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I-04 Experiencia y Conocimiento Sensible

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CAPITULO IV EXPERIENCIA Y CONOCIMIENTO SENSIBLE

P l a n t e a m ie n t o

del p r o b l e m a

En el esfuerzo que hemos pretendido llevar a cabo para escla­ recer la noción gneosológica de experiencia no ha sido infre­ cuente el encuentro con lo sensible. No se trata de ninguna casua­ lidad. Sencillamente se ha puesto de manifiesto un hecho: el constante uso de las expresiones «experiencia» y «conocimiento sensible» como sinónimas. En efecto, para muchos el mundo de la experiencia cognoscitiva coincide con el mundo del conocimiento sensorial. Se da por descontado que tal conocimiento es el nivel propio de la receptividad y de la inmediatez que, por lo tanto, debe coincidir con la experiencia. Frente al mundo del conoci­ miento sensible, quedaría todo el mufí3o' del conocimiento inte­ lectual como conocimiento mediatizado, más o menos elaborado conceptual o discursivamente. Sin embargo, el hecho de este uso sinonímico entre «expe­ riencia» y «conocimiento sensible» no significa, sin más, que el uso esté justificado. De ahí que haya que someter a análisis las razones que puedan apoyar una tal justificación. Acaso la conclu­ sión final sea que ese uso ni está justificado ni es justificable del todo. Este planteam iento nos aboca inevitablemente a algunos pro­ blemas. El prim ero, cuya respuesta puede condicionar la que se haya de dar a otros, lo podríam os form ular así: ¿hay un nivel de conocimiento puram ente sensible? La razón de esta pregunta es obvia, ya que en la afirmación que reduce el ámbito de la ex­ periencia al conocimiento sensorial puede, al menos, parecer que

Y —entiéndasenos— nos referimos a experiencias normales. de alguna manera. La segunda pregunta. sería la siguiente: dando por supuesto que en todo conoci­ miento. Desde esta pers­ pectiva cabe hacer referencia a ejemplos tan curiosos como el de Descartes. sin embargo operan y se realizan con elementos que ya no cabe adjetivar como sensibles? La respuesta a esta pre­ gunta puede no ser nada clara. que es la experiencia de una conciencia pensante m ediante la intuición de ideas. haciendo un esfuerzo de precisión de condiciona­ mientos sistemáticos. En efecto. se suele decir. aunque un ejemplo no es un argumento. insistimos en que no parece serio tom ar como definitiva la negación de una experiencia cognoscitiva intelectual. porque —y esto no se puede per­ der de vista— tal respuesta no es autónoma. la existencia de experiencias cognoscitivas en niveles superiores de conocimiento que. intervienen elementos intelectuales. desarrolla su filosofía como una filosofía de la experiencia. hay que adm itir que la experiencia no queda circunscrita al ám bito de la sensibilidad. nivel que se puede desenvolver y funcionar con autonom ía respecto de elementos intelectuales y. si se la entiende en el sentido de que hay un nivel de conocimiento sensorial puro. Y. por una parte. aunque se adjetive como sensorial. quien si. con­ dicionarán la respuesta. si se ad­ m ite la intuición intelectual. Es decir. los sistemas. de entrada. más o menos encubiertos. por otra. subyace a lo que estamos • ’ | f ? i . desde el punto de vista gnoseolò­ gico. nos parece que no se puede adm itir. como el caso de la expe­ riencia m ística e incluso el de algunas experiencias «m etafísicas/ La cuestión que. sino que va a estar en dependencia de las coordenadas gnoseológicas desde las cuales se ofrezca. consecuencia de lo que acabamos de decir. aunque hayan de tener un apoyo rem oto en la sensibilidad. por lo tanto. es renuente frente a la experíencia sensible. Y este supuesto no sólo es discutible. la reducción de toda la experiencia al ámbito del conocimien­ to sensorial? Dicho de otra m anera: ¿se puede negar. que el conocimiento intuitivo es un conocimiento de experiencia.94 SERGIO RABADÉ ROMEÓ se da por supuesto que hay un nivel de conocimiento puram ente sensorial. por lo mismo. no a tipo alguno de experiencias privilegiadas. sin más. Ahora bien. ¿está justificada. sino rechazable en su formulación literal. y con razón. no sensoriales. que experiencia y conocimiento sensible se recubran sin residuo.

