Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la Cristian

Alarcón estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano. Víctor Manuel “El Frente” Vital, diecisiete años, un ladrón acribillado por un cabo de la Bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de un rancho que no tiraran, que se entregaba, se convirtió entre los sobrevivientes de su generación en un particular tipo de santo: lo consideraban tan poderoso como para torcer el destino de las balas y salvar a los pibes chorros de la metralla. Entre los trece y los diecisiete años el Frente robaba al tiempo que ganaba fama por su precocidad, por la generosidad con los botines conseguidos a punta de revólveres calibre 32, Vidas de pibes chorros por preservar los viejos códigos de la delincuencia sepultados por la traición, y por ir siempre al frente. La vida de Víctor Vital, su muerte, y las de los sobrevivientes de las villas de esa porción del tercer cordón Investigación periodística suburbano de Silvina Seijas la 25 de mayo y La Esperanza—, son una incursión a un territorio al comienzo —la San Francisco, hostil, desconfiado como una criatura golpeada a la que se le acerca un desconocido. La invocación de su nombre fue casi el único pasaporte para acceder Índice a los estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad Prólogo 15 que se y bulle frente con ritmo de cumbia en esa que que de lejos parece barrio y de cerca es puro casa y agita casa, entre y frente, se abren loszona pasillos llevan a losun caseríos de los fondos. Capítulo 1 21 pasillo. Detrás Capítulo II 45 sido mejor revelar la identidad de un asesino, la mecánica de un fusilamiento, un Quizás hubiera de cada zaguán Capítulo III 71 se esconden las casillas de chapa mejoradas con improvisadas paredes de mensaje de bloques o Capítulo IV red 83 de poder de un policía corrupto, un crimen pasional cometido con una faca bien la mafia, la ladrillos. Justo entre la 25 y La Esperanza ha quedado intacta una porción de la vieja villa de CapítuloV 99 afilada. ranchos encimados con cuatro pasillos internos. En uno de ellos, al que el serastro entrade por calle Capítulo VI 129uno de Detrás de cada los personajes se podría ejercer la denuncia, seguir lala verdad General Capítulo VII 149 jurídica, lo Pinto, aabogados una de su casa,del fue asesinado el Frente Vital la mañana 6 de febrero de Capítulo VIII cuadra 175 llaman que los “autor delito” y el periodismo «pruebas de los del hechos». Pero me vi 1999. un día Muy de aIX poco de acción en el lugar se fue para de mí,San abriéndose hasta Capítulo 195el campo intentando torpemente respetar el ritmo bascular de losampliando chicos ladrones Fernando, sentado dejarme Epilogo 215 durante entrar a los expendios de droga, las casas de al los ladrones más viejos retirados, a los horas en la misma esquina viendo a cómo jugaban fútbol y sancionaban ay las patadas al mal zaguero Agradecimientos 219 aguantaderos. Al principio sólo podía circular por la cuadra del Frente, sólo ver cómo, al llegar la central. hora comer, las mujeres comenzaban hacer una recolección sistematizada préstamos Me vi de sumergido en otro tipo de lenguaje y a de tiempo, en otra manera de sobrevivir de y de vivir hasta la entre propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla. los vecinos de siempre. Media taza de aceite de un rancho, un poco de arroz de otro, una cebolla, “(...)el El tiempo traidor vive dos lealtades; vive el doble sentido, en el disfraz. Debe fingir, permanecer Con y el entre progreso del asfalto y en la urbanización impuesta por el municipio, la villa San un en la tierrapedazo baldía de la carne perfidia, sostenido por madrazas los sueños imposibles un futuro donde Francisco, y precioso de más allá. Las en buscade del faltante parasus resolver el hambre vilezas serán, por fin, recompensadas. ¿de qué modo serán recompensadas futuro Sobre las vilezas del a sus costados norte la 25, y sur LaPero Esperanza, se fueron convirtiendo en en unel barrio. el natural se traidor?” caos de cruzaban de vereda a vereda rescatando porciones a reciclar con una pericia que evidenciaba el RICARDO PIGLIA, Respiración Artificial la edificación no planificada yinmediata algunos ranchos desaparecieron bajo las entrenamiento en la faena se de trazaron llenar laalgunas olla del calles día, la necesidad de saciar los topadoras estómagos de para dar lugar al cemento y al orden. Pero la traza colonial sólo logra dar la impresión de un barrio con “Llamo violencia a una audacia en estado de reposo enamorada de los peligros. Se la distingue en una cada familia. esas mirada, Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, fachadas en de lascaminar, que a pesar de la pobreza se ustedes ha puesto esmero. Es una delantera amable de la villa: en una forma en una sonrisa, y es en en quienes produce oleajes. Los desconcierta. donde entre Esta violencia es una calma que los agita.” JEAN GENET, Diario del ladrón conviven los mausoleos señoriales de la entrada, y las pedestres sepulturas sobre la tierra.

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia

Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie en “Lo que caracteriza el concepto de aventura y lo distingue de todos los fragmentos de la vida (...) es el hecho de que algo la que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Grupos aislado y accidental pueda responder a una necesidad y abrigar un sentido.” de GEORGE SIMMEL, Sobre aventura equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen para chicos enfundados enla sofisticados compartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección. San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi la Prólogo última antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Béccar y Carupá: es la zona del país donde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allí se da la maldita vecindad entre el hambre y la opulencia. A dos años de mi llegada al barrio, los chicos de la generación que creció sin el particular y cuestionable orden que defendía el Frente Vital, les roban a las ancianas y los niños del lugar. Buscan diez pesos para una próxima dosis de mentirosa altivez. Se conforman ya no con la

reivindicación del propio ser al tomar por asalto el status prohibido de las marcas famosas sino con un paraíso que da una bolsa de jabonosa Poxirán o intoxicados las pastillas diseñadas María tenía artificial las manos metidas en el agua de un fuentóncon cuando llegó la peor noticiapara de su calmar la angustia del perfecto pequeño burgués diluidas en el peor vino ofertado por el vida. almacenero, al que tarde o asaltarán, porque los tiempos han cambiado — ¡Loco! ¡Vengan! ¡Vamos a temprano fijarnos! ¡Está toda la simplemente yuta! ¡Parece que lo agarraron al Frente! en María retorcía un jean en el patio del rancho de su novio Chaías. Vivía allí hacía dos semanas, exilada contra nuestra y ya no hay ley, no hay iguales, no existe el milagro de la salvación. por Como si vez primera él yde sula poderío casa de místico su familia, incluyeran tras una la discusión condenacon y la su salvación, padrastro, el un mito poco del respetado Frente Vital dealer me de la la puerta a la obscena comprobación de que su muerte incluye su santificación y al mismo abrió zona, miembro clan época. de los Chanos. tiempo el final del de una Esta historia intenta marcar, contar ese final y el comienzo de una — ¡Loco! ¡Parece que mataron al Frente! era Los pibes cuadra que desde afuera parece un acudir barrio pero por se dentro es protección puro pasillo, todos en la que de ya esa no habrá un pibe chorro al que poder cuando busca ante el menos ella escarmiento del aparato policial, o de los traidores que asolan como el hambre la vida cotidiana salieron corriendo tal como estaban. María se quedó parada allí, sin volver la vista atrás, disimulando de por la villa. pudor a causa de ese noviazgo corto pero in— tenso que ya había dejado de tener con el Frente. Prefirió Capítulo 1 decirse a sí misma: “Yo me hago la estúpida”. Especuló con que si algo verdaderamente malo ocurría, alguien llegaría a avisar. Por eso hizo como que frotaba la ropa, soportando las ganas de llegar también ella, más rápido que ninguna, desesperadamente, a ver la suerte que había corrido el chico de quien a pesar de la separación reciente, aún estaba enamorada. —Lo mataron al Frente —dijo, después de unos diez minutos una mujer del otro lado de su cerco. María lo escuchó sabiendo que algún día podía suceder, pero jamás tan pronto: ella trece y él diecisiete, y esas profusas cartas de amor que hablaban de un futuro que se le antojaba el único aunque ahora estuviera con otro, aunque su nuevo novio fuera uno de los amigos de Víctor, aunque el mundo se cayera. Salió secándose las manos en el pantalón, y anduvo una, dos, tres cuadras, cruzó el descampado, y se metió en la villa 25 de Mayo directo hacia el rancho de su madre, el mismo del que se había escapado para refugiarse en la casa de Chaías. Apenas entró, se arrojó a los brazos de la mujer, como hacía mucho tiempo que no lo hacía: —Ma, me parece que lo mataron al Frente, acompañame —le dijo llorando en su hombro. Laura estaba cubierta sólo por una sábana, acalorada por el peso de la humedad que a las diez y media de la mañana antecedía a la tormenta; el cuerpo exhausto después de una noche de Tropitango con el Frente, las chicas y el resto de los amigos que quedaban en libertad. La despertó una bulla atípica para una mañana de sábado, una agitación que de alguna manera preanunciaba la batalla que sobrevendría. Su madre no tardó en alertarla. Le dijo, sin siquiera saludarla, con una voz áspera pero sin embargo piadosa: —Lau, me parece que lo mataron al Frente. Salió de la cama anestesiada, sin sentir el peso del cuerpo trasnochado, de los litros de alcohol que había tomado mientras bailaban por undécima vez en el centro de la pista con esos romances tortuosos entonados por Leo Matiolli y su banda en el escenario, en vivo y en directo. Hizo la media cuadra de pasillo que la separaba del potrero desierto que dejaba ver el escuálido frente de la villa: — ¡Parecía como si estuvieran buscando al Gordo Valor! ¡La cantidad de policías que había! Los más cercanos a Víctor se fueron arrimando todo lo que pudieron al rancho donde lo tenían encerrado. Se habían escuchado los tiros. Varios habían visto de refilón cómo Víctor y tras él Luisito y Coqui, dos de los integrantes de lo que la policía propagandizó como La Banda de Los Bananita, pasaban corriendo por el corazón de la 25 con las sirenas policiales de fondo, cruzaban por el baldío que da a la San Francisco y se perdían en uno de sus pasillos metiéndose en el rancho de doña Inés Vera. Supieron por el veloz correo de rumores de la villa que Coqui cayó rendido en la mitad del camino, cuando al atravesar una manzana de

monoblocks en lugar de seguir escapando intentó esconderse en una de las entradas. Desde el momento de los disparos no hubo más señales sobre lo que había pasado. Nadie sabía si Luís y el Frente estaban vivos. Los policías se vieron rodeados apenas se internaron en la San Francisco; con cada vez más refuerzos intentaban disuadir a los vecinos de que se retiraran. Mauro avanzó por entre los ranchos y consiguió treparse al techo de la casilla cercada por un batallón de policías en la que habían intentado refugiarse Víctor y su compinche, Luisito. Mauro era uno de los mejores amigos del Frente, un. integrante fuerte de la generación anterior de ladrones que había, después de pasar demasiado tiempo preso y tras la muerte de su madre, decidido alejarse del oficio ilegal y buscarse un trabajo de doce horas para lo básico, ya lejos de las pretensiones. Mauro había influido en Víctor con sus consejos sobre los viejos códigos, el «respeto” y la ética delincuencial en franca desaparición. Mauro recuerda bien que dormía con Nadia, su mujer, cuando lo despertaron los tiros. “Le dije: ‘Uy, los pibes’. Porque siempre que se escuchan tiros es porque hay algún pibe que anda bardeando. Me levanté, me puse un short y encaré para aquel lado.” Apenas salió de su rancho una nena que vive a la vuelta y que lo sabía amigo inseparable de Víctor, a pesar de que para entonces él ya comenzaba a “dejar el choreo”, le dijo la frase tan repetida aquella mañana: —Me parece que lo mataron al Frente. Corrió hasta la entrada de la San Francisco. Un policía lo frenó: —No podés pasar. Mauro continuó sin mirar atrás. El policía le chistó. Él siguió acercándose a Víctor. —A vos te digo, no podés pasar. —Qué no voy a poder pasar —le dijo—. Yo voy para mi casa, cómo no voy a poder pasar loco, si no hay una cinta ni nada. Durante unos minutos creyó, incluso se lo dijo a Laura, que el Frente había podido escapar. «Este hijo de puta se les escapó.” Igual se trepó al techo, para cerciorarse. Desde lo alto podía ver la mitad del cuerpo de Luís saliendo de la puerta del rancho. Estaba inmóvil, parecía muerto pero sólo lo simulaba por el pánico al fusilamiento: Mandó a pedir una cámara de fotos que no tardó nada en llegar. Disparó varias veces para registrar lo que sospechaba que la Policía Bonaerense ocultaría. Temía que Víctor estuviera herido y que, tal como estaba marcado por la Bonaerense, dejaran que se desangrase al negarle la asistencia médica. Por eso amenazaba con arrancar las chapas de la casilla si la policía no se decidía a sacarlo de allí. Hasta que Luís no pudo evitar que contra su voluntad las piernas comenzaran a temblarle. Uno de los uniformados se dio cuenta: —Che, guarda porque éste está vivo. Laura vio cuando lo retiraban del lugar en una camilla con la cabeza ensangrentada por el tiro que le rozó el cráneo. Chaías consiguió acercarse a él. Luís lloraba. —El Frente, fijate en el Frente —alcanzó a decirle antes de que lo metieran en la ambulancia. Laura se preocupó cuando unos minutos después la segunda ambulancia que había llegado para los supuestos heridos se fue vacía. —Señor, ¿y el otro chico? —preguntó a uno de los uniformados con miedo a la respuesta. —Está ahí adentro, lo que pasa es que está bien —le mintió. — ¿Y por qué una de las ambulancias ya se fue? — ¡Porque está bien, nena! —cerró el policía. Entre los que peleaban su lugar cerca del rancho también esperaba Matilde, confidente privilegiada del Frente, cómplice de hierro a la hora de dar refugio después de un robo, cartonera y madre de Javier, Manuel y Simón Miranda, sus mejores amigos, los chicos con los que a los trece había comenzado en el camino del delito. Matilde había conseguido escurrirse hasta la puerta misma del rancho y desde ahí hablaba con Mauro amotinado en el techo. Estuvo casi segura de que al Frente lo habían matado cuando presenció las

familiar la policía seguiría reteniéndolo en el rancho de doña Inés Vera. —Vayan a buscar a la madre que está trabajando en el supermercado San Cayetano de Carupá — propuso un chico. Allá partieron Laura y Chaías en un remise. Pero Sabina estaba en la sucursal de Virreyes. Volvieron al barrio. La gente seguía acumulándose alrededor del rancho. A Virreyes corrieron a buscarla otros vecinos. —Vení Sabina porque hay un problema con la policía. —Pero dejalo que se lo lleven a ese guacho por atrevido. Yo no voy a ninguna parte —se negó Sabina, como siempre en lucha contra la pasión ladrona de su hijo menor, dispuesta a que lo metieran preso con la esperanza de que el encierro en un instituto lo reformara y lo convirtiera en un adolescente estudioso y ejemplar. —Venite que está adentro de una casa. ¡Venite! La convencieron. Sabina pensó: “Éste tomó como rehén a alguien y está esperando que yo llegue para entregarse, pero antes lo voy a trompear tanto...”. No llegó a imaginar la muerte de su hijo hasta que el auto se asomó al barrio doblando por la calle Quimo Costa y pudo distinguir desde el otro lado del campito un móvil de Crónica TV y un helicóptero sobrevolando la muchedumbre. “Cuando vi el mosquerío de gente y de policías me temblaron las piernas.” Bajó del remise y escuchó que gritaban: — ¡Viene la mamá! ¡Viene la mamá! —atravesó desesperada y los pibes y las mujeres iban abriendo paso a lo largo de todo ese pasillo. Fue en ese momento en que se le unió como una guardaespaldas incondicional Matilde, experta en reclamar por sus chicos y pelearse con la policía cada vez que caían presos. Juntas llegaron a la valla humana de policías que custodiaba el acceso al rancho. Sabina dijo, con los labios apretados: —Soy la madre —y entró. María, la ex novia del Frente, en ese mismo momento caminaba sostenida por su madre hacia el campito que da a la vereda de la San Francisco por un lado y la 25 por el otro. Lo primero que vio fue la flaca silueta de su novio Chafas que saltaba en el medio del campo y gritaba. “Todos gritaban, me mareé de repente, no veía nada, no entendía nada, me había puesto muy nerviosa, temblaba, tenía miedo y no sabía bien de qué. Hasta que llegué a la puerta del rancho, porque me iban dejando pasar, y la vi a Sabina.” Ella, Sabina Sotello, intentando conservar la calma, queriendo creer a pesar de todo que el sabandija había tomado rehenes, preguntó intentando parecer tranquila: —Dónde está mi hijo? El hombre escribía a máquina desarrollaba lenguaje judicial los que habían llevado a la Una mujer que policía de pelo corto, subcomisaria a en cargo del operativo, la hechos miró y no quiso contestarle. muerte —Yo soy la mamá —le dijo, dándole todos los motivos del mundo en uno para que le contestara. de Víctor Manuel Vital esa mañana de febrero. La historia tiene domicilio: el número 57 de la calle Sabina miró hacia los costados buscando el rostro de Víctor. Pero no alcanzó a distinguirlo. “Yo creía General que me Pinto, esquina Freñch. Allí, en la puerta de casa, Víctor le dejó en custodia Gastón, el que hermano lo iba a encontrar ahí parado, qué sé yo, y su esta mujer no me decía qué había a pasado, así me mayor de saqué.” La Chafas, lascuello cadenas, las pulseras, anillos de oro, fetiches de status que siempre llevaba agarró del del uniforme y la los levantó contra unlos ropero pequeño que había en aquel cuarto de puestos. dos por Marchó, preparado para «trabajar» a encontrarse con otros dos adolescentes con quienes solía dos. compartir los mi hijo? —Dónde está golpes: Coqui y Luisito, dos ladrones también de diecisiete, y de otra villa con nombre católico: Santa —Calmate, calmate. Rita. —Dónde está mi hijo? Ellos dos y dos hermanos hijos de un ladrón conocido como “El Banana”, se harían famosos tiempo —Pará, pará, calmate. después Sabina no dudaba en estrangularla si no hablaba, no se la quitarían de las manos si no le aclaraban de la muerte de Víctor en una de las primeras tomas de rehenes televisadas. Habían querido robar a qué había una pasado con Víctor. Y entonces escuchó el tecleo de una máquina de escribir sobre una pequeña mesa. familia y en lugar de escapar rápido se habían entusiasmado con la cantidad de objetos suntuosos que “Y había cuando escuchás eso ya te imaginás, ¿viste?, cuando están escribiendo...” en el chalet de Villa Adelina. Algo parecido a lo que les ocurrió ese 6 de febrero cuando tardaron en robar una carpintería a sólo ocho cuadras de French y Pintos. Gastón intentó persuadirlo: que no fuera, que se quedara esta vez porque el lugar tenía un “mulo”, que en la

jerga significa vigilador privado; que otros ya habían “perdido” intentando lo mismo. Víctor no quiso creerle. En menos de diez minutos estaba encañonando al dueño de la fábrica de muebles. En quince salían corriendo del lugar muy cerca de la mala suerte. Los dos patrulleros que rondaban la zona recibieron un alerta radial sobre el asalto. “Tres NN masculino, de apariencia menores de edad se dirigen con dirección a la villa 25”, escucharon. En el móvil 12179 iban el sargento Héctor Eusebio Sosa, alias “El Paraguayo”, y los cabos Gabriel Arroyo y Juan Gómez. Y en el 12129 el cabo Ricardo Rodríguez y Jorgelina Massoni, famosa por sus modos, como “La Rambito”. Las sirenas policiales se escuchaban cada vez más cerca. Víctor corría en primer lugar, acostumbrado como ninguno a escabullir- se: en el último tiempo ya no podía pararse en ninguna esquina. Su sola presencia significaba motivo suficiente para una detención. A sus espaldas pretendían volar Coqui y Luisito. —No puedo más! ¡No puedo más! —escucharon quejarse a Coqui, que quedó relegado en el fondo por culpa de sus pulmones comidos por la inhalación de pegamento. Riéndose del rezagado, el Frente y Luis entraron por el primer pasillo de la San Francisco. Alicia del Castillo, una vecina de generosas proporciones, caminaba por el sendero con su hija de dos años de un lado y la bolsa del pan en el otro. El Frente la agarró de los hombros con las dos manos para correrla: ya no llevaba el arma encima. En seguida “colaron rancho”, como le dicen los chicos a refugiarse en la primer casilla amiga. La mujer que les diosin paso para que se salvaran, doña Vera, se paró la puerta como descartaron para negociar el cargo de “tenencia” en casoInés de entregarse. Lo en mismo que el dinero: esperando lo que pasara tiempo los chicos se metieron debajo de la mesa como si jugaran a las escondidas. guardó ella el debajo deyun colchón y lo encontró la policía aunque nada de eso conste en las actas Los policías habían visto el movimiento. Ni siquiera le hablaron, la zamarrearon de los pelos y a los judiciales. empujones liberaron la entrada. Los chicos esperaban sin pistolas: Luisito me contó que se las dieron a En cuclillas bajo la mesa; el Frente se llevó el índice a los labios: “Shh... callate que zafamos...”, doña murmuró; y Inés, quien las tiró atrás deyun ropero. Las entrar al rancho apuntando con sus reglamentarias. El vieron a una mujer policía dos hombres sargento Héctor Eusebio Sosa, “El Paraguayo”, iba adelante con su pistola 9 milímetros. Pateó la mesa con la pun-. ta de fierro de su bota oficial; la dejó patas arriba en un rincón. Víctor alcanzó a gritar: —No tiren, nos entregamos! Luis dice que murmuraron un “no” repetido: “No, no, no”, un “no” en el que no estaban pudiendo creer que los fusilaran: “Nos salió taparnos y decir ‘no, no’, como cuando te pegan de chico”, me contó Luisito en un pabellón de la cárcel de Ezeiza, condenado a siete años de cárcel por los robos que después de la muerte del El Frente falleció casi en el momento en que el plomo policial le destruyó la cara. Las pericias dieron Frente siguió cometiendo, exultante al recordar los viejos tiempos después de tanto, el día de su cuenta cumpleaños de cinco orificios de bala en Víctor Manuel Vital. Pero fueron sólo cuatro disparos. Uno de ellos le veintiuno. atravesó Y describió sin parar la escena final:ySilbaron en aire estrecho de aquella miserable de la mano con que intentaba cubrirse entró en el el pómulo.. Otro más dio en la mejilla. Yhabitación los dos dos por en el últimos dos cinco disparos a judicial quemarropa. Luis supo que los fusilaban; como impulsado un un resorte hombro. En la causa el Paraguayo Sosa declaró que Víctor murió paradopor y con armasaltó en la hacia la mano. puerta. En el aire una bala le Suprema rozó el cráneo. con la mitad del cuerpo afuera del rancho, Pero la Asesoría Pericial de la Corte,Quedó por pedido de la abogada María del Carmen Verdú, hizo ganándole durante el proceso judicial un estudio multidisciplinario. Los especialistas debieron responder, medio metro teniendo en al pasillo. Se desmayó. El Frente intentó protegerse cruzando las manos sobre la cara como si cuenta el ángulo de la trayectoria de los proyectiles, a qué altura debería haber estado la boca de con ellas tapara un molesto rayo de sol. Luisito recuperó la conciencia a los pocos minutos, pero se fuego para quedó impactar de esa manera. Teniendo en cuenta las dimensiones de la habitación y la disposición de los petrificado dehubieran parecer un cadáver. muebles, si tratando los hechos sido como los relató Sosa, él debería haber disparado su pistola a un metro sesenta y siete centímetros de altura. Esto significa que para haber matado al Frente, tal como dijo ante la justicia, Sosa debería haber medido por lo menos tres metros treinta centímetros. Con el rostro enrojecido por la presión del estrangulamiento la mujer policía, elevada diez centímetros del suelo por la fuerza de la mujer que la tenía del cuello, le dijo finalmente a Sabina: —Su hijo está muerto. Ahí está, no lo toque. En el piso de tierra yacía Víctor, con la frente ancha y limpia que le dio sobrenombre, sobre un charco de sangre, bajo la mesa sobre la que escribían el parte oficial de su muerte.

“Yo sabía que todo el mundo lo quería pero no pensaba que iban a reaccionar así. Y comenzó a llover. Ese dibujo asume que el ladrón que lo posee en algún momento fue sitiado por las pistolas de la Bonaerense. un candidato al calabozo. Son los mismos cinco puntos que tienen tatuados en diferentes lugares del cuerpo los amigos de Víctor que fui conociendo a medida que me interné en la villa. me explicaron los pibes. Y la misma marca tiene. Por eso para la policía el mismo signo es señal inequívoca de antecedentes y suficiente para que el portador sea un sospechoso. el del medio. muerte a la policía. Porque hasta la señora de ochenta años empezó a tirar piedras”. A la media hora había casi mil personas rodeando a ese chico muerto y ciento cincuenta uniformados preparados para reprimir. los escopetazos policiales. Llegaron los carros de asalto. se los hizo sobre el omóplato . el mayor de sus hermanos. aunque suelen ser varias las interpretaciones y no hay antropólogo que haya terminado de rastrear esa práctica tumbera. se los tatuó en la mano. Como una señal todo poderosa. como las fichas de un casino. como mostrándoselo a todo el mundo. Su llegada a la escena de los hechos había provocado un silencio sólo alterado por el ruido que hacía el helicóptero suspendido sobre el gentío. El dibujo pretende que el destino fatal recaiga en el próximo enfrentamiento sobre el enemigo uniformado acorralado ahora por la fuerza de cuatro vengadores. los niños. Son cinco marcas. Los vigilantes lo sacaron destapado. Cuando comenzaron los tiros. Laura consiguió acercarse a su amigo hasta quedar refugiada en uno de los ranchos que dan al lugar donde lo mataron. Javier. Manuel. no lo sacaron como a cualquier cristiano. la 25 y La Esperanza dieron batalla a la policía. las novias. Son cinco puntos gigantescos. en el bíceps abultado del brazo derecho.” Era la marca que Víctor le había hecho a las zapatillas. casi siempre del tamaño de un lunar. el Grupo Especial de Operaciones. vi las zapatillas que en la planta tenían grabada una ‘y’ bien grande. las doñas. pero organizadas para representar un policía rodeado por cuatro ladrones: uno —el vigilante— en el centro rodeado por los otros equidistantes como ángulos de un cuadrado. con una diferencia metódica que lo volvería santo.Sabina soltó un grito de dolor. Es una especie de promesa personal hecha para conjurar la encerrona de la que ellos mismos fueron víctimas. el ladrón más popular en los suburbios del norte del Gran Buenos Aires. La noticia sobre el final del Frente Vital corrió por las villas cercanas como sólo lo hacen las novedades trágicas. y durante los últimos cuatro había vivido del robo. Ese alarido y el llanto que lo precedió fueron suficientes para que quienes esperaban perdieran la esperanza: un policía había masacrado a Víctor Manuel “El Frente” Vital. cuenta Laura. los hombres sin trabajo. los perros rabiosos de la Bonaerense. el cielo se oscureció de golpe. y que de allí en más se desafía a vengar su propio destino: el juramento de los cinco puntos tatuados augura que esa trampa será algún día revertida. Tenía diecisiete años. estalló como lo hacen sólo los combates. los que se grabó en su ancha espalda Simón. del Detalle. el cuarto miembro de lo que precariamente fue una “bandita”. el dragón y la calavera. La violencia de la tormenta se agitó sobre la indignación de la turba. la misma y que ahora dibujan los creyentes en las paredes descascaradas del conurbano junto a los cinco puntos que significan “muerte a la yuta”. especie de hermano de los demás y sobre todo compinche íntimo del Frente. el menor de los hijos de Matilde. Yo lo vi.. entienden en la villa. “Justo donde estaba había un agujerito y pude ver cómo lo sacaban y cómo los hijos de puta se reían y gozaban de lo que habían hecho. Y Facundo.. cerrándose las nubes negras hasta semejar sobre el rancherío una repentina noche. Bajo el torrente los vecinos de la San Francisco. Así comenzó la leyenda. lo que obtenía lo repartía entre la gente de la villa: los amigos. un poco más abajo que las sepulturas. Llegaron de Santa Rita. la infantería. de Alvear Abajo.

lo encendió. Del otro lado escuchó en la voz de ella el aturdimiento que deja la muerte. veía Cuando todo vino el barrio. la bailanta de Capital. en el que un patrullero los cruzó. chicos Fue del a través mismo de barrio Facundo y con que un Luis pibe conoció de Boulogne al Frente. por porcómo el último lo llevaban. Decían que . la boca lastimada.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. Lo inyectaban y estaba todo lastimado. ¡Si yo ayer hablé con él! Laura se largó a llorar. Él no pudo más que creerle. Había sido después de un robo con Chafas. quiso saltar el alambre. Le agarró un ataque de nervios. que yo vivo ahí —frenó Manuel al que manejaba el control remoto del televisor colgado no afuera lo que pasó. Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. lejos. guachas?! —Ustedes están re locas. la angustia que precede a la entrega de una pésima noticia. una tarde de la última primavera su abuela. mataron al Frente.Siempre Era Crónica Sábado en directo por Canal y se 2. fuimos y lo encontramos muy mal. de de San tiros de la Fernando. ya no me importaba nada después de eso.! y que no me recen cuando suenen ios tambores. la ceja lastimada. encerrarse aún más dentro del encierro. —No. Al día siguiente volvió a marcar el diecinueve y pidió vía cobro revertido con la casa de su amiga Laura. —Ojalá las Mai umbanda Compartía celda con del dos barrio. estaba creyó con reconocer psicólogos”. Me quería matar.! sólo quiero cumbia para divertirme. con ellas potrero. púas. gorra. Ahí desde enfocaban se repuso. el corte Yo había empezamos caído a hacía hacer un mes zapping. y sin largar el humo puso en un grabador. en Florencia Aunque Varela. —casi gritó en el silencio carcelario del Agote. los temas que escuchaba el Frente. —se filtró por el tubo. Al final puso una canción que el Frente escuchaba como parte de su personal religión. del el Frente Todos se cruzó se quedaron con Coqui. haber vuelto al rancho después de un “hecho” con los bolsillos llenos de billetes para sumergirse en el Tropitango. la ropa me de contó su amigo. Facundo terminó internado en el Instituto de Recuperación de Adictos de Monseñor Ogñenovich en Mercedes que más tarde se haría famoso por las denuncias sobre malos tratos y torturas a menores. y entonces le pegaron mucho. luchó con los celadores. febrero Pensé Manuel que estaba detenido muerto..! no quiero coronas ni caritas tristes.disfrazado de lealtad o de “respeto”. “Fue un desastre. el otro“Al integrante final cuando de Los casi Bananita lo subían con a la quienes ambulancia fue a lo robar reconocí por por última la y vez. robo fallido Después en la comisaría vino una banda ira. —Cuándo?! —Qué pasa? —Hacete un rato. su novia de entonces. pasaba de la celda. Me puse re mal. empezó a romper cosas. una de que no. como él seguía con problemas. aspiró profundo. si hubiéramos San Fernando’. Ese en las 6 de suelas. mejor decile vos —escuchó Simón. calabozo No lo mirábamos podía creer. Chafas se demoró dos minutos de más porque qúiso antes de invertir en pastillas pagar la cuota de un crédito que había pedido en la zona. Primero cumbia colombiana. —Eh! ¡Guachas! ¡Pónganse las pilas! —No. el barrio había llorado a mares. Lo drogaban mucho y temblaba solamente de lo drogado que lo tenían. que le habían regalado. pero para mí ése es el Frente —les dijo a ios de su ranchada. cuando silbando bajo volvían al barrio después de haber robado una panadería. Esa noche Simón se durmió pensando otra vez en el día en que regresaría a la calle y añoró estar en la villa. había los raspado ranchos. para llorar solo. después el grupo mexicano Cañaveral. se quiso escapar. Ese día también supo del crimen por la televisión. y me quería De repente matar apareció porque no en estaba Crónica ahí TV con unél. Sabía cuán marcado estaba Víctor Vital por la policía de San Isidro. —Qué me tienen que decir. de “Con los pibes piedrazos de ladel gente.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. cartel: porque ‘Primicia. No pudo más que cortar y subir a la celda. queyhabía a su vez sido a través de Luis “compañero” queFrente. cumbia de sicarios.. todo el cuerpo raspado del alambre porque lo habían bajado de los pantaloneslas Reconoció y se calles. Ni siquiera necesitó que le contaran los detalles. Laura estaba con Mariela. Facundo también había caído poco tiempo antes del asesinato en el que por más deseos y mensajes conjuradores de la muerte. Armó un porro enorme gastando toda la marihuana que le quedaba. Y De vio ahí que lo trasladaron sacaban en a una una camilla comunidad el cuerpo parade adictos alguien.” estado juntos capaz que —Pará loco. decile vos. o en Metrópolis. —Lo. callados. Después.

