Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la Cristian

Alarcón estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano. Víctor Manuel “El Frente” Vital, diecisiete años, un ladrón acribillado por un cabo de la Bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de un rancho que no tiraran, que se entregaba, se convirtió entre los sobrevivientes de su generación en un particular tipo de santo: lo consideraban tan poderoso como para torcer el destino de las balas y salvar a los pibes chorros de la metralla. Entre los trece y los diecisiete años el Frente robaba al tiempo que ganaba fama por su precocidad, por la generosidad con los botines conseguidos a punta de revólveres calibre 32, Vidas de pibes chorros por preservar los viejos códigos de la delincuencia sepultados por la traición, y por ir siempre al frente. La vida de Víctor Vital, su muerte, y las de los sobrevivientes de las villas de esa porción del tercer cordón Investigación periodística suburbano de Silvina Seijas la 25 de mayo y La Esperanza—, son una incursión a un territorio al comienzo —la San Francisco, hostil, desconfiado como una criatura golpeada a la que se le acerca un desconocido. La invocación de su nombre fue casi el único pasaporte para acceder Índice a los estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad Prólogo 15 que se y bulle frente con ritmo de cumbia en esa que que de lejos parece barrio y de cerca es puro casa y agita casa, entre y frente, se abren loszona pasillos llevan a losun caseríos de los fondos. Capítulo 1 21 pasillo. Detrás Capítulo II 45 sido mejor revelar la identidad de un asesino, la mecánica de un fusilamiento, un Quizás hubiera de cada zaguán Capítulo III 71 se esconden las casillas de chapa mejoradas con improvisadas paredes de mensaje de bloques o Capítulo IV red 83 de poder de un policía corrupto, un crimen pasional cometido con una faca bien la mafia, la ladrillos. Justo entre la 25 y La Esperanza ha quedado intacta una porción de la vieja villa de CapítuloV 99 afilada. ranchos encimados con cuatro pasillos internos. En uno de ellos, al que el serastro entrade por calle Capítulo VI 129uno de Detrás de cada los personajes se podría ejercer la denuncia, seguir lala verdad General Capítulo VII 149 jurídica, lo Pinto, aabogados una de su casa,del fue asesinado el Frente Vital la mañana 6 de febrero de Capítulo VIII cuadra 175 llaman que los “autor delito” y el periodismo «pruebas de los del hechos». Pero me vi 1999. un día Muy de aIX poco de acción en el lugar se fue para de mí,San abriéndose hasta Capítulo 195el campo intentando torpemente respetar el ritmo bascular de losampliando chicos ladrones Fernando, sentado dejarme Epilogo 215 durante entrar a los expendios de droga, las casas de al los ladrones más viejos retirados, a los horas en la misma esquina viendo a cómo jugaban fútbol y sancionaban ay las patadas al mal zaguero Agradecimientos 219 aguantaderos. Al principio sólo podía circular por la cuadra del Frente, sólo ver cómo, al llegar la central. hora comer, las mujeres comenzaban hacer una recolección sistematizada préstamos Me vi de sumergido en otro tipo de lenguaje y a de tiempo, en otra manera de sobrevivir de y de vivir hasta la entre propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla. los vecinos de siempre. Media taza de aceite de un rancho, un poco de arroz de otro, una cebolla, “(...)el El tiempo traidor vive dos lealtades; vive el doble sentido, en el disfraz. Debe fingir, permanecer Con y el entre progreso del asfalto y en la urbanización impuesta por el municipio, la villa San un en la tierrapedazo baldía de la carne perfidia, sostenido por madrazas los sueños imposibles un futuro donde Francisco, y precioso de más allá. Las en buscade del faltante parasus resolver el hambre vilezas serán, por fin, recompensadas. ¿de qué modo serán recompensadas futuro Sobre las vilezas del a sus costados norte la 25, y sur LaPero Esperanza, se fueron convirtiendo en en unel barrio. el natural se traidor?” caos de cruzaban de vereda a vereda rescatando porciones a reciclar con una pericia que evidenciaba el RICARDO PIGLIA, Respiración Artificial la edificación no planificada yinmediata algunos ranchos desaparecieron bajo las entrenamiento en la faena se de trazaron llenar laalgunas olla del calles día, la necesidad de saciar los topadoras estómagos de para dar lugar al cemento y al orden. Pero la traza colonial sólo logra dar la impresión de un barrio con “Llamo violencia a una audacia en estado de reposo enamorada de los peligros. Se la distingue en una cada familia. esas mirada, Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, fachadas en de lascaminar, que a pesar de la pobreza se ustedes ha puesto esmero. Es una delantera amable de la villa: en una forma en una sonrisa, y es en en quienes produce oleajes. Los desconcierta. donde entre Esta violencia es una calma que los agita.” JEAN GENET, Diario del ladrón conviven los mausoleos señoriales de la entrada, y las pedestres sepulturas sobre la tierra.

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia

Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie en “Lo que caracteriza el concepto de aventura y lo distingue de todos los fragmentos de la vida (...) es el hecho de que algo la que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Grupos aislado y accidental pueda responder a una necesidad y abrigar un sentido.” de GEORGE SIMMEL, Sobre aventura equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen para chicos enfundados enla sofisticados compartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección. San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi la Prólogo última antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Béccar y Carupá: es la zona del país donde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allí se da la maldita vecindad entre el hambre y la opulencia. A dos años de mi llegada al barrio, los chicos de la generación que creció sin el particular y cuestionable orden que defendía el Frente Vital, les roban a las ancianas y los niños del lugar. Buscan diez pesos para una próxima dosis de mentirosa altivez. Se conforman ya no con la

reivindicación del propio ser al tomar por asalto el status prohibido de las marcas famosas sino con un paraíso que da una bolsa de jabonosa Poxirán o intoxicados las pastillas diseñadas María tenía artificial las manos metidas en el agua de un fuentóncon cuando llegó la peor noticiapara de su calmar la angustia del perfecto pequeño burgués diluidas en el peor vino ofertado por el vida. almacenero, al que tarde o asaltarán, porque los tiempos han cambiado — ¡Loco! ¡Vengan! ¡Vamos a temprano fijarnos! ¡Está toda la simplemente yuta! ¡Parece que lo agarraron al Frente! en María retorcía un jean en el patio del rancho de su novio Chaías. Vivía allí hacía dos semanas, exilada contra nuestra y ya no hay ley, no hay iguales, no existe el milagro de la salvación. por Como si vez primera él yde sula poderío casa de místico su familia, incluyeran tras una la discusión condenacon y la su salvación, padrastro, el un mito poco del respetado Frente Vital dealer me de la la puerta a la obscena comprobación de que su muerte incluye su santificación y al mismo abrió zona, miembro clan época. de los Chanos. tiempo el final del de una Esta historia intenta marcar, contar ese final y el comienzo de una — ¡Loco! ¡Parece que mataron al Frente! era Los pibes cuadra que desde afuera parece un acudir barrio pero por se dentro es protección puro pasillo, todos en la que de ya esa no habrá un pibe chorro al que poder cuando busca ante el menos ella escarmiento del aparato policial, o de los traidores que asolan como el hambre la vida cotidiana salieron corriendo tal como estaban. María se quedó parada allí, sin volver la vista atrás, disimulando de por la villa. pudor a causa de ese noviazgo corto pero in— tenso que ya había dejado de tener con el Frente. Prefirió Capítulo 1 decirse a sí misma: “Yo me hago la estúpida”. Especuló con que si algo verdaderamente malo ocurría, alguien llegaría a avisar. Por eso hizo como que frotaba la ropa, soportando las ganas de llegar también ella, más rápido que ninguna, desesperadamente, a ver la suerte que había corrido el chico de quien a pesar de la separación reciente, aún estaba enamorada. —Lo mataron al Frente —dijo, después de unos diez minutos una mujer del otro lado de su cerco. María lo escuchó sabiendo que algún día podía suceder, pero jamás tan pronto: ella trece y él diecisiete, y esas profusas cartas de amor que hablaban de un futuro que se le antojaba el único aunque ahora estuviera con otro, aunque su nuevo novio fuera uno de los amigos de Víctor, aunque el mundo se cayera. Salió secándose las manos en el pantalón, y anduvo una, dos, tres cuadras, cruzó el descampado, y se metió en la villa 25 de Mayo directo hacia el rancho de su madre, el mismo del que se había escapado para refugiarse en la casa de Chaías. Apenas entró, se arrojó a los brazos de la mujer, como hacía mucho tiempo que no lo hacía: —Ma, me parece que lo mataron al Frente, acompañame —le dijo llorando en su hombro. Laura estaba cubierta sólo por una sábana, acalorada por el peso de la humedad que a las diez y media de la mañana antecedía a la tormenta; el cuerpo exhausto después de una noche de Tropitango con el Frente, las chicas y el resto de los amigos que quedaban en libertad. La despertó una bulla atípica para una mañana de sábado, una agitación que de alguna manera preanunciaba la batalla que sobrevendría. Su madre no tardó en alertarla. Le dijo, sin siquiera saludarla, con una voz áspera pero sin embargo piadosa: —Lau, me parece que lo mataron al Frente. Salió de la cama anestesiada, sin sentir el peso del cuerpo trasnochado, de los litros de alcohol que había tomado mientras bailaban por undécima vez en el centro de la pista con esos romances tortuosos entonados por Leo Matiolli y su banda en el escenario, en vivo y en directo. Hizo la media cuadra de pasillo que la separaba del potrero desierto que dejaba ver el escuálido frente de la villa: — ¡Parecía como si estuvieran buscando al Gordo Valor! ¡La cantidad de policías que había! Los más cercanos a Víctor se fueron arrimando todo lo que pudieron al rancho donde lo tenían encerrado. Se habían escuchado los tiros. Varios habían visto de refilón cómo Víctor y tras él Luisito y Coqui, dos de los integrantes de lo que la policía propagandizó como La Banda de Los Bananita, pasaban corriendo por el corazón de la 25 con las sirenas policiales de fondo, cruzaban por el baldío que da a la San Francisco y se perdían en uno de sus pasillos metiéndose en el rancho de doña Inés Vera. Supieron por el veloz correo de rumores de la villa que Coqui cayó rendido en la mitad del camino, cuando al atravesar una manzana de

monoblocks en lugar de seguir escapando intentó esconderse en una de las entradas. Desde el momento de los disparos no hubo más señales sobre lo que había pasado. Nadie sabía si Luís y el Frente estaban vivos. Los policías se vieron rodeados apenas se internaron en la San Francisco; con cada vez más refuerzos intentaban disuadir a los vecinos de que se retiraran. Mauro avanzó por entre los ranchos y consiguió treparse al techo de la casilla cercada por un batallón de policías en la que habían intentado refugiarse Víctor y su compinche, Luisito. Mauro era uno de los mejores amigos del Frente, un. integrante fuerte de la generación anterior de ladrones que había, después de pasar demasiado tiempo preso y tras la muerte de su madre, decidido alejarse del oficio ilegal y buscarse un trabajo de doce horas para lo básico, ya lejos de las pretensiones. Mauro había influido en Víctor con sus consejos sobre los viejos códigos, el «respeto” y la ética delincuencial en franca desaparición. Mauro recuerda bien que dormía con Nadia, su mujer, cuando lo despertaron los tiros. “Le dije: ‘Uy, los pibes’. Porque siempre que se escuchan tiros es porque hay algún pibe que anda bardeando. Me levanté, me puse un short y encaré para aquel lado.” Apenas salió de su rancho una nena que vive a la vuelta y que lo sabía amigo inseparable de Víctor, a pesar de que para entonces él ya comenzaba a “dejar el choreo”, le dijo la frase tan repetida aquella mañana: —Me parece que lo mataron al Frente. Corrió hasta la entrada de la San Francisco. Un policía lo frenó: —No podés pasar. Mauro continuó sin mirar atrás. El policía le chistó. Él siguió acercándose a Víctor. —A vos te digo, no podés pasar. —Qué no voy a poder pasar —le dijo—. Yo voy para mi casa, cómo no voy a poder pasar loco, si no hay una cinta ni nada. Durante unos minutos creyó, incluso se lo dijo a Laura, que el Frente había podido escapar. «Este hijo de puta se les escapó.” Igual se trepó al techo, para cerciorarse. Desde lo alto podía ver la mitad del cuerpo de Luís saliendo de la puerta del rancho. Estaba inmóvil, parecía muerto pero sólo lo simulaba por el pánico al fusilamiento: Mandó a pedir una cámara de fotos que no tardó nada en llegar. Disparó varias veces para registrar lo que sospechaba que la Policía Bonaerense ocultaría. Temía que Víctor estuviera herido y que, tal como estaba marcado por la Bonaerense, dejaran que se desangrase al negarle la asistencia médica. Por eso amenazaba con arrancar las chapas de la casilla si la policía no se decidía a sacarlo de allí. Hasta que Luís no pudo evitar que contra su voluntad las piernas comenzaran a temblarle. Uno de los uniformados se dio cuenta: —Che, guarda porque éste está vivo. Laura vio cuando lo retiraban del lugar en una camilla con la cabeza ensangrentada por el tiro que le rozó el cráneo. Chaías consiguió acercarse a él. Luís lloraba. —El Frente, fijate en el Frente —alcanzó a decirle antes de que lo metieran en la ambulancia. Laura se preocupó cuando unos minutos después la segunda ambulancia que había llegado para los supuestos heridos se fue vacía. —Señor, ¿y el otro chico? —preguntó a uno de los uniformados con miedo a la respuesta. —Está ahí adentro, lo que pasa es que está bien —le mintió. — ¿Y por qué una de las ambulancias ya se fue? — ¡Porque está bien, nena! —cerró el policía. Entre los que peleaban su lugar cerca del rancho también esperaba Matilde, confidente privilegiada del Frente, cómplice de hierro a la hora de dar refugio después de un robo, cartonera y madre de Javier, Manuel y Simón Miranda, sus mejores amigos, los chicos con los que a los trece había comenzado en el camino del delito. Matilde había conseguido escurrirse hasta la puerta misma del rancho y desde ahí hablaba con Mauro amotinado en el techo. Estuvo casi segura de que al Frente lo habían matado cuando presenció las

familiar la policía seguiría reteniéndolo en el rancho de doña Inés Vera. —Vayan a buscar a la madre que está trabajando en el supermercado San Cayetano de Carupá — propuso un chico. Allá partieron Laura y Chaías en un remise. Pero Sabina estaba en la sucursal de Virreyes. Volvieron al barrio. La gente seguía acumulándose alrededor del rancho. A Virreyes corrieron a buscarla otros vecinos. —Vení Sabina porque hay un problema con la policía. —Pero dejalo que se lo lleven a ese guacho por atrevido. Yo no voy a ninguna parte —se negó Sabina, como siempre en lucha contra la pasión ladrona de su hijo menor, dispuesta a que lo metieran preso con la esperanza de que el encierro en un instituto lo reformara y lo convirtiera en un adolescente estudioso y ejemplar. —Venite que está adentro de una casa. ¡Venite! La convencieron. Sabina pensó: “Éste tomó como rehén a alguien y está esperando que yo llegue para entregarse, pero antes lo voy a trompear tanto...”. No llegó a imaginar la muerte de su hijo hasta que el auto se asomó al barrio doblando por la calle Quimo Costa y pudo distinguir desde el otro lado del campito un móvil de Crónica TV y un helicóptero sobrevolando la muchedumbre. “Cuando vi el mosquerío de gente y de policías me temblaron las piernas.” Bajó del remise y escuchó que gritaban: — ¡Viene la mamá! ¡Viene la mamá! —atravesó desesperada y los pibes y las mujeres iban abriendo paso a lo largo de todo ese pasillo. Fue en ese momento en que se le unió como una guardaespaldas incondicional Matilde, experta en reclamar por sus chicos y pelearse con la policía cada vez que caían presos. Juntas llegaron a la valla humana de policías que custodiaba el acceso al rancho. Sabina dijo, con los labios apretados: —Soy la madre —y entró. María, la ex novia del Frente, en ese mismo momento caminaba sostenida por su madre hacia el campito que da a la vereda de la San Francisco por un lado y la 25 por el otro. Lo primero que vio fue la flaca silueta de su novio Chafas que saltaba en el medio del campo y gritaba. “Todos gritaban, me mareé de repente, no veía nada, no entendía nada, me había puesto muy nerviosa, temblaba, tenía miedo y no sabía bien de qué. Hasta que llegué a la puerta del rancho, porque me iban dejando pasar, y la vi a Sabina.” Ella, Sabina Sotello, intentando conservar la calma, queriendo creer a pesar de todo que el sabandija había tomado rehenes, preguntó intentando parecer tranquila: —Dónde está mi hijo? El hombre escribía a máquina desarrollaba lenguaje judicial los que habían llevado a la Una mujer que policía de pelo corto, subcomisaria a en cargo del operativo, la hechos miró y no quiso contestarle. muerte —Yo soy la mamá —le dijo, dándole todos los motivos del mundo en uno para que le contestara. de Víctor Manuel Vital esa mañana de febrero. La historia tiene domicilio: el número 57 de la calle Sabina miró hacia los costados buscando el rostro de Víctor. Pero no alcanzó a distinguirlo. “Yo creía General que me Pinto, esquina Freñch. Allí, en la puerta de casa, Víctor le dejó en custodia Gastón, el que hermano lo iba a encontrar ahí parado, qué sé yo, y su esta mujer no me decía qué había a pasado, así me mayor de saqué.” La Chafas, lascuello cadenas, las pulseras, anillos de oro, fetiches de status que siempre llevaba agarró del del uniforme y la los levantó contra unlos ropero pequeño que había en aquel cuarto de puestos. dos por Marchó, preparado para «trabajar» a encontrarse con otros dos adolescentes con quienes solía dos. compartir los mi hijo? —Dónde está golpes: Coqui y Luisito, dos ladrones también de diecisiete, y de otra villa con nombre católico: Santa —Calmate, calmate. Rita. —Dónde está mi hijo? Ellos dos y dos hermanos hijos de un ladrón conocido como “El Banana”, se harían famosos tiempo —Pará, pará, calmate. después Sabina no dudaba en estrangularla si no hablaba, no se la quitarían de las manos si no le aclaraban de la muerte de Víctor en una de las primeras tomas de rehenes televisadas. Habían querido robar a qué había una pasado con Víctor. Y entonces escuchó el tecleo de una máquina de escribir sobre una pequeña mesa. familia y en lugar de escapar rápido se habían entusiasmado con la cantidad de objetos suntuosos que “Y había cuando escuchás eso ya te imaginás, ¿viste?, cuando están escribiendo...” en el chalet de Villa Adelina. Algo parecido a lo que les ocurrió ese 6 de febrero cuando tardaron en robar una carpintería a sólo ocho cuadras de French y Pintos. Gastón intentó persuadirlo: que no fuera, que se quedara esta vez porque el lugar tenía un “mulo”, que en la

jerga significa vigilador privado; que otros ya habían “perdido” intentando lo mismo. Víctor no quiso creerle. En menos de diez minutos estaba encañonando al dueño de la fábrica de muebles. En quince salían corriendo del lugar muy cerca de la mala suerte. Los dos patrulleros que rondaban la zona recibieron un alerta radial sobre el asalto. “Tres NN masculino, de apariencia menores de edad se dirigen con dirección a la villa 25”, escucharon. En el móvil 12179 iban el sargento Héctor Eusebio Sosa, alias “El Paraguayo”, y los cabos Gabriel Arroyo y Juan Gómez. Y en el 12129 el cabo Ricardo Rodríguez y Jorgelina Massoni, famosa por sus modos, como “La Rambito”. Las sirenas policiales se escuchaban cada vez más cerca. Víctor corría en primer lugar, acostumbrado como ninguno a escabullir- se: en el último tiempo ya no podía pararse en ninguna esquina. Su sola presencia significaba motivo suficiente para una detención. A sus espaldas pretendían volar Coqui y Luisito. —No puedo más! ¡No puedo más! —escucharon quejarse a Coqui, que quedó relegado en el fondo por culpa de sus pulmones comidos por la inhalación de pegamento. Riéndose del rezagado, el Frente y Luis entraron por el primer pasillo de la San Francisco. Alicia del Castillo, una vecina de generosas proporciones, caminaba por el sendero con su hija de dos años de un lado y la bolsa del pan en el otro. El Frente la agarró de los hombros con las dos manos para correrla: ya no llevaba el arma encima. En seguida “colaron rancho”, como le dicen los chicos a refugiarse en la primer casilla amiga. La mujer que les diosin paso para que se salvaran, doña Vera, se paró la puerta como descartaron para negociar el cargo de “tenencia” en casoInés de entregarse. Lo en mismo que el dinero: esperando lo que pasara tiempo los chicos se metieron debajo de la mesa como si jugaran a las escondidas. guardó ella el debajo deyun colchón y lo encontró la policía aunque nada de eso conste en las actas Los policías habían visto el movimiento. Ni siquiera le hablaron, la zamarrearon de los pelos y a los judiciales. empujones liberaron la entrada. Los chicos esperaban sin pistolas: Luisito me contó que se las dieron a En cuclillas bajo la mesa; el Frente se llevó el índice a los labios: “Shh... callate que zafamos...”, doña murmuró; y Inés, quien las tiró atrás deyun ropero. Las entrar al rancho apuntando con sus reglamentarias. El vieron a una mujer policía dos hombres sargento Héctor Eusebio Sosa, “El Paraguayo”, iba adelante con su pistola 9 milímetros. Pateó la mesa con la pun-. ta de fierro de su bota oficial; la dejó patas arriba en un rincón. Víctor alcanzó a gritar: —No tiren, nos entregamos! Luis dice que murmuraron un “no” repetido: “No, no, no”, un “no” en el que no estaban pudiendo creer que los fusilaran: “Nos salió taparnos y decir ‘no, no’, como cuando te pegan de chico”, me contó Luisito en un pabellón de la cárcel de Ezeiza, condenado a siete años de cárcel por los robos que después de la muerte del El Frente falleció casi en el momento en que el plomo policial le destruyó la cara. Las pericias dieron Frente siguió cometiendo, exultante al recordar los viejos tiempos después de tanto, el día de su cuenta cumpleaños de cinco orificios de bala en Víctor Manuel Vital. Pero fueron sólo cuatro disparos. Uno de ellos le veintiuno. atravesó Y describió sin parar la escena final:ySilbaron en aire estrecho de aquella miserable de la mano con que intentaba cubrirse entró en el el pómulo.. Otro más dio en la mejilla. Yhabitación los dos dos por en el últimos dos cinco disparos a judicial quemarropa. Luis supo que los fusilaban; como impulsado un un resorte hombro. En la causa el Paraguayo Sosa declaró que Víctor murió paradopor y con armasaltó en la hacia la mano. puerta. En el aire una bala le Suprema rozó el cráneo. con la mitad del cuerpo afuera del rancho, Pero la Asesoría Pericial de la Corte,Quedó por pedido de la abogada María del Carmen Verdú, hizo ganándole durante el proceso judicial un estudio multidisciplinario. Los especialistas debieron responder, medio metro teniendo en al pasillo. Se desmayó. El Frente intentó protegerse cruzando las manos sobre la cara como si cuenta el ángulo de la trayectoria de los proyectiles, a qué altura debería haber estado la boca de con ellas tapara un molesto rayo de sol. Luisito recuperó la conciencia a los pocos minutos, pero se fuego para quedó impactar de esa manera. Teniendo en cuenta las dimensiones de la habitación y la disposición de los petrificado dehubieran parecer un cadáver. muebles, si tratando los hechos sido como los relató Sosa, él debería haber disparado su pistola a un metro sesenta y siete centímetros de altura. Esto significa que para haber matado al Frente, tal como dijo ante la justicia, Sosa debería haber medido por lo menos tres metros treinta centímetros. Con el rostro enrojecido por la presión del estrangulamiento la mujer policía, elevada diez centímetros del suelo por la fuerza de la mujer que la tenía del cuello, le dijo finalmente a Sabina: —Su hijo está muerto. Ahí está, no lo toque. En el piso de tierra yacía Víctor, con la frente ancha y limpia que le dio sobrenombre, sobre un charco de sangre, bajo la mesa sobre la que escribían el parte oficial de su muerte.

Como una señal todo poderosa. el cuarto miembro de lo que precariamente fue una “bandita”. el ladrón más popular en los suburbios del norte del Gran Buenos Aires. los hombres sin trabajo. Laura consiguió acercarse a su amigo hasta quedar refugiada en uno de los ranchos que dan al lugar donde lo mataron. con una diferencia metódica que lo volvería santo. del Detalle. no lo sacaron como a cualquier cristiano. Bajo el torrente los vecinos de la San Francisco. se los hizo sobre el omóplato . como las fichas de un casino. Llegaron los carros de asalto. el mayor de sus hermanos. y durante los últimos cuatro había vivido del robo. Porque hasta la señora de ochenta años empezó a tirar piedras”. el cielo se oscureció de golpe. Ese alarido y el llanto que lo precedió fueron suficientes para que quienes esperaban perdieran la esperanza: un policía había masacrado a Víctor Manuel “El Frente” Vital. lo que obtenía lo repartía entre la gente de la villa: los amigos. las novias. un candidato al calabozo.. La noticia sobre el final del Frente Vital corrió por las villas cercanas como sólo lo hacen las novedades trágicas. Su llegada a la escena de los hechos había provocado un silencio sólo alterado por el ruido que hacía el helicóptero suspendido sobre el gentío. el menor de los hijos de Matilde.” Era la marca que Víctor le había hecho a las zapatillas. la misma y que ahora dibujan los creyentes en las paredes descascaradas del conurbano junto a los cinco puntos que significan “muerte a la yuta”. el dragón y la calavera. me explicaron los pibes. A la media hora había casi mil personas rodeando a ese chico muerto y ciento cincuenta uniformados preparados para reprimir. Es una especie de promesa personal hecha para conjurar la encerrona de la que ellos mismos fueron víctimas. Cuando comenzaron los tiros. aunque suelen ser varias las interpretaciones y no hay antropólogo que haya terminado de rastrear esa práctica tumbera. Llegaron de Santa Rita. como mostrándoselo a todo el mundo. estalló como lo hacen sólo los combates. especie de hermano de los demás y sobre todo compinche íntimo del Frente. Manuel. en el bíceps abultado del brazo derecho. Y la misma marca tiene. “Yo sabía que todo el mundo lo quería pero no pensaba que iban a reaccionar así. se los tatuó en la mano. Son cinco marcas. El dibujo pretende que el destino fatal recaiga en el próximo enfrentamiento sobre el enemigo uniformado acorralado ahora por la fuerza de cuatro vengadores. Y comenzó a llover. entienden en la villa.Sabina soltó un grito de dolor. Así comenzó la leyenda. cerrándose las nubes negras hasta semejar sobre el rancherío una repentina noche. el del medio. cuenta Laura. los niños. Ese dibujo asume que el ladrón que lo posee en algún momento fue sitiado por las pistolas de la Bonaerense. muerte a la policía.. la infantería. y que de allí en más se desafía a vengar su propio destino: el juramento de los cinco puntos tatuados augura que esa trampa será algún día revertida. las doñas. Son los mismos cinco puntos que tienen tatuados en diferentes lugares del cuerpo los amigos de Víctor que fui conociendo a medida que me interné en la villa. casi siempre del tamaño de un lunar. La violencia de la tormenta se agitó sobre la indignación de la turba. el Grupo Especial de Operaciones. Javier. Por eso para la policía el mismo signo es señal inequívoca de antecedentes y suficiente para que el portador sea un sospechoso. la 25 y La Esperanza dieron batalla a la policía. los escopetazos policiales. de Alvear Abajo. “Justo donde estaba había un agujerito y pude ver cómo lo sacaban y cómo los hijos de puta se reían y gozaban de lo que habían hecho. Los vigilantes lo sacaron destapado. Tenía diecisiete años. Son cinco puntos gigantescos. vi las zapatillas que en la planta tenían grabada una ‘y’ bien grande. Y Facundo. los perros rabiosos de la Bonaerense. los que se grabó en su ancha espalda Simón. un poco más abajo que las sepulturas. pero organizadas para representar un policía rodeado por cuatro ladrones: uno —el vigilante— en el centro rodeado por los otros equidistantes como ángulos de un cuadrado. Yo lo vi.

—Cuándo?! —Qué pasa? —Hacete un rato. ya no me importaba nada después de eso. febrero Pensé Manuel que estaba detenido muerto. y entonces le pegaron mucho.. Facundo también había caído poco tiempo antes del asesinato en el que por más deseos y mensajes conjuradores de la muerte. Me quería matar. gorra. cartel: porque ‘Primicia. “Fue un desastre. mejor decile vos —escuchó Simón.disfrazado de lealtad o de “respeto”. —No.! no quiero coronas ni caritas tristes. —Qué me tienen que decir. ¡Si yo ayer hablé con él! Laura se largó a llorar. mataron al Frente. pasaba de la celda. Al final puso una canción que el Frente escuchaba como parte de su personal religión.Siempre Era Crónica Sábado en directo por Canal y se 2. veía Cuando todo vino el barrio. de “Con los pibes piedrazos de ladel gente. Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. chicos Fue del a través mismo de barrio Facundo y con que un Luis pibe conoció de Boulogne al Frente. pero para mí ése es el Frente —les dijo a ios de su ranchada. de de San tiros de la Fernando.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. robo fallido Después en la comisaría vino una banda ira. Ese en las 6 de suelas. Facundo terminó internado en el Instituto de Recuperación de Adictos de Monseñor Ogñenovich en Mercedes que más tarde se haría famoso por las denuncias sobre malos tratos y torturas a menores. Ni siquiera necesitó que le contaran los detalles. Le agarró un ataque de nervios. una tarde de la última primavera su abuela. Él no pudo más que creerle. encerrarse aún más dentro del encierro.! y que no me lloren porque me pongo muy triste.. Ese día también supo del crimen por la televisión. Me puse re mal. —Ojalá las Mai umbanda Compartía celda con del dos barrio. cumbia de sicarios. Decían que . el corte Yo había empezamos caído a hacía hacer un mes zapping. No pudo más que cortar y subir a la celda. y sin largar el humo puso en un grabador. Ahí desde enfocaban se repuso. púas. todo el cuerpo raspado del alambre porque lo habían bajado de los pantaloneslas Reconoció y se calles. Lo inyectaban y estaba todo lastimado. empezó a romper cosas. Y De vio ahí que lo trasladaron sacaban en a una una camilla comunidad el cuerpo parade adictos alguien. Laura estaba con Mariela. fuimos y lo encontramos muy mal. Al día siguiente volvió a marcar el diecinueve y pidió vía cobro revertido con la casa de su amiga Laura. —casi gritó en el silencio carcelario del Agote. guachas?! —Ustedes están re locas. Lo drogaban mucho y temblaba solamente de lo drogado que lo tenían. y me quería De repente matar apareció porque no en estaba Crónica ahí TV con unél. o en Metrópolis. calabozo No lo mirábamos podía creer. la boca lastimada. decile vos. Chafas se demoró dos minutos de más porque qúiso antes de invertir en pastillas pagar la cuota de un crédito que había pedido en la zona. Había sido después de un robo con Chafas. del el Frente Todos se cruzó se quedaron con Coqui. la bailanta de Capital. —se filtró por el tubo. queyhabía a su vez sido a través de Luis “compañero” queFrente. la ceja lastimada. que le habían regalado. con ellas potrero. los temas que escuchaba el Frente. haber vuelto al rancho después de un “hecho” con los bolsillos llenos de billetes para sumergirse en el Tropitango. el otro“Al integrante final cuando de Los casi Bananita lo subían con a la quienes ambulancia fue a lo robar reconocí por por última la y vez. estaba creyó con reconocer psicólogos”. Del otro lado escuchó en la voz de ella el aturdimiento que deja la muerte. luchó con los celadores. si hubiéramos San Fernando’. Armó un porro enorme gastando toda la marihuana que le quedaba. Después. que yo vivo ahí —frenó Manuel al que manejaba el control remoto del televisor colgado no afuera lo que pasó. después el grupo mexicano Cañaveral. lejos. callados. —Eh! ¡Guachas! ¡Pónganse las pilas! —No. Primero cumbia colombiana. como él seguía con problemas. en el que un patrullero los cruzó.! sólo quiero cumbia para divertirme. cuando silbando bajo volvían al barrio después de haber robado una panadería. la ropa me de contó su amigo. su novia de entonces. lo encendió. Esa noche Simón se durmió pensando otra vez en el día en que regresaría a la calle y añoró estar en la villa.” estado juntos capaz que —Pará loco.! y que no me recen cuando suenen ios tambores. el barrio había llorado a mares. —Lo. por porcómo el último lo llevaban. para llorar solo. se quiso escapar. aspiró profundo. la angustia que precede a la entrega de una pésima noticia. en Florencia Aunque Varela. había los raspado ranchos. quiso saltar el alambre. Sabía cuán marcado estaba Víctor Vital por la policía de San Isidro. una de que no.

