciadamente esa cultura de respeto a la infancia ha ido desapareciendo, tanto que hoy es difícil encontrar en la rica vida rural de nuestra patria. Esto que parece ser un indicador de cómo hemos ido avanzando no necesariamente se refleja en la atención que tenemos por los cinco millones 110 mil niños que representan un tercio de la población chilena22. Cifra que nos indica que habitamos un país que cada vez se vuelve más senil. Odiamos ver en la televisión historias que hablen de los abusos que se cometen contra la infancia. Los niños prostituidos se calculan en 3.500 según Carabineros, pero por parte de la UNICEF la cifra alcanza a los 10 mil. Más que alarmante, en una nación que se ha caricaturizado por los medios de comunicación social como “El Paraíso para la Pedofilia”. Y que ha sido testigo desde sus hogares, de cómo se establece la culpabilidad de un senador de la República por abusos sexuales contra menores.
22

Según la encuesta CASEN 2003 el porcentaje de niños en el país ha ido decreciendo, así en 1990 existían 34,5%, en el 2000 bajó a un 32,6% y en 2003 hay 31,0%.

41

Una vez desbaratada la asociación Paidos, un enjambre se apoderó de la ciudadanía apenas se esbozó la posibilidad de políticos involucrados en fiestas, a través de los distintos reportes periodísticos que hablaban de otra red. Las juergas de Spiniack ya parecían como una aberración tal, que el problema de los niños salía de la agenda, disparando a través de cientos de páginas de periódicos, acusaciones entre uno y otro bando político. Tanto que un político involucrado terminó por publicar su versión como “La Gran Infamia”. Los resultados de una investigación de la Fundación Chile 21 arroja que “la opinión mayoritaria de los entrevistados estima que existe, en general, una gran desprotección infantil en las distintas situaciones en que niños y niñas pueden verse involucrados, desde la prostitución, pasando por los abusos sexuales, hasta la drogadicción, la delincuencia, el maltrato y el trabajo infantil, situaciones ante las cuales sólo entre el 2% y el 11% de los entrevistados estima que los menores están protegidos”23. En el mismo estudio sólo dos instituciones obtienen una evaluación promedio por sobre la nota 5 en su papel de proteger a niños y niñas. Ellas son los Organismos no Gubernamentales (ONG’s) y Fundaciones con la nota 5.28 y el Servicio Nacional de menores (SENAME) con la nota 5.21. Por debajo de la nota 5, pero cercana a ella, se encuentra Carabineros de Chile que obtiene una nota de evaluación de 4.84 En torno de la nota 4 se encuentran la Iglesia Católica (4.35), los Medios de Comunicación (4.27) y el Gobierno (4.02) Y, por debajo de la nota 4 son evaluados el Poder Judicial (3.53), los Parlamentarios (3.08) y los Partidos Políticos (2.86) Instituciones siempre valoradas por los mismos administradores como departamentos eficientes y en pleno funcionamiento. Hoy, Chile muestra una tasa de mortalidad infantil aproximada de 8 por mil nacidos vivos, una cifra que pone al país dentro de la elite del concierto mundial. Para disminuir esta tasa se implementaron acciones en mejorar la calidad de la atención en salud, capacitando al personal en el manejo de embarazos de alto riesgo obstétrico. Además en los menores de seis años no supera el 0,5% la desnutrición. Pero el problema chileno no es el de Ruanda, aquí ha aumentado la población infantil con
23

Derechos de Niñas y Niños, Estudio realizado por la Fundación Chile 21, Noviembre de 2003.

42

obesidad, que según datos del Ministerio de Salud proporcionados en el 2002 alcanza a un 25,2% del universo pediátrico. Las vacunas están cubiertas en un 90% por los 1500 setenta y tres centros vacunatorios del país. La diarrea ha bajado drásticamente: Mientras en 1990 se registraron 42 defunciones en 1997 fueron 27. Las infecciones respiratorias agudas en la tasa por neumonía se mantuvo constante entre 1990 y 1996, presentando un importante crecimiento en 1997. De una tasa de 0,43 por mil nacidos vivos en 1996 (correspondiente a la defunción de 128), subió a 1,25 por mil nacidos vivos, equivalente a 324 niños. Otra enfermedad que se ha ganado espacio entre los menores es el temido VIH/SIDA. En 1992 los menores de 18 años eran 200 al 2000 la cifra creció a 419 casos. En la mayoría de las ocasiones la transmisión de la enfermedad ha sido de forma vertical, es decir, de la madre al hijo (35 casos), por transmisión sexual 20 y 6 por vía no aclarada. 7 por vía sanguínea, los que recibieron transfusiones contaminadas antes de 1997, año en que se decretó el examen obligatorio de las donaciones de sangre y hemoderivados. Casi el 100% de los niños hoy nace en los hospitales y son atendidos por profesionales. El 64,8% de los menores se atienden en el sistema público de salud, cifra que aumenta al 88,4% de los infantes en situación de pobreza. Un millón 692 mil son beneficiados en salud oral gracias a los planes existentes en la educación primaria. Desde 1989 hasta 1999 el gasto fiscal en salud tuvo un crecimiento promedio anual de un 12% y uno acumulado de 209,7% En materia educacional la cobertura escolar básica alcanza al año 2003 un 99,1% para la zona urbana, mientras que el la rural un no despreciable 96,1%. Números de relevancia planetaria, pero que esconde una desigualdad abismante si incorporamos a los niños indígenas que sólo alcanza un 11,1% en la educación parvularia, 71,4% en la básica y de 17,6% en la media, que tiene por cobertura nacional un promedio de 92,6%. En la educación preescolar (1998) un 39% aproximadamente recibe educación, de los 76 mil son beneficiados con útiles escolares gratuitos, se espera incorporar al 2006 120 mil niños de forma progresiva. 43

El promedio de escolaridad entre 1990 y 1998 aumentó de 9 años a 9,7 años. Persisten diferencias importantes según el ingreso de las familias, así en el quintil más rico en 1998 asciende a los 13,1, mientras que el más pobre registra 7,4 años. El ausentismo escolar a 1998 registra un 13% de la población entre 14 y 17 años. En el 2000 bajó de 140 mil a 106 mil. La deserción escolar marca en su principal causa la “maternidad o embarazo”, que alcanza al 21,2% de las niñas que no asisten a clases. Les siguen las dificultades económicas 17,2%, la ayuda en casa 16,9% y un 13,3% a los que simplemente no les interesa asistir al colegio. El 15 % de los embarazos en nuestro país lo protagonizan niñas de entre 12 y 19 años. En 1999 el ministerio de Educación registró 5.857 embarazos de niñas escolares, antecedente que debemos tomar en cuenta ya que la escolaridad de la madre tiene una fuerte incidencia en la calidad de vida que tendrán los niños. En el mismo año, los alumnos de 4° básico que sobrepasan los puntajes promedios en el SIMCE24 son aquellos en que la madre ha estudiado más o hasta 4° año de educación media. En 2005 son 10 mil las menores embarazadas en la educación pública. Si bien se observa que ha aumentado la población es debido a que la ley las protege, ya que hoy no pueden ser expulsadas de los establecimientos educacionales por su condición de madres. La inversión en educación entre 1989 y 1999 aumentó un promedio anual de 9,7% y uno acumulado de 151,7%. En los noventa la educación básica vio incrementada sus arcas en un 57% aproximadamente. Al 2002 la inversión en infraestructura para llevar a cabo la Reforma y Jornada Escolar Completa, llegó a los 177 mil millones de pesos. La distribución de textos escolares asciende a más de 11 millones al 100% de los colegios municipales y subvencionados. Al 2002 la JUNAEB25 reparte 1 millón 500 mil raciones diarias para el programa de alimentación escolar. Con lo que se benefician unos 96 mil alumnos de kinder y
24

Sistema de Medición de la Calidad de la Educación prueba que se aplica a nivel nacional, una vez al año, a todos los alumnos del país que cursan un cierto nivel, el cual va alternándose entre 4º Básico, 8º Básico y 2º Medio. 25 Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas. Organismo descentralizado de la administración del Estado creada por ley N° 15.720, es la institución responsable de desarrollar acciones tendientes a hacer efectiva la igualdad de oportunidades ante la educación de los estudiantes en condición de vulnerabilidad socioeconómica.

44

pre-kinder. Al igual que 5 mil estudiantes de colegios con índice de vulnerabilidad escolar (un 70%), cuentan con desayuno y almuerzo. En cuanto a becas, al 2002 son 12.984 las que se entregan para la educación básica a niños de ascendencia indígena y 7.868 para la media. 1.080 becas “Primera Dama” para alumnos de zonas extremas y 10 mil para alumnos en riesgo de deserción escolar en la media. Entre los desafíos que tiene Chile hoy en materia educacional, debemos sostener que no basta con aumentar la cobertura, sino que mejorar la calidad de ésta y la equidad de la educación. Los alumnos no están aprendiendo lo necesario y este aprendizaje es notoriamente más bajo en los sectores más pobres y rurales del país. En 1990 uno de cada dos niños se encontraba en situación de pobreza. En 1998 desciende a uno de cada tres. En el 2000 416.757 niños en la extrema pobreza y 1.005.243 viven en pobreza, es decir, uno de cada cinco. En 2003 existen un 7% de niños indigentes en la zona urbana y un 9,3% en la rural. Más de un 70% de los niños ha recibido algún tipo de maltrato por parte de sus progenitores. Un 25,4% declaró haber sufrido una violencia grave. Más del 74% de estos abusos son contra menores de 18 años. Según Investigaciones por cada caso de abuso sexual denunciado existen 6 no denunciados. Unos 196.104 niños chilenos de entre 5 y 17 años deben trabajar para ayudar a sus familias y más de la mitad (107 mil) lo hacen "en condiciones inaceptables", afirman desde el gobierno. Trabajar así "significa que carecen de sus derechos esenciales, como el acceso a la educación, al descanso y la recreación", precisó el ministro del Trabajo, Yerko Ljubetic al diario “La Tercera” en junio de 2005 26. Los 107 mil menores que viven en esas condiciones equivalen al 3% del total nacional correspondiente a ese tramo de edades, precisan en el ministro, que citó cifras de un estudio realizado el año pasado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Según el ministro del Trabajo, el 80% de los niños que trabaja proviene de familias pobres, cuyos jefes de hogar no han completado su educación básica, por lo que se produce un círculo que perpetúa la situación de pobreza de esas
26

Las declaraciones las dio en la conmemoración del "Día Mundial contra el Trabajo Infantil", establecido por la Organización Mundial del Trabajo (OIT)

45

familias. El ministro de Educación Sergio Bitar, en esa misma ocasión, indicó que "la escolaridad más larga posible, es el mayor escudo de protección de nuestro niños", aludiendo que el gobierno trabaja en un proyecto para asegurar la educación gratuita hasta los 18 años. Según el estudio del INE, las ocupaciones más frecuentes de niños y adolescentes que realizan trabajos inaceptables en las ciudades, son las de vendedor, mesonero y empaquetador de supermercados, en jornadas que a veces alcanzan las 14 horas diarias. También hay proporciones importantes de niños que cuidan vehículos en estacionamientos, en la construcción, como albañiles o ayudantes de obreros especializados o como cargadores. En las zonas rurales, casi la totalidad de los casos se concentra en labores de recolección, siembra y venta de productos agrícolas y cuidado de animales. De los niños que trabajan en Chile, 131.672 son varones y 64.432 del género femenino. Una cifra cercana al 60% compatibiliza el trabajo con los estudios y de ellos un 31,5% no asiste a la escuela, versus, un 2,4% en el caso de aquellos que no trabajan. Esto es bueno considerarlo a la hora de evaluar si el derecho al desarrollo personal y recreacional es positivo entre los niños. 2,5% de la población infantil es discapacitada. En las que la deficiencia para ver y la mental son las más frecuentes: 44,8% En la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), del total de atendidos en 1999, el 1,5% corresponde a párvulos con necesidades especiales. En los hogares hasta 1991 existía únicamente un régimen de internado. Hoy se permite una atención ambulatoria. El sistema de protección basado en la ley de menores presenta deficiencias estructurales que no pueden ser resueltas sin una reforma integral. Los principales problemas en el sistema de atención son: La existencia en los centros de protección de la infancia que podrían recibir atención en medio abierto (en situación de pobreza), sin desarraigos de su medio familiar y comunitario que muchas veces se traduce en desprotección de los niños. La masividad de la atención residencial suplió la carencia económica de los planes gubernamentales, pero con esto los niños no han salido de situaciones de violencia.

46

En la red de atención para infractores menores de 18 años, aún se encuentran adolescentes que no han cometido delitos, sino que “desajustes conductuales”, y que carecen de garantías mínimas, como la duración de las medidas, la revisión periódica de sus causas y el derecho a la defensa jurídica. En materia de iniciativas legales27 en 1990 la meta era reformar la legislación familiar y la ley de menores; cumplir con la Convención de la ONU en la materia y mejorar la atención y gestión de los servicios dependientes (Servicio Nacional de Menores, SENAME28) En sus derechos civiles más del 90% de los niños y niñas son inscritos en el registro civil al momento de nacer, existe sí, una fuga no calculada debido a que no existen registros de niños que son enviados al extranjero al momento de nacer. Drama que se ve según fuentes de la policía de Investigaciones en muy pocas ocasiones y en zonas remotas del país. Incluso en el Congreso Nacional descansa un proyecto de ley que cada vez que se ventila a través de los medios de comunicación, supone urgencia pero que aún no es publicada. Este proyecto busca que los recién nacidos queden automáticamente inscritos en el Registro Civil. Según los informes de prensa e Investigaciones el paradero más común es Europa, principalmente Italia. Pese a que desde 1990 hasta 1998 los menores de 16 años ingresados a unidades penales disminuyó de 8.235 a 2.540, el informe anual elaborado por el

27

Ley de protección, fomento y desarrollo de los pueblos indígenas. Derecho a conservar su cultura, idioma e identidad. Ley que los protege del maltrato. Ley de prevención de violencia intra-familiar (1994) Ley de descanso dominical (1996) garantiza compartir un domingo al mes con los hijos. Ley de filiación (1998) Ley de adopción (1999) Ley de delitos sexuales (1999) Amplía la tipificación de delitos, facilita su acreditación, agiliza la atención médica y protege mejor a las víctimas eliminando los careos con los agresores. Ley sobre erradicación de los menores de establecimientos penitenciarios y prohibición de ingresara menores de 18 años a los recintos de adultos. Ley de uso ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas y utilización de niños en la producción y tráfico ilícito de estas sustancias. Entre las falencias de estas reglas encontramos que existe una lenta instalación de un enfoque de derechos de la infancia. Asumir al niño como sujeto autónomo y protagonista de su propia historia. Coexistencia con enfoques asistenciales, tutelares y disciplinarios. Por ejemplo: Ley de Menores, el niño aparece como un objeto valioso y peligroso a la vez, que debe ser protegido, controlado y corregido. La persistencia de profundas brechas sociales, económicas, geográficas, educativas, culturales y de calidad de los servicios. Debilidad para encarar temas emergentes: VIH/SIDA, la prostitución infantil, el embarazo adolescente, el maltrato infantil y la drogadicción. 28 Red SENAME: 50 mil niños, de los que sólo 7 mil corresponden a adolescentes infractores de la ley. El resto son niños que viven muy diversos problemas sociales en sus familias. Con urgencia en Chile se debe diferenciar el sistema de atención hacia adolescentes en conflicto con la justicia de aquellos que requieren soluciones sociales y no jurídicas.

47

OIP (Observatorio Internacional de Prisiones29), documento titulado “”Niños en Prisión30” devela que en la realidad chilena, las torturas y apremios ilegítimos contra menores de edad continua bajo el actual proceso postdictatorial. Tomando como antecedentes básicos las propias informaciones oficiales del SENAME, el OIP establece en su informe que durante 1995, tres menores murieron en prisión, encerrados en celdas de castigo en el Centro de Rehabilitación de San Bernardo, y que Maritza Jeanette Inostroza, de 15 años, falleció un año más tarde calcinada en la prisión de Puerto Montt al incendiarse el colchón de su celda. Y, agrega, que un agente de Carabineros mató al año siguiente a un joven de 15 años que trataba de evadirse de un tribunal de justicia en Rancagua. Como expresión de la realidad de que hoy en Chile la tortura aún no sale a “retiro”, al igual que en dictadura se cometen apremios inhumanos contra los hijos de esta patria. El informe del OIP sostiene que los menores que son detenidos, muchas veces por actitudes arbitrarias de la policía, son sometidos a diferentes formas de tortura en las Comisarías de Carabineros. En efecto, el documento dice: "Los policías usan colchones para no dejar huellas de golpes en los cuerpos de los menores. También cubren sus cabezas con bolsas plásticas y utilizan la electrocución… La privación de comida y la prohibición del uso del baño son utilizados". Estos actos permanecen regularmente impunes”, agrega. Las condiciones de detención preventiva en dependencias policiales son duras para todos los detenidos, pero, fundamentalmente, para los menores, ya que "cuando éstas se prolongan varios días, los adolescentes no reciben alimentos ni disponen de medios para su aseo corporal e incluso duermen en el suelo". Un número importante de menores está detenido en cárceles destinadas para adultos. Al igual que en otros países, la población penal sobrepasa la capacidad de tales
29

“Los

golpes y maltratos son tan habituales que los menores ni siquiera los denuncian.

La institución citada es una organización no gubernamental (ONG) creada en Lyon (Francia) en 1990. Tiene estatuto consultivo en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y su finalidad es supervisar a nivel mundial las condiciones de detención de reclusos y denunciar las violaciones a los derechos humanos que puedan afectarles. En Chile, un corresponsal o representante del OIP es el Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU). 30 Este informe analiza la situación carcelaria de los menores en 51 países, incluido Chile y aunque data de 1995 lo citamos ya que la realidad en los últimos años no dista mucho de los alcances emitidos en este.

48

recintos. Las cárceles chilenas tienen 10 mil plazas, mientras que la población carcelaria llega casi a las 25 mil personas. La alimentación de los menores, a cargo de la administración penitenciaria, es de pésima calidad debido al miserable presupuesto que se asigna para ello. Los siderales recursos que otorga el gobierno son para aumentar los equipamientos sofisticados y el armamento para elevar la capacidad represiva de los cuerpos policiales. Sin aventurar una hipótesis y queriendo salirnos de la problemática que tiene por objetivo esta investigación, lanzamos como una inquietud el sendero que los medios de comunicación cimentaron para la sensación de miedo lucubraciones de los políticos en plena oferta de campaña. El informe, con datos concretos, sostiene que "las condiciones de vida en los centros para menores son muy duras para los allí confinados. Los motines y rechazos de los menores a prácticas represivas del personal son espontáneas". Producto de ello, en la ciudad de Coronel tres menores murieron y cuatro resultaron heridos graves el 19 de agosto de 1996. La brutalidad represiva de Carabineros hoy es similar a la ejercida en tiempos de dictadura cuando esta se manifiesta. Los atropellos contra los menores son sólo una consecuencia de la actitud permanente de los cuerpos policiales. Si bien es cierto que algunos agentes represores han sido alejados de la institución, la mayoría no ha sido sancionada administrativamente. Las palabras que el general director de Carabineros Alberto Cienfuegos dijera al asumir su cargo respecto de que no existirían carabineros en la institución vinculados a violaciones de los DD.HH. se hacen humo, ya que a un mes de su salida del máximo cargo de Carabineros aún existen policías uniformados involucrados en estos abusos. de la ciudadanía, que incluso se ha transformado en un caballito de batalla de las

49

Capítulo 2 INOCENCIA ROBADA La violencia organizada que pesó sobre los jóvenes de sectores

populares en octubre de 1973 continua bajo un manto de silencio. Entre los ejecutados está Elizabeth Contreras, una menor de 14 años que al momento de su muerte tenía un embarazo de 6 meses. Esta masacre junto a la vivida por José Miguel Valle, desaparecido a sus cortos 15 años, vienen a reforzar la hipótesis de que Carabineros y el restos de las Fuerzas Armadas tuvo una misión deleznable: Sentar el terror de Estado en los sectores marginales inmersos en una sociedad completamente dividida. No tenían militancia política alguna, pero fueron obligados a vitorear a los líderes de la izquierda en los cuarteles de Carabineros, "justificando" de este modo las sendas golpizas y maltratos de que fueron víctimas. Algunos escasos afortunados lograron salir con vida de la represión policíaca, para poder contar la historia que marcaría a la postre sus vidas. Mientras en Argentina la sustracción de menores afecta al líder de la dictadura trasandina Jorge Videla, en Chile hay 41 menores detenidos desaparecidos según el Informe Rettig, con ningún responsable tras las rejas y no todos los casos de desaparición o muerte están cubiertos bajo esta investigación que buscó en su momento la "justicia en la medida de lo

50

posible", en palabras del mandatario DC Patricio Aylwin que comenzó el camino a la transición democrática. El abogado de Derechos Humanos Hernán Quezada señala que "el caso de los 41 menores que están desaparecidos en Chile es similar a lo que pasó en Argentina, porque estamos hablando del mismo delito: sustracción de menores, que está condenado en el país con penas muy graves, que llegan incluso a presidio perpetuo". El mismo día en que se realizó el Golpe de Estado, una niña de 11 años vio truncada su vida en su propia casa en calle Coronel N° 9371 en la población San Gregorio, en Santiago. Un rocket dirigido contra la radio allendista Corporación, rebotó en la antena y fue a parar en su cuarto, llevándose a Jeannette Fuentealba Rodríguez e hiriendo de consideración a sus dos hermanos. Este caso ni siquiera ingresó en los anales del Informe Rettig como tantos, que por miedo, falta de garantías en la Justicia o simple desconocimiento, sus familiares no quisieron exponer, aceptando el

doloroso luto. Hoy la madre de Jeannette quiere justicia. "Me costó demasiado comprender todo, cuando quise hablar de esto llegada la democracia caminaba hacia la Agrupación, y un civil se me acercó para preguntarme qué a dónde iba. Le respondí y me hizo irme, el pánico volvió a mí por eso ahora vuelvo a retomar fuerzas para conseguir justicia". Lo único que recuerda Filomena Rodríguez madre de la menor que terminó con esquirlas en su espalda y el sueño de su hogar desplomado en gran parte, es que a los meses de sucedido el hecho llegó hasta su casa una asistente social 31 que dio pie a una investigación, pero que no llegó a nada. "Ella quería saber cómo había quedado la casa y las condiciones en que había muerto mi niña, según ella por accidente un avión de la Fach golpeó con uno de sus cohetes mi casa, y por eso andaba con un hombre que hablaba como extranjero y vestía un mameluco con muchos bolsillos", declara Filomena Rodríguez. "Esto sólo nos hace suponer que se trató de un aviador
31

Se llama Aurora González quien en octubre de 1971 ejercía como asistente social del consultorio de la población San Gregorio a cargo del Ministerio del Interior en ese momento a la cabeza del General Bonilla y donde su jefa directa era María Elena Espinoza Ruiz, asistente social jefe del Centro Asistencial San Rafael.

51

estadounidense de los que habían llegado para reforzar a las FF.AA. nacionales por lo complejo y selectivo de los ataques que debían realizar", dice Patricia Silva presidenta de la AFEP. Para las personas que perdieron a sus parientes es más difícil luchar que para las que aún no saben el paradero de éstas. Silva sostiene que "cerrar el luto es más fácil cuando sabes cómo fue la verdad y pudiste dar un entierro digno a tu ser querido", pero advierte que en muchos casos "los familiares no mostraron ningún interés en denunciar" los actos ilícitos ante la justicia. El grueso de los casos de menores muertos y desaparecidos fue fruto de procedimientos apresurados de la policía uniformada, que intempestivamente asaltó sus casas para detener a los padres y a los menores. Otros casos hablan de situaciones inverosímiles en que los pequeños simplemente deambulaban por la calle y de pronto surgía un operativo policial y una bala terminaba alojada en su cabeza quitándole la vida. En esa línea, los estudios de Pidee (Fundación para la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia), avalados por los escasos datos obtenidos de las pesquisas judiciales, sostienen que 64 casos de menores son atribuibles a Carabineros, 37 al Ejército, ocho a la Fuerza Aérea, tres a Investigaciones, nueve al trabajo conjunto de militares y carabineros, ocho a civiles principalmente vinculados a Patria y Libertad, uno a la Armada y 53 sin antecedentes claros. Al mismo tiempo, sólo está acreditado un caso en que la tortura fue la causa de muerte de un menor, mientras que hay 45 casos en que se produjeron ejecuciones al margen del debido proceso y 34 casos de violencia política. Por tramos de edad, los antecedentes señalan que existen 20 casos de menores de seis años muertos; diez asesinados entre los 7 a 10 años y 22 muertes entre los 11 y 14 años. El grueso de los homicidios, 131 en total, afectó a jóvenes de entre 15 y 17 años. En el grupo de jóvenes de 18 años, considerados penalmente como menores, hubo 90 muertes.

52

Octubre Rojo en la Santa Adriana Los tenues rayos de sol entraron displicentes por una improvisada ventana, golpearon un deteriorado espejo y se detuvieron en el rostro de José Joel Valle Campos. Fue la primera señal que le anunciaba un arduo día de trabajo. Sumido en profundo letargo, el obrero de 38 años se incorporó despacio para no despertar a su mujer. Estaba extenuado por la larga jornada del día anterior. Tras tomar un contundente desayuno, se dirigió sigiloso hasta la habitación de su hijo. No dio más de 20 pasos: la vivienda era precaria y pequeña. Observó atento por unos segundos como el delgado y menudo cuerpo de su único retoño se retorcía adormecido entre las sábanas. Unas compulsivas ganas de estrecharlo fuerte entre sus brazos lo

embargaron. Se contuvo. Posteriormente salió de su casa para trasladarse a laborar. Era la mañana del 17 de octubre de 1973 y sería la última vez que Valle vería a su hijo. La tediosa rutina de José Joel le impedía detenerse a observar

rigurosamente el entorno de la población Santa Adriana, comuna de Lo Espejo. Todos los días caminaba raudo desde su hogar ubicado en el callejón Lo Ovalle N° 2813, hasta la Gran Avenida General Carrera, donde abordaba la locomoción colectiva hasta la Feria Agropecoop. Por eso las endebles chozas (construidas negligentemente con maderas cubiertas de plásticos y techumbres de fonolas raídas) que se desplazaban de manera azarosa por el sector, borraron con sudor campesino el rastro de un otrora bucólico paisaje agrícola, apenas eran perceptibles a su vista. El trabajador sólo apuraba los pasos dejando su cansada huella en las polvorientas calles de la población. Tal vez rememoraba con nostalgia. Evocando ensimismado aquella década del 60, cuando emprendió un viaje desde Pitrufquén, en la VI Región, hasta la Capital, impulsado por el sueño de un futuro esperanzador para su familia. Quizás sólo se configuraba en su mente la imagen de un día agotador en la empresa.

53

En la Santa Adriana se respiraba un aire distinto. Represivo. Las rudimentarias calles y pasajes estaban desolados. Casi fantasmales. Ya no se escuchaba a diestras y siniestra el ingenuo y descontrolado alboroto infantil. Los adultos, con justa razón, no los dejaban poner un pie fuera de las casas. Hasta ellos procuraban no salir de sus hogares. Y es que un brutal y siniestro suceso había quebrantado violentamente la cotidianeidad del sector hacía poco más de un mes. Cerca de las 11:00 horas del 12 de septiembre de 1973, Sonia Isaura Norabuena, una conocida vecina del sector, de 34 años y madre de seis pequeños hijos, salió de compras desde su casa en e! Callejón Lo Ovalle. Era su rutina. Cuando regresaba a su hogar, efectivos militares que custodiaban el Puente Ochagavía sobre el callejón, efectuaron algunos disparos, alcanzando uno de estos a la joven madre. Pocas horas más tarde falleció en un hospital de la zona sur de la capital. Su certificado de defunción señala como causa de muerte "perforación de órganos, como consecuencia de herida a bala". Junto a la víctima, que se encontraba embarazada de seis meses al momento que se extinguió su vida, un adolescente del sector fue herido gravemente por un proyectil.

Milagrosamente, sólo resultó herido. El miedo se apoderó de la población. Era omnipresente e incontrolable. En definitiva, era el corolario de la etapa más oscura de la dictadura: La fase terrorista. Este período se caracterizó por la brutalidad con que actuaban los dispositivos de seguridad del incipiente Régimen. Los asesinatos premeditados y las muertes denominadas "azarosas" eran pan de cada día en todo el país. Y el solo hecho de poner un pie afuera de las casas era un riesgo que pocos se atrevían a tomar. "Durante los primeros días de la dictadura, llegaban patrullas policiales en cualquier momento y comenzaban a allanar las casas. No preguntaban nada. Llegaban y entraban a las casas desordenando todo. Buscaban, según ellos, armas. Era cosa de todos los días. De hecho, a la mía entraron como cinco veces, pero no encontraron nada, absolutamente nada", recuerda con una nostálgica sonrisa la 54

dirigenta de la junta de vecinos N° 24 de la Santa Adriana, María Cárdenas. La etapa terrorista, que tuvo su inicio en los albores de la dictadura, se caracterizó por la crueldad con la que actuó el gobierno de facto. De hecho, este período fue apodado como el "endurecimiento de octubre". Fue durante este mes que, por ejemplo, partió desde Santiago la

denominada "Caravana de la Muerte", comitiva comandada por el coronel Sergio Arellano Stark que recorrió el norte y sur del país, dejando el oscuro saldo de 72 víctimas: Cuatro en Cauquenes, 26 en Calama, 14 en Antofagasta, 13 en Copiapó y 15 en La Serena. Una etapa que se caracterizó por cumplir las órdenes sobre la base del terror. El terror, según el sociólogo Tomás Moulián, en el contexto de una dictadura revolucionaria tiene varias características y se puede utilizar con distintos fines. "E/ terror es la capacidad que tiene un Estado de actuar sobre los cuerpos de los ciudadanos sin tener que reconocer límites en la intensidad de las intervenciones o de los daños y sin tener que enfrentar efectivas regulaciones en la determinación de los castigos o prohibiciones. Terror es la capacidad absoluta y arbitraría de un Estado de inventar, crear y aplicar penas o castigos sin más límites que las finalidades que se han definido32" Pero este terror, que se dejaba ver en toda su magnitud en los comienzos del Régimen, no quebrantó la rutina de José Joel. Aunque el temor de que la vida de algún integrante de su familia fuera injustamente extinguida por una bala "loca" le azotaba el alma, no faltó ese día a trabajar. En realidad, no se había ausentado nunca desde que fue contratado en la empresa. Y a pesar de que no habían mejorado las condiciones de vida desde que llegaron desde Pitrufquén, no podía darse el lujo de arriesgar un trabajo que hasta el momento era estable. Él, era el pilar fundamental de su hogar. El único sustento... Y lo tenía claro. Cerca de las 9:30 horas la esposa de Valle, María Pérez Lillo, le avisó a su hijo que saldría a comprar algunos alimentos para preparar el almuerzo del
32

MOULIÁN, Tomás. 1997. Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago. Ed. Lom – Arcis.Pág22

55

día. En la casa sólo quedó el hijo único del matrimonio que estrechó sus lazos un 29 de abril de 1959. Ocho meses más tarde, el 12 de diciembre del mismo año, nació su primogénito: José Miguel Valle Pérez. El joven delgado y de pequeño cuerpo, con una sutil tez morena y ojos café diáfanos de ingenuidad, decidió levantarse. Se vistió con un pantalón gris, camisa celeste de m anga larga y se puso tranquilamente sus habituales zapatillas blancas de lona. Debido a que en el primer trimestre había presentado bajas calificaciones, el joven de 15 años optó, con la venia de sus progenitores, retirarse de la Escuela General Básica N° 58, donde cursaba Séptimo año, y por eso se encontraba desocupado. "Mi hijo estaba buscando trabajo por esos días. Aunque la situación económica estaba un poco mejor, igual nos hacía falta un poco más de platita. ¡Cómo a todos, nomás!. De hecho, cuando estaba estudiando, trabajaba en cualquier cosa para ayudarnos", declaró, meses más tarde de la desaparición en los tribunales, el padre del menor. En el interior de la casa, el menor sintió un estridente ruido de disparos. Aunque por esos días era común escuchar estallidos de balas en el sector, estos de todas maneras despertaron de su letargo a José Miguel. Intrigado, salió a husmear en las calles de la población. Pero nunca se imaginó la amarga experiencia que comenzaría a vivir en un par de minutos. Era el principio de un lento y doloroso calvario para la humilde familia Pérez Valle. A pocas cuadras del hogar de Valle, tres jóvenes -todos menores de edad- se encontraban al interior de un jeep policial de color verde. Sólo un par de minutos atrás habían sido detenidos por dos carabineros que se movilizaban en el sector. Los tenían esposados y con las culatas de sus escopetas les propinaban fuertes golpes en distintas partes del cuerpo. Repentinamente, uno de los policías dejó de azotar a los

aprehendidos, se dio media vuelta y divisó de lejos a José Miguel, que se encontraba parapetado en una muralla observando atónito la bestial golpiza. El efectivo comenzó una vehemente carrera en dirección al menor, quien, al 56

percatarse de la persecución, comenzó a correr hacia su hogar, donde logró refugiarse. Pero la suerte no estaba con él ese 17 de octubre. El policía, al advertir que había escapado, pateó duramente la puerta de entrada y logró derribarla. Entró desesperado, desarmó la casa entera, hasta que lo encontró escondido tras un precario ropero. Para reducirlo, tumbó a Valle en el suelo, lo esposó y luego lo arrastró por el suelo desde la casa hasta introducirlo de cuerpo entero dentro del jeep. Allí golpearon implacablemente a los tres menores. Más tarde otros dos jóvenes de la misma población correrían la misma suerte. "Lo sacaron a la fuerza de la casa. Lo forcejearon tanto que le rompieron parte de su ropa. El policía lo arrastró por el suelo desde la casa hasta el jeep, mientras lo golpeaba con la culata de su escopeta o carabina, no sé lo que era, y con sus manos. Le pegó mucho, demasiado, y el niño apenas podía gritar. Allí lo subieron al jeep, creo que lo esposaron y desaparecieron. Actuaron con mucha crueldad. Si el niño sólo estaba mirando cuando lo pescó este desgraciado", contaría meses más tarde un testigo en los tribunales. Una mujer, que se identifica como Marcela L, relató para esta investigación que vio que el automóvil policial estuvo detenido en la zona durante unos 20 minutos. Posteriormente se habría esfumado por las calles de la población. A José Miguel nunca más lo vieron sus padres. "En ese tiempo, yo era un poco mayor que ese niño. Yo lo conocía bastante, era muy tranquilo y jamás estuvo involucrado en algún problema. Al contrario, ayudaba a sus padres a mantener la casa. Todos los fines de semana, mientras los cabros de acá estaban tomando copete, él andaba trabajando en una feria que se instalaba cerca de la población", asegura Marcela L. La testigo, que aún sigue viviendo en la Santa Adriana, agregó que "de los otros cabros que estaban arriba, no puedo decir nada. Sólo sé que uno de ellos andaba metido en cosas raras. A ese cabro nunca más lo vimos".