una imagen de surrealismo nipón en medio de la miseria. a otro le quebraron la clavícula de un palazo. aterrorizados ante la posibilidad franca del linchamiento.” Se veían mujeres pateando patrulleros. contra la tempestad desatada. Las armas que habían desaparecido del barrio por el nimor de las razias volvieron apenas asesinaron al Frente. me dijo Sabina sobre la calidad de ios bolsillos de los deudos de su hijo. que era una batalla campal. me contó Sabina varias veces a lo largo del tiempo en el que reiteramos esas conversaciones pausadas mientras me acompañaba a recorrer el largo viaje que la reconstrucción de aquella muerte me llevó a iniciar sin fecha de regreso. Esa tarde. compañeros de la Rambito y Sosa. que llovía como si fuera llorar”. La rememora corriendo entre los tiros. escondiéndolos como una niña bajo el asiento.habían quemado a un vigilante. siempre sancionando con el desprecio la actividad ilegal de su hijo. no se lo permitieron ellas. a Manuel y a Simón les duele que los hayan privado de esa ceremonia de despedida. Juntas. un traslado que los jueces suelen conceder a los reos cuando sufren la muerte de un familiar cercano. Manuel habló con su madre desde la comisaría por teléfono: le rogó que gestionara su visita al velorio. La venganza estaba demasiado cerca de los deudos enardecidos que no paraban de arrojar piedras y palos contra los uniformados y sus escudos transparentes. que paremos. «Ellos en definitiva salieron agarrándose como pollos mojados de mi brazo y de Matilde”. pero el clima que había en el velorio era tan enrarecido que a Matilde y a Sabina les pareció un peligro inmenso el operativo.” Sabina cruzó el pasillo y habló ante la multitud: —Yo les pido por favor que me dejen terminar. Sabina jamás se olvidará de Matilde. aunque obtuvieron la autorización judicial. Sabina regresó a la casilla donde el fiscal y los funcionarios judiciales esperaban una señal para abandonar la villa. así. La batalla fue de tal magnitud que Sabina Sotello tuvo que salir del estupor. De alguna manera Víctor había sido durante esos años de asaltos y fuego casi un hijo para ella.. sentada en un banco de la seccional. la de la muerte. dice Chafas. y pensar en qué hacer para calmar la sed de venganza por la muerte de su hijo. Si trasladaban a los hermanos hasta la casa de French y General Pintos. avergonzada de sus pies desnudos por la pérdida de las ojotas. las dos mujeres partieron a la comisaría para los trámites burocráticos a los que siempre se condena al familiar del chico acribillado. escupiendo a la cara de los miembros del Grupo Especial de Operaciones. «y0 pensaba que iban a matar a alguien más y tuve que reaccionar. caminaba blandiéndose contra el viento con una sombrilla roja enorme que parecía sacada de una playa familiar de la costa. Matilde no volvió a separarse de Sabina. que lo habían herido. tan en la vereda de los chorros. que paremos un poco porque puede haber otra víctima. trataba de disimular tapándolos el uno contra el otro. bajo la lluvia. estos hijos de puta se van! —dijo. Como María que en el fragor dejó las suyas clavadas en el barrial. tan lejana hasta entonces. Pasaron cinco horas en la seccional hasta que les dijeron que tardarían en entregarles el cuerpo. debían hacerlo policías de la comisaría ira. el desgarbado morocho que. tan . La policía tuvo que armar un cordón contra el que los amotinados arremetieron una y otra vez: a uno de los uniformados lo hirieron en tina pierna. Sabina suele recordar riéndose con ternura que Matilde. donde velaban a Víctor. respirar profundo. la madre de Manuel. donde ella nunca quiso abrevar. sus propias madres. “Nunca vi tantos fierros juntos”. “Para colmo llovía tanto. Como si las balas hubieran dado en cualquiera de sus propios hijos. Simón y Javier. en lo extenso del enfrentamiento. embarrada hasta las rodillas y perdiendo las ojotas en la lucha. Lentamente los combatientes fueron abandonando la furia y dejando la tarde libre a la pena. Sospechaba que la policía dispararía con balas de plomo y temía que. cómplices a ios ojos de todos. la vecindad se hiciera de las armas escondidas en villas aledañas por el rumor de una razia que lo asolaría ese fin de semana. Hasta hoy. Pero.

el hermano mayor de Víctor. “Después los pibes que venían empezaron a juntar plata para comprar coronas —me contó Chaías. la dureza de los primeros como bromeando sobre futuro anunciado. una posible de esta historia: “la villa”. se ganaba hacía tiempo la vida con un empleo elegido adrede en las antípodas del oficio ilegal de su hijo. que hablaríamos decenas de veces por teléfono y que me retaría como una mamá preocupada por un hijo cuando desapareciera por demasiado tiempo. Tampoco podía calcular que al fin de la historia sería ella misma quien me guiaría. El extrañamiento del foráneo al conocer los personajes y el lugar. un compromiso tomado. tuvo que imponer orden. que me hagan una corona con flores de Boca”. Chaías dice La fila de autos. recuerda orgullosa Lo enterraron con las banderas de Boca y de su muerte en una consagración. para convencerlo de que dejara el delito. meses. Sabina intentaba que nadie respondiera a la provocación. “-tengo un Tigre Eran tantos que fueron necesarios dos micros y un camión con acoplado para trasladar el cortejo cumpleaños la cubriendo el en cajón. Hubo un momento. una multiplicación de esas esquinas que se esparcen por los rincones del conurbano norte. Faltaba casi un mes para el cumpleaños de Víctor Vital. Y las esos disparos a los territorio que parecía aunque en realidad sean tres villas en lascomenzaron que se cruzan Navidad. había unos dichopocos metros cuadrados por donde me-podía mover. la familia y los amigos organizan cada año una inmensa chocolatada para los chicos de la zona. hacia el Cuando cieloinexpugnable. la mamá del ladroncito muerto y canonizado. el momento mismo en el que se está sin que una próxima actividad. fue mutando en cierta cotidianeidad. una fecha en la que ella. “estoy desalvación. diálogos. su ausencia enSabina. villa”. en que ya no supo qué más hacer para frenarlo. Entonces se . me dijo en el remise que nos llevaba desde el cemento poblado de la Panamericana hacia la villa. en la pertenencia que se siente cuando se camina una cuadra y se cruzan saludos con los vecinos. Hubo quien en una esquina se puso a disparar como homenaje en medio del responso y Pato. los códigos al comienzo incomprensibles. despidió a Víctor Manuel “El Frente” Vital.” La mayoría de ellos estaban armados. últimos Capítulo II acotado. le ponga punto final al presente por imposición del futuro. Esto era un mundo. llegó la compostura. nunca dejaron de rondar la casa durante las veinticuatro horas que duró la despedida final. se pregunta por dónde andarán los pibes. Y entre las decenas de coronas había una igual a la que había pedido durante sus entero. sin saberlo. Los patrulleros de la ira. sin horario alguno. daba que la vuelta estaban tan “enfierrados” que podían pararse delante de un móvil policial y destruirlo con un cargador completa bordeando la villa 25. el 29 de julio. La villa fue al comienzo un territorio mínimo. Siempre que pasa algo así alguien saca un cuaderno y van juntando para comprarle las coronas que el finadito se merece. La cuadra de French entre Pinto e Ituzaingó se llenó de chicos y chicas que armaban grupos en los cordones de la vereda. matizada con el juego del embolsado y la carrera de esquíes de madera preparados con tablas conseguidas en un aserradero por su hijo mayor. Sí. “mañana voy a la villa”. llamar a la tranquilidad a los amigos. Sabina. «este domingo me espera un pibe en la villa”. el un lenguaje. «Salimos de acáHasta y dimos la vuelta por los lugares donde sacaron el ataúd la cocina lodel subieron carro fúnebre. siempre tan difíciles de ubicar. una hilera de jóvenes vaciaba cada uno de vengadores.—cuenta Sabina en el cuarto donde estuvo el cadáver de Víctor—. Cada tanto hacían sonar las sirenas golpeando con su presencia. Me esperaba con el uniforme de vigiladora privada en la puerta de un supermercado de San Isidro.” Fue una romería. se comenta con alguno el tiempo. Cuando conocí a Sabina Sotello no imaginaba que tanto tiempo después seguiría yendo a visitarla. Asíahí quedó bautizado desde Una el principio él caótica ese siempre la pompa fúnebre se asomó frente a la villa los tiros sonaban como en de balas andaba. cuandolos casi a las cargadores nueve disparando hacia de el barro reseco baldío. que esa noche amaneció allí—. acosado por la policía: “Si me agarran. asado en la villa”. Así transformar personajes fue la despedida de Víctor”. hasta los secretos de las villas donde reinó el Frente acompañándome con su talante y su presencia de madre hacia los ranchos donde nunca antes me habían dejado entrar. todos los remises de la zona y ‘os que ese fin de semana habían sido robados. por A lo largo de los Quimo Costa. el martes. Se contuvieron la mañana siguiente. respirando a bocanadas el momento inmediato. sobre el borde delhasta descampado. gente que yo no había visto en mi vida que llegaba de todas partes. salva Pasaron dos años desde el díayque pisé por al primera vez la villa.

Víctor lo tomó como una broma. Odulia Medina. Vivían en un retazo de campo seco. Al regresar volvieron a apalearla. zapatillas. Lo llamó Julio César y lo inscribió como su hijo. Su padre. Fue su madre la que se algunas desvivió por darle desde las zapatillas Adidas hasta el mejor guardapolvo. Por eso lo maldije a mi viejo. La historia terminó un mediodía en que ella policiales. Me sangraba la espalda y yo me revolcaba como las víboras del dolor. que hacía y siempre se la había olvidado. daba Pero la dejaba en la casa de un amigo y se lanzaba a la calle con coartada y todo. que yo Después. Pato tenía dos años cuando escapó de compré él y de el ranchito que ahora es esta casa y nos instalamos”. y de ahíHabían en adelante ya no hubo manera de en frenarlo. Así que uno de sus primeros fraudes fue fingir una dolencia para no ir a ver lo clases. de yeso que ella veneraba prendiéndole velas. Para ir a la escuela desde el rancho en el que vivían cerca del pueblo chaqueño de Las Palmas. derrochado en mujeres y alcohol. de una señora anterior. Antes de ser custodia y de manejar un arma. en la casita que está acá a la vuelta. escándalos queentonces de vez en cuando hacía hecho un en la curso de fotografía y podía vivir de tomar imágenes escolares. Allí conoció a la mujer que se transformaría en su madre para el resto de la vida. Se encariñó conmigo y como yo no tenía a nadie me empezó a invitar a su casa cuando estaba de franco.” comisaría Otero. y tampoco Pero para ella ya había Víctor Vital casi no vivióembarazada con su padre. abierto una cuenta bancaria común su marido un buen día se encontró droga. un amor de primavera prohibido. Volvió a enamorarse de un hombre que parecía bueno y sería padre de su segundo hijo.Cristo yo lo único que quería era que estudiara. Le contó lo que había pasado. “Já! La madre vigilante y el hijo chorro!”.” . que había partido a Buenos Aires. Fue cuando Compraron un terreno en José C. acosando a Sabina y amenazándola con quecasamientos. “pobres como los más pobres”. odiaba los uniformes. Sabina y sus dos hermanos varones caminaban cada mañana varias leguas. entre ellos un puntero político con llegada en la tanto que de terminé viviendo con ellos. Lo intentó otra vez. se puso hacer tiro al blanco. le dijo cuando ella se lo contó. Iban descalzos. pero no estaba era eso lo preparando canelones. nuevos suegros. Acon los trece años y ya empezaron las con el denuncias saldo en cero. Sin que me diera cuenta empezó padre de con la su último hijo. “A ver cuando me entregás un hecho Sotello”. “Cuando supo que estaba embarazada me dio una paliza con esos látigos que usan para arrear los animales. Fue en esa época que llegó Víctor. Pero ella misma dice que campañas políticas del peronismo. Tenía catorce años cuando se enamoró de un gendarme. cumpleaños de quince y puerta del rancho.” El gendarme quiso que vivieran juntos y asumir la paternidad del niño. con un tercer amor.inscribió en un curso de seguridad. el robo de las bicicletas. Después del parto escuchó que su padre quería anotar al bebé como propio. Llegó a San Fernando a trabajar cama adentro en la casa de una familia acomodada. se afán por el trabajo no pudo controlarlo. Pero todo fue Entonces peor. “Como arrancamos otra vez solos yo no estaba nunca en casa. Me quisieron Ella había hecho algunos conocidos tomando fotos. pero la amenaza familiar era tan fuerte que Sabina continuó sola. Entregar un hecho es aportar los datos necesarios para que un lugar sea asaltado. aprovechamos para escapar. después de visitar a un niño en agonía atrapado en la terapia intensiva. le enviara dinero para el pasaje. esperaba con paraun él. iba los viernes y aparecía los lunes. Estalló una discusión y él le puso un revólver en la cabeza frente a los chicos. obrero del ingenio azucarero. Paz y se fueron a vivir juntos. Y empecé a decirle papá a él y mamá a ella. Lo conoció sólo por los duró. La escuela le resultaba un aburrimiento insufrible y la calle le del brazo. Él salía a horario con su carpeta abajo todavía estaba en el séptimo grado. “Justo en esa casa trabajaba también la que después yo tomé como mi verdadera mamá. quedó de Graciana. pavadas que se afanaban al principio. recordó un día en un bar en la esquina del los golpes hospital dehacia la casa de sus nuevos padres. reaseguro de protección en esa convivencia tortuosa con el que laburar para alimentarlo bien. Se mudó con sus San Fernando.” Sabina cuenta queaentonces ella lo anotó El Frente empezó a apartarse del sagrado camino que para él había imaginado su madre cuando en un tenía doce y curso de computación cerca de la estación de San Fernando. Ganaba lo suyo pero lo dilapidaba en alcohol y por ese juerga. Tenía Soportó hasta que murió la suegra. Sabina había hecho un largo camino de esfuerzos por lograr una estabilidad económica que le permitiera darle a los suyos lo que ella nunca había tenido. Tuvo que esperar un año hasta que su hermano mayor. «Y allá se lo llevaron preso del forro del culo. Hasta que fui a hablar con la maestra y ella me contó que nunca había ido. la iba a matar. Él era tornero. cargamos todo en una camioneta y nos metimos en la villa. Yúnico Víctor se me fue de las manos. En el barrio son tan chusmas que ella les dijo a todos que yo era la hija de su marido. como un detalle que hacía todavía más pintoresca su elección taimada por hacerse del dinero ajeno. la gozaba en pleno auge. Apenas pudo se levantó al alba y marchó al pueblo. «Yo se la pedía para vértigo pero lo seducía.

una larga extensión de tierra vacía que ahoga los ojos del reo al salir del penal de Olmos recién en marzo. Ocho años tenía cuando salió a la calle. me iba por ahí. venía del peor mal trago para aprendo un menor de de edad. No alcanzaron hacer diez tendría cuadras la capacidad de apaciguar ansia por preguntar. mientras los sobrinos se le colgaban de los brazos y sentaba a la más pequeña sobre sus piernas. suavizándole la cara afilada diarios llaman “raid”. después de un año y ocho meses. Pero un informe de conducta y un trámite retrasado hizo que fuera yana la esperanza de su madre.” Manuel recuerda con cierta ternura los fetiches de la clase media de mediados de los noventa. de guardármela bajo los pliegues del diálogo cuando los encerraron con mi media docena de patrulleros. las recriminaciones y los consejos deel Sabina. Manuel es el hermano del medio en la familia Miranda. Ahí lo empezamos a conocer. Ahogué rápido. mi repentina timidez. la impostura de las cejas arqueadas en una versión adolescente y hermosa de maldad. contó. Era una época de bicicletas re caras. Almafuerte. Tomamos cerveza. Comenzamos hablando de su infancia. bajo lo profundo de sus ojos verdes. Esa tarde Manuel clandestinidad. que de alguna extraña manera algo su el Hacía un mes que Manuel estaba en Siento la calle.con El afecto y la lealtad en el robo y los vicios los llevó privada. bicis de decenas de cambios. con todo el “respeto” necesario para ganarme sus favores de chico recién salido a la calle. dueño de la casa. uno de los mejores amigos de Víctor y un gran ladrón. una mirada de maldad y una carcajada por chiste Tal obsceno. Después la madre se enteró cuando lo llevó a un médico. relación de estos dos chicos ladrones el origen de todos de sus juventudes descarriadas. la aparición masiva de esas bicicletas de metal ultraliviano. me acuerdo. o simplemente mis con el silencio. Ellos tenían pensado hacer ese día eso que cotidiano luego ios sobre el tiempo. «Vagueaba. Manuel parecía tranquilo. el Javier y el Simón. aunque hoy en total distanciamiento del camino del delito. una Desde XR 100 que le había comprado Sabina ahorros y muchas horas extras como vigiladora se entonces fue prohibida esa mala junta. De los tres hermanos varones. En los encendidos días de diciembre de 2001 dábamos por seguro que saldría en libertad el primer día de 2002. con el brazo enyesado. desde la de robó Sarratea y . Pensaba en cómo haría para ser ante él un recio periodista que recorre la villa con prestancia. Manuel lo conoció en ese momento. Era mentira. Andaba. Diseñaron un sistema de señas por el que desde una esquina a la otra. su hermana mayor. y las anécdotas de Sabina sobre esa relación obsesiva entre Manuel y Víctor me mantuvieron pendiente de su posible libertad. Iban hacia sepultar una casa de inquietudes artículos deportivos de la que ya les habían cantado el y larga dato. en tres vasos. a prestar una especial atención a su fraseo rumbero de oraciones cortas respiradas hacia adentro. casi tanto como con el tiempo esperaría una visita autorizada a Simón. aerodinámicas. mudo. Y fue a parar a minutos la comisaría Balneario. “Él se empezaba a escapar y a juntarse con nosotros. parquedad. que finalmente terminaría conociendo. Manuel “Quedate lo que sobra”. Vendía artículos de limpieza con un amigo”. respetando los que de pueden mediar observación mía y una tibia exclamación suya. como Matilde. las vendíamos a doscientos pesos. enentre cuyo una calabozo tuvo que escuchar durante la primera entre visita. la mamá del Frente veía en la La primera vez que Manuel cayó preso con el Frente fue los pormales un desperfecto técnico. a la descompuso después de haber asaltado una estación de servicio ESSO en Martínez. le dijo al empleado agradecido y chusma. nosotros sabíamos y nos matábamos de risa por eso. Ante las primeras confesiones me fui acostumbrando a escuchar. Su figura. su delgadez. Manuel era el más retraído y el menos sociableade todos. sabía que hacía mucho que pretendía entrevistarlo. Nos íbamos juntos para Belgrano: con mis hermanos. Lo conocí después de meses de espera porque cuando llegué a la villa pagaba un robo a mano armada en la cárcel de Olmos.Aprovechó el día que cayó jugando para simular un dolor de quebradura en el brazo. ya robábamos por esos lados. uno de los hijos de Matilde. Vio el horizonte pampeano. pero se lo había hecho enyesar él soio para no ir al colegio. madre de cuatro niños candorosos que se pelean por el control remoto de la tele para dejarla siempre en una de acción. esas bicicletas que se levantan con apenas el anular. Yo estaba francamente nervioso. Lo conocí finalmente en la oscura cocina de la casa de Estela. La moto de Vícto. su hermano menor preso en el cerradísimo Instituto Almafuerte. la seriedad en la que se percibe cierta actuación. la mía. bicis voladoras del menemismo consumista que los chicos de San Fernando acarreaban persistentes para reducirlas no muy lejos de sus casas. de alguna salida transitoria. la mirada mezcla de rencor y dulzura infantil en algunos fotos que me mostró Matilde. la de sus hermanos.

el Frente progresaba en cuanto a recursos. Manuel. aunque yo no ande robando. me contó Manuel en un atardecer desasosegado de otoño. Con un estilo entre paternalista y burlón. Sentía el acelerador de la moto y nos íbamos. cuando las armas a lo sumo sirven para la defensa en el interior del propio territorio. la casa del Frente. les dicen que vamos en cana porque nos juntamos. al frenesí de las pistas. camisa.” Era apenas mirarse. es dedicarle lo ganado en ese rapto de violencia que implica acercarse demasiado a la muerte.French. cuando rescataba algo en qué andar me decía ‘te espero acá a la vuelta’. parece haber sido la bondad amoral de un niño pródigo. “Igual que ahora. El derroche más que la pura generosidad es lo que mejor puede calificar el carácter de Víctor Manuel Vital. como en las viejas pistas de baile. para la intimidación. si hicimos algo. el Frente podía donar lo que llevaba en el bolsillo para la causa más incorrecta o la más loable de todas. les dicen y ellas les creen. pum pum.” Como vemos. y caminando entraba al local. Llegábamos al lugar. se ponían de acuerdó en juntarse en tanto tiempo. Las alternativas eran la moto del hermano. por supuesto. cuando se intenta el «rescate”. si te ven con algo nuevo puesto nos preguntan si nos estamos yendo a robar a Capital”. “A veces. donde vivían los Miranda. En el caso de ellos dos. a la distorsión de imágenes. en sus salvaciones cotidianas de la carencia ajena. como si se trataran de males incurables y congénitos. pero. “Cuando volvemos nos preguntan de dónde venimos. a los cabezazos. chalequito de lana o de descarne. que si no nos juntáramos no seríamos así. no había distingos morales en sus dádivas. En todos lados así. colores y significados que regalan las pastillas mezcladas con alcohol. “Nos veían juntos por el barrio y pensaban cualquiera”. salía. Hasta que él se compró un Jeep. hasta la de French y Pinto. o el auto del cuñado. considera que fue la policía y los jueces quienes los rotularon tempranamente con el sello de la peligrosidad y la violencia como si la portaran en la sangre. Se lo devolvemos pero acá no lo queremos ver más’. Los mismos vigilantes les tiran ésa a las madres. hasta pudo ahorrar sin dejar de ceder ante los pedidos de los demás cada vez que se lo convocaba. tal como lo recuerdan los unos y los otros en la villa. canchero pero de una generosidad que lo eximía de que su ego imponente fuera rechazado. entregaban gran parte del botín al . o entraban atrás mío. se vive con cierto odio cuando ya no se asalta. el viudo. ‘Fijate con quién anda y con quién se junta. Y la fiesta era. a quien había que jurarle por la virgen y la madre que no se la usaría para faenas ilegales. el Frente y sus compañeros. que solía ser más solícito. a los latidos frenéticos que sólo puede dar la cocaína. si nos fue bien. Y la calle se les convertía en un prado de posibilidades. ni en sus regalos intencionados. El Frente daba lo que tenía con un desapego que aún hoy. todo bien. me explicó sobre las veces que él y Chaías se pusieron ropa seria — pantalón pinzado. como Manuel. el máximo y más brillante escenario del gasto del dinero robado.” El estigma del chorro se convierte con el tiempo en algo asumido aún después de salir del círculo vicioso del delito. con el sueño de que Víctor sin movilidad dejara de robar. en tal sitio. el sobreviviente. El baile de los chicos que para cuando mueren quieren cumbia es una ceremonia funeraria convertida en carnaval. zapatos de vestir— para visitar Buenos Aires. quizás para la venganza. reconoce Manuel. “Desde que caímos la primera vez nadie nos quería ver juntos. de esa pareja maldita. o extremo vitalismo suburbano. Como una reverencia hacia un paganismo villero histórico y a lo que podría definirse también como un vitalismo de suburbio extremo. parábamos a media cuadra. pero después por fin un día no les creen más. caño. La moto propia del Frente un día quedó secuestrada en el patio de una comisaría para siempre porque Sabina se negó a reclamarla otra vez.

los chalequitos. En cada relato me daría cuenta. el irrespeto. el robo a los que han pasado a desuso de la mano del crecimiento exponencial de la pobreza. Manuel o Javier. en lunfardo el lío. El Frente imponía. explica su madre. cierto orden en los estrechos límites volvió de su al barrio tiempo después del crimen. Manuel mismo me contó. que eldel papá de Chafas era uno de sobre el los —Tomátela guacho. ¡no te surge quierola ver más acá! entre los tiempos que corrieron hasta que murió.Frente vos?’ Él andaba perfumado. venido persona a quejarse. No hay quien no marque un antes y un después de su muerte en la vida de la villa. por respeto a mi viejo”. cuentan no queda claro Chafas reproduce un diálogo: casi siempre la misma ¡Así anécdota: entraban a su casa y se lo encontraban sentado mirando —Vos sos un atrevido! no. carenteuna ya de ese respaldo que le caminar tranquilo por sus calles y pasillos. las Nike. no un tendón en el brazo. sentado con las manos cruzadas. Por En un esa lado Chaías defendía y divulgaba. Son dos los elementos que esgrimiría cualquiera de sus fieles para que canonizaran al Frente: su generosidad con el producto de los robos y el respeto que imponía como enemigo intransigente de la policía y vilero preservador del orden informal. hacésun acá? Andá a la tu villa. ¡pum!.” mesa Chaías. Cuando le dieron un tiro que inquieto. cuenta Chafas sobre el “atrevido” que quebró esas leyes viejas como la que pobreza luego pasó en la villa: el “bardo”. les pedía que no fueran malas y le habíaQué prestado vecino de les daba —No. «y lo agarró a cachetazos”. pará. ha Chaías. casa”. Tiene dos gruesas cadenas de oro en el cuello. vamos a pilcharnos’ y salíamos al shoping. la persona que más repudió y detestó su relación con el delito.” De punta en blanco iban a darse panzadas con el Frente en los restoranes chinos del centro de San Fernando. “Era un nene cuando me cortó la cama doble porque no usábamos la de arriba para regalársela a un chico que dormía en el piso”. Y él les sonreía. la traición. “Era tremendo cuando caía preso y les hacía la vida imposible”. Frente. “Viajábamos todos en remise. después de cenar íbamos al pool. aferrado la bolsita de Poxirán. por favor pará —intentó defenderse el osado. pero él cada vez que me veía. se bañaba como tres veces al día.” como Por si explicación que se había caído de una moto. lo que los vecinos hacían era apañarlo. ahora quieren ser más que vos. loco! —reprendió el Frente a uno que se había quedado con tele. plata para que le trajeran Coca-Cola y comida preparada. le decían. Las bermudas. Como ante sus modales enloquecía la Bonaerense. sólo dijo para explicar: “Aparte.” Adora llevar las Nike limpias: salta los charcos que dejó la última lluvia como si fuera una bailarina en tutú. dicen. a expulsado. más débiles y vulnerables. nunca robé hasta después que lo mataron. la permitía que sí vino fue siempre la policía”. A veces te agarraba y te decía ‘dale Chaías. el revólver escondido de la que policía. en puntas de pie. le pegó amonitor un hijo mío’. “Sacá tu plata sucia de acá! ¡Metétela en el culo!”. la de los ladrones menos preparados. Meses a más y tarde sobre la mediación que ejercía entre los más violentos y el los más frágiles territorio. “Yo nunca trabajé con él. tusino hijo como me hizo lío. intermedio entre la generación de pibes chorros con cierto código como el Frente. Cuando estaba él nadie bardeaba. recién sangre” cambiado. me invitaba. introdujo en la otra leyenda del Frente. Chaías lo recuerda ladrón una especie de de la Por villa. y lo significado de la devoción comparación dealers de la villa. la locura. Fue él quien verdaderamente me Chaías. nada territorio. una mujer de la cuadra lo curó. ahora vive Más que quejarse con su madre. los que no tienen. las camisitas. lo rechazaba Sabina. Todas dicen haber claudicado ante sus modales. O: ‘Rescátense! ¡Este es mi barrio!’. tu hijo no metanto faltó como el respeto. el vecinos. Si se camina la villa las mujeres. en la muñeca izquierda. levemente entorpecida pero frases claras y de fundamentos inteligentes. una pulsera gruesa y un reloj que hace pensar en el burgués que lo debe haber lucido antes de que se lo quitaran a punta de pistola. Él era sólo mirarlos y: ‘ Qué onda ustedes?’. bajo métodos cuestionables. caído comopor un estandarte que el veíamos a dejado él y decíamos ‘no da’. para no mancharse el calzado. Sabina Sotello lo dice a su manera: «Jamás vino alguien a decirme ‘mirá Sabina. y Sabina existen y se tuvo las dan de guapos. y al baile. con los últimos tres años. cuando compartíamos una cena entre la calle durante la dicción los tres. Y ese dinero mal habido . le cortó “Ya no es como era antes. otra le puso la vacuna antitetánica. sobre todo ellas. completamente haberse pasado nunca día bajará. laafigura del amigo muerto: me fue colmando de historias sobre una bondad intrínseca Víctor. el que nosotros me hizo imaginar a empezado ese pibe sensible y que no robaban con “Él era onda. habíamos antes. aquéllos que salieron con desesperación y cada vez “menos A Chafasalo vi por primera vez en la casa de Sabina.” Chafas es un ladrón diferente. aunque nunca se me ocultó realmente asunto. menos cuidadosos. los jeans. Era más pibito. y la inmediatamente posterior. Ese pibe. y maldito aparte lo que había tanta huella.

cuenta que una vez lo hicieron juntos. Vital sacó un revólver calibre 38 y miró a las cajeras y a los clientes a los ojos. El más grande iba en equipo de gimnasia Adidas. Vino el coche. su sonrisa. sino que es ella. ‘Apurate. y los cuadernos bajo el brazo. Así que dijo: ‘bueno. dice. La tenía tan suelta en los bolsillos como la necesidad del que se cruzara. vamos a comer’. No tenía en qué gastar. con pantalón pinzado marrón. ideales para esconder los fierros. pelo teñido de rubio. Ese día la pasamos bien. que le pidió un peso para morfar algo. que no hubo mejor robo que aquel camión repartidor de lácteos de la empresa La Serenísima lleno. y lo dejó en el barrio. “Tranquilos. repleto de comida. me muestra disimulando y orgullosa a la vez. En el camino va saludando a quien se le cruza. camisita blanca y chalequito. un restaurante al que siempre íbamos en San Fernando. reconoce el mismo Paraná. No sólo es una mujer a la que se acude si se tiene un problema con la policía. Ese día andábamos los dos iguales vestidos. En las villas el saludo es signo de respeto. Sabina camina hacia la casa de la mujer que fue la de su hijo y la madre de sus mejores y más cercanos compinches en el robo: Matilde. Eran ellos dos. algo de lo que quedó tras la muerte de Víctor. Justo estaba comiendo y a mí me agarró un dolor de muelas que no pude seguir. dale’. Quizás por eso. Me preguntó si tenía plata Yo tenía quince pesos y él doce. «Me acuerdo de una noche que no lo dejaron entrar al Tropi porque le encontraron un papel para armar y él se vino. no debía dejar la mitad de lo ganado en manos de una madre desesperada por la miseria. por donde cruzó escapando Víctor la mañana de su muerte. dice Paraná que el Frente lanzó al público presente. Pato se enorgullece. el histórico camión de La Serenísima. Se suponía. bermudas. la popular manera de decir armas en este país. Y Sabina es importante como lo fue su hijo. nos subimos los dos y el pibito salió corriendo para engancharse. estaban cerradas. Víctor se mataba de risa y le decía ‘apurate. como les ocurría a sus amigos. Fue el mejor. «No de lo que robaba. Robaron un supermercado disfrazados de pibes de escuela que iban acompañados por el profesor de gimnasia. y como quedaba la mitad. nadie va a salir lastimado”. Suponían que Víctor parecía el profesor de Educación Física y Paraná su alumno. Es uno de esos refrigerantes que llevan por los comercios la . vestidos con el delantal blanco que usan los chicos en edad escolar. Por favor no se pongan nerviosos. apurate’. le decía Víctor. Llegaron. importante como el nombre. lo partía a trompadas”.provocaba la ira de su hermano. Entraron metidos en sus roles. Llamamos un remise para irnos al Sporting. Decidieron quedarse con lo de las cajas. hacemos lo nuestro y nos vamos. En eso salió otro pibe. Sin embargo. Se lo dio. con sus estaturas infantiles. Se complicó.” En un pasillo escondido de la villa 25 de Mayo.” Esta relación conflictiva con su familia explica la generosidad de Víctor. Era maldito a veces en esas cosas. que había veinte mil pesos en las oficinas. y con unos dos mil trescientos pesos guardados entre sus garabatos. porque ahora activa junto a los organismos defensores de los derechos humanos y otros familiares de chicos fusilados. a pesar de tanto haber combatido las malas juntas de su hijo menor. pero sí de lo que hacía con la plata. un trabajador de doce horas diarias como supervisor de un supermercado. Claro. El pibito desesperado y el auto que tenía que ir lo más rápido que pudiera. «Si yo lo llegaba a agarrar robando. porque tenían “un dato” aportado por alguien del negocio. me dice: ‘Querés llevártelo?’ Me lo traje en una bandeja. Entramos re bacán al Sporting y pedimos milanesa de pollo a la napolitana con cerveza y Fanta. incluso para los devotos que ahora repasan sus aventuras de ladrón como a cuentas de un rosario. menores de edad. y “un muchacho mayor”. Paraná. tocó bocina. campera de cuero. Ella es ante el mundo “la mamá del Frente”. cuando lo veía en malos pasos. pecas y gorro con visera. Salieron del lugar otra vez como estudiantes. sí.

su padre freía unas riquísimas empanadas de carne. Así como debía estar presto a un ataque traicionero de ios Sapitos. Chaías no podía cruzar entre otras cosas por el odio de su suegro. Orejita. Por ahí pintan ellos y la noche es de terror.” Habían tenido un encontronazo con los Sapitos. Ayer mataron a uno ahí. el Chano. “Estoy separado de mi señora somos amigos. Luego con Chafas y el resto de sus amigos de esa porción de villa nos movíamos hacia la esquina donde pasábamos el tiempo muerto de un domingo o un feriado entre las visitas de otros pibes. me dijo Chafas y no supe en ese momento que esa frase encerraba varios conflictos internos a los que luego me costaría demasiado acceder. y entre los chorros y los transas está todo mal. “Me llama a mí”. ‘dejala’ o lo que sea. En esos momentos. según me explicó entre el sopor del poxi. Y así todos los días. Yo creo que están muy resentidos. Son malos y atrevidos. Por eso ayer vinimos enfierrados. En la puerta los muchachos de la villa se juntan y miran al trío que formamos contra el paredón. Circulaba una jarra o un enorme vaso con vino y alguna pastilla de Rohipnol o Artane que los chicos sólo me ofrecían al comienzo. corte que te dan una puñalada por la espalda. padrastro de María. Y se paranoiqueaba con los dos pibes que miraban apostados en la entrada de uno de los pasillos de la San Francisco. Hay que cuidarse siempre porque estos giles te tiran por la espalda y te arruinan. Allí una mujer nos vende sándwiches de milanesas gigantes y cerveza que ofrece a través de la ventana de su casa. Chaías gastaba los últimos pegotes que quedaban adentro de un sachet de leche vacío. ellos son malos. Le metieron un par de puñaladas. Y por la espalda tira la gorra”. una banda de lo que en la villa llaman “ratas” o «rastreros”. Pero no me confío porque son traicioneros. “Orejita —alertaba al chico que lo acompañaba con otra bolsita en la nariz—. no podía aparecer ya por la villa de donde es su novia María. y me saludó como si nada: ‘Que tal?’. cuando sus hijos estaban junto a él. todo mal. Pero hasta ella misma le resultaba peligrosa. son transas. nosotros apoyados contra un paredón ante una canchita donde jugaban varios chorros y un policía del barrio. Pero no todo el tiempo porque a veces me ve con alguien y le pintan esos berretines de pegar Pero no me lo dice a mí. no.bautizaron Víctor Manuel. Una sola vez probé un trago que me resultó venenoso: sentí casi sin mediar tiempo entre el trago y el mareo un súbito embotamiento que me dejó perplejo ante la lentitud y la extrañeza con que transcurrió el tiempo después de beberlo. Algunos poníamos el asado. ¿a quién le das la plata? A ellos. Ya veces te da por las bolas tener que chorear para los transas. Hay gente buena y gente mala. En la casa de Chaías pasamos varias comilonas y fiestas. y algún picado de fútbol que yo siempre miré desde afuera. Chaías nunca aspiraba la bolsita de pegamento. Vos tenés que meter caño para darle de comer a ellos. teníamos la campera de cuero y el caño abajo con otro pibito que andaba laburando también. La otra vez pasé por ahí y estaba en la esquina el chabón que más bardea. bueno. pibes que sacados por las pastillas roban en el mismo lugar en el que viven. O sea: si querés tomar merca. no viene y me dice ‘qué te pasa’. a veces pasa un tiempo largo que no veo a los bebes. va y le pega a la mina. Estuvieron mal adentro y quieren revanchear con la gente. “Está todo mal. porque capaz que vas para allá y corte que te bardean. Hasta la esquina solía llegar María con los nenes para dejárselos un rato a Chaías y al resto de la barra. las cargadas al peatón. Allá venden mucha droga. En mi tercera jornada en San Fernando. En esos días Chaías no podía caminar por cualquier sitio en su cada vez más estrecho continente. . Ye no voy mucho para el barrio de ella. el Tripa.” Un chiflido se escucha desde del grupo que deja pasar la tarde en un rancho de enfrente. aquéllos nos tienen ganas.