Como si las balas hubieran dado en cualquiera de sus propios hijos. De alguna manera Víctor había sido durante esos años de asaltos y fuego casi un hijo para ella. La rememora corriendo entre los tiros. Esa tarde. una imagen de surrealismo nipón en medio de la miseria. La policía tuvo que armar un cordón contra el que los amotinados arremetieron una y otra vez: a uno de los uniformados lo hirieron en tina pierna. «Ellos en definitiva salieron agarrándose como pollos mojados de mi brazo y de Matilde”. que era una batalla campal. aterrorizados ante la posibilidad franca del linchamiento. “Nunca vi tantos fierros juntos”. a Manuel y a Simón les duele que los hayan privado de esa ceremonia de despedida. no se lo permitieron ellas. Si trasladaban a los hermanos hasta la casa de French y General Pintos. en lo extenso del enfrentamiento. la de la muerte. contra la tempestad desatada. Simón y Javier. tan lejana hasta entonces. dice Chafas. que llovía como si fuera llorar”. Sabina suele recordar riéndose con ternura que Matilde. trataba de disimular tapándolos el uno contra el otro. pero el clima que había en el velorio era tan enrarecido que a Matilde y a Sabina les pareció un peligro inmenso el operativo. La venganza estaba demasiado cerca de los deudos enardecidos que no paraban de arrojar piedras y palos contra los uniformados y sus escudos transparentes. compañeros de la Rambito y Sosa. me dijo Sabina sobre la calidad de ios bolsillos de los deudos de su hijo. que paremos un poco porque puede haber otra víctima. y pensar en qué hacer para calmar la sed de venganza por la muerte de su hijo. Sabina jamás se olvidará de Matilde. un traslado que los jueces suelen conceder a los reos cuando sufren la muerte de un familiar cercano. así. Como María que en el fragor dejó las suyas clavadas en el barrial. a otro le quebraron la clavícula de un palazo. Las armas que habían desaparecido del barrio por el nimor de las razias volvieron apenas asesinaron al Frente. respirar profundo. me contó Sabina varias veces a lo largo del tiempo en el que reiteramos esas conversaciones pausadas mientras me acompañaba a recorrer el largo viaje que la reconstrucción de aquella muerte me llevó a iniciar sin fecha de regreso. La batalla fue de tal magnitud que Sabina Sotello tuvo que salir del estupor. Lentamente los combatientes fueron abandonando la furia y dejando la tarde libre a la pena. la madre de Manuel. caminaba blandiéndose contra el viento con una sombrilla roja enorme que parecía sacada de una playa familiar de la costa. tan en la vereda de los chorros. que paremos. cómplices a ios ojos de todos. sus propias madres. avergonzada de sus pies desnudos por la pérdida de las ojotas.habían quemado a un vigilante. «y0 pensaba que iban a matar a alguien más y tuve que reaccionar. el desgarbado morocho que. escondiéndolos como una niña bajo el asiento. que lo habían herido. donde velaban a Víctor.” Sabina cruzó el pasillo y habló ante la multitud: —Yo les pido por favor que me dejen terminar. embarrada hasta las rodillas y perdiendo las ojotas en la lucha. Sospechaba que la policía dispararía con balas de plomo y temía que. bajo la lluvia. “Para colmo llovía tanto. aunque obtuvieron la autorización judicial. siempre sancionando con el desprecio la actividad ilegal de su hijo. debían hacerlo policías de la comisaría ira. Manuel habló con su madre desde la comisaría por teléfono: le rogó que gestionara su visita al velorio. la vecindad se hiciera de las armas escondidas en villas aledañas por el rumor de una razia que lo asolaría ese fin de semana.” Se veían mujeres pateando patrulleros. donde ella nunca quiso abrevar. tan . Sabina regresó a la casilla donde el fiscal y los funcionarios judiciales esperaban una señal para abandonar la villa. escupiendo a la cara de los miembros del Grupo Especial de Operaciones. Pero. sentada en un banco de la seccional. Hasta hoy.. las dos mujeres partieron a la comisaría para los trámites burocráticos a los que siempre se condena al familiar del chico acribillado. estos hijos de puta se van! —dijo. Pasaron cinco horas en la seccional hasta que les dijeron que tardarían en entregarles el cuerpo. Juntas. Matilde no volvió a separarse de Sabina.

salva Pasaron dos años desde el díayque pisé por al primera vez la villa. Siempre que pasa algo así alguien saca un cuaderno y van juntando para comprarle las coronas que el finadito se merece.” La mayoría de ellos estaban armados. matizada con el juego del embolsado y la carrera de esquíes de madera preparados con tablas conseguidas en un aserradero por su hijo mayor. Se contuvieron la mañana siguiente. Tampoco podía calcular que al fin de la historia sería ella misma quien me guiaría. una posible de esta historia: “la villa”. una hilera de jóvenes vaciaba cada uno de vengadores. hacia el Cuando cieloinexpugnable. Entonces se . Sí. diálogos. meses. Los patrulleros de la ira. Cada tanto hacían sonar las sirenas golpeando con su presencia. Esto era un mundo. por A lo largo de los Quimo Costa. Chaías dice La fila de autos. Sabina. villa”. los códigos al comienzo incomprensibles. La villa fue al comienzo un territorio mínimo. Sabina intentaba que nadie respondiera a la provocación. había unos dichopocos metros cuadrados por donde me-podía mover. la familia y los amigos organizan cada año una inmensa chocolatada para los chicos de la zona. Así transformar personajes fue la despedida de Víctor”. para convencerlo de que dejara el delito. su ausencia enSabina. Me esperaba con el uniforme de vigiladora privada en la puerta de un supermercado de San Isidro. acosado por la policía: “Si me agarran. asado en la villa”. Hubo quien en una esquina se puso a disparar como homenaje en medio del responso y Pato. “-tengo un Tigre Eran tantos que fueron necesarios dos micros y un camión con acoplado para trasladar el cortejo cumpleaños la cubriendo el en cajón. un compromiso tomado. gente que yo no había visto en mi vida que llegaba de todas partes. el hermano mayor de Víctor. llamar a la tranquilidad a los amigos.” Fue una romería. una multiplicación de esas esquinas que se esparcen por los rincones del conurbano norte. en la pertenencia que se siente cuando se camina una cuadra y se cruzan saludos con los vecinos. «Salimos de acáHasta y dimos la vuelta por los lugares donde sacaron el ataúd la cocina lodel subieron carro fúnebre. sobre el borde delhasta descampado. siempre tan difíciles de ubicar. la dureza de los primeros como bromeando sobre futuro anunciado. me dijo en el remise que nos llevaba desde el cemento poblado de la Panamericana hacia la villa. El extrañamiento del foráneo al conocer los personajes y el lugar. La cuadra de French entre Pinto e Ituzaingó se llenó de chicos y chicas que armaban grupos en los cordones de la vereda. el martes. Asíahí quedó bautizado desde Una el principio él caótica ese siempre la pompa fúnebre se asomó frente a la villa los tiros sonaban como en de balas andaba. Hubo un momento. sin horario alguno. el momento mismo en el que se está sin que una próxima actividad. que hablaríamos decenas de veces por teléfono y que me retaría como una mamá preocupada por un hijo cuando desapareciera por demasiado tiempo. cuandolos casi a las cargadores nueve disparando hacia de el barro reseco baldío. respirando a bocanadas el momento inmediato. Y las esos disparos a los territorio que parecía aunque en realidad sean tres villas en lascomenzaron que se cruzan Navidad. recuerda orgullosa Lo enterraron con las banderas de Boca y de su muerte en una consagración. nunca dejaron de rondar la casa durante las veinticuatro horas que duró la despedida final. que esa noche amaneció allí—. sin saberlo. “estoy desalvación. la mamá del ladroncito muerto y canonizado. todos los remises de la zona y ‘os que ese fin de semana habían sido robados. en que ya no supo qué más hacer para frenarlo. el 29 de julio. «este domingo me espera un pibe en la villa”. despidió a Víctor Manuel “El Frente” Vital. “Después los pibes que venían empezaron a juntar plata para comprar coronas —me contó Chaías. últimos Capítulo II acotado. se pregunta por dónde andarán los pibes. el un lenguaje. Y entre las decenas de coronas había una igual a la que había pedido durante sus entero. hasta los secretos de las villas donde reinó el Frente acompañándome con su talante y su presencia de madre hacia los ranchos donde nunca antes me habían dejado entrar. tuvo que imponer orden. que me hagan una corona con flores de Boca”. Cuando conocí a Sabina Sotello no imaginaba que tanto tiempo después seguiría yendo a visitarla. una fecha en la que ella. se comenta con alguno el tiempo. daba que la vuelta estaban tan “enfierrados” que podían pararse delante de un móvil policial y destruirlo con un cargador completa bordeando la villa 25. “mañana voy a la villa”. le ponga punto final al presente por imposición del futuro. llegó la compostura. se ganaba hacía tiempo la vida con un empleo elegido adrede en las antípodas del oficio ilegal de su hijo. fue mutando en cierta cotidianeidad. Faltaba casi un mes para el cumpleaños de Víctor Vital.—cuenta Sabina en el cuarto donde estuvo el cadáver de Víctor—.

en la casita que está acá a la vuelta. Se encariñó conmigo y como yo no tenía a nadie me empezó a invitar a su casa cuando estaba de franco. Al regresar volvieron a apalearla. Iban descalzos. Tenía Soportó hasta que murió la suegra.” .” comisaría Otero. Sabina había hecho un largo camino de esfuerzos por lograr una estabilidad económica que le permitiera darle a los suyos lo que ella nunca había tenido. Paz y se fueron a vivir juntos. “Justo en esa casa trabajaba también la que después yo tomé como mi verdadera mamá. se afán por el trabajo no pudo controlarlo. Pato tenía dos años cuando escapó de compré él y de el ranchito que ahora es esta casa y nos instalamos”. Hasta que fui a hablar con la maestra y ella me contó que nunca había ido. esperaba con paraun él. Antes de ser custodia y de manejar un arma. aprovechamos para escapar. odiaba los uniformes. un amor de primavera prohibido. Estalló una discusión y él le puso un revólver en la cabeza frente a los chicos. con un tercer amor. y de ahíHabían en adelante ya no hubo manera de en frenarlo. Me quisieron Ella había hecho algunos conocidos tomando fotos. daba Pero la dejaba en la casa de un amigo y se lanzaba a la calle con coartada y todo. Por eso lo maldije a mi viejo. Después del parto escuchó que su padre quería anotar al bebé como propio. Pero todo fue Entonces peor. Tenía catorce años cuando se enamoró de un gendarme. pero la amenaza familiar era tan fuerte que Sabina continuó sola. Él salía a horario con su carpeta abajo todavía estaba en el séptimo grado. obrero del ingenio azucarero. abierto una cuenta bancaria común su marido un buen día se encontró droga. Lo conoció sólo por los duró. quedó de Graciana. nuevos suegros. “Como arrancamos otra vez solos yo no estaba nunca en casa. el robo de las bicicletas. Ganaba lo suyo pero lo dilapidaba en alcohol y por ese juerga. Sin que me diera cuenta empezó padre de con la su último hijo. después de visitar a un niño en agonía atrapado en la terapia intensiva. “pobres como los más pobres”. la iba a matar. derrochado en mujeres y alcohol.” El gendarme quiso que vivieran juntos y asumir la paternidad del niño. Volvió a enamorarse de un hombre que parecía bueno y sería padre de su segundo hijo. de yeso que ella veneraba prendiéndole velas. Odulia Medina. reaseguro de protección en esa convivencia tortuosa con el que laburar para alimentarlo bien. como un detalle que hacía todavía más pintoresca su elección taimada por hacerse del dinero ajeno.inscribió en un curso de seguridad. Fue en esa época que llegó Víctor. le enviara dinero para el pasaje. Para ir a la escuela desde el rancho en el que vivían cerca del pueblo chaqueño de Las Palmas. que había partido a Buenos Aires. “A ver cuando me entregás un hecho Sotello”. acosando a Sabina y amenazándola con quecasamientos. La historia terminó un mediodía en que ella policiales. Él era tornero. de una señora anterior. cumpleaños de quince y puerta del rancho. Tuvo que esperar un año hasta que su hermano mayor. Allí conoció a la mujer que se transformaría en su madre para el resto de la vida. zapatillas. se puso hacer tiro al blanco. Pero ella misma dice que campañas políticas del peronismo. pero no estaba era eso lo preparando canelones. escándalos queentonces de vez en cuando hacía hecho un en la curso de fotografía y podía vivir de tomar imágenes escolares. iba los viernes y aparecía los lunes. Me sangraba la espalda y yo me revolcaba como las víboras del dolor. «Y allá se lo llevaron preso del forro del culo. Vivían en un retazo de campo seco. Lo intentó otra vez. Acon los trece años y ya empezaron las con el denuncias saldo en cero. entre ellos un puntero político con llegada en la tanto que de terminé viviendo con ellos. “Cuando supo que estaba embarazada me dio una paliza con esos látigos que usan para arrear los animales. Víctor lo tomó como una broma. Así que uno de sus primeros fraudes fue fingir una dolencia para no ir a ver lo clases. Y empecé a decirle papá a él y mamá a ella. Yúnico Víctor se me fue de las manos. le dijo cuando ella se lo contó. Lo llamó Julio César y lo inscribió como su hijo. pavadas que se afanaban al principio. «Yo se la pedía para vértigo pero lo seducía. En el barrio son tan chusmas que ella les dijo a todos que yo era la hija de su marido. Se mudó con sus San Fernando. Fue su madre la que se algunas desvivió por darle desde las zapatillas Adidas hasta el mejor guardapolvo. Su padre. Llegó a San Fernando a trabajar cama adentro en la casa de una familia acomodada. Fue cuando Compraron un terreno en José C. que yo Después. y tampoco Pero para ella ya había Víctor Vital casi no vivióembarazada con su padre. que hacía y siempre se la había olvidado. “Já! La madre vigilante y el hijo chorro!”. La escuela le resultaba un aburrimiento insufrible y la calle le del brazo. Le contó lo que había pasado. recordó un día en un bar en la esquina del los golpes hospital dehacia la casa de sus nuevos padres. Apenas pudo se levantó al alba y marchó al pueblo. Sabina y sus dos hermanos varones caminaban cada mañana varias leguas. Entregar un hecho es aportar los datos necesarios para que un lugar sea asaltado. la gozaba en pleno auge. cargamos todo en una camioneta y nos metimos en la villa.Cristo yo lo único que quería era que estudiara.” Sabina cuenta queaentonces ella lo anotó El Frente empezó a apartarse del sagrado camino que para él había imaginado su madre cuando en un tenía doce y curso de computación cerca de la estación de San Fernando.

mudo. respetando los que de pueden mediar observación mía y una tibia exclamación suya. contó. nosotros sabíamos y nos matábamos de risa por eso. pero se lo había hecho enyesar él soio para no ir al colegio. una mirada de maldad y una carcajada por chiste Tal obsceno. Iban hacia sepultar una casa de inquietudes artículos deportivos de la que ya les habían cantado el y larga dato. «Vagueaba. aerodinámicas. bicis voladoras del menemismo consumista que los chicos de San Fernando acarreaban persistentes para reducirlas no muy lejos de sus casas. Manuel era el más retraído y el menos sociableade todos. uno de los mejores amigos de Víctor y un gran ladrón. Manuel “Quedate lo que sobra”. Comenzamos hablando de su infancia. el Javier y el Simón. la mía. desde la de robó Sarratea y . Y fue a parar a minutos la comisaría Balneario. Su figura. aunque hoy en total distanciamiento del camino del delito. De los tres hermanos varones. “Él se empezaba a escapar y a juntarse con nosotros. mi repentina timidez. con el brazo enyesado. la mamá del Frente veía en la La primera vez que Manuel cayó preso con el Frente fue los pormales un desperfecto técnico. la impostura de las cejas arqueadas en una versión adolescente y hermosa de maldad. enentre cuyo una calabozo tuvo que escuchar durante la primera entre visita. Ahogué rápido.” Manuel recuerda con cierta ternura los fetiches de la clase media de mediados de los noventa. Tomamos cerveza. Después la madre se enteró cuando lo llevó a un médico. me acuerdo. o simplemente mis con el silencio. venía del peor mal trago para aprendo un menor de de edad. le dijo al empleado agradecido y chusma. relación de estos dos chicos ladrones el origen de todos de sus juventudes descarriadas. casi tanto como con el tiempo esperaría una visita autorizada a Simón. la aparición masiva de esas bicicletas de metal ultraliviano. Andaba. Ahí lo empezamos a conocer. me iba por ahí. de alguna salida transitoria. Ellos tenían pensado hacer ese día eso que cotidiano luego ios sobre el tiempo. La moto de Vícto. de guardármela bajo los pliegues del diálogo cuando los encerraron con mi media docena de patrulleros. Pensaba en cómo haría para ser ante él un recio periodista que recorre la villa con prestancia. una larga extensión de tierra vacía que ahoga los ojos del reo al salir del penal de Olmos recién en marzo. Era una época de bicicletas re caras. uno de los hijos de Matilde. Esa tarde Manuel clandestinidad. Manuel es el hermano del medio en la familia Miranda.con El afecto y la lealtad en el robo y los vicios los llevó privada. mientras los sobrinos se le colgaban de los brazos y sentaba a la más pequeña sobre sus piernas. sabía que hacía mucho que pretendía entrevistarlo. No alcanzaron hacer diez tendría cuadras la capacidad de apaciguar ansia por preguntar. parquedad. Manuel parecía tranquilo. las vendíamos a doscientos pesos. Manuel lo conoció en ese momento. a la descompuso después de haber asaltado una estación de servicio ESSO en Martínez. Ocho años tenía cuando salió a la calle. y las anécdotas de Sabina sobre esa relación obsesiva entre Manuel y Víctor me mantuvieron pendiente de su posible libertad. dueño de la casa. ya robábamos por esos lados. Pero un informe de conducta y un trámite retrasado hizo que fuera yana la esperanza de su madre. como Matilde. su hermana mayor. Nos íbamos juntos para Belgrano: con mis hermanos. que de alguna extraña manera algo su el Hacía un mes que Manuel estaba en Siento la calle. la mirada mezcla de rencor y dulzura infantil en algunos fotos que me mostró Matilde. la de sus hermanos. su hermano menor preso en el cerradísimo Instituto Almafuerte. una Desde XR 100 que le había comprado Sabina ahorros y muchas horas extras como vigiladora se entonces fue prohibida esa mala junta. Lo conocí después de meses de espera porque cuando llegué a la villa pagaba un robo a mano armada en la cárcel de Olmos. en tres vasos. bicis de decenas de cambios. Vio el horizonte pampeano. Era mentira. su delgadez. bajo lo profundo de sus ojos verdes. después de un año y ocho meses. la seriedad en la que se percibe cierta actuación. con todo el “respeto” necesario para ganarme sus favores de chico recién salido a la calle. Ante las primeras confesiones me fui acostumbrando a escuchar. las recriminaciones y los consejos deel Sabina. Diseñaron un sistema de señas por el que desde una esquina a la otra. madre de cuatro niños candorosos que se pelean por el control remoto de la tele para dejarla siempre en una de acción. que finalmente terminaría conociendo. suavizándole la cara afilada diarios llaman “raid”. En los encendidos días de diciembre de 2001 dábamos por seguro que saldría en libertad el primer día de 2002. Vendía artículos de limpieza con un amigo”.Aprovechó el día que cayó jugando para simular un dolor de quebradura en el brazo. Lo conocí finalmente en la oscura cocina de la casa de Estela. a prestar una especial atención a su fraseo rumbero de oraciones cortas respiradas hacia adentro. Yo estaba francamente nervioso. esas bicicletas que se levantan con apenas el anular. Almafuerte.

Las alternativas eran la moto del hermano. Los mismos vigilantes les tiran ésa a las madres.French. “Igual que ahora. pero después por fin un día no les creen más. parábamos a media cuadra. como Manuel. En todos lados así. El baile de los chicos que para cuando mueren quieren cumbia es una ceremonia funeraria convertida en carnaval. caño. ni en sus regalos intencionados. Se lo devolvemos pero acá no lo queremos ver más’. hasta pudo ahorrar sin dejar de ceder ante los pedidos de los demás cada vez que se lo convocaba. al frenesí de las pistas. si te ven con algo nuevo puesto nos preguntan si nos estamos yendo a robar a Capital”. si nos fue bien. Y la fiesta era. de esa pareja maldita. o entraban atrás mío. si hicimos algo. salía. zapatos de vestir— para visitar Buenos Aires.” Era apenas mirarse. cuando rescataba algo en qué andar me decía ‘te espero acá a la vuelta’. pum pum. Hasta que él se compró un Jeep. a los cabezazos. todo bien. En el caso de ellos dos. por supuesto. el sobreviviente. ‘Fijate con quién anda y con quién se junta. se ponían de acuerdó en juntarse en tanto tiempo. reconoce Manuel. quizás para la venganza. el Frente progresaba en cuanto a recursos. a quien había que jurarle por la virgen y la madre que no se la usaría para faenas ilegales. me contó Manuel en un atardecer desasosegado de otoño.” El estigma del chorro se convierte con el tiempo en algo asumido aún después de salir del círculo vicioso del delito. canchero pero de una generosidad que lo eximía de que su ego imponente fuera rechazado. Manuel. Como una reverencia hacia un paganismo villero histórico y a lo que podría definirse también como un vitalismo de suburbio extremo. “A veces. El Frente daba lo que tenía con un desapego que aún hoy. cuando las armas a lo sumo sirven para la defensa en el interior del propio territorio. Y la calle se les convertía en un prado de posibilidades. con el sueño de que Víctor sin movilidad dejara de robar. Llegábamos al lugar. como en las viejas pistas de baile. tal como lo recuerdan los unos y los otros en la villa. para la intimidación. pero. “Desde que caímos la primera vez nadie nos quería ver juntos. no había distingos morales en sus dádivas. en sus salvaciones cotidianas de la carencia ajena. la casa del Frente. me explicó sobre las veces que él y Chaías se pusieron ropa seria — pantalón pinzado. aunque yo no ande robando. que solía ser más solícito. donde vivían los Miranda. el Frente y sus compañeros. el máximo y más brillante escenario del gasto del dinero robado. cuando se intenta el «rescate”. El derroche más que la pura generosidad es lo que mejor puede calificar el carácter de Víctor Manuel Vital. Sentía el acelerador de la moto y nos íbamos. les dicen que vamos en cana porque nos juntamos. Con un estilo entre paternalista y burlón. considera que fue la policía y los jueces quienes los rotularon tempranamente con el sello de la peligrosidad y la violencia como si la portaran en la sangre. se vive con cierto odio cuando ya no se asalta. entregaban gran parte del botín al . el viudo. a la distorsión de imágenes. les dicen y ellas les creen. “Cuando volvemos nos preguntan de dónde venimos. parece haber sido la bondad amoral de un niño pródigo.” Como vemos. hasta la de French y Pinto. que si no nos juntáramos no seríamos así. “Nos veían juntos por el barrio y pensaban cualquiera”. o extremo vitalismo suburbano. a los latidos frenéticos que sólo puede dar la cocaína. chalequito de lana o de descarne. es dedicarle lo ganado en ese rapto de violencia que implica acercarse demasiado a la muerte. en tal sitio. como si se trataran de males incurables y congénitos. La moto propia del Frente un día quedó secuestrada en el patio de una comisaría para siempre porque Sabina se negó a reclamarla otra vez. y caminando entraba al local. colores y significados que regalan las pastillas mezcladas con alcohol. o el auto del cuñado. camisa. el Frente podía donar lo que llevaba en el bolsillo para la causa más incorrecta o la más loable de todas.

y maldito aparte lo que había tanta huella. Y ese dinero mal habido . Cuando le dieron un tiro que inquieto. Era más pibito. y al baile. lo rechazaba Sabina. pará. lo que los vecinos hacían era apañarlo. el robo a los que han pasado a desuso de la mano del crecimiento exponencial de la pobreza. otra le puso la vacuna antitetánica. tusino hijo como me hizo lío. Tiene dos gruesas cadenas de oro en el cuello. laafigura del amigo muerto: me fue colmando de historias sobre una bondad intrínseca Víctor. cuenta Chafas sobre el “atrevido” que quebró esas leyes viejas como la que pobreza luego pasó en la villa: el “bardo”. la traición. cuando compartíamos una cena entre la calle durante la dicción los tres. aferrado la bolsita de Poxirán. ha Chaías. habíamos antes. el que nosotros me hizo imaginar a empezado ese pibe sensible y que no robaban con “Él era onda. “Viajábamos todos en remise.” como Por si explicación que se había caído de una moto. dicen. a expulsado. casa”. cierto orden en los estrechos límites volvió de su al barrio tiempo después del crimen. pero él cada vez que me veía. Sabina Sotello lo dice a su manera: «Jamás vino alguien a decirme ‘mirá Sabina. una mujer de la cuadra lo curó. Por En un esa lado Chaías defendía y divulgaba. con los últimos tres años. la locura. “Era un nene cuando me cortó la cama doble porque no usábamos la de arriba para regalársela a un chico que dormía en el piso”. intermedio entre la generación de pibes chorros con cierto código como el Frente. aunque nunca se me ocultó realmente asunto. después de cenar íbamos al pool. no un tendón en el brazo. en la muñeca izquierda. tu hijo no metanto faltó como el respeto. Y él les sonreía. Meses a más y tarde sobre la mediación que ejercía entre los más violentos y el los más frágiles territorio. que eldel papá de Chafas era uno de sobre el los —Tomátela guacho. las camisitas. los jeans. le decían. hacésun acá? Andá a la tu villa. ahora quieren ser más que vos. en lunfardo el lío. Fue él quien verdaderamente me Chaías. la persona que más repudió y detestó su relación con el delito. les pedía que no fueran malas y le habíaQué prestado vecino de les daba —No. nada territorio. le cortó “Ya no es como era antes. ¡pum!. Él era sólo mirarlos y: ‘ Qué onda ustedes?’. O: ‘Rescátense! ¡Este es mi barrio!’. la permitía que sí vino fue siempre la policía”.Frente vos?’ Él andaba perfumado. y Sabina existen y se tuvo las dan de guapos. en puntas de pie.” Adora llevar las Nike limpias: salta los charcos que dejó la última lluvia como si fuera una bailarina en tutú. levemente entorpecida pero frases claras y de fundamentos inteligentes. sobre todo ellas. Son dos los elementos que esgrimiría cualquiera de sus fieles para que canonizaran al Frente: su generosidad con el producto de los robos y el respeto que imponía como enemigo intransigente de la policía y vilero preservador del orden informal. la de los ladrones menos preparados. “Era tremendo cuando caía preso y les hacía la vida imposible”. carenteuna ya de ese respaldo que le caminar tranquilo por sus calles y pasillos. A veces te agarraba y te decía ‘dale Chaías. ahora vive Más que quejarse con su madre. En cada relato me daría cuenta. y la inmediatamente posterior. Manuel mismo me contó. las Nike. bajo métodos cuestionables. recién sangre” cambiado. Como ante sus modales enloquecía la Bonaerense. nunca robé hasta después que lo mataron. completamente haberse pasado nunca día bajará. se bañaba como tres veces al día. Todas dicen haber claudicado ante sus modales. sentado con las manos cruzadas. el vecinos. le pegó amonitor un hijo mío’.” De punta en blanco iban a darse panzadas con el Frente en los restoranes chinos del centro de San Fernando. loco! —reprendió el Frente a uno que se había quedado con tele. sólo dijo para explicar: “Aparte. ¡no te surge quierola ver más acá! entre los tiempos que corrieron hasta que murió. No hay quien no marque un antes y un después de su muerte en la vida de la villa. «y lo agarró a cachetazos”.” Chafas es un ladrón diferente. “Yo nunca trabajé con él. por favor pará —intentó defenderse el osado. Si se camina la villa las mujeres. caído comopor un estandarte que el veíamos a dejado él y decíamos ‘no da’. menos cuidadosos. explica su madre. El Frente imponía. el irrespeto. para no mancharse el calzado. Manuel o Javier. Las bermudas. Cuando estaba él nadie bardeaba. Ese pibe. Chaías lo recuerda ladrón una especie de de la Por villa. me invitaba. plata para que le trajeran Coca-Cola y comida preparada. más débiles y vulnerables. venido persona a quejarse. por respeto a mi viejo”. aquéllos que salieron con desesperación y cada vez “menos A Chafasalo vi por primera vez en la casa de Sabina. y lo significado de la devoción comparación dealers de la villa. los chalequitos. “Sacá tu plata sucia de acá! ¡Metétela en el culo!”. una pulsera gruesa y un reloj que hace pensar en el burgués que lo debe haber lucido antes de que se lo quitaran a punta de pistola. el revólver escondido de la que policía. cuentan no queda claro Chafas reproduce un diálogo: casi siempre la misma ¡Así anécdota: entraban a su casa y se lo encontraban sentado mirando —Vos sos un atrevido! no. vamos a pilcharnos’ y salíamos al shoping. los que no tienen. introdujo en la otra leyenda del Frente. Frente.” mesa Chaías.

pero sí de lo que hacía con la plata. Decidieron quedarse con lo de las cajas. Ella es ante el mundo “la mamá del Frente”. No tenía en qué gastar. Así que dijo: ‘bueno. Y Sabina es importante como lo fue su hijo. y “un muchacho mayor”. pelo teñido de rubio. estaban cerradas. «Si yo lo llegaba a agarrar robando. Ese día la pasamos bien. y como quedaba la mitad. Salieron del lugar otra vez como estudiantes. bermudas. Robaron un supermercado disfrazados de pibes de escuela que iban acompañados por el profesor de gimnasia. dale’. algo de lo que quedó tras la muerte de Víctor. Sabina camina hacia la casa de la mujer que fue la de su hijo y la madre de sus mejores y más cercanos compinches en el robo: Matilde. su sonrisa. el histórico camión de La Serenísima. Quizás por eso. Suponían que Víctor parecía el profesor de Educación Física y Paraná su alumno. Fue el mejor. apurate’. El pibito desesperado y el auto que tenía que ir lo más rápido que pudiera.provocaba la ira de su hermano. camisita blanca y chalequito. que no hubo mejor robo que aquel camión repartidor de lácteos de la empresa La Serenísima lleno. dice. porque ahora activa junto a los organismos defensores de los derechos humanos y otros familiares de chicos fusilados. En las villas el saludo es signo de respeto. por donde cruzó escapando Víctor la mañana de su muerte. como les ocurría a sus amigos. En el camino va saludando a quien se le cruza. “Tranquilos. incluso para los devotos que ahora repasan sus aventuras de ladrón como a cuentas de un rosario. Es uno de esos refrigerantes que llevan por los comercios la . que le pidió un peso para morfar algo. importante como el nombre. Claro.” Esta relación conflictiva con su familia explica la generosidad de Víctor. nadie va a salir lastimado”. Entramos re bacán al Sporting y pedimos milanesa de pollo a la napolitana con cerveza y Fanta. Eran ellos dos. cuenta que una vez lo hicieron juntos. un restaurante al que siempre íbamos en San Fernando. Se complicó. que había veinte mil pesos en las oficinas. ideales para esconder los fierros. Por favor no se pongan nerviosos. Vino el coche. le decía Víctor. hacemos lo nuestro y nos vamos. Justo estaba comiendo y a mí me agarró un dolor de muelas que no pude seguir. cuando lo veía en malos pasos. Pato se enorgullece. «Me acuerdo de una noche que no lo dejaron entrar al Tropi porque le encontraron un papel para armar y él se vino. me muestra disimulando y orgullosa a la vez. Se lo dio. campera de cuero. con pantalón pinzado marrón. y lo dejó en el barrio. reconoce el mismo Paraná. con sus estaturas infantiles. dice Paraná que el Frente lanzó al público presente. ‘Apurate. no debía dejar la mitad de lo ganado en manos de una madre desesperada por la miseria. y los cuadernos bajo el brazo. la popular manera de decir armas en este país. vestidos con el delantal blanco que usan los chicos en edad escolar. menores de edad. El más grande iba en equipo de gimnasia Adidas. Era maldito a veces en esas cosas. un trabajador de doce horas diarias como supervisor de un supermercado. y con unos dos mil trescientos pesos guardados entre sus garabatos. La tenía tan suelta en los bolsillos como la necesidad del que se cruzara. sino que es ella. Llamamos un remise para irnos al Sporting. Llegaron. Se suponía. lo partía a trompadas”. Vital sacó un revólver calibre 38 y miró a las cajeras y a los clientes a los ojos. Paraná. repleto de comida. vamos a comer’. me dice: ‘Querés llevártelo?’ Me lo traje en una bandeja. nos subimos los dos y el pibito salió corriendo para engancharse. No sólo es una mujer a la que se acude si se tiene un problema con la policía. sí. «No de lo que robaba. pecas y gorro con visera. En eso salió otro pibe. Víctor se mataba de risa y le decía ‘apurate. Ese día andábamos los dos iguales vestidos. Me preguntó si tenía plata Yo tenía quince pesos y él doce. Sin embargo.” En un pasillo escondido de la villa 25 de Mayo. porque tenían “un dato” aportado por alguien del negocio. Entraron metidos en sus roles. tocó bocina. a pesar de tanto haber combatido las malas juntas de su hijo menor.

me dijo Chafas y no supe en ese momento que esa frase encerraba varios conflictos internos a los que luego me costaría demasiado acceder. Por ahí pintan ellos y la noche es de terror. teníamos la campera de cuero y el caño abajo con otro pibito que andaba laburando también. bueno. Le metieron un par de puñaladas. Yo creo que están muy resentidos. Ye no voy mucho para el barrio de ella. Son malos y atrevidos. Vos tenés que meter caño para darle de comer a ellos. En la casa de Chaías pasamos varias comilonas y fiestas. Chaías nunca aspiraba la bolsita de pegamento. O sea: si querés tomar merca. y me saludó como si nada: ‘Que tal?’. Chaías no podía cruzar entre otras cosas por el odio de su suegro.” Un chiflido se escucha desde del grupo que deja pasar la tarde en un rancho de enfrente. cuando sus hijos estaban junto a él. Así como debía estar presto a un ataque traicionero de ios Sapitos. En mi tercera jornada en San Fernando. “Estoy separado de mi señora somos amigos. el Chano. Luego con Chafas y el resto de sus amigos de esa porción de villa nos movíamos hacia la esquina donde pasábamos el tiempo muerto de un domingo o un feriado entre las visitas de otros pibes. En la puerta los muchachos de la villa se juntan y miran al trío que formamos contra el paredón. Hasta la esquina solía llegar María con los nenes para dejárselos un rato a Chaías y al resto de la barra. corte que te dan una puñalada por la espalda. ellos son malos. Por eso ayer vinimos enfierrados. La otra vez pasé por ahí y estaba en la esquina el chabón que más bardea. Allí una mujer nos vende sándwiches de milanesas gigantes y cerveza que ofrece a través de la ventana de su casa. Allá venden mucha droga. una banda de lo que en la villa llaman “ratas” o «rastreros”. Ayer mataron a uno ahí. “Me llama a mí”. Algunos poníamos el asado. ‘dejala’ o lo que sea. a veces pasa un tiempo largo que no veo a los bebes. Orejita. su padre freía unas riquísimas empanadas de carne. Y por la espalda tira la gorra”. y entre los chorros y los transas está todo mal. Pero no todo el tiempo porque a veces me ve con alguien y le pintan esos berretines de pegar Pero no me lo dice a mí. Pero hasta ella misma le resultaba peligrosa. el Tripa. no podía aparecer ya por la villa de donde es su novia María.bautizaron Víctor Manuel. aquéllos nos tienen ganas. Y así todos los días. Y se paranoiqueaba con los dos pibes que miraban apostados en la entrada de uno de los pasillos de la San Francisco. no viene y me dice ‘qué te pasa’. “Orejita —alertaba al chico que lo acompañaba con otra bolsita en la nariz—. Una sola vez probé un trago que me resultó venenoso: sentí casi sin mediar tiempo entre el trago y el mareo un súbito embotamiento que me dejó perplejo ante la lentitud y la extrañeza con que transcurrió el tiempo después de beberlo. y algún picado de fútbol que yo siempre miré desde afuera. todo mal. Hay que cuidarse siempre porque estos giles te tiran por la espalda y te arruinan. según me explicó entre el sopor del poxi. padrastro de María. pibes que sacados por las pastillas roban en el mismo lugar en el que viven.” Habían tenido un encontronazo con los Sapitos. Estuvieron mal adentro y quieren revanchear con la gente. . Ya veces te da por las bolas tener que chorear para los transas. son transas. Hay gente buena y gente mala. Circulaba una jarra o un enorme vaso con vino y alguna pastilla de Rohipnol o Artane que los chicos sólo me ofrecían al comienzo. En esos días Chaías no podía caminar por cualquier sitio en su cada vez más estrecho continente. En esos momentos. no. Chaías gastaba los últimos pegotes que quedaban adentro de un sachet de leche vacío. va y le pega a la mina. las cargadas al peatón. ¿a quién le das la plata? A ellos. Pero no me confío porque son traicioneros. “Está todo mal. nosotros apoyados contra un paredón ante una canchita donde jugaban varios chorros y un policía del barrio. porque capaz que vas para allá y corte que te bardean.

