JAYNE FRESINA

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Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

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Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

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¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

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en paz. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. El crujido se detuvo. las voces se alejaron. esperando. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. 1 5 . cuando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. había asumido que ellos tampoco la veían. Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. pero no había nada más que hacer. el tiempo se estaba agotando. en su interior. Puedes recogerlo en la mañana. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. vació su copa de ponche. puso su falda sobre un brazo. —Así es. porque quería hacer callar a gritos al muchacho. su mirada escudriñando a los bailarines. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. Necesitaba unos momentos más a solas. No. ¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. Como ella había sido incapaz de verlos. y se subió en la plataforma cubierta de musgo. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. —Fue la distraída respuesta—. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. no había otra salida. los arrancó como si contuvieran ortiga1. muchacho. Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. pero no podía. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. Eso no sería adecuado. Deja eso ahora y desaparece de mi vista. se alejó de la balaustrada. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. donde se balanceó ligeramente.

Buenas noches. —Me temo. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. Justo el hombre que había esperado ver allí. Estrechando los ojos. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. —¿Sí. 6 . —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. excepto el atento Lazarus. Está llevando la broma demasiado lejos. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche. —Soy yo. Finalmente. usted ha sido… retirado… de la lista de socios. Henry Valentine. que doblaba la esquina. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. leer los periódicos de carreras sin interrupción. —¡Déjame entrar. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. —Señor. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. Peters. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. durante ese tiempo. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. Le deseo buena noche. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. enseguida! Insisto. Peters. —Muy divertido. —Eso veo. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. señor. señor —dijo el lacayo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. jugar unas manos de cartas. usted ya no es bienvenido aquí. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. señor que es debido a una deuda pendiente. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. Dentro. Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea. que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos.

como si no lo hubiera reconocido. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. 7 . porque entonces los pies le dolerían. Algo nuevo estaba en el aire. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. El pueblo estaba rodeado por colinas. Después se le colocaron delante y huyeron. templada por un poco de ansiedad. ya que los tacones estaban muy desgastados. Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias. más divertido que enojado por el desaire. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. dejando a Henry en los escalones del club. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. no sentiría dolor. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. Intentó pasar a su lado. Contempló un grupo de casas con techo de paja. agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. bajaban por el sendero. Caminaba por el borde con largas zancadas. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. la puerta se cerró. La excitación. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. Siempre y cuando siguiera moviéndose. parloteando y riendo. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos. viajó rápidamente a través de sus venas. Vio como subían por un montículo. Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. El cambio estaba llegando. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. ellas se rieron tontamente. Mejor no detenerse. tropezó por los escalones hasta el pavimento. con el rostro arrebolado. aparte de las que llevaba puestas. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. Girándose. como una hilera de margaritas caídas. Cuando trató de apartarse de su camino. en la distancia. Casi había llegado. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. pero Lazarus se cruzó en su camino.

como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. 8 . sin embargo. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. ella se 3 Árbol o palo alto. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. detallados e instructivos. en las ramas de un castaño. pero los dibujos hablaban el idioma universal. Sólo se escuchó un leve suspiro. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. —Buenos días —gritó. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. Debería sacudir a la joven de su escondite. o en cualquier otro lugar. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. No. motivo de preocupación. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. Esas chicas eran demasiado jóvenes. como una castaña madura. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. estaba seguro de que la habría escuchado. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. Cerrando el libro de un golpe. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas. no veía ni una palabra ahí impresa. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. sin duda. todo estaba muy quieto. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. pero cuando alzó la vista hacía el árbol.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. altivo. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. Dejándoles ver que venía en paz. adornado de cintas. Y no era de extrañar. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. Una avispa zumbó en su oído. Supo que era una mujer. Ella no estaba entre ellas. por el rabillo del ojo. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. El árbol. cuando algo le cayó en la cabeza. De hecho. Ahora. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. frutas y otras cosas. sujetando el sombrero junto a su pecho. vio una bota. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. orgulloso y… silencioso. adornado de cintas. se puso a la sombra de un castaño. lo miró. que se ponía en los pueblos en un lugar público.

No dio un grito de alarma. en este caso. de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. la orgullosa barbilla y decidida boca. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. Es un intercambio justo. que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. Fascinado. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. Era una criatura agradablemente redondeada. Una segunda pierna apareció. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. pero cuando trató de agarrarlo. ella era un ángel. ¿no? Pensó que iba a forcejear. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. muy afortunada. Ella no lo conocía. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. Sintió el instantáneo despertar de su interés. Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. por supuesto. separó los labios ligeramente. deslizándose de izquierda a derecha. señora —murmuró—. Debería haber apartado la mirada en seguida. Era afortunada. Si. por supuesto. Podría probar esos dulces y suaves pétalos. humedeciendo el labio inferior. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. disfrutando de la vista. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. Entonces lo vio. La forma en la que se mantuvo. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. Claramente. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. le hicieron mirarla fijamente. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. nunca habría sobrevivido. Demasiados para ellos. Y supo que la había encontrado al fin. pero aparentemente quería recuperar ese libro. 9 . evidentemente no era ninguna niña. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. Imaginó su boca sobre la de ella. Por el libro. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. Quizás el árbol había frenado su caída. uno caído. No lograba adivinar su edad. volvió la cabeza para observarla. Él estaba tan absorto en su beso imaginario. cubriendo sus piernas. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. No hubo palabras de agradecimiento. ningún sonido. Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. —Un beso. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. incluso de día y bajo la sombra del castaño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras. Sin su imagen grabada en su mente. atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. aunque por sus formas. Era ella. podría sentirlos tímidamente separándose para él. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. retándola con una desafiante mirada. ella le tendió su mano. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. Ella vaciló. Ella avanzó un paso. Sin una palabra.

Su beso se volvió exigente. que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. O un perdón. Por más que quería mantenerla cerca. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. su boca se inclinó hacia la de ella. era lo más sensato. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. Luego quiso más. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. ¿Cómo podría ella saber. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. Su boca buscó la suya. Con cada exhalación. él fácilmente accedería. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. Y todavía quería más. desapareciendo en la espesura de los árboles. en cambio. Con los ojos muy abiertos. tomó su libro y salió corriendo. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. 10 . cada vez más audaz. Sus pestañas bajaron. reclamándola sin compasión ni disculpas. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. Tenía bastantes él mismo. temblorosas contra sus mejillas. Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. al parecer. dejando que su lengua se introdujera más profundamente. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo. tomándolo por sorpresa esa alegría. cayendo contra él. Ella se estremeció. Ella se lo otorgó como una bendición. Deslizó su lengua entre sus labios. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. Por ahora. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. Pero. deslizando la mano a lo largo de su espalda. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo. sin embargo. Ella retrocedió. La sintió retirarse. estaban obligados a ser educados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. para ella había sido suficiente. Una suerte para ella también. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. y con la mano la sujetaba por el cuello. ya que él sabía cómo guardar un secreto. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. sus pechos se apoyaban contra su pecho. quiso reír. Él separó sus pies para mantener el equilibrio.

deshabitada y abandonada. si pudiera encontrar una. 11 . Serví a una docena de amos. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. ¿eh? —Soy yo efectivamente. Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. señor? —El mismo. Mejor sin ellas. Inhalando de nuevo. —Mejor sin una. donde obviamente se sentía en casa. luego decidió encontrar otra ruta. —Entornó los ojos—. Lazarus le tendió su mano y se presentó. por favor una merienda y una jarra de cerveza. Eso es pesado. Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. ¿no? Lazarus se rio. —No se preocupe. Su sonrisa persistía. Su mente. —Sí. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco. pero arreglaré esa puerta primero. Pero por favor llámeme Kane. no hasta ahora. como el genio de la lámpara. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. no señor… y usted debe ser Tuck. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. Tuck. Su primera impresión. Allí. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. la puerta se abrió. 4 Piedra pequeña. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. Yo llevo mi propio equipaje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. ya había tomado nota del potencial de la casa. Forcejeó un rato. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. dieciséis señoras entre ellos. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo. y una arrugada figura canosa apareció. —Ninguna esposa. redondeada y lisa formada por erosión del agua. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. Tuck. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. La esposa significa aflicción. cubierta de musgo y poco atractiva. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. Saltó dentro del jardín. —Él inhaló orgullosamente—. He estado aquí desde pequeño. Agradecería. fue de una ruina. ¿Está solo. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. cerca de sesenta inviernos. Al menos —sonrió—. Al levantar el pestillo.

Él deja todo a los abogados en Yarmouth. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. pensó. entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. —¿Es así como sale y entra? —Oh no. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. no solo un extraño tras otro. despertando a la casa de su sueño. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. Eso lo explica entonces. arrastrando los pies a la despensa—. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. con una bandeja en la que había pan. ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado. recogiendo una telaraña. queso. para caldear la piedra mucho antes del mediodía. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina. Pero el señor 12 . pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. cebollas en escabeche y cerveza. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida. pensó Lazarus. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. Ah. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. Lazarus asintió. Tuck reapareció. Sí. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño. y si es o no parte de esta propiedad. Él no se lo tomaría muy bien. El padre del señor Henry Valentine. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. había un truco para la mayoría de las cosas. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. Eso es un asunto en discusión. pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. el aire aún estaba lleno de polvo. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. Dios guarde su alma. si le oyese llamarla así. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. Hay un truco para eso.

Con dos dedos ásperos de trabajar. miró fijamente la mugrienta ventana. El almirante no lo cree así. sacudió la cabeza y continuó su comida. Era tiempo de hacer su reclamación. 13 . de ambos lados. —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. Lazarus hizo una pausa. sí. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. Limpiándose la boca con la manga. Había esperado lo suficiente. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine. con los ojos entrecerrados. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios. Luego se rió repentinamente.

y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. Son celos. —¡Me pongo lo que quiero. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. en cualquier caso. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. adormecido sin sociedad a la moda. —se había quejado con su marido—. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . los ojos cerrados. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. —Basta. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. tratando de tomar una siesta. por supuesto. estaría manchado.” Esta mañana. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. “Al menos. sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. mordaz y mirándome furiosa. aparentemente. así como también considerar la carga de la lavandería. En los meses más fríos del año. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas. Al mediodía. calentar agua y cocinar comida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. y por eso es que me siento tan enferma hoy. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado. Henry debería despedirte. contigo tan miserable. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. No me sorprendería si intentaras envenenarme. húmedo. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. o más pronto. El fuego debía ser encendido. Sophie. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. así que la familia se reunía aquí también. Sophie —le siseó a su cuñada—. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos.

imaginando que eran su cuñada. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. hasta que el aire estuvo lleno de plumas. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. Por desgracia. los puños en sus costados. sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. Después de todo. probé la campana junto a la entrada. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. ¡Yo. —Perdóneme. 15 . Nunca he escuchado semejante cosa. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. una mujer casada de consecuencia y bienes. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. en parte divertido. y sus horquillas caían sueltas. No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. Las plumas flotaban a su alrededor. los ojos de un bárbaro. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. sacudiéndolo duro encima de su cabeza. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros. recogió el saco y vació lo último de las plumas. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. madame. —Menospreciada —masculló—. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. Allí esperó un momento. su sombrero debajo de un brazo. Se puso de pie rápidamente. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. dejó a un lado su costura. gruñendo. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. ¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. rebosando de cólera. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. lo pisó. pero ella estaba congelada en el lugar. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro. Agarrando un palo de la pila de madera. medraba dentro de ella todavía. Cuando echó a un lado el palo. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. El hombre que la había hecho besarlo. pero se sintía demasiado bien para detenerse. pero no hubo respuesta.

ojos de gitano. se sintió notablemente bien. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. no había estado tan a la defensiva. una vez más. sin embargo. Cuando miraba directamente a esos ojos. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. Pero entonces. Él había visto su libro. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. —¿Lo espera mi marido. Algo nuevo y excitante. como si nunca hubiera ocurrido. La otra mujer se levantó de puntillas. sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. y. Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. —¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. a menudo usado. 16 . ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. Jadeó un aliento de sorpresa. por supuesto. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano. la versión reformada. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. Sophie Valentine. y el señor sabía qué más. y olió algo más. sonriendo lentamente. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. y retrocedió un paso. —Soy la señora Valentine. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. Él la siguió. él era atraído hacia adelante. estaban solos. cuando la besó debajo del árbol.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. presintió problemas. sus piernas. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. junto con varias plumas pequeñas. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. con este extraño de pelo negro. Cara a cara. supuso que podría haberse desmayado. había intentado dejar de pensar en eso. Él la había hecho besarlo antes. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas. Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros. sintió el calor en su piel expuesta. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. por primera vez en su memoria. devolviéndolo a la realidad. Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. como si hubiera sido quemada por el sol. su sonrisa se amplió. Más temprano. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. Ella frunció el ceño. no eran observados por nadie. En lugar de eso. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. Si ella fuera de una constitución más femenina. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. Su cara en forma de corazón. Desafiado. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. sus botas sucias. sellando. su furia permaneció ardiente. dudo que su marido me hubiera mencionado. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. —Vengo en respuesta a su anuncio. lo lamentó. Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. llenas de rozaduras. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. hacia el hombre que había llegado esa mañana. A todo lo largo del escrito. ninguno cordial. los ojos luminosos por la diversión. Su ceja se arqueó. Cuando su temperamento se había enfriado. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. y luego sus pantalones ajustados otra vez. y enviándolo. señora. Muy buena medida. La mirada de Sophie viajó hacia abajo. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. pero tan pronto como la carta dejó sus manos. ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. así debería ser. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. sólo para evaluarlo. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina. pero era demasiado tarde. pero él continuó caminando hacia adelante. intentaba esfumarse rodeando la esquina. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. 17 . con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. se los había puesto todos al mismo tiempo. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. escribiendo. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. A su edad. Era moreno. Al menos. —No. Él vio demasiado. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. deseó deshacer toda la cosa. para su vergüenza. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. He venido a casarme con la señorita Valentine. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados. Esta no llevaba delantal. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. sus pantalones ajustados.

era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. satírica venció el recelo en su mirada firme. y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos.. Pero en realidad no debería. Otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. Finalmente forzó su atención hacia su cara. años atrás. Una vez. pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. lo habría usado. 18 . Ahora aquí llegó él. Su pulso se esparció como palitos chinos. Si hubiera tenido un abanico. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió. Una chispa caliente. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente. Lavinia estaba graznando y aleteando. Que ella había permitido que eso ocurriera. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. Quizá podría. algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa..

