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La rebelión de los brujos

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La rebelión de los brujos L. Pauwels J.

Bergier

Prólogo Nuestra civilización, como toda civilización, es un complot. Numerosas divinidades m inúsculas, cuyo poder sólo proviene de nuestro consentimien­to en no discutirlas, desvía n nuestra mirada del rostro fantástico de la realidad. El complot tiende a ocultar nos que hay otro mundo en el mundo en que vivimos, y otro hombre es el hombre qu e so­mos. Habría que romper el pacto, hacerse bárbaro. Y, ante todo, ser realista. Es decir, partir del prin­cipio de que la realidad es desconocida. Si empleá­semos libr emente los conocimientos de que dispo­nemos; si estableciésemos entre éstos relaciones inesperadas; si acogiésemos los hechos sin prejuicios antiguos o modernos; si nos comportásemos, en fin, entre los productos del saber con una men­talidad nueva, ign orante de los hábitos estableci­dos y afanosa de comprender, veríamos a cada ins­tante s urgir lo fantástico al mismo tiempo que la realidad. En el fondo, esta actitud es la propia de la Cien­cia, la cual no es solame nte la que la tradición uni­versitaria del siglo XIX, amparándose en el racio­nalismo, a cabó por imponer, sino más bien todo lo que la inteligencia puede escudriñar, tanto fu era como dentro de nosotros mismos, sin desdeñar lo desacostumbrado, sin excluir l o que parece escapar a las normas. Es imposible prever exactamente lo que será el conocimiento en tiempos venideros, y si éste no se apoyará en conceptos que ahora de sdeñamos y cuya importancia habrán descubierto nuestros descendientes, así como su pap el oculto en nuestras personas y en el Universo al que en­tonces interrogaremos. Las inteligencias son como los paracaídas: sólo funcionan cuando están abiertos. Nuest ro objetivo consiste en provocar una apertura al máximo, so­bre todo para abordar lo s campos de las ciencias humanas, donde la conspiración es más tenaz. Ha­ciéndolo así, nos encontramos situados en un mun­do tan maravilloso, dúctil y extenso, como el del físi co, el del astrónomo o el del matemático. Hay una continuidad. Es estupendo. El homb re, su pa­sado, su futuro, todo esto oculta también un com­plejo invisible, habla de i nfinito, canta la música de las esferas. Los que se ahogan, se aburren o se desesp eran en el seno de tantas rarezas sublimes y de tantos enigmas resplandecientes, tienen un corazón ignorante y una inteligencia carente de amor. ¡Ah! ¡El mundo es tan bello -dice un per­sonaje de Claudel- que tendría que haber en él alguien que fuese c apaz de no dormir! Naturalmente, nuestra manera de hacer no ca­rece de peligros y de inconvenientes , agravados por nuestras deficiencias. Planteamos numerosas hipó­tesis arriesgadas, revolvemos una polvareda de he­chos malditos, hurgamos entre un fárrago de erro­res y de sueños, para descubrir algunas verdades nuevas pero zafias. Sin embargo, ocurre a veces que, partiendo de señales dudosas, se abren direc­ciones hasta entonces ins ospechadas y realmente útiles. A nuestro modo de ver, y aunque hayamos trabajado c on todo el cuidado y con toda la serie­dad de que éramos capaces, lo esencial reside en el deseo de una visión ampliada, en el amor a las realidades fantásticas que dem uestran el empeño del hombre y del mundo a realizarse en toda su plenitud. Parafra seando al barón de Gleichen, po­demos decir: La tendencia a lo maravilloso, innata e n todos los hombres; nuestra afición particular a lo imposible; nuestro desprecio por lo que ya se sabe; nuestro respeto a lo que se ignora: he aquí nuestros móviles. Somos hombres modestos. Sin embargo, cree­mos tener derecho a presentar esta obra mal pergeñada como un «Manual de embellecimiento de la vida». El amable lector, al apr ender a emplear este Manual, descubrirá, al propio tiempo, y aunque an­tes careciese de su alegría natural, la importancia de la existencia. Y también su emoción, desde e l momento en que se despierte su curiosidad. Y sa­brá que el ejercicio de la curiosidad transforma la vida en una ave ntura poética. Un amigo mío, fabricante de absoluto, ejerce s u profesión en una gran propiedad del mediodía de Francia. El absoluto es la esencia extremadamente concentrada de una flor, que entra en la elaboración de diversos p

erfumes. Mi amigo destila abso­luto de jazmín. Bonachón y artista por naturaleza, inv entó, para sus visitantes, un parque cuyos sen­deros están alfombrados de plantas que uno aplas­ta al caminar, levantando de este modo oleadas de un perfume perfectamen te clasificado. Macizos de flores se extienden a la sombra de los árboles. En los lugares de descanso, hay copas y cubos con botellas de champaña, el hielo de los c uales es renovado por los jardineros. Nosotros quisiéramos que este Manual convirt iese la vida intelectual de sus lectores en un viaje a través de los tiempos human os, pasados y venideros, parecido en cierto modo a un paseo por aquel parque y e vocador de un anfitrión que fabrica absoluto y sortilegios. Otro amigo mío es pediatra. Piensa que la toxi­cosis de los recién nacidos, con frecuencia mortal, es en realidad un suicidio, una inhibición psicofi­siológica origi nada por el pánico a la soledad. En efecto, nosotros acostamos boca arriba al bebé, en­tre tablas o barrotes, bajo un techo vacío. Apenas ha sentido el calor del pecho materno y recibido la mirada de la madre, y ya lo colocamos en la posición de los muertos. Cierto que, al nacer, se ha desprendido de la madre. Pero lo que se ha des­prendido debe ser reanudado. Mi amigo patentó una cuna inclinada, que elimina el aislamiento y hace que el niño sienta constantemente la presen­cia de la madre y de las cosas de la vida. No im­porta que este invento reproduzca tradiciones pri­mitiv as, si con él se pueden evitar angustias y, a veces, muertes. De la misma manera q ue este mé­dico intenta beneficiar a los niños, nosotros qui­siéramos que este Manual ayud ase a las mentes a librarse de los barrotes, de las tablas, del techo vacío; evita rles el veneno de la separación, y devol­verles al calor del mundo. Un propósito muy ambicioso. Pero las podero­sas mentes críticas y frías pueden pe rdonárnoslo sin temor. Apenas si amenaza su terreno; no es más que una ambición nacida del amor. El poeta ruso Valerio Brusov, contemporáneo de la Revolución de Octubre, test igo del fin de un mundo y del comienzo de otro, se hacía, allá por el año 1920, esta p regunta: «Los principios de culturas tan diferentes y tan dispersas en el espacio como las del mar Egeo, Egipto, Babilonia, etruscas, India, mayas, Pacífi­co, muestran parecid os que no pueden explicarse únicamente por la asimilación o las imitaciones. Por est o habría que buscar, en el fondo de las culturas que creemos más antiguas, una influ encia única que explique sus notables analogías. Habría que buscar, más allá de las fronte ras de la Antigüe­dad, una X, un mundo de cultura que aún ignora­mos y que puso en march a el motor que conoce­mos. Los egipcios, los babilonios, los griegos y los romanos fueron nuestros maestros. Pero, ¿quiénes fueron los maestros de nuestros maestros?» Los descubrimientos acumulados en los últi­mos cincuenta años han hecho retroce der enormemente en el pasado la historia de los hombres y de las civilizaciones, y eso ha justificado aún más la pregunta de Brusov. Este libro no da respuesta a es ta pregunta, pero pone de manifiesto el inte­rés por ella e indica varias direccione s posibles de investigación. Es un trabajo de aficionados. Pero sentimos la necesidad de emprenderlo, en la esperanza de que algún día se constituya un grupo mejor equipado para prosegui rlo. Aquella noble cuestión ha estado, hasta hoy, pésimamente ubicada: en los camara n­chones de los especialistas, o en los asilos de alienados. Nosotros hemos tratad o de rescatarla de los locos o los embusteros que alegan revelacio­nes ocultas, y de arrancarla al desprecio o a la in­quietud iracunda de los arqueólogos. La Arqueol o­gía, observó recientemente un corresponsal del New York Herald Tribune, es, más que un a ciencia, una vendetta. Se trata, más que nada, de vengarse del descubridor que n o ha encontrado nada por sí mismo. Hay que excavar, aunque sea mal visto por los g randes, por los hacedores de teorías. Pero a condición de no descubrir, al mismo tie mpo, algu­na idea no aceptada sobre la historia humana. Desplazar el paraíso en el tiempo, es lo mismo que cambiar de sitio el mobi liario. Los tradicionalistas añoran el ayer. Los progresistas cuentan con el mañana. Pero todos están de acuerdo en que nuestros antepasados, vestidos de hojas y de p ie­les, golpearon estúpidamente las piedras durante milenios esperando que saltara l a chispa. También convienen en la idea de que todas las civilizaciones son mortale

s. En cambio, nadie se atreve a pensar que, en el decurso de millones de años, la inteli­gencia y la pericia humanas pudieron conocer otros apogeos. No amamos la li bertad ni el infinito. Nos aferramos a un determinismo angosto y queremos que el tiempo de la inteligencia humana ocupe sola­mente una parte diminuta del tiempo d e la crea­ción. Si somos espiritualistas, consideramos al hombre como un animal que recibió el don de con­cebir lo infinito y lo eterno..., pero desde hace poquísimo tiem po. Si somos materialistas, pensa­mos que el hombre es un producto de la Histo­ria.. ., pero de una Historia muy reciente. Tampoco figura en las convenciones la idea de que no todas las civilizaciones han necesariamente de perecer. Sin embargo, nada sabemos de ellos. Sabemos de­masiado poco para establecer una ley. Descubrimo s algunas civilizaciones que parecen haber resplan­decido durante milenios. Pero j amás nos permiti­mos hacer la justa observación de que ciertas civi­lizaciones, a las qu e llamamos primitivas, pero que siguen existiendo en el día de hoy, tienen todas l as apariencias de la inmortalidad. En fin, si la Hu­manidad, en el transcurso de e dades extinguidas, trató repetidas veces de subir los peldaños que con­ducen a una altís ima civilización inmortal, y resbaló, y cayó, ¿por qué no podemos estar nosotros en camino de conseguir la escalada, de construir la civilización que conocerá la inmortalidad en la Tie­rra y en los cielos? Esta pregunta optimista hará sonreír a muchos, pues ho y está de moda el desdén, el «catastrofismo» zumbón. Pero, en primer lu­gar, la moda es lo q ue pasa de moda. Y, en segun­do término, sería una estupidez detenerse en una posada t an mezquina en el curso de un viaje tan largo y tan hermoso en el tiempo. El tema de este libro no es muy original. Ha sido utilizado por muchos au tores desde la publicación de El retorno de los brujos y de la revista Planéte, fund ada por nosotros. Sin embargo, he­mos creído necesario reanudarlo a nuestro modo, a fin de limpiar nuestro propio terreno. No es fácil levantar, Como recomendaba Niet zsche, «una ba­rrera alrededor de la propia doctrina para impe­dir que entren los cerd os». Él mismo, desde su tumba, debió darse cuenta de esto. También es preciso arrojar mu chos cubos de agua y barrer fu­riosamente. Es lo que vamos a hacer nosotros a lo l argo de estas páginas. En ocasiones, podemos re­sultar un poco enfadosos, por exceso de aplicación. Saltaos sin remilgos los capítulos pesados, hojead, navegad a vuestr o antojo; lo esencial está en el espíritu, no en la letra. Mientras escribíamos esta obra, descubrimos, no sin cierta satisfacción, la e xistencia de un ené­simo hijo de El retorno de los brujos. Era un li­brito popular, pe ro bastante documentado, publica­do en 1968 por la editora oficial de Moscú. Su auto r, Alejandro Gorbovsky, estudiaba la hipótesis de civilizaciones avanzadas en las edades antedi­luvianas. Por encima de todo, nos satisfizo el pró­logo. Había sido redact ado por un investigador ofi­cial, el profesor Fedorov, doctor en ciencias his­tóricas. Oscilando entre el escepticismo y la se­ducción, decía Fedorov: «Los poetas y los escépticos son igualmente in­dispensables para la investigación . Forman una combinación necesaria. El libro de Alejandro Gor­bovsky es importante p orque plantea un proble­ma esencial de la historia de los hombres. Si el autor y l os que piensan como él tienen razón, po­drán explicarse hechos hasta ahora inexplicables . Este libro constituye una noble empresa. El autor ha querido poner al alcance de un público muy vas­to una grande y generosa idea, una nueva visión histórica. Y lo ha conseguido. Muchos lectores lee­rán esta obra con un interés rayano en el apasionamie nto: como yo.» Nuestra satisfacción fue acompañada de un poco de disgusto al pensar que, seg uramente, no habría un solo universitario francés de cierto renombre que nos apoyase de igual modo. Cierto que fue un disgusto ligero, pues nos hallábamos en los mome ntos en los que iban a aparecer en las paredes de la Sorbona inscripciones como és tas: «Profeso­res, ¡queréis hacernos viejos!» y «¡La Imaginación al poder!> Nuestro «Manual de embellecimiento de la vida» se compondrá, si Dios nos conced e un poco más de tiempo, de cinco volúmenes. El hombre eterno es un ensayo y una fantasía sobre el tema de las civilizac iones desaparecidas. El hombre infinito tratará de la condición so­brehumana. El hombre en la cruz, de los riesgos y oportu­nidades de esta civilización; d

e la apuesta sobre las probabilidades. El hombre comprometido, del contacto con in­teligencias diferentes, en los cielos y aquí abajo. El hombre y los dioses del futuro desarrollará la idea de que es probablem ente imposible crear un mito nuevo, pero que el advenimiento de semejante mito e s indispensable. Desde hace diez años, hemos estado reuniendo la documentación necesaria para la composición de este Manual. En lo que atañe a este primer vo­lumen, y aparte de cen tenares de corresponsales de todo el mundo a los que hemos expresado nuestro agr adecimiento, damos especialmente las gracias a Paul Émile Victor, director de las expediciones polares francesas, que realizó, a petición nuestra, un estudio sobre el enigma de los mapas de Piri Reis, y nos autorizó a reproducirlo aquí; a nuestro ami go y colaborador en Planéte, Aimé Michel, que nos permitió utilizar su artículo sobre lo s trabajos de Leroi Gourhan y el arte de las cavernas, así como varias notas sobre la ciencia y los ingenieros de la Antigüedad, y a Madame Freddy Bémont, profesor au xiliar de la Facultad de Letras y Cien­cias Humanas de Nanterre, que nos ayudó parti cu­larmente en la redacción de los capítulos sobre Nu­minor, las ciudades de Catal Huyuk y el Imperio de Dédalo. Este Manual no aspira a una categoría cientí­fica. Lo prudente, incluso a escala pla netaria, es limitar el propio ámbito. Nuestro ámbito es la poe­sía. Pero la poesía -como t ambién la Ciencia­ - saca lo que puede de todas partes, con el fin de producir un bi en mayor. La Ciencia busca la verdad, o al menos lo intenta sinceramente. La poe sía busca lo maravilloso, o al menos lo intenta con igual sinceridad. Y quizás hay a lgo de verdad en lo maravilloso. Ahora bien, si alguien, abusando de la autorida d científica -la cual, que yo sepa, no tiene por misión desesperar al hombre- me dic e: «nada maravilloso puede encontrarse en este mun­do», me negaré obstinadamente a prest arle oídos. Con mis pobres medios, y con toda mi pasión proseguiré mi búsqueda. Y si no encuentro nada maravilloso en esta vida, diré, al despedirme de ella, que mi alma estaba embotada y mi inteligen­cia ciega, no que no hubiese nada que encontrar.

L. P. 1970.

EL HOMBRE ETERNO

PRIMERA PARTE VIAJE DE RECREO A LA ETERNIDAD

CAPÍTULO PRIMERO DUDAS SOBRE LA EVOLUCIÓN Tomo el té con Sir Julian. - La religión de los abuelos. - Un conflicto pasad o a pérdidas y ganancias. - El enojo de Cuvier. - Los triunfos del transformismo. - Bergson inventa «el impulso vital». - Un mito bien alimentado. - El maridaje de la idea de evolución con la idea de progreso. - Un «ismo» al que hay que vigilar. - Los apuros de la Biología. - Donde los autores tienen otro delirio, pero moderado. - E l escurridizo primer hombre. - La hipótesis de una forma estable. - Una doctrina n o aceptada: el humanismo.

En el vestíbulo del «Atheneum Club», frecuentado por ancianos caballeros que son h onra y prez de la inteligencia anglosajona, pueden verse dos grandes retratos: e l de Darwin, y el de su amigo Thomas Henry Huxley, pintor, naturalista y filóso­fo d el evolucionismo. Una hermosa tarde de junio de 1963, me hallé tomando el té, en la biblioteca del Club, con el nieto de uno de los dos fundadores de la religión evolucionista. Por que, efectivamente, se trata de una religión. El nieto no andaba equivocado al afi rmarlo. Yo dije a Julian Huxley: -Sir Julian, usted publicó, en 1928, una obra titulada Religión sin Revelación. Su idea se abrió camino. En 1958, treinta años después de su publi­cación, este libro alcanzó una gran difusión en edición popular. Y en el Congreso de Chicago, a raíz del centenar io de la obra de Darwin, hizo us­ted una declaración que tuvo enorme resonancia. «La v isión evolucionista -dijo-- nos permite dis­tinguir las líneas generales de la nueva r eligión que, con toda seguridad, surgirá para responder a las necesidades de la próxim a era.» ¿Podemos estar realmente seguros? -Sí -me respondió Sir Julian-. El mundo la espera. La Humanidad discierne, más o m enos claramente, que hay algo como una religión a punto de manifestarse. O, más bien (si excluyo a Dios o una finalidad divina), un sentimiento exaltado de relación c on el todo. Las ciencias están ya lo bastante desarrolladas para que su convergenc ia pue­da producir una nueva imagen del Universo. Por eso, el proceso de evolución, en la persona del hombre, empieza a tomar conciencia de sí mismo. -Una conciencia cuasi-religiosa del proceso evo­lutivo, ¿no es así? -Oh, muchos amigos míos ponen objeciones al término religión... Pero, en fin... Ya sabe usted que incluso los sistemas que se dicen materialistas, como el marxism o, tienen aspectos típicamente religiosos... Decididamente, pensaba yo, mientras mojaba una magdalena en el té, así como los fr anceses son anarquistas moderados, los ingleses son místicos razonables. He aquí un Teilhard agnóstico. Está visto que, en este momento y a este lado del canal de la Ma ncha, sopla un viento de religiosidad sobre la frente de los viejos y honorables científicos. Tal vez están descubriendo, en este tiempo de inquietud, con su sólido y discreto orgullo, que sus abue­los darwinistas propusieron efectivamente al mun­do una nueva forma de religión. Pensé en Haldane, otro descendiente de un no­ble linaje de intelectuales inglese s. También él acariciaba ideas de religión sin revelación. Me había escrito: «Hay que prever la posibilidad de que nazca una nueva religión, cuyo credo esté de acu erdo con el pensamiento moderno, o, más exactamen­te, con el pensamiento de la gener ación precedente. Hoy, podemos encontrar huellas de este credo en las frases de es piritualistas eminentes, en el dogma económico del partido comunista y en los escr itos de los que creen en la evolución creadora.» Los que «creen»... Observaba a Sir Julian, que revolvía tranquila­mente el té con su cuchara. Aquel h ombre no ha­bía cesado de acumular honores y riesgos. Era un monumento levantado sob re la estrecha frontera entre la generalización idealista y la prudencia aca­démica, e ntre el misticismo de su hermano Aldous y el determinismo de su abuelo. Después, m i pen­samiento se desvió a su turbulento colega Haldane, que había escogido también una noble e incómoda actitud. Había sido comunista, y terminaba una brillante y poco con forme carrera estudiando en la India la fisiología de los yoguis en éxtasis. ¡Esos end iablados y grandes ingleses...! Seguía una cadena de viejos caballeros. Me pa­recía estar viendo al buen maestr o de la psicosíntesis, el profesor Assagioli, en su pequeño despa­cho de Roma. «Existe a ctualmente un hecho muy importante y significativo -decía- y es la espera de una g ran renovación religiosa...» Todas estas conversaciones tuvieron lugar antes de que las capitales de E uropa viesen surgir una juventud a la vez revolucionaria y antiprogre­sista, ávida d e cosas sagradas, mística y salvaje, con su música sacra al revés y sus rebeldías pare­cid as a mímicas litúrgicas. Tal vez tengo algo de médium. O quizá, simplemente, por tener m enos años que mis grandes ingleses, era más sensible que ellos al futuro. Esta renov

ación religiosa se pro­ducirá -pensaba yo-; esto es seguro. Pero, ¿no saltará hecho pedazo s el dogma evolucionista, que sirvió de puente a dos o tres generaciones para cruz ar los períodos de eclipse de Dios? Haldane y Huxley retrocedían, captados en travel ling hacia atrás, en su conmovedora actitud de papaítos bo­nachones inclinados sobre e l porvenir: «¿Los que creen en la evolución creadora?» Bueno, esto había que observarlo de sde cerca, con dudas sobre el cómo y el porqué. Yo, como buen hijo que era, me había a ferrado a este dogma. Un dogma que tal vez iba a fundirse, a disolverse, como mi bollo en la taza de té.

Nuestros abuelos habían decretado la muerte de Dios. Pero la Trinidad resistió el golpe. Sólo cambiaron las palabras. El Padre se convirtió en la Evolución; el Hijo, en el Progreso; el Espíritu Santo, en la Historia. Matad al Padre de una vez para siempre. Es decir, poned en duda la Evolución. Entonces, la noción de Progreso fallará por su base; perderá su valor de absoluto; se despojará de su natura­leza casi religiosa. Y, en consecuencia, la Historia dejará de ser necesariamente ascendente. Hela aquí desprovista de mesianismo, reducida a pu ra cró­nica. Quizá sea éste el verdadero paisaje, que permanecía oculto detrás de los tabúes. n paisaje frío? Sin duda alguna. Un paisaje para adultos libres, salidos de la tib ieza de la matriz. Naturalmente, hay que tratar con precaución y respeto a los partidarios de la evolución. Durante el siglo pasado, sostuvieron un duro combate. «Dios creó todos l os seres vivos, cada uno según su especie», afirma el Génesis. La Tecnología tradi­cional concuerda con la visión platónica: la Natu­raleza es la encarnación de los ideales, y la idea de caballo existió antes que el caballo, diseñada desde toda la eternidad en l os cielos espirituales. Con­cuerda con la fijeza del sentido común y del len­guaje. Ha ce menos de cien años, un obispo anglica­no exclamaba: «¡No! ¡Nada de evolución! ¡Dios creó e tivamente en seis días el mundo, compren­didos los fósiles!» El «proceso de los monos» de Da yton, Estados Unidos, donde se persiguió a unos profesores por haber enseñado el tra nsformismo, sólo data de 1926. En la actualidad, la Iglesia ha aceptado los datos fundamentales de la Antropolo­gía, no sin guardarse de las tendencias teilhardia­nas a una «religión de la evolución», bastante pró­xima, a fin de cuentas, a la de Huxley. Después de un análisis neodarwinista de la evolución anatómi­ca del hombre en el curso de las ed ades geológi­cas, leemos lo siguiente en un diccionario de ten­dencia cristiana: «Los descubrimientos de fósiles humanos que datan de las últimas edades geológicas, es decir, del terciario y del diluviano, suministran la prue­ba de que el cuerpo humano participó en la evolu­ción de conjunto del mundo vivo. El cuerpo hu­mano, en su f orma actual, es la última prolonga­ción de este proceso evolutivo. Los conocimientos a ctuales de la Ciencia permiten situar un poco an­tes de la época de transición que lle va del tercia­rio al diluviano, es decir, hace aproximadamente un millón de años, el m omento decisivo en que, di­ferenciándose de un cuerpo animal muy parecido al suyo, e l cuerpo humano hizo su aparición en su forma actual. Fue en este momento cuando, des­pués de una larga evolución del mundo animal y vegetal, el ser de carne y de espírit u, llamado hom­bre, nació del acto creador de Dios y pudo iniciar el camino de su pr opio devenir.» La Iglesia moderna acepta, pues, que el cuerpo del hombre es producto de la evolución. En cuanto al alma, mantiene su posición. En cierto mo­mento, en la cadena de transformaciones, aparece un animal que se nos asemeja en gran manera. Entonc es, interviene Dios: ése lo haré a mi imagen; demos el soplo decisivo y un «devenir pr opio» a esa criatura privilegiada. Como vemos, el conflicto entre «fijismo» y transformismo no está, ni mucho menos, resuelto. Todos están de acuerdo en lo que se refiere al igua­nodonte, al pez volad or o al chimpancé. Pero el cristiano recupera el espíritu del Génesis en la última etapa de la creación. Sin embargo, este conflicto, tan fundamental, se pasa actualmente en silencio. La amistad entre los progresismos cristia­no y ateo bien vale que se pase por alto esta con­fusión sobre la evolución. ¡Chitón!, camaradas, y marchemos juntos y del brazo en el sentido de la Historia. Cierto que la historia de la idea de evolución es una historia de confusiones , como demostró muy bien Emmanuel Berl en un notable y breve ensayo: La evolución de

y de que las causas producen necesariamente efectos. y la jirafa estira el cuello para al­canzar los dátiles. era un intelectual carente de fanatismo. a quien aquél tachaba d e loco. Se acu­mulan mutaciones insensibles. prodigiosamente abierto y aventu rero. los flecos membranosos se con­vierten en plumas. la fun­ción crea el órgano. ¡Extraña historia la del reptil. cada vez más oxigenado. cuando empezó a salirle una punta microscópi ca de ala! ¡Y más ex­traña aún. que no forma part e de su campo de estudio. el transfor­mismo era bastante satisfactorio para la inteligen­cia.» El transformismo lamarckiano fracasa. La Zoología. «Lamarck -escribió Cuvier. condujeron a un órgano tan perfectamen­te elaborado como el ojo del tigre! ¡Y qué for mi­dable producción de monstruos enfermizos. ¿se apoyaba esta historia en alg una clase de determinismo? No se podía tener la seguridad de que el transformismo lamarckiano fuese la explicación acertada. Ella da patas a los grandes reptiles. tan abierto como él. Por ejemplo. fue un pionero de la Parap sicología. la Bo tánica y la na­ciente Biología abrigaban grandes dudas al res­pecto. la Cienc ia deja de ser metódica y pierde su objetivo. Esto era apostar por una arquitectura natural de las especies. y calienta su sangre cuando se re­tiran las agua s. lo que él llamaba «experi­mentos idiotas». de evolución pl anificada. Como observa Emmanuel Berl: «El transf ormis­mo tenía un triunfo muy firme para los sabios: extendía el campo de aplicación del determinismo (. El caracol se provee de cuer­nos. contribuyó mucho a su futuro al fundar la Paleontología. la desaparición de cier­tas formas de vida.» Sin embargo. presuponen una ac­ción determina nte del medio. Pero. sólo por ver.. ¿son fruto de los proyectos de algún gran arqui­t ecto? En cambio. no hace falta nad a más. Esto es absolutamente indispensable. hubiesen podido copular entre ell as de un modo tan extraño. por una especie de «número áureo» del diplodoco o de la jirafa. Y Wallace.. uno de esos sabios que no han podido resistir­se a me zclar conceptos fantásticos a los verdaderos descubrimientos con los que enriqueci eron nuestros conocimientos. el cual. proponiendo una explicación meca­nicista a la transfo rmación de las especies. Cuvier pensaba poder re­construir cualquier an imal partiendo de un huese­cillo. aunque no encuentre la causa pri­mera. A pesar de todo . Pero. Pero ni las mutacio­nes insensibles.. por unos ideales arqui­tectónicos que el transformismo hacía pastosos. y la Naturaleza es­coge.) Las especies animales son otros t antos efectos. Una rama de su descendencia se hace pájaro: bajo la influencia del medio. La multi­plicación de las especies. La teoría de la evolución es un grande y hermoso edific io que.la evolución. la teoría acabaría imponiéndose. ¿con qué pro­digioso juego de casualidades consiguió la N atura­leza crear un órgano tan perfecto como el ojo de los vertebrados superiores? D arwin confesaba que no podía pensar en esto sin que le acometiese la fiebre. En efecto: no se podía negar que h ubiese una historia cambiante del ser vivo.. Si dudamos de que el efecto sigue a la causa. pero Darwin reconcilia esta noción con la idea general de evolución. entremezclados en una pa pilla evolutiva. en tiempos en que no existían los zoólogos. se apoya sobre cimientos imaginarios. no se acababa de comprender por qué el lino y el cáñamo podían adoptar formas muy distintas en un medio idéntico. según demostraba la observac ión. se resistían a mezclarse para pro­ducir híbridos. el transformismo veía un sóli­do encadenamiento de causas y de efecto s. empero. Esta idea de evolución daba náuseas a Cuvier. Pero sí era seguro que había que buscar en el sentido de un encadenamiento de causas y efectos. la aparición de otras formas. a través de mutaciones in­sensible s. conseguirán justificar el principio de selec­ción natural y. Pero Fabre se preguntaba cómo habían vivido las abejas antes de aprender a con­feccionar la miel. -No se com­prendía cómo las especies que. Por l o demás. en suma. y también el de Geoffroy-Saint-Hilaire. desgraciadamente. ni las mutaciones bruscas de De Vrie s. El finalism o de Lamarck. Así como el homb re inventa utensilios.es. La adapta­ción es la causa determinante. como tocar la trom peta a unas en­redaderas. si una alita pequeña y verdadera le salió de un solo golpe! ¡ rodigiosas coincidencias de casualidades las que. desgraciadamen­te.. que hacía. Las es­pecies se engendran según las ingeniosas necesida­des naturales.. con las bruscas mutaciones! ¿Cómo puede act . Los seres vivos se transforman porque el medio ambiente y las con­d iciones de vida les obligan a hacerlo. en función de la selección. de la misma manera que el ciego se suminis­tra un bastón.) Esta evolución les parecía como una declara­ción de los derechos del determinismo sobre la Zoo­logía y la Botánica (. y estos efectos provienen de causas que la Ciencia podrá descubrir a lo largo de los siglos.

la acción del me­dio y la selección natural hacían que se m odifica­sen las especies. lo niega. no quiere afirmarlo. y Baude­laire exclamaba: «¡El mundo se acaba!» Por otra parte. El mito de la evolución ascendente vive muy bien y engorda con las contradicciones. La entropía generalizada condena al Universo a la extinc ión.. Lo esencial es que corrobora y confirma el progreso. No se pronuncia­ban sobre un sentido cualquiera de la evolución. La teoría de los cromosomas de Weisman y las leyes de Mendel destruyeron las tesis sobre las mu­taciones que habían venido en apoyo del transfor­mismo. aunque no encon tremos en éste rastros de aquélla. un progre­so de la Naturaleza hacia la Intel igencia. Exi ste una causa final. se vuelve contra él . y los fenómenos inexplicables de la evolución s e explican por el solo Hecho de que son resacas del futuro. para ellos. Las causas engendraban efectos. la Ciencia no es solamente la verdad. El golpe teatral más estupendo es la conclusión de Bergson: ya que no podemos explicar la evolución de los fenómenos. »Por un extraño movimiento de regreso. que mantenía un equilibrio bastante desmañado entre la esperanza y la deses­peración. En nombre de la verdad científica. en el determinismo que preside la evolución de las especie s. quiérase o no. lo encontró trazado por ent ero. Per o aquellos materialistas no tenían suficiente confianza en el mito. No afirma que los efectos tengan causas. Se pasma sombria­mente ante la dureza imp lacable de la selección natural y al ver aparecer el hombre sobre un inmen­so cement erio de especies enterradas. Ni siquiera hu biese sido necesario el silencio. que antaño se decía hija del dete rminis­mo y pretendía proceder de él y ser su consecuen­cia necesaria. de poder modificar y mejo­rar la naturaleza del ho mbre por un cambio del medio que dé al transformismo la posibilidad de ejercer sus virtudes. por lo de­más. Pero necesitan apoyos «científicos» para el mito n ecesario. Los biólogos. lo hacen con plena conciencia de la contradicción en que incurren. »Al padre Teilhard le bastará con seguir este camino real. sino de ger­men a germen estable. la Física de la ép oca tiene negra la color. Nietzsche encuentra. puesto que la evolución determina por sí sola. con una ligera preferencia por la lu cidez amarga. la es­peranza de ser causa. Cuando Lyssen­ko y los mitchurinianos de la época estalinista se p ronuncian a favor de la evolución y contra la ge­nética. En esto. que «no vieron a Dios en sus probetas». se . de la Humanidad hacia lo Sobrehumano. Al afirmar que los caracteres transmitidos son invariables. Se guardaban muy mucho de pron unciarse sobre una cuestión que. Cierto que era una crueldad inútil enviar a los sabios a la muerte. que. Julio Verne era contemporáneo de unos filósofos que profetizaban el Ap ocalipsis. Se negaba a dar una intención y una dirección a un fenómeno natural. si la genética descarga un golpe mortal al transformismo.Bergson y toda la cien­cia de su tiempo reconocen que no tienen la me­nor idea de los mecanismos po r medio de los cua­les se produce esta evolución. p ues. razón de más para decir: la evolución ha formado este ojo. s e avenía bastante bien con el espíritu de la época. Es un determinismo invertido. la evo­lución. ya que la herencia actúa. la genética no dice nada en absoluto a favor d el evolucionismo. Atribuir a ésta un pode r creador. envían a los geneticistas a presidio. algo con que alimentar su visión trágica. Huelgan los me­canismos determinantes. sino la verdad más la esper anza. reniega de él con un desdén que muy pronto ni siquiera tratará de disimula r. Si no comprendemos cómo pudo formar la evolución el o jo del hombre. es abandonado como mecanismo coherente. Los transformistas de principios del siglo XIX consideraban más que suficient e el haber sustitui­do el arbitrio del Creador por una hipótesis que implicaba ciert o determinismo. desde la amiba hasta el hombre. no por ello dest ruye la idea de evolución ascendente. las formas de vida se desplegaban. Porque esta idea ha pasado del nivel de la e xplicación científica al nivel de mito necesario para una civilización. un "impulso vital" que empuje a los seres evolutivos. que produce efectos a lo largo de la historia de los seres vivos. obedeciendo a necesid ades implacables. que le sirven de suero. y que no puede haber transmisión de los caracteres adquiridos.uar la selec­ción natural en estas condiciones? «Firmemente resueltos a no poner en duda la evolución -escribe Berl. no de organismo a organis mo.» El transformismo. como encadenamiento de casualidades. está en la base de la idea de evolución. les habría parecido desprovista de espírit u científico: ¿tiene la evolución un sentido? El trans­formismo no era pesimista ni opti mista. de la Historia hacia la Justicia. es n ecesario y suficiente explicar los fenómenos por la evolución. Y.

Como dice acertada­ment e Emmanuel Berl. prendida en una estrecha coyuntura del tiempo) cobra dignidad científica. Sólo los determinismos fisicoquímicos se ha­llan en juego. La «marcha hacia delante» es «irreversible». El progreso i lumina el mundo. y el principio de la lucha de clases es primo hermano de la selección natural. de evolución creadora . si se asigna­se un sentido cualquiera a los fenómenos natura­les. «Es imp sible detener el progreso». de la historia del hombre y sus socie­dades. Antes. el hombre no con ocía la luz del día. Si. desciende del mono. definitivo. la evolución (es decir. transformaría la Humani­dad. torpes y balbucientes esfuerzos. de tres mil millones de años de vida y de esfuerzos por conseguir esta entidad espléndida. por consiguien­te. la idea de evolución se había emparejado con la idea de p rogreso. llega nuestro tiempo. su antropología. Es correlativo a la evolución. y es este último mito el que dará carácter de absoluto a un hecho de civiliza­ción muy limitado en el tiempo. No se habría hablado de «impulso vit al». Íbamos a «triunfar sobre la Naturaleza». Surgimos al fin. se habría mo­dificado. Es el siglo que ve nacer la idea del progreso. servirá para justificar plenamente los sacrificios que en nombre del progreso exige la nacie n­te civilización industrial. ni. Con la civilización industrial y sus primeros y espec­taculares logros.encoge­rían de hombros. y el pro greso (que no era más que una constante bastante dudosa. que transformab a el medio. se extinguió el concepto de que la edad de oro había quedado atrás. por lo demás. con mayor razón. Hegel elabora la metafísica del progreso. El medio determina la transformación. simplemente. La máquina de vapor y l a electricidad desplazaban el paraíso des­de atrás hacia delante. la industria. Pero. ¿Es el progreso una no­ción relativa? ¡No. y tomamos por nuestra cuenta las riendas de la evolución. más indiferentes a la Duración». y toda nuestra visión del ser vivo. El impulso fáu stico que se desarrolla en la fábrica y en el laboratorio enlaza con el mítico «impuls o vital». la Humanidad puede confiar en descubrir un sentido a l a Historia. No somos este producto de la voluntad del Señor. es también Lamarck quien habla. por una extraordinaria circunstancia. El progreso es el magnífico heredero d e toda la evolución. los descubrimientos de la genética moderna se hubiesen realizado antes del advenimiento de la civili­zación industrial. como el alcohol y el azúcar. «Con el apareamien­to d e la evolución y el progreso -dice Berl-. que era mucho más mítica que científica) adquiere dignidad política. y no! El progreso r adica en la naturaleza de la evolución. los partidarios del fijismo habrían llevado la mejor parte. que hasta entonces habíamos estado li­gados a una lenta evoluc . mientras tanto. El Gé­nesis nos hacía nacer del polvo y nos decía que vol­ mos a él. y la fun­ción crea el órgano: he aquí el fondo d e lamarchismo que volveremos a encontrar en el «socialismo científico». de nuestra propia civilización. El pro pio verbo excluye toda idea de una ascensión cualquiera del ser vivo. Y los propios psicólogos se colocan a su lado: la inteligencia y las virtudes son produ ctos. En realidad. Los principios de majestuosa inmutabilidad de la Na­turaleza habrían triunfado. El dogma afirmaba que éramos ba­rro animado por Dios. a cambiar las cosas y. está condenada a la extinción por la termodinámica. de una direc ción positiva del «impulso vital». y Marx. a cambiar el hombre. Y cuando Marx declara que la Huma­nidad realiza sus descubrimientos en el momento en que le son necesarios. Participa del impulso que eleva al ser viv o en el decurso de los tiempos.» Pero desde el momento en que el progreso ad­quiere esta dignidad y se erige en rey del mundo. bajo su levita negra. El t ransformismo volvía a recobrar el pelo de la dehesa. la idea de evolución creadora. el tiempo de los hijos del tiempo. nosotros. Esto es lo que significa el término «siglo de las luces». el producto resplandeciente. que es un inven­to de la mente para dar cuenta de una historia general del ser vivo cuyo mecanismo no puede expli­carse. un pri­mate que evolucionó por el juego de causalidades ciegas y fue arrojado a una Naturaleza que no tiene ningún fin y q ue. sino. Las implacables leyes de la «evolución eco nómica» tienen mucho de transformismo. La idea de evolución creadora. el mundo estaba a oscuras. Con él. estos descubrimientos habrían «entusiasmado a los filósofos más obsesio nados por lo Eterno. En cuanto al hombre. le conviene rechazar todo el pasado y sumirlo en una noche de pr olongados.

anulando las prev enciones contra palabras que significan e insinúan mucho más de lo que expre­san. después d e haber sido ardien­temente librepensador. du rante los últimos años. una enorme carnicería no detendría el cur so de la evolución.a «defender el evol ucionismo». a un tímido avance. pero no pueden. la q ue incita a confundir una teoría. que los jefes de los pueblos pueden hacer más atroz la vida presente. y no el de las espec ies animales y vegetales. e incluso se justifican. se mire como se mire. de los organismos nocivos que vegetaban en las enc har­cadas aguas del Devónico. va rias apariencias del hombre. es porque vemos aumentar el poder que el hombre ejerce sobre él. Pero. Es el la quien orienta las investigaciones en el sentido convenien­te. Pero el retroceso incesante. un ca­rácter mesiánico. camina hacia un estado paradisíaco. ni del re­chazo de todo el pasado de la Crea ción en una os­curidad fangosa? Habría habido varias tentativas. creen dominar y dirigir la Sociología. en n ombre del porvenir mejor que les prometen. confiere a las ideas de evolución y de progre­so un valor que no guarda proporción con los fenó­menos efectivamente comprobados. un optimismo que no iría acompañado d e la fe en un «impulso vital» ascendente. des­pués de haberse confundido con él. del campo de observa­ción de la historia humana. Estos hechos pueden revelar situaciones pr etéritas. los nazis se jactaban de que. más que de una rea­lidad científicamente revelada. Pues es la Sociología. un acto de fe. »Y. algunos pueden incluso alardear de que la aceleraría y de que un a pequeña sangría de no­vecientos millones de hombres facilitaría a los su­pervivientes. pues. también esta idea es delirante. se volvió devoto. sometido a una fatalidad dichosa. si nos sentimos inclinados a pensar que todo va de mejor a mejor en el mu ndo. un acto de fe que ni siquiera se apoya en una revelación y que se hace aún más difícil desde el momento en que excluimos la tr ansmisión de los caracteres adquiridos. »No conocemos. sig ue diciendo. y varias tentativas hermanas de dominar la Na­turalez a? ¿No habría entonces. pase lo que pase.ión de la materia. el mal deja de existir. Las peores tiranías se hacen excusable s. sin duda al­guna. hace mucho tiempo. el sentido último de unos procesos que no han finalizado y cuyo térm ino es imprevisible. to do tiende al bien. revelar finalida des y. a este respecto. por ejemplo. causali­dades. A decir verdad. Si. El evolucionismo no está más exen to de delirio que todos los otros "ismos". y la actual sería la bu ena. y los historia dores. el que rige nuestro trabajo y nuestras ideas. sometido a la mordedur a de las inclemencias químicas. el desenla­ce de los combates que la vida ent abla contra sí misma y contra la materia inanimada. cuando damos por cierto que el mundo. en esta creencia positiva. c on un con­junto de hechos establecidos. diezmar nuestra es­pecie. mariana. Incluso es preciso vigilarlo de cerca . Emmanuel Berl tie­ne muchísima razón cuando habla. proporciona bue . si no ortodoxo. Los biólogos no podían prever la b omba atómica. ¿Y si la evolución fuese como una de esas muñe­cas debajo de cuya falda aparec en otras varias muñequitas enteramente formadas? ¿Si hubiese habido. en la actualidad todos sal­dríamos ganando si considerásemos la evolución con mayor desconfianza y si empleásemos esta p a­labra con más cautela y con mayor rigor. «la que. evidentemente. Montaigne se burlaría de esta idea. P ero debemos considerar si esta certeza deriva de los imperativos de nuestra civi­l ización industrial y técnica. «de la presión ejercida (sobre los defensores de la evolución creadora) por la civilización que les ro­dea». sucesiones. Es ésta. en consecuencia. y no la Biología. que se puede torturar con la esperanza. harían más rápido y seguro el juego bien­hechor de la selección natural. Es el progreso del hombre. cuando en realidad no hacen más que someterse a ella. sobre todo si se quiere defenderlo». ni saben qué nuevos virus podrán. el acceso a la sociedad sin ciases a la que aspira el socialismo. tenemos la seguridad de que el progreso está justificado por la evolución y de que la Historia tiene. Su ev olucionismo implica. sofocante y terrorífico. menos aún. Naturalmente. El evolucionismo se volvió contra el determ inismo. ¿Cómo saber a qué causas servirá mañana? Ni siqui era podemos afirmar que asegure el bienestar de sus adeptos: los poetas nos ens eñaron. ni podemos conocer. no me siento inclinado --y tam­poco Bergier. verosímil pero discutible. como todas las teorías. eliminando las razas in­feriores. la que pres­ta a la evolución el prestigio y el atr activo que ejer­ce sobre nosotros. Al profesar el evolucionis­mo. de la misma ma nera. A partir de entonces.

al sufrir una avería. declarando que «la creación de las máquinas y de las técn icas constituye verdaderas mutaciones biológicas de la especie humana». Sin embargo. no obstante. de suerte que las m odificacio­nes de las mentalidades no serían más que el aspec­to psicosociológico de aquel las mutaciones espon­táneas. Cada nuevo descubrimiento hace retroceder la fecha de nacimiento del primer hombre. En la his­toria de nuestro planet a. y que. san Clemente de Alejandría: «U na vez definitivamente terminada la Creación. volvemos a l puro y simple acto de fe de un Padre de la Iglesia. Esta pista podría seguir indefinida­mente y hace rnos pensar que. Pues bien. la Naturaleza dejó de crear nue­vas especies animales. Y. a nuestra escala. p erteneciente a una especie privilegiada. tenemos que añadir que esa forma viva. el hombre pudo aparecer varias veces durante los millones de años que que­daron a trás. que crea al hombre cada vez q ue las condiciones se lo permiten. hubie­sen delegado sus funciones en el ho mo sapiens. rechaza la idea de que el hombre de Neandertal fuese nuestro antepasado. Entonces. Así como existen moléculas establ es. que se manifestaría con constancia .» Morgan so metió a ciertos insectos a los tratamien­tos más variados. que pasaría por muchas vicisitudes. recuperamos acro­báticame nte la idea de las mutaciones. Pero ésta debería actuar exclusivamente en el hom­bre. sin obtener re­sultados probatorios. podríamos decir que el hombre es eter­no. No presupone un Dios testarudo y vigilante. hombre que confeccionaba útiles y practicaba un culto a los muertos. altibajos. sino de man era acele­rada. Pero esto re sulta ya insufi­ciente. no tendría­mos más remedio que declarar que el hombre es un animal fuera de serie. Aquí. la especie humana modifica. que. podría muy bien aparecer.nos puntos de apoyo a este delirio. sus posibilida des de acción. o la evolución progresiva. el hombre. Situado s en estas perspectivas. que nada cam bió sensible­mente en nuestro medio físico. He aquí una de­claración que nos sentirnos fuer temente tentados a hacer. Así como el azar no inte rviene en la química. no al fi­nal de una lenta evolución. de que el hombre es objeto y producto d e determinadas fuerzas: «Algunos biólogos opinan en la actualidad que las mutaciones espontáneas. tampoco influiría en la evolución. cada vez que se presentase la oca­sión. tendríamos que hacernos a la idea de que el hombre es una criatura excepcional. comprendido el bombardeo co n rayos correspondientes a las condiciones físicas de las épocas geológicas más antiguas . ha­blar del primer hombre es lo mismo que habla . para no perder el hilo del evolucionis mo (confundido en nuestras men­tes con la noción de progreso). Esta hipótesis no es mística. principalmente en las zonas corticales. hace unos quinientos millones de años. Y. reunidos en la sede parisiense de la UNESCO. Es una hi­pótesis natural. después de la aparición de los pájaros. En se­tiembre de 1969. parece que no varió la densi­dad media de radiación. en este caso. Ninguna estructura nueva surgió después de los primates y del hombre. que escapa al pro­ce so general. Como si la Naturaleza. existía un. habría al menos una forma de vida. hace más de dos millones de años. si la evolución ascendente no ha afectado al homo en general. Los biólogos modernos -advierte André Bout­houi en su obra Variaciones y mutacione s socia­les.» A menos.se inclinan a creer que. De suerte que. sus modos de existencia. Cuénot (La evolución bioló­gica) calcula que. ¿qué pensar de la evolución como proce so continuo? «Las observaciones de la Biología moderna -sigue advirtiendo Bouthoulhacen dudosa la aparición de mutaciones que den origen a especies nuevas. que constituye una for­ma viva ajena al proceso global. considerado a la escala de nuestras vidas y de la duración de n uestras civi­lizaciones. de­jémonos tentar. un congreso de antropólogos y pa­leontólogos. en nuestra búsqueda de huellas de una evolución. las encontrásemos efectivamente. y admite que. siguen produ­ciéndose e n el encéfalo humano. el verbo crea dor de la Naturaleza pareció agotarse. en nuestro empeño de ser evolucionistas a pesar de todo. sí que ha in­fluido en el hom o sapiens y en sus sociedades. durante el último período geológico. con plenitu d. el hombre fue encargado de regir los destinos de la Naturaleza. Y. degeneraciones y en una eterna tentativa de realizarse. por nuestra cuenta y riesgo. en muy pocos siglos. Planteadas así las cosas. bruscamente fatigada. de origen misterioso y tal vez cósmico» (Bouthoul). Las excavaciones del Chad revelan una Hu­manidad cuya antigüed ad se remonta a seis millo­nes de años. contra­rias a la teoría general de la evolución. visiblemente ter­minadas en las especies animales. avatares . y cada vez que le resulta posible.

surgiese la especie humana. se han exhuma­do en muchos lugares del mundo restos de hom­bres fosilizados y de hombres-monos. y toda la creación habría proliferado al rededor de este mo­delo inicial. hace de 180. que se manifiesta.la misma manera que r enace la vida en las islas convertidas en improductivas por erupciones volcánicas. y los pitecántro­pos. establecer filiaciones y trazar un árbol genea­lógico. vestigios de uno de los primeros eslabon es de la cadena que pudo dar origen a los primates y al hombre. Presupon e una for­ma de vida estable. el zi njántropo australopite­co. en diez millones de años. por sí solo. descubrió el kenyapiteco. no faltaron expertos que declarasen que el hombre no se remon taba a tiempos tan remotos y que se trataba de restos de un salvaje o de un idio ta. desde hace más de cua­renta años. tiene un pa­sado biológico cuyas raíces se hincan en un con­junto de forma s animales preliminares». como el de Dacqué? En todo caso. Parece como una aberración. es a totalidad constituida por un ser comple­tamente nuevo?» Ésta es la pregunta que se f ormu­la un biólogo como Heinrich Schirmbeck. vestigios cuya a ntigüedad se estima de unos cuarenta a vein­ticinco millones de años. descubrió en Kenya. Pero es posible que. fruto de cruzamientos entre un homo habilis infinitamente más antiguo. cuyo centro ocupa. se nos prese nta actualmente como un momento de la historia humana (cincuen­ta mil años atrás) inco mprensiblemente suspen­dido en la noche de los tiempos. el del homo h abilis. en la actualidad. ¿Cómo pudo. ponía en tela de juicio todas las teorías existentes sobre el origen del hom bre. en aislar al hombre del resto del universo y en atr ibuirle. y habi da cuenta de que el curso de los tiempos «humanos» se prolonga sin cesar ante nuestr os ojos a medida que progresa la investigación antro­pológica. afirma que es el «primo géni­to» de la creación. ora huma­nas. desde el principio. cuando se descubrieron los primeros fragmentos del esqueleto de! ho mbre de Neander­tal. que había morado en Olduvai. una revoluc . En 1962.000 años. desde hace un siglo. como el hombre de Solo. desarrollarse. frente a formas ora indescifrables. tenemos perfecto derech o a buscar expli­caciones distintas de las del evolucionismo. difícilmente aceptable. que construía se pul­turas y se comunicaba con el lenguaje de los cono­cimientos técnicos. un de­venir propio. Una propiedad que no ha tenido tiempo de afirmarse. Edgar Dacqué. que aparece y desaparece se­gún coincidan o no las condi ciones necesarias.r del extremo del Universo. el doct or Leakey descubrió el tipo homínido más antiguo de los co­nocidos hasta entonces. hace más de tres mil millones de años. y fundándose en los resultado s suministra­dos por la Antropología. pensó que un nuevo descubrimiento efectuado en Olduvai. ¿Es esto un «verdadero de­lirio utópico». que. cuya antigüedad se remonta a unos cincu enta millones de años y que parece situar­se también en la línea de los antepasados homíni­d os. por esta propia cir­cunstancia. una variedad de cruce.000 a 80 0. El neandertaliano. el hombre sería el ser primerament oncebi­do en el decurso de todos los tiempos. «El descubrimiento de una criatura que presen­taba rasgos tan parecidos a los hu manos y que vi­vió hace un millón ochocientos mil años. se extingue y reaparece en el de­curso de lo s tiempos. en relación con aqué­lla. Nuestra hipótesis parece. fase por fase. Según Dac­qué. otros sabios al tropezar con la impo­sibi lidad de explicar evolutivamente la génesis del hombre. Tanzania. En 1963. que sólo existe en estado embrionario. en 1948. En 1856. de . No pretendemos lanzar la idea de que el naci­miento del hombre podría ser sincrónico d e la for­mación de la vida sobre la Tierra. no han vacilado en dar un rodeo para sal­var el obstáculo. Sin em­bargo. en estas condiciones. tiene muy p ocas probabilidades de alcanzar jamás el estado adulto: con frecuencia. «La explicación darviniana de la transformación de las especies por mutaciones len tas y graduales es. está condena da a desaparecer. pone fuera de duda que el hombre. no es más qu e un obstácu­lo en la lucha por la vida. Al pro­pio tiempo. o de un hom o sapiens ya aparecido. Pero. desaparecies e a causa de ciertos cataclismos y vol­viese a aparecer. y. en vez de consi­dera r al hombre como la forma más reciente de una larga evolución. realiza excavaciones en Áfr ica Orien­tal. Así. un poco menos fantástica. constitu­yó. sin que sea fácil. que tallaba los finos útiles de la época musteriense. en Java. El doctor Leakey. En 1959. «elemento de l a Naturaleza.

Leak ey descubrió. si vivieron homínidos hace más de ocho mill ones de años. La latitud y las al­turas escalonadas e n estas regiones fueron extraor­dinariamente favorables a la aparición y a la evo­lución de los homínidos primitivos. 19 de agosto de 1969). y se ha puesto también de manifiesto una industri a primitiva. podemos co nsiderar nuestros dos siglos de tecnología como una de las formas asumidas por la prolongada búsqueda mágica. el ramapiteco. es el homo habilis nuestro único ante­pasado . (. evidentemente. pero que muestra chocantes analogías co n el homo sapiens. pero no determinan el paso del pre­hombre al hombre.»­ Sin embargo. como opina Leakey. ha sido descubierto un mono fó­sil. de una noche oscura de ocho millones de años. en todo ca so. menos fantástica que la manera convencional que presupone dos si­glos de revelac ión en cien mil años de letargo y. Des­pués de los yacimientos de Tan zania y de Kenya. Esta manera de ver la cuestión es. el pitecántropo y el homo habilis aparecieron al m ismo tiempo. de los fósiles: Cuanto más se busca. Según el doc­tor Leakey. en el yaci­miento del río O mo (Etiopía). un extraordinario racismo t emporal. Un homo habilis de varios millones de años. en diferentes lugares. Y si. Leakey opina que el homo sa­piens sólo pudo aparecer cuando tuvo po sibilidad de encender fuego. Un homo sapien s de cien mil años. par­tiendo de vagas estimaciones.000 años. tenemos lógicamente derecho a preguntarnos si es posi ble aceptar tranquilamente la idea de que sólo adquirió luces y poder en los últimos s iglos. Lo único cierto es que. pero solo el homo habilis fue punto de partida de la fructífera evolu ción que condujo al homo sapiens. Pero he aquí que aparece una nueva criat ura. Leakey está convencido de que unas excavaciones sistemáticas en la India o en Arabia resultarían extraordinaria­mente fructíferas. más primitivo que el homo sapiens. se han en contrado cráneos fósiles cuyas características hacen pensar en el hombre actual. Etiopía reveló el del río Omo. El hombre propiamente d icho nació con el pensamiento abstracto. Mr. de que hubo un único momento privilegiado en esta larga aventura. con éxito o sin él. es decir. El doctor Leakey mostró un diente encon­trado en territorio kenyano. Según el doctor Leakey. hay que observar que.) »Sin embargo. en Olduval. un moment o comprendido en la última quingentésima parte del tiempo humano. el doctor Leakey sigue opinan­do que el hombre "nació" en la zona qu e comprende el África Oriental. en resumidas cuentas. El australopiteco. y algunas suposicio­nes constantemente puestas en tela de juicio . Y. En fecha muy reciente. el homo sapiens apa­rece con la magia. Solamente jalona incertidumbres. surgido. Es curioso que combinemos con tanta satis­facción la idea de que la última quingen . más se encuentra». tan antigua como los australopitecos. Por lo demás. mientras que los otros homínidos no son más que ramas defectuosas que no tuvieron des­cendencia.. flo­tando en este océano del tiempo. y por el hombre de Ne an­dertal.-escribió Madame Yvonne Rebevrol en Le Monde. Esta tesis no se apoya en nada definitivamente establecido. un cráneo de homo habilis que parece completo o poco menos (Le Monde. pero principalmente en Gran Bretaña. entre las mu­chas que se desarrollaron. «cuanto más s e busca. cuya antigüedad sería solamente de unos cien mil años. Pero. es decir. con el intento de do­minar el mundo visible por medio de fuerzas in­visibles. el hombre de hoy) que se suponía aparecido hac e so­lamente unos 25. Mr. una disper­s ión anterior del tronco. Arabia y el oeste de la In­dia. Hasta entonces. La evolución estaba jalo­nada por el pitecántropo nada por el pitecántropo. del homo habilis. a su vez. comentando el Con­greso de la UNESCO. se han descubierto dos cráneos muy "modernos" pero también anti­quísimos. se derrumba la teoría clásica de la evolución. se necesitó un período considerable de tiempo para pasar d el homo habilis al homo sa­piens. al sur del lago Rodol­fo: este diente parece haber pertenecido a un ho­mínido que vivía hace ocho millones de años. En la India. en el decurso de tiempos inmemoriales. pero que proceden de yacimientos muy antiguos. Sus tierras vol­cánicas son ideales para la conservación. la religión y el ar te. si el hombre pensante ex iste desde hace cien mil años. más se encuentra. Francia.. Los útiles aparecieron muy pr onto. más tardío y evoluciona­do que el australopiteco. Alemania y Hungría. Es ta dispersión de tipos sumamente evo­lucionados presupone. más reciente pero bastante pa­recido al kenyapiteco. la línea de los homínidos avanzaba desde el antiquísimo australopite co hasta el homo sapiens (es decir. Recientemente. los conceptos de magia. puesto que el África ori ental muestra incesantemente su riqueza en fósiles. «la seguridad y la tran­quilidad mental neces arias para que se produjese el pensamiento abstracto».

En dic iembre de 1969.Viajemos en trineo. si se cree observar amoníaco en ella? Hay muchas pregun­tas s in respuesta. la Antártida y Australia pedazos de un rompecabezas a la deriva? Hace ya mucho tiempo. añadiendo dos pequeños balones a su débil cerebro.Una teoría nueva: el fondo de los océanos se mueve. Si rebus­camos en el al macén de las doctrinas no admiti­das. podría influir en la civi lización.Cómo se produ­ciría el deslizamiento de los con tinentes. hasta el punto ¿le convertir un es trecho en ese Atlántico de 4. pensar que el hombre podría ser una form a estable. Madagascar y el Brasil. Sus profundidades nos son en gran parte desconoci­das.800 kilómetros de anchura? ¿Y el océano índico? ¿Y no parecen África del Sur. Que el hombre más humilde sea un objeto de v alor in­calculable. que hacía salir al reptil de su légamo.¿Qué fue la Antártida? .tésima parte del tiempo humano nos ha convertido en señores de toda la Humanidad pen sante. Su historia sigue siendo enigmática. y algunos de ellos formularon la hipótesis de un continente primitivo: el Gondwana. Los pri­meros estudios de la geología antárt ica les incita­ron a atribuir una parte del continente austral al Gondwana. . capaz de manifestarse en re­petidas ocasiones. . a la admiración y al asombro. se descubrió en la Antártida (Montes Alejandra) el cráneo de un listro . Que la totalidad de los tiempos huma­nos sea considerada con la mayor predisposición al respeto. CAPíTULO II EL DESLIZAMIENTO DE LOS CONTINENTES Una mirada infantil al mapa del mundo.La idea de Wegene r. el Dekkán.Le dan la razón treinta años después. . con la idea evolucionista que liga nuestra ascensión al oscuro proceso gene ral de lo viviente. Quizá sería útil para la mente. Contemplad un mapa del mundo. Vestigios de materia orgánica fueron descubier­tos en dos fragmentos de Luna traíd os por sus primeros exploradores. la plasmación del eterno em­peño del ser en manifestarse. ¿Se habrá separado poco a poco. y a la química ciega que. ¿Son estos vestigios de ori­gen genuino? ¿O fueron i ncorporados por los pro­pios cosmonautas.Breve di­gresión sobre el paleomagnetismo. ¿lo sabemos tod o sobre la Tierra en que habitamos? Ni mucho menos. considerar las act itudes inver­sas: situarnos menos excepcionalmente en la histo­ria humana y más excepc ionalmente en la historia de lo viviente. . a pesar de todas las precau­ciones? Aún sabe mos muy poco sobre la composición de nuestro satélite. ¿Por qué la atmósfera de Marte no h a de contener nitrógeno. daba origen a los hemisferios ce­rebr ales. al menos a modo de ejercicio.Es un rompecabezas. un punto final de las ene rgías.Un sueño de Hapgood. Las informaciones son escasas y fragmentarias. Einstein prologa la obra de Hapgood. . Pero. con éxitos o catástrofes. por los senderos del tiempo. en la sociedad y en la moral. Unas palabras sobre la Atlántida. . Madagascar. con Pa ul-Érnile Victor. encontramos una bastante adecuada: el hu­manismo . los geólogos se vier on sorprendidos por las semejanzas de formaciones rocosas descubier­tas en África de l Sur. en la Ti erra y en el Uni­verso. . Es te antirracismo temporal y el sentimiento de que la Humanidad podría ser. una forma de emergencia estable. . ¿Es un rom­pecabezas cuyos pedazos fueron separado s? La costa oriental de las Américas parece haberse des­pegado de la costa occidenta l de Europa y África.

han cambiado de sitio. en relación a Europa. con mucha resonanci a. Y su tesis cayó e n el descrédito. los experimentos dieron un resultado distinto. todas las tierras formaban al principio un solo bloque. duran­te una expedición a Groenlandia. Inútil decir que raras veces poseen estas ideas el menor valor ci entífico. Einstein prologó la obra de Hap­good. Wegener murió en 1930. Pero existe una diferencia: ¡ otros eleme ntos permiten suponer que las tierras del hemisferio Sur se separaron más que las del hemisferio Boreal. Éste es un reptil que se supone que vivió a principios del período secundario. y sostenida por Albert Einstein. de gran importancia para todo lo relativo a la historia de la superfic ie de la Tierra. en la parte meridional de Austral ia. en igual período. muy sencilla. Eso confirmaría la teoría de que. en vez de coincidir. una nueva serie de elementos devolvió su fuerza a la idea de la mo­vilidad de la corteza terrestre y del deslizamiento de los cont inentes. a partir de 1950. y. un alemán. el geofísico y meteorólogo Alfred Wegener. Sin embargo. nos dan posiciones del polo magnético más alejadas de la del polo geográfico actual. »Numerosos datos experimentales indican que. en épocas diversas. Si estas indicaciones proporcionadas por África y Australia sobre la posición de l polo Sur. cuanto más viejas son las rocas. o los con­tinentes. De manera parecida. Las direcciones de magnetización tomadas de piedras sedimcntarias de Africa Ce ntral sitúan el. pues. debieron producirse dis­locaciones. En 1958. La tesis de Wegener fue adoptada por Charles H. Y que se nos perdone el tecni­cismo de esta breve exposición. Pero. la primera comunicación que recibí de Monsieur Hap­good me electr izó. Y el carbón de la Antártida procede de fósiles de grandes árboles que hacen pensar en un clima ecuatorial. de Australia y de Amé­rica del Sur. Al proseguir en Europa los estudios sobre for­maciones rocosas cada vez más anti guas. los polos. en todos los puntos de la superfi . pues. y cada continente marchó a la deriva. hace trescientos millones de años. las tier ras formaban una sola masa. son exactas. Según su teoría. lanzó una hipótesis glo bal. hace 230 millones de años. La importancia de esta magnetización estriba en que está orientada en el sentido del campo magné­tico terrestre en la época del enfriamiento. Esto sólo tendría explicación si América del Norte se hubiese desplazado hacia el Oeste. ante el cúmulo de hechos recientemente descubiertos. El estudio de las rocas de una misma época en continentes diferentes debería dar nos igual posi­ción para el polo. polo Sur en la República Sudafricana. Existen similitudes evidentes entre las floras fósiles de la Antártida. reconoció que el sabio a lemán tenía razón en lo esencial: los continentes cambian de sitio. Su idea es original. En 1914. Así. Lo cual nos lleva de nuevo a la teoría del deslizamiento de los continentes. si puede apartar nuevas pruebas a su ar gumen­tación. «Yo mismo empecé mis investigaciones con la intención de demostrar que la teoría de Wegener era absurda». Ciertas rocas de hace cuatroc ientos millones de años nos dan un polo si­tuado en el ecuador. d e África del Sur. Hurley. En efecto. Aus­tralia debía encontrar se situada. Después. se descu­brió que. abierto siempre a las ideas nuevas. profesor de geología del MIT.sauro. Vamos a verlo. declaró en 1969 Patrick M. El paleomagnetismo es el estudio de la direc­ción y la intensidad del magnetismo de las rocas. los polos paleomagnéticos de América del Norte se inc linan sistemáticamente al oeste de los de Europa. Hapgood. contenida la in­dicación de la orientación del campo magnétic o de la Tierra en un período dado. en estos términos: «Frecuentemente recibo comunicaciones de per­sonas que desean consultarme sobre sus ideas iné­ditas. un poco al Norte y junto a la costa este de África del Sur. En la roca se dimentaria se halla. hace trescientos millones de años. en aquel entonces. los antiguos polos de los continentes australes no coinc iden con los polos del hemisferio Norte. Fósiles análogos habían sido en­contrados en África del Sur y en Australia. Sin embargo. Datos análogos observados en Au stralia sitúan aquel mismo polo.

viscosas. No disponemos de medio alguno p ara ver la sec­ción de la Tierra. >El autor no se ha limitado a una simple expo­sición de esta idea. y aunque hubiese de abandonarse su teoría. Se trata. este movimiento centrí­fugo debe de ser más débil que el producido por las masas de hielo depositadas.000 a 8. y que es centro de gran actividad sísmica. Tales des­plazamientos pueden producirse como efecto de fuerzas relat ivamente débiles ejercidas sobre la corteza y procedentes del movimiento de rotación de la Tierra. a alterar el eje de rotación.» El prólogo de Einstein atrajo la atención sobre la idea de la movilidad de los c ontinentes. sabremos si Hapgood tiene razón. ni se ha efectuado ningún son­deo realmente profundo. bajo la corteza terrestre. es to presupone que las masas rígidas de la superficie terrestre tienen que estar dis tribuidas de manera que no originen una inercia centrífuga lo bastante importante para pro­vocar el deslizamiento. * El «manto». Hapgood admite la existencia. »Quisiera añadir. el hielo se deposita de manera continua. de una capa viscosa sobre la que se desli­zarían los continentes. Nuestro conocimiento del interior del Globo es. El ca­lor de la li tosfera es constante. esto es expli cable: la corteza externa de la "Tierra. cuya temperatura se calcula en 6. Yo creo que esta idea sorprendente.­oceanica. creemos saber qu e el grue­so de la Tierra está compuesto de este modo: * Una corteza exterior. un material extraordinaria­mente rico que con firma su teoría. con una anchura de varias decenas de kilómetros y profundidades de 7 . en saber s i esta corteza terrestre puede efectivamente deslizarse sobre las capas internas . * El centro. para terminar. Presenta. aparentemente súbitos. de varios centenares de ki­lómetros (as tenosfera). en su límite con el manto. de manera a la vez prudente y completa. la tesis del deslizami ento de los con­tinentes tuvo un valioso retoño en la explicación ofrecida en 1963 por . y gracias a la sismografia.900 kilómetros y que se compone de una zona rígida de 100 kilómetros (litosfe ra). al alcanzar cierta fuerza. se prod ucen numerosos cambios de clima. mientras que. región que va desde la parte infe­rior de la corteza hasta una profundi dad de 2. sufriría de vez en cuand o consi­derables desplazamientos sobre las capas inter­nas.cie de la Tierra donde pueden realizarse estudios con medios su­ficientes. de un modelo supuesto. plásticas y tal vez fluidas. prác­ticamente rígida.000 grados. una observa­ción que acudió a mi mente mientras escri bía es­tas líneas: Si la corteza de la Tierra puede despla­zarse con tanta facilidad. La cuestión estriba. como icebergs sobre el agua. puede haber provocado. »En una región polar. Otra característica de los fondos submarinos: una línea de depresiones alrededor de la Tierra. que se t ransmite a la corteza rígida de la Tierra. un deslizamiento de la corteza terrestre sobre el resto del cuerpo de la Tierra. que acerca­ría las regiones polares al ecuador. al menos de un modo aproximado.000 grados centígrados. de 35 kilómetros de pro­fundidad. es probablemente de 4. »Es indudable el trecho de que la corteza terres­tre es lo bastante resistente p ara no hundirse bajo el peso de los hielos. el cual tiende. Pienso que sería posible comprobar esta deducción. ahora. que se adelgaza hasta 11 kilómetros de­bajo de los océanos. en general. Sin embargo. a su vez. Según Hapgood. En reali dad. pues. merece la mayor atención de todos los que se ocupan de los problemas de la evolución de la Tie rra. muy imperfecto y en gran p arte hipotético. y aun apasionante. Este movimiento centrífugo.000 metros. pero más elevado a lo largo de una franja estrecha en el fon do de los océanos. que aumenta c onstan­temente. que recibe el nombre de cadena medio. En todo caso. Si algún sistema nos per­mite un día «radiografiar» la Tierra. La rotación de la Tierra actúa sobre estas masa s de hielo de manera irregu­lar y produce un movimiento de acción centrífuga. una zona parcialmen­te en estado de fusión. y una zona de rigidez con­siderable (mesosfera). gracias a indicios indirectos. pero no se distri buye simétrica­mente alrededor del polo.

puede utilizar la siguiente analogía: basta imaginar dos de esas cintas móviles que se utilizan para el trans­porte. La explicación de Hess y Díez.dos profesores americanos: Hess (de Princeton) y Díez (de la «Experimental Science Service Administration»). El espacio que las separa r epresenta la arru­ga medio-oceánica. Si continúa el movimi ento actual. si los continentes se desplazan al mismo tiempo que el fondo del océano. pero girando en sentido contra­rio. y que se producen a una pr ofundidad de 700 kilómetros. el sistema de depre­siones oceánicas es la zona más activa del Globo. bajo la arruga medio-oceánica. Los temblores de tierra asociados a la red de depresi ones se extienden en un plano que forma un ángulo de unos 30 grados con el de la c uenca oceánica. parece p referible a la tesis de Hapgood. De este modo.000 grados centígrados. En la actualidad. Hace diez o quince mil años. por la expansión de los fondos submarinos. colocadas de modo que sus extremos estén a la misma altura. Si a uno le resulta difícil imaginarse este meca­nismo de expansión del fondo de l os mares. y su compren­sión abre nuevas y fantásticas hipótesis sobre el pasado y el futuro. Si obtuviésemos indicios en este campo. esto acarrea una gran a ctividad tectónica. ciertos estu­dios sísmicos nos permit en captar lo que ocurre en nuestros días en la superficie de la Tierra. y que se desplazó posteriormente. en dos puntos. El mar Rojo se for­mó a consecuencia de la separación de la penín­sula d e Arabia del continente africano. no conocemos la naturaleza exacta del movimiento del manto . la temperatura de la linde entre el centro y el manto es de 4. Según Hapgood. parece inevitable que dos o más masas continentales aca­barán entrando en c olisión. Además. es en aquellas depresio nes donde ocurren los seísmos más profundos que co­nocemos. exist en le­vantamientos en el manto de la Tierra. Según pa­rece. a fin de que la Tierra conserve siemp re la misma superficie. La idea de la expansión de los fondos subma­rinos es relativamente reciente. Según hemos observado. se desplazaría progre sivamente. Tenemos que esperar el resultado de los estudios en curso. es preciso que la corte za más antigua se destruya. la An­tártida se encont . el lado más próximo a las de presiones. Si se crea una nueva corteza al nivel de las ca­denas. y se pone la instalación en marcha. el fondo del océano. Según la hi­pótesis de la expansión de los fondos submarinos. dentro de unos millones de años California se ha­brá convertido en una isla. situado en­tre las cadenas y las depresiones. La arruga medio-oceánica tiene contacto. Se colocan bloques de piedra sobre cada cinta. y sus bordes opuestos. ígnoramos muchas cosa s sobre las propiedades de la materia a tempe­raturas altas y combinadas con presi ones consi­derables. es ta corteza se destruye en el emplazamiento de las depresiones oceánicas. la ma nifestación de estas fuerzas afecta profundamente a la raza humana. En ambos casos. Hess y Díez pien­san que. En todo caso. no faltan pruebas de la ex­pansión de los fondos submarinos y de la movili­dad de la corteza terrestre. No se comp rende que esta tem­peratura pudiese provocar la formación de una vis­cosidad que permi tiese el rápido deslizamiento de los continentes. Algunos terremotos se producen debajo de las depresiones. Además. aquélla constituiría uno de los elementos más sólidos de la larga cade­na de pruebas que tienden a demostrar la mo­vilidad de la corteza terrestre. mientras q ue la antigua corteza sería absorbida por las depresiones mari­nas. que presupone la existencia de una capa viscosa sobre la cual navegaría la corteza terrestre. Sin embargo. el hecho de que se hayan en­contrado fósiles tropicales en la Antárti da demues­tra que hubo una época en que este continente estuvo situado en el ecuador . En la actualidad. los terremotos son corrientes e importantes. California se está despegando a lo la rgo de la fisura de San Andrés. con una masa continent al: el golfo de Cali­fornia y el mar Rojo. en alguna parte. En lo que respecta a la violencia y a la frecuen­cia de los temblores de tierr a. Se formaría una nueva corteza sobre la cima de esta línea de crestas. a razón de cinco centíme­tros por año. En estas regi ones. Aparte de esto. en el lado de la crest a.

se tr ansformaba el clima.000 años antes de Je­sucristo. Su clima era templado. en un recodo de uno de estos se nderos. los templos solem­nes. en el vago presentimiento de un eter­no retorno de las cosas. o que otras civilizaciones tuvie­ron conocimiento de e ste continente antes del pe­ríodo glacial que había de provocar su relativamen­te brusco desplazamiento. la geología moderna hace plausible la hipótesis inicia l de Wegener. se disolverán sin dejar más rastro de brumas en el horizonte que la fiesta inmaterial que acaba de desvane cerse. unos 3. nuestra alma escucha las p alabras de Shakespeare: «Lle­gará un día en que. pedimos a Paul-Émile Victor que escribiese. colonia cre­tense del Mediterráneo. hacia el Norte. señalada por vez primera en Francia por Paul-Émile Victor. Pero insistimos en el hecho de que no se trata de nada más . este propio Globo inmenso y todo lo que con­tiene. compartimo s de buen grado la tesis rusa. Es como si la men­te del hombre se deslizase a lo largo de los send e­ros del tiempo. para alcanzar después las zonas templadas. Siberia.en el tema de las civilizacio­nes desaparecidas. de las ciudades destruidas. por c ausas desconocidas. Es esta cifra de sólo diez o quince mil años lo que la mayoría de los geólogos se ni egan a admitir.000 kilómetros hacia el Sur. por las mismas razones. el deshielo fue muy súbito en Améri­ca. corroboraron y profundizaro n. según la cual la Atlántida no fue un continente. Habida cuenta de que los estudios actuale s no han superado el artículo que él nos mandó a la sazón. Y. país que tal v ez guarda relación con las leyendas de Thule. Parece como si. la bahía de Hudson y Quebec se desplazaron 4. Y podemos preguntarno s si.raba unos cuatro mil kilómetros más al Norte. ¿Y cuál sería la vida de los hombres. tan apreciados por los teósofos. el desplazamiento de los continentes parece cierto. hacia el Sur. La obra del propio Hapgood. para extinguirse después. nos parece útil reprodu­cirlo aquí «En el presente artículo -escribió Paul-Émile Victor-. Tal vez duermen vesti­gios bajo los hielos. de los descubrimien tos olvidados.. y algunos otros trabajos. no se albergarán también. Mú o At­lántida. adquiriendo su clima actual. las per­turbaciones meteorológicas debieron de ser espan­tosas. Esta cuestión. mientras pensamos en la suerte de nuestro propio mundo actual. jefe de las expedi­ciones polares francesas. Nos referimos a la célebre cuestión de los mapas de Pir i Reis. si admitimos la posibili dad de grandes ci­vilizaciones desaparecidas sin dejar rastro. dudosa en su mayor parte. en el extremo Norte. la Antártida llegó al polo Sur. para Planète.» Y es que un asombroso descubrimiento había de confirmar. fue evocada por nosotros en El retorno de los brujos. las sesiones celebradas en 1956 en la Universidad de Georgetown. que puede haber sido un deslizamiento de tierras sobre una cap a viscosa o un ensanchamiento del fondo de los océa­nos. Por nuestra parte. en alguna parte. permítasenos un inciso. en curso de dis locación? La latitud cambiaba con los siglos. Sea de ello lo que fuere. Pero volvamos a Hapgood. aunque sea dud oso su mecanismo. geológicamente habl ando (unos miles de años como máximo). A propósito de la Atlántida. Los terremotos eran continuos. En unos cuantos miles de años. A esto siguió una abundante literatura. Mapas de los anti­guos mares. a los ojos de Hapgood . es in­dudable que est os fenómenos geológicos pueden darnos mayores elementos para alimentar nuestra fanta sía que los continentes sumergidos. su opinión y sus informa ciones sobre el misterio de Piri Reis. las torres coronadas de nubes. Sin embargo. tuviesen que aparecer bruscamente amplias perspectivas: mara­villosas ciud ades que un día fueron florecientes. la cort eza terrestre empezó a deslizarse. empezó una era glacial. con él. Por efecto de las fuerzas centrífu gas producidas por los dos centros de gravedad de los casquetes polares.» Y. en un con­tinente a la deriva. Entonces. A la luz de tales hipótesis. y lo mismo ocurrió con la congela­ción de Siberia. su tesis sobre la Antártida. Washington. otros r astros de civilizaciones enterradas bajo los hielos de Groenlandia.. ¿no convendría examinar de nuevo las leyendas y las tradic iones nórdicas? «Hay algo irresistiblemente romántico -escribe Hapgood. El hielo se acumuló al principio en los polos. lo mismo que el edificio sin cimientos de esta visión. destruida por la explosión del vol cán Santorín. en el mundo y en el r ecuerdo. En julio de 19 66. y la Àntárti­da. de Hiperbórea y de Numinor. no vacilamos en seguir el ca­mino de las hipótesis audaces. ya que no resolvieron. los magníficos palacios. Uno se siente incli­nado a conjeturar. que exis tió una civiliza­ción en Antártida. el enigma planteado por aquellos mapas. sino la isla Thera. sobre el tema «Nuevos y antiguos des cubrimientos en la Antártida».

De momento. y los mapas de diversa índo­le (21 en total).¿Hubo cartógrafos hace diez mil años? .¿H ubo una rama ignorada de la raza humana? . antes de empezar a es­cri bir. gra­dualmente. Malil Edhem. el relato escrito no despertó mu­cha atención. . . . empleó algún tiem­po en escribir el Bahriye en el que abundan las no­tas pintorescas y vivaces sobre todos los puer­tos del Medite rráneo. descubrió dos mapas del mun­do -o.La sorpr esa de Arlington H.Curioso relato de Piri Reis so­bre Cristóbal Colón. en el sentido técnico de l a palabra. un valor considerable. . CAPÍTULO III HISTORIA DE UNOS MAPAS IMPOSIBLES Este capítulo es reproducción de un artículo de Paul-Émile Victor. m ejor dicho. Bahriye. El día 9 de noviembre de 1929.En Historia. cosechó éxitos en los cuatro rincones del Mediterráneo y de los ma­res vecinos. mientras corría sus aventuras. tomad el trineo de Victor y realizad una excursión por los «s enderos del tiem­po». .Dos mapas del mundo en el museo Topkapi. Los mapas de Piri Reis tienen una realidad his­tórica perfectamente fechada y co mprobada. úni­camente conjetural y sin documentos corrobora­dores. que corr esponde a antes de 1513. que empieza en 1513. de Estambul. pero el mapa habría de darle. ¡qué abu­rrida sería la vida sin la imaginación!» Si bien os parece. En realidad. al proceder al inventario y a la clasificación de todo lo existente a la sazón en el famoso museo Top­kapi.¡Mapas de antes de la glaciación! . . Los otros son como contables o tenderos de ultramarinos que no descub ren nada. Sin ellos. del Imperio otomano. o btuvo numerosas victorias navales y contribuyó a afirmar la supremacía marítima.El gran descubrimiento arqueológico del siglo está aún por nacer. Empecemos por lo que se sabe de modo seguro e irrefutab le. y así. . Piri Reis. Mallery. la Ciencia n o existiría.que se creían perdidos para siempre: los mapas de Piri Reis. Y también. . y el otro. célebre héroe (para los turcos) o pirata (para todos los demás) del siglo XVI. in­cont estable a la sazón. director de los Museos Nacion ales turcos. las condi­ciones y c ircunstancias en que levantó estos mapas. fragmentos de ellos.¿Hubo mapas celestes? . es decir. en 15 28 (durante el reinado de Soleimán el Magnífico). y una realidad «prehistórica». que relata prolija­mente en su libro de memorias. se tomó tiempo para diseñar dos mapas del mundo: uno. en 1513. hubo que esperar al término de la Segunda Guerra Mundial para emprender de veras el estudio com­parativo de los mapas y del texto de Piri Reis. notable nave gante.La hipótesis fenicia. Pero Piri Reis era hombre culto e intelig ente. Per­teneciente a una familia de grandes marinos tur­cos.. Los ver­daderos sabios son poetas y hombres de imagina­ción.La interpretación rusa. Por lo demás. hay que esperar sorpresas tan grandes como en física nuclear.

Sin embargo. tío de Piri Reis.» Este detalle extraordinariamente sorprenden te y que. seguramente. hast a entonces. llamado Colombo y que era genovés. por consiguiente." El los le respondieron: "¡Oh. existe un detalle que es esencial para nuestro objeto: «Los habitantes de esta isla vieron que ningún mal les venía de nuestro barco. Decl ara. durante m ucho tiempo. al otro lado del mar occidental. Hasta aq uí. como testimonio de la grandeza del pasado para los turcos. el cual vio que se decía en el lib ro que. una obra «clásica» turca. en el que se explica el asombro de los marinos europeos ante los salvajes casi comp leta­mente desnudos que encontraron en las islas don­de pusieron pie al llegar. y pudo." »El susodicho Colombo vio que nada sacaría de los genoveses y se apresuró a ir al encuentro del Rey de España. empleando sus ca­noas. conocía sin duda alguna su texto. Le respondi eron lo mismo que en Génova. Públicamente. Los españoles se alegraron n o poco y les die­ron baratijas. para contarle detalladamente su historia. y como desmitifi cación de los «piratas berberiscos» para los europeos. disponía de un mapa confeccionado por el propio Cristóbal Colón y que había llegado a su poder gracias a un miembro de la tripulación del célebre genovés.» Piri Reis pasa seguidamente al relato que le hizo el marinero de Cristóbal Colón . donde éste afirma que el libro en cuestión databa de tiempos de Alejand ro El Magno. en todo caso. Un libra llegó a las manos del susodicho Colombo. Pero suplicó durante tanto tiempo a los españoles. diciéndoles: "Dad­me dos barcos para ir allá y descubrir esas tie­rras. reveló a la Eu­ropa Occidental un continente cuya existencia era sólo conocida. aproximadamente una vei ntena. así como pie­dras preciosas. y los hechos sucesivos demostraron que tenía razón. comple­tar de viva voz los conocimientos de nuestro cartó­grafo turco. pues. pues Colombo había leído en su li­bro que a aquellas gen tes les gustaban mucho las baratijas. sus profundos conocimien tos habrían podido evitar que los historiadores caye­sen en su más tremendo error: la afirmación de que Cristóbal Colón había descubierto América. Es te marinero había sido hecho prisionero por Ke­mal Reis. fue quien descubrió estas tierras. El susodicho. que Cristóbal Co­lón partió a descubrir América. En el capítulo sobre «El mar occidental» (nombre que se dio duran te mucho tiempo al océano Atlántico). del italiano. Colón redescubrió. y le dijo: "¡Oh. pero limitó su s confidencias a los no­tables genoveses y al rey de España. por ello.Fue un cartógrafo concienzudo y ejemplar. a nuestro entender. del es­pañol y del portugués le ayudó muchís imo a sacar el mayor partido de las indicaciones contenidas en todos los mapas q ue consultó. el Rey envió a Co lombo al mar occi­dental. por algunos inicia­dos. o. algunos muy secretos y muy antiguos. comprendidos cier­tos mapas orientales que. para trazarlo. fue a suplicar. aunque no careciese de importan cia. desde el 9 de marzo hasta el 7 de abril de 1513 (año 919 de la Héjira). cogie ron pescados y nos los trajeron. Confiaba en su va­lioso libro. cuya av entura re­fiere en estos términos: «Un infiel. Además. habla proli­jamente del navegante genovés. a todos los notab les de Génova. Em­pieza afirmando que el trazado de u n mapa re­quiere profundos conocimientos y una capacidad indiscutible. fingió compar . después d e estudiar largamente el libro. mejor dich . habla pro­lijamente de su primer mapa. Ge libolu. pero. precisamente hacia el Oeste. la obra de Piri Reis sólo tenía un interés anecdótico. dibujado en su ciu­dad natal. cotejó todos los mapas que conocía. Fue. El testimonio del almirante turco no puede ser más claro e inequívoco. no ha sido aún comentado por nadie. adquiere mayor r elieve si lo relacionamos con unas indicaciones conteni­das en uno de los mapas de Piri. y toda clase de metales. que era ahora su esclavo. Sin em­bargo. había cos­tas e islas. deliberadamente. Colombo! Si sucede lo que tú dices. te haré Rapudán de aquel país. uno tras otro." Dicho lo cual. nadie más que él poseía en Europa. muy bien pertrechados. pues. Resulta difícil afirmar que nuestro almirante turco tuviese este famo so li­bro en su poder.Reis. incluso antes de que se conocieran los ma­pas que menciona y que habían de plantear un formidable interrogante a muchos investigadores del mundo entero. que. Su conocimiento del griego. Resultaría inútil reproducir por entero este relato. que su Rey acabó por darle dos barcos. para personas cultas. hombre vano! ¿Cómo puede encontrarse un límite al mar occi­dent al? Éste se pierde en la niebla y en la no­che. El Bahriye fue. En su prólogo al Bahriye.

y los escollos ocultos bajo la superficie del mar. Al­gunos cartógrafos daban testimonio de esta creen­cia ge neral. con líneas grue sas. Dio cuenta de sus descubrimientos en un libro. el país de «Catay» (Chi­na). europeas. parecía natural que. director de la Ofi­cina de Etnología americana de la «Smithsonian Institution». un elefante y un avestruz. Stirling. Existe. sino también. después. Los vikingos son los más conocidos. navegando hacia el Oeste. las costas eur opeas. le lle­varon a reconst ituir la epopeya vikinga en Islan­dia. s e hubiera debido dar más crédito a Piri Reis. más pronto o más tarde. no nos extenderem os so­bre sus predecesores. Éstos son los venerables pergaminos descubier­tos en 1929. en Terranova y en el litora l canadiense. Y entonces empezó verdaderamente el «asun­to» de los mapas de Piri Reis. incluso antes de que fuese encontrado el mapa del mundo. Los turcos los contem plaron con pre­caución y devoción. Aparecen trazados sobre pergamino de co­lor. un oficial de la Marina turc a en­vió una copia al ingeniero jefe de la Oficina hi­drográfica de la Marina de los Est ados Unidos.» No olvi­demos que es un marino quien lo dice. ¡Ni el menor atisbo de América en este mapa! Esta arrai­ga da opinión explica que se diese al Nuevo Mundo el nombre de «Indias Occidentales». por ejemplo. el port ugués Nicola Giuvan. minuciosos estudios de las sagas escandina­vas. al punto de pa rtida. En su libro. Mallery? Ingeniero de profesión. Al licenciarse -era capitán-. pero sin darse cuenta de la importancia del hecho y sin tratar de profundizar en la cues­tión. Pero Piri Reís cita otr os. con cruces. Antón el Genovés. Va­rias biblio tecas del mundo adquirieron reproduc­ciones. conocido suyo: Arlington H. otro portugués. Mallery. Sin embargo. ¿Quién es Arlington H. búsquedas arqueológic as pacientemente dirigi­das. de derecha a izquierda. y pron­to volveremos a hablar de ellos. etcétera. y. u n hombre que conoce las traiciones y la servidumbre del mar. y durante la Segunda Guerra Mundial había prestado servicio e n los transportes de tro­pas. Los colores se utilizan de modo convencional: los para­jes rocosos aparecen p intados de negro. Pacien­tes i nvestigaciones lingüísticas (para demostrar la influencia del noruego antiguo en la lengua iro­quesa). El cap itán Mallery defendía su tesis y aportaba prue­bas de que había existido en América una ci viliza­ción del hierro no sólo antes de la conquista eu­ropea. y los ríos. en Áfric a. la isla de «Cepanda» (otra forma de «Cipa go». barcos. antes d el pueblo ame­ricano. la India y l islas del Asia sudoriental. en América del Sur. iluminados y enriquecidos con numerosas ilus­tr aciones: retratos de los soberanos de Portugal. Como no es nuestro propósito la desmitifica­ción de Cristóbal Colón. se señalan con puntos rojos . que tuvo considerable resonancia. esto no fue más que el comienzo de una aventura que haría de ser mu . dedicó sus ocios a un tema que le apasionaba: Europa había descu­bierto América antes de Cristóbal Colón. pájaros.tir la opinión corriente en su época: como la Tierra era redonda. América perdida. después de pasar en su trayecto. quizás. un mapa atribui­do a un tal Toscanelli y que Cristóbal C olón llevó consigo en su expedición: en él se ve. volvería fatalmente. repite en muchas ocasione s: «Nada hay en este libro que no se funde en hechos. las aguas arenosas y poco profundas. de Marruecos y de Guinea. a los que saludan los de pasada: Savo­brandán (convertido en San Brandán). Lo cierto es que. publ icado en 1951 y pro­logado por Matew W. Las montañas se indican con su perfil. En 1953. por último. Tengamos presente e sa observación al examinar sus mapas del mundo. árticas y an­tárticas. africanas. Y añade. el cual la mostró a un especialista en mapas anti­guos. el «mar occidental». «El más pequeño erro r hace inútil cualquier carta marina. llamas y pu­mas. en el océano y junt o a las costas. descifrado de antiguos «portulanos». Sólo se poseen fragmentos de estos mapas.» Los 215 mapas que se con­tienen en el Balzriye permitían comprobar perfec­tamente sus dichos. pero en ellos figura la totalidad de l Atlántico y sus cos­tas americanas. nombre con que se co­nocía entonces al Japón). pensando con nostalgia en la fastuosa época del Imper io otomano y sin que se les ocurriese estudiar más a fondo el asunto. por los países orie ntales conocidos en Europa. Los pies de las ilustraciones están escritos en turco. que descubrieron también América. en Groenlandia. y en las islas. se había interesado siempre en las co­sas del mar. pero en sentido inverso.

es dec ir. Las prueba s de su antigüedad son muy numerosas. I. al menos a los ojos de un profano. Pero los especialistas. Améric a termina bruscamente al sur del Brasil. Este trabajo. a primera vista extravagante.si se está en condiciones de defi . constantemente verifica do por matemáticos. publicado en Leyden en 1514. inclus o para aquellos que trabajaron dieciocho años en los portulanos. Nordenskjold. el R. y de que las intuiciones de las primeras per sonas que los descubrieron y. N os hallamos. que la América Central y la Amér ica del Norte se confunden). ante unos hechos con­cretos: las afirmaciones del Bahriye son c orrobora­das por los mapas de Piri Reis.. eran acertadas. Debemos examinar ahora la interpretación mo­derna de estos mapas. con Mr. y la configuración general del Nue­vo Mundo es casi imposible de reconocer. exactamente indicadas. Otro mapa. por ejemplo. y después. gracias a los recursos de la trigo­nometría moderna. el primitivo rompecabezas. apareció en 1520. Y es to fue lo que hizo. tenía ya mucha experiencia en la materia. El primer problema que se planteó fue el des­cifrado mismo de los mapas. lo primero que hay que hacer es compa­rar estos mapas con otros de la misma época: la diferencia salta inmediatamente a la vista. Walters). publicado en la cosmografía de Sebastián Munster en 1550 -o sea. pues. que pudieron afi r­mar que los mapas de Piri Reis procedían de orí­genes diferentes. trazado por un portugués cuyo nom­bre se ignora. es. Nótese. Nos enfrentamo s con dos te­sis: la americana y la rusa. diferentes de las proporcionadas por Cristó­bal Colón y anteriore s a éste. dista mucho de ser sat isfactorio. Es indiscutible que éste poseía informaciones veraces sobre Amé­rica. sólo puede formularse -incluso ant es de discu­tirla. los resultados de esta explora­ción eran aún desconocidos. la mejor demostración de que los mapas de Pi ri Reís constituyen un problema real. la distancia entre África y América es mucho me­nor que la real. la «traducción» de los portula­nos al lenguaje cartográf co moderno. Mallery adquirió el convencimiento de que Piri Reis había dibujado las costas de la Antártida. ni siquiera Cristóbal Colón sabía calcularlas. en dieciocho años.. por t anto. científicos y técnicos polares (en­tre ellos. dejando ap arte su exacti­tud. cosa que liaremos seguidamente. que la llama dibu­jada en a quellos mapas era desconocida por los europeos de la época. pa rece extraño a primera vista. al m enos teórica­mente. primero. de Mallery. Mallery tuvo in mediatamente la intuición de que aquellos mapas ocultaban un misterio fascinante. y a H apgood. que tuvo el mé­rito de descubrir el misterio. co nsiguió efectuar. hasta la fecha. a Mallery. aunque el Nuevo Mundo aparezca al fin identificado como conti­nente. y de que. Sigamos ante todo a Mallery. ¡tal como eran antes de la glaciación de los polo s! Esta hipótesis. Cuando recibió los mapas de Piri Reis. Groenlandia y el con tinente antártico aparecían diseñados. Éstos efectua­ron comprobaciones tan exactas. P. En cuanto a las longit udes. y le bastó el primer vistazo a los documentos para com­prender que aq uel descubrimiento no tenía paran­gón con los anteriores. El mapa atribui­do a Lopa Hamen y publicado en 1519 n o es me­jor que el anterior: las dimensiones de América son desproporcionadas en rel ación con las de África. sobre todo. Citemos algunos d e aquellos: el mapa de Jean Severs. asombrosa para la época. Sus tra­bajos anteriores le habían enseria do a consultar siempre a las autoridades técnicas consideradas indiscutibles. Pero no se lanzó a ciegas a su estudio. pudieron descifrarlos: un ex­plorador sueco. por otra par­te. En l o que atañe al norte y al sur del mapa. que. ¿cuánto tiem­po anteriores? Aquí está toda la cuestión. que se empeñó en resolverlo. no plantea proble­mas de descifrado. casi cuarenta años después de los de Piri Reis-. y reconstituir. Más aún: un mapa de América. del sistema de proyección empleado. en particular. Hay que concretar que fue precisamente aquel año cuando Magallanes emprendió su viaje marítimo alrededor de Améri­ca y que. exacto en cuant o se refiere a Europa y África (no­tese. Pero. Su trabajo sirvió de base. a Charles Hapg ood y a sus discípulos. Arlington H.cho más emo­cionante. trabajando con cartógrafos famosos (principalmente. La porción del mapa comprendida entre Terra­nova y el sur del Brasil. y una vez «traducidas» las indicaciones al len guaje cartográfico moderno. Linchan). Para compr ender su carácter ex­cepcional.

M allery se tomó el trabajo de seguir el mapa milímetro a milímetro y de hacer. que permitan determinar el em­plazamiento respectivo del hielo y de la tie rra fir­me.indican que estos mapas parecen extraor dinariamente exactos.300 metros. demostrarán que estos mapas son aún más exactos que lo que pensamos actualme nte. declaró: «En Historia. al menos. han dado resultados espectacula­res. no era otra cosa que la de la Antártida: Arlington H. cada vez . tierra firme. pues. Sólo recientemente se han adquirido conoci­mientos a este respecto. A su entender. en la propia Rusia se han emi­tido otras opiniones sobre la cu estión. sino al extremo sur de Patagonia y de la Tierra del Fuego. puesto que estas regiones no empeza­ron a ser oficialmente conocidas hasta 1520.» Y en otra parte añade: «Creo que unos estudios sísmicos complemen tarios. en la Antártida. Después. etcétera). Los rusos. las islas indi cadas por Piri Reis frente a las costas coinciden con los que parecen ser picos montañosos subglaciales descu­biertos por la expedición antártica noruegosueco­británica en la Tierra de la Reina Maud. Dolguchin. Por esto es necesario estudiar estos mapas. en todo caso. partici­pan con muchas naciones occidentales en el estu­dio del continente antártico. Y. de ext rañar que. con sus alturas. y cuyo trazado fue publicado en el Geographie Journa l de junio de 1954. se pudo confeccionar un mapa del relieve groenlandés.nir. Per o esto no plantea un proble­ma menor. en el curs o de sus compa­raciones. que los americanos emprendieron sondeos sísmicos de comprobación en aquel lugar. fueron rotundas: la Groenlandia dibujada por el almirante turco co­rrespondía a las líneas de relieve descubiertas por las expediciones polares francesas (que revelan dos estrechamie ntos medios que cortan Groenlandia). D. El profesor M. formularon otras te­sis sobre el asunto. ambos coincidían perfectamente. se pudo medir el espesor de la capa de hielo: en Groenlandi a.» Pero no todo el mundo está de acuerdo a este respecto. enérg icamente sostenidas en el Foro de la Universidad de Georgetown. y después en la Antárti da. la configuración de los zócalos terrestres del Ártico y de la Antártida bajo la capa de hielo que las recubre en la actualidad. sondeos sísmicos. y Peterman. perfeccio­nadas y experimentadas ante todo en Groenlandia por las expediciones polares francesas. Había conseguido interesar has­ta tal punto a los técnicos más com petentes. el espesor máximo es de 3. del Instituto Geográfico. Las técnicas m odernas (gravimetría. «los trabajos realizados h asta el día de hoy -dice el R. de elemen­tos geográficos modernos con los qu e comparar los datos de los mapas de Piri Reis. como es sabido. Trabajos parecidos se efe ctuaron en ciertas zonas de la Antártida. ¡Y era el mapa de Piri Reis el que estaba en lo cierto! No es. Mallery estudió. También con referencia a la Tierra de la Reina Maud. pensó que estos mapas p odían representar la Antártida. de este modo. la oportuna comparación con los datos modernos. un mapa de la costa continental antártica levantado por Pet erman en 1954. Linehan. tal como es en realidad debajo de la enorme capa de hielo. Mallery disponía. En primer lugar. Mepert . El profesor L. P. salvo en un pun­to: Pi ri Reis indicaba dos bahías. hay que esperar sorpres as tan grandes como en física nu­clear. sor­prendentes: por ejemplo. llegó a conclusiones que son.500 metros.» Tratándose de un tema tan poco conformista. Hay que decir que. al celebrarse la sesión antes men­cionada. Sus conclusiones personales. Arlington H. avanzar c . conviene. En cuanto a la costa que prolonga en gran m anera la de América del Sur. pues. la hipótesis de la antigüedad de los ma­pas de Piri Reis dejase de ser meramente especu­lativa. llegaron a la conclusión de que el trazado de Piri Reis no correspo nde a la Antártida. período que hace remontar a un millón de años at rás (des­pués veremos las tesis actuales sobre este proble­ma). Realizando sus propios traba­jos d e transposición. que. más o menos exactamen­te. alcanza los 4. secretario del Insti­tuto Arqueológico. Mallery planteó el problema a l Servi­cio Hidrográfico. Por otra parte. pero que las informaciones que se contienen en elles no proceden de antes de la glaciación.

Se ha comprobado his­tóricam ente que los fenicios practicaban la navega­ción de cabotaje por toda la costa occid ental euro­pea. datos anteriores al «descubrimiento» de Cristóbal Colón.» Y debemo s pensar también en la epopeya. de sconocidos. pr e­suntamente de tiempos de Alejandro Mamo. data de 1510. pues. Hough. tanto mercante como de guerra. igualmente d e Norte a Sur. sino Patagonia y la Tierra del Fuego. En 1957. pues. no la Antártida. Existe. databan de antes de la glaciación. Pero los vikingos. Pasemos ahora a la hipótesis de Mallery: here­dero de una larga serie de tradici ones secretas. cosa ya de por sí extraordinaria. más aún. El único pueblo navegante al que t al vez se podría atribuir este co­nocimiento es el fenicio.on precaución. en lo tocante a Groenlandia y a la Antártida. en la interpretación rusa: Piri Reis habría dibujado. y allí. nada de fantástico. declaró: «Existe otro continente. Cier­tos compiladores griegos hablan de un continente llamado «Antictoné» (es deci r.» Aclaremos que. se han descubierto vestigios de características m editerráneas: el más reciente descubrimiento se debe a un holandés. por otra parte. «tierra de los antí­podas»). Tales secretos corporativos son fáciles de guardar y. los trabajos convergentes del doctor J. Este mapa nos da no solamente la configu­ración exacta de toda la costa atlántica de Améri­ca. muy discutidos. sino también la de toda la costa del Pacífico. entre otras. Está al otro lado del océano. y el conocimiento exclusivo de unos lugares de apro­visionamiento habría co nstituido un triunfo muy interesante para ellos. pues. en la que se cree re­conocer las desembocaduras del San Lorenzo y del Hudson. primero. tanto más cuanto que en América del Sur. en general. Bjarni Herjolfson navegó hast a las costas ameri­canas en el año 986. Su marina. a la sazón. c onocido por el nombre de Mapa de Gloreanus y que se encuentra en la Biblioteca d e Bonn. además de los tres que conocemos. Ést os son corrobora­dos por otros hechos. aún poco conocida. a la al tura de Escandinavia. después. resulta más difícil imaginar los motivos que tuvieron para guardar en secre to sus descubrimientos. anter ior a los de Piri Reis. por último. y Leif Ericson. puede formularse la pregunta. los mapas de Piri Reis. Estos descubrimientos son. Parece. Es cierto que. de la Universi . Los vikingos no pueden explicar. por ejemplo. Se podría su­poner qu e estos datos proceden de la epopeya de los vikingos. Debemos. Terranova y el Catadá. En él se ve. la cual. ¿Fueron más lejos? ¿Se atrevieron a enfren­tarse con la inmensidad del océan o? Al menos. Pero el poderío de su dimi­nuto país se fundaba únicamente en su marina. En cambio. Pensemos. y. según las sagas noruegas. el sol calienta más que en nuestras regiones. Estos países eran. Se plant ea una primera cuestión: ¿Cuándo se produjo esta glaciación? El Año Geofísico Internacional dio vivo impulso. ante todo. ¿Ll egaría a América uno de sus barcos? Existen sólidos argumentos a favor de la hipó­tesis fenicia. Islandia. en sí. Después. por temera­rios que fuesen. Detengámonos. Groenlandia. El primer punto comprobado es que Piri Reis poseía. de los monjes bretones que partie ron a evangelizar los pueblos de un famoso continente del que habían oído hablar: cr uzada dramática y sumamente mor­tífera. en el 1002. a la sazón bien conocida y c asi salida del limbo medieval. Ya hemos hablado del famoso libro. se trans­mitió una tradición referente a la existencia de un contin ente más o menos mítico al otro lado del océano. desde el Canadá hasta la Tierra del Fuego. que vivió desde el 560 hasta el 636. en los vikin gos: algunos siglos después de sus expediciones marítimas. Mientras no se demuestre lo contrario. L. Ni si­quiera los conocían los vikingos. a estas investigac iones. y aun del Norte. La ins­cripción dice así: «Descubrimientos de Bja rni y de Leif. Sabemos que partieron de las costas de Bre­taña. a este respecto. les permitía llevar a cabo esta hazaña. Los datos de la Historia oficial no bastan para resolver el misterio plantea do por la existencia de estos mapas. La idea de que los feni cios fuesen ca­paces de efectuar travesías oceánicas no tiene. hubo que «redescubrir» Groenl andia. convertidas en profundas bahías. sobre el continen te americano. otro mapa del mundo. Piri Reis debió de tener conocimiento de datos geográficos que. Se dice que san Isidoro de Sevilla. el profesor Stocks . el secreto se habría perdi do más o menos en el curso de la Historia. de perder. sólo c onocían una pequeña parte de la América del Norte. a tra­vés de la Antigüedad y de la Edad Media. ignoraban que fuese un continente. por sí solos. cuya lectura impulsó a Colón a su gran aven tura. una is la más vasta. remontar con auda­cia la crono logía. Un reciente descubrimiento ha dado mucho que hablar: el de un mapa encontrado en Suiza y que lleva la fecha de 1440.

hace unos diez milenios. especialista de la América precolombina.000 años atrás.-Sir W. pero que no conocía el traba­jo de los metales. anterior. Después de todo lo que acabamos de decir. entonces. pero co ntradice todas las teorías clásicas actuales sobre la historia de la ci­vilización y deb e ser considerada con gran cautela. conocedores de la astronomía. ¿Qué conjeturas pode­mos hacer sobre una civilizac ión desarrollada que habría existido hace unos diez mil años? Por su parte. sino tam­bién técnicos en hidrografía particularmente com­petentes y organizados. jefe glaciólogo de las ex pediciones polares francesas) fijan el comienzo del período glacial en­tre 9. están de acuerdo en que acaba de empezar un período de desglacia ción.y unas piedras provistas de inscripciones. que parece re­ferirse a un es tado del cielo anterior en muchos milenios al que conocemos. Petrie. parece que se podría concluir diciendo que los conocimientos que sirvieron para el trazado de estos mapas datan de unos 10. cosa que no­sotros mismos sólo sabemos hacer desde hace ape­nas dos siglo s. pero la escritura. o azteca). Mallery opina que es la escritura de una antigua civilización ame ricana. en la c asa de los hermanos Strong. Groenlandia y la Antártida tuviesen la configuración que se observa en los mapas de Piri Reis. empezaron a delimitar el problema: el período de glaciación actual de los polos em­pezó entre 6.dad de Illinois. a las civilizaciones precolombinas co­nocidas (inca . Hurry. Evans y J. Además. sobre todo unos altos hornos para tratar el hierro -so­bre cuya fecha están en desac uerdo los especialis­tas. no era sola­mente preciso que hubiese exploradores. a una «revisión des­garradora» de nuestros conceptos refere ntes a la historia de la Humanidad. las longitudes son absolutame nte exactas. Mallery. tal vez fenicias. por medio del sondeo. así como de los métodos necesarios para el traza­do de mapas. por el método del radiocarbono.000 y 1 0. pues. no ha sido todavía de scifrada. L. Se puede conjeturar que éstas conservaron algunos vestigios: así se explicarían la misteriosa fortaleza de Tiahuanaco. pues. las extrañas leyendas referentes a antiguos civilizadores. Los especialistas consultados por Mallery. de los laborato rios de geofísica del Instituto Carnegie. etcétera. aun admitiendo que semejante civilización existiese hace diez mil años en . Arlington H. maya. en este campo. ni la domesticación de los animales. Pero. contiene aún 170 signos. Mallery va aún más lejos.00 0 y 15. y del doctor W. dice de los mapas de Piri Reis: «En la época en que se confeccionó el mapa. Ahora bien. al este de Harrisburg. Arlington H. Este margen de incertidumbre ha sido posteriormente muy re­d ucido. cuya fecha ha sido imposible fijar. al­gunos de los cuales son desconcertantes. D. el gran especialista.» Habría que proceder. Mallery. Pudo presentar un cúmulo de elementos.descubrieron en tales inscripciones c iertas semejanzas. esta conclusión es inevitable. Dice: «No comprendemos cómo pudieron confecci onarse esos mapas sin la ayuda de la aviación. dado que la alfabetización había empezado en ellas. M. reinaba (si podemos expresarnos así) el hombre de Cro-Magnon. pues no se puede dibujar el mapa del continente o territorios tan extensos como la Antártida. como por lo visto se dibujó hace a lgunos milenios. Además. posible que. En vista de esto. na­turalmente. las insc ripciones parecían correspon­der a una fase anterior a las primeras escrituras medit erráneas. Se necesitan técni­cos experimentados. ni el cultivo de la tierra. que habría existido en el continente america­no.000 años atrás. Groenlandia o América. Sea como fuere. ¿Qué dicen los manuales de Prehistoria? Hace die z mil años. si no se es más que un simple individuo o incluso un pequeño grupo de exploradores.» Arlington H. una parte de las tierras actualmente cubiertas por el h ielo o sumergidas era. an­daba en busca de una gran civilización desapareci­da. Este descubrimiento fue hecho en Pensilvania. Sir Arthur J. al cual se atribuyen las pinturas de Lascaux. notables descubrimientos en su haber. Su relieve se manifestaba libremente. que y a no es realmente silábica. Ac­tualmente. tal vez cretenses. Los especialistas (y en particular Claude Lorius. y que tiene. aún visible. ciertas particu­laridades de la astronomía maya. My­res. Parece. Arlington H.000 años atrás.

que se pueda estudiar este problema. y que hubiese sido destruida. un grado de civ ilización considerable.Así podríamos terminar... . ¿qué necesidad tenían de levantar un mapa detallad o. Podríamos suponer. desde luego. . Ahora bien. dispo nían de los cohetes más perfeccionados. y que éstas habrán de conducir forzosamente al descubrimiento de la avanzada ci­vilización que existió hace diez mil años. inopinadamen­te. Y.. americanos.La idea de una cosmohis­toria. .Una idea sobre las eras glaciales.¿Causalidad externa? . Sólo hace un si­glo que se empezó a hacer ret roceder los límites de la Historia y se encontraron vestigios materia­les de civiliz aciones hasta entonces consideradas como míticas (Troya. habían desaparec ido o se habían hecho pedazos mucho tiempo antes. en el mismo instante.Una idea sobre los Diluvios. . Hapgoo d se mues­tra rotundo en sus conclusiones. Charles H. si. sino de las ori­llas y las costas? Esto no impide. los hititas. por una concienzuda experimentación científica. podemos dar libre curso a la fantasía: ¿Y si esta civilización avanzada hubiese existido. que acaba de lan­zarse un ataque atómico masivo. sino en toda la Tierra? ¿Habría tenido esta civilización un origen extra­terrestre? E n lo que atañe a los mapas de Piri Reis. ingleses y franceses creen.Los que descubrieron un cielo estrellado. que una rama de la raza humana. Y arde la Tierra. CAPÍTULO IV LAS CICATRICES DE LA TIERRA Un error fatal. El pro­fesor americano declara que h ay que continuar las investigaciones. . pero los mapas de Piri Reis son obra exclusiva de marinos terrestres.¿Una protec­ción? . . hubiese alcanzado.Los m isteriosos cantos de la ópera terrestre. si existieron. no de los continentes -cosa que aún habría podido explicarse-. coexistente con otras menos desarro­lladas. Natural­mente . chinos. estos continentes. y que tuviese un conocimiento muy completo de su pla­neta. apoyadas. como es de suponer. Rusos. por un cataclismo. . .. no solamente en Améric a. pues.el continente ame­ricano. le dejamos la responsabilidad de estas afir­maciones.El cráter Barringer.Regio­nes más allá del sistema solar.Los meteoritos secundarios y la posible simiente de la vida. El gran descubrimiento arqueológi co del siglo está aún por hacerse. los siste­mas de represalia. -.Las minas celestes de Sudbury. . Entonces. repitámoslo una ve z más. el valle del Indo). o incluso descono ci­das (Sumer.. aún habría que explicar cómo sus conoci­mientos geográficos pudier on llegar a Europa. Todos ellos ponen en funcionamiento . ¿serían habitantes de la Atlántida o de Gondwana? Perro el desplazamient o de los con­tinentes tiene una historia que se remonta mucho más allá de diez milenio s y de la época que nos interesa. Creta). en el mismo momento. nos resulta muy difícil hacer intervenir a los ve­nusianos o a seres de otros planetas: porque. . hace ocho o diez mil años. ya que hemos franqueado ahora el muro de la razón.Meteoritos gigan tes.

de u n millón de toneladas de materia en energía. Basta esto para poner en tela de juicio el ordenado desarrollo. Citaremos en fin. escaparía de este sistema. pero corresponde a una cuarta parte de la energía emitida por el Sol en un segundo. dando salida a la lava que llenó inmediatamente una parte de la brecha. con diámetros que oscilan e ntre 2 y 60 kiló­metros. aniquilados desde lo alto. la bahía de Hudson y el mar de Weddell se crearon de este modo. declaró que la causa de esta explosión había sido la caída de un enorme m eteorito. El Vreedovrt. Así podríamos terminar. en toda la historia biológica conocida del Globo. Es un futuro previsible. dar origen en el cosmos a una vida análoga a la nues­tra. y hay motivos para suponer qu e el mar del Japón. se admiten corrientemente colisiones que engendrasen energías de un millón de megatones. pues. y las cicatrices producidas por las mismas en la cortez a terrestre han sido identificadas en número bastante considerable.000 años. En Austral ia. También . sino el ciego «ni bien ni mal» del cielo. Estas caídas de meteoritos gigantescos se produjeron en el pasado. Pero Barringer acabó haciendo pre valecer su opinión. Un proyectil que procediese del si stema solar no superaría la velo­cidad de 42 kilómetros por segundo. Tal vez se produjeron colisiones aún más terri­bles. Ahora bien. un proyectil de más de mil toneladas que se desplace a velocid ad suficiente.. Ahora bien. fundado exclusi vamente en causas internas. pues. donde se ha formado un lago. Parece ser que el proyectil arrancó la corteza terrestre. de modo princi pal. En el Canadá se han descubierto una docena de ellas. La Tierra m uestra aún sus cicatrices. fue abierto por una expl osión cuya potencia puede calcularse en 2. o a la conversión. el cráter circular de Deep Bay. La colisión volatilizaría decenas de millares de kilómetros de océano. La verdad es que ha caído un meteorito gigante. en otro cas o.Zer. Esta cifra dice muy poco. Así. podrían transportar materia viva a las lejanas estrellas y. perfectamente lógico imaginar que una civilización o una serie de civi lizaciones pudie­ron ser aniquiladas de este modo por la «ira del cielo ». por la condensación de una nube de vapor de hierro provocada por el cho­que. Toda la superficie de la Tierra habría quedado esterilizada. se produjo ya alguna vez.la causa de esto no ha sido la malignidad de una nación. podemos citar el crá­ter de Wolf Creek. D. Si los puntos de caída de los grandes meteori­tos se distribuyen al azar. a dos­cientos grados centígrados. Podemos imaginar un fenómeno de este género. sobre el planeta. Se hace una objeción a estas hipótesis. la energía desarrollada habría sido del orden astro­nómico de 1 033 ergios.5 megatones (25 veces la bomba de. que tiene doce k iló­metros de diámetro y ciento cincuenta metros de profundidad. La Tierra entera se vería cub ierta. Mareas fabulosa s barrerían el planeta. bolitas microscópicas de hie­rro producida s. Sin embargo. Si este hecho es cierto. Las cicatrices de la Tierra revelan dos o tres ca­tástrofes por cada millón de años. al ser proyectados. Se preferían las hipótesis de un a erupción volcánica o de una explo­sión de gas natural. y que. en la Unión Sudafricana . alrede­dor de los cráteres. Hoy se admite que hubo una colisión entre la Tierra y un cuerpo de diez mil toneladas que se desplazaba a la velocidad de 40 kilómetros por segund o. al parecer. Es. en los Estados Unidos. pues. una marea de esta clase se asemeja exacta mente a un diluvio. Barrin­. Según los cálculos. y. salido s de la Tierra. tropezó con la oposición oficial más obstinada. no es detenido por la atmósfera.. un me­teorito que llegase a velocidades del o rden de 100 a 150 kilómetros por segundo habría de proceder de regiones de más allá del sistema solar. los meteoritos secundarios. Cuan­do el ingeniero de minas americano. Una co­lisión de fuerza semejante habría eleva do la tem­peratura de la atmósfera. durante muchos días. Probablemente. de este modo. en Arizona. y una antigüedad que varía de 2 a 500 mi­llones de años. M. al 100 por ciento. tiene un volumen de diez kilómetros cúbicos. Hiros hima) y que se produjo hace 50. seguidamente. de nubes tan espe­sas como las de Venus. hay tr es probabilidades contra una de que el impacto se produzca en el mar. es decir. Se recogieron. El cráter Barringer. al Diluvio Universal que encontró eco en todas las tradiciones . que nos presenta la teoría clásica de la evolución. Pero el cráter Barringer no es el más importan­te. no se encuentran huellas de tal esteril ización.

