Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la Cristian

Alarcón estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano. Víctor Manuel “El Frente” Vital, diecisiete años, un ladrón acribillado por un cabo de la Bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de un rancho que no tiraran, que se entregaba, se convirtió entre los sobrevivientes de su generación en un particular tipo de santo: lo consideraban tan poderoso como para torcer el destino de las balas y salvar a los pibes chorros de la metralla. Entre los trece y los diecisiete años el Frente robaba al tiempo que ganaba fama por su precocidad, por la generosidad con los botines conseguidos a punta de revólveres calibre 32, Vidas de pibes chorros por preservar los viejos códigos de la delincuencia sepultados por la traición, y por ir siempre al frente. La vida de Víctor Vital, su muerte, y las de los sobrevivientes de las villas de esa porción del tercer cordón Investigación periodística suburbano de Silvina Seijas la 25 de mayo y La Esperanza—, son una incursión a un territorio al comienzo —la San Francisco, hostil, desconfiado como una criatura golpeada a la que se le acerca un desconocido. La invocación de su nombre fue casi el único pasaporte para acceder Índice a los estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad Prólogo 15 que se y bulle frente con ritmo de cumbia en esa que que de lejos parece barrio y de cerca es puro casa y agita casa, entre y frente, se abren loszona pasillos llevan a losun caseríos de los fondos. Capítulo 1 21 pasillo. Detrás Capítulo II 45 sido mejor revelar la identidad de un asesino, la mecánica de un fusilamiento, un Quizás hubiera de cada zaguán Capítulo III 71 se esconden las casillas de chapa mejoradas con improvisadas paredes de mensaje de bloques o Capítulo IV red 83 de poder de un policía corrupto, un crimen pasional cometido con una faca bien la mafia, la ladrillos. Justo entre la 25 y La Esperanza ha quedado intacta una porción de la vieja villa de CapítuloV 99 afilada. ranchos encimados con cuatro pasillos internos. En uno de ellos, al que el serastro entrade por calle Capítulo VI 129uno de Detrás de cada los personajes se podría ejercer la denuncia, seguir lala verdad General Capítulo VII 149 jurídica, lo Pinto, aabogados una de su casa,del fue asesinado el Frente Vital la mañana 6 de febrero de Capítulo VIII cuadra 175 llaman que los “autor delito” y el periodismo «pruebas de los del hechos». Pero me vi 1999. un día Muy de aIX poco de acción en el lugar se fue para de mí,San abriéndose hasta Capítulo 195el campo intentando torpemente respetar el ritmo bascular de losampliando chicos ladrones Fernando, sentado dejarme Epilogo 215 durante entrar a los expendios de droga, las casas de al los ladrones más viejos retirados, a los horas en la misma esquina viendo a cómo jugaban fútbol y sancionaban ay las patadas al mal zaguero Agradecimientos 219 aguantaderos. Al principio sólo podía circular por la cuadra del Frente, sólo ver cómo, al llegar la central. hora comer, las mujeres comenzaban hacer una recolección sistematizada préstamos Me vi de sumergido en otro tipo de lenguaje y a de tiempo, en otra manera de sobrevivir de y de vivir hasta la entre propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla. los vecinos de siempre. Media taza de aceite de un rancho, un poco de arroz de otro, una cebolla, “(...)el El tiempo traidor vive dos lealtades; vive el doble sentido, en el disfraz. Debe fingir, permanecer Con y el entre progreso del asfalto y en la urbanización impuesta por el municipio, la villa San un en la tierrapedazo baldía de la carne perfidia, sostenido por madrazas los sueños imposibles un futuro donde Francisco, y precioso de más allá. Las en buscade del faltante parasus resolver el hambre vilezas serán, por fin, recompensadas. ¿de qué modo serán recompensadas futuro Sobre las vilezas del a sus costados norte la 25, y sur LaPero Esperanza, se fueron convirtiendo en en unel barrio. el natural se traidor?” caos de cruzaban de vereda a vereda rescatando porciones a reciclar con una pericia que evidenciaba el RICARDO PIGLIA, Respiración Artificial la edificación no planificada yinmediata algunos ranchos desaparecieron bajo las entrenamiento en la faena se de trazaron llenar laalgunas olla del calles día, la necesidad de saciar los topadoras estómagos de para dar lugar al cemento y al orden. Pero la traza colonial sólo logra dar la impresión de un barrio con “Llamo violencia a una audacia en estado de reposo enamorada de los peligros. Se la distingue en una cada familia. esas mirada, Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, fachadas en de lascaminar, que a pesar de la pobreza se ustedes ha puesto esmero. Es una delantera amable de la villa: en una forma en una sonrisa, y es en en quienes produce oleajes. Los desconcierta. donde entre Esta violencia es una calma que los agita.” JEAN GENET, Diario del ladrón conviven los mausoleos señoriales de la entrada, y las pedestres sepulturas sobre la tierra.

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia

Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie en “Lo que caracteriza el concepto de aventura y lo distingue de todos los fragmentos de la vida (...) es el hecho de que algo la que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Grupos aislado y accidental pueda responder a una necesidad y abrigar un sentido.” de GEORGE SIMMEL, Sobre aventura equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen para chicos enfundados enla sofisticados compartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección. San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi la Prólogo última antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Béccar y Carupá: es la zona del país donde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allí se da la maldita vecindad entre el hambre y la opulencia. A dos años de mi llegada al barrio, los chicos de la generación que creció sin el particular y cuestionable orden que defendía el Frente Vital, les roban a las ancianas y los niños del lugar. Buscan diez pesos para una próxima dosis de mentirosa altivez. Se conforman ya no con la

reivindicación del propio ser al tomar por asalto el status prohibido de las marcas famosas sino con un paraíso que da una bolsa de jabonosa Poxirán o intoxicados las pastillas diseñadas María tenía artificial las manos metidas en el agua de un fuentóncon cuando llegó la peor noticiapara de su calmar la angustia del perfecto pequeño burgués diluidas en el peor vino ofertado por el vida. almacenero, al que tarde o asaltarán, porque los tiempos han cambiado — ¡Loco! ¡Vengan! ¡Vamos a temprano fijarnos! ¡Está toda la simplemente yuta! ¡Parece que lo agarraron al Frente! en María retorcía un jean en el patio del rancho de su novio Chaías. Vivía allí hacía dos semanas, exilada contra nuestra y ya no hay ley, no hay iguales, no existe el milagro de la salvación. por Como si vez primera él yde sula poderío casa de místico su familia, incluyeran tras una la discusión condenacon y la su salvación, padrastro, el un mito poco del respetado Frente Vital dealer me de la la puerta a la obscena comprobación de que su muerte incluye su santificación y al mismo abrió zona, miembro clan época. de los Chanos. tiempo el final del de una Esta historia intenta marcar, contar ese final y el comienzo de una — ¡Loco! ¡Parece que mataron al Frente! era Los pibes cuadra que desde afuera parece un acudir barrio pero por se dentro es protección puro pasillo, todos en la que de ya esa no habrá un pibe chorro al que poder cuando busca ante el menos ella escarmiento del aparato policial, o de los traidores que asolan como el hambre la vida cotidiana salieron corriendo tal como estaban. María se quedó parada allí, sin volver la vista atrás, disimulando de por la villa. pudor a causa de ese noviazgo corto pero in— tenso que ya había dejado de tener con el Frente. Prefirió Capítulo 1 decirse a sí misma: “Yo me hago la estúpida”. Especuló con que si algo verdaderamente malo ocurría, alguien llegaría a avisar. Por eso hizo como que frotaba la ropa, soportando las ganas de llegar también ella, más rápido que ninguna, desesperadamente, a ver la suerte que había corrido el chico de quien a pesar de la separación reciente, aún estaba enamorada. —Lo mataron al Frente —dijo, después de unos diez minutos una mujer del otro lado de su cerco. María lo escuchó sabiendo que algún día podía suceder, pero jamás tan pronto: ella trece y él diecisiete, y esas profusas cartas de amor que hablaban de un futuro que se le antojaba el único aunque ahora estuviera con otro, aunque su nuevo novio fuera uno de los amigos de Víctor, aunque el mundo se cayera. Salió secándose las manos en el pantalón, y anduvo una, dos, tres cuadras, cruzó el descampado, y se metió en la villa 25 de Mayo directo hacia el rancho de su madre, el mismo del que se había escapado para refugiarse en la casa de Chaías. Apenas entró, se arrojó a los brazos de la mujer, como hacía mucho tiempo que no lo hacía: —Ma, me parece que lo mataron al Frente, acompañame —le dijo llorando en su hombro. Laura estaba cubierta sólo por una sábana, acalorada por el peso de la humedad que a las diez y media de la mañana antecedía a la tormenta; el cuerpo exhausto después de una noche de Tropitango con el Frente, las chicas y el resto de los amigos que quedaban en libertad. La despertó una bulla atípica para una mañana de sábado, una agitación que de alguna manera preanunciaba la batalla que sobrevendría. Su madre no tardó en alertarla. Le dijo, sin siquiera saludarla, con una voz áspera pero sin embargo piadosa: —Lau, me parece que lo mataron al Frente. Salió de la cama anestesiada, sin sentir el peso del cuerpo trasnochado, de los litros de alcohol que había tomado mientras bailaban por undécima vez en el centro de la pista con esos romances tortuosos entonados por Leo Matiolli y su banda en el escenario, en vivo y en directo. Hizo la media cuadra de pasillo que la separaba del potrero desierto que dejaba ver el escuálido frente de la villa: — ¡Parecía como si estuvieran buscando al Gordo Valor! ¡La cantidad de policías que había! Los más cercanos a Víctor se fueron arrimando todo lo que pudieron al rancho donde lo tenían encerrado. Se habían escuchado los tiros. Varios habían visto de refilón cómo Víctor y tras él Luisito y Coqui, dos de los integrantes de lo que la policía propagandizó como La Banda de Los Bananita, pasaban corriendo por el corazón de la 25 con las sirenas policiales de fondo, cruzaban por el baldío que da a la San Francisco y se perdían en uno de sus pasillos metiéndose en el rancho de doña Inés Vera. Supieron por el veloz correo de rumores de la villa que Coqui cayó rendido en la mitad del camino, cuando al atravesar una manzana de

monoblocks en lugar de seguir escapando intentó esconderse en una de las entradas. Desde el momento de los disparos no hubo más señales sobre lo que había pasado. Nadie sabía si Luís y el Frente estaban vivos. Los policías se vieron rodeados apenas se internaron en la San Francisco; con cada vez más refuerzos intentaban disuadir a los vecinos de que se retiraran. Mauro avanzó por entre los ranchos y consiguió treparse al techo de la casilla cercada por un batallón de policías en la que habían intentado refugiarse Víctor y su compinche, Luisito. Mauro era uno de los mejores amigos del Frente, un. integrante fuerte de la generación anterior de ladrones que había, después de pasar demasiado tiempo preso y tras la muerte de su madre, decidido alejarse del oficio ilegal y buscarse un trabajo de doce horas para lo básico, ya lejos de las pretensiones. Mauro había influido en Víctor con sus consejos sobre los viejos códigos, el «respeto” y la ética delincuencial en franca desaparición. Mauro recuerda bien que dormía con Nadia, su mujer, cuando lo despertaron los tiros. “Le dije: ‘Uy, los pibes’. Porque siempre que se escuchan tiros es porque hay algún pibe que anda bardeando. Me levanté, me puse un short y encaré para aquel lado.” Apenas salió de su rancho una nena que vive a la vuelta y que lo sabía amigo inseparable de Víctor, a pesar de que para entonces él ya comenzaba a “dejar el choreo”, le dijo la frase tan repetida aquella mañana: —Me parece que lo mataron al Frente. Corrió hasta la entrada de la San Francisco. Un policía lo frenó: —No podés pasar. Mauro continuó sin mirar atrás. El policía le chistó. Él siguió acercándose a Víctor. —A vos te digo, no podés pasar. —Qué no voy a poder pasar —le dijo—. Yo voy para mi casa, cómo no voy a poder pasar loco, si no hay una cinta ni nada. Durante unos minutos creyó, incluso se lo dijo a Laura, que el Frente había podido escapar. «Este hijo de puta se les escapó.” Igual se trepó al techo, para cerciorarse. Desde lo alto podía ver la mitad del cuerpo de Luís saliendo de la puerta del rancho. Estaba inmóvil, parecía muerto pero sólo lo simulaba por el pánico al fusilamiento: Mandó a pedir una cámara de fotos que no tardó nada en llegar. Disparó varias veces para registrar lo que sospechaba que la Policía Bonaerense ocultaría. Temía que Víctor estuviera herido y que, tal como estaba marcado por la Bonaerense, dejaran que se desangrase al negarle la asistencia médica. Por eso amenazaba con arrancar las chapas de la casilla si la policía no se decidía a sacarlo de allí. Hasta que Luís no pudo evitar que contra su voluntad las piernas comenzaran a temblarle. Uno de los uniformados se dio cuenta: —Che, guarda porque éste está vivo. Laura vio cuando lo retiraban del lugar en una camilla con la cabeza ensangrentada por el tiro que le rozó el cráneo. Chaías consiguió acercarse a él. Luís lloraba. —El Frente, fijate en el Frente —alcanzó a decirle antes de que lo metieran en la ambulancia. Laura se preocupó cuando unos minutos después la segunda ambulancia que había llegado para los supuestos heridos se fue vacía. —Señor, ¿y el otro chico? —preguntó a uno de los uniformados con miedo a la respuesta. —Está ahí adentro, lo que pasa es que está bien —le mintió. — ¿Y por qué una de las ambulancias ya se fue? — ¡Porque está bien, nena! —cerró el policía. Entre los que peleaban su lugar cerca del rancho también esperaba Matilde, confidente privilegiada del Frente, cómplice de hierro a la hora de dar refugio después de un robo, cartonera y madre de Javier, Manuel y Simón Miranda, sus mejores amigos, los chicos con los que a los trece había comenzado en el camino del delito. Matilde había conseguido escurrirse hasta la puerta misma del rancho y desde ahí hablaba con Mauro amotinado en el techo. Estuvo casi segura de que al Frente lo habían matado cuando presenció las

familiar la policía seguiría reteniéndolo en el rancho de doña Inés Vera. —Vayan a buscar a la madre que está trabajando en el supermercado San Cayetano de Carupá — propuso un chico. Allá partieron Laura y Chaías en un remise. Pero Sabina estaba en la sucursal de Virreyes. Volvieron al barrio. La gente seguía acumulándose alrededor del rancho. A Virreyes corrieron a buscarla otros vecinos. —Vení Sabina porque hay un problema con la policía. —Pero dejalo que se lo lleven a ese guacho por atrevido. Yo no voy a ninguna parte —se negó Sabina, como siempre en lucha contra la pasión ladrona de su hijo menor, dispuesta a que lo metieran preso con la esperanza de que el encierro en un instituto lo reformara y lo convirtiera en un adolescente estudioso y ejemplar. —Venite que está adentro de una casa. ¡Venite! La convencieron. Sabina pensó: “Éste tomó como rehén a alguien y está esperando que yo llegue para entregarse, pero antes lo voy a trompear tanto...”. No llegó a imaginar la muerte de su hijo hasta que el auto se asomó al barrio doblando por la calle Quimo Costa y pudo distinguir desde el otro lado del campito un móvil de Crónica TV y un helicóptero sobrevolando la muchedumbre. “Cuando vi el mosquerío de gente y de policías me temblaron las piernas.” Bajó del remise y escuchó que gritaban: — ¡Viene la mamá! ¡Viene la mamá! —atravesó desesperada y los pibes y las mujeres iban abriendo paso a lo largo de todo ese pasillo. Fue en ese momento en que se le unió como una guardaespaldas incondicional Matilde, experta en reclamar por sus chicos y pelearse con la policía cada vez que caían presos. Juntas llegaron a la valla humana de policías que custodiaba el acceso al rancho. Sabina dijo, con los labios apretados: —Soy la madre —y entró. María, la ex novia del Frente, en ese mismo momento caminaba sostenida por su madre hacia el campito que da a la vereda de la San Francisco por un lado y la 25 por el otro. Lo primero que vio fue la flaca silueta de su novio Chafas que saltaba en el medio del campo y gritaba. “Todos gritaban, me mareé de repente, no veía nada, no entendía nada, me había puesto muy nerviosa, temblaba, tenía miedo y no sabía bien de qué. Hasta que llegué a la puerta del rancho, porque me iban dejando pasar, y la vi a Sabina.” Ella, Sabina Sotello, intentando conservar la calma, queriendo creer a pesar de todo que el sabandija había tomado rehenes, preguntó intentando parecer tranquila: —Dónde está mi hijo? El hombre escribía a máquina desarrollaba lenguaje judicial los que habían llevado a la Una mujer que policía de pelo corto, subcomisaria a en cargo del operativo, la hechos miró y no quiso contestarle. muerte —Yo soy la mamá —le dijo, dándole todos los motivos del mundo en uno para que le contestara. de Víctor Manuel Vital esa mañana de febrero. La historia tiene domicilio: el número 57 de la calle Sabina miró hacia los costados buscando el rostro de Víctor. Pero no alcanzó a distinguirlo. “Yo creía General que me Pinto, esquina Freñch. Allí, en la puerta de casa, Víctor le dejó en custodia Gastón, el que hermano lo iba a encontrar ahí parado, qué sé yo, y su esta mujer no me decía qué había a pasado, así me mayor de saqué.” La Chafas, lascuello cadenas, las pulseras, anillos de oro, fetiches de status que siempre llevaba agarró del del uniforme y la los levantó contra unlos ropero pequeño que había en aquel cuarto de puestos. dos por Marchó, preparado para «trabajar» a encontrarse con otros dos adolescentes con quienes solía dos. compartir los mi hijo? —Dónde está golpes: Coqui y Luisito, dos ladrones también de diecisiete, y de otra villa con nombre católico: Santa —Calmate, calmate. Rita. —Dónde está mi hijo? Ellos dos y dos hermanos hijos de un ladrón conocido como “El Banana”, se harían famosos tiempo —Pará, pará, calmate. después Sabina no dudaba en estrangularla si no hablaba, no se la quitarían de las manos si no le aclaraban de la muerte de Víctor en una de las primeras tomas de rehenes televisadas. Habían querido robar a qué había una pasado con Víctor. Y entonces escuchó el tecleo de una máquina de escribir sobre una pequeña mesa. familia y en lugar de escapar rápido se habían entusiasmado con la cantidad de objetos suntuosos que “Y había cuando escuchás eso ya te imaginás, ¿viste?, cuando están escribiendo...” en el chalet de Villa Adelina. Algo parecido a lo que les ocurrió ese 6 de febrero cuando tardaron en robar una carpintería a sólo ocho cuadras de French y Pintos. Gastón intentó persuadirlo: que no fuera, que se quedara esta vez porque el lugar tenía un “mulo”, que en la

jerga significa vigilador privado; que otros ya habían “perdido” intentando lo mismo. Víctor no quiso creerle. En menos de diez minutos estaba encañonando al dueño de la fábrica de muebles. En quince salían corriendo del lugar muy cerca de la mala suerte. Los dos patrulleros que rondaban la zona recibieron un alerta radial sobre el asalto. “Tres NN masculino, de apariencia menores de edad se dirigen con dirección a la villa 25”, escucharon. En el móvil 12179 iban el sargento Héctor Eusebio Sosa, alias “El Paraguayo”, y los cabos Gabriel Arroyo y Juan Gómez. Y en el 12129 el cabo Ricardo Rodríguez y Jorgelina Massoni, famosa por sus modos, como “La Rambito”. Las sirenas policiales se escuchaban cada vez más cerca. Víctor corría en primer lugar, acostumbrado como ninguno a escabullir- se: en el último tiempo ya no podía pararse en ninguna esquina. Su sola presencia significaba motivo suficiente para una detención. A sus espaldas pretendían volar Coqui y Luisito. —No puedo más! ¡No puedo más! —escucharon quejarse a Coqui, que quedó relegado en el fondo por culpa de sus pulmones comidos por la inhalación de pegamento. Riéndose del rezagado, el Frente y Luis entraron por el primer pasillo de la San Francisco. Alicia del Castillo, una vecina de generosas proporciones, caminaba por el sendero con su hija de dos años de un lado y la bolsa del pan en el otro. El Frente la agarró de los hombros con las dos manos para correrla: ya no llevaba el arma encima. En seguida “colaron rancho”, como le dicen los chicos a refugiarse en la primer casilla amiga. La mujer que les diosin paso para que se salvaran, doña Vera, se paró la puerta como descartaron para negociar el cargo de “tenencia” en casoInés de entregarse. Lo en mismo que el dinero: esperando lo que pasara tiempo los chicos se metieron debajo de la mesa como si jugaran a las escondidas. guardó ella el debajo deyun colchón y lo encontró la policía aunque nada de eso conste en las actas Los policías habían visto el movimiento. Ni siquiera le hablaron, la zamarrearon de los pelos y a los judiciales. empujones liberaron la entrada. Los chicos esperaban sin pistolas: Luisito me contó que se las dieron a En cuclillas bajo la mesa; el Frente se llevó el índice a los labios: “Shh... callate que zafamos...”, doña murmuró; y Inés, quien las tiró atrás deyun ropero. Las entrar al rancho apuntando con sus reglamentarias. El vieron a una mujer policía dos hombres sargento Héctor Eusebio Sosa, “El Paraguayo”, iba adelante con su pistola 9 milímetros. Pateó la mesa con la pun-. ta de fierro de su bota oficial; la dejó patas arriba en un rincón. Víctor alcanzó a gritar: —No tiren, nos entregamos! Luis dice que murmuraron un “no” repetido: “No, no, no”, un “no” en el que no estaban pudiendo creer que los fusilaran: “Nos salió taparnos y decir ‘no, no’, como cuando te pegan de chico”, me contó Luisito en un pabellón de la cárcel de Ezeiza, condenado a siete años de cárcel por los robos que después de la muerte del El Frente falleció casi en el momento en que el plomo policial le destruyó la cara. Las pericias dieron Frente siguió cometiendo, exultante al recordar los viejos tiempos después de tanto, el día de su cuenta cumpleaños de cinco orificios de bala en Víctor Manuel Vital. Pero fueron sólo cuatro disparos. Uno de ellos le veintiuno. atravesó Y describió sin parar la escena final:ySilbaron en aire estrecho de aquella miserable de la mano con que intentaba cubrirse entró en el el pómulo.. Otro más dio en la mejilla. Yhabitación los dos dos por en el últimos dos cinco disparos a judicial quemarropa. Luis supo que los fusilaban; como impulsado un un resorte hombro. En la causa el Paraguayo Sosa declaró que Víctor murió paradopor y con armasaltó en la hacia la mano. puerta. En el aire una bala le Suprema rozó el cráneo. con la mitad del cuerpo afuera del rancho, Pero la Asesoría Pericial de la Corte,Quedó por pedido de la abogada María del Carmen Verdú, hizo ganándole durante el proceso judicial un estudio multidisciplinario. Los especialistas debieron responder, medio metro teniendo en al pasillo. Se desmayó. El Frente intentó protegerse cruzando las manos sobre la cara como si cuenta el ángulo de la trayectoria de los proyectiles, a qué altura debería haber estado la boca de con ellas tapara un molesto rayo de sol. Luisito recuperó la conciencia a los pocos minutos, pero se fuego para quedó impactar de esa manera. Teniendo en cuenta las dimensiones de la habitación y la disposición de los petrificado dehubieran parecer un cadáver. muebles, si tratando los hechos sido como los relató Sosa, él debería haber disparado su pistola a un metro sesenta y siete centímetros de altura. Esto significa que para haber matado al Frente, tal como dijo ante la justicia, Sosa debería haber medido por lo menos tres metros treinta centímetros. Con el rostro enrojecido por la presión del estrangulamiento la mujer policía, elevada diez centímetros del suelo por la fuerza de la mujer que la tenía del cuello, le dijo finalmente a Sabina: —Su hijo está muerto. Ahí está, no lo toque. En el piso de tierra yacía Víctor, con la frente ancha y limpia que le dio sobrenombre, sobre un charco de sangre, bajo la mesa sobre la que escribían el parte oficial de su muerte.

pero organizadas para representar un policía rodeado por cuatro ladrones: uno —el vigilante— en el centro rodeado por los otros equidistantes como ángulos de un cuadrado. los hombres sin trabajo. un poco más abajo que las sepulturas. cerrándose las nubes negras hasta semejar sobre el rancherío una repentina noche. Cuando comenzaron los tiros. el dragón y la calavera.. Así comenzó la leyenda. A la media hora había casi mil personas rodeando a ese chico muerto y ciento cincuenta uniformados preparados para reprimir. Son los mismos cinco puntos que tienen tatuados en diferentes lugares del cuerpo los amigos de Víctor que fui conociendo a medida que me interné en la villa. la misma y que ahora dibujan los creyentes en las paredes descascaradas del conurbano junto a los cinco puntos que significan “muerte a la yuta”. Como una señal todo poderosa.” Era la marca que Víctor le había hecho a las zapatillas. un candidato al calabozo. Javier. Porque hasta la señora de ochenta años empezó a tirar piedras”. se los hizo sobre el omóplato . Es una especie de promesa personal hecha para conjurar la encerrona de la que ellos mismos fueron víctimas. Son cinco marcas. como mostrándoselo a todo el mundo. el ladrón más popular en los suburbios del norte del Gran Buenos Aires. y que de allí en más se desafía a vengar su propio destino: el juramento de los cinco puntos tatuados augura que esa trampa será algún día revertida. el cuarto miembro de lo que precariamente fue una “bandita”. de Alvear Abajo. especie de hermano de los demás y sobre todo compinche íntimo del Frente. La violencia de la tormenta se agitó sobre la indignación de la turba. Llegaron de Santa Rita. los que se grabó en su ancha espalda Simón. del Detalle. los perros rabiosos de la Bonaerense. las novias. Y la misma marca tiene. El dibujo pretende que el destino fatal recaiga en el próximo enfrentamiento sobre el enemigo uniformado acorralado ahora por la fuerza de cuatro vengadores. no lo sacaron como a cualquier cristiano. Y Facundo. los escopetazos policiales. la 25 y La Esperanza dieron batalla a la policía. La noticia sobre el final del Frente Vital corrió por las villas cercanas como sólo lo hacen las novedades trágicas. vi las zapatillas que en la planta tenían grabada una ‘y’ bien grande. Llegaron los carros de asalto. me explicaron los pibes. cuenta Laura. aunque suelen ser varias las interpretaciones y no hay antropólogo que haya terminado de rastrear esa práctica tumbera. casi siempre del tamaño de un lunar. los niños. Ese alarido y el llanto que lo precedió fueron suficientes para que quienes esperaban perdieran la esperanza: un policía había masacrado a Víctor Manuel “El Frente” Vital. como las fichas de un casino. entienden en la villa. Los vigilantes lo sacaron destapado. lo que obtenía lo repartía entre la gente de la villa: los amigos. Tenía diecisiete años. el menor de los hijos de Matilde. el cielo se oscureció de golpe. Yo lo vi. “Justo donde estaba había un agujerito y pude ver cómo lo sacaban y cómo los hijos de puta se reían y gozaban de lo que habían hecho. en el bíceps abultado del brazo derecho. con una diferencia metódica que lo volvería santo. Su llegada a la escena de los hechos había provocado un silencio sólo alterado por el ruido que hacía el helicóptero suspendido sobre el gentío. el Grupo Especial de Operaciones. “Yo sabía que todo el mundo lo quería pero no pensaba que iban a reaccionar así. el mayor de sus hermanos.. se los tatuó en la mano.Sabina soltó un grito de dolor. Bajo el torrente los vecinos de la San Francisco. Ese dibujo asume que el ladrón que lo posee en algún momento fue sitiado por las pistolas de la Bonaerense. y durante los últimos cuatro había vivido del robo. Por eso para la policía el mismo signo es señal inequívoca de antecedentes y suficiente para que el portador sea un sospechoso. las doñas. estalló como lo hacen sólo los combates. Y comenzó a llover. Manuel. muerte a la policía. el del medio. Son cinco puntos gigantescos. la infantería. Laura consiguió acercarse a su amigo hasta quedar refugiada en uno de los ranchos que dan al lugar donde lo mataron.

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. gorra.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. si hubiéramos San Fernando’. Esa noche Simón se durmió pensando otra vez en el día en que regresaría a la calle y añoró estar en la villa. la ropa me de contó su amigo. todo el cuerpo raspado del alambre porque lo habían bajado de los pantaloneslas Reconoció y se calles. ¡Si yo ayer hablé con él! Laura se largó a llorar. Al final puso una canción que el Frente escuchaba como parte de su personal religión. y sin largar el humo puso en un grabador. en el que un patrullero los cruzó. empezó a romper cosas. pero para mí ése es el Frente —les dijo a ios de su ranchada. de “Con los pibes piedrazos de ladel gente. Ese en las 6 de suelas. se quiso escapar. febrero Pensé Manuel que estaba detenido muerto. que le habían regalado. calabozo No lo mirábamos podía creer. chicos Fue del a través mismo de barrio Facundo y con que un Luis pibe conoció de Boulogne al Frente. robo fallido Después en la comisaría vino una banda ira. Él no pudo más que creerle.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. o en Metrópolis. Ahí desde enfocaban se repuso. lo encendió.! no quiero coronas ni caritas tristes. luchó con los celadores. la bailanta de Capital. Lo drogaban mucho y temblaba solamente de lo drogado que lo tenían. del el Frente Todos se cruzó se quedaron con Coqui. Primero cumbia colombiana. una tarde de la última primavera su abuela. veía Cuando todo vino el barrio. fuimos y lo encontramos muy mal. —Eh! ¡Guachas! ¡Pónganse las pilas! —No. Facundo también había caído poco tiempo antes del asesinato en el que por más deseos y mensajes conjuradores de la muerte. y me quería De repente matar apareció porque no en estaba Crónica ahí TV con unél. guachas?! —Ustedes están re locas. Y De vio ahí que lo trasladaron sacaban en a una una camilla comunidad el cuerpo parade adictos alguien. con ellas potrero. Del otro lado escuchó en la voz de ella el aturdimiento que deja la muerte. para llorar solo. —No. —Ojalá las Mai umbanda Compartía celda con del dos barrio. pasaba de la celda. después el grupo mexicano Cañaveral. y entonces le pegaron mucho. Sabía cuán marcado estaba Víctor Vital por la policía de San Isidro. Chafas se demoró dos minutos de más porque qúiso antes de invertir en pastillas pagar la cuota de un crédito que había pedido en la zona. Armó un porro enorme gastando toda la marihuana que le quedaba. como él seguía con problemas. estaba creyó con reconocer psicólogos”. Me puse re mal. mataron al Frente. Ese día también supo del crimen por la televisión. haber vuelto al rancho después de un “hecho” con los bolsillos llenos de billetes para sumergirse en el Tropitango. Al día siguiente volvió a marcar el diecinueve y pidió vía cobro revertido con la casa de su amiga Laura. lejos. púas. en Florencia Aunque Varela. decile vos. queyhabía a su vez sido a través de Luis “compañero” queFrente. cuando silbando bajo volvían al barrio después de haber robado una panadería. cumbia de sicarios. “Fue un desastre.. Me quería matar. aspiró profundo. cartel: porque ‘Primicia. la ceja lastimada. los temas que escuchaba el Frente. Lo inyectaban y estaba todo lastimado. Le agarró un ataque de nervios. No pudo más que cortar y subir a la celda.Siempre Era Crónica Sábado en directo por Canal y se 2. —Lo.! sólo quiero cumbia para divertirme. callados. que yo vivo ahí —frenó Manuel al que manejaba el control remoto del televisor colgado no afuera lo que pasó. —Cuándo?! —Qué pasa? —Hacete un rato. el barrio había llorado a mares. Ni siquiera necesitó que le contaran los detalles. Después.” estado juntos capaz que —Pará loco. el otro“Al integrante final cuando de Los casi Bananita lo subían con a la quienes ambulancia fue a lo robar reconocí por por última la y vez. quiso saltar el alambre. ya no me importaba nada después de eso.disfrazado de lealtad o de “respeto”. la angustia que precede a la entrega de una pésima noticia. —casi gritó en el silencio carcelario del Agote. había los raspado ranchos. Había sido después de un robo con Chafas.! y que no me recen cuando suenen ios tambores. por porcómo el último lo llevaban. su novia de entonces. la boca lastimada. Laura estaba con Mariela.. una de que no. de de San tiros de la Fernando. Facundo terminó internado en el Instituto de Recuperación de Adictos de Monseñor Ogñenovich en Mercedes que más tarde se haría famoso por las denuncias sobre malos tratos y torturas a menores. —se filtró por el tubo. mejor decile vos —escuchó Simón. Decían que . el corte Yo había empezamos caído a hacía hacer un mes zapping. encerrarse aún más dentro del encierro. —Qué me tienen que decir.

