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ANTONIA NEMETH-BAUMGARTNER

MACROMETANOlA

UN NUEVO ORDEN
UNA NUEVA CIVILIZACIÓN

EL CAMBIO DE PARADIGMA CIENTÍFICO


EN LAS CIENCIAS
POLÍTICAS, JURÍDICAS Y ECONÓMICAS

EDITORIAL SUDAMERICANA
SANTIAGO - CHILE
Ilustración de portada: The Lorentz Atractor

CONTRATAPA
El desfase producido entre el impresionante avance científico y tecnológica frente a las Macrocien-
cias organizacionales, políticas, jurídicas y económicas ancladas en el paradigma reduccionista meca-
nicista-Newtoniano Darwinista, constituye una amenaza global de incalculables dimensiones. Éstas
adoptaron un cientificismo arrogante y autoconfirmatorio de verdades absolutas y eternas a través de
ideologías.
La mutación producida por la Nueva Física, la Biología, la Ci-
bernética de Primer y Segundo Orden, y las Ciencias de Sistemas
como Metaciencias, el origen y evolución del Universo han dejado
obsoleto al paradigma científico Newtoniano Cartesiano. En su
reemplazo ha surgido un nuevo paradigma científico: el autoorga-
nizativo, evolutivo y omnicomprensivo, alcanzando una nueva
síntesis en todos los campos del conocimiento. Este nos provee de
una nueva forma de pensamiento, del fenómeno de la cognición y
del complejo semiótico comunicacional, unificando el concepto de
naturaleza, conducta social humana, el fenómeno de la vida y del
Universo mismo.
El progreso científico ha sustituido el determinismo por la incertidumbre. Las nuevas formulacio-
nes matemáticas de la Caología y de las Ciencias de la Complejidad la explican la impredictibilidad
en los procesos económicos, y la obsolescencia de la construcción mecánica apodíctica de los sistemas
políticos y jurídicos.
Con los conceptos de Autopoiesis, Estructuras Disipativas, Irreversibilidad, Atractores Caóticos,
Geometría Fractal, Bifurcaciones, etc., se da respuesta al origen de las galaxias, las bacterias, las plan-
tas, los animales, hasta del cerebro humano.
La Sociósfera (multidiversidad social total), es considerada como un organismo suprabiológico, la
que con el hacer creativo del ser humano generó el epifenómeno de la Tecnósfera. La intercomunica-
ción global en redes interconectivas, con que funciona el Planeta está mutando el concepto de Sobera-
nía.
La autora considera que la realidad en la que estamos inmersos constituye una nueva civilización,
donde se recapturará el concepto de sacralización del Cosmos a través de una inédita vivencia de la
NOOÉTICA y de la NOÓSFERA, como trascendencias supremas en el constante fenómeno del miste-
rio de la evolución y de la autorrealización. De ahí el concepto de Macrometanoia como recursividad
de un proceso de transformación de la conciencia humana

Editorial Sudamericana
Ninguna parte de este libro puede ser reproducida en forma total o parcial por medio alguno, sean es-
tos mecánicos o electrónicos (incluido fotocopia, grabaciones o información cargada y su recupera-
ción) sin permiso por escrito de la autora.

Copyright © Antonia Nemeth


Madrid - España: l0 de noviembre de 1993
Todos los derechos reservados

Antonia Nemetb-Baumgartner, 1994


MACROMETANOIA
Un Nuevo Orden. Una Nueva Civilización
El Cambio de Paradigma Científica en las
Ciencias Jurídicas, Políticas y Económicas
Cambridge, Inglaterra
Noviembre de 1993

ISBN 956-262-021-2

Diseño Portada
Patricio Andrade

Diseño, Composición e Impresión


Valgraf Ltda.

Impreso en Chile 1 Printed in Chile


Editorial Sudamericana
Santa Isabel 1235, Providencia
Fax: (562) 223 63 86
ANTONIA NEMETH BAUMGARTNER
ha, desarrollado una carrera inter y transdisciplinaria en diferentes
sectores académicos, políticos, sociales, industriales y económi-
cos.
Asesora Gubernamental en las áreas de Administración de Cú-
pula, Educación, Disfunción Social y Planificación de Institucio-
nes parlamentarias y políticas.
Generalista Sistémica, ha concentrado su atención en el diseño
e implementación de estructuras organizacionales, educativas y
estrategias de transferencia de tecnologías integrales; elaboración
de paradigmas lógicos y matemáticos, modelos y submodelos y
sus simulaciones.
Ha sido profesora en varias universidades e instituciones cien-
tíficas de Europa, EE.UU., Latinoamérica, Japón y lo ex Unión Soviética,. como residente o visitante.
Fue Directora de Planeamiento de la Universidad P. de Salamanca. Continúa como Consultora en em-
presas asesoras internacionales y Parques Científicos y Tecnológicos.
En 1974 fue designada Directora Regional para la Península Ibérica, y Latinoamérica de la Socie-
dad para la Investigación General Sistémica y Miembro de la Sociedad Americana para el avance de la
Ciencia y la UNESCO. Es miembro de varias instituciones científicas internacionales.
Entre sus trabajos se encuentran: “Sociología de los Grupos Marginales Negativos”,”Participación,
Acción Política y Sociedad de Masa”, “Geopolítica de la Comunicación”, “Ciencia Nacional y Subde-
sarrollo Nacional”, “Ciencias de Sistema y Nueva Generación de Software”; “Modelo Global y Cien-
cia Sistémica”; “Diseño Sistémico en Educación o Nueva Paradigmología para la Diversidad’; “Inge-
niería Societal”; “Reconversiones Epistemológicas y Transformaciones Transculturales”; “Teoría de
Catástrofe y Circulación de Ideologías”; “Numinosity, Cognition and Identity”; “Caos, Catarsis e Imá-
genes Guías”.
En el segundo Semestre del presente año, aparecerá su último libro titulado: “Cibercultura, Educa-
ción, Ciencia Gaia, y Economía del Conocimiento” (Ciberculture, Gaia Science and Fconomy of the
Knowledge”).
Su residencia en el Reino Unido por casi cuarenta años y su participación en el Movimiento Sisté-
mico le han permitida mantener estrecha relación con los pioneros de este movimiento, quienes han lo-
grado llevar o cabo la síntesis de este nuevo paradigma. Pueden citarse a A. von Bertalanffy; Kenneth
Boulding, James Mills; M. Rapaport; Margaret Meata; Gregory Bateson; Erwin Laszlo; R. Abraham;
Bela Banathy; H. Milsum; I. Prigogine; H. Maturana; F. Varela; E. Jantsch; etc.
Su relación sostenida con este último le hizo madurar en los profundos contenidos que sustentan al
nuevo paradigma científico coma propuesta epistemológica Global Autónomo y Autosuficiente si-
guiendo los lineamientos de su trabajo póstumo.
Macrometanoia es el resultada de más de veinte años de reflexión sostenida llevado a cabo con los
pioneros citados y fertilizada por los ininterrumpidos viajes de trabaja que la obligaron a aculturarse en
las muy diversas realidades sociales.
La autora desearía mantener contacto con todos aquellos que se sientan interesados en enriquecer
de distintos ángulos la propuesta del libro y para ello deja consignada su dirección. 81 Denis Road,
Cambridge, CB 5 8 TT. Fax: (0044223) 564 602.
AGRADECIMIENTOS

Es casi de aceptación general el considerar que un libro, de alguno manera, arrastra consigo ingre-
dientes o rasgos que hacen sugerir relaciones autobiográficas. Estoy convencida que no se escribe
sino desde las motivaciones propias más profundas y que éstas te miman por organizarse en eslabones
,formando entrañables cadenas con las que atamos los acontecimientos significativos en el hacer del
cotidiano vivir. He asumido esta tarea como una asignatura pendiente, haciéndome cargo de una obli-
gación bastante lejana para aquellos que de una manera u otra, nos hemos formado y crecido en el pa-
radigma científico reduccionista. Creo que no se hubiera escrito, a no ser por la causa de haber practi-
cado sin prisa pero sin pausa constantes y sistemáticas deserciones. Hay una sentencia de antiguo
cuño que dice: no descubrirás nuevas tierras a menos que dejes de perder de vista la costa por algún
tiempo. Por múltiples fortuitas causas en el quehacer científico, me vi obligada a afrontar recorridos
bifurcantes, los que me llevaron a nuevas problemáticas. Ello me hizo sentir aun sin pensar, lo cam-
biante y sorpresivo de mi quehacer, advirtiéndome a la vez como a Ulises, del puerto seguro al cual es-
tamos recursivamente atados.
Debo considerarme en cierto modo, una persona privilegiada gracias a las oportunidades que me
brindó el hecho de vivir espaciadamente trabajando en diferentes países. En tales circunstancias pude
establecer contactos con científicos singulares y en la mayoría de los casos pioneros en sus diferentes
campos, con los que no tardé en compartir sus quehaceres, gozando de esta manera de las realimenta-
ciones comunicacionales que hacen surgir la actividad creativa. Inglaterra, mi país de adopción, con
casi cuatro décadas en él, contribuyó decisivamente a llevar a cabo las múltiples integraciones que de-
bía hacer en mi formación científica. En los comienzos de la década del 60 se produjo la ocasión en
que comencé a participar en el Movimiento Sistémico, viéndome involucrada en todo el proceso del
desarrollo científico que este movimiento arrimó a todos los campos del pensamiento. A partir de este
acontecimiento, todas mis motivaciones encontraron un hilo conductor transformándose en un eje so-
bre el cual he hecho girar mi quehacer, asomándome al mundo por esa ventana que constituyó la epis-
temología sistémica.
Este libro nunca se hubiese escrito ya que me considero una persona no inclinada a escribir libros;
siempre he preferido el diálogo y el trabajo de taller, porque creo que en ellos se tiene la ocasión de
trasladar y compartir experiencias activamente. Creo que toda creación tiene raíz colectiva y como tal,
el alejamiento a que nos obliga la elaboración de un libro, nos priva del constante fluir que nos ofrece
el trabajo grupal. Todo ha sucedido debido a la insistencia de colegas y amigos que me han conmina-
do a dejar por escrito «rapsódicamente» las conclusiones de las experiencias alcanzadas en los diferen-
tes campos organizacionales donde he trabajado. No puedo dejar de consignar y agradecer aquí a las
personas y países con quienes y donde trabajé de alguno manera u otra. Quiero dar las gracias a quie-
nes en el pasado o en el presente influyeron en mi ánimo y sostuvieron mis motivaciones en forma
ininterrumpida. Mi trabajo en California desde el ‘70 hasta el ‘76 y permanencias en Washington DC,
me dieron la oportunidad de compartir vívidamente los poderosos movimientos culturales y aconteci-
mientos políticos generados en los Estados Unidos, movimientos que para mí presagiaron el comienzo
de transformaciones decisivas. Estas me hicieron percibir el inicio del punto de inflexión de nuestra
civilización. Allí tuve ocasión de compartir experiencias con Kenneth Boulding, G. Bateson, Allan
Watt, C. Churchman, Erich Jantsch, Erwin Lazslo, Bela Banathy, Ralph Abraham, O. W. Markley, G.
J. Klir, Magoroh Maruyama, A. Linstone. Podría aquí continuar una lista muy amplia. Participé in-
tensamente también en el Esalem Institute y en las actividades desarrolladas en el Big Sur. Seguir
enumerando excedería el propósito de este reconocimiento. En la década del ‘80 y lo que va del ‘90
fueron decisivas mis aproximaciones a personas como James Lovelock, David Bhom, Bryan Joseph-
son, R. Sheldrake, N. Luhmann, Mae-Wan Ho, B. Goodwin, H. Maturana, F. Varela, Leo y Blanca
Lazarte, Ilya Prigogine, Steven Hawkins, Peter Saunder Hanako Haba, Virginia Gamba-Stonehouse,
Philips Allot, Christmas Humprhey, entre muchos otros. Ellos han sido los que en definitiva me dieron
el puntapié que me lanzó a acometer la idea de sentarme a escribir el libro. A todos ellos quiero dejar
constancia de mi agradecimiento. Quiero también consignar aquí las personas con quienes trabajé di-
rectamente en las tareas a las que me obligó el manuscrito y toda la parafernalia de poner en orden
todo cuanto hace posible su elaboración. Dado el hecho de vivir en Cambridge, Inglaterra, para la ver-
sión en español tuve que recurrir a ocasionales colaboradores que manejaban el idioma. Quiero dar las
gracias a Pablo Contreras, quien se encargó de procesar el texto en su primera versión. A la contribu-
ción sostenida para la versión española que me dieron en Madrid, a los profesores Eduardo Bueno, Ri-
cardo Torrón Durán y Sra., María Isabel Bernardo, Pedro Badia, María Isabel Silvela. En Argentina:
Profesor Raúl Milone, Doctor Roberto Viñuelas, Profesora Nili Povedano, Doctor Manuel H. Váz-
quez, Doctoras Zunilda Riviello, Lola Pérez y Elvira del Pópolo. A. Mauricio y Miriam Scollo, que
colaboraron en diferentes procesamientos.
Por último, ha sido decididamente importante la dedicación y el entusiasmo, con que contribuye-
ron en Santiago de Chile, trabajando en equipo, con increíble idoneidad, las siguientes personas: el
profesor Edison Pérez Bastidas, haciendo el “editing” y la corrección definitiva del texto, asistido por
Viviana M. Segovia. Marcos González y Jéssica Alfaro que procesaron electrónicamente el texto y
cumplieron las siempre ingratas tareas finales.
Muy especialmente, doy las gracias a don Juan Broussain y a don Arturo Infante, sin cuyo entu-
siasmo habría sido muy difícil lograr el objetivo final

Santiago, Chile
Marzo 1994

A mi madre
In memoriam
ACERCA DEL LIBRO
Con referencia a las citas de autores, en la medida de lo posible, se han colocado entre comillas.
Pero por tratarse de un libro que busca aportar en la formación más amplia los hallazgos científicos y
armonizarlos con encaje en el nuevo paradigma, la constante reiteración de las citas se ha considerado
distractiva para el proceso integrador del lector. Para eliminar esas distracciones se han procedido a
indicar la obra entera de cada autor en forma taxonomizada con sus interfaces realimentadoras. De
este modo se puede recurrir a los textos libremente si la información que da el libro resultare escasa.
Obsérvese que con frecuencia se remite al lector a los subsubsistemas taxonómicos con diferentes
niveles de interfase (Apéndice B).
Este libro hubiera sido casi imposible de escribir, sin la apoyatura que le han dado los trabajos pio-
neros de los que informa la amplia bibliografía incluida; ello demandé muchas horas de búsqueda en
los textos, escrutinización y evaluación de sus contenidos.
La autora desea dar las gracias muy sinceramente a los diferentes autores, a algunos de ellos con
énfasis especial. Es el caso de Erich Jantsch, colega en deserciones de campos disciplinarios y busca-
dor irrefrenable de conexiones posibles en las áreas del conocimiento. Como se dice en otra parte,
desgraciadamente su muerte, desde el punto de vista científico, prematura, dejó un lugar irreemplaza-
ble entre los científicos sistémicos con similares inquietudes. Mi agradecimiento a este trabajador in-
fatigable es profundo. Las experiencias compartidas me han obligado a tomar como propia esta tarea
y dentro de las distancias lógicas he tratado de cumplirla de la mejor manera. Sin sus aportes, la es-
tructura de este libro acusarla debilidades evidentes. El Nodo y refleja su presencia sostenida.
Igualmente, quiero referirme también a Kenneth Boulding, recientemente desaparecido.
La bibliografía taxonómica en alguna medida hace el ordenamiento sistémico de los aportes. En
forma recurrente, han venido desde las diferentes disciplinas trabajadas por los autores incluidos, las
que se han matrizado como aportes en interfaces realimentadoras. Ojala que se haya logrado el propó-
sito perseguido.
La factura de este libro puede resultar para aquellos menos acostumbrados a propuestas nuevas,
exageradamente inortodoxa, pero la autora considera que no hay creaciones individuales. El conoci-
miento humano es un río que se nutre de muchos veneros y en definitiva, todo saber es colectivo.
Construimos usando las construcciones de otros, como el ADN se pone a disposición de todo pro-
ceso organizativo y reorganizativo, nutriéndose de combinaciones en el acto creativo. Se desplaza
siempre hasta alcanzar mayores y mejores niveles de complejidad y por lo tanto trascendencia, hasta
las síntesis última que consignamos como Noósfera.
Los epígrafes han sido traducidos al español por la autora.
CONTENIDO (En el Libro en Papel)

Prefacio

PARTE PRELIMINAR

Consideraciones Generales 7
Reflexiones sobre el Libro y la Transformación Cultural y Científica 8
El libro en Transición 10
Mutación del Libro. El Hipertexto 11
Cómo Iniciar el Viaje 13
Recomendaciones en el Ordenamiento de los Nodos con Respecto a
Opciones de Lectura 14
Razones Propedéuticas 14
Interpretación Semiótica de los Neologismos del Glosario 15
Omisión de Gráficos y Otras Descripciones 16
Sumario de los Nodos del Libro 17

NODO I

POR QUE MACROMETANOIA. HACIA UNA NUEVA SÍNTESIS

Explicación Semiótica del Concepto Metanoia 28


¿Por qué Macrometanoia? 29
Autorrenovación de la Ciencia 34
Los Nuevos Principios Universales 35
Los Cambios de Paradigmas 37
Interconectividad de la Naturaleza 39
Resonancia, Vida e Interconectividad 39
Biología, Sociedad y Ciencia Gaia 41
Hacia una Nueva Visión de la Realidad 41
La Persistencia del Reduccionismo Científico y Filosófico 44
Cosmovisión, Religión y Sociedad 45

NODO II

EXPLICACIÓN HISTÓRICA: EVOLUCIÓN DE LOS PARADIGMAS CIENTÍFICOS

Las Modalidades Cognitivas de los Métodos Científicos como Sistemas


Cualitativos 49
Circulación de Paradigmas. Sus Prototipos 50
Prototipo Axiomático 50
Prototipo Empírico 52
Evidencia de Contradicciones 53
Prototipo Constructural 53
Prototipo Normativo 55
Teorética Normativa 56

NODO III

LOS PROLEGÓMENOS DE UN NUEVO PARADIGMA


La Crisis de la Filosofía Cartesiana y de la Física de Newton 61
La Confusión Reduccionista del Positivismo y Las Ciencias del Espíritu 63
El Cambio de Reglas en la Nueva Epistemología de las Ciencias 66
Surgimiento de las Nuevas Características en el Avance Científico 69
El Abandono de la División de Ciencias Puras y Ciencias Aplicadas 70
La Transición Paradigmática 72
Los Gérmenes del Paradigma Evolucionario 73

NODO IV

LA CIENCIA DE SISTEMA COMO METACIENCIA Y LA TRANSDISCIPLINIZACIÓN DE LA


CIENCIA

La Ciencia de Sistema en la Cuarta Revolución Científica y el Nuevo


Paradigma de la Autoorganización 78
Emergencia del Pensamiento Sistémico 81
Taxonomía Sistémica 84
La Visión Evolucionaria de las Ciencias de Sistema y las Ciencias
de la Complejidad 86
El Nuevo Léxico Sistémico: Semiótica de la Complejidad 87
Tipología de la Complejidad 88
Las Sociedades como Sistemas en el Tercer Estado 89
Inestabilidad y Autopoiesis 90
Autopoiesis 90
Catástrofe, Caos y Bifurcaciones 91
Atractor 91
Caos 92
Bifurcación 92
Sinergética: Los Principios Universales de la Autoorganización 93
Orden, Cambios Macroscópicos, Cambio de los Comportamientos y sus
Parámetros 94
Sistemas Abiertos, Fluctuaciones y Cambios 94
Conflicto y Rotura de Simetría 95
Sistemas Abiertos 96
Los Principios Unificadores de los Comportamientos 97
Conclusión 98
NODO V

EL NUEVO PARADIGMA OMNICOMPRENSIVO DE LA EVOLUCIÓN: LA AUTOORGANI-


ZACIÓN

Principios Unificadores en el Proceso de la Evolución 102


Ordenamiento Jerárquico de la Dinámica Evolucionaria 104
Ontogenia 104
Filogenia 104
Anagénesis 105
Descripción de los Diez Principios Unificadores del Paradigma Evolucionario 106
Fuera de Equilibro (Non-Fquilibrium) 106
Rotura Espontánea de Simetría 107
Autorreferencia 109
Autotrascendencia 110
Irreversibilidad 112
Metaestabilidad: Complementariedad de los Factores Estocásticos y
Determinísticos 113
Proceso Epigenealógico: Cognición y Memoria 115
Autonomía 122
Simbiosis 123
Indeterminación y Apertura (Indeterminacy Openness) 125
Conclusiones 126

NODO VI

PSICOFISIOLOGÍA EVOLUCIONARIA DE LA COGNICIÓN: LA AUTOORGANIZACIÓN DEL


CONOCIMIENTO

Nuestra Herencia Cognitiva 131


El Precio de Nuestra Herencia Cognitiva 133
El Fenómeno de la Cognición 134
Consideraciones Generales sobre las Teorías del Conocimiento y la Filosofía
del Lenguaje 135
El Nuevo Mapa Cognitivo, su Geometría: Biología de la Cognición 138
Ciencias Cognitivas 142
Las Nuevas Ciencias de la Cognición 144
El Nacimiento Moderno de las Ciencias Cognitivas 147
Las Bases Físicas de la Cognición 148
El Comienzo de las Nuevas Ciencias Cognitivas 149
Cibernética, Teorías del Conocimiento y Ciencias Cognitivas 150
Etapas y Desarrollos de las Ciencias Cognitivas y la Tecnología
Comunicacional 151
Primera Etapa: Introducción a la Inteligencia Artificial 151
Segunda etapa: La Lógica Simbólica y las Hipótesis Cognitivistas 152
El Cognitivismo y la Inteligencia Artificial. Sus Teorías 154
Tercera Etapa: Conexionismo y Autoorganización 155
Emergencia y Autoorganización 156
Cuarta Etapa: La Enacción como Alternativa al Representacionismo 159
Ilustración Relacionada con los Postulados del Enactivismo 162
Consecuencias del Enactivismo 163

NODO VII
SEMIÓTICA SOCIAL: LOS NUEVOS CÓDIGOS COMUNICACIONALES. LA NATURALEZA
Y CIRCULACIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS

Semiótica Social 171


El Nacimiento de la Semiótica 171
La Semiótica como Transdisciplina 175
Ortodoxias y Controversias acerca del Campo de la Semiótica 178
Las Ideologías 179
Conclusiones 180

NODO VIII

LOS PROBLEMAS CONCEPTUALES DEL ENFOQUE EVOLUCIONARIO EN LAS CIENCIAS


SOCIOPOLÍTICAS

Alienación Epistemológica y Defasaje Científico en la Dinámica de la


Convivencia 185
La Brecha en el Pensamiento Evolucionario entre Ciencias Biológicas y
Ciencias 186
Socioculturales 187
La Dinámica de la Evolución Social 190
Naturaleza de la Evolución de los Sistemas Sociales. Cambios Puntuales 193
Las Sociedades son Organismos Suprabiológicos 197

NODO IX

LA OBSOLESCENCIA GLOBALIZADA DE LAS CIENCIAS SOCIOPOLÍTICAS Y ORGANI-


ZACIONALES

La Necesidad de una Nueva Epistemología en el Contexto de las Ciencias


Jurídicas, Políticas y Económicas 203
La Concepción Mecanicista en las Ciencias Políticas y Jurídicas 205
Reduccionismo, Darwinismo, Altruismo y Democracia 207
Las Estructuras Dominadoras como Barreras en la Visión Evolucionaria
del Altruismo y la Democracia Funcional 211
Las Ciencias de Sistemas y la Persistencia Reduccionista Mecanicista 214
Las Estmcturas Profundas de Dominación en los Comporlamientos y la
Democracia 217
Las Estructuras Profundas de Dominación y las Imágenes Guías en la
Dinámica de la Convivencia 218
Las Imágenes Gulas del Futuro y Las Culturas Parasitarias 219
La Inadecuación de los Líderes Políticos y Sociales y las Imágenes de Futuro 222

NODO X

MACROMETANOIA:LA GRAN TRANSFORMACIÓN Y LA NUEVA IMAGEN DE LA REALI-


DAD

Anatomía y Fisiología de los Cambios de Perspectiva 227


Evolución Espacial de la Conducta. Las Geometrías Culturales. Los Nuevos
Lenguajes y la Génesis del Poder 229
Ecología Cultural. ¡lacia Una Nueva Ciencia de la Cultura Planetaria 232
Ciencia Gaia, Dinámica Política, Ideologías, Ecología Cultural e Identidad 236
Política y Nooética. El Salto Paradigmático 239
Conclusiones 243

NODO XI

HACIA UNA MACRODINÁMICA PLANETARIA: LA CRISIS DE LOS SISTEMAS ORGANI-


ZACIONALES GLOBALES Y LA DE SUS LÍDERES

La Crisis del Derecho y de las Ciencias Políticas 247


El Nuevo Ciudadano 250
La Nueva Visión Científica y el Proceso de Obsolescencia en las Ciencias
Jurídicas, Políticas y Económicas 252
Obsolescencia Política y Poder 254
Economía y Ciencia Gaia 257
Obsolescencia Política, Ciencia Gaia y Poder 260
La Crisis de la Economía Tradicional 263
Ciencia Jurídico-Político-Económica y Ecodinámica Planetaria 266

NODO XII

EL NUEVO CIUDADANO PLANETARIO: EDUCACIÓN Y NUEVA ECONOMÍA DEL CONO-


CIMIENTO

Abismo Generacional 273


La Crisis de los Sistemas Educacionales 276
¿Qué es Educación a finales del Siglo XX? 278
De la Educación Tradicional a la Concepción Sistémica en Educación .... 281
Educación y Profesionalización Bajo la Concepción Mecanicista 282
El Cambio de Perspectiva 284
La Educación Sistémica 284
La Teoría Sistémica 285
Los Presupuestos Básicos 287
Parámetros Modelizadores del Sistema Educacional Sistémico 289
Los Programas o Taxonomía de los Saberes 290
Organización del Aprendizaje 292
Investigación, Trabajo e Integración Social 292
La Nueva Paideia 293
Educación, Obsolescencia, Crecimiento y Evolución 296
El Nuevo Ciudadano Planetario, la Educación y la Economía del
Conocimiento 298
La Responsabilidad Educacional 299
La Universalidad de la Crisis de los Sistema Educacionales 301
La Educación Postcapitalista en la Economía del Conocimiento 302
Educación en las Sociedades Informatizadas 305
Qué es conocimiento 305

NODO XIII

CONSIDERACIONES FINALES Y JUSTIFICACIONES


APENDICES:
A- Glosario 309
B- Taxonomía Bibliográfica 337

Bibliografía de cada Subsistema 345


Bibliografía General 376
Índice de Materias 406
Índice de Autores 412
CONTENIDO (Libro electrónico en Word)
PREFACIO

Suele suceder que en las causas casi imposibles


el espíritu saca del ánimo inesperadas fuerzas.

Miguel de Cervantes Saavedra


El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
Este libro se ha concebido bajo la idea de que los seres humanos son sólo parte de un universo
vivo en su totalidad. Así, también, lo concibieron las culturas antiguas y clásicas. La mayoría de no-
sotros ha perdido o nunca ha sentido en forma directa la unidad que existe entre Biósfera, Tecnósfe-
ra, Noósfera y Humanidad y el efecto envolvente entre ellas como afirmación de toda la belleza que
esto implica en nuestro crecimiento interior y trascendencia cósmica. La mayoría, todavía no cree o
percibe, cualquiera fueren los limites o detalles de nuestra experiencia, que el todo ampliado es pri-
mariamente altruista, creativo y bello. Hemos perdido la esencia de lo ecuménico de la Cristiandad.
Hemos perdido a Shiva del Hinduismo cuya danza es a la vez destrucción y creación, lo que en sín-
tesis significa belleza incesante en sus explosiones creativas. Hemos perdido el sentido del Totemis-
mo con su percepción del paralelismo entre las organizaciones humanas, los animales las plantas y
los minerales. Se han comenzado a usar las ideas ecológicas, pero nos hemos tardado en trivializar-
las mezclándolas con los negocios o la política. Una parte de la razón del porqué hemos perdido este
sentido de unidad cósmica parece arrancar del reduccionismo filosófico de Descartes que se consoli-
da con Newton, Kant y Hegel dando lugar al Idealismo y su cadena deductiva. Sabemos hoy que la
Edad de Oro de las ciencias clásicas se ha marchado, y con ella ha desaparecido la confianza en la
racionalidad usada por ésta, creándose las conflictivas interpretaciones que aún persisten en nuestro
diálogo con la naturaleza. Oportunamente se argumentará y tratará de demostrar, que mediante el in-
tento de explicar la unidad de la Biósfera como una realidad sagrada, se obviarán los errores desliza-
dos en las versiones religiosas como epistemologías, para la búsqueda de la unidad cósmica sacra-
mentada del todo que la historia nos ha ofrecido. Sea cuales fueren los resultados, correctos o desa-
certados, nuestra epistemología se basa en una nueva interpretación de la realidad, como un proceso
irreversible multidireccional donde todo tiene historia. Será explícita dando, por cierto, la oportuni-
dad de que las críticas sean del mismo tipo. Trataremos de explicar que el universo es un gran pro-
ceso y no un mundo de cantidades con geometría tridimensional, donde cada cosa tiene un lugar ex-
plicado por la ciencia, la que se presenta abiertamente divorciadas, impotente para explicar el lugar
preciso donde está el hombre en este proceso holístico con que se manifiesta el Cosmos.
La ciencia occidental persiste en explicar al Cosmos como un automatón que funciona en el
tiempo y en el espacio con leyes eternas y procesos reversibles. Nuestras afirmaciones descansan
por el contrario en que el Cosmos es un gigantesco proceso de creaciones evolutivas donde todo es
irreversible y está sujeto a una constante trascendencia y autoconciencia como lo afirman las nuevas
ciencias de la autoorganización.
La tarea de este libro será la de construir un marco de referencia dentro del cual se concibe al
mundo como un totalizador proceso mental cósmico, que trasciende a las mentes y conciencias indi-
viduales constituyendo un venero realimentador incesante. Su representación no es antropomórfica.
Explicaremos cómo la información y las representaciones que esta genera, dan los pasos lógicos ha-
cia su propia consistencia pragmática, como el hecho de producir las explicaciones relacionadas con
el mundo exterior, ya sea referidas a partes o al todo con que se interrelaciona. Si las explicaciones
se producen en cadenas, o si esos procesos explicativos lineales son impuestos por los filósofos o los
profesores. Daremos razones cómo es la lógica basada en “argumentos circulares” donde el princi-
pio de la causación circular es la regla y no la excepción.
Lo que este libro se propone es describir cómo investigar una vasta red de matrices interconec-
tadas de mensajes materiales y tautologías abstractas, premisas y ejemplificaciones que hacen surgir
la comunicación y la representación interiorizada de la realidad y su entendimiento. Configúrase así,
el verdadero fenómeno activo de la cognición. Hace cincuenta años se asumía que el mejor procedi-
miento para tal tarea deberla ser lógico, cuantitativo, o ambos a la vez. Pero hoy cualquiera que es-
tudia estos procesos, sabe que dicho tipo de lógica es impropia para resolver circuitos recursivos sin
generar paradojas, y que la cuantificación no es precisamente útil para entender los sistemas comple-
jos, especialmente el de la comunicación, que es siempre interactiva. En otras palabras, lógica, can-
tidad y cuantificación se han vuelto inapropiados instrumentos para describir los organismos y sus
interacciones orgánicas internas y externas. Las particulares razones de dichas inapropiaciones serán
puntualizadas en la ocasión de referirse a los nuevos aportes de la Biología, de todas las ciencias de
la conducta y las nuevas Matemáticas y Geometrías conductales. Consideramos interesante recalcar
aquí lo que John Von Neumann puntualizó en su ‘Theory of Game’, que las Ciencias de la conducta
carecían de un modelo que pudiese servir para la Biología o la Psicología y Psiquiatría, aunque en
forma precaria, y a pesar de la interpretación mecanicista del comportamiento de la materia que pro-
veyó la física newtoniana para el arranque de la física de partículas.
Hasta el presente, no han aparecido trabajos que traten de interconectar saberes que se necesi-
tan entre sí para dar, respuestas y consistencia a nuevas explicaciones y orientaciones para la acción
y la interacción en todos los campos del conocimiento. No existe todavía una ciencia como “meta-
ciencia”, cuyo especial interés esté basado en combinar y hacer inteligible las nuevas múltiples pie-
zas de información, en una civilización que se ha vuelto pura información y comunicación, combi-
nándolas y organizándolas como un todo, para visualizar los dinamismos que nos empujan en el pro-
ceso evolucionario del cual somos su resultado, como procesadores de “misterios”, en virtud de los
incrementos de insospechados conocimientos y saberes en todos los campos. Se ha creado un nuevo
dominio emergente, una nueva civilización donde ha comenzado a implosionar otra forma de convi-
vencia.
PARTE PRELIMINAR

• CONSIDERACIONES GENERALES
• REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO Y LA TRANSFORMACIÓN CULTURAL Y CIENTÍFICA
• EL LIBRO EN TRANSICIÓN
• MUTACIÓN DEL LIBRO. EL HIPERTEXTO
• CÓMO INICIAR EL VIAJE
• RECOMENDACIONES EN EL ORDENAMIENTO DE LOS NODOS CON RESPECTO A OPCIONES
DE LECTURA
• RAZONES PROPEDÉUTICAS
• INTERPRETACIÓN SEMIÓTICA DE LOS NEOLOGISMOS DEL GLOSARIO
• OMISIÓN DE GRÁFICOS
• SUMARIO DE LOS NODOS DEL LIBRO
PARTE PRELIMINAR

CONSIDERACIONES GENERALES
Pareciera que de la noche a la mañana nos hubiéramos dado cuenta, adentrándonos súbitamen-
te en un estado de azoramiento donde no podemos alegar ninguna suerte de ingenuidad, que por
más de 500 años la cultura escrita, proveniente de la invención del libro, se ha transmitido en for-
ma linealizada y rígida bajo el principio de autoridad de los que más saben. Como podremos ad-
vertir en el transcurso de este periodo histórico, se han filtrado los ingredientes de los autoritaris-
mos en todos los intersticios de tas relaciones humanas.
Hoy, nuestras posibilidades para la incorporación del conocimiento y el libre pensar, bajo el
ritmo de una transmisión linealizada y secuencial de una sola vía, no condicen con la velocidad
para el aprendizaje de los saberes y habilidades actuales. Esto no armoniza con las urgencias y
modos de vivenciar la realidad actual, demandada por el nuevo escenario que nos ofrece la Sociós-
fera y la Tecnósfera en la que estamos instalados.
Para incorporar el conocimiento y consolidarla nueva cosmovisión, la que comienza en forma
explosiva a expandirse por toda la humanidad, hoy nos manejamos con una instrumentación com-
plejísima que ha desbordado la capacidad comunicacional del libro, para adquirir los saberes y ha-
bilidades que demanda esta nueva realidad.
Con motivo de la enorme sofisticación alcanzada por la tecnología comunicacional y todas sus
aplicaciones en constante ebullición, en forma sorpresiva, nos encontramos con un mutante de in-
calculables efectos para el avance y transmisión de los saberes, los cuales han desbordado al libro.
La ampliación de la inteligencia en base a genuinos procesos de creatividad, mediante las tecnolo-
gías adecuadas para ello, nos están demostrando que no hay procesos de aprendizaje linealizados
en forma excluyente, como lo puede demostrar el impacto que ha producido la interfase con la in-
teligencia artificial. Sin embargo, el libro como instrumento para la transmisión escrita de los sa-
beres, su aprendizaje y de la cultura en general, hasta la fecha, constituye la tecnología monopólica
en todos los niveles de la educación. Esta supremacía del libro continúa dándole una fisonomía
autoritaria en forma monolítica para la transmisión del conocimiento, como lo acreditan las todavía
vigentes Teorías del Conocimiento. Éstas han transitado y continúan hasta la fecha en las diferen-
tes epistemologías que se aplican todavía adscriptas al Paradigma Científico reduccionista y meca-
nicista.

REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO Y LA TRANSFORMACIÓN CULTURAL Y CIENTÍFICA


El libro como formato y símbolo ha respondido a la imagen de la cultura escrita a partir del si-
glo XV. En 1468, cuando aparece la primera impresión de Gutenberg se inicia la era de la alfabeti-
zación de la cultura occidental. Hasta esa época, sólo un cinco por ciento de la población tenía ac-
ceso al uso del libro. De tal modo, la transmisión del conocimiento por vía oral y de las imágenes,
constituyeron los soportes en que se basó la transmisión de los saberes como lo reflejan los libros
sagrados, los manuscritos, los palimpsestos y el maravilloso despliegue de las imágenes, a través
de los monumentos religiosos, especialmente con el incomparable esplendor alcanzado por el Góti-
co.
Podemos decir que el libro ha constituido el espacio psíquico donde se ha producido el proce-
so de la alfabetización masiva, y a través del mismo, el de la visión letrada de la realidad. Es decir
que éste ejerció la función de crear la cultura letrada pasiva mediante la imprenta. Sin embargo,
con anterioridad a esta invención, la existencia del libro no dejó de cumplirla misión de la transmi-
sión de la cultura de acuerdo a las orientaciones sobre las teorías del conocimiento de su tiempo.
Así vemos que la filosofía platónica crea un modelo de inteligencia. Platón no piensa que la inteli-
gencia es un procesamiento de la información, sino que ésta resulta de la mezcla (o entramado) en-
tre cálculo, especulación y discusión, como resultado de una pura introspección. A partir de ello,
el libro fue un instrumento para reforzar la especulación contemplativa y deductiva; la lectura una
práctica disciplinada y un estilo de vida a la vez. Con la aparición de la iglesia, la lectura activa li-
gada a la oración, constituía la transformación del espíritu, al punto tal que la escritura terminaba
grabándose en el corazón del lector, bajo un principio de autoridad como resultado de la contem-
plación.
Así, el libro además de domesticar las conciencias por medio de la fe, reforzaba los elementos
de una cosmovisión más o menos silogística - rígida.
Con la revolución de la imprenta, el encuadre psíquico platónico, se despliega usando esta tec-
nología con los mismos contenidos para la formación del conocimiento. De ahí que el modelo de
conocimiento, desemboque en un complejo dedicado a concentrarse enteramente al ámbito de las
ideas sobre las cosas, y a distanciarse por consiguiente, de la verdadera experiencia humana bajo
una cosmovisión de leyes y principios eternos, tal como lo reflejan los mundos que hemos hereda-
do de Descartes y de Newton. Todo esto termina por desembocar en un modo de explicación lineal
silogístico, dando como resultado la experiencia fragmentada, la noción de mundos privados y par-
ticularizados sin interconexiones. Es así como el libro resulta una tecnología íntimamente asocia-
da a un determinado movimiento del alma o psique, donde la información es una incorporación de
datos reglamentados, y el conocimiento, la capacidad de manejar esa información en función de
axiomas o discursos repetitivos, bajo principios absolutizados para la descripción de la realidad.
Acompasadamente con la función del libro, como espacio psíquico circunscrito, se generaliza
el pensamiento lineal con su consecuente autoritarismo en los modos y formas de la transmisión de
los saberes, en que se deslizan las formas del conocimiento que desarrollan el Renacimiento y el
Industrialismo perpetuado hasta nuestros días.
Con el advenimiento de la tecnología comunicacional en su vastísima complejidad, la transmi-
sión del conocimiento sufre una transformación, que por sus efectos, podríamos anticipar y ya lo
hemos mencionado, constituye un mutante que terminará por replantear todas las ciencias de la
cognición y los sistemas educacionales.
El procesamiento electrónico de las palabras, nos ha hecho entrar en un ámbito nuevo para es-
tablecer las distinciones y modalidades que producen las operaciones cognitivas, generando un es-
pacio psíquico inconmensurable si lo relacionamos con el espacio que nos brindaba el libro.

EL LIBRO EN TRANSICIÓN
Ahora me doy cuenta que frecuentemente los libros hablan de los
libros. Es como si ellos discurrieran entre ellos. A la luz de esta
reflexión la biblioteca me resulta lo más disturbante. Esta ha
sido el lugar de murmuración, por largas centurias un impercep-
tible diálogo entre un pergamino y otro, una cosa viva, un recep-
táculo de poder no gobernado por la mente humana, un tesoro
de secretos cincelados por muchas mentes. Supervivencia de
aquellos que lo produjeron en su mayoría o que fueron quienes
lo aceparon y lo transmitieron,
Umberto Eco
El advenimiento de la palabra digital no es una mera transformación incremental del proceso al-
fabetizador, sino que trae aparejado un fenómeno que conduce a la transformación radical de los mo-
dos y formas del pensar, dando lugar como consecuencia a una nueva geometría representacional.
Los avances actuales de la tecnología comunicacional, en interfases con los procesos mentales y los
productos analógicos producidos por la inteligencia artificial, han producido una verdadera meta-
morfosis en el fenómeno de la cognición. Con estos procesos se puede amplificar el intelecto y dotar
mediante manipulaciones, a la comunicación, con diferentes tipos de lenguajes con efectos heurísti-
cos inimaginables en el proceso de la creatividad.
Deseamos consignar que los defensores de la cultura del libro, se han olvidado del efecto ego-
céntrico y pasivo al que ha conducido la preeminencia del libro en la transmisión del conocimiento.
Esto ha reforzado en forma impensada e insospechada los efectos del autoritarismo en las interaccio-
nes y convivencia humanas. Así vemos como ello se refleja en los procesos del aprendizaje para la
convivencia. Sin hacer un excesivo esfuerzo, podemos detectar que este autoritarismo se encuentra
subsumido en las relaciones sociales y políticas, bajo la legitimada percepción del poder. Por lo tan-
to, el genuino y profundo vivenciamiento personal de la democracia, todavía no se ha alcanzado en
la convivencia como un acto de responsabilidad compartida.
En la mayoría de los casos, se la funcionaliza bajo la forma tradicional de percibir a la realidad,
como expresada en leyes eternas absolutizadas, y no en procesos vivos, sistémicos, emergentes de la
convivencia. Su función aún se percibe como un fenómeno que está dirigido por dichas leyes eter-
nas, en forma pasiva, cuyo dictum continúa pendiente del pasado.
El romper con esta tradición monopólica impuesta por el libro, no sólo está permitiendo y per-
mitirá otras formas para la acumulación de los saberes, dando como producto un conocimiento auto-
afirmativo y confirmador de las experiencias personales, con lo cual cada uno podrá interiorizar la
convivencia democrática en forma genuina. Estas formas nos obligarán a utilizar nuevos modelos de
inteligibilidad, los que indudablemente conducirán a la utilización de medios simultáneos, que ya no
estarán dependiendo del ámbito exclusivo del libro.

MUTACIÓN DEL LIBRO. EL HIPERTEXTO


El verdadero deleite está más en el hallazgo que en el conoci-
miento.
Isaac Asimov
Seguir el recorrido que se le antoje a nuestra libre asociación de ideas sin preocuparnos por la
secuencialidad linealizada de páginas y capítulos, escapando a la tiranía que genera una rigidez y
embretamiento, es algo que nos permite hoy la tecnología digital de la palabra mediante una reorga-
nización personalizada de la información para su lectura por medio de lo que hoy se conoce como
hipertexto.
El concepto de hipertexto nació ya antes de contar con la tecnología informática necesaria. Fue
plasmado en los períodos de la creación de la computadora, como resultado de todos los avances de
la cibernética y de la formulación sobre Inteligencia Artificial, hace más de cuarenta años. Se lo de-
signó como extensión de la memoria (memory extender) bajo la sigla MEMEX.
El hipertexto consiste en almacenar mucha información en poco espacio, con un nuevo modo de
enlazarla y de interactuar con ella. Se trata de utilizar una escritura no secuencial, a diferencia de la
que se hace en los textos habituales del libro. A diferencia de éstos, el Hipertexto permite viajar de
una parte a otra haciendo una lectura y escritura simultánea, ni secuencial, ni lineal, sobre el tema o
asunto que se investigue. De este modo, hoy el libro, puede ser presentado y leído como Hipertexto.
El lector puede desplazarse de una parte a otra del libro y adentrarse en una temática sin necesi-
dad de hacer el recorrido previsto por éste. Puede, incluso agregar su propia información.
El libro se transforma así, en una serie de nodos, los que pueden reorganizarse de acuerdo a los
intereses y búsquedas conforme a la libre asociación de ideas o metas, sin tener que preocuparse por
la secuencialidad obligada de los capítulos, y cuyas lecturas pueden iniciarse de acuerdo a los intere-
ses de búsqueda personalizada.
El desarrollo adquirido hoy por estas técnicas de hipertexto nos permite, no sólo trabajar con la
información escrita, sino que da la posibilidad de interactuar con ésta por variadísimos medios. En-
tre otros, la utilización de sonidos, imágenes, animación, reproducción virtual de la realidad, video,
etc. Así se provee un nuevo ámbito para la incorporación activa del conocimiento. Todo lo cual se
lo designa hoy como multimedia interactiva, si se hace simultánemente en tiempo y espacio.
De este modo el hipertexto no tarda en transformarse en un hipermedio de ida y vuelta, que faci-
lita los procesos para plasmar en recursos concretos nuestros recorridos internos en los procesos de
búsqueda, interpretación y creación del conocimiento, temática a la cual se asocia el libro.
Como todo análisis comunicacional, que es la lectura de alguna manera, siempre nos han preo-
cupado las fijaciones producidas por el leer, y no el resultado de cómo se efectúa esa lectura, ni
cómo ésta se transforma en conocimiento. Porque para que esto suceda, entra en juego el juicio eva-
luativo que nos conduce a la creatividad. La inteligencia responde a las múltiples maneras en que
pueda llevarse a cabo el proceso de cognición, y radica en la capacidad de buscar distintos caminos
acorde con la experiencia de cada uno como proceso enactivo.
Gracias a la digitalización de la palabra provista por la tecnología como nuevo dialogador, la ca-
pacidad creativa que evidencia el nivel de inteligencia, se materializa en su afán de búsqueda, y no
de obediencia ciega a textos autoritarios que no responden a las preguntas que el diálogo comunica-
cional desarrolla. De tal modo, podemos decir que se producen en la realidad procesos cognitivos
diferentes, de acuerdo con los medios que se utilizan para satisfacer esas necesidades de conocer.
Con la aparición de la tecnología específica dedicada a procesar textos, conocido como el computa-
dor personal (PC), las limitaciones a las que nos constreñía el libro, desaparecen. Genérase así una
cantidad de opciones multinivélicas y multidireccionales, no sólo en el espacio sino también en el
tiempo, al ponerse a nuestra disposición la información que aún el libro no nos podía proveer en su
accionar lineal - rígido. Una estadística producida por Utne Reader, nos informa que la gente “re-
cuerda el 10% de lo que escucha o lee, el 20% de lo que ve, el 40% de lo que discute, y el 90% de lo
que hace”.

CÓMO INICIAR EL VIAJE


Este viaje tomará la característica de excursión exploratoria alrededor de los contenidos del li-
bro. Para ello sugerimos realizar su recorrido utilizando los criterios que se aplican a la lectura de
los hipertextos.
El contenido se presenta en Nodos, los que pueden leerse tanto en forma independiente, como
secuencial, ordenadas por la forma en que están establecidos. Este primer abordaje de excursión ex-
ploratoria que sugerimos como información muy general, no es nada más que una forma de ingresar
a una temática muy ambiciosa y difícil. Nuestra intención es ofrecer toda la información que prove-
emos con criterio transdisciplinario. Para ello, se agrega una amplia bibliografía y un léxico de neo-
logismos, de modo tal que el especialista que lo desee, podrá enriquecer la información mediante el
ingreso a nuevas lecturas desde sus preferencias de búsqueda.
Cada uno de los Nodos del libro, constituye un nodo axial articulador (tal como las señales via-
les) que pueden transformarse en puntos de partida o llegada para conseguir las respuestas a intere-
ses independientes. Si se desea, los diferentes Nodos podrán abordarse con diferentes niveles de
profundidad, conforme a las diversas especializaciones o profesionalizaciones.
El lector puede decidirse su lectora, es decir que el acceso a la temática es posible sin necesidad
de un orden predeterminado, ya que es él quien tendrá la libertad para confeccionar su orden.
Sin embargo, daremos una serie de alternativas, que consideraremos desde el punto de vista pro-
pedéutico, como aconsejables para lectores no especializados o profesionalizados, que deseen conse-
guir respuestas a inquietudes diversas. Indicaremos para ello, una suerte de cartografía o itinerario
que les ahorre esfuerzos, para acceder a áreas que de por sí se transforman abstrusas, pero dando el
afán transdisciplinario que estamos manejando. La información provista posibilitará las opciones de
cada lector para alcanzar sus personales objetivos, y no obstante, no abandonamos así, la intención
de proveer una visión acerca de las hipótesis con las que se trabaja en este libro.

RECOMENDACIONES EN EL ORDENAMIENTO DE LOS NODOS CON RESPECTO A OP-


CIONES DE LECTURA
Para el lector no especializado, el orden de lectura que se recomienda sin perder el sentido del
mensaje que se pretende dar, ni la coherencia de las hipótesis que se manejan, es el que sigue:
Comenzar por el Nodo 1, prescindir del Nodo II, pasar directamente al Nodo III y IV; saltar al
Nodo V; luego continuar en forma opcional con el Nodo VIII y XI; para culminar con los Nodos X,
XI y XII. Este recorrido es recomendable hacerlo en una estrecha relación con apoyo Lexicográfico
que provee el Glosario que se agrega.
Eventualmente, si el Glosario no auxiliara, se sugiere ingresar a los temas puntuales que los No-
dos omitidos proveen. La forma recurrente en que se tratan los temas por corresponder a enfoques
sistémicos, no permite fracturar en unidades de conocimientos suficientes por sí mismos, sino que a
medida que se desee profundizar, hay que trasponer fronteras, las que siempre se producen cuando la
lectura produce un grado de motivación inquisitiva.

RAZONES PROPEDÉUTICAS
La metodología utilizada para la transmisión de los conocimientos en este libro, está basada en
la Concepción Sistémica Transdisciplinaria, donde nada está separado de nada. La necesidad de
cualquier intento de conocer, nos lleva a una dinamización de todos los conceptos que se usan. Di-
chos conceptos sólo tienen independencia provisional, para dar opción a la incorporación instrumen-
tal de un área de exploración o de una identificación puntual, que nunca puede estar separada de todo
el contexto del libro. Por ello, las opciones discontinuas de lectura por Nodos aconsejadas, se hacen
con temor que puedan resultar en algún tramo confusas o farragosas.
El lector tendrá que hacer el esfuerzo de abandonar los hábitos tradicionales de incorporación
pasiva, estructural, fragmentada, y familiarizarse con el seguimiento de procesos para la adquisición
del conocimiento. De este modo toda explicación se transforma en una autoexplicación, como pro-
ceso personalizado y no relacional. Tenemos que abandonar el hábito de acumular las formas de co-
nocer mediante respuestas estereotipadas, a la que hemos estado sometidos en virtud de la presión
del reduccionismo mecanicista utilizado hasta ahora.

INTERPRETACIÓN SEMIÓTICA DE LOS NEOLOGISMOS DEL GLOSARIO


En virtud del enfoque transdisciplinario que aplicamos, los neologismos que se utilizan en este
texto llevan cargas de significantes, las que tienen por objeto la expresión de nuevos signos para la
comunicación. La incorporación de éstos, no constituyen nuevos ingresos no comparables con vie-
jos significantes, sino que estos reorganizan los significantes anteriores o los reemplazan sin piedad
alguna. Para ello es insoslayable una actividad semiótica precisa y puntual, que consiste en decodifi-
car y recodificar contextos. Ello produce el nacimiento de una suerte de entendimiento con dinámica
catártica. Es decir, que saltar de una estructura de significados a una explicación dinámica de signos
cargados con nuevos contenidos comunicacionales, provoca en el proceso de conocer una actividad
movilizadora interior, que termina por somatizarse como una nueva comprensión. Por ejemplo, el
neologismo estrés (stress) no tiene explicación extensiva si no se incorpora el fenómeno de conocer,
con una decodificación correspondiente al subterfugio descriptivo, lo que sólo se consigue mediante
la interpretación de los signos que evidencian la necesidad de usar ese fonema. Vemos aquí la opera-
ción abierta de abandonar un paradigma para incorporar otro, es decir, saltar del Paradigma Cartesia-
no-Newtoniano, a la nueva síntesis que ofrece la reorganización de la Ciencia Moderna y de los mo-
dos de conocimiento, y de una nueva visión de la realidad que nos permite el paradigma autopoiético
omnicomprensivo que nos ocupa. De ahí la razón por la que nuestro libro se titule
“Macrometanoia”.

OMISIÓN DE GRÁFICOS Y OTRAS DESCRIPCIONES


Deliberadamente hemos optado por prescindir de gráficos o cualquier otra forma de representa-
ción. Habitualmente éstas derivan de explicaciones esquemáticas con criterios descriptivos, ya sean
formulaciones matemáticas o geométricas. Preferimos que el lector movilice su propia imaginación.
En el caso que se considere necesario recurrir a gráficos, formulaciones u otros tipos de descripcio-
nes, se sugiere que se los consulte mediante el rastreo de las bibliografías especial y general, que
agregamos, para dirigirse a aquellos los libros que las contengan. De este modo, la limitación expli-
cativa de nuestro texto, se verá enriquecida por el esfuerzo del lector que recurrirá a una profundiza-
ción pormenorizada que no puede dar este libro.
Tenemos la intención cuando las circunstancias lo permitan, de transformar este libro en un Hi-
pertexto asistido por hipermedios en CD-ROM, de tal modo que se enriquezca con el acceso a todo
tipo de proyecciones como videos, sonidos, imágenes virtuales, fuentes estadísticas, etc.; haciendo
uso de la Multimedia Interactiva para conectarse a redes de bancos de datos diversificados.
En definitiva se pretende que el libro se transforme en un Vademécum con forma de Software,
que permita el acceso guiado a la información global de todos los aportes de la ciencia que hasta
ahora haya realizado. Con ello deseamos presentar la síntesis alcanzada con la formulación del Nue-
vo Paradigma Omnicomprensivo Autoorganizativo.
SUMARIO DE LOS NODOS DEL LIBRO

ARGUMENTACIONES
Detrás del concepto Macrometanoia se esconden una serie de hipótesis concatenadas, dirigidas a
explicar las causas por las cuales nuestra civilización en su aspecto más abarcativo, se encuentra
abismada en un punto de inflexión, que la está llevando a un proceso sin retomo de todos los postu-
lados con la cual se construyó.
La palabra Civilización refleja el artefacto más plural que ha alcanzado el hombre, es decir, una
producción global vertida por la humanidad para crearse creando. Por lo tanto, es un dominio de
despliegue cultural y tecnológico, que hoy definimos como “software” y “hardware”, dentro del cual
incluimos al concepto de cultura como cultivo y desarrollo de potencialidades creativas. Todo ello
ha culminado en la inmensidad de bienes producidos entretejidos, gracias a la ilimitada prodigalidad
de recursos que nos ha brindado el Planeta Tierra.
Partimos del hecho que el hombre es una pertenencia de la Biósfera, y no la Biósfera un instru-
mento discrecional del hombre. Ell cambio de los términos de esta ecuación es lo que ha dado lugar
al desarrollo incontrolable de las “motivaciones legitimadas” para manipular sin límites, y con éstas,
el hombre decidió construir sus artefactos y desarrollar su “segunda naturaleza”. De este modo y en
forma incesante, ha ido distorsionando las dinámicas naturales de los ecosistemas de la Biósfera,
dentro de la cual tiene su propio ecosistema. Éste, como los otros ecosistemas, está sujeto a una dis-
ponibilidad limitada que permite al planeta tierra llevar a cabo su proceso evolutivo. Sabemos que
entre todos los otros seres vivos del planeta, el hombre aparece como la creación biológica más com-
pleja, y con el más alto grado de libertad para manejar opciones. Así lo justifica su sistema nervioso
con una infinita red conexional, que instante a instante complejiza la usina colosal y misteriosa que
es el cerebro humano, quien acanzó la habilidad singular de producir lenguajes para transmitir ideas,
construir sistemas de creencias e ideologías, y utilizarlas como instrumentos para la acción. Ellas no
son más que la acumulación de códigos comunicacionales en definitiva. Como consecuencia de
ésto, se ha almacenado esta información no sólo para la comunicación interpersonal, sino para la uti-
lización de la misma en el tiempo y en el espacio, dando lugar al epifenómeno singular de la “expe-
riencia acumulada”, punto de partida de todas las otras creaciones que han dado lugar a las teogoní-
as, religiones, artes domésticas, y en definitiva, a la construcción de lo que en el transcurso del tiem-
po conocemos como ciencias y filosofías. Con todo ello podemos hipotetizar que el hombre fabricó
el ambiente artificial, o mejor dicho, un segundo ambiente en paralelo con el biológico o natural, con
el cual empujó su propia evolución.
Sin el afán de simplificar este complejísimo fenómeno que se llama civilización, pero en función
de utilizar las nuevas geometrías que nos provee el conjunto integrado del avance científico, ofrece-
mos una nueva visión que nos permite evaluar a dónde nos ha llevado el fenómeno de la civilización,
y cuáles son sus efectos con respecto a la sostenibilidad del ecosistema humano. El desarrollo de las
hipótesis subyacentes, nos ha llevado a presentar las conclusiones que ofrece este libro. En él, nos
proponemos explicar la urgencia de lanzarnos a una reflexión profunda y urgente, casi inimaginable,
a la que debe abocarse toda la humanidad, para cambiar el curso de sus acciones. Sin opciones, nos
vemos forzados a reinterpretar el proceso autoorganizativo de Gaia, como desde antiguo fue designa-
do en el Olimpo cosmológico de los griegos nuestro planeta tierra.
Estamos frente a la necesidad de comenzar una nueva andadura, asistidos por el bagaje de expe-
riencia de la civilización que fenece, pero el que nos ha lanzado a nuevos estados de conciencia, y
por tanto, a un mejor conocimiento con el que debemos continuar el proceso evolutivo, acuciante de
horizontes infinitos, guiados por una mente superior que no podemos precisar si es humana, teológi-
ca o cósmica.

Nodo I
Las argumentaciones que anteceden van dirigidas a explicar las hipótesis contenidas en este
Nodo, cuyo desarrollo lo hemos hecho girar a través del concepto Macrometanoia. La elaboración
del mismo nos ha parecido lo más apropiado. Con este concepto nos hemos propuesto transmitir en
forma emocionalizada, las dinámicas internas que nos llevarán a la necesaria catarsis, prefigurando
el cambio, tanto a nivel individual como compartido o societal. Esperamos que estas dinámicas nos
hagan reflexionar, para llevar a cabo la transformación reorganizativa que la realidad nos está exi-
giendo, desde una insoslayable toma de conciencia individual.

Nodo II
Se ocupa del viaje compartido que iniciamos para evaluar lo que ha sucedido en la civilización
en la que todavía estamos inmersos. Para ello necesitamos refrescar, no sólo la memoria colectiva,
sino la individual. Esa es la razón por la que comenzamos con la presentación de un rastreo de los
sistemas conceptuales como prototipos, construidos por el hombre para legitimar sus acciones. Cada
período histórico utilizó sus consiguientes narrativas, todo lo cual, lo conocemos como métodos
científicos y epistemológicos, con sus correspondientes paradigmas.

Nodo III
Se ocupa de reflexionar y evaluar circunstanciadamente las “crisis de crecimiento” que los dife-
rentes paradigmas o prototipos conceptuales enunciados en el Nodo II, han llevado a cabo en su evo-
lución. Nuevas propuestas epistemológicas han ido surgiendo en el discurrir del quehacer científico,
con sus consecuentes cambios de perspectivas y visualizaciones de la realidad.

Nodo IV
Nos presenta la culminación reorganizativa a través de un reciclaje multidireccional de todo el
quehacer científico precedente. Se consolida la Ciencia de Sistemas presentándose como una Meta-
ciencia que transdisciplina los diferentes y múltiples principios formulados por el quehacer científi-
co, con una nueva síntesis conceptual o instrumental sobre la cual se funcionaliza el Nuevo Paradig-
ma Científico Omnicomprensivo de la evolución.

Nodo V
Concretiza los principios sobre los cuales se basa el actual Paradigma Científico Omnicompren-
sivo de la Autoorganización Evolutiva. Este Nodo es evidentemente crucial para la interpretación de
los desarrollos en curso y posteriores. Es la culminación del trabajo de científicos sistémicos de
campos muy diferentes, con cuyas aproximaciones se logró la elaboración de este Nuevo Paradigma.
Debemos dejar aquí constancia de los vigorosos aportes de los generalistas sistémicos; en especial
los realizados por Von L. Bertalanffy, K. Boulding, G. Bateson, I. Prigogine, H. Maturana y E.
Jantsch, sobre los cuales se amplía la referencia en la parte dedicada a Agradecimientos que antece-
de.

Nodo VI
A partir de este Nodo se comienza a justificar en forma explicativa los efectos del Nuevo Para-
digma en las áreas decisivas de la nueva comprensión humana, con el cambio de perspectiva y la
adopción de una nueva geometría conductal. Para ello nos abocamos a replantear la psicofisiología
evolucionaria de la cognición, proveniente de los logros alcanzados por la contribución brindada por
la Biología de la Cognición con sus conceptos de autoorganización evolutiva. Por razones didácticas
nos inclinanos a hacer una exposición de nuestra herencia cognitiva y consideraciones generales, so-
bre las teorías del conocimiento y filosofía del lenguaje, esto es, la emergencia de un nuevo mapa
cognitivo y el nacimiento de las nuevas ciencias cognitivas para culminar con los últimos desarrollos
sobre el tema, como es el enactivismo.

Nodo VII
Presentamos a la Semiótica como una ciencia transdisciplinaria. Consideramos el efecto de la
profunda transformación que han sufrido las disciplinas conocidas como teorías o ciencias del cono-
cimiento, ya expuestas al desarrollar el concepto de cognición y sus postulaciones dentro de este
campo, conocida como biología del conocimiento. Por ser la Semiótica una disciplina todavía no
muy generalizada, hemos aportado una información mínima para los menos introducidos.
Los planteos emergentes de las hipótesis con que se ha manejado el Nodo anterior sobre el fenó-
meno de la cognición, nos ha llevado a la necesidad de contemplar en forma circunstanciada y espe-
cífica, la codificación y decodificación para la nueva interpretación que exigen los hoy muy distintos
campos comunicacionales, que emergen como efecto de la reorganización del conocimiento que pro-
voca el Nuevo Paradigma. El incremento de los bienes y servicios contenidos en la Tecnósfera, y la
complejidad que de ello se transmite a la Sociósfera en sus interacciones societales, han producido
nuevos signos. Todavía no nos damos cuenta que se han trastocado los códigos comunicacionales
con que nos veníamos manejando. Las proliferaciones producidas por la explosión creativa en que
estamos inmersos, nos han llevado a una nueva categoría de consensuaciones basadas en nuevas ge-
ometrías conceptuales, con sus correspondientes respuestas conductales. Es decir, nos vemos inmer-
sos en un nuevo “campo semiótico”, o una nueva problemática de decodificación de los contenidos
comunicacionales, que se aleja de una concepción silogística incrementadora, linealizada, extrapola-
da, y se sitúa en una actividad reinterpretadora, multidimensional de contenidos, llevándonos a la ne-
cesidad de una reorganización y depuración de los códigos comunicacionales que usamos. Ello nos
obliga a decodificar los anteriores contenidos, reorientando los viejop significantes, y construyendo
así la configuración de la nueva visión de la realidad y su dinámica operacional.
Este Nodo omite en forma deliberada las polémicas basadas en ortodoxias y controversias de las
diferentes escuelas con filiación lingüística y epistemologías tradicionales, que aún mantienen en el
campo de la comunicación y cognición, por razones que allí se explican. De este modo evitamos la
distracción o el aumento de la perplejidad a quienes no están familiarizados con ellas, ya que el Para-
digma que utilizamos, han quedado fuera de sus postulaciones.

Nodo VIII
El Nodo VIII está centrado en demostrar la ausencia de enfoque evolucionario en las Ciencias
Sociopolíticas. Del Nodo anterior, rescatamos los efectos que se han producido en las múltiples inte-
racciones de las distintas disciplinas científicas. A pesar del incremento de repertorios en todas las
actividades sociales y los niveles de complejidad que estos repertorios han producido, hacemos notar
la falta de conceptualización evolucionaria autoorganizativa de las ciencias organizacionales. La
concepción evolucionaria del Nuevo Paradigma ha desalojado el concepto de leyes eternas, reempla-
zándolo por la dinámica del constante fluir de niveles de incertidumbre emergentes, con la consi-
guiente operacionalidad o dimensión histórica con que hay que manejar las leyes a las que estába-
mos acostumbrados. El Nuevo Paradigma nos evidencia que las sociedades son organismos supra-
biológicos con procesos que le son propios, y no el producto excluyente de dinámicas basadas en
principios de racionalidad sustentados por ideologías.

Nodo IX
Como consecuencia de los argumentos que sostienen las hipótesis subyacentes que se manejan
en el Nodo anterior, concentramos en este Nodo los argumentos que nos llevan a la evidencia de los
múltiples niveles de obsolescencia que existen en el contexto de las Ciencias Jurídicas, Políticas y
Económicas, subsistemas heurísticos y abarcativos de casi todas las interacciones de la sociedad, en
la que actúa y se desarrolla el ciudadano. Se argumentan allí los efectos de la concepción mecanicis-
ta, el Reduccionismo y las estructuras dominadoras, como barreras a la visión evolucionaria frente a
la democracia funcional. Se suman a ello los efectos de las estructuras de poder y las nuevas imáge-
nes guía en la dinámica de la convivencia, para culminar con la inadecuación de los líderes políticos
y sociales, y las imágenes de futuro.

Nono X
Presenta conclusiones y reflexiones acerca de los recorridos desarrollados por el nuevo paradig-
ma científico. Se justifican aquí las razones que nos obligan a tomar conciencia de la dinámica
transformadora, en todos los niveles y direcciones, a la que está sometida la humanidad. Se ponen
en evidencia como amenazas, los efectos correlativos expandidos a lo largo y a lo ancho de Gaia.
Con el vocablo Macrometanoia, nos proponemos dejar codificada esta nueva emergencia con la apa-
rición de una nueva imagen sobre la realidad en la que estamos instalados. Este Nodo propone en-
trelazar todas las argumentaciones utilizadas, clarificando así la consistencia interna del sistema de
hipótesis con que iniciamos el recorrido. Con ello, creemos que queda evidenciada la dinámica de
tránsito en que la sociedad toda está inmersa. Pasamos así de una cosmovisión a otra, trasladándo-
nos a una nueva geometría conductal para visualizar e internalizar una realidad diferente.

Nodo XI
La secuela proveniente de la transformación que nos informa el Nodo anterior, se recoge en éste,
y se propone dar las explicaciones que justifican las crisis desencadenadas por las causas citadas.
Consecuentemente, las razones dan lugar a la justificación de acciones que se aconsejan para proce-
sar los efectos que emanan del punto de inflexión en que ha entrado nuestra civilización. Se visuali-
zan los evidentes cambios que configura el estado de crisis de las instituciones. Estos cambios se en-
cargarán de dar una nueva fisonomía y operatividad a la dinámica de convivencia, a través de las
Ciencias Políticas, Jurídicas y Económicas, cuyo paso es el obligado para una nueva síntesis que de-
nominamos Ecodinámica Planetaria.

Nodo XII
Nos llega aquí la oportunidad de despejar las incógnitas que han motivado la elaboración de este
libro: ¿Por qué se ha escrito? ¿A quiénes va dirigido? ¿Quién es nuestro interlocutor válido? Como
su encabezamiento lo indica es el nuevo Ciudadano Planetario. Nueva emergencia en la Biósfera,
cuyo protagonismo dentro de Gaia, quien le cobija, le obliga a abandonar las estrategias tradicionales
para aprender y ejercitar las interacciones, que el nuevo estado de conciencia le exige, en su constan-
te proceso evolucionario regido por infinitas dinámicas autopoiéticas. A este proceso lo visualiza-
mos con el fenómeno de una nueva educación. Ésta le llevará a una dinámica basada en el conoci-
miento responsable sustentado por valores nooéticos como patrimonio de intercambio y de distribu-
ción del nuevo concepto de riqueza, una nueva economía no basada en el principio del ahorro por el
ahorro, y de apropiación de las diferencias, sino en el de la participación y distribución que se cir-
cunscribe a los limites de sustentabilidad que para la especie humana y la preservación de la Biósfe-
ra, nos está indicando el Planeta Tierra, a través de las leyes que rigen los principios de Gaia.
Por último, hemos tratado en todo el recorrido de ir acompañados de la trascendencia, que nos
informa sobre esa nueva realidad que incorporamos como Noósfera y su dinámica.
NODO I

POR QUE MACROMETANOIA.


HACIA UNA NUEVA SÍNTESIS

• EXPLICACIÓN SEMIÓTICA DEL CONCEPTO METANOIA


• ¿POR QUÉ MACROMETANOIA?
• AUTORRENOVACIÓN DE LA CIENCIA
• LOS NUEVOS PRINCIPIOS UNIVERSALES
• LOS CAMBIOS DE PARADIGMAS
• INTERCONECTIVIDAD DE LA NATURALEZA
• RESONANCIA, VIDA E INTERCONECTIVIDAD
• BIOLOGÍA, SOCIEDAD Y CIENCIA GAIA
• HACIA UNA NUEVA VISIÓN DE LA REALIDAD
• LA PERSISTENCIA DEL REDUCCIONISMO CIENTÍFICO Y FILOSÓFICO
• COSMOVISIÓN, RELIGIÓN Y SOCIEDAD
NODO I

POR QUE MACROMETANOIA. HACIA UNA NUEVA SÍNTESIS

Y es de tan alta excelencia a queste summo saber, que no hay fa-


cultad ni ciencia que le puedan emprender; quien se supiere ven-
cer con un no saber sabiendo irá siempre trascendiendo!
San Juan de la Cruz

Como podría apreciarse mediante una lectura a vuelo de pájaro, el título de este libro nos está
anticipando el ingreso a un texto movilizador. No podemos precisar si se quedará en lo polémico o
producirá procesos reorganizativos con respecto a la perplejidad que estamos padeciendo al afrontar
las obligaciones que nos demanda nuestra convivencia actual. En forma a veces expresa o en la ma-
yoría de los casos implícita, cumplimos las obligaciones en nuestro diario vivir, sin proponemos es-
trategias ni la consecución de objetivos, haciéndolo en forma inercial. No nos planteamos las razo-
nes porqué estamos invadidos de innumerables repertorios que no funcionalizamos. Por falta de per-
plejidad respondemos con lo obvio.
Seguimos pensando que las soluciones hay que darlas utilizando la experiencia del pasado, sin
ver que éstas emergen en un presente inquietante, abigarrado de acontecimientos que nos desbordan
y que nos han invadido ya, hasta los últimos resquicios de nuestra vida cotidiana.

EXPLICACIÓN SEMIÓTICA DEL CONCEPTO METANOIA


La palabra Metanoia es un vocablo griego que no tiene equivalente en español. Su etimología
nos lleva a una interpretación en forma simultánea con otros vocablos griegos como catarsis y homo-
noia. Aunque no se contienen entre sí, tienen significantes dirigidos a procesos interiores asociados
interactivamente y recursivos desde adentro hacia afuera.
Catarsis significa limpieza, purificación, expiación, sacrificio expiatorio.
Homonoia, conformidad de sentimientos, concordia, unión de los corazones o consenso desde
los corazones, unanimidad.
Metanoia, cambio de opinión, arrepentimiento o remordimiento, alumbramiento, resurrección,
transformación.
Los tres vocablos nos hablan de procesos activos interiores, producidos por estímulos de alguna
suerte de entorno. Es decir, como si fuesen respuestas a situaciones que se incorporan para producir
realimentaciones en situaciones de compromisos existenciales, donde la propia identidad se ve so-
metida a las crisis que desencadenan las acciones motivacionales. De los tres vocablos, el que reali-
za la síntesis subsumiendo los contenidos de los otros dos, es el de Metanoia. Su contenido etimoló-
gico de cambio de opinión, implica los procesos previos de purificación y expiación, llevándonos a
una nueva situación de claridad. Vale decir que se parte de alguna perplejidad o culpa movilizadora
de dichos estados, que lleva a una comprensión desde el corazón, haciéndolos irreversibles, y de allí,
contenidos de arrepentimiento o remordimiento como superación y asunción de responsabilidades.
En lengua española, no hemos encontrado vocablo alguno con tal fuerza de comunicación, don-
de juegue un papel decisivo el fenómeno cognitivo. Sólo para acercarnos, podríamos valernos de los
significantes comunicacionales que homonoia provee a términos muy recientes: Caos, Geometría
Fractal, Autopoiesis y Cibernética de Segundo Orden, los que han generado teorías nuevas, sólo ex-
plicables desde los conceptos codificados en las nuevas Matemáticas, la Geometría Fractal, la nueva
Biología y los últimos desarrollos de la Física actual y las Nanociencias.
El prefijo Macro, tiene una finalidad calificadora de la dimensión transformadora que Metanoia
significa como proceso recursivo, implicando al sujeto y su ambiente, y al ambiente como dialoga-
dor y consensuador de los procesos que desarrolla el sujeto, en este caso el ser humano, frente a la
nueva realidad que nos está presentando nuestro Planeta Tierra.

¿POR QUÉ MACROMETANOIA?


El tiempo es un río que me arrastra, pero yo soy el río, es un ti-
gre que me destruye, pero yo soy el tigre, es el fuego que me con-
sume, pero yo soy el fuego.
Jorge Luís Borges
El concepto de “Macrometanoia” nos ha parecido la cristalización de una metáfora feliz. Es la
metáfora que nos habla de una transformación en forma recursiva, cuya iniciación no podemos pre-
cisar si es desde fuera hacia dentro o desde dentro hacia afuera. Lleva en sus entrañas una especie de
vértice o rizoma generador de turbulencias personales que nos resistimos a precisar de dónde vienen.
Por otra parte, no nos atrevemos a pronosticar hasta dónde podemos llegar en una dinámica nunca
experienciada, con tales niveles de urgencia y descontroles.
En nuestro cotidiano vivir pareciera no contarse con el sentido común, por ser éste el menos co-
mún de los sentidos, que nos permita operar sobre la nueva realidad en la que transitamos y nos ne-
gamos ver.
Este libro es un viaje de circunvalación que se inicia recurriendo al auxilio de una bitácora para
rastrear un pasado, sobre el cual hemos construido tanto con sueños como con desatinos, donde hé-
roes y villanos han vertido sus productos para fabricar el entramado sobre el cual seguimos soste-
niéndonos.
Es casi una ironía que no hayan sido “las Ciencias del Espíritu”, sino la Física y la Biología Mo-
derna, las que han dado por tierra con el Positivismo y Materialismo Científico en un pasado recien-
tísimo.
Ellas nos han permitido entrar en un nuevo espacio conceptual, con lo cual hemos accedido a
una descripción distinta, de la realidad a la que continuamos aferrados bajo la obcecación que no
existe más que una sola visión.
El mundo hegeliano y determinístico, que a pesar de todo no pudo superar Einstein, fue total-
mente conmovido por Werner Heisenberg con su Principio de Indeterminación, David Bohm con su
Teoría de los Órdenes Implicados, Ilya Prigogine y Aharon Katchalsky con los Principios de Irrever-
sibilidad. A ello se agregan también Humberto Maturana y Francisco Varela con la Teoría de la Au-
topoiesis, además la inmensa cantidad de aportes que día a día realizan las micro y macrociencias.
En virtud de ello, ha surgido una distinta visión de las cosas, para construir nuestra realidad.
Heisenberg con enorme aplomo nos dice: “No tenemos una ciencia de la naturaleza, lo que tenemos
es una ciencia sobre la descripción de la naturaleza”.
La Ciencia actual, las Nanociencias y las Teorías del Conocimiento han desalojado a la Filosofía
y Ciencias de la Conducta tradicionales. Se manejan con el citado Principio de Indeterminación, con
la Teoría del Caos, de la Autopoiesis, entre otras, para describir los fenómenos que estudian, usando
para ello una imaginación descriptiva y no los principios determinísticos.
Hoy el científico, el artista y el místico, están mucho más cerca que nunca, casi se diría que pue-
den trabajar juntos. Se encuentran en el umbral mismo de una nueva civilización que reclama otra
suerte de imaginería y de geometría, que va más alla de las que hemos estado utilizando hasta ahora.
Así como sucedió en el Renacimiento, estamos construyendo una nueva perspectiva, un nuevo dise-
ño de la realidad, y por lo tanto una nueva geometría conductal.
Ya no podemos percibir más el mundo como lo hacía Sartre en Paris o Heidegger en Alemania,
construyendo filosofías autosuficientes acerca de la nada o del ser, porque no hay persona alguna ni
representación alguna, que no tenga un entorno de conexiones que influyan en su más intrínseca na-
turaleza, de la cual surge la dimensión de lo humano. Incluso, no hay lenguajes que no se conecten
entre sí, produciéndose en el fondo, un dominio cognitivo que genera una geometría global de las
conductas, las que terminan por manifestarse como una infinita red en una nueva cultura planetaria.
Vivimos en un mundo de emergentes, donde micro y macro Cosmos trabajan al unísono, lo que
nos obliga a nuevas descripciones, y a vivenciar nuevas dinámicas. Una de las razones del porqué
hoy el ser humano es mucho más creativo que en ninguna otra época de la historia, radica en el he-
cho de estar compartiendo por interacción en forma simultánea múltiples y variadísimos dominios
cognitivos. Cada cultura vuelca sus aportes al mundo, con lo cual percibimos hoy, que no hay una
sola sino muchas elites civilizacionales. El jazz es tan universal hoy como el uso de los antibióticos,
o la electrónica. No hay dominio, sea cual fuere su naturaleza, que no esté movilizado por estímulos
del constante quehacer creativo. Ello no implica que algunas creaciones se apliquen con criterios ne-
gativos, lo que puede deberse a causa del manejo de diferentes geometrías conductales. Como con-
secuencia de las enfrentadas tablas de valores, podemos percibir y presenciar la contraposición del
concepto del dominio del más fuerte frente a la existencia del altruismo y la capacidad simbiótica en
las dinámicas interpersonales. (Ver Nodo VIII Darwinismo, Ideología y Altruismo). El altruismo ha
constituido biológicamente la sustancia básica con que se ha fabricado el entramado social, como
ámbito donde se ha producido la evolución humana.
Para el criterio de la “teoría del más fuerte” usamos una topología que lleva a la perspectiva li-
neal con ecuaciones newtonianas.
Por el contrario, con el altruismo y su consecuente funcionalización simbiótica holística, se hace
presente un espacio multidimensional que utiliza otra imaginación matemática, que se adecúa más a
las narrativas basadas en las nuevas dinámicas que se visualizan con Geometría Fractal, Caología, o
el fenómeno de la Autopoiesis y todos los otros aportes emergentes de la transdisciplinización del
conocimiento.
Así vemos cómo se produce instintivamente e inintencionalmente una nueva interiorización des-
criptiva para operar en la realidad. Los historiadores de la cultura han observado que tanto los cien-
tíficos como los artistas, en el devenir del tiempo, han utilizado diferentes geometrías para la repre-
sentación de la realidad, las cuales han tenido como respuesta cambios de cosmovisión.
El mundo arcaico utilizaba una mentalidad aritmética basada en el principio del altruismo en el
grupo para la distribución de los frutos con una dinámica tribal de subsistencia. Su representación
mitopoiética es el de la Gran Madre, y el culto de los muertos, como memoria simbólica se cristaliza
con tumbas que representan el Gran Vientre donde todos los huesos deben volver. No hay espacios
ni alfabetos fijos, ni individualismo con ego. Todo se expresa en una geometría de simultaneidades.
En la medida en aumentan las acumulaciones en función de sometimiento, aparecen las aritméti-
cas y la estratificación linealizada de las jerarquías. Allí se unifican las reservas y se monopoliza el
poder. Comienza una geometría del centro a la periferia, se cristaliza el egocentrismo, y aparece el
mundo del arriba y del abajo, del superior y del inferior.
Irrumpe el simbolismo del Sol como fuente de poder y como jerarquía de dominación masculi-
na, generándose así la mentalidad egocéntrica y de las jerarquías inflexibles. Esta articulación entre
lo masculino y la jerarquía, ha de reflejarse en la aritmética de la plusvalía y la geometría euclidiana
de los espacios, sobre los cuales se han de ejercer los diferentes repertorios de dominaciones. Surge
la mentalidad linealizada por secuencias y el discurso se mueve con los criterios de valores del que
contiene y el que es contenido.
El mundo clásico termina por darle funcionalidad y estatus a estas representaciones, con Pitágo-
ras y Platón, cuyo proceso no se interrumpe hasta la aparición de una nueva dinámica mental con
Galileo y Newton, quienes basándose en los principios de autoridad absolutizada por la Iglesia, arti-
culan una nueva narrativa, legitimada por las matemáticas, hasta alcanzar una construcción en la que
se ve obligada la mente humana a manejar la realidad con criterios de leyes absolutas, donde el Uni-
verso es una perfecta relojería de mecánica celestial. La descripción acerca del movimiento elabora-
da por Galileo y Newton, da pie al capitalismo industrial emergente, para que construya sus concep-
tos acerca del dinero y de la propiedad individualizada. Sería conveniente reflexionar sobre lo que
ésto ha significado para reforzar del egocentrismo. Créase así la misma imaginación matemática
para la ciencia que para la cultura, la filosofía, las relaciones humanas y la descripción de las institu-
ciones, como relojerías mecánicas para el manejo del poder.
Actualmente nos encontramos frente a un nuevo acontecimiento histórico producido por la sin-
tetización de una nueva geometría y una nueva matemática, en virtud de las cuales está emergiendo
una mentalidad, que todavía es inconcebible para los que gobiernan las Naciones-Estados y las Uni-
versidades actuales.
Los gobernantes o expertos, como líderes, ofrecen soluciones que provienen de la proyección de
las narrativas geométricas y matemáticas del pasado, que aplican a un mundo fenecido. Histórica-
mente, este mundo no responde a la realidad actual, transformándose en un espectro, como podemos
observar frente al desenvolvimiento acelerado de la cultura planetaria.
Padecemos trágicamente la ausencia de la imaginación de quienes están en los altos nodos deci-
sorios, esto no les permite ofrecer estrategias para conducir y armonizar el presente aluvión de emer-
gencias. Continúan atrapados intentando soluciones linealizadas, sin poder acceder a la nueva narra-
tiva geométrica que exige el manejo de la actual realidad.
Nos encontramos frente a una bifurcación “catastrófica” que ha producido una separación irre-
versible entre la civilización tradicional y la planetarización emergente. Ya no existen más contami-
naciones, violencias, desempleos, analfabetismo laboral, polarizaciones crudelísimas, obsolescencias
burocráticas, instituciones redundantes, dinámicas caóticas, plagas o enfermedades, que no se com-
partan a lo largo y a lo ancho del planeta. A estos fenómenos todavía se los considera de acuerdo a
la Teoría de la Información, como enormes ruidos en los múltiples canales de comunicación que se
producen entre dichos fenómenos. Pero estos ruidos, mirados desde una nueva perspectiva y geome-
tría conductal, se transforman en fuentes de información que nos están anticipando e indicando la
emergencia de un nuevo orden, una nueva civilización para la convivencia de lo que es inestable y
aperiódico hoy. No son nada más que las formas que están tomando las nuevas conductas frente a
fenómenos desconocidos e incontrolables, por causa de la aplicación de soluciones con mentalidad
lineal algebraica. Estamos viviendo una transición abismal que no puede ser manejada por institu-
ciones incapaces de dar respuestas.
Como sabemos muy bien, toda perplejidad genera alternativamente varios procesos de acomo-
dación psicológica con los cuales fabricamos los ingredientes con que se amasa nuestra identidad
personal y la representación del mundo en la que estamos instalados. Somos producto de nuestra
cosmovisión, y no hay identidad personal sin un sustento cosmovisivo que nos permita crear el ám-
bito donde y desde donde, desenvolver nuestro proyecto vital.
La perplejidad es el primer síntoma que nos pone en evidencia que algo está dejando de funcio-
nar adecuadamente frente a nuestras expectativas. Nos lanzamos a ejercitar estrategias con mayor o
menor premura de acuerdo a la percepción relacional que tenemos de nuestro entorno. Si la Cosmo-
visión que tenemos es el producto de una percepción egocéntrica de la realidad, nuestras estrategias
se transformarán en acciones para defendernos, y montaremos la lucha de “sálvese quien pueda”. Es
claro entonces que todo dependerá del paradigma que manejemos. Si por el contrario, nuestra cos-
movisión está encastrada en los fundamentos básicos que todos necesitan a todos, construiremos una
estrategia de reflexión y acciones coparticipativas, se refuncionalizando el sentimiento natural del al-
truismo. Por las razones vistas, hemos construido hipótesis de trabajo que giran en descubrir las ra-
zones profundas o superficiales de la perplejidad planetaria en la que vivimos. Esa es la causa de ha-
ber organizado el viaje que nos proponemos realizar con aquellos que se sientan involucrados, viven-
ciando perplejidades, dudas y temores antes de caer en fatalismos apocalípticos.

AUTORRENOVACIÓN DE LA CIENCIA
La ciencia no puede resolver el último misterio de la naturaleza.
Esto es porque en último análisis nosotros mismos somos parte
del misterio que estamos tratando de resolver.
M. Plank
La década de 1980 ha dado en llamarse “el punto de no retorno de un proceso total de transfor-
mación en todas las áreas del conocimiento humano”. Esta abarca: las Ciencias de la Conducta, la
Cosmología, la Física de las Partículas, la Química, la Biología, extendiéndose a las Ciencias Políti-
cas, Sociales, Económicas, Jurídicas, Antropológicas y Filosóficas.
Pero se cuenta además con el apoyo de todas las disciplinas derivadas de la Cibernética, y de la
Cibernética del Segundo Orden, que hoy constituye la Informática, y los resultados provenientes de
la interacción hombre-máquina e Inteligencia Artificial. Una nueva Epistemología y Semiótica de la
acción que están en marcha, cambiando significados y significantes en todas las direcciones del co-
nocimiento humano. Esto implica algo más que una revolución: se trata del traslado a una nueva di-
mensión, el “Tiempo”, y de la relativización que éste produce. La ciencia de Newton, Kepler, Dal-
ton, Laplace, Walras, fue atemporal. Su principio paradigmático no tenía historia porque no la nece-
sitaba. La historia y evolución del Universo eran irrelevantes, dado que ha sido una ciencia basada
en leyes eternas de la naturaleza. Como consecuencia, aparecen toda una suerte de problemas epis-
temológicos insolubles. Sin embargo, la Teoría Científica, ya sea sobre la Física Cosmológica, la
Sociopolítica o la Cultura, han permanecido obstinadamente atemporales, eternas.
Aún hoy en día para la mayoría de la gente, “Ciencia” se identifica solamente con lo que es rela-
tivo al método experimental repetible, donde la historia o el devenir no tienen lugar ya que la Física
Clásica no hacía distinción entre futuro o pasado. La pregunta ¿qué es tiempo?, no se tuvo en cuenta
en las ciencias básicas, y sólo fue reservada para las relacionadas con experiencias “subjetivas”. En
las décadas más recientes, sin embargo, se ha venido produciendo un profundo cambio, se ha perdi-
do confianza en las leyes eternas, y junto con esto nuestra confianza intelectual. El descubrimiento
de la evolución del Universo, la inestabilidad de las micropartículas en los niveles atómicos o mole-
culares, por ejemplo, han sacudido la seguridad intelectual de nuestros razonamientos. Lo que era
inconcebible hace cincuenta años en el edificio científico, ha sucedido. Las leyes básicas con las
cuales explicamos y gobernamos el mundo en que estamos viviendo ya no pueden tomarse como ta-
les.