María. un marido. Se apresuró en su misión. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. María. Incapaz de permanecer sentada. enseres diversos. la hermana menor de Sophie. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. y tía entrada 19 . Lo recogió y lo leyó en voz baja. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. La edad y estatura no es problema. Estamos todos arruinados. mi corazón se acelera. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. ésta es la peor. Pequeña dote. —Ahora. que era por turnos triste y airado. Como se vio después. Sophie —exclamó María—. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento. Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. y una sonrisa… una sonrisa. —Se busca. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. Es oscuro como el diablo. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. una vez más. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. Su hermana apenas escuchó. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Con ojos que miraron directamente a través de mí. ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. Mientras estaba en Morecroft. y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—. —Oh. había oído hablar del anuncio. varios libros. Estoy mareada. pero nunca comprensible. no demasiado especial. escribes algo y causas problemas. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. ignoró a su mujer. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura.

pero había venido hasta aquí. señorita Sophie Valentine. querido. Por lo general. Pensé que estarías encantado. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. —Pero. Luego vino un aparente agotamiento. Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. —No me gusta este tipo. Sophie dejó escapar una risita ahogada. Sophie caviló sobre la cara del extraño. para encontrarla. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. Respondiendo a semejante anuncio. Para más información. por supuesto. —Sin duda es el lugar más apropiado. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. —La guerra terminó. Con la tía Finn y conmigo fuera. Ni una pizca. despertando a la tía Finn de su siesta. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. que te has divertido. derrochadores de tiempo. podría ascender en la escala social. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. en el cual cayó. se veía obligada a hacer un 20 . —Sus ojos brillaron con maldad—. oí disparos. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. No podía casarse con él. Sophie querida. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. Y eso era su culpa. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. agotando sus recursos. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. un completo extraño. la cual. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. Sophie. gimiendo y moviéndose. pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos. y requirió la aplicación de sales aromáticas. Sydney Dovedale. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. y. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. Deberías hacerle una visita. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. ¡Bonaparte ha llegado. siempre encima de algo convenientemente confortable. podría haber confesado que así era. Holgazanes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. se convirtió en un bufido impropio de una dama. sus bucles vibrando. cuando ella trató de contenerla. La idea era claramente ridícula. Henry. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. la oscuridad de su pelo y ojos. manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. Henry se cruzó de brazos. Averigua lo que está tramando. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. eso serían dos cargas menos en tus manos. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. y caballeros con otras relaciones abstenerse. tía Finn. demuestra ser un lunático. —Creo. al principio.

obstinadamente siguiendo la misma rutina. La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. Los labios de Sophie se oprimieron. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. durante casi once años. algo nuevo había sucedido. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. había acariciado su espalda y su nuca. porque todo estaba patas arriba. como siempre. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. sin embargo. recae en mí reparar el daño. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. Sin duda. María. Finalmente. sin ningún aporte de su parte. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. Oh. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. No esperaba nada más que eso. pensó con picardía. Un hombre había salido de la nada y la había besado. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. Besado como ningún otro hombre había hecho. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. y durante los últimos tres de esos años. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. O no debería. 21 . a pie. Ahora su familia. Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. Cada día. Hoy. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. se había puesto en movimiento.

que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. querida. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. pero claramente no tiene posición social. Sabes que va directo a través de mí. se les debería permitir votar. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. su tía exclamó: —¿Tienes frío. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. El sujeto puede ser rico. acostumbraba a salirse con la suya. estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales. Debe de ser muy rico. tía Finn? —No. y lo exigían a todo pulmón. —¿Otra taza de té. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. Algunas mujeres sabían lo que querían. por una suma considerable —exclamó María—. Necesidades. o. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. Henry suspiro profundamente y con desdén. —Bueno. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. mientras que la voz más fuerte. o pensaban que lo sabían. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. ni rango. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora. querida. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . —Debo irme. como consecuencia de ello. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. ¡Henry. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. temerosas de ellas. ¡Le prometí a mi querido hermano. pero no me provocará una apoplejía. que Dios lo tenga en su gloria. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas. querida? Te ves pálida. Espero que no te estés resfriando. nunca contenta. La vida continúa como siempre. o necesitaré el orinal otra vez. —Si es cierto que tiene dinero. si por casualidad persistía. dicen. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. —Furioso. Por supuesto. Lavinia suspiró ruidosamente. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. De su padre. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. Nunca estaba satisfecha. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad. no. no importa cómo lo intente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. Bueno. mujeres. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer. nunca sentía el valor de lo que tenía. es un nuevo rico. a pesar de todo. qué sorpresa. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. dejando eso para su administrador.

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su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

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 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
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ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

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Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

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 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
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—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

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Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

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pareciéndose más al pájaro de su marido. como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. Llevaba un sombrero en una mano. su cara roja y su pelo en desorden. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. un libro en la otra. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. La señora Flick miró satisfecha. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. Ah. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo. mi capitán querido. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. María levantó orgullosamente su barbilla. El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. Se consoló en voz alta diciendo. De ahí la herida. Ha venido para casarse con Sophie. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. No sabía cómo detenerla. “y le mostraré un hojalatero que roba”. pero fue en vano. No podía echarse atrás. y decidió terminar de una vez con todo. desde luego. Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. en cualquier caso. —Él ha venido para encontrar una esposa. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. Puede ser un soldado mercenario. sin parpadear. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. María no tenía nada más para perder. al parecer considerando el mismo problema. La señorita Osborne abrió su boca. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro. No había nadie. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. ya que ninguna palabra salió de ella. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. Cuando todas miraron en su dirección. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. Su abrigo estaba desabotonado. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. Dios lo tenga en su gloria. como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . El secreto había sido desvelado. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. reconociendo el nombre de su amo. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez.

—Me agradará poner en su conocimiento. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. su mano descansando sobre su hombro. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua. Quizás no quería ir por este camino. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. No se hablaron. Él se rascó la cabeza. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. —Usted tiene fango sobre su vestido. sino más bien frotó lentamente su barbilla. 31 . —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. la dejó en el suelo. ciñendo aún las cintas de su sombrero. sus zapatos chapoteando en el fango.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. pero al parecer su temperamento. podía oírlo en su cabeza. Con cuidado. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. Su propio corazón golpeaba fuertemente. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. y se estremeció. se liberó al ser paseada como un saco. ¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. Se preguntó si debía decir algo. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. señor. Bien. Ella se alejó. que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. la levantó fácilmente en sus brazos. Él sintió su respiración agitada. él no podía dejar que mojara sus enaguas. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. Usted no me preguntó. —No es verdad —exclamó ella audazmente. con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. pero no quiso estropear el momento. Usted es un hombre soltero y un extraño. Él ladeó la cabeza mirándola. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. —¿Señorita Valentine. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. su paso era fuerte y decidido. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. No puedo conversar con usted. y la llevó despacio a través del charco. Amén de su reciente mal humor. y sacó lo mejor de ella. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. algo que él ya había atestiguado.

reflexionó él. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. Además. Tampoco soy lisiada. Hombre terrible. ¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. con sus brazos alrededor de sus caderas. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor. fue bueno que estuviera aquí. —Y uno de esos días. Doblando sus rodillas ligeramente. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. 32 . entonces. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. él le haría rogar que la tocara—. —Bien. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. Él sonrió con satisfacción. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. Él la dejó otra vez en su lugar. —Preguntaré primero la próxima vez entonces. la llevó a través del charco. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. pero aquí en Sydney Dovedale. sólo que esta vez ella quedó en vertical.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. pero eso no me hace ser imbécil. usted será rechazado. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. Señora. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. y cuando no hizo ningún otro comentario. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos. se quitó un sombrero imaginario. es de gente que trata de dirigir mi vida. —No pregunté aún. ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. —Lo siento por las damas. la tomó en brazos nuevamente. cuando hiciera hervir su sangre. impertinente. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco.

joven. El hombre con quien él estaba en deuda. Vio a Henry sentado por la ventana. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. comenzó a aclararse. su andar torcido. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. suavemente. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. no había una nube a la vista. por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. Si esa era la forma en que quería jugar. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. Lazarus sonrió. —¡Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. Tuck finalmente surgió de la casa. sin moverse más rápido. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible. —Ah —dijo Lazarus suavemente. No se le había ocurrido. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. Esperaba esta visita ayer. soy Henry Valentine. con un silbido alegre en los labios. En fin. Para el final de la tarde. azul cobalto y cobre bruñido. sin ninguna prisa. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. Él se levantó rápidamente. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. Casi media hora más tarde. Lazarus asintió con la cabeza. dejando atrás al anciano cojeando. 33 . Terminaría su tarea y luego bajaría. —No tengo todo el bendito día. Henry golpeó su bastón contra las losas. El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. el cielo mejoró. pero claramente. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. Tuck abrió la puerta. Entonces. y él irrumpió en la casa. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. —Yo.

Sophie no se casará. todo con objeto de su propia diversión. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 . pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry. yo también estoy ocupado. —Por favor. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. —¿Era usted un soldado. y por qué estaba en su casa. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. nos ha causado problemas similares. ¿La dama cambió de parecer. —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. —Ya veo como es —dijo finalmente—. su temperamento bajo control. pero quiso que él lo admitiera esta vez. —Hizo una pausa—. Ese anuncio. su temperamento es tan cambiante como el viento. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. —Estoy agradecido por su prisa. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. Le advierto que deje ya el asunto. Sophie es una criatura difícil. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. fue escrito en un estado de ánimo. Se resignó a la soltería. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. Lamento que hiciera todo este viaje en vano. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. yo podría haberle ahorrado las molestias. Henry Valentine. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. —Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. Debería haber sabido que habría problemas. Me dirigiré a la dama yo mismo. tratando de poner sus pensamientos en orden. Un dolor agudo apuñaló su pecho. Lazarus aguantó su respiración. colocando su mano sobre el pequeño golpe. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. Si usted me hubiera consultado primero. sin aliento y sudoroso—. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. en el pasado. voluntariosa. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. en cualquier caso. del cual ahora se arrepiente.

No puede hacer eso aquí. e intencionadamente. Se la compraré. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. dando a su enfado otro momento para enfriarse. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. vio el reflejo de su ceño fruncido. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. —Ah. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. no se había apartado. Bruscamente. Usted está reticente a regalar a su hermana. Sin ninguna manipulación. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. No puedo culparle por esto. —¡Si persiste en esto. asumo. No soy contrario a aceptar el desafío. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron. dándole un aspecto pensativo—. ella me satisfará muy bien. lo lamentará! —Henry chisporroteó. Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. —¡Le advierto. —¡Cómo se atreve! —Sí. lo entiendo perfectamente. —Detrás de usted está la puerta. lindo cabello y. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. —Lazarus lo miró otra vez. Lazarus pateó la puerta detrás de él. podría cubrir todos sus bordes desgastados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. sospecho —bramó Henry. y cuando la sintió moverse contra él. Lazarus dejó de reírse. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. cruzó de una zancada la puerta. o se las verá conmigo. ojos brillantes. no. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. Ninguna cantidad de ropa fina. señor. —Se rió. Su tiempo se agotaba. Claramente.. 35 . despacio y con cuidado. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa. Su lengua no se había retirado de su boca. Me gusta su aspecto.. Quizás. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. señor. Ella estaba lista para explorar. ella es una criatura fogosa. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él. el sonido resonó por toda la casa. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. —Como desee —dijo tranquilamente. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. Huesos finos. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él. Henry Valentine. pensó desalentado. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso. casi haciendo explotar su chaleco. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. eran simplemente ilusiones. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. Usted me ha convencido. sonriendo —. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. aunque aun no lo he intentado. ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. pero supongo que debería haberlo sabido.

Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. Sophie fue rápidamente a la puerta. Pero él no. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. Por lo general. presionando sus hombros al pilar. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. De hecho. encima del púlpito. hojeando las páginas. se reprendió a sí misma. Una vez recuperada su cordura. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. Entonces se detuvo y lo levantó. Tuck continuó con su trabajo. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado. Finalmente. eres una fresca barata. Su mal genio anterior había desaparecido. disfrutando del aroma dulce en el aire. 36 . ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. bañada por el sol. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. Detente. y parecía que él no había oído aún sus pasos. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. confortándose con el murmullo de las palomas. Aunque realmente. Por suerte. fingiendo leer. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas. enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. sostenía el libro al revés. Él lo tomó en sus manos. Todo era pacífico. revelando aquellas manos ásperas otra vez. Al instante. Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. Sophie miró como él giraba otra página. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. al parecer absorto en ellos. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. él se rascó su oído izquierdo. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. cuando la gente estaba rezando. Se acercaría por el pasillo. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. El tiempo tenía su propio olor aquí. Mientras lo miraba. y Lazarus volvió al exterior. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar.

Su aliento iba fuerte y rápido. su lengua gruesa y lenta. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. deslumbrando sus ojos. él extendió la mano. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. Sí. la agarraría. ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. Sus toscas manos colgaban a sus costados. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. Di algo. Era tarde para escapar. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. como si nunca se hubieran movido. pero parecía que él tenía la piel más gruesa. No podía respirar. La puesta de sol besó su cara. Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter. flexionando los dedos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente. —Eso era mejor. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. Sus pasos resonaron por el pasillo. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. Ella asintió. ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. y aún no podía pensar por donde comenzar. Sonaba más valiente. —La había visto. sino la tendré que coger en brazos. y colocó un mechón de su pelo. y ella se escondió detrás del pilar. aunque sus manos estuvieran quietas. —Señor Kane. No tenía dudas de que era bastante fuerte. —Apenas podía pronunciar el nombre. él se puso de pie. señorita Valentine —dijo—. era eso. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. Sí. Una disculpa. parece a punto de desmayarse. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. —Son muy bonitas. tonta. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. —Su cara estaba caliente. —Podemos conocernos mejor. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. que se había escapado. señorita Valentine. Habla. La observó pensativamente. resistiéndose a las palabras que ella quería decir. o parte de ella. bajo su sombrero y detrás de su oreja. ladeando la cabeza. —Tómese un momento. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas. 37 . Había tantas cosas que ella quería decir. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos.

—Sus labios todavía se cernían sobre los suyos. Ella lamió sus labios. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. —Todos ellos. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. independientemente de quien viniera. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. Inclinándose más cerca. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. susurró—. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. pesarosa. —Encaje francés —refunfuñó. señorita Valentine. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. señorita Valentine. Era el párroco. 38 . Ella sentía su aliento sobre sus labios. verdad? ¿Francés? Suspiró. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. —¿Esa es su decisión? —Sí. —¿No es muy patriótico. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. están a salvo conmigo. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. señorita Valentine. —No —jadeó—. muy decidido. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. —Por favor discúlpeme. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo. Confundida. el marido de María. no lo contaré. Es completamente imposible. verdad? —Usted pierde su tiempo. o ella se lo sonsacaría. portándose mal. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. Pero en aquel momento. —Cásese conmigo. y no descansaré hasta que lo consiga. Ellos estaban muy cerca. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. Él parecía pensar lo mismo. Sophie no sabía qué camino tomar. Sus secretos. a propósito. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. —Bien. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. En cualquier momento el bueno. Sus mejillas estaban muy calientes. —Supongo que no. Soy muy. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. —No me marcho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. No me diga que hice todo este camino en vano. a la vez que inclinaba su cabeza. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. señorita Valentine. Bragas muy agradables. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo.

Se apresuró a través del cementerio. enfadada con ella y el mundo en general. Incluso con su afición al encaje francés.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol. y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos. 39 . Salió presurosa por la puerta de la iglesia.

Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. Podría tener años. Mi nombre. parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo. Quiso ir tras ella. tal vez usted me pueda aconsejar. usted está casado con una Valentine. con la luz a través de la vidriera. por cierto. —Ciertamente. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. es Bentley. Cuánto me alegro de verlo aquí. —Entonces. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. pero sabía que no podía. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. señor. Se llevó una mano al corazón de nuevo. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. Al oír pasos. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. —La primera vez que vi a la señorita Valentine. Mi esposa lo mencionó. pero supongo… Sí. usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. —¿En serio? No había notado el parecido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. sintiéndose ridículo—. De hecho. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. hay una semejanza. meses. Ella todavía necesitaba tiempo. Nadie lo sabía.. Por desgracia. —Sin embargo. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. pero el párroco la atrapó. supongo. señor Bentley. El párroco suspiró. El párroco vaciló. había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando.. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. Lazarus estuvo de acuerdo. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. Usted conoce muy bien a la dama. —Opino lo mismo. —Así es. Esperaba que pudiera aconsejarme. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo. o sólo días. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. —Las mujeres son criaturas volubles. Párroco. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. —Vine aquí para casarme con ella. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo. Probablemente mucho más. 40 .

sus hermanas son igual de tercas a su manera. pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. abría y cerraba las puertas del armario. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. —Hizo una pausa. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. Sí. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. —Ah. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. Me esfuerzo por una vida tranquila. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. no lo hace a uno un experto. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. trataba de sofocar la segunda. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. señor Bentley. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. —Por eso estoy aquí. En cambio. ¿Maneras tranquilas? Oh no. —El párroco era solemne. —Así es. Ella conoce su propia mente. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. De repente. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. la otra llena de un temperamento ardiente. cuándo la había cargado a través de ese charco. —Entiendo.. 41 . y ella parecía tener dificultades con su lengua. apasionado y considerablemente travieso. Con la primera. se paseaba alrededor. él no se engañaba.. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. sonriendo cansadamente—. Desde el día en que nacemos. pero sus ojos eran amables—. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. no tuvo ninguna discusión con Lavinia. por desgracia. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones. en realidad fue su idea. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. Sin embargo. El párroco asintió con la cabeza. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. antes. Por una vez. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. y miraba sus uñas. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. recogía libros. Ese es mi objetivo. Finalmente. Esa noche. Sin embargo. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. Olvidó por completo su existencia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. Cuando me casé con mi esposa. Sophie no podía concentrarse en nada. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. ella había tenido mucho que decir. Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. No estaba funcionando. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. estaba muy equivocada. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. Yo simplemente consentí.