CUERPO Y éONOCÌMIENTÒ 95 diciendo no es de resolución fácil ni clara. distinguir y hasta separar niveles de conocimiento totalm ente distintos en el dinamismo humano. según se trate del conocimiento sensible o del intelectual. casi siem pre tam bién. Tal distinción ha sido adm itida casi siempre. Indudablemente. Sencillamente una separación de este tipo no es defendible ni desde la perspectiva psicológica ni desde la gnoseològica. Pero éstas son autonomías a medias. en el empirismo y en Kant. en el racionalismo. el conoci­ m iento intelectual depende de la sensibilidad para proveerse de contenidos. aunque haya sido. Pero dis­ tinguir no es separar. ya que el conocimiento sen­ sible por sí solo ni legaliza ni generaliza y. En definitiva. en el que cabe distinguir planos o niveles. a su vez. pero no hacer cortes absolutos. E x p e r ie n c ia y s e n s a c ió n Xas expresiones «conocimiento sensorial» y «conocimiento serisible». hay que adm itir. salvo aquellos casos en que se adm ita que se los pue­ de proporcionar directam ente la discutida intuición intelectual. o si se debe. el conocimiento intelectual tiene una autonom ía funcional en la m anipulación legalizadora y generalizadora de los contenidos de que disponga. aunque esta autonom ía haya de entenderse de modo muy diferente. entendida de modo diferente: pensamos en Aristóteles. son un semillero de equívocos. se tra ­ ta de si se puede. por no citar m ás que algunos ejemplos absolutam ente clásicos. la distinción entre conocimiento sensible y conocimiento intelectual. Separarlos —insistimos— supondría admi­ tir que cada uno de ambos niveles encierra autónom amente en sí mismo todo lo necesario para desarrollar procesos completos de conocimiento en el sentido más estricto. al margen de la inter­ relación o dependencia m utua. Perscindiendo de discusiones his- . mien­ tras el conocimiento sensible tiene una indiscutible autonom ía en lo referente a la originación de los contenidos.EXPERIENCIA. aunque parezcan claras. de tal modo que cada uno tenga su respectiva autonomía. en grado mayor o menor. En efecto. Para confirm ar esta afirmación basta tener en cuenta los diversos valores de uso que les damos. El dinamismo cognoscitivo del hom bre es un todo continuo.

por ello. V-. Entender el conocimiento sensible como observación. éstos no son más que un instrum ento para realizar una tarea prescrita y preparada por la razón. tras esto. náusea. aun­ que a tal fenómeno se le pueden buscar causas extrasubjetivas. y sin duda tam bién más justificada. Sensación puede significar sencillamente algo que se «siente». bastando lo dicho para no identificar «conocimiento sensible» y «observación». Podemos concretar el tem a en dos pre­ guntas: pj^rnero. No parece necesario insistir en el tema. etc. resultando. como sensación y como percepción. la respuesta es negativa. En estos ca­ sos se trata de expresar un fenómeno puram ente subjetivo. en segun­ do lugar: ¿entran. sobre todo cuando está program ada. el conocimiento sensible no pasa de ser un elemento dentro de los procesos de observación. pena. arbitrario asim ilar conocimiento sensible y observación. como. Entonces habrá que preguntarse.96 SERGIO RABADE ROMEO tóricas. Quiere ello decir que. ¿son las sensaciones verdadero conocimiento? De acuerdo con la psicología y la gnoseología actual. Y la falta de cla­ ridad viene im puesta por la dificultad de determ inar el estatuto noètico de la sensación. Mucho más frecuente. sed. Mas. por ejemplo. Téngase en cuenta que en una observación. esos valores son principalmente tres: como observación. si bien se ha de contar con los sentidos. sin embargo. La razón estriba en que el térm ino «observación» no está provisto de un sentido técnico debidam ente aristado. • • . que es la que dirige y «manipula» la observación. en la mayoría de los casos. Desde una perspectiva psicológica e incluso neurofisiológica la sensación tam bién puede significar simplemente procesos expli­ cables mecánicamente por la ley general estím ulo-reacción/Es ob­ vio que ninguno de estos usos tiene mucho que ver con el valor o estatuto gnoseològico de la sensación. es la asimilación entre conocimiento sensible y sensaciones. siendo sinceros. sin más determinaciones. tampoco aquí sobra claridad. ya que comenzamos tropezando con la enorme ambigüedad en los usos del térm ino «sensación» en el lenguaje ordinario. es moverse en campos de vaguedad e impreci­ sión. sobre todo en el segundo caso. los elementos sensoriales en el conocimiento de experiencia? ¿Cómo entran? La aclaración de la dificultad expresada en estas preguntas no resulta fácil.