57

Matanza en el Puente Bulnes 14 fueron los detenidos llevados a la ribera del Mapocho, que desde el golpe comenzó a tener una inusitada forma de hacer "justicia". Ese lugar que más bien parecía un vertedero, el régimen de facto encabezado por la Junta Militar decidió convertirlo en un paredón de fusilamiento 6 . Arrojando como quien tira una basura al tacho a jóvenes sin militancia política, adolescentes con una mermada posibilidad de surgimiento social, en definitiva inocentes que vieron coartada su vida envueltos en un mar de atrocidades represivas, aplicadas por agentes de Estado que, creían tener en sus manos la verdad, cuando llevaban a simple vista una metralleta cargada. A Jaime Max Bastías y a Elizabeth Contreras Díaz, junto a otros amigos los habían detenido esa misma tarde en el restaurante "El Sauce" ubicado en calle José Luis Coo, en Puente Alto, donde un grupo de trabajadores de una feria libre esperaba noticias del paradero de los restos de Carlos Duque Duque, también feriante, quien había sido ejecutado por carabineros de la comisaría de Puente Alto cuando -según versiones de prensa de la época- intentó fugarse de sus aprehensores el viernes 11 de octubre de ese año. Sus compañeros de feria -5 ó 6-, estaban reuniendo fondos para su funeral y organizándolo. Fue entonces cuando entró una patrulla de Carabineros y procedió a detener al grupo y a otros "indeseables". "A todos nos sacaron del local con insultos y culatazos", estaban en la quietud de compartir en una quinta de recreo, eran las 16:20 "yo estaba con mi hermano Jaime y varios amigos, de repente ingresaron cuatro carabineros con cascos y metralletas", narra Luis Bastías, quien presenció estos hechos. Fue detenido junto a Jaime Max, su hermano de tan sólo 16 años. Luis no corrió la misma suerte. Se salvó de lo que el destino o sus captores hayan decidido para Jaime. Lo habría salvado
6

Los ejecutados fueron: Luis Miguel Rodríguez Arancibia (22), Aifredo Andrés Moreno Mena (23), Luis Alberto Verdejo Contreras (26), Luis Humberto Toro Vidal (16), Luis González Lazo (20), Luis Segundo Suazo Suazo (20), Leónidas Eiizabeth Contreras Díaz (14), Jaime Max Bastías Martínez (16), Domingo de la Cruz Morales Díaz (20), David Oliberto Gayoso González (18), Mario José Matus Santos (18), Luis Armando Toro Toro (18). Según el abogado Alberto Espinoza Pino, ese mismo día abrían ejecutado a avrios más correspondientes a otras comitivas de otras comisarías, según versión contada por González Plaza.

58

según sus propios dichos el "ser conocido de los carabineros de Puente Alto", que por esos años era un pueblo con características rurales. Trató de interceder por la libertad de Jaime, pero fue en vano, se le dio una última oferta, de "el Chino" que le dijo "arriba o abajo". Bastías dice haber visto entre esos cuatro funcionarios policiales a Rubén Barría, cabo primero que estaba al mando en el momento que se ejecutó la arbitraria detención. Luego de ser insultados y golpeados, eran subidos a un jeep de color gris (no institucional), para ser trasladados hasta la 20° Comisaría de esa comuna. Allí los bajaron sin darles ninguna explicación acerca del motivo de la detención y sin registrar ésta en los libros respectivos. Los pasaron directamente al calabozo donde estuvieron tres horas. Elizabeth de 14 años y con un embarazo de seis meses, fue violada según ella misma alcanzó a contarle a Luis Abraham González Plaza, único sobreviviente de la matanza de aquel 12 de octubre de 1973, en el que irónicamente se celebraba el día de la raza, día en que un civilizado pisó las tierras de los desalmados. En Chile, por esos tiempos no cabía la celebración de ningún tipo, ya que la Junta Militar hacía todo lo inhumano para atemorizar a la ciudadanía sobre todo en los sectores populares, para así evitar una revuelta en estas poblaciones que tenían un alto grado de organización y donde los movimientos de izquierda llevaban un arduo trabajo con los dirigentes locales. Como a las 19 horas son trasladados hasta la 4 o Comisaría de Santiago, situada entonces en calle Chiloé, entre Victoria y Pedro Lagos, en pleno centro capitalino. Nuevamente son pasados al calabozo sin interrogarlos ni identificarlos, sufriendo otra vez la menor Leónidas de abusos sexuales por parte de carabineros. Cuando la noche ya había caído sobre la capital, un carabinero manifestó a viva voz que serían llevados al Estadio Nacional, donde el grito de gol estaba siendo callado por los quejidos de dolor de torturados. Sin embargo, otro funcionario policial, también a viva voz, pero con hambre de muerte dijo, "estos son patos malos de Puente Alto, hay que 59

fusilarlos". Los sacaron de los calabozos, los volvieron a subir y poner de cara al suelo sobre esos tres jeeps policiales, que marcharían como otra caravana de la muerte en ese octubre rojo de la historia reciente. "Nos sacaron después del toque de queda, pasadas las diez de la noche en los mismos vehículos, fuimos trasladados por la misma comisión y el mismo oficial al mando", cuenta González Plaza.

Antecedentes de una Masacre Rolando César Morales Fernández tenía el grado de Capitán de Carabineros subrogando al jefe de la Segunda Comisaría de Puente Alto. En declaración a la Justicia, Morales dijo que ese 12 de octubre de 1973 no estaba seguro de que un oficial le comunicara que llegó el capitán Fernando Valenzuela Romero o éste se había presentado ante él. El capitán Fernando Valenzuela se paseaba sobre su jeep con gente a su cargo, relata Rolando Morales quien se desempeñó como jefe de la 20° Comisaría de Puente Alto el día de la raza. Dice haber recibido una llamada en que se le informó que haría unas diligencias en la comuna, sin decirle de qué se trataban estas extrañas diligencias, que sonaban más a papeleo que los hechos que por aquellos momentos nuestro país aceptaba y resistía. Para sorpresa de Morales, luego se enteró de qué se trataron esas diligencias, reportando que se habían detenido a algunas personas, las que no tiene certeza pasaron o no por su unidad. Sabemos hasta esta altura del relato que, Leónidas Contreras fue violada en la comisaría a su cargo, y que uno de sus captores podría haber sido quién engendró esa vida que también terminó drásticamente acompañada de su madre, unidos por el cordón umbilical que al ser cortado representa nuestra primera herida. Como se hubiere llamado, no alcanzó a dibujarla en su vida, como ninguno de los

60

dolores que nos depara la vida, simplemente no tuvo derecho a vivirla. Morales al conocer ésta y otras historias quizá se haya desentendido con un frío no dar cuenta de los resultados de esas diligencias. El hasta ahora único responsable según el juez Daniel Calvo, es Rubén Barría, "el Chino", que según Pedro Verdejo, hermano de uno de los ejecutados y que al momento de la detención se encontraba jugando pool frente a la quinta "El Sauce", según una información que le dio un carabinero, su hermano iba a ser trasladado al Estadio Nacional, pero que habría comprado su libertad a Barría, por unos E° 50.000. "Al par de días supe que Carabineros había matado a mi hermano, fui a la morgue y lo vi sin vida". También reconoce haber visto a Leónidas, "fueron ambos claramente acribillados a balazos". Fernando Valenzuela reconoció en Tribunales haber participado junto a Rubén Barría en un grupo operativo de la Cuarta Comisaría de Santiago, y expresó que fue él quien autorizó a Barría para ir a Puente Alto a ver a sus familiares. De ahí regresó con unos detenidos, entre los cuales había una menor dice Valenzuela, pero se desliga de responsabilidades al aseverar que "no teniendo más justificación que el capricho de Barría, todos debían quedar en libertad". Ahora la versión que sostendrá Barría será que junto a Valenzuela llevó a estos detenidos hasta la Subcomisaría Rogelio Ugarte, pero al no contar con capacidad para alojarlos Valenzuela Romero le diría que los trasladara al Estadio Nacional; sin embargo su superior jerárquico inmediato, cabo Canelo, le habría ordenado dejarlos libres en calle Vicuña Mackenna.

Durmiendo con el Enemigo El estruendoso Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 sembró el terror político en todos los puntos del país. En apenas unas pocas horas, el conflicto social que permeaba a la sociedad chilena antes de la bofetada militar, fue definido como una "guerra", y el concepto de "enemigo interno" junto a la Doctrina de Seguridad Nacional, fueron aplicados a través de la nación completa. El "enemigo interno" era el comunista, el marxista, el 61

socialista, el subversivo, por cierto, cualquiera que -según los militaresconstituyera un desafío al orden establecido7. Las "poblaciones marginales" no se libraron de la violencia del poder central. Éstas eran epicentros de luchas populares y, por lo mismo, desde albores del Régimen estuvieron sujetas a duros los

y arbitrarios

allanamientos por parte de los subrepticios y macabros dispositivos de seguridad. La dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, se había propuesto desarticular a las cúpulas disidentes y bien sabían que éstas operaban en los sectores periféricos de la ciudad. Pero la Junta de Gobierno había proyectado una misión mucho más sombría: Una verdadera "limpieza social", que en su esencia no distinguía sexo ni edad; profesión u oficio. El macabro cometido se materializaba en diversas poblaciones marginales de la capital, dejando una indeleble huella de sangre y horror. "El gobierno de Salvador Aliende Gossens ganó muchos adeptos en las poblaciones que denominaban como 'marginales'. Allí operaban grupos como el MIR o el MAPU, y por eso fueron atacadas con tanta crueldad. Pero, además, hubo una clara discriminación y estigmatización de estos sectores. Y a los que vivían allí, a los pobres, a los distintos, había que eliminarlos", explica el sociólogo de la Universidad de la República, Carlos Fuentes. La Santa Adriana fue una de las que sintió con mayor fuerza la maquinaria represiva. La población, ubicada en la comuna de Lo Espejo, nació a mediados de la década del '60 en el marco de un proyecto de viviendas impulsado por el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva. El gobernante DC pretendía llevar a adelante un vasto plan de promoción social de los sectores populares, con el que proyectó una extensión de los servicios estatales de educación y salud e intentó llevar a cabo un ambicioso plan habitacional. De esta manera, se construyeron poblaciones en diversos
7

MOULIÁN, Tomás. 1997 Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago de Chile, Ed Lom – Arcis. Pág. 5

62

puntos de la periferia de Santiago. Una muestra de esto es el sector Surponiente, donde surgen "José María Caro", "San Gregorio", "Lo Valledor norte y sur" y la " Santa Adriana", situadas una junto de otras. "En su conjunto, este sector llega a contar con 200 mil pobladores, los mismos que por sus características y por su ubicación geográfica en la ciudad,

forman parte del nuevo mundo al que muchos dieron el nombre de 'marginal', concepto que pasa a constituir una teoría que está a la base de una larga polémica8" Pero este período, además, marca una nueva etapa en la constitución del Movimiento de pobladores que, por su articulación con el conjunto de las luchas sociales, dan lugar a una nueva acción que poco a poco se fue dinamizando y politizando. Muestra de esto es la marcada injerencia de! Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en las poblaciones del sector Sur de la Capital. Eduardo Frei había accedido al poder con el apoyo de los Partidos Conservador y Liberal, pero fundamentalmente con los votos de importantes sectores de obreros, campesinos y capas medias que permitieron a la DC obtener 1.409.012 votos contra 977.902 del candidato Socialista Salvador Allende, que provinieron básicamente de los sectores populares. Es decir, en las elecciones presidenciales de 1964 se expresó un anhelo de cambio de la mayoría de la población explotada y oprimida, por encima de los acuerdos de las cúpulas políticas. A poco andar, después de que Frei promulgara su mediatizada chilenización del cobre y su menguada Reforma Agraria 9 , los trabajadores del campo y la ciudad -que se habían esperanzado con las promesas de la DC- comenzaron a radicalizarse, junto a las bases y el ala izquierda de los Falangistas, promoviendo un proceso de luchas sociales, en el cual se insertaron los militantes y la política concreta del MIR y del ala izquierda socialista que alcanzó acuerdos revolucionarios en el Congreso de Chillán.
8 9

SOTO, Carlos. Tres Tiempos para la Historicidad de los Pobladores Organizados. 2002. www.cgf.udechile.cl Proceso iniciado bajo el mandato del presidente de la República Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) por petición de su homónimo estadounidense Jonh F. Kennedy

63

Fue

en

este

período

que

el

MIR

atravesó

por

un

momento

de

reestructuración orgánica, de homogeneización política y de crecimiento en sectores populares. En la Federación de Estucadores emergió como líder el obrero Juan Ramos; en la Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud fueron elegidos los miristas Norman Gamboa y Héctor Villalón; en una fábrica textil y luego de cueros y calzado salió electa María Concha. En el Frente de Pobladores, en tanto, Víctor Toro continuó liderando nuevos movimientos, mientras que en la Población Santa Adriana la mirista Herminia Concha tuvo un reconocimiento a sus luchas al ser elegida dirigenta el 28 de agosto de 1966. Comenzaba así un nuevo ciclo en la población; un complejo proceso de reivindicaciones y luchas sociales.

Cuarteto de la Muerte Se formó una caravana de cuatro jeeps Land Rover al mando de! capitán Fernando Galvarino Valenzuela Romero. La patrulla ejecutora estaba integrada, entre otros, por los cabos Héctor Arnaldo Valenzuela Gatto y Osvaldo Rubén Berríos Igor, "el Chino" que según el abogado de DD.HH. Alberto Espinoza que lleva la causa contra el ex carabinero, se trata "de una persona siniestra que no imprime en su rostro ningún atisbo de remordimiento". "Los familiares de los caídos saben que varios integrantes del dispositivo se suicidaron, presumiblemente por el peso de la culpa de ésa y otras matanzas" cuenta el periodista Raúl Blanchet. Pedro Verdejo hermano de Luis -uno de los ejecutados-, dice que vio como Rubén Barría subía a su hermano a un jeep, junto a otras personas y cuenta que una vez le vio borracho al "Chino" contando sus heroicas hazañas, "a viva voz confesó que había matado a mi hermano". Los llevaron apilados hasta la ribera del río Mapocho, en un basural cercano al puente Bulnes, los hicieron descender y cuando todos estaban en medio de la basura un carabinero dio la orden de arrancar y simultáneamente el capitán gritó "¡Mátenlos!", dándose inicio a la balacera por los cuatro 64

carabineros de Puente Alto, donde uno está completamente identificado por la Justicia como Rubén Osvaldo Barría Igor. Según informes del Servicio Médico Legal (SMS), Barría presentaría un deterioro psicorgánico sobre una personalidad anormal (tipo necesitado de estimación) y una posible neurosis de renta. "Nadie pudo arrancar, porque los balazos eran una verdadera lluvia", dice Luis González Plaza. "Nos gritaron ¡corran!, pero qué íbamos a correr... como tres o cuatro metros. Ahí nos dispararon y muchos cayeron al río, tal como yo. Me quedé sin movimiento", cuenta. El cuarteto de Carabineros se quedó en el lugar durante unos quince interminables minutos, rematando a los supervivientes que habían quedado heridos, dándoles un tiro de gracia en la cabeza, como quedó registrado en el certificado de defunción de Elizabeth Leonidas Contreras. Su causa de muerte: Una herida de bala cráneo encefálica. En los documentos que hoy se pueden encontrar en el SML, Elizabeth Leónidas no aparece como embarazada y su cuerpo fue extraído de ese recinto por Luis Haroldo Olate Guzmán, quién en el momento de retirar el cuerpo señaló ser su tío. Luis González cayó gravemente herido entre los muertos y agónicos. Entre estos últimos, algunos se quejaban. González se encontraba inmóvil con cuatro heridas a bala que lo alcanzaron en un hombro, pierna izquierda a la altura de la rodilla y otra a dos milímetros de la columna vertebral en la región lumbar, todas con salida de proyectil. "Vi que bajó un carabinero y sentí que empezó a disparar la pistola, rematándolos. Fui golpeado con el pie en las costillas dándome vuelta y por la sangre de las heridas me dejaron allí. Y ahí quedé sin movimiento. No sé si el de arriba me estaba ayudando para poder hacer eso". Lo dieron por muerto y, al igual que a todos los cadáveres, le pusieron en la espalda una etiqueta autoadhesiva que decía "Carabineros de Chile", como una suerte de chapa que hasta ese momento, al menos, evidenciaba la responsabilidad de la institución tras las muertes.

65

La noche anterior a la matanza, Ismael Rodríguez pernoctó en la casa paterna. Compartió cama con su hermano Luis y durmió abrazado a él, sin imaginar lo que ocurriría 24 horas después. Recuerda como un hecho curioso la necesidad que sentía de abrazarlo esa noche del 11 de octubre, a sólo un mes de perpetrado el golpe de Estado. Ismael tenía 23 años, Luis 22: dos de los seis hermanos, cuatro hombres y dos mujeres de esta familia de Puente Alto. Tras la detención masiva del 12 de octubre, crecieron los rumores acerca del destino de los detenidos. Se decía que los habían matado; otros, que sólo fueron torturados. Ismael Rodríguez no pensaba que su hermano estuviera muerto, se aferraba a la idea de la tortura y que su hermano habría soportado, "porque era un muchacho fuerte, lleno de vida. Siempre me aferré a eso hasta que me acerqué a la feria y el hermano de Verdejo me comunicó que estaban en la Morgue".

Dónde Está José Miguel Eran cerca de las 10:40 y María Pérez regresaba tranquila de las compras. Caminaba despacio por el callejón Lo Ovalle, pero a sólo un par de cuadras de su hogar, dos vecinas de la población la interceptaron súbitamente. Estaban nerviosas y con la voz quebrantada le anunciaron la noticia que cambiaría su vida... para siempre: Una patrulla policial había detenido a su hijo José Miguel y a otros cuatro menores. La mujer no lo podía creer. En un principio pensó que se trataba sólo de una broma de mal gusto, pero los rostros acongojados de sus vecinas le anunciaban otra cosa. En un abrir y cerrar de ojos, soltó los paquetes con mercadería y apuró los pasos hasta su casa. Allí sería testigo de un desalentador panorama: La puerta de ingreso al precario inmueble presentaba un forado de grandes proporciones. Al interior de éste, casi todos sus enseres se encontraban destruidos y dispersos en el piso que hace poco había dejado de ser de tierra. La madre cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar exasperada. Estuvo unos cinco minutos ensimismada. Absorta. Hasta que las mismas vecinas 66

que le habían informado sobre la detención, la levantaron con sumo cuidado y a modo de consuelo le dijeron que su hijo volvería luego, que no se preocupara, que todo iba a estar bien... Pero ninguna palabra lograba serenarla. Sacando fuerzas de flaqueza, se incorporó y les propuso a sus amigas que comenzaran a buscarlo entre todas, que realizaran una especie de operación peineta por toda la población. Aceptaron de inmediato. "Cuando llegué a la casa no lo podía creer, la puerta estaba echa tiras casi entera y adentro las cosas se encontraban tiradas por cualquier parte... Altiro pensé: ¡Qué le hicieron a mi hijo!... Es desesperante no saber qué ha pasado con la persona que tu más quieres. Se siente como si el mundo se cayera poco a poco, como si te faltara la respiración. Es lo peor que he sentido en mi vida. Eso lo puedo jurar", aseguró la madre en los juzgados. Durante todo el día recorrieron prolijamente hospitales de la zona y hogares de menores. Acudieron, además, al Instituto Médico Legal y al Estadio Nacional, que por ese tiempo funcionaba como el más grande centro de detención del país. Pero las rigurosas búsquedas fueron infructuosas. En todos lados recibía ambiguas respuestas, evasivas y una que otra rotunda negativa. Nadie había visto al menor José Miguel en las últimas horas. Nada podía aplacar la angustia de la madre. El padre del menor llegó a su hogar cerca de las 19:30 horas. Estaba agotado por la jornada de trabajo. En un principio, no se dio cuenta de que decenas de personas merodeaban su hogar con rostros de preocupación. Fue uno de estos, sin embargo, quien lo interceptó antes de entrar en su casa y le dio la noticia. "Fue un conocido del sector quien me dijo que a mi hijo se lo habían llevado detenido unos carabineros. No alcancé a entrar a mi casa, pero vi que la puerta estaba destrozada. A esa hora, todos los vecinos estaban enterados de la historia. Sentí una rabia enorme cuando me contaron. Fue tanto, que casi le pego a uno de las personas que estaban cerca de mi casa... Nunca entendí esa reacción", declaró José Joel.

67

De inmediato fue hasta la Tenencia Dávila de la población para averiguar si habían sido efectivos de ese recinto los que detuvieron a su hijo. "Me dijeron que mejor me fuera para la casa y que no siguiera buscando, porque mi hijo andaba metido en cosas raras. Eso es una mentira, ya que jamás participó de una protesta ni menos tenía alguna militancia política. Yo creo que se lo llevaron solamente porque era pobre". Esa noche los Valle Pérez la pasaron en vela. Aunque estaban conscientes de que por esos días los allanamientos y detenciones eran casi parte de una rutina en la población, el matrimonio aún no podía entender por qué los carabineros se habían llevado a su único hijo. Buscaban respuestas, hasta el punto de desear que José Miguel estuviera involucrado en algún pequeño robo y que por eso se encontraba detenido. Pero nada los calmaba; sólo encontraban en sus conjeturas una profunda y prematura nostalgia. La angustia se apoderó de ellos como nunca antes. Al día siguiente obtuvieron la primera pista sobre el posible paradero de su hijo. Pobladores del sector acudieron a la casa del matrimonio para informarles que un menor llamado Juan Carlos Sandoval, había regresado esa mañana a la población con la ropa sucia, rasguños y contusiones en diversas partes de su cuerpo. Los vecinos le comunicaron al matrimonio que Juan Carlos les había asegurado que el día anterior fue detenido junto a José Miguel y otros menores por Carabineros de la 4° Comisaría. Los policías, detalló el adolescente, los habrían trasladado hasta un sector de la comuna de Peñalolén, específicamente a Lo Hermida, pero él habría podido escapar desde un jeep que los movilizaba, ya que la puerta trasera no se encontraba herméticamente sellada. Del paradero de los demás menores, dijo no saber absolutamente nada. El matrimonio acudió de inmediato donde el menor que vivía en el pasaje 16 N° 6353, en la población Santa Adriana. Allí le solicitaron que corroborara los datos que había entregado escuetamente a algunos vecinos. Pero el menor se negó a entregar una respuesta esclarecedora. Al contrario, 68

argumentó que no sabía nada sobre la presunta detención, absolutamente nada. Los padres de José Miguel, al observar que el menor estaba notoriamente amedrentado, no insistieron en sus requerimientos. Tal vez proyectaron la imagen de su hijo en él, y sintieron una extraña compasión, aunque estaban seguros de que el menor les ocultaba algo. Quizá toda la historia que necesitaban escuchar. "A este joven nosotros lo conocíamos poco, casi nada. Lo habíamos visto por el sector como a muchos otros niños, pero nada más que eso. Cuando llegamos a su casa él salió a recibirnos vestido con un jeans y una camisa blanca. La cara la tenía rasguñada, sobre todo una de las mejillas. Como tenía puesto una camisa de manga corta, pudimos divisar que tenía los brazos llenos de moretones. Estaba muy nervioso y nos dijo que por favor nos fuéramos, que no sabía nada. En ese instante sentimos que una voz que le decía que se entrara, que no hablara con nadie", declaró la madre. Un par de meses más tarde se enteraron de un hecho que les provocó una profunda desazón: Juan Carlos había viajado al sur. Según le había comentado a algunos vecinos de la población, tenía temor a las represalias. El mundo se les vino abajo a los Valle Pérez. El único testigo de los hechos se esfumaba con las esperanzas de encontrar a su pequeño con vida. O al menos de ubicarlo. El único dato que manejaban se esfumaba. No había rastro que perseguir.

Bitácora de un Sobreviviente Luis González tenía 19 años cuando sobrevivió a la masacre en el Puente Bulnes. Tiene en la actualidad 51 años10, relata -luchando con cada palabralos sucesos que le llevaron en un viaje de ida y regreso a la muerte. Venía de concluir su servicio militar y se incorporaba al mundo del trabajo en la feria libre donde conoció a las otras víctimas.
10

Y por antecedentes que proporcionó la Policía de Investigaciones de Chile también figura con antecedentes en su hoja de vida.

69

Es el único sobreviviente de esta masacre con aroma a limpieza social y con un claro sentido de fundar el terror en las poblaciones populares. "Me arrastré, pasé por la perrera y atravesé hacia una población que hay al frente, donde había unos árboles grandes y ahí me metí. Lo único que recuerdo es que pedía agua porque estaba con tercianas. Me mantenía afirmado en un árbol donde nadie me veía, tendrían que haber entrado a la población para ver que estaba ahí. Cuando venía la madrugada, una señora me pasó un chaquetón de castilla y me fue a dejar. Después ya perdí el conocimiento. Desperté como a los cinco o seis días en la Posta 3 y lo primero que veo es a dos carabineros". Luego de transcurridos seis días, sus familiares lo habían dado por muerto, sobre todo porque ya habían sido enterrados los únicos seis cadáveres que recuperaron en el Instituto Médico Legal. Los otros, desaparecieron. El grupo de feriantes había realizado una colecta que cubría los costos de un ataúd y los traslados para retirar el cadáver de Carlos Duque desde la morgue. Inicialmente, el velorio había sido autorizado por tres horas y se realizaría en una casa particular, lo que finalmente fue denegado. El estado que presentaba el cuerpo no lo permitía y fue enviado directamente al cementerio. Era una comisión especial de Carabineros enviada desde Santiago la que ingresó al restaurante. Uno de sus integrantes perteneció a la dotación de la localidad y reconoció entre los feriantes al guardaespaldas de Luis Osorio -ex Alcalde de Puente Alto- quien era buscado por las autoridades golpistas. En la posta se hizo presente Carabineros para establecer por qué González se encontraba herido a bala "y según el médico que me atendió, en mi inconsciencia hablé todo lo que había pasado y me dijo que me querían poner una inyección, lo que él impidió. Apenas se fueron me ofreció llamar a algún familiar que me sacara de ahí porque él ya no podía hacer nada más para que no me llevaran". "Mi papá era dirigente nacional de obras sanitarias. 70

No la quería creer tampoco. Imagínese: de estar muerto a estar vivo... Así es que se quedaba todos los días y compañeros de él se quedaban en la noche, hasta que me recuperé bien". Trasladado al Traumatológico por las quebraduras ocasionadas en la pierna, brazo y las lesiones a la columna, permaneció hasta marzo, cuando lo dieron de alta con la pierna y el brazo enyesados. Asistía a controles periódicos y siempre había carabineros rondando. Producto de la infección de una herida, acudió sin ser citado y advirtió que no había policías. Esto lo asustó, y decidió no volver más a control. Lo comenzaron a buscar y allanaron su casa en varias oportunidades por varios años. Familiares y amigos no lo dejaban entrar a sus casas por temor a verse involucrados en su situación. "Un tío me recibió en el campo, en un predio en Melipilla, y me mantuvo fondeado en los cerros, nunca supieron dónde estaba". Tras un par de años empezó a visitar su casa por breves espacios y adoptando toda ciase de precauciones para no ser visto, precauciones que aún mantiene incluso para dar entrevistas. No se fue al extranjero por miedo, señala: "No tenía muchos estudios, una familia de escasos recursos y además que siempre pensaba en mi papá. Como era dirigente, podía repercutir en él, además de que tampoco tuve oportunidad de hacerlo". La herida del hombro dejó de infectarse tan sólo hace tres años, los 27 anteriores, lo hizo de manera constante, recordándole esa experiencia de dolor y aferrarse a la vida con fuerza. Asevera que sólo le daban pastillas que no cortaban la supuración, hasta que un organismo de derechos humanos lo derivó a un hospital público en 1999, donde finalmente fue definitivamente curado de esa afección. "No tenía siquiera documentos de identidad y mantenía un miedo vivo de

presentarse al registro civil a sacar carné", relata. Demuestra que aún siente miedo "cuando veo una concentración de gente prefiero irme por otro lado a pasar por ahí". Y es que durante su juventud era un activo participante de marchas y manifestaciones, "en mi casa había comité incluso para las campañas de alcaldes o regidores de ese tiempo". 71