Ahí se quedó agazapado. camino hacia su casa. a tirar ninguna a ellos Paola. el Frente se subió a las chapas de un rancho para desafiar a su enemigo. y de repente llega el empujón inapropiado. con los parientes cubriéndole la a retaguardia. El III Capítulo El cuerpo de Víctor Vital se mecía quebrando cintura al ritmo de la colombiana Frente ibamacizo por la Berutti. lo quería turrear. roce llama al roce. “No sé ni cuántos . Ella era de laapuntándole villa Santa Rita. recuerda qué.” Tal como luego lo haría Mauro para salvarlo a él. no los dejaba afuera de su radio de acción. “Ahí se empezaron a agarrar y el guacho le demostró que no le tenía miedo. No toleraba su desplante. Del otro lado. Con sólo mirarlos y mostrarles el fierro siempre cargado debían entregarle las zapatillas. Fue inevitable que en el transa creciera el odio al pibe qüe se ganaba la voluntad de sus vecinos con su demagogia de ladrón dadivoso y su talante de predicador del Las peleas comenzaron como debe ser. Paola se quedó a un costado con el resto de las chicas y terminó de fascinarse con Víctor cuando lo vio enfrentarlos. elcumbia Tripa estaba en la que le esquina. el cinto. Tras él. los centavos para pagar el transporte al salir a trabajar. No se meten. Él esperó que el grupo se prudente distancia. El Frente Vital fue el único ladrón de la zona que lo enfrentó y le escupió el piso gritándole que lo adulaban a él. de punta a punta. y bien formada. al campito. Frente y Manuel le disparaban a la vecina cabeza. Entre todas ellas. Frente a la villa 25 hay un barrio de monoblocks en el que viven familias de clase media baja que intentan diferenciarse de sus vecinos villeros. Los tiros se con petardos de las fiestas. la mirada torva. la demasiado fija. “¡Tirá confundiera gil!”. Ven. Enloquecido por el consumo podía sacarles las plantas del balcón o lo que llevaran encima. Había Nadie robado. El Frente moriría frente a ese terreno baldío treinta y seis días después del último combate con el Tripa. tenía en los bolsillos. y nadie sabe exactamente cómo se armó la pelea. “¡Salí rata! ¡Sucio! ¡Ortiba! ¡Policía! Te voy a matar!” Dos veces se tirotearon en los pasillos de la villa. Pero el gritaba. El Tripa “respeto” no para con los de su misma clase. El iluminar Tripa se la oscuridad de escondió en los quince pibes de y pibas que bailaban armando una ronda. Y la policía se hizo presente. El Frente le disparó primero. porque el Frente era el Frente y él no era nadie. se los excluya del robo y la extorsión. pero jamás intervienen en los movimientos ilegales. le en el marasmo de de bailanteros desbocados y confundían la agarró de laslos manos como sacándola a bailar.dinero Pero sacaron las armas.del odio de la villa por su actitud de mandamás cruel. El Tripa salió entonces del pasillo y hermosa al cruzó moverse y sonreírle cada el vez de esa manera. torciéndole el brazo. el Tripa era el que les bajarle la vista. como en las películas del Far West. quitaba. Si el Frente repartía el dinero robado financiando la fiesta de cada fin soportaba el carácter desafiante de Víctor Vital. Apuestan a que al actuar como testigos ciegos y sordos se les permita una vida tranquila. cerca de las vías. Le gustaba. ElCoqui Tripa se Había burlaba a ido con sus amigas y por esos contactos conoció a Laura y a Mariela. por hacer exhibición del poder que le otorgaba la impunidad. La discordia continuó entre los de uno y otro bando en las puertas del Elepé. a éldefender miraba más que a el primer pasillo la villa 25. no se bancaba la chapa de Víctor. Llegaba el Víctor y pibe de todos diez. en una esquina. el viejo ladrón que el día del fusilamiento ante la horda policial quería arrancar las chapas del rancho en el que yacía su amigo. y nada le faltaría esa noche para dijo algo. de y Luisito. vos”. desdela Quimo Costa y Pinto. Bailaba como enloquecido. lo sacaron del baile. en su locura. El Tripa era capaz de ponerle él unsupuestamente era el más tumbero y nunca fue nada. O de sacarle la bicicleta a un Para mí siempre fue por la envidia. Elpelirroja Frente retrocedió layesquina la San flaquita Francisco. Otra en el campito. Los Chanos salieron al Tripa. una de sonrisahasta ancha dientes de grandes. hasta que lo cansó. pero sobre todo también. una bailanta que hasta hace un tiempo estaba en la ruta 197. en uno de los enfrentamientos con el Tripa. Mucho menos la popularidad. Pero el Tripa. lo poco que tenían. la manera en que lo miraba de sin semana o los pañales y los medicamentes de los hijos de otros pibes chorros. Intentó medir el límite del Frente. Hasta que llegó un momento en que el Frente le dijo en la cara: ‘Yo te voy a cagar a era un tiros a buchón. Al principio eran frases gastadoras. A Víctor lo agarraron de atrás dos de seguridad y arrastrándolo de los pelos. salieron los otros. Los hartó con la violencia cotidiana de sus aprietes y de sus robos miserables. “Como amparado en su inmunidad de soplón de la policía. la billetera. El Tripa era la antítesis del Frente Vital. Fue el 31 diciembre. cuenta Mauro. cuchillo en el cuello a un chico de trece años para sacarle la campera.

Después salimos corriendo porque tiraban balas de goma. Las chicas se ríen del Frente como en pequeños actos de inocente venganza. dice Laura en la reunión de compinches y las chicas festejan. pasamos unas fiestas en mi casa. porque yo lo había agarrado de la mano y se los saqué a la fuerza. con un bebé en los brazos. tan boludo que era y al final se las volteó a todas”. en combinación de tonos. de edad. nos fuimos alejando un poco. yo digo ‘el mejor signo’. “un chiquilín”. pero son cosas del destino. mucho para dar. se lo quisieron llevar.. “A mí esa mañana los pibes vinieron a decirme que al Frente se lo llevaron preso y yo me quedé preocupadísima. Yo siempre le pregunto a la gente ‘¿de qué signo sos?’. ¿Cómo te va?”. ¿cómo te puedo decir? Era muy mujeriego.. —Y a mí me decía. era más grande. a visitarla bien peinado.. Él empezó a ir a su casa. una tercera ex noviecita del Frente. hacerse de ese carácter y esa fama que lo llevó en tan poco tiempo a cierta cima dentro del barrio. O como después nos decía con la Negra. Laura y Valeria eran las que aportaban las coartadas de Víctor y sus varias novias. Y bueno. y él creo que era un poco más chico que yo. Pero las chicas lo recuerdan al comienzo como “un boludo”. mucho amor. “Bien. “Nosotras cuando empezó a irle bien con las pibas decíamos ‘mirá el boludo este. Pero él los invitó a pelear. Sobre todo a uno que es de por acá cerca. “Y al poco tiempo allá atrás —por la villa 25 — le empezamos a decir ‘culo negro”. Yo lo quería matar. rememoran sus aventuras con el mismo chico. Él las conoció a casi todas cuando era un nene de primaria con el brazo enyesado y fueron viéndolo crecer. Claro. dice María. Sabina la escucha y se entera de esos pormenores que a ella le estaban vedados. Sotello!’. Le decía que le iba a romper la boca. Comparten las anécdotas de sus amoríos con él sin recelo. A veces pensamos en hacerla abuela a Sabina. Ella lo iba a ver a la San Francisco.. mucho cariño. porque fue el único novio que tuve que me supo tratar A mí me tocó mucho lo que le pasó. como alguien que luego sorprendió al pasar al lugar de los ganadores. ¿cómo era que me decía? —quiere acordarse Laura. El Frente no podía cortar fácilmente ninguna de sus relaciones.. hasta que aparece por allá por la punta con Paola gritándome ‘Eh. dice María. Yo estaba acá un día y lo llamaban por teléfono. se acuerda de Paola porque cuando Víctor le decía “chueca”. ríe Paola. Porque saben tratar a una mujer. y si me dicen ‘de Leo’. una de las pocas chicas del grupo que no pasó por sus brazos. Desde los trece que se fue enganchando con .. a ese escalón superior en el que se ubica el que tiene vida de ladrón y logra el respeto de los vecinos con su conducta en el interior del propio territorio. las dos con el culo caído. “Pero esos noviazgos de que nos veíamos a cada rato”. dieciséis... en el sentido de que no van a las manos. Y vinimos para acá”. Se pusieron de novios. perfumado. ella le contestaba “culo negro”. Yo.. pero éramos muy chicos. — ¡Culo-caí! —gritan todas las otras a coro...” Laura. ríe Laura recostada sobre la mesa de la casa de Sabina donde ella. Y después no sé por qué nos alejamos.. Pero era muy bueno de corazón.vigilantes lo habían fajado ese día. “Él se las arreglaba para que no se le juntaran y si se juntaban se hacía bien el estúpido”. con Sabina. ¡culo-caí! ¿Y vos?” Y ahí me quedó. a pesar de que son mujeriegos. “Yo tenía diecisiete.. Pero él estaba muy contento de que había peleado y zafado. una pelea viene. hasta que pudimos salir corriendo”. María y la Negra. —Yo una vez pasé toda seriecita: “Hola Frente. se enorgullece. entonces una pelea va. en la misma conversación de ex novias del Frente. Eso para mí valió mucho. “las Melli”. pero no. despojadas de la envidia profunda que podría animar a las ex novias de cualquier hombre que aún estuviera vivo.. la mejor amiga del Frente. «Es que era culón”. cuenta Paola.

y decidió escaparse de su padrastro.. una de la veintena de veces que él fue detenido y encerrado. “Yo ya tenía ganas de darle una paliza. María es una mujer de genio corto. pero por ahí. Anoche no fue y ahora no va a ir por un par de meses. Y se ensañó con los dos. Ella empezó a andar por la calle.” María. Ella entró con los bebés. me contó Chaías.. la había llamado especialmente Chaías porque quería que conociéramos a sus hijos. Anoche me fui al baile y él no estaba. de manos fáciles. María no parece hacer más que reiterar esa vieja traición. a pesar del paso del tiempo. En ella. hasta que un día pasaba por el frente de su casa. María es una chica dulce cuando habla pero en ese tono casi lúdico que asume resuena cada tanto una anécdota en la que la violencia llega como un ramalazo irrefrenable. Lo que pasa es que yo soy buena. a la vuelta de la mía. El padre biológico de María es. Pero bueno. es así ella. El verdadero padre de María sí lo estimaba y con él solían pasar largas tardes de charla. Su madre pasó a casarse con el hermano del que era su marido durante una larga estadía en la cárcel. Como que ni lo conozco. yo pensé que íbamos a volver más temprano.” María comenzó su historia con Víctor como una pequeña heroína.. tranquilita. y al poco tiempo la novia del amigo. “Y si agarra a alguna piba que anda conmigo ya la quiere agarrar para pegarle. Se conocieron una noche de domingo en el Tropitango y al día siguiente Víctor caía preso. en este caso Chafas. la que más repulsión le causó fue Belén.. Sentía que no habría otro amor así por entonces.. esa idealizada novia en serio que le adjudican a Víctor. porque el otro día le pegué. si no se hubiese sacado el bebé. Me traicionó y lo cagué a palos.” Entre las chicas con las que tuvo que competir. Somos así. y mi mamá entreteniéndolo . parece aún del ídolo muerto. Aparte él está en el baile y yo hago de cuenta que no está. que nos peleamos. Cuando te llega. porque yo ni hola le digo cuando paso por al lado. La dejé caminar. El le mintió. Víctor Manuel —como el Frente— y Joel. Se confió y perdió. pero donde me buscaste. Después al tiempo le pegué. el silencio sobre una mirada tajante. Como no le podía pegar porque había rejas. sean en realidad hijos del ladrón santificado. para ir a visitarlo al instituto de máxima seguridad de Mercedes. se dio la dialéctica de ser un día la novia. con algunas huellas moradas de lo que fue la última gran pelea con María. nos arreglamos. “Encima.pasó. le tiré un piedrazo y le rompí el vidrio.” «Ella se dio como ocho puñaladas en la panza la última vez que yo la dejé”. la cara angulosa. Hace algunos meses Chaías tuvo que quedarse varios días en su casa. Pero las cuentas no dan. o él hubiese sido papá. Del rancho en el que vivía con Chafas y su familia María se volvió al de su madre y su padrastro. no le hubiese pasado lo que le pasó.. le dijo que no saldría. todo lo que quieras. Casi todas las mujeres de la villa reconocen que maliciosamente hicieron cuentas con los dedos de las manos para descartar la posibilidad de que los mellizos de María. Yo la conocí en la casa de Sabina una de las primeras noches que cenamos en esa cocina donde la televisión siempre está encendida. y no de Chaías. Silenciosamente. con quien se vio hasta último momento. aguantátela. es el destino.. en realidad. No faltó quien le contara que lo habían visto con otra. con su cuerpo moreno y largo. salimos como a las ocho de la mañana y vinimos como a las nueve de la noche. y ella me burló desde adentro. cuando ni se la pensaba.. María quedó embarazada un mes después del asesinato del Frente. Por atrevido. pero me da igual a mí si está todo bien o todo mal. “Ya nos separamos otra vez. Chano. es la que más enamorada. el flequillo Stone. Los encontró en la cama que habían compartido. le di. el hermano de su padrastro. pienso yo. te llega. el dealer que siempre detestó que se juntara con el Frente. y ahí.

Hablaba fuerte a propósito. y decía ‘esto es vida’. Sueña que baila el manejaste Tropitango vos mezclada en ratito pensando dijo que yo había estado con él enaltoparlantes la moto. de novios. Y raspada. que él me dijo que siempre va a estar. Miraba cómo los chicos se tomaban su los madre y sus hermanos me mostraron. Pero más que nada pienso que puede ser Víctor. entre quienes se lo recuerda no sin cierto misticismo de pequeño antihéroe bardero. Yo le decía ‘¿cómo vos estás acá.¿Te Tu novia es mía’. Soñé que yo iba a verlo al cementerio y él estaba parado y me decía que le gustaban las rosas amarillas.” 1. como en ese autorretrato al óleo hecho sobre la pequeña mesa de un yogures. Me saludó con desconfianza pero apretando la mano como a un revólver viejo.. entonces pienso ‘ahí está’.’ El me pasaba a buscar por mi casa. porque yo tenía una moto grande. y a él le encantaban las motos. ella sigue y otra arriba de la vez. Y mi mamá me dijo que cuando soñás con un fallecido es porque quiere que lo vayas a ver. Y me decía: ‘Siempre voy a estar.putearon y todo. Una vez yo había venido para acá.” la joda que asustaste. si vos. En un Paola sueña todavía con el Frente. Sergio seentonces fue a la casa de mi abuela. y Sergio con una cara. O capaz que siempre va a estar porque siempre soñaré con él. alguien capaz de aparecerse. le Paola decía. la otra vez soñé. El día en que lo vi. no vamos a poder ir al Tropi. asesinada mientras dormía de un tiro en la cabeza. Pero yo. era un viernes. dice el lo Frente que te apures”. siempre tuvo un corazón groso. pero nunca llegaron a los tiros. ‘¿Para qué lo llamaste? ¿No ves que ahora va a venir Víctor?’. que le dicen también Bolero. mi novio. y abría la puerta el otro. Nos fuimos a dar un montón de vueltas. y él se tomaba un bebible. Yo meVíctor”. él señorial y serio. Y no llegué a mi casa. así que hice pelota. ella sale. o de cuidarte. en ruta. al rato. una amiga de su edad y su madre.. Había hablado con sus amigos. un aire a Elvis Presley adolescente y desmadrado. ‘Bueno. intransigente. estaba toda Conmigo estaba mibailando. pabellón del Almafuerte en el que mira con un destello dibujado con precisión sobre el marrón de la pupila. Lo dejé y me invitó a bailar a la noche. yo! Salí toda torcida a atenderlo en la puerta. Pao. “Sueño con él.. entre los nervios después de que con esperar un Manuel y Simón se robaron el camión de La Serenísima y se lo regalaron a la villa me lo acuerdo a él año que y medio para conocerlo y mi desmemoria. yandando de pronto por los selo escucha: “Paola. que teSergio presentes en puerta y se puerta que fue. se escuchan cosas. no lo podía creer. temerosa dela que la espera para pelearse. No sé si será verdad. Él.?’. ¿por qué no me dejaste manejar a mí la ella moto? Al en final la moto y la te multitud. y al rato vino Víctor con Manuel ¡ay. A veces iba a mi casa. moto. quedé hablando con ellos afuera. porque choqué con la moto y mi prima llamó a mi novio. pero afuera no hay nadie. lo idealizaba casi tan ancho y poderoso como en las fotos que también se había agarrado un yogur y se sentó ahí en la esquina. yo no podía creer. vino Sergio. se quedó sentado ahí “Paola. entonces yo le dije que para el cumpleaños le voy a llevar flores. Se la acusa del porque homicidio de mi primo también lo mató la policía. porque yo soñé su madre. bolsillos y una sonrisa enorme: estaba “¿Viste conmigo ente la hice? moto. tu novia recriminarle que se fue bailar sin él. Paolaafue detenida por orden de un juez de San Isidro a comienzos de abril. sueña con que se van a comer un pancho juntos y después vuelven al baile de la mano. Sabía que estaba Sergio adentro. con una para cara de traste terrible ya ellos salieron remise y éllas pasó a gritarle: Bolero cornudo. sí. entonces. y llegar a él parecía imposible hasta que una casualidad hizo que nos encontráramos. hacía ya dos años y tres meses que estaba preso en un instituto de máxima seguridad. aunque ladrón. en y él está con manos en los‘Eh!. O creo que es mi primo. ya me habían dicho varias veces que ese chico experto en asaltos y fugas había manera superior que tenía de ser en vida. siempre estoy’. no?”. ¿qué te pasó? Al final no vamos a poder ir a bailar’. mezclado entre sus hermanos. hermanito te espera y ella sale. en una oficina despojada.. Los “maestros” —que así llaman a cualquier empleado de minoridad los chicos encerrados— y también los funcionarios hablaban de él como un líder duro. inteligente y de trato escaso y difícil con la autoridad. y yo le conté a Sabina. me vine a buscarlo a él. Esa vez adelgazado treinta kilos en el último periodo de encierro. Después abrió la la en que están peleados. de ser alguien superior Cuando por la conocí a Simón. Me dijo: ‘Qué lástima. 1. que quería que le llevara una rosa amarilla. . Y Víctor ‘hola. Yo creo Capítulo IV que él puede ser una presencia especial. pero a veces estoy en mi casa y se escuchan ruidos. caíste’.

una de esas veces en que de pronto. Él es más chico que yo. Durante su internación hubo un momento en que comenzó a engordar como si el tamaño de su humanidad lo fuera inmunizando contra las balas de la policía y los «embrollos” de la villa. la mente en algo diferente al dolor. la 25 de Mayo. Creció endureciéndose en las comisarías. de verle la mirada tranquila de alguien que no siente deberle nada a nadie. una hoja de marihuana. Se sorprendían al encontrarlo en su celda concentrado en la lectura de algún libro sobre el Che. Sus amistades también: Simón es uno de los chicos que en la época dorada del robo callejero. Simón pasaba una tarde tranquila de viernes. y la tibieza húmeda de la sangre empapándolo. el santo de los pibes chorros. Ahora debe tener diecisiete. en repartijas generosas de botines. el devenir de violencia. Simón ir esa noche con Mariela. Cuando laburaba con él.” Simón reconoce que solía haber dinero para colgarse una jarra de Fernet con Coca y varias pastillas de Rohipnol en el . Yo a veces lo muchachos llevaba para mi y le pedía que dejara los fierros conocía porque no desde que era un pibe. Al Frente ya lo habían matado de cuatro balazos de 9 milímetros que le silenciaron el grito de “no tiren. porque el chabón ya tiene un par de viejos largas. Porque el chabón ya mucho tiene antes de convertirse enpinta cantante millonario yél en un ladrón demasiado joven con códigos de broncas los esa mentalidad de que embrollo en cualquier lado.Para la mayoría de los chicos que habían estado con él en alguno de los por lo menos veinticinco lugares en los que ha sido encerrado desde los trece. sin darme cuenta. y la gorra te empieza a junar hasta que sos un número fijo. sus ocho tiros en el cuerpo. bailanta. Simón era algo así como un ejemplo de fortaleza. La primera vez que nos vimos lo único que alcanzó a contarme fue uno de sus amaneceres. y su nombre completo. empecé a sentir ‘el Simón de acá. quizás uno mismo. Cómo era? planeaba El era entonces como siempre. especialmente la de San Fernando. merca y chicas. En todas tuvo un rancho de amigos que lo aguantaron más de una vez. como si lo hubiesen pinchado con unas agujas de coser. un blanco móvil interesante. dice. el Cabe siempre fue un pibe que anduvo en “problemas”. sintió cierta levedad en el cuerpo. hasta que se revienta algo. contar sobre la calle. uno de los chicos más sabios en la pena de pasarse toda la adolescencia recluido. en tatuadora de comisaría y después en instituto. la Santa Rita. el Tropi era el plan de losadonde fines de semana: Y él va reEntonces seguro con los fierros en la mano vaya. La idea que los Otros ladrones tienen de Simón es la de alguien capaz de despreciar los beneficios mínimos con que suelen premiar a los pibes presos para desafiar a la autoridad en busca de cierta dignidad. la parte en que ya no recordaba ni su nombre. Alvear Abajo. el Simón de allá’. guetos de pobreza de la zona norte. A Pablito Lezcano lo más cuando está empastillado. Al fin y al cabo era vecino de ios de lacasa nueva cumbia. con otros que le dirigieron la mirada equivocada. los institutos de todo el conurbano y los pasillos de la San Francisco. “salía a trabajar” con Víctor “El Frente” Vital. entonces. “De repente. su novia dieciséis. Los funcionarios de los institutos en los que estuvo preso me contaron que su fama era tal que solía haber personas que al visitar los lugares pedían verlo para ratificar el estigma que sobre él pesaba. una cobra. mucho mejor que con la que le habían estampado la “M” de “MADRE” y ios cinco puntos enormes que significan “muerte a la yuta”. no le queda otra. al mucho Tropitango. El sonido del motor de la máquina preso. La Esperanza.” Su sobrenombre. en varias se tiroteó con los que osaron cuestionarlo. cuando los pibes todavía podían dilapidar pequeñas fortunas en noche. las veces que sintió que se le nublaba la vista y que eran esos los últimos minutos de su vida. un valor en sí mismo. la Cava. Santa Rosa. nos entregamos” cuando Simón hizo uno de esos movimientos que lo llevan a uno a no parar de cometer errores durante un par de días. pensando que se tomaría un par de pastillas apenas le terminaran de dibujar ese dragón alado en el pecho con tinta de la buena. él tenía trece y yo fondo. ci nombre del En palabras del propio Simón. Apenas nos vimos me no. Pude verlo levantar las cejas vehementes al. tiempos. se hicieron famosos. Es loco de el pibe. o con auténticos enemigos. contó que Pablito había enseñado a andar en bicicleta daba que los llevara todo el tiempo y él ‘pero porque por ahíle pinta embrollo’. San Pablo. la Treinta. “Lo conocí amigo muerto con letras de molde y sombreadas: FRENTE. Entonces. loco. Simón tenía tantas caídas como para que su porte y su cara fueran para la policía.

así que perder una noche deseada. Simón con el dragón fresco bajo una remera negra. que el Cabezón ya tenía el pie a fondo en el acelerador y las ruedas del Audi escarbaron en el barro de la villa. acuciante. justo donde empiezan cuatro pasillos juntos. Allá afuera tenía una breve pero contundente lista de enemigos casuales. volvió a la villa 25. Se quedó dormido. Al rato vio que se acercaba un pibe. dice Simón. repasa su madre. y Estela. apenas lo vio sentado. no paraba de balbucear fuera de sí que él tenía respeto. “Prestame un par de fierros”. alguna vez había tenido con él un entredicho. Simón dice que nada les hizo pensar después de ese breve tiroteo que había algún herido. Salieron juntos. Pasaron varias horas y unas cuantas pastillas hasta que se enteraron que en el tiroteo una de las balas. recién cargadas. Por eso él. Por eso. rebotando en el revoque grueso de las paredes y en alguna chapa que otra. lo vio tan doblado y con las armas en la cintura que lo convenció de que se tirara un rato en la cama. No pasaba demasiado tiempo afuera desde que comenzó a caer preso. muy embroncado porque no íbamos y me había dormido la noche . “En eso éramos iguales”. el arrojo. Cuando llegaron al barrio a buscar las armas en una de ésas quedó solo esperando al Cabe sentado en el lugar del acompañante. “En esa época se escapaba un lunes del instituto y a la semana. madrina de Simón. jugarse la vida. Apenas alcanzó a escuchar ios tiros. Andaba enun auto robado. “Estaba enojado. Ese día regresó a buscar también a Simón para que lo bancara. Cuando me lo contaba. perdida. con ios amigos. Se enojó. abundar en insultos. La familia de la niña acusé a los chicos ante la justicia. Bety. con las primeras pastillas de la noche encima. amén de la Policía Bonaerense. le pidió agitado. en amenazas. ni siquiera recordaba cuál. caía otra vez. Mariela y dos amigas estaban alrededor de la mesa de la cocina hablando con la madrina. unAudi. Lo llevó en el caño de una bicicleta uno de los siete hermanos de Manso1 a la casa de una mujer que desde que era casi un niño le daba protección. las cinco y media. hablaba. —Aguantá guacho! ¡Pará un cacho! ¡Qué. cuenta Simón. Simón pensó que saldrían para el Tropi pero era muy tarde. “Llevate tres revólveres”. su hermana. te pasa?! ¡Andá p’allá! Pero el pibe avanzó. No pasó ni una hora hasta que Manso volvió. así al pasar. su madre. para que le consiguiera más fierros y lo acompañase. que se la bancaba.Manso se ha visto cautivo del mismo sino: permanecer la mayor parte del tiempo preso. Estaba más desesperado. exagerar la valentía. En menos de un cargador el pibe quedó tirado. Ese homicidio le significó no pocos problemas a Simón y persigue todavía hoy a Manso. le dijo Simón y siguió con ese leve ardor en el pecho que le iba creciendo con los minutos. que andaba en problemas. mostrarse como un jefe sin serlo. incluso ya un par de históricos rivales. El pibe traía un ladrillo en la mano. que venía de estar preso. Cuando se despertó eran como las cinco de la mañana. recordé las veces que Mati. Los del barrio se habían vuelto. con su chica. Siempre”. maté a una nena que jugaba a la mamá en un rancho cercano. En el camino habló con Mariela y quedaron en verse a la noche para ir al Tropi. el Cabe le dijo. le causaba el malestar de una pérdida difícil de medir para quien no sabe lo que es ser un reo. como un abanico hacia adentro de ios ranchos. y por allá vino corriendo el Cabezón Manso con las dos pistolas que habían ido a buscar. Miraba por el espejo retrovisor. y a los catorce. así sin más que una indicación breve sobre el “par de tiros” percutados. «El pibe se acercó al auto a correrla de loco”. Pero cuando llegó al rancho una de las hijas de Marga. miraba hacia los costados cada tanto y vigilaba que la calle estuviera tranquila. que es ni más ni menos que «hacerse el ioco”. el día que llegó a la casa del tatuadór en la villa. Hacía dos días que no dormía y las pastillas le habían convertido la ansiedad en una herida ácida. me hablaron sin dar detalles del «dt de la nena”.

Apenas pisó el pasillo. “Me mandé para un pasillo. Les dio hambre. se acuerda Simón. pero no es algo que yo haría porque sería pasarte de bando. recostado tuviera. Las balas silbaron cerca de las hermanas de los Toritos. que no les iban a vender nada. dado. dice Javi. me vi todo sangre en los pies. Los Toritos decidieron simular una tregua y se alejaron. apenas me levantaba. Ellos —Eh. cartonero como su madre. alejado del delito desde que salió de la cárcel. el resto de la familiaapareció apuntaba como un pelotón Sin darles antes de matar a de uno que no era el Manso. Simón midió la tenía distancia entre su mano la pistola apretada el jean y la cintura. para conseguir la liquidez que requiere comprar la droga. el Cabezón los amenazó. pasa? No. “Los Toritos siempre fueron transas y a los transas no se les tiene ningún respeto. Simón y un amigo fueron a buscar esquina. confundido. Simón pasaron quedó en el el suelo. Yo en ese momento no estaba Entre dientes. la villa Santa Rosa. vos sos el Manso! dijo a Simón. los senderos.. Terminó refugiado en un rancho. comocaótico. Se quedaron tomando de su propia mercancía y cuando amaneció ya habían juntado suficiente rabia como para darle curso a la venganza.. él en el las balas que le cruzaron las piernas. Como esa noche los Toritos no quisieron venderles. “Les dejamos lleno de agujeros el rancho”. En el rancho de unos amigos tenían ropa limpia para cambiarse y salir a una bailanta de la Capital. no para se dio cuenta. estaban a pocos metros. Llegando a la casa empecé a caer. arriesgando la vida. Después lo tiraron al piso. hacia rancho elno que posición de uno Manso. varias de estas rivalidades estructúrales se jugaron cuando el Cabezón se paró en la puerta del rancho y escuchó que de adentro le decían que no. un tiro cuando en la punta delsentía. otroSimón gritó. no las era como si no de la las villa. dealers. Y sin pensarlo por que lo habían herido. la Caminaron tomando unpiso. menos furiosos. —Ése no es el Manso! ¡Ése.para cada uno. pasillo. Les vendían o lesbajaban el rancho a tiros. distribuidores locales de “merca”. yogur líquido. balas. cuya ganancia entonces es sólo del transa y de la policía que lo protege. no pasa nada. Otra en vez les sintió iban a prestar una Jtaka un robo que hacer a la tarde. sin ton ni son. el otro masticando un sándwich. Detrás él. cuenta que me —Vos sos el Manso? ¿Vos sos el más guapo? ¿Sabés quién soy yo? ¡Yo soy de la hinchada de Tigre! habían Le corrió apenas el caño del arma. Ellos que podrían hacer la plata robando. Ésa es una antinomia extraña en la que de fondo se juega el resentimiento del consumidor que pone el cuerpo. pasillo. Los chicos de la 25 y la San Francisco y los Toritos de Santa Rosa se conocían hacía ya tiempo. que cada uno haga lo que haga. rogándole al Frente Vital que no dieran con él. en la casa de la Estela. pero esa circunstancia azarosa no responde sólo a la parsimonia con que cada uno trate al otro. Les vaciaron los cargadores a los dos revólveres. Yo no digo nada. tan cerca de la tumba del Frente. Disparaba con dos“Qué pistolas al mismotiempo. arrancá y tirá. porque era a la mañana. pasillo de los Manoteó el revólver. poniendo caño. En querían el desbande que produjo Manso.” sobre una cama. Entre ellos no había habido tiros. Simón dibuja en un papel el dejar mapa bajas de en ambos bandos. las Toras. salieron corriendo a una—le casa. . Fueron tres un tiros. sino a los reveses de ser unos ladrones y los otros transas. Yo estaba adentro. Detrás de élentre varios preparaban las armas. los hombrecitos pequeños que se cruzan. Del rancho en el que paraban Simón y el Cabezón salió uno de ios dueños de casa. Esa noche.” El que apuntaba a Simón estaba por callarlo decaminar. frente al cementerio de San Fernando. desde adentro Cuando iba por la mitad del pasillo ya no pudo “Las piernas. no recuerda cómo fue que lo rescataron. Y le puso un pero fierrosin en darme la boca. Simón un 38 y un 32 en lay cintura. Los Toritos no tuvieron tiempo de discutir. y empezó a disparar buscando una salida. Por eso fueron a la Santa Rosa. por un costado de del fusilamiento Simón escuchó los gritos y salió a negociar. Pero los Toritos esa noche no durmieron. se fueron a dormir. instante les dijo. si hubiera estado allí agazapado. Dibuja la Los dos amigos creyeron en la paz negociada. Youno seguí caminando por un pasillo largo. la dirección de las comida. como escudo humano.es el Simón! uno de los tiempo Toritos a lo rectificarse encañonó en la sien. Toros. ¡Qué vas a hacerte ver!? dieron. se quedan ahí vendiendo porquería que le arruina la vida a la gente. que no entraran a buscarlo. Tenían plata como para comprar lo que se les diera la gana. «A mí me fue a buscar la madre de Manso —cuenta Matilde—. Al Cabezón le dio ansiedad por “rescatarse” de las pastillas y calarse unos tiros de la cocaína que en uno de los ranchos de los Toros se compra día y noche. el camposanto. se paró. Sentí que tiraron pero no sentí que me —jQué me importa a mí! ¡Si vas a arrancar. Después. ya no ser el que eras”. Pero El lo tiroteo habían podía agarrado desde atrás. Simóñ dijo: drogado. En ese Flashearon”.

