Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la Cristian

Alarcón estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano. Víctor Manuel “El Frente” Vital, diecisiete años, un ladrón acribillado por un cabo de la Bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de un rancho que no tiraran, que se entregaba, se convirtió entre los sobrevivientes de su generación en un particular tipo de santo: lo consideraban tan poderoso como para torcer el destino de las balas y salvar a los pibes chorros de la metralla. Entre los trece y los diecisiete años el Frente robaba al tiempo que ganaba fama por su precocidad, por la generosidad con los botines conseguidos a punta de revólveres calibre 32, Vidas de pibes chorros por preservar los viejos códigos de la delincuencia sepultados por la traición, y por ir siempre al frente. La vida de Víctor Vital, su muerte, y las de los sobrevivientes de las villas de esa porción del tercer cordón Investigación periodística suburbano de Silvina Seijas la 25 de mayo y La Esperanza—, son una incursión a un territorio al comienzo —la San Francisco, hostil, desconfiado como una criatura golpeada a la que se le acerca un desconocido. La invocación de su nombre fue casi el único pasaporte para acceder Índice a los estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad Prólogo 15 que se y bulle frente con ritmo de cumbia en esa que que de lejos parece barrio y de cerca es puro casa y agita casa, entre y frente, se abren loszona pasillos llevan a losun caseríos de los fondos. Capítulo 1 21 pasillo. Detrás Capítulo II 45 sido mejor revelar la identidad de un asesino, la mecánica de un fusilamiento, un Quizás hubiera de cada zaguán Capítulo III 71 se esconden las casillas de chapa mejoradas con improvisadas paredes de mensaje de bloques o Capítulo IV red 83 de poder de un policía corrupto, un crimen pasional cometido con una faca bien la mafia, la ladrillos. Justo entre la 25 y La Esperanza ha quedado intacta una porción de la vieja villa de CapítuloV 99 afilada. ranchos encimados con cuatro pasillos internos. En uno de ellos, al que el serastro entrade por calle Capítulo VI 129uno de Detrás de cada los personajes se podría ejercer la denuncia, seguir lala verdad General Capítulo VII 149 jurídica, lo Pinto, aabogados una de su casa,del fue asesinado el Frente Vital la mañana 6 de febrero de Capítulo VIII cuadra 175 llaman que los “autor delito” y el periodismo «pruebas de los del hechos». Pero me vi 1999. un día Muy de aIX poco de acción en el lugar se fue para de mí,San abriéndose hasta Capítulo 195el campo intentando torpemente respetar el ritmo bascular de losampliando chicos ladrones Fernando, sentado dejarme Epilogo 215 durante entrar a los expendios de droga, las casas de al los ladrones más viejos retirados, a los horas en la misma esquina viendo a cómo jugaban fútbol y sancionaban ay las patadas al mal zaguero Agradecimientos 219 aguantaderos. Al principio sólo podía circular por la cuadra del Frente, sólo ver cómo, al llegar la central. hora comer, las mujeres comenzaban hacer una recolección sistematizada préstamos Me vi de sumergido en otro tipo de lenguaje y a de tiempo, en otra manera de sobrevivir de y de vivir hasta la entre propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla. los vecinos de siempre. Media taza de aceite de un rancho, un poco de arroz de otro, una cebolla, “(...)el El tiempo traidor vive dos lealtades; vive el doble sentido, en el disfraz. Debe fingir, permanecer Con y el entre progreso del asfalto y en la urbanización impuesta por el municipio, la villa San un en la tierrapedazo baldía de la carne perfidia, sostenido por madrazas los sueños imposibles un futuro donde Francisco, y precioso de más allá. Las en buscade del faltante parasus resolver el hambre vilezas serán, por fin, recompensadas. ¿de qué modo serán recompensadas futuro Sobre las vilezas del a sus costados norte la 25, y sur LaPero Esperanza, se fueron convirtiendo en en unel barrio. el natural se traidor?” caos de cruzaban de vereda a vereda rescatando porciones a reciclar con una pericia que evidenciaba el RICARDO PIGLIA, Respiración Artificial la edificación no planificada yinmediata algunos ranchos desaparecieron bajo las entrenamiento en la faena se de trazaron llenar laalgunas olla del calles día, la necesidad de saciar los topadoras estómagos de para dar lugar al cemento y al orden. Pero la traza colonial sólo logra dar la impresión de un barrio con “Llamo violencia a una audacia en estado de reposo enamorada de los peligros. Se la distingue en una cada familia. esas mirada, Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, fachadas en de lascaminar, que a pesar de la pobreza se ustedes ha puesto esmero. Es una delantera amable de la villa: en una forma en una sonrisa, y es en en quienes produce oleajes. Los desconcierta. donde entre Esta violencia es una calma que los agita.” JEAN GENET, Diario del ladrón conviven los mausoleos señoriales de la entrada, y las pedestres sepulturas sobre la tierra.

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia

Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie en “Lo que caracteriza el concepto de aventura y lo distingue de todos los fragmentos de la vida (...) es el hecho de que algo la que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Grupos aislado y accidental pueda responder a una necesidad y abrigar un sentido.” de GEORGE SIMMEL, Sobre aventura equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen para chicos enfundados enla sofisticados compartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección. San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi la Prólogo última antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Béccar y Carupá: es la zona del país donde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allí se da la maldita vecindad entre el hambre y la opulencia. A dos años de mi llegada al barrio, los chicos de la generación que creció sin el particular y cuestionable orden que defendía el Frente Vital, les roban a las ancianas y los niños del lugar. Buscan diez pesos para una próxima dosis de mentirosa altivez. Se conforman ya no con la

reivindicación del propio ser al tomar por asalto el status prohibido de las marcas famosas sino con un paraíso que da una bolsa de jabonosa Poxirán o intoxicados las pastillas diseñadas María tenía artificial las manos metidas en el agua de un fuentóncon cuando llegó la peor noticiapara de su calmar la angustia del perfecto pequeño burgués diluidas en el peor vino ofertado por el vida. almacenero, al que tarde o asaltarán, porque los tiempos han cambiado — ¡Loco! ¡Vengan! ¡Vamos a temprano fijarnos! ¡Está toda la simplemente yuta! ¡Parece que lo agarraron al Frente! en María retorcía un jean en el patio del rancho de su novio Chaías. Vivía allí hacía dos semanas, exilada contra nuestra y ya no hay ley, no hay iguales, no existe el milagro de la salvación. por Como si vez primera él yde sula poderío casa de místico su familia, incluyeran tras una la discusión condenacon y la su salvación, padrastro, el un mito poco del respetado Frente Vital dealer me de la la puerta a la obscena comprobación de que su muerte incluye su santificación y al mismo abrió zona, miembro clan época. de los Chanos. tiempo el final del de una Esta historia intenta marcar, contar ese final y el comienzo de una — ¡Loco! ¡Parece que mataron al Frente! era Los pibes cuadra que desde afuera parece un acudir barrio pero por se dentro es protección puro pasillo, todos en la que de ya esa no habrá un pibe chorro al que poder cuando busca ante el menos ella escarmiento del aparato policial, o de los traidores que asolan como el hambre la vida cotidiana salieron corriendo tal como estaban. María se quedó parada allí, sin volver la vista atrás, disimulando de por la villa. pudor a causa de ese noviazgo corto pero in— tenso que ya había dejado de tener con el Frente. Prefirió Capítulo 1 decirse a sí misma: “Yo me hago la estúpida”. Especuló con que si algo verdaderamente malo ocurría, alguien llegaría a avisar. Por eso hizo como que frotaba la ropa, soportando las ganas de llegar también ella, más rápido que ninguna, desesperadamente, a ver la suerte que había corrido el chico de quien a pesar de la separación reciente, aún estaba enamorada. —Lo mataron al Frente —dijo, después de unos diez minutos una mujer del otro lado de su cerco. María lo escuchó sabiendo que algún día podía suceder, pero jamás tan pronto: ella trece y él diecisiete, y esas profusas cartas de amor que hablaban de un futuro que se le antojaba el único aunque ahora estuviera con otro, aunque su nuevo novio fuera uno de los amigos de Víctor, aunque el mundo se cayera. Salió secándose las manos en el pantalón, y anduvo una, dos, tres cuadras, cruzó el descampado, y se metió en la villa 25 de Mayo directo hacia el rancho de su madre, el mismo del que se había escapado para refugiarse en la casa de Chaías. Apenas entró, se arrojó a los brazos de la mujer, como hacía mucho tiempo que no lo hacía: —Ma, me parece que lo mataron al Frente, acompañame —le dijo llorando en su hombro. Laura estaba cubierta sólo por una sábana, acalorada por el peso de la humedad que a las diez y media de la mañana antecedía a la tormenta; el cuerpo exhausto después de una noche de Tropitango con el Frente, las chicas y el resto de los amigos que quedaban en libertad. La despertó una bulla atípica para una mañana de sábado, una agitación que de alguna manera preanunciaba la batalla que sobrevendría. Su madre no tardó en alertarla. Le dijo, sin siquiera saludarla, con una voz áspera pero sin embargo piadosa: —Lau, me parece que lo mataron al Frente. Salió de la cama anestesiada, sin sentir el peso del cuerpo trasnochado, de los litros de alcohol que había tomado mientras bailaban por undécima vez en el centro de la pista con esos romances tortuosos entonados por Leo Matiolli y su banda en el escenario, en vivo y en directo. Hizo la media cuadra de pasillo que la separaba del potrero desierto que dejaba ver el escuálido frente de la villa: — ¡Parecía como si estuvieran buscando al Gordo Valor! ¡La cantidad de policías que había! Los más cercanos a Víctor se fueron arrimando todo lo que pudieron al rancho donde lo tenían encerrado. Se habían escuchado los tiros. Varios habían visto de refilón cómo Víctor y tras él Luisito y Coqui, dos de los integrantes de lo que la policía propagandizó como La Banda de Los Bananita, pasaban corriendo por el corazón de la 25 con las sirenas policiales de fondo, cruzaban por el baldío que da a la San Francisco y se perdían en uno de sus pasillos metiéndose en el rancho de doña Inés Vera. Supieron por el veloz correo de rumores de la villa que Coqui cayó rendido en la mitad del camino, cuando al atravesar una manzana de

monoblocks en lugar de seguir escapando intentó esconderse en una de las entradas. Desde el momento de los disparos no hubo más señales sobre lo que había pasado. Nadie sabía si Luís y el Frente estaban vivos. Los policías se vieron rodeados apenas se internaron en la San Francisco; con cada vez más refuerzos intentaban disuadir a los vecinos de que se retiraran. Mauro avanzó por entre los ranchos y consiguió treparse al techo de la casilla cercada por un batallón de policías en la que habían intentado refugiarse Víctor y su compinche, Luisito. Mauro era uno de los mejores amigos del Frente, un. integrante fuerte de la generación anterior de ladrones que había, después de pasar demasiado tiempo preso y tras la muerte de su madre, decidido alejarse del oficio ilegal y buscarse un trabajo de doce horas para lo básico, ya lejos de las pretensiones. Mauro había influido en Víctor con sus consejos sobre los viejos códigos, el «respeto” y la ética delincuencial en franca desaparición. Mauro recuerda bien que dormía con Nadia, su mujer, cuando lo despertaron los tiros. “Le dije: ‘Uy, los pibes’. Porque siempre que se escuchan tiros es porque hay algún pibe que anda bardeando. Me levanté, me puse un short y encaré para aquel lado.” Apenas salió de su rancho una nena que vive a la vuelta y que lo sabía amigo inseparable de Víctor, a pesar de que para entonces él ya comenzaba a “dejar el choreo”, le dijo la frase tan repetida aquella mañana: —Me parece que lo mataron al Frente. Corrió hasta la entrada de la San Francisco. Un policía lo frenó: —No podés pasar. Mauro continuó sin mirar atrás. El policía le chistó. Él siguió acercándose a Víctor. —A vos te digo, no podés pasar. —Qué no voy a poder pasar —le dijo—. Yo voy para mi casa, cómo no voy a poder pasar loco, si no hay una cinta ni nada. Durante unos minutos creyó, incluso se lo dijo a Laura, que el Frente había podido escapar. «Este hijo de puta se les escapó.” Igual se trepó al techo, para cerciorarse. Desde lo alto podía ver la mitad del cuerpo de Luís saliendo de la puerta del rancho. Estaba inmóvil, parecía muerto pero sólo lo simulaba por el pánico al fusilamiento: Mandó a pedir una cámara de fotos que no tardó nada en llegar. Disparó varias veces para registrar lo que sospechaba que la Policía Bonaerense ocultaría. Temía que Víctor estuviera herido y que, tal como estaba marcado por la Bonaerense, dejaran que se desangrase al negarle la asistencia médica. Por eso amenazaba con arrancar las chapas de la casilla si la policía no se decidía a sacarlo de allí. Hasta que Luís no pudo evitar que contra su voluntad las piernas comenzaran a temblarle. Uno de los uniformados se dio cuenta: —Che, guarda porque éste está vivo. Laura vio cuando lo retiraban del lugar en una camilla con la cabeza ensangrentada por el tiro que le rozó el cráneo. Chaías consiguió acercarse a él. Luís lloraba. —El Frente, fijate en el Frente —alcanzó a decirle antes de que lo metieran en la ambulancia. Laura se preocupó cuando unos minutos después la segunda ambulancia que había llegado para los supuestos heridos se fue vacía. —Señor, ¿y el otro chico? —preguntó a uno de los uniformados con miedo a la respuesta. —Está ahí adentro, lo que pasa es que está bien —le mintió. — ¿Y por qué una de las ambulancias ya se fue? — ¡Porque está bien, nena! —cerró el policía. Entre los que peleaban su lugar cerca del rancho también esperaba Matilde, confidente privilegiada del Frente, cómplice de hierro a la hora de dar refugio después de un robo, cartonera y madre de Javier, Manuel y Simón Miranda, sus mejores amigos, los chicos con los que a los trece había comenzado en el camino del delito. Matilde había conseguido escurrirse hasta la puerta misma del rancho y desde ahí hablaba con Mauro amotinado en el techo. Estuvo casi segura de que al Frente lo habían matado cuando presenció las

familiar la policía seguiría reteniéndolo en el rancho de doña Inés Vera. —Vayan a buscar a la madre que está trabajando en el supermercado San Cayetano de Carupá — propuso un chico. Allá partieron Laura y Chaías en un remise. Pero Sabina estaba en la sucursal de Virreyes. Volvieron al barrio. La gente seguía acumulándose alrededor del rancho. A Virreyes corrieron a buscarla otros vecinos. —Vení Sabina porque hay un problema con la policía. —Pero dejalo que se lo lleven a ese guacho por atrevido. Yo no voy a ninguna parte —se negó Sabina, como siempre en lucha contra la pasión ladrona de su hijo menor, dispuesta a que lo metieran preso con la esperanza de que el encierro en un instituto lo reformara y lo convirtiera en un adolescente estudioso y ejemplar. —Venite que está adentro de una casa. ¡Venite! La convencieron. Sabina pensó: “Éste tomó como rehén a alguien y está esperando que yo llegue para entregarse, pero antes lo voy a trompear tanto...”. No llegó a imaginar la muerte de su hijo hasta que el auto se asomó al barrio doblando por la calle Quimo Costa y pudo distinguir desde el otro lado del campito un móvil de Crónica TV y un helicóptero sobrevolando la muchedumbre. “Cuando vi el mosquerío de gente y de policías me temblaron las piernas.” Bajó del remise y escuchó que gritaban: — ¡Viene la mamá! ¡Viene la mamá! —atravesó desesperada y los pibes y las mujeres iban abriendo paso a lo largo de todo ese pasillo. Fue en ese momento en que se le unió como una guardaespaldas incondicional Matilde, experta en reclamar por sus chicos y pelearse con la policía cada vez que caían presos. Juntas llegaron a la valla humana de policías que custodiaba el acceso al rancho. Sabina dijo, con los labios apretados: —Soy la madre —y entró. María, la ex novia del Frente, en ese mismo momento caminaba sostenida por su madre hacia el campito que da a la vereda de la San Francisco por un lado y la 25 por el otro. Lo primero que vio fue la flaca silueta de su novio Chafas que saltaba en el medio del campo y gritaba. “Todos gritaban, me mareé de repente, no veía nada, no entendía nada, me había puesto muy nerviosa, temblaba, tenía miedo y no sabía bien de qué. Hasta que llegué a la puerta del rancho, porque me iban dejando pasar, y la vi a Sabina.” Ella, Sabina Sotello, intentando conservar la calma, queriendo creer a pesar de todo que el sabandija había tomado rehenes, preguntó intentando parecer tranquila: —Dónde está mi hijo? El hombre escribía a máquina desarrollaba lenguaje judicial los que habían llevado a la Una mujer que policía de pelo corto, subcomisaria a en cargo del operativo, la hechos miró y no quiso contestarle. muerte —Yo soy la mamá —le dijo, dándole todos los motivos del mundo en uno para que le contestara. de Víctor Manuel Vital esa mañana de febrero. La historia tiene domicilio: el número 57 de la calle Sabina miró hacia los costados buscando el rostro de Víctor. Pero no alcanzó a distinguirlo. “Yo creía General que me Pinto, esquina Freñch. Allí, en la puerta de casa, Víctor le dejó en custodia Gastón, el que hermano lo iba a encontrar ahí parado, qué sé yo, y su esta mujer no me decía qué había a pasado, así me mayor de saqué.” La Chafas, lascuello cadenas, las pulseras, anillos de oro, fetiches de status que siempre llevaba agarró del del uniforme y la los levantó contra unlos ropero pequeño que había en aquel cuarto de puestos. dos por Marchó, preparado para «trabajar» a encontrarse con otros dos adolescentes con quienes solía dos. compartir los mi hijo? —Dónde está golpes: Coqui y Luisito, dos ladrones también de diecisiete, y de otra villa con nombre católico: Santa —Calmate, calmate. Rita. —Dónde está mi hijo? Ellos dos y dos hermanos hijos de un ladrón conocido como “El Banana”, se harían famosos tiempo —Pará, pará, calmate. después Sabina no dudaba en estrangularla si no hablaba, no se la quitarían de las manos si no le aclaraban de la muerte de Víctor en una de las primeras tomas de rehenes televisadas. Habían querido robar a qué había una pasado con Víctor. Y entonces escuchó el tecleo de una máquina de escribir sobre una pequeña mesa. familia y en lugar de escapar rápido se habían entusiasmado con la cantidad de objetos suntuosos que “Y había cuando escuchás eso ya te imaginás, ¿viste?, cuando están escribiendo...” en el chalet de Villa Adelina. Algo parecido a lo que les ocurrió ese 6 de febrero cuando tardaron en robar una carpintería a sólo ocho cuadras de French y Pintos. Gastón intentó persuadirlo: que no fuera, que se quedara esta vez porque el lugar tenía un “mulo”, que en la

jerga significa vigilador privado; que otros ya habían “perdido” intentando lo mismo. Víctor no quiso creerle. En menos de diez minutos estaba encañonando al dueño de la fábrica de muebles. En quince salían corriendo del lugar muy cerca de la mala suerte. Los dos patrulleros que rondaban la zona recibieron un alerta radial sobre el asalto. “Tres NN masculino, de apariencia menores de edad se dirigen con dirección a la villa 25”, escucharon. En el móvil 12179 iban el sargento Héctor Eusebio Sosa, alias “El Paraguayo”, y los cabos Gabriel Arroyo y Juan Gómez. Y en el 12129 el cabo Ricardo Rodríguez y Jorgelina Massoni, famosa por sus modos, como “La Rambito”. Las sirenas policiales se escuchaban cada vez más cerca. Víctor corría en primer lugar, acostumbrado como ninguno a escabullir- se: en el último tiempo ya no podía pararse en ninguna esquina. Su sola presencia significaba motivo suficiente para una detención. A sus espaldas pretendían volar Coqui y Luisito. —No puedo más! ¡No puedo más! —escucharon quejarse a Coqui, que quedó relegado en el fondo por culpa de sus pulmones comidos por la inhalación de pegamento. Riéndose del rezagado, el Frente y Luis entraron por el primer pasillo de la San Francisco. Alicia del Castillo, una vecina de generosas proporciones, caminaba por el sendero con su hija de dos años de un lado y la bolsa del pan en el otro. El Frente la agarró de los hombros con las dos manos para correrla: ya no llevaba el arma encima. En seguida “colaron rancho”, como le dicen los chicos a refugiarse en la primer casilla amiga. La mujer que les diosin paso para que se salvaran, doña Vera, se paró la puerta como descartaron para negociar el cargo de “tenencia” en casoInés de entregarse. Lo en mismo que el dinero: esperando lo que pasara tiempo los chicos se metieron debajo de la mesa como si jugaran a las escondidas. guardó ella el debajo deyun colchón y lo encontró la policía aunque nada de eso conste en las actas Los policías habían visto el movimiento. Ni siquiera le hablaron, la zamarrearon de los pelos y a los judiciales. empujones liberaron la entrada. Los chicos esperaban sin pistolas: Luisito me contó que se las dieron a En cuclillas bajo la mesa; el Frente se llevó el índice a los labios: “Shh... callate que zafamos...”, doña murmuró; y Inés, quien las tiró atrás deyun ropero. Las entrar al rancho apuntando con sus reglamentarias. El vieron a una mujer policía dos hombres sargento Héctor Eusebio Sosa, “El Paraguayo”, iba adelante con su pistola 9 milímetros. Pateó la mesa con la pun-. ta de fierro de su bota oficial; la dejó patas arriba en un rincón. Víctor alcanzó a gritar: —No tiren, nos entregamos! Luis dice que murmuraron un “no” repetido: “No, no, no”, un “no” en el que no estaban pudiendo creer que los fusilaran: “Nos salió taparnos y decir ‘no, no’, como cuando te pegan de chico”, me contó Luisito en un pabellón de la cárcel de Ezeiza, condenado a siete años de cárcel por los robos que después de la muerte del El Frente falleció casi en el momento en que el plomo policial le destruyó la cara. Las pericias dieron Frente siguió cometiendo, exultante al recordar los viejos tiempos después de tanto, el día de su cuenta cumpleaños de cinco orificios de bala en Víctor Manuel Vital. Pero fueron sólo cuatro disparos. Uno de ellos le veintiuno. atravesó Y describió sin parar la escena final:ySilbaron en aire estrecho de aquella miserable de la mano con que intentaba cubrirse entró en el el pómulo.. Otro más dio en la mejilla. Yhabitación los dos dos por en el últimos dos cinco disparos a judicial quemarropa. Luis supo que los fusilaban; como impulsado un un resorte hombro. En la causa el Paraguayo Sosa declaró que Víctor murió paradopor y con armasaltó en la hacia la mano. puerta. En el aire una bala le Suprema rozó el cráneo. con la mitad del cuerpo afuera del rancho, Pero la Asesoría Pericial de la Corte,Quedó por pedido de la abogada María del Carmen Verdú, hizo ganándole durante el proceso judicial un estudio multidisciplinario. Los especialistas debieron responder, medio metro teniendo en al pasillo. Se desmayó. El Frente intentó protegerse cruzando las manos sobre la cara como si cuenta el ángulo de la trayectoria de los proyectiles, a qué altura debería haber estado la boca de con ellas tapara un molesto rayo de sol. Luisito recuperó la conciencia a los pocos minutos, pero se fuego para quedó impactar de esa manera. Teniendo en cuenta las dimensiones de la habitación y la disposición de los petrificado dehubieran parecer un cadáver. muebles, si tratando los hechos sido como los relató Sosa, él debería haber disparado su pistola a un metro sesenta y siete centímetros de altura. Esto significa que para haber matado al Frente, tal como dijo ante la justicia, Sosa debería haber medido por lo menos tres metros treinta centímetros. Con el rostro enrojecido por la presión del estrangulamiento la mujer policía, elevada diez centímetros del suelo por la fuerza de la mujer que la tenía del cuello, le dijo finalmente a Sabina: —Su hijo está muerto. Ahí está, no lo toque. En el piso de tierra yacía Víctor, con la frente ancha y limpia que le dio sobrenombre, sobre un charco de sangre, bajo la mesa sobre la que escribían el parte oficial de su muerte.

vi las zapatillas que en la planta tenían grabada una ‘y’ bien grande. Javier. de Alvear Abajo. Como una señal todo poderosa. se los tatuó en la mano.. Por eso para la policía el mismo signo es señal inequívoca de antecedentes y suficiente para que el portador sea un sospechoso. Porque hasta la señora de ochenta años empezó a tirar piedras”. Así comenzó la leyenda. el cuarto miembro de lo que precariamente fue una “bandita”. cerrándose las nubes negras hasta semejar sobre el rancherío una repentina noche.. no lo sacaron como a cualquier cristiano. los escopetazos policiales. Cuando comenzaron los tiros. la infantería. entienden en la villa. casi siempre del tamaño de un lunar. el del medio. en el bíceps abultado del brazo derecho. Laura consiguió acercarse a su amigo hasta quedar refugiada en uno de los ranchos que dan al lugar donde lo mataron. Llegaron de Santa Rita. con una diferencia metódica que lo volvería santo. Ese dibujo asume que el ladrón que lo posee en algún momento fue sitiado por las pistolas de la Bonaerense. muerte a la policía. las novias. Los vigilantes lo sacaron destapado. A la media hora había casi mil personas rodeando a ese chico muerto y ciento cincuenta uniformados preparados para reprimir. lo que obtenía lo repartía entre la gente de la villa: los amigos. como mostrándoselo a todo el mundo. especie de hermano de los demás y sobre todo compinche íntimo del Frente. “Yo sabía que todo el mundo lo quería pero no pensaba que iban a reaccionar así. “Justo donde estaba había un agujerito y pude ver cómo lo sacaban y cómo los hijos de puta se reían y gozaban de lo que habían hecho. el menor de los hijos de Matilde. Y la misma marca tiene. Yo lo vi. el dragón y la calavera. los perros rabiosos de la Bonaerense. como las fichas de un casino. la 25 y La Esperanza dieron batalla a la policía. Son cinco marcas. Son cinco puntos gigantescos. los hombres sin trabajo. La violencia de la tormenta se agitó sobre la indignación de la turba. Su llegada a la escena de los hechos había provocado un silencio sólo alterado por el ruido que hacía el helicóptero suspendido sobre el gentío. el cielo se oscureció de golpe. el ladrón más popular en los suburbios del norte del Gran Buenos Aires. El dibujo pretende que el destino fatal recaiga en el próximo enfrentamiento sobre el enemigo uniformado acorralado ahora por la fuerza de cuatro vengadores. me explicaron los pibes. Son los mismos cinco puntos que tienen tatuados en diferentes lugares del cuerpo los amigos de Víctor que fui conociendo a medida que me interné en la villa. Y comenzó a llover. Llegaron los carros de asalto. cuenta Laura. Y Facundo. los niños. del Detalle.Sabina soltó un grito de dolor. aunque suelen ser varias las interpretaciones y no hay antropólogo que haya terminado de rastrear esa práctica tumbera. y que de allí en más se desafía a vengar su propio destino: el juramento de los cinco puntos tatuados augura que esa trampa será algún día revertida. los que se grabó en su ancha espalda Simón. y durante los últimos cuatro había vivido del robo. el mayor de sus hermanos. un candidato al calabozo. las doñas. un poco más abajo que las sepulturas. el Grupo Especial de Operaciones. se los hizo sobre el omóplato .” Era la marca que Víctor le había hecho a las zapatillas. Ese alarido y el llanto que lo precedió fueron suficientes para que quienes esperaban perdieran la esperanza: un policía había masacrado a Víctor Manuel “El Frente” Vital. pero organizadas para representar un policía rodeado por cuatro ladrones: uno —el vigilante— en el centro rodeado por los otros equidistantes como ángulos de un cuadrado. Manuel. Es una especie de promesa personal hecha para conjurar la encerrona de la que ellos mismos fueron víctimas. Tenía diecisiete años. Bajo el torrente los vecinos de la San Francisco. la misma y que ahora dibujan los creyentes en las paredes descascaradas del conurbano junto a los cinco puntos que significan “muerte a la yuta”. La noticia sobre el final del Frente Vital corrió por las villas cercanas como sólo lo hacen las novedades trágicas. estalló como lo hacen sólo los combates.

Siempre Era Crónica Sábado en directo por Canal y se 2. los temas que escuchaba el Frente. Esa noche Simón se durmió pensando otra vez en el día en que regresaría a la calle y añoró estar en la villa. Decían que . Él no pudo más que creerle. estaba creyó con reconocer psicólogos”. de “Con los pibes piedrazos de ladel gente. la angustia que precede a la entrega de una pésima noticia. Armó un porro enorme gastando toda la marihuana que le quedaba. decile vos. Le agarró un ataque de nervios. de de San tiros de la Fernando. empezó a romper cosas. veía Cuando todo vino el barrio. Había sido después de un robo con Chafas. Ese en las 6 de suelas. o en Metrópolis.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. en el que un patrullero los cruzó. Lo inyectaban y estaba todo lastimado. la ropa me de contó su amigo. en Florencia Aunque Varela. Facundo también había caído poco tiempo antes del asesinato en el que por más deseos y mensajes conjuradores de la muerte. Me quería matar. Laura estaba con Mariela. púas. Primero cumbia colombiana. haber vuelto al rancho después de un “hecho” con los bolsillos llenos de billetes para sumergirse en el Tropitango. —Ojalá las Mai umbanda Compartía celda con del dos barrio. y me quería De repente matar apareció porque no en estaba Crónica ahí TV con unél. quiso saltar el alambre. con ellas potrero. por porcómo el último lo llevaban. Del otro lado escuchó en la voz de ella el aturdimiento que deja la muerte. cuando silbando bajo volvían al barrio después de haber robado una panadería. para llorar solo. el barrio había llorado a mares.. Chafas se demoró dos minutos de más porque qúiso antes de invertir en pastillas pagar la cuota de un crédito que había pedido en la zona. aspiró profundo. Lo drogaban mucho y temblaba solamente de lo drogado que lo tenían.disfrazado de lealtad o de “respeto”. luchó con los celadores. la boca lastimada. que yo vivo ahí —frenó Manuel al que manejaba el control remoto del televisor colgado no afuera lo que pasó. el otro“Al integrante final cuando de Los casi Bananita lo subían con a la quienes ambulancia fue a lo robar reconocí por por última la y vez. si hubiéramos San Fernando’. y entonces le pegaron mucho. pasaba de la celda. guachas?! —Ustedes están re locas. Al final puso una canción que el Frente escuchaba como parte de su personal religión. —casi gritó en el silencio carcelario del Agote. lo encendió. pero para mí ése es el Frente —les dijo a ios de su ranchada. Ni siquiera necesitó que le contaran los detalles. calabozo No lo mirábamos podía creer. y sin largar el humo puso en un grabador. callados. —Eh! ¡Guachas! ¡Pónganse las pilas! —No. —Cuándo?! —Qué pasa? —Hacete un rato.! y que no me lloren porque me pongo muy triste. mataron al Frente. No pudo más que cortar y subir a la celda. una de que no. del el Frente Todos se cruzó se quedaron con Coqui. queyhabía a su vez sido a través de Luis “compañero” queFrente. la ceja lastimada.. —se filtró por el tubo. Ese día también supo del crimen por la televisión. su novia de entonces.! sólo quiero cumbia para divertirme. chicos Fue del a través mismo de barrio Facundo y con que un Luis pibe conoció de Boulogne al Frente. Al día siguiente volvió a marcar el diecinueve y pidió vía cobro revertido con la casa de su amiga Laura. Ahí desde enfocaban se repuso. una tarde de la última primavera su abuela. —Lo. Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Y De vio ahí que lo trasladaron sacaban en a una una camilla comunidad el cuerpo parade adictos alguien. la bailanta de Capital.! y que no me recen cuando suenen ios tambores. después el grupo mexicano Cañaveral. Después. había los raspado ranchos.” estado juntos capaz que —Pará loco. mejor decile vos —escuchó Simón. —Qué me tienen que decir. ya no me importaba nada después de eso. gorra. todo el cuerpo raspado del alambre porque lo habían bajado de los pantaloneslas Reconoció y se calles. Me puse re mal. lejos. que le habían regalado. como él seguía con problemas. febrero Pensé Manuel que estaba detenido muerto. Facundo terminó internado en el Instituto de Recuperación de Adictos de Monseñor Ogñenovich en Mercedes que más tarde se haría famoso por las denuncias sobre malos tratos y torturas a menores. se quiso escapar. fuimos y lo encontramos muy mal. cumbia de sicarios. —No. “Fue un desastre. Sabía cuán marcado estaba Víctor Vital por la policía de San Isidro. encerrarse aún más dentro del encierro. ¡Si yo ayer hablé con él! Laura se largó a llorar. robo fallido Después en la comisaría vino una banda ira.! no quiero coronas ni caritas tristes. el corte Yo había empezamos caído a hacía hacer un mes zapping. cartel: porque ‘Primicia.