como ex­ presión de atributos que cualifican unas realidades existentes. no sería norm al que buscásemos aclaración en la historia filosó­ fica del pasado. 1963. CUERPO Y CONOCIMIENTO 97 Considerada desde una perspectiva. pp. por insuficiente atención. He aquí algunos ejemplosí la sensación es un tipo de conocimiento que se distingue del intelectual sim­ plemente por la oscuridad y confusión con que se presentan las sensaciones frente a la claridad y distinción propia de las ideas 1 E f r o n .. «tengo la sensación de que allí sucedió algo que no soy capaz de recordar». gnoseològica. por fin. D. se echó mano de criterios o norm as pro­ fundam ente divergentes. Dordrecht. En general. 1969. Londres. para denom inar formas de percepción de hechos o aspectos que. por ejemplo. Al contrario. «What is perception». R. Perception and our knowledge of the external world. Needleman. salta a la vista la ambigüedad del térm ino «sensación»“. no localizadas J / Aun admitiendo que algu­ nas de las significaciones reseñadas se pisan. E . en expre­ siones como «sensación de luz» o «sensación de sonido». 149-150. Y los significados se multiplican. no retenemos. A vindication of sensory experience. tampoco la sensación goza de un significado claro. al menos preferentem ente. por ejemplo. En este contexto Efron llega a enum erar nada menos que siete significados del térm ino sensa­ ción ^ com o sinónimo de algunas formas de percepción. p ara significar aquellos datos o cosas marginales al centro focal de una percepción concreta: saborear una naranja está acompa­ ñado por la sensación de un determ inado perfume. p. trad. The Free Press of Glencoe. 1967. pero. George Allen and Unwin. «sensación de blancura». pp. S t r a u s . L o c k e .EXPERIENCIA. D. Collier-Macmillan. como los da­ tos puros o desnudos derivados de nuestros órganos receptores. The primary world of senses. Es norm al que se la estudie sobre todo al analizar la percepción. para de­ nom inar percepciones interiores en contraste con las percepcio­ nes exteriores (es lo que antes llamamos sensaciones subjetivas). Reidel. ^ Cfr. 78-79. para caracterizarlo. Si desde la psicología y la gnoseología de hoy no es fácil ponerse de acuerdo sobre lo que debemos entender por sensación. en Boston Studies in the philo­ sophy of science. Londres. indiferenciadas. . hay que decir que el legado de esa historia adolece tam bién de falta de claridad. «sensación de peso».. de J. 12. se ad­ mitió que la sensación era una m odalidad o nivel de conocimiento.. para referirse a formas de percepción u observación con­ fusas.