La Morgue y el Día Después Al día siguiente de la matanza en el puente Bulnes, los familiares comenzaron a buscar a sus familiares, “ lo encontré muerto en el Servicio Médico Legal, con su rostro desfigurado, constaté que su cuerpo y cara estaban llenas de heridas de bala", dice un visiblemente emocionado Luis Bastías, cuando recuerda cómo encontró a su hermano Jaime Max (16) en el Servicio Médico Legal, con su masa encefálica destrozada por el efecto de las mismas, como consta en el parte de defunción. Según el Dr. Humberto Rhea, que prestó servicios en 1973 al Servicio Médico Legal, dice que por lo menos efectuó entre los días 11 y 15 de septiembre de ese año 15 autopsias diarias y que incluso tuvieron que llegar facultativos desde Carabineros y las Fuerzas Armadas para colaborar en las labores pues habían cadáveres incluso en los pasillos, por esta razón se hicieron de manera somera, es decir "sin un examen detallado de los cuerpos".Ismael Rodríguez, por su parte, se dirigió junto a un amigo, una tía y otros conocidos al depósito del Instituto Médico Legal. Se sentía fuerte para entrar y recomendó a su tía y hermana que se quedaran fuera del recinto. "Tai vez fue mi error, porque creo que ése fue el comienzo de todo el desorden en mi vida. Entré, y era algo terrible, que llevo patente en mi mente. Esa morgue estaba llena de cadáveres. Los tenían en fila, todos abiertos, parece que les habían hecho la autopsia. Había niños, mujeres, ancianos y al fondo había cerca de cinco pisos de ataúdes, dispuestos de modo que permitía verles las caras y todos ellos marcados como NN". Su amigo Emilio encontró a su propio hermano. Junto a aquél estaba el cuerpo de Elizabeth Leónidas Contreras Díaz. Los sacaron de las urnas, "estaban hecho tiras. Verdejo estaba destrozado, la cara, el cuerpo. Elizabeth tenía su cuerpo hecho tiras y su guagua al lado aún con el cordón umbilical. La criatura también tenía entradas de balas". Se decía "mi hermano no está aquí, 72

no lo creía". Siguieron buscando por separado, hasta que Emilio le indica uno de los ataúdes. "Era el segundo cajón y veo su cara, lo tomé y sentí que tenía un gran hoyo en la espalda, lo levanto y parece que le quedaba aire porque le salió como un suspiro, eso me traumatizó. Lo saqué en mis brazos y la cara se le fue toda para atrás... Mostraba la bala que le había entrado". Preso de la desesperación perdió el control, lo sacaron del lugar. Se lanzó furioso contra dos suboficiales de la Fuerza Aérea que montaban guardia, gritando: "¡Asesino, mira lo que hiciste, ¿Te sentís poderoso?!". Ellos, sin decir nada, pasaron bala. Entre la tía y otros amigos apaciguaron a los uniformados y lograron sacar a Ismael Rodríguez del lugar. Celinda Acosta Muñoz, prestó declaración en los autos del rol 18.400-2, y relató que era conviviente de Luis Miguel Rodríguez Arancibia, quién trabajaba con Luis Verdejo (también ejecutado) "Tenía como diez heridas de bala en diferentes partes del cuerpo", eso lo presenció a una semana de haber estado por última vez con vida a su pareja antes de hallarlo acribillado en la morgue. Además cuenta que el padre de Luis Rodríguez encontró un zapato de su hijo en la ribera del Mapocho a la altura del puente Bulnes, el que fue depositado en la urna al darle descanso eterno. Celinda Acosta también fue testigo de la espantosa imagen que acontecía, un espectáculo de lamentos. Allí vio a Elizabeth Leónidas "quien tenía el cuerpo prácticamente cortado por las balas y estaba unido con el feto". Acosta inmediatamente reconoció a Elizabeth Leónidas porque era su amiga. Señaló en Tribunales que se conocían con el carabinero Rubén Osvaldo Barría, alias "el chino Ríos", quien era conocido como Claudio Ríos Benavides en las poblaciones de Puente Alto. "Me consta que se conocían porque a ambos los vi frecuentando las diferentes quintas de recreo de la comuna". Esto concuerda con la declaración de Ana Luisa Uñeros, la propietaria de "El Sauce", restorante de donde fueron sustraídos los dos menores de edad. Ella tiene una sobrina llamada Ester Soto que es casada o convivió con 73

un carabinero de la 20° Comisaría apodado "el Chino", ese funcionario era Rubén Osvaldo Barría Igor, único responsable ante la justicia por esta causa que lleva el ministro de fuero Daniel Calvo Flores. El mismo juez que fuera conocido por un escándalo debido a una cámara oculta instalada en un sauna para homosexuales, mientras veía el caso Spiniack. Celinda Muñoz se desempañaba como cajera de un local llamado "El Lido" y dice que conocía a Rubén Barría porque este asistía como un parroquiano más. Sostiene la tesis de que se ensañaron con su conviviente ya que él "no dejó al Chino meterse con la Motita", como llamaban cariñosamente a Elizabeth Leónidas. Barría sobre esta acusación dice que es cierto que había ido una vez a "El Lido", pero que fue en su calidad de carabinero, fiscalizando el cumplimiento de la ley de alcoholes, que no conoce a ninguna persona apodada "la Motita" y que habría acudido a "El Sauce" a detener a unos jóvenes por una riña. "Ante la imposibilidad de mantenerlos allí", "todos tuvieron que ser llevados a la 4 o Comisaría de Santiago, desde donde fueron enviados a la Subcomisaría Rogelio ligarte, lugar desde el cual los detenidos fueron dejados en libertad", agrega que es cierto que detuvieron a una menor, pero alega inocencia. "No participé en la muerte de esos detenidos". La mayor parte de los deudos del grupo se fue de Puente Alto, en pos de protegerse de acciones en su contra. Rodríguez quedó prácticamente solo junto a su familia. Su madre le informó que Carabineros lo buscaba y que el mayor de Carabineros de Puente Alto necesitaba hablar con él. Varios días después de la matanza, a principios de noviembre, Rodríguez caminaba rumbo a la casa de su esposa por calle Eyzaguirre. Advirtió que avanzaban tres jeep Land Rover hacia él. De pronto lo rodeó la patrulla militar, le apuntaron y obligaron a subir a uno de los vehículos. Lo pasearon hasta pasadas las dos de la madrugada, por el cementerio y el matadero. "Yo tiritaba como pájaro... Tirado de guata en el piso. No me

74

podía levantar y ellos con los pies encima mío". Lo llevaron a las Vizcachas, al Opendoor por el actual camino. Los militares controlaban salvoconductos de quienes circulaban por la vía pública. Arribaron al Regimiento de Ingenieros de Puente Alto donde liberaron a las personas que tomaron para el control. A Rodríguez lo retuvieron sin decirle nada. Permaneció en un centro de detención instalado al interior del cuartel, rodeado por una red de alambrado electrificado, estuvo durante tres días sin ser interrogado ni registrado, al igual que otros detenidos y que su propio hermano un tiempo atrás. Al tercer día los formaron y en sentencioso discurso les dijeron que tenían sus nombres y que si los necesitaban les irían a buscar a sus casas. "Y no se olviden que desde ahora es la bota la que manda", señaló un teniente según narra. Presumió que aquello ocurría a partir de lo sucedido a su hermano. "Llegaban a mi casa a cualquier hora de la madrugada, mientras dormíamos. Yo abría la puerta y me enterraban el cañón del fusil en la guata y me arrinconaban. Estaban creando en mí una psicosis". Cuenta que no podía dormir tranquilo, que se sentía descontrolado, perseguido por lo de su hermano, asustado y desesperado. La madre y una tía hablaron con unas monjas que facilitaron un encuentro con él y lo condujeron a la Vicaría de la Solidaridad, donde se determinó sacarlo del país ante las dramáticas circunstancias que atravesaba y en las que peligraba su vida. Era marzo de 1974. El acoso no cesó hasta que salió de Chile. Vive en Canadá desde hace más de 25 años. Este país lo ha acogido, aún ese año en que se entregó al alcohol, cómo una forma de escapar de todas esas pesadillas que lo transportaban rápidamente a su natal país. Sumado entonces a las dificultades propias del exilio, Rodríguez tuvo que aprender a dominar su carácter. En una entrevista concebida al periodista de "El Siglo", Raúl Blanchet, confesó haber generado una conducta beligerante y reconoce que aún estando sobrio peleaba con todo el mundo, 75

incluidas

sus

parejas.

Todavía

habla

y

grita

en

sueños, insulta,

mencionando los terribles acontecimientos, cuenta su pareja actual. Tiene cuatro hijos para los que no ha sabido ser un padre, reconoce. Siente que estos hechos lo tienen atrapado, Blanchet narra en su crónica titulada: "Yo Sobreviví a la Matanza en el Puente Bulnes", aludiendo a quien posee la más fidedigna visión de ese horroroso hecho. Da cuenta de su testimonio el único superviviente de uno más de los capítulos de lágrimas y sangre que componen el libro del dolor.

El Eterno Calvario Las esperanzas de los padres de José Migue! de encontrar vivo o, al menos de saber del paradero de su hijo, se fueron esfumando poco a poco. Las diligencias judiciales y administrativas hasta el momento habían sido en vano. Pero en el marco de una nueva querella que presentaron ante el Tercer juzgado de la Corte de Pedro Aguirre Cerda, apareció una nueva declaración. El verano de 1991 dio una luz de certeza a los padres de José Miguel Valle. No sólo porque el país había retomado su senda democrática bajo el presidente Demócrata Cristiano, Patricio Aylwin, asegurando a los familiares del desaparecido menor mayores garantías y regularidad por parte del poder judicial; si no que apareció una declaración de Juan Carlos Sandoval, principal testigo de los hechos, que, además de refutar la información que entregó en 1976, señalaba datos inéditos del brutal operativo de ese fatal 17 de octubre de 1973. El 3 de diciembre de 1991, requerido por el Tercer Juzgado del Crimen de Pedro Aguirre Cerda, Sandoval realizó un testimonio ante notario público. En éste no sólo reconoció que jamás lo dejaron en libertad tras comprobar que trabajaba "honradamente", si no que entregó las verdaderas identidades de los jóvenes que fueron apresados ese día.

76

Según declaró, el 17 de octubre de 1973 salió de su domicilio, ubicado en el pasaje 16 N° 6353, cerca de las 10: 00 horas. Debía ir al centro de capital a cobrar el dinero por una lámpara de cobre que había vendido, ya que en su residencia tenía un taller artesanal dedicado a la confección de estos artefactos. "Caminaba por el pasaje 16 hacia el callejón Lo Ovalle, donde debía tomar locomoción, cuando en la esquina del pasaje 16 con pasaje 9 dos jóvenes que allí se encontraban me pidieron cigarros. Se trataba de vecinos del sector a quienes ubicaba por cuanto pasaba buena parte del día en la calle y con quienes conversaba al toparnos. Sólo los conocía como 'Rene' y José'", relató el testigo. Al ver a los dos jóvenes, Sandoval se detuvo y les facilitó unos cigarrillos. Luego lo acompañaron hasta el Callejón Lo Ovalle. Al llegar a la esquina con pasaje 16, pasó en dirección a Gran Avenida un jeep verde de Carabineros. La presencia de los efectivos intimidó a "Rene", quien huyó del lugar. "Los Carabineros se percataron de este hecho y se devolvieron hasta donde nos encontrábamos José y yo, subiéndonos en el jeep. Acto seguido, comenzó a perseguir a Rene", precisó. Rene había arrancado por el pasaje 9 de la población, donde saltó una pandereta y se introdujo en una casa. Hasta allí llegó el vehículo policial, pero su vertiginosa carrera fue en vano ya que no lo pudieron detener. Este hecho enardeció los ánimos de los policías y, a modo de venganza, comenzaron un

brutal interrogatorio: Mientras los golpeaban violentamente con las culatas de sus armas, les preguntaban por la identidad de su "compañero". Así estuvieron varios minutos hasta que uno cedió, y apuntando con la mano a un joven que se encontraba en esos momentos en la calle, contestó que su compañero se llamaba "José Miguel". Se trataba de José Miguel Valle. "Uno de los policías dijo 'echémoslos a correr', pero el otro carabinero le contestó que no, que fueran a buscar al tal José Miguel. Este último al darse cuenta de la situación comenzó a correr, refugiándose en su casa de población Lo Ovalle. Desde allí fue sacado y subido al jeep. A este joven lo conocía sólo 77

de vista", recalcó Sandoval. En el interior del carro policial, los carabineros repitieron el brutal método de interrogación. Mientras le pegaban a José Miguel con las culatas de sus armas, lo obligaban a nombrar a otros jóvenes de la población. De su forzada declaración aparecieron los nombres de "José Nano" y "el Pancho". A un tercero lo delató como " el Laucha". Poco rato después, fueron detenidos los tres muchachos, Con los cinco jóvenes detenidos, el vehículo se dirigió hasta el Consultorio de la Población, donde fue atendido uno de los carabineros que resultó mordido por un perro callejero mientras efectuaban el operativo. "El animal fue sacrificado a balazos por uno de los carabineros y luego lo subieron a! jeep con nosotros. Al perro lo fueron a tirar al Servicio Médico Legal para que le realizaran exámenes", con el fin de saber si el can tenía rabia o alguna enfermedad, aclaró Sandoval. Recién en ese momento José Miguel Valle se enteró de dónde provinieron los disparos que lo sacaron de su hogar. A estas alturas, sin embargo, daba lo mismo. Terminados estos "trámites", el jeep se trasladó hasta la Cuarta Comisaría de Santiago, ubicada en calle Chiloé con Victoria, en la comuna de Santiago. Allí fueron de inmediato introducidos en un oscuro y tétrico calabozo, sin registrar la identidad de los menores. "Permanecimos encerrados durante todo el día. En el transcurso del día fueron ingresados varios detenidos (...) ya de noche nos sacaron al patio de la comisaría ordenándonos en fila y haciéndonos gritar consignas tales como 'viva Altamirano', 'viva Allende'. Al mismo tiempo nos golpeaban y nos obligaban a hacer ejercicios", precisó el testigo, quien agregó que en el recinto policial se encontraban cerca de 20 detenidos. Alrededor de las 22:00 horas, uno de los carabineros dio la orden de que sacaran a los detenidos del recinto y que fueran introducidos en un jeep policial. Sin embargo, como estos eran demasiados los cinco jóvenes de la Santa Adriana fueron trasladados hasta una camioneta de la institución, "Era 78

una camioneta o camión pequeño con la parte de atrás cerrada como frigorífico. La parte de atrás se comunicaba con la cabina por una ventanilla enrejada", explicó Sandoval. Al poco rato de haber salido del recinto policial el vehículo se detuvo. Se abrieron las puertas de atrás e ingresaron a unas cinco personas, "al parecer homosexuales que habían sido detenidos en la calle". Luego volvió a emprender la marcha. Fue en este trayecto donde los detenidos tuvieron una luz de esperanza. Agobiados por los golpes y el encierro, Sandoval, junto a otros detenidos, se acercaron a la puerta trasera y se percataron de que ésta no estaba sellada herméticamente, sino que juntas, sujetas con un material que les permitía observar exiguamente hacia el exterior. "Pudimos ver a dónde nos llevaban. Se trataba de la calle Franklin o Placer y se dirigía hacia Vicuña Mackenna. Al llegar a esa calle pensé que nos llevaban al Estadio Nacional, sin embargo, el vehículo dobló hacia el sur en dirección a Puente Alto, perdiendo luego la orientación". El jeep siguió su camino por Vicuña Mackenna en dirección sur. El trayecto duró unos 15 minutos sin ningún contratiempo. Pero la desesperación de los jóvenes los llevó a realizar una maniobra de alto riesgo. Luego de un rato de viaje, Juan Carlos Sandoval, José Nano y el Pancho decidieron forzar la puerta y escapar. "Al abrirse las puertas me lancé al suelo y luego me arrastré hasta unas máquinas que se encontraban pavimentando el lugar. Allí me escondí unos momentos con los otros dos detenidos. El camión que era custodiado por el jeep que iba al frente continuó su camino, entonces aprovechamos de arrancar por una calle". A un lado de la vía, los tres prófugos divisaron un sitio eriazo y, al otro costado, unos parronales que pertenecían a una viña. Ansiosos por no ser sorprendidos por la policía, corrieron cerca de doscientos metros hasta llegar a una reja que marcaba el perímetro que separaba la calle del terreno baldío. En el interior de éste, un guardia se encontraba dentro de una oficina. 79

La presencia del centinela calmó un poco el nerviosismo que carcomía poco a poco los cuerpos de los jóvenes. "Saltamos la reja y le explicamos al guardia la situación. Nos dijo en un principio que podíamos permanecer allí. Minutos después pudimos escuchar el ruido del jeep que, seguramente, nos estaba buscando. Entonces el guardia nos dijo que debíamos irnos". La histeria se volvió a apoderar de los tres adolescentes, aunque la adrenalina del momento los impulsó a realizar otra maniobra que podría costarle sus vidas: Volvieron a saltar la reja y, agazapados, corrieron hasta las viñas. El jeep se aproximó a unos 500 metros de los fugitivos y los carabineros efectuaron algunos disparos que no llegaron a su destino. Luego de un rato de permanecer escondidos entre las zarzamoras, el jeep se esfumó del lugar. "Al amanecer pudimos ver que el lugar era un inmenso viñedo, nos acercamos a una mediagua donde preguntamos dónde nos encontrábamos. Una mujer nos dijo que estábamos en Lo Hermida y nos señaló dónde podíamos tomar locomoción. Rato después me encontraba en mi casa. Al tiempo tuve conocimiento que los dos jóvenes que fueron detenidos junto a mí, José y José Miguel, jamás volvieron a sus hogares, encontrándose actualmente detenidos desaparecidos", aseguró Sandoval. Los detalles de la descripción que realizó el testigo fueron claves para !a investigación que seguían los Tribunales de Justicia. Y aunque fue un balde de agua fría para los padres de José Miguel Valle, puesto que aún mantenían las esperanzas de encontrarlo con vida, sirvió para calmar en parte una angustia que apagó sus vidas durante 18 años. Sin embargo, Sandoval entregó una dato esencial para aclarar el intrincado caso. Según declaró, los jóvenes que no pudieron arrancar del jeep fueron trasladados hasta un canal donde fueron ejecutados y lanzados al agua. De esto se enteró ya que "el Laucha" quedó vivo al ser herido milagrosamente sólo en la cintura y que, por miedo, escapó hacia Buenos Aires, Argentina, donde actualmente reside. Los antecedentes antropomórficos de José Miguel Valle fueron anexados a la causa 4449-AF del 22 Juzgado del Crimen 80

de Santiago, por el delito de inhumación ilegal en el patio 29 del Cementerio General de personas muertas entre septiembre y diciembre de 1973. Hasta el día de hoy se está en espera de los informes periciales de identificación.

81

Capítulo 3 MARCO REFERENCIAL TEÓRICO LA FASE TERRORISTA Los cuatro casos que relatamos en nuestra investigación con resultado de muerte y otro de desaparición 33 más dos secuestros se enmarcan dentro de la etapa más sombría de la dictadura militar: la fase terrorista. Esta afirmación obtiene un fundamento válido y consistente al desentrañar las características que adquirieron los dispositivos utilizados meses después de que las Fuerzas Armadas consiguieran su objetivo más inmediato: el control de la nación, bajo el pretexto de que "existe en el país anarquía, asfixia de libertades, desquiciamiento moral y económico y, en el Gobierno, una absoluta irresponsabilidad o incapacidad que han desmejorado la situación de Chile 2 ". Y, por otra parte, a que el Poder Central se hizo sentir fuertemente en el mes de octubre, especialmente en aquellas zonas en las cuales se estimó que se había actuado con "mano blanda". El operativo que realizaron efectivos de la 4 a Comisaría en la población Santa Adriana, que concluyó con la desaparición del menor de 15 años José Miguel Valle, y la detención y ejecución de la menor de 14 años, Elizabeth Contreras, en Puente Alto, tienen su contexto en una fase donde el terror político fue el arma fundamental para una revolución minoritaria en sus etapas iniciales. Sin ella la soberanía absoluta, la capacidad de refundar instituciones e instaurar una nueva racionalidad habría sido imposible. Para el sociólogo Tomás Moulián la etapa terrorista de la dictadura chilena es "aquella fase en la que el derecho, que define lo prohibido y lo permitido, y el saber que define el proyecto se imponen privilegiando los castigos. El orden se afirma sobre el terror. Este tiene la principal prevalencia en la combinación de recursos del poder. Para que ello ocurra, la capacidad del Estado de actuar sobre los cuerpos no puede estar limitada

33 2

Nos referimos a Elizabeth Contreras y José Miguel Valle, respectivamente. Declaración de la Junta de Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden 1973.

82

ni por el derecho ni por la moral, ella debe poseer flexibilidad, elasticidad absoluta"3. Pero, ¿q ué es el terror en el contexto de una dictadura revolucionaria? Según el sociólogo, el terror político tiene varias características y se puede utilizar con distintos fines. "El terror es la capacidad que tiene un Estado de actuar sobre los cuerpos de los ciudadanos sin tener que reconocer límites en la intensidad de las intervenciones o de los daños y sin tener que enfrentar efectivas regulaciones en la determinación de los castigos o prohibiciones. Terror es la capacidad absoluta y arbitraria de un Estado de inventar, crear y aplicar penas o castigos sin más límites que las finalidades que se han definido"3. En efecto, una dictadura que pretendía invertir diametralmente la estructura socio-política que estaba estableciendo la Unidad Popular por la vía democrática, necesitaba imperiosamente afirmar el "orden" mediante el terror. Pero, según la Junta Militar, el "orden" que querían instalar se veía amenazado constantemente. Y por eso al conflicto social (que ya permeaba a toda la sociedad) lo definieron como una "guerra", y el concepto de "enemigo interno" junto a la Doctrina de Seguridad Nacional 34 , fueron aplicados a través de todo el país. Este "enemigo interno", sin embargo, no era solo el marxista, comunista o socialista; también lo eran el "subversivo'', el "revolucionario", el "excluido", por cierto, cualquiera que -según los militares- constituyera un desafío al nuevo orden establecido. Todos estos actores sociales encarnaban el "mal" y por ende, a todos había que castigar. Entre estos se encontraban los cuatro menores. "Las dictaduras revolucionarias, que tratan de destruir antiguas formas de vida para imponer un nuevo orden racional, usan simultáneamente el silencio y la economía austera del poder disciplinario combinada con la estridencia y visibilidad del poder represivo. Esto significa que ese tipo de dictaduras

3 3

MOULIÁN, Tomás. 1997. Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago. Ed Lom -Arcis. Pp 171 -172 IBID, pág 22 34 Ver en la Introducción la Doctrina de Seguridad Nacional

83

une el actuar invisible del poder, del cual sólo se ven sus efectos, con la furia, en apariencia sólo pasional, del castigo4". Estos castigos incluyen suplicios tan horrendos como las muertes con o sin desaparición de los cuerpos, las que a su vez se subdividen en muertes, en torturas, muertes en falsos enfrentamientos, muertes en combate, muertes azarosas; además destierro; cárcel por ideas o actos políticos; amedrentamientos, de diversa índole. Como las sufridas por Macarena Aguiló y Eduardo Araya, de las que más adelante hablaremos profusamente. La Doctrina Cristiana Disfrazada Como Justificante La dictadura militar necesitaba pilares sólidos para justificarse y usó en el cristianismo35 el apoyo idóneo para llevar a cabo, con toda su crueldad, la tarea que se proponía. El nuevo gobierno de facto identificó la lucha contra el marxismo como un combate en nombre de Cristo y a nombre de la civilización occidental - cristiana. Todos esos individuos (que encarnaba la derecha política, el empresariado y la oficialidad de las Fuerzas Armadas) se suponían orientados por el principio ético del respeto a la vida. "Resultó muy importante desde el punto de vista político que la Iglesia chilena se negara a reconocer la legitimidad del recurso discursivo de la dictadura, a diferencia de lo que hizo la Iglesia española durante la guerra civil y gran parte de la larguísima dictadura franquista. Pero eso no modifica un aspecto fundamental. La dictadura necesitó recurrir a un principio trascendental para justificar sus actos de fe. Para los creyentes involucrados la justificación de la crueldad sólo podía provenir de un bien mayor que el daño, esto es la salvación de la nación y la realización de un acto providencial, por mucho que la ceguera de algunos prelados lo negara5" Es así como se fue configurando una nueva subjetividad colectiva. La crueldad ya no era un acto deleznable. Al contrario, la crueldad pasó a ser salvadora, y ese carácter se lo otorgaba la suposición de que era usada en la lucha
4

IBID, pág 174 Con esto no queremos decir que la Iglesia Católica y todas las que se desprenden de la Doctrina Cristina hayan estado a favor de la dictadura y su modo de ejercer el poder. Además debemos sostener que fue esta Doctrina la que permitió que agentes de la Iglesia pudiesen comenzar con las labores pro DD.HH. 5 IBID, Pág. 175
35

84

contra el mal. Es el lado mesiánico de la crueldad, su aspecto místico. Entender el Golpe Militar en todos sus aspectos, con toda la crueldad que aplicaron sus dispositivos sobre los cuerpos de los que encarnaban el "mal", sin embargo, necesita un análisis de las razones que lo impulsaron. En el momento del Golpe Militar la sociedad chilena estaba saturada por expectativas paranoicas, odios profundos, ansiedad compulsiva de una resolución, sin importar demasiado la manera. "Estas reconstrucciones del mundo subjetivo en que se forjó la crueldad son muy importantes para comprender la lógica de los creyentes. Una parte muy importante de los inspiradores y de los ejecutores del terror tenían creencias religiosas, eran individuos a los cuales les importaban los argumentos de la fe y que estaban preocupados por su propia salvación. Pero ellos asumieron que torturar y matar constituía un deber porque era un castigo dirigido a seres que adoptaban indebidamente la forma de lo humano"6. Proponemos más antecedentes en el apartado La Tortura de este capítulo. Miedo a la Incertidumbre Analizar la configuración de estas pasiones y su forma de constituirse requiere preguntarse qué significó el tiempo de la Unidad Popular para los propietarios afectados, la 'gente de orden'. "Para ellos fue un período de caos, donde los perversos comunistas y otros desclasados azuzaron al roto, soliviantándolo, haciéndole creer que ellos (gente sin educación, instintiva, borrachina, sin mundo, sin racionalidad ni conocimiento técnico, con una moral primitiva, etc., etc.), podían dirigir las empresas, podían dirigir el país. Para ellos fue una oscura etapa de demagogos irresponsables, que adularon a la rotada para después quedarse ellos con lo expropiado, con lo que nuestra familia con tanto esfuerzo fue juntando de a poquito, sólo por el bien de Chile...7 " Otro factor que configuró el clima enrarecido lo constituye el rechazo de los opositores de la Unidad Popular a la incertidumbre. El miedo visceral a la
6 7

IBID, Pág. 176 IBID, Pág. 168

85

inestabilidad que producen los repentinos cambios estructurales de una sociedad; temor a estar al límite de una guerra civil impulsada por el rotaje sublevado; el miedo a que el "mal" pegara la primera palmada revolucionaria impidiendo al "bien" cumplir con sus cometidos. Para entender las razones morales que derivaron en tanta crueldad por parte de los que predicaban a toda voz la guerra contra el marxismo, es necesario situarse desde una óptica interna. En el fondo se trata de comprender íntegramente cómo se constituyó ese clima de cruzada, sin el cual hubiese sido imposible el terror como dispositivo. En septiembre de 1973 existía un clima subjetivo de crispación, exasperación, conciencia extendida de situación límite. Existían pues, las condiciones subjetivas de una "contrarrevolución'. Pero esta última fue una opción histórica, una elección intencional y planificada de cierto bloque de actores en una situación dada. Ese campo político posgolpe tiene también una fuente gradiante, es un embudo sometido a las presiones de la gravedad. Pero nada más... ni, tampoco, nada menos. POBLACIONES Y MOVIMIENTOS SOCIALES Comprender los crueles asesinatos de Elizabeth Contreras y José Miguel Valle necesita imperiosamente de un análisis del contexto social en el que se desenvolvían cotidianamente. Se trata de entender por qué los dispositivos de la dictadura actuaron con tanta frialdad en ciertos puntos del país: las denominadas "poblaciones marginales". Para tal efecto, realizaremos un paneo histórico de la influencia que tuvieron los movimientos sociales ligados a la izquierda política en estos vastos sectores de la capital. Y explicaremos las razones que argüían tácitamente las esferas de poder para actuar sobre los cuerpos de las personas que vivían en las poblaciones. La participación social, en su perspectiva poblacional, tiene su origen en las últimas cinco décadas. Se trata entonces, contra todo lo que pudiese pensarse, de un sector social joven que aún construye elementos importantes de su identidad. La lucha por el terreno para la vivienda o por la vivienda misma, alimentó de manera perdurable lo que sería el aliento 86

vital de los pobladores organizados, su identidad, sus simbologías e incluso sus específicas formas culturales de desarrollo local, estuvieron largamente determinadas por la lucha que demandaba una casa. Así, Santiago por ejemplo, se llenó de tomas. "En los años sesenta, una década después de la irrupción física de los pobladores, vino la irrupción política de los mismos, una nueva fuerza social emergía desde los anillos de miseria que se habían ido constituyendo en torno de los grandes núcleos urbanos de nuestro país8". Desde entonces, las perspectivas políticas de los partidos, se han orientado en el sentido que ha indicado la experiencia de los pobladores y las respuestas orgánicas que han construido para resolver a mano sus propias necesidades. Así fue como se fueron dotando de Centros de Madres, Juntas de Vecinos, Clubes Deportivos y Comités Sin Casa -sólo por nombrar unos pequeños ejemplos-espacios solidarios en que se constituyeron las fibras más delicadas y fundamentales del tejido social-poblacional. Los pobladores aportaron en los años sesenta una nueva generación de organizaciones absolutamente diferenciadas de los referentes clásicos de! Movimiento Popular: Ya no se trataba de obreros, estudiantes o campesinos, se trataba simplemente de pobladores, y con eso era suficiente. La irrupción política de los pobladores -paradojalmente- despertó en las izquierdas las contradicciones más importantes en torno de la respuesta ideológica que se debía dar a un sector del pueblo que luchaba con métodos distintos al de los obreros y con finalidades también distintas. "Las intelectualidades de las izquierdas, finalmente y con algunas diferencias, concluyeron que los pobladores organizados construían su protagonismo político en virtud de una contradicción social "secundaria", por cuanto la "primaria" (donde estaban contenidas todas las precisiones y certezas del esfuerzo revolucionario) estaba determinada por el protagonismo histórico de los trabajadores. Las denominaciones respecto de lo primario o lo secundario no era un antojo, más bien formaban parte de las lecturas sobre
8

SOTO, Carlos. Tres Tiempos para la historicidad de los pobladores organizados: la esperanza, la rabia y el desencanto. 2002. www.koalaweb.cl

87

el marxismo que se ensayaban en ese período. Lamentablemente, Carlos Marx había logrado interpretar de manera formidable las etapas y procesos del capitalismo en virtud de perspectivas economicistas, de tal modo que el instrumental teórico que proporcionaba el materialismo histórico del siglo XIX para las condiciones del Capital en el siglo XIX, fijaba el espacio físico de la lucha en la fábrica, verdadero "templo" del proletariado."9 La Democracia Cristiana en tanto, construyó sus políticas de organización social a partir de la Promoción Popular, teniendo como sustento ideológico a la Teoría de la Marginalidad. Al cabo de un sólo mandato presidencial, ese partido, sumido en el camino propio, logró superar por un tiempo la sólida hegemonía que había ostentado la izquierda en el ámbito socio-político de las poblaciones. El modelo organizativo, más moderno y menos confrontacional presentado por la DC, sigue determinando aspectos importantes de la participación socialpoblacional aún en nuestros días, ejemplo concreto de ello son las Juntas de Vecinos, Centros de Madres y Clubes Deportivos. En todo caso, sería un error identificar en la Democracia Cristiana la autoría histórica respecto de esos modelos de organización, su aporte estuvo más bien determinado por la dimensión jurídica que esas formas específicas de participación adquirieron en el contexto de la Promoción Popular, una cuestión fundamental si se piensa que de ahí en adelante, los pobladores pudieron interlocutar con el Estado o la administración comunal, utilizando para ello una legalidad diseñada especialmente para el mundo poblacional. Ante la falta de investigación en esta área de las Ciencias Sociales, lamentablemente aún no se ha podido establecer un criterio general respecto del cuánto ganaron y cuánto perdieron los pobladores con esta dimensión jurídica que les otorgó un nuevo estatus. Intentando una breve síntesis en esta historia, podemos decir que la emergencia social de los pobladores, desde los años cincuenta del siglo pasado, se transformó rápidamente en la emergencia de un nuevo sujeto político, definido en el marco existencial de necesidades y formas de lucha que les fueron específicas, así fue como el Movimiento Poblacional, parido
9

IBID.

88

a costa de tomas de terrenos, dio sus primeros pasos. Pero, no obstante las imágenes de marchas, tomas y el conjunto de movilizaciones con que las propagandas de izquierdas y derechas alimentan la memoria (con fines diversos por supuesto), no hay que olvidar que esos primeros pasos no estuvieron siempre dentro de las expectativas que ni los pobladores ni los partidos mantenían los unos respecto de los otros. La tensión entre lo "político" y lo "social" no es nueva, forma parte de una dialéctica un tanto perversa, que sitúa las relaciones entre los partidos y las organizaciones de "masas" en una perspectiva verticalista, razón por la cual pareciera que el objetivo histórico de los partidos ha sido el control de las organizaciones sociales, en tanto que el objetivo de las organizaciones sociales, sería el de mantenerse lo más alejado posible de los partidos y sus "máquinas" de intervención. “Son muchos los pobres de comunas populares que legitiman la acción de estos grupos de poder por la vía del voto en las elecciones públicas, delegándoles el mandato a sus representantes en el parlamento y en los municipios; y son estos mismos pobres los que reciben el impacto de sus decisiones, cuando modifican las leyes laborales dejándolos en evidente riesgo de cesantía o impiden la aplicación de impuestos a las empresas mineras extranjeras, disminuyendo en consecuencia la inversión en programas sociales promovidos por el Estado”36. La Unión Demócrata Independiente (UDI), juega hoy un papel preponderante dentro de este sector, se hace llamar el “partido popular” y no es más que otra muestra de la esquizofrenia social que padece nuestro país.

La "Peligrosidad" del Pobre
36

Angelcos, Gregorio. Díaz, Carlos. Chile: Una Democracia de Oligarquías, Santiago de Chile 2005 Ed. Documentas.