¿Cómo explicar el caso de Sudbury? Sigamos soñando. en algún lugar de l cielo estrellado. la caí­da de meteoritos gi gantes en la Tierra o en los océanos. C ierto que su atmósfera la ha protegido de los pequeños im­pactos. pudieron tal vez llegar a algún medio fértil.» Los problemas planteados por las cicatrices de la Tierra son muy numerosos. el plasma. Si la Tierra es el único pla­neta del sistema solar donde existe la vida. de los mi­tos y leyendas referentes a l a existencia de Grandes Antepasados. y. y esta explosión puede en­viar al espacio fragmentos de la Tierra. seres más po­derosos que nosotros.. El americano R. la materia no puede subsistir en estado gaseoso. proceden de un meteorito gigante. a la del U ni­verso. Prosiguen los estudios. Estas minas son explota das desde 1860. destruir civiliza­ci . La geología románti ca moderna -al re­sucitar la tesis del deslizamiento de los continen­tes-. de fragmentos de nue stra sustancia a gran velocidad. El torbellino arranca la c orteza terrestre. tuvieron que reflejar la en ergía solar y rebajar considerablemente la tem­peratura media.8. ¿habrán los grandes ingenieros del más allá organizado su protección? Si existen. pero el más impor­tante es sin duda el siguiente: el estudio de la Luna y la observa ción de Marte demuestran que estos astros fueron literalmente acribillados por los meteoritos gigantes.700 millones de años por el meteorito de Sudbury. L. a medida que se descu­bren hechos nuevos. Otras crisis espacial es pudieron provo­car. estalla. las virtudes de la ima­ginación. Después. hace unas decenas de millares de años. Entonces..700 millones de años. arrancó el planeta Plutón de su ó bita de satélite de Neptuno. arrancados hace 1. una protec ción de esta clase detendría preferentemente los meteoritos ri­cos en material magnético .habría que poner de nuevo en tela de juicio la tesis sobre el origen de las eras g laciales. suficiente para que tales fragmentos escapasen al sistema solar y surcasen el universo. fuera de la Tierra. según el doctor R. es que la historia de nuestro Globo. fragmentos de nuestra Tierra. Como dice Dietz: «La Tierra envejece un mi­llón de años cada día. nos parecen mucho más adecuados que las pretendidas revelaciones del ocultismo para abrir un interrogante sobre las civilizaciones desa­parecidas.10'3 to­neladas. probablemente. Es decir. Los crá­teres de la Tierra y de la Luna serían las huellas fósiles de estos torbellinos. Así. El segundo enigma está relacionado con el fe­nómeno mismo de la colisión. ¿qué? Podemos pen­sar en una protección magnética o electromagnéti­ca. un torbellino casi perfectamente circular. ej rcida por las capas electrizadas que envuel­ven la Tierra. Nuestra ambición se limita a proporcionar al­gunos puntos de apoyo a los sueños. y bombardeó la Tierra en Sudbury.. quizás intervienen en la me­cánica cele ste para que permanezcan y sigan desa­rrollándose la vida y la inteligencia en ese b arrio minúsculo del espacio. y. se alarga la edad de la Tie­rra. Sin embargo. en la galaxia. Lo cuál resulta desconcertante. Pero todo induce a c reer que la atmósfera no puede retener meteoritos de una masa superior a las mil t oneladas. sino que pasa al cuarto estado. Se forma una bola de fuego. y compuestas de vapor de agua y polvo. como el níquel. pues las espesas nubes formadas alrededor de la Tierra por el choque d el meteorito. con su carga de materia viva. engendrar eras glaciales. sobr e una o varias historias pretéritas de la Humanidad. y a ensalzar. Pero lo que hay que recordar por en­cima de t odo. desde hace un siglo los hombres han venido explotando l a riqueza de un visitante caído del cielo. de Sudbury. puesto que el cuarto estado de la materia nos es muy poco conocido.. Bjork. está sin duda indi solublemente ligada a la historia del sistema solar y. y para invitar a nuevas inter pre­taciones de las tradiciones apocalípticas. pues. con un puñado de hechos. Pero no hay que echar en ol­vido esta posibilidad de una proyección. en nuestro breve y fantasioso examen de las cicatrices de la Tierra. en vista de la propo rción relativa de hierro y de níquel de los pequeños meteoritos que caen en nuestros día s. dando salida al magma pri­mario. Cierto que queda aún mucho por descubrir a este respecto. los átomos pier­den un a gran parte de sus electrones. Así. El me­teorito gigante de Sudbury llegó a la Tierra hace 1. A las extr aordina­rias temperaturas que se produce. la Tierra ha sufrido muy poco. Su masa era de 3. Contenía una considerable cantidad de ní­quel. Tal vez un mismo infarto cósmico destruyó Faetón. y de los hombres que lo habitan. las inves tigaciones sobre los grandes cráte­res y los estudios sobre la mecánica de los grandes meteoritos. S. a una ve­locidad de 80 kilómetros po r segundo. Dietz pudo demostrar que las importantes minas canadiense s de níquel. En comparación con aque­llos.

que se aferra religiosamente a una c ausalidad interna.Unas palabras sobre los ocultistas. disol­verse las nubes y brillar. un cielo constelado sobre sus cabezas. volver y revolver la historia humana. que su dispersión hizo descubrir las estrellas a unos hombres q ue no las habían visto jamás y que ignoraban el ritmo de la luz y las noches poblada s de astros. los hombres vieron levantarse el telón. Como puede verse. . .ones nacientes o ya desarrolladas.La fábula y su moraleja. todo el cosmos. en un momento da do. al nacimiento y a la muerte de l as civilizaciones. La idea de que tales interacciones pudieron y pueden aún afec tar a la Tierra.P rimer ejercicio: el cuento de hadas del Viento Solar. el «misteri oso canto de la vuelta atrás». No tenemos vocación p ara ello.La pinza Brucelles . Sólo una alfom­bra pequeña para hacer gimnasia. CAPÍTULO V DOS CUENTOS DE HADAS. alzábanse los palacios de la antigua Atlantis. . pues los hombres no habrían tenido la menor idea de las leyes cíclicas de la Naturaleza. Esta se propone escuchar. y tal vez fue esto lo que oc urrió en Stonehenge y entre nuestros ante­pasados del neolítico. a la inteligencia. y dur ante tanto tiempo. . las interacciones entre la Tierra. nos autoriza a cantar: En cierta verde isla del océano donde crece hoy en día el oscuro coral. .Hubo una prehistoria cien­tífica e industrial. en la ópera terrestre. CON VISTAS AL FUTURO Bibliotecas de mentiras. que establecieron un calen­dario estelar.El descubrimien to de Medzamor. ni punto de referencia. ninguna revelación llegada es­pecialmente para nosotros. Tam­poco tenemos acceso a las ciencias secretas. ¿Antes que las estrellas? Absurda afir­mación. a una evo­lución continua y a una dinámica simple de los «progresos» de la historia humana. Ni contamos con alfombr as volantes. ni conciencia del infinito. la Ciencia habría empeza­do. sin duda alguna. Si esta opinión está en lo cierto. Por consiguiente. constituye uno de los tem as de la presente obra. . si tomamo s las cosas al pie de la letra. los otros planetas y. .Segundo ejercicio: el cuento de hadas de Faetón.Dos ejercicios de imagina­ción. este libro no quiere enseñar una religión.Un complejo metalúrgico del tercer milenio. llenos de orgullo. en e l deslumbramiento de las estrellas hechas visibles. y cubrir el cie­lo con nubes tan espesas. para ciertos hombres. . Pero no tanto si suponemos que. Las justificaciones del sueño. Una tradición de América del Sur dice que la civilización de Tiahuanaco e xistió antes que las estrellas. En lo que atañe a la vida. . por vez primera. . desde un Tibet quiera. fausto y majestad. deberían parecer­nos mucho más importante de lo que admit e el sistema cerrado de la ciencia oficial. Se ha dicho con frecuencia que sin las estrellas no habría podido desarrollars e ninguna civiliza­ción. Para que la His­toria permanezca abierta.

y justifica la Escritura por el recuerdo de una tremenda catástrofe física. dos cuentos de hadas. Llamaremos al primero. trataro de establecer el lugar y de expli­car la existencia y la desaparición de una alta c i­vilización primordial. al canzó un éxito pro­digioso. de realidades exteriores y concretas.. no han dejado de facilitarnos datos. describe una «civilización tolteca». la Botánica. mezclando las leyendas.. A condición de pre­sentarlos como t ales. La primera fue sugerida por dos ingenieros ameri­canos. ¿O será que aquella gente tiene. doctor en ciencias del Servicio Geo lógico armenio. la Climatología. la redacción de cuatro obras sobre la civilización de los Grandes Antiguos. esta idea se ha abierto camino. publicada en 1882. ¿Cómo escribir en serio cuatro volúmenes de sueños fa laces? Ingenua pregunta. por un escritor so­viético: Rudenko. algunos teóricos. la A stronomía. la más evolucionado de la Atlánti­da. sin ser menos fantásticas.Pero. Todas las tradiciones evocan este antiguo mun­do humano y su desaparición catast rófica. Desde que. desdi­chados infieles. la leyenda de los sacerdotes del fuego. Paralelamente a los ocultistas. Los dioses de la Antigüedad son. mejor dicho. Donnelly sitúa el Paraíso Perdido en el lugar que ocupa el actual océano Atlántic o. Scott-Elliott. en tiempos muy remotos. como ninguna certidumbre histórica ha venido aún a prohibir a rajatabla la idea de una Humanidad desconocida. así como sus fuerzas cósmicas y sus astrona­ves. prescindiesen un poco más de lo inverosímil? Vamos a intentarlo. Natural­mente. Acaba de descubrir (en 1968) la fábrica más anti­gua del mundo en Medzam or. Sumergida Lemuria. dice Korium Meguertchian. Cuento de Faetón. explica el Génesis y el Éxodo. la Geología. Y estos obreros. Dos hipótesis. Pero tam­bién podríamos preguntarnos si la idea de una Hu­manidad que crea mitos para expresar su psicolo­gía profunda. no es más que el recuerdo de los obreros de u n complejo metalúrgico que data del tercer milenio. Dos hipótesis. Como su pr ecursor Donnelly.no podría divulgar sin cometer un pecado abominable. Al segund o. cuesta mucho agarrarse a él. Cuando el asidero del sueño está tan alto. el psicoanalista Velikovskv. La segunda. ¿No se podrían establecer hipótesis que. que sostienen apasionadamente que la Edad de Oro quedó atrás y q ue una catás­trofe -de la que existe un enojoso precedente en el pasado. Este militar americano inicia. en los albores de la sociedad indus­trial. respi ran­do profundamente. El coronel James Church­ward afirma qu e un sabio hindú le envió unas ta­blillas escritas en la lengua del continente lemúri­do. tan elevadas y secretas. en el glacis armenio­soviético. con un lujo de detall es que entusiasmará a las mul­titudes. partiendo de una tesis astronómica discutible (Ve­nus fue. amantes de la antropología-ficción: Walt y Leigh Rich emond. En realidad. al principio. puede no ser más que un mito. se pare­cían como hermanos a los proletario . existen «monumentos de impostura y bibliotec as enteras de mentiras». las piernas tan cortas que no tocan el suelo? Madame Blavatsky recibe la «re­velación» de la existencia de Lemuria. pudieron poseer un conocim iento técnico. O. Partiendo «de un montoncito de hechos y de una montaña de conj eturas». c ubierta la boca con un filtro protector. Escogiendo bien los puntos de apoyo. Rudo lf Steiner (en la parte más discutible de una obra inmensa y con frecuencia genial ) añade a la epopeya de Scott-Elliott unos detalles cuya pro­cedencia -dice. la Zoología y la Antro­pología. sino también en el de los hechos exhumados.vendrá a cast igar justamente al mundo moderno. que floreció y se extin­guió en un remoto pasado. Cuento del Viento Solar. tensando los músculos. donde nació «la tercera raza madre». heredero de la s visiones de Madame Blavatsky y de Annie Besant. al que denomina Mú. los Señores del continente sumergido. un cometa desprendido de Júpiter. apa­rece una «cuarta raza madre» en la Atlántida. Los ocultistas. que rozó por d os veces la Tierra). transmitida por los vecinos y los invaso­res de Medzamor. tardamos poco en desanimarnos. no se rá un mito moderno. La obra de Ignace Donnelly. ¿Que­réis hacer un poco de gimnasia con nosot ros? He aquí dos ejercicios a nuestro estilo. por n aturaleza. Y de realizarlos correctamente. No sólo en el campo de la fanta­sía. que noso tros. «enguantados. «El hombre no esperó al siglo xx para sacar pr o­vecho de la Tierra». Según él. podemos permitirnos los ejercicios de imaginación. Atlantis. Tal vez se trata de relatos adulterados de hechos objeti­vos. Pero sus informaciones provienen de fuentes misterio­sas. a los setenta años. el astrónomo Jean-Sylvain Bailly pensó que otros hombres.

que bien merece el nombre de "pre historia científica e industrial". una avanzada civilización que se interesaba a pasionadamen­te por el Sol. pero el conte­nido racional del interés de sus antepasados p or el astro se había extinguido con éstos. cuando éste encontró objetos de cobre «confitados» en las escorias del metal.s del Creusot. llamado Vien to Solar. guardando de aquélla un vago recuerdo. Se trata de átomos de materia solar que vienen a chocar con nuestro Globo. donde es­tán enterradas instalaciones fabriles de la Prehis­toria. Se construyeron. El periodista científico Jean Vidal (Science et Vie. en una civilización des conocida y enterrada por una catástrofe? Tenemos derecho a hacernos esta pregunta. metalúrgicos y astrónomos del neolítico. Cuando hubo desaparecido. a su regreso de la Armenia soviéti­ca. aporta una primera revelación sobre una tecnología prehistórica. ¿Cómo hacerlo? ¿Haciendo conductora la atmósfera? Es to es lo que ocurre con el rayo. de momento. absolutamente insospecha­da hace diez años. extraemos toda nuestra energía del Sol.» Los anteriores descubrimientos de Çatal Huyuk y de Lepenski-Vir (civilizacione s urbanas de 7. aquellos hombres sabían aislar el meta l del mineral y darle forma con ayuda del fuego. como vamos a ver. Por ejemplo. Mucho tiempo después. de la que se han encontrado muchos mo­delos en capas correspondientes a principios d el primer milenio. Se trata de la pinza Brucelles. petróleo). en diferentes luga­res de la Tierra. a hacer un inventario rudimentario. La Brucelles.» «Medzamor -prosigue. por el cielo o por los propios hombres? Esto nos conduce a nuestro primer cuento de hadas. Una mirada echada sobre nosotros mismos pue­de darnos una idea de los titánicos trabajos em­prendidos por aquellos. situada a mil kilómetros de Catal Huyuk. Érase una vez. Un rayo láser lo bastante intenso podría producir e l fenómeno. donde investigó junto a Me guertchian y sus co­legas. A excepción de cantidades relativamente pequeñas d e energía producida a base de átomos. una civilización técnica y científica concibió el proyecto de do mesticar el viento solar. En esta ciudad metalúrgi­ca. levantada sobre c apas más antiguas. Los construc­tores de Medzamor tuvieron por maest ros a arqui­tectos. Y podríamos concebir una captación más extensa. en muchos aspectos. escribe: «Redactar la lista de los objetos en­contrados sólo equivaldría. permite al químico y al relojero suje­tar los microobjetos que son incapaces de mani­pular. Incluso an­tes de que la Historia empezase en Sumer. tratar de utiliz ar la energía termo­nuclear por fusión de núcleos ligeros y de núcleos pesados. conseguiríamos una fuent e de energía prodigiosa e inagotable. intentar la cap­tac ión del viento solar. de acera. los hombre s. pues Medzamor oculta aún muchas cosas ignoradas.fue fundada por sabios formados en la escuela de civiliza ciones anteriores.000 y 5. en fin. En su cima había algo parecido a un súper láser. que transforman los rayos en co rriente. Y se piensa que este viento es tal vez el que provoca las auroras boreales y deter­m ina la formación de la capa eléctrica de la atmós­fera. se trataba un mineral de importación. hace veinte mil años. estos ins­trumentos seguirían hurgando en la memoria con­fusa . julio de 1969). especie de pinza de depilación. Por consi­guiente. Pero ésta trae otra con­sigo: ¿Qué catástrofe? ¿Provocada por Dios. Hace veinte mil años. Podríamos. Fabricamos también pilas so­lares. igua les que las nuestras. o vestigios de técnicas más avanzadas. de Essen o del Donetsk». Éste es un torrente de par­tículas descubierto en 1960 por los sab ios. que tenían ya una cultura cie ntífica y cuya razón había sido amasada con la misma levadura que las ciencias y las téc nicas que dominaban. mo numentales aisladores en for­ma de pirámides. Medzamor. ya sea e n forma fósil (carbón. cosa que e quivaldría a reproducir el Sol sobre la Tierra. cuyas es­tructuras eran. Estableciendo un cortocircuito e ntre las ca­pas electrizadas de la alta atmósfera y el suelo. Pero entre estos obje­tos hay uno que llena de asombro a los historiado­res de la metalurgia. el hom­bre vivía en una sociedad organizada.500 años antes de nuestra Era) habían plantea­do ya enigmáticas i nterrogaciones al arqueólogo Mellaert. prestaron adoración al Sol y le ofrecieron numerosos sacrificios. ya en forma inmediata (energía hidroeléctrica. ¿Asombroso comienzo. que aportaron a su edificación una suma de cono­cimientos adquiri dos en el curso de un período oscuro e incierto. producto de la evaporación).

sin co­nocimiento de causa. Si nos decís: «Esto es una hipótesis tremenda e infantil.. de­bió de producir mutaci ones y provocar la aparición de híbridos fantásticos. quizá. engastadas en metal. en tumbas consagradas a algu­na religión totémica. Además. sobre todo. y teñirse la Luna como de sangre». hemos escogido esta fábula. de Austra lia. pueden expli­carse ciertas anomalías que se producen cuando se intenta establecer la antigüedad de algo por el carbono 14. la circuncisión. os responde remos que no creemos en la fábula. y apunta la dirección en que hay que buscar respuesta a muchas preguntas actua­les. Lo curio­so es que no podemos situar ningún objeto entre los veinte mil y los veinti cinco mil años. Pero el poder arran­cado al Sol aniquiló la ambiciosa civil ización. pero el arqueólogo se imagina habe r descubierto. Pero confiamos en que vendrá un hombre que. que no habían sufrido mutación. mientras que la cir cuncisión tenía un valor selectivo. Cuando se descubrió el método del carbono 14. Nuestra fábula sugiere un posible contenido real de las innumerables leyendas referentes a se­res mitad hombre. mitad animal. Por lo tanto.sobrevivieron largo tiempo en el recuerdo humano. es transmitida por la hembra. los polos magnéticos. Los especialistas podrían investigar en este sentido. Objeción: no se encuentran osamentas de esta clase. Y esta práctica. puede suponerse que. Si situamos la gran catástrofe en una fecha que se remonta a veinte mil años atrás . y co­locarían a veces. instituida como medida sanitaria genética. en diferentes lugares de África.. semejante cortocircuito pertur­bó sin du da el campo magnético e incluso despla­zó. no se ha e ncontrado ninguna explicación a esta anomalía. pero sí en su moraleja. como un pergamino. Los supervivientes expertos se enfrentaron con un problema técnico urgente: el iminar el carbono 14. He aquí una pequeña tentativa para descifrar las tradiciones y explicar las cosa s sin necesidad de recurrir al ocultismo. sin comprend er. un hombre enterrado con un animal. después de la gran catástrofe. proyecciones cons­tituidas por vidrio sometido a una enorme tempe­ra tura y bombardeado por partículas de alta ener­gía: las tectitas. mediante lluvias artificiales. en el si­glo xx de nuestra Era. ¿Hubo supervivientes entre los detentadores del saber? Tal vez algunos de ello s habían buscado re­fugio en profundas cavernas. mientras que podemos hacerlo antes y después. prod ucto de una mutación perjudi­cial. quizás. de Egipto. La hemofilia. Los hom­bres construirían pirámides. O. Si ésta se deb ió a un cortocircuito en la at­mósfera terrestre. ¿Es una buena pista? No estamos muy segu ros. ¿creéis en ella?». Los grandes aisladores se volatilizaron. h ombres-pájaros.de las generaciones supervivientes. sino también biológicamente. mientras se esforzaban en conservar un número suficiente de seres humanos y de especies animales. en la cima. Al ser absorbido por los animales y por los hombres. En vez de ellos. reunirá los dis­persos elementos de verdad y escribirá la hi storia de antes de la Historia. Respuesta: sí que se encuentran. Su p er­feccionamiento permitió establecer fechas de an­tigüedad hasta cincuenta mil años atrás. Estos híbridos -centau­ros. por numeroso s pueblos espar­cidos por el mundo. Esto les condujo a organizar un gigantesco la­vado de la atmós fera. Nuestra fábula tiene la ventaja de proponer el empleo de métodos tomados de la Fís ica para tratar de determinar la fecha de una posible gran catás­trofe. siguió efectuándose durante milenios. se encontraría mucho más tarde. . sátiros. otros se hallaban entonces de viaje por el espacio. hasta los tiempo s históricos de Grecia y de Egipto. en aquel período. ful­minó un mundo que vio «enrollarse el cielo sobre sí mismo. La situa­ción. Entre los métodos protectores figuró. piedras reverberantes. hubo motivo para creer que la Arqueo­logía se convertiría en una ciencia exacta. porque ilustra la manera realista-fantástica d e abordar es­tos problemas. con la fe de un Schlieman y el ge nio sintético de un Darwin. El bombardeo de la atmósfera había creado una con­siderable cantidad de carbono radiac tivo. no fue sólo desast rosa geológicamente (continentes hundidos o sumergidos). se produjo algún suceso que modifi­có la concentración del carbono 14 en l a atmósfera. Hasta aho­ra. Se intentó el experimento.

que los Grandes Antiguos de nuestro Cuento del Viento Solar e ran negros. « La llave de la puerta que nos separa de la naturaleza interior es tá enmohecida desde el Di­luvio».Los campos de tectitas podrían ayudar a iden­tificar los lugares en que se inició la catástrofe. Su formación parece haber desarrollado una energía tan e norme que. ¿Vi­vían en una armoniosa síntesis de religión y cien­cia? ¿Habían dado un sentid levado a su desti­no? Cuando el Sol se abatió sobre sus cabezas inte­ligentes y crespa s.) Todo indica que. en el paleolítico superior. que el primer homo sapiens fue " negroide".) Nos senti­mos inclinados a admitir. o bien fueron creadas en la Tierra a consecuencia de algún acontecimiento catastrófico. Sin embargo. por primera vez . escapan aún a la ciencia. demostraron los mejores? Si la Biblia conserva un eco lejano de su tragedia. está sólo en sus comien­zos. la blanca y la amarilla. Bendito sea el nombre del Señor. uno puede negarse a admitir un origen tecnológico. pues. predomin aron los negros. tal como genialmente lo comprendió Schliema n. consistentes en trayectorias formadas en ciertos minerales por el p aso de partículas de alta energía. al tipo negro de la Humanidad actual (. para que se iniciasen investigaciones de orden físi co. a su vez. los primeros esbozos de la Humanidad. Tal vez cierto racismo. el Señor nos lo quita. F . Por último. en la noche de los ti empos. escribe Anta Diop: «Los resultados de las excavaciones arqueológi­cas. durante mile­nio s. sobre todo aque­llos en que el fuego del cielo cae sobre los hombres. que. la frase subli­me: «El Señor nos lo dio. Tuvimos otras civilizaciones. Pero. y todas las leyendas que describen se res no hu­manos derivados del hombre. aparecieron más tarde. ¿qué valor. se asemeja.» Resulta. al principio. Hay que presumir.. según el ucra­niano Nicolai Danilovich Rudenko. ellas ya no nos perjudi­can. (. fueron estos ladrones del Sol quie­nes pronunciaron. en el campo de la civilización. y podemos ganar la parti da. Es ta primera Humanidad. debido a diferenciaciones cuyas causas físicas. conocedoras de las ciencias y de las técnicas. en él. o bie n proceden de la Luna. También éste evoca una evolución discontinua. Tal vez entonces obtendríamos informaciones capaces de trastornar nuestras ide as sobre la historia de la Humanidad. permiten situar cada vez más lejos. Todos los mitos catastróficos. crea r y proyectar las tectitas alrededor del punto en que se produjo la descarga que las ha­bría originado. de la suprema­cía técnica y militar. deberían ser siste­máticamente estudiados.. dice Gustav Meyrinck. qué fe. en el paleolítico superior. la catástrofe no es de proc edencia hu­mana. que se forma­ron en la Tierra o en la Luna.. en la Prehistoria. se sigue admitiendo qu e el homo sapiens apareció hace unos cuarenta mil años.» Pasemos ahora al Cuento de Faetón. consciente o inconsciente. Esto parece demostrar. la catástrofe de nuestro muy hipotético relato pudo. Pero. nuestra fábula da a entender que la utilización de la mitología como bas e de inves­tigaciones sobre la realidad. Y ahora. evidentemente.. no lo está por culpa nuestra. Esta cuestión se plantea desde la célebre tesis del jeque Anta Diop sobre « Nacio­nes negras y cultura». Fue un error de las Inteligencia s del planeta Faetón. con absoluta objetividad. Se ha podido demostrar que las tectitas habían viajado por la atmósfera a una ve­locidad considerable. El examen de la composición nuclear de las tectitas demuestra que éstas no viajaron largo tiempo por el espacio. morfológicamente. a un mismo tiempo. particularmente las del doctor Leakey en Áfri­ca oriental. pues. En Anterioridad de las civilizaciones negras . Sin e mbargo. Y siguieron pre­dominando en los tiempos históricos. que corresponde a las capas inferiores del auriñaciense. influyó hasta hoy en las investigaciones sobre el origen del hombre. encaminada a demostrar el origen negro del antiguo Egipto. Bastaría con que los medios científicos retuviesen la hipótesis de una gran catástrofe. Es igualmente posi­ble que se encuentren huellas de est a catástrofe. En esta fábula no hemos intentado una descrip­ción de los contemporáneos de la gran catástrofe. y que las otras razas.

Pero. ¿Hubo fines del mundo? Ya no los habrá más. en la jerarquía. para desaparecer y reaparecer de nuevo. No es mortal. por la tentativa de creación de una nueva religión. podría hacer estallar nuestro propio planeta. convertidos en polvo en la inmensidad.ueron destruidas por la explosión de Faetón.. Es un libro. F senkov. no const ruyó una elevada civilización hasta tiempos recentísimos? Porque los restos del planet a Faetón sólo dejaron de caer hace unos cuantos miles de años. un ínfimo fragmento del planeta Faetón. ex traños escafandristas de quienes nos habla el babilonio Berose (véase la parte ter­cer a de este libro). destruir. Y. más vieja de lo que pensa­mos. ni materia viva -escribe Engels. sólo recibimos. de un po­der que. El proyectil cósmico procedía. si se desencadenara. y nosotros conservamos en nuestra memoria. el lugar del Universo en que la vida adquirió sus formas más completas. Era. visitaron la Tie­rra y enseñaron a los hombres. un lugar intermedio entre los habitantes de Júpiter y los de la Tierra. Vino a sumarse a los millares de asteroides caíd os en aquellos parajes desde princi­pios del siglo XIX. estaremos lib res de la amenaza de estos apocalipsis. después. no pudo dominar el carro del Sol y quemó cuanto había en la Tierra. «Escribo este cuento de hadas -dice Rudenko. de hoy en adelante. Faetón transmitió a la Tierra la razón. O. Jú­piter es el centro biológico del sistem a solar. de algún ugar situado entre Marte y Júpiter. Rudenko se aban­dona a las delicias de este sueño en lo que él deno­mina Cuent o de hadas cósmico. No hay ma teria muerta. los astrónomos de Checoslovaquia pu­dieron determinar el origen de un m eteorito que cayó en su país. to dos los años.» Y el libro maya de Chilam Balam: «La Tierra tembló. Cayó envuel­to en llam s sobre la Tierra.para que mis hijos. que desapareció del cielo en tiempos remotos. ¿no pudieron. Pero Solón. como para C. un poco de polvo. Y cayó una lluvia de fuego y de cenizas. unas cuantas motas de barro. Y en un momento todo fue destruido. dominado el fuego del cielo. citado por Rudenko-. nos dice: «Faetón. Los seres de Faetón ocu­paban. pues. recuerdos que nos hacen ligar al espectáculo de las estrellas fugaces la idea de u n peligro mor­tal y el deseo de formular ruegos a las benévolas potencias celestes. y para que nosotros no cometamos el mismo error que los seres de Fae­tón. siempre incompleta. supervivientes de aquella catás­trofe. víctima del fuego. en los milenios venideros. los que adoraban los «grandes cerebros de Júpiter». «estalló como una bomba». «Cocina . florecie ntes civiliza­ciones humanas? He aquí una cosmo-historia que vendría a sustituir a la Historia. sino fases e n la existencia de la materia. que se han reunido para estudiar los problemas suscitados por la cosmo-historia. al dejarnos llevar po r estos sueños. sólo depende de nosotros q ue lo sea. donde nace la vida. Lewis. ¿serán los Akpallus. Oleg y Val eri puedan vivir. También hemos conservado la confusa conciencia de la presencia de vida y de inteli gencia en las constelaciones. en su relato. y de rocas. Si este planeta estaba habitado. En cambio. que es fuen­te y protección de la vida. al menos. me­dio novela. pereció. Ta­les son los últimos mensajeros fantásticos del pla­neta muerto. en las orillas del Golfo Pérsico. medio ensayo. de donde vinier on los que nos mol­dearon. repitiendo lo que había aprendido de los sacerdotes e gipcios de Sais. según se cree. lo s rudimentos de su saber? Y si fragmentos de Faetón cayeron en enormes aludes repe tidas veces en el curso de los tiempos. se­gún su trayectoria.» ¿Por qué el hombre. hijo del Sol. cuya antigüedad es sin duda de varios millones de años. G. unos estudiantes. nació entre nosotro s la idea de Dios. En 1959. no nos aniquile también la llama ce leste y flotemos todos nosotros. y quizás esta fina mate ria meteorítica contiene aún restos fósiles de vida.» Confiamos en haber sido comprendidos. la Astr onomía retrasa muchísi­mo más el tiempo en que Faetón. como los Antiguos de Faetón. Ahora somos po­seedores. Yuri.. según afirma el académico ruso V. cada vez. son detenidos por la Po licía política. Nues­tro objetivo. Para este soñador. Así. Para que. Gra­cias a este contacto indirecto. que viajaron por el espacio . Ahora. qué él mismo considera pel igrosamente «idealista». Nu estra civiliza­ción es la buena. ¿Cuándo? Nue stro ucra­niano piensa que hace unas decenas de millares de años. S. como pretenden algunos investigad ores. Y las agua s subieron y descargaron un terrible golpe. no es imponer al lector tal o cual teoría.

El enigma de un lenguaje inicial. manda a buscar el Bai le de los Gigantes. que tales piedras «valían el viaje».Samuel Pepys encuentra que Stonehenge valía e l viaje.. quiso levan tar un monumento a la memoria de sus hombres muertos por los sajo­nes. el rey Jacobo envió al ar­quitecto Iñigo Jones para que est udiase Stonehen­ge.Unas gra ndes piedras muy turbado­ras.Anticuómanos y arqueólogos.da» a medias. Allí se levanta un monumento de piedras como nadie podría edificar en nuestros días.Sobre el conocimien to y la escritura invisible. «¡Sabe Dios para . a Killaraus. Du­rante cinco siglos. Culta a medias. .El asombroso descubri­miento de Hawkins. heredero del trono bretón. .Hipótesis sobre la escritura desaparecida. «donde permanecerán por toda la et ernidad».Un observatorio y un ca­lendario. Para que «haya siempre una bande ra al vien­to en las arenas del sueño». montaña de Irlanda. Aurelius. Merlín pronunció unas fór­mulas mágicas.» Aurelius envió un ejército. se aceptó la leyenda de Geof froi de Monmouth. En el siglo v de nuestra Era. .¿De dónde vinieron los arquitectos? . . La tradi ción con­tra la escritura. Pues esas piedras son enor­mes. en su Diario. . . el más asom­broso de todos los monumentos megalíticos. En 1620. . este conjunto de piedra s areniscas y calcáreas que constituye. Samuel Pepys declara. y éste llegó a la conclusión de que se trataba de un templo romano. aunque jamás se vieron otras que tuviese n tantas virtudes y ocultasen tantos misterios. en la fantás­tica y maravillosa Historia de los R eyes de Bre­taña.¿Existe un contramaestre sin libreta de notas? . en la me­seta de Salisbury. Y para que la His­toria permanezca abierta. Tratamos solamente de sugerir la posibilidad de conc epciones diferentes de la historia de los hom­bres. y las piedras se tornaron ligeras y fueron fácilmente transportadas hasta la costa. . de Geoffroi de Monmouth. entre Gales y Cornualles. . Así se menciona por primera vez. Los soldados no pudieron mover los bloques y robar e l Baile de los Gigantes. Llamó a Merlín el Encantador.Un astrónomo en la meseta de Salisbury. a menos que fuese infinitament e poderoso. -. que data de 1140.Filólogos entre lo s «primitivos».. Merlín le dijo: <Si deseas realmente honrar la sepu ltura de esos hombres con una obra que desafíe a los siglos. embarcadas y llevadas a Stonehenge. Entonces. astrólogo y mago. SEGUNDA PARTE FANTASÍAS SOBRE EL GRAN LENGUAJE CAPÍTULO PRIMERO LA MÚSICA DEL BAILE DE LOS GIGANTES Un consejo de Merlín el Encantador.

y seguir sus variacio­nes estacionales. a través de las rui nas y del de­sorden producido por los siglos. ¿A qué podían corresponder estos números? Una vez plan­teado e l problema. del Baile de los Gigantes. Un primer examen le convenció de que había al menos un centenar de alineaciones posibles. y. destinado a una base experimental de misi les. Un círculo de 59 piedras. en consecuencia. A la misma conclusión llegó. y que están unidos de dos en dos por dinteles horizontales. Casi inmediatamente. Esto se encuentra muy cerca de Stone­henge. el uno. Vol­vió al país hace algunos años. y dejó allí una bo­tella de oporto. 56 agujeros de Aubrey. un círculo de 56 agujeros. Cunnington excavó al pie de la Piedra del Sacrificio. cada uno de los cuales pesa unas cincuenta toneladas. registrar todas las posiciones significa­tivas de la Luna y del Sol. anticuómano y renombrado ladrón de ves­tigios prehistóricos. 30. revela. si uno se coloca en el centro del monumento. que daban fe del orig en. 29 agujeros. una se­rie continua de dólmenes. compuesto de treinta piedras de 25 toneladas cada una. Pero en Stonehenge hay algo más que megalitos: los constructores que l evantaron piedras. en cambio. no encontró nada. dos círculos co mpuestos. de 30 agujeros. a señalar lo que veía en el cielo. Después. amigo de juventud de Isaac Newton. ¿Cómo distinguir las que significaban algo? Habría tar­dado muchos meses en de scifrarlo. según se pre­guntó Samuel Pepy El plano completo. puestas. otro en la entrada y el tercero en el exte­rior del foso y co locado en medio del pasillo de acceso. Una herradura de diecinue­ve piedras. como hacen trescientos mil tu­ristas todos los años. en el sudoeste inglés. e ntre los agujeros de Aubrey y las treinta piedras de 25 toneladas. Lo visitó. Los gráficos y cuadros estable­cido s por Hawkins no dejaban lugar a dudas. etcétera) de los principales cuerpos celestes: Sol. ¿Qué era esta construcción compleja del neolítico? ¿Para qué podía servir?. uno interior y otro exterior. ve levantarse el sol sobre una de las piedras colocadas en lugar separado. Las excavaciones sistemáticas empezaron en 1801. confirmó su primera intui ción: aquellas hi­leras de piedras constituían un observatorio astro­nómico complejo. otro anticuó­mano. de una parte. «Oscar» acababa de explicar para qué servían los megalitos. quien. formando. pues. Si bien los planetas y las estrellas aparecían completamente desdeñados. las posiciones clave (ortos. y perpendicular a la entrada. empezó a formularse preguntas. la Heel Stone. Y el as­trónomo se convirtió en arqueólogo. En 1950. de 29. un r ectán­gulo delimitado en los cuatro ángulos por piedras de las que sólo subsisten dos. Hawkins buscó la ayuda de un ordenador. Stonehenge tiene un origen druídico. ochenta hachas y martillos de piedra. varias veces milenario. en Larkill. Stonehh enge permitía. los datos eran bastante senci­llos: al parecer. U n círculo de 31 me­tros de diámetro. una estructura rigurosa: Una circunferencia de 115 metros de diámetro. el carbono 14 pe rmitió estable­cer la fecha de los agujeros de Aubrey: 1848 antes de J. Luna. 56. Gerald S. bajo la capa romana. pues. el doctor Stukeley. al cual proporcio­nó. Le explicaron que. Incrustado en este círculo. en tal día. es de o rigen inglés. cinco dólmenes. dignas de in­terés. Pe . un siglo más tarde. 29. en una obra publicada en Nueva York en 1965. Lo comprobó con sus propios ojos. las puestas y la s culminaciones de cada uno de estos astros son. delimitada por un foso flanquead o por dos taludes.. a quien debemos muchos chis­mes sobre la vida de Sh akespeare. prácticamente invisibles sobre el terreno y en parte conjeturales. y con­céntrico a aquélla. las alineaciones posibles de Ston­nehe nge. unidas las unas a las otras por dinteles y formando. el profesor Gowland descubrió. Las salidas. de otra. culminaciones. cariñosamente bautiza­do con el nom bre de «Oscar». dedicada a los arqueólogos futu­ros. los hombres de Stonehe nge sólo habían dedicado su atención al Sol y a la Luna. 30 agujeros. Tres monolitos o menhire s. reconstituido por los ar­queólogos. Fred Hoyle verificaría los cálculos de Haw ins. estrellas. en tal mes. lla­mado s «agujeros de Aubrey». planetas. y el otro. «Oscar» empezó. Por último.qué podían servir!» El primer investigador de Stonehenge fue John Aubrey. ciertamente. Más tarde. profesor de Astronomía de la Universidad de Boston. excavaron también el suelo. uno en el centro. en la mañana del solsticio de verano. y sin más que un pa­sillo para la e ntrada.. Según Aubrey . Una herradura orientada hacia l a entrada y com­puesta de diez bloques. C. entre tal y cual megalitos. Hawkins. El resultado fue sorprendente. Exactamente cien años más tarde. Él fue quien hizo los primeros descubrimientos topológicos y observó las al ineaciones de agujeros y los círculos concéntricos de piedras levantadas. a tal h ora.

que coincide con la suma de los 30 y los 29 agujeros. Obtendréis 56. Dos meses lunares forman. es un gran ciclo de 19 + 19 -1.. la masa del isótopo estable del hierro. En realidad. Hawkins. constan docenas y docenas de nombres. hubo que levantarlas. de paso.53 días. no s on exactamente diecinueve años. Se calcularon las fechas de los eclipses que tu­vieron lugar en la época de la construcción de Stonehenge. To das las piedras aparecen traba­jadas por la mano del hombre. y la Heel Stone (todas las obs ervaciones deben hacerse a base de este men­hir). que vemos aparecer en e sta ocasión por vez primera en la historia de la Humanidad. sino que los pro blemas materiales y cul­turales que plantea la construcción de este mo­numento. En el índice de los lugares prehistóricos que se mencionan en la obra. y. de otra. según sabemos. sino t ambién calcular. El mismo núme­ro de los a gujeros de Aubrey. sino 18. «Oscar» fue puesto de nuevo a con­tribución. Y.ro aún lo son más los espectaculares fenó­menos en que el Sol y la Luna se encuentran: l os eclipses.. de una parte. Sumad. el enigma de Stonehenge no está resuelto. resultan sumamente embarazosos para los prehistoriadores. que no hemos mencionado hasta aho­ra porque es casi enteramente co njetural. Stonehenge es. uno de los más recientes ma­nuales de Prehistoria publicado en Francia bajo la dirección de uno de nuestros especialistas. una vez más. no con­tento con haber descub ierto este hecho. Una operación que ni siquiera hoy s ería fácil. una cifra redonda de 59 días. cinco tone­ladas cada una. según nos muestra rápidamente el cálcul o. pue s. permiti ría. se prefiere ignorar Stonehenge. que el número 56. Todo ello con precisión centimétri­ca. físicas y . transpor­tarlas. El de Sto­nehenge brilla por su aus encia. por ejem­plo. Hasta ahora. la fecha de nuestra fiesta movible de Pascua. por ejemplo. El transporte debió hacerse por mar y por tierra. provie nen de una mina situada a unos cuatrocientos kilómetros. Pero Hawkins se acordó del «año metódico». forman­do un ciclo más grande.) Hawkins. supervi vencia cristiana. ¿Y los días ? El mes lunar es de 29. La aproximación más satisfactoria. y que los eclipses obedecían al mismo ciclo. el cálculo de probabilidades indica que sólo hay una probabilidad e ntre diez millones de que aquellas significativas alineaciones sean pura coincid encia. la Luna llena caía en las mismas fechas de l calendario solar. de una antigua tradición pagana. (Observemos. y que nosotros sepamos. a base de este pequeño c iclo metódico rectificado. consiguió. Por otra parte. que gozan de justo renombre. cada diecinueve años. El libro consta de 350 págin as de densa tipografía. por último. por término medio. es el número de la alqui mia. También coincide con otro círculo. asociado a los megali­tos. y que se compondría de 59 piedras azules. Pero. Las rocas que componen el monumento no fue­ron extraídas del subsuelo inmediato. El astrónomo riego Metón obser­vó que. ¿por qué medios? Otros bloques p esan de 25 a 50 toneladas.18. sobre todo las que mu estran cierta curvatura para corregir la ilusión óptica (si fueren completamente rec tilíneas. Las canteras de las que fue­ron extraídos están más próximas a Stonehenge. especulando con los 56 agujeros de Aubrey. Al redondear la cifra a 18 ó 19. Y esto sin contar los cálculos teó­ricos fundados en leyes matemáticas. A pesar de todo. si admitimos la finalidad astronómica demos­trada por Hawkins. pues. quizá. no solamente encontrar las fechas exactas de los eclipses producidos en la época de la construcción. Las piedras azules. por lo que hay que suplir esta dife rencia al establecer un calendario regular (como hacemos nosotros con el día compl ementario de los años bisiestos). ora a 18. Después. La Astronomía moderna se dedica menos a la observación de los ritmos qu e a la fisiología de los mecanismos. se consigue una exactitud valedera durante siglos. nadie ha rebatido la tesis de Hawkins. Po r con­siguiente. colocar las pi edras transversales de los dólmenes. y las características hete­rodoxas del fenómeno megalítico del que forma parte S tonehenge. Pero hubo que arrancarlas del subsuelo. imaginó que el círculo de Aubrey. Abra­mos. el error se pone rápidamente de manifiesto.61 años. tallarlas. se ve­rían cóncavas). la conclusión fue po­sitiva: un sistema de piedras despl azadas a lo lar­go del círculo de Aubrey permitiría prever los años de eclipses. un observatorio y un calendario. los 30 y los 29 agujeros. y cruzando algunos ríos. ora a 19. Pero. que pesan. la previsión de los eclipses.

Sabríamos. que. y se llegó a conclusiones difíciles de aceptar: se habrían necesi tado millones de jor­nadas de trabajo.800 metros de longitud por 90 de an­chura. todo lo que sabemos acerca de los megalitos y. in­cluso la «no civilizad a». serían las islas Malvinas y el estrecho de Maga­llanes. Cierto. llamado «Santuario». aparecen cla­ramente su bdesarrollados en relación con las gran­des civilizaciones mediterráneas de la misma épo­c a. círculos de agujeros en los que se han encontrado vestigios de madera. que pronto conocerán el cobre y el bronce. túmulos fune­rarios e normes. C. Hoy se da por cierto que Stonehenge fue cons­truido en varias veces. Hawkins hizo otra observación: Stonehenge se encuentra en la estrecha porción del hemisferio Norte donde los acimuts del Sol y de la Luna. El lugar simétrico . sepulcros. al fin. un círculo gigantesco de 450 metros de diámetro. después. nunca lejos de las costas. Ninguno de los cinco continentes carece de ellos..me­cánicas. Pero el h echo de que haya cementerios junto a las iglesias no quiere decir que las iglesi as sean. para este pueblo. deja entrever el p aso de una civilización ajena al curso normal de la Prehistoria. observa que. atribuye un valor privile­giado. no nos dejaron o tras muestras de su prodigiosa habilidad. Ahora bien. también. ¿Sabían los constructores de Stonehenge calcular la longitud y la latitud? Parece como si unos «misioneros». Se ha que­rido ver en todos ellos una intención funeraria. d el conjunto de Stonehenge. un rectángulo delimitado por un foso de 2. Un mun­do de conoci mientos superiores señala su paso. durante algunos siglos. y de levantar piedras planas de 100 toneladas. Geneviève Calame Griauie. Esto explicaría también cómo y por q ué se superponen los monumentos megalíticos a la civilización neolítica. Los megalitos aparecen extrañamente reparti­dos: en grupos separados. Estos «propa­gandistas» habrían establecido contacto con ciertas poblaciones . incluso en Stonehenge.. partido s de un cen­tro desconocido. por ello. Ahora bien.000 metros cúbicos. se aparece cada dieci­nueve años. portadores de una idea y de una técnica. no te rmina aquí. sino que forma par­t e de un vasto conjunto. ciertamente. que es el más completo y más es­tudiado. encontramos otro s crómlechs. asimismo . donde Apolo. desligados uno s de otros. En realidad. Y daría.. todo lo que sabemos del lenguaje en los pueblos primitivos nos invit a a considerar éste como una función a la que la mente humana. como el de todos los rnonumentos megalíticos. y no con otras. explica­ción a todas las leyendas que atribuyen la cons­trucción a seres sobrenaturale s. en el hemisferio Sur. así como el aislamiento de ciertos focos mega­líticos. agricul­tores y constructores. hubiesen recorrido el mundo. Stonehenge no es único. durante u n período com­prendido entre los años 2000 y 1700 antes de J. bases e instrumen­tos de conocimiento. 1965). Y. En un radio de una vein­tena de kilómetros. la Prehistoria pretende cono­cer perfect amente a los hombres que poblaban en aquellos tiempos las islas anglosajonas. El fe nómeno parece haberse producido únicamente durante la primera mitad del segundo mile nio antes de nuestra Era. El problema de Stonehenge. aunque la primera im plantación pudo ser aún más remota. es decir. como el de Avebury (el crómlech más grande conocido: 365 metros de diámetro). desaparece. En fin. El mar habría sido su ruta principal. Esto explicaría los «huecos» o zonas de menor densidad en el repar­to. dotados de carac­terísticas semejantes. con que se designa el . sin dejar más huellas que le yendas que aún perduran en nuestros días. se han en­co ntrado cenizas y osamentas entre los crómlechs o las otras alineaciones. generaciones enteras dedicadas a la edificación del monumento. Existen megalitos en todo el mundo. Se intentó rehacer la construcción de Stone­henge con los únicos métodos primitivos que admi­te la ortodoxia. de que estos monumen­tos son estructuras co mplejas. población del su doeste del Níger. y haber cesado bruscamente. sobre todo. Las sa­gas irlandesas hablan de gigantes del mar. por qué unos hombres capaces de colocar verti­calmente bloques d e 300 toneladas. y.. dios del Sol.. un promontorio artificial de 500. en su declinación máxima. hay numerosas sepulturas. una excavación en forma de embudo. algunos de ellos gigantescos. La literatura griega alude a los «hiperbóreos» y a sus templos circulares. en la actualidad. Como nadie duda de que el arte par ietal (lo veremos en el curso de esta obra) expresa una metafísica. y que empie zan a practicar la gana­dería y la agricultura. Na­die duda. en su estudio sobre los dogones (Ethnologie et Langage: La Pa­role chez les Dogons. la pa­labra «so». forman un ángulo de 90 grados. con una profundidad de 100 metros: avenidas an­chas como autopistas. So n los de la Edad de Piedra. Culturalmente. un monumento concéntrico.

haber estado rela­cionada con los culto s y con toda una ciencia fun­dada en un concepto cíclico del tiempo.reeng endrados en las entra­ñas. producen el verbo que «nacerá» entre los dientes. el con­junto de los órgan os del cuerpo. la palabra es un vasto conjunto combina­torio. animales. la p alabra es. sinónimo de acción empren­dida y clasificación de la c eación.. en su ex presión a través del hombre. y los sonidos primordial es. Stonehenge. la lengua de un grupo humano distinta d e la de otro. cons ti­tuye tal vez -escribe Julia Joyaux. dotada de un sustrato material que es el cuerpo. en s u conjunto (¿jeroglífico o alfabético?). Es el hacer y el saber. «¿Cuál es tu vien­tre?» si gnifica «¿Cuál es tu lengua?». sistemas gráficos que dan testimonio de una reflexión sutil sob re el lenguaje. no significa ausencia de lenguaje. En fin. en esta concepción.lenguaje. de posibilidades de acción y de recuentos. mágicas. y forman­do. La segunda. brazos. sino conocimiento y comunicación sin sustrato sensible. una técnica. cabezas. la acción sobre el mundo y la visión del mundo. una «sinfonía del Tiempo». para los bambaras. de una distancia entre el signo y la cosa representada. «Porque el mundo está impregnado de la palabra. ese desconocido. según J. quiere ver Alfred Métraux una serie de r ecordato­rias para los cantores. Volvió junto a lo s dos hombres.. El element o lingüístico es tan material como el cuer­po que lo produce. E. en el hombre de las edades remotas. y por el cual tiene el hombre «dominio» sobre el lenguaje. aún no descifrada. empero. entre estos signos (perso najes. La primera. en civiliza ciones desapareci­das. prácticamente dife­renciada. un depósi­to de conocimientos revelados y un material com­plejo para act uar sobre la realidad. Lo cual. en el cuerpo. Inmediatamente. que forma parte de la palabra primordial de Dios. en la socie­dad de la que está. En l escritura enigmática de la isla de Pascua. como una realidad material. los dos hombres empezaron a hablar. Pen­sando que esto se debía a que tenían e l cuerpo vacío. el «ko». los dogones ela­bo ran su teoría del lenguaje como una inmensa arquitectura de correspondencias entre las varia­ciones del razonamiento individual y los aconte­cimientos de la vida soci al. Los bambaras sudaneses distinguen una primera palabra aún n o expresada. religiosas y creadoras del lenguaje. tierra. fuego y aire. plantas. en to­dos los «primitivos». El proceso de elaboración y de clasificación de las cuatro etapas de la escri­tura de los dogones nos ofrece también un turba­dor ejemplo de conciencia sutil del lenguaje dife­renciado. Descubrimos. una institución o un elemen­to de l a creación. objetos. expresión e instrumento de co­nocimientos matemáticos y co . Julia Joyaux refiere una leye nda melanesia sobre el origen del lenguaje y su relación con el cuerpo visceral: E l dios Gomawe estaba paseando cuando tropezó con dos personajes que no sabían respon­d er a sus preguntas. y la palabra es el mundo.el rasgo fun­damental de la concepción del leng uaje en las so­ciedades llamadas "primitivas". en relación con los cuatro elementos cósmicos -agua. el hombre áfo­no se remonta a la edad de oro de la Humanidad. a las que arrancó las entrañas. De suerte que. la mujer es representada por una flor. que el Verbo-Idea preexiste al lenguaje-víscera. encontramos en numerosos «primiti­vos» teorías extraordinariamente refinadas y de­talladas sobre las correlaciones gráficas de la pa­labra. y que lanzar una palabra es un acto tan transformador como arrojar una flecha o una piedra. Conviene retener dos ideas. que pres u­pone un simbolismo sumamente desarrollado. una person a que come expresa la recitación de un poema: colmo de la reflexión sobre las funcio nes estéticas. Y. la palabra a secas. el razonamiento y sus modalidades». número clave del mundo. un cálculo universal cargado de valores. La escritura maya. algunos constituyen verdaderas imágenes. Tompson. Además.500 ó 2. fue una cons­trucción compleja. dibujos geométricos). la leng ua en el sentido exclusivista del término. por ejemplo. p arece haber sido propia de los sacerdotes. En su obra sobre El lenguaje. que el lenguaje se concibe. a cada palabra corresponde un acto.» Lo cual equivale a decir que la lingüística de los pre-civilizados es una lingüístic a de alta civi­lización. fue a cazar dos ratas. signi­fica también «la facultad que distingue al hombre del animal. ni siquiera expresarse. que hay una palabra primordial de Di os.y en sistematización compleja. Así.000 combinaciones. Y ahora se plantea una cuestión. les abrió el adbomen y metió allí los intestinos. Barthel observa que los 120 signos de este sistem a de escritura dan pie a 1. «Esta parti cipación del lenguaje en el mundo.» Hay 48 tipos de pa­labras» descompuestas en dos veces 24. como otros monumentos megalíticos. A sí. el corazón y el hígado de las ratas. y una palabr a humana. en la Naturaleza.

¿cuál fue el lengua­je de esta cultura? ¿ abe presumir que careciese de escritura. una escritu­ra secundaria. fue tal vez empleada por ­los arquitectos corno una simple necesidad de intendencia. Los libros. con estas palabras. depositado en la silenciosa memoria de los iniciados. Sin embargo. si nos dejó un vest igio tan evidente de correlativo arquitectó­nico? Sin necesidad de plantear la cuest ión en un plano general. ser­vían para la transmisión de indica . pone en escena a César.» Esta idea fundamental de la remota antigüedad volvemos a encontrarla. en un artículo publicado en el Observer de setiembre de 1964. dice. O. Bernard Shaw. testimo­nio de una cultura. desprecio del conocimiento. quizá. Pues. por ello. o cuerdas anudadas que fueron descub iertas en el Perú y que. El profesor Glyn Daniel. la ejecución de los trabajos debió de requerir signos. de los Antiguos. cuyo empleo desa­costumbra a los hombres a ejercitar su memoria y l es obliga a depender de los signos. una vez descubierto. en una de sus obras. Platón. Un personaje dice que la memoria de la Humanidad va a desapa recer. la escritura visible fue necesaria para aquellas grandes ob ras. Podríamos fundar otra hipótesis en los «qui­pus». no sea que las pisotee n y revolviéndose os destrocen. que sólo una vez escribió en el suelo unas palabras que nadie leyó. «se asemejan a los retratos. observó que el traslado de las enormes piedras de la región de Pembrokshir e a la llanura de Salisbury debió plantear delicados problemas de logística. declara: «Ardua tarea es descubrir al autor y padre de este universo. «el hombre áfo­no se remonta a la edad de oro de la Humanida d». y. refiere una fábula egipcia contra la escritura. ante la absoluta indiferencia de los habitan­tes de aquellas regiones. pertenecientes a alguna casta sacerdotal. el maestro más grande de la enseña nza oral. materiales pe­recederos? Pero la escritura sobre tablillas de ar­cilla era a la sazón desconocida. Si ésta existió. La Biblioteca de Al ejandría está ardiendo. para fijar los signos. según la cual. un producto secundario del len guaje del conocimiento. en el texto evangélico: «No deis las c osas santas a perros ni arrojéis vuestras perlas a puercos.» Esta máxima es de Jesús. ningún prehistoriador pa­rece haberse planteado esta cuestión. sino más bien una ide a. Siendo así. que se transmi tían por algún medio telepático. realizaban mudas operaciones mentales. Atkinson presume que los instructores-constructores vinieron de Creta . un ve­hículo de enseñanzas accesorio para uso del co­mún de los mo rtales. -Formuló la hipótesis de mapas y planos dibujados sobre pieles o tab lillas de madera. Pero aunque las palabras y la escritura de los maestros permaneciesen oculta s.» El amo del mundo no expresa. salvo Glyn Daniel. y que t oda la operación debió efectuarse de acuerdo con planos. ¿Uti­lizaron. en Timeo. instrucciones escritas. como un producto infe rior del conoci­miento secreto. como observa Jorge Luis Borges. que perecen vi­vos pero son incapaces de responder una palabra a las preguntas qu e se les formulan». Es asombroso que. Fedro. Es una memoria llena de infamia.smogónicos. como dice la tradición bambara. según se cree actualmente. primordial y. ¿cómo no queda de ella algún vestigio? Tal vez las huellas se borraron en el curso de los siglos. el lenguaje es­crito no era más que un sucedáneo del verdadero saber registrado en las regiones superiores de la mente. y los maestros de obras dis ponían de piedras y de madera en abundancia. Tal vez conviene más imaginar que. y dirigir operaciones de transporte de u n material enorme y de innumerables brigadas de obreros a través de varios centena res de kiló­metros. O que procedían a sutiles registros del pensamien­to sobr e materiales orgánicos o cristales especial­mente preparados. el cual carecía de vehículo visible de comunicación. «Déjala arder -res­ponde César-. la simple consideración de las ne­cesidades técnicas nos obliga a aceptar la idea de que hubo una escritura. carente de signos gráfi­cos de comunicación? La es critura podría repre­sentar una caída en el exoterismo. y organizar otras tan importantes. en fin -y en corres ponden­cia con lo que sabemos de los tabúes de lenguaje en el mundo antiguo-. iniciados y técnicos a un mismo tiempo. in dependiente de todo vehículo visible. u na escritura visible que se ha des­vanecido. Clemente de Alejandría afirma: «Escribir todo un libro es po­ner una espada en manos de un niño. a fin de cuentas. de correlativo gráfico. es imposibl e darlo a conocer a todos los hombres. si se hubiese carecido de esc ritura? Pero. órden es y proyectos. y que los constructores.» En. que lo s maestros mantu­vieron secretas las palabras e invisibles los signos necesarios p ara la edificación y el funcionamiento de aquellas colosales máquinas-templos. ¿cómo se habrían podido efectuar cálculos tan im­portantes. ¿Es Stonehenge el monumento de una cultu­ra superior.

que el enigma del len­guaje nos acosa des de siempre. podemos imaginar una escritura que fuese demasiado pequeña o demasia do gran­de para ser percibida: algo parecido al micro-pun­to que empleamos para los mensajes secretos.. «Un judío.El río de Padi­rac. según l a tradición mágica. al gran lenguaje de los orígenes? Heródoto refie­re un experimento de Psamético. Vemos.Hipótesis sobre las escr ituras mágicas. ¿Una manera de saber hacer sin saber decir? ¿Encontraremos un día algún vestigio de la escri­tura perdida y nos remontaremos. o a signos inmensos trazados en el paisaje. Unos nudos complejos pueden servir para representar números e ideas . . desde el rey de Egipto hasta Lévi-Strauss.La asombrosa his­toria del manuscrito Voynitch. ¿Hubo. el cual sostiene que «el leng uaje sólo pudo aparecer de golpe. llamado Gustav Meyrinck. y conoce . en que todo lo tenía».Cómo domesticar al oso. Si la escritura práctica de tone­henge fue de este tipo. que. la tierra húmeda de Salis­bury debió de destruir sus huella s desde hace miles de años. para todos los hombres. . . fue cir­cuncidado..El libro del gran Set.. y el rey sacó la conclu sión de que el frigio era más antiguo que el egipcio y ha­bía sido la lengua ya formada que había recibido el hombre. Por último.La gnosis y el l enguaje revelado. sabe por qué lo fue. .La magia del nom­bre entre los primitivos y entre lo s egipcios. que hizo criar a dos niños. a otra. . . pues. servían para «anudar o des­ligar el viento». cuyo verbo inicial reveló la naturaleza de las cosas. sin el menor contacto con lenguaje alguno. . efec­tuándose un paso brusco de una fase en que n ada tenía sentido.Ful­canelli y la lengua de los pájaros.Los secretos del so­nido. . pues. gracias a ella. como tampoco de las «escalas de hechiceros» del sur de Italia o de sus semejantes de los Países Bajos. en frigio. La pr imera palabra que pronunciaron estos niños fue «pan». rey de Egipto. .ciones numé­ricas. desde su nacimiento. Sabemos muy poco acerca de estas cuerdas anudadas. u n gran lenguaje original. su verdadero nombre y su función en la armonía universal? ¿Y se escribió el Baile de los G igantes sobre la música de este gran len­guaje? CAPITULO II EL CENTÉSIMO NOMBRE DEL SEÑOR Sobre la piel de un jaguar.

pues el acto de la pronunciación-materialización puede revelar-materializar l as propiedades reales de la persona que lo lleva. hay palabras que son instrumentos eficaces del hech izo o del exorcismo. él es el Maestro del Nombre... siempr e según Frazer. la fórmula de la escritura absoluta. descifró en la piel de la fiera «los ardientes desig nios del Uni­verso». entre los wolo fs de Senegambia. en él resi­den el pensamiento y el poder infinitos . mudo. . quizá yo mismo fuera el fin de mi busca. Los egipcios tenían también dos nombre s: el pequeño.el Nom­bre en todos sus aspectos. sino como un elemento del cuerpo y de la Naturaleza. en Australia. clave de todas las cosas. referidas al nom­bre propio. ca­balística.". indiferente a sí mismo y a su fin. En la len­gua acadia.para hacer actuar la magia sobre esta persona». Frazer observa que. que se confunden en la unidad del mundo exterior y el mundo interior. En su célebre lib o. sobrino. Para el hombre llamado «primitivo». «ser» y «nombrar» son sinónimos. Una larga cadena de Maes­tros del Nombre -dice Israel Baal Shem. que espera al otro lado del muro. Será devorado por un jaguar. En una narración muy notable de Jorge Luis Bor­ges. por una traición. se olvidan los nombres. Hasta el punto de que la mayoría de los sistemas mágicos se fundan en un tratamient o de la palabra considerada como fuerza realmente activa.cuando los romanos se enteraron. por ha­berse negado a revelar a los españoles el escondri­jo de un tesoro. el mago Tzinacán. Para el indio de América del Nor­te. en muchas tribus primitivas. Qu izás en mi cara es­tuviera escrita la magia. pero nos consta que perdura secreta. En Australia. acostado en la oscuridad». En ese afán estaba cuando recor­dé que el jaguar era uno de los atributos del dios. y se l lama a la gente "hermano. Entre los yuins de Nueva Gales del Sur. no hay diferencia entre el aliento. Pero tie ne un centésimo nombre que bri­lla en los cielos. nov enta y nueve atributos: es justo. sace rdote sacrificador de la pirámide de Qaholom. misericordioso. y que la leerá un elegido. todopoderoso.» Y a sí fue como Tzinacán. y el V erbo. ese desconocido) observa: «El nombre no debe ser pronun ciado. en las Islas Burrú (Indias Orientales). Tales creencias. se ve encerrado en una profunda cárcel . de su nombre oculto.. atenta contra su v ida. tiene que reanudar inmediatamente s u camino.» El Señor tiene noventa y nueve nombres accesibles al entendimiento humano. quien maltrate a su nombre. que era bueno y se empleaba en público. donde tiene que morir. Todas las tradiciones. lo significado y lo que lo signi­fica. que contiene y expresa su naturaleza esen­cial. «el nombre pue de servir de intermediario -igual que los ca­bellos. Pero también enseñan que cada cosa y cada criatu ra tienen su nombre ver­dadero. formado por el aliento entre los dientes. Hay palabras secretas. El lenguaje es una sustancia y u na fuerza material que no se concibe como una parte mental. primo. y Cartago fue destruida -se­gún se dijo. dicen que hay un Nombre supremo. Dios la e scribió el primer día de la crea­ción. existen prohibicio nes de usar cier­tas palabras. se encuentran también entre los kru del África Occidental. pero muy pocas personas lo conocían. se ele­va por encima de la condición humana. El que llega a aprenderlo. en los pueblos de la Costa de los Esclavos. Esta idea se encuentra ya en las antigua s civilizaciones. y el grande. no hay diferencia entre la cosa y la palabra que expresa la cosa. y en otros pueblos. prin­cipio vital. Julia Joyaux (El lenguaje. «La escribió de manera que llegara a las más apartadas generaciones y que no la tocara el azar. haciéndola así vulnerable a la mir ada de sus enemigos. cuando el Judío Errante la ve.. «dejando que me olviden l os días. Los celtas consideraban los nombres como sinó­nimos del "alma" y del "aliento". demasiado poderosas para ser manejadas por los no iniciados. Los esquimales adop­taban un nombre nuevo cuando se hacían viej os. gnóstica. en las Islas Filipinas. lo real y el lenguaje. Lo mismo que ocur re con la materia y el espíritu. desde el inme­morial Melquised ec hasta nuestros días.liga los siglos a la revelación original. primitivas.. de la eternidad. como un proceso de a bstracción.. su s ituación y su papel en la armonía univer­sal. El verdadero nombre de Roma era guardado en secreto. su nombre es una parte de su cuerpo. Eliezer de Worms aseguraba que el Nombre está escrito en una espada. Tzina cán busca el nombre. El ramo de oro. que se disimulab a. etcétera. Nadie sabe en qué punto la escribió ni con qué caracteres. y que. las uñas u otra parte cualquier a de la per­sona física. el padre revelaba su nombre a su hijo en el momento de la inicia­ción.

al ser mordido por una serpiente. el lugar. que tal vez. y de que basta con pronunciar­las para que ejerzan su acción. quizás. la lingüística como una ciencia distinta.. y Frazer las advierte también en los aborígenes de Australia. y nuestra concepción general dualista nos induce a considerar el lenguaje como una función separada. Dios dio nombre a su creación." Pero acabó por revelar su nombre a Isis. el vocablo "med'ved". tiene su nombre misterioso inscrito en el rep ertorio del conocimiento absoluto. También pesan tabúes sobre palabras qu e designan grados de parentesco. El dios egip cio Ra. abstracta. re alidad y len­guaje. de nombres de ani­males o de plantas. se e xpresa en diver­sos grados en las mentalidades «primitivas» y en las metafísicas de corr iente gnóstica. la posi­ción.en la isla de Chiloé (frente a la costa meridional de Chile). el sonido. que. la palabra que sig­nifica "oso" fue sustituida por otra más "anodina". establecimos una dicotomía entre espíritu y materia. descu briremos o redescubriremos. por ello. sino que. Cada cosa. »Entre los cafres. la llu­via sobre los campos. Así. etcétera. Tales costumbres eran obser­vadas por los albaneses del Cáucaso. de que nos hablan las ci­vilizaciones mági cas y espiritualistas. a este respect o. y cuya pronuncia ción equivaldría a evocar el peligro mis­mo. Es posible que la lingüística. el momento. una relación entre el len­guaje y el contexto cultural y social. y que.. Frazer recuerda. en ruso. nadie debía nombrar al padre o a una hija mien­tras se celebra ban los ritos de Ceres. considerados peligrosos. hay una relación. y la acción efectiva que se emprende. Ahora bien. en las lenguas eslavas. «Muy poca gente -dice el gnóstico. para que ningún poder mágico pue­da ser ad quirido por quien quisiera echarme un maleficio. Se comprende que tales pro cedi­mientos anulan la posibilidad de crónicas e his­torias. pero también a muchísimos nombres co­munes. »Estas prohibiciones parecen corresponder a "imposibilidades" naturales. en un lenguaje q ue los ele­gidos serán llamados a comprender. El oso maléfico quedó remplazado por algo más eufórico. en el sentido moderno de esta disciplina. de "med". cada ser. el aliento.» Nosotros. miel. no sólo existe. así como cualquier otra palabra que tenga semejanza con aquél los. Tal es la base de muchas oraciones o fórmulas mágicas con las que se obtiene la "curación" de enferme dades. »Los nombres de los muertos están sometidos a las leyes del tabú. Se trata. como opina Malinovsky. sustituyéndolas por otras nuevas. y pue den ser levanta­das o expiadas mediante determinadas ceremo­nias. »Los tabúes afectan igualmente a los nombres de los reyes. Todavía no hemos estudiado sistemáticamente el aliento y su a rticulación como «máquina». que serían claves de la realidad. Muchas prácticas mágic as se fundan en la creencia de que las palabras poseen una realidad concreta y a ctiva. cosechas abundantes. un día. Esto trae consigo una al­teración tal en el lenguaje de las mujeres. En el lenguaje de los abipones del Paraguay. que bien p uede decirse que éstas hablan una lengua dife­rente. pues se suprimen oficialmente todas aquellas que se pare­cen a los no mbres de los muertos. sea una cie ncia de la corteza. la disposición de la asamblea en que aquélla es pronunc iada con acom­pañamiento rítmico. cuya raíz es "miel" y que nos dio. que se hizo. Mi padre y mi madre me dijeron mi nombre. La idea de que existen «palabras-maestras». en la Antigüedad. las mujeres jónicas no llamaban nun­ca a su marido por su no mbre. todopoderosa. permane ce oculto en mi cuerpo desde mi nacimiento. se lamenta: "Yo soy aquel que tiene mu chos nombres y mu­chas formas. sobre la Naturaleza. Un filólogo como B oas lleva esta visión aislante hasta el ex­tremo de negar toda relación entre el lengu aje de una tribu y su cultura. el lenguaje deja de ser d epositario del pa­sado y se transforma con el decurso real del tiempo. por ejemplo. en Roma. el «hecho lingüístico» como procedente de una vi­sión puramente formal. las mujeres tienen prohibido pronunciar el nombre de su mar ido y el de su suegro. de los personajes sag rados y de los dioses. sobre el psiquismo. sobre tod o. como medio de ac­ción. los «civilizados». se introducen palabras nuevas t odos los años. etc. y que haya una ciencia de la pulpa. Todavía sabemos mu y poco acerca de las virtudes del sonido. entre la palabra.puede p . en «la magia que funcio­na».

pues. a la vez. Toda palabra . en realidad. es de­cir.» ¿Qué pensar de estas afirmaciones reiteradas en todas las grandes tradiciones. las catac umbas romanas y las basílicas bizantinas». En la Edad Media era calificada de Gaya C iencia o Gay (No tiene relación con la denominación actual de la homosexualidad) Sab er. porque era m uy empleada por los "diplo­máticos". y nuestras lenguas no serían más que el recuerdo esfumado de este lenguaje original divino. de acuerdo con la ley fonética que rige. I. Y.oseer este cono­cimiento: uno entre mil. depósito de sus significados últi mos en su correspondencia con la armonía universal. es­condido. libros de pi edra que enseñan la ciencia de la alquimia y contienen «la misma verdad posi­tiva. el mismo fondo científico que las pirámides de Egipto. Adver sus Haereses. madre y decana de todas las demás. mostrando que los gran­des edificios religiosos de la Edad Media son. Simón el Mago empieza así su gran Revelación (Apopha­sis): «Este es el escrito de la revelación de la Voz y del Nombre. Ireneo. impresionados por la semejanza que existe entre gótico y goético. Es. una palabra parece ligada aún. Es ella la que enseña el misterio de las cosas y descorre el velo de las ve rdades más ocultas. dos entre diez mil» (Ba­silido. del olvido total de este idioma sagrado. Así. los cuales mandaban la nave Argos y hablaban la lengua argótica. se utilizaban como sig no de reconocimien­to unas gemas que llevaban grabada la palabra mágica Abraxas o Ab rasax. Fulcanelli propone una interpretación de la expresión «arte gótico». Esta interpre­tación presupone la existencia de un Gran Lengua­je original. En oca­siones. o su complejo conteni do numérico. para la mayoría. la lengua de los filósofos. »Para nosotros.. Los argotiers. Dicho en otros términos: existe una lingüística esotérica que es la verdadera lingüística estructuralista. Ed itores». 24. En su célebre obra El misterio de las catedra­les (Publicada por Plaza & Janés. en griego. Su ambivalencia ilustra­dora. según observa Serge Hutin (Los gnósticos). y . «Algunos autores perspicaces. Lengua de los dioses. que es también el valor de Mitra y que corresponde. el Espíritu Santo. «sumando los valores nu­méricos respe ctivos de las letras griegas de esta palabra. Así. Los antiguos incas la llamaban "lengua de Corte". Ahora bien. envuelto en la mo rada donde la raíz del Todo tiene sus fundamentos. o sea los que utilizan este lenguaje. según los antiguos. procedente del Pensamiento y de la gran Potencia infinita. a su raíz divina. Diosa-Botella.. la palabra Phos signi­fica. mientras bo­gaban hacia las riberas afortunadas de Cólquida en busca del famoso Vellocino de Oro (. causa de su perversión y.. La catedral es una obra de art goth o de argot. que el argot es una de las formas derivadas de la lengua de los pájaros. en el cual los nombres no serían el sím­bolo transmisor de las cosas. una cábala hablada.. cuya homofonía es perfecta. en la «lengua verdadera». Es aque lla cuyo conocimiento reve­la Jesús a sus apóstoles al enviarles su espíritu. los diccionarios definen el argo t como "una lengua particular de todos los individuos que tie­nen interés en comunic ar sus pensamientos sin ser comprendidos por los que les rodean". Hay que buscar la explicación -nos dice. en las sectas gnósticas cristianas del Imperio Romano. al número de círculos que el Sol parece des­cribir y a la creencia de los basilidianos de que existen 365 cielos o universos». 6).en el origen cabalístico de la palabra. pues.). ya que en griego antiguo las cifra s eran representadas por letras. por un sólido lazo. arte gótico no es más que una deformación ortográfica de la palabra ar gótico. son descendie ntes herméti­cos de los argo-nautas. revelación de la estructura de la cosa nombra­da y poder absoluto sobre esta cosa. »Añadamos.» Existe. parecen evocar su relación con alguna enciclopedia de las verdades prim ordiales. La Tra­dición afirma que los hombres la hab laban antes de la construcción de la Torre de Babel. en todas las lenguas y sin tener en cuenta la ortografía. la cábala tradicional.. más que en su raíz literal. Por esto será sellado. los templos de Grecia. un lenguaje re­velado. hombre o luz . sino la expresión y la realidad de la est ructura última de las cosas. pensaron que había de existir una relación estre­cha entre el arte gótico y el arte goético o mágico. a los que daba la clave de una doble cien­cia: la ciencia sagrada y la ciencia profana. según la acentuación. se obtiene 365. por último. sería saber y magia.

al parecer.no es en modo algun o exclusiva del Génesis. Si a la idea del alto conoci­miento revelado se une siempre la idea del secret o. no obstante. sino que habría sido «dado» de algún modo. deposi­tada en objetos. tal es. En tal caso. En la actualidad. anterior al neandertalense. tal vez. hace cincuenta milenios. en el tie mpo. so­bre todo med iante el empleo de los ordenadores. me­diante ordenadores. fueron. que rev elaban vestigios de matemáticas paleolíticas.» Nuestra inmersión en el abismo del tiempo nos revela un c reciente retroceso de la edad del hombre y de las civilizaciones. debemos recordar que todos los libros del mundo antiguo. esta escritura visible -que dan. ciertas lenguas antiquísimas y. el lenguaje es «formalmente completo» desde el «principio». en todo caso. de Cartago. no sería un prod ucto de cruzamiento que coe­xistió. en cierto modo. Pero pode­mos preguntarnos. la existencia de una escritura que hubiera t rans­mitido conocimientos de abstracciones matemáti­cas plantearía problemas insolubles. fueron destruidos. La confección de un calendario seme­jante hace suponer la existencia de notables cono­cimientos matemáticos o. ¿nos hallamos en presencia de un gran lenguaje primo rdial? Podemos imaginarnos también un tiempo en las cavernas en que hubiesen coexi stido los supervivientes de una civilización con los nean­dertalianos. El lenguaje no habría tenido prehistoria. tan complejas como el sánscrito y el egipcio. tal vez.en nosotros mismos.. Y. «eterno». Para terminar: si progresa el descifrado de las lenguas ignoradas. la escritura de las ta­blillas del valle del Indo. La encontramos también en el antiguo Egipto y en los viejos escritos hindúes y budistas. ¿en qué forma se conservó y transmitió? En seguida pe nsamos en las tablillas de arcilla y en las inscripciones sobre piedra o madera. y sería. Este descifrado y el es­tudio de las correlaciones entre las escrituras muy antiguas pueden depararnos grandes sorpresas. desde el microfilme hasta los cristales. con ánimo abierto. insistió en unos signos. no habría que olvidar la siguiente pregunta. a pa­rentemente extravagante: Si hubo una lengua primordial. que poseemos menos del 1 por ciento de las litera­tur as griega y romana. Si la realidad fuese a la in­versa. en las sutiles profun­didades de nuestras células. «La idea de que hubo un tiempo en que todos los hombres ci vilizados hablaban la misma lengua -escribe Linco1n Barnett. en numerosas co­m unicaciones presentadas en 1964. te­nemos derecho a imaginarnos alguna escritura oculta a los ojos del público.000 años antes de nuestra Er a. en nuestra era de co­hetes espaciales. hasta los balbuceos neandertalianos. Según Sa­pir. po­seemos medios invisib les de registro del conoci­miento. En fin. Todas nues­tras investigaciones arqueológicas o lingüísticas se han referido siempre a civilizaciones menos avan­zadas que la nuestra.000 años de antigüedad. También empezamos a pre­guntarnos si el neandertalense . los ingenieros de la NASA con los indios coghis. las huellas más anti­guas de un lenguaje y del simbolismo gráfico se remontan a finales del musteriense y se hacen abundantes unos 35. Para Leroi-Gou rhan. recoger eficazmente esta hipótesis y am­pliarla a los t iempos antediluvianos. únicamente utilizados por sociedades posteriores a una civili­zación más eleva da.. el lenguaje sólo pudo nacer de un solo golpe» (Lévi-Strauss). Pero estos medios toscos. y. Si se trata de restos de una cultura desaparecida . hay len­guaje. de Alejandría y de otra s partes. y los filósofos del siglo XXI podrán. si no ten­dría base razon able una investigación orientada en este sentido. testimo nio de sociedades sorprendentemente refinadas en los antiguos milenios-. aunque se trate de u na escritura evidente. desde el disco hasta la cinta magnética. reunidos en las inmensas bibliotecas de Rodas. con un homo ha­bilis infi nitamente más viejo El prehistoriador americano Alexander Marshak. Tal vez un día descubriremos la escritura camufla da. Estos signos parecían corresponder a un calendario lunar de 35. . y que quedaron enterradas las cenizas del genio del pasado. La antropología estruc­turalista evoca inc luso la hipótesis de una apari­ción brusca del lenguaje: «fuesen cuales fueren el moment o y las circunstancias de su aparición en la escala de la vida animal. de anota­ciones de periodicidad. en piedras del suelo o -¿quién sabe?. en fin.de su eco en las magias verbales de los «primitivos»? Nuestro ca­mino no es la adhesión supersticiosa. al que tuvimos hasta hace pocos años por el antepasado del hom­bre. Esta idea fue seriamente estudiada por varios filósofo s europeos del siglo XVI. como coexiste n. Todo nos conduce hoy en día a pensar que las lenguas no se remontan. estamos empezando a descifrar. de la comunicación exclusivamente iniciática. po r ejemplo. desde que hay hombres. sobre guijarros.

. que había saqueado un número considerable de monasterios. ¿se encuentra. Su redacción se atribuye a Roger Bacon. Waite publicó varios de ellos. cuyos esfuerzos resultaron vanos. Newbold murió en 1926. el misterio que encierran perma nece oculto por entero. en 1930. faltan 28 de ellas. No será un caso único en este libro. bien -y esto parece más probable. la revelación de todos los se­cretos». en s u ejercicio de latín. hace más de seis mil años. Sabemos lo que son. E n 1912. Allá por el año de 1580. el cual espera la oferta de alguna funda­ción. los circuitos impresos de los transistores. tienen un e xtraño parecido con los diagramas de los circuitos impresos. el Irak.800 años antes de J. Esta idea puede ser una locura. La clave de los sistemas mágicos y del Gran Len­guaje. en casa de un an­ticuario americano? Esta absurda pregunta. en casa de Hans P. alquimista. s e empleó un sistema único de signos mágicos. Una carta de 19 de agosto de 166 6 acompa­ña su envío a Atanasio Kirscher.tropezaríamos con términos que no podría­mos interpretar. quizás. pro­pia de un periódico sensa cionalista. unas tablillas en las que se veían aquellos signos. Vlassa. pro­bablemente. pudo establecer correlacio­nes co n Creta. En 1921. las palabras transistor o laser. Kraus. entre las cenizas de lo que parece haber sido un altar. conductoras y magnéticas. E. i ncluso mucho más recientes. William Newbold. recogió.» Este manuscrito se halla en venta. Pa­rece ser que. En realidad. decano de la Universidad de Pensilvania. escrito 1. Kirscher depositó el manuscrito en poder de la Orden de los jesuitas. la explicación de todo lo que existe. con frecuencia. David Kahn. C.. y en la isla de Melos. Ruma­nia. plantas desconocidas y el cielo alrededor de Aldebarán y de las Híadas.de una obra escr ita en clave. El arqueólogo inglés S. en el siglo XVII. Todas las hipótesis están permitidas. El pesi­mista recordará el famoso papiro Rhind . que anuncia «el conoci­miento completo de todas l as cosas. una bomba colo­cada debajo de nuestros c onocimientos. tiene. convendría partir de ideas de esta naturaleza pluridisciplinaria para pr oseguir los trabajos esbozados por John Dee sobre la escri­tura mágica. después de un estudio dcl que nada sabemos. Rumania. parecidos a los descubier­tos e n Vinra. el cual. Numerosos alfabetos má­gicos han llegado hasta nosotros. Una cosa nos llama la atención. Unas líneas tra­zadas sobre u n pergamino pueden ser instrumen­tos de telecomunicación o receptáculos de energía. lo envió al mago John Dee. y tienen. También el es­pecialista rumano N. uno de los más distinguidos espe­cialistas americanos en criptografía. un contenido muy rico en informa­ción. cerca de Belgrado.. escribe: «El manuscrito Voynitch es. Se trata. y A. adscrito al Museo de Cluj. por 160. El descifrado de escrituras mági­cas. al estudiar unas ta­blillas encontradas en el yacimiento prehistórico de Tartariz. Bacon debió tener conocimientos superio res a los nuestros. el duque de Northumberland. Después de s u fracaso. Hood. Hood opina que este sistema único de notaciones debió de propagarse partiendo del Irak. Egipto y los Balcanes. bien de una lengua desco­nocida. pasó a man os de Marci. presentan signos más com plejos que los ideogramas chinos. Las diversas interpretaciones esotéric as son poco convincentes. no ha comenza­do aún.000 dólares. en el mar Egeo. y es que. Se creyó descubrir. sin em­bargo. lo regaló al emperador Rodol­fo II. Se presenta como un manuscrito iluminado de la Edad Media. en Tordos. en l as iluminaciones. pero su traducción es discutida en la actualidad. Según la ma­yoría de los especialistas. Se trata de circuitos el ectrónicos realizados con tintas resistentes. creyó haber descifrado una parte del manuscrito. Voynitch. asesor del centro de espionaje ame­ricano en materia de criptografia .. en 1960. nos hallaríamos en situación pare­c da a la de un confuso estudiante del siglo xrx que hubiese debido traducir. Consta de 204 páginas. Pero fal­ta interpretarlo. en Troya. en Nueva York. cierto interés. y que es­tallará el día en que se consiga descifrarlo. y los herederos cedieron el indes cifrable manuscrito a Kraus. Más tarde. el anticuario Wilfred Voynitch lo compró a la Universidad jesuita de Mondr ago­ne Frascati (Italia) y repartió copias por todo el mundo. su mujer. Según la numera­ción. ast rónomo y protector de Tycho Brahe y de Kepler. En t odo caso. Otra vía de acceso al hipotético Gran Lenguaje podría ser el análisis de las escritu ras mágicas. algunas de las primeras páginas. rector de la Universidad de Praga. nebulosas espirales. Pero la clave cambiaba después. F. y que no contiene más que la teoría de las fracciones y su aplicación a la paga de los . Según Newbold. p or ejemplo. tal vez.

y las sectas gnósticas.obreros de una obra. afirman poseer la verdad de libros cuyo origen es alógeno. como imagina David Kahn. en ciertos casos. a fin de que se manifieste en los último s tiempos y en los últimos instantes. por ejemplo. en sus tonos y semitonos. ¿es añoranza. en Nueva York. «Es imposible demostrar el fundamento de ta­les hipótesis. por lo demás. Pero añade a continuación: «La historia de las matemáticas g riegas se extingue sú­bitamente. la contiene y la expresa por entero. Una última pista podría conducir al Gran Len­guaje: el inconsciente colectivo de l a especie hu­mana. una de la s más altas autoridades en este campo. madre y decana de todas las de más». ¿Cuántas otras altas cien cias murieron con la misma brus­quedad. un nombr e que corresponde a cada cosa. Lo depositó en la mon­taña llamada Charax.. que. no. rechaza la hipótesis de una ciencia anti­gua qu e habría dado origen a los conocimientos ba­bilónico. Por supuesto. en los lengu ajes desconocidos que hace aparecer. ¿Cómo creer que to as estas realida­des. nosotros somos op timistas. La exposición del Libro Sagrado del Gran Espíritu Invisible se ini cia con estas solemnes fra­ses: «Aquí está el libro que escribió el gran Set (uno de los hijos de Adán). la tradición se refiere a él con insistencia. más innumera­bles. Este libro lo escribió el gran Set. Nuestra ma­yor satisfacción sería presenciar el estallido de bombas como la que sueña Kahn. visité la sima de Padirac. estamos alerta en todas partes: ante el pórti­c o de Notre-Dame. ¿puede percibirse el eco de aquella «lengua de los pájaros. sin prejuzgar nada. El barquero que nos conducía sobre l as negras aguas. Y. «El hombre -escribe Chesterton.» Con esto expresaba. en las rui­nas de Babilonia. dos certidum­bres profundas que se agitan en nuestras almas: a saber. pueden ser expresadas con exactitud por un sistema arbitrario de gruñidos y gemidos? ¿Puede un agente de Cambio y Bolsa emitir con sus labios todos los sonid os que ex­plican los misterios de la memoria y las angustias del deseo? No.» . o puede ser la clave que. o por equipos pluridisciplinario s que no han sido aún constituidos sistemáticamente. egipcio y chino. a su vez. y arrojaría una viva luz sobre el Gran Lenguaje. sobre todo en el estudio de las matemáticas antiguas. y por qué?» Es evidente que el descubrimiento de unas ma­temáticas superiores probaría la exis tencia de altas civilizaciones extinguidas. Los nú­meros y los cálculos no aparecen por sí solos. o comprobación de una insuficiencia eterna? ¿Hemos inventad o el mito de un Gran Lenguaje para mitigar nuestra angustia de lo inexpresable? Sin embargo. Por otra parte... pronunció esta maravillosa frase: «Este río es tan desconocido que ni siquiera se sabe su nombre. desde la eternidad. que asciende desde lo profundo de los tiempos? Hace treinta años. Sin embargo. El manuscrito Voynitch puede no contener más q ue fórmulas anticuadas. entre los megalitos.sabe que el alma tiene matices más milagrosos. pi ensa el hombre: toda lengua es insuficiente: quizá todas las lenguas no son más que degeneraciones del momento sagrado en que Adán «puso nombre a las cosas». con escri­turas de ciento treinta años. y que existe. las altas matemática s exigen una estructura mental particular.. más indecibles aún que los colores de un bos­que en otoño. en sus fusiones y sutiles correlac iones. El optimista pensará que Roger Ba­con no era hombre capaz de po ner en clave cosas insignificantes. Lo depositó en altas monta­ñas. Si existe algún vesti gio de ellas en los documentos de que disponemos. la hipnosis profun­da. e incluso en ca sa de Kraus. como una vela al ser soplada. ingenuamente. Ni siquiera un hombre como Van der Waerden. Su relación con el mundo real es imposible de captar. «como una vela al ser soplad a». dice. sólo podría ser descubierto por ma temáticos cuyo violín de Ingres fuese la Arqueología. que las cosas sólo existen par a nosotros cuando han sido nombradas. extraño y super ior a este mundo... esta conmoción se halla ya en curso. En las extrañas lenguas que inventan a ve­ces los niños. venga a trastornar un día toda la historia de los conoci­mientos. son aj enas a nues­tro trabajo». Esta idea.

.» . y. Pens aba que había llegado el mo­mento de transformar una ciencia secreta en cien­cia abier ta. . la Teología. . ¿cuál fue el saber decir? Cuando soñamos en las escrituras perdidas. la existencia de un planeta invisible en el sistema solar. .» Backhouse no murió aquel día. alma­cén enciclopédico de los dioses legendarios. . Leemos en su Diario. de la que era fundador su amigo Elias Ashmole.¿Es luna más ex pre­sivo que moon? . . la fa bricación de colmenas transparentes para la observación de las abejas.Una idea que hay que prosegui r.Todo el universo en letras. cita. y había de dar orig en a la Royal Society. comprensivo y expresivo del conocimiento. fue discípulo del alquimista William Backhouse. que contaba entre sus miembros a sabios como Sir Christopher Wren. que hizo un penetrante estudio de W ilkins.Nuestra inscripción en el anuario del teléfono galáctico. Jorge Luis Borges. que había de legar también a Oxford un museo rico en documentos sobre la alquimia y sobre los orígenes de la masonería. Capellán del príncipe palatino Carlos Luis. el esta­blecimiento de un lenguaje universal. rec­tor del Wadham College de Oxford. a las once de la noche. Un hombre que.«El mercado ce­leste de los conocimientos benévolos. la Música. siempre vue lve a nues­tra mente la idea de un Gran Lenguaje original. el «Colegio Invis ible».CAPTULO III EN BUSCA DE UNA ESCRITURA DE LO ABSOLUTO El «Colegio Invisible» de John Wilkins.. la construcción de astronaves para c omuni­caciones regulares con la Luna. con fe­cha 13 de mayo de 1653: «Mi maestro Backhouse.El Verbo y la estructura ab­soluta. motor del conocimiento moderno. Thomas S ydenham y Robert Boyle. Aquellos hombres tuvieron una amplitud de con­ceptos y una curiosidad extraordinarias. Pero esta raza se ha extinguido. entre las materias que apasionaron a éste. Nacido en 1614 y muerto en 1672.P ara un mensaje terrestre. el verdadero sec reto de la piedra filoso­fal. quiso brinda r a sus herma­nos un Gran Lenguaje nuevo. Esta actitud mental fue seguida por Ashmole y por Wilkins. Wilkins había creado en esta ciudad una agrupación de investiga­dores. Se llamaba John Wilkins. soñaba en conquistar la Luna.Sobre la utilida d de jugar con fuego. en fin. Este «Colegio Invisible» se incorporó a la Royal Society.. se nos dirá.La pri­mera sociedad científica.El mito de una escri­tura santa. Ese Ashmole era un singular y estupen­do personaje. . enfermo en su casa de Fleet Street y te miendo que iba a morir. . . me reveló este día. que . .El lenguaje acelerado de Heinlein y e1 de Lincos de Freudenthal.La lengua universal de Wilkins. hace trescientos años. Sí. Miembro de una secta Rosacr uz. sino nueve años más tarde. Wilkins fue el primer secretario de la Real Sociedad de Cienci as.

En la lengua de Wilkins. definiéndose a sí misma. «Las palabras del idioma analítico de John Wilkins -observa Borg es. abo. y deba es una fracción del fuego. en el colegio. empezó por divi dir el Universo en cuarenta categorías o géne­ros. En la actualidad. Nombre ins . Más tarde. el español Bo­nifacio Sotos Ochando in tentó. felino. fluvial y de carne rojiza. Opinaba que los cuatro elementos fundamen­tales de los antiguos -agua. pu­blicada en 1668 y compuesta de seiscientas pági­nas en cuarto. abiv. mamífero. subdivisibles. nosotros cono­cemos 108. un lingüista como Letellier tenía que acordarse de Wilkins y conti­nuar su método.» La ambición de Wilkins fue crear una lengua universal. herbív oro. Su obra. En 1666. pues. nada es posible contribuir a tales deba­tes. a cada subgénero. una consonante. de Fourier. En el siglo XIX.» Léon B loy escribió. Fuera de la evidente observación de que el mon osílabo moon es tal vez más apto para representar un objeto muy simple que la palabr a bisilá­bica luna. ab. tomó como divi­sa una frase de Horacio: Nullius in verba. de Cabet. sus ideas ni cuál es su nombre verdadero e imperecedero.algo parecido. el v ocablo zana nos dice que se trata de un pez escamoso. envió a Newton polvos de pro yección. y que ésta se componía indudable mente de un número eleva­do de elementos. fuego. a un conocimiento profundo de los s ecretos antiguos.. en El alma de Napoleón: «No hay un ser humano capaz de decir quién es. jura que la palabra luna es más (o me nos} expresiva que la palabra moon. sin corroboración.. equino. descontadas las palab ras compuestas y las derivaciones. una llama.no son torpes símbo­los arbitrarios. gato. en su obra Otras inqui siciones. No hay edición de la Gramática de la Real Academia que no pondere "el env idiado te­soro de voces pintorescas. Tal vez algún día sería encontrado. descubrirían poco a poco que. descriptiva de la realidad de sus leyes. T rabajando con transmutaciones según la enseñanza alquímica. E n esta atmósfera de entusiasmo y en un medio agitado por la idea de que eran posib les grandes empresas. En la misma época. felices y expresivas de la riquísima lengua esp añola". Colbert. c on acopio de interjecciones y de anacolutos. Jorge Luis Borges. el fuego. es una clave uni­versal y una enci clopedia secreta. como lo fueron las de la Sagrada Escritura para los cabalistas. «Teóricamente -sigue diciendo Borges-. aire y tierra­ no bastaban para describir la materia.» Los niños podrían asimilar esta lengua sin conocer su artifi­cio. hay que situar. abi. de significa un elemento. en la que insistía sobre la necesidad de una com­probación experimental de las afirmaciones teóri­c as. Alrededor de 1850. observa: «Todos. a qué corresponden sus actos. cada una de las letras que la in­tegran es si gnificativa. y el Nuevo Mundo enamorado. no es inconcebible un idioma donde el nombre de cada ser indicara todos los pormenores de su destino. N adie sabe lo que ha venido a hacer a este mundo. Este gru­po reeditó textos esenciales de la alquimia. aboje. Wilkins mantuvo también relación con los miembros del grupo platónico de Cambridge . alguna vez. en 1662. pero se trata de una mera jactancia. sobre las grandes empresas lingüísticas. permanece hoy en el más completo olvido. una vocal. Así. Pero también se podía emprende la tarea de crearlo de nuevo para la época y de ofrecer a los hombres una lengua universal. aboj. An Essay toward a Real Character and a Phil osophical Language. Para ello. Los miembros del «Colegio Invisible» unían. y a cada especie. desde 1664 hasta 1668. proponiendo un lenguaje en el que a qu iere decir animal. Tal vez existió un Gran Len­guaje. sus sentimientos. una seria pasión por el control y la expe­rimentación. etcétera. Wilkins trabajó cuatro años en e sto. dedicada al estudio experimental . en el ambiente utópico y gene­roso originado por la Icaria. proporcionase un conocimiento com­pleto de la cosa repre sentada y la situase en una de las categorías de lo real. ani­mado por Newton desde 1670 hasta 1680. cada una de cuyas palab ras. y el convenci miento de abrir a la Hu­manidad el camino de nuevos poderes sobre la Naturaleza. a saber. y que. celoso de las ventajas que sacaría Ingla­terra de los trabajos de la Royal Society. carnívo­ro. deb es el primero de los elementos. fundó la Academia de Ciencias de París. Asignó a cada género un monosílabo de dos letras. todos los idiomas del mundo (sin ex­cluir el vo lapük de Johann Martin Schleyer y la románica interlíngua de Peano) son igualmente ine xpresivos.re­cibió su título del rey Carlos II. a su vez. Ro­bert Boyle publicó su obra El químico escéptico. además de una lengua. en especie s. la obra lingüística de Wilkins. pasado y venidero. La palabra sal­món no nos dice nada. en una colección dirigida por Ashmole y titulada Teatrum Chimicum Bri tannicum. hemos padecido esos debates inapelables en que una dama.

También podemos preguntarnos s i las re­gularidades de semejante lengua sintética no co­rresponderían a algún misterio fu ndamental de los números y de las palabras.. c omo un triángulo de cuatro lados. de viva voz. bisagra entre la tradición y la ciencia naciente. Tres siglos más tarde. Des­pués. arsénico). naturalmente. haría surgir las palabras que faltasen. el ele­mento estable cuyo núcleo contuviese cinco par­tículas. que. La idea universalista del Renacimiento. que se agitan como locos. cuanto más se afina el conocimiento de lo real. por ejemplo. divide los animales en la forma siguiente: pertenecientes al emperador. En fin.. El mercado select o de los conocimientos bienhechores. hace decir a Mallarmé que «todo existe en el mundo para conducir a un libr o». en particular. moscas. Para la crea­ción de una Internacional de esta índol e. y esta clasificación tiene que ser. Es una idea tenaz. aunque también insensata. con la dificultad de dividir en clas es todos los elementos de nuestro universo. un versículo o un capítulo ente ro de un gran texto litúrgico. hacía soñar a una verdadera In­ternacional de hombres de saber y de poder.crito en el registro de la luz. Wilkins. como un tilde o un punto. medianamente caras (mármol. examinando el conjunto de combinaciones posibles. Nosot ros hemos progresado mucho en la denomi­nación y la ordenación. Un proyecto pa­recido era el que empre ndería Wilkins. preciosas (perla. La corriente intelectual que animaba el «Colegio Invisible» estaba alimentada. En una carta del mes de noviembre de 1629. de valor enciclopé­dico. al ma rgen y por encima de los Estados. capaz de orga nizar y de abarcar todas las ideas humanas. transparentes (ama­tista. general. zafiro) e insolubles (hulla. Pero también hemos apren­d ido que. podía aprenderse en un solo día a nombrar to das las cantidades hasta el infinito y a escribirlas en una lengua nueva. en la octava categoría. la de una Sagrada Escritura. ligera­. era ne­cesario un lenguaje sintético. Su prodigioso esfuerzo se inscribe en el movimiento de las ideas de su siglo. sus órde nes y sus prohibiciones. Por ejemplo.» Esta gran idea bullía sin duda en Wilkins. greda. o a lagunas del Universo. pizarra). pues. En fin. y. que es la de las cifras. pero que hoy nos parece insuficiente. de darnos una escritura que transmitiese el conocimiento de cada cosa nom­brada. de la idea que nos fo rjemos del mundo en un momento dado. la calidad de su juego en el conjunto de la composición. por la alquimia y por el modernismo. que transvasada del plano místico . po r medio del siste­ma decimal de numeración. enriquecida al propio tiempo por la influencia de la Rosacruz y por el auge del pensa­miento cien tífico. que de lejos parecer. treinta y cinco años después de esta carta. y este libro interminable es la única cosa que existe en el mundo: di cho con mayor exactitud. ya que el la­tín resultaba insuficiente. a rena gruesa. que es la de las piedras. arbitraria y conjetural. Así. Proponía la formación de una lengua análoga. Pero volvamos a nuestro que­rido Wilkins. domesticados. lanza a Joyce a la aventura de Ul . quisiéramos que un Wilkins de nuestro tiempo reanudase e. provoca a Flaubert a sufrir pasión y Martirio. Dios habla di­rectamente a los hombres. cuyos alfabeto.» Cada cosa y cada ser son. Una antigua enciclopedia china. aun­que éste tuvo la ambición más modesta. óp alo). que aca­ban de romper el cascarón. e sta Internacional está tratando aún de constituirse. prop one una clasificación racional. ¿habría que incluir la luz en la categoría onda o en la categoría corpúsculo? Sin embargo. coral). sin que conozcamos su i mpor­tancia o insignificancia particulares. más ambigüedades surgen. intento. Des­cartes había observado ya que. Es un lugar de convergencia de las corrientes in telectuales de la época. s imultáneamente. vocabulario y gramática permanecen oc ul­tos para nosotros. en relación con nuestro conocimiento pro­visional del Univers o. como hombre de cien­cia de su tiempo. del pensa­miento político. Les da a conocer. que esta nueva lengua univer­sal fuese sometida al ordenador. es el mun­do. Nosotros somos los versículos. Es tas últimas palabras corresponderían sin duda a objetos inexistentes o imposibles. Depende. una eliminación de los conceptos sin contenido de información ha­ría que el empleo de esta lengua fuese una gimna­sia co mpletamente nueva. las palabras o las letras de un libro mágico. Tenía que orien­tar las investiga ciones hacia un lenguaje estable­cido por los sabios para los sabios. de spués. profundamente transfor­madora del pensamiento y. Semejante tentativa choca.al profano. dibujados c on un pincel muy fino de piel de camello. como. ámbar. etcétera. distingue: piedras comunes (sílex. una coma. forzosam ente. se superpone a esta idea la de un Libro San­to. la empresa de Wilkins tiene su raíz en el concepto religioso del lengu aje.

La lengua de este libro es matemática. una Inteligencia de tal o cual nivel. el Libro. la mente humana alberga continuamente la idea de que hay una clave última d el lenguaje y un último lenguaje clave. incita a los escritores a investigaciones fundadas en el se ntimiento de que «la escritura sólo conduce a ella misma». las com­bi nó. quería d otarles de un lenguaje que les permitiese inventariar su propio mundo. de origen divino. se pronuncia con la lengua. en suma.» No es una obra de la Divinidad. que inte . el Corán. sin embargo. la búsqueda de un G raal lingüístico. propuestas por hombres de imaginación y por investigadores científicos. círculos y otras figuras. preferimos pres­tar nuestra atención a n uevas tentativas. las permutó. como dijo Fred Hoyle en la Universidad de Columbia durante el curso de 1969. y produjo con ellas todo lo que es y todo lo que será. actualmente. nos comunicamos a mi­llones de kilómetros en el espacio. un li bro que se nos pide que descifremos. enterrad o y por venir. hacers e entender y recibir respuestas? ¿Una gran lengua para co­municar con el Infinito? T al vez la aprendimos de los Visitantes y la olvidamos después. de un Gran Lenguaje en­terrado o por venir. Y así prosigue. Ta l vez se acerca el momento en que descubriremos que hay señales sistemáticas y opera dores de un telégrafo estelar en alguna parte del Gran Anillo de Inteligencia con que sueña Efre­mov. sean cuales fueren las formas de inteligencia del Cos mos. en grados diversos de necesidad y de ambición. Respondan. Sin embargo. pro­viene de las letras mismas que la componen. «No podemos co mprenderlo -escribe Gali­leo. Según Franci s Bacon. o. ¿existe un Verbo me­diante el cual pueda la inteligencia de aquí abajo decir «Yo soy». de que el Verbo le fue dado para resolver su propio enigma y el del mundo. y de veintidós l etras del alfabeto. el li­bro de las criaturas nos revela Su poder. es la estructura últim a de toda comunicación.» Según los cristia nos. El texto original.sin antes haber estudiado la lengua y los ca­racteres en que está escrito. a algunas soluciones balbucientes. sino de lo esencial? En ot ras palabras. fue se cual fuese su apoyo. y. Al Kitab. pues. «Veintidós letras fun­damentales: Dios las dibujó. de que podría salir de las modulaciones del alien to humano la «palabra maestra» de la estructura ab­soluta. «nuestra ins­cripción en el anuario telefónico galáctico». El bagaje completo del terrícola. de un voc abulario que sería una enciclopedia universal.» Así. en lanos diferentes. pero en cierto modo mara­vill osas. que no sospecha­ba que los hombres llegarían un día a la Luna. el Loglan. La empresa de Wilkins era el sueño de un len­guaje de la totalidad de lo real. Y toda la creación es. definir su naturaleza y el es­tado de su conocimiento. subsiste en el centro de Dios. se aprende de memori a. Recibimos se­ñales procedentes de objetos celestes que distan millones de años luz.» Nos preguntamos. Con los cohetes sonda. y sus caracteres son trián gulos. las Escrituras nos revelan Su voluntad y el Universo. el segundo de los cuales es el Universo. la virtud mágica de la orden de Dios: «¡Hágase l a luz!». no de la totalidad. y. igual que la Sagrada Escri­tura. y de que nuestro lenguaje. incluso en sus sabias combinaciones. si se tratase de co­municar con una inteligencia en el Universo. Los judíos fueron aún más lejos en la mística de la escritura sagrada. Hoy. Líbrenos Dios de burlarnos. «Se copia el Corán en un libro. de una Escritura de lo Absoluto.ises y. proyectada y deforma da. efectivamente. La antigua mística de la Sagrada Escritura conduce al cabalista Ad olf Grad a sostener que la lengua hebrea. se conserva en el cielo. sino que participa de su sustancia. al mismo tiempo. el Lincos. o lenguaje lógico. unas palabras sobre tres de estas tentativas: el lenguaje acelerado ima ginado por el escritor Robert Hein­lein. Diremo s. quizás. Dios escribió dos libros. En la tradición musulmana. Según los cabalistas. ¿no puede existir un lenguaje. El Dios de Israel creó el Uni verso sirviéndose de los números comprendidos entre el uno y el diez. o Madre del Libro. propuesto por un grupo de semánticos americanos. Hoy nos sentimos apremia­dos a establecer un lenguaje que permita transmi­tir el siguie nte mensaje a la inmensidad de los cielos: «Aquí hay un Ser. es uno de los atributos de Dios. la estamos bus cando:"'Wilkins. lingua cósmica. qué alfabeto tenemos que utiliz ar para con­seguir. las grabó. es decir. por último. P ero. no es más que la sombra.

Así. ya que éstas na cen del conflicto que se produce entre la mente. de 1967. una conjunción tendría tres modos. declaró: «La aparición del lenguaje prece­dió. por lo demás. al exp resarnos más de prisa. aquí. Beth y Heyting. ha sid o efectivamente observado. en pequeña parte. Sería un lenguaje adapta­do a la estructura real del mundo y del espíritu. Heinlein imagi na. Esta preocupación tra­dicional coincide. cuan­do el narrador no ha visto el hecho. y. dúctil y capaz de actuar en varios planos. permitiría. Si la inteligenc ia es. propia para activar las funciones superiores de la ment e. Este l enguaje. y las estructuras lineales y dualistas de nuestros m odos de expre­sión escritos y hablados. pensar con mayor rapi­dez. Este. es de cir. «Si yo no. De un cuatrocientos a un ochocientos po r ciento. men os revolucionario que el de Heinlein. la «rapipalabra» sería una lengua sin pa­radojas. y de estar en condiciones de entenderlo sin equivo­carse. algo como una composición musical partiendo de las siete notas. demostraría que uno pertene ce ya al homo novis que ha de suceder al homo sapiens. El modo de lo real. y. pero tiende. y éste tiene cierto grado de proba­bilidad. Todos nuestros lenguajes son sistemas embarazosos. aumentar nuestro tiempo consciente. Observamos. sería el lenguaje e l que habría creado el hombre. su ambición es grande y bella : un lenguaje nuevo crearía un hombre nuevo.a los traba­jos-de Benjamin Lee Whorf. re­ducido. se trata aquí de hacer que se manifieste. que imprimirían los signos dic­tados con aquella aceleración . en su construcción. sin o que se lo han contado. no prescinde de las raíces latina y anglosaj onas. Sin embargo. a la emergencia del sistema nervioso central propio de la espec ie huma­na. Se puede -comparar el sueño de Hein lein --para mejor comprender su calidad. cuando el narrador ha vivido en sueños la situación. aplicada al acontecimiento hombre-bar ca. propiamente hablando. Tal es la primera observación de Heinlein. afirma Heinlein. En otras palabras. pues.nta establecer el lógico holandés Hans Freudenthal. efecto de la lucha de ésta contra los obstáculos. vivir mas. tengo el oído de Mozart. dotándola de una expresión que no actúe de freno. lo que pasa cuando nada impide funcionar la intelig encia. pasamos. Jacques Monod. el concepto sagrado del Verbo creador del Ser. Se ha hecho a H einlein la observación si­ modulaciones su lenguaje de modulaciones presupone un oído y unos instrumentos de transmisión perfec­tos. Toda expresión es. se aferra co n extraordinario tesón a este sueño. a un lenguaje susceptible de alcanzar la In teligencia en el espacio galáctico. El modo del sueño. La mente pierde una gran parte de su sustancia al rozar c on las palabras. a la selección de las variant es más aptas para uti­lizar todos sus recursos. una vez más. En los tres casos. dice. tomarla de las matemáticas la velocidad y la ductili dad. en la serie de monografías Studies in Logi . cuando el acontecimiento. infinitamente ágil. Avalado por la presencia de maestros de la lógi­ca matemática como Brouwer. mensaje de la inteligencia. tal vez muy lejanamente. por otra parte. y contribuyó de hecho. Este lenguaje. lenguaje podría ser cómodamente registr ado por máqui­nas electrónicas. con el lógico Freudenthal. a eliminar el mayor número posible de paradoj as. en definitiva. y de la música su infinidad de modula­ciones. un eco del sueño cabali sta: la restauración de la palabra perdida volvería al hombre a su estado divino. me expon­go a entender caracol a cuando usted dice cosmo­nauta. Saltos en lo imaginario o trabajos de aproxima­ción. que. se h a contentado con soñar este lenguaje que el solo hecho de aprender el rapipalabra . quím ico cuyo violín de Ingres fue la lingüística y que descubrió una tribu india cuyo lengua je está concebido en térmi­nos de relatividad y de quantas. se trata de una lengua entera­mente artificial. pero rápido y sutil: acentos y vocales que multiplican el número relativamente limitado de sonidos que puede emitir la garga nta humana. de un conju nto lógico susceptible de expresar la esencia de la inteligencia. tipo Bergier. y de manera decisiva.» De una lengua nueva. un vocabulario-música. El modo de lo probable. un hombre en una barca. al que bautiza con el nombre de «rapipalabra» (speedtalk). Ap arece. en su mayor parte. más que de tiem­po y de espaci o: Esta lengua posee conjunciones que corresponden a un acontecimiento de espaci o­-tiempo. más que el hombre el lenguaje. como el grupo de estudios del Loglan o Lenguaje Lógico. y sus ideas han estimulado a ciertos medios cie ntíficos.» A lo cual responde Heinlein -que. Una diferencia más grande que la existente entre el lector corrien te y el lector prodigio. premio Nobel. En su lección inaugural del curso de Biología molecular del Co­llège de Franco. Además. con las preocupaciones más inmediatas del sa ber.

o la universalidad de la criatura divina. e indicar nuestra posición. lanza la mente el prolongado ge­mido de sus limitaciones. El Lincos se funda en emisiones de ondas largas y cortas. como sugiere Carl Sagan. Es posible que las ondas util izadas sean detenidas por la atmósfera terres­tre o por las capas electrizadas que n os rodean. pregunta­ban los surrealistas en una célebre encuesta. que cada inteligencia busque a otra para crecer con ella y descubrir el depósito de una estructura absoluta. El aspecto más asombroso del trabajo de Freudenthal se re­fiere a la búsqueda de un lenguaje matemático esencial. y p or esto buscamos el Gran Lenguaje que nos de­vuelva la comunicación con el ser del S er. El lógico ho­landés trata de establecer un sistema de señales­-radio que. L a cuarta parte de la empresa es un tratado del espacio. del espanto de la inmensidad. pero que se abstienen de emitir». Sería impío Y peligroso. Sólo jugando con fuego. con independencia de lo que sirviese de apoyo a esta inteligencia en las lejanas estrellas. en un momento de depresión: «No sabe­mos qué es lo que se pasea po r la carretera real de las galaxias. «Tal vez éste será un gran día para Ellos. Aho ra se trata de hacer saber lo que pasa con el tiempo en «la mente de los abismos cós micos». espacio y comportamiento. dijo un amigo nuestro. capaz de transmitir indicaciones sobre lo que so mos nosotros. aquí abajo y en los cielos. Su tentativa recuerda la ambición de Lovecraft: crear u n mito «que sea comprensible. su primer libro sobre el Lincos: Design of a Langua­ge tor Cosmi c Intercourse. ¡No! ¡No! No busquemos esto. del movimiento y de la m asa: decir a los Otros cómo medimos.» Pero es preciso jugar c on fuego. por objeto la comun ica­ción con el Cosmos. ¿que puede h aber de común entre ellos y nosotros?» La inteligencia matemática -presume Freuden­thaly la noción de espacio-tiempo. como nos separa de la naturaleza de los Otros en el espacio. podrían. en el curso de los ­milenios. c omo el perro que aúlla a la Luna. comunes a toda criatura inteligente. ¿Debemos hacer todo lo po­sible para llamar la atención? ¿De scubriremos el Enemigo. las distancias y las velocidades. que algunos seres lo empleen para comuni­carse. que pue den comuni­car más o menos bien entre ellos y que buscan el diálogo con el Universo. «ll eno de civilizacio­nes a la escucha. Bajo el cielo poblado.c and the Foundations of Mathematics donde apareció su obra el profesor Freudentha l publicó. Clarke. que sería universal. e implica una estructura fun­damental de la inteligencia. efectivamente. bajo tres formas: tiempo. fuese capaz de describir a la I nteligencia nuestro mundo. como pensaban Teilhard de Chardin y C. A me­nos que se limiten a anotar tranqui lamente en sus archivos: "Acaba de descubrirse una civilización que hace 10. a tra vés de la noche cósmica y por me­dio de las matemáticas. Estos mensa jes. excl ama Arthur C. las variaci ones de la masa en función de la velocidad. Pero. hacer saber que aquí hay inteligencia. los terrícolas: una comunidad de seres que buscan la verdad. ya sea hombre o «cerebros vaporosos de las ne­bulosas espirales»? La impotencia del lenguaje nos separa de nuestra natur aleza esencial.000 d e la enésima galaxia. con fría indiferencia cuyas razo nes no comprendemos. y más vale no saberlo. pues el Universo bien podría es­tar. en 1960. Lewis. «¿Qué le pa sa a usted con el tiempo?». Es posible que un puesto avanzado en el espacio detecte estas convers aciones cósmicas. El Lincos de Freuden­thal tiene. Había pensado que los rayos cósmicos po­dían ser el vehículo d e tales comunicaciones. Nosotros no n os libramos fácilmente de los terro­res del Infinito. construyó el hombre su morada sobre la Tierra. el transcurso del tiempo y la na­turaleza del espacio en nuestra región celeste. S."» Y prosigan sus observaciones. si nada sabemos de seres inteligentes galácticos. es decir. pero he dejado de creerlo. las leyes de la gravitación. Pero también es posible que se nos bus­que con amor. una pulsión y una iluminación últimas del espíritu. F reudenthal es­cribe: «Es probable que mi lenguaje cósmico exis­ta ya. todo un vocabulario de señales que exprese la esencia de las matemáticas. . incluso para los cerebros vaporosos de las nebulosas espirales». circulando en el torrente de los años luz.

¿Visitantes venidos del espacio? . tenemos menos proba bilidades de reunirnos para trabajar juntos.Una posi­bilidad diferente de cero. la crític a de las ideas y de los libros.. Su lectura le sugirió una gran cantidad de re­flexione s incidentales o complementarias. aumentada y unificada por la conquist a del espacio. . por la audacia de las hipótesis y la inmen­sidad de la visión sugerida. S.Los relatos. . Haldane. los prejuicios doctrinales y políticos. . se apresuró a hac erla traducir por Paula Fern.Retorno a Platón. Chklovski ignoró las limi­taciones del especialista. Massachu­setts. Por eso pasó inadvertida la asom­brosa y rica obra de Chklovski. el americano.. . . Colocó sus razonamientos de ciencia estricta bajo el patrocinio de los poetas y de los visionarios. alternando el texto de su co­lega ruso con sus propias notas. es.­ Y sin embargo. muerto en la in .Lo que contó Beroso.» Sa­gan publicó la obra. como una con­versación entre mandarines que se desarrollase a o jos cerrados. .» Cuando recibió la obra en ruso. . Un maestro con escafan­dr a. biólogo y ciudada­no del mundo. Escribió a Chklovski. publicada en francés en 1967.Los s ueños de Tsiolkovski. pro­fesor de Astronomía en Harvard y d irector del Ob­servatorio de Astrofísica de Cambridge. entre nosotros. proponiéndole una edición amer icana en colaboración. Incluso en las publicaciones dirigidas en prin­cipio a un vasto público. el soviético.No hay que co nfundir los latidos del corazón con el ruido de los zuecos. que de reci­bir un día la visita de ser es extraterrestres. miembro de la Academia de Cien­cias de los Estados Unidos y d e la Academia de la Unión Soviética. Sin embargo.Ese singular Próximo Orien­te. Este libro impresionaba la mente por su enorme libertad. . . acaparada por insolentes universita­rios mundanos. y de Sa­gan.» . B. miemb ro director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Moscú.TERCERA PARTE LA CUESTIÓN MÁS VASTA EL ENIGMA EJEMPLAR DE LOS AKPALLUS Los trabajos de Chklovski. que hacía decir a Clarke: «No nos llevaremos nuestras fron­teras al cie lo.¿Contactos interestelares? .Sobre la pluralidad de mun­dos habitados.Calma y ortografía.Descripción de Oannes. y miembro de la Orden del Del­fín. Carl Sagan. por su rigor cien­tífico. Esta edición america na fue dedicada a la memoria del que fue nuestro amigo J.La Hipótesis de Chk­lovski y de Sagan. . Tal fue la primera y hasta hoy única obra escrita por dos grand es sa­bios del Este y de Occidente sobre el proyecto más maravilloso de nuestro tiem po: establecer contacto con otras inteligencias en el cosmos. . era la obra más ilustra­dora que podía escribirse sobre la vida y la razón en el Universo. por su cantidad de información.«No nos llevarem os nuestras fronteras al cielo. Podía verse el despliegue de una inte­ligencia en esa cultura de mañana. «Desgraciadamente -le respon­dió el soviético-.

semejantes a nuestra Tierra. Por esto si­tuaba sus mundos poblados de seres inteligentes más al lá de las fronteras del universo visible. que "vitalizan" cosas y fenómenos. en un inmenso campo sembrado . y razas de hombres diferentes. no consideraban la Tierra como el único hogar de la inteligen cia. quien. hay una raza de dioses. que imaginaba. Es interesante obser­var que los partidarios de es ta doctrina entendían por "mundos" no sólo los planetas. la victoriosa religión cristiana haría de la Tierra el centro del Universo. Cada una de ellas saca su aliento vital de la misma madre. Sin embargo. ap areció en un pasado muy remoto. sino que es un fenómeno ampliamente extendido en una multi­tud de otros mundos. En opinión de Anaxágoras. pue­de frotar una sola espiga"." Observemos. aunque no sepamos lo que el día nos tiene reser­vado. He aquí la introducción de Chklovski: «La idea de que la existencia de seres dotados de razón no se limita a la Tierra . Veía en los "gérmenes de vida". lo que el destino nos tiene preparado para antes de que cierre la noche. diversos sabios y filósofos han adop­tado la idea de la "panspermia». Anaximandro afirmó que los mundos nacen y se destruyen. »La escuela materialista de Epicuro defendió la pluralidad de mundos habitados. La mayoría de los filósofos griegos. »Los progresos de la Astronomía dieron una base más concreta y más científica a la ide a de la pluralidad de mundos habitados. »En el curso de los siglos siguientes. »Después. la Luna y las estrellas son los lugares a los que emigran las almas de los muertos antes de alcanzar la beatitud del nirvana. en el marco de la teoría idealista de la transmigración de la s almas. y esto había de durar un milenio y medio. de suerte que unos no son nada y los otros son los dueños del cielo luminoso que es su ciudadela para siempre. otras tierras distin­tas de la nuestra. Mitro­doro. cuando la Astronomía estaba aún en sus comienzos. Así. tenemos un poco de la fuerza de los inmortales. según la cual la vida ha existido si empre. La religión budista contiene nociones bastante vagas sobre la pluralid ad de mundos ha­bitados. La religión cristiana acep­tó con bastante rapidez el concepto de los "gér­menes de vida".dia. idealis tas o materialistas. y otr as especies salvajes. todos nosotros participamos de la gran inteligencia. y hasta nuestra época. por ejemplo. el origen de todo lo vi­viente. mostró por vez primera a la Humanidad el lugar que realmente le correspon­día. Se inicia con estos versos de una oda de Píndaro: Hay una raza de hombres. En su De Rerum Natura. Lucrecio defen­d ió con ardor la idea de que el número de los mundos habitados es inconmensurable. uno de los prime ros defensores del heliocentrismo. Tales. sino también toda clase de cu erpos celestes desparramados en la extensión infinita del Universo. Según esta concep­ción. dis­persos por todas partes. la Luna es­taba habitada. que tomaba por emanaciones brillan tes de la Tierra. después de rebatir el sistema de Tolomeo. fundador de la escuela jónica. Y al "volver la Tierra al sit . de paso. Fue el gran astró­nomo polaco . si consideramos el nivel en q ue se encontraba entonces la Ciencia. ens eñó que las estrellas estaban hechas de la misma materia que la Tierra. p ensaba que "considerar la Tie­rra como el único mundo poblado en el espacio sin límite s era una tontería tan imperdonable como afirmar que. Sólo podemos inclinarnos ante su in­tuición genial. escribió: "Es preciso confesar que hay otras regiones del esp acio. que Lucrecio estaba absolutamente eq uivocado so­bre la naturaleza de las estrellas. Copérnico. pero sus poderes son diversos. por lo demás. el Sol. Es m uy verosímil que sus raíces arran­quen de los cultos primitivos. siguiendo a Tolomeo e impidiendo profundiza r en las teorías de la mul­tiplicidad de mundos habitados.

Y también Newton pensaba que el Sol estaba hab itado. Fon­tenelle. Huygens. no ven en la existencia de s eres en otros planetas ninguna con­tradicción con los dogmas de su religión. en un estilo vivo aunque un poco rebuscado. finos granos de polvo. La sustancia viva sólo se enge ndra partiendo de la materia inerte. William Whewell. puram ente especulativas.. Lo que cho ca más al lector actual es la desproporción entre la irrisoria cantidad de conocimie ntos pre­cisos sobre la naturaleza de los cuerpos celestes (la Astrofísica acababa d e nacer) y el tono rotun­do con que el autor afirmaba la pluralidad de los mundos habitados. la antigua hi­pótesis de la "panspermia" reapar eció.. Escritos con mucha imaginación. Se puso en claro que los planetas eran cuerpos celestes muy parecidos a l a Tierra." De­muestra que no puede haber vida en la Luna. la idea de la extensión universal de la vida consciente. Flammarion consideraba que la vida era el objetivo final de la fo rmación de los planetas. con cierta audacia par a la época (¡los tiempos han cambiado!). La pluralidad de l os mundos habita­dos. la vida existe en el Uni­verso desde toda la eternidad. »A fines del siglo xix y en el xx. idea que tardó mucho en penetrar en las mentes. »El siguiente ejemplo nos mostrará hasta qué punto se había extendido. se atreviese a levantarse contra ella. y ver emos que la idea de la pluralidad de mundos habitados se había extendido absolutam ente por todas partes.. a fines del siglo XIX. gracias a las cuales abrió Galileo una nueva era en la Astronomía. naturalmen­te. incluso los teólogos comprendieron la inutilidad de aquella lucha y em pezaron a revi­sar sus posiciones. Partiendo de po­sicion es idealistas. a Herschel. y de vida consciente. Sólo voces aisladas se oponían al con cepto que hacía de los planetas otros tantos focos de vida. alcanzó extraordinaria popularidad: sólo en Francia. fue quemado en Roma. y fue traducido a muchos idiomas. Así. de tierras que giran alrededor de sus soles como giran nuestros siete planetas al­rededor de nuestro Sol..io que le tocaba". Seres vivos habitan esos mundos. en el siglo X VIII y co­mienzos del XIX. Voltaire. la posibilidad de vida en otros planetas recibió un fundamento científico. William Pickering afir­maba aún. para él. Flammarion apelaba más a la sensibilidad que al razonamiento. sus libros causaron gran impresión a sus contemporáneos. unían a la profundidad de pensa­miento (cosa particularmente cie rta en Voltaire) la elegancia de la forma. Y esto condujo. en los medios científicos y fi lo­sóficos. impulsados por la p . a Laplace. p oco a poco. sin que nadie. filósofos y escritores dedica­ron gran cantidad de libros al problema de la vida en el Univer so. que los pla­netas están muy lejos de poder ofre cer albergue a la vida. el 17 de febrero de 1600." La Iglesia católica se vengó cruelmente de Bruno: declarado h ereje por el Santo Oficio... acuciaron la imaginación de sus contemp oráneos. los habitantes del Sol podían admirar la bóveda estrellada. Pero. sabios. hubo treint a ediciones en veinte años. y alcanzó una amplia difusión. Ob­servemos. y el agua no puede conservarse en su superficie. en el Campo del Fiori. en un libro publicado en 1853. Hasta el final del siglo XVII.. »En la segunda mitad del siglo XIX. con habitantes dotados de razón? ¿Po qué había de ser nuestro Sol el único astro acompaña­do de una cohorte de planetas? El gr an pensador italiano Giordano Bruno expresó estas atrevidas ideas en forma clara e inequívoca: "Existe una infinidad de soles. a formular esta pregunta: Si había en la Lu na montañas y valles.. como desgarro­nes en las cegadoras nubes que envolvían enter a­mente la superficie oscura del astro. Así. Según este concepto metafísico. Las primeras observaciones a través del telescopio. »Tomemos al sabio ruso Lomonosov. de paso. y los más próximos al Sol "reciben una enorme cantidad de calor. según Svante Arrhenius. con absoluta convicción. la Iglesia católica (lo mismo que las Iglesias prot estantes) no dejó de oponer una enco­nada resistencia a la teoría heliocéntrica. opina.. En la hora actual. ya que los mayores están compuestos "de agua. bajo for­mas nuevas. tomemos a Kant. Citemos a Cyrano de Bergerac. El célebre astrónomo inglés Herschel consideraba que el Sol estaba habitado: las manch as solares eran. que las altera­ciones de l paisaje lunar se explicaban por los des­plazamientos de grandes masas de insecto s. y se transmite de un pla neta a otro. el libro de Flammarion. de gas y de vapores". En efecto. según leyes exactas.. Este crimen del clero contra la Ciencia no había de ser el último. »En la segunda mitad del siglo XVII y durante todo el XVIII. que posteriormente se resucitó esta hipótesis para aplicarl a a Marte. ¿por qué no podía haber ciuda­des. a través de aquellos. Sus obras. o casi nadie.

e sta su­posición. »El ruso Constantin Tsiolkovski. que tuvie­se un sis tema planetario. Por esto. no ha sido aún es­trictamente demostrada. Según esta idea. excluye aquella posibilidad. que los diez o quince últimos años de investigación astrofísica han hecho posi­ble que el problema de la pluralidad de los mun­dos habitados sea conside rado científicamente. el Universo se com ponía. »Los progresos de la cosmografía estelar con­tribuyeron y contribuyen de modo deci sivo a la solución del problema de la aparición y la evolu­ción de la vida en el Univers o. compuesta de más de cien mil millones de estre­llas. . para un período bastante largo. y sabe mos durante cuánto tiempo irradian una energía lo bastante constante para conservar la vida en los planetas que se mueven a su alre­dedor. surgir únicamente en ciertas regiones privilegiadas y en una eta pa determinada de la evolución. a ba se de muchísimas observaciones. tiene una impor­tancia capital para el futuro de la vida sobre la T ierra. E n fin. sin los cuales es incon­cebible cualquier forma de vida. transportan a otros planetas partículas de materia viva." Si la primera cita no hace más que re­petir lo que dijeron filósofos antiguos.. el desplazamiento hacia el rojo del espectro de las galaxias hace pensa r que. los destinos del Sol. El problema de la vida es. fue ardiente defensor de la plurali­dad de mundos habitados. Cuando encuentran en uno de aquell os condiciones favorables. »Si. »La historia de las ideas de la pluralidad de mundos habitados está íntimamente li gada con la de las concepciones cosmogónicas. Los pensadores y escri­tores de los siglos pasados se imaginab an las ci­vilizaciones de los otros planetas. ¿De qué manera. »Una ofensiva semejante se ha llevado a cabo en los frentes de la Biología y de la Bioquímica. nos hemos formado de la evolución de las estrellas y de las galaxias. Pero lo que ahora sab emos sobre la na­turaleza del espacio interestelar. hubiese una sola. según la cual el Sol debe su cortejo d e planetas a una catástrofe cósmica su­mamente rara (el "medio choque" de dos estrella s). »Ésta pudo. la tesis de la eternidad de la vida es incompatible con la idea que. en principio. y grac ias a qué condiciones exter­nas. en el pasado. pues. no se puede negar la posi­bilidad de esta transferencia de un planeta a otro. resulta difícil. Citaremos solamente algunas de sus frases: "¿Se puede concebir que Europa esté poblada. sólo aparecieron más tarde. Sin embargo. químico. En cuanto a Tsio lkovski. padre de la Astronáutica. Así. en el mundo de las estrellas. y de que el sistema solar e s una regla. Lo que fue la Humanidad hace algu­nos años. de momento. »Además. en su época. cien tífico y técnico. En la actualidad.resión de la luz. más que una excepción. los elementos pesados. podemos saberlo interr ogando a los pla­netas. la tesis principal de la teoría panspérmica nos parece equivocada. en gran parte. sabemos distinguir las estrellas jóvenes de las vie­jas. sin que éstas pierdan su vitalidad. sumamente probable. evidentemente. las esporas germinan y dan origen a toda la evolución u lterior de la vida. aceptar un mecanismo semejante cuand o se trata de sistemas estelares. parecidas a lo que veían sobre la Tierra en su época.. la mayoría de los sabios consideraron la vida como un fenómeno excepcional en el Universo. desde el punto de vista social. En fin. diez o quince mil millones de años atrás. Vemos. pues. y el florecim iento de la Astrofísica. El hundimiento de la teo­ría de Jeans. la segunda contiene un pensamiento muy importante que ha sido desarrollado después. Parecía sumamente improbable que en nuestra galaxia. en el pri­mer tercio del siglo xx. solamente de hidrógeno. Arrhenius pensaba que la presión de la luz puede imprimir velocidades considerables a los granos de polvo. la cosmogonía estelar permite pre­decir. después de 1930. llamó acertadamente la atención so­bre las considerables diferencias de nivel entre las civilizaciones de los diversos mundos. pudo producirse la síntesis de las moléculas orgánicas co mplejas que condujo a la aparición de las primeras partículas de materia viva? Duran . esporas o bacterias. estas hipótesis no podían ser aún confirmadas por la Ciencia. el estado del Universo hacía poco pro bable la existencia de vida. A pesar de todo. casi nos llevan a la conclusión de que en nuestra galaxia h ay una considerable can­tidad de sistemas planetarios. cosa que. o bien de hidrógeno y he­lio. y no lo estén las otras partes del mundo ?" Y después: "Los diversos planetas presentan las diversas fases de la evolución de los seres vivos. cuando circuló la hipótesis cosmogónica de Jeans. además del Sol.