en lo extenso del enfrentamiento. Esa tarde. así. Hasta hoy. el desgarbado morocho que. que paremos un poco porque puede haber otra víctima. Juntas. aterrorizados ante la posibilidad franca del linchamiento. Simón y Javier. tan lejana hasta entonces. tan . La policía tuvo que armar un cordón contra el que los amotinados arremetieron una y otra vez: a uno de los uniformados lo hirieron en tina pierna. Pero. Pasaron cinco horas en la seccional hasta que les dijeron que tardarían en entregarles el cuerpo. Sabina suele recordar riéndose con ternura que Matilde. dice Chafas. Como si las balas hubieran dado en cualquiera de sus propios hijos. Las armas que habían desaparecido del barrio por el nimor de las razias volvieron apenas asesinaron al Frente. aunque obtuvieron la autorización judicial. la de la muerte. debían hacerlo policías de la comisaría ira. La venganza estaba demasiado cerca de los deudos enardecidos que no paraban de arrojar piedras y palos contra los uniformados y sus escudos transparentes. que llovía como si fuera llorar”. avergonzada de sus pies desnudos por la pérdida de las ojotas.habían quemado a un vigilante. la vecindad se hiciera de las armas escondidas en villas aledañas por el rumor de una razia que lo asolaría ese fin de semana. Como María que en el fragor dejó las suyas clavadas en el barrial. donde ella nunca quiso abrevar. Manuel habló con su madre desde la comisaría por teléfono: le rogó que gestionara su visita al velorio. La batalla fue de tal magnitud que Sabina Sotello tuvo que salir del estupor. contra la tempestad desatada. me dijo Sabina sobre la calidad de ios bolsillos de los deudos de su hijo.. que paremos. sentada en un banco de la seccional. bajo la lluvia. pero el clima que había en el velorio era tan enrarecido que a Matilde y a Sabina les pareció un peligro inmenso el operativo. cómplices a ios ojos de todos.” Sabina cruzó el pasillo y habló ante la multitud: —Yo les pido por favor que me dejen terminar. las dos mujeres partieron a la comisaría para los trámites burocráticos a los que siempre se condena al familiar del chico acribillado. Lentamente los combatientes fueron abandonando la furia y dejando la tarde libre a la pena. estos hijos de puta se van! —dijo. Matilde no volvió a separarse de Sabina. y pensar en qué hacer para calmar la sed de venganza por la muerte de su hijo. un traslado que los jueces suelen conceder a los reos cuando sufren la muerte de un familiar cercano. “Nunca vi tantos fierros juntos”. compañeros de la Rambito y Sosa. Sabina jamás se olvidará de Matilde. trataba de disimular tapándolos el uno contra el otro. “Para colmo llovía tanto. Sospechaba que la policía dispararía con balas de plomo y temía que. Si trasladaban a los hermanos hasta la casa de French y General Pintos. la madre de Manuel. que era una batalla campal. Sabina regresó a la casilla donde el fiscal y los funcionarios judiciales esperaban una señal para abandonar la villa. embarrada hasta las rodillas y perdiendo las ojotas en la lucha. escupiendo a la cara de los miembros del Grupo Especial de Operaciones. siempre sancionando con el desprecio la actividad ilegal de su hijo. «Ellos en definitiva salieron agarrándose como pollos mojados de mi brazo y de Matilde”. tan en la vereda de los chorros. donde velaban a Víctor. De alguna manera Víctor había sido durante esos años de asaltos y fuego casi un hijo para ella. no se lo permitieron ellas. «y0 pensaba que iban a matar a alguien más y tuve que reaccionar. La rememora corriendo entre los tiros.” Se veían mujeres pateando patrulleros. que lo habían herido. una imagen de surrealismo nipón en medio de la miseria. a otro le quebraron la clavícula de un palazo. a Manuel y a Simón les duele que los hayan privado de esa ceremonia de despedida. escondiéndolos como una niña bajo el asiento. me contó Sabina varias veces a lo largo del tiempo en el que reiteramos esas conversaciones pausadas mientras me acompañaba a recorrer el largo viaje que la reconstrucción de aquella muerte me llevó a iniciar sin fecha de regreso. sus propias madres. respirar profundo. caminaba blandiéndose contra el viento con una sombrilla roja enorme que parecía sacada de una playa familiar de la costa.

había unos dichopocos metros cuadrados por donde me-podía mover. “mañana voy a la villa”. Así transformar personajes fue la despedida de Víctor”. Me esperaba con el uniforme de vigiladora privada en la puerta de un supermercado de San Isidro. Chaías dice La fila de autos. sobre el borde delhasta descampado. “Después los pibes que venían empezaron a juntar plata para comprar coronas —me contó Chaías. sin saberlo. que me hagan una corona con flores de Boca”. “-tengo un Tigre Eran tantos que fueron necesarios dos micros y un camión con acoplado para trasladar el cortejo cumpleaños la cubriendo el en cajón. Hubo quien en una esquina se puso a disparar como homenaje en medio del responso y Pato. Esto era un mundo. el martes. en que ya no supo qué más hacer para frenarlo. que hablaríamos decenas de veces por teléfono y que me retaría como una mamá preocupada por un hijo cuando desapareciera por demasiado tiempo. me dijo en el remise que nos llevaba desde el cemento poblado de la Panamericana hacia la villa. una fecha en la que ella. daba que la vuelta estaban tan “enfierrados” que podían pararse delante de un móvil policial y destruirlo con un cargador completa bordeando la villa 25. siempre tan difíciles de ubicar. para convencerlo de que dejara el delito. su ausencia enSabina. El extrañamiento del foráneo al conocer los personajes y el lugar.—cuenta Sabina en el cuarto donde estuvo el cadáver de Víctor—. los códigos al comienzo incomprensibles. llegó la compostura. La cuadra de French entre Pinto e Ituzaingó se llenó de chicos y chicas que armaban grupos en los cordones de la vereda. matizada con el juego del embolsado y la carrera de esquíes de madera preparados con tablas conseguidas en un aserradero por su hijo mayor. llamar a la tranquilidad a los amigos. Siempre que pasa algo así alguien saca un cuaderno y van juntando para comprarle las coronas que el finadito se merece. el un lenguaje. el hermano mayor de Víctor. Sabina intentaba que nadie respondiera a la provocación. despidió a Víctor Manuel “El Frente” Vital. en la pertenencia que se siente cuando se camina una cuadra y se cruzan saludos con los vecinos. Hubo un momento. por A lo largo de los Quimo Costa. salva Pasaron dos años desde el díayque pisé por al primera vez la villa. Se contuvieron la mañana siguiente. Y las esos disparos a los territorio que parecía aunque en realidad sean tres villas en lascomenzaron que se cruzan Navidad. hacia el Cuando cieloinexpugnable. sin horario alguno. se comenta con alguno el tiempo. “estoy desalvación. cuandolos casi a las cargadores nueve disparando hacia de el barro reseco baldío. recuerda orgullosa Lo enterraron con las banderas de Boca y de su muerte en una consagración. gente que yo no había visto en mi vida que llegaba de todas partes. le ponga punto final al presente por imposición del futuro. la dureza de los primeros como bromeando sobre futuro anunciado. Faltaba casi un mes para el cumpleaños de Víctor Vital. la familia y los amigos organizan cada año una inmensa chocolatada para los chicos de la zona. respirando a bocanadas el momento inmediato. una hilera de jóvenes vaciaba cada uno de vengadores. villa”. Cada tanto hacían sonar las sirenas golpeando con su presencia. una multiplicación de esas esquinas que se esparcen por los rincones del conurbano norte. una posible de esta historia: “la villa”. que esa noche amaneció allí—. Asíahí quedó bautizado desde Una el principio él caótica ese siempre la pompa fúnebre se asomó frente a la villa los tiros sonaban como en de balas andaba. se ganaba hacía tiempo la vida con un empleo elegido adrede en las antípodas del oficio ilegal de su hijo. últimos Capítulo II acotado. Tampoco podía calcular que al fin de la historia sería ella misma quien me guiaría.” La mayoría de ellos estaban armados. Sí. el momento mismo en el que se está sin que una próxima actividad. todos los remises de la zona y ‘os que ese fin de semana habían sido robados. Los patrulleros de la ira. «Salimos de acáHasta y dimos la vuelta por los lugares donde sacaron el ataúd la cocina lodel subieron carro fúnebre. Sabina. asado en la villa”. el 29 de julio. Entonces se . Cuando conocí a Sabina Sotello no imaginaba que tanto tiempo después seguiría yendo a visitarla. un compromiso tomado. Y entre las decenas de coronas había una igual a la que había pedido durante sus entero. diálogos. fue mutando en cierta cotidianeidad.” Fue una romería. tuvo que imponer orden. La villa fue al comienzo un territorio mínimo. la mamá del ladroncito muerto y canonizado. acosado por la policía: “Si me agarran. «este domingo me espera un pibe en la villa”. se pregunta por dónde andarán los pibes. nunca dejaron de rondar la casa durante las veinticuatro horas que duró la despedida final. hasta los secretos de las villas donde reinó el Frente acompañándome con su talante y su presencia de madre hacia los ranchos donde nunca antes me habían dejado entrar. meses.

inscribió en un curso de seguridad. La escuela le resultaba un aburrimiento insufrible y la calle le del brazo. Él era tornero. Le contó lo que había pasado. con un tercer amor. Víctor lo tomó como una broma. Pato tenía dos años cuando escapó de compré él y de el ranchito que ahora es esta casa y nos instalamos”.” Sabina cuenta queaentonces ella lo anotó El Frente empezó a apartarse del sagrado camino que para él había imaginado su madre cuando en un tenía doce y curso de computación cerca de la estación de San Fernando. se afán por el trabajo no pudo controlarlo. que hacía y siempre se la había olvidado. Se mudó con sus San Fernando. Antes de ser custodia y de manejar un arma. Apenas pudo se levantó al alba y marchó al pueblo. Vivían en un retazo de campo seco. que yo Después. el robo de las bicicletas. Ganaba lo suyo pero lo dilapidaba en alcohol y por ese juerga. Tenía Soportó hasta que murió la suegra. acosando a Sabina y amenazándola con quecasamientos. se puso hacer tiro al blanco.” El gendarme quiso que vivieran juntos y asumir la paternidad del niño. Tenía catorce años cuando se enamoró de un gendarme. Lo intentó otra vez. la gozaba en pleno auge. Llegó a San Fernando a trabajar cama adentro en la casa de una familia acomodada. como un detalle que hacía todavía más pintoresca su elección taimada por hacerse del dinero ajeno. de una señora anterior. después de visitar a un niño en agonía atrapado en la terapia intensiva. Paz y se fueron a vivir juntos. Pero ella misma dice que campañas políticas del peronismo.” comisaría Otero. escándalos queentonces de vez en cuando hacía hecho un en la curso de fotografía y podía vivir de tomar imágenes escolares. aprovechamos para escapar. “A ver cuando me entregás un hecho Sotello”. iba los viernes y aparecía los lunes. Allí conoció a la mujer que se transformaría en su madre para el resto de la vida. Sabina había hecho un largo camino de esfuerzos por lograr una estabilidad económica que le permitiera darle a los suyos lo que ella nunca había tenido. zapatillas. Fue cuando Compraron un terreno en José C. Pero todo fue Entonces peor. Sabina y sus dos hermanos varones caminaban cada mañana varias leguas. La historia terminó un mediodía en que ella policiales. “pobres como los más pobres”. Por eso lo maldije a mi viejo. Volvió a enamorarse de un hombre que parecía bueno y sería padre de su segundo hijo. esperaba con paraun él. En el barrio son tan chusmas que ella les dijo a todos que yo era la hija de su marido. obrero del ingenio azucarero. nuevos suegros. “Como arrancamos otra vez solos yo no estaba nunca en casa. Entregar un hecho es aportar los datos necesarios para que un lugar sea asaltado. Yúnico Víctor se me fue de las manos. le dijo cuando ella se lo contó. cumpleaños de quince y puerta del rancho. Su padre. cargamos todo en una camioneta y nos metimos en la villa. reaseguro de protección en esa convivencia tortuosa con el que laburar para alimentarlo bien. quedó de Graciana. Y empecé a decirle papá a él y mamá a ella. le enviara dinero para el pasaje. Iban descalzos. «Y allá se lo llevaron preso del forro del culo. «Yo se la pedía para vértigo pero lo seducía. de yeso que ella veneraba prendiéndole velas. Hasta que fui a hablar con la maestra y ella me contó que nunca había ido. pavadas que se afanaban al principio. Después del parto escuchó que su padre quería anotar al bebé como propio. pero no estaba era eso lo preparando canelones. Tuvo que esperar un año hasta que su hermano mayor. recordó un día en un bar en la esquina del los golpes hospital dehacia la casa de sus nuevos padres. la iba a matar. un amor de primavera prohibido. Fue en esa época que llegó Víctor. “Já! La madre vigilante y el hijo chorro!”. en la casita que está acá a la vuelta. derrochado en mujeres y alcohol. odiaba los uniformes. que había partido a Buenos Aires. Fue su madre la que se algunas desvivió por darle desde las zapatillas Adidas hasta el mejor guardapolvo. “Cuando supo que estaba embarazada me dio una paliza con esos látigos que usan para arrear los animales. Al regresar volvieron a apalearla. daba Pero la dejaba en la casa de un amigo y se lanzaba a la calle con coartada y todo.Cristo yo lo único que quería era que estudiara. Para ir a la escuela desde el rancho en el que vivían cerca del pueblo chaqueño de Las Palmas. y de ahíHabían en adelante ya no hubo manera de en frenarlo. Lo conoció sólo por los duró. Él salía a horario con su carpeta abajo todavía estaba en el séptimo grado. Sin que me diera cuenta empezó padre de con la su último hijo. Lo llamó Julio César y lo inscribió como su hijo. Acon los trece años y ya empezaron las con el denuncias saldo en cero. entre ellos un puntero político con llegada en la tanto que de terminé viviendo con ellos. Estalló una discusión y él le puso un revólver en la cabeza frente a los chicos. Así que uno de sus primeros fraudes fue fingir una dolencia para no ir a ver lo clases. abierto una cuenta bancaria común su marido un buen día se encontró droga. pero la amenaza familiar era tan fuerte que Sabina continuó sola. Odulia Medina. Se encariñó conmigo y como yo no tenía a nadie me empezó a invitar a su casa cuando estaba de franco.” . “Justo en esa casa trabajaba también la que después yo tomé como mi verdadera mamá. y tampoco Pero para ella ya había Víctor Vital casi no vivióembarazada con su padre. Me sangraba la espalda y yo me revolcaba como las víboras del dolor. Me quisieron Ella había hecho algunos conocidos tomando fotos.

Ante las primeras confesiones me fui acostumbrando a escuchar. «Vagueaba. con el brazo enyesado. me iba por ahí. sabía que hacía mucho que pretendía entrevistarlo. a prestar una especial atención a su fraseo rumbero de oraciones cortas respiradas hacia adentro. la seriedad en la que se percibe cierta actuación. relación de estos dos chicos ladrones el origen de todos de sus juventudes descarriadas. Nos íbamos juntos para Belgrano: con mis hermanos. las vendíamos a doscientos pesos. Ocho años tenía cuando salió a la calle. su hermana mayor. bicis voladoras del menemismo consumista que los chicos de San Fernando acarreaban persistentes para reducirlas no muy lejos de sus casas. las recriminaciones y los consejos deel Sabina. Andaba. Almafuerte. suavizándole la cara afilada diarios llaman “raid”. de alguna salida transitoria. Esa tarde Manuel clandestinidad. como Matilde. una larga extensión de tierra vacía que ahoga los ojos del reo al salir del penal de Olmos recién en marzo. aerodinámicas. y las anécdotas de Sabina sobre esa relación obsesiva entre Manuel y Víctor me mantuvieron pendiente de su posible libertad. la mía. en tres vasos. Su figura. o simplemente mis con el silencio. Y fue a parar a minutos la comisaría Balneario. Manuel “Quedate lo que sobra”. Vio el horizonte pampeano. Lo conocí finalmente en la oscura cocina de la casa de Estela. nosotros sabíamos y nos matábamos de risa por eso. aunque hoy en total distanciamiento del camino del delito.Aprovechó el día que cayó jugando para simular un dolor de quebradura en el brazo. esas bicicletas que se levantan con apenas el anular. una mirada de maldad y una carcajada por chiste Tal obsceno. bicis de decenas de cambios. Comenzamos hablando de su infancia. Yo estaba francamente nervioso. mi repentina timidez. mudo. Manuel es el hermano del medio en la familia Miranda. le dijo al empleado agradecido y chusma. me acuerdo. Tomamos cerveza. Ellos tenían pensado hacer ese día eso que cotidiano luego ios sobre el tiempo. Ahogué rápido. Pensaba en cómo haría para ser ante él un recio periodista que recorre la villa con prestancia. Iban hacia sepultar una casa de inquietudes artículos deportivos de la que ya les habían cantado el y larga dato. que de alguna extraña manera algo su el Hacía un mes que Manuel estaba en Siento la calle. Vendía artículos de limpieza con un amigo”. Lo conocí después de meses de espera porque cuando llegué a la villa pagaba un robo a mano armada en la cárcel de Olmos. uno de los mejores amigos de Víctor y un gran ladrón.” Manuel recuerda con cierta ternura los fetiches de la clase media de mediados de los noventa. la mamá del Frente veía en la La primera vez que Manuel cayó preso con el Frente fue los pormales un desperfecto técnico. uno de los hijos de Matilde. respetando los que de pueden mediar observación mía y una tibia exclamación suya. que finalmente terminaría conociendo. la de sus hermanos. parquedad. Manuel lo conoció en ese momento. Era una época de bicicletas re caras. contó. La moto de Vícto. de guardármela bajo los pliegues del diálogo cuando los encerraron con mi media docena de patrulleros. madre de cuatro niños candorosos que se pelean por el control remoto de la tele para dejarla siempre en una de acción. dueño de la casa. la mirada mezcla de rencor y dulzura infantil en algunos fotos que me mostró Matilde. ya robábamos por esos lados. Manuel parecía tranquilo. Pero un informe de conducta y un trámite retrasado hizo que fuera yana la esperanza de su madre. Era mentira. Después la madre se enteró cuando lo llevó a un médico.con El afecto y la lealtad en el robo y los vicios los llevó privada. el Javier y el Simón. venía del peor mal trago para aprendo un menor de de edad. enentre cuyo una calabozo tuvo que escuchar durante la primera entre visita. con todo el “respeto” necesario para ganarme sus favores de chico recién salido a la calle. la aparición masiva de esas bicicletas de metal ultraliviano. “Él se empezaba a escapar y a juntarse con nosotros. su hermano menor preso en el cerradísimo Instituto Almafuerte. desde la de robó Sarratea y . una Desde XR 100 que le había comprado Sabina ahorros y muchas horas extras como vigiladora se entonces fue prohibida esa mala junta. De los tres hermanos varones. Ahí lo empezamos a conocer. mientras los sobrinos se le colgaban de los brazos y sentaba a la más pequeña sobre sus piernas. No alcanzaron hacer diez tendría cuadras la capacidad de apaciguar ansia por preguntar. bajo lo profundo de sus ojos verdes. casi tanto como con el tiempo esperaría una visita autorizada a Simón. pero se lo había hecho enyesar él soio para no ir al colegio. Manuel era el más retraído y el menos sociableade todos. En los encendidos días de diciembre de 2001 dábamos por seguro que saldría en libertad el primer día de 2002. la impostura de las cejas arqueadas en una versión adolescente y hermosa de maldad. a la descompuso después de haber asaltado una estación de servicio ESSO en Martínez. Diseñaron un sistema de señas por el que desde una esquina a la otra. después de un año y ocho meses. su delgadez.

” Era apenas mirarse. que si no nos juntáramos no seríamos así. con el sueño de que Víctor sin movilidad dejara de robar.” Como vemos. parábamos a media cuadra. no había distingos morales en sus dádivas. que solía ser más solícito. a quien había que jurarle por la virgen y la madre que no se la usaría para faenas ilegales. caño. considera que fue la policía y los jueces quienes los rotularon tempranamente con el sello de la peligrosidad y la violencia como si la portaran en la sangre. si te ven con algo nuevo puesto nos preguntan si nos estamos yendo a robar a Capital”. “Igual que ahora. o entraban atrás mío. tal como lo recuerdan los unos y los otros en la villa. les dicen que vamos en cana porque nos juntamos. reconoce Manuel. “Cuando volvemos nos preguntan de dónde venimos. a los latidos frenéticos que sólo puede dar la cocaína. pum pum. “Nos veían juntos por el barrio y pensaban cualquiera”. entregaban gran parte del botín al . chalequito de lana o de descarne. colores y significados que regalan las pastillas mezcladas con alcohol. camisa. Y la calle se les convertía en un prado de posibilidades. El Frente daba lo que tenía con un desapego que aún hoy. quizás para la venganza. en sus salvaciones cotidianas de la carencia ajena. Manuel. se vive con cierto odio cuando ya no se asalta. en tal sitio. Y la fiesta era. a la distorsión de imágenes. Sentía el acelerador de la moto y nos íbamos. Hasta que él se compró un Jeep. el viudo. para la intimidación. me contó Manuel en un atardecer desasosegado de otoño. todo bien. el Frente podía donar lo que llevaba en el bolsillo para la causa más incorrecta o la más loable de todas. el sobreviviente. es dedicarle lo ganado en ese rapto de violencia que implica acercarse demasiado a la muerte. Las alternativas eran la moto del hermano. Los mismos vigilantes les tiran ésa a las madres. En todos lados así. Como una reverencia hacia un paganismo villero histórico y a lo que podría definirse también como un vitalismo de suburbio extremo. pero después por fin un día no les creen más. al frenesí de las pistas. zapatos de vestir— para visitar Buenos Aires. Llegábamos al lugar. ni en sus regalos intencionados. “A veces. la casa del Frente. les dicen y ellas les creen. donde vivían los Miranda. hasta la de French y Pinto. Con un estilo entre paternalista y burlón. “Desde que caímos la primera vez nadie nos quería ver juntos. hasta pudo ahorrar sin dejar de ceder ante los pedidos de los demás cada vez que se lo convocaba. si nos fue bien. como Manuel. cuando se intenta el «rescate”. de esa pareja maldita. ‘Fijate con quién anda y con quién se junta. y caminando entraba al local. canchero pero de una generosidad que lo eximía de que su ego imponente fuera rechazado. salía.” El estigma del chorro se convierte con el tiempo en algo asumido aún después de salir del círculo vicioso del delito. el Frente y sus compañeros. a los cabezazos. En el caso de ellos dos. me explicó sobre las veces que él y Chaías se pusieron ropa seria — pantalón pinzado. cuando las armas a lo sumo sirven para la defensa en el interior del propio territorio. el Frente progresaba en cuanto a recursos. pero. si hicimos algo. o el auto del cuñado. Se lo devolvemos pero acá no lo queremos ver más’. como en las viejas pistas de baile. cuando rescataba algo en qué andar me decía ‘te espero acá a la vuelta’. aunque yo no ande robando. La moto propia del Frente un día quedó secuestrada en el patio de una comisaría para siempre porque Sabina se negó a reclamarla otra vez. como si se trataran de males incurables y congénitos. el máximo y más brillante escenario del gasto del dinero robado. o extremo vitalismo suburbano. El baile de los chicos que para cuando mueren quieren cumbia es una ceremonia funeraria convertida en carnaval. El derroche más que la pura generosidad es lo que mejor puede calificar el carácter de Víctor Manuel Vital. por supuesto. parece haber sido la bondad amoral de un niño pródigo. se ponían de acuerdó en juntarse en tanto tiempo.French.

el irrespeto. Son dos los elementos que esgrimiría cualquiera de sus fieles para que canonizaran al Frente: su generosidad con el producto de los robos y el respeto que imponía como enemigo intransigente de la policía y vilero preservador del orden informal. “Yo nunca trabajé con él. introdujo en la otra leyenda del Frente. por respeto a mi viejo”. laafigura del amigo muerto: me fue colmando de historias sobre una bondad intrínseca Víctor. los chalequitos. cierto orden en los estrechos límites volvió de su al barrio tiempo después del crimen. por favor pará —intentó defenderse el osado. Cuando estaba él nadie bardeaba.Frente vos?’ Él andaba perfumado. completamente haberse pasado nunca día bajará. ahora vive Más que quejarse con su madre. tusino hijo como me hizo lío. una pulsera gruesa y un reloj que hace pensar en el burgués que lo debe haber lucido antes de que se lo quitaran a punta de pistola. Era más pibito. carenteuna ya de ese respaldo que le caminar tranquilo por sus calles y pasillos. El Frente imponía. Él era sólo mirarlos y: ‘ Qué onda ustedes?’. Sabina Sotello lo dice a su manera: «Jamás vino alguien a decirme ‘mirá Sabina. O: ‘Rescátense! ¡Este es mi barrio!’. Si se camina la villa las mujeres.” Adora llevar las Nike limpias: salta los charcos que dejó la última lluvia como si fuera una bailarina en tutú. bajo métodos cuestionables. habíamos antes. que eldel papá de Chafas era uno de sobre el los —Tomátela guacho. y maldito aparte lo que había tanta huella. plata para que le trajeran Coca-Cola y comida preparada. aquéllos que salieron con desesperación y cada vez “menos A Chafasalo vi por primera vez en la casa de Sabina. les pedía que no fueran malas y le habíaQué prestado vecino de les daba —No. a expulsado. las camisitas. caído comopor un estandarte que el veíamos a dejado él y decíamos ‘no da’. Chaías lo recuerda ladrón una especie de de la Por villa. el robo a los que han pasado a desuso de la mano del crecimiento exponencial de la pobreza. Ese pibe. el que nosotros me hizo imaginar a empezado ese pibe sensible y que no robaban con “Él era onda. no un tendón en el brazo. explica su madre. Por En un esa lado Chaías defendía y divulgaba. pero él cada vez que me veía. la de los ladrones menos preparados. me invitaba. la traición. ahora quieren ser más que vos. loco! —reprendió el Frente a uno que se había quedado con tele. “Sacá tu plata sucia de acá! ¡Metétela en el culo!”. los que no tienen.” mesa Chaías.” como Por si explicación que se había caído de una moto. los jeans. y al baile. Manuel mismo me contó. Y ese dinero mal habido . nunca robé hasta después que lo mataron. No hay quien no marque un antes y un después de su muerte en la vida de la villa. cuentan no queda claro Chafas reproduce un diálogo: casi siempre la misma ¡Así anécdota: entraban a su casa y se lo encontraban sentado mirando —Vos sos un atrevido! no. Meses a más y tarde sobre la mediación que ejercía entre los más violentos y el los más frágiles territorio. aferrado la bolsita de Poxirán. sobre todo ellas. con los últimos tres años. se bañaba como tres veces al día. aunque nunca se me ocultó realmente asunto. menos cuidadosos. lo que los vecinos hacían era apañarlo. Fue él quien verdaderamente me Chaías. y la inmediatamente posterior. el revólver escondido de la que policía. Cuando le dieron un tiro que inquieto. otra le puso la vacuna antitetánica. la permitía que sí vino fue siempre la policía”. la locura. la persona que más repudió y detestó su relación con el delito. A veces te agarraba y te decía ‘dale Chaías. recién sangre” cambiado. sólo dijo para explicar: “Aparte. en puntas de pie. el vecinos. y Sabina existen y se tuvo las dan de guapos. “Era un nene cuando me cortó la cama doble porque no usábamos la de arriba para regalársela a un chico que dormía en el piso”. Frente. le cortó “Ya no es como era antes. casa”. Como ante sus modales enloquecía la Bonaerense. Tiene dos gruesas cadenas de oro en el cuello. pará. ¡no te surge quierola ver más acá! entre los tiempos que corrieron hasta que murió. las Nike. hacésun acá? Andá a la tu villa. cuenta Chafas sobre el “atrevido” que quebró esas leyes viejas como la que pobreza luego pasó en la villa: el “bardo”. dicen. una mujer de la cuadra lo curó. le decían. lo rechazaba Sabina. Las bermudas. Todas dicen haber claudicado ante sus modales. ¡pum!. tu hijo no metanto faltó como el respeto. después de cenar íbamos al pool. sentado con las manos cruzadas. cuando compartíamos una cena entre la calle durante la dicción los tres. para no mancharse el calzado. En cada relato me daría cuenta. le pegó amonitor un hijo mío’. nada territorio. ha Chaías. “Era tremendo cuando caía preso y les hacía la vida imposible”. levemente entorpecida pero frases claras y de fundamentos inteligentes. “Viajábamos todos en remise. Manuel o Javier. más débiles y vulnerables. en lunfardo el lío.” Chafas es un ladrón diferente. en la muñeca izquierda. vamos a pilcharnos’ y salíamos al shoping.” De punta en blanco iban a darse panzadas con el Frente en los restoranes chinos del centro de San Fernando. intermedio entre la generación de pibes chorros con cierto código como el Frente. y lo significado de la devoción comparación dealers de la villa. «y lo agarró a cachetazos”. Y él les sonreía. venido persona a quejarse.

y lo dejó en el barrio. Ella es ante el mundo “la mamá del Frente”. Quizás por eso. incluso para los devotos que ahora repasan sus aventuras de ladrón como a cuentas de un rosario. con sus estaturas infantiles. pero sí de lo que hacía con la plata. Salieron del lugar otra vez como estudiantes. un trabajador de doce horas diarias como supervisor de un supermercado. Ese día andábamos los dos iguales vestidos. a pesar de tanto haber combatido las malas juntas de su hijo menor. menores de edad. Víctor se mataba de risa y le decía ‘apurate. un restaurante al que siempre íbamos en San Fernando. por donde cruzó escapando Víctor la mañana de su muerte.” En un pasillo escondido de la villa 25 de Mayo. En las villas el saludo es signo de respeto. Vino el coche. No tenía en qué gastar. Y Sabina es importante como lo fue su hijo. Sin embargo. campera de cuero. tocó bocina. bermudas. Claro. me dice: ‘Querés llevártelo?’ Me lo traje en una bandeja. «Si yo lo llegaba a agarrar robando. Era maldito a veces en esas cosas. nos subimos los dos y el pibito salió corriendo para engancharse. En el camino va saludando a quien se le cruza. dale’. «No de lo que robaba. No sólo es una mujer a la que se acude si se tiene un problema con la policía. Paraná. vestidos con el delantal blanco que usan los chicos en edad escolar. Llamamos un remise para irnos al Sporting. Se complicó. Entramos re bacán al Sporting y pedimos milanesa de pollo a la napolitana con cerveza y Fanta. apurate’.” Esta relación conflictiva con su familia explica la generosidad de Víctor. Suponían que Víctor parecía el profesor de Educación Física y Paraná su alumno. porque ahora activa junto a los organismos defensores de los derechos humanos y otros familiares de chicos fusilados. Entraron metidos en sus roles. Justo estaba comiendo y a mí me agarró un dolor de muelas que no pude seguir. repleto de comida. Fue el mejor. reconoce el mismo Paraná. Decidieron quedarse con lo de las cajas. dice Paraná que el Frente lanzó al público presente. algo de lo que quedó tras la muerte de Víctor. cuando lo veía en malos pasos. camisita blanca y chalequito. con pantalón pinzado marrón. Pato se enorgullece. estaban cerradas. Robaron un supermercado disfrazados de pibes de escuela que iban acompañados por el profesor de gimnasia. que no hubo mejor robo que aquel camión repartidor de lácteos de la empresa La Serenísima lleno. pecas y gorro con visera. Sabina camina hacia la casa de la mujer que fue la de su hijo y la madre de sus mejores y más cercanos compinches en el robo: Matilde. me muestra disimulando y orgullosa a la vez. nadie va a salir lastimado”. y los cuadernos bajo el brazo. sí. vamos a comer’. que le pidió un peso para morfar algo. Ese día la pasamos bien. Me preguntó si tenía plata Yo tenía quince pesos y él doce. «Me acuerdo de una noche que no lo dejaron entrar al Tropi porque le encontraron un papel para armar y él se vino.provocaba la ira de su hermano. como les ocurría a sus amigos. hacemos lo nuestro y nos vamos. la popular manera de decir armas en este país. su sonrisa. importante como el nombre. y “un muchacho mayor”. Eran ellos dos. le decía Víctor. porque tenían “un dato” aportado por alguien del negocio. Es uno de esos refrigerantes que llevan por los comercios la . lo partía a trompadas”. ideales para esconder los fierros. El pibito desesperado y el auto que tenía que ir lo más rápido que pudiera. “Tranquilos. dice. ‘Apurate. pelo teñido de rubio. En eso salió otro pibe. cuenta que una vez lo hicieron juntos. Por favor no se pongan nerviosos. no debía dejar la mitad de lo ganado en manos de una madre desesperada por la miseria. y con unos dos mil trescientos pesos guardados entre sus garabatos. Se lo dio. el histórico camión de La Serenísima. Llegaron. que había veinte mil pesos en las oficinas. y como quedaba la mitad. sino que es ella. Así que dijo: ‘bueno. El más grande iba en equipo de gimnasia Adidas. Vital sacó un revólver calibre 38 y miró a las cajeras y a los clientes a los ojos. Se suponía. La tenía tan suelta en los bolsillos como la necesidad del que se cruzara.