si se quiere. percepciones u observaciones. espacio-temporales. c. p. Í938. de acuerdo con mi teoría del sentir»^. «la tendencia a entender la sensación desde el punto de vista del conocimiento conduce por fuerza a las mayores falsas interpretaciones de la sensación tal como es en sí misma» «percibir y no sentir es co­ nocer» «La sensación pertenece a la vida y no al espíritu» De Ryle es el texto siguiente: <<í. Por ejemplo. tanto por parte de la psicología como de la gnosiología. intuiciones o conocimiento. 4 O. Le théorème de la connaissance. Admitida.as sensaciones no son. en consecuen­ cia. Basten estos ejemplos para no espe­ ra r mucho de la historia en este caso. nos podríam os quedar con el siguiente: sensación es una respuesta sensorial sin intervención de elemen­ tos de memoria. al menos operativam ente. «Sentir no es una form a de co­ nocimiento. la definición que acaba­ mos de proponer. p. ni son aprehensiones. 207. Paris. Te­ ner una sensación no es estar en una relación cognoscitiva con un objeto sensible. por ejemplo.. opinión bastante generalizada entre autores que no dedican una especial atención analítica a los pro­ cesos de conocimiento. Se tra ­ ta. como tampoco exis­ ten tales relaciones.98 Se r g io rabade R o Méó o conceptos del entendim iento —así. Buscando un significado que pueda ser aceptado sin dificul­ tades mayores y que.. p. la pregunta sobre si las sensaciones solas son un genuino conocimiento parece respondida de antemano. ® S tra u s s . 6. tampoco son inspecciones o exámenes. por supuesto. The primary world of senses. de imágenes o intelectuales. no hay ningún conocimiento hum ano que pueda identificarse sin residuo con la sensación. p. no cuenta con demasiadas aspi­ raciones de rigor técnico. No sólo es falso que las sensaciones puedan E. el racionalis­ mo—^ En otros casos la sensación puede significar todo tipo de conocimiento en inm ediata conexión con objetos espaciales o. = O. Aubier. Per­ mítasenos aducir algunos testimonios. por lo tanto... Tales objetos no existen. c. de una rgspuesta negativa. J. 6 P a l i a r d . 329. . en Strauss encontram os estas afirmaciones. 4. También significó la sensación un nivel de conocimiento configurado conjuntam ente por la concreción y m aterialidad de sus objetos en arm onía formal con una facultad o facultades específicamente sensoriales: en esta línea estarían Aristóteles y la Escolástica.

® M e r l ea u -P o nty . acaso. y que son precisam ente los conocimientos de percepción los que. imagination. 1963. las sen­ saciones. Merleau-Ponty. El nom bre de sen-.^ con preferencia... » POLS. 1967. para dejar abierta la puerta a una posible intuición intelectual— implica esencialmente elementos senso­ riales. Aunque se haya podido decir que los da.EXPERIENCIA. tanto en el lenguaje común como en el de las teorías del conocimiento. trad. en modo alguno. 103-107. negar que la sensación sea un conocimiento y. Como dice Mac Kinney. The structure of modern thought. R a b o s s i . que son las percepciones. 279. en sí mismas. nuestra to rm a original y prim aria de conocer. «la sensación no tiene todavía valor representativo» Merleau-Ponty estaría en la ’ R yle . pp. J. P. de E. son algo a lo que llegamos en un proceso resolutivo-analítico de nuestros conoci­ mientos originarios. observación de objetos»X Cabría. que se pueda identificar con ella una experiencia cognosci-' tiva no es negar la intervención de sensaciones en el conocimien"to y en la experiencia.. 1971.. 189. Masson et Cie. The recognition of reason. Lo que sucede es que esos datos sensoriales. añ rm ar que «lo que se llama sensación no es otra cosa que la más simple de las percepciones»®. “ M il l e t . n 9 son un prim um : no son. Press. por derecho y necesidad. pp. m ejor. Southern Illinois Univ. mémoire. Buenos Aires. de la Perc. G. Dicho con otras palabras. Perception. E . por tanto.( tos sensoriales puros son una abstracción®. p. Pa- .^/(á con­ cepto de percepción antecedió al concepto de sensación —el último sólo surgió al final de un largo y difícil análisis del conocimien­ to—» 'i*. Sólo por virtud de este análisis sabemos que hay que coloéar esas sensaciones inconscientes antes de la percepción. como dice . Londres. ^1 conocer empírico —al menos en la mayoría de los casos. no hay duda de que ios datos sensoriales pertenecen. a deter­ minados conocimientos humanos. El concepto de lo mental. las sensa­ ciones. sino que tam bién es falso que sean. L. tomadas de Millet. Chatto and Windus. sación o de im presión sensorial denomina a algo precognoscitivo e inconsciente a lo que llegamos analizando los elementos y el pro­ ceso genético de la percepción. concretam ente a la percepción.. M . “ M ac K in n e y . Paidós. CUERPO Y CONOCIMIENTO 99 ser objetos de observación. 118-119.. en vez de ser algo de lo que partim os. Por el contrario. Ahora bien. han merecido y siguen mereciendo el ser califi­ cado de experiencia. Phénomén. p.