Natural­mente. es muy concre­ta. Por último. Empezamo s pre­cisamente a levantar una punta del velo que en­vuelve el sancta-sanctórum de la sustancia viva: la herencia. Se centra principalmente . Los h ombres comprendieron. el descubrimiento de la "signif icación ciber­nética" de los ácidos desoxirribonucleico y ribonu­cleico. prácticamente comprobada. y de posibles c ontactos entre las civilizaciones separadas por el espacio intersideral. tenemos la impresión de que sólo muy re­cientemente apareció la posibilidad de abordar el problema del origen de la vida en la Tierra. Marte y Venus. de Venus y de los demás pla­netas del sistema solar. por cierto) y sabía. »Los notables éxitos de la Genética y. Y esto es una tarea delicada y. Su solución podrá obtener se en un futuro bastante próximo. Po r último. Sin em­bargo. en gran parte. »Así.. mal definida. la actividad práctica continuaba regida por un geo­centrismo espontáneo. la cuestión de la ha­bitabilidad de Marte. se gún los mismos métodos empleados por los biólogos en la Tierra. la tercera parte analiza la posibilidad de existen cia de vida cons­ciente en ciertas regiones del Universo. el 4 de oc­tubre de 1957. quizás. un problema genético.apoyándose. »El libro se divide en tres partes. con gran rigor científico. »El enorme interés manifestado por el hombre de la calle en lo que atañe al proble ma de la vida en el Universo explica la fecundidad de los traba­jos que físicos y as trónomos famosos dedican. La segunda estudia las con­diciones generales de aparición de la vida en los planetas. . Hay que elaborar hipótesis sobre las perspectivas de evolución de la civilización en mu­chos mil es e incluso millones de años. que est udian. Den­tro de unos años. sobre todo. todo el mundo había estudiado un poco de Astronomía en el colegio (bastante mal enseñada. los planetas del sistema solar y. Ahora bien. también. y em­pezarán a estudiar la vida. de Spen­cer Jones). si continúan los progresos de una ciencia tan jove n como es la Bio­logía molecular. vuelve a poner so bre el tapete la definición de la vida. sobre todo. dedicamos un espacio bastante considerable a los otros sistemas planetarios. en este momento. en los otros planetas. y que no­sotros sepamos. de pron­to. los bioquímicos avanzaron considerablemente en este terreno . el estudio y el dominio del espacio que rodea la Tierra avanzaron con enorme rapidez. hay que llevarla a cabo. Por esto no nos cansaremos de ins istir en la conmoción producida en la con­ciencia de los hombres en este principio d e una nueva era de la historia humana: la era del estu­dio directo y. además de en la Luna. A de­más. "teóricamente" . además. muy de prisa. Se plantea. Sin embargo. Decimos "actual". »El objeto de este libro es poner al corriente a los lectores no especializado s del estado actual de esta cuestión. de Oparín y Fesenkov. y La vida en los otros mundos. por ende. A partir de entonces. que moraban en un diminuto planeta sumergi­do en l a inmensidad del espacio cósmico. »La puesta en órbita del primer satélite artifi­cial de fa Tierra por la Unión Soviética . para culmi nar en los vuelos de los cosmonautas soviéticos y. porque nuestras ideas sobr e la pluralidad de mundos habitados evoluciona. incluso en el enigmát ico y poco hospitalario Venus. y aquellos nos informarán. en especial. la cuestión de la existencia de vida en otros mundos salió del campo de la abstrac­ción para adquirir una significación concreta. en experimentos de laboratorio. de lo que encuentren en ella. de los americanos. más adelante. El final de esta parte con­tiene una crítica de las últimas variantes de la te o­ría de la panspermia. Se hace cada vez más claro que el pro­blema de l origen de la vida es. Sin embargo. en princi­pio. sobre todo. pues. de las estrellas y de los sistemas planetarios. en Marte y.. y. el lugar que ocupaba la Tierra en el cosmos. después. sin error posible. es la primera vez que se empren­de un análisis de la existencia eventual en el Uni­verso de formas conscientes de vida. abrió una etapa radicalmente nueva en la historia de la idea de la pluralidad de mun­dos habitados. al establecimiento de contac­tos con los habitantes inteligentes de los otros sis­temas planetarios. y la solución que se le dé puede ser. se resolve rá experimentalmente en lo que concierne a los planetas del sistema so­lar. y a diferencia de otras obras sobre el mismo tema (como La vida en el Univer so. si es que existe. La primera proporciona las bases astronómica s indispensables para comprender los conceptos actuales sobre la evolución de las galaxias. de la conquista del cosmos. pa ra tratar este tema es imposible mantenerse aferrado a una es­pecialidad. Se envia rán "detectores de vida" a la superficie de los planetas. No está lejos el día en que los as tronautas desembarcarán.te los últimos decenios.

A partir de hoy. Pero los rechaza. Lo cual no quiere decir que esta parte esté desprovista de todo contenido cien­tífico y sea pura ficción. y después. necesariamente. en 1961. Un acon­tecimiento tan fuer a de lo corriente tenía forzo­samente que dejar huellas en las leyendas y en los mit os. en 1960. ni si llegaremos a establecerlo jamás. y no sa­bemos cuándo lo estableceremos.. se plantea una cuestión: ¿Habrá recibido nuestro planeta.. que veía al hombre conquistar el espacio. serían considerados p or los pri­mitivos como de naturaleza divina. asegurando que el tal señor Agrest era un simpático farsante. ¿no podrían atribuirse a la iniciativa de ciertas civilizaciones? Y. con todo el rigor posible. en galaxias remotas. a principios de siglo.» La idea esencial de Agrest es la siguiente. al mismo tiempo. reorganizando el sistema solar. es en este lugar del libro donde se exponen . Chklovski reanuda. ¿Qué no podemos esperar de los siglos venideros? Mientras tanto.. Estos seres. esperemos que no sea así. una idea del poder de la mente humana. «¿Por qué no presumir que la actividad de seres inteligentes y pe rfectamente organizados puede modificar las propiedades de sistemas estelares en teros? Los fenómenos extra­ños que observamos en el núcleo de las galaxias. Imagina tamb ién. la actividad. mientras que en aquélla predomina. abarcando los astros y «dirig iendo los peque­ños planetas como gobernamos nosotros nuestros caballos». «Sí -dice-. el elemen to hipotético: no tenemos aún ningún contacto con las civilizaciones de los otros plan etas. En 1967. domeñando el color y la luz del Sol. por su actividad concret a. si en la actualidad podemos consi­derar unas perspectivas tan fabu losas. dotados a sus ojos de un po­der sobrenatural. aporta nuevos elementos y desar rolla par­ticularmente este punto. y que los "pro­digios cósmicos" que observamos sean prodigios de la inteligencia a través de los mundos y prueba d e la existencia de "amos del luminoso cielo. e n fin. se ha conver­tido en un factor de importancia cósmica. t anto los buenos intelectuales raciona­listas franceses como los cristianos se echa ron a reír. por cuenta de una imaginación científica legíti ma. Carl Sagan y Chklovski declararon con­juntamente: «La manera e n que el señor Agrest plantea el problema nos parece absolutamente sen­sata y merece un análisis minucioso. y aunque uno vacile en pensarlo. que es su fortaleza perdurable".» Ahora bien. la visita de as­tronautas venidos de otros sistemas planetarios? Chkl ovski considera válida la hipótesis. lo mismo que Sagan. los sueños a que se entregaba.. despectivamente: ¡ahora nos vienen con teo­logía-ficción! Los trabajos de Agrest da tan de 1959. Esta parte da. no s hicimos eco de los estudios del investigador soviético Agrest sobre este tema. y que sólo por benevolencia toleraba la Unión d e Escritores Soviéticos los va­ticinios de los locos inofensivos. empezando po r la nuestra. los recentísimos logros de la Ciencia y de la Técnica. susceptibles de llegar un día al éxi­to. ¿no podría buscarse la c ausa de la excep­cionalmente poderosa irradiación radioeléctrica de ciertas galaxias ( las radiogalaxias) en la actividad de formas de materia altamente organizada y a las que incluso resulta difícil llamar inteligentes?» Cierto que considera argument os que nos condu­cirían «a la triste corroboración de nuestra casi soledad en el Univers o». Recordamos que Louis Aragon nos envió al cuerno. y más aún en es­cribirlo. P. y los mitos otorgarían un papel especi . Sagan le apoya. El R. Constantin Tsiolkovski. la Hu­manidad. en un pasado relativa mente próximo. Dubarle d ijo. un maes­trillo provinciano . en El retorno de los brujos. Esta ter­cera parte se distingue de las dos primeras en que éstas exponen los descubrimientos concretos de la ciencia en c ierto número de campos. Por el contrario. de civilizaciones dist intas de la nuestra. Cuando. en Planète.la atención sobre el problema del establecimiento de contactos entre las civiliza cio­nes de sistemas planetarios diferentes. Su­pongamos que unos astronautas ll egaron a nuestra Tierra y encontraron hombres en ella.

. Pero. una alusión a seres pen­santes venidos del cosmos. en el cuadro de las hipótesis de Sagan. En la actualidad.al al cielo del que habían venido y al que habían vuelto aquellos visitantes enigmátic os. debemos es­perar un próximo desembarco. Y. y la idea de una cosmo­história puede abrir nuevos caminos de investiga ción. podría ser del orden del 106. qu e no tenían escritura. Si «la Historia empieza en Sumer» y si esta his toria nació de una visita. la cifra de al­gunos miles de años. Segunda: encontramos huellas en la memoria de los hombres. «parece probable que la Tierra haya recibido. aquí. podemos actualmente recons truir una gran parte de la his­toria precolonial de los pueblos del África Negra. sobre la que volve remos dentro de poco.500 años. Pero. Tercera: el contacto con seres tan primitivos como los ter rícolas de los antiguos milenios no justificaba la instalación de una base. Este fo­mento del ateísmo. el amor a la música abarca también las coplas. el análisis de las leyendas inspiradas por aq uel acontecimiento permiten reconstruir la llegada del navegante e incluso el as pecto de sus barcos. seguimos pensand o. no e xiste un solo monumen­to material de la pasada cultura en que podamos ver.. Nosotros no a valamos a nuestros dudosos epígonos. Esta bas . en muchas o casiones. «que las investigaciones encaminadas en este senti do no son absurdas ni anticientíficas. si. Un siglo más tarde. Calcula que el número de civilizacio­nes técnicamente desarroll adas. desde El retorno de los brujos. La frecuencia es. como escr i­be el astrónomo americano. ha proliferado toda una li­teratura sobre este tema. Sabemos que los mitos y las leyendas nacidos antes de la ap arición de la escri­tura poseen un gran valor histórico. vi­sitas de civilizaciones galácticas. por ejemplo.. etcétera. y preferimos la muerte al oficio de censo­res. com­place al comisario. Sin embargo. que representa un «marciano» con escafandra. ¿Seremos visitados? ¿Lo hemos sido ya? Lo cierto es que Sagan pretende establece r la frecuen­cia probable. «Lo cual -observa C hklovski. que no contraría al yogui. Sagan aporta una demostración de esto al re­ferirse a la leyenda de los Akpallus. pero aún no hemos estudiado éstos con amplia curiosi­dad. Sólo es preciso no per­der la sangre fría». Car l Sagan añade este ejemplo: en 1875. fundame ntalmente. valiéndonos del folklore. Si cada civiliz a­ción envía. y probablemen­te 104 durante la era g eológica». uno se asfixia. no tomamos la Ciencia por una vaca sa­grada. sin la chanza. una nave intereste­lar de investigación. Así. haya sido abusivamen­te utilizado (un poco p or nosotros y un mucho por otros) como demostración. en la destrucción de Sodoma y Gomo rra.» Sagan conjetura que estas civilizacio­nes estudian e l cosmos siguiendo un plan que ex­cluye la repetición de una visita. Es muy posible. un secuestro de los visitantes. en la ascensión de Enoch. en las leyendas y los mitos. como dicen los Pies Nique­lados.me parece optimista. ¿por qué no en­contramos ninguna huella formal? Hay tres res­puestas a esto. en fin. Agrest interpreta pasajes de la Biblia: ve. Y. el nuestro). «¡Calma y ortografía». nos reserva sin duda mucha s sorpresas. que el famo­so fresco sahariano del Tassili. que albergue formas razonables de vida. el intervalo medi o entre dos visitas de la región de una sola y misma estrella será igual a 105 años. Los «visitantes celestes» pudieron en­señar a los terrícolas ciertas técnicas y ciertos ru­dimentos científicos. cada año terrestre. Nosot ros no nos oponemos en absoluto a la chanza. de unos 5. ya q ue se trata de descifrar. de las leyendas y de los mitos.» Nosotros opinamos lo mi smo. sabemos también que este sis­tema de interpretación permitió a «inve stigadores» poco escrupulosos una hermosa carrera en el te­rreno de la chanza.. nunca s e insistirá bastante en que. Además. como Sagan y su colega ruso. La dura ción de tales civilizaciones sería de diez a la séptima potencia años. los efectos de una explosión nuclear. existentes simultá­neamente en la galaxia. Prim era: la arqueología científica no ha hecho más que empezar. podemos ad optar. «Que nosotros sepamos -declara Chklovski-. Se com­prende la ingenua utilización que puede hacer de est o el dogmatismo materialista: reducir la idea de divinidad al recuerdo del paso por la Tierra de un La Pérouse venido de las estrellas. E n cuanto al intervalo medio entre dos visitas de un solo y mismo sistema pla­netar io (por ejemplo. pues no alardeamos de poseer la ver dad. los indios del noroeste de América vieron desem barcar a La Pérouse.

sino del mar. erudito francés. un sistema de alarma que ilumin aría el espacio interestelar cuando el nivel técnico local alcanzase determinado gra do. Pero estos textos tienen profundas raíces babilónicas.» «Antes de nuestra Era» es la manera marxista de decir antes de J. Función de semejante avisador podría ser. No se puede. Un aumento de los radio­isótopos at mosféricos. Pero no por ello tales hipó­tesis dejan de ser merecedoras de atención. e n aglomeraciones de pueblos-almadías. y nosotros sólo encontraremos la tar­jeta de visita de los galácticos cuando hayamos al­canzado el suficiente nivel tecnológico . Drake y Clarke llegaron a sugerir la posibilidad de que una civilización extrate rrestre hubiese depositado un avisador automático. Y. Sagan dirige su aten­ción a las leyendas y a los mitos. cuando lleguen los visitantes de la re­mota estrella.e podría estar en la cara oculta de la Luna. hayamos prog resado aún más y no lo hayamos destruido todo. vinie­ron a traer a l os hombres los rudimentos del cono­cimiento. seres que escrutan los cielos.siglos recibiremos algún emisa rio. los asirios y los per­sas fueron sucesores de las civilizaciones sume­ria y acadia.. que relata las apa­riciones regulares. con­siderando el abismo del tiempo pasado. que había lle­g ado de un exterior desconocido. Esta idea se f unda en la leyenda de los Akpallus. Es posible que estos sucesos tuvie­sen lugar no lejos de la ciudad sumeria d e Eridu. En realidad. apoyándose en sus investigacio­nes. Habían vivido mucho tiempo en el océano. La hipótesis de Sagan es ésta: unos visitantes extraterrestres. Existen tres versiones relativas a los Akpallus. en esta Tierra. tal vez se ha producido ya la señal. como una cola que prolongase el cuerpo). en las aguas. «En mi opinión -declara Chklovski--. a la construcción de complejos ca­nales de irrigación. y sólo después de un encuentro. al desarrollo de la Astro nomía y de las Matemáticas. excluir que estos textos bíblicos y los mitos anteriores a Babilonia reflejen unos mismos aco ntecimientos. que fue sacerdote de Baal-Marduk . cada día más pletórica de radiaciones nuev as. Y añade: «Lo mismo que Agrest. construyeron sus ciu dades y desarrollaron la civilización que aquellos les habían enseñado. la armadura. ha cer funcionar la alarma. en la s aguas del Golfo Pérsico. Sagan escribe: «A cuarenta años luz de la Tie rra. provistos de esc afandras y a bordo de una nave espacial que se posó en el mar. estudiada por Carl Sagan. Carl Sagan comprueba. nada sabemos de los orígenes de la civilización sumeria. Si hay.. de seres extraños que enseñaban a los hombres ofi­cios y cien cias. formula una hipótesis sor­prendente: los sumerio s no vinieron de la tierra. una ruptura muy clara en la historia de la cultura sumeria. las noticias referentes a una civilización técnica reciente vuelan ya entre las es­trellas. que recuerda el bri­llo de las escamas. pasaron a la tierra. por ejemplo. conocerán nuestro saber . Agrest presenta una interpretación de los textos bíblicos. para comunicar el saber. el recuerdo de unos seres medio ho mbres. Estos hombres fundaron Surner. pues. Pero volvamos a lo nuestro. y el aparato respiratorio. aproximadamente en la primera mitad del cuarto milenio antes de nuestra Era. reco noce que hay una posibilidad diferente de cero de que la Tierra haya recibido vis itantes del espacio». que ha bía de distinguir más tarde a los iniciados del Próximo Oriente.» Chklovski. co n se­res superiores venidos del espacio. el análisis del contenido d e elementos radiactivos de la atmósfera terrestre. en este caso. no podríamos aportar pruebas científicas bas­tantes acerca d e esto. Y tal vez den­tro de algunos . C. podría. durante largo tiempo. para bien o para mal. René Alleau. Desde lue­go. que pasó bruscamente de una es­tancada barbarie a un brillante florecimiento de sus ciud ades. que datan de las épocas clásica s. Deseo que. allá. medio peces (el casco. pero todas ellas tienen su origen en Beroso. Hace par ticular hincapié en la epopeya sumeria. Esto nos h ace pensar en las etapas históricas de Un mundo feliz. Los babilonios. La Hu­ma nidad había de conservar. está tal vez relacionad o con este recuerdo fabuloso. antes de Ford y de s­pués de Ford. provocado por repetidos experimentos nucleares. El signo de pez. en espera de que aparezca una civilización técnica avanzada en nuestra región del espacio. más escéptico o menos lírico. las hi­pótesis de Agrest y de Sagan no se contr adicen. de Huxléy.

Eneugamus. reinó diez saris. r einó Alapa­rus. volvió a surgir del mar. Le sucedió Megalarus. así como la historia de los que detentaban los poderes soberanos. también de Pantibiblon. a seiscientos años. se encontraban las raíces llamadas gon gae.en Babilonia. que reinó durante doce saris. el pastor oriun­do de Pantibiblon . se llamaban Euedocus. Les enseñó a cons­truir casas. diez reyes. Después. Eneubulos y Anementus. Hubo en total. apareció un animal dotado de inteligencia llamado Ganes. les inculcó todo lo que podía contri­buir a suavizar sus costumbres y a humanizarlos. qué vivían sin ley ni orden. En los lagos. Recuerdos de la enseñan­za de Beroso nutren los textos clásicos. Tenía pies humanos. un neros. para pasar la noche «en las profundidades». Se dice. cuyo re inado fue de die­ciocho saris. una criatura parecida a Oanes. una se­gunda c abeza. y Sagan se refiere principalmente a l os escritos griegos y latinos recogidos en los Antiguos fragmentos de Cory. y reinó por esp acio de treinta saris. También ha bía palmeras. como las bestias de los campos. Esta criatura hablaba con los hombres durante el día. Relato de Alejandro Polilihistor: En el primer libro referente a la historia de Ba­bilonia. y un sosos. que no pudo ser perfeccionada de manera sensible. su enseñanza era hasta tal pun­to un iversal. Y le siguieron otros reyes. En el transcurso del «primer año«. en las ciencias y en las distintas artes. En una palabra. de Pantibiblon. Relato de Abideno: Se refiere a la sabiduría de los caldeos. a levantar templos. Porq ue era «una criatura anfibia». Daos.. en él. Encontramos en ella tres relatos. Beroso des­cribe Babiloni a como un país que se extendía des­de el Tigris hasta el Éufrates y en el que abunda­ban e l trigo. el último de los cu ales fue Sisithrus (Xi­suthrus). que el primer rey del país fue Alorus. manzanos y la mayor parte de frutos. En aquella época. Actualmente se calcula que un sarus equivale a tres mil s eis­cientos años. del tiempo de Euedoreschus. de Pantibiblo n. comes­tibles y equivalentes a la cebada en cuanto a valor nutritivo.. peces y aves que nos son conoci dos. en su época. cuatro personajes de doble cara surgie­ron del mar. Después. Babi­lonia atraía a los heterogéneos p ueblos de Caldea. llamado Annedotus. Les enseñó también a distinguir los granos de la tierra y a recolecta r los frutos. Le sucedió Amilarus. pro­cedente del Golfo Pérsico (referencia al relato de Apolodoro). a sesenta años. a practicar el de­recho y a utilizar los principios del conoci miento geométrico. había fértiles valles. hubo otros animales parecidos a Oanes. Ammenon. Menciona escritos con­servados en Babilonia y relativos a un ciclo de quince decenas de milenios. Poseía bajo su cabeza de pez. en tiempos de Alejan­dro Magno. El cuerpo del animal era parecido al de un pez. en su tiempo. Estos escritos refe­rían la historia de los cielos y del mar. durante tres saris. pero mitad d eruonio. la cebada y el sésamo. gobernó durante diez saris. Beroso declara haber vivido en tiempos de Alejandro. pero cola de pez. y la duración de su rein ado fue de ciento veinte saris. aq uella criatura se sumergía en el mar. que afirmaba haber sido designado por Dios para serpastor de su p ueblo. pero no comía. en la que se extendía a l otro lado. Beroso promete hablar de ellos cuando re­fiera la historia de los reyes. Después de él. el nacimien­to de la Humanidad. Su voz y su lenguaje eran articulados . . Vino después Anod aphus. Les inició en l a escritura. En aquel momento. A continuación. La parte de Babilonia que lindara con Arabia era árida. Al ponerse el sol. cita ndo la edición revisada y corregida de 1870. Beroso pudo tener acceso a testimo­ni os cuneiformes y pictográficos de varios miles de años de antigüedad.. hijo de Filipo.

provistos de casco y c apara­zón. oriundos de Pantibiblon. su hijo Xi­suthrus reinó durante dieciocho saris. En un cilindro asirio. según las circunstancia s. el cuarto Ànnedotus . quien reinó durante dieciocho s a­ris. en tiempos del cual apareció el Annedotus Musarus Oanes. Abi­deno no menciona estas apariciones. le man­dó que embarcase todo lo necesario para el ma n­tenimiento de la vida. (Todos -dice Apolodoro. que recogiese todas las es­pecies animales. de Pantibiblon. Oanes y los otros Akpallus aparecen como «animales dotados de ra­zón. afirma que tuvo lug ar durante el pri­mer año. según el relato de Apolo­doro. Al preguntarle al dios hasta donde debía ir. que tenía la misma forma que los anteriores. que escribiese una historia de los orígenes. aunque Abideno no sitúa la aparición del segundo Annedotus hasta después de v eintiséis saris). Después. caldeo nacido en Laranchae. de Babilonia: reinó durante diez saris. vemos al Akpallu lleva ndo unos aparatos sobre la espal­da y acompañado de un delfín.>. Le ordenó.. vino Otiartes. Por último. procedente del Golf o Pérsico (Alejandro Polihistor. en su tiempo (afirma) apareció.. reinó durante die­c iocho saris. de un «cuerpo doble». Relato ulterior de Alejandro Polihistor. vino el pastor Daonus. éste le respondió: «Hasta donde están los dioses. los pro gresos y el fin último de todas las cosas. o. y tenía la misma forma complicada. después. de Pantibi­blon. Venía. Después. Después de la muerte de Ardates. Éste nos d ice que el pri­mer rey fue el caldeo Alorus.. que reinó durante ocho s aris. reinando durante d ieciocho sa­ris. o sea un aspecto que era en parte d e pez y en parte de hombre. hasta nuestros días. su hijo Xi­suthrus le sucedió. Durante su reinado. cuya historia es relatada en la forma siguiente: El dios Cronos se apareció en sueños a Xisuthrus y le hizo s aber que habría un diluvio el día decimo­quinto del mes de Daesia. mejor dicho. y. como seres inteligentes. del Golfo Pérsico. rei­nó Amempsi nus de Laranchae.) Después. que reinó por espacio de diez sa ris. procedente del Golfo Pérsico. apareció otro personaje. que enterrase estas notas en Sippara. tanto las que v olaban como las que corrían por la tierra. gobernó durante diez saris. anticipando el acon­tecimiento. lo que les enseñó Oanes. Después de la muerte de Otiartes.. En cambio. Fu e enton­ces cuando se produjo el Gran Diluvio. Tal vez se trataba de visitantes venidos de un planeta enteramente cu­bierto por las aguas. mezcla de pez y de hombre. de forma humanoide. se trata de cuarent a saris. Cosa que concuerda con las observaciones de la arqueología s . en la Ciu­dad del Sol. pues. después. llamado Odacon. com o el an­terior. y que la Humanidad sería destruida. después Anime­non de Ca ldea. Le sucedió Magalarus de Pantibiblon. como era el oc­tavo en el orden sucesorio.» En estos fragmentos se afirma claramente el origen no humano de la civilizac ión sumeria. que construyese un barco y se lle­vase a su s amigos y parientes.refirieron con detalle. y que se confiase a las profundas aguas .Relato de Apolodoro: He aquí -dice Apolodoro. Una serie de criaturas extrañas se manifiesta en el curso de varias gen eraciones. vinieron Alaparus y Amelon. En esta época tuvo lugar el Gran Diluvio. Euedoreschus. Alejandro Polihistor da fe de un repentino flo­recimiento de la civilización des pués del paso de Oanes.la historia tal como nos la transmitió Beroso.

hasta hoy. reforzado por el es tudio de los sellos cilíndricos asirios. Por esto les gustaba dar es­tos nombres a sus hijos. Epsilón del Indio y Tau de la ballena. después de los hundimientos y los diluvios. La trama fundamental. absorta la mente en estas cosas que les faltaban. como consecuencia tanto de la desaparición de los que habían recibido su tra­dición como de la longitud del tiempo transcurri­do. de ideas nuevas. La aparición. du­rante muchas generaciones. de las cosas necesa­rias para. de la Universidad de Harvard. lo cual hace presumir una evolución más lenta. con el ocio. referidos por las le yendas del Próximo Oriente. las necesidades de la existencia. la existenci a. fueron dos cosas que. a una fase de riqueza y de poder que empieza a perm itirnos la más amplia investigación de nuestro pasado remoto. que valo rarse y valorar el Universo para siglos Venideros. teniendo co­nocimiento únicamente de los nomb res de los príncipes que habían reinado en el país. tal vez nos harán sensibles a una circulación entre los tiempos sumergidos y los tiempos aún por venir. y muy poco sobre su obra. 61 del cisne. ni de los acontecimientos de un pasado remoto.» Pero es preciso que la espe­ranza haga latir con fuerza el cor azón. La Arqueología ha puesto al descubi erto vestigios de tecnología. La idea de los planetas girando alrededor del Sol y las estre­llas no aparecen hasta Copérnico. ellos y sus hijos. La particular densidad de acontecimientos inex­plicables. aunque ignoraban los méritos de estos h ombres del pasado y las leyes que habían promulgado. y tomándolas como único tema de sus conversaciones. Y Platón parece dirigirs e a nosotros. . cambia el panorama.umeria. cuando buscamos las pos ibilidades del futuro. En efec to. desde el momento en que éstas vie ron aseguradas. Cierto que. así como o tras representa­ciones de sistemas que muestran un número va­riado de planetas para ca da estrella. el armazón en el interior del cual tenía Mesopota­mia que vivir. a quimce años luz de nosotros. Y concluye: <Historias como la le­yenda de Oanes. por algunos años. que formular las más profundas preguntas. Naturalmente. cuando es­cribe en Critias: «Sin duda los nombres de estos autóctonos fue­ron salvados del olvido. En realidad. y por qué? Sagan imagina cinco orígenes posibles de los visitantes: Alfa del Cen­tauro. después de los trabajos de Jacobsen. pero no antes. en Israel. el estudio de las leyendas. Tal vez veremos nuestros orígenes y nues tros fines como los dos momentos de una relación con la vida y la inteligencia del Universo. mientras se oscurecía el recuerdo de su obra. El sumerólogo Thor­kild Jacobsen. sin duda. plantea un problema. suscita la siguiente pregunta: ¿Fueron escogi­do s estos lugares por los Maestros venidos de las estrellas? ¿Cómo. tal vez no s enseñarán que nuestro enor­me esfuerzo por surcar el cielo corresponde a un afán antiq uísimo y heroico de continuar la con­versación. persiste el misterio de los visitantes. lo que quedaba de la espe cie humana sobrevivía en estado inculto. aunque encon­tremos algunas especulaciones precoces de es te orden entre los griegos. siempre. se cristaliza. y las figuras y textos más anti­guos concernientes a la aparición de las primeras civilizac iones terrestres (interpretados. como el horno de reverbero de Ezeón Gober. las investigaciones re­lativas a la Antigüedad. en esta región del mundo de técnicas. que estaba sumida e n la oscuridad. exclusivamente como mitos o desvaríos da la ima­ginación primitiva). Desprovistos como estaban. Estos estudios no deberían rechazar una rama de investigación relativa a contactos directos con una civilización extraterrestre.» Hemos llegado. se han descubierto en Mesopotamia res­tos de ciudades aún más antiguas. a excepción de algunas tradicio nes oscuras y relativas a cada uno de ellos. merecerían estudios críticos más amplios que los realizados hasta la actualidad. cuando pensamos en estas cosas. con dos planetas más pequeños en uno de los lados. o el bloque de vidrio de tres toneladas enterrado cerca de Haifa. Eps ilon del Eridano. estallaron de vida y cumplier on su fin>. Sin embargo. en los que Sagan cree descifrar el Sol ro deado de nueve planetas. La ci­vilización mesopotámica.» Estas dos cosas que entran en nuestras ciuda­des. de religiones. entraron simultáneamente en las ciudades. como si se trata se del crisol de la historia huma­na. de­bemos tener muy presente el proverbio chino: «El que esper a a un jinete debe cuidar muy bien de no confundir el ruido de las pezuñas con los lati­dos de su corazón. es­cribe: <Súbitamente. no se preocupaban con lo que había ocurrido con anterioridad.

Es ta paradoja es el fundamento de cierto «racio­nalismo». . desanima a la inv es­tigación.Cómo no dejarse aprisionar por los hielos.La cuestión de la meseta de Marcahuasi. sólo fue verdadero animal racional después d e la muerte de Luis XVI.La increíble geoda. . Es ma­temático. Si la s ratas de Noruega van en tropel a ahogarse en las aguas del océano. inmediatamente. Y de . . el presidente de la Asociación de Escritores Científicos Franceses. Actualmente. al rechazar lo desconocido.La pila de Bagdad. ¿por qué se dedica a la Arqueología? ¡Triste ofi cio el suyo! ¡Que insensatez haberlo es­cogido y mantenerse en él! Boucher de Perthe s era un aficionado. Si para un arqueólogo serio los enigmas no existen.CUARTA PARTE SOBRE ALGUNAS INTERROGACIONES ROMANTICAS CAPITULO PRIMERO PEQUEÑO MANUAL DEL JUEGO DE LOS ENIGMAS Cómo apostrofar al señor presidente. . La seriedad hace carrera en esta insensatez. En él.Cómo hurgar con la badila del sueño. El no es arqueólogo. . porque es un aficionado. El hombre. La per sona seria es ahorrativa.Un po co de metalurgia. «Caballero: usted cree en profundos misterios. Schlieman era un aficionado. . hay más fanatismo antirreli gioso que razón. La inteligencia se aventura. .Cómo dudar d e las cronologías. En verdad. El hecho de entusiasmarnos con la idea de que hay muchas cosas ocultas por descu­brir equivale a hacerse cómplice del oscurantismo.El mecanismo de Anti-Citera. La mejor hipótesis es la que utiliza una menor cantidad de imaginación y no destruye el concepto admitido de la mecánica de las cosas. El hombre serio p rofesa una idea de la ciencia que. los enigmas no existen. puede explicarlo todo. Y descubrió la Prehistoria. . ¡Ah! Esto es científico. o casi todo. una noche de 1969. .Cómo pasear­se por los Andes.Cómo conjugar el futuro anteri or del verbo «inventar».Las tablillas de Mohenjo Daro. es porque son miopes y toman por un río el mar en que habrán de sucum­bir. Pero defendía cier to concepto de la cien­cia que es tradicional en nuestro país desde «el siglo de las l uces». por que nos libra de un misterio. Para u n arqueólogo se­rio. . . este racionalismo es un prosaísmo insensato. que desciende del mono.» Así discurría en la televisión. La inteligencia considera que no se puede tener una idea de la ciencia y conformarse con ella sin impedir. su funciona­miento.

la radiac­tividad. que parece carecer de ideología. ni cómo pudieron los hombr es sobrevivir a ellas. las piezas de caza y las bayas silvestres? Sin duda. Ignoraban el cultivo de lo s campos y la ganadería. desdeñó inscribirse en la liga raciona­lista . pues. después de unos cuantos años de excava­ciones. Es ésta una especialidad muy desacre­ditada hoy en día. añade: «La clásica imagen que reproducía figuras hirsutas. procedió a su estu dio y llegó a la conclusión de que se trataba de objetos es­culpidos por la mano del h ombre en fecha ante­rior a la época glacial. es decir. el trigo conserva sus virtudes (nutritiv as. y los hielos sepultaron todas la s regiones del Globo habitadas por las diversas ra­zas del Paleolítico (en realidad. Tan desacreditada . seguirá siéndolo toda la vida. varios milenios: desde el 13000 al 8000. ¿cree usted que co­nocemos todo el pasado humano? ¿Es la Arqueo­logía. el interro­gante permanece. Pero. para el uso de personas que son más inteligentes que serias. y. por otra parte. de otra. de una parte tales especies de trigo existieron much o antes que la agricultura. en especial. y otros habita ban ya. Kristly. Y penetró el secreto de Sto­nehenge. cuando el frío invadió Wisconsin. di rigidos por el ingeniero Hans Eliesch­lager. es una pesadilla de arqueólogo clásico. en el punto culminante de la glacia­ción. aproximadamente. enton­ces. algunos pueblos pudieron trasladarse a tierras más cálidas. en física. que no pudo haber civilización algun a antes de las eras glaciales.' 6 (1965) de la revista rusa Técnica y Juventud. El arqueólogo ruso Z. Como es imposible hacer excavaciones en las regiones del Globo cubiertas a ctualmente por los hielos -Antártida y Groenlandia-. ¿cómo pudieron sobrevivir estos pueblos? La idea de «reservas» acude en seguida a nues­tra mente. Primera cuestión: Nadie sabe actualmente la causa de las glacia­ciones. Así. de rostro simiesco. al menos. esta operación tuvo que em­pezar siglos antes de la invasión de los hielos. que casi no nos atreveríamos a formular preguntas si no tu­viésemos en cuenta esta v erdad: el hombre que a veces hace muchas preguntas puede parecer imbécil. prosigue la di s­cusión. El autor del artículo ruso. ¿Quién las formu­la? ¡Bah! ¡Unos despreciables aficionados! ¿Espe­cialistas en nada? ¡Pues sí! Especialistas en idea s generales. A. a priori. no tenían más medios de subsistencia que la recolección de los frutos silvestres y la caza. de reserv as de trigo sil­vestre. abierto. Se­gún el p rofesor. Veamos los hechos: en noviembr e de 1957. La N aturaleza. El profesor Mattes. hubo que profetizar la plaga. ¿Adónde fu eron a parar. Hawkins era un aficionado. durante unos tra­bajos de excavación para la reconstrucción de Hamburgo. una ciencia completa y cerrad a. per o el que no hace ninguna. Y formuló la teoría del despla-zamiento de l os continentes. V. so­bre cuyas fechas. en­tre otras) durante varios miles de años: los stocks de las tumbas egipcias no s dan una prueba de ello. Pero ni siquiera esta idea es sencilla: presu­pone nociones de previsión. aparecieron unas piedras gigantescas seme­jantes a cabezas humanas. se encontraron otros en capas de arcilla que tenían. Este razonamiento fue singularmente confirma­do por un artículo publicado en el N. la cara de hombre se transforma en cara de mujer. al menos. señor presidente. arqueólogo alemán. pues. Francia e Italia. Bajo la dirección del pro­fesor Mattes. proba­blemente. y. Abramov descubrió también piedras parecidas.scubrió Troya. Hapgood era un aficionado. en ellas. que nada tiene que ver con la re . Mattes encontró incluso f iguras con doble rostro: si se las hace girar ciento veinticin­co grados. Se nos presenta a los hombres de hace quince o dieciséis mil años como solamente capaces de tallar la piedra y de conservar el fuego. la rel atividad y la mecánica ondulatoria? Permítanos algunas preguntas. no puede tratarse de un juego de la casualidad. Todo induce a creer que escribe una historia muy complicada y más bien fantástica. Si se acumularon reservas. las únicas regiones en que encontramos sus huellas). quizás. de ant icipación. Se nos dice. Las glaciaciones sucesivas del período Würm III duraron . com­parable a la que produjeron. esta antigüedad. env ueltas en pieles de animales. Inglaterra. y frotando estúpida­mente dos peda zos de sílex. como lo era la Física en el siglo XIX? ¿No hay la menor po­sibilidad de una revoluc ión en este campo.

irrigando de este modo los vastos campos agrícolas escalona­dos en tre la meseta y el valle. en el re­cinto fortificado. En 1952. Da­niel Ruzo no ha d ejado de obtener confirmaciones de la existencia en aquella meseta de un conjunt o de esculturas y de monumentos que bien podría ser el primero y más importante del mundo. Poco a poco. se levantan. un rey o un sacerdote. hay una pendiente de superficie lisa. Hacia el Sur. de monumentos y de tumbas. e incluso. a una altura de unos 50 ó 60 me­tros. En efecto. nada saben de lo ocurrido antes de la glaciación. y la columna central qu e sostenía el techo. a fin de hacer imposible la escalada direc ta. Unos canales servían para conducir el agua hasta 1. dos enormes rocas fuero n profundamente ahuecadas en su base. Y esto nos lleva a la segunda cuestión: Desde las primeras investigaciones de 1952. que parece haberse realizado con alguna e . al enterarse de la existencia de una roca excepcion al en la meseta de Mar­cahuasi. por todos lados . Par­tiendo de su base. una pe­queña colina fue modificada para que pareciese. una importante c antidad de es­culturas. Hoy podemos ver aún un canal subterráneo que termina en un a abertura. Este descubrimiento no se debió a la casuali­dad. Encontramos restos de caminos cubiertos y bien proteg idos. si se la mira desde un ángulo determinado. a 3. De doce antiguos lagos artificiales. y. daría el nombre de «Masma» al p resun­to pueblo de escultores. Frente a ellos . destinado a recoger el agua de las lluvias y distribuirla por toda la región circundante durante los seis meses de sequía. Los cuatro centros más interesant es. El estudio de la Bi­blia y de las tradiciones y leyendas de la Huma­nidad. en la meseta peruana de Marcahua si. en el corazón del macizo de los Andes. un día. orientado hacia el Este. Nos encontra­mos frente a una inmensa fortificación. figuras esculpi­das. en el fondo.alidad. cerca de allí. principal­mente entre los dos t rópicos. cuya téc­nica revela la experiencia mi litar de sus construc­tores. están orientados hacia Levante. Estos ves­tigios atestiguan la prosperida d de una región ais­lada que debía de alimentar a una población muy numerosa. Para la defensa de este centro hidrográfico vi­tal y de esta rica comarca. que. y descendiendo hasta el llano. c on las manos juntas y rezando. Daniel Ruzo descubrió. sobresale 15 metros del nivel del llano circundante. En un punto. donde habitaron los huancas hasta la llegada de los españoles. Daniel Ruzo había ll egado a la conclusión de que habían de existir vestigios de una antiquísima cultura qué se extendió por la América Central y la América del Sur.50 0 metros más abajo. Los altares levantados al Este. cada uno de los cuáles está dominado por un altar monumental. a media altura de la meseta.600 m de altura. hay un campo lo bas­tante vasto para contener un ejército o la pobla­ción entera de la comarca. que nos hacen pensar en antigua s máquinas de guerra concebidas para arrojar bloques de piedra sobre los asaltante s. fueron enlazadas con un muro de grandes piedras. En algunos de ellos. no de una piedra aislada. y el análisis de los relatos de los cronistas españoles de la Conquista. Ya en 1925. desde tiempo inmemorial se conocen con e ste nombre un valle y una población de la región central del Perú. Pod emos ver también las grandes piedras que formaban el muro.» Los arqueólogos no podrán dejar de reconocer. fortines cuyos techos han desaparecido. Lo primero que chocó a Ruzo fue la existencia de un sistema hidrográfico artific ial. por su parte de atrás. en ciertos lugares. afloran del suelo una especie de grandes dientes de piedra. Después. sólo dos continúan en estado de servicio. sentado en un trono. toda la meseta había sido convertida en fortaleza. aparecen situados en los cuatro puntos cardinales. sino de un conjunto de monumentos y esculturas distribuid o en una superficie de tres kilómetros cuadrados. En todos los puntos que dominan los tres valles. organizó una expedición y pudo ver que se trataba. le habían lleva do a esta convicción. pues los di­ques de los otros fueron destru idos por la acción del tiempo. podemos ver aún los puestos de observación para los centinelas. Un altar.

en el solsticio de junio. los sacerdotes veían elevarse el Sol exactamente sobre la figura central. parecida a la de los otros al­tares. en muy mal estado. Sin duda alguna. nombre moderno que se aplica a las jóvenes que cantan y bailan. dos enormes sapos aparecen sentados sobre un altar semicircu­lar orientado hacia el Oeste.specie de cemento. representan la diosa Thueris . a pesar de las encarn izadas persecuciones y del olvido de la fuente religiosa original. y también se ap lica a la masa rocosa. El nombre antiguo de este grupo de cantoras era «Taquet». parece revestir también ciertas figuras. hizo aparecer una segunda figura. de pie s obre las patas traseras y con una especie de casco redondo en la cabeza. para prevenir los efectos de la dilatación. Como no se parece en nada a la cabeza de un inca. inaugurando la semana de fiestas en ho­nor de Huarí. Su aspecto es muy original: un hipopótamo hembra. «La cabeza del inca». Con su morro prominente. podemos afirmar: * Que las esculturas antropomórficas y zoomórficas de piedra existieron en diferente s regio­nes del Perú. es probable que le diesen este nombre para situarla en l os tiempos «más antiguos». Después del descubrimiento de varias figuras pare­cidas a esculturas egipcias. Vemos. a los pies de un gran ani­mal de piedra. a unos cien metros del abismo. pero en el cual un centenar de fotogra fías. Una vez al año. El cemento. se trata de un altar construido con vist as a cánticos religiosos y dispuesto en for­ma de concha acústica con objeto de amplif icar el sonido. En el extremo norte de la meseta. La proyección directa. conservada a través de los siglos. de la asombrosa vitalidad de los sentimientos reli gio­sos de la antigua raza. con los cabellos caídos sobre la frente. Siguiendo la tradición. en la pantalla. en la carretera que sube a la meseta. que nos contempla con no­ble y orgullosa expresión. en las fiestas rituales que se celebran durante la primera semana de octubre. y en un lugar llamado Chushua. los hombres solos. Daniel Ruzo opina que se puede consi­derar la posi bilidad de antiquísimos contactos en­tre las dos culturas. su panza enorme y el signo de la vida en la mano derecha. Este altar pertenece a un conjunto casi circu­lar de monumentos que tienen en su centro un mausoleo. si­guien do la tradición. que imita la textura de la roca natural expuesta a los elementos. había unos boto­nes redondos y salientes. Su nombre más antiguo es «Peca Gasha» (la cabeza del cola dor). del nega­tivo de una de estas fotografías. revelaron la estatua de un hombre yacente. ¿Cómo explicar este mis­terio escultórico. Era la diosa de la fecun­didad y de la perpetuación de la vida. viejo. en la comarca. La fiesta comienza cerca de San Pedro de Cas­ta. En reali­dad. a cierta distancia una de otra. incluso hoy en día. p arecido a los animales fabulosos creados por la imaginación de los artistas asiáti­cos : el huanca Malco. el rostro esculpido de un hombre joven. protectora de las parturientas en Egipto. hay al menos 14 cabezas de hombre esculpi­das. Dos esculturas. y de algu­nas figuras de animales. Las otras fiestas se celebran. Hoy la llaman. por la perfec­ción del trabajo. una de ellas a medio ejecutar. Se llama a este lugar «la s mayoralas». está cruzada por unas rayas que permiten conjeturar que el revestimiento se efectuó por par­tes. en los alrededores y en el recinto de la ciudad. que parecen haber sido colocados al objeto de impedir el deslizamiento de aquella capa durante el tiem po necesario para su endurecimiento. tomadas en diferentes épo­cas del año. que tal vez repr esentan los cuatro elementos de la Naturaleza. Estas festividades son testimonio. con el concurso de las mujeres y de las can tantes. velado por dos mujeres. Esta pendiente. . es una doble roca de una altura de más de 25 metros. Considerando los relatos de los cronis­tas españoles de la Conq uista. Cada una de sus partes pa­rece representar una cabe za humana. antes de que empiece la estación de las lluvias. y que el inca Yupanqui tuvo cono­cimiento de esas esculturas. los investigadores descubrieron que. un conjunto d e enormes rocas forma un altar orientado hacia Poniente. que solamente descubre la fo­tografía? El monumento más importante. En el borde oeste de la meseta. Al levantar una primera capa de este material. que represen tan cuatro razas diferentes. en el sitio donde se en­cuentra la cabeza del primer personaje. inmediatame nte debajo de ella. celebran la primera ceremonia alrededor de la es­cultura. es i mposible que esta figura convencional fuese reproducida por casualidad en Marcah uasi. una noche de primero s de octubre. y de acuerdo con sus observaciones personales.

La idea corriente. por el contrario. que hizo de Marcahuasi su más importante centro religioso y que. La mayoría de las cabezas están descubiertas. En Marcahuasi. cuatro razas humanas y. entre éstas. y una gran cantidad de figu ras o ca­bezas de perro. También aprovecharon l as sombras cincelando cavidades en la roca. aproximadamente. del bajorrelieve. especies -vacas y caballos.que trajeron los e spañoles. Otros. las posiciones extremas de decli nación del sol. el efecto se consigue cuando la luz del sol in cide en determinado ángulo. a veces. al meno s. que cuando llegaron los es­pañoles habitaban toda la región centra l del Perú. animales ameri­canos. Parece casi increíble que estos puntos hayan podido desafiar el tiem­po. animales que no existían en el continente -y tampoco en los tiempos pre­histór icos-. * Que los huancas. que tienen también sus ángulos de observac ión. pertenec ientes a una raza legendaria. los recuerdos del pasado se han ido borrando poco a poco. Las esculturas sólo parecen perfectas cuando se miran desd e un án­gulo dado. para formar o completar una figu ra. el escultor ejecutó imá­genes que deben ser contempla das desde un cier­to ángulo. Algunos son visibles sola­mente durante ciertas horas del día. fue­ron siempre considerados com o los obreros más hábiles del Imperio inca para los trabajos en piedra. Estos «puntos de vi­sión» aparecen casi siempre indicados por una piedra o una constr ucción relativamente impor­tante. y que cada una de las rocas represen­ta a uno de ellos. hubo que apelar a todos los recursos de l a escultura. La i ns­cripción reproduce la parte central de un tablero de ajedrez. cuand o ningún rayo de sol incide sobre ellos. ya en cual­qui er día del año. tótem de los huancas. a fin de que los bordes de éstas proye cta­ran siluetas exactas en cierto momento del año. tortugas y monos. desa parecen o se convierten en otras figuras. del grabado y de la utilización de las luces y las sombras. quizá fueron grabados en profundidad. pero algunas de ellas aparecen tocadas con un casco de guerre­ro o con un sombrero. señalarían. cuando el s ol envía sus rayos desde los puntos extremos de su declinación. fuera de éstos. otra. por esta razón. l . Lo mismo que las inscripciones. donde se encuentran Marcahuasi y Masma. Hay animales origi narios de la re­gión. o más. es que la meseta es un lugar hechiz ado. Existen también «petrografías» diferentes de las ya conocidas: gracias a una hábil com binación de incisiones y relieves. Si prolongásemos algunas de estas líneas. Si algunas figuras pueden ser reproducidas fotográficamente. Todo esto induce a creer en la existencia de una raza de escultores en el Pe rú. Muchos están relacionados entre sí y con los «puntos de visión» correspondientes. Se dice que hubo un tiempo en que los mejores hechiceros y curanderos se re unían allí. círculos. en la región. el león de África y el camello. como el cóndor y el sapo. La inscripción más notable está situada en el cuello y la base del mentón de la figu ra principal de la «Cabeza del inca». Para cap­tarlas bien. conviene fotografiarlas en diversas épocas del año. perm itiendo trazar líneas rectas que reúnan tres puntos im­portantes. grabados en la roca de manera indeleble. las figuras sólo se manifiestan al mediodía. si requieren un ángulo extremo d el sol. pare­cen caber estado cubiertas de inscripciones. Las primeras representan. la raza negra. Una cuadrícula análoga a la que los egipcios grababan sobre la cabeza de sus dioses. sólo pueden apreciarse durante el crepúsculo. qu e pueden apre­ciarse sobre todo durante los meses de junio y di­ciembre. Las figuras zoomorfas ofrecen una extraordi­naria variedad. ya únicamente en uno de los solsticios. Entonces percibimos estropeadas reproducciones de estrellas de cinco y seis pun­tas. la mayoría tienen que ser observadas sobr e el terreno. cambian.* Que estas esculturas fueron atribuidas a hombres blancos y barbudos. Las figuras son antropomorfas o zoomorfas. triángulos y rectángulos. partiendo de puntos bien determina­dos. incluso en la época de la Conquista. desgraciadamente estropeadas por los años. como el elefante. Los escultores realizaron también sus figuras utilizando juegos de sombras. * Que esta antigua raza de escultores había de­jado inscripciones. El es­tud io de estas imágenes es muy difícil. Imaginaos unas líneas do­bles y hechas con puntito s negros. que no podían vivir a tanta altura. Para la ejecución de estos trabajos. en ciertas condiciones de luz y por escultores o personas fa­miliari zadas con este trabajo. do s rocas.

Marcahuasi. Cronología clásica: * 9. negros. más antigua que la de Egipto. «petrografías» obtenidas con el empleo de barnices indelebles: rojos.: Nace la técnica. Por ejemplo.: Aparición del maíz. * 1. ¿Qué pasó en América del Sur.: Hombres bastante parecidos a los indios de nuestros días cazan ani­males actualmente desaparecidos en América del Sur. cuando se les habla de Amé­rica del Sur. * 3. bruscamente.y la tan cono­cida de los grandes imperios. Estas obras. comp araciones con los bajorrelieves descubiertos en Egipto y en el Brasil. amarillos y castaños. C.: Estos mismos hom­bres descubren la agricultura. como si parti mos. El dios blanco precolombino).o decoró profusamente.200 años antes de J. como base de la alimentación. más que centro de lu­gares habitados. a los mé­todos de establecimiento de las cron ologías. nos enfr entamos con un enigma sin solución.200 años después de J. C. f ue publicado por la Universidad de Wisconsin en 1965. y la construcción de las Pirámides. C. parecen haber sido concebid as por una mentali­dad humana intermedia entre la de los paleolíticos o mesolíticos an tiguos -cuyo último vestigio está constituido por los australianos. se vuelven agresivos y c ortan el diá­logo. El conjunto de monumentos y esculturas. etcétera. e n el Perú. como las aline aciones de Carnac o las grutas de las Eysies. C. de una misteriosa Atlántida o incluso de Creta (esta última tesis se d efiende en la obra de Honoré Champion. demuestra n que la escultura de la meseta de Marcahuasi es. además.: Aparición de importantes civilizaciones y const rucción de la ciudad ciclópea de Tiahuanaco. Cuatro mil fotos en negro y en colores. cuyos rasgos más esenciales son la talla de las piedras.: Una lagu­na. la aritmética de posición.000 a 1. C. Los arqueólogos. constituye una obra sagrada. traducido del danés por Ka­rin Fennow. dibuja el o jo en la cavidad. Su libro The Path of Culture. Conside­remos la ciudad de Tiahuanaco.000 años antes de J. pues. Com­paremos dos cronologías relativas a esta ciudad: la de los arqueológicos clásicos y la de los arqueó­logos románticos. los etnólogos suelen mostrarse más corteses.» Tanto si suponemos que América del Sur fue colonizada por hombres procedentes de Polinesia. . quizá. en la que. tallan­do las ce jas de manera que produzcan una som­bra que. y 100 después de J. en un momento dado del año. * 100 a 1. y hay que confesar que toda­vía no se ha encontrad o la respuesta definitiva. par­ticularmente con la invención de la c erámica. más antigua que la de Sumer. C. fue lugar de reunión de los hijos de un mismo clan. doctor en ciencias de las universi­dades de Pensilvania. la frase siguiente: «Al parecer. En cambio. las cavernas de Europa. la geome­tría.000 años después de J.000 años antes de J. después de algunos improperios contra la «superstición». parecidas a otras que se des­cubrieron en el departamento de Lima. de la hipótesis de una cultura autóctona. * 1. de tipo extraordinariamente arcai­co. el profesor danés Kaj Birket-Smith. no se e ncuentra nin­gún objeto. * 800 años antes de J. C. pero me­nos antiguas que las grandes esculturas. Existe un parentesco muy próximo entre las esculturas de Marcahuasi y las que sirven de de­coración. Al parecer. en muy gran número. Os lo y Basilea. Podríamos comparar esta raza de escultores con los artistas p rehistóricos que decoraron. la más antigua del mun­do. la «mentalidad pr lógica». a la pequeña isla de Pascua: la técnica escultór ica es la misma. con pin­turas murales.: Tres civilizaciones aparec en y se de­rrumban. se multiplican los enig­mas y se acumulan las contradicciones. En él encontramos. por el contrario. Encontra­mo s. entre este período y la llegada de los españoles? La tercera cuestión se refiere. con refe­re ncia a las civilizaciones sudamericanas. C. estu­dios químicos sobre la piedra. los escultores representan las cabezas sin ojos. sin que ninguna tradición pueda ilus­trarnos sobre lo ocurrido. con inclusión del cero. * Entre 700 años antes de J. en los t res kilómetros cuadrados de la meseta.

? ¡Ay! Todos estos métodos son discutibles en su principio y delicados en su aplicación. el objeto pierde la mi­tad de los átomos de carbono 14 que tenía. hasta el pun to de que el arqueólogo clásico J. Tal es la teoría. una parte del ázoe d e la atmósfera se transforma en carbono. La teoría de la determinación de la antigüedad de los objetos por el radio-carbono es muy simple. En la actualidad. Este carbono radiactivo forma. se parados por catástrofes sucesivas. * 1583: Por decisión del Concilio de Lima. o en que una momia fue depositada en su féretro. La atmósfera de la Tierra es constantemente bom­bardeada por rayos cós micos que vienen del espacio. arqueólogo cuya seriedad no ofrece dudas. el radio-carbono. a 1. Para el profano.: Cinco grandes imperios. y que está justificado el aceptar la cronolo gía romántica. * 1. o sea la cuarta parte de los átomos de origen. Alden Mason. Nada permite aún llenar este vacío». Alfred Métraux.: En la meseta de Marcahuasi. Esta presupone que la radia­ción cósmica es igual en todas las época s y en todos los países. 30. El pre­texto de la quema fue que se trataba de instru­mentos diabólicos. ciertos fenómenos aún mal conocidos y que tal vez se deben a la altura o a la ra diac­tividad local. termoluminiscencia. nace la civilización masma. C. recurriendo a uno de los método s físicos de fijación de anti­güedad: radio-carbono. Por efecto de estos bombardeos. todo lo que pueden hacer. Las plantas a su vez. la cronol o­gía romántica coincide con la clásica. C. ¿Se puede resolver el debate. que no hubo realmente ningún intercambio con el medio exte rior. o en que un árbol fue cortado para hacer ca rbón vegetal. son co midas por los animales.200 años después de J. Pero este carbono es pesado. se quema la mayoría de las cuerdas con nudos.600 años. que.. Particularmente en el Perú. sólo quedará la mitad de esta mitad. Veamos ahora la cronología romántica: 50. Y así sucesivamente. los argumentos sobre los que se fundan ambas cronologías pare cen igualmente buenos.: ¡Una serie de emperadores incas.200 a 1.000 años des­pués de J. y cuya fecha no puede establecerse. es decir. cuya iniciación se sitúa alrededor del año 1. y radiactivo. un gas c arbónico radiactivo que es absorbido por las plantas. es formu­lar hipótesis. es la de Chanapata. jamás con­curren todas estas condiciones. Con instrumentos de precisión.000 años antes de J.: Fundación del Im­perio megalítico de Tiahuanaco. tanto los clásicos como los románt icos. C. * 1532: Destrucción del Imperio inca por la in­vasión española. los arqueólogos serios los califican de semilegendarios. C. C..200 de nuestra Era. rela­ción argón-pota io. escri­bi rá acerca de ellas: «Una cosa permanece cierta: entre esta civilización arcaica y la d e los incas. 1. Al cabo de otros 5. la más antigua de la Tierra. Cuando el organismo mue­re.La civilización más an­tigua durante este período. En la práctica. y si no concuerda co n los datos adyacentes. De 10. Así desaparece la última opor­tunidad de saber la verdad sobre el pasado de l Perú. todo organismo vivo contiene cierta pro­po rción de carbono 14.400 años después de J. etc. A partir de aquí. que no sabem os si real­mente existieron! Prudentemente. Daniel Ruzo hizo algunas pruebas de envejecimiento con pedazos de gran .000 años antes de J. hay una solución de continuidad. C. cesan los intercambios con el exter ior. En particular. en este tiempo. El car­bono 14. * 1492 después de J. en su libro sobre las an­tiguas civili zaciones del Perú. aquél tiene perfecto derecho a no acep­tarla y a insistir en que se efectúen comprobacio­nes por otros métodos:» Esto quiere decir que no se puede contar con el radio-carbono para solventar definitivamente el misterio peruano. con el oxígeno.: Mánco-Cápac fun­da el Imperio inca. con un peso atómico de 14. en las que los incas habían registrado su historia y la de las civ ilizaciones anteriores. cuando ésta se funda en la experiencia. o qui­pus.: Descubrimiento de Amé­rica. que la muestra utilizada no ha sido contaminada por micro bios u hongos recien­tes. escribió: «De un modo general. En lo que atañe a la meseta de Ma rcahuasi.000 años antes de J. si la fecha obtenida por medio del r adio-carbono parece completamente ilógica al ar­queólogo experto. alteran los datos obtenidos por el radio-carbono. se pueden contar los átomos que quedan y determinar así la fecha en que un ani­mal fue muerto. presente en el momento de la muerte. y en defi­nitiva.600 años. se desintegra con una pe riodicidad de 5. C.

D. En las guerras descritas en los Ve­das. de D. nos hallamos sin duda con un hermoso folklore.. en el valle del Indo. fijó sus enigmáticos recuerdos. además. evidentement e. se extingue bruscamente. reu­nido alrededor de Mohenjo Daro. todo lo que se refiere a una tecnología superior a la media de la época. En estas tablillas.ito virgen ex­puestos al clima de la meseta. se produjo la ruina. pero no fiarse excesivamente de él cua ndo no hay otro recurso. De este modo obtu­vo una fecha del orde n de 50. Se ha pensado que algunas le­yendas de los Vedas pueden referirse a ellos. en términos que he­larían la sangre si no se anunciase todo con un edulcorado optimism o. Estos invaso res no dejaron el menor ras­tro en la Historia. Seppo Koskenniemi. sin ofrecer la menor resistencia a lo que la des­truyó de golpe? Posiblemente. na­turalmente. Es. hablan de dilatadísimos pe­ríodos de tiempos pasados. Por último. Sin embargo. El p rofesor Ko­sambi definió a estos invasores como los prime­ros arios. admite de los Vedas lo que le parece técnicament e realizable en aquella época y rechaza todo lo demás. los hermanos Par­pola. en colaboración con un joven estadístico. El autor considera simple­mente a los arios como nómadas que asesinan a cuantos ven y destruyen todas l as culturas con que se tropiezan. ¿Es la India una tierra fuera de la Historia? Hay pocas huellas de la historia primitiva india. de una manera general. Lo propio puede decirse. a pesar de los textos que des criben con precisión unos aparatos voladores. matemático. como le­gendario. ¿qué sabemos en rea­lidad?» Una de las obras más recientes y más serias en este campo se debe a un hombre de mentalidad universal. El descifrado. Nadie ha podido descifrar aún una misteriosa escritura surgida hace cinco mil años. las personas que se fundan en la tradición india. ¿Inundaciones? ¿Invasiones? No lo sabemos. alrededor de Mohenjo Daro.000 años. a la presencia de enigmáticos r ecuer­dos y vestigios de tecnología avanzada. sino con la ayuda de células fotoeléctricas. Y las tablillas-jero­glíficos se encuentran en las ruinas de todas las casas. Si negamos a p riori. un pueblo desconocido. un punto de vista «serio». se de­rrumba. o más. Después. que incendiaron la ciudad y dieron muerte a sus habi­tantes. sin duda fosilizada . no ha dado todavía re­sultados satisfactorios. Trata de identificar Mo­henjo Daro con la ciudad de Narmini. ningún hito en un pasado que se extiende a de­cenas de milenios. geneticista. se empeñaron en descifrar esta lengua. resplandeció allí una civilización que no puede compararse con la de Sum er y la de Egipto. consider a mitológicas todas aquellas en que se habla de armas superiores. Pero. pero no puede saberse con seguridad. P. Una sociedad. durante el período de decaden­cia de Mohenjo Daro llegaron unos in vasores. con este méto­do. uno de filo­logía y el otro de asiriología. que parece in termedia entre el sis­tema chino de los ideogramas y el sistema si­lábico de nuestras lenguas. pero él mismo recon oce que su punto de vista es discutible. Kosam­bi («Routledg e and Kegan Paul». de los de­más métodos físi cos. En términos generales. no dej a a un lado cierto número de cuestiones fantásticas y juiciosas. la decoloración del granito. dos estudiantes finlandeses. de una parte. de momento. de otra. y las tablillas sigue n sin «hablar». Lo único que sabemos con cert eza es que no hay rasgos comunes entre esta lengua del Indo y las lenguas indoeu ropeas que habían de sucederle. y con u na historia clara y vulgar. Durante algunos siglos. C. En términos generales. Pero con­vendría observar. ¿Cuánto tiempo tardó en florecer esta civili­zación de Mohenjo Daro. la tendencia actual es aceptar el carbono 14 como medi o de comproba­ción de una fecha ya establecida. también pa­rece muy simplista. Londres). y no a s imple vista. H. . la cuarta cuestión se referirá. pero confiesa que esto no es más que una hipótesis. Lovecraft escribió: «Los teósofos y. Hace va­rios años. descrita en el Rig Veda. en el tercer mi­lenio antes de J. numismático y arqueólogo: The Culture and Civilisation of An­cient India in Historical Outline. para agostarse de spués. que se apoya en la hipótesis de una posible relación con las raíces dravídicas. Falta saber si.

El cobre se transformaba en un óxido que se disolvía e n un ácido vegetal. ¿Debemos . y pide una revisión de la ar­queología.litera­tura surgida de El retorno de los b rujos familia­rizó al lector con los ecos de visitas extraterres­tres en los antiguos textos sagrados. En 1960. es una «pesadilla de arqu eólogo clásico». Esperamos información. un elec­trólito y asfalt o como aislante. El ánfora está se­llada. pudo muy b ien favo­recer al pasado «prelógico». Si el hombre es más antiguo de lo que se creía hace veinte años. en efecto. si la imagen del imbécil con cara de mono. encon­tró en los sótanos del museo de esta ciudad una caja que contenía «diversos obj etos de culto» no clasificados. ¿Por qué no pensar que ciertas realizaciones que a priori consideramos imposibles en el pasado. Pero no es éste el único enigma que hay que re solver. ¿por qué no dejaron huellas? Pues bien: sí que de­jaron huellas. En 1946. Después. De este modo descubrió Wilhelm Kó­ning una pila eléctrica de dos mil años de antigüe­dad. decididamente neurótico. debe se r un delirio de orgullo del propio arqueólogo. es sacada del mar un án­fora del siglo II antes de J. Sin embargo. Y quedaba la capa de oro. ¿Una técnica olvi­dada. Dereck de Solía Price considera que hay «algo espantoso» en este descubrimiento. desconocida en la actualidad y que se utilizó en el Ecuador alrededor del año 1000 y hasta la llegada de los españoles. Se advierte que contiene un objeto metálico bastante grande y completamente oxidado. de una pila a base de hierro. sin tomar partido. Y tal vez encontraríamos más. No se puede fijar la fecha de este bronce. entre los que se encuentran precisamente los Vedas. en 1938. o desechada inmediatamente después de su descub rimiento? ¿Un procedimiento de doradura empleado en los templos y desdeñado después? ¿Un instrumento de los sacerdotes para «hacer milagros»? ¿O un vestigio de conocimientos y prác­ticas anteriores a los hombres de hace dos mil años y que éstos echaron a la basu ra. Dereck de Solla Price. Esta hipótesis puede ser más digna del estudio experimental q ue la de la «magia primitiva». En 1901. ante la costa de la isla de Anti-Citera. sí las mentes estuviesen dispuestas a buscarlas. destinado a calcular la posición de los planetas del sistema solar. En 1930. una téc­nica de doradura. un profesor de Oxford. fruto de una interpretación subjetiva y literaria. en 1967. El doctor Berasoe (trabajos citados por el pro­fesor Kaj Birket-Smith) descubr ió. John Campbell. y entonces la Universidad de Pensilvania adquirió el e xtraño y pequeño objeto (su altura es de quince centíme­tros) y confirmó seguidamente que se trataba. si existieron técnicas avanzadas en el pasado. se hicieron otros descubri mientos en el mismo museo de Bag­dad. es más sencilla que el método por a malgama o por electrólisis.La abundante -y en parte delirante. que había veni­do a reparar el alcantarillado de Bag dad. Pero toda­vía n o se ha hecho un análisis sistemático del conjunto de las tradiciones orales y escri tas que guardan relación con este tema. concibe la idea de emplear este proce­d imiento para descubrir la naturaleza del herrum­broso objeto contenido en el ánfora de Anti-Citera. ¿transportaba en esta ánfora una máqui­na muy antigua. C. en 1965. cuya u tilidad ignoraban? En su obra La ciencia después de Babilonia. entrega sus secretos tanto al marxista como al capitalista. El barco griego qu e se hundió hace dos mil años. pudieron efectuarse a base de procedimient os que ignoramos? ¿Es nues­tra tecnología la única eficaz? La Naturaleza. frotando sus pie­dras de sílex. y con objeto de recuperar materiales abandonados en los campos de batalla. la savia del árbol Oxalis Pubescens. lo mismo que a nues­tro presente progresista. Se recubría el objeto que había que dorar con una aleación fá­cilmente fundible de cobre y oro. cobre. el clisé de una tecnología que balbucea durante veinticinco mil años para a lzarse brusca­mente hace dos siglos y batir todas las marcas de velocidad. se observa que se trata de una aparato especial de bronce. dice el arqueólogo clási­co. del archipiélago griego. E sta técnica. se mar­tilleaba y se calentaba. se p erfecciona un nuevo procedimiento de recuperación de objetos oxida­dos. Al ser ésta desoxidada y reconstituida. por ignoran­cia e incapacidad? Parece que. dio cierta publicidad a este a sunto en su revista Analog. un ingeniero alemán. La eco­nomía de las hipótesis debería implicar la hipó­tesis de tecnologías avanzadas en civilizaciones an­t eriores a la Historia. que hubiese podido pa­tentarse en 1965. que. si hay que poner en tela de juicio la idea de una evolución lenta y progresiva.

cualquier «hecho maligno puede venir a desa creditar para siempre una deliciosa generalización». en California. cobre. según escri­bió Huxley. nos hallamos en presencia de un formidable enigma. a unos diez kilómetros al norte de Ol ancha.. Presume que est as técni­cas pudieron llevarlas ciertos viajeros desde Ton­quín al Perú. Las recogían para su tienda de piedras raras y de regalos. extraordinariamente duro. que tales descu­brimientos tecnológicos fueron producto de la ca­sualidad? En el caso de la doradura. Y el combate con­tra el tiempo es la única actividad digna del hom­bre que siente. no referimos esta historia con la intención de desencadenar una revolución en ar­queología. conseguidas en estad o de éxtasis? Otro ejemplo: Robert von Heine-Geldern comprobó que las técnicas de fund ición del bronce empleadas en el Perú y en Tonquín 2. para rechaza rla de otro modo. Mike Mike­sell. Queremos indicar. .000 dólares . examinaron con rayos Y aquel conjunto (cerámica. se trata de un proc edimiento complejo. E incluso podría ser que fuesen altam ente reco­mendables para hurgar en el pasado. sino en una c apa sedimentaria. que conviene soñar sin dejar que los sueños se apod e­ren del mando. se parecen hasta tal punto que no puede tratarse de una mera coincidencia.000 años antes de J. el día menos pensado. Los propietarios de la «geoda» misteriosa acaban de ponerla a la venta por un precio de 25. La piedra no era hueca. ¿habremos de apelar a bruscas inspi­raciones. para re­chazar esta turbadora hipótesis. El 13 de febrero de 1961. Sabemos muy bien nosotros. con cuatro fases su­cesivas de operación. Lo que obtuvieron fue la sección de un material de porcelana o de ce rámica. huecas y con el interior recubierto de cri stales. según parece. interrogantes. e spiga metálica) que hace pensar en un vestigio de equipo eléctrico. C.. que sabe que hay algo eterno den­t ro de él. sencillamente. Interrog antes. lo s pobres y curiosos aficionados. y por qué llevaban con­sigo un manual de metal urgia. a pesar de que presentaba vestigios de conchas fósiles. Recogieron una piedra que tomaron p or una geoda. Pero los sueños están permitidos. Pero aún los hay más turbadores o estrafalarios. con una brillante espiga metálica de dos mi­límetros e n su centro. que son innumerables los interrogantes de esta índole a los que no se ha dado respuesta definitivamente sa tisfactoria. La economía de las hipótesis nos inclinaría a imaginar una fuente común. A veces. Pero. las ge odas contenían piedras finas. cortaron la falsa geoda en dos. Al día si­guient e. Evidentemente. Las geodas son piedras esféricas u ovoides. y la historia de los hombres se nos aparecerá bajo una nueva luz. por medio de su sierra diamantina. que vendían también. Es el arma principal de combate cont ra la profunda oscuri­dad de los tiempos sumergidos. Varios miembros de la Sociedad Charles Fort. Entonces. investigadores de hechos extraños y amantes de lo insólito. Si este ob­jeto no está.. envuelto en una con­creción lodosa. Wallace y Virginia Maxey se dedicaban a re­coger geodas. Pero nos gustaría s aber cómo se des­plazaban estos viajeros.decir.

Donde Leroi-Gourhan descubre a u nos nietafísicos. . las primeras hac has de piedra tallada. no saben nada de Prehistoria. iden­tificándolas por lo que eran en realidad. ¿Qué sig nifican estas pinturas extraordinarias? ¿A qué ideas obedecie­ron sus autores? Con fre cuencia. . el del c . sin ex­cepción. la corta esca lera que lleva a la rotonda. Hay que haber visto Lasca ux. el silencio se pro­longará durante mucho rato. Cuando. y de que esta Capilla Sixtina fuese pin­tada ha ce tantísimo tiempo. la visita a Las­caux despierta una sed de saber insospechada unos momento s antes. El grupo.Una catedral-matriz. Un etnólogo que hace mecanografía. si guen char­lando. después de un suculento almuerzo perigordino en cualquier restaurante de Montignae o de las Eyzies. y con frecuencia de personas. pues. Duran­te u nos minutos. el turista sube de nuevo a su coche para ir a Lasc aux. ha ce 150 ó 200 siglos. siente el peso formidable de la presencia de unos hombres que. Aunque los descubrimien­tos se sucedieron sin interrupción d esde la época en que Boucher de Perthes recogió. c omo un pecado original. se sienten. Se llega. como siem­pre. De momento. char­lando. actualizar los métodos de una c iencia rigu­rosamente objetiva e impersonal. . suele obedecer al rito de las etapas gastronómicas. no sabe­mos cuál de estos dos lugares deben sentirse más alabado).La topografía de las ca­ver nas. plantea a toda mente reflexiva un problema de tal envergadura . El hecho de que Lascaux mereciese. a decir verdad. Como no se ve nada. que. Los libreros de Montignac lo sa­ben muy bien. vinieron aquí a expresar por medio de la pintura las más altas as piraciones de su espíritu y de su corazón. una vez más. sólo el suelo aparece iluminado.El estupor de Altamira. . ha perseguido a la Prehistoria hasta nuestros días. y se desciende. Una vez terminada la visita. la misma extraordinaria escena . Y entonces se repite. Se hace un profundo silencio. en su inmensa mayoría. hijos del siglo xx.La Prehistori a. . Después se enciende la luz. Boucher de Perthes luchó treinta años para ha­cer admitir la existencia del hombre fósil: desde 1828 hasta 1859. Parece que la terquedad de estas luchas de ideas. y las pinturas surgen de la sombra. . y para quie­nes las palabras paleolítico. sobre la ad­mirable blancura de la pared. el nombre de «Capilla Six­tina de la Prehistoria» (y. por la be­lleza de sus pinturas. roj as y negras. a la famosa pradera. Hombres y mujeres. la ciencia de la Prehistoria no había conseguido nunca. que se conciben muy bien las pasiones en medio de las cuales se ha desarrollad o la ciencia prehistórica.El simbolismo masculino y femenino. cerca de Ab­beville. . hasta hoy. los visitantes se apretujan alre­dedor del guía. . . desde Boucher de Perthes hasta el abate Breuil. más que a una verdadera cur iosidad: no se pasa por Montignac sin visitar Lascaux.Un reper­torio esta dístico de signos.CAPÍTULO II UN ESTADÍSTICO DE LAS CAVERNAS Cuando los turistas gastrónomos observan un re­ligioso silencio. embargados por un estupor sagrado . sometido aún a los efectos de la trufa y el foie-gras. magdaleniense y pa­rietal n o tienen ningún sentido. pues venden mucho más después d e la visita que antes de ésta.El extraño pudor. salvo en un as­pecto concreto.L a explicación por la caza mágica.

digamos. Por orden de frecuencia. los restos fósiles. 137 bueyes. André Leroi-Gourhan era. apasionado por la Prehistoria (pero que no era discípulo del abate Breuil). de los medios. . situando. el amo de la situación. el genio mismo de Breuil no hace sino agravar el carácter subjeti vo de la ciencia por él creada. existe un vacío total . En el momento en que el abate Breuil em­pieza a estudiar sus primeras cavernas. es decir. escalar. ¿Cómo saber (para emplear la terminología establecida con la ayuda de los objetos en contrados en el suelo. el joven eclesiástico es. a costa de medi o siglo de trabajo y reflexión.188 figuras de anima les. 205 ma­muts. en lo tocante a las cavernas decoradas. contando. . sumergirse en agua helada . casi totalmen­te. que los prehistoriadores llaman mobi­liario) si corresponde al solutrense o al magdale­niense? Si uno se equivoca. pintada o grabada e n un muro de roca sub­terráneo. Siste­máticamente. ¿a qué hay que atribuir sus descu­brimientos? ¿A un método? Rotundamente. millares de diseños de grabados y pinturas. Esta inseguridad del prehistoriador. habría qu e ser como él. y... Breuil es un empírico que pose e dotes fantásticas. 6 . más bien. osamentas y vestigios diver­sos de seres vivos . indiscutiblement e.ontexto estratigráfico.. un fresco . un joven etnó­logo . los datos numéricos venían a sumarse. a los insustitui bles croquis de Breuil. Sin embargo. salvo ella s mismas. Es un cuadro.. Leroi-Gourhan inició la ta­rea de poner en claro métodos objeti vos para esta­blecer una cronología del arte prehistórico. Ahora bien. se hace obsesiva a partir de lo s primeros años del siglo actual. 29 leones. si está bien hecha. 36 osos. 84 renos. o casi nada.. co mo podía Breuil mostrarse per­sonal. a Linneo. Pero. 15 rinocerontes. «El material que he utilizado -escribió. 112 cier­vos. 3 carnívoros imprecos. Pero ambos tenían en común la paciencia. como fogoso podía ser Breuil. poseedor de un olfato espe­cial para lo que pasaba inadvertido a los de más.. compa­ran do los estilos por sus afinidades. Alrededor de 1947. Leroi-Gourlian pasó años midiendo. Dotado de una formidable capacidad de trabajo y de l ectura. Para seguir sus pisadas. Y. trazando sobre el papel. y sumando a su imaginación creadora un vivo espíritu crítico que habrán de te­mer sus posibles adversarios. uno a uno. reflexionó sobre aquella situación de u na ciencia por la que se sen­tía irresistiblemente atraído. no. que estu­dié sobre el terreno. tenemo s que remontarnos a Cuvier o. 8 gamos megáceros. año tras año. en las ciencias de la vida. era ésta la única materia sobre la cual los prehistoriadores podían tener la segurid ad de que la discusión de sus trabajos no se convertiría en seguida en un debate per sonal. tal vez. cuando sólo se trataba de dictaminar sobre objetos encontrados en capas del sue lo iden­tificadas desde hacía tiempo por los geólogos. 510 bisontes. una obra parecida a la suya. allí mismo donde Br euil había pasado años bajo tierra. animales y vegetales. Clasi­ficando las superposiciones de los dibujos. la ciencia prehistórica posee ya una gra n experiencia. e tudió minuciosamen­te la inmensa mayoría de las cavernas ornadas. distribui­das en 66 cavernas o abrigos decorados. para llegar a la obra de arte parietal. Nadie dis­cutirá esta descripción. Pues. poco a poco. hay que trepar. de las técnicas. 176 rebecos. Y es que la inmensa mayoría de las obras de arte pintadas o grabadas en las pa redes de las caver­nas no ofrecen nada más a la vista del que las exa­mina.su error puede ser de die z mil años! ¿A qué métodos hay que recurrir? Lo esencial de las posibles respuestas a es ta pregunta coincide prácticamente con la obra in­mensa de un gigante de la Prehisto ria: el abate Breuil. Aquí tenemos un bison­te pintado. alrededor del año 1900. por naturaleza. incapaz de retroceder ante cualquier dificultad intelectual o física (con fre­cuencia. la imagina ción creadora y la probidad científica. sobre todo. notable dibujante. no un método. pude encontrar 610 caballos.está compuesta por 2. 135 corzas. la cronología de este arte enterrado por los siglos. creará. Enseña resultados. cuando ya no puede negarse la auten­ticidad de las cavernas decoradas de pinturas y se plantea el problema de establecer su cronol ogía. No hay nada. Hasta hoy . la viva antítesis de Breuil: tan frío y reservado. poniendo de manifiesto las líneas evolutivas de las formas. Por pri­mera vez. tan preocupado por el curso de sus propias ideas y de las de los demás. ya muy desagradable en el pa­sado sigl o. Para encontrar. Cuan­do un prehistoriador descubre un objeto enterrado descr ibe los otros objetos encontrados al mismo nivel (a la misma profundidad) que aq uél. etcétera). Es su inagotable fecundidad de trabajo y de imagina­ción la que saca de la sombra todos estos siglos perdidos. 2 jaba­líes. allá por el año 1945. 2 camellos.

la que suministró la explicación. pondrá fin a una contradicción que hubiese debido preo­cuparnos desde hace mucho tiempo: la contradic­ción entre el arte consumado del dibujo y su alta calida d de signo gráfico elaborado. la revelación de una figuración infinitamente más elevada. y los sabios sienten horror por este sentimiento. El estupor no es una actitud científica. En lo sucesivo. poco a poco. eran obra de los hombres de l paleolítico. que nuestr os antepasados combatían. no preo­cupó a nadie. La ne­cesidad de encontrar una explicación era tanto más apremiante cuant o que los descubrimientos de gru­tas decoradas se aumentaban todos los años. Y.. tendremos que sentir más respeto por ellos y formularnos complicadas preguntas sobre el funcionamiento de la mente humana en las eda­des re motas. Y era tal la necesidad de una expl icación. más rica en abstracciones. poco a p oco. casi sólo se encuentran animales en las cavernas: existía una explicación. bailando en el fondo de l as grutas ante un bisonte pintado. se am ontonaban en los fi­cheros. el sonsonete del pobre salvaje embrute­cido y bestial. abrir la pue rta a inquietantes fantasías. desde hace me­dio siglo . y Al­tami ra no podía ser una excepción desprovista de sentido: era evidente que la caverna. tendremos que dejar de considerarlos como hechiceros salvajes obsesio­n ados por la caza. y comprendían que no se l e puede encerrar en ninguna fórmula. en la creencia de que así preparaba su victoria sobre el bisonte galopante.» Pero mientras todos los datos estadísticos. como primitivos oscuros que bailaban alrededor de los tótems de la caza. era deli­rar peligrosamente. la caverna profunda. que se puede esperar todo y nada de él. los etnólogos descubrían. que la de simples invo­caciones para la alimentación d e la tribu. ciencia a la sazón en sus albores. 9 monstruos. Esta imagen de un orden particularísimo de los motivos pintados arrojará una luz extraordinaria sobre nuestros antepasados de hace veinte o trein­ta mil años. y sobre todo. c erca de Santan­der. Y no eran me­nos bellas que la mejor pintura moderna. buscar tres pies al gato. Po­ner en duda el hechizo de caza ante los mamuts de Rouffignac o los ciervos de la Pasiega. primitivo o civilizado. hasta entonces despreciados. y que. mientras tanto. fue algo que. al parecer. que esta presunción fue aceptad a inmediatamente. a pesar de todo. y la risa dio paso al estupor. que conocemos crá­neos prehistóricos con evidentes señales de violen­cia. por lo visto. se presumió que el hombre paleo­lítico había hecho lo mismo que ellos. ocultaban pinturas ejecutadas por hombres prehistóricos. Los pre historiadores se echaron a reír a mandíbula batiente. el abate Breuil y Cartailhac fueron a ver qué era aquello. que es infinitamente variable y variado. Todos nuestros conocimientos sobre la Pre­historia tienen que ser revisados po r medio del método estrictamente objetivo e impersonal de ci­fras estadísticas instaur ado por Leroi-Gourhan.. entre ellos. y menos a los prehistoriador es. siempre igual. pues. incluso los primitivos act uales que practican el embrujo cinegético recurren igualmen­te al hechizo para la gu erra. En lo sucesivo. y de una explicación lo más inofensiva posible. creyendo descubrirlas. bai lar ante representaciones de ani­males con fines de hechizo. Como qui era que se había visto a los primitivos del siglo XX practicar magias de caza. Pero. empezaba a imponerse. Fue la e tnografía. no ha dejado nunca de zumbar en nuestros oídos. al hombre contemporáneo real. Indudablemente. En 1879. más su til. Marcelino Santuola y su hija afirma­ron que las cuevas de Altamira. pintar sobre el dibuj o de un antílope o de un cebú un trazo que represen­taba una flecha. Las pinturas eran auténticas.pájaros. Que la etnografía fuese como una caja abierta. y la significa­ción primitiva que les atribuyó la etnografía hasta nuestros días. si los hombres del siglo xx presentaban tan tas diversidades. en la mente del inv estigador la imagen de un orden. ¿no era muy aventurado tratar de explicar a sus antepasados de 2 . en la que bastaba hurgar un poc o para encontrar. y no iba a pres cindirse de ella por tan poca cosa. Después. la de la eterna no­che. En lo sucesivo. Esta risa duró veinte años. a veces. las ideas que uno llevaba ya en su equi paje. Hasta el punto de que. No importó que algunos objetasen que. había represen tado una función esencial en la psicología de nuestros remotos antepasados. de los animales y los signos en las cavernas.

y machos en el fondo. signos masculinos y signos femeninos. su sentido sigue siendo inteligible. todo el arte pa­rietal europeo ( existen 110 lugares ornados. carteles indicadores para guía del peregrino. resulta evidente que existen tres grupos de figu­ras de machos en la en trada. en su conjunto. la composición central sólo cuen­ta con el 8 por ciento de las corzas. el 92 por ciento de los bueyes y el 86 por ciento de los caballos apa­recen repr esentados en la composición central de las cavernas decoradas. Leroi-Gourhan ob­servó que en éstas. pero los 44 no estudiados por Leroi-Gourhan son pob res en decoración). Pero el calculador se niega a e specular: se atiene a su mé­todo. ¿en qué parte de la caverna se encuentran? También aquí. ¿Por qué? Conseguido este resultado. l a cosa es simple: basta contarlos. o incluso la firma del arti sta. que la casi totalidad de los signos femeninos se encuentran en la compo sición central y en los divertículos (o cavidades laterales de la caverna). La . por otra parte. Desde el período más ant iguo. Y las cifras obtenidas (omitiremos el detalle de los porcentajes. Hay. El método seguido fue el análisis estadístico de 72 conjuntos parietales estudiado s en 66 cavernas. Con ello. repartido en una inmensa zoogonía bisexuada. el 4 por ciento de los rebecos. Estos primeros por­centajes nos muestran. que consiste en fiarse únicamente de los he­chos que p ueden expresarse en cifras. cuando Leroi-Gourhan quiso buscar un ca­mino objetivo que le condujese al a lma del paleo­lítico. El bisonte. Podemos llevar mucho más lejos el análisis del simbolismo topográfico y sexual. Para uno s. habida cuenta del gran número de signos) nos muestran. Leroi-Gourhan se limita. en diversas épocas. machos y hembras en el centro. desde que empezaron las expl oracio­nes de las cavernas decoradas. abundaban ciertos signos. o bien estos animales eran relativamente más numerosos (cosa que. Como todos sus colegas. Y estos signos. estable­c iendo lo que él llama su tipología. sencil lamente. A base de los documentos recogi­dos. Y. y para otros. e incluso. El 91 por ciento de los bisontes . el falo. En consecuencia. desmienten los vestigios fósiles). ¿Adónde habían de llevar e stos cálculos es­tadísticos? Sencillamente. el propio mundo animal se en­cu entra. el estadístico podría de jarse llevar por la especula­ción: el hombre paleolítico apreciaba especialmen­te el bis onte o el buey. a destruir la teoría de la magia cinegética y a revelarnos. en el hombre de la última glaciación. un ser tan complejo como nosotro s mismos. y otros con simbolismo femenino. Para empezar. casi siempre. el buey y el caballo están cargados de un simbolismo femenino. el 9 por ciento de los ciervos. En la caverna decorada del hombre paleolítico hay. de mo­mento. en las cavernas. que siempre eran aproximad amente los mismos. que representaban. para otros. con figuras femeninas. sectores con simbolis mo masculino. e n el que in­tervinieron la mecanografía y los planos perfora­dos. Y entonces advierte que todos estos signos.000 años atrás partiendo de observaciones actuales? Así. derivan de algunas f ormas iniciales que son. lo mis­mo que el centro de la caverna en que aparecen. Así.0. acoplados con signos femeninos. las figuras humanas se esquemati­zan mediante la representación de los órganos d e la reproducción. a clasificarlos según sus formas. efectuó un cálculo sistemático. En cambi o. pues. Contrariamente. Muy bien. su primer cuidado fue huir de las facilida­des que le ofrecía la e ncrucijada del esquimal y del australiano. habida cuenta de que los mismo s animales tienden a figurar en los mismos sitios. prácticamente. el 20 por ciento de los ren os. esen­cialmente. la vulva y el perfil de una muje r desnuda. sin equivocación posibl e. es tos ani­males faltan prácticamente en las otras partes. sólo se encuentra allí un 34 por ciento de los signos masculinos. Estos signos habían dado pie a infinitas suposiciones. que algunos animales están casi siempre en la com­posición central y que otros no a parecen casi nun­ca en ella. dejemos que hablen los números. eran objetos más o menos esquematizados. garabatos sin interés. pues. cons iderados es­trictamente desde el punto de vista de su dibujo. sino que solamente se negaba a llev ar esta explica­ción en su maleta. traducidos en símbolos gráficos más o menos abstractos. Pero una cierta proporción de signos abstractos ma chos (34 por ciento) se encuentran en el cen­tro. pues. el 8 por cie nto de los osos y el 11 por ciento de los felinos existentes en el con­junto de la s mismas cavernas. reaparecen las repr esentaciones completas del hombre y de la mujer. no se negaba a priori a lle gar a una explicación derivada de la etnografía. aparte de las representaciones animales. Sin embargo.

doce pilares representativos d e los doce Apóstoles. es prometedor de que algún día llegar emos a descifrarla. cuya calidad presentimos. como dicen los prehistoriadores. su deliberada propensión al simbolismo. es su extraordinario pudor. el románico borgoñón y el jesu ita español. a pesar de estar dotados de un deslumbrante genio plástico. como el célebre cádaver itifalo del pozo de Lascaux. y de haber rea­lizado este estudio según métodos científicos de cálculo objetivo. significa que la caverna decorada está organizada en función de una metafísica descono cida. los homb res de las cavernas. Las famo­sas «hembras grávidas» de la etnografía clásica n o son más ni menos «grávidas» que los membrudos caballos sementales de la pintura china. lo s «pasadizos» y el fondo. notablemente constante en toda la extensa zona de Eur opa occidental donde se encuentra. no parece que nos hallemos en pres encia de toscas representaciones. Confese­mos la m odestia de nuestros conocimientos. pero tan exigente en su simbolismo como la metafísica cristiana. Si con sideramos estos maravillo­sos conjuntos gráficos. como tenemos. acoplados con signos masculinos. en el arte parietal. esta constancia no deja de tener sus variaciones. en cierto modo comparable a la con­tenida en el arte de las catedrales. los símbolos de su espiritualidad. ¿cuál fue la intención de los pin­tores? ¿Qué metafísica se encuentra implicada a través de este simbolis mo? Confesemos. por here ncia puritana) aparecen esbozados sin el menor realismo. era con manos. como hemos visto. parece que en parte alguna se repro­duce el sexo por el s exo. en ge neral. Por ejem­plo. ora con sig­nos masculinos abstractos. Entonces. se encuentran en la entrada. como para recalcar la pose sión o. en general. ¿Qué significa todo esto? Objetivamente y por encima de cualquier otra interpret ación. En fin. apoyando la mano en la pared y soplando p intura líquida a su alrededor. de la misma manera que los cuadros del Vía Crucis siguen siemp re un mismo orden. con un afán de eter­nidad. Es curioso observar que las representaciones de la mano hu mana generalmen­te obtenida en negativo. seis tipos de localización. así la caverna prehistórica decorada se halla sometida a un orde­namiento figurativo.caverna com­prende. Cier­tos indicios. la entrada. los estre chos pasadizos aparecen frecuente­mente embadurnados de rojo. la entrada y el fo ndo de la caverna están frecuentemente dedi­cados al simbolismo macho. ni del sexo por la fecundidad. Sabremos quiénes fue­ron esos metafísicos. Naturalmente. Lo que caracteriza este arte. y durante los milenios en que fue habitada. los divertículos. y hay estilo s de lugar y estilos de época. inducen a pensar que la pro­pia caverna era considerada como un formidable símbolo natural del vientre de la mujer. a la abstrac ción. en principio. rasgos animales que subr ayan su ca­rácter simbólico. aparentemente dominado por el acto repro­ductor . . Si no se trata del sexo por sí mismo. sutil . la galería. De la misma manera que el templo católico tiene. cada uno de los cuales tiene su sentido: la composición central. Incluso muestran. Pero la sola explica­ción por el universo del sexo y de la fecundidad re­sulta insuficiente. y. que lo ignoramos en absoluto. y que esos hombres de hace dos o trescientos siglos nos dejaron la escritura indescifrable de una inteligen­cia compleja. se hallan casi todas en la entrada de la gruta y en la composición central. Así como los signos sexuales abstractos están presen­tes en todas partes. Pero la organiza­ción general sigue siendo fiel a la concepción de un mundo dividido entre dos sexos opuestos. actualmente. Y la parte de gruta en que dominan los animales de la femineidad se encuentra frecuentemente marcado . aun­que sin saber nada de su contenido. Pero tal vez e l mero hecho de haber descubierto que se trata de una escritura. que poseían m aravillosas téc­nicas de arte y que se hundían en lo más profundo de la Tierra para plas mar allí. También es chocante que casi todos los signos fe­meninos que no figuran en la composición central y en los divertículos. dice Leroi-Gourhan. tal vez. la presencia humana. a veces difíciles de descifra r pero siempre turbadores. perderemos unos «primitivos» y encontraremos unos herm anos en los abismos del tiempo. ¡no dibujaron una sola vez la menor esce­na de apareamiento! Los escasos hombres que son representados en erección (itifalos. o bien ejerciendo presión. desde la izquierda del altar hasta la entrada y des­de la entra da a la derecha del altar.

La exuberancia de Nue­va Guinea. .El fin de los tasmanios. ni piedras preciosas. y de uno por treinta o cuarenta millas en el resto de la isla.Los asombroso s descubrimientos de Mul­vaney. extraños herbívoros saltarines. pero uno puede ir desde el golfo Carpentrias. . Mucho cuarzo. Ningún ves tigio de tumbas ni de habitáculos. una arqueología abundante devolverá s u valor a esta interrogación. Mon­tañas y ríos se concentran en el Este. Australia es una extensión de tierra seca y casi llana. Nada de anim ales con cuernos o defensas. . ni rastro de agri­cultura.Los más pobres de todos los pr imitivos. tradicionalmente. Lovecraft soñó en biblio­tecas y laboratorios subterráneos. de una superficie igual a la de los Estados Unidos. nomadismo. las huellas de ríos desecados desde hace milenios . hasta la costa sur. no encontraron el menor vestigio de templo o de pirámide. ¿Son de estos remotos tiempos los pri­meros habitantes? ¿Por qué y cómo se produjo la inmigración? ¿Fue Australia. sin bestias de presa. testigos de una civ ilización desaparecida. . y tienen más de quince mil. sólo trescientos mil aborí­genes errantes. a excepción del perro. Nin­gún rastro de cultivo y ningún resto de animales domésticos. tierra muda.CAPÍTULO III LOS DESCONOCIDOS DE AUSTRALIA Unos penados desembarcan en mia.. J. desembarcaron allí los blancos para arrojar a sus penados en aque­llos páramos lunares. no se percibía ninguna adaptación part icular al medio. Mulvaney. ni metales. a fines del pleistoceno o principi os del perío­do posglacial. un lugar de destierro? ¿Fue llevada una parte de la raza humana a esa isla inmensa. y los depósitos de sal. Muy poco sílex y piedra de grano fino. A partir de 1929.. y a través de desiertos resecos y de polvorientas zonas de escasa vegetación. el dingo. Tal vez. abando nados por visitantes no humanos. en 1788. pesca. . poblada so lamente de marsu­piales.El paso de «no importa quién». . como una es­pecie de reserva? Cuando.La gran feria de la Prehistoria. . en la re­gión de Fromm's Landin . un hombre y una mujer. al Nordeste.Algunas fanta­sías sobre el continente del silencio. . recolección de frutos si l­vestres. o reserva. ¿De dónde vino este perro? ¿Desde cuándo es compa­ñero del aborigen? Ciertas excavac iones efectuadas en los últimos años por D.¿De­portación a un par aíso? . . sólo caza.Destierro. Sin embargo. un poco de arqueología sustituyó a la interrogación poética. n i huellas de antiguas civilizaciones. sin subir nunca a más de dos­cientos metros. desde tiempos muy re­motos. este continente desolado gozaba de un clima más benigno. enterrada en las pro­fundidades. Erle Cox se imaginó una esfera de oro.Se les atribuía tres mil años. que pudiesen proporcionar ma­terial para la fabricación de armas. en el futuro. y que la vegetación verdea­ba en las áridas extensiones hoy pobladas de ter­mites. . en los valles del Este o en la costa. sin mamíferos. inducen a pensar que.Y la cosa apenas ha empezado. A pesar de la diferen cia entre la región húme­da y la inmensidad reseca. Separada de Asia antes de la aparición del homo sapiens (según la cronología clásica ). a razón de un ser humano por milla cuadrada. y nada más. Pocos pueblos más pobres que los primeros moradores de Australia. Ni cerámica. El misterio de aquellas tierras mudas dio origen a mucha s fantasías. d onde dormían.

son insuficientes como ele­mentos de interpretación del pasado pre histórico. Y es el dingo el que. en su mayoría de cuarcita. y en Vic­toria. en las canteras de piedra arenisca de Keilor. sitúan su aparición en el tercer milenio antes de J. Había habido tres «cultu­ras»: la de los útiles de pied la de los útiles de hueso. en la isla de Java. pues. y hasta los trabajos de Mul­vaney. En lo más profundo.g. A saber: no hubo «culturas» ni po blaciones diferentes. evidentemente. ¿qué sabemos de este hombre? Existe una importante cantidad de informacion es. aproximadamente. En general. los ignora­dos hombres de Australia desconocieron el uso del mango. afilados en los dos ex­tremos. en Australia. Si pensam os en la exten­sión del continente y en el ínfimo número de ex­humaciones realizadas desde hace tan poco tiempo. en tres mil años. un cráneo humano. observada con más o menos seriedad.» El dibujo de una mano humana. sino del utensilio sin mango al uten­silio con mango. Durante aquellos tres mil años. en 1940. Entre 1960 y 1964. una capa de tres me­tros y medio de profundidad. a los que se atribuye una antigüe­dad de cuarenta mil años. en que vemos apare­cer útiles de piedra más finamente trabajados. encontraron pu ntas de proyectil de piedra. utilizados por los aborígenes lo­cales. Era. Una prue­ba con carbono 14. La rareza de fósi­les humanos es extraordin aria. Una última indi­cación fue p roporcionada por la comparación con cráneos encontrados en Wadjak y en Saraxvak. efectuada en un pedazo de car­bón encontrado cerca de aquél. Sin embargo. Pero. el pasado humano. hizo desapare­cer numerosas especies. permi tieron a Mulvaney formular una teoría más convincente. comprendemos la prudencia un poco triste de Mulvaney: «Serán precisas -dice. en la dehesa de Mount Moffatt). y la de los primitivos actuales. que se acelera en el último milenio. resin a de fijación. recogidas por los primeros colonizado­res europeos. dio una antigüedad de dieciséis mil años. una suposición no contr adicha por ningún rastro de migración hacia Australia. En un lugar resguardado por las rocas. fue descubierto. encima. Mulvaney excavó. huesos de escasa longitud. en varios milenios. al menos en el es­tado actual de las investigaciones. Sin embargo. y se obtuvo una antigüedad idéntica. las leyendas. en nuestra última década. en un abri­go rocoso del sur de Queensland ( Ken Niff Cave. se aceptó. a pesar de que en las cer­canías se desenterraron también instrumentos de piedra. Territorio del Norte. de tre s mil años. Pero. Hoy podemos pensar que los desconocidos llegaron allí masivamente cuando el clima estaba en su apogeo.muchas más exca­vaciones para llenar las lagunas de nuestros cono­cimi entos y autorizar un principio de generaliza­ción. excavaron una capa de d epósitos estratifica­dos de seis metros de espesor. correas de tripas o de cabellos. Pero es imposible saber si el tal carbón procedía de un fuego de campamento o tenía un orig en natural. Hubo. de tradicio­nes orales. En las capas correspondientes a unos tres mil años atrás. Durante once mil años . había habido diversas po­bl aciones. hojas de tijeras y gubias. la teo­ría de Tindale y Hale. las cos­tumbres y la tecnología embrionaria. que emplean simultáneam ente la piedra y el hueso. como en todas par­tes. Desenterró 850 pro­yectiles o raspadores. donde se refugiaban sus antepasados. A lo sumo. Australia del Sur. de hueso o de piedra. la investigación moderna hace retroceder cada año. se descubrió en la misma región un esqueleto en buen estado de cons ervación. se­guido de un brusco pro greso tecnológico. se calculaba que los primeros pobladores de Australia habían precedido en poco tiempo a los penados. los primeros des­cubrimientos arqueológicos en el valle del río Mu­rray (Adelaida). desde hace quince o cuare nta mil años. En 1965. Nuevos trabajos r ea­lizados en Sidney. no determinada por el paso de la pie­dra a l hueso. Según una muestra de carbón. como el «planga de Tas­mania» y el «lobo de Tasmania». es obra recien­te de los aborígenes. en la superficie. El método del carbono 14 permitió fijar su anti­güedad en dieciséis mil años. sino una evolución. hasta 1960. en l a roca que domina la caverna de Ken Niff. cu . por último. en 1929. jun tamente con el hombre cazador. cu­chillos y laminitas. se encuentran mangos o empuñadu­ras. ¿En qué fecha puede fijarse la aparición de los pri­meros hombres en Australia? Cerca de Melbourne. como si se hubiese levantado un «entredicho» y el hom­bre se hubiese liberado de una obligación o de una fatalidad de permanencia. utens ilios primitivos. C. Ocupa ban esta caverna. la antigüedad de la capa inferior es. y que muy bien podían ser anzuelos. ya que había diferentes «culturas». los únicos cambios en la e cología fueron sin duda producidos por el hambre del dingo y del hombre cazador. Durante millares de años. Hale y Tinda le hicieron. vestigios de cintas. u n singular estancamiento durante una decena de milenios.

la ciudad de las caletas lle­na s de guijarros. Tasmania estaba u nida al continente. a prep arar. Ni rastro de utensilios con mango. Las tribus olvidarán el breve paso de los blancos y volverán a su eternidad. Para los adminis­tradores. que era n completamen­te salvajes hace veinticinco años. Si se quie re proteger a un joven líder porgaiga. donde se albergan l os pobres in­dígenas. ultraconservador. se­parada del continente por el estrecho de Bass. ¿Por qué ruta marina se efectuó la inmigración? ¿Y por qué causa? ¿Fue el destie­rro de una raza? ¿Fue el establecimiento de una reserva en una tierra en que no existía el peligro? ¿Fue por temor a algún riesgo que amenazaba a la Humanidad? ¿Se trató de una especie de Arca de Noé? ¿O de un experimento por parte de l os Su­periores. Los viejos venidos de los bosques y que fueron a parar allí. sentadas en el suelo. vagan borrachos por las calles bajas. nueces de be tel y collares de con­chas. permite imaginar que los primeros australianos vinieron de Nueva Guinea. Pero siguen siendo indeseable s. no puede dec irse lo mismo de la isla de Tasmania. a través de la blanca niebla. apresurada por los odios y los equívo­cos. el bosque volverá a cerrarse sobre sus misterios. El país ha cam­biad o un poco. El Señor Jefe de la Administración. sobre piedras calen­tadas y envueltos en hojas de plátano. cuando la vegeta­ción rodeaba los lagos abundantes en peces . en fin. Nueva Gui­nea. a falta de grandes ani­males de presa. sacud idos por una tos constante. ignorante de la lengua. hay que confesarlo) y de los cazadores de cabezas. está gobernada en parte por los australianos modernos. indiferente a las realidades huma­nas y culturales p articulares. y unas mu jeres embrutecidas. que son segregacion istas.ando fluían ríos caudalosos. ha surgido una pequeña élite indíg ena: hay quinientos estudiantes en la Universidad. Si la independencia se produ­ce pronto. en el país de los canguros. Los servicios de sanidad y los misi oneros han trabajo de firme. y que no siente interés particular por la etnografía. Nada pue­de explicar aún este extraño estancamiento t ecno­lógico y cultural. ¿Cómo cruzaron los aboríge­nes el estrecho de Bass? Ciertos estudi os del fon­do del mar permiten conjeturar que. con sus pe­lucas en forma de bicornio napoleónico. los cuerpos de los úl timos misioneros -meritísimos. los aborígenes son «monos de los roque­dales».. se le hace boy de un funciona­r io. El Señor Administrador reina en Port-Moresby. Pero si los buscadores se ven ayudados en Aus­tralia por la presencia de los descendientes. en el pleisto­ceno. de botellas vacías y de embarca­ciones podridas. Nosotros mismos cegamos toda fuente de infor­mación. aunque tropezando con inmensas dificultades. Los contactos con las tribus de los bosques han servido de poco al hombre bl anco. tratan de vender limones. tan considerable es la diferencia de nivel y de activ idad culturales entre ambas poblaciones. sabrán . Comple­tamente. Descubierta hace quinientos años.. hun­diéndose. El centro de la ciudad está dominado por un enclave rode ado de alambre espinoso. Pero el mapa de la prehistoria australiana y tasmania sigue siendo una inmensidad en blanco. por sus condiciones orales y sus lugares de refugio. hacia los valles arcillosos de los Highlands. Nada. El es­píritu del colonizador no ha cambiado. que cuenta aún con tierras inexpl oradas. Su ayudante es un antiguo enfermero. Aunque con dificultad. que nada ha olvidado de los duros tiempos de las guerras de tribu y de la gran inseguridad. aherrojados por los bajos salarios. Algunas e xcavaciones han puesto de ma­nifiesto proyectiles de cuarzo tallado. o b ien «Oli». por cier­to-. «para que aprenda nuestra lengua y pueda tran smitir a los nativos las ventajas de la civilización». los cuarte­les de Murray. A fines del siglo X IX no quedaba ni uno. sin un período intermedio suficien te en un pueblo despreciado. tal como hacen con los casuarios. Se han pacificado las tribus y se han abierto nuevas tierras. que tal vez escogieron este inmenso espa­cio desierto para depósito de su saber? ¿Llevarían grandes masas de peones para los trabajos de en­terramiento de a quél? Excavamos en las arenas del sueño. Esta palabra pidgin significa «no importa quién». cuan­do los gigantescos marsupiales herbívoros servían de alimento al inmigrante. Pero los jóvenes responsables del país. Es un antiguo criador de caballo s de carreras y granjero de Queensland. opina que el país no está preparado para la independen­cia y mantiene el espíritu represivo del tiempo de la antropofagia (que aún no ha pasado del todo. Los blancos aniquilaron a los tasmanios. Sus «bon­dades» suenan a falso.

no hubo más remedio que dejar­les hacer.. y sus taparrabos de conchas. los árboles re zuman continuamente. desmañados. cuan­do aparece el sol. separados los hom­bres de las mujeres. las que c aminan y las inferiores. o sea la décima parte de las que se hablan en todo e l mundo. como en chino. en Mount Hagen. sólo elige un jefe en caso de conflicto. lejos de querer imitar a los blancos. Cierto que volverán a sus bosques y a su m agia. pues el fusil es tabú para este hermoso pá­jaro). En las alturas. Tribus que antes no se trataban. con sus pelucas ador­nadas con botones de oro. los chimbusn. sin duda. que son los más ext ra­ños y repelentes. y. organizando la única y formidable «bienal de la prehistori a» del mundo. que se formó en una misión católica y. La diversidad de indumentaria. que clasifica las criaturas vivas en categorías (las que vuelan. de decoración. posee un vasto vocabulario cuyas varian­tes son de tono. un par de gafas pintadas. o como aquel chiquillo que llevaba. una exp osición de ani­males de corral y de máquinas agrícolas. En el bosque fresco. eran tan numerosos que tomaron la delantera a los granjeros a ustralianos y holandeses. des­pués. el más igua­litario y el más i ndependiente del planeta. arcos y flechas. Se tenía el proyecto de celebrar e sta feria cada dos años. para que les dirija en el combate. Una tierra sólida. de costumbres y de tradiciones culmina en este puebl o. una naturaleza y u nos hombres borrachos de colo­res y de libertad. el mundo anti­guo. y sus col lares de dientes de perro. y esos hombres sumergidos en paisajes dalinianos. hace diez años. y algunas de ellas re­sultan sumamente complicadas. desnudo . a Kennedy y a Senghor. por e jemplo. Allí están los dunas. cantan y lanzan sus gritos de guerra. en las pequeñas aldeas. el suelo se cubre de mariposas amarillas y negras. Al amanecer. comprender su rechaz o de nuestro mundo y reve­larnos su alma. que ignora el concepto de unidad y que es. y procurará que la ci­vil ización y la tradición se emparejen en el mundo real. Son veinte mil en el ruedo. en la Universidad. en agosto. y que volverán a la caza del ave del paraíso (que sólo puede derribarse con lanz a y con flecha. con el cuerpo embadurnado de grasa de cerdo o de pintura blanca. que vi ven en chozas. frente a los blancos. se había ceñido la frente con una cremallera. sin caudillos hereditarios. lo que son. admira a Camus. enteramente embadurnados de barro ocre y gris. Leo Han­n et. blandien­do la nzas. Se hablan quinientas len­guas diferentes. por todo vestido. con su hormigón y sus gráficos. Los indígenas tuvieron noticia de ella y fueron a ver lo qu e pasaba. se opondrá al desarraigo de sus hermanos. Cuando l a feria siguiente. Debido a la geografía.quizás interpre­tar mejor que los australianos a sus hermanos. o aquel otro que. se reúnen. acu den para mos­trar a los blancos. con toscas máscara s confeccio­nadas con el mismo barro. que extienden sus alas p ara se­carlas. Y allí están los hombrecillos del río Asaro.. Los asaros. cruzando valles y b osques -en los que el viajero no suele encontrar más de cien hombres en varias sem anas-. los kan­deps. y a ellos mismos. con sus trajes de fiesta. la finura y la mul­tiplicidad cultural de Nueva Guinea son asombro­sas. los hombres de las dife­rentes tribus se comunican poco y viven en valles cerrados. y que serán los mismos que vinieron (¿iró­nicamente?) a escuchar al Señor Administrador en la inauguración del n uevo aeródromo de Koroba. Las tribus salieron de los bosques. el más conocido de los jóvenes líderes guinea­nos. han caminado días y noches enteros. terrorífico . y se atraviesan el ta­bique nasal con una pluma azul tan larga que sus extremos les rozan los hombros. En contraste con la unidad estancada del primitivismo aborigen australiano. personajes de los oríge­nes. afirman su singularidad de lante de éstos con apasionamiento y con una especie de burlona satisfacción. los valles de los Highlands son como ríos de nie bla lechosa. Y cada año. en los c laros del bos­que. La lengua duna. Sin so­beranos. S i debe empuñar un día las riendas del poder en su país. a Luther King. los blancos orga­nizaron. donde se cultiva la batata. ¿Qué diálogo podría establecerse entre los blancos. con las que sólo se encuentran en los matorrales. y que se pintan el rostro de rojo y amarillo para la iniciac ión. Después. ávidos y abstractos. en los que nadan los porteadores. la tierra tiembla. Parece que los hombres de Nueva Guinea se va­naglorian de la perennidad de sus costumbres. a la emigración a las ciudades frías y artificiales. las que se arrastran: los cerdos y las mujeres). y los turi stas fotógrafos se exponen a ser pisoteados. los hewas y los laiagaps. bai­lan. Allí están los porpaigas. como aquel que llevaba un bolígra­fo en la nariz. para conmemorar. que di bujan flores sobre sus piernas y se tocan con plumas de loro y de ave del paraíso? Un mes de agosto. Pero en cada uno de éstos hay una efer­vescencia considerable.

¿Qué viajero. L os lectores que nos comunicaron esta información se referían a ciertas revistas bast ante oscuras. que dedica una sección regular a los hechos inexplicados. Después. para que el señor ministro pueda pronunciar su discurso. y este estancamiento en Australia? No parece que existieran contactos. esto no es más que una interrogación romántica. que creíamos reciente. Si se confir­mase este descubrimiento. dado que conocemos sus medi os de na­vegación. Los mitos de Australia orien­tal refieren que la Tierra emergió progresivamen­te de un mar original. y se celebre el partido de polo. debe ser considera do con suma prudencia por el arqueólogo. cuyo es­condrijo databa aproximadamente de cuatro mil años atrás. En todos estos mitos. se hizo eco de esta noticia y publicó fo­tografías de las piezas desenterrada s. ni d e viajes. la revista soviética. Tek­nika Molodeji. Esperemos que una invest igación más sis­temática revele los secretos de esta tierra «olvida­da por el tiempo». como d cía Borroughs. en un lugar en que abundaban el agua fresca y los cristales de cuarzo. como si esta inmensidad a islada es­tuviese destinada al confinamiento. que moraban en el Cielo. cosa s so­brenaturales ambas. Por l a tarde. Éstos son los dio­ses que rigen la procreación y la muerte. domina­do por su prisión. En 1963. Todos ellos guardan relación con los «tiempos del Sueño». Pero hay que vender los tractores y las vacas de concurso. como es natural. ora tonto. pero no hablan de visitas. exploradores del mundo hace cuatro mi) años. reino de los héroes celestes creadores. Resul taría difícil imaginar una expedición egipcia a Australia. Sin embargo. pero que las escasas excavaciones pr ac­ticadas desde hace diez años hacen remontar al pa­leolítico. ¿Por qué esta exuberancia en Nueva Guinea.. CAPíTULO IV . sobreañadida al misterio de la población original de Australia. de gran difusión. padres del chaman ismo. que ora parece sabio. que organizó también una deportación de hombres mantenidos en la ig­norancia? Evidentemente. dolorosos. mientras que ninguna publicación arqueo­lógica había mencionado este descu brimiento. un inmenso es condrijo. los curi o­sos emprenden el regreso a Port-Moresby. En un terre­no australiano resguardado por rocas se había des­cubierto un depósito de monedas egipcias. utilizado por visitantes del exterior o por una raza desconocida. recogidos vagamente de la tra­dición oral. comentados por personas au­to rizadas. parece flotar un tabú contra el cambio y la evasión. Otro héroe. se plantearían enormes interrogantes. a los que aportó rudimentos de co­nocimiento..s. que. Y las tribus se m archan tam­bién. eternamente presente s y fuente de toda vida. fue el mediado r entre los dioses y los hombres. de téc nica y de medicina mágica. llegó hasta nosotros una información singular.. los organizadores de la feria blanca reúnen a viva fuerza a estos millare s de testigos de la eternidad mágica. totalmente desconcertant e. habrían ido a depositar aquel caudal en suelo australiano? Lo cual nos lleva de nuevo a nuestr a hipótesis: ¿Fue tradicionalmente este continente un lugar de depósito.. y desfile el Ejército. para diluirse en las lejanas tierras pobladas de mariposas.

si­luetas de pájaros. en el curso de su variad a carrera y hasta su muerte. ¿Se trata del centro de un Imperio. . acaecida en 1965. en un calenda rio astronómico. cuya s líneas tienen cerca de siete kilómetros de longi­tud y parece que fueron trazadas pa ra ser descifra­das desde el cielo. la civilización de los chavines se extendió sob re las altas mesetas del norte del Perú y nos legó los vestigios de una obra de arte llena de dioses feroces. . bajaría un Amauta. de la que hacia el año 1300. en la costa norte del Perú? Más antigua que el r eino de Chi­mú. como Machu Picchu? Y si estos d os lugares altos. y le de­bernos los primeros trabajos sobre los recursos mineralógicos de los Andes. Tiahuanaco. donde construyeron una ciudadela. agarrándose a los árboles que brotan de l a pared cortada a pico. y de una antigüedad imposible de precisar. vemos pirámid es truncadas.Fenicios en el Brasil.Machu Picchu. y. caminan sobre un frágil puente de ramas y sar­mientos. tendido sobre el vacío. Nazca sigue siendo un enigma. que nos legó las imponentes ruinas de Chan­Chan. . La famosa Pu erta del Sol. En el fondo del abismo. Y henos aquí encaminados hacia otra ciudad en ruinas. Una cárcel misteriosa. dejó sobre los llanos desérticos. defenderá tercamente. sobre la arena y los pedregal es.¿Una ciudad en Amazonia? . dominada por los imponentes picachos del Huayna Picchu y del Machu Pi cchu. la dinastía de los Amautas reinó en los Andes mucho tiempo ante s de los in­cas. En varias hectáreas de terreno. batidos por los vientos. llamado Hiram Bingham. un granjero in­dígena. se le­vantan los testigos de la más aso mbrosa cultura prehistórica. hileras de monolitos. Según ciertas tra­diciones orales. Murió en 1562. Una mañana de julio de 1911. que vierte sus aguas en el Am azonas. inadecuados para el cultivo. En los pro­pios parajes encontramos la huella de civiliz aciones prehistóricas que edificaron pirámides y colosales fortalezas de bloques de arcilla cocidos al sol. hace pensar.El coronel Faucett y el explorador Varrill. según se ha dicho. Manco Cápac fue oriundo de Tia­huanaco. unas hordas bárb aras invadieron el Im­perio.El cristal desconocido. para apode rarse de Cuzco y fundar el Imperio inca. . Y Sprague de Camp. Bingham. varios soldados del derrotado ejército lle varon los restos de su rey a un refugio llamado Tampu Tocco. cu yo origen ignoramos. y descubren unas terrazas rematadas por un dé­dalo de admira bles ruinas de pálido granito. pórticos de dos pilares y dintel. . Entre 1200 y 400 antes de J. después. Al sudeste del lago Titicaca. En el año 500. . tallados en la dura piedra. en su His­toria del Perú antes de la Co nquista. ¿cuáles fueron sus func iones? ¿Y cuál fue la civilización de Nazca. Hay fósiles que atestiguan la presencia de mastodontes en estas tierras. plataformas. Se­gún él. cáma­ras subt erráneas. del misterioso pasado prehis­tórico.SOBRE LA COMUNICACIÓN DE LOS MUNDOS La ascensión del joven Bingham. de ballenas y de arañas. Es una tesis controvertida. la civilización nazca. montículos ar­tificiales. ruge el Urumba. C. con sus inscripciones. a gran altura. . Bajo la vegetación.. Los hombres prosiguen su escalada. Tal vez se trata de un héroe legendario o del nombre simbó­lico de una dinastía preinc aica. no eran centros de habita­ción. . durante el reinado del sexagésimo segundo Amauta.El enigma de Tiahuanaco. Según el padre Montesinos. se trata del Tampu Tocco del que h abla el sacerdote español Fernando Montesinos. piloto de combate en la Primera Gue­rra Mundial y. La existencia de Manco Cápac no ha sido demostrada . su interpretación de los orígenes de la ciudadela misteriosa de Machu Picchu. aparece la formidable ciudadela s in nombre. un militar peruano y un joven profesor de la Universidad de Yale.Un viaje de Benvenuto Cellini. . Manco Cápac. entre dos bloques de roca gi gantescos.Japoneses en el Ecuador. senador de los Estados Unidos por Connecticut. Montesinos fue el primer historiador de los peruanos. gigantescas figuras geométricas.La s balizas del llano de Nazca.Coin­cidencias de lenguaj e y de objetos. en su hermoso libro Ancient .

y buscamos a nuestros compañeros. hijo del Sol.. en unas embarcaciones de formas extrava­gantes y dimensiones anormales. fueron atraídos y des­truidos por la Tier ra. que enseña arqueología en la Universidad de Brandeis. para que nos decidamos a seguir aquéllas por nuestra cuenta. EE. algunas pistas a seguir en este delirio. serían episodios de esta historia. Nos limitare­mos a dar un rápido vistazo. De este mod o llegamos.UU. Tiahuanaco y Machu Picchu da­tarían de esta época. Gordon. situados. Nada permite descubrir la historia perdida d e Tiahuana­co. cubierta de inscr ip­ciones. de la que tomo pose sión como almirante. Hemos sacrificado un j oven. Sabemos que. escribe: «Ya que el pueblo de Tiahuana­co. el inca Huayna Cá­pac. así como el enigma del Imperio per dido de Tiahuanaco. a excepción de algunas al­tas montaña s. y sus fragmentos se extendían sobre nuestro planeta. Zarpamos de Ezión-Gaber. en este año diecinueve de Hirán .» No volveremos. El profesor Cyrus H. tienen grandes probabilidades de per­manecer ocultos para siem pre. se encontraron numerosas inscripciones del mismo est ilo en el Próximo Oriente. ¿Por qué no podían haber llega do al Brasil? Veamos el texto: «Somos hijos de Canaá y venimos de Sidón. con diez embarca­ciones. antes de que exis­tiese nuestra Luna actual. bajo un pretexto romántico. como las del Perú y las de Etiopía. Existen. Nav egamos todos juntos durante dos años dando la vuelta a la tierra de Ham. En 1532. cuando Huayna Cápac oyó hablar de rostros páli­dos. como Hans Bellamy y A rthur Posnansky. Habían sido refugios de la élite humana de la era terciaria. El Diluvio. a una tierra nueva. bisnie to de Noé. Según refieren las crónicas. El padre Montesinos preten­día que los peruanos eran descendientes de Ofir. cruzando en zigzag la América del Sur. fuimos arrojados a este país remoto y montañoso. como las otras civi lizaciones desaparecidas de América del Sur. La única prueba de un antiguo contacto entre América del Sur y la civilizac ión mediterránea ha sido descubierta recientemente. más tarde. el gran rey. oyó de cir. La «luna« del terciario cayó hace 25. en honor de los dioses y diosas de gran poder. el dios vivo.000 años. el hombre era ya civilizado en la era terciaria. quizás. fue descubierta en 1872. a algunos interrogantes fundados en investigaciones y descubrimientos. Según la teoría h or­biggeriana del «hielo cósmico». formados por explosiones de estrellas. pero han sido demasi adas las recientes ob­servaciones astronómicas que han venido a des­truir las afirmaci ones de Horbigger. que observa que los barcos fenicios eran de ma­yores dimensiones qu e los de Colón y habían dado varias veces la vuelta a África. Los acontecimientos que no pudieron consig­narse por escrito se pierd en para siempre cuando mueren aquellos que conservaban su recuerdo. ni siquiera por amor a los sueños. en el mar Rojo. Cuando tratábamos de ha cer co­mercio.Ruins and Ar­chealogy. pretende haber descifrado un mensaje fenicio en una roca de Parayba. carece de toda tradición escrita. la At lántida. entre las brumas que se arremolinan alrededor de los altivos picos de los A ndes. pero entonces se creyó que se trataba de una fal sificación. Brasil. Pizarro d esembarcaría en las costas del Ecuador y avan­zaría hacia el Sur. T odas las tierras tropicales quedaron sumergidas. a la sa­zón. ¡Que los altos dioses y las poderosas diosas nos protejan!» . al meno s para Gordon. cruzando el Imperio inca. al nivel del mar. según Horbigger-que conoció la gloria bajo el nazismo-. Pero. en la noche de los tiempos . Según los horbiggerianos. tenía detrás de él una larga radición que ha­blaba de hombres blancos venidos del mar. ya que la gramática no correspondía a lo que se sabía de la escritura fenici a de la época. se desintegraba en la atmósfera. allá por el año 1526 de nuestro calendario. la ciudad del rey. Una tempe s­tad nos separó del grueso de la flota. no se puede descifrar ninguna inscripción. comproba­bles en todo o en parte. a las tesis de Horbigger. Por esto la historia de la fortaleza inca de Machu Piecchu. seis satélit es. que evoca mos en El retorno de los brujos. Cuando se acercaba el satélite. en eras geológicas diversas. La autenticidad pare­ce estar fuera de toda duda. Esta roca. Pero. que unos hom­bres extraños y de rostro pálido habían llegado muy cerca de las costas septentrionales de su Im­perio. doce hombres y tres mujeres.

cuando penetraro n tierra adentro. Encontramos. ¿Revela esto un origen común? Se suele pensar que aque l monumento fue escul­pido hace treinta o cuarenta mil años. mandalas en forma de flores múltiples. o un signo doble de in­finito. los colom­bianos conocían ya la fundición de los metales. la civilización de Ma rcahuasi. encontramos objetos de metal cu­ya antigüedad se remonta. W. extraordinariamente pa­recidas a las de ciertas cerámicas ant iguas del Próximo Oriente. Y aún podríamos añadi rle algo más: cuando estos fenicios. y si éstas establecieron contacto con el mundo exterior por medio de visitantes proce­dentes del Próximo Ori ente. Si admi­timos la existencia de un lazo entre los pueblos m editerráneos y la América del Sur. encon­tramos la misma serpiente. El len­guaje de los quechuas se parece al turco. no solamen te una re­lación con el Próximo Oriente. o sus descendientes. así como inscripcio­nes pareci das a las del Próximo Oriente y hom­bres con turbantes. que hace pensar en el número o cho: dos serpientes. y el danés Paul Bergso e ha demostrado que los ecuatorianos practicaban la metalurgia de los polvos metál . al año 500 antes de J. He aquí un hermoso tema para nuestros sueños. En Ecuador. El bajorrelieve de Itacuatia ra de Inga (Brasil) muestra una gran cantidad de ins­cripciones semejantes a las d el Próximo Oriente. el más extraordinario de cuan­tos se men cionan en la presente obra. porque regresó a Italia con las manos vacías. y si las leyendas indias sobre dioses blancos no tendrían su ori gen en este desembarco. Lo cual induce a C. C. El Codex Troano nos dice que.» El estudio sistemático del monumento de Ita­cuatiara de Inga muestra. de Ras Shamra. y la civilización de Nazca. más se parecen entre sí. sino también ele­mentos comunes con la isla de Pa scua. ¿encontraron mundos más antiguos y civilizados que el suyo propio? ¿Cuáles fueron sus repercusiones? ¿Po­drían encontrarse rastros de otros encuentros en el pasa do de estas tierras que han sido tan poco descifradas? Si nos planteamos esta cuestión de contactos olvidados por la Historia. demostrando de este modo que todas ellas proceden de una mis­ma lengua madre.. a lo largo de todo el Amazonas. el secreto de América del Sur es. La lengua de los indios mahua tiene caracte­res comunes con las lenguas semítica s. e n México. en los Andes. en fin. buscar una relación entre Itacuatiara de Inga. Allá por los tiempos de Jesucristo. que se parecen c uriosamente a las de la India. Ceram a decir: «Cuanto más antiguas son las lenguas. quisiéramos saber lo que fue de estos fenicios. Mohenjo Daro y Harappa. quizás. lo cual suscitó tanta curiosidad que Benven uto Cellini viajó has­ta México para aprender los medios empleados por los artistas de los Andes para confeccionar peces de plata con escamas de oro. del año 2000 an­tes de J. vemos.. descubierta por Daniel Ruzo. Pero sin duda le negaron la información. al menos. de trece mil años.. súbitamente. habría que reconsiderar toda la interpretación de la historia precolombina. C. al menos. así como técnicas decorativas en las que se utilizaba el cina brio y los polvos de piedras preciosas. recorrieron las tierras misteriosas. Se han descubierto más de dos mil coinciden­cias de palabras entre la antigua le ngua egipcia y las inscripciones brasileñas. estudiada por M aria Reich? Otra civilización acaba de ser descubierta por el ingeniero peruano Augusto Ca rdich en unas al­turas próximas al lago Lauricocha. Un siglo después del descubrimiento de Amé­rica persistían aún importantes residuos de téc­nicas de las antiguas civilizaciones. Mitra tiene una serpiente echada a sus pies. ¿Y qué encontramos en sus b ajorrelieves? Símbolos fá­licos. que toda una serie de descubrimientos y de observa­ciones se agrupan e n un solo y agresivo enigma. el haz de luz divina se sostenía verticalmente.Naturalmente. En Bolivia. En el Perú. cerámica s que datan. La asociación de Venus con la serpiente que gira sobre sí misma se encuentra tan to en el Co­dex Borgia mexicano como en determinadas ins­cripciones del Próximo Orient e y. al menos. y un símbolo repetido.. Si hubo civilizaciones florecientes en América del Sur. ¿Podemos. con una serpiente echada a sus pies. Parece que su anti güedad es. sobre todo. se trabajaba en aquella época el pla­tino. están decoradas con serpientes ao vi­lladas sobre sí mismas.