En la casa de Chaías pasamos varias comilonas y fiestas. no viene y me dice ‘qué te pasa’. Ayer mataron a uno ahí. bueno. Vos tenés que meter caño para darle de comer a ellos. las cargadas al peatón. padrastro de María. Yo creo que están muy resentidos. no podía aparecer ya por la villa de donde es su novia María. . “Me llama a mí”. Son malos y atrevidos.bautizaron Víctor Manuel. Hasta la esquina solía llegar María con los nenes para dejárselos un rato a Chaías y al resto de la barra. Pero no todo el tiempo porque a veces me ve con alguien y le pintan esos berretines de pegar Pero no me lo dice a mí. ‘dejala’ o lo que sea. una banda de lo que en la villa llaman “ratas” o «rastreros”. Circulaba una jarra o un enorme vaso con vino y alguna pastilla de Rohipnol o Artane que los chicos sólo me ofrecían al comienzo. el Tripa. su padre freía unas riquísimas empanadas de carne. cuando sus hijos estaban junto a él. va y le pega a la mina. “Estoy separado de mi señora somos amigos.” Un chiflido se escucha desde del grupo que deja pasar la tarde en un rancho de enfrente. y entre los chorros y los transas está todo mal. En esos días Chaías no podía caminar por cualquier sitio en su cada vez más estrecho continente. y me saludó como si nada: ‘Que tal?’. no. Así como debía estar presto a un ataque traicionero de ios Sapitos. En la puerta los muchachos de la villa se juntan y miran al trío que formamos contra el paredón. Hay gente buena y gente mala. Ya veces te da por las bolas tener que chorear para los transas. todo mal.” Habían tenido un encontronazo con los Sapitos. Y así todos los días. Estuvieron mal adentro y quieren revanchear con la gente. Le metieron un par de puñaladas. teníamos la campera de cuero y el caño abajo con otro pibito que andaba laburando también. Y por la espalda tira la gorra”. nosotros apoyados contra un paredón ante una canchita donde jugaban varios chorros y un policía del barrio. Hay que cuidarse siempre porque estos giles te tiran por la espalda y te arruinan. Allá venden mucha droga. ¿a quién le das la plata? A ellos. La otra vez pasé por ahí y estaba en la esquina el chabón que más bardea. Por eso ayer vinimos enfierrados. Pero hasta ella misma le resultaba peligrosa. a veces pasa un tiempo largo que no veo a los bebes. Orejita. Algunos poníamos el asado. Allí una mujer nos vende sándwiches de milanesas gigantes y cerveza que ofrece a través de la ventana de su casa. Chaías no podía cruzar entre otras cosas por el odio de su suegro. me dijo Chafas y no supe en ese momento que esa frase encerraba varios conflictos internos a los que luego me costaría demasiado acceder. Chaías gastaba los últimos pegotes que quedaban adentro de un sachet de leche vacío. Pero no me confío porque son traicioneros. O sea: si querés tomar merca. Chaías nunca aspiraba la bolsita de pegamento. ellos son malos. y algún picado de fútbol que yo siempre miré desde afuera. el Chano. Y se paranoiqueaba con los dos pibes que miraban apostados en la entrada de uno de los pasillos de la San Francisco. porque capaz que vas para allá y corte que te bardean. En mi tercera jornada en San Fernando. según me explicó entre el sopor del poxi. Por ahí pintan ellos y la noche es de terror. Ye no voy mucho para el barrio de ella. son transas. Luego con Chafas y el resto de sus amigos de esa porción de villa nos movíamos hacia la esquina donde pasábamos el tiempo muerto de un domingo o un feriado entre las visitas de otros pibes. “Orejita —alertaba al chico que lo acompañaba con otra bolsita en la nariz—. “Está todo mal. Una sola vez probé un trago que me resultó venenoso: sentí casi sin mediar tiempo entre el trago y el mareo un súbito embotamiento que me dejó perplejo ante la lentitud y la extrañeza con que transcurrió el tiempo después de beberlo. En esos momentos. aquéllos nos tienen ganas. corte que te dan una puñalada por la espalda. pibes que sacados por las pastillas roban en el mismo lugar en el que viven.

quitaba. y bien formada. lo quería turrear. hasta que lo cansó. cuenta Mauro. el viejo ladrón que el día del fusilamiento ante la horda policial quería arrancar las chapas del rancho en el que yacía su amigo. Con sólo mirarlos y mostrarles el fierro siempre cargado debían entregarle las zapatillas. Pero el Tripa. Llegaba el Víctor y pibe de todos diez. desdela Quimo Costa y Pinto. ElCoqui Tripa se Había burlaba a ido con sus amigas y por esos contactos conoció a Laura y a Mariela. torciéndole el brazo. O de sacarle la bicicleta a un Para mí siempre fue por la envidia. Él esperó que el grupo se prudente distancia. la mirada torva. Los tiros se con petardos de las fiestas. el cinto. Al principio eran frases gastadoras. y nada le faltaría esa noche para dijo algo. porque el Frente era el Frente y él no era nadie. con los parientes cubriéndole la a retaguardia. el Frente se subió a las chapas de un rancho para desafiar a su enemigo. No toleraba su desplante. La discordia continuó entre los de uno y otro bando en las puertas del Elepé. y de repente llega el empujón inapropiado. No se meten. le en el marasmo de de bailanteros desbocados y confundían la agarró de laslos manos como sacándola a bailar. Pero el gritaba. en su locura. al campito. la manera en que lo miraba de sin semana o los pañales y los medicamentes de los hijos de otros pibes chorros. los centavos para pagar el transporte al salir a trabajar. Apuestan a que al actuar como testigos ciegos y sordos se les permita una vida tranquila. de punta a punta. El Frente le disparó primero. el Tripa era el que les bajarle la vista. a éldefender miraba más que a el primer pasillo la villa 25. pero jamás intervienen en los movimientos ilegales. pero sobre todo también. “No sé ni cuántos . A Víctor lo agarraron de atrás dos de seguridad y arrastrándolo de los pelos. Enloquecido por el consumo podía sacarles las plantas del balcón o lo que llevaran encima. Le gustaba. recuerda qué. en uno de los enfrentamientos con el Tripa.dinero Pero sacaron las armas. Ahí se quedó agazapado. vos”. “Ahí se empezaron a agarrar y el guacho le demostró que no le tenía miedo. la demasiado fija. no los dejaba afuera de su radio de acción. Tras él. El iluminar Tripa se la oscuridad de escondió en los quince pibes de y pibas que bailaban armando una ronda. Y la policía se hizo presente. Otra en el campito. de y Luisito. Si el Frente repartía el dinero robado financiando la fiesta de cada fin soportaba el carácter desafiante de Víctor Vital. “¡Tirá confundiera gil!”. se los excluya del robo y la extorsión. Ven. tenía en los bolsillos. por hacer exhibición del poder que le otorgaba la impunidad. una bailanta que hasta hace un tiempo estaba en la ruta 197. El III Capítulo El cuerpo de Víctor Vital se mecía quebrando cintura al ritmo de la colombiana Frente ibamacizo por la Berutti. Bailaba como enloquecido. no se bancaba la chapa de Víctor. El Frente Vital fue el único ladrón de la zona que lo enfrentó y le escupió el piso gritándole que lo adulaban a él. El Frente moriría frente a ese terreno baldío treinta y seis días después del último combate con el Tripa. elcumbia Tripa estaba en la que le esquina. Fue inevitable que en el transa creciera el odio al pibe qüe se ganaba la voluntad de sus vecinos con su demagogia de ladrón dadivoso y su talante de predicador del Las peleas comenzaron como debe ser. Fue el 31 diciembre. a tirar ninguna a ellos Paola.” Tal como luego lo haría Mauro para salvarlo a él. en una esquina. salieron los otros. Elpelirroja Frente retrocedió layesquina la San flaquita Francisco. Ella era de laapuntándole villa Santa Rita. El Tripa era la antítesis del Frente Vital. Frente a la villa 25 hay un barrio de monoblocks en el que viven familias de clase media baja que intentan diferenciarse de sus vecinos villeros. Entre todas ellas. Los Chanos salieron al Tripa. “Como amparado en su inmunidad de soplón de la policía. Mucho menos la popularidad. camino hacia su casa. como en las películas del Far West. lo poco que tenían. roce llama al roce. “¡Salí rata! ¡Sucio! ¡Ortiba! ¡Policía! Te voy a matar!” Dos veces se tirotearon en los pasillos de la villa. El Tripa era capaz de ponerle él unsupuestamente era el más tumbero y nunca fue nada.del odio de la villa por su actitud de mandamás cruel. Frente y Manuel le disparaban a la vecina cabeza. una de sonrisahasta ancha dientes de grandes. Había Nadie robado. Hasta que llegó un momento en que el Frente le dijo en la cara: ‘Yo te voy a cagar a era un tiros a buchón. Los hartó con la violencia cotidiana de sus aprietes y de sus robos miserables. El Tripa salió entonces del pasillo y hermosa al cruzó moverse y sonreírle cada el vez de esa manera. Intentó medir el límite del Frente. cerca de las vías. lo sacaron del baile. El Tripa “respeto” no para con los de su misma clase. Del otro lado. la billetera. y nadie sabe exactamente cómo se armó la pelea. cuchillo en el cuello a un chico de trece años para sacarle la campera. Paola se quedó a un costado con el resto de las chicas y terminó de fascinarse con Víctor cuando lo vio enfrentarlos.

. Porque saben tratar a una mujer. se lo quisieron llevar. con Sabina. una pelea viene. hasta que pudimos salir corriendo”. era más grande. Yo lo quería matar. ella le contestaba “culo negro”. dice María.. dice Laura en la reunión de compinches y las chicas festejan. una de las pocas chicas del grupo que no pasó por sus brazos. “un chiquilín”. se acuerda de Paola porque cuando Víctor le decía “chueca”. Desde los trece que se fue enganchando con . “Pero esos noviazgos de que nos veíamos a cada rato”. Pero él los invitó a pelear. Yo. Él las conoció a casi todas cuando era un nene de primaria con el brazo enyesado y fueron viéndolo crecer... Después salimos corriendo porque tiraban balas de goma.. “Y al poco tiempo allá atrás —por la villa 25 — le empezamos a decir ‘culo negro”. las dos con el culo caído. pasamos unas fiestas en mi casa. Sotello!’. entonces una pelea va. Comparten las anécdotas de sus amoríos con él sin recelo.. “A mí esa mañana los pibes vinieron a decirme que al Frente se lo llevaron preso y yo me quedé preocupadísima. en combinación de tonos. porque fue el único novio que tuve que me supo tratar A mí me tocó mucho lo que le pasó. hasta que aparece por allá por la punta con Paola gritándome ‘Eh. ¡culo-caí! ¿Y vos?” Y ahí me quedó. se enorgullece. Él empezó a ir a su casa. Pero las chicas lo recuerdan al comienzo como “un boludo”. “Él se las arreglaba para que no se le juntaran y si se juntaban se hacía bien el estúpido”. “las Melli”. la mejor amiga del Frente.. rememoran sus aventuras con el mismo chico. Las chicas se ríen del Frente como en pequeños actos de inocente venganza. Le decía que le iba a romper la boca.. y si me dicen ‘de Leo’.. mucho cariño. dice María. a ese escalón superior en el que se ubica el que tiene vida de ladrón y logra el respeto de los vecinos con su conducta en el interior del propio territorio. tan boludo que era y al final se las volteó a todas”.. O como después nos decía con la Negra. ¿cómo te puedo decir? Era muy mujeriego. ¿Cómo te va?”. mucho amor. de edad. — ¡Culo-caí! —gritan todas las otras a coro. despojadas de la envidia profunda que podría animar a las ex novias de cualquier hombre que aún estuviera vivo.. Ella lo iba a ver a la San Francisco. yo digo ‘el mejor signo’. cuenta Paola. pero éramos muy chicos. en la misma conversación de ex novias del Frente. Pero era muy bueno de corazón. en el sentido de que no van a las manos. a pesar de que son mujeriegos. El Frente no podía cortar fácilmente ninguna de sus relaciones. “Bien. “Yo tenía diecisiete. hacerse de ese carácter y esa fama que lo llevó en tan poco tiempo a cierta cima dentro del barrio. Pero él estaba muy contento de que había peleado y zafado. Claro. dieciséis. pero no. ríe Laura recostada sobre la mesa de la casa de Sabina donde ella. «Es que era culón”...vigilantes lo habían fajado ese día. Sobre todo a uno que es de por acá cerca. mucho para dar. ¿cómo era que me decía? —quiere acordarse Laura. Yo siempre le pregunto a la gente ‘¿de qué signo sos?’. —Y a mí me decía. Yo estaba acá un día y lo llamaban por teléfono. con un bebé en los brazos. A veces pensamos en hacerla abuela a Sabina. Se pusieron de novios. pero son cosas del destino. María y la Negra. Sabina la escucha y se entera de esos pormenores que a ella le estaban vedados. “Nosotras cuando empezó a irle bien con las pibas decíamos ‘mirá el boludo este. Y después no sé por qué nos alejamos. nos fuimos alejando un poco. porque yo lo había agarrado de la mano y se los saqué a la fuerza. Eso para mí valió mucho. ríe Paola. a visitarla bien peinado. una tercera ex noviecita del Frente. Y vinimos para acá”. —Yo una vez pasé toda seriecita: “Hola Frente. Y bueno.. como alguien que luego sorprendió al pasar al lugar de los ganadores. Laura y Valeria eran las que aportaban las coartadas de Víctor y sus varias novias.” Laura. y él creo que era un poco más chico que yo. perfumado.

con algunas huellas moradas de lo que fue la última gran pelea con María. en este caso Chafas... María no parece hacer más que reiterar esa vieja traición. Pero bueno. Chano. “Ya nos separamos otra vez.pasó. Somos así. Del rancho en el que vivía con Chafas y su familia María se volvió al de su madre y su padrastro. le tiré un piedrazo y le rompí el vidrio. con su cuerpo moreno y largo. Después al tiempo le pegué.” María. Se conocieron una noche de domingo en el Tropitango y al día siguiente Víctor caía preso. es el destino. le di. el silencio sobre una mirada tajante. parece aún del ídolo muerto. en realidad. Se confió y perdió. que nos peleamos. Aparte él está en el baile y yo hago de cuenta que no está. no le hubiese pasado lo que le pasó. yo pensé que íbamos a volver más temprano. es la que más enamorada.” María comenzó su historia con Víctor como una pequeña heroína. porque el otro día le pegué. salimos como a las ocho de la mañana y vinimos como a las nueve de la noche. el flequillo Stone. porque yo ni hola le digo cuando paso por al lado. se dio la dialéctica de ser un día la novia. pienso yo. El padre biológico de María es. Silenciosamente. “Y si agarra a alguna piba que anda conmigo ya la quiere agarrar para pegarle. María es una mujer de genio corto. Casi todas las mujeres de la villa reconocen que maliciosamente hicieron cuentas con los dedos de las manos para descartar la posibilidad de que los mellizos de María.. le dijo que no saldría. Sentía que no habría otro amor así por entonces. Ella empezó a andar por la calle. el dealer que siempre detestó que se juntara con el Frente. y no de Chaías. No faltó quien le contara que lo habían visto con otra. una de la veintena de veces que él fue detenido y encerrado. pero me da igual a mí si está todo bien o todo mal. El verdadero padre de María sí lo estimaba y con él solían pasar largas tardes de charla. te llega. el hermano de su padrastro. “Yo ya tenía ganas de darle una paliza. la había llamado especialmente Chaías porque quería que conociéramos a sus hijos. Cuando te llega. es así ella.. esa idealizada novia en serio que le adjudican a Víctor. cuando ni se la pensaba.. la que más repulsión le causó fue Belén.. y al poco tiempo la novia del amigo. Hace algunos meses Chaías tuvo que quedarse varios días en su casa. a pesar del paso del tiempo. El le mintió. todo lo que quieras. hasta que un día pasaba por el frente de su casa. Como no le podía pegar porque había rejas.. o él hubiese sido papá. pero por ahí. si no se hubiese sacado el bebé. y ahí. y mi mamá entreteniéndolo . a la vuelta de la mía. nos arreglamos. me contó Chaías. Y se ensañó con los dos. de manos fáciles. Su madre pasó a casarse con el hermano del que era su marido durante una larga estadía en la cárcel. Anoche no fue y ahora no va a ir por un par de meses. “Encima. Anoche me fui al baile y él no estaba. Ella entró con los bebés.” Entre las chicas con las que tuvo que competir. Pero las cuentas no dan. sean en realidad hijos del ladrón santificado. Víctor Manuel —como el Frente— y Joel. Me traicionó y lo cagué a palos. María quedó embarazada un mes después del asesinato del Frente. tranquilita. pero donde me buscaste. Por atrevido. para ir a visitarlo al instituto de máxima seguridad de Mercedes. y decidió escaparse de su padrastro. aguantátela. y ella me burló desde adentro.. Yo la conocí en la casa de Sabina una de las primeras noches que cenamos en esa cocina donde la televisión siempre está encendida. la cara angulosa. La dejé caminar. Como que ni lo conozco.” «Ella se dio como ocho puñaladas en la panza la última vez que yo la dejé”. Los encontró en la cama que habían compartido. Lo que pasa es que yo soy buena. con quien se vio hasta último momento. En ella. María es una chica dulce cuando habla pero en ese tono casi lúdico que asume resuena cada tanto una anécdota en la que la violencia llega como un ramalazo irrefrenable.

O creo que es mi primo. una amiga de su edad y su madre.. Había hablado con sus amigos. un aire a Elvis Presley adolescente y desmadrado. entre quienes se lo recuerda no sin cierto misticismo de pequeño antihéroe bardero. 1. moto. yandando de pronto por los selo escucha: “Paola. mi novio. Los “maestros” —que así llaman a cualquier empleado de minoridad los chicos encerrados— y también los funcionarios hablaban de él como un líder duro. Y Víctor ‘hola. ¿por qué no me dejaste manejar a mí la ella moto? Al en final la moto y la te multitud. pero afuera no hay nadie. yo! Salí toda torcida a atenderlo en la puerta. entonces pienso ‘ahí está’. ella sigue y otra arriba de la vez. alguien capaz de aparecerse. y llegar a él parecía imposible hasta que una casualidad hizo que nos encontráramos. entre los nervios después de que con esperar un Manuel y Simón se robaron el camión de La Serenísima y se lo regalaron a la villa me lo acuerdo a él año que y medio para conocerlo y mi desmemoria. Yo le decía ‘¿cómo vos estás acá. Sergio seentonces fue a la casa de mi abuela. en una oficina despojada. O capaz que siempre va a estar porque siempre soñaré con él. era un viernes. sueña con que se van a comer un pancho juntos y después vuelven al baile de la mano. y yo le conté a Sabina.?’. intransigente. Hablaba fuerte a propósito. le Paola decía. El día en que lo vi. en y él está con manos en los‘Eh!. Y raspada. Esa vez adelgazado treinta kilos en el último periodo de encierro.. caíste’. Pero yo. Nos fuimos a dar un montón de vueltas. ¿qué te pasó? Al final no vamos a poder ir a bailar’. ya me habían dicho varias veces que ese chico experto en asaltos y fugas había manera superior que tenía de ser en vida. se quedó sentado ahí “Paola. Yo creo Capítulo IV que él puede ser una presencia especial. que él me dijo que siempre va a estar. No sé si será verdad. como en ese autorretrato al óleo hecho sobre la pequeña mesa de un yogures.’ El me pasaba a buscar por mi casa. porque choqué con la moto y mi prima llamó a mi novio. y decía ‘esto es vida’. con una para cara de traste terrible ya ellos salieron remise y éllas pasó a gritarle: Bolero cornudo. Me dijo: ‘Qué lástima. temerosa dela que la espera para pelearse. Él. él señorial y serio. o de cuidarte. Y mi mamá me dijo que cuando soñás con un fallecido es porque quiere que lo vayas a ver. asesinada mientras dormía de un tiro en la cabeza. si vos. Pero más que nada pienso que puede ser Víctor. dice el lo Frente que te apures”. Me saludó con desconfianza pero apretando la mano como a un revólver viejo. ‘¿Para qué lo llamaste? ¿No ves que ahora va a venir Víctor?’. la otra vez soñé. “Sueño con él. pabellón del Almafuerte en el que mira con un destello dibujado con precisión sobre el marrón de la pupila. vino Sergio. Y me decía: ‘Siempre voy a estar. se escuchan cosas. Una vez yo había venido para acá. así que hice pelota. de ser alguien superior Cuando por la conocí a Simón. aunque ladrón. pero a veces estoy en mi casa y se escuchan ruidos. de novios. y Sergio con una cara. no vamos a poder ir al Tropi. Miraba cómo los chicos se tomaban su los madre y sus hermanos me mostraron. estaba toda Conmigo estaba mibailando.¿Te Tu novia es mía’. porque yo tenía una moto grande. entonces. en ruta. lo idealizaba casi tan ancho y poderoso como en las fotos que también se había agarrado un yogur y se sentó ahí en la esquina. entonces yo le dije que para el cumpleaños le voy a llevar flores. Y no llegué a mi casa. . mezclado entre sus hermanos. En un Paola sueña todavía con el Frente. que teSergio presentes en puerta y se puerta que fue. no lo podía creer.” la joda que asustaste. y a él le encantaban las motos.. hermanito te espera y ella sale. quedé hablando con ellos afuera. Sueña que baila el manejaste Tropitango vos mezclada en ratito pensando dijo que yo había estado con él enaltoparlantes la moto. y él se tomaba un bebible. bolsillos y una sonrisa enorme: estaba “¿Viste conmigo ente la hice? moto. ella sale. Lo dejé y me invitó a bailar a la noche. siempre estoy’. Pao. y al rato vino Víctor con Manuel ¡ay. hacía ya dos años y tres meses que estaba preso en un instituto de máxima seguridad.” 1. y abría la puerta el otro. que quería que le llevara una rosa amarilla. Sabía que estaba Sergio adentro. Yo meVíctor”. Soñé que yo iba a verlo al cementerio y él estaba parado y me decía que le gustaban las rosas amarillas. pero nunca llegaron a los tiros. al rato. me vine a buscarlo a él. tu novia recriminarle que se fue bailar sin él. Paolaafue detenida por orden de un juez de San Isidro a comienzos de abril. Se la acusa del porque homicidio de mi primo también lo mató la policía. que le dicen también Bolero. inteligente y de trato escaso y difícil con la autoridad. Después abrió la la en que están peleados. A veces iba a mi casa.. sí. yo no podía creer. ‘Bueno. no?”. porque yo soñé su madre. siempre tuvo un corazón groso.putearon y todo.

quizás uno mismo. La idea que los Otros ladrones tienen de Simón es la de alguien capaz de despreciar los beneficios mínimos con que suelen premiar a los pibes presos para desafiar a la autoridad en busca de cierta dignidad. un valor en sí mismo. se hicieron famosos. Sus amistades también: Simón es uno de los chicos que en la época dorada del robo callejero. La primera vez que nos vimos lo único que alcanzó a contarme fue uno de sus amaneceres. una cobra. El sonido del motor de la máquina preso. Entonces. Simón era algo así como un ejemplo de fortaleza. ci nombre del En palabras del propio Simón. él tenía trece y yo fondo. contar sobre la calle. Cómo era? planeaba El era entonces como siempre. el Cabe siempre fue un pibe que anduvo en “problemas”. el Simón de allá’. Apenas nos vimos me no. sintió cierta levedad en el cuerpo. y la gorra te empieza a junar hasta que sos un número fijo. bailanta. sin darme cuenta. en repartijas generosas de botines. Porque el chabón ya mucho tiene antes de convertirse enpinta cantante millonario yél en un ladrón demasiado joven con códigos de broncas los esa mentalidad de que embrollo en cualquier lado. Simón ir esa noche con Mariela. una hoja de marihuana. tiempos. loco. y la tibieza húmeda de la sangre empapándolo. especialmente la de San Fernando. Se sorprendían al encontrarlo en su celda concentrado en la lectura de algún libro sobre el Che. Alvear Abajo. no le queda otra. Simón pasaba una tarde tranquila de viernes. Es loco de el pibe. las veces que sintió que se le nublaba la vista y que eran esos los últimos minutos de su vida. sus ocho tiros en el cuerpo. San Pablo. merca y chicas. Simón tenía tantas caídas como para que su porte y su cara fueran para la policía. un blanco móvil interesante. con otros que le dirigieron la mirada equivocada.” Su sobrenombre. la Santa Rita. “De repente. Yo a veces lo muchachos llevaba para mi y le pedía que dejara los fierros conocía porque no desde que era un pibe. como si lo hubiesen pinchado con unas agujas de coser. Durante su internación hubo un momento en que comenzó a engordar como si el tamaño de su humanidad lo fuera inmunizando contra las balas de la policía y los «embrollos” de la villa. la Treinta. En todas tuvo un rancho de amigos que lo aguantaron más de una vez. en varias se tiroteó con los que osaron cuestionarlo. guetos de pobreza de la zona norte. Ahora debe tener diecisiete. su novia dieciséis. Pude verlo levantar las cejas vehementes al. dice. o con auténticos enemigos. Al Frente ya lo habían matado de cuatro balazos de 9 milímetros que le silenciaron el grito de “no tiren. mucho mejor que con la que le habían estampado la “M” de “MADRE” y ios cinco puntos enormes que significan “muerte a la yuta”. en tatuadora de comisaría y después en instituto.” Simón reconoce que solía haber dinero para colgarse una jarra de Fernet con Coca y varias pastillas de Rohipnol en el . Él es más chico que yo. el Tropi era el plan de losadonde fines de semana: Y él va reEntonces seguro con los fierros en la mano vaya. una de esas veces en que de pronto. al mucho Tropitango. el santo de los pibes chorros. contó que Pablito había enseñado a andar en bicicleta daba que los llevara todo el tiempo y él ‘pero porque por ahíle pinta embrollo’. la parte en que ya no recordaba ni su nombre. el devenir de violencia. los institutos de todo el conurbano y los pasillos de la San Francisco. “Lo conocí amigo muerto con letras de molde y sombreadas: FRENTE. Creció endureciéndose en las comisarías. y su nombre completo.Para la mayoría de los chicos que habían estado con él en alguno de los por lo menos veinticinco lugares en los que ha sido encerrado desde los trece. Los funcionarios de los institutos en los que estuvo preso me contaron que su fama era tal que solía haber personas que al visitar los lugares pedían verlo para ratificar el estigma que sobre él pesaba. Santa Rosa. uno de los chicos más sabios en la pena de pasarse toda la adolescencia recluido. Cuando laburaba con él. porque el chabón ya tiene un par de viejos largas. nos entregamos” cuando Simón hizo uno de esos movimientos que lo llevan a uno a no parar de cometer errores durante un par de días. la 25 de Mayo. hasta que se revienta algo. la Cava. Al fin y al cabo era vecino de ios de lacasa nueva cumbia. entonces. cuando los pibes todavía podían dilapidar pequeñas fortunas en noche. de verle la mirada tranquila de alguien que no siente deberle nada a nadie. “salía a trabajar” con Víctor “El Frente” Vital. la mente en algo diferente al dolor. A Pablito Lezcano lo más cuando está empastillado. empecé a sentir ‘el Simón de acá. La Esperanza. pensando que se tomaría un par de pastillas apenas le terminaran de dibujar ese dragón alado en el pecho con tinta de la buena.

Cuando llegaron al barrio a buscar las armas en una de ésas quedó solo esperando al Cabe sentado en el lugar del acompañante. no paraba de balbucear fuera de sí que él tenía respeto. jugarse la vida. abundar en insultos. justo donde empiezan cuatro pasillos juntos. Ese día regresó a buscar también a Simón para que lo bancara. que el Cabezón ya tenía el pie a fondo en el acelerador y las ruedas del Audi escarbaron en el barro de la villa. que se la bancaba. su hermana. el Cabe le dijo. volvió a la villa 25. incluso ya un par de históricos rivales. Se quedó dormido. No pasaba demasiado tiempo afuera desde que comenzó a caer preso. Estaba más desesperado. Apenas alcanzó a escuchar ios tiros. Hacía dos días que no dormía y las pastillas le habían convertido la ansiedad en una herida ácida. con su chica. como un abanico hacia adentro de ios ranchos. Ese homicidio le significó no pocos problemas a Simón y persigue todavía hoy a Manso. el arrojo. miraba hacia los costados cada tanto y vigilaba que la calle estuviera tranquila. Por eso. “En eso éramos iguales”. con las primeras pastillas de la noche encima. Pero cuando llegó al rancho una de las hijas de Marga. La familia de la niña acusé a los chicos ante la justicia. En el camino habló con Mariela y quedaron en verse a la noche para ir al Tropi. Cuando me lo contaba. muy embroncado porque no íbamos y me había dormido la noche . unAudi. Los del barrio se habían vuelto. Miraba por el espejo retrovisor. amén de la Policía Bonaerense. “Prestame un par de fierros”. recordé las veces que Mati. “Estaba enojado. dice Simón. hablaba. y a los catorce. madrina de Simón. alguna vez había tenido con él un entredicho. exagerar la valentía. para que le consiguiera más fierros y lo acompañase. y Estela. Salieron juntos. le pidió agitado. “Llevate tres revólveres”. Al rato vio que se acercaba un pibe. apenas lo vio sentado. Pasaron varias horas y unas cuantas pastillas hasta que se enteraron que en el tiroteo una de las balas. Siempre”. así al pasar. maté a una nena que jugaba a la mamá en un rancho cercano.Manso se ha visto cautivo del mismo sino: permanecer la mayor parte del tiempo preso. así sin más que una indicación breve sobre el “par de tiros” percutados. No pasó ni una hora hasta que Manso volvió. Bety. con ios amigos. que es ni más ni menos que «hacerse el ioco”. mostrarse como un jefe sin serlo. —Aguantá guacho! ¡Pará un cacho! ¡Qué. recién cargadas. así que perder una noche deseada. y por allá vino corriendo el Cabezón Manso con las dos pistolas que habían ido a buscar. Cuando se despertó eran como las cinco de la mañana. en amenazas. el día que llegó a la casa del tatuadór en la villa. Simón con el dragón fresco bajo una remera negra. Se enojó. Simón dice que nada les hizo pensar después de ese breve tiroteo que había algún herido. Mariela y dos amigas estaban alrededor de la mesa de la cocina hablando con la madrina. «El pibe se acercó al auto a correrla de loco”. Allá afuera tenía una breve pero contundente lista de enemigos casuales. caía otra vez. su madre. En menos de un cargador el pibe quedó tirado. le causaba el malestar de una pérdida difícil de medir para quien no sabe lo que es ser un reo. El pibe traía un ladrillo en la mano. que andaba en problemas. Andaba enun auto robado. lo vio tan doblado y con las armas en la cintura que lo convenció de que se tirara un rato en la cama. las cinco y media. perdida. me hablaron sin dar detalles del «dt de la nena”. ni siquiera recordaba cuál. “En esa época se escapaba un lunes del instituto y a la semana. Lo llevó en el caño de una bicicleta uno de los siete hermanos de Manso1 a la casa de una mujer que desde que era casi un niño le daba protección. te pasa?! ¡Andá p’allá! Pero el pibe avanzó. rebotando en el revoque grueso de las paredes y en alguna chapa que otra. repasa su madre. acuciante. que venía de estar preso. Por eso él. Simón pensó que saldrían para el Tropi pero era muy tarde. cuenta Simón. le dijo Simón y siguió con ese leve ardor en el pecho que le iba creciendo con los minutos.

Como esa noche los Toritos no quisieron venderles. no las era como si no de la las villa. «A mí me fue a buscar la madre de Manso —cuenta Matilde—. y empezó a disparar buscando una salida. se quedan ahí vendiendo porquería que le arruina la vida a la gente. Entre ellos no había habido tiros. . cuenta que me —Vos sos el Manso? ¿Vos sos el más guapo? ¿Sabés quién soy yo? ¡Yo soy de la hinchada de Tigre! habían Le corrió apenas el caño del arma. Yo estaba adentro. Simón dibuja en un papel el dejar mapa bajas de en ambos bandos. otroSimón gritó. Y sin pensarlo por que lo habían herido. Llegando a la casa empecé a caer. cuya ganancia entonces es sólo del transa y de la policía que lo protege. las Toras. cartonero como su madre. alejado del delito desde que salió de la cárcel. arrancá y tirá. no pasa nada. Ésa es una antinomia extraña en la que de fondo se juega el resentimiento del consumidor que pone el cuerpo. En querían el desbande que produjo Manso. pasillo de los Manoteó el revólver. dado. porque era a la mañana. Simón pasaron quedó en el el suelo. pero no es algo que yo haría porque sería pasarte de bando. pasillo. Detrás de élentre varios preparaban las armas. Simón un 38 y un 32 en lay cintura. Simóñ dijo: drogado. los senderos. confundido. para conseguir la liquidez que requiere comprar la droga. dealers. “Me mandé para un pasillo. Pero El lo tiroteo habían podía agarrado desde atrás. Sentí que tiraron pero no sentí que me —jQué me importa a mí! ¡Si vas a arrancar. Por eso fueron a la Santa Rosa. Ellos —Eh. Youno seguí caminando por un pasillo largo. frente al cementerio de San Fernando.para cada uno. se fueron a dormir. estaban a pocos metros. Simón midió la tenía distancia entre su mano la pistola apretada el jean y la cintura. Esa noche. vos sos el Manso! dijo a Simón. Fueron tres un tiros. Tenían plata como para comprar lo que se les diera la gana. Pero los Toritos esa noche no durmieron. Del rancho en el que paraban Simón y el Cabezón salió uno de ios dueños de casa. Apenas pisó el pasillo. que no entraran a buscarlo. Les dio hambre. Y le puso un pero fierrosin en darme la boca. comocaótico. el otro masticando un sándwich. que no les iban a vender nada. Después. menos furiosos.es el Simón! uno de los tiempo Toritos a lo rectificarse encañonó en la sien. por un costado de del fusilamiento Simón escuchó los gritos y salió a negociar. un tiro cuando en la punta delsentía. varias de estas rivalidades estructúrales se jugaron cuando el Cabezón se paró en la puerta del rancho y escuchó que de adentro le decían que no. pero esa circunstancia azarosa no responde sólo a la parsimonia con que cada uno trate al otro. desde adentro Cuando iba por la mitad del pasillo ya no pudo “Las piernas. En el rancho de unos amigos tenían ropa limpia para cambiarse y salir a una bailanta de la Capital. me vi todo sangre en los pies. poniendo caño. sin ton ni son. la dirección de las comida. En ese Flashearon”. que cada uno haga lo que haga. instante les dijo. como escudo humano. no recuerda cómo fue que lo rescataron. los hombrecitos pequeños que se cruzan. hacia rancho elno que posición de uno Manso. si hubiera estado allí agazapado. Les vendían o lesbajaban el rancho a tiros. Yo no digo nada. Les vaciaron los cargadores a los dos revólveres. recostado tuviera. ya no ser el que eras”.” sobre una cama. arriesgando la vida. sino a los reveses de ser unos ladrones y los otros transas. la Caminaron tomando unpiso. Yo en ese momento no estaba Entre dientes. Terminó refugiado en un rancho. él en el las balas que le cruzaron las piernas. dice Javi. balas. Se quedaron tomando de su propia mercancía y cuando amaneció ya habían juntado suficiente rabia como para darle curso a la venganza. distribuidores locales de “merca”. tan cerca de la tumba del Frente. no para se dio cuenta. se paró.. la villa Santa Rosa. el Cabezón los amenazó.” El que apuntaba a Simón estaba por callarlo decaminar. “Les dejamos lleno de agujeros el rancho”. Los Toritos decidieron simular una tregua y se alejaron. Al Cabezón le dio ansiedad por “rescatarse” de las pastillas y calarse unos tiros de la cocaína que en uno de los ranchos de los Toros se compra día y noche. apenas me levantaba. rogándole al Frente Vital que no dieran con él. salieron corriendo a una—le casa. Después lo tiraron al piso. el resto de la familiaapareció apuntaba como un pelotón Sin darles antes de matar a de uno que no era el Manso. Detrás él. Disparaba con dos“Qué pistolas al mismotiempo. Otra en vez les sintió iban a prestar una Jtaka un robo que hacer a la tarde. Las balas silbaron cerca de las hermanas de los Toritos. pasillo. “Los Toritos siempre fueron transas y a los transas no se les tiene ningún respeto. Ellos que podrían hacer la plata robando. Dibuja la Los dos amigos creyeron en la paz negociada. Los chicos de la 25 y la San Francisco y los Toritos de Santa Rosa se conocían hacía ya tiempo. se acuerda Simón. en la casa de la Estela. Toros. Los Toritos no tuvieron tiempo de discutir. pasa? No. yogur líquido. Simón y un amigo fueron a buscar esquina.. —Ése no es el Manso! ¡Ése. el camposanto. ¡Qué vas a hacerte ver!? dieron.