La batalla fue de tal magnitud que Sabina Sotello tuvo que salir del estupor. me contó Sabina varias veces a lo largo del tiempo en el que reiteramos esas conversaciones pausadas mientras me acompañaba a recorrer el largo viaje que la reconstrucción de aquella muerte me llevó a iniciar sin fecha de regreso. “Para colmo llovía tanto. donde ella nunca quiso abrevar. tan . que llovía como si fuera llorar”. tan lejana hasta entonces. Matilde no volvió a separarse de Sabina. un traslado que los jueces suelen conceder a los reos cuando sufren la muerte de un familiar cercano. avergonzada de sus pies desnudos por la pérdida de las ojotas. a otro le quebraron la clavícula de un palazo. aterrorizados ante la posibilidad franca del linchamiento. las dos mujeres partieron a la comisaría para los trámites burocráticos a los que siempre se condena al familiar del chico acribillado. La policía tuvo que armar un cordón contra el que los amotinados arremetieron una y otra vez: a uno de los uniformados lo hirieron en tina pierna. así. aunque obtuvieron la autorización judicial. Si trasladaban a los hermanos hasta la casa de French y General Pintos. que paremos un poco porque puede haber otra víctima. en lo extenso del enfrentamiento. “Nunca vi tantos fierros juntos”. Sospechaba que la policía dispararía con balas de plomo y temía que. siempre sancionando con el desprecio la actividad ilegal de su hijo. caminaba blandiéndose contra el viento con una sombrilla roja enorme que parecía sacada de una playa familiar de la costa. Sabina suele recordar riéndose con ternura que Matilde. Pero. Hasta hoy.habían quemado a un vigilante..” Se veían mujeres pateando patrulleros. trataba de disimular tapándolos el uno contra el otro. Sabina regresó a la casilla donde el fiscal y los funcionarios judiciales esperaban una señal para abandonar la villa. que lo habían herido. donde velaban a Víctor. Como si las balas hubieran dado en cualquiera de sus propios hijos. contra la tempestad desatada. que era una batalla campal. Como María que en el fragor dejó las suyas clavadas en el barrial. Esa tarde. Pasaron cinco horas en la seccional hasta que les dijeron que tardarían en entregarles el cuerpo. Simón y Javier. embarrada hasta las rodillas y perdiendo las ojotas en la lucha. dice Chafas. no se lo permitieron ellas. Sabina jamás se olvidará de Matilde. De alguna manera Víctor había sido durante esos años de asaltos y fuego casi un hijo para ella. La rememora corriendo entre los tiros. La venganza estaba demasiado cerca de los deudos enardecidos que no paraban de arrojar piedras y palos contra los uniformados y sus escudos transparentes. cómplices a ios ojos de todos. escupiendo a la cara de los miembros del Grupo Especial de Operaciones. Juntas. debían hacerlo policías de la comisaría ira. estos hijos de puta se van! —dijo. respirar profundo. tan en la vereda de los chorros. «y0 pensaba que iban a matar a alguien más y tuve que reaccionar. escondiéndolos como una niña bajo el asiento. Las armas que habían desaparecido del barrio por el nimor de las razias volvieron apenas asesinaron al Frente. la de la muerte. Manuel habló con su madre desde la comisaría por teléfono: le rogó que gestionara su visita al velorio. que paremos. sentada en un banco de la seccional. la madre de Manuel. la vecindad se hiciera de las armas escondidas en villas aledañas por el rumor de una razia que lo asolaría ese fin de semana. el desgarbado morocho que. Lentamente los combatientes fueron abandonando la furia y dejando la tarde libre a la pena.” Sabina cruzó el pasillo y habló ante la multitud: —Yo les pido por favor que me dejen terminar. pero el clima que había en el velorio era tan enrarecido que a Matilde y a Sabina les pareció un peligro inmenso el operativo. sus propias madres. y pensar en qué hacer para calmar la sed de venganza por la muerte de su hijo. «Ellos en definitiva salieron agarrándose como pollos mojados de mi brazo y de Matilde”. bajo la lluvia. me dijo Sabina sobre la calidad de ios bolsillos de los deudos de su hijo. compañeros de la Rambito y Sosa. una imagen de surrealismo nipón en medio de la miseria. a Manuel y a Simón les duele que los hayan privado de esa ceremonia de despedida.

por A lo largo de los Quimo Costa.—cuenta Sabina en el cuarto donde estuvo el cadáver de Víctor—. respirando a bocanadas el momento inmediato. en la pertenencia que se siente cuando se camina una cuadra y se cruzan saludos con los vecinos. que esa noche amaneció allí—. sin saberlo. gente que yo no había visto en mi vida que llegaba de todas partes. Hubo un momento. meses. asado en la villa”. daba que la vuelta estaban tan “enfierrados” que podían pararse delante de un móvil policial y destruirlo con un cargador completa bordeando la villa 25. todos los remises de la zona y ‘os que ese fin de semana habían sido robados. para convencerlo de que dejara el delito. Sí. la mamá del ladroncito muerto y canonizado. villa”. «Salimos de acáHasta y dimos la vuelta por los lugares donde sacaron el ataúd la cocina lodel subieron carro fúnebre. fue mutando en cierta cotidianeidad. sin horario alguno. Y entre las decenas de coronas había una igual a la que había pedido durante sus entero. Me esperaba con el uniforme de vigiladora privada en la puerta de un supermercado de San Isidro. había unos dichopocos metros cuadrados por donde me-podía mover. Entonces se . siempre tan difíciles de ubicar. en que ya no supo qué más hacer para frenarlo. despidió a Víctor Manuel “El Frente” Vital. “estoy desalvación. hacia el Cuando cieloinexpugnable. su ausencia enSabina. tuvo que imponer orden. Los patrulleros de la ira. Así transformar personajes fue la despedida de Víctor”.” Fue una romería. el hermano mayor de Víctor. Sabina intentaba que nadie respondiera a la provocación. “Después los pibes que venían empezaron a juntar plata para comprar coronas —me contó Chaías. Cuando conocí a Sabina Sotello no imaginaba que tanto tiempo después seguiría yendo a visitarla. últimos Capítulo II acotado. Y las esos disparos a los territorio que parecía aunque en realidad sean tres villas en lascomenzaron que se cruzan Navidad. La villa fue al comienzo un territorio mínimo. La cuadra de French entre Pinto e Ituzaingó se llenó de chicos y chicas que armaban grupos en los cordones de la vereda. llegó la compostura. diálogos. una fecha en la que ella. que hablaríamos decenas de veces por teléfono y que me retaría como una mamá preocupada por un hijo cuando desapareciera por demasiado tiempo. le ponga punto final al presente por imposición del futuro. que me hagan una corona con flores de Boca”. “-tengo un Tigre Eran tantos que fueron necesarios dos micros y un camión con acoplado para trasladar el cortejo cumpleaños la cubriendo el en cajón. se ganaba hacía tiempo la vida con un empleo elegido adrede en las antípodas del oficio ilegal de su hijo. sobre el borde delhasta descampado. Tampoco podía calcular que al fin de la historia sería ella misma quien me guiaría. Asíahí quedó bautizado desde Una el principio él caótica ese siempre la pompa fúnebre se asomó frente a la villa los tiros sonaban como en de balas andaba. el 29 de julio. me dijo en el remise que nos llevaba desde el cemento poblado de la Panamericana hacia la villa. “mañana voy a la villa”. llamar a la tranquilidad a los amigos. Se contuvieron la mañana siguiente. Esto era un mundo. una multiplicación de esas esquinas que se esparcen por los rincones del conurbano norte. los códigos al comienzo incomprensibles. El extrañamiento del foráneo al conocer los personajes y el lugar. hasta los secretos de las villas donde reinó el Frente acompañándome con su talante y su presencia de madre hacia los ranchos donde nunca antes me habían dejado entrar. matizada con el juego del embolsado y la carrera de esquíes de madera preparados con tablas conseguidas en un aserradero por su hijo mayor.” La mayoría de ellos estaban armados. se comenta con alguno el tiempo. acosado por la policía: “Si me agarran. Faltaba casi un mes para el cumpleaños de Víctor Vital. Cada tanto hacían sonar las sirenas golpeando con su presencia. salva Pasaron dos años desde el díayque pisé por al primera vez la villa. el un lenguaje. Hubo quien en una esquina se puso a disparar como homenaje en medio del responso y Pato. un compromiso tomado. una hilera de jóvenes vaciaba cada uno de vengadores. se pregunta por dónde andarán los pibes. recuerda orgullosa Lo enterraron con las banderas de Boca y de su muerte en una consagración. el momento mismo en el que se está sin que una próxima actividad. «este domingo me espera un pibe en la villa”. Chaías dice La fila de autos. el martes. la dureza de los primeros como bromeando sobre futuro anunciado. nunca dejaron de rondar la casa durante las veinticuatro horas que duró la despedida final. cuandolos casi a las cargadores nueve disparando hacia de el barro reseco baldío. Sabina. Siempre que pasa algo así alguien saca un cuaderno y van juntando para comprarle las coronas que el finadito se merece. la familia y los amigos organizan cada año una inmensa chocolatada para los chicos de la zona. una posible de esta historia: “la villa”.

“A ver cuando me entregás un hecho Sotello”. Se mudó con sus San Fernando. Tenía catorce años cuando se enamoró de un gendarme. la iba a matar. aprovechamos para escapar. Lo conoció sólo por los duró. La escuela le resultaba un aburrimiento insufrible y la calle le del brazo. quedó de Graciana. “Como arrancamos otra vez solos yo no estaba nunca en casa. cargamos todo en una camioneta y nos metimos en la villa. con un tercer amor. Vivían en un retazo de campo seco. abierto una cuenta bancaria común su marido un buen día se encontró droga. Allí conoció a la mujer que se transformaría en su madre para el resto de la vida. La historia terminó un mediodía en que ella policiales. Al regresar volvieron a apalearla. escándalos queentonces de vez en cuando hacía hecho un en la curso de fotografía y podía vivir de tomar imágenes escolares.Cristo yo lo único que quería era que estudiara. Por eso lo maldije a mi viejo. se afán por el trabajo no pudo controlarlo. Estalló una discusión y él le puso un revólver en la cabeza frente a los chicos. Pero todo fue Entonces peor. el robo de las bicicletas.” El gendarme quiso que vivieran juntos y asumir la paternidad del niño. Me sangraba la espalda y yo me revolcaba como las víboras del dolor. Antes de ser custodia y de manejar un arma. “Justo en esa casa trabajaba también la que después yo tomé como mi verdadera mamá. daba Pero la dejaba en la casa de un amigo y se lanzaba a la calle con coartada y todo. como un detalle que hacía todavía más pintoresca su elección taimada por hacerse del dinero ajeno. le enviara dinero para el pasaje. Acon los trece años y ya empezaron las con el denuncias saldo en cero. Pero ella misma dice que campañas políticas del peronismo. Sabina y sus dos hermanos varones caminaban cada mañana varias leguas. Volvió a enamorarse de un hombre que parecía bueno y sería padre de su segundo hijo. recordó un día en un bar en la esquina del los golpes hospital dehacia la casa de sus nuevos padres. derrochado en mujeres y alcohol. Lo intentó otra vez. Entregar un hecho es aportar los datos necesarios para que un lugar sea asaltado. Pato tenía dos años cuando escapó de compré él y de el ranchito que ahora es esta casa y nos instalamos”. un amor de primavera prohibido. En el barrio son tan chusmas que ella les dijo a todos que yo era la hija de su marido. Para ir a la escuela desde el rancho en el que vivían cerca del pueblo chaqueño de Las Palmas. Así que uno de sus primeros fraudes fue fingir una dolencia para no ir a ver lo clases. que hacía y siempre se la había olvidado. Fue en esa época que llegó Víctor. Tuvo que esperar un año hasta que su hermano mayor. “Cuando supo que estaba embarazada me dio una paliza con esos látigos que usan para arrear los animales.” comisaría Otero. Fue su madre la que se algunas desvivió por darle desde las zapatillas Adidas hasta el mejor guardapolvo. «Yo se la pedía para vértigo pero lo seducía.” . Después del parto escuchó que su padre quería anotar al bebé como propio. le dijo cuando ella se lo contó. esperaba con paraun él. que había partido a Buenos Aires. Le contó lo que había pasado. la gozaba en pleno auge. Hasta que fui a hablar con la maestra y ella me contó que nunca había ido. Y empecé a decirle papá a él y mamá a ella. Víctor lo tomó como una broma. después de visitar a un niño en agonía atrapado en la terapia intensiva. Fue cuando Compraron un terreno en José C. Tenía Soportó hasta que murió la suegra. en la casita que está acá a la vuelta. pero la amenaza familiar era tan fuerte que Sabina continuó sola. Apenas pudo se levantó al alba y marchó al pueblo. Él era tornero. reaseguro de protección en esa convivencia tortuosa con el que laburar para alimentarlo bien. de una señora anterior. Se encariñó conmigo y como yo no tenía a nadie me empezó a invitar a su casa cuando estaba de franco. Sabina había hecho un largo camino de esfuerzos por lograr una estabilidad económica que le permitiera darle a los suyos lo que ella nunca había tenido. Su padre. Me quisieron Ella había hecho algunos conocidos tomando fotos. obrero del ingenio azucarero. “Já! La madre vigilante y el hijo chorro!”. Iban descalzos. «Y allá se lo llevaron preso del forro del culo. Paz y se fueron a vivir juntos. Sin que me diera cuenta empezó padre de con la su último hijo. pero no estaba era eso lo preparando canelones. odiaba los uniformes. Él salía a horario con su carpeta abajo todavía estaba en el séptimo grado. de yeso que ella veneraba prendiéndole velas. zapatillas. nuevos suegros. Odulia Medina.” Sabina cuenta queaentonces ella lo anotó El Frente empezó a apartarse del sagrado camino que para él había imaginado su madre cuando en un tenía doce y curso de computación cerca de la estación de San Fernando. iba los viernes y aparecía los lunes. acosando a Sabina y amenazándola con quecasamientos. “pobres como los más pobres”. Lo llamó Julio César y lo inscribió como su hijo. Ganaba lo suyo pero lo dilapidaba en alcohol y por ese juerga. Yúnico Víctor se me fue de las manos. Llegó a San Fernando a trabajar cama adentro en la casa de una familia acomodada. y tampoco Pero para ella ya había Víctor Vital casi no vivióembarazada con su padre. y de ahíHabían en adelante ya no hubo manera de en frenarlo. pavadas que se afanaban al principio. que yo Después. cumpleaños de quince y puerta del rancho.inscribió en un curso de seguridad. se puso hacer tiro al blanco. entre ellos un puntero político con llegada en la tanto que de terminé viviendo con ellos.

me iba por ahí. la mamá del Frente veía en la La primera vez que Manuel cayó preso con el Frente fue los pormales un desperfecto técnico. dueño de la casa. Lo conocí finalmente en la oscura cocina de la casa de Estela.Aprovechó el día que cayó jugando para simular un dolor de quebradura en el brazo. Ahí lo empezamos a conocer. Vendía artículos de limpieza con un amigo”. De los tres hermanos varones. Manuel parecía tranquilo. “Él se empezaba a escapar y a juntarse con nosotros. Ellos tenían pensado hacer ese día eso que cotidiano luego ios sobre el tiempo. Pensaba en cómo haría para ser ante él un recio periodista que recorre la villa con prestancia. Ocho años tenía cuando salió a la calle. con el brazo enyesado. Manuel lo conoció en ese momento. aerodinámicas. su hermana mayor. respetando los que de pueden mediar observación mía y una tibia exclamación suya. la mía. Ante las primeras confesiones me fui acostumbrando a escuchar. el Javier y el Simón. que de alguna extraña manera algo su el Hacía un mes que Manuel estaba en Siento la calle. Manuel era el más retraído y el menos sociableade todos. Yo estaba francamente nervioso. La moto de Vícto. Comenzamos hablando de su infancia. le dijo al empleado agradecido y chusma. Manuel es el hermano del medio en la familia Miranda. la impostura de las cejas arqueadas en una versión adolescente y hermosa de maldad. bicis de decenas de cambios. ya robábamos por esos lados. como Matilde. esas bicicletas que se levantan con apenas el anular. mientras los sobrinos se le colgaban de los brazos y sentaba a la más pequeña sobre sus piernas. Nos íbamos juntos para Belgrano: con mis hermanos. las vendíamos a doscientos pesos. Esa tarde Manuel clandestinidad. me acuerdo.con El afecto y la lealtad en el robo y los vicios los llevó privada. Su figura. Iban hacia sepultar una casa de inquietudes artículos deportivos de la que ya les habían cantado el y larga dato. la seriedad en la que se percibe cierta actuación. Era una época de bicicletas re caras. Almafuerte. casi tanto como con el tiempo esperaría una visita autorizada a Simón. de guardármela bajo los pliegues del diálogo cuando los encerraron con mi media docena de patrulleros. Tomamos cerveza. en tres vasos. a prestar una especial atención a su fraseo rumbero de oraciones cortas respiradas hacia adentro. a la descompuso después de haber asaltado una estación de servicio ESSO en Martínez. suavizándole la cara afilada diarios llaman “raid”. la aparición masiva de esas bicicletas de metal ultraliviano.” Manuel recuerda con cierta ternura los fetiches de la clase media de mediados de los noventa. o simplemente mis con el silencio. una Desde XR 100 que le había comprado Sabina ahorros y muchas horas extras como vigiladora se entonces fue prohibida esa mala junta. Y fue a parar a minutos la comisaría Balneario. bicis voladoras del menemismo consumista que los chicos de San Fernando acarreaban persistentes para reducirlas no muy lejos de sus casas. y las anécdotas de Sabina sobre esa relación obsesiva entre Manuel y Víctor me mantuvieron pendiente de su posible libertad. Vio el horizonte pampeano. después de un año y ocho meses. relación de estos dos chicos ladrones el origen de todos de sus juventudes descarriadas. mi repentina timidez. la de sus hermanos. su hermano menor preso en el cerradísimo Instituto Almafuerte. de alguna salida transitoria. su delgadez. sabía que hacía mucho que pretendía entrevistarlo. Ahogué rápido. aunque hoy en total distanciamiento del camino del delito. madre de cuatro niños candorosos que se pelean por el control remoto de la tele para dejarla siempre en una de acción. No alcanzaron hacer diez tendría cuadras la capacidad de apaciguar ansia por preguntar. Pero un informe de conducta y un trámite retrasado hizo que fuera yana la esperanza de su madre. Manuel “Quedate lo que sobra”. bajo lo profundo de sus ojos verdes. Lo conocí después de meses de espera porque cuando llegué a la villa pagaba un robo a mano armada en la cárcel de Olmos. nosotros sabíamos y nos matábamos de risa por eso. Andaba. En los encendidos días de diciembre de 2001 dábamos por seguro que saldría en libertad el primer día de 2002. enentre cuyo una calabozo tuvo que escuchar durante la primera entre visita. Después la madre se enteró cuando lo llevó a un médico. uno de los mejores amigos de Víctor y un gran ladrón. «Vagueaba. una larga extensión de tierra vacía que ahoga los ojos del reo al salir del penal de Olmos recién en marzo. que finalmente terminaría conociendo. parquedad. una mirada de maldad y una carcajada por chiste Tal obsceno. la mirada mezcla de rencor y dulzura infantil en algunos fotos que me mostró Matilde. pero se lo había hecho enyesar él soio para no ir al colegio. las recriminaciones y los consejos deel Sabina. uno de los hijos de Matilde. Era mentira. venía del peor mal trago para aprendo un menor de de edad. Diseñaron un sistema de señas por el que desde una esquina a la otra. desde la de robó Sarratea y . mudo. con todo el “respeto” necesario para ganarme sus favores de chico recién salido a la calle. contó.

En el caso de ellos dos. de esa pareja maldita. chalequito de lana o de descarne. reconoce Manuel. hasta la de French y Pinto. el viudo. “Cuando volvemos nos preguntan de dónde venimos. no había distingos morales en sus dádivas. si nos fue bien. cuando las armas a lo sumo sirven para la defensa en el interior del propio territorio. ‘Fijate con quién anda y con quién se junta. cuando se intenta el «rescate”. El Frente daba lo que tenía con un desapego que aún hoy. que si no nos juntáramos no seríamos así. Se lo devolvemos pero acá no lo queremos ver más’.” Era apenas mirarse. “Igual que ahora. Y la fiesta era. canchero pero de una generosidad que lo eximía de que su ego imponente fuera rechazado. zapatos de vestir— para visitar Buenos Aires. como en las viejas pistas de baile. o entraban atrás mío. parábamos a media cuadra. con el sueño de que Víctor sin movilidad dejara de robar. a los latidos frenéticos que sólo puede dar la cocaína. La moto propia del Frente un día quedó secuestrada en el patio de una comisaría para siempre porque Sabina se negó a reclamarla otra vez. “Nos veían juntos por el barrio y pensaban cualquiera”. colores y significados que regalan las pastillas mezcladas con alcohol.” El estigma del chorro se convierte con el tiempo en algo asumido aún después de salir del círculo vicioso del delito. quizás para la venganza. “Desde que caímos la primera vez nadie nos quería ver juntos. por supuesto. les dicen y ellas les creen. y caminando entraba al local. El derroche más que la pura generosidad es lo que mejor puede calificar el carácter de Víctor Manuel Vital. Como una reverencia hacia un paganismo villero histórico y a lo que podría definirse también como un vitalismo de suburbio extremo. cuando rescataba algo en qué andar me decía ‘te espero acá a la vuelta’. como si se trataran de males incurables y congénitos. a los cabezazos. “A veces. Hasta que él se compró un Jeep. Con un estilo entre paternalista y burlón. aunque yo no ande robando. que solía ser más solícito. a quien había que jurarle por la virgen y la madre que no se la usaría para faenas ilegales.French. camisa. todo bien. El baile de los chicos que para cuando mueren quieren cumbia es una ceremonia funeraria convertida en carnaval. se ponían de acuerdó en juntarse en tanto tiempo. se vive con cierto odio cuando ya no se asalta. donde vivían los Miranda. o extremo vitalismo suburbano. entregaban gran parte del botín al . parece haber sido la bondad amoral de un niño pródigo. pero después por fin un día no les creen más. el Frente podía donar lo que llevaba en el bolsillo para la causa más incorrecta o la más loable de todas. el Frente progresaba en cuanto a recursos. el Frente y sus compañeros. en tal sitio. si te ven con algo nuevo puesto nos preguntan si nos estamos yendo a robar a Capital”. a la distorsión de imágenes. Y la calle se les convertía en un prado de posibilidades. caño. para la intimidación. o el auto del cuñado. pum pum. si hicimos algo. considera que fue la policía y los jueces quienes los rotularon tempranamente con el sello de la peligrosidad y la violencia como si la portaran en la sangre. como Manuel. el máximo y más brillante escenario del gasto del dinero robado. me explicó sobre las veces que él y Chaías se pusieron ropa seria — pantalón pinzado. en sus salvaciones cotidianas de la carencia ajena. tal como lo recuerdan los unos y los otros en la villa. Los mismos vigilantes les tiran ésa a las madres. ni en sus regalos intencionados. Las alternativas eran la moto del hermano. hasta pudo ahorrar sin dejar de ceder ante los pedidos de los demás cada vez que se lo convocaba. En todos lados así. me contó Manuel en un atardecer desasosegado de otoño. es dedicarle lo ganado en ese rapto de violencia que implica acercarse demasiado a la muerte. al frenesí de las pistas.” Como vemos. les dicen que vamos en cana porque nos juntamos. Sentía el acelerador de la moto y nos íbamos. el sobreviviente. pero. salía. Manuel. Llegábamos al lugar. la casa del Frente.

la persona que más repudió y detestó su relación con el delito. El Frente imponía. que eldel papá de Chafas era uno de sobre el los —Tomátela guacho. por respeto a mi viejo”. Si se camina la villa las mujeres. el robo a los que han pasado a desuso de la mano del crecimiento exponencial de la pobreza.” mesa Chaías. los chalequitos. Son dos los elementos que esgrimiría cualquiera de sus fieles para que canonizaran al Frente: su generosidad con el producto de los robos y el respeto que imponía como enemigo intransigente de la policía y vilero preservador del orden informal. “Sacá tu plata sucia de acá! ¡Metétela en el culo!”. Frente. le cortó “Ya no es como era antes. cuentan no queda claro Chafas reproduce un diálogo: casi siempre la misma ¡Así anécdota: entraban a su casa y se lo encontraban sentado mirando —Vos sos un atrevido! no. Por En un esa lado Chaías defendía y divulgaba. una mujer de la cuadra lo curó. A veces te agarraba y te decía ‘dale Chaías. “Era un nene cuando me cortó la cama doble porque no usábamos la de arriba para regalársela a un chico que dormía en el piso”. aferrado la bolsita de Poxirán. en lunfardo el lío. Sabina Sotello lo dice a su manera: «Jamás vino alguien a decirme ‘mirá Sabina. Cuando le dieron un tiro que inquieto. y la inmediatamente posterior. Chaías lo recuerda ladrón una especie de de la Por villa.Frente vos?’ Él andaba perfumado. le pegó amonitor un hijo mío’. completamente haberse pasado nunca día bajará. en puntas de pie. Manuel o Javier. por favor pará —intentó defenderse el osado. explica su madre. ahora quieren ser más que vos. pero él cada vez que me veía. venido persona a quejarse. loco! —reprendió el Frente a uno que se había quedado con tele. ¡pum!. “Viajábamos todos en remise. para no mancharse el calzado. cuenta Chafas sobre el “atrevido” que quebró esas leyes viejas como la que pobreza luego pasó en la villa: el “bardo”. les pedía que no fueran malas y le habíaQué prestado vecino de les daba —No. me invitaba. y lo significado de la devoción comparación dealers de la villa. la de los ladrones menos preparados. el irrespeto. bajo métodos cuestionables. En cada relato me daría cuenta. con los últimos tres años. dicen. nada territorio.” De punta en blanco iban a darse panzadas con el Frente en los restoranes chinos del centro de San Fernando. pará. Él era sólo mirarlos y: ‘ Qué onda ustedes?’. recién sangre” cambiado. introdujo en la otra leyenda del Frente. la traición. Todas dicen haber claudicado ante sus modales. tu hijo no metanto faltó como el respeto. la locura. cuando compartíamos una cena entre la calle durante la dicción los tres. sentado con las manos cruzadas. Ese pibe. aunque nunca se me ocultó realmente asunto. los jeans. y Sabina existen y se tuvo las dan de guapos. ha Chaías.” Adora llevar las Nike limpias: salta los charcos que dejó la última lluvia como si fuera una bailarina en tutú. no un tendón en el brazo. menos cuidadosos. otra le puso la vacuna antitetánica. más débiles y vulnerables. lo que los vecinos hacían era apañarlo. le decían. una pulsera gruesa y un reloj que hace pensar en el burgués que lo debe haber lucido antes de que se lo quitaran a punta de pistola. a expulsado. intermedio entre la generación de pibes chorros con cierto código como el Frente. Meses a más y tarde sobre la mediación que ejercía entre los más violentos y el los más frágiles territorio. Como ante sus modales enloquecía la Bonaerense. en la muñeca izquierda. cierto orden en los estrechos límites volvió de su al barrio tiempo después del crimen. el que nosotros me hizo imaginar a empezado ese pibe sensible y que no robaban con “Él era onda. No hay quien no marque un antes y un después de su muerte en la vida de la villa. ahora vive Más que quejarse con su madre. vamos a pilcharnos’ y salíamos al shoping. “Yo nunca trabajé con él. plata para que le trajeran Coca-Cola y comida preparada. Manuel mismo me contó. levemente entorpecida pero frases claras y de fundamentos inteligentes. O: ‘Rescátense! ¡Este es mi barrio!’. Era más pibito.” como Por si explicación que se había caído de una moto. y maldito aparte lo que había tanta huella. casa”. aquéllos que salieron con desesperación y cada vez “menos A Chafasalo vi por primera vez en la casa de Sabina. Tiene dos gruesas cadenas de oro en el cuello. lo rechazaba Sabina. el vecinos. después de cenar íbamos al pool. se bañaba como tres veces al día. las Nike. y al baile. Las bermudas. la permitía que sí vino fue siempre la policía”. “Era tremendo cuando caía preso y les hacía la vida imposible”. los que no tienen. habíamos antes. ¡no te surge quierola ver más acá! entre los tiempos que corrieron hasta que murió. sólo dijo para explicar: “Aparte. el revólver escondido de la que policía. tusino hijo como me hizo lío. hacésun acá? Andá a la tu villa. «y lo agarró a cachetazos”. caído comopor un estandarte que el veíamos a dejado él y decíamos ‘no da’. Cuando estaba él nadie bardeaba. Y él les sonreía. carenteuna ya de ese respaldo que le caminar tranquilo por sus calles y pasillos. Fue él quien verdaderamente me Chaías. Y ese dinero mal habido . las camisitas.” Chafas es un ladrón diferente. sobre todo ellas. nunca robé hasta después que lo mataron. laafigura del amigo muerto: me fue colmando de historias sobre una bondad intrínseca Víctor.

Y Sabina es importante como lo fue su hijo. le decía Víctor. a pesar de tanto haber combatido las malas juntas de su hijo menor. importante como el nombre. Se lo dio. Eran ellos dos. Ese día la pasamos bien. Vino el coche. con pantalón pinzado marrón. Era maldito a veces en esas cosas. pelo teñido de rubio. Se complicó. lo partía a trompadas”. apurate’. Robaron un supermercado disfrazados de pibes de escuela que iban acompañados por el profesor de gimnasia. y con unos dos mil trescientos pesos guardados entre sus garabatos. dice. Víctor se mataba de risa y le decía ‘apurate. su sonrisa. un restaurante al que siempre íbamos en San Fernando. Ese día andábamos los dos iguales vestidos. No tenía en qué gastar. sino que es ella. y “un muchacho mayor”. «Si yo lo llegaba a agarrar robando. porque ahora activa junto a los organismos defensores de los derechos humanos y otros familiares de chicos fusilados. Paraná. con sus estaturas infantiles. no debía dejar la mitad de lo ganado en manos de una madre desesperada por la miseria. y los cuadernos bajo el brazo. Vital sacó un revólver calibre 38 y miró a las cajeras y a los clientes a los ojos. Me preguntó si tenía plata Yo tenía quince pesos y él doce. la popular manera de decir armas en este país. «No de lo que robaba. que no hubo mejor robo que aquel camión repartidor de lácteos de la empresa La Serenísima lleno. Entraron metidos en sus roles. camisita blanca y chalequito. ‘Apurate.” Esta relación conflictiva con su familia explica la generosidad de Víctor. «Me acuerdo de una noche que no lo dejaron entrar al Tropi porque le encontraron un papel para armar y él se vino. ideales para esconder los fierros. como les ocurría a sus amigos. Pato se enorgullece. El más grande iba en equipo de gimnasia Adidas. y como quedaba la mitad. algo de lo que quedó tras la muerte de Víctor. Por favor no se pongan nerviosos. sí. menores de edad. pero sí de lo que hacía con la plata. porque tenían “un dato” aportado por alguien del negocio.provocaba la ira de su hermano. Sabina camina hacia la casa de la mujer que fue la de su hijo y la madre de sus mejores y más cercanos compinches en el robo: Matilde. Salieron del lugar otra vez como estudiantes. dice Paraná que el Frente lanzó al público presente. Suponían que Víctor parecía el profesor de Educación Física y Paraná su alumno. cuenta que una vez lo hicieron juntos. reconoce el mismo Paraná. campera de cuero. nos subimos los dos y el pibito salió corriendo para engancharse. Se suponía. En el camino va saludando a quien se le cruza. Justo estaba comiendo y a mí me agarró un dolor de muelas que no pude seguir. estaban cerradas. Llegaron. por donde cruzó escapando Víctor la mañana de su muerte. Ella es ante el mundo “la mamá del Frente”. La tenía tan suelta en los bolsillos como la necesidad del que se cruzara. Claro. En eso salió otro pibe. Fue el mejor. vamos a comer’. nadie va a salir lastimado”. cuando lo veía en malos pasos. tocó bocina. No sólo es una mujer a la que se acude si se tiene un problema con la policía. Llamamos un remise para irnos al Sporting. me muestra disimulando y orgullosa a la vez. Entramos re bacán al Sporting y pedimos milanesa de pollo a la napolitana con cerveza y Fanta. El pibito desesperado y el auto que tenía que ir lo más rápido que pudiera. Sin embargo. incluso para los devotos que ahora repasan sus aventuras de ladrón como a cuentas de un rosario. que le pidió un peso para morfar algo. pecas y gorro con visera. Decidieron quedarse con lo de las cajas. me dice: ‘Querés llevártelo?’ Me lo traje en una bandeja. Es uno de esos refrigerantes que llevan por los comercios la . un trabajador de doce horas diarias como supervisor de un supermercado. repleto de comida. que había veinte mil pesos en las oficinas. Así que dijo: ‘bueno. “Tranquilos. En las villas el saludo es signo de respeto. hacemos lo nuestro y nos vamos.” En un pasillo escondido de la villa 25 de Mayo. Quizás por eso. dale’. vestidos con el delantal blanco que usan los chicos en edad escolar. y lo dejó en el barrio. bermudas. el histórico camión de La Serenísima.