En el noroeste de Argentina. existe aún en las selvas inexploradas de Ama­zonia.» En efecto. en los que figuran. Consideremos ahora las relaciones de América del Sur. en la región deli­mitada por el río Xingu. y las tierras misteriosas son. entre los que llama particular­mente la atención u n ornamento a base de figuras de animales y de pájaros. Murió en 1964. Pero esto no hace más que alejar el problema en el pasado. La «ciudad Z» de este persistente sueño romántico se hallaría situada a 19° 30' de latit ud Sur y 12' 30' de longitud Oeste. se enc ontraron bellísimos reptiles de oro. Algunos investigadores han insistido en que una civilización desconocida. destinada a la extracción y manipulación del mineral de cobre. «existe un hecho indisc utible: en el pasado de América del Sur floreció una civiliza­ción maravillosa. como dice el profesor Marcel F. forzosamente tuvieron que en terarse. desde el desierto de Gobi hasta el Amazonas. los archivos secretos del duque de Medinaceli. que desapareció en estas regiones. El origen de estas técnicas parece que hay que buscar lo en los Andes. Alpheus Hyatt Varrill fue. Pues. El que está deseoso de saber descubre que cada uno de sus pasos s e apoya en la superficie de minas profundas. aunque los fenicios hubiesen lle­gado al Brasil. símbolo de poder de los faraones egi pcios. Pero tal vez algún día sabremos algo de ellas.los mapas utilizados por Colón. En las extrañas libretas del coronel Faucett. En la actualidad. más numerosas de lo qu e se cree. Recientemente. y advertir. se lee: «La solución del origen de los indios de América y del mundo prehistórico. donde duer­men los poderes y los cono cimientos de mundos enterrados. hace unos cuatro mil años. pues el espíritu de aventura no ha fenecido en el mundo. el río Tapajos y el Ama­zonas. y asimilar de algún modo esta información. según di ce. entrelazadas. de Panamá y de Costa R ica realizaban el moldeado con cera. a este resp ecto. des de la Irlanda del Numinor céltico hasta la Australia extrañamente muda desde Las­caux hasta la isla de Pascua. se en­cuentra entre los indios campas de los Andes. conven­cido de que moriría en el empeño. que. algunos indios había n hablado a Faucett de una ciudad que seguía viva. y. Homet. de la existencia de otro mundo más allá del gran océa no. C. como todo induce a creer. hay que observar que el uraeus. Pero nadie ha entrado aún en la tierra prohibida. los artesanos de Colombia. sino. no solamente el contorno . En el año 1000 antes de J. iluminada por la noch e. Pues yo sé que estas ciudades existen. en repetidas ocasiones. En Panamá. no habrían podido enseñar proce­dimient os que ellos mismos ignoraban. pero pudo consultar. d e la ignorancia. El desengaño no es un producto de la cultura. algunos lingüistas. una prodigiosa figura de expl orador román­tico. habitada. se ex­humó una instalación chocante por su modernis­mo. está comprobado que los japoneses desembarca­ron en Valdivia.icos. Por último. en 1925. Si. En todas partes se guardan herméti­cos secretos. en los cuales se encuen­tran -d ice. como el coronel Fau­cett. sin dejar rastro. después de haber escrito un c entenar de obras sobre la América Central y la América del Sur. También en aquel lugar se fa­bricaban objetos. la tendremos cuando sean descubiertas y abiertas a la investigación científi­ca las antiguas ciudades de la civ ilización solar. hermosas ca­bezas de pájaros moldeadas de esta manera. La soldadura era cosa corriente. como las de Tiahuanaco. en Cobres. here dera del fabuloso pa­sado. Indudablemente. en la costa del Pacífico.. afirmaban que el egipcio era l a lengua original. existían en aque­llos tiempos civilizaciones capac es de técnicas complicadas y de refinamiento estético e intelec­tual. Jamás intentó forzar la tierra prohibida. y se conocía l a fabricación del hilo metálico. en una gruta de Honduras. más co ncretamente. que eran a su ve z formas dispersas y resi­duales de altas civilizaciones mucho más antiguas y acredi tadas por enigmáticas ruinas. todavía. en un es­tilo parecido al de Archimboldo. de la qu e nada sabemos». se descu­brieron. Ecua dor. a los noventa y tres años. por el contrario. hasta finales del si­glo XVIII. cuyos trabajos fueron indebidamente subestimados durante el siglo XIX.

y que aún permanecen vivos restos considerables de ell os. Los espe­cialistas de esta oficina declararon que el susodi­c ho cristal sólo podía ser de origen artificial. este cristal resultó ser de carbonato de magnesio. nos hablaba el coronel Faucett? CAPÍTULO V A PROPÓSITO DE LA CIENCIA CHINA . pues «Magnesita. y su viuda desp ués de él. junto a los lindes de la tierra prohibida. en el Brasil. en recuerdo del coronel Faucett y de Varrill. dos informaciones qu e no tienen valor decisivo. Varrill. Les está prohibido decir quiénes son sus carceleros.» no dispo­nía de otras muestras.. Añadiremos. Ningún cris­tal de este tipo aparece descrito en mineralogía. dotado de una transparencia extraordinaria y de propiedades muy curiosas en el espectro in­f rarrojo. Y la cosa quedó así. dedicada. La primera nos fue proporcionada por el señor Miguel Cahen. La segunda información llegó a nuestro cono­cimiento por medio de una periodista b rasileña.». Según Cecilia Pajak. no han de­jado de afirmar que existieron civilizaciones ex­traordinariamente avanzadas en América del Sur. Al ser examina­do. A.de las dos Américas. sino también los detalles del inte­rior.. los que penetran en esta zona desaparecen para siempre. A . debemos considerar con cierto respeto su más obstinada afirmación. ¿S e­rán mantenidos como rehenes en alguna de aque­llas ciudades secretas de que. Un prospector de esta sociedad encontró. remitidas desde el interior. S. en pa rticular las referentes a las inscripciones fenicias y a los mé­todos químicos emplead os por los antiguos pe­ruanos para el tratamiento del granito. allá por el año 1958 s e pidió la extradición de cierto número de criminales de guerra alema­nes. refugiados en Brasil. con radiaciones polarizadas. Algunos de éstos fueron a esconderse en la tierra prohibida. Es­tas cartas afirman que aquellos hombres perma­necen prisioner os. a los derivados del magnesio que se utilizan e n metalurgia. pero reciben buen trato. pero que fueron recogidas por nosotros en el curso d e los últimos años. con tan ta fe. Desde 1964. uno de los directores de la sociedad «Magnesita. En general. un extraño cristal que el señor Miguel Cahen remitió a Jacques Bergi er. S. Dado que la mayoría de las predicciones de Varrill han sido comprobadas. en particular. Pero no ocurrió así en el ca so de estos nazis. Bergier envió este cristal a la Oficina Nacional de Investigaciones Aeronáuticas de Francia. a mineral es industriales y. sus familiares residentes en Brasil reciben cartas. del diario O Globo. Cecilia Pajak.

no fue más que una etapa para la obten­ción de productos capaces de asegurar al adepto la tra scendencia de la condición humana. cuando no basta el carbono radiactivo. . o. . edición inglesa). estos métodos no han sid o nunca aplicados in situ. C . de la píldora de la inmortalidad. de la UNESCO (tercera parte. resulta difícil pronunciarse. En ella encontramos ya los términos Yung y Yin. Utilizare­mos la Historia del mu ndo antiguo. pues. la mayor que. hombres-escafandra con trompa de elefante (¿apa­rato respiratorio?). Se han descubierto varios tratados de alquimia. Estos seres aparecen represen­tados. .)) discuten el siguient e problema: los recientes des­cubrimientos chinos sobre los statons. datan de los tres primeros siglos de la Era cristiana. cuy as raíces habría que buscar en los milenios desconocidos. . .Bronce de alumi­nio y alquimia. la obra utiliza el leng uaje binario de los ordenadores modernos.. med iante un procedimiento térmico complejo. en un recipiente en forma de huevo y hermét icamen­te cerrado. Sin embargo. ¡estos bajorrelieves tienen una antigüedad de 45. Pero quisiéramos saber cómo ha sido determinada aquella antigüedad. Según los autores. Entre cuarenta mil años antes de J. es casi imposible captar los argumentos y las inten­ciones del inte rlocutor. C.para determinar las fechas. Otros textos alquímicos han sido descubiertos después de la revolución cultural. o se trata simplemente de hechos conocidos y redactados en lengua cul­tural china? Igual perplejidad impera en los me­dios americanos de la física. en cambio. No se puede obtener bronce de aluminio sin electrólisis. el autor escribe bajo seudónimo. del T. . Mientras nosotros escri­bimos este libro. la fabricación de oro. Los documentos y los objetos que realmente poseemos para sentar y demostrar la i dea de una ciencia y una técnica en China. El primer texto alquímico conocido es el Ts'an­t'ung-Ch'i. .El sismógrafo de Chang Heng. los alquimistas que consiguieron realizar la G rande Obra vivirían aún en «una isla de los inmortales». .000 años.(N. pues Mao Tsé-tung se interesa por la alquimia. al profesor Chi Pen Lao. Como todos los maestr os de ciencias secretas. .Los espejos mágicos.Escafandras de 45. pero que hacen referencia a hechos m ucho más antiguos. La alquimia china. Incluso conocie ndo la lengua. todos ellos correspondientes a los tres primeros siglos de nuestra Era. Como el célebre Tratado de las muta­ciones. par­tiendo del oro. el oro alquímico no estaba destinado a la venta.Las mágiiinas astronómicas del siglo I. Esperemos que la in­for mación sea exacta. El texto explica.L a tradición mate­mática. hasta este momen to. mejor dicho. conviene consignar algunos datos sobre la alquimia china. Como esta­blece muy bien la obra de la UNESCO.. Dejemos.El I Ching. En todo caso. haciéndole adquirir la sabiduría y la inmortali­dad corporal. como la Academia de Ciencias de Pekín no contesta la s cartas que se le escriben. y a la Agencia Nueva China. ¿constitu­yen un enorme progreso. Parece imposible. los físicos europeos del CERN (C entro Nacional de Investigaciones Científicas. existe una considerable distancia en el tiem­po. ¿Con qué procedimiento? Esto es lo que qui­siéramos saber. la fabricación. los alquimistas chinos lo consig uie­ron. o sea la doble oposición que constituye la base de la doctrina del taoísmo. Según estas fuentes. de la Universidad de Pekín. Sin embargo. se ha seña­lado en este libro. que no­sotros sepamos. pero es verdad. paleomag­netismo. Según las misma s fuentes. a base de un procedimiento de transmutación tradi­cional. ' Objetos de bronce de aluminio han sido encon­trados en tumbas que datan de l siglo II después de J. l a responsabilidad de sus afirmaciones. en nov enta párrafos. Existen métodos -termoluminiscencia. ora de pie en el suelo.. y consignemos únicamente el hecho de que los mitos chinos aluden frecuen­temente a visitantes extraterrestres. en las mon­tañas del Hunán y en una isla del lago Tungting se descubrieron unos bajorrelieves de granito que representan seres no humanos.El orgullo del Celeste I mperio. y. y trescientos después de J. C. El contacto intelectual con China es muy difí­cil de establecer. .000 años! He aquí algo que n o contradice nuestra tesis. ora sobre unos obje­tos cilíndricos que flotan en el cielo. tuvo por objeto transmutar al adep­to.El Tratado de las mu taciones.

Es una teoría que se aproxima a la visión m oderna. desaparecieron muchísimos textos. inventó el sismógrafo. a unos as­trónomos que tampoco sabe mos si eran personas o entelequias. las de la Edad Media europea. cada u na de las cuales sostenía una bola de bronce.. En el curso de la revolución. que. hizo la revolución. gobernó China desd e el año 9 hasta el año 22 de la Era cristiana. Un primer hecho cierto y sorprendente se desprende de estas obras: los chino s poseían un conocimiento exacto y sumamente desarrollado de la sismología. A fines del siglo IV se llega a predecir si un eclipse será parcial o total. Wang Mang. Pero hay. Comprobamos tam­bién. No resulta difícil admitir. T odo esto aparece perfectamente comprobado en los trabajos de Joseph Needham y de Alexander Kovda. No cabe la menor dud a so­bre la existencia de este aparato. los dio­ses se interesaban de manera singular por la es­tructura del globo terrestre. desde el año 780 antes de J. prin­cipalmente. Su aparato i ncluía un péndulo que podía desplazarse en ocho direcciones y hacía funcionar determinad os mecanismos. durante el si­glo II de la Era cristi ana. para el estudio de un planeta inv isi­ble. Fueron los chinos quienes redactaron una lista completa de los temblores de tierra. la predi cción de los eclipses alcanza ya un grado excelente. Se dice que nombró. Esta maquinaria celeste (la expresión es de Joseph Needham) pare ce ser absolutamente original. C. Chang Heng. mucho más que las realizaciones de los griegos o. fundándose en una tradición inmemorial. que siguen una estre lla en su movimiento y permiten predecir los eclipses. que fue ase­sinado durante el invierno del año 22 de nue stra Era. recogía la bola. director de la sección de Cien cias Exactas y Naturales de la UNESCO. algo más extraordinari o. Se distingue de tentativas contemporáneas de Alejan dría y de las realizaciones posteriores en Europa por el sistema de coordenadas. un sapo. y otras c omo humano. remon­tándose a fechas difíciles de admitir. del historiador inglés Joseph Needham. con la boca abierta. incluso. desde nuestro punto de vista. Debajo de cada cabeza. de las matemáticas e inclus o de la prolongación de las ondas. aparecen nuevos documentos. Casi dosci entos años más tar­de. sino la de Wang Mang. cuyo origen se ignora. el epicentro del terremoto. aún. publicada por la Universid ad de Cambridge. de principios científicos avanzados y que pr e­suponen un conocimiento de la estructura de la Tierra. incluso e ntonces. Así. y absoluta­mente única en su tiempo. Existen dos fuentes indiscutibles en lo que concierne a China y a su ciencia .Pasemos ahora a lo que puede comprobarse. la exis­tencia de máquinas que imitan el Universo. con la regla y el compás. desde el año 5 de la Er a cristiana. llamado el Usurpa­dor. Estos reyes son en parte mitológicos y en parte reales. La otra es la monumental Historia de la c iencia en China. sino que las estrellas y planet as flo­taban en un espacio infinito y vacío. se advierte la observación sistemática de los eclipses de sol. Los dispositivos chinos hacen pensar en los telescopios modernos. Sabríamos mucho más si poseyéramos documentos esc ritos. f undado en la declinación y la eclíptica. No l a de Mao. que se trata de una . Por consiguiente. porque se r efieren a decenas de millares de años. En la parte exterior del aparato había ocho cabezas de dragón. parecían muy antiguos. Se presume que sirvió. hasta el 1644 de nuestra Era. Pero quizá no se ha reflexionado bastante so bre su posible interpretación. ¿Por qué? La misma obra de la UNESCO aporta datos interesantes sobre la astronomía china . en el marca de las costum bres y de las artes chinas de la época. Una de ellas es la obra del doctor Àlexander Kovda. Muy poco se sabe en Occidente de esta cienci a secreta. De este modo se obtenían indicaciones que permitían situar. Pero gran número de éstos fueron destruidos du­rante la revolución cultural. Según las crónicas. el emperador Yao es citado a veces como legendario. Esto es algo absolutamente único en la historia de las antiguas civilizaciones. Ésta surge antes que la alquimia y constituye la ciencia secreta de los sacerdot es-reyes de la dinastía Chu. Entonces vemos surgir. una teo­ría según la c ual los cielos no estaban compuestos de materia. Se trata de una aplicación. En el siglo III. pero que formaba parte del sistema solar. pero acabó por decre tar impuestos tan gravosos. nacido el año 78 y muerto el año 139. A partir del siglo XVI antes de J C. y ningún historiador está de acuerdo en la determinación de qué emperadores Chu fueron míticos o reales. Todo rastro de esta clas e de estudios desaparece después de la dinastía de los Han. para altos cargos. los dioses bajados del cielo exigieron la redacción de esta lista.

C. detrás del cristal. Cuando el espejo está iluminado por la luz del sol directa. muchas veces. Si se pudiese demos­trar que e stos espejos poseen circuitos impresos y constituyen un modo de comunicación. La clave que indica esta referencia -clave que como el libro. apro­ximadamente en los tiempos de Jesucristo. espejo mág ico. que. tal vez cuatro mil años. tend ría­mos una prueba de la existencia de técnicas avan­zadas en la antigua China. astronomía y espacio infinito. Por último. nume­rosas cuestiones relativas al pas . Es algo científicamente inexplicable. pero tranquilizadoras. Este invento. es una obra en la que se consignan metódicamente todas las situaciones en que un ser humano puede encon trarse. Esta civilización plantea. Que nosotros sepamos. evidentemente. correspondiente a la pos ición de aquellos. que la obra de C. es­tos altorrelieve s. y se muestran reservados sobre las otras propiedades. aunque la brújula no apar eció hasta un siglo más tarde. advirtiendo. sismogra­fía. los mismos herederos de la de la tradición matemática inve ntan el ábaco. si se hubiese dedicado al I Ching una parte de los recu rsos que se consagran a investigaciones insignificantes. Sin duda tenían una antigüedad respetable. evidentemente. ¿Qué es el I Ching? El I Ching. que sin duda tuvieron mucho que ver con la magia taoísta. el I Ching constituye la prueba última y es encial de una cien­cia superior en China. Todas las descripciones del desarrollo científico del primer milenio antes de J. la sutil clasificac ión de todos los problemas humanos en un número limitado de situaciones típicas. Su estruc­tura y su empleo resultan incomprensibles. no llegará a Occidente. remontándose al período de los alqui­mistas in mortales. Necesitaríamos varios libros del tamaño de ést e para estudiar a fondo el sig­nificado del I Ching. del que no sabemos práctica­mente nada. Es i ndiscutible que el oráculo contesta y que sus respuestas son. transmiten las imágenes. i gual que hacen los ordenadores. Para obtener la respuesta. orientación. no se ha he cho ningún experimento para comprobarlo. e l operador arroja al aire unos palillos y saca un número. aluden a los es­pejos mágicos. En el siglo II de la Era cristia na. Los espe­cialistas de la UNESCO explican qu e la singulari­dad de estos espejos se debe a «pequeñas diferen­cias de curvatura» (?). Desde el siglo I de nuestra Era se describen imanes en forma d e cuchara. En el terreno práctico. G. Hay que observar. se hacen vi sibles. sabemos que existió una «Memoria sobre la tradición del arte matemático». como la televisión. Éste se empezó a utilizar para l a.ciencia secreta. del pasado al futuro. la intervención y el juego de fenómenos paranormales. donde se realizará independi entemente. que relacion a los secretos de los números con los misterios del Tao. sensat as. unos altorre­lieves extraordinariamente complica dos. síntesis del oro. incluso prescindiendo del aspecto paranormal del fenóm eno. I Ching. El funcionamiento de este «aparato para conocerse > presupone. Son espe jos que tienen. C. y a nuestro modo de ver. también. ciertamente iguales o superiores a los de toda ci­vilización conocida del año 2000 antes de J. ante todo. Estos descubrimientos parecen relacionados con matemáticas avanzadas.utiliza el sistema binario. También se atribuyen otras propiedades a estos espejos: aso­ciados a p ares. Lo que llama la atención. se habría hecho progresar el conocimiento universal. En cambio. desarrollada de manera muy diferente a como se de­sarrolló en Europ a. Es también un oráculo que permite descubrir la situación en que se halla el in terrogador en el momento de formular su in­terrogación. Nos limitaremos a mencionar l o que parece esencial. No cabe duda de que. Algunos de estos espejos se con­servan aún en colec ciones particulares. Ese número indica una frase del oráculo. tendremos que reconocer que había en China una civilización absolutame nte original y siempre orientada hacia la técnica. esto no se produce con luz artificial. existe una violación de las leyes de probabilidades y un traslado del tiempo. contrari amente a lo ocurrido con otros. que ostentaban un dibujo de la Osa Mayor y se orienta­ban hacia el Sur. o Libro de las mutaciones. es de una anti güedad imposible de precisar. Y si recapitulamos: fabrica ción del aluminio. separados de la superficie del espejo por un cristal reflectante. Esto implica formas de pensamiento abstracto. desde el siglo I de la Era cristiana se conocía e l magnetismo. Co mo en los experimentos parapsicológicos de Rhine y de Soal. es la utilización de una clave binaria y al mismo tiempo. Jung es capi tal en este campo. como en muchos otros.

el proletariado se dejó encadenar. horadada por cuatro lagos y regad . rompiéndose el la o con los «inmorta­les. Pero si algo tiene una probabilidad de ser verdad es que. Cessair pereció. Después del gran Diluvio Universal. Incluso ignoramos la posición geográfica de este centro. ¿por qué no ha progre­sado China. la tierra. C.Según los materialistas como Joseph Need­ham o Alexander Kovda.El mito de las ciudadelas sumergidas.Los ma­nuscritos desapar ecidos.Sobre la iniciación y el enterramien­to esotérico. considerado el contenido de los datos legenda rios. hasta asegurars e rápidamente la dominación del mundo? ¿Por qué ha triunfado occidente sobre esta podero sa civilización? Según los tradicionalistas. Pero no lo encontramos.Orga­niz ación militar y metalurgia. . . la Atlántida del Norte. . Pero también plantea otras.. ¿Se trata de una ciudad mítica del más allá? ¿Cómo dilucidar este punto? Podemos estudiar la historia de la Irlanda antigua buscando un rastro de Numinor. Sin em­bargo.El agua. . el príncipe Partholon. Numinor. Le wis y la de J. CAPÍTULO VI VIAJE ALREDEDOR DE NUMINOR La mano de plata y la fuente milagrosa. Pero si queremos comprender el orgullo chino contem­poráneo tenemos que remontarnos a las antiguas fuentes y ver en ellas la razón de una soberbia in­memorial.Una leyenda de tipo Akpallu.Numinoë y Numinor.Druidas..Conspiración contra el celtismo.La ci udad de Ys. en un principio. hay que buscar la respuesta en el hecho de que el taoísmo degeneró rápidamente en un conjunto de prácticas de char­latanería. Ninguna de estas respuestas es enteramente satisfactoria. con toda su raza.1. S. es mucho menos célebre que la Atlán­tida propiamente dicha. relacionado con una considerable capacid ad técnica desde la más remota antigüedad.° de mayo. Hacia el año 2640. ni sobre su caída. así como l a justificación inmemorial de la ambición de gobernar el mundo.Los dioses venidos del mar y los venidos del cielo. la Atlánti­da celta. procedente de Gre­cia. incluso para las que han leído estas mag­nífica s trilogías. San Juan y Navidad. pues esta historia nos fue transmitida en forma simbólica y. Al principio. . Irlanda era una llanura úni­ca. . la isla que había de ser más tarde Irlanda fu e habitada. . pues sirvió de base a dos grandes trilogías imaginativas: la de C. R. hay que intentar una especie de psicoanálisis de este simbolismo. desembarcó en Irlanda con veinticuatro pa­re jas. la luna. No poseemos ninguna indica ción concreta sobre su fundación. por la reina maga Cessair (reencarnación de Circe) y sus súbditos. Tolkien. veámosla de to dos modos. y China perdió la oportunidad de una revolución ind ustrial y de un 1917.ado. para compr enderla. antes de J. Numinor sigue siendo vago símbolo de un polo alrededor del cual se habría n concentrado las influencias nórdicas. relativas al presente: Dado su inmenso poder de abstracción. . los celtas debieron tener una Atenas. . la muerte . una Roma. Su nombre despierta cier­to eco literario en los países an glosajones. . . Sin embargo. bardos y oubages.

Los compañeros del príncipe se multiplicaron al cabo de t rescientos años eran ya cinco mil. va a reu nirse con su padre. Otra masa de invasores desembarcó alrededor del año 2400. hijo de Llyr (el «Océano»). Nuada Mano de Plata es sustituido por Bres («Hermoso»). en su mayoría de cabra. había puesto pie en la isla. al que se sumaron diferentes tribus. Numero­sos guerreros perecen en el curso de la encar ni­zada lucha: Endech. Su sepulul­tura colectiva se encuentra en Tallaght. llegan los miembros de la Tuatha De Danann. Bres celebra un consejo secreto en su morada submarina. m ientras Goibniu les forja armas y Din­cecht hace brotar una fuente maravillosa que cura las heridas y reanima a los guerreros muertos. acompañado de sus ocho hijos y de su séquito. procedente de Escitia. p ues su mano natural ha sido sujetada a su muñeca. Entonces. donde estudiaba n el arte de la magia. en el último de los cuales in­terviene Manannan. Los Tu atha Dé Danann salen triunfadores. otros tenían cabeza de anim al. llegan un primero de mayo En su camino hacia Tara. Nuada. Bres se casa con Brigitte. se casa con Eh niu. Por último. hijo de Ogma y el más grande filé (bar do) de Dê Danann. se burla de Cairbré. mue­re a manos de Ogma. Conv ence a los Fomoiré de que le ayuden a expulsar de Irlanda a los Dê Danann. que son de ra za divina. El háb il curandero Diancecht sus­tituye el miembro amputado por una mano ar­ticulada de pl ata. en Irlanda. tales como los Gaileoin (¿«ga los»?). Las dos razas enemigas se alían por me­dio del matrimonio. que creían desierta. Unos tenían «un solo pie. contra una raza de mons­truosos gigantes que moraba al principio en Ir­la nda. cerce de Dublín. con su h onda mágica. el primero de mayo. el caldero de Dagda y la «piedra del destino» de Fâl. porque Eriu formuló su petición en tercer lugar. desembarcan en la desembocadura del Kenmare e in tervienen en las reuniones políticas de los vencedores. un solo ojo y una sola mano». hijo de Dian­cecht. Vencidos y desmoralizados. hijo de Bilé. es decir. consejero-divino de Mile. cerca de Sligo). Balor Malos Ojos fulmina a Nuada con su mirada fa­tal. Nuada vuelve a subir al trono. hij o de Elatha («el saber»). procedentes de las «Islas del Oeste». Dos deidades del Im perio de los Muertos. En el curso de la ba­talla. Ith y Bilé. Éste. e l niño prodigio «maestro de to­das las artes». pesad illa). Mientr as tanto. tercera gran fiesta del año céltico. Estos invasores sucesivos tuvieron que combatir. to dos ellos. En seguida se en­tabla la lucha entre los Tuatha Dé Danann y los Fir Bolg. Pero unos espías fomoiré la des cubren y le qui­tan su eficacia. La isla recibirá el nombre de Erinn (genitivo de Eriu). período durante el cual se va de­sarrollando Lug. La primera batalla se desarrolla en Moytura (Mag Tuireadh. mientras que Cian.a por nueve ríos. llenándola de piedras malditas. los horrible s Fomoiré retroceden y son arrojados al mar. Traen consigo sus talismanes: la espada de Nuada. pero forman­do todos una sola raza y una sola dominación. y los Fir Dominan (¿«Dummonm de Gran Bretaña»?). Abruma a sus súbdito s con impuestos y gabelas. Mile. cerca de Cong. hija de Balor Malos Ojos. Pero Bres es un tirano odioso. Engrandecida por Partholon. Bres se verá obligado abdicar el poder al cabo de siete años. allá por el año 2600 la raza de los «Hijos de Nemed» (cuyo nombre significa «Sag rado»). la «Llanura de los pila­res». la lanza de Lug. rey de los Fomoiré. Pero una misteriosa epidemia los aniquiló cuando la fiesta de Beltine. hijo de la diosa Domnu. por envidia. en el actual condado de Mayo. Los Fir Bolg (¿los «hombres belgas»?) constituían su e lemento prin­cipal. gracias a la habilidad y los ens almos de Miach. y se rompe la he gemonía de los gigantes en la isla. los tres hijos supervivient . que grita cuando se sienta sobre e lla el rey legítimo de Ir­landa. hija de Dagda. al cumplir­se el tricentenario de su des embarco. se e ncuentran sucesivamente con tres diosas epónimas: Banba. se en­tabla una gran batalla en la Moytura del norte (llano de Carrowmore. Mientras tanto. cuyo nombre figura en la palabra francesa cauchemar. y moiré o mahr. Fodla y Eriu. Los prepa rativos de guerra du­ran siete años. Como l os invasores anteriores. de­monio hembra. el día de Lugnasad (1 de agosto). pierde la mano derecha. que ponga su nombre a l a isla. que sucumbe a su vez. contará en lo sucesivo con cuatro llan uras y siete nuevos lagos. Después de algunos du elos y escaramuzas. Después de nuevos y san­grientos combates. Estos monstruos eran los Fomoiré (de fo. su rey. debajo. Cada una de ellas pide al druida Amergin. hace matar a Miach. Esta mutilación trae consigo la privación del poder soberano. Lug organiza la resistencia de Dê Danann. Pero Lug. de los menhires). Bres cae prisionero. y de la diosa Dé Danann Eriu (diosa anónima de Ir­landa). otro hijo de Diancecht. Pero el poderío de los Dê Danann conocerá una rápida decadencia. hace saltar los ojos a Balor. Obligado a dimitir.

sino por su intervención en todas las forma s de la vida. Así. y su curs o intelectual» (Jean Markale). Pero.. En la mitología céltica se observa una cro­nología exacta y a todas luces racional. en que los arquitectos combinaban efec tos de luz y de sombra. Tal vez así se com­prenderán mejor las lecciones de la Historia. en l os perío­dos femeninos y en las mareas. que viven en Canadá. Para convencemos de esto. Pe ro un solitario recibió la visita de espíritus que venían de otra parte. en la oscuridad. En esto se parece un poco a Jano. la vida y la muer­te. Se comprenderá a los celtas. en l as costas de Irlanda. pierde después este as­pecto. Como en todos los pue­blos de la Antigüedad. Sin embargo. existen dos fuerzas opuestas: el genio del bien. protector é los arios o indoeuropeos). Empecemos por el prin­cipio. sin olvidar la su­perioridad otorgada al agua. Se concierta un tratado de paz.es de Mile matan a los reyes Tuatha. una conquista. Por otra parte. Aryaman (etimológicamente. la ale­gría para sus semejantes. En la religión de éstos. sin más compensación que determinad o culto y sacrificios celebrados en memoria suya. La luna ejerce una fuerza en el crecimiento de los vegetales. asociadas ambas a la tierra madre. y el del mal. También encontramos esta oposición en su arte partic ularmente en la fachada de los edificios. y los caracteres sagrados de estos elementos permanecen íntimamente ligados. venidos del espac io.) Entonces . las fases creciente y mengua nte permitieron a los celtas adquirir nociones precisas de duración y de medida. E s el elemento fluido: mezclado con el elemento telúrico. cada uno de estos es­tados está representa do por una cabeza de corcel. También puede obser­varse. Todo esto es mítico. vivieron. El camino es largo. Debido a esta continuidad inmutable. estos le acon­s ejaron que descendiese a la casa de la madre de los animales marinos. Pero su ambigüedad -su benevolencia. a partir de cierto momento que no se puede prec i­sar. pues.pues el País de los Muertos es también el Mag Mell: la llanura feliz de los Campos Elíseos. los dioses subterráneos y acuáticos son rem­plazados por otros. Ahura Mazda. Así debió de empezar la religión en Irlanda. «conviene considerar el mito. y el suelo proporcionaba una alimentación pobre y escasa. se le presta adoración. y TIR-NA-N-O G. Trajo de allí (cosa curiosa) piezas de caza y no pescados. no por ella misma. Y es permisible imaginar este mismo carácter en los edific ios de Numinor. fundada en dos principios i nseparables: la vida y la muer­te. entre los celtas. (Es curioso observar que. y. Las tres cabezas son absolutamente idénticas: hay simili tud y una especie de fusión. Los invasores s on los hijos de MIL. Existe un pa ralelismo entre la tierra y el hombre. que venció a los TUATHA-de-DANANN. Éstos dis­frutaron de inmenso poder durante treinta siglos. los hombres. el acto cosmogónico de la crea­ción. nada concreto se dice sobre su origen. fortalezas o muros de granito que fueron fundidos en un es . cuyo cult o figura en las más antiguas leyendas. que inspira a l principio un terror comprensible. Éste pasa por tres estados: el nacimiento. Nosotros trataremos de llegar hasta Numinor a través del mito. no como una fabu lación es­túpida de la mente humana en lucha con las fa­mosas potencias engañosas de Pasca l. la tierra de los Jóvenes. los Tuatha renuncian a Erinn y se retiran al país del Mas Allá. los primeros cultos se dedican a nuestro planeta y a su satélite. y se sumergió. sino como una técnica operatoria de igual valor epistemoló­gico que las matemáticas. El agua estaba estrechamente relacionada con el suelo (y con el subsuelo). el os­curo mundo subterráneo. que e s también poder de las Tinieblas. En una medalla céltica. según los esquimales iglulik. Ah­rimán. Parece que esta sustitución indica una conmoción. al propio tiempo.no subsiste entre los persas. representa un doble papel. Muchos monumentos aqueménidas lo atesti­guan. Siguió el co nsejo. que el señor de los ali­mentos. no había ningún animal. pues ésta está plagada de mitos que no se atreven a decir su nombre. y la salida del agua. opuesta al terror que inspira a veces. basta con examinar. T armbién existe en el mazdeísmo. Pues la inmersión en ésta «simboliza el reto rno a lo preformal». cuando llegaron a la tie rra. Pero otro elemento viene a sumarse al agua y a la tierra: la luna. obtenidos con relieves y concavida­des.

el más importante dios solar. los dioses solares hicieron inclinar la lanza del lado del fuego y por con siguiente. sobr e todo. no pueden conside­rarse como anteriores al siglo v de nuestra Era. pero salen de ellas periódicamente. si eran toca­dos intempestivamente. visibles o no. los celtas siguen esperando (si no un redentor o un Mesías) un ser predestina­do. Esto recuerda un poco las virtudes de ciertos temas musicales de la India. qu e en otras partes se llama Teutates. sobre todo. los primeros textos irlandeses. también. aunque no suscita una gran venera­ción. una fuerza que e ngen­dra el bien o el mal. Es señor indiscutible de las a rtes. llamado también Bodb (la Corneja). Al cabo de cierto tiempo. se afirma de nuevo la superioridad telúrica. de la risa . Lo cierto es que se transmitieron durante lar­go tiempo. pero siempre tangibles. Su punto de partida está relacionado con un crimen. hay. Dios de los músi­cos. al de la desaparición de Numinor). por más q ue digan los entusiastas. si engendra al hombre. Cierto que no se ha demostrado que no existiesen manus critos bretones. hija de Bu-an (el Eterno). Según los cristianos. Además. Dagda raya a menor altura. Recibe el título de Sahildanach (lite­ralme nte. En Irlanda. También tiene alg s rasgos de Mercurio. que cons­tituyen la base del fo lklore. Si consideramos la importancia que los celtas atribuyeron a los mitos. y así. y simboliza la victoria del espíritu sobre la materia. p or tanto. Galaad. hechicero). como el de Icaro.pesor de cincuenta centímetros por un arma singularmen­te parecida al láser o a una fu sión termonuclear. representa. tanto de la paz como de la guerra. Así. Este crimen se dice cometido por Morrigana (demonio de la noche). Sin embargo. no hay que olvidar los desastrosos efect os de la claridad y de la luz en ciertos mitos griegos. se les atribuye la erección de los me­galitos. Si una cosa p osee. parece que celebraron un trato con los dioses subterráneos. si en las grandes civilizaciones de Asia y de Grecia el sol tiene. Dese mpeña to­das las actividades superiores de la tribu. según la orientación que tome o se le imprima. Los galos llamaban Ly s Don (corte de Don) a la constelación de Casiopea. participan en la vid a de los hombres. Lug. Con su arpa mágica. son creencias no con­firmadas por las Escrituras y que. regres an a la su­perficie y. que hiere por sí sola al enemigo que amenaza al dios. la condición de cread or-fertilizador. carecen de todo fundamento. y sus oyentes duermen. y Caer Gwydon (castillo de Gwy don) a la Vía Láctea.y. lo devora también. Sea de ello lo que f uere. por el contrario. encanta. el brillo de su rostro imp ide que se le pueda mirar a la cara lo cual recuerda el fenómeno que la Biblia den omina «la Gloria del Señor». de la tristeza. considerada desde otro ángulo. como en el episodio de la caída judeo­cristiana (y quizá. Aunque los hijos de Mile habían transformado el fuego destructor en fuego benéfico. Posee una lanza mágica. se venera bajo este mismo nombre de Dagda al Señor del Caldero. a fin de que se an regeneradas las funcio­nes. que pudieron perderse cuando las in­vasiones normandas. y la ciencia-ficción «los Grandes Galácticos». nos d aremos cuenta de que no se trata de simples fabulaciones. campeón. por vía oral. politécnico. Algunos de ellos tenían incluso e l poder de matar a los que los escuchaban. la Vía Láctea recibe el nom­bre de «Cadena de Lug». Mientras tanto. poeta. Además de Lug y Dagda. ríen o lloran. herrero. En cambio. Pero podríamos re­plicarles que pocos aconteci mientos vinieron a confirmar las Escrituras. un papel benéfico y posee grandes cualidades. Su arco es el arco iris y en Irlanda. Pues el mundo de lo «sagrado» es ambiguo. historiador. o de Ernmas (el Asesinado). toca sucesivamente los aires del sueño. podemos citar a los hijos de Don. Los mi­tos representan c uanto pudo existir de opuesto al Logos de los griegos y a la Historia de los la­ti nos. de generación en genera ción. por definición. En efecto. en Cre ta. por otra parte. una naturaleza fija. su ocaso g uar­da también relación con la decadencia y la desaparición. carpintero. En todo caso. la muerte. el culto del caldero se prac ticó en todos los países cél­ticos. que indicará el sentido exacto de cada acción. Éstos se refugiaron en las tene brosas regiones del centro del planeta. Es verosími .

Una rama se instala en la Galia. dedicaron v arios libros al análisis y al comentario literario e histórico de los textos que han llegado hasta nosotros. a pesar de haberse aliado con los celtas y teuto­nes. investigacion es sobre el culto de Alkar-az. y también por los e vangelizadores cris­tianos. le fue negado el ac­ceso. Uno de los autores de la presente obra estuvo a punto de encontra r uno de estos escondrijos mientras. que otros se inspi­raron en diferentes temas. al menos frag­mentariamente. Afortunadamente. civilizados o bárbaros. También observaremos que fundaron. en el que se estable­cieron algunos de ellos). descubierto por casualidad o como consecuencia de minuc iosas búsquedas. en el curso le los últimos siglos. des­pués. como G.. La última forma adoptada por los mitos cél­ticos fue el ciclo de la Tabla Redonda de Arturo. Dada esta diseminación. o en reducir al mínimo sus méritos y el in­terés de los enigmas. ya para librarle de los invasores y de las d epredaciones de los ladrones. Bélgica y la cuenca del Sena. Al cabo de muchos siglos. Pero. emigraron y se dividieron. en lengua bárbara que nadie compren­día fuera de la península. en Rennes. por las razones ya expresadas. a Irlanda. sus hazañas o sus aportaciones en est as regiones fueron cuidadosamente minimizadas o pasadas en silencio. en 1938. Según Eugène Pictard. oímos hablar de un «escondrijo» o de u n depósito de manuscritos. en fin. donde los griegos les dieron el no mbre de gálatas (de donde procede el nombre de un barrio de Estambul. en f orma de abanico. para destruirlos después. al hablar de la intrusión gaélica en It alia y en Del­fos. Algunos especialistas. que muestra. trataron de interpretar l a abundante literatura céltica. que. una gran reserva y se adelanta a las tesis de Broca y de Dieterle. reali­zaba. no han hecho más que complicarse. por ser esotéricas. podría ser muy bien que el Harz no hubiese sido más que un punto de parada de un núcleo de arios venidos de otra parte. Nume rosos investigadores. a un salvajismo que infundía terror a las poblaciones autóctonas. Los helenistas y los latinis tas se esforzaron desaforadamente. Ignoramos a qué tiempos se remontan exac­tamente las leyendas cuyo origen se pie rde en las brumas de la prehistoria indoeuropea y autócto­na (la mayoría de los textos que se han conser­vado están escritos en gaélico y en galo medio). además. Tales exageraciones se deben. estuvo en Bohemia y Moravia. escribió Taliesin. Los autores clásicos aludieron sobre todo. en esta forma. «El hombre de la multitud no recibirá el conocim iento». el Harz. ya fuese para que no se divulgasen. algunos manuscritos fueron puestos a buen recaudo. durante largo tiempo. Esta conspiración prosigue aún en nuestros días. se desdeñó el estudio de esta civilización anterior a la llegada de los griegos a Europa occidental y a la conquista ro­mana. actualmente Ankara. En el curso del segundo milenio ( sin duda en sus comienzos). De vez en cuando. otra pasa por Holanda. se presentan envueltas en miste­rio. los des naturalizaron lastimosa­mente. efectuaban incursiones en su territorio. procedentes del Harz se desparrama hacia el Oeste. Pero. Éstas. y las mezclas de pueblos que se produjeron en este inm enso crisol. c omo si los indígenas no hubiesen sentido siempre un gran espanta cuando otros pueb los. la aldea de Ancira.l que estos ma­nuscritos. tuvieron un origen completamente distinto. en la épo­ca de Hallstatt. Además. Los histori a­dores menospreciaron a los celtas hasta el punto de confundirlos a menudo con lo s cimbros. al principio de este capítulo. algunos investigadores ajenos al ostr acismo. que. sobre todo a partir del siglo XIX. en definitiva. donde los pondrían de lado. por miedo a empañar el brillo de la cultura dispensada a las Galias por Julio César y sus su­cesores. algunas ramas llegaron incluso a Asia Menor. y. -durante siglos. del Norte o de l Eranvej. han intentado. a que. en negar toda aportación por p arte de los pueblos conquista­dos. la mo ral cristiana añadió elementos ajenos a las leyendas paganas. la civilización que nos permite creer en la existencia de Numin or. durante dos milenios. f uesen a parar a ciertos monasterios. y llega a Escocia y. C. en el corazón de Anatolia. quizás. o Edad del Hierro. o situarla con exactitud. Y algunos. Dottin. empero. Pero. Se ha discutido mucho sobre el origen exacto de los indoeuropeos de los que forman parte. como el de Numinor. los símbolos siguen siendo oscuros. reconstituir. Por consiguiente. la cuna de los pueblos célticos. Un grupo de celtas. entre los años 950 y 700 antes de J. resulta imposible determinar con precisión las ca­racterísticas de la raz . Ya hemos dicho.

cuyo centro. el país estaba cubierto de bosques poblados de bestias salvajes. etc. según el mi­to. a uno y otro lado de una arista central. pero sin escafandra. de caballo o de tor o. resulta curioso. sus campos atrinchera­dos y. Pero. Francia. o vistos de perfil. Bélgica. C... que se dice âb en farsi. una poderosa organización militar. infundían terror a sus enemigos. los celtas. se encuentra en Sui­za. La fabricación en serie de herradu­ras. incluso en aquella época. el kyniers o belga. gracias a la utilización del hierro. que fue centro de cultura celta. a pesar de la distancia. Su caballe­ría. como los que se han encontrado en Spiennes. que los cab allos de los ejércitos celtas llevaron herraduras desde el principio. Son éstos. Una de las primer as características de su modo de vida es la domesticación de los caba­llos. La obra de la UNESCO dice por ejemplo en una nota. sustituyeron sus primitivos útiles de piedra y de sílex por otros de metal. tropezamos con una leyend a de tipo Ak­pallu: La raza a que pertenece Gri-Cen-Chos es la de los Fomore (fo. Semejante organización militar presupone un tecnología. según parece. En el curso de la era posglacial.. y sus dialectos se diferenciaron progresivamente. Sin embargo. sobre todo sus sables de hierro. sus carros de guerra. El gaélico se hablaba sobre todo en las tierras a ltas de Escocia y en Irlanda.a celta. «guerreros» de un so pie. de otra. C. pasó a la clandestini dad en un plano esotérico. de un solo brazo y de un solo ojo. La Tène. funda­do en el alfabeto latino y que consiste en unos trazos perpen diculares. presupone to da una industria. g rande y mar). en el curso de los siglos. genios ofidios ya sedentarios cuando llegaron los primeros inmigrantes. pasaron por tie mpos difíciles. En esta naturaleza hostil no podían practicar aún la agricultura. utilizaron casi siemp re el alfabeto latino. general­mente. con cabeza de cabra. en vez de degenerar. Italia. como todos los habi­tantes de Europa. encontramos nume­rosas raíces de éstos en el pahlavi e incluso en el persa moderno. m . o sea. C. según acabamos de decir. Aparentemente. Volvemos. siguieron abr iendo pozos de mina de sílex. debajo. los celtas utilizaron una escrit ura: el ogham. Conocemos una a ldea. Pero. de al menos dos mil años después del período que nos interesa . Después. sobre la cual qui­siéramos tener algunos detalles. Pero. modificándo los profundamente. procedente del mar o de los aires. era puerto de mar. durante un tiempo. que dio origen a la cultura llamada «hallstatt occi­de ntal». Pero así como se ha puesto en duda su cultura. pues. Así como uti lizaron en seguida el hierro para herrarlos. que requiere una seguridad al menos relativa. el celta o el gaéli co. mientras creaba. debido a las mezclas con las diversas poblacio nes autóctonas encontradas en Escandinavia. se encuentra en Suiza. Después de lo cual. y que los historiadores dividen. que . en dos períodos: 800 y 650 ante s de J. Al principio allá por el año 5000 antes de nues­tra Era. ya que debió tratarse de decenas de millares. mor. este celtismo se transforma en la civilización de La Tène. Po lonia. a juzgar por la poca importancia que les otorgan los historiadores. los celtas no hicieron ningún aporte a las ciencias y a las técnicas. antes. y que esta ca­racterística se atenuó. Por lo menos. po­tencias telúrico atlánticas. en la fase de recogida de frutos silves­tres. pode­mos decir que era braquicéfala. Iberia. a trope­zar co n los Akpallus. Besarabia. aunque sin llegar a eliminarlos. No es probable que tengamos que buscar allí a Numinor. Esto ocurría allá p or el año 1000 antes de J. En los primeros siglos de la Era cristiana. su organización militar perfec­cionada ha desp ertado gran atención. la civilización celta. La lengua se divide muy pronto en dos gru­pos: de una parte. Contr a ellos se estrella cada nueva ola. Permanecieron. Citaremos un ejemplo: Eyber o Aber significa agua e n gaélico. Sin embargo. que data de 500 año s antes de J. pues. Pero esta aldea.

Sus he rreros conocían procedimientos de temple que daban a sus armas una dureza ex­traordi naria. se había superado la fase de las chozas de barro. Ahora bien. patrimo­nio de la clase sacerdotal. como Diógenes Laerce. Hay que observar. por los que apenas podía des­lizarse un hombre provisto de sus herramien tas. encargado de investigaciones en el Centro Nacional de Investig aciones Científicas descubrió en Filesota. naturalmente. era el jugo de una materia sumergida. Aunque ninguna de sus doctrinas y actividades fueron registradas en un libro. Gozaban. Lo utilizaban como adorno. En efecto.uy bien conservados. Estrabón. R. carecían de templos y reunían a los fieles en los claros de los bosques. Después de observar la largamente. Indudablemente. con esta sustancia. y particularmente en Lo­rena. y. por haber absorbi do las creencias. En sus fun­ciones culturales estaban asistidos por los bardos. sino que con­cibieron un calendario fundado en las compro­baciones hechas a su respecto. que celebraban el culto de los héroes. Ésta constituía una verdadera corporación de filósof os naturalistas y espiritualistas: los druidas. Córcega. las tradiciones y el fondo cultural cre­tense. tomando como base las estaciones y las lunaciones. por consiguiente. según hemos dicho. Julio César. los celtas. un poco. no sólo le otorgaron un importante lugar en los mo­tivos decorativos de sus medallas. ves­tigios de construcciones muy ant iguas. Su cofradía parece haber estado emparentada con la de los magos de la religión d e Zoroastro y también. y practica­ban una medicina fundada en el efecto curativo de ciert as plantas. también. las conocemos gracias a varios esc rito­res latinos. que conocían el empleo del ámbar amarillo (el «elektron» de los griegos). cantores de himnos litúrgico s. al menos. que. también en la Europa central. que se re­montan. Éstos se encuentran en todo el contorno de los mares del Norte y del océano Atlántico. aglomeraciones importantes. Grosjean. confeccionaban collares para los niños. e inmunizaba contra diversas enfermedades. practicaban la cerámica y tejían paños muy ricos para la con­fección de sus vestidos . sino también en consideración a su múltiple in­fluencia. en una época en que los na­vegantes romanos utilizaban aún cuerdas de cá­ñamo. A demás. y por el uso que hacían los marinos de las cadenas de hierro para anclar sus b arcos. centros urbanos o . Eran ex­pertos en diversas artes men ores. La originalidad de los druidas residía. Después de las ciudades lacustres. estaba prohibido a los ulates hablar ante el rey y a los reyes. Por otra parte. de un po­der oculto. persas y arios de la India constituyen tres de los vástagos de la gran familia lingüística y cultural de los indoeuropeos. y. mientr as que la rama de los griegos presentaba sensibles diferen­cias. edificar casas de piedra. También trabajaban la plata y sa­bían la manera de batirla. que fueron discípulos de los helenos y herederos de los etruscos. pues. ha­llamos algunas informaciones a su respecto en algunas vidas de santos y ta mbién. lo c ual no es de extrañar. dan a entender que los celtas po­seían conocimientos arquitectónicos y debían . según Tácito. Tácito y Plinio el Viejo. según di­cen los romanos. probablemente . Y las espig as y entalladuras que se ob­servan en las piedras levantadas. además. Estos actua­ban de consejeros políticos de los soberanos y de preceptores de lo s jóvenes nobles. de casas mon­tadas sobre pilotes. principalmente. en el culto natu ralista y en el ceremonial de las estaciones. de más de diez metros de profundidad y con galerías y estrechos pasadizos. en las leyendas galas. no se limitaban a adorar la Lun a como astro. Tanto las técnicas como los mitos se transmi­tían por vía oral y eran. al segundo milenio antes de nues­tra Era. los cono­cimientos. se decía que el ámbar tenía virtudes terapéuticas. en Borgoña y en Bre taña. lo mismo que los latinos. Además. todos e stos trabajos presuponen una organización aso­ciativa y. pero t ambién con fines profilácticos. La habilidad de los celtas en la metalurgia está comprobada por el gran número d e forjas descubiertas en la Galia. quizás. por ende. según . particularmente en S tonehenge. Gozaban de gran consideración. con la de los poseedores de los dogmas védicos. Según el na­rrador de la «razzia» de los bueyes de Cool ey. ya que celtas. antes que su dru ida. desde el Báltico hasta el Mediterráneo. debió de haber ciudades pró­ximas a las importantes necrópolis constituidas par cialmente por los monumentos megalíticos.

que perdura­ba en ciertas regiones y particularmente en Alsa­cia. Invadió Anjou. después. de la fiesta de la Primavera. por ello. sin duda c omo los hinduistas que se ha­cían aplastar por las ruedas del carro de Jarjenat­te. Pero cuando los hijos de éste se disputaron el Imperio. pero cuyo esplendor es cantado por las leyendas. Era consentid o e incluso ambicionado. nos dice Jean Mar­kale. de manera indirecta. ciertas fiestas que fu eron incorporadas al rito cristiano. para implorar la gracia de la prospe ri­dad. los árboles de Navidad carga­dos de regalos. el título de «Pad re de la Patria». y también de las hogueras de San Juan. sin dar el meno r sentido religioso a esta manifestación que. Éste llevó a cabo una expedición para someterle y apoderarse definitivamente de la península. pr obable. y que llegó a ser una de las más brillantes abadías bretonas. Pues creían en la inmortalidad del alma y en la metempsícosis. Más de mil quinientos años después de que los romanos prohibiesen el druidismo ( sobre todo después de haberse convertido al cristianismo). que son actualmente los de lo s cinco departamen­tos bretones. Numinoë había tenido tiempo de trazar las líneas generales de una ref orma polí­tica. Numinoë se convirtió en conq uistador. e incluso en los hogares musulmanes de Teherán se ilumin an. Maine y el Vendòmois. Se trata. Al principio. es estricta­mente profana y simplemente tolerada por la cris­tiandad. despojándoles. pues. mostrar que es. Pero fracasó. aunque esto incumbía tal vez a las druidesas. fundada bajo su patrocinio por Conwoio n. y ha bló de ella a sus amigos y. Pero el muérdago. en particular. poco molesto. la muerte. y cuya historia vamos a referir para mejor refutar esta hipótesi s. de su carácter mo . realizaban prodigios en comunicación con las fuerzas espirituales del más allá. Los oubages. Reorganizó y delimitó los obispados del Norte (St-Pol-de -Léon. que. el 25 de diciembre. muy ra ro en Alemania. les prestaban igualmente su concur­so. e n el curso de la cual se despoja al sacrificado de las escorias que le estorban. Pero Numi noë no se contentó con esto. Marche. St-Malo y Dol). en la India. varias de éstas se han conservado. Numinoé se mostró aparentemente leal a Ludovico Pío. Tréguier. En realidad. trasladó el centro político del país de Nantes a Vannes. St-Brieux. dado el nivel cultural. Goethe tuvo noticia de esta tradición. adivinos y sa­crificadores. por lo demás. los celtas solían adornar sus ca sas con muérdago. al me­nos. desafió abiertamente a Carlos el Calvo. Murió el 7 de marzo de 851 y fue enterr ado en la abadía de Saint-Sauveur de Redon. los emigrant es propagaron la costumbre en toda Europa y en América del Norte. Cegado por sus triunfos. el rey Ludovico Pío nombró duque de Bretaña y señor de los bretones al conde de Vannes. organizó la unidad bretona y se ganó. arce­diano de Vannes. y pronunciaban pr ofecías. Tal es el caso de la «Víspera de Todos los Sant os». convenía . sino que se apo­deró de Rennes y de Nantes y se anexionó la f amo­sa. a la que se abandona el iniciado.se dice. En el año 824 de la Era cristiana. Lo propio puede decirse de la Navidad. El último grado es. En efecto: en esta época del invierno. naturalmente. era mucho más precoz que nuestro Pri­mero de Mayo. por lo demás. a l sur de Rennes. una idea vaga de su saber y de sus co stumbres. como se tien­de a creer. el 22 de noviembre de 845. artístico espiritual de la sociedad céltica. la ce­lebró en sus escritos. Habiéndose decla­rado en favor de Lotario. fue derro­tado en Ballon. Pero aunque tengamos. Como era vannetés. se ha extendido a Asia. actuó co mo verdadero soberano. Todo esto parece alejarnos considerablemente de Numinor. En la actualidad . fue remplazado por la rama de abeto Inmediatamente. que se llamaba Nu­minoë. por e llo. por lo demás. «de una operación psíquica. Sin embargo. por grados sucesivos. soberano alejado y. a una inmolación. administrativa y religiosa. Per o el sacrificio no equivalía. Alguien trató de relacionar su nombre con el más reciente de Numinoë. recobró su absoluta li­bertad de acción. y obligado a re­conocer la autoridad de Numinoë en Bretaña. de las que sabemos poca cosa. y trata de alcanzar la divinidad: el Ser Perfecto». para hacer creíble la existencia de una ciudad de la que no subsiste rastro algu no. dando así sus lindes al futuro Ducado. y en particular la entrada. muy posterio r a la época céltica.

Después de unas lluvias torrenciales. varios puertos del Báltico. de los lagos y de los pa ntanos. no se trata de la invasión de las aguas del mar. cada siglo. Pero esta cohesión no duraría mucho tiempo. Es uno de los pocos sob eranos bretones que consiguió una cohesión perfecta en un país poco inclinado a la uni dad y desgarrado como en tiempos de los galos y de los bretones insulares. Hacia el año 1200 a ntes de J. Estas de sapariciones coinciden. además. pretendía ser de Numinor. La literatura épica abunda tam­bién en relatos de una ciudad desierta que apare­ce ante los ojos de un ejército que la ataca y que después desaparece misteriosamente. y protege la ciudad con un dique pr o­visto de una puerta de bronce. en el cur­so de un largo viaje. como Parsifal. En algunos de ellos. Pero también la desaparición . descendió en Europa el nivel de los mares.) se produjo un nuevo cambio climático. Entonces. o el de la Muerte del Curoi. Pero Dahuit y sus disipados compañero s pe­recen ahogados en la ciudad engullida por las aguas. del país de Gales y de Irlan da. El padre cede. que cons igue salvar sus bienes y emprender la huida. Dios encarga su castigo a Gwendolé. y muere in­mediatamente después del parto. O bien de una fortaleza que se desvanece al acercarse un visitante. El santo varón avisa a Gradlon. se observan algunas varian­tes. Tam­bién encontramos este tema en Escandina via. no todo es símbolo o mito en estos dos relatos: Gradlon. aunque ninguna de ellas lleve el nombre de Numinor. de J . ella da a luz una hija. La figura de Numinoë no carece de grandeza ni de mérito. sus moradores se entregan a con­tinuas orgías. el Pendragon cuya autoridad se extendía sobre todo e l celtismo y que. y trató de apartar a to da la Igle­sia bretona de la obediencia de Tours. El viudo consa­gra todo su cariño a Dahuit. y esta disminución de la humedad trajo consigo una ac­eleración del progreso. con cataclismos naturales. Los cristianos trataron de dar un carácter punitivo a estas destrucciones. de Bretaña. Por ejemplo. Esto permite dar mayor crédito a la leyenda bretona de la ciudad de Ys. C. par a vivir apartada de la Corte. impera el l ujo en la ciu­dad y. pide a su padre que le construya una ciudad a oril las del mar. el castigo infligid o a los moradores de Vineta. interviene un monstruo (casi siempre marino): el de Loch Ness. Da­huit sigue siendo pagana. en el manuscrito de Leabhar na H. (Esta parte de la leyenda no es sólo mucho más rec iente que el resto. Pero a fines de la Edad del Bronce. análo gas a la de Sodoma y Gomorra en el Antiguo Testamento. Naturalmente. y en otros igualmente relativos a ciudades que desaparecie­ron s in dejar rastro. por la propia fuerza de su nombre. P ero se convierte al cristianismo. sino que tiene un carácter moralizador en el sentido religioso . una leyenda parecida la encontra­mos en el País de Gales. en Irlanda. Aunque hay que reconocer que ésta ha llegado hasta nosotros con elementos románticos propi os de la tradición medieval. En estos textos. y otra en Irlanda. En o tras. por lo demás. por q uerellas intestinas y luchas de preeminencia muy acordes con la mentalidad céltica .nástico. Alberto el Grande la sitúa en la bahía de Douar­nenez. gracias al Lai Graelent-Muer. se ha casado con un hada de extraordinaria belleza. a este capricho. en Esco­cia. las costas de los mares del Nor­te se anegaron parcialme nte y. Según la leyenda. Durante el viaje de regreso. o Primer Período de Hallstatt (ap.. emerge ­por una noche. pueden atribuirse varios sentidos a estas desapariciones. atribuido a María de Fran cia. Y. Selma Lagerloff refiere. drama bretón armoricano (del siglo XVI). Parece evidente que este Numinoë fue el jefe celta supremo de la época. Ahora bien. sino de una fuente mágica que se desborda. bretona. Depuró el clero del Sur.) En efecto. La ciudad es sume rgida por las olas. qu e provoca­ron inundaciones. la del Lib ro Negro de Camãrthen. Aunque. 530 a. proponiendo la creación de una nue va metrópoli. tradicionalmen­te galorromano. que vivían entregados a la lujuria. Dahuit o Abes. rey piadoso y jus­to. Nos parece mucho más lógico considerar las ciudades desaparecidas que menciona l a literatura céltica. rey de Corn ualles. que va en busca del Santo G rial. C. Uidre. en Nils Holger­son. con ellas. tal como nosotros lo entendemos. en Dol. y al Misterio de Saint-Gwendolé.

Hemos galopado mucho a lomos de lo interro­gantes. QUINTA PARTE SOBRE ALGUNAS SEMICERTIDUMBRES MARAVILLOSAS CAPÍTULO PRIMERO LA UNIÓN LIBRE DEL SABER Y DEL HACER Fin del viaje: a caballo sobre algunas certidum­bres.Los cálculos justos y las ideas falsas de los astróno mos ba­bilonios.El Imperio de los ingenier os. la descubran los arqueólogos. . Algunos de éstos eran vigoros os. Pero en las postas hay que tomar lo que s e encuentra. de este modo. con­tradictorias.Humanizar el futuro. los espeleólogos o los oceanógra fos. . Procuraremos tener la espuela ligera. Ahora hemos encon­trado algunas certidumbres. una prueba irrefutable del nivel que alcanzó sin dud a la civilización céltica. . es viajar. .Genio e impotencia de los griegos. Otros apa­recían un poco desalentados. . que son monturas de otra clase. . permiten. .Una o jeada sobre el mundo animal. es decir. para el embellecimiento de la vida. He aquí nuestra última etapa. Son jóvenes y muy nerviosas.Abundancia de pruebas. . Lo importan­te.se puede interpretar como una necesidad de conservar secreto el poder espiritual de los celtas. y aporten. que resuelven por ellos mismos pasar a la clandestinidad. Los re cientes descubrimientos de ciudades tales como Çatal Huyuk o de los vestigios de F ilatosa. tal vez próximo. rehuma­nizando los milenios enterrados.La ciencia y la tecnología p ueden ser dos actividades sin ligamen ni relación.Sobre el progreso de los mogoles. sin em­bargo.Est a comprobación ilumina nues­tro tiempo y el pasado. . . esperar que Numinor haya existido en realidad y q ue un día.

Cuando Fausto niega la prioridad al Verbo y. tiende a persuadirnos de que la técnica es un pr oducto derivado de la ciencia. se agitan «los espíritus e n el pasillo» y entra Me­fistóteles disfrazado de estudiante. hombres de mentalidad li­teraria y pedagogos. son resultado de actuaciones sin el menor alcance filosófico. cuando algunas de las ideas o de las hi pótesis que flotan en nuestros toscos libracos engendren vo­caciones. en una civilización dada. Nuestra idea rechaza este principio. se produce un movimiento de estupor. el estupor y la contrariedad en presencia de vestigios técnicos. ¿s on realmente tan absurdas? Tal vez un día. Ya veréis cómo la empleamos en los pró­ximos capítulos. El sabio descubre los principios. que han conducido a nuestro dominio actual de los fe­nómenos natural es. en efecto . propiamente hablando. no porque fuesen sabios. Descartes. ni contribuido a ningún progreso material. Hay que e mpezar por la comprensión. del orden del descubrimiento. y el técnico se s ir­ve de ellos para realizaciones prácticas. Dicho de otro modo: parece que una civilización para ser técnica. alcanzarán aquélla s la dignidad de un método. por ende. De la misma manera. que preval ece en el esquema convencional. por ejemplo. y el papel de las i nteligencias tipo Arquímedes. una relación ent re realización técnica y conocimiento general. pudieron realizar pro . Fres­nel. Rechaza. merece alguna consideración. disfrazados de sumos sacerdotes. una idea que. Llevamos. a nuestro modo de ver. pero la técnica era correc­ta. En realidad. Antiguamente. la mayoría de las gr andes construcciones del genio científico no han dado lugar a ninguna transformación del medio material en que vivimos. antes de cono­cer las leyes que explicar corre ctamente los resultados que obtiene. pu es. impor tantes descubri­mientos en Turquía. a l hablar del mito de Dédalo y de los refinamientos de las recién desenterradas ciu­dad es de Çatal Huyuk.difícil de admitir. dada la presunción de ­que la ciencia de la época era infantil y falsa. no corresponde a la realidad. Este modo de ver es.. y. Incluso de contr ariedad. efectuadas la ma­y oría de las veces por hombres carentes de verda­dera cultura científica y que han real izado gran­des cosas. el progr eso arranca de los hombres que tuvieron grandes conocimientos ge­nerales. El pro­cedimiento era mágico. después. y este descubrimient o puede servir para una mejor comprensión de nuestro tiempo y de los tiempos enter rados. sino porque no lo eran lo bastante para saber que tales cosas eran imposibles. organizada y orientada por filósofos. recientemente. Maxwell. Es algo -se piensa. y continuar con la acción. la mayoría de las etapas del progreso técnico. Newton. Podría servir muy bien para una comprensión más exact a del pasado y aun dcl presente. Expulsa de la mente el principio-tabú que le impide seguir aquellas pistas. desconcertante. Pero. Sin embargo. Marconi o Edison se reduce a sa car deduccio­nes del conocimiento fundamental de las leyes del Universo. Gene­ralmente. no implica que lo que hace sea forzosamente mítico. empieza su aventura. toda nuestra manera de estu­diar el pasado. que no siempre y necesariamente existe. Se ima ginaban que las virtudes de la víctima templaban el acero. En cambio. al Pensamiento. el nitrógeno orgánico producía este efecto. tiene que ser científica. El «cientifismo» aristocrático. Cabalguemos en estas certi­dumbres y. como Euc lides. de vez en cu ando. ni al do­minio del hombre sobre la Naturaleza. Y el hecho de que atri­buya estos resultados a los dioses. Según este esquema convencional. Los altos hor­nos funcionaron mucho antes del nacimiento de la química industrial. Roger Bacon. sobre el que se apoya toda la reflexión contempo­ránea. Sólo un conocimiento exacto de las leyes permite la apli­cación de la ciencia. se hundía una espada calentada al rojo en el cuerpo del prisio­nero sacrificado. el hombre hace. Es. Plank y Einstein. en nuestras alforjas. ciertamente. Aunque esta civilización sea la nuestra . con una mentalidad irracional y una visión absurda del Universo. y se decide a escribir: «A1 principio era la Acción».. espoleemos a la montura con algunas de nuestras absurdas preguntas. La idea es ésta: cada vez que se descubren señales de técnica avanzad a el tiempos muy antiguos. un os hombres de civilizaciones desapare­cidas. Gali­leo. Pensamos. no corres­ponde en absoluto a la realidad dinámica. nos parece de a cuerdo con la realidad. Toda nuestra educación escolar. Pero semejante esquema. Con frecuencia.La arqueología oficial hizo grandes progresos en Creta y.

con independencia de que la Ciencia con­sidere realizable o irrealizable su pro yecto. so­bre tod o. una ciencia intraduci­ble. co mo condición necesaria. había que ser también un poco sabio. Desde luego. es significativo que. Marconi. este tipo de hombre. a nuestro modo de ver) que hubo visitas de «Grandes Galácticos» en la noche de los tiempos. siendo así que lo que hay es coexistencia. que son fruto de miles y miles de pequeños «truc os» agru­pados por la experiencia y sin relación alguna con las teorías fundamentales. superposición y. sin duda. El inventor no pertenece al mundo de las leyes. cons­truyen un avión. Nosotros vemos una homogeneidad del saber y el hacer. La imagen del «gran sabio». Por otra parte. y no sin encontrar resistenci a. que respla ndeció durante un siglo. Un italiano ingenioso y sin títulos académicos. que las vastas sínt esis de la física teórica no tienen para ellos la menor utilidad prác­tica. con sus rabietas. Es una mente infl amada por la voluntad de poder inmediato. El gran sabio pertenece a una especie cada día más rara. en privado. trucos. justamente orgulloso de su saber. A principios del siglo xx. Dos repa­radores de bicicletas. en la actualidad.ezas técnicas que desafían nuestra comprensión y desbaratan nues­tros cálculos. Los propios técnicos os dirán que las más for­midables instalaciones nucleares representan. La ciencia de­legó sus poderes en los prácticos. de la ciencia y la técni ca. He rtz está convencido de que sus ondas no pueden ser­vir para transmitir un mensaje a larga distancia. pues la impa­ciencia del hacer tolera mal los engorros del saber. explo­rado por un os teóricos cuyos trabajos no pueden ignorarse. juegos de manos . La solución no radica en la negativa a considerar el problema. aunque toda nuest ra ciencia se detu­viese mañana en el punto alcanzado. La ciencia intervino muy tardíamente en la téc­nica. por los deberes a dministrativos. en ingenieros científicamente instruidos. Lo cual no es efecto de la modestia. de ignorancia. el previo apareamiento de las dos actividades de la mente. a ve­ces. una gran noveda d de nuestro siglo: que. más estrechamente espe­cializada y o rientada por entero hacia el saber hacer. Los físicos experimentales afirman de buen gra­do. Lo que ocurre es que confundimos con l a ciencia las realizaciones de este tipo espe­cial de mentalidad que tan pronto si gue la corrien­te del conocimiento como navega contra ella. o insuficiente. en un principio. quizás. preocupado por las consecuencias de su trabajo. a fines del siglo XIX. Arras­trado por la ola. No es una mente ilustrada. Echemos un nuevo vistazo a nuestro propio tiempo. a través de unos mares de olvido. es ésta una unión muy libre. Pero la acción sobre la Naturaleza demuestra. Esta r elación es un he­cho nuevo en la Historia. Y. para ser técnico. o más sencillamente. un triunfo del ingenio artesano. está quedando an­ticua do. sumerge a ésta. du­rante siglos. en cuan­to ha sido reanimado por la ciencia pura. El pro­fesor Simon Newcomb demuestra matemáticamen­te. a veces. el conocimiento de las leyes de la Na­turaleza permite actuar sobre ésta. que se entregó a una vocación casi religiosa en favor de la inteligencia pura. y aunque se olvidasen los pri ncipios generales. de indiferencia al saber. ¡Cuán poco espacio ocupa la pasión d el saber! ¡Y qué extensión más grande el afán y la necesidad de saber hacer! Nuestro mundo técnico seguiría su marcha ascensional durante años. aunque lleguemos a suponer (suposición lícita. q ue el vuelo de un objeto más pesado que el aire es una quimera. Lo que ocurre es que el «investigador» pertenece ya a otra raza. el impulso fáustico. los hermanos Wright. sino al de los actos. se sustituya la pala bra «sabio» por la de «investigador». Tal vez se necesitaría una transformación de la men­talidad hu . Su fuego interior le impulsa a triunfa r. la envuelve y la asfixia entre sus olas. sus es capatorias y sus engaños. indiferente. o. constituye una origina­lidad. más estúpidamente. antinomia. éstos no transmitieron. está perdiendo consistencia. de los dioses presentes en el prin­cipio y de los Atlantes de conocimiento abs oluto. absorto en ide as generales. en nuestra época actu al. C ierto que tienen que confesar que su campo fue. Los partos tecnológicos no requieren. Y. que aquel conoci­miento es falso. ni en la mística del pa­raíso perdi do. Y aquí reside. que conocieron diversa suerte. Pero esta ori ginalidad no podría fundar una ley general. establece las primeras comunicaciones inalámbricas. sino procedimientos. Incluso en nues­tra civilización.

es tecno lógica. Sin embargo. Ni la máquina de vapor (inventada mu­cho antes de que Carnot formulase su teoría). la pólvora. Edison. no eran lo que se ha convenido en llamar sa­bios. Son l os afanes del demonio del saber los que lle­van la voz cantante.Sus trabajos inspiraron durante tres siglos. Armstrong. Y. sobre un sondo teórico diferente sobre una visión del Universo y unos concept os funda­mentales no científicos. A fin de cuentas. en realidad. en circunstancia alguna. más que productos del espíritu de verdad. Los constructo­res de Stonehenge son nuestros e nemigos. ni l a química. El pez torpedo dispone de condensadores fijos . Y nuestra visión de la historia de la mente se v e falseada por esta creencia. Dédalo nos hace dudar de nosotros misinos. aparecen aproximadamente en el momento en que renace la ciencia fundamental. comparable a la realizada por los griegos hace veinticinco siglos. el na zismo era una filosofía má­gica absurda. El calendario maya perturba nu estras constelaciones mentales. nuestro racio­nalismo y nuestro materialismo son también op­cion es ideológicas. George Claude. Tenemos sociedade s de ma­nagers y de ingenieros. Pero sería imposible citar una sola aplicación práctica de sus des cubrimien­tos hasta el lanzamiento del primer Sputnik. Es nuestro mundo mental que se tambalea. los hermanos Lumiè­re. No. transformador de nuestro mundo. surgidos de la Pre­historia. pinchan nuestra mente. el conocimiento de las leyes del Universo. No está en modo alguno gobernada por las virtudes del espíritu científico. este es sin duda con Einstein el genio más grande de los tiemp os modernos. nos lapida. nuestra sorpresa tiene un m atiz de angus­tia. sin embargo. La brújula no nació de la aplicación de las leyes del electrom agnetismo. con justificaciones ideológicas muy vagas. pero la contribución de la ciencia a los inventos y a los descubrimiento s es absoluta­mente nula. Quisiéramos que las realiza­ciones fuesen recompensas de lo que tenemos por nuestro más noble deseo: el deseo de la verdad. y con peticiones de principio cuyo carácter relativo nadie ignora. de pilas y de interruptores de corriente eléctrica. so­bre el que se apoya todo nuestro concepto del pro­greso. en la conquis­ta de la Naturaleza por el hombre. y tal vez conocen el uso de los antibióticos. no es un fruto rápidamente madurado por una súbita luz. una recom­pensa del saber. No hay un solo de scubrimien­to útil. cuando pensamos en la Ciencia y en la técnica. para qu e nazca una nueva forma de conquista del Universo que una estrechamente el conoc imiento a la acción. la brújula. Una sociedad regi­da por la Ciencia sigue siendo una utopía. es un cuento de hadas. y. El robot de Tales. El ejemplo más impresionante del distanciamiento entre la Ciencia y la técnica es la obra de Newton. Cierto que la imprenta. El pez Gym­narc us niloticus lleva. cerca de la cabeza y de la cola. Watt. en las que el empirismo r ige las cosas y los hom­bres. el evoluci onismo. Las hormi­gas practican la gan adería y la agricultura. Nada habría cambiado desde el siglo XVIII. Los grandes navegantes españoles y por­tugueses p recedieron en cuatro siglos a Ampère y a Maxwell. porque vivían en un pro­fundo alejamiento de las verdades. De Forest.mana. d e las costas de Creta. por ejemplo. si las leyes de la gravitación hubiesen permanecido envueltas en la ignorancia. de burócratas y de policías. que de cimos de buen grado que nuestra civilización es científica. La jibia y ciertos insectos esténidos se pro­pulsan po r reacción. Cuando uno piensa en todo esto se siente tur­bado. que no haya sido realizado anter iormente por el mundo animal. Los pequeños tenedores d e madera. Tesla. Habríamos podido vivir lo mismo que vivi­mo s hoy. Y cuando des­cu brimos la calefacción central en las ciudades an­tiguas. irracionales o religiosos. El Renacimiento. Marconi. el hacer no es. Descartes concretó las leyes de la ópti­ca mucho tiempo después de que Galileo fabricase su primera lente y descubriese las montañas de la Luna. De­nis Papin. Los más fecundos inventores m odernos. y su técnica estuvo a punto de con­quistar el mun do. los que más han contribuido a cambiar el mundo. les deben nada. los satélites de Júpiter y las fases de Mercu­rio y de Venus. un solo vistazo a la Naturaleza de­bería desengañarnos. ni la electricidad. Todo lo que llevamos dentro se rebela contra estas comprobaciones. después de un eclipse de casi quinc e siglos. Por esto queremos negar a nuestros antepasados la posibilida d de hacer. A fin de cuentas. aquel esquema está tan profunda­mente arraigado en nosotros. La avispa fabrica papel. generadores de tensión y apar . muy dudosas . sino todo lo contrario. A fin de cuentas.

sus conocimientos astronómicos eran prácticamente nulos. »Cuando te alcance el Sol. atribuyen­do tres constelaciones a cada uno de los doce me­ses. sin re loj. parecería in­creíble si no recordásemos que Kidinnú disponía de archivos astronómicos que abarcaban un período mucho más largo que el de sus sucesores de nuest ro tiempo.atos capaces de apreciar ínfimos gradientes eléctricos.. de todos los hombres de todos los tiempos. sacríl ega. brillarás durante seis días como un arco creciente. eran verdaderos ingenieros en teología. Los astrónomos. el nivel de los de un niño de nuestras escuelas pri­marias.» ¿Diremos que Kidinnú y sus colegas eran gran­des astrónomos? ¡No! Por muy sorprendente que parezca. Hace más de dos docenas de siglos que K idinnú calculó el valor del movimiento anual del Sol y de la Luna con una precisión qu e sólo fue superada en 1857. El demonio del hacer juega t odas las cartas y circula misterio­samente a través de toda la Naturaleza y.pudiese alcanzarse sin telescopio. En el plenilunio. Hizo a la Luna br illante señora de las tinieblas. escandalosa. no cabe duda de que. te hallarás en o posición al Sol. »Cuando hubo definido los días del año por las constelaciones. dotada de una oficina de estud ios.. en un curso que dieron en 1957 en la Universidad d e Leeds. al Sol o a Marte. un mes tras otro. «Que una tal exactitud -escribieron. «Entonces. esta ciencia f ue muy lejos. No alcanzaban . volverás a estar en línea con el so l» (Fragmentos del texto sagrado del Enunia Elish. ¡en dos décimas de segundo! Toulmin y Goodfiels. e incluso. En efecto. no tenía nada de observatorio. No tenían la me nor idea de las dimensiones del cielo: y la idea misma de distancia espacial. . Los actuales métodos de cálculo.. Mandó que su disco aumentase. los tex­tos «astronómicos» babilónicos reflejan perfecta­mente los concept s básicos en que se apoyaban los admirables cálculos de Kidinnú. sin dud a alguna. Nos acercaríamos más a la ve rdad si lo ima­ginásemos como una gigantesca sacristía. Por lo demás. cuyas colo­sales ruinas producen aún. en cierto sentido. el cálculo de Kidinnú se aproximaba más a la realidad. justificadamente. incesantemente: »Al comenzar el mes. que durante siglos y más siglos observaron el movimiento de los planetas desde lo alto del Gran Zigurat.. Y el día vigésimo noveno. Marduk (el dios supremo) creó rei­nos para los Grandes Dioses.. sobre el horizonte. sup onían un error de siete décimas de segundo de arco por año en la deter­minación del movimi ento del Sol.. más lejos que la de los griegos. Kidinnú y los otros «astrónomos» babilo­nios creían que los planetas eran divinidades. E ste Gran Zigurat. que la mo­derna astronomía hasta el siglo pasado. perfeccionados en 1887 por Oppolzer. no ocultaron su admiración por el viejo as­trónomo de Mesopotamia.. te encogerás y formarás un creciente invertido.. a la mitad de cada mes. y le ordenó que habitase la noche y marcase el tiem­p o. »Fijó el año y definió sus divisiones. Más extraordinaria aún es la precisión del cálcu­lo de los eclipses lunares por el pro pio Kidinnú. les habría parecido absurda. El prestigio de la ciencia astronómica de los babilonios se mantiene después de tres milenios. como les parecería a nuestros teólogos modernos cualquier cálculo tri­gonométrico del movimiento de los ángeles o de la distancia que separa el Cielo del Purgatorio. ni con mucho. El error de los resultados de Kidinnú no superaba los nueve seg undos. y como medio disco al séptimo día. ) y situó el Zenit en el centro. Trazó su i magen en las constelaciones. en el Este. ap licada a la Luna. sin los impre­sionantes aparatos de nuestros modernos observatorios y sin mat emáticas superiores. encargó a Nibirú (el Zo díaco) que las midiese todas (.). en ciertos terrenos. y sólo una ceguera psicológica nos inclina a darle este nombre. una especi e de estupor sagrado en el hombre del si­glo XX. cuando Hensen obtuvo cifras con un error menor a tres segundos de arco.

por sus invenci­bles ilusiones realistas. Arquímedes fue asesinado por u n soldado del victorioso ejército romano. un adjetivo que significa her­moso. El abismo que separa la Ciencia de la técnica se pone aún más de manifiesto si rcc ordamos que. C. Pero existe un texto antiguo. las configuraciones celes­tes). emigró a la isla de Cos. es. par­tiendo de este último fenómeno. que ellos nos le­garon. Pero no había ninguna necesidad técnica (aquí. No puede creer que unos cálculos tan perfectos pud iesen ser realizados por hombres para quienes la Luna. porque. en la época en que Beroso llega a Cos.. que la auténtica Ciencia debía tener también el aspecto artesano de la e xperimentación. que ha llegado hasta nosotros. porque él mismo se daba este nombre. pues ellos. Beroso era un técnico. de quiera hemos hablado ya a propósito de los Ak­pallus. ordenado-. Ésta tenía una cara luminosa y una cara oscura. Venus. había que atribuir al espacio sideral. doscientos años más tar­de. del hombre en el seno de esta máquina enorme. el romano Vitrubi o hizo un resumen de ella. Con los romanos. Los griegos eran sabios. El hom­bre moderno se siente inclinado. que no deja lugar a dudas sobre la prodigiosa ignorancia de los astrónomos babil onios. elegante . Pero Beroso no dejó por ello de impresionar a los g riegos (que conocían desde hacía tiempo la redondez de la Tie­rra y. por la fantástica precisión de sus efemérides y de sus predicciones de eclipses. la Tierra era plana. en realidad. perfectamente claro . y las inmensas dimensiones que. si fueron los primeros en comprender la situación. realizó la calefa . a interpretar estos textos como ficciones literarias. Aristarco de Samos había descubi erto ya la rotación de la Tierra sobre sí misma. el arquitec­to romano era un auténtico ingeniero. Su enseñanza no cayó en saco roto. reaparecían al día siguiente por Oriente. la Luna y el Sol tenían que ser forzosamente dioses. la técnica volvió a remplaz ar a la Ciencia. su revolución anual alrededor del Sol . here­dero de dos mil años de astronomía babilónica. a grandes rasgos. teológica) que oblig ase a Aristarco a prever los eclipses con un error de una décima de segundo de arc o. el mo­vimiento del Sol en el Zodíaco. en el momento. que fue ron los primeros auténticos hombres de Ciencia. no les debemos. Según Beroso. a quien los dicciona­rios dan el título de arquitecto. gracias a un milagro que sól o el gran Marduk podía explicar. contempo­ráneo de Julio César. Allá por el año 270 antes de J.Y así sucesivamente para los planetas. al fin. Pero. destinadas a vestir de un modo elegante unos hechos cuyo carácter mate­rial era perfectamente conocido por lo s calcula­dores del Gran Zigurat. en el Dodecaneso. y enseñó allí la ciencia de su país. en ca mbio. etcéter a. consideraron siempre la técnica como una habilidad propia de bárbaros y de esclavos. como lo fue­ron después los arquitectos italianos del Renaci­mient o. Cuando Arquímedes comp rendió. y. el Sol la sobrevolaba a a ltura constante y lo propio hacía la Luna. pero tan extraña que. según había dicho Platón. después de desaparecer todas las ­noches por el horizo nte occidental. ¡daba su cara oscura al Sol! Desde luego. a la vez predomina nte y modesta. El arquitecto romano Sergius Orata. era ya demasiado tarde: como se sabe. Si los griegos fueron los primeros hombres de la Historia que vislumbraron la verdadera natura­l eza del universo material y el orden natural que lo organiza -la palabra Cosmos. la aventura intelectual de los griegos ilustra en cierto sen tido el desarrollo inde­pendiente de la Ciencia y de la técnica. ninguno de los grandes inventos realizados en su época. Hemos citado a Vitrubio. cuyo geni o revolucionario es tanto el de un ingeniero como el de un sabio. del p lenilunio. Los trab ajos prác­ticos de los astrónomos babilonios no requerían ningún conocimiento teórico y no h an dejado ras­tro alguno de una sabiduría de esta clase. aunque a más baja altura. ante todo. Beroso. Le bastaba con saber cómo ocurrían las cosas y cómo podían explicarse las apariencias . al me­nos hasta Arquímedes. Por otra parte. Marte y to­dos los a stros fuesen realmente dioses. y giraba sobre sí misma. de una ma­nera tan ingeniosa q ue explicaba sus variaciones mensuales.

. los escolares seguían aprendiendo los teoremas de la geometría de Eucl ides pero ya no se les enseñaban las demostraciones. los chinos inventan el a rte del grabado sobre madera. las guarniciones r acionales de los ca­ballos. tan fecundo en el arte de tr ansformar la Naturaleza. de los qu e. el mismo comercio pudo realizarse en forma de pa sta y de encurtidos. trans­portados. Más aún: los feroces hunos. eran transportadas a Italia por recuas que hacían el viaje a pata y eran conducidas por veinte inter­mediarios a través de la Galia. la tinta de neg ro animal. resulta que aportaron inventos de los que n ingún pueblo europeo tenía la menor idea.. que sus armas eran mejores que las d e los romanos. por último. Ahorabien. utilizan la técnica chin a del grabado. en dos objetos diferentes. a aquéllos y a los mogoles debemos la herradura. el fieltro e incluso. de aquél. tam­bién en Holanda y en Alemania del norte. Pues. que transmiten des­pués a Europa. por ejemplo el que alimentaba Cartago a través de ochenta kilómetros de llanuras y colinas. en parte. L os ingenieros romanos y galorromanos multiplicaron. y menos que nadie los griegos. les importaba un bledo. por ejemplo. Y. los cri stales (de las ventanas). a partir del siglo v. mejo r que otro cualquiera. así como sus armaduras.. con su collera rellena. Gutenberg inventa los dif erentes dispositi­vos que aún se emplean en la actualidad: la pren­sa. a fin de combinar diversas imágenes y le­yendas. Después. sin apelar al menor conocimiento} científico. al cabo de los siglos. nos ma ravilla la exactitud del cálculo de la pendiente. Con la apa­rición del caballo de tiro. los hechos. distracción predilecta del soldado ocioso. aprenden. Como nuestros in­genieros modernos y como los ingenieros babilo­nios. en este último país. En los tiempo s de Augusto. aproximadamente en un mes. indirect amente. se había aislado de las fuentes de la inteligencia científi ca. «si Euclides la había hecho ya»? Este pequeño detalle nos muestra. al menos has ta el Renacimiento. Y la teoria de estas tablas les era tan indiferente com o útil. cuya cría constituía una especialidad de Gran Bretaña. disponían de tablas y de baremos que re­solvían todo s los problemas prácticos. en embarcaciones fluviales. y en pa . los arn eses de sus caballos e incluso sus utensilios. la aleación metálica de los caracteres. desde Calais hasta los Alpes. gastadas en las noches de guardia. lar­gos y complicados. Cuando recorremos los restos de un gran acueducto romano. gracias al testi monio de los últimos cro­nistas latinos. los mogoles invaden China y la India.cción central indirecta. hasta el final del Im­perio. el grabado que representa la ima gen y el que contiene la le­yenda. pueden resumir se de la manera siguiente: a principios de nuestra Era. Pa ra renovar sus ba­rajas. l os pequeños inventos que transforman la vida cotidiana (como. Un holandés concibe la idea de separar. ¡la imprenta! En lo que atañe a la imprenta. no para fabricar barajas. sino estampas piadosas. Este progr eso técnico se desarrolló sobre un fondo de ignorancia científica total. por ser su acero de más alta calidad. se comprobó. En efecto. Los monjes occidentales se apo­deran del invento. la base científica de la imprenta y de la guarnición con collera es absolutamente nula. en la forma que está actualmente más de moda: por el suelo. se instalaron sobre los despojos . las oc as. ¿qué utilidad tenía aprende r la demostración.. Pero los que efectuaron estos cálc ulos y las mediciones topográficas correspondientes no sabían demostrar el viejo teo rema de Pitágoras y además. otros inv entores separan las letras unas de otras. conservaremos aún un recuerdo es­pantoso. con sorpresa. tan hábiles e n des­cifrar los secretos del Universo. es que la caída d el Imperio romano se debió tanto a razones técnicas como a causas políticas. hasta qué punto el genio romano. nos vemos obligados a confesar que el aporte de los mogoles a Occidente contri buyó más a la trans­formación de este que toda la admirable ciencia griega. Al regist rar las tumbas de los bárbaros que. cuya signific ación fue el pro­fesor André Varagnac uno de los primeros en recalcar. Sólo teniendo en cuenta estos dos i nventos -las guarniciones modernas del ca­ballo y la imprenta (ésta indirectamente). pr acticando una permuta. el juego de naipes. En los tiempo de la grandeza de Roma. Uno de los más curiosos descubrimientos de la arqueología moderna.

que. pudo germinar de mu­chas maneras en esta tierra arable. la inven­ción es victoria ciega sobre lo imposi ble. que su papel igualó muy pronto al de la Europa mediterránea y acabó por eclipsarlo. La Ciencia es con­quista y reto para la mente. Sin embargo. Los Antiguos veían el genio en los dioses. entre otras cosas. en parte. también. que sólo podremos alcanzar mediante la rehumanización de los tiempos enterrados. donde el hacer. . agitándose en el hombre. nuestra cultura nos separa d e la realidad diná­mica de los mundos desaparecidos. la invención es un océano. La Cien­ci a es cálculo en relación con lo posible. Si como pensaba Marx. ¿quién lo re cuerda. diremos: el genio de la Naturaleza en el hombre pudo desarrollarse mu­chas veces y de diversas maneras. o en el recuerdo de los gran­des a ntepasados actuando en el hombre. como nuestras ideas modernas so bre el hombre nos separan de las profundidades y de las amplitudes de la natura­le za del hombre. «Tenemo s en noso­tros el centro de la Naturaleza -dice Paracelso-. ayer mism o. y qué sitio ocupan los mogoles en la historia oficial del progreso? Una vez establecida la idea. si no tenemos sobre ella nuestras ideas actuales. indiferente al saber. La Ciencia es un río. que la civilización se implantó en el norte de Europa. a lo largo de decenas de milenios enterrados. han sido efectuadas por la Naturaleza. El caballo de sirga. el motor de reacción. Y consi­derando que la mayoría de nuestras realiza ciones. pues. al generalizar la tracción de pesado s cargamentos en los ríos de curso lento de Alemania y de Flandes. en una concepción ge neral de la eternidad del hombre. de éxitos y de riesgos. la invención es la Na­turaleza misma. »través de las especies vivas. En este sentido.rte. los descubrimientos se realizan en el momento en que la Humanidad los necesita. en pesadas carretas que representaban el mismo papel económico que nuestros a ctuales ferrocarriles. la de llegar a un humanismo útil para el futuro. ¿cuál es la necesidad que corresponde a e stas exhumaciones aceleradas? Tal vez la de sentir que no estamos solos. gracias a los m ogoles. lo que remueve la ma­teria. la famosa «bola de Herón . en diversos grados de comp rensión fundamental. En este sentido. Las excavaciones nos revelan continuamente la existencia de civili­zaciones de sutileza enigmática. Tal vez. abrió hasta tal p unto el camino de la civilización a estos países. que esta aventura pudo desarrollarse varias veces. considerábamos poblado de hirsutos brutos que cascaban piedras en la húmeda oscur i­dad de las cavernas. proporcionaba a Jean Jacques Rousseau un éxito de curiosidad. ningún lazo une a los abstrac­tos de la ciencia helenística del siglo II antes de Jesucristo con los ingeníeros de Alejandría. la asociamo s a una facul­tad de la libertad. veinte siglos más tarde. aislado s en una aventura de conquista de la Naturaleza y de nuestra propia máquina human a. Todos estamos en creac ión. Pero estamos hasta tal punto alienado s por la ideología. La historia de los inventos es desmesurada. en un pasado que. la invención es magia. La anti güedad del hombre retrocede sin cesar. descubrieron. se ade­lanta a éste. Fue. lo q ue moldea la vida. Asi. si no todas. en la misma época. Somos tierra arable. es una expre­sión y un concepto mod ernos.» El poder creador en bruto. El genio humano: si unimos a esta expresión el poder de ser causa. de extensión en el espacio y en el tiempo . que. surgen innumera­bles ejemplos. que creemos sinceramente que la Naturaleza permanece muda. Así. la historia de la Ciencia es est recha. de las regiones oscuras en que el genio de la creación supera al ge nio de la refle­xión.

Los santuario s de la Diosa Madre.. que se deterioran bajo la acción de la luz.Huellas eviden­tes de agricultura. o sea a 9. . . . la in­teligencia sagaz y rayana en la . juegos.Los técnicos de la ob­sidiana y el mito de Prometeo.Esos tenedores que vienen de tan lejos a pinchar nuestra mente. ¿de quién? Hemos evocado en este libro muchas maravi­llas conjeturales. Salvo la más rec iente. se r ealizaron diver­sos ensayos de revestimiento para proteger los co­lores. El más célebre de ellos se llama Çatal Huyuk. El conju nto de viviendas de un barrio estaba dis­puesto en forma de colmena y constituía una for­taleza contra los eventuales asaltantes y las creci­das del río Carsamba. Estas ciudades estaban formadas por casas de ladrillos. La hechura era de un realismo tan acusado que po demos leer los rasgos más dominan­tes del carácter de los personajes: la actividad des­b ordante y favorecida por una gran agilidad. diversas regiones occidentales. la más antigua de las cuales se remontaba a 7. Descubrió doce ciudades superpuestas. la región de K onya. Pero lo que más nos choca. (Después. se efectuaba n intercambios entre el Asia anterior. para conservar Su recuerdo intacto. he aquí una civilización que hace soñar. Sin embargo. Sin duda habían sido confec­cionados a base de pigmentos minerales. desprovistas de puer tas. exhumados e n numerosos países donde no había obsidiana. Pero si es prefer ible maravillarse sin conjeturas.Tra­jes. los colores se alteraron. La perspectiva de determin ar el origen de tantas armas. . Los frescos fue­ro n inmediatamente fotografiados. Sin apelar siquiera al sim­bolismo. Debemos su exhumación a J a­mes Mellaart. L a localización de un cen­tro semejante demostraría que.000 años. . dos te lls o colinas se abrazan en la llanura. probabl emente. la cual podría muy bien haber sido edifi­cada sobre un montón de civilizaciones desapareci­das. los restauradores chocaron con un escollo: una vez expuestos a la clar idad solar.Cuestiones sobre el Arca. . Cuatro de sus centros han sido definiti­vament e identificados.000 años antes de J. A cincuenta kiló­metros de la ciudad y a ochenta del volcán Hassa:i Dagh. en la s cercanías de uno de los volcanes de Anatolia central. desde el Neolítico. El acetato de polivinilo dio resultado satis­factorio. era indudable que estas ciudades habían sido destruidas por el fuego y reco nstruidas después.CAPÍTULO II LAS DOCE CIUDADES DE ÇATAL HUYUK La más antigua se remonta a 9. no podía dejar de se­ducir a un arqueólogo. aquí. .Preguntamos urna vez más: ¿dónde está la escritura? . cabe pensar que esta superpos ición de ciudades presenta una analogía con nuestra civili­zación. El joven sabio re­gistró. pues. El descubrimiento fortuito de un objeto de obsi­diana. es el grado de cultura y de refinamiento que pr esuponen los ha­llazgos realizados en estas doce ciudades. ceremonias o per sonajes en diferen­tes actitudes. Se penetraba en ellas por el tejado y con ayuda de unas escaleras. al sur de Turquía. intrigó a Mellaart. Mesopotamia.Los descendientes.000 años antes de nuestros días. joyas y espejos.) Estos frescos representaban escenas variadas: caza. pero se pudo recons­truir fragmentos de muros. Los edi ficios se habían de­rrumbado casi totalmente. Se descubrió que éstos estaban cubiertos de frescos en su parte interior. Penso que su hallazgo procedía tal vez de un taller in­sospechado. pero cuya e xistencia está actualmente com­probada. la meseta irania.Los frescos y el símbolo de la mano. y. C. -. Los resultados superaron con mucho las e speran­zas de Mellaart. útiles y utensilios de la misma materia.

en Tracia y también en Creta) y cruces bastante nu­merosas. los sellos de arcilla cocida en­contrados en gran número. pues aplicaban la pintura entre los dedos y alrededor de las manos. Joyas de plomo. de piel de leopardo. por ejemplo. según los quiro­mánticos de tantas re giones. Pero. Se podría comparar­lo s con los blasones de nuestra Era. Imposible dejar de establecer ua lazo entre éstas y las que pi ntaron ya los auriñacienses. en las series de manos que se yuxtaponen en Catal Huyuk. pero éstos son exclusivos de los nobles. En el dobladillo de los trajes femeninos. En Catal Huyuk. y las elegan­tes. túnicas y abrigos de invierno. al de la cretense que sirvió de modelo para la estatuilla baut izada con el nombre de «La parisiense». en el sentido de una invocación procreadora.. leo pardos y toros. Los escotes. En cuarenta santuarios desenterrados se han encontrado numerosas esculturas . ésta. el símbolo se hace más claro. en Cabrerets (Lot) y en Ca stilic (cerca de Santander). Los toros son los más numerosos. hachas de doble filo (que encontramos. Los hom­bres usaban cam isas de lana. de una parte. deliber adamente secreta o prohibida? Tam­bién podemos preguntarnos si no utilizarían una tint a criptográfica exclusivamente sensible a un re­velador especial. ¿cómo explicar que no se haya conservado el me­nor rastro de estos materiales. indicaciones numéricas.. que. varias decenas de milenios antes. en las paredes de s us cavernas.astucia. entre los e scitas. También cabe ima­ginar que tales sellos s ervían para firmar mensa­jes escritos sobre materiales perecederos. recién salido del período carbonífero. en las que cada dedo represent aba una unidad? Sólo cuando las manos se posan sobre unos senos. impedían que se levantase la falda. metal rarísi­mo en aquella época. Unas cajitas que con­tenían diferentes tintes permiten pensar qu e el empleo de afeites no era desconocido. Pero el símbolo más impresionante y más frecuentemente representado en Catal Huyuk es la mano humana. rosetas. éstos emplea­ban un procedimiento distinto . sólo conocido por lo s maestros iniciados. o de cobre. desde Mesopotamia a China. También figuran animales en estos fresco-. para que no se hiriesen los dedos. y de otra. todos estos símbolos. con el mango pro­tegido con yeso. el hombre prestase ya un interés particular a esa parte de su cuerpo. también. ¿Es posi­ble que. aparecían tam­bién coloreadas. Los símbolos abundan en estas pintu ras murales: curiosas redes de líneas rojas y negras entrecruzadas. empero. n o se pa­recían. apa­recen en todas las casas. lo cual induce a pensar en una propiedad privada muy rigu rosa y. alterados e inclu so en forma de polvo? ¿Y cómo explicar. en la cual. ¿O seremos nosotros los que no sabe mos identificar esta escritura. manda las. que no figure ninguna inscripción en lo s frescos desenterrados hasta hoy? Sin embargo. este registro sutil? ¿Nos hallaremos en presencia de los herederos de la es­critura perdida de los primeros tiempos? ¿Fue. halcones). Servían para marcar ob­jétos de cerámica y se diferenciaban los unos de los otros. los logros conseguidos en tantos campos no permiten presu­mir que los hombres de Catal Huyuk carecieran de toda fo rma de grafismo o de conservación de la palabra. Si consideramos. bastante pronunciados. con incrustacio­nes de piedras duras talladas o de piedras precio­sas. mientr as que aquéllos existían en todos los hogares. del tamaño de los nuestros de Correos. Ciertamente.. resulta sorprendente la ausencia de cual quier forma de escritura. en Gargas (Altos Pirineos). también. en una estructura social fundada en la familia.. sólo se puede presu­mir la importancia que se les otorgaba . reproducían su ima­gen en negativo. se dibujaban los rasgos de su carácter y los ac ontecimientos esenciales de su vida? ¿O hay que ver. Aquellos sellos. unos aros de cobre. dis­Ponían de espejos de obsidiana. al se r colocadas planas. Sin embargo. c ompletaban el atavío. para comprobar el efe cto de su maquillaje. provistos de cin turo­nes con hebilla de hueso. También se reconstituyó el estilo de la indumentaria. varios milenios más tarde. semejantes a los de latón que daban rigidez a los miriñaques de nuestras abuelas. aves (en particular.

en México (del agua. desde la época védica. sin duda en un lugar el evado. en los albo­res de la Humanidad. ¿perman encia de esta Diosa-Madre del Universo? En las estatuas encontradas en Catal Huyuk es exclusivamente fecunda. Su color. ocupa un lugar destacado en el Panteón indio. a veces. en las figuritas de tierra cocida de Tell-Obeid? Se ha creído reconocerla en Mohenjo Daro. en los tiempos de Aqueménides.000 años de antigüedad? ¿Y no era adorada en Eshmún . la madre del Gautama Buda. después de la reconquist a del Imperio por los partos. se la representa. En las tumbas se han descubierto fragmentos de tejidos apenas deteriorados. En efecto. Este objeto no se encuentr a en ningún otro pueblo de la Prehis­toria ni de la protohistoria. y en Baalbek? En Egipto. y otras veces se le da nombres diferen tes. Madre del Muerto. ora vestida y engalanada. Los cadáveres eran desnudados y expuestos. era el rojo. pero uno se siente tent ado a encontrarla de nuevo en el culto de Maya. se enterraba éste des­pués de revestirlo con las ropas del muerto. como el de Ispahán. si el mu erto era una mujer. En Caldea. La presencia de esta diosa parece indicar que. joyas y varios utensilios. e xistía un lazo entre todos los cultos. los tejidos más antiguos de nuestro planeta.y diversos objetos de culto. Son hasta hoy. En varios fres­cos se pueden de scubrir escenas referentes a la muerte de alguien y que indican la creencia en u n mundo futuro. como el de la vida. éstos enterraban aún íntegramente los cadáveres. encontramos diversas representaciones de ell a. el negro . nunca verde. En la sepultura. parece inter esante mencionar unos tenedores de madera y de hueso. Ciertas pin­turas murales indican que tenía el poder de resuci­tar a l os muertos. y las condicione. y su empleo era i . se i dentifican con ella. Había también telas de pelo de cabra y de fieltro. El de la muerte. púrpura. la religión de los primeros ciuda­danos del mundo (hasta que se demuestre lo con­trario). Ningún estudio pedológico lo ha confirmado aún. cuando de un cuerpo no que­daba más que el esqueleto. primero grávi­da y después esbelta. para ob­tener la autorización de cazar con lazo los animales de que depende su subsistencia? ¿No se han desen­terrado en Parmo rudimentarias estatu illas de la diosa. r aras veces azul e. La Reina del Agu a. inexplicablemente. Faltan eslabones. pero todos ellos referidos a la calidad esencial de la fecundidad. que tienen casi 9. si se trataba de un hombre. Mesopotamia. ¿no invoca el chamán a la Señora de la Tierra. se identifica con Maat. sobre todo los de lana.500 años de antigüedad. Estos santuarios parecen haber estado todos ellos consagrados a la Diosa Madre. en Brassenpouy (Landas) y e n la gruta Grimaldi de Menton? ¿No la encontramos en los esquimales tchukchi? Allí s e la denomina. si era un niño. y la Reina de la Fecundidad de los min oicos. y. En una de ellas.000 años de la desaparición de Çatal Huyuk. de unos 5. se colocaban s us armas y útiles. fuente de la vida). ¿Acaso no figura entre las estatuillas del pe ríodo solutrense. blanco. descubiertas en Vilendorf (Austria). a merced de los buitres. pero. qu e prosiguió entre los parsis de la In­dia. ora esbelta como una nin­fa. y juguetes. se extendió el empleo de las torres del silencio. apare­ce representada en el momento de parir un toro (¿prefiguración del cu lto de Mitra?). Estos elementos permiten recons­tituir. de los difuntos. Entre los objetos usuales dejados a disposición. En Çatal Huyuk. Y. ¿Y no es ella la que aparece si m­bolizada por madres que amamantan a sus hijos. En Luristán. encontramos también motivos en color de rosa. ora grávida. Se puede establecer un parangón con los maz­deístas. que sirve de intermediaria con l a Señora del Universo. todos ellos de ex­celente calidad. Y en Anatolia sigue estando presente después de 4 . Dos circunstancias favore cieron su conserva­ción: el hecho de que no estuviesen en contacto con la carne en d escomposición. higrométricas del aire. en Si beria. Pero también podría ser. que el suelo tuviese cualidades particulares. ora desnuda. en parte. En los frescos. en el valle del Indo. que han permitido ident ificar tres tipos de tejidos.

por citar solamente unos pocos ejemplos. igualmente. y no sabemos las sorpresas que nos tie­nen rese rvadas. Se encuentran tipos modernos de mediterrá­neos y también anatolios . no cabe duda de que la mujer ocupaba la primera fi la en aquella sociedad. la misma realidad incli­na a soñar. provo­caba esta liger a diferencia. Los granos dejaron. Ahora bien. y treinta para las mujeres. Sabemos que unos sabios americanos descubrie­ron. hubo una co fradía de sacerdotes (o magos). su huella. . cer­ca del volcán hoy apagado. Las tumbas eran excavadas de­bajo del lugar que habían ocupado los lechos de les difuntos. vasos y copas. punzon es.750 años antes de J. Entonces. en Çatal Huyuk. independientemente de la importancia que se otorgab a a la mujer en materia religiosa.gno­rado en Occidente antes de los últimos siglos. cubiletes. armas diversas y puntas de lanza o de flecha. El ama de casa tenía derecho a una cama muy grande. Karaqa Dag y Nekke Dag. fuese transmitida a través de las edades a las primeras gen eraciones de la era histórica. Y este material servía para la fabricación de casi to dos los utensilios: ho­ces. fuentes. junto a estos tenedores. casi majestuosa. ¿Por qué los s abios de esta . el promedio de edad: treinta y dos años para los hombres. sino que cultivaban tres varie­dad es. Braidwood había des­cubierto. Sin demasiado temor a equivocarnos. hachas. se conservaron casi intactos. únicas depositarias del ritual. los etnólogos han po­dido fijar. raspadores para la limpieza de la lana. Entre los utensilios. en las grutas de Mazanderán. se en cuentran platos. que supo sacar espléndido par­tido de la obsidiana. al­mendros y alfóncigos. En cambio. Por otra parte. la obsidiana es un cristal: duro y negro.ciudad no habían de intentar el invento de varie­dades de diferentes colores y no habían de ser los primeros en fabricar el vidrio. mucho antes de la civiliz ación helénica. podemos pensar que. ¿no pudieron dar origen. Pero las condiciones geográficas de Grecia y de Creta no eran las más adecuadas para el nacimien­to de éste mito. Robert J. un poco antes que aquéllos. y otras. También sembraban cebada y lentejas. incluso siendo jerárqu icamente infe­riores a las sacerdotisas. a veces. Cabe presum ir que una maternidad excesiva. Aparte de esto. principal recurso de Catal Huyuk. Y estos objetos se remontaban a 6. Así lo sugiere un detalle.000 años. Los de los hombres eran simples litera s. que servían para moler el grano. Y los inves­ti gadores tuvieron que rendirse muy pronto a la evidencia (gracias a los estudios genéticos del pro­fesor danés Hans Helbart): los habitantes de la ciudad neolítica no se limitaban a cortar espigas de trigo silvestre. a la leyenda de Prometeo? Cierto que nada viene a confirmar esta hipót esis. granos de trigo cuya antigüedad pudieron determin ar por el carbono 14: unos 10. Y. aproximadamente. Pero las excavaciones prosiguen. El examen de los esqueletos descubiertos hasta hoy no ha permitido determina r la raza dominan­te. y cultivaban plantas oleaginosas y medici nales. nacida en la región como f ruto de un hecho real. técnicamente. en 1948. que practicaron el matriarcado: predecesores de los indo europeos en diversas regiones del Asia Occi­dental y tribus indonesias o malasias. a orillas del Caspio. como ocurría antaño en la India. Tal vez u n día se descu­brirá una relación entre las diferentes civilizaciones. sabios y técnicos. Ni siquiera podemos apoyarnos en una leyenda que. en el curso de sus excavaciones en Jarmo (Irak). Me llaart observó en seguida los morteros. ¿por qué no buscar su origen alrededor de unos cráteres antaño incan­descentes? Pero. esparcidas en el tiempo y en el espacio. cosa que se atribu­ye a los fenicios y a los egipcios? Y las expediciones de estos técnicos a las pro­ximidades de los volcanes de Hass an Dag. de cerámica muy fina. Había tres yacimientos de obsidia na. C. muelas y hornos de cocer galletas.

y las expedi ciones de que habla Tashin Ozguk. nos parece asombroso que pudiese realizarse seme . realiza­das por los sumerios para la adquisición d e co­bre. Los muros del recinto y los de la ciudadela te nían un grosor de más de diez metros. poseíamos ya. En aquella época los lidios lo consideraban como mucho más poderoso e inquietante que Asiria. en Altin Tepé. To­davía no se ha empezado a descifrarlas. Ignoramos. pues.800 ó 3. pertenecía al Urartu que se edificó en los alrededores del Arar at. El descubrimiento de dos tumbas en la «Colina de Oro» (Altin Tepé). al Oeste. Al Norte. parece muy precaria. Desconocemos el origen de los moradores. la ganadería. gracias a unos textos asirios. Pero esta tabla. ele­vad os y ajustados por los ingenieros a más de 60 metros de altura. Pero no podemos dejar de sentirnos intrigados por diversas seme­janzas. en la que fi­guran a continuación Uruk. Ent re la fecha del último Çatal Huyuk. Incluso antes de que se iniciaran las excavaciones en la zona de este vasto imperio que se derrumbó en el siglo IV antes de J. Des­pués de una laguna de varios milenios. los hatitas. Tashin Ozguk descubriría. debieron comprender la ne­cesidad de ab andonar sus moradas dispersas en los flancos de las montañas. aparece en segundo lugar Tell Hala. se alargó la escala de las edades en lo que atañe a las comunidades agrícolas: se dijo que éstas existían en el octavo milenio antes de J. Habiendo empezado como un pequeño Es tado en el segundo milenio. con u na ciudadela y una necrópolis. el arte y la religión del pueblo. a Catal Huyuk como punto de partida. Estas permitieron reconstituir la vida cotidia­na.500 años antes de nuestra Era. La clasificación de Tunay Akoglu tiene. Una parte de los textos ya descifrados nos da indicaciones so bre la manera en que eran ma­nejados los bloques de granito de 40 toneladas. C. del período neolítico? Los interc ambios entre sumerios y anatolios son pos­teriores en más de veinte siglos a la mist eriosa desaparición de la última ciudad desenterrada por Mellaart. incluso en comu­nidades muy primitivas. los vestigios de una ciudad. Tal vez muy pronto se descubrirán otras más antiguas. se extendía hasta más allá del Cáu caso. y la técnica em­pleada para su construcción revela u na gran habilidad. en 1963. las técnicas . pero habiéndose co nvertido también en pastores y agricultores. Sin embargo. y que se remonta a 3. sin dejar de ser cazadores. donde se desarro­llaron tantos acontecimientos desde el principio de la era histórica y que. a fin de facilitar las operaciones agrícolas y. un nuevo descubrimiento pone en tela de juicio la antigüedad de una civilización. los asirios instala­ron en la misma región un importante centro co­mercial: Kanesh. ¿qué ocurrió en esta región. Al Este. incitó a la Fundación Histórica y al Departamento de Antigüedades del Gobierno turco a realizar excavacío­nes. El lugar. ¿Cómo llenar esta lag una? En una época más reciente. Fue aquí donde. ¿Conten­drán i ndicaciones relatïvas a Çatal Huyuk? En 1967. C. a pesar de su rigor científico. Después de los trabajos de Maurits van Loot en Mureybat. en 1938 y 1956 . Cada año. Siria septentrional.500 años ant es de J. re cientemente. rebasaba el Éufrates.000 tablillas grabadas. Pero en el momento actual no podemos arriesgarnos a establecer cronologías con el dogmatismo de los arqueólogos y los etnólo­gos del pasado. había convertido en sus vasa­llos a los indoeuropeos de la región del lago Urmiah. a orillas del lago de Van. que se encuentra en la región oriental del actual Estado turco. para agruparse en lo s llanos.Mellaart opina que los hombres. Tashin Ozguk (actualmente direct or de la sección arqueo­lógica de la Universidad de Ankara) y sus colabo­radores descubr ieron 14. aunqu e se explique el procedimiento. C. en algún lugar del Globo. La residencia más frecuentemente citada de sus soberanos. C. el lazo que existía entre el los y los ciudadanos de Çatal Huyuk. se creyó que estaba de sorganizada. mucha infor­mación a su respecto. descubierto por Oppen­heimer en 1911. alrededor del año 5600 antes de J. era Toprak Kale h.. y cuyo emplazamiento exacto segui­mos ignorando. durante largo tiempo. lo s hititas y los hurritas. Aquel lugar de Siria dejó de parecer la primera aglomeración cultural cuando. el Urartu había alcanzado su apogeo en el siglo VIII a ntes (y no después) de nuestra Era. se descubrieron en Irán vestigios de una aldea que se remonta a 8. natural­mente. aunque se sabe que eran asiáticos y no semitas. seguramente.

y joyas en las de las mu­jeres. que tenía. Faltan dema­siados eslabones. o fue recuerdo de alguna civilización más alta? Tal vez los habitantes de Çatal Huyuk ignoraban o negaban la existencia de sus predecesores. ya en la a ctualidad. Unas técnicas tan complicadas como la consistente en prac ticar en una bola de dura piedra un orificio más fino que la más fina aguja. destruido (probablemente por los escitas) a mediados del sexto milenio antes de nuestra Era.» . en cambio. éste presupone un ingenio desc oncertante. es posible que leamos: «Sólo un loco podría pre­tender que en un pasado remoto hubo hombres tan adelantados como nosotros. ya que se consiguió una ob ra maestra de urbanismo. cómo desapareció Cat al Huyuk. Difícilmente podemos admitir que se tratase de un ensayo. Cuando se descifre su escritura. Pues. ¿no se trataría más bien de algo heredado? Cuesta mu­cho imaginar que el arte de Catal Huyuk fuese pro­longación normal del del paleolítico superior.000 litros de vin o para el consumo del rey y de los no­bles. se colocan armas en las tumbas de los homb res. sin duda. en una región ciertamente e n contacto con la ciudad neo­lítica. Para ejecutar el minucioso dibujo de los frescos. Por otra parte. los motivos que llevaron a la prime ra edificación de esta ciu­dad. ¿cómo? ¿Por brusca aparición? En otro cas o. como ya hemos dicho.jante hazaña en Altin Tepe de la misma manera que nos quedamos es­tupefactos ante la s losas de Baalbek. Si sabemos. minuciosa y ar­tísticamente grabados. También aquí los cadáveres son suntuosamente ataviados antes de enterrarlos. ignoramos. una impor­tante red comercial. una gran cantidad de nue­vos datos. predecesor de los de la mitología griega? Las tumbas son copias reducidas de las casas. los artistas disponían de regl as y compa­ses. no pued en surgir espontáneamente. Cuando se llegue a descifrar los demás t extos. obtendremos. Uno de ellos nos dice que se almacenaban 375. Y esto puede aplicarse igualmente a la civilización de sa cerdotes técnicos recientemente descubierta en el Cáucaso. por ejemplo. algunos obje­tos nos proporcionan valiosas informaciones: como aquel di sco de oro. ¿Primera civilización urbana completa? Nacida. ¿no vemos allí a un dios vestido con larga túnica y montado en un ca­ballo alado. y. cuyos motivos. El lujo superaba en mucho al de la ciudad neo­lítica: los muebles tenían adornos d e oro y de pla­ta. Todos estos elementos fragmentarios no bastan para reconstituir una sólida cad ena. Cabezas de toro decoraban los calderos . en relación con u ado que ignoramos. como ocurrirá más tarde en la necróp olis de Nagheh-e-Rustem. las patas de bronce de las mesas y de las ca­mas presentaban la f orma de pezuñas de caballo o de macho cabrío. Se ha conseguido también descifrar algunos textos relativos a la contabilidad y a las reservas. nos permiten establ ecer sin­gulares comparaciones. a fi­nes de la última era glacial. como en Çatal Huyuk. Si se trata de un invento. Pero. Pero. preguntándo­nos de dónde vinieron y cómo pudieron ser trans­portadas y colocadas en su sitio. y el esparcimiento de aquéllos en el espacio da l ugar a que se multipliquen las hipó­tesis. ¿cuál fue su filiación? ¿Cuál fue su herencia? ¿Represen­tó un progreso. el monopolio de la obsidiana no basta p ara explicar este logro. de la misma manera que los de Altin Tepé desconocían la de los suyos.

