FORMACIÓN

Martín Valverde

HIJO ANTES QUE MÚSICO por Martín Valverde
Serie: El Silencio del Músico El silencio: tiempo para el silencio y dónde debe hacerse No se trata de exagerar, en este asunto del silencio, sino más bien en la necesidad de aprender a balancearlo. La palabra misma es clara cuando dice el Señor a través de (en este caso) Salomón: “hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar”. Dios no solamente nos pide guardar silencio (eso sería la mitad) sino que además sepamos cuándo y cómo hacerlo. Recuerda que hay una clase de silencio que inclusive se convierte en pecado de omisión por no hablar cuando es preciso o en nuestra condición de músicos por no cantar cuando se debe haber cantado. El silencio es una estrategia: si Dios sabe que puedes callar también sabe que puedes cantar. Como músicos cristianos es vital que callemos para escuchar si de verdad queremos comunicar algo importante. Recuerdo mi proceso personal de músico en los primeros años de creyente cuando yo prestaba más atención a lo que me pasaba, a lo que encontraba a mi alrededor, de hecho yo componía con el propósito de que muchos oyeran mi música y sabía que iba a ser así porque Dios mismo me lo había comunicado. Hoy, para poder componer, escucho más a los que me rodean y así escucho a muchos para así poder cantar a muchos. Al principio componía para que se me escuchara, el silencio me enseñó a escuchar para componer, eso es una gran diferencia. Esto ha acercado mi música a la acción de Dios en la vida de muchos de mis hermanos reflejando también lo que hace en la mía, también he aprendido de escucharme, [esto] es muy importante para que a la hora en que compongas [o] cantes lo puedas transmitir. Si somos lentos para oír vamos a ser muy lentos para que Dios pueda hacer algo a través de nosotros [y] a no ser que seas vocacionalmente un tipo “cartujo” (es el monje que tiene un voto de silencio total) no podrás estar en silencio todo el tiempo ni tampoco podrás estar cantando o hablando todo el tiempo, el otro extremo tampoco existe. Dios tiene una gran enseñanza detrás de todo esto, pero debemos aprender a callar para descubrirla. Si miramos bien, el silencio no es desconocido en la Palabra de Dios sino que exige que se haga en muchos momentos; por ejemplo en Habacuq 2, 20 dice que se debe hacer silencio en la presencia de Dios. Es cierto que en la casa de Dios (la Iglesia, el Templo) podría hacerse toda una asamblea de alabanza con música y danza, pero también en su Templo se exige el silencio de toda la Tierra. ¡Qué tentación más grande es la de estar sentado en una Iglesia, en un Templo, con una guitarra cerca y tener que callarte la bocota! Aún si puedes cantar, no dejes de discernir si es o no momento de guardar silencio, de otra forma tu servicio no será completo y habrás perdido el equilibrio en este asunto porque sin darte cuenta muchos consideran sinónimos cosas tan distintas como un lugar y una actividad. Eso lleva a muchos a formular la ecuación siguiente:

“Señor, no nos alabes a nosotros, sino rinde honores a tu Nombre”