89

El Golpe de Estado de 1973 marca una pausa trágica, en la historia de los pobladores organizados. En las poblaciones, la persecución política adquirió características distintas a las desplegadas en otros sectores sociales. De esta manera, el tejido social organizado, tanto en villas, barrios y poblaciones, fue salvajemente desarticulado. El proceso represivo que impulsó la dictadura mediante sus dispositivos de seguridad, comenzó en las poblaciones a actuar con toda vehemencia. A diferencia de las fábricas, por ejemplo, en estos puntos nunca se sabía dónde se encontraba efectivamente el enemigo. Y por esta razón se explican los duros y arbitrarios allanamientos y operativos policiales a los que estaban sujetos día a día, sobre todo en los albores del Régimen y, especialmente con el denominado "Endurecimiento de Octubre". Aquí se trató de una verdadera y, tristemente, efectiva "limpieza social". El "enemigo", el "mal, el "anticristo", como quiera llamárselo, en las poblaciones marginales se hacía carne en todos. Porque allí no sólo actuaba el marxista, el revolucionario, sino también el potencial delincuente; jóvenes como José Miguel o Elizabeth que en un futuro próximo podrían quebrantar las bases del "orden" que la dictadura del general Pinochet pretendía establecer bajo la sombra del terror político. Jóvenes que representaban en todos sus aspectos al tan "peligroso" pobre; al excluido en el que en cualquier momento puede resurgir esa inminente conciencia básica de identidad. Ese ente abstracto que tanta inseguridad y temor causaba (y causa) en las esferas dominantes de la sociedad: La conciencia de clases. El historiador Gabriel Salazar explica el fenómeno de la "peligrosidad" del pobre y el temor que este infunde en las clases dominantes. "Pero aun más peligroso es ser pobre, y no olvidar. La pobreza, convertida en recuerdo, es un arma política de largo alcance. Y esto, sin lugar a dudas, es peligroso en un doble sentido: Para el sistema que produce la pobreza y para el pobre que le recuerda su pobreza a! sistema. ¿Por qué? Porque el recuerdo, como actividad del corazón, es una facultad privada e inembargable. Es el reflejo más directo y orgánico de la realidad concreta; tanto, que existe 90

fusionado' con ésa. Y si el recuerdo simple es privado e inembargable, aun lo es más la experiencia del dolor, de la muerte, de la exclusión y de la tortura. La victimización es, sin duda, la forma más radical y brutal de autonomización que existe. Y si la recordación de esa experiencia victimal se realiza en colectivo (juntos), la autonomía victimal se transfigura en un germen de poder. Dando paso al 'giro' que hace de la voluntad social recordar un fantasma temible10" Según Salazar, una forma de mantener la recordación popular en el "pozo estéril y la violencia ritual" es evitar que se convierta en una memoria pública a la vista de todos. "La recordación y la memoria histórica, en manos del bajo pueblo, constituyen un arma política de largo alcance. Su uso libre por la sociedad civil y, sobre todo, por los pobres y marginales, puede constituir, pues, un peligro grave para el sistema y para el Estado. Por lo que éste tiende a regular esa libertad. A intervenir en la instalación pública de los recuerdos y en la configuración civil de la transmisión privado o educativa como del saber historiográfico. Procura que las que el mismo Estado recordaciones dolorosas del bajo pueblo permanezcan en el ámbito efemérides iracundas, convenientemente atiza (como el 11 de septiembre) para hundir la recordación en la ira, la ira en puro gesto de violencia, y la violencia en la reacción policíaca que legitima el 'orden' del sistema. Para evitar, en suma, que la recordación gire hacia la acción política totalizada11" Y por eso sobre los cuerpos de esos jóvenes había que actuar con mayor crueldad. Con la muerte o desaparición de estos la dictadura cumplía un rol ejemplificador. Porque la desaparición de una persona es un acto que tiene un doble significado, uno respecto a la víctima y la otra frente a la sociedad. Para Moulián "con ello el dispositivo del terror consigue su perpetuación, produce una nueva y más extensa cohorte de victimas. Sigue, por tanto, estando socialmente presente. Con ello cumple el objetivo de no ser olvidado. El terror necesita que su presencia sea recordada. La represión es puntual, el terror debe ser permanente. Por ello, el terror encuentra en las
10 11

SALAZAR, Gabriel. 2002. Voluntad Política de Matar, Voluntad Social de Recordar.. www.cgf.uchile.cl IBID.

91

desapariciones una forma de presencia que se prolonga a través del tiempo 12" Estaría de más sólo si ese proceso represivo, a la larga, no se hubiese constituido en un elemento central de la memoria, la experiencia y el aprendizaje que hicieron en esos años tempranos de dictadura los pobladores; el dolor fue algo así como la materia prima con la que se gestaron los primeros ensayos de organización que eran además socialmente reparativos, iniciativas desplegadas tanto para la reconstrucción de las organizaciones sociales "tradicionales", como para la articulación de nuevas y novedosas formas de organización social altamente eficientes. Estas eran amparadas institucionalmente por la iglesia católica y evangélica. Nos referimos básicamente a la intensa actividad social de templos y parroquias, en las cuales se multiplicaban los "comedores populares", "los comedores infantiles", "los bares lácteos", "las ollas comunes", los "talleres laborales", los "policlínicos populares", etc. Un amplio despliegue de solidaridad institucional a partir de la que se fue reconstituyendo un sector importante de lo que llamamos Pobladores Organizados. El NEFASTO ROL DEL PODER JUDICIAL Hasta noviembre de 2005, el caso de José Miguel Valle y Elizabeth Contreras se han mantenido en completa impunidad. La desaparición del menor de la Santa Adriana, al igual que el de la niña, figura solamente en los informes de la Comisión Rettig y en boletines de agrupaciones de Derechos Humanos. En estos se da cuenta de todos los trámites judiciales y administrativos que realizaron los padres del niño desde su desaparición, en octubre de 1973, hasta diciembre de 1991, cuando el tribunal correspondiente sobreseyó la causa. ¿Cómo se puede entender que la maquinaria burocrática haya soslayado todos los requerimientos de los familiares? ¿Qué impidió durante 18 años determinar fidedignamente en qué circunstancias desapareció el menor? ¿Por que sus verdugos aún siguen libres? Ya precisamos que una de las características de la dictadura chilena fue el terror como instrumento fundamental para instaurar el nuevo "orden". En segundo lugar, sostenemos
12

MOULIÁN, Tomás. 1997. Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago. Ed Lom-Arcis. Pág. 187

92

que ese "orden" fue posible instaurarlo ya que tenía como respaldo fundamental a un poder judicial que no era autónomo, sino que estaba supeditado completamente a las órdenes emanadas desde las Fuerzas Armadas. Si bien es cierto que el Poder judicial fue el único de los tres poderes que no fue disuelto por las autoridades de turno, creemos que, por el contrario de lo que piensan muchos, éste fue intervenido profusamente. Para tal efecto se utilizaron variados instrumentos que enseguida pasaremos a analizar. El 26 de septiembre de 1973, cuando los cuatro miembros de la Junta visitaron la Corte Suprema, Augusto Pinochet le dijo a los jueces: "La Junta que tengo el honor de presidir ha querido llegar hasta este solemne recinto para testimoniar el respeto que se siente por el Poder Judicial, símbolo del derecho y la justicia chilena". Sin embargo, mientras el dictador daba su palabra respecto de la integridad del Poder Judicial, la junta que él encabezaba estaba ya en proceso de desmantelar la estructura legal e institucional de Chile. Según los militares, la Junta había tomado el control del país para restaurar el orden constitucional el que, se acusaba, había sido violado por la Unidad Popular. No obstante, dentro de poco, la Junta concluyó que las normativas del orden constitucional estaban obsoletas y que era necesario sustituir aquel sistema. Dentro de este contexto de emergencia nacional producido por el autoproclam ado estado de guerra interna, las garantías constitucionales fueron suspendidas por medio de decretos leyes publicados el mismo día en el Diario Oficial, que antes del Régimen Militar, consignaba las leyes aprobadas por el Congreso. Poco después de que la Junta tomara el poder nombró una Comisión Constitucional. En un comienzo se les encomendó restaurar la normalidad institucional en preparación del eventual traspaso del poder a los civiles tras supuestas elecciones. No obstante, dentro de poco se hizo evidente que su meta era redactar una Constitución adecuada a los intereses del Régimen, compresión que provocó la renuncia de varios de los miembros de la Comisión. La nueva estructura legal institucional, que fue creada con la Constitución de

93

1980 y sus artículos transitorios, fue un traje a la medida para sus políticas de terrorismo de Estado. Recurso de Amparo e Impunidad El Poder Judicial, en el período que nos ocupa, no reaccionó con la suficiente energía frente a las violaciones a los derechos humanos. Lo anterior, unido a otros factores, tales como las restricciones que se fueron creando a través de una legislación especial y copiosa y la falta de medios en general y de colaboración policial en particular, impidió que este Poder ejerciera una labor efectiva de protección de los derechos esenciales de las personas. El Poder Judicial contaba con dos instrumentos fundamentales para prevenir la violación a los derechos humanos: El recurso de amparo y la sanción a los responsables. "El recurso de amparo o "habeas corpus" consiste, en lo esencial, en que el tribunal que lo conoce arbitre las medidas necesarias para asegurar el respeto a la libertad y seguridad individual de las personas privadas de libertad. Entre estas medidas destaca la que le da el nombre de "habeas corpus", que significa traer a la vista del tribunal a la persona en cuyo favor se interpone el recurso13". No obstante, la ineficacia del recurso de amparo durante el período, se debió en parte a la insuficiencia de la legislación que la regulaba. A este respecto, el artículo 4o del Código Orgánico de Tribunales, dio pábulo para que, en razón del principio de separación de poderes, se entendiera que estaba vedado a los jueces analizar las razones de la autoridad cuando ordenaba detenciones, traslados, o exilios durante los estados de excepción. De hecho, de los 5 mil 400 recursos de amparo solicitados entre 1973 y 1983, sólo se confirieron diez, de acuerdo a información de la Comisión Interamericana de la Organización de Estados Americanos14. Esta situación, sin embargo, se esclareció en el artículo 41 de la Constitución de 1980, el cual consagró explícitamente la prohibición al tribunal que conoce el recurso durante los estados de excepción de calificar los
13 14

RETTIG, Raúl y Otros. 1991. Síntesis del Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación. Santiago. Pág 38 Fuente O.E.A.

94

fundamentos y las circunstancias de hecho que tuvo en vista la autoridad administrativa para dictar la medida que motivó el recurso. Pero, aparte de la falta de una normativa adecuada, hubo otros factores que hicieron del recurso de amparo una acción legal ineficiente en el resguardo de los derechos personales. Esta afirmación se basa en que a los tribunales les quedaba un amplio margen que permitía dar protección al afectado. Este margen, sin embargo, no fue generalmente utilizado. Peor aún, en numerosas ocasiones se dejó en completa indefensión a personas sin ninguna base legal sustentable. Según el Informe Rettig, las infracciones más graves a la normativa jurídica fueron; "No se aplicó el principio de "inmediatez", que fija un plazo de 14 horas para el fallo del recurso de amparo. Tampoco acogieron las Cortes los amparos contra detenciones dispuestas por la DINA y más tarde por la CNI; además que no se veló porque se cumplieran con las restricciones respecto de los lugares de detención15". A este respecto, cabe señalar que los tribunales no exigieron que se diera cumplida aplicación constitucional, según el cual nadie puede ser arrestado, sujeto a prisión preventiva o preso sino en su casa o en lugares públicos destinados a este objeto. De hecho, por años existieron recintos a los que los funcionarios del Poder Judicial no tuvieron acceso. Otra infracción a la normativa jurídica fue que durante el período que nos ocupa se aplicó extensamente la incomunicación administrativa como sanción. Desde 1973 hasta 1980 se registraron casos de incomunicación por 109, 300 y hasta 330 días. Desde el período de vigencia de la Constitución de 1980 fueron habituales las incomunicaciones administrativas hasta por 20 días. "La Comisión estimó que si las Cortes hubieran respetado el mandato constitucional de actuar de inmediato; o acatado el mandato legal de fallar dentro de 24 horas o ejercido la facultad legal que constituye la esencia del recurso, consistente en ver físicamente al detenido (habeas corpus); o, en fin, hubieran cumplido la norma del Auto Acordado de dictar sentencia antes de que el mal causado por la prisión injusta adquiriera grandes
15

RETTIG, Raúl y Otros. 1991. Síntesis del Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación. Santiago Pág..39

95

proporciones, la muerte, la desaparición y la tortura podrían haberse evitado en muchísimos casos y, además, los hechores habrían quedado notificados de que sus actuaciones eran rechazadas al menos por el Poder Judicial"16 Otro aspecto que hay que abordar con detención es lo relativo a la impunidad de los violadores. Un análisis estricto concluye que el número de víctimas fatales de violaciones a los derechos humanos atribuidas a agentes del Estado en el período es superior a los 2 mil. Sostenemos enérgicamente que, salvo casos muy puntuales, los hechos constitutivos de esas violaciones no fueron investigados por los tribunales, ni sus autores sancionados penalmente. La Comisión Rettig intentó sistematizar en qué medida contribuyó la conducta judicial a la impunidad de los autores de las violaciones, y sus conclusiones fueron; "A) En materia de juzgamientos de crímenes cometidos por agentes de Estado, el excesivo rigor y formalismo legal, conque los tribunales apreciaron la prueba de cargo contra los autores, impidió en ocasiones llegar a la aplicación de las sanciones que correspondían. De no haber sido así, estos podrían haber sido condenados en consonancia con la realidad de los hechos acreditados. B) La aceptación por parte de los tribunales de las versiones dadas por la autoridad acerca de los hechos, contribuyó a impedir que los culpables fueran sancionados. C) no-ejercicio por parte de la Corte Suprema de su facultad de superintendencia sobre los tribunales militares en tiempo de guerra. El no ejercer estas facultades sobre aquellos tribunales, impidió que la Corte Suprema pudiera exigir que la actuación de los Tribunales Militares en Tiempo de Guerra se ajustara a derecho17. Sin duda que la dictación de la Ley de Amnistía de abril de 1978 18 fue uno de los factores más importantes para dejar impune a los violadores de derechos humanos. Los tribunales han dictado muchos sobreseimientos basados en esta Ley, cada vez que aparece personal uniformado vinculado a un caso comprendido en la Amnistía. Esta tesis desestima el argumento
16 17

IBID Pp 39 IBID, Pág 40 18 La Ley de Amnistía de 1978 libera de responsabilidad criminal a todas las personas que cometieron crímenes o encubrieron estos entre el día del golpe militar, hasta el 10 de marzo de 1978, fecha en el que se levantó el estado de sitio.

96

emanado del artículo 413 del Código de Procedimiento Penal que ordena que el sobreseimiento definitivo no podrá decretarse sino cuando esté agotada la investigación con que se haya tratado de comprobar el cuerpo del delito y de determinar la persona delincuente. Analizando el caso específico de Contreras y Valle, sin embargo, los violadores, en estricto rigor, no se pueden amparar en la Ley de Amnistía, puesto que en su artículo tercero 19 excluye explícitamente la sustracción de menores. No obstante, siguen libres, impunes. Todavía no se hace justicia. Así Operó la Justicia En un trabajo silencioso la Fundación Pidee (Fundación para la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia), recopila los antecedentes de los 26 casos de menores que continúan en calidad de desaparecidos, pero que en realidad forman parte de nada menos que 185 casos de niños a quienes se les vulneraron sus derechos durante la dictadura con torturas, golpizas, asesinatos y desapariciones. A la par de la recopilación de antecedentes el Pidee ha tomado contacto con el abogado Nelson Caucoto, quien analiza interponer una querella por la desaparición de menores, libelo que nunca ha sido presentado en tribunales, pese a que como en el caso de Argentina, los crímenes contra menores no son amnistiables y jamás prescriben. La Secretaria Ejecutiva de la fundación, María Eugenia Rojas, comenta que antes habían intentado la vía judicial, pero la avalancha de querellas contra Pinochet hizo desestimar la acción. Ahora confían en que sea el mejor momento para que por fin se pueda abrir una causa conjunta y no sigan dispersas como en la actualidad. En materia judicial, la única querella sobre menores es la interpuesta el año 2004 por el Codepu (Corporación por los Derechos del Pueblo), por la
19

Artículo 3 No quedarán comprendidas en la amnistía a que se refiere el artículo 1, las personas respecto de las cuales hubiere acción penal vigente en su contra por los delitos de parricidio, infanticidio, robo con fuerza en las cosas, o con violencias o intimidación en las personas, elaboración o tráfico de estupefacientes, sustracción de menores de edad, corrupción de menores, incendios y otros estragos; violación, estupro, incesto, manejo en estado de ebriedad, malversación de caudales o efectos públicos, fraudes y exacciones ilegales, estafas y otros engaños, abusos deshonestos, delitos contemplados en el decreto ley número 2810 de 1974, y sus posteriores modificaciones; cohecho, fraude y contrabando aduanero y delitos previstos en el Código Tributario.

97

detención de pequeños junto a sus padres, que fueron torturados en campos de concentración y sobrevivieron a esas agresiones. Esta causa fue ingresada al proceso Villa Grimaldi que tramitaba el ministro de fuero Juan Guzmán Tapia y que fuera traspasada al ministro Alejandro Solís. Anteriormente se hizo una presentación sobre las nueve mujeres embarazadas que permanecen desaparecidas. De ahí que la sola posibilidad de iniciar estas gestiones abran la esperanza entre los familiares que a la fecha -salvo algunas excepciones- jamás han visto esclarecido los casos. Largos ocho meses de incertidumbre y dolor desde la extraña desaparición tuvieron que pasar para que los padres de José Miguel presentaran la primera acción legal. Fue así como, incitados por algunos amigos y vecinos, e! 17 de mayo de 1974 aparecieron ante la Corte de Apelaciones de Santiago. Allí interpusieron un Recurso De Protección a favor de su hijo, que se roló según N° 495-74. De inmediato, el Tribunal de alzada resolvió solicitar informes a la Cuarta Comisaría de Santiago. Desde dicho recinto un carabinero informó telefónicamente que "el menor José Miguel Valle no figura como detenido". La respuesta del efectivo policial fue un balde de agua fría para el matrimonio. Nuevamente encontraban una negativa por parte de los carabineros que presuntamente habían detenido a José Miguel. Pero aún no se enteraban de lo peor. El 18 de mayo, un día después de presentar la acción legal, la Corte decidió que "el Recurso interpuesto no encuadra en las exigencias del Artículo 306 del Código de Procedimiento Penal (por lo tanto), se declara sin lugar el recurso deducido en fojas 4 a favor del nombrado menor". Los antecedentes fueron enviados al Primer Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de San Miguel el 25 de mayo de 1974. En este tribunal se abrió la causa rol 41.132-1. Pero sucedió un hecho que caló hondo en los corazones de José Valle y María Pérez, quienes tenían cifrado todas sus esperanzas de saber del paradero de su hijo en los Tribunales de Justicia: el juez suplente, Patricio Ábrego Diamantt, se declaró incompetente el mismo día. Para tal efecto, el ministro 98

argumentó que "según se desprende, el principio de ejecución de los hechos denunciados habría tenido lugar en el sector jurisdiccional del Tercer Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de San Miguel y por eso me infiero incompetente para conocer de ellos". Nuevamente el poder del Estado encontró un resquicio legal para jugar en contra de una víctima de la dictadura. Y, como era de esperase, los antecedentes fueron remitidos a otro Tribunal. Esta vez le tocó el turno al Tercer Juzgado de Mayor Cuantía de San Miguel, que acogió la denuncia por presunta desgracia. El tribunal abrió la causa 41.165-2 el 19 de julio de 1974. Esto abría las siguientes interrogantes: ¿Qué impedía que los tribunales actuaran con libertad? ¿Por qué a los padres de José Miguel se les presentaban tantas cortapisas? Para entender este fenómeno hay que hacer un análisis de cómo operó el Poder Judicial durante la dictadura, sobre todos en los primeros años de la represión. El Poder Judicial no reaccionó con la suficiente energía frente a las violaciones a los derechos humanos. Lo anterior, unido a otros factores, tales como las restricciones que se fueron creando a través de una legislación especial y copiosa. La falta de medios en general y de colaboración policial en particular, impidió que este ejerciera una labor efectiva de protección de los derechos esenciales de las personas. Para tal efecto, la justicia contaba con dos instrumentos fundamentales para prevenir !a violación a los derechos humanos: el recurso de amparo y la sanción a los responsables. Ninguno actuó con eficacia. "El recurso de amparo o "habeas corpus" consiste, en lo esencial, en que el tribunal que lo conoce arbitre las medidas necesarias para asegurar el respeto a la libertad y seguridad individual de las personas privadas de libertad. Entre estas medidas destaca la que le da el nombre de habeas corpus, que significa traer a la vista del tribunal a la persona en cuyo favor se interpone el recurso11" No obstante, la ineficacia del recurso de amparo durante el período, se debió en parte a la insuficiencia de la legislación que la
11

RETTIG, Raúl y Otros. 1991. Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación. Pp38

99

regulaba. A este respecto, el artículo 4o del Código Orgánico de Tribunales, dio pábulo para que, en razón del principio de separación de poderes, se entendiera que estaba vedado a los jueces analizar las razones de la autoridad cuando ordenaba detenciones, traslados, o exilios durante los estados de excepción. Pero, aparte de la falta de una normativa adecuada, hubo otros factores que hicieron del recurso de amparo una acción legal ineficiente en el resguardo de los derechos personales. Esta afirmación se basa en que a los tribunales les quedaba un amplio margen que permitía dar protección al afectado. Este margen, sin embargo, no fue generalmente utilizado. Peor aún, en numerosas ocasiones se dejó en completa indefensión a personas sin ninguna base legal sustentable. Según el Informe Rettig, las infracciones más graves a la normativa jurídica fueron; "No se aplicó el principio de "inmediatez", principio que fija un plazo de 14 horas para el fallo del recurso de amparo. Tampoco acogieron las Cortes los amparos contra detenciones dispuestas por la DINA y más tarde por la CNI; además no se veló porque se cumplieran con las restricciones respecto de los lugares de detención12 El eterno dolor Los padres de José Miguel estaban agobiados. Sentían que la maquinaria dictatorial les pasaba por encima como una enorme aplanadora. Sin embargo, cifraron todas sus esperanzas en el tribunal que substanciaba la causa. Y la convicción de que pronto aparecería, vivo o muerto, aumentaron cuando el 27 de octubre de 1974 la jueza instructora ordenó reiterar oficio a Identificación, consultar a Carabineros del sector y citar a declarar a todos los testigos. El primero en comparecer fue el padre de José Miguel. Allí entregó un fuerte y conmovedor testimonio. "Mi hijo era, digo era porque las esperanzas que tenemos de verlo nuevamente disminuyen día a día, un buen niño: Jamás dio problemas en la casa y siempre ayudó cuando estaba de vacaciones para el sustento del hogar. (...) Mi casa, aunque modesta y
12

IBID. Pp 39

100

ubicada en una población humilde, es materialmente cómoda y tengo un hogar bien constituido. Me duele que mi hijo no haya podido gozar de las ventajas que yo puedo proporcionarle. Tenía en él cifradas grandes esperanzas y las creo truncadas con su desaparición". Días más tarde, el testimonio de José Joel Valle fue corroborado por un informe que envió la Policía de Investigaciones de La Cisterna. Éste, en parte N° 1911, informó al juzgado que habían indagado en los libros de la Cuarta Comisaría, pero no aparecía registrada la entrada del Mientras el Tribunal seguía con su trabajo menor. de Investigación, los

padres de José Miguel lo buscaban incesantemente por su cuenta. Recorrieron nuevamente hospitales de niños, hogares de menores y se presentaron en el Registro Civil. Todo el trabajo fue en vano. Ninguna pista les señalaba el camino correcto para dar con el paradero de su hijo. Fue a finales de ese año que sucedió un hecho que desconcertó a los padres del menor. Mientras José Joel se encontraba en su trabajo, un joven se presentó sorpresivamente en la casa de los Valle. Era un 19 de diciembre. Sin identificarse, se acercó a María Pérez y le aseguró que José Miguel se encontraba detenido en una casa de menores en la ciudad de Concepción, VIII Región. "Este joven le dijo a mi mujer que estuvo con mi hijo en Santiago en el Retén de la Población Dávila y en la Cuarta Comisaría, desde la fecha de su desaparición hasta seis meses atrás, fecha en que lo había visto por última vez", precisó Valle en tribunales. Inmediatamente se contactaron con el Comité de Cooperación Por la Paz en Chile, situado en Concepción, a fin de que investigaran sí realmente José Miguel se encontraba detenido en un hogar de menores. A través de Patricia Griffero, jefa del departamento de Provincias de la institución, el 2 de enero de 1975 enviaron una carta solicitando averiguar sí realmente estaba allá. El matrimonio pasó dos semanas angustiantes, hasta que el 15 de enero en que llegó la anhelada respuesta. Ésta, sin embargo, volvió a desplomar al matrimonio. Jorge Barudí, secretario ejecutivo de la institución, les informó que no había ningún rastro de algún menor de nombre José Miguel Valle. 101

El mismo trámite lo efectuaron en la ciudad de Talca, VII Región. Desde allí recibieron la misma respuesta. La familia Valle Pérez se desmoronó. Sentían que cada paso hacia delante significaban dos para atrás. Ante ellos se interponía implacable justicia que ostentaba el rótulo de una "poder independiente", pero

que en la práctica estaba supeditada completamente a las órdenes directas y tácitas de un omnipotente poder dictatorial. En ese contexto, apareció un testimonio que cambiaría radicalmente el rumbo de la investigación. Ante la jueza se presentó el principal testigo de los hechos: Juan Carlos Sandoval Rojas, el joven de 18 años que había entregado las primeras pistas respecto a cómo se realizó el operativo. "Un día nosotros llegamos al tribunal bien temprano para hablar con la jueza y ver cómo iban los trámites. Fue allí que nos comunicaron que el día anterior había declarado este tal Sandoval. Le preguntamos a la jueza que le había dicho y ella nos contestó que no podía decir nada hasta tener más antecedentes. Pero nosotros nos dimos cuenta de que las cosas no andaban bien. No sé, tal vez fue por la cara que puso ella, como si las cosas no estuvieran claras". Y los augurios de los padres se hicieron realidad. Según una escueta declaración, el 17 de octubre de 1973 Sandoval salió desde su casa cerca de la 10:00, ya que debía hacer unas diligencias en el centro de la capital. "Cuando estaba en la calle, se me acercó un 'cabro' a quien conozco de vista y cuyo nombre ignoro. Él me pidió un cigarro, y en eso pasó un jeep de color verde, que era de Carabineros. Este 'cabro' se asustó y salió arrancando. Yo me quedé ahí y vi que un carabinero efectuaba maniobras para pasar la bala y dispararle al 'cabro' que había arrancado, y en vista de esto me acerqué hasta el jeep con las manos en alto, porque vi que la cosa estaba seria". Posteriormente, según manifestó Sandoval, habrían introducido al menor dentro del vehículo institucional, donde observó a otros tres menores. Uno de ellos, sería de tez morena, de pelo casi rapado, vestía ropa "bien sucia", medía 1.20 de estatura y lo apodaban 'el Indio Chico'. "Cuando subí le preguntaron a los que estaban arriba: 'éste también es pato malo' y ellos

102

respondieron, 'No, éste cabro trabaja'. Dieron varias vueltas buscando a! que había huido y llegaron hasta una casa en busca de un delincuente habitual que le dicen 'Juanaquillo', pero éste alcanzó a huir por la parte trasera de la casa", aseguró. Frente a esa casa, los policías habrían aprendido a otro menor que paseaba en bicicleta. El vehículo, relató el testigo, se quedó detenido durante quince minutos y, sin ninguna explicación, lo dejaron en libertad. "Yo al 'Indio Chico' no lo he vuelto a ver más. Debo hacer presente que este cabro siempre se juntaba con delincuentes de la población, no estudiaba ni trabajaba en nada. Era muy nombrado por sus fechorías y al parecer era cogotera, ya que por comentarios uno sabe esas cosas". "Los carabineros que nos detuvieron no llevaban ningún distintivo de la Comisaría a la que pertenecían, y dijeron que eran del Servicio de Inteligencia de Carabineros. Parece que la misión de ellos era limpiar la población concluyó. La declaración de Sandoval no cuadraba con el testimonio que le había entregado hace un tiempo a los vecinos de la población. Pero, aunque había cambiado el cómo se había realizado el operativo, entregó una pista clave para desentrañar las motivaciones que tenían los dispositivos de seguridad para detener (en algunos casos matar y torturar) a jóvenes de poblaciones marginales: "Parece que la misión de ellos era limpiar la población de 'delincuentes". Esta afirmación no hace más que corroborar las conjeturas de los padres de José Miguel. "Nosotros creemos que los detuvieron por el sólo hecho de ser pobres". El historiador Gabriel Salazar explica este fenómeno de la siguiente manera. Para él, el "enemigo", el "mal, el "anticristo", como quiera llamárselo, en las poblaciones marginales se hacía carne en todos. Porque allí no sólo actuaba el marxista, el revolucionario, sino también el potencial delincuente; Jóvenes como José Miguel que en un futuro próximo 103 de delincuentes, me dejaron y como sin yo acredité que ni trabajaba apremio", honradamente, libre, ningún golpe

podrían quebrantar las bases del "orden" que la dictadura del General Pinochet pretendía establecer bajo la sombra del terror político. Jóvenes que representaban en todos sus aspectos al tan "peligroso pobre"; al excluido en el que en cualquier momento puede resurgir esa inminente conciencia básica de identidad. Ese ente abstracto que tanta inseguridad y temor causaba (y causa) en las esferas dominantes de la sociedad: La conciencia de clases. Según Salazar, una forma de mantener la recordación popular en el "pozo estéril y la violencia ritual", es evitar que se convierta en una memoria pública a la vista de todos. "La recordación y la memoria histórica, en manos del bajo pueblo, constituyen un arma política de largo alcance. Su uso libre por la sociedad civil y, sobre todo, por los pobres y marginales, puede constituir, pues, un peligro grave para el sistema y para el Estado. Por lo que éste tiende a regular esa libertad. A intervenir en la instalación pública de los recuerdos y en la configuración del civil de la transmisión educativa saber historiográfico). Procura que las recordaciones dolorosas del convenientemente atiza (como el 11 de

bajo pueblo permanezcan en el ámbito privado o como efemérides iracundas, que el mismo Estado septiembre), para hundir la recordación en la ira, la ira en puro gesto de violencia, y la violencia en la reacción policíaca que legitima el "orden' del sistema. Para evitar, en suma, que la recordación gire hacia la acción política totalizada14". Con la muerte o desaparición de estos la dictadura cumplía un rol ejemplificador. Porque la desaparición de una persona es un acto que tiene un doble significado, uno respecto a la víctima y la otra frente a la sociedad. "Con ello el dispositivo del terror consigue su perpetuación, produce una nueva y más extensa cohorte de víctimas. Sigue, por tanto, estando socialmente presente. Con ello cumple el objetivo de no ser olvidado. El terror necesita que su presencia sea recordada. La represión es puntual, el terror debe ser permanente. Por ello, el terror encuentra en las desapariciones una forma de presencia que se prolonga a través del tiempo. 15". En el caso de
14 15

SALAZAR, Gabriel. 2002. Política de Matar, Voluntad Social de Recordar, wvwv.cgf.udechile.cl MOULIÁN, Tomás. Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago. Ed. Lom – Arcis 1997 Pág. 102

104

Leónidas Contreras nunca se interpuso acción judicial alguna, el caso llevado por el juez Calvo tuvo un primer fallo el 4 de agosto del presente año declarando al único responsable, Rubén Barría alias "el Chino", inimputable por la justicia ya que aferrándose a la ley ordinaria Barría no puede ser sancionado punitivamente ya que su crimen habría prescrito al transcurrir cuatro años de ejecutado el hecho. El abogado Alberto Espinoza Pino que representa a Luis Rodríguez hermano de Jaime Max el otro menor asesinado en el puente Bulnes, dice que apelará, pero está conciente de que "esto tiene para mucho rato, quizá años de años en que la Suprema manifieste su opinión", dice. La lectura que hace el magistrado Calvo es que si estos jóvenes carecían de militancia política no puede tratarse por la Ley de Amnistía, cuestión que Espinoza discute ya que en toda norma jurídica internacional la sustracción de menores es un delito punitivo, "además que si es verdad que vivimos bajo un Estado de Guerra, deberíamos entonces aplicar el tratado de Ginebra, en el que queda claro que todos estos apremios ilegítimos son sancionables", comenta. EL FUNESTO ROL DE LA PRENSA Las violaciones a los DD.HH. en menores de edad durante la dictadura militar no han sido abordadas por la opinión pública con la madurez social necesaria. Vemos como frente a esta área de las víctimas no se ha recogido el país frente a una realidad que debe al menos, producirnos un absoluto rechazo como nación. En este camino hacia el “nunca más”, tesis que ya han expresado tanto autoridades políticas como en las Fuerzas Armadas en sus distintas ramas es que el periodismo juega un rol preponderante y a nuestro juicio, no ha estado a la altura necesaria para que los hechos sean de conocimiento público como tampoco para enfrentar como sociedad una realidad que golpeó a los hijos de esta tierra a muy temprana edad. Un estudio recientemente publicado, de los investigadores Giselle Munizaga y Diego Moulián, de la organización independiente Observatorio de Medios, revela

105

que el uso de trascendidos y fuentes no identificadas se ha convertido en una práctica generalizada de la prensa escrita chilena. Salvo circunstancias excepcionales que lo justifiquen, este procedimiento está expresamente vedado por las normas de la ética periodística. De hecho, el N° 2 del Título N° 1 del Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile establece que “el periodista difundirá sólo informaciones fundamentadas, sea por la correspondiente verificación de los hechos en forma directa o con distintas fuentes, sea por la confiabilidad de las mismas”, mientras que el N° 9 del mismo título prescribe que “el periodista debe citar sus fuentes, pues el lector tiene derecho a conocerlas y así evaluar por sí mismo la calidad de las mismas”. Estos preceptos, inscritos a fuego en el contexto de la responsabilidad social del periodismo y su ineludible compromiso con la verdad, son sistemáticamente atropellados por la prensa nacional. El estudio mencionado, sobre 6.500 noticias publicadas por los diarios pertenecientes al duopolio que existe en Chile en cuanto a propiedad de los medios, se midió entre los días 21 de abril y 21 de junio de 2004, demuestra que el 17% de las noticias del diario La Tercera, el 16% de las noticias de El Mercurio y 14% de las noticias de Las Últimas Noticias carecen de fuente conocida, o bien aparecen encubiertas bajo engañosas formulaciones tales como “según altas fuentes”, “personeros calificados”, “fuentes de tribunales” o “círculos informados”, un torcido atajo para deslizar la mentira, el contrabando ideológico y la manipulación. El estudio de Munizaga y Moulian se limita a constatar una práctica usual del periodismo chileno, pero abstrae su origen político e histórico. Es empíricamente comprobable que la omisión o encubrimiento de fuentes constituye un clásico recurso de la guerra psicológica y la desinformación, y que fue transferido y contagiado por los servicios secretos norteamericanos a la prensa chilena golpista entregada a la tarea de socavar las bases del sistema democrático, durante el gobierno de la Unidad Popular. Está históricamente demostrado que la base de los montajes con que la prensa encubrió la violación de los DD.HH. durante la dictadura, fue, precisamente, el

106

abuso de trascendidos de origen desconocido y la difusión de información atribuida a “fuentes de inteligencia”, u otros subterfugios. Como probará la revisión del modo cómo informaron los diarios de las cadenas de El Mercurio y La Tercera sobre cuatro casos emblemáticos, a saber, el Plan Zeta, la Operación Colombo, la desaparición de la tercera dirección clandestina del partido Comunista en diciembre de 1976, y la Operación Albania. Estos casos fueron elegidos en función de criterios tales como su gravedad, su distribución en la línea de tiempo, el grado de complicidad si es que no de autoría mediata de la prensa, y el estado de avance que presentan en términos del establecimiento de la verdad, incluso en el nivel judicial. Aunque la complicidad de la prensa en la violación de los DD.HH. es un hecho socialmente aceptado, no existe un correlato en el plano de la identificación de las responsabilidades. Con abstracción del anonimato que los encubrió, tales montajes no hubiesen sido posibles sin el concurso, la decisión o al menos la aprobación de directores y editores de los medios que los difundieron. Algunos de ellos, ya fallecidos o retirados, gozan del prestigio de vestales de un periodismo “serio” y “objetivo”, mientras que otros, aún en actividad, son decanos de escuelas de periodismo. Con todo hubo que esperar más de tres décadas para conocer los mea culpas que cada medio de comunicación social decidió imprimir en sus diferentes entregas informativas. Resulta extraordinariamente pedagógico hablar de un tema que sólo cuando el Informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura sale a la luz pública es que la prensa comenzaría a difundir. Esa “verdad” que decían sostener algunos emisarios de la derecha chilena como las palabras expresadas por el ex ministro del Interior del régimen de Pinochet, Sergio Fernández, sobre que no conocía las violaciones a los derechos humanos desde su posición dentro del gobierno simplemente no resisten análisis, pero de una persona que pensaba que se informaba a través de los medios de comunicación tradicionales y de más alta masividad parece darles la razón.