que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. Esa noche. ¿En qué momento. se lamió los labios. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. hoy no tendría esta cicatriz. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. la había rechazado. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. No podría ocultarse. que se trataba de una mentira. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. Sophie esbozó una ligera sonrisa. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. Por otro lado. La dama no sólo mentía sobre su edad. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. Entonces no habría tiempo para maldades. tía Finn. Según Henry. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos. Gracias a la lengua cotilla de María.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. y muchas cosas podrían ser diferentes. Hace que todo se vea mucho mejor. pensó tristemente. sin duda. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. el extraño llegó allí sólo porque. Finn se echó a reír. dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. no muy diferentes a los de su sobrina. esperaba una buena dote. y no coincidían con las palabras de Henry. como otras esposas. sus ojos brillaban con malicia. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. Oyó la música. al oír el nombre Valentine. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. se vio de nuevo en la balaustrada. Quizá. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. y me veo más joven cuando me miro en el espejo. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. 42 . captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. intentando. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. En ese momento. durante la cena. Ella sabía. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña. Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado. Y de nuevo. en el frío aire de septiembre. —Gracias. por supuesto.

cuando todavía había luz. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada. Era la casa dejando escapar un suave ronquido. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. todavía. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. por supuesto. volvería a saltar. Conocía cada centímetro de ella. había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. Con un suspiro. Él había respondido a su engaño. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared. El sol. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. al final. Bueno. como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. siempre el buen ahorrador. Era Tuck. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. Un día tendría a una nueva señora. por supuesto. todos menos uno. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. 43 . salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. flotando en el precipicio. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. Pero estarían equivocados. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane. si estuviera allí de nuevo. Y. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. Esa noche. incluso ahora. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa. No tenían velas o antorchas encendidas. Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. exhalando suavemente. parecía que nunca volvería allí otra vez. moviéndose a través de la hierba enmarañada. Tuck. La casa agazapada allí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. que es lo que quería creer cualquier observador casual. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. perturbando las malas hierbas a su alrededor. esperando. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. o bien un ratón. sus párpados. No podía ser ella. recordó con una sonrisa.

meditó que Dios la hizo para ser apreciada. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo. visible incluso de lejos. Él temía que se cayera. Ahora ella se deslizó hacia atrás. Sin embargo. lo metió bajo la visera de su sombrero. delataría su presencia. pero si gritaba una advertencia. esa flor se veía igual que las demás. —Henry debe estar desesperado. mejor. Obtenemos lo que sembramos. consideraron a su presa con feroz determinación. observando y escuchando. victoriosa. mas aumentaba. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo. Para él. Algo había llamado su atención. su cuerpo descendió. Su brazo delgado se estiró. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. Si ella los vio o no. Entre todas las flores. el brillante e inusual color. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. Cuando ella se inclinó y se estiró. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. —Debería haberla controlado antes. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. efectivamente! Se crea sus propios problemas. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. Se inclinó más. Pobre Sophie. aún reunidos en grupo. el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. Podríamos haber sido invadidos. medio escondido en la sombra del puente. fuera de su vista. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. Sus ojos. Sus delgadas cejas se fruncieron. escondido debajo del arco del puente. 44 . esa criatura. Al principio fue un ligero bulto. Lazarus. pero cuanto más lejos se extendía. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. su rostro no reveló nada. Estaba. inclinándose precariamente. por supuesto que lo escuché.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. En mi época. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. En ese momento. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. Por un breve momento. los que la criticaban se dieron la vuelta. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra. su espalda se arqueó. por lo tanto. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. cuanto menos de eso había. no logró ver al hombre debajo. por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. Inmediatamente. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. muchas más cerca de su alcance. haciendo la voluntad del señor. —¡Pobre Sophie. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba.

destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. a diferencia de su hermana. no permitiéndole pararse y saludar a nadie. Ella miró al párroco. haciendo caras uno al otro. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente. tan absorta que debía estar en otra parte. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. otra Valentine. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. Aunque tenía una mirada desinteresada. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. un pálido borrón entre los sombreros. —¡Oh. Él miró al frente. Sophie Valentine. y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. Después del servicio. Los blancos pétalos frescos. ella susurró algo al chico. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. inquieta criatura. Parecían tener menos de diez años. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. y una vista aguda como cachorros de zorro. dientes muy prominentes. un poco ruidosa. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. Él habría sacado su lengua a cambio. 5 Miró fijamente la vidriera. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. Era una mujer joven con un rostro insulso. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo. recién florecidos. 45 . Al fin. A su lado estaba colocada su esposa. sentada enfrente de los chicos. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. Frederick. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry. pero en ese momento. eres tan olvidadizo. Cuando abrió la boca. De repente. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. Con los brazos cruzados. Tenía el cabello oscuro. Un poco más allá. ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. pero los suyos no. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. Mientras tanto. su esposo estaba obligado a presentarla. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. quien inmediatamente se encogió disculpándose. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre. rodando todas alrededor de él en todas direcciones.

La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. sus hombros echados hacia atrás. Al parecer. —¡Oh. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. sé que esto es muy impropio. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. señor. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. No obstante escondía su apariencia. 46 . atraerla hacia afuera. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. desvaneciéndose bajo el pórtico—. podría haberla tenido de igual forma. En respuesta a sus ansiosas peticiones. En pocos minutos. y este es mi querido padre. dejándola para que fastidiase a su marido. Pronto. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. —Creo que podríamos asistir. mucho más cercana y fácil de alcanzar. sentada en ese indicador. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. les mostró como doblar mas barcos. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones. y con su padre al otro lado. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. Los chicos corrieron una y otra vez. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. no podía controlarse. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido. supongo. Soy la señorita Osborne. Dependía de él. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. los llevó por el camino lejos de Sophie. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. fue invitado a un almuerzo dominical. quien ahora estaba casi fuera de vista. mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. Su padre resultó ser un próspero granjero. era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. por lo tanto. Cuando pasó por la puerta. Su postura. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia. Él le había advertido que lo haría. y debería esperar una presentación. que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. querida —propuso suavemente. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. incluso por un duro corsé y un feo abrigo. cada uno en posesión de su propio barco. señor Kane. Pero había algo acerca de esa mujer. cuando cualquier otra. —Sí.

no llegó a nada. no puedo permanecer acostado. En cambio dijo. Trabajó en las reparaciones de esa granja. La mente está demasiado ocupada. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. muchacho. Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. No podía hacerse con una esposa marcada. —Estará muerto pronto. —¿Nunca descansas. 47 . —Oh. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. Ya estaba sudando tan temprano. muchacho. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. Tuck sacudió su cabeza canosa. si continúa de esta manera. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. —Una vez que estoy despierto. —Cuando llegue a mi edad. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. Lazarus preguntó de forma bastante casual. entonces Tuck observó en voz alta. —Quizás. —Me sorprende que nunca se casara. por haber estado arriba desde el amanecer. el cuerpo está demasiado inquieto. Tuck.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. El sujeto era demasiado fino y dandi. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. Lazarus se encogió de hombros. A lo que Lazarus contestó. muchacho? —Cuando esté muerto. En cambio. —No un demonio. nada lo interrumpía hasta completarlo. aún no del todo despierto. ella estaba comprometida. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. no al revés. solo un ángel. Tuck. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. está mejor sin una. —Ya le dije. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. Tuck soltó una risa baja. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. pero luego del accidente. pero el anciano no preguntó al respecto. si lo hace. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. Nunca le hizo saber que la veía. me parece. una esposa causa aflicción.

cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. Estaba siempre estudiando libros. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen. En cambio.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. bajo los bancos y escritorios. 48 . el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. y piando 6 con entusiasmo. Le gustaban más que las muñecas. El pájaro voló de una viga a la siguiente. Tuck acababa de darle una pista. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma. Haré algo provechoso con mi vida. —Matthias Finchly. por lo visto sin ninguna prisa por irse. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. Tuck. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela. presta atención. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando. —Solo por casualidad. En este caos llegó Lazarus. pensó. Estaba horrorizada. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. Cuando ellos vivían aquí. geografía. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. mientras tanto. Como la mayoría de las cosas. sí lo hizo. con la escuela en el pueblo. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. su corazón estaba con otro hombre. y todo eso. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. De vez en cuando descendía de nuevo. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Sophie corrió a la ventana y la abrió. posándose ahí. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. entonces. Los chicos Finchly. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados. —Oh… pero… 6 De “pio”. La mayoría bailaba alrededor. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. el sonido que hace un pájaro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. y ahora deseaba no haber preguntado. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. Un agudo dolor apuñaló su interior. —Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. tenía que haber un truco para eso. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. Frustró a su madre. Había estado buscando una manera de ganársela.

Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. no desearía que rompiera nada. con flores grandes de color rojo. Pero él era joven. Él silbó de vuelta hacia él. 7 49 . —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. El pájaro volvió otra vez. Planta de la familia de las compuestas. Levantó una mano. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. tranquilo o lento. y descarado. Lazarus se movió de repente. muchacho. Sophie cruzó sus brazos. por favor. totalmente equivocado para ella. Él miró alrededor a los niños. cantando alegremente. Una mujer tenía que tener algunos secretos. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. muy joven. aunque aún no era. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. El pájaro revoloteó una y otra vez. Una onza de cautela vale una libra de curación. señor Kane. Todo estaba en silencio. Ella no era la mujer que él necesitaba. rodeando por los escolares. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. ¿No es cierto. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. frecuente en los sembrados. De nuevo ella le advirtió. En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal. tenía la temeridad de la juventud de su lado. señorita Valentine. No se relajaría. y él era. señor Kane. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. Sophie vio como bajó del escritorio. parecía. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. —Gracias. El aula contuvo la respiración. También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. niños? Ahora de vuelta a la lección. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. de ningún modo. Él la observaba. Ella frunció el ceño. la provocó. Cuando nada salió de su boca. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. apacible. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. Cuando lo vio hoy. No tenía que preguntar su edad. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. y respetable. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. Asombrada. casi como si estuviera burlándose de él. Se abalanzó y se agachó. —Sea cuidadoso. blanco o azul claro. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. presionó con un dedo sus labios. En mi escuela. —Tenga cuidado. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. esta vez ligeramente nerviosa. su juventud fue más evidente que nunca antes. Lazarus silbó suavemente. atrevido. cruzando el salón. alentando el placer de sus pequeños seguidores. de tallo erguido y ramoso. algo ofendida. sin duda. Ninguno de ellos haría ningún bien. y no muy entrado en años. El dolor secreto creció dentro. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella.

—Pero usted me lo debe. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. Me apena admitirlo. señorita Valentine. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. —No la voy demorar. —En este momento estoy ocupada. —No doy lecciones privadas. ¿No le había dicho eso antes? —Afuera. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. Tenía una constitución muy fuerte. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta. El obstruyó su camino. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. Lo miró. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente. —No puedo leer o escribir. —Usted me debe una novia. ella estuvo de acuerdo. —¿Qué quiere. Ella misma podría estar en peligro. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. Muy poco. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. esperando que él no se diera cuenta. y una presencia abrumadora cuando estaba cerca. señorita Valentine. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. tentado a rizarse. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. Como si ella no lo hiciera ya. señor Kane? —Necesito de sus talentos. como ve. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—. y luego se inclinó hacia ella. y abrió el camino hacia el sol de afuera. Sus manos estaban temblando. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre. las manos detrás de su espalda. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. —Giró apresuradamente para volver dentro. Hay un asunto que quiero hablar con usted. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. señorita Valentine. Bueno… puedo un poco. cada mechón de pelo saltó a la vida. Finalmente y muy renuentemente. señorita Valentine. Ella tragó. Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. Un tutor privado. 50 .

era imposible contener la risa. —Nada como esto —respondió secamente. los niños no podían ver. señorita Valentine. —Usted me provocó. y mi curiosidad aumentó. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. señor Kane. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada. retrocedió. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. Buen día. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. —Un huésped. —Lo menos que puede hacer. si usted no puede leer. Un caballero que incluso un Valentine 51 . pícara y amplia sonrisa. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. Pero eso no es completamente mi culpa. Apartó la mirada. Apretó sus labios firmemente. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. —Señor Kane. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. Su total arrogancia provocó su temperamento. señor Kane. Ella suspiró. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. con la puerta medio cerrada. Le obsequió una lenta. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. Me pregunto qué esperaba encontrar. Me necesita. Estaba deshecho. lo suficiente para responder. —Creo que puse claros mis sentimientos. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. señorita Valentine. No sé por qué lo hice. Ella hizo una rápida y tensa respiración. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. No puedo hablar con usted más de este asunto. —Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. señor Kane. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. no queriendo que nadie los viera de pie juntos. —Entiendo que haya quedado decepcionado. Él aún bloqueaba la puerta. Por lo menos. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante. —El niño demasiado grande le sonrió—. —Puede fingir ante el mundo entero. cuando usted no me conocía. pero no puede mentirme. es aceptar darme clases. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. pero yo no estaba divertido. sí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. —De los cuales usted era uno. —¿No lo sabe? Yo sí. A pesar de la ridiculez de su declaración. Para su total desesperación. Estaba intrigado. —¿Oh? —cruzó los brazos. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. Bruja.

—Se detuvo de nuevo. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. —Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner. —Señor Kane. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. Se volvió a apoyar. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. grosera y desagradecida. La mayoría de los niñitos lo hacen. enderezándose. Su garganta estaba seca. y dando un portazo en su rostro. Hay suficientes mujeres aquí. esta casta soltera con bragas de encaje francés. y con sus circunstancias. ¡Buen día. Incluso sintió su cuerpo temblar. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. y escuchó un ligero gemido. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. con ella. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. sus entrañas se apretaron. ¿Ella iba a reírse? Sí. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. Quizás perderás el hábito con el tiempo. Su corazón se levantó. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. pero no soy fácilmente impresionable. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. Y cuando su temperamento aumentaba. Lazarus miró fijamente. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. La maldita mujer era maleducada. y exactamente donde él anhelaba tenerla. como si ella estuviera tratando de contener algo. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. Él se movió incluso más cerca. una cálida diversión de él. señor! —Se dio la vuelta rápidamente. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. 52 . separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Ahora ambos estaban en la entrada. Podía ver cada rápida respiración que ella daba. escabulléndose bajo su brazo. y usted puede actuar para todas ellas. pero debió haber leído sus pensamientos. Pero ella se controló. y tonto arrogante cuando veo a uno. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. Ni tan excitado. Reconozco a un descarado. listo para ceder a un ataque de risitas. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. Lo vio en sus ojos. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. justo cuando ella avanzó. Sus labios temblaron durante un breve momento. El aroma de su cabello lo mareaba completamente.

sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. jóvenes y viejas. —Desafortunadamente. Una vez que se fueron. Al parecer era hábil con las manos. Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. Nada bueno podría resultar de eso. tengo que ir y estar atento — afirmó—. gracias a la traición de mi hermana. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. se olvidaron de su promesa de no asistir. algo extraño sucedió. Ahora Henry no tenía elección. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria. Si permanezco alejado. Y uno a uno. —¿A qué te refieres? —exclamó él—. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. Desafortunadamente para Henry. Estoy seguro de ello. Todos los días. Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. Al principio. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. pronto resultaron inútiles. evitando sus ojos. Pero con el paso del tiempo. —Tengo ganas de bailar. Mi hermana María no irá. El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. incluso estrangularse ella misma con él. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. Según Henry. sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft. pero no la acompañaría a la fiesta. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. Incluso Lavinia flaqueó. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó. Como respuesta. Sophie se apostó con un libro. eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. Conoce mi opinión al respecto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. 53 .