Sal. 115, 1

Voy a explicarme: primero porque se trata de lugares destinados a la adoración y a la alabanza que tienen limites muy bien definidos marcados por las normas de la Liturgia lo que vuelve las fronteras de nuestra actividad un tanto más pequeñas (para los ojos de algunos). aunque sean lágrimas.FORMACIÓN Martín Valverde Iglesia-Templo = Canto Iglesia-Templo = Música Iglesia-Templo = Cantada Iglesia-Templo =Escenario …y no es eso: dice que debe haber silencio en la Casa de Dios. En su presencia hay que guardar silencio. una de ellas es el silencio que bien apreciado debe considerarse como aliado y jamás como un estorbo para nuestra estancia frente al Señor y su casa. 115. aunque ese momento es el de mayor tentación para tocar tu mejor éxito musical (…). Su sola presencia y majestad nos impone a guardar silencio y a humillarnos para que nuestra actitud hable más que nuestra boca. No tengas miedo cuando llegas a la presencia de Dios y tengas que quedarte en silencio. 1 . No es nuestro tema ahorita pero. pero no es un silencio de miedo. Es bastante pretencioso pedirle a Él que sea quien primero nos escuche sin haber guardado antes nosotros silencio de corazón para escucharle. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. tengas que guardar silencio. tú quédate delante de su presencia. de ese silencio van a poder salir tus mejores palabras aunque no existan a la larga. no nos alabes a nosotros. ¡Qué le vas a poder decir a Dios que no sepa. Aunque no puede señalarse como equivocados a aquellos quienes encuentran en templos y capillas un espacio para desarrollar su talento musical debo comentar que se enfrentan a muchas limitaciones prácticas y si no se mantienen alertas pueden a llegar a caer en el desaprecio de sus dones. si no lo sabías. que no haya oído! ¡Con qué lo vas a impresionar! Frente a su presencia no hay palabras ni discursos ni canciones que puedan expresar la grandeza de su Gloria. aunque la cabeza empieza a saltar como loca… Dios sabe lo que hace falta. aunque te quedes nada más viéndolo. la misa en ese momento pide un silencio. permitiéndole así producir la alabanza en nosotros. es un hecho que después de la comunión se obliga a un momento de silencio. 7). (…) No se sientan mal de que la Iglesia tenga sus límites (…) dentro de esos límites hay una riqueza que todavía debemos descubrir. Muchos músicos que pudieron haber servido al Señor en muchas áreas muy ricas y necesarias como la Evangelización se alejan al descubrir lo que identifican como restricciones a su ministerio. Silencio en su presencia (Sofonías 1. no es un silencio de prohibición de hablar: es un silencio para aprovechar al Amado. de eso se trata: de ese silencio va a salir los mejor de ti. “Señor.

congresos. Bueno. hasta gritar. 115. Y hay cuerdas que. celebraciones. Hablamos de la capacidad estratégica de saber cuando callar para encontrar el momento justo para hablar. las de nylon son más “dolorosas” porque el calor o el frío les mueve mucho la tesitura. A ver. para salir atropelladamente de algún momento de silencio en reuniones. Eso es lo que estamos haciendo ahorita con el silencio. Todo esto da testimonio del poco aprecio. El músico inmaduro jamás logra oírse. porque lo sé. Silencio en la batalla (Josué 6. cantar y. esto no es un problema de maldad. que es una gran tentación agarrar la guitarra y arrancarse ahí mismo y salir cantando (además hay unas acústicas en las Iglesias que dices “(…) yo aquí toco la guitarra o canto o hago sonar aquí la contra reverberación que me hace aquí la cúpula de la iglesia…). Que si el predicador no llega… a cantar. “Señor. Silencio en la Casa de Dios. todo mundo quiere cantar! Ahora. del poco conocimiento. El músico inmaduro jamás logra afinarse. En la orquesta sinfónica se arranca un fagot. porque todo mundo quiere sonar. estamos hablando de descubrir esta capacidad en ti. sino se va armar un relajo pues cada quien trae su propio LA. si es necesario. En ese sentido el silencio es básico en tu trabajo. en un LA 4/40 perfecto. La inmadurez jamás permite escuchar lo que tienes que escuchar y mucho menos te deja acercarte al silencio. estamos hablando de que tienes que empezar a guardar silencio a descubrirlo. cual cuerda de tu corazón. implica que si yo ya trabajé en mi instrumento ahora trabaje el otro. asambleas. Para afinar una cuerda hay que apagarle a la otra para que se calle. etc. hay que darles su tesitura normal. El silencio implica una disciplina. hay que estirarlas bien. guarda silencio. es un problema de madurez… eso es otra historia. deja que Dios te vaya acercando amorosamente a su silencio. no puedes afinarlas a todas sonando al mismo tiempo. cual cuerda de tu presente. y a veces la cuerda queda ya hasta vieja. ¡Cuántos ensayos son un verdadero lío musical. silencio en Su Presencia. Música. si son de metal. no nos alabes a nosotros. Obviamente estamos hablando de un proceso. de lo que no sabemos que es el silencio. televisión… ¡fuera! Dios está afinando tu corazón y necesita exactamente lo mismo de ti. si te vas acercando al silencio Dios va a poder ver cual cuerda de tu alma. voy a meterme en “camisa de once varas”: cuantas veces nuestros ensayos musicales se vuelven verdaderas batallas rutinarias para lograr silencio donde todos los músicos se empeñan en tocar al mismo tiempo. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. No tengas prisa. La vida te ha dado buenos “trancazos”. las limpia y las deja como nuevas. y todo el mundo tiene que oírlo. Lo anterior ha provocado que a los músicos se nos utilice como herramientas para hacer ruido. intenta sacrificar esto y tú. 10). que cuando yo lo descubrí me di cuenta que tenía que empezar desde abajo porque la escuela mía era llenar mi cabeza (lo más que se pudiera) de ruido. pasado o futuro hay que afinar desde ahorita para que luego no dé lata.FORMACIÓN Martín Valverde Yo sé. 1 . y Dios no cambia cuerdas: Dios las pule.