Matilde no vio más boleta a salida que cualquiera. En el laberinto por el que buscaban sin que nadie les diera una pista descubrieron una huella de manchas de sangre. marcando el lugar.La mujer venía preguntando por mí. Hay todo un no alcanzar a cambiarse la ropa entre las mujeres de la villa cuando salen a rescatar a sus hombres o a sus niños. y afuera los Toritos combatido. las segundonas fueran por que las ametralladoras. de insultos. “Nada. No tenían idea sobre la manera de desandar los pasillos que habían transitado. siempre había sido el enemigo uniformado el único al que no se le pediría jamás caminaban de compasión. que no se podía levantar. Entraron a la villa en chancletas. Cuando aparecieron desde el extremo de la calle salió el Falcon rojo de uno de los Toros. Matilde le acariciaba la cabeza. un incremento del riesgo. No sabían cómo encontrarlo. sin saber que su madre y su hermana Andaban en un Falcon verde. La idea del final no era desconocida para ellas. Nunca se había imaginado pediría por favor que la subieran a un patrullero. ni siquiera me cambié de ropa”. fútbol. lemorir daba en unos instante buenos y junto a un amigo en para un asalto. su hermano. El lugar era oscuro. “Mataron a tu hermano en la Santa Rosa”. Las cargó. Y mismo tiempo es y un hacia delante. Apenas si podía hablar. dispuestas como siempre a salvarlo a punta de empujones. Matilde y Estela salieron a la vereda. ahí salimos nosotras hechas unas locas. por un desacuerdo. enfilaron por el primer pasillo que vieron. la impulso mano süave tranquilizándolo porque no moriría ocasión. En el auto avanzaba más la Santa atrás el Rosa. le dijo y se fue corriendo. En la esquina empezó a llorar que me quería encontrar porque lo habían matado al Simón. Lo imaginaron otra vez muerto. tan sentenciado en esos días por enemigos de otras bandas y por la policía. debía correrle el cargador después de cada disparo. agarraron con primero de la espalda como para arrastrarlo. Yo estaba lavando. Entraron. humedad y que al la lluvia. a Simón. Lo tiraron atrás. escuchó. Lo izaron como a una bandera de hierro. Pero cuando intentó sostenerse él mismo. pero por la que alguien había llamado a la comisaría. nadie te va a mandar al frente. una pelea lo que menos ahora cuenta como una aventura. pero Simón pesaba demasiado. pero nadie le quería decir nada.” Por fin un pibe le dijo dónde vivía la hermana. Era mejor ayudarlos que combatir la práctica del robo. Iba Cabezón. Salió a atenderla Javier. y se de durmiera morir en cualquier otro por una insignificancia. esta vez definitivamente muerto. Matilde quiso cargarlo junto a Estela. Seguía más preocupado por cómo escapar de ahí y de la furia de los Toros que en curarse las heridas para detenerle la hemorragia. Entre quejidos lo acercaron al auto policial. como dándole una orden al bonaerense.en la esa posibilidad de un entre los mimos. cuenta Estela. Pero en esa situación. sonoros cachetazos que no y no la dejara. Los vecinos les contaron. diciendo que si se les antojaba hacían acá para allá. —Las Bersas. Y entró por su hijo. “Cuando escucho que lo habían matado allá en la Santa Rosa.” Simón no se quejaba del dolor. no pudo. con la cara roja. La idea de que con el Simón. como si no sospecharan que ellos iban a volver por Simón. dice. La mujer golpeó las manos a la entrada del pasillo que termina en la casa de Estela. entre las dos. . Sin decir palabra Javier volvió al rancho. Javier se bajó antes del auto y caminó hacia el campito. llena de risa por De pronto entró un patrullero hasta la esquina del rancho: había venido por otro tema. vayan a buscar las Bersas que vamos a hacer mierda todo! —gritaban las Toras pidiendo que —Lo llevamos en el patrullero! —dijo entre dientes. Entró a la pieza. Subieron a un remise. nada”. Lo salir protegida por la ley. y salieron a rescatar a Simón del peligro. intentaban asistir al herido. Eran voces de mujeres. intentaba rescatarlo a su manera. porque es así. “Ahí estaba éste. que antes de rogarle se le vomitaría la tumba. armado con un revólver que tenía un defecto. sin importarles lo ajeno del terreno. Las Javi y con Manuel en algún momento podrían enfrentarse a sus cuerpos yacentes. estaban jugando al salvando solas. como a un madero viejo hinchado por la estaba asumido que los chicos eran ladrones. Matilde le preguntó qué pasaba. del derrame de sangre. Las Toras miraban desdese unhabían poco más allá. Mientras tanto en la otra punta Javier por peleaba por una venganza. Siempre Matilde los había repleta de trastos. buscó las armas. al haciendo del pasillo su sitio. Gambeteaban con un ojo en la La idea de pelota y el que Víctor Vital puede proteger de las balas se confirmó para los creyentes con aquel incidente otro en la en calle. No quería creer que la noticia era cierta. Por la calle que hace de costado izquierdo del cementerio de San Fernando entró Javier. a los tiros. una cueva violenta estrechaque la de ellos. estaba asumida ayudó como un muchacho. en la villa La Esperanza. Javier les Manso y otro pibe de la 25 lo secundaban con dos revólveres. Podía escuchar las amenazas que venían de afuera. de gritos escupidos. Las siguieron hasta dar con el rancho. Los Toritos y su gente reagrupado en la cancha del barriolo Matilde enfrentó al policía. encerrada. Dos mujeres le daban agua. el atrevimiento de meterse en territorio de otros. mami.

contra un alambrado al costado de la salida a la calle. Un.Al fin y al cabo no era la primera vez que Matilde enfrentaba el devenir sola. Y otra vez volvió a sentirse ahogada. los dos fueron al secundario a sendas escuelas allí para él. con Simón en el hospital recuperándose de conflictos. A Manso al otro un les bajaron el vidrio trasero del Falcon.” Cuando tenía siete años su madre conoció a su segundo y todavía marido. Matilde marcaría en su vida una agradecer curva que a su amigo muerto cuando vio a los patrulleros con las luces y las sirenas encendidas. Para allá partió Matilde. repicaban en el mármol. cerca de y Azul. A puesta Matilde y su hermano no les faltaron los zapatos. No era profundo pero ella no se animaba a meterse en el agua sucia del riacho por el pánico a las anguilas. nunca tiré me al Toro un par y ahí ellos se escondieron. Matilde “Le recuerda esa infancia de provincia como una etapa feliz. Matilde y su hermano mayor dejaron la ciudad para instalarse en el pueblo de la familia materna. Habían Chillar. y esa idea de quedar prendida para siempre a mí no me gustó nada. autocrítica después de treinta años. Matilde recibió la pésima noticia de que se venía un después volvió de su maravillosa hermano en camino. La única alternativa fue ingresar como niñera de una pareja de médicos de Olavarría: prestó servicios durante tres años. Por vio eso las armas fuera de la ventanilla. Las Y balas mientras ella se ganaba un salario. En la cancha los jugadores corrieron a sus Itakas. Decidió entonces apurar los planes que en secreto había logrado hacer con la dueña de casa como cómplice: huir las dos del casamiento obligatorio hacia el Tigre. Alcanzó a andar unos diez metros entre las tumbas. “Corrí. Ella se quedó a vivir en el rancho de los . Hizo todo lo posible para marcharse. sino también su suegro. “El problema es que según sus tradiciones cuando un gitano se enamora no hay otra salida que el casamiento. así que a mí me hicieron saltar por el rancherío del fondo. llegarían a buscarla. los tres tiros Hasta los quince estuvo con su madre y su padrastro. donde las refugiarían en la casa de los parientes de la otra. manoteé la bici y salí. de aquella niña mimada a una mujer al frente de un hogar de seis hijos levantando para reprimir el tiroteo. por lo paraban. así que pronto me escapé. Al día siguiente. pasaban cerca de Javier pero no le dieron una sola vez. Se acercaban iría. agente raso de la policía bonaerense. Javier corrió hacia el tíos. por demasiadas razones.tuvo que descartar el revólver en unos pastizales. vinieron los mellizos. Hacia los dieciséis. Él se enamoró. también gitano. Quiso visitar a su abuelo materno en el pueblo. era por la fuerza o nada. donde ella es una reina pop con el pelo lacio y los ojos más verdes de la costa.” Pedaleaba desesperado pensando en el milagro que volvería religiosas de a Azul. Ella se dejó llevar. reconoce. sin saber que ella también terminaría enredada con un amigo de la pareja. detectó una bicicleta como Fortabat. Encontró ayuda en una prima casada con un gitano de Mar del Plata. con quienes no recuerda mayores en las Pero piernas. buen muchacho que la vio le tiró un tronco como si fuera una capa de antiguo caballero y Matilde cruzó hasta la otra orilla. en las criptas vecinas. Y al poco que nunca tiempo se podría escapar hasta que se dio cuenta que estaba ante la tumba del Frente.a recuperar esa presa que se les había escapado. Allí se quedó hasta que a los dos meses supo que no sólo su novio gitano. para no vivir un segundo más en compañía de esa competencia intolerable de hijos legítimos.” Partió para Morón. para colmo. de los dieciséis a los diecinueve. Allí de por lo escopetazo menos su madre podría trabajar de planchadora en la tintorería de unos cementerio. Pasaron eternos mudaron todos a Olavarría donde él era operario de la fábrica de cemento de Amalia Lacroze de segundos hasta que. Así que. ‘os gritos y las peleas con el hombre al que finalmente le decía papá fueron insoportables. Fue mujer y eso lo hizo un ser aún más detestable. preparado un arsenal.” Cruzó un cerco como una valla de competición y se refugió a la orilla de un brazo del río Luján. «Ellos incluso me mandaron a jardín. no la dejaron. Llegó a vivir a la villa Garrote.” Javier pensó faltó nada. mantenidospolvo con el trabajo de juntar cartones en carros a si los de antaño. Y se tiró detrás de una lápida. Luego. Les disparó dos veces. Como dos o tres les tiré y se quedaron en el piso. “Ellos iban a pelear a morir par. Hacían la digestión de la segunda cena cuando al rancho de Tigre llegaron los hombres de la familia despechada a buscarla. En definitiva casi había nacido con ese destino: vino al mundo un día de 1957 en Mar del Plata y su padre biológico. murió asesinado por un malevo cuando ella aún no había cumplido un año. Tuvo que volver con los gitanos. hacia la casa de otra familia de la comunidad. Su amiga no alcanzó a escapar. los abuelos maternos y los tíos criaban de a turnos a los chicos. a buscarlo. fiesta de quince. adonde Capítulo V los llevaban cada día en carros tirados por caballos. No teníamos salida. Matilde tiene unas fotos maravillosas de esa época. para similares colmo. y decidió renunciar. sola otra vez.

después tomaba la leche. Él es ayudante de albañil y además anda con los gallos. calle Avellaneda al fondo. casarnos para revenderlos legalmente como y para ambulantes cobrarmeen lo que las barreras Fuentes de melos había trenes. confiesa vendían Matilde. Estaba borracho el día de la última pelea. para lavar. de andar desempleadas. Eran épocas de recambio de beneficiadas padre Mario. De la mano llevó a un policía hasta el cajón de la cómoda donde sabía que su padre escondía un arma cargada. que ha intentado hacer el trámite del DNI. Allí se animó a hacer la denuncia por golpes. Sobre los fondos había una caballeriza que más tarde se transformaría en la entrada secreta tenía los para zapatillas. a la salida Julio de su trabajo y como apilador de maderas en un aserradero. Los chicos se despertaron con los ruidos.” Matilde y sus hijos comienzo los gallos los cría y los hace pelear. los demás apuestan ‘y levanta la plata cuando gana el gallo de fueron él”.«Decidimos a bajo costo. Matilde tardó apenas unas horas en trasladar lo poco que tenía a la casa de una vecina evangelista. en la ciudad cementera. Los Iracundos. Él comenzó a beber más de la cuenta. Fue en esas fiestas donde conoció Marioque Fuentes. aunque ya estaba embarazada por tercera. cuando la calle Sarratea todavía no era calle y los de Cuando Matilde ranchos se se juntó con Miranda. Él sería el padre de sus otros dos hijos. otra época. Fue durante la mejor época de la murga en la historia de la zona norte. que tenía guardapolvos. y no tardó en llegar escoltado por su propia madre y una cuñada. Entre el Pájaro y él nunca hubo medias sonrisas. duró lo Hasta ese momento sostenían la casa con el sueldo de Matilde como operaria y el de Miranda que era que les llevó vigilador privado el primer y carnicero. Se le ocurrió que podían comprar rejillas. de Beigrano. a otra mujer. Apenas ella entró al rancho. Matilde decidió hacerlo desaparecer del barrio: lo mandó a Olavarría. con los al pájaros. comoen hijo el de barrio Miranda. Volvieron todos juntos a San Fernando. “Yo me acuerdo que piezas. el día en que ella se cansó. casa de él. vez. hecho desde lo anoté a Congreso Manuel hasta Sucre. los mirando hacia lo que queda de la villa después de la urbanización. Así que “la otra” trajo a la pareja el conflicto permanente. En el corto tiempo que ella había demorado en denunciarlo Fuentes se había tomado un litro de vino. La fábricaVolvió cerró y a Miranda abandonarlo pronto y en también uno de perdió esos veranos. Con su último sueldo de obrera en una fábrica compró los pasajes para volver a Olavarría a la casa de sus padres. Ellos hurgaban en esas sobras. voy de accesorios a la del hogar. Yentonces por qué Manuel siempre me ha dicho que se lleva bien con su padre legítimo y que quierevolvían con las manos vacías se entusiasmaban en revisar lo que los nuevos ricos y las clases como recuperar su apellido. los dos empleos. se enamoraron. y el niño nació casi con la democracia. Por aquel entonces ardían cada verano los carnavales que sobre la avenida Avellaneda hacían bailar a todo Virreyes y aledaños. tuvieron caballos y carros para salir a ci— Javier. Se amucharon en con la la casa que sepadres paseaba patios varios veraniegos y los asados. entre Al frente. hacía los Matilde y deberes sus hijosyestuvieron a las ocho en y media las primeras adentro. muebles. casi todo lo que llevaban hasta la Entiendo Capital. Matilde nunca fue una chica de humores apagados. Fue unaEra venganza”. Fuentes se le tiró encima como un animal herido y furioso. Matilde tenía el rancho. Dejó a los chicos durmiendo y marchó a la Otero. A como una diversión. está todo bien.los primeros que en la villa San Francisco. se acuerda ahora Matilde. La Otero es la comisaría de San Fernando donde luego sus hijos estarían más de una vez presos. salía a jugar un rato. escuchando y bailando ios de los depor él ylos pasaron años hasta que nació Era un bebé cuando Fuentes Wa comenzó a ver Wan Có. Pasó casi todo el embarazo de Manuel acompañada por su familia. de electrodomésticos.familiares ajenos. El romance complicarse. especialmente al primer varón. que iba a la escuela. Jaramillo Rosamel Araya.a Hasta Matilde embarazada de que Estela. Lo inmovilizaron entre varios y lo esposaron para llevárselo. “Volvíamos cirujeando. Fuentes se enteró. nos llevamos bárbaro. en la calle. Se reconciliaron. Ella le hincó la tijera cerca del pulmón. para aprovechar. filas nada excluidas. Esperaba a Manuel. Javier tiene un recuerdo de ensueño de ese tiempo provinciano. pidió que la acompañaran a su casa. en cambio. desparramaban por el campito que da ahora a un depósito. en el carnaval Fue la de la imaginación de una vecina la que les dio una alternativa. Fue avanzada a la década del noventa cuando la historia de los Fuentes y los Miranda comenzó a buscar a su mujer y sus hijos. pibes al escapar de ios tiros de la policía. y después ya para vivir de eso. AsíJavier. tres dos con y los siete años. Daniel y trapos Gonzalito.” puestas en crisis por el . enfrentamiento. unquedó joven lleno de alegría tocaba una guitarra Ocho meses anduvieron de novios. Fuentes quiso recuperar a sus hijos. Estela recién aprendía a caminar. Javier vivió con un tío rujear. Su por el primer impulso del menemismo tiraban a la basura. le despierta todas las simpatías: “A mi viejo lo sigo viendo. Dijo que tenía miedo. Él levantó la mano para azotarle la cara. Fueron en una estanciera azul. conoció al Pájaro Miranda.

había el camino del delito agonizaba por culpa un golpe de la misma exclusión que hubiera había Pensé pisado en Manuel. Nunca consiguieron que se traicionaran. pero nunca. el que un viernes de junio del 99 ni siquiera llegó a comenzar. Manuel y Simón fueron dejando la escuela a su turno cada uno. reconoce Simón. el Frente y Manuel. le dieron “un par de cañazos a un par de pibes de Aviación”.. Fue un segundo: le esta. Cuando empezó el trabajo de ciruja dejaba como para comer.. Su hermano iba en el tren blanco. casi sin preámbulos al la asalto San Fernando para pedir una ambulancia. en principio. Más tarde me explicaron lo que había pasado: Daniel. Era temprano. Su madre también pidió por él: “Tiene derecho a estar cerca en estos momentos. Es solamente porque queremos estar en familia. el tráfico y el robo a gran escala. todavía está la marca de sangre está en un mano en el coma profundo. apoyamos en el piso. como si fueran que elde golpe. y que volvieran alcanzó a a sostenerlo. frená te digo!”). “Lo Manuel y Simón ingresaron. Parecían ratones encerrados. el cuarto hijo Al de día siguiente partí temprano a San Isidro. cercana a Don Torcuato. su manera. No había querido volver al instituto. a apenas unmensaje. Era común. Estaba eon otro pibe y con un ladrón mayor de edad con quien solamente él. el más grande. Iba Simón estaba en la calle desde la noche anterior porque le. desesperaron para que frenaran. Faltaba un día que para el encuentro. arrancándoselo a las vías y las ruedas del tren. en libertad desde marzo. intranquilos. pero volver a reiterar el momento del accidente le hizo brotar las lágrimas. Javier. «Vayan tranquilos. “Yo no voy a ser tan gil de querer escaparme cuando mi hermano esta así. alcanzó a decir. ni ios golpes de los carros contra a ello piso delde que la vagón. a un costado. que los chicos fueran juntos a la dirección. que es una villa de 202 y Panamericana. atendiera el contestador automático. Me desperté con vieron el sonido del teléfono. Entre escuché la voz de Sabina Sotello: «Habla Sabina adolescencia. Dejé decirse con seguridad esa de sanciones fue la que después repetirse largo escuchar los gritos (“Frená hijo instancia de puta. está muy mal. Manuel siempre más callado. cuando regresó de Olavarría se convirtió poco a poco en un referente de las travesuras escolares.” Mientras ella avanzaba en cada oficina. aypunto de pasar por la A la vieron semana haber conocido a el Simón teníamos una cita para volver Estaban a vernos sentarnos a hablar mellizos..”. cuenta. o lo escucharon.. El único fiesta de losque hijos de Matilde más que hermano. Fue un largo esperar capital a la en los zona norte. volvía en el tren blanco asignado a los cartoneros para viajar desde la familia pediría que le permitieran visitar a Daniel en el hospital de San Fernando. Simón tenía una audiencia en los tribunales y sabía que su Matilde. poco más tarde. Simón me contaba su último robo. Su madre había pedido firmar un documento responsabilizándose de cualquier intento de fuga de su hijo. a un costado de la villa 25. cuál de ellos había sido del lío a sancionar. estaban habilitados para salir a robar. sin usurpar el protagóñico que quedaba. oteando cada tanto si afuera rondaba “la gorra” que podía llevárselos en cuanto los registrara por portación de armas de guerra. casa Los con la oreja roja de ios tirones. Llamame más tarde. en terapia. cuando Javier. bueno. para esos gustos que sus chicos veían en Beigrano darse a los hijos de las clases “pudientes”. Nunca habían sido los más tranquilos.116 la cabeza contra una viga de hierro. Temí que lo hubieran herido en un tiroteo. Si yo quisiera ya me hubiera fugado. Como se retrasaba la partida. que provocado roto la todas las de balas las que salvaron sus hermanos. un beso”. El muchacho que la atendía y que la conocía por sus tres hijos hacía seis años le dijo que no era necesario.menemismo. Javier. avisaron apenas su hermano entró en con Javier: neurocirugía. Pero el tren blanco sólo se detiene en algunas estaciones. no así que lo vas a encontrar muy jorobado. cuando se asomó por una de las ventanas sin vidrios del vagón para ver si la próxima era tribunales varios trámites que Matilde y su hijo fueron haciendo en diferentes pisos y oficinas del la edificio: estación donde debían bajar. para el mayor. Eran muy parecidos. los sectores andén”. estación de San Isidro. le dijo al empleado judicial con el que habló. promesa no de regresar al se delito. circulando por los pasillos del rancho de uno al del otro. acomodados vivían a pleno con el gobierno de la corrupción. cuenta Matilde. cuando la devastación para las clases medias y hasta para las medias bajas se veía como un imposible tras la fortaleza imbatible del uno a uno. Pero El tren siguió la ruta siempre Javier tuvo que esperar a que tiempo pasaran lamandó estación de Béccar y eso para fue llegaran a dejarte el de que. recuerda Matilde. de catorce años. Sentados ante las autoridades eran obligados a confesar. están tratando de que a Simón pueda la venir del instituto a ver al armada que les daría dineroYcomo para vivir ellos también. El maquinista pero no con podría quiso tiempo. En la escuela los chicos mostraron sus personalidades. dando rodeos y saltitos sobre esas zapatillas con aire. de entre todos los pibes del barrio. lamentablemente el hijo de Matilde tuvo un accidente. La ambulancia tardó veinte minutos más en llegar. Con esos pocos pesos se fueron a comprar a un . y las maestras se confundían al culparlos por los pequeños hechos de sus tardes escolares. Eran las siete de la tarde. doctor”. El vagón iba como siempre lleno.. Que podía evitar el episodio. más parecidos que hoy. bajo lade forma de layjusticia desueños menores que tanto los a encerrar.

De a muerto. hasta que ios médicos lo trasladaron a escuchó una las balas«Después y entonces dado lugar la ráfaga con la que atacaron. yo estaba mal. ni su madre. Entre ellos conocí esa tarde a tres mujeres que eran cruciales en la vida de Simón: “la abuela” Marga y sus hijas Emilia y Graciela. Pasaron frente al rancho de una vecina amiga. —Yo sabía que iba arrancar! —decía un porque Simón había respondido apenas Cuando llegaron al a hospital lo pusieron enpolicía. “Pá! ¡Pá! ¡Pá!”. —No! ¡Dejá que este puto se muere en el Matilde. que se sentía confundida. Cuando ios vi en los tribunales Matilde tenía los ojos rojos y la piel de Simón era de una palidez rusa. nohabía me acuerdo mása nada. o ajusticiado en el medio de la nada. y me ahogba con la sangre. A Daniel lo habían operado la noche anterior. muchos pusieron lo único que tienen. Pero no Dios fue en ambulancia que la loespalda. la que tiene en el hígado —contestó Ese día —con Daniel en terapia intensiva— Matilde y Simón. que ya no veíaque a lalo buscaban sin ánimo de fallar.para acompañar en la incomodidad de la sala de espera a los familiares. y porque el consuelo del enfermero me hizo una camioneta.. Hasta que escuchó: —Te han quedado balas en el cuerpo? —quise saber. una secuencia que suele los policías recordar al Frente y los poderes de salvación que muchos le otorgan. sino que . “Ya me pegar. Cuando se cansaba pasaba la cicatriz le quedó centímetros abajopara del esternón como si fuera un ombligo deforme y noel el otro y así lugar se iban desquitando. “No veía nada. Estela. dice ahora que escuchó retumbar cerca. o vegetal. sintió que se las le confundía geografía del que rancho. hubo otros que prendieron velas en sus casas. dijoque él ytambién me mostró la marca del entraron tiro en el a brazo y levantándose la camisa repente cuadros paraban y que el que estabacinco manejando se pasaba atrás y me pegaba. patada fuera estaba parte deMe un dieron botín simbólico dividen. ahora vengo”. . “Ahora vengo. preguntó la mujer. hospital! ¡Este no vive más! —Y . Y a la hora de las visitas llegaron a juntarse hasta veinte. Marga no era en realidad su abuela. dos”. Y se iban rotando. que volvía derrumbarse. Y que se venían encima. gracia —Váyase. Para dueña colmo de casa que les pedía llorando a los polis que no lo fusilaran. que ahora convertido enrepartieran un pequeño santo. cuando yaporque me tenían en el piso uno puso el—le fierro y me los gatilló en la nuca. sin poder evitar quedar Hasta que no las esposas apretándole muñecas. Lo que me dijo: ‘Negro.” que estaban cerca de unas vías uno de los policías gritó: por donde pudo haber Hasta entrado la cuando muerte. Disparó por reflejo contra la oscuridad. enfermero Con evidente alegría quedate se lo llevaron. cada trompada o yo amigo. y buena parte de la villa no habían dormido. Ninguno de los hermanos de Daniel. a usted también lame bajamos! decían de la Brigada de Como San Isidro a la no salió entonces con la misma pistola le dieron un “cañazo”. veía todo nublado. un —Yo sabíá que iba a arrancar! —festejaba otro. —Ahora vamos a matarlo! — Cuántos tiros tenés en realidad? —le preguntó su propia madre. no lograba razonar si era correcto asumir el riesgo pero tampoco encontraba alternativa. en el primer piso del hospital se fue armando una ranchada: durante los días siguiente jamás hubo menos de cuatro personas haciendo guardia por las malas noticias. Lo único que me acuerdo es que vino un señor. La sintió vista se le nubló. Los rezos se multiplicaron en la villa. Lo miró desde sus ojos verdes hermosos a los ojos verdes hermosos de su hijo mayor. el cuerpo. y te digo la verdad. Faltaba el castigo del camino. le dijo él. apenas caer. y me palmeó subieron a Cuando Simón terminó de hablar de esa noche casi fatal. estaba ahí. pueden contar cuántos fueron los que los acompañaron. Matilde dice que ella no quería firmar. Sintió. Caminó hacia la calle. Javier. Hubo quienes partieron a la tumba del Frente Vital a hacer por la vida de Daniel las ofrendas que casi siempre son para pedir que las balas de la Bonaerense doblen. camilla. Simón que hasta —Ochopensó —le contestó él. tranquilo que te una ama’. o ciego. y apenas dobló la esquina sólo supo que se caía.kiosco. “Cuándo vas a venir a tomar mate?”. ahí había llegado. Matilde había tenido que firmar un documento antes de la cirugía en el que asumía la responsabilidad de que algo fallara: “El papel decía que podía quedar inválido. Manuel. lo eliminarían. Que por la golpiza. o directamente morirse”. Sin que mediara plan alguno..” el tiro demujer. le repetirse: pregunté si había pensado en comparten los su golpes dan como si se parte de “Yo un botín. yJaviçr bajó los párpados diciéndole que sí. buscando refugio. para partirle la cabeza.la Simón no supo eran uniformados indefenso.” sacaron de la villa. Habían sido tres horas de espera. el piso contento de la guardia. apenas unos tiros porque atinó a saltar con toda la fuerza que pudo hacia la casilla de una vecina. el calor de la sangre en la panza y en el brazo. como si cada culatazo.

sondas y máquinas. Simón disfrutaba de ese desconcierto que producía. En la pantalla se peleaban una morocha y su sobrina adolescente acusada de haberle robado el marido en sus narices. fiestas y aguantes. volviendo al barrio. Matilde y Estela pasarían más tarde por ahí: tenían que ver a la Mai para pedirle que intercediera por la vida de Daniel. el silencio hospitalario quebrado por el respetuoso sonido de la pena. la ansiedad y los nervios. después de dos años y tres meses. Y ante cada nuevo personaje que llegaba se repetía la escena: el personaje saludaba a Matilde. Luego me confesó que no pudo. y la primer mujer de Mauro. “Qué hecho mierda que estás negro. eh! “. Supe entonces que Marga era además la Mai umbanda del barrio. al final de su adolescencia. a Javier. que afuera había tanta gente como la que nunca había imaginado podía visitar a un enfermo. Era fin de mes y tampoco yo tenía un centavo para ayudar. no supo qué hacer allí. ante el cuerpo empequeñecido de Daniel conectado a todo tipo de tubos. El hambre tampoco se había hecho sentir aplacada por la angustia. eran los cigarrillos. y en su casa había vivido Simón los últimos meses que estuvo en libertad. como “la abuela”. Apenas había reunido el dinero para comprar ios pañales que necesitaba. Llegamos al barrio en un remise y no fuimos a la casa de su madre sino directamente a la de la abuela. Esperamos todos a que llegaran las cinco de la tarde. a Manuel. “ES que vos viste que Facundo está ahora . contaban en la sala de espera. Era imposible reconocer en él la cara del chico que había sido.s hermanos. pero como si cayera de maduro que así debía hacer. le dijo Marga a Simón acariciándole el mentón. murmullos sobre los últimos diagnósticos. había pedido que el estado provincial asumiera los gastos de la internación de Daniel. la hora de la única visita diaria a los pacientes de terapia. Hasta que Simón quiso ir a bañarse a la villa para volver a la guardia permanente frente a la terapia intensiva del hospital. Entre los trámites que Matilde había hecho en tribunales. Yo no sabía que era la primera vez que Simón volvía a pisar el-hogar que había tenido que dejar. Fueron entrando lo. sin haberlo imaginado. Y desde esa sala de hospital comenzaba a percibir los cambios ocurridos durante su internación. Y apenas los saludaba les largaba frases irónicas sobre su estado físico. En la sala de espera. A mí me pasó lo mismo. Nos habían dicho que podíamos hablarle. eh!” O: “Qué gorda que estás Mary!”. tan cambiado. Yo no sabía por qué motivo tenía que entrar. Entramos de a uno. Matilde salió después de diez minutos. Hasta que alguno de ellos les decía “este es el Simón” y entonces caían en la cuenta de que era el chico internado en el Almafuerte que allí estaba. y se quedaba en un rincón en silencio. los vecinos y los parientes le preguntaban a Simón por el estado de su hermano: “Depende de él”. les contestaba a cada uno. En un pasillo interior se amontonaban los familiares de los enfermos: caras desencajadas. Lo mismo le pasaba a la mayoría de los que se acercaban a poner el hombro. Graciela era la madre de Facundo. Simón estuvo ápenas unos minutos. Estela y Matilde me indicaron que me pusiera en la fila. Nos quedamos allí durante una hora más. Emilia era la madrina de Simón. robos. Las mujeres parecían felices de su regreso. O: “Qué viejo que estás vos. además de conseguir que una jueza autorizara a Simón a no volver al encierro del instituto duránte algunos días. “Mi bebé ya tiene cara de grande”. al lado de esa cama alta. En la mesa de la cocina estaban sentadas Emilia y Graciela con el televisor encendido en el programa de Mona Casán. Pero comida no había. Atiné a decirle que lo amaban. el cuarto miembro de la banda cuando eran un grupo inseparable de corridas.en la villa la conocían así. el ladrón de códigos que ofició de maestro del Frente Vital. a Estela. con la cabeza hinchada como un fruto demasiado maduro. Lo único que no había faltado. que quizás nos escuchaba. Simón estaba. a raíz de la tragedia de Daniel. Cuando nos presentaron me invitó a su casa. Como si se tratara de una ceremonia fueron deshilvanando recuerdos de cuando Simón estaba en la calle y les alegraba los días.