El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. —No. Solo tendría que servir como estaba. buscó alguna señal de Henry. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. querida. la tía Finn podría irse con ellos. Si podían alcanzarlo. no. tía. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. ya en el borde de la silla. pensó. has pasado demasiado tiempo bailando sola. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. Hacía casi treinta años. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Desearía regresar a casa. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. Lavinia. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. No tenía tiempo para buscar con detenimiento. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. Tal vez me olvidé de los pasos. y contemplarlo no cambiaría nada. Es saludable y natural ser curioso. Pero Finn tenía su modo de pensar. Sophie suspiró profundamente. se puso sus botas polvorientas. Mientras atravesaba la puerta. no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara. —Tú. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. por supuesto. Te estás alterando. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. —No hay necesidad de ruborizarse. ni su Spencer. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. Sophie. 54 . Iremos a la fiesta y bailaremos. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. en cualquier caso. pero no pudo encontrar ni su sombrero. —¡Date prisa. Pero no es natural reprimirlo. —Por favor siéntate. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. casi arrastrándola a lo largo del camino. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. Sophie! —¡Voy tía. En la puerta. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. —La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. Y no tengo nada para mi cabello. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. voy! —exclamó sin aliento—. y ella regresaría sola a la cocina.

y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. —¡Tonterías! —exclamó—. cerditos y los unos a los otros. volvió la cabeza. ¿o no? el extraño no era para ella. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella. Cuando aún vivía su padre. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. los establos estaban ocupados con caballos de granja. pensó ociosamente. porque lo hará de nuevo. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados. ella misma podía sentirse bailando con él. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. si tiene la menor oportunidad”. su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. después de muchos años de relativo buen comportamiento. Finn Valentine. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. Henry chilló a su esposa. ella y sus hermanos perseguían gallinas. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. Si dejaba volar su imaginación. al parecer. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. Y esta noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. pero aún recordaba cómo hacerlo. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. gustosamente ella se iría. pero Lavinia quería quedarse más tiempo. Alguien debería cuidar mejor de él. Comenzó a sentirse bastante sofocada. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. grandes y macizas bestias. pero solo un poco. dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. En un santiamén. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. después de haber trabajado todo el día en el campo. no se iría a menos que la llevara en hombros. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 . se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos. pero la tía Finn. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. Atrapado observándola. Bajo la nueva pintura. vio que ella era una vez más. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. con su vertiginoso estado de ánimo. Ya lo había decidido. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa.

Un repentino grito. Por un momento. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. con las manos entrelazadas en su espalda. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. Deberías preocuparte menos. él se la aflojó. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. una tras otra. el pequeño grupo de música. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. Entonces Lazarus. La multitud se acercó para otro baile. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. Sucedió un pequeño altercado. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. aún no había tenido su baile. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. la multitud estalló en risas. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. olvidándose de la 56 . vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor. Como alertado por algunas sutiles señales. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. con el corazón dolorido. Continúa por ese camino. Después de un breve y ensordecedor silencio. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios. Pero Finn protestó. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. nadie va a bailar contigo. sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. Henry —observó Finn en voz alta—. inmediatamente emprendió una melodía. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. De hecho. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. Regresarás a casa enseguida. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. seguido de un fuerte chapoteo. Henry estaba tendido. con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. Sophie. Obviamente frustrado. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. Con el rostro enfurecido. Mientras parpadeaba lentamente. todos lo haremos. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. al pasar cerca de ella. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. —Estás sudando. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo. amablemente aceptó su mano. Sophie podía respirar de nuevo. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa. Sin más dilación. Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. aunque un tanto desigual. 57 .

—Por favor quédese y descanse —le aconsejó—. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. al igual que sus modales. Por entonces todos vivíamos aquí. —Sí. Encontraré a su sobrina y le informaré. nunca hubiera querido dejarla. inclinándose medio desmayada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. 58 . El latido de su corazón se fortaleció. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. recientemente aprendidos. ahora me arrepiento. en caso que se acuerde mañana por la mañana. —Sabe joven. Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio. Ella le dio las gracias efusivamente. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente. —Créeme. no deberías haber escrito ese anuncio. Ayudándola a llegar hasta un banco. Pero valía la pena el dolor de pies. A medida que se acercaba al barril de sidra. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. —¿Por una vez. —Sophie amaba esta casa. Se ahorró la molestia cuando. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. así que ya ve señor Kane —suspiró—. por supuesto. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. me temo que su hijo es igual. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. eran. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre. debe estar decepcionado por lo que encontró. que los pasos de los que presumía esa noche. Ella no tenía ni idea. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. la señora Bentley. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. Llegue temprano si puede. esta casa perteneció a mi hermano. Ahora que él vino hasta aquí. El baile estaba llegando a su fin. Jeremiah. —Lamento escuchar eso. de repente. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. Temo que debemos quedarnos un rato más. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. Tuck me lo dijo. señor Kane. pensó. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. cuando mis sobrinos eran unos niños. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. por qué no puedes contener tu lengua.

Sentía su cálida mano entre la suya. Su mano se flexionó. esta vez para resistir la tentación. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. con la garganta seca como un hueso. La fantasía florecía. Esperó a que terminara. al parecer olvidando la presencia de su hermana. ese color era aún más intrigante. atrayéndolo tanto. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. lo cual no hizo. Allí la recostaba. Perdido en su visión. Lujuria. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. Sus dedos se enrollaron en un puño. todavía la sentía demasiado apretada. Sophie estaba observando a los bailarines. de inmediato Sophie guardó silencio. estaba sediento. El tosió y levantó una mano hacia su boca. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí. que aunque floja. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. demasiados para contarlos. Hasta que ella parpadeó. Por el rabillo del ojo. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. Con la suave y brillante luz de las antorchas. Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. —¿Señor Kane? —insistió María. codicia y ardor. 59 . podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. justo debajo de la pequeña oreja. La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. Se mordió el labio. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla. Sus nervios estaban a flor de piel. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. Sus ojos. Con su noble admisión.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. bajo un dorado toldo. Cuando entrara en ella por primera vez. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento. y el hechizo se rompió. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. se dispararon a través de su cuerpo. su rostro se volvió.

el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco. Parecía un poco desconcertado. era mejor sufrir que ser observada. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. De repente. Al mirar a través del patio. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. su dedo meñique había rozado su mano. Desde luego. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. Porque en la oscuridad. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. Excitaron. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. Sin aliento y sin dejar de sonreír. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. Se movió rápidamente a través del patio. inclinándose con rigidez y casi doblándose. de verdad debemos marcharnos. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. —Por supuesto. atrajo la atención de María y sonrió. —Qué extraño —gimoteo María—. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. podría haber pensado que era sólo eso… un error. mecía la cabeza. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. pero antes de llegar a su destino. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. pensó con una sonrisa irónica. los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. señor Osborne. Ha estado esperando todo este tiempo. No podía negarse. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos. el baile terminó. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. Difícilmente podía respirar. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. 60 . Tal vez fue solo por accidente. Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. aplaudiendo al ritmo de la música. Y después. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. El señor Kane desea bailar contigo. Sophie. Era gracioso como la vida había resultado. Afortunadamente. Cuando jovencita.

Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó. De hecho lo era. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. Resolvió que sería bueno para ambos. —Señor Kane. Él arqueó una ceja. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. —Su tía es una mujer dulce. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. mucho más rápido de lo necesario. Como ya ha observado su tía. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—. —¿Dulce? No se deje engañar. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. Era una habilidad que había heredado de su tía. —¿Podría por favor. Ella trató de evitar su mirada directa. Una dama muy inteligente. señor Kane. ¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. Estaba obligada a hacerlo por mi tía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. a pesar de las apariencias. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. —No lo hago —repitió ella con firmeza. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. 61 . —No quiero que huya de nuevo. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. lo que quería decirle era escandalosamente claro. pero pronto lo encontró imposible. —Me gustaría estar con usted señora. Ella se limitó a mover la cabeza. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. No podía hablar en ese momento. El baile comenzó. —Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. Él se rió en voz baja. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. casi sin parpadear. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. usted es un atrevido y presuntuoso. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. señorita Valentine. —No lo hago —objetó—. —Oh. Ella lo fulminó con la mirada. que todos la viesen bailando con él. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente.

—De lo que quiere de mí. Fue de lo más divertido. Las otras veces. —No le gusto mucho a su hermano. Ahora toda la fiesta valió la pena. molesta por su arrogante suposición. ella liberó su mano de la gran zarpa. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. Cinco veces nos hemos encontrado en privado. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia. No huyo de usted. Tiene miedo. Usted no se avergüenza. señorita Valentine. dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. Sus ojos se estrecharon. señor Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. —Apretó su mano. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara. pero lo habrá. No pierdo el tiempo. señorita Valentine. —Tonterías. La música terminó. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. —No habrá otro. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. —Yo estaba… avergonzada. pero no podía encontrar las palabras para protestar. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. —¿De qué? —Se burló. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. Dos veces escapó. Finalmente. señor Kane. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. Buenas noches. Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. —Sacó su mandíbula—. casi exprimiendo su sangre—. pensó ella. —Lo hice todo por usted —añadió él—. Sus labios se separaron. Era la única invitada que me importaba. Espero nuestro próximo baile. 62 . —Gracias. Mortificada por su comportamiento. Ella contestó apresuradamente. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. lo hace. —Sí. —Oh. Un ligero eufemismo. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden. —Gracias a usted.

Él la miró 63 . metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. Pensó marcharse lejos de allí. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. pero su carácter pronto cambió cuando. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. Se paró. ya que por experiencia. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. Se había formado una pesada nube de polen. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. Inmediatamente miró para otro lado. en cualquier momento. nunca contestaba nadie. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. Que de hecho eres. Él la esquivó. ella volvió su cabeza. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. inclinada sobre el barril. Durante un momento él dejó de respirar. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. vio el lugar vacío. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano. pudiera explotar en su pecho. Quería ver sus ojos. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. Encontrando la puerta abierta. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. Sophie lavó sus pies después. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. su corazón bombeaba como si. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. llevando una cesta grande de huevos. En cambio fue directamente a la cocina. la empujó totalmente con su cesta. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. olvidando la necesidad de oxígeno. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. El aire cálido estaba lleno de fragancias. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. Su boca estaba muy seca. Entonces oyó salpicar y traquetear. mirando alrededor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún. Entonces correrá y se ocultará. Otra vez. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. gorjeando con irritación. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. congelado y casi dejó caer sus huevos. Curioso. Anhelaba su atención. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel.

“Él de verdad me quiere todavía” Pero. y Lazarus finalmente se retiró. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. Después de un rato. Cuando se dio la vuelta. el muchacho es el problema. Lléveselos al sinvergüenza. Señor. Ella era demasiado deseable. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. Nadie más se había levantado aún. El siguiente baile será mucho más íntimo. con aquellos dientes. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. Él no la quiere. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. finalmente notó la cesta de huevos. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. Quiere poner sus manos. Los dejó para usted. Su tía estaba dormida cerca del fuego. —El extraño trajo huevos. la criada. envíelos con el administrador. una centinela feroz. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. Parecía tener prisa”. Se movió en su silla. 64 . O aún mejor. Henry arrugó su periódico. Sintió un calor pesado en su ingle. mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. Sophie entró en la cocina. rozando por poco su cabeza. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. como siempre. Wilson. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. —¡Huevos. Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. No deberíamos poner una criada joven en su camino. señorita Sophie. entró llevando un cubo de leche. sin ninguna duda. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—. Wilson.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. La golondrina. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre. mientras Henry. Lavinia estaba todavía en su recámara. Su pulso corría. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. Escuche mis palabras. su piel caliente. bajó en picada otra vez. La mayoría de los cuales estaban rotos. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. Ella quiso corregirlos a todos y gritar.

protestaba por la comida del desayuno. completamente limpio sugería otra cosa. 65 . y Sophie deliberadamente no escuchaba. sin refinamiento. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. finalmente olvidando su discusión por la tostada—. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. inclinándose por encima de su periódico—. Henry. Que además. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. según el sastre. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—. camisa y chaleco. Ellas son criaturas animadas. chaqueta. Todos sabían que buscaba una esposa. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. —Se volvió a su sobrina—. Es una pequeña cosa terrible. Su anuncio no tuvo el efecto esperado. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. Porque. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico. Wilson había traído una carta. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. La tía Finn respondió con desenvoltura. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. Rechazo ser una viuda joven. Desde ahora. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. Bombachos. abrigo. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. él había pagado por completo por sus servicios. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—. —Tienes la cara demasiado roja. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. sus botas estaban llenas de billetes de banco. el campo estaba abierto de par en par. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. vulgar. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. el negro no me sienta bien en absoluto. ¿No estás de acuerdo. —Desde luego. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. Espero que no estés al borde de una apoplejía.

La señora Dukes. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz. cosa que es claramente evidente. la cera de abejas sería adecuada sin duda. de modos incontables y poco sutiles. Nadie habló. protectora de los intereses de su hija. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. Temía que una tarde. La madre de Lavinia. — Detrás de su periódico. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. esquilando ovejas. era una asidua visitante en la fortaleza. y me avergoncé tanto. y luego saltaban de placer. aunque nunca lo mencionaran. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. no el sebo más barato. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. la señora Dukes. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. últimamente había sugerido. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. Quizás ambos. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. Debe de ser muy inteligente o muy malo. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. varias libras más ligeras. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. comentó el empleo de velas de sebo. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. Henry? ¡Cada vez que las sacaba. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos. Hasta que Henry se casó. Era más pequeña que su hija y menos encorvada. agitando su carta. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. pero sumamente tiesa. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. Otros maduran antes de ser viejos. Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. 66 . Esto parece muy propio de ella. trabajando con velocidad y eficacia. pero aún esto no era bastante para Lavinia. Henry. si tomaba demasiado vino. —La última vez que Madre cenó con nosotros. —rió en silencio—.

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Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

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 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

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que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

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JAYNE FRESINA

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—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
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anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. Casi te convierto en pulpa. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado. Ella se paró de repente. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. Durante solo un momento. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. Si hubiera sido cualquier día normal. Él pensó rápidamente. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. señor Kane —exclamó ella—. metiendo en él el tesoro de oro. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. comprendiendo que estaba boquiabierta. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero. negándole el placer de admirar su pelo. La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. Algunas irán para…. se dejó arrastrar 71 . entonces. viajando rápido en la dirección de su hermano. —¡Es él! —susurró María en su oído—. Le hacía la corte a Jane Osborne. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. pero era demasiado tarde. y él. fue el objetivo de su mirada interrogante. Cuando pasó. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. —De las salas de actos de Morecroft. Sophie se habría resistido. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. Pintado con mucha delicadeza. que rodaba a través de los adoquines. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. Es él. casi choca con ella. Están siempre llenas de la chusma más vulgar. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. Los rumores estaban confirmados. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. La señorita Osborne pronto lo encontró. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. Y no se ve un día más viejo.

Alguien debió señalárselo. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. —Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. consciente de las caras giradas para mirar el encuentro. 72 . James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. James. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo. —Tú también. —¿Aburrido de Londres otra vez. —Luces muy bien. Si has terminado tus compras. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. Hartley. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. alguien te alimenta bien. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. la posibilidad nunca se le había ocurrido. Bien. ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio. verás… eso fue hace mucho tiempo. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. —Supongo que el tiempo pasa. Él estaba raras veces en Morecroft. James ofreció su mano. James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. para embromarlo. Al menos. Henry. probablemente uno de sus amigos. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. desdiciendo su comportamiento tieso. Su mirada se endureció. Cuando había puesto aquel anuncio. Henry contestó: —Sí. La mayoría de la gente se lo habría perdido. no puedo quedarme y charlar. y todos somos mucho más viejos ahora. obviamente para escaparse. —Tienes escaso ánimo para las osadías. Mis saludos a tu abuela. Una cosa extraña. —Y algunos de nosotros somos más sabios. la dignidad humillada. Ella era. Que tengas un buen día. inflexible. La culpa hizo que quisiera explicarse. nunca pensó que podría llegar el aviso a James. eso me dijo una vez. con mucho dolor. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. Henry se alejó rápidamente calle abajo. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. —Qué agradable verte otra vez. Henry Valentine. Sophie.

Así. 73 . María lo rechazó. y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. Sophie subió sola para montar con él en el carruaje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar. ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas.

que tropezó en el camino. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. como de costumbre. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. 74 . algo más cálido. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido. Ella miró a lo lejos. La juventud tenía sus ventajas. sin duda alguna. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. pero había mucho que decir a favor de la madurez. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. pasando a Henry otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. sobresaltada aspiración. —Efectivamente. Una chispa de pánico se avivó en su pecho. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. Una sonrisa genuina. Los años habían sido amables con James. —No esperaba que vieras ese anuncio. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros. es realmente salvaje! Nerviosa. reflejando sus pensamientos en voz alta. resplandeció tan radiante como ella recordaba. Si el tiempo era bueno. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. pasando los dedos a través de su pelo. Él siempre había tenido maneras encantadoras. me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. Cuando eran jóvenes. no tengo doncella. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. Sus labios se abrieron con una rápida. Había madurado. —Como en los viejos tiempos —dijo él. bonita y tranquila cabalgada por el campo. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. esperando ansiosamente por él. galantemente. —Bueno. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. esbelta apariencia en algo más sólido. ¡Y. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. buen Dios. y yo… Él la interrumpió para exclamar. Habían suavizado su infantil. ella se sentaría en el muro de piedra. Con su pata atascada en una rejilla. los recuerdos regresaron. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. que apareció de repente. ella respondió. como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. sujetando su sombrero y maldiciendo. Todas sus horquillas se habían salido.

Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas. Quería que fuera feliz. recordándole el día que se conocieron. realmente! —se rió ella—. Nunca pude saber en qué estabas pensando. —¡Oh. vamos! Hagámoslo pronto. pretendía ignorancia. la risa apagada—. Incluso en mi mejor año. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. nunca fui una gran belleza. Sería estúpido languidecer por una sola.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres. tal vez lo sabría. —Sí. —Los jóvenes maduran. —Como mi abuela dice. —Ella esperaba que fuera cierto. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. —Volvió su cara hacia ella de nuevo—. y dijiste: “¡Sí. Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. Ella puso los ojos en blanco. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. Siempre escondiendo secretos. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. ceñuda criatura. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. Pero cantidad no es lo mismo que calidad. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. y tenía algunas para cada ocasión. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase. una célebre prostituta. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. James Hartley. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. un diamante en bruto. Sophie. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti. y entonces él removió los recuerdos de nuevo. Él estaba lleno de dichos como ése. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. —Sonrió lentamente—. mientras 75 . —Decidiste que estabas enamorado de mí. Divertida. Con los labios fruncidos. Nunca debí dejar que te marcharas. Bueno. Sophie respiró profundamente. como tú… —Robaste mi corazón. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. antes de que cambie de opinión. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. Sophie. Como la sobrina de Finn Valentine. te reíste. pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. James asintió. James instó a los caballos a ir más rápido. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente.

incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. Las tornas habían cambiado. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. no en el viejo edificio. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. Las llamas. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. Desde su puerta. sólo el centro del mismo. parece. No le gustaba esto. después de todo estos años? En aquel momento. Ella se tragó un pequeño suspiro. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. por supuesto. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. Cada momento de felicidad apasionante. si me preguntan a mí. El corral estaba vacío. convirtiéndolas en un enredo. por no hablar de los nativos curiosos. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. todo parecía significativo. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. Incluso en la lluvia. encorvándose de lado bajo dintel—. Ni un poquito. y durante los silencios en la conversación. bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. En los rincones. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. no por… —El maldito sitio está embrujado. Que tonta había sido por aquel entonces. la lluvia caía fuertemente ahora. —Souls Dryft se alquila otra vez. ¿Pero qué sentido tendría ahora. Las valiosas velas de cera de abeja. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. cada tristeza completamente terrible. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. —No. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa. Afuera. La cena se está enfriando. sonriendo ampliamente. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. El valor está en la tierra. Un 76 . Su corazón saltó. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. y cada desaire totalmente imperdonable. —Iré adentro. Y cuando los vio paseando juntos.

¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. Reacia a abandonar el tema. Los hombros de María cayeron con decepción. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. —Yo nunca renuncié al mío. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. 77 . —¿Qué noticias trae de Morecroft. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables. la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. incluso un pequeño. Lo lamento. La dama respondió en una leve. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. manteniéndose contenidas. durante las visitas a su yerno. Mientras que ella vestía con sencillez. como si ella fuese un elemento más de la tormenta. por supuesto. Como la mayoría de las cosas. —No pretendo quejarme —dijo. ésta había sido considerada indigna. pero tal era el viento que bajaba de la misma. por supuesto. abasteciendo más de humo que de calor. señora Bentley. —Se sentó enderezada en su bombasí negro. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. contenta de fundirse con las paredes. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. Ella nunca fallaba en mencionar. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. En esta sombría tarde. No es una distancia muy grande. Cuando los caminos son transitables. siendo mucho más baja que sus expectativas. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. está en la mejor parte del pueblo. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft. ahora que soy viuda. Afortunadamente. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. desenfadado cabriolé. Sophie miró a Henry. Me encantaría un carruaje privado. Al menos. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. —No sigo la moda estos días. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija. que las llamas se agachaban y bailoteaban. desinteresada voz. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda. la incomodidad de su cuarto. Pero una hace lo que puede. como el que usted posee señor Hartley.

supo la respuesta. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. pero no así su madre. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. Él la enderezará pronto. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados. Tía Finn. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. Sophie suspiró. Los Sadler. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. Henry. usaba cualquier excusa. señora. querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. Allí a donde vayan son muy admiradas. ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. al parecer. —La señora Dykes sonrió macabramente. señor Hartley. —De hecho. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. estiraba cualquier tema. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa. Lavinia no se dio aludida por el insulto. dice siempre. De hecho. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. y soplando para enfriarla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. —Ya estoy intrigado. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—. —¿No es la sopa demasiado picante para ti. Traerán a todas sus hijas. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. Por supuesto. se llevó otra cucharada llena a la boca. para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. todas solteras y sin compromiso de momento. 78 .

—¿Mantiene usted una casa en Londres. El viento y la lluvia habían parado. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. Era demasiado tarde para volver a por él. Henry. Henry. señora Valentine. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa. se han tolerado ciertos comportamientos. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. Una mano firme es lo que falta aquí. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. Dice que es muy caro. descontrolados. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. —Nunca me ha llevado a visitarlos. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. señor? —preguntó la señora Dykes a James. Con tus padres fallecidos. Él confirmó que lo hacía. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella. —¿De verdad. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección. y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal. A James siempre le encantaban las bromas. como si fuera un cachorrito 79 . en el pasado. —Henry nunca me llevará a Londres. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. pero ella era inconsciente de ello. sus ojos fríos e interrogantes. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. —Qué hay con ese gitano del camino. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente. Quitandola del medio. Sophie hizo una mueca. intentando arriconarla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. tengo una finca que administrar. El postre fue servido. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. —Los Sadler han ayudado. para frenar sus burlas por el bien de su hermano. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. salió por algo de aire fresco. por demasiado tiempo. Sophie trató de llamar su atención con su pie. ¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago. pero aún era una tarde fría. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—.

Si sintiese alguna simpatía por Henry. Oh. Era tan dolorosamente correcto con ella. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. —Sí. la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. —Deberíamos de estar casados. había sido porque su dote era muy pequeña. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. y a ella le molesta mi diaria interferencia. Irónicamente. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. Al igual que tú. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. Sophie. si pensaba de manera práctica. haciendo inventario de la situación. Sophie. —Bésame. Él vino aquí por el anuncio. James la siguió. James parecía pensar que ellos se pertenecían. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. una mujer completamente común incluso en un día bueno. más deseo. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. James alcanzó su mano. No era porque él tenía que tenerla. sí. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. Por supuesto. sabía sobre su reputación. Como estaba destinado a ser. casi como si estuviese predestinado. yo te reclamé primero. —Miró sus dedos—. Ella quería más. me sentiría mal por él. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. —No como yo —le corrigió él—. rechazarlo sin la menor consideración. James —susurró. Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. Era tan guapo y galante a la luz de la luna.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. Además. pero no podía evitarlo. La gente pensaría que era tonta. pero tiene lo que se merece. o sintiera que moriría sin ella. lo balanceó sobre sus hombros. A su edad. Pero no era suficiente. Ella alcanzó sus hombros. un punto a ser borrado de una lista. Esa era una nueva. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba. sería desagradecido. por no mencionar estúpido. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. la ansiara. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. reflexionó ella. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. Prefería culpar a Henry y a su influencia. Antes. rechazaría las atenciones de James Hartley. contenía más ternura.

James. Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. Finalmente James la besó. ella tenía diecinueve en aquel momento. Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. Seré paciente. lágrimas amenazando con derramarse. No más preocupaciones por el dinero. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia. por una esquina. Recordó aquella tarde en la balaustrada. Sería una “buena” combinación. —¡James. —Necesito tiempo para pensar. Suspiró pesadamente. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. Por supuesto. y dejaría de ser una gran decepción. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. una vergüenza a ser empujada en un rincón. —Cásate conmigo. 81 . y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. Y también estaba la escuela. Tal vez sería diferente ahora. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. Él no le había dado la oportunidad. Sophie —dijo otra vez. —Mi querida Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. cómo se había sentido sofocada y atrapada. casi evitando sus labios. Parte de ella moriría para siempre. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella.

invisible y laboriosa entre los setos. Efectivamente. y la fauna crujía las hojas. listo para ir a ninguna parte. abría el pico. y las excitadas palomas. Sabía quién se lo había enviado. había una jaula para pájaros. —¿No es precioso. Él se detuvo y miró hacia atrás. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. aleteaba las alas. listo para el vuelo. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. ¿dónde va? 82 . señorita.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. Dentro. y se impulsaba hacia adelante. Las estridentes alondras. pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. mire. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. acomodada en paja. —Señor Kane. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. Finalmente. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. y cuando se giraba. y el pájaro permanecía en su percha. ruidosos mirlos. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. el sol brillando en sus plumas. Sus pies. Ella saludó con la mano y apuró el paso. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. entregó la jaula a la doncella. Sophie abrió la tapa cautelosamente. No había ninguna nota. llegó junto a él sin aliento. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. Había una llave diminuta en la base de la jaula. mal escrito. no había duda. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. —¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. ninguna explicación. y esto estaba allí para usted. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. No habían hablado desde el baile. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. —¡Señorita Sophie.

Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. así que ella también lo hizo. —¿Quiere venir conmigo. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. Y Henry no estará complacido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando. —¿Ah. Que astuta es. por supuesto. ella elevó los hombros. No estamos comprometidos — dudó—. Cuando él se apartó. atentos ojos estudiaron su cara caldeada. Pero claro. —Usted ha venido. señor Kane. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. a dejar algo en mi puerta. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. —Es un defecto humano. permitiendo que ella le siguiera. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. No se preocupe. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. —Así que no he venido sólo a recoger setas. un hombre que apenas conocía. No es apropiado. 83 . señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. —Podemos usar su delantal. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera. —Entonces lo siento por él. —No estos días. —Oh. No podía estar furiosa con él. señor Kane. no espero las gracias por el pájaro. lo vio apartar la mirada. a mí también me pasa eso a menudo. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. Muy mal. mientras que James Hartley. no más de las que obtuve por los otros favores. Ella ignoró el comentario. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. no podía concederle ni la menor compasión. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. Caminó por el prado. dándole espacio para que pasara hacia el prado. incluso si quería. —Voy a recoger setas. quien había conocido a Henry por años. Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. —Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. —No debería darme regalos. —No lleva canasta. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo.

Entonces sintió su toque. Se paró bruscamente y giró. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. No había ninguna excusa esta vez. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. desaparecería por sí mismo. ¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. debe venir a recogerlas conmigo. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. 84 . desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. sí. Sabía que estaba cerca. Pero no podía evitarlo. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. señorita Valentine. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. Él sostuvo el pestillo para ella. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. Ahora sé cuando he tenido suficiente. Cualquier cosa. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. No lo evitaría por más tiempo. balanceando su delantal. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. yo era muy joven. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. Entonces retiró su mano rápidamente. Sin duda. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. raptado y retenido por una sensación repentina. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. Pero ella vio el destello en sus ojos. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. una necesidad no deseada. Su deseo por él no sería apagado. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. como el picor por el mordisco de un insecto. y cuando comí una. y ella se arrastró dentro. La hacía sentir avergonzada. había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. —De niña. que surgía sin invitación. —Bueno. e indicó con la cabeza hacia adelante. Aprendí la lección. culpando a la diminuta criatura. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. Ella se pasó el brazo por la frente. Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. simplemente no pude parar. Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. La punta de sus dedos movieron su pelo. rayos de sol veteando la hierba. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. Se había hartado de intentarlo. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura.

este impacto contra sus sentidos. —Uno de muchos. Debería protestar. Piensa en algo más. vio una mancha en su camisa. 85 . señor Kane? —Cuando él se rió ante eso. lanzó un puñado de setas en su delantal. Él siempre vestía las mismas ropas. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. —No me ofende. de repente él paró para recoger otra seta. sus dedos en su pelo. con una insoportable ternura. Sobre ellos las hojas temblaron. Tenía tiempo. —Señor Kane. y sus pestañas parpadearon al abrirse. señor Kane. Incluso trabajando en la granja. sólo un poco. era visto con ese lujoso chaleco bordado. Sus bocas se separaron. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. Otro de sus pecados. su oscura mirada acariciando sus labios. Sophie movió sus labios hacia él. pasó sobre las retorcidas raíces. Y entonces. y vino hacia ella. porque había corrido tras él esa mañana. Sólo lo suficiente. Sus manos acunaron su cara. Ahora su cara era ilegible. Tal vez ella debería hacer lo mismo. Era como si un dique se hubiese roto. a través de sus labios. sólo tengo un conjunto de ropas. satisfizo el secreto. —No pretendía ofenderle —añadió ella. Pero no dijo nada. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. atrapadas en una repentina giga. sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. ella sonrió—. siguiendo el sendero de sus dedos. Se impulsó desde el tronco. y cuando ella continuó estudiándola. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. Estaba abrumada por todo esto. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. Enderezándose. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. pagada con dinero escondido en sus botas. estaba hecha de rica seda. Él la probó despacio. Con las manos en sus codos. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. como si pudiera verlo todo. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. vestía los mismos calzones. manteniéndola quieta. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. con cuidado. y cualquier día de la semana. con las mangas enrolladas. se regañó a sí misma. Él estaba ignorando lo que había pasado. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. —El orgullo es un pecado. Ella sabía que debía objetar. Las ramas crujían y bailaban. la necesidad que clamaba dentro de ella. —Eso espero. Piensa de manera práctica. La camisa que vestía hoy. Y sí. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró.

Pronto empezará el aprendizaje —. y por tanto él también. Los dos tercios restantes son míos. —Sí. Encontraba trabajo allí donde podía. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia. sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. —Un hombre alistado. Su contrato era sólo hasta el otoño. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes. —sacudió su cabeza—. pero aún así lo hizo. ese tipo de cosas. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. algún día. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. Está lo suficientemente bien. 86 . Miró abajo hacia sus manos—. estoy segura —murmuró ella tristemente. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. hacer el reparto. —Quería mantenerlo conmigo. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. Cuando me uní a la armada. y él se lo dijo—. un movimiento tenso. no soy un hombre rico —confesó él—. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. entonces. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. se preguntó perversamente. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. Cuando no continuó. —Tenía solamente diecisiete. sosteniendo su respiración. Después de que… dejé la armada. No siempre en el lado correcto de la ley. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. Becky. Tal vez. Pocos años mayor que yo. —Lo siento muchísimo. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. señorita Valentine. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. aguardando educadamente. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. Tendría veintisiete ahora. pero yo solamente tenía catorce años. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. La chica más dulce… —Se detuvo. —Una hermana. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. Sabía que probablemente no debería de preguntar. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. le hablaré de su madre. Qué espantoso. Lavinia. Ella se mantuvo en silencio. llevando mis manos allí donde se requerían. Dejé al chico con una mujer que yo conocía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. reflexionó. pero unos años más tarde. —El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. ¿Qué pensaría Lavinia. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. Creciendo. No se quedaría mucho. y no podía conseguir trabajo sin referencias. Le envío dinero cuando puedo. le preguntó el nombre de su hermana. Entonces fue cuando me uní a la armada. El dinero que tengo se gastará pronto. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. tenía la esperanza de cambiar mi vida. pero un chelín al día no da para mucho. Ella murió… dando a luz. —¿No tenía familia? Pestañeó.