LOS NUEVOS PRINCIPIOS UNIVERSALES


La vieja idea que el Hombre como un Microcosmos refleja al
mundo como Macrocosmos retiene aún todas sus fuerzas: quien
conoce al Hombre conoce al Universo.
René Thom
La visión dinámica de la Naturaleza como proceso o unidad inteligible del Universo, del cual
formamos parte y es causa de nuestra existencia, conlleva una tremenda implicación en la aprecia-
ción de la conducta humana y su capacidad creativa.
La mayoría de las grandes civilizaciones, tanto del pasado como del presente, consideran la uni-
dad de la Naturaleza simplemente como un hecho inmediato de la experiencia cotidiana que no nece-
sita explicación o argumentación alguna. La Historia de la Ciencia Occidental sin embargo, ha pues-
to toda su preocupación en fragmentar esta visión, mediante la división y reducción a unidades cada
vez más chicas.
Como consecuencia se ha producido un cambio fundamental desde el momento en que la mente
considera separado el proceso de observar y ser observado. Sin embargo, la Naturaleza se representa
en la mente humana como conocimiento, cuando el sujeto es simultáneamente observador y observa-
do. Desde este punto de vista el ser humano, él es un protagonista actuando directamente en el mis-
terioso desenvolvimiento del todo. De otro modo, y como todavía pensamos, la naturaleza continúa
su marcha inexorable en su evolución transformándonos en victimas o privilegiados del azar de las
leyes eternas. Gracias a los hallazgos que cada día se están produciendo simultáneamente en las dis-
ciplinas más dispares, nos estamos familiarizando con el hecho de la interconectividad de todos los
fenómenos como un hecho primario, y que la separación, es sólo una abstracción proveniente de la
tradición analítica.
Filósofos de la talla de M. Kant e Isaac Newton abstrajeron las nociones de causa y efecto
como experiencias separadas, y no como un proceso simultáneo y continuo, que experienciamos
concretamente y comunicamos como abstracción, mediante la conciencia emergente de nuestra capa-
cidad de trascender. Esta conceptualización Kantiana-Newtoniana es tomada más tarde por el Dar-
winismo y aún hoy por el neo-Darwinismo -del cual nos ocupamos por separado en otro lugar al re-
plantear el proceso de cognición y aprendizaje-.
Los recientísimos hallazgos de la Biología nos informan que los organismos conocen y apren-
den, ya que comienzan su vida con algo más que sus genes. Éstos, reciben la influencia materna
como asimismo la influencia de ambientes de anteriores generaciones, y son elementos constitutivos
del mismo en el proceso de su desarrollo. En los organismos socials, podemos agregar como inhe-
rente a los mismos la herencia social, cultural y científico-tecnológica. Una sorprendente afirma-
ción, declara que el ambiente creado por la construcción sociocultural da lugar a la formación de pa-
rámetros que operan casi como invariantes en el proceso de desarrollo e identidad. Ésta explica el
porqué de una de las razones de la persistencia de las barreras de clase, las cuales suelen ser más re-
sistentes y tenaces que la propia herencia a través de los genes.
Recientes avances en Genética Molecular han revelado que los genes lejos de ser estáticos, sin
registrar cambio alguno, son por el contrario, flexibles y dinámicos, conocen y engendran. De tal
modo, que muchos biólogos moleculares han acuñado el concepto del “genoma fluido” para descri-
bir una multitud de procesos de mutación y reordenamiento, amplificación o contracción del ADN, y
de las secuencias con que los genes se mueven, congelan o se convierten de un gene a otro. Estos
procesos ocurren durante el desarrollo, tanto en las células germinales como en las somáticas (Mac-
Wan Ho). Hay cambios particulares o específicos pueden producirse repetidamente en ciertos am-
bientes y heredarse en sólo una generación. La “información” somática en forma de proceso en el
RNA, puede revertirse en ADN y transformarse en parte del material genético (Mae-Wan Ho y P. T.
Saunders). De tal modo, resulta que no hay absoluta distinción o separación entre lo germinal y lo
somático en lo que al organismo concierne. Es por eso que el conocimiento que ahora se tiene de los
genes en su proceso de desarrollo, es muy diferente del que se tenía referido a que, la información
podía pasar del ADN a la célula pero no viceversa. En vez de una transferencia lineal en un solo
dsentido de la información genética, existe toda una red de realimentación interrelacionada (o “feed-
back”) entre organismo y ambiente. Se advierte por lo tanto de inmediato, que no tiene sentido el lo-
calizar las causas del desarrollo solamente en los genes, ya que éstas son difusas y se distribuyen a
través del sistema entero, apareciendo como una intrincada interrelación organismo-ambiente. En
forma similar, la herencia no reside solamente en el ADN, ésta no es inherente a ninguna sustancia
material particular que pasa de una generación a otra, sino que, es más una propiedad que surge den-
tro y entre generaciones (Mac-Wan Ho). Resulta así claro que el organismo es un todo integrado:
genotipo con fenotipo, soma con genes. Dicho todo esto, el organiusmo es en sí mismo una conti-
nuidad de las pasadas y futuras generaciones, mediante o a través de nexos fisiológicos, ecológicos y
socioculturales de estas interrelaciones. Dentro del plazo de vida de cada generación, el organismo
no sólo se construye a sí mismo y a su ambiente, sino que a su vez, también estructura la generación
futura al fijar parámetros para su desarrollo (J. E. Lovelock). Organismo y ambiente se acoplan en
una continua transformación mutua en virtud de la interconectividad tiempo y espacio, entretejiendo
juntas unidades más complejas, desde la familia hacia la comunidad y sus múltiples grupos, abarcan-
do a la sociedad total y aún más allá.
Si perseguirnos y percibimos estas interrelaciones no se tarda en experimenciar que la tierra en-
tera es un todo interconectado, un superorganismo como lo apunta James Lovelock. Yendo más pro-
fundamente, al considerar que toda la materia, en algún sentido y bajo diferentes niveles de comple-
jidad es algo vivo, no inerte. Esto puede apreciarse en la reformulación de la Teoría Cuántica lleva-
da a cabo por David Bohm, quien comienza por considerar al Universo como una totalidad de infini-
tos órdenes implicados, en el que cada partícula está rodeada (cargada) por un potencial cuántico o
campo, producido por las influencias que vienen y van de toda la materia del Universo. De allí se
concluye que cada electrón adquiere su propia identidad en virtud de su posición distintiva “en su
historia de vida”. Remarca Bohm que él no ve mucha diferencia entre materia viva e inerte.

LOS CAMBIOS DE PARADIGMAS


Uno de los acontecimientos menos ponderados, pero que ha producido el electo más profundo
en el inconsciente colectivo del hombre actual -sea cual fuere el grado de complejidad y capacidad
que éste haya alcanzado para describir la realidad-, ha sido el contemplar a nuestro Planeta Tierra en
imágenes obtenidas desde el espacio abierto: “Un pequeño paso para el Hombre; un gran Paso para
la Humanidad”, fue la expresión del primer astronauta que alunizó.
El efecto subliminal de tal acontecimiento, ha tenido como correlato, el cambio de percepción
del concepto de frontera. Aunque perduren los sentimientos tribales de Nación, el hombre de hoy,
vive una nueva dimensión de la convivencia. Al sentirse inmerso en un sentimiento de interconexio-
nes multidireccionales, el propio miedo se identifica con el miedo de todos los congéneres, frente a
una amenaza de catástrofe.
Estos acontecimientos aún no valorizados en superficie, han producido un cambio de percepción
sobre la realidad newtoniana a la que hemos estado acostumbrados, aunque no haya aparecido toda-
vía el repertorio de los comportamientos para instalarse en esta nueva realidad.
Por miles de años se mantuvo la creencia que el sol giraba alrededor de la tierra. Tal creencia
quedó tan firmemente arraigada, al punto de ser tenida como verdad indiscutible. En el siglo XVI
Copérnico introduce una idea diferente. Pero este cambio no se produce como consecuencia del des-
cubrimiento de nuevos datos, sino simplemente por interpretación de los mismos datos de manera
distinta. El movimiento de los planetas no cambió: lo que cambió fue la perspectiva conceptual a
través de la cual se interpretaron los conocimientos.
En el desarrollo del pensamiento humano, cuando ocasionalmente un fenómeno no se ajusta con
el orden establecido, termina por no poder ser ignorado. A este fenómeno se le llama “cambio para-
digmático”. Una vez aceptado, el nuevo paradigma rara vez es cuestionado, transformándose gene-
ralmente en una nueva cosmovisión.
Si Copérnico cambió la visión del Universo, produciendo las “ideas-imágenes” o “imágenes-
guías” que han perdurado por más de 300 años, la Física y la Biología de nuestros días están cam-
biando la visión que el hombre tiene de sí mismo.
Sin embargo, en los últimos cuatrocientos años el modo predominante del pensamiento occiden-
tal ha estado basado en un dualismo filosófico, que se conoce como Paradigma Cartesiano-Newto-
niano-Hegeliano-Marxista, de un universo materialista y mecánico en el cual la conciencia no ha
sido más que un volátil epifenómeno. Bertrand Russell la denominó “una conglomeración fortuita
de átomos”. Esta visión del mundo ha terminado por colapsar, bajo el impacto de los muy recientes
y múltiples aportes y conceptualizaciones científicas combinadas. Con la Física post-Einsteniana, el
Principio de Incertidumbre de Heisenberg, la Cosmología Extra-galáctica, la Psicología Transperso-
nal, la Cibernética de Segundo Orden, la Teoría de Autopoiesis, la Geometría Fractal, entre otros de-
cisivos aportes, han desalojado al viejo modelo y en su lugar se vislumbra el contorno de un nuevo
Paradigma Holístico recursivo, que ha comenzado a emerger como consecuencia del nuevo concepto
de evolución.
Los descubrimientos de las nuevas Ciencias sobre la Complejidad, han desencadenado una serie
de procesos en todas las direcciones del conocimiento, cuyos impactos han terminado por producir
un vertiginoso recambio de las hipótesis de trabajo. Ello ha ocasionado la obsolescencia en la taxo-
nomía de saberes de los conocimientos que hasta ahora se manejan.

INTERCONECTIVIDAD DE LA NATURALEZA
A partir de 1950 con la aparición de la Cibernética, la creación del computador y la formulación
de la Teoría de Sistemas se desencadena un proceso exponencial de desajustes y recomposiciones en
los esquemas de trabajo y representaciones mentales. Sus efectos van a cristalizarse en la produc-
ción de la década del ‘60. Un vigoroso proceso de aceleración irrumpe en las décadas del ‘70 y ‘80,
con los descubrimientos que han terminado por convertirse en un nuevo recambio paradigmático.
Los conceptos de disciplina, multidisciplina e interdisciplina, se sustituyen por el de transdisciplini-
zación de los saberes. Ello se debe a la interconectividad realimentadora en que se encuentran todas
las cosas en la naturaleza. Aquí las nuevas Matemáticas, la Cibernética y la Ciencia de Sistemas, se
convierten en los instrumentos funcionalizadores que permiten reinterpretar la realidad, proveyendo
un nuevo “almacén de imágenes” para su representación con implicaciones semióticas en el proceso
cognitivo hasta ahora desconocido.

RESONANCIA, VIDA E INTERCONECTIVIDAD


Diferentes lugares en la Tierra tienen diferentes vibraciones, di-
ferentes emanaciones químicas, diferentes polaridades con estre-
llas diferentes. Llama a esto como quieras pero el espíritu de los
lugares es una gran realidad.
D. H. Lawrence
En los últimos veinte años, un grupo de científicos compuesto por biólogos, físicos, químicos y
matemáticos (H. Frohlich, R. Sheldrake y F. Popp) vienen trabajando acerca del secreto del fenó-
meno de la vida, partiendo de la hipótesis que ésta radica o es producto del fenómeno de resonancia,
la cual produce la transferencia de energía entre sistemas vibrando con frecuencia similar. Es decir,
son convergentes.
Dicha resonancia ocurre de este modo entre las moléculas. Cuando son éstas excitadas y vibran
a igual frecuencia, transfieren esa energía vibracional a las otras que mantienen las mismas valen-
cias. La resonancia molecular atrae una a otra, y actúan en concierto como si fuesen un todo colecti-
vo -como la gente en una manifestación religiosa, concierto musical o protesta política-. Se sabe hoy
que todo organismo está formado predominantemente por moléculas eléctricas dipolares. Tales mo-
léculas se caracterizan por mantener separadas las cargas positivas y negativas, y están organizadas
de una manera especial para favorecer, tanto la acumulación de energía metabólica en forma de vi-
braciones electromecánicas, como la transferencia de esta energía mediante el fenómeno de resonan-
cia, todo forma instantánea y sin pérdida específica alguna. Efectivamente, los organismos vivos se
comportan como los superconductores de alta temperatura. La transferencia de energía por resonan-
cia, a su vez, se encarga de organizar la materia viva, al generarse y mantenerse coherentemente en
todos los niveles (Mac-Wan Ho). Esta puede ser la razón de porqué los organismos son sensibles a
las señales electromagnéticas subliminales provenientes del ambiente.
Actualmente se cuenta con la evidencia de la transmisión de este tipo de señales para comunica-
ción rápida a larga distancia (F. A. Popp). En el Reino Unido recientemente se generaron una serie
de protestas que alcanzaron estado público arguyéndose sobre los posibles efectos peligrosos prove-
nientes de las radiaciones magnéticas producidas por las líneas de alta tensión y de otras fuentes de
energía. Dichas protestas llegaron a tal punto que han obligado al Comité Central de Energía Eléc-
trica de la Gran Bretaña a proceder a una serie de investigaciones al respecto, después de muchas re-
sistencias. Todas las evidencias sugirieron que los organismos son mucho más sensitivos y están ín-
timamente conectados unos a otros y al ambiente como previamente se suponía.
Últimamente se puede afirmar que no cabe duda alguna respecto del parentesco existente entre
lo vivo y lo no vivo -llamado inerte-, con respecto al proceso de la evolución de la materia que se
produce en ambos dominios. Es así que los progresos científicos han dejado sin sentido operativo el
concepto “inerte”. Parece ser que la resonancia es el alma del Planeta.

BIOLOGÍA, SOCIEDAD Y CIENCIA GAIA


El año 1974 marca un nuevo hito, la formulación de una serie de hipótesis relacionadas con la
naturaleza de la Biósfera. Apoyada por el arsenal metodológico de la Ciencia de Sistemas, se produ-
ce el nacimiento de la “Ciencia Gaia”, una nueva “Summa” que explica que la Tierra es un organis-
mo vivo, donde los niveles de complejidad en la evolución y coevolución de la materia, han dado lu-
gar a la formación de subsistemas interconectados. En ella, la humanidad es un subsistema más, en-
cartado en el proceso evolucionario multidimensional.
Esta nueva formulación producida en los últimos 15 años, ha generado este último paradigma
que es auto-comprensivo y auto-suficiente, y cuyo recambio obliga a un reciclaje multidireccional en
todas las líneas de conocimiento y disciplinas, que rigen el proceso de la convivencia y la interco-
nectividad del ecosistema que constituye nuestro Planeta. Las Ciencias de la Complejidad, como
metodología integradora y comprensiva, proveen los instrumentos conceptuales adecuados para aco-
meter la transformación mental de los líderes y del sistema educacional, en todos los niveles.

HACIA UNA NUEVA VISIÓN DE LA REALIDAD


La Ciencia ha sido la actividad más creativa que ha producido la humanidad en los últimos tiem-
pos. Esta excitante situación, que únicamente tiene paralelo con el crecimiento del globalismo en to-
das las esferas de la actividad humana, ha desencadenado una vasta actividad en todo el espectro in-
telectual a través del mundo.
El concepto de conocimiento que desencadena la nueva modelización evolucionada del Cosmos,
se traduce en el siguiente postulado: “El conocimiento se mide no por lo que se presume que se sabe,
sino por el reconocimiento que se hace de lo que se ignora”. Toda nueva imagen del mundo es un
producto proveniente de la medición de los niveles de ignorancia de realidades previas en la dinámi-
ca cognitiva.
Este fenómeno de autoreflexión en la dinámica cognitiva tiene como atributo la habilidad de ex-
plicar la realidad en modelos autosuficientes. Cada uno de los nuevos estados devenidos del proceso
evolucionario, han producido cambios en la autoreflexión, los que han podido ser provistos por los
estadios o cosmovisiones previas.
Es así como el hombre se ha visto inmerso, como actor y espectador en los diferentes escenarios
que le ha presentado el proceso de la cognición, como creación de nuevos significantes que obligan a
una transformación semiótica y profunda, con la consecuente reorganización de los sistemas de valo-
res.
El desarrollo de la Biología, la Física Subatómica, la Ciencias del Espacio Extraterrestre y las
disciplinas interconexas, nos han provisto de una nueva definición de la materia, su proceso evolu-
cionario y el concepto del fenómeno de la vida. Los descubrimientos sobre la transformación de la
materia nos han colocado en un nuevo escenario de reinterpretación y lectura de la realidad.
Este profundo cambio ha hecho comprender al ser humano que es parte integral del Cosmos,
producto de su evolución, y que no está más alejado y desconectado de esta realidad, de lo que está
una célula del cuerpo humano con respecto a su organismo total.
Deseamos dejar constancia aquí, por lo significante para los argumentos que hemos desarrolla-
do, las reflexiones provenientes de los acontecimientos que consignamos a continuación: el diálogo
interreligioso mantenido en la ciudad italiana de Assisi en 1986; la reunión en la ciudad de Oxford,
Inglaterra en 1988; la Conferencia Internacional sobre el Diálogo entre Ciencia, Filosofía y Religión;
el Seminario titulado Mente y Naturaleza de Hannover en 1988; el encuentro en la ciudad de Nueva
Delhi bajo el nombre de “Harmonic Convergence of Science, Culture and Consciousness” (Conver-
gencia Armónica entre Ciencia, Cultura y Conciencia.) en septiembre; y por último el Encuentro Pla-
netario de Brasil en 1992, relacionado con la defensa del Medio Ambiente. Todos ellos han sosteni-
do que para cumplir con el cometido del desarrollo de la sociedad humana, es necesario agregar una
nueva dimensión que permita darle al concepto de humanidad, contenidos más satisfactorios desde
diferentes puntos de vista, especialmente con respecto a la preponderancia de las explicaciones reli-
giosas, teológicas y espirituales, las cuales mantienen aún un áurea un tanto irreal a los términos de
“conciencia”, y “trascendencia de la conciencia” como explicación teleológica del Universo.
La totalidad de los conceptos de las citadas conferencias estuvieron, no sólo dirigidos a estimu-
lar los procesos mentales, sino que fueron más profundamente dirigidos a aspectos éticos, estéticos,
y psicológicos, respecto a la creación de valores. En una de las intervenciones durante el cierre de la
conferencia de Nueva Delhi se expresó que: “…en un último análisis, en esta dura prueba en la que
se halla sometida la conciencia humana individual, es necesario buscar la convergencia recursiva
como primera prioridad. Mediante ella el capullo de la conciencia mundana debe sufrir la metamor-
fosis para que emerja una radiante mariposa, capaz de entrar en una nueva dimensión. Es sólo sufi-
ciente un número de individuos que sean capaces de adquirir tal transmutación, para que el destino
del Planeta Tierra y de la Humanidad queden asegurados.”
Si la ciencia reduccionista todavía encastrada en la visión Cartesiana-Newtoniana, ha pagado un
alto precio en destrucción ecológica y producido la más aterradora amenaza de desastre nuclear, no
podemos permanecer ciegos. Los verdaderos progresos de la Nueva Ciencia, cuyo proceso irreversi-
ble se percibe, deben vehiculizarse a través de la educación y orientarse a transformar estas amena-
zas permitiendo un modo de vida que armonice toda la existencia del planeta. En el sentido más am-
plio, deben cubrirse todos los aspectos, sean ellos éticos, estéticos, artísticos, religiosos, filosóficos,
recreativos, etc., incluyendo en especial, la genuina condición humana transformadora mediante su
capacidad creativa.
El impacto producido por la Ciencia del Espacio y la redefinición del concepto de materia y su
evolución en todos los niveles de la realidad, apoyados por los productos tecnológicos alcanzados,
ha dado como consecuencia un nuevo salto sobre el horizonte de nuestra ignorancia, y como correla-
to, la necesidad de remodelar el sistema de aprendizaje y la transmisión de los conocimientos en un
nuevo Paradigma. Se le ha llamado Paradigma Evolucionario Autoorganizativo y Autocomprensivo.
La explicación de este nuevo Paradigma es el desafío que afrontamos en todo el recorrido de este li-
bro.

LA PERSISTENCIA DEL REDUCCIONISMO CIENTÍFICO Y FILOSÓFICO


Algunos Físicos preferirían volver a la idea de un mundo real
objetivo donde las más pequeñas partes existirían objetivamente
en el mismo sentido como las piedras o los árboles existen inde-
pendiente de si nosotros los observamos o no. Esto sin embargo
es imposible.
Werner Heisenberg
La historia de la investigación científica en el siglo XX pone en evidencia, que en su mayor me-
dida, ésta toma para su descripción ideas recibidas, develando acontecimiento tras acontecimiento,
mundos que ya no prolongan nuestra intención, mundos sin conformidad con nuestra forma de pen-
sar cotidiana. Esta historia comenzó como todos sabemos junto a de la geometría Euclidiana y la fí-
sica Newtoniana. Se había olvidado que estaban construidas sobre ciertos postulados que a fuerza de
ser repetidos, habrían terminado por hacer creer que constituían evidencias irrefutables. El día que
nacieron las geometrías no euclidianas, luego la Física de la Relatividad y la de los cuantas, fue evi-
dente que la realidad podía estar escapando a las estructuras de nuestras representaciones, forjadas a
escala de vida cotidiana. Mediante una abstracción matemática se descubría un mundo surrealista en
el cual los conceptos espaciales y temporales del mundo vulgar, del mundo común, y aún del mundo
cotidiano visible a simple vista, fueron y son severamente criticados. Sin embargo, estos nuevos
mundos abstractos hoy predicen mejor que los algoritmos tradicionales los resultados experimenta-
les. El universo de lo infinitamente pequeño así como el universo de lo infinitamente grande, esca-
pan a las reglas acostumbradas de nuestra lógica. Lo que llamamos la realidad, no es sino una sínte-
sis humana aproximativa construida a partir de observaciones diversas y miradas discontinuas, como
procesos que nosotros mismos construimos. En más de un texto filosófico de tiempos pasados, lo
que los científicos aportaron, hoy se transformó en ideas especulativas que las conviertieron en acon-
tecimientos vividos. Es decir que ciertamente, los filósofos a partir de ello construyeron sus teorías
del conocimiento, lo cual resulta como producto de la especulación ideacional. De ahí que sus epis-
temologías no sean aplicables, por irrelevantes, para los quehaceres que el conocimiento complejo
de hoy exige (Jean Hamburguer).
La palabra ya no designa las formas a priori inmutables, las cuales una subjetividad innegable
hace percibir y pensar el mundo sensible, como sistemas de objetos de acuerdo a procesos cognitivos
que hoy nos han revelado las ciencias micro y macroscópicas. Sin embargo, para la epistemología
tradicional, éstas son las que explican las condiciones de un pensamiento eficaz y coherente de obje-
tos sobreentendidos por una teoría científica, como si nuestras representaciones del mundo a toda es-
cala y en todas las regiones que la experimentación nos abre, gobernaran nuestra representación ob-
jetiva. Esas condiciones eran las que predicaba e imponía Kant, hasta el punto de precisar que co-
rresponde a los filósofos determinar las representaciones y su interpretación, a través de una doctrina
inmutable. No podría ser de otra manera, puesto que el objeto de la ciencia era conocido por él
como una prolongación continua y directa del objeto de la percepción tal como fue descrito por la
geometría de Euclides y la mecánica de Newton. El desarrollo posterior de la ciencia, ha demostra-
do que la constitución de objetos científicos exige una ruptura cada vez más manifiesta con los obje-
tos inmediatos de la percepción, ruptura que claro está, no ocasiona un rodeo por el reino indefinida-
mente abierto de las abstracciones más que para ser más penetrante, poderoso y preciso, el contacto
con la experiencia. Para Kant el pensamiento científico es entonces trascendental y consiste en po-
ner a prueba proyectos, que proponen por anticipado un marco más o menos determinado, que fija la
naturaleza de los datos percibidos tridimensionalmente, para luego dar lugar a deducciones elabora-
das a priori.

COSMOVISIÓN, RELIGIÓN Y SOCIEDAD


Lo Religión aun en sus formas más crudas proveyó de una san-
ción a las reglas de moralidad mucho antes de que aparecieran
el razonamiento artificial y la filosofía.
Adam Smith
De la experiencia de la interconectividad y no de la interacción, fluye un sentimiento semejante
al amor. Tienen razón los místicos y creadores de todos los tiempos, en afirmar que es el amor y no
la fuerza de la gravedad la que envuelve y sostiene armónicamente el mundo. Va junto al amor el
sentido de responsabilidad por el objeto de nuestra afección. Es el que genera la auténtica conectivi-
dad, y con su resonancia, el sentimiento de la moralidad, el cual es inherente a todo ser consciente.
Bien puede apreciarse esto en la mayoría de las grandes religiones y sistemas educacionales de la an-
tigüedad: Buda, Pitágoras, Confucio, Lao Tse, Cristo. Cada uno a su turno, arquetiparon y cambia-
ron el mundo en sus diferentes tiempos.
La Biblia, el libro más luminoso de la cultura universal, nos provee de todas las claves para des-
cubrir la condición humana. Copérnico y Kepler tuvieron razón con sus intuiciones al explicar la ar-
monía de las esferas en su interpretación cosmológica, en tanto que, Newton tuvo la incomparable
habilidad de trivializar la explicación formal de estos hallazgos mandando a silencio las ciclópeas
contribuciones de Leibnitz y Göethe. Los grandes maestros han enseñado y predicado que todo acto
moral es producto de la experiencia del corazón, la ética y la moralidad no pueden ser impuestas des-
de fuera, son actos naturales como el respirar o el caminar. Hoy sabemos que el corazón es la gran
caja de resonancia homeostática que regula el medio interno con el externo en nuestra representación
del mundo, nuestro oscilador universal, la usina que alimenta esa casi infinita red de interconectivi-
dad que es el cerebro humano. El cerebro sabe pero el corazón conoce.
NODO II

EXPLICACIÓN HISTÓRICA: EVOLUCIÓN DE LOS


PARADIGMAS CIENTÍFICOS

• LAS MODALIDADES COGNITIVAS DE LOS MÉTODOS CIENTÍFICOS COMO


• SISTEMAS CUALITATIVOS
• CIRCULACIÓN DE PARADIGMAS. SUS PROTOTIPOS
• PROTOTIPO AXIOMÁTICO
• PROTOTIPO EMPÍRICO
• EVIDENCIA DE CONTRADICCIONES
• PROTOTIPO CONSTRUCTURAL
• PROTOTIPO NORMATIVO
• TEORÉTICA NORMATIVA
NODO II

EXPLICACIÓN HISTÓRICA:
EVOLUCIÓN DE LOS PARADIGMAS CIENTÍFICOS

LAS MODALIDADES COGNITIVAS DE LOS MÉTODOS CIENTÍFICOS COMO SISTEMAS


CUALITATIVOS
Dios Mío, líbranos de una visión única como la del sueño de
Newton.
William Blake
Está generalmente admitido que existe una alta correlación entre la historia de la actividad hu-
mana y la del ambiente donde ésta se ha desarrollado.
La tríada institucional de Religión, Ciencia y Arte, ha dependido siempre del poder contenido en
los símbolos significantes para hacer coherente el pensamiento, y por ende comunicable, por lo tanto
capaz de entrelazar a los individuos, mediante una sociabilidad o interacción social creativa con sus
correspondientes controles.
Un postulado general que hace de la simbolización y de la cognición los factores fundamentales
en el desarrollo cultural, declara que la emergencia de sucesivas formas predominantes de organiza-
ciones socioculturales, están interdependientemente conectadas con la evolución nooética, es decir,
con la emergencia y evolución en el tiempo de sucesivos modos de indagación, que se han impuesto
para la formulación de conceptos, teorías y métodos intelectuales. Si decidimos afirmarnos en la
idea de considerar la Ciencia como una Institución, lo primero que debemos hacer es aprehender la
significación del tema omnipresente en la modalidad cognitiva, que provee el lenguaje y soporta a
toda la triada institucional, Religión, Arte y Ciencia. Trataremos de explicar mediante los correspon-
dientes “rationals” cómo opera la Ciencia en ese complejo y sofisticado logro, la que ha sido recono-
cida como una extensión del elemental complejo semiótico-cognitivo, que subyace en todo desarro-
llo cultural. Para ello, intentaremos bosquejar la estructura y funcionalidad de dicho complejo social
semiótico-cognitivo en cuatro etapas de la evolución social-cultural. La Ciencia, consecuentemente,
representa la proliferación de una versión particular de la modalidad cognitiva identificada como un
especial desarrollo evolucionario, como una conectada manera de pensamiento cuya aparición es
puntual, dando formulación de prototipos paradigmáticos de pensamiento racional o construcción de
modelos autoexplicativos. Frente a cualquier mudanza o cambio histórico del avance científico,
siempre aparecen de manera distintiva y en consecuencia, modificaciones en la modalidad cognitiva
misma. Mediante nuevas formas de pensamiento que actúan como proceso reorganizativo, la llevan
a una mejor adecuación y efectividad (Khun , Koyré y Nodos VI y VII en interfase).

CIRCULACIÓN DE PARADIGMAS. SUS PROTOTIPOS


Toda Teoría, amigos míos, es gris, pero el verde de la vida ama-
rillea los árboles.
J.W. Goethe- Fausto I
La Ciencia Occidental se ha desarrollado a través de cuatro principales prototipos racionales,
cada uno de los cuales ha introducido a su vez modificaciones básicas a su predecesor. Éstos han
sido denominados por algunos epistemólogos como: Axiomático, Empírico, Constructural y Norma-
tivo.

• PROTOTIPO AXIOMÁTICO
El Organom de Aristóteles (384-322 a.C.) sistematizó el conocimiento científico imponiéndose a
la incontrolada y confusa especulación precientífica que existía anteriormente. Introdujo una elegan-
te organización en los procedimientos, que fue completada más tarde por Euclides (270 a.C.) me-
diante sus Elementos de Geometría. El método Axiomático se sustentaba en las siguientes premisas:
1. Toda reflexión persistente debe dar como resultado la aprehensión intuitiva de proposicio-
nes generales (archai o axiomas) innegables y por lo tanto aceptable a todo investigador ra-
cional.
2. Toda premisa evidente debe ser alcanzada por acuerdo de todas las personas entrenadas en
una disciplina dada.
3. Todo procedimiento válido de razonamiento educativo contenido en definiciones, premisas
y axiomas debe producir conclusiones tales como teoremas, las cuales deben ser verdaderas,
independientemente de la experiencia, pero no obstante universalmente aplicables al mundo
físico. Todo desarrollo sistemático de la totalidad de teoremas complejos posibles deben
constituir un cuerpo del conocimiento universal.
Contemporáneo a la época de Copérnico (1473-1543), existía una reducida pero influyente co-
munidad científica para quienes la concepción de la ciencia, implicaba la completa incorporación de
los redescubiertos postulados de Aristóteles por los traductores de la Escuela de Toledo, quienes de-
claraban que todo conocimiento científico debía estar basado en la observación. A pesar de la amal-
gama que esta comunidad científica hizo con las hipótesis Socráticas y el empirismo de Aristóteles,
estos científicos no alcanzaron para una modificación suficiente del método axiomático.
En el gran debate llevado a cabo con motivo de la aceptación de la teoría astronómica Coperni-
cana, en contra de la Ptolomeica, aparece una desconcertante evidencia. Surge aquí el primer ejem-
plo en que la Ciencia se enfrenta con que dos diferentes hipótesis completamente incompatibles pue-
den ser igualmente confirmadas por la experiencia, aunque fue realmente cierto, que existieron cier-
tas consideraciones extralógicas que favorecieron la elección entre ambas alternativas. La teoría Co-
pernicana en virtud de su superior elegancia pareció preferible, pero la demanda de los tiempos se
centró en una posición intelectual, basada en la decisión de considerar que sólo una era la verdadera
teoría aplicable. La idéntica dificultad sobre la que se basaba la teoría axiomática, se enfrentaba
ahora a una nueva ciencia empírica que exigía una prueba distinta para resolver el conflicto. El in-
cremento de verificaciones experimentales, sólo condujo a aumentar la confusión, ya que las estas
experimentaciones eran usadas para justificar las dos hipótesis incompatibles. Gracias a la aparición
de una versión más rigurosa del empirismo, se arribó a una exitosa modificación del método científi-
co, conocido como prototipo Empírico.

• PROTOTIPO EMPÍRICO
La sistematización de ideas y procedimientos originados por Kepler, Galileo y Francis Bacon
durante un siglo de trabajos precursores, dieron lugar a que Isaac Newton con su Principia Matemá-
tica en 1687, introdujera un nuevo balance entre los roles de los procedimientos inductivos y deduc-
tivos de inferencia. Por un lado, las observaciones empíricas bajo un riguroso control de medidas
precisas y cuidadas generalizaciones, fueron instituidas como directivas primarias en la formulación
de premisas, mientras que las hipótesis de trabajo en ciencia dejaron de estar limitadas a los princi-
pios derivados del puro razonamiento reflexivo (intuición). Por otro lado, las disciplinas matemáti-
cas y procedimientos utilizados en el anterior modelo axiomático, fueron empleadas como derivacio-
nes de consecuencias teóricas, algunas de ellas tal vez imprevisibles, de modo que los experimentos
debieron ser diseñados específicamente para probar una determinada teoría, de acuerdo a sus corres-
pondientes predicciones y los resultados obtenidos por la experimentación. Las principales asuncio-
nes en este método científico fueron:
1. La uniformidad de la naturaleza como leyes naturales eternas y absolutas fue extraída de la
observación de los fenómenos, presumibles por medio de la “intuición creativa”.
2. Los postulados básicos debían especificar las relaciones tácticas entre los conceptos cuanti-
tativos originarios (indefinidos), como descripción abstracta del carácter real del mundo na-
tural.
3. Los sistemas axiomáticos de las matemáticas contemporáneas, que eran asumidos como uni-
versalmente válidos y aplicables al mundo físico, fueron adecuados por derivaciones predic-
tivas.
4. La confirmación de una teoría debía resultar de la correspondiente evidencia experimental.
La geometría Euclidiana le sirvió a Newton de marco de referencia conceptual para implementar
y explicar su teoría. Mientras tanto, una colección de principios con distinta consistencia interna de
geometría no Euclidiana, siguiendo el formato provisto por George Riemann alrededor de 1850, evi-
denció un nuevo desconcierto, ya que frente a los axiomas y postulados de Euclides, estos nuevos
principios demostraron ser verdaderos y aplicables a todas las formas y procesos naturales. Las con-
clusiones características del siglo diecinueve fueron que la proliferación de estas geometrías, sirvie-
ron sólo a creaciones abstractas para las ciencias formales, dado que la física Newtoniana indicaba
que el espacio físico, a fin de cuentas era Euclidiano.

• EVIDENCIA DE CONTRADICCIONES
Bajo los dos grandes temas de la Mecánica y la Electrodinámica, la Física Clásica se vio someti-
da a la insostenible presión de integrar una tremenda avalancha de nuevos fenómenos físicos. Pero
no tardaron de aparecer dificultades insolubles, cuya incoherencia afectó a las dos divisiones.
Las leyes de movimiento y gravitación de Newton se demostraron irreconciliables con las ecua-
ciones referentes a la propagación de la energía electromagnética, brillantemente formulada por Ja-
mes Clerk Maxwell en su obra Electricidad y Magnetismo en 1873. La decisiva contribución de Al-
bert Einstein en su Teoría General de la Relatividad en 1916, proveyó las bases para unificar ambas
disciplinas. Apropiándose de la Geometría de Lobachewski, una de las geometrías no Euclidianas,
considerada por entonces completamente contra-intuitiva, Einstein consiguió formular las ecuacio-
nes fundamentales de una mecánica analítica, en la que las irreductibles diferencias entre fuerza gra-
vitacional y electromagnética desaparecieron. En este nuevo formato conceptual, las distinciones de
espacio, tiempo, materia y energía, fueron abandonadas y reemplazadas por múltiples componentes
de una única identidad: un campo unitario, caracterizado y expresado por medio de una geometría
métrica de tipo Riemaniano. Este nuevo modelo cuatridimensional teórico se acomodó adecuada-
mente para explicar los fenómenos tradicionales clásicos, significantes tanto en el terreno de la Me-
cánica como el de Electrodinámica.
Una tercera modificación del pensamiento científico -el protipo constructural- comenzó a emer-
ger como una nueva concepción en la investigación. Cualquier esquema formal arbitrario podía ser
utilizado para la organización y explicación en seleccionados dominios de la experiencia, sujetos a
estrictos limites de una interpretación de consistencia lógica legítima.

• PROTOTIPO CONSTRUCTURAL
Los siguientes investigadores del siglo XX, con esta forma de concepción, recibieron un legado
de proporciones tales, que para poder utilizarlo debieron realizar un descomunal esfuerzo, para ape-
nas comprender y explotar su potencial, pero lo cual culminó en un cambio decisivo irreversible. A
comienzos de la década del veinte se desencadena la revolución de la Física Moderna, la que todavía
absorbe el mayor interés de la Filosofía de la Ciencia contemporánea.
A continuación se consignan los principales lineamientos de este nuevo modelo denominado
Constructural, tal como aparece a mediados del siglo presente. El conocimiento objetivo fue obteni-
do por la combinación de dos divisiones independientes acaecidas en las indagaciones o investiga-
ciones; las que fueron:
1. Ciencia formal, bajo el dominio de sistemas axiomáticos, en los cuales la esquematización
lógica convencional (proposiciones no autoevidentes), debía ser proyectada o diseñada bajo
el control de la lógica deductiva.
2. Ciencia empírica, bajo el dominio de las teorías objetivas explicatorias, en las cuales un es-
quema selectivo formal, interpretado en términos de mediciones observables, debían ser ma-
nipuladas con el objeto de dilucidar las consecuencias de un modelo teórico dado y probar
las correspondientes predicciones con evidencias experimentales.
En definitiva, las esquematizaciones matemáticas abstractas nada revelaban acerca del carácter
definitorio o distintivo de la naturaleza de los objetos observados. Las observaciones demostraban
meramente consistencias internas convencionales, a priori, desprovistas de contenido, pendientes de
interpretación experimental. Los procedimientos básicos de indagación consistían en:
a) Construcción de modelos teóricos, relevantes a dominios específicos de experiencia.
b) Prueba, mediante experimentación enseñada, dirigida a mostrar la posible inadecuación de la
teoría o método.
c) Modificación o reformulación del modelo teórico no confirmado. Se tuvo como suposición
general, que acontecimientos excepcionales podrían desaprobar una teoría aún en el caso que
sólo fuesen inferencias estadísticas posibles. Se mantuvo la disposición a aceptar una teoría
soportada en alguna medida por principios arbitrarios ya rechazados.
De este modo, la búsqueda de certeza fue abandonada. La certeza del conocimiento científico,
se consideró a posteriori, dependiente del resultado de la experiencia y probabilística en todos los
campos de las Ciencias Naturales. Tal conocimiento estuvo sujeto a controles pragmáticos y estéti-
cos diseñados para asegurar la efectividad, los propósitos de predicción, explicación y control.
Por último, le conocimiento adquirido debía contener una filosofía de la naturaleza coherente,
además de proveer una satisfactoria manera de simplicidad, elegancia y comprensión. Es por tanto
entendible, que tal suposición prevalente de la temprana ciencia moderna, fuese ampliamente acepta-
da y llevada consigo en las últimas modificaciones del método científico. Este hecho constituyó la
franca explotación del modo seguido por predicciones y explicaciones exitosas de sistemas mecáni-
cos, de los cuales se esperaba proveyesen bases adecuadas para acontecimientos exitosos compara-
bles en las ciencias sociales y biológicas. Sin embargo, los persistentes intentos de extender el éxito
de las investigaciones exactas y objetivas al terreno de las ciencias sociales y biológicas, han encon-
trado problemas insolubles, cuando éstas se han confrontado con la modificabilidad de respuestas ca-
racterísticas, como por ejemplo la adaptabilidad de los sistemas orgánicos.
No obstante, no puede negarse el impresionante logro alcanzado, tanto en los estudios de com-
portamiento en Biología Molecular, como en Psicología Fisiológica, e igualmente en los modela-
mientos del macro-comportamiento en Economía y Ecología. A pesar de estos logros, hoy son total-
mente cuestionados por la presencia de sistemas en desequilibrio inestable del tercer orden. El asun-
to es simple, dichos logros se han limitado, ya sea a considerar subsistemas elementales, o a someter
a un reduccionismo abstracto al organismo total, que normalmente lo constituyen organizaciones
complejas. Las organizaciones complejas son aquellas de exclusivo interés en Biología y como ex-
tensión, de interés para la Sociología, Psicología, Antropología, Ecología y Economía.
• PROTOTIPO NORMATIVO
Cualquier sistema biológico siempre se encuentra afectado por una serie de interacciones jerár-
quicas. En consecuencia, los requisitos impuestos para éstas, llamadas así por las Ciencias de Siste-
mas, consisten en una modelización adecuada de los sistemas totales, donde se reflejan la intricada
interconectividad de los múltiples niveles, con la organización respectiva de metas, con los multipro-
pósitos en los que los procesos de alimentación negativas y positivas, dan lugar a alternativos mode-
los de decisiones. Estos podrían ser clasificados en:
1. Reacción: respuesta determinada ante un programa de comportamiento habitual.
2. Reprogramación: modificación de los programas operacionales o reubicación de sus recur-
sos como respuesta inventiva.
3. Renormalización: reajuste de las normas establecidas para asegurar ya resulte:
a. la factibilidad mediante flexibilidad, o
b. mejoramiento del control por vía de más principios, reglas o criterios de demanda.
4. Reorganización: Rediseño funcional y estructural de las características evaluativas del siste-
ma.
5. Reobjetivación: reconstrucción de las concepciones o criterios del mundo exterior, o en de-
terminados casos, de los principios que se presumen que gobiernan las interacciones.
Como consecuencia de la modificación del Prototipo Constructural, ha aparecido un nuevo
modo de investigación denominado Teorética Normativa.

TEORÉTICA NORMATIVA
No es la lógica ni el raciocinio lo que nos domina
Carlyle
De acuerdo con este nuevo tipo de pensamiento, los objetos de interés científico en general son
concebidos como:
1. Implementar organizaciones sensibles a valores, presuponiéndose que tos cambios en cual-
quier nivel de análisis, están asociados con las respuestas selectivas de tos subsistemas que
los componen.
2. Coordinar mediante un protocolo, régimen o principio sintetizado, intrínseco al diseño del
sistema como un todo, especificando a lo largo y a lo ancho del sistema, el alcance y criterio
de las decisiones en el sentido más amplio posible.
3. Cuidadar de dirigir las decisiones adaptativas hacia la extremalización de valores de las fun-
ciones holísticas (tales como aquellas dependientes de la complejidad del sistema en cues-
tión)1, o la estabilización de los valores de medidas supremas asociadas con el aprovecha-
miento óptimo de valores en conflictos, tales como: libertad máxima, control óptimo y al-
cance o envergadura máxima
4. Abarcar todas las normas naturales específicas de un sistema individual selectivo inmerso en
un proceso de selección evolucionada, ya sea éste físico, biológico, sociológico o concep-
tual.

1
Por ejemplo: minimización del estrés (stress); maximización de la efectividad en la prosecución de metas pre-
tendidas: colocación óptima de los recursos; optimización de estrategias, programación y organización de dise-
ños con el objeto de asegurar la continuidad de las funciones del intercambio con el ambiente; maximizar el al-
cance del potencial de la configuración del sistema dado;.
En principio, el grado de amplitud para la aplicación consistente de reconstrucción normativa-je-
rárquica, admite por lo tanto una unificación de los dominios dispares mayores, previos de los siste-
mas mecanísticos, contra los organísticos. Un prototipo alternativo, como los modelos ecosistémicos
(Holling y Prigogine), constituye un enfoque de primer orden hacia un modelo global, el cual aún no
ha sido adecuadamente especificado, sino que ha sido meramente representado como un sistema de
transacciones entrópicas, económicas y sociales, de entre una colección de sistemas adaptativos mu-
tuos. Un número impresionante de distintas disciplinas, actualmente tienden a considerar problemas
que asemejan estar asociados de hecho, con características generales encontradas en cada paso en los
sistemas adaptativos, débilmente preparados para transacciones tan distintas de los acoplamientos
normativos fuertes, típicos de las organizaciones unitarias -como las de comando controlado o los
sistemas orgánicos.
Así, modelos ecosistémicos han sido aplicados a la ecología natural (Holling), aposentamientos
humanos o nuevas colonias, sistemas económicos, la Tecnósfera, sistemas sociopolíticos (Tylor), sis-
temas de información y modelos cognitivos (M. Maruyama). La observación de las propiedades es-
tructurales, dinámicas y regulatorias de los ecosistemas de tan vastos y diferentes dominios, presen-
tan impresionantes analogías, las cuales enfatizan las relaciones existentes entre las nociones y crite-
rios usados aquí.
El enfoque normativo constituye todo un movimiento dirigido a poner fin a la exclusión de va-
lores, como puede apreciarse en el trabajo realizado por Marney y Smith (1972) que demostró que:
a) El estatus epistemológico del concepto de valor como construcción formal, no es de manera
alguna diferente del que comparativamente es usado, por ejemplo para momentum.
b) Estructuras matemáticas, que admiten interpretación en términos de conceptos de valores, se
encuentran razonablemente desarrolladas en la teoría de perturbaciones de primer orden, las
matemáticas actuales de optimización y variación de cálculos, la teoría de procesos indefini-
dos estocásticos, y la teoría de estructuras disipativas (Prigogine).
c) Por cada representación objetiva de un sistema conductal en términos determinísticos de re-
laciones causables o procesos estocásticos, existe en principio, una normativa de representa-
ción complementaria en forma de un programa dinámico matemático, para la extremaliza-
ción de funciones de valores apropiados sujetas a coerción o acción limitante.
d) Características cibernéticas de agentes cognitivos taxativos que vinculan o constriñen la rela-
tividad y reductividad de todas las representaciones conceptuales -y por ende la necesidad de
representaciones complementarias sustantivas-, versus sistemas de conductas valuativas de-
terminantes.
En marcado contraste, desde el mismo punto de partida, los modeladores de sistemas heurísticos
sostienen que la especificación de parámetros de valores de un sistema humano, pueden ser fácil-
mente estipulados o determinados por la rápida interacción en los procesos de ensayos y pruebas de
los enfoques teórico-normativos, para modelar los dictados contra-proposicionales. Esto es, que la
garantía de los valores no admite en principio, “experimentos cruciales” como tipo de prueba. No
hay caminos reales que lleven a la prueba de verificación, de cometidos de valores. En el terreno de
la teoría de valores, vindicación es análoga a validación y confirmación (E. Jantsch ).
La aparición de nuevos modos de pensamientos científicos no termina aquí. Sólo ponemos tér-
mino a nuestro comentario y dilucidaciones, porque nos encontramos ahora mismo con un nuevo
avance, ya en acción, que se desarrollará con detalle en el Nodo III.
NODO III

LOS PROLEGÓMENOS DE UN NUEVO PARADIGMA

• LA CRISIS DE LA FILOSOFÍA CARTESIANA Y DE LA FÍSICA DE NEWTON


• LA CONFUSIÓN REDUCCIONISTA DEL POSITIVISMO Y LAS CIENCIAS DEL ESPÍRITU
• EL CAMBIO DE REGLAS EN LA NUEVA EPISTEMOLOGÍA DE LAS CIENCIAS
• SURGIMIENTO DE LAS NUEVAS CARACTERÍSTICAS EN EL AVANCE CIENTÍFICO
• EL ABANOONO DE LA DIVISIÓN DE CIENCIAS PURAS Y CIENCIAS APLICADAS
• LA TRANSICIÓN PARADIGMÁTICA
• LOS GÉRMENES DEL PARADIGMA EVOLUCIONARIO
NODO III

LOS PROLEGÓMENOS DE UN NUEVO PARADIGMA

LA CRISIS DE LA FILOSOFÍA CARTESIANA Y DE LA FÍSICA DE NEWTON


Descartes con sus vórtices y sus átomos (entre otras cosas) explicó
todas las cosas y no calculó ninguna. Newton con su Ley de Gravi-
tación calculó todas las cosas y no explicó ninguna. La historia ha
respaldado a Newton y relegado la construcción cartesiana al domi-
nio de las especulaciones curiosas.
René Thom
Una de las dificultades que ha entorpecido por largo tiempo a las Ciencias de la Conducta, y que
ha repercutido en todas las áreas de las Ciencias Organizacionales, es el hecho que parece no haber
en el cerebro lugar para la conciencia, la inteligencia o el espíritu.
Este hecho ha llevado a muchos científicos actuales a la conclusión que tanto inteligencia, espí-
ritu o conciencia, no existen como entidades separadas en virtud de muchos aportes, entre ellos los
provenientes de la Biología de la Cognición. La falta de un marco de referencia teórico para explicar
e investigar estos fenómenos en las mencionadas Ciencias, persisten aún, a pesar de los aportes
enunciados. Para entender esto es importante averiguar el cómo y el porqué, estos estudios de la
conciencia fueron separados de las Ciencias de la Conducta.
El concepto de Ciencia tal como la conocemos, aparece en el siglo diecisiete con Copérnico, Ke-
pler, Descartes, Galileo, Bacon y Newton. Ello modifica lo que hasta entonces había sido la explica-
ción del mundo basada en la autoridad de Aristóteles y la Teología Escolástica. Lo que esta Ciencia
hizo, fue proponer modelos del Universo que permitiesen encajar los nuevos datos físicos observa-
dos, y continuar confirmando o probando las observaciones siguientes. El éxito de este método cien-
tífico dio paso a lo que hoy conocemos como la Ciencia Reduccionista, y persiste aún hoy, en la cual
todo fenómeno en el Universo debe ser explicado en términos de leyes físicas observadas por los
sentidos.
En 1623,Galileo declaró que la ciencia sólo se ocupaba de estudiar las cualidades relacionadas
con las condiciones externas del mundo susceptible de ser pesadas o medidas. Las cualidades secun-
darias tales como la belleza, el amor, la moral, los valores o su significados, estaban fuera del campo
científico.
Pocos años después, Descartes expresó la misma idea, con la clasificación de cualidades prima-
rias y secundarias. El sostuvo que existían dos clases de sustancias. La primera sustancia física o
extensa (res extensa) la que poseía largo, ancho y profundidad, y por lo tanto podía ser medida y di-
vidida. La segunda sustancia del pensar o pensamiento (res cogitans), que era indivisible. Estas dis-
tinciones entre cualidades primarias y secundarias entre espíritu y materia, objetivas o subjetivas,
condujeron a una diferente actitud filosófica, reservando para lo científico exclusivamente el mundo
físico. El objeto de la ciencia consistía en preguntarse el cómo, y no el porqué. Newton mismo apo-
yó esta separación o restricción.
Con la aparición de la Psicología Experimental en el siglo diecinueve, y el conocimiento que el
cerebro es el responsable y base de los procesos conscientes, los científicos alentaron la esperanza de
llegar a descubrir y entender la naturaleza de la conciencia, y sus mecanismos pero continuaron apli-
cando para ello los métodos científicos basados en la física Newtoniana.
La física del siglo veinte llegó a la conclusión de que la Mecánica Universal, basada en las leyes
de Newton, debía dar paso a las leyes de la Relatividad General para el Macrouniverso y a las leyes
estadísticas de la Mecánica Cuántica para el Microuniverso. Por este motivo, nuevamente, algunos
pensadores abrigan la esperanza que el fenómeno de la conciencia, se aloje en alguna esquina de
nuestro universo todavía percibido como un todo mecánico. Los trabajos recientes del físico David
Bohm han hecho crecer otra vez esta expectativa.
Durante las décadas de los sesenta y setenta con la teoría del “Big-Bang” esta esperanza ganó
ascendencia entre los cosmologistas, que piensan que ha sido posible que las condiciones en los pri-
meros segundos del Universo han debido ser precisamente elegidas por el Universo mismo, para
evolucionar en la forma en que lo ha hecho. Algunos sugieren que dichas condiciones no han suce-
dido por azar, ya que las anteriores a la expansión del Universo, parece que nunca podrán ser conoci-
das.
Técnicamente, el Universo es definido como una SINGULARIDAD, que da lugar a las leyes de
la Física y cuya naturaleza lo hace llevar a cabo su proceso de evolución, conscientemente, circuns-
tancia que se considera posible, pero en el sentido que no puede ser desaprobada o desmentida, por-
que simplemente no puede probarse.

LA CONFUSIÓN REDUCCIONISTA DEL POSITIVISMO Y LAS CIENCIAS DEL ESPÍRITU


Como consecuencia de la autonomía de los fenómenos físicos no
puede haber un solo enfoque para explicar el misterio del ser,
tienen que haber por los menos dos, a saber: un acontecimiento
físico por un lado y una reflexión psíquica por el otro, pero es
casi imposible decidir que es lo que refleja a qué.
Carl Gustav Jung
La idea del Principio Antrópico desarrollada en su forma moderna está basada en las coinciden-
cias de las argumentaciones anteriores, aunque dicho principio continua sujeto a feroces debates. En
sus más audaces y desafiantes formas sustenta que la evolución de la conciencia humana debe haber
estado predeterminada por las leyes de la física desde su comienzo, el Universo es construido por el
observador humano2. Parece que ahora hay algunas nuevas teorías de la Física actual, entre ellas,
una variación del Principio Antrópico sugiere que nuestro Universo es parte de un ensamblaje mayor
de posibles Universos, y que éste evoluciona por azar, o porque existe una forma más probable den-
tro del conjunto de todos los universos posibles. Una vez más el fenómeno de la conciencia, ha sido
excluido en la Física Moderna. No podemos por tanto apelar a la idea de Dios para que llene este
vacío. Pero este cuadro analítico, a pesar de su formidable coherencia, va contra la corriente respec-
to de la experiencia diaria. Sabemos que vivimos en un mundo donde el amor, la belleza, el signifi-
cado y los valores, son parte de nuestro cotidiano vivir y que estos son los aspectos más importantes
de nuestro mundo individual. Estas experiencias subjetivas son las que denominamos conciencia, y
aunque los físicos no encuentren lugar para ellas, no podemos dejar de reconocerlas.
Para entender la deficiencia en el Reduccionismo Científico y su persistencia en el enfoque de
algunos físicos post-Einstenianos, es necesario volver la mirada a las afirmaciones sobre las cuales
este tipo de ciencia fue construida. De las cualidades primarias clasificadas por Galileo, excluía la
subjetividad, considerando los datos objetivos, como únicos o exclusivos del quehacer científico.
Pero ¿cómo hacer la ciencia totalmente objetiva, cuando la observación científica es llevada a cabo
por científicos subjetivos? Nuestro actual entendimiento de las funciones del cerebro pueden ayudar
a entender esta paradoja, y el porqué no es claramente comprendida por los científicos reduccio-
nistas. Así lo puntualizó el eminente físico Arthur Eddington: “La mente es la primera y más directa
cosa en nuestra experiencia, y todo lo demás son inferencias remotas, sean éstas intuitivas o delibe-
2
Martin Rees’s “The Antropic Principle”. New Scientist, 6 de agosto 1987
radas”. Aunque nosotros experienciamos el mundo externo como una serie de objetos sensoriales, lo
que realmente llega a nuestros sentidos es energía en la forma de vibraciones de diferentes frecuen-
cias. De muy baja frecuencia para percibir al tocar; de más altas para sentir la temperatura, o de más
altas frecuencias aún para ver. Esas frecuencias acarrean información no subjetiva y tienen valores
objetivos únicamente. Como Sherrington afirmó, son partes de la energía. En términos de la Física
Moderna ésta las describiría como una cantidad de probabilidades estadísticas. Dichas radiaciones
desencadenan o forman códigos neuronales elaborados por el cerebro, trasformándolos en un modelo
del mundo exterior.
Este modelo entonces adquiere un valor subjetivo y mediante un truco (Ritz, Popp y Mac-Wan
Ho) o peculiaridad del funcionamiento del cerebro, éste lo proyecta hacia afuera formando así el
mundo subjetivo como representación (ver Nodo VI). Nosotros normalmente denominamos a esta
mezcla de componentes objetivos y subjetivos; “mundo objetivo” por causa de la persistencia reduc-
cionista. Pero éste no es objetivo. El mundo exterior, ya sea el que estemos observando o controlan-
do, sea al observar el medidor que esta informando sobre el número de resonancias en las partículas
de alta energía en un acelerador (los datos de la Mecánica Cuántica), o sea al observar el rebotar de
dos bolas de billar (los datos de la Mecánica Newtoniana), nos produce ambas observaciones que no
son más que modelos mentales subjetivos, creados dentro de nuestro cerebro y que no necesitan te-
ner una validez objetiva, aunque usualmente la tengan. Esta peculiaridad del cerebro, nos ha llevado
a un entendimiento equivocado acerca de la verdadera naturaleza de la subjetividad y la objetividad.
El punto importante es que toda experiencia que aparece ante la conciencia es una experiencia sub-
jetiva, y por lo tanto, no forma parte o no es parte de un mundo exterior, independientemente de te-
ner presente el principio de incertidumbre de Heisenberg. Este mundo exterior independiente es una
ficción generada para nosotros por nuestro propio cerebro, la que nosotros erróneamente la hemos
tomado como real. El hecho de que la mayoría de la gente vea de una manera similar el mundo exte-
rior es atribuida a la similaridad de los procesos subyacentes que forman el modelo mental. Conse-
cuentemente, podemos deducir que todos vemos un mundo exterior objetivo similar porque construi-
mos un modelo como éste. La similitud de modelos no implica necesariamente la uniformidad del
mundo que da lugar a esos modelos.
Estas experiencias mentales son las que construyen los datos para los experimentos científicos.
Cuando observamos una célula a través del microscopio, estudiamos las ondas del cerebro por medio
de los trazos de una máquina de electroencefalogramas (E.E.G), o examinamos los trabajos cromato-
gráficos que nos informan acerca de los procesos dentro de las células, no estamos haciendo obser-
vaciones independientes del mundo objetivo, sino que construimos modelos subjetivos en nuestra
consciencia, creando así la confusión. La ciencia moderna Reduccionista no obstante, introduce por
entre sus ranuras esos modelos perceptuales subjetivos en sus objetivos teoréticos de un mundo inde-
pendiente. La ciencia espera hallar o descubrir la conciencia en ese mundo exterior aunque ésta
haya sido excluida de su percepción desde el mismo comienzo de su percepción.
Nuestros modelos científicos actuales continúan siendo reduccionistas, sólo pueden conducir a
teorías que están por definición desprovistas de conciencia. No hay lugar por lo tanto en un mundo
reduccionista, para el fenómeno de la conciencia como un fenómeno integrador. Las teorías reduc-
cionistas sobre la evolución social, por ejemplo, están basadas por definición sobre principios meca-
nicicistas y determinísticos. Puede que ambas cosas, Universo y Evolución, sean fenómenos mecá-
nicos, pero por razones teoréticas, nunca podrán ser probados mediante una ciencia reduccionista.
Ésta da por garantido un mundo exterior que es independiente de nosotros mismos, y sin embargo,
usa modelos mentales subjetivos para la comprobación y valorización de sus hallazgos. Aún la Psi-
cología que no continúa reduccionista, no ha alcanzado a desarrollar todavía, la ciencia de cualidades
secundarias de Galileo. En la Física ya han comenzado a reconocer que lo objetivo no puede sepa-
rarse de lo subjetivo.
Los teóricos de la Mecánica Cuántica incluyen al observador en la observación. Por ejemplo, el
hecho que una partícula aparezca, depende de la colisión con la onda cuya ecuación la especifica
como partícula. Hasta que la colisión no se produce la posición de la partícula no puede ser precisa-
mente especificada. De tal modo, observador y observación están íntimamente relacionados, hasta
que no es observada la partícula no tiene una locación precisa.
Tanto Galileo como Descartes puntualizaron la división del mundo objetivo y del mundo subje-
tivo, reservando para el primero el lugar de la ciencia. El nuevo paradigma científico se orienta a su-
perar el reduccionismo dualista, introducido las llamadas ciencias “cualitativas”, como ha venido su-
cediendo con el estudio de estructura y función del cerebro, centrándose más en la conciencia. Se
espera que, mediante el estudio de la conciencia cotidiana, se podrá conseguir formular un conjunto
de leyes generales, similares a las alcanzadas en el ámbito de la Física actual y la nueva Biología.
Dichas leyes podrían cambiar cuando el nivel de conciencia se alterase, al construir otro tipo de per-
cepciones, justamente como sucede en Física, cuando se pasa de una escala muy larga a otra muy pe-
queña. En este esquema, las experiencias trascendentes y místicas, sean espontáneas o inducidas por
circunstancias especiales, tales como las producidas en la aproximación a la muerte, podrían consi-
derarse como válidas descripciones del mundo.
Podemos de esta manera, ver y considerar a la conciencia como la estructura basal del Universo
de la cual todas las cosas se originan o emergen. El estudio de dichos estados de conciencia, podría
conducirnos a un entendimiento más completo del Universo y de las leyes que lo gobiernan. Estas
apreciaciones, por un lado a través de las cualidades primarias (o físicas), y por el otro mediante cua-
lidades secundarias (las experiencias subjetivas), podrían resultar emparentadas entre sí mediante la
interacción simultánea y constante, y constituir un todo inseparable. De este modo, el cerebro sería
conciencia en sí mismo.

EL CAMBIO DE REGLAS EN LA NUEVA EPISTEMOLOGÍA DE LAS CIENCIAS


“No tenemos una ciencia de la naturaleza, lo que tenemos es una
ciencia sobre la descripción de la naturaleza».
Werner Heisenberg
El aspecto fundamental en que ha circulado el Dualismo Ontológico dentro de la tradición histó-
rica intelectual occidental, ha sido su forma pervasiva
No obstante, el concepto del Ser Supremo como un Todo, se mantiene como un continuo inmu-
table que ha persistido desde la época de Parménides. Pasa luego a la concepción del Dios judeo-
cristiano, que más tarde adquiere una considerable y ampliada dimensión, en el rol que juega en la
teología formulada por los filósofos platónicos y neoplatónicos. El hecho que los arquitectos de la
Física Clásica fueran herederos de esta tradición cultural, no impidió la presencia del Dualismo On-
tológico. Contribuyeron a que éste se constituyera en un articulo de fe fundamental. Así, la idealiza-
ción de las matemáticas, es el resultado de la comunión con Dios transformándose en una emergente
de la fundación metafísica, de la cual han de derivar las ciencias naturales.
En el siglo XVII podemos ver como la Metafísica es obvia en las presunciones y presuposicio-
nes acerca del carácter de la materia, descrita por ecuaciones matemáticas a través de las ecuaciones
clásicas relacionadas con el movimiento. Estas presuposiciones pueden definirse de la siguiente ma-
nera:
1) el mundo físico está hecho de materia inerte incambiable,
2) esta materia sólo cambia en términos de locación y espacio;
3) el mundo físico no es nada más que el espejo en que se refleja la materia que es inheren-
te a las realidades matemáticas a través de la descripción física de cantidad, más que de
realidad;
4) la materia está constituida por unidades que no cambian y pueden ser entendidas por las
leyes mecánicas del movimiento a través de la aplicación de las matemáticas correspon-
dientes;
5) la mente del observador está separada del sistema observado.
Aquí la ontología extiende un puente entre la ley física y la teoría. Todas estas presuposiciones
tienen una base metafísica, en el sentido que las verdades físicas del mundo son reveladas por estruc-
turas matemáticas, gobernadas por leyes físicas que tienen una realidad separada del observador. Es
decir, tienen una existencia por sí mismas, aunque Kepler, Galileo, Descartes y Newton afirmaron
que la fundamentación ontológica de dichas leyes, constituían la esencia de la mente perfecta de
Dios. Esta asunción fue innecesaria en forma creciente, incluso en el siglo XVIII, ya que se transfor-
mó en un Dualismo Ontológico que permitió que las verdades físico-matemáticas fueran miradas
como entidades separadas e inmutables, fuera del mundo de los cambios. Estas raíces ontológicas
fueron más tarde sostenidas por Kant, que luego adquiriría una enorme resonancia en el quehacer fi-
losófico unido a la presencia de Hegel y a los desarrollos del Positivismo, que hacen circular el dua-
lismo hasta nuestros días en las Ciencias del Espíritu.
Ya que este libro ha sido diseñado para ser leído tanto por personas con formación académica o
sin ella, es muy probable que pueda ser criticado o cuestionado por algunos especialistas en las disci-
plinas en las que se encuentren aludidos. Tales criticas o cuestionamientos podrían derivarse de as-
pectos teóricos o puntualizaciones, que en muchos casos aún se mantienen polémicas. Deseamos
consignar que omitimos aspectos de esta naturaleza porque entendemos que en el estado actual de
nuestro presente, existen nuevas maneras de explicar y entender el carácter de la realidad física,
como se plantean las disciplinas que manejan los principios que determinan el conocimiento de enti-
dades, tanto del microcosmos como del macrocosmos. Estas realidades no pueden ser comunicadas
en una discusión escrita, y por lo tanto, el lector en general deberá contar con la buena voluntad para
aceptar los criticismos o cuestionamientos que se produzcan. Similar validez consideramos debe te-
ner esta aclaración, para aquellos que estén más relacionados o constituyan verdaderos expertos de la
Filosofía de la Ciencia. Este es un precio que debemos pagar cuando se tratan de trasladar desde el
ojo del experto al del lector en general, explicaciones o descripciones difíciles. Vemos así, que poner
en la consideración del inexperto, todos los aportes provenientes de la Física o de la Biología moder-
na para la explicación del Universo, implica el cambio tanto de la visión como del pensamiento que
se tenga de la realidad.
Con motivo de este Dualismo para la percepción de la realidad –es decir, el sentido que las cosas
están separadas entre si, y que el pensar y sentir como seres con presencia física son dos entidades
divorciadas-, es que hemos llegado a un mundo donde el ser humano es una parte separada del todo
llamado Universo, que se autopercibe limitado en el tiempo y en el espacio. La experiencia de sí
mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, son algo completamente separado del resto que le cir-
cunda; resultando la conciencia de sí mismo como una clase de ilusión óptica, y este engaño, una
suerte de prisión, que nos restringe o limita a nuestros deseos o afectos personales hacia las personas
que están más cerca nuestro.
Nuestra tarea debiera ser la de liberarnos de esta prisión a través de la ampliación de nuestro cír -
culo, transformando éste en un abrazo con todas las criaturas que habitan la Naturaleza y con la be-
lleza que ellas exhiben, sin un sentido intelectual sino de coparticipación. La palabra compasión sig-
nifica “pasión con”, y pasión quiere decir “sentimiento por y para”, o sea, todo lo contrario de “ego-
ísmo”. Nadie está en condiciones de adquirir su felicidad como ser aislado, sino mediante la coparti-
cipación y la interacción con todo su entorno. Coparticipando se llega a ser libre, porque a través de
ello se consigue la seguridad interior, que no se da por ninguna clase de aislamiento ni de egoísmo.
Este mensaje es transmitido por todas las grandes culturas de la Humanidad bajo el concepto de
compasión.
La física moderna nos enseña hoy que los fenómenos físicos en definitiva no son locales, sino
que son el producto de las interacciones que ejercen las más mínimas partículas que constituyen el
mundo de la energía y de la materia, las que están en constante interacción, en permanente abrazo
entre ellas, y cuyos efectos se transmiten a todo el contenido del Universo. A este principio se le de-
nomina de “correspondencia entre los elementos que constituyen el universo”, y dió lugar al Princi-
pio de Indeterminación Simultánea3 . Este principio de correspondencia ha exigido y exige un salto
en el campo experimental como en el de la verificación y formulación de la realidad, que no puede
hacerse con los principios de la ciencia tradicional. Por lo tanto, ha contribuido a la formulación de
una nueva ontología (Ver Bibliografía Taxonómica 7).

SURGIMIENTO DE LAS NUEVAS CARACTERÍSTICAS EN EL AVANCE CIENTÍFICO


En el mundo de la física cuántica ningún fenómeno es un fenó-
meno hasta que éste sea registrado como fenómeno.
John Wheeler
La reorientación actual del pensamiento desde la Percepción Mecanicista hacia una Organicista
basada en los principios de autogeneración evolutiva, ha hecho surgir una ciencia y una filosofía
nueva, que reemplazarán, o mejor dicho, ampliarán y subsumirán la ciencia clásica de cuño Galilei-
co-Cartesiano-Newtoniano. La vieja concepción trajo como consecuencia, las representaciones en la
mente humana y en la sociedad de una fenomenología basada en los principios mecanicistas. Tanto
el pensar como todas las entidades mecánicas, han sido derivadas de dicha concepción. Se produce
así el fenómeno del pensamiento mecanicista y de la sociedad industrial, y de la sociedad en general,
como sistemas que funcionan con dicha dinámica, analizada y gobernada bajo los principios de la
máquina. Estos principios invadieron los más diferentes campos de la realidad, haciendo hincapié
estereotipadamente alrededor del concepto de modelos para explicar realidades de muy diferente na-
turaleza. Con la aparición del concepto organicista autopoiético y evolutivo, esta concepción ha em-
pezado a ser desplazada.
Perduran aún adeptos muy vigorosos y rígidos, la mayoría de los cuales están instalados en las
estructuras educacionales de todos los niveles. Estos parecen estar imposibilitados de dar el paso ha-
cia esta última cosmovisión. Todavía se producen enfrentamientos, y siguen sosteniendo su percep-
ción fragmentaria acerca de la naturaleza y de las cosas.
La Concepción Aristotélica y el Reduccionismo dieron lugar en el pasado a lo que aún persiste:
discusiones irreconciliables por el simple hecho que para explicar o elucidar un todo organizado, an-
tes deben conocerse sus partes y las relaciones que existen entre las mismas. Por ello la ciencia que
aún se enseña -al decir de Kuhn- se dedica al estudio de las relaciones entre las cosas, las que han se-
guido siendo filosóficas en la mayoría de los casos. Es así como las nuevas técnicas matemáticas
que requieren una nueva epistemología, no han podido circular para una comprensión en profundi-
dad de los avances científicos, porque dichas explicaciones van en contra del paradigma tradicional,
basado en la causalidad unidireccional y su representación en unidades elementales.
La incorporación de las nuevas Matemáticas, Geometrías, Física, y Biología han producido
como efecto un cambio copernicano fundamental en la visión y la praxis en el campo operativo, y
por ende, el nacimiento de las nuevas ciencias.

EL ABANDONO DE LA DIVISIÓN DE CIENCIAS PURAS Y CIENCIAS APLICADAS


Siéntate ante los hechos como un niño y prepárate para abando-
nar toda noción preconcebida, sigue humildemente donde quiera

3
El Universo Consciente, Kafatos y Nadeau
y donde se encuentre cualquier precipicio. La naturaleza es la
que manda, de otro modo, no aprenderás nada.
T. H. Huxley
Sobre la base de los sucesivos prototipos de indagación científica analizados precedentemente
(Nodo II), podemos ahora con buena conciencia, dedicarnos a identificar las características emergen-
tes de los últimos avances científicos:
1. Abandono gradual de la búsqueda de certeza, con el reemplazo del absolutismo por una al-
ternativa de relativismo conceptual; una tendencia a la que puede asociarse la maximización
de la libertad cognitiva.
2. Continuo incremento de los controles cognitivos, mediante la provisión adecuada de una co-
lección de criterios, destinados a probar y admitir la objetivación de alternativas conceptua-
les; la tendencia correspondiente busca puntualizar optimizar los controles cognitivos.
3. Concretización de las distintas teorías previas amalgamanado las disciplinas especializadas
y con metodologías supuestamente dispares, resultantes de las generalizaciones de indaga-
ciones racionales de objetivos fundamentales.
El grado máximo de libertad, control óptimo y alcance, pueden ahora ser mirados con criterios
mínimos suficientes de organizaciones óptimas, asegurando entre otras cosas:
a) Viabilidad a largo plazo, basada en la modificabilidad organizacional de estructuras y fun-
ciones.
b) Capacidad de supervivencia frente a amenazas inminentes, con la efectividad de acciones
tácticas adaptativas para el logro de metas y reducción de estrés, control óptimo.
c) Mantenimiento estable de esas capacidades ideales, bajo expansión continua del dominio
exploratorio de las interacciones, previniendo así los efectos de potenciales desastres o
cambios drásticos en el ambiente.
La expansión de la creatividad, racionalidad y universalidad, que marcan el avance científico,
son correlativos con libertad máxima, control óptimo y alcance máximo, y como tales se correlacio-
nan con lo que constituye la desiderata antitética pero a su vez simultánea. Por lo tanto, el asunto es-
tratégico supremo para el agente, estará siempre involucrado en la capacidad negociadora entre
aquellas medidas de valores que no pueden ser simultáneamente maximizadas por un solo curso de
acción. Para cada caso deberá proponerse una estrategia concreta, que responda a los datos que se
obtienen del asunto en estudio, construidos mediante la elaboración cognitiva que activamente hace
el investigador. De este modo, el sistema cognitivo no puede estar nunca en equilibrio en términos
de sus propios valores intrínsecos (Enactivismo. Nodo VI).
Como resultado de esta acumulación de desarrollos históricos en la Ciencia, aparecen continua-
mente mejores organizaciones de formas o estructuras cognitivas. En la actualidad, se asiste a un
pasmoso desarrollo de diseños universales de naturaleza evolucionaria, ya que es la naturaleza en sí
misma la que evoluciona constantemente. Por tal causa, una nueva lectura de la significación de este
desarrollo revolucionario de la modalidad cognitiva, produce de inmediato un nuevo entendimiento
de la realidad siempre cambiante, y exige constante reinterpretación. Es decir que puede notarse
ahora que subyace en este desarrollo una nueva claridad. Podemos ver y divisar ahora, una nueva
función en la actividad científica con un programa profundamente prometedor, un programa de pro-
tagonismo conciente alineado y conjugado con los diferentes procesos significantes emergentes
(Nodo VI).
Más allá de todo motivo del actuar, de todo motivo del pensar, de todo motivo del pensar por
pensar, existe un tercer pensamiento gracias a la nueva modalidad del mismo. Este es un pensamien-
to consciente dirigido hacia la optimización de la modalidad cognitiva, hacia la realización de modos
de acción y comprensión de la realidad, sucesivos y flexibles, más generales, más satisfactorios, que
nos llevarán a nuevas geometrías conductales. Tal vez no haya, más entusiasta y eficaz versión de
un decidido propósito de alineamiento y conjugación con los procesos de emergencia, imprevistos en
el constante devenir, aportados en forma contundente por las nuevas ciencias de la complejidad.

LA TRANSICIÓN PARADIGMÁTICA
El hecho de que observemos que el Universo es isotrópico, es
sólo una consecuencia de nuestra existencia.
S.W. Hawking
La gran mayoría de los científicos, todavía consideran a las ciencias concebidas y dirigidas por
sus propias lógicas internas, desarrollándose de acuerdo a sus propias leyes, en una amurallada sole-
dad fuera del mundo que las rodea. Aún muchas hipótesis científicas, teorías, modelos y metáforas,
se han elaborado y se continúan formulando para la resolución, visualización y negociación, de pro-
blemas económicos, culturales y políticos, por parte de esta suerte de científicos fuera de sus corres-
pondientes laboratorios. Esto no significa establecer un riguroso paralelo entre Naturaleza y Socie-
dad, usando el todavía reinante paradigma científico como visualización, menos aún, si se considera
a la ciencia como una superestructura montada sobre una base económica. Los marxistas postulan
que la ciencia no es una variable independiente, sino un sistema abierto imbuido y circulando por la
sociedad a la que se liga, y opera como una inmensa red de realimentación y retroalimentación, siste-
ma poderosamente que es influido por el ambiente externo, y en general es modelado por la recepti-
vidad cultural de las ideas dominantes.
Si tomamos las ideas dominantes del siglo XVII y XVIII, rotuladas como “Ciencias Clásicas o
Newtonianas”, observamos que la visión del mundo está basada en el Determinismo. Es decir, que
todo evento está determinado por las condiciones iniciales, las que al menos en principio, debían
identificarse con precisión. Este fue un mundo en el que el azar no tenía lugar, todas las piezas debí-
an encajar en su lugar, como los engranajes de una maquinaria cósmica.
Con la búsqueda perseguida por los científicos de la Teoría General de Sistemas, basada en una
nueva epistemología para explicar, no los aspectos estructurales de los sistemas, sino los procesos a
través de los cuales estos evolucionan y desarrollan, se produce un gran giro. Esta búsqueda se hizo
más notable y persistente en las últimas décadas. Se centró sobre las comunalidades, en la dinámica
evolucionaria de la realidad, tanto micro como macroscópica.
Como consecuencia, se ha desencadenado un proceso irreversible que ha sacudido todos los
campos del conocimiento. Este enfoque sistémico no se ha satisfecho sólo con el estudio, sino que
ha llegado al esclarecimiento de los principios subyacentes que rigen en el desenvolvimiento, en el
tiempo y en el espacio, la dinámica morfológica, en todos los niveles de la realidad a través de las
ciencias de la complejidad.

LOS GÉRMENES DEL PARADIGMA EVOLUCIONARIO


Todo lo vivo es encuentro. Encuentro no en espacio y tiempo,
sino en tiempo y espacio simultaneados.
M. Buber
La década de los años 1975-85 se considera la gran década, en la que se produce el cambio y re-
fundación de la Ciencia contemporánea, basada en el concepto de Autoorganización como corona-
ción científica. En esta década, en forma más o menos simultánea, varios enfoques fueron desarro-
llándose independientemente, los que a su tiempo y no siempre con la alegría de sus descubridores,
resultaron estar interrelacionados entre sí, constituyendo los elementos del nuevo rompecabezas
científico, como aportes integradores y convergentes de una nueva síntesis. Entre los aportes decisi-
vos se cuentan: el concepto de Autopoiesis y Cognición de Humberto Maturana y Francisco Varela
entre 1972 y 1975, y ampliado en 1979; la Teoría de Catástrofe formulada por René Thom en 1975
y C. Zeeman en 1977; el “lenguaje del cerebro” de Karl Pribram en 1971 y 1976, con la “función
holográfica del cerebro”; Ilya Prigogine con su Principio de Irreversibilidad y Ruptura de Simetría
en 1973; la Termodinámica de la Evolución en colaboración con Gregory y Babloyantz en 1972; con
I. Stenger con “Naturaleza y Creatividad” y C. H. Waddington con el concepto de “Creodo y Mor-
fogénesis” en 1975; Ralph Abraham con “Macrodinámica y Morfogénesis” en 1976; y David Bohm
con el concepto de “Totalidad y Fragmentación” en 1976, y “Totalidad e Implicación de los Órde-
nes” en 1980. Por último, por no citar muchos otros más, Erich Jantsch con su concepto de “Auto-
rrealización y Autotrascendencia en Evolución y Conciencia”, los “Sistemas Humanos en Transi-
ción” en 1976 y la “Autoorganización del Universo” en 1980.
NODO IV

LA CIENCIA DE SISTEMA COMO METACIENCIA


Y LA TRANSDISCIPLINIZACIÓN DE LA CIENCIA

• LA CIENCIA DE SISTEMA EN LA CUARTA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y EL NUEVO PARA-


DIGMA DE LA AUTOORGANIZACIÓN
• EMERGENCIA DEL PENSAMIENTO SISTÉMICO
• TAXONOMÍA SISTÉMICA
• LA VISIÓN EVOLUCIONARIA DE LAS CIENCIAS DE SISTEMA Y LAS CIENCIAS DE LA
COMPLEJIDAD
• EL NUEVO LÉXICO SISTÉMICO: SEMIÓTICA DE LA COMPLEJIDAD
• TIPOLOGÍA DE LA COMPLEJIDAD
• LAS SOCIEDADES COMO SISTEMAS EN EL TERCER ESTADO
• INESTABILIDAD Y AUTOPOIESIS
• AUTOPOIESIS
• CATÁSTROFE, CAOS Y BIFURCACIONES
• ATRACTOR
• CAOS
• BIFURCACIÓN
• SINERGÉTICA: LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES DE LA AUTOORGANIZACIÓN
• ORDEN. CAMBIOS MACROSCÓPICOS. CAMBIO DE LOS COMPORTAMIENTOS Y SUS PA-
RÁMETROS
• SISTEMAS ABIERTOS. FLUCTUACIONES Y CAMBIOS
• CONFLICTO Y ROTURA DE SIMETRÍA
• SISTEMAS ABIERTOS
• LOS PRINCIPIOS UNIFICADORES DE LOS COMPORTAMIENTOS
• CONCLUSIÓN
NODO IV

LA CIENCIA DE SISTEMA COMO METACIENCIA


Y LA TRANSDISCIPLINIZACIÓN DE LA CIENCIA

Donde no existe lo no nacido, lo no originado, lo no crea-


do, no formado, no podría haber escape del mundo de lo
nacido, originado, creado, formado.
Sidarta Gautama - El Buda
La incorporación de las nuevas Matemáticas, Geometrías, Física, y Biología han producido
como efecto un cambio fundamental en la visión y la praxis en el campo operativo, y por ende el na-
cimiento de las nuevas ciencias.
La visión derivada de estas nuevas incorporaciones da lugar embrionariamente a lo que más tar-
de ha de llamarse Enfoque Sistémico, Teoría Sistémica, Ciencias Sistémicas o Metaciencia Sistémica
(Ver Taxonomía Bibliográfica 1).

LA CIENCIA DE SISTEMA EN LA CUARTA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y EL NUEVO PA-


RADIGMA DE LA AUTOORGANIZACIÓN
No estamos solamente involucrados con el pensamiento como
participantes en la evolución como un epifenómeno; sino con la
evolución como un fenómeno que es identificable con el movi-
miento de nuestra alma, quien expresa y mide el verdadero esta-
do de la evolución en sí misma. Al decir de Julian Huxley el
hombre no es más que su evolución que se hace consciente
Pierre Teilhard de Chardin
La aceptación de la concepción mecanicista, coincide con la aparición y apogeo de la Civiliza-
ción Industrial. Laplace formuló una teoría de predecir el futuro y retrotraer el pasado, partiendo de
una matriz formada por determinados acontecimientos. Dicha imagen de un Universo Mecánico,
simple y uniforme, no sólo moldeó el desarrollo de la ciencia, sino que impregnó muchos otros cam-
pos.
La Constitución norteamericana, por ejemplo, se crea adoptando un modelo mecánico, es decir,
una máquina para gobernar donde sus componentes deben funcionar como un aparato de relojería.
Metternich al proponer el balance de poder en Europa, usó como bagaje intelectual las ideas de
Laplace. La aparición de máquinas imponentes como el ferrocarril, las fábricas textiles, automovi-
lísticas y la ingeniería faraónica, no hicieron más que confirmar que el universo se transformaría en
una fábrica de objetos mecánicos. En el presente, asistimos a la declinación de la Era Industrial y al
caos que padecen las fuerzas de trabajo, con las consiguientes limitaciones y estrangulamiento del
“modelo mecánico” de la realidad. La idea de la ingeniería celestial orbitando, eterna y determinísti-
camente en equilibrio en virtud de sus leyes universales -las que podían descubrir cualquier observa-
dor externo a ellas-, comenzaron a debilitarse y a cuestionarse al poco tiempo de haberse formulado.
En el siglo XIX, muy tempranamente, la Termodinámica desafió triunfalmente la intemporali-
dad de los fenómenos implicados en la imagen mecanicista del Universo. Declaró que si el mundo
era una máquina gigantesca, ésta terminaría por desaparecer ya que su consumo energético acabaría
por agotarse. A partir de allí, la “Función Tiempo” como una nueva circunstancia adquirió significa-
do.
Los seguidores de Darwin no tardaron en introducir un pensamiento contradictorio: el universo-
máquina podría desaparecer en virtud de la ley de entropía al perder energía y organización. Sin em-
bargo, por el contrario, los sistemas biológicos consumían energía integrándola al crecer y evolucio-
nar, resultando así cada vez más complejos y organizados.
A comienzos del siglo XX, Albert Einstein pone al observador frente al universo mecánico, pero
mira a esta máquina de diferente manera. Hace depender la observación del lugar donde ésta se rea-
liza. Su visión es determinística, acuñando la frase: “Dios no juega a los dados”.
El próximo paso lo dan los físicos cuánticos con el Principio de “Incertidumbre”, dinamitando
su modelo, aunque todavía el punto de referencia es mecanicista. Aquí ya se cuestionan las tradicio-
nales “leyes universales”, que ya no son de manera alguna universales, sino que son sólo aplicables a
localizadas regiones de la realidad. Todo esto ha sucedido en regiones donde la ciencia ha dedicado
su mayor esfuerzo (D. Bhor, Heisenberg, Erwin Schrödinger, entre otros). (Taxonomía bibliográfica
3).
La Edad de la Máquina, que ha enfatizado los principios de orden, uniformidad, estabilidad, y
equilibrio, queda relegada para los sistemas cerrados y las relaciones lineales. En éstos, pequeños
“inputs” –o entradas- se materializan en pequeños “outputs” –o salidas-. Con el nacimiento de la
Biología Teórica y el Movimiento Sistémico y sus consecuentes desarrollos, incluyendo la Cibernéti-
ca y la Teoría de la Información y su control, se produce la transición a la Sociedad Post-Industrial.
Se observa aquí el paso del alto consumo de energía capital y trabajo, a la sociedad de alta tecnología
en la cual la información y las innovaciones son fuentes críticas, apareciendo con ellas la necesidad
de nuevos modelos científicos que describan esta nueva situación.
Para explicar la realidad sistémica, no solamente del mundo natural sino también del social en
un universo con relaciones no lineales, de cambios acelerados, traducidos en desórdenes, inestabili-
dad, diversidad y desequilibrio, debemos tener en cuenta que un “input pequeño” puede dar lugar a
“outputs” masivos, de incalculables consecuencias, temporalizando una alta sensibilidad con flujos
subsistémicos. Sumarizando podemos decir que: mientras algunas partes del universo funcionan
como sistemas cerrados, la mayoría de éstos son y se comportan como sistemas abiertos, intercam-
biando energía o materia (o información) con su ambiente. Por lo tanto, los sistemas biológicos o
sociales son sistemas abiertos, y por esto, todo modelo mecanicista está condenado al fracaso.
Todo ello sugiere que la mayor parte de la realidad, en vez de ser ordenada y en equilibrio, es un
proceso constante de desórdenes y cambios, donde los subsistemas que la componen, están en flujo
permanente, y que, de tiempo en tiempo, una simple fluctuación o la combinación de más de una,
puede transformarse en una fuerza poderosa como consecuencia de su realimentación positiva, pul-
verizando o barriendo la organización preexistente. Por todo ello resulta que toda revolución o cam-
bio es un momento singular o punto de bifurcación.
En lo que a su estudio se refiere, dicho proceso no queda sólo limitado a las disciplinas clásicas,
sino que se extiende a un variado número de nuevos campos de conocimiento, relacionado con el en-
foque sistémico, todo lo cual da lugar a la aparición de una nueva ciencia denominada “Ciencia de la
Complejidad”. Esta se encarga del estudio de los sistemas complejos, sea cual fuere el dominio a
que éstos pertenezcan o de donde se originen. El enfoque sistémico desarrollado por Boulding, Ra-
paport, Bertalanffy, Weiss, conjuntamente con la Cibernética de Wiener, Ross Asbby y S. Beer, fue-
ron reforzados en la década del ‘60 por la Termodinámica de los Sistemas fuera de equilibrio con los
aportes de Aliaron Katchalsky, Ilya Prigogine y sus seguidores, y por la Teoría de los Autómatas Ce-
lulares liderada por John Von Newman. No tardó en evolucionar luego hacia la Teoría de los Siste-
mas Autopoiéticos de Humberto Maturana y Francisco Varela, sumándose además la Teoría de Ca-
tástrofe y la Teoría de los Sistemas Dinámicos de René Thom, Christopher Zeeman, Robert Shaw y
Ralph Abraham, entre otros (Ver bibliografía general y Taxonomía bibliográfica para visualizar las
interfaces entre los saberes).
Con todo esto, se reúnen a trabajar colectivamente muy diversos campos de la ciencia agrupados
como “Ciencias de la Complejidad”, en virtud de lo cual, se asiste al acontecimiento que da lugar a
la Cuarta Revolución Científica o Nuevo Paradigma Omnicomprensivo denominado de la Autoorga-
nización.
En este paradigma se introducen los nuevos conceptos básicos utilizándolos como contrastes a
los usados en las teorías tradicionales, lo que por demás salta a la vista como una reorganización
aplastante. Tradicionalmente las ciencias naturales concibieron el proceso de la Evolución como un
fenómeno determinístico orientado hacia el equilibrio. Los factores del azar, inestabilidad e indeter-
minación, fueron subestimados en favor de la estabilidad, el control y la predictibilidad. Mientras
tanto en la Física y en la Mecánica Cuántica, el azar era conceptualizado en el área microscópica -en
la macroscópica se mantuvo el concepto determinístico hasta la aparición de la Teoría del Big Bang-.
Las leyes naturales que fueron determinísticas en el universo mecanicista, se van desvaneciendo con
respecto al equilibrio, a la tensión y al balance. Lo mismo sucede con respecto a las ciencias de la
vida y de la sociedad (Taxonomía bibliográfica 3).