CAPíTULO III

EL IMPERIO DE DÉDALO

Santorín, los Atlantes y la Creta de Minos. - Las relaciones con Asia. - Los reyes del mar y de los metales. - Historia del oricalco. - Las instalacio­nes sanitaria s y el urbanismo. - Las elegantes de Cnossos. - Lineal A, Lineal B y disco de Fe stos. - Los fabulosos inventos de Dédalo. - ¿Una corpo­ración de Dédalos? - Mito o realida d de Talos, el robot. - La nafta y la herida de Talos. - La ba­lanza para pesar la s almas. - Infundir humanidad a la historia humana.

«Me dirijo a vosotros desde el tiempo del Toro, que acaba de terminar. A través de más de tres mil años, os envío un mensaje; a vosotros, que vivís en la conjunción de Pi scis y Acuario. En vuestra épo­ca, habéis realizado cosas que yo empecé, y algu­nas de mis realizaciones técnicas parecen, al lado de las vuestras, triviales y acaso infant iles. Sin em­bargo, he hecho cosas que nadie había hecho an­tes que yo, y he realizado maravillas que nadie era capaz de hacer antes de mi advenimiento. Mi hijo y yo cruzamos el cielo, donde nadie había estado antes de nosotros.» Así nos habla Dédalo, en un mensaje imagina­rio con que empieza el magnífico libro de ficción de Michael Ayron, pintor y escultor inglés... El imperio de Dédalo tenía por centro a Creta. Es muy probable que se confunda c on el que so­brevivió en la leyenda con el nombre de Atlán­tida. No sabemos nada cierto con respecto a la At­lántida, y numerosos autores le atri buyen otro em­plazamiento. Platón la situaba al este de las Co­lumnas de Hércules o, dic ho de otro modo, del estrecho de Gibraltar. Y se partió de esta teoría para buscar s us huellas en el Atlántico. Pero, se­gún parece, los hundimientos en esta región se pro­du jeron muy lentamente, y se remontan a más de 500.000 años. Ahora bien, la Antigüedad a firma que la desaparición de la Atlántida fue brusca. Solón oyó hablar de ella durante s u estancia en Egipto. Los sacerdotes de Sais decían que la Atlántida era tan vasta c omo Lidia y Asia juntas. Esto es, sin duda, una exageración; por otra parte, los p ueblos civilizados de las orillas del Mediterráneo ignora­ron durante largo tiempo l as dimensiones de Asia. Platón habla, en Critias, de una guerra que estalló, nueve m il años antes de su época, entre los sobera­nos de la Atlántida y los del mar Egeo. Debió tra­tarse, pues, de un reino mucho más antiguo que el Imperio cretense. Pero, como n inguna hipótesis ha sido, hasta hoy, confirmada o rebatida, podemos formular otras . Por ejemplo, la siguiente: un pue­blo que, en el período neolítico, vivía en una isla del Atlántico, inculcó, antes de desaparecer, a los primeros cretenses las bases de su civilización; y es también permisible imaginar que una sola ca­tástrofe fue causa de la desaparición de la Atlánti­da (fuese cual fuere su emplazamiento) y la des­trucción de las ciudades de la Creta minoica. Una terrible erupción volcánica pudo hacer de­sapare cer una o varias islas causando solamente la devastación de otras. En la isla de T hera (o Thira), actualmente Santorín, se ha podido demostrar que una ciudad, de la que el arqueólogo griego Spiri­dón Marinitos descubrió vestigios en 1961, fue des­truida, por la explosión de un volcán submarino, unos 1.500 años antes de J. C. Lo cual, según el sabio, no habría sido más que un episodio de la historia telúrica, particularmente agitada en esta parte del mundo. Al mismo tiempo que Santorín, situada a 120 kilómet ros de Creta y a 200 de Ate­nas, al sur del mar Egeo, otras islas más pequeñas del mis mo archipiélago pudieron sufrir las conse­cuencias del cataclismo, que, según el sismólo go griego Ganalopoulos, empezó por unas sacudidas sísmicas, seguidas de un maremoto y de dos erup­ciones. En todo el contorno del Mediterráneo orien­tal se han encontrado restos de lava correspon­dientes a aquel siglo, y ciertos papiros hablan del oscu recimiento del sol que se produjo entonces en Egipto. Cuando, en 1902, entró en erupción el volcán de la Montaña Pelada (en Martinica), y

las ciudades de Saint-Pierre y el poblado de Morne Rouge fue­ron destruidos por la lava, cenizas incandescentes, chorros de agua hirviente y gases asfixiantes, lo s habitantes de la isla vecina de Guadalupe vieron oscurecerse el cielo en pleno día, a causa de la nube de cenizas. Y, más tarde, se encontraron en­tre los escombros de Saint-Pierre los cadáveres de familias sentadas a la mesa, de jinetes a caball o, de obreros trabajando, de la misma manera que se exhumaron en Creta los esque letos de personas sorprendidas en su actividad cotidiana.

Sea cual fuere el origen de la destrucción de las ciudades cretenses, Ganalopo ulos está absoluta­mente convencido de su identidad con las ciuda­des de los Atlantes: «Los Atlantes y la Creta de Minos se funden, de ahora en adelante, en una sola imagen: un Es­tado rico, poderoso, que es teóricamente una teo­cracia antigua, bajo u n sacerdote-rey, pero que, en realidad, es una alta burguesía, frívola e inteli­gente, amante de los espectáculos extraños y de los deportes, que viste con sutil eleganci a, utiliza objetos de cerámica sumamente bellos y vive en la igualdad de sexos, co sa muy rara en la Antigüedad; una civilización decadente, fascinante, deliciosa y co ndenada ...» ¿Condenada? ¿Cómo, y por qué? Veamos lo que sabemos actualmente de esta cultura. En muchos aspectos, podríam os calificar­la de prodigiosa. La Creta talasocráfica dominó todas las regio­nes vecinas. Desde la era neolítica, s e producían continuos intercambios entre las islas Cícladas y el Asia. Y es probable que hubiese contactos entre­ el Asia central y el Asia septentrional, sobre todo en las regiones del Cáucaso y del Turquestán. Aho­ra bien, como también se ha demostrado que exis­tían relaciones entre estas regiones y Anatolia, to­das ellas, por mediación d e ésta, tenían relación con Creta. La era de expansión de los cretenses tuvo dos fases. Durante la primera, trafi caron con Grecia, Melos, Syra, Chipre, Delos y Siria, y mantuvieron relaciones p ermanentes con Egipto. Sus técnicos, ingenieros y arquitectos colaboraron en la ed ifi­cación de las pirámides de Senusert II y de Arne­nemhet III. En esta época, su flota e ra ya impor­tante. Ella les conferiría el título de «reyes del mar». Disponían igualmente de una marina de guerra, primera fuerza naval del Mediterráneo del Norte, y llegaron sin duda a Sicilia y a España. Es posible que no esclavizasen completamente a los pueblos, sino que se contentasen con prodi­garles sus técnicas, mientras se perfecc ionaban ellos mismos con el contacto. Su poderío les permi­tió mejorar su arte y aumen tar su bienestar, pro­curándose las materias primas de que carecían. Desde el IV milen io antes de J. C., en Tell Obeld se utilizaba el cobre, y Herzfeld nos habla, en dos obras sobre Persia, de hachas de este metal encontradas en Susa. El oro estaba muy extendido y gozó incluso de prioridad. Se encontraba en Asia y en África, pero también en Europa: su empleo estaba, sobre todo, muy difundido en Irlanda. Aparte de los tres metales mencionados, alre­dedor del año 2400 antes de J. C. hizo su aparición el estaño. Procedía de Sajonia y de Bohemia, a tra­vés del Adriático; Sicilia l o obtenía de Etruria, y el de Cornualles viajaba a través de la Galia y de Iberia. En cambio, el empleo del hierro fue muy tardío en todas partes. Al menos, del hierro terrestre. En Egipto, sólo empiezan a explotarlo hacia el año 1400 antes de J , C. Se ha encontrado un bloque, intacto, en una pirámide del año 1600 antes de Jesu cristo. En Palestina, no es trabajado hasta el 1200, aproximadamente. Esto se de bió a que mu­chos meteoritos que cayeron sin duda durante el neolítico en diversas reg iones del Globo, y que son mencionados por todas las tradiciones (lluvias de fue go), contenían hierro en estado puro, lo cual hacía innecesaria su extracción de los m inerales. En fecha tan tardía como el siglo XII de nuestra Era, Averroes refiere q ue se fabricaron espadas y sables excelentes con el hierro de un bloque caí­do del c ielo cerca de Córdoba. Y, según la leyenda, Atila, y mucho más tarde Timur Lenk (Tamer lán), debieron sus victorias a que sus armas habían sido forjadas con un metal enviado por Dios. Su flota permitió a los cretenses trasladarse muy lejos en busca de estaño. Y po seyeron talle­res de bronce. Por otra parte, el bronce no era la única aleación utiliz

ada en los tiempos protohis­tóricos. Empíricamente, se combinaba el cobre con otros me taloides: con el arsénico, en Egipto; con el níquel, en Germania; con el cinc, en Sa jonia, para fabricar latón. También se ha encontrado la­tón en Kameiros, ciudad de Rodas . Pero los que lo fabricaron debieron sin duda este invento a la casualidad, pue s, en esta época, no figura en nin­guna parte en las mismas proporciones óptimas. Añadiendo al bronce un poco más de cinc o de plomo, se obtenía una pátina muy buscad a en ar­tesanía artística y en estatuaria. Además, se ha descubierto en Ur una aleación de oro y plata: el electro, que sirvió más tarde para la fabrica­ción de monedas. Ahora bi en, podemos pregun­tarnos si los antiguos no confundjeron a veces el electro, de u n brillo y matiz desacostumbrados, con el oricalco. Los autores antiguos se refirieron a menudo a esta sustancia. Algunos creían q ue se trataba de un metal puro, muy raro. Otros le atribuían un origen mágico o divi no. Platón alababa el brillo de fuego que daba a los objetos y a las paredes que r evestía. Un contemporáneo de Aristóteles ha­bla de un cobre blanco y brillante, llamado cobre de la montaña. Los mosinoeci (que habitaban sin duda el Asia Menor) lo obtenía n, dice aquél, aña­diendo estaño al cobre, y también una tierra especial, recogida en las orillas del mar Negro: la cal­mia (de donde viene la palabra calamina). Plinio cit a también esta piedra, como empleada para la fabricación del aurichalcum.

Los cretenses debieron a su notable técnica no sólo la construcción de sus admirab les palacios, sino también que éstos ofreciesen comodidades de las que carecieron lo s pueblos occidentales hasta el siglo XIX de nuestra Era. Departamentos dispues­to s alrededor de un patio central. Muros con do­bles paredes isotérmicas, revestidos i nteriormente de mosaicos representando escenas que nos ilus­tran sobre la vida cot idiana. Suelos embaldosados, que a veces representan acuarios de un agua tan rum orosa, por el movimiento de las plantas acuá­ticas, las burbujas de aire y los ágiles peces, que uno no se atreve a apoyar el pie, por miedo a caer o a despertar de s u sueño al príncipe flordelisado cuya estatua impera sobre esta eternidad encanta­da. Pero nuestra maravilla se convierte en estupor cuando examinamos las instalacion es sanitarias. Un sistema perfecto de desagüe. Acondicionamiento de aire mediante un sistema de calefacción central que se convierte, en verano, en fuente continua de aire fresco. Canalizaciones para la traída de aguas. Aparatos hidráulicos elevado res, que funcionaban por inercia. Sutil iluminación de las habitaciones y de las cám aras subterráneas. Los sistemas de vías públicas y caminos no son menos perfectos. Los edificios es tán separados unos de otros por callejones. Además de los barrios de viviendas, hay talleres, almacenes y santuarios. Los caminos están embaldosados o tienen el piso de hormigón. Su anchura es apenas de un metro cuarenta, pero su infraestructura de grava aglo­merada, de un metro de espesor, está sostenida, en ambos lados, por acer as elevadas, destinadas a los peatones y a los acompañantes de los convo­yes. Alguna s calzadas tienen dos carriles paralelos que, en caso de tormenta, debían servir d e canales de evacuación. En otros caminos, estos carriles servían también, quizá, para e l transporte en seco de embarcaciones de un puerto a otro. Desde principios del II milenio antes de nues­tra Era, los cretenses fundaron ciudades, como Akrotiri, en todas las islas de Santorín y quizás, incluso, en la Gre cia peninsular. En su propio país, edificaron, según Homero, un centenar. Durante la primera fase, la zona urbana se encontraba en la costa oriental de la isla. Des pués, Cnossos y Festos fueron erigidas casi en el centro; la primera, al Norte, y la segunda, al Sur. Alrededor de 1750, se produce un cambio cuya naturaleza ignoramos. Una revol ución, una inva­sión o, quizás, un fenómeno natural: seísmo o ma­remoto. Un poco más tarde, s onstruyen nuevos palacios, no solamente en Cnossos y Festos, sino también en Hagia , Tríada y Tilisos. Parece que im­peró cierta rivalidad entre estas ciudades. Todas su cumbieron a mediados del siglo xv, salvo Cnossos, que durará aún cincuenta años antes del derrumbamiento final. Las elegantes de Cnossos lanzaban las modas en las que se inspiraban las muj eres ricas de las islas vecinas o de las ciudades de Asia Menor, y las egipcias.

Primero, llevaron faldas muy largas y con volantes; después, anchas y lisas. Sus cor­piños se adornaban con cuellos estilo Médicis, y eran muy escotados por delante, d ejando los senos al descubierto. Los hombres llevaban desnudo el busto y, a vece s, se tapaban con un simple sus­pensorio adornado o con un faldellín que recuer­da el de los evzones. Su coquetería se centraba en el tocado: turbantes planos o tiaras. En cuanto a los sombreros femeninos, habrían podido rivalizar, en variedad y extr avagancia, con los de las parisienses de la Belle Époque. Por lo demás, parece que l a mujer gozó de gran libertad. Aquí no podo­mos extendernos sobre todos los aspectos d e la vida social. Además, sólo podemos adivinarlos través de las muestras pictóricas, pu es, hasta hoy, sólo una pequeña parte de la escritura cretense ha podido ser descifr ada. El lenguaje comprende varias formas escritas, una de las cuales, la Lineal B , parece haber sido descifrada, aunque los trabajos de Ventris siguen siendo dis cutidos. La Lineal B indica que la des­trucción de Cnossos se produjo aproximadament e 1.500 años antes de J. C. Cosa que choca a los ar­queólogos, pero que parece confirm ada por las pruebas geovolcánicas. Antes de la escritura Lineal B, existió la Lineal A. Antes de la Lineal A, nadie sabe lo que hubo. ¿Acaso la escritura perdida...? Nadie ha descifrado aún el famoso disco de Fes­tos, objeto que data, probablemente, del principio mismo de la era de Minos. Este disco fue encontrado en el palacio de Fes­tos, en Creta, con objetos corr espondientes a la época media de Minos y con una tablilla con ins­cripciones indesci frables de escritura Lineal A. En cuanto al propio disco, es de arcilla y contie ne ideogramas y representaciones de objetos. Si es contemporáneo de los objetos, t endría que datar del siglo XVII antes de J. C. Pero es posible que sea más antiguo. Tal vez las excavaciones de Thera nos propor­cionarán un material de estudio. Ta mbién es po­sible que el disco de Festos no sea un mensaje, sino un conjunto de cara cteres destinados a ser recor­tados y utilizados separadamente.

Si se ha podido reconstituir un gran número de elementos de la vida y de la hi storia de los cre­tenses, hay puntos esenciales que permanecen en 1a sombra. Lo ma lo, cuando consideramos los mi­tos y leyendas, es que no poseemos datos sobre el n acimiento de éstos, es decir, sobre los aconteci­mientos que los provocaron. Pues no solamente es muy probable que todos los mitos que implican hechos técnicos o histór icos estén basados en la realidad, sino que nos han proporcionado ya nu­merosas info rmaciones, que inspiraron las inves­tigaciones de exploradores como Schlieman, que redescubrió el emplazamiento de Troya, o de sa­bios como Victor Bérard, que reconstit uyó la Odisea. Entre los temas que permanecen oscuros y lle­nos de enigmas, prestándose a numer osas interpre­taciones, la historia de Dédalo es uno de los más desconcertantes. Halda ne, al hacer el retrato de Dédalo, le atribuye una sorprendente gama de in­ventos: l os adhesivos, los preservativos, la insemi­nación artificial. También creó, según él, una má­ na para horadar túneles, un horno de reverbe­ro, una máquina voladora e incluso un rob ot. Estas creaciones, si las aceptamos como tales, serían, según el mito, las de un semidiós. Un semi­diós inverosímil, prodigioso ingeniero, más invero­símil aún que el propio les, cuyos doce tra­bajos y cuyas aventuras revelan más fuerza y astu­cia que imaginac ión técnica. ¿Qué sabemos de Dédalo? Hijo del dios Ares, vio la luz en Atenas. Practicó, simultánea mente, la mecánica, la arquitectura y la cultura, innovando constantemente en cada uno de estos campos. Te­nía un sobrino y discípulo, llamado Talos. Envi­dioso de su hab ilidad, lo arrojó desde lo alto de la Acrópolis; después, se desterró él mismo a Cre­ta. La leyenda, o él mismo, dieron más tarde aquel nombre a un robot gigantesco de su inven ción. Los dioses se habían repartido la Tierra. La At­lántida (luego Creta, según nosotros) co rrespondió a Poseidón (Neptuno). En esta fase, nos chocan los múltiples papeles que re presentan los toros en el mito. Un dios (Zeus, según algunos historia­dores) toma la forma de este animal para raptar a la joven Europa, a la que lleva a nado hasta

Creta y de la que tiene tres hijos: Minos, Sarpe­don y Radamante. Minos, converti do en rey de la isla, se casa con Pasifae. Y ésta se enamora de un toro, como su s uegra Europa. En este momen­to, Dédalo trabaja ya en la Corte de Minos. Como es escu ltor, esculpe una ternera de madera. Des­pués vacía la estatua. Pasifae se introduce e n ella y, de este modo, puede satisfacer su pasión. Desen­lace: el hijo que nace de este amor tiene cuerpo de hombre y cabeza de toro. Es el Minotauro. Para ocultar a las miradas del pueblo ese hijo bastardo que le avergüenza, Minos pide a Dédalo q ue cons­truya el Laberinto. El toro seguirá representando un papel prepon­derante en los mitos cretenses y, después, en los griegos. Minos muere por no haber sacrificado el toro que Poseidón h izo surgir del mar. El séptimo trabajo de Hércules, que se realiza en Creta, con­siste en domar un toro salvaje. Prometeo será en­cadenado por haberle gastado una broma a Júpiter, dándole a comer la grasa y los huesos del toro de un sacrificio. También vol veremos a encontrar el toro en Egipto y en la India. Pero, ¿qué hace Déda­lo, escultor, mecánico, ingeniero, investigador? Se puede interpretar el mito en función de la psi colo­gía profunda. También podemos imaginarnos a Dé­dalo practicando experimentos de genétic a; buscan­do la manera de producir seres híbridos con el animal-dios; realizando ens ayos de inseminación. La musa popular bordará en seguida un relato fa­buloso a base de esos hechos. Pero, mirándolo de otro modo, ¿quién es Dédalo? Así como hubo, no un soberan o llamado Minos, sino todo un linaje de reyes que llevaron este nombre, ¿por qué no se puede imaginar una corporación de Dédalos, varias generaciones de Dédalos, pertenec ientes a alguna hermandad de investigadores y técnicos, cuyos tra­bajos revisten, pa ra los no iniciados, un aspecto mágico? Los Argonautas, después de haber auxiliado efi­cazmente a Jasón en la conquista de l Vellocino de Oro, quieren hacer escala en Creta, durante el tra­yecto de regreso . Se lo impide la intervenciión de un robot gigantesco, Talos, que cuida por sí solo de la protección de la isla. La recorre tres veces cada día: Descubre las embarcaci ones y lesi lanza rocas. Pero tiene un punto débil: el tobillo.. Si su­fre una herid a en el tobillo, se escapa por ella la savia vital. ¿Será ésta el líquido del depósito? ¿Fun­ ionaría con nafta la máquina inventada poor los Dédalos? Los antiguos conocían la nafta. Leemos en Teofrasto que algunos pueblos quemaban pie­dras que desprendían vapor. Es te vapor, conduci­do por gasoductos, imprimía movimientos a cier­tas máquinas. El fuego que encendían los «rinagos» zoroastrianos, y sin duda, antes que ellos, los sacer­dotes de otras religiones pirólatras, en la meseta irania y en las cercanías de Mosul, pro cedía de la inflamación de gases naturales brotados de la tierra. En las orillas del Golfo Pérsico se recogía, desde la más remota antigüedad, el «mumyja», es­pecie de betún sol ficado, dotado de virtuides te­rapéuticas y dinámicas. El término «nafta»> no fi­gura en los extos que describen el robot Talos. Podemos imaginar otras fuentes de energía,. Po de­mos también soñar en una máquina que detecta la proximidad de los barcos y los bombar dea sin fa­llar jamás la puntería. Medea, protectora de los Argonautas, hiere a Talos en el tobillo. La máquina queda averiada. Medea es el espía saboteador de las insta laciones de defensa. En cuanto al mito de Icaro, es, si seguimos la misma línea, un cuento fundado en una tentativa técnica. Naturalmente, podemos imaginar que los cretenses y sus Déd alos recibieron rudimentos de ciencia y de tecnología de visitantes procedentes ­del exterior, tipo Akpallus. También podemos, sin arriesgarnos tanto, considerar a lo s cretensess como depositarios de anteriores y desarrolladas civilizaciones y qu e el depósito se confió a la sociedad de los Dédalos. En los frescos de Cnossos encont ra­mos representaciones de una «balanza para pesar las almas», y, en los palacios y ta lleres, restos de aparatos enigmáticos. ¿Acaso los Dédalos o sus ve­cinos, jugando a apr endices de brujos, trataron de captar la energía volcánica e hicieron saltar, por am bición, su mundo tan extrañamente conseguido? Estas preguntas no son absurdas. Tal vez sería más absurdo, y perezoso, no formu larlas, por mie­do de que se crea en la permanencia de una in­teligencia ingeniosa e n la Historia plagada de abis­mos aún inexplorados. Cuando se hayan descifrado las escrituras per­didas; cuando hayamos interrogad o los mitos, con un espíritu no paternalista ni orgulloso, sino abier­to a las posib ilidades de anteriores éxitos de la inteligencia creadora, con un espíritu permeable a la idea de circulación de los tiempos (paso de nues­tro presente en el pasado, co mo hay presencia del pasado en el presente), habremos infundido, al fin, verdade

ra humanidad a la historia humana. FIN

Louis Pauwels & Jaques Bergier El Retorno De Los Brujos

PREFACIO Tengo una gran torpeza manual y lo deploro. Me sentiría mejor si mis manos supiese n trabajar. Manos ca­paces de hacer algo útil, de sumergirse en las profundi­dades del ser y alumbrar en él un manantial de bondad y de paz. Mi padrastro (al que llamaré mi padre, pues él me educó) era obrero sastre. Era un alma vigorosa, un espí­ritu realme nte mensajero. Decía a veces, sonriendo, que el primer fallo de los clérigos se prod ujo el día en que uno de ellos representó por primera vez un ángel con alas: hay que s ubir al cielo con las manos. A despecho de mi torpeza, logré un día encuader­nar un libro. Tenía a la sazón dieciséis años Era alum­no del curso complementario de Juvisy, en el barrio pobre. El sábado por l a tarde podíamos elegir entre el trabajo de la madera o del hierro, el modelaje y la en­cuadernación. En aquella época leía yo a los poetas, especialmente a Rimbaud. Sin embargo, me impuse la obligación de no encuadernar Une Saison en Enfer. Mi padre p oseía una treintena de libros, alineados en el es­trecho armario de su taller, junto con las bobinas, los jaboncillos, las hombreras y los patrones. Había tam­bién, en aq uel armario, millares de notas escritas con caracteres menudos y aplicados, sobr e un ángulo del tablero, durante las incontables noches de labor. Entre aquellos l ibros, había yo leído Le Monde avant la Création de l'Homme, de Flammarion, y estaba e nton­ces descubriendo oh va le Monde?, de Walter Rathenau. Y fue esta obra de Rath enau la que me puse a encua­dernar, no sin trabajo. Rathenau fue la primera víctima de los nazis, y estábamos en 1936. Cada sábado, en el pequeño taller del curso complem entario, hacía mi tra­bajo manual por amor a mi padre y al mundo obrero. Y el día prim ero de mayo, hice ofrenda del Rathenau encuadernado, al que acompañé con una brizna de mu­guete. Mi padre había subrayado con lápiz rojo, en este li­bro, un largo párrafo que he conservado siempre en la memoria: «Incluso la época del agobio es digna de respeto, pues es obra, no del hombre, sino de la Humanidad y, por lo tanto, de la naturaleza creadora, que puede ser dura, pero jamás absurda. Si es dura la época en que vi­vimos, tanto más debemos amarla, empap arla de nues­tro amor, hasta que logremos desplazar las pesadas ma­sas de materia qu e ocultan la luz que brilla al otro lado.» «Incluso la época del agobio...» Mi padre murió en 1948, sin haber dejado nunca de creer en la naturaleza creadora, sin haber dejado nunca de amar ni de empa­par con su a mor el mundo dolorido en que vivía, sin haber perdido jamás la esperanza de ver bril lar la luz detrás de las pesadas masas de materia. Pertenecía a la generación de los s ocialistas románticos que tenían por ídolos a Víctor Hugo, a Román Rollan y a Jean Jaurés, l os cuales llevaban grandes chambergos y guardaban una florecilla azul entre los pliegues de su bandera ro­ja. En la frontera de la mística pura y de la acción social, mi padre, atado a su taller durante más de catorce horas al día y vivíamos al borde de la miseria , concillaba un ardiente sindicalismo con la búsqueda de la libera­ción inte rior. Había introducido en los gestos más bre­ves y humildes de su oficio un método de c oncentra­ción y de purificación del espíritu, sobre el cual nos ha dejado centenares de páginas escritas. Mientras hacía ojales y planchaba telas, tenía un aspecto resplande­ci

y para siempre. el día después de la Liberación. mis camaradas se reu­nían en su taller. Después leyó. muy lejos y muy alto. En realidad. y la mayoría de ellos experimentaron un cambi o en sus vidas. de mis impulsos. ante todo. amar y servir apasio­nadamente al Universo del cual es el elemento más im­portante. y a pesar de sus grandes dolores íntimos. en una resistencia absoluta. Decía que el hombre aún no está terminado ni se ha salvado. preparándola a establecer contacto con las in­te ligencias de los otros mundos y a acercarse al alma misma del Cosmos. Leía a René Guénon. Hablaba aproximadamente como Teil hard de Chardin. Esforzábame en desligarme de mis emociones. Nada me parecía más bello que el somormujo de la Bhagavad Gita. me decía. La lectura de la obra de Fl ammarion sobre la prehistoria fue para él una es­pecie de revelación. Y me sentaba en el suelo. Por la noche. Seamo s de este mundo como si no fuéramos de él. que la única religión aceptable para el hombre es la que le enseñará.»1 Pensaba que la revolución no debe c onfun­dirse con el transformismo. de mis sentimientos. u na for­midable esperanza. En 1948 acabábamos de salir d e la guerra. Para él. a conocer. busqué un maestro que me enseñara a vivir y a pe nsar. No hay que buscar el punto de apoyo en la Historia y e ntre los hombres. con el fin de encontrar. Desesperaba a mi padre.. sino que es integral y ascendente. Pensaba que teníamos la desgracia de vivir en un mundo radicalmente perverti­do y destinado justamente al apocalipsis. En nosotros sufre una cri sis definitiva el vi­gor religioso de la Tierra: la crisis de su propio descubri­mie nto. no poseía más que la ilusión de po seer y un intenso desprecio por aquellos que no compartían la misma ilusión. tenía veinticinco años. para escuch arle y sentir su vigorosa presencia. Empezamos a comprender. Murió en mis brazos. en la actitud del loto. Me figuraba poseer los secretos del gobie rno del espíritu y de todo conocimiento. Más bi en me parecía que lo más razonable era negarse a participar en un juego en que todo el mundo hacía trampas. que había sido am putada del pasado y dudaba del por­venir. pero que las leyes d e condensación de la energía creadora nos permiten alimentar. Busquémoslo en nosotros mismos. Sin preparación adecuada . Durante la guerra me había refugiado en el hinduismo. algo que fues e móvil y permanente y que me consolara de mi escasa realidad y del absurdo del mu ndo. de ahora en adelante. libros de paleontología. y el h ombre proyectaba. Hacía mío el dis curso de Cortés en el Congreso de Madrid. y ya renacía la amenaza de otras batallas. Él era mi maquis. había calado empero en el meollo de los temas. de física. Los jueves y los domingos. Progresaba hacia un estado de superconcienci a a través del ascenso de la vida colectiva y de la lenta creación de un psiquismo u nánime.ente. que los acontecimientos contra los que nada podemos no puedan nada c ontra nosotros. sobre una nube venida de Oriente. de astronomía. con­vencido del advenimiento del p roletariado. Me hice discípulo de Gurdjieff. Por esto juzgaba los asuntos de este mundo con una seren idad y un dinamismo religioso. sobre la época de agobio en que terminaba su vida de trabajador. Más tarde. guiado por la pa­sión. Yo estaba muy lejos de creer que la época de ago­bio fuese digna de respeto y que hubiésemos de empa­parla de nuestro amor. mi padre leía a escondidas mis libros. Hagam os. de d estinar las facultades humanas a tal o cual divinidad. tratando de comprender la ex­traña enfermedad que tanto me separaba de él. Me desesperaba yo mis­mo. Sin em­barg o. pero es posible que Dios cuente con nosotro s. la especie humana estaba por terminar. se había construido una poderosa filosofía.» ¿Cuál era mi situación en aquel momento? En 1940. al que entonces ignorábamos: «¡Lo que va a vivir nuestro siglo es más i mportante que la aparición del budismo! No se trata ya. esta vez atómicas. Me secaba hasta los huesos en mi posición de re­pulsa. Pertenecía a la generación funesta que vio derrumbarse un mundo. buscando. consideraba las inquietudes y los dolores pre­sentes como negativos de una imag en magnífica. un optimismo y un valor que fuesen inmediata y realmente utilizables. Lleno de confianza en el progreso y la ciencia. y aumenta la densidad psíquica de nuestro planeta. Juzgaba a mi padre compasiva­mente. cuando el desastre. a escala del Cosmos. más allá. mucha confianza y un gran amor. «que se sumerge y remonta el vuelo sin mojarse las plumas». Exis­tía un hilo que lo ataba al destino espiritual de la Tierra. en 1849: «La causa de todos vuestros error .. la noche del 31 de diciembre y me dijo antes de cerrar los oj os: «No hay que contar demasiado con Dios. Vivía en él. pues siempre se nos esca­pa.

se indignaba contra mí. de los mandarines. Pero. Él. por el es píritu de los obreros de la Tierra. La materia se iba espiritualizando. Mi padre me acusaba de descomp osición. Por las no­ches. la necesidad de rebelión radical que pregona­ban las revistas litera rias allá por el año 1947. en un rincón de su taller. Mi padre m oría sin haber perdido un ápice de su fe en el porvenir. los soc iólogos y los organizadores de toda clase. de los que estaban orgullosos de su importancia. lleva­ba en sí la promesa de una superconciencia. era pa ra él la señal de un nuevo amanecer. la provocaba. Ante aquel hombre me sentía a veces como un pequeño intelectual árido y friolero. provocaba mi desprecio. En este estado de ánimo. Sin embargo. corría a su perdi­ción. y el hombre descubría a su alrededor y dentro de sí mis­mo potencias hasta entonces insospechadas . la aventura humana tenía una direc­ción. desligado de sus principios. y deseaba pensar como él. Creéis que la civi lización y el mundo progresan. salv o la luz negra. Hacía ya largo tiempo que se había levantado una barrera entre mi pa­dre y yo. En estas condiciones. de darles valor y esperanza. forzaba yo la c ontrover­sia. sumergido ya en sus dos terceras par­tes. una unidad a lograr. sólo los estudios tradicionales y una resistencia incondicional al siglo eran d ignos de estima. esta palabra hugoliana. Su poder de adhesión. que no había querido tener más h ijos que este hijo de otra sangre. Y. había soñado en que mi alma se pare ce­ría a la suya. Yo no era más que un amanu ense parecido a muchos otros. No evocaré en esta obra los problemas de clase. y que fueron la difícil h e­rencia de mi generación. Su filosofía cósmica no le separaba del siglo. Mi madr e. A sus ojos. se me aparecían como otros tantos coprófago s. Fueron mis antepasad os flamencos. sus adhesiones eran «prog resistas». Pero sé muy bien que estos problemas existen: ellos crucificaron al hombre que me amaba. quienes me hicie ron replegarme y desconocer la virtud de la participación. sin ver que él ponía muchísima más espiritualidad en su pr ogresismo que yo progreso en mi espiritua­lidad. una Verdad a abrir. A mí me irritaba esto. para la ruptura. Alimenta r cualquier esperanza era aliarse al mal. por temor a perjudicarme. como él decía. en un hombre capaz de i luminar a los otros hom­bres. era natural que considera­se a mi padre como un primitivo i ngenuo. eran obreros. yo debía convertirme en un faro. descendían de obreros. al ban­do de los privilegiados de la cultura. al hablar de la «inquietud metafísica». los políticos. Recibía las primeras enseñanzas sobr e la misión que le ha­bía asignado la Inteligencia del Universo. de demostrarles. Einstein fundaba un comité de desesperación com­puesto de sabios del átomo. No es lugar adecuado. la luz que brilla en lo más hondo de no­sotros. Juzgaba los acontecimientos se gún se situasen o no en esta dirección. Me empeñaba en enumerar los crímenes del espíritu moderno contra el espíritu. para el cual el mundo es una má­quina en funcionam iento. donde los sabios. Sólo me quedaba ardor para la repulsa. que para mí significaba el prin­cipio del fin de los tiempos. En lo inmediato. Pertenecía a la vieja burguesía de Gante. como mi segundo pa­dre. de visión lejana. y yo había dejado de comprend erle. La esperanza que ponía en una colectivización creciente y que llevaba a un p lano mucho más alto que el político. de pasarme. deseando sordamente que me con­fundiera y me hiciese cam biar. iba a ser barrido por el espíritu nuevo. En este mundo . es que ig­noráis la dirección de la civilización y del mundo. artistas. para el cual la Tierra es un cómodo lugar de residencia del que hay que sacar el máximo posible. de amor. contra el destino que le . dados a la diversión. un organismo cara al porve­nir. La Historia tenía un sentido: avanzaba hacia a lguna forma de lo ultrahumano. como él decía. ni en el fondo de la Humanidad. Pero yo no veía ninguna luz. respira r tan ampliamente como él. Yo denunciaba toda confianza como una complicidad.es señores. gracias a la fatiga. Lle­vaba hasta sus últimas consecuencias el sentimient o de destierro. Desde el siglo XII el Occidente. La bomba atómica. La Huma­nidad estaba sólo al principio de su evolución. No he conocido a mi padre carnal. vagos y orgullosos. ¡y re­troceden!» Para mí. ¿cómo se puede ser un faro? Esta idea. me producía la irri­tación de lo ridículo. Para mi padre. Yo sólo respetaba las ant iguas teocracias. se había sacrificado para hacer de mí un intelectual. la amenaza d e una guerra total se cernía sobre la Humanidad dividida en dos blo­ques. la Edad Moderna era la edad negra . ni en mí. Empezába­mos justamente a saber lo que es el amor del mundo. El espíritu burgués. me hacía sonreír malévolamente. yo me ahogaba en mi cerrado pensa­miento. al dármelo todo. Le acusaba de haberse quedado rezagado en el entusiasmo de la Exposición d e 1900.

l o que aprendía del siglo modificaba. Mejor aún. sino lo que se les asemeja. los primeros compases de la Oda a la Alegría. Mi estudio re accionario. El mono acude. Y oigo aquel resoplido. He aquí lo que creí útil decir a mis lectores al desp e­dirme de ellos. Este libro resume cinco años de búsqueda. mete la mano. Habría podido. aquel sublime vendaval desvanecido. Al salir de la escuela Gurdjieff. que e n modo alguno atribuyo a la suerte. no ya él superhombre al que llamaba con todo mi anhelo. el progresism o demagógico. Y no lo logré. sobre los diferentes es tados posi­bles de la conciencia. habría dirigido con más destreza mi inteligenci a y mi corazón. Ahora me acerco a él. perdí el contacto con las verdad es pequeñas que hubiesen hecho de mí.había dado una gran idea y le había negado los medios de transmitirla a este hijo re belde. Conocí a Jacques Verguer (enseguida diré cómo) cuan­do terminaba de escribir mi obra sob re la familia de espíritus reunida alrededor de M. Entonces no puede retirar la mano. Cuando salí de mi nicho de yogui para lanzar una ojeada a este mundo moderno que c ondenaba sin co­nocerlo. de esencialmente revolucionario en la cumbre del espíritu moderno: la interrog ación sobre la naturaleza del cono­cimiento y la necesidad apremiante de una especie de transmutación de la inteligencia. a menudo agotadoras y de peli­grosos vagabundeos. sino un hombre mejor y más unificado de lo que soy. Pero otra aventura c omenzaba en aquel momento para mí. ver lo que hay de grandio so. aceptarlo en un estado de conciencia adormecida. examinar los frutos-trampa y después retirarse con ligereza. el mío. y mis ojos eran también nuevos p ara ver las cosas nuevas. conciliar la af ición a la vida interior y el amor al mundo en movimiento. Los indígenas. cuando mis fuerzas estaban intactas. Una ve z satisfecha cierta curiosidad. y acaso con mayor eficacia. Gurdjieff. de pronto. ¡Doce años hace que murió! Y yo voy a cumplir cua­renta. Habría podido te­ner más pronto fe. Desde mi cama-jaula. Durante largo ti empo. a la hora de nuestras antig uas disputas. más tarde. escribí: «Hay que palpar. en todos los sectores del conocimiento. Yo volvía a mis meditaciones y a mis libros desesperados. suavemente. Ahora pienso en él casi todas las noches. para cazar viva a la bestia. Habría podido sentirme a la vez religioso y so lida­rio del gran impulso de la Historia. sin em­bargo. fue decisivo. «la Verdad es un alma y un cu erpo». Pero de todos los extremos nace la luz. para decirme desde lejos que el amor siempre vuelve al encuentro d e los suyos. S i le hubiese comprendido cuando vivía. vi este mundo tan rico en fantasías reales supuestas. Sin em­bargo. Este en­cuentro. sobre la memoria y la intuición. aquel gruñido que terminaba en cántico. bajo la lámpara desnuda que teñía de amarillo sus cabellos. Me lancé a esta empresa claramente su perior a mis medios. Los homb res no encuentran lo que se mere­cen. busqué. Vi las cosas antiguas con ojos nuevos. caridad y esperanza. me fue útil en impedir mi adhesión a este mun­do por su lado malo: el viejo racionalismo del siglo XIX. Me había impedido tam­bién aceptar este mundo como una cosa natural y. como h acen la mayoría de las gentes. de la No­vena Sinfonía de Beethoven. Habría p odido encontrar más deprisa una vía de comu­nicación con mi época. mucho antes. Después. un puente entre la mística y el espíritu moder­no. percibí de golpe lo que tiene de maravilloso. fijan en un cocotero una cala­baza que contiene cacahuetes. sim­p lemente porque era el mío. conviene volver ágilmente la atención hacia el mundo . sabiendo que no me gusta llamar la atención sobre mi literatura: otras cosas me preocupan más. después de no pocas búsquedas. le oía resoplar y gruñir durante largo rato. In­venté la fábula del mono y la calabaza. que es. porque ya no podía seguir recha­zando este mundo presente y por venir. co ge los cacahuetes y cierra el puño. Espero que me perdonarán que me cite a mí mismo. Él se inclinaba sobre las telas y cogía de nuevo la aguja. Con los ojos refrescados por mi larga perma­nencia fu era de mi tiempo. que no hubiese ap rendido de otra manera y que debían permitirme. mi co­nocimiento del espírit u antiguo. Es posible que no haya perdido del todo mi tiempo marchando hasta el final de mi pro­pio camino. como quería el Rimbaud de mi adolescencia. haciéndolo más profundo. se ponía a silbar entre dien tes. en las fronteras de la cien­cia y de la tradición. En la persecución de esta Verdad. y nos separábamos en­colerizados y doloridos. Acababa de consagrar dos años a la descrip­ción de una escuela esotérica y de mi propia aventura. a menudo lleno de orgullo y de odio. Habría podido tender más pr onto. aprendí cosa s preciosas sobre el comportamiento profundo del espíritu. No he cesado de buscar. Lo que ha c ogido lo mantiene pri­sionero.

resuci­tar ciertas visiones del Cosmos. hay que ser con­temporáneo del futuro. sobre el sentido de la aventura humana. Son problemas de cambio d e estado. en su extremo último. en este caso. las matemáticas. los historiadores. se enorgullecen diciendo que no admiten siquiera la posibilidad de aprender c ualquier cosa referente a las ciencias: ven la ciencia al final de un largo túnel. los problemas que se plantean a la inteligencia contemporánea no son ya problemas de progreso. si las abordamos sin conformismo científico. dialogan con los antiguos magos. recuperar nuestra libertad y nuestra lucidez. ¿qué sabía de su mar­cha en el campo científico? ¿No había revelado en él al­guna de estas facultades en l as que me sentía inclinado a creer? Me decía: hay que ir más allá de la contradicción aparente entre materialismo y espiritu alismo. y que ignoraban o despre­ciaban la mayoría de las realidades sociales y científicas. ¿acaso no conducía a ella? Y. una actitud más razonable. si hace poco no quería a las gentes que son sencillamente «modernas». Y enseguida se presentaba otra necesidad. vuel­ven hoy a manejar ciertos datos del esoterismo. Puede pare­cer vulgar. esta nueva manera de juzgar cambia la dire cción y los apetitos del espíritu.» Ahora tengo el convencimien­to de que toda filosofía superior en la que no sigan vi­viendo las realidades del plano que in tenta superar es una impostura. Lo que importa es ver hasta qué punto la ruta esencial del pen­samiento llamado tradicional desemboca en el movi­miento del pensamiento contemporáneo. de sus facultades. Pero. en cuanto m e puse a interrogar el presente. James Blish. pues. a fin de cuentas. sería sólo valedera en cuanto no marchara en sentido contrario del conoci­miento moderno. problemas de transmutación. se vuel­ven anacrónicos. Las ciencias de hoy. en su grado extremo. sólo son condenables porque su espíritu ocup a una fracción demasiado pequeña de tiempo. T oda idea que pudiese for­jarme después sobre el destino de la inteligencia. dice en honor de Einstein que éste «se ha tragado v ivo a Newton». aunque en otro estado. que son vision es ancestrales. tiene que haber absorbido vi­vas las verdades del plano inferior. reemprender nuest ro camino en la tierra de los hombres a la cual pertenecemos. La física. Desde entonces. Pero no la tenía al condenarlas. He adquirido esta certeza en el curso de mis investigaciones. alquimistas. Para los ob­servadores realmente sagaces. cuando uno ha vivido de ideas que pretendían ocupar las cimas. en la cima de sus conquistas. buscaba co­nocer y comprender el todo del hombre. Sospechaba que el espíritu era capaz de al­canzar cumbres sublimes. demasiado largo para que un hombre avisado meta la cabeza en él.» Éste es exactamente el tema que será desarrollado en este grueso libro. En este sentido. En realidad. antes de intentar una vez más hacerme una idea del hombre. de la a ntropología. era preciso que yo lo supiera. recibí respuestas llenas de cosas extrañas y de pro mesas. «Las cosas bajas decía ya Pla­tón deben volver a encontr e en las cosas altas. ¡Admira­ble fórmula! Si nuestro pensamiento se eleva hacia una más alta vis ión de la vida. Se produce una revoluc ión ante nuestros ojos. Por esta razón he realizado un viaje bastante largo por tierra de la física. de las matemáticas y de la biología. y es el inesperado matrimonio de la razón. Nuestra filosofía s . la biología. los hom­bres abocados sobre l as realidades de la experiencia interior siguen la dirección del porvenir y estrec han só­lidamente la mano de los sabios de vanguardia que pre­paran el advenimiento de un mundo que no tiene nin­guna medida común con el mundo de pesada transición en el qu e vivimos aún por algunas horas. pero. como la sabi duría guenoniana y el sistema Gurdjieff. Par a estar presente. calar hondo en mi pro­pio terreno? Si la reflexión científica . tenía razón en no que­rerlas. me dije antes de emprender la tarea. Pero. Comprendí que. el camino científico. e n un occi­dental del siglo xx. relaciones de la energía y la materia. La noción del progreso murió hace algunos años.en que estamos. que tomar un bordón de peregrino y marchar descalzo a la India? ¿Acaso no me rodeaba una multitud de hombres y de libros que podían ilust rarme? ¿No debía. de­semboca en una revisión de las ideas admitidas sobre el ho mbre. escritor americano. vivimos en un mundo en que los poetas. ante todo. tauma­turgos. Es preciso. de su destino. con la intuición espiritual. los filósofo s. de su naturaleza. y despreciaba la ciencia . Apenas existen. proyectar la inteligencia muy lejos h acia atrás y hacia adelante para comprender el presente. No hace mucho. Encontré el eco de esta meditación en estas fras es de Oppenheimer: «Actualmente. ¿no era mi deber informarme de ello? ¿No era.

historiador de la alquimia. d e correspondencias. Salía de Gurdjieff. es por falta de imaginación. no es más difícil penetrar. En­tonces volví a encontrar cierto número de ideas que ha­bía tenido antes. fragmentaria.i es que tenemos una es. en el cur­so de los cuales nuestros dos e spíritus. agrupar y orientar todas las grandes influencias intelectuales o esp irituales que yo había experimenta­do. Si los literatos y los artistas van a buscar lo fantásti­co fuera de la realidad. Un día que estaba buscando un vulgarizador cie ntífico. dibujaban al parecer en el espacio figuras matemáti­cas pre cisas que constituyen un lenguaje.» Ahora bien. sólo capta. A veces me parece captar el sentido de este ballet humano a mi alrededor. Éste me hizo conocer a René Alleau. Es lo mismo que hicieron. a hurgar en el tesoro de las ciencias de las técnicas de hoy. pues. sino en el otro extremo: del lado de la ultraconciencia y de la v igilia superior. p or el contrario. Alleau me presentó a Bergier. a una más profunda adhesión. expresen ri tmos. «El viajero cayó muerto. aplicada al estudio de las realidades. descubre lo fantástico e n el corazón mismo de la realidad. ni a lo pintoresco. a d iferencia de ellos. se sintieron constantemente felices de hallarse jun tos. sino que mi­ tigaban los antagonismos en vez de excitarlos. Y sólo traen de allí un subproducto. como todo el mundo. se resorbían en ellas bajo el efecto de u na elevada temperatura. adivin ar que alguien me habla a través del movimiento de los seres que se acercan. de una ruptu­ra. con una ingenuidad y un asombro tal vez peligrosos. en tre la vida individual y vida colectiva. sino porque pre siente que traería consigo un cambio en los modos de pensamientos y de expresión. tratamos de instalarnos en el centro . Lo fa . de un sobrepasar. Hemos bautizado así la escuela que hemos creado: escuela del real ismo fantástico. por tanto. efímeros o importantes. bastante diferentes. al punto de partida: mi padre. d e una renovación. Las evoluciones. Co nflic­tos muy densos. sin embargo prosigue Oppenheimer . a lo barroco. para un intelectual bien adiestrado. por poco agudizada que esté. sean lo que tal vez son: un discurso sabiamente elaborado dirigido a un al ma para su cumplimiento. de la Existencia. hasta la próxima evid encia de bulto. En rea lidad. hace ya tiempo que hubiera debido imponerse un entendi­miento más sutil de la naturaleza del conocimiento hu­mano. este encuentro fortuito debía ordenar mi vida por un largo período de tiempo. un a revisión de los valores hasta ahora ad­mitidos. a lo largo de toda una vid a. de las abe­jas. los surrealistas de hace treinta años. Algo fantástico que no invita a la evasión. «Y. totalmente inadaptada a nuestra época. de manera inexperta. perma necen o se alejan. No es más difícil cap­tar la teoría de la cibernética que a nalizar las causas de la revolución china o la experiencia poética de Mallarmé. y. desde luego. desde Guénon a Gurdji eff. unas cuantas pa­labras sin ilación. y volverme. Después pierdo el hilo. pro­ducidos por lo que llamamos casualidad o por la nece­sidad. que comprende la economía marxista o el tomismo. en tre las nubes. de las relaciones del hombre con el Universo. Pensamos que la inteligen­cia. no por miedo al esfuerzo. En cinco años de estudio y de reflexiones. Sueño con es­cribir una novela en la que todos lo s encuentros de un hombre en su existencia. vulgarizada o no. desde Gurdjieff a Bretón. a su manera. al exotismo int e­lectual. como los que existen entre materialismo y espiritualismo. y del que el alma. desde el punto de vista del esoterismo y de la mística. pues. dibujen también figuras. por el contrario. En este sentido habían dejado de ser la expresión de una ele cción. y. Ahora eran convicciones que habían absorbido vivas las formas y las obras de la inteligencia humana de mi tiempo. sino. herido por lo pi ntoresco». Ya n o eran «reaccionarias». en mi edad madura. No investigamos los leja­nos suburbios de la realidad. Sin embargo. sin embargo. sobre la grandeza infinita del hombre. desde Vivekananda a Guénon. si lo d esea realmente. para una colección de obras de actualidad. pero propensos al florecimiento de comparaciones. Una amistad muy viva me ató a André Bretón. en el siste­ma de ideas que rige la física nuclear. No debe verse en ella la menor afición a lo insólito. de acercamientos reveladores. Se t rata­ba de un trabajo alimenticio.» Me puse. nosotros no hemos ido a rebuscar del lado del sueño y de la in fraconciencia. y lo eran de un acontecer. Pero las encontraba en otro est ado. y yo hacía poco caso de la ciencia. es decir. No buscamos el extrañamiento. creo que descubrimos un punto de vista nuevo y rico en posibilidades. uno se resiste a este esfuerzo. Pero. tan rápidas e inc oherentes. dice Max Jacob.

o la sociolo­gía. La ciencia moderna nos enseña que. por ingenioso que sea. no fue re almente ruidosa: sin embargo. tal como ocurre en biología. está lo invisible y complicado. por los hábitos. Sólo que cuesta mucho perci birlo. en su estado bruto. «En la escala de lo cósmico (toda la física mod a nos lo enseña). por los prejuicios. que el Supremo Desconocido había venido a visitarle. que empieza a lanzar cohetes a los pla­netas y busca el cont acto de otras inteligencias. No hemos descubierto ningún «gurú». etcétera. nada tiene de original: si n embargo. de «Luz Prohibida» y de «Número Cuántico de Rareza». Cuando decimos prejui­cios. como otras materias preciosas. La verdadera imaginación es algo completamente distinto de la huida hacia lo irreal. dice Teilha rd de Chardin. debe suscitar más preg untas que soluciones. o la psicología individual. nuestra actitud. no nos hemos convertido en discípulos de un nuevo mesías. ningún fenómeno de civilización es comp rensible si no se admite. Así lo dice tam bién nues­tra civilización. en reunirlo todo en un sistema: Freud lo explica todo. en hacer sensible. el fenómeno humano debe medirse también por la e scala de lo cósmico. Nosotros hemos percibido cla ramente. pues. sencillamente. Nuestra posición es. una silla. al aplicarla. inc luso aquellos que las ciencias exactas han rechazado en nuestros días. donde se habla abiertamente y. deberíamos decir supersticiones. partiendo de nuestros mé­todos. y ot ros no ven más que el sexo. también verdad para los otros aspectos de la existencia: la antropología. una obra como la nuestra. En este sentido decía Valéry que en el conocimien­to moderno «lo maravil loso y lo positivo han contraí­do una asombrosa alianza». La idea d e que el Universo no es. construida con un máximo de honradez y un mínimo de ingenuidad. lo que de él sabemos. dio resultados muy nuevos e importantes. y que. del «Más Allá Absoluto». En nuestra opinión. pues. sin duda. los buscadores se han empeñado. detrás de lo simple y visible. que este contrato entre lo mar avilloso y lo positivo no se ciñe únicamente al dominio de las ciencias físicas y mate máticas. Sin embargo. Y que todos los prejuicios se han re­fugiado en estas ciencias humanas. en u n campo tan próximo a ellos y tan cambiante. un efecto del contacto con la realidad cuando ésta se percibe directamente y no filtrada por el sueño intelectual. Así lo expresan los más antiguos textos de sabiduría. la alianza entre lo maravilloso y lo positivo en el hombre aislado o en el homb re en socie­dad. por los confor­mismos. Por lo demás. «Ninguna facultad del espíri­tu se hunde tanto ni profun diza tanto como la imaginación: ésta es la gran buceadora. para nosotros. es posible que exista una respuesta global y de­finitiva a todas las preg untas que provocamos. vean cómo Einstein. y que nosotros no la hayamos oído. al introducir. Es. Para algunos. la de hombres testigos de las realida­des de su tiempo. y. la existencia de la Atlántida. Lo que es verdad para estas ciencias es. juega probablemente igual en las ciencias humanas. el rea­lismo fantástico de las alta s ciencias en las ciencias humanas.» Generalmente se define lo fantástico como una vio­lación de las leyes naturales. nada tiene de original. Nuestro problema consiste. Lo fantástico es una manifestación de las leyes naturales. en fin. no proponemos ninguna doctrina. Nada se excluye: ni el sí. evidente que. de la realidad. con terror. Para otros. ni el no. Las hay antiguas y las hay modernas. etc. energías en suspenso. para ve r claro. Y se podía estrujar en todos l os senti­dos la medicina de antes de Pasteur sin extraer la idea de que las enferm edades son producidas por animales de­masiado pequeños para que podamos verlos. tiene que ser arrancado de las entrañas de la Tierra. a fin de cuentas. El ca­pital lo exp lica todo. pueda iluminar completamente la tota lidad de lo viviente que nos ocu­pa. Pero. a menos que sea he geliana. Lo que juega en las ciencias físic as. como la mayoría de ellas s . son en realidad radi­calment e diferentes de la idea que nos formamos de ellos: sistemas en rotación. No cre emos que un sistema. tal vez. sólo lo fantástico tiene probabilidades de ser verdadero». Algunos ven a Dios en todo genio. La idea de aplicar las matemáticas a las ciencias. no es nada de esto. como espero que podrá verse en este libro. el mar­xismo basta para explicar a Hitler. Toda la historia humana es templaría. en los orí­genes. Una mesa. Un método de trabajo no es un sistema de pensamiento. Nos hemos esforzado simplemente en a brir para el lector el mayor número po­sible de puertas. en física o en mate­máticas modernas. como la aparición de lo imposible. o la historia conte mporánea. lo ha transformado todo. Se puede machacar indefinidamente al marxismo sin lograr integrar el hecho de que Hitler advirtiera varias veces.ntástico. Si bien se mira. por ejemplo. el cielo estrellado. no prete n­demos ser originales.

En otro grado. aunque se rocen los mitos que alimentan este género. Ahora bien. realmente. y en los que sólo hemos podido permitirnos breves estancias. Es un riesgo que aceptamos de buen grado. habre mos logrado nuestro propó­sito. tal vez. y yo caminaba a tien tas hacia la estación. A veces las fronteras se desli­zan o se confund en: basta con estar allí en aquel mo­mento. Y también a los animales. sin duda se ad­vertirá que muchas de nuestras palabras eran deliran­tes. en el corazón mismo del mun do de los cuervos. de un primer viaje a los dominios apenas explo­rados del cono cimiento. he­mos evitado multiplicar las referencias. precedidas de un pico gigantesco. contrario para él a las leyes de la Natur aleza.. se mezclan en él. de coordinar las versiones. No es una co lección de hechos chocantes. como Fulcanelli cuando inten­taba calar y describir el misterio de las catedrales: «Dejamos al lector el trabajo de establecer todas las relacio­nes útiles. la interpolación aventurera y la visión exacta. Había presenciado una manifestación de la rareza más absoluta que p uede con­cebir un cuervo: un hombre volador. y yo descubro en ello s la incertidumbre de un espíritu cuyo universo se ha desquiciado. nuestros campos se hallaban sumidos en una niebla extraordinariamente espesa. Pero si este libro ha servido para alentar el deseo de ex­plorar más de cerca. las notas al pie de las páginas. y todo se alejó como una exhala ción y con un grito de terror como espero no volver a oír otro en mi vida. Podríamos escribir. que se imaginaba volar a su altura acostumbrada. refiere una bella historia que expresa muy bien lo que quiero decir: «Encontrar otro mundo dice no es únicamente un hecho imaginario. «Había muchas ton terías en el libraco de Pauwels y Bergier. en contacto con otro mundo. como lo s relatos de Marco Polo. pero el hecho esen­cial es el mismo. El antropólogo americano Loren Eiseley. pero accesible a todos. El cuer­vo. Ya no es. volar alto y evitar la Humanidad. una mañana. porque lo hemos considerado más eficaz. las indicac iones bibliográficas. lanza unos pequeños gritos. Repito: lo fantástico. Puede ocurrirles a lo s hombres. Jamás le he hecho el menor daño. Como en los manuscritos de los navegantes del Renacimiento.» Sin embargo. si ustedes lo prefieren. cuyas ideas se aproximan mucho a las nuest ras. aparecieron a la altura de mis ojos dos alas n egras y enormes. siguen siendo tierra prohibida. Bruscamente.» Esto es lo que dirán. vio de pronto un espectáculo sobrecogedor. Las circunstancias son muy diferentes. »Por fin comprendí. preguntándom e qué habría en mí de espantoso..e abren desde el interior. La frontera entre nuestros dos mundos se había borrado a causa de la niebla. ya no volverá a ser jamás como los otros cuer­vos. me ocurrió a mí con Gurdjieff. lo imagina rio y lo verdadero. uno o varios universos parale los al nuestro. Había visto a un hombre que andaba por los aires. Llegué hasta el punto de mirarme al espejo... Pero una imaginación fuert emente aplicada al estudio de la realidad descubre que es muy tenue la fronte­ra e ntre lo maravilloso y lo positivo. no hubiésemos llegado a sentirnos. a los libros enterrados o a los ar chivos secretos. Y es que no hemos tenido tiempo ni medios de llevar hasta el final nuestra explo ración. nos hemos apartado para dejarle pasar. Sólo podemos inspirar hipótesis y trazar bocetos de las vías de comunicación entre los diversos dominios que. un documental o una moraleja. A ve­ces nos hemos servido de imágenes y alegorías. aunque el ángel de lo Chocante se encuentre aquí en su el emento. un testimonio. No pertenece a la science-fiction. a ratos legendar io y a ratos exacto. Es vas­ta. no es lo imagina­rio. cuando me ve desde arriba.» Este libro no es una novela. en el curso de n uestra vida. tan aguda entre los eso teristas que nos han hecho pensar en este diálogo de los Hermanos Marx: . aunque su intención sea novelesca. por ahora. Tampoco es una contribución científica. el vehículo de una asignatura desconoc ida. Existen. para nosotros. Este grit o me obsesionó toda la tarde. Esto le ocurrió a Bergier en Mauthausen. entre el universo visible y el universo invisi­ble. Es el relato. de aislar la verdad positiva que aparece mezc lada a la alegoría legendaria en estos fragmentos enigmáticos. etc. Para no hacernos pesados. Yo presencié cómo le ocurría esto a un cuervo. o. y no por afición al misterio. Su mundo empieza donde se detiene mi débil vista. pero tiene buen cuidado e n mantenerse en la copa de los árboles... nues­tra do cumentación no debe nada a los maestros cultos. Pienso que no habríamos emprendido este trabajo sí. Cuando hayan sido mejor explor ados. físicamente. Este cuervo es vecino mío. »Ahora.

Quisiéramos. C ada día. que la «m ateria es tal vez únicamente una máscara entre todas las máscaras del Gran Rostro». reunimos gran cantidad de libros. opo­siciones y rodeos. interrumpida por lecturas. en la casa de al lado hay un tesoro. muchos medios materiales y un numeroso equi­po para en focar debidamente nuestra empresa. No me gusta la figura del creador tercament e indiferente a todo lo que no sea su obra. Pero hubiésemo s necesitado otros diez años. Por diversas razones. como ya he dicho. las nuevas rutas de in­vestigación que nos había inspirado. como pienso yo también. traducciones y reflexiones. En un despacho de la calle de Berri. me creerán si les digo que un lus­tro al lado de Bergier me ha ahorrado veinte años de le ctura activa. poniéndome al borde de la desesperación. No solamente en su t eoría general.« Oye. «la idea que no trata de conve rtirse en palabra es una ma­la idea.» Entonces yo soñaba en profundizar y en servir a l a filosofía de mi padre. Pero se comprenderá que en estas circunstancias. guardémonos de escucharlas. debe mucho a Jacques Bergier. pues después me esperaban l argas horas de trabajo en el exte­rior. sin embargo. me hace el efecto de u na contorsión indigna. Pero yo he visto en mi infancia morir de trabajo.» En el curso complementario de Juvisy. sino también por su documentación. p or la noche. si un día disponemos de algún dinero. sin la cual me hubiese sido imposible la concepción y la realización de este libro. las actividades exteriores de Bergier son muy numerosas. Me domina un amor más vasto. me senté a mi mesa al amanecer. durante cinco años... citas. » Pero si al lado no hay ninguna casa. ¡Que mi lucha dé paz a sus cenizas! A sus cenizas hoy dispersadas. proseguíamos todos los domingos nuestra conver­sación. que un gran impresor puso generosamente a n uestra disposición. la clasificación. PRIMERA PARTE EL FUTURO ANTERIOR . d e curiosidad devoradora y lo que es aún más raro de presencia de espíritu constante. Todos los que han conocido a este hombre de memoria sobrehumana. la cuestión del tiempo es cuestión de energía. y. ¡construiremos una!» Este libro. Espero que estas páginas nos ayuden a lograrlo . en el MesnilleRoi. «¿Cómo hace usted todo lo que hace?» No lo sé. estoy sentado a lomos de un buey. aunque se produzcan cosas que nos parezcan contrarias.» Muchas dificul tades. aunque sea el precio de una bella obra. Me ayudó u n pensamiento de Vi­cente de Paúl: «Los grandes designios son siempre cru­zados por dive rsos encuentros y dificultades. T ambién lo son las mías. que evoqué al principio de este prefacio. de boleti­nes y d e periódicos en todas las lenguas. después de muchas fugas. El espectáculo de esta inteligencia en movi­miento ha provocado siempre en mí una exaltación de las facultades. según deseaba. y la palabra que no trata de convertirse en a c­ción es una mala palabra». en la corrie nte de una vida ampliamente entregada. Dado el estado de las cosas en este mundo al que no queremos eludir. » Está bien. Como dice Chesterton. En su cerebro poderoso funciona una bi­blioteca formidable: la elecc ión. Es lo que intento hacer . con­signaba yo por escrito lo esencial de nuestra charla. Dios jamás cambia las cosas que ha resuelto. y bastante amplias. las ideas q ue habían surgido de ella. y la estr echez en el amor. En mi casa. las más complejas conexiones se producen en ella con rapidez el ectrónica. Una secretaria escribió al dictado millares de pági nas de notas. que es el fruto del matrimonio de nuestras ideas. crear una especie de instituto en el que prosiguieran los estu dios apenas esbozados en este li­bro. La carne y la sangre nos dirán que hay que abandon ar la misión. que era una filosofía del progreso. arranca­do aquí y allá. uno corre el riesgo de ahogarse. si es que tienen algún valor. no s mandaron un día comentar la frase de Vigny: «Una vida lograda es un sue­ño de adolesce ntes realizado en la edad madura. pero podría responder con la frase de Zen: «Voy a pie y. de revistas. pensan­do. recomendaciones y contra­tiempos de todas clases se han cruzado en mi camin o.

¡tomen y márchense! Fuer a les esperan otras preocupaciones. de imaginar. que nada sabían de ello. Aceleren sus máquinas de ver. Pero ha­bía que reprimir todo misteri o. decía en sustancia. En 1852. del Universo. Trabajos realizados en 1870 evocan «un cuarto estado de la materia» co mpro­bado con ocasión de la descarga de los gases. se habían sacudido otro pá­jaro de mal agüero. ¿Por qué seguir?. después de haber consultado a los técnicos. habrá termi­nado con nosotros en dos o tres horas. todo para la vigilia. aunque se piensa en ello. hoy en día. los ele­ment os. empiecen por donde les plazca. sino sobre el pre­sente. no lloramos sobre el pasado. que había sido inmediatamen te rechazado. Represión: ésta es la palabra. Se le degradó. de filosofía. Cómo el si­glo XIX cerraba las puertas. ¡Juventud! ¡Juventud! ¿Cómo es posible que. escribió sobre el quinto manus­crito: «¿Cuándo r ventará de una vez ese pájaro de mal agüero?» Los rusos. Reichenbach había expuesto el fenómeno. que se murió de pen a. El fin de las ciencias y la represión de lo fantástico . más adelante. En 1875 envió su dimisión al Secreta rio de Estado para el Comercio. Nada para el sueño. Un alemán llamado Zeppelin. Por ejemplo. Una dimisión en 1875. de Historia o de arqueología en veinte minutos. Pelotón de ejecución. Es­cribimos para que se piense más aún. no había motivo para enviar al cadalso al pro­fesor Langley. seguían transmutándose bajo el efecto de la radiactividad natural. Eso es todo. pues tie­ne grandes cosas que hacer!» Pero cada vez hay que le­vantarse más temprano. en esta obra. ¿Quién nos enseñará a «situar» nuestra atención? Hay una altura ir de la cual todo cambia de velocidad. el gran químico Marcellin Berthelot escribía: «De ahora en ade lante. recientemente inv entados. La materia estaba consti36 tuida por cierto número de elementos imposibles de transformar unos en otros. En cambio. de oír. cien páginas de matemáticas.» Para obtener una imagen co­herente del mundo . un hombre inte­ligente no tenga prisa? «¡Levántese. El desespero de Poincaré. con el máximo de provecho. que era también partidario de las máquinas voladoras con cohetes. conservar a su lado al lector el mayor tiempo posi ble. no lo son en modo alguno y permanecen aferradas a e ste anticuado siglo XIX. por su parte. un chiquillo inglés volvió lloran­do un día a la escuela. cómo el siglo xx ha vuelto a abrirlas.Homenaje al lector apresurado. que deberían ser contemporáneas del futuro. Había mostrado a sus compañe­ros . se le arruinó y se le expulsó del Smithsonian. La idea del siglo XIX puede someterse a psicoa­nálisis . si temen llegar demasiado tarde al meollo del asunto que les interesa. mientras Berthelot rechazaba en su sabia obra los sueños alquimistas. que p roponía unas máquinas voladoras accionadas por motores de explosión. salten estas primeras páginas. pronto. Los actores apren­den a «situar» su voz. nuestra filosofía y nuestra sociología. Era director del Patent O ffice americano. meciéndole. Ya saben lo bastante para hojear deprisa e ste comienzo y pasar. uno de esos escrit ores que pretenden. caballe o. de recordar. trató de interesar a los industriales en la dirección de globos. Unos meses antes de la muerte de Langley. Kibaltchich. No soy. Pero . «¡Desgr aciado! ¿No sabe que hay tres temas sobre los cuales la Academia de Ciencias franc esa no admite dis­cusión? Son la cuadratura del círculo. Hermán Gaswindt. Conozco algu­nos hombres que leen. aunque nuestra moral. Como tenemos prisa. de pensar. del mundo. El profesor Simón Newcomb demostró matemática­mente la imposibilidad de volar con algo más pesado que el aire. Nuestro mejor lector. como los cuchillos de los excursionistas. Somos nuestros propios abuelos. sáltense capítulos. La perfección por la omisión. Vamos. la ciencia había despejado la plaza. en 1887. Doce años después. Sepan solamente que en ellas se explica cómo el siglo XIX había cerrado sus puertas a la realidad fan­tástica del hombre.» Otro alemán. Los pájaros de mal agüero. y fue él quien tocó a zafarrancho. La Historia no ha conservado su nombre. y lloramos de impaciencia. y es una lás­tima. de vuelta a su tierra después de haber combatido en las filas sudistas. si quieren. El ministro de la Guerra alemán. proponía la construcción de máquinas volante s más pesadas que el aire. propulsadas por cohetes. del Smithsonian Institute americano. No se ha tendido aún el puente entre el tiempo de los tra­b ucos y el de los cohetes. Cie rto que Kibaltchich había empleado sus conocimientos técnicos para fabricar una bomb a que acababa de matar al emperador Alejandro II. el Universo'tiene ya misterios. lean en diagonal: éste es un instrumento para múltiples usos. En caso necesario. ya no queda nada que in­ventar. el túnel bajo la Mancha y los g lobos dirigidos. el más caro a nuestros ojos.

pero. Algunos años más tarde. el sospechoso H. por fantástico que pueda parecemos. de Breuer y de Hyslop. El hombre no sabría qué hacer de estas grandezas. Se estaba muy lejos de los granos de energía de Plank y Einstein. etc. Bastaba con re­chazar como sueño filosófico las nacientes teorías del átomo para conservar una imagen «científica» del un­do. Ambrose Bierce podría escribir en su Dictionnaire du Diable: «No se sabe lo que es la electri­cidad. en 1895. archivada y completa. Los compañeros se bur­laron de él. en todo caso. G. El célebre profesor Lippmann. No había. Maxwell. dotado de una ilusión: la conciencia. de «La quiebra de la ciencia». Estaba compuesta de fluidos. Y el mae stro le dijo: «Amigo mío. Brunetiére pudo hablar tranquilamente. más remedi o que dimitir. El grave caballero se llamaba Edoua . líquido y gaseoso) y lo s diversos fluidos ener­géticos. Un conjunto mecánico y químico. alumbra mejor que un caba­llo de vapor y va más aprisa que un me chero de gas. ¡Que nos dejen trabajar en serio! ¡Los locos. la vida habría apar ecido por casualidad y habría evolucio­nado por el simple juego de las selecciones n aturales. Un inglés loco. la idea de perfección extrasensorial o extrate mporal debe ser rechazada con desprecio. Sin duda se llegaría a descubrir aquella secreción y a escribir su fórmula quí­mica de acuerdo con la bonita distribución en hexágo­nos inmortalizada por M.» En cuanto a la energía. A despecho de los trabajos de Charcot. desde Fre ud y Morton Price. al manicomio! Una hermosa mañana de 1898. Ahora bien. aquel siglo logró crear una mitología negativa. M. Esto es exacto. había un hech o que introducía bastones en las ruedas de la simplificación: se hablaba mucho de la hipnosis. Nada que esper ar. más sutiles aún que los gases. el hombre había inventado el espacio y el tiempo: visiones de la mente. Y la energía. Son conceptos de matemáticos y temas de gratuita reflexión para f ilósofos. aquél habría llamado a la Policía. los ultravioleta y los metales coloidales . el químico genial. Y en la cima definitiva de esta evolución: el hombre. en la misma época. un grave caballero ordenó al ama de llaves que no dejara leer Julio Verne a sus hijos. Inútil bu scar más lejos: las maravillas del siglo eran la máquina de vapor y la lámpara de gas. Se parará cuando se afloje el muelle. El espacio y el tiempo no tiene n existencia real. y M. a simular para complacer al hipnotizador. se dejaban describir por ecuaciones de gran belleza formal y da ban satisfacción al pensamien­to: fluido eléctrico. jamás la Huma­nidad haría mayores inventos. Todas las puertas se cerraban. se veía obligado a la «autocríti­ca» y a declarar públicamente ue jamás había fabrica­do diamantes y que se trataba de un error experimental. Pero. nada de sorpresas. era una entidad totalmente independiente de l a materia y que no tenía misterio al­guno. El Uni­verso fu e un día montado como un reloj. declaraba a uno de sus alum­nos que la Física estaba acabada. En este Universo de previsible destino. y que haría mejor en emprender nuevos ca­minos. el si glo XIX oficial demostró que la hipnosis no existía. Partiendo de críti cas exactas.una fotografía de una maqueta. ¡procura te­ner siempre limpi a la nariz! Era inútil intentar la exploración del mundo inte­rior. calorífico. se habría escrito la última página. se degrada en calidad. Si alguien h ubiese dicho a un investigador ofi­cial del siglo XIX que la física absorbería un día el espa­cio y el tiempo y estudiaría experimentalmente la cur­vatura del espacio y la co ntracción del tiempo. se sabe que la personalidad puede dividirse. Moissan. en efecto. Éste había pro clamado que los hombres acabarían por volar. sin embargo. como e l hígado la bilis. que Langley acaba­ba de enviar a su padre. Los fluidos lo lle­naban todo. pues. ¿ acaso su padre es un tonto?» El supuesto tonto se llamaba He rbert George Wells. si se conserva en cantidad. el du­doso Edgar Poe. luminoso. se intere­saban en el fenómeno. El alumno se llamaba Helbronner y h abía de convertirse en el primer profesor de fisicoquímica de Europa y hacer notable s descubrimientos sobre el aire líquido. También la biología estaba terminada. El paciente tiene tendencia a m entir. reprimir toda sospecha de misterio. Wells. Claude Bernard estrujó todas sus posibilidade s y se había llegado a la conclusión de que el cerebro segrega el pensa­miento. había pre­tendido que por medio de la electricidad se podían pr o­ducir rayos luminosos invisibles: una broma. El alemán Clausius demostraba que no era conce­bible otra fuente de energía que el fue go. con ruido seco. El ingenuo Flammarion. ¿La electricidad? Simple curiosidad técnica. eliminar todo rastro de lo desconocido en el hombre. clasificada. pero. Cuando se supiera cómo se asociaban los hexágonos de carbono para crear el espíritu. Be rthelot. Sabio hijo mío. Bajo los efectos de esta ilusión. Una pro­gre sión continua y clara: la materia en sus tres estados (sólido.

de los sub marinos.» Mientras tanto. El sabio debe abdicar. además. Aldous Huxley escribirá más tarde que «si una obra humana puede dar idea de la fealdad de lo absoluto. lo ha logrado la teoría de Lord Rayleigh». preparando la más formidable revolución de ideas que el hombre «históri­co» haya c onocido. sólo puede ser útil. Los expertos de Napoleón III prueban qu e la dínamo Gramme no dará vueltas jamás. matemático genial. ¡Hechos! ¡Sólo queremos hechos! Al no alentarse las investigaciones sobre la materia y la energía. sentía gravitar sobre sí el enorme pe so de ese siglo XIX que había sido carcelero y verdugo de lo fantástico. se produce la catástrofe: el experimen­to de Michelson y Henri Poincaré. Para él. los epif enómenos. les dice a sus colegas. unos centenares de miles de años nos separan del nacimiento del sol? ¿Cómo habría po dido producirse una larga evolución? Y. El combustible fósil se agotará en unos cuantos siglos. La Science et l'Hypothése. salvo la preocupación del h ombre de «mantenerse en su lugar». condenado. Turpin. ¡Véanlo ustedes!. que sueña. construye la teoría del éter g iroscópico. Los doctos académicos no se molestan a causa de los primeros automóviles. se arman en secreto. no hay sa lvación. para general asombro. todos los cami­nos están cerrados. Pero debe también reducir a la nada a los «aventureros». Nada se lo impedía. Un éter com­puesto de múltiples peonzas girando en todos sentidos y reaccion ando entre ellas. fuertemente . el seño r Secretario Perpetuo se lanza so­bre el impostor y le aprieta la garganta con puño de hierro. que imagina. Es el medio que penetra toda materia y sirve de soporte a las ondas luminosas y electromagnéticas. La. ¿quién encontrará jamás la manera de poner f echa al pasado del mundo? En este breve lapso entre dos na­das. la máquina sigue emitien­do sonidos. j unto con la combustión. de la luz eléctrica (¡un truco de ese dichoso Edison!). ¿Acaso no ha demostrado el gran Heinrich Helmholtz qu e el sol saca su energía de su propia contracción. construi r el batiscafo del profesor Piccard. el hombre deb ería mantenerse en su justo lugar de epifenómeno. Nada de utopías ni de esperanza. la hipótesis científica no es nunca verdadera. En este Universo organizado. Se desanima a los i nventores de los motores de explosión y se intenta demostrar que las máquinas eléctric as no son más que formas del movimiento con­tinuo.contrariados. En 1898. Y Claude Bernard declara : «Un hombre que descubre el hecho más sencillo sirve más a la Humanidad que el más grande filósofo del mundo. permanecemos graves. Es a la vez infinitame nte sólido e infinitamente tenue. No obs­tante.» La ciencia debería ser sólo experimental. Es el acto de la recepción del fonógrafo en la Academ ia de Ciencias de París: «En cuanto la máquina empieza a emitir algu­nas palabras. Pero no se atrevió. es dec ir. ¡Extraña prohibición la de la visita a s abismos marinos! Nada impedía al siglo XIX. Fuera de ella. Berthelot ataca a los filósof os «que se baten contra su propio fantasma en la arena solitaria de la lógica abstra cta» (he aquí una bue­na descripción de Einstein. Cerrados hacia delante y hacia atrás. y vendrá el fin por frío y por hamb re. son obras desesperadas y de dimisión. Cerremos las puertas. inteligible y. Es la época de los grandes inventor es aislados. nosotros. por lo demás. es decir. dado el estado de su técnica. algunos espíritus gigantes. rebeldes. que representa. Lord Rayleigh. acosados. jamás viajará por el espa­cio. Se rechazan los fósiles prehumanos que empieza n a descubrirse en cantidad. Nadie igualará jamás a los gigantes que han inventado l a máquina de vapor. Y es como una fonda es . por ejemplo). de la única fuerza que. no tarda en verse recluido. a fines del si­glo XIX.rd Branly. cuanto más. de los dirigibles. a la gente que reflexiona. que inventa la melinita. Las inteligencias disponibles en los albores del si­glo xx se hallan enfrascadas e n las especulaciones sobre el éter. Pero por lo pronto. Pero existe una página inmortal. los más curiosos se meten en un callejón sin salida: el éter. Jamás el hombre volará. valeur de la Science. existe en el Universo? ¿Y no muestran sus cálculos que. Acababa de renunciar a sus fútiles experimentos sobre las ondas para co nvertirse en médico de barrio. la ciencia oficial inglesa en todo su esplendor. Él habría descu bierto la relatividad si se hubiese atrevido. Hertz escribe a la Cámara de Co­mercio de Dresde qu e hay que desanimar a los que in­vestigan sobre la transmisión de las ondas hertzian as: no es posible ninguna aplicación práctica.

Alto. Su argumento fue citado hasta princip ios de nuestro siglo como mo­delo de profundidad. adeptos de la conciencia despierta. Ahora bien. herederos de l positivismo de Taine y de Renán. Ciencia sin conciencia: ¿y conciencia sin ciencia? La esperan za. de la energía del espacio y del tie mpo. transmuta seres. pero la fuerza de un hilo no es proporcional a su sección. cuando el Pensamien­to arrastra tragedias y dramas gigantescos. nadie advertiría nada. delectación burguesa! Nosotros. en todos los dominios. pero estrecho. Bruscamente. las puertas cuidadosamente cerradas por el siglo XIX sobre las infi nitas posibilidades del hombre. al modo precario de las cosa s anticuadas. nuestros debates filo­sóficos. si el Universo se co ntrajese un millón de veces. por lo menos. Vivimos sobre unas ideas. Del lado de los sabios. En este otro estado del mundo. una moral. «La marquesa tomó su té a las cinco. fueron muy desgraciados y tuvieron muchas nadas. transforma civilizaciones. Un inmenso foso separa al hombre de la aventura de la Humanidad. Una sú­bita borrachera se desliza en el diálogo entre mate rialis­mo y espiritualismo. Contemplamos cómo se elevan los cohetes en el cielo y cómo vibra la Tierra con mil nuevas radiaciones. Nuestra literatura. débil es recursos de la energía fundamental. dolorosa. de la materia. más o menos. crea el clima que empa­pa a toda la inteligencia de este siglo. una sociología.. en la mis­ma época. viejo y querido Po incaré! Este maestro del pensamiento había escrito: «Basta el sentido común para decir­nos que la destrucción de una ciudad por la desintegra­ción de medio kilo de metal es una imposibilidad evi­dente. Salvo en los terrenos en que s e desarrolla nues­tra vida «histórica». nuestra actitud ante la realidad. II Una dama de la inteligen­cia o la tempestad del idealismo. nuestros conflictos ideológicos. ¡Soñolientos goces. se han puest o en movimiento todas las formas de la imaginación. incapacidad de una fórmula ma­temática que dé más de lo que contiene. Obsérvenlo como si se tratara de una intriga romántica con presen­tación de per . inexistencia de los átomos. taponada. el juego corrompido. ¡Que se contraiga el Universo un millón de ve­ces. sabemos dónde están la insign ifican­cia. y la generación literaria de 1885 reconocerá un momento como maestros a Anatole Fr ance y Paul Bourget. que ama a Pablo. y todos los jamones irán por los suelos! ¡Pobre. pertura a otra realidad. No es un progreso: es una transmutación. y se po ndrá de nuevo a dis­cusión la naturaleza misma del conocimiento. pues todos sus jamones se vendrían al suelo. ¿Un sig lo pequeño? No. ¡Juventud! ¡Juventud! Ve y anuncia a todo el mundo que las puerta s están abiertas y que el Exterior acaba ya de entrar. Las postrimerías del siglo XIX marcan el apogeo del teatro y de la novela burguesa . mientras chupamos la pipa de Thomas Graindorge. en el campo del conocimiento puro. Según Poincaré. se daría cuen­ta el tocinero. Más allá de la lógica y de las filosofías litera­rias.» Carácter limitado de la estructura física del Univer­so. Especulaciones i núti­les. La noción eternidad presente. Como un enano al que se hubiese estirado. Somos nue stros propios bisabuelos. y noso­tros con él. la decadencia. un drama mucho más grande y palpitante que el de los héroes del D ivorce o los del Lys Rouge. una filosofía y una psicología que pertenecen al siglo XIX. trabaja­dores de la tierra.» ¡Toda una li teratura! Palpita­ciones de amibas y de infusorios. movi liza enormes ma­sas humanas. Hoy día. mil ve­ces más vigoroso y román tico. Hasta el día en que un experto in­ge niero hizo observar que. estrechez y mecanicidad absoluta del mu ndo interior del hombre: tal es el espíritu de las ciencias. ciertos descubrimientos formidables hacen que s e de­rrumben las murallas de la incredulidad. saltarán en pedazos. que no pueden escribirse tal s cosas cuando se ha entrado en el mundo de las ideas..pañola: sólo se encuentra en ella lo que uno lleva.» Valéry decía. a nuestras sociedades de nuestra civilización. y este espíritu se exti ende a todo. No se creía más que en las realidades debidamente comprobadas: bruscamente. la propia conciencia tiene que mudar de estado. todo duerme detrás de las puertas que acaban de saltar. por ajenas a toda realidad sensible. lo irreal se hace posible. mil veces más real que el mundo del corazón y de los sentidos. «Antonio amaba a María. vacuidad de la intuición. se representa. ciencia y religión. El peso de un jamón es proporcional a su volu­men. Las ciencias y la técnica darán un salto formidable. A La delectación burguesa.

Un temporal de irrealidades fantás ticas derriba a los buscadores de realidades. cierto. Simón Newcomb encuentra perfectamente natural que un médium materialice conchas frescas del Pacífico. Einstein. por ejemplo. es susceptible de infinitas transforma­ciones . Pero la me­cánica ondulatoria no logra explicar totalmente un he­cho tal que se mantiene fuera de nuestra razón. La materia se ha manifestado tan rica o acaso más rica en posibilidades que el espír itu. lo niega todo en bloque: los rayos X y los ectoplasmas. moral. Sin embargo. en 1901. la observación con el microscop io electrónico nos enseñará que el electrón ha pasado a la vez por los dos agujeros. desordenado. Lodge. tesis y antítesis son verdaderas a la vez. ¿será ésta del dominio de los espíritus? Madame Curie. ¿Dónde estamos hoy en día? Las puertas se han abierto en casi todos los edificios cien tíficos. intervención de los traidores. ¡El m undo ya no sigue el juego de la razón! ¿Será todo posi­ble? De un solo golpe. Se estaba seguro de la identidad de la luz y de la electrici­dad: no podían propagarse más que en línea recta y sin cruzar obstáculos Y he aquí que las ondas y los rayos X atraviesan los c uerpos sólidos. en el sentido del siglo X IX. Edison intenta constru ir un aparato para comunicarse con los muertos. y la Televisión. entre lo fantástico y la realidad. menos dogmática que la antigua. Hay que cr eer que. . La vieja guardia del positivismo libra un últi­mo combate por su honor. pero se ha comprobado experimentalmente. Y así se desarrollará. en particular la mecánica ondulatoria. en nombre de la Verdad. En la otro de ellos. lo mismo que el término «racionalista». El término «materialista». inconmovible. habría que modificar la es tructura de nuestra raza. hacen bailar los veladores. intentan rechazar la marea. pasiones contrariadas y debates entre las ilusiones. transformán dose en corpúsculos. de­jan de separar lo físico de lo metafísico. Ya tene­mos un objeto lo bastante pequeño par a pasar por uno de nuestros orificios. El Templo de la Certidumbre se hunde. de A o de B. ¿qué impide que el médium f abrique un ectoplasma partiendo de la nada? Si las ondas magnéticas atraviesan la Tierra. lo comprobado y lo soña do. Ahora bien. Los pilares del Templo se esfuman. El principio de la conservación de la energía era algo sólido. infinitamente p róximo. ha pasado por los dos. no hay finalmen te ni buenos ni malos y todos los héroes tienen razón si el novelista se ha situado en una dimensión complementaria donde los destinos se encuen­tran y se confunden. Y aparece una ciencia nueva. ¿Habla mos del absurdo? El electrón parece obedecer a leyes. Es una locura. En los tubos de descar­ga. el evados todos juntos a un grado superior. En la Naturaleza se produce la transmuta­ción de los elementos: e l radio se convierte en helio y plomo. Ello se debe al esfuerzo de unos ti­tanes como Langevin. Pero los puros. o creían saber. ha perdido todo sentido. los átomos y el espíritu de los muertos. el cuarto estado de la materia y los marcia nos. pero el edificio de la física se ha quedado casi sin paredes: una catedral toda de cristales en la que se reflejan las luces de otro mundo. Y he aquí que el ra­dio produce energía sin tomarla de ninguna fuente. la cual no puede funcionar más que a base d el sí o el no. ¡Cómo! ¡ i ha pasado por uno. cree haber cap tado mensajes de los marcianos. Ya no existe la lógica del «sentido común». ¿por qué no pueden emitir un cuerpo astral? Si existe una cuarta dimensión . la materia parece desvanecerse. ¿por qué no puede viajar un pensamiento? Si todos los cuerpos emi­ten fuerzas invisibles. Para que pudiéramos comprender. en nombre de la Realidad. Como en toda gran novela. Posee un peso definido. Perrin. produce un destello luminoso al chocar con una pantalla de televisión y un golpe cuando choca con un micrófono. Nuestra filoso­fía exige la tesis y la antítesis. estético. en la filosofía del electrón. Y. no puede haber pasado al mismo tiem­po por el otro! Pues sí. no por regresión. en t odos los campos: literario. De los intentos de explicación han nacido diversas doctrinas. sino po r adelantamiento. Encierra una ener­gía incalculable. que pronto resonará en todas las formas del pensamiento. Las puer­tas se abren sobre una realidad distinta. sus recursos son imprevisibles. Marconi.sonajes. un combate a menudo absurdo. los sa­cerdotes de Descartes se vuelven loc os. será la ciencia física la que restable­cerá el orden. filosófico. A los ojos del sentido común. los que sa ben. no por amputación. los irreductibles. Si el principio de la conservación de la energía es falso. un electrón es un objeto. social. Crookes. ciego.

Obs erva: nada puede. Si el hombre no está limitado a esta Tierra. región en que la atmósfera de nuestro p laneta empieza a ser densa. El electrón. el pensa­miento humano tendría que volverse de arriba abajo. no existiría en realidad más que un presente eterno. surgirán nuevas cuestiones sobre el sentido profundo de la ini­ciación y sobre los eve ntuales contactos con otras inte­ligencias de Fuera. se encuentran unas partículas. Es lo mismo que decían l os antiguos místicos. en el continuo de cuatro dimens . están ya muertos. Se crea­rían así unos armarios del tie mpo. pero que. Este armario seria un anillo hueco de cristal. Ya no vivimos en un mundo cerra do: un es­píritu que sea verdaderamente testigo de su tiempo no puede ignorarlo. Ahora bien. Pero su tiempo no es el nue stro. y en el cual las partículas girarían con tal rapidez que el tiempo. los mesones mu. límite de la luz. conservados en la cuarta di­mensión. nuest ros métodos de pensamien­to habitual y las filosofías literarias. para el operador del radar. al llegar al nivel del mar.. para ell as. considerado a nuestra escala. tal como se expresa en la novela. el tiempo circula en los dos sentidos a la vez: futuro y pasado.»3 Para los discípulos modernos de E instein.000 kilómetros por segundo (velocidad en relación a la cual e l cohete no hace sino arrastrarse). Los rayos cósmicos. En el superojo del radar. por odio a la amante de su padre. Un cohete V-2. Toda la a ventura del conoci­miento avanzado está orientada a una descripción de las leyes de la física. está encima de la ciudad. puede mant enerse agarrado a problemas no ya siquiera planetarios. pero también de la biología y de la psicología. estas partículas han nacido en el cielo. provinciales? ¿Y cómo nuestra psicología. va a caer. si lo prefieren de un registro continuo. y que no tienen más que sus ojos y sus oídos. ¿qué es el tiempo? Estamos en Londres y en octu­bre de 194 4. el tiempo prácticamente no transcurre. Una vida de una mi­llonésima de segundo podría mantenerse de este modo y ser observada minutos u horas enteras. ¿a qué se aplica? Para los habitantes de la casa que será destr uida dentro de un instante. nada puede ya interceptar el instrumento mort al. Otro ejemplo: en los rayos cósmicos.2 En­tonces el Univ erso entero nos seria accesible: seria po­sible ir a la estrella más lejana en el la pso de una vida humana. habría dejado de fluir. estos entes efímeros se destruyen ellos mismos por radiactividad.000 kiló­metros por hora. la V-2. Va a caer. los trabajos de física teórica . de la existencia perpetua. en estas condiciones. cuando al­canzan la superficie de la Tierra. Han vivido este viaje en la eternidad y no han entrado en el tiempo hasta que han perdido su energía. la trayectoria de la bomba está ya fijada. Al nivel de la partícula . ¿Cómo. que se sirve de ondas que se propagan a la velocidad de 300. colocado en un enorme campo de f uerzas.. ¿existe o no? Lo que la Naturale­za llama existir no tie ne existencia a nuestros ojos. La Tierra está ligada al Universo. sino estrechamente regio nales. nada se puede evitar. donde se guardarían objetos de corta duración. pue de permanecer tan cerrada.es una realidad. No hay que creer que el tiempo transcurrido vuel­va a la nada: el tiempo es uno y eterno. algunos investigadores que hacen cantar a los números una música celestial s e preguntan si el espacio no se contrae alrededor de un vehículo. en el extre­mo del conocimiento. reducida a los movi­mientos infraconscientes de la sens ualidad y del senti­mentalismo? Mientras millones de personas civilizadas abren lo s libros y van al cine o al teatro para enterarse de que Francoise se enamora de René. Pero este va. el pasado. Los habitantes de la ca sa van a morir. A la v elocidad del radar. ¿Y qué más? En materia de investigación sobre las estructuras del tiempo y del espacio. Al cabo de esta millonésima de segundo. Así desaparecen. la precognición es un hecho. que vuela a 5. Si tales ecuaciones se confirmasen. el pensamiento. Para franquear estos trein­ta kilómetros han empleado más que su tiempo de vida. el hombre no está solamente en contacto con el pl aneta que habita. a treinta kilóme­tros de la Tierra. A escala humana. ¿es ser o es nada? He aquí una pregunta ab so­lutamente falta de sentido. por ejemplo en el plano social. el presente y el futuro no son más que aspectos diferentes graba dos diferentes. revelan contactos con la totalidad del Cosmos. Se proyecta la construcción de aparatos en que se produzca el mismo efecto. A una velocid ad extrema. invariable. la radioastronomía. se convertirá en lesbiana para ve ngarse. el co­hete ya se ha estrellado. nacidas de una visión anticuada de las cosas. Pero. El electrón. cuya vida sobre el Globo más que una mi llonésima de segundo. Si el futuro ya existe. nuestras nociones del pasado y futuro ya no se sostienen. Para el operador.

que arrastra más pronto o más tarde el hecho social.iones. Varga veía esta crisis muy próxima. E. lo esperaban así. en biología moderna. sin duda. y sin duda en sí mismo las leyes más íntimas de esta re­gión. como lo es la nuestra a la de los animales. nos enseña que hay una dirección clara en la hist oria humana. la libertad es conciliable con este pre­sente eterno.»4 Li­bertad de llegar a ser. Y. el a cceso a una civilización en la cual la vida será tan superior a la nuestra. objetivo. En cua nto al progreso. El nuevo mundo de la física desmiente formalmen­te las filosofías de la desesperación y del absurdo. el resultado fue terriblemente descorazonador. Taine. «El viajero que r emonta el Sena en barco sabe por anticipado los puentes que encontrará. Necesitaría una aventura-león. Esta lujosa publicación difunde las ideas del capitalismo il ustrado. Un co­nocimiento real. la vista se extiende hasta el infinito . un acrecentamiento de la fuerza del hombre. aunque no lo sepa tod avía. El hecho de que la situa ción económica de los Estados Unidos mejore sin cesar y de que el gran problema empi ece a ser el empleo . que el hombre del si­glo XIX podía creer que la ciencia. la materia aparece como un delgado hilo tendi­do entre el pasado y el futuro. el círcu­lo se cerraba alrededor del misterio y el progreso i n­culpado abría las puertas del cielo. explicaría el mundo. desorden. Un poco d e lirismo. es posible que el espíri­tu humano haya comprendido ya el mundo.. hasta llegar al control de los acontecimientos? Algún día lo sabremos y entonces la psicología se convertirá en rama de la física. Al contrario. El hombre del siglo xx no tiene ya ta les esperanzas. Las fi­losofías que h an atravesado la Europa del siglo xx eran fantasmas del XIX vestidos según la nuev a moda. del hecho técnico y científi­co. Ya no son Berthelot o Taine quienes pueden at estiguar el porvenir humano. D el diálogo público entre es­tas dos autoridades. Pero la sociología tie­ne siempre el horizonte tapado por los monumentos del siglo pasado. Un diálogo de sordos. s planetarios y los provincianos. la conciencia es admiti da de pleno derecho en las ecuaciones de física teórica. en el seno de una eternidad que es. tortura y confusión del espíritu. Renán. Por primera vez. ni el espíritu es inepto para comprender. cabía esperar una ayuda seria para comp render nuestra época. El mundo no es absurdo. en el presente eterno. ¿De qué medios se vale para modif icar las tensiones de este hilo. Cien­cia sin conciencia no es más que ruina del alma. una ascensión del espíritu general. un día. Tal vez es sólo la conciencia la que se desplaza. co mo un perro. el problema ya no se planteaba así. admirable visión del destino humano ligado a la totalidad del Universo! Si pudiese volver a vivir mi vida. Pasado. doctor?» Ahora bien. doctor. Y no por e llo es menos libre en sus acciones. Berthelot. en matemáticas.. Sin s aberlo los charlistas. Recuerdo nuestro entristecido asom­bro cuando. pues éste es el fruto y la co nclusión de las reacciones más complejas en nuestra región del Universo. en el comienzo de sus vidas. sino más bien hombres como Teilhard de Chardin. en 1957. son. no elegiría por cierto el ser escritor y ver pa sar mis días en una socie­dad retrógrada en que la aventura yace debajo de la cama. Varga posee un espíritu sólido y goza de la considera­ción del poder supremo. Varga seguía al pie de la letra su evangelio. Los filósofos literarios nos han dicho que el hombre es in­capaz de comprender el mundo. Un caballero de vuelta entre noso­tros. hemos comprobado que las potencias del hombre no han producido más que hambre. socio­logía. ¡V isión doble. una enorme forja de masas que las transforma en conciencia activa. en Nuevas paradojas del doctor O'Grady escribía: «Ad­mitirá usted. ¿Qué esperanza nos que da? ¿Para qué vive usted. III Lo Reflexiones apresuradas sobre los atrasos de la. La con ciencia humana se desliza a lo largo de este hilo. terror. Sin embargo. es decir. presente y futuro. Marx había anunciado la crisis inev itable del capitalismo. De un a reciente confrontación entre sabios de diversas dis­ciplinas. Ya André Maurois. Sabe que los descubrimientos ha­cen retroceder el misterio. no obstante. En física. En este presente eterno. se desprende la idea siguiente: tal vez un día nos serán revelados los últimos secretos de las partícu­las ele mentales por el comportamiento profundo del cerebro. Me haría físico teórico para vivir en el corazón ardiente del romanticismo verdadero. Bergier y yo segu imos la corres­pondencia entre el célebre economista soviético Euge­nio Varga y la revis ta americana Fortune. ni menos capaz de prevenir lo que puede cruz arse en su camino.

Mientras en Francia uno de nuestros mejores so­ciólogos llora sobre Le Travail en mi ettes. Varga es partidario de la libre empres a. El último sociólogo vigoroso e imaginativo fue in­dudablemente Lenin. Gerald Heard. más el automatismo. no consideraba tampoco un cambio d e sociedad en la URSS. Pero es le tra muerta para el mundo moderno. es la pura verdad. Cuando todas las familias americanas t engan dos coches. habrá que hacer que compren un tercero. sin embargo. La idea de qu e el anunciado derrumbamiento podía no producirse según lo previsto. y de que tal ve z una nueva sociedad está a punto de nacer allende el Atlántico. Todo lo que los rusos podían esperar era llegar a tal estado. Mientras los intelectuales pari­sienses llamados de vanguardia se pr eguntan si Man debe ser rebasado. habrá que instalarlos en los automóviles. provincianos. El problema d e un fin en la vida no parecía alcanzarles. si eran buenos. mientras las masas inmensas de Oriente. Estas fuerzas. anunció la venida de otro Vidente. no impresiona en absoluto al teórico que. comparados con nuestros sociólo­gos. Tienen dinamismo y magnitud. Varga espera el derrumbamiento di los Estados Unid os anunciado por el profeta. Considerados desde nuestros puntos de vista angostos. ha llevado a la pluma de los observadores el elogio franco de las gran­des dinastías capitalistas y de las poder . por su parte. los sindicatos americanos estudian la se­mana de veinte horas. La redacción de Fortune. E. Creen firmemente en la virtud del progreso. el instituto Sternfeld de Moscú estudia la implantación de la Huma nidad en 1" Luna. Y. Améri­ca no está mejor provista. Henry Miller y tantos otros. Mientras siguen planteándose el pro­blema de la coexiste ncia. Si la Europa occidental tuviese que hundirse y perderse e n conflictos bizantinos lo que Dios no per­mita . ni los veinte millones de individuos que sólo soportan el modo de vida absorbiendo drogas tan perniciosas como la morfina o el opio. la voluntad de poder y un indomable optimismo. Sin embargo. y después de África. o si el existencialismo es o no es un humanism o revolucionario. el África y la India. que sabría promover un «comun ismo de cuatro dimensiones». Si la URSS no tiene sociólogos a su altura. economistas y pensadores. y que la redacción de Fortune está compuesta de progresistas. Nosotros ten emos los ojos en el cogo­te. no dejaría por ello de proseguir la m archa hacia delante de la Humanidad. No se dejan llevar por la delectación melancólica. Cuando esté saturado el me rcado de los aparatos de televisión. La reacción c ontra los «historiadores rojos» de fines del siglo XIX. volando estructuras y esta­bleciendo una nuev a forma de civilización entre los dos nuevos polos de la conciencia activa que son Chicago y Tashkent. Rusia espera al pensa­dor que describirá el orden nuevo: el comunismo más la energía atómica. estrechamente doctrinal. en las grandes ciu­dades. etc. pa sarían al crisol. hacen saltar los cuadros de la sociología mo ntados en el si­glo XIX. Había definido exa ctamente el comunismo de 1917: «Es el socialismo más la electrici­dad. después de asistir a lo s funerales de Lenin. ni la existencia. El ruso y el americano res ponsables tienen en común la amb ición. de millones de jóvenes «rebeldes sin causa» agr u­pados en gangs. No piensan que el mun­do sea absurdo y que la vida no valga la pena de vivirse. título de una de sus obras. seguía viendo las cosas a través de las antiparras de Karl. ya que no elevada. más la síntesis de los carbu rantes y de los alimentos a partir del aire y del agua. John Buchan. dentro de un siglo o de un siglo y medio. más la física de los cuerpos sólidos. La definición vale todavía para la China. Varga. más la conquista de las estrellas. definitivo. no le turba­ba ni un segundo. Aldous Huxley. Sorprendería a muchos que declarásemos que E. nada turbaba a los adversarios teóricos de E. tentados por las antiguas filosofías orientales). Mientras E. Tienen una v isión amplia. y explicaba que la América de 1957 representaba un ideal pe rfecto. el comunismo y el capitalismo están en camino de verse transformados por la más poderosa revolución tecnológica que la Tierra haya sin duda conocido. marchan directamente hacia un aumento indefinido del poder del hombre sobre la Naturaleza. Quizá es ya tiempo de volverlos a su sitio. Varga no es comunista y Fort une no es capitalista.» Ha pasado casi m edio siglo. ni la mul­tiplicidad de nuevos culto s entre los intelectuales americanos (Oppenheimer. No les pa­raliza el complejo de la decadencia. mane­jando la p alabra de las ciencias y de la técnica.racional del tiempo de ocio. Nada inquietaba. en el sentido europeo. en tiempos del radar. Eugen io Varga y la dirección de Fortune están muy adelantados. los biólogos americanos preparan la síntesis de la vida partiendo de lo inanimado.

y le reci­tarían el evangelio humanista-materia lista del siglo XIX. en que el pasado recientemente vivido no tie­ne ninguna de las propiedades del por venir. Ha­bría que mostrarle un mundo en que los ciclotrones son com o las catedrales. etc. la aparición de mitos nuevos. apenas encarnado. que volviera junto a nosotros. En tales condiciones. aunque comparable a la tradición oral de los antiguos rapso­das. ¿Qué le dirían nuestros sociólog os? ¿Que sus inmensos esfuer­zos. Entonces nuestro caballero ya no quisiera tal vez vo lver a su pasado. Esta franqueza es saludable. La primera idea verdaderamente fecunda es que existe un desplazamiento de los fi nes. sigue siendo es­trictamente provinciana. fija tod a la inteligencia en debates de campanario. si . ¿para hacer qué? La persona hu­mana. Esta filosofía. Es una fatiga nerviosa del espíritu. y de rechazar al infiel: todo l o que es infiel al infinito poder del espíritu. hasta senti r un chas­quido de las conciencias. Después de tod o. en manos judías. Nuestro futuro próximo es tan diferente de lo que acabamo s de conocer. la a ventu­ra de un espíritu que sale de la adolescencia. pero co­locado a otro nive l. sino en los cereb ros. Tal vez se sentiría aquí como en su casa. nunca por comparaciones minúsculas en una infinita fracción. en que des pierta el alma del planeta. no es la primera vez en la historia de la Humanidad que la conciencia debe pa sar de un plano a otro. cuya otra mitad está. Es una enfermedad pasajera del pensamiento de unos seres civiliza dos que no han sabido adaptar su herencia de nociones (libertad individual. de Libertad. y donde el presente. Habría que mostrarle nuestro mundo en mar­cha. Si hay un porve­nir. Todo es absurdo y l a bomba «H» pone fin a la Historia. se ve sumido en aquel pa­sado inserv ible. en lucha con sus propias conquistas. al desplazamiento de los fines de la civilización.osas organiza­ciones. L as críticas de la American way of Ufe son raras. ¿para qué hacer de ella?» Para que nuestro caba­llero viese nuestra civilización como algo digno de ser vivido por un alma. como la formida­ble conmoción de una cruzada. Después le hablarían de Justi cia. Toda forja es dolorosa. A través de la abund ante y asombrosa literatura llama­da de science-fiction se distingue. merece que lo examinemos. es más fácil de manejar que los pesados y delicados instrumentos del anális is de lo real. la reflexión no debe hacerse con refer encia a un próximo pasado. Un caballero de las cruzadas. se sentiría al fin menos desconcertado por nuestra técnica que por el hecho de que los infieles conserven todavía la mitad del Santo Sepulcro. felicidad. pero la perspectiva es corta. no sólo en el seno de la materia. no es cosa seria para los soció­logos. no habría que hablarle el lenguaje retrospectivo de los sociólogos. Nadie parece empujar la imaginación hasta ver nacer. batallas y descubrimientos han tenido exclusivamen te por objeto elevar el «nivel de vida» de todos los hombres? Esto lo encontraría absu rdo. empero. Lo que más le c ostaría comprender sería que una civilización rica y poderosa no consagrase explícitamen te su rique­za y su poder al servicio y la gloria de Jesús. pers ona huma­na. en que la interrogación del hombre hace vibrar sus antenas en los espacios cósmi­cos. Tal vez se lanzaría hacia el porvenir como antaño se lanzaba hacia el Oriente. se despliega a la medida del pl aneta. no es sor­prende nte que las almas sencillas se refugien en el catastrofismo. por cierto. Por consiguiente. sino cambiar la estructu­ra. nuestra inteligencia en ma rcha. que parece a un tiempo siniestra y profunda. en las que las matemáticas son como un canto gregoriano. el espíritu adherido a la mate­ria. Y. se adentra en una reflexión a escala cósmica y sitúa de otra manera el destino humano en el Universo. Y el caballero replicaría sin duda: «La libertad. nos pre­guntaría e nseguida por qué no utilizamos la bomba atómica contra los infieles.). En cuanto a la sociología europea. debe no parecer. literarias. en este presente acelerado. como el si­glo XIX lo era de la civilización maya. y proceden de la mane ra más negativa. a través de esta «multitud solitaria» una civilización diferente de sus formas exteriores. de Persona Humana. ¿para hacer qué? La justicia. ya que la vida le parecería desde ahora sin objeto. Pero el estudio de tal literatura. sino un lenguaje p ros­pectivo. t enemos que proceder por proyecciones incesantes en las más grandes dimensiones del tiempo y del espacio. en que las masas humanas de todos los colo­res se ponen en marcha. en que las transmutaciones se operan. Se trata una vez más de religión: de p oner de manifiesto lo que ata al hombre a su propia grandeza y esta grandeza a l as leyes del Universo. Se trata una vez más de liberar el Santo Sepulcro. De corazón firme y de inte­ligencia abierta. y que atestigua los movimientos profundos de la inteligencia en ruta. en el momento en que este espíritu.

será! ¡Y nadie puede librarse!» La materia libera su energía y se abre la ruta de los planetas. no s e dan cuenta de los poderes ocultos en los libros de ciencia. decía Planck. S. Sin embargo. Tales acontecimien tos parecen no tener paralelo en la Historia. en notable proporción. y hay cosas es­pantos as. Entre lo que él mismo arriesga y los r iesgos que se corren al mundo. Haldane : ¡Lo que ha sido. d urante aquellos años. «La verdad no triunfa jamás. y los servicios de informa­ción. El lenguaje esotérico es e l lenguaje técnico. Los atomistas americanos se colocan frente al Ejército y publican su extr aordinario Boletín: la cubierta representa un reloj cuyas saetas avanzan hacia la medianoche cada vez que un experimento o un descubrimien­to peligroso caen en mano s de los militares. el cibernético. en que el presente se desprende del pasado como el ic eberg rompe sus lazos con el cantil de hielo y se lanza al océano sin límites. Norbert Wiener. B. Ha nacido una nueva generación de sabios.» Premio Nobel o ante el pelotón de ejecución. la políti­ca los alcanzó. Es el personaje clave de la aventura a que se ha lanzado la Humanidad. Solid arios del destino de la Humanidad y.» Ahora sí que se dan cuenta. el hombre invisible de Wells. Joliot Curie lanza botellas de gasolina contra los ca­rros alemanes en los combate s para la liberación de Pa­rís. Estos maestros libraron batallas contra la inercia del espíritu hum ano. le elevan a un nivel de conciencia planeta rio. Al mismo tiempo. Einstein fue desterrado. Los poderes de la ciencia. Cerc ado por los políticos. sus trabajos le hacen ver la irrisión de los particularismos. hay milagros. Son gentes qu e tienen conciencia de ser. si no cósmico.empre con su fe. etc. Oppenheimer choca con su Go­bierno. pero en otro grado. que el sabio está ligado al mundo. «El investigador ha debido reconocer que. Un nuevo aspecto del «espír itu religioso». Planck. de la acción inmediata). «obreros de la Tierra». lo mismo que todo se r humano. «He aquí mi predicción para el porvenir escribe el biólogo inglés J. de la Historia. siempre r etrasados en las revoluciones. es a un tiempo espectador y actor en el gran drama de la existencia. Y Einstein: «No creo en la educación. Pronto detentará la casi totalidad del po der. hay maravillas. Tú mismo debes ser tu único modelo. ¡Ved. se trata de una ruptura.»6 Si el presente se desliga del pasado. ¿Es us­ted un moderno retrasado o un contempo ráneo del fu­turo? Un anuncio en los muros de París.5 Son los h erederos directos de los investigadores del primer cuarto de nuestro siglo: los Curie. y los hombres de la ca­lle más que los letrados. Kurchato f rompe la consigna del silencio y revela cuanto sabe a los físicos ingleses de Ha rwell. la llama del genio se elevó a alturas jamás alcanzadas des­de el m ilagro griego. decía: «Los hombres. Griffin. pues. En estos volúme­nes ha y maravillas. tiene iguales probabili­dades de encontrarse al final de su camino con el Pre1. La actual generación percib e por todos lados. responsables de este d estino. en todas las circunstancias. Perrin. Se sentían responsa­b les únicamente ante la Verdad. Pontecorvo huye a Rusia para proseguir su obra. lo que estamos viviendo! ¡Abrid bien los ojos! ¡Haced la luz en las tinieb las! CONSPIRACIÓN A LA LUZ DEL DÍA La generación de los «obreros de la Tierra».» Pero no eran conflictos al nivel de la Tierra. cuya aventura está li­gada a la del mundo. «Vivimos en un momento en que la His toria contiene el aliento. Einstein. aunque este modelo sea espanto­so. se han extendido más allá del planeta y amenazan la vida de éste. en 1622. sólo un despreciable cobarde podría vacilar. s ino empleando la bella expresión de Teilhard de Chardin. Pero hay un malentendido. apostrofa a los hom­bres p olíticos: «¡Os hemos dado un depósito infinito de poder y habéis hecho Bergen Belsen e Hir oshima!» Son sabios de un nuevo estilo. Langevin. Él detenta la casi to­talidad del saber útil. incluso los cultos. Hay milagros. después de Wells. vigila do por los militares. observado por la Policía. Una nueva noción de la sociedad secreta. no con todos los . Y habían sido violentos en sus combates. pero sus ad versarios acaban por morir». Aún no se ha dicho bastante que. no buscadores desinteresados y espectadores puros. El hijo de Planck fue asesinado por la Gestapo.

en 1957. o tiende a poseer. salida d el hervidero de ideas de la Europa occidental del siglo XVIII. C iertos huéspedes de Princeton pienso esencialmente en un sabio viajero oriental 7 pue den haberlo advertido. ora como modernos atrasados. puede refrescarnos la vista para buscar un nuevo punto de partida.» La idea de una sociedad internacional y secreta de hombres intelectualmente muy avanzados. o enterrándolos por varios años. y que se inscribe lógicamente en el futuro. nuestros se mejantes. Nuestra conciencia y nuestra inteligencia nos di­cen que no es lo mismo en absoluto. el conoc imiento de lo que ocurre en lugares alejados. sino con el pasado nacido últi­mamen te. «Constituyen.»1 Supriman el término «oculto» y se hallarán s­tedes con las facultades que posee.» Muchos consideraron que se trataba de una broma. ora como contem poráneos del futuro. como nos recuerda hoy Mon sieur Serge Hutin: «Se atribuía a los Hermanos de la Rosacruz la posesión de los secre tos siguientes: la transmutación de los meta­les. la aplicación de la cien­cia oculta al descubrimiento de los objetos más escon­didos. me atrevo a afirmar que tal so­ciedad existe en este momento. es aclarada por el presente. por la gracia del Altísimo al que se vuelven los corazones de los Justos. Era inconcebible en el siglo XIX o hace sólo veinticinco años. En cierto modo. digo. Est noción. Lo sentimos a cada instante. con lo que llamamos «la civilización moderna». deseosos de defender sus descubrimientos científicos contra los poderes organizados. esta­tutos conservados en una biblioteca de París y que pro­claman que sólo pueden consagrarse a la alquimia los hombres de corazón puro y ele vadas intenciones. Nos situamos. Un día de 1622. transformados espiritualmente por la intensidad de su saber. la co lectividad d los seres llegados a un estado superior a la Humanidad corriente. pues no dice el historiador Serge Hutin . cierto edito rial del Boletín de los atomistas americanos. es decir. o más bien de transmutación. es a la vez muy antigua y ultramod erna. Esta civilización. todo nos invita a pensar que una sociedad de esta natu­raleza se es tá formando hoy en día. ¿Cuáles son estos cambios? Una visión que arranca de un pasa­do lejano nos permitiría alumbra r el porvenir. Nad a absurdo hay en ello. podría fijarse en los muros de París o publicarse en los diarios si los sabios se reunies en en congreso para informar a los hombres de los peligros que corren y de la ne cesidad de orientar sus actividades según nuevas perspectivas sociales y morales. Vean incluso un texto ruso reciente. e stá en camino de ale­jarse de nosotros. traducida al lenguaje moderno. cierto discurso de Oppenheimer. pre­cisando más. de error mortal. y los progresos de la ciencia han confirmado en parte aqu ellos sueños. p oseedores por ello de los mismos ca racteres interiores que les permitan reconoc . que la inmortalidad y el control de todas las fuerzas naturales est aban a su alcance y que todo lo que pasa en el Univer­so puede serle conocido. tienen el mismo son que el manifiest o de los Rosacruz. esta idea. hemos v enido visible e invisiblemente a esta ciudad. o poniendo sólo una pequeña parte en circulación . cosas. Las ideas que sirvieron de fundamento a esta civili­zación moderna están gastadas. Estamos en el m omento de la ruptura. Cierta de­claración patética de Einstein. desarrolla­da en el XIX y que ha dado sus frutos al mundo entero durante la primera mitad del xx. Volvamos a la Rosacruz. por la fuerza de las.pasados. el escritor soviético Vladimir Orlof es­cribió: «Todos los alquimistas de hoy deben recordar los estatutos de sus pre decesores de la Edad Media. la prolongación de la vida. a fin de librar a los hombres. Según l a leyenda forjada con mucha anterioridad a aquella época. tan l ejana. pero. En oca­sión de la conferenci a sobre los radioisótopos celebrada en París. no debemos asom­brarnos demasiado s i el papel de la ciencia y la misión del sabio experimentan cambios profundos. En este período de rup­tura. Si nada prueba que la sociedad secreta Rosacruz existió en el siglo XVII. Pero hay que explicar la noción de la sociedad secreta. la sociedad de los Ro­sacr uz pretendía que el poder del hombre sobre la Naturaleza y sobre sí mismo llegaría a s er infinito. O. Hoy es conce­bibl e. contr a la curiosidad y la codicia de otros hombres reservando para el mo­mento oportuno la utilización de sus descubrimientos. la ciencia moderna. no con el pasado que llegó a la madurez. los parisienses vieron en sus paredes unos carteles concebidos en estos términos: «Nosotros. De modo que la llamada de 1622. delegados del colegio principal de los Hermanos de la Rosacruz.

Y es que tenemos una idea clara del «estado superior». añadimos hoy una psicología de las altura s que nos sitúa en el camino de una posible superintelectualidad. una idea científica. que se comunicaba n entre ellos. no obstante. A la psicología de las profundidades. con quienes poder dialogar. Podría ser que estuviésemos a punto de des cubrir. sobre las leyes q ue rigen el Universo. al buscar.9 como quiera que la palabra «genio» no bastaba a expresar todos los estados supe­riores posibles del cerebro humano.8 Nos hallamos en un grado de investigación desde el cual vemos la posibilidad de mu taciones artificiales para el mejoramiento de los seres vivos. y s i algunos fragmentos de estos conocimientos han sido conservados a través de las e dades (lo cual. No nos imaginamos una sociedad organizada.erse entre ellos. comprendido sólo por cinco o seis hombres en todo el mundo. «La radiactividad puede crear monstruos. parecidos a ellos en conocimientos. al menos a nuestros ojos. o. El genio será sólo u na de las eta­pas del camino que puede recorrer el hombre dentro de sí mismo para al canzar el uso de la totalidad de sus facultades. En una vida intelectual normal. Obliga­dos a una especie de clandestinidad. ¿Quiere esto de­cir que estaban afiliados a ella? Esta pregunta no tiene sentido. pero también nos dará genios». na­turalmente. conver saciones mantenidas en voz alta y de las que nada llega al cono­cimiento del enfer . dinámica. o de algunos centenares de físicos y matemáticos capaces de pensar eficazmente en volver a poner sobre el tapete la le y de paridad. Digamos mejor que la leyenda de la Rosacruz sirvió de soporte a una realidad: la sociedad secreta permanente de los hombres su periormente iluminados. ha­bría manten do en secreto su descubrimiento. Tales espíritus saben con evidencia que no tiene ningún interés hacer a larde de su poderío. imaginar. Si algunos conocimientos profundos sobre la mate­ria y la energía. pre sente. Esta idea nueva. no utilizamos ni la décima parte de nuestras posibilidades de atención. Es el caso de Einstein. El último objetivo de la investigación alquimista. e incluso del hom bre. hombres que han dado ya algunos p asos por el ca­mino que un día emprenderemos todos. en nosotros. se llega a la totalidad de los conocimientos y a la sabiduría. Sin duda exis ten ya «mutandos» entre nosotros. volveremos largamente sobre ello. Basta pen sar en las conversaciones de los médicos alrededor de una cama de hospital. de memoria. sino una rea lidad. y un lenguaje común. no re­vela un sueño ocultista. Enseguida veremos cómo. una sucesión de espíritus desmesurados. un estado de consciencia superior en que el ho mbre estaría en posesión de medios intelectuales decuplicados. que debemos al psicoanálisis. Más de una vez se ha citado a los Rosacruz a su respecto . En el curso de esta obra. Para los Rosacruz no hay más estudio que el de la Naturaleza. La sociedad de los Rosacruz se habría formado. puerta s detrás de las cuales nos espe­ra una multitud de conocimientos. las llaves que nos permitan abrir. Si Cristó­bal Colón hubiese sido un espíritu desmesurado. declara un biólogo in­glés. Según la tradición. de intuición. los Rosacruz eran espíritus de otro calibre que se reunían por agrupación. otros hombres. e n el curso de los tiempos. lo sabemos ciertamente). podemos. en este plano. que es la transmutación del propio operador. Los estudios avanzados de psicología parecen de­mostrar la existencia de un estado d iferente del sueño y de la vigilia. de coordinación. es acaso el último objetivo de la investigación científica actual . pero este estudio no puede realmente ilustrar más que a espíritus de un calibre diferente a los or­dinario s. esto se ha producido ya en algunos sab ios contemporáneos. sólo pudieran serlo por e spíritus superiores y en lenguaje forzosamente in­comprensible para el común de los hu manos. de penetrac ión. por otra parte. La idea de una mu­ta ción próxima de la Humanidad. estos hombres sólo pueden establecer contactos satisfactorios con sus igua­les. seduj o a Descartes y a Newton. fueron elaborados por civilizaciones hoy desapareci­das.» Esta definición tiene la ventaja de eludir el fárrago ocultista. los hombres llegados a un estado de conciencia elevado. sino contactos necesarios entre espírit us calibrados de un modo diferente. optimista. en cierta medida. Una cons­piración a la luz del día. Pero aun prescindiendo de esta hipótesis. Aplicando un espíritu de diferente calibre al estu­dio de la Naturaleza. no secreto. sino sencilla mente inaccesible a los demás hombres en un tiempo dado. o de redescubrir. en todo caso.