Como él dice muy bien. tanto porque no hay ningún objeto-cosa que sea un puro dato visual. en réalité. tocar. como porque. auditiva. Piéron. no hay datos sensibles puros.. et non le sensation. mais l’aspect psycho-physiologique d'une excitation externe (lumière. qui est pour nous incontestable. no conocemos el m undo así: no vemos un color.100 SERGIO RABADE ROMEO misma línea. sino «objetos» en. táctil. Pero nosotros.. Alquié. de la Perc. t a sensation. había preparado esta afirmación con el siguiente texto: «Qu’est-ce done que la sensation? Non une réalité psychique. p. c.. etc. sino que.. no tocamos una dureza. 265.. p. la m ism a postura negativa hay que m antener desde el polo del su­ jeto que conoce: los sentidos no son órganos aislados con funcio­ nes independientes. Para el pensador francés un conocimiento como pura y simplemente sen­ sación visual.. superior a la senrís. M er l ea u . según habrem os de decir más tarde. 1972. . O. p. no es posible la actuación atóm ica y aislada de un órgano o función que realice un puro ver. desde el punto de vista noètico y experiencial. pas donné. M . 26). se integran en el esquem a corporal y en la sinergia de nuestro cuerpo percipiente. sonidos. queda reducida a una im presión aportadora de un dato integrado en un objeto de conocimiento. 279. C’est la perception qui est e processus psychologique fondamental (H. El mismo Millet. c.. es un imposible. Abrirse a tal posibilidad sería via­ ble sólo a expensas de olvidar que el mundo. audi­ tivo.P o n ty . etc. cuando le oímos afirm ar que «lo que se llama sen­ sación no es sino la más simple de las percepciones»“ ..” (F. í * ^ f . bruit. se nos da como estructura y no como datos ais­ lados Sólo por una visión pseudocientífica fragm entamos el m undo en colores. comme le sentiment ou la perception. sans me >réocuper des modifications de ma rétine. Ibid. etc. 1 = O. táctil. p. etc. p. L’expérience. c. Phénomén.. sino algo coloreado. los que puedo descubrir analíticam ente los datos o cualidades En conclusión: la sensación. por parte del dinamismo humano.. p. 26)». no hay sensaciones puras desde el polo de lo conocido.. 22. para MerleauPonty. Toute perception est conscience d'une chose: je vois l’arbre.) "La sensation n’existe pas. etc. «los sen­ tidos comunican entre ellos abriéndose a la estructura de la cosa» En una palabra. p. Si. C’est la perception. O. aduciendo testimonio de otros auto­ res. según dejam os apuntado en el ca­ pítulo anterior. etc. 367. ce donné pur n’est. sino una cosa dura. en realidad. 186.