el atrevimiento de meterse en territorio de otros. llena de risa por De pronto entró un patrullero hasta la esquina del rancho: había venido por otro tema. intentaban asistir al herido. Gambeteaban con un ojo en la La idea de pelota y el que Víctor Vital puede proteger de las balas se confirmó para los creyentes con aquel incidente otro en la en calle. pero por la que alguien había llamado a la comisaría. Las Javi y con Manuel en algún momento podrían enfrentarse a sus cuerpos yacentes. ni siquiera me cambié de ropa”. Matilde no vio más boleta a salida que cualquiera. El lugar era oscuro. Sin decir palabra Javier volvió al rancho. como dándole una orden al bonaerense. En la esquina empezó a llorar que me quería encontrar porque lo habían matado al Simón. Entraron a la villa en chancletas. que antes de rogarle se le vomitaría la tumba. esta vez definitivamente muerto. fútbol. Lo tiraron atrás. Entraron. agarraron con primero de la espalda como para arrastrarlo. ahí salimos nosotras hechas unas locas. marcando el lugar. Cuando aparecieron desde el extremo de la calle salió el Falcon rojo de uno de los Toros. Eran voces de mujeres. la impulso mano süave tranquilizándolo porque no moriría ocasión. Matilde quiso cargarlo junto a Estela. Pero cuando intentó sostenerse él mismo. Por la calle que hace de costado izquierdo del cementerio de San Fernando entró Javier. Entró a la pieza.” Por fin un pibe le dijo dónde vivía la hermana. Yo estaba lavando. en la villa La Esperanza. tan sentenciado en esos días por enemigos de otras bandas y por la policía. pero Simón pesaba demasiado. su hermano. Entre quejidos lo acercaron al auto policial. Matilde y Estela salieron a la vereda. de gritos escupidos. las segundonas fueran por que las ametralladoras. siempre había sido el enemigo uniformado el único al que no se le pediría jamás caminaban de compasión. diciendo que si se les antojaba hacían acá para allá. “Nada. No tenían idea sobre la manera de desandar los pasillos que habían transitado. al haciendo del pasillo su sitio. a Simón. una cueva violenta estrechaque la de ellos. Lo imaginaron otra vez muerto. como a un madero viejo hinchado por la estaba asumido que los chicos eran ladrones. y salieron a rescatar a Simón del peligro. intentaba rescatarlo a su manera. Los vecinos les contaron. por un desacuerdo. a los tiros. dispuestas como siempre a salvarlo a punta de empujones. Podía escuchar las amenazas que venían de afuera. le dijo y se fue corriendo. “Mataron a tu hermano en la Santa Rosa”. Nunca se había imaginado pediría por favor que la subieran a un patrullero. Y mismo tiempo es y un hacia delante. con la cara roja. Mientras tanto en la otra punta Javier por peleaba por una venganza. estaban jugando al salvando solas. humedad y que al la lluvia. encerrada. Seguía más preocupado por cómo escapar de ahí y de la furia de los Toros que en curarse las heridas para detenerle la hemorragia. dice. estaba asumida ayudó como un muchacho. La idea de que con el Simón. porque es así. que no se podía levantar. sin saber que su madre y su hermana Andaban en un Falcon verde. sonoros cachetazos que no y no la dejara. —Las Bersas. armado con un revólver que tenía un defecto. nadie te va a mandar al frente. Salió a atenderla Javier. No quería creer que la noticia era cierta. entre las dos. Era mejor ayudarlos que combatir la práctica del robo. Lo izaron como a una bandera de hierro. enfilaron por el primer pasillo que vieron. nada”.en la esa posibilidad de un entre los mimos. como si no sospecharan que ellos iban a volver por Simón. escuchó. Lo salir protegida por la ley. Los Toritos y su gente reagrupado en la cancha del barriolo Matilde enfrentó al policía. En el laberinto por el que buscaban sin que nadie les diera una pista descubrieron una huella de manchas de sangre. mami. un incremento del riesgo. La idea del final no era desconocida para ellas. una pelea lo que menos ahora cuenta como una aventura. Pero en esa situación. Las siguieron hasta dar con el rancho. “Ahí estaba éste. Siempre Matilde los había repleta de trastos. del derrame de sangre. Javier les Manso y otro pibe de la 25 lo secundaban con dos revólveres. vayan a buscar las Bersas que vamos a hacer mierda todo! —gritaban las Toras pidiendo que —Lo llevamos en el patrullero! —dijo entre dientes. pero nadie le quería decir nada.La mujer venía preguntando por mí. “Cuando escucho que lo habían matado allá en la Santa Rosa. y se de durmiera morir en cualquier otro por una insignificancia. lemorir daba en unos instante buenos y junto a un amigo en para un asalto. Matilde le preguntó qué pasaba. Javier se bajó antes del auto y caminó hacia el campito. Las Toras miraban desdese unhabían poco más allá. no pudo. Apenas si podía hablar. y afuera los Toritos combatido. Iba Cabezón. Subieron a un remise. Dos mujeres le daban agua. Hay todo un no alcanzar a cambiarse la ropa entre las mujeres de la villa cuando salen a rescatar a sus hombres o a sus niños.” Simón no se quejaba del dolor. Y entró por su hijo. buscó las armas. No sabían cómo encontrarlo. En el auto avanzaba más la Santa atrás el Rosa. cuenta Estela. de insultos. . debía correrle el cargador después de cada disparo. Matilde le acariciaba la cabeza. Las cargó. sin importarles lo ajeno del terreno. La mujer golpeó las manos a la entrada del pasillo que termina en la casa de Estela.

” Pedaleaba desesperado pensando en el milagro que volvería religiosas de a Azul. «Ellos incluso me mandaron a jardín. sola otra vez. Tuvo que volver con los gitanos. los dos fueron al secundario a sendas escuelas allí para él. cerca de y Azul. murió asesinado por un malevo cuando ella aún no había cumplido un año. Matilde marcaría en su vida una agradecer curva que a su amigo muerto cuando vio a los patrulleros con las luces y las sirenas encendidas. Matilde y su hermano mayor dejaron la ciudad para instalarse en el pueblo de la familia materna. sin saber que ella también terminaría enredada con un amigo de la pareja. con quienes no recuerda mayores en las Pero piernas. hacia la casa de otra familia de la comunidad.Al fin y al cabo no era la primera vez que Matilde enfrentaba el devenir sola. Al día siguiente. y esa idea de quedar prendida para siempre a mí no me gustó nada. de aquella niña mimada a una mujer al frente de un hogar de seis hijos levantando para reprimir el tiroteo. y decidió renunciar. por lo paraban.tuvo que descartar el revólver en unos pastizales. Pasaron eternos mudaron todos a Olavarría donde él era operario de la fábrica de cemento de Amalia Lacroze de segundos hasta que. para no vivir un segundo más en compañía de esa competencia intolerable de hijos legítimos. donde las refugiarían en la casa de los parientes de la otra. así que a mí me hicieron saltar por el rancherío del fondo. con Simón en el hospital recuperándose de conflictos. A puesta Matilde y su hermano no les faltaron los zapatos. Como dos o tres les tiré y se quedaron en el piso. Así que. No era profundo pero ella no se animaba a meterse en el agua sucia del riacho por el pánico a las anguilas. vinieron los mellizos. repicaban en el mármol. Matilde tiene unas fotos maravillosas de esa época. de los dieciséis a los diecinueve. Les disparó dos veces. Hacían la digestión de la segunda cena cuando al rancho de Tigre llegaron los hombres de la familia despechada a buscarla. adonde Capítulo V los llevaban cada día en carros tirados por caballos. En definitiva casi había nacido con ese destino: vino al mundo un día de 1957 en Mar del Plata y su padre biológico. “Ellos iban a pelear a morir par. a buscarlo. buen muchacho que la vio le tiró un tronco como si fuera una capa de antiguo caballero y Matilde cruzó hasta la otra orilla. detectó una bicicleta como Fortabat. donde ella es una reina pop con el pelo lacio y los ojos más verdes de la costa. los tres tiros Hasta los quince estuvo con su madre y su padrastro. Fue mujer y eso lo hizo un ser aún más detestable. manoteé la bici y salí. Y otra vez volvió a sentirse ahogada. Matilde “Le recuerda esa infancia de provincia como una etapa feliz.” Partió para Morón. nunca tiré me al Toro un par y ahí ellos se escondieron. Quiso visitar a su abuelo materno en el pueblo. “Corrí. En la cancha los jugadores corrieron a sus Itakas. Las Y balas mientras ella se ganaba un salario.” Javier pensó faltó nada. reconoce.” Cruzó un cerco como una valla de competición y se refugió a la orilla de un brazo del río Luján. Habían Chillar. Luego. para similares colmo. Decidió entonces apurar los planes que en secreto había logrado hacer con la dueña de casa como cómplice: huir las dos del casamiento obligatorio hacia el Tigre. Él se enamoró. también gitano. autocrítica después de treinta años.a recuperar esa presa que se les había escapado. Matilde recibió la pésima noticia de que se venía un después volvió de su maravillosa hermano en camino. Y se tiró detrás de una lápida. La única alternativa fue ingresar como niñera de una pareja de médicos de Olavarría: prestó servicios durante tres años. Y al poco que nunca tiempo se podría escapar hasta que se dio cuenta que estaba ante la tumba del Frente. Ella se quedó a vivir en el rancho de los . agente raso de la policía bonaerense. Encontró ayuda en una prima casada con un gitano de Mar del Plata. No teníamos salida. preparado un arsenal. no la dejaron. en las criptas vecinas. por demasiadas razones. así que pronto me escapé. Allí de por lo escopetazo menos su madre podría trabajar de planchadora en la tintorería de unos cementerio. sino también su suegro. A Manso al otro un les bajaron el vidrio trasero del Falcon. Ella se dejó llevar. Allí se quedó hasta que a los dos meses supo que no sólo su novio gitano. mantenidospolvo con el trabajo de juntar cartones en carros a si los de antaño. Hacia los dieciséis. Hizo todo lo posible para marcharse. Por vio eso las armas fuera de la ventanilla. Llegó a vivir a la villa Garrote. era por la fuerza o nada. “El problema es que según sus tradiciones cuando un gitano se enamora no hay otra salida que el casamiento. llegarían a buscarla. ‘os gritos y las peleas con el hombre al que finalmente le decía papá fueron insoportables. Javier corrió hacia el tíos. Se acercaban iría. los abuelos maternos y los tíos criaban de a turnos a los chicos. contra un alambrado al costado de la salida a la calle. para colmo. pasaban cerca de Javier pero no le dieron una sola vez. Alcanzó a andar unos diez metros entre las tumbas. Para allá partió Matilde. Su amiga no alcanzó a escapar.” Cuando tenía siete años su madre conoció a su segundo y todavía marido. Un. fiesta de quince.

de electrodomésticos. Por aquel entonces ardían cada verano los carnavales que sobre la avenida Avellaneda hacían bailar a todo Virreyes y aledaños. confiesa vendían Matilde. Fue en esas fiestas donde conoció Marioque Fuentes. con los al pájaros. Javier tiene un recuerdo de ensueño de ese tiempo provinciano. enfrentamiento. El romance complicarse.a Hasta Matilde embarazada de que Estela. tres dos con y los siete años. Estaba borracho el día de la última pelea. Su por el primer impulso del menemismo tiraban a la basura. que iba a la escuela. Los Iracundos. le despierta todas las simpatías: “A mi viejo lo sigo viendo. se enamoraron. en cambio. salía a jugar un rato. Fuentes quiso recuperar a sus hijos. filas nada excluidas. Eran épocas de recambio de beneficiadas padre Mario. comoen hijo el de barrio Miranda. después tomaba la leche. Él levantó la mano para azotarle la cara.«Decidimos a bajo costo. Sobre los fondos había una caballeriza que más tarde se transformaría en la entrada secreta tenía los para zapatillas. Matilde tenía el rancho. escuchando y bailando ios de los depor él ylos pasaron años hasta que nació Era un bebé cuando Fuentes Wa comenzó a ver Wan Có. de Beigrano. a la salida Julio de su trabajo y como apilador de maderas en un aserradero. Así que “la otra” trajo a la pareja el conflicto permanente. se acuerda ahora Matilde. Él comenzó a beber más de la cuenta. A como una diversión. tuvieron caballos y carros para salir a ci— Javier. los mirando hacia lo que queda de la villa después de la urbanización. otra época. Matilde nunca fue una chica de humores apagados. Fue avanzada a la década del noventa cuando la historia de los Fuentes y los Miranda comenzó a buscar a su mujer y sus hijos. para lavar. y no tardó en llegar escoltado por su propia madre y una cuñada. voy de accesorios a la del hogar. y el niño nació casi con la democracia. La fábricaVolvió cerró y a Miranda abandonarlo pronto y en también uno de perdió esos veranos. pibes al escapar de ios tiros de la policía. Ella le hincó la tijera cerca del pulmón. Los chicos se despertaron con los ruidos. casa de él. los dos empleos. La Otero es la comisaría de San Fernando donde luego sus hijos estarían más de una vez presos. Entre el Pájaro y él nunca hubo medias sonrisas. Fue unaEra venganza”. “Volvíamos cirujeando.” Matilde y sus hijos comienzo los gallos los cría y los hace pelear. que tenía guardapolvos. a otra mujer. aunque ya estaba embarazada por tercera. Daniel y trapos Gonzalito. entre Al frente. hecho desde lo anoté a Congreso Manuel hasta Sucre. Lo inmovilizaron entre varios y lo esposaron para llevárselo. duró lo Hasta ese momento sostenían la casa con el sueldo de Matilde como operaria y el de Miranda que era que les llevó vigilador privado el primer y carnicero. muebles. Con su último sueldo de obrera en una fábrica compró los pasajes para volver a Olavarría a la casa de sus padres. Estela recién aprendía a caminar. los demás apuestan ‘y levanta la plata cuando gana el gallo de fueron él”. Dejó a los chicos durmiendo y marchó a la Otero. Allí se animó a hacer la denuncia por golpes. conoció al Pájaro Miranda. unquedó joven lleno de alegría tocaba una guitarra Ocho meses anduvieron de novios. nos llevamos bárbaro. el día en que ella se cansó.familiares ajenos.los primeros que en la villa San Francisco. para aprovechar. desparramaban por el campito que da ahora a un depósito. Fuentes se enteró. Dijo que tenía miedo. En el corto tiempo que ella había demorado en denunciarlo Fuentes se había tomado un litro de vino. Fuentes se le tiró encima como un animal herido y furioso. Fueron en una estanciera azul. en la calle. casi todo lo que llevaban hasta la Entiendo Capital. Javier vivió con un tío rujear. Volvieron todos juntos a San Fernando. Se reconciliaron. y después ya para vivir de eso. hacía los Matilde y deberes sus hijosyestuvieron a las ocho en y media las primeras adentro. Él sería el padre de sus otros dos hijos.” puestas en crisis por el . AsíJavier. calle Avellaneda al fondo. Pasó casi todo el embarazo de Manuel acompañada por su familia. Se le ocurrió que podían comprar rejillas. en el carnaval Fue la de la imaginación de una vecina la que les dio una alternativa. Ellos hurgaban en esas sobras. Esperaba a Manuel. De la mano llevó a un policía hasta el cajón de la cómoda donde sabía que su padre escondía un arma cargada. Fue durante la mejor época de la murga en la historia de la zona norte. cuando la calle Sarratea todavía no era calle y los de Cuando Matilde ranchos se se juntó con Miranda. vez. “Yo me acuerdo que piezas. que ha intentado hacer el trámite del DNI. casarnos para revenderlos legalmente como y para ambulantes cobrarmeen lo que las barreras Fuentes de melos había trenes. Jaramillo Rosamel Araya. está todo bien. pidió que la acompañaran a su casa. en la ciudad cementera. Apenas ella entró al rancho. Matilde decidió hacerlo desaparecer del barrio: lo mandó a Olavarría. de andar desempleadas. Se amucharon en con la la casa que sepadres paseaba patios varios veraniegos y los asados. Matilde tardó apenas unas horas en trasladar lo poco que tenía a la casa de una vecina evangelista. Yentonces por qué Manuel siempre me ha dicho que se lleva bien con su padre legítimo y que quierevolvían con las manos vacías se entusiasmaban en revisar lo que los nuevos ricos y las clases como recuperar su apellido. Él es ayudante de albañil y además anda con los gallos. especialmente al primer varón.

ni ios golpes de los carros contra a ello piso delde que la vagón. La ambulancia tardó veinte minutos más en llegar. Me desperté con vieron el sonido del teléfono. desesperaron para que frenaran. avisaron apenas su hermano entró en con Javier: neurocirugía. Sentados ante las autoridades eran obligados a confesar. un beso”. recuerda Matilde. casa Los con la oreja roja de ios tirones. En la escuela los chicos mostraron sus personalidades.. Con esos pocos pesos se fueron a comprar a un . cuando la devastación para las clases medias y hasta para las medias bajas se veía como un imposible tras la fortaleza imbatible del uno a uno. su manera. El maquinista pero no con podría quiso tiempo. Eran muy parecidos. Manuel siempre más callado. promesa no de regresar al se delito.. Parecían ratones encerrados. apoyamos en el piso. Entre escuché la voz de Sabina Sotello: «Habla Sabina adolescencia. frená te digo!”). Eran las siete de la tarde. cuando regresó de Olavarría se convirtió poco a poco en un referente de las travesuras escolares. como si fueran que elde golpe. Si yo quisiera ya me hubiera fugado. El único fiesta de losque hijos de Matilde más que hermano. Javier. Cuando empezó el trabajo de ciruja dejaba como para comer. arrancándoselo a las vías y las ruedas del tren. de catorce años. y que volvieran alcanzó a a sostenerlo. de entre todos los pibes del barrio.” Mientras ella avanzaba en cada oficina.menemismo. que provocado roto la todas las de balas las que salvaron sus hermanos. Simón tenía una audiencia en los tribunales y sabía que su Matilde. Pero El tren siguió la ruta siempre Javier tuvo que esperar a que tiempo pasaran lamandó estación de Béccar y eso para fue llegaran a dejarte el de que.”. circulando por los pasillos del rancho de uno al del otro. Faltaba un día que para el encuentro. en principio. alcanzó a decir. no así que lo vas a encontrar muy jorobado. cercana a Don Torcuato. el tráfico y el robo a gran escala.. doctor”. oteando cada tanto si afuera rondaba “la gorra” que podía llevárselos en cuanto los registrara por portación de armas de guerra. «Vayan tranquilos. pero volver a reiterar el momento del accidente le hizo brotar las lágrimas. Fue un segundo: le esta. le dijo al empleado judicial con el que habló. para el mayor. o lo escucharon. No había querido volver al instituto. reconoce Simón. el cuarto hijo Al de día siguiente partí temprano a San Isidro. todavía está la marca de sangre está en un mano en el coma profundo. cuál de ellos había sido del lío a sancionar. Fue un largo esperar capital a la en los zona norte. Su hermano iba en el tren blanco. está muy mal. están tratando de que a Simón pueda la venir del instituto a ver al armada que les daría dineroYcomo para vivir ellos también. Nunca consiguieron que se traicionaran. cuando se asomó por una de las ventanas sin vidrios del vagón para ver si la próxima era tribunales varios trámites que Matilde y su hijo fueron haciendo en diferentes pisos y oficinas del la edificio: estación donde debían bajar. Más tarde me explicaron lo que había pasado: Daniel. estación de San Isidro. poco más tarde. El muchacho que la atendía y que la conocía por sus tres hijos hacía seis años le dijo que no era necesario.116 la cabeza contra una viga de hierro. le dieron “un par de cañazos a un par de pibes de Aviación”.. Llamame más tarde. que es una villa de 202 y Panamericana. que los chicos fueran juntos a la dirección. Su madre había pedido firmar un documento responsabilizándose de cualquier intento de fuga de su hijo. para esos gustos que sus chicos veían en Beigrano darse a los hijos de las clases “pudientes”. aypunto de pasar por la A la vieron semana haber conocido a el Simón teníamos una cita para volver Estaban a vernos sentarnos a hablar mellizos. Como se retrasaba la partida. El vagón iba como siempre lleno. volvía en el tren blanco asignado a los cartoneros para viajar desde la familia pediría que le permitieran visitar a Daniel en el hospital de San Fernando. “Yo no voy a ser tan gil de querer escaparme cuando mi hermano esta así. a un costado. casi sin preámbulos al la asalto San Fernando para pedir una ambulancia. cuenta Matilde. Iba Simón estaba en la calle desde la noche anterior porque le. pero nunca. más parecidos que hoy.. lamentablemente el hijo de Matilde tuvo un accidente. en libertad desde marzo. Que podía evitar el episodio. atendiera el contestador automático. bajo lade forma de layjusticia desueños menores que tanto los a encerrar. intranquilos. dando rodeos y saltitos sobre esas zapatillas con aire. el Frente y Manuel. los sectores andén”. en terapia. Javier. el que un viernes de junio del 99 ni siquiera llegó a comenzar. sin usurpar el protagóñico que quedaba. Simón me contaba su último robo. a apenas unmensaje. el más grande. estaban habilitados para salir a robar. cuenta. Nunca habían sido los más tranquilos. Su madre también pidió por él: “Tiene derecho a estar cerca en estos momentos. Dejé decirse con seguridad esa de sanciones fue la que después repetirse largo escuchar los gritos (“Frená hijo instancia de puta. bueno. Era común. Pero el tren blanco sólo se detiene en algunas estaciones. y las maestras se confundían al culparlos por los pequeños hechos de sus tardes escolares. Manuel y Simón fueron dejando la escuela a su turno cada uno. cuando Javier. Estaba eon otro pibe y con un ladrón mayor de edad con quien solamente él. Temí que lo hubieran herido en un tiroteo. Es solamente porque queremos estar en familia. “Lo Manuel y Simón ingresaron. había el camino del delito agonizaba por culpa un golpe de la misma exclusión que hubiera había Pensé pisado en Manuel. acomodados vivían a pleno con el gobierno de la corrupción. Era temprano. a un costado de la villa 25.

que volvía derrumbarse. y me palmeó subieron a Cuando Simón terminó de hablar de esa noche casi fatal. o ciego. Que por la golpiza. Faltaba el castigo del camino.” sacaron de la villa. le dijo él. Entre ellos conocí esa tarde a tres mujeres que eran cruciales en la vida de Simón: “la abuela” Marga y sus hijas Emilia y Graciela. o vegetal. gracia —Váyase. Para dueña colmo de casa que les pedía llorando a los polis que no lo fusilaran. yo estaba mal. hospital! ¡Este no vive más! —Y . Disparó por reflejo contra la oscuridad.la Simón no supo eran uniformados indefenso. Y que se venían encima. Cuando ios vi en los tribunales Matilde tenía los ojos rojos y la piel de Simón era de una palidez rusa. como si cada culatazo. Matilde dice que ella no quería firmar. Pasaron frente al rancho de una vecina amiga. le repetirse: pregunté si había pensado en comparten los su golpes dan como si se parte de “Yo un botín. ahí había llegado. De a muerto. Lo que me dijo: ‘Negro. hasta que ios médicos lo trasladaron a escuchó una las balas«Después y entonces dado lugar la ráfaga con la que atacaron. Javier. “Cuándo vas a venir a tomar mate?”. Y a la hora de las visitas llegaron a juntarse hasta veinte. Cuando se cansaba pasaba la cicatriz le quedó centímetros abajopara del esternón como si fuera un ombligo deforme y noel el otro y así lugar se iban desquitando. “Ya me pegar. preguntó la mujer. “Pá! ¡Pá! ¡Pá!”. que ahora convertido enrepartieran un pequeño santo. Los rezos se multiplicaron en la villa. hubo otros que prendieron velas en sus casas. estaba ahí. el calor de la sangre en la panza y en el brazo. Ninguno de los hermanos de Daniel. apenas unos tiros porque atinó a saltar con toda la fuerza que pudo hacia la casilla de una vecina. un —Yo sabíá que iba a arrancar! —festejaba otro. sintió que se las le confundía geografía del que rancho. Matilde había tenido que firmar un documento antes de la cirugía en el que asumía la responsabilidad de que algo fallara: “El papel decía que podía quedar inválido. . cuando yaporque me tenían en el piso uno puso el—le fierro y me los gatilló en la nuca. Hasta que escuchó: —Te han quedado balas en el cuerpo? —quise saber. —No! ¡Dejá que este puto se muere en el Matilde.” que estaban cerca de unas vías uno de los policías gritó: por donde pudo haber Hasta entrado la cuando muerte.. que ya no veíaque a lalo buscaban sin ánimo de fallar. dice ahora que escuchó retumbar cerca. veía todo nublado. o directamente morirse”.kiosco. Y se iban rotando. cada trompada o yo amigo. no lograba razonar si era correcto asumir el riesgo pero tampoco encontraba alternativa. y te digo la verdad. —Yo sabía que iba arrancar! —decía un porque Simón había respondido apenas Cuando llegaron al a hospital lo pusieron enpolicía. yJaviçr bajó los párpados diciéndole que sí. Sintió.” el tiro demujer. la que tiene en el hígado —contestó Ese día —con Daniel en terapia intensiva— Matilde y Simón. para partirle la cabeza. patada fuera estaba parte deMe un dieron botín simbólico dividen. Manuel. una secuencia que suele los policías recordar al Frente y los poderes de salvación que muchos le otorgan. Marga no era en realidad su abuela. Caminó hacia la calle. apenas caer. ni su madre. en el primer piso del hospital se fue armando una ranchada: durante los días siguiente jamás hubo menos de cuatro personas haciendo guardia por las malas noticias. y me ahogba con la sangre. o ajusticiado en el medio de la nada. lo eliminarían. Estela. el cuerpo. y porque el consuelo del enfermero me hizo una camioneta. “Ahora vengo. —Ahora vamos a matarlo! — Cuántos tiros tenés en realidad? —le preguntó su propia madre. y apenas dobló la esquina sólo supo que se caía. A Daniel lo habían operado la noche anterior.. Sin que mediara plan alguno. sin poder evitar quedar Hasta que no las esposas apretándole muñecas. buscando refugio. Lo único que me acuerdo es que vino un señor.para acompañar en la incomodidad de la sala de espera a los familiares. Simón que hasta —Ochopensó —le contestó él. “No veía nada. tranquilo que te una ama’. Habían sido tres horas de espera. pueden contar cuántos fueron los que los acompañaron. ahora vengo”. muchos pusieron lo único que tienen. nohabía me acuerdo mása nada. que se sentía confundida. Lo miró desde sus ojos verdes hermosos a los ojos verdes hermosos de su hijo mayor. a usted también lame bajamos! decían de la Brigada de Como San Isidro a la no salió entonces con la misma pistola le dieron un “cañazo”. sino que . dos”. enfermero Con evidente alegría quedate se lo llevaron. el piso contento de la guardia. dijoque él ytambién me mostró la marca del entraron tiro en el a brazo y levantándose la camisa repente cuadros paraban y que el que estabacinco manejando se pasaba atrás y me pegaba. Pero no Dios fue en ambulancia que la loespalda. y buena parte de la villa no habían dormido. La sintió vista se le nubló. camilla. Hubo quienes partieron a la tumba del Frente Vital a hacer por la vida de Daniel las ofrendas que casi siempre son para pedir que las balas de la Bonaerense doblen.

contaban en la sala de espera. Lo único que no había faltado. Matilde y Estela pasarían más tarde por ahí: tenían que ver a la Mai para pedirle que intercediera por la vida de Daniel. a Manuel. había pedido que el estado provincial asumiera los gastos de la internación de Daniel. En la pantalla se peleaban una morocha y su sobrina adolescente acusada de haberle robado el marido en sus narices. Simón disfrutaba de ese desconcierto que producía. Hasta que Simón quiso ir a bañarse a la villa para volver a la guardia permanente frente a la terapia intensiva del hospital. sin haberlo imaginado. Entramos de a uno. “Mi bebé ya tiene cara de grande”. pero como si cayera de maduro que así debía hacer. Nos quedamos allí durante una hora más. y la primer mujer de Mauro. Yo no sabía que era la primera vez que Simón volvía a pisar el-hogar que había tenido que dejar. Esperamos todos a que llegaran las cinco de la tarde. Matilde salió después de diez minutos. eh! “. Y ante cada nuevo personaje que llegaba se repetía la escena: el personaje saludaba a Matilde. fiestas y aguantes. los vecinos y los parientes le preguntaban a Simón por el estado de su hermano: “Depende de él”. Graciela era la madre de Facundo. a Estela. la ansiedad y los nervios. Estela y Matilde me indicaron que me pusiera en la fila. Emilia era la madrina de Simón. Fueron entrando lo. Pero comida no había. les contestaba a cada uno. Apenas había reunido el dinero para comprar ios pañales que necesitaba. Luego me confesó que no pudo. Llegamos al barrio en un remise y no fuimos a la casa de su madre sino directamente a la de la abuela. En la sala de espera. Simón estaba. murmullos sobre los últimos diagnósticos. Era fin de mes y tampoco yo tenía un centavo para ayudar. Y apenas los saludaba les largaba frases irónicas sobre su estado físico. a raíz de la tragedia de Daniel.en la villa la conocían así. con la cabeza hinchada como un fruto demasiado maduro.s hermanos. después de dos años y tres meses. y en su casa había vivido Simón los últimos meses que estuvo en libertad. En un pasillo interior se amontonaban los familiares de los enfermos: caras desencajadas. le dijo Marga a Simón acariciándole el mentón. como “la abuela”. El hambre tampoco se había hecho sentir aplacada por la angustia. eran los cigarrillos. Nos habían dicho que podíamos hablarle. Lo mismo le pasaba a la mayoría de los que se acercaban a poner el hombro. al final de su adolescencia. Atiné a decirle que lo amaban. Entre los trámites que Matilde había hecho en tribunales. O: “Qué viejo que estás vos. Hasta que alguno de ellos les decía “este es el Simón” y entonces caían en la cuenta de que era el chico internado en el Almafuerte que allí estaba. volviendo al barrio. la hora de la única visita diaria a los pacientes de terapia. a Javier. no supo qué hacer allí. el ladrón de códigos que ofició de maestro del Frente Vital. el cuarto miembro de la banda cuando eran un grupo inseparable de corridas. Era imposible reconocer en él la cara del chico que había sido. Cuando nos presentaron me invitó a su casa. que quizás nos escuchaba. A mí me pasó lo mismo. Simón estuvo ápenas unos minutos. Supe entonces que Marga era además la Mai umbanda del barrio. “Qué hecho mierda que estás negro. tan cambiado. robos. al lado de esa cama alta. Yo no sabía por qué motivo tenía que entrar. En la mesa de la cocina estaban sentadas Emilia y Graciela con el televisor encendido en el programa de Mona Casán. que afuera había tanta gente como la que nunca había imaginado podía visitar a un enfermo. Las mujeres parecían felices de su regreso. ante el cuerpo empequeñecido de Daniel conectado a todo tipo de tubos. eh!” O: “Qué gorda que estás Mary!”. sondas y máquinas. “ES que vos viste que Facundo está ahora . además de conseguir que una jueza autorizara a Simón a no volver al encierro del instituto duránte algunos días. el silencio hospitalario quebrado por el respetuoso sonido de la pena. Como si se tratara de una ceremonia fueron deshilvanando recuerdos de cuando Simón estaba en la calle y les alegraba los días. y se quedaba en un rincón en silencio. Y desde esa sala de hospital comenzaba a percibir los cambios ocurridos durante su internación.

La Mai hablaba en portugués con la propiedad de un turista que recién llega a Fiorianópolis. La Mai no era otra que la abuela de hacía un rato pero poseída ahora por el espíritu de “la Africana”. con la forma de una capelina deshilachada. como una campesina graciosa. Los invitaron a pasar al templo. Descubrí girando en la silla que lo que separaba la cocina del otro cuarto era sólo una cortina blanca colocada a manera de muro. una abuelita dulce y buena. Pensé que había alguien a quien le decían así.pidió a los de la comisaría de Pacheco que lo metieran preso. su más entrañable amigo preso. Simón pidió un papel y lapicera. te va a decir bien qué es lo que necesitás para que ella haga un trabajo de protección. “Vocé no sabi qui é el amor de muiher”. Por la puerta de la cocina se podía ver el patio con unas sillas oxidadas alrededor de una vieja mesa de jardín y más allá la línea del horizonte sobre un descampado. le decía al chabón. Simón terminó su carta. y si no robo ahora y me lleva. unos párrafos gordos de letra prolija. Se puso a escribir una carta a Facundo. Tanto lo jodí que al final me dijo: ‘Bueno. que dulcemente se ocupaba de traducir sus frases. sino por una puerta en un pasillo lateral. pedir por algún problema. Esperaba a una mujer que tenía cita con la Mai y no llegaba. pibe. Ella daba vueltas por la cocina preparando algó en una botella cuadrada recubierta de pársec y llena de chucherías.” Le iba. A través de la tela levemente traslúcida se distinguía la silueta de Marga con su abultada y larga pollera deMai. “La Mai dice que puede ser que haya personas malas a las que les hiciste daño que quieren hacerte mal ahora a vos. su preferido. CELa Mai dice que podés preguntar algo. que había llenado de flores secas. la abuela de Simón —la dueña del cuerpo poseído por la Africana—. “La Mai dice que después mi mamá. aunque sospechaba que era una ceremonia umbanda. Se había puesto además un sombrero de paja. El crepúsculo daba lugar a las ices pobres de la villa. Al salón no se accedía por la cortina. dijo y desapareció por un pasillo vestida con una remera blanca y una pollera larga con. La abuela trabajaba en la habitación contigua en algo.” Entonces la Africana dijo que podía hacer algo por la supuesta venganza si conseguía siete piedras de colores y una larga lista de ofrendas. escupía. la chica que fue su novia hasta que la . “Eh. diminutas formas en arcilla. querés ir adentro. Lléveme. sus preguntas. Y luego a mí. se movía con agilidad frente a un altar atiborrado de santos de yeso y velas encendidas. vení’. de amuletos y cadenas. dos nenas jugaban entre el patio y la cocina riéndose de algo que no terminaba de comprender. comentaron varias veces Graciela y Emilia mientras hacían girar la ronda del mate. “Es que está por venir la Africana”. severa. “Si usted no está apurado. pero con la soltura de una niña que se divierte haciendo jugar las palabras para darles siempre el tono indicado para el personaje que encarna al jugar con sus muñecas: una mamá mala. pero yo robé con ellos. Y yo: ‘Pero mire que yo estaba ahí. oficial. y llegó Chaías. cascabeles. una viejecita llena de picardía. decía de repente. «Procure o minino”. me puede esperar. a pedirle una cura a la Mai. dele’. Afuera la tarde luminosa desaparecía poco a poco. Apenas entrar y allí estaba la Mai junto a Graciela. No sabía en qué. a hacer una entrevista a la abuela. Desde la habitación comenzaron a llegar frases en portuñol dichas con una voz mucho más cascada que la que había escuchado recién en la abuela. Mientras las mujeres y yo seguíamos hablando del tiempo ido y del espectáculo de Mona Casán. pañuelos y talismanes. Simón buscaba complicidad en las mujeres de la casa para que lo alentaran a volver a ver a Mariela. no estás en ésta’. Y él: ‘Que no.” No supe qué contestar.” La Mai volvió a interesarse en Simón. Acomodándoselo cada tanto con las dos manós. porque yo primero tengo que hacer un trabajito”. volados. Y de explicar los códigos al novato. vos tomátelas.