Paradigma de una Pluma Cómplice (EL PLAN Z) 107

Como se sabe el Plan Z fue un tosco montaje de inteligencia orientado a justificar las matanzas de primera hora de la dictadura, sobre la base de instalar en la traumatizada opinión pública, la noción de que las fuerzas armadas no tuvieron más opción que tomar el poder para neutralizar un “siniestro plan” de las “hordas marxistas” para “descabezar” a sus altos mandos y asesinar a lo más granado de las élites de la época, a lo largo y ancho del país. Está históricamente establecido que el primer antecedente concreto del Plan Zeta fue la filtración. Un 17 de septiembre de 1973, desde los servicios de inteligencia de la Armada, al periodista Julio Arroyo Kuhn, corresponsal en Concepción de los diarios El Mercurio y Las Ultimas Noticias, y fue difundida por la agencia France Press (FP), en los siguientes términos:
"Un plan destinado a decapitar la cúpula militar y eliminar a la oposición al gobierno de Allende, fue descubierto aI parecer en los archivos del Palacio Presidencial, se informó en buena fuente". Esta información El Mercurio la recogió como: “El descerrajamiento de la caja fuerte de la Subsecretaría del Interior dejó al descubierto el minucioso plan elaborado para que se cumpliera el 17 de septiembre, a fin de asesinar simultáneamente a los jefes de las Fuerzas Armadas, políticos de oposición, periodistas y profesionales que discreparan con el gobierno depuesto”.

Tal como si obedeciese a una orden de Estado Mayor, en los días sucesivos El Mercurio publicó informaciones acerca de profusos hallazgos de arsenales que brotaban como mala hierba, de allanamientos a ubicuas escuelas de guerrillas cuyos integrantes nunca combatieron y planes de degollinas contra miembros de las Fuerzas Armadas, que invariablemente los extremistas habían tenido a bien olvidar en gavetas y cajones de sus oficinas, así como robos, desfalcos e irregularidades de todo tipo que habrían perpetrado los funcionarios del gobierno depuesto, antes de emprender la fuga, bajo titulares como los siguientes: “Comunistas y socialistas serían los ejecutores: 600 familias iban a ser asesinadas en Concepción”; “Desde la Intendencia Planeaban Asesinatos”; “Marxistas Proyectaban la Destrucción de Limache”; “Planes Siniestros Alentaban Marxistas en Zona Salitrera”; “Otra Escuela de Guerrillas se Descubrió en Nueva Imperial”,

108

“Operativo Militar en Viña del Mar: Detenidos 35 Extremistas de un Campo Guerrillero”20. entre otros tantos de semejante índole. La memoria histórica no debe olvidar que las ejecuciones sumarias de militantes y simpatizantes de partidos de izquierda en los sangrientos albores de la dictadura tuvieron como pretexto su supuesta participación en el plan Zeta, y que El Mercurio prestó la coartada con titulares e informaciones como las descritas. El director de El Mercurio era, René Silva Espejo21, fallecido en olor a santidad, y el subdirector era Arturo Fontaine Aldunate, Premio Nacional de Periodismo el año 1975 y actual decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Santo Tomás, donde tiene a su cargo la formación de nuevos contingentes del periodismo nacional. Sobre el Plan Zeta, en entrevista concedida al diario La Nación, en 1993, declaró muy suelto de cuerpo: “No tengo ninguna prueba de que haya existido el Plan Zeta. En ese momento se daba como un hecho cierto. Para mí es hoy una incógnita”. Respecto de la autoría del Plan Zeta, hay versiones que apuntan al historiador y columnista del diario La Segunda, Gonzalo Vial Correa, lo que en estricto rigor es inexacto toda vez que su participación remite a su publicación en el Libro Blanco de la Junta Militar, único antecedente público del susodicho plan, tal como reconoce en su columna de La Segunda, el 2 de febrero de 1999: “El Plan Zeta apareció en el Libro Blanco del Gobierno de Chile sobre las causas del pronunciamiento militar, publicado el mismo año 1973. El que escribe fue uno de sus redactores. En ese momento, la Junta, a través de la Armada, nos proporcionó una gran cantidad de documentos encontrados al allanar, durante y después del golpe, oficinas públicas, locales políticos de la UP y el Mir, empresas estatizadas y residencias particulares. Entre esos documentos venía el Plan Zeta reproducido en el Libro Blanco. Naturalmente, no lo firmaban nadie y era, el ejemplar hallado, uno de varios facsímiles, el cual llevaba un número 2 en cada carilla y abarcándola enteramente. Este, se sabe, es un procedimiento usual para, en caso de filtración, detectar su origen”.

20 21

Titulares obtenidos de la prensa de la época. Premio Nacional de Periodismo en Redacción en 1957. Fue presidente del Colegio de periodistas entre 1961 y 1963.

109

Vial Correa, todavía un respetado historiador de la plaza, dado a la tarea de editar fascículos sobre el período de la Unidad Popular para el mismo periódico, desperdició una estupenda oportunidad de callar, toda vez que en una sucesión de columnas del diario La Segunda, publicadas durante el mes de septiembre pasado, arremetió empeñándose en su terquedad. “El Libro Blanco no fue anónimo, sino una publicación oficial de la Secretaría General de Gobierno, distribuida con ese carácter en Chile y (traducida al inglés) en el extranjero. Sus autores no fueron indicados, pues nunca lo son en este tipo de publicaciones: el autor es el Gobierno”, para después perpetrar esta confusa disquisición: “¿Quiénes eran su autor o autores, qué vigencia política y 'operativa' tenían? ¿Fue aceptado por quién debía aceptarlo? ¿Entró en rodaje, o no hubo ocasión de hacerlo (de su texto se desprende ser muy poco anterior al golpe)? No lo sé, ni lo dice el Libro Blanco. ¿Qué antecedente tengo para decir que el Plan Z no fue un simple invento de los militares? Uno muy simple: que no querían se publicara - pues investigaban su procedencia, autoría y grado de avance- , y lo permitieron sólo tras múltiples y largas gestiones. ¿Para qué habrían hecho un 'show' así con nosotros, los redactores, partidarios del golpe, que no diríamos como no dijimos, hasta hoy- nada sobre esas gestiones? A estas alturas, cuando ya nadie toma en serio el Plan Zeta, la confusa justificación del emérito historiador carece de importancia. No en vano el verso popular el papel lo aguanta todo. La denominada “Operación Colombo”22, una artera y macabra operación de inteligencia política por medio de la cual se intentó encubrir la desaparición de personas perpetrada por la DINA durante los primeros años de la dictadura, encierra múltiples propósitos y significados, pero hay uno que sobresale del resto, aún incluso sobre su inusitada crueldad: el desnudo imperio del engaño, la mentira
22

Fue diseñada por el Departamento de Operaciones Clandestinas de la DINA. Era abril de 1975 cuando en Buenos Aires apareció el mayor de Ejército Raúl Eduardo Iturriaga Neumann. Se contactó con el agente civil DINA Enrique Arancibia Clavel, y le comentó que su misión era hacer aparecer en Buenos Aires el cuerpo del prisionero David Silbermann Gurovich. De hecho se le colgó un cartel que decía “Dado de baja por el MIR”, con esto se trataba de preparar el ambiente introduciendo en la población la idea de que “guerrilleros”, sobre todo del MIR, intentaban penetrar a Chile desde Argentina en forma clandestina para combatir al régimen. En julio de ese mismo año volvieron a aparecer en Buenos Aires otros tres cuerpos en condiciones similares. Esta vez, se dijo que los cadáveres correspondían a Jaime Robotham Bravo, Luis Guendelman Wisniak y Juan Carlos Perelman Ide. Los cadáveres mostraban carteles con leyendas parecidas y las cédulas de identidad, pero más tarde quedaría comprobado que no se trataba de los cuerpos a los que decían pertenecían. Se trató dela farsa más grande de la dictadura.

110

y la desinformación como armas de guerra sicológica, utilizadas con la triple finalidad de implantar el terror, avasallar la conciencia de los chilenos y burlar a la comunidad internacional. El montaje consistió en difundir una lista de 119 personas por las que se habían interpuesto recursos de amparo, la mayoría de las cuales fueron vistas con vida en cuarteles de la DINA, haciéndolas aparecer como asesinadas por sus propios compañeros, o caídas en enfrentamientos con la policía23. Es así como el 15 de julio de 1975 apareció en Buenos Aires la revista Lea, creada especialmente para la ocasión por la editorial Codex, vinculada a la Triple A22. Su crónica central consistía en una fabulación sobre pugnas internas del MIR, que habrían cobrado víctimas en diversos países. Dos días más tarde reapareció en Curitiba, Brasil, una publicación de nombre O´Día, con una segunda lista con 59 nombres de chilenos que habrían muerto en Argentina en enfrentamientos con la policía carioca. La maniobra, ideada por integrantes del Departamento Exterior de la DINA, todos actualmente identificados, no habría tenido sentido sin la complicidad y aprobación de la prensa chilena, que se limitó a reproducir esas insostenibles versiones, agregando además editoriales de su propia pluma. El Periodismo con Bototos Basar una investigación sólo sobre la base de documentación periodística de la época es francamente impresentable. No es posible querer buscar la verdad entre la tinta impresa durante el comienzo de la dictadura 23. Podemos al menos referirnos a ella sólo para explicar el cómo se des-informó a la nación, con el ánimo de infringir somnolencia respecto de los hechos atroces que se estaban cometiendo. Así, el 16 de julio de 1975, en la página 15 de El Mercurio, bajo el título, Miristas Muertos en Argentina Eran Buscados en Chile, se lee: “los dos integrantes del MIR que fueron asesinados la semana pasada cerca de Buenos Aires, figuraban como desaparecidos
23

en

Chile

y

entidades

humanitarias,

entre

ellas Amnesty

La Nación, lunes 30 de mayo de 2005 “30 años de los 119 detenidos desaparecidos: Operación Colombo: el montaje más grande de la dictadura militar”, por Jorge Escalante. 22 Policía secreta argentina de la dictadura militar trasandina. 23 Paradójicamente es en tiempo de dictadura, pero a fines de ésta que aparece un periodismo de investigación que en plena democracia se extraña.

111

International, habían planteado reclamos por ellos, se informó en fuentes de gobierno”. Más adelante, con su típico estilo sibilino, y escudado en el abuso de fuentes no identificadas, agregó este párrafo de antología: “Los servicios de seguridad comprobaron que está en marcha un plan para hacer falsos secuestros. Según fuentes de Gobierno, elementos marxistas irrumpen en domicilios de compañeros, se identifican como personal de seguridad y se llevan a los dueños de casa. Por supuesto -puntualizaron las fuentes- se cuenta con la complicidad de éstos, lo que ignoran los familiares. Estos, lógicamente, concurren a los tribunales a denunciar la desaparición de sus parientes (...) Estos seudo detenidos o secuestrados -explican las fuentes- son trasladados a Argentina a fin de que se incorporen a movimientos guerrilleros, y tras recibir adiestramiento, son retornados a Chile”. Coronando su actuación en el caso, lo trató en comentario editorial, el día 23 de julio de ese año, con juicios solemnes y presuntuosos que agregan infamia a la mentira: “la violencia engendra violencia y quien cree que ella constituye la razón de ser de una acción política concluye por ser víctima del propio monstruo que despierta. Huidos del país, dispersos en distintos lugares, los violentistas de entonces se han visto forzados, cotidianamente, a enfrentar una nueva situación. A las dificultades económicas encontradas en naciones extranjeras, se sumaron las ‘liquidaciones de cuentas’. Dineros robados y cuyos usos fueron decididos por el primer audaz, encendieron pasiones y crearon odios. Se culpan también recíprocamente de esas tácticas, acusándose de debilidades, errores o falta de audacia por no haber empujado todavía más al país a la catástrofe extrema que pretendieron. Las rivalidades ayudaron a hacer estallar el conflicto y las venganzas sucedieron a las venganzas en una escala pavorosa. Es obvio que en las contiendas entre quienes sólo aceptaban la violencia como criterio, apelaron a la única manera que sus protagonistas preconizan y entienden: la liquidación inmediata y artera del rival o del disidente”. En los párrafos precedentes nos enfrentamos a una situación que hoy por hoy está de moda. El asesinato de imagen. Claro que de personas que habían sido asesinadas. Esto sólo puede calificarse como un delito de calumnia e injuria24.
24

El abogado Arturo Fontaine Aldunate, era el director subrogante de El Mercurio en ese momento, jamás ha ofrecido una disculpa pública por este comportamiento. Además dentro de sus preseas exhibe el premio

112

El diario La Segunda, hijo putativo de la cadena El Mercurio S.A.P. no le fue en zaga en materia de periodismo como lo hemos apellidado con bototos. Un 24 de julio de 1975, publicó un titular ya clásico para los anales del engaño: Exterminan Como Ratas a Miristas25. Luego, en una crónica publicada el 29 de julio, arremetió contra el Comité de Cooperación por la Paz, que había presentado recursos de amparo por las 119 personas incluidas en las listas y había publicado una inserción que llamaba la atención sobre “la extrema gravedad que encierra que un sector de la prensa nacional retransmita en forma sensacionalista noticias emanadas de un semanario y diario extranjeros, escasamente conocidos, que se refieren a la presunta muerte de un alto número de chilenos en el extranjero, sin señalar fuentes de organismos competentes26”. En la crónica, titulada Comité de Cooperación Para la Paz Recurre de Amparo en Favor de los Muertos, firmada por Antonio Salgado, se lee: “el comité mencionado se pretende erigir en orientador de la prensa nacional. De señalarle el camino que debe seguir. Olvidando acaso aquella reunión de hace unos meses cuando un alto dignatario de la Iglesia Católica les hizo presente que era necesario disolver ese comité por no ser necesario a estas alturas. Y obviando de paso la situación poco confortable que dentro de los luteranos chilenos tiene el Obispo Helmut Frenz, uno de los activadores de la citada institución”. El director del diario era entonces Mario Carneyro Castro, ya fallecido. En el diario La Tercera, los que tomaban las decisiones también creyeron oportuno optimizar el montaje con antecedentes y opiniones de su propia cosecha, sobre la denominada Operación Colombo27 escribieron un 24 de julio del ‘75, Confirmado:
Nacional de Periodismo otorgado en 1972 y ocupó la presidencia del Comité de Ética de Medios(1992-2002), hoy es consejero. 25 Publicado bajo el nombre de Mercedes Garrido, quién aún se desempeña como reportera del sector política de El Mercurio. 26 Nosotros, los Sobrevivientes, Acusamos capítulo sobre Los Colaboradores de la Tortura en Chile: La Prensa, elaborado por la Coordinadora de Ex Presas y Ex Presos Políticos. Publicado en los sitios web www.mir-chile.cl y www.hommodollars.cl 27 Hoy se encuentran procesados como autores de secuestro el ex jefe de la DINA general Manuel Contreras, el general César Manríquez (quién fuera el segundo hombre de la DINA), el oficial de Gendarmería y ex jefe de Cuatro Álamos Orlando Manzo, el también segundo de la DINA brigadier Pedro Espinoza, el ex jefe de Villa Grimaldi coronel Marcelo Moren Vbrito, el ex jefe de la brigada Halcón brigadier Miguel Krassnoff, el suboficial Basclay Zapata, el ex agente civil Osvaldo Romo, el oficial de Carabineros Conrado Pacheco, el ex detective Manuel Carevic, el coronel ex DINA y ex jefe del servicio secreto de la DINE Maximiliano Ferrer Lima, los tenientes coroneles de Carabineros, Ricardo Lawrence y Gerardo Godoy. El coronel de Ejército Gerardo Urrich, el ex jefe de la brigada Vampiro brigadier Fernando Lauriani, y el general Raúl Iiturriaga Neumann.

113

Habían Presentado en Chile Amparos en Favor de los Miristas Muertos en Argentina, se encuentran verdaderas joyas del periodismo que hemos llamado con bototos: “Mientras los miristas se matan entre ellos en la lucha por el poder y el dinero fuera del país, hasta donde huyeron cuando las fuerzas de seguridad empezaron a actuar, en Chile las pseudas organizaciones humanitarias comenzaron a desprestigiar al gobierno acusándolo en recursos de amparo que la policía y los servicios de inteligencia detenían a ‘inocentes’. Incluso hay recursos de amparo en que se dice que testigos observaron como fuerzas policiales detuvieron a determinadas personas cuyo paradero se desconoce. Sin embargo, ahora se establece que todo era falso; que la acción formaba parte de la campaña internacional para desprestigiar al país puesto que los miristas “presuntivamente detenidos en Chile”, se encontraban fuera del país realizando acciones ilícitas. Ahora sus cadáveres son encontrados en Argentina, Panamá, México, Colombia y Francia”. Difícil encontrar un ejemplo más nítido de periodismo aterrorizado, pero aún había más. La nota de La Tercera sigue: “en el Poder Judicial se advertía malestar por el hecho de que los extremistas y una serie de organizaciones que alegan defender los derechos humanos hubieran utilizado a los jueces en el sucio juego de desprestigiar a Chile. En todos esos recursos la Corte de Apelaciones enviaba oficios al Ministerio del Interior, a los jefes policiales e incluso a los magistrados, solicitándoles informes sobre los ‘desaparecidos luego de ser detenidos’. Las respuestas de las autoridades indicaban que los extremistas no habían sido detenidos pero los abogados insistían en sus falsas posiciones. Ahora se confirmó que esos extremistas jamás fueron detenidos y que en cambio lograron salir del país para enfrentarse en la estremecedora lucha interna que libra el MIR por el dinero producto de asaltos, robos y desfalcos perpetrados en Chile en el anterior régimen”. A esa fecha, la dirección de La Tercera la desempeñaba Alberto Guerrero Espinoza, ya retirado, y la subdirección Héctor Olave Vallejos, actual editor de los servicios informativos de El Mercurio y recientemente designado Premio Nacional de Periodismo 2003, galardón que en palabras del Ministro de Educación y Presidente del Jurado, Sergio Bitar, se le concedió para "dar una señal de 114

fortalecimiento del prestigio de un periodismo serio, sólido, ético y al servicio de la libertad de expresión" (SIC). Esas palabras las dijo quién viviera la reclusión política en los campos de concentración Dawson, Ritoque y Puchuncaví. Además debemos decir que no es oneroso aceptar un premio que asciende a más de 13 millones de pesos chilenos por su legado periodístico si tomamos en cuenta las reparaciones simbólicas que el Estado chileno ha tenido con las víctimas de la dictadura. Simplemente vergonzoso.

Traje Desastre y a la Medida Con el secuestro en la vía pública de Armando Portilla Portilla, el 9 de diciembre de 1976, integrantes del Comando Conjunto28 iniciaron una batida contra la tercera dirección clandestina del partido Comunista. La operación prosiguió los días 13, con el secuestro de Luis Fernando Navarro Allendes; el 15, cuando, en distintas horas y circunstancias, fueron secuestrados Lincoyán Yalú Berríos Cataldo, Horacio Cepeda Marinkovic, Héctor Véliz Ramírez, Luis Segundo Lazo Santander, Juan Fernando Ortiz Letelier, Waldo Ulises Pizarro Molina y Reinalda del Carmen Pereira Plaza y el 18 de diciembre, con el secuestro de Lisandro Tucapel Cruz Díaz, para terminar el día 20, con el secuestro de Edras de las Mercedes Pinto Arroyo. Todos ellos integran las listas de detenidos desaparecidos, sin perjuicio de que el informe de las Fuerzas Armadas a la Mesa de Diálogo, consigna que en la Cuesta Barriga habrían sido inhumados los cuerpos de Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Luis Lazo, Fernando Navarro y Fernando Ortíz. Los tribunales rechazaron los recursos de amparo sin otro trámite que oficios al Ministerio del Interior, cargo que desempeñaba el general César Raúl Benavides, así como a las direcciones de inteligencia de las Fuerzas Armadas, que por cierto negaron la detención y conocimiento de cualquier antecedente de los amparados.
28

Agrupación de inteligencia que operó aproximadamente entre fines de 1975 y el término del año 1976, y cuyo objetivo principal fue la represión al Partido y las Juventudes Comunistas. Durante este período, según el Informe Rettig, fue responsable de la desaparición de cerca de 30 personas. Otras fuentes hablan de más de 70. El Comando Conjunto estaba formado principalmente por agentes pertenecientes a la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA) y contó más tarde con una participación importante de efectivos de la Dirección de Inteligencia de Carabineros (DICAR). Contó también, en menor medida, con la participación de agentes del Servicio de Inteligencia Naval (SIN) y con algunos efectivos de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE). Además, colaboraron en ese Comando miembros de la Policía de Investigaciones de Chile y civiles provenientes de Patria y Libertad.

115

La angustia de los familiares queda retratada en un escrito que presentaron en febrero de 1977: “Destacamos a V.S. nuestra enorme inquietud por la suerte corrida por nuestros familiares, habida consideración al largo período que ya llevan privados de libertad, el que oscila entre uno y dos meses, y a la circunstancia que sus detenciones no han sido oficialmente reconocidas, inquietud ésta que se acrecienta frente a la increíble pasividad e indiferencia que han mostrado, en relación a sus desaparecimientos, las autoridades y funcionarios públicos a quienes la ley ha entregado la función de velar por la seguridad de las personas”29. La dictadura respondió a este clamor con uno de sus característicos montajes, consistente en la falsificación de las hojas de ruta del paso fronterizo Los Libertadores, con el fin de convencer a la opinión pública que dichos dirigentes comunistas habían abandonado el país rumbo a Argentina. Ese solo antecedente bastó para que el Ministro en Visita, Aldo Guastavino, sobreseyera la causa, sin siquiera haber dado por ocurridos los hechos. Para instalar ese montaje como “verdad oficial” los autores materiales e intelectuales de los secuestros se valieron de la colaboración de la siempre bien dispuesta y servicial prensa uniformada. El 10 de febrero de 1977, El Mercurio publicó Se Cerró Investigación de los Desaparecidos, la crónica del diario señaló: “el Ministro en Visita, Aldo Guastavino, designado el 31 de enero para investigar la desaparición de ocho personas, cerró el sumario el lunes pasado, después de declarar agotada la investigación. El Ministro Guastavino había oficiado al Ministro del Interior solicitando los antecedentes de las ocho personas presuntamente desaparecidas, y recibió de esa Secretaría de Estado un oficio que adjuntaba copias de los certificados de viaje expedidos por Extranjería de la Policía Civil, en que consta la salida al país de esas personas”. Haciendo gala del rigor profesional destacó un enviado especial, el periodista Oscar Medina30, quién, en el lugar de los hechos y tras una exhaustiva investigación, logró establecer: “La Policía Internacional de Los Libertadores confirmó con documentación el paso hacia Argentina de las ocho personas
29

Nosotros, los Sobrevivientes, Acusamos capítulo sobre Los Colaboradores de la Tortura en Chile: La Prensa, elaborado por la Coordinadora de Ex Presas y Ex Presos Políticos. Publicado en los sitios web www.mir-chile.cl y www.hommodollars.cl 30 Hoy se desempeña como editor general de la estación televisiva Mega del empresario Ricardo Claro.

116

presuntamente desaparecidas, cuya situación estudió el Ministro Guastavino. Por su parte, el Servicio de Migración de Argentina, por intermedio del Jefe de la Avanzada Las Cuevas, dijo a El Mercurio que la documentación que registra el ingreso de cualquier persona a territorio argentino es enviada a Mendoza, y desde allí a Buenos Aires, a los archivos de la Dirección Nacional de Migración. El Jefe del Servicio de Mendoza, Juan Cortés, en conversación telefónica con este enviado especial, dijo que los antecedentes pedidos fueron enviados a Buenos Aires: ‘Hay una demora de dos años en los archivos. Creemos que puede demorar un poco cualquier comprobación del ingreso a Argentina de cualquier persona”. El Neo- Nuevo Periodismo Una vez que Truman Capote remeció la conciencia de los lectores con su A Sangre Fría37, pensábamos que todo tipo de prensa ya estaba escrita. Mención a parte para los latinoamericanos Gabriel García Márquez y Tomás Eloy Martínez, que desde su pluma imprimieron otra novedosa forma de ejercer el periodismo, debemos sostener que al menos utilizando la pirámide invertida y la dicción de seriedad y objetividad de la labia mercurial, sólo podemos bautizar al periodismo practicado por algunos colegas de esa época dictatorial como el Nuevo Neo Periodismo. En varias fases de este texto hemos repasado la estructura de los relatos que los medios de comunicación sociales masivos utilizaban para continuar sin molestar a los verdugos que acaparaban el poder en Chile. La imaginación puesta en estos relatos no podía sino ser más que mentira, y cuando ella es citada para trasladarse a los terrenos de la literatura incluso es bienvenida, pero el género periodístico no puede estar basado en ella. Todo esta estructura de entrega informativa al servicio de la mentira era el modo de persuadir a los chilenos que por esos días de letargo cultural. Fiel al estilo combativo que le imprimió Mario Carneyro, La Segunda tituló en primera plana, el 9 de diciembre: Nueva Felonía Marxista Ante los Tribunales: No hay Tales “Desaparecidos”. En la crónica interior, bajo el título, Descifrada Infamia de los “Desaparecidos”: Comunistas Viajaron al Exterior haciendo Dedo, este diario
37

En la que jugó narrativamente con la ficción y la realidad superando entonces la narración “objetiva” impuesta por la pirámide invertida del periodismo estadounidense.

117

superó todas sus marcas en materia de calumnia y odiosidad: “Una nueva felonía de los marxistas ha quedado en evidencia luego que el Ministro Guastavino cerrara definitivamente el sumario que ordenó instruir la Corte Suprema, por el presunto desaparecimiento de ocho personas. El magistrado, en su amplia investigación estableció con acopio de antecedentes que los “presuntos desparecidos” salieron del país hacia territorio argentino con toda su documentación y en algunos casos, a falta de medios de locomoción colectiva, hicieron dedo, aprovechándose de la buena voluntad de los automovilistas. La campaña de los marxistas contra el régimen del Presidente Pinochet no descansa. Con tal de empañar la imagen de nuestros gobernantes son capaces de las peores felonías, como la descubierta por el ministro Guastavino. No podían permanecer no sólo trabajando en la clandestinidad contra todos los chilenos que aman la libertad y tranquilidad lograda en los tres años de gobierno, sino que además planearon otra infamia: pedir a los tribunales de justicia la designación de un ministro en visita para que investigara el desaparecimiento de ocho “dirigentes sindicales”, en su mayoría de filiación comunista (...) Entre la lista de inocentes adherentes a esta felonía figuran sacerdotes, religiosas, abogados y otras personas que se dejaron engañar una vez más”. El antecedente del viaje a dedo también llamó la atención de los sagaces editores y reporteros de La Tercera y Las Últimas Noticias. El 10 de febrero de 1977, la crónica de La Tercera, bajo el título “Desaparecidos” Se fueron en Tren, Camiones y a Dedo, consignó: “el informe entregado recientemente por el magistrado Aldo Guastavino, expresa que estos salieron del país con toda su documentación oficial, y señala, además, que varios de ellos lo hicieron utilizando el viejo sistema del “auto.stop”, es decir, gracias a la buena voluntad de los automovilistas”. De parecido tenor fue la crónica de Las Últimas Noticias: “A Mendoza, Argentina, y utilizando el sistema de “auto-stop” y en vehículos particulares, viajaron ocho de los trece presuntos desaparecidos y para los cuales sus familiares solicitaron la designación de un ministro en visita”. En el caso de Reinalda Pereira, puntualizó que “lo hizo el 22 de diciembre de 1976, saliendo a pie por el paso Los Libertadores”, lo que era absurdo, toda vez que a la fecha de su desaparición, tenía seis meses de embarazo. 118

Las planas directivas de los diarios La Segunda y La Tercera eran las mismas que durante la Operación Colombo, mientras que la de Las Últimas Noticias estaba conformada por el director, Fernando Díaz Palma, el subdirector, Julio Abarzúa Abarzúa, y el Jefe de Informaciones, Hugo Nettle Maluenda. La imaginación no tiene límites y eso los periodistas al servicio del régimen militar lo sabían. En el mayor golpe que recibió el FPMR en toda su trayectoria, entre los días 15 y 16 de junio de 1987, agentes de la CNI asesinaron a 12 de sus dirigentes, militantes y colaboradores, en una operación combinada que fue conocida como matanza de Corpus Christie u Operación Albania38. La evidencia de que se trató de una ejecución masiva, fríamente planificada y ejecutada, quedó recogida en el trabajo en terreno de los periodistas de los medios opositores, tales como Análisis, Apsi, Cauce, Hoy y Fortín Mapocho. Sin embargo, contra toda lógica, contraviniendo todas las normas del rigor profesional y amparándose en el consabido recurso de versiones atribuidas a “fuentes de inteligencia” los medios de la prensa uniformada sólo supieron ver “enfrentamientos” entre “terroristas” y “extremistas” con “fuerzas de seguridad”.
38

En la mañana del día 15, fue interceptado en la vía pública y baleado a mansalva, el ingeniero comercial Ignacio Recaredo Valenzuela Pohorecky, en las inmediaciones de la casa de su madre, en la comuna de Las Condes. A las 18:30 horas de ese día, en calle Varas Mena de la comuna de San Miguel, donde tenía su domicilio, fue asesinado en similares condiciones Patricio Ricardo Acosta Castro. Entretanto, en un departamento de la Villa Olímpica, comuna de Ñuñoa, cayó combatiendo Julio Arturo Guerra Olivares, uno de los oficiales que comandó la emboscada contra Pinochet. Pasada la medianoche, los agentes atacaron una casa de seguridad del FPMR, en Varas Mena N° 415, ocasión en que Juan Waldemar Henríquez Araya y Wilson Daniel Henríquez Gallegos se batieron hasta perder la vida, no sin antes permitir la huída de varios de sus compañeros. La operación concluyó con la ejecución de varios combatientes y militantes del FPMR, que habían sido capturados con anterioridad, en una desvencijada vivienda de calle Pedro Donoso, comuna de Recoleta. Entre ellos estaba José Joaquín Valenzuela Levi, comandante operativo de la Operación Siglo XX. Además murieron Esther Angélica Cabrera Hinojosa, Elizabeth Edelmira Escobar Mondaca, Patricia Angélica Quiroz Nilo, Ricardo Hernán Rivera Silva, Ricardo Cristián Silva Soto y Manuel Eduardo Valencia Calderón. La investigación del Ministro en Visita, Hugo Dolmetsch, tiene por establecido que se trató de frías ejecuciones, y de hecho, tiene encausados por delitos de ilegítima privación de libertad y homicios al fiscal militar y mayor de Carabineros (J), Luis Acevedo González; al general de Ejército y ex-director de la CNI, Hugo Salas Wenzel; al ex-Jefe operativo de la CNI, mayor de Ejército Alvaro Julio Corbalán Castilla; a los oficiales de Ejército Ejército Krantz Bauer Donoso, Emilio Enrique Neira Donoso, Luis Arturo Sanhueza Ros, Rodrigo Pérez Martínez y Erich Antonio Silva Reichart; a los suboficiales de Ejército Fernando Burgos Díaz, Marcelo Eugenio Figueroa Lobos, Juan Alejandro Jorquera Abarzúa, Manuel Rigoberto Ramírez, Sergio Mateluna Pino, Carlos de la Cruz Pino Soto, René Valdovinos Morales y Haroldo Veloso Castillo; a los agentes civiles de la CNI César Luis Acuña Luengo, Manuel Ángel Morales Acevedo, Luis Alberto Santibañez Aguilera, Víctor Eulogio Ruiz Godoy y Jorge Vargas Bories; a los funcionarios de Investigaciones, subcomisario Rodrigo Guzmán Rojas, subcomisario Gonzalo Mass del Valle e inspector José Miguel Morales Morales; al capitán de la Fach Hernán Miquel Carmona, y al teniente coronel de Carabineros Iván Raúl Quiroz Ruiz.