su Señorío. con que todo mundo aplaudió como foca y todo el mundo quedó feliz ahí. Quisiera terminar [esta parte] con una anécdota: fue de las primeras veces que cante ya solo con mi guitarra (…) Me toco cantar a las dos de la tarde (en México se come a las dos de la tarde). El silencio no es un ejercicio de los labios. Bien sabemos que al final la orden fue y sigue siendo hasta hoy: “Vayan y díganle a las naciones. él es Dios para eso. Él verá si habla o no. ni cantan igual. para que nadie se durmiera) y empezaron a bajar de las gradas un montón de muchachos que si querían escuchar lo que yo canté. eso es ruido. momentáneos. porque Dios no dice nada… ¿y quien le da a Dios la obligación de hablar? Tú tienes la obligación de guardar silencio. En múltiples ocasiones Jesús ordenó a sus discípulos que guardaran silencio ¿se acuerdan de eso?: silencio respecto a algún tema relacionado con Él.000 personas. ni se expresan igual. pero estos eran silencios estratégicos. “Señor. que Dios quiere que se haga en su casa. Y funcionó: vi que a la gente le gustó. que todo el mundo cantó. con un calor fuerte. todo el Evangelio a toda criatura” . sus milagros. vayan por los tejados. gente que se siente mal porque se arma un silencio. más bien es un ejercicio del corazón. para oír las cosas que te rodean y. su Pasión. griten por los tejados. 115. su Resurrección. el silencio del que hablamos no es nada más callarse y permanecer quieto sin hacer ruido alguno. Cuidado.FORMACIÓN Martín Valverde Que si la gente se está durmiendo por el mismo predicador (que ya llegó). tenían que guardarse solamente por cierto tiempo. tampoco sabe hablar a tiempo. que todo el mundo gritó…. no un arma. Al siguiente día volví a cantar a la misma hora (era la hora que me daban. es mucho más que eso: es un tiempo para oír muchas cosas. a esa hora canté. era un estadio grande [con] unas 8. en su presencia… No te dejes llevar por las apariencias porque muchos les gusta quedarse con las apariencias. Lo delicado de todo este cuadro es que a veces se arranca de raíz un silencio que viene de Dios. con el aplauso. Que si ahora el predicador es el que se está durmiendo porque ni el se aguanta. no nos alabes a nosotros. Quien no sabe callar a tiempo. toquen canten. a tocar para que la gente se “aliviane” y canten otra vez. ¿qué esperan?. por supuesto. es problema de Él. ¿Te has fijado que el silencio causa pánico en nuestras reuniones? Y los músicos somos un arma letal para destruir el silencio debiendo ser aliados. más bien es un ejercicio de los oídos. Lo cierto es que no todas las criaturas hablan igual. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. para oírte a ti mismo. para oír a Dios. Es normal nuestra preocupación de desarrollar la expresión. pero no hasta el punto de descuidar nuestra audición. Debemos aprender a escuchar sus lenguas para poder anunciárselos. con la panza llena. que todo el mundo lloró. no escuchar significa más que tener problemas auditivos. su condición de Hijo de Dios. 1 . era un congreso que iniciaba a las tres y media. más bien es un ejercicio del alma. Resulta ahora que el silencio causa PÁNICO. y es una apariencia….