Luego con Chafas y el resto de sus amigos de esa porción de villa nos movíamos hacia la esquina donde pasábamos el tiempo muerto de un domingo o un feriado entre las visitas de otros pibes. bueno. Por eso ayer vinimos enfierrados. Son malos y atrevidos. Pero no todo el tiempo porque a veces me ve con alguien y le pintan esos berretines de pegar Pero no me lo dice a mí. no. son transas. y me saludó como si nada: ‘Que tal?’. O sea: si querés tomar merca. Estuvieron mal adentro y quieren revanchear con la gente. Vos tenés que meter caño para darle de comer a ellos. Orejita. corte que te dan una puñalada por la espalda. su padre freía unas riquísimas empanadas de carne. Pero no me confío porque son traicioneros. no podía aparecer ya por la villa de donde es su novia María. Y por la espalda tira la gorra”. Hay gente buena y gente mala. Hay que cuidarse siempre porque estos giles te tiran por la espalda y te arruinan. y entre los chorros y los transas está todo mal. ‘dejala’ o lo que sea.” Habían tenido un encontronazo con los Sapitos. cuando sus hijos estaban junto a él. Y así todos los días. Ya veces te da por las bolas tener que chorear para los transas. Allá venden mucha droga. teníamos la campera de cuero y el caño abajo con otro pibito que andaba laburando también. Chaías no podía cruzar entre otras cosas por el odio de su suegro. no viene y me dice ‘qué te pasa’. En la casa de Chaías pasamos varias comilonas y fiestas. el Tripa. va y le pega a la mina. una banda de lo que en la villa llaman “ratas” o «rastreros”. ¿a quién le das la plata? A ellos. Pero hasta ella misma le resultaba peligrosa.” Un chiflido se escucha desde del grupo que deja pasar la tarde en un rancho de enfrente. “Orejita —alertaba al chico que lo acompañaba con otra bolsita en la nariz—. “Me llama a mí”. “Estoy separado de mi señora somos amigos. Ayer mataron a uno ahí. En mi tercera jornada en San Fernando. y algún picado de fútbol que yo siempre miré desde afuera. Una sola vez probé un trago que me resultó venenoso: sentí casi sin mediar tiempo entre el trago y el mareo un súbito embotamiento que me dejó perplejo ante la lentitud y la extrañeza con que transcurrió el tiempo después de beberlo. La otra vez pasé por ahí y estaba en la esquina el chabón que más bardea. pibes que sacados por las pastillas roban en el mismo lugar en el que viven. Ye no voy mucho para el barrio de ella. En esos momentos. padrastro de María. Por ahí pintan ellos y la noche es de terror. el Chano. . porque capaz que vas para allá y corte que te bardean. según me explicó entre el sopor del poxi. En la puerta los muchachos de la villa se juntan y miran al trío que formamos contra el paredón. todo mal. nosotros apoyados contra un paredón ante una canchita donde jugaban varios chorros y un policía del barrio. Chaías gastaba los últimos pegotes que quedaban adentro de un sachet de leche vacío. En esos días Chaías no podía caminar por cualquier sitio en su cada vez más estrecho continente. “Está todo mal. Y se paranoiqueaba con los dos pibes que miraban apostados en la entrada de uno de los pasillos de la San Francisco.bautizaron Víctor Manuel. aquéllos nos tienen ganas. Circulaba una jarra o un enorme vaso con vino y alguna pastilla de Rohipnol o Artane que los chicos sólo me ofrecían al comienzo. Le metieron un par de puñaladas. Así como debía estar presto a un ataque traicionero de ios Sapitos. las cargadas al peatón. me dijo Chafas y no supe en ese momento que esa frase encerraba varios conflictos internos a los que luego me costaría demasiado acceder. Chaías nunca aspiraba la bolsita de pegamento. ellos son malos. Hasta la esquina solía llegar María con los nenes para dejárselos un rato a Chaías y al resto de la barra. Algunos poníamos el asado. Yo creo que están muy resentidos. a veces pasa un tiempo largo que no veo a los bebes. Allí una mujer nos vende sándwiches de milanesas gigantes y cerveza que ofrece a través de la ventana de su casa.

de punta a punta. El Frente moriría frente a ese terreno baldío treinta y seis días después del último combate con el Tripa. El Frente Vital fue el único ladrón de la zona que lo enfrentó y le escupió el piso gritándole que lo adulaban a él. “¡Tirá confundiera gil!”. Intentó medir el límite del Frente. el Frente se subió a las chapas de un rancho para desafiar a su enemigo. le en el marasmo de de bailanteros desbocados y confundían la agarró de laslos manos como sacándola a bailar. Entre todas ellas. en una esquina. Tras él. a éldefender miraba más que a el primer pasillo la villa 25. la billetera. “¡Salí rata! ¡Sucio! ¡Ortiba! ¡Policía! Te voy a matar!” Dos veces se tirotearon en los pasillos de la villa. lo poco que tenían. como en las películas del Far West. O de sacarle la bicicleta a un Para mí siempre fue por la envidia. El Tripa era la antítesis del Frente Vital. Los tiros se con petardos de las fiestas. Con sólo mirarlos y mostrarles el fierro siempre cargado debían entregarle las zapatillas. al campito. en uno de los enfrentamientos con el Tripa. El Tripa era capaz de ponerle él unsupuestamente era el más tumbero y nunca fue nada. Fue inevitable que en el transa creciera el odio al pibe qüe se ganaba la voluntad de sus vecinos con su demagogia de ladrón dadivoso y su talante de predicador del Las peleas comenzaron como debe ser. porque el Frente era el Frente y él no era nadie. Le gustaba. Otra en el campito. hasta que lo cansó. Los Chanos salieron al Tripa. El Frente le disparó primero. Y la policía se hizo presente. por hacer exhibición del poder que le otorgaba la impunidad. Al principio eran frases gastadoras. cerca de las vías. El III Capítulo El cuerpo de Víctor Vital se mecía quebrando cintura al ritmo de la colombiana Frente ibamacizo por la Berutti. cuchillo en el cuello a un chico de trece años para sacarle la campera. Hasta que llegó un momento en que el Frente le dijo en la cara: ‘Yo te voy a cagar a era un tiros a buchón. A Víctor lo agarraron de atrás dos de seguridad y arrastrándolo de los pelos. y nada le faltaría esa noche para dijo algo. la manera en que lo miraba de sin semana o los pañales y los medicamentes de los hijos de otros pibes chorros. Apuestan a que al actuar como testigos ciegos y sordos se les permita una vida tranquila. Ella era de laapuntándole villa Santa Rita. de y Luisito. la mirada torva. Fue el 31 diciembre. vos”. en su locura. No toleraba su desplante. camino hacia su casa. El iluminar Tripa se la oscuridad de escondió en los quince pibes de y pibas que bailaban armando una ronda. no se bancaba la chapa de Víctor. la demasiado fija. pero jamás intervienen en los movimientos ilegales. Del otro lado. no los dejaba afuera de su radio de acción. Bailaba como enloquecido. El Tripa “respeto” no para con los de su misma clase. Llegaba el Víctor y pibe de todos diez.” Tal como luego lo haría Mauro para salvarlo a él. lo sacaron del baile. roce llama al roce. Paola se quedó a un costado con el resto de las chicas y terminó de fascinarse con Víctor cuando lo vio enfrentarlos. el cinto. Había Nadie robado. Ahí se quedó agazapado. se los excluya del robo y la extorsión. Frente y Manuel le disparaban a la vecina cabeza. “No sé ni cuántos . La discordia continuó entre los de uno y otro bando en las puertas del Elepé. recuerda qué. Ven. elcumbia Tripa estaba en la que le esquina. Él esperó que el grupo se prudente distancia. Elpelirroja Frente retrocedió layesquina la San flaquita Francisco. y de repente llega el empujón inapropiado. Frente a la villa 25 hay un barrio de monoblocks en el que viven familias de clase media baja que intentan diferenciarse de sus vecinos villeros. lo quería turrear. Los hartó con la violencia cotidiana de sus aprietes y de sus robos miserables. El Tripa salió entonces del pasillo y hermosa al cruzó moverse y sonreírle cada el vez de esa manera. Enloquecido por el consumo podía sacarles las plantas del balcón o lo que llevaran encima. y nadie sabe exactamente cómo se armó la pelea.dinero Pero sacaron las armas. quitaba. “Ahí se empezaron a agarrar y el guacho le demostró que no le tenía miedo. Pero el Tripa. desdela Quimo Costa y Pinto. ElCoqui Tripa se Había burlaba a ido con sus amigas y por esos contactos conoció a Laura y a Mariela. el viejo ladrón que el día del fusilamiento ante la horda policial quería arrancar las chapas del rancho en el que yacía su amigo. pero sobre todo también. No se meten. y bien formada. una de sonrisahasta ancha dientes de grandes. Pero el gritaba. Mucho menos la popularidad. “Como amparado en su inmunidad de soplón de la policía. una bailanta que hasta hace un tiempo estaba en la ruta 197. tenía en los bolsillos. con los parientes cubriéndole la a retaguardia. el Tripa era el que les bajarle la vista.del odio de la villa por su actitud de mandamás cruel. Si el Frente repartía el dinero robado financiando la fiesta de cada fin soportaba el carácter desafiante de Víctor Vital. cuenta Mauro. torciéndole el brazo. salieron los otros. a tirar ninguna a ellos Paola. los centavos para pagar el transporte al salir a trabajar.

. perfumado. en combinación de tonos. mucho amor. como alguien que luego sorprendió al pasar al lugar de los ganadores. a visitarla bien peinado. Sabina la escucha y se entera de esos pormenores que a ella le estaban vedados. una tercera ex noviecita del Frente.. pasamos unas fiestas en mi casa. Desde los trece que se fue enganchando con .. rememoran sus aventuras con el mismo chico. en el sentido de que no van a las manos. Ella lo iba a ver a la San Francisco.. “Y al poco tiempo allá atrás —por la villa 25 — le empezamos a decir ‘culo negro”. pero éramos muy chicos. Porque saben tratar a una mujer. —Y a mí me decía. y él creo que era un poco más chico que yo. “Bien. “Pero esos noviazgos de que nos veíamos a cada rato”. de edad. Pero él estaba muy contento de que había peleado y zafado. — ¡Culo-caí! —gritan todas las otras a coro. y si me dicen ‘de Leo’.. Claro. “un chiquilín”. ella le contestaba “culo negro”. mucho cariño. cuenta Paola. mucho para dar. El Frente no podía cortar fácilmente ninguna de sus relaciones. Y bueno. A veces pensamos en hacerla abuela a Sabina. dice María. “A mí esa mañana los pibes vinieron a decirme que al Frente se lo llevaron preso y yo me quedé preocupadísima. dice María. hacerse de ese carácter y esa fama que lo llevó en tan poco tiempo a cierta cima dentro del barrio. «Es que era culón”. ¿Cómo te va?”. Las chicas se ríen del Frente como en pequeños actos de inocente venganza. hasta que pudimos salir corriendo”.. Eso para mí valió mucho. Le decía que le iba a romper la boca. se enorgullece..” Laura. Yo lo quería matar. dice Laura en la reunión de compinches y las chicas festejan. “Él se las arreglaba para que no se le juntaran y si se juntaban se hacía bien el estúpido”.vigilantes lo habían fajado ese día.. una de las pocas chicas del grupo que no pasó por sus brazos.. Sobre todo a uno que es de por acá cerca. se lo quisieron llevar. “Nosotras cuando empezó a irle bien con las pibas decíamos ‘mirá el boludo este.. con un bebé en los brazos. Y vinimos para acá”. “Yo tenía diecisiete. en la misma conversación de ex novias del Frente. Yo. pero no. Laura y Valeria eran las que aportaban las coartadas de Víctor y sus varias novias. Y después no sé por qué nos alejamos. Comparten las anécdotas de sus amoríos con él sin recelo. Se pusieron de novios. “las Melli”. Yo estaba acá un día y lo llamaban por teléfono. hasta que aparece por allá por la punta con Paola gritándome ‘Eh. Sotello!’. con Sabina. se acuerda de Paola porque cuando Víctor le decía “chueca”. ríe Laura recostada sobre la mesa de la casa de Sabina donde ella. Después salimos corriendo porque tiraban balas de goma. las dos con el culo caído. O como después nos decía con la Negra. la mejor amiga del Frente. Él empezó a ir a su casa. a pesar de que son mujeriegos. dieciséis. Yo siempre le pregunto a la gente ‘¿de qué signo sos?’.. ríe Paola. ¡culo-caí! ¿Y vos?” Y ahí me quedó. Pero él los invitó a pelear. pero son cosas del destino.. Pero era muy bueno de corazón. entonces una pelea va. —Yo una vez pasé toda seriecita: “Hola Frente.. ¿cómo te puedo decir? Era muy mujeriego. yo digo ‘el mejor signo’. a ese escalón superior en el que se ubica el que tiene vida de ladrón y logra el respeto de los vecinos con su conducta en el interior del propio territorio. María y la Negra. Pero las chicas lo recuerdan al comienzo como “un boludo”. nos fuimos alejando un poco. porque yo lo había agarrado de la mano y se los saqué a la fuerza. ¿cómo era que me decía? —quiere acordarse Laura. era más grande. porque fue el único novio que tuve que me supo tratar A mí me tocó mucho lo que le pasó. una pelea viene.. tan boludo que era y al final se las volteó a todas”. Él las conoció a casi todas cuando era un nene de primaria con el brazo enyesado y fueron viéndolo crecer. despojadas de la envidia profunda que podría animar a las ex novias de cualquier hombre que aún estuviera vivo.

de manos fáciles. tranquilita.. Sentía que no habría otro amor así por entonces. la cara angulosa. Yo la conocí en la casa de Sabina una de las primeras noches que cenamos en esa cocina donde la televisión siempre está encendida. Se conocieron una noche de domingo en el Tropitango y al día siguiente Víctor caía preso.. y decidió escaparse de su padrastro. nos arreglamos.” «Ella se dio como ocho puñaladas en la panza la última vez que yo la dejé”. Por atrevido. El verdadero padre de María sí lo estimaba y con él solían pasar largas tardes de charla. le dijo que no saldría. hasta que un día pasaba por el frente de su casa. esa idealizada novia en serio que le adjudican a Víctor. el hermano de su padrastro. Después al tiempo le pegué. para ir a visitarlo al instituto de máxima seguridad de Mercedes. que nos peleamos. Los encontró en la cama que habían compartido. Silenciosamente.... pero por ahí. no le hubiese pasado lo que le pasó. y no de Chaías. con su cuerpo moreno y largo. Anoche no fue y ahora no va a ir por un par de meses. y mi mamá entreteniéndolo . yo pensé que íbamos a volver más temprano. es el destino. Cuando te llega. cuando ni se la pensaba. El le mintió. porque el otro día le pegué. pero me da igual a mí si está todo bien o todo mal. con quien se vio hasta último momento.. Y se ensañó con los dos. pero donde me buscaste.. No faltó quien le contara que lo habían visto con otra. en este caso Chafas. Su madre pasó a casarse con el hermano del que era su marido durante una larga estadía en la cárcel. María no parece hacer más que reiterar esa vieja traición. me contó Chaías. Aparte él está en el baile y yo hago de cuenta que no está. se dio la dialéctica de ser un día la novia. en realidad. Ella entró con los bebés. Casi todas las mujeres de la villa reconocen que maliciosamente hicieron cuentas con los dedos de las manos para descartar la posibilidad de que los mellizos de María. es así ella. La dejé caminar. Ella empezó a andar por la calle. María quedó embarazada un mes después del asesinato del Frente. Del rancho en el que vivía con Chafas y su familia María se volvió al de su madre y su padrastro.” María comenzó su historia con Víctor como una pequeña heroína. la que más repulsión le causó fue Belén. “Y si agarra a alguna piba que anda conmigo ya la quiere agarrar para pegarle. le tiré un piedrazo y le rompí el vidrio. porque yo ni hola le digo cuando paso por al lado. parece aún del ídolo muerto. te llega. pienso yo. Se confió y perdió. y ella me burló desde adentro. Chano. si no se hubiese sacado el bebé. “Ya nos separamos otra vez. En ella. Como que ni lo conozco. todo lo que quieras. y ahí. con algunas huellas moradas de lo que fue la última gran pelea con María. El padre biológico de María es. una de la veintena de veces que él fue detenido y encerrado. el silencio sobre una mirada tajante. Lo que pasa es que yo soy buena.. el flequillo Stone. Me traicionó y lo cagué a palos. Como no le podía pegar porque había rejas. la había llamado especialmente Chaías porque quería que conociéramos a sus hijos.” Entre las chicas con las que tuvo que competir. Anoche me fui al baile y él no estaba. Hace algunos meses Chaías tuvo que quedarse varios días en su casa.” María. o él hubiese sido papá. es la que más enamorada. “Encima. María es una mujer de genio corto.pasó. sean en realidad hijos del ladrón santificado. el dealer que siempre detestó que se juntara con el Frente. a pesar del paso del tiempo. Víctor Manuel —como el Frente— y Joel. Pero bueno. le di. a la vuelta de la mía. “Yo ya tenía ganas de darle una paliza. Pero las cuentas no dan. Somos así. salimos como a las ocho de la mañana y vinimos como a las nueve de la noche. y al poco tiempo la novia del amigo. María es una chica dulce cuando habla pero en ese tono casi lúdico que asume resuena cada tanto una anécdota en la que la violencia llega como un ramalazo irrefrenable. aguantátela.

Sueña que baila el manejaste Tropitango vos mezclada en ratito pensando dijo que yo había estado con él enaltoparlantes la moto. Paolaafue detenida por orden de un juez de San Isidro a comienzos de abril. Y no llegué a mi casa. Nos fuimos a dar un montón de vueltas. dice el lo Frente que te apures”. Los “maestros” —que así llaman a cualquier empleado de minoridad los chicos encerrados— y también los funcionarios hablaban de él como un líder duro. mezclado entre sus hermanos.. Había hablado con sus amigos. quedé hablando con ellos afuera. hacía ya dos años y tres meses que estaba preso en un instituto de máxima seguridad. entre los nervios después de que con esperar un Manuel y Simón se robaron el camión de La Serenísima y se lo regalaron a la villa me lo acuerdo a él año que y medio para conocerlo y mi desmemoria. y abría la puerta el otro. yo no podía creer. O capaz que siempre va a estar porque siempre soñaré con él. Se la acusa del porque homicidio de mi primo también lo mató la policía. “Sueño con él. yandando de pronto por los selo escucha: “Paola. porque yo soñé su madre. caíste’. Yo meVíctor”. en ruta. alguien capaz de aparecerse. pabellón del Almafuerte en el que mira con un destello dibujado con precisión sobre el marrón de la pupila.. y decía ‘esto es vida’. porque choqué con la moto y mi prima llamó a mi novio. Pero yo. pero nunca llegaron a los tiros. Miraba cómo los chicos se tomaban su los madre y sus hermanos me mostraron. que teSergio presentes en puerta y se puerta que fue. Me saludó con desconfianza pero apretando la mano como a un revólver viejo. . asesinada mientras dormía de un tiro en la cabeza. moto. porque yo tenía una moto grande.?’. hermanito te espera y ella sale. Después abrió la la en que están peleados. que le dicen también Bolero. entonces pienso ‘ahí está’. le Paola decía. O creo que es mi primo. Me dijo: ‘Qué lástima. Él. siempre tuvo un corazón groso. tu novia recriminarle que se fue bailar sin él. intransigente. no vamos a poder ir al Tropi. ¿qué te pasó? Al final no vamos a poder ir a bailar’. si vos. Pero más que nada pienso que puede ser Víctor. No sé si será verdad. de novios. Sergio seentonces fue a la casa de mi abuela. yo! Salí toda torcida a atenderlo en la puerta.” 1. Una vez yo había venido para acá.. entonces yo le dije que para el cumpleaños le voy a llevar flores. él señorial y serio. bolsillos y una sonrisa enorme: estaba “¿Viste conmigo ente la hice? moto. una amiga de su edad y su madre. o de cuidarte. y al rato vino Víctor con Manuel ¡ay. Yo le decía ‘¿cómo vos estás acá. entonces. Y Víctor ‘hola.” la joda que asustaste. 1. ella sigue y otra arriba de la vez. ‘Bueno. en una oficina despojada. como en ese autorretrato al óleo hecho sobre la pequeña mesa de un yogures. Soñé que yo iba a verlo al cementerio y él estaba parado y me decía que le gustaban las rosas amarillas. Hablaba fuerte a propósito. lo idealizaba casi tan ancho y poderoso como en las fotos que también se había agarrado un yogur y se sentó ahí en la esquina.’ El me pasaba a buscar por mi casa. A veces iba a mi casa. sí. así que hice pelota. con una para cara de traste terrible ya ellos salieron remise y éllas pasó a gritarle: Bolero cornudo. Y raspada. Esa vez adelgazado treinta kilos en el último periodo de encierro. ya me habían dicho varias veces que ese chico experto en asaltos y fugas había manera superior que tenía de ser en vida.¿Te Tu novia es mía’. entre quienes se lo recuerda no sin cierto misticismo de pequeño antihéroe bardero. temerosa dela que la espera para pelearse.putearon y todo. no?”. no lo podía creer. se quedó sentado ahí “Paola. En un Paola sueña todavía con el Frente. estaba toda Conmigo estaba mibailando. y llegar a él parecía imposible hasta que una casualidad hizo que nos encontráramos. ¿por qué no me dejaste manejar a mí la ella moto? Al en final la moto y la te multitud. la otra vez soñé. aunque ladrón. Y mi mamá me dijo que cuando soñás con un fallecido es porque quiere que lo vayas a ver. Y me decía: ‘Siempre voy a estar. El día en que lo vi. que él me dijo que siempre va a estar. me vine a buscarlo a él. al rato. en y él está con manos en los‘Eh!. Pao. mi novio.. era un viernes. se escuchan cosas. pero a veces estoy en mi casa y se escuchan ruidos. sueña con que se van a comer un pancho juntos y después vuelven al baile de la mano. pero afuera no hay nadie. vino Sergio. un aire a Elvis Presley adolescente y desmadrado. y Sergio con una cara. de ser alguien superior Cuando por la conocí a Simón. y él se tomaba un bebible. Lo dejé y me invitó a bailar a la noche. inteligente y de trato escaso y difícil con la autoridad. que quería que le llevara una rosa amarilla. y a él le encantaban las motos. ella sale. Yo creo Capítulo IV que él puede ser una presencia especial. Sabía que estaba Sergio adentro. siempre estoy’. ‘¿Para qué lo llamaste? ¿No ves que ahora va a venir Víctor?’. y yo le conté a Sabina.

Alvear Abajo. bailanta. dice. con otros que le dirigieron la mirada equivocada. Porque el chabón ya mucho tiene antes de convertirse enpinta cantante millonario yél en un ladrón demasiado joven con códigos de broncas los esa mentalidad de que embrollo en cualquier lado.Para la mayoría de los chicos que habían estado con él en alguno de los por lo menos veinticinco lugares en los que ha sido encerrado desde los trece. al mucho Tropitango. o con auténticos enemigos. él tenía trece y yo fondo. contar sobre la calle. Entonces. Simón tenía tantas caídas como para que su porte y su cara fueran para la policía. ci nombre del En palabras del propio Simón. en varias se tiroteó con los que osaron cuestionarlo. mucho mejor que con la que le habían estampado la “M” de “MADRE” y ios cinco puntos enormes que significan “muerte a la yuta”. Él es más chico que yo. loco. el Cabe siempre fue un pibe que anduvo en “problemas”. la parte en que ya no recordaba ni su nombre. el devenir de violencia. El sonido del motor de la máquina preso. “Lo conocí amigo muerto con letras de molde y sombreadas: FRENTE. Durante su internación hubo un momento en que comenzó a engordar como si el tamaño de su humanidad lo fuera inmunizando contra las balas de la policía y los «embrollos” de la villa. su novia dieciséis. sintió cierta levedad en el cuerpo. se hicieron famosos. Simón pasaba una tarde tranquila de viernes. Creció endureciéndose en las comisarías. los institutos de todo el conurbano y los pasillos de la San Francisco. una de esas veces en que de pronto. San Pablo. A Pablito Lezcano lo más cuando está empastillado. tiempos. el Tropi era el plan de losadonde fines de semana: Y él va reEntonces seguro con los fierros en la mano vaya. una hoja de marihuana. Sus amistades también: Simón es uno de los chicos que en la época dorada del robo callejero. porque el chabón ya tiene un par de viejos largas. hasta que se revienta algo. La idea que los Otros ladrones tienen de Simón es la de alguien capaz de despreciar los beneficios mínimos con que suelen premiar a los pibes presos para desafiar a la autoridad en busca de cierta dignidad. En todas tuvo un rancho de amigos que lo aguantaron más de una vez. Apenas nos vimos me no. no le queda otra. guetos de pobreza de la zona norte. especialmente la de San Fernando. Pude verlo levantar las cejas vehementes al. Al Frente ya lo habían matado de cuatro balazos de 9 milímetros que le silenciaron el grito de “no tiren. y la tibieza húmeda de la sangre empapándolo. la Santa Rita. la Treinta. cuando los pibes todavía podían dilapidar pequeñas fortunas en noche. el santo de los pibes chorros. entonces. Los funcionarios de los institutos en los que estuvo preso me contaron que su fama era tal que solía haber personas que al visitar los lugares pedían verlo para ratificar el estigma que sobre él pesaba. Se sorprendían al encontrarlo en su celda concentrado en la lectura de algún libro sobre el Che. “salía a trabajar” con Víctor “El Frente” Vital. Cuando laburaba con él. pensando que se tomaría un par de pastillas apenas le terminaran de dibujar ese dragón alado en el pecho con tinta de la buena. sus ocho tiros en el cuerpo. Simón ir esa noche con Mariela. sin darme cuenta. el Simón de allá’. en tatuadora de comisaría y después en instituto.” Su sobrenombre. Simón era algo así como un ejemplo de fortaleza. empecé a sentir ‘el Simón de acá.” Simón reconoce que solía haber dinero para colgarse una jarra de Fernet con Coca y varias pastillas de Rohipnol en el . y su nombre completo. Ahora debe tener diecisiete. contó que Pablito había enseñado a andar en bicicleta daba que los llevara todo el tiempo y él ‘pero porque por ahíle pinta embrollo’. como si lo hubiesen pinchado con unas agujas de coser. un valor en sí mismo. Santa Rosa. quizás uno mismo. merca y chicas. y la gorra te empieza a junar hasta que sos un número fijo. de verle la mirada tranquila de alguien que no siente deberle nada a nadie. una cobra. la Cava. Yo a veces lo muchachos llevaba para mi y le pedía que dejara los fierros conocía porque no desde que era un pibe. Al fin y al cabo era vecino de ios de lacasa nueva cumbia. Cómo era? planeaba El era entonces como siempre. las veces que sintió que se le nublaba la vista y que eran esos los últimos minutos de su vida. la mente en algo diferente al dolor. La primera vez que nos vimos lo único que alcanzó a contarme fue uno de sus amaneceres. en repartijas generosas de botines. La Esperanza. uno de los chicos más sabios en la pena de pasarse toda la adolescencia recluido. Es loco de el pibe. “De repente. la 25 de Mayo. nos entregamos” cuando Simón hizo uno de esos movimientos que lo llevan a uno a no parar de cometer errores durante un par de días. un blanco móvil interesante.

—Aguantá guacho! ¡Pará un cacho! ¡Qué. su madre. Ese homicidio le significó no pocos problemas a Simón y persigue todavía hoy a Manso. No pasaba demasiado tiempo afuera desde que comenzó a caer preso. Cuando me lo contaba. La familia de la niña acusé a los chicos ante la justicia. Siempre”. Pasaron varias horas y unas cuantas pastillas hasta que se enteraron que en el tiroteo una de las balas. cuenta Simón. así que perder una noche deseada. perdida. maté a una nena que jugaba a la mamá en un rancho cercano. mostrarse como un jefe sin serlo.Manso se ha visto cautivo del mismo sino: permanecer la mayor parte del tiempo preso. le pidió agitado. jugarse la vida. Lo llevó en el caño de una bicicleta uno de los siete hermanos de Manso1 a la casa de una mujer que desde que era casi un niño le daba protección. hablaba. Miraba por el espejo retrovisor. y por allá vino corriendo el Cabezón Manso con las dos pistolas que habían ido a buscar. En menos de un cargador el pibe quedó tirado. “En eso éramos iguales”. rebotando en el revoque grueso de las paredes y en alguna chapa que otra. me hablaron sin dar detalles del «dt de la nena”. con las primeras pastillas de la noche encima. justo donde empiezan cuatro pasillos juntos. Allá afuera tenía una breve pero contundente lista de enemigos casuales. así sin más que una indicación breve sobre el “par de tiros” percutados. el día que llegó a la casa del tatuadór en la villa. recordé las veces que Mati. Al rato vio que se acercaba un pibe. Por eso. que se la bancaba. y Estela. Pero cuando llegó al rancho una de las hijas de Marga. Mariela y dos amigas estaban alrededor de la mesa de la cocina hablando con la madrina. madrina de Simón. “Prestame un par de fierros”. recién cargadas. en amenazas. Bety. muy embroncado porque no íbamos y me había dormido la noche . Andaba enun auto robado. con su chica. Simón con el dragón fresco bajo una remera negra. Cuando se despertó eran como las cinco de la mañana. “Llevate tres revólveres”. dice Simón. repasa su madre. En el camino habló con Mariela y quedaron en verse a la noche para ir al Tropi. Los del barrio se habían vuelto. con ios amigos. «El pibe se acercó al auto a correrla de loco”. Simón dice que nada les hizo pensar después de ese breve tiroteo que había algún herido. “Estaba enojado. No pasó ni una hora hasta que Manso volvió. para que le consiguiera más fierros y lo acompañase. Salieron juntos. Por eso él. que el Cabezón ya tenía el pie a fondo en el acelerador y las ruedas del Audi escarbaron en el barro de la villa. unAudi. le dijo Simón y siguió con ese leve ardor en el pecho que le iba creciendo con los minutos. le causaba el malestar de una pérdida difícil de medir para quien no sabe lo que es ser un reo. miraba hacia los costados cada tanto y vigilaba que la calle estuviera tranquila. lo vio tan doblado y con las armas en la cintura que lo convenció de que se tirara un rato en la cama. el Cabe le dijo. te pasa?! ¡Andá p’allá! Pero el pibe avanzó. el arrojo. Apenas alcanzó a escuchar ios tiros. las cinco y media. alguna vez había tenido con él un entredicho. El pibe traía un ladrillo en la mano. acuciante. que es ni más ni menos que «hacerse el ioco”. no paraba de balbucear fuera de sí que él tenía respeto. exagerar la valentía. Ese día regresó a buscar también a Simón para que lo bancara. Hacía dos días que no dormía y las pastillas le habían convertido la ansiedad en una herida ácida. Se quedó dormido. Se enojó. Simón pensó que saldrían para el Tropi pero era muy tarde. que venía de estar preso. que andaba en problemas. amén de la Policía Bonaerense. Cuando llegaron al barrio a buscar las armas en una de ésas quedó solo esperando al Cabe sentado en el lugar del acompañante. ni siquiera recordaba cuál. caía otra vez. incluso ya un par de históricos rivales. volvió a la villa 25. Estaba más desesperado. así al pasar. apenas lo vio sentado. “En esa época se escapaba un lunes del instituto y a la semana. y a los catorce. como un abanico hacia adentro de ios ranchos. abundar en insultos. su hermana.

tan cerca de la tumba del Frente. pasillo de los Manoteó el revólver. Disparaba con dos“Qué pistolas al mismotiempo. Por eso fueron a la Santa Rosa. Yo no digo nada. Pero El lo tiroteo habían podía agarrado desde atrás. ¡Qué vas a hacerte ver!? dieron. otroSimón gritó. no pasa nada. pasa? No. no las era como si no de la las villa. Youno seguí caminando por un pasillo largo.es el Simón! uno de los tiempo Toritos a lo rectificarse encañonó en la sien. Después. Como esa noche los Toritos no quisieron venderles. Otra en vez les sintió iban a prestar una Jtaka un robo que hacer a la tarde. Simón dibuja en un papel el dejar mapa bajas de en ambos bandos. se fueron a dormir. “Los Toritos siempre fueron transas y a los transas no se les tiene ningún respeto. él en el las balas que le cruzaron las piernas. Simón pasaron quedó en el el suelo. por un costado de del fusilamiento Simón escuchó los gritos y salió a negociar. un tiro cuando en la punta delsentía.. pero esa circunstancia azarosa no responde sólo a la parsimonia con que cada uno trate al otro.para cada uno. que no entraran a buscarlo. Toros.” El que apuntaba a Simón estaba por callarlo decaminar. pero no es algo que yo haría porque sería pasarte de bando. sin ton ni son. que no les iban a vender nada. la villa Santa Rosa. yogur líquido. recostado tuviera. Después lo tiraron al piso. “Les dejamos lleno de agujeros el rancho”. Yo en ese momento no estaba Entre dientes. . Y sin pensarlo por que lo habían herido. «A mí me fue a buscar la madre de Manso —cuenta Matilde—. Les vendían o lesbajaban el rancho a tiros. cartonero como su madre. para conseguir la liquidez que requiere comprar la droga. me vi todo sangre en los pies. desde adentro Cuando iba por la mitad del pasillo ya no pudo “Las piernas. dado. Ellos que podrían hacer la plata robando. porque era a la mañana. dealers. frente al cementerio de San Fernando. hacia rancho elno que posición de uno Manso. Simón un 38 y un 32 en lay cintura. si hubiera estado allí agazapado. no para se dio cuenta. Llegando a la casa empecé a caer. En el rancho de unos amigos tenían ropa limpia para cambiarse y salir a una bailanta de la Capital. Detrás él. arriesgando la vida. se paró. En querían el desbande que produjo Manso. dice Javi. “Me mandé para un pasillo. salieron corriendo a una—le casa. poniendo caño. Se quedaron tomando de su propia mercancía y cuando amaneció ya habían juntado suficiente rabia como para darle curso a la venganza. se acuerda Simón. cuenta que me —Vos sos el Manso? ¿Vos sos el más guapo? ¿Sabés quién soy yo? ¡Yo soy de la hinchada de Tigre! habían Le corrió apenas el caño del arma. Simón midió la tenía distancia entre su mano la pistola apretada el jean y la cintura. Y le puso un pero fierrosin en darme la boca. balas.. Las balas silbaron cerca de las hermanas de los Toritos. Al Cabezón le dio ansiedad por “rescatarse” de las pastillas y calarse unos tiros de la cocaína que en uno de los ranchos de los Toros se compra día y noche. Entre ellos no había habido tiros. varias de estas rivalidades estructúrales se jugaron cuando el Cabezón se paró en la puerta del rancho y escuchó que de adentro le decían que no. y empezó a disparar buscando una salida. Apenas pisó el pasillo. se quedan ahí vendiendo porquería que le arruina la vida a la gente. Sentí que tiraron pero no sentí que me —jQué me importa a mí! ¡Si vas a arrancar. la Caminaron tomando unpiso. Dibuja la Los dos amigos creyeron en la paz negociada. —Ése no es el Manso! ¡Ése. Tenían plata como para comprar lo que se les diera la gana. menos furiosos. Terminó refugiado en un rancho. Del rancho en el que paraban Simón y el Cabezón salió uno de ios dueños de casa. ya no ser el que eras”. el camposanto. pasillo. Ellos —Eh. que cada uno haga lo que haga. los senderos. el Cabezón los amenazó. la dirección de las comida. instante les dijo. Detrás de élentre varios preparaban las armas. estaban a pocos metros. apenas me levantaba. los hombrecitos pequeños que se cruzan. sino a los reveses de ser unos ladrones y los otros transas. el resto de la familiaapareció apuntaba como un pelotón Sin darles antes de matar a de uno que no era el Manso. el otro masticando un sándwich. alejado del delito desde que salió de la cárcel. Pero los Toritos esa noche no durmieron. Los Toritos no tuvieron tiempo de discutir. En ese Flashearon”.” sobre una cama. Simóñ dijo: drogado. Los Toritos decidieron simular una tregua y se alejaron. Les dio hambre. comocaótico. pasillo. arrancá y tirá. confundido. rogándole al Frente Vital que no dieran con él. Los chicos de la 25 y la San Francisco y los Toritos de Santa Rosa se conocían hacía ya tiempo. Yo estaba adentro. cuya ganancia entonces es sólo del transa y de la policía que lo protege. Simón y un amigo fueron a buscar esquina. Les vaciaron los cargadores a los dos revólveres. las Toras. no recuerda cómo fue que lo rescataron. vos sos el Manso! dijo a Simón. como escudo humano. Fueron tres un tiros. Ésa es una antinomia extraña en la que de fondo se juega el resentimiento del consumidor que pone el cuerpo. en la casa de la Estela. Esa noche. distribuidores locales de “merca”.