Lléveme. Tanto lo jodí que al final me dijo: ‘Bueno. Se puso a escribir una carta a Facundo. Afuera la tarde luminosa desaparecía poco a poco. Mientras las mujeres y yo seguíamos hablando del tiempo ido y del espectáculo de Mona Casán. que dulcemente se ocupaba de traducir sus frases. pibe. comentaron varias veces Graciela y Emilia mientras hacían girar la ronda del mate. Esperaba a una mujer que tenía cita con la Mai y no llegaba. vení’. y llegó Chaías. con la forma de una capelina deshilachada.” Le iba. querés ir adentro. vos tomátelas. “Eh. La abuela trabajaba en la habitación contigua en algo. La Mai hablaba en portugués con la propiedad de un turista que recién llega a Fiorianópolis. “Es que está por venir la Africana”. Y luego a mí. volados. a pedirle una cura a la Mai. A través de la tela levemente traslúcida se distinguía la silueta de Marga con su abultada y larga pollera deMai. Los invitaron a pasar al templo. le decía al chabón. Y él: ‘Que no. como una campesina graciosa. “La Mai dice que puede ser que haya personas malas a las que les hiciste daño que quieren hacerte mal ahora a vos. a hacer una entrevista a la abuela. la chica que fue su novia hasta que la . La Mai no era otra que la abuela de hacía un rato pero poseída ahora por el espíritu de “la Africana”. Y yo: ‘Pero mire que yo estaba ahí. No sabía en qué. su preferido. dele’. se movía con agilidad frente a un altar atiborrado de santos de yeso y velas encendidas. cascabeles. Simón terminó su carta. no estás en ésta’. El crepúsculo daba lugar a las ices pobres de la villa. oficial. sino por una puerta en un pasillo lateral. Al salón no se accedía por la cortina. Se había puesto además un sombrero de paja. CELa Mai dice que podés preguntar algo. «Procure o minino”. su más entrañable amigo preso.pidió a los de la comisaría de Pacheco que lo metieran preso. Pensé que había alguien a quien le decían así. Y de explicar los códigos al novato. Apenas entrar y allí estaba la Mai junto a Graciela. unos párrafos gordos de letra prolija. de amuletos y cadenas. aunque sospechaba que era una ceremonia umbanda. dos nenas jugaban entre el patio y la cocina riéndose de algo que no terminaba de comprender. te va a decir bien qué es lo que necesitás para que ella haga un trabajo de protección. una viejecita llena de picardía. pedir por algún problema. Ella daba vueltas por la cocina preparando algó en una botella cuadrada recubierta de pársec y llena de chucherías. una abuelita dulce y buena. escupía. pero yo robé con ellos. Por la puerta de la cocina se podía ver el patio con unas sillas oxidadas alrededor de una vieja mesa de jardín y más allá la línea del horizonte sobre un descampado. dijo y desapareció por un pasillo vestida con una remera blanca y una pollera larga con. “Vocé no sabi qui é el amor de muiher”. “Si usted no está apurado. Acomodándoselo cada tanto con las dos manós. porque yo primero tengo que hacer un trabajito”. la abuela de Simón —la dueña del cuerpo poseído por la Africana—. decía de repente. me puede esperar. severa. y si no robo ahora y me lleva. Simón buscaba complicidad en las mujeres de la casa para que lo alentaran a volver a ver a Mariela.” No supe qué contestar. sus preguntas.” La Mai volvió a interesarse en Simón. Simón pidió un papel y lapicera.” Entonces la Africana dijo que podía hacer algo por la supuesta venganza si conseguía siete piedras de colores y una larga lista de ofrendas. “La Mai dice que después mi mamá. pañuelos y talismanes. pero con la soltura de una niña que se divierte haciendo jugar las palabras para darles siempre el tono indicado para el personaje que encarna al jugar con sus muñecas: una mamá mala. diminutas formas en arcilla. Descubrí girando en la silla que lo que separaba la cocina del otro cuarto era sólo una cortina blanca colocada a manera de muro. que había llenado de flores secas. Desde la habitación comenzaron a llegar frases en portuñol dichas con una voz mucho más cascada que la que había escuchado recién en la abuela.

pero que de ninguna manera fuera “preta”. el increíble apodo de un pibe grande sin piernas sentado en una porque que por momentos se desbocaba. instruyó la Mai. si e afanada. una mujer muy suave. Me paró descalzo en el medio “Sigue del igual”. tras curar el cuerpo de Simón y de Matilde. “Una mulber que habita perto tua morada. al que en el extremo. Sobre un lado había bombos del norte. Graciela. hizo un rezo. se les había disipado el cansancio de no dormir durante dos todos. A Matilde le recomendó que consiguiera una gallina «bermella o amarela”. diez dio mil vuelta para mirar al restoporque que hacía de espectador frente a los acontecimientos. —La Mai considera que robar no siempre es malo. Porque volví a yo sé colocarme los zapatos Simón y Matilde me yalgo me dijeron que ya se me veía cambiado. lo hizo conmigo. le Tomó el un frasco de perfume y echándoselo primero manos meporque restregó la cara. dio una pitada profunda a reluciente su silla de ruedas nueva. melhor”. Ellos. su gente se alimentaba de cualquier cosa. Por eso es que no paramos siempre es malo robar. de frutos. “Justamente —me comentó Matilde al oído—. medio oculto por el doblés de los dedos quemándose por respeto a Matilde. y más allá máscaras de alguna tribu meridional. cargado. La Mai de pronto prendió un cigarro. elen cuello. hizo. detrás del ala del sombrero: consumiera —Vocé tein um problema. Como una niña. Cuando llegó una octava persona —ya estábamos allí Simón. días para que no le vuelva a pasar a otro más. y había quienes se los querían Nos despedimos y la Mai continuaba con su ceremonia. collares. y la puso entre las piernas abiertas en posición de indiecita. usted no acepte ellos van a tener que pagar mucho más”. Lo hizo con diez velas. a partir de esa sentencia. Tenía repisas de donde sacaba más velones. Porque cuando ella era una mujer africana hace cinco mil años atrás. Después por eso. muy bien lo que vale la vida de mi hijo y si miraron hacemos en la justicia es para que haya justicia para coincidieron. y estaba además agotado de escuchar historias sobre muertes. Sobre una pequeña mesa había un frasco de colonia.deseo. De pronto tomó un largo sorbo del licor. de ese simplemente es la mamá de Simón y una señora. un cigarro de verdad. las dejaron volante a todo color promocionando su sobre labor. Chaías. “Si mi losropa. amuletos. La Mai había colgado de las paredes todos los objetos folcióricos que había encontrado y que le habían regalado a lo largo de una extensa carrera como médium umbanda. En las manos batía como si fuera una maraca la botella bañada en pársec. o como un niño vestido de niña. ella se acomodó la pollera arrepollada que se había hecho con una tela de un estampado geométrico pero sumamente pálido. ela tein muitas como la que vocé necesita”. ni que sea obvio que no sancionaría nunca a alguien había hecho daño. las dos nenas que seguían riéndose pero entre dientes. prendió una vela más y buscó entre sus cosas. contestó Matilde y les contó sobre los abogados de la empresa de trenes que los visitaron en la pequeño sala de altar y comenzó a frotarme con velas de colores. y cuando salí de allí y les evaporación dije que si creían que ser cartonera era ser analfabeto o ignorante se habían equivocado. Esperanza: en la esquina de la casa del Frente Vital a saludar a los pibes reunidos en la Graciela. Atravesamos la frontera entre la villa 25 y La apropiar. de la Ella empresa le vienen ay ofrecer dos mil. le dijeron dos mujeres que —Muito forchi. en lo que creí que era el nudo de la información que sentado ante la Africana debía recibir. Cuando estuvimos todos sentados ella hizo lo propio sobre el piso. Cada tantas pitadas tomaba un trago.” “Nosi preocupi. pero La de ese aroma barato usadó para la ceremonia me estremeció. dictamén. Luego hicieron pasar a Matilde. dólares. El respeto en la villa es La Mai. le colocó una boquilla. Le besó la mano y le habló del niño agonizante. Como si un aprendizaje de años la guiara desde el día del accidente planteó como eje central de lo que había ocurrido la certeza de que sólo fue posible porque el tren . entonces ellos robaban. o sea distribuirnos en las sillas que rodeaban el salón decorado en versión umb anda. Fue hacia el altar. como un toque de sofisticación. las “No le pegué estábamos el manos. en mi cuadra hay una vieja que tiene un montón de gallinas. dijo la Mai. Graciela quiso traducirla. “Cómo está el nene señora?”. Matilde no encegueció ante sobre la agonía de su hijo. que sucesivamente se espera del hospital y de los otros que después aparecieron ofreciendo sus servicios especializados en fueron trizandoy ajuicios medida que las rodar sobre respiraba fuerte en un momento se accidentología civiles de hacía resarcimiento. Nos saludó con toda educación y dejó que el porro que tenía en la mano se cigarro y me miró. hospital. un diagnóstico según el cual yo tenía enemigos malos a los que así: no les importa que Matilde haya visto fumar a cientos. se sentían mucho mejor. de raíces. sobre el otro sombreros mexicanos.” enteros esperando noticias Daniel. Matilde— la Mai nos hizo pasar al templo. hacía esfuerzos por mantener el diálogo entre nosotros los creyentes esquina y la Maientre ellos estaba el Pierna. muito cargado —dijo. le preguntó el Pierna.

o Pablito. Y Elsa salió de su casa con una fuente en la que había puesto algunas milanesas preparadas. “Te fui a esperar y no estabas”. Sin vidrios en las ventanas. el millonario que nunca se fue de la villa y se. “El chabón mira tipo quién es este nuevo”. En la cocina hay un televisor que estaba encendido en Pop Stars. un amigo de la familia de los que todos los días marcaban presencia en el hospital. qué grande que está. Pero cuando Simón preguntó balbucearon que era algún gil. le disparó la morocha que escribía. vecinos de Estela y Manuel. un pibe más chico que el resto. Daniel chocó contra una estructura metálica que rodea la estación diseñada para que nadie pueda colar el cuerpo en el andén sin pagar el boleto. En la puerta de su casa estaba Elsa. Allí nos paramos con Simón. se burló cuando el chico se fue. fuera de toda legalidad. “Y éste qué gordo que está. Lezcano. El mercadito que le da fiado a Estela había cerrado. una vecina a la que Simón saludó como tía. Los dejé para avanzar media cuadra hasta la entrada al pasillo de Estela donde ella y Matilde charlaban con varias mujeres amigas. Nadie había mencionado el tema pero en ese momento quedó claro que lo que Elsa les regalaba era lo único que podrían comer esa noche. Pasó un rato sin que nadie iniciara una conversación. Nos quedamos allí como media hora. criticó a uno de los más chicos que se había desarrollado en su ausencia. algún insulto. “Vení. las carcajadas que suceden a ios chistes de siempre. hizo construir un estudio de grabación en la casa de siempre. El tren en el que iba Daniel no frenó a pesar de los gritos de los cartoneros porque ni siquiera tiene freno de mano. Seguimos hacia la casa de Estela. Simón tomó el mando. Repitiendo los comentarios sobre el estado de Daniel. se sentó frente al aparato y puso una película de canal de cine yanqui sobre una banda de ladrones . el silencio. la miró riendo y calló. saludame. Matilde desapareció: en silencio.blanco estaba hecho para ios privados de todo derecho. Él no: le contestó. Eran unos siete pibes amurados contra el paredón y una chica sentada en un cordón que pasaba con prolijidad la letra de lo que parecían canciones o poemas a una hoja en blanco. los vagones funcionan.” Un flaco de pelo largo saludó a uno por uno y puso cara de quién sos cuando le estiró la mano a Simón. Estela es dueña de dos piezas de paredes descascaradas. que a los dieciséis alternaba el robo a mano armada con el box en el que de vez en cuando competía como peso pluma. La casa de Estela es la última de un largo pasillo que se incrusta en la manzana como si fuera la entrada a una sola casa. A lo largo del sendero hay decenas de ranchos desde los que sale el ruido de los televisores. al decir de ios maquinistas. Era el ensayo de alguno al que los pibes no le daban entidad. después de cuarenta y ocho horas sin dormir salió a hacerse de la gallina amarilla que le había sugerido la Mai que robase. Simón disfrutaba de ese anonimato. En la esquina de su cuadra había otro grupo de pibes. sin luz. Simón era casi el único que hablaba: “Mirá éste. Sonaba en toda la cuadra una batería nada prodigiosa. el programa elegido por sus hijos de entre dos y siete años. El vagón en el que viajan pagando sin excepción cada uno su boleto es un desperdicio de los viejos trenes al que se le quitaron los asientos para convertirlo en un depósito de los indeseables que de otra manera molestarían con sus carros a cuesta a ios pasajeros. Simón entró a la cása de Elsa a saludar al tío que estaba enfermo en la cama. que ahora no saludás”. me cobró porque acordamos temprano que lo entrevistaría en el hospital pero la ceremonia de la Mai me había cautivado hasta hacerme olvidar de él y del tiempo. Pensé que podían ser los Jedientos del Rock. el olor a guiso. Entre ellos estaba el Chi— cote. la cumbia a todo dar. asumen. con arito y todo”. Después volvió a entrar y trajo cuatro huevos frescos. “No deberían estar sobre las vías”.

mi hermano salía con tu hermana”. Cruzamos la calle hacia una remisería ubicada en los monoblocks cercanos. “ Está bueno?”. a lo ancho del asfalto. Simón quiso pasar antes por la casa del Cachi. ¿cómo va?” “Acá andamos”. Ahora para colmo la gorra está más maldita que nunca.” robara a . hacía años iba a su Brian saltaba con los brazos abiertos. hizo un diagnóstico crudo de la nueva vida en la villa. Hacen lo que quieren. Entonces. “No. No quedan ni ladrones”. “ Querés hablar con el Adrián?”. dieciséis años. En el camino no nos cruzamos con nadie. dijo el dealer y entró a buscar. No le sirvieron ni mis documentos ni mis credenciales de prensa. Simón apuró el objetivo y sin preámbulos le pidió algo de dinero para tomar un remise hasta el hospital. Digamos que la verdad es que tienen carta blanca. abuela Marga. Pasamos antes de tablones de salir del una cancha. «Sí. la cara sonrió cuando terminó de ubicarlo. explicó sin inmutarse al lado de una morocha llena de rabia que también sufría Capítulo VI la discriminación de la sospecha. Y rió ante nuestro atorado sí. “Aunque yo les . Frente a él. eso fue. Un las ladrillo armas de los roperos y del fondo de los cajones con ganas de liquidarlo. «Ahora por ahí se mueve algo.con saber tajantemente que no había qué llevarse a la boca.” “Pero la plata está en la calle”. Volvió y le dio diez pesos. Siete claveles blancos y siete claveles rojos. Recién comidos salimos los dos otra vez hacia el hospital. Bajé a despedirme. más vale que no quieran más porque no hay. barrio con el por sol la casa de la Mai. preguntó Estela. No sé cómo hicimos para zafar. “ENo te acordás de mí? Yo estuve en tu casa. Siete piedras de diferentes colores. Subimos al auto de un chofer de todas maneras atemorizado. siempre fue gamba”.. casa de golpeándose el pecho para mostrarle a sus vecinos armados para la guerra el blanco al que debían visita. el torso de una criatura de doce. como una langosta pero sobre el mismo sobre sí mismo. Tuvimos que buscar otra remisería donde finalmente nos aceptaron cuando el chico que atendía reconoció en Simón al mismo pibe que lugar. lo profundo de los pasillos. le preguntó. Nadie tenía un mango. Cinco metros de cinta bebé verde. En la casa del transa nos atendió su mujer que sí reconoció a Simón sin hacerle un solo comentario sobre su regreso. acodado contra la pared.pida ningún chofer ios va a querer llevar”. Brian. “Bueno. lo Siete velas de cualquier otro color. me dijo Simón. dijo Simón y comenzó un diálogo de rodeos y convenciones propio de dos personas que se vuelven a ver sin tener nada que los vincule después de años. “Esto está muerto”. Ya habían soportado que le (robado). No tiene drama el chabón. El disparar pibe sin asco. Cenamos nuestro bocado con una lentitud que disimulaba nuestra voracidad. Las calles del barrio. lanzó. multiplicándose. el pelo corto y rubio. se golpeaba el pecho con la mano izquierda y hacía para girar hacer el trabajo de limpieza y protección contra mis supuestos enemigos. “Diez velas rojas y blancas. Era otra vez la cayendo sobre su figura. todo bien”. roja y amarilla. Hicimos apenas dos cuadras hasta lo de Cachi..” Sin embargo nos sorprendió con dos últimos pequeños sándwiches de premio. uno de los transas históricos de la villa. Los hombres de cada pasillo. los jóvenes y los veteranos. “Qué hacés Simón. aferrado a la fantasía de volver a robar chalets de ricos que guardan efectivo en el placard. parecían apenas una escenografía de la pobreza deshabitada. dijo Simón. Pero aquel sábado por la tarde. muy poco. rescataron la turba batata vacía. sobre el dedo anular el arma con la derecha. dijo. Fue en vano: no hubo manera de convencer al viejo cara de perro que atendía de que nos aceptara como pasajeros. saltaba tal como si estuviera en los cliente desconocido. te matan como a un perro. Antes de darme un abrazo me entregó un papel en el que había anotado todo lo que semideshudo. Esperamos dos minutos en la vereda hasta que salió un hombre de cara consumida de unos treinta y cinco años mal llevados. esa es la verdad. saltaba en realidad sobre el asfalto caliente de la calle General Pinto. necesitaba vestido sólo con el short de un equipo de fútbol. acompasado por el subir y bajar de cientos de hinchas. “Le voy a pedir unos pesos y vemos si nos da unos tiros. le refrescó.” Fue tan lapidaria la descripción de la debacle en la villa en la que Simón había dejado los equipos retumbando cumbias día y noche que ni siquiera se animó a pedirle al dealer que le convidara un resto de cocaína para remontar el agotamiento. Y dejó de anotar el número de mi DNI en la planilla donde asienta palpitando como a cada endemoniada por el efecto de tres días de pastillas y alcohol. Una lata de insultaba dulce dedispuesta a sacrificarlo. Habíamos quedado en que la entrevistaría. “Acá todo está muerto. pero no sabés lo que fue esto en enero y febrero.

tenía franco en el supermercado. —Llamá a la tele. que le quitara la bicicleta a una nena poniéndole el caño en la cabeza. y como si ya hubieran estado acostumbrados. para terminar queriendo fusilar al Rana por un exabrupto de poca monta. Ese sábado los federales se mantuvieron a una distancia prudente. Pato y Alfredo se reían del show. El Rana le había pegado a uno de los Sapitos. y cuidaba el fuego de la parrilla dispuesta en la vereda en la que asaba dos pollos para el almuerzo. “Allá hay una patota”. uno de mis guías durante las primeras incursiones. Ella apareció después de haberse paseado varias veces del pasillo a la esquina con un bife ancho en la mano que Pato accedió solícito a poner en la parrilla junto a los pollos propios. como una fosa nasal hecha de resma. visitamos la tumba de Víctor en el cementerio de San Fernando. Después de almorzar con Alfredo.s desorbitados y la lengua afuera el bonaerense soporta el peso de su zapatilla de pibe chorro. Cuando conocí el santuario del Frente su madre me contó que apenas los chicos se empezaron a juntar alrededor de la tumba. Rodolfo. Chaías. Esa vez.doña Rosario. al lugar lo custodian agentes de civil de la Policía Federal. y que asaltara a la mismísima madre del Frente Vital. el pelo largo. hicieron como que no nos veían. Pato y Tincho. una non fiction propia. fumamos un porro y nos volvimos después de que Alfredo Srur hizo las primeras imágenes de lo que sería un largo ensayo fotográfico. y me pasó el suyo por el cuello haciéndome levantar unos centímetros los talones del suelo. y los miembros de una precaria banda de “ratas”. Con los ojo. solían quejarse. ¡Las cámaras loco! ¡Traé las cámaras y llamá al juez! —ordenó a un imaginario negociador. las mujeres que solían ir a visitar a sus muertos cerca de la zona donde estaba enterrado Víctor. a perfumar el aire mortuorio con el dulce sabor de la marihuana y a parecerse a una bandita desconsolada por la caída de su referente más generoso y altivo. Además de los sepultureros municipales que pasan los días refugiados del sopor caluroso del cementerio en una oscura oficina pegada al hall. Claro que . los únicos amigos de Brian en el mundo. Pato llevó la bandera que hizo pintar para su hermano: el Frente sonríe dibujado como una caricatura. una excepcional circunstancia de ocio. El barrio lucía radiante a pesar de la miseria y salía olor a frito de un par de ventanas. Chaías. una relación con el delito que considera casi imposible de quebrar porque no habría manera de sostener el gasto que le produce “el vicio”. El consumo que comenzó cuando tenía doce años ha dejado en Tincho no sólo las marcas físicas sino. Nosotros tomamos una cerveza. Y también las remeras en las que el ladrón le pisa la cabeza a un policía. la cara afilada. me tomó del brazo. Pato. Varios chicos jugaban en el cruce de French y Pinto y se disputaba un picado con pocos jugadores en el descampado de la esquina. el hermano de Víctor. Cuando ese medio día llegué con el fotógrafo Alfredo Srur al barrio. tal como llaman en la villa a “los que les roban a los vecinos y comen sin importarles de dónde rapiñan” el alimento o las drogas. Arreglaba con toda parsimonia el motor de una Estanciera. la nariz que se cae de costado levemente como una hoja mustia. Jugaba al ladrón conmigo como rehén de una ficción inspirada en la vida real. y me empujó con la rodilla hacia la salida del cementerio. Pato ese día tenía un buen humor encantador y coqueteaba con una morocha adolescente de jean ajustado que entraba y salía del pasillo al costado de su casa. al menos en su manera de recorrer sus elecciones y su destino. —Tomemos rehenes! —dijo. Salíamos del cementerio por uno de los portones laterales y Tincho. la abuela más anciana de la cuadra. uno de los hombres de la casa contigua a la de Sabina estaba sentado en la puerta. me lo cruzó en la espalda. donde se luchó contra la policía bajo el aguacero. para aprovechar las brasas. una recreación graciosa de su actuación mejor lograda. acusaban. con las camisetas puestas los chicos volvieron a hacer las ofrendas de siempre. llamá a la tele! —lo alentó Chaías. —Quedate quieto gil que sos boleta! —me escupió Tincho en la oreja—.

Tincho me llevó abrazado. perforó el pulmón izquierdo y quedó en su cuerpo para siempre. Caminaba tomada de la mano de Ricardo. Al entrar en la villa San Francisco conocí las pastillas de la mano de Chaías y de Tincho: una larguísima tarde me explicaron cómo te dejan las «rochi”. «Acá vamos a terminar todos. una ráfaga de 9 milímetros. —Hijo. A la tercera que te tomás ya no sos vos. quedate tranquilo —atinó a decirle. después de esos matrimonios de los que tuvo que huir. El Rohz»ol es un fármaco antidepresivo de venta restringida que entró en las villas del conurb ano en los comienzos de la década del noventa para no irse jamás. dando un paso en el que todo se puede ir al infierno. temiendo que se le disparara el arma sin querer. Sabina lo convenció de que bajara el revólver. Él era uno de esos que se le acercaban a pedirle para yogur golpeando las puertas del auto en movimiento. Tenía los ojos expandidos de tanto aspirar pegamento y consumir pastillas de Rohipnol. Le apuntó a ella pidiéndole que entregara la plata que llevaba encima: un robo de diez pesos. Acá cuando vengo no paro de visitar pibes. Manuel se lo encontró en la puerta del rancho con el la Frente iba al kiosco de Pupi.” Brian lo conoció a Víctor Vital de lejos. tranquilo. “Mirá. como les dicen. tarde . esepasado derroche sería si el mito menor en el que al noFrente. —Perdóneme por favor —dijo entre sollozos. El novio de una de las mujeres que cortejaba por esos días. pero nodespués lo que de un entrado cerca del corazón. Y una de ellas es la venganza de aquella en que ardor en y vio sangre desparramarse por camisa blanca. había enpermanente un auto por nada el frente de la casa no disparando estuviera fundado también en el arrojo. Y cuando te quisiste acordar por ahí te mataste a piñas descampado. tranquilo. queriendo ganarse a punta de pistola los pesos necesarios para repetir la dosis y no bajar jamás de ese estado de euforia que dan más de dos pastas con vino. te pega. Sabina suele mostrar la balanoche que pasó a creyó dos que le habían matado a la madre. Era Brian. pero ni en ese nivel de desborde pudo abstraerse del pecado que cometía. bala dejaron le entró escenas en un pulmón. Sabina me lo contó preocupada por esos chicos de la edad que tenía su hijo al morir. perdóneme —le rogó con las manos en posición de rezo cristiano. yo seguía siendo un potencial asaltado. La miró dos veces antes de darse cuenta a quién estaba apretando. Y él marchó con la cabeza gacha balbuceando unas disculpas incomprensibles con el arma bamboleándose en la laxitud de su mano descontrolada. atrapados por el consumo. El chico rubiecito los frenó en medio de la calle. la mamá del Frente.la particular relación que íbamos construyendo entre mis preguntas y sus respuestas. subieron y salieron hacia la casa de cuenta Víctor al otro día. de veinte con muy buena racha. el último hombre del que se enamoró en la madurez. Y siempre pienso: ¿dónde será que me va a tocar a mí?” Sabina me lo contó por teléfono: “Un pibito de la villa me quiso robar anoche”. arriesgando el resto de vida. cuando No era Víctor. la frente a uno columna. un civil con algunos pesos encima. Cuando distinguió su cara a pesar de la locura dejó caer las rodillas sobre el cemento y se puso a llorar. Creía que su madre estaba muerta. maltratándome cariñosamente hasta la salida del cementerio en el que el Frente era apenas uno más de los amigos enterrados tras caer bajo la metralla policial o la bala vengadora de un pleito ridículo con un “atrevido” del barrio. que en él y suLa banda memorables. me dijo Sabina una de los transas de la villa 25. al borde de Manuel salía de robar el supermercado que está justo debajo de las escaleras de los monoblocks. Se fueron coche —dijo mientras se un alejaba la canchita de fútbol que leandá da utilidad piloteala. todas las normas bajo el imperio del Rohipnol. ¿no me conocés? Soy Sabina. al loco. Ella apenas sintió reconstruidas cada un tanto el la anecdotario inacabable de la su villa. —Perdóneme doña. centímetros del corazón. Casi exactos tres años han pasado desde la muerte del santo y Brian puede Itaka tirando al aire como queriendo saciar el odio. Con dos. pero sin Soltar el 32 cargado. Aferraba con las dos manos un revólver de caño largo. la bala le había haber olvidado muchos órdenes.en Laun pastilla en esa época salía peso. y ellos continuaban siendo excluidos dispuestos a tomar lo ajeno como fuera para salvarse por unas horas. y —Sí. significa tiroteo tocarle la madre La generosidad del Frente. era Sabina la que había sido baleada. como si la hubiese frenado la piel milímetros antes de salir.cruzando “Si te tomás una. Ella volvía a su casa disfrutando del calor nocturno de enero. y te das Manuel y los dos pibes que lo acompañaban pararon un remise. tocá”. no pasa nada. La sinrazón que provocan las pastillas lo había llevado a querer asaltar a la madre del santo de los chicos ladrones. alcanzaron a saldar el encono. Sabina estaba comiendo. —Está bien Brian.

el vengador vio el perfil del Frente Vital por entre la cortina. donde sabían que los equiparían con arsenal. no le quedó un auto sano. Ahora llevaban encima una Itaka. Antes de tirar esos cartuchos al pedo. . pero quién te mandó a dejar el coche ahí —dice que le contestó el Frente a Pedro. dejá! —se resistió él. “Empezamos con el Facu y con el Víctor con una Itaka: ¡Blum! ¡Blum! —cuenta Manuel—. guanaco! ¡Mirá cómo me dejaste la puerta! Manuel lo cuenta y larga unas carcajadas secas. pero entramos por atrás para la remisería. Traía en la mano dos calibre 32 y una Bersa. los chicos y la madre que —Pará el coche acá dijo Manuel a Ernesto. Era el coche del Pedro. vamos y venimos —le dijeron al chofer. un chico del barrio que tenía el auto estacionado a un costado de la remisería. que manejaba. “Cuatro —Yo me con quedo —dijo el chofer. que era de la madre. él desde arriba del coche: ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum!. Pero se nos terminaron las balas. canturreaba una cumbia en los fondos. A ésa también se la bajamos. mirá cómo me dejaste la puerta del coche. Ni lo pensaron. vinimos para acá. —No. A nosotros no nos importaba nada. nos cubrió atodos hasta que salimos de ahí para buscar más balas porque se nos habían acabado. el Mera. aferrado a la escopeta recortada. guacho. Mirá la puerta del Taunus! ¡Frente. agarramos un par de balas más. ahora familiar e inofensivo. —Bueno. un 22 corto y una Bersa. la pequeña protuberancia del plomo incrustado. Subimos al coche. ¿no? Ya estábamos en el bondi. —Dejame ir adelante. del que venía. fue Pedro. Por suerte el Mera estaba arriba del coche. ¡ Fue! sus Levantaron las armas y apuntaron.que caminábamos por la villa levantándose la remera en la espalda para dejar ver la muesca. miedo a que los otros alcanzaran a preparar la defensa. Les bajamos un cargador y después el otro. y así y hasta que vaciamos todo lo que teníamos. —Eh.” metros La aparición del coche en el que iban le pareció un anuncio fatal al hombre que aquella tarde había de la vereda. o sea que le fuimos destruyendo el rancho al chabón. y como teníamos miedo de que nos dieran un tiro por la espalda. con la casilla de machimbre adelante como un blanco infalible para practicar tiro. vení! —le ordenó Manuel a Víctor cuando lo vio disparando. que los pibes están conmigo’. bajate. Cuando iban hacia la casa del Pollo. A Sabina un vecino la llevó hasta el hospital de San Fernando. sin heridos. demasiado cerca. dimos unas vueltas. no. guardalos y vamos. Manuel Facundo. era lo que necesitaban. estacionó un auto muy cerca de ellos. —Eh.” El que más lamentó el tiroteo. —iAl piso! ¡Tirate al —le piso! —le dijo a su mujer. uno de ios ocasionales socios en los asaltos. oídos. —No. —Vamos. dos revólveres 32. sin víctimas. éramos esas armas. éste es el coche y ésta es la casa. del tamaño de una claraboya. Uno tiraba con una. ¿qué? ¿Dónde vamos? —Vamos! Apareció. Uno baleado dijo: desde otro auto en marcha la casa de Víctor queriendo vengar el engaño amoroso que había llegado a —Bueno guacho. la escopeta recortada. la Yoli. tenía Se bajaron Víctor. —Bueno. dejame que voy yo —prefirió. lo paró: ‘Eh. de todos. una vez terminado el ajuste de honores. Con la escopeta: ¡Blum! ¡Blum! Con la pistola: ¡Blum! El que manejaba el auto se quiso ir cuando empezamos a bajarlos y el Mera que se quedó con él. Frente. vení! —Qué hacés gil de mierda! —le dijo Manuel—. que a mí no me conocen —le dijo Manuel a Víctor. Víctor llegó cuando ya no estaba y por el tipo de herida que le describieron pensó que moriría. preparado por los avisos de los pasillos. que ni siquiera alcanzó a ser apuntado para que entregara sin quejas el Peugeot 504 desvencijado. Larry. yel con ella a los amigos. El escopetazo que tenía en la puerta del conductor era como un ojo de pez. para carcajadas de todos los presentes. Ellos avanzaron sinvengado. porque el chofer no se bajaba en ningún lado. Caminaron con las armas mirando el piso hasta quedar a tres que tirar con la otra. —Mirá que si porque era el coche de Pedro no íbamos a tira. y después —Yo los cubro con un 32 cuando vuelvan —dijo el Mera. —Vamos. Nos volvimos al auto caminando con los fierros en la mano.

pasándose jabón para no quedar escrachado ante su padre o ante Sabina. Desembarcamos en la siempre apacible estancia de la casa de Sabina. —No lo vamos a poder ver porque la señora tuvo un ataque de nervios.había tenido al borde de la muerte. que se sentía débil. Casi en la puerta misma. Comprendí la sucesión de historias. Yo ni siquiera recuerdo qué hacía cuando se sintieron varios tiros demasiado cerca. el maestro del Frente. el hermanito le robó a una vecinita la bicicleta. que desconfiara de los que me decían haber sido íntimos del ídolo. El Pato se tomaba un vaso de cerveza helada. Pato accedió a intentar por enésima vez convencer a Mauro. a la vuelta del corazón de la villa 35. Siempre que estuve con Chaías “de bolsita”. se esmeraba en parecer “careta”. Pero siempre se había escabullido prometiendo un encuentro en el futuro. no estaba hecho sólo de talento sino también de una especie de instinto suicida que le permitía caminar como sobre una alfombra mullida en el territorio minado de cualquier sitio con suficiente densidad. a unos metros. era delgada. en el momento en que ya no fuera tan doloroso recordar. Lo conocía como un valiente. me que le provocaba una profunda tristeza hablar sobre Víctor. El otro mató a un rati de un tiro en la nuca. pero con pésima puntería. la tenía adherida al bolsillo. Paramos frente a su casa. A través de Sabina había intentado ya varias veces que accediera a ser entrevistado para contar sobre su propia historia y la de su preferido. Él intentó vengarse. Estaba ocupado. La nena de la casa gateaba con sus juguetes. Antes de volver a la casa. su mujer. Chaías contó su propio incidente con Brian y los Sapitos. Era la cuarta hija de un matrimonio obrero con ocho hijos. Alfredo Srur entró como empujado por un tifón desde la vereda. Al más grande lo mató mal la policía. atendiendo a Nadia.El sábado del descontrol de Brian volvimos del cementerio en un remise. Solía oler a pegamento aunque era sumamente cuidadoso con eso: vivía lavándose los dientes. Parece que le puso el caño en la cabeza. Mauro estaba casado con Nadia. —El Brian es el único varón que queda de los tres que eran. Le habían puesto una pistola en la cabeza a su hermana. —Si no hubiera sido por los pibes de la cuadra que la rescataron a los tiros capaz que la mataban — exageró. Cuando llegamos a su casa no pudimos verlo. La explicación de Pato aclaró porqué apenas estacionó el auto vimos cómo se largó a llorar frente a un hombre que batía las manos y remedaba con la mano el caño de un arma. se quejaba. Quizás porque había sido deportado de California a los . Los chicos le pidieron al chofer que pusiera Leo Matioffi. la hermana de Brian. tras la cortina azul que nos separaba apenas de la calle. Nadia tenía veinticuatro años. Pato me explicó así la situación. En el camino Pato habló del robo a Sabina y de los otros bardos de Brian esa semana. Recién le vino a reclamar el padre de la nena. de HIV y la cirugía lo había sorprendido con una crisis de defensas. Ese día tenía puesto un jean y una musculosa blanca. de donde le asomaba como una lengua de plástico de una hediondez penetrante. era portador. —A ese pibito le queda poca vida —dijo el Pato. Una sola vez lo había visto en la casa de Sabina: pero sólo había accedido para decir-. La veíamos con cierto pudor. Este es el que queda — contó Pato cuando nos íbamos a su casa. Gatilló dos veces desde la esquina hacia la media cuadra apuntando al Sapo. el cumbiero romántico cuyas canciones se saben de memoria. Cuando lo conocí se recuperaba aún de una operación de peritonitis que lo . el más grande de la banda. Supimos luego que se desesperaba por Brian. Brian era el más chico de todos. “Ahora todos ios giles robaron con él. a la manera en que un profesional diagnostica una enfermedad terminal con plazo estipulado para la muerte. Pero tampoco andaba demasiado lúcido por esos días: no podía deshacerse de la bolsita de pegamento. a tres cuadras. cuando partíamos a la casa del Frente. estuvieron con él. eran los mejores amigos de él”. Ahora la señora está que no para de llorar. para que me diera una entrevista.