sean hijos antes que músicos. Al final.000 y llegaron 13. la verdad [hablando de oír la voz de Dios]. no voy a exigirle a nadie su atención pero voy cantar como si me estuvieran atendiendo. que te acerques a él. entendí porque decía Jesús esa frase. péleme. no nos alabes a nosotros. yo empecé a decir “el que tenga oídos que oiga”. Eso es lo que queremos decirte a ti ahora joven. especialmente a ti. de verle manifestarse poderosamente no falta quien se espante de oír semejante “sacrilegio”.FORMACIÓN Martín Valverde En otra ocasión. y si alguna vez alguien habla de saberlo cerca. Podemos “Señor. y pase nada más mi tecladista y yo a tocar (…) a las tres. pero mientras no le oigamos. todo lo que has podido hacer. se había perdido el orden y el control (que es lo peor). aunque puede ser que en algunos casos lo sea (no voy a negarlo) lo cierto es que escudarse en esta posición no justifica nuestra terca sordera. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. eran 13. mí querido músico: Dios quiere que aprendas a guardar silencio. Podría estar contándote como se afina una guitarra. si luego no logras dominar el silencio. como se canta una canción con las quintas de DO y de FA [en vez] de todo este rollo… ¿para qué?. Dios quiere colocar otra luz en tu corazón para que puedas ver muchas cosas. Seguimos cantando. desamarrados. el aparente silencio de Dios en muchas de nuestras comunidades. lo hizo el Espíritu Santo. anhela hablarnos. es parte de la disciplina. que si una mosca se le ocurría volar la mataban por indiscreta. el que quiera “pelarme”. 115.000). tres y media. Ánimo. otro encuentro de jóvenes. algunos llaman “fanatismo” a cualquier expresión de esta relación con Dios. había un silencio tan sepulcral. yo voy a estar cantando acá. 1 . que estaban sueltos. que no seas enemigo del silencio.000 jóvenes (esperaban 6. Guarda silencio delante de Dios. se estaban tirando agua de botellas. [Recuerda] que lo que Dios te está pidiendo es que guardes tu boca para abrir tus oídos y abrir tu corazón. No se hagan pa’ tras y disfrútenlo mucho. Dios quiere ser escuchado. este estado de sequedad en muchos sectores de nuestra Iglesia va a permanecer. Preguntas para la reflexión: ¿Te cuesta guardar silencio? (¿Por qué?) El silencio de Dios Causa tristeza. el que no que se lo pierda. Piensa en aquellas veces en que se ha ido la electricidad en tu casa. Pero no lo hicimos [nosotros]. Que ironía es encontrar entidades en nuestra Iglesia tan ocupadas de salvaguardar la pureza de la fe que no les queda energía para practicarla.