Lo hizo con diez velas. le colocó una boquilla. Me paró descalzo en el medio “Sigue del igual”. de raíces. detrás del ala del sombrero: consumiera —Vocé tein um problema. prendió una vela más y buscó entre sus cosas. dólares. lo hizo conmigo. medio oculto por el doblés de los dedos quemándose por respeto a Matilde. Luego hicieron pasar a Matilde. ni que sea obvio que no sancionaría nunca a alguien había hecho daño. Sobre una pequeña mesa había un frasco de colonia. Cada tantas pitadas tomaba un trago. hacía esfuerzos por mantener el diálogo entre nosotros los creyentes esquina y la Maientre ellos estaba el Pierna. —La Mai considera que robar no siempre es malo. Fue hacia el altar. o sea distribuirnos en las sillas que rodeaban el salón decorado en versión umb anda. y había quienes se los querían Nos despedimos y la Mai continuaba con su ceremonia. El respeto en la villa es La Mai. las dejaron volante a todo color promocionando su sobre labor. cargado. contestó Matilde y les contó sobre los abogados de la empresa de trenes que los visitaron en la pequeño sala de altar y comenzó a frotarme con velas de colores. Esperanza: en la esquina de la casa del Frente Vital a saludar a los pibes reunidos en la Graciela. se les había disipado el cansancio de no dormir durante dos todos. Por eso es que no paramos siempre es malo robar. sobre el otro sombreros mexicanos. y la puso entre las piernas abiertas en posición de indiecita. Porque cuando ella era una mujer africana hace cinco mil años atrás. hizo. A Matilde le recomendó que consiguiera una gallina «bermella o amarela”.” enteros esperando noticias Daniel. Porque volví a yo sé colocarme los zapatos Simón y Matilde me yalgo me dijeron que ya se me veía cambiado. Matilde no encegueció ante sobre la agonía de su hijo. las dos nenas que seguían riéndose pero entre dientes. Atravesamos la frontera entre la villa 25 y La apropiar. a partir de esa sentencia. de ese simplemente es la mamá de Simón y una señora. De pronto tomó un largo sorbo del licor. Matilde— la Mai nos hizo pasar al templo. usted no acepte ellos van a tener que pagar mucho más”. y estaba además agotado de escuchar historias sobre muertes. como un toque de sofisticación. las “No le pegué estábamos el manos. Le besó la mano y le habló del niño agonizante. amuletos. una mujer muy suave. hospital. dijo la Mai. Tenía repisas de donde sacaba más velones. “Justamente —me comentó Matilde al oído—. al que en el extremo. “Cómo está el nene señora?”. elen cuello. Ellos. Como si un aprendizaje de años la guiara desde el día del accidente planteó como eje central de lo que había ocurrido la certeza de que sólo fue posible porque el tren . Como una niña. tras curar el cuerpo de Simón y de Matilde. hizo un rezo. y cuando salí de allí y les evaporación dije que si creían que ser cartonera era ser analfabeto o ignorante se habían equivocado. ela tein muitas como la que vocé necesita”. si e afanada. ella se acomodó la pollera arrepollada que se había hecho con una tela de un estampado geométrico pero sumamente pálido. en lo que creí que era el nudo de la información que sentado ante la Africana debía recibir. muito cargado —dijo. diez dio mil vuelta para mirar al restoporque que hacía de espectador frente a los acontecimientos. collares. un diagnóstico según el cual yo tenía enemigos malos a los que así: no les importa que Matilde haya visto fumar a cientos. días para que no le vuelva a pasar a otro más. dictamén. Graciela. Sobre un lado había bombos del norte. su gente se alimentaba de cualquier cosa. le Tomó el un frasco de perfume y echándoselo primero manos meporque restregó la cara.deseo. “Una mulber que habita perto tua morada. en mi cuadra hay una vieja que tiene un montón de gallinas. Graciela quiso traducirla. se sentían mucho mejor. La Mai de pronto prendió un cigarro. entonces ellos robaban. Nos saludó con toda educación y dejó que el porro que tenía en la mano se cigarro y me miró. que sucesivamente se espera del hospital y de los otros que después aparecieron ofreciendo sus servicios especializados en fueron trizandoy ajuicios medida que las rodar sobre respiraba fuerte en un momento se accidentología civiles de hacía resarcimiento. melhor”. le preguntó el Pierna.” “Nosi preocupi. pero La de ese aroma barato usadó para la ceremonia me estremeció. de la Ella empresa le vienen ay ofrecer dos mil. instruyó la Mai. de frutos. Cuando estuvimos todos sentados ella hizo lo propio sobre el piso. dio una pitada profunda a reluciente su silla de ruedas nueva. En las manos batía como si fuera una maraca la botella bañada en pársec. un cigarro de verdad. Cuando llegó una octava persona —ya estábamos allí Simón. Chaías. Después por eso. y más allá máscaras de alguna tribu meridional. La Mai había colgado de las paredes todos los objetos folcióricos que había encontrado y que le habían regalado a lo largo de una extensa carrera como médium umbanda. muy bien lo que vale la vida de mi hijo y si miraron hacemos en la justicia es para que haya justicia para coincidieron. el increíble apodo de un pibe grande sin piernas sentado en una porque que por momentos se desbocaba. o como un niño vestido de niña. “Si mi losropa. pero que de ninguna manera fuera “preta”. le dijeron dos mujeres que —Muito forchi.

Sonaba en toda la cuadra una batería nada prodigiosa. A lo largo del sendero hay decenas de ranchos desde los que sale el ruido de los televisores. Estela es dueña de dos piezas de paredes descascaradas.blanco estaba hecho para ios privados de todo derecho.” Un flaco de pelo largo saludó a uno por uno y puso cara de quién sos cuando le estiró la mano a Simón. Pensé que podían ser los Jedientos del Rock. Repitiendo los comentarios sobre el estado de Daniel. vecinos de Estela y Manuel. un pibe más chico que el resto. criticó a uno de los más chicos que se había desarrollado en su ausencia. que a los dieciséis alternaba el robo a mano armada con el box en el que de vez en cuando competía como peso pluma. el programa elegido por sus hijos de entre dos y siete años. hizo construir un estudio de grabación en la casa de siempre. Después volvió a entrar y trajo cuatro huevos frescos. Simón tomó el mando. el olor a guiso. al decir de ios maquinistas. con arito y todo”. me cobró porque acordamos temprano que lo entrevistaría en el hospital pero la ceremonia de la Mai me había cautivado hasta hacerme olvidar de él y del tiempo. se burló cuando el chico se fue. después de cuarenta y ocho horas sin dormir salió a hacerse de la gallina amarilla que le había sugerido la Mai que robase. Entre ellos estaba el Chi— cote. que ahora no saludás”. un amigo de la familia de los que todos los días marcaban presencia en el hospital. “No deberían estar sobre las vías”. los vagones funcionan. “El chabón mira tipo quién es este nuevo”. Y Elsa salió de su casa con una fuente en la que había puesto algunas milanesas preparadas. “Vení. fuera de toda legalidad. Sin vidrios en las ventanas. Nadie había mencionado el tema pero en ese momento quedó claro que lo que Elsa les regalaba era lo único que podrían comer esa noche. o Pablito. le disparó la morocha que escribía. Pasó un rato sin que nadie iniciara una conversación. el millonario que nunca se fue de la villa y se. “Te fui a esperar y no estabas”. Era el ensayo de alguno al que los pibes no le daban entidad. algún insulto. El tren en el que iba Daniel no frenó a pesar de los gritos de los cartoneros porque ni siquiera tiene freno de mano. El mercadito que le da fiado a Estela había cerrado. “Y éste qué gordo que está. La casa de Estela es la última de un largo pasillo que se incrusta en la manzana como si fuera la entrada a una sola casa. una vecina a la que Simón saludó como tía. el silencio. qué grande que está. Daniel chocó contra una estructura metálica que rodea la estación diseñada para que nadie pueda colar el cuerpo en el andén sin pagar el boleto. Pero cuando Simón preguntó balbucearon que era algún gil. Matilde desapareció: en silencio. Lezcano. las carcajadas que suceden a ios chistes de siempre. En la cocina hay un televisor que estaba encendido en Pop Stars. Él no: le contestó. En la puerta de su casa estaba Elsa. Los dejé para avanzar media cuadra hasta la entrada al pasillo de Estela donde ella y Matilde charlaban con varias mujeres amigas. saludame. Simón entró a la cása de Elsa a saludar al tío que estaba enfermo en la cama. se sentó frente al aparato y puso una película de canal de cine yanqui sobre una banda de ladrones . asumen. la miró riendo y calló. En la esquina de su cuadra había otro grupo de pibes. Simón disfrutaba de ese anonimato. Seguimos hacia la casa de Estela. la cumbia a todo dar. Allí nos paramos con Simón. Eran unos siete pibes amurados contra el paredón y una chica sentada en un cordón que pasaba con prolijidad la letra de lo que parecían canciones o poemas a una hoja en blanco. Nos quedamos allí como media hora. El vagón en el que viajan pagando sin excepción cada uno su boleto es un desperdicio de los viejos trenes al que se le quitaron los asientos para convertirlo en un depósito de los indeseables que de otra manera molestarían con sus carros a cuesta a ios pasajeros. Simón era casi el único que hablaba: “Mirá éste. sin luz.

la cara sonrió cuando terminó de ubicarlo. Ahora para colmo la gorra está más maldita que nunca. saltaba tal como si estuviera en los cliente desconocido. Un las ladrillo armas de los roperos y del fondo de los cajones con ganas de liquidarlo. Entonces.. Pasamos antes de tablones de salir del una cancha. Hacen lo que quieren. dijo Simón. esa es la verdad. eso fue. “Acá todo está muerto. siempre fue gamba”. mi hermano salía con tu hermana”. No quedan ni ladrones”. Cruzamos la calle hacia una remisería ubicada en los monoblocks cercanos. Fue en vano: no hubo manera de convencer al viejo cara de perro que atendía de que nos aceptara como pasajeros. “Bueno.” “Pero la plata está en la calle”. uno de los transas históricos de la villa. «Sí. Y rió ante nuestro atorado sí. Recién comidos salimos los dos otra vez hacia el hospital. barrio con el por sol la casa de la Mai.pida ningún chofer ios va a querer llevar”. Antes de darme un abrazo me entregó un papel en el que había anotado todo lo que semideshudo. los jóvenes y los veteranos. te matan como a un perro. todo bien”.” Fue tan lapidaria la descripción de la debacle en la villa en la que Simón había dejado los equipos retumbando cumbias día y noche que ni siquiera se animó a pedirle al dealer que le convidara un resto de cocaína para remontar el agotamiento. Hicimos apenas dos cuadras hasta lo de Cachi. Era otra vez la cayendo sobre su figura. hacía años iba a su Brian saltaba con los brazos abiertos. sobre el dedo anular el arma con la derecha. dieciséis años. “ENo te acordás de mí? Yo estuve en tu casa.” Sin embargo nos sorprendió con dos últimos pequeños sándwiches de premio. a lo ancho del asfalto. No tiene drama el chabón. Cenamos nuestro bocado con una lentitud que disimulaba nuestra voracidad. saltaba en realidad sobre el asfalto caliente de la calle General Pinto. abuela Marga. lanzó. casa de golpeándose el pecho para mostrarle a sus vecinos armados para la guerra el blanco al que debían visita. se golpeaba el pecho con la mano izquierda y hacía para girar hacer el trabajo de limpieza y protección contra mis supuestos enemigos. explicó sin inmutarse al lado de una morocha llena de rabia que también sufría Capítulo VI la discriminación de la sospecha. lo profundo de los pasillos. “Diez velas rojas y blancas. “Aunque yo les . Tuvimos que buscar otra remisería donde finalmente nos aceptaron cuando el chico que atendía reconoció en Simón al mismo pibe que lugar. Siete piedras de diferentes colores. me dijo Simón. Siete claveles blancos y siete claveles rojos. ¿cómo va?” “Acá andamos”. En el camino no nos cruzamos con nadie. “ Está bueno?”. hizo un diagnóstico crudo de la nueva vida en la villa. el pelo corto y rubio. Subimos al auto de un chofer de todas maneras atemorizado. Habíamos quedado en que la entrevistaría. roja y amarilla. “Esto está muerto”. acodado contra la pared. En la casa del transa nos atendió su mujer que sí reconoció a Simón sin hacerle un solo comentario sobre su regreso. Los hombres de cada pasillo. le refrescó. muy poco. Las calles del barrio. No sé cómo hicimos para zafar. Y dejó de anotar el número de mi DNI en la planilla donde asienta palpitando como a cada endemoniada por el efecto de tres días de pastillas y alcohol. Frente a él. Ya habían soportado que le (robado). “Qué hacés Simón. Bajé a despedirme. aferrado a la fantasía de volver a robar chalets de ricos que guardan efectivo en el placard. Nadie tenía un mango. dijo Simón y comenzó un diálogo de rodeos y convenciones propio de dos personas que se vuelven a ver sin tener nada que los vincule después de años. como una langosta pero sobre el mismo sobre sí mismo. acompasado por el subir y bajar de cientos de hinchas. «Ahora por ahí se mueve algo. Simón apuró el objetivo y sin preámbulos le pidió algo de dinero para tomar un remise hasta el hospital. El disparar pibe sin asco. “ Querés hablar con el Adrián?”. multiplicándose. Esperamos dos minutos en la vereda hasta que salió un hombre de cara consumida de unos treinta y cinco años mal llevados. rescataron la turba batata vacía.con saber tajantemente que no había qué llevarse a la boca. Simón quiso pasar antes por la casa del Cachi. preguntó Estela. Volvió y le dio diez pesos. “Le voy a pedir unos pesos y vemos si nos da unos tiros.” robara a . dijo el dealer y entró a buscar. más vale que no quieran más porque no hay. dijo. No le sirvieron ni mis documentos ni mis credenciales de prensa. lo Siete velas de cualquier otro color. el torso de una criatura de doce. pero no sabés lo que fue esto en enero y febrero. Brian. Cinco metros de cinta bebé verde. Digamos que la verdad es que tienen carta blanca. parecían apenas una escenografía de la pobreza deshabitada. le preguntó. necesitaba vestido sólo con el short de un equipo de fútbol.. Una lata de insultaba dulce dedispuesta a sacrificarlo. Pero aquel sábado por la tarde. “No.

Chaías. Con los ojo. la nariz que se cae de costado levemente como una hoja mustia. Chaías. Pato y Tincho. el hermano de Víctor. una non fiction propia. acusaban. Rodolfo. una recreación graciosa de su actuación mejor lograda. llamá a la tele! —lo alentó Chaías. el pelo largo. y que asaltara a la mismísima madre del Frente Vital. Jugaba al ladrón conmigo como rehén de una ficción inspirada en la vida real. El consumo que comenzó cuando tenía doce años ha dejado en Tincho no sólo las marcas físicas sino. Salíamos del cementerio por uno de los portones laterales y Tincho. Pato y Alfredo se reían del show. Y también las remeras en las que el ladrón le pisa la cabeza a un policía. la abuela más anciana de la cuadra. Esa vez. Después de almorzar con Alfredo. Pato. y me pasó el suyo por el cuello haciéndome levantar unos centímetros los talones del suelo. Arreglaba con toda parsimonia el motor de una Estanciera. y como si ya hubieran estado acostumbrados. fumamos un porro y nos volvimos después de que Alfredo Srur hizo las primeras imágenes de lo que sería un largo ensayo fotográfico. Cuando conocí el santuario del Frente su madre me contó que apenas los chicos se empezaron a juntar alrededor de la tumba. El Rana le había pegado a uno de los Sapitos. visitamos la tumba de Víctor en el cementerio de San Fernando. Además de los sepultureros municipales que pasan los días refugiados del sopor caluroso del cementerio en una oscura oficina pegada al hall. “Allá hay una patota”. las mujeres que solían ir a visitar a sus muertos cerca de la zona donde estaba enterrado Víctor. tenía franco en el supermercado. uno de los hombres de la casa contigua a la de Sabina estaba sentado en la puerta.doña Rosario. una relación con el delito que considera casi imposible de quebrar porque no habría manera de sostener el gasto que le produce “el vicio”. El barrio lucía radiante a pesar de la miseria y salía olor a frito de un par de ventanas. —Llamá a la tele. a perfumar el aire mortuorio con el dulce sabor de la marihuana y a parecerse a una bandita desconsolada por la caída de su referente más generoso y altivo. Pato llevó la bandera que hizo pintar para su hermano: el Frente sonríe dibujado como una caricatura. como una fosa nasal hecha de resma. la cara afilada. Ese sábado los federales se mantuvieron a una distancia prudente. Claro que . Pato ese día tenía un buen humor encantador y coqueteaba con una morocha adolescente de jean ajustado que entraba y salía del pasillo al costado de su casa. Nosotros tomamos una cerveza. para aprovechar las brasas. me lo cruzó en la espalda. los únicos amigos de Brian en el mundo. me tomó del brazo. y cuidaba el fuego de la parrilla dispuesta en la vereda en la que asaba dos pollos para el almuerzo.s desorbitados y la lengua afuera el bonaerense soporta el peso de su zapatilla de pibe chorro. donde se luchó contra la policía bajo el aguacero. una excepcional circunstancia de ocio. Cuando ese medio día llegué con el fotógrafo Alfredo Srur al barrio. Varios chicos jugaban en el cruce de French y Pinto y se disputaba un picado con pocos jugadores en el descampado de la esquina. uno de mis guías durante las primeras incursiones. hicieron como que no nos veían. al menos en su manera de recorrer sus elecciones y su destino. que le quitara la bicicleta a una nena poniéndole el caño en la cabeza. —Tomemos rehenes! —dijo. tal como llaman en la villa a “los que les roban a los vecinos y comen sin importarles de dónde rapiñan” el alimento o las drogas. y me empujó con la rodilla hacia la salida del cementerio. —Quedate quieto gil que sos boleta! —me escupió Tincho en la oreja—. ¡Las cámaras loco! ¡Traé las cámaras y llamá al juez! —ordenó a un imaginario negociador. al lugar lo custodian agentes de civil de la Policía Federal. Ella apareció después de haberse paseado varias veces del pasillo a la esquina con un bife ancho en la mano que Pato accedió solícito a poner en la parrilla junto a los pollos propios. y los miembros de una precaria banda de “ratas”. para terminar queriendo fusilar al Rana por un exabrupto de poca monta. con las camisetas puestas los chicos volvieron a hacer las ofrendas de siempre. solían quejarse.

Sabina estaba comiendo. atrapados por el consumo. Con dos. dando un paso en el que todo se puede ir al infierno. Ella volvía a su casa disfrutando del calor nocturno de enero. como les dicen. pero ni en ese nivel de desborde pudo abstraerse del pecado que cometía. Tincho me llevó abrazado. La miró dos veces antes de darse cuenta a quién estaba apretando. —Perdóneme doña. y te das Manuel y los dos pibes que lo acompañaban pararon un remise. Ella apenas sintió reconstruidas cada un tanto el la anecdotario inacabable de la su villa. me dijo Sabina una de los transas de la villa 25. El novio de una de las mujeres que cortejaba por esos días. un civil con algunos pesos encima. esepasado derroche sería si el mito menor en el que al noFrente. todas las normas bajo el imperio del Rohipnol. una ráfaga de 9 milímetros. Y cuando te quisiste acordar por ahí te mataste a piñas descampado. pero nodespués lo que de un entrado cerca del corazón. no pasa nada. el último hombre del que se enamoró en la madurez. maltratándome cariñosamente hasta la salida del cementerio en el que el Frente era apenas uno más de los amigos enterrados tras caer bajo la metralla policial o la bala vengadora de un pleito ridículo con un “atrevido” del barrio. yo seguía siendo un potencial asaltado. y ellos continuaban siendo excluidos dispuestos a tomar lo ajeno como fuera para salvarse por unas horas. arriesgando el resto de vida.cruzando “Si te tomás una. Él era uno de esos que se le acercaban a pedirle para yogur golpeando las puertas del auto en movimiento. El Rohz»ol es un fármaco antidepresivo de venta restringida que entró en las villas del conurb ano en los comienzos de la década del noventa para no irse jamás. Cuando distinguió su cara a pesar de la locura dejó caer las rodillas sobre el cemento y se puso a llorar. pero sin Soltar el 32 cargado. Creía que su madre estaba muerta. Aferraba con las dos manos un revólver de caño largo. Se fueron coche —dijo mientras se un alejaba la canchita de fútbol que leandá da utilidad piloteala. Caminaba tomada de la mano de Ricardo. cuando No era Víctor. El chico rubiecito los frenó en medio de la calle. te pega. la frente a uno columna. significa tiroteo tocarle la madre La generosidad del Frente. quedate tranquilo —atinó a decirle. al borde de Manuel salía de robar el supermercado que está justo debajo de las escaleras de los monoblocks. queriendo ganarse a punta de pistola los pesos necesarios para repetir la dosis y no bajar jamás de ese estado de euforia que dan más de dos pastas con vino. había enpermanente un auto por nada el frente de la casa no disparando estuviera fundado también en el arrojo. tranquilo.en Laun pastilla en esa época salía peso. tranquilo. la mamá del Frente. como si la hubiese frenado la piel milímetros antes de salir. Era Brian. subieron y salieron hacia la casa de cuenta Víctor al otro día. Acá cuando vengo no paro de visitar pibes. de veinte con muy buena racha. perdóneme —le rogó con las manos en posición de rezo cristiano. Sabina suele mostrar la balanoche que pasó a creyó dos que le habían matado a la madre. Manuel se lo encontró en la puerta del rancho con el la Frente iba al kiosco de Pupi. tocá”. —Está bien Brian. —Perdóneme por favor —dijo entre sollozos. La sinrazón que provocan las pastillas lo había llevado a querer asaltar a la madre del santo de los chicos ladrones. Casi exactos tres años han pasado desde la muerte del santo y Brian puede Itaka tirando al aire como queriendo saciar el odio. la bala le había haber olvidado muchos órdenes. tarde . Sabina lo convenció de que bajara el revólver.la particular relación que íbamos construyendo entre mis preguntas y sus respuestas. y —Sí. era Sabina la que había sido baleada. perforó el pulmón izquierdo y quedó en su cuerpo para siempre. después de esos matrimonios de los que tuvo que huir. ¿no me conocés? Soy Sabina. Al entrar en la villa San Francisco conocí las pastillas de la mano de Chaías y de Tincho: una larguísima tarde me explicaron cómo te dejan las «rochi”. centímetros del corazón. Sabina me lo contó preocupada por esos chicos de la edad que tenía su hijo al morir. —Hijo. Y siempre pienso: ¿dónde será que me va a tocar a mí?” Sabina me lo contó por teléfono: “Un pibito de la villa me quiso robar anoche”. «Acá vamos a terminar todos. “Mirá. que en él y suLa banda memorables. bala dejaron le entró escenas en un pulmón. Y una de ellas es la venganza de aquella en que ardor en y vio sangre desparramarse por camisa blanca. Y él marchó con la cabeza gacha balbuceando unas disculpas incomprensibles con el arma bamboleándose en la laxitud de su mano descontrolada. Tenía los ojos expandidos de tanto aspirar pegamento y consumir pastillas de Rohipnol. Le apuntó a ella pidiéndole que entregara la plata que llevaba encima: un robo de diez pesos. alcanzaron a saldar el encono. temiendo que se le disparara el arma sin querer. A la tercera que te tomás ya no sos vos. al loco.” Brian lo conoció a Víctor Vital de lejos.

dos revólveres 32. mirá cómo me dejaste la puerta del coche. dejame que voy yo —prefirió. aferrado a la escopeta recortada. Ellos avanzaron sinvengado. ¿no? Ya estábamos en el bondi. El escopetazo que tenía en la puerta del conductor era como un ojo de pez. porque el chofer no se bajaba en ningún lado. Ahora llevaban encima una Itaka. Por suerte el Mera estaba arriba del coche. bajate. que los pibes están conmigo’.” metros La aparición del coche en el que iban le pareció un anuncio fatal al hombre que aquella tarde había de la vereda. el Mera. vamos y venimos —le dijeron al chofer. —Bueno. del que venía. —No. que a mí no me conocen —le dijo Manuel a Víctor. guanaco! ¡Mirá cómo me dejaste la puerta! Manuel lo cuenta y larga unas carcajadas secas. —Eh. con la casilla de machimbre adelante como un blanco infalible para practicar tiro. oídos. un chico del barrio que tenía el auto estacionado a un costado de la remisería. agarramos un par de balas más. Con la escopeta: ¡Blum! ¡Blum! Con la pistola: ¡Blum! El que manejaba el auto se quiso ir cuando empezamos a bajarlos y el Mera que se quedó con él. lo paró: ‘Eh. Larry. una vez terminado el ajuste de honores. Ni lo pensaron. que era de la madre. Manuel Facundo. . éramos esas armas. y así y hasta que vaciamos todo lo que teníamos. Traía en la mano dos calibre 32 y una Bersa. Caminaron con las armas mirando el piso hasta quedar a tres que tirar con la otra. éste es el coche y ésta es la casa. dimos unas vueltas. Uno baleado dijo: desde otro auto en marcha la casa de Víctor queriendo vengar el engaño amoroso que había llegado a —Bueno guacho. —Eh. miedo a que los otros alcanzaran a preparar la defensa. demasiado cerca. un 22 corto y una Bersa. los chicos y la madre que —Pará el coche acá dijo Manuel a Ernesto. dejá! —se resistió él. A Sabina un vecino la llevó hasta el hospital de San Fernando. la Yoli. guardalos y vamos. Cuando iban hacia la casa del Pollo. ahora familiar e inofensivo. —iAl piso! ¡Tirate al —le piso! —le dijo a su mujer. nos cubrió atodos hasta que salimos de ahí para buscar más balas porque se nos habían acabado. Nos volvimos al auto caminando con los fierros en la mano. que ni siquiera alcanzó a ser apuntado para que entregara sin quejas el Peugeot 504 desvencijado. la pequeña protuberancia del plomo incrustado. Frente. —Vamos. el vengador vio el perfil del Frente Vital por entre la cortina. del tamaño de una claraboya. ¿qué? ¿Dónde vamos? —Vamos! Apareció. —No. Víctor llegó cuando ya no estaba y por el tipo de herida que le describieron pensó que moriría. A nosotros no nos importaba nada. preparado por los avisos de los pasillos. y después —Yo los cubro con un 32 cuando vuelvan —dijo el Mera. canturreaba una cumbia en los fondos. de todos. ¡ Fue! sus Levantaron las armas y apuntaron. Era el coche del Pedro. Mirá la puerta del Taunus! ¡Frente. tenía Se bajaron Víctor. no. vinimos para acá. yel con ella a los amigos. “Cuatro —Yo me con quedo —dijo el chofer. estacionó un auto muy cerca de ellos. —Dejame ir adelante. —Bueno. era lo que necesitaban. vení! —Qué hacés gil de mierda! —le dijo Manuel—. que manejaba. —Vamos. la escopeta recortada. sin heridos. Subimos al coche. “Empezamos con el Facu y con el Víctor con una Itaka: ¡Blum! ¡Blum! —cuenta Manuel—. vení! —le ordenó Manuel a Víctor cuando lo vio disparando. —Mirá que si porque era el coche de Pedro no íbamos a tira. A ésa también se la bajamos. Pero se nos terminaron las balas. para carcajadas de todos los presentes. fue Pedro.” El que más lamentó el tiroteo. o sea que le fuimos destruyendo el rancho al chabón. Uno tiraba con una. sin víctimas. no le quedó un auto sano. guacho. Les bajamos un cargador y después el otro.que caminábamos por la villa levantándose la remera en la espalda para dejar ver la muesca. Antes de tirar esos cartuchos al pedo. donde sabían que los equiparían con arsenal. pero quién te mandó a dejar el coche ahí —dice que le contestó el Frente a Pedro. pero entramos por atrás para la remisería. y como teníamos miedo de que nos dieran un tiro por la espalda. uno de ios ocasionales socios en los asaltos. él desde arriba del coche: ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum!.

—No lo vamos a poder ver porque la señora tuvo un ataque de nervios. Gatilló dos veces desde la esquina hacia la media cuadra apuntando al Sapo. atendiendo a Nadia. La veíamos con cierto pudor. Le habían puesto una pistola en la cabeza a su hermana. Chaías contó su propio incidente con Brian y los Sapitos. no estaba hecho sólo de talento sino también de una especie de instinto suicida que le permitía caminar como sobre una alfombra mullida en el territorio minado de cualquier sitio con suficiente densidad. Supimos luego que se desesperaba por Brian. Paramos frente a su casa. se esmeraba en parecer “careta”. que se sentía débil. Brian era el más chico de todos. Parece que le puso el caño en la cabeza. pasándose jabón para no quedar escrachado ante su padre o ante Sabina. era delgada.había tenido al borde de la muerte. Pato me explicó así la situación. El Pato se tomaba un vaso de cerveza helada. de HIV y la cirugía lo había sorprendido con una crisis de defensas. Mauro estaba casado con Nadia. a la manera en que un profesional diagnostica una enfermedad terminal con plazo estipulado para la muerte. me que le provocaba una profunda tristeza hablar sobre Víctor. Pero siempre se había escabullido prometiendo un encuentro en el futuro. de donde le asomaba como una lengua de plástico de una hediondez penetrante. la hermana de Brian. Cuando llegamos a su casa no pudimos verlo. El otro mató a un rati de un tiro en la nuca. Él intentó vengarse. —El Brian es el único varón que queda de los tres que eran. Este es el que queda — contó Pato cuando nos íbamos a su casa. el maestro del Frente. Lo conocía como un valiente. Pero tampoco andaba demasiado lúcido por esos días: no podía deshacerse de la bolsita de pegamento. el hermanito le robó a una vecinita la bicicleta. Desembarcamos en la siempre apacible estancia de la casa de Sabina. pero con pésima puntería. —Si no hubiera sido por los pibes de la cuadra que la rescataron a los tiros capaz que la mataban — exageró. a la vuelta del corazón de la villa 35. —A ese pibito le queda poca vida —dijo el Pato. Una sola vez lo había visto en la casa de Sabina: pero sólo había accedido para decir-. Estaba ocupado. Nadia tenía veinticuatro años. su mujer. Recién le vino a reclamar el padre de la nena. Pato accedió a intentar por enésima vez convencer a Mauro. a tres cuadras. eran los mejores amigos de él”. Siempre que estuve con Chaías “de bolsita”. “Ahora todos ios giles robaron con él. el más grande de la banda. estuvieron con él. tras la cortina azul que nos separaba apenas de la calle. Ese día tenía puesto un jean y una musculosa blanca. la tenía adherida al bolsillo. Comprendí la sucesión de historias. Alfredo Srur entró como empujado por un tifón desde la vereda. La explicación de Pato aclaró porqué apenas estacionó el auto vimos cómo se largó a llorar frente a un hombre que batía las manos y remedaba con la mano el caño de un arma. A través de Sabina había intentado ya varias veces que accediera a ser entrevistado para contar sobre su propia historia y la de su preferido. se quejaba. Antes de volver a la casa. era portador. en el momento en que ya no fuera tan doloroso recordar. Era la cuarta hija de un matrimonio obrero con ocho hijos. Quizás porque había sido deportado de California a los . cuando partíamos a la casa del Frente. Ahora la señora está que no para de llorar. para que me diera una entrevista. Solía oler a pegamento aunque era sumamente cuidadoso con eso: vivía lavándose los dientes. Cuando lo conocí se recuperaba aún de una operación de peritonitis que lo . En el camino Pato habló del robo a Sabina y de los otros bardos de Brian esa semana. Casi en la puerta misma. La nena de la casa gateaba con sus juguetes. Los chicos le pidieron al chofer que pusiera Leo Matioffi. que desconfiara de los que me decían haber sido íntimos del ídolo. el cumbiero romántico cuyas canciones se saben de memoria. a unos metros.El sábado del descontrol de Brian volvimos del cementerio en un remise. Al más grande lo mató mal la policía. Yo ni siquiera recuerdo qué hacía cuando se sintieron varios tiros demasiado cerca.

mirando hacia la esquina. Pero no sería ese día el de su muerte. de la Le calcularon la locura. Algunos con armas cortas. Hubo más tiros. Me miré las manos para confirmar si era tan extremo mi julepe como para que me lo estuvieran indicando así. detrás de los ancianos. Las escaramuzas allá afuera recién comenzaban. sentí de pronto desde atrás una débil voz. Rodo —bromeé. pidiendo que lo mataran. Desde el medio de la calle el chico saltaba como poseído. ni siquiera atiné a hacerlo. todos hijos de Matilde. abrió la puerta derecha de atrás. con vergüenza. ¡Rodolfo! ¡Guarda! ¡Basta! Y así. las mujeres y los niños. Suponía. manchada de sangre en una nalga. no merece la pena ese pendejo hijo de puta. El tiroteo no cesaba. Con un 32 y un 38. Se había dado él mismo haciendo girar el 22. Agachado. que me decía algo así como “temblor”. como si recomendaran un gancho.disparaba con dos revólveres. A nadie se le ocurría llamar a la policía. que caía sobre el calle hacia la guardia del hospital de San Fernando. que lo golpearan en la comisaría. con un revólver en cada mano. Yo estaba en la última retaguardia. no es nada—dijo. miraba de costado a mi compañero. Uno corrió hacia Brian. no dejaba de estar interesado en lo que ocurría. Era un niño de seis años. refugiado tras las cortinas y las persianas. pero sujeto a la vida. un hilo de voz. o “tiemblo”. —No es nada. —Temblor —sentí otra vez en el oído. Los hombres avanzaron con una corrida corta. por la profusión de proyectiles —los tiros que cuando salen de varios calibres diferentes impresionan más— que nuestra distancia a uno de ellos era mínima. lo puso en marcha. tres de ellos con escopetas recortadas. sobre los techos. Fueron dos segundos. Tenía la bermuda Hasta que desde atrás respondieron por él sus compañeros de bandita. . No logré contar cuántos eran. —Estoy temblando —me dijo. caminaba en círculos. al límite del acercamiento. al fin y al cabo. No estaba tranquilo. tan estúpidos los dos al lado de la extraña pericia con que aparentemente se tomaban la situación todos ellos. pero tampoco temblaba. Los Sapitos vigilaban a sus espaldas. hermano del caído. se golpeaba el pecho con las manos. Brian siguió saltando. Rodolfo. un crack a la mandíbula o una rendición para salvar el pellejo. los hombres cargaron el cuerpo de en un Guillermo Rivas con la cabeza ensangrentada. era cierto. Me di vuelta para ver quién era. dedo y se agarraba la entrepierna convidándoles desde lejos. —Te dieron por atrás. amariconadarnente escondido. La convencí de que era mejor que se lo llevaran. De fondo las mujeres gritaban a sus maridos. cada vez más. mirando por la rendija. pero se detuvieron calculando los pasos finales casi en el aire. Javier y Simón. Los vecinos. convencido de que había demostrado ser un pusilánime. por lo menos. Salieron escarbando en el ripio Brian se reía. antes de dejarlo morir así. Gritaba: — Giles! ¡ Antichorros! ¡Los odio! Los hombres avanzaron. Hablé con Sabina. Los hombres se pasaban de mano en mano. como si fueran caramelos. Brian daba vueltas el revólver 32 En tan poco tiempo como ningún equipo profesional de rescate. Yo miraba desde la retaguardia absoluta de la lucha. —No pasa nada —dije—. —¡Rodolfo! ¡Cuidado Rodolfo! —No lo mates. La esposa de Guillermo se metió a su lado. cemento. El hermanito menor de Manuel. perplejo como yo. medio agachado. expertos —Putos! ¡Putos! camilleros de ambulancia. como si estuvieran ante una pelea de box. Enseguida termina. retrocedió cubriéndolo con armas más fuertes y cargadas. Yo apenas si miraba. Observaba no sin morbo la situación. Sólo le produjo un roce. muchos más tiros. Uno se le tiró al cuerpo y pareció que Brian trastabillaba. amenazando y golpeándose el pecho una hora más. nunca hubiera salido corriendo. Brian. a sus hermanos. Las mujeres gritaban. —Guilleeeeee! ¡El Guilleeee! directo a Fue por el grito de una mujer que supimos que había un herido. puñados de balas. estaban cuerpo a cuerpo. Aunque bien cierto es que no se podía. a sus hijos. en una posición poco elegante. y los rastreros de la San haciendo chirriar las ruedas. Había estado en algunas tomas de rehenes tirado atrás de un patrullero y a media cuadra de la infantería. —Yo lo mato! ¡Yo lo mato! —anunciaban los vecinos. Había quedado. Una mujer se subió a un auto. tras él los Otros. Le sangraba la mejilla. y los hombres metieron al herido como Francisco.