ni siquiera atiné a hacerlo. Yo miraba desde la retaguardia absoluta de la lucha. abrió la puerta derecha de atrás. amariconadarnente escondido. Los hombres se pasaban de mano en mano. Aunque bien cierto es que no se podía. dedo y se agarraba la entrepierna convidándoles desde lejos. en una posición poco elegante. y los hombres metieron al herido como Francisco. detrás de los ancianos. a sus hermanos. convencido de que había demostrado ser un pusilánime. Era un niño de seis años. no merece la pena ese pendejo hijo de puta. con vergüenza. un hilo de voz. Me di vuelta para ver quién era. —¡Rodolfo! ¡Cuidado Rodolfo! —No lo mates. Desde el medio de la calle el chico saltaba como poseído. puñados de balas. —Te dieron por atrás. Una mujer se subió a un auto. no dejaba de estar interesado en lo que ocurría. pidiendo que lo mataran. tres de ellos con escopetas recortadas. que caía sobre el calle hacia la guardia del hospital de San Fernando. La convencí de que era mejor que se lo llevaran. medio agachado. perplejo como yo. Había quedado. que me decía algo así como “temblor”. pero tampoco temblaba. con un revólver en cada mano. cada vez más. no es nada—dijo. Uno corrió hacia Brian. Hubo más tiros. Le sangraba la mejilla. Con un 32 y un 38. mirando hacia la esquina. como si recomendaran un gancho. era cierto. estaban cuerpo a cuerpo. Suponía. Observaba no sin morbo la situación. Brian. tras él los Otros. . No estaba tranquilo. sentí de pronto desde atrás una débil voz. por lo menos. Brian daba vueltas el revólver 32 En tan poco tiempo como ningún equipo profesional de rescate. muchos más tiros. retrocedió cubriéndolo con armas más fuertes y cargadas. La esposa de Guillermo se metió a su lado. por la profusión de proyectiles —los tiros que cuando salen de varios calibres diferentes impresionan más— que nuestra distancia a uno de ellos era mínima. Uno se le tiró al cuerpo y pareció que Brian trastabillaba. cemento. como si estuvieran ante una pelea de box. De fondo las mujeres gritaban a sus maridos.disparaba con dos revólveres. No logré contar cuántos eran. mirando por la rendija. expertos —Putos! ¡Putos! camilleros de ambulancia. tan estúpidos los dos al lado de la extraña pericia con que aparentemente se tomaban la situación todos ellos. Yo apenas si miraba. Javier y Simón. Salieron escarbando en el ripio Brian se reía. Agachado. pero sujeto a la vida. Enseguida termina. Hablé con Sabina. —Estoy temblando —me dijo. Yo estaba en la última retaguardia. El tiroteo no cesaba. al fin y al cabo. las mujeres y los niños. Los vecinos. Había estado en algunas tomas de rehenes tirado atrás de un patrullero y a media cuadra de la infantería. nunca hubiera salido corriendo. miraba de costado a mi compañero. caminaba en círculos. al límite del acercamiento. Rodo —bromeé. Algunos con armas cortas. antes de dejarlo morir así. a sus hijos. los hombres cargaron el cuerpo de en un Guillermo Rivas con la cabeza ensangrentada. Las mujeres gritaban. un crack a la mandíbula o una rendición para salvar el pellejo. Brian siguió saltando. todos hijos de Matilde. refugiado tras las cortinas y las persianas. lo puso en marcha. como si fueran caramelos. —Yo lo mato! ¡Yo lo mato! —anunciaban los vecinos. ¡Rodolfo! ¡Guarda! ¡Basta! Y así. Gritaba: — Giles! ¡ Antichorros! ¡Los odio! Los hombres avanzaron. A nadie se le ocurría llamar a la policía. pero se detuvieron calculando los pasos finales casi en el aire. amenazando y golpeándose el pecho una hora más. Fueron dos segundos. manchada de sangre en una nalga. o “tiemblo”. Pero no sería ese día el de su muerte. Se había dado él mismo haciendo girar el 22. Me miré las manos para confirmar si era tan extremo mi julepe como para que me lo estuvieran indicando así. y los rastreros de la San haciendo chirriar las ruedas. Las escaramuzas allá afuera recién comenzaban. Los hombres avanzaron con una corrida corta. El hermanito menor de Manuel. Los Sapitos vigilaban a sus espaldas. Tenía la bermuda Hasta que desde atrás respondieron por él sus compañeros de bandita. Rodolfo. —No es nada. hermano del caído. sobre los techos. —No pasa nada —dije—. que lo golpearan en la comisaría. —Guilleeeeee! ¡El Guilleeee! directo a Fue por el grito de una mujer que supimos que había un herido. Sólo le produjo un roce. —Temblor —sentí otra vez en el oído. se golpeaba el pecho con las manos. de la Le calcularon la locura.

porque vine para sufrir. Yo creo mucho en la reencarnación. crecía. el mandato que lleva adherido como un tatuaje sobre la piel arrugada. Yo soy vieja y capaz que voy a vivir muchos años más. un ladrón de esa misma edad. Su bigote de salvar a los propios de una guerra nueva. Se bajó el pantalón para mostrarme el perfecto agujero Se había ampliado el campo de acción de los favores del Frente. la obligan a recibir los pedidos de la villa para torcer el destino. le habían dado un tiro con un 38. la bala continuaba adentro. a unA milímetro del cerebro. bicicletas poco ya nomás caras de deportivos burgueses porteños. tenido que salvar. Pero él está mal. Ni sus hijos la convencieron de que ios delatara. su hermana. Él. Luego. Varias semanas después me habló de la paradójica diferencia entre Daniel. Todos venimos al mundo con una misión. pero en un detenido paísuna quemano. Lo estuvo conectado a la máquina que lo hacíaEl respirar. con casi todo el organismo intacto. según la inmediata interpretación del barrio. pero del otro no porque es donde está lesionado. De pronto. una respeto” en el barrio. ya no era aquél de tenés culo. Estela. entre otros aquella tarde. un ladrón como el exclamaciones de le Había pelusa gris. Pero no hubo quien se acercara para decir dónde estaban escondidos Brian y los Sapitos. no tenía el casco de vendas tenido que tenía allí. En el caso de Daniel. sin códigos. será cuando Dios le ponga su tiempo. cuando me contó su vida en la cocina de su casa. Media más tarde Guillermo. El caos se calmó hacia las diez de la noche. ahora. que comenzó robando había dibujado. salvo ese hundimiento en la cabeza que nombraba con su crudeza de lesión mortal el momento en que el golpe contra una viga había desencajado la mirada de su hermano Javier y la de todos los cartoneros de ese vagón hacinado. ¿ Morirá? —No es el momento adecuado. fueron lentamente siendo asumidos por la familia. Va a vivir hasta que el corazón pierda fuerza”. desprovista del espíritu de la Africana que la hacía hablar en portugués. Esa situación de muerte en vida. Hay chicos que se van jóvenes porque vienen con ese tiempo. donde ahora vive un grupo de mujeres que protegen a los Sapitos. al Brian. tiro le había cruzado la cara hacia el ojo derecho. En el mundo de Marga todo tiene una explicación religiosa. Siempre invocado para defender a los que le pequeños ladrones de hora la policía. la Mai. unun día. en una ceremonia ante Ogún: aquella noche de las curas con refriegues y colonia. Matilde se había robado la gallina amarilla pedida para “el trabajo” y luego la Mai le había ofrecido esa sangre tibia a Ogún. en otra visita. —Marga.Los patrulleros rodearon la villa. fue el dictamen de Marga. Daniel había quedado postrado en una sala de cuidados intensivos. movía la grandezas. cuando me quebró tantas velas haciéndolas rodar por mi espalda. en la mejilla izquierda. Volvimos el martes al mediodía. A intentar las estrategias paganas con las que solicita. Marga había dado el combate prestando su cuerpo para interceder poseída por el espíritu de la Africana. tenés un continente”. Al final los encontraron. Rodolfo estaba otra vez en la puerta. El estrecho cuerpo de Daniel se fue acomodando a esaTenía cama de marca terapiacomo intensiva. semanas después del accidente. ese Capítulo VII vacío abismal de quien según todos los diagnósticos ya nunca saldría del coma. llorar. por la infinita suerte que había la bala. a los . Pero hay chicos que vienen tan puros que llega cierta edad. una la de su hermano. blancas que le protegía la herida enorme en la cabeza tras el golpecon en el tren blanco. ruega y compromete a los santos de su religión. de calibre 32. a las veces el Frente Vital en vida.. Tenía la nalga herida. izquierda. había chica.solía En el hospital ver no le dijeron que fue un milagro. y a Matilde esos mínimos signos de vida le alimentaban el sueño de la que fue asombro. usted hizo una ceremonia. le dijeron: “Vos no recuperación. alentarla que si tocaba la derecha. «El cerebro de un lado le obedece. En su rostro buscaban la mirada que ya nunca más. considerados rastreros e inmundos por el resto del barrio porque «empastillados no diferencian a su madre de una comadreja” y porque roban sin distinción de clase. sin el orden que había cuando el Frente estaba allí y daba de los que más tienen a los que tienen menos. La paradoja es que su oficio. ésa que intentaba evitar sus malos modales según los médicos que lo atendieron y se reunieron a contemplar las radiografías haciendoal “imponer niño. reír. que dijera que estaban guardados en el mismo rancho donde fue asesinado Víctor Manuel “El Frente” Vital.. no soy ninguna vigilanta! ¡Dios es grande y que sea él el que lo castigue! —gritaba la madre de Guillermo. ahorasalió manejaba las balas de los propios. Todos tenemos un tiempo. tupida.

muerto por balas. Gracias a eso capaz que los otros tres están todavía vivos. No tenía malas amistades. Le decían el Zurdito. el que nunca robó. esta Mai que tan esquiva había sido. Manuel y Simón. o Roberto Sánchez. hizo un mohín con el pelo largo muy cuidado. hasta la casa con ese patio generoso y parra frente al campito y la villa. al que asesinaron. el que pagó por su hermano pecador. muerto por la policía. le dijo ella al comisario en la única discusión por la muerte de su chico. en estas pocas . Siento que Dios me castiga a mí por lo que los otros fueron. Ella recuerda a su hijo asesinado como si hablara de un niño. Aunque tampoco le daba tanta libertad. venía temprano del baile. “Dios por ahí me castigó por haberle dado más alas al otro”. preso todavía en Olmos por el robo de una 4x4. como Matilde. todos lo cargaban. dice Marga que Cachito le pidió siempre. Miguelito. A su Miguelito. uno de los más respetados vecinos. Es como que de alguna manera no puede ser que ellos se hayan salvado de todas y a ninguno le pasara nada. pero está segura de que lo mataron “malamente”. “Quiero mostrarte una lista que tengo ahí —dijo—. no lo dejés an— dar tanto en la calle”.catorce años cartonero desde los siete. Acá. Mi nene estaba siempre conmigo. Cachito. como Sandro. La tribu de Cachito fue la misma tribu que la de Mauro. arrastrándolo a él. el negrito Camerún. que tan en las sombras había permanecido a pesar de su centralidad en la historia del delito en el barrio. qué nos había acercado por el lugar. el mismo heredero de una larga tradición delincuencial en la fa milia. un pibe de apellido Sejas. Esa visión maniquea. y la policía 1 mató mal. siempre uno tiene que pagar. y de paso a todos sus amigos. por eso era muy conocido y todo el mundo lo quería. se acercó a nosotros lleno de intriga. Esa mañana un personaje entrañable para el barrio entero. ladrones con tantas fugas de institutos que ninguno de los tres sabía cuántas habían sido. solíadecirle a su madre Cachito jaqueado por la culpa. casi al final de mi incursión. al conversar con ella sobre ese grupo de pibes muertos que compartieron todos los carnavales de sus vidas alcancé a relacionar la historia de Miguelito. no quería que el más chico de la familia viviera sumergido en el delito. “Era chiquito. Fernando. un día de invierno del año 2001. Me citó en su casa a una hora fija de la tarde. su hijo asesinado por la policía. y sus hermanos Javier. con Marga. tendría que haber venido yo a su casa”. y nos preguntó al fotógrafo. el padrino del Frente. Frunciendo las cejas al sol. Su hermano mayor. Lo que pasa es que Cachito se le escapaba. Pero al hablar. es la misma que me confesó Matilde una tarde de septiembre en el viejo bar de la esquina del hospital de San Fernando. “Así. Pupi. le dio miedo. “Yo pienso en todo lo que anduvieron a las balas los chicos míos: justo él que era el diferente pagó el pato por los demás. en la que los buenos pagan por los malos. a mí y al chofer. y allá andaba ella buscándolo. se siente en deuda por ese fusilamiento policial que terminó en Béccar con el más bueno. “ La historia del Frente?” Roberto conocía al Frente Vital desde que era “un pendejito” al que corrían “a patadas en el culo” y hacían pagar derecho de piso los que en esa época eran dueños de la esquina. También formaron parte del grupo Marcelo. “Cómo pudieron tirotearlo si mi hijo no había estado detenido ni por falta de documentos?”.” Marga no cuenta detalles de esa muerte. el inocente. donde andaba yo andaba él. Hasta la única que vez que Miguelito hubiera podido viajar a Mar del Plata con sus compañeros del colegio su madre no lo dejó.” Murga y umbanda aparecen una y otra vez a lo largo de la tarde. como la mayoría de los ladrones. cree Marga. La policía le dijo que lo tirotearon por “malviviente” cuando él y otro chico escapaban en un auto. “Todos de la misma edad y todos de la murga Los Cometas de San Fernando. jugaba muy bien a la pelota. que murió de Sida. con las que me habían sido entregadas apenas llegué al territorio del Frente. aunque lo mataron a los dieciocho. le decían «el mamero”. el hijo mayor de Marga.” Marga también tiene un hijo muerto. Y pagó un inocente. Siempre los inocentes pagan por los pecadores. “Mami.

Le gustaba vestirse bien. y por supuesto en San Fernando. tenía el cabello lacio. Se repite con cada muerto: Camerún. allí donde jugaban cuando eran niños. y el hijo de ese vigilante mataba a todos los chicos. inválidos otros están privados de su libertad. ellos paraba mi casa. Compraban andaba con una La sonrisa en los Sabía en respetar y aporque su vez tengo era muy por sus cervezas y gaseosas. Las calles son las siguientes: French y General Pinto. que fueron unos nueve o diez me camino equivocado. y bebían compañeros de tranquilamente. las décadas del ochenta y del noventa. En esto el barrio y hasta barrio.” los patrulleros en su casa. Los que no murieron ahí. Un día Camerún roba un auto en un barrio que se llama Infico.” . quiero decir que no todos andaban por mal camino. Camerún se da cuenta y se manda a toda velocidad. Una vez le dieron un tiro en la espalda. Chinito. Sí. ya Fernando en la cual me incluyo porque fueron muy buenos compañeros más allá de que hayan sea la elegido un policía o en peleas callejeras y todos los que hablaron conmigo. Con algunos fue su perdición. entre ahora hay. Miki. la mayoría formaban parte de la delincuencia juvenil de nuestros días y cuando me refiero a la mayoría. y los hay fechas En. “Esto es un pequeño homenaje que me gustaría rendirle a todos mis amigos que fallecieron bajo las balas de las metrallas de la policía. parece el lejano oeste. aquí en mi que tenían encima daba la fuerza para mantenerse en pie. destruyendo a una robando pavadas y luego cosaslos de barrios más valor. Poti. este y caso una tumbas buchona esperando una flor. Berutti y Quimo Costa. Hay o los buchones como ellos llaman. cosa él también hacía hasta que anduvo en malas de estos compañías y eso chicos que cayeron las balas policiales se encontraban o drogados. la miseria que existeen marginales sobre todo algo está parar. exactas veinticinco esos malditos informantes de la policía. afecto. pero pasóhabía.«Se Creo que enFernando todo estoVargas. llegaban a siempre los veinte años. con camperas de cuero y pantalones y zapatillas nuevas. pero sí en los alrededores. ambas haciendo insoportable a medida que seuna avanza.suficiente yo lo sé. Cuando fue más grande salía a ser enbajo Tigre. Samuel. caballo. De todas esas una de las más me con conmovió fue armas de fuego. Las dos chicas que nombro en esta trágica historia no andaban En ese texto largo y ordenado la sucesión de chicos caídos cierra el estómago. Don Torcuato.de Todos los días cómo paraban perdieron la vida. Muchos a juntar cartones. llamaba Empezó como todos los chicos las que toman el mal falta de camino. Durante el velatorio los familiares abrieron el cajón que estaba cerrado y vimos que le habían volado la mitad de la cara de un itacazo. la la de Camerún. San Eso fue lo que lo mantuvo con vida. que es donde yo vivo y las otras calles son Las Tropas. le decían Fredy. nombres y apellidos. mayoría de labios. que sentían un fuerte golpe al recibir un impacto de bala y que podían seguir corriendo o rengos. De mis robar veinticinco los efectos de la droga. ¡Dios mío. nubia la mirada. ahí murió el Manco. También hay muchos que cayeron heridos de bala de los cuales algunos contaban quedaron lo mismo. lo salvó que estaba drogado y amigos que perdieron la vida trágicamente catorce eran integrantes de la comparsa Los Cometas de empastillado. Era más queeran morocho. Nueve de ellos murieron en las calles de mi barrio o sea las mismas calles en que ellos vivían o caminaban todos los días. Cuervo. Fredy desapareció del barrio.” La prosa de Roberto es implacable. Todo el barrio sabía que ella trabajaba con a latratar cana. «La historia de Pupi es la historia de la barra de mi hijo. Virreyes. A muchos de los chicos del barrio los hirieron en ese estado. Papilo. se sentaban en un banco de cemento que está en la vereda. ahí estaban los jefés de calle y la manga de policías corruptos y asesinos. tuvo mucho que ver la desocupación. Sarratea. El registro de Roberto comienza con una introducción y resumen.casi a otros loslos vi crecer. Pero es alcanzado y acribillado a balazos en el acceso norte en Tigre. De todos los chicos que voy a nombrar. Taty.un homenaje. la Gorda María Marta. otros murieron por accidentesy otros en peleas callejeras. Creo que Algunos eso se de los que voy a nombrar más adelante no murieron en el barrio. el hijo de la Mai que no andaba en le robo. Maikel. ojos Algunos achinados. Cualquier cantidad de chicos mató ése. el más grande. Laly. Aquí están los nombres y sobrénombres de los cuales voy detallar mandó al frente al negro Camerún. se va en nada raro pero el destino quiso que perdiera la vida pormuertes accidente y otra se que suicidara. Debajo cosas menores pasó a robar coches y loalcoholizados más cómico era que se paseaba por elde ellos barrio con crecimos juntos. como debía a que cuando era un niño andaba semi desnudo y descalzo. malas compañías. cuando y probó la droga ya que no pudo Su familia se gran parte dedicaba de nuestra sociedad que es la que te que destruye tanto mentalmente como físicamente. Fredy. el que está preso. que otros después de purgar variosy caminando segúnydonde les pegaran. Y decían que eso Mientras los salvaba de caer desmayados: el alcohol años de la droga condena están otrales vez en la calle. Ahí en la esquina de Pupi estaba el boliche. Miguel «el Alto” y Miguelito. Algunos de ellos eligieron suicidarse. por ahí andan. que es de departamentos y un auto de civil con dos policías lo sigue. con carro. a droga. Había un vigilante en French e Ituzaingó. General Pacheco. demasiado jóvenes para morir! no un auto distinto todos días. armas. un respetado pequeño kiosco.

para comprometerse con la religión. Jorge y Cachito. o su versión umbanda. el día de San Jorge. Cuando uno llega a ser . Ella es quien ha hecho las ofrendas al Pai Ogún para que las balas no toquen a sus chicos. en la calle Edison. Su compadre. un cantor de tangos farrero y mujeriego. para ser justos con todos. El Pai quería apadrinar al chico. Al niño lo bautizaron “por la religión” a las seis de la tarde del 23 de abril. que ella es la depositaria de los más secretos pecados. El santuario para sus deidades cabodas y africanas ocupa la mitad de su casa. ella comenzó a visitar al Pai Atilio. Casi no hay día en que no reciba algún pedido. No fue con Atilio que se bautizó. en junio. Los presentó el padrino de Emilia. Es que ésa es la edad que tendría Miguelito y ése es el tiempo que lleva «en la religión”. que es su manera de decir que es umbanda. conviniéndose en su mano derecha. para incorporar espíritus. Consiguió empleo en un restaurante de Tigre. tenía una parrilla en Martínez. Esto es una cadena. Aunque no me bautizaba todavía ya adoraba a los Pai. Ella trabajaba en el restaurante. En abril bautizaron por la religión a Miguelito.” Tenía otra mujer: una rubia que le duró años. cada vez la dejaba más sola. No lo soportó. de su capacidad para atreverse a ser Mai. Él falleció hace cuatro años de un Sida fulminante. el más grande. cuando la criatura tenía cinco meses.” Tía Rina era umbanda desde pequeño. fugado de una casa en la que no le permitían soltar la pluma de su desplante sexual. haciéndose necesario. Su ex marido tanguero apareció como número central del espectáculo. “Siguió mi vida trabajando. Le fue hablando a Marga mientras limpiaban. “El Pai lo cruzó con sangre”. así como Chafas le pidió que le curara el gualicho que le estaba haciendo salir escamas en el cuero cabelludo y en esa ceremonia iba su amor y odio con María —la eterna enamorada del Frente— prohibiéndole ver a sus hijos. Se quedó sola y sin trabajo. cuando su hijo. bautizo. Pero se detiene siempre en su hijo muerto. se acuerda Marga. él le cuidaba a Emilia. para poner el cuerpo en trance. dice. pero acompañado siempre por “la otra”. Fue con una Mal. Pero al tiempo el compadre agrandó el boliche y comenzó a atraer más público con noches de canto y baile. de resentimiento. listos para comer en la mesa familiar e irse a la cama. Entró como cocinera. así en cada pase mágico que intenta se va una historia de amor. en Martínez. “La conocí porque tenía un chico amigo. Ogún. Atilio era un tipo simpático. mientras juntos lavaban la ropa. Y a ella los carnavales siempre la ilusionaron. “Mis hijos lo adoraban: con ellos era como una gallina. Entonces se sintió independiente.” Miguelito tenía siete cuando Marga se convenció: quería “ingresar” en la religión. según figura en su documento. un mariconcito que se crió en mi casa. “La religión” lo ocupó todo a medida que el tiempo transcurrió. de frustración o de muerte. tengo hijos de religión. Ahora es fallecido él también. Cuando Marga regresaba Tía Rina había limpiado. De pronto. El marido de Marga. Atilio era de la murga Los Fifí de Victoria. se enfermó de una virósica. el tanguero la dejó. había cocinado —nadie superó su arroz con leche y su budín de pan— y ya tenía a los tres niños bañados. limpiaba el templo. el mismo que la llevó con Atilio. Todos le decían la ‘Tía Rina’. «Yo ahora tengo templo y mis cosas. cada tarde de jueves en un descampado que da a la Panamericana. entiendo que ella es la memoria de la villa. con quien se conocían de los carnavales. me dijo Marga. La religión comenzó a ser lo más importante después del trabajo cotidiano. iba a las ceremonias. Hay un lugar en el que la Mai cree que su vida se quiebra en dos hace unos treinta y tantos años.La Mai de San Francisco cuenta los caídos del barrio. y si fuera por terminar cada una de sus historias no alcanzarían las tardes. en realidad se llamaba Daniel. Poco tiempo antes de que naciera Miguelito empezaron una amistad.” Tía Rina. En realidad. y seguía frecuentando al Pai Atilio. “Andaba en los boliches y me trataba mal. escuchándola. Las madres van teniendo hijos. se fue quedando en la casa de esta mujer sola.

su propia esposa. El 23 de abril su cabeza vida con un El mago contó el milagro a los la historia llegó a sus oídos. lo ataron de pies y manos. alimentos a los pobres y perseguidos. Jacopo de Varazze —a quien en castellano se da el curioso nombre de Santiago de Vorágine— fue un dominico genovés que. Cómo será la omnipresencia de la policía que aparece hasta en la propia religión. ‘esta es mi zona’. ios de Nazaret el resistió. el 23 de abril del año 305. Diocleciano lo hizo arrastrar al templo San de Apolo. cuyo gobierno se conoció como “la era de los flagelaron hasta hacerle soy perder ios sentidos. Si no es matando. lo milagroso: “¡Yo también cristiana!”. que no soldados. losu pusieron una rueda seducida llena de por el cautivo cuchillos. La emperatriz una persecución a los Cristianos. Los habitantes de Silebe se trazaron una estrategia poco inteligente: entregar dos ovejas cada día para saciar la voracidad del animal. pero al mismo tiempo de alguna manera también es la policía. años más tarde. e impresionado por su altivez le rogó infernal. en la provincia de Libia. efecto. San Jorge luce tatuado en la espalda de Manuel como uno de esos viejos pósters de San Jorge es un mito de la Roma antigua. “El Pai Ogún es nuestro guerrero. Pronto los rebaños fueron diezmados. en la segunda mitad del siglo xiii. ellos se iban a robar a otro lado y no pasaba nada. saltó de su trono y gritó ante esposo en y la multitud viva. el Emperador conoció al joven Jorge. rodó ante la Diocleciano turba romana. Se cree que la lucha contra el dragón de siete cabezas es La la que filosa lanza que el caballero lleva en la mano para atravesar al dragón de siete cabezas rugiendo a los emprendió contra el imperio fundado sobre las siete colinas. Ante ios avances del monoteísmo que había profesado Jesús Durante días Harto. toda corte. Para Jorge guardó la saña delas Pero la crónica coincide en sus diferentes versiones: milagrosamente se le curaban sus heridas. Como último acto de esa afirmación hizo que rodaran las estatuas lo profanas del palacio. emperador romano Diocleciano. La hambruna inminente llevó al rey a decidir que el sucedáneo para el dragón debía ser un manjar superior. Diocleciano entregó a los verdugos: lo tiraron Alejandra. Y sus reminiscencias medievales atraviesan la piel de casi tantos chicos como he conocido. San Jorge surge como estandarte de sur a norte en todo el conurbano. lo golpearon. que destruyendo el mal anunciado de serpientes feroces o monstruos alados. mártires”. tenía una Cuando sola herida. Su padre era un jefe de alto rango en el pies de Ejército. entregando ropa y terminar con las torturas. una frágil y . es omitiendo intervenir donde los asuntos se definen con la ley del más fuerte. Ya me lo habían contado los chicos. fanáticos devotos. Jorge Ante se negó a la participar en sacerdotes y el pueblo. La otra historia que funda la santidad de Jorge es del orden medieval de las hadas y ios lagos encantados. hasta la muerte. Jorge volvió a negarse a adorar a ios dioses romanos.cumplía —festeja Marga—. verdugos: la muerte parecía huir de él. Si la policía decía. Luego envió a varios emisarios parasiempre que Jorge se retractara necesitados: de mientras vivió dilapidó su Fue fortuna en asistir piadosamente a los enfermos. Así llegó a la ciudad de Silebe. Diocleciano. desnudo en unbella pozo de mujer que cal escondía su verdadera creencia. Terminó pidiéndole que resucitara a un después de una legua de galope el suplicio terminó y final se suponía que Jorge ya no respiraba. Según su versión. lo arrastraron. A él se le pide para que proteja. La suerte quiso que pronto fuera el turno de la única hija del rey.” La policía y su sombra azul termina por aparecer hasta en la más inocente de las historias de la villa. o Pai Ogún según el sincretismo umbanda. Nació en el año 280 de la Era Cristiana y murió casi pésima veinticinco impresión. su caballo blanco.” Descubro que la ceremonia en la tumba del Frente es una variante privada de la ofrenda que cada tantos meses los ladrones hacen a San Jorge para no “perder”. Pero no imaginó que Jorge se convertiría en un disidente: su madre lo había formado secretamente en el cristianismo. caer presos o morir bajo la metralla. Jorge lo los devolvió a soldados se la acercaron alrezo. Cuando Esos supuestos milagros horadaron la fe pagana del hechicero. incrédulos. pero me lo confirmó también la Mai: el santo más adorado por los ladrones es San Jorge. Se al supone que entonces comenzaron sus milagros. cuando un dragón sumergido en las aguas de un lago aterrorizaba la región. hizo judeocristiana azotar a Alejandra. cuerpo y vieron. se dibuja en ios cuerpos de los pibes chorros asesinando todo tipo de alimaña Por su cercanía al poder. Incluso un mago del emperador le dio un licor envenenado que no le hizo apedrearon su rostro ensangrentado y lo ataron a un caballo al que obligaron a correr desbocado. una joven virgen sorteada de entre las doncellas del pueblo. dedicados a los a cambio ordenó decapitar hechicero. ordenó la represión. inútil. recopiló en latín casi doscientas vidas de santos. hombre que llevaba pocos días muerto como prueba de su creencia prohibida. ingresara a sus filas de guerreros. Jorge era un oficial romano que recorría el mundo como caballero andante.

El maíz por más se que la gente separa. Y esa punta de pistola. que tenía como noventa años. Claro que al entregar los regalos a Ogún siempre es mejor. unión. —Cuánto hace que la visita la Africana? —Como veinte años. son Por hijos eso. los hombres. galopó en su corcel blanco hacia el dragón sobre las aguas y le atravesó el corazón. Cuando me lo contó pensamos que iba a morir mi papá. San Jorge. limpieza de casa. de su familia y de su hijo ladrón. Con los Seyú trabajo. Nunca imaginamos que sería Miguelito. no lo sé. que ellos el personaje no eran quienes que encarna para contar en el o cuerpo decir lo deque Marga no se haciéndola les permite.” Quizás por su condición de militar romano. y los Cosme se pegan. al horno y a punto. El espíritu te domina el cuerpo.callada princesa. ni muy cocinadas ni prometí curar enfermos y chicos. Marga se concentra en las explicaciones sobre las formas de sus ritos. San Jorge para sus fieles es la policía. el Pai Ogún. La bandeja Y después se hace están con papel los Seyú. A mí se me murió un nietito hace más de veinte pochoclo. Por ejemplo. variosque los son espíritus los santos. que tuvieran cuidado conmigo y mi corazón. Ante la presión del pueblo. Estaba a punto de ser entregada al monstruo cuando el guerrero “hermoso como un ángel” apareció para rescatarla. hablar que en están portugués. Yo incorporo el Pai Yangó. en siete. . En el mito de San Jorge y sus metáforas La Mai tiene su propio San Jorge. esmamadera. y la Africana por intermedio de mi mente y mis ojos ve todo lo que estás haciendo y hablando. Ogún es el mismo al que la gente hermanos llama San ladrones. A él le ofrenda lo necesario para conseguir que un pibe chorro pagó sea los pecados de ella. debió sacrificar. años. no puede Son espíritus estar roto. bien adobadas. Moribunda la bestia. se lee la misma explicación que Marga y Matilde dan Para para los umbanda los Ogún son siete diferentes deidades. la Africana la Son que los se que ocüpa se arrastran. Simón y Javier. blanca. Después se prepara la pipoca. para que no se queme. vos estás hablando con otra persona. hace ocho que incorporo entidades. Por ejemplo. dice. Ella no puede dominar la mente. La adoración a San Jorge es un intento de que el destino no se Es el guerrero de nosotros. La princesa marchó sumisa y llorosa hacia el lago. asesinado por la quien es policía. y es la policía. cada una con un origen distinto: el Ogún de comprender el destino trágico de sus hijos menores. que sean productos del robo. lo que ella no quiere. La Mai Oyún no habla. Manuel. vos ves y escuchás todo lo que pasa. pero siempre la muy línea Se acomodan en forma de herradura. la lengua. o su propio Pai Ogún. tres con esvcompran todo para la bandeja que preparo al Pai Ogún. también blanco vanycomandados rojo. desde que fue bautizada en la religión pagana. Matilde cree que Daniel sufrió el accidente que lo protegido. Oaxalá. juegan.la. papel el nombre porque del ella atrae que chico mucho hace ‘el apago’. cobre con vidas la elección del delito de los jóvenes caballeros sin montura. — Cómo es incorporar entidades? —La llamás a la entidad y de repente te sentís en un vacío y el cuerpo ya no está. que salen a combatir y porque robar a es el patrono de la caballería del ejército argentino. “hija” Marga es un antigúo indio. bajo Oaxalá. robados. de armar no ese caminan. toman Mai. el Santo. especial debilidad Todos los por Pai. se selecciona diga que porque son diablos. que Los Cosme son incorpora lalos bebés. el color por del el Pai Pai Ogún. Yo hice una promesa. Se ponen tres naranjas y tres manzanas cada una cortada duras. quizás Jorge. emite un sonido de llanto. El día que lo mataron renegué de mis Pai: ¿por qué no dijo lo que iba a pasarle a mi nene? Cuando la Africana volvió les dijo a mis hijos La Africana. bajos. por lo menos para la Africana. cuando falleció mi hijo.prepara Africana Acá también la bandeja vienen y muchas así se le mujeres paga a Ogún. Yo no hago lo malo. Se ponen y siete tiras de asado sin ser cortadas. Marga considera que Miguelito. que es como ustedes le dicen al bueno. de salvación a través del sacrificio de inocentes. Hago separación de parejas. crepé que verde. el caballero la enlazó y junto a la princesa lo arrastraron hasta el pueblo para terminar de matarlo frente a la muchedumbre. de Oaxalá. que tenemos También siempre se hace lo revolviendo. “Cuando los chicos dejó en un coma profundo porque de esa manera paga los pecados que cometieron su madre y sus roban. condición no lo rebaja ni lo mancha: es como si para obtener la impunidad al salir a robar fuera necesario negociarla con un santo que encarna la misma condición marcial del enemigo a neutralizar. pero siempre lo bueno. Pero cuando ella se va deja en mí sólo lo que ella quiere. Y siempre es la Africana a través del cuerpo de la Mai quien intercede por los ladrones ante el Pai Ogún. dechadopero de símbolos son los más parafuertes ofrecerporque los jueves se llevan a Ogún. lo malo de “La la gente. tiene que es el una Supremo. con una lanza en su mano. porque si me lleva la mente yo me muero. los incluido objetos Ogún. y se con torra ellos sobre se una hacen bandeja maldades. cinco días antes la Africana le dijo a mi hija que iban a llorar mucho. a pesar de Están que los son Oriyás. de la vida Primero y les se hago escribe baños en de un Pompayira. Lo que ella quiere que yo sepa lo sé.