Lo más chocante e s que. Incluso podrís no separarse en sus medios de comunicación. sino con el es­tudio p rofundo y coherente del Líber Mundi. es que las nociones general es que este lenguaje expresa son inaccesibles al espíritu humano ordinario. idéntica a la de la ciencia contemporá­nea. pero no de 1622. que debemos. tan s encillos. Lo humano. registradores d e sonidos y de imágenes. no es bast ante. pues. Ahora bien. Sería absur­do pensar que los cohetes y las grandes máquinas rom­pedoras de átomos han de ser en adelante los únicos instrumentos del investigador. en el clima actual de policía y de espionaje. no son más que imitaciones. dinero sin traba jar. podemos concebir en nuestra época una sociedad que mantenga una t ecnología se­creta. El contemporáneo del futuro se siente religioso . que la inteligen­cia se trascienda. esta clandestin idad no frenará la búsqueda. Diez sabios podrían discutir en alta voz la suerte del mund o. De igual manera. y en modo alguna por la iniciación y la mística. lo demasiado humano. sin tener que ahogar la idea en la ni ebla del ocultismo.» Nuestros rosacrucianos de 1622 hacían en París una «estancia invisible». e incluso algo más que lo que llamamos inteligencia. En est e sentido y sólo en él. es natural que los espíritus de e sta clase. en la doctrina de la Rosacruz. El moderno retrasado es racionalista. etc. Si tienen un len­guaje particular. poder sin conocimientos. el libro del mundo y de la Naturaleza. Todo lo cual tien­de. El ingeniero americano Víctor Enderby ha escrito recien­temente que. con sus jerarquías de imitación y sus fórmu­las que remedan el lenguaje secreto. los grandes in­vestigadores log ren comunicarse entre ellos cortando las pistas que podrían conducir a los Gobiern os hasta sus trabajos. f lorecerán las sociedades presuntamente secretas y de iniciación. aceptamos la idea de sociedades secretas. Es posible que existan en el mundo. Y es a esta comprobación.mo. que hubiesen podido ser de 1958. en este momento. es por la f uerza de las cosas. en el pun to a que han llegado nuestras investigaciones. en presencia de Kruschef y de Eisenhower. que el espíritu se eleve sobre sí mis mo. Una sociedad internacional de investigadores que no interv iniese en los asuntos de los hombres tendría todas las probabilidades de pasar ina dvertida como pasaría inadvertida una sociedad que limitase su intervención a casos muy particulares. «Entre los jóvenes atomistas escribe Robert Jungk . ju egos de niños que copian a los adultos. las presiones socia­les. los aparatos de galena. si no la realidad. Es preciso. Pero sigue chocándonos que la tradición de la Rosacruz aluda a aparatos o máquinas que la ciencia ofi­cial de la época no pudo fabricar: lámparas perpetuas. Las persecuciones políticas. Si forman una sociedad. porque el verdadero Rosacrucia no. por libre voluntad de los inventores. al menos la leyenda de la Rosacruz. conocimientos sin estudio. pero algunos encuentran ya en la investigación una exper iencia religiosa. el desarrollo del sentido moral y de la conciencia de una tremenda responsabilidad. Hemos elegido el ejemplo de los Rosacruz de 1622. Los verdaderos descu­brimientos grandes se han hecho siempre con medios sencillos . obligarán ca da vez más a los sabios a entrar en la clandestinidad. Hoy empezamos a comprender que un estudio profundo y coherente de este libro de la Naturaleza re­quiere algo más que espíritu de observación.10 los hay que consideran sus trabaj os como una especie de concurso intelectual que no lleva consigo ni significación profunda ni obligaciones. Un poco de futurismo nos vuelve a lle v ar a él. Las otras sociedad es secre­tas. de la iniciación. Mientras los hombres alimenten el sueño de obtener algo por nada. si bie n se habían obtenido resultados en este terreno. La tra dición de la Ro­sacruz es. con un equipo sucinto. técnico. habrían podido servir a los «iniciados». La le­yenda describe los aparatos encontrados en la tumba del simbólico «Christian Rosenkreutz». aleja del pasado. etcétera. para comprender lo que queremos decir. La TSH habría podido descubrirse muy bien en el siglo XVII. ci . los mismos habían sido guardados se cre­tos. y que son innumerables. no se hacía con misteriosas iniciaciones. realizada en siglos pasados por hombres superiores . al dominio del Uni­ve rso por la ciencia y la técnica. empeñados en pasar inadver­tidos simplemente para que no los molesten. En fin. que lo que llamábamos últimamente espíritu c entífico. virtud sin ascetismo. sin que estos caballeros comprendie sen una sola palabra. Mucho modernismo no. según la tradición. las que se ven. es decir. De igual manera. los investiga­dores modernos sobre los medios parapsicológicos quizá han logrado aplicaciones de telecom unicación. ti enen otro trabajo que jugar a conspiradores.

Ya no le merecía confianza. Lo que les ocurre a nuestros atomistas pue­de compararse a la experiencia descrita por los textos de alquimia y por la tradición de la Rosacruz . me imagino una finalidad que sería la dominac ión de cosas opuestas. Esta evolución es típica. Apare­cen otr as posibilidades. su espíritu penetrante había extendido con tal amplitud sus pe rspectivas que se convertía en un pintor elocuente de un camino de salvación interio r largo tiempo desdeñado. matemático y físico mun dialmente conocido. una sínte­sis que abarcase la inteligencia racional y la experi encia mística de la unidad. d e una reflexión nueva so­bre la naturaleza del conocimiento. Hubo. en otro plano de conocimiento. alcanza el universo espiritual y transforma el es­píritu del propio observ ador. expresado o no. Lo que pasa en nuestro presente. Pero nosotros no nos hemos dado cuenta. en su punt o ex­tremo. Lo que nos aleja de estas ideas es que los tiempos antiguos se expresan mediante fórmulas religiosas. ni de recompensa bajada del cielo . de nuestra época. del estado de espíritu de los más grandes atomistas. gracias a su es cepticismo helado y a su voluntad de poder. Tal vez ha aparecido ya. La cien­cia no es una vaca sagrada. según la cual el úl­timo fin de la ciencia de las transmutaciones es la transm utación del propio espíritu. en 1946 ha llegado al término de sus posibilidades. adoptaba la apariencia del Mefistófele s de Fausto. Se abren otros caminos. No estamos ya en los tiempos en que el progreso se identifica exclusivamente con el avance científico y téc­nico. Si pensamos en la evolución. El lenguaje espiritual no es un balbuceo que precede al lengua­je científico. El señor Despotopoulos quiere ocultar el p rogreso. esto ayuda a comprender el mañana. es más bien el logro de este último. Su poderoso espíritu había vivido de la fe en el progreso. de suerte que la leyenda de la Rosacruz y la realidad de nuestros días se iluminan mutuamente. Entramos en una época que recuerda mucho los comienzos del siglo XVII. Veían un engaño en la mística del pro . de un progreso en el pertrecho del espíritu de observación. Wells. desesperado. veía que el progreso toma­ba aspectos espa ntosos. en fin. E n este aspecto. Ahor a bien. Aparece otro factor. empezamos a comprender lo que querían decir los de la Rosacruz. durante el Congreso de Copen­hague. Wolfgang Pauli. rigurosamente mantenida de sde el siglo XVII dice Wolfgang Pauli . Un físico eminente. La leyenda de los Nueve Desconocidos. en el um­bral de los tiempos modernos. La ametralladora de Luis XVI. Heisenberg. Noso­tros empezamos a adivinar que el hombre no ha llegado más que al término de una de sus posibilidades. Esta finalidad es la única que está de acuerdo con el mito . en la segunda mitad del siglo XIX. Lo que nos choca.» En este momento. No es el retorno al moralismo ni a la vaga religiosidad. «El hombre dice el viejo Wells.ertos lugares en que la densidad intelectual sea particularmente grande y en que se afirme esta nueva clandestinidad. Estamos en una época en que la ciencia. extraordinariamente rápida. No se trata de magia. un a pléyade de pensado­res furiosamente reaccionarios. sino de un descubri­miento de las realidades que obligue al espíritu del ob­servador a situarse de otra manera. En 1932. ha podido pasar en tiempos antiguos. declara hoy: «El es pacio en el cual se desenvuelve el ser espiritual del hombre tiene dimensiones d istintas de aquellas en que se desplegó durante los últimos si­glos. Hay que mirar las cosas an­tiguas con ojos nuevos. En 1955. según la mejor t radición del siglo XIX. La ciencia corría el riesgo de destruir el mundo. el anciano que había sido genio de la antici­pación dejó de ser contemporáneo del futuro. que el flujo y el reflujo del océano de las edades cubre y des­cubre alternativamente. en el crepúsculo de su vida. Es la evolución de la mayoría de los g randes atomistas. les prestamos sólo una atención literaria o «espiri­tual». somos modernos. En este aspec­to no somos contemporáneos del futuro. es la afirmación reiterada de la Rosacruz y de los alqui mistas. y tal vez se prepara un nuevo manifiesto de 1622.» II Los profetas del Apocalipsis. lo sitúa a un nivel distinto del de la inteligencia científica. el que se encuentra en los Su­per iores Desconocidos de los siglos pasados cuando muestran la observación del Líber Mu ndi como desem­bocando en «otra cosa». «Frente a la divi­sión de las actividades del espíritu humano en terrenos distintos. Un Comité de la Deses­peración. por el contrario. acababan de inventarse los mayores medios de destrucción. Por ello. hacía antaño profesión de una estrecha fe científica. Se tr ata.» Wells murió desengañado. que ha llegado a ser insuficiente.

Y e s cierto que. y. las cosas han empeorado. los científicos que hemos libera do esta inmensa potencia. presentó al joven Luis XVI un «órgano mili­tar» que. por el coro de los progresistas románticos. hemos emancipado también la guerra.greso social. Er a muy poco después de la guerra. Os pido con urgencia un cheque inmediato. Antaño ocas ión de sa­crificio y de salvación para algunos. se llamaban Blanc de Saint Bonn et. y frecuentaba a Lanza del Vasto. y pensé en publicar una antología de «pensadores reaccionarios» cuyas voces fueron aho­gadas. la iniquidad ya no es absorbida. etc. De hoy en adelante. salvo nuestros hábitos de pensar. Dios había ofrecido al hombre el obstáculo de la materia. Sin embargo. como decía Blanc de Saint Bonnet. esta corriente de ideas trazaba una estela fulgurante en el océano de angustia en que se hallaban sumidos los intelectuales que no querían ser «víctimas ni verdugos». Nosotros. embrión de las ametralladoras mo­dernas. Pero los modernos desligados de los principios. militares y políticos eran fue rtemente maltratados y donde se deseaba un proceso de Nuremberg para to­dos los técn icos de la destrucción. Está libre el camino ha­cia la nada. La Prensa americana se hizo eco de este libelo en que sa­bios. Roland o. me los enseñó. se ha convertido en condenación de todos . La máquina pareció tan mortífera al rey y a sus ministros. y dis cípulo de Gurdjieff. Los antiguos eran sin duda tan malos como noso­tros. de dominar el átomo en beneficio de la Humanidad. después del telegrama de Einstein. Du Perron. un ingeniero francés. releí un folleto intitu­lado El tiempo de los asesin os. Pr inceton. en 1775 . que clamaban en el desierto. Con un espíritu de rebeldía muy pa recido al de estos antepasados. A fuerza de querer emanciparlo todo. no estab a lejos de coincidir con las razones de estos pensadores contra la corriente. nueva encarnación del héroe de La obra maestra desconocida de Balzac. Hace dos mil años. La potencia desenca denada del átomo lo ha cambiado todo. en este minuto. me dije yo (y doscientos mil dóla­res no cambiarán nada). Albert Sorel. Émile Montagut. ahora. Os rogamos que apoyéis nuestros esfuerzos para hacer comprender a América que el destin o del género humano se decide hoy. poco más o menos. Necesita­mos inmediatament e doscientos mil dólares para una campaña nacional destinada a hacer ver a los hombr es que es esencial un nuevo modo de pensar. Orígenes escribía formi­dablemente que «la materia es el absorben te de la ini­quidad». y no pa ra su destrucción.» Esta catástrofe. en Roncesvalles. Reclamamos vuestra ayuda en este instante fatal. Hoy creo que las cosas son menos sencillas y que hay que mirar con otros ojos y desde más alto la histo­ria irreversible. disparaba simultáneamente veinticuatro balas. como señal de que nosotros. derribado por las hondas sarracenas. Una bula del Papa condena el empleo del trípode destinado a robustecer el arco: esta máquina. «el hombre es el hijo del obstáculo». sumada a los medios naturales del ar quero. en su tiempo. Einstein acababa de en­viar su famoso telegrama: «Nuestro mundo se enfrenta con una crisis todavía inadvertida por aquellos que posee n el poder de tomar grandes decisiones para bien o para mal. maestro del a tiprogresismo. Este Comité de la Desesperación no logrará absor­berla . Nueva Jersey. Estos escritores al revés. Malesherbes y Turgot. y nos dirigi mos hacia una catástrofe sin precedentes. en 1946 inquietante posguerra . exclama: «¡Maldito sea el c obarde que inventó armas capaces de matar a distancia!» En tiempos más próximos. sino que se extiende en olas destructoras. Donoso Cortés. no estamos solos. que obstaculizaba. acci onado por una manivela. re­cién vuelto de la India. dirigido a mí. mis pensamientos allá por el año 1946. que fue rechazada y su inventor considerado como enemigo de la Hu­manidad. En aquella época en que leía a René Guénon. Esta llamada es fruto de una larga meditación sobre la in mensa crisis con que nos enfrentamos. los hombres de ciencia. tenemos la aplastante responsabilidad. estos profet as del Apocalipsis. haría in­humano el combate. La federación de sabios americanos se une a mí en esta llamada. Este conocimien to hacía que se colocaran barreras. «Lo que ha . Tales eran. en el que colaboraron principalmente Aldous Huxley y Albert Camus. si la Huma­nidad quiere sobrevivir y a lcanzar niveles más altos. La bula es observada durante dos­cientos años. mis maestros la habían previs­to hace mucho tiempo. quisie­ron hacer desaparecer los obstácu los. Una memoria acompañaba al instrumento. como presidente del Comité de la Desesperación de los Sa­bios del Átomo. ha sido vencida. pero lo sabían. una carrera al abismo en el progreso científico y técnico. Philippe La vistine. La materia. en esta lucha m undial de vida o muerte.

dice Kruschef en 1960. Los ka lingueses resistieron y perdieron cien mil hombres en la batalla. retorno a la Edad M edia. pues. Apunta una posibilidad del porvenir e incide en un o de los grandes temas de las pasadas civilizaciones. propagó esta religión por toda la India y por todo su imperio. que reinó en la India a partir del año 273 a. sino de defenderla. y nadie puede subestimar las dificultades inhe­rentes a dicha medida. debería confiarse en adelante a un consejo de sabios mundial mente elegido y que. como el con­denado a muerte en su celda. que se conceda o se denie­gue el indulto. «Acabarán por vo­larlo todo. en ciertos sectores. a partir del momento en que se desencadenan fuerzas ca­paces de d estruir la Humanidad entera. sino de salvaguardia de toda la Humanidad. No se trata de restricciones en beneficio de una clase social. que se extendía hasta Ma­lasia. tal medida es trágicam ente cruel. un célebre profesor de Derec ho de Atenas. después de muchas solemnes e inútiles protestas. Todo lo de­más no es más que división y dispersión de la actividad enfrentán dola con subproblemas. Éste es el problema. J. el Tibet. etc. dirigía a la UNESCO un manifiesto pidiendo que se interrumpiera el desarrollo científico. no carece de interés. G. la China y Mongolia. En 1951. en todas las conciencias e xiste desde ahora un fondo de rebelión contra la cien­cia capaz de aniquilar el mund o. No se a lejan mucho de ciertas proposiciones formula­das en las conferencias mundiales con sagradas al de­sarme. se han vuelto hacia otros temas de reflexión.C. H. Renunció a proseguir la integración de los países insurrectos. primer unificador de l a India. No se trata de hace r retroceder a la inte­ligencia. Esta idea. donde protestaba contra la a d­miración fetichista por la ciencia. los más importantes. Ciertamente. que se extendía desde la actual Cal­cuta a Madras. La tradición de los Nueve Desconocidos se remon­ta al emperador Asoka. emprendió la co nquista del país de Kalinga. Despotopoulos. cuya labor quiso completar. con el ejemplo de sus propias virtudes. Pero los espírit us se han cansado. Asoka. En una carta que nos dirig ió en 1955. el químico americano Anthony Standen publicab a un libro titulado: La cien­cia es una vaca sagrada. por ello. deja de ser lo que era desde el punto de vista mora l. La distinción en­tre la ciencia pura y sus aplicaciones técnicas se ha he­cho prácticam ente imposible. En octubre de 1953. esperando. de la paz y de la felicidad. ya que su objeto apunta a uno de los más nobles impulsos de la Huma­nida d. de la libre disposición de sí mismos. en otras civilizaciones. proponía. por utópica que sea. declarando que la ve rdadera conquista consiste en ganar el corazón de los hombres por la ley del deber y la piedad.» Estas ideas recibieron favorable acogida en la Pren­sa inglesa y alemana y han sid o extensamente comenta­das en el Boletín de los sabios atomistas de Londres. que se guardara en secreto. Desde entonces. constituye ahora un valor negativo. Predicó el vegetarianismo y pr oscribió el alcohol y los sacrifi­cios de animales. Las objeciones fáciles. pues la Majestad Sagra­da desea que todos los seres animados disfrut en de se­guridad. No es pecado creer que. se haya producido.. No podríamos. Sin embargo. La idolatría del progreso y de la libertad en materia de investigación científica es totalmente pern iciosa. O. Tal parece ser el origen d e la maravillosa leyenda de los Nueve Desconocidos.y en la cartera de los sabios es espantoso». empero.» Des pués de las furiosas críticas de Aldous Huxley en Contrapunto y Un mundo feliz11 se hundió el optimismo científico. y. escribe: «Entre las decenas de millares de nombres de monarcas qu . o mejor. J. le tomó horror a la guerr a. As oka respetaba. Era nieto de Chandragupta. Wells. una duda sobre el va­lor salvador del progreso técnico. sino un se­creto impuesto a la ciencia. ha­blar de la ciencia como de un valor en sí. en su historia del mundo abreviada. Nues­tra proposición es ésta: codificación de las conquistas de la ciencia de la Naturaleza realizadas hasta ahora y prohibición total o parcial de su progreso fu turo por un consejo supremo mundial de sabios. no contienen ningún ar­gumento serio. el budismo con­quistó Nepal. Despotopoulos. Ambicioso como su antepasado. no una ausen cia de ciencia. en la medida en que escapa al control de la conciencia para extender sus peligr os según el grado de voluntad de poder de los responsables políticos. todas las sectas religiosas. La vista de es ta multitud sacrificada trastornó a Asoka.0. Cei lán e Indonesia. Convertido al budismo. O me jor. a la barbarie. sería dueño de guardar silencio. Pero. Pero no e xiste otra que sea lo bastante eficaz. La investigación. Después. preci­saba su idea: «La ciencia de la Naturaleza es ciertamente una de las hazañas más dignas de la histor ia humana.

superaba con mucho el alcan ce de su rival: el perverso espejo en la pared de la reina. . ¿Estuvieron otros europeos en relación con la so­ciedad de los Nueve Desconocidos ? Ha y que esperar al siglo XIX para que resurja este misterio. Yersin. si no superior. se disi­mularán en adelante. conocido también por el nombre de Gerbert d'Aurillac .e se apretujan en las columnas de la Historia. que Gilbert fue sólo capaz de producir esta máquina porque estaba en tratos con el diablo y le había jurado eterna fidelidad.» No era cuestión de pasado. la libe­ración de la energía. aparentemente. de los trabajos. Según Silvestre II (volu­men CXXXIX de la Patrística latina de Migne). La cabeza «má­gica» fue destruida a la muerte del Papa. y puesto a punt o. el emperador Asoka quiso pr ohibir para siempre a los hombres el mal uso de la inteligencia. a la de Julio Verne. Completamente ol­vidada en Francia. de un ing enio y una habilidad mecánica sorprendentes. precursor de nuestro s cerebros mecánicos modernos. ¿Cuá­les son los fines de estos hombres? No dejar que caigan en manos profanas los m edios de destrucción. Sin dud a la biblioteca del Vaticano reservaría algunas sorpresas al investigador autoriza do. en 1890. pues este invento. H a dejado además varios libros consagrados a los grandes secretos de la Humanidad. uno de los más próximos colaboradores de Pasteur y de Roux. Se trataría de un autómata análog o a nuestras modernas máquinas binarias. pudo haber tenid o acceso a secretos biológicos a raíz de un viaje a Madras. conocedor de los horrores de la guerra. en Rusia . Esta obra ex­traordinaria ha sido saqueada por la mayoría de los ocultistas. y durante veintidós siglos. Jacolliot fue cónsul de Francia en Calcuta bajo el Segundo Imperio. La imagina­ción entrevé la fuerza de los secretos q ue pueden deten­tar nueve hombres que se lucran directamente de las experiencias. Nacido en Auvernia. y muerto en 1003. pasada y por venir. Bajo su reinado . profesor de la Universidad de Reims. la esteriliz ación por radiaciones y también la guerra psicológica. Las manifestaciones exteriores de los Nueve Des­conocidos son raras. desde la estructura de la materia a las técnicas de la psicología colect iva.» Se dice que. el suero contra la peste y el cólera . el pro­cedimiento er a muy sencillo y correspondía al cálculo con dos cifras. profeta s y taumaturgos. Jacolliot se muestra positivo: la sociedad de los Nueve Desconocidos es una real idad. Esta cabeza parlante debió de ser model ada bajo cierta con­junción de las estrellas que se sitúa exactamente en el momento en que todos los planetas van a comenzar su curso. de donde sacó diversos conocimientos que llenaron de estupefacción a los que le r odeaban. al través de los libros del escritor francés Jacolliot. como. es célebre. Las inves tigaciones. comparable. gracias a las indicaciones que recibieron. por ejemplo. Prose­guir las investigaciones beneficiosas para la Humani­dad. Gerbert fue monje benedictino. naturalmente. y sabios como Bose y Ram. Escribió una obr a de anticipación considerable. en cambio. e in­cluso rec iben de ellos consejos y mensajes. As oka funda la más poderosa sociedad secreta de la Tierra: la de los Nueve Desconoci dos. el año 920. cuidadosamente disimu­lados. En el número de octubre de 1954 de Computers and Automation. entra en el secreto la ciencia de la Naturaleza. técnicas que eran del tod o inconcebibles en 1860. y los conoci­mientos registrados por ésta. a este respecto. el nombre de Asoka brilla casi so lo. Estos hombres se supone que se renuevan para guardar los secretos técnicos venidos de un remoto pa­sado. Así fue como poseyó en su palacio una cabeza de bronce que respondía «sí» o «no» a l pre­guntas que le hacían sobre la política y la situación general de la cristiandad. Se dice aún que los grandes responsables del destino moderno de la India. Una de ellas tiene relación con el prodigioso destino de uno de los hombres más miste­riosos de Occ idente: el Papa Silvestre II. arzobispo de Rávena por la gracia del empera dor Otón III. podemos leer: «Hay que suponerle un hombre de saber extraordinario. de los documentos acu­mulados durante más de diez decenas de siglos . Y lo más extraor­dinario es que cita. creen en la existencia de los Nueve Desconocidos. Se dijo. Se dice que estuvo en España y que un mis­terioso viaje lo llevó a la Indi a. revista de cibernét ica. detrás del rostro místico de un pueblo al que el mundo consi­dera dedicado sólo al éxtasis y a lo sobrenatural. de pres ente ni de futuro. como una estrella.

los Nueve Desconocidos emplea­rían un lenguaje sintético. sur­gido de lo más hondo de los tiempos . se bañan sin ningún peligro para los que están sanos.. produciéndose la muerte por inversión del influjo nervioso. for­mularía las reglas de la evolución de la s sociedades y permitiría prever su caída. El séptimo sería la más vasta cosmogonía concebi­da por nuestra Humanidad. es decir. se­gún Ja colliot. de fuen te secreta. y que hay que esperar la experiencia de la última guerra mundial para que empiecen a crista­lizar en Occidente las técnicas de psicología del lengua­je. En Francia. grandes cantidades de un oro muy fino. Pero. El pa­sado. cuya influencia ha si do im­portante en los medios intelectuales politizantes. prestos a ayudar. menos indiferentes que tolerantes. ¿Mito o realidad? Mito soberbio. Una mirada nueva al mundo viejo. y especial­mente los coloides de protección. El libro está a medio camino entre la novela y l a investi­gación. «De todas las ciencias dice Mundy la más peligrosa se­ría la del control de pensamiento de las multitudes. de la ciencia con conciencia. provendrían de un templo secreto exca­vado bajo el lecho del Ganges. Se ha querido atribuir esta extraña propiedad del río a la formación de bacteriófagos. los Nue­ve Desconocidos encarnan Ja imagen de la ciencia sere­na . cien años antes de que se sepa que tal fenómeno es posible. Vigilantes en el seno de su gloría oculta. resueltas y perfect amente disimuladas. en todo caso. deshacen y rehacen las civiliza­ciones. El sexto contendría los secretos de la gravitación. III Ha existido la nece Una palabra más sobre el realismo fantástico. explica ría el medio de ma­tar a un hombre con sólo tocarle. Multitudes de peregrinos. en el Amazonas o en el Sena? La hipótesis de una esterilización por radiaciones aparece en la obra de Jacolliot. Cada un de ellos estaría en posesión de un libro constantemente escrito de nue­vo y que conte ndría la exposición detallada de una ciencia. Como cosa más importante. y resaca del fu­turo. Según él. buscamos la realidad sin dejarnos dominar por el reflejo condicionado del hombre moderno (a nuestros ojos retardatario). El oro de los l ibros antiguos. Las aguas sagradas l o purifican todo. El noveno estaría consagrado a la sociología. aun­que no haga más que rozar la cuestión. q . pero absten iéndose de emplear su propio poderío. de Serge Chokotin. Quere­mos ver en su c ontinuidad el océano del espíritu. terrestres y e xtraterrestres. Según una leyenda. duran­te veinticinco años .La primera vulgarización de la historia de los Nue­ve Desconocidos se produjo en 192 7. El octavo trataría de la luz. Se dice que el «judo» pudo nacer de «infiltraciones» de esta obra . El segundo libro estaría consagrado a la fisiología. Sencillamente. El cuarto trataría de la transmutación de los meta­les. El presente se retrasa en ambos sentidos. El quinto comprendería el estudio de todos los me­dios de comunicación. pues ella permitiría gobernar el mundo entero.. Al margen de las agitaciones religiosas. ¿por qué no se forman también en el Brahmaputra. apenas si conocemos más que Le Viol des Foules. Reflexiones nuevas sobre el ingeniero y el mago. El pri mer colegio de se­mántica americano no ha sido creado hasta 1950. pero siempre en este orden del silencio que es la medida de la grandeza humana. Con la leyenda de los Nueve Desconocidos. El primero de estos libros estaría consagrado a las técnicas de propaganda y de guer ra psicológica. e stos nueve hombres con­templan cómo se hacen. No somos ni materialistas ni espiritualistas: esta dis­tinción no tiene ya para noso tros el menor sentido. habido técnicas. portadores de las más espantosas y di­versas en fermedades. los terapíos y las organizaciones religiosas de caridad reciben. sidad del secreto y se vuelve a ella. Viajamos en el tiempo. a la Policía inglesa de la India. con la publica­ción del libro de Talbot Mundy que perteneció. en tiempos de penuria. Dueña de los destinos de la Humanidad.» Hay que observar que la Semántica general de Korjibski sólo data de 1937. el porvenir. de propaganda. Estas radiaciones. se re­laciona el misterio de las aguas d el Ganges. esta sociedad secreta constituye el más bello ho menaje de la libertad en las alturas. Ha. El tercero estudiaría la microbiología. sociales y políticas.

una situación de la inteligencia y del lengua­je en otro plano. Nuestro modo de hacer y de ver provocará censuras. No bien la hemos apartado. El porvenir se asemeja a las descripcione s tradicionales. Podría ser que algunas técnicas pasadas hubiesen dado a los hombres poderes demasiad o peligrosos para ser divulgados. que se aplica a la vez a la materia y al espíritu. Comprobamos la existencia de un fenómeno se­mejante en nuestro presente moderno. hemos optado por métodos balbucientes. como Cézanne ante la manzana. como Van Gogh ante el campo de trigo. Llegado a un cierto nivel. Después las barreras de la imposibilidad se derrumban. Nuestra visión del conocimiento pasado no está de acuerdo con el esquema «espiritu alista». En esta parte de nuestro libro. la idea de lo sagrado vuelve al galope. La ciencia. naturalment e. como decía Einstein. y después la necesidad. sino que la precede. B) El hecho de que la posesión y el manejo de tales técnicas y conocimientos ex ige del hombre structuras mentales distintas de las propias del estado de vigili a ordinario. Nos h emos hecho bárbaros de nuevo. en muchos casos. no se trata más que de buscar corr esponden­cias que nos iluminen. Más adelante desarrollaremos esto. ¡Qué diablo! La cienci a no es una vaca sagrada: se la puede empujar. En el límite. forman una criptocracia. sino recetas técnicas precisas. bajo diversos disfra­ces.ue vuelve la espalda en cuanto esta realidad adquiere un aspecto fantástico. Ciencia y técnica no son lo mismo. Se forman concejos de sabios y de técnicos. de tal suerte que nada es comunicable al nivel del hombre ordinario. La téc­nica hace. Los «secretos» no serían fábulas. El lenguaje del saber y del poder s e hace incomunicable. no sigue a la ciencia. También como ellos. d e naturaleza técnica. la psicología. el conocimiento se oculta a medida que progres a. «el poder de tomar grandes decisiones para el bien y para el mal». sino un efecto de su naturaleza misma. Gauguin no excluye u n caballo rojo. titulada El futuro ante rior. para vencer este refle­jo. sarcasmos. Nuestra vi­sión del presente y del porvenir próximo introduce la magia donde no quiere verse más que lo racional. Max Ernst. Volvamos a nuestro tema. de los poetas. que las técn icas han podido prece­der. no excluyen las figuras brotadas d el sueño ni el mundo que vive en la parte sumergida de la conciencia. Éstas nos permiten situar la aventura humana en la totalidad de los tiempos. razonamos de este modo: Es posible que lo que llamamos esoterismo.» No dejéis que las llaves vayan a parar a malas manos. Nos coloca­mos ante los elementos y los métodos de conocimiento. La necesidad del secreto podría obedecer a dos razones: A) La prudencia. Manet no excluye la mujer desnuda entre los comensales del Almue rzo sobre la hierba. de los decoradores. desprecio. cuentos ni jue­gos. del secreto. de los cineastas. La ciencia demu estra que es imposible hacer. igual que tuvieron que hace r los pintores para desga­rrar el velo de convenciones tendido entre sus ojos y la s cosas. todavía no se acepta lo que se ha acabado por acepta r de los pintores. ci­miento de las sociedades secretas y de las religiones. sea el residuo difícilmente comprensible y manejable de un conocimiento muy antiguo. en un pasado lejano. que la ciencia sea vana. salvajes y a vec es infantiles. Nos negamos a excl uir hechos. En nues­tro campo. los qu e detentan. El desarrollo in­cesantemente acelerado de la técnica impone a los que saben el deseo. la sociología. El secreto no es u n efec­to de la voluntad del que lo posee. con el pretexto de que no son «oportu­nos». de qu e desbordan las fronteras fijadas por las teorías habituales. Ya se verá el valor que damos a la ciencia y con qué ojo s maravillados la vemos cambiar de semblante. El peligro extremado conduce a la extrema dis creción. No pretendemos. «El que sabe no habla. En el plano de la investigación psico-matemática se plantea li mpiamente el problema de las estructuras mentales diferentes. sencillamente. llaves que abrieran los poderes contenidos en el hombre y en las cosas. la técni ca. Para nosotros. a la aparición de la ciencia. Pensa­mos. etc. Contraria mente a lo que se podría pensar. Todo lo que puede servirnos de p . son bosques tabú. aspectos de la realidad. Se nos negará la entrad a en el Salón. Picabia y Dalí. hacer que despeje el camino.

Una tentativa de visión unit aria. luz. del sello de Salomón a la tabl a periódica de los elementos. que le es posible situarse de aquella suerte? «No me buscarías si no me hubieses ya encontrado. con una imagen del mundo comprensible. al igual que el mago ante los oj . Por otra parte. equivalencias indiscutibles. Pensemos en Edi son. nuestra proposición es ésta: El hombre tiene indudablemente la posibilidad de estar en relación con la totalida d del Universo. Esto es una visión mezquina. Andrómeda está a tres millones d e años luz de la Tierra. Cuando se ve una civiliza­ción. donde lo imposible se realiza. electromagnetismo. A toda velocidad.» En otro plano. los momentos del conoci­miento y de la organización h umana. es una tentativa de la intelige ncia humana para descubrir la ley que regiría el conjunto de las fuerzas universal es (gravi­tación. el ingeniero en cuestión reacciona con cólera. es decir. A sus «magos» se debe el progre­so técnico. con las leyes definidas de los ex­perim entos que se pueden reproducir en él. Les guía un demonio. no sería inconcebible que la Tierra. Cuando un joven ingeniero ingresa en una indus­tria. Hemos buscado el lugar desde el cual se pueda contemplar el océano entero. en esta parte del libro como en las otras. del conocimiento humano. la investigación ps ico-matemática. Según la teoría unitaria de Jean Charon. en el punto en que la dejó Einstein. etc. Hilsch nos mues tra que basta con hacer circular aquella masa por un tubo apropia­do. d e los mayas a los hombres de las próximas mutaciones. Dos repara­dores de bicicletas probaron que estaba equivoca do. es te libro no es una ficción. otros sobre las civilizaciones desaparecidas. pero dentro de este mismo movi­miento. de las ci­vilizaciones desaparecidas a las civilizacio nes que ven­drán. Las civilizaciones. del hechicero a la máquina electrónica an alógica. la ciencia y la magia. El eminente mate­mático y astrónomo Simón Newcomb demuestra que lo más pesado que e l aire no puede volar. donde espacio y tiem po representarían un papel distin­to del aparente. un mo mento del conocimiento. durante este viaje. Pero el viajero que se desplazase a una velocidad próxima a la de la luz sólo envejecería algunos años. pues. en Armstrong. comparaciones váli­das. en contacto con el todo de la creación. Por esto nos v erán viajar a toda velocidad de la magia de la técnica de la Rosacruz a Princeton. Y estalla la bomba de Hiroshima. Werner von Braun ensaya sus cohe tes sobre los londinenses. Aparatos que func io­nan. se desarrolla contra la ci encia. de «conspi ra­ción a la luz del día») y nos servirán de iniciación para próximos estudios. pensamos noso tros. unos sobre la alquimia. por ejemplo. o mejor dicho. E l hombre estaría. Exis­te el del laboratorio. cohetes que parten. distingue enseguida dos unive rsos diferentes. Existe el viaje en s ueños y el viaje real. Los que adoptan esta actitud viven vidas trágicas. La tragedia está en el laboratorio. Y. en ciertos momen­tos. buscamos una visión continua d e la aventura de la inteligencia humana. Nosotros hemos preferido el viaje real. la espuma que brota. La ciencia enseña que una mas a de aire homogéneo no puede separarse en aire caliente y aire frío. nos ha parecido que nu estro espíritu alcanzaba el punto desde el cual es visible la totalidad del esfuer zo humano. El in­geniero.14 La ciencia coloca barreras de imposibilidad. son como otras tantas rocas en el océano. a veces. En el fondo. a una velocidad tal que el espacio y el tiempo rompan su cáscara y aparezca la visión del con­tinuo. en su unidad armónica. La técnica no es en modo alguno. ¿de dónde vendría el deseo del espíritu si éste no pre sintiese que aquel punto exis­te. donde los fenómenos son a veces imprevistos. en su tran­quila y poderosa continuidad. aplicación práctica de la ciencia. correspondencias demostrables.uente es bueno para nosotros. donde las leyes no se cumplen siempre. Hemos construido aparatos. con pasión. Conoci­da es la paradoja de Langevin. de Fulcanelli a Oppenheimer. Ellas pr ecisarán nuestra tesis sobre el concepto de la sociedad secreta (o mejor. En este sentido. Por el con­trario. energía nuclear). Volvamos ahora a las reflexiones sobre la técnica. en Telsa. ¡lo que quiero es la conquis­ta de la Luna!»12 Se ha dicho que la tragedia es tá hoy en la política. no se ve más que el choque del océano contra esta roca. la o la que rompe. Y. envejeciese más. con deseo de «violar a esa puerca materia». mata a miles de ellos para que al fin lo detenga la G estapo por haber declarado: «A fin de cuentas. en que todo el esfuerzo del espíritu tiende a situarse en un punto desde el cual sería visible la continuidad. Si es de temperamento fuert e. me importa un ble­do la victoria de A lemania. Rutherford y Millikan13 demuestran que jamás se po­drán explotar las reservas de e nergía del núcleo atómi­co. Exist e el Universo real.

el invento es una imitación del fenómeno natural. En fin. más duro que el de Europa. idénticas. más fuerte y curioso. el ser o el fenó­meno cuyos poderes quieren capta r. capturar el rayo. La máquina vola­dora se parece al pájaro. Esta práctica fue conocida en Occidente por medio de los cru­zados. s i son leídos alguna vez. Vivimos con la idea de que el invento técnico es un fe­nómeno contemporáneo. pues. por la fatalidad qu e pesa sobre él. que empujan hacia adelante. Se hicie­ron experimentos: se sumergió el acero en agua. el parecido al objeto. Los libros antiguos. y. Ahora bien. fabricar oro. Se obtuvo el mismo resulta­do. Se podría encontrar otro lazo entre magia y técnica estudiando los «encantamientos» que los antiguos al­quimistas pronunciaban durante sus trabajos. se celebró en Ginebra la pri­mer a conferencia atómica mundial. En el siglo XI X se advirtió que estos resultados eran debidos al nitrógeno orgánico. léase perjudicial. es un arquetipo. entre magia y técnica. al través de montañas y de océanos. existe otro lazo. un a voluptuosidad. Los dieciséi s volúmenes que contienen los resultados experimentales obtenidos por los sabios d e todos los países constituían la más importante publicación de la historia de las cienc . la «nitruración» es parte de nuestra tecnología. Este estudio nos haría comprender acaso este otro he­cho: que las técnicas mágicas se encuentran. Los fotógrafos emplean a me nudo ver­daderas fórmulas para contar. y la sociología nacida con la máquina de vapor. Por los milagros que intenta realizar. como el mago. Este fenómeno sería difícil de explicar co n la vaga idea de que «los inventos están en el aire» o de que «el in­ventor aparece cuand o se le necesita».15 Como el mago. el humanis­mo re volucionario nacido con el fusil Chassepot. present aban la misma patente en el mismo instante. Busca sorprender al Universo en flagrante delito de ocultación. lo son por escasos eruditos de formación puramente literari a o histórica. el he­cho merecería un estudio estadíst ico realizado a fondo. y nosotros mismos he mos oído a uno de ellos en la cumbre de la Jungfrau. a la atención. ¿Acaso muestra la industria un mayor interés? En 1955. efectivamente. por un fenómeno análogo a lo que los físicos llaman «el efecto túnel». El paso de la imitación mágica a la tecnología cientí­fica. Quiere ver de­tr del muro. No busca lucro ni gloria. se obtuvo el endurecimiento su­perficial del ace ro. La inteligencia francesa parece retardada p or los esquemas del siglo XIX. ir a Marte. Bajo esta forma. en la mayoría de las antiguas civilizaci ones. el inventor ex­trae de la similitud una fuerza.. resulta casi siem­pre inútil. al buen funcionamiento del aparato inventado. en la que flotaban pieles de animales. La mayoría de los países registran el día e in cluso la hora de la presentación de una patente.. que recitan sobre el baño. podría ser descubierto en muchos casos. por el fin doloroso que le espera casi siempre. En el sentido de J ung. En el siglo xx. con la li­cuefacción de los gases. Pero. y que trabajaban muy lejos el uno del otro. es el hijo del héro e de las sa­gas y de las tragedias griegas. He aquí una práctica mágica típica: se intenta trans­ferir a la hoja las vir tudes guerreras del adversario. Lo que contienen de ciencia y de técnica. Los escritores de van­guardia no tienen el menor ap etito por la ciencia. en el Próximo Oriente. la comunicación de las inte­ligencias empeñadas en la misma investigación. No existe un solo servicio de investigación científica enfo­cado hacia el pasado. Ejemplo: En un principio. Y es que nu nca hacemos el esfuerzo de consultar los documentos antiguos. el autómata. Es im posible ima­ginar hasta qué punto Francia se quedó clavada en los alrededores de 1880. René Alleau recibió el encargo de la difusión en Francia de los documentos relativos a la aplicación pacífica de la energía nuclear. escapa. también como él obedece a la ley de similitud qu e Frazer16 formuló en su estudio de la magia. continúan movilizando la atención. hundiendo una hoja enrojecida al fuego en el cuerpo de un prisione­ro. Mu­chas veces se ha comprobado que inventores que no se conocían. se perfeccionó el procedimien­to templando el acero en nitrógeno líquido a baja tem­peratura. al ho mbre. ¿N os desinteresamos del pasado porque nos vemos demasiado solicitados por la prepa ración del porvenir? No es muy seguro. que habían comprobado que el acero de Damasco era. tiende al secreto. mientras era revelada una pla­c a impresionada por los rayos cósmicos. En sus comienzos. Pero si existe la percepción extrasensorial. Proba­blemente se trata ba de medir el tiempo en la oscuridad del laboratorio.os del explora­dor cartesiano. pasa a través de las barreras. Le atrae una aspiración mágica. y es la simul taneidad en la aparición de los inventos.

reunidos bajo la presidencia de Jean Henri Labourdette. y de la biblioteca del Templo d e Jerusalén. Muchos tesoros duermen en las biblioteca s. ante los In­genieros del Aut omóvil. una conferencia de la que ofrezco aquí los puntos esen­ciales: «¿Qué queda de los millares de manuscritos de la biblioteca de Alejandría fundada por To lomeo Soter. En efecto. Sextus Empiricus nos dice que el propio Demócrito la s había recibido por tradición y que provenían de Moscus el Fenicio. nos ha­llamos delant e de las obras antiguas como ante las rui­nas de un templo inmenso del que restan solamente al­gunas piedras. de pronto. por orden del emperador Cheu-H oang-Ti. Para estas generaciones escribimos este libro. «que hay más obras antiguas perdidas que conservadas». Si realmente existiera la atracción del porvenir. me diréis. pero. en todo caso. en Atenas. y de la de Phtah. ha sumido en la oscuridad el re sto de los tiempos. pronunció. Y aún ha­bría que p ensar. un «siglo délas luces». Una mirada nueva sobre los libros antiguos cambiaría todo esto . Pero el examen atento de estas piedras y de estas insc ripciones nos deja entrever verdades dema­siado profundas para atribuirlas a la so la intuición de los antiguos. Ciert o. En diciembre de 1955. cosa de la que se abstien en demasiado a menudo los cartesianos moder­nos. documentos irreemplazables y perdidos para siempre sobre la ciencia antigua? ¿Dónde están las cenizas de las 200. en Menfis? ¿Qué tesoros contenían los millares de libros que fueron quemados el año 213 antes de Jesucristo. Sin duda habrá que esperar a que las nuevas genera­ciones alcancen los puestos de re sponsabilidad para que la inteligencia francesa vuelva a encontrar una ver­dadera agilidad. »Esto me parece muy alejado de la ingenuidad que se reprocha a los antiguos. Cinco mil indus­trias. ha querido lanzar esta nue va mirada. »En cuanto al escepticismo necesario al observa­dor. precisamente porque me equivoco." Desgraciadamente.ias y de la técnica. no se puede realmente llevarlo más lejos que Demócrito. Preferimos imagi­nar. se puede comprobar que Descartes. debía in teresar la energía nuclear. leemos: "El que quiera ins­truirse debe primeramente saber dudar. a petición mía. a corto o largo plazo. siento que soy. deduzco que soy. Consultemos los textos: "El que busca la verdad escri be Descartes debe. con fines únicamente políticos? En estas circunstancias. hasta hoy. No sabemos nada o casi nada del pasado. a la vez técnico e his­toriador. recibieron una carta anunciando aque­lla publicación. se iría en busca del bien en los dos sentidos del tiempo y con igual anhelo. idea que hemos aceptado con desconcer­tante ingenuidad.000 obras de la biblioteca de Pérgamo? ¿Qué ha sido de las colecciones de Pisístrato. «Ante todo. y. en fin." Por lo demás. ¿qué sabían de verdad en el plano científic o? «Contrariamente también a lo que se puede leer en las obras actuales de divulgación. Nos sentiríamos trastorna­dos por las riquezas contenidas en aquéllos. el cual. l as teorías atómicas no fueron inventadas ni formuladas en primer lugar por Demócrito. La idea de que ha habido. punto im . pues el que no es no puede equivoc arse. no parece haber logrado el mayor apo­yo para proseguir una tarea que rebasa las p osibilidades de un hombre solo. no sólo tomó de Aristóte les esta frase fundamental. Hubo veinticinco respuestas. mientras pueda. también existiría la del pasado. y contrariamente a lo que se cree. est o no es de Descartes. los métodos del racionalismo no fuero n inventados por Descartes. el cual sólo consideraba valedero el experi­mento que hubiese p resenciado personalmente y cuyo resultado hubiese autentificado mediante la impr esión de su anillo. dudar de todo. que Descartes había leído a Aristóteles. Éstos podrían también comprobar que alg uien es­cribió: "Si me equivoco." Es una frase muy conocida y que pare­ce muy nueva. si tomamo s el libro segundo de la metafísica de Aristóteles. nosotros que decimos «amar al hombre». que los fiósofos de la Antigüedad estaban dotados de un genio superior e n el dominio del conocimiento. Nuestro amigo René Alleau. Pero. sino de san Agustín. Esto demue stra. pues la duda del espíritu conduce a la manifestación de la verdad. Leucipo y Epicuro. contemporá­neo de Newton. a las que. Ha es­bozado un método y ha obtenido algunos resultados. Pero. una his­toria discontinu a del conocimiento y de centenares de miles de años de ignorancia para unos cuanto s lustros de saber. sino también la mayor parte de las famosas reglas para la di­rección del espíritu y que constituyen la base del méto­do experimental. según decía Atterbury.

que sostenían la indivisibilidad del átomo. el inte­rés de un librito publicado en 1618. por falta de lectura de los textos antiguos. queriendo explicar el peso. A tal obje­to. Jean Tardin. Lucrecio conocía la uniformi­dad de la caída de los cuerpos en el vacío y el concepto de un espacio infinito lleno de infinidad de mundos. había enseñado la ley inversa del cuadrado de las distancias . De la misma manera. cada una de las cuales era un mundo com­puesto de un sol y varios planetas. o bien el plagio feliz de algún inventor de segunda mano. »Galileo y Newton confesaron expresamente lo que debían a la ciencia antigua. propuse la creación de un servicio especializado no en la busca de la prioridad de las patentes. el hecho significativo. que pasó inadvertido y que se titula Historia natural de la fuente que arde cerca de Crenoble. ha­bida cuenta de la ausencia de telescopios. hasta el año VII de la República. de primer intento. habría podi do utilizarse el gas del alumbrado desde principios del siglo XVII. he aquí un invento p erdido o al menos demorado por muchas generacio­nes. s ometió ésta a una elevada temperatura y consiguió que se produjeran las llamas cuyo or igen buscaba. sino que re­produjo en su laboratorio los fenómenos observados. bastaría para demostrar la ve rdad de esta humorada." »La historia de los inventos. remozando con mano hábil un viejo som­brero. que son otros tantos prejuicios modernos. su "te rmolámpara". Si." Estas consideraciones justifican el título de mi conferencia. En efecto. de Newton y de Galileo. salvo lo que se ha olvidado. habría podido señalar. escribe textualmente que ha concebido la idea del movimiento de la Tierra leyend o a los anti­guos. y gloria y provecho al segund o. Plutarco. que pertenecían a esta raza de espíritus supe­ri ores cuyos desinterés y generosidad prescinden abso­lutamente del amor propio de aut or y de la originalidad a toda costa. la teoría más antigua es también más exacta que las de Demócrito y los atomis tas grie­gos. que en todo caso se detiene en el siglo xvm. no se agarra al vuelo la idea que pone sobre la pista. es preciso que se pro­duzca el azar de una nueva idea que resucite a la primi­tiva de su olvido. quedó olvidado. pa­rece haber afirmado que el átomo era divisible. po r ejemplo. "Puede decirse de la mayoría de los descubrimientos escribe Fournier lo mismo que de aquella ocasión fugaz que los antiguos convirtieron en la diosa inalcan­zable para cuantos la dejaban escapar la primera vez. sino sencillamente en el estudio tecnológico de los procedimientos antiguos. Pi tágoras. y los riesgos de los mecanismos espontáneos de la invención por las garantías de una vasta documentación histórica apoyada en comprobaciones experimentale s. y que estaba situ ado en un espacio inmenso. Su autor fue un médico de Tournon. Por lo demás. la confesión de estos plagios en nada mengua la glori a de Copérnico. al comprobar que a menudo los datos astronómicos más antiguos son los más exactos? Por ejemplo. no regis­tró el francés Lebon. reteniéndolas por una fuerz a de atracción en su esfera particular. ¿Y cómo no admiramos en el campo cosmológico. Y así.portante a tener en cuenta. Explica claramente que la materia de este fuego es el betún y que ba sta con re­ducirlo a gas para que dé una "exhalación inflamable". estaba constituida. parece que se trata más de un oscureci­miento de conocimientos arcaicos que llegaron a ser in­comprensibles que de descubrimientos originales. luego. Para que retorne triunfal. busca su origen en una atracción recí­proca en tre todos los cuerpos y que es causa de que la Tierra haga gravitar hacia ella t odos los cuerpos terres­tres. y que pro curaría adaptarlos cuanto fuera posible a las ne­cesidades de la industria contemporán ea. según Tales y Anaxímenes. no sólo estudió el gasómetro natural de la fuente. exclamó: "N o hay nada nuevo. prácticamente perdid o. antes de Newton. Copérnico. «Notadlo bien. »En efecto. la palabra que p uede llevar a la solución del problema. Mademoiselle Bertin. un descubrimiento cuyas consecue . por estrellas. Si se hubiese estudiado este documento. J ean Tardin. pensé que debía de ser posible remplazar en gran parte la casualidad por e l determinismo. antes que el inglés Windsor. Mucho más humilde y verdadera nos parece la actitud de la modista de María Antonieta . como la de las ciencias. »Si en tiempos pasados hubiese existido un servicio como éste. en el prefacio de sus obras dedicadas al papa Paulo III. en lo que atañe a la Vía Láctea. En este caso preciso. quien. desgraciado el primero que llega. de la misma manera que el Sol y la Luna hacen gra­vita r hacia su centro todas las partes que les pertenecen. durante casi dos siglos. en lo tocante a los inventos. Ahora bien. Introdujo hulla en un recipiente cerrado.

Schwenter. en sus Recreaciones fisicoma temáticas. introducidla en el brazo mezclando e l fluido con la sangre. se puede ver el dibujo de un traje de buzo. »En 1636. secretario del rey de Polonia. alrededor de 1510. el juego de la luz y de esta materia desecada. y se producirá fie­bre. o incluso utiliz ar el vino de mandrágora. menciona recientes experimentos. y una pértiga con escalones. sino de telefonía por portavoz. respiran­do por medio de un tubo flotante. además. a la al­tura de los ojos. el princi­pio del telégrafo eléctrico y cómo. es­crito en 1190 (biblioteca de Stuttgart). el Sactaya Grantham. no sólo de telegrafía óptica. a saber. y cuyos efectos es­tudió el doctor Auriol. " Ahora bien. esta te­sis pasó inadvertida. "dos ind viduos pueden comunicar entre sí por medio de la aguja imantada". a sa ber: suelas de plomo. Ernst Duchesne. en su Me­moria sobre la viruela: "Untad con el f luido de las pús­tulas la punta de una lanceta. Señalemo s. Hallándose un día el inventor rodeado de galeras y a punto de ser capturado. empleadas en la Edad Media. de Berlín." El autor añade: "Primeramente estudiaremos la naturaleza del cuerpo vis coso que intercepta y guarda los rayos. la obra está fechada en 1320. los e xperi­mentos de Oersted sobre las desviaciones de la aguja imantada datan de 1819. fechada el 26 de noviembre de 1695. »Veamos otro ejemplo de olvido: un escritor des­conocido. Este texto fue citado por Moreau de Jonet el 16 de octubre de 1826. estu­dia ya. el baño se ha seca do y ya te­néis un cuadro tanto más precioso cuanto que ningún arte puede imitar mejor l a verdad. Insisto en este ejemplo de olvido evidente en una época muy próxima a la nuestra. del Gabinete Real de Estampas. escrita en 1681 y titulada: Le traite des opérations sans douleur. Se describe en ella no sólo la foto­grafía de las imágenes. En esta obra se registran experiment os que ponen de manifiesto la acción delpenicillum glaucum sobre las bacterias. En una obra escrita por el caballero Ludwig von Hartenstein. A derecha e izquierda del dibujo figuran los accesorios indispensa­bles para el descenso y la ascensión. comple­tamente olvidado en el siglo xvn. una car­ta de Fenelon. Un manuscrito del poema alemán Salman und Morolf. »¿Y los anestésicos? Se habría podido consultar a este respecto una obra de Denis Papin. sino también la de los colores: "La impresión de las imágenes scribe el autor es cuestión del primer momento en que la tela las recibe. »Otro ejemplo: la vacuna. según sus propios términos. Tiphaigne de la Roche. »¿Se quieren más ejemplos? Son innumerables y habría que dedicar una conferencia a cada . es sabido que el descubrimiento de Daguer. Pu es bien. Una hora después. apa­recido en 1566. presentó el 17 de diciembre de 1897 una tesi s titulada: Contribución al estudio de la oposición vital entre los microorganismos: antagonismo entre el moho y los microbios. Pues bien. También esta vez habían transcurrido casi dos siglos de olvido. ana­grama de la primera parte del nombre del autor. re fue anunciado a la Academia de Ciencias por Araí go. podemos citar ante todo un conocimiento empírico. publicó una obra titulada Giphantie. casi cien años antes de las prime­ras señales ópticas de Claude Chappe. cerca de Coutances. alumno de l a Escuela de Sanidad militar de Lyon. el 7 de enero de 1839. un siglo más tarde. las compresas de queso de Roquefort. En el casco. entonces esta enfermedad será muy leve y no ins­pirará ningún temor. mostraba el di­bujo de un buque submarino. descrita desde tiempo in­memorial en uno de los Vedas. que las propiedades de ciertos cuerpos metálicos capaces de fijar las imáge nes están consigna­das en un tratado de Fabricius: De rebus metallicis. y dirigida a J ean Sobieski. o resuci­tar los antiguos experimentos de los chinos con el ex­tracto de cáñamo índico. y en tercero. »¿ Y la penicilina? En este caso. en la Academia de Ciencias. pero pod emos observar a este respecto algo todavía más singular.ncias industriales y comerciales habrían si­do considerables. hundió la embarca­ción y vivió catorce días en el fondo del agua. muy conocido en la Edad Media. en segundo lugar las dificultades de su preparación y empleo. ap arecen dos aberturas obturadas por cristales. un largo tubo termina do con una espita permite el acceso del aire exterior. un autor desconocido. nacido en 1729 en Montebou rg. »De igual manera. se conserva la inscrip­ción: el sumergible era de cuero y podía resistir los temporales." Sigue la descripción exacta de todos los síntomas. Ésta se sac a inmediatamente y se coloca en un lugar os­curo. en 1794. en pleno florecimiento de la bacteriología. «Citaré rápidamente algunos inventos poco cono­cidos: la campana de buzo se encuentra en un manus­crito de Romance d'Alexandre. N adie ha soñado siquiera en verificar los resultados obtenidos. médico de Toulouse en 1823.

sin pensar siquiera en coger un poco de arena. Prefiero man tenerme en el terreno sólido de los hechos comprobables. En efecto. cuya iniciativa. s eñalaré. Buriell. la ciencia y la Historia. Eliminar o despreciar esta última es dar prueba de or­gullo y de ingenuidad. quien la hizo pa­trocinar por el nombre y la fortuna de un amigo suyo. des­conocemos la influencia de los datos proporcionados por los antiguos. se encontraría n en ellos in­dicaciones preciosas para la prospección minera. a los filósofos y a los poetas de la Antigüedad. Es más. en 1767. recuerdo. eran ex plotables. »Incluso en descubrimientos más importantes. toda técnica industrial debe elaborarse partiendo de tres dimensi ones: la experiencia. pues. »Éste parece alcanzar sus límites con la historia in­creíble. los lectores de la Gaceta de Holanda habrían podido saber que las minas de oro y de plata de Sonora. En junio de 1848. donde el autor. las bandas españolas y las misiones de la Compañía de Jesús piso­tear on las arenas auríferas. Colón recordó también. que se encuentra en la biblioteca de Sevilla. y tengo entendi­do que la sociedad comercial fundada para explotar el invento no p udo llegar a actuar. un siglo más tarde. de los que a menudo están menos enteradas de lo que . deben estar. de la s minas de Califor­nia. En 1645. buscando siempre más lejos su Eldorado. se podría decir.uno. Sin embargo. Está claro que no basta en a bsoluto la sola investigación de la anterioridad de las patentes para po­ner a punto una técnica en un momento dado de la His­toria. cuyos efectos fue­ron estudiados en el si glo xv por un alquimista llamado Eck de Sulsback. si no fuese verdadera. se debió a Pascal. Antes de lanzarse a costosas inversiones el industrial debe es­tar en p osesión de todos los elementos tecnológicos del problema. más de cien años antes del descubrimiento de Marshall. opinión que era también mantenida por san Cle mente de Alejandría. Largas in­vestigaciones. comprobaciones pre cisas. Cyrano de Be rgerac y otros. a los mejicanos que se decían de­tentadores de tesoros considerables. y a menudo. en 173 7. que en el si­glo XVII. Es también preferir el riesgo de encontra r lo que aún no existe o intentar adaptar razo­nablemente lo que es a lo que se dese a obtener. Cristóbal Colón confesó sinceramen­te todo lo que debía a los sabios. Nadie prestó atención a aquel artículo. me han dado la convicción de que Europa y Francia poseen tesoros que no exp lotan en absoluto: a saber. ¿hay algui en que aún lea los relatos de los antiguos via­jeros árabes? Sin embargo. en la que el autor hablaba de un mundo cuyo descubrimiento estaba reservado a lo s siglos futuros. Ahora bien. »El olvido. el duque de Roanué. describía las minas de oro y citaba el testimonio de los navegant es sobre las pepitas. se ensayó un vehículo de esta clase en el recinto del Temple. Tal vez se le presenta­ron obstáculos comparables a los que tuv o que sufrir la primera "Sociedad de Transportes Parisienses". »¿ Acaso no tenía razón Joubert al observar que nada hace a los espíritus tan imprudentes y tan vanos como la ignorancia del tiempo pasado y el desprecio de los libros an tiguos? Según escribía admirablemente Rivarol. de Nuremberg. Se ignora generalmente que t Colón copió dos veces el coro del segundo acto de Medea. a propósito del tiempo. Citaré como más destacado el del oxígeno. pues su periódico daba su situación exacta. bus­cando. durante tres siglos. Sólo el olvido nos amenaza con los peores nau fragios. Marshall descubrió por primera vez pepitas de oro en la orilla de un curso de agua junto al cual vigilaba la construcción de un molino. como observó Chevreul en el Jour nal des Savants. Hernán Cortés había pasado antes por allí. los documentos antiguos de nuestras grandes bibliote cas. de octubre de 1849. todo Estado es un barco misterioso an clado en el cielo. Teofrasto decía ya que la llama e ra alimentada por un cuerpo aeriforme. A propósito del automóvil (y excusándome por insistir en un tema que muchos de vosotros conocéis mejor que yo). lo abarca todo. se podía comprar en París un libro titulado Histoire naturelle et chile de la Californie. en realidad. un tal Jean Hautch. que el barco del porveni r está anclado en el cielo del pasado. en Californi a. hurgó en todas las chozas. construyó "carruajes c on resorte". Ahora bien. por lo demás. pues es demasiado fácil atribuirlas sólo a la imagina­ción. perfectamente infor­madas de la h istoria de sus procedimientos. las industrias son mucho más antiguas que las ciencias. la af ir­mación de Aristóteles en su tratado De Cáelo a propó­sito de la esfericidad de la Tierra. provocaron la "carrera del oro". »No citaré ninguna de las anticipaciones extraordi­narias de Roger Bacon. ni a est os hechos que. Cortés revolv ió el país. Se puede consultar esta copia en el manus­crito de Las profecías. ni a esta obra. tragedia de Séneca. Pero.

¿y la energía nuclear? Respon­deré a esta objeción con una cita que deb hacernos reflexionar un poco. incluso en e l estado de óxido. para la industria actual. se apoyan en la acción de catalizadores. convertido s inmediatamente en activos por la independencia. p ero que. Así obtenían instru­mentos extraordinariam ente duros y penetrantes. por con­siguiente. Por vías distintas. re­buscar en los documentos científicos y técnicos anti­guos. u n autor que se ocultó prudentemente tras el seudónimo de Roisel expuso los resultado s de cincuenta y seis años de investigaciones y trabajos sobre la ciencia antigua. Podrían realizarse grandes economías de combustible de energía adaptando a la metalurgia ciertos procedimientos antiguos que. advertí que. Al reflexionar. no se trata en absoluto de realizar una labor de erudición. como por la in­vestigación del alemán Mittash sob re las catálisis en la química de los antiguos. pero dignos de interés y que tengan relación direc ta con la cuestión planteada. un cuerpo que . »Los antiguos. »Veamos ahora qué interés práctico tiene para la industria un sondeo sistemático del pasad o. casi desco­nocido incluso para muchos especialistas. pues había observado las indicaciones y la s proporciones dadas. Al principio de mis investigacio­nes sobre ciertos procedimientos químicos de los anti­guos. l a experiencia confirmó este punto de vista. en efecto. que anunciaría a lo lejos una vasta destrucción y la esperanza de un mundo nuevo. Sobre este punto. Un amigo mío. el temple del cobre en ciertos baños orgánicos. No eran menos hábiles en fundir este metal. no obstante. »En lo que atañe a la metalurgia. Me pa­rece que este último ejemplo basta para hacer com­prender toda la p rofundidad de la frase de Mademoise He Bertin: No hay nada nuevo salvo lo que se ha olvidado. »Los antiguos conocían procedimientos metalúrgi­cos que parecen olvidados. especialista en prospección minera. en func ión de un problema concreto planteado por la industria. a menu­do. Pues bien. a pesar del gran arsenal teór ico de que disponemos. mientras que los antiguos se s ervían de fundentes impuros. »Las materias plásticas. casi todos. Ahora bien. Si por una causa descon ocida se desintegrase nuestro sistema solar. sus átomos constituyentes. brillarían en el espacio con una luz inefable. Sólo es preciso. En un libro muy raro. no se trataba de un sulfuro. se encontraba al noroeste de Agadés. »En el campo de las aleaciones. uno de los más im­portantes de la industria actual. me había s orprendido bastante no poder repro­ducir en el laboratorio experimentos metalúrgicos que. es decir. Allí descubrió minerales de cobre que presentaban señales de fusión y fondos de crisol que aún contenían metal.imaginan. me diréis. en pleno Sahara. Esta sencillez era el don por excelencia de la ciencia an tigua. en tecnología. de este otro equilibrio cuy a ruptura determinaría igual­mente poderosos fenómenos cósmicos. aparecido hace más de ochenta años y titulado Les Atlantes. con técnicas muy simples. al exponer los conocimientos científicos que atribuye a los atlantes. pero. obtenían resultados que podemos reproducir. Los espe­cialistas comprenderán cuán importa ntes perspectivas abren estas observaciones. Cuando proclamo que hay que prestar el más vivo interés a los trabajos antiguos. a pesar de todo. por ejemplo. es decir. de sales obte­nidas a base de productos natur ales y capaces. se han obte­nido res ultados convergentes. nos costaría mucho trabajo explicar. había cometido u n error. En vano trataba de comprender las razones del fracaso. señalaré un hecho bastante importante. creía que estaban descritos con mucha claridad. en efecto. »Sí. Y. cuya invención nos parece tan reciente. Había utilizado fun­dentes químicamente puros. si existen o bien hechos significativos desatendi­dos. R oisel escribe estas líneas ex­traordinarias en su época: Consecuencia de esta activi­dad incesante fue. podrían haber sido desc ubiertas mucho antes si alguien se hubiese preocupado de reanudar ciertos experi mentos del químico Berzelius. de provocar acciones catalíticas. la aparición de la materia. de tener en cuenta la importancia fundamental de la no­ción de cualid ad y de su papel en la producción de to­dos los fenómenos cuantitativos observables. o bien procedimientos olvidados. ex . mis ex perimentos han sido confirmados tanto por los trabajos del doctor Ménétrier sobre la ac­ción catalítica de los oligoelementos. Esta convergencia pare­ce demostrar que ha llegado el tiempo . plantea problemas de reducción imposibles de resolver con una sim­ple fogata de nómada. Sólo voy a dar un ejemplo. sino de un óxido.

»Apenas insistiré en las perspectivas del campo mé­dico y farmacéutico. habiendo sido completamente. no solamente calmaban l os do­lores. A este respecto. utilizaban ale aciones es­peciales. Esta disciplina tiene por objeto descubrir las anomalías po­sitivas referente s a las huellas de metales en las plantas y que indican la proximidad de yacimie ntos minera­les. Según parece. lo que implica la necesi­dad de constantes síntesis. Diré de paso que los ga los conocían este procedimien­to. enor­me campo en el que los químicos antiguos lograron re­sultados generalmente ignorados. los intensos amarillos de Van Gogh han perdido ya la ex traordinaria luminosidad que los caracterizaba. »¿Se trata de minas? Indicaré a este respecto un es­trecho enlace entre la investigación méd ica y la pros­pección minera. extensa materia todavía mal conocida. Las aplicaciones terapéuticas de las plantas. Sin embar­go. cuestión tanto más gra­ve cuanto que los accidentes de automóvil y de aviación la plantean prácticamente a cada minuto.isten muchos hechos significativos que no escaparon a los antiguos. que utilizaban para la fabricación de corazas. de tejidos de gran calidad. Sin embargo. la Edad Media. »La ebanistería. »En cuanto a la industria textil. A las empresas de obras públicas podría interes arles reanudar el estudio de ce­mentos especiales cuyas fórmulas constan en tratados de los siglos xv y xvi y que presentan cualidades muy superiores a las del ceme nto moderno. sería superfluo recordar la alta calidad de los materiales elaborados según los procedimientos de los antiguos. lo que hoy se llama fitoterapia. procedimientos a los que diré de paso que la in dustria soviética dedica actualmente un vivo interés. aunque conozcamos las fórmulas de fabricación. los romanos utilizaban ya pisos de vidrio: el es­tudio de los antiguos procedimientos de los vidrieros po­d ría aportar una ayuda preciosa a la solución de proble­mas ultramodernos. Pienso especialmente en lo que llamaban "la esencia de f ecundidad". los pintores moder­nos. dado el precio aún muy elevado de los revestimientos de plástico. »La cristalería antigua. olvidadas sus recetas. en efecto. como el eléctrum. porq ue los colores utilizados actualmente no van a durar mucho. como por eje mplo la dispersión de tierras raras y paladio en el vidrio. podría encontrar solu­ciones ventajosas adoptando procedimientos antiguos que aumentaban considerablemente. convie ne saber que ciertos productos de la antigua farmacopea. que podrían teñirse por ejemplo según las normas antiguas. la convergencia de las diversas disciplinas científic as. »En cuanto a los colorantes y barnices. sino que permitían evitar las cicatrices y regene­rar las células. en la fabricación de útiles cortante . devast ada sin cesar por los incendios. Nadie ha soñado jamás en adaptar y comprobar estos procedimientos. no reconocerían sus telas. la biogeo química. Se trataba de tejidos de lino o de lana tratados con ciertos ácidos y que resis­tían por igual al tajo del hierro y a la acción del fuego. Los colores ad mirables utilizados por los pintores de la Edad Media no se han perdido como se cree generalmente. Señalaré únicamente la importancia del tratamiento de las quemaduras. No sola­mente conocían los medios de producir directamente. tiene. por medio de una especie de baño. producto compuesto de ciertas sales mezcladas con estiércol coci­do o de stilado. además. si vivieran dentro de un siglo. partiendo de minerales complejos. a saber. a despecho del triunfo de los plásticos. »La industria soviética ha utilizado recientemente. casi inexplorado y abierto a tantas investigaciones. relación con una ciencia nueva. descubrió los mejores remedios contra las quemadu ras. o más bien por razón de este mismo triunfo. la resistencia de la madera a los diver­sos agentes físicos y químicos. sino que. lo cual permitiría obte­ne r tubos fluorescentes de luz negra. conozco al menos un manuscrito en Francia que da su composi­ción. al eaciones de pro­piedades singulares. y estos datos pueden utilizarse ta nto para la prospección minera como en el campo de la acción te­rapéutica. o incluso intentar la fabricación de aquella tela singular conocida con el nombre de pilema. para el comercio de lujo. Aquí tenemos ot ro ejemplo característico de un hecho que me parece el más importante de la histo­ria actual de la técnica. De este modo se pueden determinar las afinidades particulares dé ci ertas plantas con respecto a ciertos metales. » Citemos aún algunas otras direcciones de las inves­tigaciones y aplicaciones industr iales: los abonos. debería orientarse hacia la producción. que jamás hemos sentido la curiosidad de estudi ar en serio.

° Esta ocultación se realiza. creo qu e el realismo profundo nos enseña a apartarnos del presente. La propia inteligen­cia es una sociedad secreta. pero basta reflexionar un poco para comprender que el presente no es más que un punto de contacto entre la línea del pasado y la del porvenir. de experiencias del pasado o de po­sibilidades del porvenir. puede decidir la suerte de la Huma nidad. para asegurar la continuidad de la vida. En la búsqueda operacional de v anguardia. se aligera el equipo. De la monarquía a la criptocracia. La existencia. precede a la esenc ia. La idea que quiere ser directriz complica hasta . la llave de la s fuerzas universales cabrá en la palma de la mano. y l a lucidez de nuestra mirada debe mantener siem­pre equilibrada la balanza de lo qu e ha sido y lo que tiene que ser. las técnicas. sin querer insistir en este problema. en la teo­ría de este filósofo. La sociedad se­ reta. Cuanto más se avance hacia la simplificación-potencia. a los gobernan tes de que gobernarían más. Retorno a la edad de los Adeptos. en fin. Una sociología naci­da en el siglo XIX reclamaba el retorno a su época de ori­gen. intro­duciendo en todas p artes una complejidad infinita. Me refiero a tra­bajos conc ernientes a la energía magnética terrestre. se simplifican. Se sirven de fuerzas que van acercándose a las elementales. No es una barrera artificial. Entiéndase bien: nosotros no tratamos de aprobar la fabricación de armas de destrucción. tanto más ha­brá que ocultarla. ¿Qué e s la bomba «H»? Una reserva de poder manejable por algunos hombres. no se hacen más pesadas: por el cont rario. si acudían a ellos. futura forma de gobierno. 2. suprimamos l a bomba «H». debemos mirar ante nosotros más que a nuestros pies y no prestar atención exagerada al breve intervalo de desequilibrio durante el cual cruzamos el espacio y el tiempo. Y rápidamente han conquistado un lugar p or encima de la riqueza y del poder. P or otra parte. Un novelista tuvo buen ojo: hay «Centrales de Energía». ¿Cómo? En primer lugar. Todo descubr imiento al nivel de las estructuras esen­ciales es a la vez positivo y negativo. el tabique entre el bien y el mal es cada vez más delgado. L laman a la puerta. Hay en este sentido observaciones muy an tiguas que jamás han sido seriamente comprobadas. «Trátese. a pesar de su interés indiscutible . Se trata de examinar las cosas des­de un punto de vista diferente. Los ho mbres de ciencia han con­vencido a los poseedores de que poseerían más. La sociedad human a moderna sólo sobrevive porque son muy pocos los hombres de quienes depende la de cisión.» IV El Saber y el Poder se ocultan. Firmemente apoya dos en la experiencia atá­vica. Pero mientras estén en pocas manos.s. Este endurecimiento po­dría estudiarse ta mbién a la luz de los antiguos procedi­mientos de temple. Pero se le pre­senta un fenómeno cuya esencia no le interesa. l evantar barreras. sola al pasar el verdadero poder a m anos de los hombres sabios. es el mo­vimiento que debe necesariamente conducir a las masas al poder. al perfeccionarse. indica­ré una orientación de las investig aciones físicas que po­dría tener importantes consecuencias. ni de ir contra la sed de justicia que anima lo que hay de más puro en las sociedades h umanas. Éstos tienen un lenguaje y unas formas de pensamiento que les son propias. una cerámica mu­cho más dura que los metales. En un artículo muy extraño. al parecer.° Es cierto que las armas absolutas hacen pesar sobre la Humanidad una amenaza e spantosa.° Estas armas absolutas sólo pueden ir desarro­llándose. El número de opera­ciones se reduce. ¡Singular contradicción! «La bomba "H" escribía Jean Paul Sartre está contra la Histor a. por otra parte. La técnica resuci ta los conceptos medievales. Al final. no serán utilizadas. 3. Un niño podrá forjarla y manejarla . Igual veíamos el progresismo social exi­giendo la detención del progreso. Para que la Historia tenga el sentido que le hemos asignado. Jean Paul Sartre negaba pura y simplemente a la bom­ba «H» el dere cho a la existencia. 1. »En fin. de políticos.» ¿Cómo puede estar «contra la Historia» un hecho de civilización? ¿Qué es la Historia? Par artre. de técnicos. pero que. El verbo es diferente porque el espíritu se encuentra situado a otro nivel. Esta afirmación puede p arecer paradójica. El movimiento de la marcha nos lo demues­tra. Visión de la guerra re­volucionaria. reflejaba la opinión de muchos intel ectuales franceses. Una sociedad muy restringida de sabios. y niega su existen cia.

. de artículos. De igual manera asistimos ahora a la aparición de gr upos de técnicos que guar­dan los secretos de fabricación. todo transcurre como si la Humanidad buscara la unión. para que algunos se repar tiesen los bienes de la tierra y gozaran de ellos. Este cambio de las formas de la guerra corresponde a un cambio de los fines de la Hu­manidad. Los hombres de ciencia. Volvamos a los hechos aparentes. hace dos mil años. Los hom bres llamados «de poder». etc. propuso su intercambio con varios aviadores america­nos acusados de espionaje.el extremo el sistema que quiere destruir. de celadas. En 1956. de ciclotrones o de electrónica. Los Adeptos ha cían resplandecer su conocimiento sobre un conjunto de sociedades orga­nizadas para el mantenimiento del secreto de la técnica. Pero no todos los secretos de la Edad Media han s ido descubiertos: el del vidrio mineral flexible. la guerra cambia de rostro. el espíritu de los obreros de la Tierra. ya se trate de aviación a reacción. en Francia. deseoso de recuperar a los instruidos jóvenes. para llevarle al suyo sin posibilidad de reacción defensiva. 4. y por ello me­nos vi sibles. Vean el secreto del fuego griego. antepasado del napalm.. Mejor dicho. Recientes investigaciones han com­probado la existencia en Bagdad de una so ciedad que de­tentaba el secreto de la pila eléctrica y el monopolio de la galvanopl astia. y entraremos de nue­vo en la edad de las sociedad es secretas. los físicos llevan insignias que revelan su grado de saber y de responsabilid ad. de una as unción continua del espíritu. y las amistades y los amores surgen en el interior de cada categoría. de libros y de discursos. El Gobierno chino. la Historia es un movi­mient o mesiánico de las masas. a través del incesan­te co mbate que evoca la danza de los insectos que se tientan mutuamente las antenas. los es­pecialistas del cuerpo de Seguridad se ven obligados a apr ender las ciencias y las técnicas que tienen obliga­ción de vigilar. trein ta y cinco estudiantes chinos recién salidos del Instituto de Tecnología de Massachu setts quisieron volver a su país. no son más que intermediarios en u na época que es a su vez interme­ diaria. Exis ten clubes. en Alemania y en España. de revoluciones pa­latin as. la conservación de la técnica fue uno de los objetos de las sociedades secretas. Históricamente. No se puede dirigir la palabra más que al portador de una insignia igual. Fuera de esto. La guerra revolucionaria corresponde al nacimiento de un espíri­tu nuevo: el espíritu obrero. Se enseña a estos e specialistas a trabajar en los laboratorios nucleares. La guerra revolucionaria se ha hecho para «ser». ya de técnicas industrial es como la producción de carburantes sintéticos. Se de sarrolla un combate inin­terrumpido en forma de guerrillas. Las guerras se habían hecho para «tener». Vean el s ecreto de la coloración roja del vidrio. s e formaron con­cejos de técnicos. En este sentido. Vean ustedes la historia de la alquimia. ya se trate de técnicas artes anas como la fabricación de armónicas o de bolos de cristal. median­te la introducción de oro en el moment o de la difusión.° Mientras las armas absolutas se multiplican. Ésta es la fase que atravesamos en la aventura de una hominización cre­ciente. se pensó que sabían demasiado. y a los físicos nucleares a velar ellos mismos por su seguridad. La gu erra revolucionaria rem­plaza a la guerra a secas. de la misma manera que la araña envuelve a su presa. la unidad para cambiar la Tierra. aceite de lino coagula­do con ge latina. lo hace por un sector más alto de la espir al. sin em bargo. Cuando remon­temos hacia los hechos más importantes. de quintas columnas. En las grandes fábricas atómi­cas america nas. al perfeccionar también las armas psicológi­cas. No es imposible imaginar un mundo muy próximo construido según este modelo. De suerte que se va creando una casta más po . En la Edad Media. advertiremos que volvemos también a la edad de los Adeptos. Los sacer­dotes egipcios guardaban celosamente las leyes de la geometría plana. El deseo de gozar ha sido sustituido por la voluntad de hace r. Este movimiento coin­cide con la concentración del saber. Así se constituyen medios ce­rrados en todo semejantes a los concejos de la Edad Me­di a. Antaño. Ahora. Y se les prohibió el regreso. No habían trabajado en problemas militares. poseedores y gobernantes. Mejor dicho. La vigilancia de la técnica y de los secretos científi­cos no puede confiarse a la Pol icía. el del procedimiento sencillo de obtención de la luz fría. la agrupación. si bien pasa por el mismo punto. la Humanidad se destrozaba para partirse la tierra y go­zar en ella. la Histo­ria no se repite. no son ext raños a este profundo cambio.

que desempeñó en Inglaterra un gran papel polític o. Nuestros dirigen­tes simulan adquirir el saber por la experiencia. Lo mismo puede decirse del comercio. le dirige fra­ses bastante desconcertantes: « Ciertamente. veamos le dije . no por casualidad. en un tono de co nversación trivial. »Jamás he tenido el don de la palabra. tienen ustedes una multitud de pequeñas divinidades. había una sola gran pote ncia: el temor de Dios y de su Iglesia. ¿Cree que tiene algún atractivo. cuya única fuerza proviene de nuestro consentimiento tácito en no discutirlas. para un hombre genial. La central de ener gía. Pero las piedras angula­res aguantan bien. por ello. «Nada en el Universo es capaz de resistir al ard or convergente de un número bastante de inteli­gencias agrupadas y organizadas». estamos dirigidos por aficionados y personas de segun­do orden. ahora y siempre. » Pero. o para dar a China la llave de la riqueza mundial. en la civilización hay numerosas piedras angulares dije cuya destrucción ac arrearía el derrumbamiento de aquélla.derosa que los Gobiernos y las Policías políticas. titulada. A fin de cuentas. Son los nuevos mercenarios.. » No discutamos lo indiscutible dije . en la que el condottiero viste bata bla nca. Y este pacto será eficaz hasta el día en que se celebre otro para des­pojarles. Posee la facultad de a daptación del orga­nismo viviente. Bastarán algun as modificaciones ínfimas para poner a Gran Bretaña al nivel de la República del Ecuad or. quiere hacerse pagar su invención.. con lentitud . o sus salas de Justicia si otros tribunales no reconocieran sus decisiones ? La vida mo­derna es el pacto no formulado de los poseedores para el mantenimient o de sus pretensiones.. Remontémonos a los hechos menos visibles. más vulnerable. » No tanto. de cuerdo en mantener la máquina en marcha. Esta se con vierte en parte integrante del saber mundial. En ellos se forjan verdaderos imperios. En esta no­vela. . El África del Sur. pero es­tán lejos de ponerle el precio que pag aría un hombre de negocios. igualmente delicadas y frágiles. Y. Esto es lo que lla­mé hace un momento "buena voluntad". la Argentina y la India son sus mejores campos de ac­ción. To­mamos nuestro castillo de nai pes por la fortaleza del Universo. Los discursos de e ste género producen un hechizo malsano. decía c onfidencial­mente Teilhard de Chardin a George Magloire. John Buchan. ¿Son real­mente los espíritus mejores los que actúan a favo el pacto? Vea la conducta del Gobierno. Para completar el cuadro hay que tener en cuenta I los grupos de técnicos dispuest os a trabajar para los í países que ofrezcan más. que. no tienen el valor de aplicarl o. Hace más de cincuenta años. Me sentía interesado. que pierden aisla damente en seguridad. Pero yo me imaginaba que el interés general obliga ba a los espíritus mejores a participar en esto que llama usted conspiración. mientras tanto. Piense que la fragilidad de la máqui­na aumenta cada día. » Ha puesto usted el dedo en el único punto im­portante. ¿De qué les serviría su Policía si cada criminal encontrase asilo al otro lado del estr echo. pero lo admiro en los demás. Llama usted máquina a nu estra civilización. Hoy en día. cuando lo adquieren. Una nueva combinación química transformará todas las reglas de la guerra.. Es lo que ha pasado con la electricidad. el héroe tropieza con un caballero distinguido y discre­to. el mecanismo se hace más intrincado y. sin embargo. el vender su cerebro a nu estros malos gobernantes? »Y. el primer cuidado de un inventor es publicar su invento. Como aspira a los honores y a la gloria. y. el saber es la única fuerza. A medida que la vi da se complica. una especie de embriaguez. Son las «e spadas de alquiler» de nuestra civilización. de la que uno c asi se avergüenza. » Olvida usted una cosa repliqué . y es el he­cho de que los hombres están. » Lo ignoro dijo. no que­r emos pensar en que estos altibajos sean posibles. La civilización es una conjuración. Los métodos de nuestras administraciones l levarían a la quiebra a cualquier empresa particular. y todo el resto de éste se modifica en consecuencia. pero ésta es mucho más sutil que una máquina. y más que a medias seducido. pero más importantes. Durante los siglos de oscurantismo. Veremos en ellos el retorno a la edad de los Adeptos. Sus llamadas sanciones se multiplican de un modo tan desmesurado. escri­bió una novela que era al mismo tiempo un mensaje di­rigido a unos cuantos es píritus despiertos. Un pequeño dispositiv o mecánico será ca­paz de hundir flotas enteras. en realidad. Los métodos del Parlamento (di scúlpeme) avergonza­rían a cualquier junta de accionistas.

amigo mío. Los pesimistas. ¿por qué hacen tan poco? Un vulgar agente de Policía. Usted ve simp lemente las creaciones de la gente de segundo orden que tiene prisa en conquista r la rique­za y la gloria. o simpleme nte artistas que aman por sí mismos a la verdad. ¿ocurre así? De vez en cuando leo en las gacetas que un sab io eminente ha hecho un gran des­cubrimiento. no pude pronunciar una palabra de protesta. como si temiera ir dema siado lejos. el saber temible. si estas inteligencias antisocial s son tan poderosas. expuestos con su voz tranquila. Pero no podría precisarle los motivos.» Lo que dice usted sería cierto si el nuevo cono­cimiento se convirtiese realmente en p ropiedad de todos. Me negaba a creerle. Créame. Y. al menos. Allí me encon­traba almorzando. Pero los que cuentan son los hombres que se mantienen fuera de éste. diría que han sido necesa­rias estas dos últimas clases de individuos para obtener resultados. Hablaba con desenvoltura un defectu o­so inglés. y prosiguió: » Habrá personas que le dirán que los submarinos han suprimido ya al acorazado y que la conquista del aire ha anulado el dominio de los mares. Eran de diferentes clases: una gran catástrofe. entre campos floridos y al norte de un torrente s altarín. una rup­tura súbita entre dos pueblos. Pero llegará un día en que se unirán el saber y la voluntad. Pero eran terriblemente chocantes. un adherido al pacto. »A1 fin. Si estaba en lo cierto. y entonces progresará el mundo. y los primeros tienen la voluntad de emplearlo. un hombrecillo con aires de profesor. Pero. recobré el habla. y vi el ligero contorno del humo de su cigarrillo perfilándose en la oscuridad. Pero. el sa­ber que permite realizar los grandes i ngenios de des­trucción rebasa en mucho a las posibilidades defensi­vas. sino más bien e l producto de un arte. y que los que saben algo son de masiado perezosos para intentar las reformas. Entonces no creí en ello. El verdadero saber. pero los medios de defensa progresarán paralelame nte. una plaga que destruía una cosecha v ital. Si tuviese que formular una hipótes is. aqu ellas calami­dades no eran obra de la Naturaleza o de la casualidad. los espíritus más grandes es­tán al margen de la llamada civilización. pero. Después citó varios ejemplos. no conduce a ninguna parte . pausadamente. existe. No es más que un engra naje de la máquina. revelaban de vez en cuando su fuerza me­diante una manifesta ción catastrófica. » Está pintando usted un cuadro terrible repli­qué . después de haber pasado la maña­na escalando las blancas vertientes. No los re­petiré. A menos que no sean idealistas empeñados en crear un mundo nuevo. y era discípulo de Nietzsche y ardiente ene­migo del orden establecido. amparado po r la Máquina. ¿A qué móvil obedecerían estas inteligencias? »Se echó a reír. sin embargo. ¿cree usted que la ciencia ha dicho ya su última palabra con nu estros groseros submarinos y nuestros frágiles aeroplanos? » No dudo de que se perfeccionarán dije . De ahora en adelante. en la sombría noche de junio. se publican artículos de fondo sobre él inven­to. mostran­do el desarrollo del juego con singular claridad. »Un recuerdo acudió a mi memoria. »Estos ejemplos fueron para mí la voz de alerta. » Es poco probable. Pero. » Lo que usted describe es el anarquismo. créame. Las inteligencias anónimas a que se refería. una guerra. »Movió la cabeza. si­gue manteniéndose secreto. mientras exponía sus ejemplos. Estaba en las alturas del Tirol en un prado solead o. » Lo malo es exclamó que los reformadores no saben nada. pues los segundos logran el conocimiento. en aquella pieza oscura. Había encont rado en el camino a un alemán. El peligro no proviene de este hombre. » ¿Cómo quiere que yo lo sepa? Yo no soy más que un modesto buscador. una epidemia. y mis investigacione s me proporcionan curiosos documentos. y que realizaban una labor subterránea. y la fotografía de aquél apar ece en los periódicos. los artistas del descubrimiento que sólo emplearán su cie ncia en el momento en que puedan hacerlo con el máximo efecto. que me hizo e l honor de compartir conmigo mis bocadillos. puede muy bien burlarse de la mayoría de las tentativas anarquistas. El hombre da cuenta a la Academia de Ciencias. Pero. Veo solam ente que existen grandes inteligencias antisociales. » Exactamente respondió . y hoy creo todavía me­nos. así lo afirman. »Se calló un instante. »Pareció vacilar un instante. Digamos que des­confían de la máq uina. y la civilización saldrá triunfante hasta que sus adversarios apre .

vigorizar la idea de sociedad secre­ta. Esta vis ión sólo parecerá novelesca a los ob­servadores superficiales. los señores. Suponga que las mallas del cordón civilizado se en­cuentren entrelazadas con otras mallas qu e constituyen una cadena mucho más poderosa.. para causar asombro con su indumento. «¡Alistaos bajo mi estandarte blanco!» A veces. de modo que el resultado de sus esfuer zos es igual a cero y el mundo entero se burla de China. » Es una perspectiva atroz exclamé y. que la sociedad secreta sea la futura forma de gobierno en el mundo nuevo del espíri­tu obrero. Vea los procedimien­tos de esta idiotez que ahora llaman nihilismo o anar­quía. y nada pueden hacer ustedes sin te­ner uno.» Repito esta cita: su ver­dad resplandece aquí. Sólo se necesita una dirección que podría venir de hombres mucho menos dotados que Napoleón. »Se calló de nuevo y se levantó del sillón. con sus maneras.. en un abrir y cerrar de ojos. con toda la gentileza de un viejo gentleman. Destruir po r destruir constituye una idea demasiado estéril para tentar a un nuevo Napoleón. La civilización triunf a porque es una liga mun­dial. El pacto debe durar hasta que haya un anticipo. Acercán­dose al interruptor. Infinitamente abordables e infinitamente dis­tintos. Algunos vagos analfabetos lanzan un reto al mundo desde el fondo de un t ugurio parisiense. inundó la sala de lu . » Me gustaría oír el final de sus profecías decla­ré .dan de ella misma la importancia de la Máquina. Lo hacen todo para ser bien visi­bles. tendríamos que escarbar. ni energía conductora. Y no hace falta un Napoleón para realizarla. los ministros. y ella. Pero suponga usted. se en comienda cínicamente a las oraciones de la cristiandad. Pero suponga. refrescar. Y siempre están present es. ¡Oh. bastaría con una Central de Energía para inau­gurar la era de los milagros. Tenemos de las sociedades secretas una idea de co­legial. Decía usted. el África y a la India. en justa correspondencia. El rey. con sus pala­cios. es decir. Tampoco se puede dudar de la existen­cia de una central de energía comunista. Deslum­brado. Consideren rápidamente la evolución de las cosa s. más que una manera de escoger entre los hechos. en el corazón de . a los historiad ores llevados por el vértigo de «la explicación de los he­chos». podemos preguntarnos si no habrán entrado efectivamente en acción una o muchas «Centrales de Energía». En Ginebra. Para comprender el mundo venidero.» Si se piensa que Buchan escribía estas líneas alrededor de 1910. » No sería en absoluto destrucción replicó sua­vemente . en definit iva. Es posible. y si pensamos en lo s trastornos sufridos por el mundo después de aquella época y en los movimientos que arrastran en la actualidad a China. por el estudio más profundo del pasado y por el des­cubrimiento de un punto de vista desde el cual pueda observars e el movimiento de la Historia en que nos ve­mos metidos. Despliegan el mayor fasto posible. pero después de sumir al mundo en fuego y sangre: la central fascista.. y al cabo de ocho días están en la cárcel. Enrique IV se baña desnudo en el Sena. no me refiero a esas bandas de borricos que se titulan con gran alhara ca "Unión Internacional de Trabajadores" y otras estupideces por el estilo! Quiero decir que se in­ternacionalice la verdadera sustancia pensante del mun­do. En una palabra. ni de su prodi­giosa eficiencia... «Nada en el Univers o podría resistir el ardor convergente de un número bastante de inteligen­cias agrupad as y organizadas. Todos los Gobiernos y sus poco inteligentes fue r­zas policíacas se dan la mano y. ¡adiós conspiradores! P orque la civilización sabe utilizar las energías de que dispone. a Dios gracias.. es probable. lo cual no es. » Decía esto: suponga a la anarquía instruida por la civilización y convertida en internac ional. no la creo realizable. mientras que las in­f initas posibilidades de los no oficiales se van en huma­reda. Europa le arroja de vez en cuando un préstamo de al­gunos millones. Llamemos iconoclastia a esta abolic e las fórmulas que siempre ha unido a una multitud de idealistas. una docena d e "intelectuales" rusos exaltados conspiran para derribar a los Romanov. en verano. Vemos de una manera fútil los hechos singulares. sus enemigos fracasan porque no son más que una capil lita. La Tierra está rebo­sante de energías incoh erentes y de inteligencia desor­ganizada. alcé los ojos hacia mi huésped y vi que me son­reía amablemente. En otra parte de esta obra de scribimos una central de energía que ha fracasado. ¿Ha pensado alguna vez en el caso de China ? Encierra millones de cerebros pensantes que se ahogan en actividades ilusorias . los res­ponsables hacen cuanto pueden por salirse de lo natural. y la Po licía de Europa se les echa enci­ma. Las monarquías alegaban un poder de origen sobrenatural. No tienen dirección.

Esta ba sentado en el suelo. liado en un viejo papel de pe riódico. pues. de la guerra de In dochina y de la guerra de Arge­lia. todos se sien­ten impresionados por la inmersión de poder en los mis­terios de la masa. etc. corresponsal de guerra en Indochina y en Argelia. En el caso de que este refugio fuese destruido. Las democracias modernas se prestan a mil interpretaciones «esotéricas». los expertos políti­cos no logran ponerse de acuerdo s obre la identidad del verdadero gobernante de la URSS. se hace difícil definir con exactitud el Gobierno. En caso de guerra. el poder se oculta casi completamente. me decía: «Siempre he tenido la impresión de que el boy o el pequeño ten­dero eran. Luis XIV es un sol. Es. Está descalzo y los de dos de sus pies se abren voluptuosamente en el barro tibio del refugio. y este camp esino salido de su arrozal le ha derrotado a él. América había previsto una «operación de alerta». un capitán f rancés cae prisionero después de la derrota de Dien-Bien-Fu: «Glatigny volvió a encontrarse en un refugio en forma de túnel... con las hojas. se había previsto un procedimiento según el cual el Gobierno transfería sus poderes a un Gobierno fantasma (la expresión lite ral es «Gobierno de sombras») designado desde ahora y para entonces.París. instalados tal vez en las cavernas de Virginia. tuviese el mismo grado y las mismas responsabilidades que él. pero cualquiera puede entrar en cualquier momento en su palacio y asis­tir a sus comidas. periodista célebre. y un bodoi de movimientos ágiles y ondulan tes se inclina sobre Glatigny: » El jefe del batallón pregunta a usted dónde estar comandante francés que mandar punto ap oyo.. Los responsables quie­ren hacerse pasar por hombres «como los demás» y al mis mo tiempo guardan las distancias. La amenaza de guerra sirve para revelar la forma real de los Gobiernos. pronuncia algunas palabras. de la guerra de Palestina y de la gue­rra de Corea.. Lleva uniforme caqui sin insignias. el de la URSS. los grandes responsables. descendiente de una d e las grandes di­nastías militares de Occidente. por la imposibilidad de saber «quién e s quién» y «quién decide qué». largo y estrecho. Y a partir de e ste momento. «Glatigny tiene un reflejo de militar tradicional: no puede comprender que este nh a qué acurrucado y que fuma un tabaco apestoso mandase como él un batallón. las sociedades secretas organizarían el gigantesco combate de los dos bloques de l . sin duda veríamos los Gobier­nos aparentes reemplazados por estos «Gobiernos de sombras». Francia a los francmasones. Siempre bajo el fuego de las mira­das. Armadas de cerebros electrónicos para reducir al mínimo el personal administrativo. Inglaterra a los banqueros de la City. di­putados y expertos cuyos nombres no pueden ser di­vulgado s. a Glatigny. Los testigos de la revolución china. El mundo nuevo disfraza a sus jefes. Hay pen­sadores que aseguran que América obedece únicamente a algunos jefes de la industria. en el curso de la cual el Gobi erno salía de Washington para ir a trabajar a «algún lugar de los Estados Unidos». De esta forma se anunció oficialmente el paso a la criptocracia. sería delito de alta traición revelar la identidad de los respon­sables.» Después de la muerte de Stalin.. a un tiempo «aislados» y púb licos. Entre do s chupadas.. Nadie podría designar por sus nombres a los dueños de un país que domina mil millones de hombres y la mitad de las tierras habitables del Globo. pero podría escribirse una obra so­bre el advenimiento de l o que llamamos criptocracia. con la espalda desnuda apoyada en la tierra del mundo an te él. Entra en acción una ver­dadera criptocracia. que fue actor de la r evolu­ción en Azerbaiján. un nha qué en cuclillas fuma un tabaco infecto. uno de los respons ables de la Divi­sión 308. los especialistas del mundo soviético. En junio de 1955. nos enteramos de que éste acaba de se r ejecutado. En una novela de Jean Lartéguy. como esos ins ectos que se confunden con las ramas. semidioses cargados de oro y de plumas. en uno de los países más podero­sos del planeta. acaso . »El nha qué va descubierto. por el secreto que envuelve a las responsabilidades. la mejor instruida de todo el Ejército Popular.. Aquí no tenemos t de anali­zar este fenómeno.» Paul Mouset. Este Gobierno l leva consigo senadores. A partir de la Revolución. Tanto en el plano personal como en el de los h echos. el de los E stados Unidos. y en una estación flotante del Ártico... el poder proclama ideas abs­tractas y el Gobierno se oculta. En el momento en que esto s expertos nos aseguran al fin que es Beria. Con los Go­biernos surgidos de la guerra revolucionaria. siempre llamando la atención..

en 1953. después vo lví a ver a menudo a aquel nombre singular. Ni siquiera se excluye la po­sibilidad de que estos Gobiernos se aloj aran fueran de nuestro mundo. seguida de estudios de química. hábi­les. Sonrisa tranquila y aguda. Pocos ademanes. Cuando yo estaba escrib iendo mi libro sobre Gurdjieff. Cabello blanc o. Esta energía esta "voluntad de la voluntad". ni avance a tientas. Aquí. como quien lla­ma a la puerta de un hombre que du erme cuando el tiempo apremia. »Lo que le hace condenar a Gurdjieff: »1. mesurados. como un roble en campo libre. un gran poeta preparó aquella entrevista.Lo que veo me libera del estúpido desprecio del pr ogreso. Yo tenía ideas primitivas. así com o a algunas gentes de mundo. El católico que comulga: captación espiritual de esta energía. se ganaba la vida en el comercio y frecuentaba a muchos artistas. Opinamos que su poder será ilimitado cua ndo se desarrolle por en­tero. sus secretos. pero que ríen para sí. la in teligencia misma es una sociedad secreta. al volver a casa. Conviene. No hacemos filosofía-ficción ni historia-ficción. Conver­sación acerca de Gurdjieff. que pronto se mani festarán a nuestros ojos. . ni una desviación. que. Hacemos realismo fantástico. No lo entiendo. Pero. sólo hemos podido esbozar el tr abajo para la investigación y la reflexión.a Humanidad. lentos. El hombre que se sent aba frente a mí. ni un fallo en la presencia del espíritu.. Incomprensible. En marzo de 1953 conocí por primera vez a un al­quimista. No llevo ningún Diario íntimo. en los satélites artificiales que giran al­rededor de la Tierra. Ahora bien. y estaba lejos de saber que éstos aún existían. Pensamos que. llegada a un cierto nivel. ni un quiebro. pues.° Quien siente la necesidad de enseñar no vive enteramente su doctrina y no ha lleg ado a la cima de la iniciación. que experimentó en aquella época una breve resurrección. Creemos en la inteligencia. Sabemos perfecta­mente que nos exponemos a que nuestra visión de las cosas parezca una locura: y es que decimos rápida y bruta lmente lo que tenemos que decir. No buscamos en modo alguno orientar la atención hacia un vano ocultis­m o. dice Gurdjieff debe encontrarla el alumno en sí mis­mo. Este semblante afable y fue­ra del tiempo tiene algo de esfinge. empero. en vez de hallarse en cogida como en una maceta. y sólo en sí mismo. Tenía una sólida instrucción clásica. LA ALQUIMIA COMO EJEMPLO Un alquimista en Café Procope. era joven y elegante. en la mesa de Voltaire. suelo anotar mis observaciones o mis sentimientos. »2. Breve meditación sobre la espiral y la esperanza. y se trata de captarla. en función de las perspectivas que aca­bamos de descubrir y de otras. sobre la alquimia y los alquimistas. le ve casi todos los días. Numerosas y profundas arrugas bajo un cutis rosado y en un sem­blante lleno. como en otros lugares. Y no es sólo una impresión mía. En aquel e ntonces.° En la escuela de Gurdjieff no hay mediación material entre el alumno a quien se h a persuadido de su nada y la energía que debe llegar a poseer para pasar al ser re al. Nuestra opinión sobre la alquimia: ni revelación. me dice que jamás. en ciertas ocasiones importantes. pero. sin penetrar. B. Ojos risueños. ¿y los que no tienen fe? Si no se . Un hombre q ue afirma saber que la piedra filosofal es una realidad. ni un segundo. le ha sorprendido en una sola falta de "ob­jetividad superior". En su con­versación. este paso es par­cialmente falso y sólo puede conducir a la desespera­ción. Aquella noche. Nos mostr amos escépticos en muchos de los puntos en que menos lo son los es­píritus que pasan p or «razonables». Esta energía existe fuera del hombre. extraídas de las nociones populares. más extrañas aún. hacia una interpretación mágico-delirante de los hechos. considerar de nuevo la idea de so­ciedad secreta. Todo revela una edad diferente. partido sobre el cráneo como una peluca. No proponemos ninguna re ligión. desde hace semana s. es­cribí lo q ue sigue: «¿Qué edad puede tener? Él me ha dicho treinta y cinco años. rizoso. Bergier me lleva a toda velocidad por un extraño atajo. A. La cosa ocurrió en el Café Pro cope.

le interrogué sobre Fulcanelli. Avan­cé por este puente. »A eso de la medianoche. tro­pecé con Jacques Bergier. Y se puede cambiar totalmente de aspecto. Un fuego material. »Le hago preguntas sobre la alquimia que deben de parecerle tontas. Este estado. Son el hecho de hombres adul­tos verdaderam ente adultos que hablaron a los ni­ños. El extraordinario hombrecillo. »3. Vi que la inteligencia tendía un puente entre dos mundos. mientras intentaba dar un sentido más com­pl eto a lo que me había dicho aquel hombre joven. Si la hubiese abordado por medio de los libros mágicos. "Hay un camino en la soledad.. porque la alquimia puede compararse a la jardinería. la esperanza se funda en la certeza de que existe un fin. trabajo ma nual. creo que mis investigaciones no habrían ido muy lejos: falta de tiempo. Mis ojos saben. Pero se trata de un estado de la materia distin­to del que conocemos. aun en el caso de que la com­pren sión sea fugaz. y v i que aguantaba. en el momento en que se abre por primera vez un antiguo tratado. jamás se nota la falta de "los principios". Tuve el con­tacto más moderno que cabe tener con la alquimia: una conversación en un a tasca de Saint Germain des Prés. Todo comien­za. sino de los lugares en que se concentra la vida del siglo: los laboratorios y las oficinas de inform ación. «Insiste mucho en esto: » ¿Le gusta la jardinería? Es un buen comien­zo. borrachos de paciencia. » ¿Le gusta la pesca? La alquimia tiene algo de co­mún con la pesca. todo llega por el contacto de la materia. que no s alía lleno de polvo de una buhardilla llena de libros viejos. había tomado aquel camino como atajo.tiene fe. nada más que contacto con la mate­ria. v iendo el mundo de hoy como un principio del Apocalipsis. Yo no habría empezado dice si no me hubiesen demostrado claramente que este fin exi ste y que es posible alcanzarlo en esta vida. Sentí una dicha muy grande y un profundo apaciguamiento. que «comprender es tan hermoso como cantar». Después. Los me­dios de trabajo y de medición son sencillos y no requie­ren aparatos complicados: trabajo de mujeres y juego de niños. Refugiad o desde hacía tiempo en el pensamiento antiprogresista hindú. »Esperanza: en alquimia. se entregan a la alquimia. agarrado a s us faldones y a una velocidad supersónica. Bergier tenía la conf ianza de algunos de los hombres que. Tenía ta mbién el oído de los sabios modernos. »No se puede enseñar alquimia. Sin embargo. » Se puede vivir me dice infinitamente más de lo que imagina el hombre que no ha despert ado.. toda­vía hoy. Todas las obras li­terarias que han pasado por los sigl os contienen una parte de esta enseñanza. atiborrado de secretos de la energía ató­mica. Un verdadero fuego. profundamente desespera . hay ríos en el desierto. trabajo. pronto adquirí la certeza de que exis te una estrecha relación entre la al­quimia tradicional y la ciencia de vanguardia. Pero no lo dem uestra y responde: »Sólo materia. como dice mi viejo amigo And ré Billy. Bergier buscaba también alguna cosa por las rutas de la alquimia. cuando éste aún no se tiene por tal. »Y añade: » Paciencia.» Tal fue mi primer contacto con la alquimia. Pienso. respetando las leyes del conocimiento adulto. adepto de Gurdjieff. entre los textos venerables concebidos por sabios ena­morados de la lentitud. falta de afición a la erudición literaria. siempre estaba rodea­do de otras personas como en un falan sterio. Pero el conocimient o de estos principios y el camino que lleva a estos principios deben permanecer ocultos. Yo lo sé. Volé. Yo no tengo vocación de hacer sino de com­prender.° Gurdjieff no vivía solo. hay que tener fuego: esto es toda la alquimia. como todos los otros estados. como la mayoría de mis contemporáneos . esperanza." No hay camino ni río s en el hombre que se mezcla con los otros. es suscept ible de mediciones. En una gran obra.18 Soy un hombre que tiene prisa. Y también falta de vocación: esta voc ación que invade al alquimista. sea cual fuere el trabajo. A su lado. sino de ver. Y. »Trabajo de mujeres y juego de niños. Sé también qu e la piedra filosofal es una realidad. jamás se trabaja bastan te. existe un deber de ayuda mutua para los investigadores del primer grado. no de realizar. trabajo con la materia. Y no era pa ra hacer una peregrinación al pasado.17 y él me explicó que Fulcanell i no ha muerto.

forzosament e tuvo que haber tanteo. facul­tades que no tenemos. demasiado débil y demasiado lenta. y. Encontrarán en él pocas declaraciones so­bre la histor ia y la filosofía de esta ciencia tradicional. puede ser p roducto de una «revelación divina» caída del cielo. Y no me refie­ro únicam ente al conocimiento teórico. Más bien nos inclinamos a cre er que en la alquimia existen restos de una ciencia desaparecida. podría ser uno de los más importantes residuos de u na ciencia. No sólo espiritualmente. Tendía a lo esencial. más que negar esta sabiduría declarando que el conocimiento re al comienza con nuestra civilización. Nuestro tiempo tiene las suyas. en fin. Hubo tam­bién abundancia d e interpretaciones técnicas.nzado y sin esperar más que un triste fin de los tiempos. desde lue­go. a nuestro entender. he aquí que veía de pronto cómo el porvenir y el pasado se daban la mano. Limpia las escorias con agua tridestilada. Vamos a someterles los resultados de nuestras in­vestigaciones sobre la alquimia. Las anti­guas civilizaciones tuvieron las propias. Las técnicas horr ipilantes de hoy se abrían so­bre una metafísica casi siempre a la de los tiempos anti­g uos. E l amor lo es todo: reposo y movimiento a la vez. ele­vándose en espiral. se ap restaba a su vez a descubrir los mismos secretos. por caminos diferen­tes. Mejor será que declaremos en­seguida nuestro propósito: La alquimia. Lo que hemos descubierto en la al­quimia. con mayor peso. en fin. habían descubierto los sec retos de la energía y de la materia. convendría venerar la potenc ia del espíritu que bajo aspectos dife­rentes. Y no sólo por la meditación. sino también por la ma nipulación. Hay varias maneras de tener acceso al conocimien­to esencial. siendo las técnicas de hoy aparente­mente más poderosas que las de ay er. en un pasado muy remoto. complicada y precisa. pero en otras condiciones y con otro estado de es­píritu . al alcanzar un saber que es tal vez el mismo de otra civilización prece­dente. Acabé por creer que los hombres. religiosas. La me­tafísica del alquimista. convendría admirar. Pero jamás hemos visto. a b ase de ínfimos trucos de ignorantes o de fantasías de maníacos del crisol. escoger. convendría amar. varias veces milenaria. Vi. que. Vi entonces que la oposición entre la «sabiduría» milenaria y la «locura» contemporánea era u a inven­ción de la inteligencia. antes que ellos) llegarían a nosotros aún con mayor fuerza. No se trata. Alcanzamos el mismo punto que los antiguos. a la luz del saber contemporáneo. más que de esbozos. por las rutas. Para aportar a este tema una contribu ción realmente positiva. con medios diferentes y que me habían parecido feos. para los detentado res de aque­llos restos. en el si­glo xx. repudiar. Pensamos que nuestra civilización. de una técnica y de una filosofía pertenecientes a una civiliza­ción desapar ecida. pero en una dirección determinada.» Tampoco creemos que la técnica alquimista haya podido desarrollarse a tientas. debería tener el mayor interés en interrogar en se­rio a la antigüedad para acelerar s u propia progresión. Antes que condenar. que Dios hable a los hombres em­pleando el lenguaje de la técnica: «Coloca tu crisol bajo la luz polarizada. vuelve a pasar por el mismo punto de luz. Más que condenar al espíritu moderno en nombre de la sabiduría de ini­c iación de los antiguos. n o nos invita a pensar que una técnica tan sutil. lo que hemos hecho y la manera de hacerlo dan a este pequeño trabajo un as­pecto diferente al de las obras hasta a hora consagradas a la alquimia. . se entusiasmab a y se inquietaba a un tiempo. a falta de texto. di­fíciles de comp render y de utilizar. ocu ltaba una técnica comprensible o casi comprensible. de la razón pura . hijo mío. has­ta llegar a lo que bien puede llamarse una desintegra­ción atómica. de la irreligiosidad. sin ser lo bastante orgu lloso para consi­derarme hombre aparte. Y no es que rechacemos toda idea de revela­ción. desde hacía tiempo repelentes a mis ojos. un producto de com pensación para el intelectual incapaz de la fuerte aceleración que su época le exige. al estudiar los santos y los grandes místicos. Sin embargo. Partiendo de estos residuos. pero a d iferente altura. pos iblemente. pero sí algunas luces sobre los lazos inesperados entre los sueños de los viejos «filósofos químicos» y las reali­dades de la físi a actual. Hubo. este conocimien­to esencial que sin duda tenían los alquimistas (y otros sabios. la imperiosa necesidad de guardar el secreto. morales. igual que el espíritu de la alt a tradición. con más p eligros y con más exigencias. necesitaríamos diez o veinte años sin hacer otra cosa. ¡Falsa poesía la de mi vacío! El alma inmortal de los hombres lanzaba la misma luz a ambos lados del puente. sino téc­nicamente. El espíritu moderno. Se interrogaba.

los reyes y las re­públicas han fomentado innum erables expediciones a países lejanos y subvencionado investigaciones científi­cas de toda clase. Las raras investigaciones que se hacen sobre la al­quimia se deben. a «cambiar de estado». Pero aun así. o b ien a historiadores que no mantienen ningún contacto con la ciencia y la técnica. físicos. ocurre también en su con­ciencia o en su alma. gracias a tal refinamiento. Jamás se ha reunido un equipo de criptógrafos. a sufrir alguna transmutación. Los príncipes. gracias a estos trabajos sobre los transis tores. espiritualizar. que sociedades humanas tan civilizadas y aparentemente desprovistas de prejui cios como la nuestra. a la que se han consa­grado espíritus de calidad. humanizar. No queremos multiplicar los ejemplos. se da al metal tratad o propiedades nuevas y revolucionarias. químicos. hasta el centro inmóvil. pe ro quisiéramos dar a enten­der hasta qué punto sería deseable un examen verdade­ramente me . Hemos oído afirmar a un erudito que el refina­miento y la purificación indefinidamen te repetidas de un metal o de un metaloide no cambian en nada las propiedades de éste. y desapareceríamos llenos de esperanza. puedan olvidar en un desván cien mil libros y manuscritos con el marbete: «Tesoro». Lenguaje cifra­do. Es algo inconcebible. II Cien mil libros que nadie consulta. Heheti us y Spinoza ante el oro filosofal. Materializar. que se opera en él mismo una especie de transmutación. Que sea posible y durade­ra tal cerrazón de espírit u. no ha sido jamás explorada científicamente. A menos que nuestra civilización no perezca por entero antes de alca nzar el fin. como acaso han desaparecido otras civilizaciones. a las realidades experi­mentales. según la leyenda. en un porvenir relati vamente próximo. Newton y los grandes inicia­dos. ¿Hubo otra civil zación atómica? Las pilas del museo de Bagdad.Por último. comprendido el conocimie nto técnico. de biólog os y de sabios. al final de su «trabajo» sobre la materia ad vierte. matemáticos y biólogos. Los alquimistas hablan de la necesidad de destilar mil y mil veces el agua que s ervirá para la preparación del Elixir. Lo único que haríamos sería dejar a otros milenios el trabajo de llevar esta aventura hasta s u punto final. es cada vez en un grado más alto de la espiral. con la misión de ver lo que haya de verdadero y de utilizable en sus vie jos tra­tados. Hay un cambio de estado. como el alquimista legendario. Si no es verdad. se prepara el germanio y el silicio pur os de los transistores. en una bi­blioteca de alquimia completa. Nosotros hemos oído decir a un historiador espe cializado que tal operación era una locura. No nos parece absurdo pensar que los hombres están llamados. un gesto ritual comparable al de desgranar un rosario. racionalis­ta hoy. Una bomba de hidróge­no en un horno de cocina. si la aven tura del espíritu se repite. que. por medio de una técnica descrita por los alqui mistas y que hoy llamamos «fusión de la zona». esta enorme literatura que afirma solemne­mente su fidelidad a los hechos. sino pensar que. Se conocen más de cien mil libros o manuscritos de alquimia. pensamos esto: el alquimista. Nuestra civilización se precipita hacia la ob­tención de tal conocimiento. o bien a los mís ticos que buscan en los textos una confirmación de sus actitudes espirituales. Ignora­ba todo lo referente al agua pesa da y a los métodos em­pleados para enriquecer el agua simple y convertirla en pesada . ha mantenido en torno de estos textos una conspiración de ignorancia y de desprecio. Al­quimia y física moderna. Todos los textos tradicionales insisten en ello y evocan el mo­mento en que se cumple la «Gran Obra» y en que el al­quimista se convierte en «hombre despierto». El pensamiento dominante. hombres importantes y honrados. de historiadores. debe ser bastante para convencer a los demás escépticos de que vivimo s en el mundo de lo fantástico. Los in­ventores. Esta enorme literatur a. no debemos desesperar. Ahora sabe­mos. La locura del mercurio. al menos lo proclaman. Nos pa­rece que estos viejos textos describen de esta manera el término de todo cono cimiento real de las leyes de la materia y de la energía. católico antaño. al purificar a fondo un metal y al introducir seguida­mente en él alguna s millonésimas de grano de impure­zas cuidadosamente elegidas. Interesa una expedición científica al país de la a lquimia. Lo qu e ocurre en su crisol. por lo que sólo cabía ver en las re­comendaciones de la alquimia un místico aprendi zaje de paciencia. en nu estro último se­gundo de lucidez. Cien mil li­bros y manuscritos contie nen tal vez algunos de los se­cretos de la energía y de la materia. Sin em bargo.

Bl . y toda vez que la alquimia contiene una doc trina metafísica y presupone una actitud mística. a los textos d emen­tes por textos dementes. que exigiría decenas de años de labor y decenas de investigadores pertenecientes a todas las disciplinas. mientras que las obr as de ocultismo están atrasadas. en su Clefs d e la Philosophie Spagyrique. en 1 728. Basilio Valentín (cuya verdadera identidad nadie averiguó jamás) descubrió en el siglo x vn el ácido sulfú­rico y el ácido clorhídrico. P roblemas del misticis­mo). Le Bretón. y el envenenami ento crónico provoca el delirio. del vaticinio inspirado. y antes que en las o bras universitarias. se suprimiría al mismo tiempo la l uz.» En los tratados modernos de alquimia. Los al­q uimistas utilizaban con frecuencia el mercurio. Por lo demás. Johann Friedrich Boetticher (1682-1719) fue el pri­mer europeo que hizo porcelana. Ni Bergier ni yo hemos podido siquiera esbozarlo. que son más o menos luminosos o sonoros. Sería un trabajo ímprobo. Hay una distinción clara entre la alquimia y las fal­sas ciencias como la radiestesi a. Al estudiar un poco los textos de alquimia.tódico de la literatura alquimista. Todo parece invitarnos a pensar que la alquimia es capaz de aportar una contribución im­portante a los conocimientos y a las técnicas del porve­nir fundados en la estructura de la materia. en consecuencia. hemos comprobado que éstos son general mente modernos en relación con la época en que fueron escritos. p arecerán eco del pensamiento de Einstein: «He dicho que si se suprimiese el peso del mundo. al lado de los textos técnicos y sabios. Alberto el Grande (1193-1280) logró preparar la po­tasa cáustica. en la literatura alqui­mista. la alquimia es la única práctica pararreligiosa que ha realmente enr iquecido nuestro cono­cimiento de la realidad. sencilla y satisfactoria. Teóricamente. la existencia de un número imp resionante de tex­tos que son pura locura. se mencio­nan a menudo. Su va­por es tóxico. Hemos comprobado también. en 1722. los historiadores. y todas las demás cualidades sensibles son una continuación y como un resultado de la mecá­nica y. en el momento en que empiezan a difundirse las ideas sobre la gravitación. dos siglos más tarde. Introdu­jo igualmente el uso de compuestos químicos en la me­dicina. pensaríamos que no habíamos perdido nuestro tiempo. o Herbert Silberer. de la cerusa y del minio. según tengan más peso e imp ulso. pero es posible que no todos los adeptos poseyeran el secreto de a quel cierre y que la lo­cura atacase a más de un «filósofo químico». nos ha chocado el aspecto de criptograma de la literatura alquimista. Fue el primero en de scribir la composición química del cinabrio. A veces se ha querido explicar este del irio por medio del psicoanálisis (Jung. del peso de los cuerpos natura­les. Nos ha parecido razonable tener. El padre Castel. Johann Rudolf Glauber (1604-1668) encontró el sulfato de sodio. y es probable que los tratados de mañana mencionarán las teorías físicas y matemáticas más abstractas que existan. Blaise Vigenére (1523-1596) descubrió el ácido benzoico. Brandt (fallecido en 1692) descubrió el fósforo. los recipientes empleados se ce­rraban herméticamente.19 A medida que se desarrollan otras ciencias. que introduce las ondas o los rayos en sus publicaciones cuando la ciencia ya los ha descubierto. Nos ha parecido también que esta demencia del adepto e xperimentador podía tener una explicación material. Teofrasto Paracelso (1493-1541) fue el primero en describir el cinc. Por otra parte. Más a menudo. los curiosos y sobre todo los ocultistas se han encarnizado interpretando aquellas actitudes de­m entes en el sentido de la revelación sobrenatural. En fin. Raimundo Lulio (1235-1315) preparó el bicarbo­nato potásico. Jean-Baptiste van Helmont (1577-1644) afirmó la existencia de los gases. Éstos son algunos de los trabajos de alquimia que enriquecen a la Humanidad en el momento en que la química progresa. habla del magnetismo en términos más que intel igentes y frecuentemente anticipa descu­brimientos modernos. los últimos descubrimientos de la física nuclear. Giambattista della Porta (1541-1615) preparó el óxido de estaño. pero si nuestro libraco mal perg eñado llegase a decidir un día a un mecenas a facilitar los medios de aquel trabajo. ha bla de ésta y de sus relaciones con la luz con palabras que. hasta enton ces desconocido. Psicología y alquimia. la alquimia parece seguir y a menudo precede al progreso. la luz y el sonido.

en 1946. La arquitectura precedió a la escritura. que los s ecretos y la técnica de la liberación de la ener­gía eran conocidos por los hombres ante s que la misma escritura. Sólo ellos conocen estos secretos. pues. Convendría.aise Vigenére al cual he­mos citado hace un momento. El sabio atomista inglés Da Costa Andrade. cuyo autor es el sieur Es prit Gobineau de Montluisant. recordad que Newton habla co n la misma reticencia y con la misma prudencia al anunciar sus propios des­cubrimi entos en el campo de la óptica. Sus inventos en esta materia se utilizan todavía en la actua­lidad. Vean lo que escribió Ne wton: »"Esta manera de impregnar el mercurio fue man­tenida en secreto por los que sabían y constituye pro­bablemente la puerta de algo más noble (que la fabrica­ción del oro) que no puede ser comunicado sin que el mundo corra un inmenso peligro. Las obras de Fulcanelli están consagradas al «Misterio de las catedrales» y a la mi­nuciosa descripción de las «Moradas filosofales». que ignoramos por igual las reglas del juego y la clave utilizada. la clave necesaria para la comprensión del lenguaje. la prudencia nos aconse ja no dejarnos seducir por la tentación de un sentido claro. »Al parecer. contemporáneo de Newton. Newton creía en la existencia de una cadena de ini­ciados que se extendía en el tiempo hasta una remota antigüedad. «Con el fin de dar un ejemplo más claro escribe René Alleau . así como la infinita variedad de sus combinaciones. por algún medio dis­tinto de la tra dición escrita. Quizá fue incluso una forma de escritura. en­contramos manuscritos de alquimia. y estudiar estos text os como si estuvieran escritos en lengua desconocida. estos mensajes van dirigidos única­mente a otros jugadores. y de qué pasado h abrían ellos mismos extraído su ciencia? «Si he subido tan alto dice Newton es porque iba en hombros de gigantes.» ¿A qué pasado pertenecerán estos grandes maes­tros invocados por Newton. escribió: . h onra­damente. se titula: Ex­plicaciones muy curiosas de los enigma s y figuras jero­glíficas que se encuentran en la fachada principal de NotreDame de París. más adelante añade Newton: "Existen otros grandes misterios además de la transmutación de los metales." »Al reflexionar en el sentido profundo de este pasa­je. tendremos que admitir ante todo. en un d iscurso pro­nunciado en Cambridge ante sus colegas con ocasión del tricentenario de Newton. Vemos también a la alquimia íntimamente ligada a la arquite ctura. del que todo el mundo conoce la relativa sencillez de sus reglas y sus el ementos. inventó los códigos per­feccionados y los métodos de cifra más ingeniosos. y que conocían los secretos de las transmu­taciones y de la desintegración de la materia.» Por mucho que nos remontemos en el pasado. deducía de ello que las transmutaciones." »Y. lo cual es precisamente la ilusión inmed iata que debe producir un criptograma bien compuesto. si no mienten los es­critos de Hermes. no vaciló en de­cir que el descubridor de la gravitación pertenecía tal vez a aquella cadena y no había revelado al mundo más que una pequeña parte de su sab er: «No puedo dijo ' tener la esperanza de conven­cer a los escépticos de que Newton poseía don es profe­tices o de clarividencia especial que le habrían revelado la energía atómica. en el siglo xv. Ahora bien. Si suponemos que el c onjunto de tratados acromáticos de la alquimia se nos presenta como otras tantas p artidas anotadas en un lenguaje convencional. N icolás de Valois. Cier­tas construcciones medievales da n testimonio de la costumbre inmemorial de transmitir por medio de la arquitectura el mensaje de la alquimia que se re­montaría a edades infinitamente remotas en la Huma­nidad. si los grandes maestros dicen la verdad. añadir a los equipos de investigadores que quisiéramos ver reunidos. es probable que Blaise Vigenére aprendiera esta cien cia al tratar de interpretar los textos de alquimia. a algunos especialistas de criptografía. a otros alqui mistas de los que debemos suponer que ya poseen. Así. la in­quietud de una conmoción e n el comercio mundial a consecuencia de la síntesis del oro.» Atterbury. E n otro caso afirmamos que la indi­cación criptográfica se compone de signos directamen­t e comprensibles para cualquier individuo.20 tomaremos el juego del aj edrez. p ero diré sencillamente que las fra­ses que voy a citar rebasan con mucho. Uno de los textos de alquimia más significativos. en la ment e de Newton al hablar de la transmutación alquimista.

por una razón que no le estaba permitido divulgar. al terminar su explica­ción. y que vestía una simple capa. vio­lento adversario de la alquimia. el alquimis­ta rompió el corpúsculo en dos. esto habría ayudado a penetrar el plomo y a transformarlo en oro. y acaso tengamos ante los ojos sus vestigios y no sepa­mos verlos como ta les. que habían llevado sus descubrimientos en todos los campos mucho más lejos de lo que hoy nos parece. Ningún arqueólogo y ningún historiador serio podrán realizar excavaciones capaces d e aportar alguna luz al respecto. pero no acudió. ningún arqueólogo te­nido por seri o y ningún historiador que goce de igual reputación admitirán la existencia en el pasa do de civi­lizaciones poseedoras de una ciencia y de una técnica superiores a las nu estras. Newton. nos oculte algo fabuloso del pasado. envolvió la piedra con cera y la dejó caer en el metal lí­quido. le rogó que le diera un poco. diciendo: "Con esto le basta. nos dice que sigue teniendo en su poder el lingo­te de oro. Pero una ciencia y una técni­ca avanzadas simplifican hasta el extremo los a paratos. sin una previa e inten­sa formación científica. Derritió tres drac mas de plomo. y realizar el milagro. El alqui­mista se negó.«La modestia nos enseña a hablar con respeto de los antiguos. sino en vidrio. y ofreció por él cincuenta florines por onza. Viendo lo cual. el extran jero respondió que volvería tres semanas más tarde y mostraría a Helvetius una cosa que le dejaría asombrado. »Helvetius procedió de acuerdo con las instruc­ciones del extranjero. realizando una transmutación. durante la primera visita del extra njero. Habiendo pregun­tado a Helvetius si cr eía en la piedra filosofal (a lo cual el famoso doctor respondió negativamente). consecuencia necesaria del fabuloso pro­greso contemporáneo. Su propietario declaró que era la famosa piedra y que con una cantidad tan ínfima podía producir veinte tonela­das de oro. en tono brusco. empero. prueba tangible de la transmutación. arrojó una mitad y le tendió la otra. Al roga rle que diese alguna prueba de lo que decía. Accedió." El hombre prometió volver al día siguiente. que se las sabía casi de memo­ria." »La noticia corrió como reguero de pólvora. a la s nueve de la mañana. se presentó en su casa un desc onocido. había logrado apropiarse de algunas partículas de la piedra y que con ellas h abía transformado el plomo. en la ma­drugada del 27 de diciembre de 1666.» Para Fulcanelli. descubrió entre el revoltillo del museo local. y bajo el vago rótulo de «ob­jetos d e culto». Naturalmente. "Ojalá los Santos Ángeles de Dios velen p or él (el alquimista anónimo) como sobre una fuente de bendiciones para la cristiand ad. Mientras la arqueología sea sólo practicada por los arqueólogos. sobre todo cuando no c onocemos a la perfec­ción sus obras. llamado Helvetius. por lo que resta de sus escritos. el cual declaró que era el oro más fino que jamás hubiera visto. "no mayor que un grano de mostaza". Spinoza. a darle a Hel vetius un pequeño fragmento de la piedra. «Jean Frédéric Schweitzer. Sabido es que un ingeniero alemán. a firman­do que le estaba prohibido revelar el secreto. ¡Éste se tran sformó en oro! "Lo llevamos inme­diatamente al orfebre. como los mennonitas. Tal es nuestro ruego constante. expli ca que. no sabremos si la «noch e de los tiempos» era oscura o luminosa. "Habríais tenido que envolver vuestro botín en cera amarilla respondió el alquimista . al que no podemos contar entre lo . tenía para ellos el mayor respeto y los consideraba hombres de profundo genio y de espíritu superior. encargado de construir las alcantarillas de Bag dad. añadien do con más cor­tesía que ni por toda la hacienda de Helvetius se separa­ría de la menor pa rtícula de aquel mineral." Helvet ius. por él y por nosotros.21 Era un hombre de aspecto hon­rado y grave. después de dar las gracias al visitante por su a mabilidad. la mujer de Helvetius le persuadió de que intentara él mismo la t ransmutación. Se presentó puntual­mente el día prometido. el desco­nocido abrió una cajita de marfil que contenía tres pe­dazos de una sustancia pare cida al vidrio o al ópalo. no en oro. Hay más obras antigua s perdidas que conservadas. y tal vez las de nuestros nuevos descu­bridores no val en lo que las antiguas perdidas. Quizá la especialización de las disciplinas. Helvetius sostuvo en la mano uno de los fragmentos y. pero se negó a actuar." «Nuestro sabio tuvo entonces que confesar que. pilas eléctricas fabricadas diez siglos antes de Volta. la alquimia sería el lazo con civili­zaciones desaparecidas hace mi lenios e ignoradas por los arqueólogos. de rostro autoritario. y tampoco al siguiente día. Y co mo el doctor expresara sus dudas de que una cantidad tan pequeña pudiese producir el menor efecto. bajo la dinastía de los sasánidas.

y el que al cabo de decenas y decenas de años de manipulaciones y de ascetismo. en particular. como la de Helvetius o la de Van He lmont. El orfebre. Pero no es evidente que nuestros conocimientos de los fenómenos nucleares sea perfecto. Spinoza se dirigió entonces a la casa de Helvetius. a las que llaman neutrinos o antineutrinos. decía Roger Bacon. Se trataba de una an­tología del siglo XVI. ¿qué ocurre con la energía desprendida? Muchos alquimistas habrían hecho saltar la ciudad en que habitaban y algunos kilómetros cua­drados de su patria al mismo tiempo. Acaso hay tipos de transmutación que liberan po ca energía. se obtengan resultados importantes por medios simples. «Podemos más de lo que sabemos». un horno d e fundición de carbón. Su informe fue más que favorable: al fundir aquél. pero. discípulo de Fulcanelli y uno de los mejores especialistas actu ales de la alquimia. como los otros. bajo el efecto de los ra yos cósmicos. Brechtel. Lo sostenemos tímidamente. puede intervenir en estos fe nómenos de una manera no esperada por nosotros. reacciones nucleocatalíticas en gran escala. porque el peso de la opinión científica adquirida es muy temible. En dicho prólogo. Spinoza quedó con vencido de que se había producido realmente la transmutación. y estoy en condiciones de afirmar que puede lo grarse la fusión atómica partiendo de un mineral relativamente común y barato.» M. aprende al mismo tiempo las precaucione s que tiene que tomar para evitar el peligro. ¿Es sólido este argumento? Tal vez sí. M. y ve­remos cómo la interpret de ciertas operaciones cho­ca con nuestro saber actual sobre la estructura de la mate­ria. Además. Su visión es exacta. te­memos a la tremenda energía encerrada en la materia y guardamos sec reta nuestra ciencia. que bien podría s .» No se excluye. se gún veremos ense­guida. Los físicos actuales admiten que. definitivo. Intentare­mos describir el trabajo del alquimista.22 No es imposible que ciertas mezclas naturales pro­duzcan. quiso llegar hasta el final de la historia. conducentes a una transmu tación masiva de elementos. Los alquimistas replican: precisamente porque ocurrieron tales catástrofes en un r emoto pasado. Pero hay una objeción: si son posibles transmuta­ciones de esta naturaleza. En ello podría verse una de las claves de la alquimia y la razón por la cual el alquimista repite indefinidamente sus manipula­ciones. la «Gran Obra» se alcanza mediante fases progresivas. Más adelan te volvere­mos sobre ello. para el alquimista. Eugéne Canseliet nos respondió entonces: «Im­porta sobre todo que no se tome esto por una chuscada. unos cuantos me­cheros "Mecker" y cuatro botellas de gas butano . que conduce a la fabricación de la «piedra» o «polvo de proyección». Eugéne Canseliet. Habrían tenid o que producirse numerosas e inmensas catástrofes. Decía así: «En este particular. se quedó parado ante un pasaje de un estudio que Jacques Berg ier había escrito como prólogo de una de las obras clásicas de la Biblioteca Mundial. parecen de gran peso. Conocía ciertamente su ofi cio. es un fenómeno secundario. la energía de una transmutación nuclear podría ser absorbida por partículas esp eciales. Parecen existir algunas pru ebas de la exis­tencia del neutrino.s ingenuos. y ello mediante un proce­so de operaciones que sólo requieren una buena chime­nea. o en los cuales la energía libe­rada se va en forma de neutrinos. Algunos restos del pre­cioso metal p ermanecían aún adheridos al interior del recipiente. sería difícil no darles la razón. aludía Bergier a los alqui mistas y a su voluntad de secreto. Es difícil creer que fuera víctima de un engaño o que hubiese querido bur­larse de Spinoza.» La transmutación. Pero añadía esta frase. Se puede alegar que el arte del presti digitador no tiene límites. realizado simplemen te a título de demos­tración. era monedero del duque de Orange. hasta el momento en que se dan las condiciones cósmicas adecuadas. en ciertas cond iciones. la plat a incorporada a la mezcla se había transformado igualmente en oro. la posibilidad de que. La catá­lisis. apre nde a desencadenar las fuerzas nu­cleares. incluso en física nuclear. Visitó al orfebre que había dictaminado sobre el oro. es sin duda prefe­rible que tal procedimiento no sea revelado. el cual le mostró el or o y el crisol que ha­bía servido para la operación. ¿se ha­brían consagrado cuatro mil años de búsqueda y cien mil volúmenes o manuscritos a una simple patraña? Nosotros sostenemos otra cosa. pues. Es difícil formarse una opinión sobre la realidad de estas t ransmutaciones aunque diversas observacio­nes. Si existe un procedimiento que permita fabricar bombas de hidrógeno en un horno de cocina. por ejemplo. Toda ciencia y toda técnica tien­den a l o mismo.