Frente y Manuel le disparaban a la vecina cabeza. La discordia continuó entre los de uno y otro bando en las puertas del Elepé. la mirada torva. camino hacia su casa. “No sé ni cuántos . Enloquecido por el consumo podía sacarles las plantas del balcón o lo que llevaran encima. salieron los otros. Ahí se quedó agazapado. el viejo ladrón que el día del fusilamiento ante la horda policial quería arrancar las chapas del rancho en el que yacía su amigo. los centavos para pagar el transporte al salir a trabajar. Él esperó que el grupo se prudente distancia. y nadie sabe exactamente cómo se armó la pelea.dinero Pero sacaron las armas. y nada le faltaría esa noche para dijo algo. cuenta Mauro. El Frente moriría frente a ese terreno baldío treinta y seis días después del último combate con el Tripa. vos”. El Tripa era la antítesis del Frente Vital. torciéndole el brazo. Otra en el campito. O de sacarle la bicicleta a un Para mí siempre fue por la envidia. y bien formada. lo quería turrear. Los Chanos salieron al Tripa. en su locura.” Tal como luego lo haría Mauro para salvarlo a él. ElCoqui Tripa se Había burlaba a ido con sus amigas y por esos contactos conoció a Laura y a Mariela. el cinto. Intentó medir el límite del Frente. pero sobre todo también. porque el Frente era el Frente y él no era nadie. por hacer exhibición del poder que le otorgaba la impunidad. en uno de los enfrentamientos con el Tripa. “¡Salí rata! ¡Sucio! ¡Ortiba! ¡Policía! Te voy a matar!” Dos veces se tirotearon en los pasillos de la villa. tenía en los bolsillos. El Frente le disparó primero. Había Nadie robado. El Tripa “respeto” no para con los de su misma clase. no se bancaba la chapa de Víctor. como en las películas del Far West. quitaba. de punta a punta. cerca de las vías. el Tripa era el que les bajarle la vista. Si el Frente repartía el dinero robado financiando la fiesta de cada fin soportaba el carácter desafiante de Víctor Vital. el Frente se subió a las chapas de un rancho para desafiar a su enemigo. “Como amparado en su inmunidad de soplón de la policía. elcumbia Tripa estaba en la que le esquina. a tirar ninguna a ellos Paola. pero jamás intervienen en los movimientos ilegales. de y Luisito. Los tiros se con petardos de las fiestas. hasta que lo cansó. Elpelirroja Frente retrocedió layesquina la San flaquita Francisco. recuerda qué. con los parientes cubriéndole la a retaguardia. Bailaba como enloquecido. Hasta que llegó un momento en que el Frente le dijo en la cara: ‘Yo te voy a cagar a era un tiros a buchón. Fue inevitable que en el transa creciera el odio al pibe qüe se ganaba la voluntad de sus vecinos con su demagogia de ladrón dadivoso y su talante de predicador del Las peleas comenzaron como debe ser. Los hartó con la violencia cotidiana de sus aprietes y de sus robos miserables. cuchillo en el cuello a un chico de trece años para sacarle la campera. Frente a la villa 25 hay un barrio de monoblocks en el que viven familias de clase media baja que intentan diferenciarse de sus vecinos villeros. una bailanta que hasta hace un tiempo estaba en la ruta 197. Apuestan a que al actuar como testigos ciegos y sordos se les permita una vida tranquila. una de sonrisahasta ancha dientes de grandes. El Frente Vital fue el único ladrón de la zona que lo enfrentó y le escupió el piso gritándole que lo adulaban a él. a éldefender miraba más que a el primer pasillo la villa 25. Pero el gritaba. Le gustaba. no los dejaba afuera de su radio de acción. lo sacaron del baile. Ven. Llegaba el Víctor y pibe de todos diez. Al principio eran frases gastadoras. Pero el Tripa. Ella era de laapuntándole villa Santa Rita. Mucho menos la popularidad. El Tripa era capaz de ponerle él unsupuestamente era el más tumbero y nunca fue nada. El Tripa salió entonces del pasillo y hermosa al cruzó moverse y sonreírle cada el vez de esa manera. Paola se quedó a un costado con el resto de las chicas y terminó de fascinarse con Víctor cuando lo vio enfrentarlos. en una esquina. al campito. El iluminar Tripa se la oscuridad de escondió en los quince pibes de y pibas que bailaban armando una ronda. se los excluya del robo y la extorsión. Entre todas ellas. No toleraba su desplante. A Víctor lo agarraron de atrás dos de seguridad y arrastrándolo de los pelos. Y la policía se hizo presente. “Ahí se empezaron a agarrar y el guacho le demostró que no le tenía miedo. la billetera. Con sólo mirarlos y mostrarles el fierro siempre cargado debían entregarle las zapatillas. lo poco que tenían. desdela Quimo Costa y Pinto. “¡Tirá confundiera gil!”. Del otro lado. la manera en que lo miraba de sin semana o los pañales y los medicamentes de los hijos de otros pibes chorros. Fue el 31 diciembre. la demasiado fija. Tras él. le en el marasmo de de bailanteros desbocados y confundían la agarró de laslos manos como sacándola a bailar. No se meten. y de repente llega el empujón inapropiado. roce llama al roce. El III Capítulo El cuerpo de Víctor Vital se mecía quebrando cintura al ritmo de la colombiana Frente ibamacizo por la Berutti.del odio de la villa por su actitud de mandamás cruel.

a pesar de que son mujeriegos. —Yo una vez pasé toda seriecita: “Hola Frente. Yo lo quería matar. ¿Cómo te va?”. perfumado. mucho amor. Sobre todo a uno que es de por acá cerca. “Nosotras cuando empezó a irle bien con las pibas decíamos ‘mirá el boludo este. pero éramos muy chicos. Sotello!’... «Es que era culón”. se enorgullece. dice María.” Laura. una tercera ex noviecita del Frente.. Yo estaba acá un día y lo llamaban por teléfono. con Sabina. Ella lo iba a ver a la San Francisco. Pero era muy bueno de corazón. ella le contestaba “culo negro”. tan boludo que era y al final se las volteó a todas”. Desde los trece que se fue enganchando con . “Yo tenía diecisiete. las dos con el culo caído. cuenta Paola.. “Y al poco tiempo allá atrás —por la villa 25 — le empezamos a decir ‘culo negro”. O como después nos decía con la Negra. una de las pocas chicas del grupo que no pasó por sus brazos.. y él creo que era un poco más chico que yo.. Comparten las anécdotas de sus amoríos con él sin recelo. pero no. María y la Negra. dice Laura en la reunión de compinches y las chicas festejan. a visitarla bien peinado. “Él se las arreglaba para que no se le juntaran y si se juntaban se hacía bien el estúpido”. “las Melli”. despojadas de la envidia profunda que podría animar a las ex novias de cualquier hombre que aún estuviera vivo. Y bueno. como alguien que luego sorprendió al pasar al lugar de los ganadores. Claro. ¿cómo era que me decía? —quiere acordarse Laura. hasta que pudimos salir corriendo”. ríe Laura recostada sobre la mesa de la casa de Sabina donde ella. ¡culo-caí! ¿Y vos?” Y ahí me quedó. a ese escalón superior en el que se ubica el que tiene vida de ladrón y logra el respeto de los vecinos con su conducta en el interior del propio territorio. Le decía que le iba a romper la boca. era más grande. nos fuimos alejando un poco. Él empezó a ir a su casa. Pero él los invitó a pelear. Sabina la escucha y se entera de esos pormenores que a ella le estaban vedados.. y si me dicen ‘de Leo’. en el sentido de que no van a las manos. porque yo lo había agarrado de la mano y se los saqué a la fuerza. Pero las chicas lo recuerdan al comienzo como “un boludo”.. — ¡Culo-caí! —gritan todas las otras a coro. dice María. ¿cómo te puedo decir? Era muy mujeriego. Después salimos corriendo porque tiraban balas de goma.. Eso para mí valió mucho. mucho cariño. se lo quisieron llevar. “un chiquilín”. Yo. pasamos unas fiestas en mi casa. la mejor amiga del Frente. se acuerda de Paola porque cuando Víctor le decía “chueca”. Y después no sé por qué nos alejamos. El Frente no podía cortar fácilmente ninguna de sus relaciones. —Y a mí me decía.. rememoran sus aventuras con el mismo chico. Y vinimos para acá”. “Bien. A veces pensamos en hacerla abuela a Sabina. Yo siempre le pregunto a la gente ‘¿de qué signo sos?’. con un bebé en los brazos. Las chicas se ríen del Frente como en pequeños actos de inocente venganza. hasta que aparece por allá por la punta con Paola gritándome ‘Eh. hacerse de ese carácter y esa fama que lo llevó en tan poco tiempo a cierta cima dentro del barrio. dieciséis. ríe Paola.. en la misma conversación de ex novias del Frente.vigilantes lo habían fajado ese día. de edad.. mucho para dar.. Se pusieron de novios. Él las conoció a casi todas cuando era un nene de primaria con el brazo enyesado y fueron viéndolo crecer. “Pero esos noviazgos de que nos veíamos a cada rato”. una pelea viene. Laura y Valeria eran las que aportaban las coartadas de Víctor y sus varias novias.. entonces una pelea va. en combinación de tonos. “A mí esa mañana los pibes vinieron a decirme que al Frente se lo llevaron preso y yo me quedé preocupadísima. pero son cosas del destino. porque fue el único novio que tuve que me supo tratar A mí me tocó mucho lo que le pasó. yo digo ‘el mejor signo’. Pero él estaba muy contento de que había peleado y zafado. Porque saben tratar a una mujer.

el hermano de su padrastro. Me traicionó y lo cagué a palos. a la vuelta de la mía. Ella entró con los bebés. con quien se vio hasta último momento. María no parece hacer más que reiterar esa vieja traición. Anoche me fui al baile y él no estaba.. si no se hubiese sacado el bebé. te llega. con su cuerpo moreno y largo. le di. Chano. “Y si agarra a alguna piba que anda conmigo ya la quiere agarrar para pegarle. la había llamado especialmente Chaías porque quería que conociéramos a sus hijos. pero donde me buscaste. de manos fáciles. y al poco tiempo la novia del amigo. salimos como a las ocho de la mañana y vinimos como a las nueve de la noche. yo pensé que íbamos a volver más temprano. Como que ni lo conozco. y ahí. María es una mujer de genio corto. hasta que un día pasaba por el frente de su casa. La dejé caminar. Pero bueno.” «Ella se dio como ocho puñaladas en la panza la última vez que yo la dejé”.. Yo la conocí en la casa de Sabina una de las primeras noches que cenamos en esa cocina donde la televisión siempre está encendida. es el destino. le tiré un piedrazo y le rompí el vidrio. Lo que pasa es que yo soy buena. No faltó quien le contara que lo habían visto con otra. se dio la dialéctica de ser un día la novia. con algunas huellas moradas de lo que fue la última gran pelea con María. María quedó embarazada un mes después del asesinato del Frente.. En ella. todo lo que quieras. El le mintió. me contó Chaías. cuando ni se la pensaba. el flequillo Stone. es así ella. la que más repulsión le causó fue Belén. Del rancho en el que vivía con Chafas y su familia María se volvió al de su madre y su padrastro. pero por ahí. Se conocieron una noche de domingo en el Tropitango y al día siguiente Víctor caía preso.” María. y mi mamá entreteniéndolo .. El verdadero padre de María sí lo estimaba y con él solían pasar largas tardes de charla. en realidad. “Ya nos separamos otra vez.. pienso yo. Aparte él está en el baile y yo hago de cuenta que no está. aguantátela.pasó. parece aún del ídolo muerto. Como no le podía pegar porque había rejas. Ella empezó a andar por la calle. le dijo que no saldría. para ir a visitarlo al instituto de máxima seguridad de Mercedes. a pesar del paso del tiempo.” María comenzó su historia con Víctor como una pequeña heroína. Anoche no fue y ahora no va a ir por un par de meses. Se confió y perdió. Los encontró en la cama que habían compartido. Silenciosamente... en este caso Chafas. Por atrevido. Y se ensañó con los dos. sean en realidad hijos del ladrón santificado. no le hubiese pasado lo que le pasó. el dealer que siempre detestó que se juntara con el Frente.. o él hubiese sido papá. porque el otro día le pegué. “Yo ya tenía ganas de darle una paliza. Pero las cuentas no dan. Sentía que no habría otro amor así por entonces. Víctor Manuel —como el Frente— y Joel. una de la veintena de veces que él fue detenido y encerrado. tranquilita. “Encima. Cuando te llega. Su madre pasó a casarse con el hermano del que era su marido durante una larga estadía en la cárcel. la cara angulosa. es la que más enamorada. Casi todas las mujeres de la villa reconocen que maliciosamente hicieron cuentas con los dedos de las manos para descartar la posibilidad de que los mellizos de María. Hace algunos meses Chaías tuvo que quedarse varios días en su casa. el silencio sobre una mirada tajante. y ella me burló desde adentro. esa idealizada novia en serio que le adjudican a Víctor. Después al tiempo le pegué. Somos así.” Entre las chicas con las que tuvo que competir. El padre biológico de María es. porque yo ni hola le digo cuando paso por al lado. María es una chica dulce cuando habla pero en ese tono casi lúdico que asume resuena cada tanto una anécdota en la que la violencia llega como un ramalazo irrefrenable. pero me da igual a mí si está todo bien o todo mal. y no de Chaías. nos arreglamos. que nos peleamos. y decidió escaparse de su padrastro.

pero nunca llegaron a los tiros. moto.¿Te Tu novia es mía’. era un viernes. no vamos a poder ir al Tropi. . Después abrió la la en que están peleados. entonces yo le dije que para el cumpleaños le voy a llevar flores. que teSergio presentes en puerta y se puerta que fue. En un Paola sueña todavía con el Frente. o de cuidarte. Sabía que estaba Sergio adentro. me vine a buscarlo a él. porque yo tenía una moto grande. ¿qué te pasó? Al final no vamos a poder ir a bailar’. dice el lo Frente que te apures”. ‘Bueno. Yo meVíctor”. y yo le conté a Sabina. porque choqué con la moto y mi prima llamó a mi novio. mi novio. al rato. así que hice pelota. él señorial y serio. que le dicen también Bolero.” la joda que asustaste. Había hablado con sus amigos. si vos. hermanito te espera y ella sale. de novios. Sergio seentonces fue a la casa de mi abuela..putearon y todo. mezclado entre sus hermanos. intransigente. Pero yo. Esa vez adelgazado treinta kilos en el último periodo de encierro. se quedó sentado ahí “Paola. y llegar a él parecía imposible hasta que una casualidad hizo que nos encontráramos. aunque ladrón. pero afuera no hay nadie. 1. Y raspada. Pero más que nada pienso que puede ser Víctor. yo! Salí toda torcida a atenderlo en la puerta. O capaz que siempre va a estar porque siempre soñaré con él. Pao. que él me dijo que siempre va a estar. entre quienes se lo recuerda no sin cierto misticismo de pequeño antihéroe bardero. en una oficina despojada. A veces iba a mi casa. ¿por qué no me dejaste manejar a mí la ella moto? Al en final la moto y la te multitud.’ El me pasaba a buscar por mi casa. Y Víctor ‘hola. Los “maestros” —que así llaman a cualquier empleado de minoridad los chicos encerrados— y también los funcionarios hablaban de él como un líder duro. un aire a Elvis Presley adolescente y desmadrado. alguien capaz de aparecerse. en y él está con manos en los‘Eh!. temerosa dela que la espera para pelearse. Y no llegué a mi casa. inteligente y de trato escaso y difícil con la autoridad.?’. ‘¿Para qué lo llamaste? ¿No ves que ahora va a venir Víctor?’. no?”. y Sergio con una cara. y decía ‘esto es vida’. que quería que le llevara una rosa amarilla. le Paola decía. entre los nervios después de que con esperar un Manuel y Simón se robaron el camión de La Serenísima y se lo regalaron a la villa me lo acuerdo a él año que y medio para conocerlo y mi desmemoria. Sueña que baila el manejaste Tropitango vos mezclada en ratito pensando dijo que yo había estado con él enaltoparlantes la moto. vino Sergio. caíste’. “Sueño con él. Una vez yo había venido para acá.” 1. siempre estoy’. siempre tuvo un corazón groso. con una para cara de traste terrible ya ellos salieron remise y éllas pasó a gritarle: Bolero cornudo. Nos fuimos a dar un montón de vueltas. yo no podía creer. El día en que lo vi. tu novia recriminarle que se fue bailar sin él. como en ese autorretrato al óleo hecho sobre la pequeña mesa de un yogures. de ser alguien superior Cuando por la conocí a Simón. Y me decía: ‘Siempre voy a estar. porque yo soñé su madre. O creo que es mi primo. Yo creo Capítulo IV que él puede ser una presencia especial. estaba toda Conmigo estaba mibailando. No sé si será verdad.. y él se tomaba un bebible. Hablaba fuerte a propósito. ya me habían dicho varias veces que ese chico experto en asaltos y fugas había manera superior que tenía de ser en vida. Se la acusa del porque homicidio de mi primo también lo mató la policía. ella sigue y otra arriba de la vez. entonces pienso ‘ahí está’. y a él le encantaban las motos. quedé hablando con ellos afuera. entonces. la otra vez soñé. Y mi mamá me dijo que cuando soñás con un fallecido es porque quiere que lo vayas a ver. ella sale. y al rato vino Víctor con Manuel ¡ay. lo idealizaba casi tan ancho y poderoso como en las fotos que también se había agarrado un yogur y se sentó ahí en la esquina. Lo dejé y me invitó a bailar a la noche. Me dijo: ‘Qué lástima. pabellón del Almafuerte en el que mira con un destello dibujado con precisión sobre el marrón de la pupila. pero a veces estoy en mi casa y se escuchan ruidos. Él. Miraba cómo los chicos se tomaban su los madre y sus hermanos me mostraron. sí. una amiga de su edad y su madre... en ruta. yandando de pronto por los selo escucha: “Paola. Soñé que yo iba a verlo al cementerio y él estaba parado y me decía que le gustaban las rosas amarillas. sueña con que se van a comer un pancho juntos y después vuelven al baile de la mano. Paolaafue detenida por orden de un juez de San Isidro a comienzos de abril. y abría la puerta el otro. Yo le decía ‘¿cómo vos estás acá. no lo podía creer. bolsillos y una sonrisa enorme: estaba “¿Viste conmigo ente la hice? moto. hacía ya dos años y tres meses que estaba preso en un instituto de máxima seguridad. asesinada mientras dormía de un tiro en la cabeza. se escuchan cosas. Me saludó con desconfianza pero apretando la mano como a un revólver viejo.

Durante su internación hubo un momento en que comenzó a engordar como si el tamaño de su humanidad lo fuera inmunizando contra las balas de la policía y los «embrollos” de la villa. se hicieron famosos. La Esperanza. Al Frente ya lo habían matado de cuatro balazos de 9 milímetros que le silenciaron el grito de “no tiren. empecé a sentir ‘el Simón de acá. hasta que se revienta algo.” Su sobrenombre. “De repente. la Santa Rita. Sus amistades también: Simón es uno de los chicos que en la época dorada del robo callejero. en tatuadora de comisaría y después en instituto. con otros que le dirigieron la mirada equivocada. las veces que sintió que se le nublaba la vista y que eran esos los últimos minutos de su vida. “salía a trabajar” con Víctor “El Frente” Vital. merca y chicas. porque el chabón ya tiene un par de viejos largas. Simón era algo así como un ejemplo de fortaleza. Se sorprendían al encontrarlo en su celda concentrado en la lectura de algún libro sobre el Che. los institutos de todo el conurbano y los pasillos de la San Francisco. En todas tuvo un rancho de amigos que lo aguantaron más de una vez. Él es más chico que yo. Porque el chabón ya mucho tiene antes de convertirse enpinta cantante millonario yél en un ladrón demasiado joven con códigos de broncas los esa mentalidad de que embrollo en cualquier lado. la Treinta. quizás uno mismo. la mente en algo diferente al dolor. San Pablo. de verle la mirada tranquila de alguien que no siente deberle nada a nadie. en repartijas generosas de botines. sin darme cuenta. contar sobre la calle. al mucho Tropitango. Simón pasaba una tarde tranquila de viernes. guetos de pobreza de la zona norte. La idea que los Otros ladrones tienen de Simón es la de alguien capaz de despreciar los beneficios mínimos con que suelen premiar a los pibes presos para desafiar a la autoridad en busca de cierta dignidad. y la tibieza húmeda de la sangre empapándolo. sintió cierta levedad en el cuerpo. una hoja de marihuana.Para la mayoría de los chicos que habían estado con él en alguno de los por lo menos veinticinco lugares en los que ha sido encerrado desde los trece. y la gorra te empieza a junar hasta que sos un número fijo. el santo de los pibes chorros. Ahora debe tener diecisiete. La primera vez que nos vimos lo único que alcanzó a contarme fue uno de sus amaneceres. Simón ir esa noche con Mariela. bailanta. una de esas veces en que de pronto. Cómo era? planeaba El era entonces como siempre. la 25 de Mayo. loco. tiempos. el devenir de violencia. y su nombre completo. el Cabe siempre fue un pibe que anduvo en “problemas”. como si lo hubiesen pinchado con unas agujas de coser. dice. Es loco de el pibe. entonces. Yo a veces lo muchachos llevaba para mi y le pedía que dejara los fierros conocía porque no desde que era un pibe. el Tropi era el plan de losadonde fines de semana: Y él va reEntonces seguro con los fierros en la mano vaya. en varias se tiroteó con los que osaron cuestionarlo. Santa Rosa. mucho mejor que con la que le habían estampado la “M” de “MADRE” y ios cinco puntos enormes que significan “muerte a la yuta”. Alvear Abajo. un blanco móvil interesante. Cuando laburaba con él. Creció endureciéndose en las comisarías. la Cava. Apenas nos vimos me no. su novia dieciséis. uno de los chicos más sabios en la pena de pasarse toda la adolescencia recluido. o con auténticos enemigos. el Simón de allá’. Los funcionarios de los institutos en los que estuvo preso me contaron que su fama era tal que solía haber personas que al visitar los lugares pedían verlo para ratificar el estigma que sobre él pesaba. Al fin y al cabo era vecino de ios de lacasa nueva cumbia. nos entregamos” cuando Simón hizo uno de esos movimientos que lo llevan a uno a no parar de cometer errores durante un par de días. pensando que se tomaría un par de pastillas apenas le terminaran de dibujar ese dragón alado en el pecho con tinta de la buena. especialmente la de San Fernando. A Pablito Lezcano lo más cuando está empastillado. contó que Pablito había enseñado a andar en bicicleta daba que los llevara todo el tiempo y él ‘pero porque por ahíle pinta embrollo’. la parte en que ya no recordaba ni su nombre. una cobra. Entonces. un valor en sí mismo. él tenía trece y yo fondo. ci nombre del En palabras del propio Simón. El sonido del motor de la máquina preso. Simón tenía tantas caídas como para que su porte y su cara fueran para la policía. no le queda otra.” Simón reconoce que solía haber dinero para colgarse una jarra de Fernet con Coca y varias pastillas de Rohipnol en el . “Lo conocí amigo muerto con letras de molde y sombreadas: FRENTE. Pude verlo levantar las cejas vehementes al. sus ocho tiros en el cuerpo. cuando los pibes todavía podían dilapidar pequeñas fortunas en noche.

que venía de estar preso. Cuando me lo contaba. las cinco y media. cuenta Simón.Manso se ha visto cautivo del mismo sino: permanecer la mayor parte del tiempo preso. apenas lo vio sentado. El pibe traía un ladrillo en la mano. incluso ya un par de históricos rivales. que andaba en problemas. no paraba de balbucear fuera de sí que él tenía respeto. como un abanico hacia adentro de ios ranchos. La familia de la niña acusé a los chicos ante la justicia. que se la bancaba. acuciante. “Llevate tres revólveres”. madrina de Simón. mostrarse como un jefe sin serlo. y Estela. No pasaba demasiado tiempo afuera desde que comenzó a caer preso. repasa su madre. que es ni más ni menos que «hacerse el ioco”. Cuando llegaron al barrio a buscar las armas en una de ésas quedó solo esperando al Cabe sentado en el lugar del acompañante. Simón pensó que saldrían para el Tropi pero era muy tarde. Bety. Cuando se despertó eran como las cinco de la mañana. Los del barrio se habían vuelto. me hablaron sin dar detalles del «dt de la nena”. miraba hacia los costados cada tanto y vigilaba que la calle estuviera tranquila. recordé las veces que Mati. te pasa?! ¡Andá p’allá! Pero el pibe avanzó. Salieron juntos. maté a una nena que jugaba a la mamá en un rancho cercano. Siempre”. le dijo Simón y siguió con ese leve ardor en el pecho que le iba creciendo con los minutos. Mariela y dos amigas estaban alrededor de la mesa de la cocina hablando con la madrina. justo donde empiezan cuatro pasillos juntos. con ios amigos. muy embroncado porque no íbamos y me había dormido la noche . Andaba enun auto robado. recién cargadas. Pasaron varias horas y unas cuantas pastillas hasta que se enteraron que en el tiroteo una de las balas. le causaba el malestar de una pérdida difícil de medir para quien no sabe lo que es ser un reo. con su chica. y a los catorce. en amenazas. “En eso éramos iguales”. volvió a la villa 25. Se enojó. y por allá vino corriendo el Cabezón Manso con las dos pistolas que habían ido a buscar. amén de la Policía Bonaerense. “Estaba enojado. Se quedó dormido. para que le consiguiera más fierros y lo acompañase. así al pasar. —Aguantá guacho! ¡Pará un cacho! ¡Qué. hablaba. el Cabe le dijo. así que perder una noche deseada. jugarse la vida. que el Cabezón ya tenía el pie a fondo en el acelerador y las ruedas del Audi escarbaron en el barro de la villa. abundar en insultos. Ese homicidio le significó no pocos problemas a Simón y persigue todavía hoy a Manso. Miraba por el espejo retrovisor. dice Simón. caía otra vez. su madre. Estaba más desesperado. perdida. Por eso. “Prestame un par de fierros”. Ese día regresó a buscar también a Simón para que lo bancara. su hermana. ni siquiera recordaba cuál. “En esa época se escapaba un lunes del instituto y a la semana. «El pibe se acercó al auto a correrla de loco”. con las primeras pastillas de la noche encima. Por eso él. el arrojo. alguna vez había tenido con él un entredicho. Allá afuera tenía una breve pero contundente lista de enemigos casuales. unAudi. el día que llegó a la casa del tatuadór en la villa. así sin más que una indicación breve sobre el “par de tiros” percutados. Simón dice que nada les hizo pensar después de ese breve tiroteo que había algún herido. exagerar la valentía. En menos de un cargador el pibe quedó tirado. Al rato vio que se acercaba un pibe. lo vio tan doblado y con las armas en la cintura que lo convenció de que se tirara un rato en la cama. En el camino habló con Mariela y quedaron en verse a la noche para ir al Tropi. Apenas alcanzó a escuchar ios tiros. Simón con el dragón fresco bajo una remera negra. le pidió agitado. Pero cuando llegó al rancho una de las hijas de Marga. Hacía dos días que no dormía y las pastillas le habían convertido la ansiedad en una herida ácida. Lo llevó en el caño de una bicicleta uno de los siete hermanos de Manso1 a la casa de una mujer que desde que era casi un niño le daba protección. rebotando en el revoque grueso de las paredes y en alguna chapa que otra. No pasó ni una hora hasta que Manso volvió.

que no les iban a vender nada. desde adentro Cuando iba por la mitad del pasillo ya no pudo “Las piernas. no pasa nada. Yo estaba adentro. pero no es algo que yo haría porque sería pasarte de bando. pasillo. las Toras. cuya ganancia entonces es sólo del transa y de la policía que lo protege. vos sos el Manso! dijo a Simón. en la casa de la Estela. Los chicos de la 25 y la San Francisco y los Toritos de Santa Rosa se conocían hacía ya tiempo. el camposanto. Les vaciaron los cargadores a los dos revólveres. Simón y un amigo fueron a buscar esquina..es el Simón! uno de los tiempo Toritos a lo rectificarse encañonó en la sien. Ésa es una antinomia extraña en la que de fondo se juega el resentimiento del consumidor que pone el cuerpo. que cada uno haga lo que haga. Les dio hambre. Sentí que tiraron pero no sentí que me —jQué me importa a mí! ¡Si vas a arrancar. confundido. “Los Toritos siempre fueron transas y a los transas no se les tiene ningún respeto. Dibuja la Los dos amigos creyeron en la paz negociada. apenas me levantaba.para cada uno. Pero El lo tiroteo habían podía agarrado desde atrás. frente al cementerio de San Fernando. yogur líquido. Terminó refugiado en un rancho. Otra en vez les sintió iban a prestar una Jtaka un robo que hacer a la tarde. En ese Flashearon”. Como esa noche los Toritos no quisieron venderles. Por eso fueron a la Santa Rosa. Apenas pisó el pasillo. “Les dejamos lleno de agujeros el rancho”. Detrás él. para conseguir la liquidez que requiere comprar la droga. cartonero como su madre. Ellos —Eh. como escudo humano. varias de estas rivalidades estructúrales se jugaron cuando el Cabezón se paró en la puerta del rancho y escuchó que de adentro le decían que no. Después lo tiraron al piso. Llegando a la casa empecé a caer. sin ton ni son. “Me mandé para un pasillo. Simón pasaron quedó en el el suelo. pero esa circunstancia azarosa no responde sólo a la parsimonia con que cada uno trate al otro. dice Javi. Youno seguí caminando por un pasillo largo. arriesgando la vida. que no entraran a buscarlo. instante les dijo.” El que apuntaba a Simón estaba por callarlo decaminar. Los Toritos no tuvieron tiempo de discutir. me vi todo sangre en los pies. se paró. y empezó a disparar buscando una salida. pasillo de los Manoteó el revólver. la villa Santa Rosa. Se quedaron tomando de su propia mercancía y cuando amaneció ya habían juntado suficiente rabia como para darle curso a la venganza. Toros. por un costado de del fusilamiento Simón escuchó los gritos y salió a negociar. «A mí me fue a buscar la madre de Manso —cuenta Matilde—. Yo en ese momento no estaba Entre dientes. Al Cabezón le dio ansiedad por “rescatarse” de las pastillas y calarse unos tiros de la cocaína que en uno de los ranchos de los Toros se compra día y noche. Fueron tres un tiros. . Pero los Toritos esa noche no durmieron. Simón un 38 y un 32 en lay cintura. se quedan ahí vendiendo porquería que le arruina la vida a la gente. hacia rancho elno que posición de uno Manso. Esa noche. En el rancho de unos amigos tenían ropa limpia para cambiarse y salir a una bailanta de la Capital. arrancá y tirá. otroSimón gritó. el resto de la familiaapareció apuntaba como un pelotón Sin darles antes de matar a de uno que no era el Manso. En querían el desbande que produjo Manso. alejado del delito desde que salió de la cárcel. porque era a la mañana. dado. el otro masticando un sándwich. comocaótico. si hubiera estado allí agazapado. recostado tuviera. Simóñ dijo: drogado. pasillo. Las balas silbaron cerca de las hermanas de los Toritos. salieron corriendo a una—le casa. rogándole al Frente Vital que no dieran con él. Simón dibuja en un papel el dejar mapa bajas de en ambos bandos. Y le puso un pero fierrosin en darme la boca. Después. Les vendían o lesbajaban el rancho a tiros. Disparaba con dos“Qué pistolas al mismotiempo. Tenían plata como para comprar lo que se les diera la gana. se fueron a dormir. Entre ellos no había habido tiros. un tiro cuando en la punta delsentía. Ellos que podrían hacer la plata robando.” sobre una cama. tan cerca de la tumba del Frente. él en el las balas que le cruzaron las piernas. el Cabezón los amenazó. los hombrecitos pequeños que se cruzan. —Ése no es el Manso! ¡Ése. Los Toritos decidieron simular una tregua y se alejaron. menos furiosos. ya no ser el que eras”. no recuerda cómo fue que lo rescataron. Yo no digo nada. se acuerda Simón. Del rancho en el que paraban Simón y el Cabezón salió uno de ios dueños de casa. Simón midió la tenía distancia entre su mano la pistola apretada el jean y la cintura. la dirección de las comida. estaban a pocos metros. cuenta que me —Vos sos el Manso? ¿Vos sos el más guapo? ¿Sabés quién soy yo? ¡Yo soy de la hinchada de Tigre! habían Le corrió apenas el caño del arma.. ¡Qué vas a hacerte ver!? dieron. poniendo caño. Y sin pensarlo por que lo habían herido. distribuidores locales de “merca”. los senderos. la Caminaron tomando unpiso. no las era como si no de la las villa. balas. Detrás de élentre varios preparaban las armas. pasa? No. dealers. no para se dio cuenta. sino a los reveses de ser unos ladrones y los otros transas.