Todos venimos al mundo con una misión. En el caso de Daniel. De pronto. fueron lentamente siendo asumidos por la familia. ¿ Morirá? —No es el momento adecuado. ruega y compromete a los santos de su religión. ya no era aquél de tenés culo. Ni sus hijos la convencieron de que ios delatara. Yo soy vieja y capaz que voy a vivir muchos años más. según la inmediata interpretación del barrio. considerados rastreros e inmundos por el resto del barrio porque «empastillados no diferencian a su madre de una comadreja” y porque roban sin distinción de clase. El caos se calmó hacia las diez de la noche. entre otros aquella tarde. Hay chicos que se van jóvenes porque vienen con ese tiempo. —Marga. Matilde se había robado la gallina amarilla pedida para “el trabajo” y luego la Mai le había ofrecido esa sangre tibia a Ogún. la Mai. Marga había dado el combate prestando su cuerpo para interceder poseída por el espíritu de la Africana. en otra visita. Estela. Siempre invocado para defender a los que le pequeños ladrones de hora la policía. Lo estuvo conectado a la máquina que lo hacíaEl respirar. Luego. Varias semanas después me habló de la paradójica diferencia entre Daniel. Su bigote de salvar a los propios de una guerra nueva.solía En el hospital ver no le dijeron que fue un milagro. a unA milímetro del cerebro. que comenzó robando había dibujado.Los patrulleros rodearon la villa. En el mundo de Marga todo tiene una explicación religiosa. Todos tenemos un tiempo. tenido que salvar. a los . el mandato que lleva adherido como un tatuaje sobre la piel arrugada. pero en un detenido paísuna quemano. Rodolfo estaba otra vez en la puerta. blancas que le protegía la herida enorme en la cabeza tras el golpecon en el tren blanco. fue el dictamen de Marga. había chica. en la mejilla izquierda. no soy ninguna vigilanta! ¡Dios es grande y que sea él el que lo castigue! —gritaba la madre de Guillermo. unun día. ese Capítulo VII vacío abismal de quien según todos los diagnósticos ya nunca saldría del coma. la obligan a recibir los pedidos de la villa para torcer el destino. Al final los encontraron. Pero no hubo quien se acercara para decir dónde estaban escondidos Brian y los Sapitos. en una ceremonia ante Ogún: aquella noche de las curas con refriegues y colonia. alentarla que si tocaba la derecha. sin códigos. Él. La paradoja es que su oficio. Pero hay chicos que vienen tan puros que llega cierta edad. ésa que intentaba evitar sus malos modales según los médicos que lo atendieron y se reunieron a contemplar las radiografías haciendoal “imponer niño. cuando me contó su vida en la cocina de su casa. será cuando Dios le ponga su tiempo. sin el orden que había cuando el Frente estaba allí y daba de los que más tienen a los que tienen menos. salvo ese hundimiento en la cabeza que nombraba con su crudeza de lesión mortal el momento en que el golpe contra una viga había desencajado la mirada de su hermano Javier y la de todos los cartoneros de ese vagón hacinado. por la infinita suerte que había la bala. reír. A intentar las estrategias paganas con las que solicita. una la de su hermano. con casi todo el organismo intacto. Pero él está mal. semanas después del accidente. Daniel había quedado postrado en una sala de cuidados intensivos. ahorasalió manejaba las balas de los propios. Va a vivir hasta que el corazón pierda fuerza”. pero del otro no porque es donde está lesionado. crecía. Tenía la nalga herida. donde ahora vive un grupo de mujeres que protegen a los Sapitos.. le habían dado un tiro con un 38. bicicletas poco ya nomás caras de deportivos burgueses porteños. Yo creo mucho en la reencarnación. llorar. tupida. El estrecho cuerpo de Daniel se fue acomodando a esaTenía cama de marca terapiacomo intensiva. cuando me quebró tantas velas haciéndolas rodar por mi espalda. un ladrón de esa misma edad. una respeto” en el barrio.. la bala continuaba adentro. usted hizo una ceremonia. Media más tarde Guillermo. Esa situación de muerte en vida. no tenía el casco de vendas tenido que tenía allí. al Brian. porque vine para sufrir. su hermana. a las veces el Frente Vital en vida. de calibre 32. que dijera que estaban guardados en el mismo rancho donde fue asesinado Víctor Manuel “El Frente” Vital. movía la grandezas. Se bajó el pantalón para mostrarme el perfecto agujero Se había ampliado el campo de acción de los favores del Frente. un ladrón como el exclamaciones de le Había pelusa gris. ahora. izquierda. «El cerebro de un lado le obedece. En su rostro buscaban la mirada que ya nunca más. desprovista del espíritu de la Africana que la hacía hablar en portugués. le dijeron: “Vos no recuperación. tenés un continente”. Volvimos el martes al mediodía. y a Matilde esos mínimos signos de vida le alimentaban el sueño de la que fue asombro. tiro le había cruzado la cara hacia el ojo derecho.

en estas pocas . “Mami. “ La historia del Frente?” Roberto conocía al Frente Vital desde que era “un pendejito” al que corrían “a patadas en el culo” y hacían pagar derecho de piso los que en esa época eran dueños de la esquina. tendría que haber venido yo a su casa”. le dio miedo. Lo que pasa es que Cachito se le escapaba. Frunciendo las cejas al sol. no quería que el más chico de la familia viviera sumergido en el delito. el inocente. Siempre los inocentes pagan por los pecadores. muerto por balas. Es como que de alguna manera no puede ser que ellos se hayan salvado de todas y a ninguno le pasara nada. como la mayoría de los ladrones. hasta la casa con ese patio generoso y parra frente al campito y la villa. qué nos había acercado por el lugar. No tenía malas amistades. su hijo asesinado por la policía. al que asesinaron. esta Mai que tan esquiva había sido. en la que los buenos pagan por los malos. Pero al hablar. uno de los más respetados vecinos. se siente en deuda por ese fusilamiento policial que terminó en Béccar con el más bueno. todos lo cargaban. el que pagó por su hermano pecador. Esa visión maniquea. un pibe de apellido Sejas. Siento que Dios me castiga a mí por lo que los otros fueron. “Así. muerto por la policía. Le decían el Zurdito. casi al final de mi incursión. el padrino del Frente. y allá andaba ella buscándolo. aunque lo mataron a los dieciocho. al conversar con ella sobre ese grupo de pibes muertos que compartieron todos los carnavales de sus vidas alcancé a relacionar la historia de Miguelito. el mismo heredero de una larga tradición delincuencial en la fa milia. solíadecirle a su madre Cachito jaqueado por la culpa.” Marga no cuenta detalles de esa muerte. y la policía 1 mató mal. Miguelito. También formaron parte del grupo Marcelo. “Dios por ahí me castigó por haberle dado más alas al otro”. “Quiero mostrarte una lista que tengo ahí —dijo—. a mí y al chofer. el negrito Camerún. Esa mañana un personaje entrañable para el barrio entero. cree Marga. le decían «el mamero”. como Sandro.catorce años cartonero desde los siete. un día de invierno del año 2001. Fernando. que tan en las sombras había permanecido a pesar de su centralidad en la historia del delito en el barrio. Cachito. pero está segura de que lo mataron “malamente”. Mi nene estaba siempre conmigo. Me citó en su casa a una hora fija de la tarde. “Yo pienso en todo lo que anduvieron a las balas los chicos míos: justo él que era el diferente pagó el pato por los demás. no lo dejés an— dar tanto en la calle”. A su Miguelito. “Era chiquito. La policía le dijo que lo tirotearon por “malviviente” cuando él y otro chico escapaban en un auto. siempre uno tiene que pagar. Su hermano mayor. que murió de Sida. por eso era muy conocido y todo el mundo lo quería. preso todavía en Olmos por el robo de una 4x4. “Todos de la misma edad y todos de la murga Los Cometas de San Fernando. con Marga. ladrones con tantas fugas de institutos que ninguno de los tres sabía cuántas habían sido. Aunque tampoco le daba tanta libertad. jugaba muy bien a la pelota. hizo un mohín con el pelo largo muy cuidado. Gracias a eso capaz que los otros tres están todavía vivos. y nos preguntó al fotógrafo. Y pagó un inocente. con las que me habían sido entregadas apenas llegué al territorio del Frente. Hasta la única que vez que Miguelito hubiera podido viajar a Mar del Plata con sus compañeros del colegio su madre no lo dejó. donde andaba yo andaba él. Ella recuerda a su hijo asesinado como si hablara de un niño. Acá. el hijo mayor de Marga. “Cómo pudieron tirotearlo si mi hijo no había estado detenido ni por falta de documentos?”. y de paso a todos sus amigos. como Matilde. es la misma que me confesó Matilde una tarde de septiembre en el viejo bar de la esquina del hospital de San Fernando. le dijo ella al comisario en la única discusión por la muerte de su chico. dice Marga que Cachito le pidió siempre.” Marga también tiene un hijo muerto. se acercó a nosotros lleno de intriga. La tribu de Cachito fue la misma tribu que la de Mauro. y sus hermanos Javier. Manuel y Simón. el que nunca robó. Pupi. o Roberto Sánchez. arrastrándolo a él.” Murga y umbanda aparecen una y otra vez a lo largo de la tarde. venía temprano del baile.

Maikel. a droga. Virreyes. Sarratea. afecto. ahí estaban los jefés de calle y la manga de policías corruptos y asesinos. el más grande. aquí en mi que tenían encima daba la fuerza para mantenerse en pie. tenía el cabello lacio.un homenaje. ojos Algunos achinados.casi a otros loslos vi crecer. lo salvó que estaba drogado y amigos que perdieron la vida trágicamente catorce eran integrantes de la comparsa Los Cometas de empastillado. Cuando fue más grande salía a ser enbajo Tigre. También hay muchos que cayeron heridos de bala de los cuales algunos contaban quedaron lo mismo. nubia la mirada. “Esto es un pequeño homenaje que me gustaría rendirle a todos mis amigos que fallecieron bajo las balas de las metrallas de la policía. otros murieron por accidentesy otros en peleas callejeras. «La historia de Pupi es la historia de la barra de mi hijo. Don Torcuato. Debajo cosas menores pasó a robar coches y loalcoholizados más cómico era que se paseaba por elde ellos barrio con crecimos juntos. ellos paraba mi casa. En esto el barrio y hasta barrio. este y caso una tumbas buchona esperando una flor. destruyendo a una robando pavadas y luego cosaslos de barrios más valor. Un día Camerún roba un auto en un barrio que se llama Infico. Era más queeran morocho. Samuel. Miguel «el Alto” y Miguelito.” los patrulleros en su casa. Nueve de ellos murieron en las calles de mi barrio o sea las mismas calles en que ellos vivían o caminaban todos los días. con carro. se sentaban en un banco de cemento que está en la vereda. Taty. Las calles son las siguientes: French y General Pinto.” . y los hay fechas En. la Gorda María Marta. Chinito. Pero es alcanzado y acribillado a balazos en el acceso norte en Tigre. demasiado jóvenes para morir! no un auto distinto todos días. llamaba Empezó como todos los chicos las que toman el mal falta de camino. ahí murió el Manco. Poti. De todas esas una de las más me con conmovió fue armas de fuego. Cuervo. y por supuesto en San Fernando. que sentían un fuerte golpe al recibir un impacto de bala y que podían seguir corriendo o rengos. la la de Camerún. por ahí andan. que es de departamentos y un auto de civil con dos policías lo sigue. que otros después de purgar variosy caminando segúnydonde les pegaran.suficiente yo lo sé. Fredy. la mayoría formaban parte de la delincuencia juvenil de nuestros días y cuando me refiero a la mayoría. parece el lejano oeste. cuando y probó la droga ya que no pudo Su familia se gran parte dedicaba de nuestra sociedad que es la que te que destruye tanto mentalmente como físicamente. General Pacheco. Había un vigilante en French e Ituzaingó. Y decían que eso Mientras los salvaba de caer desmayados: el alcohol años de la droga condena están otrales vez en la calle. llegaban a siempre los veinte años. Con algunos fue su perdición. Fredy desapareció del barrio. A muchos de los chicos del barrio los hirieron en ese estado. Muchos a juntar cartones. Durante el velatorio los familiares abrieron el cajón que estaba cerrado y vimos que le habían volado la mitad de la cara de un itacazo. ambas haciendo insoportable a medida que seuna avanza. Aquí están los nombres y sobrénombres de los cuales voy detallar mandó al frente al negro Camerún.«Se Creo que enFernando todo estoVargas. el hijo de la Mai que no andaba en le robo. Camerún se da cuenta y se manda a toda velocidad. Compraban andaba con una La sonrisa en los Sabía en respetar y aporque su vez tengo era muy por sus cervezas y gaseosas. Todo el barrio sabía que ella trabajaba con a latratar cana. la miseria que existeen marginales sobre todo algo está parar. que fueron unos nueve o diez me camino equivocado. El registro de Roberto comienza con una introducción y resumen. De mis robar veinticinco los efectos de la droga. exactas veinticinco esos malditos informantes de la policía. Cualquier cantidad de chicos mató ése. cosa él también hacía hasta que anduvo en malas de estos compañías y eso chicos que cayeron las balas policiales se encontraban o drogados. Se repite con cada muerto: Camerún. Sí.de Todos los días cómo paraban perdieron la vida. entre ahora hay. y bebían compañeros de tranquilamente. quiero decir que no todos andaban por mal camino. Creo que Algunos eso se de los que voy a nombrar más adelante no murieron en el barrio. mayoría de labios. tuvo mucho que ver la desocupación.” La prosa de Roberto es implacable. ya Fernando en la cual me incluyo porque fueron muy buenos compañeros más allá de que hayan sea la elegido un policía o en peleas callejeras y todos los que hablaron conmigo. Algunos de ellos eligieron suicidarse. Papilo. Los que no murieron ahí. caballo. inválidos otros están privados de su libertad. Miki. pero pasóhabía. pero sí en los alrededores. como debía a que cuando era un niño andaba semi desnudo y descalzo. malas compañías. Una vez le dieron un tiro en la espalda. las décadas del ochenta y del noventa. el que está preso. se va en nada raro pero el destino quiso que perdiera la vida pormuertes accidente y otra se que suicidara. y el hijo de ese vigilante mataba a todos los chicos. Berutti y Quimo Costa. le decían Fredy. nombres y apellidos. armas. un respetado pequeño kiosco. Las dos chicas que nombro en esta trágica historia no andaban En ese texto largo y ordenado la sucesión de chicos caídos cierra el estómago. allí donde jugaban cuando eran niños. San Eso fue lo que lo mantuvo con vida. De todos los chicos que voy a nombrar. Hay o los buchones como ellos llaman. ¡Dios mío. que es donde yo vivo y las otras calles son Las Tropas. Laly. con camperas de cuero y pantalones y zapatillas nuevas. Ahí en la esquina de Pupi estaba el boliche. Le gustaba vestirse bien.

el tanguero la dejó. “La conocí porque tenía un chico amigo. bautizo. había cocinado —nadie superó su arroz con leche y su budín de pan— y ya tenía a los tres niños bañados. Se quedó sola y sin trabajo. escuchándola. No lo soportó. y si fuera por terminar cada una de sus historias no alcanzarían las tardes. Ogún. Entró como cocinera. el día de San Jorge. mientras juntos lavaban la ropa. Al niño lo bautizaron “por la religión” a las seis de la tarde del 23 de abril. así en cada pase mágico que intenta se va una historia de amor. El Pai quería apadrinar al chico. tengo hijos de religión.” Tía Rina era umbanda desde pequeño. para incorporar espíritus. Jorge y Cachito. «Yo ahora tengo templo y mis cosas. iba a las ceremonias. entiendo que ella es la memoria de la villa. Las madres van teniendo hijos. Le fue hablando a Marga mientras limpiaban. Cuando Marga regresaba Tía Rina había limpiado. Ahora es fallecido él también. se enfermó de una virósica. el mismo que la llevó con Atilio. Entonces se sintió independiente. se acuerda Marga. cada vez la dejaba más sola. Y a ella los carnavales siempre la ilusionaron. y seguía frecuentando al Pai Atilio. para ser justos con todos. No fue con Atilio que se bautizó. tenía una parrilla en Martínez. cuando su hijo. El santuario para sus deidades cabodas y africanas ocupa la mitad de su casa. cuando la criatura tenía cinco meses. se fue quedando en la casa de esta mujer sola. Ella trabajaba en el restaurante. un cantor de tangos farrero y mujeriego.” Tenía otra mujer: una rubia que le duró años. Todos le decían la ‘Tía Rina’. que ella es la depositaria de los más secretos pecados. el más grande. Su ex marido tanguero apareció como número central del espectáculo. Él falleció hace cuatro años de un Sida fulminante. Pero se detiene siempre en su hijo muerto. En realidad. “Siguió mi vida trabajando. La religión comenzó a ser lo más importante después del trabajo cotidiano. según figura en su documento. Los presentó el padrino de Emilia. “Andaba en los boliches y me trataba mal. listos para comer en la mesa familiar e irse a la cama. o su versión umbanda. Ella es quien ha hecho las ofrendas al Pai Ogún para que las balas no toquen a sus chicos. así como Chafas le pidió que le curara el gualicho que le estaba haciendo salir escamas en el cuero cabelludo y en esa ceremonia iba su amor y odio con María —la eterna enamorada del Frente— prohibiéndole ver a sus hijos. en la calle Edison. él le cuidaba a Emilia. para poner el cuerpo en trance. Hay un lugar en el que la Mai cree que su vida se quiebra en dos hace unos treinta y tantos años. que es su manera de decir que es umbanda. pero acompañado siempre por “la otra”. “La religión” lo ocupó todo a medida que el tiempo transcurrió. Su compadre. me dijo Marga. Cuando uno llega a ser . fugado de una casa en la que no le permitían soltar la pluma de su desplante sexual. ella comenzó a visitar al Pai Atilio. de su capacidad para atreverse a ser Mai. cada tarde de jueves en un descampado que da a la Panamericana.La Mai de San Francisco cuenta los caídos del barrio. de resentimiento. Consiguió empleo en un restaurante de Tigre. Es que ésa es la edad que tendría Miguelito y ése es el tiempo que lleva «en la religión”. Casi no hay día en que no reciba algún pedido. Atilio era un tipo simpático. con quien se conocían de los carnavales. haciéndose necesario.” Miguelito tenía siete cuando Marga se convenció: quería “ingresar” en la religión. Atilio era de la murga Los Fifí de Victoria. “Mis hijos lo adoraban: con ellos era como una gallina. Fue con una Mal. De pronto. un mariconcito que se crió en mi casa. en realidad se llamaba Daniel. conviniéndose en su mano derecha. En abril bautizaron por la religión a Miguelito. El marido de Marga. Aunque no me bautizaba todavía ya adoraba a los Pai. Esto es una cadena. en Martínez.” Tía Rina. para comprometerse con la religión. “El Pai lo cruzó con sangre”. Pero al tiempo el compadre agrandó el boliche y comenzó a atraer más público con noches de canto y baile. limpiaba el templo. en junio. dice. Poco tiempo antes de que naciera Miguelito empezaron una amistad. de frustración o de muerte.

Los habitantes de Silebe se trazaron una estrategia poco inteligente: entregar dos ovejas cada día para saciar la voracidad del animal. Como último acto de esa afirmación hizo que rodaran las estatuas lo profanas del palacio. que destruyendo el mal anunciado de serpientes feroces o monstruos alados. La suerte quiso que pronto fuera el turno de la única hija del rey. Jorge volvió a negarse a adorar a ios dioses romanos. Y sus reminiscencias medievales atraviesan la piel de casi tantos chicos como he conocido. Diocleciano lo hizo arrastrar al templo San de Apolo. pero me lo confirmó también la Mai: el santo más adorado por los ladrones es San Jorge. Cuando Esos supuestos milagros horadaron la fe pagana del hechicero. saltó de su trono y gritó ante esposo en y la multitud viva. rodó ante la Diocleciano turba romana. cuerpo y vieron. verdugos: la muerte parecía huir de él. una frágil y .” La policía y su sombra azul termina por aparecer hasta en la más inocente de las historias de la villa. se dibuja en ios cuerpos de los pibes chorros asesinando todo tipo de alimaña Por su cercanía al poder. Así llegó a la ciudad de Silebe. Nació en el año 280 de la Era Cristiana y murió casi pésima veinticinco impresión. Luego envió a varios emisarios parasiempre que Jorge se retractara necesitados: de mientras vivió dilapidó su Fue fortuna en asistir piadosamente a los enfermos. lo milagroso: “¡Yo también cristiana!”. su caballo blanco. La hambruna inminente llevó al rey a decidir que el sucedáneo para el dragón debía ser un manjar superior. en la segunda mitad del siglo xiii. Incluso un mago del emperador le dio un licor envenenado que no le hizo apedrearon su rostro ensangrentado y lo ataron a un caballo al que obligaron a correr desbocado. Jorge lo los devolvió a soldados se la acercaron alrezo. hizo judeocristiana azotar a Alejandra. años más tarde. alimentos a los pobres y perseguidos. “El Pai Ogún es nuestro guerrero. lo arrastraron. La otra historia que funda la santidad de Jorge es del orden medieval de las hadas y ios lagos encantados. ellos se iban a robar a otro lado y no pasaba nada. e impresionado por su altivez le rogó infernal. La emperatriz una persecución a los Cristianos. emperador romano Diocleciano. lo golpearon. Para Jorge guardó la saña delas Pero la crónica coincide en sus diferentes versiones: milagrosamente se le curaban sus heridas. cuyo gobierno se conoció como “la era de los flagelaron hasta hacerle soy perder ios sentidos. ingresara a sus filas de guerreros. incrédulos. Si no es matando. Su padre era un jefe de alto rango en el pies de Ejército. una joven virgen sorteada de entre las doncellas del pueblo.” Descubro que la ceremonia en la tumba del Frente es una variante privada de la ofrenda que cada tantos meses los ladrones hacen a San Jorge para no “perder”. su propia esposa. Pronto los rebaños fueron diezmados. Según su versión. A él se le pide para que proteja. Jorge era un oficial romano que recorría el mundo como caballero andante. Se cree que la lucha contra el dragón de siete cabezas es La la que filosa lanza que el caballero lleva en la mano para atravesar al dragón de siete cabezas rugiendo a los emprendió contra el imperio fundado sobre las siete colinas. ordenó la represión. lo ataron de pies y manos. que no soldados. losu pusieron una rueda seducida llena de por el cautivo cuchillos. Diocleciano. pero al mismo tiempo de alguna manera también es la policía. el 23 de abril del año 305. Se al supone que entonces comenzaron sus milagros. San Jorge surge como estandarte de sur a norte en todo el conurbano. es omitiendo intervenir donde los asuntos se definen con la ley del más fuerte. recopiló en latín casi doscientas vidas de santos. efecto. hombre que llevaba pocos días muerto como prueba de su creencia prohibida. ios de Nazaret el resistió. toda corte. San Jorge luce tatuado en la espalda de Manuel como uno de esos viejos pósters de San Jorge es un mito de la Roma antigua. Cómo será la omnipresencia de la policía que aparece hasta en la propia religión. desnudo en unbella pozo de mujer que cal escondía su verdadera creencia. Pero no imaginó que Jorge se convertiría en un disidente: su madre lo había formado secretamente en el cristianismo.cumplía —festeja Marga—. Ante ios avances del monoteísmo que había profesado Jesús Durante días Harto. El 23 de abril su cabeza vida con un El mago contó el milagro a los la historia llegó a sus oídos. mártires”. en la provincia de Libia. tenía una Cuando sola herida. hasta la muerte. inútil. Ya me lo habían contado los chicos. o Pai Ogún según el sincretismo umbanda. Jacopo de Varazze —a quien en castellano se da el curioso nombre de Santiago de Vorágine— fue un dominico genovés que. dedicados a los a cambio ordenó decapitar hechicero. Si la policía decía. Jorge Ante se negó a la participar en sacerdotes y el pueblo. entregando ropa y terminar con las torturas. caer presos o morir bajo la metralla. Diocleciano entregó a los verdugos: lo tiraron Alejandra. ‘esta es mi zona’. Terminó pidiéndole que resucitara a un después de una legua de galope el suplicio terminó y final se suponía que Jorge ya no respiraba. el Emperador conoció al joven Jorge. fanáticos devotos. cuando un dragón sumergido en las aguas de un lago aterrorizaba la región.

porque si me lleva la mente yo me muero. se lee la misma explicación que Marga y Matilde dan Para para los umbanda los Ogún son siete diferentes deidades. robados. desde que fue bautizada en la religión pagana. hablar que en están portugués. toman Mai. el Pai Ogún. Ogún es el mismo al que la gente hermanos llama San ladrones. El día que lo mataron renegué de mis Pai: ¿por qué no dijo lo que iba a pasarle a mi nene? Cuando la Africana volvió les dijo a mis hijos La Africana. y la Africana por intermedio de mi mente y mis ojos ve todo lo que estás haciendo y hablando. variosque los son espíritus los santos. “Cuando los chicos dejó en un coma profundo porque de esa manera paga los pecados que cometieron su madre y sus roban. ni muy cocinadas ni prometí curar enfermos y chicos. emite un sonido de llanto. galopó en su corcel blanco hacia el dragón sobre las aguas y le atravesó el corazón. asesinado por la quien es policía. años. tiene que es el una Supremo.callada princesa. vos ves y escuchás todo lo que pasa. En el mito de San Jorge y sus metáforas La Mai tiene su propio San Jorge. bajos. que es como ustedes le dicen al bueno. El maíz por más se que la gente separa. La princesa marchó sumisa y llorosa hacia el lago. y los Cosme se pegan. cinco días antes la Africana le dijo a mi hija que iban a llorar mucho. o su propio Pai Ogún. La adoración a San Jorge es un intento de que el destino no se Es el guerrero de nosotros. que Los Cosme son incorpora lalos bebés. juegan. Hago separación de parejas. no lo sé. Se ponen tres naranjas y tres manzanas cada una cortada duras. La Mai Oyún no habla. Y esa punta de pistola. Yo incorporo el Pai Yangó. el Santo. . de armar no ese caminan. también blanco vanycomandados rojo. Pero cuando ella se va deja en mí sólo lo que ella quiere. que tenía como noventa años. blanca. Con los Seyú trabajo. Oaxalá. al horno y a punto. Después se prepara la pipoca. dechadopero de símbolos son los más parafuertes ofrecerporque los jueves se llevan a Ogún. A mí se me murió un nietito hace más de veinte pochoclo. —Cuánto hace que la visita la Africana? —Como veinte años. pero siempre la muy línea Se acomodan en forma de herradura. A él le ofrenda lo necesario para conseguir que un pibe chorro pagó sea los pecados de ella. el caballero la enlazó y junto a la princesa lo arrastraron hasta el pueblo para terminar de matarlo frente a la muchedumbre. unión. los incluido objetos Ogún. la lengua. bien adobadas. Estaba a punto de ser entregada al monstruo cuando el guerrero “hermoso como un ángel” apareció para rescatarla. Ella no puede dominar la mente. para que no se queme. Se ponen y siete tiras de asado sin ser cortadas. de Oaxalá. cada una con un origen distinto: el Ogún de comprender el destino trágico de sus hijos menores. — Cómo es incorporar entidades? —La llamás a la entidad y de repente te sentís en un vacío y el cuerpo ya no está. a pesar de Están que los son Oriyás. esmamadera. condición no lo rebaja ni lo mancha: es como si para obtener la impunidad al salir a robar fuera necesario negociarla con un santo que encarna la misma condición marcial del enemigo a neutralizar.” Quizás por su condición de militar romano. debió sacrificar. El espíritu te domina el cuerpo. la Africana la Son que los se que ocüpa se arrastran.la. especial debilidad Todos los por Pai. cobre con vidas la elección del delito de los jóvenes caballeros sin montura. se selecciona diga que porque son diablos. que tenemos También siempre se hace lo revolviendo. dice. vos estás hablando con otra persona. limpieza de casa. que salen a combatir y porque robar a es el patrono de la caballería del ejército argentino. Yo no hago lo malo.prepara Africana Acá también la bandeja vienen y muchas así se le mujeres paga a Ogún. Matilde cree que Daniel sufrió el accidente que lo protegido. Manuel. pero siempre lo bueno. los hombres. son Por hijos eso. el color por del el Pai Pai Ogún. Por ejemplo. lo malo de “La la gente. que sean productos del robo. “hija” Marga es un antigúo indio. con una lanza en su mano. Marga se concentra en las explicaciones sobre las formas de sus ritos. por lo menos para la Africana. Moribunda la bestia. Claro que al entregar los regalos a Ogún siempre es mejor. lo que ella no quiere. quizás Jorge. que ellos el personaje no eran quienes que encarna para contar en el o cuerpo decir lo deque Marga no se haciéndola les permite. hace ocho que incorporo entidades. Lo que ella quiere que yo sepa lo sé. Por ejemplo. tres con esvcompran todo para la bandeja que preparo al Pai Ogún. que tuvieran cuidado conmigo y mi corazón. Marga considera que Miguelito. Yo hice una promesa. no puede Son espíritus estar roto. y es la policía. Y siempre es la Africana a través del cuerpo de la Mai quien intercede por los ladrones ante el Pai Ogún. Nunca imaginamos que sería Miguelito. bajo Oaxalá. cuando falleció mi hijo. Ante la presión del pueblo. San Jorge para sus fieles es la policía. de su familia y de su hijo ladrón. Simón y Javier. en siete. crepé que verde. Cuando me lo contó pensamos que iba a morir mi papá. papel el nombre porque del ella atrae que chico mucho hace ‘el apago’. de la vida Primero y les se hago escribe baños en de un Pompayira. San Jorge. de salvación a través del sacrificio de inocentes. La bandeja Y después se hace están con papel los Seyú. y se con torra ellos sobre se una hacen bandeja maldades.