119

Así, el 17 de junio, El Mercurio publica: En Tres Enfrentamientos en Las Condes y San Miguel Fueron Abatidos 11 Integrantes del FMR. En las páginas interiores, las crónicas fueron del mismo tono. Falsedades impresas desmentidas por la investigación judicial. En el cuerpo C: “La CNI indicó que los individuos iban armados de pistolas automáticas y se resistieron a las detenciones”. “Se indicó que ambos enfrentaron a los agentes de seguridad empuñando pistolas Browning de 9 mms, y Valenzuela, además, intentó arrojar una granada antipersonal. Según la misma fuente, Valenzuela resistió la detención cuando fue interceptado, oportunidad en que disparó la pistola que empuñaba, sin herir al personal aprehensor”. “Entre el mediodía del lunes y las 5 de la madrugada de ayer fueron abatidos doce individuos sindicados como extremistas del FMR. Siete de ellos, cuatro hombres y tres mujeres, murieron tras un tiroteo de media hora con fuerzas de seguridad”.”A través de altoparlantes se instó a entregarse a los moradores de la vivienda, definida posteriormente como ‘casa de seguridad’. La advertencia -según se dijo- fue respondida con fuego nutrido de fusiles M-16 y armas cortas automáticas. También se lanzaron tres granadas hacia el exterior”. De acuerdo a versiones de vecinos, el tiroteo entre los subversivos y los agentes se prolongó por casi media hora”. “En las acciones fueron heridos cuatro agentes de la CNI, dos de ellos con lesiones de gravedad”. “A las 00:11 hrs, en Villa Olímpica murió Julio Arturo Guerra Olivares. En su poder se encontró una pistola calibre 38 mms, con dos cartuchos percutados”. Conviene insistir que ninguna de estas versiones de “fuentes de seguridad” orientadas a preconstituir “enfrentamientos” ha tenido asidero en la investigación judicial. A la cabeza de El Mercurio estaba Agustín Edwards Eastman, cargo que aún conserva, mientras que el cargo de editor de los servicios informativos lo ocupaba Juan Pablo Illanes. La conocida connivencia entre La Tercera y la CNI quedó demostrada con el montaje de presuntos testigos presenciales que avalaban la tesis del enfrentamiento. Así, sobre los siete homicidios de la calle Pedro Donoso, comuna de Conchalí, dos testigos, que el diario identifica como Ricardo Muñoz y Pedro Ramírez, relataron que “aproximadamente a las cinco de la mañana escucharon 120

que alguien hablaba a través de un megáfono. Según estos testimonios, ellos escucharon que el jefe de las fuerzas de seguridad gritaba: ‘¡Están rodeados!’ ‘¡No se resistan y salgan con las manos en alto’! Luego de un lapso de casi dos minutos, en que se registró el silencio más absoluto, comenzó una feroz balacera, en la cual predominaban las ráfagas de metralletas”. Más significativo aún es el testimonio atribuido a un comerciante, quién aseguró haber visto cómo Ignacio Valenzuela disparó a los agentes, lo que está desmentido por el mérito del proceso: “por su parte, el comerciante Charles Walker Marín, la segunda persona que presenció el enfrentamiento, explicó que en un momento determinado se situó casi en la línea de fuego del extremista que portaba un arma de fuego corta y la percutaba, al tiempo que intentaba huir, para esconderse detrás de un árbol u otro parapeto. Por último, indicó que no le cabía duda de que el violentista intentó primero alcanzar a balazos a uno de los agentes y luego huir, ya que, tras ser abatido, portaba aún en su mano derecha la pistola con la que hizo fuego”. Lo curioso sostienen los periodistas que no cayeron en este juego ruin, es que este mismo testimonio casi con las mismas palabras se reprodujo pocos días después en la revista A Fondo33. Pero no es todo lo que sorprende. En el proceso aparece que la coartada de Corbalán consistió en afirmar que en la noche de los sucesos, ofrecía una recepción en su domicilio y que entre los invitados figuraba el director del diario de Copesa S.A., La Tercera34. Bajo el título Doce Muertos en Enfrentamientos entre CNI y Frente Manuel Rodríguez, La Segunda35, en su edición del 16 de junio, obtuvo versiones de sus propias “fuentes de seguridad”: “Fuentes del organismo de seguridad señalaron esta mañana que la serie de acciones tuvo su origen en ‘seguimientos e investigaciones que funcionarios de ese servicio’ vienen desplegando desde el descubrimiento de los arsenales del norte y del atentado al Presidente de la República. Agregó la fuente que estas investigaciones se intensificaron a partir de los ataques sufridos hace días por los
33 34

Medio de fachada de Avanzada Nacional, que era financiado por Álvaro Corbalán. El director de La Tercera era, a la fecha, Arturo Román Herrera, el vicepresidente-editor Germán Picó Domínguez y Redactora Jefa, Ana María López. 35 A la fecha de estos hechos, la plana directiva de La Segunda era la misma de la actualidad, director Cristián Zegers Ariztía y Pilar Vergara Tagle, editora de los servicios informativos.

121

cuarteles de la CNI de avenida José Domingo Cañas y Neptuno. A ello, como pista tangencial, se agrega la acción de propaganda armada que protagonizó este domingo el MIR en la población Santa Olga de la capital. ‘Efectivamente hay una relación entre la acción de Santa Olga, comuna de La Cisterna, y los enfrentamientos terroristas y fuerzas de seguridad que se prolongaron hasta la madrugada de hoy. Sin embargo, ese hecho no fue el punto de partida de los sucesos’, recalcó la fuente”. Por el Sendero de los Próceres Tal como lo establece el estudio mencionado con anterioridad, del instituto Observatorio de Medios de Chile, el abuso de trascendidos y fuentes desconocidas lejos de haberse corregido se ha institucionalizado hoy en la prensa escrita chilena. Está empeñada al parecer en seguir la huella trazada por estos próceres del periodismo, a los que tanto le deben los violadores de los DD.HH. y tantos otros chilenos que confiaron en la veracidad de las informaciones que obtenían leyendo sus verdaderas felonías. Más decidor aún es que la muestra reveló que los tres diarios de mayor circulación nacional concentran el hábito de no identificar a sus fuentes en dos áreas especialmente sensibles, esto es, seguridad ciudadana, con un 33 %, y política nacional con 28%. Las altas fuentes36 si instauraron en nuestra opinión pública como un suple donde se comenzaron a edificar los cimientos de una prensa que es presa de su pasado al servicio de los poderes. Toda comparación resulta odiosa, pero en pos del contraste, convocamos a la prensa estadounidense -con la cual les gusta compararse-, pero con la que no tienen nada en común, salvo la forma informativa de ésta en su estructuración. Ella tiene por costumbre no publicar noticias que afecten el interés público que no hayan sido confirmadas al menos por dos fuentes independientes, cuestión que en Chile no existe, por el conocimiento que tenemos de la forma de actuar de la prensa al menos en los medios de comunicación sociales y masivos, su actuar se basa sólo en mantener el establishment y salvo se produzca una información en el
36

Es vital para el ejercicio del periodismo resguardar las fuentes, pero este caso dista mucho de la defensa que un periodista pueda hacer de su fuente, es más bien lo contrario, porque afecta la adecuada forma de ejercer la profesión. Atentando y de paso enlodando un derecho que es necesario para la democracia de los pueblos.

122

extranjero y en contadas ocasiones por un medio local se suman, sólo para no aparecer como los “golpeados” en jerga periodística. Como estudiantes – aspirantes a convertirnos en periodistas no podemos dejar de repudiar que en la democracia concertacionista o tutelada exista un periodismo que dista del que en los últimos años de dictadura buscó derrotar valientemente. Para ellos, los verdaderos próceres toda nuestra admiración. LA TORTURA “Al llegar al final de la escalera que bajamos era todo frío y húmedo; sin preguntar nada, me hicieron sacarme la ropa, menos las vendas, me hicieron sentarme en el suelo, recoger las rodillas y con mis manos amarradas pasarlas sobre mis rodillas. En ese momento sentí que introdujeron un fierro entre las rodillas y antebrazos... sentí correr dos objetos, posiblemente muebles. Tomaron el fierro entre cuatro personas (lo sé porque conversaban entre ellos) y fui colgado. Una vez colgado procedieron a poner objetos duros en mis ojos, posiblemente bolitas, luego objetos metálicos en mis muñecas, tobillos, sienes, ano y pene. Luego me amordazaron introduciendo estos objetos metálicos en mi boca, precisamente en mis molares. Cuando me encontraba en esta situación sentí ruido de papeles que ponían debajo de mí. En ese momento sentí lo aterrador, que fueron fuertes descargas eléctricas, en las cuales veía mi cuerpo totalmente iluminado con un resplandor intenso... sentía morir de dolor y de asfixia. Perdí la noción del tiempo, sólo sé que de vez en cuando me sacaban la mordaza y vomitaba en abundancia, luego volvían a lo mismo... Desconozco la cantidad de sesiones que fueron. Al término de cada una me dejaban colgado y decían “dejemos descansar a este huevón”. Yo sentía sus pasos alejarse y sentía un alivio, pero inmediatamente volvían, aparentemente no eran los mismos, y decían “ya descansó mucho este huevón” y continuaban con el flagelo primero*... Lo transcrito relata parte del infierno vivido por una persona detenida en diciembre de 1983 y recluida en el Cuartel General de Investigaciones ubicado en calle general Mackenna.
*

La Prensa , Domingo Edición de 5 diciembre 2004 Las historias silenciadas. Por Miguel E. Gómez Balboa. Basado en el texto de la Comisión de Prisión Política y Tortura. Bolivia, La Paz.

123

Otros 35.868 testimonios referentes a este periodo, guardados en el cajón del silencio durante 31 años, fueron publicados en el informe titulado Para nunca más vivirlo, para nunca más negarlo, elaborado por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura de Chile de 2004. De ellos, 27.255 fueron aceptados como válidos y algo más de 8 mil fueron reconsiderados. Con una segunda entrega en junio de 2005, que cifra a 28.456 víctimas. De esas 1.185 son menores de edad, cuestión que hizo que nuestra investigación tuviera que abordar la temática de la Comisión Valech, pese a haber comenzado la investigación a la par que se realizaba ésta con una discrecionalidad y mutismo público que se le aseguró muy celosamente a las personas que dieron su cruel testimonio de dolor. 1.201 casos se reconsideraron en la segunda y última entrega del Informe. 7.290 personas que solicitaron a la entidad la reconsideración formal no “calificaron”, concepto que se adoptó en la prensa mañosamente, denostando una frialdad frente a un testimonio histórico que debe marcar a un país sin lugar a dudas, y que para los más fetichistas guarda un capítulo con los horrores de la forma en que se aplicó a las víctimas. La Tortura, aquella palabra que ahora en los medios de comunicación social sugiere el título de una canción que irónicamente mueven al compás adolescentes en la televisión abierta. Organismos de DD.HH. elevan a más de 100 mil el número total de víctimas de la tortura y prisión. De hecho, en la comisión esperaban cerca del doble de testimonios que recibieron. ¿De qué estamos hablando? De golpizas brutales; de aplicación de electricidad en diversas zonas del cuerpo; de abusos sexuales; de quemaduras con cigarros, sopletes o ácidos; de arrancamiento de las uñas; de inmersión en agua, aceite o petróleo; de largos periodos de incomunicación; de golpes en los oídos que provocaron la rotura de los tímpanos a numerosos detenidos; en fin, de innumerables métodos dirigidos a humillar, quebrar y someter a quienes caían en manos de los aparatos represivos. Esta etapa oscura de la historia chilena dejó 3.197 muertos, de las cuales 1.192 corresponden a detenidos desaparecidos, según fuentes oficiales. Además, agrupaciones de DD.HH. han denunciado que al menos 800 mil ciudadanos padecieron prisión, tortura o exilio. Al tratarse de un daño a otro ser humano, para

124

cualquier persona con sentido de razón quisiéramos pensar no es un tema cuantitativo. “Por todo un tiempo, y a falta de pruebas, la tortura sólo existió como un rumor. Pese a que la evidencia se las arregló para circular de un lado a otro, de boca en boca, eludiendo censura, indiferencia y amenaza, a la espera de tiempos mejores”, Con estas palabras en 1989 Edison Otero y Ricardo López casi como augurando la creación de la Comisión de Prisión Política y Tortura, abren su libro “Pedagogía del Terror”. “Fue así que la denuncia comenzó a tener cabida por todas partes y la indignación reclamó sus derechos para expresarse sin amarras. Una opinión pública que había hecho oídos sordos, ha tenido que rendirse, paso a paso a la evidencia”, dicen estos autores. “Entendemos a la tortura como las prácticas sistemáticas y recurrentes realizadas que tienen como consecuencia el daño físico o psicológico de las personas sometidas a ellas, sea que concluyan o no con la pérdida de sus vidas. La entendemos siempre como un hecho en el universo de la política, pero no básicamente como una relación de persona a persona; porque aún cuando ésta se produzca, existe al amparo de organizaciones”**. Y es que se debe entender que la tortura ha convivido con el ser humano y sus distintas culturas, por muy horrorosa que nos parezca es de carácter universal y siempre va de la mano del que quiere denostar el poder. Lo cierto es que se cometen muchos actos de tortura, pero se habla poco de ella, por eso que se realice una comisión investigadora sobre los apremios ilegítimos en Chile es esperanzador, pero como todo, en nuestra agenda informativa parece diluirse a los dos días. Quizás debamos como sociedad comentarla más en las escuelas para que nunca más otras personas la practiquen y la validen. La tortura es un hecho social. Esto quiere decir que su ocurrencia no puede inferirse de la sicología de éste o aquel individuo sino de relaciones sociales, de la interacción de grupos, de complejos fenómenos institucionales, de condiciones políticas determinadas: En una palabra, la tortura, como cualquier
**

OTERO, Edison y LÓPEZ Ricardo Pedagogía del Terror “Un Ensayo Sobre la Tortura” Stgo., Chile Ed. Atena 1989,

125

otro hecho social, expresa una trama de determinaciones múltiples cuya conexión es necesario desentrañar. La actual situación planetaria la conoce la Organización de Naciones Unida que pide “una mayor atención internacional, favorecida por los medios de comunicación, ha destacado lo urgente del respeto por los derechos humanos. Miles de personas y grupos ciudadanos en todo el mundo están luchando por sus derechos y sus libertades. El trabajo de las Naciones Unidas en este campo está lejos de concluir. Todavía hay millones de personas en el mundo cuyos derechos y libertades fundamentales son atacados o suprimidos: tortura, violación, sistemas judiciales corruptos, la servidumbre, hambre, falta de servicios sanitarios, de vivienda, de higiene y de agua. ¿Llegará a existir una cultura global de derechos humanos?”39, se pregunta la ONU. Si no damos crédito a la tesis de un “instinto torturador”, es decir, que existe algún gen o sustancia en nuestro cerebro, que la provoque como tampoco la locura irremediable de los torturadores, nos sale al paso de inmediato el problema fundamental: Si quienes torturan son personas normales, ¿en qué circunstancias van a convertirse en torturadores?. ¿qué condiciones sociales hacen posible que un hombre se convierta en torturador? Para encontrar respuesta debemos indagar en la teoría del prejuicio, obra de la psicología social y nos focalizaremos particularmente en Gordon Allport * y otros como Adorno** y Horkheimer***. El prejuicio es entendido como una actitud hostil o negativa hacia un grupo delimitable, basada en generalizaciones derivadas de una información errónea o incompleta. La actitud en cuestión proviene, igualmente, de un grupo, de modo que se habla de un “ingroup” y de un “outgroup”, en donde este último sería el objeto del prejuicio. La actitud hostil hacia fuera del grupo es el reverso de una actitud incondicional de identificación hacia dentro del propio grupo; así la hostilidad es fuente de cohesión e integración emotiva y sentimental. Es igualmente, fuente de autoafirmación para el miembro del grupo, expresada en estabilidad,
39 *

Derechos Humanos y Naciones Unidas En http://www.un.org/spanish/geninfo/faq/hr2.htm ALLPORT, Gordon. La Naturaleza del Prejuicio. Ed. Eudeba 1962 ** ADORNO, T.W. y Otros. La Personalidad Autoritaria. Harper, New York, 1950 *** HORKHAIMER M, Investigaciones Psico- Sociales sobre el Problema del Autoritarismo, el Nacionalismo y el Antisemitismo; incluido en Psicología Política Ed. Barral, 1971

126

seguridad, identidad. Nos encontramos, entonces, con que en el prejuicio intervienen sentimientos de alta intensidad, vitales y existenciales; esta constatación inclina a desalojar en el análisis todo propósito de examinar el prejuicio en términos epistemológicos, esto es, en función de los criterios de verdad y falsedad relativas a sus contenidos. Ello queda en evidencia por la rigidez que esos contenidos adoptan, su impermeabilidad ante la experiencia. Estas imágenes detenidas, y no por ello inefectivas o no-operativas, son denominadas “estereotipos”; del todo inmunes a desmentidos, se adhieren a la mentalidad del individuo, el que se identifica con ellas. Ponerlos en cuestión equivaldría a amenazar el sentimiento vital de seguridad que las personas desarrollan a través de tales imágenes. Existe un mecanismo en nuestra psiquis capaz de acomodar nuestra mente a tal punto de convertir cualquier contradicción con la experiencia en conformación de los que se cree firmemente, reduciendo a nulidad toda disonancia. Nos referimos a “la racionalización*”, que no reconoce límites; puede distorsionar a gusto la información, de modo de mantener intactas las imágenes queridas. Por ejemplo, se ha advertido cómo, cuando nos ocurre algo adverso, nos inclinamos a atribuir la causa medio; por el contrario, cuando la desgracia recae en los demás, atribuimos la causa a sus personalidades, a sus características personales. En el Manual del Interrogador que dijéramos es una doctrina enseñada por los militares estadounidense a los uniformados latinoamericanos que terminaron por aplicar a sus compatriotas. En él, se define al interrogatorio como “el arte de cuestionar y examinar a una fuente con el fin de obtener la mayor cantidad de información utilizable en el menor tiempo posible 40”. Para imaginarnos la mente de un torturador podemos recurrir al humor chileno, sacando a colación ese chiste que cuenta la aptitud de convertir un conejo en chancho en cuestión de segundos por la DINA.
*

No podemos dejar escapar que es un hecho significativo que la experiencia del prejuicio de las personas está sicológicamente copada por afectos de alta intensidad; la racionalización no es un mecanismo intelectual sino una estrategia afectiva. Las personas se ven constantemente obligadas a autoconfirmar lo que creen, pues en ello se juega la propia estabilidad emocional; este sentimiento de estabilidad, permanentemente reafirmado, se expresa consecuentemente como hostilidad hacia las creencias distintas de las propias: Ponen en cuestión nuestra seguridad. 40 Extracto obtenido del Informe Nosotros, los Sobrevivientes, Acusamos.

127

La racionalización ocupa un lugar preferente en el esfuerzo de eliminar o reducir la disonancia de cualquier hecho respecto del estereotipo adoptado, visto esto hacia dentro del grupo que adopta el prejuicio, la racionalización consiste en convertir cada hecho en prueba del fundamento de la hostilidad de que es objeto. Se trata ahora, de rastrear todas las confirmaciones posibles. “Hay en esto una determinación recíproca: Toda la energía integrativa hacia adentro del grupo tiene su equivalente en la energía hostil y agresiva hacia el grupo objeto del prejuicio”41. “El grado de discriminación vital que desarrolla una persona bajo este ambiente, es sorprendente incluso a ojos de la medicina. Se ha podido establecer inequívocamente que las personas son capaces –todo rato con vistas a proteger lo que creen y rechazan lo diferente- de llegar a deformar sus procesos de percepción y de cognición en general, de manera de adaptarlos a la necesidad de seguridad. Evidencias cultural del prejuicio”42. Como para comprender, pero nunca justificar las pateaduras de los grupos skinheads. En dicho popular: La ignorancia es la madre de toda discriminación. La tendencia a la discriminación entre los seres humanos parece ser la característica más dramática de la cultura contemporánea. Sin duda esta deformidad del espíritu se ha manifestado a través de todos los tiempos, pero en nuestra época ha adquirido dimensiones apocalípticas. Los conflictos raciales, religiosos, el nacionalismo, el machismo, las ideologías políticas, la persecución de minorías representan la más patética y violenta patología de nuestro tiempo. “Por primera vez en la historia tenemos conciencia de vivir en una civilización enferma. No obstante, en muchos lugares de la tierra germinan aún los líderes políticos y religiosos gravemente enfermos. Este trastorno de la identidad, el experimentales de este tipo, han inclinado a los psicólogos sociales a sostener la tesis del condicionamiento

41

OTERO, Edison y LÓPEZ Ricardo. Pedagogía del Terror “Un Ensayo Sobre la Tortura” Stgo., Chile Ed. Atena 1989, Pág. 109 42 W. DENNIS, Cultural and Developmental in Perception; incluido en Perception, nueva York, 1951

128

delirio de amenaza y las reacciones paranoides tienen su origen en el miedo a lo diferente y en profundos sentimientos de inferioridad”43. En circunstancias de tensión social, de inestabilidad económica, de incertidumbre, los grupos tienden a buscar la causa de todos sus males en lo que anteriormente denominamos “outgroup”. Grupo que es víctima del prejuicio, desatando impresionantes muestras de agresividad social en las calles. Esto que parece inentendible en el sentido de que las personas entonces que acusan a otras subvaloradas de todos los males del mundo, esbozan una experiencia moral del victimario como viéramos en la doctrina cristiana disfrazada como justificante44. Así los discursos siniestramente construidos como el de Goebbels en su propaganda nazi son capaces de aglutinar como hoy Lepant lo hace en Francia y sus símiles a escala en distintas locaciones del orbe. La obedencia a la autoridad, a una que se complementa con la idea de los distintos que son los autores del mal, y necesitan ser castigados. Es necesario este marco de impunidad para que el torturador no actué por sí ni ante sí, sino muy por el contrario, como un eslabón de una larga cadena jerárquica cuyo motor es la obediencia a la autoridad. Recibe órdenes. Esa decisión de aplicar tortura proviene de más arriba, quizá como método de escape para sobreponerse a la condición empática de los seres humanos. Que dicho sea de paso, es una palabra que se debe agregar al diccionario del programa del computador. “El miedo a lo diferente surge en personas de identidad débil, con una profunda disociación entre la percepción de sí mismos y la capacidad de empatía. Esta disociación obnubila la conciencia y la inteligencia, generando en los individuos el relativismo ético que justifica cualquier atrocidad a través de la ideología. Estos enfermos necesitan admirar y obedecer a un líder autoritario45”

43

El Miedo a la Diferente Rolando Toro Araneda, Presidente de la International Biocentric Foundation. En Voces Utopicopragmáticas, publicación del periódico El Utopista Pragmático Ed. La Nación Ministerio de Secretaría General de Gobierno, Chile 2001. Pp. 134 44 Ver Página 84. 45 Ídem pie de página 43.

129

Escribiendo esto recordamos una clase de periodismo policial en la que se nos mostraba un experimento en EE.UU. en el que un médico puso un aviso en un periódico para reclutar a personas dispuestas a trabajar por 1 dólar 50 la hora en los años ’60. Una vez que llegaban a la dirección se les hacía entender que electrocutarían a una persona cada cierto tiempo una vez que una luz se prendiera, no era necesario que lo vieran porque evidentemente esta persona electrocutada no existía, podían verlo pero era un convincente actor. Las conclusiones arrojaron que sobre un 80% de las personas aplicaban energía eléctrica a otras. Un 90% aumentaba la fuerza o capacidad de la máquina si era necesario según las indicaciones. Y llegamos a los experimentos desarrollados por Milgram. En sus experimentos personas comunes y corrientes participan en una situación que incluye aplicación de descargas eléctricas a terceros. El concepto de “obediencia a la autoridad”, ha adquirido abierto reconocimiento en los análisis sobre la violencia, sobre todo a partir de las investigaciones experimentales llevadas a cabo por el psicólogo social estadounidense Stanley Milgram46, entre 1960 y 1963, que es como se dice material obligado de lectura sobre este tema. De esas conclusiones de exámenes a múltiples testimonios relacionados con dramáticos y masivos hechos de violencia, nos dice que los responsables directos, es decir, los ejecutores, alegan haber actuado luego de recibir órdenes. Esta “explicación” se oyó en los juicios de Nuremberg, en Bosnia Herzegovina, e incluso en los pilotos que lanzaron la bomba atómica en Hiroshima y Nagazaki, sobre los B-29. Esto nos hace pensar que escapa entonces de la individualización y se hace patente una característica de relacionalidad humana en el actuar. Así unos dan órdenes y otros las obedecen. Y volvemos entonces a que se trata de una práctica sistematizada dentro de una organización estructurada jerárquicamente, como un enclave, pero que en el aspecto histórico en que se dan los hechos, que son la matriz de nuestro trabajo, es el propio Estado.

46

MILGRAM Stanley, Obediencia a la Autoridad, Harper & Row, 1973

130

La hipótesis central de Milgram afirma que la obediencia a una autoridad es condición para que las personas normales, comunes, desarrollen conductas violentas contra sus semejantes; no la única condición, por supuesto, ni la sola suficiente: pero una condición absolutamente necesaria. Bajo una organización de base ancha y estructura piramidal. Donde los valores fundamentales que se inculcan son los de lealtad, respeto a la autoridad, fidelidad, disponibilidad; todos relativos no a la persona sino a la sobrevivencia y continuidad de las estructuras que en ocasiones se denominan obras. Así, se torturaría en nombre de la gran obra de los militares. “La obra de mi general Pinochet...” era la frase de varios personeros de la fauna política nacional, incluso a su llegada de Londres tras la detención en “The Clinic”. A su regreso aún se mostraban fuertes imágenes de apoyo como el recibimiento vergonzoso en que se puso de pie por última vez frente a los chilenos, ese querido pueblo para el campecho Pinochet, pero que ya no guarda sólo en contados servidores directos respeto. Hasta su más fiel servidor, en quién recayera quizá el más sucio trabajo de exterminio, Manuel Contreras, lo abandona y sindica con palabras inquisidoras la responsabilidad del “presidente de la República”. Hay que llamar la atención sobre un aspecto fundamental en el fenómeno de la obediencia a la autoridad que dice Milgram, ya que mucha importancia adquiere lo relativo a la disolución de la responsabilidad individual. Es decir, entre este prejuicio originado por acondicionamientos sociales y la estructura organizada para objetar el “mal” sindicado por el prejuicio a personas subvaloradas y la discriminación cristalizada en el ejecutor, éste si libra de culpa al señalar que recibió órdenes, como lo prueban las declaraciones del “Mamo”, jefe del brazo más sanguinario de la dictadura pinochetista. Surge de este punto una situación imprecisa que vale la pena abordar. En los extensos análisis de guerra, los investigadores concuerdan en que se trata de un fenómeno universal. Además la característica de los conflictos bélicos indican que hay una instancia de impersonalidad e incluso, con la tecnología actual, este enfrentamiento supone una impersonalidad que aumenta exponencialmente. El soldado aprieta un botón que dispara y guía un misil hacia un blanco que está a kilómetros de distancia del ejecutor, para él su 131

acción no es más que un blanco en un mapa del centro de operaciones. Es claro que hay una relación demostrable entre la impersonalidad del acto violento y la cercanía o distancia de la víctima, como lo demuestran los experimentos de Milgram. Como conocemos que se practica la tortura, la distancia no es un tema porque se tiene a la víctima en completa disposición al tacto. Se trata entonces de una obligación que se asume institucionalmente. Esta estructura jerárquica supone, y da las señales para así entender que las condiciones de posibilidad y existencia de tortura están dadas. Las ideologías son uno de los fenómenos sociales y políticos más familiares a nuestro tiempo. Son alcances masivos y la variedad de sus manifestaciones pueden ser constatados cotidianamente. Pero, como ocurre a menudo, no hay un acuerdo sobre sus orígenes. En las explicaciones inspiradas de las ideas de Marx, las ideologías serían manifestaciones “espirituales” de necesidades materiales, particularmente económicas; se trataría, específicamente, de un fenómeno propio del desarrollo de una sociedad determinada, la capitalista y su función redundante en el reforzamiento mental de la dominación material de una clase dominante, la burguesía. Todo lo que equivale en la teoría marxiana a una “superestructura” equivale a ideología, la religión, el arte, la filosofía, la moral, etc. No constituyen formas de conocimiento, sino ilusiones, realidad inadvertida, imaginación que cumple la función de justificar una realidad material determinada, que ni ella misma percibe se trata de una manifestación directa. En el sentido más trivial el concepto de ideología se utiliza para hablar de la “idea”, así se dice “estas personas discrepan porque son de distintas ideologías”. Produciendo “un espiral de violencia” como llamaron en la Mesa de Diálogo al proceso histórico chileno, dejando la triste suma de matar por esa idea distinta a un semejante. En un “estado de guerra” en que sólo unos tenían armas. Pese a esto la expresión marxiana que analizábamos anteriormente se ha instalado con propagación popular más allá del marxismo propio, convirtiéndose en un recurso utilizado por doquier en la vida política. 132

“La influencia social de las ideologías es un hecho indesmentible. No lo remueve predicción alguna sobre reinado soberano de la razón y la ciencia en la sociedad humana. Como lo creyeron sucesivamente Hegel y Comte”47. “La Vida de la conciencia social se encuentra sujeta a leyes ideológicas y la idea de que las cosas podrían ser de otro modo, es decir, la idea de que es posible instaurar el imperio de la razón, en el que todos los cambios de la conciencia humana se realizarían en el cielo cristalino de las razones lógicas, constituyen un sueño fantástico. La proclamación de una liberación total de la ideología es una ficción ingenua. Nos contentamos con manifestar nuestro convencimiento de que el final de la era ideológica se encuentra en futuro lejanísimo48”. Lo que la cúspide de la estructura jerárquica ordena no puede ser cuestionado, en la medida que la creencia ya está establecida. Todo lo que salga de esta norma será tachado de deslealtad, traición y será sancionada como se les castiga a los subvalorados pertenecientes al grupo denominado “outgroup”. Se convierte entonces en un dogma, en la palabra oficial. Esta adhesión ideológica doctrinaria simpatiza en la conducta de sentido común del hombre medio. Pero tras esa fachada aparente de una credulidad ingenua manejada y utilizada por una gran conspiración de los que representan las fuerzas, se cede siempre al facilismo de las conclusiones rápidas. Es un hecho que las personas prejuiciosas o supersticiosas -desde donde se interprete-, No se ven a sí mismas como tal; para ellas se trata de una verdad evidente e indudable. Domesticados por ciertos hábitos mentales y su inercia, no nos resulta fácil reconocer la misma serpiente con una piel nueva. Proporciona respaldo en la existencia, seguridad en la creencia, el adherente siente que su vida tiene sentido, propósito. La trilogía que permite el infierno en vida para las personas en manos de otras, es entonces: Grupo, Institución e Ideología. La identificación emocional que liga umbilicalmente estas instancias sociales está apareada con la inhibición de la inteligencia, la intimidación del pensamiento crítico, la renuncia a la
47

OTERO, Edison y LÓPEZ, Ricardo. Pedagogía del Terror “Un Ensayo Sobre la Tortura” Stgo., Chile Ed. Atena 1989 Pág. 119 48 KALAKOWSKI, L. El Hombre Sin Alternativa. Ed. Alianza, 1967 Pág. 41

133

reflexión. La sumisión, la obediencia a la autoridad como dijéramos. Basado en una hostilidad frente a lo diferente, y la lealtad a su dogma. A todo debemos sumar la volatilización de la responsabilidad personal, entonces obtenemos un cuadro que autojustifica sus actos e ideas, como viéramos en la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN). Cuando la Prisión Parece un Alivio Lo detuvo primero la Fuerza Aérea en 1974, permaneció 10 días encapuchado, a ciegas, "en la moledora de carne, la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea". Ricardo Aguilera tenía 18 años. Hoy es técnico en instalaciones de calefacción. Cuenta que durante "tres días y tres noches me obligaron a estar de pie junto a una pared, sin poder apoyarme, dormir, moverme ni comer, en medio de los gritos de torturados, mientras los guardias ponían música de Cat Stevens". Diez años después, en un control de vehículos fue detenido junto a unos amigos por la policía civil. Lamentablemente había cometido el crimen de llevar escondido entre sus ropas un documento del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) Lo separaron de los demás. Desnudo y envuelto en una frazada, como un bulto, los detectives lo trasladaron a la Brigada Investigadora de Asaltos. "Me dieron con todo. Ahí sobrepasé el umbral humano. Golpizas, parrillas49, teléfono50, asfixia, simulacro de fusilamiento. Varias torturas al mismo tiempo. Me colgaron de pies y manos, mientras me pegaban y me ahogaban haciendo tragar agua con una manguera por la boca y la nariz. Perdí la noción del tiempo y me desmayaba, me tiraban agua y seguían". De vez en cuando, un médico lo revisaba para que continuaran. "Yo gritaba con todos mis pulmones, en un alarido interminable, para que el dolor saliera de mi cuerpo", confiesa. Aguilera quedó con secuelas, dolor en sus articulaciones, se truncó su proyecto de ser artista, que ahora quiere recobrar, y quedó a la defensiva en la vida. "Pasa un coche rápido y tengo un vuelco en el corazón. Siempre miro quién anda cerca, me fijo en los demás". Sus penurias no terminaron con la condena a cinco años de prisión por complicidad en entrada clandestina en el país. Después de los
49 50

Ricardo Aguilera se refiere a las descargas eléctricas que recibió. Eran recibidos con palmetazos en sus oídos, práctica que terminó con muchos de los torturados con lesiones de audición de por vida.