sin importarles lo ajeno del terreno. La mujer golpeó las manos a la entrada del pasillo que termina en la casa de Estela. En la esquina empezó a llorar que me quería encontrar porque lo habían matado al Simón. dice. Matilde le preguntó qué pasaba. Y mismo tiempo es y un hacia delante.en la esa posibilidad de un entre los mimos. encerrada. “Mataron a tu hermano en la Santa Rosa”. marcando el lugar. Entre quejidos lo acercaron al auto policial. No tenían idea sobre la manera de desandar los pasillos que habían transitado. vayan a buscar las Bersas que vamos a hacer mierda todo! —gritaban las Toras pidiendo que —Lo llevamos en el patrullero! —dijo entre dientes. “Cuando escucho que lo habían matado allá en la Santa Rosa. en la villa La Esperanza. “Nada. Era mejor ayudarlos que combatir la práctica del robo. y afuera los Toritos combatido. —Las Bersas. Matilde le acariciaba la cabeza. La idea del final no era desconocida para ellas. Yo estaba lavando. Lo salir protegida por la ley. Iba Cabezón. Eran voces de mujeres. sin saber que su madre y su hermana Andaban en un Falcon verde. Gambeteaban con un ojo en la La idea de pelota y el que Víctor Vital puede proteger de las balas se confirmó para los creyentes con aquel incidente otro en la en calle. buscó las armas. Matilde quiso cargarlo junto a Estela. y salieron a rescatar a Simón del peligro. mami. el atrevimiento de meterse en territorio de otros. con la cara roja. dispuestas como siempre a salvarlo a punta de empujones. En el laberinto por el que buscaban sin que nadie les diera una pista descubrieron una huella de manchas de sangre. No quería creer que la noticia era cierta. enfilaron por el primer pasillo que vieron. y se de durmiera morir en cualquier otro por una insignificancia. a los tiros. Apenas si podía hablar. armado con un revólver que tenía un defecto. del derrame de sangre. una pelea lo que menos ahora cuenta como una aventura. ahí salimos nosotras hechas unas locas. no pudo. debía correrle el cargador después de cada disparo. Y entró por su hijo. Matilde no vio más boleta a salida que cualquiera. Cuando aparecieron desde el extremo de la calle salió el Falcon rojo de uno de los Toros. No sabían cómo encontrarlo. las segundonas fueran por que las ametralladoras. su hermano. estaba asumida ayudó como un muchacho. estaban jugando al salvando solas. esta vez definitivamente muerto. Salió a atenderla Javier. como dándole una orden al bonaerense. Pero cuando intentó sostenerse él mismo. Dos mujeres le daban agua. Pero en esa situación. nadie te va a mandar al frente. le dijo y se fue corriendo. Podía escuchar las amenazas que venían de afuera. nada”. que antes de rogarle se le vomitaría la tumba. Javier les Manso y otro pibe de la 25 lo secundaban con dos revólveres. la impulso mano süave tranquilizándolo porque no moriría ocasión. pero Simón pesaba demasiado. Las Javi y con Manuel en algún momento podrían enfrentarse a sus cuerpos yacentes. un incremento del riesgo. La idea de que con el Simón. escuchó. Entraron a la villa en chancletas. intentaban asistir al herido. Por la calle que hace de costado izquierdo del cementerio de San Fernando entró Javier. a Simón. diciendo que si se les antojaba hacían acá para allá. Siempre Matilde los había repleta de trastos. humedad y que al la lluvia. Entró a la pieza. agarraron con primero de la espalda como para arrastrarlo. Las cargó. por un desacuerdo. entre las dos. al haciendo del pasillo su sitio.La mujer venía preguntando por mí. “Ahí estaba éste. porque es así. Lo imaginaron otra vez muerto. Subieron a un remise. Las Toras miraban desdese unhabían poco más allá. como si no sospecharan que ellos iban a volver por Simón. tan sentenciado en esos días por enemigos de otras bandas y por la policía. pero por la que alguien había llamado a la comisaría. como a un madero viejo hinchado por la estaba asumido que los chicos eran ladrones. sonoros cachetazos que no y no la dejara. Los vecinos les contaron. de gritos escupidos. Lo tiraron atrás. Entraron. El lugar era oscuro. Seguía más preocupado por cómo escapar de ahí y de la furia de los Toros que en curarse las heridas para detenerle la hemorragia. Nunca se había imaginado pediría por favor que la subieran a un patrullero. Los Toritos y su gente reagrupado en la cancha del barriolo Matilde enfrentó al policía. siempre había sido el enemigo uniformado el único al que no se le pediría jamás caminaban de compasión. Javier se bajó antes del auto y caminó hacia el campito. una cueva violenta estrechaque la de ellos. Lo izaron como a una bandera de hierro. Sin decir palabra Javier volvió al rancho. fútbol. lemorir daba en unos instante buenos y junto a un amigo en para un asalto. llena de risa por De pronto entró un patrullero hasta la esquina del rancho: había venido por otro tema. ni siquiera me cambié de ropa”. Matilde y Estela salieron a la vereda. cuenta Estela. de insultos. pero nadie le quería decir nada. intentaba rescatarlo a su manera. Mientras tanto en la otra punta Javier por peleaba por una venganza. En el auto avanzaba más la Santa atrás el Rosa. Hay todo un no alcanzar a cambiarse la ropa entre las mujeres de la villa cuando salen a rescatar a sus hombres o a sus niños.” Simón no se quejaba del dolor. Las siguieron hasta dar con el rancho. que no se podía levantar.” Por fin un pibe le dijo dónde vivía la hermana. .

con quienes no recuerda mayores en las Pero piernas. con Simón en el hospital recuperándose de conflictos. agente raso de la policía bonaerense. Javier corrió hacia el tíos.” Pedaleaba desesperado pensando en el milagro que volvería religiosas de a Azul. autocrítica después de treinta años. Decidió entonces apurar los planes que en secreto había logrado hacer con la dueña de casa como cómplice: huir las dos del casamiento obligatorio hacia el Tigre. sola otra vez. los dos fueron al secundario a sendas escuelas allí para él. preparado un arsenal. Matilde marcaría en su vida una agradecer curva que a su amigo muerto cuando vio a los patrulleros con las luces y las sirenas encendidas. Un. murió asesinado por un malevo cuando ella aún no había cumplido un año. Y otra vez volvió a sentirse ahogada.” Cruzó un cerco como una valla de competición y se refugió a la orilla de un brazo del río Luján. Matilde y su hermano mayor dejaron la ciudad para instalarse en el pueblo de la familia materna. cerca de y Azul. contra un alambrado al costado de la salida a la calle. Habían Chillar. vinieron los mellizos. Alcanzó a andar unos diez metros entre las tumbas. mantenidospolvo con el trabajo de juntar cartones en carros a si los de antaño. y decidió renunciar. Hacia los dieciséis. adonde Capítulo V los llevaban cada día en carros tirados por caballos. detectó una bicicleta como Fortabat.” Javier pensó faltó nada. Encontró ayuda en una prima casada con un gitano de Mar del Plata. en las criptas vecinas. Fue mujer y eso lo hizo un ser aún más detestable. Luego. Matilde tiene unas fotos maravillosas de esa época. nunca tiré me al Toro un par y ahí ellos se escondieron.tuvo que descartar el revólver en unos pastizales. “Corrí.” Partió para Morón. fiesta de quince. así que pronto me escapé. Llegó a vivir a la villa Garrote. de los dieciséis a los diecinueve. los tres tiros Hasta los quince estuvo con su madre y su padrastro. Quiso visitar a su abuelo materno en el pueblo. A Manso al otro un les bajaron el vidrio trasero del Falcon. para similares colmo. donde las refugiarían en la casa de los parientes de la otra. llegarían a buscarla. y esa idea de quedar prendida para siempre a mí no me gustó nada. por lo paraban. repicaban en el mármol. sin saber que ella también terminaría enredada con un amigo de la pareja. Las Y balas mientras ella se ganaba un salario. de aquella niña mimada a una mujer al frente de un hogar de seis hijos levantando para reprimir el tiroteo. no la dejaron. reconoce. La única alternativa fue ingresar como niñera de una pareja de médicos de Olavarría: prestó servicios durante tres años. No teníamos salida. para no vivir un segundo más en compañía de esa competencia intolerable de hijos legítimos. Él se enamoró.a recuperar esa presa que se les había escapado. Tuvo que volver con los gitanos. a buscarlo. Les disparó dos veces. donde ella es una reina pop con el pelo lacio y los ojos más verdes de la costa. Y al poco que nunca tiempo se podría escapar hasta que se dio cuenta que estaba ante la tumba del Frente. Hacían la digestión de la segunda cena cuando al rancho de Tigre llegaron los hombres de la familia despechada a buscarla. Y se tiró detrás de una lápida. manoteé la bici y salí.Al fin y al cabo no era la primera vez que Matilde enfrentaba el devenir sola. “El problema es que según sus tradiciones cuando un gitano se enamora no hay otra salida que el casamiento. Matilde “Le recuerda esa infancia de provincia como una etapa feliz. también gitano. A puesta Matilde y su hermano no les faltaron los zapatos. Hizo todo lo posible para marcharse. No era profundo pero ella no se animaba a meterse en el agua sucia del riacho por el pánico a las anguilas. Se acercaban iría. los abuelos maternos y los tíos criaban de a turnos a los chicos. Allí de por lo escopetazo menos su madre podría trabajar de planchadora en la tintorería de unos cementerio. era por la fuerza o nada. Pasaron eternos mudaron todos a Olavarría donde él era operario de la fábrica de cemento de Amalia Lacroze de segundos hasta que. sino también su suegro. En la cancha los jugadores corrieron a sus Itakas. “Ellos iban a pelear a morir par. «Ellos incluso me mandaron a jardín. Por vio eso las armas fuera de la ventanilla. Así que. Para allá partió Matilde. buen muchacho que la vio le tiró un tronco como si fuera una capa de antiguo caballero y Matilde cruzó hasta la otra orilla. Matilde recibió la pésima noticia de que se venía un después volvió de su maravillosa hermano en camino. hacia la casa de otra familia de la comunidad. así que a mí me hicieron saltar por el rancherío del fondo. por demasiadas razones. pasaban cerca de Javier pero no le dieron una sola vez. Ella se dejó llevar. Como dos o tres les tiré y se quedaron en el piso. Allí se quedó hasta que a los dos meses supo que no sólo su novio gitano. para colmo. Al día siguiente. Su amiga no alcanzó a escapar. Ella se quedó a vivir en el rancho de los . ‘os gritos y las peleas con el hombre al que finalmente le decía papá fueron insoportables.” Cuando tenía siete años su madre conoció a su segundo y todavía marido. En definitiva casi había nacido con ese destino: vino al mundo un día de 1957 en Mar del Plata y su padre biológico.

Yentonces por qué Manuel siempre me ha dicho que se lleva bien con su padre legítimo y que quierevolvían con las manos vacías se entusiasmaban en revisar lo que los nuevos ricos y las clases como recuperar su apellido. AsíJavier. confiesa vendían Matilde. Entre el Pájaro y él nunca hubo medias sonrisas. Allí se animó a hacer la denuncia por golpes. Los chicos se despertaron con los ruidos. Fuentes quiso recuperar a sus hijos. El romance complicarse. se enamoraron. Con su último sueldo de obrera en una fábrica compró los pasajes para volver a Olavarría a la casa de sus padres. Volvieron todos juntos a San Fernando. está todo bien. Por aquel entonces ardían cada verano los carnavales que sobre la avenida Avellaneda hacían bailar a todo Virreyes y aledaños. Él sería el padre de sus otros dos hijos. La fábricaVolvió cerró y a Miranda abandonarlo pronto y en también uno de perdió esos veranos. calle Avellaneda al fondo. nos llevamos bárbaro. cuando la calle Sarratea todavía no era calle y los de Cuando Matilde ranchos se se juntó con Miranda. en la ciudad cementera. en cambio. de Beigrano.” Matilde y sus hijos comienzo los gallos los cría y los hace pelear. entre Al frente. “Yo me acuerdo que piezas. aunque ya estaba embarazada por tercera. Eran épocas de recambio de beneficiadas padre Mario. Fuentes se enteró. Matilde decidió hacerlo desaparecer del barrio: lo mandó a Olavarría. especialmente al primer varón.«Decidimos a bajo costo. Dejó a los chicos durmiendo y marchó a la Otero. voy de accesorios a la del hogar. Se reconciliaron. pidió que la acompañaran a su casa. Lo inmovilizaron entre varios y lo esposaron para llevárselo. de andar desempleadas. le despierta todas las simpatías: “A mi viejo lo sigo viendo. Fue avanzada a la década del noventa cuando la historia de los Fuentes y los Miranda comenzó a buscar a su mujer y sus hijos. De la mano llevó a un policía hasta el cajón de la cómoda donde sabía que su padre escondía un arma cargada. casi todo lo que llevaban hasta la Entiendo Capital. muebles. con los al pájaros.los primeros que en la villa San Francisco. los dos empleos. tuvieron caballos y carros para salir a ci— Javier. Ella le hincó la tijera cerca del pulmón. que ha intentado hacer el trámite del DNI. Esperaba a Manuel. duró lo Hasta ese momento sostenían la casa con el sueldo de Matilde como operaria y el de Miranda que era que les llevó vigilador privado el primer y carnicero. Pasó casi todo el embarazo de Manuel acompañada por su familia. a la salida Julio de su trabajo y como apilador de maderas en un aserradero. conoció al Pájaro Miranda. La Otero es la comisaría de San Fernando donde luego sus hijos estarían más de una vez presos. Él es ayudante de albañil y además anda con los gallos. unquedó joven lleno de alegría tocaba una guitarra Ocho meses anduvieron de novios. para aprovechar. se acuerda ahora Matilde. escuchando y bailando ios de los depor él ylos pasaron años hasta que nació Era un bebé cuando Fuentes Wa comenzó a ver Wan Có. en la calle. Matilde tenía el rancho. Jaramillo Rosamel Araya. Estaba borracho el día de la última pelea. hacía los Matilde y deberes sus hijosyestuvieron a las ocho en y media las primeras adentro. los demás apuestan ‘y levanta la plata cuando gana el gallo de fueron él”. que tenía guardapolvos. que iba a la escuela. pibes al escapar de ios tiros de la policía. Matilde tardó apenas unas horas en trasladar lo poco que tenía a la casa de una vecina evangelista. y no tardó en llegar escoltado por su propia madre y una cuñada.a Hasta Matilde embarazada de que Estela. Javier tiene un recuerdo de ensueño de ese tiempo provinciano. Matilde nunca fue una chica de humores apagados. Fue en esas fiestas donde conoció Marioque Fuentes. Fue durante la mejor época de la murga en la historia de la zona norte. en el carnaval Fue la de la imaginación de una vecina la que les dio una alternativa. Fuentes se le tiró encima como un animal herido y furioso. hecho desde lo anoté a Congreso Manuel hasta Sucre. Sobre los fondos había una caballeriza que más tarde se transformaría en la entrada secreta tenía los para zapatillas. casarnos para revenderlos legalmente como y para ambulantes cobrarmeen lo que las barreras Fuentes de melos había trenes. filas nada excluidas. otra época. Él levantó la mano para azotarle la cara. Dijo que tenía miedo. Javier vivió con un tío rujear. Ellos hurgaban en esas sobras. casa de él. Los Iracundos. tres dos con y los siete años. “Volvíamos cirujeando. A como una diversión. Él comenzó a beber más de la cuenta. Se le ocurrió que podían comprar rejillas. Su por el primer impulso del menemismo tiraban a la basura. para lavar. después tomaba la leche. desparramaban por el campito que da ahora a un depósito. enfrentamiento. vez. de electrodomésticos. Apenas ella entró al rancho.” puestas en crisis por el . el día en que ella se cansó. y el niño nació casi con la democracia. Fue unaEra venganza”. En el corto tiempo que ella había demorado en denunciarlo Fuentes se había tomado un litro de vino. a otra mujer. salía a jugar un rato. y después ya para vivir de eso. los mirando hacia lo que queda de la villa después de la urbanización. Estela recién aprendía a caminar. Se amucharon en con la la casa que sepadres paseaba patios varios veraniegos y los asados.familiares ajenos. comoen hijo el de barrio Miranda. Así que “la otra” trajo a la pareja el conflicto permanente. Fueron en una estanciera azul. Daniel y trapos Gonzalito.

arrancándoselo a las vías y las ruedas del tren. los sectores andén”. Cuando empezó el trabajo de ciruja dejaba como para comer. todavía está la marca de sangre está en un mano en el coma profundo. el más grande.. oteando cada tanto si afuera rondaba “la gorra” que podía llevárselos en cuanto los registrara por portación de armas de guerra. Más tarde me explicaron lo que había pasado: Daniel. Nunca consiguieron que se traicionaran. Parecían ratones encerrados. Que podía evitar el episodio. Javier. El maquinista pero no con podría quiso tiempo. o lo escucharon. Pero El tren siguió la ruta siempre Javier tuvo que esperar a que tiempo pasaran lamandó estación de Béccar y eso para fue llegaran a dejarte el de que. Era temprano. aypunto de pasar por la A la vieron semana haber conocido a el Simón teníamos una cita para volver Estaban a vernos sentarnos a hablar mellizos.. poco más tarde. El único fiesta de losque hijos de Matilde más que hermano. pero volver a reiterar el momento del accidente le hizo brotar las lágrimas. Simón me contaba su último robo. alcanzó a decir. atendiera el contestador automático. volvía en el tren blanco asignado a los cartoneros para viajar desde la familia pediría que le permitieran visitar a Daniel en el hospital de San Fernando. intranquilos. avisaron apenas su hermano entró en con Javier: neurocirugía. el cuarto hijo Al de día siguiente partí temprano a San Isidro. Dejé decirse con seguridad esa de sanciones fue la que después repetirse largo escuchar los gritos (“Frená hijo instancia de puta.. Como se retrasaba la partida. promesa no de regresar al se delito.menemismo. un beso”. le dieron “un par de cañazos a un par de pibes de Aviación”. «Vayan tranquilos.”. apoyamos en el piso. cuenta Matilde.. Sentados ante las autoridades eran obligados a confesar. Estaba eon otro pibe y con un ladrón mayor de edad con quien solamente él. desesperaron para que frenaran. Era común. para esos gustos que sus chicos veían en Beigrano darse a los hijos de las clases “pudientes”. a un costado. Fue un segundo: le esta. acomodados vivían a pleno con el gobierno de la corrupción. frená te digo!”). en principio.. y las maestras se confundían al culparlos por los pequeños hechos de sus tardes escolares. Pero el tren blanco sólo se detiene en algunas estaciones. de catorce años. para el mayor. La ambulancia tardó veinte minutos más en llegar. le dijo al empleado judicial con el que habló. había el camino del delito agonizaba por culpa un golpe de la misma exclusión que hubiera había Pensé pisado en Manuel. el Frente y Manuel. estación de San Isidro. que provocado roto la todas las de balas las que salvaron sus hermanos. cuando se asomó por una de las ventanas sin vidrios del vagón para ver si la próxima era tribunales varios trámites que Matilde y su hijo fueron haciendo en diferentes pisos y oficinas del la edificio: estación donde debían bajar. circulando por los pasillos del rancho de uno al del otro. Temí que lo hubieran herido en un tiroteo. dando rodeos y saltitos sobre esas zapatillas con aire. Eran muy parecidos. El muchacho que la atendía y que la conocía por sus tres hijos hacía seis años le dijo que no era necesario. Llamame más tarde. No había querido volver al instituto. Iba Simón estaba en la calle desde la noche anterior porque le. reconoce Simón. “Yo no voy a ser tan gil de querer escaparme cuando mi hermano esta así. casa Los con la oreja roja de ios tirones. Si yo quisiera ya me hubiera fugado. Me desperté con vieron el sonido del teléfono. Javier. estaban habilitados para salir a robar. Con esos pocos pesos se fueron a comprar a un . el que un viernes de junio del 99 ni siquiera llegó a comenzar. recuerda Matilde. el tráfico y el robo a gran escala. que es una villa de 202 y Panamericana. cercana a Don Torcuato. Simón tenía una audiencia en los tribunales y sabía que su Matilde. más parecidos que hoy. bueno. cuando Javier. pero nunca. ni ios golpes de los carros contra a ello piso delde que la vagón. Su hermano iba en el tren blanco. Manuel y Simón fueron dejando la escuela a su turno cada uno. Es solamente porque queremos estar en familia. a apenas unmensaje. su manera. en terapia. Nunca habían sido los más tranquilos. de entre todos los pibes del barrio. “Lo Manuel y Simón ingresaron. cuál de ellos había sido del lío a sancionar.116 la cabeza contra una viga de hierro. cuando la devastación para las clases medias y hasta para las medias bajas se veía como un imposible tras la fortaleza imbatible del uno a uno. casi sin preámbulos al la asalto San Fernando para pedir una ambulancia. Faltaba un día que para el encuentro. no así que lo vas a encontrar muy jorobado. cuando regresó de Olavarría se convirtió poco a poco en un referente de las travesuras escolares. están tratando de que a Simón pueda la venir del instituto a ver al armada que les daría dineroYcomo para vivir ellos también. Su madre había pedido firmar un documento responsabilizándose de cualquier intento de fuga de su hijo. como si fueran que elde golpe. Entre escuché la voz de Sabina Sotello: «Habla Sabina adolescencia. cuenta. que los chicos fueran juntos a la dirección. Su madre también pidió por él: “Tiene derecho a estar cerca en estos momentos. a un costado de la villa 25. doctor”. en libertad desde marzo. está muy mal. En la escuela los chicos mostraron sus personalidades. Eran las siete de la tarde. Fue un largo esperar capital a la en los zona norte. y que volvieran alcanzó a a sostenerlo. lamentablemente el hijo de Matilde tuvo un accidente. sin usurpar el protagóñico que quedaba.” Mientras ella avanzaba en cada oficina. bajo lade forma de layjusticia desueños menores que tanto los a encerrar. Manuel siempre más callado. El vagón iba como siempre lleno.

o directamente morirse”. Simón que hasta —Ochopensó —le contestó él. gracia —Váyase. Lo que me dijo: ‘Negro. el cuerpo. y me ahogba con la sangre. como si cada culatazo. hasta que ios médicos lo trasladaron a escuchó una las balas«Después y entonces dado lugar la ráfaga con la que atacaron. una secuencia que suele los policías recordar al Frente y los poderes de salvación que muchos le otorgan. para partirle la cabeza. Para dueña colmo de casa que les pedía llorando a los polis que no lo fusilaran. Caminó hacia la calle. y apenas dobló la esquina sólo supo que se caía. patada fuera estaba parte deMe un dieron botín simbólico dividen. camilla. no lograba razonar si era correcto asumir el riesgo pero tampoco encontraba alternativa. . que se sentía confundida. La sintió vista se le nubló. Que por la golpiza. la que tiene en el hígado —contestó Ese día —con Daniel en terapia intensiva— Matilde y Simón. dice ahora que escuchó retumbar cerca. estaba ahí. el piso contento de la guardia. o ajusticiado en el medio de la nada. —Yo sabía que iba arrancar! —decía un porque Simón había respondido apenas Cuando llegaron al a hospital lo pusieron enpolicía. que volvía derrumbarse. hospital! ¡Este no vive más! —Y . Y que se venían encima. Y a la hora de las visitas llegaron a juntarse hasta veinte. enfermero Con evidente alegría quedate se lo llevaron. yJaviçr bajó los párpados diciéndole que sí. ahí había llegado. “Ya me pegar. Cuando ios vi en los tribunales Matilde tenía los ojos rojos y la piel de Simón era de una palidez rusa. y te digo la verdad. Ninguno de los hermanos de Daniel. Disparó por reflejo contra la oscuridad. le repetirse: pregunté si había pensado en comparten los su golpes dan como si se parte de “Yo un botín. Estela. “Pá! ¡Pá! ¡Pá!”. apenas caer.” el tiro demujer. Matilde dice que ella no quería firmar. y me palmeó subieron a Cuando Simón terminó de hablar de esa noche casi fatal. o ciego. y buena parte de la villa no habían dormido. apenas unos tiros porque atinó a saltar con toda la fuerza que pudo hacia la casilla de una vecina. Matilde había tenido que firmar un documento antes de la cirugía en el que asumía la responsabilidad de que algo fallara: “El papel decía que podía quedar inválido. dos”. Javier. veía todo nublado. tranquilo que te una ama’. el calor de la sangre en la panza y en el brazo. que ya no veíaque a lalo buscaban sin ánimo de fallar. o vegetal. Marga no era en realidad su abuela. sin poder evitar quedar Hasta que no las esposas apretándole muñecas. Cuando se cansaba pasaba la cicatriz le quedó centímetros abajopara del esternón como si fuera un ombligo deforme y noel el otro y así lugar se iban desquitando.. Lo miró desde sus ojos verdes hermosos a los ojos verdes hermosos de su hijo mayor. yo estaba mal. un —Yo sabíá que iba a arrancar! —festejaba otro. —No! ¡Dejá que este puto se muere en el Matilde.” que estaban cerca de unas vías uno de los policías gritó: por donde pudo haber Hasta entrado la cuando muerte. ahora vengo”.para acompañar en la incomodidad de la sala de espera a los familiares.. sintió que se las le confundía geografía del que rancho. buscando refugio. hubo otros que prendieron velas en sus casas. —Ahora vamos a matarlo! — Cuántos tiros tenés en realidad? —le preguntó su propia madre. “Ahora vengo. Los rezos se multiplicaron en la villa. Habían sido tres horas de espera. dijoque él ytambién me mostró la marca del entraron tiro en el a brazo y levantándose la camisa repente cuadros paraban y que el que estabacinco manejando se pasaba atrás y me pegaba. Pasaron frente al rancho de una vecina amiga. pueden contar cuántos fueron los que los acompañaron. preguntó la mujer. Manuel. que ahora convertido enrepartieran un pequeño santo. De a muerto. Lo único que me acuerdo es que vino un señor. A Daniel lo habían operado la noche anterior. Hubo quienes partieron a la tumba del Frente Vital a hacer por la vida de Daniel las ofrendas que casi siempre son para pedir que las balas de la Bonaerense doblen. “No veía nada. cada trompada o yo amigo. Sintió. a usted también lame bajamos! decían de la Brigada de Como San Isidro a la no salió entonces con la misma pistola le dieron un “cañazo”. lo eliminarían. Sin que mediara plan alguno. cuando yaporque me tenían en el piso uno puso el—le fierro y me los gatilló en la nuca. muchos pusieron lo único que tienen. Faltaba el castigo del camino. “Cuándo vas a venir a tomar mate?”. en el primer piso del hospital se fue armando una ranchada: durante los días siguiente jamás hubo menos de cuatro personas haciendo guardia por las malas noticias.” sacaron de la villa. Y se iban rotando. ni su madre. Entre ellos conocí esa tarde a tres mujeres que eran cruciales en la vida de Simón: “la abuela” Marga y sus hijas Emilia y Graciela.la Simón no supo eran uniformados indefenso. Hasta que escuchó: —Te han quedado balas en el cuerpo? —quise saber. nohabía me acuerdo mása nada. sino que .kiosco. le dijo él. Pero no Dios fue en ambulancia que la loespalda. y porque el consuelo del enfermero me hizo una camioneta.

Luego me confesó que no pudo. con la cabeza hinchada como un fruto demasiado maduro. el ladrón de códigos que ofició de maestro del Frente Vital. además de conseguir que una jueza autorizara a Simón a no volver al encierro del instituto duránte algunos días. Emilia era la madrina de Simón. los vecinos y los parientes le preguntaban a Simón por el estado de su hermano: “Depende de él”. Pero comida no había. la ansiedad y los nervios.en la villa la conocían así. sondas y máquinas. como “la abuela”. le dijo Marga a Simón acariciándole el mentón. que quizás nos escuchaba. Llegamos al barrio en un remise y no fuimos a la casa de su madre sino directamente a la de la abuela. el cuarto miembro de la banda cuando eran un grupo inseparable de corridas. que afuera había tanta gente como la que nunca había imaginado podía visitar a un enfermo. a Javier. Entre los trámites que Matilde había hecho en tribunales. al final de su adolescencia. y la primer mujer de Mauro. En la sala de espera. a Estela. murmullos sobre los últimos diagnósticos. Y desde esa sala de hospital comenzaba a percibir los cambios ocurridos durante su internación. eh! “. En la mesa de la cocina estaban sentadas Emilia y Graciela con el televisor encendido en el programa de Mona Casán. contaban en la sala de espera. El hambre tampoco se había hecho sentir aplacada por la angustia. En un pasillo interior se amontonaban los familiares de los enfermos: caras desencajadas. no supo qué hacer allí. sin haberlo imaginado. Simón estuvo ápenas unos minutos. Esperamos todos a que llegaran las cinco de la tarde. Supe entonces que Marga era además la Mai umbanda del barrio. En la pantalla se peleaban una morocha y su sobrina adolescente acusada de haberle robado el marido en sus narices. Era imposible reconocer en él la cara del chico que había sido. Hasta que Simón quiso ir a bañarse a la villa para volver a la guardia permanente frente a la terapia intensiva del hospital. había pedido que el estado provincial asumiera los gastos de la internación de Daniel. O: “Qué viejo que estás vos. Fueron entrando lo. eh!” O: “Qué gorda que estás Mary!”. Cuando nos presentaron me invitó a su casa. Matilde salió después de diez minutos. fiestas y aguantes. Lo mismo le pasaba a la mayoría de los que se acercaban a poner el hombro. Yo no sabía que era la primera vez que Simón volvía a pisar el-hogar que había tenido que dejar. Yo no sabía por qué motivo tenía que entrar. después de dos años y tres meses. a Manuel. el silencio hospitalario quebrado por el respetuoso sonido de la pena. robos. Estela y Matilde me indicaron que me pusiera en la fila. tan cambiado. ante el cuerpo empequeñecido de Daniel conectado a todo tipo de tubos. y en su casa había vivido Simón los últimos meses que estuvo en libertad. Graciela era la madre de Facundo. al lado de esa cama alta. Las mujeres parecían felices de su regreso. Apenas había reunido el dinero para comprar ios pañales que necesitaba. Entramos de a uno. Lo único que no había faltado. “Mi bebé ya tiene cara de grande”. volviendo al barrio. Y ante cada nuevo personaje que llegaba se repetía la escena: el personaje saludaba a Matilde. Nos quedamos allí durante una hora más. les contestaba a cada uno. Atiné a decirle que lo amaban. Simón disfrutaba de ese desconcierto que producía. A mí me pasó lo mismo. la hora de la única visita diaria a los pacientes de terapia. Matilde y Estela pasarían más tarde por ahí: tenían que ver a la Mai para pedirle que intercediera por la vida de Daniel. “Qué hecho mierda que estás negro. a raíz de la tragedia de Daniel. Nos habían dicho que podíamos hablarle. pero como si cayera de maduro que así debía hacer. “ES que vos viste que Facundo está ahora . Y apenas los saludaba les largaba frases irónicas sobre su estado físico. Como si se tratara de una ceremonia fueron deshilvanando recuerdos de cuando Simón estaba en la calle y les alegraba los días. y se quedaba en un rincón en silencio.s hermanos. eran los cigarrillos. Era fin de mes y tampoco yo tenía un centavo para ayudar. Hasta que alguno de ellos les decía “este es el Simón” y entonces caían en la cuenta de que era el chico internado en el Almafuerte que allí estaba. Simón estaba.