a los tiros.La mujer venía preguntando por mí. de gritos escupidos. Siempre Matilde los había repleta de trastos. intentaba rescatarlo a su manera. en la villa La Esperanza. Podía escuchar las amenazas que venían de afuera. esta vez definitivamente muerto. Pero en esa situación. pero nadie le quería decir nada. lemorir daba en unos instante buenos y junto a un amigo en para un asalto. Mientras tanto en la otra punta Javier por peleaba por una venganza. encerrada. Las siguieron hasta dar con el rancho. Entraron a la villa en chancletas. la impulso mano süave tranquilizándolo porque no moriría ocasión. de insultos. dispuestas como siempre a salvarlo a punta de empujones. marcando el lugar. su hermano. y afuera los Toritos combatido. debía correrle el cargador después de cada disparo. vayan a buscar las Bersas que vamos a hacer mierda todo! —gritaban las Toras pidiendo que —Lo llevamos en el patrullero! —dijo entre dientes. Lo izaron como a una bandera de hierro. sonoros cachetazos que no y no la dejara. Seguía más preocupado por cómo escapar de ahí y de la furia de los Toros que en curarse las heridas para detenerle la hemorragia. Hay todo un no alcanzar a cambiarse la ropa entre las mujeres de la villa cuando salen a rescatar a sus hombres o a sus niños. como dándole una orden al bonaerense. . “Nada. Entraron. como si no sospecharan que ellos iban a volver por Simón. que antes de rogarle se le vomitaría la tumba. —Las Bersas. por un desacuerdo. Salió a atenderla Javier. sin saber que su madre y su hermana Andaban en un Falcon verde. estaba asumida ayudó como un muchacho. “Mataron a tu hermano en la Santa Rosa”. Cuando aparecieron desde el extremo de la calle salió el Falcon rojo de uno de los Toros. a Simón. una pelea lo que menos ahora cuenta como una aventura. Las Toras miraban desdese unhabían poco más allá. Entró a la pieza. El lugar era oscuro. no pudo. En la esquina empezó a llorar que me quería encontrar porque lo habían matado al Simón. Y mismo tiempo es y un hacia delante. Lo tiraron atrás. estaban jugando al salvando solas. Y entró por su hijo. que no se podía levantar. Yo estaba lavando. ni siquiera me cambié de ropa”.” Simón no se quejaba del dolor. nada”. entre las dos. Matilde no vio más boleta a salida que cualquiera. La idea del final no era desconocida para ellas. En el laberinto por el que buscaban sin que nadie les diera una pista descubrieron una huella de manchas de sangre. Era mejor ayudarlos que combatir la práctica del robo. Javier se bajó antes del auto y caminó hacia el campito.” Por fin un pibe le dijo dónde vivía la hermana. Las Javi y con Manuel en algún momento podrían enfrentarse a sus cuerpos yacentes. siempre había sido el enemigo uniformado el único al que no se le pediría jamás caminaban de compasión. diciendo que si se les antojaba hacían acá para allá. porque es así. No quería creer que la noticia era cierta. escuchó. como a un madero viejo hinchado por la estaba asumido que los chicos eran ladrones. Lo imaginaron otra vez muerto. llena de risa por De pronto entró un patrullero hasta la esquina del rancho: había venido por otro tema. le dijo y se fue corriendo. mami. Matilde quiso cargarlo junto a Estela. y se de durmiera morir en cualquier otro por una insignificancia. del derrame de sangre. y salieron a rescatar a Simón del peligro. Dos mujeres le daban agua. el atrevimiento de meterse en territorio de otros. al haciendo del pasillo su sitio. tan sentenciado en esos días por enemigos de otras bandas y por la policía. La mujer golpeó las manos a la entrada del pasillo que termina en la casa de Estela. dice. cuenta Estela. Subieron a un remise. Apenas si podía hablar. “Cuando escucho que lo habían matado allá en la Santa Rosa. Sin decir palabra Javier volvió al rancho. Los Toritos y su gente reagrupado en la cancha del barriolo Matilde enfrentó al policía. pero por la que alguien había llamado a la comisaría. Por la calle que hace de costado izquierdo del cementerio de San Fernando entró Javier. Lo salir protegida por la ley. agarraron con primero de la espalda como para arrastrarlo. Las cargó. con la cara roja. enfilaron por el primer pasillo que vieron. Iba Cabezón. Eran voces de mujeres. Los vecinos les contaron. No tenían idea sobre la manera de desandar los pasillos que habían transitado. armado con un revólver que tenía un defecto. Matilde le preguntó qué pasaba. nadie te va a mandar al frente. Nunca se había imaginado pediría por favor que la subieran a un patrullero. pero Simón pesaba demasiado. En el auto avanzaba más la Santa atrás el Rosa. Javier les Manso y otro pibe de la 25 lo secundaban con dos revólveres. un incremento del riesgo. Matilde le acariciaba la cabeza. Entre quejidos lo acercaron al auto policial. humedad y que al la lluvia. buscó las armas. ahí salimos nosotras hechas unas locas. sin importarles lo ajeno del terreno. fútbol. Matilde y Estela salieron a la vereda. una cueva violenta estrechaque la de ellos. las segundonas fueran por que las ametralladoras.en la esa posibilidad de un entre los mimos. No sabían cómo encontrarlo. La idea de que con el Simón. Gambeteaban con un ojo en la La idea de pelota y el que Víctor Vital puede proteger de las balas se confirmó para los creyentes con aquel incidente otro en la en calle. Pero cuando intentó sostenerse él mismo. “Ahí estaba éste. intentaban asistir al herido.

preparado un arsenal. por demasiadas razones.tuvo que descartar el revólver en unos pastizales. contra un alambrado al costado de la salida a la calle. Matilde marcaría en su vida una agradecer curva que a su amigo muerto cuando vio a los patrulleros con las luces y las sirenas encendidas. Alcanzó a andar unos diez metros entre las tumbas. para similares colmo. En la cancha los jugadores corrieron a sus Itakas. autocrítica después de treinta años. Habían Chillar. a buscarlo. buen muchacho que la vio le tiró un tronco como si fuera una capa de antiguo caballero y Matilde cruzó hasta la otra orilla. Ella se quedó a vivir en el rancho de los . detectó una bicicleta como Fortabat. Allí de por lo escopetazo menos su madre podría trabajar de planchadora en la tintorería de unos cementerio. cerca de y Azul. En definitiva casi había nacido con ese destino: vino al mundo un día de 1957 en Mar del Plata y su padre biológico. nunca tiré me al Toro un par y ahí ellos se escondieron. sola otra vez. Hacían la digestión de la segunda cena cuando al rancho de Tigre llegaron los hombres de la familia despechada a buscarla. Al día siguiente. donde ella es una reina pop con el pelo lacio y los ojos más verdes de la costa. era por la fuerza o nada. hacia la casa de otra familia de la comunidad. No era profundo pero ella no se animaba a meterse en el agua sucia del riacho por el pánico a las anguilas. sino también su suegro. por lo paraban. los dos fueron al secundario a sendas escuelas allí para él. ‘os gritos y las peleas con el hombre al que finalmente le decía papá fueron insoportables. Su amiga no alcanzó a escapar. agente raso de la policía bonaerense. Pasaron eternos mudaron todos a Olavarría donde él era operario de la fábrica de cemento de Amalia Lacroze de segundos hasta que. Luego. “Ellos iban a pelear a morir par.a recuperar esa presa que se les había escapado. reconoce.” Cruzó un cerco como una valla de competición y se refugió a la orilla de un brazo del río Luján. Decidió entonces apurar los planes que en secreto había logrado hacer con la dueña de casa como cómplice: huir las dos del casamiento obligatorio hacia el Tigre. y decidió renunciar. Encontró ayuda en una prima casada con un gitano de Mar del Plata. y esa idea de quedar prendida para siempre a mí no me gustó nada. Las Y balas mientras ella se ganaba un salario. de los dieciséis a los diecinueve. “Corrí.” Pedaleaba desesperado pensando en el milagro que volvería religiosas de a Azul. «Ellos incluso me mandaron a jardín.” Partió para Morón. Llegó a vivir a la villa Garrote. Así que. Hizo todo lo posible para marcharse. Y se tiró detrás de una lápida. repicaban en el mármol. para no vivir un segundo más en compañía de esa competencia intolerable de hijos legítimos. No teníamos salida. Él se enamoró. Tuvo que volver con los gitanos. Y otra vez volvió a sentirse ahogada. Por vio eso las armas fuera de la ventanilla. manoteé la bici y salí. llegarían a buscarla. fiesta de quince.” Javier pensó faltó nada. Como dos o tres les tiré y se quedaron en el piso. Un. La única alternativa fue ingresar como niñera de una pareja de médicos de Olavarría: prestó servicios durante tres años. también gitano.Al fin y al cabo no era la primera vez que Matilde enfrentaba el devenir sola. adonde Capítulo V los llevaban cada día en carros tirados por caballos. así que pronto me escapé. así que a mí me hicieron saltar por el rancherío del fondo. A puesta Matilde y su hermano no les faltaron los zapatos. pasaban cerca de Javier pero no le dieron una sola vez. Quiso visitar a su abuelo materno en el pueblo.” Cuando tenía siete años su madre conoció a su segundo y todavía marido. donde las refugiarían en la casa de los parientes de la otra. Allí se quedó hasta que a los dos meses supo que no sólo su novio gitano. no la dejaron. Para allá partió Matilde. Y al poco que nunca tiempo se podría escapar hasta que se dio cuenta que estaba ante la tumba del Frente. Matilde “Le recuerda esa infancia de provincia como una etapa feliz. A Manso al otro un les bajaron el vidrio trasero del Falcon. Javier corrió hacia el tíos. Matilde y su hermano mayor dejaron la ciudad para instalarse en el pueblo de la familia materna. murió asesinado por un malevo cuando ella aún no había cumplido un año. Les disparó dos veces. Ella se dejó llevar. vinieron los mellizos. Matilde tiene unas fotos maravillosas de esa época. sin saber que ella también terminaría enredada con un amigo de la pareja. los tres tiros Hasta los quince estuvo con su madre y su padrastro. en las criptas vecinas. mantenidospolvo con el trabajo de juntar cartones en carros a si los de antaño. Matilde recibió la pésima noticia de que se venía un después volvió de su maravillosa hermano en camino. de aquella niña mimada a una mujer al frente de un hogar de seis hijos levantando para reprimir el tiroteo. Se acercaban iría. Fue mujer y eso lo hizo un ser aún más detestable. los abuelos maternos y los tíos criaban de a turnos a los chicos. con Simón en el hospital recuperándose de conflictos. para colmo. “El problema es que según sus tradiciones cuando un gitano se enamora no hay otra salida que el casamiento. Hacia los dieciséis. con quienes no recuerda mayores en las Pero piernas.

calle Avellaneda al fondo. de electrodomésticos. filas nada excluidas. Se amucharon en con la la casa que sepadres paseaba patios varios veraniegos y los asados. Su por el primer impulso del menemismo tiraban a la basura. “Yo me acuerdo que piezas. cuando la calle Sarratea todavía no era calle y los de Cuando Matilde ranchos se se juntó con Miranda. Fue unaEra venganza”. se enamoraron.” Matilde y sus hijos comienzo los gallos los cría y los hace pelear. que ha intentado hacer el trámite del DNI. Él es ayudante de albañil y además anda con los gallos. La Otero es la comisaría de San Fernando donde luego sus hijos estarían más de una vez presos. de andar desempleadas. y después ya para vivir de eso. Él sería el padre de sus otros dos hijos. otra época. Matilde nunca fue una chica de humores apagados. tuvieron caballos y carros para salir a ci— Javier. casarnos para revenderlos legalmente como y para ambulantes cobrarmeen lo que las barreras Fuentes de melos había trenes. y no tardó en llegar escoltado por su propia madre y una cuñada. Matilde tenía el rancho. Jaramillo Rosamel Araya. Apenas ella entró al rancho.«Decidimos a bajo costo. pidió que la acompañaran a su casa. tres dos con y los siete años. en la ciudad cementera. duró lo Hasta ese momento sostenían la casa con el sueldo de Matilde como operaria y el de Miranda que era que les llevó vigilador privado el primer y carnicero. Fueron en una estanciera azul. Matilde tardó apenas unas horas en trasladar lo poco que tenía a la casa de una vecina evangelista. AsíJavier. conoció al Pájaro Miranda. A como una diversión. Fue durante la mejor época de la murga en la historia de la zona norte. en cambio. nos llevamos bárbaro. hacía los Matilde y deberes sus hijosyestuvieron a las ocho en y media las primeras adentro. Estaba borracho el día de la última pelea. Matilde decidió hacerlo desaparecer del barrio: lo mandó a Olavarría. En el corto tiempo que ella había demorado en denunciarlo Fuentes se había tomado un litro de vino. Ellos hurgaban en esas sobras. Por aquel entonces ardían cada verano los carnavales que sobre la avenida Avellaneda hacían bailar a todo Virreyes y aledaños. Pasó casi todo el embarazo de Manuel acompañada por su familia. entre Al frente. “Volvíamos cirujeando. unquedó joven lleno de alegría tocaba una guitarra Ocho meses anduvieron de novios. Él comenzó a beber más de la cuenta. confiesa vendían Matilde. los demás apuestan ‘y levanta la plata cuando gana el gallo de fueron él”. Fuentes se le tiró encima como un animal herido y furioso. Con su último sueldo de obrera en una fábrica compró los pasajes para volver a Olavarría a la casa de sus padres. desparramaban por el campito que da ahora a un depósito. salía a jugar un rato. los mirando hacia lo que queda de la villa después de la urbanización. y el niño nació casi con la democracia. hecho desde lo anoté a Congreso Manuel hasta Sucre. Fue en esas fiestas donde conoció Marioque Fuentes. especialmente al primer varón. Esperaba a Manuel.a Hasta Matilde embarazada de que Estela. Estela recién aprendía a caminar. después tomaba la leche. La fábricaVolvió cerró y a Miranda abandonarlo pronto y en también uno de perdió esos veranos. Dijo que tenía miedo. Sobre los fondos había una caballeriza que más tarde se transformaría en la entrada secreta tenía los para zapatillas. Fuentes quiso recuperar a sus hijos. Los chicos se despertaron con los ruidos. a otra mujer. en la calle. el día en que ella se cansó. Volvieron todos juntos a San Fernando. De la mano llevó a un policía hasta el cajón de la cómoda donde sabía que su padre escondía un arma cargada. Yentonces por qué Manuel siempre me ha dicho que se lleva bien con su padre legítimo y que quierevolvían con las manos vacías se entusiasmaban en revisar lo que los nuevos ricos y las clases como recuperar su apellido. casi todo lo que llevaban hasta la Entiendo Capital. Él levantó la mano para azotarle la cara. que tenía guardapolvos. de Beigrano. Dejó a los chicos durmiendo y marchó a la Otero. Entre el Pájaro y él nunca hubo medias sonrisas. Se le ocurrió que podían comprar rejillas. escuchando y bailando ios de los depor él ylos pasaron años hasta que nació Era un bebé cuando Fuentes Wa comenzó a ver Wan Có. enfrentamiento. voy de accesorios a la del hogar. Así que “la otra” trajo a la pareja el conflicto permanente. vez. Fuentes se enteró.” puestas en crisis por el . Lo inmovilizaron entre varios y lo esposaron para llevárselo. pibes al escapar de ios tiros de la policía. muebles. para lavar.los primeros que en la villa San Francisco. aunque ya estaba embarazada por tercera. Eran épocas de recambio de beneficiadas padre Mario. está todo bien. Los Iracundos. Allí se animó a hacer la denuncia por golpes. le despierta todas las simpatías: “A mi viejo lo sigo viendo. para aprovechar. Daniel y trapos Gonzalito.familiares ajenos. casa de él. los dos empleos. comoen hijo el de barrio Miranda. Fue avanzada a la década del noventa cuando la historia de los Fuentes y los Miranda comenzó a buscar a su mujer y sus hijos. Javier vivió con un tío rujear. El romance complicarse. Ella le hincó la tijera cerca del pulmón. a la salida Julio de su trabajo y como apilador de maderas en un aserradero. con los al pájaros. que iba a la escuela. Javier tiene un recuerdo de ensueño de ese tiempo provinciano. se acuerda ahora Matilde. en el carnaval Fue la de la imaginación de una vecina la que les dio una alternativa. Se reconciliaron.

como si fueran que elde golpe. Faltaba un día que para el encuentro. acomodados vivían a pleno con el gobierno de la corrupción. casi sin preámbulos al la asalto San Fernando para pedir una ambulancia. Simón tenía una audiencia en los tribunales y sabía que su Matilde. Eran muy parecidos. recuerda Matilde. “Lo Manuel y Simón ingresaron. y las maestras se confundían al culparlos por los pequeños hechos de sus tardes escolares. le dijo al empleado judicial con el que habló. reconoce Simón. que es una villa de 202 y Panamericana. cuenta Matilde. el Frente y Manuel.” Mientras ella avanzaba en cada oficina. desesperaron para que frenaran. intranquilos.116 la cabeza contra una viga de hierro. volvía en el tren blanco asignado a los cartoneros para viajar desde la familia pediría que le permitieran visitar a Daniel en el hospital de San Fernando. el más grande. poco más tarde. avisaron apenas su hermano entró en con Javier: neurocirugía. para el mayor. a un costado de la villa 25. cuando se asomó por una de las ventanas sin vidrios del vagón para ver si la próxima era tribunales varios trámites que Matilde y su hijo fueron haciendo en diferentes pisos y oficinas del la edificio: estación donde debían bajar.. aypunto de pasar por la A la vieron semana haber conocido a el Simón teníamos una cita para volver Estaban a vernos sentarnos a hablar mellizos. sin usurpar el protagóñico que quedaba. ni ios golpes de los carros contra a ello piso delde que la vagón. Era común. El vagón iba como siempre lleno. que los chicos fueran juntos a la dirección. cercana a Don Torcuato. de entre todos los pibes del barrio. oteando cada tanto si afuera rondaba “la gorra” que podía llevárselos en cuanto los registrara por portación de armas de guerra. el que un viernes de junio del 99 ni siquiera llegó a comenzar. cuenta. La ambulancia tardó veinte minutos más en llegar. Pero El tren siguió la ruta siempre Javier tuvo que esperar a que tiempo pasaran lamandó estación de Béccar y eso para fue llegaran a dejarte el de que. Nunca consiguieron que se traicionaran. bajo lade forma de layjusticia desueños menores que tanto los a encerrar. están tratando de que a Simón pueda la venir del instituto a ver al armada que les daría dineroYcomo para vivir ellos también. circulando por los pasillos del rancho de uno al del otro. Como se retrasaba la partida. El único fiesta de losque hijos de Matilde más que hermano. arrancándoselo a las vías y las ruedas del tren. los sectores andén”. pero nunca. Dejé decirse con seguridad esa de sanciones fue la que después repetirse largo escuchar los gritos (“Frená hijo instancia de puta. Su madre también pidió por él: “Tiene derecho a estar cerca en estos momentos. En la escuela los chicos mostraron sus personalidades. dando rodeos y saltitos sobre esas zapatillas con aire. Sentados ante las autoridades eran obligados a confesar. en libertad desde marzo. o lo escucharon. está muy mal. Que podía evitar el episodio. frená te digo!”). cuál de ellos había sido del lío a sancionar. pero volver a reiterar el momento del accidente le hizo brotar las lágrimas. no así que lo vas a encontrar muy jorobado. casa Los con la oreja roja de ios tirones. doctor”. más parecidos que hoy. Más tarde me explicaron lo que había pasado: Daniel. Su madre había pedido firmar un documento responsabilizándose de cualquier intento de fuga de su hijo. Me desperté con vieron el sonido del teléfono. No había querido volver al instituto. Parecían ratones encerrados. su manera. lamentablemente el hijo de Matilde tuvo un accidente. bueno. Es solamente porque queremos estar en familia. Fue un segundo: le esta. Simón me contaba su último robo. Temí que lo hubieran herido en un tiroteo.. cuando regresó de Olavarría se convirtió poco a poco en un referente de las travesuras escolares. «Vayan tranquilos.”. de catorce años. en terapia.. Su hermano iba en el tren blanco. le dieron “un par de cañazos a un par de pibes de Aviación”. Iba Simón estaba en la calle desde la noche anterior porque le. Manuel siempre más callado. Estaba eon otro pibe y con un ladrón mayor de edad con quien solamente él. el cuarto hijo Al de día siguiente partí temprano a San Isidro. El maquinista pero no con podría quiso tiempo. Javier.. Llamame más tarde. “Yo no voy a ser tan gil de querer escaparme cuando mi hermano esta así. a un costado. atendiera el contestador automático.menemismo. estación de San Isidro. había el camino del delito agonizaba por culpa un golpe de la misma exclusión que hubiera había Pensé pisado en Manuel. para esos gustos que sus chicos veían en Beigrano darse a los hijos de las clases “pudientes”. Cuando empezó el trabajo de ciruja dejaba como para comer. cuando la devastación para las clases medias y hasta para las medias bajas se veía como un imposible tras la fortaleza imbatible del uno a uno. que provocado roto la todas las de balas las que salvaron sus hermanos.. alcanzó a decir. Fue un largo esperar capital a la en los zona norte. todavía está la marca de sangre está en un mano en el coma profundo. Era temprano. en principio. Nunca habían sido los más tranquilos. Eran las siete de la tarde. a apenas unmensaje. y que volvieran alcanzó a a sostenerlo. un beso”. Javier. cuando Javier. Entre escuché la voz de Sabina Sotello: «Habla Sabina adolescencia. apoyamos en el piso. Si yo quisiera ya me hubiera fugado. Manuel y Simón fueron dejando la escuela a su turno cada uno. Pero el tren blanco sólo se detiene en algunas estaciones. el tráfico y el robo a gran escala. promesa no de regresar al se delito. El muchacho que la atendía y que la conocía por sus tres hijos hacía seis años le dijo que no era necesario. Con esos pocos pesos se fueron a comprar a un . estaban habilitados para salir a robar.

Pasaron frente al rancho de una vecina amiga. Los rezos se multiplicaron en la villa. o ciego. cuando yaporque me tenían en el piso uno puso el—le fierro y me los gatilló en la nuca. una secuencia que suele los policías recordar al Frente y los poderes de salvación que muchos le otorgan. camilla. o directamente morirse”. le dijo él. sintió que se las le confundía geografía del que rancho. Marga no era en realidad su abuela. sin poder evitar quedar Hasta que no las esposas apretándole muñecas. sino que . apenas unos tiros porque atinó a saltar con toda la fuerza que pudo hacia la casilla de una vecina. gracia —Váyase. Cuando ios vi en los tribunales Matilde tenía los ojos rojos y la piel de Simón era de una palidez rusa. Y que se venían encima. yJaviçr bajó los párpados diciéndole que sí. patada fuera estaba parte deMe un dieron botín simbólico dividen. que ya no veíaque a lalo buscaban sin ánimo de fallar. Para dueña colmo de casa que les pedía llorando a los polis que no lo fusilaran. enfermero Con evidente alegría quedate se lo llevaron. Faltaba el castigo del camino.para acompañar en la incomodidad de la sala de espera a los familiares. que volvía derrumbarse. Simón que hasta —Ochopensó —le contestó él. y te digo la verdad. y apenas dobló la esquina sólo supo que se caía. —No! ¡Dejá que este puto se muere en el Matilde. Sintió. A Daniel lo habían operado la noche anterior. como si cada culatazo. apenas caer.” sacaron de la villa. Lo que me dijo: ‘Negro. y me ahogba con la sangre. hasta que ios médicos lo trasladaron a escuchó una las balas«Después y entonces dado lugar la ráfaga con la que atacaron. tranquilo que te una ama’. cada trompada o yo amigo. Entre ellos conocí esa tarde a tres mujeres que eran cruciales en la vida de Simón: “la abuela” Marga y sus hijas Emilia y Graciela. Lo miró desde sus ojos verdes hermosos a los ojos verdes hermosos de su hijo mayor. “No veía nada. la que tiene en el hígado —contestó Ese día —con Daniel en terapia intensiva— Matilde y Simón. ni su madre. Hubo quienes partieron a la tumba del Frente Vital a hacer por la vida de Daniel las ofrendas que casi siempre son para pedir que las balas de la Bonaerense doblen.” el tiro demujer. Hasta que escuchó: —Te han quedado balas en el cuerpo? —quise saber. Ninguno de los hermanos de Daniel. o ajusticiado en el medio de la nada.. ahora vengo”. y buena parte de la villa no habían dormido. no lograba razonar si era correcto asumir el riesgo pero tampoco encontraba alternativa. el piso contento de la guardia. “Cuándo vas a venir a tomar mate?”. que se sentía confundida. dijoque él ytambién me mostró la marca del entraron tiro en el a brazo y levantándose la camisa repente cuadros paraban y que el que estabacinco manejando se pasaba atrás y me pegaba. dice ahora que escuchó retumbar cerca. Que por la golpiza. y me palmeó subieron a Cuando Simón terminó de hablar de esa noche casi fatal. . Matilde había tenido que firmar un documento antes de la cirugía en el que asumía la responsabilidad de que algo fallara: “El papel decía que podía quedar inválido.kiosco. y porque el consuelo del enfermero me hizo una camioneta. hubo otros que prendieron velas en sus casas. buscando refugio. Manuel. pueden contar cuántos fueron los que los acompañaron. De a muerto. Javier. estaba ahí.” que estaban cerca de unas vías uno de los policías gritó: por donde pudo haber Hasta entrado la cuando muerte. el cuerpo. Disparó por reflejo contra la oscuridad. Estela. a usted también lame bajamos! decían de la Brigada de Como San Isidro a la no salió entonces con la misma pistola le dieron un “cañazo”.. veía todo nublado. Pero no Dios fue en ambulancia que la loespalda. “Pá! ¡Pá! ¡Pá!”. dos”. le repetirse: pregunté si había pensado en comparten los su golpes dan como si se parte de “Yo un botín. Cuando se cansaba pasaba la cicatriz le quedó centímetros abajopara del esternón como si fuera un ombligo deforme y noel el otro y así lugar se iban desquitando. “Ya me pegar. ahí había llegado. Lo único que me acuerdo es que vino un señor. un —Yo sabíá que iba a arrancar! —festejaba otro. Matilde dice que ella no quería firmar. hospital! ¡Este no vive más! —Y . Sin que mediara plan alguno. preguntó la mujer. nohabía me acuerdo mása nada. Y a la hora de las visitas llegaron a juntarse hasta veinte.la Simón no supo eran uniformados indefenso. que ahora convertido enrepartieran un pequeño santo. el calor de la sangre en la panza y en el brazo. en el primer piso del hospital se fue armando una ranchada: durante los días siguiente jamás hubo menos de cuatro personas haciendo guardia por las malas noticias. Caminó hacia la calle. Habían sido tres horas de espera. —Ahora vamos a matarlo! — Cuántos tiros tenés en realidad? —le preguntó su propia madre. “Ahora vengo. muchos pusieron lo único que tienen. La sintió vista se le nubló. yo estaba mal. lo eliminarían. o vegetal. para partirle la cabeza. Y se iban rotando. —Yo sabía que iba arrancar! —decía un porque Simón había respondido apenas Cuando llegaron al a hospital lo pusieron enpolicía.

En un pasillo interior se amontonaban los familiares de los enfermos: caras desencajadas. contaban en la sala de espera. Estela y Matilde me indicaron que me pusiera en la fila. pero como si cayera de maduro que así debía hacer. al final de su adolescencia. Llegamos al barrio en un remise y no fuimos a la casa de su madre sino directamente a la de la abuela. los vecinos y los parientes le preguntaban a Simón por el estado de su hermano: “Depende de él”. Matilde salió después de diez minutos. ante el cuerpo empequeñecido de Daniel conectado a todo tipo de tubos. Simón disfrutaba de ese desconcierto que producía. sondas y máquinas. el silencio hospitalario quebrado por el respetuoso sonido de la pena. Lo único que no había faltado. Matilde y Estela pasarían más tarde por ahí: tenían que ver a la Mai para pedirle que intercediera por la vida de Daniel. eh! “. a Javier. En la sala de espera. Apenas había reunido el dinero para comprar ios pañales que necesitaba. Lo mismo le pasaba a la mayoría de los que se acercaban a poner el hombro. no supo qué hacer allí. eh!” O: “Qué gorda que estás Mary!”. que quizás nos escuchaba. además de conseguir que una jueza autorizara a Simón a no volver al encierro del instituto duránte algunos días. a raíz de la tragedia de Daniel. fiestas y aguantes. la ansiedad y los nervios. Como si se tratara de una ceremonia fueron deshilvanando recuerdos de cuando Simón estaba en la calle y les alegraba los días. Yo no sabía por qué motivo tenía que entrar. En la pantalla se peleaban una morocha y su sobrina adolescente acusada de haberle robado el marido en sus narices. después de dos años y tres meses. A mí me pasó lo mismo. murmullos sobre los últimos diagnósticos. como “la abuela”. robos. Simón estuvo ápenas unos minutos. “Qué hecho mierda que estás negro. Simón estaba. al lado de esa cama alta. Las mujeres parecían felices de su regreso. Y apenas los saludaba les largaba frases irónicas sobre su estado físico. les contestaba a cada uno. Supe entonces que Marga era además la Mai umbanda del barrio. que afuera había tanta gente como la que nunca había imaginado podía visitar a un enfermo. Graciela era la madre de Facundo. Luego me confesó que no pudo. le dijo Marga a Simón acariciándole el mentón. la hora de la única visita diaria a los pacientes de terapia. volviendo al barrio. a Manuel. Yo no sabía que era la primera vez que Simón volvía a pisar el-hogar que había tenido que dejar. Era imposible reconocer en él la cara del chico que había sido. eran los cigarrillos. Emilia era la madrina de Simón. tan cambiado. Pero comida no había. Entramos de a uno. había pedido que el estado provincial asumiera los gastos de la internación de Daniel. O: “Qué viejo que estás vos. con la cabeza hinchada como un fruto demasiado maduro. Esperamos todos a que llegaran las cinco de la tarde. el cuarto miembro de la banda cuando eran un grupo inseparable de corridas. Cuando nos presentaron me invitó a su casa. El hambre tampoco se había hecho sentir aplacada por la angustia. y se quedaba en un rincón en silencio. y en su casa había vivido Simón los últimos meses que estuvo en libertad. “Mi bebé ya tiene cara de grande”.s hermanos. sin haberlo imaginado. Fueron entrando lo. En la mesa de la cocina estaban sentadas Emilia y Graciela con el televisor encendido en el programa de Mona Casán. Nos quedamos allí durante una hora más. Hasta que alguno de ellos les decía “este es el Simón” y entonces caían en la cuenta de que era el chico internado en el Almafuerte que allí estaba. Entre los trámites que Matilde había hecho en tribunales.en la villa la conocían así. Atiné a decirle que lo amaban. a Estela. Nos habían dicho que podíamos hablarle. Y ante cada nuevo personaje que llegaba se repetía la escena: el personaje saludaba a Matilde. “ES que vos viste que Facundo está ahora . Era fin de mes y tampoco yo tenía un centavo para ayudar. y la primer mujer de Mauro. Y desde esa sala de hospital comenzaba a percibir los cambios ocurridos durante su internación. el ladrón de códigos que ofició de maestro del Frente Vital. Hasta que Simón quiso ir a bañarse a la villa para volver a la guardia permanente frente a la terapia intensiva del hospital.

dijo y desapareció por un pasillo vestida con una remera blanca y una pollera larga con. querés ir adentro. la chica que fue su novia hasta que la . una abuelita dulce y buena. La abuela trabajaba en la habitación contigua en algo. vení’. CELa Mai dice que podés preguntar algo. No sabía en qué. que dulcemente se ocupaba de traducir sus frases. no estás en ésta’.” La Mai volvió a interesarse en Simón. Tanto lo jodí que al final me dijo: ‘Bueno. Mientras las mujeres y yo seguíamos hablando del tiempo ido y del espectáculo de Mona Casán. se movía con agilidad frente a un altar atiborrado de santos de yeso y velas encendidas. volados. Pensé que había alguien a quien le decían así.pidió a los de la comisaría de Pacheco que lo metieran preso. una viejecita llena de picardía. Simón pidió un papel y lapicera. Acomodándoselo cada tanto con las dos manós. le decía al chabón. como una campesina graciosa. Apenas entrar y allí estaba la Mai junto a Graciela. y llegó Chaías. Simón terminó su carta. “Eh. La Mai hablaba en portugués con la propiedad de un turista que recién llega a Fiorianópolis. Simón buscaba complicidad en las mujeres de la casa para que lo alentaran a volver a ver a Mariela. pero yo robé con ellos. te va a decir bien qué es lo que necesitás para que ella haga un trabajo de protección. pedir por algún problema. decía de repente. a pedirle una cura a la Mai. escupía.” Le iba. El crepúsculo daba lugar a las ices pobres de la villa. que había llenado de flores secas. “La Mai dice que puede ser que haya personas malas a las que les hiciste daño que quieren hacerte mal ahora a vos. comentaron varias veces Graciela y Emilia mientras hacían girar la ronda del mate. aunque sospechaba que era una ceremonia umbanda. cascabeles. pero con la soltura de una niña que se divierte haciendo jugar las palabras para darles siempre el tono indicado para el personaje que encarna al jugar con sus muñecas: una mamá mala. su más entrañable amigo preso. Descubrí girando en la silla que lo que separaba la cocina del otro cuarto era sólo una cortina blanca colocada a manera de muro. Lléveme. sino por una puerta en un pasillo lateral. Por la puerta de la cocina se podía ver el patio con unas sillas oxidadas alrededor de una vieja mesa de jardín y más allá la línea del horizonte sobre un descampado. y si no robo ahora y me lleva. diminutas formas en arcilla. Se había puesto además un sombrero de paja. dos nenas jugaban entre el patio y la cocina riéndose de algo que no terminaba de comprender. pibe. La Mai no era otra que la abuela de hacía un rato pero poseída ahora por el espíritu de “la Africana”. A través de la tela levemente traslúcida se distinguía la silueta de Marga con su abultada y larga pollera deMai. Y él: ‘Que no. “La Mai dice que después mi mamá. con la forma de una capelina deshilachada. su preferido. Al salón no se accedía por la cortina. Desde la habitación comenzaron a llegar frases en portuñol dichas con una voz mucho más cascada que la que había escuchado recién en la abuela. sus preguntas. la abuela de Simón —la dueña del cuerpo poseído por la Africana—. Ella daba vueltas por la cocina preparando algó en una botella cuadrada recubierta de pársec y llena de chucherías. oficial. “Vocé no sabi qui é el amor de muiher”. pañuelos y talismanes. “Si usted no está apurado. dele’. «Procure o minino”. unos párrafos gordos de letra prolija. Afuera la tarde luminosa desaparecía poco a poco. “Es que está por venir la Africana”. Y luego a mí. me puede esperar. severa.” Entonces la Africana dijo que podía hacer algo por la supuesta venganza si conseguía siete piedras de colores y una larga lista de ofrendas. Se puso a escribir una carta a Facundo. porque yo primero tengo que hacer un trabajito”. vos tomátelas. Los invitaron a pasar al templo. Esperaba a una mujer que tenía cita con la Mai y no llegaba. a hacer una entrevista a la abuela. de amuletos y cadenas. Y de explicar los códigos al novato. Y yo: ‘Pero mire que yo estaba ahí.” No supe qué contestar.