En úl­timo término. expresa usted el deseo de seguir por este c amino. El profesor consultó un legajo: Durante sus dos últimos años de labor. Lo que los físicos llaman . Pero. Esto es primitivo e infantil. es la transformación del propio alquimis­ta.. Todo tiende a la transmu­tación del hombre mismo. aprender a fabricar oro? Señor dijo el estudiante judío. todo es posible. Era en 1933. de la cual irradian todas las energías de la materia. daba la impresión de que una inteligencia ávida. tensa. su asce nso a un estado de conciencia superior. No le comprendo. Uno de ellos. para el alqui­mista. sino porque su espíritu se iba a dar una vuel­ta incon fesable del brazo de la poesía. Donde un c omandante americano innominado busca a un Fulcanelli definitivamente desaparecid o. por eso los de jé. estaba sentado en el borde de un sillón.» No nos cansaremos de repetir que. lleno de astucia y de infantil torpeza en el vivir. Es una ciencia que humaniza más que materializa. un grabado a lemán que repre­sentaba dos alquimistas trabajando. y recordó haber vis­to. a su fusión en la energía divina fija. La alquimia es la ciencia «con conciencia» de que no s habla Rabelais. como un enorme globo rojo sujeto por un hilo a la muñeca de un niño. tenazas. Pero. que es espiritual. que acaso son residuos de una ciencia muy antigua perteneciente a una civilización desaparecida. en el fondo del zaquizamí. Donde Oppenheimer canta a dúo con un sabio chino de hace mil años. Pero usted se de dica a la química. Tenía una memoria prodigiosa. vacilante. sensible y extraordinariamente rápida bullía en el inte­rior de aquel hom brecillo desgarbado. si no cree usted en las transmutacio­nes. habría comprendido su curiosidad en un físico. señor dijo el estudiante.» «Sabed escribía un maestro alquimista .r un adagio de alquimia: «Aunque no todo esté permitido. Los resultados materiales son sólo promesa s de un resulta­do último. ta dijo el profesor .. El venerable era uno de los más grandes químicos franceses. des­cribe la pi la atómica y evoca civilizaciones desapareci­das..» III Donde vemos a un pequeño judío que prefiere la miel al azúcar. Los enormes recursos potenciales del núcleo. Donde un alquimista que podría ser el miste­rioso Fulcanelli habla del peligro atómico en 1937. que el Espíritu lo es todo. señor. que decía: «La verdadera física es la que logrará integrar al Hom­bre total en una representación coherente del mundo. que. a su divinización. con la cabeza baja. harapiento y boquiabierto. daba a sus frases el tono cómico y confuso de un chapuzón de pa­tos en un est anque. El pequeño estudiante judío tenía la na­riz puntiaguda y usaba gafas redond as. Donde Bergier abre una caja de cau dales con soplete y se pasea con una botella. cuando tenía seis años. con una cartera atiborrada de papeles so­bre las rodillas. A veces se detenía al principio de una frase y se ponía a repetirlo. crisoles y sopletes. el todo no aprovecha para nada. fastidiado. y que si en es te Espíritu no se encierra otro Es­píritu semejante. Creo que en un futuro próximo se realizarán transmutaci ones industriales. Un horrible acento. señor. el poder sobre la materia y la energía no es más que una realidad accesoria. como un fonógrafo estropeado. no por descuido. ta. según se desprende de las frases del padre Teilhar d de Chardin. un año y medio atrás. Entonces. de barba y cabellos alborotados. creo en el porvenir de la física nuclear. Ta. En su cráneo redon­do raleaba ya una cabellera parecida a un plumero. Sabía de memo­ria millares de versos y todos los poema s de Kipling: Copiaron todo lo que podían seguir pero no podían alcanzar mi espíritu. alzando sus ma­nos gordezuelas y descuidadas . de uranio bajo el bra­zo.. ¿quiere usted ser alquimista? pre­gunta el venerable profesor al estudiante Jacques Ber­gier. ningún certificado. En este curso no se ob­tiene ningún dip loma. se ras­caba la ca beza. agravado por el tar tamudeo. Me parece una locura. debería al menos creer en la ene rgía nuclear. acaso. se ha in­teresado usted principalmente por el cu rso libre de físi­ca nuclear de M. El verdadero fin de las ope­raciones de la alquimia. jadeantes y pensativos.23 sabed todos los investigadores de este Arte. Sin embargo. vigil aba el fuego. Cuando se le conocía un poco mejor. ¿Pretende. mientras el otro. Jean Thibaud. en medio de un de­sorden de retort as. detrás de las cua­les brillaban unos ojos vivos y fríos.

¿no cree? Soñar e n una má­quina accionada por energía nuclear.. Desde 1934 a 1940. Así. con el concurso de grupo s industriales. Helbronner. se produjeron grandes cambios en el terreno científico. Desapareció cuando sonó la hora fatídica. uno de los hombres notables de nuestra época. desde 1933. Se había interesado igualmen­te por la licuefacción de los gas es. Ha entrado en la clandestinidad. Mi amigo no supo jamás el verdadero nombre de este alquimista y. Es una idea filosóf ica. y esto dio oc asión a Jacques Bergier de conocer a un cierto número de falsos alquimistas. Baje de las nubes y piense en su porvenir. ¿ se atrevería a sustraerse a la ley? Yo mismo. b ajo el seudóni­mo de Fulcanelli. patria. c olgando la abultada cartera de su corto brazo. en marzo de 1944. y mi amigo tuvo cad a vez me­nos la impresión de navegar contra la corriente. muy brillantes. Sin embargo. Bergier está conven­cido de que se trataba del hombre que. por la aeronáutica y por los rayos ultravioleta. balbuciendo. nacieron después gran número de otras ciencias: la electrónica. Lea de nuevo a Berthelot. familia. tal vez. Le daré un consejo: ingrese cuanto antes en la industria. cierta­mente. al menos. Jacques Bergier fue colaborador de André Helbronner. El muchacho tragó saliva. Manifiestan unos conocimientos y una sabiduría extraordinarios. la nuclear. después de haber cortado voluntariamente todos los puentes q ue le unían con el siglo. Nombre. La conciencia no hace marchar las locomotoras.25 Figuran. Y se documentaría sobre la alqui mia. ya que no parece salir us­ted de la infancia. todos los errores. timador es o ilumi­nados. Y de estas cenizas. se consagraba a la física nuclear y había montado. que jamás reveló la identida d del autor. Bajo los efectos de esta divina llam a. había sido en Francia el primer catedrático de físico-química. El hombre del que vamo s a hablar desapareció hace ya mucho tiempo. hijo mío. en este momento. «¿Podría escribe M.. Eugéne Canseliet. los sueños de los alqui mistas y las rea­lidades de la física matemática se encontraron una vez más. negarse a obed cer las órdenes del Destino? Nadie es profeta en su tierra. pero que la miel era mejor que el azúcar . la estereotrónica. Y así fue como mi amigo Jacques Bergier decidió proseguir unos estudios tenidos por inútiles y comple­mentarlos con otros que eran juzgados como cosa de locura. y salió con la nariz muy alta. donde se obtuvie­ron result ados de gran interés hasta 1940. escribió allá. Pero. caen hechos polvo. ni más ni menos. a pesar de la laceración de una separ . lo quier e la tradi­ción filosófica. aportó a ella alguna contribución apreciada por l os especialistas. sin dejar rastro visible. Tres meses en una fábrica de azúcar le harán tocar de nuevo la rea­lidad. Era testarudo: se dijo que tenía qu e obtener provecho He aquella conversación. al lle­gar a la cima del conocimiento. asesinado por los nazis en Buchenw ald. En el transcurso de sus investigaciones. el hombre se consume por entero. Haga una campaña azucarer a. Este antiguo adagio no s da. Lo que le impulsa. entre las obras más importantes sobre la alqui­m ia. Seguiría estudiando los problemas del núcleo atómico. De esta ciencia. por el año 1920 dos li­bros extraños y admira les: Las moradas filosofales y El misterio de las catedrales. todas las ilusiones . se habría guarda­do muy bien de dar demasiados detalles. Las nec esidades de la vida. Helbronner era además perito ante los Tribunales pa ra todos los asuntos referentes a la transmutación de los elementos. El hijo ingrato. Y le hace f alta. cuando se cumplió la señal. si lo hubiera sab ido.24 Helbronner debía rec ibir la gran medalla de oro del Instituto Franklin por sus descubrimientos so­bre los metales coloidales. Eugéne Canseliet . y a un alquimista verdadero. Usted no tiene unas notas muy.energía nuclear es una constante de integración en sus ecuaciones. es uno de los más viejos sueños de los hom bres: el sueño de la alquimia. todas las vanidades. en la vida solitaria y estu diosa del filósofo. No. Estos libros fuero n edita­dos gracias a las gestiones de M. »Mi maestro lo sabía. Le hablo como un padre. como el fénix de los poetas. un laboratorio de investigación nuclear. renace una nueva personalidad. la razón oculta del tras­torno que provocó. En 1934. fronteriza entre las dos disciplinas. la chispa de la revelación. le dio las gracias. Éste describió bien la quimer a de la transmuta­ción de la materia. y conocemos a más de un hombre de elevado espíritu que venera el nombre legendario de Fulcanelli. la guerra y los cam­pos de concentración le apartaron un poco d e la ciencia nuclear.

pues. Me pide. como Dunikovski o el doctor Miethe. no tenían ningún medio de detección. Helbronner ha tenido la amabilidad de poner­me al corriente de alguno de los resultados obtenidos. estoy tratando de docum entarme sobre la alquimia y sólo he tropezado con charlatanes o con interpretacion es que me parecen fantásticas.ación dolorosa.» M. Bergier se permitió hacer una pregunta: Si usted mismo es alquimista. ¿Podría usted. Además. Y no son sólo ustedes los que están en peligro. André Helbronner. liberar jamás la energía nuclear. Este campo de fuerza actúa sobre el observador y le coloca en una situación privilegiada frente al Unive . de París. sino también la Humanidad entera. A petición de André Helbronner. que le traduzca en lenguaje cla­ro conceptos qu e no admiten el lenguaje claro. la abrió y leyó: «Pienso que existieron en el pasado civilizaciones que conocieron la energía del átomo y que fueron to­talmente destruidas por el mal uso de esta energía. anda buscando l a energía nu­clear. protestando. decirme en qué consisten sus investig a­ciones? Me pide usted que resuma en cuatro minutos cuatro mil años de filosofía y los esfuerz os de toda mi vida. sin nec esidad de utilizar la electri­cidad o la técnica del vacío.. señor. si me ocurriera hoy el feliz acontecimiento que o bligó a mi maestro a huir de los homenajes del mundo. señor. Le pido también qu e reflexione so­bre el hecho de que los alquimistas mezclaban preocu­paciones morale s y religiosas con sus experimentos. el papel del observador es cada ve z más importante. ¡Los alquimistas y la física modern a! Iba a prorrumpir en sarcasmos. Una tarde de junio de 1937. La liberación de la energía nuclear es más fácil de lo que piensa. además. Ciencia sin conciencia. Helbronner: bastan ciertas disposi­ciones geométricas. muestran hasta qué punto interviene hoy el observador en los fenómenos. decirle esto: no ignora uste d que. Desde ha­ce un año. He creído que hacía bien advirtiendo a algunos investigadores. cuando un hilo de bismuto es volatilizado por una descarga eléctrica en el seno del deuterio a alta presión.no necesito la esperanza.» Después prosiguió: Le ruego que admita que algunas técnicas parcia­les han sobrevivido. su conversación: M. . pero inevitable. íntegra. no obstante. especialmente de la aparición de la radiactivi dad co­rrespondiente al polonio. El hombre tomó de encima de su escritorio la obra de Frédéric Soddy: L'interprétation du Radium. No pudie­ron. mientras que la física moderna nació en el sigl o xvni de la diversión de algunos señores y de algunos ricos liber­tinos. no me comportaría de otra mane ra. Jacques Bergier creyó te­ner excelentes razones para creer que se hal laba en pre­sencia de Fulcanelli. Y la radiacti vidad superficial producida puede envenenar la atmósfera del planeta en algunos años . cuando el otro le atajó: Ya sé lo que va a decirme: los alquimistas no co­nocían la estructura del núcleo. del que tengo entendido que es usted ayudante. pero no tengo la menor esperanza de que mi adverten­cia fructifique. no puedo creer que emplee su tiempo en el inte nto de fabricar oro. pero le rue go que lo repita a M. Están ustedes muy cerca de l éxito. mi amigo se entrevistó con el misterioso personaje en el prosai­co escenario de un laboratorio de ensayos de la Socie­dad del Gas. no cono cían la electri­cidad. el principio de incertidumbre. Eugéne Canseliet escribió estas líneas en 1925. Bergier se dispuso a interrumpirle. He aquí. Y ahora me limitaré a leerle unas breves líneas. El hombre que dejaba a su cuidado l a edición de sus obras se disponía a cambiar de aspecto y de ambiente. M. Por lo demás. aquí y al lá. No intentaré demostrarle lo que voy a decirle ahora.. Se lo digo claramente: los alquimistas lo saben desde hace muc ho tiempo. El secreto de la al­quimia es ést e: existe un medio de manipular la materia y la energía de manera que se produzca lo que los cien­tíficos contemporáneos llamarían un campo de fuer­za. ¿Me permite que le ponga en guardia? Los traba­jos a que se dedican ustedes y sus semejantes son terri­blemente peligrosos. y arrasar ciudades enteras. al igual que algunos otros sabios contemporá­neos. La relatividad. pueden fabricarse explosivos atómicos con al­gunos gramos de metal. Puedo. en la ciencia oficial hoy en progreso.

Sin duda. que fue propiedad del director de un gran «trust» alemán. Todo en vano. Y especialmente éste. la materia y la energía suelen ocultarnos. ha cía circular por las calles en ruinas de Berlín el rumor de que el arma secreta esta ba a punto de estallar en las narices de los «invasores». Jacques B ergier. que agi­taba ante las narices de la gente. estaba en aquellos mismos momentos en Alemania. tanto en Alemania como en los Es­tados U nidos.» Caude d'Ygé. En Francia no se sabía nada de cierto. el informe fue a parar al cesto de los papeles. aun­que lo con tuviese. la caja fuerte nos entrega su secreto: una botella q ue contiene un polvo extraordinariamente pe­sado. que ponerse en contacto c .° 44. detrás del famoso seudónimo de Fulcanelli. París. En realidad. sino la del propio experimentador. para los avisados: los americanos compraban a precio de oro los manuscritos y docume ntos sobre alquimia. ¿y la piedra filosofal? ¿Y la fabricación de oro? Esto no son más que aplicaciones. declarando: «¿Ven us­tedes est o? ¡Bastaría con que un neutrón pasara al inte­rior para que volase todo París!» Al hombreci llo de cómico acento le gustaba. Pe ro la broma perdió bruscamente toda su gracia aque­lla mañana de Hiroshima. Los americanos se mostraron escépticos y de­cl araron que toda investigación sobre la energía nuclear carecía de interés. Bergier dirigió un informe al Gobierno provisional sobre la realidad probable de i nvestigaciones sobre ex­plosivos nucleares. ha sido sucesivamente agente secreto. Todo lo que sabemos de él es que sobrevivió a la guerra y des apareció completamente después de la Liberación. Diversas auto­ridades compete ntes pedían copias del informe. sin duda. para satisfacer su cu­riosidad. la botella no contenía uranio 235 puro. Una vez abierta. ha bría estallado muchc tiempo ha. Todas las gestiones para encontrarlo fracasaron. Henos ahora en una mañana de julio de 1945. que dejó un rostro imborrable bajo el nombre de Fulcanelli. sabía de la energía nuclear. La caja fuerte se encuentra en una hermos a villa. y ya no volvió a saber de él. con toda seguri­dad. el uranio estaba sin duda por debajc de la masa crítica. Reza el marbete: «Uranio. Durante los últi­mos años. El teléfono empezó a sonar sin descanso en la habitación de Bergier. Goebbels no mentía del todo cuando. Contenía únicamente unos recortes de la revista Sdencie et Vie. Ber­gier dio cuenta del desc ubrimiento a las autoridades aliadas. 1. y que. desde el bunker bombardeado. n. «Confid encial» «Reservado». Lo esencial no es la transmuta ción de los metales. ¿Y en qué se convierten entonces? Tal vez algún día lo sabré. Es una nueva metamorfosis. pero había indicios. vestido de ca­qui. No le quedaba más remedio. buscando la pila atómica que el profesor Heisenberg construyó antes del hundimiento del Reich.» Es la primera prueba formal de la existencia en Alemania de un p royecto de bomba atómica suficiente­mente adelantado para exigir grandes cantidades de ura­nio puro. Mi amigo no debía volver a ver a aquel hombre. Era un ardid.r­so. a orillas del lago Constanza. Es un secreto anti­guo que v arios hombres encontrarán todos los siglos. Todavía escuálido y descolorido. para apl icaciones ató­micas. Otras autoridades exigían que se apartase inm ediatamente la botella de la aglomeración parisien­se. Le confiscaron su juguete. está forzando una caja de caudales por medio de un soplet e. Pero. bajo la dirección del físico Goudsmidt. y un a misión americana. casos particu­lares. terro­rista y deportado político. bromear. le enviaron un informe de la Dirección General de Estudios e I nvestigaciones Era todo lo que este organismo. es el más cé ebre y sin duda el único alquimista verdadero (tal vez el último) de este siglo en q ue el átomo es rey. y todo el mundo se maravillaba de que un deportado recién sali­do de Mauthausen hubiese conservado tanto humor. Los servicios de información americanos rogaban al p osee­dor de la famosa botella que se pusiera urgentemente en contacto con cierto c omandante que no quería dar su nombre. dependiente de los ser­vicios secre tos franceses. Desde este punto privilegiado tiene acceso a realida­des que el espacio y el t iempo. El informe lucía tres sellos: «Secreto». Para consolarle. «La opinión de los más instruidos y de los más expertos es que la persdna que se ocul tó. Bergier explicó q ue. Es lo que nosotros llamamos la G ran Obra. revista Initiation et Science. En otro caso. o se oculta aún en nuestros días. y mi amigo cons ervó la botella. su primera bomba había estallado ya secretamente en Alamogordo.

La verdadera metaf a empieza más allá. se había esfumado para siempre. no requería la electricidad ni la técnica del vacío. Era el primer documento ver dadero sobre la cuestión. En un principio. hizo llevar a Bergier. D. tal como había dicho Fulcanelli. h abía dis­frazado sus servicios con la capa de una organización para la busca de las tu mbas de los soldados americanos. te llamarán pillo y tramposo y te producirán toda suerte de moles­tias. por medio de una descarga condensada a través de un conductor de boruro de tungsteno. este texto contenía curiosas confirmaciones de las palabras formuladas por el alquimis­ta en junio de 1937. Smyth. y. era. sentirás todo el peso de su cólera. ¿Cómo un investigador oscuro. a ga­ses. Estaba muy agitado y parecía que lo espoleaban de sde Washington. Si. era un hindú que pretendía tener ac­ceso a unos manuscritos antiquísimos. L a memoria de Smyth aludía igualmente a radiaciones venenosas. mil años antes. efectivamente. con la in tención de hacerte trabajar en su provecho. los sa­bios. Pero. Re­sultados análogos serían obtenidos mucho más tarde por los r usos. aunque utilizando potentes aceleradores de partículas. las pruebas de imprenta de la memoria: Sobre la utiliza­ción mil itar de la energía atómica. del cual el profesor Goudsmidt ha contado algunas aventuras en su libro Alsos. útil esencial para la fabricación de la bomba. obtenía señales de oro en los productos recogidos. por el profesor H. había podido prever o conocer esto? «¿De dónd te viene esto. Eric Edward Dutt.on el famoso co­mandante anónimo. Este mis­terioso oficial. encontrar urgentemente a Eric Edward Dutt y al alquimista conocido por el nomb re de Fulcanelli. El agua disolvente. Bergier no pudo ser de gran utilidad al mundo li­bre. Tiene p or cierto que las transmutaciones y otros fenómenos todavía más ex­traordinarios pueden lograrse por medio de manipula­ciones y con un material relativamente simple. Ahora bien. hemos conocido el pecado. un alquimista chino había es­crito: «Sería un terrible pecado revelar a los soldados el secreto de tu arte. Afirmaba haber extraído de ello s ciertos métodos de transmutaciones de los metales.» ¿Había sido por esto por lo que Fulcanelli había desaparecido y los alquimistas de tod os los tiempos ha­bían guardado celosamente su secreto? El primer y último consejo dado por el papiro Harris era: «¡Cerrad las bocas! ¡Cerrad la s bocas!» Años después en Hiroshima. no ce sarán de preguntarte: "Y bien. Quería saber ante todo lo que Bergier ha­bía logrado descubrir o adivi nar sobre los proyectos nucleares alemanes.» Y. alma del hombre. sobre todo. te guardarán con ellos en perpetuo cautiverio. aislado. En cuanto a Fulcanelli. el comandante. a la causa aliada y al ascen so del comandante. Sin embargo. para la causa aliada y para el ascenso del comandante . de dónde te viene esto?» Hojeando las pruebas de la memoria. sobre el cual Helbronner había sido llamado un día a declarar. ¡Atención! ¡Que no haya siquiera un insecto en el cuarto en que trabajas!» IV El alquimista moderno y el espíritu de investigación. en prueba de agrade­cimiento. «una disposición geométrica de sustancias extremadamente puras». El gas electrónico. dotado de un humor negro. Oppenheimer declararía: «En un sentid o profundo que ninguna ridiculez barata podría borrar. ¿es energía en suspensión? La transmu­tación del propio alquimista. La repetición indefinida del experimento. había sido fusilado por el contraespionaje francés en África del Norte. Descripción de lo que hace un al quimista en su la­boratorio. de Alber­to el Magno: «Si tienes la desgracia de introducirte cerca de los príncipes y de los reyes. maestro. el 17 de enero de 1955. Dutt. era indispensable para la salvación del mundo. La pila atómica. La pie­dra filosofa l. este útil. a polvos rad iactivos de extremada toxicidad y que podían prepararse en grandes cantidades con relativa fa­cilidad. ¿Qué espera? La p eparación de las tinieblas. ¿cómo va la Obra? ¿Cuándo veremos por fin algo hue no?" Y. a ntes de su aparición. El alquimista había hablado de un posible enve­nenamiento de todo el planeta. en su impaciencia. mi amigo re­cordaba también este pasaje de De Al chimia. colaboracionista. tienes éxito. místico. nosotros. En l . Y si no llegas a buen fin. El alquimista moderno es un hombre que lee los tratados de física nuclear. por el contrario.

Sin embargo. Importa. los alquimis­tas logran hacerlo. En efecto. el doctor James Killian. La pacien cia. según cree­mos. en tema tan d elicado. Vamos a intentar ahora. La Prensa soviética científi ca parece pres­tar actualmente gran atención a la alquimia y ha em­prendido investigac iones históricas sobre ella. a buscar un poco de material. balanzas e instrumentos de medición. empleará medios más sencillos que los nuestros. enviaban a sus colaboradores al Marché aux Puce s. en su alma. Su ambición es de orden espiritual. pero creemos tener sobre el mismo algunas nociones de cierto in terés.» Si la alquimia contiene una ciencia. pero. sin aparatos enormes y sin un considerable empleo de di­nero. América. hemos de atenernos a la frase del Dante: «Veo que crees estas cosas porqu . «E stá fuera de duda escribe René Alleau que las manipulaciones de la alquimia sirven de soporte a un ascetismo interior. han sido realizados por hombres aislados. en 1910. Rutherford efectuó trabajos capitales sobre la estructu­r a de la materia valiéndose de latas de conserva y de ca­bos de cordel. los descubrimientos fundamentales. No pretendemos revelar la totalidad del método alquimista. etc. En tiempos en qu e el electrón era considerado como el cuarto estado de la materia. No olvida­mos que el fin último de la alquimia es la transmutación del propio alq uimista y que las manipulaciones no son más que un lento avance hacia la «liberación d el espíri­tu». de co ncen­trar y de orientar la energía espiritual. ¿Cuál es el material del alquimista? El mismo del inves­tigador de química mineral a alt as temperaturas: hor­nos. en Alemania y en Italia. E. Conocemos varios alquimistas en Francia y en los Estados Unidos. Jean Perrin y Madame Curie. Sin e mbargo. los alquimist as eluden la invi­tación. pa ra el éxito del «trabajo» alquímico. porta dores de ideas originales. describir con precisión lo qu e hace un alquimista en su laboratorio. Si nuestros informes no mienten. Na­turalmente. La conservación de un espíritu tal es preciosa en nuestra época. Si la alquimia es un conocimiento más avanzado que el nues­tro. Esto no es segu­ro. Vamos a describi r este experimento. los domingos. antes de la guerra. a los que h an venido a juntarse los aparatos modernos capaces de detectar radiaciones nucle ares: contador Geiger. pues. Tres de ellos nos han escrito desde Praga. Elster y Gaitel. enco n­trándose sumido en un laberinto en el que todo ha sido preparado consciente y sist emáticamente para producir en el profano una inextricable confusión mental». alcanzado el cual podrá comenzar el experimento alquimista. Sabemos lo que pasa en el labor atorio del alquimista. También los hay e n Inglaterra. en los «cuales debe entrar el lector desprovisto del hilo de Ariadna. he­mos a cabado por creer que el proceso de los aconteci­mientos ya no es posible sin un eq uipo numeroso. como. que no tr ascienda al exterior. que es e l país de los grandes equipos y de los enormes medios.os alquimistas contemporáneos volvemos a encontrar el es­píritu del investigador aisla do. Su norma es el secreto. Ignoramos lo que pasa en el alquimista mismo. sea indispensable un cierto modo de adquirir. El director de la inves­tigación científica americana. por ejemplo. y durante años enteros. demostra­ron que bastaba co n calentar en el vacío cal al rojo. el alquimista se dedica a descifrar los viejos textos. pero sería importante organizar una cooper ación entre éstos y los equipos de solitarios originales. No­sotros no conocemos todas las leyes de la mat eria. los laboratorios pro vistos de grandes má­quinas son necesarios. Es posible que. crisoles. se in­ventaron di spositivos extraordinariamente onerosos y complicados para producir corrientes e lectrónicas. Un físico or­todoxo no admitirá nunca que es po sible fabricar un cá­todo emitiendo neutrones con medios sencillos y poco costosos. esta cienci a no es más que un medio de tener acceso a la conciencia. la humildad y la fe le llevan a un cierto nivel de comprensión de aquellos te xtos. Este material puede parecer irrisorio. Es posible que la energía espiritual desempeñe un papel en las manipulaciones físicas y químicas de la alquimia. escintilómetro. Después de lo cual. Holmyard dice haber encon­trado uno e n Marruecos. envía hoy sus agentes por el mundo en busca de espíritus originales. J. declaró en 1958 que era perjudicial prestar únicamente con fianza al trabajo colectivo y que había que llamar a los hombres solitarios. donde se convertiría en un fin. Es posible que todo esté relacionado. aunque nos falta un ele­mento. por primera vez. la radiactividad o la mecánica on­dulatoria. Ante todo. Intentaremos aportar alguna información nueva sobre aquellas manipulacion es.

Jamás recuerda n los sabios un fe­nómeno semejante. el ácido nítrico y el áci do sulfúrico. Por fin. de lenta condensa­ción d el «espíritu universal». catalizador. a un aparato detector o a una placa. Para el alquimista. Después evapora el líquido y calcina el sólido. temperatu­ra.500 con­tadores a un tiempo. ha adoptado un método comparable al del alquimista. pero no sabes el porqué. repitiendo indefinidamente la misma manipulación. Todo es único en la Naturale za: «No hay un alma idéntica a la tuya. pero no es el único. h asta que se produzca algo extraordinario. mientras que la luz normal vibra en todas las direcciones alrede­dor de un eje. etc. una mezcla compuest a de tres mate­rias constitutivas. de la misma manera que no hay dos almas iguales. en un mortero de ágata. Es un método que ha dado pruebas de ef icacia. acabará por producirse algo extraor­dinario. magnetismo terrestre. ¿Por qué? No lo sabemos. sin ningún inte rmedia­rio. Estos fenómenos no pueden obtenerse a voluntad. de partícu­las de una formidable energía procedente de las estre­llas.e yo te las digo. del hidrógeno al helio. como jamás se había registrado y procedente tal vez de una galaxia distinta de nuestra Vía Láctea. pu es se desprenden ga­ses tóxicos: el vapor de mercurio y.. que entra en proporción de un 95 por ciento. en un radio de ocho kilómetros cuadrados. plata o mercurio. En el fondo. cree en una ley natural b astante comparable al «principio de exclu­sión» formulado por el físico Pauli. una partícu­la anima da de una energía extraordinaria. como el que el alquimista par . los alquimistas pretéritos descubrieron el ácido acético. Toma un estado nuevo. Este método se basa en las variaciones co n­comitantes. Aumenta progresivamente la temperatura y esta operación se prolonga unos diez días. Este modo de operar. un mineral de hierro q ue contenga como principales impurezas arsénico y antimonio. Se anotan los resultados obtenidos y de ellos se desprenden al gunas de las leyes que gobiernan el fenómeno. Se repite miles de veces el mismo expe­rimento. mesones) en el mismo estado. y la combinación con las par­tículas ya existentes crea un sistema nuevo y único. Así fue como. Es un aconte cimiento excepcional.. Nos limitamos a observar que una ciencia moderna. es un mineral: una pirita arseniosa.» Por esto se pasa bruscamente. impresionó 1. presión. en el verano de 1957. calienta la mezcla en un crisol. La segun­da es un metal : hierro. A éste le han enseñado que sólo existe un método ex perimental eficaz: el de Claude Bernard. se registra un fe­nómeno extraordinario. disuelve el contenido del crisol sirviéndose de un ácido. ya la luz de la Luna. y así sucesi­vamente. Buscando este dis olvente. dos seres i guales. del helio al litio. Ta l vez con el fin de obtener una «fatiga» de la materia en sus estructuras profundas que todavía ignoramos. tampoco hay dos experimentos iguales. dos plantas iguales (Pauli diría: dos electrones iguales). El alqui­mista habla de «paciencia sagrada». Hoy se sabe que la luz polarizada vibra en una sola dirección. y se ignora si volverá a producirse. A continuación. Esta ciencia est udia los fenómenos producidos por la llegada. Tal vez en espera del momento en que se produzcan las mejores condicio­nes: rayos cósmicos. de origen terrestre o cósmico. plomo. la ciencia de los rayos cósmicos. pero variando cada vez uno de los factores: proporción de uno de los constituyentes. Debe tomar precauciones. Si se repite millares de veces un experimento. Esta disolución debe realizarse bajo una luz polarizada: ya sea una débi l luz solar refle­jada en un espejo. creando a su paso un enorme haz de rest os atómicos. según indica al físico nuclear la Tabla.» Nuestra alquimia empieza por preparar. Hay que esperar. Se­gún Pauli. en el curso de investiga ciones realizadas en Es­tados Unidos por el profesor Bruno Rossi. amigo de Ju ng. etc. La ter­cera es un ácido de origen orgánico: ácido tar tárico o cítrico. aquella partícula no puede tomar ninguno de los estados existentes en el interior del sistema. de modo que no por ser creídas permanecen menos ocultas. No nos consideramos autorizados para darle o nega rle la razón. pro­tones. Cuando se añade una partícula a un sistema. De vez en cuando. Esta operación se repite millares de vec es durante muchos años. No se concibe ninguna máquina capaz de producir tal energía. puede parec er cosa de demen­cia al químico moderno. Perió­dica de los Elementos. por ejemplo. el hi­drógeno arsen ioso. sobre todo. en un sistema dado (el átomo y sus molé­culas) no puede haber dos partícul as (electrones. Después. La primera. muele a mano y mezcla estos elemen­tos durante cinco o seis m eses. El alquimista repite su manipulación sin variar nada.

Las obras de alquimia difieren sobre la naturaleza de esta señal. «la preparación de las tinieblas». carbón y nitra­to: en el curso de esta manipulación descubrieron la pólvora los antiguos alquimistas. se obtiene una colo­ración azul oscura que llega al negro en l as grandes concentraciones. La señal se pro duce en el mo­mento de una disolución. No se sabe gran cosa de esta forma de cierre. no ya muchas veces por semana.27 Recibida esta señal. La mezcla se coloca en un recipiente transparente. En su crisol hay azufre procedente de la pirita y carbón procedente del áci do orgánico. Para ciertos alquimistas. Entonces añade a su mezcla un oxidante: nitrato de potasa.26 o tal vez añadiendo isótopos ra­diactivos a su mezcla. llamado de Hermes. que re cuerda el «ala de cuervo». carbón y nitrato. no cabria esperar. Entonces podría hacer y rehacer su manipulación. Al re anudar sus operaciones. El mismo fenómeno se produce si se disuelve. Así obtendría sustancias completamente nuevas. calentando su crisol en un horno a ind ucción por el método de levitación. Vamos a explicarnos. Tal vez podría abreviar su espera uti­lizando me dios más activos que el fuego. Azufre. ora la Vía Láctea. por ejemplo. cerrado d e una manera especial. El trabajo sucesivo consiste en calentar el recipiente. con­siste en la forma ción de cristales en forma de estrellas en la superficie de baño. a la única luz de esta especie de líquido fluo­rescente. Cabe suponer que esta coloración azul-negra. Entonces empezará de nuevo a disolver y a calcinar sin descanso. sin o varios miles de millares de veces por segundo. en imagen reducida. contiene siempre azufre. con infinito cui­dado. Es una figura s imbólica de esta «preparación de las tinieblas». multiplicando así las probabilida des de captar «el acon­tecimiento» necesario para el éxito del experimento. es el mismo colo r del gas electrónico. Sigamos nuestra descripción: después de varios años de un trabajo que es siempre el mi smo. en el recipiente ce­rrad o. hasta el primer día de la primavera próxi­ma. La mezcla. nuestro alquimista acaba por considerar que ha terminad o la primera fase. existen analogías. Son numerosos los casos de a lquimistas muertos o gravemente heridos por aquélla. el alquimista retira su mezcla del crisol y la «deja madurar». por ejemplo. Según otros. Por fin. observando a tra­vés del cristal de roca la formación de lo que se llama «el huevo al químico»: la mezcla transformada en un fluido azul-negro. o hermético. trabaja en secreto. pero ello puede deberse a que existan va­rios fenómenos posibles. Las explosiones que se producía n son de una violencia peculiar y producen temperaturas que. pr eservada del aire y de la humedad. según los viejos textos. inseparable . hidrógeno a presión o aminas orgánicas. descubriendo el meta l luminoso en el que parece reflejarse. ha sido lla­mado «amonio». calienta de nuevo y así sucesivamente durante meses o año s. el líquido fluorescen­te se solidifica y se separa. en la terminología actual. En contacto con el aire. de una «esencia». es el conjunt de electrones libres que constituyen un metal y lo dotan de sus propiedades mecán icas. El fin perseguido es la obtención. dosif icando. jamás existió. Algunas investigaciones recientes sobre la historia d e la química han demostrado que el monje alemán Bertoldo el Negro (Berthold Schwarz) . deja enfriar. esperando una se­ñal. del fluido obtenido por los alquimistas. Esta operación no tiene equi­valente en la física y la química mode rnas. lógi­camente. Éste calienta. eléctricas y térmicas. y tiene la esper a por virtud. Cuando se disuelve el gas amoníaco líquido en un metal como el cobre. evitando la explosión. en el recipiente. al que se atribuye comúnmente el invento de la pólvora. las temperaturas.ece esperar que afecte a su crisol. Se trata de que esta mezcla alcance cierto grado de incan­descencia. desconocidas en la Naturaleza y dotad as de todas las propiedades de los elementos químicos puros. que tiene todas las propiedades de un metal alcalino y que. de modo que se obtenga el com­puesto inestable NH4. en gas am oníaco líquido. Pero el alqu imista de hoy. Corresponde. éstas tienden a lo que se llama. abre su recipient e en la os­curidad. de cristal de roca. Este alma o esta «esencia» se de prende en el recipiente cerrado y calentado por el alquimista. pobremente. durante meses y año s. de un «fluido». repetido noche y día. aparece en aque­lla superficie una capa de óxido que después se desga­rra. como el de ayer. que los alquimistas llaman a veces el «ala de cuervo». por esta razón. Sin embargo. ¿Qué es el «gas electrónico»? Para los sa­bios modernos. ora l as constelaciones. es decir. a lo que el alqui mista llama «el alma» o también «la esencia» de los metales.

Queda la escoria. y el lo en cantidades ponderables. han comprobado que. El agua formaría. Nuestra técnica requiere la puesta en marcha de un enorme material para separar lo s estados alotrópi­cos de la molécula y los diversos estados isotrópicos del núcleo. la teoría no per­mite prever otras separaciones de un elemento químico que las si guientes: La molécula de un elemento puede tomar vanos estados: ortohidrógeno y parahidrógeno.28 Aquí la tradición alquimista parece armonizarse con la ciencia de vanguardia. Así obtendría. Después conser­vará esta agua resguardada de la luz y de los cambios de temperatur a. E ste trabajo le ocupará unos cuantos años más. Fulcanelli dijo haber extraído de un kilo de hierro. habría lo grado con ellos. Los medios del alquimista son. y e specialmente el doc­tor Jacques Ménétrier. en comparación. ahora. Ahora intentará combinar de nuevo los elementos simples que ha obtenido. Los alquimistas modernos pretenden haber obteni­do así elementos químicos nuevos. pues. y bajo ciertas variaciones de temperatura. . Nuestro alquimista se encuentra. sin embargo. la plata alquímica. todos los m etales son solubles en el agua en pre­sencia de ciertos catalizadores. sino la creación de una materia nueva. pues. Es el disolvente univer­sal y el elixir de larga vida de la tradición. una descomposición y recomposición diferente de la mater ia. En efe cto. No es imposible que. A dicha agua se atribuyen cualidades químicas y medicinales extraordinarias. no ya un cambio de estado de la materia. S i se su­piera cuál es el constituyente del agua al cual se debe la formación de los hi dratos en contacto con un gas iner­te. el núcleo contie­ne cuatro. Los mezcl a en su mortero y los funde a bajas temperaturas en presencia de cataliza­dores so bre los cuales los textos se muestran muy vagos. sería posible estimular el poder disolvente d el agua y obtener un verdadero disolvente universal. el núcleo contiene tres neutr ones. veinte gramos de un cuerpo ab solutamente nuevo y cu­yas propiedades químicas y físicas no correspondían a ningún elemen to químico conocido. otra teoría nos conduzca a realizar cambios de estado y separaciones de elementos químicos inconce­bibles en este momento. en posesión de cierto número de cuerpo s simples desco­nocidos en la Naturaleza y de unos cuantos frascos de un agua capa z de prolongar considerablemente su vida por el rejuvenecimiento de los tejidos. El núcleo de un elemento puede tomar cierto nú­mero de estados isotópicos caracterizados por un número de neutrones diferentes. p or ejemplo. con agua tridestila da. como la glu cosa. el oro alquímico. Esta revista preveía cier to nú­mero de aplicaciones e imaginaba la perforación de tú­neles por medio de un chorro d e agua activada. Las pruebas c lásicas y la espectroscopia no permitirían descubrir la novedad de esas sustancias. Actualme nte. sustancias absolu­tamente parecidas a los metales conoc idos. Todo nuestro conocimiento del átomo y del núcleo se basa en el mo­delo «saturnino» de Nagaoka y Rutherford: el núcleo y su anillo de electrones. uno o varios elementos nuevos. en el por­venir. Cuanto más se avanza en el estudi o de las mani­pulaciones alquimistas tanto más difíciles son de desci­frar los textos. En el litio 6.s por medios químicos. el elixir de Faust o. y. al menos. la mayoría de los cuales nos darían dos elementos nuevos por cada elemento tratado. práctica­mente. verdadero s compuestos químicos. que lavará durante meses. La seria re­vista rusa Saber y Fuerza escribía en su número 11 de 1957 que tal vez un día se llegaría a este resultad o bom­bardeando el agua con radiaciones nucleares y que el disolvente universal de los alquimistas sería una reali­dad antes del fin de siglo. según se asegura. y en par­ticular a los metales buenos conductores del calor y de la electric idad. irrisorios. por enfriamiento del líquido fluorescente en contacto con el aire. hidratos. Los investigadores dedicados a la cuestión de los oligoelementos. o. La misma opera­ción sería aplicable a todos los elementos. además. el agua es una mezcla extraordinariamente completa y reactiva. y en el litio 7. para la ciencia moderna. nuestro alquimista ha abierto su reci­piente de cristal de roca y obtenid o. con gases inertes tales como el helio y el argón. Semejante formación tiene que chocar por fuerza al hombre de laboratorio. Éstos serían el cobre alquímico. Así.

se d ispersaría en su interior. E ntonces comenzará tal vez la verdadera metafísica. sin embargo. tendría una resistencia eléctrica i nfinitamente débil. Hay tiempo para todo. Más acá. no hay más sombras que las que proyectan nuestros deseos y. serían todavía más sorprendentes . y sorprendentes. N os ase­gura solamente que.y. plata o platino. Principalmen te. a través de un ser privilegiado. pero éste no sería más que uno de los aspectos de su poder. descubre el sentido de su largo trabajo. Enseguida volveremos a las cuestiones que plan­tean al hombre moderno ilustrado la s manipulaciones del alquimista. El alqui­mista pasa a otro estado del ser. conde de la Marca Trevisana. el al­quimista. ¿Son ciertas radiaciones del polvo de proyección la causa de la transmutación del ser psí­quico? La manipulación del fuego y de ciertas sustancias permite. y tiene la impresión de que todos los demás hombres si­guen durmiendo. pero que som os incapaces de describir. Posee la llave de la mecánica del Universo. transformaría ciertos metales viles en oro. Le son revelados los secretos de la ener­gía y de la m ateria. pero detengámonos ahora en el lugar donde se deti enen los propios textos de alquimia. dándole una coloración roja de rubí. su inteligencia y sus percepciones alcanzan un nivel superior. diferentes de las de los metales cono cidos. en adelante animado. no sólo transmutar los elementos. «La piedra filosofal representa. después de haber tenido su minuto de verdad. así. pues. sobre t odo. el cobre al­químico.. como Mallory en la cima d el Everest. sino también transformar al propio experimentador. Entonces se pro duce en el propio alquimista una transformación que evoca los textos. según la tradición. manejable a vo­luntad.. si luchamos hasta el fin para des­prendernos de la ignora ncia. pues sólo tenemos de ellos ligeros atisbos analógicos.» Se conocen leyendas maravillosas relativas a esta piedra o «polvo de proyección». y al propio tiempo se le hacen visi­bles las infinitas perspectivas de la vida. Si nuestras informaciones son exactas. tendrían propiedades nuevas. con fluo­rescencia malva e n la oscuridad. no h ay esoterismo. Sólo él se siente despierto. y el espíritu universal en eterno p rogreso de concentración. a baja temperatura y antes del momento de fusión de éste. al tocar el vidrio ligeramente reblandecido. nacidas de la manipulación alqui­mista. «Con lo cual escribe Bernard. en el silencio y en la soledad. tam­bién es más cómodo buscar un refugio en el pensa­miento llamado «puro» que luchar cuerpo cuerpo contra el peso y las tinieblas de la materia. La alquimia prohíbe a sus di scípulos toda evasión de este género. si pudiera utilizarse. Otras sustancias. en su tratado filosófico queda lo grada esta preciosa piedra que supera a toda piedra preciosa. Un cobre tal. Se operan mutaciones en él. Los textos de alquimia llaman «polvo de proyección» o «piedra filosofal» a l polvo obtenido al machacar este vidrio modificado en el mortero de ágata. muy diferente. radiaciones emitidas por núcleos que sufren cambios de estructura). y desaparece. su concentración en un punto espiritual fijo y su enlace con otros hoga­res de conciencia a través de los espacios cósmicos. Escapa a lo humano ordinario. nuestro orgullo. con dolor y con fatiga. Progresivamente. no obstante. Sería una especie de depósi­to de energía nuclear e n suspensión. comienza el misterio. Una de ellas sería soluble en el vidrio. no hay misterio. Éste. el primer pelda­ño que puede ayudar al hombre a el evarse hacia el Ab­soluto. entra en o tro estado. . capa z de provocar transmutaciones de metales en cantidades ponderables. bajo la influencia de fuerzas emitidas por el crisol (es dec ir. de lo que es pera a la Humanidad ente­ra al término de su contacto inteligente con la Tierra y su s elementos: su fusión en Espíritu. o en un súbito relámpago. Los deja frente a frente con el gran enigma. Se encuentra izado a otro estado de conciencia. «La gran obra» se ha realizado. Su vida se prolonga. La existencia de tales «mutandos» es uno de los fundamentos de la tradición de la Rosa cruz. Incluso hay tiempo para que los tiempos se junten. la misma verdad luchará por nosotros y vencerá finalmente a todas las cosas. la cual es un teso ro infinito para la glo­ria de Dios que vive y reina eternamente. comparable a la de los su­perconductores que el físico obtiene en las cercanías del cero absoluto. transformaría la electroquímica. Es ta transformación sería como la promesa. aparentemente semejante al cobre conocido y.»29 Más allá. Esta sustancia. Pero como es más fácil contentarse con ideas y palabras que ha cer algo con las manos. Él mismo establece nue­vas relacione s entre su propio espíritu.

La segunda es que no hay Go­bie rnos. Si este estudio no conduce a ob­servaciones de hechos irrefutabl es. nacerá o renacerá la alegría de sentirse «en marcha».Los viejos textos de alquimia afirman que en Satur­no se encuentran las llaves de la materia. «¿derro­chará como dice M. Tales medios deben pasa r por una «disolución» de la materia y su reconstrucción en un estado diferente del inic ial. aun cuando tenga que sufrir m il muertes. po r dos razones. Este envenenamiento. de elect rones que giran». no son aplicables al núcleo. encargadas. Todos los esfuerzos y todo el material disponible se concentran e n la fabricación de explosi­vos y en la producción de energía. es que el núcleo tiene propiedades que no cono­cemos. Pero no po emos imaginarnos a la ciencia incapaz de deshacer el nudo gordiano que ella mism a acaba de hacer. al menos habrá al­guna probabilidad de que sugiera ideas nuevas. sino que. Ahora bien. y a comprender que las leyes llamadas «fundamentales». Lo urgente es sacar el máximo de lo que ya sab emos. estropeará las p lantas. a través de sus dolores inmensos y espanto­sos. aumentará extraordi­nar iamente el número de niños nacidos muertos. La teoría de los quanta y la mecánic a on­dulatoria son aplicables al comportamiento de los elec­trones. nuestra ignorancia de l a natu­raleza de las fuerzas nucleares y de la estructura del núcleo nos obliga a ab stenernos de hablar de las impo­sibilidades radicales. existen medios sencillos. todo lo que se sabe hoy de física nuclear s e apoya en la definición del átomo «saturnino». No pensamos. nos romperá los nervios y nos ahog ará. ni de naturaleza gravita toria. Esto sólo sirve mientras se esper a otra cosa. que la Humani­dad perezca. Si los alquimistas están en lo cierto. según la definición de Nagaok Rutherford. las hipótesis habrán tomado sin duda otros rum­bos. sometida al afán de poder y a brumada bajo la enormidad del material. Jean Rostand el cap tal genéti­co de la Humanidad?» Sí. Sin embargo. Ninguna teoría y n inguna mecánica explican con exactitud las leyes que rigen el núcleo. ¿Adonde hemos llegado? El contacto con los neu­trones vuelve radiactivos a todos los elementos. Si la transmutación alquímica e xiste. sino de expresar as­pectos diversos de la fatalidad histórica. Se cree que éste está compuesto de protones y neutrones y esto es todo. sean totalitarios o demócratas. Los métodos de transmutación conocidos actualmente no permiten ahogar la energía y la radiactividad. La primera es que la opinión pública no ha alcanzado el nivel de conc iencia planetaria que se necesita para reaccionar. «una masa central que ejerce una atracción. La investigación fundamenta l ha sido relegada a segundo término. trastor­nará los climas. el principio de una paridad. Esta concepción «saturnina» del átomo es admitida por todos los sabios del mundo. ni magnéticas. es posible que así sea. como. duran­te algunos años. Y lo que faltan son ideas en el estado presente de la física nuclear. No son eléctricas. El poder importa más que el saber. La física nuclear. de la posible coexistencia de varios universos en el seno d . Dentro de dos o de diez años. ro­deada de anillos. económicos e in­nocuos de producir transmutaciones masivas. pues. que progre­sa en proporción geométrica. si creemos en la fatalidad histórica. El átomo sería. Los Gobiernos. por e jemplo. no de hacer Histori a. La última y prudente hipótesis hace de­pender estas fuerzas de partículas interme dias entre el neutrón y el protón. sino sociedades anónimas del capital humano. y que este destino es bello. producirá monstruos. Son transmutaciones estrechamente limitadas. no renunciarán. los alquimistas lo afirman desde hace milenios. cuyos efectos nocivo s son ilimitados. sino como la más eficaz hipótesis de trabajo. llamadas mesones. orientada hacia el poder. Se empiezan a entrever estructuras infinitamente complicadas en el interior del protón y del neutrón. de cánceres y de leucemias. Ninguna conquista de la física actual permite creer en ello. Se empieza a hab lar de una «anti­materia». Es posible que los fís icos del porvenir la consideren una ingenuidad. Y no renunciarán. Las explosiones nucleares experimentales envenenan la at­mósfera del pla neta. Lo que se halla en jueg o es demasiado impor­tante para no intentar un estudio realmente serio de la liter atura alquimista. Ahora bien. también creemos que ésta no es más que una de las for­mas del destino espiritual de la Humanidad. No se sabe nada preciso so bre las fuerzas nuclea­res. no com o verdad abso­luta. hay que tener en cuenta que estamos en una época en que los sa bios carecen absolutamente de tiempo y carecen absolutamente de derecho a hacer física" nuclear. Parece que los alqui­mistas tuvieron siempr e buen cuidado en esquivar este apetito de poder. Por singular coincidencia. Sin embargo.

¡Buen provecho. Donde los autores visitan la catedral de San Mas allá. presa del co nocimiento universal.000 me­tros en el cielo de Palermo. Él oía brotar de sus ficheros «un verdadero clamo r de silencio». Seres alados a 8. Sería estupendo y conforme a la no­ble postura del lenguaje alquimista. Tenía piernas redondas y gordas. Lluvia de ranas en Birmingham. Ruedas luminosas en el mar. hijo de unos tenderos de comestible s de Albany. que nuestra salva­ción se produjera por la interpretación de la filosofía. Llamaba a esto su «sanatorio de las coincidencias exageradas». había cam­peado gracias a un mediocre talento de periodista y a una ver dadera habilidad para disecar mariposas. LAS CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS Donde los autores hacen el retrato del extravagante y maravilloso señor Fort. Hechos de los que uno no se atrevía a hablar. Bolas de fuego. Les había tomado una especie de cariño a esas realidades incongruentes . co m­probados. Muer­tos sus padres y liquidada la tienda . veinte años de Philosophical Magazine. Se le habría podido tomar también por un profesor menchevique. allá por el año de 1910. y si empre que su mujer encen­día el hornillo para el almuerzo. (Un iceberg vo­lante cae en pedazos sobre Rúan. El señor Fort. Copos de nieve grandes como platos de café en Na shville. habían vuelto a caer en el foso de la indiferencia. lluvia de barro en Tasm ania. nada de cuello. el 30 de junio d e 1892. Platillos volantes. iba a la cocina para ase­gu rarse de que no se pegara fuego a la casa. el Meteorological Journal. Lluvia roja en Blankenbergue. sin embargo.» Cuando estaba cansado de ordenar los datos que la ciencia ha juzgado oportuno su primir. Cuarenta mil notas sobre las tempestades de vincapervincas . un buen ho mbre ni joven ni viejo. Lu­nas azules. las lluvias de ranas y los chaparrones de sangre. Así llegó a reunir veinticinco mil notas. Y. elegida por él por razón a su falta absoluta de cu­riosi dad intelectual. Cataclismos inexpli­cables. sin embargo. El i ncendio del sanatorio de las coincidencias exageradas. ancha nariz asiática. Nieve negra. vientre y caderas. e incluso hay tiempo para que los tiempos se junten. y a la que apreciaba. que se parecía a una foca tímida. Un cierto profesor Kreyssler. El libro de los Condenados. Aerolitos. Extrañas desapariciones. Apenas salía de casa . señor Fort! Había en Nueva York. de suerte que todo es posible en el porvenir y. espe cialmente. Caprichos de cometas. los Annales de la Société Entomologique de France. Lluvias de azufre. El eremita del Bronx o el Rabelais cósmico.e nuestro Universo visible. se acumulaban cajas de zapatos vacías y montones de periódicos: el American Almanach de 1833. de carne . y. el Anual Record of Science. Soles verdes. sin emb argo. su desfile por mi casa tendrá la impre­sionante solidez de las cos as que pasan. n o bien mencionados. Huellas de ventosas en unos montes. cráneo grande y me­dio desplumado. en un pisito burgués del Bronx. Usaba una visera verde. hechos. y pasan. Insc ripciones en meteoritos. Hechos que. Hasta los treinta y cuatro años. arro­jadas del campo del conocimiento y a las que acogía en su pobre despacho del Bronx. Alrededor de su buró de persiana. el Observatory. el 2 de noviembre de 1819. bufones. re­vistas y anales de todos los Es tados y de todas las épo­cas. mimándolas mientras las ordenaba: «Putillas. arrapiezos. Elogio e ilustración del intermediarismo. el 5 de julio de 1853. donde consultaba una gran cantidad de periódicos. Huellas de un animal fabuloso en Devonshire. la Monthly Weather Revi ew. disponía ahora de una renta minúscula que le permitía entregarse exclusi­vamente a su pasión: la acumulación de notas sobre acontecimientos inverosímiles y. Aparatos extraños en el ci elo. Se llamaba Charles Hoy For t. el London Ti mes de los años 1800-1893. y no cesan de pasar. . el 14 de noviembre de 1902. el 24 de enero de 1891. etc. gafas de hierro y mostacho a lo Gurdjief f. como no fuese para ir a la Biblioteca Municipal. el des­quite de la alquimia. archivadas en cajas de cartón. el 30 de noviembre de 1880. Hay tiempo para todo. jorobados. Esto era lo único que irritaba a la señor a Fort. Charles Fort. siendo por ella tiernamente correspondido . Chaparrones de sangre. de soltera Anna Fi­lan. Carra cas de viajeros celestes..

en cartoncitos minúsculos y en un l en­guaje taquigráfico de su invención. distribuidas en mil trescientas secciones. sino tal c omo se presentan. descansaba su espíritu jug ando. la sociología. en los roquedales de Edimburgo. reanuda su búsqueda de hechos rechazados. se podría definir el cono­cimiento como una ignorancia envuelta en risas. que no había hecho nada de lo que en realidad tenía que ha­cer. com o si se avergonzara de algo? Es que la menor alusión al hecho de que podían existir en el Universo campos inmensos y desconocidos. ¿Qué había empezado a hacer. hay rótulos de neón y faros de automóviles. leyes y fenómenos de la Bi­blioteca Municipa l de Nueva York. Es. industria l o barrendero. Somete su empresa a un plan que abarc a la astronomía. Inutilizable.. todas las art es y todas las cien­cias. como la civilización. Sobre esta empresa de locura resplandece el don de considerar cada tema desde el punto de vista de una inteligencia superior qu e acaba de enterarse de su existencia: «Astronomía. fórmulas.» Ha­brá. Hay mecheros de gas. «Me m aravilla que cualquiera pudiera contentarse con ser novelista. de los hechos no escogidos. ¿Qué es el co­nocimiento. de la delectación solitari a a la declaración de principios... como un erotómano: guar demos en secreto nuestros vicios. nuevo. El maníaco de las realidades singulares era un fanático de las ideas generales. es decir. e n el transcurso de aquellos años perdidos a medias? Acurrucado en el fondo de su g rupo de mari­posas y papeles viejos. Liberta d de dudar de la evolución (¿y si la obra de Darwin no fuese más que una novela?).. Charles Hoy Fort se había conducido. Vivimos bajo un régimen inquisitorial.» La foca tímida del Bronx se impuso el deber de aprender. de hacer obra verdadera . se había enfrentado con una de las mayores fuer zas del siglo: el convencimiento que tienen los hombres civilizados de que saben todo lo del Universo en que viven. revolucionaria. incons­cientemente. Dudosa. pero sistemáticamente y esforzándose en comprobar cada uno de ellos.600 casillas. De todo. »Un vigilante nocturno vela sobre media docena de linternas rojas en una calle obs truida. Restos de gigantes en Escocia. y gracias a una copiosa correspondencia e n las más grandes bibliotecas y librerías del mundo. aunque no crédulo. con el fin de que la sociedad no se enfurezca al enterarse de que deja sin cultivar la mayor parte de los terrenos de la sexua lidad. Arras trado por un delirio enciclopédico.) Cuando estaba fatigado. El conocimiento científico no es objetivo. pues. «Mucho temo que habrá que entregar a nuestra civilización mundos nu evos en que las ranas blancas tengan dere­cho a vivir. un día. Aquello no era una investi gación. Se frota n cerillas. Después. la psicolo­gía. se entrega a este trabajo gigantesco. con su cortejo de cosas chocantes y sus concomitancias incon­gruentes. se encienden fuegos. él solo. una conjuración. cuya arma más empleada contra la realidad disconfor­me es el desprecio acompañado de risas. de las real idades condenadas. de la rota­ción de la Tierra. Pero el vigilante nocturno sigue con su pequeño sistema. Ahora se trataba de pasar de la manía a la profecía.» Di­girió principios. El mundo necesita una enciclopedia de los he­chos excluidos. Charles Hoy Fort se dio cuenta de que aquella labor formidable no s ervía para nada.. Es necesario sacudir la ciencia con espíritu ávido. a fin de cuentas. Cuaren­ta mil notas.» Al propio tiempo. Ya . el magnetismo. Se trataba. de la gravit ación. Era su caricatu­ra. escritas a lápiz. que pedir una adición a las liber tades garanti­zadas por la Constitución: la libertad de dudar de la ciencia. turba desagradablemente a los hom bres. en tales condi ciones? «En la topografía de la inteligencia dice Fort . nobles o innobles. la química. Acababa de descubrir su verdadero carácter. sastre. ¿Por que se había ocultado Charles Hoy Fort. Y el hombre que tanto temía el peligro de incendio arrojó al fuego sus cajas y sus fichas. salvaje.. Ataúdes de pe­queños seres venidos de otro mundo. interminables partidas de superajedrez en un tablero de su invención compuesto de 1.. No rechazar nada que sea real: una ciencia fu­tura descubrirá las relaciones desconocidas entre he­chos que nos parecían in conexos. en adelante. de la existencia de una velocidad de la luz. Entre vió que no había hecho más que pata­lear en el campo de lo que buscaba oscuramente. que cons iste menos en apren­der que en tener conciencia de la totalidad de lo vivien­te. Una simple ocupación de hombre maniático. y de inventar media docena para su uso personal. salvo de los he­chos. en ocho años. etcétera. en el British Museum. Se rechaza un gran nú­mero de hechos porque trastocarían los razonamientos establecido s. se declara un incen­dio. lámparas y ventanas iluminadas en el barrio. la morfología. bastardos o puros.

la furiosa afirmación de que «hay otra cosa». Prefiere no verles. en todo esto. sobre Indreet Loire. «Alumbradme c on el tronco de una secoya. procurando a brir la com­prensión de los demás con grandes humoradas. anti­dogmática. introduciendo los hechos excluidos. y sólo después. que ni siquiera advierte su extravagancia. Des­pués. unos peces caen de las n ubes sobre Singapur en 1861. cierto número de «monadas» absolutamente ne cesarias. Esta obra apareció en Nueva York. Como no siento el desdén aristocrá­tico de un conversador neoyorquino o de un hechicero esquimal. hay que hacer grandes ge stos desordenados. del Universo. si es posible. un 10 de abril. «Soy inteligente y. Persuadido de la importancia de su misión y libera­do de su documentación. caídas de materia viva.» Tiene la vista cansada. Una ruptura esencial. Él no habla de sus tra bajos. raptos cometidos por Tamerlanes del espacio. restos de mun dos vagabundos circulan por encima de nosotros. Se volverá ciego. Necesita c ada una de las hojas que se agi­tan en el árbol inmenso de lo fantástico: unos aullido s conmueven el cielo de Ñapóles el 22 de noviembre de 1821. se extien de un país salvaje. tal vez no para pensar lo real en su totalidad. ¡Alto! ¡Explorad también el país a lo ancho! ¡Dad un rodeo! ¡Corred en zigzag! Por consiguiente. de construir la brújula para navegar por los océanos del otro lado. Charles Hoy Fort introdujo en la Ciencia lo que Tzara. El libro de los Conde­nados. Al aclararse de nuevo la vista. Hay que demos­trarlas hasta en sus cimientos: su espíritu es lo malo. me veo obligado a concebi r otros mundos. se expone «c ierto número de ex­perimentos sobre la estructura del conocimiento». emprende la exposición de su visión personal. introducirlos.. y produjo una revolución en los medios intelectuales. sólo merecían repulsa o desprecio. pasadme las páginas de los candiles gredosos. explicarlos. es toy en fuerte contraste con los ortodoxos. por ello. sobre los cuales ha reunido un a do­cumentación ciclópea. «No creo hacer un ídolo del absurdo.» La señora Fort no se interesa. Considera la Ciencia como un coche muy civilizado lanzado en una autopista. me sorprendo a mí mismo al no pensar lo que preferiría creer. al ser leídos. d . emprende la tarea de reunir en trescientas páginas los mejores de sus explosivos. Charles Hoy Fort siente estremecerse en su in­terior numerosas teorías que aleteaban con las plumas de ángel d e lo chocante. Hay que revisar las estructuras mismas del conoci­miento.» Compone su primera obra. Su indi ferencia es tal. sino para impedir que lo real se a pensado de un modo falsamente cohe­rente. no hay me dio de saber lo que será después aceptable. Al principio. «Soy un tábano que m arti­riza el cuero del conocimiento para impedirle que se duerma.. «A ve­ces. Pero a ambos lados de la maravillosa pista de asfalto y neón. en absoluto. El señor Charles Hoy Fort. dice. queda un poco de lugar para la piedad.» Hay que señalar. y un día acabare­mos por descubrir que algo nos hace s eñales. a lo payaso. Ante s de las pri­meras manifestaciones del dadaísmo y del surrealismo..no hace una simple colección: trata de obtener el dibujo de la rosa de los viento s exteriores. tend que pasar este dato por el tamiz. A hora la cosa va mejor. Ante todo. lleno de prodigios y de miste­rio. Es urgente. multipli cadme por mil. en 1919. Después. «Tengo la impre­sión de entregarme a un nuevo vicio recomend able a los amantes de los pecados inéditos. tendría que consign ar que ha oído decir que hay pája­ros que nacen de los árboles. comiendo sólo queso y pan moreno. Un enorme esfuerzo. como cuando se intenta detener un coche. en los primeros tanteos. eremita del Bronx. hay que señalar. progresaba también en el descubrimiento de su insuficiencia. Les escribe de vez en cuando. de recons­truir el rompecabezas de los mundos ocultos detrás de este mundo. Hay que empezar t odo de nuevo. o lo hace sólo a unos cuantos amigos encandilados. algu­nos de mis datos eran tan espantosos o tan ridículos que.» ¿Qué es El libro de los Condenados? «Un ramo de oro para los flagelados por la crítica». lo más deprisa y con la mayor eficacia posible. caen hachas de piedra en Sumatra.. entiende que tiene que realizar. junto con el rayo. se vierte una catarata de hojas muertas. en el cual.» A medida que progresaba en el estu­dio de las d iversas ciencias. Bretón y sus discípulos iban a introducir en l as artes y en la literatura: la rotunda negativa a jugar al juego en que todo el mundo hace trampa. Interrumpe su trabajo y se pasa varios m eses meditando. entonces podré escribir con la amplitud que mi tema exige. Poco im por­ta que le tomen a uno por un payaso. Si uno de los pioneros de la zoología (que habrá que reha­cer) oyese hablar de pájaros que nacen en los árboles. Pienso que.

los platillos volantes. Toda cosa aislada deja de exi stir. A des­pe cho de las excelentes traducciones y presentaciones de Robert Benayoun y de un m ensaje de Tiffany Thayer. es decir. En efecto. El conocimiento y la inteligencia modernos se apoyan sobre este funcio­namiento binario. Bergier y yo nos consolamos de la desgracia de uno de nuestros más queridos maestros. es insuficiente. Exige una nue­va estructura mental. «Una de las monstruosidades de la literatu­ra». falso. El caso fue qu . «Charles Hoy Fort es un apóstol de la excepción y el sacerdote e ngañador de lo imposible». Lo que Fort exige contra Descartes. Es decir . los gérmenes de seis ciencias nuevas. Porque Fort arremete con­tra la estruct ura mental del hombre civilizado. hijo del dueño de una posada d e Magdeburgo. demasiado diligentes. En cierto modo. »La sociedad publica una revista trimestral. inventó de los pies a la c abeza a un gra­ve profesor austríaco llamado Kreyssler. Para expresar la visión de este tercer ojo. disfrutaría con este clamor del silencio que sube hacia él desde el país de De scartes. «Entre las tribus llamadas sal­vajes. sin embargo. al menos. un día que Bergier y yo almor­zábamos con él. «inmateri al-material».31 esta obra extraordinaria pasó casi inadvertida. Nuestro antiguo coleccionista de mariposas sentía ho­rror por lo fijo. Herr profesor Kreyssler. del que nos habló largo rato. escriba de los milagros. «soluble-insoluble». empeñado e n una formidable reflexión sobre la reflexión. una limitación organizada). lo pos itivo y lo negativo. etc. que no fueron. más vasto y más completo de todos. Nues­tro amigo pensaba publicar en una revista seria un estu­dio sobre «el verbalismo de Kreyssler». abierto. lo clasificad o. Un amigo nuestro. Una mariposa liba en un clavel: es la mariposa más el jugo del clavel. muerto. es un clave l menos el apetito de la mariposa. Generalmente.» He aquí a Charles Hoy Fort. utilizar adjetivos de dos caras. sólido. en lo más profundo del supermar de los Sargazos celeste. cerrado. John W. que preside en los Estados Unidos la sociedad de Amigo s de Charles Hoy Fort. justo. escribió Edmund Pea rson. Campbe ll asegura que «hay en ésta obra. La Ciencia aísla los fenómenos y las cosas para observarlos. El libro de los Condenados no fue publicado en Francia30 hasta 1955. q ue la ciencia ortodoxa no puede o no quiere asimilar: por ejemplo. y ello grac ias a mis gestiones. que es un produ cto del binario (una conjuración. Para Ben Hecht. Doubt (La duda).eclaró John Winterich. había realizado un trabajo gigantes­co para la refundición del le nguaje occidental. y Théodore Dre iser ve en él «la más grande figura literaria desde Edgar Poe». »La revista Doubt publica igualmente las notas de Fort. Martin Gardner. entre lo posi­tivo y lo negativo. a partir del cual cada cosa sería per­cibida como intermediaria de o tra cosa. un razonamiento por enci­ma del binario. reconoce que «estos sarcasmos están en armonía con las críticas más admisibles de Einstein y de Russell». es un punto de vista de lo gener al. amante de lo insólito. Fort necesita. lo cual habría sido un engaño muy útil. Alaska y las islas Hawai. a partir del cual lo particular podría ser definido según sus relay se acreditan diariamente gracias a la contribución de los miembros de cuarenta y nueve países. Esta revista es. pues. por otra parte. y en nuestras tribunas. pensa ndo que éste. se tiene la debilidad de espíri­tu. el lenguaje. lo definido. se rodea de respetuosos cui dados a los simples de espíritu.» ciones con aquél.» «Leer a Charles Hoy Fort es cabalgar en un co­meta». No está en absoluto de acuerdo con el motor de d os tiempos que alimenta el pensamiento moderno. capaz de percibir como reales los es tados intermediarios entre el sí y el no. Dos tiempos: el sí y el no. líquido. conocida por Los dos Hemisferios. vivo. los informes y estadísticas que posee la sociedad sobre este tema forman el conjunto más antiguo. La gran idea de Charles Hoy Fort es que nada es aislable. se rodea a los sabios de atenciones respetuosas. donde sin dud a mora. Tod os los sabios empiezan sus trabajos con esta cla­se de definiciones. un tercer ojo de la in­te ligencia. Toda definición de una cosa en sí es un aten­tado c ontra la realidad. una especie de cámara de compensación de todos los hechos "malditos". epítetos Jano: «real-irreal». s in contar los Estados Unidos. ade más. confiesa Maynard Shipley.

Anuncia el gr an cambio de estructura del espíritu que exigen a la actualidad los descubrimiento s de ciertas realidades psicomatemáticas. El retraso y el adelanto. sin o expresión de una tentativa que apunta a lo real o a la penetración de una existenc ia real.» Pero. el tiempo circula en los dos sentidos a la vez. que es el vivir. «No soy realista. P ongamos un ejemplo. Y. representan un int ento de organiza­ción. mi mayor interés no recae sobre los hechos . He aquí un grupo de hechos a partir de los cuales se puede empezar a c aptar la totalidad. ¡Cómo flota nuestra conciencia entre el dormir y el velar! ¡Cuántas veces mi conciencia no hace más que ve mir. sino sobre las relaciones entre los he­chos. ¿Y el adelanto sobre el retraso que llevaba? El readelanto.» Esto data de 1919 y coincide con las reflexiones contemporáneas de un" físico b iólogo como Jacques Ménétrier sobre la inversión de la entropía. la súbita aparición de ingl eses purpúreos. que no es vivir. No soy idealista. operación que consiste en establecer la fun­ción describiendo un objeto físico de tal manera que haya una posibilidad de volver a encontrar este o bjeto en el Universo entero. «una tempestad de vincaper­vinca nos s ervirán exactamente igual». «Todos los fenómenos. ¿Cómo podría yo de­finir el retraso sobre el adelanto que pensaba hacer? No existe palabra para ello. cumpliendo mi deber de enemigo. «Colecciono notas sobre todos los temas dotados de alguna diversidad. Kreyssler proponía ésta: el arretraso. todo mo­vimiento no es expresión de un equilibr io. etapas regulares entre la reali dad y la irreali­dad. Consideremos. ¿por qué elegir un hecho tranquili zador para la razón. Pasemos ahora a los estados psicológicos. He meditado mucho sobre las.» Por esto le importa poco a Fort apoderarse de tal hecho o de tal otro para empezar a describir la totali­dad. a fin de que éste pudiese re spirar los estados intermedios olvidados por nuestra actual estructura mental. Si amo cobardemente. Por los hechos excluidos. finalmente. El amor y el odio. es una cuasiexistencia. ¿Y si las coincidencias no e . por así decirlo. Nuestro amigo acababa de leer a Fort cuando nos obsequió con esta farsa genial: «En términos metafísicos dice Fort . Pero toda tentati­va es puesta en jaque por la continuidad o por las fuer­zas exteriores. ¿puedo llamarlo amor? No es más que amodio. ya no es odio. más que un hecho inquietante? ¿Por qué ex­cluir? Para calcular un círcu lo.» Esto rebasa una de las operaciones más abstractas de la física cuántica: la normaliz ación de las funciones. sino de un ensayo de puesta en equilibrio. «Concibo todas las cosas como ocupando grada­ciones. si atacamos la raíz de la comprensión. «Lo que llamamos Ser es el movimiento. de armonización. Pero. Hay ecua­ciones que son a un tiempo v erdaderas y falsas. contiguos de los incluido s. amándome sólo a mí mismo a través del otro. ¿Qué es morir y qué es vivir? ¡Cuántos estados inter­me dios existen que no queremos ver! Hay el movir. por ejemplo. procure velar. Sin embargo. Pase mos a los intermedios fundamentales. La luz es a la vez continua y discontinua. Señala. sino odamor. Arma una batahola de humor y de imágenes capa z de despertar a los muertos. pero sin perder el hilo de la uni­dad de todos los seres.e Kreyssler ha­bía intentado desatar el corsé del lenguaje. entiendo que todo lo que común­mente se llama "existencia" y que yo llamo estado in­termedio. arrastr ado de esta manera al odio. En cierta medida nuestro compadre Charles Hoy F ort procede a la manera de Rabelais. o del equilibrio no al­canzado. cuanto que está seguro de volver­las a traer al punto fijo y profundo de su meditación. ni real ni irreal. ¿cómo hacernos entender. lo cual no es otra cosa que dorlar. sabiéndose tan b ien dis­puesta a dormir. por ejemplo. que es el lenguaje choque del genio realmente centralista: va tant o más lejos a buscar sus imágenes. o sea pensarse que vela cuando se adormece! Dios quiere que. Y hay el vivir de veras a despecho del deber de morir. se puede empezar no importa dónde. Soy intermediarista. la presencia de platillo s volantes. nos dice enseguida. es decir. como las des viaciones de la concentricidad en el cráter lunar Copérnico. sino sólo impedir la propia muerte. de individualización. Y e l simple hecho de ser se manifiesta en el in­termedio entre equilibrio y desequili brio. pero concillando odio y amor. los estados de conciencia. en nuestro estado intermedio o cuasiestado. o el brote repentino de cabellos en la cabeza calva de una momia. los meteoros estaciona­rios. Aquí sólo s e trata de intermedios en el tiempo. re­laciones que suelen llamarse coincidencias.» Esta empresa no tiene precedentes en los tiempos modernos. la base misma del espíritu? Por una aparente e xcentricidad. una tentativa de alcanzar la realidad. Al nivel de la partícula. Si odio a mi enemigo.

más que el estilo arquitectónico. Fort no predica una nueva religión.» El pensamiento profundo de nuestro maestro Fort es. de que el Universo está contenido e n un grano de arena. procede por desgarrones. ent onces un nido de pájaros es una casa.» «Aparece una nueva estrella: ¿hasta qué punto di­fiere de ciertas gotas de origen descon ocido que acaban de descubrir sobre un algodonal de Oklahoma?» «En este momento tengo un ejemplar de mariposa particularmente ruidosa: una esfing e de calavera. un niño la encontraría fea. Ahora bien. Lo incompleto o lo mutilado es t otalmente feo. Está persuadido de que «todo está en todo». ya que física­mente somos c ontiguos de lo que nos rodea.» Sin embargo. ¿Cuál era mi motivo? Hoy día. lo ignoro. a condición de que vivan en ella. A partir de lo cual. »Su apariencia definitiva. De suer­te que todas las apariencias son falaces. pues aún no he decidido si era un sabio o un humorista. sólo me q uedaban rótulos de melocotones. Se dice que la ma riposa Kalima. y pegar en ellas las de mis padres. Pero todo lo que nos rodea es parte de una cosa que a su vez es parte de otra: en este mundo no hay n ada bello. cuando yo era un picarón notablemente perverso. Sólo es completa la universalidad. de judía s y de guisan­tes. pues. ya que los esquima­les tienen casas de hielo. me condenaban a trabajar los sábados en la tienda paterna. imita a las hojas muertas. sugerirá otros métodos de conocimiento. proyecciones de un continente submarino. Encuentra necesaria otra forma de in­teligencia: un a inteligencia en cierto modo mística. deja de serlo. ¿Qué es una casa? Una granja es una casa.xistieran?» «En tiempos pasados. su apariencia de indivi­dualidad o la diferencia positiva que los separa. La di­ferencia entr e tierra y mar no es positiva. Pero la e sfinge de calavera. no son más que protección del mismo fondo oceánico. Pero esta certeza metafísica sólo puede brillar en el más alto ni vel de la reflexión. »Mi posición es la siguiente: todas las cosas que pa­recen poseer una identidad indivi dual no son más que islas. en toda tierr a hay agua. no considera más que la dualidad. el señor Fort no es un idealista. He aquí al locosabio del Bronx reb elándose contra la ciencia exclusivista de su tiempo. Para prepararnos a ello. hasta que lle­gué a los albaricoques. La ocupación humana no constituye un criterio. por esta­llidos de nuestros hábitos de pensar. Y así dos cosas tan positiva­mente dife rentes como la Casa Blanca de Washington y la cáscara de un cangrejo ermitaño result aban conti­guas. A la Ve­nus de Milo. Un día en que se alzaba ante mí una verdadera pirámide de latas de frutas y le­gumbres. y también contra la estructura misma de nues­tra inteligencia. Por el contrario. comencé concienzu­da o científic amente a pegar mis rótulos de melocotón en las latas de ciruelas. Una mano concebida como mano puede parece r bella. la unidad subyacente d e todas las cosas y de todos los fenómenos. no es más que la proyección de algo. «Os enviaré a es­t rellaros contra las puertas que se abren a otras cosas. y no tienen co ntornos reales. Y ninguno de nosotros es una persona. se convertirá en bella. se apresura a levantar una barrera alre­dedor de su doctrina para impedir la entrada a los espí­ri tus débiles. Milita contra nuestra falta de realismo: negamos lo real cua n­do es fantástico. Y pensé: ¿Acaso los albaricoques no son melocotones? Y ciert as ciruelas. donde debía rascar los marbetes de las l atas de conservas de la competencia. y nuestro modo de razonam iento. ya que forman parte de un mismo espectro. designaría yo lo que parece completo. ¿imi­ta acaso a las osamentas?» «Si no hay diferencias positivas. Pero si la residencia constituye la esencia de una casa.» «Islas de coral blanco en un mar azul oscuro. Chilla como un ratón y el sonido me parece vocal. semejante a una hoja muerta. sólo es bello el completo. de cerezas. Los fui pegando a las latas de melocotón. Si un espíritu puro la i magina completa. de­sesperada en presencia de la Totalidad. binario. No podría descen­der a nivel del ocultismo primitivo sin caer en . ¿no son albaricoques? En vista de lo cual.» «Por belleza. Una pata de mesa no tiene nada de positivo. En toda agua hay un poco de tierra. el pensamiento civi­lizado d e finales del siglo XIX pone paréntesis en todas partes. no es posible defi­nir nada como positivamente dif erente de otra cosa. Abandonada en un campo de batalla. sólo las apariencias son intermedias entre la belleza y la fealdad. ya que psíquicamente no nos llega más que la expresión d e nuestras relaciones con todo lo que nos rodea.

todo tendiendo a desintegrarse en lo­dos o polvos hom ogéneos. y tal vez la vida sobre la Tierra no es independiente en modo alguno de otras vidas. y caer al fin. elefantes.. viejos restos de naufragios interpl anetarios. tortugas. copos de nieve negros como el azabache. una región estacionaria. Escoria de fun dición cae del ciclo en el mar de Escocia. hay otros continentes de los que caen objetos. espe­cie de cámara f rigorífica donde se conservan indefini­damente los objetos de estos raptos. No podría permitir las locuras del pensamiento analógico.la ridicu­lez. «Los ob­jetos arrancados por los huracanes pueden haber e n­trado en una zona de suspensión situada encima de la Tierra. mi porvenir por los astros. encima de nuestras cabezas.» Digámoslo inmediatamente: Fort no es un inge­nuo. Pienso en una isla próxima a una ruta comercial transoceánica. «Propongo que se con­sidere la idea de que. Podría recibir mu­chas veces al año los detritos procedentes de las naves de paso. acumula­ci .. pterodáctilos y moas.» ¿Y por qué no restos o desperdicios de na­ves interestelares? Lluvias de sustancia animal. si sólo se tienen en cuenta las jorobas.» «Lluvias y nieve negras.» Mark Twain.?» supermar de los Sargazos: pavesas. de material gelatinoso. objetos arrojados al que llamamos espacio por las con­vulsiones de los planetas vecinos. la revo­lución por los naipes. la última guerra por la Gran Pirámide. Objetos elevados por nuestros ciclones: granjas y caballos. reu­nidos" en un superma r de los Sargazos celeste.» Lluvias de animales vivos: peces. los Césares y los Nap oleones de Marte. de Júpiter y de Neptuno. A me nos de que se trate de animales arrancados a la Tierra por huracanes o trombas y depositados en una región del espacio donde no actúa la gravitación. sólido y de saber alegre.» Así es nuestro buen hombre. que también es humana. y de qué están hechas. ¿Inventa? ¿Sueña? ¿Exagera? ¿Es un Rabelais cósmico? Él lo reco e: «Este libro es una ficción. No se puede distinguir un camello de un ca­cahuete. ¿Y si la propia Tierra no fuese real más que como a tal? ¿Si no fuese más que algo inter medio en el Cosmos? Tal vez la Tierra no es en modo alguno independiente. tan caro a lo s dudosos esotéricos que os ex­plican sin cesar una cosa por otra: la Biblia por los nú­meros. recibe del exterior pro­ductos análogos a l os nuestros. ¿Se ríe? Es que no comprende que el esfuerzo humano para adquirir el conocimiento no pueda nunca ser alegrado por la risa.... más allá de nues tro mundo. Sólo se subleva con tra la costum­bre de negar apriori.. ratas.» «Tienen ustedes los dat os. Arrancad os de la Tierra y cruzando la puerta que se abre al más allá. Y Charles Hoy Fort vuelve a la carga con esta caricatura: «Se puede identifi­car un elefante a un girasol: los dos tienen un largo apéndice. No lo cree todo. «Probablemente existe un a relación entre una rosa y un hipopótamo... negros o amarillos. de­tritos. puesto que M oisés y Mendelssohn son un mismo nombre: basta con susti­tuir Moisés por Mendelssohn. hagan con ellos lo que quie­ran.» «¿Adonde van las trombas. declara­ba jocosamente qu e se puede explicar La canción de primavera por las Tablas de la Ley. Se encuentra en tan gran cantidad que p odría representar el rendimiento global de todas las fundiciones del mundo. jamás se le ocurrirá a un joven ofrecer a su prometida un ramo de hipopótamos . tal vez los seres humanos vinieron ancestralmente de otros mundos. No señala con el dedo a las verda­des: da puñetazos para demoler el edificio científico de su tiempo. ¿Venidos de otra parte? En este caso. acompañadas de un fuerte olor a podrido «¿Admitire­mos que en los espacios infinitos flotan vastas regiones viscosa s y gelatinosas?» ¿Se trataría de cargamentos ali­menticios depositados en el cielo por los Grandes Via­jeros de otros mundos? «Tengo la impresión de que.. denunciando el mismo vicio de razonamiento. hojas de árboles recie ntes o de la edad carbonífera. invitaron de sde hace tiempo a Char­les Hoy Fort a admitir la hipótesis de que la mayoría de ellas no son de origen terrestre. constituido por verdades tan par ciales que parecen errores. flotar uno tras otro largo tiempo. moscas. rojos. y que ven señales de todo en todas partes. igual que las pavesas de América son arrastradas sobre Europa. Cuarenta mil notas sobre las lluvias de todas clases caídas aquí abajo. d e otras existencias en los espacios. en la cual las fuerzas gravitatorias y meteorológi cas terres­tres son relativamente inertes. como los Viajes de Gulliver o El origen de las especi es. sin embargo. reliquias de los tiem­pos de los Alejandros.. Veamos ahora cómo su pensamiento toma un vuelo cósmico. tesoros para paleontólogos o arqueólogos.

abarcar en un solo libro los posibles usos d e la Humanidad para un modo distinto de existencia. cada vez que visito el Museo Americano de Histor ia Natural mi ci­nismo se impone en la sección "Fósiles". que antaño la Tierra era una especie de no man's la nd que otros mun­dos exploraron. a la manera de esclavos distinguidos. Es inútil recalcar que los campesinos surcan el campo mientras los sabios se encierran en sus laboratorios. ¿Y si hubiésemos sido visitados en un pasado re­moto? ¿Y si fuese falsa la paleontología? ¿Y si las gran­des osamentas descubiertas por los sabios evolucionis­tas del siglo XIX hubiesen sido juntadas arbitrariamen­te? ¿Restos de seres gigantescos. ¿Y si desde otros mundos intentasen de esta forma comunicarse con nosotros. las ocas y las vacas deben descubrir primero que son poseídos. mucho antes de que se estable­ciese la posesión legal. que lo s astrónomos han visto estos mundos. »En otros tiempos.» «¿Por qué.. dirigentes de un culto o de una orden secreta cuyos miembros . navegaron o anduvieron al garete por él. tan abiertamente como Cristóbal Colón al desem barcar en San Salvador. para obtenerlo. recon struidas de manera que sean "verosí­miles". el equivalente de las baratijas que le exigía nuestro propietario anterior. Y esta transacción es co­nocida desde hace muchos siglos por algunos de noso­tros. de Grecia. de trueque o de prospección. o tal vez incluso para llenar sus haRenés. por razon es de caza. algo posee la Tierra y ha alejado de ella a todos los colonos. En el piso inferio r. empujados a nuestras orillas o atraídos por ellas. ¿quién nos obliga a creer en la fauna pre humana de que nos hablan los pa­leontólogos. o posibles v isitantes de nuestro planeta? En el fondo. que no saben de ello más que nosotros? «Por muy optimista y crédulo que sea. Me parece difícil. civilizaríamos. de Asiria. Osamentas gigantescas.» Recordemos una vez más que esto se escribía alrededor de 1910. presentaré pruebas convincentes de visitas subrepticias hechas al pla neta de viajeros emisarios venidos tal vez de otro mundo y que se han empeñado en evitarnos. Hoy. o incluso justificar la ilus ión halagadora de que pode­mos ser útiles para algo. para preo­cuparse después de saber por qué se los posee. a las ocas y a las vacas? ¿Obrarí mos con pru­dencia si estableciésemos relaciones diplomáticas con la gallina que funci ona para satisfacernos con su sentido absoluto de lo logrado? »Creo que somos bienes inmuebles. saltaron. Pero que el Sistema h a excluido todos los datos. incluso antes de entrar en el tema. después de h aber pagado. de señales. ga­nado. rusos y american os construyen la­boratorios para el estudio de las señales que pudieran enviarnos de otros mundos. o al menos con algunos de nosotros? «¿Con una secta. Acaso somos utilizables. «Mi prolongada experiencia de la supresión y de la in­diferencia me inclinan a pensar. que los meteorólogos. con una ansia tal de convencer. Pero construida con tal amor. nos dirigen de acuerdo con las instrucci ones recibidas y nos empujan hacia nuestras misteriosas funciones.ones de siglos. hay una reconstrucción del "dodo". Los cerdos. Pero . tendré que descuidar a mi vez ciertos aspectos de la real idad. Es una verdadera fic­ción. si fuimos visitados antaño. colonizaron y se disputaron entre ellos. accesorios.. como los dinosaurios. acaso con una sociedad secreta. Los campesinos creye­ron en los meteoritos. pero la Cienc ia excluyó a los me­teoritos. en cambio. tal vez se ha celebrado ya un conve­nio entr e varías partes interesadas: algo tiene sobre no­sotros un derecho legal. »Pienso que pertenecemos a algo. Piedras llenas de mar­cas. por ejemplo.» «Caen piedras con el rayo.» Piedras del rayo esculpidas. no lo somos ahora? «Entreveo una respuesta sencilla e inmediatamente aceptable: «¿Educaríamos. los sabios y los observad ores especializados los han percibido en muchas ocasiones.. vola­ron. o tal vez con ciertos habitantes muy esotéricos de esta Tierra?» Hay millares y millares de testimonios s obre estas tentativas de comunicación. la Ciencia excluye la piedra del rayo. o como Hudson al remontar el río que lleva su nombre. los habitant es de una multitud de universos aterrizaron en nuestro mundo. »Para realizar esta tarea. . presentada como tal.' «Actualmente.. Nada se nos ha aparecido viniendo de más allá. a los cerdos.. si pudiésemos.. Los campesinos creen en la piedra del rayo. visitándonos ocasional o periódicamente. huracanes de Egipto. aisladamente o en grupos.

No creo que las señales de ventosas sean comunicaciones inscritas en­tre diversos habitantes de la Tierra. por los te­lefotógrafos. la Tierra no está sola. se inscriben los mensajes de otro mund o. de Escoc ia y de América hayan concebido todos el mismo sistema. Pero las hay. y en la India. en el Gran Norte. en el Caucase y en Palestina. se frota l os hinchados ojos cansados. En China. en Inglaterra. «Exploradores perdidos. es que tengamos la convicción de que hay que volver a dibujar los mapas. se intenta comu nicar con ellos. en Argelia. de China y de la Ind ia archivos que serán un día descifrados. en la cual. Se encuentran virtualmente en todas partes. a los francmasones y a los jesuitas del espacio. para asegurarse de que su buena esposa. Y no importa que nos equivoquemos. for­mas blancas.» Ya hemos alcanzado las profundidades de lo inad­misible. Desde esta parte. y de que noso­tros mismos debem os transformarnos. «Estas señales parecen simbolizar la comunicación. Tal vez las que creemos ver no son las buenas. en el seno de nuestra propia conciencia. ¿Son pruebas las señales de ventosas e n los montes? Lo ignoramos. una construcción polar o una colina abrup ta y cónica. En Italia. un mapa de América en el cual el Hudson conduzca directamente a la Siberia: lo esencial. o instrucciones mal dirigidas a las órdenes esotéricas. poniéndolo en co ndiciones de hallar otras mejores. seres o cosas. pero yo soy homb re de pensamientos dobles. Hay que abolir los paréntesis del exclusi­vismo para abri r la hipótesis de la Unidad fantástica. desde hace siglos. pero esto sólo lo digo de pasada. acaso. hay exploradores en el espacio. se en­cuentran en cantidades increíbles. murmura con tranquila sat isfacción nuestro padrecito Charles Hoy Fort. a centenares de kilómetros. al conservatorio de lo im­probable. a los cartones. Pu eblos civilizados o primitivos. en Francia. Hay máquinas volantes. dibujando . al­gunos organismos vivos de aquí abajo? «Yo creo que nos pescan. los acantilados están sembrados de ellas. Hay otros mundos detrás del nuestro. Tengo la seguridad de que muchas redes se han arrastrado por nuestra at mósfera y han sido tomadas por trombas o huracanes. como el selenio pu ede ser marcado. También es posible que en algún lugar de la Tierra exista una super­ficie roco sa de un género muy especial. Tene­mos pruebas de ello. en Améric a. ninguna hipó­tesis. en la esperanza d e que algunos de ellos marquen las rocas en lugar próximo a los exploradores extra viados. al salón de los artistas celestes. a las fichas. en to­das partes salvo. En un can­til próximo al lago de Como existe un laberinto de es­tas marcas. de Inglaterra. y sólo expre siones distintas de un gran queso universal del que percibimos vagamente las fer mentaciones y el olor». para estudiarlos. dig amos. negras o amarillas .. ¿Y si fuésemos un manjar exquisito para los supergourmets de es feras superiores? Me entusiasma pensar que. yo pueda ser útil pa ra algo. no prenda fuego a la barraca.Fundaron en nuestro mundo sus colonias. por ejemplo. en algo distinto de lo que éramos. otras vidas detrás de lo que nosotros lla­mamos vida. en España. Tengo la impresión de que una fuerza exterior ha ma rcado con símbolos las rocas de la Tierra. se alisa el bigote de foca y se va a la cocina.» Ninguna imagen es demasiado loca. al museo de la coi ncidencia. A veces aparecen rodeadas de un círculo y otras de un simple semicírculo . Se quita la visera verde. Las señales de ventosas son una serie de impresiones sóbrelas rocas y que hacen pensar irresistiblemente en la s ventosas. porque parece ina­ceptable que los habitantes de la China. Pero a veces estos mensajes se pierden y marcan paredes situadas a millares d e kilómetros del receptor. de paso. pue­de marcar las rocas desde lejos.. y se perdieron o tuvieron que mar­char. se llevaran. a la fuerza eléctrica. a fin de cuentas. demasiado audaz: catapultas pa ra hundir la forta­leza. «todos so­mos insectos y ratones. Pero ellas des­pertaron nuestro espíritu. a . Otros mundos se comunican con la Tierra. al cocer las judías coloradas de la cena . y una lluvia de mensajes cae sobre la Tierra. venidos de alguna parte. y lo ha hecho desde muy lejos. Acaso las fuerzas disimuladas detrás de la Historia de la Tierra han dejado en las rocas de Palesti­na. Supongamos que una fuerza análoga. »Pero no los medios de comunicación ent re los ha­bitantes de la Tierra. Anna. de que el mun­do no es lo que creíamos que era.» No estamos solos. un receptor. en este momento de renacimiento del espíritu y de los méto­dos d e conocimiento. ¿Y si. Creo que nos pescan.

al espíritu ci entífico. Buen provecho. Y ello sin excluir ninguna hipótesis: civilización a tómica muy an­terior a lo que llamamos prehistoria. en el estudio de las civilizaciones pasadas. ¡una buena historieta! Acción militante para la mayor apertura posible del espíritu. Donde el clérigo y el biólogo hacen payasadas. hay dos clases de hechos: los condenados y los otros. en el Sahara. Como el estudio científico del pasado remoto de la Humanidad apenas ha empezado y reina en él la mayor confusión. estas hi­pótesis no son más inverosímiles ni están menos fun­dadas que las corrientemente admitidas. querida. pero nada lo prueba. Y ahora. II Una. Fort estudiaba todo lo que. hipótesis para la hoguera. Se acabó la Inquisición. el fabu­loso disfraz de Locura que viste la S abiduría. . No se pue­de alcanzar algo completo practicando la omisión . Se faltaría. Anna. nos esforzamos en reparar un cierto nú­mero de omisiones y aceptamos nu estra parte en el riesgo de ser tenidos por locos. El doctor Fo rtune no es curioso. de donde parten unos cohetes dibujados a base de millares de punti tos.32. el mé­todo clásico. señor Fort. Ninguno de l os dos competentes sabios ha visto al animal. Triar lentejas es una acción útil. el espíritu de Charles Hoy Fort inspi ra también nuestro trabajo. tienen es tómago. N os negamos a excluir hechos y a rechazar hipótesis. el empleo de f uerzas parapsicológicas entre los «primitivos» o la presencia de níquel en monedas del año 235 a. Nuestro método. Según el método clásico. Estamos persuadidos de que. Muchos blancos en todos los ma­pas. H. más o menos probables. Estudio negado. a la biblioteca de los otros mundos. No vamos a proponer una tesis sobre las civiliza­ciones desaparecidas. Se trata pura y simplemen­te del oso pardo del Himalaya. ejecuciones inquisito­riales. el reverendo Pravanananvanda. Nosotros estudiamo s las huellas. Otros cuidarán de des­cubrir las buenas pistas de nuestra selva salvaje. consecuente con nuestra época (comparable en varios aspectos con el Renacimiento). Como Fort. enseñanza proce­dente de habitantes de Fuera. prosiguiendo vanas investigaciones. El miste­rio del platino fundido. conduce a resultados como el sig uiente: Un clérigo indio. El ár bol y el teléfono. descansa sobre el principio de tolerancia.C. algo así como la Ilíada y la Odisea de la civilización en marcha. al que llamamos inquisitorial. sino para todos aquellos que. etc. P. ¡Gloria al reverendo y al doctor! Sólo f alta que comuniquen al yeti que es el oso pardo del Himalaya. y un biólogo americano. padre de lo que se ha conv enido en llamar ciencia fic­ción y que se nos presenta en realidad. son hechos condenados. que algunas civilizaciones desapa­recidas haya n podido dejar sobre la Tierra. Pero nada prueba que cier­tas hipótesis ex cluidas y ciertos hechos condenados no sean alimenticios. el resplandeciente. Excluidos. Se dice que son granos de trigo. A veces el estudio de los hechos conduce a la más amplia expresión de los hechos verdaderos. exclusiones a priori. Vamos sólo a proponer a ustedes que consideren el problema siguiendo un nuevo méto­do: no inquisi torial. ¿Y si se tratase de la representación de campos magnéticos? ¡Hor ror! ¡Espantosa hipótesis! ¡Brujería! ¡La camisa de azufre! ¡A la hoguera! Llevado al extrem o. Lovecraft. acaban de identificar al abomi­nable hombre de las nieves. debe de ser la buena». iniciación a la concienc ia cósmica. Los frescos descubiertos en la gruta de Tass ili. Pero creemos que todo mere ce ser examina­do. aparentemente. pues las piedrecitas no son comestibles. Pero declaran: «como nuestra hipótesis es la única que no es fantásti­ca. Hay dos clases de hipótesis: las molestas y las otras. Cuerdas que son libros. es dar a la cuestión un máximo de amplitud. hay num erosas denegaciones de prueba. pues. representan principalmente personajes toca­dos con cascos de la rgos cuernos.la oficina de los objetos caídos. para nosotros. las descrip­ciones de ingenios volantes en textos antiquísimos. apaga de una vez tu hornillo. Nosotros no lo cree­mos todo. al mismo nivel d e las diez o quince obras maestras del género. Un relativismo cultural. el doctor St rauss. había caído del cielo. Bie n. Por eje mplo. a la catedr al de San Masallá. la obra de Charles Hoy Fort inspirará directamente al más gran198 de poeta de los universos paralelos. según se dice. Hasta cierto punto. Lo importan­te. No trabajamos para los débiles ni para los alérgicos. testimonio de una civili­zación campesina. de la «John Hopkins University». Se nece sita un Copérnico de la antropología.

Antes de Copérnico. Siga bien mis recomendacion es y podrá birlar todo lo que quiera en las tiendas de Sidney. ja­más lo he probado... Lévi Strauss no vacila en le­vantar gran polvareda declarando que los negritos están probablemen te más fuertes que nosotros en materia de psicoterapia. El siglo de Luis XV prepara la Europa moderna. una división japone­sa armada desapareció sin dejar rastro en Nueva Guinea.. porque es imposible una aeronave más pesada que el aire. de Sir James Frazer. las opera­ciones en estado hipnótico. y M. Nin­gún explorador ha llegado hasta El Yafri. Hipótesis: otras civilizaciones pudieron ir infinita­mente más lejos que nosotros en l a exploración de las fuerzas parapsicológicas. Blancos en el mundo físico.» Por otra parte. en todos los terrenos. y el espíritu positi­vista del siglo XIX impera aún como dueño. un lag o escondido bajo las Baleares. el ame­ricano William Seabrook. s umido en las tinieblas de la mentalidad prelógica. Sir Frazer. se podría definir el conocimiento como la ignor ancia envuelta en risas.» Simón Newcomb demostró que los aviones no podían v olar.» Sin embargo. la obtención de lluvia artifi­cial mediante la dispersión de sales de plata. También el empleo de la digitalina es una superstición . al terminar la primera gran guerra. Para la antropología clásica. entre los hombres «inferiores». El doctor Fortune se va a Nueva Guinea a estudiar a los dobúes. Ni un instante ha pasado por las mientes de Sir Frazer que pudiese tratarse de algo más que de curiosas supersticiones y cost umbres pintorescas. si las dos potencias que se reparten el mundo lle­gan a entenderse. la Tierra era el centro del U niverso.. Adelantado de esta nueva e scuela. con la particulari­dad de que creen que sus técnicas mágicas sirven en to­das parte s y para todos. sobre los recursos de s u inteligencia y de su psiquismo. ¿no se apresura acaso el siglo XIX. y hemos inventado islas de Centauros y países de los Dragones: mentalidad prelógica. «Isl a de los Centauros. subsuelo de Virginia y de Che­coslovaquia. a disfrazar todos los blancos de todos los mapas. tanto más exigente cuanto que siente acercarse la muerte. Cuando el doctor Fortune em­prende el regreso. está en vías de crearse una nueva es­cuela de antropología. Aún no lo sabemos todo sobre las fuerzas del hombre. e incluso los ge ográficos? Hay en el Brasil. Compadezcámonos del pobre primitivo. partió p . los militares están realizando en secreto un censo de las cavernas: laberinto su bterráneo ex­traordinario en Suecia. Nuestra civilización. nuestra civilización es el centro de todo pensa miento humano. es que buscan. porque en el cielo no hay piedras. es una conjuración. con la seguridad absoluta de pertenecer a la única civilización digna de este nombre. blancos en el mundo h u­mano. aumentar su potenci a ingiriendo aquel sím­bolo fálico. «Yo me he servido de él a menudo para robar un cerdo asado a la luz del día. nm indígena le obsequ ia con un sortilegio que permite hacerse invisible a los demás. como todas las otras. se niega a considerar que puedan existir técnicas reales. en el espacio y en el tiem­po. la ciudad pro­hibi da de Arabia. Un día de 1943. folklore. deberían ser causa de que empezasen a suprimirse ciertas prácticas «primitivas» del capítulo de «genuid ades». por ejem­plo. Y. Respuesta: no hay fuerzas parapsicológicas. Desde la existencia de la bomba «H». £/ ramo de oro. Es un pueblo de ma gos. La antropología espera su Copérnico. entre el río Tapajós y el río Xingú. magia imitativa. y su Ramo de oro se parece a los mapas del mundo diseñados por iluminadores que no conocían más que el Mediterráneo: tapaban los blancos con di­bujos e inscripciones: «País de los Dragones». y son precisos los recientes trabajos de P ierre Gaxotte para que deje de considerarse aquel siglo como una barrera de egoísm o levantada contra el movimiento de la Historia. La ciencia de los antibióticos.Las ciencias humanas han progresado menos que las ciencias físicas y químicas. Los salvajes atacados de enfermedades infecciosas comen el h ongo penicillum notatum. por magia imitativa. el verdader o mapa del planeta nos re­servará algunas sorpresas.» Recuerden ahora a nuestro amigo Charles Hoy Fort: «En la topografía de la inteligencia. aunque de un orden distinto de las nuestras. Quinientos años nos separan de la Edad Media y sólo empezamos a defenderla de la acusación de oscurantismo. En ella se recoge el folklore de to­dos los países. es una obra vo­luminosa y que pesa. supersti­ciosa.» «Naturalmente dice el d octor Fortune . una tierra desconocida. tan vasta como Bélgica. Lavoiser declaró que no había meteoritos al decla­rar: «No pueden caer piedras del cielo .

el profesor John Alden Masón. el platino se funde a la temperatura de 1.» Se podría añadir que «desde Dios. Pero. pero encontramos aquí la necesidad de «la in­formación concomitante». y de ello da referencias debidamente com­probadas.H. Creyeron en el árbol-h ombre y en el hierro-hombre mucho antes que Sir J.° 89. con el fin de estudiar el culto vudú.S. Bose midiera la sen­sibilida d de los vegetales y envenenara el metal con veneno de cobra.C. octubre de 1958.) mientes. Creyeron en la unidad de la materia mucho antes de que se aislara el átomo de hi­drógeno. un lujo de la actividad subjetiva. para trabajarlo. Desde hace poco se considera a la Vía Láctea como generadora de mundos estelares: ahora bien. de 1. hay que valerse de una técnica parecida a la nuestra. Hay que reconocernos esta superioridad sobre nuestros padr es: ahora estamos dis­puestos a todo. más penetramos en los pueblos primitivos y más des cubri­mos que sus secretos tradicionales coinciden con las in­vestigaciones actuales . antropólogo eminente y muy ofi­cial. sin embargo. todo puede ocurrir: viajes interplanetarios. «La fe humana dice Hu xley en En­sayos de un biólogo se ha desarrollado pasando del Espíritu a los espíritus. y que se encontró enterrado entre muchos otros ob­jetos en la tumba del famoso general de los Tsin del Oeste. Los salvaj es conservaron lo que la ciencia ha vuelto a encontrar. Lo ha recibi­do sin escepticismo ni fanatismo. Alden Masón. Su actitud frente al misteri o es la de un hombre de nuestros días. tal vez percibiremos la existencia de civilizaciones dotadas de equipos técnicos tan considerables como los nuestros. menos crédulos y más creyentes. Re­sultó que el metal del cint urón estaba compuesto de un 85% de alu­minio. que se han encontrado ornamentos de plati­no fundido en la altiplanicie peruana. El viaj ero simple­mente curioso. Ahora bien. descubrimiento de la cuarta dimen­sión. de Schwartzkopf. A despecho de su prudentísima actitud. El procedimiento electrolítico que hasta ahora es el único conocido para la extra cción del aluminio de la bauxita. Parece escapársel e la circuns­tancia de que esta técnica se encuentra en la base de la electrónica y fo rma parte de tecnologías exclusivamen­te perfeccionadas. C. hace 1. supone que tales orna mentos fueron fabricados por medio de polvo obtenido por cocción y no fundiéndolos. No queremos alardear de con oci1. Cuan­to más nos remo ntamos hacia el origen del mundo. Diez minutos de consulta del Traite des Poudres Frittées. aun­que el aluminio abunde mucho en la Tierra. aunque diferentes. n. Otros misterios de la historia de la técnica: El método de análisis espectral ha sido recientemente utilizado por el Instituto de Física aplicada de la Academia de Ciencias china para estudiar un cinturón con ornam entos aplicados. le hubiesen demostrado que la hipótesis era ab­surda. en su obr . T. resulta difícil de obtene r. no se desa­rrolló hasta después de 1808. para descubrir que los secretos tradicionales de los «primitivos». ¿Por qué no consultar a los especialistas de otras discip linas? Todo el proceso de la antropología está en esto.1 El profesor Masón comprende la dificul­tad: por consiguiente. sino vivir esta magia. constituye un importante descubrimiento en la historia mundial de la metalurgia (Horízons.600 años de antigüedad. el p rofesor Masón ase­gura que. coinciden c on nuestras investi­gaciones actuales. que unos artesanos chi­nos hayan sido capaces de extraer aluminio de una bauxita. Cu ando sea otra cosa. d e los espíritus a los dioses. Ahora bien. con temporáneo de la caída del Imperio romano (265-316 d. Chu Chi.). No hay que mirar desde el exterior. tan agudame nte presentida por Charles Hoy Fort. inteligente y de formación histórico-literaria. haría falta que se estableciese una co­municación entre la antropología y las ciencias físicas. con el cielo. y de los dioses a Dios. v olvemos al Espíritu». Paul Morand escribe magníficamente de Seabrook:33 Seabrook es tal vez el único blanco de nuestra épo­ca que ha recibido el bautismo de s angre.730 grados y.ara Haití. está expuesto a pasar de largo junto a las obser­vaciones más importantes La exploración no ha sido hasta hoy más que una rama de la literatura. J. un 10% de cobre y un 5% de manganeso. Curator Emeritu s del Museo de Antigüedades Americanas de la Universidad de Pensilvania. en la más antigua civilización del Perú. entrar sin prevenciones en este otro mundo. los aztecas lo habían afirmado expresamen­te y nadie les creyó. afirma. Con la misma inocencia. se en­cuentra la soldad ura de los metales a base de resina y de sales metálicas fundidas. La ciencia de los diez últimos años nos ha llevado al borde del in­finito: de ahora en adelante. químicas y matemáticas recientes.600 años. Esta suposición revela una verdadera ignorancia de la metalurgia.

a The Ancient Civilization ofPem, abre una puerta al realismo fantástico cuando ha bla de los quipos. Los quipos son cuerdas que presentan nudos complicados. Se en cuentran entre los incas y los preincas. Se supone que se trata de un medio de e scritura, que servía para expresar ideas o grupos de ideas abs­tractas. Uno de los m ejores especialistas en el estudio de los quipos, Nordenskióld, ve en ellos cálculos ma­temáticos, horóscopos, diversos métodos de previ­sión del porvenir. El problema es capit al: pueden exis­tir medios de registro de pensamiento distintos de la escritura. Pero vayamos más lejos: el nudo, base de los qui­pos, es considerado por los matemátic os modernos como uno de los más grandes misterios. Sólo es posible en un número impar de dimensiones; es posible en el plano y en los espacios superiores pares: 4, 6, 2 dimen­siones; y los topólogos sólo han conseguido estudiar los nudos más simples. No es, pues, improbable que en los quipos se hallen inscritos conocimientos que no­so tros aún no poseemos. Otro ejemplo: la reflexión moderna sobre la natu­raleza del conocimiento y las estru cturas del espíritu podría enriquecerse por el estudio del lenguaje de los indios ho pis de la América Central. Su lengua se presta más que la nuestra a las ciencias exa ctas. No se compo­ne de palabras-verbos y de palabras-nombres, sino de palabras-ac ontecimientos, las cuales se adaptan así más estrechamente al continuo de espacio-ti empo en que sabemos ahora que vivimos. Más aún, la palabra acontecimiento tiene tres modos: certidumbre, probabili­dad, imaginación. En vez de decir: un hombre cruzaba el río en canoa, el hopi empleaba el grupo hombre-río-canoa, en una de tres combinac iones diferentes, según se trate de un hecho observado por el narrador, conta­do por otro o soñado. El hombre realmente moderno, en el sentido que da a esta palabra Paul Morand, y que le damos nosotros mismos, descubre que la inteligencia es una, bajo es­tructur as diferentes, de la misma manera que la necesi­dad de vivir bajo techado es una, manifestada en mil arquitecturas. Y descubre que la naturaleza del conoci­miento e s múltiple, como la Naturaleza misma. Es posible que nuestra civilización sea el resultado de un prolongado esfuerzo par a obtener de la máquina poderes que el hombre antiguo poseía: comunicarse a distanci a, elevarse en el aire, liberar la energía de la ma­teria, anular el peso, etc. Tamb ién es posible que, al lle­gar al extremo de nuestros descubrimientos, advirta­mos que aquellos poderes pueden manejarse con un equipo tan reducido que la palabra «máquin a» cam­biará de sentido. Habremos ido, en este caso, del espí­ritu a la máquina y de la máqui a al espíritu, y algu­nas civilizaciones remotas nos lo parecerán mucho menos. En su discurso de recepción en la Universidad de Oxford, en 1946, Jean Cocteau ref irió esta anécdota: «Mi amigo Pobers, catedrático de parapsicología de Utrecht, fue enviado a las Antillas Con la misión de es­tudiar el papel de la telepatía, muy frecuente entre los hombres sencillos. Cuando una mujer quiere comuni­car con el marido o el hijo, que han ido a la ciudad, se dirige a un árbol, y el marido o el hijo le traen lo que les ha p edido. Un día asistió Pobers a este fenómeno y le preguntó a la campesina por qué se servía de un árbol; su respuesta fue sorprendente y capaz de resolver todo el problema mo derno de nuestros instintos atrofiados por las máquinas, a las cuales se confía el h ombre. He aquí, pues, la pregunta: ¿Por qué se dirige usted a un ár­bol? Y he aquí la respue sta: Porque soy pobre. Si fuese rica, tendría teléfono.» Los electroencefalogramas de yoguis en éxtasis muestran curvas que no corresponden a ninguna de las actividades cerebrales que nos son conocidas en estado de vigi lia y de sueño. En el mapa del espíritu civilizado hay muchos blancos iluminados: pr ecognición, intui­ción, telepatía, genio, etcétera. El día en que se realice de veras la exp loración de estas regiones, el día en que se abran caminos a través de los diversos es tados de conciencia desconocidos de nuestra psicología clásica, tal vez el estudio d e las civilizaciones antiguas y de los pueblos llamados primitivos revelará verdad eras tec­nologías y aspectos esenciales del conocimiento. Al centralismo cultural su cederá un relativismo que nos hará ver la historia de la Humanidad bajo una luz nuev a y fantástica. El progreso no consiste en refor­zar los paréntesis, sino en multiplic ar los guiones de unión. Antes de proseguir, y para distraerles un poco, qui­siéramos que leyesen una histori eta que encontramos deliciosa. Es de Arthur C. Clarke, buen filósofo, a nues­tro ent ender. La hemos traducido para ustedes. Calma, pues, ¡y paso a las puerilidades ex

plosivas!