En las dos ocasiones Simón terminó mal herido. comida y un colchón para dormir. en la esquina. Marga insistió: —Hacele caso a la Mai. pero igual cayó al sentir el dolor del plomo en una Pero enpierna. Pretendían hacerse de la caja con el dinero grueso. No alcanzó a salir de la pieza y Simón ya se había ido. del otro lado de la villa. no salgas. en el asalto a un supermercado. Corcho. que ha decidido que en portugués se le dice «ferramento” al “fierro” argentino. Estela se desesperó Empezaron con pastillas cuando y porquerías. A los diecisiete años. Simón se había arrastrado hasta quedar tirado sobre la vereda buscando la calle para historia evitar de susel hijos y la de los amigos que fueron convirtiéndose casi en hijos propios al resguardo de su fusilamiento. los que le sedijeron. Empezó la miseria. perdía en su para eso estaban ios adultos. hogar de el siempre temido tiro de gracia. minutos en llegar a socorrerlo: “Déjeme pasar. . les gusta desafiarlo. compromiso con Pero ios para pibesmí chorros Simón que es como rodeaban Facundo. “Matilde llegó justo en el momento. sino también que tener en la calle. no habían calculado el vigilador privado de refuerzo que había en el lugar. Se creen fuertes. cansada de combatir contra los malos muchas cualquier pasos de edad. Si estaba protegido. los siete metros de cinta verde. —Simón! —le salió de los labios como un conjuro. Al final se le ofrece una cerveza blanca con un vaso. La primera salvación fue aquella vez en que le dieron el tiro en el pecho en un pasillo de la 25. todo a nuevo. en la cabeza. esas pastillas Su madre. de su “cabeza dura”. blanca y roja y una faquita de madera. pero les habían dado mal un dato: creían que el botín estaba en el piso superior del local donde había un depósito de mercadería. cuando al llegar a la guardia del hospital el camillero le dijo: “Dios te ama”. siempre drogándose. de las críticas que se de haga. “Yo los rematarlo”. A los quince minutos Marga escuchó los tiros. drogaban. Se demoraron y la policía llegó cuando todavía mantenían a los clientes y al personal inmovilizados contra el suelo. tenía días cuenta metidos la acá MaL adentro «Simón por tiene miedo el camino a quemuy los agarrara oscuro. con lo cual queda claro para la Mai que su cuerpo ha demostrado tener un milagroso escudo de inmunidad. Son chicos que no han asumido la responsabilidad que tendrían En su casa los chicos no sólo encontraban resguardo. Ella entró a su cuarto a sacarse la pollera de las ceremonias. como de juguete. La la policía. Ya despojada del espíritu de la Africana. a su hijo si tengo preso que y luego dar la a vida. con la tranquilidad de un ama de casa que pausadamente ceba mates en la cocina. terminó aliándose a ellos.faltan entonces las hojas de lechuga bien frescas. en curar heridas menores. Simón la miró sonriente. Los unos enloquece. soy Marga repasa.” vida le depara Ese mucho peligro. A Simón lo encerraron finalmente entre dos cajas registradoras y se entregó. Lo iban a matar. ¿por qué entonces las balas lo alcanzaron? Marga vive las heridas que a pesar de los hechizos ha sufrido Simón como el resultado de su rebeldía. No hubo negociación. la la madre!”. El día del asalto al mercado Simón estaba en la casa de la Mai cuando había incorporado a la Africana. Corrió después así como los estaba más chicos hasta el chicos. No ven el peligro que están viviendo en sus vidas. Marga.” Uno de los ejemplos más usuales que utiliza Marga para comprobar la efectividad de sus hechizos es el de Simón. profunda Además en el antebrazo.” un sector de la villa: la ven como la jefa de un aguantadero que siempre se —Usted cree aprovechó deque los los pibes sienten el riesgo cuando salen a robar? —No sé silo beneficios de sienten la mala o vida. le querían tirar ladrones consentidos. Su vino hermana esta época mala de la droga y esta junta de los pibes allá abajo. los últimos Enseguida años la recibió miseria uno es de atroz. y harta de ver el maltrato policial que les esperaba cada vez que alguno chicos robaran. su nieto. La segunda fue cerca de la casa de Marga. Diez años atrás quedaba muy mal que en una familia de ladrones los más esos pibes desaforados. Corcho cayó abatido sin verles las caras a sus asesinos. que se van a alguien llevar en sacar balas enquistadas. Con mercadito. Yo pienso que de cinco años atrás a esta parte empezaron a como robar a madres de chicos ladrones. experto el mundo por delante y no puede ser. llegaron con Primero la mala eran noticia: los grandes “Lo mataron”. —Crianza. en entablillar y poner vendas. Vocé no tein que tocar el ferramento —le advirtió la Africana. balas de diferentes asaltos que penetraron en la carne casi por el mismo orificio. pierden Matilde. Simón se escapó por lo menos dos veces de la muerte anunciada. los bonaerenses arremetieron con sus pistolas entre las góndolas y cuando se dieron cuenta que había alguien arriba hicieron llover las balas tirando al aire: ametrallaron desde abajo el entrepiso de madera como si apostaran a dar en la sien del ladrón escondido. Él y su compinche. los tres y para tiros colmo que la le policía dibujancada ahora vez una esmarca más dañina. la noción tardó de apenas todo. Esa vez Simón tomó rehenes. si tienen la hizo que también matarme el para blanco salvarlo. y un cigarro.

a urdir embrujos de pasión que mantengan a un hombre o una amigo mujer asesinado y la felicidad que podría causarle la reconstrucción de su propia historia. . contra eso pelea mi hijo. se miró con embeleso en la figura tumb era de su tío. Para de colmo no cree enmi dioses paganos. Pero ahora le dice. como madre de un ladrón ya adulto. temía traductora de la nueva Africana. amigo y compinche de Cachito. Antes siempre era ‘cachivache’. que es donde está el montón. Se o ríe. La calle fue cambiando. se puede ver en mis manos. Yo lo retaba y le decía que no tenía que tenerlo como un ejemplo. Así como el Frente Vital encontró en Mauro. Y para Facundo el tío siempre fue un personaje admirado. en Batán. en Dolores. Sabía que Mauro tenía una contradicción mayúscula entre ci recuerdo doloroso del pedir por la salud de sus seguidores. de Simón y otros pibes de la misma generación. Facundo pasó medio año más en una granja de recup eración. la enseñanza de los códigos de lealtad y comportamiento ya extintos. con las armas encima y la dueña de la camioneta todavía arriba. después de los fracasos de las protecciones para los suyos. Pensaba en la subyugados por su amante. A veces puede más un amigo que la familia”. a lo que yo mismo había decidido sería la Junín donde Facundo fue confinado por un robo a mano armada que podría significarle cuatro años última más de oportunidad. dice Marga que ahora rara vez puede visitarlo en la cárcel de Tantas veces intenté que me recibiera Mauro que llegué. Cayó hace un año y pico robando una 4x4. quiso saber nada con esto. así su nieto Facundo. la de los nietos. tenés que ponerte por delante. ha sido para la última generación. y a mí me duele. Facundo también estuvo apenas un respiro en libertad. tumba. En estos años él recorrió todas las cárceles de la provincia: estuvo en Sierra Chica. nada más. se norma del oficio que indica que cuando una entrevista deja de ser una propuesta que el otro acepta o afana en sacrificar gallinas amarillas para que no se suelte de ese cuerpo empequeñecido en una rechaza. Ahora donde está él nadie se los hace de maridos. Siempre me dice ‘hablale. que cuando salga no caiga más’. Porque mi nieto es la primera vez que cae preso en una cárcel de adultos. Marga. Es mi hijo. Y su hijo Cachito. Para el Frente no había otro más respetado que Mauro. Cumplió los dieciocho en su casa. Cuando salió la calle estaba endurecida y la esquina de su grupo casi vacía: los que no habían muerto estaban presos. «Los chicos los tenían como ejemplos. Trabajé toda mi vida por mis hijos. yo nunca hubiera querido que fuera así.” aparición “Nunca en su casa me significara la violencia la Se soma cruel que puede padecer el amante que se Y así es que. se dedica siente no ahora a correspondido. porque es un ídolo malo. donde está ahora. junto a sus compañeros. dice que eso lo hacía la gente mala para tener a ios chicos al mando de ellos. hermana de un chorro de grandes y viejas bandas. que luchaba por los pibes de los patios. Después lo conquistó. Se escriben de penal a penal. el tío no está nada conforme con la vida de él. Marga. El primer tiempo el tío no quería saber nada. y los refugiados en la iglesia. Había salido recién. Tras el motín que armó en el instituto en el que estaba encerrado cuando se enteró de la muerte del Frente. Mi hijo lo dice porque lo ha vivido. pero siempre un amigo se encuentra. Seis días estuvo en libertad. el grupo de él. la que una Pasado más un año desde primer intentodetesta a través del llamado Sabina y Sotello. enoja. aun cuando el otro esté tras los muros de una cárcel de máxima vieja seguridad. no quiero que te pase nada porque sos el sostén de tu abuela’. por suerte con buena conducta. trabajando. Él estuvo en el motín de Sierra Chica y ahí estaba el grupo de los malos que mataba gente y por otro lado.faena. le escribe: ‘Vos tenés que reaccionar. la religión de de su abuela su madre. vos tenés que ver que yo hace doce años que vivo preso. fueron el referente y el norte de los que recién comenzaban en el camino del delito. La única que le faltaba conocer era Campana. pero lo digo de corazón. amigo del Frente. un refugio que por lo menos Simón todavía elige como lugar en el mundo al salir del encierro desJ pués de más de dos años sin pisar la villa.” Como si repitiera a pesar de todo el sino de su tío. sobrina de un contrabandista de la década del sesenta. lleno del pudor que provoca la insistencia rayana en el ruego o en la molesta intromisión. “Y después de tres meses ya cayó otra vez. la Mai. los que no hacen mérito para nada. Igual dice que nunca le gustó la ranchada. Y me dolía que mi nieto lo tuviera como ídolo. Salió y cayó.

en que realidad un soloa la murga tiro. creyó. si algo había quedado fuera de los relatos voluntarios seguramente no se trataba de la beatitud del Frente. Adelante. Buscaban un izcluierdo hijo cuando infectó HIV. encuentro. corte deconf peloesamuyría años ochenta. dos marcas de acá al casi costado son tiros. Mauro Una había sido el rubio lindo de la villa. A esa altura. como cada día varios a la misma en continuar la dirección de esade cicatriz desde algún el chico. mantiene —Por qué al te tenés que curar así? margen la vida que supo llevar Estas durante unos veinte años. La que vende los yo más chicos.y se transforma en una larga seducción y negociación. su mujer. cómo volver a intentarlo. una me de la escena era que que sacara mirelaciones libreta de anotaciones y allí paradoque ante la piedad de es la villa arruinadora. con desmechado. pero no era muy corto. dejaronque tantas secuelas las marcas que me en el cuerpo. Cuando regresé Mauro salía del baño que cada día tomaba a la misma hora. me atendió Nadia. algunos me saludaban: ios dealers. con Tincho. —Esperalo. después de un año y medio. Mis cuentas eran: tranquilo. o sus hijos. En el caso de Mauro yo pensaba que serían asuntos vinculados a su amigo Víctor Vital: llegué a sospechar que había algo relativo a la traición que podría socavar la leyenda que me había atado a ese territorio. Fue a fines de septiembre. con Chaías. Pero me daba cierta desconfianza que me vieran en el rancho de Mauro. A media siesta. Lo buscaba desde temprano. Sin siquiera medir el ritmo del entonces. policía Mauro dos años después. Lo . En la pieza. Desde entonces no volvió a caer preso: se comencé. Venite en un rato. El que les que recorta la escopeta. Me quedé en la vereda tratando de no parecer tan desconocido a los ojos de los que pasaban. Mauro. el adjetivo Nadia se según sentó sus a sudeducciones lado. que Los Cometas San Fernando. al final El Nadia me que ella jamás leflequillo. tengo que hacerle las curaciones —me dijo Nadia. La mujer tiene sin protegerse sabiendo porta el virus. la única asepsia también posible los arruina. Había acompañado a los chicos varias veces a buscar insumos a esos ranchos prohibidos de transas. Claro que. preguntar. o de sus novias celosas. pero volví más tarde. —Cristian. los arruina. o en el robo a concentrarse. Cuando Mauro dejó la cárcel la persiguió con paciencia: finalmente ella se enamoró. Nadia volvió a salir a mi encuentro. por ahí lo enganchás después de que se duche. el mismo tiempo perteneció —Es unade operación de peritonitis. Ella había estado en todo de acuerdo cada vez que intenté ver a su novio. bajaban la cabeza con una sonrisa o levantaban el pulgar para darme por familiar en la villa. resulta evidente que en la mezquindad de esas palabras se econden los secretos. en la época en que fue el furor de las ‘ropi’ fue cualquiera. ombligo la baja pelvis. Pero de el médico me de que el las Rohipnol quede le nuevo. No sabía qué me esperaba en su relato. ya hablarán. aunque él jura que no sabía que era portador reposaba sobre el lado deél lala cama de de dos plazas en boxers de algodón gris. Me había encontrado con la puerta cerrada. Con una fuente de desinfectante una mano y la gasa en la otra. Sólo le faltaban cuando los se conocieron. En la villa el en concepto de lo ruin. y volvió a el verbo arruinar sirven para fines. perforó. después de andar por allí con Manuel. “Yo me hígado se arma es como una como gelatina. un oso de de haberla peluche.” Él volvía de una pelea con los de Infico. A principios del señala diciembre me cortaron el acuerdo que intestino. Su visión de la historia brazos atrás deCasi la cabeza.hora. cuando me dieron el tiro en el ‘87. Tres sillas. Algunos regalos de cumpleaños acomodados como adornos. Solía llamar por teléfono. una cocina comedor con el televisor encendido pero en silencio. Nadia jamás me trató como a un extranjero. ‘86. Sepastillas suponía a que debía ir directo a la entrevista. dice el Mauro que pases. arruina. Yo le digo que es tuviste. asesinado por la par de fotos que no alcancé a ver bien. Si algún adulto inició en el consumo drogaenorme. En el medio el hígado. distinta: Mauro la llena “arruinó”. unvisto durante una visita en Olmos en la que ella fue a ver a su hermano Toti. No tardaría en descubrir que ella sería fundamental para comprender algunas de las verdades veladas a ios foráneos. Una mesada improvisada. ella arruinado. un guacho que conquistó a Nadia con mensajes de amor después pequeña mesa. Mauro salió de la cárcel el 24 de diciembre del ‘96. para Nadia. lo hasta arruinó. un barrio de monoblocks que queda a pocas cuadras de la villa. apelando lo más burdo del oficio. pusiera a Quien transmite a otro poder el virus. tras una puerta estrecha y de ángulos irregulares.a fue quien le arruinó la vida. el dijo furor entró por acáde y salió por acá. Me había dado consejos sobre cómo convencerlo. Daniel ya estaba internado y Simón comenzaba a salir del Almafuerte cada fin de semana cuando Mauro por fin me recibió en su casa. —Mauro está durmiendo. Fue uno deme los atravesó que inauguró en la me villa el consumo pastillas.

Nunca se enteró quién fue el tirador. es como vivir en una película en la que los tiros no se mismos en que la corporación mafiosa de la Bonaerense se fortaleció hasta ocupar el universo del escuchan. pidió que lo llevaran a enfermería. con la fuerza de sus bíceps trabajados en una barra del promedio pabellón fue de edad de los más de tres mil ochocientos internos es de veinte años. las nuevas chicas del barrio. incluido su viejo amigo Cachito. Esa amistad se selló dé la única manera en que lo hacen las lealtades nacidas sin el uso de la faca carcelaria al interior de un penal: cuando el otro entrega una prueba de humanidad que supera las circunstancias de sujeción permanente por las que se atraviesa. aunque se maten hablando de la inseguridad. Y todo eso no lo ves allá. lo todo que llevó los pibes de su edad. Recién en el piso supo que se la habían dado. hoy reinan los más atrevidos entre los jóvenes: el se ocupó de las curaciones. todo lo que hace que ya sea muy pero muy difícil robar como hacíamos antes. Tu familia tiene que ir y venir la gente más del Mauro hablaba desde la cama. Aparte estás con canas que no tienen armas. que robar para dejar de robar —reconsidera Mauro hoy—. durante los años ochenta y la mitad de la que década del noventa. borracho y con el equilibrio roto por el pajarito —esa bebida carcelaria se prepara haciendo fermentar tinta En ese entonces. Por eso. Uno de esos compañeros se convirtió en su mejor amigo durante el interminable confinamiento en la cárcel más hacinada de la provincia después del infierno de Sierra Chica. en la cárcel Olmos hizo ranchada con algunos hombres cercanos a lo que se conoció como la banda de Luis Valor. aún lo respetaba lo quería. En la calle tienen pasillo. lo tomó en los brazos. toda la seguridad que fueron poniendo en las calles. pero los tiros es como si te los olvidaras por un tiempo o provincia. «Noque estoy arrepentido. pasado en Olmos seis años y cuatro meses. Fue un disparo traicionero como hay cientos y miles si se multiplica el mal ejemplo de dar por atrás: un tiro por la espalda que hizo un zigzag en su interior. Le pasó por fin como a la mayoría de los pibes de su generación. Allí Su amigo lo asistió. No les di ni pelota. Yo le decía a los pibes que tenés que dejar algo de dinero afuera para poder continuos patalear cuando estás para que puedan contratar abogados. el robo golpe que me tuve dar yo para después poder sobrevivir. nada.” Terminó derrumbándose. Fueron los últimos tiempos de las grandes armas de bandas. Fijate hoy por hoy todos los operativos que hay. setenta. le dijo drogadicto. Vivís de ilusiones. aguantame. Pero bardeando en el barrio van Venía a cerrar la puertaun enasalto la cara. cómo se drogaban. “Escuché un par de tiros. hay grande. Todo el tiempo quedás en del país. y de penal. Luego él mismo donde se paseaban los capos entrados en canas.acompañaba un amigo. Eso les explicaba a daría Víctor y a respiro económico instantáneo. Sentí como que me empujaron y me di contra un palo de luz. a Hay que cuidar el barrio. vivís de fantasías. por eso les contaba lo que cumplir me con una condena por calificado. hay que andar bien con la gente. veía la tele. Porque yo Mauro veía lohabía que hacían. cuando un nuevo preso era apadrinado por un «poronga” salía a caminar de ida y de vuelta encontrarte por con el Otros afuera. Pasó poco tiempo después de la recuperación del hígado y cayó preso. conversando bajo. lo Allí estaba en no dejás silencio. El planteo de Mauro es de las épocas en que por los pasillos de Olmos. cada minúsculo movimiento ilegal. para que te abran la puerta si te viene a Mauro para apretar la terminar de darle su devoción. Después de una fiesta tumbera. Para que te des una . que moría. tu familia te sigue. hoy se hacinan del pabellón. Su mujer. Si flirteos con algunas de adentro. gente de bancos y camiones de caudales. chorro o tras la condena cumplió con su palabra: “Cuando vos salgas. en ese segundo de última lucidez que precede al desmayo. no cómo afuera apenas salgas te la van a dar porque finalmente no sos nadie.” acercándole un mate curación y curación. Me abracé al poste y me empecé a desvanecer. no podés exigir. La inseguridad también afecta a los ladrones. si te los acordaras para alucinar cómo vas a robar vos. En Olmos donde antes dormían veinte. Apareció por si laestás villa preguntando por él una te tarde. para entender un poco lo que pasa afuera es que cuando estaba adentro leía mucho las revistas. en las cárceles la había destilada de los diarios— Mauro se cortó el tendón de Aquiles cuando se duchaba en los baños. del brazo de su protector. delito en Lo que sela escucha en el penal son los golpes. a ofrecerle de alto precio que les policía. en una oportunidad para como cobrar. pero si querés ser bueno hay pensar había pasado a mí. Y fue el —Qué aprendiste en de la cárcel? único que —Lo que aprendí en la cárcel es que el delincuente tiene que tener una personalidad. en el hasta fondo espacio para caminar por entre las camas.entre Yo dejé diez pesos y fui un tarado por eso y por varias cosas más. Eso lo que aprendí en el adentro por mañana. Por los contactos con otros detenidos que venían de San Fernando. Allá vos vivís otra cosa. después de cinco años de convivencia tempestuosa. que te voy a buscar”. y creyó. llevándolo en andas acá para allá durante las semanas en que Mauro no pudo caminar. Él mismo. convirtiendo cada rincón. y por los pabellones de las —Cómo se sobrevive tan lejos de la calle? cárceles —No te das cuenta de nada.y comprarte que necesitás. verdad ylos te tiran.

mami. «No. altivo y soberbio en su moto reluciente. que había intentado. Y si lo piensa un poco concluye en que fue por su madre. de pronto la muerte se presentaba ante él con su sombría y trágica verdad. El la creía con las cuentas al día porque ella jamás confesó la necesidad: el poco dinero que ingresaba se le iba en ayudar a alguno de sus nueve hijos en problemas. charlando mientras fumaban un porro. m’hijo. cuando salí ya había pesos. Poco antes del fin la recuerda apagada. la xRlOO que le había regalado Sabina. El chico silbó con el índice y el pulgar metidos en la boca. era que aun ante el éxito que los mareaba después de un buen golpe. Cuando Mauro salió de la cárcel caminaba por las calles del barrio y por los pasillos de la villa sin saber si la gente de siempre lo saludaba por temor o por quedar bien con un ladrón respetado que recién ganaba la libertad. y giró en u hasta quedar a distancia suficiente como para estirar la mano y saludar. Me puse las pilas tarde y cuando me quise acordar se me fue del corazón. Estaba con uno de los pibes del grupo. el Víctor. antes que Dios está la madre. Mi vieja era re compañera y yo no la llegué a entender. pero le dijo: «No. —Te presento un amigo. Él no la dejó seguir.” La culpa de no haber sabido parar a tiempo para llevarle tranquilidad a la mujer que lo crió. dentro del desvarío de las drogas que a veces no podía controlar.” Eran ochocientos pesos ganados con la adrenalina de un revólver en la mano. “La gente es mala porque te juzga por el pasado”. Casi no hay preso en las cárceles que no lleve la bendita palabra MADRE grabada siempre en letra imprenta sobre ios cuerpos. él es Maurito. Eso le dolía. Apenas había vuelto al barrio cuando conoció a Víctor Manuel “El Frente” Vital. Poco tiempo después Víctor volvió a ir preso. dice. acomodate los huesos vos”. lo persigue hasta hoy. Cuando se los entreg. Tratándolo de usted hasta que le dieran autorización de lo contrario. cuando ella se enfermó. Recién entonces sintió que el tiempo pasaba y no en vano. o ante el peorde los fracasos. se enfrentaba al prejuicio sordo de ios demás. le dicen “el Frente”. Por provenir de un negocio minorista y ser billetes en sencillo. Nadia me enseñó a andar en colectivo porque no sabía usar la maquinita de las monedas. se lamenta Mauro. ante una sucesión de éxitos que los llevara a vivir como campeones de box recién consagrados. déjeselos. ella lo miró complaciente y feliz.idea cuando yo caí se usaba el Austral. como si esa carga fuera peor que la propia condena que lo mantuvo encerrado. “Yo tuve la suerte de que me rescaté”.” Ni Sabina ni Mauro recuerdan exactamente cuál fue el asalto que lo llevó al instituto de máxima seguridad de Mercedes. . hecho un buen proyecto de hampón. por nada del mundo se olvidaran de sus madres: en la cultura tumbera. Al final cuando la quise tener la perdí. —Viste qué grande que está? Es el hermano del Pato. Eso lo llevaba a que una de las máximas que intentaba enseñarle a los nuevos pibes como e] Frente. —Y ese pibito quién es? —le preguntó al que lo acompañaba. “Por qué cayó? Siempre por lo mismo. “A mí me pasó que no la aproveché. Víctor frenó la moto respondiéndole con el chirriar de las ruedas resbalando. Casi no alcanzó a gastarlos pagando las deudas: murió a los pocos días del regalo.. Él. contra todas las tormentas de esa vida de pobreza y de su padre golpeador. Lo había visto pasar. cómo le va. Uno de sus hermanos se lo aclaró: “Mamá está así porque se atrasó en los créditos”. preocupada por no sabía bien qué. y lo vio cruzar la calle en la XR. yo soy Víctor —le dijo el Frente con el debido respeto. agradece. Consiguió ese mismo día un robo que le dejó lo suficiente: ochocientos pesos en billetes de poco valor. a su mamá le costó guardar en el bolsillo el fajo de dinero de su Maurito. ser un hombre probo y cuidadoso con los vecinos ajenos al delito. —Hola.

fue uno de él.” Víctor no necesitó dos explicaciones. Víctor estaba con tres amigos. En el barrio antes refugiarse en balas el rancho pasó por lo del Frente aal florearle botín: “Viste boludo? quedó con el torsode dispuesto a las policiales al tratar de llegar final deel un pasillo con el Era impulso de la una boludez lo que tenias que desde hacer”un “Yo siempre lo cagaba recuerda. Se tiraron del auto. CEStOS comen santos y cagan diablos”. me habían contado varios de los amigos del Frente en lo que siempre me había parecido una escena mítica a ratificar. Cuando llegó Pintos partió junto a otros dos chicos en un auto con “Sí. Así. No podían —Sí. cuentan los testigos. Ni siquiera él mismo salió a robar con el Frente. suficientemente lúcido. recuerda Sabina. El Ale. No tardó en interesarse en la realidad exterior a esos muros.” Saltaron del era coche motivo para desistir. en seducir a la psicóloga encargada de diagnosticar sus condiciones para lograr una reconversión que lo alejara del Sabina misma no lograba entender cómo ese incorregible. aceptó Frente. Él se puso a tirar como loco para que no lo pudieran agarrar. Lo dejaron irse pero por consejo de los mismos psicólogos le prohibieron despedirse de sus compañeros: consideraron que sería negativo para Mauro intenta despejar mito del Frente de allegados y advenedizos. motín pidiendo les permitieran despedida. y todos eran retrasarse. A pesar de la decena de robos que se le imputaban terminó por conseguir un comparendo en el juzgado de menores de San Isidro que tenía su destino en las manos. datos. le dijo. con la herida del vientre ya curada por las y entrenadas de Nadia. lo más rápido posible para no cruzarse conpibes la policía que tenía la seccional cerca. más desplegaron su pericia para robar los como el Frente Vital. y todavía aquel día ni siquiera pudieron acercarse. “Uy.” En aquella época no estar lo radio. convencer de tomar el santo sacramento. recuerda. La mala Pacheco y el para cumplir con plan. de pronto tomaba la decisión de acercarse así a la religión. el Ale también. para que vean que tu voluntad es salir. Ellos trataron de escapar en el auto. Sabina recuerda con precisión esa etapa: fue la La última vez única vez que lo iban a hacer juntos fuede para asaltar un lugar en Pacheco del que tenían buenos que Víctor estuvo preso. porque cuando se quisieron acordar los embocaron del otro lado y ahí empezó el tiroteo. de fanfarrones que pretenden los demás verlo salir en el libertad. Iban buscar recaudación fin de erapibitos cuestión de entrar. Fue a villa buscar aque otroalcanzaron compinche. cuando supieron que se lo llevaban intentaron haber un sido sus laderosque para nutrirse de su una fama y su valor. “Eso dijo después la gente que los vio. desde adentro. en semana dirección norte le sigue a San Fernando. y en convencer hasta al cura del Instituto de que era un cristiano recuperado. inmóvil.ycuando entraban los ahí empleados a trabajar. “Lo sostenía con los dos brazos y por abajo del cuerpo del Ale no dejaba de tirar”.la Lo llamó y le “Se preguntó: los detectó y la senoche les puso como perro que presa a aparte perseguir. Dicen que alcanzó a levantarlo y así les disparaba igual. Dale”. Es buena plata. pero el que manejaba se abatató y chocó. Fue los fácil. Iban lento. un coche de vigilancia festejaban a particular las risotadas de atrás cumbia queun acababan deencontró terminar. pedile libros que vos querés leer. plazas. Cuando se dio vuelta el Ale estaba en el piso. era único pibito iba y traía vivían todos felices en la villa. todo ya bien”. y el más largo sus encierros. Mauro no se olvida más.dibujos. levantar el Pacheco. Lo alzó como se alza una doncella en un cuento medieval. encañonar. Logró retener a lapedos”. solía decirle su madre a él y a los de su grupo cuando comentaban sus creencias. los sitios pero a nadie hacía nada de con él del en que realidad. Entre las actividades con los chicos presos el sacerdote coordinaba un grupo de teatro en el que una de las actuaciones más festejadas era la imitación que el Frente hacía del propio maestro de sotana. Dos o y tres habrán andado vagueando con pero no dinero y salir donde más. Ellos. la cama carrera. domingo entre él. llegó hasta su amigo. Víctor disparó cerco. Pero después me contó que el Ale ya estaba . todo eso. lasEl siete y media y lasplata ocho. recién vengo del baile. “Vamos en laen moto. y Pero French. por las dudas. Víctor corrió. preso. unocuando de ellos Manuel. ni siquiera serancho quejó. por lo menos como para salir a “trabajar” con un chorro de ley como Mauro. Mauro recuerda la noche que lo Víctor hacemos y fue. Después por eso quedó una vena espantosa con los más jodidos del instituto porque decían que había preferencia por Vital”. no puedo salir así. ya suaves desangrándose en el manos barro. mudo. Era un —Tenía algo que lo diferenciaba del resto de los pibes? —le pregunto a Mauro. uncuatro pibe ancho y fuerte con el que Víctor había estado convertibilidad. compañeros. al que tantas veces había intentado delito y la violencia. “La envolvió a la psicóloga como a un niño envuelto y al final le dieron la libertad. al escapar escuchó el grito. Hizo mil quinientos pesos de ios de la alma buchona de el los vecinos jaqueó. me colgué. pedile revistas. en ella partido Tigre. avanzada policial tirado con la en ráfaga que de dos soltó. un local entre cejas el dispuestos a vaciarlo ya escapar. El cura del lugar también cayó en las redes negociadoras de Víctor. y cayó. ve que“ENo teníate acordás?”. se largó haciasuerte y corrieron los tres a Mauro refugiarse en algún de la a la ay llegar.

Brian. Hacía días que los Sapitos pocos metros Sapitos. “Me metí y no podía entrar a la villa porque estaba toda la cana. era que sus compañeros no se acostarían jamás con su mujer y que al declarar lo protegerían si para quebrarlos llegaban a peor tortura. Habían matado a uno de los Sapitos.seis sin distinguir en el mismo reducido espacio pasillo d lachorros San Francisco donde se habían refugiado meses en las atrás. a saludando a cada uno que pasa porque su exclusión ha llegado al punto en que viven encerrados en unos unos seis meses del día en el que Brian saltaba como una langosta enloquecida gritando que lo mataran. Entonces bajó de la moto al que lo acompañaba. Entre ellos habían cuadra la hora vaciadode el declarar ante el juez de menores Una de las pocas certezas que tenía una banda cuandc los códigos de los familiares de un transa de la villa 25 de Mayo. dándole aquel se tiro habían entregado a las pastillas y el vino robándole a los que pasaban por las calles que rodean la que se frenó a milímetros de donde lo hubiera eliminado o dejado en estado vegetal. al mismo Sapito que se fueron suponía le hacia zonas intocables. laarrepintieran de la bolsa y devolviendo la picana. en a el tiempo que medió entre la caída de Brian. ni edad. esas aventuras en las que había quien saliera sin pensar en búsqueda del amigo en peligro de muerte. disparo idiota de un como policíala entusiasmado por la acción. y Mauro no lo dejó seguir. o a Rodolfo. casi “Lo mataron a uno ante de los Sapitos”. Sospechaba que todavía quedaba uno de los de la banda escondido en la villa. y ese fin de semana. Entonces entré a preguntar y nadie conocía a nadie. como para seco con fin de semana parecido al que seis meses la cargador. El . Usabanocasiones uno de los más rudimentarios modos de teléfono robar: esconderse trás un pasillo era un esperando a falso enfrentamiento con y su escuadrón de la muerte de Don Torcuato. y loscuadrados. resultan ahora en la villa anécdotas difíciles de volver a escuchar.muerto cuando lo agarró. el mismo Sapito que había traicionado a Brian dejándolo solo a del Frente Vital. víctimas nombre. Al amanecer del domingo ya estaban condenados. Así como andaba.” Aquellas gestas de salvación.” El pibito que quedaba estaba en un rancho zafando. Esta vez no San Francisco. “Entramos a golpear. ni sexo. le confiaron. salió para Pacheco armado para rescatarlo temiendo que esta vez la amenaza ya pública de la policía de la zona norte se cumpliera. viejamilagrosamente villa Como en tantas otras Sabina Sotello me informó por sobre la novedad. ni las torturas que un auto avanzara porla laBonaerense calle para cruzarse con las armas en la mano y sacarle al chofer lo poco de las que comisarías. pero no podía salir. Y en el caso de terminado con Brian desafiando a veinte hombres que querían eliminarlo por haber robado sin los compasión Sapitos. al Sapo más grande.” “Mataron a dos y los otros están todos presos”. La solidaridad con los ladrones quedó sepultada con la instituto casi desaparición de los dedicados robar fuera de los límites Desde el tiroteo Brian estaba en un dt máxima seguridad de la a capital. el televisor y después del aun robo el dealer les envió un mensaje para que se las pocas cosas que se habían llevado. y ellos no quisieron o no pudieron escuchar. reducidos a un gueto por la mirada de los demás. un vecino que avanzando había dado vive en la el tiro a Guillermo. los chicos de la bandita niños y viejos. me contó.lo los ratas que no pueden por la vi ha septiembre.” Ese día Mauro andaba en la moto que se había comprado con los robos que hizo apenas salió en libertad. una mujer atravesada por elpesos. era por un caído ende la esa propia villa San Francisco. cuandola elcabeza chico intenta a de alguien hermanos. y la aparición de los del nuevos pibes dedicados a saquear a ios vecinos. Al Frente ya lo habían agarrado. No conformes con intentar robarle a don Genaro. casi enlos el mismo pasillo donde como lo mataron alcon Frente Ante el despliegue violencia precaria puede que vecinos reaccionen. Se cruzó en el camino con un pibe que lo frenó: —ENo sabés nada de los pibes? —No. sino también atrás había suficiente impunidad como para responder ante un enemigo considerado execrable. ocurrió Vital. hablé con una banda de ahí y les dije que era amigo de l2s pibes. el vaciándole un de diecinueve años. salieron unos guachos y nos llamaron. para defenderlo de la furia vecinal disparaban a quemarropa contra Guillermo. “Le di la visera y los anteojos y lo saqué. Ilevara en elni bolsillo. que no se persiguieran. un grave error. también se habían metido en algunos ranchos cercanos. alguna manera tuve que entender por caminar fin durante Suele serni mínimo el territorio que les De queda a los parias. le dejó plata para un remise y disfrazó como pudo al único que se había salvado en la persecución. Le habían volado al másmatar grande los espontáneamente una última agresión intolerable. Puede también que la terminar reacción en provenga deun quien tiene no sólo las armas. Mauro no sabía qué hacer. semidesnudo por el calor. Como única respuesta el sábado uno le rompió la cabeza de un cañazo al negociador. Me parece que están apretados en Los Troncos —le dijo. Aceleró la moto y regresó a San Fernando para buscar los fierros y a algún pibe que lo ayudara a entrar en ios pasillos a rastrear. a hablar. nunca más de veinte que ansiaban fortuna que les permitiría Esta vez seguir. Sobre todo teniendo en cuenta aún que se respetaban. Los Sapitos habíar del propio quedado territorio.

en el otro extremo del descampado. tan parecidos entre sí. —Usted qué piensa de esa muerte? —le pregunté a la Mai cuando me contó lo de aquel domingo. Pero como transa loaños. les dijo a los suyos y salió. convencida del asco que el dolor le produjo no deja de vivir con él. los chicos no se drogan y no roban. No vas a escuchar a la madre de ningún ladrón que quiera a el chico se un enamoró a los veinte. el hermano del Sapo. Tenía asignado un viaje desde la iglesia evangelista de la calle French. Apretó el acelerador con la certeza de que el chico agonizante a sus espaldas era obviamente una misión imposible y cuando se alejaba. Yo iba a fuil. El auto del transa pasó casi en punto muerto por el borde de la villa. se hubiera bajado del auto para matarlo. Marga. “Vamos a chusmear”. — Cuál es la diferencia entre unos y otros? —Es fácil. Pero si Capítulo andan vendiendo drogas no los quiero. y ellos. los Sapitos estaban atrevidos. y ese líquido pastoso supurando en el lugar de la cabeza donde el sicario enviado por el puntero había ensartado el plomo de la venganza. El encargado de ejecutarlos y varios comedidos los tenían vigilados: era sólo cuestión de esperar a que se mostraran al alcance del tirador. “Pero me di vuelta apenas y lo vi con la cabeza hecha mierda. estaba en el patio de su casa. vistosos en el comienzo de la oscuridad de la noche.” Mauro llegaba en ese mismo momento a la agencia de remises donde trabaja desde que se rescaté. en el mismo sitio en el que ha cultivado la ambivalencia. ahí cayó. sobre el pasto que hay frente a los monoblocks. Y dobló para regresar. escarbando. En pocos minutos una multitud había rodeado al herido. veces Sintió el impulso de retirarse hacia la casa de su madre. el hermano y la mujer. cuando una traición resulta imperdonable. Cuando se asomé al campito que da a la villa vio el amontonamiento de gente y escuchó los gritos de desesperación. En la esquina. Pero yo digo. le habían pegado a de un allá nenito de lapara 25. no paraban de gritar. Pero es extraño: aún transa. “Al Sapito le habían baleado la cabeza. Atardecía cuando el Sapo ocupó la esquina haciéndose ver. ocupa la mente en otras cosas y ocupa las manos y no roba. así que aceleré. —Súbanlo. y al que luego supo odiar con la repugnancia que sólo el resentimiento puede producir en la boca del estómago. Sin dejar de quererlo.” Cuando llegaron al hospital de San Fernando el Sapo ya había muerto. roba y hace daño.” Fue un tiempo infinitesimal pero la escena se extiende para Mauro como la pesadilla que se recuerda brumosa al despertar en medio de la noche. Era el Sapito. que la venganza fuera fatal. cuando vio al coche blanco avanzar por la calle Quimo Costa. —Lo únicoIX que sé es que al que lo mató no lo quiero. que por un segundo Mauro los confundió. hasta qüe lograron meterlo en el asiento trasero del remise. loco! ¡Delen! ¡Súbanlo! —pidió Mauro ante la parálisis de los que sólo atinaban a gritarle que los ayudara. y no hacerlo al estilo vigilante. como un cobani cagón. Mauro todavía no puede olvidar esa imagen: el pibe con la cara bañada en sangre. pidiendo por su salvación. a través del reflejo de un vidrio creyó ver la cara del moribundo parado entre los vivos afuera del coche. Porque el chico que tiene la Nadia y vino demasiadas veces de esas dos piezas que comparte con Mauro desdeel hace seis mentefue limpia. Su hermano y una amiga pedían a gritos que Mauro parara el coche para auxiliarlo. un sobrino. lo quisieron asaltar a don Juan. de ésas que tienen a sus maridos presos y coquetean a riesgo de causar un crimen . tiraban acá. desde el coche. sin pensar más en nada. Demasiadas envenena. y cuando empezó a drogarse.transa ordenó a uno de sus laderos. como cohetes de Navidad. estaba tirado el Sapo. tambaleando. “Salimos con el coche. si andan robando yo los cobijo. Es cierto. Sobre la vereda de los monoblocks se paré en seco y de la ventanilla salieron los fogonazos. o en los pocos ranchos amigos de la villa. Si el transa no vendiera drogas. Para colmo los Sapitos llegaron al domingo tan envalentonados que ni siquiera atinaron a quedarse refugiados en el pasillo. la Mai. Entre el Sapito y la chica lo levantaron soportando el peso del cuerpo abatido. Para allá salió. ni de celarlo cada vez que el hombre se ve enredado con una de las mujeres fatales de la villa. de abandonar al hombre del que se enloquece. Yo te digo. El auto dio vuelta en dos ruedas. Mi hijo era buenísimo.