Desde la habitación comenzaron a llegar frases en portuñol dichas con una voz mucho más cascada que la que había escuchado recién en la abuela. se movía con agilidad frente a un altar atiborrado de santos de yeso y velas encendidas.” No supe qué contestar. la chica que fue su novia hasta que la . La abuela trabajaba en la habitación contigua en algo. y si no robo ahora y me lleva. pibe.” La Mai volvió a interesarse en Simón. El crepúsculo daba lugar a las ices pobres de la villa. Apenas entrar y allí estaba la Mai junto a Graciela. diminutas formas en arcilla. de amuletos y cadenas. severa. «Procure o minino”. Ella daba vueltas por la cocina preparando algó en una botella cuadrada recubierta de pársec y llena de chucherías. Simón terminó su carta. comentaron varias veces Graciela y Emilia mientras hacían girar la ronda del mate. La Mai hablaba en portugués con la propiedad de un turista que recién llega a Fiorianópolis. Tanto lo jodí que al final me dijo: ‘Bueno. Simón pidió un papel y lapicera. a pedirle una cura a la Mai. y llegó Chaías. Los invitaron a pasar al templo. Por la puerta de la cocina se podía ver el patio con unas sillas oxidadas alrededor de una vieja mesa de jardín y más allá la línea del horizonte sobre un descampado. pero con la soltura de una niña que se divierte haciendo jugar las palabras para darles siempre el tono indicado para el personaje que encarna al jugar con sus muñecas: una mamá mala. “La Mai dice que después mi mamá. Y él: ‘Que no. Lléveme. Se había puesto además un sombrero de paja. querés ir adentro. aunque sospechaba que era una ceremonia umbanda. unos párrafos gordos de letra prolija.” Entonces la Africana dijo que podía hacer algo por la supuesta venganza si conseguía siete piedras de colores y una larga lista de ofrendas. como una campesina graciosa. sino por una puerta en un pasillo lateral. pedir por algún problema. sus preguntas. Simón buscaba complicidad en las mujeres de la casa para que lo alentaran a volver a ver a Mariela. Se puso a escribir una carta a Facundo. su preferido. me puede esperar. vení’. Afuera la tarde luminosa desaparecía poco a poco. “Si usted no está apurado. dos nenas jugaban entre el patio y la cocina riéndose de algo que no terminaba de comprender. su más entrañable amigo preso. una viejecita llena de picardía. Y yo: ‘Pero mire que yo estaba ahí. CELa Mai dice que podés preguntar algo. Esperaba a una mujer que tenía cita con la Mai y no llegaba. Al salón no se accedía por la cortina. con la forma de una capelina deshilachada. cascabeles. le decía al chabón.” Le iba. a hacer una entrevista a la abuela. “La Mai dice que puede ser que haya personas malas a las que les hiciste daño que quieren hacerte mal ahora a vos. decía de repente. “Es que está por venir la Africana”. Y de explicar los códigos al novato. que dulcemente se ocupaba de traducir sus frases. Mientras las mujeres y yo seguíamos hablando del tiempo ido y del espectáculo de Mona Casán. la abuela de Simón —la dueña del cuerpo poseído por la Africana—. vos tomátelas. Pensé que había alguien a quien le decían así. dele’. una abuelita dulce y buena. pañuelos y talismanes. “Eh. volados.pidió a los de la comisaría de Pacheco que lo metieran preso. No sabía en qué. “Vocé no sabi qui é el amor de muiher”. dijo y desapareció por un pasillo vestida con una remera blanca y una pollera larga con. no estás en ésta’. Y luego a mí. pero yo robé con ellos. porque yo primero tengo que hacer un trabajito”. oficial. Descubrí girando en la silla que lo que separaba la cocina del otro cuarto era sólo una cortina blanca colocada a manera de muro. que había llenado de flores secas. A través de la tela levemente traslúcida se distinguía la silueta de Marga con su abultada y larga pollera deMai. Acomodándoselo cada tanto con las dos manós. escupía. te va a decir bien qué es lo que necesitás para que ella haga un trabajo de protección. La Mai no era otra que la abuela de hacía un rato pero poseída ahora por el espíritu de “la Africana”.

o sea distribuirnos en las sillas que rodeaban el salón decorado en versión umb anda. dictamén. Chaías. lo hizo conmigo. hizo. “Cómo está el nene señora?”. le dijeron dos mujeres que —Muito forchi. hacía esfuerzos por mantener el diálogo entre nosotros los creyentes esquina y la Maientre ellos estaba el Pierna. hospital. Como si un aprendizaje de años la guiara desde el día del accidente planteó como eje central de lo que había ocurrido la certeza de que sólo fue posible porque el tren . medio oculto por el doblés de los dedos quemándose por respeto a Matilde. si e afanada. un cigarro de verdad. Ellos. en mi cuadra hay una vieja que tiene un montón de gallinas. de raíces. muito cargado —dijo. Después por eso. Graciela quiso traducirla. usted no acepte ellos van a tener que pagar mucho más”. contestó Matilde y les contó sobre los abogados de la empresa de trenes que los visitaron en la pequeño sala de altar y comenzó a frotarme con velas de colores. y la puso entre las piernas abiertas en posición de indiecita. Sobre un lado había bombos del norte. Graciela. ni que sea obvio que no sancionaría nunca a alguien había hecho daño. De pronto tomó un largo sorbo del licor. Nos saludó con toda educación y dejó que el porro que tenía en la mano se cigarro y me miró. Le besó la mano y le habló del niño agonizante. muy bien lo que vale la vida de mi hijo y si miraron hacemos en la justicia es para que haya justicia para coincidieron. cargado. instruyó la Mai. pero que de ninguna manera fuera “preta”. de frutos. un diagnóstico según el cual yo tenía enemigos malos a los que así: no les importa que Matilde haya visto fumar a cientos. entonces ellos robaban. melhor”. Me paró descalzo en el medio “Sigue del igual”. “Justamente —me comentó Matilde al oído—. una mujer muy suave. y más allá máscaras de alguna tribu meridional. de la Ella empresa le vienen ay ofrecer dos mil. amuletos. Tenía repisas de donde sacaba más velones. “Una mulber que habita perto tua morada. Sobre una pequeña mesa había un frasco de colonia. prendió una vela más y buscó entre sus cosas. y cuando salí de allí y les evaporación dije que si creían que ser cartonera era ser analfabeto o ignorante se habían equivocado. sobre el otro sombreros mexicanos. al que en el extremo. las dejaron volante a todo color promocionando su sobre labor. La Mai había colgado de las paredes todos los objetos folcióricos que había encontrado y que le habían regalado a lo largo de una extensa carrera como médium umbanda. Porque volví a yo sé colocarme los zapatos Simón y Matilde me yalgo me dijeron que ya se me veía cambiado. le preguntó el Pierna. pero La de ese aroma barato usadó para la ceremonia me estremeció. Luego hicieron pasar a Matilde. le colocó una boquilla. En las manos batía como si fuera una maraca la botella bañada en pársec. Cuando llegó una octava persona —ya estábamos allí Simón. Fue hacia el altar. —La Mai considera que robar no siempre es malo. Cuando estuvimos todos sentados ella hizo lo propio sobre el piso. La Mai de pronto prendió un cigarro. Matilde no encegueció ante sobre la agonía de su hijo. que sucesivamente se espera del hospital y de los otros que después aparecieron ofreciendo sus servicios especializados en fueron trizandoy ajuicios medida que las rodar sobre respiraba fuerte en un momento se accidentología civiles de hacía resarcimiento. como un toque de sofisticación. Cada tantas pitadas tomaba un trago. se les había disipado el cansancio de no dormir durante dos todos. elen cuello. hizo un rezo. detrás del ala del sombrero: consumiera —Vocé tein um problema. Atravesamos la frontera entre la villa 25 y La apropiar. Lo hizo con diez velas. las dos nenas que seguían riéndose pero entre dientes. diez dio mil vuelta para mirar al restoporque que hacía de espectador frente a los acontecimientos. las “No le pegué estábamos el manos. ela tein muitas como la que vocé necesita”. o como un niño vestido de niña. Por eso es que no paramos siempre es malo robar. de ese simplemente es la mamá de Simón y una señora. A Matilde le recomendó que consiguiera una gallina «bermella o amarela”. dio una pitada profunda a reluciente su silla de ruedas nueva. y estaba además agotado de escuchar historias sobre muertes. tras curar el cuerpo de Simón y de Matilde. Matilde— la Mai nos hizo pasar al templo. collares. en lo que creí que era el nudo de la información que sentado ante la Africana debía recibir. dijo la Mai.deseo. dólares. Como una niña. su gente se alimentaba de cualquier cosa. le Tomó el un frasco de perfume y echándoselo primero manos meporque restregó la cara. el increíble apodo de un pibe grande sin piernas sentado en una porque que por momentos se desbocaba. se sentían mucho mejor. a partir de esa sentencia.” “Nosi preocupi. días para que no le vuelva a pasar a otro más. ella se acomodó la pollera arrepollada que se había hecho con una tela de un estampado geométrico pero sumamente pálido. “Si mi losropa. Porque cuando ella era una mujer africana hace cinco mil años atrás. Esperanza: en la esquina de la casa del Frente Vital a saludar a los pibes reunidos en la Graciela.” enteros esperando noticias Daniel. y había quienes se los querían Nos despedimos y la Mai continuaba con su ceremonia. El respeto en la villa es La Mai.

“No deberían estar sobre las vías”. vecinos de Estela y Manuel. después de cuarenta y ocho horas sin dormir salió a hacerse de la gallina amarilla que le había sugerido la Mai que robase. Entre ellos estaba el Chi— cote. Pasó un rato sin que nadie iniciara una conversación. Sin vidrios en las ventanas. o Pablito. El vagón en el que viajan pagando sin excepción cada uno su boleto es un desperdicio de los viejos trenes al que se le quitaron los asientos para convertirlo en un depósito de los indeseables que de otra manera molestarían con sus carros a cuesta a ios pasajeros. Eran unos siete pibes amurados contra el paredón y una chica sentada en un cordón que pasaba con prolijidad la letra de lo que parecían canciones o poemas a una hoja en blanco. Simón era casi el único que hablaba: “Mirá éste. un pibe más chico que el resto. Estela es dueña de dos piezas de paredes descascaradas. se burló cuando el chico se fue. el programa elegido por sus hijos de entre dos y siete años. “Vení. saludame. Lezcano. sin luz. le disparó la morocha que escribía. Repitiendo los comentarios sobre el estado de Daniel. algún insulto. me cobró porque acordamos temprano que lo entrevistaría en el hospital pero la ceremonia de la Mai me había cautivado hasta hacerme olvidar de él y del tiempo. En la esquina de su cuadra había otro grupo de pibes. la cumbia a todo dar. Los dejé para avanzar media cuadra hasta la entrada al pasillo de Estela donde ella y Matilde charlaban con varias mujeres amigas. se sentó frente al aparato y puso una película de canal de cine yanqui sobre una banda de ladrones . Pero cuando Simón preguntó balbucearon que era algún gil. Sonaba en toda la cuadra una batería nada prodigiosa. la miró riendo y calló. los vagones funcionan. criticó a uno de los más chicos que se había desarrollado en su ausencia. Nadie había mencionado el tema pero en ese momento quedó claro que lo que Elsa les regalaba era lo único que podrían comer esa noche. Seguimos hacia la casa de Estela.” Un flaco de pelo largo saludó a uno por uno y puso cara de quién sos cuando le estiró la mano a Simón. Él no: le contestó. Era el ensayo de alguno al que los pibes no le daban entidad. En la puerta de su casa estaba Elsa. Y Elsa salió de su casa con una fuente en la que había puesto algunas milanesas preparadas. las carcajadas que suceden a ios chistes de siempre. “Y éste qué gordo que está. que a los dieciséis alternaba el robo a mano armada con el box en el que de vez en cuando competía como peso pluma. Después volvió a entrar y trajo cuatro huevos frescos. un amigo de la familia de los que todos los días marcaban presencia en el hospital. al decir de ios maquinistas. El mercadito que le da fiado a Estela había cerrado. que ahora no saludás”.blanco estaba hecho para ios privados de todo derecho. Simón entró a la cása de Elsa a saludar al tío que estaba enfermo en la cama. Matilde desapareció: en silencio. La casa de Estela es la última de un largo pasillo que se incrusta en la manzana como si fuera la entrada a una sola casa. “El chabón mira tipo quién es este nuevo”. Daniel chocó contra una estructura metálica que rodea la estación diseñada para que nadie pueda colar el cuerpo en el andén sin pagar el boleto. hizo construir un estudio de grabación en la casa de siempre. el olor a guiso. con arito y todo”. El tren en el que iba Daniel no frenó a pesar de los gritos de los cartoneros porque ni siquiera tiene freno de mano. Simón tomó el mando. En la cocina hay un televisor que estaba encendido en Pop Stars. una vecina a la que Simón saludó como tía. Allí nos paramos con Simón. Pensé que podían ser los Jedientos del Rock. fuera de toda legalidad. Nos quedamos allí como media hora. qué grande que está. “Te fui a esperar y no estabas”. el millonario que nunca se fue de la villa y se. el silencio. Simón disfrutaba de ese anonimato. A lo largo del sendero hay decenas de ranchos desde los que sale el ruido de los televisores. asumen.

” Sin embargo nos sorprendió con dos últimos pequeños sándwiches de premio. abuela Marga. aferrado a la fantasía de volver a robar chalets de ricos que guardan efectivo en el placard. Ahora para colmo la gorra está más maldita que nunca. Habíamos quedado en que la entrevistaría. Recién comidos salimos los dos otra vez hacia el hospital. Y rió ante nuestro atorado sí. En la casa del transa nos atendió su mujer que sí reconoció a Simón sin hacerle un solo comentario sobre su regreso. acodado contra la pared. Cinco metros de cinta bebé verde. los jóvenes y los veteranos. Pero aquel sábado por la tarde.” robara a . hacía años iba a su Brian saltaba con los brazos abiertos. Siete piedras de diferentes colores. Fue en vano: no hubo manera de convencer al viejo cara de perro que atendía de que nos aceptara como pasajeros. “No. necesitaba vestido sólo con el short de un equipo de fútbol. Pasamos antes de tablones de salir del una cancha.. el torso de una criatura de doce. Esperamos dos minutos en la vereda hasta que salió un hombre de cara consumida de unos treinta y cinco años mal llevados. Antes de darme un abrazo me entregó un papel en el que había anotado todo lo que semideshudo. siempre fue gamba”. multiplicándose. “ENo te acordás de mí? Yo estuve en tu casa. pero no sabés lo que fue esto en enero y febrero. más vale que no quieran más porque no hay. dijo. le preguntó. Un las ladrillo armas de los roperos y del fondo de los cajones con ganas de liquidarlo. En el camino no nos cruzamos con nadie. “Diez velas rojas y blancas. Cenamos nuestro bocado con una lentitud que disimulaba nuestra voracidad. eso fue. preguntó Estela. la cara sonrió cuando terminó de ubicarlo. como una langosta pero sobre el mismo sobre sí mismo. Siete claveles blancos y siete claveles rojos. “Qué hacés Simón. Ya habían soportado que le (robado). Simón quiso pasar antes por la casa del Cachi. No sé cómo hicimos para zafar.. dieciséis años. lo profundo de los pasillos. Frente a él. Los hombres de cada pasillo. Nadie tenía un mango. dijo Simón. barrio con el por sol la casa de la Mai. acompasado por el subir y bajar de cientos de hinchas. No le sirvieron ni mis documentos ni mis credenciales de prensa. No tiene drama el chabón.con saber tajantemente que no había qué llevarse a la boca. Subimos al auto de un chofer de todas maneras atemorizado. ¿cómo va?” “Acá andamos”. Tuvimos que buscar otra remisería donde finalmente nos aceptaron cuando el chico que atendía reconoció en Simón al mismo pibe que lugar.” “Pero la plata está en la calle”. hizo un diagnóstico crudo de la nueva vida en la villa. uno de los transas históricos de la villa. “ Querés hablar con el Adrián?”. rescataron la turba batata vacía. casa de golpeándose el pecho para mostrarle a sus vecinos armados para la guerra el blanco al que debían visita. Brian. esa es la verdad. roja y amarilla. mi hermano salía con tu hermana”. lo Siete velas de cualquier otro color. todo bien”. Las calles del barrio. “Aunque yo les . Volvió y le dio diez pesos.” Fue tan lapidaria la descripción de la debacle en la villa en la que Simón había dejado los equipos retumbando cumbias día y noche que ni siquiera se animó a pedirle al dealer que le convidara un resto de cocaína para remontar el agotamiento. Una lata de insultaba dulce dedispuesta a sacrificarlo. Cruzamos la calle hacia una remisería ubicada en los monoblocks cercanos. saltaba tal como si estuviera en los cliente desconocido. te matan como a un perro. sobre el dedo anular el arma con la derecha. Digamos que la verdad es que tienen carta blanca. Y dejó de anotar el número de mi DNI en la planilla donde asienta palpitando como a cada endemoniada por el efecto de tres días de pastillas y alcohol. le refrescó. Simón apuró el objetivo y sin preámbulos le pidió algo de dinero para tomar un remise hasta el hospital. «Ahora por ahí se mueve algo. No quedan ni ladrones”. “Esto está muerto”. «Sí. a lo ancho del asfalto. Entonces. parecían apenas una escenografía de la pobreza deshabitada. Hacen lo que quieren. lanzó. dijo el dealer y entró a buscar. dijo Simón y comenzó un diálogo de rodeos y convenciones propio de dos personas que se vuelven a ver sin tener nada que los vincule después de años. “Le voy a pedir unos pesos y vemos si nos da unos tiros. “Bueno. me dijo Simón. El disparar pibe sin asco. se golpeaba el pecho con la mano izquierda y hacía para girar hacer el trabajo de limpieza y protección contra mis supuestos enemigos. el pelo corto y rubio. “Acá todo está muerto. Hicimos apenas dos cuadras hasta lo de Cachi. Era otra vez la cayendo sobre su figura. saltaba en realidad sobre el asfalto caliente de la calle General Pinto. Bajé a despedirme. explicó sin inmutarse al lado de una morocha llena de rabia que también sufría Capítulo VI la discriminación de la sospecha. muy poco.pida ningún chofer ios va a querer llevar”. “ Está bueno?”.

el hermano de Víctor. Claro que . una excepcional circunstancia de ocio. El barrio lucía radiante a pesar de la miseria y salía olor a frito de un par de ventanas. Pato llevó la bandera que hizo pintar para su hermano: el Frente sonríe dibujado como una caricatura. uno de los hombres de la casa contigua a la de Sabina estaba sentado en la puerta. —Tomemos rehenes! —dijo. uno de mis guías durante las primeras incursiones. Nosotros tomamos una cerveza. como una fosa nasal hecha de resma. al lugar lo custodian agentes de civil de la Policía Federal. visitamos la tumba de Víctor en el cementerio de San Fernando. ¡Las cámaras loco! ¡Traé las cámaras y llamá al juez! —ordenó a un imaginario negociador. Cuando ese medio día llegué con el fotógrafo Alfredo Srur al barrio. El Rana le había pegado a uno de los Sapitos. El consumo que comenzó cuando tenía doce años ha dejado en Tincho no sólo las marcas físicas sino. una relación con el delito que considera casi imposible de quebrar porque no habría manera de sostener el gasto que le produce “el vicio”. que le quitara la bicicleta a una nena poniéndole el caño en la cabeza. las mujeres que solían ir a visitar a sus muertos cerca de la zona donde estaba enterrado Víctor. Pato y Alfredo se reían del show. al menos en su manera de recorrer sus elecciones y su destino. y los miembros de una precaria banda de “ratas”. donde se luchó contra la policía bajo el aguacero. me tomó del brazo. para aprovechar las brasas. Pato. y como si ya hubieran estado acostumbrados. acusaban. “Allá hay una patota”. Y también las remeras en las que el ladrón le pisa la cabeza a un policía. me lo cruzó en la espalda. con las camisetas puestas los chicos volvieron a hacer las ofrendas de siempre. Cuando conocí el santuario del Frente su madre me contó que apenas los chicos se empezaron a juntar alrededor de la tumba. Ese sábado los federales se mantuvieron a una distancia prudente. Chaías. la nariz que se cae de costado levemente como una hoja mustia.doña Rosario. y me pasó el suyo por el cuello haciéndome levantar unos centímetros los talones del suelo. Rodolfo. la abuela más anciana de la cuadra. Esa vez. fumamos un porro y nos volvimos después de que Alfredo Srur hizo las primeras imágenes de lo que sería un largo ensayo fotográfico. una non fiction propia. el pelo largo. Salíamos del cementerio por uno de los portones laterales y Tincho. una recreación graciosa de su actuación mejor lograda. Pato y Tincho. Chaías. para terminar queriendo fusilar al Rana por un exabrupto de poca monta. Pato ese día tenía un buen humor encantador y coqueteaba con una morocha adolescente de jean ajustado que entraba y salía del pasillo al costado de su casa. llamá a la tele! —lo alentó Chaías.s desorbitados y la lengua afuera el bonaerense soporta el peso de su zapatilla de pibe chorro. tenía franco en el supermercado. Después de almorzar con Alfredo. Además de los sepultureros municipales que pasan los días refugiados del sopor caluroso del cementerio en una oscura oficina pegada al hall. —Llamá a la tele. y me empujó con la rodilla hacia la salida del cementerio. a perfumar el aire mortuorio con el dulce sabor de la marihuana y a parecerse a una bandita desconsolada por la caída de su referente más generoso y altivo. los únicos amigos de Brian en el mundo. Varios chicos jugaban en el cruce de French y Pinto y se disputaba un picado con pocos jugadores en el descampado de la esquina. hicieron como que no nos veían. tal como llaman en la villa a “los que les roban a los vecinos y comen sin importarles de dónde rapiñan” el alimento o las drogas. Arreglaba con toda parsimonia el motor de una Estanciera. y cuidaba el fuego de la parrilla dispuesta en la vereda en la que asaba dos pollos para el almuerzo. solían quejarse. —Quedate quieto gil que sos boleta! —me escupió Tincho en la oreja—. Con los ojo. la cara afilada. y que asaltara a la mismísima madre del Frente Vital. Jugaba al ladrón conmigo como rehén de una ficción inspirada en la vida real. Ella apareció después de haberse paseado varias veces del pasillo a la esquina con un bife ancho en la mano que Pato accedió solícito a poner en la parrilla junto a los pollos propios.

Sabina me lo contó preocupada por esos chicos de la edad que tenía su hijo al morir. de veinte con muy buena racha. arriesgando el resto de vida. perdóneme —le rogó con las manos en posición de rezo cristiano. significa tiroteo tocarle la madre La generosidad del Frente. queriendo ganarse a punta de pistola los pesos necesarios para repetir la dosis y no bajar jamás de ese estado de euforia que dan más de dos pastas con vino. todas las normas bajo el imperio del Rohipnol. dando un paso en el que todo se puede ir al infierno. y ellos continuaban siendo excluidos dispuestos a tomar lo ajeno como fuera para salvarse por unas horas. A la tercera que te tomás ya no sos vos. centímetros del corazón. la bala le había haber olvidado muchos órdenes. —Perdóneme doña.en Laun pastilla en esa época salía peso. después de esos matrimonios de los que tuvo que huir. La miró dos veces antes de darse cuenta a quién estaba apretando. —Hijo. era Sabina la que había sido baleada. El chico rubiecito los frenó en medio de la calle. pero sin Soltar el 32 cargado. y te das Manuel y los dos pibes que lo acompañaban pararon un remise. tranquilo. Y una de ellas es la venganza de aquella en que ardor en y vio sangre desparramarse por camisa blanca. atrapados por el consumo. que en él y suLa banda memorables. como si la hubiese frenado la piel milímetros antes de salir. «Acá vamos a terminar todos. La sinrazón que provocan las pastillas lo había llevado a querer asaltar a la madre del santo de los chicos ladrones. una ráfaga de 9 milímetros. Le apuntó a ella pidiéndole que entregara la plata que llevaba encima: un robo de diez pesos. Aferraba con las dos manos un revólver de caño largo. “Mirá. Creía que su madre estaba muerta. no pasa nada. Ella volvía a su casa disfrutando del calor nocturno de enero. me dijo Sabina una de los transas de la villa 25. quedate tranquilo —atinó a decirle. Cuando distinguió su cara a pesar de la locura dejó caer las rodillas sobre el cemento y se puso a llorar. Sabina suele mostrar la balanoche que pasó a creyó dos que le habían matado a la madre. pero ni en ese nivel de desborde pudo abstraerse del pecado que cometía.la particular relación que íbamos construyendo entre mis preguntas y sus respuestas. Se fueron coche —dijo mientras se un alejaba la canchita de fútbol que leandá da utilidad piloteala. había enpermanente un auto por nada el frente de la casa no disparando estuviera fundado también en el arrojo. te pega. tocá”. y —Sí. Tenía los ojos expandidos de tanto aspirar pegamento y consumir pastillas de Rohipnol. yo seguía siendo un potencial asaltado. Con dos. alcanzaron a saldar el encono. al borde de Manuel salía de robar el supermercado que está justo debajo de las escaleras de los monoblocks. Era Brian. al loco. Tincho me llevó abrazado. como les dicen. Y cuando te quisiste acordar por ahí te mataste a piñas descampado. Sabina estaba comiendo. El Rohz»ol es un fármaco antidepresivo de venta restringida que entró en las villas del conurb ano en los comienzos de la década del noventa para no irse jamás. bala dejaron le entró escenas en un pulmón. Acá cuando vengo no paro de visitar pibes. perforó el pulmón izquierdo y quedó en su cuerpo para siempre. ¿no me conocés? Soy Sabina. pero nodespués lo que de un entrado cerca del corazón. Él era uno de esos que se le acercaban a pedirle para yogur golpeando las puertas del auto en movimiento. Casi exactos tres años han pasado desde la muerte del santo y Brian puede Itaka tirando al aire como queriendo saciar el odio. Caminaba tomada de la mano de Ricardo. la frente a uno columna. Al entrar en la villa San Francisco conocí las pastillas de la mano de Chaías y de Tincho: una larguísima tarde me explicaron cómo te dejan las «rochi”. subieron y salieron hacia la casa de cuenta Víctor al otro día. Sabina lo convenció de que bajara el revólver. un civil con algunos pesos encima. esepasado derroche sería si el mito menor en el que al noFrente. la mamá del Frente.” Brian lo conoció a Víctor Vital de lejos. —Perdóneme por favor —dijo entre sollozos. tranquilo. Y él marchó con la cabeza gacha balbuceando unas disculpas incomprensibles con el arma bamboleándose en la laxitud de su mano descontrolada. El novio de una de las mujeres que cortejaba por esos días. Y siempre pienso: ¿dónde será que me va a tocar a mí?” Sabina me lo contó por teléfono: “Un pibito de la villa me quiso robar anoche”. cuando No era Víctor. maltratándome cariñosamente hasta la salida del cementerio en el que el Frente era apenas uno más de los amigos enterrados tras caer bajo la metralla policial o la bala vengadora de un pleito ridículo con un “atrevido” del barrio. Ella apenas sintió reconstruidas cada un tanto el la anecdotario inacabable de la su villa. el último hombre del que se enamoró en la madurez. Manuel se lo encontró en la puerta del rancho con el la Frente iba al kiosco de Pupi. temiendo que se le disparara el arma sin querer.cruzando “Si te tomás una. —Está bien Brian. tarde .

yel con ella a los amigos. ahora familiar e inofensivo. preparado por los avisos de los pasillos. los chicos y la madre que —Pará el coche acá dijo Manuel a Ernesto. bajate. demasiado cerca.” metros La aparición del coche en el que iban le pareció un anuncio fatal al hombre que aquella tarde había de la vereda. Uno baleado dijo: desde otro auto en marcha la casa de Víctor queriendo vengar el engaño amoroso que había llegado a —Bueno guacho. pero quién te mandó a dejar el coche ahí —dice que le contestó el Frente a Pedro. donde sabían que los equiparían con arsenal. “Cuatro —Yo me con quedo —dijo el chofer. ¡ Fue! sus Levantaron las armas y apuntaron. para carcajadas de todos los presentes. que a mí no me conocen —le dijo Manuel a Víctor. oídos. Ahora llevaban encima una Itaka. miedo a que los otros alcanzaran a preparar la defensa.” El que más lamentó el tiroteo. canturreaba una cumbia en los fondos. A nosotros no nos importaba nada. Subimos al coche. vení! —Qué hacés gil de mierda! —le dijo Manuel—. sin víctimas. El escopetazo que tenía en la puerta del conductor era como un ojo de pez. Larry. éramos esas armas.que caminábamos por la villa levantándose la remera en la espalda para dejar ver la muesca. guardalos y vamos. lo paró: ‘Eh. que era de la madre. A Sabina un vecino la llevó hasta el hospital de San Fernando. dejame que voy yo —prefirió. —No. y como teníamos miedo de que nos dieran un tiro por la espalda. que los pibes están conmigo’. ¿qué? ¿Dónde vamos? —Vamos! Apareció. —Dejame ir adelante. A ésa también se la bajamos. Ellos avanzaron sinvengado. uno de ios ocasionales socios en los asaltos. dejá! —se resistió él. y después —Yo los cubro con un 32 cuando vuelvan —dijo el Mera. guacho. . un chico del barrio que tenía el auto estacionado a un costado de la remisería. Antes de tirar esos cartuchos al pedo. la escopeta recortada. —No. vinimos para acá. fue Pedro. Les bajamos un cargador y después el otro. Era el coche del Pedro. la Yoli. —Vamos. nos cubrió atodos hasta que salimos de ahí para buscar más balas porque se nos habían acabado. Manuel Facundo. —Vamos. con la casilla de machimbre adelante como un blanco infalible para practicar tiro. Nos volvimos al auto caminando con los fierros en la mano. —Bueno. porque el chofer no se bajaba en ningún lado. éste es el coche y ésta es la casa. tenía Se bajaron Víctor. sin heridos. el vengador vio el perfil del Frente Vital por entre la cortina. Caminaron con las armas mirando el piso hasta quedar a tres que tirar con la otra. aferrado a la escopeta recortada. Mirá la puerta del Taunus! ¡Frente. vamos y venimos —le dijeron al chofer. Traía en la mano dos calibre 32 y una Bersa. el Mera. no. Cuando iban hacia la casa del Pollo. Ni lo pensaron. no le quedó un auto sano. vení! —le ordenó Manuel a Víctor cuando lo vio disparando. ¿no? Ya estábamos en el bondi. —Eh. una vez terminado el ajuste de honores. y así y hasta que vaciamos todo lo que teníamos. un 22 corto y una Bersa. Frente. de todos. Por suerte el Mera estaba arriba del coche. —Mirá que si porque era el coche de Pedro no íbamos a tira. era lo que necesitaban. la pequeña protuberancia del plomo incrustado. estacionó un auto muy cerca de ellos. Pero se nos terminaron las balas. mirá cómo me dejaste la puerta del coche. del tamaño de una claraboya. agarramos un par de balas más. Con la escopeta: ¡Blum! ¡Blum! Con la pistola: ¡Blum! El que manejaba el auto se quiso ir cuando empezamos a bajarlos y el Mera que se quedó con él. —iAl piso! ¡Tirate al —le piso! —le dijo a su mujer. que manejaba. que ni siquiera alcanzó a ser apuntado para que entregara sin quejas el Peugeot 504 desvencijado. del que venía. dos revólveres 32. —Eh. “Empezamos con el Facu y con el Víctor con una Itaka: ¡Blum! ¡Blum! —cuenta Manuel—. pero entramos por atrás para la remisería. guanaco! ¡Mirá cómo me dejaste la puerta! Manuel lo cuenta y larga unas carcajadas secas. Víctor llegó cuando ya no estaba y por el tipo de herida que le describieron pensó que moriría. dimos unas vueltas. él desde arriba del coche: ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum!. —Bueno. Uno tiraba con una. o sea que le fuimos destruyendo el rancho al chabón.

me que le provocaba una profunda tristeza hablar sobre Víctor. Cuando llegamos a su casa no pudimos verlo. Parece que le puso el caño en la cabeza. “Ahora todos ios giles robaron con él. La veíamos con cierto pudor. el cumbiero romántico cuyas canciones se saben de memoria. Ese día tenía puesto un jean y una musculosa blanca. El Pato se tomaba un vaso de cerveza helada. La nena de la casa gateaba con sus juguetes. a la vuelta del corazón de la villa 35. —El Brian es el único varón que queda de los tres que eran. a la manera en que un profesional diagnostica una enfermedad terminal con plazo estipulado para la muerte. Una sola vez lo había visto en la casa de Sabina: pero sólo había accedido para decir-. en el momento en que ya no fuera tan doloroso recordar. Lo conocía como un valiente. Paramos frente a su casa. era delgada.había tenido al borde de la muerte. pasándose jabón para no quedar escrachado ante su padre o ante Sabina. eran los mejores amigos de él”. se quejaba. A través de Sabina había intentado ya varias veces que accediera a ser entrevistado para contar sobre su propia historia y la de su preferido. Este es el que queda — contó Pato cuando nos íbamos a su casa. —A ese pibito le queda poca vida —dijo el Pato. cuando partíamos a la casa del Frente. En el camino Pato habló del robo a Sabina y de los otros bardos de Brian esa semana. Casi en la puerta misma. Pero tampoco andaba demasiado lúcido por esos días: no podía deshacerse de la bolsita de pegamento. Ahora la señora está que no para de llorar. la tenía adherida al bolsillo.El sábado del descontrol de Brian volvimos del cementerio en un remise. su mujer. Pero siempre se había escabullido prometiendo un encuentro en el futuro. Recién le vino a reclamar el padre de la nena. Estaba ocupado. no estaba hecho sólo de talento sino también de una especie de instinto suicida que le permitía caminar como sobre una alfombra mullida en el territorio minado de cualquier sitio con suficiente densidad. que desconfiara de los que me decían haber sido íntimos del ídolo. de HIV y la cirugía lo había sorprendido con una crisis de defensas. de donde le asomaba como una lengua de plástico de una hediondez penetrante. Chaías contó su propio incidente con Brian y los Sapitos. la hermana de Brian. Él intentó vengarse. estuvieron con él. Siempre que estuve con Chaías “de bolsita”. —No lo vamos a poder ver porque la señora tuvo un ataque de nervios. se esmeraba en parecer “careta”. Yo ni siquiera recuerdo qué hacía cuando se sintieron varios tiros demasiado cerca. Nadia tenía veinticuatro años. Pato accedió a intentar por enésima vez convencer a Mauro. era portador. Antes de volver a la casa. Gatilló dos veces desde la esquina hacia la media cuadra apuntando al Sapo. Al más grande lo mató mal la policía. Los chicos le pidieron al chofer que pusiera Leo Matioffi. tras la cortina azul que nos separaba apenas de la calle. que se sentía débil. Quizás porque había sido deportado de California a los . el más grande de la banda. El otro mató a un rati de un tiro en la nuca. atendiendo a Nadia. Solía oler a pegamento aunque era sumamente cuidadoso con eso: vivía lavándose los dientes. a tres cuadras. Alfredo Srur entró como empujado por un tifón desde la vereda. Cuando lo conocí se recuperaba aún de una operación de peritonitis que lo . Supimos luego que se desesperaba por Brian. Pato me explicó así la situación. pero con pésima puntería. La explicación de Pato aclaró porqué apenas estacionó el auto vimos cómo se largó a llorar frente a un hombre que batía las manos y remedaba con la mano el caño de un arma. Era la cuarta hija de un matrimonio obrero con ocho hijos. Le habían puesto una pistola en la cabeza a su hermana. —Si no hubiera sido por los pibes de la cuadra que la rescataron a los tiros capaz que la mataban — exageró. para que me diera una entrevista. Desembarcamos en la siempre apacible estancia de la casa de Sabina. a unos metros. Comprendí la sucesión de historias. el maestro del Frente. Brian era el más chico de todos. Mauro estaba casado con Nadia. el hermanito le robó a una vecinita la bicicleta.