134

tormentos, una cárcel pública de Pinochet casi parecía amable. Pero a los pocos días, los aparatos de seguridad envenenaron con la toxina botulínica a los detenidos en su celda de la calle 2. El 7 de diciembre de 1981 Ricardo y su hermano Elizardo junto a los presos políticos Guillermo Rodríguez Morales y Adalberto Muñoz Jara —todos acusados de pertenecer al MIR— y a los reos comunes Víctor Corvalán Castillo, Enrique Garrido Ceballos y Héctor Pacheco Díaz fueron víctimas de un envenenamiento. Corvalán y Pacheco murieron. Los demás quedaron graves, con secuelas que perduran hasta este minuto. El caso se investiga hasta hoy51. Las denuncias apuntan a experimentos de la represión con los prisioneros y a que quisieron enviar un mensaje a todos los presos políticos: ni en la cárcel estaban seguros. En 1983, con ayuda de la Embajada de Francia, partió a este país mientras estaba en libertad provisional, sin cumplir toda la condena, y ahí rehizo su vida. Emocionado, afirma: "La dictadura mató a los mejores de nuestra generación. Cuento mi experiencia porque siento el deber de hablar por los que ya no están. Por eso, mi hijo sabe desde muy pequeño que a su papá lo torturaron". Valora políticamente el informe de la tortura, y aunque no es su caso, admite que para muchos otros ha sido una catarsis. Pide más indemnización para quienes no pudieron rehacer sus vidas destruidas por la tortura. Como Darío Rojas, quién tras 29 años aún tiene pesadillas de percusiones. Hasta ahora no había contado detalles y sus hijos no los han sabido, otra forma muy distinta a la de Jorge Flores de encarar una difícil situación, que nadie merece. De tantas veces que le aplicaron electricidad en Villa Grimaldi, lugar al que confinado por la DINA tras su detención en Antofagasta, donde quería instalar una radio
51

El 6 de noviembre de 2004 el abogado Héctor Salazar en representación de los hermanos Ricardo Antonio y Elizardo Enrique Aguilera Morales, llegó hasta el despacho de la jueza Olga Pérez e interpuso una segunda querella “contra quienes resulten responsables ya sean autores, cómplices o encubridores de los delitos de asociación ilícita, homicidio frustrado y obstrucción a la justicia”. Este caso para la familia Frei está ligado a la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva. Fallecido el 22 de enero de 1982 en la clínica Santa María “la muerte podría haber sido provocada por la inoculación de una bacteria venenosa durante su permanencia en el establecimiento médico”, dice la senadora e hija del ex presidente Carmen. Tanto en el proceso por el homicidio de Orlando Letelier, como también en el que encabeza la jueza Pérez, así como en investigaciones periodísticas de la década de los 80 y 90, ha quedado establecido que Eugenio Berríos trabajó en proyectos estratégicos para la DINA y el DINE en el período 7585 cuyo objetivo fue desarrollar armas químicas y letales como el gas sarín y otras de tipo bacteriológico cuyo fin hasta ahora es desconocido.

135

clandestina contra la dictadura. Darío quedó "con una disfunción neurológica" que le provoca sentir en ocasiones sus "propios impulsos eléctricos". Técnico en informática, reacciona en contra del dolor de una inyección o si alguien lo golpea, dice. "Se exacerbó mi instinto de protección", afirma. Sobre el acciona de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura revalida el hecho de que “ahora todos saben que la tortura obedecía a una instrucción del mando, y valoro que la sociedad hable del tema”, aunque hace una pausa para cuestionar el que hayan debido pasar largos años. "Me siento un superviviente de la locura, del terror, de los gritos. Todavía me sorprendo de la crueldad a la que pueden llegar las personas, y de la enorme capacidad de cariño de los compañeros prisioneros para reconfortarte cuando volvías de las sesiones". El psiquiatra Daniel Díaz, detenido por la Armada en Talcahuano cuando era estudiante de Medicina, recuerda con más dolor que hayan torturado a otras personas a su lado, mientras él no podía hacer nada, que los tormentos contra él. Estuvo un mes y medio secuestrado, sin que nadie supiera dónde y negaran su detención. Considera la tortura un método para mantener sojuzgada a la población. Fue el penúltimo día a declarar a la comisión. "Me sorprendí de la cantidad de recuerdos que tenía, todo estaba ahí. Después del informe, la situación es liberadora y esperanzadora". La Impunidad Una constatación histórica que se reitera en la reflexión política contemporánea es la comisión de grandes crímenes, genocidios, masacres. Justificado todo con grandes ideologías de altísimos pensamientos y valores de creencias universales milenarias en muchos casos y que por tanto no resisten análisis, no hay espacio a la duda. Absolutismos de verdades en un mundo muy mentiroso. Se declaran guerras desde ópticas de prevención basadas en informes que luego desmienten a los ojos de la ciudadanía. Quién ha cometido tortura percibe su proceder inmerso en una amplísima e indiscutible obra de higiene social, esa que denominamos un par de capítulos

136

atrás como “limpieza social”, una verdadera opinión de sus actos que se simplifica como una empresa de beneficio público. Masivamente aceptado es el dogma, se produce un gran escenario de impunidad. Sin instancias censoras, la crueldad de los torturadores puede alcanzar grados espeluznantes. La inexistencia de canales e instituciones de fiscalización puede producirse por diversas razones, siendo la más recurrente el compromiso de la totalidad de las instituciones de una sociedad dada con el régimen de poder que recurre a la tortura, el terror generalizado por un poder total que provoca la paralización de toda iniciativa crítica o la práctica clandestina fuera del alcance de la información. Como es constatable en la experiencia histórica, estas causales pueden combinarse y complementarse. En nuestros días, debido a las legislaciones locales, regionales y mundiales contra la tortura, la condición clandestina asegura la impunidad, la que es sinónimo del hecho consumado y que nadie puede reparar. Es evidente que la tortura puede tener de su parte tanta impunidad como quiera en la medida que no existan instancias censoras públicas; así el silencio puede llegar a ser tan fuerte como el asentimiento implícito del proceso racionalizante que caracteriza al prejuicio. Esa lealtad incondicional a la obediencia consagrada, a la hostilidad de lo diferente que se santifica socialmente, entre el grupo. La impunidad según autores como John Dewey y Karl Popper, puede desplegarse en dos planos. Hallamos una posibilidad material dada en la ausencia de instituciones públicas que fiscalicen y por otro lado, la responsabilidad personal diluida. En efecto, cuando una institución lo respalda, el individuo no experimenta la implicación personal de la acción voluntariamente decidida. La institución le ampara, le protege. No es él, quién procede sino la institución a través de sus manos. Estos sutiles mecanismos sicológicos tienen una gran capacidad para disgregar la responsabilidad. Así, cualquier procedimiento dañino, cruel y/o violento, puede ser siempre remitido a su superior o por último, a los designios de la institución, de la obra. A la hora de determinar las responsabilidades, la abstracta institución exime a los autores directos de los atropellos. En definitiva a nadie en particular. La distinción 137

orden-acción cae bajo esta dialéctica diluyente: el que ordena es uno, el que actúa es otro. El que ordena no actúa, el que actúa no ha decidido sino que obedece. Estas sutilezas de interacción humana, proveen una impunidad moral ilimitada. Desde luego con esto se nos vienen muchas preguntas a la mente sobre el caso chileno. Es ese mismo mandato el que quizá marca a la presidenta del Consejo de Defensa del Estado, Clara Szczaranski, para defender la postura del Estado chileno frente a las víctimas en otros tiempos. Porque de seguro muchos dirán “ella cumple su trabajo”. Por otra parte, se busca guardar silencio respecto de los nombres de los torturadores reconocidos que la Comisión Valech, pero más aberrante aún aberrante es que se oculten los nombres que obtuvieron de los autores materiales de las humillaciones conocidas por la opinión pública. Secreto que la Corte Suprema deberá respetar. Una incongruencia del ministerio del Interior chileno y del presidente Ricardo Lagos. La magistrada Mónica Maldonado el 25 de junio de 2005 estimó “que el máximo tribunal no puede ignorar lo especificado en la ley que creó la comisión sobre torturas y pedir conocer detalles de los testimonios reunidos”. Con esto se consigue que la sala penal del tribunal superior de Chile rechace el recursos de inaplicabilidad que presentaron abogados de DD.HH. y que busca eliminar el secreto que caracteriza los testimonios que recibió la Comisión sobre Política y Tortura. De acuerdo a los abogados recurrentes, al igual que varias organizaciones vinculadas a víctimas de la dictadura militar, el Poder Judicial debe tener conocimiento y acceso a todo el material que acumuló la Comisión, cuyo trabajo documentó las torturas y vejámenes que sufrieron 30 mil ciudadanos bajo la dictadura de Augusto Pinochet. En particular la visión de los abogados de DD.HH. busca conocer los detalles sobre quiénes practicaban los apremios ilegítimos contra los opositores, realizados en los numerosos centros clandestinos de detención que usaron los servicios de seguridad y las FF.AA. Según la opinión de la jueza Maldonado, la ley 19.992, que dio origen a la comisión Valech, define el secreto profesional, por lo que éste se enmarca dentro de las normas vigentes. 138

En el camino de esta investigación, tuvimos una caída muy grande y estrepitosa cuando supimos que no contaríamos con la ayuda de las personas pertenecientes a la Agrupación de Ex Menores de edad Víctimas de represión. Fue un golpe bajo para nuestras pretensiones, ya que deseábamos contar con los testimonios responsablemente y con un criterio académico para contar la historia como corresponde y no llenar hojas de sangre. Menos buscamos que la víctima reviviera esos dolorosos momentos y por eso recurrimos a ellos que conformaron un expediente y lo llevaron a la Comisión Valech en la etapa de reestudio que hizo de los casos. Esa información debe ser pública. Así se facilita para conocer la verdad.. Luego, el primero de julio de 2005, los exonerados políticos y víctimas de torturas presentan una querella contra el presidente Ricardo Lagos y el ex ministro de Interior José Miguel Insulza, hoy flamante secretario general de la OEA. Esto, por el presunto delito de obstrucción a la Justicia y como presunto encubridor de torturas. El libelo se basa en el dictamen de una ley que prohíbe durante 50 años, dar a conocer los nombres de las víctimas y victimarios de violaciones a los DD.HH. Los afectados, que estuvieron acompañados por el abogado Hugo Gutiérrez, solicitaron una investigación. Capítulo 4 LOS SOBREVIVIENTES Treinta y cinco mil voces que permanecieron silenciadas durante más de tres décadas nos hablaron con elocuencia: la profundidad de su dolor golpea las páginas del informe de la Comisión Valech; quienes sufrieron tortura en distintos recintos a lo largo de todo el país, son sobrevivientes de una de las etapas más duras de nuestra historia nacional. Tras la entrega del informe corregido, sólo quedan sillas vacías, ya ningún funcionario adorna los pasillos que cobijaron a cuarenta miembros de un equipo multidisciplinario que conformó las oficinas, el trabajo de estadísticas frías y reveladores testimonios que han producido el más aterrador sentimiento entre los chilenos. Un paso más en el avance para esclarecer la identidad forjada recientemente por nuestro pueblo. 139

El jueves 2 de junio el vespertino que hemos citado por su periodismo con bototos, publica en su página 17 “María L. Sepúlveda: La Mayoría de los niños del Informe Valech eran menores de cinco años52”. Mencionamos este caso porque muchos medios de comunicación social vieron truncada su existencia por razones económicas, también se convirtieron en desaparecidos de la escena local53. Describir los horrores de la misma pluma editorial que reprodujo mentiras en dictadura habla de cambios en Chile. Sí miramos un poco más atentamente tiene sentido en todo lo que hemos hablado de la obediencia al dogma. Adquiere un sentido comunicacional muy amplio cuando analizamos la fotografía que ocupa todo el centro de la página. Es la fotografía de quien fuera hasta ayer vicepresidenta ejecutiva de la comisión. Pues sí, cualquier informador que entienda el oficio utilizaría una fotografía histórica, pero quizá las cámaras del periódico no quisieron tomarlas. Sabemos que las poseen, entonces sólo podemos inferir que la intención comunicacional se sobreentiende, su función es persuadir con el presente. Una imagen que no dice nada a simple vista. Un presente informativo demasiado rápido como para reflexionar. Pero sin duda otro país. Que precisa se profundicen cambios como el de este diario que de todos modos hoy habla de víctimas y no de supuestos ni fuentes oficiales. La periodista le pregunta: ¿Cómo surge el tema de los niños? En la primera etapa nos encontramos con más de mil niños menores de 18 años que vinieron a testimoniar a la Comisión y a decirnos que habían sido víctimas. De esos más de mil un poco más de un 80%, eran menores de 12 años. Y muchos de ellos habían sido detenidos con sus padres en el contexto de la detención de éstos o habían nacido en prisión, responde María Luisa Sepúlveda. ¿Le conmocionó un caso en particular? Muchos, dice. Tuvimos el caso de una chica que tenía entonces unos 4 años. Llevaron a su madre a la CNI y a ella a un hogar de Carabineros, pero no se le avisó al resto de la familia. Ahora ella hizo todo el recorrido de lo vivido y quería saber, por ejemplo, la cama donde había estado...
52 53

Artículo firmado por Claudia Andrea Sánchez, publicado por La Segunda. Debemos recordar que La Segunda, fue utilizada por el bando de la barricada de la derecha, pero sobrevivió. No así los que una vez que alcanzaron el norte, al derrocar a Pinochet perdieron toda mística y por supuesto auspicio de los que se ponían a cargo del gobierno de transición, que en plena democracia se gesta de ser democrático y pluralista en una realidad mediática que al menos en lo que se refiere a la propiedad es decidor. Irónicamente cuando existió un mejor periodismo fue en momentos que era un instrumento con horizonte.

140

Tenemos el caso de una niña cuyo testimonio ha salido a la luz pública: el de Macarena Aguiló, (hija del diputado Sergio Aguiló54) La secuestraron, pero nosotros en su momento vimos sólo la carpeta del padre en los archivos de la Vicaría de la Solidaridad. Era enero de 1975. Macarena tenía apenas 3 años y tuvo que enfrentar la crueldad de la represión. Apenas su tío se entera que su hermana ha sido detenida y previendo que su sobrina podía ser secuestrada por agentes encubiertos para obligar la rendición de su padre, Sergio, hoy diputado de la República, se la llevó a una casa ubicada en el sector del El Tambo, entre San Vicente de Tagua Tagua y San Fernando. “En la tarde de un 4 de abril montan un operativo en el que me sacan de la casa de mi Nana –abuela-. Yo estaba jugando en el patio, me tomaron y me subieron a una camioneta en la que sé paramos en varias ocasiones, ni idea qué lugares eran. Mis recuerdos de todo son muy vagos, lo que sé con certeza es que estuve 20 días desaparecida”. Recuerda que había una mujer en el momento de su detención y unas tres personas, pero sus caras se le borraron. Hay un episodio que no ha olvidado. “Yo dormía en un camarote, y recuerdo que una noche me caí, me puse a llorar en el suelo... Desconozco por cuánto tiempo, lo cierto es que luego de mucho, al menos es lo que percibo en mi cabeza, pero como era tan niña, capaz que las dimensiones se hayan aumentado no sé... Había una mujer que me llevó a otra habitación más cómoda, pero sabes, recuerdo llorar y no poder estar con mi madre”. La sensación que nos relata Macarena, quién prepara un documental sobre su experiencia, es la de “haber tenido que tomar conciencia desde muy chica sobre esta situación de detención y de miedo frente a lo que estaba ocurriendo”. “Mi padre yo sé que sintió una impotencia muy grande porque era él a quién buscaban, pero estaba claro que si él se entregaba, -que era lo que se buscaba con que yo estuviera secuestrada- no saldría vivo y era poco probable que eso diera seguridad que yo saliera viva también. En el caso de mi madre, ella ya estaba afuera, y bueno la desesperación invadía a mi familia, creo que fue mi abuelo la persona que comenzó a buscarme. En ese
54

En esos años era dirigente mirista y se encontraba bajo la clandestinidad.

141

momento interpuso un recurso de amparo e inició una y un intento porque esto saliera a nivel internacional. Salió en los diarios, comenzó a tener un poco de difusión y entonces Chile desmintió esto a nivel de la prensa local y finalmente me entregaron a finales de abril a Jaime Castillo Velasco. En esa oportunidad Carabineros dijo que me habían encontrado en la calle y que me habían tenido en este hogar de menores por eso”, relata. Una de las cosas que rescata de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, -en la que existe un gran consenso entre los propios niños víctimas de apremios-, es el hecho de que sirvió para que todos se percataran que existían personas semejantes, con las mismas heridas y que las traían muy marcadas en el comienzo de sus vidas. “La primera vez que me reuní con gente en esta condición y que fue lo que después se llamó Agrupación, fue tremendo. Darte cuenta que otros niños habían pasado por esto, fue de una sensación humana tan grande”, cuenta. Otro hecho que hemos podido comprobar de la voz de los ex menores torturados, es que socialmente se enfrentó el tema y “por fin se dijo algo que muchos ni siquiera queríamos creer”, recalca Macarena Aguiló. Ella se transformó en una impulsora de las revisiones de que fue objeto el informe y esto sabe lo consiguió por los contactos que pudo hacer en la alta esfera del gobierno. “Toqué muchas puertas junto con las personas de la agrupación y siempre nos ofrecían una respuesta satisfactoria porque se daban cuenta que muchos de nuestros casos no estaban siendo “calificados”, y fueron impulsando para realizar nuestro propio informe el que luego traspasamos a la comisión para que revisara”, cuenta. Uno de los recintos que visitó mientras estaba cautiva fue la Villa Grimaldi, centro de detención y tortura que hoy se llama “Parque de la Paz” y que fue reconstruida por hombres y mujeres que un día vivieron allí el horror. Macarena sólo supo que pasó por allí cuando en un acto en 1994 una persona le dijo que estuvo ahí. “En ese momento, comenzó algo muy complejo para mí. Me di cuenta que había recuerdos que yo no tenía, que siempre creí que yo sabía donde había estado y por lo tanto lo que me había pasado. Cuando me dicen que había estado ahí, se abrió un tema con la memoria grande, yo no sé en que momento estuve acá ni qué pasó. Uno tiene una memoria oscura, en esa dimensión del inconsciente me imagino que tiene cualquier persona que haya estado aquí, aunque no haya sido 142

torturada, no más parada en este lugar bajo esa energía lo tiene que tener inserto en algún lugar como yo. No sé en qué contexto estuve -salvo el primer día que me trajeron y que estaba con mis tíos. Nos interrogaron a cada uno por separado y a mi tío lo dejaron acá- salvo ese día que yo sé que estuve acá y que en un interrogatorio que no sé en qué habrá consistido no sé que otra vez estuve acá que al parecer es así, porque si alguien me vio es porque así ocurrió”, dice. Sobre su crecimiento en Francia tras esta dolorosa experiencia admite haber tenido más de una pesadilla con este episodio. “Yo tuve una infancia donde especulé mucho sobre todo con este tipo de cosas, con el tema de la tortura sabría decir cuanto tuve que saber a esa edad tan terrible, pero lo supe y lo supe o porque lo vi, o porque lo sentí y porque bueno, era parte también de lo que uno sabía que iba ocurriendo. Y no lo hablé, no lo hablé. Durante muchos, muchos años, de repente se lo conté a alguna amiga chica, pero era como parte de lo secreto y curiosamente le he tomado el peso a lo terrible que es que haya pasado una cosa así cuando lo he hablado (esboza una sonrisa), cuando lo he dicho, cuando logré interponer la querella fue que definitivamente algo hizo clic en mi cabeza y no quise callarlo más”. En la decisión mucho tuvo que ver su hijo Bruno. ““hasta que mi hijo tuvo mi edad de ese momento, no le había tomado el peso de lo difícil que era para mí cargar con esto”, confiesa. Sobre el informe Valech, Macarena sostiene “que es un paso necesario, así como el Informe Rettig, es necesario que existan la mayor cantidad de instancias posibles donde se empiece a reconocer lo que ocurrió. El reconocimiento es el primer paso para que exista una posible reparación”, pero advierte que siente una gran rabia “en relación a que no exista la capacidad de pedir perdón, a que no exista la capacidad de reconocer lo que se hizo y claro espero, que se sepa sobre todo la verdad, quienes tengan que ver con esto hablen, que quienes puedan saber hablen que y que se haga justicia”, sentencia. Y los nominados son...

143

Como si se tratase de una entrega de premios las reparaciones55 fueron entregadas a quiénes estimó la comisión cabían dentro del “mandato presidencial”. Una de las mayores críticas que esbozó la opinión pública ante la información develada por la Comisión Valech, fue el hecho de que algunos prisioneros “calificaban” como víctimas y otros no. María Luisa Sepúlveda explica esta disyuntiva semántica que a muchos molesta. “No quedaron clasificados, no porque la situación que vinieron a declarar no fuera algo que merecía ser escuchado, sino que no estaba en el mandato presidencial56. Había gente que había sido víctima de abuso de poder, mientras que otros fueron detenidos en protestas o en allanamientos en poblaciones y por eso no calificaban. También hubo otro grupo donde la información a la que tuvimos acceso no nos permitió dar convicción de la calidad de víctima”. “Hay algunos de estos casos en que vino sólo la madre con la historia de su hijo menor de edad. Sin embargo, todos los niños que vinieron personalmente calificaron. Finalmente la Comisión hizo una interpretación del decreto en términos de que, en aquellos casos en que la madre había individualizado al hijo y había entregado los antecedentes, podíamos establecer que el niño o niña tenía tal nombre, y que había nacido en tales o cuales circunstancias y tenía su historia como víctima y así pudimos acreditarlo. Fue así que aceptamos que esos niños (menores de 12 años) podían tener menos conciencia, menos recuerdos propios. Ahora hablamos de menores de 12 años, pero creo que son tres los que eran mayores de 5. Todos eran chiquititos”. Para los niños en gestación la Comisión resolvió establecer la condición de la madre como presa política y persona que haya estado bajo tortura, determinaron el momento del nacimiento y pudieron decir que la persona estuvo tres meses detenida al cuarto mes de embarazo, por ejemplo. “También hay varios casos en que estos niños nacieron prematuramente”, advierte la vicepresidenta de la comisión.

55

Instructivo Ley N °19.992 publicada en el Diario Oficial el 24 de diciembre de 2004, que establece una pensión de reparación y otorga otros beneficios a favor de las personas reconocidas como víctimas. 56 Mediante Decreto Supremo N ° 1040, de fecha 26 de septiembre de 2003, del Ministerio del Interior, se crea la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, para el esclarecimiento de la verdad acerca de las violaciones a los derechos humanos en Chile. Luego de un año de funcionamiento, la Comisión entregó su Informe al Presidente de la República el miércoles 10 de noviembre de 2004.

144

No todo es miel sobre hojuelas como sostiene Sepúlveda, existen voces que no aparecen en el bullado informe. Ejemplo de esto es Eduardo Araya No fue incluido en el Informe Valech. La Agrupación de Ex Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura, llevará su caso ante organismos internacionales. Quiere reparación por el horror que vivió a los nueve años, cuando fue detenido junto a sus abuelos, desde entonces desaparecidos. Para él no hay perdón. Tampoco olvido. Su casa huele a los años setenta. Los mismos muebles y varios mensajes de la revolución que por esos días Chile quería abrazar. Aún vive en la calle Sorrento 629, en la comuna de Lo Prado. En el dormitorio principal todavía está guardada la ropa de Bernardo y María. Enfrente de la puerta de calle están sus fotos. ¿Dónde están?, pregunta un papel amarillento y gastado que, sin embargo, permite ver sus rostros perfectamente. No cabe duda. Ésta es su casa todavía, aunque el próximo año se cumplen tres décadas desde que el matrimonio Araya-Flores fuera llevado hasta un cuartel en Vivaceta. Y de ahí hacia la nada. El relato todavía emociona a Eduardo Araya, de 38 años, su nieto. Lo emociona porque vivía con ellos, porque lleva casi 28 años de su vida buscándolos. Lo emociona porque él estaba con ellos la noche que los sacaron de su casa en Quintero. Lo emociona porque ha tenido que revivir crudamente los olores, la oscuridad y la soledad, al defender el derecho a la reparación a los niños de la dictadura. Araya no calificó para ser incluido en el Informe Valech. La primera vez, porque no fue a declarar y le dijeron que nadie lo mencionó. La segunda vez tampoco, aunque envió sus antecedentes. No sabe por qué no tomaron en cuenta su relato. Ahora intentará que la justicia lo incluya junto a otros miembros de la Agrupación de Ex Menores de Edad Víctimas de Prisión Política y Tortura. Y están dispuestos a golpear puertas de organismos internacionales de derechos humanos. Los recuerdos lo remontan al 2 de abril de 1976. en la casa de Quintero, a las diez y media de la noche. Se encontraban Ninoshka, Vladimir y Eduardo. Los primos ya estaban con pijama cuando tocaron a la puerta. Cuatro hombres entraron preguntando por María Olga Flores Barraza y Bernardo Araya Zuleta, un 145

conocido dirigente de la Unión Central de Trabajadores de Chile (CUT). Los niños despertaron con la bulla. A Eduardo y sus abuelos los hicieron abordar un vehículo. A Ninoshka y Vladimir los subieron a un segundo automóvil, un taxi. Les dijeron que iban a dar un paseo. Viajaron desde Quintero hasta la calle Vivaceta, en Santiago, con el aliento pegado al suelo, sin moverse, sin hablar, aterrados, aunque no lloraron. Eduardo tenía 9 años, la misma edad que su prima. Vladimir, el mayor, tenía 15 años entonces. Por su edad, hizo el viaje con los ojos vendados. “Nos daban pastillas, nos decían que no lloráramos. Ahí estábamos nosotros, juntos. Esa noche nos dejaron con mi abuelita. Ella sabía que la iban a matar. Si me lo preguntan ahora, puedo decir que siempre lo supo. Teníamos miedo”, cuenta Eduardo. Y ese mismo miedo, a él le provocaba todavía más miedo. Y rabia y pavor y soledad y desamparo. Eduardo quedó huérfano, o se sintió huérfano, al menos. Hasta ese 2 de abril había vivido siempre con sus abuelos. Lo mismo que sus otros primos. “No sé cuántos días pasaron. Pero creo que fue minutos después de esa noche. O un día después, no lo recuerdo bien. Nos separaron de mi abuela y nos fueron a dejar a la calle Osorno con San Pablo. Era de noche, hacía frío. Pero ahí nos dejaron a los tres primos. Nos dijeron que no miráramos para atrás, que siguiéramos caminando no más”. Eduardo habla de pie, frente a la mesa del comedor que era de sus abuelos. “Nosotros no hemos movido nada. Está todo igual. Mira”, dice, y muestra el clóset enorme que ocupa casi toda una pared del dormitorio principal. Allí, detrás de afiches de sus abuelos y de un enorme “¿Dónde están?”, sigue guardada la ropa de Bernardo y María. Los muebles del comedor están intactos, como hace 30 años. La radio de Bernardo, sus sillones. Incluso en el patio de la casa está lo que queda de la silla de playa donde se sentaba por las tardes a tomar sol. ¿Qué ha pasado en estas 3 décadas?, le preguntamos. “A nosotros, la dictadura nos arruinó la vida. Esta casa está llena de recuerdos. No sabemos dónde están mis abuelos, nadie nos ha dicho nunca nada, y más encima tengo que vivir con el recuerdo de esa noche. Con el miedo. Mi familia se deshizo. Me fui al exilio.

146

Escuchamos hablar de los derechos humanos, y lo que yo siento no se lo doy a nadie. Todo esto ha sido una burla”. Eduardo no lloró aquella noche remota, pero hoy lo hace. Llora de rabia, de desconsuelo. “Me cagaron la vida”, dice. Más tarde se volvieron solos a la casa en la que habían vivido antes con sus abuelos. Al número 629 de Sorrento en Lo Prado. Y, salvo sus años en el exilio, no se ha movido de ese lugar. Cree que es una injusticia que su caso, y el de muchos otros niños, no se hayan incluido en el informe. “Éramos niños. Me cagaron la infancia. Pero en la agrupación vamos a permanecer unidos, esperando que nos consideren. Que reconozcan el dolor de haber perdido todo”. Todos los 2 de abril son especiales en la casona de Lo Prado. Hacen comidas y homenajes para recordar, una y otra vez, lo que pasó. El lugar está ahora habitado por uno de los hijos del matrimonio Araya-Flores. Eduardo y su primo Jaime Vivanco montaron una empresa de diseño publicitario en las piezas que alguna vez ocuparon. Nadie los moverá de ahí. Alguna vez trataron de comprar la casa de Quintero, pero no estaba a la venta. Mientras tanto, se conforman con un mural que hizo José Balmes en la pared de la casa en Santiago. Ahí dice: “Bernardo y María. 1976-1999”, recordando el tiempo de dolor entre la noche de su desaparición y la fecha de la pintura. Los primos cuidan el mural como si en eso se les fuera la vida.

Voces que Revivieron el Horror "Me recibieron con un telefonazo57, me quitaron el uniforme escolar y quedé desnuda. Me enviaron directa a las sesiones: me pegaron, me pusieron electricidad en los pezones, en todo el cuerpo, me violaron, quedé con quemaduras y lesiones en la vagina, perdí mi capacidad de soñar". Han pasado 29 años y Sabrina, hoy jefa de acción social en una de las comunas más pobres de Santiago, con lágrimas en los ojos cuenta: "Me causaban lesiones para asegurarse de que no pudiera concebir. Cuando fui adulta, sufrí muchas pérdidas
57

Se refiere a dos sendos golpes propinados en ambos oídos, que causaron daños auditivos permanentes en muchas víctimas.