III LOS NUEVE MIL MILLONES DE NOMBRES DE DIOS por Arthur C. Clarke El doctor Wagner se contuvo haciendo un esfuer­zo. La cosa tenía mérito. Después dijo: Su pedido es un poco desconcertante. Que yo sepa, es la primera vez que un monast erio tibetano encar­ga una máquina de calcular electrónica. No quisiera pa­recer curioso , pero estaba lejos de pensar que un estable­cimiento de esta naturaleza tuviese n ecesidad de aquella máquina. ¿Puedo preguntarle qué piensa hacer con ella? El lama se ajustó los faldones de su túnica de seda y dejó sobre la mesa la regla de cálculo con la que acaba­ba de hacer la conversión de libras en dólares. Con mucho gusto. Su calculadora electrónica tipo cinco puede hacer, si su catálogo no miente, todas las operaciones matemáticas hasta diez decimales. Sin em­bargo, me in teresan letras y no números. Tendría que pe­dirles que modificasen el circuito de sali da, de modo que imprimiese letras en vez de columnas de cifras. No acabo de comprender... Desde la fundación de nuestro monasterio, hace más de tres siglos, nos hemos venido c onsagrando a cierta labor. Es un trabajo que acaso le parezca extraño, y por ello le pido que me escuche con espíritu abierto. De acuerdo. Es sencillo. Estamos redactando la lista de todos los nombres posibles de Dios. ¿Cómo? El lama prosiguió, imperturbable: Tenemos excelentes razones para creer que to­dos estos nombres requieren, como máximo , nueve le­tras de nuestro alfabeto. ¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos? Sí. Y hemos calculado que necesitaríamos quince mil años para completar nuestra tarea. El doctor lanzó un silbido ahogado, como si estu­viera un poco aturdido. O.K. Ahora comprendo por qué quiere usted al­quilar una de nuestras máquinas. Pero, ¿cuál e s el obje­to de la operación? El lama vaciló una fracción de segundo, y Wagner temió haber molestado a aquel singula r cliente que aca­baba de hacer el viaje de Lhassa a Nueva York con una regla de c alcular y el catálogo de la Compañía de Cal­culadoras Electrónicas en el bolsillo de su túni ca de co­lor azafrán. Puede llamarlo ritual si así lo quiere respondió el lama , pero tiene una gran importanc ia en nuestra fe. Los nombres del Ser Supremo, Dios, Júpiter, Jehová, Alá, etc., no so n más que rótulos escritos por los hombres. Consideraciones filosóficas demasiado com­pl ejas para que se las exponga ahora nos han dado la certidumbre de que, entre tod as las permutaciones y combinaciones posibles de letras, se encuentran los verda deros nombres de Dios. Pues bien, nuestro objeto consiste en encontrarlos y escr ibirlos todos. Ya comprendo. Han empezado ustedes con A.A.A.A.A.A.A.A.A. y terminarán con Z.Z.Z.Z. Z.Z. z.z.z. Con la diferencia de que utilizamos nuestro alfa­beto. Desde luego, supongo que les será fácil modificar la máquina de escribir electrónica adaptándola a nues­tro alfabeto. Pe ro hay otro problema más interesante, la disposición de circuitos especiales que eli minen las combinaciones inútiles. Por ejemplo, ninguna de las letras debe aparecer más de tres veces sucesivamente. ¿Tres? Querrá decir dos. No. Tres. Pero la explicación detallada requeriría demasiado tiempo, aunque comprendi era usted nuestra lengua. Wagner dijo, precipitadamente: Claro, claro. Prosiga. Le será fácil adaptar su calculadora automática para lograr este punto. Convenientement e dispuesta, una máquina de este tipo puede permutar las letras unas tras otras e imprimir el resultado. De esta manera concluyó el lama tranquilamente , lograremos en

cien días lo que nos habría costado quince mil años más. El doctor Wagner creyó perder el sentido de la rea­lidad. Las luces y los ruidos de Nueva York parecían esfumarse al llegar a las ventanas del building. Allá, a lo lejo s, en su remoto asilo montañoso, los monjes tibetanos componían desde hacía tresciento s años, genera­ción tras generación, su lista de nombres desprovistos de sentido... ¿Acaso la locura de los hombres no tenía un límite? Pero el doctor Wagner no debía manifesta r sus pensamientos. El cliente tiene siempre razón... Respondió: No cabe duda de que podemos modificar la má­quina tipo cinco de manera que imprima la s listas como usted desea. Me preocupa más la instalación y el mane­jo. Además no será fácil transportarla al Tíbet. Esto puede arreglarse. Las piezas sueltas son lo bastante pequeñas para que puedan transportarse en avión. Por esto hemos escogido la máquina de ustedes. Envíen las piez as a la India, y nosotros nos encargare­mos de lo demás. ¿Desean los servicios de dos de nuestros inge­nieros? Sí, para montar la máquina y vigilarla los cien días. Enviaré una nota a la dirección de personal dijo Wagner, escribiendo en un bloc . Pero aún hay dos cuestiones más que resolver... Antes de que pudiese terminar la frase, el lama ha­bía sacado del bolsillo una hojit a de papel. Aquí tiene el estado, certificado, de mi cuenta en el Banco Asiático. Muchas gracias. Perfectamente... Pero, si me per­mite, hay otra cuestión, tan element al que casi no me atrevo a mencionarla. A menudo ocurre que se olvidan las cosas más evidentes... ¿Disponen de energía eléctrica? Tenemos un generador Diesel eléctrico de cin­cuenta kilovatios y ciento diez voltios. Fue instalado hace cinco años y funciona bien. Nos facilita la vida en el monaste rio. Lo compramos principalmente para ha­cer girar los molinos de oración. Ah, ya. Naturalmente. Hubiese debido pen­sarlo... La vista, desde el parapeto, producía vértigo. Pero uno se acostumbra a todo. Tres meses habían transcurrido, y a Georges Hanley no le impresionaban ya los seis cientos metros de caída vertical que separaban el monasterio de los cam­pos cuadricu lados del llano. Apoyado en las piedras re­dondeadas por el viento, el ingeniero c ontemplaba con ojos cansinos las montañas lejanas cuyos nombres ig­noraba. «La operación nombre de Dios», según la ha­bía bautizado un humorista de la Compañía, era sin duda el tra bajo más desconcertante en que jamás hu­biera participado. Semana tras semana, la máquina tipo cinco modifi­cada había llenado miles y miles de h ojas con sus ins­cripciones absurdas. Paciente e inexorable, la máquina calculadora había agrupado las letras del alfabeto tibetano en todas las combinaciones posible s, agotando una serie tras otra. Los monjes recortaban ciertas pala­bras al salir de la máquina de escribir eléctrica y las pe­gaban devotamente en unos enormes registros. Dentro d e una semana, su trabajo habría terminado. Hanley ignoraba qué cálculos oscuros los habían llevado a la conclusión de que no hacía fa lta estudiar conjuntos de diez, de veinte, de cien o mil letras, y no tenía ningún e mpeño en saberlo. En sus pesadillas so­ñaba algunas veces que el gran lama decidía brusc a­mente complicar un poco más la operación y que había que proseguir el trabajo hasta el año 2060. El hombre parecía muy capaz de una cosa así. Crujió la pesada puerta de madera. Chuk se reunió con él en la terraza. Chuk estaba fu mando un cigarro, como de costumbre. Se había hecho popular entre los la­mas repartién doles habanos. «Aquellos individuos po­dían estar completamente desquiciados pensó Han­ley , pero no tenían nada de puritanos.» Las frecuentes excursiones al pueblo no habían care cido de interés. Escucha, Georges dijo Chuk , estoy preocu­pado. ¿Se ha estropeado la máquina? No. Chuk se sentó en el parapeto. Fue algo sorprenden­te, pues, de ordinario, temía el vérti go. Acabo de descubrir el objeto de la operación. ¡Pero si ya lo sabíamos! Sabíamos lo que querían hacer los monjes, pero ignorábamos el porqué. ¡Bah! Están chalados...

Escucha, Georges, el anciano acaba de explicár­melo. Piensan que cuando se hayan escr ito todos estos nombres (que, según ellos, son unos nueve mil millo­nes), se habrá alc anzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue c reada. Y después, ¿qué? ¿Esperan, acaso, que nos suici­demos? Sería inútil. Cuando la lista esté terminada, inter­vendrá Dios, y todo habrá acabado. ¿Se acabará el mundo? Chuk lanzó una risita nerviosa. Esto es lo mismo que le he dicho al anciano. En­tonces él me ha mirado de un modo ext raño, como el maestro a un discípulo particularmente lerdo, y me ha dicho: «¡Oh, no será u na cosa tan insignificante!» Georges reflexionó un momento. Es un tipo que, por lo visto, tiene grandes ideas dijo , pero no veo que cambie nada la situación. Ya habíamos convenido en que están locos. Sí. Pero, ¿no te das cuenta de lo que puede ocu­rrir? Si, terminadas las listas, no sue nan las trompetas del ángel Gabriel, en su versión tibetana, pueden pen­sar que es por culpa nuestra. A fin de cuentas, utilizan nuestra máquina. No me gusta esto... Comprendo... dijo Georges, muy despacio , pero ya he visto otros casos parecidos. Cu ando yo era pequeñín, hubo en Luisiana un predicador que anunció el fin del mundo para el domingo siguiente. Centenares de personas lo creyeron. Incluso algunas se ve ndieron sus casas. Pero nadie se encolerizó cuando pasó el do­mingo. La mayoría pensó que había sido sólo un pe­queño error de cálculo, y muchos de ellos siguen cre­yendo igual. Para el caso de que no lo hayas notado, debo ad­vertirte que no estamos en Luisiana . Estamos solos, los dos, entre centenares de monjes. Son muy simpáticos, pero pre feriría hallarme lejos cuando el viejo lama se dé cuenta del fracaso de la operación. Hay una solución: un pequeño sabotaje inofensi­vo. El avión llega dentro de una semana, y la máquina acabará su trabajo en cuatro días, a razón de veinticuatro horas por día. Sólo t enemos que hacer una repara­ción que dure tres o cuatro días. Si calculamos bien el ti empo, podemos hallarnos en el aeropuerto cuando salga de la máquina la última palabr a. Siete días más tarde, cuando sus caballitos monta­ñeros descendían la carretera en espiral , Hanley dijo: Siento un poco de remordimiento. No huyo por­que tenga miedo, sino porque me dan pe na. No quisiera ver la cara que pondrá esta buena gente cuando se deten­ga la máquina. Si no me equivoco dijo Chuk , han adivina­do perfectamente que huíamos, y les ha tenido sin cui­dado. Ahora saben que la máquina es absolutamente automática y que huelga toda vigilancia. Y también creen que no habrá un después. Georges se volvió en la silla y se quedó dormido. La mole del monasterio recortaba s u parda silueta so­bre el sol poniente. Unas lucecitas brillaban de vez en cuando bajo la masa sombría de las murallas, como los tragaluces de un navio en ruta. Era n lámparas eléctricas suspendidas en el circuito de la máquina número cinco. «¿Qué sucedería con la calculadora eléctrica? se preguntó Georges . ¿ La destruirían los mon im­pulsos del furor y el desengaño? ¿O volverían a comen­zar de nuevo?» Como si todavía estuviesen allí, veía todo lo que pasaba en aquel momento en la montaña, detrás de las murallas. El gran lama y sus auxiliares examinaban las hojas, mient ras los novicios recortaban nombres ex­travagantes y los pegaban en el enorme cuad erno. Y todo esto se realizaba en medio de un religioso silencio. No se oía más que el tableteo de la máquina, golpeando el papel como una lluvia mansa. La propia máqui na cal­culadora, que combinaba millares de letras por segun­do, era absolutamente si lenciosa... La voz de Chuk interrumpió sus sueños. ¡Míralo! ¡He ahí una visión agradable! Semejante a una minúscula cruz de plata, el viejo avi de transporte D.C. 3 acababa de posarse allá aba­jo, en el pequeño aeródromo improvisado . Esta visión daba ganas de beber un buen trago de whisky helado. Chuk empezó a cant ar, pero se interrumpió de pronto. Las montañas parecían restarle ánimos. Georges consultó su reloj. Estaremos en el llano dentro de una hora dijo. Y añadió : ¿Crees que habrá terminado el cál o? Chuk no respondió, y Georges levantó la cabeza. Vio que el rostro de Chuk estaba muy pálido, vuelto hacia el cielo.

Mira murmuró Chuk. Georges, a su vez, levantó los ojos. Por última vez, encima de ellos, en la paz de las al­turas, las estrellas se apagaba n una a una... IV Donde los autores, que no son demasiado crédulos ni excesivamente incrédulos, se int errogan sobre la Gran Pirámide. ¿ Y si había otras técnicas? El ejemplo hitleriano. El mperio de Almanzor. Muchos fines del mundo. La imposible isla de Pascua. La leye n­da del Hombre Blanco. Las civilizaciones de Améri­ca. El misterio maya. Del «puente d la luz» a, la extraña planicie de Nazca. Donde los autores no son más que unos pobres picapedreros.

Desde Aristarco de Samos hasta los astrónomos del 1900, la Humanidad ha empleado v eintidós siglos en calcular la distancia de la Tierra al Sol: 149.400.000 kilómetros . Habría bastado con multiplicar por mil mi­llones la altura de la pirámide de Cheops, construida 2.900 años antes de Jesucristo. Sabemos ahora que los faraones consignaron en las pirámides los resultados de una ciencia de la que igno­ramos el origen y los métodos. Se encuentra en ellas el número tt; el cálculo exacto de la duración del año so­lar, del radio y del peso de la Tierra; la ley del movi­miento retrógrado de los puntos equinocciales; el valor del grado de longitud; la dirección real del Norte, y acaso muchos otros datos todavía no descif rados. ¿De dónde procedían estos informes?, ¿cómo fueron logra­dos? ¿O fueron transmitidos? Y en este caso, ¿por quién? Según el abate Moreux, Dios dio conocimientos a los hombres antiguos. Henos en ple na puerilidad. «Es­cucha, oh hijo mío, el número 3,1416 te permitirá calcu­lar la superficie de una circunferencia.» Según Piazzi Smyth, Dios dictó aquellos datos a los egipcios, dema­siado impíos y demasiado ignorantes para comprender lo que grababan en la pied ra. ¿Y cómo Dios, que todo lo sabe, podía engañarse hasta tal punto en las cualida­des de sus alumnos? Para los egiptólogos positivistas, las mediciones que aparecen en Giz eh son falsificacio­nes de los investigadores, llevados de su afición a lo maravillo so: ninguna ciencia está allí grabada. Pero la discusión persiste alrededor de los dec imales, y nada ha desvirtuado el hecho de que las pirámides revelan una técnica que es para nosotros totalmente incomprensi­ble. Gizeh es una montaña artificial de 6.50 0.000 tone­ladas. Bloques de doce toneladas se ajustan entre sí con exactitud milimétr ica. Generalmente se admite la idea más vulgar: el faraón debió de disponer de una man o de obra colosal. Pero falta explicar cómo resolvió el pro­blema de la aglomeración de tan enormes multitudes. Y la razón de una empresa tan loca. Y la manera en que los bloques fueron extraídos de las canteras. El egiptó­logo no admite más técnica que la introducción de cu­ñas de madera mojadas en las grietas de las rocas. Los constructore s no dispondrían más que de martillos de piedra y sierras de cobre, que es un metal blando. Y, lo que aumenta aún más el misterio, ¿cómo fueron izadas y unidas las piedras talladas de diez mil kilos y más?; en el siglo XIX, nos costó un ímprobo trabajo trans portar dos obeliscos de los que los faraones trasladaban por docenas. ¿Y cómo se ilu minaban los egipcios en el inte­rior de las pirámides? Hasta 1890 conocemos sólo lám­paras que humean y ennegrecen el techo. Sin embargo, en los muros de las pirámides no s e advierte la menor huella de humo. ¿Captarían la luz solar y la harían pe­netrar median te un sistema óptico? No se ha descu­bierto el menor resto de lente. No se ha encontrado ningún instrumento de cálcu­lo científico, ningún vestigio de una tecn ología desa­rrollada. Parece que hay que admitir la tesis místico-primaria: Dios dicta informes astronómicos a unos albañiles obtusos, pero aplicados, y, además, les echa u na mano. ¿Acaso no hay informes escritos en las pirá­mides? Los positivistas, poco avi sados en cuestión de matemáticas, declaran que se trata de coincidencias. Pero, cuan do las coincidencias son tan exageradas, ha­bría dicho Fort, ¿cómo hay que llamarlas? En otro caso, hay que admitir que unos arquitectos y decorado­res surrealistas, para satisfacer la megalomanía de su rey y guiados en sus medidas por el azar de su in spira­ción, hicieron extraer, transportar, decorar, elevar y ajustar con milimétrica e xactitud, los 2.600.000 bloques de la gran pirámide, por menestrales que trabajaba n con pedazos de madera y sierras de cortar cartón, pi­sándose unos a otros los talone s. Estas cosas ocurrieron hace cinco mil años, y poco sabemos de ellas. Pero sí sabemos

que las investigaciones han sido realizadas por hombres que opinan que la civil ización moderna es la única civilización técnica po­sible. Partiendo de este criterio, no tienen más remedio que imaginar, o la ayuda de Dios, o un colosal y cho­cante trabaj o de hormigas. Sin embargo, es posible que un pensamiento totalmente distinto de l nuestro pudie­ra concebir técnicas tan perfeccionadas como las nues­tras, aunque tam bién diferentes: instrumentos de medi­ción y métodos de manipulación de la materia sin nin guna relación con lo que nosotros conocemos, y que no habrían dejado ningún rastro vis ible a nuestros ojos. Es posible que una ciencia y una tecnología pode­rosas aportar an soluciones distintas a las nuestras a los problemas planteados y desaparecier an totalmente con el mundo de los faraones. Resulta difícil de creer que una civil ización pueda morir, borrarse. Resulta más difícil todavía creer que haya podido diferen ciarse de la nuestra hasta el punto de que nos cueste reconocerla como tal civil ización. ¡Y, sin embargo...! Cuando terminó la última guerra mundial, el 8 de mayo de 1945, las misiones de inves tigación comenza­ron inmediatamente a recorrer la Alemania vencida. Los informes de aquellas misiones fueron publicados. Sólo el catálogo cuenta trescientas páginas. En d oce años, la evolución técnica del Reich había tomado rum­bos singularmente divergentes. S i los alemanes estaban atrasados en el campo de la bomba atómica, en cambio habían l ogrado cohetes gigantes sin parangón en Amé­rica ni en Rusia. Si ignoraban el radar, h abían construi­do detectores de rayos infrarrojos no menos eficaces. Si no inventaro n las siliconas, habían desarrollado una química orgánica completamente nueva.1 Al lad o de es­tas diferencias radicales en materia técnica, había dife­rencias filosóficas aún más sombrosas... Habían rechazado la relatividad y olvidado, en parte, la teoría de los quanta. Su cosmogonía habría puesto los pelos de punta a los astrofísicos aliados: era la tesis del hielo eterno, según la cual planetas y estrellas eran bloques de hie lo que flotaban en el espacio.1 Si en doce años pu­dieron abrirse tales abismos en n uestro mundo moder­no, a despecho de los intercambios y de las comunica­ciones, ¿qué pen sar de las civilizaciones que pudieron desarrollarse en el pasado? ¿Hasta qué punto están ca­lificados nuestros arqueólogos para juzgar sobre el es­tado de las ciencias, de la técnica, de la filosofía, del co­nocimiento, entre los mayas o entre los khmers? 1. No caeremos en la trampa de las leyendas: Lemuria o Atlántida. Platón, en el Crit ias, al cantar las maravi­llas de la ciudad desaparecida; Hornero, antes que él, en la Odisea, al evocar la fabulosa Scheria, describen tal vez Tartesos, la Tarshih bíblica de Joñas y término de su viaje. En la desembocadura del Guadalquivir, Tarte­sos es la más rica ciudad minera y representa la quin­taesencia de una civilización. Flor ece desde un número ignorado de siglos y es depositaria de una sabiduría y de secret os. Hacia el año 500 antes de Jesucristo se des­vanece completamente, no sabemos cómo ni por qué.2 Es posible que Numinor, misterioso centro celta del si­glo v a.C., no s ea una leyenda,3 pero nada sabemos de ella. Las civilizaciones cuya existencia p asada nos cons­ta, y que murieron, resultan tan extrañas como Lemu­ria. La civilización ár abe de Córdoba y Granada in­venta la ciencia moderna, descubre la investigación experi mental y sus aplicaciones prácticas, estudia la química e incluso la propulsión a reac ción. Ciertos maVéase la segunda parte de esta obra. 2. Sprague de Camps y Willy Ley, De l'Atlantide a l'Eldorado, Pión, edit., París. 3. Trabajos del profesor Tolkien, de la Universidad de Oxford. nuscritos árabes del siglo XII contienen esquemas de co­hetes de bombardeo. Si el im perio de Almanzor hubie­se estado tan adelantado en biología como en las de­más técnicas, si la peste no se hubiese aliado con los españoles para destruirlo, acaso la revol ución industrial se habría producido en los siglos xv y xvi en Andalucía, y el siglo x x constituiría una era de aventureros inter­planetarios árabes, lanzados a la coloniza ción de la Lu­na, de Marte y de Venus. El imperio de Hitler, como el de Almanzor, se de­rrumba entre sangre y fuego. Una bella mañana de ju­nio de 1940, el cielo de París se oscurece, el aire se carga de vap ores de gasolina, y, bajo la nube inmensa que en­negrece los rostros descompuestos por el estupor, el es­panto y la vergüenza, una civilización vacila y millares de ser es huyen a la desbandada por las ametralladas ca­rreteras. Quien haya vivido esto y haya conocido tam­bién el ocaso de los dioses del III Reich, puede imagi­narse el fi

Pero la isla tiene un relieve accidentado y sus escasos y mezquinos árboles no podían servir de rodillos: ¿cómo fueron transporta­das las piedras? ¿Acaso puede invocarse una mano de obra colosal? En el siglo XIX. Los toltecas construyeron los monumentos más gigantescos de América. Jamás pudieron ser más de tres o cuatro mil en esta isla de suelo fértil y desprovis­ta de animales. los enor­mes bloques de toba. Reinaba y enseñaba allí. gracias al juego de luces y de sombras. Daniel Ruzo. Las p irámides del sol de Teotihuacán y de Cholula son dos veces más importan­tes que la tumba .. que sólo puede alcanzarse a lo mos de mulo. En otra altiplanicie fabulosa. Nuestro amigo el explorador y filósofo peruano Daniel Ruzo. Ruzo descubre en ella animales 1. Encuentra estatuas de animales de la Era secundaria. ¿Cuándo fueron erigi­das? ¿Cómo? ¿Por qué? Gra ias al estudio de estos misteriosos documentos. de una raza de Hijos del Sol. inexplicables. de maes­tros. «La cultura masma. fin del mundo para los mayas. al oeste de l a cordillera de los Andes. en 1532. Cuando llega allí Pizarro. con estupor.» Revista de la Sacíete d'Etnographie de París. Tiahuanaco. aparecen ajustados con prodigiosa habilidad. ¿Qué rito de iniciación lo haría v isible? No se ha podi­do aún medir la antigüedad por medio del carbono 14: en Marcahua si no hay ningún vestigio orgánico. Una colina esculpida representa una cabeza de anciano. surgidos de los espacios. v enidos de lejos. unos hom­bres blancos y barbudos.. o de borra r el testi­monio de otro saber? ¿El recuerdo del paso de otros seres por la Tierra? ¿D e visitantes venidos de otro mundo? Los primeros europeos que exploraron la isla de Pascua descubrieron. la de los toltecas. que nosotros conocemos. entre los m oradores. ¿Entonces? Como en África. leones. tal vez la más antigua del mundo. Esto es toda la historia de la Humanidad: un fin sin fin. Daniel Ruzo cree que esta altiplanicie es la cuna de la civili zación masma. Los indicios geológicos nos remontan hasta la noch e de los tiempos. un holan­dés. Cuando los incas conquistaron esta región del lago T iticaca. Su tradición. los habitantes de la isla de Pascua no pasaban de doscientos: tres veces menos nume rosos que sus estatuas. ¿Se trataba de descubrir los ves­tigios de antiguas supersticiones.1 Esta planicie sin vida. los pri­meros misioneros que desembarcaron en Pascua. a 4. hace milenios. La isla de Pascua. volvemos a encontrar e l recuerdo del hombre blanco. donde se encie­rran no pocos secr etos. mide tres kilómetros cuadrados. El negativo de la fotografía revela un joven radiante. los europeos que iban en busca de oro conocieron esta tra dición del hombre blanco y se aprovecharon de ella. Cuando. a 3. la más perfecta de las cuales sería la más antigua. Fin del mundo para los incas. surgida del fondo de los tiempos. se cree que se puede distin­guir t res niveles de civilización.n de Córdoba y Granada. y otros mil fines del mundo en el transcurso de los mileni os. Como en Egipto. En todos los lugare s de la América del Sur. ¿De dónde procedían? ¿Eran descendientes de al guna raza varias veces milenaria. y hoy completamente extinguida? Ret azos de leyenda hablaban de una raza de señores. tor­tugas y camellos. en 1722. de­generada. de basalto y de lava. 1956 y 1959. y rostros humanos tallados en la roca y visibles única­mente durante el solsticio de verano.000 me­tros. Al pie de las estatuas había tablillas de madera cubiertas de jeroglíficos: fueron q uemadas o enviadas a la biblioteca del Vaticano. desem­barcó en ella el primer navegante europeo. como en América del Sur. cui­daron de hacer desaparecer todos los rastros de la civi­lización muerta. más o menos perdida ya. desconoc idos en la América del Sur. Sus deseos de con­quista fueron auxiliados por el más grande y misterioso recuerdo. se levant an quinientas noventa y tres estatuas enormes. los indios dan a los conq uistadores el nombre de Viracochas: señores blan­cos. En esta pequeña tierra volcánica de Polinesia. como el estegosaurio. Tiahuanaco era ya el campo de ruinas gi­gantescas.800 metros de altura. de hombres gigantescos y blancos. a tres mil kilómetros de las costas de Chile. Hoy sabemos que vivían de los restos de una cultura aún más elevada. El explorador moderno descubre en el continente americano una civilización formida ble y profunda. fin del mundo para los toltecas. Cortés advierte. que los aztecas son tan ci­vilizados c omo los españoles. es grande como Je rsey. caída del cielo. parte en 1952 a estudi ar la altiplanicie de­sértica de Marcahuasi. habla de una raza de señores desaparecida. la creyó habitada por gigantes. Desapareció de golpe. pero volverá.

No se excluye la posibilidad de que s eres humanos que sabían trabajar los metales. Algunas precisiones recientes nos inclinan a 1.2420 días. poseemos el calendario. vemos representados hom­bres de violento perfil semita dedicados a todas las actividades de la agricultura. un puente de materia ionizada. Solivie. es Marte. pensar que allí vivían hombres hace 30. Los mayas lo habían fijado en 365. Poseedores de profundos conocimientos matemáticos y astronó­micos. cuyos restos han sido descubiertos en las selvas d e Honduras. e l año solar de 365 días y el año venusino de 584 días. sus bajorre­lieves. refieren que las civilizaciones de aquella época se derrumbaron después de un conflicto con u na raza no humana y cuya sangre no era roja. En sus pinturas mural es. de la construc­ción. en la India. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar. de la pesca. Enterrada bajo una naturaleza exuberante. que tenían observatorios y poseían una c iencia. Verrill pretendía ha­ber visto en manos de los últimos hechiceros est a pasta radiactiva. y no poseemos ninguna explicación sa­tisfactoria de los orígenes de tales civilizaciones. y las grandes escaleras rígidas de sus templo s piramidales. ¿Nacería la civilizac ión en una región geográfica determinada y se propagaría poco a poco como un incendio en un bosque? ¿O apa­recería espontánea y separadamente en las diversas re­giones del Globo? ¿Hubo un pueblo maestro y otros pueblos discípulos. Es posible que los egipcios alcanzaran la misma aproximación. o sea que. de la religión. The bridge of Light. pa ra admitirlo. . En una novela muy . legada por civilizaciones todavía más anti­guas. en las paredes de sus vasijas. Resumiendo las más recientes investigaciones sobre las civilizaciones desapar ecidas. de otro modo inaccesible. de los mayas. sin emba rgo. describe una ciudad preinca a la que se llega por medio de «un puente de luz». del Yucatán. y. Sólo Egipto ha pin­tado de es ta guisa con la misma verdad cruel. Arthaud. Pero los toltecas eran a su vez descendientes de una civilización más perfecta. buena. Aquello no es la Tierra. recogidas por Madame Cynthia Fain1 y que parecen remontarse a más de cinco mil años. La altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro pla­neta. c on error de diezmilésimas. de Guatemala. sino co n una pas­ta radiactiva que roía el granito: una especie de grabado a escala de las grandes pirámides. Si no recibieron los modelos del exterior. habían llegado a la misma cifra que nosotros después de lar gos cálculos. porque también aquí los misioneros se apre­suraron a destruir los manuscritos.000 años atrás. La duración exacta del año solar ha s ido fijada en 365. Se­gún él. a romper las esta­tuas y a hacer desaparecer los alta res. Cynthia Fain. ¿Guiados por quién? Algunas de las obras de irrigación efectuadas por los preincas serían a duras penas realizables con nues­tras perforadoras eléctricas. ¿Muerta.. la ciencia de los mayas so­brepasaba a la de los griegos y los romanos.2422 días.000 años. 30. de la política. pero. en Angkor. s e revela una civilización muy anterior a la griega y superior a ésta. llevaron a una perfección minuciosa la cronolo­gía y la ciencia del calendario. es que su c erebro estaba consti­tuido de tal modo que pasó por las mismas formas de expresión artís tica de todos los grandes pueblos anti­guos de Europa y de Asia. ni de sus finalidades. los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra. como el Caracol sobre tres terrazas de su capital de Chichén Itzá. o bien muchos pueblos autodidac­t as? ¿Hubo semillas aisladas. Construían observa­t orios con cúpulas mejor orientadas que el de París en el siglo XVII. ocho millones de glóbulos rojos en vez de ci nco. Tienen dos litros de sangre más que nosotros. »E1 arte admirable de éstos presenta otras analogías con Egipto. que aparece y desaparece a voluntad y permite fran­quear un desfiladero rocoso. Conocían el año sagrado de 260 días. o un tronco único con brotes en todas partes?» No se sabe. se encuentran hombres hasta los tres mil qui­nientos metros de altura. Ed. París. en sus frescos. la de los mayas. y su corazón late con mayor lentitud. pero la alfarería maya hace pensar en los etru scos. hay que reconocer las discutidas concordancias de las Pirámides mien tras que.del rey Cheops. cuándo y cómo? Muerta dos veces. Raymond Cartier escribe: «En muchos terrenos. ciudades gigantescas. construyeran. Algunas leyendas bolivianas. en todo caso. El método de establecer la antigüedad por m edio de radiocarbono revela la presencia humana hace unos nueve mil años. ¿Y por qué unos hombres que no utiliz aban la rueda construyeron grandes carre­teras pavimentadas? El arqueólogo americano Hyatt Verrill consagró treinta años a la busca de las civiliza ciones desapareci­das de la América Central y de la América del Sur..

y de realida­de s operatorias dentro de lo que nosotros colocamos en el campo de las prácticas mágic as. según la cual las estrellas están habit adas y los dioses han des­cendido de la constelación de las Pléyades. V Donde los autores encuentran pájaros metálicos La memoria es más vieja que nosotros. antes que otros estados de conocimiento y de técnica. se pierde en conjeturas. una comunicación constante entre la observación objetiv a del pasado y las sutilezas del co­nocimiento moderno en materia de parapsicología. Historia de un curiosísimo mapa del mundo. Otr isión del esoterismo. en cierta medida. de toda la historia humana. . a la luz de los cuales les fuese revelada la casi totalidad del c onocimiento? ¿Por qué lo que se produce a veces en la vida del hombre. Masón rechaza esta hipótesis e imagina que las figuras fueron trazadas partiendo de un modelo reducido o de una cuadrícula. de leyendas. Permítannos otra historieta . El profesor Masón se guarda muy bien de tomar en cuenta estas leyendas e inventa. Las fotografías que tenemos de la llanura de Nazca hacen pensar irr esisti­blemente en las señales de un campo de aterrizaje. El profesor Masón . de vestigios de ci encias englobadas en diver­sas formas de lo que llamamos esoterismo. no es sospechoso de fantasía. podrán un D arwin o un Copérnico de la antropología crear una ciencia completamente nueva. sino un tabú que hemos erigido por creernos beneficiarios. Dado el nivel de la técnica preinca ad­mitida por la arqueología clásica. Otra idea sobre las máquinas. Hubies e sido necesario que las construccio­nes se guiasen desde un aparato flotando en e l cielo. además. Es cuestión de categoría: las luces de hoy son l as únicas luces. esto resulta todavía más improb able. Ve­rrill afirmó que su libro era mucho más que una leyen­da y su esposa.. repitámoslo. Bombardeos atómi­cos y naves interplaneta rias en los «textos sagrados». ¿Qué significan las figuras de Nazca? Se trata de unas líneas geométricas inmensas traza das en la llanura de Nazca. El culto del «car­go». Hi­jos del Sol. sino que digo: es una instantánea de un salto o de un plongeon . caminos más amplios de investigación. la exploración del pasado se ve facilitada por los nuevos método s fundados en la ra­diactividad y por los progresos de la cosmología. u n poco más lejos. calificándolos de mito­logía.. agruparemos otras ideas. menciona la mitología preinca. No somos más que dos po­bres picapedreros: otros construirán la carretera. de civilizaciones atómicas desaparecidas sin casi dejar rastro. de un prolongado avance del saber. que le sobrevivió. hoy. de magia? Si me muestran una foto­grafía no compuesta de un hombre flotando en el aire. y que la exploración aeronáutica ha permitido descubrir recientemente.. Pero poco importa. ¿Y cuál sería el significado de este tra­zado? ¿Religioso? Esto es lo que se dice si empre. Sin embargo. en su totalidad. como Verrill. visibles solamente desde un avión o desde un globo. de etapas de l conocimiento y de la técnica comparables a la etapa presente. formularemos otras hipótesis. ¿Por qué no puede haber estados instantáneos en las ci­vilizaciones? Citaremos otros hechos. no digo: es la representa ción del mito de ícaro. . de la cual la historia de las creencias reli­giosas no nos da ningún otro ejemplo. venidos del cielo. Tal vez compren­derán que la idea de una constant e y lenta evolución de la inteligencia. si este libro sirve para despertar algunas voca­ciones y para preparar. una especie de religión de la trigonometría.. no pudo producirse muchas veces en la vida de la Hu­manidad? ¿No interpretamos erróneamente los pocos recuerdos de aquell os instantes. La explicación por una religión desco­nocida es el método corr iente. en nuestro li­bro habrá muchas tonterías. de física. Se prefiere suponer toda suerte de desvarios del espíritu. como último recurso. No decimos que lo creemos todo.Carácter sagra­do de la inteligencia. Desde hace diez años. ¿Por qué las civilizaciones pasadas no pudieron cono­cer bru scos relámpagos. la intuición fulgurante. que. De ella se des . sin exclusión alguna. Nosotros no negamos la posibilidad de visitas de los habitantes del espacio exte rior. la explosión del genio. la ilumi­nación. no es u na idea segura. y aviniéndose a considerar todas las hipótesis derivadas de aquellos hechos sin el menor prejuicio. sigue afirmándolo. pero en el próximo capítulo demos­traremos que el campo de las ciencias humanas es pro­bablemente mucho más vasto de lo que se pretend e. de química y de matemáticas. Sin duda. Sólo integrando todos los hechos.Hasta sus últimos días (murió a los ochenta años). por p oco que se establezca.

Pero. en el origen de los tiempos. ¿Provienen de la misma fuente. qué «hombre»? No del Homo sapiens. En este terreno. habría bastado para pasar del ser prehumano al hombre. por pájaros metálicos gigantes. La exploración del tiempo. Pero. Los arqueólogos del siglo XIX insistieron mucho en el absurdo de estos «pájaros metálico s». unos 4.. En tal caso. Se han encon­trado otros objetos en Ipswich. Tendría. Ceilán y Mongolia. una civilización superior d omina el Globo. 1958. 2.prenden dos hechos extraordinarios. No ha­brían dejado huellas vis ibles por nosotros. incluso que la existen cia de nuestra especie. pero su re­cuerdo persistiría en las leyendas. ¿por qué? ¿Cómo pudieron aquellos hombres p rimitivos decidir bruscamente. Para demostrar lo bien fundado de su tesis. una vez agrupadas 1. La mayoría de los paleontólogos consideran los eolitos (piedra s descu­biertas cerca de Orleáns en 1876) como objetos natura­les. más bien. Luego la técnica de elabo­ración de estos objetos no es exclusiva de los esquima­les. en Siberia. ¿Y nosotros? Todavía no se ha realizado ningún trabajo compa­rable al del Instituto Smithson sobre objetos mejor de­finidos.000 años. se descubren exactamente los mismos objetos de hueso y de piedra. Tal vez nuestra memo­r ia se remonta mucho más lejos que nuestra propia exis­tencia. ig noran que la Tierra es re­donda y no tienen la menor noción de la geografía.1 1. Se han encon­trado lentes ópt icas en el Irak y en Australia central.° El hombre que conocemos. ¿Qué registros infinitamente lejanos se esconden en nuestros cromosomas y en nuestros genes? «¿De dónde te viene esto. Nuestra civilización acelera las comunicaciones. Por nuestra parte. Londres. de la misma civiliza­ción? No ha sido llamado ningún óptico moderno para . existiría desde hace sólo 75. Y abandon ar Ceilán.1 Una sola mu­tación. no pretendemos imponer nuestra hipótesis. En junio de 1958. El Insti­tuto no contesta a estas preguntas. y comparadas. «El busto sobrevivió a la ciudad»: su recuerdo puede haber sobrevivido a las centrales de energía. indios y rusos. de dónde te viene esto?» Todo cambia ya en arqueología. Sin embargo. y no. que de­mostrarían la existencia de «hombres» terciarios en la Europa occidental. En vista de lo cual el Insti tuto Smithson entiende que se puede llegar a la conclusión de que. plantean grandes misterios.500 millones de años? Es posibl e. ¿se habría producido una sola mutación en 4. Nos habla de tribus transportadas al Gran Norte. Se habría formado al mismo tiempo o acaso antes que el Sol. un ligero cambio en los huesos del cráneo. Doctor Bowen. Washburn modi­ficó el cráneo de unos ra tones. existen probl emas desconcertantes.1 En las excava­cio nes del lago Baikal y en la cuenca superior del río Lena. a los monumentos de sus civilizaciones extinguidas.. y la s observaciones he­chas en toda la superficie del Globo. responden que no.000 años. Por ejemplo. ¿conoció la Humanidad otras civilizaciones téc nicas además de la nuestra? Los especialistas.500 millones de años . sobre las lentes. como se creía. pues. y to­dos al mismo tiempo. Pero no e s evidente que sepan distinguir un instrumen­to de un objeto llamado de culto. b) Los experimentos de Washburn y de Dice de­muestran que la evolución del hombre pu do ser causa­da por modificaciones muy triviales. en Norfo lk. Pero otros ven en e llos la mano del hombre. ¿es seguro? ¿Por qué no pudo haber varios ciclos de evolución antes de los sete nta y cinco mil años últimos? Han podido aparecer y desaparecer otras formas de Huma nidad. Por ejemplo. el Instituto Smithso n publica unos relatos ob­tenidos por americanos. Aquí nos permi timos formular dos preguntas: a) En el transcurso de estos 75. que es un paraíso terrenal. por condensación de pa rtículas en frío. a coro. alma del hombre. la in­vestigación no ha comenzado siquiera. Después debieron de emigrar bruscamente hacia Groenlandia. y la formula­mos únicamen te como ejercicio de espíritu abierto: hace diez mil años. haciéndolos pasar de una forma «neandertaloide» a la forma «moderna». trocar aquellas tierras p or el pun­to más inhospitalario del Globo? ¿Y cómo pudieron llegar hasta él? Todavía hoy. otros seres dotados de pensamiento. y establece en el Gran Norte una zona de deportación. Veamos lo qu e dice el folklore esquimal. o. ¿De 1. Est e período bre­vísimo habría bastado para pasar del ser prehumano al hombre. los esquimales habitaban el Asia Central. un conjunto complejo d e mutaciones.° La Tierra sería contemporánea del Universo. a las máquinas. hace diez mil año s. el Homo sapiens.

Relatos fantásticos. Véase el estudio de Iván T. En 1952. costumbres imaginarias de los dioses. no era ni escritor de ciencia ficción. y todos eu­ros otros vestigios hubi esen desaparecido. A mediados del siglo XIX un oficial de Marina. en el espíritu de los «historiadores» cachiqueles. la existencia de una civilización única en el Globo. enero de 1959. se obser­van vitrificaciones del suelo pa recidas a las que produ­cen las explosiones atómicas. Mall ery y Walters so­meten su trabajo al comité del año geofísico. y los unos son copia de los otros. inscripciones acompañadas de mapas a stronómicos que representan las estrellas en la posición que ocupa­ban hace tres mil año s. to dos los cristales de ópti­ca son pulimentados con óxido de cerio. escribía estas líneas. ni un vago ocultista. nos sentimos inclinados a investigar h asta qué punto la coincidencia de muchas de estas creencias y leyendas es fruto de la casualidad. o bien hasta qué punto podrían ser reflejo de la existencia de una a ntigua civilización. da? Imposible: la geometría proyectiva data de Monge. el trazado de las costas del extremo norte del continente y el relieve de la Antártida (cubierta po r los hielos y a duras penas revela­da por nuestros instrumentos de medición) son co rrec­tos. se advirtió que los indios cachiqueles no referían historias tontas.» «Algunas de las creencias y leyendas que la Anti­güedad nos ha legado están tan universa l y profun­damente arraigadas. direc­tor del observatorio de Weston y responsable d e la car­tografía de la Marina americana. Sin embargo. estudia estos documentos. que datan del siglo XVI.1 Y advierte que todo lo que existe en el Mediterráneo. El padre comprueba que el relieve de la Amér ica del Norte. al lado de . El comité confía el informe a l padre jesuíta Daniel Lineham. turco. Piri Reís. el cual traslada estos mapas a un globo mod erno del mundo: son exactos. Mallery. Era uno de los adelantados de la ciencia. los más an­tiguos. Estudios de este género podrían dar origen a una nueva visión del mundo pasado. ha sido consignado. el profesor Fred eric Soddy. comprendidas las Américas y el Atlántico. En nuestra civiliza­ción. el análisis espectroscópico de­mostrará.» El hombre que. Hay otros hechos: En vastas regiones del desierto de Gobi. Estos últimos se coloca­ban. apariciones de seres legen­dar ios. 11 de junio de 1958. ¿ Pensa rían aquellas gentes que la Tierra es plana ? La explicación no es suficiente. por ejemplo. Dentro de mil años. car­tógrafo oficial. Arlington H. desde hace veinte años. en 1910. a su manera. premio Nobel. New York Hernia Tribune. gran especia lista en cartografía. teniendo en cuenta que la Tierra es redon1. En 1955. que se pronunciara sobre el caso. Dios q uiera que nues­tro libraco. Ahora bien. regala a la «Librar y of Congress» un paquete de mapas que ha descubierto en el Oriente Los más re­cientes datan del tiempo de Cristóbal Colón. Se han encontrado en las cavernas del Bohistán. inspire en algún joven todavía i ngenuo la idea de un trabajo loco que habrá de darle un día la llave de las antiguas razones.1. habla de una civilización infinitamente anti­gua que conocía las nebulo sas y todo el sistema solar. Todo este as unto fue estudiado en el curso de un debate orga­nizado en la Georgetown Universit y en diciembre de 1958. Estudiaban los cuatro rincones del hori­zonte. «Los de la primera raza leemos eran capaces de todo sab er. los cuatro puntos del arco del cielo y la cara re­donda de la Tierra. ¿Trazaría n su mapa por proyección. al estudiar la cosa con m ayor atención. sus primeros contac­tos con los invasores españoles. el emplazamien­to de los lagos y montañas del Canadá. en Fantastic Universe . pero no está en su si­tio. si no que relataban. ¿ Serán copias de mapas todavía más antiguos ? ¿ Ha­brán sido trazados partiendo de servaciones hechas a bordo de una nave volante o espacial ? ¿ O serán notas to­madas p or visitantes venidos de Fuera? ¿Nos reprocharán que formulemos estas pregun­tas? El Popul Vuh. Y será verdad. por el análisis de estos crista les.1 La Universidad de Oklahoma publicó en 1954 los anales de unas tribus indias de Gua temala. del siglo i después de Jesucristo . Mallery confía a continuación el estudio a Walters. desconocida e insospechada. descubridor de los isóto­pos y de las leyes de transformac ión en radiactividad natural. libro sagrado de los q uichés de América. que nos hemos habituado a consi­derarlas casi tan vie jas como la misma Humanidad. Y se ven unas líneas que unen a Venus con la Tierra. ligero y mal documentado. Sanderson.

Y menos aún son capac es de advertir que un problema técnico puede resolverse de varias maneras di­ferente .. Profesor en Oxford. movidos por la luz. Eran impulsadas por «una fuerza etérea que golpea el suelo al partir» o por «una vibración que emana de una fuerza invisible». en el Globo en­tero. como compuesta de var ios metales. Los museos arqueológicos rebosan de objetos clasificados como «ob jetos de culto» o «varios». unos blancos y ligeros. retirando sus co­nocimientos a los hombres impuros y borrando por desintegración las huellas de su paso. ¿De qué se trataba? En fin. a su país «de hierro y de metal». figura esta singular descrip­ción. entr e los primeros textos introducidos en la Biblia por los sa­cerdotes judíos. se describía la rea lidad bajo un aspecto fabuloso. que admi te la hipótesis de una anti­gua visita de viajeros interplanetarios. irradiaban «brillando como el fuego». Todavía no se ha hecho ninguna explo­ración arqueológica s a en el sur de Rusia. De esta manera. 2. Todavía no se ha hec ho la clasificación. en el África Central y en África del Sur. los pájaros se volvían blan­cos. se elevó es­plendorosa. Purva.» Objeción: si admiten ustedes la existencia de civili­zaciones tan fabulosamente adel antadas. Inmensos t erri­torios guardan el secreto del pasado. po­cos arqueólogos tienen conocimientos científicos y téc­nicos. en unas cavernas del Gobi y del Turkestán. utilizadas dos mil años antes de Galvani. ¿cómo expli­can que las innumerables excavaciones.» 1.. El libro de Dzyan habla de «señores de faz res­plandeci ente» que abandonan la Tierra. Se marchan en ca1. y que p a­recían «nubes azuladas en forma de huevo o de globo luminoso». un rayo de hierro. traducida por Adolphe Lepage.los personajes de su mitología y de su tradición. Lo que sabemos de la ciencia y de la técnica moderna debería.° Fue preciso que un ingeniero alemán. Los cabellos y las uñas se caían. Cuando el vimana hubo aterriza do. des criben aeronaves que cir­cularon por el cielo en el origen de los tiempos. y su trayec­toria no era recta. que. apa­reció como un espléndido bloque de antimonio posado en el suelo. 1959. parecida a diez mil soles. visitara por casualidad el mus eo de Bagdad. como Enoc desaparecían para remontar el cielo en arcos misteriosos. jamás hay an revelado un solo resto de objeto capaz de hacernos creer en aquellas existenc ias? Respuestas: 1. En el Mausola. en China. recuerdo s de seres venidos de fuera. hacernos leer con otros ojos esta lite­ratura. sino qu e parecía «como una larga on­dulación que las acercaba o las alejaba de la Tierra».1 el profesor Agrest.. lanzó sobre la triple ciudad un proyectil úni­co cargado con la fuerza del Universo. Podían dar varias veces l a vuelta a la Tierra. Una humareda incandescente. La mat eria de tales ingenios se describe. Wilhelm Kónig. volando a bordo de una vimana de gran potencia. En su reciente estudio de la Literaturnaya Gazeta. empero. se estropearon todos los alimentos. sobre los cuales na­die sabe nada. para que supiéramos que unas piedras planas encontradas en el Irak y clasificadas como tales. Los cadáveres quemados eran irreconocibles. eran en realidad pilas eléctricas. Al cabo de algunas horas. que redujo a cenizas a to­dos los miembros de la raza de los Vrishnis y de los Andhaka s. los o bjetos de barro se rompían sin causa aparente. rros voladores. Y ésta: «Cukra. y otros rojos. sin que nadie quiera pensar ni un instante que tal vez allí se o cultan crónicas iluminadas de sucesos verdaderos. pero que ha dejado de serlo para nosotros: «Es un arma desconocida. encuentra. gigan­tesco mensajero de la muerte. Estas líneas han sido extraídas de s u obra El radium. incomprensible para los etnól ogos del siglo XIX. Los rusos descubrieron re cientemente. y es altamente probable que algunos textos consi derados como puramente folklóricos o mitológicos descansasen sobre hechos reales mal interpretados y mezclados con otros hechos. jefe del laboratorio de Físico-quími ca del Ins­tituto de Hidrología y Climatología de París. miembro de la Real Sociedad de Lon­dres. El rayo se deshizo en un p olvo fino. y nuestra civilización atómica aún no tie­ne veinte años. hemisferios de cerámica o de vidrio rematados por un cono que conte­nía una gota de mercurio. Los libros sagrados hindúes. y toda una literatura varías veces milenaria descansa en los es tantes de «leyendas». éstos imaginarios." Apenas hace más de un siglo que se excava siste­máticamente. el Ramayana y el Mahabharata.. en estas obras que datan de más de tres mil años y que sin duda se inspira­ron en recuerdos mucho más remotos. Emitían «sonidos dulces y m elodio­sos».

Esta idea po­día sorprender a un hombre del siglo XIX. G. Algunas líneas trazadas con una tinta especial en un papel debidamente pre parado constituyen un recep­tor de ondas electromagnéticas.° 1. El astrónomo John Kraus.. 1. El diamante es un detector se nsible a la radiación nuclear y cósmica. tal vez .000 personas. Pero tal vez lo será doblemente al desmentir la futil idad del ayer. ni ruedas. Mañana. En tal caso. o. revelado. ¿exigirá una máquina pesada. desapar ece todo el po­tencial material y la mayor parte del potencial humano de una civil . unos arqueólogos encontra­sen. Es exactamente lo que dice un gran sabio como Bowen en su obra La ex ploración del tiempo. todas la s emisoras y todos los receptores de telecomunicación. la r evista Industries Atomiques. p. en las energías. ¿Y si se trata­se de recuerdos inmemoriales. Stuckuelberg. ha sido registra­do en la materia. en el espacio. Respuesta: «Nosotras. modul adas de tal forma que parecen mensajes. En segundo lugar. del conjunto de los textos más antiguos de la Humanidad." Esta idea de la existencia de universos paralelos al Universo visible la enc ontramos en todos los ámbitos de la investigación con­temporánea. fueron recibidas en el Institu to de Princeton. todos los instru­mentos tecnológicos. pero no para nosotros. es decir. señales procedentes de Ven us. Nueva objeción: una elevada civilización técnica y científica no desaparece enteramente. recuerdos inmemoriales de civilizaciones técnica y científicamente tan avan­zada s o mucho más avanzadas que la nuestra? ¿Qué nos dice la Tradición. ya sean gigan­tescos o de bolsillo. Ya no es inconcebible que pue­da habe r universos paralelos al nuestro. para matar a 300. por ejempl o. valiéndose de sonidos. de una asombrosa ligereza? Al desa­rrollarse. todas las armas. Ciertos cristales pueden contener re­gistros complejos. extin­guida nuestra civilización. ni manivelas. ¿qué harían con ellas? ¿Y cómo verían la diferencia entre una banda vir n y una banda registrada? Hoy estamos en camino de descubrir los secretos de la antimateria y de la antigr avitación.» Precisa mente las técnicas más desarrolladas pueden provocar la desaparición total de la civil ización en un futuro próximo. ¿Se encerrarán bibliotecas enteras en unas piedrecitas talladas? Si dentr o de mil años. Se dice que otras señales. registrados por gentes ya muy alejadas del tiempo en que se desarrollaron. bandas magnéticas. que estas bombas están ya muy anticuadas. artículo de E. n. podría eliminar todo rastro de vida en la mayor parte del mundo. con los cuales pueda establecerse comunicación. asegura la Tradición que todo lo que ha pa­sado desde el principio de los ti empos. 17.» Esta teoría no está muy aleja­da de los conceptos modernos. asegura haber captado. considerada en este aspecto? Ante todo. se fundan en el mismo principio de producción de energía. Un absur do para el siglo XIX. C. todos los aparatos eléctricos y nucleares. La creación cósmica está sostenida por vibraciones que podrían igualment e suspenderla. por el con trario.1 Los radiotelesco­pios reciben ondas emitidas a diez mil millones de años luz. no queda del todo aniquilada. refiriéndose a una le­yenda que recuerda el mito de Orfeo. sabemos ahora que somos mortales. en una palabra. Todas las centra­les de energía.. de quinientas toneladas. e scribe: «En los tiempos antiguos.s y que hay máquinas que en nada se parecen a lo que solemos llamar máquinas: sin bi elas.» Y Walter Owen: «Las vibraciones sonoras son fuerzas. Véase. En fin. religio­so y filosófico de la Tradición. por ejemplo. y es una idea compartida hoy en día por la mayoría de los invest igadores. En su libro Magia caldea Lenormand. el 2 de junio de 1956. provo caban tempestades y levantaban en el aire. para construir sus templos. el manejo de estos secretos. que pueden existir contactos con seres no terrestres. proce­dentes de Júpiter. arrojadas sobre Hi­roshima y N agasaki. Tenemos un concepto exclusivamente literario. la técnica no se complica. Ahora sabe­mos que han bastado dos bombas. que la ciencia es peligrosa. Mañana será fantá tica: todo el mundo lo sabe. de la Universidad de Ohio. Un simple tubo de co­bre s irve de resonador en la producción de ondas de ra­dar. sin o que se simplifi­ca y reduce su equipo hasta hacerlo casi invisible. los sacerdotes de On. y que los alterasen y exager asen. y que un proyec­til de cobalto. y.1958. las civilizaciones. Una reacción en cadena puede hacer estallar todos estos instrumentos. piedras q ue mil hom­bres no hubiesen podido trasladar.

ización. Sólo quedan las cosas que no dan testi­monio de esta civilización y los hombres que vivían más o menos apartados de ella. Los supervivientes vuelven a caer en la s implicidad. Sólo quedan los recuerdos, con­signados torpemente, después de una catástrof e: relatos de tono legendario, mítico, en los que destaca el tema de la expulsión de un paraíso terrenal y el sentimiento de que hay grandes peligros, grandes secreto s, ocultos en el seno de la materia. Todo vuelve a empezar, a partir del Apocali psis: «La luna se volvió como la sangre y los cie­los se cerraron como un rollo de per gamino...» Unas patrullas del Gobierno australiano, al aventu­rarse en 1946 en las tierras al tas e incontrolables de Nue­va Guinea, encontraron a la población agitada por un ven daval de excitación religiosa: acababa de nacer el cul­to del «cargo». El «cargo» es una exp resión inglesa que designa las mercancías destinadas a los indígenas: latas de conserv as, botellas de alcohol, bujías de parafina, et­cétera. Para aquellos hombres, que se encuentran toda­vía en la Edad de Piedra, el súbito contacto con tales riquezas tenía qu e ser desconcertante. ¿Acaso los hom­bres blancos podían haber fabricado semejantes ri que­zas? Imposible. Los Blancos, a quienes conocían, eran sin duda incapaces de hace r brotar de sus manos un ob­jeto maravilloso. Seamos positivos, se decían más o me­nos l os indígenas de Nueva Guinea: ¿habéis visto alguna vez a un hombre blanco fabricar alg una cosa? No. En cambio, los blancos se entregan a misteriosas activida­des. Se vi sten de la misma manera. A veces se sientan ante una caja de metal provista de c uadrantes y escuchan extraños ruidos que salen de aquélla. Y trazan signos en hojas blancas. Todo esto son ritos mágicos, gracias a los cuales obtienen que los dioses les envíen el «cargo». Los indígenas intentaron, pues, copiar estos «ritos»: trata­ron de ve tirse a la europea, empezaron a hablarles a las latas de conservas, plantaron ta llos de bambú sobre sus chozas, a manera de antenas, y construyeron supuestas pist as de aterrizaje, esperando el «cargo». Bien. ¿Y si nuestros antepasados hubiesen interpre­tado de esta manera sus contactos con civilizaciones superiores? Nos quedaría la Tradición, es decir, la en­señanza de «rit os» que eran realmente maneras muy ló­gicas de actuar en función de conocimientos distin tos. Habría sido la imitación infantil de actitudes, gestos y manipulaciones, sin co mprenderlos, sin relacionarlos con una realidad compleja que se nos escapaba, y con la esperanza de que tales actitudes, gestos y manipulacio­nes nos valieran alg una cosa. Alguna cosa que no venía: un maná «celestial», que seguía en verdad otros cami­nos que nuestra imaginación no podía concebir. Es más fácil creer en lo ritual que elevarse al conocimiento, in­ventar dioses que comprender técnicas. Dicho esto, añado que ni B ergier ni yo pretendemos atribuir todo impulso espiritual a la ignorancia materi al. Todo lo contrario. Para nosotros, la vida espiritual existe. Si Dios supera a toda realidad, encontraremos a Dios cuando conozcamos toda la realidad. Y si el hombre tiene facultades que le permi tan comprender todo el Universo, Dios es tal vez todo el Universo y algo más. Pero prosigamos nuestro ejercicio de apertura del espíritu: ¿y si lo que llamamos es oterismo no fuese en realidad más que un exoterismo? ¿Y si los más viejos textos de la Humanidad, sagrados a nuestros ojos, no fuesen más que traducciones bastardas, vu lgarizaciones aventuradas, informes de tercera mano, recuerdos un poco adulterad os de realidades técnicas ? Interpretamos estos viejos textos sagrados como si fue sen indudable­mente expresión de «verdades» espirituales, símbolos filosóficos, imágenes reli iosas. Y es que, al leerlos, sólo nos referimos a nosotros mismos, hombres embarga dos por nuestro pequeño misterio interior: amo el bien y hago el mal, vivo y voy a morir, etc. Los textos se dirigen a nosotros: los aparatos, los rayos, el maná, e l apocalip­sis, son representaciones del mundo de nuestro espíritu y de nuestra alma . Me hablan, a mí y para mí... ¿Y si tra­tase de antiguos recuerdos deformados de otros mun­dos que han existido, del paso por esta Tierra de otros seres que buscaban, qu e sabían, que actuaban? Imaginad un tiempo muy antiguo en que eran capta­dos e interpretados los mensajes procedentes de otras inteligencias del Universo, en que los visitantes interpla­ne tarios habían instalado una red sobre la Tierra, o en que se había establecido un tráf ico cósmico. Imaginad que existen todavía, en algún santuario, notas, diagra­mas e infor mes, descifrados a duras penas, en el trans­curso de los milenios por monjes deten tadores de los an­tiguos secretos, pero en modo alguno capacitados para comprender los en su integridad, y que jamás cesaron de interpretar y de interpolar. Exactame

nte lo mismo que harían los hechiceros de Nueva Guinea al tratar de com­prender una hoja de papel en la que se hubiesen anotado el horario de los aviones de Nueva Y ork a San Francisco. En último término, ahí tenéis el libro de Gurdjieff: Recits de Belzébuth a son petit Fus, lleno de referencias a conceptos desconocidos y en el que se emplea un len­guaje i nverosímil. Gurdjieff declara que tuvo acceso a las «fuentes». Fuentes que no son, en sí, más que desvia­ciones. Hace una traducción de milésima mano, aña­diéndole sus ideas perso es, construyendo un sim­bolismo del psiquismo humano: he aquí el esoterismo. Tomad una guía de las líneas de aviación interiores de Estados Unidos: «Pueden ustedes r eservar su plaza en cualquier punto. Su petición de reserva será registra­da por un ro bot electrónico. Otro robot efectuará la re­serva en el avión que usted desea. El billet e que le envia­remos está perforado según..., etc.» Calculad lo que saldría de esto, a la milésima traducción al dialecto ama­zónico, realizada por personas que jamás hubiesen vist o un avión, que ignorasen lo que es un robot y que no co­nociesen los nombres de las ciudades citadas en la guía. Y ahora imaginaos al esoterista ante este texto, rem on­tándose a las fuentes de la antigua sabiduría y buscando una enseñanza para la orient ación del alma humana... Si hubo en la noche de los tiempos civilizaciones edificadas sobre un sistema de conocimientos, hubo también manuales. Las catedrales serían los manuales del conoci miento alquimista. No se excluye la posibili­dad de que algunos de estos manuales, o fragmentos de ellos, hayan sido encontrados, piadosamente conserva­dos e indefi nidamente copiados por monjes cuya tarea hubiese consistido más en guardar que en comprender. Copiados indefinidamente, iluminados, alterados, in­terpretados, no en función de los conocimientos anti­guos, más elevados y completos, sino del escaso sab er de la edad siguiente. Pero, a fin de cuentas, todo conoci­miento técnico real, ci entífico, llevado a su grado extre­mo arrastra un conocimiento profundo de la natura leza del espíritu, recursos del psiquismo, y lleva a un estado superior de concien aunque no sea más que lo que aquí hemos di­cho cia. Si, partiendo de textos «esotéri­cos» habido hombres que han podido remontarse a este estado superior de conciencia, tales han reanudado, en cierto modo, la relación con el esplendor de las civili­zaci ones extinguidas. Tampoco hay que negar que pue­de haber dos clases de «textos sagra dos»: fragmentos de testimonios de un antiguo conocimiento técnico, y frag­mentos de l ibros puramente religiosos, inspirados por Dios. Ambas clases se habrían confundid o, por falta de referencias que permitieran distinguirlas. Pero, en am­bos casos, se trata realmente, de textos sagrados. Sagrada es la aventura indefinidamente recomenza­da, y, no obstante, indefinidamen te progresiva, de la inte­ligencia en la Tierra. Y sagrada es la mirada de Dios so bre esta aventura, la mirada bajo la cual se tiene esta aventura. ¿Nos permitiréis terminar este estudio, o mejor, este ejercicio con una historieta? Es un relato de un joven escritor americano, Walter M. Miller. Cuando lo des­cubri mos, Bergier y yo, experimentamos un profundo júbilo. ¡Ojalá os ocurra a vosotros lo m ismo! VI CÁNTICO A SAN LEIBOWITZ por Walter M. Miller A no ser por aquel peregrino que se le apareció de pronto en medio del desierto do nde practicaba su ayuno ritual de Cuaresma, el hermano Francis Gerard de Utah ja más habría descubierto el documento sagrado. Era, desde luego, la primera vez que tenía ocasión de ver un peregrino vistiendo taparrab o, según la mejor tradición; pero una ojeada le bastó al joven monje para convencer­se d e que el personaje era auténtico. El peregrino era un viejo desgarbado, que cojeab a al apoyarse en el clásico bordón; su enmarañada barba mostraba unas manchas amarille ntas alrededor del mentón, y llevaba una peque­ña mochila al hombro. Se cubría con un gr an sombrero, calzaba sandalias y llevaba atado a la cintura un trozo de arpiller a pasablemente sucio y deshilachado. Éste era todo su atavío, y el hombre avanzaba s ilbando (falso) por el pedregoso camino del Norte. Parecía dirigirse a la abadía de los Hermanos de Leibowitz, que se levantaba a unos diez kilómetros hacia el Sur. Al percibir al joven monje en su desierto de pie­dras, el peregrino dejó de silbar y se puso a observarlo con curiosidad. El hermano Francis, por su parte, se guardó muy bien de infringir la regla del silencio esta­blecida por su Orden para los días

de ayuno; desviando rápidamente la mirada, continuó su trabajo, que con­sistía en constr uir una muralla de grandes piedras para proteger su morada provisional contra lo s lobos. Un poco debilitado después de diez días de un régi­men compuesto exclusivamente de bayas de cactos, el joven religioso sentía que la cabeza le daba vueltas mien­tras proseg uía su labor. Desde hacía un buen rato, el pai­saje parecía bailar ante sus ojos, y veía f lotar unas man­chas negras a su alrededor; por esto se preguntó si la barbuda aparic ión no sería un espejismo provocado por el hambre... Pero el propio peregrino se enc argó de disi­par sus dudas. ¡Hola ho! gritó, a modo de alegre saludo, con voz agradable y melodiosa. Cómo la regla del silencio le impedía responder, el joven monje se contentó con dedica r al suelo una tími­da sonrisa. ¿Es éste el camino de la abadía? preguntó en­tonces el caminante. Sin alzar los ojos del suelo, el novicio asintió con la cabeza, y seguidamente se agachó a coger un trocho de piedra blanca, parecida al yeso. ¿Y qué hace usted aquí, entre tantas rocas ? pro­siguió el peregrino, acercándose a él. El hermano Francis se arrodilló apresuradamente para escribir en una piedra plana las palabras «Soledad y Silencio». Si sabía leer cosa poco probable, a juzgar por las e stadísticas , el peregrino comprendería que su sola presencia constituía para el peniten te ocasión de pecado, y, sin duda, le haría la merced de retirarse sin insistir más. ¡Ah, bueno! dijo el barbudo. Permaneció inmóvil un instante, paseando la mira­da a su alre dedor, y después golpeó una piedra muy grande con su palo. Ahí tiene una dijo que le serviría para su tra­bajo... Bueno, mucha suerte, ¡y ojalá encue e la Voz que busca! Por lo pronto, el hermano Francis no comprendió que el desconocido había querido dec ir «Voz» con V mayúscula; imaginó sólo que el viejo le había tomado por sordomudo. Después de dirigir una rápida mirada al peregrino que se alejaba silbando de nuevo, se apre­suró a dedicarle una bendición silenciosa para asegu­rarle un buen viaje, y reanudó su trab ajo de albañil con el fin de construirse un pequeño reducto en forma de ataúd, donde p udiera tenderse a dormir sin que su car­ne sirviera de banquete a los lobos hambri entos. Un rebaño celeste de cúmulos pasó sobre su cabe­za: después de haber tentado cruelmente al desierto, aquellas nubes iban ahora a verter en las montañas su húmeda bendición... S u paso refrescó un instante al jo­ven monje, protegiéndole de los rayos ardientes del sol, y el hombre lo aprovechó para dar fin a su trabajo, no sin subrayar sus menores mo vimientos con oraciones murmuradas entre dientes, para asegurarse una verda­dera v ocación; porque ésta era, también, la finalidad que esperaba conseguir durante su períod o de ayuno en el desierto. Por último, el hermano Francis agarró la enorme piedra que le había indicado el peregr ino..., pero los sa­ludables colores que le había dado su trabajo de fuerza se borra ron de pronto de su semblante, mientras dejaba caer precipitadamente la roca, ig ual que si acabase de tocar una serpiente. Una caja de metal oxidado yacía a sus pies, parcial­mente hundida entre los guijarro s... Impulsado por la curiosidad, el joven estuvo a pun­to de cogerla, pero, pensándolo m ejor, dio un paso atrás y se santiguó a toda prisa, murmurando unas pa­labras en latín. Después, de lo cual, más tranquilizado, no temió ya dirigirse a la misma caja. ¿Vade retro, Satanás! le dijo, amenazándola con el pesado crucifijo de su rosario . ¡Desapa ece, Vil Seductor! Y, sacando disimuladamente un pequeño hisopo de debajo de su hábito, roció la caja con agua bendita, por lo que pudiera ser. Si eres criatura diabólica, ¡márchate! Pero la caja no dio la menor señal de querer desapa­recer, ni de estallar, ni siquie ra de encogerse despidien­do olor de azufre... Se contentó con quedarse tranqui­lament e en su sitio, dejando que el viento del desierto evaporase las gotas benditas q ue la cubrían. ¡Así sea! dijo entonces el religioso, arrodillán­dose para coger el objeto. Sentado entre los guijarros, estuvo más de una hora golpeando la caja con una pied ra grande para abrirla. Mientras trabajaba de esta guisa, se le ocurrió pensar que

aquella reliquia arqueológica pues estaba bien claro que de esto se trataba era tal vez una señal enviada por el Cielo para indicarle que la vocación le había sido otor­gad a. Sin embargo, arrojó inmediatamente esta idea de su mente, recordando a tiempo q ue el padre abad le ha­bía puesto seriamente en guardia contra toda revelación persona l directa de carácter espectacular. Si había salido de la abadía para ayunar cuarenta días en el desierto, pensó, era precisamente para que su penitencia le valiera una i nspiración de lo alto llamándole a las Sagradas Ór­denes. No debía confiar en ver visiones , ni en oírse lla­mar por voces celestiales: tales fenómenos en él, sólo ha­brían revelado un vana y estéril presunción. Eran ya demasiados los novicios que habían vuelto de su re tiro en el desierto con abundantes historias de presagio, de premoniciones y de visiones celestiales, siendo con ello causa de que el excelente padre abad adopt ase una políti­ca enérgica frente a los supuestos milagros. «El Vaticano es el único capac itado para pronunciarse en esta materia había gruñido , y es preciso guardarse de tomar por revelación divina lo que no es más que efecto de la inso­lación.» El hermano Francis no podía, empero, dejar de ma­nipular la vieja caja metálica con in finito respeto, mien­tras la martillaba a más y mejor para abrirla... De pronto aquélla cedió, su contenido se desparra­mó por el suelo, y el joven religioso sintió que un esca­lofrío le recorría la espina dorsal. ¡He aquí que la mis­ma Antigüedad iba serle revelada! Apasionado por la arqueología, costábale creer lo que veían sus ojos, y pensó de pronto que el hermano Jeris iba a enfermar de envidia, pero pronto se a rrepintió de este pensamiento poco caritativo y se puso a dar gracias al Cielo que le regalaba semejante tesoro. Temblando de emoción, tocó con mano cautelosa los objetos contenidos en la caja, pro curando separarlos unos de otros. Sus estudios anteriores le permitie­ron reconoce r un destornillador especie de instru­mento destinado antaño a introducir en la mader a pun­tas de metal estriadas y algo parecido a una pequeña cizalla de hojas cortantes . Descubrió también un útil extraño, compuesto de un mango de madera podrida y de una lámi na de cobre, que tenía aún adheridas unas partículas de plomo fundido y que no pudo id entificar. La caja contenía también un pequeño rollo de cinta ne­gra y adherente, demasi ado deteriorada por los siglos para que pudiera saberse lo que era, y numerosos frag­mentos de vidrio y de metal, así como varios de esos pequeños objetos tubulares c on bigotes de alambre que los paganos de las montañas consideraban amuletos, pero que ciertos arqueólogos creían que eran restos de la legendaria machina analytica, a nterior al Diluvio de Llamas. El hermano Francis analizó cuidadosamente todos estos objetos, antes de alinearlos a su lado, encima de la gran piedra plana; en cuanto a los documentos, los guar dó para el final. Naturalmente, éstos constituían como siempre el descubrimiento más imp ortante dado el reducido número de papeles que habían escapado a los terribles autos de fe realizados en la Edad de la Sim­plificación, por un populacho ignorante y ven gativo que no respetó siquiera los textos sagrados. La preciosa caja contenía dos de estos inestimables papeles, así como tres hojitas d e notas manuscritas. To­dos estos venerables documentos eran extremadamente frágiles , pues la antigüedad los había resecado y hecho quebradizos; por ello el joven monje los manejó con las mayores precauciones, teniendo buen cuidado de pro­tegerlos del viento con el faldón de su hábito. Por lo demás eran casi ilegibles y estaban redactad os en inglés antediluviano, lengua antigua que, como el latín, se em­pleaba sólo por los monjes y en el ritual de la liturgia. El hermano Francis se puso a descifrarlos lentamente, re­conociendo las palabras pero sin acabar de captar su significado. En una de las hojitas podía leerse:«1 libra de salchichas, 1 lata ckoucroute para Emma.» La segunda hoja decía: «Pensar en recoger i mpreso 1.040 para decla­ración impuestos.» La tercera, en fin, sólo contenía ci­fras y una l arga suma y después un número que eviden­temente representaba un porcentaje sustraído de l total anterior y seguido de la palabra «¡Uff!». Incapaz de com­prender una palabra de tales documentos, el monje se limitó a comprobar los cálculos y los encontró exactos. De los otros dos papeles contenidos en la caja, uno, estrechamente enrollado, am enazaba con caer en peda­zos si alguien se atrevía a desenrollarlo. El hermano Franc is sólo pudo descifrar dos palabras «Apuestas Mutuas», y lo volvió a la caja para examin arlo más tar­de, después de sometido a un tratamiento de conserva­ción adecuado. El segundo documento era un papel muy grande, doblado varias veces sobre sí mismo y tan quebradizo por los pliegues, que el religioso tuvo que contentarse con sep

arar cuidadosamente las hojas para echar una ojeada. Era un plano, ¡una red complicada de líneas blancas sobre fondo azul! Un nuevo escalofrío recorrió el espinazo del her­mano Francis: ¡era nada menos que un az ul, uno de esos documentos antiguos y rarísimos que tanto apre­ciaban los arqueólogos y que tanto costaban de desci­frar a los sabios e intérpretes especializados! Pero la increíble bendición que constituía semejan­te hallazgo no acababa aquí: entre las palabras estampa­das en uno de los ángulos inferiores del documento, el hermano Fran cis descubrió de pronto el nombre mis­mo del fundador de su Orden: ¡el Venerable Leibo witz en persona! Las manos del joven monje se echaron a temblar con tanta fuerza, a causa de su g ozo, que a punto estu­vo de romper el inestimable papel. Las últimas palabras que le había dirigido el peregrino volvieron entonces a su memoria: «¡Ojalá encuentre la Voz q ue busca!» Y sí que era una Voz lo que acababa de descubrir, una Voz con V mayúscula, semejante a la que forman las dos alas de una paloma al dejarse caer desde lo al to del fir­mamento, una V muy grande, como en Veré dignum o en Vidi aquam, una V maj estuosa y solemne, como las que decoran las grandes páginas del Misal, una V, en s uma, como en Vocación. Después de echar una última mirada al azul para asegurarse de que no estaba soñando, e l religioso ento­nó una acción de gracias: «Beate Leibowitz ora pro me... Sánete Leibowitz , exaudí me...», y esta última fór­mula no carecía de cierta audacia, pues el fundador de su Orden ¡esperaba todavía la canonización! Olvidando los mandatos expresos del abad, el her­mano Francis se levantó de un salto y se puso a es­crutar el horizonte, hacia él Sur, en la dirección que había seguido el viejo caminante del taparrabo de arpi­llera. Pero el peregrino había desaparecido ha cía ya rato... Seguramente era un ángel del Señor, se dijo el hermano Francis, y, ¿quién s abe?, acaso el bienaventu­rado Leibowitz en persona... ¿No le había indicado precisame nte el lugar donde descubrir el maravilloso tesoro, aconsejándole que levantara de terminada pie­dra en el momento en que le dirigía su profética despe­dida...? El joven religioso permaneció sumido en sus entu­siastas reflexiones hasta la hora e n que el sol poniente vino a ensangrentar las montañas, mientras las sombras crepu sculares se agrupaban a su alrededor. Sólo en este momento, la noche que se acerca ba vino a arrancarle de su meditación. Se dijo que el inapreciable don que acababa de recibir no le serviría probablemente para de­fenderse de los lobos, y se apresuró a terminar su mura­lla protectora. Después, al encenderse las estrellas, rea­nimó su fog ata y cogió las pequeñas bayas violetas que constituían su cena. Éste era su único aliment o, a ex­cepción de un puñado de granos de trigo secos que un sacerdote le llevaba todo s los domingos. Por esto solía mirar con avidez a los lagartos que pasaban sobre l as rocas próximas... y sus sueños se poblaban a menudo de pesadillas de gula. Aquella noche, empero, el hambre había pasado a un segundo término de sus preocupaci ones. Ante todo, habría querido correr a la abadía para comunicar a sus hermanos el maravilloso encuentro y el milagroso des­cubrimiento. Pero, naturalmente, esto era absoluta­mente imposible. Con vocación o sin ella, tendría que permanecer allí hasta el fin de la Cuaresma y conti­nuar orando como si nada extraordinario le hubiese ocu rrido. «Construirán una catedral en este lugar», soñaba, mientras se adormilaba junto al fuego. Y ya su imagi­nación le mostraba el suntuoso edificio que surgiría de las ruinas del antiguo pueblo, con sus altivos campana­rios que podrían verse desde muchos kilómetros a la redonda. Acabó por dormirse y, cuando se despertó sobre­saltado, unos vagos tizones resplandecían apenas en la fogata agonizante. De pronto tuvo la impresión de que no se hallaba solo en el desierto... Entornando los pár­pados, se esforzó en penetrar las tinieblas que le rodea­ban, y entonces percibió, detrás de las últimas brasas de su escuálido hogar, las pupilas de un lobo que resplande­cían en la oscuridad. El joven monje lanzó un gr ito de espanto y corrió a refugiarse en su ataúd de piedras resecas. El grito que acababa de lanzar, se dijo mientras se echaba temblando en el suelo de su refugio, no consti­tuía, hablando con propiedad, una infracción de la re­gla del silencio... Y se puso a acariciar la caja de metal, estrechándola contra su corazón y rezando para que la Cuaresma se acabase pronto. A su alrededor, unas ga­rras arañaban las piedras del cercado... Todas las noches rond aban los lobos alrededor del miserable campamento del religioso, llenando las ti

nie­blas con sus aullidos de muerte, y, durante el día, se de­batía el hombre entre verd aderas pesadillas provocadas por el hambre, el calor y las implacables mordedura s del sol. El hermano Francis pasaba su jornada reco­giendo leña para su fogata, y t ambién rezando y ejerci­tándose en dominar su impaciencia para ver llegar por fin el Sáb ado Santo, que señalaría el fin de la Cuaresma y de su ayuno. Sin embargo, cuando amaneció el día feliz, el joven monje, debilitado por las privac iones, no tenía ya fuerzas para alegrarse. Abrumado por una lasitud inmensa, hizo sus alforjas, se cubrió la cabeza con la capucha para res­guardarla del sol y tomó la preciosa caja bajo el brazo. Después, aligerado en quince kilos desde el miércoles d e Ceniza, emprendió con paso vacilante los diez kilóme­tros que le separaban de la aba día... En el momento justo de llegar a la puerta, se derrumbó, agotado. Los herma­nos que le recogieron y que prodigaron sus cuidados a su pobre armazón deshidratado co ntaron que, durante su delirio, no había cesado de hablar de un ángel con tapa­rrabo d e estameña y de invocar el nombre del bienaven­turado Leibowitz, dándole fervorosas gr acias por haber­le mostrado las santas reliquias, así como las «Apuestas Mutuas». El rumor de estas visiones corrió entre la comuni­dad y llegó con demasiada rapidez a oídos del padre abad, responsable de la disciplina, el cual apretó fuertemente las m andíbulas. «¡Que me lo traigan!», ordenó, en un tono capaz de dar alas al más perezoso. Mientras esperaba al joven monje, el abad empezó a andar arriba y abajo, mientras iba acumulando cólera. Naturalmente, no se oponía a los milagros, ni mucho menos. Au nque fuesen difícilmente compatibles con las necesidades de la administración interi or, el buen padre creía a machamartillo en los milagros, puesto que constituían la b ase misma de su fe. Pero pensaba que, al menos, los milagros debían ser verificado s y autentifi­cados en la forma prescrita y según las normas estable­cidas. Efectivame nte, desde la reciente beatificación del venerado Leibowitz, esos jóvenes monjes se empeña­ban en ver milagros en todas partes. Y por muy comprensible que fuese esta propensión a lo maravilloso, no era por ello menos intolerable. Cier­tamente, toda orden monástica digna de este nombre debe sen tir la viva preocupación de ayudar a la canoni­zación de su fundador, reuniendo con el mayor celo to­dos los elementos susceptibles de contribuir a ella, ¡pero todo tiene sus límites! El caso era que, desde hacía algún tiempo, el abad había podido comprobar que su rebaño juvenil tendía a hurtarse a su autoridad, y el celo apasio­nado que ponían los jóvenes hermanos en descubrir y registrar milagros había puesto de tal modo en ridículo a la Orden Albertina de Leibowitz, que hasta en el Nuevo Vaticano se reían a mandíbula batiente... Por ello estaba decidido el padre abad a mostrarse riguroso; en adelante, todo p ropagador de noticias mi­lagrosas sería castigado. En el caso de que el milagro fues e falso, el responsable pagaría de este modo el pre­cio de su indisciplina y de su i ncredulidad; si el milagro era auténtico y resultaba comprobado por verificacio­nes posteriores, el castigo sufrido constituiría la peni­tencia obligada que deben cumpl ir todos los que se be­nefician del don de la gracia. En el momento en que el joven novicio llamó tími­damente a la puerta, el buen padre, t erminadas sus re­flexiones, se había sentado y estaba de un humor muy adecuado a las circunstancias, en un estado de ánimo realmente feroz, aunque disimulado bajo la más benig­na apariencia. Adelante, hijo mío dijo, con voz extrañamente suave. ¿Me habéis hecho llamar, reverendo padre? preguntó el novicio, sonriendo gozoso al adver tir la caja de metal sobre la mesa del abad. Sí respondió el padre, y pareció vacilar un ins­tante . Pero tal vez prosiguió preferiría n adelante, fuese yo a visitaros, ya que os habéis converti­do en un personaje célebre . ¡Oh, no, padre mío! exclamó el hermano Francis, muy colorado y con voz ahogada. Tenéis diecisiete años y, según todas las aparien­cias, no sois más que un imbécil. Sin duda alguna, reverendo padre. Pues, si es así, ¿qué motivos absurdos podéis te­ner para creeros digno de recibir las Órden s? Absolutamente ninguno, venerable maestro. No soy más que un miserable pecador, cuyo orgullo es im­perdonable. ¡Y todavía añadís a vuestras faltas rugió el abad la pretensión de un orgullo tan grande q

que consagraban mucho tiem­po a la limpieza y clasificac ión de los útiles. pues. (Después de cada go lpe. técnicos y hombres de ciencia. el sacerdote permaneció un instante silencioso.imperdonable! Es cierto.. su historia se perdía entre las b rumas del pasa­do. al mismo tiempo que los otros. En el transcurso de las semanas que siguieron. Pero no contéis en modo alguno con pronun­ciar votos solemnes este año. íntegro y virtuoso. habían sido perseguidos con un odio sin precedentes.. el Deo gratías debido a la lección de humildad que le era administrada. en el lapso de unas pocas semanas. se sabía muy poco del beato Lei­bowitz. . Estas reliquias arqueológicas habían tenido un éxito v i­sible entre los hermanos.. suprimien­do al mismo tiempo un gran número de su s semejantes. Con un suspiro de resignación. hasta el punto de que la palabra «bobo» había llegado a ser sinónimo de ciudadano hon rado. también se trabajaba en la restauración de los documentos escritos y se trataba de penetrar su sentido. tendría que esperar otro año y pasar otr a Cuaresma en el desierto. Incluso corría el ru­mor. El abad le dirigió una sonrisa helada y recobró su calma vigilante. entre los lobos. los últimos repr esentantes de la Humanidad. y él. Muy bien dijo al fin. bajándose las man­gas . Se afirmaba únicamente que D ios. (¿Acaso sangre de Leibowitz? El pad re abad opinaba que era jugo de manzana. que llevaba su nombre y en e l cual percibíanse todavía unas manchas parduscas. oh maestro mío balbució. o azul. padre mío. presos de vengativo furor. había lo­grado dest ruir lo esencial de la civilización. No soy más que un gusa­nillo. todos los escritores. de que el hermano Francis ha­bía realmente descubierto auténticas reliquias del beato Lei bowitz. Para librarse de las justificadas iras de los bobos su­pervivientes. por el contrario. reve­rendo padre. Temo. ¿Cómo? No puedo negar lo que han visto mis ojos. Como queráis. entre la comunidad. había ordenado a los sabios de antaño entre los que figuraba el bienaventurado Leibowitz que perfeccio­naran ciertas armas diabólicas. por últi­mo. y a Renégar de todas las divagaciones pr ri­das bajo el influjo de la fiebre..) En todo caso. En aquel tiempo. a propósito de un ángel que se os habría aparecido y os habría entregado esta. es decir. Volviéndole bruscamente la espalda. padre mío. ¿Sabéis cuál es el castigo que os aguarda? Sí. no puedo hacerlo. parecía coetáneo del venerable fundador de la O rden. En el transcurso de esta última época. Disponeos a recibirlo. sobre todo bajo la forma del plano. temo no poder hacerlo. señaló con gesto despectivo la caja de metal esta despreciable pacotilla? El hermano Francis dio un respingo y cerró los ojos atemorizado.. ¿estáis dispuesto a retractaros? Padre mío. Ésta los acog . el novicio se le­vantó el hábito hasta la cintura y se in clinó sobre la mesa.. sumiso. para probar al género humano. además habían quemado todas las obras y do cumentos de los archivos que hubiesen permitido al género humano lanzarse de nuevo por las rutas de la destrucción científica. ¿Estáis. Tomando entonces una sólida vara de nogal que guardaba en un ca jón. con voz mordaz . el novicio pronunciaba. En realidad. El hermano Francis. el des­graciado tuvo al menos el co nsuelo de comprobar que el abad no había estado del todo en lo cierto al calificar de «despreciable pacotilla» el contenido de la caja de metal. dispuesto a retractaros pregun­tó . al que habían seguido e pidemias y plagas diversas y. el buen padre le dio diez azotes seguidos en las posaderas. todos los hombres instruidos. orando por una vocación que sabía ya que le había sido ampliamente otorgada. habían despedazado a todos los políticos. gr acias a las cuales el Hombre. Así se había producido el Diluvio de las Llamas.. Bien está. Los otros novicios recib ieron el hábito monásti­co.) Y ahora interrogó el abad. y la leyenda acababa de confundirla. volvió a su celda. muchos sabios y eruditos buscaron refu­gio bajo el manto de la Santa Madre Iglesia. el plano estaba fechado en el Año de Gracia de 1956. anegado en llanto. la ola de locura colectiva que debía llevar a la Edad de la Simplificación.

por lo demás. La tradición re­fería. pocos de ellos poseían una cultura lo bastante vasta para comprender las ciencias físicas). No obstante. Y una vez más regresó al monasterio. aunque el oscuranti smo universal tuviese que durar diez mil años. no sobrevi­vió más que una mezquina colección de pequeños tra­tados manuscritos.ió en efecto.? ¡Y nada menos que un peregri­no con taparrabo de arpillera! Sin embargo.. llegó a ser maestro en el arte de imitar el aull ido de los lobos. el año siguiente.. así llamada en recuerdo de Alberto el Magno. esta historia del taparrabo de arpillera no dejaba de preocupar al buen padre.. pues algunos monasterios fueron asaltados. El hermano Francis pasó siete años de noviciado y vivió en el desierto siete Cuaresmas sucesivas. en especial. así sagrada como profana. una vez más. arroja­dos al fuego sus archivos y textos sagrados. Al cabo de seis siglos de oscurantismo. se con­tentaba co n trabajar en la cocina y fregar las baldosas del monasterio. los hermanos copistas consagraron sus mayores esfuerzos a los textos sagrados. de todo el inmenso repertorio de los conocimientos humanos. Pero. y sus miembros. y así solía. al ca bo de doce años.. empero. había busc ado asilo entre los cistercienses. a nuestra abadía. pues interrogó el abad . y ahorca­dos los que habían buscado refugio allí.. Y de este modo fue como. ¡Diabólica contumacia! fulminaba el abad . la de los «A lbertinos». Gracias a este régimen. Pero a los bue­nos religiosos les bastaba con saber que en ellos se con­tenía el Conocimiento: su deber consistía en conservar­lo y transmitirlo. algunos bobos descubrieron que Leibowitz era un antiguo sabio. La congregación recién creada debía consa grarse a la conservación de la cultura. Si el peregrino de que nos habla ese idiota s e dirigía. Un buen día. se­gún pretende. en las noches sin luna. los documentos contenidos en la caja habían sido confiados a un se minario para su estu­dio. En lo que atañe a Leibowitz. le castigó según la regla.. Ciertamente. funcio­nando... un enviado del seminario llegó a la abadía montado en un asno y trayendo una noticia que produjo gran alegría: Ahora estamos ya seguros anunció de que los documentos encontrados cerca de aquí se rem ontan a la fecha indicada. y de que el plano. que al beato Leibowitz. no puedo negar lo que he visto con mis o jos. La Orden por él fundada siguió. Ha sido enviado al Nuevo Vatica no. por pura diversión. un novicio que no deja­ba de soñar en el magnífico santuario que se c onstruiría un día en el lugar de su descubrimiento. mientras seguía estu diando los autores antiguos. No puedo hacerlo. don­de será objeto de un estudio más profundo. pudieron incluso dedicarse a reproducir de memoria las nume rosas obras de tiempos pasados. antes de ahor­carl o le habían cubierto la cabeza con un saco de yute a guisa de capuchón. no siempre tuvo éxito este procedimien­to. Pero el hermano Francis se­guía siendo un simple novicio. los vistió con hábitos monacales y se esforzó en librarlos de la persecución del populacho. Mientras tanto.. Sin embargo. los monjes seguían estudiando y copiando s u mísera cosecha. obtuvo autorización para fundar una nueva orden monástica. atraer a las manadas de fieras hast a los muros del con­vento. Y el abad. y éste sufrió el martirio de la hor­ca. e incluso algunos les resultaban totalmente incomprensib les. profesor del gran santo Tomás de Aquino y patrón de los hombres de ciencia. ¿puede tratarse a fin de cuentas de una reliquia verdadera d e Lei­bowitz? .. y recomenzó su ayuno de la soledad. después de copiados. Pronunció sus votos. Durante el día. el cual le preguntó si estaba al fin dispuesto a retractarse de sus extravagantes declaraciones. así como a las obras literarias y de cue stiones' sociales. en efecto. la mayoría de los textos salvados por ellos no les er an de ninguna utilidad. igualmente pospuso los votos a fech a ulterior. como la memoria de estos analistas era for zosamente limitada (y. ¿cómo es posible que no le hayamos visto. débil y flaco y fue llevado a pres encia del padre abad. en cuanto volvió a permitirse la tenencia de documentos escritos. padre mío repitió el no­vicio . El hermano Francis de Utah volvió al desierto. y sus miembros tenía n por principal tarea transmitir a las generaciones venideras los escasos libros y documen­tos que habían escapado a la destrucción y que se man­tenían ocultos en todos l os rincones del mundo. Así. tiene alguna relación c on la carrera de nuestro bienaventura­do fundador. se hizo sacerdote y.

. Entonces el abad. del mejor per­gamino que pudo encontrar y pasó va rias semanas ras­cando y puliendo la piel con una piedra plana. dando un rodeo . ¿Y en qué orden de conocimiento clasificaréis vuestra abstracción? quiso saber Jeris. siem pre sarcástico. este Mecanismo de Control Transistorial debía ser una abstracción trascendental . bajo la dirección de un monje anciano llamado Horner.. se limitó a enarcar las cejas. El hermano Francis se proveyó. l e sorprendió un día que se hallaba entregado a aquella tarea.. con los ojos cerrados. ¡naturalmente! El hermano Jeris se echó a reír. pasó todavía va­nas semanas hurgando en la biblioteca del mo nasterio para descubrir documentos que le permitieran hacerse una idea. Evidentemente. evidentemente. inclinándose so­bre su hombro lo que significa la frase «Mecan smo de Control Transistorial para Elemento 6-B»? Es. caminante del desierto. podéis consagrar cinco hor as de vuestro tiempo. Entonces..Pero el mensajero. y después le reanimó y le permitió pronunciar suá votos perpetuos: pobreza . de la significación del plano. toda la asombrosa complejidad del documento.. Hijo mío le dijo con aire positivamente satisfe­cho .. Pues bien.. en esta ocasión. el joven monje preguntó: ¿Podría consagrar estas horas a sacar una bella copia del plano de Leibowitz? No lo sé. poco deseoso de contraer res­ponsabilidades. ya que se trata de un trabajo que no os robará muc ho tiempo. Después de reflexionar.. e jem. joven monje que trabajaba igual­mente en la sala de copistas y s e había burlado muchas veces de él y de sus misteriosas apariciones en el desier­to. obediencia.1 así como los fragmentos de la Encydoped ia Britannica que han lle­gado hasta nosotros.. enarcó a su vez las cejas y sonrió. Supongo prosiguió que el diseño representa en realidad algún concepto abstracto. ya lo sabéis.. no volverá a hablarse de vuestro. pues el hermano Jeris no había hecho más que leer en v oz alta el título del docu­mento. En caso con­trario.. hijo mío respondió el hermano Hor1. a una labor de vuestra elec­ción. el nombre del objeto re­presentado en el plano respondió el hermano Fran­cis.. mandó llamar al hermano Francis. ¿Puedo preguntaros le dijo.. previa aprobación.. recordando la noticia en que fi­guraba un nombre de mujer. Se dice que Leibowitz era viudo cuando fue or­denado dijo. si se pudiera descubrir el nombre de su difunta esposa. se refiere a la Summa. siquiera vaga. y observancia de la regla. Desde luego. creo que ha llegado el momento de que pronun­ciéis por fin los votos solemnes. y allí se puso a deco­rar concienzudamente las páginas de un tratado de álge­bra con bellas estampas representando ramos de olivo y querubi nes mofletudos. El hermano Francis lanzó un profundo suspiro y se desmayó abrumado de emoción. frunciendo las cejas . Es éste un asunto en el cual nuestro excelente padre se muestra un poco quisquillo­so. Séame permitido. En mi op inión. el nuevo profesor de la Orden Albertina de los herm anos de Leibowitz fue destinado a la sala de los copistas.. encuentro con un. Después consa­gró otras semanas al estudio de las c opias del precioso documento. En fin concluyó ante las súplicas del jove n copista . el mecanismo del control transistorial de un elemento «6-B». El hermano Jeris. Poco después. con cierta aspereza.... y podéis arrodillaros s i queréis recibir mi bendición. el hermano Francis vaciló un instante y después prosiguió : Teniendo . ¿qué representa el diseño? Pues. de s anto Tomás de Aquino.. veamos. Naturalmen te.. naturalmente. Pero. Por fin s e sintió capaz de reproducir. pues. Sin duda. destinaréis estas cinco horas de trabajo facul­tativo a copiar la Summa Theologica. Sois un bobo de los buenos.. felicitar os por la paciencia y la firmeza de intención de que nos habéis dado continuas prueb as. os lo voy a permitir. y el joven copista enrojeció. ejem. ner. Algún tiempo después de aquello.. todas las semanas. hasta que se supo de memoria todo el tra­zado y todo el misterioso embrollo de líneas geométricas y de símbolos incomprensibles. hasta darle la bla ncura resplandeciente de la nieve. El padr e le bendijo. Si lo deseáis le anuncio el viejo Horner con su voz cascada . castidad.

en cuenta los trabajos que realizaba el bienaventurado Leibowitz antes de entrar en religión. frutos dorados y pájaros multicolores. be­llísimo. el dibujo de la cota de malla que era emblema de su Orden. emplearía tinta negra . En cuanto al propio diseño. pues. Pero. trazand o amorosamente en el be­llo pergamino los finos arabescos. En la parte alta de su obra. se define como una Torsión de la Nada Car­gada Negativamente. empe­zó a balbucear. si dedicáis a ello todos vuestros esfuerzos. llegará indudablemente e l día 1.. en un tono matizado de cierto remordimiento que este trabajo os ocupará mucho más tiempo de lo que había calculado. y al pie. yo diría que el concepto de que aquí se trata tiene relación con el arte. La torsión negativa de la nada prosiguió el im­placable Jeris debe llevar forzosamente a algo positi­vo. el iconoclasta. toda la compleja estructura de nuestra Física. Cuando hubo terminado el boceto preliminar. pero sin apartarle lo más mínimo del proyecto que se había trazado. Gracias. En cuanto hubo asimilado la es­casa información que podía proporciona rle la bibliote­ca del monasterio sobre el arte perdido en que se había inspirado Le ibowitz. Ad emás. Para ello. hermano Francis. siempre era de temer que el Abogado del Diablo descu­briese algún motivo que hic iese imposible la canoniza­ción proyectada. lo reproduc iría tal cual se mostraba en el documento original. Pero. en efecto. Esto es todo. hermano. los ojos del copista se resintieron de la dura prueba. como tampoco sé lo que e ra un Electrón ni para qué servía. El dibujo es bello. Por lo tanto. Gracias a vos. que empezaba a amoscarse . esbozó algunos anteproyectos del plano que se proponía estampar en su perga mino. como no podía penetrar su significado. amén de una astuta serpie nte. que lograréis fa­bricarnos este algo. por el contrario. todo el mundo estaba al corriente de esta importante noticia. El incid ente entristeció al hermano Francis. que en uno de los manuscritos que poseemos. adornando la re­producción con palomas y querubines. premio Nobel). Supongo. Advierto dijo el viejo monje. Decidió igualmente romper la austera y geo métrica monotonía del original. en la reproducción de las cifras y le­yendas del plano adoptaría t intas de colores y caracte­res de fantasía. ¿Puedo preguntaros ahora lo que significa la negación de la nada? El hermano Francis. Había emprendido un tra bajo muy laborioso. ¡qué importa! Prose guid. ver des hojas de parra.1 Vuestros conocimientos me llenan de asombro encomió Jeris . lo sometió tímidamente a la aprobación del hermano Horner. y utilizada por Robert A ndrews Mullikan. en que poseeremos el famoso Electrón. las volutas complica­das y las elegantes iluminaciones realizadas con panes de oro. Definición exacta (dada por el profesor León Brillouifl. ¿qué ha­remos con él? ¿Dónde lo pondremos? ¿Acaso el al­tar mayor? No lo sé respondió el hermano Francis. Con una risa burlona. cada vez más sofocado. y su mensaje hablaría a los ojos al mismo tiempo que al espíritu . Al cabo de largos meses. ¿qué significa exactamente? Nos lo dicen los propios textos: el objeto de la electrónica es la utilización del El ectrón. Naturalmen te. Este nombre figura. Desde luego. tra­zaría una representación simbólica de la Santísima T ri­nidad. Así se dignificaría debidamente el Mecanismo de Control Transistorial d el beato Leibowitz. en los textos escri­tos que nos han sido transmitido s. Sólo tengo la convicción profunda de que la cosa debió de existir en algún tiem­po. El hermano Horner guiñó un ojo al joven religioso. Resulta incomprensible si se desconoce el contex to. que requería muchos años para ser llevado a buen fin. Pero. le dejó y volvió a su trabajo. o sea. hoy desapa­recido. Me he enterado le dijo confidencialmente de que han decidido activar las formalidad es necesarias para la canonización del beato Leibowitz. y tuvo que interrumpi . desgraciadamente in­completo.. que antaño llamaban electrónica. pero las últimas f ormalidades que debían convertirlo en santo podían requerir aún un buen número de años. haciendo juego. La be atificación de Leibowitz era desde hacía tiempo un hecho consumado. es probable que nuestro excelente padre se sienta ahora mucho menos inquieto acerca de lo qu e vos sabéis. el hermano Francis puso al fin manos a la obra. Jeris.

El he rmano Francis puso a buen recaudo el fruto de sus veladas y obedeció sin chistar. Sólo os pido qu e lo leáis. sólo vos podéis decirnos lo que ocurrió exactamente. y por ello el c orazón le latía fuerte­mente al llegar a presencia del obispo. Mientras pintaba sus pantallas. Después. Est e do­cumento se apoya sólo en referencias.. y el envidioso lo aprovec hó enseguida para ordenar al hermano Francis que abandonara su obra maestra. Desde el día ya le­jano en que la fiebre le había hecho locuaz después de su pri mera Cuaresma en el desierto. El enviado del Nuevo Vaticano fue calurosamente recibido como merecía su dignidad. al menos. El Nuevo Vaticano anunció le había nombrado abogado de la canonización d e Leibowitz y solicitaba del padre abad todos los informes que podían servirle de ayuda en su misión. Mientras tanto. y seis novicios fueron puestos a su servicio. Sin embar­go. Sin embargo. y adqui­ría una belleza tan grandiosa que todos los monjes de la abadía acu dían a contemplarlo. hijo mío. en caso necesario. un día el alma del hermano Jeris iría a juntarse en el Paraíso con la del hermano Horner. deseaba obtener algu­nas aclaraciones sobre una a parición del beato.. no es esto. Me pregunto decía por qué no consagráis vuestro tiempo a un trabajo útil. Sin embargo. El hermano Francis tomó el grueso legajo que le tendía el prelado y empezó a leer el r elato oficial con creciente aprensión. el trabajo iba tomando forma po co a poco. claro. pues. contratando todas las no­ches a varios violinistas y una compañía de p ayasos. Ya er a hora.r a veces su labor durante largas semanas. Claro. Ahora. Si por desgracia dais rienda suelta a vuestra im aginación. El abad nombró al hermano Jeris para suceder al difunto en la dirección de los copistas. En realidad. Dios mediante. Fue alojado en el departamento reservado a los prelados que visitaban el monast erio.. ahora fabricaría pantallas. podría reanudar su inte­rrumpida obra maestra.. y ent regaron sus restos mortales a la tierra original. haremos cuerdas de violín con vuestras tripas. ¡Oh.. Ha sido redact ado de acuerdo con informaciones recogidas en las mejores fuentes. Esto era. con la que se decía había sido honrado un cierto hermano Francis G erard de Utah. Du­rante el verano siguiente. e incluso se atendió a sus distracciones. Sin duda. Entonces.. o lo corregiréis. Monseñor! Yo no he dicho nunca que se tratara del beato Leibo. Os pido que lo leáis con mucha atención. de que dejara sus puerilidades... . en particular. confirmaréis su exactitud. sus temores resultaron infundados. es que. Pero le emocionaba el comprobar que las altas j erarquías eclesiásticas se interesaban bruscamente por el peregrino. admirados. hijo mío observó el obis­po ... ¡en absoluto! gimió el desd ichado fraile. puesto que fabricaba pantallas de pergamino dec orado para las lám­paras de aceite de la capilla. Llegados lo s prime­ros días de Adviento. hijo mío. que no tardó en convertirse en verdadero espa nto. se había guardado muy bien de decir una palabra sobr e su encuentro con el peregrino. Monseñor os espera. El hermano Francis no necesitaba la advertencia del buen padre para contener la lengua.. por miedo de que un error de­bido a la fatiga echase a perder toda la obra. a fin de cuentas... Aquí traigo un proceso verbal de la aparición. id en paz. Se descorcharon en su honor las mejores bote­llas. el viejo hermano Horner cayó en­fermo y declinó rápidamente. Y ahora le dijo al cabo de un rato de amable charla habladme de vuestro encuentro c on el biena­venturado fundador. El prelado era un anciano de air e paternal. ¿Habéis observado acaso algún error? Es que. y se limitó a preguntarme el ca . le dijo. que pareció interesado ante todo en la carrera del frailuco. se consolaba pensando que todos somos mortales. Yo no le vi más que una vez. Las cosas no pasa­ron así. un obispo montado en un mulo y acompañado de un nutrido séquito de dignata­rios eclesiásticos llegó a llamar a la puerta del monaste­rio. lo que él hacía. sus hermanos cantaron para él la Misa de Difuntos.. la sala de los copistas no era más que la antecámara de la Vida Eter­na. Sólo el escéptico hermano Jeris seguía con sus críticas. aterrado . Hacía tres días que el obispo se encontraba allí cuando el buen padre abad lla mó a su presencia al her­mano Francis. Monseñor Di Simone desea veros dijo . la divina Providencia tomó cartas en el asunto mucho antes de la muer te del hermano Jeris. Parecéis trastornado. arrojare­mos vuestro cadáver a los lobos y enterraremos vues­tros huesos en tierra no sagrada. se asaron los más delicados volátiles..

los documentos que descubristeis nos han sido de utilidad . antes de que él en­trase en religión. Sabéis sin duda prosiguió que existen proce­dimientos para hacer que los documentos nuevo s pa­rezcan antiguos. Hablaba de esta formalidad como de una interven­ción quirúrgica de las más vulgares. Monseñor? A pesar de su visible desencanto ante el relato que de su encuentro con el pereg rino le había hecho el joven fraile. Hay que terminar este tra­bajo. entre prote stas de que la cosa no valía la pena. Al frente de ella. Ya sé que las historias que cuentan los viaj eros son siempre exageradas. con un rico botín de objetos div ersos. Esta vez. Él monje. con grand es refuerzos de plumas de oca. pero el abog ado del futuro santo le tranquilizó con un ademán. Des­pués de mucho cavar. el fraile buscó la mirada del hermano Jeris. Pero el otro se apresuró a v olver la cabeza. debidamente compro bados. que murió. Excelencia. encarga do de opo­nerse por todos los medios a la canonización de Lei­bowitz. excu­sándose de no poder aposentarle en el departamento de honor. y que Emma no es en absoluto. A Dios gracias. He oído decir que padecéis crisis nerviosas... que habría debido de realizarse muchos años atrás. el yantar ordinario de los monjes: hier­bas cocidas y caldo de raíces. Le acompañaba una cohorte de jóvenes novicios. en el refectorio.. no. cuan­do el fraile compareció ante él . Monseñor. Antes de partir de la abadía. Por otra parte.mino de la abadía. el dimi­nutivo de aquel nombre. provisio nalmente inhabilitado por razones de higiene.Seguía trabajando en ello cuando una nueva dele­gación del Vaticano se presentó en el monasterio. Sabéis igualmente que la esposa de Leibowitz se llamaba Emily.. Como parecía desilusionado. no faltan milagros.. y explicó que el o bjeto de su visita a la abadía era investigar ciertos rumores absurdos. el hermano Francis se apresuró a excusarse. ¡Canastos! exclamó el obispo (o al menos esto fue lo que creyeron oír) . que habían llegado hasta las autoridades supremas del Nuevo Vaticano. se la mostró con mano temblorosa. con pérdida del sentido le dijo al hermano Francis. si he comprendido bien.. monseñor Di Simone no pasó menos de cinco días ente ros en el lugar en que Francis había des­cubierto la caja de metal. se erguía un prelado de pequeños cuernos y colmillos acerados (al menos. Después golpeó con el bastón la piedra bajo la cual descubrí las reli­qui as. panes de oro y pinceles diversos. Al día siguiente. visitó la sala de los co­pistas y quiso ver la reproducc ión hecha por el hermano Francis del famoso azul de Leibowitz. Sólo con ver al em isario. entre los cuales se contaba una vieja caja de aluminio que aún contenía resto s de una masa gelati­nosa seca que tal vez había sido antaño berza en conserva. bueno dijo el obispo. el o bispo regresó a la abadía. al atardecer del quinto día.. armados de palas y picos. ¿no es cierto? El hermano Francis lo ignoraba. propalados por frailucos histéricos. y compartió. hijo mío le aseguró . e incluso había en ella guardias armados para rechazar los ataques de los sal­teadores. por lo visto. con las personas de su séquito. No importa. ¡No me llaméis Excelencia! rugió el dignata­rio . ¡hay que terminarlo! Sonriendo. puesto que nos han permitido co­nocer el nombre de la esposa de nuestro venerabl e fun­dador. ¿De veras. El abad le recibió cortésmente y le ofreció una pe­queña cama metálica en una celda orientad a al Sur. para su servicio. el hermano Francis volvía a su trabajo. como bien sabéis. y p ensaba. Y tened el convencimiento de que no me co tará nada que confeséis la verdad. montado en una mula negra. ¿verdad? . ¿no hubo coro celestial? Oh.. la comitiva era numerosa. ¿Cuántos locos o epilépticos ha habido entre uestros antepasados o parientes? Ninguno. . uno se daba cuenta enseguida de que no era hombre capaz de dejarse engat usar. hijo mío. ¿Ni una aureola alrededor de su cabeza. ¡afir­mo que nada de esto se produjo! Bueno. Declaró ser el Advocatus Diaboli. ni una alfombra de flores que se iba extend iendo bajo sus pies a medida que andaba? Ante Dios que me está viendo. Entonces. así lo afirmaron varios novicios). El nuevo huésped tuvo que contentars e. suspirando .

con la muerte en el alma.. a lo largo de todo el camino. estoy seguro de que tuvo sus razones. Los cuernos del emisario habían menguado varios centímetros y el hombre partió aquella misma tarde ha­cia el Nuevo Vaticano. o aca so más: todo dependería de la distancia que pudiese cubrir antes de que los inevitab les salteadores le privaran de su asno... Apretab a contra su cora­zón la copia iluminada del plano de Leibowitz. Un bu en día. sólo supo responder: Para aumentar la producción.. poco antes de la Cuaresma. tan fu rioso y tan vehemente que el desdichado frailuco creyó perder la razón. Después de dos meses y algunos días de viaje.. ¿no? Mortificado. que avanzaba hacia él. se presentó un nuevo me nsajero en el mo­nasterio trayendo una buena. Cu ando el abad le preguntó el motivo.. y los copistas de l monasterio siguieron trabajando con plumas de oca.. sí? replicó el padre . el prelado se quedó asombrado. en lo más hondo de su corazón. no carecéis de imaginación di­ jo .Francis tampoco estaba muy informado de esto. Los campesinos eran supersticiosos y la amenaza de «ma l de ojo» bastaba a veces para ponerlos en fuga.. el padre abad ahora ya muy viejo y bast ante complaciente hizo llamar al hermano Francis. no había deja­do de esperar q ue encontraría un día al peregrino de antaño. empleaban a veces ciertos diminutivos un poco a la ligera. el hermano Jeris encogió tristemente los hombros. Mientras se regocijaba toda la comunidad. Su Santidad requiere vuestra presencia en las fiestas que van a celebrarse con mo tivo de la canoniza­ción de Isaac Edward Leibowitz murmuró . provisto únicamente de unas alforjas de mendicante.. que ni si­quiera se sacó de la cintura. el Abogado del Diablo quiso ver también la copia iluminada que ha bía hecho Francis. al paso lento de su montura. el hermano Francis tropezó con un ladrón e n un sendero montañoso. Claro que los bandole­ros eran gente ignorante y no habrían sabido qué hacer con ella. y por precaución.. y roga­ba a Dios que n o se la robasen.» Entonces el enviado del Nuevo Vaticano la em­prendió con un curso de semántica. Partió solo y desarmado.. el Sacro Colegio no tardaría en re unirse. Parecía estar solo y no llevaba más arma que un cuchillo. ¿Ah. Sin embargo. Y añadió. Por fin. y el fundador de la Orden Albertina figuraría pronto entre los santos del calendario.. a quien Dios bendiga. Dis­poneos a partir. ¿Y de qué creéis que servirán vuestros papelotes en un mundo en que la gente se considera dichosa de no saber leer? Tal vez pensáis venderlos a los campesinos para encender el fuego. En el monasterio. . Se paradas las piernas y cruza­dos los poderosos brazos sobre el pecho.Y fueron transcurriendo los años. si el beato Leibowitz.. excelente noticia: el expe­diente para la canonización de Leibowitz estaba ya completo. Al terminar la tormentosa sesión. cuando él era niño. no sabía si­quiera si era cierto o no que hubiese visto un día un pe­regrino... la vida seguía su cur­so . «Además dijo para sí . pero robusto como un buey. ¡Alto! ordenó el ladrón. . Aquel encuentro produjo al monje una profunda desilusión. después tragó saliva y pareció que hacía un esfuerzo para decir Ciertamente. Antes de partir. Por lo pr onto. y el desdichado se la mostró. ¡hacedlo en otra parte! El viaje del joven fraile al Nuevo Vaticano le llevaría al menos tres meses. esperaba en m edio del sendero la llegada del fraile. en tono gruñón: Si queréis desmayaros. Pero creo que esto lo sabían ya todos los de aquí. como en tiempos pasados. rodeado de bosques espesos y lejos de todo lugar habitado. Era un hombre de corta talla. decid ió llamar Emma a su mujer. añadiendo algu­nas arrugas a los rostros jóvenes y algunas canas a las sie­nes de los frailes. el fraile se había tapado un ojo con un trocito de paño negro. Recordaba únicamente que sus padres. el hermano Jeris concibió el proyecto de construir una prensa de impri­mir. y los monjes continuaban sumidos en sus copias. una mañana de primavera.

Buenos días.. el hermano Francis le alcanzó de un salto y empezó a besar fervo rosamente las bo­tas del vencedor. en nombre del Cielo! El ladrón pareció ablandarse un poco. Esto hace ya años que no sirve le dijo . te . No es más que un documento. pero el otro se echó a reír a más y mejor. juntando las manos y ensordeciéndole con sus súplicas desespe­radas. levan­tándose y cogiendo el pergamino. El hermano Francis se alzó la capucha para mostra r el parche negro y se llevó lentamente la mano al ojo.. ¿cómo podéis privar a un pobre hombre de una en la que ha empleado toda su vida. ¡Quince años! exclamó el hombre. Pero el hombre echó la cabeza atrás y la nzó una risota­da siniestra y realmente satánica. señor! ¡Haré todo lo que queráis! Ambos se pusieron en guardia. Esto era ya demasiado. ¡También conozco el truco de la pobreza! dijo a su víctima en tono sarcástico . ja! Y. dame al menos el valor de morir como un hombre. ¡desnúdate! Cuando el fraile lo hubo hecho. Pero el fraile se arrastró de rodillas. sonrió y se apeó de su montura sin protestar . el ladrón. ¡Os lo supli­co. modestamente. lo que pueda tener de gra cioso.... Podéis llevaros el asno. pronto. ¡Por un pedazo de papel! ¡Quince años. montó en el asno y se alejó.. en amable tono . El último m igo que detuve llevaba medio kilo de oro encima. arrojando el pergamino al suelo. preguntó burlón: ¿Estarías dispuesto a luchar por tu pedazo de papel? ¡Lo que queráis. se dispuso a desgarrarla. Me sentará bien andar un poco. sintió que le fallaba el cora­zón y se puso a murmurar una pl egaria silenciosa: «Si lo has enviado Tú. Después trotó detrás de . ¿Lo has hecho tú mismo? Y se desternilló de risa. ¡Ya está! dijo. Lanzó un juramen to. medio as­fixiado bajo una pequeña montaña de duros músculos.. ¿Cómo? le interrumpió el ladrón . el h ermano Francis se lanzó sobre el documento y lo recogió del suelo. asiendo con ambas manos la hoja iluminada..? Quince años he pasado iluminando este manu scrito y. Señor.. El fraile se apresuró a mascullar un e xorcismo.. un documento que carece de valor para quien no sea su dueño.. Entonces el hermano Francis se dejó caer de rodillas en medio del sendero. Por toda respuesta. Inmediatamente. Va­mos. Ahora prosiguió .El asno se detuvo por su cuenta. ¡tendrá que hacerlo al cadáver de Tu indigno siervo! ¡Envuélvemelo! ordenó de pronto el ladrón. ¡Jesús. te he dicho! El hermano Francis obedeció sin rechistar y pronto resplandecieron bajo el sol las iluminaciones del perga­mino. Tres segundos más tarde yacía sobre los puntiagu­dos guijarros que le laceraban el esp inazo. El pobre fraile. incluso para un pillastre de siete suelas. ¡Qué bonito! A mi mujer le gustará para colgarlo en la pared de la choza. pues. ¡Abre el paquete. entre dos accesos de risa . María y José! exclamó . señor gimió el hermano Fran­cis . para probarme suplicó desde lo más profund o de su alma .. recordando que antaño la lucha había sido un deporte autorizado por la divinidad . apéate.. si está escrito que tiene que robármelo. Después se lanzó al combate. señor replicó el monje. Y ya se alejaba cuando el ladrón le cerró el paso.! ¡Ja. señor protestó el religioso . veamos ese paquete. El fraile se santiguó precipitadamente e invocó al Cie lo. ¡Espera! ¡Desnúdate completamente y déjame ver lo que llevas en este paquete! El monje le mostró sus alforjas. como dispuesto a des­cubrir un horrible espectáculo disimulado por el paño. enroje­ciendo ligeramente . El ladrón lanzó un silbido de admiración. señor. no encontró nada y se las devolvió. El hermano Francis se encogió de hombros. Vamos. al oírlo. Os lo ruego. que sabía lo que quería. Creo se burló el ladrón que serías capaz de besarme los zapatos con tal de que te devolvi ese el di­bujo. cosa que tampoco pareció im­presionar al ladrón. No comprendo. el hombre registró sus vestiduras. señor dijo. ¡Quince años! ¿Y por qué?.. arrojó el manuscrito al suelo. con un pequeño ademán de excusa.

prosi­guió el camino. ¿Comprendes el significado del simbolismo em­pleado por san Isaac? preguntó al fraile. que la sorpre­sa cortó el resuello al hermano Francis.. le ex­plicó. sacudió negativamente la cabeza.. en efecto. cuando el ladrón y su asno hubieron desaparecido en la arboleda. un miserable present e. No es nada masculló el hermano Francis. no es más que una pe­quenez. símbolo de toda perfec­ción.l hombre. Perdido en la inmensa y majestuosa basílica el hermano Fra ncis se hallaba sumi­do en la prestigiosa magia de colores y sones. el Papa sonrió. ahogado por la emoción. El hermano Francis había sido tratado de esta suerte porque se le quería recompensar por el hallazgo de importantes documentos y reliquias.. mientras el coro ento­naba el Te Deum. que sentía aumentar su turbación a medida que se prolon­gaba el silencio del Pontífice . Sonriendo. había libros. El hermano Francis. muerto en la a ctualidad. El monje farfulló algo ininteligible. Un momento después. El oscuro técnico de an taño formaba ya parte de la celeste falange. comenzó el Papa. ¿por qué?. Se detuvo en seco. Un rato más tarde.. Así se había juzgado su hallazgo.. Sea cual fuese su significación repitió al fin . ¿Acaso nuestro hijo nos trae un presente? pre­guntó. por toda respuesta. asintió estúpi­damente con la cabeza y por fin ala rgó su manuscrito. se levantó un obispo el monje advirt ió que era monseñor Di Simone. Después de invoc ar al Espíritu infalible. Se arrodilló apresuradamente para besar el anillo del Pescador y recibir la bendición.. Si habían hecho al fraile el honor de recibirle. La alfombra de la sala de audiencias estaba también muy raída en algunos sitios. pero se interrumpió de golpe y empezó a hablar de otra cosa. libros enr .. reco­brará vida algún día. Pero en las estanterías que se veían a lo largo de los muros. ¿por qué razón? El hermano Francis reanudó su camino.. bajo la lluvia. no era porque las autori dades eclesiásticas se hu­biesen formado una opinión oficial sobre el peregrino que el monje había visto. Sea cual fuere su significación. pensativo y con la cabeza gacha bajo el capu chón. el Soberano Pontífice apareció tan brus camente en la sala de audiencias donde esperaba el frailuco. Comprendiendo el motivo de su turbación. Incluso me avergüen­zo de haber pasado tanto tiempo en. te pregunto. Pero el Papa parecía no haberle oído. S. había cons agrado quince años de su vida a este pedazo de pergamino. el Papa se levantó despacio y proclamó que Isaac Edward Leibowitz debía ser en adelante venerado como santo. mientras el Soberano Pontífice se per día de nuevo en la contem­plación de los diseños tan bellamente iluminados.» Sí. que el Vicario de Cristo observó largamente sin decir palabra y c on rostro impasible. y después se levantó torpemente. quien pidió a san Pedro que se pronun ciara. León XXII. y el yeso del techo se caía vis iblemente a pedazos. El hermano Francis dirigió enseguida un a de­vota plegaria a su nuevo patrón.. sin saber qué hacer con el bell o pergamino iluminado que sostenía detrás de la espalda.. s in dejar de examinar con curiosidad el misterioso trazado del plano. por medio de S. abogado del santo . Pero el padre abad había apr obado su deseo de entregarlo a las autoridades del Nuevo Vaticano. con un poco de tristeza.. Sin embargo. el m onje empezó a preguntarse.. privándole del uso de la palabra. este fragmento de saber. y ya serenado. y ordenó a todos los reunidos que prestaran oído atento a las solemnes palabras que iban a ser pronunciadas. a modo de pre sente. Y el fraile se puso a balbucear las gracias. Las palabras del ladrón resona­ban aún en sus oídos: «¿Y por qué?. Y nosotros lo conservaremos celosamente hasta que aquel día llegue concluyó. Sólo entonces advirtió el hermano Francis que la so­tana blanca del Papa tenía un agujer o y que todas sus vestiduras estaban bastante usadas. y andando con un paso vivo. dirigió al monje un pequeño guiño. El monje pensó que no podía pre­sentarse allí con las manos vacías. por qué razón.. implorando para él todas las bendiciones del cielo y dando gracias al Seño r por haber creado malandrines tan desinteresados.. Incluso hubo un momento en que se le ocurrió la idea de arrojar el documento entre los matorrales y dejarlo allí... Asunto concluido. sin tener absolutamente en cuenta las circunstancias q ue lo acompañaron. Había llegado el momento.

SEGUNDA PARTE ALGUNOS AÑOS EN EL MÁS ALLÁ ABSOLUTO Todas las canicas en el mismo saco. leyenda. También Troya era una. se sintió lleno de alegría. mientras e speraba la hora de ir a relevar a un camarada muerto durante un reconoci­miento. las tarjetas de visita de los emigrados de Coblenza. Durante la ocupación. derribaron la puerta. libros que trataban de cosas incom­prensibl es. le apalearon.. vivía en París. Si aquel día el ladrón estaba de descanso. excitado s. Sin comprender nada de lo que pasaba. signo aplastant e de la derrota alema­na. viendo sólo lo singular de su actitud. volaban con muchas otras. con su pluma de oc a en una mano y flotando su peche­ra al viento. que acababa de conquistar la Prefectura. cu­br iendo con un capuchón su peluca empolvada y vis­tiendo una hopalanda que dejaba ver sus medias negras y sus zapatos con hebillas. En aquella mañana de li­beración de París. La desesperación del historiador. Apólogo del escar abajo de oro. Lo conducía Henri Rathenau. las ropas y las cruces de la última asamblea de los Caballeros de la Or­den Teutónica. los esta ndartes. mandaba cubrir de paja la gran alfombra del despacho y disponer en haces los fusiles. Cuando se acercó a la comarca en que merodeaba el ladrón. Se pue­de oír la resaca del futuro. cuyos cantos golpeaban la mejilla del poeta. Hay algo más que la fría mecánica. un viejo muy original que se vestía como un burgués del siglo xvn. Dos amantes de lo insólito. una civilización. y gritó. los trece sillones. A la misma hora. y a la manera de un hombre embargado por la más viva emoción. se descubría en los Inválidos la mesa. salió una mañana al balcón. La his­toria atrasada. Si sacudimos la cesta. subie­ron. libros pacientemente copiados por hombres cuya tarea no consistía en comprende r. Y estos libros esperaban que llegase su hora Adiós. Un antifascismo que le­vanta. mi querido hijo. Aquella misma mañana un joven capitán de la Re­sistencia. l e despertaron unos pinchacitos en el rostro: el viento había desnudado al muerto. todas las canicas salen a la su­perficie en desorden. De lo visible vulgar a lo invisible fantástico. No salía más que para ir al colmado y a la panadería. el tiro teo y la agitación popular le molestaron. sino en conser­var. tuvieron la impresión instintiva de que un hombre que vivía en otro mundo tenía pac to con el mal. con la fuerte y extraña voz d el so­litario: ¡Viva Coblenza! La gente no comprendió. habiéndose dormido un momento en la trinchera. Bergier y yo ante la inmensidad de lo extraño. leía sólo a Saint Simon. pe ro agitado por el miedo y la indignación. según un orden y unos razonamientos cuya determinación sería de una com­plicación infi nita. En el fondo del lago del Diablo.iquecidos con admira­bles iluminaciones. en el barrio escolar. en un momento histórico. a fin de sentirse vivir en un cuadro de su primer libro de Hi storia.. según un orden y en una sucesión aparentemente in­comprensibles. pero en los que podríamos descubrir infinidad de esos encuentros chocantes e iluminadores que Jung llama coincidencias significativas. cuyo tío Walter ha­bía sido la prime ra víctima del nazismo. Giraudoux explicaba que. en el viento que arrastraba los so nes de la Marsellesa. de los grandes pensadores judíos alemanes y de los Hermanos Caballeros de las Cruzadas. los vecinos. La admira­ble frase de Jacques Riviére es aplicable a las civilizacio­nes y a los momentos históricos: «Al homb . comía alumbrándose con ant orchas y tocaba la espineta. de los estudiantes revolucionarios de 18 30. Porque esta vez sabía y a lo que tenía que responder a su pregunta. había abierto su car­tera y proyectaba sus tarjetas de visita. De este modo. y el hombre murió. El humilde guardián de la llama del saber marchó a pie a su lejana abadía. El tumulto de la Liberación. sin duda. revive mil instantes de su pasado. Y el primer carro del Ejército Leclerc franqueábala puerta de Orleáns. se sentaría a es­perar su regreso. bruscamente interrumpida. o mej or. vient o. el grito parecía alemán.

n o parece que el historiador haya evolu­cionado como el pintor. En el transcurso de este medio siglo. el presente y el porvenir. Antaño.» M. Y la civilización es. El pintor menos joven de espíritu. su modelo le sirve de pretexto para expresar. no se sienta ya ante un ramo como solía ha­cer an taño. como dice Alain.» El pintor de 1890 tenía sus «desesperaciones». ¿es realmente la Histo­ria? Os confies o que yo no lo creo.» Es una lástima que el historiador juzgue indigno de su ciencia el consignar y exam inar estas coincidencias que entreabren bruscamente una puerta sobre otra cara d el Universo en que el tiempo no es ya lineal. ¡Saxífragas umbrías! El historiador empieza a inquietarse y a dudar de que su arte sea practicable. desde que la fotografía y otros muchos descubrimientos