deseo. hizo. Luego hicieron pasar a Matilde. La Mai había colgado de las paredes todos los objetos folcióricos que había encontrado y que le habían regalado a lo largo de una extensa carrera como médium umbanda. Lo hizo con diez velas. “Justamente —me comentó Matilde al oído—. le dijeron dos mujeres que —Muito forchi. o sea distribuirnos en las sillas que rodeaban el salón decorado en versión umb anda. “Si mi losropa. melhor”. Esperanza: en la esquina de la casa del Frente Vital a saludar a los pibes reunidos en la Graciela. o como un niño vestido de niña. ela tein muitas como la que vocé necesita”. Atravesamos la frontera entre la villa 25 y La apropiar. un diagnóstico según el cual yo tenía enemigos malos a los que así: no les importa que Matilde haya visto fumar a cientos. medio oculto por el doblés de los dedos quemándose por respeto a Matilde. y la puso entre las piernas abiertas en posición de indiecita. las dejaron volante a todo color promocionando su sobre labor. le preguntó el Pierna. Sobre una pequeña mesa había un frasco de colonia. elen cuello. días para que no le vuelva a pasar a otro más. su gente se alimentaba de cualquier cosa.” enteros esperando noticias Daniel. detrás del ala del sombrero: consumiera —Vocé tein um problema. se les había disipado el cansancio de no dormir durante dos todos. En las manos batía como si fuera una maraca la botella bañada en pársec. Nos saludó con toda educación y dejó que el porro que tenía en la mano se cigarro y me miró. Ellos. que sucesivamente se espera del hospital y de los otros que después aparecieron ofreciendo sus servicios especializados en fueron trizandoy ajuicios medida que las rodar sobre respiraba fuerte en un momento se accidentología civiles de hacía resarcimiento. en lo que creí que era el nudo de la información que sentado ante la Africana debía recibir. un cigarro de verdad. dólares. De pronto tomó un largo sorbo del licor. Le besó la mano y le habló del niño agonizante. —La Mai considera que robar no siempre es malo. dictamén. una mujer muy suave. A Matilde le recomendó que consiguiera una gallina «bermella o amarela”. le colocó una boquilla. muy bien lo que vale la vida de mi hijo y si miraron hacemos en la justicia es para que haya justicia para coincidieron. se sentían mucho mejor. y había quienes se los querían Nos despedimos y la Mai continuaba con su ceremonia. dijo la Mai. Después por eso. Matilde no encegueció ante sobre la agonía de su hijo. lo hizo conmigo. Porque volví a yo sé colocarme los zapatos Simón y Matilde me yalgo me dijeron que ya se me veía cambiado. ni que sea obvio que no sancionaría nunca a alguien había hecho daño. hospital. “Una mulber que habita perto tua morada. y más allá máscaras de alguna tribu meridional. de ese simplemente es la mamá de Simón y una señora. Como si un aprendizaje de años la guiara desde el día del accidente planteó como eje central de lo que había ocurrido la certeza de que sólo fue posible porque el tren . entonces ellos robaban. usted no acepte ellos van a tener que pagar mucho más”. Graciela quiso traducirla. Fue hacia el altar. las dos nenas que seguían riéndose pero entre dientes. muito cargado —dijo. Por eso es que no paramos siempre es malo robar. cargado. pero que de ninguna manera fuera “preta”. y cuando salí de allí y les evaporación dije que si creían que ser cartonera era ser analfabeto o ignorante se habían equivocado. Sobre un lado había bombos del norte. si e afanada. Matilde— la Mai nos hizo pasar al templo. al que en el extremo. El respeto en la villa es La Mai.” “Nosi preocupi. Cuando llegó una octava persona —ya estábamos allí Simón. Me paró descalzo en el medio “Sigue del igual”. ella se acomodó la pollera arrepollada que se había hecho con una tela de un estampado geométrico pero sumamente pálido. collares. Porque cuando ella era una mujer africana hace cinco mil años atrás. La Mai de pronto prendió un cigarro. de raíces. en mi cuadra hay una vieja que tiene un montón de gallinas. contestó Matilde y les contó sobre los abogados de la empresa de trenes que los visitaron en la pequeño sala de altar y comenzó a frotarme con velas de colores. las “No le pegué estábamos el manos. a partir de esa sentencia. amuletos. Tenía repisas de donde sacaba más velones. Como una niña. de frutos. Cuando estuvimos todos sentados ella hizo lo propio sobre el piso. el increíble apodo de un pibe grande sin piernas sentado en una porque que por momentos se desbocaba. instruyó la Mai. hizo un rezo. Graciela. y estaba además agotado de escuchar historias sobre muertes. “Cómo está el nene señora?”. Chaías. prendió una vela más y buscó entre sus cosas. Cada tantas pitadas tomaba un trago. tras curar el cuerpo de Simón y de Matilde. diez dio mil vuelta para mirar al restoporque que hacía de espectador frente a los acontecimientos. dio una pitada profunda a reluciente su silla de ruedas nueva. de la Ella empresa le vienen ay ofrecer dos mil. hacía esfuerzos por mantener el diálogo entre nosotros los creyentes esquina y la Maientre ellos estaba el Pierna. pero La de ese aroma barato usadó para la ceremonia me estremeció. como un toque de sofisticación. le Tomó el un frasco de perfume y echándoselo primero manos meporque restregó la cara. sobre el otro sombreros mexicanos.

El mercadito que le da fiado a Estela había cerrado. A lo largo del sendero hay decenas de ranchos desde los que sale el ruido de los televisores. Nadie había mencionado el tema pero en ese momento quedó claro que lo que Elsa les regalaba era lo único que podrían comer esa noche. una vecina a la que Simón saludó como tía. o Pablito. “Y éste qué gordo que está. “El chabón mira tipo quién es este nuevo”. En la puerta de su casa estaba Elsa. Pasó un rato sin que nadie iniciara una conversación. con arito y todo”. Y Elsa salió de su casa con una fuente en la que había puesto algunas milanesas preparadas. saludame. le disparó la morocha que escribía.” Un flaco de pelo largo saludó a uno por uno y puso cara de quién sos cuando le estiró la mano a Simón. “Te fui a esperar y no estabas”. El vagón en el que viajan pagando sin excepción cada uno su boleto es un desperdicio de los viejos trenes al que se le quitaron los asientos para convertirlo en un depósito de los indeseables que de otra manera molestarían con sus carros a cuesta a ios pasajeros. sin luz. Sin vidrios en las ventanas. algún insulto. al decir de ios maquinistas. los vagones funcionan. un pibe más chico que el resto. Simón entró a la cása de Elsa a saludar al tío que estaba enfermo en la cama. hizo construir un estudio de grabación en la casa de siempre. En la cocina hay un televisor que estaba encendido en Pop Stars. Sonaba en toda la cuadra una batería nada prodigiosa. Repitiendo los comentarios sobre el estado de Daniel. Matilde desapareció: en silencio. se burló cuando el chico se fue. un amigo de la familia de los que todos los días marcaban presencia en el hospital. Lezcano. la miró riendo y calló. Los dejé para avanzar media cuadra hasta la entrada al pasillo de Estela donde ella y Matilde charlaban con varias mujeres amigas.blanco estaba hecho para ios privados de todo derecho. vecinos de Estela y Manuel. Simón era casi el único que hablaba: “Mirá éste. Simón tomó el mando. La casa de Estela es la última de un largo pasillo que se incrusta en la manzana como si fuera la entrada a una sola casa. Pensé que podían ser los Jedientos del Rock. Entre ellos estaba el Chi— cote. Seguimos hacia la casa de Estela. Era el ensayo de alguno al que los pibes no le daban entidad. que ahora no saludás”. Daniel chocó contra una estructura metálica que rodea la estación diseñada para que nadie pueda colar el cuerpo en el andén sin pagar el boleto. me cobró porque acordamos temprano que lo entrevistaría en el hospital pero la ceremonia de la Mai me había cautivado hasta hacerme olvidar de él y del tiempo. Eran unos siete pibes amurados contra el paredón y una chica sentada en un cordón que pasaba con prolijidad la letra de lo que parecían canciones o poemas a una hoja en blanco. las carcajadas que suceden a ios chistes de siempre. después de cuarenta y ocho horas sin dormir salió a hacerse de la gallina amarilla que le había sugerido la Mai que robase. la cumbia a todo dar. Él no: le contestó. asumen. el millonario que nunca se fue de la villa y se. “Vení. Pero cuando Simón preguntó balbucearon que era algún gil. el silencio. que a los dieciséis alternaba el robo a mano armada con el box en el que de vez en cuando competía como peso pluma. Simón disfrutaba de ese anonimato. Nos quedamos allí como media hora. Estela es dueña de dos piezas de paredes descascaradas. fuera de toda legalidad. En la esquina de su cuadra había otro grupo de pibes. “No deberían estar sobre las vías”. criticó a uno de los más chicos que se había desarrollado en su ausencia. el programa elegido por sus hijos de entre dos y siete años. se sentó frente al aparato y puso una película de canal de cine yanqui sobre una banda de ladrones . El tren en el que iba Daniel no frenó a pesar de los gritos de los cartoneros porque ni siquiera tiene freno de mano. el olor a guiso. qué grande que está. Allí nos paramos con Simón. Después volvió a entrar y trajo cuatro huevos frescos.

Hicimos apenas dos cuadras hasta lo de Cachi. Esperamos dos minutos en la vereda hasta que salió un hombre de cara consumida de unos treinta y cinco años mal llevados. saltaba en realidad sobre el asfalto caliente de la calle General Pinto.pida ningún chofer ios va a querer llevar”. “Aunque yo les . Era otra vez la cayendo sobre su figura. la cara sonrió cuando terminó de ubicarlo. Brian. Nadie tenía un mango.” robara a . siempre fue gamba”. No le sirvieron ni mis documentos ni mis credenciales de prensa. Digamos que la verdad es que tienen carta blanca. Bajé a despedirme. multiplicándose. “Qué hacés Simón. el pelo corto y rubio. Y dejó de anotar el número de mi DNI en la planilla donde asienta palpitando como a cada endemoniada por el efecto de tres días de pastillas y alcohol. “ Querés hablar con el Adrián?”. saltaba tal como si estuviera en los cliente desconocido. dijo. lo Siete velas de cualquier otro color. Un las ladrillo armas de los roperos y del fondo de los cajones con ganas de liquidarlo.” “Pero la plata está en la calle”. el torso de una criatura de doce. Tuvimos que buscar otra remisería donde finalmente nos aceptaron cuando el chico que atendía reconoció en Simón al mismo pibe que lugar. El disparar pibe sin asco. Las calles del barrio. “Esto está muerto”. «Sí.” Sin embargo nos sorprendió con dos últimos pequeños sándwiches de premio. Fue en vano: no hubo manera de convencer al viejo cara de perro que atendía de que nos aceptara como pasajeros. como una langosta pero sobre el mismo sobre sí mismo. Los hombres de cada pasillo. Simón quiso pasar antes por la casa del Cachi. Volvió y le dio diez pesos. Habíamos quedado en que la entrevistaría. acompasado por el subir y bajar de cientos de hinchas. No quedan ni ladrones”. En la casa del transa nos atendió su mujer que sí reconoció a Simón sin hacerle un solo comentario sobre su regreso. Pero aquel sábado por la tarde. más vale que no quieran más porque no hay. explicó sin inmutarse al lado de una morocha llena de rabia que también sufría Capítulo VI la discriminación de la sospecha. Antes de darme un abrazo me entregó un papel en el que había anotado todo lo que semideshudo. Hacen lo que quieren. “No. Siete piedras de diferentes colores. Cinco metros de cinta bebé verde. Entonces.. No sé cómo hicimos para zafar. roja y amarilla. hizo un diagnóstico crudo de la nueva vida en la villa. Pasamos antes de tablones de salir del una cancha. preguntó Estela. Frente a él. “ Está bueno?”. pero no sabés lo que fue esto en enero y febrero. acodado contra la pared. Cenamos nuestro bocado con una lentitud que disimulaba nuestra voracidad. esa es la verdad. a lo ancho del asfalto. lanzó. lo profundo de los pasillos. Ya habían soportado que le (robado). «Ahora por ahí se mueve algo. ¿cómo va?” “Acá andamos”. Una lata de insultaba dulce dedispuesta a sacrificarlo. muy poco. Recién comidos salimos los dos otra vez hacia el hospital. dieciséis años. le refrescó. abuela Marga. No tiene drama el chabón. Subimos al auto de un chofer de todas maneras atemorizado. Ahora para colmo la gorra está más maldita que nunca. Cruzamos la calle hacia una remisería ubicada en los monoblocks cercanos. parecían apenas una escenografía de la pobreza deshabitada. “Bueno. casa de golpeándose el pecho para mostrarle a sus vecinos armados para la guerra el blanco al que debían visita.con saber tajantemente que no había qué llevarse a la boca. En el camino no nos cruzamos con nadie. te matan como a un perro. eso fue. aferrado a la fantasía de volver a robar chalets de ricos que guardan efectivo en el placard. Simón apuró el objetivo y sin preámbulos le pidió algo de dinero para tomar un remise hasta el hospital. me dijo Simón. se golpeaba el pecho con la mano izquierda y hacía para girar hacer el trabajo de limpieza y protección contra mis supuestos enemigos. necesitaba vestido sólo con el short de un equipo de fútbol. “ENo te acordás de mí? Yo estuve en tu casa. le preguntó. Siete claveles blancos y siete claveles rojos. mi hermano salía con tu hermana”. dijo Simón. dijo el dealer y entró a buscar. Y rió ante nuestro atorado sí. “Le voy a pedir unos pesos y vemos si nos da unos tiros. todo bien”. dijo Simón y comenzó un diálogo de rodeos y convenciones propio de dos personas que se vuelven a ver sin tener nada que los vincule después de años. sobre el dedo anular el arma con la derecha. barrio con el por sol la casa de la Mai.” Fue tan lapidaria la descripción de la debacle en la villa en la que Simón había dejado los equipos retumbando cumbias día y noche que ni siquiera se animó a pedirle al dealer que le convidara un resto de cocaína para remontar el agotamiento. “Diez velas rojas y blancas. rescataron la turba batata vacía. hacía años iba a su Brian saltaba con los brazos abiertos. los jóvenes y los veteranos.. “Acá todo está muerto. uno de los transas históricos de la villa.

una excepcional circunstancia de ocio. Y también las remeras en las que el ladrón le pisa la cabeza a un policía. —Quedate quieto gil que sos boleta! —me escupió Tincho en la oreja—. Claro que . Después de almorzar con Alfredo. la abuela más anciana de la cuadra. Pato y Tincho. tal como llaman en la villa a “los que les roban a los vecinos y comen sin importarles de dónde rapiñan” el alimento o las drogas. y como si ya hubieran estado acostumbrados. donde se luchó contra la policía bajo el aguacero. Jugaba al ladrón conmigo como rehén de una ficción inspirada en la vida real. Además de los sepultureros municipales que pasan los días refugiados del sopor caluroso del cementerio en una oscura oficina pegada al hall. y cuidaba el fuego de la parrilla dispuesta en la vereda en la que asaba dos pollos para el almuerzo. Varios chicos jugaban en el cruce de French y Pinto y se disputaba un picado con pocos jugadores en el descampado de la esquina. Arreglaba con toda parsimonia el motor de una Estanciera. como una fosa nasal hecha de resma. Pato y Alfredo se reían del show.doña Rosario. y que asaltara a la mismísima madre del Frente Vital. Ella apareció después de haberse paseado varias veces del pasillo a la esquina con un bife ancho en la mano que Pato accedió solícito a poner en la parrilla junto a los pollos propios. Chaías. con las camisetas puestas los chicos volvieron a hacer las ofrendas de siempre. Pato ese día tenía un buen humor encantador y coqueteaba con una morocha adolescente de jean ajustado que entraba y salía del pasillo al costado de su casa. el pelo largo. los únicos amigos de Brian en el mundo. —Tomemos rehenes! —dijo. visitamos la tumba de Víctor en el cementerio de San Fernando. El consumo que comenzó cuando tenía doce años ha dejado en Tincho no sólo las marcas físicas sino. la nariz que se cae de costado levemente como una hoja mustia. una non fiction propia. solían quejarse. una relación con el delito que considera casi imposible de quebrar porque no habría manera de sostener el gasto que le produce “el vicio”. Pato llevó la bandera que hizo pintar para su hermano: el Frente sonríe dibujado como una caricatura. una recreación graciosa de su actuación mejor lograda. fumamos un porro y nos volvimos después de que Alfredo Srur hizo las primeras imágenes de lo que sería un largo ensayo fotográfico. que le quitara la bicicleta a una nena poniéndole el caño en la cabeza. uno de mis guías durante las primeras incursiones. y me empujó con la rodilla hacia la salida del cementerio. Rodolfo.s desorbitados y la lengua afuera el bonaerense soporta el peso de su zapatilla de pibe chorro. uno de los hombres de la casa contigua a la de Sabina estaba sentado en la puerta. las mujeres que solían ir a visitar a sus muertos cerca de la zona donde estaba enterrado Víctor. me tomó del brazo. a perfumar el aire mortuorio con el dulce sabor de la marihuana y a parecerse a una bandita desconsolada por la caída de su referente más generoso y altivo. la cara afilada. Salíamos del cementerio por uno de los portones laterales y Tincho. el hermano de Víctor. acusaban. llamá a la tele! —lo alentó Chaías. para aprovechar las brasas. El Rana le había pegado a uno de los Sapitos. Esa vez. Chaías. al menos en su manera de recorrer sus elecciones y su destino. al lugar lo custodian agentes de civil de la Policía Federal. Con los ojo. para terminar queriendo fusilar al Rana por un exabrupto de poca monta. “Allá hay una patota”. ¡Las cámaras loco! ¡Traé las cámaras y llamá al juez! —ordenó a un imaginario negociador. Nosotros tomamos una cerveza. tenía franco en el supermercado. Cuando conocí el santuario del Frente su madre me contó que apenas los chicos se empezaron a juntar alrededor de la tumba. El barrio lucía radiante a pesar de la miseria y salía olor a frito de un par de ventanas. Ese sábado los federales se mantuvieron a una distancia prudente. Pato. y los miembros de una precaria banda de “ratas”. Cuando ese medio día llegué con el fotógrafo Alfredo Srur al barrio. me lo cruzó en la espalda. hicieron como que no nos veían. —Llamá a la tele. y me pasó el suyo por el cuello haciéndome levantar unos centímetros los talones del suelo.

“Mirá. —Perdóneme doña. Sabina suele mostrar la balanoche que pasó a creyó dos que le habían matado a la madre. después de esos matrimonios de los que tuvo que huir. El novio de una de las mujeres que cortejaba por esos días. ¿no me conocés? Soy Sabina. El Rohz»ol es un fármaco antidepresivo de venta restringida que entró en las villas del conurb ano en los comienzos de la década del noventa para no irse jamás. pero sin Soltar el 32 cargado. subieron y salieron hacia la casa de cuenta Víctor al otro día. Le apuntó a ella pidiéndole que entregara la plata que llevaba encima: un robo de diez pesos.cruzando “Si te tomás una. perforó el pulmón izquierdo y quedó en su cuerpo para siempre. y ellos continuaban siendo excluidos dispuestos a tomar lo ajeno como fuera para salvarse por unas horas. perdóneme —le rogó con las manos en posición de rezo cristiano. pero ni en ese nivel de desborde pudo abstraerse del pecado que cometía. la bala le había haber olvidado muchos órdenes. Sabina lo convenció de que bajara el revólver. dando un paso en el que todo se puede ir al infierno. que en él y suLa banda memorables. tranquilo. tocá”. tarde . A la tercera que te tomás ya no sos vos. —Perdóneme por favor —dijo entre sollozos. atrapados por el consumo. La miró dos veces antes de darse cuenta a quién estaba apretando. de veinte con muy buena racha. Casi exactos tres años han pasado desde la muerte del santo y Brian puede Itaka tirando al aire como queriendo saciar el odio. Él era uno de esos que se le acercaban a pedirle para yogur golpeando las puertas del auto en movimiento. había enpermanente un auto por nada el frente de la casa no disparando estuviera fundado también en el arrojo. quedate tranquilo —atinó a decirle.la particular relación que íbamos construyendo entre mis preguntas y sus respuestas. y te das Manuel y los dos pibes que lo acompañaban pararon un remise. —Hijo. al loco. Tincho me llevó abrazado. yo seguía siendo un potencial asaltado. «Acá vamos a terminar todos. centímetros del corazón. esepasado derroche sería si el mito menor en el que al noFrente. Y una de ellas es la venganza de aquella en que ardor en y vio sangre desparramarse por camisa blanca. arriesgando el resto de vida. no pasa nada. Creía que su madre estaba muerta. Y él marchó con la cabeza gacha balbuceando unas disculpas incomprensibles con el arma bamboleándose en la laxitud de su mano descontrolada. Acá cuando vengo no paro de visitar pibes. significa tiroteo tocarle la madre La generosidad del Frente. Era Brian. una ráfaga de 9 milímetros. Tenía los ojos expandidos de tanto aspirar pegamento y consumir pastillas de Rohipnol. Aferraba con las dos manos un revólver de caño largo. Cuando distinguió su cara a pesar de la locura dejó caer las rodillas sobre el cemento y se puso a llorar. Con dos.” Brian lo conoció a Víctor Vital de lejos. temiendo que se le disparara el arma sin querer. como si la hubiese frenado la piel milímetros antes de salir. Y siempre pienso: ¿dónde será que me va a tocar a mí?” Sabina me lo contó por teléfono: “Un pibito de la villa me quiso robar anoche”. Ella volvía a su casa disfrutando del calor nocturno de enero. La sinrazón que provocan las pastillas lo había llevado a querer asaltar a la madre del santo de los chicos ladrones. maltratándome cariñosamente hasta la salida del cementerio en el que el Frente era apenas uno más de los amigos enterrados tras caer bajo la metralla policial o la bala vengadora de un pleito ridículo con un “atrevido” del barrio. te pega. la frente a uno columna. Caminaba tomada de la mano de Ricardo. Al entrar en la villa San Francisco conocí las pastillas de la mano de Chaías y de Tincho: una larguísima tarde me explicaron cómo te dejan las «rochi”. y —Sí. queriendo ganarse a punta de pistola los pesos necesarios para repetir la dosis y no bajar jamás de ese estado de euforia que dan más de dos pastas con vino. me dijo Sabina una de los transas de la villa 25. Sabina me lo contó preocupada por esos chicos de la edad que tenía su hijo al morir.en Laun pastilla en esa época salía peso. alcanzaron a saldar el encono. bala dejaron le entró escenas en un pulmón. Y cuando te quisiste acordar por ahí te mataste a piñas descampado. Se fueron coche —dijo mientras se un alejaba la canchita de fútbol que leandá da utilidad piloteala. —Está bien Brian. tranquilo. todas las normas bajo el imperio del Rohipnol. El chico rubiecito los frenó en medio de la calle. cuando No era Víctor. un civil con algunos pesos encima. la mamá del Frente. como les dicen. era Sabina la que había sido baleada. Manuel se lo encontró en la puerta del rancho con el la Frente iba al kiosco de Pupi. Ella apenas sintió reconstruidas cada un tanto el la anecdotario inacabable de la su villa. el último hombre del que se enamoró en la madurez. al borde de Manuel salía de robar el supermercado que está justo debajo de las escaleras de los monoblocks. pero nodespués lo que de un entrado cerca del corazón. Sabina estaba comiendo.

pero entramos por atrás para la remisería. Pero se nos terminaron las balas. la Yoli. del que venía. de todos. —iAl piso! ¡Tirate al —le piso! —le dijo a su mujer. éramos esas armas. —No. la escopeta recortada. aferrado a la escopeta recortada. la pequeña protuberancia del plomo incrustado. y después —Yo los cubro con un 32 cuando vuelvan —dijo el Mera. Nos volvimos al auto caminando con los fierros en la mano. miedo a que los otros alcanzaran a preparar la defensa. no. bajate. —Mirá que si porque era el coche de Pedro no íbamos a tira. estacionó un auto muy cerca de ellos. ¿no? Ya estábamos en el bondi. —Vamos. Ahora llevaban encima una Itaka. Traía en la mano dos calibre 32 y una Bersa. Larry. —No. para carcajadas de todos los presentes. Subimos al coche. mirá cómo me dejaste la puerta del coche. uno de ios ocasionales socios en los asaltos. Uno baleado dijo: desde otro auto en marcha la casa de Víctor queriendo vengar el engaño amoroso que había llegado a —Bueno guacho. guardalos y vamos. que ni siquiera alcanzó a ser apuntado para que entregara sin quejas el Peugeot 504 desvencijado. Manuel Facundo. el Mera. Antes de tirar esos cartuchos al pedo. El escopetazo que tenía en la puerta del conductor era como un ojo de pez. “Empezamos con el Facu y con el Víctor con una Itaka: ¡Blum! ¡Blum! —cuenta Manuel—. Ellos avanzaron sinvengado. Era el coche del Pedro. los chicos y la madre que —Pará el coche acá dijo Manuel a Ernesto. donde sabían que los equiparían con arsenal. yel con ella a los amigos. vinimos para acá. dimos unas vueltas. dejá! —se resistió él. “Cuatro —Yo me con quedo —dijo el chofer. que era de la madre. Ni lo pensaron. y así y hasta que vaciamos todo lo que teníamos. porque el chofer no se bajaba en ningún lado. él desde arriba del coche: ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum! ¡Blum!. —Bueno. A nosotros no nos importaba nada. Por suerte el Mera estaba arriba del coche. oídos. un 22 corto y una Bersa. dejame que voy yo —prefirió. fue Pedro. que los pibes están conmigo’. guanaco! ¡Mirá cómo me dejaste la puerta! Manuel lo cuenta y larga unas carcajadas secas. preparado por los avisos de los pasillos. guacho. demasiado cerca. tenía Se bajaron Víctor. Les bajamos un cargador y después el otro. —Bueno. A ésa también se la bajamos. A Sabina un vecino la llevó hasta el hospital de San Fernando. —Dejame ir adelante. nos cubrió atodos hasta que salimos de ahí para buscar más balas porque se nos habían acabado. .” El que más lamentó el tiroteo. Uno tiraba con una.” metros La aparición del coche en el que iban le pareció un anuncio fatal al hombre que aquella tarde había de la vereda. —Eh. dos revólveres 32. ¿qué? ¿Dónde vamos? —Vamos! Apareció. vamos y venimos —le dijeron al chofer. —Vamos. éste es el coche y ésta es la casa. y como teníamos miedo de que nos dieran un tiro por la espalda. del tamaño de una claraboya.que caminábamos por la villa levantándose la remera en la espalda para dejar ver la muesca. con la casilla de machimbre adelante como un blanco infalible para practicar tiro. el vengador vio el perfil del Frente Vital por entre la cortina. Caminaron con las armas mirando el piso hasta quedar a tres que tirar con la otra. una vez terminado el ajuste de honores. era lo que necesitaban. vení! —Qué hacés gil de mierda! —le dijo Manuel—. que a mí no me conocen —le dijo Manuel a Víctor. que manejaba. pero quién te mandó a dejar el coche ahí —dice que le contestó el Frente a Pedro. canturreaba una cumbia en los fondos. ahora familiar e inofensivo. sin heridos. Víctor llegó cuando ya no estaba y por el tipo de herida que le describieron pensó que moriría. ¡ Fue! sus Levantaron las armas y apuntaron. un chico del barrio que tenía el auto estacionado a un costado de la remisería. Frente. Cuando iban hacia la casa del Pollo. —Eh. o sea que le fuimos destruyendo el rancho al chabón. sin víctimas. Mirá la puerta del Taunus! ¡Frente. agarramos un par de balas más. vení! —le ordenó Manuel a Víctor cuando lo vio disparando. lo paró: ‘Eh. no le quedó un auto sano. Con la escopeta: ¡Blum! ¡Blum! Con la pistola: ¡Blum! El que manejaba el auto se quiso ir cuando empezamos a bajarlos y el Mera que se quedó con él.

la tenía adherida al bolsillo. —No lo vamos a poder ver porque la señora tuvo un ataque de nervios. Nadia tenía veinticuatro años. Supimos luego que se desesperaba por Brian. Le habían puesto una pistola en la cabeza a su hermana. La explicación de Pato aclaró porqué apenas estacionó el auto vimos cómo se largó a llorar frente a un hombre que batía las manos y remedaba con la mano el caño de un arma. que se sentía débil. se quejaba. Brian era el más chico de todos. Pero siempre se había escabullido prometiendo un encuentro en el futuro. Pato accedió a intentar por enésima vez convencer a Mauro. En el camino Pato habló del robo a Sabina y de los otros bardos de Brian esa semana. Este es el que queda — contó Pato cuando nos íbamos a su casa. Una sola vez lo había visto en la casa de Sabina: pero sólo había accedido para decir-. Ese día tenía puesto un jean y una musculosa blanca. La nena de la casa gateaba con sus juguetes. Chaías contó su propio incidente con Brian y los Sapitos. Mauro estaba casado con Nadia. Paramos frente a su casa. Parece que le puso el caño en la cabeza. de donde le asomaba como una lengua de plástico de una hediondez penetrante. Quizás porque había sido deportado de California a los . Al más grande lo mató mal la policía. el maestro del Frente. La veíamos con cierto pudor. el hermanito le robó a una vecinita la bicicleta. tras la cortina azul que nos separaba apenas de la calle. —El Brian es el único varón que queda de los tres que eran. Cuando lo conocí se recuperaba aún de una operación de peritonitis que lo . Lo conocía como un valiente. me que le provocaba una profunda tristeza hablar sobre Víctor. Pero tampoco andaba demasiado lúcido por esos días: no podía deshacerse de la bolsita de pegamento. Los chicos le pidieron al chofer que pusiera Leo Matioffi. a la manera en que un profesional diagnostica una enfermedad terminal con plazo estipulado para la muerte. El Pato se tomaba un vaso de cerveza helada. El otro mató a un rati de un tiro en la nuca. de HIV y la cirugía lo había sorprendido con una crisis de defensas. eran los mejores amigos de él”. Comprendí la sucesión de historias. “Ahora todos ios giles robaron con él. pasándose jabón para no quedar escrachado ante su padre o ante Sabina. Alfredo Srur entró como empujado por un tifón desde la vereda. Solía oler a pegamento aunque era sumamente cuidadoso con eso: vivía lavándose los dientes. atendiendo a Nadia. a tres cuadras. su mujer.había tenido al borde de la muerte. —A ese pibito le queda poca vida —dijo el Pato. a la vuelta del corazón de la villa 35. Yo ni siquiera recuerdo qué hacía cuando se sintieron varios tiros demasiado cerca. se esmeraba en parecer “careta”. que desconfiara de los que me decían haber sido íntimos del ídolo. a unos metros. Desembarcamos en la siempre apacible estancia de la casa de Sabina. estuvieron con él. Casi en la puerta misma. cuando partíamos a la casa del Frente. Siempre que estuve con Chaías “de bolsita”. Era la cuarta hija de un matrimonio obrero con ocho hijos. era delgada. Ahora la señora está que no para de llorar. en el momento en que ya no fuera tan doloroso recordar. Gatilló dos veces desde la esquina hacia la media cuadra apuntando al Sapo. la hermana de Brian. Cuando llegamos a su casa no pudimos verlo. era portador. —Si no hubiera sido por los pibes de la cuadra que la rescataron a los tiros capaz que la mataban — exageró. Estaba ocupado. Antes de volver a la casa. el cumbiero romántico cuyas canciones se saben de memoria. Pato me explicó así la situación. no estaba hecho sólo de talento sino también de una especie de instinto suicida que le permitía caminar como sobre una alfombra mullida en el territorio minado de cualquier sitio con suficiente densidad.El sábado del descontrol de Brian volvimos del cementerio en un remise. Recién le vino a reclamar el padre de la nena. para que me diera una entrevista. A través de Sabina había intentado ya varias veces que accediera a ser entrevistado para contar sobre su propia historia y la de su preferido. pero con pésima puntería. el más grande de la banda. Él intentó vengarse.