—Te dieron por atrás. mirando por la rendija. Gritaba: — Giles! ¡ Antichorros! ¡Los odio! Los hombres avanzaron. No logré contar cuántos eran. nunca hubiera salido corriendo. amariconadarnente escondido. no merece la pena ese pendejo hijo de puta. a sus hijos. un hilo de voz. por la profusión de proyectiles —los tiros que cuando salen de varios calibres diferentes impresionan más— que nuestra distancia a uno de ellos era mínima. como si estuvieran ante una pelea de box.disparaba con dos revólveres. Sólo le produjo un roce. caminaba en círculos. tras él los Otros. era cierto. Fueron dos segundos. no dejaba de estar interesado en lo que ocurría. Uno se le tiró al cuerpo y pareció que Brian trastabillaba. —Guilleeeeee! ¡El Guilleeee! directo a Fue por el grito de una mujer que supimos que había un herido. que lo golpearan en la comisaría. No estaba tranquilo. retrocedió cubriéndolo con armas más fuertes y cargadas. Brian daba vueltas el revólver 32 En tan poco tiempo como ningún equipo profesional de rescate. convencido de que había demostrado ser un pusilánime. expertos —Putos! ¡Putos! camilleros de ambulancia. dedo y se agarraba la entrepierna convidándoles desde lejos. Rodo —bromeé. Le sangraba la mejilla. ni siquiera atiné a hacerlo. Observaba no sin morbo la situación. La convencí de que era mejor que se lo llevaran. pero se detuvieron calculando los pasos finales casi en el aire. cada vez más. cemento. Las escaramuzas allá afuera recién comenzaban. Yo miraba desde la retaguardia absoluta de la lucha. Hablé con Sabina. se golpeaba el pecho con las manos. lo puso en marcha. El tiroteo no cesaba. en una posición poco elegante. Los hombres se pasaban de mano en mano. Era un niño de seis años. Se había dado él mismo haciendo girar el 22. Las mujeres gritaban. Había quedado. sobre los techos. los hombres cargaron el cuerpo de en un Guillermo Rivas con la cabeza ensangrentada. como si recomendaran un gancho. con vergüenza. Brian siguió saltando. Algunos con armas cortas. sentí de pronto desde atrás una débil voz. Me di vuelta para ver quién era. al límite del acercamiento. abrió la puerta derecha de atrás. Brian. Desde el medio de la calle el chico saltaba como poseído. muchos más tiros. refugiado tras las cortinas y las persianas. Yo estaba en la última retaguardia. amenazando y golpeándose el pecho una hora más. —Yo lo mato! ¡Yo lo mato! —anunciaban los vecinos. Salieron escarbando en el ripio Brian se reía. Hubo más tiros. —No pasa nada —dije—. El hermanito menor de Manuel. . o “tiemblo”. por lo menos. al fin y al cabo. no es nada—dijo. Enseguida termina. —¡Rodolfo! ¡Cuidado Rodolfo! —No lo mates. con un revólver en cada mano. las mujeres y los niños. La esposa de Guillermo se metió a su lado. —No es nada. tres de ellos con escopetas recortadas. todos hijos de Matilde. y los rastreros de la San haciendo chirriar las ruedas. estaban cuerpo a cuerpo. Los vecinos. Había estado en algunas tomas de rehenes tirado atrás de un patrullero y a media cuadra de la infantería. Yo apenas si miraba. que caía sobre el calle hacia la guardia del hospital de San Fernando. Agachado. pero sujeto a la vida. como si fueran caramelos. Los hombres avanzaron con una corrida corta. un crack a la mandíbula o una rendición para salvar el pellejo. Me miré las manos para confirmar si era tan extremo mi julepe como para que me lo estuvieran indicando así. —Temblor —sentí otra vez en el oído. ¡Rodolfo! ¡Guarda! ¡Basta! Y así. Uno corrió hacia Brian. a sus hermanos. Pero no sería ese día el de su muerte. manchada de sangre en una nalga. medio agachado. Rodolfo. de la Le calcularon la locura. hermano del caído. Con un 32 y un 38. perplejo como yo. De fondo las mujeres gritaban a sus maridos. pero tampoco temblaba. tan estúpidos los dos al lado de la extraña pericia con que aparentemente se tomaban la situación todos ellos. y los hombres metieron al herido como Francisco. Suponía. —Estoy temblando —me dijo. Aunque bien cierto es que no se podía. puñados de balas. pidiendo que lo mataran. Tenía la bermuda Hasta que desde atrás respondieron por él sus compañeros de bandita. miraba de costado a mi compañero. detrás de los ancianos. A nadie se le ocurría llamar a la policía. mirando hacia la esquina. Una mujer se subió a un auto. que me decía algo así como “temblor”. Javier y Simón. Los Sapitos vigilaban a sus espaldas. antes de dejarlo morir así.

al Brian. no soy ninguna vigilanta! ¡Dios es grande y que sea él el que lo castigue! —gritaba la madre de Guillermo. Él. Estela.. fue el dictamen de Marga. El caos se calmó hacia las diez de la noche. En su rostro buscaban la mirada que ya nunca más. Tenía la nalga herida. Media más tarde Guillermo. A intentar las estrategias paganas con las que solicita. Varias semanas después me habló de la paradójica diferencia entre Daniel. Yo creo mucho en la reencarnación.solía En el hospital ver no le dijeron que fue un milagro. Matilde se había robado la gallina amarilla pedida para “el trabajo” y luego la Mai le había ofrecido esa sangre tibia a Ogún. la Mai. Pero no hubo quien se acercara para decir dónde estaban escondidos Brian y los Sapitos. en otra visita. Todos tenemos un tiempo. una la de su hermano. movía la grandezas. En el mundo de Marga todo tiene una explicación religiosa. el mandato que lleva adherido como un tatuaje sobre la piel arrugada. Marga había dado el combate prestando su cuerpo para interceder poseída por el espíritu de la Africana. un ladrón como el exclamaciones de le Había pelusa gris. un ladrón de esa misma edad. con casi todo el organismo intacto. El estrecho cuerpo de Daniel se fue acomodando a esaTenía cama de marca terapiacomo intensiva. la bala continuaba adentro. ruega y compromete a los santos de su religión. pero en un detenido paísuna quemano. no tenía el casco de vendas tenido que tenía allí. que dijera que estaban guardados en el mismo rancho donde fue asesinado Víctor Manuel “El Frente” Vital. Su bigote de salvar a los propios de una guerra nueva. Pero hay chicos que vienen tan puros que llega cierta edad.. una respeto” en el barrio. blancas que le protegía la herida enorme en la cabeza tras el golpecon en el tren blanco. a unA milímetro del cerebro. fueron lentamente siendo asumidos por la familia. Siempre invocado para defender a los que le pequeños ladrones de hora la policía. había chica. crecía. La paradoja es que su oficio. sin códigos. alentarla que si tocaba la derecha. le habían dado un tiro con un 38. ésa que intentaba evitar sus malos modales según los médicos que lo atendieron y se reunieron a contemplar las radiografías haciendoal “imponer niño. a los . le dijeron: “Vos no recuperación. en una ceremonia ante Ogún: aquella noche de las curas con refriegues y colonia. semanas después del accidente. Va a vivir hasta que el corazón pierda fuerza”. En el caso de Daniel. ¿ Morirá? —No es el momento adecuado. Al final los encontraron. su hermana. tiro le había cruzado la cara hacia el ojo derecho. Volvimos el martes al mediodía. por la infinita suerte que había la bala. en la mejilla izquierda. Esa situación de muerte en vida. llorar. Yo soy vieja y capaz que voy a vivir muchos años más. usted hizo una ceremonia. la obligan a recibir los pedidos de la villa para torcer el destino.Los patrulleros rodearon la villa. tenés un continente”. reír. «El cerebro de un lado le obedece. Rodolfo estaba otra vez en la puerta. que comenzó robando había dibujado. y a Matilde esos mínimos signos de vida le alimentaban el sueño de la que fue asombro. a las veces el Frente Vital en vida. entre otros aquella tarde. Todos venimos al mundo con una misión. Daniel había quedado postrado en una sala de cuidados intensivos. Lo estuvo conectado a la máquina que lo hacíaEl respirar. pero del otro no porque es donde está lesionado. unun día. porque vine para sufrir. Hay chicos que se van jóvenes porque vienen con ese tiempo. será cuando Dios le ponga su tiempo. Ni sus hijos la convencieron de que ios delatara. ese Capítulo VII vacío abismal de quien según todos los diagnósticos ya nunca saldría del coma. de calibre 32. ahorasalió manejaba las balas de los propios. sin el orden que había cuando el Frente estaba allí y daba de los que más tienen a los que tienen menos. desprovista del espíritu de la Africana que la hacía hablar en portugués. Luego. cuando me quebró tantas velas haciéndolas rodar por mi espalda. ahora. tupida. según la inmediata interpretación del barrio. considerados rastreros e inmundos por el resto del barrio porque «empastillados no diferencian a su madre de una comadreja” y porque roban sin distinción de clase. tenido que salvar. bicicletas poco ya nomás caras de deportivos burgueses porteños. De pronto. ya no era aquél de tenés culo. donde ahora vive un grupo de mujeres que protegen a los Sapitos. izquierda. Se bajó el pantalón para mostrarme el perfecto agujero Se había ampliado el campo de acción de los favores del Frente. Pero él está mal. salvo ese hundimiento en la cabeza que nombraba con su crudeza de lesión mortal el momento en que el golpe contra una viga había desencajado la mirada de su hermano Javier y la de todos los cartoneros de ese vagón hacinado. cuando me contó su vida en la cocina de su casa. —Marga.

y sus hermanos Javier. es la misma que me confesó Matilde una tarde de septiembre en el viejo bar de la esquina del hospital de San Fernando. le dijo ella al comisario en la única discusión por la muerte de su chico. “ La historia del Frente?” Roberto conocía al Frente Vital desde que era “un pendejito” al que corrían “a patadas en el culo” y hacían pagar derecho de piso los que en esa época eran dueños de la esquina. Esa mañana un personaje entrañable para el barrio entero. a mí y al chofer. esta Mai que tan esquiva había sido. pero está segura de que lo mataron “malamente”. y allá andaba ella buscándolo. “Así. con Marga. muerto por balas. Gracias a eso capaz que los otros tres están todavía vivos. “Yo pienso en todo lo que anduvieron a las balas los chicos míos: justo él que era el diferente pagó el pato por los demás. un día de invierno del año 2001.catorce años cartonero desde los siete. su hijo asesinado por la policía. el mismo heredero de una larga tradición delincuencial en la fa milia. no lo dejés an— dar tanto en la calle”. el inocente. en estas pocas . “Dios por ahí me castigó por haberle dado más alas al otro”. como Matilde. se acercó a nosotros lleno de intriga. cree Marga. Lo que pasa es que Cachito se le escapaba. Miguelito. A su Miguelito. No tenía malas amistades. Su hermano mayor. que murió de Sida. Cachito. se siente en deuda por ese fusilamiento policial que terminó en Béccar con el más bueno. Le decían el Zurdito. aunque lo mataron a los dieciocho. Manuel y Simón. al que asesinaron. o Roberto Sánchez. La policía le dijo que lo tirotearon por “malviviente” cuando él y otro chico escapaban en un auto. el que nunca robó. solíadecirle a su madre Cachito jaqueado por la culpa.” Marga también tiene un hijo muerto. Siento que Dios me castiga a mí por lo que los otros fueron. tendría que haber venido yo a su casa”. Siempre los inocentes pagan por los pecadores. le dio miedo. en la que los buenos pagan por los malos. ladrones con tantas fugas de institutos que ninguno de los tres sabía cuántas habían sido. todos lo cargaban. Acá. “Todos de la misma edad y todos de la murga Los Cometas de San Fernando. “Mami. También formaron parte del grupo Marcelo. que tan en las sombras había permanecido a pesar de su centralidad en la historia del delito en el barrio. Esa visión maniquea. y la policía 1 mató mal. dice Marga que Cachito le pidió siempre. Ella recuerda a su hijo asesinado como si hablara de un niño. Y pagó un inocente.” Marga no cuenta detalles de esa muerte. muerto por la policía. no quería que el más chico de la familia viviera sumergido en el delito. Pero al hablar. “Cómo pudieron tirotearlo si mi hijo no había estado detenido ni por falta de documentos?”. hizo un mohín con el pelo largo muy cuidado. Es como que de alguna manera no puede ser que ellos se hayan salvado de todas y a ninguno le pasara nada. con las que me habían sido entregadas apenas llegué al territorio del Frente. y de paso a todos sus amigos. el negrito Camerún. el padrino del Frente. La tribu de Cachito fue la misma tribu que la de Mauro. Pupi. Aunque tampoco le daba tanta libertad. un pibe de apellido Sejas. Mi nene estaba siempre conmigo. Frunciendo las cejas al sol. Me citó en su casa a una hora fija de la tarde. Hasta la única que vez que Miguelito hubiera podido viajar a Mar del Plata con sus compañeros del colegio su madre no lo dejó. qué nos había acercado por el lugar. jugaba muy bien a la pelota. el que pagó por su hermano pecador. le decían «el mamero”. Fernando. por eso era muy conocido y todo el mundo lo quería. preso todavía en Olmos por el robo de una 4x4. hasta la casa con ese patio generoso y parra frente al campito y la villa. “Era chiquito. como la mayoría de los ladrones. siempre uno tiene que pagar.” Murga y umbanda aparecen una y otra vez a lo largo de la tarde. uno de los más respetados vecinos. arrastrándolo a él. el hijo mayor de Marga. casi al final de mi incursión. como Sandro. “Quiero mostrarte una lista que tengo ahí —dijo—. al conversar con ella sobre ese grupo de pibes muertos que compartieron todos los carnavales de sus vidas alcancé a relacionar la historia de Miguelito. y nos preguntó al fotógrafo. donde andaba yo andaba él. venía temprano del baile.

y por supuesto en San Fernando. De mis robar veinticinco los efectos de la droga. De todos los chicos que voy a nombrar. allí donde jugaban cuando eran niños. ellos paraba mi casa. También hay muchos que cayeron heridos de bala de los cuales algunos contaban quedaron lo mismo. y los hay fechas En. que otros después de purgar variosy caminando segúnydonde les pegaran. que fueron unos nueve o diez me camino equivocado. Don Torcuato. Papilo. el hijo de la Mai que no andaba en le robo. Nueve de ellos murieron en las calles de mi barrio o sea las mismas calles en que ellos vivían o caminaban todos los días. Se repite con cada muerto: Camerún. En esto el barrio y hasta barrio. Era más queeran morocho. El registro de Roberto comienza con una introducción y resumen. “Esto es un pequeño homenaje que me gustaría rendirle a todos mis amigos que fallecieron bajo las balas de las metrallas de la policía. Durante el velatorio los familiares abrieron el cajón que estaba cerrado y vimos que le habían volado la mitad de la cara de un itacazo. por ahí andan. otros murieron por accidentesy otros en peleas callejeras. caballo. quiero decir que no todos andaban por mal camino. General Pacheco. De todas esas una de las más me con conmovió fue armas de fuego. aquí en mi que tenían encima daba la fuerza para mantenerse en pie. ¡Dios mío. Algunos de ellos eligieron suicidarse. que sentían un fuerte golpe al recibir un impacto de bala y que podían seguir corriendo o rengos. este y caso una tumbas buchona esperando una flor. la Gorda María Marta. mayoría de labios. el más grande. llamaba Empezó como todos los chicos las que toman el mal falta de camino. Los que no murieron ahí. A muchos de los chicos del barrio los hirieron en ese estado. tenía el cabello lacio. «La historia de Pupi es la historia de la barra de mi hijo. se sentaban en un banco de cemento que está en la vereda. armas. Poti. se va en nada raro pero el destino quiso que perdiera la vida pormuertes accidente y otra se que suicidara. parece el lejano oeste. nubia la mirada. Compraban andaba con una La sonrisa en los Sabía en respetar y aporque su vez tengo era muy por sus cervezas y gaseosas. Debajo cosas menores pasó a robar coches y loalcoholizados más cómico era que se paseaba por elde ellos barrio con crecimos juntos. Chinito. Miki. destruyendo a una robando pavadas y luego cosaslos de barrios más valor.suficiente yo lo sé. y el hijo de ese vigilante mataba a todos los chicos. ya Fernando en la cual me incluyo porque fueron muy buenos compañeros más allá de que hayan sea la elegido un policía o en peleas callejeras y todos los que hablaron conmigo.«Se Creo que enFernando todo estoVargas. Virreyes. le decían Fredy. la la de Camerún. y bebían compañeros de tranquilamente. lo salvó que estaba drogado y amigos que perdieron la vida trágicamente catorce eran integrantes de la comparsa Los Cometas de empastillado. Taty. Camerún se da cuenta y se manda a toda velocidad.de Todos los días cómo paraban perdieron la vida.un homenaje. demasiado jóvenes para morir! no un auto distinto todos días. Una vez le dieron un tiro en la espalda. Había un vigilante en French e Ituzaingó. ahí estaban los jefés de calle y la manga de policías corruptos y asesinos. Sí. nombres y apellidos. con carro. Hay o los buchones como ellos llaman. Cualquier cantidad de chicos mató ése. Y decían que eso Mientras los salvaba de caer desmayados: el alcohol años de la droga condena están otrales vez en la calle. Maikel. Miguel «el Alto” y Miguelito. Sarratea. inválidos otros están privados de su libertad. ojos Algunos achinados. que es donde yo vivo y las otras calles son Las Tropas. Con algunos fue su perdición. malas compañías. tuvo mucho que ver la desocupación. la mayoría formaban parte de la delincuencia juvenil de nuestros días y cuando me refiero a la mayoría. pero pasóhabía. pero sí en los alrededores. Las calles son las siguientes: French y General Pinto. que es de departamentos y un auto de civil con dos policías lo sigue.” La prosa de Roberto es implacable. Samuel. cosa él también hacía hasta que anduvo en malas de estos compañías y eso chicos que cayeron las balas policiales se encontraban o drogados. Ahí en la esquina de Pupi estaba el boliche. Pero es alcanzado y acribillado a balazos en el acceso norte en Tigre. Todo el barrio sabía que ella trabajaba con a latratar cana. ahí murió el Manco.” los patrulleros en su casa. Creo que Algunos eso se de los que voy a nombrar más adelante no murieron en el barrio. Fredy. las décadas del ochenta y del noventa. entre ahora hay. como debía a que cuando era un niño andaba semi desnudo y descalzo. un respetado pequeño kiosco. la miseria que existeen marginales sobre todo algo está parar. Fredy desapareció del barrio.casi a otros loslos vi crecer. a droga. Un día Camerún roba un auto en un barrio que se llama Infico. Laly. llegaban a siempre los veinte años. Muchos a juntar cartones. con camperas de cuero y pantalones y zapatillas nuevas. Le gustaba vestirse bien. el que está preso.” . afecto. San Eso fue lo que lo mantuvo con vida. Aquí están los nombres y sobrénombres de los cuales voy detallar mandó al frente al negro Camerún. Cuervo. ambas haciendo insoportable a medida que seuna avanza. Cuando fue más grande salía a ser enbajo Tigre. exactas veinticinco esos malditos informantes de la policía. Berutti y Quimo Costa. cuando y probó la droga ya que no pudo Su familia se gran parte dedicaba de nuestra sociedad que es la que te que destruye tanto mentalmente como físicamente. Las dos chicas que nombro en esta trágica historia no andaban En ese texto largo y ordenado la sucesión de chicos caídos cierra el estómago.

“La religión” lo ocupó todo a medida que el tiempo transcurrió. La religión comenzó a ser lo más importante después del trabajo cotidiano. en junio. Atilio era de la murga Los Fifí de Victoria. Cuando uno llega a ser . se enfermó de una virósica. El marido de Marga. iba a las ceremonias. un cantor de tangos farrero y mujeriego. se acuerda Marga. Casi no hay día en que no reciba algún pedido. listos para comer en la mesa familiar e irse a la cama. en realidad se llamaba Daniel. que ella es la depositaria de los más secretos pecados.” Tía Rina era umbanda desde pequeño. «Yo ahora tengo templo y mis cosas. en Martínez. de su capacidad para atreverse a ser Mai.La Mai de San Francisco cuenta los caídos del barrio. entiendo que ella es la memoria de la villa. Ahora es fallecido él también. Pero al tiempo el compadre agrandó el boliche y comenzó a atraer más público con noches de canto y baile. se fue quedando en la casa de esta mujer sola.” Miguelito tenía siete cuando Marga se convenció: quería “ingresar” en la religión. me dijo Marga. De pronto. Cuando Marga regresaba Tía Rina había limpiado. No fue con Atilio que se bautizó. de frustración o de muerte. Pero se detiene siempre en su hijo muerto. “Mis hijos lo adoraban: con ellos era como una gallina. Es que ésa es la edad que tendría Miguelito y ése es el tiempo que lleva «en la religión”. para comprometerse con la religión. Atilio era un tipo simpático. bautizo. Le fue hablando a Marga mientras limpiaban. “El Pai lo cruzó con sangre”. No lo soportó. En realidad. cada vez la dejaba más sola. ella comenzó a visitar al Pai Atilio. Aunque no me bautizaba todavía ya adoraba a los Pai. Se quedó sola y sin trabajo. En abril bautizaron por la religión a Miguelito. Su compadre. Ella trabajaba en el restaurante. un mariconcito que se crió en mi casa. el día de San Jorge. Ogún. tenía una parrilla en Martínez. “Siguió mi vida trabajando. según figura en su documento. cuando la criatura tenía cinco meses. pero acompañado siempre por “la otra”. así como Chafas le pidió que le curara el gualicho que le estaba haciendo salir escamas en el cuero cabelludo y en esa ceremonia iba su amor y odio con María —la eterna enamorada del Frente— prohibiéndole ver a sus hijos. Hay un lugar en el que la Mai cree que su vida se quiebra en dos hace unos treinta y tantos años. Al niño lo bautizaron “por la religión” a las seis de la tarde del 23 de abril. para ser justos con todos. Jorge y Cachito. para incorporar espíritus. cuando su hijo. Consiguió empleo en un restaurante de Tigre. escuchándola. en la calle Edison. Las madres van teniendo hijos. Esto es una cadena. Su ex marido tanguero apareció como número central del espectáculo. Ella es quien ha hecho las ofrendas al Pai Ogún para que las balas no toquen a sus chicos.” Tenía otra mujer: una rubia que le duró años. de resentimiento. había cocinado —nadie superó su arroz con leche y su budín de pan— y ya tenía a los tres niños bañados. cada tarde de jueves en un descampado que da a la Panamericana. haciéndose necesario.” Tía Rina. así en cada pase mágico que intenta se va una historia de amor. Los presentó el padrino de Emilia. “La conocí porque tenía un chico amigo. mientras juntos lavaban la ropa. Entró como cocinera. él le cuidaba a Emilia. El santuario para sus deidades cabodas y africanas ocupa la mitad de su casa. con quien se conocían de los carnavales. Entonces se sintió independiente. Fue con una Mal. o su versión umbanda. el más grande. el tanguero la dejó. que es su manera de decir que es umbanda. tengo hijos de religión. y si fuera por terminar cada una de sus historias no alcanzarían las tardes. el mismo que la llevó con Atilio. limpiaba el templo. El Pai quería apadrinar al chico. y seguía frecuentando al Pai Atilio. fugado de una casa en la que no le permitían soltar la pluma de su desplante sexual. “Andaba en los boliches y me trataba mal. Él falleció hace cuatro años de un Sida fulminante. dice. conviniéndose en su mano derecha. Poco tiempo antes de que naciera Miguelito empezaron una amistad. Todos le decían la ‘Tía Rina’. Y a ella los carnavales siempre la ilusionaron. para poner el cuerpo en trance.

Como último acto de esa afirmación hizo que rodaran las estatuas lo profanas del palacio. hasta la muerte. San Jorge luce tatuado en la espalda de Manuel como uno de esos viejos pósters de San Jorge es un mito de la Roma antigua. Incluso un mago del emperador le dio un licor envenenado que no le hizo apedrearon su rostro ensangrentado y lo ataron a un caballo al que obligaron a correr desbocado. lo arrastraron. Si la policía decía. Ante ios avances del monoteísmo que había profesado Jesús Durante días Harto. dedicados a los a cambio ordenó decapitar hechicero. toda corte. que destruyendo el mal anunciado de serpientes feroces o monstruos alados. fanáticos devotos. cuerpo y vieron. Diocleciano lo hizo arrastrar al templo San de Apolo. La otra historia que funda la santidad de Jorge es del orden medieval de las hadas y ios lagos encantados. es omitiendo intervenir donde los asuntos se definen con la ley del más fuerte. tenía una Cuando sola herida. verdugos: la muerte parecía huir de él. pero al mismo tiempo de alguna manera también es la policía. ordenó la represión. pero me lo confirmó también la Mai: el santo más adorado por los ladrones es San Jorge. se dibuja en ios cuerpos de los pibes chorros asesinando todo tipo de alimaña Por su cercanía al poder. Nació en el año 280 de la Era Cristiana y murió casi pésima veinticinco impresión. desnudo en unbella pozo de mujer que cal escondía su verdadera creencia. Para Jorge guardó la saña delas Pero la crónica coincide en sus diferentes versiones: milagrosamente se le curaban sus heridas. La suerte quiso que pronto fuera el turno de la única hija del rey. caer presos o morir bajo la metralla. efecto. Jorge lo los devolvió a soldados se la acercaron alrezo. emperador romano Diocleciano. Los habitantes de Silebe se trazaron una estrategia poco inteligente: entregar dos ovejas cada día para saciar la voracidad del animal. saltó de su trono y gritó ante esposo en y la multitud viva. ingresara a sus filas de guerreros. Pronto los rebaños fueron diezmados. su caballo blanco. Jorge Ante se negó a la participar en sacerdotes y el pueblo. Luego envió a varios emisarios parasiempre que Jorge se retractara necesitados: de mientras vivió dilapidó su Fue fortuna en asistir piadosamente a los enfermos. años más tarde. Si no es matando. Terminó pidiéndole que resucitara a un después de una legua de galope el suplicio terminó y final se suponía que Jorge ya no respiraba. Diocleciano entregó a los verdugos: lo tiraron Alejandra. en la segunda mitad del siglo xiii. Pero no imaginó que Jorge se convertiría en un disidente: su madre lo había formado secretamente en el cristianismo. San Jorge surge como estandarte de sur a norte en todo el conurbano. el 23 de abril del año 305. A él se le pide para que proteja. una joven virgen sorteada de entre las doncellas del pueblo. en la provincia de Libia. ios de Nazaret el resistió.” Descubro que la ceremonia en la tumba del Frente es una variante privada de la ofrenda que cada tantos meses los ladrones hacen a San Jorge para no “perder”. lo golpearon.” La policía y su sombra azul termina por aparecer hasta en la más inocente de las historias de la villa. mártires”. Diocleciano. Se cree que la lucha contra el dragón de siete cabezas es La la que filosa lanza que el caballero lleva en la mano para atravesar al dragón de siete cabezas rugiendo a los emprendió contra el imperio fundado sobre las siete colinas. Según su versión. “El Pai Ogún es nuestro guerrero. Ya me lo habían contado los chicos. La emperatriz una persecución a los Cristianos. cuando un dragón sumergido en las aguas de un lago aterrorizaba la región. Jacopo de Varazze —a quien en castellano se da el curioso nombre de Santiago de Vorágine— fue un dominico genovés que. entregando ropa y terminar con las torturas. Cómo será la omnipresencia de la policía que aparece hasta en la propia religión. incrédulos. e impresionado por su altivez le rogó infernal. hombre que llevaba pocos días muerto como prueba de su creencia prohibida. lo ataron de pies y manos. el Emperador conoció al joven Jorge. El 23 de abril su cabeza vida con un El mago contó el milagro a los la historia llegó a sus oídos. recopiló en latín casi doscientas vidas de santos. una frágil y . Se al supone que entonces comenzaron sus milagros. o Pai Ogún según el sincretismo umbanda. rodó ante la Diocleciano turba romana. hizo judeocristiana azotar a Alejandra. Su padre era un jefe de alto rango en el pies de Ejército. cuyo gobierno se conoció como “la era de los flagelaron hasta hacerle soy perder ios sentidos. su propia esposa. losu pusieron una rueda seducida llena de por el cautivo cuchillos. Cuando Esos supuestos milagros horadaron la fe pagana del hechicero. La hambruna inminente llevó al rey a decidir que el sucedáneo para el dragón debía ser un manjar superior. Y sus reminiscencias medievales atraviesan la piel de casi tantos chicos como he conocido.cumplía —festeja Marga—. lo milagroso: “¡Yo también cristiana!”. alimentos a los pobres y perseguidos. inútil. Jorge era un oficial romano que recorría el mundo como caballero andante. que no soldados. Así llegó a la ciudad de Silebe. ‘esta es mi zona’. Jorge volvió a negarse a adorar a ios dioses romanos. ellos se iban a robar a otro lado y no pasaba nada.

A mí se me murió un nietito hace más de veinte pochoclo. de la vida Primero y les se hago escribe baños en de un Pompayira. condición no lo rebaja ni lo mancha: es como si para obtener la impunidad al salir a robar fuera necesario negociarla con un santo que encarna la misma condición marcial del enemigo a neutralizar. en siete. el Santo. que ellos el personaje no eran quienes que encarna para contar en el o cuerpo decir lo deque Marga no se haciéndola les permite. no lo sé. Claro que al entregar los regalos a Ogún siempre es mejor. al horno y a punto. Lo que ella quiere que yo sepa lo sé. o su propio Pai Ogún. cada una con un origen distinto: el Ogún de comprender el destino trágico de sus hijos menores. que tuvieran cuidado conmigo y mi corazón. variosque los son espíritus los santos. y se con torra ellos sobre se una hacen bandeja maldades. el color por del el Pai Pai Ogún. porque si me lleva la mente yo me muero. y los Cosme se pegan. dice. — Cómo es incorporar entidades? —La llamás a la entidad y de repente te sentís en un vacío y el cuerpo ya no está. el Pai Ogún. son Por hijos eso. también blanco vanycomandados rojo. para que no se queme. Y esa punta de pistola. Nunca imaginamos que sería Miguelito. hace ocho que incorporo entidades. de salvación a través del sacrificio de inocentes. San Jorge para sus fieles es la policía. La Mai Oyún no habla. Manuel. debió sacrificar. bajos. crepé que verde. El día que lo mataron renegué de mis Pai: ¿por qué no dijo lo que iba a pasarle a mi nene? Cuando la Africana volvió les dijo a mis hijos La Africana. El maíz por más se que la gente separa. Hago separación de parejas. En el mito de San Jorge y sus metáforas La Mai tiene su propio San Jorge. años. toman Mai. “hija” Marga es un antigúo indio. no puede Son espíritus estar roto. dechadopero de símbolos son los más parafuertes ofrecerporque los jueves se llevan a Ogún. La adoración a San Jorge es un intento de que el destino no se Es el guerrero de nosotros. que sean productos del robo. se selecciona diga que porque son diablos. Cuando me lo contó pensamos que iba a morir mi papá. juegan. La princesa marchó sumisa y llorosa hacia el lago. . emite un sonido de llanto. Yo no hago lo malo. Y siempre es la Africana a través del cuerpo de la Mai quien intercede por los ladrones ante el Pai Ogún. vos estás hablando con otra persona. de su familia y de su hijo ladrón. papel el nombre porque del ella atrae que chico mucho hace ‘el apago’. que tenía como noventa años. Moribunda la bestia. que tenemos También siempre se hace lo revolviendo.prepara Africana Acá también la bandeja vienen y muchas así se le mujeres paga a Ogún. A él le ofrenda lo necesario para conseguir que un pibe chorro pagó sea los pecados de ella. especial debilidad Todos los por Pai. que salen a combatir y porque robar a es el patrono de la caballería del ejército argentino. El espíritu te domina el cuerpo. blanca. tres con esvcompran todo para la bandeja que preparo al Pai Ogún. Se ponen y siete tiras de asado sin ser cortadas. hablar que en están portugués. a pesar de Están que los son Oriyás. Por ejemplo. que Los Cosme son incorpora lalos bebés. Oaxalá. y la Africana por intermedio de mi mente y mis ojos ve todo lo que estás haciendo y hablando. Marga considera que Miguelito. de armar no ese caminan. Se ponen tres naranjas y tres manzanas cada una cortada duras. los hombres. bien adobadas. Estaba a punto de ser entregada al monstruo cuando el guerrero “hermoso como un ángel” apareció para rescatarla. Matilde cree que Daniel sufrió el accidente que lo protegido. limpieza de casa. Ella no puede dominar la mente. Pero cuando ella se va deja en mí sólo lo que ella quiere. robados. bajo Oaxalá. que es como ustedes le dicen al bueno. lo que ella no quiere. lo malo de “La la gente. “Cuando los chicos dejó en un coma profundo porque de esa manera paga los pecados que cometieron su madre y sus roban. con una lanza en su mano. galopó en su corcel blanco hacia el dragón sobre las aguas y le atravesó el corazón. de Oaxalá. desde que fue bautizada en la religión pagana. Yo hice una promesa. se lee la misma explicación que Marga y Matilde dan Para para los umbanda los Ogún son siete diferentes deidades. Simón y Javier. la lengua. asesinado por la quien es policía. Ante la presión del pueblo. cinco días antes la Africana le dijo a mi hija que iban a llorar mucho. La bandeja Y después se hace están con papel los Seyú. por lo menos para la Africana. Con los Seyú trabajo. ni muy cocinadas ni prometí curar enfermos y chicos.callada princesa.” Quizás por su condición de militar romano. Marga se concentra en las explicaciones sobre las formas de sus ritos. vos ves y escuchás todo lo que pasa. Por ejemplo. y es la policía. Después se prepara la pipoca.la. esmamadera. —Cuánto hace que la visita la Africana? —Como veinte años. cobre con vidas la elección del delito de los jóvenes caballeros sin montura. la Africana la Son que los se que ocüpa se arrastran. los incluido objetos Ogún. Yo incorporo el Pai Yangó. tiene que es el una Supremo. pero siempre lo bueno. San Jorge. pero siempre la muy línea Se acomodan en forma de herradura. el caballero la enlazó y junto a la princesa lo arrastraron hasta el pueblo para terminar de matarlo frente a la muchedumbre. Ogún es el mismo al que la gente hermanos llama San ladrones. cuando falleció mi hijo. unión. quizás Jorge.