EMERGENCIA DEL PENSAMIENTO SISTÉMICO


Cada paso o avance del conocimiento implica el uso de anteojos
de los cuales nunca podremos prescindir.
HonradLorentz
“Pensamiento Sistémico” no es todavía una expresión de uso general. Sin embargo, creemos
que muy pronto, tanto dicha expresión como la de análisis sistémico -no confundir con sistemático-,
se utilizará en el quehacer científico, en componentes indispensables para formular o explicar toda
suerte de hipótesis o descripción de la realidad, se trate de la emergencia del Universo, la formación
de la materia, el origen de la energía, la aparición de la vida o todo proceso organizacional, en sus
expresiones tanto micro como macro dimensionales.
Comenzaremos por abocarnos a anticipar aquí, en el Pensamiento Sistémico, dos expresiones
molares o fundacionales que se desarrollarán o explicarán oportunamente: Emergencia y Compleji-
dad, y Comunicación y Control, expresiones que más tarde serán complementadas con Autopoiesis y
Autoorganización (Taxonomía bibliográfica 1 y 2).
En relación al concepto de Complejidad, éste ha presentado situaciones de controversias en el
Método Científico, en lo que respecta a la Química Orgánica y a la Biología, expresadas según las
escuelas en el vitalismo, con diferentes postulaciones incluyentes o excluyentes. La Biología es por
excelencia una ciencia donde el fenómeno de la complejidad es irrestrictamente comprobado, y han
sido los biólogos los pioneros en dar origen y establecer las formas de pensar con respecto al todo.
Precisamente el biólogo Ludwig Von Bertalanffy, fue quien generalizó esta forma de pensar, sugi-
riéndola no sólo para los Sistemas Biológicos, sino también para cualquier clase de sistemas.
La segunda expresión enunciada en el pensamiento sistémico, Comunicación y Control, provie-
ne de muy diferente fuente. Arranca de la comunicación eléctrica y su correspondiente ingeniería.
Un número de otras disciplinas comenzaron a contribuir inmediatamente con ideas sistémicas, como
por ejemplo la Psicología, la Antropología y la Lingüística, pero la verdadera concepción ha emergi-
do en forma clara de la Biología y de la Ingeniería de la Comunicación y su control (Taxonomía bi-
bliográfica 4).
Aristóteles afirmó que “el todo es más que la suma de las partes”, pero cuando la cosmovisión
del mundo de éste fue desalojada por la Revolución Científica del siglo XVII, esta afirmación se
consideró innecesaria.
La física de Newton proveyó una cosmovisión mecánica del Universo, la cual sobrevivió a duras
pruebas, dando por resultado que fuese ignorado la postulación o enfoque teleológico de Aristóteles.
Con tal enfoque, los objetos en el mundo contenían en su naturaleza íntima propósitos intrínsecos,
pero quedaron relegados u oscurecidos, considerados como especulaciones metafísicas innecesarias.
Sorprendentemente sin embargo, la historia de la Biología moderna, es la reinstalación de este
respetable concepto aristotélico. Esta reinstalación es, no obstante, desenterrar esa antigua teleología
basada en la existencia del fenómeno de las entelequias -es decir, la doctrina que declara que la es-
tructura y la conducta son determinadas por los propósitos a cumplir. Los biólogos están seriamente
preocupados por tratar de demostrar que los propósitos tienen una explicación causal. O más bien lo
que ellos persiguen, no es en realidad una rehabilitación teleológica de las entelequias, sino una ex-
plicación teleonómica, palabra que no tiene connotaciones metafísicas.
Toda conducta se describe como si ésta cumpliese una finalidad teleonómica -es decir, proposi-
cional no finalista. Esta distinción para cada una de ellas no es meramente académica. En Biología,
en lo que va del siglo, se han originado debates acerca de la naturaleza de un organismo, lo que dió
lugar a una discusión más amplia entre reduccionismo y holismo. Todo ello promovió un cambio de
la carga significante al concepto de emergencia, dentro del enfoque sistémico.
Desde el punto de vista reduccionista, se ha sostenido la posición mecanicista que considera a
los sistemas vivos como simples máquinas complejas. Por otra parte, el enfoque holístico originaria-
mente desarrollado entre otros por Hans Driesch constituyó el movimiento vitalista. Postula que el
desarrollo total de un organismo a partir de un simple óvulo o huevo, residía en una misteriosa ente-
lequia, la que se encargaba de dirigir y controlar el crecimiento del todo. Por supuesto, los mecani-
cistas refutaron tal aserción como no científica. De allí surgieron las preferencias por el enfoque te-
leonómico y no teleológico, aunque gradualmente el enfoque holístico fue cambiando, hasta llegar a
la conclusión que oponerse al reduccionismo, no significaba abrazar el vitalismo. Actualmente, la
contienda que enfrenta reduccionismo y vitalismo está muerta, aunque algunos autores sostengan
que rechazar el reduccionismo signifique abrazar el vitalismo -Ver Beck (1957) y Bunge (1973) en
Checkland 1991-.
La Biología actual hoy es una ciencia autónoma, donde se considera no solamente reducir a fe-
nómenos físicos o químicos, gracias al desarrollo del pensamiento sistémico. El avance producido
por las ciencias microscópicas ha marcado los limites de su propia autonomía. Es conveniente dejar
consignado que la discusión provocada por la llamada Escuela de Biología Organicista, deviene a
partir de 1920 en lo que podría denominarse los primeros pasos del pensamiento sistémico.4 Ligada a
esta menor revolución intelectual de los años ‘40, debe agregarse la enorme contribución de Norbert
Wiener, padre de la cibernética. A partir de este movimiento y conceptualización teórica, comienzan
a expandirse y a englobarse diferentes disciplinas, lo que se denominará posteriormente Enfoque Sis-
témico, hasta cubrir un espectro que incluye la percepción del Universo como un todo de interaccio-
nes recursivas, comenzando así, la tarea de cuestionar la visión del Reduccionismo.
Este intento conlleva explorar las consecuencias del pensamiento holístico dentro del método
científico, con especial referencia a la complejidad organizada y sus diferentes niveles. A lo cual
también se agregó, la Teoría de Comunicación y su control, con sus expresiones matemáticas -donde
los principios cibernéticos se asocian a los conceptos de entropía negativa (negentropy)-. En un pe-
queño libro, Schrödinger en 1944. declaró que los organismos se alimentan con entropía negativa.
Wiener en 1948 a su vez, no tiene la menor duda al afirmar que el orden o manera en que un organis-

4
Por ejemplo: C. D. Broads, London Kegan Paul: The Mind and its Place in Natura en 1923. J. C. Smuta,
London Mac Millan: Holism and Evolution en 1926 y J. H. Woodger: Biological Principle en 1929. Pero es L. Von
Bertalanffy, a mediados de 1940, quien ha generalizado el pensamiento sistémico al formular la Biología Teórica con
su publicación: Modern Theories of Development: An Introduction to Theoretical Biology (Floyd and Harris, 1964),
formalizando lo que denominó ya en 1940, La Teoría de Sistema de los Organismos. Integrándola con la Teoría Gene-
ral de Sistema en 1954 al fundar la Society for General System Research, con otros científicos como: K. Boulding, A,
Rapaport y R.W.Gerard; a la Society for the Advancement of General System Theory devino más tarde Bertalanffy
(1972). Para más información consúltese Checkland P. 1991 y Taxonomía Bibliográfica 1.
mo extrae (energía?) del ambiente, es sinónimo al proceso de la información y mide su grado de or-
ganización. De modo tal que el grado de organización de un sistema está en relación con su entro-
pía, y a contrario sensus, con el grado de desorganización. Siendo una simplemente la negativa de la
otra, y dejando ligados así los fenómenos de información y entropía (Bell, 1968 y Chapman, 1977).
(Ampliar con Taxonomía bibliográfica 6). Ashby en 1956 y Klir en 1969 acometen la tarea de for-
mular el enfoque sistémico, asociando la conducta sistémica, derivándola de la Cibernética y de la
teoría generalizada de los circuitos eléctricos.
En resumen: debe haber un observador, que en términos sistémicos, dé cuenta del mundo o parte
de él, y su conducta pueda ser descrita en términos de “inputs” y “outnuts” con respecto a la descrip-
ción de su estado. Inclúyense ejemplos que van desde sistemas físicos, como un reloj mecánico, un
motor a explosión, un partido de football, etc.; hasta ejemplos muy abstractos tales como el proceso
de aprendizaje y las relaciones sociales. Así es como se llega a la formulación de las hipótesis que
sostienen que partiendo de un universo aparentemente caótico, se consigue detectar un conjunto de
fenómenos que conforman una compleja interacción, formando un todo llamado “sistema”. A partir
de ello, los intentos de seguir clasificandor dieron lugar a la elaboración de una categorización: siste-
mas vivos y sistemas no vivos, concretos y abstractos, abiertos y cerrados. Dicha clasificación resul-
tó momentáneamente útil para diferentes áreas de particular aplicación.
En 1970 en el campo de la Neurobiología, aparece el concepto de Cibernética de Segundo Or-
den como fenómeno biológico, apoyándose precisamente en la participación del observador para la
generación de lo conocido. Aquí comienza a postularse que la Cognición es un fenómeno biológico
-aporte realizado por el biólogo Heinz Von Foerster (1973).

TAXONOMÍA SISTÉMICA
La diferencia entre un sistema vivo y un sistema no vivo está en
el aumento de magnitudes de la raíz cuadrada cuyo orden es de
veinte veces mayor para el primero respecto al posicionamiento
de los niveles electrónicos.
Fritz Popp
K.E. Boulding en 1956, proporcionó en su trabajo titulado “Teoría General de Sistemas” el es-
queleto de la Ciencia. Un verdadero arranque teórico como punto de partida para la conceptualiza-
ción sistémica, proponiéndole el nombre de “metadisciplina”. Sugiere que su enfoque podría abar-
car teorías sobre fenómenos muy generales tales como nacimiento, crecimiento y muerte, o interac-
ciones de entidades individuales básicas y sus conductas, tratando de desarrollar un nivel apropiado
de abstracción para cada una de ellas. Sugiere también que el uso de jerarquías, está dirigido a llenar
la brecha entre los diferentes campos del conocimiento como niveles de análisis teóricos, destinados
a proveer un marco de referencia o estructura sistémica, en el cual colgar la carne y la sangre de dis-
ciplinas particulares o asuntos diversos, en un cuerpo de conocimiento coherente, ordenado y dina-
mizado, donde se perciban las interfases entre disciplinas. Más tarde, en 1968 N. Jordan, intenta
construir una taxonomía sistémica basándose en tres principios: frecuencia de los cambios, propósito
y conectividad de los mismos, dando lugar a pares de sistemas con propiedades polares opuestas, los
que clasifica: lugar estructural (estático) o funcional (dinámico); proposicional o no-proposicional
con respecto a la conectividad; aquellos densamente conectados (organísmicos) y, por el contrario,
los ligeramente conectados (mecánicos).
En 1976 Berlinski, cuestiona dicha taxonomía, proponiendo diversas reconsideraciones. Los en-
foques de Boulding y Jordan, son esencialmente intuitivos, pues parten del presupuesto de cómo es
el mundo y qué es lo que parece convencer al observador humano -o al experimentador-, ofreciendo
de esta manera una tipología sistémica dividida en clases, tales como: sistemas naturales, sistemas de
actividad humana, diseño sistémico, sistemas sociales, etc. Ambos autores constituyen un ejemplo
de un intento más amplio de dar explicación del mundo real en términos sistémicos, y en modo simi-
lar, la provisión de conceptos por medio del análisis holístico. Esta última intención llevaba el pro-
pósito de, crear las bases en el pensamiento sistémico para los trabajos de investigación dirigidos a
probar cómo las ideas sistémicas, podrían ayudar a manejar las situaciones no estructurales en el
mundo real, y de este modo, derrotar al reduccionismo en el método científico.

LA VISIÓN EVOLUCIONARIA DE LAS CIENCIAS DE SISTEMA Y LAS CIENCIAS DE LA


COMPLEJIDAD
El humor en general tiene su raíz en el fuerte deseo de desinflar
la pomposidad de ciertos sistemas impuestos, los cuales no reco-
nocen el caos y el absurdo de la mayor parte del mundo real.
Keneth E. Boulding
En 1978, el economista generalista sistémico Kenneth Boulding crea la expresión “Visión Evo-
lucionaria” con la finalidad de sistematizar la similitud con que se presenta el proceso evolutivo a to-
dos los niveles de la realidad, sea cósmico, físico, biológico, ecológico, sociobiológico, psicológico
o sociocultural, como respuesta al fenómeno de la evolución. Se explicita allí, la manera en que los
sistemas de las diferentes realidades se comunalizan en sus procesos, mediante los cuales se generan,
crecen y evolucionan, no obstante sus diferencias estructurales. Como consecuencia, se independi-
zan conceptos tales como Autopoiesis, Hiperciclo, Sinergía, Estructuras Disipativas, Catástrofe, Bi-
furcación, Autoorganización, Irreversibilidad, Morfogénesis, saltando los cotos disciplinarios de na-
cimiento, en un afán de explicar el proceso de autoorganización, complejidad y variedad en todos los
niveles, mediante la Termodinámica Irreversible. A partir de este desarrollo, aparece una nueva jerga
científica sobre la que emerge el Paradigma Evolucionado como descripción unificada en lo Cósmi-
co, Físico, Biológico, Ecológico, Sociobiológico y Sociocultural (Observar en forma globalizada la
Taxonomía bibliográfica como respuesta paradigmática).

EL NUEVO LÉXICO SISTÉMICO: SEMIÓTICA DE LA COMPLEJIDAD


La paradoja es solamente el conflicto entre la realidad y el senti-
miento de lo que debería ser la realidad.
R. Feynman
Las ciencias tradicionales, sean cuales fueren, definieron a todo proceso evolucionado básica-
mente como determinístico y orientado hacia la consecución del equilibrio (Comparar las interfases
que se producen en la clasificación matrizada de la bibliografía). Los factores de chance e inestabili-
dad fueron desechados en favor de la estabilidad, el control y la predictibilidad. La visión mecani-
cista -de la física de Newton y la creencia de Laplace- postuló que, con información suficiente se po-
día predecir la posición de cada partícula en el universo. En su momento, estas afirmaciones fueron
altamente persuasivas y largamente dominantes. De tal modo, las leyes que regían los fenómenos
naturales o universales eran determinísticas y eternas en el tiempo. Cualquier excepción a este prin-
cipio se miraba con desconfianza. Todo sistema en todo proceso, debía dirigirse al estado de equili-
brio estático, conseguido mediante el balance de las tensiones.
El concepto de equilibrio determinístico fue también dominante en la Ciencia Biológica Darwi-
niana, cuya obediencia se observa en los Positivistas y aún perdura en las ciencias culturales. Los
darwinistas definieron a la selección natural, como el equilibrio resultante entre predador y presa
para asegurar la supervivencia del mejor dotado.
Los economistas siguieron los pasos de Adam Smith que todavía perduran en Economía, lo cual
hizo decir a K. Boulding que “la teoría del equilibrio dinámico no es todavía una noción trabajada
en la postulaciones de los científicos políticos sociales”. En la mayoría de los casos, éstos se ocupan
del equilibrio estático y no del dinámico. Se concentran en el estudio de las estructuras y su estado,
en vez de sus procesos y funciones, persiguiendo las condiciones de equilibrio estático, en lugar de
los balances dinámicos en regiones o subsistemas con distintos desequilibrios.
De acuerdo a la síntesis científica actualmente alcanzada, toda la materia evoluciona. El Uni-
verso es un permanente proceso de evolución. No existen realidades estáticas. Todo el universo tie-
ne historia y se dirige hacia niveles de mayor complejidad. Dios es un ser que siempre está SIEN-
DO, y por lo tanto creando (Reflexionar sobre la matrización bibliográfica y sus interfases). Con
esta nueva cosmovisión, la ciencia ha cambiando la concepción determinística y prescriptiva de la
ley científica, por la concepción posibilística. No existe un único y predeterminado curso en el pro-
ceso de cambio, éste siempre a la larga es reorganizativo y evolutivo. Lo que existe es un conjunto
de posibilidades dentro de las cuales el cambio se lleva a cabo. En cada caso se presentan reglas del
juego que deben ser explotadas individualmente, de acuerdo con la habilidad del protagonista en el
proceso. La dinámica sistémica, en armonía con el nuevo concepto de ley científica, introduce el
principio de incertidumbre, en el que se incluyen las macroestructuras sociales. Porque en todo pro-
ceso, siempre se presenta más de una posibilidad de cambio. El premio Nóbel Ilya Prigogine,
Bioquímico en Termodinámica, declara que todo sistema tiene una propiedad básica que es la diver-
gencia (véase bifurcación y rotura) y es la que ha socavado el principio determinista clásico de tra-
yectoria única. Postula que dada idénticas condiciones iniciales, se desarrollan diferentes secuencias
en los acontecimientos den-tro de los limites del conjunto de posibilidades establecidos por las reglas
del proceso. Las secuencias a su vez, crean nuevos conjuntos de posibilidades limitadas. La evolu-
ción es siempre una posibilidad, no un destino. Su curso es lógico y comprensible, pero no predeter-
minado, y por lo tanto no predictible. Como consecuencia, ha surgido una nueva tipología de siste-
mas básicos con respecto al fenómeno de cambio evolutivo de los mismos.

TIPOLOGÍA DE LA COMPLEJIDAD
Estas tipologías nos indican que todo sistema en el mundo real, se presenta en una de tres for-
mas posibles.
Entre ellas, una forma nueva y radicalmente diferente a la de la concepción clásica, es la del sis-
tema en estado fuera de equilibrio, térmico y químico.
Las otras dos son:
a) en equilibrio, donde el equilibrio del sistema proviene de la eliminación de la diferencia de
temperatura y concentración de los flujos entre materia y energía; sus elementos se encuen-
tran desordenados en una mezcla al azar, y el sistema es en sí mismo homogéneo y dinámica-
mente inerte.
b) cerca de equilibrio, el estado del sistema difiere apenas de la primera forma, tiene poca dife-
rencia entre temperatura y concentración, la estructura interna ya no es al azar y el sistema no
es inerte.
Tanto el primero como el segundo tipo de sistemas tienden al equilibrio tan pronto como desa-
parecen las condiciones que los mantienen fuera de equilibrio. Para éstos, el equilibrio es el atractor
que los mantiene compensados estadísticamente, eliminando toda variación en sus concentraciones.
Se comportan de acuerdo con la “Ley de Acción de Masa” de Guldberg y Waage, en la que la elimi-
nación de diferencias entre concentraciones corresponde al equilibrio químico, así como, la unifor-
midad de temperatura corresponde al equilibrio termal. Estas dos clases de sistemas fuera de equili-
brio, realizan trabajo, y por lo tanto producen entropía. Al volver al equilibrio no producen trabajo y
la entropía cesa.

LAS SOCIEDADES COMO SISTEMAS EN EL TERCER ESTADO: FUERA DE EQUILIBRIO


El tercer estado posible de un sistema, es aquel que se encuentra fuera de equilibrio termal y
químico. No tiende hacia un mínimo de energía libre y un máximo de entropía, sino que, mediante
la ampliación de cierta fluctuación, evoluciona hacia un nuevo régimen dinámico que es radicalmen-
te diferente al estado estacionario o de “cuasi-equilibrio”. Los sistemas en tercer estado no son line-
ales y ocasionalmente son indeterminados. A primera vista, parecen contradecir la segunda ley de la
Termodinámica ¿Cómo un sistema puede realmente aumentar el nivel de complejidad y organización
y volverse más energético? Esta segunda ley dice que: en cualquier sistema aislado tanto su estruc-
tura como organización tienden a desaparecer y ser reemplazados por la uniformidad o el azar.
Contrariamente a los investigadores del siglo diecinueve, los investigadores contemporáneos
han advertido que los sistemas evolutivos no son sistemas aislados, así que la segunda ley de la ter-
modinámica no describe completamente lo que acaece en ellos, y más precisamente, entre ellos y su
ambiente. Lo que ahora se comprueba es que los sistemas en tercer estado son sistemas abiertos, y
que el cambio de entropía dentro de ellos no está únicamente determinado por procesos irreversibles
dentro de sus propios límites. Los procesos dentro del sistema obedecen a la segunda ley: liberan
energía, la que una vez consumida no está disponible para continuar funcionando. Pero la energía
disponible para continuar funcionando puede importarse del ambiente. Se produce entonces un
transporte de energía libre o entropía negativa, a través de las fronteras del sistema, proveniente del
ambiente.
Cuando las dos cantidades; la energía libre dentro del sistema y la libre transportada a través del
ambiente se balancean y compensan entre sí, el sistema entra en estado estacionario sostenido. Pero
en un ambiente dinámico, ambos términos a su vez mantienen el balance en periodos extendidos. De
tal modo, los sistemas que evolucionan en el mundo real, tienden a fluctuar alrededor de los estados
que demarca su dinámica sostenida, en vez de permanecer sin variación. Todo sistema formado de
materia y energía, que emerge en el curso del proceso evolucionado en el mundo real, es un sistema
en tercer estado.

INESTABILIDAD Y AUTOPOIESIS
La forma en la que los sistemas en tercer estado responden a cambios desestabilizadores en sus
ambientes, es de vital importancia para entender sus dinámicas. Los cambios ocurren porque estos
sistemas no son enteramente estables, se mantienen en un umbral de estabilidad, la que si se trans-
grede, da lugar a inestabilidades criticas. Cuando esto ocurre, el sistema es llevado al cambio de los
parámetros esenciales para su funcionamiento y entra en un periodo o fase transitoria de caos. Pero
esta fase desaparece cuando el sistema alcanza un nuevo estado, el cual se logra por medio de un
proceso catalítico, con múltiples fuentes de realimentación que reducen el efecto entrópico al míni-
mo. Es así como los sistemas en tercer estado, se desenvuelven a través de secuencias de desesta-
bilización y caos. Estos sistemas no obstante, poseen múltiples situaciones de estabilidad, que au-
mentan en proporción directa con los niveles de desequilibrios. De modo que, mientras más dinámi-
co es un sistema, más negentrópico es, y por tanto con más grado de libertad para combatir las deses-
tabilizaciones y los estados de caos, en virtud del ciclo catalítico que los empuja a un nuevo nivel.

AUTOPOIESIS
El significado de Autopoiesis, que proviene de una palabra de origen griego5, es el de auto-crea-
ción. Se refiere a la capacidad que tiene todo sistema para replicar o reproducir su estructura y fun-
cionamiento. Desde la célula pasando por órganos, organismos, grupos y sociedades de organismos,
son todos sistemas auto-poiéticos.

5
Poïesis significa "hacer" en Griego antiguo (creación, de poiein, hacer). Esta palabra, raíz de la moderna, “poesía”, fue
primero un verbo, una acción transformadora y continuadora del mundo.
H. Maturana y F. Varela definieron un sistema autopoiético como. “una red interrelacionada
de componentes, con procesos interactivos, que se generan al mismo tiempo y simultáneamen-
te, mediante la misma red de interrelaciones que lo producen. El producto es siempre la red de
interacciones que crea y recrea al sistema con un flujo constante de energía”.

CATÁSTROFE, CAOS Y BIFURCACIONES


La terminología creada por los teóricos de los sistemas dinámicos, parece al público no especia-
lizado un tanto alarmante. Contrariamente a lo que pueda significar a primera vista, esta terminolo-
gía arroja nueva luz e instrumenta empíricamente, para entender y clarificar los procesos no lineales
que caracterizan la evolución de los sistemas complejos. En el mundo concreto en la década de los
‘60, René Thom, uno de los pioneros de la teoría de los sistemas dinámicos, desarrolló una metodo-
logía de modelos multidimensionales. Esta teoría permite un riguroso tratamiento de la sucesión de
estados por los que pasa un sistema, aun en el caso en que los cambios sean fundamentales y acaez-
can en forma repentina o imprevista, es decir catastróficas, de ahí el nombre de “Teoría de Catástro-
fe”. Esta provee algunos de los modelos matemáticos que representan cierta variedad de cambios
discontinuos, como son: cambios debidos a la súbita apariencia o desaparición de lo que la teoría di-
námica denomina “atractores”, incluyendo entre ellos también los clasificados como atractores “pe-
riódicos o caóticos”.

ATRACTOR
El concepto de atractor radica en el fenómeno o fenómenos sobre los cuales descansan los com-
portamientos iniciales, y que, continúan a través del desenvolvimiento de un sistema, de acuerdo con
las leyes de la evolución. Un “atractor” delimita los comportamientos en la que toda trayectoria que-
da circunscrita, manteniendo así todo el ensamblaje desde los estados iniciales, como un foco de
convergencia dentro de la propia “cuenca”, “lecho” o modelo. Por ejemplo, cuando un sistema evo-
luciona a través de períodos determinados, se dice que el sistema está gobernado por un “atractor”
periódico, y se encuentra sujeto a vaivenes o balances. Cuando la trayectoria de los estados de un
sistema no está en reposo o no presenta periodicidad, sino que se conduce en forma errática, el siste-
ma se encuentra sometido a un “atractor caótico”.

CAOS
En los años recientes se ha descubierto una amplia variedad de sistemas naturales con conductas
caóticas, que han sido modeladas matemáticamente y ha dado lugar a la aparición de una nueva dis-
ciplina dentro de la teoría de los sistemas dinámicos. Se ocupa del estudio de las propiedades de los
“atractores” caóticos y los sistemas gobernados por éstos. Es popularmente conocida como “Teoría
del Caos” o “Caología” (ver Chaos Theory, de J. Gleick). A pesar de su nombre, se ocupa de elimi-
nar el caos más que de descubrirlo o crearlo, estudiando los procesos que aparecen en la superficie,
para luego en detalle, esclarecer el orden de las configuraciones subyacentes del fenómeno que lo
produce. Uno de los ejemplos, es el estudio de la turbulencia en los fluidos, por Taylor en 1923, y
más tarde por Edward Lorenz -entre otros, los fenómenos atmosféricos conocidos como el “Efecto
de la Mariposa”.

BIFURCACIÓN
En los sistemas dinámicos, bifurcación es el fenómeno que produce un cambio súbito que hace
pasar a un sistema de un estado a otro. Lo que significa que el sistema ha pasado de un atractor a
otro. Las bifurcaciones pueden ser bifurcaciones suaves o bifurcaciones caóticas. Por ejemplo, el
mencionado Efecto de la Mariposa dice: “Si una mariposa Monarca agita sus alas en el Sur de Cali-
fornia, un mes más tarde el tiempo en Mongolia se vuelve impredictiblemente diferente.” (Edward
Lorenz - 1963).

SINERGÉTICA: LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES DE LA AUTOORGANIZACIÓN


Muchos sistemas físicos y químicos fuera de equilibrio termal, pero también sistemas no físicos,
muestran marcadas analogías cuando alcanzan mayores grados de organización. Dichas transiciones
demuestran estar gobernadas por principios universales.

ORDEN, CAMBIOS MACROSCÓPICOS, CAMBIO DE LOS COMPORTAMIENTOS Y SUS PA-


RÁMETROS
En la mayoría de los casos, un sistema cambia su estado macroscópico cuando cambian sus con-
diciones externas. Por ejemplo: en Física el flujo de energía o materia a través de un sistema puede
ser alterado, en Economía pueden ser introducidas innovaciones, en Ecología el clima o la contami-
nación pueden cambiar, en Sociología nuevas opiniones de la gente pueden aparecer. En proximidad
a ciertos valores críticos de los parámetros que describen las condiciones externas, un mínimo cam-
bio de dichos parámetros, puede causar cambios dramáticos en el sistema total. Volviendo a los
ejemplos citados, en Física la luz desordenada de la lámpara es súbitamente reemplazada por la luz
totalmente ordenada de un rayo láser, o en forma similar, en Economía un cambio en los precios pue-
de hacer que aparezca un nuevo producto y que desaparezcan otros.
En casi todos los casos los mecanismos que producen los cambios dramáticos en el comporta-
miento de los sistemas, responden al siguiente esquema: bajo ciertas condiciones externas dadas, las
partes individuales de un sistema mantienen ciertas configuraciones estables o movimientos estacio-
narios, las que pueden ser configuraciones estáticas u oscilaciones de partes individuales -como las
que se producen frecuentemente en Física o Química-. Pero dichas configuraciones también darse
igualmente en las actitudes de la gente de una sociedad bajo procesos económicos estacionarios. Ta-
les configuraciones o modos de acción, permanecen usualmente estables frente a pequeñas perturba-
ciones impuestas por el sistema, o dicho en otras palabras, las partes individuales del sistema se dis-
tienden volviendo al estado anterior una vez que la perturbación ha sido removida, o si la perturba-
ción continúa y el cambio de comportamiento es apenas apreciable. Sin embargo, aun con respecto a
los valores críticos de los parámetros externos mencionados, esta estabilidad puede perderse, y en tal
caso, el sistema total busca encontrar una nueva configuración global, o un nuevo comportamiento
colectivo en sus partes individuales.

SISTEMAS ABIERTOS, FLUCTUACIONES Y CAMBIOS


Ante el cambio de parámetros externos, los sistemas reaccionan de una manera que puede ser
descrita como:
• Primero: a nivel macroscópico, aparecen modos colectivos que definen el nuevo comporta-
miento u orden de sistema total, cuyas características son identificadas como “parámetros or-
denadores”. Tales parámetros pueden ser materiales como la amplitud de las ondas físicas, o
inmateriales como las ideas o símbolos que describen ciertas configuraciones (modos).
• Una vez que los parámetros ordenadores han sido establecidos, ellos mismos prescriben las
acciones de los subsistemas, o para usar un término más técnico, estos parámetros sujetan o
circunscriben los comportamientos de los subsistemas a nivel microscópico.
He aquí algunos ejemplos ilustrativos: un niño a poco de nacer se ve sujeto a la influencia del
lenguaje en todas sus manifestaciones, no solamente oral sino corporal, la que va circunscribiendo
sus comportamientos. En forma similar, un miembro de un grupo religioso o ideológico se somete a
los parámetros fijados por la religión o ideología a la que ingresa.
Deseamos advertir aquí, que hemos elegido estos ejemplos con el objeto de explicar que los so-
metimientos mencionados sólo describen cierto orden de relaciones entre un orden macroscópico
dado y el comportamiento individual, sin que ello implique connotación ética alguna.
El ejemplo del lenguaje en el hombre, muestra la interrelación entre los parámetros ordenadores
que circunscriben al sistema, y que son inherentes a los procesos de todos los sistemas autoorganiza-
tivos. El lenguaje circunscribe al individuo, pero éste de todas maneras, no puede ser tal sin él. Los
parámetros ordenadores o invariantes y los comportamientos individuales, condicionan el uno al otro
recíprocamente. Vemos así, que la ley de causalidad usual parece no ser aplicable. La distinción en-
tre parámetros ordenadores y los sistemas circunscritos en si mismos, implican una enorme reduc-
ción del número de variables o grados de libertad. En efecto, en muchos casos prácticos, el número
de parámetros ordenadores es mayor en varios órdenes de magnitudes, respecto del número que ri-
gen a los subsistemas. Esto nos permite describir aún los comportamientos de sistemas complejos en
términos de sólo pocas variables (tener en cuerna el concepto de atractor), y por ende, en un buen
número de casos, pueden ser rigurosamente tratadas mediante avanzados métodos matemáticos o de
física teórica.
En tiempos pasados las estructuras encontradas en la naturaleza, especialmente en el mundo ani-
mado fueron concebidas como dadas de una vez para siempre, en forma estática. Más tarde, esta
imagen fue reemplazada por la concepción que las estructuras son el resultado de la dinámica de la
evolución. En tiempos actuales, este concepto ha sido un tanto exagerado y los científicos siguen
pensando en términos de procesos secuenciales, donde un acontecimiento es seguido por el otro y
causado o precedido por el anterior.
Sin embargo, en el ámbito de la Sinergética se ha esclarecido que los procesos pueden condicio-
narse unos a otros cuando van en forma paralela. Tales procesos son bien conocidos en física. De
ahí que haya aumentado la importancia de la computación paralela para computadores en redes
(Crick 1979), como también en el entendimiento del cerebro (Discriminar en Taxonomía bibliográfi-
ca 6). Por ejemplo, la emisión coherente de las ondas de luces por un láser atómico, parecen jugar un
papel en el reconocimiento morfogenético y configuración de formas.

CONFLICTO Y ROTURA DE SIMETRÍA


Como se ha mencionado anteriormente, existen numerosos ejemplos donde en determinados
“puntos críticos”, podemos describir en sistemas complejos sus comportamientos en términos de
unas pocas variables cuantitativas, tales como parámetros ordenadores o invariantes. Aún en los ca-
sos más simples de un parámetro ordenador, se presentan sorprendentes analogías entre sistemas di-
ferentes. Una de las más importantes, es la característica con que ocurre la rotura de simetría -un
buen ejemplo, es una bola que se mueve en un valle (Hacken Paddington, Taxonomía bibliográfica
2).
En los años recientes, se ha demostrado claramente la similitud de las características en la rotura
de la simetría en los sistemas complejos, incluyendo el cerebro humano. Como ilustración deben ob-
servarse los gráficos de Mauricio Escher de murciélagos ángeles y demonios, y toda su producción.
En dichos gráficos duales, si se toman como fondo a las figuras negras, descubrimos las figuras del
demonio, pero si por el contrario, usamos el fondo blanco aparece la figura del ángel. Si pasamos de
una figura a otra, nuestro cerebro puede asumir en principio dos estados, dándonos dos diferentes
percepciones. En términos generales, el reconocimiento de formas puede verse como una secuencia
en el proceso de rotura de simetría, el que en cada punto de ramificación elige nueva información
para romper la simetría, o en otras palabras, obliga a hacer sólo una posible decisión. En el caso del
gráfico de Escher, la información adicional consiste en tomar el fondo blanco o negro para el recono-
cimiento de una u otra figura. Lo que a-priori es asimétrico, cambia en virtud de la información adi-
cional que contiene la figura misma.
En los sistemas autoorganizativos, la aparición de un nuevo estado o eventualmente una multi-
tud de nuevos estados, es algo muy común y frecuente. Cuando los parámetros externos de una es-
tructura cambian y ésta se vuelve inestable, no tarda en aparecer una estructura nueva, que en princi-
pio no demora en elegir un diferente estado ordenado como estructura macroscópica. En tales situa-
ciones, sólo fluctuaciones especificas internas o externas son las condiciones iniciales o instruccio-
nes adicionales, que conducen a la decisión que eventualmente es elegida.
La ocurrencia de situaciones completamente equivalentes en los sistemas autoorganizativos ha
alcanzado consecuencias más allá de lo previsible. Siempre se ha pensado sobre soluciones únicas y
excluyentes, pero hoy sin embargo se reconoce que los sistemas pueden dar diferente clase de res-
puesta a una situación dada. Precisamente sucede lo mismo en Política, Economía y Psicología, aun-
que en esos dominios no se hable de Rotura de Simetría, sino de situaciones de conflicto.
Ciertamente, hay situaciones que presentan problemas que dan lugar a dos o más soluciones que
se excluyen entre si. Cada solución presenta determinadas ventajas, al mismo tiempo también des-
ventajas. En Psicología o en Política las situaciones de conflictos conducen a indecisiones las cuales
a su vez llevan a inestabilidad. Pequeños grupos, con preferencia por una u otra solución, pueden in-
ducir a una gran parte de la sociedad que adopte o elija la misma solución, y de esta manera rompa
con la simetría del consenso anterior. Se presentan situaciones análogas como las siguientes:
• Economía: En competencia entre productos; flujos monetarios.
• Ecología: Dinámica de población; competencia y cooperación entre especies.
• Política: Formación de la opinión pública.
• Epistemología: Emergencia de nuevas teorías; mecanismos de las revoluciones científi-
cas
• Historia: Desarrollo de las sociedades por causa de la industrialización o nuevas tecno-
logías.
Desde el punto de vista metodológico, existe una rica variedad de conexiones entre sinergia y
otras disciplinas. Tales conexiones se producen entre: Teoría General de Sistema; Teoría de Dinámi-
ca de Sistema; Teoría de las Bifurcaciones; Teoría de Catástrofe; Cibernética (Teoría del Control);
Teoría de los Procesos Estocásticos; Dinámica Irreversible; Estructuras Disipativas; Teoría de Fases
Transicionales y Mecánica Estadística (Visión globalizada de la Taxonomía bibliográfica con sus in-
terfases).

SISTEMAS ABIERTOS
En las ciencias naturales, la aparición espontánea del orden ha tenido intrigados a los científicos
ya que esto parecía estar en conflicto con las leyes fundamentales de la Física. De acuerdo con la
Termodinámica el desorden debía aumentar en los sistemas cerrados. Sin embargo, el detallado es-
tudio de ejemplos explícitos acerca de la transición desorden-orden, ha revelado que existen contra-
dicciones en esas leyes fundamentales. Uno de los mejores ejemplos es tal vez el rayo láser, una
nueva fuente de luz en la cual la radiación enteramente desordenada de la luz de una lamparilla es re-
emplazada por una radiación totalmente coherente. Hoy sabemos que esta fuente produce formación
de imágenes, lo cual es posible porque se introduce energía en dichos sistemas. Es decir, que son
sistemas abiertos y no cerrados como se sostenía.

LOS PRINCIPIOS UNIFICADORES DE LOS COMPORTAMIENTOS


El punto de no retorno como superación de esta proliferación compartimentadora en la búsqueda
del conocimiento, ha comenzado con la tarea sistematizadora a través del estudio de la similitud de
comportamientos que exhiben los sistemas, aunque éstos sean completamente diferentes en tamaño,
complejidad o naturaleza (advertir la emergencia del Nuevo Paradigma Omnicomprensivo). Una de
las preguntas cruciales ha sido la siguiente: ¿Existen principios generales que gobiernen la autoorga-
nización independientemente de la naturaleza de los sistemas o subsistemas? ¿Existen métodos teóri-
cos generales que se encarguen de estudiar dichos efectos?
La finalidad que se oculta detrás de estas preguntas puede sorprender porque los sistemas pue-
den estar compuestos por elementos tan diversos como átomos, moléculas, fotones, células, anima-
les, computadores, seres humanos, sociedades, etc. También la forma en que dichos elementos inte-
ractúan uno con otros es igualmente diversa. Sin embargo, en los años recientes se ha descubierto
que una larga clasificación de sistemas pertenecientas a muy diferentes disciplinas, exhiben inespera-
das e impresionantes analogías, tanto en sus micro como macro-comportamientos. Estas analogías
se hacen visibles cuando se adopta un cierto nivel de abstracción. Es interesante observar que éstas
se hacen particularmente pronunciadas cuando los diversos sistemas sufren cambios macroscópicos
dramáticos.

CONCLUSIÓN
Lo expuesto sobre el movimiento y pensamiento sistémico, comenzó con una respuesta a las di-
ficultades dentro de la tradición intelectual de la ciencia. Hoy, percibir e interiorizar la idea de repre-
sentación del Universo y sus infinitos componentes, como “mapa sistémico integrado” es un hecho
totalizador. De modo que la actividad humana como intencionalidad, constituye uno de los compo-
nentes subsistémicos demostrados como propósitos o dinámica de intencionalidad, conforme al Prin-
cipio de Incertidumbre e Indeterminación, dadas las múltiples opciones que todo sistema tiene para
decidir.
La proposición fundamental del movimiento sistémico, es que es útil tomar y ver al mundo
como un número en permanente crecimiento de “conjuntos” (en sentido matemático) o subsistemas
interconectados, solapados o superpuestos, con división del trabajo, hasta llegar a constituir un siste-
ma o supersistema en constante realimentación. En ellos, la actividad humana es siempre sistémica
en el mundo real de la resolución de problemas. De este modo, se pretendió la conceptualización de
una metodología donde primero está la identificación del problema usando esta nueva visualización
y su comprensión.
En los próximos capítulos se consignarán los nuevos desarrollos y descubrimientos de esta me-
todología, y cuáles han sido las implicaciones de la Revolución Sistémica.
NODO V

EL NUEVO PARADIGMA OMNICOMPRENSIVO DE LA EVOLUCIÓN:


LA AUTOORGANIZACIÓN

PRINCIPIOS UNIFICADORES EN EL PROCESO DE LA EVOLUCIÓN


ORDENAMIENTO JERÁRQUICO DE LA DINÁMICA EVOLUCIONARIA
ONTOGENIA
FILOGENIA
ANAGÉNESIS
DESCRIPCIÓN DE LOS DIEZ PRINCIPIOS UNIFICADORES DEL PARADIGMA EVOLUCIONARIO
FUERA DE EQUILIBRO (NON-EQUILIBRIUM)
ROTURA ESPONTÁNEA DE SIMETRÍA
AUTORREFERENCIA
AUTOTRASCENDENCIA
IRREVERSIBILIDAD
METAESTABILIDAD: COMPLEMENTARIEDAD DE LOS FACTORES ESTOCÁSTICOS Y DETERMI-
NÍSTICOS
PROCESO EPIGENEALÓGICO: COGNICIÓN Y MEMORIA
AUTONOMÍA
SIMBIOSIS
INDETERMINACIÓN Y APERTURA (INDETERMINACY OPENNESS)
CONCLUSIONES
NODO V

EL NUEVO PARADIGMA OMNICOMPRENSIVO DE LA EVOLUCIÓN:


LA AUTOORGANIZACIÓN

Nosotros no somos de hoy o de ayer, somos de una inmensa


edad.
Carl G.Jung -Entrevista con J.Freeman- BBC TV. 1959
Este Paradigma trata de explicar la evolución como un fenómeno globalizador a partir del “Big
Bang”, interconectado en sus manifestaciones dinámicas mediante el principio de Homología y no el
de Analogía. Es decir, la dinámica es similar en sus procesos internos y no formales. De este modo,
los procesos tanto de las partículas, los átomos y galaxias, como igualmente la creatividad humana
en arte, ciencia, tecnología, son los mismos. Esta nueva orientación consistió en saltar de los cam-
bios, a los procesos dinámicos que generan los cambios, es decir a tener en cuenta el orden de los
procesos, o la categorización del orden de los cambios (Jantsch, 1981; E. Laszlo, 1971, 1974 y 1988;
Checkland e interfases en Taxonomía bibliográfica 1, 2 y 3).
Con ellos se abre una nueva perspectiva bajo la cual, son los sistemas los portadores de la evolu-
ción como poder inherente a sí mismos en su dinámica autoorganizativa, cualquiera sea su compleji-
dad. Esta nueva perspectiva produce un cambio crucial en la “interiorización” de la realidad, al bo-
rrar las barreras entre lo animado e inanimado. Si el metabolismo, la autorreproducción y la transfe-
rencia de mutaciones, fueron hasta hace poco características de los fenómenos vivos, hoy estos fenó-
menos están demostrados igualmente en los sistemas precelulares de las moléécu1as y de la creación
humana.
Las estructuras químicas disipativas, establecen su propia autonomía al exhibir un sistema de
memoria holística independiente del ambiente, que funciona como sistema cognitivo sin cerebro.
Por ello se considera al fenómeno de la evolución como un proceso creativo, y no de adaptación, que
está más allá de lo biológico como expresión de autotrascendencia. Va más allá de los límites del
sistema mismo. Todo ello, lleva aparejado un cambio epistemológico de profundas consecuencias en
el pensamiento occidental, que conduce a la superación de todo Reduccionismo. Se interioriza una
nueva actitud y visión no dualista, contraria a las dicotomías usuales entre lo natural y lo cultural,
natural y artificial, espíritu y material, observador y observado, subjetivo y objetivo, colectivo o indi-
vidual. Los seres humanos son considerados como objetos y sujetos de la evolución, y agentes inte-
grales de la misma, en nuestro planeta y tal vez en todo el Sistema Solar. Somos evolución y como
tales debemos ejercer un poder responsable en ella.
Esto no implica invalidar las religiones. Por el contrario, los científicos han vuelto sobre ellas
para dar respuesta a muchas cuestiones que les estaban exclusivamente reservadas (Taxonomía bi-
bliográfica 7, en interfase con 2). La visión evolucionada ha sido siempre una fuente profunda de
inspiración para la humanidad. En el Misticismo y la Filosofia Oriental, especialmente en el Taoís-
mo y el Budismo, ha permanecido viva durante más de 2.500 años. En el pensamiento occidental en
los últimos 500 años, esta visión ha sido dominada por una actitud dualista donde la realidad absolu-
ta es excluida de toda consideración ya se trate de Dios o la verdad científica.

PRINCIPIOS UNIFICADORES EN EL PROCESO DE LA EVOLUCIÓN


Cada causa es el efecto de su propio efecto.
Ibn Arabi - Místico árabe español
La búsqueda de principios unificadores en la descripción de la fenomenología evolucionaria, en
un marco más amplio que el de la evolución biológica, no es nueva. Pero ésta nunca fue más lejos
que hacerla extensiva a ciertos fenómenos socioculturales. El paradigma dualista de evolución bio-
lógica Darwinista, fue ampliado hasta el punto de incluir en él lo conocido como Darwinismo Social.
Además comprendía a otros fenómenos emergentes de los mismos principios, tales como la univer-
salización de los mecanismos de adaptación, y la lucha por la supervivencia. Incluso la Historia de
la Ciencia, interpretada de modo Popperiano se transforma en testigo de la selección Darwiniana.
La cultura occidental ha sido profundamente afectada por la orientación estructural Darwiniana
cuyo paradigma se basa en los principios de adaptación y supervivencia, y sin lugar a la creatividad
como producto del juego y su satisfacción, o la plenitud autoafirmadora del hecho mismo del vivir.
Tampoco como un mero funcionar fatalista y predeterminado, que niega a la vida la creatividad mis-
ma, que es su condición suprema. No es un accidente que el paradigma Darwinista se encuentre ínti-
mamente ligado con el marxismo y el Freudismo como filosofías de vida. Un paradigma dualista
como el Darwinista es intrínsecamente incapaz de percibir la evolución como un fenómeno univer-
sal, donde la adaptación ha sido la respuesta a algo desarrollado fuera del marco de referencia en
consideración, y la supervivencia lo que existe para asegurar y defender contra algo que pueda ame-
nazar la vida desde fuera.
Por contraste, el paradigma de la autoorganización que emerge en la década de los ‘70, fundado
en un punto de vista no dualístico, hace posible la universalización de la evolución. Ésta descansa
en la dinámica de los procesos y no en la estática de las estructuras. La evolución consiste en el pro-
ceso integral de lo disipativo y lo autoorganizativo. Dicha evidencia ha terminado por ser el último
desafío a los paradigmas anteriores de los diferentes compartimentos científicos (Contemplar globa-
lizadamente la Taxonomía bibliográfica y sus interfases).
Las comunalidades han sido encontradas, no sólo entre la evolución biológica y la evolución so-
cial, sino también cubriendo todo el espectro que se extiende desde lo físico-cósmico o de la llamada
materia inerte, hasta la evolución sociocultural y la del ámbito mismo de las ideas. En los desarro-
llos producidos en la década de los ochenta, se ha elaborado un concepto unificado integral. Es éste
el que describe al universo como un proceso evolucionario constante, manejado por la interconec-
tividad de la dinámica evolucionaria en todos los niveles. Al hablar de esta dinámica evoliucionaria,
cualquiera que sea, debe contarse siempre con las nociones o principios jerárquicos, que actúan en el
tiempo y en el espacio, las que se describen a continuación (teniendo en cuenta simultáneamente las
áreas en que se mueve la bibliografía matrizada y la dinamización de sus interfases).

ORDENAMIENTO JERÁRQUICO DE LA DINÁMICA EVOLUCIONARIA


El Tao dio nacimiento a Uno, Uno dio nacimiento a Dos, Dos
dio nacimiento a Tres, Tres dio nacimiento a toda la miríada de
cosas.
Lao Tsé – Tao Teh Ching
• Ontogenia
Ontogenia es la evolución de todo sistema que pasa a través de la estructuración que produce
la secuencia espacio-tiempo. El proceso lógico organizativo en todos los niveles es el mismo.
Los ejemplos de este tipo, se extienden desde las estructuras químicas disipativas como los bio-
organismos, hasta comprender las sociedades y las ideas. Queda aquí por lo tanto incluida, la
evolución biológica no sexual de la reproducción -la fisión binaria de las bacterias y las amebas-
en las cuales no existe una separación clara entre generaciones como en la ontogenia de los orga-
nismos superiores; ya que la transferencia horizontal de los genes así lo demuestran.
• Filogenia
Filogenia es toda secuencia coherente de ontogenias que implican un cambio en el proceso
lógico organizativo. Pueden presentarse repetidas ramificaciones dentro de la multiplicidad de
tales secuencias (cladogénesis). Podemos citar como ejemplos: las generaciones de bioorganis-
mos reproducidos sexualmente, ecosistemas evolutivos, ciudades, paradigmas científicos -en el
sentido de Khun (1962)-, o ciertas culturas con plasticidad suficiente para evolucionar. Los mo-
dos por los cuales las ontogenias o generaciones de sistemas individuales se eslabonan en se-
cuencias coherentes suelen variar. Pueden estar basados en la forma en que se produce la trans-
ferencia de materia, energía o información, o también en la forma de la autoorganización dinámi-
ca endógena del sistema.
Sea cual fuere el modo de tales procesos, éstos conducen a una mera reproducción fiel (stasi-
genesis), sobre lo que se dirá algo más al hablar de la evolución con mutaciones entre líneas filo-
genéticas.

“Árbol monofilético de los organismos”, según Ernst Haeckel (1866)


• Anagénesis
Se define así al funcionamiento evolucionario o la evolución dinámica que conduce a nue-
vos sistemas evolutivos, siendo por lo tanto una clase de metaevolución. Cada nuevo nivel esta
caracterizado por nuevos principios ordenadores, los que ante la emergencia de jerarquías estrati-
ficadas, acentúan los principios a otro nivel en forma particular.
En adelante, el término anagénesis será usado para denotar la estratificación en ambas direc-
ciones: hacia arriba (de lo microscópico a lo macroscópico) y viceversa. Entre los ejemplos de
anagénesis podemos incluir las transiciones que van desde las partículas atómicas a los núcleos
atómicos, de los átomos a las moléculas, o desde las células precarióticas (libres de núcleos) a las
células eucarióticas (nucleadas).

La evolución es una manifestación de la autoorganización disipativa, es decir de la autoorgani-


zación que implica una transformación de energía y producción de entropía. Es importante hacer no-
tar sin embargo, que la autoorganización disipativa comprende también a otros tipos o grupos de di-
námicas las cuales no dan lugar a evolución. La renovación de la misma estructura es un proceso
que ha sido denominado “autopoiesis” por Humberto Maturana y Francisco Varela en 1975 (Taxono-
mía bibliográfica 2), que es característico en las estructuras disipativas químicas al igual que en las
células biológicas, sin llegar a ser evolución.
El comportamiento en ciclos limitados, es también una manifestación al mismo tiempo de una
estructura que se mueve en el espacio y en el tiempo, aun en el caso en que las fases se cumplan en
décadas como en el caso de ciertos ecosistemas -como los bosques de pino y abedules canadienses
en interac-ción con las lombrices del medio-. Si sólo se producen multiplicaciones que no evolucio-
nan, las fisiones binarias de las bacterias o amebas o las particiones de las colmenas, no son en sí
mismas ontogenéticas o filogenéticas. La evolución se diferencia del crecimiento por la mutación
que lleva a un cambio en la estructura.
La mayor parte de los cambios rigurosos introducidos en el paradigma de la autoorganización se
ha centrado en la ontogenia de los sistemas, de dos importantes maneras.
1. Primero, se extienden a los tres niveles de la dinámica evolucionaria, es decir a la Ontoge-
nia, Filogenia y Anagenia.
2. Segundo, son aplicables sobre una amplísima variedad de sistemas evolutivos que van desde
los físico biológicos hasta el ámbito sociocultural, aunque ello no implique aplicarlos uni-
versalmente.

DESCRIPCIÓN DE LOS DIEZ PRINCIPIOS UNIFICADORES DEL PARADIGMA EVOLUCIO-


NARIO
El descubrimiento del fenómeno autoorganizativo en todos los dominios de la materia y de la di-
námica sistémica intrínseca a dicho fenómeno, han hecho posible una unificación que rige al proceso
de la evolución, tanto en el ámbito de lo “inanimado” como lo animado. Estos principios unificado-
res pueden describirse en dos dimensiones. Primero a través del ordenamiento jerárquico de la diná-
mica evolucionaria, ontogenia, filogenia y anagenia; y segundo, a través de los dominios de la reali-
dad, desde lo físico (cósmico) pasando por lo biológico (sociobioecológico) hasta alcanzar lo socio-
cultural.
Diez son tales principios, pero se contienen mutuamente entre sí:
a) fuera de equilibrio
b) rotura espontánea de la simetría
c) auto-referencia
d) auto-trascendencia
e) irreversibilidad
f) meta-estabilidad (complementariedad de los factores estocásticos y determinísticos)
g) proceso epigenealógico (cognición y memoria)
h) autonomía
i) simbiosis
j) indeterminación (openness).
Se describen a continuación ejemplos que ilustran la aplicabilidad de la cualidad unificadora de
dichos principios.

A) FUERA DE EQUILIBRIO (NON-EQUILIBRIUM)


Se trata de un prerrequisito de la autoorganización disipativa, que implica procesos de intercam-
bio entre el sistema autoorganizativo con el ambiente.
Cerca del equilibrio dichos procesos morirían, dicho de otra manera, el equilibrio como estado
final de adaptación (mutua) es equivalente a muerte. Por ende, un sistema puede estar o permanecer
globalmente estable cuando se encuentra fuera de equilibrio. Tanto la evolución como la autorreno-
vación, dos formas de autoorganización disipativa, son consecuencias del estar fuera de equilibrio, o
lo que es lo mismo, en permanente dinamismo.
En Ontogenia, se manifiesta en los desequilibrios internos no lineales que refuerzan las fluctua-
ciones al azar, llevando al sistema a un nuevo umbral de estabilidad, y consecuentemente a una nue-
va estructuralización (referirse a Caos y Bifurcación). Ejemplos: estructuras químicas disipativas
(Nicolis y Prigogine, 1977), formación del cáncer (Lefever y Garay, 1977).
En Filogenia, el reconocimiento de la coevolución o ultraciclos (Balmer y Weizsaker, 1974) son
los casos de sistemas o nichos ecológicos, que se estimulan continuamente entre sí, dando lugar a la
aparición de nuevas formas, que horizontalmente cambian la estructura del nicho, mediante un nue-
vo nivel de complejidad como acto creativo, y no de nueva adaptación. No se produce ningún pro-
ceso de aprendizaje. La evolución aquí no es nunca un “equilibrio puntual”, sino la manifestación de
una estructura fuera de equilibrio, la que aunque pueda aparecer como globalmente estable, está per-
manentemente bajo fluctuaciones. Algunas de esas fluctuaciones será la que llevará finalmente a
una nueva estructura o estructuración.
En Anagénesis, finalmente, se producen nuevos niveles de dinámicas evolucionarias debido al
estado fuera de equilibrio que se manifiesta vertical, entre macro y micro estructura. Es lo que
Jantsch en 1980, denominó coevolución del macro y microcosmos. En la evolución cósmica, la ma-
teria original de hidrógeno y helio constituyen el subtracto con el cual se organizan las macroestruc-
turas. Pero fueron las condiciones macroscópicas las que condujeron a la formación de las molécu-
las orgánicas. Tan pronto como el primer organismo celular apareció en la tierra, comenzó la foto-
síntesis aeróbica, que de acuerdo a los datos recientes, fue hace 3.800 millones de años atrás, cuando
la Tierra no había alcanzado más que una quinta parte de sus presente edad. Con la fotosíntesis aeró-
bica se produjo la liberación del oxígeno. Después de la oxidación de la superficie de la Tierra, la
que tomó 2.000 millones de años, el oxigeno libre comenzó a acumularse. Este oxigeno constituyó
el requisito previo para el próximo paso de la anagénesis de la vida, la célula eucariótica. Ésta a su
vez, fue un prerrequisito para los organismos multicelulares. En la macro ramificación de la evolu-
ción biológica, los microorganismos precarióticos mediaron como reguladores del planeta en la auto-
regulación del sistema Gaia, constituido por atmósfera más biósfera (Lovelock, 1979). Ambas micro
y macro ramas cambiaron la una a la otra y de este modo generaron las condiciones mutuas para su
existencia y evolución continuada.

B) ROTURA ESPONTÁNEA DE SIMETRÍA


Generalmente la rotura de simetría es un porceso que genera variedad y conduce al aumento de
la complejidad, lo que también lleva a la generación de diferentes niveles de descripción como lo in-
dica Prigogine (1973). La transición del nivel de la dinámica clásica (Newtoniana) al equilibrio ter-
modinámico, marca una rotura de simetría con la introducción de la irreversibilidad, y de este modo,
una dirección en la cual el tiempo fluye y cuenta. La siguiente transición, la constituye un nuevo ni-
vel marcado por las estructuras disipativas fuera de equilibrio termodinámico, con la aparición de es-
tructuraciones espontáneas, las que marcan una rotura adicional en la simetría espacial.
En Ontogenia la rotura de simetría es posiblemente lo más importante. La rotura se produce del
siguiente modo: la secuencia de estructuras se caracteriza por la rotura espontánea de la simetría del
sistema de la misma clase, manera o modo. Por ejemplo, la secuencia de estructuras disipativas en la
evolución de la reacción de un sistema químico, puede ser descrita en términos de una indefinida se-
rie de roturas de simetrías espaciales. En la teoría de la unificación de campos (especialmente los
modelos de Weinberg-Salam y Georgi-Glashow) se usa el concepto de rotura espontánea de simetría
para describir la proliferación de diferentes familias de partículas
En Biología, la Filogenia biológica es la ramificación en diferentes subespecies y especies, y re-
presenta la rotura de simetría mencionada. Pero también la evolución de un paradigma científico im-
plica una rotura de simetría. Tal vez la más evidente resulta la que se produce con el modelo Keple-
riano, pre-Newtoniano de la mecánica celestial que pasa de la simetría concéntrica de círculos a una
más compleja de epiciclos. Del mismo modo parecen hoy en día evolucionar los modelos en la físi-
ca de partículas. La rotura espontánea de simetría en anagénesis genera una creciente estratificación
jerarquizada, la que se incorpora al complejo sistema de la realidad.
El concepto de rotura de simetría en anagénesis puede ser generalizado a través de toda la evolu-
ción biológica y cultural. La alternancia de roturas temporales y espaciales, es la que produce nue-
vos niveles en la dinámica evolucionaria, tanto en la micro como en la macroevolución, es decir des-
de abajo hacia arriba y viceversa (Jantsch). De importancia particular es la rotura de simetría entre
el mundo interior y el exterior debido a la autorreflexión de la mente. La visión del mundo interior,
deja de buscar la coincidencias con la visión del mundo exterior, y se orienta hacia la anticipación de
los cambios a sobrevenir. Por ejemplo, tenemos el caso de la transformación masiva mediante la tec-
nología. Los seres humanos no han subido un escalón más en la evolución, pero han incorporado
más niveles anagenéticos activos que los organismos menos desarrollados. Dichos niveles se extien-
den desde las estructuras disipativas bioquímicas, pasando por las células eucarióticas (organelas, cé-
lulas eucarióticas, organismos complejos hasta alcanzar la mente autorreflexiva). Esto significa que
la evolución es cada vez más complejamente orquestada en la jerarquía de la dinámica evoluciona-
ria.

C) AUTORREFERENCIA
La autorreferencia es el principio no dualístico per se. Esto implica que la autorreferencia se re-
fiere a un porceso que se produce sin referencia a ninguna autoridad externa. Pone todo el énfasis en
la interacción de los procesos cíclicos, los que han sido reconocidos como la lógica básica de los sis-
temas para incluir un amplio número de fenómenos. Entre ellos, la autoorganización cíclica descan-
sa en el proceso de autorrenovación o autopoiesis (Maturana, 1975; Varela, 1979). Más específica-
mente, el de hiperciclo, un circulo catalítico cerrado, o proceso de reacción transformadora con uno
o más pasos auto-catalíticos, que han sido declarados como un principio básico en la evolución pre-
celular (Eigen, 1971; Eigen y Schuster, 1979). El principio de autorreferencia subyace, también en
la autoorganización de estructuras químicas disipativas y en un amplio espectro de fenómenos auto-
organizativos, que van desde los cósmicos hasta los sistemas socioculturales (Jantsch, 1980). La au-
torreferencia se presenta aquí en dos niveles:
1. nivel de los pasos autocatalíticos,
2. nivel de los procesos organizativos cíclicos.
La unidad básica de la evolución no es una estructura morfológica, sino un proceso estructural
organizado dentro de un hiperciclo, más los procesos vinculados con el ambiente. De acuerdo con
Bateson (1972) se podría decir que la “mente” como sistema dinámico es la unidad evolucionaria bá-
sica. La organización de los procesos cíclicos conlleva la autorrenovación, permitiendo así una ma-
yor complejidad en el proceso reproductivo, produciendo una efectiva correlación de errores. La
evolución sobreviene únicamente cuando un error o alguna mutación aparece en el proceso. En otras
palabras, la mutación puede ser representada por una hélice o espiral de procesos más que por un cír-
culo, pues se aleja de él avanzando a otro estado. La autorreferencia incluye, no sólo la referencia a
las estructuras de los procesos existentes en el tiempo y el espacio, sino también que se refieren a la
autotrascendencia creativa de dichos procesos (véase el siguiente apartado).
En Ontogenia, el hiperciclo catalítico autorreproductivo de segundo grado de Eigen en la fase
precelular de la evolución de polinúcleos-polipéptidos, es el primer ejemplo (Eigen, 1971; Schuster,
1979). En forma similar el reciclaje económico de los sistemas o la autoorganización de los sistemas
económicos de servicio pueden ser representados por estos hiperciclos. El concepto de autorreferen-
cia, constituye hoy la base de los nuevos enfoques en Psicología. Muy recientemente la naturaleza
circular de esta actividad científica, ha sido altamente acentuada, enfatizada por la crítica al conside-
rarse una ciencia “objetiva” supuestamente anclada en firmes y absolutas verdades. Al igual que
todo conocimiento, la ciencia es una entramado de relaciones personales vivas con el mundo, el cual
en sí mismo, constituye una forma de sistema autoorganizativo evolutivo. Al otro lado o extremo del
espectro, se sitúa el modelo de Chew (1968) conocido con el nombre de “bootstrap” referido a la Fí-
sica de Partículas, en la que los hadrones pueden transformarse entre sí y ayudar a otros hadrones en
sus transformaciones, cuando aparecen como partículas compuestas por otros constituyentes de par-
tículas, o cuando ciertas fuerzas circunscriben al modelo para su autorrenovación, el cual puede ser
asimilado a un modelo evolucionario. Es interesante que este modelo, uno de los muy pocos que uti-
lizan el enfoque procesal en física de partículas, reconozca sólo un fundamental principio: la auto-
consistencia.
La Filogenia, aunque usualmente mirada desde el vector vertical del tiempo, también se extien-
de a la trama horizontal de los procesos ecológicos, mediante el cual las especies, los nichos y los
ecosistemas se forman mutuamente uno a otro. Generalmente dichos procesos se organizan en hi-
perciclos. Al menos, tanto la Filogenia biológica como la cultural, dependen del principio epigenéti-
co y más generalmente del principio epigenealógico, como se verá más adelante. En esta forma se
explicita al proceso de autorreferencia de los macrosistemas.
En Anagénesis, nuevos niveles evolucionarios pueden emerger por medio de los hiperciclos for-
mados con las células precarióticas, que se desarrollaron por hiperciclos de biomoléculas; las células
eucarióticas pueden haberlo hecho mediante hiperciclos de las precarióticas, y los organismos por hi-
perciclos de las eucarióticas. En la misma manera los paradigmas de conocimientos pueden provenir
de hiperciclos de ideas y conceptos, visiones comprehensivas o cosmovisiones de hiperciclos de sue-
ños y obras de ficción.

D) AUTOTRASCENDENCIA
Si la autorreferencia es el principio que sustenta la preservación de la complejidad, entonces es
el principio que genera la complejidad. Es la superación creativa del “status quo”. La verdadera au-
toorganización incorpora inherentemente el principio de autotrascendencia en el acto creativo del
sistema, que va más allá de sus propias fronteras o limites físicos y mentales. La creación es el cora-
zón, centro o alma de la evolución, no la adaptación. Es la alegría de la vida por la vida misma, lo
que no es más que el aseguramiento de la supervivencia. La vida no se asegura en base al control y
dominio sobre otros sistemas y del ambiente en general, se basa en la confianza en éstos y en la pro-
pia capacidad para enfrentarse o habérselas con lo inesperado. El reforzamiento de esta capacidad es
aún más explicito en la evolución biológica y cultural (Waddington, 1976; Jantsch, 1980). La ruptu-
ra de la autorreferencia por causa de una fluctuación desestabilizadora o por un error, conduce a la
organización de una nueva estructura, constituyendo por lo tanto un acto de autotrascendencia.
En Ontogenia el sistema no sólo reestructura sus procesos internos, sino que además, crea una
red de relaciones con el mundo, usualmente comprendiendo acontecimientos nuevos y desconocidos,
e incluso aspectos inconocibles de este mundo.
Una particular consecuencia de la Autotrascendencia en Ontogenia y Filogenia, es la necesidad
evolucionaria del altruismo. Éste ya aparece en el hiperciclo precursor de la evolución precelular.
Según Figen y Schuster (1979) este hiperciclo precursor necesita para alcanzar su total desarrollo, de
los procesos entre dos nucleótides (cytosine y quanine) y de dos proteínas que actúan como enzimas.
Cada nucleótide transporta la información para su propia autorreproducción y también para la pro-
ducción de una proteína. Si la proteína resultante prefiriese catalizar la autorreproducción de sus
propios antecesores nucleótides, la evolución pararía sin más. Pero los otros nucleótides se ven fa-
vorecidos gracias al proceso mencionado. El reforzamiento mutuo prevalece sobre el individual se-
gún Eigen y Schuster.
En Filogenia, una similar necesidad de altruismo podrá ser demostrada en los bioorganismos
una vez que la equívoca influencia de la Sociobiología, sea abandonada y desaparezca. Toda ética
formulada con acuerdo a la continuidad de la evolución, es una expresión del principio de la auto-
trascendencia. Contrariamente toda actitud de seguridad estática, es decir de auto-reforzamiento in-
dividual egoísta, sofoca la evolución.
En Anagénesis, la autotrascendencia es de especial importancia. La reestructuración creativa
con el mundo envuelve la invención de nuevos mecanismos y dinámicas evolucionarias. En evolu-
ción sociocultural emerge una responsabilidad explícita por parte del individuo por los macrosiste-
mas donde su vida se desenvuelve, no sólo en el Planeta Tierra, sino que en todo el Universo interio-
rizado a través de sociedad y cultura. El hombre recrea el mundo de acuerdo a su visión. Es la auto-
organización dinámica del mundo interior del hombre lo que constituye el principal factor en la con-
figuración y representación del mundo exterior (Ver Taxonomía bibliográfica 7).

E) IRREVERSIBILIDAD
La irreversibilidad de los procesos está vinculada a la noción de entropía, la que en el dominio
de la física, consiste en la transformación de la energía libre mediante el trabajo, en entropía. Esto
quiere significar que la evolución no comienza por un esfuerzo supremo a partir de un estado de
equilibrio, cuyo proceso puede ser o es reversible y vuelve al estado de equilibrio. La evolución no
es nunca estática ni reversible.
En Ontogenia la irreversibilidad de los procesos va siempre acompañada de producción continua
de entropía, lo que implica que transforma la energía libre en entropía disipada. Esta es la razón por-
que se denomina como “trabajo” a la autoorganización disipativa y porque se habla de estructuras di-
sipativas. En el intercambio con el ambiente o del metabolismo de los sistemas autoorganizativos, la
energía libre es importada y la entropía es exportada. De esta forma la entropía no se acumula en el
sistema y un alto grado de producción de entropía significa una vida intensa y saludable para el siste-
ma.
En Filogenia los procesos evolucionarios son irreversibles en el sentido de que la evolución nun-
ca vuelve a recorrer sus pasos. Los mamíferos marinos tales como los delfines y las ballenas exhi-
ben sus historias filogenéticas como animales marinos en cuando se comportan como animales te-
rrestres y viceversa.
En Anagénesis, la irreversibilidad se hace manifiesta en la preservación de los estratos frente a
la emergencia de multiniveles. Dichos estratos se mantienen semiautónomos dando lugar a lo que se
ha denominado autonomía estratificada (Jantsch 1980). Pero coordinada dentro de sus jerarquía, es-
tos permanecen altamente normalizados como se verá más adelante. Los estratos se mantienen bien
preservados tanto en las micro como macro comunicaciones de la evolución. Permanecen todavía
los niveles de supergrupos y grupos de galaxias igualmente como los múltiples niveles de sistemas
económicos, sociales y comunitarios en los cuales persisten todos los estratos que aparecieron en los
períodos tempranos de la evolución. El universo no es reversible en si mismo aun en el caso que se
formase en un universo cerrado o pulsatorio y oscilante el que eventualmente pudiera colapsar. La
estratificación anagenética no será reversible paso a paso sino que el Universo se dirigirá a su desti-
no que son los agujeros negros.

F) METAESTABILIDAD: ESTABILIDAD (COMPLEMENTARIEDAD DE LOS FACTORES


ESTOCÁSTICOS Y DETERMINÍSTICOS)
La complementariedad es el proceso lógico básico del pensar. En evolución, el azar y la necesi-
dad no se sigue la una a la otra secuencialmente, como lo proclamó Monod (1971) sino que actúan
simultáneamente en forma de una interrelación complementaria. Mientras la descripción determinís-
tica se ocupa del ordenamiento de los principios en juego que aparecen a nivel de los sistemas como
un todo, la descripción estocástica sigue la historia de las fluctuaciones individuales (Nicolis y Pri-
gogine, 1977). Sólo una descripción combinada de ambas, conduce a formulaciones realísticas. La
interacción de los factores estocásticos y determinísticos ha sido llamada por Prigogine, “Orden a
través de las Fluctuaciones”. Esto conduce a ciertas consecuencias mediante las cuales se distinguen
especialmente la autoorganización y la evolución de otras dinámicas que se sustentan aún en los con-
ceptos clásicos. Una de las consecuencias es la de la “suspensión de la ley de los grandes números”
en el nivel o umbral de inestabilidad que separan dos estructuras globalmente estables. En esta fase
que se produce alrededor y durante el salto evolucionario, el sistema no es caracterizado por el pro-
medio macroscópico sino por las fluctuaciones microscópicas que se producen a lo largo del sistema
a través del umbral de inestabilidad conduciéndolo hacia una nueva estructura. Esta es otra expre-
sión más del principio creativo existente en la evolución. Otra consecuencia además es la que es im-
posible una estabilidad permanente.
Fluctuaciones microscópicas generadas por los sistemas autoorganizativos mismos, ponen a
prueba permanentemente, la estabilidad de la estructura en tanto que el grueso o bulto del sistema,
busca contrarrestarlas. Mientras que las fluctuaciones se mantengan por debajo de los niveles críti-
cos, los sistemas permanecen globalmente estables. Pero esto no significa que se encuentran en re-
poso o en equilibrio. Estos sistemas están siempre listos para evolucionar. No tienen nunca estabili-
dad garantizada, asegurada, sino, una meta-estabilidad o evolución postergada. De acuerdo con la
muy reciente gran unificación de teorías, ni aun los protones, pueden ser considerados estables. Es-
tos decaen sobre un tiempo medio del orden de 1.033 años (1.023 de la presente edad del universo.
Ver Taxonomía bibliográfica 3 en interfase con 2). La meta-estabilidad es de gran importancia a to-
dos los niveles de la evolución ya que la dilación que ésta produce en ella, permite el desenvolvi-
miento del proceso evolucionario y la morfogénesis en períodos de relativa estabilidad. La comple-
mentariedad de los factores estocásticos y determinísticos, por ejemplo, regulan la ontogenia en la
estructuras químicas disipativas, bioorganismos, ecosistemas, sociedades, culturas, paradigmas de
conocimiento y cosmovisiones en general.
En Ontogenia existe siempre una fluctuación crítica usualmente generada por el sistema mismo
lo cual conduce al sistema por sobre la inestabilidad a una nueva estructuración. La vieja estructura
no necesita resultar ser insostenible, para que esto suceda, tampoco es necesario la adaptación, frente
a la emergencia de la nueva estructuración. Los paradigmas científicos cambian, no porque los ante-
riores han sido falsificados, sino porque nuevas ideas creativas han producido una fluctuación lle-
vando a la rotura y crisis del paradigma anterior, adoptando una nueva geometría conductal. En oca-
siones, el hombre ha sido considerado como el provocador de crisis, o dicho de otra manera, que es
creativo. “No ha sido la mente filológica la creadora de la cultura -dice Mircea Eliade (1954 y
1978)-sino la adivinación, el pathos, la imaginación, el Error”, en una palabra.
En Filogenia una visión Darwinista tendería a poner el énfasis en los factores determinísticos (la
necesidad de responder a las exigencias de un ambiente determinado). En cambio más avanzadas te-
orías se sitúan en un campo neutral. Kimura (1979) pone el énfasis en los factores estocásticos de
los movimientos al azar de las moléculas. Pero es la combinación de factores estocásticos y determi-
nísticos en una manera complementaria, el balance “sutil entre flexibilidad, y falta de flexibilidad”
como lo explicó Wadington (1975), el cual aparece expresado en el proceso epigenético o más bien,
dicho epigenealógico. En un contexto filogenético la ontogenia individual juega el papel de la fluc-
tuaciones que conducen a la evolución del Phylum (filo)
En Anagénesis no está completamente claro cual podría constituir un factor determinístico. Po-
dría ser la evolución de una función particular tal como la envolvente o la encapsulante habilidad de
la función espacio-tiempo, o la capacidad de autorreflexión. El factor estocástico lo podría constituir
la morfogénesis, es decir la evolución de una variedad de formas. En otras palabras, el universo pue-
de estar hecho de tal forma que eventualmente podría ser autorreflexivo en alguna de sus partes tal
como lo ha sostenido siempre la filosofía oriental dejando a la fisiología y psicología de los organis-
mos que incorporen tal capacidad al azar de las fluctuaciones morfogenéticas. En cualquier caso la
ya mencionada coevolución de los macro y microorganismos parecen expresar una profunda com-
plementariedad.

G) PROCESO EPIGENALÓGICO (COGNICIÓN Y MEMORIA)


La autoorganización disipativa es cognitiva; es decir que ésta organiza la información y la trans-
forma en conocimiento. Esto puede tal vez ser mejor demostrado mediante el uso del esquema de
Weizsäcker (1974) para la información efectiva apragmática. De acuerdo con dicho esquema una in-
formación pragmática consiste en dos componentes, novedad (Erstmaligkeit) y confirmación (Besta-
tigung). La autoorganización disipativa continuamente transforma la novedad en confirmación así
como transforma la energía libre en entropía. Toda novedad total significa caos y toda confirmación
total significa muerte; no existe información pragmática disipativa que contenga ambos extremos.
La autoorganización disipativa mantiene un balance entre ambos extremos al transformar la novedad
en confirmación mediante el trabajo de organizar la información acercándola a su punto óptimo don-
de la información pragmática alcanza el máximo. Justamente ésta es otra expresión más que el prin-
cipio creativo dirige o maneja la evolución expresada aquí en términos de información. Sin embargo
es a través de la interacción entre el principio disipativo con el conservativo como asimismo los más
altos niveles de complejidad, se trasforman en evolución.
Con la posibilidad de la acumulación y organización del conocimiento, constreñido en tiempo y
espacio, ésta hace jugar a la experiencia un amplio papel en el gran sector de la evolución, transcen-
diendo así, a los sistemas individuales, desarrollando líneas de acción. Estamos todos hechos de áto-
mos y moléculas producidas por el “Big Bang”, la explosión que diseminó el polvo protosolar, origi-
nando la formación del sistema solar. Pero también estamos hechos de los primeros organismos uni-
celulares que primitivamente poblaron la tierra, los cuales todavía transportamos dentro de nosotros
mismos en forma de organelas como también formas más complejas que han evolucionado conjunta-
mente con el phylum al cual pertenecemos como especie y género.
La interacción entre el principio disipativo y conservativo constituye el Principio Epigenealógi-
co de la evolución. En contraste con el Principio Genealógico que implica el reciclaje directo de la
organización reusable, tal como la herencia de una casa y por lo tanto no aplicable a la evolución. El
principio epigenealógico implica el reuso de los elementos separados de procesos autoorganizativos
en un nuevo contexto semántico de autoorganización. Los elementos acumulados y conservados en
forma de materia, energía o información son selectivamente recuperados en forma sincronizada y
dispuestas para el uso de la autoorganización disipativa como sistemas autoorganizativos, los que
más tarde, crearán una trama de relación en vidas nuevas, tanto dentro del sistema como fuera de
éste en sus vinculaciones con el ambiente. La naturaleza de estas nuevas relaciones determinarán
cuales elementos han de ser recuperados y usados en el nuevo contexto. Por otro lado, la disponibi-
lidad de tales elementos determinará la clase de relaciones que pueden crearse.
El principio epigenealógico está inherentemente basado en una intricada interacción entre Onto-
genia y Filogenia. En los ejemplos siguientes, sin embargo, se estructuran a tal punto que en cada
ocasión manifiestan el énfasis ya sea sobre la ontogenia o la filogenia.
El principio conservativo se presenta de diferentes maneras. Usualmente, actúa a través de la
conservación y transferencia de materia, energía o información; (acerca de cómo organizar la mate-
ria, energía e información por sí mismas). Pero éstas pueden manifestarse por sí mismas por medio
de la reconstitución de estructuras de dinámicas endógenas en forma holística. Esas cuatro formas se
consignan brevemente con el siguiente subtítulo:
- Conservación y Transferencía de la Materia
Aquí la materia, resultante de un paso de la autoorganización disipativa que usualmente se pre-
senta en forma de fragmentaciones disponibles, es reusada como sustrato para otro paso de la autoor-
ganización.
En Ontogenia lo constituye el reciclaje de la materia proveniente del ecosistema. Pero sólo una
parte de dicha materia es reciclada en forma altamente organizada. Por ejemplo, ciertos aminoácidos
sintetizados por una clase de organismos son usados por otros. Los seres humanos obtienen 12 ó13
de los aminoácidos esenciales en forma “prefabricada”. Sin embargo, la mayor parte de la materia,
está fragmentada en átomos y pequeñas moléculas. Uno de los ejemplos más llamativos, es tal vez,
el que ofrece la evolución estelar en la cual cada etapa se construye con el resultado proveniente de
una etapa anterior. El hidrógeno se funde en helio, este en oxígeno y a partir de ellos se sintetizan
más elementos mediante combinaciones de sus núcleos utilizando una gran variedad de procesos de
transformaciones nucleares. En la otra punta del espectro la producción de ciclos proveniente de
material bruto hasta alcanzar la condición de producto terminado representa una cadena análoga.
En Filogenia la evolución cósmica provee también los más impresionantes ejemplos en la trans-
ferencia de materia. En una estrella joven, tal como nuestro sol y su sistema planetario, todos los
isótopos más pesados que el hidrógeno y el helio (la materia primaria sintetizada en las fases tempra-
nas del universo), provienen de estrellas más viejas, las cuales han expulsado o perdido materia, es-
pecialmente de la explosión de las supernovas. La inseminación del polvo protoestelar con isótopos
mayores, es incluso, un prerrequisito para la catálisis de los procesos sostenidos de energía en esas
estrellas más jóvenes. Estos se mantienen, en particular, por la fusión del núcleo del hidrógeno (pro-
tones) en núcleo de helio, vía un proceso cíclico conocido como, Bethe-Weizsäcker o ciclo del car-
bón. Se asemeja a un hiperciclo con perdida radioactiva (decae) ocupando el lugar del paso autoca-
talítico. En esta forma la evolución cósmica del macrosistema está dependiendo de una gran canti-
dad de procesos evolutivos del Universo como un todo (Ver Taxonomía bibliográfica 2, interfases
con 1 y 3).
En Anagénesis es la síntesis del nucleamiento atómico para la emergencia más tarde, de núcleos
completos y para síntesis de moléculas. Pero las macro ramificaciones de la evolución cósmica,
también están caracterizadas por la interacción entre los principios disipativos y conservativos, lo
que se hace manifiesto como intercambio de fuerza nuclear y gravitación, respectivamente. La auto-
organización conservativa da lugar a toda una jerarquía de macroestructuras cuando actúa a través de
fuerzas estáticas y que no involucran transformación alguna de energía (ejemplo producción de en-
tropía) al entrar en contacto con la atracción gravitacional de lo cual resulta un polvo grueso (aboru-
jonado) de materia gaseosa que se filtra en las regiones más densas formando así los supergrupos,
grupos, galaxias hasta las estrellas.
- Conservación y Transferencia de Energía
En este caso la energía es acumulada de manera conveniente para los subsecuentes procesos di-
sipativos.
En Ontogenia, la versión del principio epigenealógico se hace manifiesto por ejemplo, en los
procesos bioquímicos usando ATP (adenosinetriphosphato) como acumulación de energía interme-
diaria y universalmente válida “energy coin”, llamada también acumulación de alimento o dinero (en
los Estados Unidos a veces es llamada energía verde a la acumulación de reserva que es reintroduci-
da de manera flexible para energizar una variedad de organismos de actividades económicas).
En Filogenia, la acumulación de energía juega un papel importante en el uso humano, en las di-
ferentes etapas de la evolución del universo, y en el planeta Tierra: la energía proveniente del viento,
del agua o de las mareas, representan una acumulación de corto plazo de la energía solar. La bioma-
sa (usada de madera quemada y muy pronto tal vez la producción de carburantes sintéticos constitu-
ye energía solar acumulada a medio plazo). Los carburantes fósiles hacen disponible la energía solar
a través de una acumulación a largo plazo que data de ciento de millones de años. La energía termal
ha sido acumulada al tiempo del nacimiento mismo del planeta. La misma edad se atribuye a la acu-
mulación de energía en isótopos usada en fisión nuclear, esos isótopos provinieron de la explosión de
supernovas los cuales fueron instrumentales para la formación del sistema solar. La fusión nuclear
finalmente usa energía acumulada en la materia primaria formada inmediatamente después del “Big
Bang”.
En Anagénesis la acumulación de la energía juega un importante papel en la formación de las
estrellas. De acuerdo con recientes pareceres, el choque gravitacional rotando alrededor de las gala-
xias (en la Vía Láctea, sistema de cien millones de años) ha dado lugar a la formación y explosión de
supernovas, las cuales, a su turno, desencadenaron el colapsamiento de las nubes protoestelares, para
formar de esta manera, las estrellas y los sistemas planetarios. En las micro-ramificaciones de la
evolución cósmica, la síntesis del nucleamiento atómico usa repetidamente de la energía acumulada
en forma de materia, la que se libera para los procesos nucleares.
- Conservación y Transferencia de Información
Lo que se transfiere aquí, es el conocimiento parcial, acerca de la creación de nuevos sistemas y
estructuras auto-organizativas. Esta acumulación y transferencia de información puede ser compara-
da a una biblioteca de programas y subprogramas para computadores, los cuales, han sido selectiva-
mente recuperados para una futura tarea próxima. La información recuperada otorga al principio
epigenealógico cada vez más flexibilidad que se produce en la transferencia de materia o energía. El
plano de una casa puede hacerse en cualquier parte del mundo pero no sucede así con los materiales
o el uso de energía (labor manual, máquinas, etc.) los que deben usarse localmente. La transferencia
de información, por supuesto, es el mecanismo dominante en la microevolución de la vida como asi-
mismo de la evolución sociocultural; la transferencia de información es además un prerrequisito para
la evolución en los altos niveles encontrados en la vida. En la evolución sociocultural, la transferen-
cia de información se extiende más aún hasta incluir la información, no sólo acerca de la organiza-
ción de la materia y la energía sino de la información en sí misma. En vez de tablas de logaritmos
los programas de ordenadores pueden acumular, por ejemplo, a aquellas que son capaces de cual-
quier clase de logaritmos requeridos.
En Ontogenia las configuraciones biológicas y psicológicas se van formando durante toda la
vida de un organismo como resultado de la experiencia acumulada por la memoria del cerebro y la
de todo el cuerpo, la que es reusada en diferentes contextos. La memoria del cerebro, es también, un
ejemplo de la intrincada interacción entre transferencia de materia (formación de calcio, membranas
y proteínas macromoleculares, todas las cuales juegan un importante papel en la memoria) y transfe-
rencia de energía (formación de campos magnéticos) ambas subyacentes en la efectiva transferencia
de información. Actualmente se advierte claramente que la subdivisión en transferencia de materia,
energía e información es algo artificial como era de esperarse, lo que se ha orientado sin discusión
hacia una completa unidad de los tres agentes.
En Filogenia el principio epigenealógico se ha manifestado en su forma más prominente en la
versión introducida por Waddington en 1947. En una primera aproximación el material genético
puede ser mirado como una acumulación conservadora de información aunque el ADN (por lo me-
nos en las eucarióticas) aparece ahora como estructura en equilibrio, menos estáticas al igual que las
estructuras autopoiéticas, las cuales constantemente se rompen y reconstruyen. De tal modo que, por
lo menos en la etapa eucariótica nos encontramos con dos niveles, en vez de uno; de autorrenovación
y posible evolución (y reparación) del ADN, del propio proceso epigenético en la interacción del ge-
notipo (la acumulación conservada de información genética) y al fenotipo (el sistema disipativo de
un organismo). En el proceso epigenético la información disponible es usada en relación con la au-
toorganización del organismo la cual toma lugar en el contexto de las relaciones dinámicas cambian-
tes, permanentemente con el ambiente. De esta manera, materiales genéticos de información, casi
idénticos pueden proveer fenotipos significantemente diferentes y, diferentes conjuntos de informa-
ción genética, pueden proveer fenotipos casi idénticos. El proceso epigenético es un mediador entre
la interacción temporal de las relaciones con el pasado del phylum (llevado en forma de información
genética) y las relaciones espacio temporales con el pasado del organismo, en juego con el ambiente.
En otras palabras, el principio epigenealógico, generalmente, media de importante interacción entre
ontogenia y filogenia, como se ha dicho más arriba.
El principio epigenealógico también se hace manifiesto en la filogenia sociocultural. La infor-
mación contenida en bibliotecas es selectivamente recuperada y aplicada en la sustanciación de nue-
vas ideas y conceptos (los cuales corresponden a sistemas autoorganizativos). Las biografías y auto-
biografías se hacen significantes cuando pueden ser aplicables a otras vidas en diferentes contextos.
La transferencia epigenealógica de información implica la generalización seguida por particulariza-
ción. En la experiencia del arte, existen formas, pintura, esculturas, poemas o aun las complejas for-
mas musicales, las cuales pueden hallarse inmersas en el proceso disipativo del artista creador o del
espectador-oyente. En esta forma la vida del artista creativo es temporalmente revivida a través de
otras personas y aun de otras generaciones, aunque, raramente en otras culturas.
En Anagénesis la incorporación de niveles más bajos de la dinámica evolucionaria a niveles más
altos de la estratificada jerarquización de los multiniveles de la realidad, no deja sin cambiar a la
morfología de esos niveles. Tan pronto como esos niveles son coordinados entra en juego una clase
de principio epigenealógico vertical, entre ellos. Típicamente el nivel más bajo deviene altamente
normalizado. El hombre, el animal más complejo del planeta, está formado por células pertenecien-
tes a no más de 200 tipos. Las organelas que son las primeras células precarióticas, también pertene-
cen a tres o cuatro tipos solamente, las que con las mitocondrias y cloroplastos juegan un notorio pa-
pel. Por otra parte, la apertura máxima de los sistemas multinivélicos sin embargo, es mantenida al
nivel más alto, como se verá mas adelante. La interacción con el mundo que es el centro del princi-
pio epigenealógico está siempre presente mediante la apertura en el nivel más alto.
- Conservación y Transferencia de la Dinámica Endógena
Al lado de la conservación estructural de materia, energía e información, los sistemas autoorga-
nizativos, exhiben también una suerte de memoria holística basada en el proceso de formación de es-
tructuras en el tiempo y el espacio. Por ejemplo, la autoorganización dinámica integral. Esta diná-
mica constituye información también pero en forma no fragmentada. Próxima al equilibrio esta me-
moria se destruye, ya que el proceso constitutivo de la misma se desvanece.
En Ontogenia esta memoria holística se encuentra en todo comportamiento coherente en el cual
una secuencia de estructuras diferentes se desarrolla dentro del mismo (típicamente, hipercíclico) ló-
gico proceso de organización. Si las estructuras químicas disipativas son forzadas a retroceder en su
evolución, por ejemplo, por el cambio de grado de no equilibrio, ellas vuelven hacer el mismo reco-
rrido por el cual se han desarrollado, excepto para ciertos efectos de histéresis que representa el tra-
bajo invertido irreversible en la creación y rotura de estructuras. Esta debe ser mirada como una for-
ma más alta de “homeorhesis”, la tendencia natural de los procesos es la de reestablecerse por sí mis-
mos después de haber sido perturbados. El crecimiento de la curva de población o de los procesos
económicos (tales como consumo de energía) parecen a veces corregir perturbaciones por medio de
guerras o acontecimientos más drásticos con el objeto de retornar al mismo estado que hubiere resul-
tado sin la aparición de la perturbación.
En Filogenia la evolución implica un cambio en el lógico proceso de organización. Pero en los
ecosistemas, los cuales no emplean una acumulación conservada de materia, energía o información
en forma significante, nidos, madrigueras, pasos o senderos y otras formas representan al menos
mantener la memoria con el mismo grado de complejidad, si éstos son perturbados. Por ejemplo, si
un número de especies con sus nichos característicos y sus correspondientes procesos estructurales
desaparecen del ecosistema, este último tiende a repoblarse por sí mismo con el mismo número de
especies nuevas o mutantes (May, 1978). Pero como los nuevos pobladores crean nuevas relaciones
dinámicas, el ecosistema evoluciona efectivamente a través de tales perturbaciones.
En Anagénesis cambian los mecanismos evolucionarios mismos. Pero la autoorganización diná-
mica a su nivel más tajo, la emergente jerarquía estratificada es empleada en un nuevo contexto mul-
tinivélico que se coordina y por lo tanto se acentúa de manera particular. Mientras las macromolécu-
las marcaron el comienzo de la autorreproducción y así también la acumulación conservada de la in-
formación en la microevolución de la vida. Esta última capacidad es significantemente reforzada
con la sexualidad al entrar al nivel de las eucariotas, y más acentuada aún por la selectividad sexual,
que juega a nivel de los organismos complejos, y todavía más acentuada por los factores socio-bioló-
gicos y socio-culturales. Del mismo modo se acentúa en los procesos bioquímicos especialmente
cuando las células se organizan dentro de un organismo complejo, el cual puede utilizar la caza para
procurarse alimento de esta forma. Se cree que los humanos y otros animales perdieron la capacidad
de sintetizar ciertos aminoácidos o vitaminas C y se volvieron dependientes al encontrar dichos ele-
mentos esenciales ya hechos por otras formas vivas.