Por tanto. «Per­ cibir no es experim entar una m ultitud de impresiones que lleva­ rían consigo recuerdos capaces de completarlas. Tomemos como punto de partida. la percepción. único que para muchos merece genuinamente llam arse experiencia. 30. E x p e r ie n c ia y p e r c e p c ió n Tras la respuesta negativa a la pregunta sobre si cabe un conocimiento y. hay inmediatism o de presencialidad y hay una re­ cepción. Situado en esta perspectiva. la noción de un pen­ sador tan autorizado en este tem a como es Merleau-Ponty. CUERPO Y CONOCIMIENTO 101 sación y no reductible a ella. el conocimiento inmediato es. hay concreción. c. al percibir. experiencia con percepción? La respuesta hay que matizarla: por descontado. ¿Basta esto para identificar ya. una experiencia sensible identificable con las sensaciones. al menos en buena medida. por supuesto. procede ahora avanzar respecto de la intervención de lo sensible en otros tipos de conocimiento adjetivables como sensibles y habitualm ente considerados como expe­ riencia. es ver brotar. de una constelación de datos. por lo mismo. debemos tener en cuenta que esto no quiere decir que los datos se den aislados.EXPERIENCIA. tenemos conocimiento de una cosa concreta presente que se nos ofrece y que captamos investida de un sentido o sig­ nificación. Nos referimos concretam ente al conocimiento perceptual. sino que su aislamien­ to es un producto abstracto de nuestros procesos analíticos. desde un enfoque gnoseològico. La percepción es un leitm otiv del pensam iento gnoseològico actual. . No es lo 1 6 O.. se debe al intento de señalar una línea divisoria entre conocimiento inmediato y cono­ cimiento mediato. y ello. un sentido inm anente sin el cual es imposible recurso alguno a los recuerdos» Quiere decir que. sin más. pero no debemos precipitarnos en reducir la experiencia al ám bito de esos conocimientos. Basta esta noción sum aria para dam os cuenta de que la percepción parece estar muy cercana a los caracteres que he­ mos venido analizando como configuradores de la experiencia. ha­ laremos de incluir a los conocimientos de percepción entre los conocimientos de experiencia. si seguimos hablando de «Satos de la sensación». p.

según ya dejamos dicho. o bien se tra ta de elementos que no nos son dados en ese acto concreto de conocimiento. sino que pertenecen a la estructura dinámica del sujeto que percibe. sino que completa esos datos con elementos no estrictam ente recibidos. auditivo. si la percepción es el único conocimiento sen­ sible que posee el hom bre normal. la percep­ ción es considerada como un conocimiento sensible. es propio de la percepción hacernos noèticam ente presentes todos concretos.102 SERGIO RABADE ROMEO mismo m antener que la percepción es experiencia que afirm ar que no hay más experiencia que la percepción. Al mis­ mo tiempo. En cuanto a estos elementos. Efectivamen­ te. Y esa unidad de sentido se anúclea siempre en torno á un dato senso­ rial —^visual. damos por des­ contado que percibimos un dado de seis caras. dado que la percepción suele ser calificado como ün conocimiento inmediato. con todo derecho. no sólo por­ que incluye elementos sensoriales. Parece obvio dejar abierta esta segunda posibilidad. no estará de más que veamos de qué inmediatismo se trata. ya que con ello avanzamos tam bién en nues­ tra comprensión de là inmediación o mediación propia de la ex­ periencia cognoscitiva. en el .. queda constituido en el eje de integración de la complejidad de elemen­ tos que componen una percepción. ¿Por qué? Porque realm ente la percepción no agota su contenido objetual en los datos sensoriales inm ediatam ente presentes. para saber hasta dónde se pue­ de identificar la experiencia con el conocimiento sensible. esto no quiere decir que los elementos implicados en el conocimiento perceptual sean sólo sensoriales o empíricos en sentido estricto: por ejem­ plo. o bien son elemen­ tos que no pueden ser dados en ningún acto cognoscitivo. A esta altura de nuestras reflexiones no creemos que nada de esto ofrezca novedad: una percepción totalm ente empírica. . nos hace falta ver con cierto rigor qué tipo de conocimiento es. En efecto.— que. estructurados en una unidad de sentido. cuando cae rodando ante nosotros un dado. sino tam bién porque uno de esos elementos sensoriales constituye el eje de integración de cada conocimiento perceptual. táctil. Parece incluso oportuno recordar algunas ideas referentes a la explicación del conocimiento perceptual para com prender lo que significa la experiencia cuando se tra ta de una experiencia per­ ceptual. Debe quedar fuera de duda que. por ello mismo.. Ahora bien.