Ahora ella miraba a sus pies otra vez. Había derramado su historia. —No sabía qué más podía decir. un día. Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. —Si es así —añadió—. —Me pregunto por qué quiere una esposa. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. ella exclamó. —Su mirada se movió hacia su camisa—. espero. Él la miró extrañamente. —Bueno. sea lo que sea —dijo ella—. —Pensé que. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. —Sí. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. Una vez que un hombre ha sido rechazado. a veces me encontraba trabajos. —Hizo una pausa. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa. lugares en los que quedarme. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. —No. estaría contenta de ofrecer mis servicios. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. —No me importa. una mano en su pecho—. Ah. Cuando murió hace cinco años. —Perdóneme —murmuró él—. Después de dejar la armada. debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. ya que hace su propia colada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. Me gustaría eso. sus hombros flexionados. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. Cuando era joven. —Tosió y desvió la mirada—. —Tal vez lo encontraré algún día. no importan nuestras circunstancias. Durante el tiempo que se quede. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. me dejó los ahorros de su vida. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir. la mitad vuelto—. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. también. Rico o pobre. Podemos ser amigos. pero por ahora. está mejor donde está. conocí a un anciano que me ayudó. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. Como una vez me dijo. 87 . esperando la oportunidad. como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. cuando me estableciera. su rostro oscuro.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite. Era terriblemente inapropiado. Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. señor Kane. Ellos no deberían estar hablando de esto. 88 . —No todo lo que necesito. Ella se mordió el labio.

. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft. un poco más pálida que de costumbre. Desde luego. Podría haber tenido un marido a estas alturas. si usted se aplica a la mía. Para su deleite. Le miró fijamente. ennegrecidos. la que trataba de ocultar. cuando se le cayó del castaño. Kane sabía poco sobre el noviazgo. sus ojos brillaron de indignación. Voy a hacer que merezca la pena. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. Estaba cambiando de tema. algo que ni siquiera ella misma comprendía. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. —¿Lecciones? —Lecciones de amor. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto. Oh. Sophie pareció sorprendida. señora? —Yo. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. la imaginé como una mujer valiente —agregó—. buscaba algo más. —Cuando me enteré de ese anuncio. —Prometo aplicarme a su educación. siguiéndole con la mirada—. sus ojos mas sombreados. 89 . la verdadera. Él se detuvo una vez más. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella. tratando de negar lo que había visto. yo no sé lo que me está preguntando. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. —¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. ¿Pues bien. y ondeantes. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—. Echó otro rápido vistazo hacia ella.. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. —Vi el libro ese día. —No lo entiendo. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. pero Sophie Valentine. sí que lo hacía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad. —Una de sus lecciones por una de las mías. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. señorita Valentine. pero había muchas otras cosas que sabía.

pero no fue capaz de terminar. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. y su eje se endureció y creció. casi demasiado informal. Podía sentir cada respiración. Su ingle se estimuló al instante. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. —Olfateó—. Su mirada vagó por encima de las ramas. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así. Esperó. supongo. 90 . Le agarró la mano.. en busca de algo. mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño. escuchó tras él sus rápidos pasos. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. Recogió el delantal. murmuró torpemente. esperando que le alcanzara. Después de un momento. le permito hacerme una a mí. señor Kane. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. señorita Valentine? —susurró—. O lo intentó—. se lo daré —dijo con calma. —Cumpliré veinticinco en septiembre. —Yo no. mientras por lo visto buscaba una pregunta. —Entonces. Llegó a la cerca y se reclinó allí. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. —¡Oh. —Si necesita tiempo para meditarlo. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—. —Cuatro. se lo devolvió. Una breve pausa siguió. Ella exhaló. —Hizo una pausa—. Asintió con la cabeza. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. silenciosa. pero percibió que apenas le había oído. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme. ¿qué? —espetó con irritación. pero se negó a soltarla. Estoy segura que serán abundantes. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa.. Finalmente. Muy bien. —Gracias. Como le ocurre a todo el mundo. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. podía oler el sol en su pelo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. y siguió caminando por el campo. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza. —Ahora su rostro se puso serio. Trató de alejar su mano de la suya. la llevó a los labios y la besó con firmeza. entonces. su falda rozando la hierba alta. ¿qué debe ser. —Veinticuatro. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás.

Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. Y luego su boca vagó un poco más abajo. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. resbalando por su cuerpo.. Su boca no había tocado aún la suya. apartó la mano. sus pechos aplastados contra su duro pecho. A medida que soltaba un gemido áspero. y sus huesos se debilitaban. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. podría dárselo.. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. ni camisa. demasiada fuerza. Su mano apretó la nalga derecha. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. besando suavemente la parte delantera de su vestido. Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. Si no hubiera habido un corsé. En Sydney Dovedale. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. y ella se deslizó a la tierra. Sintió su cálida lengua presionando la suya. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. Aunque antes hubiera sido audaz. agarrándola con demasiado descaro. uno por uno. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo. exigiéndola. —Eso es injusto. En cualquier momento. Acortó la pequeña distancia. Él inclinó su boca. Al menos. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. señorita Valentine? Su enojo aumentó. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos. Sorprendida. abrazándola con fuerza. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. pero los suyos estaban muy abiertos. y su pezón se despertó al instante. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel. podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. sus labios finalmente la liberaron. Su vientre estaba muy caliente. y se convirtieron en uno. pero en ese mismo momento. Con él. —¿Es su manera de pedir un beso. Se endureció bajo las capas de ropa. Si intentaba robar otro beso. los dedos extendidos. Nunca dije cuánto. deteniéndose en su trasero. Sus ojos estaban cerrados. deseando sus labios. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. los caballeros no besan a las damas en público. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. la agarró por la cintura. sin darle un momento para respirar. atrayéndola hacia él. —Dije que le daría tiempo. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos. ni vestido en su camino. La atrajo contra él. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . —¡Es un tramposo. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. No respondió. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. estremeciéndose. buscando una respuesta. murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. o algo más que eso.

y su aliento le rozó la mejilla. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. Su mente daba vueltas. se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. señor Kane. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. —¡Veo sus tobillos. después de ese beso y sus malvadas caricias. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. —Le hizo una reverencia—. —Entonces no mire. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. Por desgracia. 92 . y enderezó su vestido. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. Tuvo la tentación de reírse. Y. Qué extraño era que de repente ella. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. señorita Valentine! —la reprendió severo. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. pensó. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios. señor Kane. Se enderezó. —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. buscar problemas. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. es usted muy descarado. —Oh. Vertiginosamente inapropiada. Se apartó. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. —Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. —Señor Kane. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. —Señorita Valentine. —La próxima vez. El otro. será un beso suyo. pero eso sería malo. a diferencia de los jóvenes. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. bromeando. Tal vez. como si estuviera listo para esquivarla. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. Supongo que lo sabe. sí. a plena luz en un día de lavado. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. Buenos días. ni siquiera he comenzado. pero logró un conciso. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. sin embargo. con miedo que pudiera abofetear su cara. Probablemente la había dejado magullada. ¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. señor Kane.

Todo era completamente absurdo. porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta. 93 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento.

agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol. No había mucho que pudiera replicar a eso. lo sentó junto a la ventana. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. Le lanzó una mirada oscura. Hacía todo lo posible por ignorarlo. 94 . muy seria. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. puso un libro en sus manos. sabía que no había sido fácil. Sin embargo. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. para poder evaluar el nivel de su educación. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar. señor Kane? —Sí. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. Por lo que le había contado de su vida. —Por supuesto. Ahí es donde fui educado. Suspiró. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. En su primera tarde de lecciones. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. —¿No está disfrutando de la historia. muy educada. Ya lo verá. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. siempre decía lo mismo cuando llegaba. Después de eso. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela. mi guerrero oscuro . y se marchaba del mismo modo cauteloso. Se sentaba a su lado mientras le leía. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. No. llegas diez años demasiado tarde. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades.

95 . Era pesada y caliente. —Sabía que era mía incluso entonces. antes serios. El latido de su corazón aminoró su velocidad. —Se levantó y se aclaró la garganta—. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. En cambio dijo. Se mordió el labio y asintió. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. —Después de todo lo que he pasado —continuó—. señorita Valentine? —susurró. —Oh. Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. Afuera en algún lugar. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. tuve que venir más lejos que eso. Hasta mañana. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. —Creo que este es el final de la lección de hoy. —No hemos terminado el capítulo. —Hasta mañana. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. se separaron con una pícara sonrisa. señorita Valentine. Me gustaría volver a verlas. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. pensó. Buenas noches. señor Kane. Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. Estudiarlas más de cerca. Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana. Tantas horas lejos. es hora de obtener mi recompensa. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. Ella puso los ojos en blanco. —Lástima. Tendría que haberle dicho que la moviera. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones. una paloma arrulló con pereza. —Sus labios. prudente y recatada en todo momento. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. Retiró la mano. Y necesita un poco en la suya. Ahora era respetable. y supo que la había tomado en serio. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. —Pretendía ser sarcástica. Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. —No.

el chirrido de sus botas. su hermano andaba a paso ligero. —Hmm. Había un dolor hueco en su vientre. Sorprendida. Y casi al mismo tiempo. se habían convertido en la parte más brillante de su día. demasiado joven para asentarse. Por lo general. probablemente. oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. nunca constante con una idea o una fantasía. lo miró. Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. pero hoy parecía agotado. y tuvo que ralentizar su ritmo. —Odias a James Hartley. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. Parpadeó. y luego él se había ido. hermana. Pero te recuerdo. Debía querer verla por alguna razón muy importante. —Esto era cierto. su respiración pesada resoplando. él la quería. Por algún milagro. y era incapaz de recuperar el aliento. Como ya le había dicho. encantador. algo que no era nada bueno. nunca quieto. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. —Sí. pero también. Incluso si pensaba que hoy. No quería ningún escándalo más. seguida por Henry. Cada día. que Henry caminara en su búsqueda. —Odio es una palabra muy fuerte. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. sin embargo. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. Sus lecciones. en este momento. Su compañía la divertía. se dio cuenta entonces. quería llamarle y rodearle con sus brazos. mañana podría cambiar de opinión. James y yo tuvimos nuestras diferencias. —Bueno. 96 . el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. nunca ocioso. Gracias. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. ¿verdad? Era un joven extraño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. De repente. Especialmente entonces. Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. no tienes que recordármelo. que pronto vas a tener treinta años. no se había encontrado con Lazarus. tan sólo lo acabas de hacer. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. incluso cuando se portaba mal. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. Sophie. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez. supo qué era. —No. —No me di cuenta de lo tarde que era. Era inusual. la entretenía. en su juventud había conocido muchos hombres como él. es cierto. cerrando tras de sí.

que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. Espero que. de casi treinta años. —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. Sophie. tontamente. 97 . Su situación la de una mujer soltera. —Estaba bromeando. marcada de cicatrices. como una nave de fuego en el horizonte. pero no estaría en absoluto sorprendida. en caso que lo intente sea informado de inmediato. Era evidente por qué había venido a buscarla. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo. Siguieron caminando. Como tú dices. Con un suspiro impetuoso. Sophie se sintió aliviada. No podía confiar en ella para hacer su propia elección. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—. Sophie. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. pero sintió lástima por su atribulado hermano. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. Si estás a punto de comprometerte con Hartley. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. Henry lo negó. y cargando con un escándalo en su pasado. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja. Podría ser tú última oportunidad. Su rostro enrojeció. —Eres muy afortunada. Se echó a reír. Tuvo la tentación de reír. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. no porque sospechara nada desafortunado. —Le miró de soslayo—. para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. por supuesto.

Un grito resonó de repente por el campo. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. detrás de él—. ingenuos y desprevenidos. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . ni una sola mujer delicada a la vista. —Le podría gustar un caballo para montar. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. No la he visto sobre un caballo en años. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. Lazarus se enderezó. dirigió sus manos por los tendones. se acordaba de su malgastada juventud. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. Los dos sabían de quién hablaban. no para usar sus habilidades de manos ligeras. El caballo era un animal robusto. moviéndose entre su clase. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. pastando suavemente en la hierba. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón. —Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. Conocía la buena sangre cuando la veía. y temporalmente se olvidó de su cojera. Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. brillaba con los rayos del sol como un faro. levantando sus patas. Su gran cabeza calva. —Eso fue hace mucho tiempo. para una dama. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. Se detuvo. Su cabeza y cuello eran uno. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. con los brazos descansando sobre la valla—. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. Ese no se va a ganar su subsistencia. En su lugar. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. Pero ahora era un hombre nuevo. Me dijiste que era una buena amazona. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención. la otra acariciando su cuello. estaba allí para buscar ganado. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo. No servirá para nada.

y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. Chivers. — Sonrió—. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos. y aún se sentía un poco culpable por ello. y si te gustaba. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. —Háblame de ella. No es que ella haya aceptado todavía. con el aguardiente haciendo efecto. Ahora. Pensó cómo describirla. Lazarus era consciente de su buena fortuna. gustara o no. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. sería mala suerte. No había necesidad de fingir con Chivers. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. viejo amigo. pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. —Mi esposa. Era un amigo fuerte. En cualquier caso vería a través de la farsa. En este último caso. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez. Se sentó y tomó la botella de coñac. —Y se tragó el coñac de un trago. de confianza. Russ. —Es una yegua elegante —murmuró—. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. Ven conmigo. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. —Después de todo este tiempo. —Es bueno verte. pronto se quedó sin adjetivos. —Con la mente en eso. en las colonias. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. reforzando su propia arrogancia. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. imperturbable. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. Su presencia desbordaba las paredes torcidas. pero voy a domarla. Tuck se había ido a la cama. Tienes una casa acogedora aquí. pero Lazarus insistió. tenías un amigo fiel para toda la vida. 99 .

de cabeza y de piedra. había siempre un montón de hombres muertos. Los ojos del hombre eran grandes como platos. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. hasta que Chivers dijo. con un cuchillo. Él te habría matado sin dudar. Chivers. —Me acosté con todos los otros cadáveres... nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos.. —Pero ese asno borracho te atacó primero. cuando la conozcas. Se balanceó en su silla. Apuntó al pecho de su amigo. Cada deuda se tiene que pagar. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. Russ. Tengo mucho espacio. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam.. —Me pondré esta noche en camino. pero todavía al límite.. Chivers. El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras. No quieres alguien como yo a tu alrededor. celebrando la victoria como si fuera suya —. Cerró sus ojos nublados. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros. Bueno. Se quedaron en silencio. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. Además. —¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. se abalanzó sobre él con un cuchillo. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento.. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. —Lazarus de entre los muertos. La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. eres como de la familia para mí. Me tiraron por la borda con los demás. Chivers. demasiado vino encendió la mecha. —Así que no digas que me has visto. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. molesto por un juego de cartas. La risa de Chivers rebotó en las paredes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar. Puedes incluso tener tu propia cama. frío —hipó— muerto. Engañaste a esos cabrones ¿eh. —Lo estuve. 100 . —Un hombre murió por mi culpa. El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. y todos lo estaban celebrando. ―Entonces se río de nuevo. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. y no tenías más arma que tus propias manos. como siempre dijiste que lo haría. Así es como salí de ese hediondo lugar. Russ? Pensaron que estabas muerto. —Se miró las botas y eructó—. y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. —¿Muerto? —He aquí un fantasma. Una mañana cuando levantaron las escotillas. Chivers. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros.

ni peleas. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. Hay mucho que hacer con la cosecha. Habría sido ahorcado. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado. Condenada. Disfrutaba de sus secretos. Después de su propia huida. a la luz grisácea de un nuevo día. y Lazarus vivía para esos momentos. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. La mayor parte del tiempo. no había sospechas. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. En cierto modo. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. al menos. —Es tranquilo aquí. pero me he acostumbrado. dado a ambos una nueva vida. Se conocían bien. Ayúdame en la granja. había gastado ese dinero por ambos. Por ahora. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. Al parecer. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. Pacífico. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. ¿no? —No. Un buen fuego y una cama propia. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. sin duda. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. Pareces un perfecto caballero ahora. una apremiante antorcha nunca extinguida. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. —Tampoco para mí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. Pareces un perfecto caballero ahora. Un barco que nunca llegó. Así que Chivers se quedó. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. Así fue como volvió a nacer. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. 101 . No se comprometió a una estancia larga. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. irritante moza. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. No había miedo con Chivers. La determinación de conquistarla ardía por dentro. pero también había mantenido una discreta distancia. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado. ayudaría a su viejo amigo en el campo. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. Chivers. No es bueno permanecer en un solo lugar. pero aun así no podía leer sus pensamientos. pero por ahora. Nunca nos imaginamos esas cosas. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. pero su sentencia fue cambiada por la deportación. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. —Debo seguir adelante. —Quédate conmigo. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín. Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza.

uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista. —Cuando un ladrón entra. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft.. exclamando que le daba vapores. desde entonces. Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos. ya ha comenzado. exclamaba. Ya veis. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—. pero dos. era demasiado para ser asimilado. Los días siguientes. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea. evitaba la hierba alta.. Nunca se recuperó y. Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto. Un extraño era bastante malo. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. 102 . Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. que Dios tenga en su gloria.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. Incluso su marido.