H) AUTONOMÍA
Toda Autoorganización disipativa implica el establecimiento de cierto grado de autonomía. Esto
se hace evidente en la emancipación de las estructuras químicas disipativas de su ambiente. Estas no
pueden ser totalmente controladas mediante la regulación del ambiente. Ellas establecen su tamaño
de acuerdo con sus procesos estructurales y por lo tanto no crecen indefinidamente como sistemas en
equilibrio, tales como los cristales lo hacen. Esta es una expresión de la correspondencia general en-
tre estructura y función en los sistemas autoorganizativos. Pero dichos sistemas son también autóno-
mos en su evolución. No son justamente las fluctuaciones ambientales, las que precipitan la evolu-
ción como lo podría sostener una visualización dualista sino que son las fluctuaciones internas, las
que se generan y refuerzan por el sistema mismo.
En Ontogenia las estructuras químicas disipativas, como por ejemplo el papel de las fluctuacio-
nes internas generadas y reforzadas, han sido extensivamente estudiadas por Nicolis y Prigogine
(1977). Estas continuamente ponen a prueba la metaestabilidad de la estructura y, eventualmente, la
supera llevando al sistema a constituir una nueva estructura. Una vida humana creativa, lo mismo,
no es simplemente propelida de una estructura a otra, ésta no está manipulada por fuerzas externas,
sino que, se maneja en virtud de su propia creatividad. Hay gente que suele abandonar la seguridad
del empleo y del ambiente sin necesidad, por el solo hecho de entrar en lo desconocido. El mayor y
más profundo desafío en la vida viene desde adentro, no desde afuera.
En Filogenia también la evolución es mucho más que la mera adaptación al ambiente existente.
La evolución del cerebro humano cuyo volumen se ha triplicado dentro de los 2,5 millones de años y
se ha elevado por encima del de los primates considerablemente, ciertamente, trasciende la mera
adaptación y coevolución con las especies competidoras. La sucesión evolucionaria de “ajustado-
res” ejemplifica el reforzamiento de la autonomía (por ejemplo los organismos “poikilotérmicos”
ajustan su temperatura corporal a la temperatura del ambiente a través de “reguladores” tales como:
los organismos homeotérmicos que mantienen su temperatura corporal constante o “ex-
trarreguladores” regulando la temperatura con el ambiente como lo hace el hombre).
La Anagénesis incorpora una tendencia general hacia el reforzamiento de la flexibilidad para ha-
bérselas con lo inesperado (Waddington, 1976; Jantsch 1980). Esta es otra expresión del empuje
evolucionario hacia mayores niveles de autonomía. El resultado de la anagénesis es el de una reali-
dad multinivélica que se incorpora a los sistemas complejos tal como sucede en los animales alta-
mente evolucionados y en el hombre mismo. Pero el nivel individual mantiene una cierta autonomía
e incluso, interactúa, independientemente con el ambiente individual. Así es, como se hace evidente,
por ejemplo, con los tres niveles del “cerebro triuno” (cerebro reptiloide, paleomamífero y neomamí-
fero) que evolucionan en sucesión manteniéndose autónomos química y funcionalmente, construyen-
do sus propias relaciones con el mundo (MacLean, 1973). Lo que sentimos (a través del cerebro pa-
leomamífero) es a veces diferente de lo que racionalmente pensamos (a través el cerebro neomamífe-
ro) y lo que sentimos a su turno puede ser diferente de lo que estamos obsesionados (a través del ce-
rebro reptiloide). Igualmente las organelas (las primeras células precarióticas) dentro de las células
eucarióticas, y que llevamos dentro de nuestro organismo mantienen también un alto grado de auto-
nomía, llevando con ellas, su propio material genético aunque éste fuere parcialmente suficiente.
Éstas mantienen el proceso bioenergético básico de oxidación y reducción que energiza a toda la
Biósfera. Está indudablemente justificado, por la tanto preguntarse como organismos complejos que
somos, si pertenecemos a las organelas o si ellas nos pertenecen a nosotros (Thomas, 1974) efectiva-
mente, los multiniveles de la realidad emergente no son controlados “desde arriba” sino que constitu-
yen una autonomía estratificada como ya se ha mencionado.

i) SIMBIOSIS
La simbiotización de los sistemas autoorganizativos, al menos en el dominio de la vida, puede
ser mirada como una consecuencia de la ya mencionada coevolución del macro y microcosmos. Los
sistemas autoorganizativos disipativos mantienen permanente intercambio con el ambiente y por lo
tanto no están aislados nunca. Esto supone que existen sistemas emergentes dentro de los sistemas,
unos tras otros, y así, “ad infinitum”. La interconectividad de la autoorganización dinámica a todos
los niveles subyace como una tendencia manifiesta que conduce a la totalidad, a todos los niveles de
la evolución. Esta misma tendencia es la que J. Smuts, un precursor de la visión evolucionaria cien-
tífica, denominó Holismo en Evolución (1926).
Simbiosis no es lo opuesto a autonomía, sino que es una noción complementarla. Sin autono-
mía, la simbiosis degeneraría en fusión, con la consiguiente pérdida de la identidad participante.
Simbiosis por contraste, implica estratificación, al menos en dos niveles: a nivel de participante y a
nivel del supersistema simbiótico. La recompensación por la pérdida de cierto grado de libertad in-
dividual es la participación en el reforzamiento de la autonomía del sistema simbiótico.
En Ontogenia la simbiosis entre dos especies de moléculas ya aparece como un prerrequisito
para el logro de la evolución y autorreproducción. De acuerdo con el ya mencionado concepto de hi-
perciclo precelular de segundo grado (Eigen, 1971; Eigen y Schuster, 1979), esta unidad evoluciona-
ria del origen de la vida, depende de la interacción simbiótica entre polinucleótidos, los cuales, son
los mejores mensajeros, o portadores de información para la reproducción de ellos mismos y de los
polipéptidos. Los polipéptidos a su turno, proveen del necesario soporte catalítico para la autorre-
producción de los siguientes polinucleótidos en el ciclo correspondiente. Solamente en base a tal re-
lación simbiótica es capaz el hiperciclo cerrado de reproducirse a sí mismo y evolucionar.
En Filogenia, existen muy buenas investigaciones acerca de simbiosis funcional entre diferentes
formas de vida. Los ejemplos comienzan con bacterias comprendiendo e involucrando aun muy di-
ferentes líneas evolucionarias (los líquenes por ejemplo, constituyen simbiosis entre algas y hongos).
Esta clase de simbiosis funcional, es fácilmente reconocida aun en una apreciación morfológica de la
filogenia. Sin embargo, la simbiosis es un principio más universal en filogenia que lo que aparece en
la superficie. Una observación del proceso revela que muchos tipos de interacción, incluyendo la
competición, expresan lo que puede llamarse proceso simbiótico. Aún una relación predador-presa
que puede parecer desde al punto de vista de la presa destructiva, visto desde un ángulo morfológico
es benéfica para ambas especies. Ha sido demostrado (Allen, 1976) que ambas especies -predador y
presa- expanden nichos y aumentan la densidad de su población como resultado de tal proceso sim-
biótico.
En Anagénesis el principio de Endosimbiosis ha sido reconocido como el centro motor de la es-
tratificación de las microramas de la evolución. La endosimbiosis es la articulación de los sistemas
entre los niveles evolucionamos cuya dinámica conduce a un nivel más alto. La teoría endosimbióti-
ca del origen de la células eucarióticas proveniente de las células precarióticas (Margulis, 1970) es
hoy ampliamente aceptado. Un origen simbiótico análogo, de los organismos multicelulares, a partir
de las células eucarióticas parece cada vez más plausible, incluso en el terreno de la física de partícu-
las. Recientes enfoques usando una jerarquía combinatoria (Bastin y Noyes) miran la emergencia de
las cualidades subatómicas y las partículas como una suerte de endosimbiosis entre los conjuntos de
las propiedades de la dinámica sistémica, llamada Schnurs (en contraste con el Urs estático) dos re-
cientes conceptos germánicos emergentes de la conferencia de Tutzing bajo el liderazgo de C. F.
Von Weizsäcker. Estas palabras sugieren cuerdas concatenadas; una imagen que encaja para la endo-
simbiosis de la interrelaciones más que constituir entidades materiales.

j) INDETERMINACIÓN Y APERTURA (INDETERMINACY OPENNESS)


Puede parecer sorprendente que el principio de indeterminación haya sido reconocido como
muy importante en la mecánica cuántica. La indeterminación Macroscópica es mucho más evidente
en la mayoría de los fenómenos del quehacer diario, especialmente, en el dominio sociocultural. En
efecto, el determinismo parece retroceder cada vez más en el terreno de la actividad científica. El
universo cada vez parece más indeterminado en todos los niveles de la evolución. La indetermina-
ción evolucionaria está vinculada a la complementariedad de los factores estocásticos y determinísti-
cos analizados más arriba. La evolución ontogenética como la filogenética pueden describirse como
una sucesión de configuraciones en forma de embudo en el que aparece cada punto de ramificación o
nodo decisorio, podríamos decir también, en cada umbral de inestabilidad, o más o menos, espectro
amplio de posibilidades discretas abiertas. Una de estas posibilidades determina cual será el próxi-
mo espectro de posibilidades disponibles en el próximo nodo. El resultado es una evolución global
abierta la cual no es teleológica (orientada hacia una meta específica, telos) ni tampoco teleonómica
(persiguiendo tal meta otra vez de una trama de procesos sistémicos). La evolución tiene sentido
sólo a posteriori (post-hoc) (Riedl, 1976) ya que es un desenvolvimiento de relaciones y procesos
sistémicos, en el contexto de principios ordenadores que gobiernan la dinámica evolucionaria en sus
respectivos niveles. Poco de esos principios ordenadores han sido reconocidos explícitamente hasta
ahora. El propósito de la evolución, como también, su dirección no está ordenado o prescrito. Este
propósito evoluciona conjuntamente con el sistema mismo en evolución.
En Ontogenia, en los estudios teóricos sobre estructuras químicas disipativas (Nicolis y Prigogi-
ne, 1977), se ha demostrado que en “cada umbral de inestabilidad hay usualmente dos o más estruc-
turas que el sistema puede desarrollar. ¿Cuál estructura es la elegida? Es inherentemente, impredicti-
ble; existe una verdadera libertad de elección. A lo largo de una secuencia ontogénica de estructuras,
el resultado de la evolución del sistema se vuelve crecientemente impredictible. En los bioorganis-
mos, por supuesto, esta indeterminación está representada por el desarrollo de una cadena de líneas
genéticamente ancladas en ellas, a lo cual Waddington ha denominado (“chreod”) creodo. El ya
mencionado “balance sutil” entre flexibilidad y falta de flexibilidad que generalmente caracteriza al
proceso epigenético está o, entra aquí, en juego.
En Filogenia, la ramificación de Phyla, (Phylum) algunas de las cuales se hallan en proceso de
extinción aunque continúa en forma indefinida, constituye una expresión de la indeterminación evo-
lucionaria. En la evolución del ecosistema, por ejemplo en la colonización de las nuevas islas en
formación, es evidente que no muchas configuraciones morfológicas ganan la carrera por sus diná-
micas características (por ejemplo la velocidad de la colonización). Del mismo modo una visión del
proceso de la evolución biológica puede contemplarse de una manera completamente diferente de la
visión morfológica Darwiniana.
En Anagénesis finalmente está bien claro que con cada nuevo nivel de la dinámica evolucionaria
hacen su aparición nuevas versiones de indeterminación macroscópica. La anagénesis es así un pro-
ceso inherente que abre nuevos niveles de indeterminación en la cual cada paso renueva la libertad
de la evolución. En el sistema estratificado emergente de la realidad multinivélica los niveles más
bajos tienden a normalizarse y a devenir crecientemente más predictibles. Sin embargo, la libertad
(openness) entra por los altos niveles. Una amplia variedad de organismos multicelulares aparecen
en la base de células normalizadas y organelas. La mente autorreflexiva humana es capaz de conce-
bir muchas visiones de la realidad e incluso de inventar los instrumentos para la transformación de la
realidad correspondiente. Es por lo tanto, altamente perturbador ver que los sistemas humanos so-
cioculturales son a veces solamente concebidos y estructurados de tal manera que son los altos nive-
les, los niveles de los valores, los paradigmas, las imágenes guías culturales y visión del mundo o
cosmovisión, los que se mantienen cerrados. Todo esto es reforzado por las instituciones de la socie-
dad como asimismo también por la ciencia, las ideologías, ciertas religiones (ver Jantsch 1981).

CONCLUSIONES
La unificación de los principios que rigen el proceso de la evolución, en todos los niveles, se ha
discutido en este capitulo a la luz del paradigma de la autoorganización. De ello surge que podría ser
un candidato válido que lleve a la elaboración de una futura teoría sistémica general dinámica com-
prehensiva del todo: una teoría dinámica general de sistemas la cual vaya más allá de la mera estabi-
lización de las estructuras y de las comunalidades en el funcionamiento de los sistemas pertenecien-
tes a los variados y diferentes dominios de la realidad. Estos principios unificados ponen el énfasis
en la interconectividad de la dinámica evolucionaria en todos los niveles, vinculando de este modo al
hombre a la evolución universal, otorgando un sentido y significado más profundo a la vida humana.
El panorama emergente de esta nueva unificación parece contener los tres pasos que conducen a la
autorrealización gracias la meditación enseñada por el más avanzado filósofo del Budismo Tibetano
(Guenther, 1976-1979): libertad pura, la cual permitirá la emergencia de la visión genuinamente cre-
ativa, radiación del corazón que pueda penetrar al universo todo, la indivisibilidad y no la dualidad
de la cual surge todo significado6.

6
Nota: Se ha reproducido fielmente y glosado la sistemática de Jantsh (1980-1981), con quien se trabajó sostenidamen-
te. Mayor información en la parte pertinente al comienzo de este libro.
NODO VI

PSICOFISIOLOGÍA EVOLUCIONARIA DE LA COGNICIÓN:


LA AUTOORGANIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO

NUESTRA HERENCIA COGNITIVA


EL PRECIO DE NUESTRA HERENCIA COGNITIVA
EL FENÓMENO DE LA COGNICIÓN
CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LAS TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO Y LA FILOSOFÍA
DEL LENGUAJE
EL NUEVO MAPA COGNITIVO. SU GEOMETRÍA
CIENCIAS COGNITIVAS
LAS NUEVAS CIENCIAS DE LA COGNICIÓN
EL NACIMIENTO MODERNO DE LAS CIENCIAS COGNITIVAS
LAS BASES FÍSICAS DE LA COGNICIÓN
EL COMIENZO DE LAS NUEVAS CIENCIAS COGNITIVAS
CIBERNÉTICA, TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO Y CIENCIAS COGNITIVAS
ETAPAS Y DESARROLLOS DE LAS CIENCIAS COGNITIVAS Y LA TECNOLOGÍA COMUNICACIO-
NAL
PRIMERA ETAPA: INTRODUCCIÓN A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
SEGUNDA ETAPA: LA LÓGICA SIMBÓLICA Y LAS HIPÓTESIS COGNITIVISTAS
EL COGNITIVISMO Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, SUS TEORÍAS
TERCERA ETAPA: CONEXIONISMO Y AUTOORGANIZACIÓN
EMERGENCIA Y AUTOORGANIZACIÓN
CUARTA ETAPA: LA ENACCIÓN COMO ALTERNATIVA AL REPRESENTACIONISMO
ILUSTRACIÓN RELACIONADA CON LOS POSTULADOS DEL ENACTIVISMO
CONSECUENCIAS DEL ENACTIVISMO
NODO VI

PSICOFISIOLOGÍA EVOLUCIONARIA DE LA COGNICIÓN:


LA AUTOORGANIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO

NUESTRA HERENCIA COGNITIVA


En la profundidad del inconsciente humano existe
una necesidad pervasiva por un universo lógico que
tenga sentido. Pero el universo real está siempre un
paso más adelante de la lógica.
Frank Herbert Duke
Cuando San Francisco compuso sus cánticos al sol, a las flores del campo, a los animales salva-
jes y a los pájaros, él ya se había iniciado en los misterios de una tradición sagrada y mística la que
consideraba que toda la naturaleza era un cuerpo vivo y con alma, donde la palabra naturaleza signi-
ficaba nacer, dar vida. Igualmente, Dante Aleghieri en su magna obra la Divina Comedia, se inspiró
para escribirla en otra tradición cultural hermética. Pero ya a la cultura del siglo trece a la que perte-
necieron estas luminarias, estas tradiciones culturales estaban tan atenuadas que el concepto de natu-
raleza sólo aparecía como una figura para la alegoría Cristiana. El concepto de Naturaleza ya había
perdido la fuerza que le insufló Thales al declarar que “Todas las cosas de la naturaleza están llenas
de Dios”. En el siglo XV Marsilio Ficino al interpretar nuevamente a Platón recapturó también la
tradición antigua arrancando de Pitágoras y remontando más allá, desde Orfeo, Hermes Trimegisto,
hasta Zoroastro. Al igual que San Francisco, este vio a Dios a través de la multiplicidad de seres an-
gélicos manifestándose mediante la luz radiante de los cuerpos celestiales del universo. De este
modo el Universo era un cosmos, no materia en movimiento, sino una multiplicidad de seres anima-
dos por la divinidad. Durante el siglo catorce todo la Pintura Iluminada registraba el “trabajo y las
horas” conforme a un ritmo divino de la naturaleza viva. Entre tanto un nuevo instrumento mecáni-
co aparece en la Europa Medieval, el que vendrá a producir un incipiente cambio de enormes pro-
porciones, el reloj mecánico. A partir de aquí se produce un acontecimiento irreversible en toda la
cultura. Este no apareció para hacer más liviana la carga de trabajo o las labores si no como nueva
metáfora para cambiar el tempus de la vida humana. Existieron relojes de otra naturaleza en los
tiempos anteriores, de agua, de arena de sol, etc. Pero el reloj mecánico marca un punto decisivo en
la cosmovisión moderna de Occidente. Esta sola tecnología se convirtió en la imagen e idea guía, la
que viene a dar una nueva forma a la imaginación. Con el advenimiento de otras invenciones termi-
namos por sumergirnos en una nueva modalidad cognitiva. Aparece una nueva imaginería para apre-
hender y construir las bases para la explicación y el entendimiento, no sólo del mundo natural. Es
importante hacer notar que el reloj es parte de la iconografía de la Teología Cristiana producida a
poco de la creación del reloj mecánico. En el corto período de 150 años éste se convierte en el atri-
buto invariante de todas las virtudes de los siglos quince, dieciséis y siguientes. La temperanza fue
la principal. Igual que el reloj, el cuerpo humano y el alma como microcosmos requieren regulación
mediante la razón. También esto se extendió a la interpretación del Macrocosmos. Dios con su ra-
zón divina producía la Mecánica Celeste. Dichos argumentos inducirán a Descartes a dicotomizar el
concepto de naturaleza en materia y espíritu.
A partir de aquí surge una nueva paradigmatología para describir tanto el micro como el macro
cosmos y sus diferentes leyes, dando lugar a una fenomenología para la física y otra para el espíritu.
En los siglos diecisiete y dieciocho Galileo y Newton terminan por completar la noción de la total
mecanización del universo creado. Con la gradual perfección del reloj, como mecanismo, la vida
deja de ser regulada por los movimientos del sol durante el día o de las estrellas por la noche. El
hombre se siente libre de la naturaleza y puede ordenar su vida sea esta laboral, científica o monásti-
ca. A partir de esta forma de interiorización de la realidad de esta inflexión en el tiempo la humani-
dad se va conformando de acuerdo al dictado del mecanicismo. Adora y organiza una nueva rituali-
zación mental para todos sus repertorios. Comienza otra tradición, otro traslado paradigmático a tra-
vés de Copérnico, Descartes, Galileo y Newton.

EL PRECIO DE NUESTRA HERENCIA COGNITIVA


En el transcurso de 400 años donde la vida humana cambió el ritmo de su intrínseca naturaleza,
nuevos cambios están delineándose en el horizonte, aunque todavía estamos inmersos en la visión
mecanicista, a pesar de la presencia del mundo electrónico que permea todos nuestros repertorios.
Nos encontramos en el punto de tensión máxima entre dos culturas: una mecánica contenedora de lí-
mites individualísticos egocéntricos, y otra que invade y borra límites e individualismos. Nuestra
herencia cultural e cognoscitiva es dual a partir de la inspiración que engendró la metáfora del reloj
mecánico. Nos transformamos con él en pilotos intrépidos para surcar todos los océanos del miste-
rio. Con el perfeccionamiento de la medición mecánica del tiempo la vida ha dejado de ser regulada
por el sol, las estrellas, las estaciones o las tormentas atmosféricas. De tal modo, la vida humana no
se ajusta a sus propios mecanismos fisiopsicológicos, si no que está dirigida por el reloj, el cual se ha
vuelto un verdadero objeto de ritualización de la vida entera, personal y social.
Otra tradición que terminó por ritualizar tanto el pensamiento como el comportamiento que per-
dura intacto y reina en los claustros y las instituciones educacionales es la nacida de Descartes, quien
usando el lenguaje de las matemática y los principios de la mecánica dividió en dos partes nuestra
herencia cognitiva haciendo olvidar con cierta suerte de inercia los cánticos de San Francisco que
nos hacían tener presente a la Diosa Natura y su participación en ella como experiencia directa con
todo el Cosmos. Con Descartes desacralizamos la realidad de cada día. Avivamos así, nuestra es-
condida soberbia y negamos nuestras aspiraciones a estar guiados por las fuerzas emergentes de Dios
o del Misterio. Nos transformamos en patrones del Planeta Tierra, en dueños de la Creación porque
la confundimos con lo que nace de nuestras manos. El dominio de esta herencia cognitiva es cada
día más opresivo y alarmante cuando nos detenemos a pensar en las tragedias de Chernobyl o Bho-
pal.

EL FENÓMENO DE LA COGNICIÓN
El observador es un sistema viviente y el entendi-
miento del conocimiento como fenómeno biológico
debe dar cuenta del observador y su rol en él.
H. Maturana
¿Cuál es la parte que jugamos en la adquisición del conocimiento mediante nuestro organismo y
cuál la que produce el mundo exterior? Todo fenómeno emerge para llenar nuestra mente mediante
la vista, el sonido y sus vibraciones, con la presencia del mundo exterior reflejado en infinitas cone-
xiones ocultas que terminan por darnos sentido coherente de nuestras representaciones. El motivo o
finalidad de este capítulo es discutir cómo emergen estas conexiones mediante las cuales conocemos.
Continuaremos con el seguimiento de los entrelazamientos reducidos en los recientes campos de es-
tudio sobre el fenómeno de la cognición referidos en otros capítulos. Se espera con ello, reforzar las
características de los desafíos hechos a la nueva manera de entender los acontecimientos producidos
por los más recientes aportes científicos. Estos han creado los requisitos que adecúan el entendi-
miento para incorporar adecuadamente los fenómenos emergentes producidos por la nuevas ciencias.
La importancia de estas consideraciones adicionales a primera vista podrán parecer meramente refe-
ridas a la tradicional epistemología académica. Lo que se desea es exponer lo contrario. El pensa-
miento, mejor dicho, el hecho o modos de pensar constituyen los progenitores de nuestra o cualquie-
ra otra civilización. Como la representación de la figura del ouroboro, las civilizaciones terminan
por morderse la cola volviéndose rígidas y estériles, reforzando las características de las modalidades
de una época determinada; por último dificultando y entorpeciendo el desarrollo de nuevas modali-
dades de acción y comportamientos.
Nuestras maneras de pensar y los modelos de pensamiento producidos en cualquier momento de
la historia han terminado por dar forma, tanto a nosotros, como a nuestro planeta, de manera recípro-
ca. Nuevos modos y manera podrán por lo tanto producir reformas y rediseños, una y muchas veces
más. Los monumentos del pasado y nuestras tradiciones no sólo han esculpido el entorno sino tam-
bién nuestro paisaje interior. La textura y lineamiento de los pensamientos guías bajo los cuales vi-
vimos, son el producto de duras luchas y batallas espirituales, quienes han establecido un modo ge-
neral de discurso, de entendimiento, de sentimiento y formas o estrategias de acción. Aunque siga-
mos creyendo que somos inconscientes de nuestra historia, sus tradiciones, como traspasos, son parte
de nosotros. Nos han formado los hábitos de pensar y entender, nuestra manera de ver. En nuestros
días están emergiendo nuevas batallas espirituales, diferentes modos de conocimiento. Estos reque-
rirán nuevos lineamientos, metáforas desconocidas, lo que terminará por diseñar un nuevo paisaje in-
terior.

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LAS TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO Y LA FI-


LOSOFÍA DEL LENGUAJE
Persisten aún en estos tiempos en las llamadas construcciones filosóficas, la concepción equivo-
cada de que la mente se ocupa de las sensaciones primarias mediante las cuales el individuo aprende
a efectuar o hacer las abstracciones que forman la base de su percepción. Se mantiene en ellos la
idea de que la mente al tiempo del nacimiento, es una tabla rasa, la cual gradualmente se va bosque-
jando la representación del mundo real, el que se construye mediante la experiencia acumulativa,
gracias al principio de razonamiento inductivo. Este punto de vista rechaza como absurda la posibi-
lidad de un conocimiento innato o a priori del mundo, esto es, decir que se posea un conocimiento
anterior al nacimiento, a la experienciación del mundo exterior. En el siglo diecisiete Descartes, y
más tarde en el dieciocho Kant con sus hipótesis, rechazaron toda posibilidad de este tipo de conoci-
miento, debido a un inadecuado entendimiento entre mente y realidad. Kant puntualizó que las im-
presiones sensoriales sólo se convierten en experiencias, es decir adquieren significado cuando éstas
son interpretadas en términos de categorías absolutas existentes, tales como, tiempo espacio y objeto,
categorías con las cuales contamos a priori y no que nosotros mismos derivamos de la experiencia.
Kant definió esas categorías como proposiciones “transcendentales” en el proceso de cognición por-
que ellas trascendían la experiencia y por lo tanto, se encontraban más allá del ámbito de la indaga-
ción científica. El primer gran dilema de la postulación de Kant se produce cuando Carlos Darwin
formula la teoría de selección natural a mediados del siglo diecinueve pero el llamado “establish-
ment” filosófico y la gran mayoría de científicos no parecieron advertirlo hasta mediados de esta
centuria. Uno de los primeros en despertar la atención es Konrad Lorenz en la década de los cuaren-
ta, al puntualizar el hecho de que el conocimiento del mundo puede entrar en la mente sólo y a través
de la experiencia, dado que el desarrollo ontogénico del hombre, el que comienza con el óvulo hu-
mano fertilizado, culmina en la persona adulta.
Además, debemos tener en cuenta los aportes acerca del desarrollo filogenético del cerebro a
través de la historia evolucionaria. Mediante ésta, se clarifica y se hace patente que el ser humano
conoce o sabe en alguna medida algo del mundo innatamente, con anterioridad e independientemen-
te de su propia experiencia. Después de todo, no existen razones biológicas que impidan el paso de
este conocimiento de una generación a otra por vía de los genes que determinan la estructura y fun-
ción de nuestro cerebro quienes vienen mediante sus mismos procesos selectivos operando desde
nuestros más remotos ancestros. En otras palabras, las categorías Kantianas, tales como, espacio,
tiempo y objeto, e igualmente causalidad, no son componentes transcendentales de la cognición que
caen del cielo, ellas son el producto del proceso selectivo evolucionario para la supervivencia, mane-
jo del mundo real como proceso de aprendizaje. Existen por lo tanto dos tipos de aprendizajes.
Uno es el aprendizaje filogenético, en el sentido que durante la evolución hemos desarrollado y
obtenido una muy sofisticada maquinaria para percibir, como por ejemplo el órgano de la visión.
Este hace inferencias del mundo real, en el cual los procesos de abstracción neurofisiológicos pre-
concientes, actúan como componentes visuales del fenómeno de la constancia perceptual asociado
con la visión y el consenso inter-hemisférico que se alcanza vía el cuerpo calloso de ambos hemisfe-
rios cerebrales.
Esto demuestra a través de la historia que la especie humana ha aprendido a entender y negociar
con las señales que vienen del mundo exterior mediante la construcción de modelos con ellas mis-
mas. En otras palabras, que a la luz del reciente y último esclarecimiento del proceso evolucionario,
es decir más allá del Darwinismo y del Neo-Darwinismo, hoy podemos decir que el hecho de una
percepción “a priori” sólo se puede concebir como verdad, cuando se considera la historia de la Hu-
manidad como un todo y no de modo alguno de la manera Kantiana o Hegeliana y de sus sucesores
fenomenologistas, los que todavía no consiguen zafarse de la traducción reduccionista. Todo aquello
que es “a priori” para el individuo, es a posteriori para la especie.
La segunda clase de aprendizaje, se relaciona con el manejo y conocimiento del mundo, se trata
del aprendizaje genético y se extiende a todo lo largo de la vida del individuo incluyendo la adquisi-
ción cultural, lingüística y científica. De tal modo que vemos al mundo, a través de múltiples espe-
jos, anteojos, o gafas: algunos de ellos son heredados como parte de nuestro aparato fisiológico,
otros adquiridos mediante la experiencia directa, a medida que avanzamos en nuestras etapas de la
vida. En tal sentido, los descubrimientos de la ciencia nos ayudan a ver el mundo como la ciencia lo
propone o concibe con sus propios espejos (anteojos), como Konrad Lorenz lo declara: cada paso o
avance del conocimiento implica el uso de anteojos de los cuales nunca podremos prescindir. (M.
Delbruck. Ver Taxonomía bibliográfica 2 en interfase).
Los estudios sobre el funcionamiento del cerebro en las últimas décadas han avanzado sorpren-
dentemente acerca de nuestro entendimiento sobre percepción y cognición. El análisis sobre el pro-
ceso neuronal de la visión con respecto a la retina ha demostrado que la percepción que llega a la
conciencia está lejos de provenir de las sensaciones primarias. Estos estudios han demostrado que la
visión constituye un complicado proceso de abstracción y filtración de información sensorial a nivel
preconciente. La peculiar organización del cerebro nos ha dotado con una capacidad para realizar el
proceso de la cognición que es todo lo contrario de lo postulado por Kant con sus categorías a priori
de toda experiencia. Los evolucionistas post-Darwinistas actuales, afirman que hay formas de cog-
nición anterior a la experiencia individual pero de ninguna manera anterior con respecto a la especie
y que ésta representa y constituye el cúmulo de negociaciones y adaptaciones para habérselas con la
incorporación del mundo real. Lo mismo que se percibe y manifiesta en los microorganismos con
respecto a fenómenos tales como fotostaxi en las bacterias y fototropismo en los hongos. Incluso a
este nivel primario de los organismos, éstos reciben señales del mundo exterior, evalúan su significa-
do y responden apropiadamente. La idea Kantiana y su interpretación apriorística, sostiene que cate-
gorías tales como espacio tiempo y objeto son productos ya existentes en la mente, como aparato
cognoscitivo, al nacer. Estas categorías o instrumentos epistemológicos, han plagado desde entonces
todas la teorías del conocimiento. Con planteamientos como éstos, no podemos soslayar la idea que
la filosofía ha sido hecha por y para adultos.
Tanto los filósofos tradicionales como los modernos han menospreciado las exploraciones epis-
temológicas de la dinámica del conocer, dedicándose solamente a afirmar que el “conocimiento ver-
dadero”, sólo lo posee la mente humana adulta sin considerar que éste se origina en la mente del in-
fante. No obstante los sorprendentes descubrimientos de Piaget debió transcurrir otro cuarto de siglo
para que sus hallazgos pudieran producir algún impacto sobre el campo epistemológico. Este campo
hoy en día se ve desbordado por la Biología Molecular y los hallazgos sobre los orígenes de la vida
como proceso autoorganizativo. Muy por el contrario de lo supuesto por los filósofos, por una per-
fección funcional del sistema nervioso. El perfeccionamiento del sistema nervioso se produce, no
por las condiciones innatas, sino, por la supervivencia selectiva de las huellas de la sobre-conectada
red innata. Es decir, que sólo puede aprenderse ontogenéticamente, para lo cual ya existen las hue-
llas en el cerebro, facilitadas por el aprendizaje filogenético.

EL NUEVO MAPA COGNITIVA, SU GEOMETRÍA: BIOLOGÍA DE LA COGNICIÓN


¿No es acaso un soñar despierto la virtual catástrofe en la
cual el conocimiento se inicia? ¿Al tiempo cuando mu-
chos estudiosos en el mundo están calculando, no es de-
seable que algunos puedan soñar?
René Thom
En cada época histórica, como lo consignamos en el texto, se han desarrollado sus respectivas
epistemologías. La historia humana ha producido a través de sus prácticas sociales cotidianas y su
lenguaje, sus respectivas estructuras imaginarias, es decir, se ha movido dentro de una determinada
geometría conductal. La ciencia en su sentido más lato ha sido un producto y un referente de estas
prácticas sociales y actitudes conductales y las ideas científicas acerca de la naturaleza han constitui-
do normalmente una dimensión más en que las estructuras imaginarias se han expresado. A partir de
la segunda parte del presente siglo tanto historiadores como filósofos, y en gran medida científicos
de la conducta, se han empeñado en demostrar que la imaginación científica está sujeta a mutaciones
radicales de una época a otra y que debajo de las ideaciones sobre las que se han sustentado los edifi-
cios científicos, han existido realidades profundas de tipo colectivo que han constituido veneros para
la identidad personal y el crecimiento de los saberes. (Kuhn, Alejandro Koyré; C. Jung; T. de Char-
din. Taxonomía bibliográfica 7.)
No podernos decir, cuando nos referimos a la relación que ha existido entre historia humana e
historia de la naturaleza, que éstas hayan tenido una relación integradora con relación al conocimien-
to de sí mismo donde hombre y naturaleza se consideran un solo fenómeno, así podemos apreciar
que desde Platón hasta el desarrollo temprano de las ciencias en Europa, hombre y espíritu han cons-
tituido un par que se ha desplazado en el tiempo hasta nuestros días. La ciencia y la visión del hom-
bre occidental han continuado con una concepción dualista de la realidad.
Esto nos hace pensar que todavía no se ha escrito la historia natural que explique la unicidad del
ser humano como conocimiento de sí mismo. Gracias a los aportes provenientes de la Biología hoy
podemos hablar de una manera inédita con respecto al proceso de la cognición como lo explica la
Teoría de Autopoiesis. (Biología de la Cognición; Autopoiesis y Cognición; El Árbol del Conoci-
miento; H. Maturana y E Varela; Nodo V y Taxonomía bibliográfica 2).
Indudablemente que siempre han habido precursores que se han ocupado de lo que hoy llama-
mos ciencias cognitivas en todo el devenir del pensamiento humano tanto occidental como oriental,
concediendo a la mente humana la categoría de fuente primordial mediante la cual se conoce la reali-
dad.
Cuestiones tales como la del espacio vacío, campo eléctrico, fuerzas magnéticas y gravitaciona-
les del mismo que fueron inabordables han sido resueltas gracias al colosal esfuerzo realizado por la
teoría de la relatividad la cual exigió una total renuncia y abandono del modo de percepción intuitivo
a priori de los conceptos de espacio y tiempo. Esta renuncia o abandono no significa una disconti-
nuidad de nuestro modo diario de percepción intuitiva, sino el admitir que podemos afrontar y resol-
ver los fenómenos de la física mediante un método que ignora la intuición, reemplazándola con una
lógica contra-intuitiva, donde la representación del mundo, es más que tridimensional. Desde este
punto de vista, es necesario tener en cuenta que la Teoría de la Relatividad como una teoría de la Fí-
sica ha tenido que mantener una muy bien definida conexión con las observaciones del mundo real
usando un lenguaje basado en nuestras intuiciones comunes, pero a su vez, ha desarrollado una nue-
va geometría perceptual.
Desde el punto de vista de la Epistemología Evolucionaria la principal lección tanto de la teoría
General como de la Especial de la Relatividad es la siguiente: que los seres humanos son organismos
capaces de manipular representaciones internas del mundo por medio de operaciones concretas pu-
diendo trascender las barreras de las percepciones biológicamente condicionadas. Así el hombre
puede liberarse a sí mismo y construir una visión de la realidad que está en conflicto con la intuición
y sin embargo obtener una visión más verdadera del mundo real El concepto de intuición es aquí
usado de una manera libre. La literatura filosófica con respecto a esta palabra, es decir a su signifi-
cado, es demasiado vaga, lo que lleva a cubrir una multitud de conceptos confusos. Aquí se usa para
referirse solamente al proceso que conduce a la obtención de operaciones mentales concretas tales
como las que se hacen en la reconstrucción de un objeto tridimensional, a partir de la proyección de
una perspectiva bidimensional o la de desentrañar la equivalencia de dos conjuntos, o de la visualiza-
ción mediante la memoria; por ejemplo, el número cardinal siete como un conjunto de siete objetos.
Pareciera que surgiese algo arbitrario cuando un conjunto se sitúa en los límites entre intuición e in-
ferencia lógica. Los que están familiarizados con la geometría cuatridimensional de la Teoría Espe-
cial de la Relatividad han de sentirse seguros al enfrentarse con casos comprendidos en marcos de
referencias cuatridimensionales como éste. De tal modo, podemos decir que una persona tiene una
intuición acerca de ello, tan cierta como la que tiene otra acerca de la geometría de tres dimensiones.
Una mejor comprensión de la bases biológicas de nuestras intuiciones tridimensionales antes de po-
der decidir si existe una total o gran diferencia entre ésta y una intuición de cuatro dimensiones con-
seguida por un profesional de la Teoría de la Relatividad. Es sabido que las consecuencias epistemo-
lógicas básicas de la teoría cuántica condujeron a Heisenberg a formular el principio de incertidum-
bre, principio que obligó a poner ciertos límites al uso de conceptos desarrollados en la Física Clási-
ca. Con ello surge el problema de cómo entender en la forma mas clara posible la naturaleza de es-
tos limites. Cómo poder reconciliar los aspectos de onda o partícula de la luz y de la materia. El
principio de complementariedad de Neil Böhr trata de explicar la aparente contradicción. De acuer-
do a estos principios se llega a la conclusión que la realidad física es demasiado rica para ser captada
solamente con los principios de la física clásica que sólo contempla a esta en forma tridimensional.
En la Teoría Cuántica, desde el acto observacional elemental es representado por un cuanto de ac-
ción entre el observador y lo observado Esto es, que tenemos que hacer un corte cartesiano y de este
modo contemplar en forma alternativa mutuamente excluyentes cuál de las alternativas es real, a pe-
sar de que las dos son reales. Para superar el corte cartesiano, la teoría cuántica reconcilia dichas re-
alidades alternativas, pero no reconcilia deforma alguna la visión alternativa de una realidad. Tal si-
tuación sugeriría erróneamente que hay sólo una realidad vista de diferente manera, como en pers-
pectiva. No, lo que hace la Teoría Cuántica, es reconciliar realidades alternativas -una u otra-, que el
observador ha elegido que suceda. Entre la implicaciones que acarrea la Teoría Cuántica, una es cru-
cial, y consiste en la pérdida de identidad de un objeto y la conservación de éste con una limitación
distinta sobre la categoría de causalidad. Ninguna de estas categorías son poseídas por la mente al
nacer. Ellas constituyen parte de la evolución y desarrollo de nuestra estructura cognitiva durante el
crecimiento. De tal modo que, no parece en manera alguna, irrazonable creer que la mente puede
encontrar alguna forma para descargarse o al menos desviarse de su herencia biológica. Esta heren-
cia ha evolucionado hasta muy reciente, exclusivamente para habérselas con la experienciación en el
mundo de dimensiones medias, es decir tridimensional en directa relación sólo con los órganos de
los sentidos.
En conclusión, nos enfrentamos hoy con el hecho de que la idea acerca del mundo físico ha
cambiado y por lo tanto el concepto de certeza como verdad ha sido revisado. En otras palabras que
lamente aparece menos psíquica o espiritual, y la materia menos materia, especialmente a la luz del
principio de complementariedad, el cual ha desvanecido la ilusión de total objetividad y determinis-
mo del mundo tridimensional. Pareciera que en parte y sólo en parte, la solución del enigma de
cómo nuestra mente ha alcanzado con éxito manejar los diferentes aspectos que a su tiempo ha pre-
sentado el mundo real, descansa o radica en la combinación que ésta ha hecho entre ilusión y fluc-
tuación. La fluctuación se produce cuando aparece una vasta amplificación de un conocimiento sim-
ple o accesible, el cual, se internaliza por toda la organización social, la que en forma no conceptual
advierte un cambio cualitativo de la realidad social. Volar hacia la luna, usar la televisión, incorporar
el uso de la electrónica, no requieren una inteligencia especial. Lo que se requiere para que esto su-
ceda es la cooperación, en el caso de la luna la cooperación de quinientas mil mentes (M. Delbruck).
La ilusión surge cuando sólo se tiene la preocupación de que el éxito o el fracaso radica en nuestra
solas conquistas personales. La construcción de las Pirámides Egipcias, los monumentos Mayas Az-
tecas Incaicos o de Stonehenge contienen de alguna manera información astronómica en sus arqui-
tecturas construidas hace milenios. Sus constructores posiblemente, fueron tenidos en gran estima
por sus obras, pero supieron muy poco cuanto ellos mismos ignoraban. Es importante reflexionar
acerca del peculiar papel que juega la ciencia en el proceso de la cognición en la evolución biológica
humana. Las ciencias naturales clásicas solidificaron la creencia que la mente humana adulta es un
absoluto y que ésta capta solamente leyes físicas absolutas referida a materia absoluta contenida en
un espacio y tiempo absoluto. La dicotomía Cartesiana entre mente y materia constituye la piedra
fundamental en que las leyes físicas se sustentaban. La ciencia actual post-cartesiana ha tomado la
dirección opuesta. Nos ha forzado a abandonar los conceptos de espacio y tiempo y determinismo
como absolutos. Ha demostrado que esas ingenuas nociones son sólo aplicables en las dimensiones
medias de espacio, tiempo y energía. Estas deben ser reemplazadas por esquemas o representaciones
formales más abstractas, es decir una nueva forma de conocimiento. Tan pronto como nos movemos
hacia fenómenos y dimensiones extremas, nuestras intuiciones, es decir nuestras operaciones menta-
les concretas, resultan inadecuadas. Este es el punto exacto donde el pensamiento evolucionado se
vuelve decisivamente útil. De hecho, este pensamiento pone en evidencia, que nuestras operaciones
mentales concretas son por lo tanto adaptaciones aun modo de vida en el que debimos superarnos
para la supervivencia, el cual correspondió a un larguísimo tiempo anterior al desarrollo de la cien-
cia. Como tales hemos marchado con dichas adaptaciones de la misma manera como hemos hecho
con nuestros órganos de la locomoción, nuestros ojos y nuestros oídos. Mediante la ciencia hemos
podido trascender nuestras intuiciones del mismo modo que con la electrónica hemos trascendido
nuestros ojos y nuestros oídos. En realidad no nos hemos adaptado, lo que hemos hecho es manifes-
tar nuestra capacidad creativa al fabricar con el ambiente nuestros repertorios construyendo así el
destino de la evolución humana (Ver Enacción en este Nodo). Para la pregunta de cómo la capaci-
dad mental de trascender aparecen en el curso de la evolución biológica, todavía no se tiene una res-
puesta satisfactoria, aunque los últimos biólogos afirman que la capacidad de trascender es un epife-
nómeno de la materia en su proceso autoorganizativo en la búsqueda de más altos niveles de comple-
jidad, llamado Autopoiesis, donde reside el principio de la vida, la que por último no es más que una
suerte de materia programada, orientada, todo lo cual lleva a la consecución de metas éticas relevan-
tes al individuo y a su referente coevolutivo: la organización social. El sentimiento de absurdo que
evoca la idea de que la mente proviene de la materia y que en definitiva es materia, es, tal vez, simi-
lar a aquel sentimiento de absurdo también experimentado, cuando debimos enfrentamos con el he-
cho de entender la Teoría de Relatividad, para lo cual hemos tenido que cambiar nuestro concepto in-
tuitivo de tiempo y espacio para una nueva forma de cognición. Lo mismo sucede con la Teoría
Cuántica con respecto a objeto y causalidad. Si consiguiésemos aprender a aceptar este sentimiento
de absurdo con respecto al comportamiento de la materia, el fenómeno de vida, inteligencia y tras-
cendencia de la materia, entonces podríamos guardar la esperanza de que estamos dando el salto
mismo hacia una nueva síntesis, es decir haciendo el traslado a un nuevo continente mental (Jantsch,
1980).

CIENCIAS COGNITIVAS
En su sentido más amplio se designa como Ciencias Cognitivas al conjunto de disciplinas que se
ocupan del estudio de la mente desde un punto de vista científico. Dichas ciencias todavía no se en-
cuentran establecidas como maduras desde el punto de vista de un corpus unificado como es el caso
de la Física Atómica ola Biología Molecular. Constituyen más bien un conjunto de disciplinas que
una disciplina en sí misma. Estas se extienden desde la Neurología, Psicología, Lingüística, Semió-
tica, Antropología y Filosofía de la Mente hasta la Inteligencia Artificial y los modelos computacio-
nales de la mente, los que están terminando por dominar todo el espacio. Cada una de estas discipli-
nas tiende a dar una respuesta acerca de lo que es mente o cognición en la cual se refleja cuál es su
ámbito especifico o preocupación. El futuro de las ciencias cognitivas parecen irse perfilando me-
diante los diferentes impactos demoledores producidos en las llamadas ciencias del espíritu. Para los
filósofos de las ciencias desde Alexandre Koyré a Thomas Khun la mente y los modos de cognición
cambian radicalmente de una época a otra porque la imaginación científica suele mutar radicalmente.
En otras palabras: existe una historia humana de la naturaleza y paralelamente a dicha historia, una
historia de las ideas acerca del autoconocimiento. Consideremos por ejemplo, la física en la Grecia
Clásica, frente a las sofisticaciones actuales. Sin embargo, la historia del autoconocimiento, en nues-
tra cultura occidental, permanece aún sin haberse estudiado y sacudido en profundidad. A pesar de
ello los precursores de lo que hoy llamamos ciencias cognitivas los encontramos desde los albores de
nuestra cultura; la mente humana es el ejemplo más Cercano y familiar. Haciendo un paralelo con
las otras ciencias la historia de la mente y del proceso de la cognición, en la fase actual de las cien-
cias cognitivas, podría considerarse como si se hubiera producido una mutación. En este momento
se reconoce que el estudio de la cognición como una actividad interdisciplinaria transdisciplinada, va
mucho más allá de la epistemología y la psicología. Esta mutación tiene sólo treinta años de existen-
cia y ha sido introducida a través del movimiento llamado Cognitivismo, de lo que se hablará más
adelante, como asimismo de los aportes del Evolucionismo nuevo, el que va más allá del Darwinis-
mo y Neodarwinismo.
Es importante que, como consecuencia de esta mutación, el conocimiento y los modos de cono-
cer se encuentren inextricablemente ligados a la tecnología actual, la que ha transformado las prácti-
cas sociales, y la inteligencia artificial es uno de los ejemplos más visibles. La tecnología se ha con-
vertido en un amplificador que no puede ser separado de las ciencias cognitivas, constituyendo todo
un campo de estudio denominado tecnología cognitiva. Como complementariedad a todo lo cual la
exploración de la mente provee a la Sociedad Global con un espejo donde se refleja así misma, y va
más allá de las círculos de los filósofos, psicólogos, terapistas, etc., permitiendo a los individuos uti-
lizar sus propias intuiciones para construir sus experiencias y vivenciarlas.
Este nuevo espejo nos está mostrando por primera vez que la sociedad occidental como un todo
se confronta con actividades diarias manipulando símbolos con máquinas que pueden entenderlos.
Por milenios los seres humanos han tenido un conocimiento con entendimiento espontáneo compar-
tido socialmente.
Ahora este entendimiento espontáneo está inseparablemente ligado a la ciencia, la que está ter-
minando por transformarlo radicalmente. Por lo tanto los aspectos sociológicos de las nuevas cien-
cias cognitivas constituyen una profunda revolución en el proceso de interiorización de la realidad.

LAS NUEVAS CIENCIAS DE LA COGNICIÓN


La convicción que las ciencias encargadas del estudio de la mente necesitan extender sus hori-
zontes con el objeto de acompasar las experiencias humanas vividas con las transformaciones inhe-
rentes a las experiencias en sí mismas, es el objeto del siguiente desarrollo. Las experiencias diarias
deben extender sus horizontes con el objeto de beneficiarse con las intuiciones y análisis que en for-
mas muy variadas han forjado las ciencias encargadas del estudio de la mente. Nuestra cultura cien-
tífica occidental ha llegado a un punto en que se hace necesario que consideremos a nuestro cuerpo
físico y a nuestras experiencias como realidades vividas como un “adentro” y un “afuera”, fenómeno
biológico (Maturana). Éste no constituye más que los dos lados o aspectos complementarios circula-
res que dan lugar al fenómeno de la cognición. Este enfoque desea reflejar la preocupación relacio-
nada con las ciencias cognitivas occidentales que han estudiado al sujeto cognoscente de un modo
donde éste aparece como un ser fragmentado, dividido, en el mejor de los casos, no unificado; todo
lo cual, ha dado lugar a la cultura egocentrista en la que estamos inmersos. La existencia de esta
preocupación se vuelve más persistente por el hecho de que todo lo que proviene del quehacer cientí-
fico está provisto de una autoridad indiscutible en nuestra cultura actual. De este modo, la ciencia
hoy más que cualquier institución a través de sus creaciones y artefactos tecnológicos como las lla-
madas máquinas pensantes y toda la robótica, han aumentado el potencial de transformación expe-
riencial de la vida diaria mucho más que los libros de los filósofos, las reflexiones de los teóricos so-
ciales o las terapias analíticas de los psiquiatras o psicólogos. La generación de este nuevo autoco-
nocimiento que puede emprender el sujeto ha relegado a muchas teorías especulativas. Estos aconte-
cimientos obviamente están cambiando nuestra vida y el entendimiento directo que tenemos de ella.
No es ninguna sorpresa que libros tales como los provenientes de Hofstadter y Dennett: The Minds
Eye (el Ojo de la Mente) y el de Sherry Turkle: The Second Self (El Segundo Yo) hayan alcanzado
considerable popularidad. En el ambiente académico la interacción entre ciencia y experiencia como
circularidad ha salido ocasionalmente a la superficie bajo la forma de “folk psychology’ o investiga-
ciones sobre “análisis conversacional’. Uno de los intentos sistemáticos lo constituye el libro de Ray
Jackendoff titulado “Consciousness and the Computational Mind” (Conciencia y Mente Computa-
cional). Éste sostiene que la interacción entre ciencia y experiencia provee de una génesis computa-
cional en el proceso de la conciencia, es decir del “darse cuenta”. Nuestro punto de vista sostiene
que las investigaciones acumuladas y en curso, casi la mayoría de ellas, son insatisfactorias tanto
empírica como teóricamente, porque no van directamente unidas entre sí por un enfoque pragmático
donde la experiencia sea complementada con la ciencia. Es así que la mayoría de los actos espontá-
neos y la mayoría de los reflexivos no sean tenidos en cuenta, si estos actos no concuerdan con los
requisitos determinados por la sofisticación del análisis científico. Sin embargo la abundante evi-
dencia provista por la historia indica que la experiencia en sí misma puede ser examinada de una ma-
nera disciplinada y que la habilidad o técnicas para alcanzarlos han sido considerablemente refinadas
a través del tiempo. Nos referimos aquí a las experiencias acumuladas, no familiares a la tradición
occidental mayoritariamente. Tal es el caso de la tradición budista con sus prácticas de meditación y
su pragmática filosofía exploratoria. Al contrario de la praxis que sostiene el psicoanálisis, la tradi-
ción Budista es especialmente relevante con respecto al ego y al egocentrismo.
Consideramos que ha llegado el momento de construir un puente entre occidente y oriente con
respecto a las ciencias mentales en lo que se refiere al proceso cognitivo y la psicología budista, por
las posibilidades que ésta ofrece con respecto al proceso circular entre las ciencias cognitivas y la ex-
periencia diaria como proceso transformativo en nuestra, cada día más, cultura científica, a causa de
la interfase mente y tecnología.
Este libro, o mejor dicho, sus hipótesis de trabajo van dirigidas a que sean accesibles a la au-
diencia más amplia posible, y no sólo a los científicos y profesionales poniendo, para ello, todo el
énfasis sobre ciencia y experiencia.
Considerando ahora que los lectores están más o menos introducidos en lo que nos proponemos
en este capítulo, procederemos a dividirlo en partes, las que se dedicarán a profundizar y desarrollar
lo que se considera el dominio de las Ciencias Cognitivas frente al ilimitado horizonte que hoy pue-
de tener la experiencia humana. Necesitados de un esquema didáctico dada la complejidad del tema
desde sus implicaciones semióticas, sucintamente se enfocarán los temas en el siguiente orden: ¿Qué
es cognición? Desde el punto de vista clásico hasta abarcar al que se ha dado en llamar Cognitivismo
y que presenta un modelo computacional de la mente en donde se aprecia que las ciencias cognitivas
mantienen la falta de unidad entre el conocer y su sujeto; es decir, la falta de un proceso de circulari-
dad indivisible entre lo conocido y su conocedor. A continuación expondremos como los últimos
progresos de las ciencias cognitivas han descubierto en forma progresiva, la manera en que la mente
humana construye un modelo cognoscitivo, donde descubre el citado proceso de circularidad unifi-
cada. Esto constituye para el desarrollo de la cultura actual la piedra fundamental para una nueva
cosmovisión. Además adquiere una importancia decisiva el hecho de la adopción de un replanteo
psicológico con respecto a las prácticas del autoconocimiento como entrenamiento mental y su arti-
culación con la incorporación de la realidad en todos sus ámbitos. Por último, como las nuevas cien-
cias cognitivas han dilucidado el fenómeno de que el hecho de conocer en sí mismo, puede darse, sin
necesidad de un ego, como lo demuestran los conceptos de autoorganización y las propiedades emer-
gentes producidas por el proceso cognitivo especialmente en los modelos conexionistas y los pasos
más avanzados dados por lo que podríamos llamar la consiente del “Enactivismo” que postula que la
cognición consiste en que la representación del mundo es independiente de nuestra percepción y ca-
pacidades cognitivas por o mediante un sistema cognitivo que existe independientemente del mundo,
que erróneamente, decimos que conocemos. De este modo, la cognición constituye un proceso acti-
vo denominado como “embodied action” (acción corporizada) quedando así ésta incluida dentro del
contexto de la teoría evolucionaria, donde la cognición no consiste en una adaptación optimizada
sino más bien en una tendencia natural para la construcción dinámica de la realidad.
Para cerrar estas disquisiciones, se consignan por último las implicaciones filosóficas y expe-
rienciales dentro del contexto de nuestra cultura científica planetaria. Nuestra principal preocupa-
ción gira alrededor del hecho de que si no ponemos énfasis acerca del proceso cognitivo como una
experiencia vivida en forma diaria en un constante fluir, frente a la sofisticación que persiste en las
ciencias cognitivas tradicionales, podría llegar a generarse una división irreconciliable dentro de la
cultura científica en que estamos inmersos, formando los bandos sostenidos por los conceptos sepa-
rados de: mente y vida, frente al autoentendimiento a través de lo vivido a diario, como construcción
y autoconstrucción incesante en el proceso de experiencia y crecimiento. Como consecuencia nues-
tros ojos están puestos en las implicaciones éticas profundas las que son inseparables de un reenten-
dimiento acerca de la responsabilidad y dignidad humana.

EL NACIMIENTO MODERNO DE LAS CIENCIAS COGNITIVAS


Constituye esta fase una mutación que podríamos calificar como sorprendente que hace tamba-
lear el dualismo de mente y naturaleza, es decir ciencias del espíritu y ciencias de la naturaleza, con
que la búsqueda del conocimiento han venido desarrollándose. Por primera vez se reconoce por par-
te de un número considerable de científicos la legitimidad de las investigaciones que se refieren al
conocimiento mismo en todos sus niveles, zafándose de la psicología o la epistemología usadas para
ésta suerte de conocimiento. Esta mutación fue introducida en el quehacer científico no hace más de
cuarenta años. Sobreviene a partir de la terminación de la Segunda Guerra Mundial, inaugurándose.
Con ello se da comienzo a la ciencia de la cognición, especialmente a lo que se refiere en su carácter
mutante y a su aporte realizado por la biología de la cognición y la dinámica de las estructuras disi-
pativas. Todo ello se ve bien contrastado cuando se establece la correlación entre los estudios tradi-
cionales y el fenómeno de la evolución como prolegómeno del nuevo paradigma científico ni New-
toniano, ni Darwiniano.
La tecnología entre otras cosas ha actuado como un amplificador de este proceso mutante. Al
punto que hoy podemos decir que las ciencias cognitivas casi no pueden separarse de lo que también
se ha designado como tecnología cognitiva, ya que entre sí, cumplen una función complementaria. A
través de la tecnología, la exploración científica de la mente ha revelado a la sociedad un espejo de sí
misma superándose con ello la visión mantenida por los filósofos, psicólogos o pensadores tradicio-
nales. Agregaríamos que por primera vez, Occidente comienza a enfrentar una serie de interrogantes
hasta ahora nunca hechos.
Este texto constituye un modesto aporte con la creencia que puede ser significativo para dar res-
puesta a estos interrogantes, obligándonos a cambiar el tenor y la forma de nuestras preguntas, con lo
cual creemos movilizar un enorme potencial individual para la transformación de la conciencia hu-
mana, lo que consideramos como una actividad fascinante, pues se trataría de una de las más intere-
santes aventuras la que nos llevaría a otros paisajes relacionados con el conocimiento de sí mismo.
Estableceremos, en la medida de lo posible, con claridad la diferencia entre información y cono-
cimiento, ya que el primero podría ser un condicionante y el segundo un transformador, al considerar
a la cognición como la capacidad para explicar a la comunicación comunicando y consensuando la
significación y las regularidades semánticas y semióticas con que ésta funciona. Así la información
no aparecerá como un orden intrínseco, sino que tiene como emergente el fenómeno genuino de la
comunicación a partir del cual nos trasladamos a reinterpretar la comprensión ingenua que teníamos
de las relaciones con el mundo como efecto del fenómeno de la consensuación, todo lo cual hace
cambiar drásticamente y terminará por cambiar nuestra cosmovisión. Específicamente queremos
puntualizar a estos resultados como el motor que llevará a cambiar las relaciones sociopolíticas. Si
nos remitimos al pasado, podremos apreciar cómo las ciencias cognitivas constituyen un rompecabe-
zas de perspectivas o áreas atomizadas heterogéneas. No dejamos de tener en cuenta las consecuen-
cias sobre el fenómeno del poder, el que puede verse caricaturizado cuando se lo enfrenta con el fe-
nómeno de la consensuación en su definitivo ingrediente comunicacional. Todo esto se contempla
en las partes pertinentes del presente, a las cuales nos remitimos.

LAS BASES FÍSICAS DE LA COGNICION


Para el estudio de las bases físicas del fenómeno de la cognición se ha considerado por la mayo-
ría de los estudiosos que la percepción del color es el ejemplo más acabado. El color provee todo un
microcosmos a las ciencias cognitivas en las más diferentes disciplinas dadas las bases físicas y bio-
lógicas en que se sustenta, tales como, las neurociencias, la psicología, la inteligencia artificial, la
lingüística y la filosofía, disciplinas que han proporcionado contribuciones muy importantes para el
entendimiento de dicho fenómeno. Otras tales como la genética y antropología también han contri-
buido.
El color además tiene una inmediata significación perceptual y cognitiva en la experiencia hu-
mana. En base a las razones apuntadas, el color provee un dominio paradigmático en el cual se in-
terceptan ciencia y experiencia. Con el objeto de facilitar la exposición se procederá a describir las
diferentes etapas que este fenómeno recorre.
• La primera comprende la aparición del color, que se denominará: estructura de la aparición
del color.
• Luego discutiremos el fenómeno del color como atributo percibido sobre las cosas en el
mundo físico.
• Finalmente se precisará que las diferentes etapas constituyen un categoría experiencial y que
no están separadas en la experiencia misma sino que son formalizadas simultáneamente.
Las teorías sobre el color sin embargo suelen tomar como punto de partida cualquiera de las tres
etapas indicadas. Nuestra exposición evitará ser arbitraria y lo haremos de la forma siguiente: Apari-
ción del Color.
Comenzaremos no con el sistema visual sino con el color en sí mismo. Existen dos rasgos im-
portantes en la estructura de la aparición del color que son:
• Primero, todo color que el ojo puede ver se describe como el resultado de la combinación de
seis colores básicos: rojo, verde, amarillo, azul, blanco y negro.
• Segundo la aparición del color varía a través de tres dimensiones tales como matiz, satura-
ción y luminosidad o brillantez.
De acuerdo con las nuevas teorías del color (Leo Hurvich y Dorotea Jameson) existen tres cana-
les para la percepción del color en el sistema visual: un canal es acromático e indica los diferentes
grados de brillantez; los otros dos canales son cromáticos y señalan las diferencias en matices. Es
importante consignar que estos son especificados en los experimentos psicológicos pero no en los fi-
siológicos. La naturaleza exacta en el aspecto fisiológico todavía es materia de debate, Sin embargo
se acepta que los diferentes canales corresponden en alguna manera a las complejas conexiones cru-
zadas entre las células de la retina y los ensamblajes neuronales post-retinales. En la retina se en-
cuentran tres diferentes pero entremezclados mosaicos de células en las cuales la coincidencia de la
absorción de fotopigmentos describen una curva que vade los 560, 530 y 440 nanómetros respectiva-
mente.
Los tres citados conos de mosaicos responden como receptores a onda larga (L), onda media
(M) y onda corta (S). Los procesos excitatorios e inhibitorios en las células post receptoras permiten
a las señales provenientes de esos receptores ser comparadas en más y en menos, es decir en forma
sumatoria o substractiva. En los modelos de procesos oponentes la añadidura o suma de los tres re-
ceptores genera la brillantez del canal acromático. La diferencia entre la suma de las señales de los
receptores de onda larga (L) y onda media (M) genera el canal verde-rojo o rojo-verde (Ver Taxono-
mía bibliográfica 2 en interfase con 5 y 6).

EL COMIENZO DE LAS NUEVAS CIENCIAS COGNITIVAS


El período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial constituye el cantero donde
germinan las diversas semillas dejadas como consecuencias de los avances dispersos de las ciencias
iniciadas por Einstein con su Teoría de la Relatividad, la Teoría General de la Relatividad, la Teoría
Cuántica, la Física de Partículas, y las correspondientes aplicaciones de los descubrimientos micros-
cópicos de la materia y de las matemáticas aplicadas a la citada contienda.
A este período podríamos dimensionarlo en lo que va desde 1940 a 1956, aquél sobre el cual da-
remos una breve ojeada, ya que el conocimiento humano es un río en constante movimiento, lo que
no podemos dejar de tener en cuenta. Sin este concepto dinámico en su dimensión histórica, no con-
taremos con referentes para transitar los desarrollos significantes.
Entre los acontecimientos que debemos tener en mente se identifican los que comienzan con la
aplicación de las disciplinas y teorías citadas. Los principales actores provienen de un grupo de
científicos conocidos como el grupo M.I.T. en Harvard, EEUU, tales como John Von Newmann con
la Automática, Norbert Wiener, Alan Turing y Warren Mc Culloch. Estos cerebros pueden conside-
rarse la cabeza visible del nacimiento de las nuevas tecnologías de las hoy llamadas ciencias cogniti-
vas, emparentadas con la cibernética en sus diferentes desarrollos. No nos proponemos aquí hacer
una historia exhaustiva sino tocar aquellos problemas que sean relevantes al proceso explicativo que
nos ocupa ahora. Debemos agregar además el diálogo intenso mantenido entre personas con muy di-
versa formación en un esfuerzo interdisciplinario que se produjo con notable coincidencia en Euro-
pa: Jean Piaget en Suiza con su Epistemología Genética y Conrad Lorenz con una nueva Epistemo-
logía Evolutiva. Deseamos hacer notar que Alan Turing repartió su tiempo entre los Estados Unidos
e Inglaterra y que en Cambridge desarrolló las bases de la Informática moderna.

CIBERNÉTICA, TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO Y CIENCIAS COGNITIVAS


La implicación de la Cibernética en la transformación de las hipótesis cognitivas, especialmente
las desarrolladas por la fenomenología y sus diferentes escuelas o corrientes, es de importancia deci-
siva en el cambio epistemológico que sufren las disciplinas referidas a la Filosofía del Conocimiento
desarrollados por la Fenomenología.
En la medida en que la cibernética se consolida en forma correlativa las teorías del conocimien-
to comienzan a sufrir un descalabro subrepticio en sus postulaciones, aunque sin perder su filiación
reduccionista, esclava del dualismo científico existente.
No obstante en forma creciente se va perfilando una nueva orientación que termina por cristali-
zarse en lo que no tardó en reconocerse bajo la denominación de ciencias y tecnologías de la cogni-
ción. Configuran éstas, una nueva revolución conceptual donde se incluye a la tecnología como ele-
mento constituyente de esta revolución y evidencia del impacto proveniente de la física cuántica en
estos desarrollos. Consecuentemente irrumpe la Era de la Comunicación donde la información es el
tema principal y más visible en el complejo y vasto movimiento de aplicaciones orientadas hacia la
información, el conocimiento y la diseminación. Este vigoroso quehacer es conocido como tecnolo-
gía de la información, el paso que antecede a lo que se conoce sin tardanza con el nombre de cien-
cias y tecnologías de la cognición.

ETAPAS Y DESARROLLOS DE LAS CIENCIAS COGNITIVAS Y LA TECNOLOGÍA COMUNI-


CACIONAL
Para la exposición de las respectivas etapas, tendremos en cuenta en este desarrollo la literatura
existente sobre las nuevas ciencias cognitivas, cuya abundancia refleja el vigoroso movimiento cien-
tífico que se produce en ellas. Esto podrá apreciarse en la bibliografía que se incluye y en los dife-
rentes Nodos de este libro, a la que en forma recursiva se aconseja volver por razones de profundiza-
ción. Dado los diferentes niveles de complejidad la dinámica personal para la introyección del nue-
vo paradigma, demanda un control sostenido de los acontecimientos que se van desarrollando. Se
incluirá aquí la información mínima sobre los distintos períodos por los que transija el desarrollo de
esta nueva ciencia, la que consideramos como una verdadera revolución conceptual de todas las teo-
rías del conocimiento anteriores.

PRIMERA ETAPA: INTRODUCCIÓN A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


Los años formativos de las ciencias de la cognición, abarcan el periodo que vade 1940 a 1956.
Omitiremos aquí un desarrollo histórico y nos limitaremos a puntualizar los acontecimientos de rele-
vancia que lo jalonan (Véase H. Gardner y Francisco Varela). A este periodo se lo conoce también
como el periodo de los padres fundadores de una nueva ciencia que respondía a una orientación epis-
temológica en el sentido en que este término se usa en inglés y que es distinto al que se usa en la his-
toria de la filosofía de las ciencias en Francia (O. Bachelard). En este período es cuando se comien-
za a depurar, cortando con las viejas raíces que las ciencias del conocimiento tenían.
Estos años pioneros constituyeron un verdadero esfuerzo disciplinario, que como se ha dicho
con anterioridad, coincidieron en Europa y Estados Unidos donde Warren Mc.Culloch utilizaba el
concepto de epistemología experimental.
Esta etapa es la que da lugar a un replanteamiento de la lógica y las ciencias del espíritu con la
pretensión de crear una ciencia de la mente, aunque con diferencias filosóficas de los fenómenos
mentales, dado que estos habían estado demasiado en manos de psicólogos y filósofos. Se proponí-
an expresar los mecanismos mentales mediante formalismos matemáticos (véase Mc Culloch y Pitts,
1943) consideraban que el cerebro es un dispositivo con principios lógicos, los que se reflejaban en
la constitución de las neuronas a las que denominaban como autómatas con funcionamiento binario
de verdad o falsedad, por si o por no, constituyendo esto el principio de las operaciones lógicas. A
partir de allí podía inferirse que el cerebro entero era una máquina deductiva. Con estos criterios
Von Newmann y Turing concretan el invento del computador digital. A partir de ello se concluye en
las décadas siguientes la segunda etapa, donde entran de lleno con el uso de la preferencia de la lógi-
ca matemática y el funcionamiento del sistema nervioso y del razonamiento humano el movimiento
conocido como Cognitivista. A partir de ello adquieren carta de ciudadanía las disciplinas y teorías
sistémicas como metadisciplinas, las que regirán a todos los sistemas complejos. Éstas dejan en for-
ma inconfundible una metodología en muchas ramas de las nuevas ciencias tales como la Ingeniería,
la Biología, la Ecología, las Ciencias Sociales, la Antropología, la Economía, el Urbanismo, etc.
Este período se puede considerar como el anterior y precursor, el que dio como fruto aunque sea
en una visión muy general, un sinnúmero de herramientas que comienzan a entrar de lleno en nuestra
vida cotidiana.

SEGUNDA ETAPA: LA LÓGICA SIMBÓLICA Y LAS HIPÓTESIS COGNITIVISTAS


Este período comienza a partir de l956 y constituye la segunda etapa de las Ciencias y Tecnolo-
gías de la Cognición (CTC).
Aparecen aquí en escena nuevos representantes tales como Noam Chomsky, Marvin Minsky,
Herbert Simon, quienes son los que perfilarán los principios que regirán este periodo de las ciencias
cognitivas (H. Gardner). Definen a la cognición como la computación de las representaciones sim-
bólicas en la que se podía incluir la intuición central de la inteligencia humana. Aquí se ven los re-
sultados de la etapa anterior con respecto a la noción misma de computación en donde a la mente se
la consideraba como una forma lógica. Aquí las hipótesis se amplían con exploraciones multidisci-
plinarias en donde la epistemología (en el sentido anglosajón) y las ciencias sociales y biológicas
ocupan un lugar preeminente.
A partir de ello, el cognitivismo da impulso a muchos desarrollos científicos y tecnológicos en
las áreas de la psicología cognitiva, la lingüística y las neurociencias, dando carta de ciudadanía a la
inteligencia artificial.
También a este movimiento se lo conoce como computacionismo. La síntesis de este se basa en
la definición que se da de cognición, la que se formula como la computación realizada por el cerebro
mediante símbolos, es decir, mediante los elementos que representan algo como intencionalidad
“acerca de algo”, el elemento principal se basa en que la conducta inteligente supone la capacidad
para representar el mundo de ciertas formas. En la medida en que su representación sea exacta el
agente tendrá éxito.
Esta noción da lugar a controversias con respecto a la intencionalidad cuando se las refiere a la
realidad física entre un código simbólico en el cerebro o en una máquina (J. Searle, 1983).
Aquí es donde entra la idea de computación simbólica: los símbolos tienen una realidad física y
semántica la que queda condicionada por la computación sin tener en cuenta las operaciones aleato-
rias o arbitrarias existentes entre las expresiones simbólicas dando lugar al slogan “No hay computa-
ción sin representación” a pesar que el ordenador digital sólo opera sobre la formas físicas de los
símbolos que computa ya que no tiene acceso al valor semántico por estar limitada únicamente a la
sintaxis del lenguaje que elabora el programador aunque esta sintaxis se considere como un lenguaje
simbólico que refleja la proyección semántica en forma paralela, los cognitivistas afirman aquí que
este paralelismo demuestra la realidad física y mecánica de la inteligencia y la intencionalidad se-
mántica.
Mantienen la hipótesis que los ordenadores o computadores brindan un modelo mecánico del
pensamiento, en otras palabras que el pensamiento consiste en la computación física de los símbolos,
con ello las ciencias cognitivas se convierten en el estudio de los sistemas cognitivos constituidos
por símbolos físicos. Se volverá sobre estas ideas al tratar la neurobiología y el cognitivismo, allí los
cognitivistas postulan un tercer nivel semántico o representacional que resulta evidente cuando se
tiene en cuenta el valor semántico, que puede adoptar muchas formas simbólicas.
El movimiento cognitivista pone todo el énfasis en las relaciones entre sintaxis y semántica.
Los desarrollos científicos provenientes de la investigación cognitivista están basados en las pregun-
tas de qué es cognición, cómo funciona, o cómo no funciona adecuadamente un sistema cognitivo.
Se lo identifica a sus participantes activos como aquellos que consideraron el precepto: “El cerebro
procesa información del mundo exterior”. Tal frase se ha considerado como un enunciado desorien-
tador que se lo tildará como una “filosofía” que constituye “una ceguera” en el sentido común con-
temporáneo capaz de poner en peligro los nuevos horizontes en las futuras ciencias de la cognición
(Hilary Putnam, 1983).

EL COGNITIVISMO Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, SUS TEORÍAS


Esta etapa de las ciencias cognitivas constituye el basamento de la inteligencia artificial. A tra-
vés de los años se sucedieron muchos progresos y aplicaciones tecnológicas basadas en los postula-
dos teóricos sostenidos en esta etapa cognitivista, dando lugar a la elaboración de Sistemas Expertos,
la Robótica y el procesamiento de imágenes, que por razones de brevedad no se incluyen aquí, pero
sí dejamos constancia del programa de quinta generación del Japón conocido como ICOT, lo cual ha
convertido al Japón en líder en Inteligencia Artificial.
Las hipótesis cognitivistas que esta etapa desarrolla consideran a la Inteligencia Artificial su ma-
nifestación más acabada. Tienen como propósito complementario proceder a los estudios cognitivos
naturales y biológicos, muy especialmente el hombre y como principal herramienta la formulación
computacional de la representación, donde los procesos mentales de un sistema formal son asimi-
lados a la actividad de la mente como matiz representativo que pueden ser creencias, deseos, planes,
etc.
Se diferencia de lo que ocurre en Inteligencia Artificial en lo que se refiere a sistemas cognitivos
naturales y se da por sentado que toda representación cogniliva se hace en relación con algo para el
sistema, es decirque son intencionales.
Omitimos aquí más información por considerar que se incluyen en otros desarrollos, los que dan
lugar a una tercera etapa de las Ciencias y Tecnologías de la Cognición en las que emergen las criti-
cas relacionadas a la noción de representación como componente fundamental de las CTC, las que
dan lugar aun disenso que se analizará a continuación:
La raíz del disenso que se produce en las ciencias y tecnologías de la cognición se da con res-
pecto a los puntos de vista que se mantienen relacionados con la computación simbólica por una par-
te, y por la otra a la noción de representación en cuanto componente fundamental de éstas ciencias.
Es decir que emerge por un lado:
a) la crítica de la computación simbólica en cuanto portadora adecuada de las representa-
ciones;
b) la crítica de la pertinencia de la noción de representación en cuanto componente funda-
mental de las ciencias y tecnologías de la cognición (CTC).

TERCERA ETAPA: CONEXIONISMO Y AUTOORGANIZACIÓN


En los albores mismos de la Cibernética como neutralizante del dominio predominante de la ló-
gica en las ciencias cognitivas se propusieron posibilidades referentes a las funciones específicas del
cerebro con respecto al fenómeno de la cognición.
Se mantuvieron las hipótesis de que los cerebros reales no cumplen con reglas como las que se
aplican a un procesador lógico central donde la información se almacena en lugares precisos sino
que el cerebro humano operaba a partir de interconexiones masivas de forma distribuida, consecuen-
temente las neuronas cambiaban como resultado de la experiencia, es decir que éstas en su conjunto
tenían una capacidad autoorganizativa. En 1958, F. Rosenblatt y análogamente W. R. Ashby lleva-
ron a cabo trabajos pioneros relacionados con la Inteligencia Artificial partiendo de componentes se-
mejantes a las neuronas. Esos progresos y otros similares terminaron por sacar de escenario las ide-
as relacionadas con respecto a las hipótesis que se manejaban en relación con el funcionamiento del
cerebro. Pero a finales de la década de 1970, estas ideas reaparecen con incontrolable vigor en con-
tra del computacionalismo.
Uno de los factores que contribuyó a este renovado interés fue el descubrimiento paralelo de las
ideas autoorganizativas en física y matemática no lineal (Prigogine e I.Stenguers, l981). El reflota-
miento del movimiento autoorganizativo se produce como segundo vistazo a consecuencia de lagu-
nas reconocidas dentro del cognitivismo relacionadas con la información simbólica en sus reglas se-
cuenciales conocidas como “el cuello de botella Von Newmann” tales como el análisis de imágenes
o pronósticos meteorológicos donde se requiere una cantidad de operaciones secuenciales. Se ad-
vierte allí que el procesamiento paralelo no alcanzó el éxito esperado por la ortodoxia computacio-
nal.
Otro inconveniente se observó con relación a la localización de procesamientos simbólicos, ya
que éste siempre estaba localizado, y la pérdida o disfunción de símbolos o reglas de sistemas produ-
cía un gran daño. En cambio, con el concepto autoorganizativo las operaciones distribuidas daban
una inmunidad permanente a cualquier amenaza de pérdida. Se advirtió que las arquitecturas cogni-
tivas de los sistemas artificiales se habían alejado demasiado de las inspiraciones biológicas ya que
la mente de un niño al poco de nacer es capaz de adquirir lenguaje a partir de manifestaciones que le
llevan a distinguir el objeto significativo.
A partir de estas evidencias el cerebro humano vuelve a convertirse en una nueva inspiración
para las ciencias cognitivistas donde se abandonan las descripciones simbólicas abstractas ingresan-
do componentes de tipo neurales no inteligentes conectados apropiadamente, cuyo resultado se ma-
nifiesta como propiedades globales semejantes a las que correspondían en el proceso cognitivo hu-
mano. A este movimiento se lo conoce como Conexionismo. Se basa en que las conexiones apro-
piadas hecha por cambios graduales a partir de un estado arbitrario podrían homologarse a la achvi-
dad neuronal, basándose en redes a las que se les presta gran atención mediante la introducción de
medidas estadísticas, que brindan al sistema una función de energía global que termina por producir
una dinámica emergente (Véase Taxonomía bibliográfica 6 y a M. MitchelI Waldrop, 1993 en Com-
plexity Viking Press, Great Britain donde se mencionan todos los progresos e investigaciones desa-
rrolladas y en desarrollo en el Instituto para el estudio de la complejidad en Santa Fe, New México,
EEUU).

EMERGENCIA Y AUTOORGANIZÁC[ÓN
A partir de las redes neuronales o modelos conexionistas surge una nueva orientación relaciona-
da con el concepto de emergencia proveniente de los resultados de las redes que producen efectos
globales. Aquí el sistema tecnológico debe contemplar una unidad procesadora central que guíe toda
la operación, manteniendo los circuitos locales con sus respectivas coherencias. Se conserva aquí el
concepto de autoorganización que se utilizaba en los años de la cibernética donde la coherencia glo-
bal era considerada como el corazón del sistema. Hoy, a esto se lo considera como propiedades
emergentes o globales de redes no lineales o sistemas complejos, o más precisamente sinergía. En
virtud de esos hallazgos se encontraron propiedades emergentes en todos los dominios. Por ejemplo
en rayos láser, oscilaciones químicas, redes genéticas, patrones de desarrollo, genética de población,
redes de inmunidades ecológicas y geofísicas, vórtices, hologramas, etc. Todos estos fenómenos tie-
nen algo en común, y es que en cada caso disponen una propiedad que los investigadores de los dis-
tintos campos trataron de entender en toda su generalidad, a la que denominaron como propiedades
emergentes. Para designar esta propiedad se introdujo el concepto de atractor procedente de la teoría
de los sistemas dinámicos utilizada como designación para captar las propiedades emergentes que
todo sistema dinámico tiene en común. A partir de estos hallazgos el movimiento conexionista de la
tecnología incorpora y utiliza el concepto de Emergencia, usando el ejemplo de un autómata celular,
que es una unidad simple que recibe información de dos vecinos inmediatos, y comunica su estado
interno a dichos vecinos, los que pueden estar en dos estados: cero y uno (activo e inactivo), resul-
tando así una función simple “Matemática de Boole”. Se llega de este modo a la conclusión de que
ningún compuesto por complejo que sea, escapa a las propiedades emergentes de las unidades autó-
matas cuyas propiedades son un enlace natural para niveles diversos de descripciones en los fenóme-
nos naturales y en los cognitivos. Con esta perspectiva ampliada de la Autoorganización el movi-
miento conexionista se plantea el nuevo avance en virtud de las propiedades de los Fenómenos
Emergentes.
Sus teorías comienzan por permitirles llevar a cabo modelos funcionales aplicables a muy diver-
sas actitudes cognitivas tales como el reconocimiento rápido, la memoria asociativa y la asociación
de categorías. Con ello el avance en inteligencia artificial cognitivista y la neurociencia comienzan a
reconstruir procesos en sus diferentes campos sobre los cuales no habían alcanzado aún resultados
convincentes. Estos modelos conexionistas se han acercado en forma muy estrecha a los sistemas
biológicos dando lugar ala integración de Inteligencia Artificial y Neurociencia que hasta ese mo-
mento habían sido impensables, dando lugar a aplicaciones a diversas áreas como la visión o el reco-
nocimiento del lenguaje. Es imposible aquí dar cuenta de las investigaciones en este campo por ser
abundantísimas (véase Complexity, de M. Waldrop).
Sin embargo deseamos consignar que en el campo del aprendizaje se persiguen dos clases prin-
cipales de métodos. El primero inspirado en las reglas de Hebb y las que se dan en los mecanismos
cerebrales al que se le denomina aprendizaje por correlación; y el segundo el aprendizaje por imita-
ción, es decir mediante un modelo que actúa como instructor activo, inspirado por el conocido Per-
ceptrom de Rosenblatt, y al que se lo reconoce en su versión moderna como retropropagador o estra-
tegia técnica de retropropagación. En esta técnica se trata de reducir al mínimo la diferencia entre la
reacción de la red y lo que se espera de ella (Véase Francisco Varela, 1988). Aquí el aprendizaje se
convierte en algo parecido a las instrucciones que se utilizan en lo que se conoce como Net Talk, un
artefacto que es un conversor grafemas-fonemas, en virtud del cual este aparato puede leer en voz
alta un nuevo texto, por ejemplo en las operaciones de traducción entre idiomas, aunque en forma
deficiente pero comprensible. El resultado de la función emergente en las neuronas ha dado el gran
impulso que acabamos de reconocer en tecnología referido a Inteligencia Artificial. Con ello se pro-
duce un cambio en las hipótesis de trabajos en las que se basaban las representaciones simbólicas
utilizadas por el conexionismo. Así Conexionismo, Emergencia y Autoorganización, Asociación di-
námica y Asociación dinámica de red, se asocian estrechamente dando lugar a una transformación de
las hipótesis que se han manejado hasta ese momento. Con ella se sostienen, para los que adhieren a
éstas, un futuro insospechado para las ciencias cognitivas, dando como resultado nuevas definiciones
del fenómeno de la cognición. Es así como se la define como la emergencia de estados globales de
una red de componentes simples, las que funcionan a través de reglas locales gobernando las opera-
ciones individuales y de reglas de cambio que gobiernan la conexión entre los elementos (Vuélvase
sobre el fenómeno de las ciencias de la complejidad).
Se considera que un sistema cognitivo funciona adecuadamente cuando se aprecia que las pro-
piedades emergentes y la estructura resultante se corresponden con una aptitud cognitiva específica,
con un resultado esperado para la tarea requerida. A partir de ello el enfoque conexionista abandona
la computación simbólica y la reemplaza por operaciones numéricas usando las aplicaciones diferen-
ciales que gobiernan un sistema dinámico, las que resultan más afinadas que las realizadas con sím-
bolos. Aquí los ítem significativos no son símbolos, sino complejos patrones de actividad entre las
muchas unidades que constituyen la red. Este cambio es radical para el supuesto cognitivista, que se
basó en el principio de que es necesario un claro nivel simbólico en la explicación de la cognición.
Apunta F. Varela (1988): “a que el cognitivismo utiliza los símbolos para satisfacer la necesidad de
un nivel semántico o representacional que sea de naturaleza física. Que los símbolos son significan-
tes y físicos a la vez, y que el computador respeta el sentido de los símbolos pero sólo manipula su
forma física; que esta separación entre forma y sentido fue el golpe maestro que dio origen al enfo-
que cognitivista, y en verdad, a la lógica moderna, pero que esta maniobra fundamental también im-
plica una flaqueza cuando se encaran los fenómenos cognitivos en un nivel más profundo”. Conti-
núa diciendo que algunos investigadores consideran al Conexionismo como un paradigma subsimbó-
lico, argumentan que los principios formales de la cognición residen en un dominio subsimbólico, a
lo cual agrega que la relación entre la emergencia subsimbólica y la computación simbólica es una
relación de inclusión donde los símbolos no son más que una descripción más elevada de propieda-
des, las que en el fondo están encastradas en un sistema distribuido subyacente; tal es el caso del lla-
mado código genético; y que los biólogos han pensando que las proteínas están codificadas por los
nucleótides cuyos tripletes de ADN son capaces de seleccionar adecuadamente un aminoácido en
una proteína solamente si están encastrados en el metabolismo de la célula, cuyas regulaciones enzi-
máticas están formada por una compleja red química.
Por todo lo expuesto, se puede apreciar que la perspectiva conectivista de la emergencia y el fe-
nómeno de la autoorganización está abierta para abarcar un variadísimo dominio del fenómeno cog-
nitivo. La asociación fructífera entre el cognitivismo y la visión emergentista donde las regularida-
des simbólicas son procesos distribuidos paralelos constituyen una posibilidad de resultados impre-
visibles para la inteligencia artificial; esta empresa complementaria insinúa resultados inapreciables
especialmente en todas las ciencias cognitivas.