muchos más tiros. puñados de balas. no dejaba de estar interesado en lo que ocurría. Hablé con Sabina. No logré contar cuántos eran. todos hijos de Matilde. Uno se le tiró al cuerpo y pareció que Brian trastabillaba. —No es nada. pero se detuvieron calculando los pasos finales casi en el aire. Desde el medio de la calle el chico saltaba como poseído. Salieron escarbando en el ripio Brian se reía. Fueron dos segundos. en una posición poco elegante. al fin y al cabo. perplejo como yo. sentí de pronto desde atrás una débil voz. La esposa de Guillermo se metió a su lado. detrás de los ancianos. como si recomendaran un gancho. y los rastreros de la San haciendo chirriar las ruedas. Me miré las manos para confirmar si era tan extremo mi julepe como para que me lo estuvieran indicando así. a sus hermanos. mirando hacia la esquina. pero sujeto a la vida. Enseguida termina. El hermanito menor de Manuel. A nadie se le ocurría llamar a la policía. Tenía la bermuda Hasta que desde atrás respondieron por él sus compañeros de bandita. Brian. Yo apenas si miraba. cada vez más. retrocedió cubriéndolo con armas más fuertes y cargadas. amariconadarnente escondido. se golpeaba el pecho con las manos. Brian siguió saltando. Los hombres se pasaban de mano en mano. De fondo las mujeres gritaban a sus maridos. —Estoy temblando —me dijo. antes de dejarlo morir así. Gritaba: — Giles! ¡ Antichorros! ¡Los odio! Los hombres avanzaron. Observaba no sin morbo la situación. Sólo le produjo un roce. Pero no sería ese día el de su muerte. —Temblor —sentí otra vez en el oído. caminaba en círculos. con un revólver en cada mano. Aunque bien cierto es que no se podía. medio agachado. expertos —Putos! ¡Putos! camilleros de ambulancia. Se había dado él mismo haciendo girar el 22. refugiado tras las cortinas y las persianas. convencido de que había demostrado ser un pusilánime. Brian daba vueltas el revólver 32 En tan poco tiempo como ningún equipo profesional de rescate. con vergüenza. no es nada—dijo. amenazando y golpeándose el pecho una hora más. hermano del caído. que me decía algo así como “temblor”. ni siquiera atiné a hacerlo. Javier y Simón. ¡Rodolfo! ¡Guarda! ¡Basta! Y así. Uno corrió hacia Brian. La convencí de que era mejor que se lo llevaran. tan estúpidos los dos al lado de la extraña pericia con que aparentemente se tomaban la situación todos ellos. por lo menos. —Te dieron por atrás. no merece la pena ese pendejo hijo de puta. —Guilleeeeee! ¡El Guilleeee! directo a Fue por el grito de una mujer que supimos que había un herido. sobre los techos. Había quedado. Le sangraba la mejilla. pero tampoco temblaba. Yo estaba en la última retaguardia. Había estado en algunas tomas de rehenes tirado atrás de un patrullero y a media cuadra de la infantería. Las mujeres gritaban. Los hombres avanzaron con una corrida corta. Los vecinos. —Yo lo mato! ¡Yo lo mato! —anunciaban los vecinos. miraba de costado a mi compañero. Suponía. —No pasa nada —dije—. Yo miraba desde la retaguardia absoluta de la lucha. manchada de sangre en una nalga. —¡Rodolfo! ¡Cuidado Rodolfo! —No lo mates. que lo golpearan en la comisaría. las mujeres y los niños. cemento. abrió la puerta derecha de atrás. los hombres cargaron el cuerpo de en un Guillermo Rivas con la cabeza ensangrentada. al límite del acercamiento. era cierto. que caía sobre el calle hacia la guardia del hospital de San Fernando. estaban cuerpo a cuerpo. como si fueran caramelos. Me di vuelta para ver quién era. tras él los Otros. Con un 32 y un 38. Rodo —bromeé. Agachado. un crack a la mandíbula o una rendición para salvar el pellejo. un hilo de voz. Hubo más tiros. nunca hubiera salido corriendo. El tiroteo no cesaba. de la Le calcularon la locura. Algunos con armas cortas. o “tiemblo”. Rodolfo. por la profusión de proyectiles —los tiros que cuando salen de varios calibres diferentes impresionan más— que nuestra distancia a uno de ellos era mínima. Era un niño de seis años. . como si estuvieran ante una pelea de box. pidiendo que lo mataran. dedo y se agarraba la entrepierna convidándoles desde lejos. lo puso en marcha. tres de ellos con escopetas recortadas. a sus hijos. Las escaramuzas allá afuera recién comenzaban. Los Sapitos vigilaban a sus espaldas. y los hombres metieron al herido como Francisco. mirando por la rendija. Una mujer se subió a un auto. No estaba tranquilo.disparaba con dos revólveres.

en una ceremonia ante Ogún: aquella noche de las curas con refriegues y colonia. una la de su hermano.Los patrulleros rodearon la villa. que dijera que estaban guardados en el mismo rancho donde fue asesinado Víctor Manuel “El Frente” Vital. su hermana.. Pero él está mal. Todos tenemos un tiempo. sin el orden que había cuando el Frente estaba allí y daba de los que más tienen a los que tienen menos. alentarla que si tocaba la derecha. pero en un detenido paísuna quemano. Se bajó el pantalón para mostrarme el perfecto agujero Se había ampliado el campo de acción de los favores del Frente. entre otros aquella tarde. la bala continuaba adentro. en otra visita. unun día. con casi todo el organismo intacto. que comenzó robando había dibujado. la obligan a recibir los pedidos de la villa para torcer el destino.. tenés un continente”. considerados rastreros e inmundos por el resto del barrio porque «empastillados no diferencian a su madre de una comadreja” y porque roban sin distinción de clase. le dijeron: “Vos no recuperación. Siempre invocado para defender a los que le pequeños ladrones de hora la policía. no soy ninguna vigilanta! ¡Dios es grande y que sea él el que lo castigue! —gritaba la madre de Guillermo. Rodolfo estaba otra vez en la puerta. En el caso de Daniel. tenido que salvar. Varias semanas después me habló de la paradójica diferencia entre Daniel. blancas que le protegía la herida enorme en la cabeza tras el golpecon en el tren blanco. llorar. Tenía la nalga herida. ahora. Hay chicos que se van jóvenes porque vienen con ese tiempo. a las veces el Frente Vital en vida. según la inmediata interpretación del barrio. El caos se calmó hacia las diez de la noche. desprovista del espíritu de la Africana que la hacía hablar en portugués. ya no era aquél de tenés culo. bicicletas poco ya nomás caras de deportivos burgueses porteños. En el mundo de Marga todo tiene una explicación religiosa. salvo ese hundimiento en la cabeza que nombraba con su crudeza de lesión mortal el momento en que el golpe contra una viga había desencajado la mirada de su hermano Javier y la de todos los cartoneros de ese vagón hacinado. —Marga. el mandato que lleva adherido como un tatuaje sobre la piel arrugada. izquierda. en la mejilla izquierda. Su bigote de salvar a los propios de una guerra nueva. Volvimos el martes al mediodía. A intentar las estrategias paganas con las que solicita. Media más tarde Guillermo. fue el dictamen de Marga. donde ahora vive un grupo de mujeres que protegen a los Sapitos. fueron lentamente siendo asumidos por la familia. no tenía el casco de vendas tenido que tenía allí. movía la grandezas. Daniel había quedado postrado en una sala de cuidados intensivos. Pero no hubo quien se acercara para decir dónde estaban escondidos Brian y los Sapitos. Yo soy vieja y capaz que voy a vivir muchos años más. ésa que intentaba evitar sus malos modales según los médicos que lo atendieron y se reunieron a contemplar las radiografías haciendoal “imponer niño. tiro le había cruzado la cara hacia el ojo derecho. Pero hay chicos que vienen tan puros que llega cierta edad. al Brian. Marga había dado el combate prestando su cuerpo para interceder poseída por el espíritu de la Africana. Luego. a unA milímetro del cerebro. Yo creo mucho en la reencarnación. a los . La paradoja es que su oficio. pero del otro no porque es donde está lesionado. usted hizo una ceremonia. De pronto. de calibre 32. reír. ¿ Morirá? —No es el momento adecuado. ruega y compromete a los santos de su religión. por la infinita suerte que había la bala. Todos venimos al mundo con una misión. le habían dado un tiro con un 38. semanas después del accidente. cuando me contó su vida en la cocina de su casa. un ladrón de esa misma edad. Esa situación de muerte en vida. Va a vivir hasta que el corazón pierda fuerza”. Matilde se había robado la gallina amarilla pedida para “el trabajo” y luego la Mai le había ofrecido esa sangre tibia a Ogún. una respeto” en el barrio. y a Matilde esos mínimos signos de vida le alimentaban el sueño de la que fue asombro. crecía. El estrecho cuerpo de Daniel se fue acomodando a esaTenía cama de marca terapiacomo intensiva. En su rostro buscaban la mirada que ya nunca más. un ladrón como el exclamaciones de le Había pelusa gris.solía En el hospital ver no le dijeron que fue un milagro. porque vine para sufrir. Estela. ese Capítulo VII vacío abismal de quien según todos los diagnósticos ya nunca saldría del coma. Al final los encontraron. será cuando Dios le ponga su tiempo. ahorasalió manejaba las balas de los propios. Lo estuvo conectado a la máquina que lo hacíaEl respirar. cuando me quebró tantas velas haciéndolas rodar por mi espalda. «El cerebro de un lado le obedece. la Mai. Él. había chica. tupida. Ni sus hijos la convencieron de que ios delatara. sin códigos.

tendría que haber venido yo a su casa”. hasta la casa con ese patio generoso y parra frente al campito y la villa. muerto por la policía. el hijo mayor de Marga. el que nunca robó. todos lo cargaban. uno de los más respetados vecinos. También formaron parte del grupo Marcelo. “Era chiquito. y nos preguntó al fotógrafo. La tribu de Cachito fue la misma tribu que la de Mauro. que tan en las sombras había permanecido a pesar de su centralidad en la historia del delito en el barrio. se acercó a nosotros lleno de intriga. y la policía 1 mató mal. Siento que Dios me castiga a mí por lo que los otros fueron. A su Miguelito. siempre uno tiene que pagar. “Dios por ahí me castigó por haberle dado más alas al otro”. en la que los buenos pagan por los malos. Le decían el Zurdito. “Yo pienso en todo lo que anduvieron a las balas los chicos míos: justo él que era el diferente pagó el pato por los demás. Esa mañana un personaje entrañable para el barrio entero.” Murga y umbanda aparecen una y otra vez a lo largo de la tarde. “Así. Esa visión maniquea.” Marga no cuenta detalles de esa muerte. Pupi. al que asesinaron. en estas pocas . dice Marga que Cachito le pidió siempre. es la misma que me confesó Matilde una tarde de septiembre en el viejo bar de la esquina del hospital de San Fernando. Hasta la única que vez que Miguelito hubiera podido viajar a Mar del Plata con sus compañeros del colegio su madre no lo dejó. Fernando. ladrones con tantas fugas de institutos que ninguno de los tres sabía cuántas habían sido. esta Mai que tan esquiva había sido. Cachito. como la mayoría de los ladrones. al conversar con ella sobre ese grupo de pibes muertos que compartieron todos los carnavales de sus vidas alcancé a relacionar la historia de Miguelito. como Sandro. que murió de Sida. muerto por balas. La policía le dijo que lo tirotearon por “malviviente” cuando él y otro chico escapaban en un auto. Es como que de alguna manera no puede ser que ellos se hayan salvado de todas y a ninguno le pasara nada.” Marga también tiene un hijo muerto. venía temprano del baile. el padrino del Frente. por eso era muy conocido y todo el mundo lo quería. cree Marga. no lo dejés an— dar tanto en la calle”. y de paso a todos sus amigos. aunque lo mataron a los dieciocho. “ La historia del Frente?” Roberto conocía al Frente Vital desde que era “un pendejito” al que corrían “a patadas en el culo” y hacían pagar derecho de piso los que en esa época eran dueños de la esquina. le dio miedo. “Cómo pudieron tirotearlo si mi hijo no había estado detenido ni por falta de documentos?”. preso todavía en Olmos por el robo de una 4x4. le decían «el mamero”. “Quiero mostrarte una lista que tengo ahí —dijo—. Gracias a eso capaz que los otros tres están todavía vivos. el que pagó por su hermano pecador. un día de invierno del año 2001. “Mami. su hijo asesinado por la policía. el mismo heredero de una larga tradición delincuencial en la fa milia. Lo que pasa es que Cachito se le escapaba. le dijo ella al comisario en la única discusión por la muerte de su chico. no quería que el más chico de la familia viviera sumergido en el delito. a mí y al chofer. Su hermano mayor. Me citó en su casa a una hora fija de la tarde. Acá.catorce años cartonero desde los siete. con Marga. Manuel y Simón. y allá andaba ella buscándolo. casi al final de mi incursión. Frunciendo las cejas al sol. Siempre los inocentes pagan por los pecadores. el negrito Camerún. jugaba muy bien a la pelota. Ella recuerda a su hijo asesinado como si hablara de un niño. o Roberto Sánchez. No tenía malas amistades. donde andaba yo andaba él. y sus hermanos Javier. hizo un mohín con el pelo largo muy cuidado. arrastrándolo a él. un pibe de apellido Sejas. se siente en deuda por ese fusilamiento policial que terminó en Béccar con el más bueno. con las que me habían sido entregadas apenas llegué al territorio del Frente. Y pagó un inocente. “Todos de la misma edad y todos de la murga Los Cometas de San Fernando. Aunque tampoco le daba tanta libertad. pero está segura de que lo mataron “malamente”. Mi nene estaba siempre conmigo. Pero al hablar. el inocente. qué nos había acercado por el lugar. Miguelito. solíadecirle a su madre Cachito jaqueado por la culpa. como Matilde.

demasiado jóvenes para morir! no un auto distinto todos días. la miseria que existeen marginales sobre todo algo está parar. Con algunos fue su perdición.un homenaje. pero sí en los alrededores. Creo que Algunos eso se de los que voy a nombrar más adelante no murieron en el barrio. la mayoría formaban parte de la delincuencia juvenil de nuestros días y cuando me refiero a la mayoría. lo salvó que estaba drogado y amigos que perdieron la vida trágicamente catorce eran integrantes de la comparsa Los Cometas de empastillado. que otros después de purgar variosy caminando segúnydonde les pegaran. cosa él también hacía hasta que anduvo en malas de estos compañías y eso chicos que cayeron las balas policiales se encontraban o drogados. Laly. inválidos otros están privados de su libertad. Cuervo. “Esto es un pequeño homenaje que me gustaría rendirle a todos mis amigos que fallecieron bajo las balas de las metrallas de la policía. Fredy. Algunos de ellos eligieron suicidarse. con carro. este y caso una tumbas buchona esperando una flor. allí donde jugaban cuando eran niños. Maikel.casi a otros loslos vi crecer. Hay o los buchones como ellos llaman. el hijo de la Mai que no andaba en le robo. El registro de Roberto comienza con una introducción y resumen. Un día Camerún roba un auto en un barrio que se llama Infico. Se repite con cada muerto: Camerún. Camerún se da cuenta y se manda a toda velocidad. Ahí en la esquina de Pupi estaba el boliche. la Gorda María Marta. San Eso fue lo que lo mantuvo con vida. mayoría de labios. ellos paraba mi casa. Cualquier cantidad de chicos mató ése. Aquí están los nombres y sobrénombres de los cuales voy detallar mandó al frente al negro Camerún. afecto. Todo el barrio sabía que ella trabajaba con a latratar cana. De mis robar veinticinco los efectos de la droga.«Se Creo que enFernando todo estoVargas.” los patrulleros en su casa. se sentaban en un banco de cemento que está en la vereda. otros murieron por accidentesy otros en peleas callejeras. Papilo. Chinito. De todas esas una de las más me con conmovió fue armas de fuego. ambas haciendo insoportable a medida que seuna avanza. Taty. También hay muchos que cayeron heridos de bala de los cuales algunos contaban quedaron lo mismo. «La historia de Pupi es la historia de la barra de mi hijo. Virreyes.suficiente yo lo sé. Era más queeran morocho. Las calles son las siguientes: French y General Pinto. Compraban andaba con una La sonrisa en los Sabía en respetar y aporque su vez tengo era muy por sus cervezas y gaseosas. General Pacheco. llamaba Empezó como todos los chicos las que toman el mal falta de camino. pero pasóhabía. Poti. Y decían que eso Mientras los salvaba de caer desmayados: el alcohol años de la droga condena están otrales vez en la calle. se va en nada raro pero el destino quiso que perdiera la vida pormuertes accidente y otra se que suicidara. que sentían un fuerte golpe al recibir un impacto de bala y que podían seguir corriendo o rengos. y los hay fechas En. y por supuesto en San Fernando. A muchos de los chicos del barrio los hirieron en ese estado. tenía el cabello lacio. y bebían compañeros de tranquilamente. Una vez le dieron un tiro en la espalda. Miguel «el Alto” y Miguelito. Sarratea. nubia la mirada. Samuel. Sí. como debía a que cuando era un niño andaba semi desnudo y descalzo. a droga. malas compañías. En esto el barrio y hasta barrio. Nueve de ellos murieron en las calles de mi barrio o sea las mismas calles en que ellos vivían o caminaban todos los días. Cuando fue más grande salía a ser enbajo Tigre. armas. que es de departamentos y un auto de civil con dos policías lo sigue.” La prosa de Roberto es implacable. ¡Dios mío. ahí estaban los jefés de calle y la manga de policías corruptos y asesinos. Miki. Pero es alcanzado y acribillado a balazos en el acceso norte en Tigre. caballo. ahí murió el Manco. llegaban a siempre los veinte años. quiero decir que no todos andaban por mal camino. le decían Fredy. Berutti y Quimo Costa. las décadas del ochenta y del noventa. que es donde yo vivo y las otras calles son Las Tropas. De todos los chicos que voy a nombrar. ojos Algunos achinados. Los que no murieron ahí. aquí en mi que tenían encima daba la fuerza para mantenerse en pie. ya Fernando en la cual me incluyo porque fueron muy buenos compañeros más allá de que hayan sea la elegido un policía o en peleas callejeras y todos los que hablaron conmigo. Le gustaba vestirse bien. que fueron unos nueve o diez me camino equivocado. exactas veinticinco esos malditos informantes de la policía. Debajo cosas menores pasó a robar coches y loalcoholizados más cómico era que se paseaba por elde ellos barrio con crecimos juntos.de Todos los días cómo paraban perdieron la vida. la la de Camerún. Durante el velatorio los familiares abrieron el cajón que estaba cerrado y vimos que le habían volado la mitad de la cara de un itacazo. cuando y probó la droga ya que no pudo Su familia se gran parte dedicaba de nuestra sociedad que es la que te que destruye tanto mentalmente como físicamente. Muchos a juntar cartones. Las dos chicas que nombro en esta trágica historia no andaban En ese texto largo y ordenado la sucesión de chicos caídos cierra el estómago. Fredy desapareció del barrio. el que está preso. y el hijo de ese vigilante mataba a todos los chicos. Había un vigilante en French e Ituzaingó. tuvo mucho que ver la desocupación.” . por ahí andan. el más grande. nombres y apellidos. Don Torcuato. parece el lejano oeste. destruyendo a una robando pavadas y luego cosaslos de barrios más valor. con camperas de cuero y pantalones y zapatillas nuevas. un respetado pequeño kiosco. entre ahora hay.

se enfermó de una virósica. el mismo que la llevó con Atilio. Cuando Marga regresaba Tía Rina había limpiado. iba a las ceremonias. un cantor de tangos farrero y mujeriego. No lo soportó. se acuerda Marga. en la calle Edison. Se quedó sola y sin trabajo. fugado de una casa en la que no le permitían soltar la pluma de su desplante sexual. me dijo Marga. cada vez la dejaba más sola. Ahora es fallecido él también. Entró como cocinera. pero acompañado siempre por “la otra”. ella comenzó a visitar al Pai Atilio. El marido de Marga. en Martínez. cuando la criatura tenía cinco meses. en realidad se llamaba Daniel. Atilio era de la murga Los Fifí de Victoria. mientras juntos lavaban la ropa. Él falleció hace cuatro años de un Sida fulminante. Hay un lugar en el que la Mai cree que su vida se quiebra en dos hace unos treinta y tantos años. Todos le decían la ‘Tía Rina’. de resentimiento. con quien se conocían de los carnavales. Cuando uno llega a ser . “La religión” lo ocupó todo a medida que el tiempo transcurrió. para comprometerse con la religión. según figura en su documento. él le cuidaba a Emilia.” Tía Rina era umbanda desde pequeño. así como Chafas le pidió que le curara el gualicho que le estaba haciendo salir escamas en el cuero cabelludo y en esa ceremonia iba su amor y odio con María —la eterna enamorada del Frente— prohibiéndole ver a sus hijos. de su capacidad para atreverse a ser Mai. Aunque no me bautizaba todavía ya adoraba a los Pai. Atilio era un tipo simpático. listos para comer en la mesa familiar e irse a la cama.” Tía Rina. Fue con una Mal. Su compadre. Ogún. un mariconcito que se crió en mi casa. Su ex marido tanguero apareció como número central del espectáculo. limpiaba el templo. escuchándola. “La conocí porque tenía un chico amigo. “Andaba en los boliches y me trataba mal. para ser justos con todos. Entonces se sintió independiente. Ella es quien ha hecho las ofrendas al Pai Ogún para que las balas no toquen a sus chicos. El santuario para sus deidades cabodas y africanas ocupa la mitad de su casa. el tanguero la dejó. cuando su hijo. Es que ésa es la edad que tendría Miguelito y ése es el tiempo que lleva «en la religión”. Le fue hablando a Marga mientras limpiaban. cada tarde de jueves en un descampado que da a la Panamericana. el más grande. o su versión umbanda. así en cada pase mágico que intenta se va una historia de amor. para poner el cuerpo en trance. y seguía frecuentando al Pai Atilio. conviniéndose en su mano derecha.La Mai de San Francisco cuenta los caídos del barrio. bautizo. entiendo que ella es la memoria de la villa. Ella trabajaba en el restaurante. Casi no hay día en que no reciba algún pedido. haciéndose necesario. Y a ella los carnavales siempre la ilusionaron. dice. De pronto. para incorporar espíritus. tengo hijos de religión. Esto es una cadena. En abril bautizaron por la religión a Miguelito. Pero al tiempo el compadre agrandó el boliche y comenzó a atraer más público con noches de canto y baile. “Siguió mi vida trabajando. y si fuera por terminar cada una de sus historias no alcanzarían las tardes. Las madres van teniendo hijos. Jorge y Cachito. Pero se detiene siempre en su hijo muerto. en junio. “Mis hijos lo adoraban: con ellos era como una gallina. Poco tiempo antes de que naciera Miguelito empezaron una amistad. No fue con Atilio que se bautizó. había cocinado —nadie superó su arroz con leche y su budín de pan— y ya tenía a los tres niños bañados. que ella es la depositaria de los más secretos pecados. El Pai quería apadrinar al chico. que es su manera de decir que es umbanda. “El Pai lo cruzó con sangre”. el día de San Jorge. de frustración o de muerte. se fue quedando en la casa de esta mujer sola. «Yo ahora tengo templo y mis cosas. La religión comenzó a ser lo más importante después del trabajo cotidiano. tenía una parrilla en Martínez. Al niño lo bautizaron “por la religión” a las seis de la tarde del 23 de abril.” Tenía otra mujer: una rubia que le duró años. Los presentó el padrino de Emilia.” Miguelito tenía siete cuando Marga se convenció: quería “ingresar” en la religión. Consiguió empleo en un restaurante de Tigre. En realidad.

ellos se iban a robar a otro lado y no pasaba nada. años más tarde. Cómo será la omnipresencia de la policía que aparece hasta en la propia religión. desnudo en unbella pozo de mujer que cal escondía su verdadera creencia. en la provincia de Libia. cuando un dragón sumergido en las aguas de un lago aterrorizaba la región. incrédulos. entregando ropa y terminar con las torturas.cumplía —festeja Marga—. Se al supone que entonces comenzaron sus milagros. Así llegó a la ciudad de Silebe. lo arrastraron. mártires”. Su padre era un jefe de alto rango en el pies de Ejército. Pero no imaginó que Jorge se convertiría en un disidente: su madre lo había formado secretamente en el cristianismo. Incluso un mago del emperador le dio un licor envenenado que no le hizo apedrearon su rostro ensangrentado y lo ataron a un caballo al que obligaron a correr desbocado. verdugos: la muerte parecía huir de él. Terminó pidiéndole que resucitara a un después de una legua de galope el suplicio terminó y final se suponía que Jorge ya no respiraba. el 23 de abril del año 305. Jorge volvió a negarse a adorar a ios dioses romanos. hasta la muerte. pero me lo confirmó también la Mai: el santo más adorado por los ladrones es San Jorge. Jorge era un oficial romano que recorría el mundo como caballero andante.” Descubro que la ceremonia en la tumba del Frente es una variante privada de la ofrenda que cada tantos meses los ladrones hacen a San Jorge para no “perder”. Diocleciano entregó a los verdugos: lo tiraron Alejandra. una frágil y . tenía una Cuando sola herida. Nació en el año 280 de la Era Cristiana y murió casi pésima veinticinco impresión. recopiló en latín casi doscientas vidas de santos. “El Pai Ogún es nuestro guerrero. pero al mismo tiempo de alguna manera también es la policía. cuerpo y vieron. Si la policía decía. La suerte quiso que pronto fuera el turno de la única hija del rey. hombre que llevaba pocos días muerto como prueba de su creencia prohibida. lo golpearon. fanáticos devotos. es omitiendo intervenir donde los asuntos se definen con la ley del más fuerte. alimentos a los pobres y perseguidos. Si no es matando. efecto. su propia esposa. dedicados a los a cambio ordenó decapitar hechicero. el Emperador conoció al joven Jorge. Se cree que la lucha contra el dragón de siete cabezas es La la que filosa lanza que el caballero lleva en la mano para atravesar al dragón de siete cabezas rugiendo a los emprendió contra el imperio fundado sobre las siete colinas. en la segunda mitad del siglo xiii. El 23 de abril su cabeza vida con un El mago contó el milagro a los la historia llegó a sus oídos. Ya me lo habían contado los chicos. Jorge Ante se negó a la participar en sacerdotes y el pueblo. Jorge lo los devolvió a soldados se la acercaron alrezo. Y sus reminiscencias medievales atraviesan la piel de casi tantos chicos como he conocido.” La policía y su sombra azul termina por aparecer hasta en la más inocente de las historias de la villa. lo ataron de pies y manos. cuyo gobierno se conoció como “la era de los flagelaron hasta hacerle soy perder ios sentidos. Los habitantes de Silebe se trazaron una estrategia poco inteligente: entregar dos ovejas cada día para saciar la voracidad del animal. saltó de su trono y gritó ante esposo en y la multitud viva. La hambruna inminente llevó al rey a decidir que el sucedáneo para el dragón debía ser un manjar superior. o Pai Ogún según el sincretismo umbanda. e impresionado por su altivez le rogó infernal. Luego envió a varios emisarios parasiempre que Jorge se retractara necesitados: de mientras vivió dilapidó su Fue fortuna en asistir piadosamente a los enfermos. San Jorge surge como estandarte de sur a norte en todo el conurbano. se dibuja en ios cuerpos de los pibes chorros asesinando todo tipo de alimaña Por su cercanía al poder. caer presos o morir bajo la metralla. San Jorge luce tatuado en la espalda de Manuel como uno de esos viejos pósters de San Jorge es un mito de la Roma antigua. Pronto los rebaños fueron diezmados. Ante ios avances del monoteísmo que había profesado Jesús Durante días Harto. una joven virgen sorteada de entre las doncellas del pueblo. Cuando Esos supuestos milagros horadaron la fe pagana del hechicero. lo milagroso: “¡Yo también cristiana!”. rodó ante la Diocleciano turba romana. losu pusieron una rueda seducida llena de por el cautivo cuchillos. Como último acto de esa afirmación hizo que rodaran las estatuas lo profanas del palacio. La emperatriz una persecución a los Cristianos. ‘esta es mi zona’. La otra historia que funda la santidad de Jorge es del orden medieval de las hadas y ios lagos encantados. Según su versión. Diocleciano. toda corte. ios de Nazaret el resistió. ordenó la represión. ingresara a sus filas de guerreros. que destruyendo el mal anunciado de serpientes feroces o monstruos alados. inútil. emperador romano Diocleciano. A él se le pide para que proteja. su caballo blanco. hizo judeocristiana azotar a Alejandra. que no soldados. Para Jorge guardó la saña delas Pero la crónica coincide en sus diferentes versiones: milagrosamente se le curaban sus heridas. Diocleciano lo hizo arrastrar al templo San de Apolo. Jacopo de Varazze —a quien en castellano se da el curioso nombre de Santiago de Vorágine— fue un dominico genovés que.

ni muy cocinadas ni prometí curar enfermos y chicos. Marga considera que Miguelito. blanca. Por ejemplo. la Africana la Son que los se que ocüpa se arrastran. de la vida Primero y les se hago escribe baños en de un Pompayira. años. cada una con un origen distinto: el Ogún de comprender el destino trágico de sus hijos menores. o su propio Pai Ogún. A mí se me murió un nietito hace más de veinte pochoclo. “Cuando los chicos dejó en un coma profundo porque de esa manera paga los pecados que cometieron su madre y sus roban. lo que ella no quiere. y la Africana por intermedio de mi mente y mis ojos ve todo lo que estás haciendo y hablando.” Quizás por su condición de militar romano. “hija” Marga es un antigúo indio. en siete. bajos. el Santo. desde que fue bautizada en la religión pagana. la lengua. Claro que al entregar los regalos a Ogún siempre es mejor. El espíritu te domina el cuerpo.la. Nunca imaginamos que sería Miguelito. emite un sonido de llanto. los hombres. galopó en su corcel blanco hacia el dragón sobre las aguas y le atravesó el corazón. Marga se concentra en las explicaciones sobre las formas de sus ritos. Pero cuando ella se va deja en mí sólo lo que ella quiere. Ella no puede dominar la mente. Con los Seyú trabajo. de salvación a través del sacrificio de inocentes. asesinado por la quien es policía. unión. con una lanza en su mano. cobre con vidas la elección del delito de los jóvenes caballeros sin montura. hace ocho que incorporo entidades. no puede Son espíritus estar roto. especial debilidad Todos los por Pai. A él le ofrenda lo necesario para conseguir que un pibe chorro pagó sea los pecados de ella. La princesa marchó sumisa y llorosa hacia el lago. toman Mai. y es la policía. papel el nombre porque del ella atrae que chico mucho hace ‘el apago’. que sean productos del robo. vos ves y escuchás todo lo que pasa. Hago separación de parejas. que Los Cosme son incorpora lalos bebés. al horno y a punto. bajo Oaxalá. Matilde cree que Daniel sufrió el accidente que lo protegido. tres con esvcompran todo para la bandeja que preparo al Pai Ogún. lo malo de “La la gente. La adoración a San Jorge es un intento de que el destino no se Es el guerrero de nosotros. y se con torra ellos sobre se una hacen bandeja maldades. quizás Jorge. robados. La Mai Oyún no habla. que ellos el personaje no eran quienes que encarna para contar en el o cuerpo decir lo deque Marga no se haciéndola les permite. Yo hice una promesa. variosque los son espíritus los santos. hablar que en están portugués. y los Cosme se pegan. de su familia y de su hijo ladrón. los incluido objetos Ogún. crepé que verde. Ogún es el mismo al que la gente hermanos llama San ladrones. La bandeja Y después se hace están con papel los Seyú. limpieza de casa. Lo que ella quiere que yo sepa lo sé. pero siempre lo bueno. que salen a combatir y porque robar a es el patrono de la caballería del ejército argentino. para que no se queme. el caballero la enlazó y junto a la princesa lo arrastraron hasta el pueblo para terminar de matarlo frente a la muchedumbre. Manuel. cuando falleció mi hijo. Moribunda la bestia. Cuando me lo contó pensamos que iba a morir mi papá. vos estás hablando con otra persona. a pesar de Están que los son Oriyás. debió sacrificar. —Cuánto hace que la visita la Africana? —Como veinte años. de armar no ese caminan. En el mito de San Jorge y sus metáforas La Mai tiene su propio San Jorge.prepara Africana Acá también la bandeja vienen y muchas así se le mujeres paga a Ogún. que es como ustedes le dicen al bueno. son Por hijos eso. que tuvieran cuidado conmigo y mi corazón. esmamadera. Y siempre es la Africana a través del cuerpo de la Mai quien intercede por los ladrones ante el Pai Ogún. se selecciona diga que porque son diablos. que tenemos También siempre se hace lo revolviendo. San Jorge. Y esa punta de pistola. El maíz por más se que la gente separa. . Estaba a punto de ser entregada al monstruo cuando el guerrero “hermoso como un ángel” apareció para rescatarla. condición no lo rebaja ni lo mancha: es como si para obtener la impunidad al salir a robar fuera necesario negociarla con un santo que encarna la misma condición marcial del enemigo a neutralizar. bien adobadas. dechadopero de símbolos son los más parafuertes ofrecerporque los jueves se llevan a Ogún. porque si me lleva la mente yo me muero. Por ejemplo. — Cómo es incorporar entidades? —La llamás a la entidad y de repente te sentís en un vacío y el cuerpo ya no está. San Jorge para sus fieles es la policía. El día que lo mataron renegué de mis Pai: ¿por qué no dijo lo que iba a pasarle a mi nene? Cuando la Africana volvió les dijo a mis hijos La Africana. tiene que es el una Supremo. Yo no hago lo malo. por lo menos para la Africana. Oaxalá. cinco días antes la Africana le dijo a mi hija que iban a llorar mucho. Simón y Javier. el color por del el Pai Pai Ogún. Se ponen tres naranjas y tres manzanas cada una cortada duras. de Oaxalá.callada princesa. juegan. el Pai Ogún. también blanco vanycomandados rojo. Ante la presión del pueblo. Yo incorporo el Pai Yangó. Después se prepara la pipoca. que tenía como noventa años. Se ponen y siete tiras de asado sin ser cortadas. dice. se lee la misma explicación que Marga y Matilde dan Para para los umbanda los Ogún son siete diferentes deidades. pero siempre la muy línea Se acomodan en forma de herradura. no lo sé.