. pintoresco. Sabía que no podía evitarlo. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. Sophie. obedientemente llegó a la hora señalada. Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. —Lo hago encantada. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. —Fueron regalo de mi padre. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. donde llevaba un pañuelo de seda. No tenía otros adornos. Sophie lo vio. pensó Sophie. James trató de actuar como si no fuera con 103 . pero le excusó.. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. El pobre James miraba con recelo aquel turbante. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. podía ser que hubiera estado de moda. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. Llevaba lo que le gustaba. Sin duda. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. Finn no era de las que le importase de cualquier manera. James. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. —Dios mío. Estaba lleno de gente en esa tarde de verano. en una habitación larga. —Oh. En cuanto a la apariencia de tía Finn. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. era el mejor que tenía. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban. lo que llamaba su atención y su imaginación. —Sonrió rápidamente—. tía. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. En algún momento. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. Sophie no quería ir. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. Deja la botella en casa. Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. Pero nada de ginebra. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. Qué. estaba decepcionado. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. y había más velas en candelabros de hierro. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. —Muy bien.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft.

descuidada. con la mano sobre sus dedos. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes. —Sí. Me atrevo a decir que la echaron. decidida a no mirar en su dirección. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. —Querida. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. volvió rápidamente con la tía Finn. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. ella mantuvo su mirada en el suelo. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. Oh. Era sólo su tutora. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez. rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. —Por ahí. Sólo puede ser una mala influencia. James cuadró los hombros. —resopló James—. —Al parecer. —No escribió para decirme que iba a venir al campo. Él había visto a Lazarus una sola vez. James era un consumado bailarín. bailando con Sarah Dawkins? —No. desde lejos. Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. donde iba ni con quien bailaba. La llevó a la línea de bailarines. pero cuando levantó la vista. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose. no. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane. No era asunto suyo. Es una desconsiderada.. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. —Dejan entrar a cualquiera estos días. James. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile. sonriendo. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. Una vez que la danza había terminado. quien le entregó una copa de vino. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. —Que malvada mentirosa era.. Sophie se río entre dientes. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. y Sophie quiso reírse. Pensé que estaba en Londres. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. bailando con Sarah Dawkins. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. ¿has visto que el señor Kane está aquí. Pero un nudo subió a su garganta. 104 . imprudente. despreocupado. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente. nunca lo sabré. estoy segura —murmuró.

Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. su monstruoso sombrero se inclinó más. Derwinter —se echó a reír—. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. pero ahora. Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. miraba al otro lado de la habitación. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. Finn se rio de eso. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche. Él no va a bailar. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. —Esta es mi Sophie. pero Sophie. La presentación después se trasladó a James. no podrían ser disuadidas de no venir. este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. No fuiste tú. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. y podría olvidar el decoro. 105 . que están exhibiéndose. —¿Y cómo has estado. me temo. con un suspiro. Finnola? —preguntó—. Ahí… —señaló con la cabeza—. por lo que la atrajo hacia delante para una presentación. Comparten el amor de su madre por bailar. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. lo que quería. —Estás exactamente como recuerdo. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. pero no me querías. —Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. desde que no he tenido ninguna mía. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti. Lo intenté.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. —Es una pena. Sophie. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. las ves. mientras se levantaba de su reverencia. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular. y decirle exactamente lo que necesitaba. Y. —Bueno —dijo. —No es del todo cierto. Aprendí esa lección. más bonitos? Otra copa de vino o dos. Una vez que supieron de este lugar. y se separaron en una sonrisa vacilante. —Finnola Valentine. Por supuesto. sacudiendo la cabeza—. una mano en la gargantilla de terciopelo—. Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. Sus cartas son tremendamente entretenidas. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. a pesar de mis mejores esfuerzos. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez. la perfección no puede ser mejorada. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella.

con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. Increíble cuántos hay. James murmuró algo entre dientes y se marchó. Sophie tenía mucho que contar. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. —Mi querida Sophie. lleno de viejos quisquillosos. 106 . exigiendo saber todas sus noticias. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. y unos segundos más tarde. y cada vez que estaba enojado con ella. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos. Vyne. Así que todavía sigues merodeando por el lugar. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. —Estoy seguro —murmuró. Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. Londres es aburrido. —Pero. y creo que iré. Bien podríamos estar muertos ahora. buscaba refugio con su tía Cawley. fulminándola con la mirada—. Es un viejo divertido y muy travieso. —Hartley —exclamó Ellie. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. el almirante Vyne. Era una gran frustración para su padrastro. pero entonces. con los ojos brillantes de alegría. Ellie se encogió de hombros. Por una vez. aburrido. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. de repente notándole allí—. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. ¿qué es? Después de un cierto punto. Sophie se encogió. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. —Hizo una demostración. —Debo estar pensando en otra persona. y papá quiere casarme de nuevo. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. si no podemos tener ninguna diversión. —Eres más alto de lo que recordaba. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. —Decepcionada.

Igualita a su tía. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. En ese momento ella estaba de espaldas a él. Supo entonces que estaban hablando de él. El canalla chocó contra mí deliberadamente. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. señor Kane. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano. Pero ella no le había dicho nada al respecto. —Honestamente. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido. uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. pero de dónde él venía. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. 107 . —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. Pero no sabía ser de otra forma. La sutileza no era lo suyo. durante una pausa en el baile. Finalmente. si ella también le hubiese echado el anzuelo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. su hombro chocó contra James Hartley quien. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. su expresión altiva y contraída con desdén—. Sin duda. Noticias interesantes. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. en casa de los Cobbler. Supo el momento en el que ella entró. Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado. Cuando la hizo girar para irse. por cierto. le sorprendió mirando y sonrió. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. De repente la morena miró hacia arriba. Lazarus no se paró a disculparse. —¿Has visto eso? —Siseó James. Algunas mujeres no tienen vergüenza. manifestando posesión. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. cuando la buscó otra vez. estaba charlando con otra mujer. se permitió echar un vistazo en su dirección. tenían un nombre diferente para ello. Ahora. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. por supuesto. y el tiempo no estaba de su parte. Su temperamento se encendió rápidamente. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído. entre caballeros. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. vender a una mujer por dinero sólo era una cosa.

Lo miró marcharse deprisa. Él tiró y ella lo siguió. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. James. Perfecto para ella. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga. Vuelvo en un momento. 108 . los susurros se deslizaban entre la multitud. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. como siempre. pero de hecho era difícil. —Muy bien. Ni un ápice de decencia. sin prestarles más atención. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. —No te preocupes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. atrapada. una vez más. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. se desenvuelve con notable facilidad. y Ellie se rió. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. —Nunca me lo mencionó. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos. animados y sinceros. Siempre has tenido algo en contra de ella. Ambos jóvenes. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos. echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. Pero sentía que estaba molestando. empezó a sentir náuseas. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. De esta manera. pese a todas las pretensiones de los Valentine. Detrás de ella. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. —¿Es ella? No puede ser. La pareja de baile los miró. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. sofocada por gruesas capas de perfume. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. Aves del mismo plumaje. Él miró dubitativamente a su tía. un poco aturdida. Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—. En su pánico.

señorita Valentine. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. —¡Señor Kane! —Dios mío. golpeando torpemente a otros bailarines. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. Por lo general. huele maravillosamente. 109 . Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme. el objeto de cada susurro. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. donde. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. Él la hizo girar más rápido. Deme alguna seguridad. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. mmm. y la abrazó con fuerza. pensó Sophie hoscamente. señorita Valentine. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. Vine para casarme con usted. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. No podía ver dónde se había ido Ellie. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. sus dedos extendidos contra su espalda. Apuesto a que lo fue. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. olió su pelo y luego su mejilla. la otra mano apretando firmemente la suya. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. No tenía alternativa. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. Ponga la otra mano en mi hombro. Creo que he sido bastante paciente. —Se inclinó hacia ella. Y luego estaban en la esquina. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. Deme algo. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. se rió. —Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. Despierta mi apetito. una promesa de que empezarán pronto. le daría pena. Su brazo alrededor de su cintura. se aseguró a si misma.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. Fue de lo más servicial. Mientras él la hacía girar alrededor. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. y sin su fuerza para sostenerla recta. Su vestido moviéndose contra sus piernas. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. hasta que bordearon la pista de baile. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. —Esto es un vals —le informó orgulloso. en una habitación llena de gente? —. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. señorita Valentine. cuando volvió a girar. sopló por encima de su hombro. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. Él la mantenía cerca. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente.

Pronto. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. reflexionó ella. Lo sabe. Él sonrió. 110 . —Dígame el día. —No se crea la mitad de ellas. —Miércoles —jadeó ella. por supuesto. dándose por vencida. tan insistente como su amo —. eran de un profundo y rico marrón esa noche. lléveme de vuelta al baile. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. Es sólo lujuria. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. La costumbre apropiada eran dos bailes. mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. —Como usted. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. —Y luego. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. Esos inteligentes. Pero usted ya sabe todo eso. Ahora bailemos… por favor. y el calor inundó su rostro. —Su voz profunda. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. y sintió su gran eje otra vez. está en desacuerdo con esa afirmación. estaban de nuevo en la pista. Sabe a lo que me refiero. señorita Valentine. siendo mucho más mayor y más sabia. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. —Mi cuerpo. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. Al momento siguiente. No soy la mujer adecuada para usted. demasiado observadores ojos. La gente se dará cuenta. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor. que. —Muy bien. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. ¿Ve? Se movió contra ella. Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. Y lo haré. La retenía en esa esquina. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas. Sin embargo. pero no puedo controlarme. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. entonces. —Cuando responda a mi pregunta. —No debemos bailar juntos de nuevo. sin vergüenza. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. Es un alma traviesa. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí.

un vagabundo. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. 111 . luchó para arreglar su pelo despeinado. tenía razón. un amante tiene más diversión que un marido. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. Pero a Sophie no le importaba en absoluto. Tengo en cuenta mi orgullo. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. Pronto. Henry y James nunca se habían llevado bien. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. Nadie había visto lo que él había hecho. No tiene familia. y eso podía ser realmente muy peligroso. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. Sophie. Es un desarraigado. un trotamundos. James. La hizo girar aún más rápido. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. Podría haber protestado. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. sin educación. incorregible. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. Me voy a dar un banquete con usted. Es sólo cuestión de tiempo. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. El hombre era totalmente exasperante. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. sin origen. señorita Valentine. en cualquier caso. Estás empezando a sonar como Henry. Mientras que James corregía su vena salvaje. según dicen. Por desgracia. —Oh Dios mío. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo. Sophie. incluso en la universidad cuando se conocieron. y no es tu bienestar. Todo el placer y nada de responsabilidad. Todo carnal.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. igual que yo. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. Esto es puro deseo. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. anda por ahí sin ropa. confirmando sus peores temores—. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. —También puede rendirse —susurró. Sin embargo. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. no estaban hechos el uno para el otro. Su corazón dio un vuelco. —Con una mano temblorosa. totalmente incompatibles. Estaba mareada por el baile. A ella le hizo gracia. Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. —Pero. Sin embargo. —No se preocupe —murmuró él—. —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. ahora. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche.

—No lo entiendo. Estaba agitado. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. se extralimitaba. Su amiga maldijo ampliamente. —Por el amor de todo lo sagrado. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. eres un engorro pomposo. Finalmente. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. más de lo que nunca lo había visto. James —Sophie se rió. El señor Kane sí quería casarse conmigo. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. Yo te protegeré. Pero una vez más. Tú eres diferente. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. fui yo quien lo rechazó. 112 . Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. como ella. le espetó: —Insisto Sophie. y Kane era un joven advenedizo que. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. —No era un cumplido. maldita sea. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. Aquí viene. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. Hartley —se quejó Ellie. pero tiene un aliento espantoso. Él la miró. realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. No creían. —No te preocupes. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. y nunca lo ha olvidado. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. —Yo lo hice. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. estate quieto. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo. —Por Dios. —Sí. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. —Gracias. su rostro enrojecido. Sophie se rió. palmeándole la manga—. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. Ellie Vyne volvió a su lado. bajo su punto de vista. —James. pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. cuya altura era de utilidad como pantalla. Le prometí un baile hace dos años.

a pesar de su riqueza y sus ventajas. —Por supuesto que no —exclamó. Al otro lado de la calesa. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él. y pensó el desperdicio que era. si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. las apariencias eran muy importantes. —Sí —sonrió Sophie—. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. o nadie tendría nunca ninguna diversión. si me hubiera casado con él. —Si siempre eres tan correcta. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. pero no todos podemos ser como tú. —Oh sí. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. y nos moriríamos todos de aburrimiento. su boca apretada. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. —¿Fue realmente uno de tus pretendientes. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. Sophie interrumpió con garbo. James tenía su diversión. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. En muchos aspectos. —Quédate tranquilo. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. Ah… —suspiró pensativamente—. Para James. siguiendo la mirada de su tía hacia James. pero se suponía que no debían saberlo. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas. No estás en riesgo de lograr mi admiración. Una pena realmente. Si alguna vez tuviera tu aprobación. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres. su tono práctico—. Hartley. y algunas mujeres. y yo me equivoco. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión. James la desdeñó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio. piensan que es. de camino a casa. Podría haber sido rica entonces. tía Finn? —preguntó Sophie. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. pero no tenía agallas. querida. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. era un prisionero de su mundo. eres tan tedioso como siempre has sido. Y quería que Sophie también lo fuera. Esa noche. Vyne. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. Ella se echó a reír. Él negó con la cabeza. 113 .

Hubo una breve pausa. y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya. ¡Qué lástima! 114 . ¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse. —Oh —fue la respuesta desolada—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental.

—Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. Ella suspiró. —Tiene que ser una carga para usted. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. —No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo. de hecho. Defiende lo que quieres. Más. señor Kane. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. —Tiene una alta opinión de sí mismo. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. Y juntas se echaron a reír. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—. —¿Enorme y masculina…? 115 . Aprovecha todas las oportunidades. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias. Sophie. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. Para entonces. —¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. en su casa. se burló de Sophie sin piedad. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. incluso con tu tía. como lo somos hoy.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. de lo que jamás soñaron. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. Sophie hizo una visita a la señora Cawley. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—.

Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. —Se movió un poco hacia atrás. —Todavía seguía mirando su pizarra. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. señor Kane. no a la derecha. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. dijo que no lo estaba. la señorita Vyne. se lo inventan. —Ahora ¿va a continuar con la lección.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. El cielo estaba muy rosado. Muy a su pesar. Sólo eran unos pocos minutos. Desde hace varias semanas. Que fácil era para él hacerle preguntas. Con dedos nerviosos. Él negó con la cabeza. me atrevería a decir que aprendería más rápido. —Si deja de divagar su mente. que en cada alma hay algo bueno. como la misma noche. una vez más. Pero lo hizo. señor Kane. ofreciéndole su rodilla. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. Todavía no. Nadie es perfecto. —No estoy comprometida. se retocó el remilgado moño de su nuca. Me gusta pensar. señor Kane. pero cada día llegaba más tarde. Cuando la miró. —Muy noble —murmuró escépticamente—. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. haciéndole esperar un poco más cada vez. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. pintando todo de forma que parecía nuevo. Su amiga. Esa noche había algo en el aire. —Ah. —Preste atención a las letras. Si no hay nada de lo que hablar. así que les perdono sus pecados. —Pero usted no sabe cuáles son. Una vez más. Con ese comentario. —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . le recordó. pensó. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos. aprendería más rápido. Sólo las soltaba. mirando su cabeza inclinada. Porque lo hacía. él había estado asistidiendo a sus clases. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. su “b” se ha convertido en una “d”. cuando la pilló escalando el castaño. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. —Si se sienta en mi regazo. Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. Muy piadoso. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder. lo que había visto el primero de mayo.