CUARTA ETAPA: LA ENACCIÓN COMO ALTERNATIVA AL REPRESENTACIONISMO


El vocablo Enacción se traduce del neologismo inglés “enaction”, que deriva del verbo enacth,
que quiere decir representar en el sentido de desempeñar un papel, actuar; de allí la forma “enactua-
da” que debe traducirse al español coma actuada, representada o puesta en acto. Sin embargo, esto
habría llevado a confusión porque hacer emerger es la traducción del inglés “bring for”, de entrar,
cuyas connotaciones no pueden traducirse al español adecuadamente, de tal modo que consideramos
insoslayable la necesidad de utilizar el neologismo enaction que castellanizado es enacción, como se
dice al principio (Varela, 1988).
Este movimiento surge como respuesta a una insatisfacción proveniente del Representacionismo
descrito anteriormente.
Se considera que allí aún faltan algunas dimensiones en el fenómeno de la cognición bajo el tra-
tamiento que le dan las Ciencias de la Tecnología de la Cognición (CTC), con respecto a los enfo-
ques autoorganizativos, especialmente en Inteligencia Artificial. Se sostiene la idea de que es preci-
so insistir en una orientación totalmente distinta, ya que la búsqueda realizada a través de los siste-
mas paralelos distribuidos está muy relacionada con los cimientos mismos de los sistemas represen-
tacionales y que ello no contempla totalmente los principios de la autoorganización.
Para la mayoría de los investigadores que participan en este último enfoque la posibilidad de
conseguir una síntesis entre conectivismo y conexionismo giraría alrededor de un tratamiento des-
cendente y ascendente entre ambos. Aquí se percibe que el concepto de síntesis no es claro, sino
más bien una situación de compromiso; porque en las orientaciones indicadas aún faltan elementos
esenciales del fenómeno de la cognición relacionado con sus cimientos mismos.
El enfoque enactivo denuncia que falta aún incorporar el sentido común en la definición de cog-
nición para que ésta sea la representación atinada de un mundo externo que está dado de antemano.
Sostiene la necesidad de que hay elementos informativos a ser captados como rasgos del mundo, ta-
les como las formas y los colores. Encara además la dinámica de la resolución de problemas, lo que
implica también la presencia de un mundo definido. La mayor capacidad de la cognición viviente
consiste en plantear las cuestiones relevantes que van surgiendo en cada momento de nuestra vida,
ya que éstas no son predefinidas sino enactuadas, es decir que se las hace emerger desde un trasfon-
do y lo relevante es aquello que nuestro sentido común juzga como tal siempre en un contexto.
El enactivismo se propone hacer una crítica conceptual al movimiento anterior, la que gira alre-
dedor de la noción de representación como núcleo de las CTC, en que sólo se puede representar un
mundo que está predefinido, dado que este mundo va surgiendo o es modelado en vez de ser “prede-
finido”. Por tal caso la noción de representación ya no puede desempeñar un papel protagónico. La
tradición occidental ha propiciado la comprensión del conocimiento como un espejo, de la naturale-
za.
El verdadero desafío que esta orientación plantea a la citada ciencia descansa en el supuesto más
arraigado de nuestra tradición científica, la que sostiene que el mundo tal como lo experimentamos
es independiente de quien lo conoce.
Afirma este movimiento que la cognición no se puede entender adecuadamente sin sentido co-
mún, el cual no es otra cosa que nuestra historia corporal y social, ya que es conocedor y conocido,
sujeto y objeto, quienes se determinan el uno al otro y surgen simultáneamente (obsérvese la impor-
tancia de los aportes de la nueva física relacionado en el fenómeno de observación y observado) don-
de el conocimiento es ontológico. La cognición siempre consiste en interpretar o representar el mun-
do como si este fuera de cierta manera a la que se le atribuye el fenómeno que ésta se debe explicar
mediante las hipótesis que definen las representaciones internas por una parte; por otra parte existe la
idea que este rasgo de la cognición se debe explicar mediante la hipótesis de que un sistema actúa
sobre la base de representaciones internas. Pareciera que ambas ideas son similares. Para afinar un
poco esta distinción, es necesario introducir el concepto semántico que se refiere a todo lo que se
puede interpretar conociendo acerca de algo, ya que toda interpretación se hace sobre alguna cosa,
como por ejemplo los datos de un mapa (Tener en cuenta los aportes de Escher y el fenómeno de
Ruptura de la Simetría).
Las implicaciones ontológicas y epistemológicas aquí, son dobles; por un lado se da por sentado
que el mundo está predefinido ante toda actividad cognitiva; luego para explicar la relación entre
esta actividad y un mundo predefinido, plantea la existencia de representaciones mentales dentro del
sistema cognitivo. Esta idea no tarda en convertirse en un concepto más fuerte de representación
cuando se lo hace sobre la base de generalizar o universalizar el fenómeno con la intención de elabo-
rar una teoría cabal acerca del lenguaje o la cognición, sin tener en cuenta que estos son producto de
la función creativa del homo faber.
Partiendo de las implicaciones ontológicas y epistemológicas no puede darse por sentado que el
mundo está predefinido ante toda actividad cognitiva, así que para explicar las relaciones entre esta
actividad y un mundo predefinido, se plantea la existencia de entender cómo se efectúan las repre-
sentaciones mentales dentro del sistema cognitivo (imágenes, símbolos, subsímbolos o patrones de
actividad distribuidos por una red). Así, las teorías hasta hoy manejadas han establecido que:
1. el mundo es predefinido
2. la cognición aprehende este mundo aunque sea en forma parcial
3. el modo en que conocemos este mundo predefinido consiste en representar sus rasgos y
luego actuar sobre la base de estas representaciones.
Deseamos dejar constancia que en los enfoques sobre cognición que estamos manejando, el
campo de investigación es muy intenso, y las posiciones de los científicos a veces enfrentadas, y
otras veces en disenso por razones de matices o por exigencias de revalidación de hipótesis, es tre-
mendamente fluido, lo cual no puede incluirse en este libro porque escaparía a su cometido. Suge-
rimos utilizar la bibliografía que se consignará correspondiente a este Nodo y la general que se pro-
vee.
Nos hemos propuesto sólo presentar una idea muy panorámica y como es sabido, se corre el
riesgo deque se transforme en fárrago y oscuridad.
Es muy sugestivo e intrigante el efecto de interfase que se produce al enfrentar los conceptos de
conciencia, cognición y comunicación hoy utilizado en las nanociencias y en las macro-representa-
ciones (Véase interfases en Taxonomía bibliográfica 2, 3. 6 y 7).

ILUSTRACIÓN RELACIONADA CON LOS POSTULADOS DEL ENACTIVISMO


¡Estoy despierto! Oh, dejad entonces que reinen las in-
comparables figuras allí enviadas por mis propios ojos.
J.W. Goethe – Fausto II
La orientación enactivista tiene como cometido proponer un camino intermedio de lo que se ha
descrito anteriormente para trascender los extremos que las posiciones anteriores que de una u otra
manera vienen sosteniendo. Recurre como ejemplo a utilizar el fenómeno de la visión y el color en
los últimos desarrollos experimentales planteándose la pregunta de la aparición de la sinergía entre
luz y visión como elementos constitutivos del fenómeno de la cognición cuyo fenómeno se define
mutuamente y son correlativos. Con referencia al color, los teóricos modernos hablan de “propieda-
des cromáticas preexistentes no como representación de la longitud de onda sino de las propiedades
reflexivas de una superficie, dichas propiedades cromáticas son independientes de la iluminación y
más característica del objeto que se observa… Que las operaciones neuronales cooperativas que sub-
yacen en nuestra percepción del color son el resultado de la larga evolución biológica de nuestro gru-
po de primates… Que los mecanismos neuronales que subyacen a un color no son la solución de un
problema (captar las propiedades preexistentes de los objetos) sino el surgimiento simultáneo de la
percepción cromática en el hombre o clave, y lo que luego se puede describir como atributos cromá-
ticos del mundo habitado”. Al igual que el color el olor no se revela como un mapa pasivo de rasgos
externos sino como la articulación creativa de sentido a partir de lo histórico. Bajo la luz la opera-
ción del cerebro se interesa centralmente “en la enactuación” de mundos a través de la historia de li-
najes viables: es un órgano que construye mundos en vez de reflejarlos (Varela).
“Afirma que el proceso continuo de la vida ha modelado nuestro mundo entre una ida y vuelta,
entre lo que describimos desde nuestra perspectiva perceptiva como limitaciones externas y activi-
dad generada internamente” ... “lo que marca la diferencia entre el enfoque enactivo y cualquier otra
forma de constructivismo o neokantismo biológico, es este énfasis en la co-determinación (del huevo
y la gallina)”. Nótense las diferencias que hace con respecto al movimiento fenomenológico y sus
seguidores y la interpretación entendida como la actividad circular que elabora la acción y el conoci-
miento en un círculo indisociable.

CONSECUENCIAS DEL ENACTIVISMO


La corriente enactivista sostiene que las aptitudes cognitivas están inextricablemente enlazadas
con una historia de vida: “se hace camino al andar”. La cognición no es más un dispositivo de repre-
sentaciones. La cognición es la acción efectiva del acoplamiento histórico que actúa y hace emerger
un mundo a través de una red de elementos interconectados capaces de cambios estructurales durante
una historia ininterrumpida. Cuando se transforman en un mundo de significaciones preexistentes
parte de ellas cambian o configuran un nuevo mundo de significaciones como ocurre en la historia
de la evolución. (F. Varela)
Un sistema cognitivo funciona adecuadamente cuando se transforma en parte de un mundo de
significación preexistente o configura un nuevo sistema de significantes.
Vemos aquí que las representaciones no desempeñan un papel central y la inteligencia ha dejado
de ser la capacidad de resolver un problema para transformarse en la capacidad de ingresar en un
mundo donde se comparten significados; así como el conexionismo nació del cognitivismo por un
contacto muy estrecho con el cerebro, la orientación enactivada un paso más allá del representacio-
nismo, aunque en la misma dirección para abarcar también la temporalidad del vivir, es decir, la di-
mensión histórica. Trátese de una especie (evolución) o del individuo (ontogenia), o de la estructura
social (cultura) (Véase Taxonomía bibliográfica 1 y 5 en interfase).
Las consecuencias de trabajar sin hacerlo en función de las representaciones en los fenómenos
cognitivos ha concitado el interés de los especialistas, los que en un principio eran pocos y en los úl-
timos años ha crecido en forma incesante. Muchas de las herramientas usadas en el conexionismo
tradicional han sido reformuladas en este nuevo contexto donde las líneas divisorias dejan de ser cla-
ras como lo eran con la orientación simbólica y los últimos postulados del conexionismo representa-
cional.
Las estrategias enactivistas son muy importantes para la Inteligencia Artificial cuando se dese-
chan las restricciones que imponen los problemas predefinidos en los casos de resolución de proble-
mas.
En el enfoque enactivo el sistema debe enfrentar un ámbito no definido que debe articular en
significados descartando los sistemas de clasificación. Opera generalmente llevando a cabo simula-
ciones de historias prolongadas de acoplamientos y de estrategias evolutivas básicas en el que toda-
vía no aparecen desempeños inteligentes, aunque se espera, se produzcan en el futuro (Ver en Com-
plejidad –Waldrop,1993, los trabajos de J. Holland, Chris Langton y Stuart Kaffman sobre Inteli-
gencia Artificial y Vida Artificial).
En este campo hay otro enfoque enactivo en el área del lenguaje informático donde la comuni-
cación no consiste en la transferencia de información del emisor al receptor sino que se convierte en
la modelación mutua de un mundo común a través de una acción conjunta; se postula aquí que el
acto social del lenguaje da existencia a nuestro mundo. La informática así usa actos lingüísticos
como declaraciones, promesas, requerimientos y formulaciones aunque la red de estos actos no cons-
tituye una herramienta para la comunicación, se lo considera que forma una trama de nuestra identi-
dad.
Para la comprensión del acto administrativo de lo que ocurre en una oficina, ofrece mucho más
comprensión que los clásicos organigramas, la actividad investigadora de desentrañar las operacio-
nes que se efectúan en función de las dinámicas interpersonales. Este enfoque ha originado una nue-
va rama en Inteligencia Artificial dedicada al uso de coordinadores, que reemplazan al correo elec-
trónico estándar con software destinados al análisis de flujo de conversaciones en una empresa. Esta
reorientación de la Inteligencia Artificial en vez de exigir al computador un análisis lingüístico abier-
to le brinda la posibilidad de un reconocimiento explícito, continuo, a modo de una enacción lingüís-
tica.
En lo que se refiere a los nexos que unen la emergencia y la enacción se resuelven mediante la
función que se atribuye a un sistema distribuido enfatizando el proceso histórico que produce regula-
ridades emergentes, variándose para cada caso, el énfasis que se pone en las redes ya sea que éstas
tengan una capacidad más específica para las representaciones, o por el otro lado, en el caso que es-
tas redes se orienten a la interpretación del fenómeno cognitivo como emergente, explicado anterior-
mente. Así, el camino que se tome, puede estar más o menos cerca de la realidad biológica que de la
pragmática (Smolensky en su “Teoría de la Armonía y Computación Subsimbólica”, y S. Oyama y
los autores citados anteriormente).
NODO VII

SEMIÓTICA SOCIAL
LOS NUEVOS CÓDIGOS COMUNICACIONALES.
LA NATURALEZA Y CIRCULACIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS

SEMIÓTICA SOCIAL
EL NACIMIENTO DE LA SEMIÓTICA
LA SEMIÓTICA COMO TRANSDISCIPLINA
ORTODOXIAS Y CONTROVERSIAS ACERCA DEL CAMPO DE LA SEMIÓTICA
LAS IDEOLOGÍAS
CONCLUSIONES
NODO VII

SEMIÓTICA SOCIAL:
LOS NUEVOS CÓDIGOS COMUNICACIONALES.
LA NATURALEZA Y CIRCULACIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS

Quizá la historia Universal es la Historia de unas cuantas


metáforas; quizás la Historia Universal es la historia de
la diversa entonación de algunas metáforas.
Jorge Luis Borges – La Esfera de Pascal,
1951
La Semiótica ha sido definida como “la ciencia de la vida de los signos en la sociedad” (Saussu-
re), más precisamente la creación, detección y uso de los signos en la sociedad, como elementos in-
dispensables con los que se construyen los almacenes de imágenes y los mapas cognitivos para la co-
municación y sus interacciones, dando así lugar a la creación del lenguaje. Consideramos que el len-
guaje es la condición sine qua non que hace devenir en el hombre lo humano. En la era de la Comu-
nicación por la que transitamos, el concepto de Semiótica Social está estrechamente relacionado con
los contenidos profundos sobre los que se estructura el Nuevo Paradigma Científico. Esta nueva dis-
ciplina se encarga de explicar el fenómeno de la comunicación y las manifestaciones conductales es-
pecialmente en lo que refiere a la interiorización de la realidad y el proceso de consensuar de acuer-
do con el acto de la cognición, no sólo humana sino en todos los órdenes de la naturaleza. Un térmi-
no proveniente de los avances realizados en Lingüística y la Literatura ha entrado de lleno en la cien-
cias Sociopolíticas y todas las disciplinas que se ocupan de los aspectos conductales hasta el punto
de precisarse en el campo de la comunicación animal y de los vegetales entre sí y en interacción con
el principal referente que es el hombre. Por Primera vez en trescientos años la Semiótica como cien-
cia permite una refundación (véase John Locke, Joao Poinsot) para las ciencias humanas, dando lu-
gar a una nueva superestructura como epifenómeno para el mejor entendimiento de lo que hemos de-
signado con el nombre de humanidad, y de ésta con el ambiente total y sus interacciones. Un nuevo
marco de referencia se construye para esta disciplina bajo los conceptos de Semiosis, Semiología, y
en forma definitiva Semiótica.
Por primera vez, lo que se sostiene como signo, se transforma en el elemento que permite el en-
tendimiento para la Interpretación de todos los repertorios e interacciones que conducen al fenómeno
de la comunicación. Ello configura el genuino fenómeno de la comunicación cuyas implicaciones
son producir el conocimiento activo, ya sea como consenso o disenso, dentro de los marcos en que
Ciencia y Tecnología actúan recursivamente. Así se da origen a la construcción autopoiética del co-
nocimiento como resultando del entendimiento e interacción de todas las entidades y creaciones
existentes en el Cosmos. Desde este punto de vista, el actual desarrollo de la Semiótica como un
quehacer transdisciplinario nos provee de las múltiples claves que interactúan entre naturaleza (Biós-
fera, Tecnósfera, Sociósfera, Noósfera y Nooética) como construcciones provenientes del acto creati-
vo. Se le atribuye al ser humano los papeles decisivos que le impone el proceso de la evolución en
un universo, que tiene historia, y por lo tanto sus leyes están en constante desarrollo y replantea-
mientos, habiéndonos zafado así de la esclavitud en que nos ha mantenido la concepción de las leyes
eternas.
La Taxonomía bibliográfica responde globalmente a la concepción de Semiótica como metadis-
ciplina, dado que los signos son el ingrediente unitario con los que el ser humano construye su per-
cepción del mundo. A través de ello opera en todos los ámbitos de la realidad y la evolución de la
materia se dinamiza a través de la conciencia cósmica como fenómeno totalizador de la dinámica re-
cursiva de los signos (Taxonomía bibliográfica 7), elementos que distinguen y por lo tanto conocen.

SEMIÓTICA SOCIAL
Cuando las palabras pierden su significado, la gente pier-
de su libertad.
Confucio
Como se ha visto más arriba, la Semiótica ha adquirido un desarrollo muy complejo y abarcati-
vo. Para nuestro propósito, dentro de este desarrollo, deseamos situarla en función de hipótesis ope-
rativas. Preferimos reservar la definición de Semiótica Social para el estudio de los fenómenos que
generan el uso relacional de los signos, que interactúan entre sí dando lugar al lenguaje, mediante el
cual los individuos construyen la realidad por vía del entrelazamiento de los fenómenos, que produ-
cen las interacciones micro y macroestructurales, creándose así el ámbito cosmovisivo sobre el que
se sustenta la identidad a partir de la cual se generan todos los procesos consensuales.

EL NACIMIENTO DE LA SEMIÓTICA
Es bien conocido hoy en día que el campo de la Semiótica tiene sus antecedentes contemporáne-
os por un lado en el ámbito de la Lingüística y por el otro en el de la Filosofía. En el primero se re-
conoce a Ferdinand de Saussure, quien ha designado a este campo de investigación con el nombre de
Semiología, término que le pertenece.
También debemos consignar el nombre de C. S. Peirce que ha elegido el nombre de Semiótica.
Ambos lo toman del vocablo griego “Semeion”. Éste último desarrolla su punto de vista teniendo en
cuenta y actualizando los conceptos que en el siglo XVII emplea John Locke en su trabajo: “Ensayo
Sobre el Entendimiento Humano” (Essay Concerning Human Understanding) donde ya usa la pala-
bra Semiótica. Saussure hace derivar a la Semiología de la rama que se ocupa del estudio de los sig-
nos y que proviene de la Psicología Social y la Lingüística como subespecies (1900-1911). Dicho
autor fue muy cauteloso en el desarrollo de estos comienzos dirigidos a desenvolver una disciplina
en si misma.
Estos dos puntos de vista han dado lugar a dos designaciones, la Escuela Inglesa-Americana, y
otros importantes movimientos europeos que identifican a esta disciplina con el nombre de Semióti-
ca. La escuela Francesa continúa con la orientación bajo el nombre de Semiología (o semiologie).
Debemos hacer constar que frente a la presión ejercida por múltiples autores en Francia también se
está utilizando el término de Semiótica bajo la palabra Semiotique, aunque sin desplazar todavía el
concepto de Semiologie. Entre los filósofos modernos quien luchó denodadamente para esclarecer y
alejarse de toda la confusión arrastrada por el idealismo, aunque no pudo escapar de él, se encuentra
Martin Heidegger, quien define a la Semiótica como la comprensión de la totalidad de la experiencia
humana sin excepción de las estructuras interpretativas sostenidas por los signos. Así es como se
puede apreciar sin sorpresa que los desarrollos originales de la Semiótica en nuestro tiempo han se-
guido las huellas y líneas del idealismo clásico en forma confortable dentro de este pensamiento, en
los cuales se ha plasmado el análisis estructuralista de los textos y de la narrativa y los movimientos
postestructuralistas, postmodernistas, etc.
Recientes trabajos (Anderson y otros, 1984) han tratado de reconceptualizar a la Semiótica en
sus fundamentos, declarando que las ciencias humanas que la informan deben evitar los choques con
la Filosofía, que se debate entre realismo e idealismo, como dicotomía para interpretar la experiencia
humana. Con ello se retoman las tradiciones provenientes de John Locke (1632) anteriormente cita-
das, y las de su contemporáneo, el filósofo portugués. Joao Poinsot.
Para ellos, el nombre de dicha disciplina, aunque detectada en forma muy fragmentaria, arranca
de un origen muy antiguo relacionado con la medicina, designada Semiología, donde se la usa como
la doctrina de los signos proveniente de la Sintomatología. Estos conceptos son revitalizados a tra-
vés de diversos canales tales como los provenientes de las reflexiones sobre Lingüística y Filosofía
en función de diversos trabajos (Véase Romeo 1976, 1977 y 1979; Deely 1982 y 1985; Eco y Deely,
1983; Eco, 1984; Schbach y Trabant, 1983; Doyle, 1984 - Basics of Semiotics). Esta orientación, a
diferencia de la de Saussure, no deriva su principal inspiración exclusivamente del lenguaje, sino que
le da al concepto de Semiosis uno mucho más amplio y fundamental, incluyendo en él al universo fí-
sico en sí mismo, para definir a la Semiosis humana como Antroposemiosis. De este modo, es que
aquí ya vemos el concepto de Semiótica como parte de la interacción con la naturaleza, ya que ella
es la que permite la construcción de los signos (véase enactivismo) y no que los signos están cons-
truidos por anticipado. Aquí se revela la tradición de dos paradigmas que comienzan a separarse.
En uno se visualiza a la Semiótica como un todo, y a la Semiología como una parte de ésta. El tema
de estas dos tradiciones es necesario mirarlo con cuidado ya que no constituyen dos tradiciones por
sí mismas sino que se la contempla como dos movimientos. Uno es conocido como Continental par-
tiendo de Saussure y el otro del movimiento encabezado por Peirce descrito previamente, según la
visión de los americanos.
Deseamos consignar como muy importante el punto de vista del método con que la Semiótica ha
venido desarrollándose. Éste siempre ha estado ligado con el Positivismo Lógico o el Conductismo
más que como una disciplina en sí misma, pero todavía adscrita al idealismo reduccionista. A la vez,
a diferencia de ambos movimientos, la Semiótica en sus fundaciones doctrinales no debe ser mirada
como una construcción ideológica sino como resultado de una cosmovisión construida activamente.
En la práctica, la Semiótica Social no puede nunca estar libre de alguna influencia ideológica, ya
que todos los semióticos son seres humanos que descargan sobre la disciplina sus puntos de vista,
desde las identidades personales. Aquí se nos plantea el problema de la neutralización de sus ecua-
ciones personales, puesto que desde el punto de vista extrínseco de la evaluación de los signos, ésta
se lleva a cabo desde el umbral cosmovisivo en el que se cimenta el método que se use. La Semióti-
ca debe ser un quehacer en el cual se maneje un punto de vista transdisciplinario, el que no sólo sea
compatible con cualquiera de los métodos usados, mientras que ellos revelen las verdades que refle-
jen de alguna manera al mundo o la naturaleza del asunto en el cual se investigue, incluyendo dentro
de ello, aun las ideologías esclerosadas que suelen confundirse con teorías. Esto quiere decir, mante-
ner la compatibilidad de ésta de acuerdo con los roles que juegan los signos, haciendo a los métodos
compatibles con la capacidad de interpretar aquellos efectos escondidos, que puedan permanecer en-
tre los diferentes puntos de vista. De tal modo que, en los casos en que se haya excluido demasiados
contenidos, no deje de percibirse el hecho de que se ha usado la ideología como un método.
La Semiótica es un punto de vista cuya perspectiva se refleja como fenómeno de la interpreta-
ción en los resultados provenientes de los intentos sostenidos de reflejar en forma viva, cuanto suce-
de fuera de una percepción estática simplificada. Como estereotipo condicionante, radica en la deco-
dificación del otro y la coincidencia de la decodificación de sí mismo, medida por la consensuación.
El total de nuestra experiencia desde sus orígenes más primitivos ha descansado en la correla-
ción de una red de signos interrelacionados en forma activa. Este fenómeno no puede ser reducido a
una ideología sin perder el punto dé vista propio de que los limites o fronteras de todo entendimiento
es en sí mismo, una actividad de interpretación, construida, dependiente de las correlaciones empa-
rentadas entre sí, de percepciones y sensaciones en el tiempo y en el espacio histórico, como ámbito
cosmovisivo participatorio.
Nuestro propósito gira alrededor de dar a los signos una perspectiva que se formaliza en estre-
cha relación con la actividad y experiencia consensuada relacionada con cada uno Es decir, que toda
experiencia es por lo tanto analizable y probable, y está enraizada por sobre todo en la experiencia
común codificada, tal como se revela ella misma: como la construcción de una red de interrelaciones
construida a través del tiempo, ya sea mediante la herencia biológica animal, como el caso del horno
sapiens, o también a través de la experiencia individual como es la socialización y la enculturización
(Deténgase sobre la apreciación del fenómeno de la emergencia y la complejidad en los epifenóme-
nos del proceso de la vida, y la consecuencia ontogénica del proceso de consensuar).
Partimos de una nueva definición y entendimiento de la realidad, sobre qué es lo que nosotros
comprendemos por lo real, al proveernos de un centro o foco de lo que significa ésta dentro de la ex-
periencia humana, que es siempre autopoiética.
En el contenido de esta nueva definición de realidad se encuentran todos los ingredientes que
constituyen los supuestos en que se basa el nuevo paradigma autoorganizativo evolucionario; nos
alejamos aquí de las apreciaciones filosóficas provenientes del realismo en su dilema con el idealis-
mo, incluyendo el “positivismo”, el “materialismo” y las consecuentes escuelas emergentes como el
“estructuralismo”, el “postestructuralismo” y los diferentes “postmodernismos”. Es decir que pres-
cindimos de toda matiz que tenga connotación con los puntos de vista citados en todas estas cons-
trucciones El primer requerimiento que exigimos para la Semiótica es, que ella constituye una disci-
plina por sí misma, por lo tanto nuestro concepto de lo que es objetivo está totalmente subsumido en
lo subjetivo, ya que el individuo siempre permanece dentro de un nivel de subjetividad. Como pue-
de revelarlo el conocimiento proveniente de los últimos desarrollos científicos que han puesto en
evidencia la circulación histórica de diferentes cosmovisiones.
Si nos preguntamos qué es lo que los estudios semióticos investigan, nuestra respuesta será dada
en breves palabras: la acción de los signos.
Se producen fenómenos semióticos en cualquier nivel de la naturaleza, reservándose el de Se-
miótica Social para la disciplina que configura a los repertorios humanos, constituyéndose una antro-
posemiosis multinivélica y multidireccional proveniente de la autopoiesis que genera todos los fenó-
menos de la naturaleza en sus acotadas realidades.

LA SEMIÓTICA COMO TRANSDISCIPLINA


Si alguien dice algo, yo escucho algo, pero lo que escucho
está determinado en mí. El que escucho determina lo que
escucha, no el que habla.
H. Maturana
A partir de este punto de vista las conocidas doctrinas referidas a la naturaleza de los signos su-
fren una vuelta o punto de inflexión, en donde la Semiótica adquiere un pleno desarrollo por incor-
porar a su cuerpo de conocimiento el punto de vista dinámico, requerido para explicar los procesos
de significación. Dejando de ser así la que se ocupa de estudiar los signos simplemente desde un
punto de vista ontológico.
Desde aquí los signos no sólo existen sino que se construyen, crecen y se reproducen, como lo
explica la corriente Enactivista. En todo acto semiótico hay que distinguir siempre tres elementos,
de los cuales uno no existe por anticipado sino, que es el producto de la acción entre las partes que se
comunican y el producto de la comunicación, cuyo resultado es la acción diádica y dinámica como
consecuencia. No podemos dejar de tener en cuenta un elemento irreductible, que es la interacción
subjetiva que conduce al logro de metas u objetivos. Tanto las interacciones psíquicas o físicas se
manifiestan mediante la acción de los signos, pero su entorno es un contexto cuyas condiciones se
perciben por la acción e intencionalidad de los signos. En otros términos, la acción de los signos
siempre implica interacciones dinámicas aunque las interacciones dinámicas, no siempre impliquen
la acción de los signos.
Deely hace referencia al caso del mercurio en un termómetro, cuya función diádica se manifies-
ta cuando el ambiente se calienta, éste mide la temperatura, pero que para ser percibida debe haber
alguien que esté familiarizado con la función del termómetro. Aquí se reflejan dos eventos, uno
mental o subjetivo y otro físico, el termómetro, que produce cierto tipo de signo; y el que lo percibe
como un índice de la condición ambiental y que entra como un tercer factor en la interacción dinámi-
ca intencional, sin cuya presencia quedaría sólo como una interacción diádica (John Delhi, 1990-
pág. 223 y siguientes.).
El más alto nivel de una Semiosis, se da como una experiencia muy estrecha con la presencia
del ser humano, de ahí su designación como antroposemiosis, la cual incluye todo el proceso de la
elaboración de los signos específicamente producidos por el hombre, en estrecha colaboración con
su ambiente. Este concepto incluye tanto el lenguaje como todos aquellos sistemas de signos que se
simultanean con éste y el cúmulo de percepciones recurrentes que modifican el ambiente, ya sea por
otras realidades físicas, sean éstas o no animadas, aunque el entendimiento de todas estas manifesta-
ciones se hagan posible mediante el lenguaje.
Más precisamente y en forma inclusiva, la antroposemiosis comprende a todos los procesos que
organizan los signos en el cual el ser humano se encuentra directamente involucrado. Desde este
punto de vista, el lenguaje en sí mismo es un sistema secundario y no primario, como se ha pensado
siempre, aun en el caso de la distinción que haya que hacerse en las diferentes tradiciones culturales
y el desarrollo de las civilizaciones. El lenguaje es el medio más aproximado que sostiene a las re-
des de interacciones que constituyen dichos fenómenos sociales de Semiosis. Esta red de interaccio-
nes se cristaliza en entramados de experiencias humanas entretejidas intrínsecamente por la Semiosis
Lingüística con las Semiosis compartida, en común con todas las otras especies biológicas o no bio-
lógicas. A esta trama ampliada podemos designarla como una Red Endosemiótica con la cual el or-
ganismo humano es sostenido y proveído de todos los fenómenos semióticos que el ambiente le brin-
da. Además de la interacción entre ser humano y ambiente físico, éste se ve ligado no sólo con otros
humanos sino con otros animales desde el punto de vista antroposemiótico. Se considera que toda la
naturaleza en forma evidente tiene su propio lenguaje, que también el hombre incorpora formando su
microcosmo recurriendo al fenómeno de la metáfora, al mismo tiempo que desarrolla otras relacio-
nes semióticas para su desenvolvimiento.
Al proceso de percepción y de sensación que es común a todo animal, se lo ha definido frente al
del hombre como zoosemiósis (Sebeok,1963-64).
Al igual que la antroposemiosis, la zoosemiósis se superpone o solapa con el proceso semiótico
compartiéndolo con el hombre o con otros animales. Por cada especie animal hay una específica
modalidad semiótica y que constituyen parcelas de la investigación zoosemiótica, como por ejemplo
la semiosis de las abejas (Vhon Frisch,1950 y Kessel, 1955).
Más recientemente, una tercera área donde se contempla el fenómeno de la Semiosis ha resulta-
do como consecuencia de la tecnología micro y macroscópica dentro de la naturaleza bajo el nombre
de Fitosemiosis. Ésta se refiere a las redes o tramas semióticas de las plantas, entre las cuales se dis-
tingue el trabajo de Martin Krampen y colaboradores. Aquí se contemplan dos puntos de vista: las
interacciones entre plantas, y entre plantas y animales, como son aquellas en las que los insectos se
transforman en víctimas de las plantas.
Es notable el ejemplo que dan algunas de ellas, las que desorientan a los insectos con respecto a
su sexo para evitar la propagación de éstos como defensa. Los autores que trabajan en este área des-
tacan que el mundo de las plantas está lleno de incalculables ejemplos relacionados con este tipo de
fenómenos en relación con los animales. Además, en recientes descubrimientos dentro de la planta
misma, se ha descubierto la manera en que ésta informa una infección respecto de una zona a otra,
por ejemplo en las raíces. Esto ha dado lugar a nuevas hipótesis donde podrían extenderse las fron-
teras que delimitan las múltiples actividades semióticas incluyendo al reino mineral, llamado natura-
leza inorgánica en ambos campos físicos y químicos.
Bajo las formulaciones de estas hipótesis, no sólo nos encontramos con el área macroscópica de
la Biosemiosis donde hemos definido los tres principales niveles, sino que éstas operan también en el
área microscópica, y asimismo como en el caso de la endosemiosis mencionada (véase Sebeok).
Debe incluirse además un área más integradora dentro de la dimensión macroscópica de la biosemio-
sis, que es la que comprende el fenómeno de la evolución en general, la que se designa con el voca-
blo de Fisiosemiosis y que es una actividad virtual en comparación con la Biosemiosis, pero no me-
nos repleta de objetivos causales mediante los cuales, las interacciones físicas que existen entre las
cosas, son canalizadas y dirigidas hacia un futuro diferente como consecuencia de la interacción que
las afecta. Este proceso puede deducirse tanto de las estrellas, de los sistemas planetarios en su desa-
rrollo o de elementos más primitivos en el área microscópica como es el caso del polvo estelar, lo
que deviene bajo ciertas condiciones en estructuras complejas, como es la formación de los cuerpos
que pueblan el Cosmos.
En muchos aspectos básicos estos últimos desarrollos se nutren de los lineamientos llevados por
ciertos precursores pioneros al decir de Winance (1983, pág. 515 en Sebeok). Esto se mantiene den-
tro de la tradición de Peirce, Locke y Poinsot, en lo que la lógica se convierte en Semiótica asimilán-
dola a un enfoque epistemológico total, donde queda incluida la filosofía natural. Remarca este au-
tor que la epistemología tomada de las ciencias humanas debe hacerse inclusiva a todas las otras
ciencias incluyendo la denominada “metafísica”, ya que lo que la Semiótica Investiga es integral y lo
que anteriormente solía extrapolarse, debe quedar comprendido dentro de la investigación semiótica
como un todo. En definitiva, resulta claro que desde este punto de vista la Semiótica es el nombre
que se da a una Transdisciplina con campos de investigación distintivos. Por la misma razón que
cada investigación tiene su propia área de deslinde, en este caso las semiosis están referidas a la aco-
tación que hace cada campo, y el concepto de Semiosis debe incluirse junto con el de otras áreas de
conocimiento, integradas en el campo unificado del nuevo Paradigma Científico (véase autopoiesis.
coevolución, etc.).

ORTODOXIAS Y CONTROVERSIAS ACERCA DEL CAMPO DE LA SEMIÓTICA


La condición última de nuestra naturaleza precisamente es
“este ser humano” que se hace continuamente a sí mismo en
un operar recursivo tanto de procesos autopoiéticos como so-
ciales con los cuales se genera continuamente la auto-descrip-
ción de lo que hacemos. No es posible conocer sino lo que se
hace. Nuestro ser humano es pues, una continua creación hu-
mana.
Rolf Beheneke
Hemos prescindido deliberadamente de incorporar a esta parte las controversias generadas en
este campo del conocimiento, el que por resultar muy joven se encuentra en un vigoroso proceso de
crecimiento con múltiples ebulliciones. Muchos de los enfoques semióticos todavía no han conse-
guido desligarse de las influencias de las disciplinas todavía adscritas al Reduccionismo científico a
pesar de las frondosas nomenclaturas con que circulan como neo-disciplinas transitando en diferen-
tes escuelas. Para obviar las dificultades que estas omisiones podrían producir a lectores especializa-
dos con amplia vocación inquisidora sugerimos se reflexione sobre el contenido total de la propuesta
que se hace en la Taxonomía bibliográfica con su énfasis en los procesos de interfases recursivos de
la división propuesta.

LAS IDEOLOGIAS
Las ideologías son potencial y enormemente destructivas. La
lucha entre ideologías es a veces mucho más destructiva que la
lucha dentro de ellas mismas. La Guerra de los Treinta Años
(1648-1680) de Europa Cristiana, la actual trágica y sin senti-
do entre Irán e Irak, en el Islam o la era de Stalin en la Unión
Soviética, y la horrorosa de Camboya, como asimismo la Revo-
lución Popular en China, sin lugar a dudas han dejado adver-
tir a la humanidad de toda su capacidad destructiva.
K. Boulding
Como hemos podido apreciar un sistema de ideas en la mente de la raza humana, da origen en el
curso de la historia y tal vez en los últimos trescientos años a sistemas alternativos y competidores
de postulaciones y racionalizaciones, cristalizándose en ortodoxias, a lo que podríamos llamar Ideo-
logía.
En la mayoría de los casos, éstas han dado lugar a conversiones masivas, dando como resultado
el reemplazo de una ideología por otra, y constituyendo complejos semióticos, conocidos como Sis-
temas Filosóficos, Sistemas Políticos, Sistemas Religiosos. Estos sistemas nunca suelen ser unifor-
mes, sino que a su vez lo constituyen subsistemas y sub-subsistemas, dentro de los cuales encontra-
mos a las sectas, las posiciones extremas, dentro del pensamiento político de las teorías filosóficas,
dando todas ellas lugar a divisiones culturales con características especificas.
Históricamente las diferentes ideologías, han sido identificadas como regionalizaciones donde
éstas han presentado fronteras o límites acotando características, formas de acción pagadas por el Es-
tado, donde se han desarrollado y dando como consecuencia lugar a simbologías cuyos complejos
semióticos se han erigido en verdades absolutas.
Así vemos como hoy proliferan vigorosamente los fundamentalismos como localizaciones recal-
citrantes en diferentes regiones del mundo. En 1979 asistimos al estruendoso desplome del Marxis-
mo. Históricamente en los últimos trescientos años las ideologías han constituido los sistemas de
verdades apodícticas en que prácticamente se han encuadrado los sistemas políticos, jurídicos y eco-
nómicos, arropados por los principios Newtonianos de verdades absolutas y eternas, donde los prin-
cipios evolutivos y la irreversibilidad de la función tiempo fue totalmente ignorada. Tales construc-
ciones constituyeron la estructura donde los principios de justicia, de distribución y de funcionaliza-
ción de la convivencia demarcaron el ámbito donde podían recorrerse los vericuetos a que ha estado
sometido el concepto de Democracia, por cierto siempre representativa, y mediatizada en la dinámi-
ca de la funcionalización y las obligaciones. Esta suerte de entramado ha dejado un sustrato que per-
manece aún subyacente en los diferentes códigos comunicacionales, dando lugar a múltiples niveles
de discursos simultáneos.
El impacto de la tecnología y la aceleración de las comunicaciones en interfase recursiva ha pro-
ducido una abundancia de opciones y de participaciones en el ciudadano, las cuales han terminado
por organizar y funcionalizar una nueva semiótica comunicacional, la que día a día, mediante el ejer-
cicio del zapping individual está depurando el doble discurso y las contradicciones entre los sistemas
de ideas o ideologías y la comunicación genuina, en los diferentes repertorios de la convivencia.
Quizás este fenómeno sea uno de los mutantes más poderosos en el concepto que todavía se tiene de
democracia y la evidencia más aplastante de que la convivencia descansa cotidianamente en el ejer-
cicio constante del consenso armonizado por el altruismo y su tabla de valores.
Desde el punto de vista de la Semiótica Social, las ideologías han dejado de ser sistemas operati-
vos para transformarse en precipitados o escrecencias histéricas perturbadoras de la comunicación
genuina, por donde debe circular el concepto armonizado de la convivencia (Véase lo pertinente en
los apartados que se refieren al concepto de Poder, Nodo IX, X y XI).

CONCLUSIONES
Las consideraciones acerca del contexto circundante y los efectos de la historia biológica y cul-
tural en el fenómeno de la cognición y la representación semiótica de la acción, nos ha obligado a to-
mar en cuenta una Epistemología Transdisciplinaria, para entender la situación actual por la cual pa-
san las ciencias que trabajan en el campo de la convivencia, quien está pasando por una verdadera
mutación. Ello nos ha obligado a descartar de antemano las epistemologías con las cuales se han
manejado las diferentes disciplinas tradicionales que se han desarrollado y estructurado, tales como
Ciencias de la Conducta, Ciencias Sociopolíticas, Filosofía y Sociología del Conocimiento, etc.
Nuestra epistemología se desenvuelve en forma simultaneada transdisciplinando Biología, Neuro-
ciencias, Ciencias Tecnológicas y todas las Ciencias de la Convivencia, en su forma macro dimen-
sional por considerar que son campos inseparables para acometer el estudio de la cognición, como
fenómeno constitutivo en la nueva Teoría del Conocimiento del Paradigma Autoorganizativo y Auto-
comprensivo que se propone en este trabajo. Por dicha razón, hemos decidido dejar fuera todos los
desarrollos provenientes de las filosofías tradicionales, entre ellas las escuelas y sub-escuelas feno-
menológicas y todos los derivados del Estructuralismo, Materialismo, Superestructuralismo. Post-
modernismo, etc. No pretendemos con esto subestimar los inmensos aportes hechos a las ciencias
del conocimiento, tampoco creemos que ellos quedan fuera de consideración, sino que entendemos
que el efecto mutante producido por la Biología, las Neurociencias, la Informática en su variante de
Inteligencia Artificial y realidad virtual, y muy especialmente, los desarrollos espectaculares realiza-
dos por la Microfísica y la Biología Molecular nos han puesto en evidencia la irreconciliación entre
las epistemologías tradicionales y las nuevas desarrolladas sobre las disciplinas que apuntamos utili-
zadas en nuestro enfoque transdisciplinario.
Se ha reflexionado en la forma más abarcativa, acerca del hecho que contemplar el punto de vis-
ta tradicional de las Ciencias del Conocimiento, y todas las disciplinas que giran alrededor de las
Ciencias de la Conducta, desarrolladas y exploradas, con enfoques filosóficos o biológicos prove-
nientes de las neurociencias, estas últimas todavía basadas en hipótesis que no han podido aún supe-
rarlos enfoques reduccionistas, no dan respuestas a las hipótesis con que enfrentamos el fenómeno
de la cognición aquí. Nuestras hipótesis de trabajo tienen como cometido, probar los presupuestos
que sobre las ciencias cognitivas sostiene el nuevo paradigma científico, que intentamos explicar en
este trabajo.
Este libro se propone cumplir con una finalidad: guiar al lector en la forma más clara posible en
la radical Revolución Científica sobrevenida, invitándole a prescindir de preconcepciones que le lle-
varían a disonancias angustiantes y perturbadoras para el recorrido que le proponemos. Considera-
mos que los diálogos polémicos personales internos que se susciten, deberían hacerse a posteriori,
con el objeto de evitar decodificaciones apresuradas o deconstrucciones tardías de las hipótesis sub-
yacentes que manejamos en el recorrido de todas nuestras propuestas. Descartamos así, también las
posturas de aquellos estudiosos que han tenido en cuenta las ideas reinantes lanzadas por algunos ex-
tremistas que aunque permanecen todavía bajo la férula del reduccionismo, declaran que las ciencias
cognitivas aún continúan bajo los postulados vagos y filosóficos de las Ciencias, Sociología y Filo-
sofía del Conocimiento. Nuestra intención se centra en el objetivo de conseguir la actitud más moti-
vante posible, como un efecto de introyección no dolorosa, que el salto paradigmático a que nos
obliga la Revolución Científica a la que apuntamos, se convierta en una reflexión profunda que nos
lleve a una nueva visión de la realidad.
Hemos reflexionado en la forma más abarcativa acerca del hecho de contemplar el punto de vis-
ta tradicional de las Ciencias del Conocimiento. Todas las disciplinas que giran alrededor de las
Ciencias de la Conducta, desarrolladas y exploradas ya sea con enfoques filosóficos o biológicos
provenientes de las neurociencias, han sido tenidas en cuenta. Pero estas últimas están basadas en
hipótesis que no han podido aún superar los enfoques reduccionistas, no dan respuestas a las hipóte-
sis con que enfrentamos el fenómeno de la cognición aquí. Nuestras hipótesis de trabajo tienen
como cometido probar los presupuestos que sobre las ciencias cognitivas sostiene el nuevo paradig-
ma científico que intentamos explicar.
Compartimos plenamente aquí la convicción de que el nuevo paradigma autoorganizativo omni-
comprensivo y evolucionario, participa y confirma los conceptos omnicomprensivos que sostienen a
todas las grandes religiones e incluso las menores con teogonías que de alguna manera revelan los
principios autoorganizativos ratificados por las ciencias, como se demuestra en los contenido de los
Nodos pertinentes de este libro. Para ello nos remitimos a la Taxonomía bibliográfica 7.
NODO VIII

LOS PROBLEMAS CONCEPTUALES


DEL ENFOQUE EVOLUCIONARIO EN LAS CIENCIAS SOCIOPOLÍTICAS

ALIENACIÓN EPISTEMOLÓGICA Y DEFASAJE CIENTÍFICO EN LA DINÁMICA DE LA CONVIVEN-


CIA
LA BRECHA EN EL PENSAMIENTO EVOLUCIONARIO ENTRE CIENCIAS BIOLÓGICAS Y CIEN-
CIAS SOCIOCULTURALES
LA DINÁMICA DE LA EVOLUCIÓN SOCIAL
NATURALEZA DE LA EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS SOCIALES
CAMBIOS PUNTUALES
LAS SOCIEDADES SON ORGANISMOS SUPRABIOLÓGICOS
NODO VIII

LOS PROBLEMAS CONCEPTUALES


DEL ENFOQUE EVOLUCIONARIO EN LAS CIENCIAS SOCIOPOLÍTICAS

ALIENACIÓN EPISTEMOLÓGICA Y DEFASAJE CIENTÍFICO EN LA DINÁMICA DE LA


CONVIVENCIA
Tal vez la coincidencia de nuestra conocimiento acerca
del mundo que nos rodea, como del mundo dentro de no-
sotros, es una satisfactoria característica de la reciente
evolución científica en ciencia.
Ilya Prigogine
La formación del intelectual del mundo académico occidental latino está basada en un razona-
miento deductivo axiomático y secuencial, con la preferencia de modelos mecanicistas de causalidad
con una sola vía para explicar los procesos físicos y sociales.
Esta formación es una de las mayores dificultades que hoy afrontan los teóricos de las ciencias
Sociopolíticas, Jurídicas y Económicas. Para liberarlos de tal rigidez, al describir la realidad como
una sucesión deposiciones en equilibrio que siempre debe ser alcanzada, se hace necesario introdu-
cirlos en una nueva manera de pensar.
Los trabajos de I. Prigogine, H. Maturana, F. Varela (ver Nodos IV y V) y otros científicos
acerca de sistemas autoorganizativos disipativos son cruciales. Sabemos hoy que se aprende mucho
más, al estudiar los sistemas desde el punto máximo de desorden que el tratar de controlarlos o eli-
minarlos. Persiste aún en nuestra concepción de la dinámica evolucionaria una pasión por el orden
cuando tratamos de describir los procesos, sean éstos disipativos o no.
Usamos las mismas palabras de jerarquía, niveles y sistemas dominantes, que definía la anterior
dinámica evolucionaria con la cual se describían los sistemas en equilibrio.
Allí se asumía que las partes del sistema estaban subordinadas al todo como principio universal.
Se describe así, aún a la sociedad, como una sucesión de supercategorías, categorías, subcategorías,
superestructuras, estructuras e infraestructuras, en vez de considerarlas desde el punto de vista de la
dinámica evolucionaria, como un conjunto de interacciones conectivas, que dan lugar a la genera-
ción constante de diversidades y complejidades, que buscan el beneficio mutuo. Como producto
heurístico el impedimento para adecuar este entendimiento del proceso macro evolucionario en las
ciencias organizacionales, descansa en el punto de vista que se mantiene en el dominio social. Este
radica en la experiencia humana condicionada por los principios de jerarquía causal lineal. Continúa
sucediendo porque se subestima la magnitud de la revolución paradigmática a la que estamos asis-
tiendo.
Nos enfrentamos con la paradoja que hemos llegado a un casi total conocimiento en el mundo fí-
sico y biológico, conocimiento que distorsionamos sistemáticamente, cuando se trata de explicar la
experiencia sociocultural. La evolución cultural es un vasto y complejo proceso entretejido con la
evolución biológica que ha generado una gran variedad de sistemas de pensamientos teleológicos
acerca de las posibilidades humanas. Pero también ha producido una gran variedad de estructuras
sociopolíticas y artefactos culturales que han sido destructivos y contrarios a la evolución. Nuestra
ceguera para poder ver la multidimensionalidad del proceso Sociocultural, Jurídico y Económico nos
mantiene en la arrogancia intelectual de que existe un solo camino en la evolución de las institucio-
nes organizacionales.
Esto nos conduce a establecer un único paralelismo entre lo biológico y lo social para analizar al
Ecosistema planetario, negando la interacción y conectividad diversísima que existe con el ecosiste-
ma humano planetario, que es la Sociósfera con sus correlatos de Noósfera y Nooética.

LA BRECHA EN EL PENSAMIENTO EVOLUCIONARIO ENTRE CIENCIAS BIOLÓGICAS Y


CIENCIAS SOCIOCULTURALES
Las procesos políticos no son sino procesos biológicos ...
¿pero qué político sabe esto?
Gregory Bateson
Los modelos conceptuales utilizados en las Ciencias Sociales y Políticas, Jurídicas y Económi-
cas no son fáciles de integrar en las teorías de la dinámica evolucionaria.
La visión evolucionaria aquí estudiada, se entiende como el proceso de diferenciación y comple-
jización dentro de los múltiples componentes que configuran a todos los sistemas, acompañados por
el contenido de información en el Cosmos, la que se mantiene en desarrollo constante, bajo el con-
cepto de coevolución del macro y microcosmos. Se consideran a las citadas ciencias sociales como
ciencias organizacionales, que llevan a cabo la evolución sociocultural dentro del dominio del proce-
so evolucionario general. Los científicos sociales sin embargo, actúan en un marco de referencia
mucho más restringido. Generalmente consideran a la evolución social sólo en el proceso de clasifi-
car a las sociedades de acuerdo a su grado de desarrollo. De este modo, las teorías del desarrollo se
ocupan de establecer e identificar cómo las sociedades menos avanzadas pueden desarrollarse. El
concepto de evolución social acuñado en las ciencias socioculturales del siglo diecinueve ha sido
hoy en día, completamente rechazado, por considerárselo grandilocuente, simplista y estrecho. To-
das las sociedades humanas tienen un igual largo pasado, aunque las llamadas sociedades primitivas
(de subsistencia) no puedan situarse satisfactoriamente en el mismo esquema evolucionario en que
se colocan las sociedades industriales. No obstante, existe un concepto evolucionario implícito en
las argumentaciones, acerca si los países menos avanzados en la modernización a la escala en que
hoy se producen, la puedan alcanzar en la misma medida, es decir, igualarse con los más avanzados
neutralizando las diferencias.
No hay todavía una teoría general del desarrollo de los sistemas sociales que componen el plane-
ta como un todo. Sólo se asume que existen unidades sociales autónomas, denominadas países o na-
ciones, que avanzan de acuerdo con sus propias dinámicas internas, con ocasionales oscilaciones o
meta-fluctuaciones venidas desde afuera. Con respecto a su potencial evolucionario, estas socieda-
des son clasificadas:
1. de acuerdo con su eficiencia en estrechos términos economicistas;
2. de acuerdo a lo que se juzga como su capacidad adaptativa para responder a las condicio-
nes desconocidas a presentarse en el futuro.
Con respecto a esta clasificación, puntualiza Granovetter, ésta se reduce a una tarea sólo referida
a la comparación de utilidades ya desechadas por los economistas solamente. La clasificación por
categorización de las sociedades en función de flexibilidad y adaptabilidad requiere un nivel de pre-
dicción de los futuros problemas del propio sistema, lo que en principio es improbable se pueda con-
seguir (Granovetter, 1979). Nuevas conceptualizaciones serán necesarias alcanzar antes de que pue-
da ser aplicada la teoría de la evolución basada en la dinámica evolucionaria de ontogenia filogénica
y anagénica referida a los procesos sociales en su totalidad (Jantsch, 1980).
Todas las tentativas realizadas hasta ahora en las ciencias organizacionales van en sentido con-
trario a los requerimientos epistemológicos de un modelo evolucionario que no se base en una clasi-
ficación o categorización de subunidades interactivas homeostáticas. Por ejemplo, no tiene sentido
establecer una categorización o jerarquía entre la eficiencia y la capacidad adaptativa del corazón
comparada con la de los pulmones. Lo que se requiere en estas disciplinas es un análisis sistémico
de la “Sociósfera, Tecnósfera y Noósfera” es decir de la totalidad de las unidades sociales, sus es-
tructuras, sus comportamientos, sus productos como artefactos o tecnologías, sistemas de creencias y
pensamientos existente en todo el planeta. Dado que las ciencias organizacionales no disponen del
instrumental conceptual de pensar en término de Sociósfera se hace necesario considerar las interac-
ciones y simbiotizaciones entre el complejo de esferas planetarias. Por ejemplo, no se cuenta con
conceptualizaciones apropiadas para explicar la interconectividad y simbiotización entre Geósfera,
Hidrósfera, Cryósfera, Biósfera y Atmósfera, Sociósfera, Tecnósfera y Noósfera desde un punto de
vista de la dinámica evolucionaria (Nodo V y Taxonomía bibliográfica 2, 4, 5 y 7 en interfase).
Los teólogos están mejor dotados que los científicos sociales en este asunto. Las religiones uni-
versales hacen siempre sus enfoques desde el punto de vista de la Sociósfera proveyendo una escato-
logía que salta las barreras de los procesos temporales al definir la eternidad recurrente y el punto
omega. La concepción de Kalpa en la India Clásica, un día en la vida de Brahma, es un buen ejem-
plo. Consiste en cuatro mil millones de años que comienza y termina con la creación y la evolución
de la misma, pasando todo el universo a ser reabsorbido con todas sus criaturas por el absoluto (Ne-
edham, 1966). El Taoísmo contiene conceptos de un orden natural en evolución permanente. Los
cristianos del Medioevo como los Babilonios y Griegos tuvieron un concepto de la evolución más
modesto al contemplar el drama humano repetirse en un ciclo de 36.000 años, el “Gran Año” de los
babilonios.
En este siglo el biólogo-paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin ha producido el mayor cam-
bio que han sufrido las escatologías anteriores y antiguas. Esta se sitúa más cerca de la necesidad de
los científicos socioculturales evolucionarios. Introduce el concepto de Noósfera como la red de
pensamiento fosforescente que envuelve a la tierra, la que producirá un aumento en la conciencia-
ción de todo el planeta hasta llegar al punto que todo el globo será consciente y por lo tanto el mismo
cuerpo de Cristo. La tierra adquirirá un alma. El proceso continuará a través de todo el universo
hasta alcanzar el encuentro de todas las conciencias en el punto Omega, una síntesis de elementos al-
tamente diferenciados en uno.7

LA DINAMICA DE LA EVOLUCION SOCIAL


De la Economía a las leyes de la Psiquiatría, a la educa-
ción las ciencias sociales humanas descansan ahora so-
bre una poderosa base conceptual desarrollada gracias al
estudio cibernético de los altamente complejos sistemas
observadores o autoconcientes, esto es, en la explicación
biológica de nuestra naturaleza cognoscitiva.
Rolf Behneke C.
Las leyes que gobiernan la evolución de los sistemas naturales rigen también para las sociedades
humanas. Dichas leyes no prescriben el curso del desarrollo evolucionado, sino que se concretan
meramente a expresar una serie de reglas que circunscriben las posibilidades del fenómeno evolutivo
en dichas sociedades y el protagonismo de los elementos en juego de las mismas. Así como la evo-
lución biológica se atribuye a la evolución del Cosmos, la evolución sociocultural se considera al-
canzada mediante el protagonismo del Homo Sapiens en su propia evolución.
Las sociedades humanas siguen las leyes generales que gobiernan la evolución de los sistemas
complejos que existen en la Biósfera, dentro de los límites creados por el hombre mismo, tales como
valores, sentimientos, hábitos y costumbres. Pero las sociedades humanas siguen dichas leyes en su

7
(T. de Chardin, 1959, Danah Zohar and Ian Marshall, The Quantum Society – 1993, Blommsbury Press - London;
Fritjof Capra, Belonging to the Universe -1992, Penguin Books, London; Menas Kafatos and Rober Nadeau, The Con-
scious Universe - 1990, Springer-Verlag, USA; además Taxonomía bibliográfica 7).
propia forma societaria y no de manera alguna a nivel biológico de sus miembros. Estas conclusio-
nes han dado lugar a la perenne controversia entre los científicos naturales y los científicos sociales.
Estos últimos, persisten en la división entre ciencias naturales y ciencias humanas por causa del ra-
zonamiento determinístico y mecanicista Newtoniano que se ha extendido por más de 300 años en
los esquemas mentales de la civilización Occidental (Ver Taxonomía bibliográfica 4 y 5 en interfase
con 6). Los sistemas vivos no se rigen por leyes mecanicistas ni deterministas. De ahí que estás le-
yes no sean aplicables a los seres humanos ni a las procesos sociales que le han permitido su evolu-
ción. La sociedad humana es un sistema complejo constituido por una red de relaciones dinámicas
específicas semejantes al ecosistema de cualquier especie biológica que se mantiene a sí misma, in-
dependientemente de los destinos particulares de sus miembros. Los seres humanos desarrollan su
ciclo biológico dentro de ella desde el nacimiento hasta la muerte. Las sociedades persisten, se desa-
rrollan o decaen de acuerdo con los fenómenos que se generan en sus propios procesos sociales. El
hecho que los miembros de una sociedad tengan conciencia y lenguaje y usen instrumentos específi-
cos no determina la dinámica evolucionaria. Solamente introduce los parámetros específicos de con-
troles que fijan el repertorio de posibilidades y la naturaleza del constreñimiento de la conducta del
sistema social. Una sociedad no es un sistema natural como lo son el átomo, la molécula ola célula,
tampoco es un sistema artificial como lo es una máquina o el computador. Es un sistema que resulta
de la acción e interacción humana pero no como proyecto consciente. Es de forma distinta también
con respecto a las organizaciones específicas tanto públicas como privadas (ejércitos, iglesias, go-
biernos, clubes, etc), las que se hacen artificialmente con criterios ideológicos. La red de relaciones
que ligan a los individuos en una nación entera es el producto surgido en el curso del devenir. El
grado de complejidad alcanzado en una sociedad moderna, aunque modesto comparado con un orga-
nismo, excede en mucho al del que los miembros humanos pueden alcanzar con sus diseños sobre
ella.
Una sociedad, aunque compuesta por seres humanos, no es reducible a sumatorias de sus com-
portamientos y atributos. Esta evoluciona y adquiere atributos que son inherentes a ella misma de
acuerdo a su complejidad. Tiene capacidad de evolucionar, habilidad de replicar sus componentes
principales tales como gobiernos, asociaciones y la de renovar cualquier parte de su estructura que
pudiese haberse deteriorado por causa de fluctuaciones internas.
De acuerdo con los últimos descubrimientos y síntesis alcanzados por la ciencia actual (ver
Nodo IV y Taxonomía bibliográfica 1), las sociedades humanas son sistemas dinámicos denomina-
dos de tercer estado, con capacidad autoorganizativa y autoevolutiva intrínseca, las que a través del
fenómeno de “autopoiesis” son capaces de tomar alternativas cuando entran en estados de perturba-
ciones críticas mediante bifurcaciones, reteniendo la consistencia interna en el curso del tiempo.
Como sistema en tercer estado contiene un conjunto de niveles organizacionales que van aún por en-
cima de aquellos sistemas también de tercer estado pertenecientes al terreno físico y biológico. Así
vemos que el ambiente de un sistema social es a la vez natural y social, es una parte de la Biósfera
con sus diferentes ecologías, y por otra parte de la Sociósfera constituida también por otras socieda-
des y sus correspondientes infraestructuras o Tecnósfera. No obstante su nivel organizacional supra-
biológico su complejidad estructural, mucho mayor que otras organizaciones, es menor que la de los
individuos que la componen (solamente el cerebro humano es más complejo por muchas magnitu-
des, que todas las sociedades contemporáneas juntas). La relativa simplicidad de los sistemas socio-
culturales es concordante con los principios que rigen a la evolución. Es decir que los sistemas en
un alto nivel de organización, son inicialmente siempre más simples que la de aquellos que constitu-
yen sus componentes: un nuevo nivel de organización crea una simplificación y no una complejiza-
ción de la función del sistema. La simplicidad comparativa de un sistema sociocultural queda expli-
cada al comparar la escala biológica con la escala del tiempo histórico social humano.
El origen del género Homo data desde millones de años; el origen de las sociedades humanas
como sistemas socioculturales algo más que unidades reproductivas tribales, datan solamente desde
más o menos treinta mil años. Las sociedades humanas evolucionan conforme al principio de con-
vergencia, hacia progresivos niveles de organización más altos. Cuando el flujo de gente, informa-
ción, invenciones, mercancías y fuentes energéticas se intensifica, éstas pueden ver trascendidas sus
fronteras formales. Los ciclos catalíticos que mantienen a un sistema en su ambiente, se producen de
la misma manera en el medio intersocietal e interactúan con él, y a su turno mediante la misma coor-
dinación, se transforman en un hiperciclo. De este modo las tribus y villas vecinas convergen en co-
munidades étnicas o estados, estos a su vez, pueden transformarse en imperios los cuales, cuando se
desmiembran mediante nuevas convergencias pueden dar lugar a la creación de bloques regionales
tanto de países desarrollados como subdesarrollados.
En el mundo de hoy estamos asistiendo a la aparición de un nuevo hiperciclo planetario que lle-
va a una consecuente convergencia a todas las sociedades humanas. Los axiomas evolucionarios ta-
les como autopoiesis, bifurcación, catálisis, hiperciclo y convergencia entre otros son aplicados a las
sociedades humanas porque éstas constituyen una forma de sistemas en tercer estado, en el nivel su-
prabiológico organizacional, donde el individuo se ha desarrollado como criatura social que se de-
senvuelve con coherencia. La coherencia no es el resultado de propiedades metafísicas, que llevan
al individuo, un animal social, a ser colaborador, si no que el prolongado interaccionar con su seme-
jantes lo conduce a una colaboración emergente, situación que no es consciente entre sí. De este
modo, este orden de colaboración se conserva y transmite a las generaciones siguientes como con-
ductas coherentes tales como valores, sentimientos, costumbres, etc., prevalentes en toda sociedad.
El orden social desarrollado en el tiempo, ha sido siempre modelado por acciones individuales, y
han sido sus interacciones las que han conducido a modificaciones mediante cambios en la cultura
colectiva, en la ciencia, en los programas públicos, etc., ejerciendo así, liderazgos reorientadores.
Todo orden impone limitaciones en el comportamiento individual, aunque dichas limitaciones sólo
se perciben como tales en el comportamiento, cuando éste comienza a estar fuera de fase con los va-
lores, expectativas y el mapa cognitivo de los individuos. En una sociedad estable, las limitaciones
impuestas por el espontáneo desenvolvimiento del orden social, se presentan como formas aceptadas
del intercambio social. Estos comportamientos aparecen tales como los lazos individuales del paren-
tesco, de la comunidad o de los grupos en cualquier nivel de complejidad. En las sociedades tradi-
cionales menos complejas, los mitos y las religiones han creado los lazos sociales más importantes
mientras que en las sociedades modernas se producen muchos tipos de lazos sociales y consensos ci-
mentados, no sólo por las costumbres y creencias, sino también por los sistemas jurídicos y las que
derivan de las regulaciones individuales y colectivas impuesta por la tecnología.

NATURALEZA DE LA EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS SOCIALES. CAMBIOS PUNTUA-


LES
Soy temeroso de la realidad de este mundo.
Arthur Eddington
Las sociedades humanas como las especies biológicas no cambian continuamente por pequeños
incrementos, sino que lo hacen en forma cualitativa. En ellas, los cambios son intermitentes y en
forma de saltos desencadenados, ya sea por ataques externos, como en las conquistas, o por revolu-
ciones tecnológicas desencadenantes de reorganizaciones internas, las cuales producen transforma-
ciones entre los individuos entre sí, y de éstos con la naturaleza. Arnold Toynbee lo puntualiza en su
Estudio de la Historia (1972) que pone en evidencia la analogía que existe con las especies biológi-
cas, las que evolucionan de acuerdo con los principios de la teoría de los cambios puntuales, en la
que la desestabilización de la especie dominante en el nicho ecológico, da lugar al reclutamiento de
minorías periféricas aisladas que aprovechan la ocasión moviéndose hacia el centro. Pero la especia-
ción, no la mutación, en Biología, con respecto a lo que sucede en los cambios sociales, descansa en
algo más que simples analogías.
Como se ha indicado con anterioridad, las sociedades humanas son sistemas dinámicos en Ter-
cer Estado, es decir fuera de equilibrio. En lo que se refiere a sus niveles organizacionales, se alejan
del equilibrio termodinámico. Las sociedades sólo pueden mantenerse gracias a la reproducción de
sus componentes o subsistemas, y replicación de la totalidad de interrelaciones e interacciones que
se producen entre dichos subsistemas, interacciones e interrelaciones que actúan como dinámica in-
tegrativa y siempre en busca de más altos niveles de complejidad. Las sociedades son organismos o
sistemas autopoiéticos, es decir que se mantienen a sí mismas, no en virtud de un equilibrio mecáni-
co, sino que lo hacen debido al flujo de energía proveniente de sus individuos y de sus recursos,
quienes se encargan de llevar a cabo los procesos autocatalíticos en todos los subsistemas.
De tal modo, las sociedades constituyen sistemas dinámicos complejos, compuestos de subsiste-
mas multiestables pero siempre sujetos a desestabilizaciones y por lo tanto, a sufrir bifurcaciones, es
decir a comportarse autopoiéticamente. Tal es el paso de la familia extensa al de la familia nuclear,
que no pierde las características biológicas reproductivas, no obstante. Lo mismo puede suceder en
el orden creado por convenciones tales como las estructuras económicas y los sistemas culturales,
los que pueden no sólo ser transformados sino reemplazados buscando mayores niveles de compleji-
dad. Los gobiernos pueden caer y nuevos movimientos e ideologías emergen en la superficie. Un
cambio súbito puede ocurrir en una sociedad como consecuencia de una autopoiesis o hiperciclo. En
términos de teoría sistémica dinámica, toda sociedad contiene lo que se llama “atractores estables”,
mediante los cuales éstas se aseguran un orden de funcionamiento. Cuando estos atractores desapa-
recen o se tornan caóticos, las sociedades entran en una fase que puede preludiar una “bifurcación
catastrófica”. Una sociedad humana es una entidad dinámica, la que aunque en su comportamiento
aparezca como estable, está siempre fluctuando alrededor de determinadas leyes o convenciones, los
comportamientos de sus miembros, las relaciones que mantiene con otras sociedades, las selecciones
que entreteje con otras sociedades y con el ambiente, todos los cuales funcionan como “atractores”,
manteniéndola gracias a sus fluctuaciones, dentro de su dinámica sistémica (Ver Nodo IV).
Toda estabilidad en una sociedad indica que su autopoiesis es operativa, porque mediante ella
puede asegurarse la reproducción de nuevos subsistemas, el rejuvenecimiento u optimización de los
existentes, la circulación y empleo de toda clase de recursos. Una sociedad entra en estado de ines-
tabilidad cuando alguno de sus subsistemas se hipertrofia, como por ejemplo: ejércitos y sindicatos,
banca, industria, no dando lugar a nuevos subsistemas o debilitando otros al punto de que la redistri-
bución de recursos y aprovechamiento de oportunidades de todo tipo, trastoca la optimización diná-
mica de su crecimiento. Cuando esto sucede, pueden aparecer las bifurcaciones catastróficas dando
lugar a una autopoiesis que puede indicar un nuevo camino de revitalización y superación de la ines-
tabilidad, o de lo contrario, se sumirá en el caos, postergándose, sólo en el tiempo, mediante estagna-
ción, desalentando así la emergencia, una nueva autopoiesis. Los subsistemas sociales son maneja-
dos por seres humanos, pero no están bajo total control consciente de ningún individuo. Más bien,
los subsistemas de producción, consumo, administración y gobierno, funcionan de. acuerdo a reglas
y procedimientos creados por los miembros de la sociedad a través de muchas generaciones, sosteni-
dos por ideologías. Los individuos contribuyen muy poco a la creación y control de esas reglas.
Aun aquellos instalados en las más altas posiciones encuentran su libertad de acción circunscritas
por sus mismas posiciones dentro del sistema decisorio.
La suma de reglas que codifican las operaciones esenciales de una sociedad constituyen el fondo
común básico de información que poseen colectivamente todos los miembros de dicha sociedad.
Este fondo común de información colectiva es equivalente a la cultura de la sociedad cuando dicha
cultura es definida en sentido amplio. Ello incluye los modos característicos de todas las conductas
humanas y no meramente la “alta cultura” de la ciencia, la tecnología, el arte y la religión a través de
los cuales se concretiza, lo que erróneamente se percibe como “poder personal”. Si este fondo co-
mún de cultura así definido, se mantiene actualizado y operativo, los subsistemas de producción y
consumo funcionarán adecuadamente consolidando a la sociedad total en su medio. Todos los flujos
esenciales realimentan a los subsistemas básicos, que a su vez tenderán a crecer y diversificarse de
modo reproductivo, y sus miembros se sentirán en armonía unos con otros y en balance con el am-
biente. De otro modo, si todos los miembros no mantienen al día ese fondo de información colectiva
en todos sus subsistemas, la sociedad se torna inestable, a punto de bifurcaciones múltiples, que pue-
den conducir a estados de desintegración o involución al perder niveles de complejidad. Por lo tanto
permanentemente los individuos deben actualizarse y transformar su cultura, es decir transformar su
fondo común de información colectiva. De lo contrario, entrarán en caos pasando a ser presa fácil
de adversarios, tanto internos como externos.
La dinámica de la evolución social es siempre progresiva, pero de modo discontinuo, debido a
las peculiaridades del desarrollo del fondo común de información colectiva básica. El proceso histó-
rico nos ha demostrado que las sociedades al igual que las organismos biológicos seleccionan de sus
fondos comunes de información en la unidad colectiva básica, así como los organismos lo hacen en
el reservorio genético. La información es lo que las lleva al cambio cuando esta se transforma en co-
municación y por tanto en consensuación convergente. Este hallazgo nos conduce aun entendimien-
to profundo del fenómeno de la evolución social como un todo y de la naturaleza del poder. Cuando
las sociedades son desestabilizadas por fluctuaciones incontrolables, éstas no se extinguen o desapa-
recen totalmente, sino que son absorbidas por otras sociedades, o se transforman a sí mismas. En
cualquier caso, llevan a cabo un cambio equivalente a una bifurcación que las conduce a un mayor
grado de complejidad.
Como en la evolución biológica, los cambios en el material genético, la evolución es puntual.
Utiliza sólo parte selectiva de la información para su proceso autopoiético, mediante bifurcación en
forma indeterminada. En las sociedades estas bifurcaciones también lo son en lo que se refiere a su
dirección en el desarrollo histórico anticipatorio no predictible, indeterminado. Sin embargo la in-
formación histórica nos muestra que la suma de bifurcaciones en el curso del tiempo tiende a la tec-
nologización de la sociedad, llevándolas de tal modo a mejorar y aumentar la acumulación y uso de
los flujos de energía producida, mediante la mayor complejidad de sus estructuras de todo tipo, in-
cluyendo las mentales. Sólo a largo plazo, en el sentido histórico la irreversibilidad estadística de las
innovaciones tecnológicas anulan la indeterminación de las bifurcaciones individuales. Existen
comportamientos tanto en la evolución del orden y la complejidad en el reino de la naturaleza, como
en el ámbito histórico, que son homólogos, incluso en el hecho que los resultados no son predetermi-
nados. No es accidente el que dado suficiente tiempo, apareciese el fenómeno de la vida y conse-
cuentemente, los seres vivientes y la sociedad humana.
Es lógico en términos de dinámica evolucionaria que cada evolución de niveles, sea cual fuere
su dirección, adquiere mayor complejidad, y por lo tanto, retenga y procese mayor número de flujos
energéticos. La aparición de los mamíferos con endotermia es similar en términos de lógica evolu-
cionaria a la aparición de las sociedades tecnológicas o tecnologizadas. Así como las primeras son
organismos o sistemas en tercer estado capaces de acumular y usar cada vez mayor cantidad de ener-
gías densas, las sociedades como sistemas en tercer estado tienen capacidad equivalente a nivel de
sus subsistemas. De este modo, arribamos a las conclusiones de que la historia sólo tiene sentido si
las sociedades son concebidas y analizadas o interpretadas, como sistemas en tercer estado de dese-
quilibrio en constante evolución de sus niveles organizacionales, fenómeno típico de los sistemas vi-
vos, aunque ante los ojos desnudos del observador común aparezcan como entidades suprabiológi-
cas.
Resumiendo, hay sólo una dinámica evolucionaria que rige a la materia, ya sea que ésta se pre-
sente como materia física o biológica y se desenvuelve dentro del transcurso del tiempo. Debemos
recordar que no existen teorías ni ciencias absolutas, que la comprensión y explicación de la realidad
siempre ha estado sujeta aun modo conceptual de conocer (Taxonomía bibliográfica 2 y 3 en Interfa-
se). No hay percepciones puras, sólo vemos e incorporamos la realidad a través de los anteojos que
nos provee una teoría, pero no todos los anteojos permiten darle sentido a las múltiples ramificacio-
nes interaccionales que intuitivamente percibimos y que encontramos a nuestro alrededor. Ante esto,
lo primero que debemos hacer mediante nuestra actualización, es comprobar la validez de nuestros
esquemas conceptuales cuando los usamos como anteojos para observar la realidad. Comprobar si
ésta se presenta coherente y los significados que subyacen en ella nos obligan a hacer el esfuerzo de
entender el mundo, comprenderlo, y entendernos a nosotros mismos. Si de este modo hemos llegado
al punto de entender la dinámica de la sociedad en que estamos inmersos, la que hoy se presenta pla-
netarizada, habremos llegado ha adquirir una comprensión del significado coherente de la evolución
del universo, con el cual nosotros coevolucionamos (Tener en cuenta Taxonomía bibliográfica 6 y
sus interfases internas).

LAS SOCIEDADES SON ORGANISMOS SUPRABIOLÓGICOS


Lo individual tiende a universalizarse. Lo universal tien-
de a individualizarse, y así desde ambas direcciones el
todo se ve enriquecido.
Jan Smith – Holismo y Evolución
Las sociedades como sistemas suprabiológicos relativamente simples, evolucionan y se desarro-
llan de una manera un tanto borrosa y aparentemente desordenada. Sin embargo si aplicamos los
axiomas que rigen el proceso evolutivo, a un período lo suficientemente largo, no sólo podemos per-
cibir las modalidades históricas sino que éstas son consistentes con la dirección de la dinámica de la
evolución de la vida en la Biosfera, como también la evolución de la materia y del Cosmos. Las
pautas indicadas en los axiomas evolucionarios son progresivas no lineales. Sólo en los tiempos do-
minados por el pensamiento mecanicista reduccionista, se ha considerado a la evolución social como
un proceso lineal. La forma progresiva en que evoluciona la sociedad no es continua ni suave. Se
produce a veces con procesos regresivos no predeterminados. Las sociedades representan el ejem-
plar más ilustrativo de lo que hoy se conoce como ciencia de la complejidad. Son sistemas comple-
jos, sujetas a permanentes cambios reorganizativos.
En sus distintas fases la evolución sigue su camino con diferentes velocidades, y su motor es la
creatividad que en último término, es siempre una tecnología como se concibe hoy en día, en el más
amplio sentido de instrumentalidad denominada como “software” y “hardware” en el mundo anglo-
sajón. Con este criterio se clasifica la Taxonomía bibliográfica 4. Toda creación en definitiva, es de
alguna manera un producto con implicaciones tecnológicas, aun en la más estricta visualización de
los contenidos paradigmáticos o artísticos. En definitiva toda creación es un producto de factura hu-
mana. Una innovación tecnológica no es sólo la invención de una herramienta sino también la am-
pliación de la imaginación y la transformación del sentido común. Uno de los mayores logros tecno-
lógicos en el tiempo ha consistido en transformar el sentido de lo sobrenatural en natural, los mitos
en modelos de acción. Por ejemplo, el manejo del fuego y mucho más tarde el del vuelo espacial.
Transformar lo impensable en algo normal y cotidiano, como la transmisión instantánea para los sen-
tidos del sonido y de la imagen a través de la distancia, por vía de los satélites u otros artefactos, en
tiempo real.
La tecnología siempre ha desafiado los valores y las prácticas en uso y ha sacudido las bases
mismas de las instituciones con su aparición, desde la edad de piedra. Cada invención sin perjuicio
de la rigidez de cada período ha introducido cambios cualitativos. Logros tales como la invención
de la escritura y luego la imprenta, produjeron aceleraciones sin precedentes. Copérnico, Tycho
Brae, Kepler, Bacon, Galileo, Bruno, Locke y Newton, condujeron a liberar la ciencia del dogma
medieval impulsando la transformación de Europa, que fue desplazada de su estabilidad clásica y
lanzada a un futuro incierto.
Esta moderna ciencia, con su insistencia en la observación y la experimentación, produjo una
imagen aséptica del mundo y cambió la cosmovisión, aunque en forma simplista. Con su concep-
ción mecanicista probó ser tremendamente eficaz para aplicaciones prácticas. Ella dio lugar a la pri-
mera revolución industrial. A su turno, las ciencias autónomas lograron arrancar los secretos del
vientre mismo de la naturaleza y transformar a ésta en un fin para propósitos humanos, dando lugar a
incontables Ingenierías. Tan sólo una nueva tecnología como la electrónica ha impulsado la ola de
revoluciones a la que asistimos a diario en los múltiples dominios de la actividad humana.
En el espacio de tiempo que media entre la sociedad paleolítica y la sociedad informatizada de
hoy, se han sucedido un completo número de sociedades que han evolucionado en sus formas socie-
tarias. Las tribus nómades del paleolítico se transformaron en sedentarias en el neolítico. Estas a su
vez, en reinos e imperios arcaicos y en ciudades estados. Los imperios que se fracturaron fueron se-
guidos por principados medievales que luego arribaron al Estado-Nación, algunas de ellas con vastas
colonias hoy desaparecidas. En el momento actual asistimos a una acelerada formación de comuni-
dades de naciones, que nos llevarán a formas organizacionales planetarias.
La sucesión histórica de formas societarias es susceptible de múltiples interpretaciones. Depen-
de de los criterios y factores básicos que se elijan como punto departida. A la luz de los axiomas
sostenidos por las hipótesis evolucionarias, los factores básicos para definir las características de una
sociedad, no residen en la variación que han adoptado sus sistemas jurídicos, políticos o económicos.
Estos sistemas han pendulado en algunas épocas históricas de un polo a otro, desde la distribución de
poderes de la democracia por un lado, a la concentración de los mismos en la dictadura por el otro;
entre la propiedad individual y la libertad de mercado en un extremo y la casi abolición y duro con-
trol en el otro. Más bien, lo que ha sucedido en la progresión histórica, ha sido algo así como que
cada sociedad ha llevado a cabo su proceso autopoiético en la dinámica evolucionaria. Es decir, han
manejado los factores que interactúan entre la tecnología y sistema de valores definidos en el sentido
más amplio y las instituciones correspondientes a todo el cuerpo social. En términos de transforma-
ción, las tecnologías dominantes en su momento se han comportado como catalizadores en la reorga-
nización estructural e institucional desde las sociedades nómades a las informatizadas de hoy.
Las sociedades progresan, principalmente en virtud de la asimilación de las revoluciones tecno-
lógicas, sea cual fuere la naturaleza de las mismas, desde el azadón al arado y no de otra manera.
Los progresos siempre se han sucedido con aquellas innovaciones que han introducido un mejora-
miento en algunos procedimientos, tales como aumento de la velocidad, menor inversión de tiempo
y el operar en una mayor escala. Esto se advierte desde la rueda a la máquina a vapor, hasta el
“chip” o grano de silicona, o las múltiples microingenierías. Las innovaciones científico-tecnológi-
cas en toda sociedad son irreversibles, son consistentes con la dirección del tiempo que rige para la
evolución física y biológica. Las sociedades científico-tecnológicas siempre siguen la progresión
evolutiva hacia el logro de sistemas más dinámicos y autónomos capaces de explotar y producir ma-
yores flujos de energía, distribuyéndola en la mayor complejidad social. A través de períodos alter-
nativos de estabilidad y turbulencias, las sociedades evolucionan gracias a las bifurcaciones tecnoló-
gicas producidas por la creación de nuevas ideas, partiendo de aquellas, como las paleolíticas nóma-
des con bajísimo consumo de energía hasta llegar a las actuales. Aquí tenemos en cuenta que una
idea también es una tecnología. El caso de los mitos en las sociedades de bajísima complejidad, dio
lugar a productos tecnológicos; el ingenio de Leonardo Da Vinci y el mito del hombre alado se han
transformado en las tecnologías de punta e interespacial.
El excesivo consumo de hoy, está poniendo en peligro al planeta a causa de la injusta distribu-
ción del mismo y de la irracional explotación de las fuentes. Es denotar sin embargo que la intensifi-
cación del poder energético no siempre ha conducido a una inmediata eficiencia. En repetidos casos
en la historia de la civilización, los valores dominantes en ella, ya fuese por razones pecuniarias o
políticas, bloquearon la adopción de nuevas tecnologías, como el caso del Emperador Tiberio que
hizo destruir la fórmula del vidrio irrompible por temor a una devaluación del oro, la plata y las pie-
dras preciosas. China, con otra tabla de valores, inventó la pólvora, que sólo usó para juegos de arti-
ficio.
NODO IX

LA OBSOLESCENCIA GLOBALIZADA
DE LAS CIENCIAS SOCIOPOLÍTICAS Y ORGANIZACIONALES

LA NECESIDAD DE UNA NUEVA EPISTEMOLOGÍA EN EL CONTEXTO DE LAS CIENCIAS JURÍDI-


CAS, POLÍTICAS Y ECONÓMICAS
LA CONCEPCIÓN MECANICISTA EN LAS CIENCIAS POLÍTICAS Y JURÍDICAS
REDUCCIONISMO, DARWINISMO, ALTRUISMO Y DEMOCRACIA
LAS ESTRUCTURAS DOMINADORAS COMO BARRERAS EN LA VISIÓN EVOLUCIONARIA DEL
ALTRUISMO Y LA DEMOCRACIA FUNCIONAL
LAS CIENCIAS DE SISTEMAS Y LA PERSISTENCIA REDUCCIONISTA MECANICISTA
LAS ESTRUCTURAS PROFUNDAS DE DOMINACIÓN EN LOS COMPORTAMIENTOS Y LA DEMO-
CRACIA
LAS ESTRUCTURAS PROFUNDAS DE DOMINACIÓN Y LAS IMÁGENES GUÍA EN LA DINÁMICA
DE LA CONVIVENCIA
LAS IMÁGENES GUÍA DEL FUTURO Y LAS CULTURAS PARASITARIAS
LA INADECUACIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS Y SOCIALES Y LAS IMÁGENES DE FUTURO
NODO IX

LA OBSOLESCENCIA GLOBALIZADA
DE LAS CIENCIAS SOCIOPOLÍTICAS Y ORGANIZACIONALES

LA NECESIDAD DE UNA NUEVA EPISTEMOLOGÍA EN EL CONTEXTO DE LAS CIENCIAS


JURÍDICAS, POLÍTICAS Y ECONÓMICAS
No podemos hablar del fin de la historia, sólo nos pode-
mos referir al fin de las historias.
ILSA Prigogine & Isabel Stender
De acuerdo con la visión que nos provee la nueva física del mundo, las maneras tradicionales
del filosofar han sufrido un golpe mortal, aunque la advertencia de esto todavía resulta muy difícil
por parte de la mayoría de los filósofos, y de la proliferación de enfoques filosóficos que no han po-
dido zafarse de la forma pervasiva en que se oculta el Dualismo Científico, y que da lugar a las cien-
cias naturales y a las ciencias del espíritu.
Como lo apunta Koyré, ésto es una consecuencia cartesiana, no es una mera curiosidad histórica.
Descartes declara que él arribó a su famoso dualismo a través de la revelación como oposición a su
puro razonamiento deductivo, basado en evidencias empíricas. Comenta que el 10 de diciembre de
1642, recibió la visita del ángel “de la Verdad” quien le traía el mensaje de Dios en el que las mate-
máticas eran las llaves que abrían la puerta a todas las verdades de la realidad física. Esta visita no
sólo lo inspiró para inventar la Geometría Analítica, basada en sus estudios realizados en el colegio
Jesuita La Fleche, sino que lo habilitó también para formular una nueva concepción del Dualismo
Metafísico. Agrega: “Descubrimos ciertos principios de la realidad física, no por causa del prejuicio
de los sentidos, sino por la luz de la razón, la que nos hablilla mediante la evidencia a no tener duda
de la verdad (cita 23-120) ya que lo real es todo aquello que verdaderamente existe como externo a
nosotros, esto puede representarse bajo los términos cuantitativos de las matemáticas”. Concluye
que todos los aspectos cualitativos de la realidad provienen del engaño de los sentidos. Esta fue la
consecuencia lógica que llevó a Descartes a afirmar la existencia de dos dominios de categorías, una
para el mundo material y la otra pan el mundo inmaterial de las ideas: “la res extensa” y “la res cogi-
tante”.
Puntualiza Koyré que los dos mundos con sus verdades dispares no podían darse como existen-
tes en la naturaleza, con lo que resultó la construcción de dos versiones de la realidad basada en dife-
rentes criterios para adquirir el verdadero valor del conocimiento. Estas creencias terminaron por
permitir que más tarde, en forma inadvertida, se tuvieran como fundamentos epistemológicos para el
desarrollo de la filosofía. Dentro de las Ciencias del espíritu, va a alojarse como integradora de la
Filosofía, las Ciencias Jurídicas y Políticas, y a su vez, las Económicas. Como se verá con el Positi-
vismo, todas van a incorporarse con afán cientificista al Reduccionismo Mecanicista sin perder la
naturaleza dualista. Como podemos apreciar y evaluar, las diferentes teorías del Derecho y la expli-
cación de los fenómenos de las ciencias organizacionales, a pesar de los variadísimos desarrollos de
las múltiples disciplinas que giran alrededor de la naturaleza y explicación de los procesos de la con-
vivencia, permanecen hasta nuestros días atrapadas en el Reduccionismo Mecanicista de las leyes
eternas. No se han movido del siglo XIX en cuanto a enfoque paradigmático (Compárese con Nodo
VIII y Taxonomía bibliográfica 4 en interfase con 2 y 7).
Martín Heidegger fue de uno los primeros filósofos modernos que confrontó, denunciando este
dilema filosófico al afirmar que: “el uno es todo” y que en el corazón de la dualidad estaba instalado
toda la metafísica occidental girando alrededor del principio del ser, produciendo sus múltiples alie-
naciones. Más aclaraciones podrán encontrarse en los respectivos Nodos del libro que se refieren al
papel que juega la Filosofía dentro del Positivismo y sus consecuencias.