no es nuestra percepción humana. al percibir los datos y al objetivarlos.. 46. de alguna m anera. hay que decir que las per­ cepciones del hom bre norm al son percepciones de una conciencia que ha m adurado en el tiempo y que ha m adurado de acuerdo con estructuras que. pp. opera con toda la carga de su conciencia. Londres. aunque este modo de operar nos haga recordar de nuevo la esencial mediación a que toda experien­ cia hum ana somete los datos que creemos experim entar inme­ diatamente. le son propias. cuan­ do el hom bre percibe. supliendo nosotros su hueco m ediante una inferencia inconsciente. Esto tie­ ne especial pertinencia respecto de nuestras percepciones espa­ ciales. nuestras sensaciones efec­ tivas pierden una gran parte de lo que dice. B. . Rusell lo resum e muy bien: los psicólogos —nos dice— «nos han hecho caer en la cuenta de que lo que realm ente se da en el sentido (per­ cepción) es mucho menos de lo que la mayor parte de la gente daría por supusto de modo natural. Dicho de otra m anera. por ejemplo. c u e rp o y c o n o c im ie n to 103 sentido de que todos los elementos que la componen sean elemen­ tos dados hic et nunc. estar mucho más cerca del escenario en un teatro de lo que sería preciso en nuestro propio país» Con lenguaje más fuerte. Por ejemplo. de la Pere. 1 8 Phénomén. exigiendo. Our knowledge of external world as field for scien­ tific method in Philosophy. nos encon­ tram os aparentem ente como si nos hubiésemos vuelto sordos. caso en el que este proceso es más difícil. p. en conform idad a su distancia y a nuestro punto de vis­ ta. Insistien­ do en ideas repetidas anteriorm ente. pero. y de que mucho de lo que a prim era vista parece estar dado es en realidad inferido.. George Allen and Unwin. los datos reciben complementos o «suplencias» por parte de las aportaciones del sujeto. el sentido que los vincula —el cual no solamente descubre el sen­ tido que ellos tienen. con la constelación de los datos. Cuando oímos hablar a una persona.e x p e rie n c ia . en un idioma extranjero. M erleau-Pon^ habla de una cierta «creación» de sentido en la percepción: «^^la percepción es justam ente este acto que crea de un solo golpe. percibe ciertam ente datos presentes y lo s percibe porque están presentes (prescindimos de fenómenos pato­ lógicos). 75-76. 1961. Entonces. inferimos inconscientemente el tam año y figura "reales” de un objeto visible a p a rtir de su tam año y figura aparente. sino que incluso hace que ellos tengan un sentido»A^J R u se l l . B.

hay que llam ár­ selo con sentido radicalm ente distinto al de los datos sensocorpóreos. Los datos sensibles reciben su sentido de la integración en el todo perceptual. Más aún. si se los quiere llam ar datos. . En efecto. estados de ánimo a los que. impide que sigamos considerando a la percepción como un conocimiento de experiencia. un conocimiento de experiencia. tam bién da cabida —y necesita darla— a elementos psíquicos. sin lugar a dudas. en una percepción pueden integrarse. Por ejemplo. y tenemos también que el co­ nocimiento perceptual es.104 SERGIO RABADE ROMEO Nada de esto.. sino sim­ plem ente una cierta vivencia o percepción del En conclusión: tenemos que la percepción es un conocimiento sensible porque los datos sensibles son necesarios y desempeñan en ella una función de centración. y se integran de hecho. y en ese todo juegan un papel fundam ental élementos ya habidos en la conciencia con anterioridad a la re­ cepción actual de tales datos. al mismo tiempo. venido diciendo sobre la pretendida inmediación de la experien­ cia: que no hay inmediatez absoluta en este conocimiento sensible humano. Pero. si bien recibe datos séñ^ seriales o m ateriales. No queremos decir con ello que en el acto perceptual se coimplique una percep­ ción explícita concomitante del sujeto en cuanto sujeto. cabría afirm ar que en toda percepción hay una cierta percepción del propio sujeto percipiente. lo único que de ello se deduce es el no poder atribuir a la percepción~el carácter de pura inmediatez. no obstante. tenemos tam bién que esta somera referencia a la percepción nos hace patente lo que hemos. no corpóreos estrictamente. por cuanto cuenta con los caracteres que la experien­ cia requiere.

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