y harta de ver el maltrato policial que les esperaba cada vez que alguno chicos robaran. tenía días cuenta metidos la acá MaL adentro «Simón por tiene miedo el camino a quemuy los agarrara oscuro. Ella entró a su cuarto a sacarse la pollera de las ceremonias. cuando al llegar a la guardia del hospital el camillero le dijo: “Dios te ama”. —Simón! —le salió de los labios como un conjuro. compromiso con Pero ios para pibesmí chorros Simón que es como rodeaban Facundo. en el asalto a un supermercado. en entablillar y poner vendas. soy Marga repasa. les gusta desafiarlo. A los quince minutos Marga escuchó los tiros. Su vino hermana esta época mala de la droga y esta junta de los pibes allá abajo. A Simón lo encerraron finalmente entre dos cajas registradoras y se entregó. si tienen la hizo que también matarme el para blanco salvarlo. No alcanzó a salir de la pieza y Simón ya se había ido. Corcho. no salgas. La primera salvación fue aquella vez en que le dieron el tiro en el pecho en un pasillo de la 25. con la tranquilidad de un ama de casa que pausadamente ceba mates en la cocina.” un sector de la villa: la ven como la jefa de un aguantadero que siempre se —Usted cree aprovechó deque los los pibes sienten el riesgo cuando salen a robar? —No sé silo beneficios de sienten la mala o vida. Yo pienso que de cinco años atrás a esta parte empezaron a como robar a madres de chicos ladrones. Esa vez Simón tomó rehenes.” Uno de los ejemplos más usuales que utiliza Marga para comprobar la efectividad de sus hechizos es el de Simón. en la cabeza. la la madre!”. los últimos Enseguida años la recibió miseria uno es de atroz. Si estaba protegido. a su hijo si tengo preso que y luego dar la a vida. le querían tirar ladrones consentidos. los bonaerenses arremetieron con sus pistolas entre las góndolas y cuando se dieron cuenta que había alguien arriba hicieron llover las balas tirando al aire: ametrallaron desde abajo el entrepiso de madera como si apostaran a dar en la sien del ladrón escondido. pero les habían dado mal un dato: creían que el botín estaba en el piso superior del local donde había un depósito de mercadería. balas de diferentes asaltos que penetraron en la carne casi por el mismo orificio. A los diecisiete años. Pretendían hacerse de la caja con el dinero grueso.” vida le depara Ese mucho peligro. La la policía. minutos en llegar a socorrerlo: “Déjeme pasar. —Crianza. la noción tardó de apenas todo. como de juguete. de las críticas que se de haga. y un cigarro. los siete metros de cinta verde. profunda Además en el antebrazo. Al final se le ofrece una cerveza blanca con un vaso. del otro lado de la villa. Lo iban a matar. El día del asalto al mercado Simón estaba en la casa de la Mai cuando había incorporado a la Africana. Ya despojada del espíritu de la Africana. Simón la miró sonriente. Son chicos que no han asumido la responsabilidad que tendrían En su casa los chicos no sólo encontraban resguardo. los que le sedijeron. Simón se había arrastrado hasta quedar tirado sobre la vereda buscando la calle para historia evitar de susel hijos y la de los amigos que fueron convirtiéndose casi en hijos propios al resguardo de su fusilamiento. “Yo los rematarlo”. en la esquina.faltan entonces las hojas de lechuga bien frescas. Vocé no tein que tocar el ferramento —le advirtió la Africana. Se demoraron y la policía llegó cuando todavía mantenían a los clientes y al personal inmovilizados contra el suelo. Marga. Empezó la miseria. esas pastillas Su madre. sino también que tener en la calle. todo a nuevo. terminó aliándose a ellos. “Matilde llegó justo en el momento. Corrió después así como los estaba más chicos hasta el chicos. Simón se escapó por lo menos dos veces de la muerte anunciada. Los unos enloquece. los tres y para tiros colmo que la le policía dibujancada ahora vez una esmarca más dañina. no habían calculado el vigilador privado de refuerzo que había en el lugar. cansada de combatir contra los malos muchas cualquier pasos de edad. su nieto. Con mercadito. Corcho cayó abatido sin verles las caras a sus asesinos. comida y un colchón para dormir. . Se creen fuertes. siempre drogándose. pierden Matilde. perdía en su para eso estaban ios adultos. experto el mundo por delante y no puede ser. Él y su compinche. en curar heridas menores. Estela se desesperó Empezaron con pastillas cuando y porquerías. pero igual cayó al sentir el dolor del plomo en una Pero enpierna. con lo cual queda claro para la Mai que su cuerpo ha demostrado tener un milagroso escudo de inmunidad. Marga insistió: —Hacele caso a la Mai. No hubo negociación. Diez años atrás quedaba muy mal que en una familia de ladrones los más esos pibes desaforados. que ha decidido que en portugués se le dice «ferramento” al “fierro” argentino. ¿por qué entonces las balas lo alcanzaron? Marga vive las heridas que a pesar de los hechizos ha sufrido Simón como el resultado de su rebeldía. La segunda fue cerca de la casa de Marga. blanca y roja y una faquita de madera. de su “cabeza dura”. drogaban. que se van a alguien llevar en sacar balas enquistadas. hogar de el siempre temido tiro de gracia. En las dos ocasiones Simón terminó mal herido. llegaron con Primero la mala eran noticia: los grandes “Lo mataron”. No ven el peligro que están viviendo en sus vidas.

en Batán. Se o ríe. ha sido para la última generación. A veces puede más un amigo que la familia”. junto a sus compañeros. y a mí me duele. La única que le faltaba conocer era Campana. la Mai. pero siempre un amigo se encuentra.” Como si repitiera a pesar de todo el sino de su tío. de Simón y otros pibes de la misma generación. yo nunca hubiera querido que fuera así. Así como el Frente Vital encontró en Mauro. Y para Facundo el tío siempre fue un personaje admirado. los que no hacen mérito para nada. nada más. pero lo digo de corazón. como madre de un ladrón ya adulto. aun cuando el otro esté tras los muros de una cárcel de máxima vieja seguridad. Yo lo retaba y le decía que no tenía que tenerlo como un ejemplo. Él estuvo en el motín de Sierra Chica y ahí estaba el grupo de los malos que mataba gente y por otro lado. Sabía que Mauro tenía una contradicción mayúscula entre ci recuerdo doloroso del pedir por la salud de sus seguidores. que es donde está el montón. Facundo pasó medio año más en una granja de recup eración. así su nieto Facundo. Marga. amigo del Frente. .faena. Salió y cayó. Y me dolía que mi nieto lo tuviera como ídolo. donde está ahora. y los refugiados en la iglesia. un refugio que por lo menos Simón todavía elige como lugar en el mundo al salir del encierro desJ pués de más de dos años sin pisar la villa. Cumplió los dieciocho en su casa. trabajando. El primer tiempo el tío no quería saber nada. Después lo conquistó. el grupo de él. Pero ahora le dice. porque es un ídolo malo. la de los nietos. Facundo también estuvo apenas un respiro en libertad. «Los chicos los tenían como ejemplos. Tras el motín que armó en el instituto en el que estaba encerrado cuando se enteró de la muerte del Frente. la religión de de su abuela su madre. se norma del oficio que indica que cuando una entrevista deja de ser una propuesta que el otro acepta o afana en sacrificar gallinas amarillas para que no se suelte de ese cuerpo empequeñecido en una rechaza. dice Marga que ahora rara vez puede visitarlo en la cárcel de Tantas veces intenté que me recibiera Mauro que llegué. “Y después de tres meses ya cayó otra vez. Es mi hijo. enoja. después de los fracasos de las protecciones para los suyos. Cuando salió la calle estaba endurecida y la esquina de su grupo casi vacía: los que no habían muerto estaban presos. Se escriben de penal a penal. Seis días estuvo en libertad. Porque mi nieto es la primera vez que cae preso en una cárcel de adultos. por suerte con buena conducta. en Dolores. con las armas encima y la dueña de la camioneta todavía arriba. sobrina de un contrabandista de la década del sesenta. se dedica siente no ahora a correspondido. Siempre me dice ‘hablale. Trabajé toda mi vida por mis hijos. temía traductora de la nueva Africana. Y su hijo Cachito. amigo y compinche de Cachito. la que una Pasado más un año desde primer intentodetesta a través del llamado Sabina y Sotello. dice que eso lo hacía la gente mala para tener a ios chicos al mando de ellos. Pensaba en la subyugados por su amante. Mi hijo lo dice porque lo ha vivido. que luchaba por los pibes de los patios. la enseñanza de los códigos de lealtad y comportamiento ya extintos. quiso saber nada con esto. Para el Frente no había otro más respetado que Mauro. tenés que ponerte por delante. que cuando salga no caiga más’. tumba. hermana de un chorro de grandes y viejas bandas. se miró con embeleso en la figura tumb era de su tío.” aparición “Nunca en su casa me significara la violencia la Se soma cruel que puede padecer el amante que se Y así es que. le escribe: ‘Vos tenés que reaccionar. Cayó hace un año y pico robando una 4x4. Para de colmo no cree enmi dioses paganos. a urdir embrujos de pasión que mantengan a un hombre o una amigo mujer asesinado y la felicidad que podría causarle la reconstrucción de su propia historia. el tío no está nada conforme con la vida de él. Marga. Antes siempre era ‘cachivache’. vos tenés que ver que yo hace doce años que vivo preso. Ahora donde está él nadie se los hace de maridos. Igual dice que nunca le gustó la ranchada. Había salido recién. fueron el referente y el norte de los que recién comenzaban en el camino del delito. se puede ver en mis manos. La calle fue cambiando. a lo que yo mismo había decidido sería la Junín donde Facundo fue confinado por un robo a mano armada que podría significarle cuatro años última más de oportunidad. contra eso pelea mi hijo. lleno del pudor que provoca la insistencia rayana en el ruego o en la molesta intromisión. no quiero que te pase nada porque sos el sostén de tu abuela’. En estos años él recorrió todas las cárceles de la provincia: estuvo en Sierra Chica.

cómo volver a intentarlo. con desmechado. aunque él jura que no sabía que era portador reposaba sobre el lado deél lala cama de de dos plazas en boxers de algodón gris. cuando me dieron el tiro en el ‘87. resulta evidente que en la mezquindad de esas palabras se econden los secretos. Algunos regalos de cumpleaños acomodados como adornos. ombligo la baja pelvis. En la villa el en concepto de lo ruin. un guacho que conquistó a Nadia con mensajes de amor después pequeña mesa. corte deconf peloesamuyría años ochenta.y se transforma en una larga seducción y negociación. lo hasta arruinó. o de sus novias celosas. Fue a fines de septiembre. Claro que. dejaronque tantas secuelas las marcas que me en el cuerpo. ‘86. distinta: Mauro la llena “arruinó”. con Tincho. Ella había estado en todo de acuerdo cada vez que intenté ver a su novio. por ahí lo enganchás después de que se duche. que Los Cometas San Fernando. En la pieza. —Mauro está durmiendo. o en el robo a concentrarse. A esa altura. el adjetivo Nadia se según sentó sus a sudeducciones lado. pusiera a Quien transmite a otro poder el virus. con Chaías. Desde entonces no volvió a caer preso: se comencé. bajaban la cabeza con una sonrisa o levantaban el pulgar para darme por familiar en la villa. Cuando regresé Mauro salía del baño que cada día tomaba a la misma hora. Daniel ya estaba internado y Simón comenzaba a salir del Almafuerte cada fin de semana cuando Mauro por fin me recibió en su casa. después de andar por allí con Manuel. A principios del señala diciembre me cortaron el acuerdo que intestino. —Esperalo. Venite en un rato. tras una puerta estrecha y de ángulos irregulares. “Yo me hígado se arma es como una como gelatina. me atendió Nadia. policía Mauro dos años después. asesinado por la par de fotos que no alcancé a ver bien. Su visión de la historia brazos atrás deCasi la cabeza.hora. Buscaban un izcluierdo hijo cuando infectó HIV. No sabía qué me esperaba en su relato. Nadia jamás me trató como a un extranjero. arruina. en la época en que fue el furor de las ‘ropi’ fue cualquiera. Si algún adulto inició en el consumo drogaenorme. dos marcas de acá al casi costado son tiros. ella arruinado. perforó.a fue quien le arruinó la vida. ya hablarán. Me había encontrado con la puerta cerrada. en que realidad un soloa la murga tiro. un barrio de monoblocks que queda a pocas cuadras de la villa. Con una fuente de desinfectante una mano y la gasa en la otra. los arruina. Mauro. El que les que recorta la escopeta. La que vende los yo más chicos. creyó. el mismo tiempo perteneció —Es unade operación de peritonitis. una cocina comedor con el televisor encendido pero en silencio. No tardaría en descubrir que ella sería fundamental para comprender algunas de las verdades veladas a ios foráneos. y volvió a el verbo arruinar sirven para fines. encuentro. Sepastillas suponía a que debía ir directo a la entrevista. algunos me saludaban: ios dealers. Me quedé en la vereda tratando de no parecer tan desconocido a los ojos de los que pasaban. Sin siquiera medir el ritmo del entonces. Solía llamar por teléfono. apelando lo más burdo del oficio.” Él volvía de una pelea con los de Infico. tengo que hacerle las curaciones —me dijo Nadia. A media siesta. Yo le digo que es tuviste. un oso de de haberla peluche. la única asepsia también posible los arruina. Nadia volvió a salir a mi encuentro. Mauro salió de la cárcel el 24 de diciembre del ‘96. En el caso de Mauro yo pensaba que serían asuntos vinculados a su amigo Víctor Vital: llegué a sospechar que había algo relativo a la traición que podría socavar la leyenda que me había atado a ese territorio. o sus hijos. Lo . Sólo le faltaban cuando los se conocieron. Fue uno deme los atravesó que inauguró en la me villa el consumo pastillas. Cuando Mauro dejó la cárcel la persiguió con paciencia: finalmente ella se enamoró. —Cristian. En el medio el hígado. como cada día varios a la misma en continuar la dirección de esade cicatriz desde algún el chico. Adelante. para Nadia. Lo buscaba desde temprano. Pero de el médico me de que el las Rohipnol quede le nuevo. Mis cuentas eran: tranquilo. su mujer. Tres sillas. al final El Nadia me que ella jamás leflequillo. La mujer tiene sin protegerse sabiendo porta el virus. una me de la escena era que que sacara mirelaciones libreta de anotaciones y allí paradoque ante la piedad de es la villa arruinadora. el dijo furor entró por acáde y salió por acá. Pero me daba cierta desconfianza que me vieran en el rancho de Mauro. Mauro Una había sido el rubio lindo de la villa. pero no era muy corto. dice el Mauro que pases. Una mesada improvisada. Había acompañado a los chicos varias veces a buscar insumos a esos ranchos prohibidos de transas. después de un año y medio. mantiene —Por qué al te tenés que curar así? margen la vida que supo llevar Estas durante unos veinte años. preguntar. pero volví más tarde. si algo había quedado fuera de los relatos voluntarios seguramente no se trataba de la beatitud del Frente. unvisto durante una visita en Olmos en la que ella fue a ver a su hermano Toti. Me había dado consejos sobre cómo convencerlo.

que robar para dejar de robar —reconsidera Mauro hoy—. Me abracé al poste y me empecé a desvanecer. veía la tele. en ese segundo de última lucidez que precede al desmayo. El planteo de Mauro es de las épocas en que por los pasillos de Olmos. Allí Su amigo lo asistió. a Hay que cuidar el barrio. Luego él mismo donde se paseaban los capos entrados en canas. Fue un disparo traicionero como hay cientos y miles si se multiplica el mal ejemplo de dar por atrás: un tiro por la espalda que hizo un zigzag en su interior. borracho y con el equilibrio roto por el pajarito —esa bebida carcelaria se prepara haciendo fermentar tinta En ese entonces. las nuevas chicas del barrio. Y fue el —Qué aprendiste en de la cárcel? único que —Lo que aprendí en la cárcel es que el delincuente tiene que tener una personalidad. Recién en el piso supo que se la habían dado. Allá vos vivís otra cosa. después de cinco años de convivencia tempestuosa. en el hasta fondo espacio para caminar por entre las camas. cómo se drogaban. convirtiendo cada rincón. hoy se hacinan del pabellón. Si flirteos con algunas de adentro. Después de una fiesta tumbera.acompañaba un amigo.y comprarte que necesitás. hoy reinan los más atrevidos entre los jóvenes: el se ocupó de las curaciones. Vivís de ilusiones. que moría. En la calle tienen pasillo. «Noque estoy arrepentido. En Olmos donde antes dormían veinte. lo todo que llevó los pibes de su edad. lo Allí estaba en no dejás silencio. a ofrecerle de alto precio que les policía. y por los pabellones de las —Cómo se sobrevive tan lejos de la calle? cárceles —No te das cuenta de nada. pero si querés ser bueno hay pensar había pasado a mí. y creyó. delito en Lo que sela escucha en el penal son los golpes. pidió que lo llevaran a enfermería. pasado en Olmos seis años y cuatro meses. chorro o tras la condena cumplió con su palabra: “Cuando vos salgas. aguantame. “Escuché un par de tiros. en las cárceles la había destilada de los diarios— Mauro se cortó el tendón de Aquiles cuando se duchaba en los baños. llevándolo en andas acá para allá durante las semanas en que Mauro no pudo caminar. pero los tiros es como si te los olvidaras por un tiempo o provincia. setenta. Nunca se enteró quién fue el tirador. no cómo afuera apenas salgas te la van a dar porque finalmente no sos nadie.” acercándole un mate curación y curación. Apareció por si laestás villa preguntando por él una te tarde. todo lo que hace que ya sea muy pero muy difícil robar como hacíamos antes. tu familia te sigue. en la cárcel Olmos hizo ranchada con algunos hombres cercanos a lo que se conoció como la banda de Luis Valor. Su mujer. Por los contactos con otros detenidos que venían de San Fernando. incluido su viejo amigo Cachito. para entender un poco lo que pasa afuera es que cuando estaba adentro leía mucho las revistas. cuando un nuevo preso era apadrinado por un «poronga” salía a caminar de ida y de vuelta encontrarte por con el Otros afuera. si te los acordaras para alucinar cómo vas a robar vos. es como vivir en una película en la que los tiros no se mismos en que la corporación mafiosa de la Bonaerense se fortaleció hasta ocupar el universo del escuchan. Pasó poco tiempo después de la recuperación del hígado y cayó preso. lo tomó en los brazos. en una oportunidad para como cobrar.” Terminó derrumbándose. el robo golpe que me tuve dar yo para después poder sobrevivir. para que te abran la puerta si te viene a Mauro para apretar la terminar de darle su devoción.entre Yo dejé diez pesos y fui un tarado por eso y por varias cosas más. Porque yo Mauro veía lohabía que hacían. Por eso. conversando bajo. cada minúsculo movimiento ilegal. durante los años ochenta y la mitad de la que década del noventa. Le pasó por fin como a la mayoría de los pibes de su generación. por eso les contaba lo que cumplir me con una condena por calificado. Sentí como que me empujaron y me di contra un palo de luz. con la fuerza de sus bíceps trabajados en una barra del promedio pabellón fue de edad de los más de tres mil ochocientos internos es de veinte años. le dijo drogadicto. Eso les explicaba a daría Víctor y a respiro económico instantáneo. Y todo eso no lo ves allá. hay que andar bien con la gente. Esa amistad se selló dé la única manera en que lo hacen las lealtades nacidas sin el uso de la faca carcelaria al interior de un penal: cuando el otro entrega una prueba de humanidad que supera las circunstancias de sujeción permanente por las que se atraviesa. verdad ylos te tiran. Uno de esos compañeros se convirtió en su mejor amigo durante el interminable confinamiento en la cárcel más hacinada de la provincia después del infierno de Sierra Chica. vivís de fantasías. hay grande. no podés exigir. Yo le decía a los pibes que tenés que dejar algo de dinero afuera para poder continuos patalear cuando estás para que puedan contratar abogados. aún lo respetaba lo quería. No les di ni pelota. Fijate hoy por hoy todos los operativos que hay. aunque se maten hablando de la inseguridad. La inseguridad también afecta a los ladrones. Para que te des una . Tu familia tiene que ir y venir la gente más del Mauro hablaba desde la cama. que te voy a buscar”. gente de bancos y camiones de caudales. Él mismo. toda la seguridad que fueron poniendo en las calles. Todo el tiempo quedás en del país. Fueron los últimos tiempos de las grandes armas de bandas. Eso lo que aprendí en el adentro por mañana. Aparte estás con canas que no tienen armas. del brazo de su protector. nada. y de penal. Pero bardeando en el barrio van Venía a cerrar la puertaun enasalto la cara.

” La culpa de no haber sabido parar a tiempo para llevarle tranquilidad a la mujer que lo crió. —Viste qué grande que está? Es el hermano del Pato. Él. o ante el peorde los fracasos. Uno de sus hermanos se lo aclaró: “Mamá está así porque se atrasó en los créditos”. ante una sucesión de éxitos que los llevara a vivir como campeones de box recién consagrados. altivo y soberbio en su moto reluciente. preocupada por no sabía bien qué.” Ni Sabina ni Mauro recuerdan exactamente cuál fue el asalto que lo llevó al instituto de máxima seguridad de Mercedes. Víctor frenó la moto respondiéndole con el chirriar de las ruedas resbalando. —Y ese pibito quién es? —le preguntó al que lo acompañaba. déjeselos. mami. Y si lo piensa un poco concluye en que fue por su madre. Casi no alcanzó a gastarlos pagando las deudas: murió a los pocos días del regalo. Él no la dejó seguir. como si esa carga fuera peor que la propia condena que lo mantuvo encerrado. ella lo miró complaciente y feliz. Tratándolo de usted hasta que le dieran autorización de lo contrario.. Consiguió ese mismo día un robo que le dejó lo suficiente: ochocientos pesos en billetes de poco valor. Recién entonces sintió que el tiempo pasaba y no en vano. se lamenta Mauro. por nada del mundo se olvidaran de sus madres: en la cultura tumbera. de pronto la muerte se presentaba ante él con su sombría y trágica verdad. se enfrentaba al prejuicio sordo de ios demás. Eso le dolía. yo soy Víctor —le dijo el Frente con el debido respeto.idea cuando yo caí se usaba el Austral. que había intentado. y giró en u hasta quedar a distancia suficiente como para estirar la mano y saludar. cómo le va. Mi vieja era re compañera y yo no la llegué a entender. Poco tiempo después Víctor volvió a ir preso. contra todas las tormentas de esa vida de pobreza y de su padre golpeador. le dicen “el Frente”. agradece. Me puse las pilas tarde y cuando me quise acordar se me fue del corazón. “A mí me pasó que no la aproveché. Casi no hay preso en las cárceles que no lleve la bendita palabra MADRE grabada siempre en letra imprenta sobre ios cuerpos. cuando ella se enfermó. cuando salí ya había pesos. Eso lo llevaba a que una de las máximas que intentaba enseñarle a los nuevos pibes como e] Frente. Cuando se los entreg. era que aun ante el éxito que los mareaba después de un buen golpe. . dice. acomodate los huesos vos”. Cuando Mauro salió de la cárcel caminaba por las calles del barrio y por los pasillos de la villa sin saber si la gente de siempre lo saludaba por temor o por quedar bien con un ladrón respetado que recién ganaba la libertad. la xRlOO que le había regalado Sabina. antes que Dios está la madre. Estaba con uno de los pibes del grupo. “Yo tuve la suerte de que me rescaté”. Al final cuando la quise tener la perdí. El chico silbó con el índice y el pulgar metidos en la boca. ser un hombre probo y cuidadoso con los vecinos ajenos al delito.” Eran ochocientos pesos ganados con la adrenalina de un revólver en la mano. Poco antes del fin la recuerda apagada. pero le dijo: «No. y lo vio cruzar la calle en la XR. m’hijo. el Víctor. Apenas había vuelto al barrio cuando conoció a Víctor Manuel “El Frente” Vital. a su mamá le costó guardar en el bolsillo el fajo de dinero de su Maurito. Por provenir de un negocio minorista y ser billetes en sencillo. hecho un buen proyecto de hampón. —Te presento un amigo. «No. Nadia me enseñó a andar en colectivo porque no sabía usar la maquinita de las monedas. El la creía con las cuentas al día porque ella jamás confesó la necesidad: el poco dinero que ingresaba se le iba en ayudar a alguno de sus nueve hijos en problemas. charlando mientras fumaban un porro. Lo había visto pasar. él es Maurito. “La gente es mala porque te juzga por el pasado”. —Hola. “Por qué cayó? Siempre por lo mismo. dentro del desvarío de las drogas que a veces no podía controlar. lo persigue hasta hoy.

Víctor estaba con tres amigos. al que tantas veces había intentado delito y la violencia. Se tiraron del auto.la Lo llamó y le “Se preguntó: los detectó y la senoche les puso como perro que presa a aparte perseguir. en semana dirección norte le sigue a San Fernando. porque cuando se quisieron acordar los embocaron del otro lado y ahí empezó el tiroteo. En el barrio antes refugiarse en balas el rancho pasó por lo del Frente aal florearle botín: “Viste boludo? quedó con el torsode dispuesto a las policiales al tratar de llegar final deel un pasillo con el Era impulso de la una boludez lo que tenias que desde hacer”un “Yo siempre lo cagaba recuerda. Hizo mil quinientos pesos de ios de la alma buchona de el los vecinos jaqueó. Después por eso quedó una vena espantosa con los más jodidos del instituto porque decían que había preferencia por Vital”. levantar el Pacheco. por lo menos como para salir a “trabajar” con un chorro de ley como Mauro. CEStOS comen santos y cagan diablos”. pedile revistas. Era un —Tenía algo que lo diferenciaba del resto de los pibes? —le pregunto a Mauro. Pero después me contó que el Ale ya estaba . uncuatro pibe ancho y fuerte con el que Víctor había estado convertibilidad. unocuando de ellos Manuel. “Lo sostenía con los dos brazos y por abajo del cuerpo del Ale no dejaba de tirar”. Cuando se dio vuelta el Ale estaba en el piso. y en convencer hasta al cura del Instituto de que era un cristiano recuperado. cuando supieron que se lo llevaban intentaron haber un sido sus laderosque para nutrirse de su una fama y su valor. domingo entre él. aceptó Frente. recuerda. Es buena plata. fue uno de él. con la herida del vientre ya curada por las y entrenadas de Nadia. un coche de vigilancia festejaban a particular las risotadas de atrás cumbia queun acababan deencontró terminar.” Saltaron del era coche motivo para desistir. y Pero French. Él se puso a tirar como loco para que no lo pudieran agarrar. pero el que manejaba se abatató y chocó. un local entre cejas el dispuestos a vaciarlo ya escapar. avanzada policial tirado con la en ráfaga que de dos soltó. se largó haciasuerte y corrieron los tres a Mauro refugiarse en algún de la a la ay llegar. me colgué. ya suaves desangrándose en el manos barro.” En aquella época no estar lo radio. Así. y cayó. era único pibito iba y traía vivían todos felices en la villa. todo eso. Cuando llegó Pintos partió junto a otros dos chicos en un auto con “Sí. por las dudas. le dijo. mudo. ve que“ENo teníate acordás?”. de pronto tomaba la decisión de acercarse así a la religión. suficientemente lúcido.dibujos. Fue a villa buscar aque otroalcanzaron compinche. me habían contado varios de los amigos del Frente en lo que siempre me había parecido una escena mítica a ratificar. el Ale también. La mala Pacheco y el para cumplir con plan. Mauro recuerda la noche que lo Víctor hacemos y fue. encañonar. Sabina recuerda con precisión esa etapa: fue la La última vez única vez que lo iban a hacer juntos fuede para asaltar un lugar en Pacheco del que tenían buenos que Víctor estuvo preso. más desplegaron su pericia para robar los como el Frente Vital. Lo dejaron irse pero por consejo de los mismos psicólogos le prohibieron despedirse de sus compañeros: consideraron que sería negativo para Mauro intenta despejar mito del Frente de allegados y advenedizos. y el más largo sus encierros. recién vengo del baile. Ellos trataron de escapar en el auto. al escapar escuchó el grito. Lo alzó como se alza una doncella en un cuento medieval. No podían —Sí. inmóvil.ycuando entraban los ahí empleados a trabajar. llegó hasta su amigo. ni siquiera serancho quejó. lo más rápido posible para no cruzarse conpibes la policía que tenía la seccional cerca. El Ale. Dicen que alcanzó a levantarlo y así les disparaba igual. recuerda Sabina. no puedo salir así. la cama carrera. Víctor disparó cerco. Dos o y tres habrán andado vagueando con pero no dinero y salir donde más. de fanfarrones que pretenden los demás verlo salir en el libertad. desde adentro. en seducir a la psicóloga encargada de diagnosticar sus condiciones para lograr una reconversión que lo alejara del Sabina misma no lograba entender cómo ese incorregible. todo ya bien”. lasEl siete y media y lasplata ocho. Víctor corrió. solía decirle su madre a él y a los de su grupo cuando comentaban sus creencias. El cura del lugar también cayó en las redes negociadoras de Víctor. Iban lento. convencer de tomar el santo sacramento. Mauro no se olvida más. en ella partido Tigre. plazas. Entre las actividades con los chicos presos el sacerdote coordinaba un grupo de teatro en el que una de las actuaciones más festejadas era la imitación que el Frente hacía del propio maestro de sotana. pedile libros que vos querés leer. los sitios pero a nadie hacía nada de con él del en que realidad. Ellos. para que vean que tu voluntad es salir. “La envolvió a la psicóloga como a un niño envuelto y al final le dieron la libertad. Ni siquiera él mismo salió a robar con el Frente.” Víctor no necesitó dos explicaciones. “Vamos en laen moto. “Eso dijo después la gente que los vio. compañeros. Iban buscar recaudación fin de erapibitos cuestión de entrar. cuentan los testigos. preso. datos. No tardó en interesarse en la realidad exterior a esos muros. Dale”. motín pidiendo les permitieran despedida. Fue los fácil. A pesar de la decena de robos que se le imputaban terminó por conseguir un comparendo en el juzgado de menores de San Isidro que tenía su destino en las manos. Logró retener a lapedos”. y todos eran retrasarse. “Uy. y todavía aquel día ni siquiera pudieron acercarse.

ni edad. víctimas nombre. Sobre todo teniendo en cuenta aún que se respetaban. Hacía días que los Sapitos pocos metros Sapitos. Entonces bajó de la moto al que lo acompañaba. que no se persiguieran. casi enlos el mismo pasillo donde como lo mataron alcon Frente Ante el despliegue violencia precaria puede que vecinos reaccionen. era por un caído ende la esa propia villa San Francisco. como para seco con fin de semana parecido al que seis meses la cargador. esas aventuras en las que había quien saliera sin pensar en búsqueda del amigo en peligro de muerte. un vecino que avanzando había dado vive en la el tiro a Guillermo. sino también atrás había suficiente impunidad como para responder ante un enemigo considerado execrable. laarrepintieran de la bolsa y devolviendo la picana. Brian. alguna manera tuve que entender por caminar fin durante Suele serni mínimo el territorio que les De queda a los parias. “Le di la visera y los anteojos y lo saqué. Los Sapitos habíar del propio quedado territorio. Mauro no sabía qué hacer. al mismo Sapito que se fueron suponía le hacia zonas intocables. salieron unos guachos y nos llamaron. Entre ellos habían cuadra la hora vaciadode el declarar ante el juez de menores Una de las pocas certezas que tenía una banda cuandc los códigos de los familiares de un transa de la villa 25 de Mayo. Y en el caso de terminado con Brian desafiando a veinte hombres que querían eliminarlo por haber robado sin los compasión Sapitos. nunca más de veinte que ansiaban fortuna que les permitiría Esta vez seguir. y Mauro no lo dejó seguir. o a Rodolfo. Puede también que la terminar reacción en provenga deun quien tiene no sólo las armas. salió para Pacheco armado para rescatarlo temiendo que esta vez la amenaza ya pública de la policía de la zona norte se cumpliera. y la aparición de los del nuevos pibes dedicados a saquear a ios vecinos. ni las torturas que un auto avanzara porla laBonaerense calle para cruzarse con las armas en la mano y sacarle al chofer lo poco de las que comisarías. “Me metí y no podía entrar a la villa porque estaba toda la cana. semidesnudo por el calor. los chicos de la bandita niños y viejos. casi “Lo mataron a uno ante de los Sapitos”. Se cruzó en el camino con un pibe que lo frenó: —ENo sabés nada de los pibes? —No. me contó. Aceleró la moto y regresó a San Fernando para buscar los fierros y a algún pibe que lo ayudara a entrar en ios pasillos a rastrear. Al Frente ya lo habían agarrado. Le habían volado al másmatar grande los espontáneamente una última agresión intolerable. Habían matado a uno de los Sapitos. viejamilagrosamente villa Como en tantas otras Sabina Sotello me informó por sobre la novedad. ocurrió Vital. y loscuadrados.” El pibito que quedaba estaba en un rancho zafando. Sospechaba que todavía quedaba uno de los de la banda escondido en la villa. hablé con una banda de ahí y les dije que era amigo de l2s pibes. a saludando a cada uno que pasa porque su exclusión ha llegado al punto en que viven encerrados en unos unos seis meses del día en el que Brian saltaba como una langosta enloquecida gritando que lo mataran. pero no podía salir. disparo idiota de un como policíala entusiasmado por la acción. un grave error. el vaciándole un de diecinueve años. resultan ahora en la villa anécdotas difíciles de volver a escuchar. el mismo Sapito que había traicionado a Brian dejándolo solo a del Frente Vital. le confiaron. dándole aquel se tiro habían entregado a las pastillas y el vino robándole a los que pasaban por las calles que rodean la que se frenó a milímetros de donde lo hubiera eliminado o dejado en estado vegetal. Así como andaba. cuandola elcabeza chico intenta a de alguien hermanos. El . reducidos a un gueto por la mirada de los demás. y ese fin de semana. al Sapo más grande. Me parece que están apretados en Los Troncos —le dijo. y ellos no quisieron o no pudieron escuchar. “Entramos a golpear. Al amanecer del domingo ya estaban condenados. Esta vez no San Francisco.” “Mataron a dos y los otros están todos presos”.” Ese día Mauro andaba en la moto que se había comprado con los robos que hizo apenas salió en libertad.” Aquellas gestas de salvación. Usabanocasiones uno de los más rudimentarios modos de teléfono robar: esconderse trás un pasillo era un esperando a falso enfrentamiento con y su escuadrón de la muerte de Don Torcuato.muerto cuando lo agarró. una mujer atravesada por elpesos. era que sus compañeros no se acostarían jamás con su mujer y que al declarar lo protegerían si para quebrarlos llegaban a peor tortura. La solidaridad con los ladrones quedó sepultada con la instituto casi desaparición de los dedicados robar fuera de los límites Desde el tiroteo Brian estaba en un dt máxima seguridad de la a capital. Como única respuesta el sábado uno le rompió la cabeza de un cañazo al negociador. ni sexo. a hablar. el televisor y después del aun robo el dealer les envió un mensaje para que se las pocas cosas que se habían llevado. Entonces entré a preguntar y nadie conocía a nadie. en a el tiempo que medió entre la caída de Brian. también se habían metido en algunos ranchos cercanos.lo los ratas que no pueden por la vi ha septiembre. No conformes con intentar robarle a don Genaro.seis sin distinguir en el mismo reducido espacio pasillo d lachorros San Francisco donde se habían refugiado meses en las atrás. para defenderlo de la furia vecinal disparaban a quemarropa contra Guillermo. le dejó plata para un remise y disfrazó como pudo al único que se había salvado en la persecución. Ilevara en elni bolsillo.

así que aceleré. Sobre la vereda de los monoblocks se paré en seco y de la ventanilla salieron los fogonazos. Si el transa no vendiera drogas. cuando una traición resulta imperdonable. les dijo a los suyos y salió. y ese líquido pastoso supurando en el lugar de la cabeza donde el sicario enviado por el puntero había ensartado el plomo de la venganza. “Vamos a chusmear”. como cohetes de Navidad. un sobrino. El auto dio vuelta en dos ruedas. Sin dejar de quererlo.transa ordenó a uno de sus laderos. roba y hace daño. sobre el pasto que hay frente a los monoblocks. En pocos minutos una multitud había rodeado al herido. los chicos no se drogan y no roban. y no hacerlo al estilo vigilante. Mi hijo era buenísimo. veces Sintió el impulso de retirarse hacia la casa de su madre. ni de celarlo cada vez que el hombre se ve enredado con una de las mujeres fatales de la villa. de ésas que tienen a sus maridos presos y coquetean a riesgo de causar un crimen . que por un segundo Mauro los confundió. Atardecía cuando el Sapo ocupó la esquina haciéndose ver. Yo iba a fuil. y cuando empezó a drogarse. y ellos. Para allá salió. tan parecidos entre sí. de abandonar al hombre del que se enloquece. a través del reflejo de un vidrio creyó ver la cara del moribundo parado entre los vivos afuera del coche.” Cuando llegaron al hospital de San Fernando el Sapo ya había muerto. —Súbanlo. se hubiera bajado del auto para matarlo. Tenía asignado un viaje desde la iglesia evangelista de la calle French. o en los pocos ranchos amigos de la villa. lo quisieron asaltar a don Juan. el hermano y la mujer. Entre el Sapito y la chica lo levantaron soportando el peso del cuerpo abatido. ahí cayó. El encargado de ejecutarlos y varios comedidos los tenían vigilados: era sólo cuestión de esperar a que se mostraran al alcance del tirador. Yo te digo. Para colmo los Sapitos llegaron al domingo tan envalentonados que ni siquiera atinaron a quedarse refugiados en el pasillo. Su hermano y una amiga pedían a gritos que Mauro parara el coche para auxiliarlo. Pero si Capítulo andan vendiendo drogas no los quiero. Y dobló para regresar. vistosos en el comienzo de la oscuridad de la noche. tambaleando. convencida del asco que el dolor le produjo no deja de vivir con él. Pero es extraño: aún transa. ocupa la mente en otras cosas y ocupa las manos y no roba. “Salimos con el coche. En la esquina. “Pero me di vuelta apenas y lo vi con la cabeza hecha mierda. en el mismo sitio en el que ha cultivado la ambivalencia. No vas a escuchar a la madre de ningún ladrón que quiera a el chico se un enamoró a los veinte. estaba en el patio de su casa. Pero como transa loaños. Es cierto. —Usted qué piensa de esa muerte? —le pregunté a la Mai cuando me contó lo de aquel domingo.” Fue un tiempo infinitesimal pero la escena se extiende para Mauro como la pesadilla que se recuerda brumosa al despertar en medio de la noche. que la venganza fuera fatal. Era el Sapito. y al que luego supo odiar con la repugnancia que sólo el resentimiento puede producir en la boca del estómago. le habían pegado a de un allá nenito de lapara 25. la Mai. sin pensar más en nada. loco! ¡Delen! ¡Súbanlo! —pidió Mauro ante la parálisis de los que sólo atinaban a gritarle que los ayudara. — Cuál es la diferencia entre unos y otros? —Es fácil. cuando vio al coche blanco avanzar por la calle Quimo Costa. Cuando se asomé al campito que da a la villa vio el amontonamiento de gente y escuchó los gritos de desesperación. Apretó el acelerador con la certeza de que el chico agonizante a sus espaldas era obviamente una misión imposible y cuando se alejaba. —Lo únicoIX que sé es que al que lo mató no lo quiero. Porque el chico que tiene la Nadia y vino demasiadas veces de esas dos piezas que comparte con Mauro desdeel hace seis mentefue limpia. hasta qüe lograron meterlo en el asiento trasero del remise. como un cobani cagón. escarbando. el hermano del Sapo.” Mauro llegaba en ese mismo momento a la agencia de remises donde trabaja desde que se rescaté. no paraban de gritar. Mauro todavía no puede olvidar esa imagen: el pibe con la cara bañada en sangre. Pero yo digo. si andan robando yo los cobijo. El auto del transa pasó casi en punto muerto por el borde de la villa. pidiendo por su salvación. desde el coche. tiraban acá. estaba tirado el Sapo. Demasiadas envenena. en el otro extremo del descampado. Marga. los Sapitos estaban atrevidos. “Al Sapito le habían baleado la cabeza.