LA CONCEPCIÓN MECANICISTA EN LAS CIENCIAS POLÍTICAS Y JURÍDICAS


¿Cómo la vida puede respetar el determinismo de lo que
acontece hacia afuera y actuar con libertad en los proce-
sos interiores? Tal vez algún día entenderemos esto de
una mejor manera.
Pierre Theilhard de Chardin
La aceptación de la concepción mecanicista coincide con la aparición y Apogeo de la Civiliza-
ción Industrial. Laplace formuló una teoría de predecir el futuro y retrotraer el pasado partiendo de
una matriz formada por determinados acontecimientos. Dicha imagen de un Universo Mecánico,
simple y uniforme, no sólo moldeó el desarrollo de la Ciencia, sino que impregnó muchos otros cam-
pos.
La Constitución norteamericana se crea adoptando un modelo mecánico, es decir, una máquina
para gobernar, donde sus componentes deben funcionar como un aparato de relojería.
Metternich al proponer el balance de poder en Europa., usó como bagaje intelectual las ideas de
Laplace. La aparición de máquinas imponentes como el ferrocarril, las fábricas textiles, automovi-
lísticas y la ingeniería faraónica, no hicieron más que confirmar que el universo se transformaría en
una fábrica de objetos mecánicos. En el presente asistimos a la declinación de la Era Industrial y al
caos que padecen las fuerzas de trabajo con las consiguientes limitaciones y estrangulamiento del
“modelo mecánico” de la realidad. La idea de la ingeniería celestial orbitando, eterna y determinísti-
camente en equilibrio, en virtud de sus leyes universales eternas, las que puede descubrir cualquier
observador externo a ellas, comenzaron a debilitarse y a cuestionarse al poco tiempo de haberse for-
mulado.
En el siglo XIX, muy tempranamente, la Termodinámica desafió triunfantemente la intemporali-
dad de los fenómenos implicados en la imagen mecanicista del Universo. Declaró que si el mundo
era una máquina gigantesca, ésta terminaría por desaparecer ya que su consumo energético acabaría
por agotarse. A partir de allí, la función tiempo como una nueva circunstancia, adquirió significado.
Los seguidores de Darwin no tardaron en introducir un pensamiento contradictorio: el universo-
máquina podría desaparecer en virtud de la ley de entropía al perder energía y organización. Sin em-
bargo los sistemas biológicos, por el contrario, consumían energía integrándola al crecer y evolucio-
nar, resultando así cada vez más complejos y organizados.
A comienzos del siglo XX, Albert Einstein, pone al observador frente al universo mecánico pero
mira a esta máquina de diferente manera. Hace depender la observación del lugar donde ésta se rea-
liza. Su visión es determinística, acuñando la frase de que “Dios no juega a los dados”.
El próximo paso lo dan los físicos cuánticos con el principio de “incertidumbre”. Aquí ya se
cuestionan las tradicionales “leyes universales”, que no son de manera alguna universales, sino que
son sólo aplicables a localizadas regiones de la realidad (D. Bhor, Heisenberg, Erwin Schrödinger,
entre otros).
La edad de la máquina que ha enfatizado los principios de orden, uniformidad. estabilidad, y
equilibrio, queda relegada para los sistemas mecánicos y los mal llamados sistemas cerrados, con re-
laciones lineales, en las cuales pequeños “inputs” se materializan en pequeños “outputs”. Con el na-
cimiento de la Biología Teórica y el Movimiento Sistémico y sus consecuentes desarrollos, incluyen-
do la Cibernética y la Teoría de la Información y su control, se produce la transición a la Sociedad
Post-industrial. En esta transición se observa el paso del alto consumo de energía, capital y trabajo a
la sociedad de alta tecnología, en la cual el fenómeno de la información y las innovaciones de todo
tipo son fuentes criticas. Como respuesta aparecen con ellas la necesidad de nuevos modelos cientí-
ficos que expliquen esta nueva situación. Estos nuevos modelos ponen en crisis la concepción meca-
nicista. No sólo en el dominio de las ciencias tradicionales sino que dejan en el desamparo sin rela-
ción paradigmática a las llamadas ciencias del espíritu y en especial a las organizacionales como son
las sociopolíticas y económicas.

REDUCCIONISMO, DARWINISMO, ALTRUISMO Y DEMOCRACIA


Se dice que el hábito es una segunda naturaleza. ¿Cómo
podemos saber si al fin la Naturaleza es sólo el primer
hábito?
Blaise Pascal
¿Cuál es la causa por la cual Darwin llega a la conclusión que la vida es el resultado de la lucha
por la existencia del uno contra el otro o todos contra la naturaleza? ¿Por qué Darwinistas, Neodar-
winistas y Sociobiologistas afirman que la competencia, la agresión y aún la propensión a la viola-
ción y el asesinato en el varón es una característica humana universal? Las estadísticas muestran sin
embargo que la mayoría de los seres humanos están siempre predispuestos a cometer y llevar a cabo
actividades que benefician o ayudan a sus semejantes, mientras que, solamente, una pequeña minoría
es la que comete o ha cometido actos criminales.
Sin duda alguna podemos afirmar que es el altruismo y no la agresión una característica de la
condición humana (Mac-Wang Ho). Ello no significa ni debe deducirse que el altruismo es una ca-
racterística sólo innata. El altruismo es una conducta basada en la capacidad universal para la empa-
tía o simpatía la cual consiste en compartir placer y alegría como asimismo insatisfacción y sufri-
mientos, juntos unos con otros, entrelazados y cobijados por el desinterés y la buena voluntad. Satis-
facer las necesidades de otros y compartir con ellos sus satisfacciones, es en sí mismo un hecho gra-
tificante. Esta simpatía, compasión o compadecer proviene del experienciar la conectividad que se
establece del uno al otro o entre todos, y no de sus interacciones como resultado de un campo mag-
nético. Bertolt Brecht ha escrito: “Todos anhelamos ser más amables de lo que somos”. La naturale-
za humana en el fondo no es buena ni mala. Si analizamos una situación social donde la gente se
anime hacia el altruismo, la mayoría responderá en dicho sentido. Por el contrario, si se la seleccio-
na para que se comporte egoístamente, ésta no tarda en comportarse como tal. Si a una sociedad se
la indoctrina de que se es malo por naturaleza o que hay siervos o esclavos por naturaleza, la socie-
dad discriminará en dicho sentido. Resulta aquí apropiado recordar la íntima relación existente entre
ciencia y sociedad en sus comportamientos sistémicos macrodinámicos. Cada vez más se está acep-
tando que no ha habido teoría científica alguna que haya escapado al marco de referencia de una
construcción lógica pura, es decir a una ideología. En ambos casos ciencia y sociedad se realimen-
tan entre sí de sus mismos contextos sociopolíticos. Esto puede apreciarse con sólo fijarse en los pe-
ríodos históricos críticos o de transición. Nunca más evidente que en el caso del advenimiento de la
Sociología Científica y el Darwinismo utilizado para legitimarse y legitimar el “estado del arte, de
ciencia y sociedad”.
Las ciencias Positivistas aplican el proceso evolucionario concebido por Darwin el que fue aná-
logo a los principios estadísticos que regían la termodinámica de su tiempo, en los cuales cada paso
de los acontecimientos dependía del azar en tanto que, los procesos y conductas emergentes de di-
chos pasos podían ser previstos. Por ejemplo, dada la presencia de una sustancia molecular capaz de
proveer energía química en suficiente cantidad en el ambiente, se puede predecir con seguridad que
el organismo evolucionará con el objeto de usar dicha sustancia. Los pasos en este proceso evolu-
cionario no son necesariamente predictibles, ya que muy diferentes pasos pueden conducir al mismo
resultado. La primera persona que descubrió estas correspondencias entre la termodinámica estadís-
tica y la evolución biológica fue el lógico matemático Charles Peirce (1877) quien escribió: “La con-
troversia Darwiniana es en gran medida una cuestión de lógica. El señor Darwin se propuso aplicar
el método estadístico a la Biología. La misma cosa ha sucedido en un gran número de diferentes ra-
mas de la ciencia, al hacer propia la teoría de los gases. Aunque incapaz de decir cuales de los movi-
mientos de una molécula de gas particular, podría sostenerse como hipótesis teniéndose en cuenta la
clase de estos cuerpos, ocho años antes que Darwin, Clausius (quien formuló la segunda ley de la
Termodinámica y Maxwell) sin embargo publicó su trabajo inmortal, pudieron mediante la aplica-
ción de la doctrina de probabilidad predecir que a la larga tales y tales proporciones de moléculas po-
drían bajo ciertas circunstancia, adquirir tales y tales velocidades; que cada segundo podían produ-
cirse tales y tales números de correspondientes colisiones, etc. En virtud de dichas proposiciones,
consiguieron deducir ciertas propiedades de los gases, especialmente las relacionadas con el calor.
De la misma manera Darwin, aunque incapaz de describir cuáles eran las operaciones que producía
la variación de la selección natural en algún caso individual, sostuvo que a la larga, en el tiempo, ésta
produciría o debía producirse mediante la adaptación.
J. Z. Young (ver bibliografía) identifica además tres fuentes inmediatas usadas por Darwin: pri-
mero, Malthus con su principio sobre las leyes de probación y su adaptación; segundo, cómo pueden
explicarse los procesos de adaptación y elección; y tercero, cuales son los mecanismos que la produ-
cen. Este es el modo como Malthus llega a la postulación que existe una selección natural y formula
la ley de la tendencia al crecimiento geométrico de la población, mientras que las fuentes de alimen-
to lo hacen aritméticamente. Como consecuencia, la regulación de la población está sujeta a ham-
bres, enfermedades y plagas donde se salvan los más fuertes. Según Paley, en la misma fuente, Dar-
win encontró el argumento perfecto para sus fundamentaciones mediante la transposición de concep-
tos aplicándolos a todos los organismos de la naturaleza. Donde Malthus ponía el énfasis en el con-
flicto como resultado de la ley, Darwin sintetizaba éste como el motor que alimentado por el conflic-
to producía la adaptación y triunfo del más fuerte. Las conclusiones de Darwin armonizan con las
ideas socioeconómicas prevalentes entre la clase dirigente de su tiempo para quienes el sufrimiento
vía muerte eran inevitables para las masas explotadas, empobrecidas o pauperizadas. De este modo
se justifica la deshumanización industrial. La mayoría de las razones que dieron lugar al éxito casi
instantáneo de la teoría de Darwin, radicó en el hecho de que ésta fue la ideología que se plasma en
el corazón mismo de la atmósfera de la sociedad Victoriana inglesa, centrada en el materialismo me-
canicista, el positivismo, y la economía de libre mercado. Remarca J. Barzun (1958): “loque dio a
Darwin tan rápida victoria y dominio sobre su tiempo fue… la habilidad de los de su época para
identificarse con él”. En otras palabras, lucha y competencia para la supervivencia fue considerada
ser la orden del día para todo aquel que creía entender su teoría, la que se tenía como verdad indiscu-
tible y fue por último, por sí misma, una explicación de la vida. En resumen, el Darwinismo com-
pendia el desarrollo de una “Zeitgeist” de la Inglaterra del siglo diecinueve, la que a su vez presta la
justificación y credulidad al Nazismo, una de las más perniciosas ideologías del presente siglo.
Continúa Barzun: “Materia y fuerza cuando son aplicadas a los seres humanos, hallan como re-
sultado peligrosísimos usos, y cuando la idea de fuerza es incorporada a las nociones de lucha y su-
pervivencia del más fuerte, es de esperarse que los seres humanos la usarán como verdades científi-
cas justificadas por la Biología”. De esta manera queda completa la realimentación positiva de la
ideología sociocultural dominante en la época, que dio nacimiento a la teoría social científica positi-
vista. El Darwinismo Social y las teorías raciales de desigualdad cualitativa vienen a constituir el
meollo de la aparición del régimen Nazi.
La Sociobiología, una de las teorías neodarwinista más recientes, subrepticimente hace repetir la
historia sobre lo mismo. Al igual que el Darwinlsmo Social, ésta tiene implicaciones sociopolíticas
de considerables consecuencias en nuestros días: el peligro político de legitimar todas las relaciones
humanas en términos de competitividad como expectativas para la autorrealización, lo que tiene hoy
a la humanidad en un callejón sin salida (Bibliografía, Wilson, Dawkin, 1990 y Taxonomía biblio-
gráfica 2 en interfase con 5).
Sin embargo, la mayor debilidad de las criticas dirigidas contra la Sociobiología, las cuales son
similares a la del Darwinismo Social, consisten en la casi universal e incuestionada aceptación de los
fundamentos en que están basados, tanto el Darwinismo como el Neo-Darwinismo. Estas críticas
han sido y son dirigidas a combatir el Vitalismo o el Fundamentalismo, pero ninguna ha alcanzado a
adivinar una real alternativa al materialismo mecanicista. La teoría de la selección natural está ac-
tualmente desacreditada por las evidencias empíricas encontradas, y a disposición de la mayoría que
quiera usarlas. Dicha teoría presenta una visión reduccionista y distorsionada de las interrelaciones
del organismo, con su ambiente y con la naturaleza en general. Impone no sólo en la práctica, sino
que también en la teoría, un marco de referencia mayormente basado en la violencia. Como la cien-
cia y la percepción del mundo son fenómenos interdependientes. (ver Nodo VI) es indudable que
una ciencia distorsionada consecuentemente, desnaturaliza la realidad sociocultural, en la tarea y
afán de satisfacer sus predicciones. Según Vygostky la mente en sí misma, es una construcción so-
cial, es una actividad cooperativa consistente en entretejer las intenciones y los símbolos con los ac-
tos. Las ideas dan a la mente, a su vez, forma a la realidad social. Es tiempo ya que acometamos
poniendo en nuestras manos la tarea de reconciliar nuestras ideas y expectativas con las verdades
científicas que hoy pueden explicar la realidad, desempeñando un papel activo en el acto creativo de
la naturaleza en la reformulación de sus leyes de acuerdo con el proceso global de la evolución,
como se dice en los Nodos VI y VII.

LAS ESTRUCTURAS DOMINADORAS COMO BARRERAS EN LA VISIÓN EVOLUCIONA-


RIA DEL ALTRUISMO Y LA DEMOCRACIA FUNCIONAL
No me gustan las situaciones de poder porque el poder se
constituye en la obediencia. El poder no se tiene, sino
que se recibe en la obediencia del otro. En otras pala-
bras, al conceder poder en la obediencia no entregamos
colaboración sino que subordinación, y no entregamos
respeto sino sometimiento.
H. Maturana
En toda sociedad existen estructuras profundas que contribuyen a dar forma a la percepción de
la realidad. Ello supone que, estas estructuras, organizan la experiencia del aprendizaje con respecto
a la elaboración de las interrelaciones humanas, y consecuentemente le dan peculiar configuración a
cada sociedad. La medida en que estas estructuras mentales constriñen o distorsionan la realidad, en
cierta manera se refleja en las capacidades básicas para el aprendizaje, el efecto que estas estructuras
ejercen con respecto al uso del poder y el ejercicio del altruismo. Dichas estructuras están emparen-
tadas con las estructuras lingüísticas de Chomsky, las representaciones colectivas de Durkheim y los
arquetipos de Jung. Aunque son específicamente sociológicas y se las encuentran en toda sociedad,
van más allá del proceso de socialización. Las más espectaculares manifestaciones de ellas, se en-
cuentran en las formas institucionalizadas de las relaciones de poder que se detectan ya, histórica-
mente, en las más simples organizaciones dedicadas a la recolección y la caza. Estas estructuras pro-
fundas de dominación, dan lugar a la discriminación del género, la división del trabajo y las interre-
laciones de los diferentes agregados sociales de generación en generación, operando primariamente,
en la esfera pública. La tragedia de la historia humana sobre los últimos doce mil años de aposenta-
miento y urbanización ha sido la acreciente institucionalización de las estructuras de dominación en
la esfera pública, descuidando y desjerarquizando las también estructuras profundas relacionales con
el altruismo y la colaboración.
En cada oportunidad en que hemos alcanzado lo que los historiadores llaman una época o fo-
mento axial, es decir, cuando se aceleran los intercambios de las acumulaciones científicas y valores
humanísticos entre las civilizaciones coexistentes, se ha presentado un proceso paradójico. Cuando
estas acumulaciones e intercambios parecían marchar juntos y producir una transformación humana
y social, el mundo ha retrocedido y se ha detenido en el umbral mismo de la “nueva era” por causa
de la presión de las estructuras profundas de poder, de las cuales no se ha tenido conciencia. Esto se
advierte si echamos una mirada al siglo sexto anterior a la era cristiana cuando Pitágoras en Grecia,
Lao Tsé en China, Sidarta Gautama y el Buda en la India, predicaron e invitaron a toda la humanidad
de la edad post-tribal a una nueva forma de reflexión y convivencia. Ofrecieron una nueva cosmovi-
sión basada en el amor genuino por el semejante, el altruismo y la armonización de la coexistencia
de todas las creaciones y criaturas del planeta. Vuelve a repetirse el fenómeno con la prodigiosa sín-
tesis que produce el Cristianismo, mediante todos los logros alcanzados por las culturas de la anti-
güedad, presentados ahora como una síntesis cósmica reencausando el altruismo como generador del
amor, motor de todo el fenómeno de la creación. San Agustín construye la primera utopía ecuméni-
ca en la quinta centuria de nuestra era. El siglo trece da nacimiento a la revitalización de la síntesis
cristiana a través de las Órdenes Mendicantes y la proliferación de los nuevos teólogos disidentes
proclamando la desburocratización y desentumecimiento de la fe por mediación del Espíritu Santo.
Contribuyen a la formación de nuevas instituciones como nicho ecológicos para alojar los nuevos es-
tados de conciencia. Una nueva y potente energía creadora revitaliza el Orbe en todas sus manifesta-
ciones, culminando con el Renacimiento. El descubrimiento de América y los hallazgos científicos
paralelos, nos lleva a un nuevo Ecumenismo, transforma nuestra visión de la realidad y nos lanza a
un nuevo escenario. Las estructuras de poder, nuevamente aquí ofrecen la paradoja. El altruismo, la
armonía y el amor genuino, que son el producto de la interactividad descubierto por la Ley de Con-
vergencia y el principio de Coherencia en Microfísica (Fritz y Pop) permanecen relegados. A fines
del siglo veinte contemplamos el mismo fenómeno agravadlo al punto de poner a todo el planeta en
riesgo.
La ciencia y la tecnología, y toda la riqueza del potencial humano concentrado, nos han lle-
vado al umbral mismo de una nueva era, pero parece poco visible la estrategia adecuada para
implementarla. Las estructuras profundas de poder continúan sojuzgando las ideas y manipulando
el flujo de recursos en general. Sabemos que coexisten microsociedades donde los “status” diferen-
ciales no están basados en el ejercicio del poder de unos sobre otros, pero la tendencia de toda socie-
dad con estructuras de poder, es la de inclinarse hacia el comportamiento dominante. Es un hecho
histórico condicionado por las ideologías. Pero que esta inclinación es inevitable, está hoy desmenti-
da por todos los principios de las Ciencias de Sistemas y los procesos autoorganizativos de la macro-
dinámica en su constante quehacer irreversible. Nuestra interpretación del fenómeno sociológico de
las estructuras profundas, es que éstas representan las experiencias sociales repetidas. Ellas, han de-
jado las huellas orientadas hacia cierta dirección del comportamiento, en las épocas tempranas de los
aposentamientos humanos, continuando en esa dirección a causa de la inercia social. Todo lo cual,
hemos terminado por aceptar, como si fueran las formas biológicas básicas en la estructuración de
las interrelaciones humanas8. No obstante, cada civilización en sus tradiciones ha demostrado tener
una intuición acerca del altruismo y de la naturaleza y el peligro de las mencionadas estructuras de
dominación. El Taoísmo fue uno de las más antiguos movimientos antijerárquico histórico registra-
do: apareció alrededor del 400 antes de la era cristiana como protesta contra el poder político feudal
y las guerras. Los Taoístas predicaban la obligación de observar las leyes de la naturaleza y su com-
portamiento, en vez de la manipulación de la sociedad mediante el gobierno. J.Needham, uno de los
historiadores más prestigiado sobre la Civilización China, descubre en ella una profunda mentalidad
altruista científica. La naturaleza les enseñó que los procesos de cambio y evolución no involucran
necesariamente el uso y aplicación de fuerzas externas. La acción del agua fue usada como metáfora
favorita. Las prescripciones que los taoístas recomendaron para los comportamientos sociales fue-
ron sacadas de la observación de la naturaleza y debían ser localistas en la acción reduciendo su go-
bierno al mínimo de intervención. La teoría del Yin-Yang derivada del estudio del comportamiento
de la naturaleza puede ser interpretada como una teoría de los sistemas disipativos (Prigogine, 1). El
yin y el yang, o la polaridad de la luz y la oscuridad, de lo seco y lo mojado, de lo flojo o suelto y lo
firme, donde se están interpenetrando continuamente el uno al otro y esfumando o borrando los con-

8
Taxonomía bibliográfica 2 en interfase con 4; Boulding, I976, Part I – The underside of History: A View of Women
Through Time - Wesview Press.
tornos y formas. Luego física y conceptualmente, reaparecen como nuevas configuraciones en el
constante proceso evolutivo.
Para el Taoísmo es el proceso lo que cuenta. La realidad está en continuo estado de emergen-
cia. Mediante el seguimiento y el estudio de los procesos, los seres humanos pueden poner al orden
social a tono con el Tao, que es el orden cósmico del universo todo. Existen claras evidencias, espe-
cialmente en la nueva Biología, de conceptos evolucionarios asociados con el Taoísmo (Needham ci-
tado y Taxonomía bibliográfica 7).
Procesos de orientación antijerárquica pueden encontrarse en casi todas las religiones universa-
les. Dentro del Cristianismo, en el Catolicismo, se produjo la organización anti-jerárquica Francis-
cana, y luego el Protestantismo dio lugar al movimiento igualitario Anabaptista. La visión de un
nuevo orden social siempre ha provenido de los movimientos anti-jerárquicos que, en su prédica, han
sostenido que ésta es la única garantía para el mejoramiento y la creatividad humana. Las estructu-
ras de poder de las Iglesias y del Estado en su afán jerárquico y no de división del trabajo, por con-
traste, han producido lo contrario.
Incapaces de distinguir claramente por sí mismas lo bueno de lo necesario, impusieron coerciti-
vamente comportamientos sólo deseables por parte de sus líderes. Tal conducta intervencionista en
diferentes grados continúa en el presente en ambas estructuras, tanto en los asuntos institucionales
internos como internacionales.
Las limitaciones que tales políticas y conducciones ponen al desarrollo de los potenciales evolu-
cionarios de la sociedad humana puede ser muy serio y preocupante, sobre todo con respecto a la ca-
pacidad social creativa genuina en todo el planeta, cuya provisión de recursos es limitado y sujeto a
la capacidad manipulativa del hombre, y los accidentes atmosféricos y geotérmicos.

LAS CIENCIAS DE SISTEMAS Y LA PERSISTENCIA REDUCCIONISTA MECANICISTA


No tiene provecho discutir con un profeta. Lo único que
puedes hacer es descreerle.
Winston Churchill
Informar con detenimiento sobre las polémicas y distintas posiciones suscitadas por la Metodo-
logía Sistémica, en las diferentes ciencias sociales, escapan a los propósitos didácticos de este libro,
por ello sugerimos a Checkland (1991) quien da cuenta de ello ampliamente.
Sin embargo, deseamos consignar aquí las discrepancias que en materia social ha planteado la
Escuela de Frankfurt con respecto al pensamiento sistémico, y su metodologías relacionadas con sis-
temas blandos (software) y la teoría social dentro de la sociología interpretativa y el humanismo ra-
dical. Con respecto a esto, es importante consignar la posición de Jürgen Habermas, a quien consi-
deramos permanece atrapado en el reduccionismo de la ciencia tradicional, a pesar de su muy hones-
ta posición intelectual. La razón es que, Habermas el más conspicuo teórico de la Escuela de Frank-
furt, ha montado un duro ataque sobre la Teoría Sistémica -como él la percibe-, sobre el trabajo de
Niklas Luhmann (Sixel, 1976; Mc Carthy, 1978), un líder sistémico en las Ciencias Jurídicas (ver bi-
bliografía: Luhmann 1989-1990).
La Escuela de Frankfurt está formada por un grupo de intelectuales y académicos asociados con
el Institute of Social Research de la Universidad de Frankfurt, cuyo director desde 1930, fue Max
Horkheimer. Los trabajos de dicha Escuela se han dedicado principalmente a atacar el positivismo,
con el sentimiento de que una adecuada teoría social debe percibir a la sociedad como un conjunto
de procesos (pero con enfoques mecanicistas reduccionistas y no emergentes de la dinámica de la
complejidad), los cuales pueden ser cambiados por los hombres, particularmente en las sociedades
capitalistas avanzadas, las que son miradas como manipuladoras. Postula dicha Escuela, que el aná-
lisis marxista necesita un mayor distanciamiento del positivismo, incluyéndose además de los facto-
res económicos, el resto de los factores sociales, y consideran a la ciencia dominada por la cultura
occidental, como represora y manipuladora del hombre a través de las estructuras del poder (Check-
land, 1991).
Para Habermas el enfoque sistémico suministra armas siniestras mediante las cuales el control
social puede ser ejercido. En su debate con Luhmann, llega a rechazar la teoría sistémica arguyendo
que ésta podría legitimar el poder de los expertos transformando la Sociología en una Tecnología So-
cial, con lo cual se llegaría a inhibir las estructuras sociales mismas. Su reduccionismo ortodoxo, no
le ha permitido comprender la naturaleza implícita de la realidad social, la que es constantemente
cambiante, en la que el hombre es producto de su herencia genética y de las experiencias adquiridas,
las cuales lo habilitan para estar continuamente negociando y renegociando con las propias percep-
ciones frente a la de los otros, en su permanente interpretación y reinterpretación del mundo, produ-
ciéndose así constantes hiperciclos suprabiológicos reorganizativos en búsqueda de más altos niveles
de complejidad.
Si damos una mirada a la Historia de las Ideas, se suele ver cómo se erige una idea que conduce
a irreversibles cambios en el mundo y cómo se percibe éste. La idea sobre capacidad de los sistemas
mecánicos para realizar trabajos mecánicos, es una idea que llegó a denominarse energía, aunque en
el lenguaje común la denominemos electricidad como representación, y como tal, no una idea abs-
tracta. La Armonía de las Esferas como trabajo de relojería, hizo tropezar a Newton con la concep-
ción de la gravitación universal y su construcción de una cosmología mecanicista, constituyendo las
ideas fuerzas que dieron lugar a la Revolución Industrial. Una segunda idea, igualmente poderosa y
crucial, dio lugar a la segunda Revolución Industrial en muy pocas décadas. Esta fue la idea de la
Información, connotándose con ello los conceptos de funcionamiento y funcionalidad. Esta es una
premisa básica para la formulación de sus cuatro conceptos centrales que son: emergencia, jerarquía,
comunicación y control, ya enunciadas anteriormente.
Desgraciadamente la Teoría de la Información se centró en la estadística de la transmisión del
mensaje, ignorando el significado de éste. Esta omisión de la idea es tan importante como Electrici-
dad e Información. Ello dio lugar a la tercera Revolución, la que ha desencadenado en el pensa-
miento social y científico un cambio mayor que en las revoluciones anteriores. Este cambio se inició
cuando se comenzó a hacer extensiva la jerarquía para explicar los sistemas duros (hard systems) a
las tareas diarias, en la toma de decisiones humanas, vocabulario que se difundió entre científicos,
tecnólogos y managers, en el afán de llevar a cabo sus trabajos con las llamadas “ciencias duras”.
Con esto, no se tardó en advertir las desviaciones en las que se incurría al caer en generalizaciones
que profundizaban enfoques reduccionistas con respecto a los sistemas de tipologías disímiles, pro-
duciendo el efecto por el que muchos científicos e intelectuales polemizaran o rechazaran el enfoque
sistémico.
Ello llevó a los teóricos sistémicos a analizar las dificultades generalizadas para poder entender
a los sistemas naturales, y revisar los conceptos sobre sistemas blandos, especialmente cuando éstos
presentaban alto nivel de complejidad tales como aquellos que componían el mundo social. Estas
consideraciones, a su turno, hicieron comprender a los embarcados en la solución de problemas rea-
les, sobre la necesidad de una redefinición y elaboración conceptual, la que produjo resultados ines-
perados. Especialmente en la teoría del aprendizaje, la naturaleza del fenómeno de la cognición, la
semántica y la semiótica, como componentes constantes de todas las situaciones, que siempre están
determinadas por el sentido que ponen en evidencia los diferentes lenguajes, sean verbales, corpora-
les, gráficos o visuales, al decir de G. Vickers en “The Appreciative Setting” (1968-1973) (Taxono-
mía bibliográfica 7 en interfase con 1 y 6). Las implicaciones en la Teoría Social, se tradujo en que,
de una vez por todas, no se puede sostener que existan realidades sociales sustantivas, porque no
existen realidades sociales que puedan ser probadas de igual modo que las realidades físicas como
las regularidades del Universo. Aunque el siglo XX nos enseñó a tener en cuenta dichas regularida-
des, gracias a las cuales se conocía el mundo físico, químico, biológico, etc., fuera de nosotros, y que
podíamos manipular mediante el uso del método de las ciencias naturales y el conocimiento de las
ciencias sociales.
Sin embargo con dicho método no se podía alcanzar esa misma clase de “certeza”. De ahí se
descubrió que la mayor importancia estaba en el método, más que en los hallazgos, más en los pro-
cesos que en sus contenidos. Es decir, cómo se percibe al mundo y cómo finalmente se lo represen-
ta. Por ello surge de todo esto la necesidad de definir la naturaleza de los sistemas sociales como sis-
temas blandos (soft systems). Así se llega a la conclusión que el sistema social implica un continum
abierto cuyos componentes o subsistemas no son determinísticos. Éstos, dentro de sus dinámicas in-
ternas, rechazan a cualquier suerte de dictador, tirano o demagogo, con lo cual se alteraría la propia
inteligencia de su funcionamiento. Ello pone en evidencia a los científicos sociales, que hay que
aprender a incorporar más conocimientos para poder entender esta aparente contradictoria situación.
Mientras más conocimientos tenga el ciudadano como agente social, menos posibilidad existirá
de la acumulación del poder y distorsión de la dinámica interna del sistema social.

LAS ESTRUCTURAS PROFUNDAS DE DOMINACIÓN EN LOS COMPORTAMIENTOS Y LA


DEMOCRACIA
La dependencia de las estructuras profundas de poder en el proceso de la convivencia y la evolu-
ción cultural no han sido adecuadamente estudiadas ni entendidas todavía. Sabemos que el proceso
de socialización es crítico para el desarrollo de las potencialidades del individuo, y que éste es muy
difícil bajo condiciones de amenaza. Los repertorios de comportamientos aplicados por las estructu-
ras especificas son muy estrechos. El miedo constriñe la libertad espontánea y las conductas explo-
ratorias cerrando la mayoría de las veces las puertas para el vuelo libre de la imaginación en los re-
pertorios consensuados.
La extensión del autoritarismo prevalece en las aulas de las sociedades industriales, y de este
modo, éste ha pasado al repertorio de comportamientos en la vida adulta. Las estructuras de poder
de esta manera en cualquier sociedad han perjudicado la capacidad de confianza decisoria y de crea-
tividad del individuo, dejando larvado en la mente de todo ciudadano cierto grado de dependencia
que lo conduce e invita a la sumisión o a la apetencia por el poder, sea cual fuere el grado de violen-
cia a emplear. Mientras más compleja es una sociedad es más aguda la dependencia, más débil la
autoestima y más errática la violencia. No es inimaginable una sociedad caracterizada por actitudes
públicas basadas en la confianza, que genere procesos de realimentación de la identidad positiva y de
las energías nutridoras psíquicas, de modo que el individuo pueda permitirse una participación abier-
ta en todas las interacciones del escuchar y aprender, sea cual fuere el propósito. Tal grado de liber-
tad ampliado podría producir una realimentación continua alentando la autopoiesis creativa entre los
que participan en tal interacción.
Esta clase de sistema de realimentación psíquica, opera muchas veces en grupos de interés con
gran número de participantes, unidos por un fuerte sentimiento de metas compartidas como un pro-
ceso energizante, especialmente en el aprendizaje social. Una sociedad basada en la confianza que
da el altruismo, podrá tener presumiblemente fuertes ingredientes de localismo, pero a la vez tam-
bién muchas configuraciones estructurales que faciliten la comunicación de doble vía con las esferas
públicas, logrando así el adecuado grado de cualidad de la convivencia y la funcionalización genuina
de la democracia.

LAS ESTRUCTURAS PROFUNDAS DE DOMINACIÓN Y LAS IMÁGENES GUÍA EN LA DI-


NÁMICA DE LA CONVIVENCIA
Existe una evidencia histórica sustancial que siempre han existido en toda sociedad imágenes
guías de autoafirmación, aunque éstas han tenido que ver más con el sostenimiento y viabilidad de
cada sucesión cultural. No obstante, el papel jugado por estas representaciones, han sido normal-
mente subestimadas a la hora de su estudio sobre la dinámica social.
El sociólogo holandés F. Polak en su trabajo Image of the Future afirma que aquellas socieda-
des que han florecido, han tenido siempre la capacidad de generar visiones diferentes a aquellas que
constituyen el soporte de la experiencia de la realidad inmediata. Estas visiones han estado sujetas a
un proceso histórico de selección, las que han dado lugar a ciertas imágenes con una poderosa capa-
cidad de resonancia social. Dichas imágenes han actuado como generadores de energía social, lle-
vando a la sociedad hacia un verdadero proceso de realizaciones. Demuestra además, que cada gran
civilización del pasado ha sido formada por la resonancia adquirida por las imágenes de futuro que
les precedieron. Al referirse al siglo veinte, Polak detecta una declinación en la capacidad de produ-
cir imágenes de futuro en Occidente, como aquellas proyectadas en el Renacimiento o el iluminismo.
La planificación del mundo socialista terminó por eliminar el proceso visionario, dejando a las socie-
dades que la han padecido en un estado de postración creativa y de sometimiento desorientado.
Si echamos una mirada a la literatura de la Antigüedad encontramos imágenes recurrentes. Ha-
llamos allí imágenes referidas a seres humanos viviendo juntos en forma pacífica en un jardín en el
cual reina la abundancia, compartirla y la alegría. Los nómadas del desierto del Medio Oeste, los
Griegos del Ática que cultivaron su terreno pedregoso y los nórdicos que trabajaron las tierras aún
más pedregosas del Mar del Norte, todos conocieron las imágenes del abundante y Pacífico Jardín.
Tanto los grupos humanos aposentados como los transhumantes o nómadas contaron con dichas imá-
genes. Algunas veces éstas representan visiones de épocas por venir; otras de una vida posterior a la
muerte. Lo que es importante es que todas tienen en común la idea de unión y participación. La lu-
cha, la muerte o la cautividad no aparecen en la escena. Podríamos rotular dichas leyendas y repre-
sentaciones como potencial patrimonio cultural para la vida pacífica y en armonía. Estas leyendas
están reflejadas como imágenes guía en el orden social ideal de toda sociedad, en sus leyes y en sus
tratados de postguerra con otras sociedades. El hecho que dichas imágenes provengan de sociedades
guerreras bien conocidas las hacen aún más interesantes. Es digno de notar que dichas imágenes
describen guerreros que devienen seres andróginos poseyendo tanto los caracteres femeninos como
los masculinos (Boulding, 1977). Podrá parecer una verdad de Perogrullo que la acumulación de co-
nocimiento de una sociedad determine las imágenes de futuro que ésta produce. Más aún las actitu-
des con respecto a ese patrimonio de conocimiento y las actitudes hacia la valoración de la acción
humana, pueden ser más importantes que la acumulación de conocimiento en sí misma. Sin embar-
go, dichas actitudes han variado en forma significante de sociedad en sociedad de acuerdo a la capa-
cidad creativa de cada una.

LAS IMÁGENES GUIA DEL FUTURO Y LAS CULTURAS PARASITARIAS


En la obra citada, F. Polak identifica con respecto a las imágenes guía de futuro, dos corrientes
actitudinales cíclicas operando históricamente. La primera corriente puede clasificarse como ciclo
pareado de actitudes optimismo-pesimismo, en la que se contempla a la humanidad como inherente-
mente buena o mala y consecuentemente a su orden social. La segunda corriente representa el ciclo
humanista escatológico con la concepción del cambio social en la que no existe Dios y todo depende
de la humanidad misma.
La significación de una visión escatológica del proceso social, es que ésta aparta a la imagina-
ción humana de la posibilidad de explorar otras posibilidades libres de barreras. Esto puede contras-
tarse con la visión utópica del proceso social en la cual uno se atreve a imaginar aun lo que no ve,
como implementar aunque esto fuere “irresponsable”. En concepto de Polak, su manera de ver es
que las civilizaciones han alcanzado su más alto grado de florecimiento en períodos de optimismo
con respecto al orden social combinado con el sentimiento, en una asociación de lo divino con lo hu-
mano para llevar a cabo el cambio social. El reconocimiento de los aspectos trascendentes del pro-
ceso social sobre la posibilidad de producirlo, no depende enteramente de intuiciones concientes o
de proyectos ligados al despertar de una responsabilidad humana por el mejoramiento del orden so-
cial.
El reconocimiento de estos aspectos trascendentes ha sido una fórmula poderosa para liberar y
volcar los potenciales humanos del pasado. La culminación de un largo periodo de secularización ha
desalentado a los ciudadanos contemporáneos, apartándolos de la idea de lo trascendental como ele-
mento interviniente en los asuntos humanos, como consecuencia de la razón de la estructura interna
de las ideologías deterministas. Esto lo evidencian los fracasos en Occidente con respecto a la elimi-
nación de los problemas relacionados con guerras, pobreza, hambre, enfermedades e ignorancia, los
que en el pasado siglo parecieron que podrían ser solucionables, agravándose aún más en el umbral
mismo del siglo veinte. La creencia de que la ciencia podía resolverlo todo, nos ha dejado con muy
poco margen de optimismo con respecto a la capacidad humana para el adecuado tratamiento de los
problemas sociales. Con el más vasto patrimonio científico y cultural acumulado por la humanidad,
las sociedades actuales parecen no contar todavía con una imagen de futuro. No tenemos aún una
forma convincente acerca de cuales de los efectos de interacción entre las diferentes imágenes de fu-
turo de cualquiera de las grandes civilizaciones contemporáneas, propiciarán el cambio al que se di-
rige el mundo actual.
Lo único que podemos decir es que es probable que emergiera una nueva síntesis como imagen
de futuro, cuando la visión del paradigma evolucionario sea internalizada por los líderes instrumen-
tales en todas las áreas del planeta. Es posible que en el futuro, el orden social comience un proceso
de armonización entre las grandes regiones con gran aumento de sus interacciones. Es posible que la
continua homogeneización asociada con la dominación occidental termine por envolver al planeta
todo, o que esta homogeneización pueda ser reemplazada por una interacción más dialógica entre
culturas, permitiendo que al pasado único de cada tradición, con su sabor propio, se le permita desa-
rrollar nuevas formas sociales que se concatenen con todos los niveles planetarios.
Mirando hacía adelante, podría ser útil considerar cómo las imágenes generadas por una socie-
dad cualquiera, han sido formadas por las orientaciones culturales provenientes de su propio pasado,
de su nivel de complejidad, de su sistema de valores, de su grado de secularización, de su grado de
desarrollo en sus cuadros de liderazgo dentro y a través de sus clases y roles, y por último del funcio-
namiento y extensión de sus contactos con otras partes de la sociósfera.
En cualquier época cultural, sólo ciertas imágenes de futuro provenientes de un grupo de ellas,
han desarrollado suficiente resonancia cultural, afectando al proceso que conduce a la sociedad toda
a tomar conciencia de éstas. Al decir de Polak, esas imágenes terminan por “explotar” como una
“bomba de tiempo” dentro del futuro ambicionado, que termina por ser descubierto. La existencia
de un número variado de nichos ecológicos culturales donde las imágenes y las innovaciones que és-
tos puedan acarrear, es muy importante en el proceso de formación de las mismas. Las condiciones
adecuadas para detectar la formación de imágenes de futuro como actos creativos en el llamado Ter-
cer Mundo, son muy difíciles de intuir o aún de pronosticar o prever. Mucho más, si dividimos a
este grupo por sus posiciones geográficas y zonas de influencia.
Las Culturas Parasitarias no son más que el producto del traslado de artefactos culturales, produ-
ciéndose con ellos un condicionamiento irreflexivo en el complejo social en que actúan. A éste se
trasladan experiencias que no han tenido su propia dinámica y crecimiento como producto emergente
de sus historias trabajadas paso a paso. Estas historias, han dado lugar a la segregación de creacio-
nes de todo tipo, como epifenómenos desencadenadores de reacondicionamientos genuinos y absor-
biéndose así las innovaciones emergentes, cuando las culturas no son parasitarias.
Como podemos ver los condicionamientos irreflexivos por incorporación de artefactos culturales
exógenos, siempre se hacen con un costo de simplificación o de gasto de ajuste, frenando la capaci-
dad creativa y desalentando la actitud de búsqueda para expresiones y soluciones genuinas. Así ve-
mos, que la totalidad del llamado Tercer Mundo, ha adoptado irreflexivamente estructuras organiza-
cionales, sin proponerse una explicación circunstanciada de las necesidades que se deseaban satisfa-
cer. De ahí el gigantesco parasitismo generado, creando como resultado un constante acrecer de hi-
pótesis de conflictos o derroche de potencialidades en la búsqueda de las propias identidades.
Se ha invertido en toda cultura parasitaria, la lógica del crecimiento y la complejidad, las pro-
puestas exógenas han paralizado los flujos genuinos del crecimiento sin conciliar de manera alguna
las interacciones que podrían haber resultado de un intercambio reflexivo y adopción de artefactos
culturales.

LA INADECUACIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS Y SOCIALES Y LAS IMÁGENES DE FU-


TURO
En los capítulos que preceden hemos tratado de explicar la existencia de estructuras profundas
con respecto al poder, más allá de imágenes representaciones y arquetipos. Hemos hablado de la
brecha existente con respecto al proceso evolucionario entre las ciencias físicas y biológicas, y las
ciencias sociales y el patrimonio del pensamiento filosófico y teológico, con respecto a la escatolo-
gía del Universo. Se ha tratado de llamar la atención sobre la sociósfera, el dominio en el cual los
seres humanos son los portadores y protagonistas del potencial evolucionario y desarrollo del Cos-
mos a través de la Tecnósfera en forma significante. Los científicos sociales y políticos no están
acostumbrados a pensar en términos de tener en cuenta la suma de todos los conocimientos humanos
en interacción y las estructuras institucionales del Planeta como un todo integrado. Son incapaces de
realizar una contribución decisiva para hacer desaparecer las brechas existentes. Los científicos físi-
cos y biológicos tampoco pueden hacerlo, porque sus instrumentos conceptuales, cuando se aplican a
nivel social parecieran introducir un grado de abstracción inapropiado. Es importante destacar, sin
embargo, que el concepto de Tecnósfera, Sociósfera y Noósfera. unidos al de Biósfera e interconec-
tividad, puedan constituir los pasos adecuados para cambiar la visión de las estructuras de poder ins-
titucionalizadas, y más aún remover las estructuras ancladas en el inconsciente colectivos de crudo
dominio y dependencia (Reflexionar sobre la razón de las hipótesis subyacentes que han dado lugar
a la Taxonomía bibliográfica).
Hasta ahora, sólo ha sido posible interiorizar la realidad social en forma fragmentada. Los estu-
dios contemplando la Sociósfera, Tecnósfera y Noósfera con sus correspondientes procesos disipati-
vos creativos como un todo, todavía no han comenzado. Hasta que esto no suceda será imposible
hacer desaparecer la brecha que separa la micro de la macroevolución en todos sus aspectos, y muy
especialmente el de la coevolución del hombre con la naturaleza, y la canalización de todo su poten-
cial de energía creativa y no destructiva, en el supremo proceso de la evolución del Cosmos, donde
la conciencia antrópica es un derivado, y la creación de las instituciones que estructuran la conviven-
cia, una consecuencia.
Es sensato el hecho de darse cuenta que las intuiciones relacionadas con las posibilidades de me-
joramiento de la condición humana, donde el altruismo y el amor, han sido motores potentes en la
evolución del hombre y han estado presente más o menos desde el comienzo de la historia. No obs-
tante, poco progreso se ha hecho en los niveles organizacionales. Es verdad que el proceso evolucio-
nario de las sociedades, comparado con otros de la Biósfera son históricamente muy cortos. Nuestra
mente parece no estar bien construida para darse cuenta y apreciar los “tempus” de crecimiento de la
sabiduría humana, aunque pareciera que ésta se hace presente en los tiempos tardíos de la vida indi-
vidual. Intuimos hoy que estamos en el umbral mismo de una Nueva Era como se ha intuido tam-
bién en otros momentos de la historia donde se terminó por retroceder más que en avanzar. Si en
este momento estamos preparados mentalmente desde el fondo mismo de nuestro inconsciente colec-
tivo, todavía no lo sabemos.
El entendimiento más profundo de las relaciones entre la dinámica de la mente humana y la di-
námica de la realidad sociocultural -la evolución de la Sociósfera y de la Noósfera- abrirá una nueva
perspectiva para las ciencias organizacionales en su sentido más amplio. Una futura teoría acerca de
un mundo humano creativo en continua evolución, conllevará fenómenos tales como cambios y re-
definiciones de las instituciones sociales y políticas en la dinámica de los valores, en los procesos de
competencia y cooperación, conflictos, crisis y revoluciones, todos lo cuales serán considerados
como fluctuaciones creativas potenciales, que empujan a la evolución social al pluralismo cultural
simbiótico y la planetarización de la interacción humana, en esta era tecnológica sin fronteras para la
creatividad. Dará por tierra a todo tipo de “optimización” concorde con utilidad u otro criterio eco-
nómico “estático”, poniendo en cambio el énfasis en los criterios dinámicos. Pondrá también el én-
fasis sobre una responsabilidad creativa activa, desterrando de este modo la “consumición” pasiva de
los actuales derechos humanos.
Una visión evolucionaria del Universo y de la Democracia, es en sí misma, una manifestación
de la evolución. La recompensa por su elaboración como teoría no sólo constituirá una nueva filoso-
fía natural sino un nuevo entendimiento a nivel académico de cómo estamos interconectados a todos
los niveles con la dinámica evolucionaria, lo cual ayudará en una medida desconocida a una comple-
ta reestructuración de la realidad humana, tanto en la Sociósfera y la Tecnósfera como en la Noósfe-
ra. Con tal cambio de visión, sobrevendrá una reorientación de la acción política relacionada con los
aspectos significantes en sí mismos, de la vida humana, con un enfoque realista de la evolución mis-
ma y no solamente de la creatividad humana.
NODO X
MACROMETANOIA:
LA GRAN TRANSFORMACIÓN Y LA NUEVA IMAGEN DE LA REALIDAD

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LOS CAMBIOS DE PERSPECTIVA


EVOLUCIÓN ESPACIAL DE LA CONDUCTA. LAS GEOMETRÍAS CULTURALES. LOS NUEVOS
LENGUAJES Y LA GÉNESIS DEL PODER
ECOLOGÍA CULTURAL. HACIA UNA NUEVA CIENCIA DE LA CULTURA PLANETARIA
CIENCIA GAIA, DINÁMICA POLÍTICA, IDEOLOGÍAS, ECOLOGÍA CULTURAL E IDENTIDAD
POLÍTICA Y NOOÉTICA. EL SALTO PARADIGMÁTICO
CONCLUSIONES
NODO X
MACROMETANOIA:
LA GRAN TRANSFORMACIÓN Y LA NUEVA IMAGEN DE LA REALIDAD

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LOS CAMBIOS DE PERSPECTIVA


Pienso que las ideologías políticas y religiosas son teorías
filosóficas, y como tales se constituyen en la apreciación
de la verdad y son por lo tanto, fuente de negación de los
que no comparten la misma creencia.
H. Maturana
Los movimientos de horizontes mentales pueden ser tanto científicos como religiosos. Podemos
ver a Descartes aislándose del mundo en que estaba instalado, poniéndolo todo en duda basta alcan-
zar una visión iniciática mediante las matemáticas, y yendo tras ellas a formular un nuevo método
científico. Puede notarse sin embargo, cuán mítico es su Discurso del Método. Al decir de Joseph
Campbell éste constituye el monomito de separación, iniciación y retorno. Tiene la misma estructura
de iniciación que el de Moisés. Se escapa de Egipto como fugitivo. Habiendo tenido la visión del
incendio en el desierto descubre allí la historia oculta de Israel y retorna a Egipto como figura profé-
tica que ha de transformar la historia.
Moisés y Descartes son culturalmente isomórficos y en cada caso es la desaparición de sus hori-
zontes lo que produce la bifurcación que mueve o desplaza la civilización de un “atractor’ a otro.
Nosotros estamos ahora presenciando y padeciendo otra bifurcación “catastrófica” (ver glosario),
una separación abismal entre la civilización tradicional y la planetarización emergente, la que esta-
mos experimentando y soportando con las drogas, contaminaciones y violencia terrorista. Esta bi-
furcación, es literariamente catastrófica explicada con todo el lenguaje desarrollado por la Dinámica
del Caos. Esto no significa una mala noticia, después de todo “caos” se recompone un nuevo “cos-
mos”. Si nos desplazamos y nos colocamos fuera de las definiciones institucionalizadas sobre la rea-
lidad todavía sostenidas por la universidades burocratizadas o liderazgos tanto políticos como indus-
triales del Estado-Nación, descubrimos un nuevo significado de estos acontecimientos, un distinto
horizonte. En éste avizoramos un nuevo futuro y cómo las cosas serán en él. Lo que ha sido percibi-
do como ruido (y caos) dentro de las instituciones, comienza a transformarse en información cuando
se participa en la cultura planetaria en toda su extensión: esta información nos está prefigurando la
aparición de un nuevo cosmos. Lo que se vio como inestable y aperiódico, comienza a tomar forma
de una nueva geometría de la conducta más compleja y abarcativa. Lo que se consideró desconocido
e incontrolable dentro de una mentalidad abstracta algebraica lineal, ahora se transforma en una ex-
periencia que se corporiza en forma de danzas sin razón aparente, y que puede ser manejada por las
ciencias del Caos y las nuevas matemáticas, para la reorganización y visualización de un nuevo Cos-
mos que responde a las leyes que rigen al Universo evolucionario, recreativo constante y en búsque-
da de mayores niveles de complejidad y trascendencia de las mismas. Toda transición de un estado a
otro suele experienciarse con la visualización que manejamos todavía como una amenaza, y las con-
diciones o situaciones se miran como problemas que requieren o deben ser resueltos a través de una
respuesta institucional.
Consideremos por ejemplo, la contaminación atmosférica, el síndrome del sida, las catástrofes
termo-nucleares o un colapso económico global. Si en vez de considerar esos fenómenos como ame-
nazas a gobiernos e instituciones, nos preguntamos: ¿qué clase de geometría como imagen de cam-
bio le está dando forma?; ¿y cuál es su conducta?; ¿qué es lo que está apareciendo en los límites de
nuestro entendimiento, en el horizonte entre percepción e imaginación?; ¿cuál en la fase-espacio en-
tre Nación-Estado y Planeta?; ¿qué está pasando entre ambos en una economía electrónica? Nuestro
convencimiento es que las nuevas formas con las que se podrán entender los fenómenos con que nos
debatimos a diario, son sólo explicables con las nuevas matemáticas, las que nos han provisto de una
distinta imaginería que nos pone fuera de la visión Cartesiana-Galileico-Newtoniana. Una mentali-
dad superadora de un universo mecanicista gobernado por estructuras y no por procesos autoorgani-
zativos es lo que debe conciliarse con la visión tradicional, dando lugar al cambio perceptivo de una
nueva visualización de la realidad.

EVOLUCIÓN ESPACIAL DE LA CONDUCTA. LAS GEOMETRÍAS CULTURALES. LOS


NUEVOS LENGUAJES Y LA GÉNESIS DEL PODER.
La geometría es el material mágico mediante el cual el
mundo fue construido.
Albert Einstein
Cuando se analizan y estudian los aportes de los historiadores del arte y los filósofos de la cien-
cia, se puede advertir que subyace en todo el recorrido una verdadera historia cultural de la geome-
tría mediante la cual se ha descrito al universo y se han organizado a su turno las cosmologías y las
estructuras de Poder. El mundo antiguo arcaico, es el mundo de la mentalidad aritmética, de selec-
ción y recolección, de la historia lineal, de los linajes totémicos y de la contabilidad de los graneros.
El mundo clásico de los egipcios, fenicios y griegos es el de la mentalidad algebraica lineal. Este es
un mundo con centro y periferia, con la elite en el Centro y los recursos humanos en la periferia. El
mando en el centro con su especiales sonidos para impartir las órdenes y los símbolos alfabéticos
para interpretarlas en la periferia. Surge el ego como centro, transformándose en dios antropomórfi-
co. Es un mundo de arriba y abajo, de lo superior y lo inferior, una mentalidad causal de lo absoluto
usada por la imaginación para describir y gobernar el entorno. De otro modo, la imaginación alfabé-
tica y algebraica con todas sus representaciones es inconcebible en el mundo arcaico que es sólo de
espacio oral. La funcionalización del poder es difusa y gira alrededor de la solidaridad con fuerte
acento femenino y el culto a la fecundidad. No encontramos aquí tumbas individuales sino la pre-
sencia de los ancestros en una fosa común, como si esta fuera el vientre de
la Gran Madre al cual todos los huesos de la estirpe o de la tribu deben vol-
ver. No existe un lenguaje con alfabeto fijo, ni un espacio fijo con geome-
tría, ni tampoco un ego fijo individual. El mundo arcaico es diferente, tiene
su propia mentalidad, su propia imaginación matemática para cuya aritméti-
ca los problemas se limitan al uno y al dos, lo que es expresado en sus ico-
nos primordiales, en los collares fálicos de la Gran Madre, iconos que pue-
den ser vistos en la estatuaria como los del paleolítico en Dolni Vestonice.
En el decurso histórico se observa el cambio o giro que sufre la imagi-
nación geométrica como una constante. Así lo advertimos con Pitágoras o
Platón frente a la mentalidad dinámica de Galileo y Newton, con el cual se
produce un proceso e evolución cultural que es inconcebible para los guar-
dianes del mundo clásico de la Iglesia, la que se queda anclada en verdades
absolutas, inamovibles. La dificultad con las articulaciones de una mentali-
dad geométrica a otra, ha radicado siempre en que las narrativas en matemá-
tica y literatura se transformaron en construcciones geométricas que la men-
te tomó como realidades y valores absolutos. Los valores de la mentalidad
arcaica se basaron en el parentesco participativo. En la mentalidad clásica
radicaron en sometido y sometedor como jerarquías estáticas.
Para la mentalidad dinámica del modernismo, los valores se transfor-
man, están en movimiento y cambio. Galileo y Newton describen el movimiento de una manera; el
capitalismo describe el movimiento de la moneda y el de las elites como circulación legítima. En
Derecho, la Filosofía alemana con Hegel, en Economía con Sombart y el espíritu fáustico, a lo que
se suma el Darwinismo, construyen la ideología acerca del liderazgo político. El Principio de Legiti-
midad cobra fuerza con Machiavelo, se racionaliza con Bodín y termina por entronizarse con la re-
volución francesa, desplazando el origen divino del poder de los reyes como figuras totémicas, para
transformarse en la teoría del mandato. Todo ello culmina con la sistematización reduccionista me-
canicista a las cuales se ajustan y moldean las estructuras democráticas vigentes hasta hoy.
En literatura Dickens o Sola, describirán el movimiento del individuo, del pordiosero al rico y se
exaltarán los principios legitimadores del individuo como gobernante, pendulándose del mandato a
la dictadura o a la tiranía. Tanto el científico, el político, el filósofo, el negociante, o el artista están
dentro de la misma imaginación matemática.
En los momentos actuales nos encontramos en un nuevo horizonte, a lo que se suma una encru-
cijada histórica. Ha aparecido un nuevo horizonte, lo que se denomina “Bifurcación Catastrófica”,
cuya narrativa está contenida en la nueva rama de las matemáticas denominada Caología y las recién
estrenadas Ciencias de la Complejidad. A través de estos aportes, se presenta la visualización del
“Poder” como un hiperfenómeno proveniente de la dinámica de las interacciones de los componen-
tes de un sistema en busca de objetivos. Se configura éste como un “efecto emergente” de la armo-
nización y capacidad negociadora de los subsistemas que concurren en la totalidad de un sistema en
su dinámica recursiva. Consecuentemente ha surgido una distinta mentalidad, la que es inconcebible
para los pontífices de la mentalidad de la dinámica Newtoniana, que son los que gobiernan las Uni-
versidades y las Naciones-Estados que conciben y utilizan el poder como una propiedad legitimada
por el solo hecho del estatus. El poder es difuso y propiedad del sistema en su totalidad. Los nodos
decisorios, es decir a los líderes o gobernantes, sólo les queda la posibilidad de descubrir las alterna-
tivas inmersas en el conjunto de posibilidades, que la dinámica difusa del sistema les ofrece para
cumplir los objetivos en función de decisiones óptimas. Como expertos, estos líderes tienen que cre-
ar ilusiones, pero dichas ilusiones están basadas en los proyectos construidos con la vieja geometría,
en un mundo que históricamente ya no existe, se ha desvanecido ante las emergentes condiciones de
nuestra Nueva Cultura Planetaria. Lo que la nueva imaginación nos aconseja y hace posible hacer,
es abandonar dichas “soluciones” las que sólo resultan obvias ilusiones. Cuando dejamos de ver y
pensar con perspectiva de túnel, y optamos por otra conducta geométrica, nos movemos hacia otra
visualización, la que a su vez es transformadora en forma irreversible. La imaginación es el espacio
que nos permite expandir nuestro horizonte. En los recientes estudios sobre imaginación y razón
(véase Mark Johnson, The body in the Mind, Chicago University Press 1987) el cuerpo humano es el
campo de la metáfora. Con ésta extendemos nuestra percepción y con ella razonamos e inferimos
por homología. La nueva física no es más que un lenguaje. Parece una ironía que la experiencia hu-
mana transmitida por un artista, un santo o un yogui, en diferentes culturas por milenios y repetida
en situaciones completamente diferentes, hayan sido miradas como supersticiones o ilusiones, mien-
tras que una partícula elemental que existe como un impulso de un nanosegundo, vista en una panta-
lla, solo por las eminencias de aceleradores de partículas como el C.E.R.N. o de Palo Alto, que han
costado tanto como la construcción de la Gran Pirámide, sean consideradas “científicamente reales”.
En éstas nuevas mentes “una partícula no es más real que un ángel o un enano de jardín, estas no
son, en el decir de los nuevos científicos como F. Varela, construcciones introducidas por los acele-
radores, sino que son abstraídas por la imaginación perceptual así como los santos o bodhisatvas in-
trodujeron los ángeles mediante la meditación”.
La Física Moderna según sus científicos, entre ellos Bruce Gregory (Inventing Reality, New
York, Wiley and Sons, 1988), es un lenguaje. La Religión también es un lenguaje, y tanto ciencia
como religión tienen sus ideologías. En un sistema de pensamiento se puede discutir cuántos ánge-
les pueden danzar en la cabeza de un alfiler. En otro sistema como en el de las ondas de Broglie, las
que pueden proveer imágenes o conclusiones tan disturbantes como las abstracciones de Schöedrin-
ger, con respecto a la metáfora del gato. Tanto la ciencia como las religiones son sostenidas por los
Estados, y como se invierte en lo que se cree, los sistemas así sostenidos terminan por convertirse en
nuestra realidad cultural y desde ellas estrangular las dinámicas interactivas que genera la conviven-
cia al imponer estructuras que empobrecen y distorsionan los procesos. Son éstos los que generan la
nueva geometría fluida y cambiante de toda la realidad en permanente evolución creativa en busca
de nuevos niveles de complejidad y trascendencia (Taxonomía bibliográfica en Interfase: 1. 2, 5, 6 y
7).

ECOLOGÍA CULTURAL, HACIA UNA NUEVA CIENCIA DE LA CULTURA PLANETARIA


No descubrirás nuevas tierras a menos que dejes de per-
der de vista la costa por algún tiempo.
Irónicamente los Físicos y los Biólogos son los grandes sacerdotes, quienes han derribado el ma-
terialismo científico, los que nos han liberado de la garra de los positivistas. Esta cualidad imagina-
tiva en todas los tiempos ha producido el cambio de geometrías conductales con la consiguiente in-
flexión en los modos de construcción y deconstrucción de la realidad. Con el Principio de Incerti-
dumbre de Heisenberg; la teoría de la Relatividad de Einstein y los desarrollos posteriores de la Físi-
ca de Partículas; la conceptualización de los fenómenos de las estructuras disipativas de Prigogine;
de Autopoiesis de Maturana y Varela; los aportes de David Bhom y de Rupert Sheldrake; la Teoría
de Sistema y las nuevas matemáticas del Caos; ha devenido un proceso irreversible. Estamos en pre-
sencia de una nueva cualidad imaginativa: las descripciones en la ciencia han comenzado a ser de
una trascendencia innegables, obligándonos a cambiar sustancialmente el tenor y cómo se hacen las
preguntas. Las antiguas respuestas han quedado obsoletas. Cada inflexión en el conocimiento crea
sus espejos para reflejar y sus anteojos para proyectar y ver la realidad. Los artistas del Renacimien-
to se fascinaron con el descubrimiento de la perspectiva y del movimiento. Con el giro que tomó la
fe religiosa y la observación científica, la inmutabilidad de los dogmas terminó por resquebrajarse.
El cientificismo mecanicista creó su propia narrativa arrastrando a las llamadas ciencias del Espíritu.
Hoy en día el conocimiento se construye y alcanza a través de muchas percepciones que se organi-
zan entremezclándose: Arte, Ciencia y Tecnología (Ver Enactivismo, Nodo VI).
La producción de imágenes con el computador y la ciencia ficción se confunden con la dinámica
de la Ciencia del Caos y la nueva música. La producción de imágenes virtuales y su animación.
para simular el interior del cuerpo humano o el comportamiento de las Galaxias nos facilitan una
nueva geometría a la que no habíamos accedido antes. El paisaje musical actual en virtud de la inte-
racción tecnológica, nos muestra cuando la música es arte, ciencia o cuando la ciencia construye el
campo mismo, es decir que es muy difícil establecer los límites entre ciencia y arte. Hoy podríamos
decir, que la guerra mantenida entre el científico y el artista en nuestra tradición occidental positivis-
ta, se puede dar por superada. Ambos realizan del mismo modo el proceso cognitivo si se tienen en
cuenta aquí los aportes de la Autopoiesis o de la Geometría Fractal entre otros. Podemos observar
como cada vez más los científicos se acercan a los artistas y a los místicos y viceversa. La ciencia
hoy acepta la indeterminación, la incertidumbre, el caos y la poiesis en sus descripciones con imáge-
nes.
Para la formulación de sus leyes, los artistas dicen que no se trata sólo de un improntu de la ima-
ginación, sino, una manera de incorporar el conocimiento utilizando la inspiración con habilidad y
rigor en el proceso creativo. De tal modo que científicos y artistas saltan los límites, confunden sus
fronteras para avizorar un nuevo horizonte cosmovisivo, para lo cual necesitan apelar a una nueva
imaginería que está más allá de lo visible, tratando de captar lo que está fuera de lo que conocen en
forma tridimensional. Bien valen aquí los ejemplos de las pinturas de Magritte o Escher donde cada
uno puede presentar al mismo tiempo, imágenes distintas mediante un horizonte invisible para el ojo,
horizonte que aparece, según la persona a medida que ésta observa con su carga de subjetividad. Así
como sucedió con el Renacimiento italiano está sucediendo en este renacimiento planetario. Asisti-
mos hoy a una nueva música, a una nueva mente planetaria del jazz, de las nuevas formas de conocer
y reconocer mediante lo invisible.
Incursionamos en meta-dominios, es decir, estamos entrando a un nuevo mundo emergente, una
nueva conexión entre el macro y el microcosmos. Este va de la química de la atmósfera a la Bacte-
riología; de la Biología de la Cognición a los Sistemas Autoorganizativos. La imaginación de los
científicos reduccionistas positivistas, dentro de la cual permanecen la Economía, la Política, el De-
recho y el resto de las ciencias organizacionales continúa reinando en las claustros. Esta imagina-
ción se ha transformado en una subcultura arqueológica como descripción de la realidad, estrangu-
lando de este modo todos los procesos reorganizativos que está generando el proceso coevolutivo en
el que estamos lanzados, conforme a la ciencia reciente como nuevo dominio para la descripción de
la realidad. Se impone una distinta forma de cognición, la que ya ha emergido en interfase con la
tecnología. una nueva cultura, otra reorganización de las interacciones humanas. Por lo tanto se ha
descubierto, una re-visión para poder incorporar las descripciones profundas de los nuevos compor-
tamientos. A medida que aumenten las amenazas contaminantes y el deterioro de la seguridad perso-
nal no sólo en lo físico y económico, sino también en lo que hace a la propia identidad, tendremos
que ajustarnos a estas nuevas descripciones para escapar a los efectos alienantes que produce el man-
tener las viejas narrativas para comunicarnos el presente actual. Aquí vemos como las auto-respues-
tas entran en conflicto con las nuevas preguntas que la realidad nos insinúa en cada paso. Se vuelve
evidente el hecho de que el conocer no radica en las respuestas sino en las preguntas que sugieren el
nuevo entorno. Podemos observar, en otro orden de cosas, que hay cambios significantes con res-
pecto al ambiente en lo que se refiere a innovaciones con respecto a arquitectura; en las campañas
contra pesticidas, con respecto al cultivo de las bacterias que podrían dar lugar a la obtención de
energías como emergente de una reinterpretación en los aportes provenientes de la Ciencia Gaia.
Aquí lo microscópico trabaja interconectado con lo macroscópico proveyendo nuevas bases para una
economía científica.
Para esto se requiere una nueva manera de reconocer los lineamientos que conducen a adquirir
la habilidad que proporciona el nuevo entendimiento que da la Biología en interacción con todos los
aportes tecnológicos entre micro y macro ciencias, mediante la nanología como proceso autopoiéti-
co. Con respecto a la teoría de la Cognición se ha evidenciado que lo perceptual se integra con la fi-
siología óptica mediante el ambiente cultural como proceso de acoplamiento, dando lugar a una nue-
va y distinta construcción semiótica activa de la realidad, la que se presenta con simultáneos niveles
de complejidad interactiva y nunca linealizada a lo que estábamos acostumbrados. Todo lo cual, está
produciendo una distinta geometría de la conducta. Las ecuaciones lineales utilizadas para describir
un huracán o la turbulencia de una aeronave con motores jet comenzaron a revelar que, cuando se
empezaba a manejar muchas variables se daba un salto a un nivel más complejo y que transponiendo
la imagen que dichas conductas presentaban, al representarlas como modelos, se entraba de lleno en
la morfogénesis estructural de René Thom o la Dinámica del Caos de Ralph Abraham (Ver bibliogra-
fía). Como consecuencia, a partir de estos niveles de complejidad, advertidos, ha sido la nueva ima-
ginación experimental, la que ha dado respuesta, la que por sí misma no puede explicarse sólo con
palabras, como sucede con la melodía la danza o el dibujo. Hoy un científico construye sus propias
metáforas cuando trabaja con un supercomputador o computador, como los últimos producidos que
poseen los más veloces mecanismos de (“pattern-recognition” - reconocimiento de configuraciones)
los que superan al cerebro y al ojo humano. Con estos pueden coger los “gigabits” de información
sobre un huracán, representar ese huracán y transponerlo o transformarlo en un gráfico como com-
plejo semiótico. Cuado el científico lo observa, descubre la imagen oculta en esos datos y le da una
forma representacional, comienza auxiliado por el poder de la imaginación hasta alcanzar a entender
su conducta aunque esta no sea informada por el ordenador. Esto por cierto, no es posible para el
programador con sus millares de ecuaciones lineales porque ello no puede ser conocido o controlado
con un nivel más bajo de imaginación perceptual, sino con un nivel más alto de abstracción que es-
capa a nuestro habitual manejo del espacio. Es decir con diferente capacitación cognitiva. Es nece-
sario alcanzar una mente activa con una nueva capacidad enactiva de la imaginación, para llegar a
tales profundos dominios cognoscitivos los que proceden a reorganizar la percepción emergente de
la nueva fuente de datos.
Desde las distintas disciplinas y a través del entrecruce que sólo un puñado de científicos y pen-
sadores, donde todavía no se cuenta con los científicos organizacionales y por ende los provenientes
del ámbito del Derecho, de las Ciencias Políticas y de la Economía se ha conseguido plasmar un
nuevo elitismo cultural. Un solo científico no puede estar familiarizado o versado en los múltiples
campos del conocimientos con el nuevo enfoque cognoscitivo, sean estos campos conocidos o des-
conocidos, los descubrimientos se ven enriquecidos con la contribución de los más variados domi-
nios cognoscitivos y los científicos de los diferentes campos se reúnen para tal fin. Tales situaciones
están resultando más comunes entre comunidades de científicos y pensadores que en los ambientes
académicos. Estos nuevos grupos están operando como “atractores extraños” (téngase en cuenta la
finalidad del Instituto Santa Fe, fundado para el desarrollo de la ciencia de la complejidad en Nueva
México, EEUU). Constituyen el almácigo de las nuevas semillas de la Ciencia. En el campo organi-
zacional véase Boulding, Jantsch, Laszlo, Luhman, Maturana, Lovelock, etc. (Bibliografía general).
Todo descubrimiento es en esencia una sorpresa relacional, una convergencia mediatizada al de-
cir de Bateson. Es generalmente sabido que en cualquier campo del conocimiento siempre se han
establecido nuevas relaciones entre las cosas que antes permanecían separadas. Ramón y Cajal, Dar-
win, Einstein, Heisenberg, y hoy J. Lovelock, se movieron fuera de la visión de los pasillos institu-
cionales promoviendo nuevos horizontes. Generalmente el descubrir exige dejar al cerebro hacer,
durante toda una vida, y que se mueva en el aire fresco de diferentes dominios cognoscitivos. Una
de las razones por la cual estamos en una nueva era creativa es porque la emergente cultura planeta-
ria es una compleja ecología de múltiples dominios cognoscitivos. Se trata de un mundo donde las
diferentes culturas, no los países, son las que trabajan asociadas. En ella no prima ninguna cultura
imperial ni ninguna elite civilizacional que mapee los grupos creadores de esta nueva geometría
mental. Vivimos en un mundo de tal complejidad topológica que la vieja perspectiva linealizada de
un observador subjetivo dentro de una naturaleza objetiva no puede orientarnos en nuestro nuevo es-
pacio multidimensional. La imaginación matemática del modernismo fenecido con las ecuaciones
newtonianas ya no son útiles para una descripción adecuada del universo en el que hemos entrado,
en esta cultura planetaria del arte y de las ciencias, las que han roto sus compartimentos estancos.
En forma no intencional, bastante instintiva, nos estamos desplazando hacia una nueva geometría de
la conducta con los desarrollos de las matemáticas desde la Teoría de Catástrofe a la Dinámica del
Caos, desde las Biologías Cognitivas a la Geometría Fractal, de la Autopoiesis en el microcosmo a la
Auto-organización del Universo en toda sus dimensiones. Lo que mencionamos reiteradamente para
su mejor profundización.

CIENCIA GAIA, DINÁMICA POLÍTICA, IDEOLOGÍAS, ECOLOGÍA CULTURAL E IDENTI-


DAD
Emocionalmente superficial, temeroso de la intimidad,
orgulloso con su autopercepción, indulgente en la pro-
miscuidad sexual, horrorizado ante la vejez o la muerte,
el nuevo narcisista ha perdido interés en el futuro.
Christopher Lasch
The Culture of Narcissism, Warner Book, 1979
En una interpretación de la dinámica planetaria basada en los principios de la Ciencia Gaia, co-
menzamos a entender y usar un nuevo lenguaje al desentrañar la dinámica de la Ecología Cultural en
sus interacciones y sus conexiones con la Biósfera. No bien alcanzado esto, no tardaremos en enten-
der y descifrar tanto los sistemas paradecisorios en los regímenes jurídicos, sociopolíticos y econó-
micos. Estos no son más que la descripción de procesos metabólicos parasistémicos nocivos de los
sistemas visibles u oficiales. En materia, sea ésta política o económica, podemos sin duda afirmar
que el juego entre ideologías de derecha o de izquierda se encuentran en un punto de encrucijada y
que ambas no van a ninguna parte, porque están basadas en el mismo principio mecanicista de las
llamadas ciencias duras manejadas aún por el reduccionismo mecanicista. Se ha podido comprobar
que la degradación del ambiente en los países del Este es mucho mayor que la de los países capitalis-
tas. La transición de un modo de Conciencia Ideológica a uno de Conciencia Ecodinámica requiere
que nos traslademos a otro nivel de entendimiento o razonamiento, más allá de los esquemas de de-
recha o izquierda o de teorías económicas. Para ello los principios del nuevo Paradigma Científico
nos muestran como continentes y océanos constituyen un todo en la conducta de la dinámica global,
y no son entidades separadas sino sustento de la Biósfera, la Tecnósfera y la Sociósfera.
Justamente, la vieja filosofía mecanicista en que se ha sustentado la ciencia del industrialismo y
del postindustrialismo, nos dieron como productos la Nación-Estado, las fábricas, las escuelas, como
reclutadoras de mano de obra en compartimentos estancos. Hoy, con los principios provenientes de
la nueva ciencia basada en la Biología Cognitiva y la Autoorganización de todos los procesos inte-
ractuando con el mundo electrónico de la inteligencia artificial, nos han instalado en otros niveles de
la realidad. El ahorro o reserva de recurso, deben ser definidos no con los conceptos de valores de
intercambio en el campo de la competitividad, sino que deberá ser relanzado para la consecución de
nuevas estrategias que conduzcan a la producción. redistribución y armonización de las libertades
congruentes con el destino evolutivo de la Humanidad y de su madre, el Planeta Tiara.
Ninguna época de transición ha sido fácil ni agraciada, y la nuestra no es una excepción. El di-
nero electrónico y la música electrónica se han expandido formando una trama planetaria distributiva
de nichos ecológicos culturales. Esta trama se ha transformado en un producto final del proceso de
la vida individual, en un ingrediente evolucionario autocreativo trascendente. Aquí no toman parte
las llamadas leyes de la selección natural haciendo elección de quienes el mejor adaptado y negocia-
dor con el ambiente, lo que quedaba fijado en el linaje como una pretendida información filogenética
del pasado. Ya no pueden existir o existirán dinastías mundiales conspirando como herederas del pa-
sado. Todo se transforma y se transformará en un complejidad fractal (ver significado de Geometría
Fractal) autoorganizativa, recreativa a partir del ruido producido por la rotura de las viejas estructu-
ras. Nuevos y emergentes dominios interactuarán sincrónica e impredictiblemente. A pesar que los
individuos en tales nuevos sistemas, no reconozcan lo que ellos mismos estén haciendo, y por lo tan-
to no ejerzan el control de los mismos. Podemos comparar este proceso con las cianobacterias en la
formación de la atmósfera que dio paso a la Biósfera. Éstas no decidieron crear el oxígeno que dio
lugar a dichos fenómenos, sino que éste se produjo con la actividad conjunta de todas ellas como
producto emergente. Del mismo modo, nosotros no hemos decidido producir los hoyos o agujeros
de ozono, o el efecto de invernadero. Hemos envuelto y lanzado nuestros productos industriales con
una propaganda postindustrial, imponiendo modas que alientan y estimulan el consumo de aerosoles
desodorizantes, aire acondicionado, fertilizantes, etc., llevando la conducta consumista a niveles in-
descriptibles de estragamientos. Todo esto ha producido un efecto opuesto, transformando nuestro
medio en una Biósfera contaminada en la que estamos obligados a vivir atrincherados en ideologías
al uso.
Hemos fomentado la identidad egocéntrica y triunfalista, desprovista de la sustentación de valo-
res, minando con contravalores casi todo los repertorios, desacralizando la vida humana y la del Pla-
neta todo, como parte integrante del Universo autocreativo y misterioso, que merece despertar nues-
tros mayores asombros y veneración.
Queremos sin embargo puntualizar que los procesos culturales evolucionarios no son negativos
ni positivos, sino que suelen surgir de los mismos, las nuevas maneras en que una sociedad encuen-
tra la forma de producir emergentes, que a su turno se transformarán en un movimiento altruista re-
organizativo, dando lugar a conductas Nooéticas, como lo demuestra el proceso regenerativo. Éstas
han ofrecido siempre las grandes transformaciones religiosas ecuménicas, sacralizando nuestros re-
pertorios, como lo hace la Biósfera en sus procesos simbióticos que empujan la evolución y los cam-
bios de conciencia, con la correspondiente trascendencia de las conciencias individuales.
Nuestro “inconsciente planetario electrónico” mediante la propaganda y la comunicación, nos
está llevando hacia la creación de una inteligencia artificial en la cual tecnología y ecología se están
reestructurando para colaborar con la Biósfera. De esta manera la Biósfera, donde se cruzan e inte-
ractúan la electrónica con la microbiología, está demostrando un tremendo potencial evolucionario
constante (Lovelock). Ambas no trabajan bajo los principios de Bancos contenedores de genes, sino
como vasos o alambiques donde se producen las transformaciones alquímicas de nuestro tiempo, y
como tal, un correspondiente nuevo paradigma que debemos internalizar y concienciar (L. Margu-
lis) (Bibliografía Taxonómica 7 en interfase segundo nivel).

POLÍTICA Y NOOÉTICA. EL SALTO PARADIGMÁTICO


El que allí llega de vero de sí mismo desfallece; cuánto
sabía primero mucho baxo le parece; y su sciencia tanto
crece, que se queda no sabiendo, toda sciencia trascen-
diendo.
San Juan de la Cruz
Sin los aportes y visión de los nuevos científicos, el paso de la sociedad política actual hacia una
civilización y cultura planetaria postindustrial no será posible. Sólo un salto paradigmático que pro-
duzca el cambio de visión y acción sobre la realidad podrá lograrlo. En todo cambio o paso de lo
viejo a lo nuevo, lo nuevo no se infiere de lo viejo, sino de los “fenómenos emergentes y convergen-
tes” (F. Popp). No se puede inferir la vida mirando en los océanos prebióticos, como tampoco se
puede inferir una sociedad agrícola por el hecho que un puñado de mujeres decidiera domesticar
hierbas silvestres en las colinas hace diez mil años. Tampoco se puede inferir la dinámica global de
la cultura planetaria mediante la observación y análisis de las bases industriales de la Nación-Estado
o de la avaricia de los Bancos o de las Bolsas de Comercio.
Los hombres de negocio ”hacen dinero de la misma manera que las cianobacterias fabrican oxi-
geno”. Es así como éstos responden a las corrientes históricas en las que se desenvuelven. Podemos
estar seguros que la mayoría de los hombres de negocio no piensan acerca de las corrientes que ema-
nan de una política nacional industrial, ya que ésta siempre se orienta en términos ecodinámicos ha-
cia una Política Nooética como subsistema en el proceso de una política macrosistémica global. Lo
hacen como agentes de compartimentos estancos, respondiendo a las viejas dinámicas mecanicistas.
Con la nueva visión, todo ello se asemeja más al proceso musical, el que a través de sus ondas y
vibraciones sobre la materia, lo material, el lenguaje que crea la comunicación y no sobre lo que se
habla, se transforma en un proceso recursivo de realimentación circular nooética. Podemos así en-
tender que la política debe ser una política nooética espacial, en la cual su dinámica se expresa a tra-
vés de más de tres dimensiones con una localización globalizada. Sin embargo, vemos que esto no
puede entenderse porque persiste en el inconsciente la noción de Estado-Nación. El Estado-Nación
actual, como última chance podrá perdurar como forma dinosáurica o residual en una ecología cultu-
ral (Taxonomía bibliográfica 1, 2, 4 y 7 en interfase). Estamos pasando de la época del gigantismo
confrontador; dejando atrás las grandes Naciones-Estados basadas en sus identidades totémicas, de-
berán dar paso hacia una política nooética para el siglo veintiuno.
Vemos así como los individuos van desplazando su visión del espacio Euclidiano hacia otras ge-
ometrías en la percepción y construcción de la convivencia.
Si fallamos en vivenciar esta transformación en nuestra imaginación espacial y somos incapaces
de trascender nuestra identidad con una dinámica multidimensional integradora, terminaremos por
caer en una implosión de terrorismo paranoide. Este colapso implicaría una entropía cultural plane-
taria, es decir el desencadenamiento de guerras tribalizadas de los unos contra los otros; vascos, ira-
níes, palestinos, israelíes, serbios, croatas, iraquíes, árabes y así “ad infinitum”. Estas culturas están
padeciendo un recalentamiento mediante el cual liberan energía en la fase de cambio de lo tradicio-
nal a lo planetario, sin darse cuenta que no tienen futuro. Los únicos que parecen entenderlo instinti-
vamente son las culturas de la juventud planetaria estratificada y extra “establishment”, que lo hacen
a través de la música y sus propagandas humanitarias, cuyos líderes han conducido a una acción pro-
fética de la política Nooética. También se lo expresa en las partes negativas con respecto a la solida-
ridad para combatir el sida por ejemplo. No es ninguna sorpresa que hayan prefigurado a través del
caos dinámico que engendra la elaboración musical del Jazz y del Rock, una música planetaria.
Ellos han sido los primeros en zafarse de sus tradicionales culturas. La música pop, las nuevas mate-
máticas, la sofisticación aeroespacial, la moda en el vestir, la cultura del blue jean son procesos para-
lelos en esta transformación, porque en esta nueva dinámica caótica de la cultura planetaria ninguna
burocracia de tecnócratas de cuello blanco podrá realizar el cambio, como lo está haciendo la música
en lo que se refiere a valores nuevos e identidad social.
Para alejar al mundo de una entropía cultural tan peligrosa como lo amenaza el terrorismo, los
etnocentrismos xenófobos provenientes de las dislocaciones de las viejas alianzas políticas, la droga,
los fraudes financieros, etc., el mundo en su totalidad debe reciclar todos los liderazgos. Introducir a
sus líderes en la dinámica del nuevo paradigma donde la acción se sustenta en una nueva visión y ge-
ometría de la interacción global de liderazgo. Así como la música como arte popular es sólo una
parte de la nueva mente planetaria, las tecnologías aeroespaciales deberán seguir desarrollando una
nueva mentalidad geopolítica respondiendo a mitigar la amenaza de la condición humana. Tanto los
llamados países subdesarrollados como los bolsones de marginación de los llamados países ricos o
desarrollados, deberán afrontar estos problemas mediante programas basados en una economía cien-
tífica planetaria. Su horizonte será el de la participación de todas las culturas, superándose las políti-
cas imperialistas de cualquier signo.
Sin el seguimiento de las leyes que rigen la macrodinámica planetaria será imposible administrar
y distribuir los bienes y servicios que el estado actual de Biósfera y Tecnósfera han producido en su
proceso evolutivo, consecuente con sus procesos autoorganizativos y la capacidad creativa humana
con sus trascendentes epifenómenos, que son: Biósfera, Tecnósfera y Noósfera y todos sus productos
altruistas y solidarios.
Si lo nuevo no es inferible de lo viejo, es imaginable que escritores y artistas, realmente capaces
de concebir una nueva imagen del mundo, sean lo suficientemente intuitivos para enseñarnos lo que
los politólogos, economistas y juristas no pueden hacer.
No es la ideología del capitalismo la que ha ganado a la ideología del comunismo, sino que por
el contrario, el centro, como la periferia de las estructuras imperiales ya fueren americanas o soviéti-
cas. La Europa Comunitaria misma ha sido incapaz de sostener una identidad territorial en la diná-
mica del caos planetario constructivo, surgido de la información electrónica. El capitalismo postin-
dustial, derivado del centralismo industrial inglés está girando hacia el policentrismo electrónico de
Massachusetts, California y Japón, revelando un estado dinámico, más bien expresivo como fenóme-
nos autoorganizativos integrativos de una realidad realimentadora planetaria. Tanto los imperios
centralizadores como las Naciones-Estados se están disolviendo. Lo “endosimbiótico”(Lovelock y
Margulis) para la célula planetaria no son los territorios nacionales, si no que son las personas como
organelas, que producen la identidad individual, el bioma cultural.
La mentalidad industrial sigue buscando transformar la villa rural en un complejo industrial,
remplazando la pradera genética que sostiene la biodiversidad, en un monocultivo a base de pestici-
das, generando los desastres ecológicos conocidos. Si continuamos persistiendo en pensar y actuar
con la vieja mentalidad, si continuamos creyendo que un gene tiene un solo rasgo, que una nación
tiene una sola identidad soberana, y que el planeta es el contenedor de todo el sistema vivo, conti-
nuaremos los genes, las naciones y la biósfera hasta llegar con nuestro empecinado ingenio a provo-
car su extinción. Si por otra parte, entendemos que la compleja ecología en las enzimas del citoplas-
ma, como igualmente la dinámica morfológica de los cordones de ADN son las que transmiten la he-
rencia, nosotros mismos experimentaremos un mismo sentimiento a través del tiempo, mediante el
cual continuaremos generando nuestra descendencia. Si conseguimos alcanzar una visión Gaia de la
Dinámica Planetaria, lograremos entender que son los endosimbiones los que participan en el proce-
so metabólico. De este modo investiremos a nuestra identidad con una capacidad constructiva en la
vida del proceso planetario, abandonando así el concepto Nación-Estado, sustituyéndolo por el de
Ecologías Culturales de la diversidad. Porque tanto un africano, un ruso, un árabe, un australiano,
azteca o esquimal son ingredientes constitutivos de la propia identidad, no como una sombra o como
un enemigo, sino que necesitamos soportarnos y sostenemos los unos a los otros porque somos com-
pañeros simbióticos en la ecología planetaria como biomas culturales.
El hecho de salvar a los otros nos salva a nosotros mismos.
Para entender las interrelaciones políticas entre el efecto de invernaderos, los agujeros en la capa
de ozono, y las revoluciones y colapso de las naciones del Este Europeo, necesitamos cambiar nues-
tra visión muniéndola de un enfoque proveniente de la dinámica ecológica cultural. La imposición
forzosa de las viejas ideologías nos llevarán únicamente a continuas explosiones de violencia en ci-
clos de supresión desde el centro y de terrorismo desde la periferia, o de desintegración en etnias re-
gresivas y autodestructivas, como puede apreciarse en los Balcanes. Lo que se impone como nece-
sario no es un panel de académicos expertos para llevar acabo un análisis de las relaciones interna-
cionales, sino una reimaginación del mundo en que vivimos, un cambio de percepción del mismo.
Para esta tarea no hay expertos porque todos estamos necesitados de lo mismo.
Mientras los poderosos se reúnen en los parlamentos, en los grupos de presión o en los cóncla-
ves académicos o económicos, las jóvenes generaciones en las calles y esquinas pueden estar demos-
trando que la sabiduría está encerrada en una canción o en un tema o metáfora improvisada. Sólo la
imaginación y la inventiva puesta en acción puede librarle batalla la reduccionismo mecanicista arro-
gante que ha dominado nuestras mentes durante un período histórico crucial. Una nueva mentalidad
histórica ha aparecido y su visión del mundo es profundamente diferente, no sólo porque nos provee
de de una nuevo paradigma, sino que nos hace vivir una nueva cultura planetaria. No se tardará en
rediseñar la base misma de los aposentamientos donde se desenvuelve la ecología humana. Se gene-
ralizarán las nuevas maneras y formas de conocer, articulando los procesos emergentes de esta dis-
tinta cognición, con una nueva humanidad que omita y destierre la inmensa pena proveniente del
malentendimiento en todas los rincones de nuestra vida planetaria.