faltan entonces las hojas de lechuga bien frescas. experto el mundo por delante y no puede ser. Simón se escapó por lo menos dos veces de la muerte anunciada. La primera salvación fue aquella vez en que le dieron el tiro en el pecho en un pasillo de la 25. Empezó la miseria. no habían calculado el vigilador privado de refuerzo que había en el lugar. llegaron con Primero la mala eran noticia: los grandes “Lo mataron”. No hubo negociación. “Yo los rematarlo”. Ella entró a su cuarto a sacarse la pollera de las ceremonias. Esa vez Simón tomó rehenes. comida y un colchón para dormir. esas pastillas Su madre. tenía días cuenta metidos la acá MaL adentro «Simón por tiene miedo el camino a quemuy los agarrara oscuro. cansada de combatir contra los malos muchas cualquier pasos de edad. no salgas.” vida le depara Ese mucho peligro. Pretendían hacerse de la caja con el dinero grueso. en la cabeza. “Matilde llegó justo en el momento. Su vino hermana esta época mala de la droga y esta junta de los pibes allá abajo. Simón se había arrastrado hasta quedar tirado sobre la vereda buscando la calle para historia evitar de susel hijos y la de los amigos que fueron convirtiéndose casi en hijos propios al resguardo de su fusilamiento.” un sector de la villa: la ven como la jefa de un aguantadero que siempre se —Usted cree aprovechó deque los los pibes sienten el riesgo cuando salen a robar? —No sé silo beneficios de sienten la mala o vida. que ha decidido que en portugués se le dice «ferramento” al “fierro” argentino. Vocé no tein que tocar el ferramento —le advirtió la Africana. —Crianza. que se van a alguien llevar en sacar balas enquistadas. de su “cabeza dura”. si tienen la hizo que también matarme el para blanco salvarlo. Ya despojada del espíritu de la Africana. No alcanzó a salir de la pieza y Simón ya se había ido. En las dos ocasiones Simón terminó mal herido. con lo cual queda claro para la Mai que su cuerpo ha demostrado tener un milagroso escudo de inmunidad. Simón la miró sonriente. en la esquina. profunda Además en el antebrazo. su nieto. como de juguete. los siete metros de cinta verde. drogaban. compromiso con Pero ios para pibesmí chorros Simón que es como rodeaban Facundo. Marga insistió: —Hacele caso a la Mai. —Simón! —le salió de los labios como un conjuro. le querían tirar ladrones consentidos. cuando al llegar a la guardia del hospital el camillero le dijo: “Dios te ama”. de las críticas que se de haga. A los diecisiete años. A los quince minutos Marga escuchó los tiros. la noción tardó de apenas todo. blanca y roja y una faquita de madera. los bonaerenses arremetieron con sus pistolas entre las góndolas y cuando se dieron cuenta que había alguien arriba hicieron llover las balas tirando al aire: ametrallaron desde abajo el entrepiso de madera como si apostaran a dar en la sien del ladrón escondido. Son chicos que no han asumido la responsabilidad que tendrían En su casa los chicos no sólo encontraban resguardo. Al final se le ofrece una cerveza blanca con un vaso. Se demoraron y la policía llegó cuando todavía mantenían a los clientes y al personal inmovilizados contra el suelo. y harta de ver el maltrato policial que les esperaba cada vez que alguno chicos robaran. con la tranquilidad de un ama de casa que pausadamente ceba mates en la cocina. . les gusta desafiarlo. Con mercadito. terminó aliándose a ellos. en el asalto a un supermercado. Marga. balas de diferentes asaltos que penetraron en la carne casi por el mismo orificio. El día del asalto al mercado Simón estaba en la casa de la Mai cuando había incorporado a la Africana. en curar heridas menores. los tres y para tiros colmo que la le policía dibujancada ahora vez una esmarca más dañina. sino también que tener en la calle. minutos en llegar a socorrerlo: “Déjeme pasar. todo a nuevo. Diez años atrás quedaba muy mal que en una familia de ladrones los más esos pibes desaforados. Se creen fuertes. los últimos Enseguida años la recibió miseria uno es de atroz. Yo pienso que de cinco años atrás a esta parte empezaron a como robar a madres de chicos ladrones. La la policía. soy Marga repasa. los que le sedijeron. Corcho cayó abatido sin verles las caras a sus asesinos. ¿por qué entonces las balas lo alcanzaron? Marga vive las heridas que a pesar de los hechizos ha sufrido Simón como el resultado de su rebeldía. Lo iban a matar.” Uno de los ejemplos más usuales que utiliza Marga para comprobar la efectividad de sus hechizos es el de Simón. pero igual cayó al sentir el dolor del plomo en una Pero enpierna. Corcho. Él y su compinche. y un cigarro. La segunda fue cerca de la casa de Marga. perdía en su para eso estaban ios adultos. del otro lado de la villa. a su hijo si tengo preso que y luego dar la a vida. hogar de el siempre temido tiro de gracia. A Simón lo encerraron finalmente entre dos cajas registradoras y se entregó. pero les habían dado mal un dato: creían que el botín estaba en el piso superior del local donde había un depósito de mercadería. Estela se desesperó Empezaron con pastillas cuando y porquerías. pierden Matilde. Los unos enloquece. en entablillar y poner vendas. No ven el peligro que están viviendo en sus vidas. Corrió después así como los estaba más chicos hasta el chicos. Si estaba protegido. la la madre!”. siempre drogándose.

vos tenés que ver que yo hace doce años que vivo preso. Yo lo retaba y le decía que no tenía que tenerlo como un ejemplo. El primer tiempo el tío no quería saber nada. la enseñanza de los códigos de lealtad y comportamiento ya extintos. “Y después de tres meses ya cayó otra vez. se miró con embeleso en la figura tumb era de su tío. a urdir embrujos de pasión que mantengan a un hombre o una amigo mujer asesinado y la felicidad que podría causarle la reconstrucción de su propia historia. Facundo también estuvo apenas un respiro en libertad. hermana de un chorro de grandes y viejas bandas. Él estuvo en el motín de Sierra Chica y ahí estaba el grupo de los malos que mataba gente y por otro lado. enoja. yo nunca hubiera querido que fuera así. de Simón y otros pibes de la misma generación.” aparición “Nunca en su casa me significara la violencia la Se soma cruel que puede padecer el amante que se Y así es que. a lo que yo mismo había decidido sería la Junín donde Facundo fue confinado por un robo a mano armada que podría significarle cuatro años última más de oportunidad. fueron el referente y el norte de los que recién comenzaban en el camino del delito. tumba. en Batán. por suerte con buena conducta. donde está ahora. Cuando salió la calle estaba endurecida y la esquina de su grupo casi vacía: los que no habían muerto estaban presos. «Los chicos los tenían como ejemplos. Y me dolía que mi nieto lo tuviera como ídolo. quiso saber nada con esto. Ahora donde está él nadie se los hace de maridos.faena. un refugio que por lo menos Simón todavía elige como lugar en el mundo al salir del encierro desJ pués de más de dos años sin pisar la villa. que es donde está el montón. porque es un ídolo malo. así su nieto Facundo. Marga. En estos años él recorrió todas las cárceles de la provincia: estuvo en Sierra Chica. Cumplió los dieciocho en su casa. le escribe: ‘Vos tenés que reaccionar. Pensaba en la subyugados por su amante. Así como el Frente Vital encontró en Mauro. Mi hijo lo dice porque lo ha vivido. que luchaba por los pibes de los patios. se norma del oficio que indica que cuando una entrevista deja de ser una propuesta que el otro acepta o afana en sacrificar gallinas amarillas para que no se suelte de ese cuerpo empequeñecido en una rechaza. lleno del pudor que provoca la insistencia rayana en el ruego o en la molesta intromisión. con las armas encima y la dueña de la camioneta todavía arriba. la Mai. Tras el motín que armó en el instituto en el que estaba encerrado cuando se enteró de la muerte del Frente. tenés que ponerte por delante. Antes siempre era ‘cachivache’. los que no hacen mérito para nada. se puede ver en mis manos. que cuando salga no caiga más’. junto a sus compañeros. Es mi hijo. Facundo pasó medio año más en una granja de recup eración. Seis días estuvo en libertad. la que una Pasado más un año desde primer intentodetesta a través del llamado Sabina y Sotello. en Dolores. Y para Facundo el tío siempre fue un personaje admirado. el tío no está nada conforme con la vida de él. ha sido para la última generación. la de los nietos. la religión de de su abuela su madre. como madre de un ladrón ya adulto. Pero ahora le dice. Sabía que Mauro tenía una contradicción mayúscula entre ci recuerdo doloroso del pedir por la salud de sus seguidores. sobrina de un contrabandista de la década del sesenta. y a mí me duele. y los refugiados en la iglesia. Se o ríe. Porque mi nieto es la primera vez que cae preso en una cárcel de adultos. Marga. Para de colmo no cree enmi dioses paganos. amigo y compinche de Cachito. después de los fracasos de las protecciones para los suyos. Se escriben de penal a penal.” Como si repitiera a pesar de todo el sino de su tío. aun cuando el otro esté tras los muros de una cárcel de máxima vieja seguridad. Después lo conquistó. Para el Frente no había otro más respetado que Mauro. temía traductora de la nueva Africana. La única que le faltaba conocer era Campana. trabajando. A veces puede más un amigo que la familia”. Trabajé toda mi vida por mis hijos. . se dedica siente no ahora a correspondido. Siempre me dice ‘hablale. Salió y cayó. no quiero que te pase nada porque sos el sostén de tu abuela’. Cayó hace un año y pico robando una 4x4. Y su hijo Cachito. Había salido recién. pero siempre un amigo se encuentra. pero lo digo de corazón. dice que eso lo hacía la gente mala para tener a ios chicos al mando de ellos. La calle fue cambiando. contra eso pelea mi hijo. nada más. Igual dice que nunca le gustó la ranchada. el grupo de él. dice Marga que ahora rara vez puede visitarlo en la cárcel de Tantas veces intenté que me recibiera Mauro que llegué. amigo del Frente.

Pero me daba cierta desconfianza que me vieran en el rancho de Mauro.a fue quien le arruinó la vida. una cocina comedor con el televisor encendido pero en silencio. con desmechado. A principios del señala diciembre me cortaron el acuerdo que intestino. asesinado por la par de fotos que no alcancé a ver bien. No sabía qué me esperaba en su relato. la única asepsia también posible los arruina. Pero de el médico me de que el las Rohipnol quede le nuevo. Algunos regalos de cumpleaños acomodados como adornos. mantiene —Por qué al te tenés que curar así? margen la vida que supo llevar Estas durante unos veinte años. “Yo me hígado se arma es como una como gelatina. con Tincho. Lo . dice el Mauro que pases. Nadia jamás me trató como a un extranjero. Me había dado consejos sobre cómo convencerlo. si algo había quedado fuera de los relatos voluntarios seguramente no se trataba de la beatitud del Frente. después de andar por allí con Manuel. ombligo la baja pelvis. En el caso de Mauro yo pensaba que serían asuntos vinculados a su amigo Víctor Vital: llegué a sospechar que había algo relativo a la traición que podría socavar la leyenda que me había atado a ese territorio.hora. —Esperalo. un guacho que conquistó a Nadia con mensajes de amor después pequeña mesa. en la época en que fue el furor de las ‘ropi’ fue cualquiera. al final El Nadia me que ella jamás leflequillo. En la villa el en concepto de lo ruin. o de sus novias celosas. Tres sillas. Mauro salió de la cárcel el 24 de diciembre del ‘96. bajaban la cabeza con una sonrisa o levantaban el pulgar para darme por familiar en la villa. el mismo tiempo perteneció —Es unade operación de peritonitis. que Los Cometas San Fernando. con Chaías. Desde entonces no volvió a caer preso: se comencé. un oso de de haberla peluche. Mauro. y volvió a el verbo arruinar sirven para fines. unvisto durante una visita en Olmos en la que ella fue a ver a su hermano Toti. preguntar. Lo buscaba desde temprano. una me de la escena era que que sacara mirelaciones libreta de anotaciones y allí paradoque ante la piedad de es la villa arruinadora. pusiera a Quien transmite a otro poder el virus. Si algún adulto inició en el consumo drogaenorme. Daniel ya estaba internado y Simón comenzaba a salir del Almafuerte cada fin de semana cuando Mauro por fin me recibió en su casa. como cada día varios a la misma en continuar la dirección de esade cicatriz desde algún el chico.y se transforma en una larga seducción y negociación. cuando me dieron el tiro en el ‘87. Solía llamar por teléfono. A esa altura. Sepastillas suponía a que debía ir directo a la entrevista. A media siesta. me atendió Nadia. No tardaría en descubrir que ella sería fundamental para comprender algunas de las verdades veladas a ios foráneos. o en el robo a concentrarse. Cuando regresé Mauro salía del baño que cada día tomaba a la misma hora. los arruina. Claro que. Adelante. Ella había estado en todo de acuerdo cada vez que intenté ver a su novio. —Cristian. Mauro Una había sido el rubio lindo de la villa. aunque él jura que no sabía que era portador reposaba sobre el lado deél lala cama de de dos plazas en boxers de algodón gris. En la pieza. ‘86. para Nadia. tras una puerta estrecha y de ángulos irregulares. Yo le digo que es tuviste. Venite en un rato. Cuando Mauro dejó la cárcel la persiguió con paciencia: finalmente ella se enamoró. pero no era muy corto. dejaronque tantas secuelas las marcas que me en el cuerpo. algunos me saludaban: ios dealers. un barrio de monoblocks que queda a pocas cuadras de la villa. en que realidad un soloa la murga tiro. el dijo furor entró por acáde y salió por acá. resulta evidente que en la mezquindad de esas palabras se econden los secretos. tengo que hacerle las curaciones —me dijo Nadia. después de un año y medio. el adjetivo Nadia se según sentó sus a sudeducciones lado. ella arruinado. Mis cuentas eran: tranquilo. corte deconf peloesamuyría años ochenta. policía Mauro dos años después. arruina. pero volví más tarde. lo hasta arruinó. El que les que recorta la escopeta. cómo volver a intentarlo. Con una fuente de desinfectante una mano y la gasa en la otra. Sin siquiera medir el ritmo del entonces. o sus hijos. En el medio el hígado. Su visión de la historia brazos atrás deCasi la cabeza. Una mesada improvisada. La que vende los yo más chicos. apelando lo más burdo del oficio. dos marcas de acá al casi costado son tiros. La mujer tiene sin protegerse sabiendo porta el virus. su mujer. Nadia volvió a salir a mi encuentro. Sólo le faltaban cuando los se conocieron.” Él volvía de una pelea con los de Infico. Había acompañado a los chicos varias veces a buscar insumos a esos ranchos prohibidos de transas. Me había encontrado con la puerta cerrada. Me quedé en la vereda tratando de no parecer tan desconocido a los ojos de los que pasaban. distinta: Mauro la llena “arruinó”. creyó. ya hablarán. por ahí lo enganchás después de que se duche. perforó. —Mauro está durmiendo. Buscaban un izcluierdo hijo cuando infectó HIV. encuentro. Fue uno deme los atravesó que inauguró en la me villa el consumo pastillas. Fue a fines de septiembre.

toda la seguridad que fueron poniendo en las calles. Eso lo que aprendí en el adentro por mañana. pero los tiros es como si te los olvidaras por un tiempo o provincia. borracho y con el equilibrio roto por el pajarito —esa bebida carcelaria se prepara haciendo fermentar tinta En ese entonces.y comprarte que necesitás. Si flirteos con algunas de adentro. nada.entre Yo dejé diez pesos y fui un tarado por eso y por varias cosas más. Fueron los últimos tiempos de las grandes armas de bandas. aunque se maten hablando de la inseguridad. hoy se hacinan del pabellón. Tu familia tiene que ir y venir la gente más del Mauro hablaba desde la cama. lo todo que llevó los pibes de su edad. aguantame. verdad ylos te tiran. Recién en el piso supo que se la habían dado. Apareció por si laestás villa preguntando por él una te tarde. Le pasó por fin como a la mayoría de los pibes de su generación. en la cárcel Olmos hizo ranchada con algunos hombres cercanos a lo que se conoció como la banda de Luis Valor. es como vivir en una película en la que los tiros no se mismos en que la corporación mafiosa de la Bonaerense se fortaleció hasta ocupar el universo del escuchan. si te los acordaras para alucinar cómo vas a robar vos. en las cárceles la había destilada de los diarios— Mauro se cortó el tendón de Aquiles cuando se duchaba en los baños. lo Allí estaba en no dejás silencio. No les di ni pelota. pero si querés ser bueno hay pensar había pasado a mí. las nuevas chicas del barrio. para entender un poco lo que pasa afuera es que cuando estaba adentro leía mucho las revistas. Todo el tiempo quedás en del país. en ese segundo de última lucidez que precede al desmayo. chorro o tras la condena cumplió con su palabra: “Cuando vos salgas. Él mismo. Para que te des una . que te voy a buscar”. hoy reinan los más atrevidos entre los jóvenes: el se ocupó de las curaciones. Por eso. vivís de fantasías. para que te abran la puerta si te viene a Mauro para apretar la terminar de darle su devoción. convirtiendo cada rincón. a ofrecerle de alto precio que les policía. conversando bajo.” Terminó derrumbándose. y creyó. Y fue el —Qué aprendiste en de la cárcel? único que —Lo que aprendí en la cárcel es que el delincuente tiene que tener una personalidad. todo lo que hace que ya sea muy pero muy difícil robar como hacíamos antes. Fijate hoy por hoy todos los operativos que hay.” acercándole un mate curación y curación. lo tomó en los brazos. pidió que lo llevaran a enfermería. Allá vos vivís otra cosa. por eso les contaba lo que cumplir me con una condena por calificado. llevándolo en andas acá para allá durante las semanas en que Mauro no pudo caminar. tu familia te sigue. en el hasta fondo espacio para caminar por entre las camas. Esa amistad se selló dé la única manera en que lo hacen las lealtades nacidas sin el uso de la faca carcelaria al interior de un penal: cuando el otro entrega una prueba de humanidad que supera las circunstancias de sujeción permanente por las que se atraviesa. no cómo afuera apenas salgas te la van a dar porque finalmente no sos nadie. el robo golpe que me tuve dar yo para después poder sobrevivir. a Hay que cuidar el barrio. «Noque estoy arrepentido.acompañaba un amigo. hay grande. En Olmos donde antes dormían veinte. En la calle tienen pasillo. gente de bancos y camiones de caudales. Allí Su amigo lo asistió. Por los contactos con otros detenidos que venían de San Fernando. durante los años ochenta y la mitad de la que década del noventa. Fue un disparo traicionero como hay cientos y miles si se multiplica el mal ejemplo de dar por atrás: un tiro por la espalda que hizo un zigzag en su interior. La inseguridad también afecta a los ladrones. Uno de esos compañeros se convirtió en su mejor amigo durante el interminable confinamiento en la cárcel más hacinada de la provincia después del infierno de Sierra Chica. del brazo de su protector. delito en Lo que sela escucha en el penal son los golpes. y por los pabellones de las —Cómo se sobrevive tan lejos de la calle? cárceles —No te das cuenta de nada. Aparte estás con canas que no tienen armas. con la fuerza de sus bíceps trabajados en una barra del promedio pabellón fue de edad de los más de tres mil ochocientos internos es de veinte años. setenta. en una oportunidad para como cobrar. Pero bardeando en el barrio van Venía a cerrar la puertaun enasalto la cara. que robar para dejar de robar —reconsidera Mauro hoy—. incluido su viejo amigo Cachito. no podés exigir. “Escuché un par de tiros. cada minúsculo movimiento ilegal. veía la tele. hay que andar bien con la gente. que moría. Pasó poco tiempo después de la recuperación del hígado y cayó preso. Nunca se enteró quién fue el tirador. cuando un nuevo preso era apadrinado por un «poronga” salía a caminar de ida y de vuelta encontrarte por con el Otros afuera. aún lo respetaba lo quería. Luego él mismo donde se paseaban los capos entrados en canas. después de cinco años de convivencia tempestuosa. pasado en Olmos seis años y cuatro meses. cómo se drogaban. Eso les explicaba a daría Víctor y a respiro económico instantáneo. le dijo drogadicto. y de penal. Sentí como que me empujaron y me di contra un palo de luz. Me abracé al poste y me empecé a desvanecer. Vivís de ilusiones. Yo le decía a los pibes que tenés que dejar algo de dinero afuera para poder continuos patalear cuando estás para que puedan contratar abogados. El planteo de Mauro es de las épocas en que por los pasillos de Olmos. Porque yo Mauro veía lohabía que hacían. Y todo eso no lo ves allá. Su mujer. Después de una fiesta tumbera.

Estaba con uno de los pibes del grupo. Por provenir de un negocio minorista y ser billetes en sencillo. m’hijo. lo persigue hasta hoy. o ante el peorde los fracasos. y giró en u hasta quedar a distancia suficiente como para estirar la mano y saludar. yo soy Víctor —le dijo el Frente con el debido respeto. era que aun ante el éxito que los mareaba después de un buen golpe.” La culpa de no haber sabido parar a tiempo para llevarle tranquilidad a la mujer que lo crió. Y si lo piensa un poco concluye en que fue por su madre. “A mí me pasó que no la aproveché. dice. Él no la dejó seguir. Víctor frenó la moto respondiéndole con el chirriar de las ruedas resbalando. Cuando Mauro salió de la cárcel caminaba por las calles del barrio y por los pasillos de la villa sin saber si la gente de siempre lo saludaba por temor o por quedar bien con un ladrón respetado que recién ganaba la libertad. “La gente es mala porque te juzga por el pasado”. ser un hombre probo y cuidadoso con los vecinos ajenos al delito. déjeselos. por nada del mundo se olvidaran de sus madres: en la cultura tumbera. dentro del desvarío de las drogas que a veces no podía controlar. antes que Dios está la madre. Poco tiempo después Víctor volvió a ir preso. «No. Eso lo llevaba a que una de las máximas que intentaba enseñarle a los nuevos pibes como e] Frente. “Yo tuve la suerte de que me rescaté”. Eso le dolía. Uno de sus hermanos se lo aclaró: “Mamá está así porque se atrasó en los créditos”. de pronto la muerte se presentaba ante él con su sombría y trágica verdad. cuando ella se enfermó. Apenas había vuelto al barrio cuando conoció a Víctor Manuel “El Frente” Vital. se lamenta Mauro. —Viste qué grande que está? Es el hermano del Pato. —Y ese pibito quién es? —le preguntó al que lo acompañaba. Casi no hay preso en las cárceles que no lleve la bendita palabra MADRE grabada siempre en letra imprenta sobre ios cuerpos.” Eran ochocientos pesos ganados con la adrenalina de un revólver en la mano. agradece. cuando salí ya había pesos. charlando mientras fumaban un porro.idea cuando yo caí se usaba el Austral. Consiguió ese mismo día un robo que le dejó lo suficiente: ochocientos pesos en billetes de poco valor. Mi vieja era re compañera y yo no la llegué a entender. ella lo miró complaciente y feliz. “Por qué cayó? Siempre por lo mismo. el Víctor. pero le dijo: «No. hecho un buen proyecto de hampón.” Ni Sabina ni Mauro recuerdan exactamente cuál fue el asalto que lo llevó al instituto de máxima seguridad de Mercedes. Poco antes del fin la recuerda apagada. Me puse las pilas tarde y cuando me quise acordar se me fue del corazón. él es Maurito. le dicen “el Frente”. —Hola. la xRlOO que le había regalado Sabina. Casi no alcanzó a gastarlos pagando las deudas: murió a los pocos días del regalo. como si esa carga fuera peor que la propia condena que lo mantuvo encerrado. se enfrentaba al prejuicio sordo de ios demás. Tratándolo de usted hasta que le dieran autorización de lo contrario. . cómo le va. Nadia me enseñó a andar en colectivo porque no sabía usar la maquinita de las monedas. El chico silbó con el índice y el pulgar metidos en la boca. Él. Recién entonces sintió que el tiempo pasaba y no en vano.. altivo y soberbio en su moto reluciente. acomodate los huesos vos”. Cuando se los entreg. Al final cuando la quise tener la perdí. —Te presento un amigo. contra todas las tormentas de esa vida de pobreza y de su padre golpeador. El la creía con las cuentas al día porque ella jamás confesó la necesidad: el poco dinero que ingresaba se le iba en ayudar a alguno de sus nueve hijos en problemas. Lo había visto pasar. ante una sucesión de éxitos que los llevara a vivir como campeones de box recién consagrados. preocupada por no sabía bien qué. que había intentado. a su mamá le costó guardar en el bolsillo el fajo de dinero de su Maurito. y lo vio cruzar la calle en la XR. mami.

para que vean que tu voluntad es salir. avanzada policial tirado con la en ráfaga que de dos soltó.” Saltaron del era coche motivo para desistir. Cuando llegó Pintos partió junto a otros dos chicos en un auto con “Sí. En el barrio antes refugiarse en balas el rancho pasó por lo del Frente aal florearle botín: “Viste boludo? quedó con el torsode dispuesto a las policiales al tratar de llegar final deel un pasillo con el Era impulso de la una boludez lo que tenias que desde hacer”un “Yo siempre lo cagaba recuerda. ya suaves desangrándose en el manos barro. y Pero French. Cuando se dio vuelta el Ale estaba en el piso. Ellos trataron de escapar en el auto. Así. al que tantas veces había intentado delito y la violencia. todo ya bien”.la Lo llamó y le “Se preguntó: los detectó y la senoche les puso como perro que presa a aparte perseguir. era único pibito iba y traía vivían todos felices en la villa. Hizo mil quinientos pesos de ios de la alma buchona de el los vecinos jaqueó. Entre las actividades con los chicos presos el sacerdote coordinaba un grupo de teatro en el que una de las actuaciones más festejadas era la imitación que el Frente hacía del propio maestro de sotana. con la herida del vientre ya curada por las y entrenadas de Nadia. preso. de pronto tomaba la decisión de acercarse así a la religión. todo eso. aceptó Frente. “Lo sostenía con los dos brazos y por abajo del cuerpo del Ale no dejaba de tirar”. me colgué.ycuando entraban los ahí empleados a trabajar. inmóvil. Mauro recuerda la noche que lo Víctor hacemos y fue. por lo menos como para salir a “trabajar” con un chorro de ley como Mauro. Lo dejaron irse pero por consejo de los mismos psicólogos le prohibieron despedirse de sus compañeros: consideraron que sería negativo para Mauro intenta despejar mito del Frente de allegados y advenedizos. pero el que manejaba se abatató y chocó. en seducir a la psicóloga encargada de diagnosticar sus condiciones para lograr una reconversión que lo alejara del Sabina misma no lograba entender cómo ese incorregible. Lo alzó como se alza una doncella en un cuento medieval. “La envolvió a la psicóloga como a un niño envuelto y al final le dieron la libertad. Ellos. cuando supieron que se lo llevaban intentaron haber un sido sus laderosque para nutrirse de su una fama y su valor.” Víctor no necesitó dos explicaciones. Se tiraron del auto. en semana dirección norte le sigue a San Fernando. El cura del lugar también cayó en las redes negociadoras de Víctor. uncuatro pibe ancho y fuerte con el que Víctor había estado convertibilidad. un coche de vigilancia festejaban a particular las risotadas de atrás cumbia queun acababan deencontró terminar. un local entre cejas el dispuestos a vaciarlo ya escapar. los sitios pero a nadie hacía nada de con él del en que realidad. lasEl siete y media y lasplata ocho. “Uy. al escapar escuchó el grito. Dicen que alcanzó a levantarlo y así les disparaba igual. Es buena plata. Sabina recuerda con precisión esa etapa: fue la La última vez única vez que lo iban a hacer juntos fuede para asaltar un lugar en Pacheco del que tenían buenos que Víctor estuvo preso. Víctor estaba con tres amigos. “Vamos en laen moto. de fanfarrones que pretenden los demás verlo salir en el libertad. la cama carrera. compañeros. en ella partido Tigre. A pesar de la decena de robos que se le imputaban terminó por conseguir un comparendo en el juzgado de menores de San Isidro que tenía su destino en las manos. encañonar. plazas. Él se puso a tirar como loco para que no lo pudieran agarrar. Víctor disparó cerco. el Ale también. por las dudas. cuentan los testigos. y todavía aquel día ni siquiera pudieron acercarse. fue uno de él. lo más rápido posible para no cruzarse conpibes la policía que tenía la seccional cerca. suficientemente lúcido. se largó haciasuerte y corrieron los tres a Mauro refugiarse en algún de la a la ay llegar. Fue a villa buscar aque otroalcanzaron compinche. ni siquiera serancho quejó. no puedo salir así. llegó hasta su amigo. levantar el Pacheco. Fue los fácil. Iban buscar recaudación fin de erapibitos cuestión de entrar. CEStOS comen santos y cagan diablos”. y todos eran retrasarse. recuerda Sabina. más desplegaron su pericia para robar los como el Frente Vital. Después por eso quedó una vena espantosa con los más jodidos del instituto porque decían que había preferencia por Vital”. solía decirle su madre a él y a los de su grupo cuando comentaban sus creencias. me habían contado varios de los amigos del Frente en lo que siempre me había parecido una escena mítica a ratificar. Era un —Tenía algo que lo diferenciaba del resto de los pibes? —le pregunto a Mauro. Logró retener a lapedos”. y en convencer hasta al cura del Instituto de que era un cristiano recuperado. La mala Pacheco y el para cumplir con plan. unocuando de ellos Manuel. El Ale. desde adentro. y cayó. pedile libros que vos querés leer. pedile revistas. ve que“ENo teníate acordás?”. recién vengo del baile. Ni siquiera él mismo salió a robar con el Frente. Dos o y tres habrán andado vagueando con pero no dinero y salir donde más. recuerda. Víctor corrió. y el más largo sus encierros. domingo entre él. datos. le dijo. Mauro no se olvida más. Dale”. convencer de tomar el santo sacramento. Pero después me contó que el Ale ya estaba . No podían —Sí. mudo. porque cuando se quisieron acordar los embocaron del otro lado y ahí empezó el tiroteo. Iban lento.dibujos. motín pidiendo les permitieran despedida.” En aquella época no estar lo radio. No tardó en interesarse en la realidad exterior a esos muros. “Eso dijo después la gente que los vio.

Habían matado a uno de los Sapitos. era por un caído ende la esa propia villa San Francisco. “Le di la visera y los anteojos y lo saqué. sino también atrás había suficiente impunidad como para responder ante un enemigo considerado execrable. alguna manera tuve que entender por caminar fin durante Suele serni mínimo el territorio que les De queda a los parias. también se habían metido en algunos ranchos cercanos. y ellos no quisieron o no pudieron escuchar. Como única respuesta el sábado uno le rompió la cabeza de un cañazo al negociador. una mujer atravesada por elpesos. casi enlos el mismo pasillo donde como lo mataron alcon Frente Ante el despliegue violencia precaria puede que vecinos reaccionen. ni edad.” Ese día Mauro andaba en la moto que se había comprado con los robos que hizo apenas salió en libertad. y loscuadrados. Usabanocasiones uno de los más rudimentarios modos de teléfono robar: esconderse trás un pasillo era un esperando a falso enfrentamiento con y su escuadrón de la muerte de Don Torcuato.lo los ratas que no pueden por la vi ha septiembre. semidesnudo por el calor. dándole aquel se tiro habían entregado a las pastillas y el vino robándole a los que pasaban por las calles que rodean la que se frenó a milímetros de donde lo hubiera eliminado o dejado en estado vegetal. un grave error. a hablar.muerto cuando lo agarró. esas aventuras en las que había quien saliera sin pensar en búsqueda del amigo en peligro de muerte. “Entramos a golpear. disparo idiota de un como policíala entusiasmado por la acción.” “Mataron a dos y los otros están todos presos”. Al amanecer del domingo ya estaban condenados.seis sin distinguir en el mismo reducido espacio pasillo d lachorros San Francisco donde se habían refugiado meses en las atrás. casi “Lo mataron a uno ante de los Sapitos”. y la aparición de los del nuevos pibes dedicados a saquear a ios vecinos. salieron unos guachos y nos llamaron. resultan ahora en la villa anécdotas difíciles de volver a escuchar. Ilevara en elni bolsillo. “Me metí y no podía entrar a la villa porque estaba toda la cana. el mismo Sapito que había traicionado a Brian dejándolo solo a del Frente Vital. Aceleró la moto y regresó a San Fernando para buscar los fierros y a algún pibe que lo ayudara a entrar en ios pasillos a rastrear.” El pibito que quedaba estaba en un rancho zafando. hablé con una banda de ahí y les dije que era amigo de l2s pibes. viejamilagrosamente villa Como en tantas otras Sabina Sotello me informó por sobre la novedad. ni las torturas que un auto avanzara porla laBonaerense calle para cruzarse con las armas en la mano y sacarle al chofer lo poco de las que comisarías. como para seco con fin de semana parecido al que seis meses la cargador. para defenderlo de la furia vecinal disparaban a quemarropa contra Guillermo. Brian. el vaciándole un de diecinueve años. Entonces bajó de la moto al que lo acompañaba. los chicos de la bandita niños y viejos. Le habían volado al másmatar grande los espontáneamente una última agresión intolerable. o a Rodolfo. que no se persiguieran. cuandola elcabeza chico intenta a de alguien hermanos. y Mauro no lo dejó seguir. salió para Pacheco armado para rescatarlo temiendo que esta vez la amenaza ya pública de la policía de la zona norte se cumpliera. No conformes con intentar robarle a don Genaro. le confiaron. Así como andaba. era que sus compañeros no se acostarían jamás con su mujer y que al declarar lo protegerían si para quebrarlos llegaban a peor tortura. y ese fin de semana. reducidos a un gueto por la mirada de los demás. a saludando a cada uno que pasa porque su exclusión ha llegado al punto en que viven encerrados en unos unos seis meses del día en el que Brian saltaba como una langosta enloquecida gritando que lo mataran. El . Y en el caso de terminado con Brian desafiando a veinte hombres que querían eliminarlo por haber robado sin los compasión Sapitos. Entonces entré a preguntar y nadie conocía a nadie. le dejó plata para un remise y disfrazó como pudo al único que se había salvado en la persecución. en a el tiempo que medió entre la caída de Brian. ocurrió Vital. me contó. laarrepintieran de la bolsa y devolviendo la picana. Se cruzó en el camino con un pibe que lo frenó: —ENo sabés nada de los pibes? —No. Sospechaba que todavía quedaba uno de los de la banda escondido en la villa. Mauro no sabía qué hacer. Esta vez no San Francisco. Al Frente ya lo habían agarrado. al Sapo más grande.” Aquellas gestas de salvación. pero no podía salir. un vecino que avanzando había dado vive en la el tiro a Guillermo. el televisor y después del aun robo el dealer les envió un mensaje para que se las pocas cosas que se habían llevado. Me parece que están apretados en Los Troncos —le dijo. Puede también que la terminar reacción en provenga deun quien tiene no sólo las armas. Los Sapitos habíar del propio quedado territorio. nunca más de veinte que ansiaban fortuna que les permitiría Esta vez seguir. víctimas nombre. Entre ellos habían cuadra la hora vaciadode el declarar ante el juez de menores Una de las pocas certezas que tenía una banda cuandc los códigos de los familiares de un transa de la villa 25 de Mayo. ni sexo. Hacía días que los Sapitos pocos metros Sapitos. La solidaridad con los ladrones quedó sepultada con la instituto casi desaparición de los dedicados robar fuera de los límites Desde el tiroteo Brian estaba en un dt máxima seguridad de la a capital. al mismo Sapito que se fueron suponía le hacia zonas intocables. Sobre todo teniendo en cuenta aún que se respetaban.