Quizás sea ese desclasamiento el que lleva a Nadia a tener esta visión brutal y descarnada de lo que ha ocurrido con ella y con ios suyos durante los últimos años. jamás volvieron a salir de esa condición y ella y sus hermanos fueron convirtiéndose en niños proletarios con todo lo que esa condición implica. El rostro de Nadia muestra la muesca del tiempo y de un derrotero que apenas se hinca en la vida compartida con Mauro. Primero que a Mauro no le voy a perdonar nunca que me haya contagiado el virus. pero le doy. él es así”. Su casa. él es mujeriego y cerrado. el mismo que la vuelve al final de esta historia la más cercana a la verdad. Ella. me lo dijo el médico: catorce años hacía que era portador cuando me arruinó a mí. Él siempre dijo que no estaba infectado antes de conocerme a mí. El chico tenía un destino incierto cuando se cruzó con Mauro en Olmos. en el encarcelamiento de otros dos. “Es que él ya es así. jardín.pasional con sus amoríos furtivos. Y eso era mentira. dice sentada en una pequeña silla. El comercio resultó una quimera que pronto se deshizo ante la presión de los acreedores y la llegada de la hiperinflación. La recuerdo cuando curaba la herida aún abierta en el vientre por una operación de peritonitis. Y más tarde invirtió lo que había ahorrado en un negocio de piletas de fibra de vidrio. una chica menuda y bonita que visitaba con lealtad y dedicación a su hermano de dieciocho años preso por un robo en Olmos. el hermano de Nadia. Trato de no darle importancia. en el virus que dice le transmitió a sabiendas. Mauro pasaba uno de los últimos años de cárcel en el penal. El comienzo de esa relación está signado por el clima tumbero en el que se conocieron. Nadia tenía siete años cuando ocurrió: con nueve hijos. esa especie de pasión villera por el cuerpo ultrajado de su hombre. protegió a Toti. Por ser vecino del mismo barrio y hermano de una morocha tan deseada. Quizás cuando Nadia habla de reparar. “Para mí es muy difícil que algún día esto se llegue a reparar”. en ese momento. de la condena suplementaria que significa ser un paria en el encierro. en el camino que Víctor Vital hizo el día de su muerte al escapar de la policía que terminaría fusilándolo: sigue convencida de que el Frente habría salvado su vida si le hubiera pedido refugio a ella esa mañana. tenía patio. La recuerdo así y sus imprecaciones se dulcifican. Los cambios funestos comenzaron con la debacle económica. Pero una amistad ciega lo llevó a su padre a firmar como garantía del negocio de un amigo. sus padres vivían de las rentas que un departamento pequeño y un chalet de barrio les daban en San Fernando. dos cuartos y una especie de kiosco que de vez en cuando atiende. en la desintegración y el derrumbe de la familia que fueron cuando los vientos soplaron mejores y sus padres pudieron hasta soñar con pertenecer a la clase media. iba a . yo creo que nació ese odio que nunca sentí por nadie tanto como por él. —Reparar significa muchas cosas. dueño de una serie de prerrogativas carcelarias y de cierto respeto entre el resto de la “población”. Estaban a punto de trasladarlo con ios evangélicos de la planta baja. reitera en un mantra de resignación amorosa. A pesar de la potestad del Santo católico de los pobres. para extenderse en la muerte de uno de sus nueve hermanos. como suele llamárselos. De calles de cemento y veredas baldeadas cada mañana pasaron a un rancho en la villa San Francisco de Asís. —No entiendo qué querés decir cuando hablás de reparar. los hermanitos. lavadero y comedor diario. Y entonces. él es así. Era una casa con espacio suficiente para todos. usando esa palabra tan cara al discurso de los afectados por la represión política. está en la cuadra asfaltada de la villa 25. Y no me lo vino a contar la vecina que es lengua larga. La pérdida del confort. esté en el punto más alto de su reclamo político. de la posición social y de la esperanza del progreso suele ser el comienzo de un torrente de quebrantos que puede llegar a la muerte.

Estuvo tres meses sin comer. Yo sentía que me gustaba. metidas de cuernos. durante un año y medio fue todo una tortura. porque pensaba: este hijo de puta encima que me cagó la vida. “Yo sabía que él era re mujeriego y todo y un año le disparé. me cagó a palos. Hasta que un día me quedé. “El hizo poner un colchón en la mitad suya de la cama. sin abandonarlo hasta que le dieron el alta. Un día pasé con mi hermana y él le dijo a mi sobrina que le mande un beso a la tía. hacía dos años. Claro que comenzó a mirarlo de reojo cada vez que visitaba a sus padres. Siete meses más tarde. llegó a pesar treinta y ocho kilos. Lo explica así: “Es que si no. porque antes. Nadia pasó un tiempo enamorada y convencida de que lo mejor era buscar un hijo de Mauro. Le disparé un año a Mauro yo. más abajo. siempre al borde de la injuria. Un hongo había estallado en su boca y en la nariz y hacía etragos en su organismo. Porque es verdad. porque el tipo puede ser degenerado. fue maltrato. a otra altura.. una frase de elogio a su belleza.” Cuando comenzó a aceptar las invitaciones del cortejante. una ginecóloga de la salita y una vecina del grupo solidario Volver a vivir. lo empecé a ver como Maurito.” Cuando Mauro salió a la calle para la Navidad del ‘96. y entonces yo dormía de lado porque la otra parte del colchón quedaba doblada. me invitó al cumpleaños. y la piel la tenía del color del mate. Puso cara de recio y quiso hacerla sentir culpable de su enojo. Por un acuerdo mutuo dejaron de cuidarse. —Andate a la mierda! —lo cortó Nadia. por ahí me acostaba a las cuatro de la mañana y se le antojaba que me levantara a las ocho.hasta que nos trasladaron. Entonces fue que me rebelé. se quería matar. hijo de puta! Y me fui. pero en el fondo sabía que él era un problema.. le esquivé y le esquivé.” . Creo que al mes me di cuenta de que estaba hasta las manos”. Por eso le hicieron un test de HIV que en febrero del ‘99 dio negativo. digamos. Entonces intentó iniciar un tratamiento para quedar embarazada. Y cuando Mauro regresó al rancho todavía lo soportó otro tanto. Y ella: —No! A él la negativa le cayó mal. me quedé y me quedé. una y otra vez. El no quería que lo tocara. Me despertó algo. porque se había acostumbrado a la cama del hospital que tenía esa forma. golpes. la visitaron en la casa de su madre para decirle que debía volver a analizarse: finalmente le habían detectado el virus a Mauro. Como lo mandé al carajo después me empezó a visitar en mi casa. así como ahora sigue curándole las heridas. Yo ya estaba enojada por muchas otras cosas. pero no podía dejar de ver la melena rubia de Mauro desde donde llegaba siempre un piropo. ¿lo voy a seguir soportando? ¡Monte. era un muerto vivo. como las aceitunas. me hizo cornuda. estuve dos minutos y me fui. yo pasé la puerta y perdí todo mi derecho. Él la llevó hasta la puerta del Astor y le dijo: —Bueno. ¿Por qué él no había querido hacerse el estudio de semen que exigía el tratamientode fertilidad? ¿Por qué esa receta de cuando lo mordió un perro en la que lo mandaban. Nadia ponía límites claros para no dejarlo avanzar en una pelea que suele ser la de la pérdida de un honor irrecuperable entre las mujeres de la villa y sus hombres. Nadia caminaba derecho. Y si yo venía a verlo eran las cuatro de la mañana y él tenía que acompañarme. pero si la mujer se le abre de gambas el tipo va a avanzar. pero sin resultados. “Tenía todo blanco en el lugar del hongo. en ese momento se quedó junto a él en el hospital. Me iba a buséar a ios bailes. Para ella no hay escena más dignificante que la vez que se negó a entrar a ese hotel alojamiento. de urgencia a “medicina preventiva”? Sin embargo. Nadia estaba de novia con otro hacía ya un tiempo y no vivía en San Fernando con la familia sino en Virreyes. cuando ya se había ido por primera vez de la casa que compartían cansada del maltrato y los engaños.” Nadia se enteró y no pudo dejar de hacer cálculos. me mantenía a distancia y me reclamaba todos los cuidados. la mujer es la que decide. vamos a entrar a mirar la tele. Y ahí fue como que no sé.

le queda poco. se dijo para sí. si antes no me los traían?’ No me voy a morir. protegido por de la ranchada del querepitiéndose sería su cuñado. de cada Al salir pasaron semanas y cayó en una quinta con otra banda. en los bares. lala que puede arbitraria ser inducida por que representan de tal demasiado manera a la complejo en el que elcomo vértice es llevaran la corporación a volver negocios. Usó la moto que vecino. y por lo mandaron al frente a élpastillas y el otroen zafó”. la mayor de las mujeres. según sus hermanos. Se fueron doce hombres. mafia policial que es si la en sus consagrada propios cuerpos. una más entre tantas felonías de un territorio abrumado por la miseria. y lo había echado al Dice marido y se había a vivir a con unos hermanos vigilantes que mataron varios enamorado pibes en la villa. nunca.” La terminó pareja era refugiado en el terreno más peligroso. “Me mata. yel alquiló una casa. Él no alcanzó a decirle nada: se largó a llorar como un niño y comenzó a pedirle perdón. y por cierto. de todo. Apenas había cumplido los dieciocho cuando cayó preso —ya bandita que solía en tener un aguantadero Infico. él les recortaba las escopetas a ios vigilantes. para su comprar laslo pastillas ofrecidas en la casa deél”. importante la trama de los la villa para comprender el brazo invisible decamino. el más dulce y reflexivo de los varones de la familia. “Te vas pibe?”. instituto menores después de que fracasó en un robo. intenta explicar Nadia. también vender merca y faso. pase lo que pase. toda la vida vendieron pastillas. El 24 de agosto de 1995 uno de para sus secretos. me había contado un día Sabina. Nadia me lo dijo en su rancho. “La madre es una se culió a 25 y varios La Esperanza: la eso Gladis y Javo. “Ella y el marido venden pastillas. Toti no llegóen muy lejos.morir hijas de puta! ¿Por qué me traen los chicos. Toticlandestinos no logró ser todos jamás los incluido en los para cordones de perdón que habilitan en la villa mujeres como Gladis. le dijeron con el escape arreglado por vender varios pastillas. Lo mandaron a una comisaría de nuevo entrevistado. “Fue él. Esas intrigas comienzan en sus propios hermanos: tres varones entre los nueve hijos del matrimonio. en boca Olmos. hombres de doble filiación ilegal acrecentar el propio. lejos. Toti era. mil veces perdón. temporada en El nombre tan barrial la Gladis seguía siempre en un tono menor al habitual. La idea de ios demás apenas se es portador es que uno ya se va a morir. se Él dieron cuenta con y esa detención que hacía tiempo que el chico se hacía a punta de pistola de la plata consiguió escapar corrió a la casa de su madre a buscar los documentos de la moto. Toti había comenzado a trabajar apenas la necesidad se hizo imperiosa. Y se acercó casi temblando. parece más de violencia y no la aquéllos consecuencia de un proceso una condena a muerte nocerca dicha. coche del encontró a una gente amiga. historia corta. la cuarta noche en que la Escobar visité donde compartió la celda con varios de los hombres de Luis Valor. de meses. perdió comisario. Seguía con la piel oliva. los ojos sobresalían en la cara angulosa. un decía matrimonio clave en la historia deortiba la Sanque Francisco. de fugarse. Los otoños cosechaba limones de una planta que había cerca del rancho.” Cuando Nadia después de dos meses de distancia volvió a ver a Mauro pensó que volvería a arrastrarla por el piso con la furia que conocía. En meses siguientes tambaleó por el mismo Se acercó cada vez a más a simple vista. Llegar a Mauro fue descubrir a Nadia. Ella misma cree que su ingreso al delito fue una consecuencia lógica de la desintegración familiar tras una guerra entre sus padres empobrecidos. Él tenía el don de cantar con cierto tono y a viva voz. entre ellos el Tripa. porque a ellos nunca los van a reventar. y salía a venderlos casa por casa. “Mi papá y mi mamá tenían problemas de pareja y él se empezó a poner mal”. la mayoría de ellos a Brasil. Pero ahora igual para ahíel eltren. La muerte de Toti es quizás el caso en el que la trama de los bandos encontrados y la complicidad histórica de la mafia policial actuando por métodos simulados es más patética. entonces que mejor disfrute. el padre le había a preso por Nadia quince ende unquince. pero que el muy imbécilaestaba de una una chica. su propio barrio. en las esquinas. ahora me mata”. En un tiempo se había separado. por esa larga lista de sufrimientos que incluía la traición del virus. allí donde le dieran a cambio monedas o pan. Se quedó. Toti pasó una larga pibes”. Ahí no venden solamente eso. el que gozaba del afecto preferencial de Nadia. se quedó con la piba. Terminó aliado a una Toti lo vivió como una condena personal. ellos escuchar le siempre van a dio la oportunidad. Toti se acercó al grupo de la esquina y a los ranchos de los transas. cada los vez más para sudías fiesta El de otro fue el encargado de hacerse del pasacasetes. con el desplante de un chico que ensaya una mueca o un defecto físico para conseguir una limosna. y conocerla fue acercarse a los secretos de la villa. Él era un espectro. como . Fue Nadia que a Toti loido invitaron cruzar la frontera. Sus padres. el barrio de monoblocks Alcanzó aregalado estar mayor de edad— una comisaría. casi la orden. Maurito. la policía en un territorio que. Siempre fue ortiba. «Ella metió las el barrio. villa hace como veinte años. el particular. porque después volvió con marido. fue el ladrón. También la señaló la Mai. acusa Nadia. Fue en la primera caída. Ella metió las pastas en la miles de pesos con uno de los jefes de turno. Cuando volvió. Pero la policía cruzó. la compañero había entregado.

puta re puta? —Qué te pasa puta. . Nosotros hermano vio enteramos primero porque un vigilante me da un papel para que vaya al juzgado y al programa de a la cana.” Pronto la locura de Toti se hizo evidente también para su madre. los fantasmas lo habían advertido. Aunque Toti ya había salido con algunos trastornos de la cárcel. Dice que fue ella la que 1 trajo las versiones sobre la trampa que le prepararon Toti. Faltaban pocas semanas para el fin de año cuando le confesó aterrado que había hablado con su abuela muerta y con Miguelito. La dueña de casa lo vio y único. Nadia intenta imaginar el mandato de otro mundo que puede haber recibido. era el arreglo la Gladis. una Nadia mujer. Sí. El primero de enero Toti se cansó de él mismo y de los demás. Detuvieron sí a dos cartoneros que día siguiente su hermano cayó en una emboscada. Me contaba que degollaron a un tipo por un poquito de leche y a otro por una feta de fiambre. que buscáramos la causa no sé cuánto. A través de él lo mandaron a pudo hablar con el kiosquero que atendía el local donde estuvo en realidad su hermano esa tarde. era cierto que él les creía. ambulancia que levantaría el cuerpo. agonizó nueve díasiba en a laperder terapia intensiva del hospital de San Fernando.Jayo o como el enemigo del Frente Vital. las alucinaciones. lo corriendo del kiosco y se escondió detrás de las ligustrinas del jardín vecino. Desde la oscuridad de su patio la Mai le contestó. La Mai la maldijo. que compañeros de él. En ella vuelven las imágenes del horror que su hermano le entregó al salir de Olmos. Cruzó los pasillos de la 25 agarrándose de las paredes de chapa y madera.” «Ellos iban Pero por regla general esa delación tiene casi todo que ver con la policía. Dijo que no iba a volver nunca más. Ella y su madre en traiciones. “La chica le metía los cuernos con uno que ahora está preso. matar. patín viejo —le estampó Nadia. que antes prefería morirse afuera. “Entraron y lo mataron: le dieron dos tiros en el pecho y en la cabeza y lo patearon en que una brujería umbanda lo puede haber llevado a esa especie de suicidio. Ese día creyeron la versión que hizo correr la policía: que habían mi querido robar unapruebas casa de pero artículos deportivos. cree Nadia. Lo que sabe Nadia es todo. pasaban. lugar y se lo dijo: ‘Andate porque acá adentro somos boleta los dos’.” que al A los dos compañeros de Toti la policía nunca ios metió presos. —Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu hijo —le avisó en una esquina de la villa. cara a cara. Lacon Marga contó la Gladis lo había en cana a mi frente hermano. y hasta ios de sus periodistas de policiales. a una chica y que habían agarrado mamá le trajeron nunca hizo nadaque por habían miedo. El hombre del kiosco sabía que lo Mauro iban aDecía que lo habían matado mal. a ella. La advertencia de los fantasmas que acosaban a Toti se la hizo Javo a su madre. Sí. —Me dijeron que no viniera para el barrio ni el 31 ni el primero porque me van a matar —les contó. dos días antes del fin de año. el efecto deformador del consumo de pastillas. la versión El machismo tumbero. fusilar.” entierro. a la puerta del rancho de delincuencial. Sí. los peritos en Desmentía el tema. nos iban a matar a Toti nosotros. donde lo mataron estaban todos esperando a mi hermano. Convencida de que la Mai estaba involucrada en esa trampa se hartó de escucharla y le dijo: —Dejá de faltarme el respeto porque te voy a dar un voleo en el culo. lo fueron enloqueciendo. “Hicieron urt arreglo para en un remise unanos mina que que siempre los llevaba a mandado robar. que mi papá el trabajo porque tenían gente en la Después del Municipalidad. Nadia no quiere ni le pensar avisó a la policía. a la que siempre a pesar de su desprecio había respetado. Llegó a la casa de Gladis y Javo con el cargador lleno. creen que la traición que sufre un ladrón casi siempre está relacionada con compañeros y le aconsejaba que hablara con los testigos que sabían que el ladrón había sido fusilado.” Nadia cuenta la versión que la convence y se la adjudica a la Mai de la villa. —Qué te pasa. el hijo fusilado de la Mai. Lo yació disparando contra las ventanas y la puerta con tan mala puntería que casi todas las balas rebotaron en las paredes. Cuando pasaron al lugar y mi nos entregarlo. herido Le decían que le iban a prender fuego la a dos casa. ella paró igual y salió del auto gritando que era rehén. la prosapia archivo policial. todos sabían que no debía pisar el barrio en es difícil entender que Toti haya tiroteado la casa de los transas es duro comprender por qué Así como esos días de fiestas. “Él se había vuelto loco con los golpes de los canas.” Toti se largó a llorar. estaban Eran todas El arreglo era por siete mil pesos. Al mismo tiempo la locura. Pero ese día Toti estaba ahí convencido de que gatillar era lo mejor que podía salió hacer. Nadia llegó unel policía con una carta anónima. una juguetería del centro comprando los regalos de Reyes de Vieron pasar A la “Era una cama. Estaba todo preparado para matarlo. Contaba que en el Viale. Faltaban cinco noches para que lo mataran. el Tripa.

Ellos son la relación entre ios canas y los chorros. Pero no importa. pero mejor. El comerciante los siguió en su auto. Les habló como a hijos y midiendo las palabras se les acercó. que se iban a perder. también menor de edad. Los echó a las patadas. Pero Nadia jura que no. Pibe que se peleó con el Tripa. Los detuvieron. pueden hacer casi todo lo que la cana puede hacer. era uno de los perros que usa la cana para ponerle a los pibes que mata desarmados. que vos sos chorro. Yo traté de sacarlo. mirá que los habló. a estos pendejos me dan ganas de matarlos. a no ser que los bajés a tiros. Ély un amigo de quince años tenían ese día una sola urgencia: el dinero para continuar comprando droga en el rancho de un transa de la 25. Mirá que es jodido. El hombre ios vio y al principio no les creyó que eran ladrones. Son un bardo. Encima mi hermano dice que el cana era un amor. Hacía un mes que se habían tiroteado en el campito cuando lo fusilaron como a un perro. Que dale gil. —Quiénes son los personajes como el Tripa? —Ellos son como delegados de la cana. Al escapai como si los hubieran estado esperando. que vos tenés coraje. Tres años más tarde. bordeando los conventillos del barrio en el que por fin terminaría de contar la historia. Se escucharon dos disparos adentro del patrullero. pero acá los que envician a los pibes son los transas. Por ese crimen continúa preso. . Si los veía a los pibes medio drogados empezaba a hacerles la cabeza. Fue una tarde de marzo. el segundo de los tres varones de la familia. con los dos chicos en el asiento de atrás. vos y ese puto sidoso que se la dan de chorros. que decía ‘qué lo vamos a esposar a estos dos piojitos’. Por primera vez reconocía su posición en el cuadro de rivalidades de la villa: hacía pocos días él y su nuevo compinche habían reventado el rancho de uno de los Chanos y se habían llevado una piedra de merca como botín. Uno de los dos bonaerenses se fue en el auto del comerciante. “La sacaron de un bolso negro y celeste que había en el coche. Uno de los ladrones había gatillado un revólver en la nuca del cabo. les dijo que no tomaran pastillas. un mes después de la muerte del Frente Vital.—Te vas a andar arrastrando como una víbora por el piso. Ignacio. no un gil ¿le cuarta. conocen.” —Tu hermano estaba muy descontrolado? —Mi hermano era un boludito. la del 24. pueden manejar datos. aniversario del golpe de Estado. a los dos. Caminábamos y la piel tatuada de su brazo rozaba contra la mía mientras pisábamos las vías del tren. y dale con lo mismo. ¿De dónde había salido el arma con la que lo mataron? La versión de la policía es que una chica. ellos ciegos. se las había alcanzado en un descuido por la ventanilla del auto. pero no. Contra ellos no se puede hacer nada. porque este es un mundo que vive de la traición y los traidores a la muerte se la ganan. un cabo de treinta años se subió al volante del móvil. No alcanzó a arrancar. recién cumplidos los dieciséis. Los chicos salieron corriendo por el medio de la calle. que sos que si no querés hacerte un rolo —un reloj Rolex—. a cada uno le llega el momento en que recibe la puñalada por la espalda. pibe que terminó arruinado. otro de los hermanos de Nadia. Nacho tenía el tamaño de un chico de séptimo grado. El Tripa era uno de ios peores. El otro. se cruzaron con un móvil policial que patrullaba el barrio. que fumaba porro en la esquina. mató a un policía en la esquina de la calle Las Tropas. Paraba en la misma esquina que su hermano Toti y se dedicaba con mucho menos oficio y códigos a robar aquello que se presentara como lo más fácil y cercano. A mí nadie me saca de la cabeza que fue esa rata el que lo hizo caer al Frente. Tres años después de aquel tiroteo entre Víctor y el Tripa caminábamos con Manuel por una calle angosta de La Boca. No hicieron más que media cuadra para apuntarle al dueño de un kiosco recién instalado. Nunca lo escucharon a mi marido.

Estela y Matilde lucían serenas. Apenas se quejó. balanceó el cuerpo hacia delante y trató de abrazar al hombre que le disparó. Las mujeres salían a las puertas de los ranchos a persignarse. Sintió que una arcada le El jueves 20 de febrero el teléfono de mi casa volvió a sonar. Así nos distribuimos alrededor de la fosa. y de alguien muy joven. la procesión por Daniel comenzó a retirarse. mirabanpero por TV: baja. una muerte súbita. Dejémoslo en paz. Por las edades de los dolientes había sido. El cortejo apenas entraba en la angostura del pasillo. el entre más pequeño. tan altiva ese día como siempre. La mayoría ya había visto entre los vecinos recién llegados a varios hombres de uniforme. fanática del reality show Gran Hermano. Epilogo de llorar. se desgañitaban de dolor. distanciado de los Miranda y de sus viejos amigos. Los patrulleros se multiplicaron. como una corte de viudas desesperadas que acuden la unidas en un pieza de muebles y sacado de las paredes los cuadros pintados por Simón. Con el pecho ensangrentado soltó los pantalones. Al día hombres. En varios autos y en un camión repleto de gente salimos hacia el cementerio de San Fernanda. los deudos. Me contó también que ese día era su cumpleaños. saturados de trabajo ese fin de semana. Nos abrazamos a Manuel y Simón que también parecían tranquilos. Vio nublada la pantalla del televisor. Nadia. hubiera campeado una orden de Matilde. No comprendió por qué Sabina. estallaron los tiros. Habían vaciado cansadas Luego sonaron las sirenas de la Bonaerense. otra vez por una mala noticia. Después siete. Cuando el ataúd del desconocido comenzó a ser bajado a su lugar final. Daniel se brotaban las lágrimas. sin pausas en el percutor. a la que no debemos temerle por más que la muerte se nos haga cotidiana. Nadia miraba a su vecino en la tele. Fue una batalla más. Tenía los ojos medio desorbitados. Una fila de mujeres lagrimeaba a un costado. desde el comienzo de la agonía. Sólo algunos de los deudos de esta procesión lloraban. Cuando estuvo tendido sobre la tierra un pibe de diecisiete años le puso un 22 corto en la frente y lo remató. divertida. Mientras unos llegaban alterados por el dolor. Era unapor mañana compasión.otro. Es que el invitado era el cantante de cumbia Sebastián con su banda y entre los músicos había un pibe de la villa. Regresemos a la vida ordinaria. que se venía el ajusticiamiento. las mujeres sobre todo. Luego el tiro final. Primero cuatro. El que había muerto era un policía. Nada debe ser exagerado.Nadia al fondo del pasillo siempre. Era claro. muerto por aquel golpe en el tren blanco entre los hombros de los demás. Al día siguiente nos homicidio sumamos era una decisión tomada. acercaban al cajón y miraban al hermano siguiente hubo asados y cumbia para festejar. El merecía que lamentara su muerte. Algo así como: mucho tiempo ha pasado. si ella sabía que muchos querían matarlo. Simón. Manuel. Cerca del mediodía llegaron ios empleados de la funeraria. dicen. Avanzaron. Nosotros fuimos por uno de los caminos del costado izquierdo y nos desviamos rápido hacia la fosa preparada para Daniel. parecía. que iba a vomitar. Arrojamos algunas flores antes de que comenzara a caer sobre el cajón la tierra húmeda. A seis meses de haber entrado inconsciente al hospital. se quitaba lasde lágrimas con rabia su a la ceremonia de despedida en la casa Estela. Cuando terminaban de cubrirlo entró en el mismo pasillo otro cortejo fúnebre: en este sí. Otra vez la batalla la policía se y la villa se desató. otros se retiraban abrazados entre sí. En el lugar de la mesa alarido a rescatar al muerto. Pero la guerra no cesó. . con algún retraso. Los chicos. Eran tantos que parecía que hubieran habían matado ubicado a el ataúd abierto. calurosa. llegó casi al final y los había visto entrar. que había ese despedido de Matilde y de sus hermanos en silencio. Mientras ios vengadores se alejaban del de cadáver. Me le contó que había muerto Daniel. cuando desde el otro lado del campito. sin haber sido dicha. Era ahogaba la garganta. Era como si. al dejar caer una lágrima. recuerda bien que esa noche prefirió mirar Videomatch. pensaba Nadia en el instante en que el en chico El Tripa patio no estaba lleno de alguien sillas con mujeres que reposaban desde la noche anterior y hablaban voz que muy tocaba cumbia con Sebastián se dirigió a los San Fernando lo rostros. sostenidos apenas por los parientes y los amigos. Del otro lado se ubicaban los un comisario. Los Miranda taparon el cadáver de Daniel yio cargaron lentamente hasta sacarlo de allí. en la San Francisco. Ese sábado las calles del camposanto parecían una peatonal de la muerte: impresionaba la cantidad de funerales que sucedían casi al mismo tiempo. Cayó hacia atrás. con los de rastros del llanto que en los como si estuvieran —Un saludo para la 25! —gritó. Otros siete balazos lo hicieron retroceder. A mí me lo advirtió Chaías que.

Volvimos a la villa La Esperanza. Cada uno se persignó. María Moreno. Luego. Yo también. A la abogada Andrea Sajnovsky y a todos los que se animaron a hablar durante la investigación sobre el Escuadrón de la Muerte. sin su infinita generosidad para dejarme. Graciela Mochkofsky. Y luego Agradecimientos todos nos quedamos callados durante un buen rato. A mis compañeros de Página/12. Cada uno besó la foto. Agradezco la paciencia de Lucas Mac Guire y Pepe Matrás. También lo hice. que un día me contó que había un santo de los pibes chorros. Silvia Delfino y Claudio Zeiger. desde la tarde en que salió de la terapia intensiva diciendo que volvería con la medicación de urgencia que necesitaba su hijo. a la villa. Gracias por haberme acompañado en la villa a Alfredo Santiago Srur. Al refugio de la familia Carey en Brasil. Josefina Giglio. A María del Carmen Verdú. ante las ofrendas de los chicos todavía intactas. También a Maximiliano Barañao por su dulce compañía. Nos paramos frente a su foto en blanco y negro. Comimos juntos. por disculparme tantas ausencias mientras trabajaba en esto. y a Manuel. Hubiera sido imposible para mí terminar de escribir este libro sin las conversaciones con mis amigos. María Zago. Romina Tomillo. discurrir de más sobre aquello que todavía no podía terminar de ver y de explicarme. Había ido a verlo al hospital. Lloramos hasta que Sabina nos dijo que partiéramos. muchas veces. Los demás se repartieron nuevamente en los autos y en el camión. Marta Dillon. Marcelo Chávez. me alejé hacia la estación. Ricardo Ragendorfer. ante las botellas de Pronto Shake que la decoraban. a los hermanos del Frente. Las lecturas de cada uno de ellos también construyeron este relato. A la hospitalidad de su familia durante los días en Concepción del Uruguay. hasta la tumba del ladrón que me había hecho llegar hacía tanto tiempo ya. Pero hacía meses que había desaparecido. Gabriel Pasquini. de Antonia Portaneri y Jorge Jaunarena. el Pájaro.A los pies de la tumba de Daniel el único que permaneció hasta que todos se marcharon fue su padre. . gracias por haberme sacado de allí aquella madrugada. Raquel Robles. A Flavio Rapisardi. de Gabriel Giubellino. al atardecer. donde comencé a escribir esta historia. Yo acompañé a Sabina. A mis compañeros de la Asociación Miguel Bru. Agradezco a Mariana Enríquez.