CONCLUSIONES
Durante el siglo dieciocho la idea de transformación fue crucial en todos los campos del conoci-
miento y de la acción. Se produjeron las consolidaciones de los imperios modernos y la formación
de las Estados-Naciones de los nuevos países de habla española y portuguesa, los aportes de la Ter-
modinámica y del Electromagnetismo, y la nueva narrativa del proceso evolucionario. Spencer y
Darwin son los campeones de una nueva manera de pensar. Simultáneamente los movimientos pic-
tóricos y literarios, transforman perspectivas y polarizan las desigualdades.
El comienzo del siglo veinte recibe tal herencia, la que, con la ayuda del cinematógrafo, la nove-
la, la música, la pintura, las ideologías y las grandes guerras, terminan por darnos el cuadro acabado
de la apoteosis de las transformaciones. Ahora, al final mismo del siglo XX, cuando el ruido en las
ciencias de la comunicación es para nosotros lo mismo que el calor fue en la Termodinámica, nos en-
contramos con una nueva forma de arte y una nueva interpretación de las leyes de Darwin. Conta-
mos hoy con nuevas obras musicales que mediante y en conjunción con el video y la realidad virtual
mediante el computador, se pueden grabar los sonidos vibracionales de las plantas y transformarlos
mediante el análisis espectroscópico en sonidos musicales. Estas nuevas formas musicales son for-
mas de arte, logrados en cooperación con la ciencia que ahora está apareciendo en el nuevo horizon-
te.
Cuando esta música se generalice y gane terreno en nuestra audiencia, nunca volveremos a ser la
misma cultura, porque ya no expresará sentimientos patrióticos, ni lenguajes o literaturas, porque es
la expresión de una nueva cultura planetaria científica. Éstas son las nuevas formas de transforma-
ciones que se están produciendo en nuestro horizonte.
NODO XI

HACIA UNA MACRODINÁMICA PLANETARIA:


LA CRISIS DE LOS SISTEMAS ORGANIZACIONALES GLOBALES
Y LA DE SUS LIDERES

LA CRISIS DEL DERECHO Y DE LAS CIENCIAS POLÍTICAS


EL NUEVO CIUDADANO
LA NUEVA VISIÓN CIENTÍFICA Y EL PROCESO DE OBSOLESCENCIA EN LAS CIENCIAS JURÍDI-
CAS, POLÍTICAS Y ECONÓMICAS
OBSOLESCENCIA POLÍTICA Y PODER
ECONOMÍA Y CIENCIA GAIA
OBSOLESCENCIA POLÍTICA, CIENCIA GAIA Y PODER
LA CRISIS DE LA ECONOMÍA TRADICIONAL
CIENCIA JURÍDICO-POLÍTICO-ECONÓMICA Y ECODINÁMICA PLANETARIA
NODO XI

HACIA UNA MACRODINÁMICA PLANETARIA:


LA CRISIS DE LOS SISTEMAS ORGANIZACIONALES GLOBALES
Y LA DE SUS LIDERES

No existe ley excepto la ley que no es ley.


J. A Wheeeler

Consuentudo est quasi altera natura.


Cicerón

Los hombres están limitados por las libertades civiles en


la misma proporción en que están dispuestos a poner ca-
denas morales a sus apetitos: en la proporción en que el
amor a la justicia está por encima de la rapacidad.
Edmund Burke

LA CRISIS DEL DERECHO Y DE LAS CIENCIAS POLÍTICAS


Ya por aquí no hay camino, porque para el justo no hay
ley; él para sí, se es ley.
San Juan de la Cruz
En sólo treinta años la Ciencia y la Tecnología han sometido al Orden Jurídico a un verdadero
efecto de trituración. Dichos efectos han producido un consiguiente arrastre de inoperancia en las
instituciones que por más de dos mil años hemos transitado, y utilizado para el manejo de la convi-
vencia.
Esta crisis se plantea en todas las direcciones, tanto en las instituciones Jurídicas, Políticas y
Económicas, como en la Sociedad Civil o Cuerpo Social. Se apela a usar los mismos instrumentos
para atender las demandas planteadas en un contexto que ha cambiado dramáticamente. Asistimos a
una crisis operativa y de acción que se evidencia muy duramente a nivel conceptual e intelectual con
respecto a la naturaleza del poder y de la dinámica interna de la Comunidad Organizada.
No sorprende en absoluto encontrar los desfases implementacionales y la incapacidad instru-
mental entre los poderes. Mientras el Ejecutivo en forma autoritaria absorbe tecnología y hegemoni-
za toda la actividad, los organismos Legislativos y Judiciales, van a la zaga de éste.
Llama la atención la negligencia, ignorancia o frivolidad con que las máximas autoridades con-
ducen los problemas de la organización y el funcionamiento del aparato estatal. No se trata solamen-
te de incorporar nuevos enfoques o sistemas para manejar la información al servicio de la toma de
decisiones. No se trata de sagacidad política y de asesores políticos. Es algo mucho más grave y di-
fícil. Se trata de dar un salto paradigmático y, de una reconversión epistemológica que se hace nece-
saria para poder vincular funcional y estructuralmente el aporte proveniente de la Biología y su nue-
va comprensión de la Biósfera, en asociación con los múltiples y constantes aportes de la Tecnósfera
para ejercer el proceso de la toma de decisiones. Se hace necesaria la redefinición del concepto de
política y políticas para alcanzar la racionalidad y obtener los principios reorganizativos en que de-
ben basarse las instituciones encargadas de procesar las diferentes y multinivélicas cargas de trabajo
en su constante proceso evolutivo.
Hay aún, un aspecto más profundo por lo inquietante, posiblemente el más decisivo en la crisis
del derecho contemporáneo, que afecta a los cimientos mismos del Estado y que tiene que ver con
los fundamentos teóricos e intelectuales de la propia acción política. Se relaciona con la administra-
ción y con la distribución de los bienes en una economía que se ha transformado aséptica con espec-
to a la creación de valores e indiferente con las leyes del Ecosistema, ignorando a la Ciencia Gala
que ha tomado a su cargo los niveles de racionalidad con que debe ser tratado el ecosistema global.
El crecimiento de Ciencia y Técnica con su consiguiente efecto exponencial, ha producido la re-
volución intelectual más formidable de todos los tiempos. Esta revolución compromete por igual a
todas las profesiones y a todas las actividades humanas. Sin embargo la crisis de dirigentes políticos
se manifiesta en el mundo entero. Se evidencia la persistencia de la retórica y de las técnicas de es-
trategias disuasivas en vez del compromiso para la acción y superación de un mundo obsoleto y defi-
citario. Los líderes políticos, incapaces de garantizar con valentía los principios que deben sustentar
las condiciones de la dignidad humana, se debaten en generalizaciones y soluciones -que toman en la
marcha- de problemas que globalizan la problemática del planeta.
Frente a tal encrucijada no queda otra alternativa que trabajar para la transformación del pensa-
miento político. Es urgente la reconversión del paradigma reduccionista en que estamos instalados.
Este debe ser reemplazado por el nuevo paradigma evolucionario autoorganizativo, que coloca a las
Ciencias Socioculturales dentro del campo más ampliado de las leyes que rigen la dinámica ecosisté-
mica, y que dan lugar a la construcción conceptual de la Ciencia Gaia como nueva síntesis.
El concepto de soberanía con que se, administra la convivencia globalizada en múltiples escalas,
ha cambiado de contenido funcional frente al significado de nación, autonomía, autodeterminación y
fronteras.
La humanidad ante estas transformaciones profundas, que sólo salen a la superficie en forma
episódica, soporta un proceso de “destribalización” con respecto a la identidad nacional, de conse-
cuencias imprevisibles en lo que se refiere al equilibrio emocional-individual. Las ideologías aún
porfían en mantener la identidad individual arraigada a emocionalidades totémicas, provenientes del
viejo concepto de soberanía y de la figura paternal del llamado “líder carismático”.
Por otro, lado, las comunicaciones simultáneas en tiempo y espacio desarrolladas por la Tecnós-
fera, desalojan con vertiginosidad los ingredientes con los cuales estaba construida la identidad per-
sonal. Este proceso psicológico está desplazando los sentimientos etnocentristas con proporciones
planetarias. No hay lugar a dudas que nos encontramos frente a la emergencia de un nuevo ciudada-
no, como congéneres sin frontera (Taxonomía bibliográfica 2, 4, 6 y en interfase 5 y 7).

EL NUEVO CIUDADANO
¿Tomaría un cuchillo para apuñalar el seno de mi madre?
Entonces cuando yo muera ella no me tomará en su seno para
descansar.
Tú me pides que vaya ahora a horadar la tierra en busca de
minerales. ¿Desgarraría yo su piel para sacarle los huesos?
Entonces cuando yo muera no podré reentrar en su cuerpo
para volver a nacer.
¡Me pides que arrase los campos de heno y los venda para ser
rico igual que el hombre blanco? ¿Pero cómo atreverme a cor-
tar la cabellera de mi madre?
Jefe de la tribu nativa Wanapum
Citado por Sheldrake en ”The rebirth of Nartura”, 1990
La toma de conciencia de las transformaciones que está experimentando el planeta en todos los
procesos de la convivencia, parece aún no haberse registrado con algún grado de claridad en la men-
te de los políticos y de los líderes empresariales. Esta omisión nos parece no sólo inexplicable, sino
altamente costosa en términos económicos. Creemos que ha llegado el momento critico que hace
necesario acometer la tarea de avocarse a reflexiones jurídicas, políticas y económicas sobre un fe-
nómeno casi inesperado por parte de la clase dirigente en cualquier terreno de la convivencia. Estas
reflexiones deben dirigirse a evaluar el fenómeno de la emergencia de un nuevo ciudadano en esce-
na. La prospectiva que suele hacerse con respecto al orden político del futuro, descubre como un
agente esencial, al hombre, quien protagoniza y es destinatario a la vez de las actividades que se lle-
van a cabo en la sociedad global.
Asistimos aun fenómeno de reinstalación del individuo en la dinámica social que está dispuesto
a defender, fortalecer, enriquecer y asegurar los valores fundamentales. Este nuevo ciudadano ha
descubierto que independientemente de la acción política canalizada a través de los políticos, existen
los más diversos mecanismos de participación y organización de múltiples actividades y de lideraz-
gos. Se encarga además de despertar la conciencia en cuanto, a la necesidad de un cambio profundo
de mentalidad para transformar el discurso político en un verdadero instrumento que sea inspirador
de una acción renovadora y eficaz. Ha terminado el tiempo de la retórica y de la oratoria que apelan
a la emotividad, o a ideologías. Hoy, cada ciudadano sabe que tiene el derecho de exigir defini-
ciones muy concretas sobre objetivos políticos. Reclama que los programas y proyectos acerca de la
forma en que deben tratarse los complejos problemas de la comunidad, sean claros y correspondan
con las necesidades de las sociedades en que están insertos.
Sobre las barbas mismas del siglo veintiuno no se conciben divagaciones de tipo general, sobre
valores y cursos de acción, que nadie discute. Exige de toda oratoria, proposiciones concretas sobre
el para qué, el cómo, el cuánto, el cuándo, el dónde, el con qué y quiénes llevarán acabo las proposi-
ciones que se presentan.
Este nuevo ciudadano se ha transformado en el principal creador de valores y agente responsable
de la modernización! cambio o transformación del pensamiento de los dirigentes en cualquier tipo de
arena. Se preocupa activamente de la renovación y la transformación de la educación general, prin-
cipalmente en los primeros niveles de la enseñanza. Aspira a que los niños, cuando lleguen a la ado-
lescencia, tengan los conocimientos y hábitos necesarios para defender la propia creatividad y los
valores básicos que replantea una convivencia planetaria en un mundo de recursos y materiales fini-
tos. Tiene conciencia de que la Biósfera es el sustento fundamental de la Humanidad, y que la So-
ciósfera debe administrarse con la racionalidad adecuada, que permita garantizar la continuidad de
todos los procesos de la vida y el respeto a que obliga la pertenencia compartida. Este nuevo ciuda-
dano, como miembro planetario y vecino sin contigüidad, es leal a su comunidad, su pueblo, su país,
su región y continente, y no tiene la más mínima duda que para alcanzar los propios objetivos debe
introyectar y tener a la vista, la dinámica planetaria en el ya y en el ahora de cada propuesta.
El desarrollo, enriquecimiento y consolidación de esta nueva concepción ciudadana, constituye
el gran desafío y objetivo de la actividad de todo y cada uno de los líderes entretejidos en el tegu-
mento social. El líder político debe redefinir suposición en este nuevo contexto.

LA NUEVA VISIÓN CIENTÍFICA Y EL PROCESO DE OBSOLESCENCIA EN LAS CIENCIAS


JURÍDICAS, POLÍTICAS Y ECONÓMICAS
Los leyes ocultas no niegan nuestras leyes de probabilidad,
sino que toman al átomo y a las estrellas y a los seres humanos
como son, y nada responden cuando mentimos.
Esta es la única razón por la cual ningún gobierno puede codi-
ficar, ya que las definiciones legales desvirtúan la ley oculta.
Su suma paciencia no tratará de detenernos si buscamos mo-
rir: cuando nos lanzamos a toda velocidad en un coche, o
cuando nos entregamos a la bebida; esas son las maneras en
que somos castigados por la ley oculta.
W. H. Auden – The hidden Law
Los científicos actuales que están inmersos en los trabajos sobre Sistemas Dinámicos Comple-
jos, tales como los que se observan en Meteorología, Geoquímica, Economía, como los trabajos que
se desarrollan en el Santa Fe Institute y Stanfor Universlty, California, con Brian Arthur (ver M.
Mitchell Waldrop, Bibliografía General 744), con aportes que día a día están lanzando las nuevas
Ciencias de la Complejidad, parecen no tener dificultades con la interpretaciones de las ciencias Jurí-
dicas, Políticas y Económicas, las que pasarán a ser subsistemas organizativos de la Ciencia Gaia en
el nuevo Paradigma Planetario Evolucionario.
En cambio, los políticos, los biólogos y los economistas tradicionales continúan atados a una
imaginación todavía de tradición Darwiniana, y a la mentalidad industrial del siglo diecinueve. Si
nuestra imaginación persiste cautiva por el pasado Darwinista, seguiremos persistiendo en los modos
de pensar del siglo diecinueve por ejemplo, con respecto al proceso de adaptación y al ambiente. Lo
mismo nos sucede con respeto al concepto de materia. Así usamos la frase “la naturaleza de las co-
sas” como expresión, porque el mundo Darwiniano estaba concebido como un contenedor lleno de
objetos, cada uno en su lugar y no de procesos recursivos, realimentadores y reorientadores de las
acciones que mantienen el constante evolucionar de la sociedad. Conforme a las leyes Darwinistas,
el fenómeno de la vida fue concebido como un accidente sostenido por el despiadado proceso de la
adaptación. Aunque hemos aprendido que hay más espacio vacío que lleno en un átomo, como asi-
mismo en el universo, y que los instrumentos musicales sugieren sus especiales geometrías para pro-
ducir sus vibraciones, todavía persistimos en que el universo está lleno de cosas en vez de percibirlo
como una gran proceso, como una composición musical, en vez de un conglomerado de materia, y
que sólo es ciencia aquella que produce datos duros.
Cuando uno comienza a familiarizarse con el nuevo lenguaje utilizado por la Biología Cognitiva
(Nodos VI y VII) no tarda en asombrarse preguntándose si este nuevo re-conocer nos lleva a un nue-
vo conocimiento de lo que es en sí la Política, la Economía y las relaciones jurídicas. Estos no cons-
tituyen más que procesos de la vida o la vida misma. El lenguaje de los economistas y biologistas
tradicionales, y aun el de los sociobiologistas, es atomístico y buscador del dato duro, pero el nuevo
lenguaje científico, habla de conexionismo, redes neuronales, tramas distributivas y metadinámicas,
en las cuales la conducta global del sistema muestra propiedades tales como un lenguaje emergente y
un nuevo dominio cognitivo (Maturana y Varela, The Tree of Knowledge). Si yo me imagino ser un
objeto en un contenedor, yo relacionaré mi identidad con respecto a los contenedores, sea este un
auto, una casa, un banco, un barrio o una Nación. Percibiré la mayoría de las relaciones que tocan
mi contorno y giran en mi entorno, como necesarias a mi identidad. Si por otro lado, me percibo
como un proceso, una nube en el cielo, una ola en el mar, entonces, las otras nubes u ondas que com-
parten la dinámica de mi emergencia no serán miradas como amenazas.
Esto parecerá muy orientalista, ya budista o taoísta, para nosotros los occidentales, porque nues-
tro ego está siempre relacionado con nuestro género, propiedad y formas de conducta. Uno de los
efectos de la planetarización de lo esotérico que ha introducido la filosofía oriental en nuestra cultura
tecnológica, ha sido el de proveemos con otros modelos de conciencia, justamente en el momento en
que estamos haciendo el cambio de la sociedad industrial y postindustrial a la sociedad informatiza-
da que en definitiva es pura comunicación. Lo que se hace evidente en este cambio de conciencia, es
superar nuestra mentalidad industrial plenamente. Así pensamos en los agujeros de ozono y en el
efecto de invernadero porque seguimos concibiendo en términos donde hay un adentro y un afuera
en los cuales podemos arrojar cosas, y no en términos de procesos que en definitiva son globales.
Sólo vemos objetos, no relaciones con respecto a nosotros mismos, y por lo tanto, el espacio como
parte integrante es irrelevante.
Nuestros políticos menosprecian la importancia que la nueva noción de espacio tiene en el am-
biente, y sin esta percepción no pueden acceder a una nueva filosofía política e instrumentar una
nueva Economía. Continúan anclados en la mentalidad industrial sin poder hacer en profundidad un
cambio hacia la mentalidad ecológica que gobierna a la ciencia planetaria basada en los principios de
la Ciencia Gaia. Esta no se cifra en una nueva ideología o sistema de creencias especulativas, sobre
las que todavía se sustentan las ciencias Jurídicas y Políticas, sino en un nuevo entendimiento de
cómo funcionan los sistemas dinámicos complejos, en dónde no pueden existir intereses opuestos
sino estructuras coexistentes, como lo percibe la Ecología y todos los principios de las ciencias auto-
organizativas basadas en el fenómeno de la Autopoiesis.

OBSOLESCENCIA POLÍTICA Y PODER


En ciertos campos esto es familiar. Es notorio apreciarlo en el Derecho frente a la Tecnología.
Aquí la obsolescencia es escandalosamente notoria. Se confunde con senescencia en la formas de
pensamiento, todo lo cual hace insostenible y dificultoso conciliar lo viejo con lo Nuevo, y por lo
tanto, contemporizar las viejas costumbres con las nuevas. Pero ya hemos agregado mucho más de
lo que este simple ejemplo puede arrimar. Detrás de ello se oculta un principio general profundo que
da respuesta general y demostrada, tanto al proceso evolucionado como al mental. Se trata de la si-
tuación que origina el uso simultáneo del modo de juzgar irreconciliables produciendo así una siste-
mática confusión paradigmática (Véase Nodo VII), donde la decodificación de los mensajes se hace
imposible por la barrera misma que ha construido el viejo paradigma, frenando la circulación de los
nuevos significantes.
En estos campos de conocimiento nos encontramos enfrentados con una especie de relación abs-
tracta que se presenta como componente recurrente en muchos procesos dinámicos, componentes
que aparecen con diferentes nombres, generando una distinta semiótica en el manejo de los significa-
dos de términos que han quedado vacíos de contenidos. Individualmente, las personas pueden estar
dispuestas a favorecer más unos que otros, los dualismos conceptuales en que estamos sumidos, los
que clasificaremos de acuerdo al mayor componente, como conservadores o radicales; liberales fren-
te a matices parecidos de los anteriores. Detrás de esas designaciones o identificaciones, subyace
una verdad epistemológica. Es la que insiste en que los polos de contrastes que dividen a las perso-
nas son necesidades dialécticas del mundo vivo, lo que en ciencia actual se denomina puntos bifur-
cantes.
No se concibe el día sin la noche; forma sin función. El problema práctico que esto plantea radi-
ca en el proceso de combinación o superación: ¿cómo reconocer la relación dialéctica entre los polos
de contraste, cómo proceder? Ser uno de los polos frente a un adversario es fácil, pero para un gober-
nante la situación plantea y requiere soluciones verdaderamente difíciles. Un gobernante tiene que
ponerse por encima de partidismos. Los procesos sociales no son lineales, son multidimensionales,
con producción constante de emergentes con altos niveles de incertidumbre sobre los cuales el políti-
co, o cualquier clase de líder, debe desentrañar la mejor alternativa para llevar a cabo su toma de de-
cisiones, que debe ser referida a la dinámica del sistema y sus hipótesis subyacentes. Aquí aparece
claramente la díada o contraste con que los gobernantes tradicionales toman sus decisiones, en la
pretensión de superar los problemas, creyendo así salvarse del efecto de obsolescencia, lo que es
siempre una cuestión de tiempo, porque las dinámicas internas son más fuertes que las decisiones
exógenas que aplican éstos. ¿Cómo conseguir que el cambio se produzca sin costos superando la
obsolescencia? ¿Y cómo sintetizar y codificar el proceso dándole forma? En materia de evolución
biológica el asunto es claro, el efecto inmediato nunca se acusa ni afecta al código genético indivi-
dual. En materia social, el conjunto de todos los códigos genéticos, está sujeto a un proceso de se-
lección de las diferencias, especialmente con relación a las habilidades para la creatividad y los pro-
cesos integrativos y adaptativos que culminan en transformaciones reorganizativas. El conformismo
o disconformismo individual se transforma en el criterio electivo del cambio social, y los contrastes
básicos entre los miembros y sus categorías, son olvidados hasta que aparezca una nueva disconfor-
midad creada por el estado de cosas, lo que puede conducir a una bifurcación catastrófica, llevando a
una evolución o involución.
La obsolescencia no se evita por el simple hecho de acelerar los cambios estructurales. Tampo-
co mediante la desaceleración de los cambios funcionales. Está claro que, tanto el excesivo conser-
vadurismo, como el exagerado radicalismo, no son apropiados para producir cambios adecuados.
Una combinación contrastada de ambos hábitos mentales será mejor que sólo uno de ellos si la pers-
pectiva se hace con criterio multidimensional y multinivélico. Desgraciadamente, los sistemas parti-
distas son notorios por estar sujetos a determinismos irrelevantes, especialmente cuando la Democra-
cia se transforma en Partidocracia.
La “fuerza” relativa del adversario será definitiva, la que regule las decisiones a pesar de la falta
de consistencia de las argumentaciones hechas, aquí vemos como se niega la dinámica y la inteligen-
cia interna del sistema o sistemas sobre los que opera. No es el demasiado poder lo que corrompe
como reza en el mito acerca del Poder. Deseamos consignar una vez más que “poder”, “energía”,
“tensión” y el resto de metáforas cuasi-físicas, deben ser desconfiadas y especialmente una entre
ellas, es la más peligrosa: Poder. Esta metáfora que encierra una abstracción mítica de insaciabili-
dad, bajo la nueva visión profunda que proveen los principios paradigmáticos de la nueva ciencia, ha
quedado vacía de contenidos (Véase el concepto de fenómeno difuso que sobre poder se da en los
Nodos IX y X).
El poder como lo hemos consignado en otra parte del libro, es un epifenómeno revelado por la
dinámica interactiva de los sistemas de tercer estado de desequilibrio dinámico. A este sistema per-
tenecen todas las estructuras políticas, jurídicas y económicas. El poder es la integración sumatoria
de todos los efectos heurísticos a que conducen las dinámicas orientadas a la consecución de metas.
El gobernante es sólo el intérprete final de los procesos subyacentes que conducen a las metas desea-
das, tal como lo indica el vocablo griego “Kuberno” de donde deriva la palabra Cibernética. Aquí es
difícil para un adversario, ver más allá de la dicotomía entre ganar y perder. Con las nuevas discipli-
nas sobrevenidas se cambian los conceptos de ganar o perder por el de crecer. Por eso, todo adversa-
rio tiene que tener puesta la vista en el largo plazo, cambiando así la percepción inmediata por una
visión ponderada del todo, trasladarse a una nueva geometría de la acción donde la nueva perspecti-
va le sitúa en forma muy distinta en su integración conectiva con el Cosmos, convirtiéndolo en un
participante sincrónico y armonizante, y no en un contrincante.

ECONOMÍA Y CIENCIA GAIA


No es la pobreza ni la necesidad, sino el exceso y la avari-
cia lo que reduce a la vida a un mero nivel material La
vida natural es coordinada y vibra a muchos niveles, por
lo cual gana dignidad y belleza.
Erich Janstch
El concepto de Gaia es en esencia una nueva visión de lo pequeño frente a lo grande; de cómo
un plancton en el mar puede afectar el ciclo del sulfuro de las nubes y la autorregulación del ciclo de
la temperatura del planeta como un todo. Un proyecto de la NASA. en busca de vida en el planeta
Marte, desencadenó lo que se referirá a continuación. Todo comenzó cuando la NASA. encargó a
Lyn Margulis y James Lovelock una investigación sobre Exobiología. En el desarrollo de este pro-
yecto ellos comenzaron a entender cómo, sólo una bacteria, es decir la presencia de vida bacterial en
un planeta, podría por sí misma cambiar su atmósfera como un todo. Lo que tanto E. Margulis
como J. Lovelock vinieron a discernir y entender inadvertidamente en sus investigaciones, fue que
estaban observando al planeta Tierra de manera equivocada, al concebir a la Tierra como un conjunto
discreto de rocas y materiales girando en el espacio: también estaban concibiendo en forma errónea a
las bacterias; como si éstas estuviesen fijadas en ese espacio contenedor. Junto con otros microbio-
logistas, L. Margulis comenzó a desentrañar y reconocer la arquitectura simbiótica de las células;
que las bacterias no eran entidades discretas en simples locaciones. Éstas eran entidades colectivas,
cuyas membranas no eran paredes sino vehículos que transportaban y comunicaban. Las bacterias
eran criaturas sociales que podían cambiar e intercambiar sus genes promiscuamente, a tal velocidad
de mutación, que parecían ser mejor entendidas como un superorganismo de dimensión planetaria, o
en otras palabras, como un Bioplasma Planetario. Con esta nueva imagen de Bioplasma Planetario
en mente, las cosas empezaron por cambiar de sentido, no sólo con respecto a las células y las bacte-
rias, sino también con respecto a la atmósfera, las rocas, o los océanos. Una bacteria no les resultaba
como un objeto flotando en el Bioplasma, sino que eran fases de movimientos que interactuaban con
los océanos y la atmósfera, y que además, mediante sus procesos metabólicos producían el hermoso
color azul que tiene el cielo. De tal modo, que este Bioplasma, debía considerarse y verse como un
interpenetrado proceso en lo geofísico.
Este proceso simultáneamente estaba siendo estudiado por J. Lovelock. Para ellos, los límites
rígidos entre animal, vegetal y mineral se disuelven cuando uno contempla este bioplasma bacterial
interpenetrando los sedimentos minerales o produciendo oxígeno. Esto sucedió ya en la atmósfera
primigenia de la época Arcaica. Mientras más observados, estos ínfimos seres que forman el bio-
plasma, más se percibía su dinámica concertada, como si constituyesen los anticuerpos del planeta,
manteniendo su identidad en el tiempo y en el espacio, dándole así al Planeta Tierra un sistema in-
munitario que le sirve para mantener su propia identidad y continuar con todos los procesos evoluti-
vos.
El concepto de Gaia fue por primera vez introducido en 1972. Fue usado en una carta dirigida
por Lovelock al periódico científico Atmospberic Environment. En 1973, con Lynn Margulis como
coautora, le envía dos trabajos donde formulan lo que se conoce como “Las Hipótesis Gaia” (The
Gaia Hypothesis). En ellos se postula que el clima y la composición química de la superficie de la
tierra como ambiente, es y ha sido activamente regulado hasta alcanzar un estado tolerable para la
existencia de la biota por la biota misma. El desarrollo de dichas hipótesis, así como el lenguaje es-
pecifico de dichos trabajos, se publican en un libro en 1979. Las Hipótesis Gaia han madurado tras
un trabajo consistente, lo que ha llevado a la formulación de una teoría científica, la que explica el
desarrollo de la biota y todos los materiales del ambiente, como un proceso inseparable que produce
la autorregulación del clima y las condiciones emergentes de su propia química, dando lugar así a la
constitución de la Biósfera. Por ejemplo, que el oxigeno es y ha sido regulado durante la existencia
de las plantas terrestres, en un más menos cinco por ciento de su nivel actual. Rechaza el concepto
del Darwinismo de adaptación, introduce la noción de coevolución y supera la separación entre la
Biología victoriana y la Geología (Taxonomía bibliográfica en interfase 2 y 3).
Aquí la teoría Gaia define a la evolución como un proceso estrechamente acoplado, cuyos cons-
tituyentes son la biota y los materiales del ambiente, formando un sistema que comprende la atmós-
fera, los océanos y las rocas de la superficie. Este proceso coevolucionario es lo que en sí constituye
la existencia de Gaia como un Dominio Emergente, con su consecuente dinámica evolucionaria
como un organismo auto-sostenido donde el todo es más que la suma de las partes.
Como todo organismo, Gaia posee su autorregulación sistémica. Esta clase de sistema no puede
explicarse con la lógica de causa y efecto porque se trata de un sistema vivo. ¿Qué es un sistema
vivo? Es algo que los biólogos eruditamente tratan de no responder. Cuando un biólogo o un bioquí-
mico examina un animal sabe que muchas de sus reacciones y procesos pueden ser explicados ade-
cuadamente mediante principios químicos deterministas. Pero también aceptan la legitimidad de la
fisiología. Saben que un animal intacto implica que posee homeóstasis, la que resulta como proceso
de la regulación automática de la temperatura y de la composición química como propiedad emer-
gente. Tal propiedad requiere el auxilio de la fisiología para su explicación y entendimiento. Lo
mismo se requiere para la explicación del planeta tierra como Gaia, la que es un superorganismo, y
por lo tanto, requiere ser explicada a través de la física, la química y la fisiología. Un punto impor-
tante a introducir aquí, es que la teoría Gaia y la coevolución no son siempre mutuamente exclusivas.
Los organismos no siempre tratan ostensiblemente de regular su ambiente cuando la regulación no es
necesaria.
El concepto de homeostasis es sólo aplicable cuando la realimentación tiene la adecuada ampli-
tud y fase para mantener a un sistema apropiadamente constante. Tanto los ingenieros sistémicos
como los fisiólogos saben desde siempre que la realimentación es mucho más sutil de lo que común-
mente se cree y que corresponden a los procesos descritos por la cibernética de segundo orden y la
autopoiesis (Véase Prigonine sobre Estructuras disipativas y confróntense los trabajos que sobre vida
artificial desarrolla el Instituto Santa Fe en Nuevo México, EE.UU.. citado).
Estos profesionales saben también, que tanto realimentación positiva y negativa que producen la
irreversibilidad y el efecto regentrópico, pueden mantener la estabilidad o la inestabilidad de acuerdo
o conforme a sus procesos, correspondiendo a la naturaleza de organismo viviente. El concepto de
homeóstasis para Gaia está relacionado con el que usan los biólogos en modelos micro y macro po-
blacionales, los que han debido enfrentar problemas matemáticos hoy sólo alcanzables a través de
las nuevas formulaciones de la teoría de “atractores extraños”, y los modelos dinámicos provisto por
la Caología con sus ecuaciones no lineales.
Un modelo geofisiológico emergente para describir procesos en este dominio necesita explicar
coherentemente las realimentaciones positivas y negativas. Durante larguísimos períodos la biósfera
arcaica fue manejada por bacterias. Cuando un bioquímico examina un animal vivo sabe que mu-
chas de sus reacciones pueden ser adecuadamente descrita. Lo mismo puede decirse con respecto a
la Tierra, este superorganismo también requiere las mismas explicaciones porque tiene su propia fi-
siología. Pero los procesos de realimentación son tan numerosos e intrincados que no pueden ser ex-
plicados con las matemáticas ni las geometrías tradicionales.
Con las leyes surgidas de Las Hipótesis Gaia, la atmósfera y la corteza terrestre no pueden conti-
nuar describiéndose en la manera corriente hecha hasta ahora (la composición de sus gases, océanos
y su química, la configuración de las montañas, etc.), sin una directa asociación con la vida que la
tierra tiene. Siempre hemos pensado que la biósfera está constreñida y adaptada al ambiente del pla-
neta. Pero Las Hipótesis Gaia proponen que existe aquí un proceso circular en el que este ambiente
territorial es en sí mismo el resultado de lo que la biósfera realizó en el tiempo. Lovelock lo explica
en forma metafórica: “vivimos o somos el resultado de la respiración y de los huesos de nuestros an-
cestros”. Como resultado la biósfera entera es Gaia y confunde su identidad con el Planeta Tierra
como un todo adaptable y plástico, como un sistema unitario, a través del tiempo en su asociación
constante entre el fenómeno de la vida y su ambiente físico, en constante evolución, creándose y re-
creándose constantemente.

OBSOLESCENCIA POLÍTICA, CIENCIA GAIA Y PODER


Gaia como yo la veo, no es una madre indecisa, tolerante de
toda clase de abusos, no es ella una frágil y delicada damisela
en peligro en manos de esta humanidad brutal. Ella es fuerte y
dura, siempre mantiene al mundo tibio y confortable para
aquellos que obedecen sus reglas, pero es despiadada en su
destrucción para aquellos que la transgreden.
James Lovelock, 1988
Las nuevas ciencias basadas en la dinámica planetaria están mostrando a diario nuevas formas
de entendimiento del poder que ejerce el poder; del fenómeno de la vida sobre la tierra con la forma-
ción del bioplasma, tanto con las bacterias como con las macro expresiones de todos los fenómenos
de la biósfera.
Este fenómeno ha entrado de lleno a redefinir el concepto de Poder. Pero lo que realmente ha
magnificado su cambio de la noción, ha sido la nueva imaginación matemática con los trabajos apor-
tados por la ciencia del Caos, los que ya no pueden formalizarse generando una imaginería apropiada
mediante la ciencia proveniente de Galileo y Newton controlada por leyes absolutas.
Si damos una mirada retrospectiva a nuestra historia cultural, no tardamos en descubrir que las
mayores transformaciones de la civilización han sido, y son provocadas, por situaciones emergentes
a causa de las invenciones de sus gobernantes, las que han producido un fascinante entrecruce de re-
alimentaciones evolutivas, como entramado o redes elaboradas mutuamente por los sistemas de co-
municaciones e intercambio, tales como las monedas, los alfabetos y los números que constituyen
generación de consenso participativo.
Los alfabetos dan lugar a la literatura y los números a las matemáticas, y con ello aparece un po-
der no fáctico que debe tenerse en cuenta. No deja de sorprender esto, especialmente en las épocas
mitopoiéticas, precisamente con respecto a la dinámica social que genera. Puede esto observarse
muy bien en la relación que guarda la aparición de la democracia griega representativa. El desarro-
llo de la civilización occidental puede ser mirado como un movimiento cultural producido por cuatro
pilares constituidos por la mentalidad matemático-literaria sostenidos por la Aritmética y la Geome-
tría, pilares que se advierten en las ciencias organizacionales hasta nuestros días. La mentalidad arit-
mética pasó de la antigua Uruk a la Atenas clásica. La Geometría de la Grecia antigua a la Italia del
Renacimiento a la mentalidad dinámica del modernismo desde Galileo. Y por último las intuiciones
de Poincare y de Lipanounov constituyen el punto de arranque para una nueva imaginación matemá-
tica a la que puede llamarse la mentalidad morfológica desarrollada por matemáticos tales como R.
Thom, Smale, Zeeman, Abraham y otros, que no han penetrado todavía en las Ciencias Políticas.
Esta nueva mentalidad, mediante la cual ha comenzado a aparecer una nueva geometría de los
sistemas globales, expresada como retratos de la realidad, ha empezado a capturar la imaginación en
forma muy distinta a las anteriores descripciones aritméticas o algebraicas con que fue percibido el
fenómeno del poder. La percepción con esta nueva imaginación de dichos sistemas, nos hacen ver
que éstos son altamente impredictibles, abiertos y caóticamente complejos. A partir de esta nueva
mentalidad, y no de la mentalidad de Newton o Darwin, es que se formaliza la nueva teoría evolu-
cionaria de la que toma cuerpo toda la Ciencia Gaia, y por ende la construcción de una nueva noción
del concepto de poder.
Para esta nueva concepción, la imaginación es la madre de toda percepción. Esta se cristaliza en
diferentes fases. Cada sentido provee una dimensión del significado, pero la dinámica que lo integra
haciéndolo coherente con el mundo es el proceso de autopoiesis en la dinámica cognitiva, que recu-
rre a la facultad de la imaginación expresada mediante el mito como metáfora en busca de la expre-
sión semiótica, que exige el nuevo contexto para interpretar el fenómeno del poder, y que no es más
que el logro de metas que debe desentrañarse desde lo desconocido, tal como la declara el principio
de indeterminación. Los místicos probablemente tienen razón cuando afirman que hay más dimen-
siones que las que proveen los ojos. En definitiva, quien construye el. mundo perceptivo es el orga-
nismo humano como una extensión metafórica desentrañando lo desconocido (Mark Johnson, The
Body in the Mind: The Bodily Basis of Meaning, Imagination and Reason; Chicago, University
Press, 1987). El universo es una realidad vacilante llena de infinitas posibilidades con billones de
impulsos dentro de un micrón, de tal modo que lo que acertamos a significar a nosotros mismos, es
aquel particular mundo o realidad cognitiva que elegimos para materializar nuestro conocimiento
(Véase Enacción, Nodo VI).
Lo que nos habilita o permite integrar sonido, luz y figura y otros datos, es la adivinación de la
imagen y la habilidad que tiene ésta de estabilizar nuestro mundo derivado de un conjunto de con-
ductas geométricas infantiles preverbales, mediante las cuales hemos comenzado a conocer como las
cosas suceden. Si tenemos una inapropiada geometría cultural en nuestra mente para explicar las co-
sas que pasan ante nosotros, nuestra conducta social será problemática y buscará soluciones. Si te-
nemos una ansiedad inconsciente que amenaza con la pérdida de nuestro yo, de inmediato, tratamos
de aceptar nuestra geometría pero con nuevas líneas de conexión que nos permitan mantener la iden-
tidad y escapar de las conductas paranoicas como desajuste o desorientación (Véase Rotura de Sime-
tría).
En las épocas transicionales los desajustes se generalizan por las desorientaciones creando res-
puestas paranoides, dado que la cultura tradicional no resulta viable para las nuevas situaciones. En
un mundo con tecnología electrónica con multiplicidad de procesos autoorganizativos, estamos in-
mersos en una nueva realidad que no podemos todavía interpretar, y en la mayoría de los casos, no
sabemos convivir en ella si permanecemos inmersos en sistemas organizacionales obsoletos.

LA CRISIS DE LA ECONOMÍA TRADICIONAL


No es hoy la moneda lo que mide el valor, sino los conocimien-
tos y las habilidades.
¿Cuáles son las bases para establecer el concepto de valor en esta nueva Economía Electrónica?
Advertimos de inmediato que no es la tierra, como lo fue durante el feudalismo, o los metales pre-
ciosos en el mercantilismo, o el papel moneda en el capitalismo temprano. Hoy el valor consiste y
está dado por el intercambio de diferencias. “…es la diferencia la que hace la diferencia. El disiluto
valor del dólar en el tiempo y en el espacio, entre Londres, New York, Tokio, Zurich y Frankfurt,
permite hacer una fortuna con nada más que hacer cambios de moneda lucrando con las diferencias,
mediante los medios de información. Así, el valor está en la información del uso de unos miles de
impulsos electrónicos o bits entre una moneda y otra” (Thompson).
En esta nueva economía, el valor se crea en la transacción; no está basado en los bienes que pro-
duce la abundancia y la riqueza, es una economía sin economía porque no está sustentada por bienes.
Porque los valores son creados por las transacciones. En esta suerte de economía, el sistema de cre-
encias, el egoísmo y la predación expropiatoria, superan los contenidos ideológicos anteriores. Este
último capitalismo cibernético es aún más crítico que el capitalismo anterior, el del papel impreso.
Ahora la noción y naturaleza del capital depende no sólo de la confianza en las empresas y corpora-
ciones, sino del futuro de la Nación-Estado que lo respalda. Si un inversor tiene confianza que una
Nación-Estado tiene gran capacidad para producir innovaciones científicas, y habilidad suficiente
para hacer los cambios necesarios para pasar de una economía industrial a una economía científica,
entonces los bonos del tesoro y la moneda son comprados con vistas al futuro como anteriormente
podría haberse hecho con acciones en las Bolsas de una empresa con las mismas expectativas, o tam-
bién acumular granos o minerales, cosechas anticipadas o minas.
Siempre se ha negociado con las expectativas sobre el futuro, de acuerdo con el sistema de ex-
pectativas. Aún se sigue haciendo, pero ahora el contexto ha cambiado. La plaza o el mercado de la
plaza, las ferias y grandes exposiciones se han expandido, han sobrevenido en un mercado planetario
y el tiempo para efectuar las transacciones se ha contraído a segundos. El cruzamiento de los dos lo-
garitmos inversos a saber: la expansión del espacio y la contracción del tiempo, ha generado una sin-
gularidad impredictible.
Por otra parte, el cruce de lo extenso: el planeta, con lo corto: el tiempo, ha creado un nuevo
“atractor” que se rige sólo por los principios de la Ciencia Gaia. Bajo estos principios, las Naciones,
los Estados o las Corporaciones multinacionales, son análogas a los bosques o selvas húmedas, a las
colonias submarinas dentro de la Biósfera Planetaria, es decir son componentes del bioplasma. Éstos
producen para hacer sostenible la vida en el planeta, y no para especulaciones destructivas. Clara-
mente conforme a esta nueva realidad, no hay nadie que esté al frente dirigiendo una nueva econo-
mía mundial. Ahora lo que se maneja, es la ventaja especulativa como diferencias del valor del dine-
ro conforme a su función medidora de diferencias coyunturales, de acuerdo al mapeo de las áreas
económicas, simultaneadas por la neutralización de la función espacio tiempo. Estamos frente a un
sistema autónomo con propiedades emergentes que todavía no se entienden, ni parecen haberse ad-
vertido. Continuamos gobernados por los que todavía designamos hombres de negocio, economistas
o políticos en el sistema.
Si comenzáramos a entender y mirar la economía mundial de una manera metafórica conforme
con la Ciencia Gaia y no profesional, es decir, no con los actuales criterios “economistas”, las noti-
cias del mundo serian leídas y escuchadas en forma muy distinta. La disolución del mundo comu-
nista comenzada por la “Perestroyka” se vería como un esfuerzo de las generaciones jóvenes para al-
canzar la entrada a los nuevos dominios cognitivos de la economía electrónica global en el juego
mundial. Con respecto a las de los países latinoamericanos, las leeríamos o escucharíamos de otro
modo. La entrada al juego mundial mediante la venta de las deudas adquiridas internacionalmente a
compradores anónimos, o a los mismos prestadores que presienten un mejor futuro a dichos países,
les ha permitido a estos países entrar en el juego global ejerciendo o produciendo efectos en los Ban-
cos internacionales, más allá de lo que pueden significar sus recursos de riqueza genuina, sin advertir
el despojo y la indefensión a la que han sido sometidos.
Cuando se considera y analiza la Economía Mundial, consciente de los negocios en forma usual,
frente a las políticas de las “economías invisibles” inmediatamente se vuelve obvio que la conducta
de una economía no está descrita por sus economistas con sus PNB econométricos. Cuando echa-
mos una mirada a la condición total de nuestro tiempo, podemos discernir nuevas formas que empie-
zan a aparecer en los umbrales mismos de nuestra imaginación y percepción. Comenzamos a ver
que el bioplasma planetario de Gaia y la Tecnósfera como producto residual de la economía global
electrónica, es la verdadera economía de riqueza. Entonces entendemos que esta nueva representa-
ción nos describe una nueva dinámica conductal de este emergente dominio globalizado y dejaremos
de pensar con una imaginación matemática sostenida por la dinámica mecanicista de Newton o del
Neo-Darwinismo, del capitalismo industrial y postindustrial. Nos lanzaremos a re-imaginar la reali-
dad abandonando las narrativas centradas en el concepto de competencia, ego y riqueza especulativa
y lucha.
Terminaremos por ver que esta narrativa basada en los principios de la representación de las co-
sas como objetos apropiables egoístamente, y la de la adaptación de los organismos en sus nichos
ecológicos en virtud de las presiones del ambiente, corresponde a los patrones mecanicistas. Con la
nueva visión percibiremos a los organismos circulando en el ambiente como un proceso fluido en el
cual el “nicho” es un vacío ocupable, sin localizaciones en el espacio. Con esta nueva imaginación
perceptual, habremos conseguido trasladarnos a un nuevo renacimiento, con otra mentalidad, donde
la nueva narrativa, está inspirada por la Morfodinámica, que se ocupa de explicar la interpenetración
e interconexiones que existen entre lo micro y lo macro, lo infinitamente pequeño y lo inimaginable-
mente grande en interacción constante, donde vida y materia lo construyen todo en su incesante pro-
ceso de autopoiesis.
Nuestro sentido de los valores cambiará cuando comencemos a apreciar de igual modo lo peque-
ño y lo grande, y su interindispensabilidad. Generalizaremos así una nueva cultura planetaria en la
cual la riqueza no se medirá ni contará con criterios aritméticos de ventajas personalizadas, sino
como procesos en los que participan en la construcción de la riqueza, desde el más desconocido tra-
bajador y científico hasta el más poderoso billonario o famoso político. Todos ellos son cohabitantes
e integrantes componentes de Biósfera, Sociósfera y Tecnósfera con derechos de base garantidos y
controlados por los principios que rigen la vida sostenible del planeta, conforme a los principios de
la Ciencia Gaia.
CIENCIA JURÍDICO-POLÍTICO-ECONÓMICA Y ECODINÁMICA PLANETARIA
La humanidad debe ponerse a sí misma metas universales
que abarquen todo el planeta. Si la humanidad no ha de
destruirse así misma debido a la posesión de tales metas, debe
antes que nada alcanzar un conocimiento sin precedente res-
pecto de las condiciones básicos generadoras de la cultura
como una guía científica para las metas universales.
H. Maturana
El paso de las ciencias hasta hoy conocidas y denominadas Jurídica, Política y Económica, a la
Ecodinámica como ciencias necesarias para gobernar el mundo actual, deberá ir acompañado por un
cambio planetario en las ciencias de la conducta. En ellas quedan involucradas todas las disciplinas
organizacionales como las jurídicas, políticas, económicas y las provenientes de la tecnología comu-
nicacional. Este cambio significará una nueva historia cultural, que redefinirá el curso que debe to-
mar la acción de los líderes organizacionales, la política y la formación de los políticos y de los cien-
tíficos de la política, y de las instituciones que forman la dinámica de la comunidad global.
Precisamente estamos entrando en una nueva cultura, la cultura informatizada, y necesitamos ur-
gentemente definir qué clase de cultura es ésta. La cultura de la sociedad informatizada, se ha trans-
formado en una cultura popular generalizada, planetaria, la que está imponiendo los nuevos patrones
de convivencia. Estos patrones de convivencia son lo que la nueva ciencia biológica designa como
“atractores extraños” (“strange attractor”) que funcionan con fuerza totémica reorientadora en el pro-
ceso semiótico cognoscitivo y los nuevos principios de la identidad personal, creando nuevos signos
y con ellos nuevos consensos (Nodo VII).
Las ciencias conductales tradicionales provistas por el “establishment” permanecen aún ancladas
en la visión mecanicista industrial. La Ecodinámica no está basada en ecosistemas mecanicistas.
Todos los ecosistemas como nichos ecológicos son expresiones culturales en términos de crecimien-
to y complejidad, y por lo tanto, son procesos interactivos y evolutivos. Las peculiaridades de los
organismos que los componen están reflejadas en sus conductas interactivas, dando forma a sus auto-
nomías e identidades. Así nos explicamos los procesos mediante los cuales un árbol o un animal cre-
ce y el agua surge y se desplaza. Como consecuencia, debemos cambiar las estadísticas y los mode-
los econométricos como instrumentos de ponderación y dejar de vernos como árbitros en la solución
de los problemas por vía de la cuantificación. Por el contrario, lo que debemos hacer es sumergirnos
en nuestra historia cultural sin criterios estadísticos sino como procesos; penetrar sus meollos en el
lenguaje, los mitos, las religión y el arte, replanteando una nueva semiótica. Cuando comencemos a
entender y apreciar las membranas de las ecologías culturales, empezaremos a cambiar el concepto
de Estado como contenedor y movernos hacia otro concepto de la Política paradigmatizado por la
ciencia Gaia y la dinámica de los sistemas complejos en tercer estado de desequilibrio.
Este cambio de mentalidad requiere un profundo proceso de imaginación que sustituya a la tra-
dicional recolección de datos; trasladarse más allá de la sociedad postindustrial, abandonando la con-
cepción atomística individualista que sólo compite en poner dólares en los bancos. Debemos girar
hacia una visión simbiótica en todos los procesos, para que nos lleve a descubrir las conexiones de
todas las actividades; pasar del Banco a la Ecología, de las Universidades al Universo (Ver Nodo 4 y
Taxonomía bibliográfica 1, 4 y 5).
Si cultivamos la capacidad de asombro y nuestra imaginación no es simple acumulación de imá-
genes paralizantes, las nuevas Ciencias Planetarias nos proveerán de una nueva imaginería y percep-
ciones, de una nueva forma de conocer y reconocer, la que nos sorprenderá con una distinta visión de
la vida y todos sus fenómenos en el Planeta Tierra. Nuestro planeta no es un contenedor de sustan-
cias duras y una capa poblada de organismos en espacio newtoniano hostil, en donde los organismos
son seres pasivos encajados en un molde con leyes adaptativas de hierro. Ambos, planeta y organis-
mos, macrocosmos y microcosmos no son cosas, contenedores y contenidos, sino procesos organiza-
tivos extendidos en el tiempo, que circulan como los ríos, construyendo todo el paisaje que constitu-
ye el proceso evolucionario.
En una reimaginación del mundo mecanicista trabajan los nuevos biólogos reunidos alrededor
de la ciencia Gaia. Sus búsquedas se extienden desde el origen de la atmósfera planetaria de la vida
celular, el origen de las redes neuronales en el cerebro de la formación de las ciudades, entre muchos
otros campos.
Todas estas búsquedas están comenzando por decirnos que la vieja visión de objetos contenidos
en el espacio o de los organismos constreñidos a un nicho ecológico, no nos explican lo que necesi-
tamos entender y saber, acerca de donde estamos ahora en el tiempo y en el espacio, como nueva re-
alidad. Tanto un planeta, como el cerebro o una célula, no pueden describirse como objetos en un
espacio Euclidiano, sean estos continentes de la biósfera o genes o una molécula, sino que por el
contrario, deben visualizarse como procesos dinámicos emanados de sus fases de espacio-tiempo.
Los conceptos de gala, mente y vida son dominios emergentes de la dinámica de los sistemas tierra,
cerebro, célula, molécula y partícula, como parte de las infinitas galaxias que forman al Universo. Si
conseguimos alcanzar nuestra transformación mental, habremos dado un paso hacia la Nueva Era
para la convivencia, alejándonos de la política de competencia y enfrentamiento del Estado-Nación.
Estrecharemos filas unificándonos hacia un nuevo entendimiento de la Biósfera y de la Cultura Pla-
netaria.
Hasta tanto el hombre común o el ciudadano desprevenido no haya transformado su mente con
esta nueva imaginería, continuará buscando la solución de los problemas políticos a través de las
fuerzas destructivas reforzando el egoísmo, ya sea usando las técnicas maoístas o de los escuadrones
del terrorismo, alarmando al mundo. El uso de la imaginación para fraguar un nuevo autoconoci-
miento e identidad, no es un tiempo perdido o un pasatiempo, sino la generación de las ideas que
pueden transformar al terror y la destrucción confrontadora, re-explicando la naturaleza del mundo.
Es la nueva identidad la que nos permitirá replanteamos una realidad compatible con las nuevas
ciencias, facilitando así al hombre una transición adecuada, el paso desde un mundo mecanicista a
otro simbiótico autoconstructivo y evolucionarlo. Si continuamos viviendo y sintiendo un tiempo de
desintegración, nuestras actividades continuarán siendo intimidadoras y violentas. Si por el contra-
rio se imagina y se presiente un tiempo de reintegración evolutiva nos sentiremos cooperadores ple-
tóricos y abiertos a la esperanza, a la sorpresa y lanzados a la creación. Las ciencias ecodinámicas
nos proveen de un verdadero nuevo almacén de imágenes y de inspiración para construir una nueva
Cultura Planetaria que dé lugar a nuevos sistemas jurídicos, políticos y económicos. El hombre no
nace ni bueno ni malo, se forma y crece en el entendimiento con otros, bajo los principios negocia-
dores que fundamentan el altruismo que rige la simbiotización de la biósfera y se desnaturaliza si es-
tos principios son desconocidos.
En el dilatado proceso de los nacionalismos del siglo diecinueve, hemos visto a los Estados Na-
cionales como contenedores de la identidad personal. Las culturas emergentes del avance tecnológi-
co nos están demostrando que los problemas emergentes de las drogas y su contrabando no se ajus-
tan a la imagen nacionalista del Estado contenedor, sino que éstos fenómenos aparecen como “rui-
dos” (conforme a la teoría de la información), circulando por los canales donde comienza la interna-
cionalización de la Economía Planetaria. Asimismo, la ola de fraudes bancarios, de las políticas y
valores de mercado, son ruidos que se van imponiendo en un mundo amenazado por la recesión y el
desamparo del hombre común en la concreción de sus derechos, de ahí el fenómeno masivo del de-
sempleo, que ya es planetario. Además comenzamos a presenciar la aparición de nacionalismos xe-
nófobos regresivos, como el fascismo y nazismo, y la discriminación racial, en busca de culpables
para explicarnos la “vida” que no entendemos.
Sólo se podrá apreciar la urgencia de la introducción de una educación basada en las leyes diná-
micas de la ciencia Gala a nivel global, que cambie nuestra imagen del mundo. Se impone con dra-
mática urgencia la necesidad de lanzar líneas de acción que transformen las industrias militares y el
uso del poder, en una educación planetaria ecodinámica que lleve a término los cambios profundos
en el inconsciente colectivo moldeado, el que continúa atado a un paradigma mecanicista egocéntri-
co ya fenecido. Desde 1945, sin perjuicio de las estrategias tradicionales en el pasado histórico del
Capitalismo, el llamado Primer Mundo organizó un sistema de desarrollo internacional que trajo
consigo la devaluación de las culturales tradicionales y la reducción de la capacidad adquisitiva a los
más bajos niveles de pobreza inhumana, reemplazándolas con economías industriales o post indus-
triales, generando como se ha dicho, endeudamientos, los que más tarde en forma inicua fueron re-
comprados. Así los bosques han sido derribados para producir ganado o escarbadientes necesarios
para satisfacer el mercado consumista de los menos. No existe ninguna diferencia moral entre derri-
bar bosques y destruir las selvas productoras de oxígeno, como la de transformar las hojas de coca en
cocaína. Recientes estudios han demostrado que cierta clase de antibióticos y hormonas para el au-
mento de la carne en diferentes clases de animales comestibles son cancerígenas, que los materiales
destinados al embalaje están contribuyendo al aumento de la destrucción del ozono en la atmósfera
por no ser degradables, y que la quema de bosques contribuyen alarmantemente en la producción del
efecto invernadero junto con el consumo de combustibles para el ocio, como el excesivo uso del au-
tomóvil, que constituyen una verdadera amenaza a la Biósfera, siendo actos tan criminales como el
tráfico de la cocaína. Los bancos que reciben el dinero provenientes de la cocaína, lo hacen recircu-
lar como moneda lavada produciendo una suerte de economía invisible por vía de reinversiones en
todas las partes posibles del planeta, en bonos de deuda pública y papeles de mercados, y no de in-
dustrias productivas.
Las deudas de los países en desarrollo son gigantescas poluciones en la actividad inconsciente
de la acción política. Estas deudas no son más que una forma de reemplazar la representación genui-
na de los países deudores por la participación patógena en la dinámica global del planeta, concreta-
das en despojos de los que menos pueden. En un lejano futuro, cuando se esclarezca la dinámica de
los sistemas globales, los motivos inconscientes de la política y los efectos de la economía invisible,
entraremos de lleno en la tarea de una redefinición de la Política como actividad global Nooética
(Taxonomía bibliográfica 4 y 7) (Bibliografía General 718, 719 y 720).
Como proceso de transformación y de salto paradigmático, la dinámica de la economía invisible
en los países latinoamericanos, como asimismo en cualquier otra región del Tercer Mundo, vuelven a
las inversiones de los japoneses nocivas y destructivas. ¿Cuál es la diferencia que existe entre las in-
versiones de la década del ‘80 entre los narcotraficantes y la de los japoneses o de la O.P.E.C., en lo
que respecta los riesgos en que se pone a la Biósfera, que es en definitiva la economía que nos sos-
tiene a todos?
NODO XII

EL NUEVO CIUDADANO PLANETARIO:


EDUCACIÓN Y NUEVA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO

ABISMO GENERACIONAL
LA CRISIS DE LOS SISTEMAS EDUCACIONALES
¿QUÉ ES EDUCACIÓN A FINALES DEL SIGLO XX?
DE LA EDUCACIÓN TRADICIONAL A LA CONCEPCIÓN SISTÉMICA EN EDUCACIÓN
EDUCACIÓN Y PROFESIONALIZACIÓN BAJO LA CONCEPCIÓN MECANICISTA
EL CAMBIO DE PERSPECTIVA
LA EDUCACIÓN SISTÉMICA
LA TEORÍA SISTÉMICA
LOS PRESUPUESTOS BÁSICOS
PARÁMETROS MODELIZADORES DEL SISTEMA EDUCACIONAL SISTÉMICO
LOS PROGRAMAS O TAXONOMÍA DE LOS SABERES
ORGANIZACIÓN DEL APRENDIZAJE
INVESTIGACIÓN, TRABAJO E INTEGRACIÓN SOCIAL
LA NUEVA PAIDEIA
EDUCACIÓN, OBSOLESCENCIA, CRECIMIENTO Y EVOLUCIÓN (PAIDEA)
EL NUEVO CIUDADANO PLANETARIO Y LA EDUCACIÓN Y LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIEN-
TO
LA RESPONSABILIDAD EDUCACIONAL
LA UNIVERSALIDAD DE LA CRISIS DE LOS SISTEMA EDUCACIONALES
LA EDUCACIÓN POSTCAPITALISTA EN LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO
EDUCACIÓN EN LAS SOCIEDADES INFORMATIZADAS
QUÉ ES CONOCIMIENTO
NODO XII

EL NUEVO CIUDADANO PLANETARIO:


EDUCACIÓN Y NUEVA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO

ABISMO GENERACIONAL
El conocimiento se mide no por lo que se presume que se sabe,
sino por el reconocimiento que se hace de lo que se ignora.
Erich Janstch
La aceptación de las distancias generacionales y la presunción de que cada generación conocerá
un mundo distinto, son características del hombre moderno. Pero esta presunción, no abarca la con-
jetura que el cambio registrado entre una generación y otra, puede ser de un nuevo orden. La gene-
ración adulta supone que todavía existe un consenso general acerca de lo bueno, de lo moderno y de
lo bello, y que la naturaleza humana, equipada con medios internalizados para percibir, pensar, sentir
y actuar es en esencia constante. Asombra ver con cuánta facilidad se combina, fe en el cambio con
fe en la inmutabilidad. Con esta actitud mental, se ignora abiertamente la aparición de los nuevos
mecanismos de cambio y transmisión cultural que difieren fundamentalmente de aquellos con los
que estamos familiarizados. La sola admisión de los valores de la nueva generación, que pueden ser
completamente distintos, se interpreta como amenaza a los valores morales, patrióticos o religiosos
de sus mayores. Es así que los niños de nuestra cultura aprenden a esperar el cambio dentro de la in-
mutabilidad. Sin embargo, por todos los rincones, se abre paso una nueva forma cultural. Los hijos
de hoy enfrentan un futuro acerca del cual nuestra ignorancia es tan absoluta, que no podemos mane-
jarlo como actualmente intentamos hacerlo. Usamos recursos como si se tratara de un cambio gene-
racional ubicado dentro de una cultura estable, plasmada sobre un modelo parental.
En el curso de tres décadas, han sucedido hechos que han alterado irrevocablemente las relacio-
nes de los hombres con otros hombres, y con el mundo natural. La desintegración efectiva del áto-
mo, el descubrimiento de la bioquímica de la célula viva, la exploración interplanetaria con sus imá-
genes televisivas, la posibilidad de obtener energía ilimitada o materias sintéticas, entre muchos
otros factores, han creado una división increíble entre las cosmovisiones generacionales.
Hasta hace muy poco tiempo los mayores podían decir: “Yo he sido joven y tú nunca has sido
viejo”, pero los jóvenes de hoy pueden responder: “Tú nunca has sido joven en el mundo que nos
tocó vivir, y jamás podrás serlo”.
Esta es la experiencia común de los padres y sus hijos. Desde un punto de vista, todos los que
nacimos antes de la década del 40 somos inmigrantes, al igual que los pioneros manejamos habilida-
des y valores sólo parcialmente apropiados para esta nueva época. Sin embargo, somos los adultos
quienes tenemos en nuestras manos las técnicas del gobierno y el poder, y nos aferramos a la convic-
ción de que nuestros hijos terminarán por ser muy parecidos a nosotros.
Súbitamente ha aparecido una razón, y ésta es que todos los pueblos del mundo forman parte de
una red de intercomunicaciones, que los jóvenes planetariamente comparten. Un tipo de experiencia
que los mayores nunca tuvieron, y que no experimentarán jamás, es la emergencia de cambios esca-
lonados. Los niños de hoy se crían en un mundo que sus mayores no pueden comprender cabalmen-
te. Sólo unos pocos adultos saben que esto sucede. Son los niños los precursores de las culturas del
futuro, los ingenieros y arquitectos anticipados, los epistemólogos armonizadores de la coevolución,
en un mundo donde la evolución se simbiotiza en todas las direcciones y dimensiones. Lo funda-
mental de este discurrir, es que este cambio radical se ha registrado casi simultáneamente dentro del
ciclo vital de una generación, y que el impacto de cambio es mundial. Todos los hombres parecen
ingresar al mismo instante cronológico. El mundo es una comunidad a pesar que todavía carece de
las formas de organizaciones y de las sanciones mediante las cuales se pueda organizar una comuni-
dad política.
Por tanto, desde el punto de vista del ingreso en un presente para el cual ninguno de nosotros
está preparado, por su comprensión supeditada al pasado, para la interpretación del presente, y para
las expectativas en el futuro. Todos los que nos criamos antes de la Segunda Guerra Mundial somos
pioneros inmigrantes en el tiempo. Nuestro pensamiento nos ata todavía al mundo, tal como existía
en la época de nuestra infancia y nuestra juventud. Nacidos y criados antes de la revolución electró-
nica y espacial, la mayoría de nosotros no entiende lo que esto significa.
Todavía conservamos en nuestra manos las redes del poder, controlamos los recursos e impone-
mos las aptitudes necesarias para mantener el orden y organizar los tipos de sociedades que sólo co-
nocemos. Manejamos los sistemas educacionales, los sistemas de aprendizaje, las escuelas profesio-
nales por las que deben trepar los jóvenes, peldaño por peldaño. Los adultos sin embargo, hemos
quemado las naves, no vemos la necesidad de aprender más. Estamos condenados a vivir con lo que
sabemos en un entorno “desconocido”. Levantamos con materiales nuevos edificios ajustados a los
viejos esquemas.
En cambio, la nueva generación de todo el mundo se asemeja a la primera generación nacida en
un país nuevo. Están los satélites y los computadores instalados en su tiempo, que son sus instru-
mentos de uso diario.
Viven en un mundo en que los acontecimientos les llegan con toda su compleja proximidad. No
están sujetos a las secuencias lineales que dicta la palabra impresa, sino inmersos en la atmósfera
destellante de la imagen, incorporando conocimientos y elaborando sinapsis neuronales como jamás
lo hizo la especie humana. Viven de otro modo el hecho de matar. Las viejas ideas de tiempo de
guerra o de paz han perdido significado. Saben que el pueblo de una nación no puede salvarse por sí
solo, porque se sienten involucrados con todas las partes de la Humanidad. “Mi bando” y “el de
ellos” ha perdido significado, aunque saben que existe la guerra, la viven de otra manera. Tienen ya
presentida e introyectada alguna forma de orden mundial.
Pero esto, no es lo único que les separa de sus mayores. Descubren cuando observan con aten-
ción, que los mayores abordan torpemente, y en la mayoría de las veces sin éxito, las tareas que les
imparten las nuevas condiciones. Que utilizan medios inapropiados y que muchos resultados son in-
ciertos. No obstante el empeño, los jóvenes no saben lo que se debe hacer pero intuyen que debe ha-
ber un sistema mejor.
En muchos de los debates acerca del abismo generacional se levantan las voces sobre la aliena-
ción de los jóvenes, omitiéndose totalmente la alienación de los mayores. Ignoran por completo que
toda comunicación consiste en diálogo, y que entre estos interlocutores, ambos carecen de vocabula-
rio. La verdadera comunicación se posibilita sólo cuando cada uno comprende que hablan no uno,
sino dos idiomas en los cuales las “mismas” palabras asumen significados diferentes, produciéndose
así una confusión semiótica, con decodificaciones arbitrarias. Entonces, si están dispuestos a escu-
char y preguntar, podrán iniciar una comunicación más o menos placentera, los viejos con los jóve-
nes. Pero mientras exista un adulto que piense que los padres y maestros de antaño invocan su pro-
pia juventud para entender a los jóvenes, ese adulto estará perdido.
Sucede que en el campo de la ciencia los estudiantes reciben los conocimientos con los poderes
más absolutos, en un marco de total autoridad, y los mayores dicen cuándo y cuánto los jóvenes pue-
den estudiar con este sistema perimido que traiciona la vocación de conocer. La verdad radica en
que estos jóvenes son incapaces de aprender de padres y adultos, a los que nunca se parecerán.
Hoy reconocemos que la característica más humana del hombre no consiste en su capacidad para
aprender, sino en su capacidad para enseñar y almacenar lo que otros han perfeccionado. Ahora que
entendemos mejor este nuevo sistema, crecen nuevos modelos para enseñar, no lo que deben apren-
der, sino cómo deben hacerlo. No con qué deben comprometerse, sino cómo deben hacerlo. Cuál es
el valor del compromiso y no con qué deben comprometerse.
Se ha terminado la época de copiar del pasado, debemos crear modelos de sistemas abiertos que
apunten al futuro.

LA CRISIS DE LOS SISTEMAS EDUCACIONALES


Ensancha el espacio de tu tienda y extiende en ella tus alfom-
bras, pues te has de mover en todas direcciones.
Isaías
El efecto, en cuanto a las distancias, ha traído como consecuencia el cambio de concepto de las
escalas y de la función espacio-tiempo. Al multiplicarse las escalas de acción posible en tiempo y
espacio, un proceso de transformación abierta o subliminal transita por todos los resquicios de la
convivencia, impulsado por la ciencia y la tecnología como apoyo logístico. Esta instrumentación
conlleva una explosión de efectos que se traducen en aceleraciones múltiples en la totalidad de las
instituciones que procesan las interacciones que siguen los múltiples niveles de la convivencia.
La aparición de nuevas situaciones sobre la superficie de la organización de la sociedad y sus
instituciones, combinada con la aceleración de las interacciones por la dinámica de la función espa-
cio-tiempo, ha puesto a la humanidad en escenarios diferentes, marcados por altos grados de incerti-
dumbre en todos los sectores de la vida del ecosistema. Sin embargo, la incapacidad de las maneras
de pensar y la inadecuación de las instituciones convencionales para afrontar y tratar con eficacia
esta nueva dinámica, y redistribuir en todas las direcciones la innovación creadora, se mantienen por
causa de fórmulas mentales y cosmovisión obsoletas, debatiéndose en un escenario “fenecido”.
Con profunda amargura e inocultable sobresalto después de las primeras explosiones nucleares,
Albert Einstein comunicó al mundo que a partir de dicho acontecimiento todo cambiaría, excepto la
manera de pensar de los hombres sobre las cosas.
Hay un defasaje entre la realidad que cambia a diario y destruye paradigmas de antiguo uso
prácticamente en todos los frentes.
Son muchos y distintos los procesos globales que se cuelan y pugnan por alimentar las deman-
das surgidas de una nueva convivencia, que lucha contra las muy limitadas y estáticas concepciones
convencionales, alimentadas y defendidas por nuestras formas de pensar sobre los problemas que
nos desbordan. El cambio se impone en forma acelerada en situaciones múltiples en forma exponen-
cial, volviendo obsoletas la mayoría de nuestras ideas convencionales y los repertorios que exige la
actual sociedad.
La paradoja entre percepción y acción sobre la realidad sobrevenida, se plantea ante cada instan-
cia, cuando nos proponemos afrontar problemas concretos. Carecemos de capacidad institucional e
intelectual para resolverlos. Trabados por cuestiones ideológicas perimidas y limitados por princi-
pios jurídicos que corresponden a otros siglos y a otros sistemas de convivencia.
Nuestra forma de pensar es lineal y secuencial. Nos comportamos como si estuviéramos miran-
do al futuro por un espejo retrovisor, nos negamos a mirarlo de frente. Por inercia o rigidez, nos re-
sistimos a saltar al nuevo escenario.
La transmisión tradicional del conocimiento contemporáneo incluyendo todas las disciplinas y
tecnologías, y sus casi infinitas combinaciones, se hacen sentir en la tierra y en el espacio abierto,
como si nada hubiera sucedido, con esquemas mecanicistas, y la persona humana vive inmersa en
estos efectos robotizadotes.
La fórmula Ciencia y Tecnología a la “n” potencia, sin un paradigma humanista y una nueva vi-
sión del mundo, es decir la introyección profunda del nuevo escenario al que hemos sido lanzados,
se ha transformado en el instrumento más brutal, no sólo contra el hombre y su entorno, sino que
hombre y ambiente se destruyen mutuamente. Cada vez se sabe más sobre más cosas, pero el avan-
ce científico y tecnológico, y la brecha existente por el atraso relativo de nuestras maneras de pensar
sobre el tratamiento de los nuevos problemas, mediante nuevos métodos y nuevas teorías de com-
prender -comprensión integradora- de la compleja realidad de nuestro tiempo, de nuestra conviven-
cia, se debate entre la inercia y la ignorancia, con la que tratan la realidad los que toman las altas de-
cisiones. Por otro lado, las nuevas generaciones se debaten en la incomunicación buscando paraísos
o alivios a la angustia existencial en la cultura de la droga, en las cortinas del ruido que provoca la
música joven a modo de mantram multitudinario en busca de catarsis.

¿QUÉ ES EDUCACIÓN A FINES DEL SIGLO XX?


Miles de investigadores -mis colegas y yo mismo incluido- nos
hemos visto envueltos en un frenesí científico desencadenado
por el afán de la fama o de la fortuna. Día a día las rutinas lu-
cran atándonos al laboratorio, al fraude o al espionaje científi-
co, a amenazas sutilmente escondidas a nuestras desnudas
mentiras. Hemos corrido en una manera indigna sin prece-
dentes a patentar hallazgos menores como investigadores en
busca de Premio Nóbel o de millones de dólares.
Robert Hazen (1989
Battle of the Supermen – The Guardian 15/4/1989, Lon-
dres
El proceso educacional actual, está descolocado y ajeno a las expectativas del estudiante de
cualquier parte del planeta. Mientras las universidades imparten conocimientos recientemente pues-
tos al día, la presuposición de las premisas con que se hacen, están basadas en nociones ancladas en
un paradigma obsoleto. Tales nociones podrían identificarse como:
a) La separación entre espíritu y materia del dualismo Cartesiano.
b) Las excesivas connotaciones físicas que usamos en las metáforas para explicar los conceptos
de energía, tensión, poder, fuerzas sociales etc., o para explicar fenómenos mentales y la per-
cepción de la realidad.
c) Los principios tomados de Bacon, Descartes, Locke, Newton, Kant, etc., que éstos aplicaron
a las ciencias físicas, fueron llevados a las ciencias mentales debiéndose estudiar a éstas en
términos cuantitativos.
Las premisas utilizadas para construir la visión y representación latente del mundo, y la parcial-
mente inconsciente epistemología que tales ideas han generado, se han vuelto obsoletas en tres dife-
rentes maneras o puntos de vista:
1. Pragmática: ha quedado claro en el tiempo y en el espacio, que tales premisas y sus co-
rrespondientes corolarios llevaron a la codicia y avaricia a la legitimación del derecho
del más fuerte, a las guerras exterminadoras, a las tiranías ideológicas, y por último, a la
contaminación y de predación catastrófica generalizada en el Planeta
2. Intelectual: las premisas están obsoletas a causa de sus enfoques reduccionista mecani-
cistas en Medicina, Psicología, Sociología, Ciencias Políticas, y todas las llamadas Cien-
cias del Espíritu. En todas ellas, los nuevos hallazgos de la Biología y la Física han pro-
ducido una transformación paradigmática convergente, que obliga a desalojar las nocio-
nes anteriores.
3. Tales premisas, como bases para explicar el sentimiento religioso, unidas al desencadena-
miento de las construcciones ideológicas, generadas por la teoría Darwiniana, han termi-
nado por destruir los sistemas de creencias sostenidos por las experiencias numinosas
que generan las religiones.
Evidentemente nuestra civilización, desde el ángulo que se la mire, presenta una imagen carica-
turesca de la vida. En el campo de la Economía hemos tenido que tomar partido entre dos monstruo-
sas ideologías: el Capitalismo o el Comunismo. En materias de pensamiento nos hemos movido en-
tre variados fanatismos anti-intelectuales, de un extremo al otro.
En lo que se refiere a religión, haciendo uso de la libertad garantizada constitucionalmente, asis-
timos a la presencia y nos movemos en una gama de un abigarrado repertorio de religiones llamadas
mayores subdivididas, y un creciente número de sectas cuyo espectro va desde un protestantismo to-
talmente secular, a una extendida maraña de cultos mágicos, con total ignorancia de lo que es el sen-
timiento religioso. No es un accidente que mientras la Iglesia Católica abandonó el uso del latín, las
nuevas generaciones en busca de cultos aprendan a recitar sus mantras en Sánscrito, Palí o lenguas
exóticas.
En los ámbitos universitarios se pretende mantener los niveles de excelencia, mientras los móvi-
les que reinan son la desconfianza, la vulgaridad, la victimización de las personas y sus desajustes, y
por último, la utilización de los recursos destinados en favor de rápidos resultados comerciales.
Todo lo cual se percibe como un sordo chillido de avaricia y codicia, frustración, miedo y odios am-
bivalentes. Es comprensible por lo tanto, que las autoridades sólo concentren la atención en lo su-
perficial, sin pensar que tarde o temprano, los problemas emergentes de la obsolescencia profunda en
que se debaten, terminarán por imponerse, exigiendo al contexto todo, su debida atención. Escapan
aunque sólo aparentemente, las enseñanzas técnicas y de negocios, porque confieren habilidades que
llevan al éxito dentro de esta filosofía sin compromiso con los valores. Al afrontar la tarea de formar
ingenieros, médicos, abogados, sociólogos, psicólogos, biólogos, etc., hasta cubrir toda los saberes
lanzados por los avances científicos actuales, por otra parte imponiendo el dualismo reduccionista
científico tradicional, no hacemos otra cosa que aumentar la obsolescencia. Cuando creemos que un
estudiante noble y estudioso ha alcanzado su puesta el día con los más altos niveles de excelencia,
éste está tan obsoleto como nosotros. Todos navegamos en el mismo barco con otros tiempos. Aquí
el rigor es parálisis y muerte. Reina por su ausencia la imaginación, la única que alimenta todo pro-
ceso mental acompañada de los métodos proporcionados en la marcha por los alumbramientos para-
digmáticos. Creo que los estudiantes tuvieron razón en sus luchas durante la década de los sesenta,
pero sus conceptos del poder como poder social tenían solamente dimensión física. No estaban in-
formados que en otros tiempos estas batallas se libraron con ausencia del concepto de fuerza física.
Se hicieron por la verdad, por la belleza, por el honor.
Prestando atención a toda estos desajustes, mirados desde otro ángulo, los estudiantes por ejem-
plo, estuvieron equivocados en sus diagnósticos. Existía una equivocación que alcanzaba a toda la
cultura. Ellos lucharon por alcanzar representación, y por lo tanto, poder táctico amenazador ante
cualquier disenso. Ellos ganaron pero ha quedado bien claro que el ganar esta batalla no ha produci-
do diferencias en el proceso educacional. La referida obsolescencia no ha cambiado. No hay dudas
que en cualquier momento se librarán las mismas batallas. Ha quedado en evidencia que el mero he-
cho de una tribulación no cambia nada. Ante todo, es necesario contar con la libertad y valentía en
reconocer qué es lo que debe hacerse y no sólo responder a demandas unilateralizadas, sino alcanzar
un conocimiento ponderado del cómo actuar. Proponer por lo tanto como materialización de la Edu-
cación integral, un análisis neutral sobre el proceso de obsolescencia de todo el sistema de conoci-
miento. Si ésta ocurre, ello significa que las cosas suceden en diferentes partes del sistema, que algo
está faltando o dejándose de lado. En un sistema estático, como se lo concibe al educacional, no se
produce obsolescencia porque éste no evoluciona bajo el rigor de leyes eternas, al no ser visto como
epifenómenos de sistemas vivos. Los sistemas vivos son los únicos que enfrentan desequilibrios di-
námicos y por eso evolucionan. En materia de cambio evolutivo, todo el contexto social es parte de
la Biósfera. Para su análisis es necesario recurrir a un mismo paradigma comprensivo, pues se trata
de afrontar y entender (resolver) los cambios evolutivos culturales y educacionales.

DE LA EDUCACIÓN TRADICIONAL A LA CONCEPCIÓN SISTÉMICA EN EDUCACIÓN


El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Si alguno se
imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
Corintios 18-1-2
Una edad histórica se caracteriza como un período de tiempo unitario con su particular visión
del mundo y conceptualización de la realidad. La creación de la Escuela Moderna es coincidente
con la creación del maquinismo. Esta edad de la máquina y el correspondiente efecto de la imprenta,
se caracterizó por la postulación de principios tales, como que el mundo podría ser completamente
entendido, y que tal comprensión, podía alcanzarse aplicando el uso del método analítico. Ëste se
lleva a cabo mediante tres pasos sucesivos, consistentes en análisis de las partes que se pretenden en-
tender, estudiar su comportamiento, y por último generalizar dicho entendimiento. Esto ha sido sufi-
ciente para explicar el todo. Dicha teoría o enfoque, llamado Reduccionismo, fue el responsable de
la prominencia en ciencia de considerar la indivisibilidad de los componentes de la materia, más allá
del átomo, los elementos químicos, las células, las necesidades básicas, los instintos, las ideas sim-
ples y los fonemas. Una vez que dichos elementos se consideraron entendidos, su explicación se
ampliaba al entendimiento del todo. La relación causa-efecto era suficiente para explicar todas las
interacciones de los elementos. Una causa fue tomada como causa de la otra. Esta exclusiva y ex-
cluyente explicación de causa-efecto no requería de manera alguna la presencia del ambiente. Ade-
más, los laboratorios y esquemas conceptuales eran concebidos sin tener en cuenta el ambiente como
variable interviniente. Solamente Dios era la primera y única causa y como tal, no podía ser explica-
da. Su aceptación era pura materia de fe. No fue así para la Ciencia. Esta se basaba en el Determi-
nismo, cuya teoría no dejaba lugar para el azar o la elección de propósitos. El mundo fue concebido
como un reloj herméticamente sellado que operaba con la regularidad dictada por su estructura inter-
na y sus leyes causales. Además, el hombre fue considerado como una máquina, creada por Dios a
su imagen y semejanza. La Revolución Industrial ha sido su consecuencia. Todo trabajo demasiado
caro para mecanizarse, debía ser realizado por mano de obra barata. De tal modo, se produce el en-
samble hombre-máquina, se constituye así, el continuo industrial reduciendo y obligando al ser hu-
mano a conducirse como una máquina. Este pensamiento analítico, como veremos más adelante.
Condujo a la deshumanización de la Educación.

EDUCACIÓN Y PROFESIONALIZACIÓN BAJO LA CONCEPCIÓN MECANICISTA


Aunque cueste creerlo, a primera vista, todo el sistema Educacional incluyendo el Universitario
y la investigación científica, no son otra cosa que instituciones industriales dedicadas a diseminar la
instrucción y la información. Fueron modeladas como fábricas. Los alumnos estudiantes, o investi-
gadores, son tratados como material no procesado listo para entrar en la línea de producción para ser
convertidos en producto terminado. Cada paso en el proceso está programado. El producto semiter-
minado es periódicamente inspeccionado y examinado. El resultado de examinación particular, se
sobreentiende, debe ser uniforme y evaluado con un número como modelo de calidad. El proceso
educacional en cada nivel se considera exitoso si el “producto terminado” puede ser vendido a un
alto precio. Así, tanto la educación, como el sistema educativo. se reducen a un número discreto y
desconectado de partes tales como escuelas, currícula, materias, lecciones, ejercicios, cursos, grados,
créditos, certificados, los que se cuantifican y califican en forma atomizada, sin ser conceptualizados
como parte de un proceso holístico, el cual termina por alcanzarse, si ello llega o ocurrir, fuera de la
Escuela o, de la Universidad, etc. El estudiante o alumno termina por ser sobre-instruido en lo que
puede muy bien hacer solo, sin condicionamiento, y subinstruido para lo que necesita, que es lo que
realmente debe hacer por sí mismo, tal como ensamblar todo lo que ha recibido como instrucción, en
forma coherente, para entender el mundo en que está inmerso y los roles que en él debe cumplir. El
cursante recibe respuesta a cuestiones que él no ha preguntado, y le son negadas la mayoría de las
preguntas que él se puede formular. Es enseñado a responder y no a preguntar, a pesar de que el pro-
greso radica o depende más de las preguntas que se hacen, que de las respuestas que sedan.
Las Universidades son máquinas creadas por los patrones de los Departamentos y Facultades
destinadas a garantizarles un trabajo de por vida de acuerdo a sus propios deseos. La educación es
así el precio que el estudiante debe pagar por la autoridad que adquiere para hablar, en la casi totali-
dad de los casos, sobre disciplinas y asuntos que no entiende. La enseñanza está largamente dedica-
da a inculcarle al estudiante un vocabulario sobre teorías, leyes, conceptos y métodos, muchos de los
cuales han demostrado sólo la habilidad de contradecir las evidencias. Algo parecido sucede en los
sistemas escolares a merced de los maestros. La educación concebida mecánicamente, trata al estu-
diante como máquina que debe alcanzar la capacidad de reproducir de un grabador, cámara fotográ-
fica o de combinar como una computadora lo que ha recibido. Los exámenes son pruebas para me-
dirles la instrucción. Siguiendo a Pavlov Skinner, el estudiante es tratado como un organismo condi-
cionado para responder sobre lo que de él es deseado, mediante el premio a las respuestas conectas y
el castigo a las equivocadas. Con la incorporación de la tecnología educativa, este método de ense-
ñanza ha ido más lejos, mediante la mecanización del maestro, con la instrucción asistida por com-
putadores y enseñanza programada. Así el maestro o profesor mecanicista, sabe como programar al
estudiando directamente. Este proceso se ve reforzado con la sugestión subliminal que las máquinas
producen.
En la educación formal, se tiene por sentado el hecho que dada las condiciones organizacionales
y la existencia de educando, el solo hecho de enseñar, produce el aprendizaje. Se ignora que la ma-
yoría de lo que aprendemos no es enseñado sino que aprendemos en el trabajo o jugando, más que en
la escuela. Trabajo y juego son minimizados en el proceso educacional. La ausencia de juego y di-
versión se combina con la expectativa que las repuestas o las preguntas deben hacerse con respecto a
lo esperado por el maestro, asegurándose de esta manera la supresión de cualquier eventual creativi-
dad que el alumno tenga. Tanto las escuelas como los Departamentos universitarios están organiza-
dos burocráticamente, es decir, mecánicamente. Resisten fuertemente los procesos de innovación y
someten a sus componentes a rígidas reglas de ordenamiento y regulaciones. Cambiar las currículas
suele ser una quimera. Sólo se ejerce allí la estrategia de dejar las cosas como están para ver como
se quedan.

EL CAMBIO DE PERSPECTIVA
Igualmente que en otros períodos históricos, la era del maquinismo ha sido fuertemente sacudida
por dilemas y problemas insolubles. Por ejemplo, aunque la Teoría Determinista declaraba y afirma-
ba la imposibilidad de elección, y se siguió pensando en el libre albedrío, de tal modo que la libre
voluntad frente al Determinismo resultó incompatible. Sin embargo, ambas teorías fueron asumidas.
Esta suerte de dilema, tuvo ocupado a los filósofos sin llegar a alcanzar una solución. En las prime-
ras décadas del siglo el físico matemático y Premio Nóbel, W. Heisenberg, demostró que una de las
dos propiedades de los elementos que componen la materia se identificaba únicamente mediante un
determinismo simultáneo, de tal modo que la seguridad de uno dependía de la presencia del otro. A
partir de este descubrimiento surge el principio de ‘Incertidumbre”, que sacude todo el edificio con-
ceptual con respecto al completo entendimiento y conocimiento de la realidad.
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial muchos científicos comenzaron a pensar que algo
estaba sucediendo. No tardé en aparecer un decidido interés por la noción del concepto de sistema
frente al de máquina. Este nuevo concepto terminó en dar por tierra con la Edad de la Máquina.
LA EDUCACIÓN SISTÉMICA
El movimiento sistémico se desarrolló en parte por causa de
que un grupo de estudiosos ligeramente excéntricos comenza-
ron a sentir que la organización disciplinaria de las ciencias y
la comunidad académica había abandonado o violado el prin-
cipio básico de la unidad estructural de los sistemas que com-
ponen el Universo.
Kenneth Boulding, 1984
La concepción sistémica del Universo es una visión o ‘weltanschauung” de todos los niveles de
la realidad. Esta visión incorpora en su modo de explicitación un cuerpo integrado de conceptos, los
que incluyen no sólo lo teórico, sino también la práctica metodológica con sus modelos y diseños de
toda clase y tipo de sistemas.
Transformar un régimen educacional de tipo tradicional a la concepción sistémica, implica trans-
formar de raíz el modo y forma del aprendizaje y la funcionalización de los conocimientos. El pro-
ceso educacional de hoy y todos sus contenidos mantienen y se derivan de una visión mecanicista no
orgánica del Universo. La metodología sistémica sin una clara explicación previa de su desarrollo,
puede volverse contradictoria, sin llegar a producir un cambio de visión y adecuadamente introyec-
tarse. Además de su concepción organicista. debe perseguir en todos los contextos neutralizar los
efectos persistentes del paradigma mecanicista que pretende reemplazar.
El sólo hecho de enseñar no da por garantizado que sea aprenda. La mayor parte del aprendiza-
je se produce sin ser enseñado. Sin embargo, la educación en general y los educadores en particular,
están basados en la enseñanza condicionante, no en el conocimiento por el entendimiento. Enseñar
es un medio para alcanzar un fin. La educación sistémica por el contrario, consiste en hacer posible
el entendimiento y conocimiento, usando todos los medios que permitan el aprendizaje y no el con-
dicionamiento como instrucción, denominado enseñanza. Aprender a descubrir, no a acumular in-
formación que obstruya el proceso de aprender a aprehender la realidad. La habilidad para conducir
al educando es mucho más importante para que por sí mismo descubra, y no enseñarle conceptos y
letra muerta. Motivarle para que conozca por sí mismo, no con instrucciones que debe aceptar por
anticipado.