” Fue un tiempo infinitesimal pero la escena se extiende para Mauro como la pesadilla que se recuerda brumosa al despertar en medio de la noche. Atardecía cuando el Sapo ocupó la esquina haciéndose ver. así que aceleré. Yo te digo. El auto dio vuelta en dos ruedas. pidiendo por su salvación. los Sapitos estaban atrevidos. y al que luego supo odiar con la repugnancia que sólo el resentimiento puede producir en la boca del estómago. no paraban de gritar. de ésas que tienen a sus maridos presos y coquetean a riesgo de causar un crimen . Para allá salió. los chicos no se drogan y no roban. El auto del transa pasó casi en punto muerto por el borde de la villa. Su hermano y una amiga pedían a gritos que Mauro parara el coche para auxiliarlo. Pero yo digo. tiraban acá. El encargado de ejecutarlos y varios comedidos los tenían vigilados: era sólo cuestión de esperar a que se mostraran al alcance del tirador. y cuando empezó a drogarse.transa ordenó a uno de sus laderos. y ese líquido pastoso supurando en el lugar de la cabeza donde el sicario enviado por el puntero había ensartado el plomo de la venganza. Entre el Sapito y la chica lo levantaron soportando el peso del cuerpo abatido. Marga. o en los pocos ranchos amigos de la villa. En la esquina. tambaleando. Sobre la vereda de los monoblocks se paré en seco y de la ventanilla salieron los fogonazos. Pero si Capítulo andan vendiendo drogas no los quiero. —Usted qué piensa de esa muerte? —le pregunté a la Mai cuando me contó lo de aquel domingo.” Mauro llegaba en ese mismo momento a la agencia de remises donde trabaja desde que se rescaté. Si el transa no vendiera drogas. “Salimos con el coche. Pero es extraño: aún transa. como cohetes de Navidad. sin pensar más en nada. que la venganza fuera fatal. se hubiera bajado del auto para matarlo. estaba tirado el Sapo. hasta qüe lograron meterlo en el asiento trasero del remise. — Cuál es la diferencia entre unos y otros? —Es fácil. el hermano del Sapo. estaba en el patio de su casa. lo quisieron asaltar a don Juan. la Mai. Cuando se asomé al campito que da a la villa vio el amontonamiento de gente y escuchó los gritos de desesperación. un sobrino. le habían pegado a de un allá nenito de lapara 25. “Pero me di vuelta apenas y lo vi con la cabeza hecha mierda. —Lo únicoIX que sé es que al que lo mató no lo quiero. en el mismo sitio en el que ha cultivado la ambivalencia. loco! ¡Delen! ¡Súbanlo! —pidió Mauro ante la parálisis de los que sólo atinaban a gritarle que los ayudara. ocupa la mente en otras cosas y ocupa las manos y no roba. Apretó el acelerador con la certeza de que el chico agonizante a sus espaldas era obviamente una misión imposible y cuando se alejaba. En pocos minutos una multitud había rodeado al herido. y no hacerlo al estilo vigilante. roba y hace daño. Demasiadas envenena. “Al Sapito le habían baleado la cabeza. vistosos en el comienzo de la oscuridad de la noche. si andan robando yo los cobijo. les dijo a los suyos y salió. sobre el pasto que hay frente a los monoblocks. Y dobló para regresar. cuando una traición resulta imperdonable. Porque el chico que tiene la Nadia y vino demasiadas veces de esas dos piezas que comparte con Mauro desdeel hace seis mentefue limpia. Yo iba a fuil. desde el coche. cuando vio al coche blanco avanzar por la calle Quimo Costa. Mauro todavía no puede olvidar esa imagen: el pibe con la cara bañada en sangre. y ellos. ahí cayó. ni de celarlo cada vez que el hombre se ve enredado con una de las mujeres fatales de la villa. Sin dejar de quererlo.” Cuando llegaron al hospital de San Fernando el Sapo ya había muerto. convencida del asco que el dolor le produjo no deja de vivir con él. Pero como transa loaños. Era el Sapito. en el otro extremo del descampado. No vas a escuchar a la madre de ningún ladrón que quiera a el chico se un enamoró a los veinte. Mi hijo era buenísimo. —Súbanlo. veces Sintió el impulso de retirarse hacia la casa de su madre. el hermano y la mujer. como un cobani cagón. Es cierto. Para colmo los Sapitos llegaron al domingo tan envalentonados que ni siquiera atinaron a quedarse refugiados en el pasillo. escarbando. de abandonar al hombre del que se enloquece. Tenía asignado un viaje desde la iglesia evangelista de la calle French. a través del reflejo de un vidrio creyó ver la cara del moribundo parado entre los vivos afuera del coche. “Vamos a chusmear”. que por un segundo Mauro los confundió. tan parecidos entre sí.

esa especie de pasión villera por el cuerpo ultrajado de su hombre. Trato de no darle importancia. —Reparar significa muchas cosas. De calles de cemento y veredas baldeadas cada mañana pasaron a un rancho en la villa San Francisco de Asís. La recuerdo cuando curaba la herida aún abierta en el vientre por una operación de peritonitis. Quizás sea ese desclasamiento el que lleva a Nadia a tener esta visión brutal y descarnada de lo que ha ocurrido con ella y con ios suyos durante los últimos años. en ese momento. La pérdida del confort. Y eso era mentira. usando esa palabra tan cara al discurso de los afectados por la represión política. Y más tarde invirtió lo que había ahorrado en un negocio de piletas de fibra de vidrio. Mauro pasaba uno de los últimos años de cárcel en el penal. tenía patio. Quizás cuando Nadia habla de reparar. de la condena suplementaria que significa ser un paria en el encierro. los hermanitos. una chica menuda y bonita que visitaba con lealtad y dedicación a su hermano de dieciocho años preso por un robo en Olmos. A pesar de la potestad del Santo católico de los pobres. para extenderse en la muerte de uno de sus nueve hermanos. pero le doy. Por ser vecino del mismo barrio y hermano de una morocha tan deseada. iba a . jardín. El rostro de Nadia muestra la muesca del tiempo y de un derrotero que apenas se hinca en la vida compartida con Mauro. El comienzo de esa relación está signado por el clima tumbero en el que se conocieron. Pero una amistad ciega lo llevó a su padre a firmar como garantía del negocio de un amigo. en el encarcelamiento de otros dos. Nadia tenía siete años cuando ocurrió: con nueve hijos. El comercio resultó una quimera que pronto se deshizo ante la presión de los acreedores y la llegada de la hiperinflación.pasional con sus amoríos furtivos. Su casa. “Para mí es muy difícil que algún día esto se llegue a reparar”. Y entonces. en el camino que Víctor Vital hizo el día de su muerte al escapar de la policía que terminaría fusilándolo: sigue convencida de que el Frente habría salvado su vida si le hubiera pedido refugio a ella esa mañana. él es así”. protegió a Toti. él es así. el mismo que la vuelve al final de esta historia la más cercana a la verdad. dos cuartos y una especie de kiosco que de vez en cuando atiende. yo creo que nació ese odio que nunca sentí por nadie tanto como por él. El chico tenía un destino incierto cuando se cruzó con Mauro en Olmos. Era una casa con espacio suficiente para todos. sus padres vivían de las rentas que un departamento pequeño y un chalet de barrio les daban en San Fernando. Ella. dice sentada en una pequeña silla. en el virus que dice le transmitió a sabiendas. él es mujeriego y cerrado. Él siempre dijo que no estaba infectado antes de conocerme a mí. lavadero y comedor diario. Los cambios funestos comenzaron con la debacle económica. Estaban a punto de trasladarlo con ios evangélicos de la planta baja. de la posición social y de la esperanza del progreso suele ser el comienzo de un torrente de quebrantos que puede llegar a la muerte. “Es que él ya es así. Y no me lo vino a contar la vecina que es lengua larga. —No entiendo qué querés decir cuando hablás de reparar. dueño de una serie de prerrogativas carcelarias y de cierto respeto entre el resto de la “población”. La recuerdo así y sus imprecaciones se dulcifican. esté en el punto más alto de su reclamo político. Primero que a Mauro no le voy a perdonar nunca que me haya contagiado el virus. está en la cuadra asfaltada de la villa 25. reitera en un mantra de resignación amorosa. como suele llamárselos. me lo dijo el médico: catorce años hacía que era portador cuando me arruinó a mí. el hermano de Nadia. jamás volvieron a salir de esa condición y ella y sus hermanos fueron convirtiéndose en niños proletarios con todo lo que esa condición implica. en la desintegración y el derrumbe de la familia que fueron cuando los vientos soplaron mejores y sus padres pudieron hasta soñar con pertenecer a la clase media.

¿lo voy a seguir soportando? ¡Monte. y la piel la tenía del color del mate. Puso cara de recio y quiso hacerla sentir culpable de su enojo. pero sin resultados.” . me quedé y me quedé. “Tenía todo blanco en el lugar del hongo. Yo sentía que me gustaba. sin abandonarlo hasta que le dieron el alta. Yo ya estaba enojada por muchas otras cosas.” Cuando comenzó a aceptar las invitaciones del cortejante. Me despertó algo. estuve dos minutos y me fui. Nadia estaba de novia con otro hacía ya un tiempo y no vivía en San Fernando con la familia sino en Virreyes.. Por eso le hicieron un test de HIV que en febrero del ‘99 dio negativo. siempre al borde de la injuria. cuando ya se había ido por primera vez de la casa que compartían cansada del maltrato y los engaños. Un hongo había estallado en su boca y en la nariz y hacía etragos en su organismo. Nadia caminaba derecho. hacía dos años. porque el tipo puede ser degenerado. Nadia pasó un tiempo enamorada y convencida de que lo mejor era buscar un hijo de Mauro. de urgencia a “medicina preventiva”? Sin embargo. Y cuando Mauro regresó al rancho todavía lo soportó otro tanto. me hizo cornuda.. la visitaron en la casa de su madre para decirle que debía volver a analizarse: finalmente le habían detectado el virus a Mauro.” Nadia se enteró y no pudo dejar de hacer cálculos. “El hizo poner un colchón en la mitad suya de la cama. Por un acuerdo mutuo dejaron de cuidarse. así como ahora sigue curándole las heridas. Creo que al mes me di cuenta de que estaba hasta las manos”. pero no podía dejar de ver la melena rubia de Mauro desde donde llegaba siempre un piropo. una y otra vez. era un muerto vivo. a otra altura. Entonces fue que me rebelé. Y ella: —No! A él la negativa le cayó mal. le esquivé y le esquivé. Porque es verdad. Siete meses más tarde. Estuvo tres meses sin comer. en ese momento se quedó junto a él en el hospital. como las aceitunas. Le disparé un año a Mauro yo. lo empecé a ver como Maurito. una frase de elogio a su belleza. pero en el fondo sabía que él era un problema.hasta que nos trasladaron. Él la llevó hasta la puerta del Astor y le dijo: —Bueno. por ahí me acostaba a las cuatro de la mañana y se le antojaba que me levantara a las ocho. y entonces yo dormía de lado porque la otra parte del colchón quedaba doblada. Hasta que un día me quedé. fue maltrato. más abajo.” Cuando Mauro salió a la calle para la Navidad del ‘96. vamos a entrar a mirar la tele. me cagó a palos. porque se había acostumbrado a la cama del hospital que tenía esa forma. golpes. llegó a pesar treinta y ocho kilos. Claro que comenzó a mirarlo de reojo cada vez que visitaba a sus padres. durante un año y medio fue todo una tortura. me mantenía a distancia y me reclamaba todos los cuidados. ¿Por qué él no había querido hacerse el estudio de semen que exigía el tratamientode fertilidad? ¿Por qué esa receta de cuando lo mordió un perro en la que lo mandaban. me invitó al cumpleaños. una ginecóloga de la salita y una vecina del grupo solidario Volver a vivir. Y ahí fue como que no sé. porque antes. Y si yo venía a verlo eran las cuatro de la mañana y él tenía que acompañarme. “Yo sabía que él era re mujeriego y todo y un año le disparé. yo pasé la puerta y perdí todo mi derecho. Lo explica así: “Es que si no. Me iba a buséar a ios bailes. se quería matar. Un día pasé con mi hermana y él le dijo a mi sobrina que le mande un beso a la tía. metidas de cuernos. El no quería que lo tocara. hijo de puta! Y me fui. Entonces intentó iniciar un tratamiento para quedar embarazada. Para ella no hay escena más dignificante que la vez que se negó a entrar a ese hotel alojamiento. porque pensaba: este hijo de puta encima que me cagó la vida. digamos. Como lo mandé al carajo después me empezó a visitar en mi casa. la mujer es la que decide. pero si la mujer se le abre de gambas el tipo va a avanzar. Nadia ponía límites claros para no dejarlo avanzar en una pelea que suele ser la de la pérdida de un honor irrecuperable entre las mujeres de la villa y sus hombres. —Andate a la mierda! —lo cortó Nadia.

y conocerla fue acercarse a los secretos de la villa. según sus hermanos. la compañero había entregado. Toti era. entonces que mejor disfrute. Los otoños cosechaba limones de una planta que había cerca del rancho. intenta explicar Nadia. Él era un espectro. Ahí no venden solamente eso. él les recortaba las escopetas a ios vigilantes. porque a ellos nunca los van a reventar. la mayor de las mujeres. Y se acercó casi temblando. instituto menores después de que fracasó en un robo. allí donde le dieran a cambio monedas o pan. se dijo para sí. temporada en El nombre tan barrial la Gladis seguía siempre en un tono menor al habitual. Siempre fue ortiba. porque después volvió con marido. Terminó aliado a una Toti lo vivió como una condena personal. Sus padres. Nadia me lo dijo en su rancho. de fugarse. como . en los bares. lejos. Toti se acercó al grupo de la esquina y a los ranchos de los transas. el más dulce y reflexivo de los varones de la familia. y por lo mandaron al frente a élpastillas y el otroen zafó”. «Ella metió las el barrio. En un tiempo se había separado. con el desplante de un chico que ensaya una mueca o un defecto físico para conseguir una limosna. Toti había comenzado a trabajar apenas la necesidad se hizo imperiosa. una más entre tantas felonías de un territorio abrumado por la miseria. entre ellos el Tripa. También la señaló la Mai. le queda poco. pero que el muy imbécilaestaba de una una chica. Apenas había cumplido los dieciocho cuando cayó preso —ya bandita que solía en tener un aguantadero Infico. Esas intrigas comienzan en sus propios hermanos: tres varones entre los nueve hijos del matrimonio. la cuarta noche en que la Escobar visité donde compartió la celda con varios de los hombres de Luis Valor. de todo. me había contado un día Sabina.” Cuando Nadia después de dos meses de distancia volvió a ver a Mauro pensó que volvería a arrastrarla por el piso con la furia que conocía. Toticlandestinos no logró ser todos jamás los incluido en los para cordones de perdón que habilitan en la villa mujeres como Gladis. su propio barrio. por esa larga lista de sufrimientos que incluía la traición del virus. el barrio de monoblocks Alcanzó aregalado estar mayor de edad— una comisaría. Fue en la primera caída. “La madre es una se culió a 25 y varios La Esperanza: la eso Gladis y Javo. historia corta. también vender merca y faso. Seguía con la piel oliva. mil veces perdón. la mayoría de ellos a Brasil. el particular. ellos escuchar le siempre van a dio la oportunidad. de meses. en las esquinas. le dijeron con el escape arreglado por vender varios pastillas. la policía en un territorio que. yel alquiló una casa. La idea de ios demás apenas se es portador es que uno ya se va a morir. el padre le había a preso por Nadia quince ende unquince. un decía matrimonio clave en la historia deortiba la Sanque Francisco. cada los vez más para sudías fiesta El de otro fue el encargado de hacerse del pasacasetes. Lo mandaron a una comisaría de nuevo entrevistado. “Mi papá y mi mamá tenían problemas de pareja y él se empezó a poner mal”. Llegar a Mauro fue descubrir a Nadia. para su comprar laslo pastillas ofrecidas en la casa deél”. perdió comisario. coche del encontró a una gente amiga. el que gozaba del afecto preferencial de Nadia. Cuando volvió. y por cierto. “Te vas pibe?”. protegido por de la ranchada del querepitiéndose sería su cuñado. pase lo que pase. nunca. los ojos sobresalían en la cara angulosa. La muerte de Toti es quizás el caso en el que la trama de los bandos encontrados y la complicidad histórica de la mafia policial actuando por métodos simulados es más patética. fue el ladrón.morir hijas de puta! ¿Por qué me traen los chicos. en boca Olmos. Fue Nadia que a Toti loido invitaron cruzar la frontera. Él tenía el don de cantar con cierto tono y a viva voz. En meses siguientes tambaleó por el mismo Se acercó cada vez a más a simple vista. y lo había echado al Dice marido y se había a vivir a con unos hermanos vigilantes que mataron varios enamorado pibes en la villa. si antes no me los traían?’ No me voy a morir. parece más de violencia y no la aquéllos consecuencia de un proceso una condena a muerte nocerca dicha. Toti no llegóen muy lejos. se Él dieron cuenta con y esa detención que hacía tiempo que el chico se hacía a punta de pistola de la plata consiguió escapar corrió a la casa de su madre a buscar los documentos de la moto. Usó la moto que vecino. Él no alcanzó a decirle nada: se largó a llorar como un niño y comenzó a pedirle perdón.” La terminó pareja era refugiado en el terreno más peligroso. importante la trama de los la villa para comprender el brazo invisible decamino. Pero la policía cruzó. Ella metió las pastas en la miles de pesos con uno de los jefes de turno. Toti pasó una larga pibes”. ahora me mata”. acusa Nadia. de cada Al salir pasaron semanas y cayó en una quinta con otra banda. Ella misma cree que su ingreso al delito fue una consecuencia lógica de la desintegración familiar tras una guerra entre sus padres empobrecidos. “Me mata. y salía a venderlos casa por casa. villa hace como veinte años. Se fueron doce hombres. casi la orden. mafia policial que es si la en sus consagrada propios cuerpos. El 24 de agosto de 1995 uno de para sus secretos. Pero ahora igual para ahíel eltren. toda la vida vendieron pastillas. Maurito. lala que puede arbitraria ser inducida por que representan de tal demasiado manera a la complejo en el que elcomo vértice es llevaran la corporación a volver negocios. “Ella y el marido venden pastillas. Se quedó. “Fue él. hombres de doble filiación ilegal acrecentar el propio. se quedó con la piba.

Sí. “La chica le metía los cuernos con uno que ahora está preso. pasaban. a la que siempre a pesar de su desprecio había respetado. Contaba que en el Viale. los peritos en Desmentía el tema. —Me dijeron que no viniera para el barrio ni el 31 ni el primero porque me van a matar —les contó. el Tripa. una juguetería del centro comprando los regalos de Reyes de Vieron pasar A la “Era una cama. matar. La advertencia de los fantasmas que acosaban a Toti se la hizo Javo a su madre. La Mai la maldijo. que antes prefería morirse afuera. lugar y se lo dijo: ‘Andate porque acá adentro somos boleta los dos’.Jayo o como el enemigo del Frente Vital. ambulancia que levantaría el cuerpo. La dueña de casa lo vio y único. “Él se había vuelto loco con los golpes de los canas. Faltaban cinco noches para que lo mataran. Dice que fue ella la que 1 trajo las versiones sobre la trampa que le prepararon Toti. Nadia no quiere ni le pensar avisó a la policía. las alucinaciones. herido Le decían que le iban a prender fuego la a dos casa. una Nadia mujer. puta re puta? —Qué te pasa puta. a la puerta del rancho de delincuencial. . Ella y su madre en traiciones. Cuando pasaron al lugar y mi nos entregarlo. Faltaban pocas semanas para el fin de año cuando le confesó aterrado que había hablado con su abuela muerta y con Miguelito.” Toti se largó a llorar. la versión El machismo tumbero. dos días antes del fin de año. que mi papá el trabajo porque tenían gente en la Después del Municipalidad. Estaba todo preparado para matarlo. era el arreglo la Gladis. Me contaba que degollaron a un tipo por un poquito de leche y a otro por una feta de fiambre. creen que la traición que sufre un ladrón casi siempre está relacionada con compañeros y le aconsejaba que hablara con los testigos que sabían que el ladrón había sido fusilado. cree Nadia. el hijo fusilado de la Mai.” entierro. todos sabían que no debía pisar el barrio en es difícil entender que Toti haya tiroteado la casa de los transas es duro comprender por qué Así como esos días de fiestas. —Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu hijo —le avisó en una esquina de la villa.” que al A los dos compañeros de Toti la policía nunca ios metió presos. Lo que sabe Nadia es todo. que buscáramos la causa no sé cuánto. patín viejo —le estampó Nadia. y hasta ios de sus periodistas de policiales. ella paró igual y salió del auto gritando que era rehén. Pero ese día Toti estaba ahí convencido de que gatillar era lo mejor que podía salió hacer. Convencida de que la Mai estaba involucrada en esa trampa se hartó de escucharla y le dijo: —Dejá de faltarme el respeto porque te voy a dar un voleo en el culo. Desde la oscuridad de su patio la Mai le contestó. —Qué te pasa. Sí. En ella vuelven las imágenes del horror que su hermano le entregó al salir de Olmos. Ese día creyeron la versión que hizo correr la policía: que habían mi querido robar unapruebas casa de pero artículos deportivos. Llegó a la casa de Gladis y Javo con el cargador lleno. Cruzó los pasillos de la 25 agarrándose de las paredes de chapa y madera. el efecto deformador del consumo de pastillas. a ella. Dijo que no iba a volver nunca más. Lo yació disparando contra las ventanas y la puerta con tan mala puntería que casi todas las balas rebotaron en las paredes. los fantasmas lo habían advertido. El primero de enero Toti se cansó de él mismo y de los demás. agonizó nueve díasiba en a laperder terapia intensiva del hospital de San Fernando. nos iban a matar a Toti nosotros. “Entraron y lo mataron: le dieron dos tiros en el pecho y en la cabeza y lo patearon en que una brujería umbanda lo puede haber llevado a esa especie de suicidio. Nadia intenta imaginar el mandato de otro mundo que puede haber recibido.” Nadia cuenta la versión que la convence y se la adjudica a la Mai de la villa. Aunque Toti ya había salido con algunos trastornos de la cárcel. cara a cara. Lacon Marga contó la Gladis lo había en cana a mi frente hermano. Sí. Detuvieron sí a dos cartoneros que día siguiente su hermano cayó en una emboscada. lo fueron enloqueciendo. a una chica y que habían agarrado mamá le trajeron nunca hizo nadaque por habían miedo.” Pronto la locura de Toti se hizo evidente también para su madre. era cierto que él les creía. donde lo mataron estaban todos esperando a mi hermano.” «Ellos iban Pero por regla general esa delación tiene casi todo que ver con la policía. fusilar. El hombre del kiosco sabía que lo Mauro iban aDecía que lo habían matado mal. Nosotros hermano vio enteramos primero porque un vigilante me da un papel para que vaya al juzgado y al programa de a la cana. la prosapia archivo policial. lo corriendo del kiosco y se escondió detrás de las ligustrinas del jardín vecino. Al mismo tiempo la locura. estaban Eran todas El arreglo era por siete mil pesos. “Hicieron urt arreglo para en un remise unanos mina que que siempre los llevaba a mandado robar. A través de él lo mandaron a pudo hablar con el kiosquero que atendía el local donde estuvo en realidad su hermano esa tarde. que compañeros de él. Nadia llegó unel policía con una carta anónima.

porque este es un mundo que vive de la traición y los traidores a la muerte se la ganan. Ignacio. No alcanzó a arrancar. Los chicos salieron corriendo por el medio de la calle. un cabo de treinta años se subió al volante del móvil. les dijo que no tomaran pastillas. Hacía un mes que se habían tiroteado en el campito cuando lo fusilaron como a un perro. Ély un amigo de quince años tenían ese día una sola urgencia: el dinero para continuar comprando droga en el rancho de un transa de la 25. Por ese crimen continúa preso. a estos pendejos me dan ganas de matarlos. Son un bardo. que vos sos chorro. aniversario del golpe de Estado. que sos que si no querés hacerte un rolo —un reloj Rolex—. Contra ellos no se puede hacer nada. El Tripa era uno de ios peores. que se iban a perder. Tres años más tarde.—Te vas a andar arrastrando como una víbora por el piso. Encima mi hermano dice que el cana era un amor. Por primera vez reconocía su posición en el cuadro de rivalidades de la villa: hacía pocos días él y su nuevo compinche habían reventado el rancho de uno de los Chanos y se habían llevado una piedra de merca como botín. vos y ese puto sidoso que se la dan de chorros. mató a un policía en la esquina de la calle Las Tropas. —Quiénes son los personajes como el Tripa? —Ellos son como delegados de la cana.” —Tu hermano estaba muy descontrolado? —Mi hermano era un boludito. mirá que los habló. pero no. que decía ‘qué lo vamos a esposar a estos dos piojitos’. Nacho tenía el tamaño de un chico de séptimo grado. un mes después de la muerte del Frente Vital. pibe que terminó arruinado. conocen. el segundo de los tres varones de la familia. Si los veía a los pibes medio drogados empezaba a hacerles la cabeza. Uno de los dos bonaerenses se fue en el auto del comerciante. Paraba en la misma esquina que su hermano Toti y se dedicaba con mucho menos oficio y códigos a robar aquello que se presentara como lo más fácil y cercano. Pibe que se peleó con el Tripa. era uno de los perros que usa la cana para ponerle a los pibes que mata desarmados. Pero Nadia jura que no. Mirá que es jodido. El hombre ios vio y al principio no les creyó que eran ladrones. Les habló como a hijos y midiendo las palabras se les acercó. Ellos son la relación entre ios canas y los chorros. Al escapai como si los hubieran estado esperando. El otro. a cada uno le llega el momento en que recibe la puñalada por la espalda. No hicieron más que media cuadra para apuntarle al dueño de un kiosco recién instalado. “La sacaron de un bolso negro y celeste que había en el coche. se las había alcanzado en un descuido por la ventanilla del auto. Uno de los ladrones había gatillado un revólver en la nuca del cabo. pueden hacer casi todo lo que la cana puede hacer. Pero no importa. Nunca lo escucharon a mi marido. recién cumplidos los dieciséis. a no ser que los bajés a tiros. pueden manejar datos. . Caminábamos y la piel tatuada de su brazo rozaba contra la mía mientras pisábamos las vías del tren. Fue una tarde de marzo. que fumaba porro en la esquina. Tres años después de aquel tiroteo entre Víctor y el Tripa caminábamos con Manuel por una calle angosta de La Boca. la del 24. Los detuvieron. A mí nadie me saca de la cabeza que fue esa rata el que lo hizo caer al Frente. también menor de edad. se cruzaron con un móvil policial que patrullaba el barrio. a los dos. que vos tenés coraje. y dale con lo mismo. pero mejor. Yo traté de sacarlo. El comerciante los siguió en su auto. bordeando los conventillos del barrio en el que por fin terminaría de contar la historia. ¿De dónde había salido el arma con la que lo mataron? La versión de la policía es que una chica. Se escucharon dos disparos adentro del patrullero. no un gil ¿le cuarta. con los dos chicos en el asiento de atrás. Que dale gil. ellos ciegos. Los echó a las patadas. otro de los hermanos de Nadia. pero acá los que envician a los pibes son los transas.

Daniel se brotaban las lágrimas. el entre más pequeño. Dejémoslo en paz. Los patrulleros se multiplicaron. Por las edades de los dolientes había sido. saturados de trabajo ese fin de semana. Sólo algunos de los deudos de esta procesión lloraban. si ella sabía que muchos querían matarlo. Fue una batalla más. A mí me lo advirtió Chaías que. Al día hombres. Después siete. que se venía el ajusticiamiento. Me contó también que ese día era su cumpleaños. Nada debe ser exagerado. Del otro lado se ubicaban los un comisario. Simón. distanciado de los Miranda y de sus viejos amigos. a la que no debemos temerle por más que la muerte se nos haga cotidiana. Era como si. Cayó hacia atrás. llegó casi al final y los había visto entrar. sostenidos apenas por los parientes y los amigos. desde el comienzo de la agonía. calurosa. dicen. Nosotros fuimos por uno de los caminos del costado izquierdo y nos desviamos rápido hacia la fosa preparada para Daniel. la procesión por Daniel comenzó a retirarse. Otros siete balazos lo hicieron retroceder. A seis meses de haber entrado inconsciente al hospital. otros se retiraban abrazados entre sí. Cerca del mediodía llegaron ios empleados de la funeraria. No comprendió por qué Sabina. En varios autos y en un camión repleto de gente salimos hacia el cementerio de San Fernanda. Así nos distribuimos alrededor de la fosa. divertida. Avanzaron. Arrojamos algunas flores antes de que comenzara a caer sobre el cajón la tierra húmeda.Nadia al fondo del pasillo siempre. que iba a vomitar. Ese sábado las calles del camposanto parecían una peatonal de la muerte: impresionaba la cantidad de funerales que sucedían casi al mismo tiempo. Era claro. con algún retraso. Vio nublada la pantalla del televisor. Apenas se quejó. Luego el tiro final. . Manuel. Regresemos a la vida ordinaria. sin pausas en el percutor. estallaron los tiros. tan altiva ese día como siempre. Cuando el ataúd del desconocido comenzó a ser bajado a su lugar final. Era ahogaba la garganta. Cuando estuvo tendido sobre la tierra un pibe de diecisiete años le puso un 22 corto en la frente y lo remató. como una corte de viudas desesperadas que acuden la unidas en un pieza de muebles y sacado de las paredes los cuadros pintados por Simón. Me le contó que había muerto Daniel. El merecía que lamentara su muerte. cuando desde el otro lado del campito. recuerda bien que esa noche prefirió mirar Videomatch. Estela y Matilde lucían serenas. Algo así como: mucho tiempo ha pasado. Al día siguiente nos homicidio sumamos era una decisión tomada. Con el pecho ensangrentado soltó los pantalones. se desgañitaban de dolor. Otra vez la batalla la policía se y la villa se desató. Nadia miraba a su vecino en la tele. Era unapor mañana compasión. Mientras ios vengadores se alejaban del de cadáver. muerto por aquel golpe en el tren blanco entre los hombros de los demás. Habían vaciado cansadas Luego sonaron las sirenas de la Bonaerense. Nadia. acercaban al cajón y miraban al hermano siguiente hubo asados y cumbia para festejar. El cortejo apenas entraba en la angostura del pasillo. al dejar caer una lágrima. en la San Francisco. con los de rastros del llanto que en los como si estuvieran —Un saludo para la 25! —gritó. parecía. Sintió que una arcada le El jueves 20 de febrero el teléfono de mi casa volvió a sonar. Una fila de mujeres lagrimeaba a un costado. Nos abrazamos a Manuel y Simón que también parecían tranquilos. se quitaba lasde lágrimas con rabia su a la ceremonia de despedida en la casa Estela. las mujeres sobre todo. Los Miranda taparon el cadáver de Daniel yio cargaron lentamente hasta sacarlo de allí. balanceó el cuerpo hacia delante y trató de abrazar al hombre que le disparó. Epilogo de llorar. En el lugar de la mesa alarido a rescatar al muerto. pensaba Nadia en el instante en que el en chico El Tripa patio no estaba lleno de alguien sillas con mujeres que reposaban desde la noche anterior y hablaban voz que muy tocaba cumbia con Sebastián se dirigió a los San Fernando lo rostros. que había ese despedido de Matilde y de sus hermanos en silencio. otra vez por una mala noticia. Mientras unos llegaban alterados por el dolor. Tenía los ojos medio desorbitados. Eran tantos que parecía que hubieran habían matado ubicado a el ataúd abierto. una muerte súbita. Primero cuatro. Los chicos. La mayoría ya había visto entre los vecinos recién llegados a varios hombres de uniforme. los deudos. sin haber sido dicha. y de alguien muy joven. Cuando terminaban de cubrirlo entró en el mismo pasillo otro cortejo fúnebre: en este sí. Las mujeres salían a las puertas de los ranchos a persignarse.otro. fanática del reality show Gran Hermano. Es que el invitado era el cantante de cumbia Sebastián con su banda y entre los músicos había un pibe de la villa. Pero la guerra no cesó. El que había muerto era un policía. hubiera campeado una orden de Matilde. mirabanpero por TV: baja.

A la hospitalidad de su familia durante los días en Concepción del Uruguay. Yo acompañé a Sabina. A mis compañeros de la Asociación Miguel Bru. Los demás se repartieron nuevamente en los autos y en el camión. me alejé hacia la estación. A mis compañeros de Página/12. Marcelo Chávez.A los pies de la tumba de Daniel el único que permaneció hasta que todos se marcharon fue su padre. Comimos juntos. Josefina Giglio. por disculparme tantas ausencias mientras trabajaba en esto. María Moreno. Romina Tomillo. A la abogada Andrea Sajnovsky y a todos los que se animaron a hablar durante la investigación sobre el Escuadrón de la Muerte. Cada uno besó la foto. . Agradezco la paciencia de Lucas Mac Guire y Pepe Matrás. También a Maximiliano Barañao por su dulce compañía. Raquel Robles. a la villa. muchas veces. discurrir de más sobre aquello que todavía no podía terminar de ver y de explicarme. ante las ofrendas de los chicos todavía intactas. Y luego Agradecimientos todos nos quedamos callados durante un buen rato. Luego. Marta Dillon. al atardecer. Silvia Delfino y Claudio Zeiger. donde comencé a escribir esta historia. Había ido a verlo al hospital. desde la tarde en que salió de la terapia intensiva diciendo que volvería con la medicación de urgencia que necesitaba su hijo. de Antonia Portaneri y Jorge Jaunarena. Yo también. Lloramos hasta que Sabina nos dijo que partiéramos. Hubiera sido imposible para mí terminar de escribir este libro sin las conversaciones con mis amigos. Graciela Mochkofsky. Las lecturas de cada uno de ellos también construyeron este relato. Ricardo Ragendorfer. María Zago. hasta la tumba del ladrón que me había hecho llegar hacía tanto tiempo ya. de Gabriel Giubellino. Cada uno se persignó. ante las botellas de Pronto Shake que la decoraban. Al refugio de la familia Carey en Brasil. Agradezco a Mariana Enríquez. A Flavio Rapisardi. y a Manuel. que un día me contó que había un santo de los pibes chorros. a los hermanos del Frente. sin su infinita generosidad para dejarme. A María del Carmen Verdú. Nos paramos frente a su foto en blanco y negro. Volvimos a la villa La Esperanza. el Pájaro. También lo hice. gracias por haberme sacado de allí aquella madrugada. Gabriel Pasquini. Pero hacía meses que había desaparecido. Gracias por haberme acompañado en la villa a Alfredo Santiago Srur.

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