Mauro pasaba uno de los últimos años de cárcel en el penal. los hermanitos. yo creo que nació ese odio que nunca sentí por nadie tanto como por él. Ella. para extenderse en la muerte de uno de sus nueve hermanos. —Reparar significa muchas cosas. de la condena suplementaria que significa ser un paria en el encierro. él es así”. Quizás sea ese desclasamiento el que lleva a Nadia a tener esta visión brutal y descarnada de lo que ha ocurrido con ella y con ios suyos durante los últimos años. iba a . en el virus que dice le transmitió a sabiendas. Primero que a Mauro no le voy a perdonar nunca que me haya contagiado el virus. De calles de cemento y veredas baldeadas cada mañana pasaron a un rancho en la villa San Francisco de Asís. La pérdida del confort. como suele llamárselos. en la desintegración y el derrumbe de la familia que fueron cuando los vientos soplaron mejores y sus padres pudieron hasta soñar con pertenecer a la clase media. usando esa palabra tan cara al discurso de los afectados por la represión política. A pesar de la potestad del Santo católico de los pobres. Su casa. Por ser vecino del mismo barrio y hermano de una morocha tan deseada. El rostro de Nadia muestra la muesca del tiempo y de un derrotero que apenas se hinca en la vida compartida con Mauro. La recuerdo cuando curaba la herida aún abierta en el vientre por una operación de peritonitis. dueño de una serie de prerrogativas carcelarias y de cierto respeto entre el resto de la “población”. pero le doy. de la posición social y de la esperanza del progreso suele ser el comienzo de un torrente de quebrantos que puede llegar a la muerte. dice sentada en una pequeña silla. “Es que él ya es así. me lo dijo el médico: catorce años hacía que era portador cuando me arruinó a mí. el hermano de Nadia. dos cuartos y una especie de kiosco que de vez en cuando atiende. La recuerdo así y sus imprecaciones se dulcifican. en el camino que Víctor Vital hizo el día de su muerte al escapar de la policía que terminaría fusilándolo: sigue convencida de que el Frente habría salvado su vida si le hubiera pedido refugio a ella esa mañana. en el encarcelamiento de otros dos. El chico tenía un destino incierto cuando se cruzó con Mauro en Olmos. él es mujeriego y cerrado. Y no me lo vino a contar la vecina que es lengua larga. el mismo que la vuelve al final de esta historia la más cercana a la verdad. Y entonces. él es así. está en la cuadra asfaltada de la villa 25. Y eso era mentira. Los cambios funestos comenzaron con la debacle económica. jamás volvieron a salir de esa condición y ella y sus hermanos fueron convirtiéndose en niños proletarios con todo lo que esa condición implica. esté en el punto más alto de su reclamo político. jardín. Pero una amistad ciega lo llevó a su padre a firmar como garantía del negocio de un amigo. Él siempre dijo que no estaba infectado antes de conocerme a mí. protegió a Toti. —No entiendo qué querés decir cuando hablás de reparar. El comienzo de esa relación está signado por el clima tumbero en el que se conocieron. Era una casa con espacio suficiente para todos. El comercio resultó una quimera que pronto se deshizo ante la presión de los acreedores y la llegada de la hiperinflación. Quizás cuando Nadia habla de reparar. en ese momento.pasional con sus amoríos furtivos. Trato de no darle importancia. “Para mí es muy difícil que algún día esto se llegue a reparar”. reitera en un mantra de resignación amorosa. lavadero y comedor diario. Nadia tenía siete años cuando ocurrió: con nueve hijos. una chica menuda y bonita que visitaba con lealtad y dedicación a su hermano de dieciocho años preso por un robo en Olmos. Estaban a punto de trasladarlo con ios evangélicos de la planta baja. Y más tarde invirtió lo que había ahorrado en un negocio de piletas de fibra de vidrio. sus padres vivían de las rentas que un departamento pequeño y un chalet de barrio les daban en San Fernando. tenía patio. esa especie de pasión villera por el cuerpo ultrajado de su hombre.

Creo que al mes me di cuenta de que estaba hasta las manos”. Hasta que un día me quedé.hasta que nos trasladaron. y entonces yo dormía de lado porque la otra parte del colchón quedaba doblada. lo empecé a ver como Maurito. la mujer es la que decide. Nadia ponía límites claros para no dejarlo avanzar en una pelea que suele ser la de la pérdida de un honor irrecuperable entre las mujeres de la villa y sus hombres.. así como ahora sigue curándole las heridas. Nadia caminaba derecho. porque se había acostumbrado a la cama del hospital que tenía esa forma. Le disparé un año a Mauro yo. hijo de puta! Y me fui. “Tenía todo blanco en el lugar del hongo.” Cuando Mauro salió a la calle para la Navidad del ‘96. Claro que comenzó a mirarlo de reojo cada vez que visitaba a sus padres.” Cuando comenzó a aceptar las invitaciones del cortejante. me quedé y me quedé. se quería matar. Nadia estaba de novia con otro hacía ya un tiempo y no vivía en San Fernando con la familia sino en Virreyes. Yo sentía que me gustaba. una frase de elogio a su belleza. ¿Por qué él no había querido hacerse el estudio de semen que exigía el tratamientode fertilidad? ¿Por qué esa receta de cuando lo mordió un perro en la que lo mandaban. una y otra vez. Me despertó algo. Siete meses más tarde. porque antes. Y cuando Mauro regresó al rancho todavía lo soportó otro tanto. golpes. pero si la mujer se le abre de gambas el tipo va a avanzar. en ese momento se quedó junto a él en el hospital. Para ella no hay escena más dignificante que la vez que se negó a entrar a ese hotel alojamiento. Y si yo venía a verlo eran las cuatro de la mañana y él tenía que acompañarme. —Andate a la mierda! —lo cortó Nadia. Entonces intentó iniciar un tratamiento para quedar embarazada. Estuvo tres meses sin comer. Y ella: —No! A él la negativa le cayó mal. como las aceitunas. “Yo sabía que él era re mujeriego y todo y un año le disparé. me mantenía a distancia y me reclamaba todos los cuidados. Porque es verdad. pero en el fondo sabía que él era un problema. me invitó al cumpleaños. de urgencia a “medicina preventiva”? Sin embargo. cuando ya se había ido por primera vez de la casa que compartían cansada del maltrato y los engaños. Él la llevó hasta la puerta del Astor y le dijo: —Bueno. siempre al borde de la injuria. “El hizo poner un colchón en la mitad suya de la cama. porque el tipo puede ser degenerado. Lo explica así: “Es que si no. me hizo cornuda. hacía dos años.” Nadia se enteró y no pudo dejar de hacer cálculos. sin abandonarlo hasta que le dieron el alta. la visitaron en la casa de su madre para decirle que debía volver a analizarse: finalmente le habían detectado el virus a Mauro. a otra altura. llegó a pesar treinta y ocho kilos. El no quería que lo tocara. Y ahí fue como que no sé. más abajo. Por un acuerdo mutuo dejaron de cuidarse. pero no podía dejar de ver la melena rubia de Mauro desde donde llegaba siempre un piropo.. durante un año y medio fue todo una tortura. me cagó a palos. Nadia pasó un tiempo enamorada y convencida de que lo mejor era buscar un hijo de Mauro. Me iba a buséar a ios bailes. era un muerto vivo. Entonces fue que me rebelé. Un día pasé con mi hermana y él le dijo a mi sobrina que le mande un beso a la tía. Por eso le hicieron un test de HIV que en febrero del ‘99 dio negativo. le esquivé y le esquivé. por ahí me acostaba a las cuatro de la mañana y se le antojaba que me levantara a las ocho. una ginecóloga de la salita y una vecina del grupo solidario Volver a vivir. Un hongo había estallado en su boca y en la nariz y hacía etragos en su organismo. pero sin resultados. digamos.” . ¿lo voy a seguir soportando? ¡Monte. vamos a entrar a mirar la tele. Puso cara de recio y quiso hacerla sentir culpable de su enojo. yo pasé la puerta y perdí todo mi derecho. metidas de cuernos. Yo ya estaba enojada por muchas otras cosas. Como lo mandé al carajo después me empezó a visitar en mi casa. porque pensaba: este hijo de puta encima que me cagó la vida. estuve dos minutos y me fui. fue maltrato. y la piel la tenía del color del mate.

la policía en un territorio que. y por lo mandaron al frente a élpastillas y el otroen zafó”. pero que el muy imbécilaestaba de una una chica. Cuando volvió. perdió comisario. de cada Al salir pasaron semanas y cayó en una quinta con otra banda. de fugarse. “Fue él. Él no alcanzó a decirle nada: se largó a llorar como un niño y comenzó a pedirle perdón. Toti era. una más entre tantas felonías de un territorio abrumado por la miseria. Los otoños cosechaba limones de una planta que había cerca del rancho. importante la trama de los la villa para comprender el brazo invisible decamino. Pero ahora igual para ahíel eltren. de meses.morir hijas de puta! ¿Por qué me traen los chicos. lejos. porque después volvió con marido. villa hace como veinte años. ellos escuchar le siempre van a dio la oportunidad. Esas intrigas comienzan en sus propios hermanos: tres varones entre los nueve hijos del matrimonio. Pero la policía cruzó. Ella misma cree que su ingreso al delito fue una consecuencia lógica de la desintegración familiar tras una guerra entre sus padres empobrecidos. casi la orden. Se quedó. entonces que mejor disfrute. «Ella metió las el barrio. nunca. la mayor de las mujeres. hombres de doble filiación ilegal acrecentar el propio. porque a ellos nunca los van a reventar. acusa Nadia. La idea de ios demás apenas se es portador es que uno ya se va a morir. la mayoría de ellos a Brasil. protegido por de la ranchada del querepitiéndose sería su cuñado. Ella metió las pastas en la miles de pesos con uno de los jefes de turno.” Cuando Nadia después de dos meses de distancia volvió a ver a Mauro pensó que volvería a arrastrarla por el piso con la furia que conocía. el padre le había a preso por Nadia quince ende unquince. el particular. lala que puede arbitraria ser inducida por que representan de tal demasiado manera a la complejo en el que elcomo vértice es llevaran la corporación a volver negocios. coche del encontró a una gente amiga. “Me mata. Lo mandaron a una comisaría de nuevo entrevistado. Toti pasó una larga pibes”. el barrio de monoblocks Alcanzó aregalado estar mayor de edad— una comisaría. se quedó con la piba. se Él dieron cuenta con y esa detención que hacía tiempo que el chico se hacía a punta de pistola de la plata consiguió escapar corrió a la casa de su madre a buscar los documentos de la moto. mil veces perdón. Usó la moto que vecino. Toti se acercó al grupo de la esquina y a los ranchos de los transas. y conocerla fue acercarse a los secretos de la villa. con el desplante de un chico que ensaya una mueca o un defecto físico para conseguir una limosna. le dijeron con el escape arreglado por vender varios pastillas. entre ellos el Tripa. también vender merca y faso. allí donde le dieran a cambio monedas o pan. Fue en la primera caída. En meses siguientes tambaleó por el mismo Se acercó cada vez a más a simple vista. según sus hermanos. le queda poco. Apenas había cumplido los dieciocho cuando cayó preso —ya bandita que solía en tener un aguantadero Infico. en los bares. Seguía con la piel oliva. Toti no llegóen muy lejos. en las esquinas. Y se acercó casi temblando. la compañero había entregado. toda la vida vendieron pastillas. para su comprar laslo pastillas ofrecidas en la casa deél”. se dijo para sí. parece más de violencia y no la aquéllos consecuencia de un proceso una condena a muerte nocerca dicha. “La madre es una se culió a 25 y varios La Esperanza: la eso Gladis y Javo. y por cierto. yel alquiló una casa. historia corta. ahora me mata”. me había contado un día Sabina. él les recortaba las escopetas a ios vigilantes. “Ella y el marido venden pastillas. su propio barrio. mafia policial que es si la en sus consagrada propios cuerpos. el que gozaba del afecto preferencial de Nadia. como . si antes no me los traían?’ No me voy a morir. fue el ladrón. en boca Olmos. Llegar a Mauro fue descubrir a Nadia. “Mi papá y mi mamá tenían problemas de pareja y él se empezó a poner mal”. y lo había echado al Dice marido y se había a vivir a con unos hermanos vigilantes que mataron varios enamorado pibes en la villa. Sus padres. y salía a venderlos casa por casa. la cuarta noche en que la Escobar visité donde compartió la celda con varios de los hombres de Luis Valor. Se fueron doce hombres. por esa larga lista de sufrimientos que incluía la traición del virus. El 24 de agosto de 1995 uno de para sus secretos. La muerte de Toti es quizás el caso en el que la trama de los bandos encontrados y la complicidad histórica de la mafia policial actuando por métodos simulados es más patética. instituto menores después de que fracasó en un robo. Siempre fue ortiba. “Te vas pibe?”. un decía matrimonio clave en la historia deortiba la Sanque Francisco. En un tiempo se había separado. También la señaló la Mai. Él tenía el don de cantar con cierto tono y a viva voz. los ojos sobresalían en la cara angulosa. temporada en El nombre tan barrial la Gladis seguía siempre en un tono menor al habitual. Maurito. de todo. Toti había comenzado a trabajar apenas la necesidad se hizo imperiosa. Ahí no venden solamente eso. Toticlandestinos no logró ser todos jamás los incluido en los para cordones de perdón que habilitan en la villa mujeres como Gladis. cada los vez más para sudías fiesta El de otro fue el encargado de hacerse del pasacasetes. Él era un espectro. Fue Nadia que a Toti loido invitaron cruzar la frontera. pase lo que pase.” La terminó pareja era refugiado en el terreno más peligroso. intenta explicar Nadia. Nadia me lo dijo en su rancho. Terminó aliado a una Toti lo vivió como una condena personal. el más dulce y reflexivo de los varones de la familia.

” que al A los dos compañeros de Toti la policía nunca ios metió presos. una juguetería del centro comprando los regalos de Reyes de Vieron pasar A la “Era una cama. Al mismo tiempo la locura. y hasta ios de sus periodistas de policiales. pasaban. los peritos en Desmentía el tema. . —Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu hijo —le avisó en una esquina de la villa. Ese día creyeron la versión que hizo correr la policía: que habían mi querido robar unapruebas casa de pero artículos deportivos. Nadia llegó unel policía con una carta anónima. Sí. El hombre del kiosco sabía que lo Mauro iban aDecía que lo habían matado mal. Nosotros hermano vio enteramos primero porque un vigilante me da un papel para que vaya al juzgado y al programa de a la cana. a la puerta del rancho de delincuencial. “Entraron y lo mataron: le dieron dos tiros en el pecho y en la cabeza y lo patearon en que una brujería umbanda lo puede haber llevado a esa especie de suicidio. que buscáramos la causa no sé cuánto. el hijo fusilado de la Mai. a una chica y que habían agarrado mamá le trajeron nunca hizo nadaque por habían miedo. Convencida de que la Mai estaba involucrada en esa trampa se hartó de escucharla y le dijo: —Dejá de faltarme el respeto porque te voy a dar un voleo en el culo. En ella vuelven las imágenes del horror que su hermano le entregó al salir de Olmos. “La chica le metía los cuernos con uno que ahora está preso. todos sabían que no debía pisar el barrio en es difícil entender que Toti haya tiroteado la casa de los transas es duro comprender por qué Así como esos días de fiestas. cree Nadia. Nadia intenta imaginar el mandato de otro mundo que puede haber recibido. Lacon Marga contó la Gladis lo había en cana a mi frente hermano. era cierto que él les creía. estaban Eran todas El arreglo era por siete mil pesos. fusilar. Sí. la prosapia archivo policial.” Nadia cuenta la versión que la convence y se la adjudica a la Mai de la villa. que antes prefería morirse afuera. A través de él lo mandaron a pudo hablar con el kiosquero que atendía el local donde estuvo en realidad su hermano esa tarde. —Qué te pasa. La advertencia de los fantasmas que acosaban a Toti se la hizo Javo a su madre. el Tripa. —Me dijeron que no viniera para el barrio ni el 31 ni el primero porque me van a matar —les contó. las alucinaciones. La Mai la maldijo. dos días antes del fin de año. creen que la traición que sufre un ladrón casi siempre está relacionada con compañeros y le aconsejaba que hablara con los testigos que sabían que el ladrón había sido fusilado. “Él se había vuelto loco con los golpes de los canas. Faltaban pocas semanas para el fin de año cuando le confesó aterrado que había hablado con su abuela muerta y con Miguelito. agonizó nueve díasiba en a laperder terapia intensiva del hospital de San Fernando. Estaba todo preparado para matarlo. matar. La dueña de casa lo vio y único. Cuando pasaron al lugar y mi nos entregarlo. Lo que sabe Nadia es todo. Llegó a la casa de Gladis y Javo con el cargador lleno. Aunque Toti ya había salido con algunos trastornos de la cárcel. Lo yació disparando contra las ventanas y la puerta con tan mala puntería que casi todas las balas rebotaron en las paredes. donde lo mataron estaban todos esperando a mi hermano. que mi papá el trabajo porque tenían gente en la Después del Municipalidad. patín viejo —le estampó Nadia. lugar y se lo dijo: ‘Andate porque acá adentro somos boleta los dos’. a la que siempre a pesar de su desprecio había respetado. Me contaba que degollaron a un tipo por un poquito de leche y a otro por una feta de fiambre. era el arreglo la Gladis. ella paró igual y salió del auto gritando que era rehén. Contaba que en el Viale. cara a cara. Pero ese día Toti estaba ahí convencido de que gatillar era lo mejor que podía salió hacer.Jayo o como el enemigo del Frente Vital.” «Ellos iban Pero por regla general esa delación tiene casi todo que ver con la policía. Nadia no quiere ni le pensar avisó a la policía. el efecto deformador del consumo de pastillas.” Toti se largó a llorar. puta re puta? —Qué te pasa puta. nos iban a matar a Toti nosotros. Desde la oscuridad de su patio la Mai le contestó. lo fueron enloqueciendo. los fantasmas lo habían advertido. herido Le decían que le iban a prender fuego la a dos casa. lo corriendo del kiosco y se escondió detrás de las ligustrinas del jardín vecino. Dijo que no iba a volver nunca más. la versión El machismo tumbero. Ella y su madre en traiciones.” Pronto la locura de Toti se hizo evidente también para su madre. “Hicieron urt arreglo para en un remise unanos mina que que siempre los llevaba a mandado robar. Sí. Faltaban cinco noches para que lo mataran. una Nadia mujer. El primero de enero Toti se cansó de él mismo y de los demás. Cruzó los pasillos de la 25 agarrándose de las paredes de chapa y madera. Dice que fue ella la que 1 trajo las versiones sobre la trampa que le prepararon Toti. ambulancia que levantaría el cuerpo. Detuvieron sí a dos cartoneros que día siguiente su hermano cayó en una emboscada. que compañeros de él.” entierro. a ella.

que decía ‘qué lo vamos a esposar a estos dos piojitos’. con los dos chicos en el asiento de atrás. que fumaba porro en la esquina. No hicieron más que media cuadra para apuntarle al dueño de un kiosco recién instalado. un mes después de la muerte del Frente Vital. Los chicos salieron corriendo por el medio de la calle. Les habló como a hijos y midiendo las palabras se les acercó. era uno de los perros que usa la cana para ponerle a los pibes que mata desarmados. Al escapai como si los hubieran estado esperando. Uno de los dos bonaerenses se fue en el auto del comerciante. No alcanzó a arrancar. Mirá que es jodido. pueden hacer casi todo lo que la cana puede hacer. un cabo de treinta años se subió al volante del móvil. Caminábamos y la piel tatuada de su brazo rozaba contra la mía mientras pisábamos las vías del tren. ¿De dónde había salido el arma con la que lo mataron? La versión de la policía es que una chica. pibe que terminó arruinado. Nacho tenía el tamaño de un chico de séptimo grado. Los echó a las patadas. Son un bardo. El Tripa era uno de ios peores. . Pibe que se peleó con el Tripa. pero acá los que envician a los pibes son los transas. que se iban a perder. Ély un amigo de quince años tenían ese día una sola urgencia: el dinero para continuar comprando droga en el rancho de un transa de la 25. vos y ese puto sidoso que se la dan de chorros. Tres años más tarde. conocen. Encima mi hermano dice que el cana era un amor. se cruzaron con un móvil policial que patrullaba el barrio. también menor de edad. Que dale gil. porque este es un mundo que vive de la traición y los traidores a la muerte se la ganan. Hacía un mes que se habían tiroteado en el campito cuando lo fusilaron como a un perro. —Quiénes son los personajes como el Tripa? —Ellos son como delegados de la cana. Paraba en la misma esquina que su hermano Toti y se dedicaba con mucho menos oficio y códigos a robar aquello que se presentara como lo más fácil y cercano. Se escucharon dos disparos adentro del patrullero. les dijo que no tomaran pastillas. Ellos son la relación entre ios canas y los chorros. Tres años después de aquel tiroteo entre Víctor y el Tripa caminábamos con Manuel por una calle angosta de La Boca. Fue una tarde de marzo. se las había alcanzado en un descuido por la ventanilla del auto. Uno de los ladrones había gatillado un revólver en la nuca del cabo. a los dos. a estos pendejos me dan ganas de matarlos. Si los veía a los pibes medio drogados empezaba a hacerles la cabeza. otro de los hermanos de Nadia. a no ser que los bajés a tiros. recién cumplidos los dieciséis. la del 24. Pero no importa. pero no. Pero Nadia jura que no. y dale con lo mismo. Yo traté de sacarlo. pueden manejar datos. el segundo de los tres varones de la familia. Contra ellos no se puede hacer nada. El hombre ios vio y al principio no les creyó que eran ladrones. Por primera vez reconocía su posición en el cuadro de rivalidades de la villa: hacía pocos días él y su nuevo compinche habían reventado el rancho de uno de los Chanos y se habían llevado una piedra de merca como botín. bordeando los conventillos del barrio en el que por fin terminaría de contar la historia.—Te vas a andar arrastrando como una víbora por el piso. que sos que si no querés hacerte un rolo —un reloj Rolex—. mirá que los habló. mató a un policía en la esquina de la calle Las Tropas. “La sacaron de un bolso negro y celeste que había en el coche. El otro. Por ese crimen continúa preso. ellos ciegos. no un gil ¿le cuarta. Ignacio. que vos sos chorro. A mí nadie me saca de la cabeza que fue esa rata el que lo hizo caer al Frente. aniversario del golpe de Estado. que vos tenés coraje. pero mejor. a cada uno le llega el momento en que recibe la puñalada por la espalda. Los detuvieron. El comerciante los siguió en su auto. Nunca lo escucharon a mi marido.” —Tu hermano estaba muy descontrolado? —Mi hermano era un boludito.

Me le contó que había muerto Daniel. distanciado de los Miranda y de sus viejos amigos. El merecía que lamentara su muerte. Otra vez la batalla la policía se y la villa se desató. Con el pecho ensangrentado soltó los pantalones. dicen. Cayó hacia atrás. Fue una batalla más. Una fila de mujeres lagrimeaba a un costado. sostenidos apenas por los parientes y los amigos. Era como si. Tenía los ojos medio desorbitados. Después siete. Daniel se brotaban las lágrimas. al dejar caer una lágrima. otra vez por una mala noticia. Pero la guerra no cesó. recuerda bien que esa noche prefirió mirar Videomatch. Nosotros fuimos por uno de los caminos del costado izquierdo y nos desviamos rápido hacia la fosa preparada para Daniel. cuando desde el otro lado del campito. como una corte de viudas desesperadas que acuden la unidas en un pieza de muebles y sacado de las paredes los cuadros pintados por Simón. Vio nublada la pantalla del televisor.otro. la procesión por Daniel comenzó a retirarse. se quitaba lasde lágrimas con rabia su a la ceremonia de despedida en la casa Estela. Las mujeres salían a las puertas de los ranchos a persignarse. Apenas se quejó. Primero cuatro. Manuel. A seis meses de haber entrado inconsciente al hospital. Era unapor mañana compasión. Cerca del mediodía llegaron ios empleados de la funeraria. En varios autos y en un camión repleto de gente salimos hacia el cementerio de San Fernanda. Simón. . Nadia. A mí me lo advirtió Chaías que. mirabanpero por TV: baja. Estela y Matilde lucían serenas. Nadia miraba a su vecino en la tele. los deudos. Al día siguiente nos homicidio sumamos era una decisión tomada. Nos abrazamos a Manuel y Simón que también parecían tranquilos. Los Miranda taparon el cadáver de Daniel yio cargaron lentamente hasta sacarlo de allí. calurosa. el entre más pequeño. Algo así como: mucho tiempo ha pasado. con los de rastros del llanto que en los como si estuvieran —Un saludo para la 25! —gritó.Nadia al fondo del pasillo siempre. La mayoría ya había visto entre los vecinos recién llegados a varios hombres de uniforme. hubiera campeado una orden de Matilde. sin haber sido dicha. fanática del reality show Gran Hermano. Del otro lado se ubicaban los un comisario. se desgañitaban de dolor. Es que el invitado era el cantante de cumbia Sebastián con su banda y entre los músicos había un pibe de la villa. Cuando estuvo tendido sobre la tierra un pibe de diecisiete años le puso un 22 corto en la frente y lo remató. parecía. Los chicos. El que había muerto era un policía. Regresemos a la vida ordinaria. en la San Francisco. que se venía el ajusticiamiento. a la que no debemos temerle por más que la muerte se nos haga cotidiana. Arrojamos algunas flores antes de que comenzara a caer sobre el cajón la tierra húmeda. acercaban al cajón y miraban al hermano siguiente hubo asados y cumbia para festejar. Dejémoslo en paz. Los patrulleros se multiplicaron. Epilogo de llorar. Al día hombres. Nada debe ser exagerado. Avanzaron. Cuando el ataúd del desconocido comenzó a ser bajado a su lugar final. las mujeres sobre todo. estallaron los tiros. Me contó también que ese día era su cumpleaños. divertida. Por las edades de los dolientes había sido. Era claro. No comprendió por qué Sabina. balanceó el cuerpo hacia delante y trató de abrazar al hombre que le disparó. otros se retiraban abrazados entre sí. Luego el tiro final. Era ahogaba la garganta. muerto por aquel golpe en el tren blanco entre los hombros de los demás. sin pausas en el percutor. Eran tantos que parecía que hubieran habían matado ubicado a el ataúd abierto. si ella sabía que muchos querían matarlo. El cortejo apenas entraba en la angostura del pasillo. tan altiva ese día como siempre. que había ese despedido de Matilde y de sus hermanos en silencio. pensaba Nadia en el instante en que el en chico El Tripa patio no estaba lleno de alguien sillas con mujeres que reposaban desde la noche anterior y hablaban voz que muy tocaba cumbia con Sebastián se dirigió a los San Fernando lo rostros. Ese sábado las calles del camposanto parecían una peatonal de la muerte: impresionaba la cantidad de funerales que sucedían casi al mismo tiempo. y de alguien muy joven. En el lugar de la mesa alarido a rescatar al muerto. con algún retraso. desde el comienzo de la agonía. Mientras unos llegaban alterados por el dolor. Sintió que una arcada le El jueves 20 de febrero el teléfono de mi casa volvió a sonar. Mientras ios vengadores se alejaban del de cadáver. Sólo algunos de los deudos de esta procesión lloraban. Cuando terminaban de cubrirlo entró en el mismo pasillo otro cortejo fúnebre: en este sí. saturados de trabajo ese fin de semana. Habían vaciado cansadas Luego sonaron las sirenas de la Bonaerense. llegó casi al final y los había visto entrar. que iba a vomitar. una muerte súbita. Otros siete balazos lo hicieron retroceder. Así nos distribuimos alrededor de la fosa.

Silvia Delfino y Claudio Zeiger.A los pies de la tumba de Daniel el único que permaneció hasta que todos se marcharon fue su padre. Yo acompañé a Sabina. Los demás se repartieron nuevamente en los autos y en el camión. María Moreno. Romina Tomillo. Volvimos a la villa La Esperanza. que un día me contó que había un santo de los pibes chorros. Josefina Giglio. Yo también. donde comencé a escribir esta historia. Agradezco a Mariana Enríquez. Había ido a verlo al hospital. discurrir de más sobre aquello que todavía no podía terminar de ver y de explicarme. . sin su infinita generosidad para dejarme. A la abogada Andrea Sajnovsky y a todos los que se animaron a hablar durante la investigación sobre el Escuadrón de la Muerte. También a Maximiliano Barañao por su dulce compañía. María Zago. por disculparme tantas ausencias mientras trabajaba en esto. Marta Dillon. Y luego Agradecimientos todos nos quedamos callados durante un buen rato. Marcelo Chávez. Hubiera sido imposible para mí terminar de escribir este libro sin las conversaciones con mis amigos. A María del Carmen Verdú. Lloramos hasta que Sabina nos dijo que partiéramos. ante las ofrendas de los chicos todavía intactas. el Pájaro. me alejé hacia la estación. Graciela Mochkofsky. Comimos juntos. Luego. de Antonia Portaneri y Jorge Jaunarena. Gabriel Pasquini. Pero hacía meses que había desaparecido. También lo hice. A Flavio Rapisardi. a la villa. Nos paramos frente a su foto en blanco y negro. y a Manuel. Gracias por haberme acompañado en la villa a Alfredo Santiago Srur. Cada uno se persignó. Las lecturas de cada uno de ellos también construyeron este relato. Cada uno besó la foto. desde la tarde en que salió de la terapia intensiva diciendo que volvería con la medicación de urgencia que necesitaba su hijo. hasta la tumba del ladrón que me había hecho llegar hacía tanto tiempo ya. gracias por haberme sacado de allí aquella madrugada. Al refugio de la familia Carey en Brasil. Ricardo Ragendorfer. ante las botellas de Pronto Shake que la decoraban. muchas veces. de Gabriel Giubellino. a los hermanos del Frente. A mis compañeros de Página/12. A la hospitalidad de su familia durante los días en Concepción del Uruguay. Agradezco la paciencia de Lucas Mac Guire y Pepe Matrás. A mis compañeros de la Asociación Miguel Bru. al atardecer. Raquel Robles.

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