Simón se había arrastrado hasta quedar tirado sobre la vereda buscando la calle para historia evitar de susel hijos y la de los amigos que fueron convirtiéndose casi en hijos propios al resguardo de su fusilamiento. A Simón lo encerraron finalmente entre dos cajas registradoras y se entregó. si tienen la hizo que también matarme el para blanco salvarlo. no salgas. Se demoraron y la policía llegó cuando todavía mantenían a los clientes y al personal inmovilizados contra el suelo. Marga insistió: —Hacele caso a la Mai. profunda Además en el antebrazo. Estela se desesperó Empezaron con pastillas cuando y porquerías. la la madre!”. Corrió después así como los estaba más chicos hasta el chicos. Corcho cayó abatido sin verles las caras a sus asesinos. Esa vez Simón tomó rehenes. soy Marga repasa. . pero igual cayó al sentir el dolor del plomo en una Pero enpierna. Ella entró a su cuarto a sacarse la pollera de las ceremonias. perdía en su para eso estaban ios adultos. hogar de el siempre temido tiro de gracia. Ya despojada del espíritu de la Africana. los bonaerenses arremetieron con sus pistolas entre las góndolas y cuando se dieron cuenta que había alguien arriba hicieron llover las balas tirando al aire: ametrallaron desde abajo el entrepiso de madera como si apostaran a dar en la sien del ladrón escondido. drogaban. les gusta desafiarlo. cuando al llegar a la guardia del hospital el camillero le dijo: “Dios te ama”. compromiso con Pero ios para pibesmí chorros Simón que es como rodeaban Facundo. pierden Matilde. experto el mundo por delante y no puede ser. y harta de ver el maltrato policial que les esperaba cada vez que alguno chicos robaran. Lo iban a matar. Diez años atrás quedaba muy mal que en una familia de ladrones los más esos pibes desaforados. minutos en llegar a socorrerlo: “Déjeme pasar. ¿por qué entonces las balas lo alcanzaron? Marga vive las heridas que a pesar de los hechizos ha sufrido Simón como el resultado de su rebeldía. los últimos Enseguida años la recibió miseria uno es de atroz. que ha decidido que en portugués se le dice «ferramento” al “fierro” argentino. Con mercadito. del otro lado de la villa. Simón se escapó por lo menos dos veces de la muerte anunciada. —Simón! —le salió de los labios como un conjuro. comida y un colchón para dormir. tenía días cuenta metidos la acá MaL adentro «Simón por tiene miedo el camino a quemuy los agarrara oscuro. en curar heridas menores. Al final se le ofrece una cerveza blanca con un vaso. Si estaba protegido. Se creen fuertes. sino también que tener en la calle. con lo cual queda claro para la Mai que su cuerpo ha demostrado tener un milagroso escudo de inmunidad.” Uno de los ejemplos más usuales que utiliza Marga para comprobar la efectividad de sus hechizos es el de Simón. con la tranquilidad de un ama de casa que pausadamente ceba mates en la cocina. Corcho. La segunda fue cerca de la casa de Marga. y un cigarro. de su “cabeza dura”. A los quince minutos Marga escuchó los tiros. “Matilde llegó justo en el momento. Su vino hermana esta época mala de la droga y esta junta de los pibes allá abajo. en el asalto a un supermercado. No ven el peligro que están viviendo en sus vidas. Marga. Simón la miró sonriente. llegaron con Primero la mala eran noticia: los grandes “Lo mataron”. la noción tardó de apenas todo. cansada de combatir contra los malos muchas cualquier pasos de edad. como de juguete.” un sector de la villa: la ven como la jefa de un aguantadero que siempre se —Usted cree aprovechó deque los los pibes sienten el riesgo cuando salen a robar? —No sé silo beneficios de sienten la mala o vida.” vida le depara Ese mucho peligro. le querían tirar ladrones consentidos. los que le sedijeron. Yo pienso que de cinco años atrás a esta parte empezaron a como robar a madres de chicos ladrones. su nieto. en la cabeza. A los diecisiete años. Él y su compinche. —Crianza. siempre drogándose. en la esquina. Empezó la miseria.faltan entonces las hojas de lechuga bien frescas. No hubo negociación. no habían calculado el vigilador privado de refuerzo que había en el lugar. “Yo los rematarlo”. en entablillar y poner vendas. En las dos ocasiones Simón terminó mal herido. blanca y roja y una faquita de madera. No alcanzó a salir de la pieza y Simón ya se había ido. esas pastillas Su madre. Pretendían hacerse de la caja con el dinero grueso. balas de diferentes asaltos que penetraron en la carne casi por el mismo orificio. pero les habían dado mal un dato: creían que el botín estaba en el piso superior del local donde había un depósito de mercadería. La la policía. Vocé no tein que tocar el ferramento —le advirtió la Africana. todo a nuevo. los siete metros de cinta verde. de las críticas que se de haga. que se van a alguien llevar en sacar balas enquistadas. a su hijo si tengo preso que y luego dar la a vida. El día del asalto al mercado Simón estaba en la casa de la Mai cuando había incorporado a la Africana. Son chicos que no han asumido la responsabilidad que tendrían En su casa los chicos no sólo encontraban resguardo. Los unos enloquece. terminó aliándose a ellos. los tres y para tiros colmo que la le policía dibujancada ahora vez una esmarca más dañina. La primera salvación fue aquella vez en que le dieron el tiro en el pecho en un pasillo de la 25.

pero siempre un amigo se encuentra. Es mi hijo. Cayó hace un año y pico robando una 4x4. Marga. con las armas encima y la dueña de la camioneta todavía arriba. se miró con embeleso en la figura tumb era de su tío. en Dolores. Después lo conquistó. tenés que ponerte por delante. hermana de un chorro de grandes y viejas bandas.” Como si repitiera a pesar de todo el sino de su tío. El primer tiempo el tío no quería saber nada. Para el Frente no había otro más respetado que Mauro. enoja. Para de colmo no cree enmi dioses paganos. nada más. Tras el motín que armó en el instituto en el que estaba encerrado cuando se enteró de la muerte del Frente. lleno del pudor que provoca la insistencia rayana en el ruego o en la molesta intromisión. yo nunca hubiera querido que fuera así. después de los fracasos de las protecciones para los suyos. tumba. vos tenés que ver que yo hace doce años que vivo preso. que luchaba por los pibes de los patios. así su nieto Facundo. pero lo digo de corazón. Y me dolía que mi nieto lo tuviera como ídolo. los que no hacen mérito para nada. Igual dice que nunca le gustó la ranchada. la de los nietos. se dedica siente no ahora a correspondido. trabajando. un refugio que por lo menos Simón todavía elige como lugar en el mundo al salir del encierro desJ pués de más de dos años sin pisar la villa. Yo lo retaba y le decía que no tenía que tenerlo como un ejemplo. Cuando salió la calle estaba endurecida y la esquina de su grupo casi vacía: los que no habían muerto estaban presos. Él estuvo en el motín de Sierra Chica y ahí estaba el grupo de los malos que mataba gente y por otro lado. La única que le faltaba conocer era Campana. Trabajé toda mi vida por mis hijos. no quiero que te pase nada porque sos el sostén de tu abuela’. Se escriben de penal a penal. que cuando salga no caiga más’. dice Marga que ahora rara vez puede visitarlo en la cárcel de Tantas veces intenté que me recibiera Mauro que llegué. el tío no está nada conforme con la vida de él. Ahora donde está él nadie se los hace de maridos. donde está ahora. Siempre me dice ‘hablale. Y su hijo Cachito. Facundo pasó medio año más en una granja de recup eración. amigo del Frente.” aparición “Nunca en su casa me significara la violencia la Se soma cruel que puede padecer el amante que se Y así es que. aun cuando el otro esté tras los muros de una cárcel de máxima vieja seguridad. En estos años él recorrió todas las cárceles de la provincia: estuvo en Sierra Chica. temía traductora de la nueva Africana. porque es un ídolo malo. Mi hijo lo dice porque lo ha vivido. dice que eso lo hacía la gente mala para tener a ios chicos al mando de ellos. Había salido recién. Se o ríe. en Batán. ha sido para la última generación. la enseñanza de los códigos de lealtad y comportamiento ya extintos. por suerte con buena conducta. se puede ver en mis manos. Sabía que Mauro tenía una contradicción mayúscula entre ci recuerdo doloroso del pedir por la salud de sus seguidores. Antes siempre era ‘cachivache’. a urdir embrujos de pasión que mantengan a un hombre o una amigo mujer asesinado y la felicidad que podría causarle la reconstrucción de su propia historia. Salió y cayó. sobrina de un contrabandista de la década del sesenta. fueron el referente y el norte de los que recién comenzaban en el camino del delito. Marga. La calle fue cambiando. de Simón y otros pibes de la misma generación. a lo que yo mismo había decidido sería la Junín donde Facundo fue confinado por un robo a mano armada que podría significarle cuatro años última más de oportunidad. como madre de un ladrón ya adulto. quiso saber nada con esto. “Y después de tres meses ya cayó otra vez. que es donde está el montón. Cumplió los dieciocho en su casa. Facundo también estuvo apenas un respiro en libertad. el grupo de él.faena. Seis días estuvo en libertad. y a mí me duele. la religión de de su abuela su madre. Porque mi nieto es la primera vez que cae preso en una cárcel de adultos. y los refugiados en la iglesia. se norma del oficio que indica que cuando una entrevista deja de ser una propuesta que el otro acepta o afana en sacrificar gallinas amarillas para que no se suelte de ese cuerpo empequeñecido en una rechaza. A veces puede más un amigo que la familia”. . Y para Facundo el tío siempre fue un personaje admirado. le escribe: ‘Vos tenés que reaccionar. Así como el Frente Vital encontró en Mauro. contra eso pelea mi hijo. amigo y compinche de Cachito. «Los chicos los tenían como ejemplos. Pensaba en la subyugados por su amante. la Mai. la que una Pasado más un año desde primer intentodetesta a través del llamado Sabina y Sotello. Pero ahora le dice. junto a sus compañeros.

Mis cuentas eran: tranquilo. Pero de el médico me de que el las Rohipnol quede le nuevo. o en el robo a concentrarse. la única asepsia también posible los arruina. —Cristian. Mauro salió de la cárcel el 24 de diciembre del ‘96. con Chaías. creyó. perforó. “Yo me hígado se arma es como una como gelatina. —Esperalo. Me había encontrado con la puerta cerrada. La que vende los yo más chicos. Mauro. Su visión de la historia brazos atrás deCasi la cabeza. A media siesta. policía Mauro dos años después. En el caso de Mauro yo pensaba que serían asuntos vinculados a su amigo Víctor Vital: llegué a sospechar que había algo relativo a la traición que podría socavar la leyenda que me había atado a ese territorio. dice el Mauro que pases. En el medio el hígado. No sabía qué me esperaba en su relato. tras una puerta estrecha y de ángulos irregulares. después de un año y medio. Fue a fines de septiembre. ya hablarán. cuando me dieron el tiro en el ‘87. pusiera a Quien transmite a otro poder el virus. con desmechado. el dijo furor entró por acáde y salió por acá. como cada día varios a la misma en continuar la dirección de esade cicatriz desde algún el chico. apelando lo más burdo del oficio. A esa altura. Nadia jamás me trató como a un extranjero. Ella había estado en todo de acuerdo cada vez que intenté ver a su novio. en que realidad un soloa la murga tiro. ella arruinado. para Nadia. o sus hijos. algunos me saludaban: ios dealers. Yo le digo que es tuviste. Si algún adulto inició en el consumo drogaenorme. el adjetivo Nadia se según sentó sus a sudeducciones lado. cómo volver a intentarlo. por ahí lo enganchás después de que se duche. y volvió a el verbo arruinar sirven para fines. dos marcas de acá al casi costado son tiros. me atendió Nadia. arruina. A principios del señala diciembre me cortaron el acuerdo que intestino. Solía llamar por teléfono. o de sus novias celosas. Pero me daba cierta desconfianza que me vieran en el rancho de Mauro. Algunos regalos de cumpleaños acomodados como adornos.y se transforma en una larga seducción y negociación. en la época en que fue el furor de las ‘ropi’ fue cualquiera. resulta evidente que en la mezquindad de esas palabras se econden los secretos. preguntar. Una mesada improvisada. una cocina comedor con el televisor encendido pero en silencio. En la villa el en concepto de lo ruin. Venite en un rato. un oso de de haberla peluche. Había acompañado a los chicos varias veces a buscar insumos a esos ranchos prohibidos de transas. Nadia volvió a salir a mi encuentro. aunque él jura que no sabía que era portador reposaba sobre el lado deél lala cama de de dos plazas en boxers de algodón gris. Fue uno deme los atravesó que inauguró en la me villa el consumo pastillas. Cuando regresé Mauro salía del baño que cada día tomaba a la misma hora. que Los Cometas San Fernando. mantiene —Por qué al te tenés que curar así? margen la vida que supo llevar Estas durante unos veinte años. un guacho que conquistó a Nadia con mensajes de amor después pequeña mesa. el mismo tiempo perteneció —Es unade operación de peritonitis. Con una fuente de desinfectante una mano y la gasa en la otra. Me había dado consejos sobre cómo convencerlo. dejaronque tantas secuelas las marcas que me en el cuerpo. Mauro Una había sido el rubio lindo de la villa. su mujer. tengo que hacerle las curaciones —me dijo Nadia. bajaban la cabeza con una sonrisa o levantaban el pulgar para darme por familiar en la villa.a fue quien le arruinó la vida. al final El Nadia me que ella jamás leflequillo. una me de la escena era que que sacara mirelaciones libreta de anotaciones y allí paradoque ante la piedad de es la villa arruinadora.” Él volvía de una pelea con los de Infico. pero no era muy corto. distinta: Mauro la llena “arruinó”. Lo buscaba desde temprano. lo hasta arruinó. Daniel ya estaba internado y Simón comenzaba a salir del Almafuerte cada fin de semana cuando Mauro por fin me recibió en su casa. Desde entonces no volvió a caer preso: se comencé. después de andar por allí con Manuel. corte deconf peloesamuyría años ochenta. un barrio de monoblocks que queda a pocas cuadras de la villa. Tres sillas. El que les que recorta la escopeta. pero volví más tarde. La mujer tiene sin protegerse sabiendo porta el virus. Me quedé en la vereda tratando de no parecer tan desconocido a los ojos de los que pasaban. asesinado por la par de fotos que no alcancé a ver bien. No tardaría en descubrir que ella sería fundamental para comprender algunas de las verdades veladas a ios foráneos. Sepastillas suponía a que debía ir directo a la entrevista. con Tincho. Claro que. encuentro. ‘86. ombligo la baja pelvis. los arruina. Buscaban un izcluierdo hijo cuando infectó HIV. En la pieza. Adelante. unvisto durante una visita en Olmos en la que ella fue a ver a su hermano Toti. Sin siquiera medir el ritmo del entonces. Sólo le faltaban cuando los se conocieron. si algo había quedado fuera de los relatos voluntarios seguramente no se trataba de la beatitud del Frente. —Mauro está durmiendo. Lo . Cuando Mauro dejó la cárcel la persiguió con paciencia: finalmente ella se enamoró.hora.

que robar para dejar de robar —reconsidera Mauro hoy—. le dijo drogadicto. setenta. «Noque estoy arrepentido. El planteo de Mauro es de las épocas en que por los pasillos de Olmos. es como vivir en una película en la que los tiros no se mismos en que la corporación mafiosa de la Bonaerense se fortaleció hasta ocupar el universo del escuchan. Eso lo que aprendí en el adentro por mañana. no podés exigir. hoy se hacinan del pabellón. todo lo que hace que ya sea muy pero muy difícil robar como hacíamos antes. del brazo de su protector. Yo le decía a los pibes que tenés que dejar algo de dinero afuera para poder continuos patalear cuando estás para que puedan contratar abogados. y de penal. Fijate hoy por hoy todos los operativos que hay. Luego él mismo donde se paseaban los capos entrados en canas. No les di ni pelota. chorro o tras la condena cumplió con su palabra: “Cuando vos salgas. En la calle tienen pasillo. cada minúsculo movimiento ilegal. delito en Lo que sela escucha en el penal son los golpes. después de cinco años de convivencia tempestuosa. Su mujer. lo tomó en los brazos. Le pasó por fin como a la mayoría de los pibes de su generación. Apareció por si laestás villa preguntando por él una te tarde. Pasó poco tiempo después de la recuperación del hígado y cayó preso. Para que te des una . y creyó. Recién en el piso supo que se la habían dado. aún lo respetaba lo quería. veía la tele. en ese segundo de última lucidez que precede al desmayo. Vivís de ilusiones.acompañaba un amigo. Por eso. con la fuerza de sus bíceps trabajados en una barra del promedio pabellón fue de edad de los más de tres mil ochocientos internos es de veinte años. por eso les contaba lo que cumplir me con una condena por calificado. pidió que lo llevaran a enfermería. conversando bajo.entre Yo dejé diez pesos y fui un tarado por eso y por varias cosas más. Después de una fiesta tumbera.” acercándole un mate curación y curación. y por los pabellones de las —Cómo se sobrevive tan lejos de la calle? cárceles —No te das cuenta de nada. aunque se maten hablando de la inseguridad. nada. Allá vos vivís otra cosa. pasado en Olmos seis años y cuatro meses. cómo se drogaban. no cómo afuera apenas salgas te la van a dar porque finalmente no sos nadie. Pero bardeando en el barrio van Venía a cerrar la puertaun enasalto la cara. aguantame. si te los acordaras para alucinar cómo vas a robar vos.” Terminó derrumbándose. que te voy a buscar”. a Hay que cuidar el barrio. hay que andar bien con la gente. en una oportunidad para como cobrar. hoy reinan los más atrevidos entre los jóvenes: el se ocupó de las curaciones. Eso les explicaba a daría Víctor y a respiro económico instantáneo. hay grande. convirtiendo cada rincón. Si flirteos con algunas de adentro. tu familia te sigue. lo Allí estaba en no dejás silencio. verdad ylos te tiran. Allí Su amigo lo asistió. incluido su viejo amigo Cachito. Y todo eso no lo ves allá. para que te abran la puerta si te viene a Mauro para apretar la terminar de darle su devoción. cuando un nuevo preso era apadrinado por un «poronga” salía a caminar de ida y de vuelta encontrarte por con el Otros afuera. en las cárceles la había destilada de los diarios— Mauro se cortó el tendón de Aquiles cuando se duchaba en los baños. durante los años ochenta y la mitad de la que década del noventa. las nuevas chicas del barrio. a ofrecerle de alto precio que les policía. En Olmos donde antes dormían veinte. pero los tiros es como si te los olvidaras por un tiempo o provincia. La inseguridad también afecta a los ladrones. Nunca se enteró quién fue el tirador. borracho y con el equilibrio roto por el pajarito —esa bebida carcelaria se prepara haciendo fermentar tinta En ese entonces. Y fue el —Qué aprendiste en de la cárcel? único que —Lo que aprendí en la cárcel es que el delincuente tiene que tener una personalidad. en la cárcel Olmos hizo ranchada con algunos hombres cercanos a lo que se conoció como la banda de Luis Valor. Aparte estás con canas que no tienen armas. pero si querés ser bueno hay pensar había pasado a mí. llevándolo en andas acá para allá durante las semanas en que Mauro no pudo caminar. Él mismo. vivís de fantasías. Uno de esos compañeros se convirtió en su mejor amigo durante el interminable confinamiento en la cárcel más hacinada de la provincia después del infierno de Sierra Chica. gente de bancos y camiones de caudales. Fue un disparo traicionero como hay cientos y miles si se multiplica el mal ejemplo de dar por atrás: un tiro por la espalda que hizo un zigzag en su interior. Fueron los últimos tiempos de las grandes armas de bandas. Tu familia tiene que ir y venir la gente más del Mauro hablaba desde la cama. para entender un poco lo que pasa afuera es que cuando estaba adentro leía mucho las revistas. el robo golpe que me tuve dar yo para después poder sobrevivir. Esa amistad se selló dé la única manera en que lo hacen las lealtades nacidas sin el uso de la faca carcelaria al interior de un penal: cuando el otro entrega una prueba de humanidad que supera las circunstancias de sujeción permanente por las que se atraviesa. Por los contactos con otros detenidos que venían de San Fernando.y comprarte que necesitás. “Escuché un par de tiros. Sentí como que me empujaron y me di contra un palo de luz. Todo el tiempo quedás en del país. Me abracé al poste y me empecé a desvanecer. lo todo que llevó los pibes de su edad. que moría. en el hasta fondo espacio para caminar por entre las camas. Porque yo Mauro veía lohabía que hacían. toda la seguridad que fueron poniendo en las calles.

Tratándolo de usted hasta que le dieran autorización de lo contrario. que había intentado. dentro del desvarío de las drogas que a veces no podía controlar. ella lo miró complaciente y feliz. “A mí me pasó que no la aproveché. Cuando se los entreg. El la creía con las cuentas al día porque ella jamás confesó la necesidad: el poco dinero que ingresaba se le iba en ayudar a alguno de sus nueve hijos en problemas. «No. hecho un buen proyecto de hampón. “La gente es mala porque te juzga por el pasado”. déjeselos. Eso lo llevaba a que una de las máximas que intentaba enseñarle a los nuevos pibes como e] Frente. cuando ella se enfermó. agradece.” Eran ochocientos pesos ganados con la adrenalina de un revólver en la mano. acomodate los huesos vos”. Por provenir de un negocio minorista y ser billetes en sencillo. por nada del mundo se olvidaran de sus madres: en la cultura tumbera. m’hijo.” La culpa de no haber sabido parar a tiempo para llevarle tranquilidad a la mujer que lo crió. a su mamá le costó guardar en el bolsillo el fajo de dinero de su Maurito. “Yo tuve la suerte de que me rescaté”. él es Maurito. pero le dijo: «No. Casi no alcanzó a gastarlos pagando las deudas: murió a los pocos días del regalo. de pronto la muerte se presentaba ante él con su sombría y trágica verdad. Al final cuando la quise tener la perdí. Casi no hay preso en las cárceles que no lleve la bendita palabra MADRE grabada siempre en letra imprenta sobre ios cuerpos. “Por qué cayó? Siempre por lo mismo. Uno de sus hermanos se lo aclaró: “Mamá está así porque se atrasó en los créditos”. —Hola. antes que Dios está la madre. cómo le va. se enfrentaba al prejuicio sordo de ios demás. Nadia me enseñó a andar en colectivo porque no sabía usar la maquinita de las monedas. como si esa carga fuera peor que la propia condena que lo mantuvo encerrado. se lamenta Mauro. cuando salí ya había pesos. Recién entonces sintió que el tiempo pasaba y no en vano. o ante el peorde los fracasos. dice. mami. Apenas había vuelto al barrio cuando conoció a Víctor Manuel “El Frente” Vital. ante una sucesión de éxitos que los llevara a vivir como campeones de box recién consagrados.” Ni Sabina ni Mauro recuerdan exactamente cuál fue el asalto que lo llevó al instituto de máxima seguridad de Mercedes. le dicen “el Frente”. Y si lo piensa un poco concluye en que fue por su madre. y giró en u hasta quedar a distancia suficiente como para estirar la mano y saludar. Poco antes del fin la recuerda apagada. Eso le dolía. Me puse las pilas tarde y cuando me quise acordar se me fue del corazón. . Consiguió ese mismo día un robo que le dejó lo suficiente: ochocientos pesos en billetes de poco valor. Poco tiempo después Víctor volvió a ir preso. Él no la dejó seguir. Cuando Mauro salió de la cárcel caminaba por las calles del barrio y por los pasillos de la villa sin saber si la gente de siempre lo saludaba por temor o por quedar bien con un ladrón respetado que recién ganaba la libertad. charlando mientras fumaban un porro. contra todas las tormentas de esa vida de pobreza y de su padre golpeador. —Te presento un amigo.. Estaba con uno de los pibes del grupo. Víctor frenó la moto respondiéndole con el chirriar de las ruedas resbalando. lo persigue hasta hoy. preocupada por no sabía bien qué. El chico silbó con el índice y el pulgar metidos en la boca. —Y ese pibito quién es? —le preguntó al que lo acompañaba. Lo había visto pasar. Él. Mi vieja era re compañera y yo no la llegué a entender. yo soy Víctor —le dijo el Frente con el debido respeto. el Víctor. era que aun ante el éxito que los mareaba después de un buen golpe. ser un hombre probo y cuidadoso con los vecinos ajenos al delito. altivo y soberbio en su moto reluciente. la xRlOO que le había regalado Sabina.idea cuando yo caí se usaba el Austral. —Viste qué grande que está? Es el hermano del Pato. y lo vio cruzar la calle en la XR.

Después por eso quedó una vena espantosa con los más jodidos del instituto porque decían que había preferencia por Vital”. El cura del lugar también cayó en las redes negociadoras de Víctor. y cayó. en ella partido Tigre. Logró retener a lapedos”. de pronto tomaba la decisión de acercarse así a la religión. mudo. A pesar de la decena de robos que se le imputaban terminó por conseguir un comparendo en el juzgado de menores de San Isidro que tenía su destino en las manos. Cuando se dio vuelta el Ale estaba en el piso. Sabina recuerda con precisión esa etapa: fue la La última vez única vez que lo iban a hacer juntos fuede para asaltar un lugar en Pacheco del que tenían buenos que Víctor estuvo preso. inmóvil. pero el que manejaba se abatató y chocó. “Lo sostenía con los dos brazos y por abajo del cuerpo del Ale no dejaba de tirar”. convencer de tomar el santo sacramento.dibujos. en semana dirección norte le sigue a San Fernando. por las dudas. más desplegaron su pericia para robar los como el Frente Vital. cuentan los testigos. el Ale también. era único pibito iba y traía vivían todos felices en la villa. Hizo mil quinientos pesos de ios de la alma buchona de el los vecinos jaqueó. solía decirle su madre a él y a los de su grupo cuando comentaban sus creencias. me habían contado varios de los amigos del Frente en lo que siempre me había parecido una escena mítica a ratificar. por lo menos como para salir a “trabajar” con un chorro de ley como Mauro. con la herida del vientre ya curada por las y entrenadas de Nadia. lasEl siete y media y lasplata ocho. se largó haciasuerte y corrieron los tres a Mauro refugiarse en algún de la a la ay llegar.ycuando entraban los ahí empleados a trabajar. Dicen que alcanzó a levantarlo y así les disparaba igual. “La envolvió a la psicóloga como a un niño envuelto y al final le dieron la libertad. recién vengo del baile. para que vean que tu voluntad es salir. cuando supieron que se lo llevaban intentaron haber un sido sus laderosque para nutrirse de su una fama y su valor. levantar el Pacheco. Es buena plata. ya suaves desangrándose en el manos barro. “Vamos en laen moto. llegó hasta su amigo. desde adentro. porque cuando se quisieron acordar los embocaron del otro lado y ahí empezó el tiroteo. El Ale. en seducir a la psicóloga encargada de diagnosticar sus condiciones para lograr una reconversión que lo alejara del Sabina misma no lograba entender cómo ese incorregible. uncuatro pibe ancho y fuerte con el que Víctor había estado convertibilidad. ve que“ENo teníate acordás?”. pedile revistas. Fue los fácil. En el barrio antes refugiarse en balas el rancho pasó por lo del Frente aal florearle botín: “Viste boludo? quedó con el torsode dispuesto a las policiales al tratar de llegar final deel un pasillo con el Era impulso de la una boludez lo que tenias que desde hacer”un “Yo siempre lo cagaba recuerda. y Pero French. ni siquiera serancho quejó. y todavía aquel día ni siquiera pudieron acercarse. no puedo salir así. Víctor disparó cerco. plazas. Iban buscar recaudación fin de erapibitos cuestión de entrar. avanzada policial tirado con la en ráfaga que de dos soltó. Se tiraron del auto.” Saltaron del era coche motivo para desistir. Mauro recuerda la noche que lo Víctor hacemos y fue. “Uy. Dale”. Lo dejaron irse pero por consejo de los mismos psicólogos le prohibieron despedirse de sus compañeros: consideraron que sería negativo para Mauro intenta despejar mito del Frente de allegados y advenedizos. al que tantas veces había intentado delito y la violencia. Él se puso a tirar como loco para que no lo pudieran agarrar. La mala Pacheco y el para cumplir con plan. “Eso dijo después la gente que los vio. Lo alzó como se alza una doncella en un cuento medieval. aceptó Frente. Ni siquiera él mismo salió a robar con el Frente. motín pidiendo les permitieran despedida. le dijo.” Víctor no necesitó dos explicaciones. y en convencer hasta al cura del Instituto de que era un cristiano recuperado.” En aquella época no estar lo radio. No podían —Sí. fue uno de él. y el más largo sus encierros. la cama carrera. datos. Así. pedile libros que vos querés leer. los sitios pero a nadie hacía nada de con él del en que realidad. compañeros. al escapar escuchó el grito. unocuando de ellos Manuel. de fanfarrones que pretenden los demás verlo salir en el libertad. todo ya bien”. Pero después me contó que el Ale ya estaba . y todos eran retrasarse. Era un —Tenía algo que lo diferenciaba del resto de los pibes? —le pregunto a Mauro. todo eso. recuerda. No tardó en interesarse en la realidad exterior a esos muros. domingo entre él. Fue a villa buscar aque otroalcanzaron compinche. Víctor corrió. Entre las actividades con los chicos presos el sacerdote coordinaba un grupo de teatro en el que una de las actuaciones más festejadas era la imitación que el Frente hacía del propio maestro de sotana. Cuando llegó Pintos partió junto a otros dos chicos en un auto con “Sí. encañonar. Víctor estaba con tres amigos. Ellos trataron de escapar en el auto. un local entre cejas el dispuestos a vaciarlo ya escapar. Dos o y tres habrán andado vagueando con pero no dinero y salir donde más. CEStOS comen santos y cagan diablos”. me colgué. lo más rápido posible para no cruzarse conpibes la policía que tenía la seccional cerca. Mauro no se olvida más. preso. Ellos. recuerda Sabina. suficientemente lúcido.la Lo llamó y le “Se preguntó: los detectó y la senoche les puso como perro que presa a aparte perseguir. un coche de vigilancia festejaban a particular las risotadas de atrás cumbia queun acababan deencontró terminar. Iban lento.

salió para Pacheco armado para rescatarlo temiendo que esta vez la amenaza ya pública de la policía de la zona norte se cumpliera. un vecino que avanzando había dado vive en la el tiro a Guillermo. ni las torturas que un auto avanzara porla laBonaerense calle para cruzarse con las armas en la mano y sacarle al chofer lo poco de las que comisarías. Sobre todo teniendo en cuenta aún que se respetaban. el televisor y después del aun robo el dealer les envió un mensaje para que se las pocas cosas que se habían llevado. para defenderlo de la furia vecinal disparaban a quemarropa contra Guillermo. Le habían volado al másmatar grande los espontáneamente una última agresión intolerable. ocurrió Vital.” El pibito que quedaba estaba en un rancho zafando. Brian. “Me metí y no podía entrar a la villa porque estaba toda la cana. “Le di la visera y los anteojos y lo saqué. disparo idiota de un como policíala entusiasmado por la acción.” Ese día Mauro andaba en la moto que se había comprado con los robos que hizo apenas salió en libertad. nunca más de veinte que ansiaban fortuna que les permitiría Esta vez seguir. que no se persiguieran. Se cruzó en el camino con un pibe que lo frenó: —ENo sabés nada de los pibes? —No. Los Sapitos habíar del propio quedado territorio. casi enlos el mismo pasillo donde como lo mataron alcon Frente Ante el despliegue violencia precaria puede que vecinos reaccionen. Al Frente ya lo habían agarrado. “Entramos a golpear. al Sapo más grande. pero no podía salir. un grave error.seis sin distinguir en el mismo reducido espacio pasillo d lachorros San Francisco donde se habían refugiado meses en las atrás. y la aparición de los del nuevos pibes dedicados a saquear a ios vecinos. Mauro no sabía qué hacer. le dejó plata para un remise y disfrazó como pudo al único que se había salvado en la persecución. Hacía días que los Sapitos pocos metros Sapitos. Habían matado a uno de los Sapitos. laarrepintieran de la bolsa y devolviendo la picana. Esta vez no San Francisco. o a Rodolfo. Me parece que están apretados en Los Troncos —le dijo. me contó. también se habían metido en algunos ranchos cercanos. No conformes con intentar robarle a don Genaro. en a el tiempo que medió entre la caída de Brian. semidesnudo por el calor. los chicos de la bandita niños y viejos.lo los ratas que no pueden por la vi ha septiembre. y ellos no quisieron o no pudieron escuchar. a saludando a cada uno que pasa porque su exclusión ha llegado al punto en que viven encerrados en unos unos seis meses del día en el que Brian saltaba como una langosta enloquecida gritando que lo mataran. como para seco con fin de semana parecido al que seis meses la cargador. cuandola elcabeza chico intenta a de alguien hermanos. y ese fin de semana.” Aquellas gestas de salvación. el mismo Sapito que había traicionado a Brian dejándolo solo a del Frente Vital.muerto cuando lo agarró. Puede también que la terminar reacción en provenga deun quien tiene no sólo las armas. Entonces bajó de la moto al que lo acompañaba. era por un caído ende la esa propia villa San Francisco. ni sexo. Ilevara en elni bolsillo. dándole aquel se tiro habían entregado a las pastillas y el vino robándole a los que pasaban por las calles que rodean la que se frenó a milímetros de donde lo hubiera eliminado o dejado en estado vegetal. a hablar. víctimas nombre. Y en el caso de terminado con Brian desafiando a veinte hombres que querían eliminarlo por haber robado sin los compasión Sapitos. le confiaron. Así como andaba. ni edad. Entonces entré a preguntar y nadie conocía a nadie. esas aventuras en las que había quien saliera sin pensar en búsqueda del amigo en peligro de muerte. Al amanecer del domingo ya estaban condenados. casi “Lo mataron a uno ante de los Sapitos”.” “Mataron a dos y los otros están todos presos”. Sospechaba que todavía quedaba uno de los de la banda escondido en la villa. salieron unos guachos y nos llamaron. y Mauro no lo dejó seguir. Como única respuesta el sábado uno le rompió la cabeza de un cañazo al negociador. reducidos a un gueto por la mirada de los demás. alguna manera tuve que entender por caminar fin durante Suele serni mínimo el territorio que les De queda a los parias. Aceleró la moto y regresó a San Fernando para buscar los fierros y a algún pibe que lo ayudara a entrar en ios pasillos a rastrear. hablé con una banda de ahí y les dije que era amigo de l2s pibes. y loscuadrados. El . era que sus compañeros no se acostarían jamás con su mujer y que al declarar lo protegerían si para quebrarlos llegaban a peor tortura. Usabanocasiones uno de los más rudimentarios modos de teléfono robar: esconderse trás un pasillo era un esperando a falso enfrentamiento con y su escuadrón de la muerte de Don Torcuato. al mismo Sapito que se fueron suponía le hacia zonas intocables. Entre ellos habían cuadra la hora vaciadode el declarar ante el juez de menores Una de las pocas certezas que tenía una banda cuandc los códigos de los familiares de un transa de la villa 25 de Mayo. sino también atrás había suficiente impunidad como para responder ante un enemigo considerado execrable. La solidaridad con los ladrones quedó sepultada con la instituto casi desaparición de los dedicados robar fuera de los límites Desde el tiroteo Brian estaba en un dt máxima seguridad de la a capital. el vaciándole un de diecinueve años. una mujer atravesada por elpesos. resultan ahora en la villa anécdotas difíciles de volver a escuchar. viejamilagrosamente villa Como en tantas otras Sabina Sotello me informó por sobre la novedad.