LA TEORÍA SISTÉMICA
La gente no crece mediante la adquisición de hábitos no conec-
tados, de conocimientos desperdigados como si los eligiera: si
yo conozco esto o no; si esto me interesa o no. Por el contra-
rio, en el fondo la gente por bien o por mal incorpora todo lo
que proviene de otra gente, atmósfera, acontecimientos desa-
rrollados por admiración, a veces en forme inconciente por su-
puesto. Nosotros somos la compañía que buscamos.
Doris Lessing
Un sistema es un todo que no puede ser dividido en partes independientes; el efecto de la con-
ducta de las partes en el todo, depende de las otras partes. Por lo tanto, las propiedades esenciales de
un sistema se pierden cuando ésas son tomadas por separado. Tanto un automóvil como un ser vivo
desarmado no pueden cumplir sus funciones. Además, las partes en sí mismas pierden sus propieda-
des esenciales cuando son separadas del todo. Consecuentemente, un sistema no puede ser entendi-
do en sentido analítico porque es un todo. El análisis de un sistema revela su estructura y como fun-
ciona. Esto sólo informa sobre cómo funciona y enseña cómo trabaja, pero no se logra el entendi-
miento del fenómeno en sus últimas consecuencias. Para explicar la conducta de los sistemas se re-
quiere un pensamiento sintetizador; éste difiere significantemente del analítico. En vez de analizar
las partes se explica el todo. Una vez entendido, se explican las partes sin desagregarlas. Ello da
como resultado revelar las funciones y roles en el todo, en vez de las estructuras, demuestra por qué
un sistema funciona y no cómo. Lo que explica el resultado del trabajo de un sistema no es la suma
independiente de sus partes, sino el producto de sus interacciones. Por lo tanto, lo que importa en
todo sistema es identificar las interacciones, no la acción de las partes tomadas se paradamente. La
educación tradicional es analítica reduccionista. En la educación sistémica el Reduccionismo ha
sido reemplazado por el Integracionismo. Esta doctrina sostiene que aunque el conocimiento del
todo deriva de sus partes, el entendimiento de ese todo, deriva del entendimiento del todo del cual es
parte. El conocer se desarrolla de las partes al todo, pero el entender, del todo a las partes.
En el pensamiento sistémico, la causa-efecto sólo provee un número limitado de maneras para
ver y apreciar las interacciones. Con este enfoque sistémico se aplica la relación de productor-pro-
ducto o correlación directiva, porque es más fructífera. Aunque un productor es suficiente, otras co-
sas son necesarias, tales como el ambiente. Por lo tanto, para una explicación sistémica del mundo
es necesaria la explicación del ambiente, ya que el conjunto de cosas necesarias no pueden ser com-
pletamente especificadas. La explicación causal libre, o fuera de ambiente, es sólo ideal. Por último
un productor no es suficiente para determinar su producto, es necesario además conocer los propósi-
tos y sus elecciones o selecciones. No podemos olvidar que, aún en la Era de la Máquina, la visión
del mundo estaba basada en el propósito divino de Dios. En el período postindustrial el pensamiento
sistémico continuó a pesar de todo, conservando la concepción mecanicista. De ahí que continúa
aún el proceso de la robotización del hombre por causa de la ausencia de una educación sistémica or-
ganicista, integradora y armonizadora que permita entender y negociar con la realidad globalizada.

LOS PRESUPUESTOS BÁSICOS


La Educación Sistémica se basa en los siguientes principios:
1. Facilitar al estudiante el aprendizaje de aquello que desea y necesita aprender.
2. Enseñarle cómo aprender más eficientemente.
3. Motivarle para que aprenda, particularmente, aquellas cosas que necesita, en orden de satis-
facer sus deseos y curiosidades, y que a su vez sean socialmente útiles.
Los educadores y profesores, simplemente, no conocen por anticipado lo que los alumnos y es-
tudiantes de hoy necesitarán saber mañana. Por lo tanto, ellos no deberán imponer sus requerimien-
tos y concepciones al estudiante. Se ha observado en casi todos los países del mundo, en forma con-
siderable, el trasiego o abandono de profesiones adquiridas, en diferentes actividades, por razones
motivacionales o de personalidad para evitar frustraciones. Toda persona puede ser enseñada a
aprender, lo que casi es un condicionamiento, porque la enseñanza acarrea carga subjetiva del otro
(“ecuación personal”) en la que influyen además tiempo, lugar y personalidad del estudiante. Por lo
tanto, éste debe gozar del mayor grado de libertad para ensayar diferentes maneras de aprendizaje en
concordancia con la disciplina que persiga, tales como:
a) Autoaprendizaje. Ejemplo, la forma en que los niños aprenden a hablar o los adultos adquie-
ren conocimientos que no han aprendido pero que necesitan en el trabajo.
b) Aprendizaje en virtud de ensoñar a otro. Aquellos que enseñan cosas que no les han sido en-
señadas están bien advertidos del hecho que ellos aprenden mucho mejor que los que son en-
señados.
c) Haciendo, bajo la guía de alguien que sabe: tales son el aprendiz o el internado. Son dos mo-
dalidades muy efectivas. Vía motivación o vocación, el estudiante o pupilo será compelido a apren-
der a:
1. Cómo usar lo que conoce.
2. Cómo llevar a cabo lo que no conoce.
3. Cómo darse cuenta que no se conoce.
4. Como aprender qué es lo que se necesita conocer.
Los requerimientos para el ingreso a los estudios formales hasta ahora han sido asegurar que el
alumno o estudiante como “material en bruto”, mantengan un nivel de uniformidad. Tal uniformidad
es sólo relevante para el caso de producción en masa. Si la educación en sí es un objetivo para ad-
quirir conocimientos que conduzcan al logro de una vida plena, y no los requerimientos para alcan-
zar un título o graduación, no son necesarios los requerimientos de uniformidad que exige todo in-
greso. Por el contrario, los requerimientos que deben exigirse al otorgarse la graduación, deben con-
sistir en saber hacer bien lo que el estudiante ha entendido y comprendido, demostrar la habilidad
para ello, y cuando ha terminado los estudios, la habilidad para seguir aprendiendo. Los exámenes a
libro cerrado no demuestran conocimiento, porque ellos no presentan la situación de la vida real en
la cual se necesite el entendimiento de lo que debe ser evaluado. En la vida real somos evaluados de
acuerdo a la idoneidad y no a la información redundante. Los exámenes a libro cerrado sólo prepa-
ran al estudiante a vivir de su memoria, como los náufragos sin recursos. Los maestros y profesores
que trabajan con los estudiantes en problemas reales, no necesitan exámenes para probar lo que éstos
saben. El uso de exámenes evidencia la ausencia de una relación estrecha entre profesor o maestro y
estudiante, la que es esencial a toda buena educación y formación. Materias, disciplinas e incluso
profesiones, no son más que maneras convenientes y discrecionales de clasificar los conocimientos.
Pero el mundo no está organizado en la misma forma en que nosotros hemos organizado éstos. No
existen problemas físicos, químicos. biológicos, psicológicos, sociológicos, o incluso sistémicos.
Estos adjetivos sólo describen el punto de vista de la persona que los confronta, y no el problema en
sí. Cualquier problema puede ser mirado desde diferentes puntos de vista, pero no todos ellos pue-
den ser igualmente productivos. Aprender cuál combinación puede producir el mejor enfoque debe
constituir una parte esencial del proceso educativo.
Los avances y progresos, la mayoría de las veces han resultado de una reorganización de los co-
nocimientos, alcanzados independientemente, más que del descubrimiento de nuevas cosas. Es de-
cir, la capacidad de encontrar las relaciones y detectar las interacciones. Lógrase así, la síntesis
como comprensión unificada mediante la realimentación y depuración de los compartimientos estan-
cos en que el sistema actual tiene organizado los conocimientos. Por lo tanto, debe orientarse al es-
tudiante, animarlo para que organice sus estudios en la manera que mejor convenga a él, no al siste-
ma educacional. Cuando se aísla una materia, disciplina, incluso un sistema, se inhibe a éstos de la
exploración necesaria de las interrelaciones con los otros conocimientos, porque la naturaleza es un
continuum y los conocimientos no operan en el vacío.
Los programas por materias y los departamentos académicos no organizan los conocimientos.
Estos organizan a los maestros y profesores y desorganizan los conocimientos. Los departamentos
de disciplina son inherentemente contrarios al concepto de educación.
Resumiendo, un sistema educacional sistémico deberá garantizar lo siguiente:
1. Preservar las diferencias individuales entre los alumnos o estudiantes, alentándolos para que
desarrollen su propias capacidades de combinación, evitando moldearlos como productos en
serie.
2. La focalización en el aprendizaje y no en la enseñanzas conduce al estudiante a aprender
cuál es la mejor manera de aprender, motivándolo así, hacia el deseo de aprender más.
3. Orientar al estudiante a aprender a sintetizar porque, esto es lo que produce el entendimiento
y la habilidad para saber. La nueva transmisión de la información e instrucción se ocupa no
sólo en establecer relaciones entre las disciplinas particulares, entre ciencias y tecnología o
artes y humanidades en forma independiente.
4. Dotar al estudiante con la capacidad de manejar la realidad como un todo, como un sistema,
en vez de orientar al análisis de las partes en forma reduccionista, y no de sus interacciones e
interconectividad.
5. Acostumbrarlo y animarlo a que adquiera el hábito de rediseñar sus saberes para que se
transformen en conocimientos genuinos.
Con el enfoque sistémico, las instituciones educacionales de cualquier nivel y los procesos que
ellas desarrollan, se desburocratizan agilizándose y adaptándose a toda nueva suerte de cambios, tan-
to para el procesamiento de nuestros conocimientos, como de paradigmas. Permite además una par-
ticipación activa del estudiante en los rediseños e implementaciones, dejando éste así de ser un suje-
to pasivo y condicionado, sin oportunidad de demostrar su potencial capacidad creativa.
¿Acaso se podrá ayudado de las argumentaciones que anteceden acerca del Sistema Educacional
Global, llevarse a éste a una transformación radical, pasándolo o trasladándolo del paradigma meca-
nicista para el cual fue construido, al paradigma sistémico? A ésto se va a dirigir nuestro esfuerzo.

PARÁMETROS MODELIZADORES DEL SISTEMA EDUCACIONAL SISTÉMICO


Un sistema educacional sistémico tiene como finalidad y objetivo cumplir tres principales pro-
pósitos:
1. Desarrollar y transmitir un cuerpo de conocimientos que responda a las necesidades de todos
los que participan en él, tanto maestros, profesores, alumnos, como administradores del sis-
tema y las organizaciones que lo alimentan.
2. Desarrollar y probar un nuevo procedimiento pedagógico que corresponda a los nuevos re-
querimientos del enfoque sistémico.
3. Desarrollar estructuras participativas integradores con el sistema, y experimentar con ellas
para capitalizar las realimentaciones.

LOS PROGRAMAS O TAXONOMÍA DE LOS SABERES


La ciencia general de sistema nos conduciría hacia una suerte
de ambientalismo de la mente humana y a sentir el verdadero
deleite por la inmensa variedad del Universo. Ello nos llevaría
a ver el mundo de las ideas humanas como un ecosistema ali-
mentando una inmensa variedad de opciones y no como a un
organismo demandando subordinación a una autoridad cen-
tral.
Kenneth Boulding
Los programas deben basarse u orientarse hacia la consecución de los siguientes objetivos:
1. Poner en evidencia que los problemas organizacionales o institucionales son sólo abstraccio-
nes provenientes del análisis de la realidad social. Entender que ésta realidad no es otra cosa
que la interacción entre sistemas complejos, los que como tales, no pueden ser descompues-
tos separadamente tratando los problemas independientemente, porque con ello se pierden
sus propiedades esenciales. Por lo tanto, todo programa debe en sí mismo contener una me-
todología que le permita afrontar los problemas holísticamente, incluyendo así toda la pro-
blemática sistémica.
2. Tener en cuenta el aumento de la complejidad y la aceleración producida por los progresos
científicos y tecnológicos, y consecuentemente el cambio social. El aprendizaje sólo por la
experiencia hoy no es suficiente, por lo tanto, los programas deben orientarse a hacer uso de
diseños de sistemas flexibles que permitan incorporar la realidad cambiante, y que ayuden a
afrontar con mayor efectividad la creciente complejidad y aceleración del cambio multidi-
reccional.
3. Por causa que el Sistema Social funciona con el fin de alcanzar metas y los subsistemas que
lo componen también tienen iguales propósitos, suelen a veces entrar en conflicto, es indis-
pensable contar con la habilidad conciliadora necesaria para que el Sistema Total pueda sa-
tisfacer las necesidades de sus componentes, para así poder proveer la cualidad y calidad de
vida que se aspira dentro del sistema. Esto da lugar y obliga a tener en cuenta, la armoniza-
ción del aspecto ecológico con el humano, es decir, mantener la dinámica ecosistémica.
Todo sistema social debe estor concebido, organizado, regulado y gobernado con la vista
puesta a dar respuestas a sus múltiples componentes o subsistemas, con el fin de promover y
alcanzar los objetivos sistémicos integrados desde el punto de vista humano, en armonía con
los principios autoorganizativos ecosistémicos que aporta la Ciencia Gaia.
4. Como todo sistema social, necesita para funcionar de todo su entorno ambiental. Éste, como
todos sus componentes, debe tenerse en cuenta y hacerse responsable de organizarlos y go-
bernarlos, conforme a los requerimientos ecosistémicos, tanto hacia adentro como hacia
afuera. Es decir, teniendo en cuenta el ámbito sistémico. A este requerimiento debe llamár-
sele Imperativos Ambientales del Ecosistema.
5. Los citados cuatro principios deben estar integrados por un enfoque interdisciplinario
‘Transdisciplinario” formando un todo interactuante entre el cuerpo de conocimientos a im-
partir, y los roles que deben cumplir nuestros profesores y alumnos en forma simultánea y
activa. De este modo, es el estudiando el que constituye su propio molde.
No deberán existir requisitos especiales sino aquel exigido por la promoción normal. Como la
variedad de estudiantes aumenta, especialmente entre los postulantes universitarios, ello permite que
unos puedan aprender de los otros. Esto alienta la oportunidad de que los estudiantes mismos contri-
buyan en la organización de sus materias y programas sin que se vean constreñidos por la rigidez que
imponen los cursos predeterminados. El estudiante puede hacer uso de todo cuanto pueda ofrecerle
la Universidad, siempre que cumpla con los requisitos mínimos y aprobación de su propio diseño
ante la Facultad, la cual debe permitirle que haga su defensa y los cambios que proponga en cual-
quier momento. Consistente con esta metodología, las materias y cursos, no son simples agregados
uniformados que pueden ser tomados independientemente. El principal instrumento y finalidad de la
educación consiste en aprender a conocer y a investigar, constituyendo en sí un colectivo para poder
sintetizar, compartido con el profesor y los otros alumnos, adquiriendo así por sí mismo o con la
ayuda de los otros, los objetivos perseguidos. Está completamente probado que todo estudiante es
capaz de adquirir independientemente la información y los conocimientos que necesita sintetizar.

ORGANIZACIÓN DEL APRENDIZAJE


El aprendizaje se divide en dos pasos:
a) Teórico. Se ocupa de la clase que imparte la información conforme a la nueva taxonomía, de
acuerdo con la nueva conceptualización y metodología. Pueden asistir todos los alumnos
que lo deseen y necesiten de la disciplina que se imparte, sea cual fuere la carrera elegida por
éste.
b) Práctico. Se forman grupos de interés de 6 á 12 estudiantes, sobre temas que deseen trabajar
los participantes mismos. Por ejemplo, aspectos organizacionales en los países llamados
“subdesarrollados”, subsistemas patológicos, diseño de redes organizacionales para la inte-
gración de minorías étnicas, arquitectura social o ambiental, aspectos conceptuales sobre
conducta individual organizacional, liderazgo, etc. Estas células de aprendizaje hacen al es-
tudiante sentirse responsable del uno por el otro, porque ellos se evalúan automáticamente
entre sí acerca de cómo cada uno ha aprendido, y no cuánto. Además, el continuo contacto y
la estrecha interacción vuelven innecesarios los exámenes convencionales. En realidad, el
estudiante es evaluado no sólo como tal, sino también como maestro, puesto que son ellos
los que nos pueden enseñar lo que no han aprendido, demostrándolo de esta manera. Esto
les induce a aprender más cosas que entre sí todavía no conocen.

INVESTIGACIÓN, TRABAJO E INTEGRACIÓN SOCIAL


Esta forma de aprender está orientada a hacer aprovechable el esfuerzo en proyectos auspiciados
por Centros Institucionales o Empresas determinadas, fuera del campo universitario o técnico. Ello
es una manera de crear unidades autopoiéticas creativas e innovadoras aplicadas a la necesidad del
sistema social donde el estudiante está inserto. De este modo, el estudiante trabaja conjuntamente
Con los profesores y científicos como personal adscrito a los proyectos eventuales, pagado por los
clientes. La división clásica entre Investigaciones Básicas e Investigaciones Aplicadas se vuelve in-
necesaria. Todo proyecto debe estar orientado a obtener resultados prácticos con el enfoque sistémi-
co. Cada caso, exige el desarrollo de su propia metodología y conceptualización, porque debe estar
dirigido a contextos determinados, donde intervienen variables intermedias con sus correspondientes
problemas interactuantes en el mundo real.
Esto es lo único que cuenta para poder conocer. De este modo las investigaciones básicas están
implícitas en la investigación llamada aplicada, porque toda implementación o post implementación
debe evaluarse para considerarse como lograda, ya que no hay investigación posible fuera de la fun-
ción espacio tiempo y la ecuación personal del investigador a la que está sometida el Universo todo
en su proceso evolutivo. No hay observación que no sea afectada por el observador. Es importante
hacer notar que las Investigaciones Básicas parecen haber demostrado muy poca utilidad.

LA NUEVA PAIDEIA
Tanto los filósofos tradicionales como los modernos, han menospreciado las exploraciones epis-
temológicas de la dinámica del conocer, dedicándose solamente a afirmar que el “conocimiento ver-
dadero”, sólo lo posee la mente humana adulta, sin considerar que éste se origina en la mente del in-
fante. No obstante los sorprendentes descubrimientos de Piaget, debió transcurrir otro cuarto de si-
glo para que sus hallazgos pudieran producir algún impacto sobre el campo epistemológico. Este
campo hoy en día se ve desbordado por la Biología Molecular y los hallazgos sobre los orígenes de
la vida como procesos autoorganizativos. Contrariando los supuestos de los filósofos, existe una
perfección funcional del sistema nervioso. El perfeccionamiento del sistema nervioso se produce, no
por las condiciones innatas, sino por la supervivencia selectiva de las huellas de la sobreconectada
red innata. Es decir que, sólo puede aprenderse ontogenéticamente, para lo cual, ya existen las hue-
llas en el cerebro, facilitadas por el aprendizaje filogenético.
A la luz de la experiencia ganada con respecto al perfeccionamiento del sistema nervioso com-
plejo del cerebro humano con posterioridad al nacimiento, podemos ahora acometer la tarea de exa-
minar y estudiar cómo se producen las funciones cognitivas en la mente del infante y del niño. Con
los estudios iniciados por J. Piaget en 1920, al frente de los cuales permaneció hasta 1980, ha que-
dado corroborado que la mente no es un aparato pasivo, dedicado a manejar y recibir sensaciones de
acuerdo con ciertas reglas fijas y flujo de señales, sino que ésta las transforma activamente por me-
dio de acciones exploratorias. El enfoque de Piaget considera a la inteligencia humana como una ac-
tividad dedicada a la construcción activa de la realidad, y no como un receptor y procesador pasivo
de la información proveniente del mundo exterior. Esto, sin perjuicio de tener en cuenta que la acti-
vidad intelectual humana posee innegables condicionantes objetivas como ingredientes de los com-
ponentes de las operaciones mentales. Piaget configura el proceso del aprendizaje de acuerdo a un
equilibrio de todos los elementos que comprenden la cognición del niño. Usa la palabra “equili-
brio”, no en el sentido químico o mecánico habitual, sino que se refiere a la idea de una dinámica
sostenida entre los dos mayores aspectos antitéticos del proceso cognitivo, que son, acomodación y
asimilación.
Acomodación de la nueva situación significa el cambio mental existente o el de una conducta
mental existente para adaptarlo a las características de la nuevos objetos y sus interrelaciones. Es
decir, tener en cuenta los nuevos aspectos de la realidad. Piaget declara que es una nueva forma de
ser realista tomando la vida como viene.
Asimilación, la contra-fuerza de la acomodación en el “equilibrio”. Significa incorporar los as-
pectos de la nueva realidad en las viejas conductas y esquemas cognitivos más que cambiarlos. Hay
una manera de ser autístico al ver la realidad sólo de acuerdo con las nociones preconcebidas. Por
ejemplo, el niño tiene una manera de tomar los objetos. Si no lo consigue, no concreta su proceso de
integración. Piaget considera la inteligencia como una actividad dedicada a la construcción activa de
la realidad, y por ende, no considera al niño como un receptor y procesador pasivo de la información
proveniente del mundo exterior. Esto, sin perjuicio de tener en cuenta que la actividad intelectual
humana posee innegables condicionantes afectivos, como ingredientes de los componentes de las
operaciones mentales. Con ello, Piaget ha transformado esta área de investigaciones en una verdade-
ra mina para exploraciones epistemológicas. Los filósofos tradicionales, como ya se ha dicho ante-
riormente, se han referido siempre al estudio del conocimiento y sus verdades como producto de la
mente adulta, sin tener en cuenta el desarrollo de las diferentes etapas de la mente humana.
Hay que reconocer que las categorías cognitivas de la mente constituyen un conjunto de opera-
ciones para incorporar el mundo real. Dicho mundo real es un mundo de dimensiones medias, cons-
tituido por cosas que son más o menos directamente accesibles a nuestro aparato sensorio, habituado
apercibir en forma tridimensional. No sorprende por lo tanto, que muchas de las nociones así adqui-
ridas tengan que ser descargadas o modificadas cuando la ciencia se desplaza más allá de dichas di-
mensiones medias, o tenga que manejar entidades infinitamente pequeñas, como la de los átomos y
sus núcleos o partículas, o muy grandes, tales como las que se refieren a la estructura del Universo y
su evolución. Con respecto a este punto, es muy importante conocer el mecanismo mediante el cual
el cerebro genera la posibilidad de adquisición de estas nociones, fuera de las adquiridas por el apa-
rato sensorial, ya que el conocimiento de dichos mecanismos serían un paso adelante para explorar
las posibles alternativas, mediante las cuales nosotros construimos la realidad, fuera de las categorías
comunes de dimensiones medias.
Como lo puntualiza Piaget y su escuela, a lo largo del proceso de maduración ontogénica de la
mente, se logra la adquisición de las nociones del espacio, tiempo y objeto, seguida más tarde por la
de causalidad lógica, noción de conjunto y de número. Dichas categorías de la cognición aparecen a
través y durante los diferentes períodos del desarrollo clasificados como:
a) sensorio motor (desde el nacimiento hasta los 2 años) durante los cuales el niño constru-
ye los conceptos de objeto, espacio y causalidad.
b) preoperacional (de los 2 a los 5 años) durante el cual la mente del niño comienza a utili-
zar símbolos, sea en forma de imágenes mentales o mediante la imitación, la que cada
vez se hace más internalizada, o mediante la forma de palabras como símbolos de repre-
sentación de los objetos o acontecimientos. Además, un objeto puede ser tomado como
símbolo para otro objeto, como por ejemplo ocurre en los juegos de imaginación. Tam-
bién el niño comienza a razonar sobre analogía y memoria.
c) operacional concreto (de los 5 a los 10 años) el niño puede hacer operaciones mentales
con objetos concretos presentes: puede clasificar, construir estructuras jerárquicas, co-
mienza a realizar ordenamientos y relaciones seriadas, a comprender la equivalencia de
los conjuntos y hacer uso efectivo de las imágenes. Más tarde en este período hacen su
aparición, el concepto de conservación de las propiedades continuas, tales como canti-
dad, peso y volumen.
d) operaciones formales (de los 10 a los 14 años) es el último período, en el cual el mundo
real es concebido como un subconjunto de mundos posibles, en el que aparece el pensa-
miento proposicional con aserciones y declaraciones de lo que puede ser verdadero o fal-
so.
Cada uno de dichos períodos, pueden ser a su vez subdivididos en un número de etapas caracte-
rizadas por diferentes estructuras intelectuales. Una de las más singulares y sorprendentes conclu-
siones de Piaget, ha sido que la edad en que el niño individualmente alcanza uno u otro de esos perí-
odos o etapas puede variar enormemente, pero con respecto a la secuencia de las etapas, éstas se
mantienen invariantes. Es decir que el orden de los períodos y etapas es siempre el mismo, y el co-
mienzo de uno presupone haber alcanzado la maduración característica de los anteriores. Cada etapa
es integrada dentro de sí misma.
Para complementar las exposiciones de Piaget o sugerir conciliaciones, se incorporan aquí todos
los contenidos provenientes de la Biología de la Cognición formulada por Maturana y Varela. Para
ello se recurre a la contribución especial que ambos autores llevan acabo en su libro El árbol del co-
nocimiento,, (Editorial Universitaria - Santiago de Chile, 1992). Este libro, profusamente ilustrado,
hace un desarrollo minucioso e incomparable en lo que se refiere al proceso de cómo el hombre co-
noce, sistematizando todos los aportes que en esta materia introduce el nuevo paradigma científico
evolutivo y autoorganizativo del que nos venimos ocupando. Agregar aquí un comentario sería esté-
ril para lo que nos proponemos, pero consideramos que su lectura es indispensable para la compren-
sión de una nueva Paideia9. Si agregamos los efectos producidos en el proceso de la Cognición por
la incorporación de la tecnología en todos los quehaceres de la sociedad actual, y en especial, en el
proceso del aprendizaje en los niños, llegamos a la conclusión que ha surgido una nueva manera de
educar y transmitir el conocimiento. El Nodo VI se vuelve aquí parte integrante y es decisivo para
conciliar todas las innovaciones en este campo.

EDUCACIÓN, OBSOLESCENCIA, CRECIMIENTO Y EVOLUCIÓN


Toda supervivencia depende de dos fenómenos contrastados; dos maneras de integrar procesos
de crecimiento; uno hacia adentro y otro hacia fuera, para responder a los caprichos y demandas del
ambiente. Estos dos componentes necesarios para la vida, que es en sí un constante proceso de
aprendizaje destinado al desarrollo en integración de los estímulos del ambiente de la humanización
denominal o educación, se corresponden en muy distintas maneras con diferenciados intereses, y dan
lugar a las bases evolutivas filogenéticas, las que se complementan con la fenotípica que produce la
acumulación de habilidades y saberes. El desarrollo interior embriológico “epigenético” es conser-
vativo y demanda que cada paso debe ser compatible o conforme con el “status quo ante”. En con-
traste, el mundo exterior es perpetuamente cambiante, pero a su vez está siempre listo para recibir las
diferentes criaturas, las cuales deben habérselas con cambios sobre cambios. Ningún animal o plan-
ta, y hoy podemos decir también mineral, viene terminado o hecho a la medida. Toda criatura por sí
misma debe afrontar cambios en su propio cuerpo. Debe adquirir ciertas características somáticas ya
sea por el crecimiento, el uso, la falta de él, hábitos, dificultades o carencias, o por ultimo, por culti-
vo. Es decir, por el proceso educativo. Estas características adquiridas no pasan, sin embargo, a los
descendientes. No son directamente incorporadas en el ADN. En términos individuales las caracte-
rísticas se transmiten al azar por los genes o por la creación mediante las mutaciones. No obstante,
las características adquiridas, aunque no sean transmitidas por el ADN, pueden aumentar la propen-
sión a desarrollar ciertas cualidades mediante los hábitos y el ejercicio del altruismo, los que condi-
cionan inherentemente el proceso de la vida en sí misma. Son los hábitos y el altruismo los que pre-
9
Paideia (en griego παιδεια, "educación" o "formación", a su vez de παις, país, "niño") era, para los antiguos griegos, la
base de educación que dotaba a los hombres de un carácter verdaderamente humano. Como tal, no incluía habilidades
manuales o erudición en temas específicos, que eran considerados mecánicos e indignos de un ciudadano; por el contra-
rio, la paideia se centraba en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus
deberes cívicos.
disponen las condiciones de selección natural, por vía de la elaboración filogenética y fenotípica en
el proceso evolutivo. El principio de que los malos o negativos hábitos por ausencia del altruismo, a
nivel social terminan por seleccionar propensiones letales, está histórica y ampliamente demostrado
(Véase Nodos VIII y IX – Altruismo, y confróntese a Sheldrake en Bibliografía General).
Observemos la obsolescencia como condicionante en el proceso mental y cultural. Si deseamos
entender un proceso mental, debemos remitirnos a la evolución biológica. Pero si queremos enten-
der la evolución biológica, tenemos que retornar la mirada al proceso mental. Esto quiere decir que
toda selección biológica pone el énfasis en la compatibilidad entre el inmediato pasado y el largo pe-
ríodo evolucionarlo que exige la selección interna, la cual es determinada por el principio de “homo-
logía”. Las selecciones internas son conservadoras por excelencia, las cuales quedan bien demostra-
das en embriología. También lo son en la preservación de las formas abstractas. Así, podemos ver
como en ambos casos el familiar proceso se desarrolla como una “tautología”, como por ejemplo,
como en geometría una tautología crece y se diferencia en múltiples teoremas. Lo mismo se refleja
en el proceso embriológico con respecto a la obsolescencia. En una palabra, el conservacionismo de
la ”coherencia y compatibilidades”, es algo que se comienza a insinuar desde el principio en el pro-
ceso mental de integración de herencia y ambiente. Es decir que la filogenia se ve constantemente
favorecida por la actividad fenotípica como función actualizadora por vía de la educación.
Es hacia esto es sobre lo que debemos dirigir la atención cuando tratamos de encontrar la raíz a
los procesos obsolescentes. Por un lado, nos enfrentamos con la paradoja o dilema que nos deja per-
plejos y desanimados cuando pensamos corregir o luchar contra la obsolescencia, pero por el otro
lado, de perder control del status quo. Por el simple hecho del temor o miedo a perder coherencia,
claridad y compatibilidad, o a veces salud mental, simplemente por el hecho de que la obsolescencia
desaparezca, es que nos negamos a cambiar, y le atribuimos a ésta todos los peligros que se avizoran
en los procesos mentales regresivos, habitualmente utilizados en las ideologías políticas. Debemos
advertir y hacer entender que los procesos obsolescentes o la obsolescencia en sí misma, tiene mu-
chos matices. Por un lado, una parte de un sistema cultural puede rezagarse, mientras que otra parte
se ha desarrollado aceleradamente. La obsolescencia se hace evidente nítidamente entre los dos
componentes. Si el retraso de una parte es debido a selección interna o natural, entonces es lógico
conjeturar que la raíz de un progreso demasiado rápido debe encontrarse en el proceso de la selec-
ción externa. Seguramente se pensará, que está operando fuera de tiempo, por causa que los dos
componentes que conducen el proceso evolucionario están mutuamente fuera de fase. Porque la
imaginación ha ido demasiado lejos y para las generaciones conservadoras mayores, puede parecer
que enfrentan un período de pesadilla cercano o la pérdida de salud mental. Todo sueño es un proce-
so no moderado por la rigidez interna o externa.
De ahí que las propuestas de superación de los procesos de obsolescencia está en relación direc-
ta con el fondo común que genera la imaginación colectiva para cambiar los contextos que conducen
a estados estagnantes. La educación en sí es el motor de la evolución trascendente. Es la voluntad
manifestada en forma abarcativa por el Universo todo, a través de las leyes de la convergencia, tal
como hoy lo corrobora la física de partículas (ver Fritz Popp), expresada en todos los procesos de so-
lidaridad y armonía que genera el destino cósmico, en su incesante trascender los horizontes infinitos
del misterio (Ver Taxonomía bibliográfica 7).

EL NUEVO CIUDADANO PLANETARIO, LA EDUCACIÓN Y LA ECONOMÍA DEL CONOCI-


MIENTO
Qué escuela de economía o de ciencia política ha centrado sus
estudios en torno al proceso fundamental de la sociedad -el
aprendizaje- porque el proceso de aprendizaje es todo. No na-
cemos ni amando ni odiando a nadie en particular
H. Maturana y F. Varela
Dentro de la presente década, lo que queda del siglo, la educación como sistema y como proceso
de aprendizaje, cambiará más de lo que ha cambiado durante todo el período que va desde la crea-
ción de la escuela moderna, sobrevenida con la invención de la imprenta hace más de 400 anos. En
una economía bajo un proceso planetario irreversible, el conocimiento como auténtico repertorio de
saberes y de información, lo que es decir saber ¿cómo, para qué, por qué, dónde, cuándo y con
qué?, es el primer y básico ingrediente para la formación de la riqueza. Una sociedad basada en el
conocimiento, que en forma exponencial, empujan la Sociósfera y la Tecnósfera, demanda del siste-
ma educacional en todos los niveles conocimiento y competencia responsables. Como nunca, hasta
en las más simples actividades, y aun en la interacción de la convivencia y el correlato ecológico-
ambiental, renecesita conocimiento. Jamás la Humanidad entera se ha visto en situación igual.
Por otra parte, la clientela educacional global que está basada en el conocimiento, sólo puede de-
mandar trabajo vendiendo conocimiento y habilidad. En una economía basada en el conocimiento y
en su interacción simbólica como “inteligencia artificial” en interfase, ha producido insospechada
transformación en las ciencias de la comunicación. Su efecto en la vida cotidiana individual es in-
controlable. Se hace impostergable la necesidad de redefinir en qué consiste la educación y el apren-
dizaje, y por ende, cuál es la función y responsabilidad de esta actividad. Debemos replantearnos de
cuajo qué es lo que hace a una persona educada e instruida. El enseñar y el aprender actuales están
sometidos a cambios drásticos y acelerados, en parte gracias a un mejor conocimiento teórico del
proceso del aprendizaje, como por ejemplo: el fenómeno de Autopoiesis y la capacidad heurística de
la tecnología actual. Por último, la mayoría de las disciplinas se han vuelto estériles u obsolescentes,
porque el paradigma Mecanicista y Reduccionista en que están basadas ha sido superado por el nue-
vo paradigma de concepción sistémica, autoorganizativo, dinámico y holístico. Todo ello acarrea la
necesidad de repensar acerca de qué y cómo, se enseña. Lo que se aprende, debe ser conocimiento
que conduzca a la creatividad, y no condicionamientos y adiestramientos en perjuicio de saberes y
habilidades del tipo para y porqué (Véase Enactivismo).

LA RESPONSABILIDAD EDUCACIONAL
La complejidad del mundo actual nos obliga a no presumir so-
bre la suficiencia de nuestros conocimientos sino al reconoci-
miento de nuestra ignorancia.
Erich Janstch
Debido a que el aprendizaje formal institucionalizado es el que da acceso a cualquier nivel de la
actividad laboral, mediante graduaciones, certificados o diplomas, estos requisitos controlan mono-
pólicamente el mercado de trabajo, el porvenir, la cualidad y calidad de vida, de todos los miembros
de lo que hoy se ha dado en llamar “Sociedad de Conocimiento”. Pero no sólo el leer y escribir y el
manejo de la aritmética son suficientes hoy para escapar a la clase de “analfabeto laboral”. Hoy se
necesita, no un mínimo de habilidad en computación elemental, sino un conocimiento más compren-
sivo y entendimiento considerable de la tecnología, sus dimensiones, sus características, su ritmo de
crecimiento y generación de efectos, algo casi totalmente ausente todavía en la mayoría de los paí-
ses. En la actualidad, es indispensable y crucial conocer la complejidad del mundo en el cual no
existen barreras posibles para la diseminación del conocimiento y los niveles de expectativas. Ya ni
los pueblos, ciudades, naciones o regiones, pueden definir sus propios horizontes, sin tener en cuenta
la interconectividad planetaria. Por eso, el conocimiento por sí, tiene la misma raíz y la comunica-
ción simultánea de éste, ha vuelto a la vida comunitaria la célula más importante del aprendizaje.
Los medios de masa proveen más aprendizaje que el que provee la escuela. Esta todavía es necesa-
ria para organizar sistemáticamente y con sentido vocacional el aprendizaje, para se convierta en co-
nocimiento como herramienta personal, para la participación e interacción social, pero debe ser reor-
ganizada en base a la interfase tecnológica que exige la realidad actual, con sus medios interactivos y
los aportes que la realidad virtual están ofreciendo para conocer en base a más de tres dimensiones.
La sociedad de conocimiento requiere como prioridad que sus miembros aprendan cómo apren-
der, es decir como saber o conocer nuevos saberes. Los conocimientos actuales cambian con veloci-
dades insospechables, pero no así las habilidades. Un ingeniero de hace diez años sin actualización
permanente se vuelve obsoleto. Lo mismo sucede con un médico, abogado, economista, geólogo,
gerente, líder político o sacerdote. Por otra parte, la mejor Universidad imaginable y con el mayor
número de años de enseñanza no puede dar a un estudiante todas las posibilidades de elección. Exis-
te hoy en día, un número casi infinito de carreras para elegir que no lo pueden proveer las Universi-
dades actuales. Lo único que se puede hacer y lograr entonces, es preparar al estudiante cómo
aprender a aprender, y conocer antes y después de la graduación. La sociedad de conocimiento es
una sociedad de continuo aprendizaje y segundas carreras.
La misión del las Universidades actuales debe ser la de matrizar los conocimientos desalojando
las disciplinas existentes de compartimentos estancos, y transformarlas en fuentes de información o
banco de datos, de donde sacar el conocimiento con orientación y explicación de los profesores
como armonizadores generalistas, de acuerdo a una nueva taxonomía de saberes (Téngase en cuenta
la finalidad de la Taxonomía bibliográfica incluida, la cual propone un nuevo ordenamiento interacti-
vo de los diferentes campos del conocimiento).

LA UNIVERSALIDAD DE LA CRISIS DE LOS SISTEMAS EDUCACIONALES


Cuando falta el Tao, el hombre recurre a la virtud.
Cuando falta la virtud el hombre recurre a lo compasivo.
Cuando falla lo compasivo, el hombre recurre a la moralidad.
Cuando falta la moralidad, el hombre recurre a la ceremonia.
Ahora la ceremonia es sólo un mero balbucear de la fe y de la
lealtad. Esto es el comienzo de toda confusión y desorden.
Lao Tsé - Tao Teh Ching
La casi totalidad de los sistemas educacionales en cualquiera de sus niveles continúan todavía
anclados en sus formas tradicionales. Inclúyese la Europa del Norte, del Oeste, Japón y Korea;
EE.UU desde 1960 y aún hoy todavía; toda América Latina y los países de la Europa del Este, como
asimismo la U.R.S.S. Sea cual fuere la causa o razón, estos sistemas han subordinado la misión de
enseñar mayormente a determinados objetivos deseables, pero no necesariamente responsables. Las
diversas situaciones sociales tienen auténtica y genuina obligación educacional. La falla de la escue-
la americana en producir una alfabetización (literacy) y formación universalizada, constituye lo que
ellos llaman el “rust belt” de la convivencia. Todo lo cual representa un costo mayor que el costo de
la mala calidad de vida y de los productos que se consumen (ver P. F. Drucker). En una Sociedad
de Conocimiento, la preparación y el aprendizaje forman las bases fundamentales de la Economía.
El liderazgo industrial americano, juntamente con el liderazgo educacional de los últimos treinta
años, hizo a esa cultura complaciente, lo que por vía de imitación, se ha diseminado en forma plane-
taria. Introducir en la escuela americana, y en la influencia universalizada que ésta ejerce, un mejor
nivel de educación que vaya más allá aún de la escuela elemental, debe constituirse en una alta prio-
ridad política en la sociedad global. La tarea no es difícil, pero las implicaciones políticas y cultura-
les, sí pueden serlo. Cosa que puede apreciarse por las alarmantes demandas, familiares y comunita-
rias, en todas partes del planeta. El costo social de la educación en América y muchos otros países
con minorías étnicas, es altísimo y en la mayoría de las veces inimaginable, arrastrando el conse-
cuente alto porcentaje de “disfunción” y penuria social y económica, lo que es reflejado en la cuali-
dad y calidad de vida.
En los niveles técnicos y universitarios es de público conocimiento las protestas y revueltas de
1964 en los campus, como los episodios del ‘68 en Francia, Alemania y en casi toda la Europa ac-
tual, América Latina, África, etc. El sistema preuniversitario necesita especialmente en las versiones
anglosajonas, universalizar la información y los conocimientos para darle al graduando una capaci-
dad que le permita continuar aprendiendo y le despierte el deseo de seguir haciéndolo. Ningún siste-
ma educacional hasta la fecha ha dado en la tecla. Un proverbio latino dice “Non schola sed vita dis-
cimus” (Aprendemos no para la escuela sino para la vida). Se compilan todos los años, voluminosos
archivos con los resultados de los exámenes. Pero no existen instituciones que examinen a los gra-
duados diez años después, acerca de si todavía esos conocimientos, son útiles o actuales, a pesar de
las magníficas notas obtenidas en su tiempo.

LA EDUCACIÓN POSTCAPITALISTA EN LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO


El conocimiento hoy, transforma al hombre en empresario de
sí mismo.
El mayor cambio, aún mayor que el sufrido en los países comunistas en materia política, econó-
mica y organizacional, es el giro que ha tomado en todos los países desarrollados la demanda de co-
nocimiento y habilidades.
El centro de gravedad de los problemas sociales ha cambiado con respecto a la naturaleza y cua-
lidad de la actividad laboral. Hoy en día, el trabajador ya no sólo puede vender habilidades, tiene
que vender conocimientos.
Todos los países, desarrollados y menos desarrollados, se están transformando en forma acelera-
da, en países que compran y venden conocimiento. El trabajador que vendía su fuerza muscular y
ganaba el pan con el sudor de su frente, se ha transformado en una categoría histórica.
Hasta hace muy poco, el conocimiento era considerado como un privilegio o adorno orientado
más bien al logro de estatus, que al desempeño de roles como necesidad básica. El acceso al trabajo
y la oportunidad de hacer carrera en él, cada día exige más requisitos, prefiriéndose a los diploma-
dos.
Hoy en día los trabajadores llamados de cuello azul, han perdido toda seguridad en el trabajo y
los sindicatos se han convertido en instrumentos de resistencia al cambio. Por otra parte, la estratifi-
cación social se ha diluido en una suerte de Sociedad de Conocimiento, donde cada individuo vende
lo que sabe de acuerdo con la necesidad de saberes exigidos, teniendo la libertad de valorar su propia
capacidad creativa. La actividad gerencial, se ha transformado en un arte liberal destinado a cumplir
funciones sociales y no especulativas. El conocimiento se ha transformado en el capital de cualquier
sociedad, y los trabajadores productores de conocimientos, en el grupo social que está dando forma a
las nuevas normas de convivencia y sistema de valores. Todo ello afecta a nuestra nueva identidad,
porque se valora hoy en una forma muy distinta, qué es conocimiento, el cómo lo adquirimos, y
cómo lo transmitimos.
En una sociedad de conocimiento, su economía está basada en los saberes, que es el capital que
cada uno aporta al proceso de producción. El concepto de patrón cada día es más estrecho. General-
mente los empleados conocen más que el dueño, y éstos lo saben. Es así que esta suerte de trabaja-
dor, es más un asociado que un empleado, más bien un colega que un subordinado, y por ende, debe
ser tratado como tal.
Uno de los más singulares postulados de Marx fue que “el capital como ingrediente en el proce-
so de la producción es el único que tiene movilidad, el capital se mueve hacia donde lo pagan más”.
Sin embargo, hoy en día el capital es el conocimiento, en cualquier economía desarrollada o en desa-
rrollo. Los trabajadores saben que sus conocimientos son los que realmente le aseguran su movili-
dad y libertad de elección. En la tremenda transformación producida en EE.UU. en la década del
ochenta, de la noche a la mañana la mayoría de los gerentes y profesionales se encontraron en la ca-
lle después de casi una vida de trabajo. Al principio, esto constituyó un tremendo shock, pero muy
pronto los desplazados se dieron cuenta que con sus conocimientos -muchos de ellos pasados de los
cincuenta-, podían conseguir aún mejores trabajos, porque sus conocimientos y la posibilidad de re-
ciclarlos manteniéndose al día, los había hecho libres, es decir patrones de ellos mismos. Esta lec-
ción la han aprendido muy bien las generaciones jóvenes, quienes no se perciben como más depen-
dientes de patrón alguno, por que sus conocimientos pueden tener múltiples aplicaciones, y pueden
venderlo libremente. Suelen adquirir a la vez nuevos conocimientos conforme a la demanda real que
haya de ellos, sin importarles mayormente los límites de edades, eligiendo muchas veces segundas
carreras, incluso para trabajo voluntario como vocación.
Los empleadores hoy no son muy importantes para los trabajadores con conocimiento. Su vin-
culación la establecen, casi únicamente, como lugar de trabajo, porque su auto-movilidad les permite
cambiar de empleador fácilmente. La expresión casi usual es “trabajo en una empresa pero yo soy el
empresario de mí mismo.”
En menos de un siglo han desaparecido fuentes de trabajo que existieron desde la amaneceres de
la historia. El servicio doméstico es una especie en extinción. El trabajador rural sólo constituye
una pequeña minoría que ha sido remplazada por el auto-empresario rural. Los presupuestos marxis-
tas no se han cumplido, y las fuerzas del proletariado no tienen mercado de trabajo. Tampoco, en
una impresionante mayoría, lo tienen los que constituyeron el ejército industrial de los llamados cue-
llos azules. A partir de 1970, el trabajador industrial comenzó a declinar junto con su fuerza de tra-
bajo y su poder político. Se espera que para el 2010 apenas alcanzarán entre 10 y el 5 por ciento. El
próximo paso no tiene escapatoria, debido al proceso de automatización y robotización, un sistema
que está organizado sobre la capacidad de manejar información y donde el trabajador manual se ve
desplazado.
El centro de gravedad aquí gira alrededor del conocimiento. Cada día se crean más puestos de
trabajo de los que se pierden en el trabajo manual, y por sobre todo, mucho mejor pagados. Aquí no
estamos enfrentados con un problema económico, tampoco con una lucha de clases, ni alienación,
como lo sostenían los marxistas en su retórica. Aún entre los grupos que más han sufrido con el
cambio, como las minorías étnicas, los inmigrantes, los migrantes internos, los trabajadores del acero
o de las minas, han descubierto la necesidad de transformarse en trabajadores con conocimiento, y
han comenzado sus procesos de aprendizaje y reciclaje.
Parece que ha llegado el final del avance a través de la estratificación social. El único estatus
que hoy realmente se reconoce, es el que provee el conocimiento. Esto es verdad para las legiones
de trabajadores que sólo necesitaban el carné del sindicato. El problema no radica hoy en ventaja o
desventaja social, ni tampoco de dinero, sino de dignidad. A fines de los ochenta, no menos del cin-
cuenta por ciento de la población de los países desarrollados bajo la edad de los cuarenta han apren-
dido como actualizarse utilizando las oportunidades de la educación continua o permanente. Como
consecuencia, han mejorado sus condiciones de vida y promoción social, además han aumentado sus
oportunidades de autoempleo.
El problema de estatus social y reconocimiento, se ha transformado en autorrespeto. Los Minis-
terios de Trabajo deben transformarse en ministerios de reciclaje y re-profesionalización para com-
batir el analfabetismo laboral, y en asociación con los de Economía, efectuar la redistribución de la
riqueza y la redistribución del derecho al trabajo. No puede existir una sociedad con porcentajes de
desocupados que amenace constantemente la paz social, y la salud psicológica de los individuos. Un
desempleado además de enfermarse por pérdidas de autoestima, enferma a su familia, por carencia
de seguridad, además de ausencia de valores, con los cuales deben crecer las nuevas generaciones.

EDUCACIÓN EN LAS SOCIEDADES INFORMATIZADAS


La comunicación simultánea y su apoyo tecnológico, exige una actividad laboral siempre califi-
cada, con gran incremento de la especialización personalizada. Con el objeto de que este trabajador
no pierda una visión globalizada del todo, donde su actividad pueda influir en el proceso de interac-
ción e interconectividad, la actividad coordinadora gerencial es crucial. La función gerencial es in-
trínsecamente “sistémica”. Por dicha razón, se transforma en una actividad social de decisiva impor-
tancia. Se la podría sintetizar en los siguientes requisitos para armonizar el trabajo –esto es en defi-
nitiva una función social, a saber:
1. Incentivar como reconocimiento al especialista integrador con la oportunidad de hacer carre-
ra como generalista.
2. Crearle al especialista una visión unificada de la organización como sistema y la influencia
que ésta pueda ejercer en el suprasistema.
3. Estructurar la actividad gerencial como grupos de tarea (“task-forces”) sin perder su condi-
ción de generalista.
4. Asegurar que tanto los insumos, como la preparación requerida y la transparencia comunica-
cional, satisfagan al sistema.

QUÉ ES CONOCIMIENTO
Cuando el libro impreso apareció en el siglo quince, este acontecimiento representó algo como
si de pronto apareciesen múltiples rutas oceánicas. Doscientos años más tarde, estas rutas se van
transformando en túneles donde comienza a transitar la especialización y la transmisión del conoci-
miento. Esta transmisión todavía es la que hacen los especialistas sin interconectar las múltiples áre-
as para que el conocimiento contenga una cosmovisión integrada. Este es el camino que aún hoy las
especializaciones recorren creando un obstáculo para adquirir el conocimiento genuino y significan-
te. Una especialización es una parte instrumental, ingrediente o “raw material” que permitirá llegar
a integrar los saberes.
Conocimiento, es la síntesis que, como información holística, posee una persona como cosmovi-
sión y sustento de los valores para operar en la realidad, permitiéndole desarrollar todas sus poten-
cialidades. De este modo le habilita para interactuar en los múltiples niveles de la realidad, con la
consecuente contribución al patrimonio cultural de la sociedad global, como lo aconseja la nueva ta-
xonomía de saberes que contiene este libro.
NODO XIII

CONSIDERACIONES FINALES Y JUSTIFICACIONES

APÉNDICES:
A - GLOSARIO
B - TAXONOMÍA BIBLIOGRÁFICA
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS EN LOS NODOS
BIBLIOGRAFÍA GENERAL
ÍNDICE DE AUTORES
ÍNDICE DE TEMAS
NODO XIII

CONSIDERACIONES FINALES Y JUSTIFICACIONES

En este Nodo, consecuentemente con el trabajo de presentar el Nuevo Paradigma Científico, he-
mos elaborado un Glosario dirigido a facilitar las interpretaciones semióticas que el paradigma de-
manda. Este constituye el Apéndice A.
Además, para presentar la información de la cual nos valemos para explicar el Nuevo Paradigma
Científico, incluimos una Bibliografía Taxonomizada haciendo uso de la Bibliografía General. Esta
se propone ilustrar todos las hipótesis operacionales utilizadas para presentar el Nuevo Paradigma
Científico de la Evolución, Omnicomprensivo, Autoorganizativo.
Como consecuencia hemos construido una taxonomía cibernetizada de subsistemas que se reali-
mentan entre sí, para ilustrar los principios en que descansa el Nuevo Paradigma Científico. A la
misma la hemos titulado Taxonomía Bibliográfica y constituye el Apéndice B.
APÉNDICE A

GLOSARIO
El presente glosario trata de cumplir la funcionalidad de una guía semiótica lexicográfica, res-
pondiendo a las necesidades que reclaman las diferentes disciplinas sobre la que se realiza la nueva
síntesis paradigmática. La mayoría de los términos que aquí se incluyen son neologismos o traduc-
ciones enriquecidas etimológicamente con los significantes que los textos exigen, de ahí que los as-
pectos semánticos y semióticos de cada uno de los términos que se incluyen, responden a matices
neológicos de las ciencias sobrevenidas que conforman el nuevo paradigma científico evolucionado,
autoorganizativo y omnicomprensivo. Cualquier otro contenido deberá confrontarse con los diccio-
narios especializados, si allí se incluyesen las palabras definidas en el presente. Se sugiere usar este
glosario en estrecha relación con las instrucciones que se dan en el primer Nodo del texto, en el cual
se considera a este libro como el vehículo cuyo abordaje nos invitará a realizar el “viaje”, que nos
permitirá alcanzar la nueva visión de la realidad, mediante el enjuiciamiento y reinterpretación de las
funciones de los paradigmas anteriores, a través de los cuales, ha discurrido el quehacer de búsqueda
de ese cerebro colectivo que designamos Humanidad, y que se proyecta como una riqueza comparti-
da, bien denominada como culminación de la excelencia humana con los neologismos de Noósfera y
Nooética.

Adaptación
Atributos o capacidades que tienen los organismos, mediante los cuales pueden alcanzar algunas
características demandadas por el ambiente o formas de vida. Generalmente se refieren a los proce-
sos de supervivencia, reproducción u obtención de habilidades. Sin embargo, debe entenderse como
un término teleológico o teleonómico.
ADN
Ácido Desoxirribo Nucleico. Es una molécula constituida por un largo número de unidades quí-
micas denominadas nucleótides, todas unidas formando una larga cinta o cuerda. Usualmente, dos
de esas cintas están ligadas en forma paralela, una a otra, formando una espiral. Este ácido es el ma-
terial que contiene la herencia genética, pero en los organismos superiores sólo una pequeña propor-
ción aparece en los genes. El ácido desoxirribonucleico contiene cuatro clases de nucleótides cuyas
secuencias constituyen la base del código genético. Las cadenas de ADN y sus estructuras se copian
a sí mismas en un proceso llamado de replicación, y este código genético de los genes puede ser tras-
ladado en secuencias de aminoácidos, los cuales están ligados en cadenas para formar proteínas; la
síntesis proteínica que se lleva a cabo en las bases de dichas cadenas llamándosele Ácido Ribo Nu-
cleico (ARN), el cual sirve como templetes que transcriben los genes del ADN.
Algedónico (circuito)
Entendemos por algedónico un proceso regulador que permite ser usado para supervisar en for-
ma analítica un circuito que es necesario controlar. Se trata entonces de construir un artefacto que
pueda enchufarse y desenchufarse en toda una planta, cuando algunas variables críticas se desbordan
sin saber por qué sucede.
Algoritmo
Es un conjunto de instrucciones comprehensivas dirigidas a conseguir metas que se conocen
(Confróntese con Eurístico).
Allele
Ocupa una región particular dentro de un cromosoma. La ocasión propia para dicha locación,
donde siempre debe haber más de una forma alternativa en la que puede ser colocado un gene con
respecto a otro, se le llama el allele de cada uno.
Analógico
Véase digital.
Anastomósico
Ramificaciones y sus reconexiones como corrientes que se producen en el delta de un río.
Atavismo
La reaparición de características más o menos remotas de los ancestros. También suele llamarse
reversión o recidivismo.
Átomo
En la filosofía del atomismo constituyó una invariante eterna como unidad de la materia, la que
era dura, impenetrable y homogénea. En química era la unidad más pequeña que intervenía en las
reacciones químicas. En la física moderna, es una estructura activa compleja con núcleo central or-
bitado por electrones; el núcleo y sus constituyentes están formado por partículas que a su vez se
transforman en unas estructuras con actividad complejísima.
Atomismo
La doctrina que indica que el átomo es la unidad más pequeña en la que está compuesta la mate-
ria, siendo por tanto indivisible y que constituía la base de toda realidad. En la filosofía moderna
esta doctrina ha sido superada en virtud del concepto de partículas subatómicas fundamentales.
Atractor
Es un término usado en la Dinámica moderna que denota el límite de una trayectoria dentro del
cual se mueve un sistema dinámico. Los atractores generalmente descansan dentro de un lecho o
cuenca de atracción. Atractores o lechos de atracción son configuraciones o elementos esenciales en
los modelos matemáticos para campos morfogenéticos, gracias a las contribuciones de René Thom.
Azar
Una secuencia o evento se dice que se produce al azar, si no hay forma de predecir cuál es la
clase de evento que se sucede ni la frecuencia con que puede sucederse, tanto hacia el pasado como
hacia el presente, dentro de un sistema que obedece a regularidades probabilísticas o de probabilida-
des. Nótese que esta clase de eventos, los que se denominan al azar, se producen siempre en los
componentes de un conjunto limitado. Tirar una moneda se dice que se hace para obtener la suerte
al azar, cada tirada es una probabilidad que puede ser cara o cruz, pero siempre el fenómeno del azar
se da dentro de un conjunto limitado. Suele ser cara o cruz, dos alternativas, pero cuando éstas au-
mentan, el azar es más complejo por el aumento de probabilidades (Véase probabilidades, estadísti-
ca, series estadísticas, en diccionarios especializados).
Bifurcación
Es un término conocido en la Teoría del Caos como una transición que se produce entre el esta-
do de una conducta ordenada y el estado en el que entra una conducta caótica. En algunos enfoques,
el punto de bifurcación se produce mediante pequeños cambios, cuyos parámetros matemáticos pue-
den poner al sistema que funciona en forma ordenada en un estado caótico. Esta transición se evi-
dencia también en la Geometría Fractal, donde pequeños cambios de dimensionalidad conducen a di-
ferencias totales en la formas (o patterns). Tales procesos de bifurcación pueden ser las fuerzas que
conducen a emergencias de complementariedad a todos los niveles y escalas. Tales emergencias son
las que le dan forma a las múltiples estructuras del Universo. (Una conferencia internacional titulada
“Formas en el Universo“ fue celebrada en el Smithsonian Institution titulada “Bifurcación y Natura-
leza” en 1989).
Bodhisatuas
Persona próxima a convertirse en Buda (Santo budista), o a punto de alcanzar la iluminación.
Cambio Paradigmático
Es el fenómeno que se desarrolla en las conceptualizaciones en que se expresa el pensamiento
humano. Cuando ocasionalmente un fenómeno no se ajusta con el orden establecido, termina por no
poder ser ignorado o desconocido. Una vez aceptado el nuevo paradigma rara vez es cuestionado,
transformándose generalmente en una nueva cosmovisión.
Campo
Es una área que ejerce una influencia física. Este concepto se usa para interconectar o interrela-
cionar materia y energía dentro de sus áreas de influencia. El campo no es una forma de materia, es
más bien energía contenida en los propios límites del campo. En física corriente se reconocen mu-
chas clases de campos fundamentales: el gravitacional, el electromagnético y el de la materia que re-
presenta la física cuántica. En las hipótesis denominadas de causación formativa, en su concepto
más amplio, se define al campo físico como aquél que incluye el campo mórfico simultáneamente.
Campo Mórfico
Se designa con este nombre a aquella unidad que se organiza con una estructura y forma de acti-
vidad características. Los campos mórficos subyacen por debajo de los holones o unidades mórficas,
en todos los niveles de complejidad. Al término campo mórfico se lo utiliza para explicar, tanto a
los procesos conductales, como sociales, culturales y campos mentales. Los campos mórficos son
formados y estabilizados por resonancias mórficas provenientes de unidades morfológicas previas,
las cuales estuvieron bajo la influencia de campos de la misma clase; consecuentemente el campo
mórfico contiene una clase de memoria acumulativa y tiende a devenir en formas habituales con di-
námicas incrementadoras (Véase morfogénesis, resonancia, atractor, dinámica sistémica, etc.).
Campo Morfogenético
Es aquel que juega un papel causal en el fenómeno de la morfogénesis. Este término fue prime-
ramente propuesto en 1920 y actualmente es ampliamente usado por los biólogos evolucionistas,
aunque la naturaleza de los campos morfogenéticos todavía permanece oscura. En las hipótesis de
causación formativa, el campo morfogenético es mirado como un campo mórfico estabilizado por la
resonancia mórfica.
Caos
Fenómeno definido por las matemáticas modernas que conduce a la formulación de modelos
para operar sobre problemas relacionados con bifurcación, rotura, etc. La sistematización de mode-
los provenientes del fenómeno de Caos constituye la nueva disciplina conocida como Teoría del
Caos (Ver Nodo IV - Léxico Sistémico).
Cibernética
Es una rama de las matemáticas que se encarga de los problemas de función y control recursivo
en toda clase de procesos, pero que ha hecho su gran desarrollo con respecto a información.
Coevolución
Es un sistema evolucionario estocástico, en el cual, los cambios de dos o más especies interactú-
an en tal forma que el conjunto de cambios en la especie A y sus diferentes estadios, influyen en la
selección de cambios naturales de la especie B. Asimismo, la especie B, sufre los cambios en forma
similar de la especie A.
Creodo
Es un canal que permite el paso dentro de un campo mórfico.
Cromosomas
Son cuerdas o hilos microscópicos organizados como estructuras, que se encuentran dentro del
núcleo de una célula viva, y también en células que no tienen núcleo, como las bacterias. Están he-
chos de ADN y proteínas que contienen cadenas de genes.
Digital
Una señal es digital cuando es discreta, esto es, discontinua y alternativa por presencia o ausen-
cia, en contraste binario. También cuando una magnitud o cantidad en la señal, es muestreada y usa-
da para representar variables de cantidad en un referente de señales continuas que se denomina como
analógica.
Dominancia
En genética, un gene dominante es el que acarrea el mismo efecto fenotípico, ya sea que se pre-
sente en una dosis única a través de su allele específico o en doble dosis. El allele que no es efectivo
para transmitir esa presencia dominante del gene, se lo designa como allele recesivo, que repite las
características ancestrales y no las inmediatas.
Dualismo
Es a doctrina filosófica que define a mente y materia como entidades independientes, las que no
pueden reducirse una a la otra (confróntese con materialismo).
Eidética
Se trata de una imagen mental. El concepto de eidético es aquel que se refiere a las característi-
cas que se asocian con el proceso perceptual, especialmente referido a los órganos de los sentidos.
La imagen eidética se proyecta hacia fuera, aunque el proceso se realiza desde un adentro.
Enactivismo
Viene del vocablo “enacción”, deriva del verbo enacth, que quiere decir presentar, en el sentido
de desempeñar un papel (Ver cuarta parte, “La Enacción”, Nodo VI).
Energía
En general, es la capacidad o poder de producir un efecto. En el sentido técnico de la física,
energía es la propiedad de un sistema, la que es medida por su capacidad de hacer un trabajo. Traba-
jo está técnicamente definido como aquello que se da cuando una fuerza se emplea para una determi-
nada aplicación. La energía puede ser potencial o cinética, y se presenta en una gran variedad de
formas: eléctrica, termal, química, nuclear, radioactiva y mecánica, etc.
Entelequia
En la filosofía aristotélica representa el principio de la vida, el que se identifica como alma o
psique. La entelequia es a la vez, formal o formativa, y constituye la causa última o finalidad de un
cuerpo vivo. Así conlleva siempre un propósito internalizado como vida. En la corriente biológica
del vitalismo para Hans Driesch, entelequia es un principio vital no material, un factor teleológico
causal direccional, el que produce desarrollos armónicos, procesos conductales y mentales (Confrón-
tese con programas genéticos y campos mórficos).
Entropía
Es la tendencia inexorable en que se mueven los sistemas, de un estado más probable hacia uno
menos probable, hasta llegar a la decadencia o destrucción, lo que significa la pérdida de energía del
sistema o muerte (Confróntese con negentropía y leyes de la termodinámica).
Epigenésis
Es el fenómeno que da origen a nuevas estructuras durante el desarrollo embrional (Confróntese
con preformación).
Epistemología
Es una rama de la ciencia que combina con la filosofía. Como ciencia, epistemología es el estu-
dio de cómo un organismo particular o sus agregados conocen, piensan y deciden. Como filosofía,
epistemología es el estudio necesario de los límites y características de cómo se conoce un proceso,
se piensa, se decide y se toman las decisiones (Ampliar con definiciones contenidas en el texto).
Evolución
Literariamente significa el proceso de apertura y desenvolvimiento o desarrollo. En biología se
lo usó originalmente como el desarrollo individual de plantas y animales, lo cual, de acuerdo con la
doctrina de la preformación dependían del desenvolvimiento de partes preexistentes. Recién en
1830 esta palabra fue usada por primera vez como la transmutación de los organismos, lo que más
tarde fue referido como proceso de transmutación, lo cual fue dirigido por procesos direccionales
progresivos. La teoría de Darwin plantea la selección natural con la cual los procesos se considera-
ron como ciegos y sin propósito o determinísticos. Esta interpretación es usada en forma excluyente
por el Neodarwinismo, y constituye un dominante ortodoxo de la biología moderna con dicho enfo-
que. Otras corrientes o escuelas sostienen que el proceso evolucionario o evolución, está referido a
principios inherentemente creativos en la materia o en el fenómeno de la vida, y que los procesos
evolucionarios tienen una manifestación direccional, con propósitos y principios de acuerdo a la cos-
mología moderna. El sistema moderno, es un sistema que evoluciona en todas las direcciones y tie-
ne nacimiento e historia del tiempo (Véase Teoría del “Big Bang”).
Feedback
Es un neologismo introducido del inglés que puede ser traducido como realimentación o retroa-
limentación, cuyo significado está referido al retorno que producen los sistemas de los insumos, de
entrada o “inputs“ que se le hacen, cuyo efecto es el resultado, de salida o “outputs”. Un feedback es
positivo cuando tiene como efecto incrementar la salida o output. Es negativo cuando tiende a de-
crecer la salida o output, y por lo tanto generalmente produce una estabilización (Nota: este término
es a veces usado incorrectamente para explicar el simple fenómeno de estimulo-respuesta, controlar
con definición española).
Fenocopia
Un fenotipo que comparte ciertas características con otro fenotipo, en el cual dichas característi-
cas provienen de factores genéticos. En las fenocopias, estas características giran alrededor de cam-
bios somáticos producidos por la presión del ambiente.
Fenotipo
Son las apariciones que se producen en el organismo como efectos que se transforman en atribu-
tos constitutivos. Contrástese con “Genotipo” que se refiere al material genético del organismo y
que proviene de la herencia (Véase Nodo V).
Filogenia
La historia evolucionaría de las especies (Véase Nodo V).
Fisicalismo
Neologismo referido a una forma de materialismo. Doctrina que sostiene que todas las proposi-
ciones científicas, son en principio expresadas en términos correspondientes a las ciencias físicas, in-
cluyéndose en ella las proposiciones referidas a la explicación acerca de la actividad mental.
Forma
Es la configuración o estructura que tiene algo que se distingue de los materiales que la constitu-
yen. En la tradición platónica el término “forma” es usado como la traducción del griego eidos y es
intercambiable con el término idea. Hay cosas particulares que nosotros experienciamos en el mun-
do como formas eternas, y consideramos que trascienden el espacio y el tiempo. Por contraste, en la
tradición aristotélica las formas de las cosas son inmanentes a la cosas mismas. Desde el punto de
vista nominalista las formas no tienen realidad objetiva independiente fuera de nuestra propia mente.
Fotostaxis
Movimiento de los genes vivos frente a un estímulo luminoso.
Gene
Es la unidad material de la herencia. El gene está compuesto de ADN y se encuentra situado en
los cromosomas. Un gene individual es un tramo corto de un cromosoma que influencia un carácter
particular de un conjunto de caracteres de un organismo de una manera particular. Las formas alter-
nativas de un gene, de acuerdo a su posición son llamadas alleles. La unidad de un gene es definida
de diferentes maneras para distintos propósitos: para un biólogo molecular es mirada como un cis-
trón, que es un tramo de ADN que se codifica por una cadena de aminoácidos en una proteína. Para
algunas escuelas del Neodarwinismo, el gene es la unidad de selección y la evolución consiste en la
frecuencia de cambio de los genes.
Genética
Es la ciencia que se ocupa con los aspectos de herencia y variación de los organismos y con el
proceso del crecimiento y diferenciación dentro del organismo.
Genotipo
Es la constitución genética de un organismo (Confróntese con Fenotipo e información especial
en el texto).
Gestalt
Es un término alemán que en forma muy general significa: configuración, forma o esencia, nin-
guno de los cuales transmite el verdadero sentido, por dicha razón se lo ha introducido como neolo-
gismo. Este término es usado para referirse a un total unificado, estructuras completas o totalidades
que no deben reducirse a las sumas de sus partes. Para ello rige el principio que “el todo es más que
la suma de las partes”.
Hábito
Es una disposición mental, un conjunto de tendencias que se comportan de una determinada ma-
nera adquirida frecuentemente por vía de la repetición, un conjunto de prácticas, usos y costumbres.
La palabra hábito también significa vestido, atuendo, como la de los monjes. En biología es usado
para referirse a las características y modos de crecimiento o apariencias en las plantas y en los ani-
males. En cristalografía se habla del hábito de los cristales al referirse al significado de las caracte-
rísticas con que asumen sus formas. En las hipótesis de formación causativas, las unidades de natu-
raleza mórfica a todos los niveles de complejidad tienden a aparecer como el aumento habitual a tra-
vés de la repetición por sus propias resonancias mórficas.
Hadrones
Nombre de una determinada partícula (Ver diccionario especial).
Herencia
Es la transmisión de los caracteres de una generación a la siguiente; también debe considerarse
desde los ancestros a los descendientes. Desde un punto de vista general, se incluyen la herencia de
los caracteres adquiridos, como también los hábitos de vida restringida a la biología moderna. Se re-
fiere a la herencia genética (confróntese con Mendeliana y Neodarwinista). De acuerdo con las hi-
pótesis de causación formativa, es una corriente biológica (confróntese con Sheldrake). La herencia
considera tanto la genética como la herencia proveniente de los campos mórficos producidos por la
resonancia médica.
Herencia Mendeliana
Se designa como tal a la que se describe por medio de pares discretos de los factores heredita-
rios ahora identificados como genes. Cada par de progenes viene de cada progenitor. Los genes se
mezclan entre ellos para determinar la forma del cuerpo y el sexo.
Heurístico
Este vocablo es una contracción de “método heurístico”. Significa el conjunto de instrucciones
que se tienen en cuenta para la búsqueda de una meta desconocida por vía de exploración, la cual
continuamente va repitiendo sus evaluaciones, en concordancia con los progresos que se van hacien-
do, relacionados con algún criterio conocido (confróntese con algoritmo). Con respecto a expresio-
nes macrosociales suele usarse como un efecto correspondiente a plusvalía o resultado multiplicador.
Hipótesis de Causación Formativa
Son las hipótesis que se refieren a los organismos como unidades mórficas, las que a todo nivel
de complejidad están formadas por campos mórficos, se influencian entre sí y se estabilizan median-
te la resonancia mórfica de todas las unidades mórficas previas.
Holismo-Holística-Holístico
Es la teoría que declara que el lodo es más que la suma de sus partes (compárese con reduccio-
nismo).
Holografía
Procedimiento para conseguir una imagen con sensación de relieve (tridimensional) conseguida
mediante la interferencia que produce la superposición de dos haces de rayo láser.
Holograma
Con motivo de la invención del rayo láser (véase su significado) las fotografías obtenidas me-
diante el uso de la luz que dos haces de rayo láser producen tiene como resultado que ésta aparece en
forma tridimensional. Una de las principales características es que si esa fotografía se rompe en pe-
dacitos, cualquiera de ellos sometidos a una nueva exposición de láser, reproduce el mismo objeto
fotografiado en su totalidad, aunque con disminución de detalles.
Holón
Se designa con este término a un todo, el cual puede estar contenido en un todo mayor. Los ho-
lones están organizados en nichos multinivélicos jerarquizados relacionalmente a lo que se le deno-
mina como en holarquías. Este término fue acuñado por Arthur Koestler con un significado equiva-
lente a unidades mórficas.
Homeóstasis
Es la capacidad que tiene un sistema para mantener sus variables críticas dentro de los límites fi-
siológicos frente a una fase con perturbaciones o disturbancias inesperadas. La pérdida de homeós-
tasis puede significar la ruptura irreversible de un sistema que culmina con la muerte o destrucción
del mismo.
Homología
Noción clave en anatomía comparada, morfología y teoría de la evolución, ha sido interpretada
de forma diversa por diferentes autores. Más que un concepto meramente zoológico, es un caso par-
ticular de isomorfia en los sistemas generales. El concepto de homología se refiere al parecido entre
dos organismos, tales como las relaciones entre ciertas partes de A, las que resultan similares con las
relaciones correspondientes a partes de B. Tales parecidos, son considerados como evidencias que
se presentan en el proceso evolucionario. Su uso preciso hoy está muy asociado con la biología ge-
nética molecular, campo que sirve para explicar la correspondencia entre segmentos cromosomáticos
y cadenas de ADN, así como enzimas determinadas genéticamente y sus reacciones. El concepto de
homología está muy ligado a la historia de las diferentes disciplinas que lo utilizan relacionado con
el concepto de morfología.
Idea
En la epistemología ofrecida y tratada en este libro -que se refiere a diferentes enfoques discipli-
narios- consúltense los significados que suele tener para diferentes ciencias. Nuestro enfoque es
transdisciplinario. Idea significa la unidad más pequeña de un proceso mental, resulta ser la diferen-
cia o distinción, o las novedades en una diferencia. Lo que es llamado idea en el lenguaje popular
aparece como un agregado complejo de tales unidades. Podemos ver que en el lenguaje popular so-
lemos tener dudas para clasificarla, decirla o llamarla. Sin embargo, en la simetría bilateral de una
rama, el mensaje se mide como un simple o único impulso neural, al que lo interpretamos como una
idea, como unidad líquida. En el ejemplo de simetría bilateral o de impulso neural, se puede apreciar
claramente (Confróntese con los significados de cognición, símbolo y significado en las diferentes
orientaciones cognitivas).
Implosión
Acción de romperse hacia adentro con estruendo las paredes de una cavidad por causa de una
presión inferior a la exterior. Metafóricamente hoy se la usa como el fenómeno que se produce den-
tro de los sistemas, cuando se perturba la dinámica homeostática por ingreso de variables que deben
ser reabsorbidas, modificando eventualmente la calidad y cualidad de la dinámica anterior.
Incertidumbre
Se conoce con el nombre de “Principio de Incertidumbre” o principio de indeterminación la for-
mulación hecha por el físico Werner Heisenberg para explicar que no se puede determinar simultáne-
amente con la misma precisión, velocidad y posición de una partícula cuando ésta se presenta ya
como onda o partícula (cuanto). Por otro lado, implica la relación de interacción entre el observador
y lo observado. La seguridad de un elemento depende de la presencia del otro.
Información
Literariamente significa la transmisión de un concepto que puede o no, ser entendido (Véase co-
municación y dato). En el mundo actual, el concepto de información se ha mezclado con el de infor-
mática o era de la información, en virtud de la cual toda fuente, sea dato o tratamiento de estos, en
concepto se transmite por vía de la tecnología. Pero el concepto de información responde etimológi-
camente a la idea de dar forma “in” a datos, lo cual quiere decir que lo informativo juega con roles
referidos a causas formativas, como es el caso de la información genética (Véase Teoría de la Infor-
mación). Como metáfora sería: “información es la diferencia que hace a la diferencia”. Téngase en
cuenta que información no siempre es comunicación.
Input
Vocablo inglés que se traduce como ingreso de materiales, señal de entrada o de información en
el lenguaje cibernético. También se lo usa como ingreso de materia prima en los procesos de pro-
ducción.
Interfase
Es la interconexión o superficie entre dos estados de sistemas diferentes o subsistemas, todo de-
pende de la clasificación relativa que se dé en la descripción que se utilice.
Integracionismo
Postura que sostiene que el entendimiento de un sistema va, del todo a las partes, y no al revés
(se opone a reduccionismo).
Interaccionismo
Es una forma de dualismo, mediante el cual los acontecimientos mentales pueden producir o
causar acontecimientos físicos y viceversa.
Interconexiones
Conexiones mutuas entre las partes de un sistema y entre sistemas (Véase convergencia).
Intereses
Todo aquello que crea valores y orienta en este sentido.
Introyectar
Colocar dentro de sí mismo características de otro sujeto o de un objeto, cuando éste ha sido re-
presentado por el sujeto apropiante. Tomar a otro sujeto u objeto, y proyectarlo desde el otro, en tan-
to que están siendo apropiados por el sujeto.
Irreversible
Proceso que evoluciona en un sentido del tiempo pero no en el contrario (Véase estructuras disi-
pativas y Sistemas en tercer estado, ruptura, bifurcación y caos, o catástrofe).
Lamarckiano o Herencia Lamarckiana
Son las características adquiridas por la herencia. Hasta el final del siglo XIX se creía que las
características requeridas por un organismo respondían a las condiciones de vida, como resultado de
sus propios hábitats, los que serían heredados por la descendencia. Tanto Lamarck como Darwin
compartieron esta opinión general. La posibilidad de este tipo de herencia fue negada en el terreno
por las corrientes ortodoxas de la genética mendeliana (Confróntese con herencia) en las últimas teo-
rías biológicas.
Láser
Esta palabra es una sigla formada por la frase en Inglés: “Light Amplification by Stimulated
Emission of Radiation” (amplificación de la luz mediante la emisión estimulada de la radiación)
Constituye una fuente de una luz coherente monocromática, que presenta múltiples aplicaciones en
todas las ciencias modernas, tanto en el campo de la micro como el de la macrovisión, conocido vul-
garmente como Rayo Láser. Fue descubierto por el Premio Nóbel de Física de 1971, Dennis Gabor.
Su descubrimiento le llevó a inventar la holografía en 1958.
Lineal
Es un término técnico en matemática que describe la relación entre variables sucesivas cuando
éstas están representadas en forma diferente al procedimiento ortogonal cartesiano de coordenadas, y
el resultado consiste en una línea continua. Lo lineal describe la relación entre una serie de causas o
argumentos tales, donde las secuencias no van hacia atrás sino que cofunden el punto de partida.
Opuesto a lineal es no lineal, también es lo recursivo.
Materia
Es lo que tradicionalmente ha sido contrastado con el concepto de forma, mente o espíritu. En
la filosofía materialista, materia es la sustancia y la base de toda realidad, y es usualmente concebida
gracias al espíritu del atomismo. En la física newtoniana la materia se define como masa y extensión
y se contrasta con la energía. De acuerdo con la teoría de la relatividad, masa y energía son mutua-
mente transformables, y hoy en día los sistemas materiales son considerados como formas en que se
presenta la energía (Ver resonancia mórfica, R. Sheldrake).
Materialismo
Es la doctrina que afirma que todo lo que existe sea o no materia, es enteramente dependiente de
la materia para justificar su existencia (confróntese con materialismo histórico).
Mecánica
En su sentido más lato o amplio, constituye el cuerpo teórico y práctico de la parte de las cien-
cias que se refieren a la invención y construcción de máquinas, la explicación de sus operaciones y el
cálculo de su eficiencia. En física, se trata del estudio del comportamiento de la materia bajo la ac-
ción de fuerzas. En la presente centuria la mecánica Newtoniana ha sido sustancialmente modifica-
da por la teoría de la relatividad, y reemplazada por la mecánica cuántica como método para la inter-
pretación física de los fenómenos que ocurren en escalas muy pequeñas o microscópicas.
Mecanicista
Concepción de base conductista según la relación estimulo-respuesta. Todo lo que se refiere a la
epistemología propuesta por Galileo, Newton y Darwin (Véase reduccionismo y confróntese con or-
ganicismo).En educación, mecanicismo está relacionado con reglas rígidas de ordenamiento y regu-
lación. La postura mecanicista lleva al alumno a aprender y responder, y no a preguntar (Confrónte-
se con condicionar y enseñar).
Memoria
Es la capacidad de recordar o reconocer. Desde el punto de vista mecanicista la memoria huma-
na y la animal dependen de los trazos materiales dentro del sistema nervioso. Desde el punto de vis-
ta de la causación formativa, la memoria en sus más variadas formas conscientes o inconcientes es
debida a la resonancia mórfica (Ver cognición y sus teorías).
Mene
Es un término acuñado por Richard Dawckins, quien lo define como una unidad de herencia cul-
tural. Hipotetiza que esta unidad es análoga a los genes y que son virtualmente elegidas en los feno-
tipos como consecuencia de las necesidades de supervivencia como respuesta al ambiente cultural.
Mente
En el sentido más lato y todavía corriente en el vocabulario no especializado, mente significa la
actividad no material que realiza el cerebro mantenida por la división cartesiana de mente y materia.
En el dualismo cartesiano, el pensamiento conciente de la mente es distinto del cuerpo material, la
mente es algo no material, de ahí que el materialismo derive de la división que se hace entre mente y
materia, es decir, de la actividad física del cerebro. La psicología profunda puntualiza que la mente
conciente está asociada con algo mucho más profundo que el simple sistema mental, la mente in-
consciente. Desde el punto de vista de Young la mente inconciente no es meramente algo individual
sino que se construye juntamente con el inconsciente colectivo. Desde el punto de vista de las hipó-
tesis de causación formativa, la actividad mental consciente e inconsciente se encuentran dentro y a
través de los campos mentales, los cuales al igual que otra clase de campos mórficos contienen una
suerte de memoria dentro de ellos mismos (Confróntese con los significados específicos que se dan
en el Nodo referido a cognición, cognitivismo, creatividad, enactivismo, etc.).
Metalenguaje, Metalógica
El lenguaje de la lógica basada en la concepción de metasistemas. (Véase inteligencia artificial,
cognición, informática, tecnología, etc.)
Metasistema
Se define así a un sistema que va más allá de los sistemas lógicos, y que por lo tanto, son capa-
ces de decidir proposiciones, discutir criterios o ejercer regulación para sistemas que en sí mismos
son lógicos, pero incapaces de tomar decisiones y decidir su propia autorregulación. Por causa de
que la metalógica, es inaccesible para los sistemas lógicos o los metalenguajes, los metasistemas son
capaces de hacer razonamientos que no son expresables en los sistemas de lenguaje ordinarios.
Molécula
Es una unidad química. La más pequeña cantidad de sustancia que es capaz de mantener una
existencia independiente. Cada clase de molécula tiene características atómicas propias en su com-
posición, con estructura específica y propiedades químicas y físicas también específicas.
Morfogénesis
Es la disciplina que trata sobre la aparición y configuración de las formas (Véase campos morfo-
genéticos, resonancia morfogenética, unidades morfogenéticas y campo mórfico).
Multinodos
Una máquina, un cerebro, un sistema gerencial formado por individuos que toman decisiones y
son capaces de obtener resultados en forma corporativa, constituyen entidades multinodales, es decir
compuestos de una red de nodos, los que conllevan y hacen posible tomar decisiones finales, por ob-
jetivos o metas (Véase nodo).
Mutación
Cambio súbito. Las mutaciones son observadas en los fenotipos de los organismos y pueden ser
generalmente rastreadas en los cambios del material genético. El término mutación es hoy en día
usado en forma general para explicar los cambios de los genes al azar. En la teoría evolucionaria
convencional un descendiente puede diferir de sus parientes por las siguientes suerte de razones:
1. Cambios en el ADN, llamado mutación.
2. El barajamiento de los genes en la reproducción sexual.
3. Los cambios somáticos adquiridos durante la vida individual en respuesta a presiones am-
bientales, hábitos, edad, etc.
4. La segregación somática proveniente del barajamiento o caída o desaparición de genes, los
que se producen como resultados epigenéticos en parches de tejidos que fueron diferencia-
dos en el proceso genético. Se interpreta a los cambios genéticos como digitales (confrónte-
se este término), pero las teorías modernas suelen definirlos como indeterminados, por no
existir razones para que se produzcan, y se considera que todo pequeño cambio, es en gene-
ral, lo que constituye el inicio del proceso evolucionario. Hoy es generalmente aceptado que
muchos pequeños cambios mutacionales combinados constituyen, a través de generaciones,
a llevar a cabo el proceso evolucionario.
Mutación Homeótica
Se designa así aquella mutación que se produce en una parte del cuerpo dirigida a desarrollar
una manera apropiada para integrarse con otra parte del cuerpo, como por ejemplo, el crecimiento de
una pata para ser reemplazada por una antena. Esto seda con normalidad en los experimentos reali-
zados con la “mosca de la fruta” (Confróntese con Holón).
Nanociencias
Neologismo creado para explicar las disciplinas que se ocupan del estudio de entidades infinita-
mente pequeñas, como por ejemplo la Biología Molecular, Física de los Fotones, Ingeniería Genéti-
ca, etc.
Naturaleza
Proviene del vocablo natura, el que en nuestra cultura occidental deviene del contenido unívoco
“madre natura”. Éste se ha expresado como el poder que controla y opera en el mundo físico, y es la
causa inmediata de todo fenómeno que se produce en este mundo físico También significa aquello
que es inherentemente inseparable a la combinación de cualidades esenciales pertenecientes a cual-
quier cosa, en una forma dada como carácter fundamental. Como acepción, se lo usa como poder o
impulso inherente, mediante el cual los organismos vivos son controlados y controlan su propia acti-
vidad. Desde el punto de vista de la ciencia convencional, significa todo aquello que está hecho de
materia, unidades morfogenéticas y energías que son gobernadas por las leyes de la naturaleza, las
que usualmente han sido tomadas como normas eternas (Véase Introducción, Nodo I referente a la
nueva visión de la realidad).
Neodarwinismo
Se trata de una nueva versión de la teoría Darwinista de la evolución por selección natural. Di-
fiere de la teoría de Darwin en el hecho que la herencia Lamarckiana está explicada en términos de
genes en virtud de la herencia mendeliana. El Neodarwinismo postula que los genes mutan al azar
en proporción a las alternativas de los genes o alleles. Dentro de una población resultan influencia-
dos por la selección natural. En su forma más extrema reduce a la evolución a la frecuencia en que
los genes cambian en una población (especie) dada (Confróntese con el movimiento conocido como
teorías biológicas del Postdarwinismo discutidas en el texto).
Negentropía - Negentrópico
Es el fenómeno creado y popularizado por la disciplina que explica la dinámica irreversible de
los sistemas. Explica el concepto de entropía negativa (Confróntese con el concepto de entropía).
Todo sistema que aumenta en entropía implica la pérdida de información correspondiente a toda la
dinámica del sistema. El efecto negentrópico es lo contrario (Véase autopoiesis, sistemas en el ter-
cer estado, sistemas disipativos, hiperciclo, epifenómenos, teoría de catástrofe y nodos pertinentes
del texto).
Neologismo
Palabra que el idioma ha incorporado recientemente, utilizando sus procedimientos propios de
formación de palabras. Carga de significado a un nuevo fonema.
Nodo
Es el fenómeno dinámico que se produce con el encuentro de dos o más variables que obligan a
una toma de decisión específica (Véase bifurcación, ruptura, autopoiesis, cibernética).
Nooética
Nueva disciplina concebida como la expresión de los valores últimos que conjugan conocimien-
to de toda índole, incluyendo el científico y la ética como disciplina de los valores. Metatrascenden-
cia de conocimiento humano, y tabla de valores que incluyen los valores altruistas que maneja el
proceso creativo, tanto del micro como del macro Cosmos.
Noósfera
Capa pensante (humana) de la tierra que constituye un reino nuevo, un todo especifico y orgáni-
co en proceso de animización y distinto de la biósfera (capa viviente no reflexiva), si bien es alimen-
tada y soportada por ésta. Es a la vez una realidad ya dada, y un valor por realizar libremente.
Ontogenia
Es el proceso del desarrollo del individuo que estudia la embriología más todos los cambios que
produce la influencia del ambiente y los hábitos (Véase Nodo V). Historia de transformaciones de
una unidad como resultado de una historia de interacciones, a partir de su estructura inicial.
Organicismo
Es una forma de holismo. De acuerdo con este fenómeno, el mundo consta de organismos u ho-
lones de unidades mórficas en todos los niveles de la complejidad. Todo organismo se considera
como una unidad construida por sus partes, las que a su vez están hechas de organismos, y son todos
ellos unidades que están organizadas por jerarquías anidadas. Incluye a todos los reinos conocidos,
como el mineral, el vegetal, el animal, el humano