115. guardando los dinteles de mi entrada. eso no nos deja caminar en el camino de la fe y Dios mismo tiene que intervenir con fuerza para librarnos del ruido que llega a rodearnos y nos atonta al extremo de olvidar quienes somos. nos exige atender. aprender a escuchar la voz de Dios no es solo un proceso optativo es un mandamiento de forma de vida. quien puso todos los cimientos para Juan Pablo I y la humildad de su breve pontificado ⇒ y Juan Pablo II con su incansable labor apostólica alrededor del mundo lanzaran por todo el orbe la consigna “ES HORA DE EVANGELIZAR”. En el Salmo 85. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. recuerda las palabras de Moisés al presentar el Decálogo a los israelitas. Y Jeremías 7. no escuchamos nada. escuchar es un acto de fe. para que les vaya bien>>”. con las manos en alto y en alegría total. El primer mandamiento de la Ley de Dios es: “Escucha” (Dt. e irán por donde yo los mande. 23 dice: “Lo que les mandé fue esto otro: <<Escuchen mi voz.FORMACIÓN Martín Valverde agradecer a Dios. no nos alabes a nosotros. quien comprendió la voz y abrió las ventanas de la Iglesia al viento de Espíritu Santo. hombres sencillos y audaces en el que el seguimiento de Su Voluntad para la Iglesia ha sido básico para todo lo estamos viviendo hoy: ⇒ Juan XXIII. encuentra la vida (…)”. 20 dice: “Si alguno oye mi voz y me abre la puerta. por los oídos de nuestros últimos pontífices. Regresando al tema que nos ocupa. 1 . un acto de obediencia que Dios premia. 9 David dice: “Escucharé a Dios hablar. 1). escuchar es una exigencia. porque el habla de paz para sus amigos”. Antes de decir los Mandamientos. Una de las versiones favoritas “Señor. Pues podemos oír muchas cosas pero escuchar requiere un esfuerzo. A veces es tal el barullo que aunque oigamos mil cosas. y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo. es un mandamiento. Eso ha revolucionado a tal punto a nuestra Iglesia que tú y yo formamos parte de esa corriente de gracia y este libro es testigo y fruto de ese nuevo soplo de Dios sobre su pueblo. ⇒ Paulo VI. entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” o en Proverbios 8. El escuchar la voz de Dios no solo es solo una opción. Pues quien me encuentra. empieza con un verbo que ya empieza a sonarnos conocido. escuchar nos prepara para servirlo. por ejemplo en Apocalipsis 3. Dios nos da uno que está intrínseco “Escucha”. seguirlo y contemplar su poder. 3435: “Dichoso el hombre que me escucha velando a mis puertas día tras día. 5. Escuchar es una de las primeras y principales exigencias de Dios. No sería esta la única vez que Dios nos recuerda la importancia de escuchar.

yo te obedeceré”. cómprate mejor este rojo”. y ella “decidió” cediendo a otros su voluntad para que decidieran y cuando preguntó a Dios que debía estudiar la respuesta del Señor fue tan inesperada. Dios le dijo: “Hija. mejor ve al campo con fulana” y así siempre. dime por favor. yo te capacité. en una ciudad del noroeste de México. El objetivo de esto era acostumbrar a nuestros oídos a frases completas y no tan solo a palabras inconexas: aprende a escuchar a Dios completamente para que puedas también responderle completamente. Sondeando todavía más a fondo descubrí que esta amiga había crecido en un ambiente donde los demás siempre habían decidido en todo por ella. todo el tiempo decidieron por ella.FORMACIÓN Martín Valverde mías del Salmo 46. basta ya de cantos en lo que nos se oye la voz de Dios. “Señor. yo voy a bendecir tu decisión”. profesional. para alcanzar lo que te propusieras.Es un Dios que dice “¡Silencio!. 115. cuando quería comprarse ropa decía. Si quería salir de paseo con sus amigos comentaba: “Papá. Poco a poco. Para ella la respuesta era tan novedosa que resultaba incomprensible. no nos alabes a nosotros. ¡basta ya! Por eso es necesario que si te estorba para escucharlo. Investigando a fondo averigüé que la joven oraba insistentemente a Dios con palabras como estas: “Señor. en la oración sincera y en el silencio. 1 . por ejemplo : “¡Mamá! Quiero este vestido blanco” a lo que su mamá le respondía “No mijita. basta ya de quejas sin sentido que nacen por no conocer la voz del Pastor. Pero Dios. tan fuera de orden que nuestra amiga no entendía lo que le decía fuerte y con amor. Ojo. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. no contestaba nada. te di voluntad propia para elegir por dónde ir. quiero obedecerte. fue aprendiendo a escuchar una voz con tono nuevo que solo podía venir de un Dios que corrige con amor. estudia lo que quieras. estoy a punto de dar un paso para entrar en la Universidad. Basta ya de otros ruidos. ruidos que nos preocupan y nos hacen caer en el desánimo. y de escuchar otras voces que nos son las de Dios. igual que si no respondiera. dejes a un lado tu instrumento. que una respuesta a medias es casi siempre el resultado de escuchar a medias. según ella. dime. tanto que pensó que no le estaba respondiendo. Hace muchos años. ¿Recuerdas tus primeros años de escuela? Una de las primeras normas básicas para tomar dictado en la primaria era que los alumnos escucharan frases completas antes de escribirlas. quiero ser fiel a ti. Basta ya de cantarle sin conocer su voz. ¡cállate! Soy Dios. ¿Qué quieres que estudie? Es para servirte mejor. 11 dice: “¡Basta ya! Sepan que yo soy Dios. quiero ir a la playa con mis amigos” y su papá respondía “No hija.”. anda. ruidos que nos causan miedo.”. una muchachita me preguntaba por qué Dios no le respondía si ella tenía ya mucho tiempo pidiéndole luz en una relación a su elección. Entre los estorbos más grandes que Dios tiene para hablarnos es que solo queremos escuchar lo que queremos oír y no lo que Dios quiere decirnos.