Para allá salió. les dijo a los suyos y salió. — Cuál es la diferencia entre unos y otros? —Es fácil. Mi hijo era buenísimo. cuando una traición resulta imperdonable. y ellos. que la venganza fuera fatal. Y dobló para regresar. así que aceleré. “Salimos con el coche. ni de celarlo cada vez que el hombre se ve enredado con una de las mujeres fatales de la villa. lo quisieron asaltar a don Juan. pidiendo por su salvación. tiraban acá. El auto dio vuelta en dos ruedas. Atardecía cuando el Sapo ocupó la esquina haciéndose ver. Entre el Sapito y la chica lo levantaron soportando el peso del cuerpo abatido. Para colmo los Sapitos llegaron al domingo tan envalentonados que ni siquiera atinaron a quedarse refugiados en el pasillo. sin pensar más en nada. en el mismo sitio en el que ha cultivado la ambivalencia. Demasiadas envenena. No vas a escuchar a la madre de ningún ladrón que quiera a el chico se un enamoró a los veinte. “Vamos a chusmear”.” Fue un tiempo infinitesimal pero la escena se extiende para Mauro como la pesadilla que se recuerda brumosa al despertar en medio de la noche. y no hacerlo al estilo vigilante. Marga. la Mai. Sobre la vereda de los monoblocks se paré en seco y de la ventanilla salieron los fogonazos. cuando vio al coche blanco avanzar por la calle Quimo Costa. loco! ¡Delen! ¡Súbanlo! —pidió Mauro ante la parálisis de los que sólo atinaban a gritarle que los ayudara.transa ordenó a uno de sus laderos. En pocos minutos una multitud había rodeado al herido. y al que luego supo odiar con la repugnancia que sólo el resentimiento puede producir en la boca del estómago. Si el transa no vendiera drogas. Yo te digo. como un cobani cagón. si andan robando yo los cobijo. —Usted qué piensa de esa muerte? —le pregunté a la Mai cuando me contó lo de aquel domingo. Pero yo digo. a través del reflejo de un vidrio creyó ver la cara del moribundo parado entre los vivos afuera del coche. como cohetes de Navidad. Mauro todavía no puede olvidar esa imagen: el pibe con la cara bañada en sangre. en el otro extremo del descampado. estaba en el patio de su casa. desde el coche. de abandonar al hombre del que se enloquece. ocupa la mente en otras cosas y ocupa las manos y no roba. Sin dejar de quererlo. “Pero me di vuelta apenas y lo vi con la cabeza hecha mierda. —Súbanlo. El auto del transa pasó casi en punto muerto por el borde de la villa. de ésas que tienen a sus maridos presos y coquetean a riesgo de causar un crimen . se hubiera bajado del auto para matarlo. Es cierto. que por un segundo Mauro los confundió. le habían pegado a de un allá nenito de lapara 25. y cuando empezó a drogarse. Porque el chico que tiene la Nadia y vino demasiadas veces de esas dos piezas que comparte con Mauro desdeel hace seis mentefue limpia. “Al Sapito le habían baleado la cabeza. Yo iba a fuil. o en los pocos ranchos amigos de la villa. un sobrino. no paraban de gritar. Pero como transa loaños. estaba tirado el Sapo. el hermano y la mujer. Apretó el acelerador con la certeza de que el chico agonizante a sus espaldas era obviamente una misión imposible y cuando se alejaba. los Sapitos estaban atrevidos. hasta qüe lograron meterlo en el asiento trasero del remise. vistosos en el comienzo de la oscuridad de la noche. sobre el pasto que hay frente a los monoblocks. Tenía asignado un viaje desde la iglesia evangelista de la calle French. En la esquina. Cuando se asomé al campito que da a la villa vio el amontonamiento de gente y escuchó los gritos de desesperación. tan parecidos entre sí. los chicos no se drogan y no roban. ahí cayó.” Mauro llegaba en ese mismo momento a la agencia de remises donde trabaja desde que se rescaté. veces Sintió el impulso de retirarse hacia la casa de su madre. tambaleando. El encargado de ejecutarlos y varios comedidos los tenían vigilados: era sólo cuestión de esperar a que se mostraran al alcance del tirador. Su hermano y una amiga pedían a gritos que Mauro parara el coche para auxiliarlo. roba y hace daño. y ese líquido pastoso supurando en el lugar de la cabeza donde el sicario enviado por el puntero había ensartado el plomo de la venganza. escarbando.” Cuando llegaron al hospital de San Fernando el Sapo ya había muerto. Pero si Capítulo andan vendiendo drogas no los quiero. el hermano del Sapo. Pero es extraño: aún transa. Era el Sapito. convencida del asco que el dolor le produjo no deja de vivir con él. —Lo únicoIX que sé es que al que lo mató no lo quiero.

él es así. —Reparar significa muchas cosas. El comercio resultó una quimera que pronto se deshizo ante la presión de los acreedores y la llegada de la hiperinflación. Y entonces. los hermanitos. Mauro pasaba uno de los últimos años de cárcel en el penal. La pérdida del confort. reitera en un mantra de resignación amorosa. Por ser vecino del mismo barrio y hermano de una morocha tan deseada. Quizás cuando Nadia habla de reparar. protegió a Toti. Y eso era mentira. La recuerdo cuando curaba la herida aún abierta en el vientre por una operación de peritonitis. Estaban a punto de trasladarlo con ios evangélicos de la planta baja. en ese momento. dice sentada en una pequeña silla. pero le doy. de la condena suplementaria que significa ser un paria en el encierro. lavadero y comedor diario. Era una casa con espacio suficiente para todos. Ella. A pesar de la potestad del Santo católico de los pobres. El rostro de Nadia muestra la muesca del tiempo y de un derrotero que apenas se hinca en la vida compartida con Mauro. Primero que a Mauro no le voy a perdonar nunca que me haya contagiado el virus. El chico tenía un destino incierto cuando se cruzó con Mauro en Olmos. en el virus que dice le transmitió a sabiendas. esa especie de pasión villera por el cuerpo ultrajado de su hombre. Nadia tenía siete años cuando ocurrió: con nueve hijos. en la desintegración y el derrumbe de la familia que fueron cuando los vientos soplaron mejores y sus padres pudieron hasta soñar con pertenecer a la clase media. el mismo que la vuelve al final de esta historia la más cercana a la verdad. El comienzo de esa relación está signado por el clima tumbero en el que se conocieron. en el camino que Víctor Vital hizo el día de su muerte al escapar de la policía que terminaría fusilándolo: sigue convencida de que el Frente habría salvado su vida si le hubiera pedido refugio a ella esa mañana. Los cambios funestos comenzaron con la debacle económica. está en la cuadra asfaltada de la villa 25. para extenderse en la muerte de uno de sus nueve hermanos. él es mujeriego y cerrado. sus padres vivían de las rentas que un departamento pequeño y un chalet de barrio les daban en San Fernando. tenía patio. —No entiendo qué querés decir cuando hablás de reparar. De calles de cemento y veredas baldeadas cada mañana pasaron a un rancho en la villa San Francisco de Asís.pasional con sus amoríos furtivos. usando esa palabra tan cara al discurso de los afectados por la represión política. yo creo que nació ese odio que nunca sentí por nadie tanto como por él. jamás volvieron a salir de esa condición y ella y sus hermanos fueron convirtiéndose en niños proletarios con todo lo que esa condición implica. “Para mí es muy difícil que algún día esto se llegue a reparar”. una chica menuda y bonita que visitaba con lealtad y dedicación a su hermano de dieciocho años preso por un robo en Olmos. en el encarcelamiento de otros dos. de la posición social y de la esperanza del progreso suele ser el comienzo de un torrente de quebrantos que puede llegar a la muerte. dos cuartos y una especie de kiosco que de vez en cuando atiende. el hermano de Nadia. dueño de una serie de prerrogativas carcelarias y de cierto respeto entre el resto de la “población”. Quizás sea ese desclasamiento el que lleva a Nadia a tener esta visión brutal y descarnada de lo que ha ocurrido con ella y con ios suyos durante los últimos años. como suele llamárselos. Pero una amistad ciega lo llevó a su padre a firmar como garantía del negocio de un amigo. Y más tarde invirtió lo que había ahorrado en un negocio de piletas de fibra de vidrio. Trato de no darle importancia. él es así”. Él siempre dijo que no estaba infectado antes de conocerme a mí. iba a . Y no me lo vino a contar la vecina que es lengua larga. “Es que él ya es así. me lo dijo el médico: catorce años hacía que era portador cuando me arruinó a mí. esté en el punto más alto de su reclamo político. jardín. Su casa. La recuerdo así y sus imprecaciones se dulcifican.

era un muerto vivo. “Tenía todo blanco en el lugar del hongo. una y otra vez. “El hizo poner un colchón en la mitad suya de la cama.. pero sin resultados. Creo que al mes me di cuenta de que estaba hasta las manos”. Un día pasé con mi hermana y él le dijo a mi sobrina que le mande un beso a la tía. Yo ya estaba enojada por muchas otras cosas. Yo sentía que me gustaba. me hizo cornuda.” Cuando comenzó a aceptar las invitaciones del cortejante. Nadia pasó un tiempo enamorada y convencida de que lo mejor era buscar un hijo de Mauro. le esquivé y le esquivé. Claro que comenzó a mirarlo de reojo cada vez que visitaba a sus padres. digamos. Porque es verdad. Puso cara de recio y quiso hacerla sentir culpable de su enojo. porque se había acostumbrado a la cama del hospital que tenía esa forma. El no quería que lo tocara. a otra altura. ¿lo voy a seguir soportando? ¡Monte. pero en el fondo sabía que él era un problema. y la piel la tenía del color del mate. así como ahora sigue curándole las heridas. hacía dos años. me invitó al cumpleaños. Nadia caminaba derecho. Y cuando Mauro regresó al rancho todavía lo soportó otro tanto.” Cuando Mauro salió a la calle para la Navidad del ‘96. en ese momento se quedó junto a él en el hospital. Para ella no hay escena más dignificante que la vez que se negó a entrar a ese hotel alojamiento. Lo explica así: “Es que si no. ¿Por qué él no había querido hacerse el estudio de semen que exigía el tratamientode fertilidad? ¿Por qué esa receta de cuando lo mordió un perro en la que lo mandaban. de urgencia a “medicina preventiva”? Sin embargo. Como lo mandé al carajo después me empezó a visitar en mi casa. Me despertó algo. durante un año y medio fue todo una tortura. y entonces yo dormía de lado porque la otra parte del colchón quedaba doblada. porque antes. estuve dos minutos y me fui. llegó a pesar treinta y ocho kilos.” Nadia se enteró y no pudo dejar de hacer cálculos. Él la llevó hasta la puerta del Astor y le dijo: —Bueno. —Andate a la mierda! —lo cortó Nadia. pero si la mujer se le abre de gambas el tipo va a avanzar. una frase de elogio a su belleza. Por eso le hicieron un test de HIV que en febrero del ‘99 dio negativo. la visitaron en la casa de su madre para decirle que debía volver a analizarse: finalmente le habían detectado el virus a Mauro. Nadia estaba de novia con otro hacía ya un tiempo y no vivía en San Fernando con la familia sino en Virreyes. me quedé y me quedé. siempre al borde de la injuria. como las aceitunas. Entonces fue que me rebelé. Hasta que un día me quedé. Estuvo tres meses sin comer. cuando ya se había ido por primera vez de la casa que compartían cansada del maltrato y los engaños. me mantenía a distancia y me reclamaba todos los cuidados. Entonces intentó iniciar un tratamiento para quedar embarazada. sin abandonarlo hasta que le dieron el alta. golpes. vamos a entrar a mirar la tele. porque pensaba: este hijo de puta encima que me cagó la vida. más abajo. “Yo sabía que él era re mujeriego y todo y un año le disparé. una ginecóloga de la salita y una vecina del grupo solidario Volver a vivir. yo pasé la puerta y perdí todo mi derecho. metidas de cuernos..hasta que nos trasladaron. Y ella: —No! A él la negativa le cayó mal. la mujer es la que decide. Me iba a buséar a ios bailes. pero no podía dejar de ver la melena rubia de Mauro desde donde llegaba siempre un piropo. se quería matar. Nadia ponía límites claros para no dejarlo avanzar en una pelea que suele ser la de la pérdida de un honor irrecuperable entre las mujeres de la villa y sus hombres. Le disparé un año a Mauro yo. Un hongo había estallado en su boca y en la nariz y hacía etragos en su organismo. Por un acuerdo mutuo dejaron de cuidarse.” . lo empecé a ver como Maurito. me cagó a palos. Y si yo venía a verlo eran las cuatro de la mañana y él tenía que acompañarme. porque el tipo puede ser degenerado. hijo de puta! Y me fui. por ahí me acostaba a las cuatro de la mañana y se le antojaba que me levantara a las ocho. Siete meses más tarde. fue maltrato. Y ahí fue como que no sé.

y por cierto. “Ella y el marido venden pastillas. ellos escuchar le siempre van a dio la oportunidad. para su comprar laslo pastillas ofrecidas en la casa deél”. entonces que mejor disfrute.morir hijas de puta! ¿Por qué me traen los chicos. le queda poco. según sus hermanos. Él era un espectro. le dijeron con el escape arreglado por vender varios pastillas. entre ellos el Tripa. Pero ahora igual para ahíel eltren. En un tiempo se había separado. fue el ladrón. porque a ellos nunca los van a reventar. Lo mandaron a una comisaría de nuevo entrevistado. de todo. Terminó aliado a una Toti lo vivió como una condena personal. Siempre fue ortiba. “Te vas pibe?”. lejos. En meses siguientes tambaleó por el mismo Se acercó cada vez a más a simple vista. la cuarta noche en que la Escobar visité donde compartió la celda con varios de los hombres de Luis Valor. Ella metió las pastas en la miles de pesos con uno de los jefes de turno. el barrio de monoblocks Alcanzó aregalado estar mayor de edad— una comisaría. su propio barrio. Se quedó. Se fueron doce hombres. «Ella metió las el barrio. porque después volvió con marido. parece más de violencia y no la aquéllos consecuencia de un proceso una condena a muerte nocerca dicha. Toti era. villa hace como veinte años. una más entre tantas felonías de un territorio abrumado por la miseria. También la señaló la Mai. Los otoños cosechaba limones de una planta que había cerca del rancho. y por lo mandaron al frente a élpastillas y el otroen zafó”. pase lo que pase. en boca Olmos. de meses. toda la vida vendieron pastillas. me había contado un día Sabina. Fue Nadia que a Toti loido invitaron cruzar la frontera. intenta explicar Nadia. coche del encontró a una gente amiga. el más dulce y reflexivo de los varones de la familia. Toti se acercó al grupo de la esquina y a los ranchos de los transas. un decía matrimonio clave en la historia deortiba la Sanque Francisco.” Cuando Nadia después de dos meses de distancia volvió a ver a Mauro pensó que volvería a arrastrarla por el piso con la furia que conocía. La muerte de Toti es quizás el caso en el que la trama de los bandos encontrados y la complicidad histórica de la mafia policial actuando por métodos simulados es más patética. Apenas había cumplido los dieciocho cuando cayó preso —ya bandita que solía en tener un aguantadero Infico. Él no alcanzó a decirle nada: se largó a llorar como un niño y comenzó a pedirle perdón. instituto menores después de que fracasó en un robo. en las esquinas. mafia policial que es si la en sus consagrada propios cuerpos. allí donde le dieran a cambio monedas o pan. y conocerla fue acercarse a los secretos de la villa. él les recortaba las escopetas a ios vigilantes. pero que el muy imbécilaestaba de una una chica. Cuando volvió. protegido por de la ranchada del querepitiéndose sería su cuñado. Esas intrigas comienzan en sus propios hermanos: tres varones entre los nueve hijos del matrimonio. Usó la moto que vecino. Toti no llegóen muy lejos. también vender merca y faso. Nadia me lo dijo en su rancho. yel alquiló una casa. perdió comisario. en los bares. Maurito. Toti pasó una larga pibes”. Y se acercó casi temblando. la policía en un territorio que. la mayoría de ellos a Brasil. Toti había comenzado a trabajar apenas la necesidad se hizo imperiosa. de fugarse. Toticlandestinos no logró ser todos jamás los incluido en los para cordones de perdón que habilitan en la villa mujeres como Gladis. Sus padres. Ella misma cree que su ingreso al delito fue una consecuencia lógica de la desintegración familiar tras una guerra entre sus padres empobrecidos. El 24 de agosto de 1995 uno de para sus secretos. historia corta. Ahí no venden solamente eso. lala que puede arbitraria ser inducida por que representan de tal demasiado manera a la complejo en el que elcomo vértice es llevaran la corporación a volver negocios. se Él dieron cuenta con y esa detención que hacía tiempo que el chico se hacía a punta de pistola de la plata consiguió escapar corrió a la casa de su madre a buscar los documentos de la moto. Pero la policía cruzó. “La madre es una se culió a 25 y varios La Esperanza: la eso Gladis y Javo. importante la trama de los la villa para comprender el brazo invisible decamino. como . el padre le había a preso por Nadia quince ende unquince. la compañero había entregado. se quedó con la piba. mil veces perdón. y lo había echado al Dice marido y se había a vivir a con unos hermanos vigilantes que mataron varios enamorado pibes en la villa. temporada en El nombre tan barrial la Gladis seguía siempre en un tono menor al habitual. hombres de doble filiación ilegal acrecentar el propio. la mayor de las mujeres. y salía a venderlos casa por casa. “Fue él.” La terminó pareja era refugiado en el terreno más peligroso. nunca. si antes no me los traían?’ No me voy a morir. Seguía con la piel oliva. ahora me mata”. La idea de ios demás apenas se es portador es que uno ya se va a morir. de cada Al salir pasaron semanas y cayó en una quinta con otra banda. casi la orden. cada los vez más para sudías fiesta El de otro fue el encargado de hacerse del pasacasetes. se dijo para sí. Llegar a Mauro fue descubrir a Nadia. el que gozaba del afecto preferencial de Nadia. “Me mata. los ojos sobresalían en la cara angulosa. el particular. por esa larga lista de sufrimientos que incluía la traición del virus. Fue en la primera caída. con el desplante de un chico que ensaya una mueca o un defecto físico para conseguir una limosna. “Mi papá y mi mamá tenían problemas de pareja y él se empezó a poner mal”. Él tenía el don de cantar con cierto tono y a viva voz. acusa Nadia.

que buscáramos la causa no sé cuánto. cree Nadia. Estaba todo preparado para matarlo. a la que siempre a pesar de su desprecio había respetado. —Qué te pasa. Llegó a la casa de Gladis y Javo con el cargador lleno. Sí. Dice que fue ella la que 1 trajo las versiones sobre la trampa que le prepararon Toti. Nadia no quiere ni le pensar avisó a la policía. Nadia intenta imaginar el mandato de otro mundo que puede haber recibido. el Tripa. dos días antes del fin de año. Al mismo tiempo la locura. La Mai la maldijo. donde lo mataron estaban todos esperando a mi hermano.Jayo o como el enemigo del Frente Vital. Lacon Marga contó la Gladis lo había en cana a mi frente hermano. . —Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu hijo —le avisó en una esquina de la villa. herido Le decían que le iban a prender fuego la a dos casa. Lo que sabe Nadia es todo. estaban Eran todas El arreglo era por siete mil pesos.” Nadia cuenta la versión que la convence y se la adjudica a la Mai de la villa. lugar y se lo dijo: ‘Andate porque acá adentro somos boleta los dos’. creen que la traición que sufre un ladrón casi siempre está relacionada con compañeros y le aconsejaba que hablara con los testigos que sabían que el ladrón había sido fusilado. lo corriendo del kiosco y se escondió detrás de las ligustrinas del jardín vecino. era cierto que él les creía. el efecto deformador del consumo de pastillas. y hasta ios de sus periodistas de policiales. que mi papá el trabajo porque tenían gente en la Después del Municipalidad.” entierro. El hombre del kiosco sabía que lo Mauro iban aDecía que lo habían matado mal. —Me dijeron que no viniera para el barrio ni el 31 ni el primero porque me van a matar —les contó. que compañeros de él. a ella. Me contaba que degollaron a un tipo por un poquito de leche y a otro por una feta de fiambre. “Hicieron urt arreglo para en un remise unanos mina que que siempre los llevaba a mandado robar.” Toti se largó a llorar. que antes prefería morirse afuera.” que al A los dos compañeros de Toti la policía nunca ios metió presos. Pero ese día Toti estaba ahí convencido de que gatillar era lo mejor que podía salió hacer. a una chica y que habían agarrado mamá le trajeron nunca hizo nadaque por habían miedo. la prosapia archivo policial. a la puerta del rancho de delincuencial. las alucinaciones. “Entraron y lo mataron: le dieron dos tiros en el pecho y en la cabeza y lo patearon en que una brujería umbanda lo puede haber llevado a esa especie de suicidio. ambulancia que levantaría el cuerpo. La dueña de casa lo vio y único. nos iban a matar a Toti nosotros. una juguetería del centro comprando los regalos de Reyes de Vieron pasar A la “Era una cama. Ese día creyeron la versión que hizo correr la policía: que habían mi querido robar unapruebas casa de pero artículos deportivos. Nadia llegó unel policía con una carta anónima.” Pronto la locura de Toti se hizo evidente también para su madre. el hijo fusilado de la Mai. Dijo que no iba a volver nunca más. Faltaban pocas semanas para el fin de año cuando le confesó aterrado que había hablado con su abuela muerta y con Miguelito. patín viejo —le estampó Nadia. El primero de enero Toti se cansó de él mismo y de los demás. “La chica le metía los cuernos con uno que ahora está preso. Faltaban cinco noches para que lo mataran. lo fueron enloqueciendo. Nosotros hermano vio enteramos primero porque un vigilante me da un papel para que vaya al juzgado y al programa de a la cana. Aunque Toti ya había salido con algunos trastornos de la cárcel. La advertencia de los fantasmas que acosaban a Toti se la hizo Javo a su madre. agonizó nueve díasiba en a laperder terapia intensiva del hospital de San Fernando. Lo yació disparando contra las ventanas y la puerta con tan mala puntería que casi todas las balas rebotaron en las paredes. Convencida de que la Mai estaba involucrada en esa trampa se hartó de escucharla y le dijo: —Dejá de faltarme el respeto porque te voy a dar un voleo en el culo. pasaban. todos sabían que no debía pisar el barrio en es difícil entender que Toti haya tiroteado la casa de los transas es duro comprender por qué Así como esos días de fiestas. puta re puta? —Qué te pasa puta. ella paró igual y salió del auto gritando que era rehén. Desde la oscuridad de su patio la Mai le contestó. Ella y su madre en traiciones. los fantasmas lo habían advertido. “Él se había vuelto loco con los golpes de los canas.” «Ellos iban Pero por regla general esa delación tiene casi todo que ver con la policía. Cruzó los pasillos de la 25 agarrándose de las paredes de chapa y madera. A través de él lo mandaron a pudo hablar con el kiosquero que atendía el local donde estuvo en realidad su hermano esa tarde. Detuvieron sí a dos cartoneros que día siguiente su hermano cayó en una emboscada. Sí. Sí. una Nadia mujer. la versión El machismo tumbero. En ella vuelven las imágenes del horror que su hermano le entregó al salir de Olmos. Contaba que en el Viale. Cuando pasaron al lugar y mi nos entregarlo. cara a cara. era el arreglo la Gladis. los peritos en Desmentía el tema. matar. fusilar.

Los chicos salieron corriendo por el medio de la calle. Les habló como a hijos y midiendo las palabras se les acercó. que vos sos chorro. Contra ellos no se puede hacer nada. que sos que si no querés hacerte un rolo —un reloj Rolex—. El otro. se las había alcanzado en un descuido por la ventanilla del auto. Caminábamos y la piel tatuada de su brazo rozaba contra la mía mientras pisábamos las vías del tren. ellos ciegos. era uno de los perros que usa la cana para ponerle a los pibes que mata desarmados. No hicieron más que media cuadra para apuntarle al dueño de un kiosco recién instalado. mirá que los habló. Uno de los dos bonaerenses se fue en el auto del comerciante. Son un bardo. Por ese crimen continúa preso. Mirá que es jodido. —Quiénes son los personajes como el Tripa? —Ellos son como delegados de la cana. también menor de edad. el segundo de los tres varones de la familia. que vos tenés coraje. que fumaba porro en la esquina. la del 24. Pibe que se peleó con el Tripa. Los echó a las patadas.—Te vas a andar arrastrando como una víbora por el piso. Paraba en la misma esquina que su hermano Toti y se dedicaba con mucho menos oficio y códigos a robar aquello que se presentara como lo más fácil y cercano. bordeando los conventillos del barrio en el que por fin terminaría de contar la historia. Tres años más tarde. Al escapai como si los hubieran estado esperando. y dale con lo mismo. otro de los hermanos de Nadia. conocen. a no ser que los bajés a tiros. aniversario del golpe de Estado. Nunca lo escucharon a mi marido. Ellos son la relación entre ios canas y los chorros. El Tripa era uno de ios peores. pero acá los que envician a los pibes son los transas. Que dale gil. a cada uno le llega el momento en que recibe la puñalada por la espalda. pueden hacer casi todo lo que la cana puede hacer. se cruzaron con un móvil policial que patrullaba el barrio. pero mejor. El comerciante los siguió en su auto. recién cumplidos los dieciséis. que decía ‘qué lo vamos a esposar a estos dos piojitos’. pueden manejar datos. a estos pendejos me dan ganas de matarlos. Pero no importa. que se iban a perder. Si los veía a los pibes medio drogados empezaba a hacerles la cabeza. pero no. . les dijo que no tomaran pastillas. Yo traté de sacarlo.” —Tu hermano estaba muy descontrolado? —Mi hermano era un boludito. “La sacaron de un bolso negro y celeste que había en el coche. A mí nadie me saca de la cabeza que fue esa rata el que lo hizo caer al Frente. no un gil ¿le cuarta. El hombre ios vio y al principio no les creyó que eran ladrones. Nacho tenía el tamaño de un chico de séptimo grado. Se escucharon dos disparos adentro del patrullero. a los dos. con los dos chicos en el asiento de atrás. Los detuvieron. porque este es un mundo que vive de la traición y los traidores a la muerte se la ganan. Pero Nadia jura que no. Por primera vez reconocía su posición en el cuadro de rivalidades de la villa: hacía pocos días él y su nuevo compinche habían reventado el rancho de uno de los Chanos y se habían llevado una piedra de merca como botín. Uno de los ladrones había gatillado un revólver en la nuca del cabo. Hacía un mes que se habían tiroteado en el campito cuando lo fusilaron como a un perro. mató a un policía en la esquina de la calle Las Tropas. Fue una tarde de marzo. Tres años después de aquel tiroteo entre Víctor y el Tripa caminábamos con Manuel por una calle angosta de La Boca. un mes después de la muerte del Frente Vital. ¿De dónde había salido el arma con la que lo mataron? La versión de la policía es que una chica. Ély un amigo de quince años tenían ese día una sola urgencia: el dinero para continuar comprando droga en el rancho de un transa de la 25. vos y ese puto sidoso que se la dan de chorros. un cabo de treinta años se subió al volante del móvil. pibe que terminó arruinado. Ignacio. No alcanzó a arrancar. Encima mi hermano dice que el cana era un amor.

Cayó hacia atrás. Avanzaron. en la San Francisco. con los de rastros del llanto que en los como si estuvieran —Un saludo para la 25! —gritó. sostenidos apenas por los parientes y los amigos. los deudos. Mientras ios vengadores se alejaban del de cadáver. Ese sábado las calles del camposanto parecían una peatonal de la muerte: impresionaba la cantidad de funerales que sucedían casi al mismo tiempo. Nadia. Una fila de mujeres lagrimeaba a un costado. Así nos distribuimos alrededor de la fosa. . A mí me lo advirtió Chaías que. Los Miranda taparon el cadáver de Daniel yio cargaron lentamente hasta sacarlo de allí. se desgañitaban de dolor. A seis meses de haber entrado inconsciente al hospital. El cortejo apenas entraba en la angostura del pasillo. Vio nublada la pantalla del televisor. mirabanpero por TV: baja. Sólo algunos de los deudos de esta procesión lloraban. si ella sabía que muchos querían matarlo. Del otro lado se ubicaban los un comisario. con algún retraso. El merecía que lamentara su muerte. cuando desde el otro lado del campito. Regresemos a la vida ordinaria. Me le contó que había muerto Daniel. Pero la guerra no cesó. Cerca del mediodía llegaron ios empleados de la funeraria. Algo así como: mucho tiempo ha pasado. Cuando el ataúd del desconocido comenzó a ser bajado a su lugar final. muerto por aquel golpe en el tren blanco entre los hombros de los demás. La mayoría ya había visto entre los vecinos recién llegados a varios hombres de uniforme.otro. Fue una batalla más. estallaron los tiros. que iba a vomitar. Con el pecho ensangrentado soltó los pantalones. como una corte de viudas desesperadas que acuden la unidas en un pieza de muebles y sacado de las paredes los cuadros pintados por Simón. distanciado de los Miranda y de sus viejos amigos. las mujeres sobre todo. otra vez por una mala noticia. Nadia miraba a su vecino en la tele. Era como si. Era claro. recuerda bien que esa noche prefirió mirar Videomatch. Eran tantos que parecía que hubieran habían matado ubicado a el ataúd abierto. divertida. Cuando terminaban de cubrirlo entró en el mismo pasillo otro cortejo fúnebre: en este sí. llegó casi al final y los había visto entrar. Después siete. El que había muerto era un policía. Manuel. tan altiva ese día como siempre. Cuando estuvo tendido sobre la tierra un pibe de diecisiete años le puso un 22 corto en la frente y lo remató. se quitaba lasde lágrimas con rabia su a la ceremonia de despedida en la casa Estela. Al día siguiente nos homicidio sumamos era una decisión tomada. Sintió que una arcada le El jueves 20 de febrero el teléfono de mi casa volvió a sonar. a la que no debemos temerle por más que la muerte se nos haga cotidiana. Otros siete balazos lo hicieron retroceder. hubiera campeado una orden de Matilde. Nada debe ser exagerado. desde el comienzo de la agonía. fanática del reality show Gran Hermano. Al día hombres. Dejémoslo en paz. pensaba Nadia en el instante en que el en chico El Tripa patio no estaba lleno de alguien sillas con mujeres que reposaban desde la noche anterior y hablaban voz que muy tocaba cumbia con Sebastián se dirigió a los San Fernando lo rostros. al dejar caer una lágrima. que se venía el ajusticiamiento. calurosa. En el lugar de la mesa alarido a rescatar al muerto. Luego el tiro final.Nadia al fondo del pasillo siempre. la procesión por Daniel comenzó a retirarse. Los patrulleros se multiplicaron. Simón. que había ese despedido de Matilde y de sus hermanos en silencio. parecía. Nos abrazamos a Manuel y Simón que también parecían tranquilos. Tenía los ojos medio desorbitados. Arrojamos algunas flores antes de que comenzara a caer sobre el cajón la tierra húmeda. sin pausas en el percutor. dicen. una muerte súbita. Era unapor mañana compasión. Era ahogaba la garganta. y de alguien muy joven. Las mujeres salían a las puertas de los ranchos a persignarse. Epilogo de llorar. Los chicos. Otra vez la batalla la policía se y la villa se desató. Me contó también que ese día era su cumpleaños. balanceó el cuerpo hacia delante y trató de abrazar al hombre que le disparó. No comprendió por qué Sabina. Es que el invitado era el cantante de cumbia Sebastián con su banda y entre los músicos había un pibe de la villa. Primero cuatro. otros se retiraban abrazados entre sí. En varios autos y en un camión repleto de gente salimos hacia el cementerio de San Fernanda. Daniel se brotaban las lágrimas. Mientras unos llegaban alterados por el dolor. saturados de trabajo ese fin de semana. Apenas se quejó. sin haber sido dicha. Habían vaciado cansadas Luego sonaron las sirenas de la Bonaerense. Estela y Matilde lucían serenas. acercaban al cajón y miraban al hermano siguiente hubo asados y cumbia para festejar. el entre más pequeño. Por las edades de los dolientes había sido. Nosotros fuimos por uno de los caminos del costado izquierdo y nos desviamos rápido hacia la fosa preparada para Daniel.

Luego. Nos paramos frente a su foto en blanco y negro. Yo también. hasta la tumba del ladrón que me había hecho llegar hacía tanto tiempo ya. Hubiera sido imposible para mí terminar de escribir este libro sin las conversaciones con mis amigos. Agradezco la paciencia de Lucas Mac Guire y Pepe Matrás. A la hospitalidad de su familia durante los días en Concepción del Uruguay. A la abogada Andrea Sajnovsky y a todos los que se animaron a hablar durante la investigación sobre el Escuadrón de la Muerte. Pero hacía meses que había desaparecido. Y luego Agradecimientos todos nos quedamos callados durante un buen rato. Josefina Giglio. A mis compañeros de Página/12. Gabriel Pasquini. Gracias por haberme acompañado en la villa a Alfredo Santiago Srur. Los demás se repartieron nuevamente en los autos y en el camión. por disculparme tantas ausencias mientras trabajaba en esto. Lloramos hasta que Sabina nos dijo que partiéramos. . Las lecturas de cada uno de ellos también construyeron este relato. Cada uno se persignó. Romina Tomillo. a los hermanos del Frente. María Moreno. Yo acompañé a Sabina. Había ido a verlo al hospital. de Gabriel Giubellino. A Flavio Rapisardi. Ricardo Ragendorfer. María Zago. donde comencé a escribir esta historia. Volvimos a la villa La Esperanza. Silvia Delfino y Claudio Zeiger. También lo hice. de Antonia Portaneri y Jorge Jaunarena. Raquel Robles. Marcelo Chávez. ante las botellas de Pronto Shake que la decoraban. Graciela Mochkofsky. me alejé hacia la estación. al atardecer. Cada uno besó la foto. discurrir de más sobre aquello que todavía no podía terminar de ver y de explicarme. desde la tarde en que salió de la terapia intensiva diciendo que volvería con la medicación de urgencia que necesitaba su hijo. ante las ofrendas de los chicos todavía intactas. y a Manuel. A María del Carmen Verdú. gracias por haberme sacado de allí aquella madrugada. que un día me contó que había un santo de los pibes chorros. Marta Dillon. Agradezco a Mariana Enríquez.A los pies de la tumba de Daniel el único que permaneció hasta que todos se marcharon fue su padre. el Pájaro. muchas veces. A mis compañeros de la Asociación Miguel Bru. sin su infinita generosidad para dejarme. Comimos juntos. a la villa. También a Maximiliano Barañao por su dulce compañía. Al refugio de la familia Carey en Brasil.

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