147

antes de lograrlo. Tener un hijo era ganarle a la DINA", confiesa Mariluz Sabrina Pérez, quién con 16 años en el cuerpo asistía a clases en el Liceo 12 de Niñas desde donde fue detenida por agentes de la DINA. La razón que aludían los militares, era que Sabrina ayudaba a militantes de izquierda a mantenerse escondidos de sus tentáculos. Fue así como antes de ingresar a una clase de química para rendir una prueba, no alcanzó a llegar. Fue encerrada por la policía secreta y capturada, estuvo con los ojos vendados durante no sabe cuánto tiempo, pero el suficiente como para recordar la última imagen que vio en todo ese tiempo: Su amigo quién la delató a los efectivos represivos. En los fríos pasillos en que se practicaban los interrogatorios, con esposas, ensangrentado y, como después supo, con los testículos quemados. Sabrina, como le dicen, entonces una colegiala y socialista, perdonó al amigo con un infantil: "¿Cómo estás?". El infierno que tuvo que transitar Sabrina fue el de Villa Grimaldi. El mayor centro de detención clandestino de la dictadura anclado en Peñalolén. Valora el Informe de la Comisión Valech, pero critica que no haya dado los nombres de los torturadores a la justicia. "Le faltó mucho. Yo pondré tres querellas: una con otras personas, contra el Estado, por no entregar los nombres de los torturadores; otra por las torturas a mí, y otra porque era menor de edad cuando fui detenida", sentencia con una decisión absoluta. Entre los casos públicos que se pueden consultar en la bibliografía nos encontramos a un poeta. Jorge Flores Durán, quién describió su paso por Londres 38, en “Londres 38 Un Número Desaparecido”58. En ese centro de detención que hoy viste el número 40 en la estrecha calle del centro de Santiago, allí Flores confiesa haber vivido la peor experiencia que un ser humano pueda soportar. Es otro de los mil cien niños víctimas de la tortura y prisión por la dictadura. Su adolescencia terminó a los 16 años, al pasar del liceo a los lóbregos escenarios

58

Este libro es el testimonio sobrecogedor de las atrocidades sufridas por él en esa casa de tortura. Relata además la historia de la persecución de su hermano mayor y del desaparecimiento de su amigo Jaime Buzzio. Pero el libro también habla de una voluntad que se sobrepone a la tragedia, que recuerda -según dice- sin odio, pero con una profunda necesidad de justicia. Jorge Flores ha echado a correr la pluma para dejar registro de lo vivido, y de algún modo, para exorcizar lo sufrido.

148

que la DINA montaba para torturar, asesinar y humillar. Secuestrado hasta allí llegó para que entregara a un hermano mayor. Desnudo, aterrado, después de una brutal pateadura, Jorge rompió en llanto. "¡Para de llorar, maricón!", le dijo uno de los agentes, y le propinó un culatazo. Lo colgaron boca abajo, de los pies, hasta que desmayó del dolor. Mientras su familia lo buscaba con desesperación, un oficial de la DINA lo llevó a casa de una tía para chantajear a su familia. Varios de los que estuvieron detenidos con él siguen desaparecidos hasta hoy. "Ya pasó el dolor físico, pero cuando despierto todavía pienso que me irá mal, que algo malo me sucederá a mí o a mi familia y estoy todo el día tratando de sobreponerme", afirma. Con dos hermanos muertos en la dictadura, un primo desaparecido y una asesinada, él y su hija vieron juntos en televisión a Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, cuando tras horas de expectación periodística fue llevado a prisión, mientras su hija por la TV sollozaba que todos iban a caer incluso Cheyre. Se dijo que portaba un arma, pero de todos modos fue llevado a los Tribunales y fue increpado por una turba enardecida. En esa transmisión lo vieron y la hija de Flores preguntaba "¿ése fue? ¿Por qué no rompes el televisor?". Según Flores, el informe "es muy positivo, un gran logro, porque ha quedado en el archivo para las futuras generaciones, nos repara moralmente y ya nadie nos puede ningunear. Es importante que la justicia lleve a los sicarios a la cárcel, pero la verdad es que es tanto el daño que nada lo puede pagar", sentencia. Esta visión de que por fin se habla de la tortura como un hecho público es que más ha destacado incluso el propio gobierno. “Nadie dice ahora que la prisión y tortura no existieron en Chile”, señala orgullosa María Luisa Sepúlveda. Ella, asesora de DD.HH. del presidente Lagos espera reanudar sus funciones en CONACE. Más allá de la problemática semántica para algunos y para otros varios una clara ofensa, el hecho de los que clasificaran o no, existe un componente que más debe preocupar a la ciudadanía. El hecho de que se mantengan en secreto los nombres de los torturadores. Y así lo dejó ver la Corte Suprema. Mónica Maldonado fiscal de la Suprema recomendó a la sala penal del tribunal superior del país que 149

rechace el recurso de inaplicabilidad que presentaron abogados de DD.HH. y que busca eliminar el secreto que caracteriza los testimonios que recibió la Comisión sobre Prisión Política y Tortura. Tras la presentación de los abogados Alfredo Morgado y Julia Urquieta, la Suprema pidió, el primero de julio de 2005, pidió un informe en derecho para facilitar su mejor resolución. De acuerdo con los abogados querellantes en causas de DD.HH., el Poder Judicial debe tener acceso a todo el material que acumuló la comisión, cuyo trabajo documentó las torturas sufridas por cerca de 30 mil ciudadanos. En particular se busca conocer los detalles sobre quiénes practicaban los apremios contra los opositores. Según la opinión de la jueza Maldonado, la ley de reparación N ° 19.992, que dio origen a la comisión, define el secreto profesional, por lo que éste se enmarca dentro de las normas vigentes. Además determinó que quienes entregaron su testimonio a la instancia, dependiente de la Presidencia de la República, pueden también hacerlo ante los tribunales en caso de presentar una acción legal. Ahora será la sala penal de la Corte Suprema la que defina si acoge el recurso de los abogados o archiva la solicitud como recomendó Mónica Maldonado. No se puede desmerecer el intento por proyectar una nueva realidad en Chile sobre los DD.HH. tras dado a conocer el Informe sobre Prisión Política y Tortura a fines del año 2004 y su segunda versión que varios tildaron de recargada. Lo cierto es que no haber dado a conocer de forma pública los antecedentes que se manejan de los culpables es señal de que aún no existe una cristalización del problema para la ciudadanía, y quizá por ese “secreto de Estado” que tan celosamente se guarda el Ejecutivo es que los chilenos entonces, no seamos capaces de conocer la verdad a diestra y siniestra, por ese paternalismo del sistema presidencialista tan nuestro. Del total de 35.868 personas que entregaron antecedentes a la Comisión, el 37% lo hizo en la Región Metropolitana y un 54% en regiones y el restante 9% se hizo a través de distintos 40 países, donde aún viven chilenos en el exilio. En Santiago se atendió un promedio de 114 personas diarias llegando incluso a tope de 240,

150

para las regiones el promedio fue de 16 personas, víctimas o familiares directos que prestaron antecedentes. Cifras que dan cuenta de un arduo y esforzado trabajo que sólo debe aplaudirse, pero que también en alas de la reconciliación se debe criticar. Una señal que la ciudadanía entregó inmediatamente una vez conocido el Informe Valech, fue la sensación de que algunos calificaban como torturados y otros no. Cómo si se tratase de situaciones que pueden calificarse según el dolor ocasionado, quizá una manera de escape que como pueblo siempre denotamos para evitar el sufrimiento. Pero, convengamos que el esfuerzo de la Comisión fue de entrega total, consultó antecedentes incluso con las FF.AA. y por supuesto que conversó con entidades nacionales e internacionales capaces de entregar valiosa información sobre DD.HH., autoridades religiosas y morales del país como también se escuchó a los actores principales, las víctimas, pero quisiéramos demostrar en dos historias excluidas del informe que la tortura y el dolor repartido por la nación fueron más que estos calificados. Estas personas se decidieron a dar su testimonio casi al desconocimiento nacional de este trabajo, cosa que contribuyó creemos en la realización exitosa del estudio encargado por el presidente de la República Ricardo Lagos. Entendiendo suponemos que la prisión política y la tortura no sólo marcaron a miles de chilenos y chilenas en el pasado sino que también en el presente tiñen de sangre esta tierra. Y que como dice el propio informe padece de una impotencia frente a la dignidad violada por agentes de Estado, de quienes se espera respeto a las personas, protección de los débiles, y un escrupuloso cumplimiento de la ley, minó en muchos chilenos la credibilidad de las instituciones del Estado, por lo que el Informe vendría a contribuir en la restitución de las confianzas perdidas. Adiós a los Niños Rocío Montes Rojas una guagua de 2 años es torturada en un cuartel de la CNI. Una niña de 5 que es secuestrada de la escuela y permanece allí durante 6 días

151

en su casa de Conchalí. Un adolescente de 16 es flagelado ferozmente en la "Venda Sexy" de la DINA. Tres niños que, de un día a otro, perdieron la inocencia. La Comisión Valech estableció que entre 1973 y 1990 fueron 1.080 los menores de 18 que fueron detenidos y/o torturados en Chile. Los de trece años son 88. "Hasta el día que el presidente dio a conocer el Informe, no dimensionaba cuántos éramos. Crecí creyendo que yo era la única que había pasado por esto", dice Marianela Carfil hoy de 46 años, que fue torturada entre diciembre de 1973 y febrero de 1974 cuando tenía 15 años de edad. Los niños del Informe no sólo viven en Chile. Los hay en Bélgica, Cuba, Suecia. Muchos de ellos hicieron sus vidas fuera del país tras haberse ido con sus padres al exilio. Es el caso, por ejemplo, de Elisa Riquelme Peyrau de 22 años, quien nació en octubre de 1982 mientras su madre se encontraba detenida. Ella, que es uno de los 11 casos consignados de niños nacidos en prisión, ha vivido en Francia desde muy pequeña y se excusó de hablar a través de su padrastro porque "ella no se siente chilena y no entiende la manera como la dictadura logró imponer toda la fuerza en Chile". Pero la mayoría sigue viviendo en diversos y distantes lugares del país. En sus colegios, universidades o trabajos cargan con una historia que casi siempre es difícil de recordar, relatar y más aún de hacer pública. Un joven de 22 años, también nacido en prisión en 1982, señaló tener temor de que su madre pudiera perder su trabajo y, por ello, ni siquiera testificó ante la Comisión Valech. Tan complejo es, que CODEPU sólo tramita 11 causas de menores de edad ante la Justicia. Fueron muchos los casos de personas que por primera vez debieron enfrentarse racionalmente con su historia cuando declararon. Así le sucedió a Ana María Cortez, que recién en ese minuto comenzó a reconstruir lo que le había pasado y a su hermano en 1979. Porque la mayoría de los niños del Informe -según confiesan muchos de ellos- se guardaron por décadas la historia para sí, y callaron durante mucho tiempo. Aquí, tres que ya no quieren hacerlo más. "Para que no se repita", como dice Natalia García. Ana María Cortez Salas, fue detenida desde su colegio. "¿Quién es Ana María Cortez?", preguntó la profesora de 1° Básico de la escuela E-118 de Conchalí la tarde del 23 de marzo de 1979. 152

La niña de 5 años, que recién se familiarizaba con la letra "a", levantó la mano. "Mijita, tome sus cosas. Su mamá la está esperando en la puerta". "Nunca me voy a olvidar que el patio estaba desierto. En la reja había una mujer que yo no distinguía. Iba caminando contenta. Pero cuando iba llegando a la reja me doy cuenta de que la persona que está ahí no era mi mamá. Se equivocaron, pensé. Y volví a la sala. No alcancé a entrar, cuando la profesora me dice: ¡Mijita, vaya donde su mamá!. Yo replico: No, es que ella no es mi mamá, le insistía. La profesora, desencajada, me llevaba otra vez hacia la sala cuando llegó la directora gritando: ¡Se tiene que ir! ¡Se tiene que ir!. ¿Pero, qué hago? Si ella no se quiere ir, le decía la profesora. Discutieron. La directora, tratando de guardar la calma, me miró y me dijo: Mijita, yo sé que no es su mamá. Pero su mamá la mandó a buscar con ella así es que se tiene que ir. Yo caminé sola hasta la reja". A Anita le esperaba una agente de la CNI. Alta. Rubia. Utilizaba una chaqueta de cuero, un detalle que no se le borrará jamás. La mujer de unos 30 años la invitó a subirse a un taxi. Ella se negó. Sus padres -un obrero y una matrona que militaban clandestinamente en el MIR- la habían prevenido que no hablara con gente extraña. Que no se podía ir con cualquiera. La niña sin embargo, estuvo obligada a desobedecer. Hicieron el camino a pie. Mal que mal, su casa estaba cerca. En ese trayecto, Ana jamás imaginó que su papá -Carlos- había sido capturado hacía pocos minutos por otros agentes y que ya se encontraba en el cuartel Borgoño. En ese lugar fue torturado durante una semana. Tampoco supuso que su mamá -María- se encontraba sola en su hogar con su hermano Miguel Enrique, de dos años, cuando una treintena de hombres y mujeres armados allanaron violentamente su vivienda de la comuna de Conchalí. Su casa que era utilizada como un "sitio de paso" por militantes clandestinos del MIR que salían fuera de Chile. Su casa se encontraba destruida y desvalijada a eso de las 5 de la tarde. "Cuando entro, veo una cantidad de gente impresionante. Fue un impacto ver a 30 personas metidas allí adentro, todas armadas hasta los dientes. Con efectivos de francotiradores en las paredes. En las tapias. Fue atroz". Su primer gesto fue acercarse a la mujer rubia. Eso, hasta que divisó a su madre. Estaba engrillada de manos y pies. “Fueron 6 días de horror”, dice Ana. Los llevaban encañonados 153

hasta el baño. Junto a su madre esposada y a su hermano permaneció la mayor parte del tiempo encerrada en un cuarto. Desde ahí la niña escuchaba los golpes y las risas de los hombres que no se sacaban los lentes oscuros. Y de las dos mujeres que componían el grupo, la rubia y otra de aspecto militar. "Gritaban mucho. Era como tener bestias adentro de la casa. Golpeaban las paredes. Las puertas". La angustia se acrecentaba al caer la tarde. "Todas las noches ellos se llevaban a mi mamá para interrogarla en otra pieza. Nos quedábamos solos. Yo muy asustada, porque no sabía qué hacían con ella. Y no lograba quedarme dormida hasta que ella volvía. Tétrico". A veces les permitían salir de la pieza. Y cada vez que la niña estaba sola, era intimidada por la rubia de la CNI. "Me empezaba a hablar cosas de niños. Que la escuela, los amigos del barrio, que a qué me gustaba jugar. Pero después de preguntarme eso, ella me decía: ¿Y cómo se llaman esos tíos que vienen a tu casa? ¿A qué hora llegan? ¿Es una tía o un tío? Yo no le contestaba. Y no porque haya sido muy chora, sino porque le tenía terror". Un día dice Ana, la mujer la estaba interrogando. Como ella no contestaba, uno de los tantos hombres le gritó: "¡Hasta cuándo esta cabra de mierda no habla! ¡Si ya tiene 5 años! ¡Tiene que saber algo!... ¡Tráiganmela para acá!... ¡Yo la voy a hacer hablar!" Agarró la metralleta que tenía en la mano, le pasó balas y apuntó a Ana. Corrió donde su madre y se escondió entre sus faldas. "Acto seguido, todos se rieron a carcajadas. Yo me doy cuenta ahora que eso era una broma. A mí, en cambio, nunca más se me olvidó". Gracias a la Vicaría los niños fueron liberados a los 6 días. Ana no habló durante los siguientes 3 años. Les tenía terror a los hombres de gafas oscuras. En 1985, cuando a su padre le conmutaron la pena por exilio, la familia partió a Bélgica. Regresaron a Chile en 1991. Hoy, Ana María Cortez es antropóloga y tiene 31 años. De vez en cuando, todavía sueña con golpes en las paredes, con esas noches terroríficas, con las caras de los ex agentes de la CNI a quienes ha identificado, como Álvaro Corbalán, Miguel González Betancourt y Cristina Yorka Cáceres. Nombrados en la querella que interpuso ante la Justicia en junio de 2004. "Lo que hicieron es imperdonable. Éramos niños. No tenían derecho a hacer con nosotros lo que hicieron". Todavía vive en su misma casa de Conchalí. 154

El 24 de enero de 1981, Natalia García Escobar tenía 2 años y 4 meses. "Mis papás salieron conmigo, mi hermano mayor se había quedado con mi abuelo. Paró un vehículo. Nos detuvieron. Me arrancaron de los brazos de mi mamá. A ellos los vendaron. Nos llevaron a los tres...". El destino, el cuartel secreto de la CNI de Borgoño. Ésta es la primera vez que Natalia cuenta las torturas que sufrió ahí durante 13 días. Hoy, a la joven de 25 años apenas le sale la voz. Sus ojos, oscuros, se inundan de tanto en tanto. Cada ciertos instantes, ella se toma su barriga. Que ha crecido en los últimos 4 meses, será mamá en un futuro cercano. "Mi madre estaba en una pieza semioscura, con luces específicas, y en la otra pieza estaba yo. Entonces, a mí me hacían llorar cada vez que ella no hablaba. A mi papá, lo mismo. Y me hacían gritar descriteriadamente, o sea, no como una guagua cuando llora por hambre. Ellos tenían que aflojar por mí", dice Natalia. Ha tratado de reconstruir su historia tras un dolor de 23 años, toda una vida. Mientras eso ocurría en la CNI, nadie sabía dónde estaban los García Escobar. La abuela materna de la niña, María Luisa, desesperada por la desaparición de su hija, de su yerno y de su nieta, llegó hasta el sacerdote francés Pierre Dubois. Fue con él con quien recorrió uno a uno los centros de detención de la época, con el fin de encontrar a la pequeña Natalia. Y fue el mismo religioso quien solicitó incluso la ayuda internacional del gobierno de Francia y de Naciones Unidas para que soltaran a la niña de apenas 2 años. Doce días después, la pequeña fue dejada por agentes de la CNI en el domicilio de su abuela, en la comuna de Lo Espejo. Ahí fue donde la mujer quedó impactada tras ver las condiciones en que había regresado Natalia. "Salí delgada, con ojeras. Deshidratada. Llena de granos, de cosas... De marcas con forma de picadura. Tenía la parte genital irritada por el hecho de no haber sido cuidada. Rasguñaba a las personas. Lloraba. No reconocía a nadie, sólo a mi abuela. Estaba como extraviada". El estado en que se encontraba Natalia el día en que fue entregada por la CNI, consta en el recurso de amparo que hoy se conserva en los archivos de la Vicaría de la Solidaridad. El relato es de su abuela: "(...) Al devolverla, han entregado a una niñita asustada, nerviosa, que no puede conciliar el sueño, con picaduras en todo el cuerpo, con manchas en todo el cuerpo que aún no hemos podido 155

determinar si son alérgicas o de un origen infeccioso. Las alteraciones de la menor son sin duda graves, y se demuestran con su inseguridad, y el temor a cualquier persona que se le acerque. Toma una actitud defensiva ya que cree que será castigada. Además, siendo una niña que aún usa pañales, en su cuerpo presenta los signos evidentes, que tal vez nunca, o en muy contadas ocasiones se le cambió pañales. Y que se le mantuvo, con pañales por mucho tiempo, ya que tiene daños en la piel en las partes correspondientes. Pesaba 13 kilos. Ahora 10", señala en el informe presentado en 1981 ante la Justicia. Una de las cosas que más le impactan a Natalia hoy, es que nunca ha sabido qué le hicieron exactamente. Por tener sólo 2 años simplemente no se acuerda. "O sea, lo que hicieron o no hicieron ahí, nadie lo supo. La única forma de saber sería si hablara un torturador o un secuestrador", dice ella con la voz amarga y su vientre abultado. Aunque sus recuerdos de niña de 2 años eran escasos, Natalia por muchos años tuvo pesadillas de sus 12 días recluida. "Yo me sentía como en un lugar frío y duro. Una especie de mesa. Y una luz muy fuerte encima. Una luz que me hacía transpirar. Había personas que me estaban observando. Yo me sentía físicamente como sucia. Me duelen cosas. Esas son imágenes que recupero, que nunca las tuve directamente". La madre de Natalia estuvo detenida durante dos años. En ese tiempo la niña vivió en el hogar de sus abuelos que fue allanado en reiteradas ocasiones durante los 80. Una vez que su madre salió de prisión, los niños García Escobar partieron junto a ella a Argentina. Eso, hasta principios de la década del 90, cuando los tres regresaron a Chile. El padre, inculpado por la muerte del coronel Roger Vergara, permaneció en prisión hasta que en 1992 fue indultado por el Presidente Aylwin. Desde esa fecha, él vive en Bélgica. En contadas ocasiones lo ha vuelto a ver Natalia. La joven de 25 años todavía vive en la casa de sus abuelos en la comuna de Lo Espejo. Aunque logró terminar sus estudios secundarios, se le hizo muy difícil ingresar a la universidad. Tiene una niña de 7 años, y tiene un embarazo de 4 meses. Hasta hace poco, trabajaba en un hogar de rehabilitación de menores en riesgo social. "Me interesa que se sepa esto. Porque hubo mucho sufrimiento, mucho dolor. Puedo sentir que me hayan destruido la vida, pero yo sé que hay personas que sufrieron mucho más y quizá ni siquiera están para contarlo. Hay que decirlo, no hay que ocultarlo. Hay una 156

necesidad de Justicia. Porque yo no hice nada malo. Si era una niña". En el verano de 1975, Héctor "Tito" Peña Ramírez tenía 16 años. Eran las vacaciones antes de entrar a Cuarto Medio, estudiaba en el Liceo Alexander Fleming. Eran los tiempos en que jugaba al ajedrez por teléfono con un compañero de curso. Aunque militaba en el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER), no discriminaba por colores políticos a la hora de salir a andar en bicicleta con sus amigos del barrio Manquehue. Su padre, un empleado bancario. Su madre, una dueña de casa. Ambos de izquierda, pero ninguno estaba vinculado a alguna organización. En el FER era un militante de base más. De esos que asisten a reuniones, que arrojaban panfletos y rayaban alguna que otra muralla. Por eso no se esperaba lo que le empezó a ocurrir la mañana del sábado 18 de enero de 1975. Héctor salió a comprar cerca de su casa cuando vio a un hombre bajo y gordo que simulaba estar tomando locomoción. "¡Policía!", le dice apenas lo abordó un hombre de gafas negras. "¿Así es que tú eres el Tito?" En eso, rápidamente, se acerca otro hombre: alto, con un leve estrabismo, pelo liso, cabeza cuadrada. A la fuerza, lo metieron en un Mini que tenía en el suelo morrales llenos de armas. Ahí lo esposan. Preguntas. Insultos. Cachetadas. Golpes. "Está mintiendo. Está hablando puras mentiras este huevón", decía el flaco alto que miraba por el espejo retrovisor. Baja la velocidad del Mini. Isabel la Católica con Manquehue. Pasan otros autos, y con diarios los conductores se hacen gestos. Un vehículo se estaciona adelante. "De ese auto se bajó el guatón Romo. Se subió a la parte de adelante del Mini, al lado del chofer. -Ya vai a ver cuando lleguemos al cuartel, conchesumadre. Ya vai a ver si vai a cantar o no-, me decía. Me ponen scotch y lentes oscuros. Sentía terror. Incertidumbre". Se sumó otro vehículo, un Citroen. En total, cuatro autos para resguardar a un muchacho de 16 años. El destino, la comuna de Ñuñoa. Ahí estaba ubicado el cuartel de la DINA denominado "La discotheque" o "La venda sexy". Afuera del recinto, uno de los hombres le dice: "¡Abrázame poh! ¿No veís que tenís el pelo largo? Así van a creer que somos pololos". Así entré, abrazado junto al agente de la DINA. De inmediato, lo desnudan. En vez de lentes le ponen una venda ancha en los ojos. Los golpes

157

fueron los primeros en recibirlo. Eran 4 ó 5 hombres los que le propinaban combos y patadas, recuerda hoy "Tito". Lo sientan en un sillón con una música a gran volumen. Suena un disco de "Air, wind and fire". Uno de los hombres lo golpea con las esposas en los dientes. Le hacen el llamado "telefonazo". No contentos mojan el suelo. Le hacen tocar un aparato con electricidad. Empieza el interrogatorio por parte de otro de los agentes de la DINA, que Héctor hoy identifica como Marcelo Moren Brito. Entre pregunta y pregunta, que el muchacho no sabía contestar, el hombre le daba constantes y duros golpes en el pecho. Tanto así, que quedó con un hematoma del porte de todo su torso. Durante días estuvo sin comer prácticamente nada. Sólo un minúsculo pedazo de pan. Un sorbo de agua. Héctor "Tito" Peña fue trasladado, posteriormente, al "Centro de Readaptación de Menores" de calle Blas Cañas, donde estuvo más de tres meses y perdió 18 kilos. Ahí, entre noveles delincuentes y asesinos, estuvo a punto de ser violado en dos ocasiones. Luego, es trasladado a "Tres Álamos", después al campo de concentración de "Ritoque" y más tarde es devuelto a "Tres Álamos". Lo liberan el 20 de junio de 1975, cuando le advierten que "miles de ojos le estarán observando". Hoy, Héctor "Tito" Peña tiene 46 años. Hace unos meses fue careado con Osvaldo Romo, donde éste reconoció haber participado en su detención. De oficio, se dedica al diseño gráfico. Tiene un hijo de 16 años, la misma edad que él tenía cuando fue capturado por la DINA. Coincidencias desgarradoras como la que conociéramos y presentáramos vivida por Macarena Aguiló y su hijo. En Chile fueron detenidos y/o torturados 1.080 menores de 18 años, entre 1973 y 1990. El 70,9% tenía entre 16 y 18 años (766 casos), el 20,9% tenía entre 13 y 15 (226) El 8,1% de los niños tenía al momento de su detención y/o tortura entre 0 y 12 años de edad (88) Los menores detenidos por militancia política y/o participación social (978) La prisión junto a la madre o junto a ambos padres (87), y los que estaban en gestación (4) Los que nacieron en prisión (11) Son 1.080 menores los que sufrieron detenciones y/o torturas según el Informe. Hay decenas de otros, sin embargo, que no vivieron para contar su historia ante la 158

Comisión Valech. Es el caso que damos a conocer en la presente investigación. Elizabeth Leonidas Contreras, alias “la motita”, a quién conocimos en estas páginas y dimos cuenta del horror de que fuera víctima. Estaba embarazada y tenía 14 años. Junto a otras 8 personas, fue detenida el 13 de octubre de 1973. A la madrugada siguiente, fue llevada en un jeep a las orillas del Mapocho. A la altura del puente Bulnes, la obligaron a bajar del auto. Le gritaron que arrancaran. Le dispararon. Hoy ella tendría 45 años, y su hijo 31. El carabinero que ordenó la detención y posterior ejecución de los jóvenes, aún permanece impune en su casa de Puente Alto. Su nombre: Rubén Barría Igor.

(--- . ---)

Un Clima Propicio para que los Agentes Cometieran sus Fechorías

Los gritos iban y venían, se escuchan por doquier, son jóvenes los que suben las escaleras de un edificio de tres pisos, por sus largos pasillos se accedía a los 159

departamentos, en un extremo hay un balcón de donde se ve el sector poniente de la Avenida Vicuña Mackenna, la que albergaba numerosas fábricas del cordón industrial. “¡Suban, vengan a ver, van a fusilar a los upelientos... vengan a ver!” gritaban los jóvenes; yo no fui capaz de subir a ver ese macabro espectáculo, sólo escuché los disparos y las ráfagas. Los jóvenes al escuchar los disparos comenzaron a descender las escaleras “... nos están disparando...”, la patrulla de militares al ver que eran observados abrieron fuego contra los jóvenes.

Londres 38 (Un Número Desaparecido), de Jorge Flores Durán.

Agradecemos

Con cariño a todos los profesores que con mucha paciencia nos entregaron sus conocimientos en las artes del periodismo y las comunicaciones. Por sobre todas las cosas a nuestras familias por esa infinita paciencia, compresión y apoyo.

160

A todos y cada uno de los que participan en este trabajo, ya sean citados por la bibliografía o estén consignados en las crónicas. A todos los que nos concedieron una entrevista o prestaron un documento. A cada uno que, de dónde estén nos hayan colaborado para sacar adelante esta investigación. Por último, a todas las víctimas de la dictadura, sobre todo a los niños que durante dos años de nuestras vidas se transformaron en nuestro norte, con metas más que académicas.

Fernando Caro Carrasco Ricardo Manzur Carrasco

BIBLIOGRAFÍA MOULIÁN, Tomás. Chile Actual: Anatomía de un Mito. Santiago. Ed Lom –Arcis, 1997. SALAZAR, Gabriel y PINTO, Julio. Historia Contemporánea de Chile Ed. LOM 2002. SOTO, Carlos. Tres Tiempos para la Historicidad de los Pobladores Organizados: La Esperanza, La Rabia y El Desencanto. www.koalaweb.cl Chile, 2002. Cuadernos de Historia Popular, serie Historia del movimiento obrero, Cetra/CEAL, Santiago, 1983. SALAZAR, Gabriel.Voluntad Política de Matar, Voluntad Social de .Recordar.. www.cgf.uchile.cl, 2002.

161

OTERO, Edison y LÓPEZ Ricardo Pedagogía del Terror “Un Ensayo Sobre la Tortura” Santiago de Chile Ed. Atena 1989. PADILLA BALLESTEROS, Elías. La Memoria y el Olvido Publicación obtenida desde www.nuncamas.org Nosotros, los Sobrevivientes Acusamos. Informe alternativo al de la Comisión Valech, elaborado por la Coordinadora de Ex Presas y Ex Presos Políticos en diciembre de 2004. ADORNO T.W. y Otros. La Personalidad Autoritaria Harper, New York, 1950. ALLPORT, Gordon La Naturaleza del Prejuicio Ed. Eudeba 1962. CORLAZZOLI, Juan Pablo. Estructuración e ideología de los regímenes militares en América Latina, los casos de Brasil, Chile y Uruguay. Tesis de Licencia en Sociología, U. Católica de Lovaina, 1978. El Miedo a lo Diferente Rolando Toro Araneda, Presidente de la International Biocentric Foundation. En Voces Utopicopragmáticas, publicación del periódico El Utopista Pragmático Ed. La Nación Ministerio de Secretaría General de Gobierno, Chile 2001 HORKHAIMER M, Investigaciones Psico- Sociales sobre el Problema del Autoritarismo, el Nacionalismo y el Antisemitismo; incluido en Psicología Política Ed. Barral, 1971. RETTIG, Raúl y Otros. Síntesis del Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación. Santiago, 1991. W. Dennis, Cultural and Developmental in Perception; incluido en Perception, nueva York, 1951. MILGRAM Stanley, Obediencia a la Autoridad, Harper & Row, 1973. KALAKOWSKI, L. El Hombre Sin Alternativa. Ed. Alianza, 1967. VÍO GROSSI Gloria. “Consecuencias en los Niños Víctimas de la Violencia Organizada, Formas de Abordaje, Diagnóstico y Tratamiento” Fundación PIDEE, Santiago de Chile 1989 "La responsabilidad de Cheyre" artículo de Arnaldo Pérez Guerra, publicado por El Siglo y La Insignia, en marzo del 2002. NERUDA, Pablo. Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la Revolución Ed. Quimantú, Santiago, 1973.

162

VIAL CORREA Gonzalo. Pinochet, la biografía Ed. El Mercurio Aguilar, Santiago, 2002. PORADOWSKI, Miguel El Marxismo invade la Iglesia Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1974. Consecuencias en los Niños Víctimas de la Violencia Organizada, Formas de Abordaje, Diagnóstico y Tratamiento, Fundación PIDEE, Chile 1984 BITAR, Sergio. Isla 10. Décima Edición, junio de 1999, Pehuén Editores, Stgo. De Chile Infancia y Represión Historias Para No Olvidar. Experiencia Clínica con Niños y Familias que han Vivido la Represión Política Equipo de salud mental Fundación PIDEE, Santiago de Chile diciembre de 1992 Infancia y Represión Política, Elena Nicoletti, Raquel C. Bozzolo y Daniela Siaky. Mayo de 1986, BB.AA. Argentina Equipo argentino de trabajo e investigación Psicosocial EATIP. ROJAS, María Eugenia. La Represión Política en Chile, Los Hechos. Ed. IEPALA Santiago. serie Debate Político. FILIPPI, Emilio La Fuerza de la Verdad Ed. Antártica, Chile 1986 SOTO, Óscar El Último Día de Salvador Allende, Chile 1999 Ed. Aguilar LAGOS, Ricardo. Abrir las Puertas (Discursos Escogidos del Presidente Ricardo Lagos (marzo 2000- mayo 2001), Ministerio de Secretaría General de Gobierno, Secretaría de Comunicación y Cultura (SECC) Todas Íbamos a Ser Reinas Estudio sobre nueve mujeres embarazadas que fueron detenidas y desaparecidas en Chile. Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU) DIT-T Santiago, Octubre de 1990 Chile Una Democracia de Oligarquías Gregorio Angelcos y Carlos Díaz. Santiago de Chile 2005 Ed. Documentas. INSTRUCTIVO LEY Nº 19.992 (Sobre Reparaciones) La represión y sus Efectos. de María Eugenia Rojas. PIDEE, mayo 1989. “La Verdad de los Niños Desaparecidos”, reportaje del periódico El Siglo, (del 19 al 25 de junio de 1998) Santiago de Chile.

163

Aproximaciones al Periodismo de Investigación. de Iván Cabezas, materiales de apoyo docente Universidad Bolivariana. Repercusiones Psicológicas en Niños Víctimas de la Represión Política. Por Loreto Álamos, sicóloga. PIDEE 1986.

164

165

166

167

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->