Esa noche el Señor nos dijo: “Me duele mucho que mis hijos me exijan que les hable cuando no han puesto nada de su parte para escuchar algo”. sino rinde honores a tu Nombre” Sal. como reclama Pablo? ¿Has cantado lo que debías o lo que otros te han pedido? Martín Valverde es uno de los músicos más sobresalientes de la música católica contemporánea y tiene a su haber veinte años de experiencia en la evangelización en México y América Latina. en una voz que puedas entender. La prueba de que Dios te habla no es que te diga lo que quieres oír. entre otros. un grupo de amigos orábamos y cantábamos al Señor tuvimos un momento de silencio donde todos los presentes (por alguna extraña razón) esperábamos ansiosamente que el Señor se nos manifestara diciéndonos algo.martínvalverde. Luis Enrique Ascoy (Perú). www. 115. “Señor.com Esta es una trascripción del programa radial “Hijo antes que músico” propiedad de Producciones Dynamis S. Daniel Poli (Argentina). de C. pero en una voz que puedas escuchar.Su contenido ha sido ligeramente modificado. pero lo que nos dijo tuvo en nosotros el impacto de un balde de agua fría que despertó nuestra conciencia por exigir lo que no merecíamos. Es parte de ser profeta. ¿si me estás entendiendo por dónde vamos? Primero guarda silencio. vas a cantar lo que la gente necesita escuchar aunque no le guste. es parte de estar metido en este lío de la evangelización. Y si aprendes esa lección cuando cantes también vas a poder utilizarla tú también: no vas a cantar lo que la gente quiere oírte.FORMACIÓN Martín Valverde Otra experiencia que nunca olvidaré fue la que viví en un rancho. mí querido músico. es parte de ser músico. Dios te ha hablado. Preguntas para la reflexión: ¿Qué cosas Dios te ha dicho? ¿Tienes miedo de escuchar Su voz? (¿Por qué?) ¿Te consideras “tardo para escuchar”. no nos alabes a nosotros. Dios te va a hablar. incluyendo a España. 1 .A. Y entonces nos habló. Italia y los Estados Unidos de América. hace muchos años. Ah. Es miembro fundador de la Red Magnificat de Músicos Católicos junto a reconocidos evangelizadores como son Sandra Salas (Chile). mejorando su sintaxis para así poder ser comprendido en este formato. sino que te diga lo que necesitabas escuchar.V.

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