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Los enigmas

Yo que soy el que ahora est cantando Ser maana el misterioso, el muerto, El morador de un mgico y desierto Orbe sin antes ni despus ni cundo. As afirma la mstica. Me creo Indigno del Infierno o de la Gloria, Pero nada predigo. Nuestra historia Cambia como las formas de Proteo. Qu errante laberinto, qu blancura Ciega de resplandor ser mi suerte, Cuando me entregue el fin de esta aventura La curiosa experiencia de la muerte? Quiero beber su cristalino Olvido, Ser para siempre; pero no haber sido. (De El otro, el mismo)

El laberinto
Zeus no podra desatar las redes de piedra que me cercan. He olvidado los hombres que antes fui; sigo el odiado camino de montonas paredes que es mi destino. Rectas galeras que se curvan en crculos secretos al cabo de los aos. Parapetos que ha agrietado la usura de los das. En el plido polvo he descifrado rastros que temo. El aire me ha trado en las cncavas tardes un bramido o el eco de un bramido desolado. S que en la sombra hay Otro, cuya suerte es fatigar las largas soledades que tejen y destejen este Hades y ansiar mi sangre y devorar mi muerte. Nos buscamos los dos. Ojal fuera ste el ltimo da de la espera.

(De Elogio de la sombra)