él puso su mano derecha sobre su pecho. la empezó a acariciar lentamente. Venga. Si cerraba los ojos. De repente. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura. sólo era una rodilla. debajo de su falda y enaguas recogidas. Ella suspiró y asintió. Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. Oyó su respiración cortándose. Prometió que empezaría hoy. —Señorita Valentine —exclamó radiante—. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. su voz tensa—. y sintió que su pierna temblaba ligeramente. señorita Valentine. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. Prefiero estar de pie. sus dedos viajaron más lejos. —Gracias. Con la mano derecha sobre su rodilla. Finalmente. —¿Qué le gustaría en primer lugar. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. con un fuerte suspiro de frustración. podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. No es usted una niña. Extendiendo sus dedos. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. mujer. a lo largo de sus bragas. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. habría escuchado que era una perdida. se sentó en su rodilla. —¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. Poco a poco. Mis favoritas. Se las ha puesto para mí. Luego los volantes de encaje de sus bragas. —Es sólo una rodilla. Siéntese. señorita Valentine. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. las medias expuestas. arrugando su vestido de muselina. Miró ansiosamente hacia la ventana. 117 . señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. temiendo que alguien pudiera pasar. Seguramente todo era bastante inofensivo. Por supuesto. Él sonrió. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. Como él dijo.

para que dejara de decir la palabra en voz alta. señorita Valentine. instándole silenciosamente a que continuara. —¿Mi mano aquí de nuevo. No debería alentarlo. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. Era perverso. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. un susurro seductor de sus dedos ásperos. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. pero ligeramente. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. sus dedos la acariciaron. pero todavía no se atrevió a mirarlo. Él era tan tosco. Más suavemente de lo que se esperaba. y se apoyaron en su rodilla. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. más insistente. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. señorita Valentine. —Dígame lo que quiere. Oyó que su respiración se aceleraba. pero él la hizo llegar a sus labios. —Sí. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. Ella separó las piernas. pensó temblando. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. y no pudo apartarla —. pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. ¿En su…? Ella le interrumpió. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. Su mirada atrapó la suya. jugando. Pero. Él sacó los dedos. James nunca le diría algo así. ella esperó. Si se movía ligeramente. esta vez con fiereza. —¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. Ella contuvo la respiración. Esta es nuestra primera lección. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. Inclinándose más cerca. 118 . Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. tendrá que besarme. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. después de todo. Dígame lo que necesita. besándolo de nuevo. Sus dedos listos en la cima de sus muslos. suplicando en silencio. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. —Si quiere que continúe. —Ya está mojada. señorita Valentine. esperando otro beso. más largo esta vez. pegajosa y caliente contra su media. —¿Puedo? —preguntó. el contacto de su cuerpo con el suyo. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. díscolo como su amante.

Ella suspiró. Muy interesante. si progresa bien con sus lecciones. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. Confundida. —Si quiere que continúe. 119 . —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. Hubo una pausa y luego. antes de que me enterara. sus dientes mordisqueando suavemente. le miró a la cara. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. Quiere decir. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. me contestará. sus piernas abiertas. —Respire. si tiene que saberlo. dejando el cuello al descubierto. una criatura enjaulada en busca de una salida. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. dibujando círculos lentamente. Y yo no puedo tener todo de usted. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella. ociosamente. o se desmayará. ¿no? Ella negó con la cabeza. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. Acabó en un instante. podrá tenerlo —susurró. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. sintiéndose ridícula. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. exclamó con acritud—. —Eso está mejor. No puedo dejar que se desmaye por mí. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. señorita Valentine. —Sí. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. palpitando con fuerza precipitadamente. Ahora era su turno de estar sorprendido. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. —Esto —respondió algo ronco. —Hábleme de James Hartley. ¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. —Míreme —susurró. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. —Un día. señorita Valentine. tan desesperada que se haría daño a sí misma. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. —No. Sabía que él sentiría su pulso. —Oh.

—Ella parecía satisfecha. Lentamente. como el resto de ella. le dijo que volviera a abrirlos. Hoy es su turno. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos. Ella asintió con la cabeza. trabajándola intensamente. Miró hacia su boca llena y suave. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. señorita Valentine? —preguntó educadamente. Pero él tenía que marcar el ritmo. Su mano cubrió su sexo. sí. y no sabía si podría contenerse de tomar más. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. ella lo besó. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. a punto de dar un recital. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. ella podría tentarlo para que la dejara. completamente. y si no era muy cuidadoso. recordando el procedimiento. pero sin dejarla culminar. jadeante. ella podría haber estado sentada al piano. completamente desecho. acariciando dentro y fuera. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. —¿Continúo. porque quería ver su color. esperando. de la manera en que debe hacerse. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho. Ella gritó. Ella movió las caderas y arqueó la espalda. agarrando sus hombros. De la cintura para arriba. Y muy pronto lo estaría. Pero tenía que esperar. tomarla ahora. 120 . su moño. —¡Kane! —Era una demanda. Ella era suave como la seda. Finalmente. —Oh. Tenía que ser paciente. y claramente de la manera que nunca había sido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. dando la señal para continuar. agitándose contra su dedo. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. sosteniéndola. sentada muy remilgadamente en su regazo. el libro con el que la pilló leyendo un día. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. claramente disfrutando del juego. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. saboreando el momento de la posesión. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. Esto era su seducción y no al revés. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. Lo sintió pulsando en ella. A Lazarus le llevó un momento recordar. Él giró la mejilla. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. Cuando ella cerró los ojos. muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. Con la yema de su dedo índice. Ah. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. clavándole las uñas.

Si el “problema de Sophie”. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. 121 . —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. A Henry no le gustaba James. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. Pero cuando estaban juntos. —Poco importa donde esté mi corazón. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. y Henry. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. pero no se atrevió a revelarlo. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. Esto será mucho más fresco para el calor del verano. Y me gusta verlo suelto más a menudo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. Ella sabía qué había causado el rizado. como su suegra lo llamaba. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. estaría encantado. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. Sophie. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. Te hace ver mucho más despreocupada. Su tía soltó un fuerte suspiro. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días. le recordó que debía pensar en la familia. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. Era. como ellos. como él dijo. Necesita una. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. Nuestra juventud dorada. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. Bueno. de hecho. el pasado era todo lo que tenían. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. y el futuro estaba muy lejos. eso borraba la tentación de sonreír. Sophie no era una gran costurera.

—Tía Finn. Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. sólo un alegre y rubio capitán. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. de cara al sur. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—. sí. y lo esperaba bajo los ciruelos. Naturalmente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. Pero nunca conocí un 122 . —Al igual que se iría Lazarus. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. Porque era un hombre con fama de libertino. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. en ese entonces no era un almirante. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. ni tampoco le envidio un solo beso. Por supuesto. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. entonces eso era todo. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. lo que ellos tenían solo era lujuria. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. —Ella se echó a reír. Como tu señor Hartley. esta familia estaba horrorizada. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. No era saludable. pero era demasiado tarde. No más teoría. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. y no me arrepiento de nada. —Luego te dejó y rompió tu corazón. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido. Solía venir a través del agujero de la pared del huerto. aún con el atizador en la mano. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. El espécimen más impresionante de virilidad. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. —¿Se cayó dentro? —De mi mano. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. pensó. el que tu padre nunca llegó a reparar. Si no fuera por él. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. Oh. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. tuve mi cuota de ofertas. Bueno. Por supuesto.

habría renunciado a ese deleite. Aparentemente. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. atravesando el suelo húmedo e inestable. En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. a los veintinueve. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. no. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. levantando barro y dispersando la vida silvestre. mientras Chivers vigilaba desde el muro. no me arrepiento. si encuentra una esposa puede que se quede. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. Él me dejó con un regalo muy preciado. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. Los árboles brillaban. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. se dijo. por alguna razón. A los diecinueve años. tía Finn. y por nada del mundo. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —. más segura estaba del inminente desastre. Así que. habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido. Si nunca hubiera conocido tal placer. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. luego cogió su pala y salió corriendo. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. Curiosamente. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. pensó mordazmente. Sin embargo. como si lo que le hubiera dado. A medida que azotaba a lo largo. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. La conversación terminó poco después. que te dejara con recuerdos maravillosos. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree. Claro que. Sophie sonrió. Tomó su placer y se fue. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. Mientras más pensaba en ello. —Mi querida Sophie. Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor.

La abrazó a unos centímetros de la tierra. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. Para mayor humillación. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. deslizándose por el barro. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. centímetro a centímetro. deslizándose a través del asiento de cuero. doblemente. la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. 124 . tan adorados por la señora Dykes. dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante. Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. y luego hubo un crujido ominoso. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. hubo un bache. Luego estaban los benevolentes Sadler. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. diez veces más dolorosos de soportar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. cada movimiento de sus músculos. y cuando él la bajó. La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo. maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers. James seguía poniéndose de pie. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. Sophie trató desesperadamente de no reírse. solo para entretenerse él y su abuela. Se aferró durante varios segundos. junto con su gran amigo. debido al ángulo dañado de la nave. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. James había insistido en invitarlas. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. James puso mala cara. las puertas se abrieron y Lazarus salió. pensó con un escalofrío de placer perverso. hasta que. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. Su tutor privado. y James finalmente admitió que estaban atascados. Naturalmente. Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. En el otro lado del carruaje roto. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. Su secreto. Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. se tomó su tiempo en ello. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. con otro crujido ensordecedor. Despacio. Por un momento estuvieron suspendidos. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. y sus delirios de grandeza serían. James cayó de lado. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. —Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—.

Señor. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. No guardo sillas de repuesto. Sophie miró de reojo. por el amor de Dios. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. Se miraron el uno al otro en la puerta. una mujer tenía que tener algo a su favor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. según los rumores. De hecho. pero ningún caballo se asomó. —Yo podría montar a Speedwell. Por desgracia. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. Lazarus respondió rápidamente. y tú podrías tomar a Foxglove. —¡Oh. 125 . tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. Sin embargo. con los hombros cuadrados y agresivos. y su cabello se encresparía. Dios mío. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja. Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa. —Después de usted. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas.

Mientras ella lo consentía. los pies separados. porque cojeaba muy mal ahora. por lo que he oído. James. Caminando hacia el fuego para secar su falda. un hombre en guardia. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. Una vez que el barro se seque. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. Señor Kane. casi nada había cambiado. 126 . Nadie se sentó. La casa estaba tal y como ella la recordaba. Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. este es mi viejo amigo. —Ella dio un codazo a su lado. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. de pie. —No crea todo lo que oye. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. té! Siempre la solución perfecta. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. —¿Tuck. lo puedo sacudir. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. con las manos detrás de la espalda. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano. este es el señor Lazarus Kane. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. y Lazarus se acercó a la chimenea. provocándolo—. —Eso sería encantador. Ahora ambos la miraron de forma acusadora. Ellos no se estrecharon las manos.. No estará tan mal. y es aquí donde Tuck. —Lo suficiente —espetó éste. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. —Sólo hasta que la cosecha termine. James se volvió un niño enfurruñado. —Bueno. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. calentaba una tetera con agua. Si ella quería. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. ¡Ah sí. estás haciendo té? —preguntó ella. Respirando hondo. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. ella se lanzó en el silencio enojado. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz. el señor James Hartley.. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso.

—¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. James se echó atrás con prudencia. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. entonces que así fuera. Entonces es un hombre que ha viajado mucho. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. como si le estuviera tomando el pelo. —Luego sonrió. James le dio las gracias efusivamente por la taza. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. tenía su propia locura de la cual ocuparse. —No —fue la respuesta lacónica. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. Ella le entregó una taza. —Tal y como sugiere. —Señor Kane. como si no le importara lo que hiciera. Sophie casi dejó caer la taza.. —Ah. o la próxima vez puede que le muerdan. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. Después de una pausa. El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien. —Disculpe. cayendo en frases entrecortadas y ligeras. Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. pero James no la vio fruncir el ceño. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. inquieto y agitado. casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. rehusando fríamente. Él no tenía derecho a tratarla así. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. y Lazarus se encogió de hombros. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. calientes y enojados. señor Kane. y entonces ella se enfadó de verdad.. Cuando el té estuvo listo. con las manos detrás de su espalda. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. rompiendo otro largo silencio. —He vivido en muchos lugares. señor. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía. Él se limitó a mover la cabeza. y algo más. que él no iba a tomar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. se ofreció a servirlo. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 . Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. —¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto.

Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. —Pero me llevó de vuelta a ti. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio.. No me sorprendería en absoluto. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. —Disfruta de la compañía. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. lo cual ella ignoró.. —En la despensa —murmuró. Él permaneció bajo el umbral. Nunca va a alcanzarlo. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. James se burló. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—. buscando urgentemente alguna razón. La puerta se abrió y volvió Lazarus. —No he visto a la señora Hartley en muchos años. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. —Pero yo sé donde está. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. —Ah. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. Él estaba mojado por la lluvia ahora. —No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. tomando la silla al lado de ella. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos. no tengo ganas de hablar de eso. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. Creo que podría quedarme por un tiempo. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. así que hubo algo bueno en ello. —Ella ya estaba caminando hacia allí. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. —Demasiados años. ¿cuántos años tiene? —James. Él le puso una mano en la rodilla. Cuando se lo presté para los hongos. los hombros transparentes a través de su camisa mojada. James hizo una mueca triste. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. Ella se puso de pie. —Señor Kane. 128 . —Bueno. ese toque era tanto para calmar como para reprender. donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—. mi querida Sophie. Puedo buscarlo yo sola. Lazarus masculló algo en voz baja. En todo caso. después de haber puesto de pie. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. y dejó su taza. otra visita por la tarde entre amigos. —Ella tomó un sorbo de té. Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela.

Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero.. debería. No podía girar y volver a la seguridad de su silla. —Bueno. ¿Sabe. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . Haciendo de tripas corazón. —Es un viejo amigo. usted deja un sabor dulce en mi boca. Colocó las manos en su cintura. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. Ella se dio la vuelta. y el impulso del momento era inquebrantable. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. Cada día al despertar. No a mí. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. —Usted es un nuevo amigo. sabe como hacer mermelada? —No. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No. Ella hace la peor mermelada. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha. y especialmente no a usted mismo. porque no se había dado cuenta. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda. bajó a la despensa y él la siguió. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—. Todo el mundo lo sabe. O pensé que lo era. La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. —¿Entonces. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca. —Como si me importara lo que piensa. A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. No es bueno tener de enemigo a James Hartley. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante.. ella era la primera cosa en su mente. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. hasta ese momento. qué soy yo? —Se ahogó en ello.

—También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. —No más que usted. —¡Yo podría haber salido herida! —No. ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. ¿Señorita Valentine. —Tonto. antes de que alguien salga herido. no es así. No era posible. Sólo puede terminar mal. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. No se cómo. Siempre lo hago. atrapada entre la estantería y su cuerpo. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. —De hecho. o no actuaría de esta manera delante de los demás. ya que no había esperado encontrarse con él. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. —Mi delantal. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. ¡Dios mío!. A través de la puerta cerrada de la despensa. Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje. —Entonces. sobre la mesa. él podía oír a James Hartley quejándose. escuchando. —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. De repente. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. Quizás aprenda precaución en el futuro. pero lo hizo. metió la mano detrás de ella. Por un momento ellos se quedaron quietos. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. Sabía lo que estaba haciendo. justo donde estaba. ¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. —Conduce como un imbécil. qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. —Se llevó las manos a la cara—. Con su mano izquierda. —Tonterías —protestó. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo.

respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano.. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión. dejándola explorar la forma de su miembro. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola. pensó. se sacudió y giró. —Lo sé. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. Lazarus rápidamente tomó una decisión. Ella cerró sus ojos. Ella se echó hacia atrás. Se detuvo. —Te necesito —gruñó. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez. de pie tan quieto como pudo. pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción.. Por supuesto que lo sabía. Su rival. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. Si ella iba a andar con James hoy. —No puedo —murmuró. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. no así. La manija de la puerta. lo frotó suavemente entre sus dedos. se dio cuenta. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—.. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. Y escasos momentos después él lo hizo. Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas.. sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal. con James.. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. tratando de controlar su propia necesidad salvaje. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido. maldiciendo. Deseó tener más tiempo con ella. Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. Su saco dolía. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca.. Incluso sin sus labios alrededor. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más. llenos de cicatrices. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. y la sangre se precipitó a su eje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. La levantó sobre el estante inferior. No ahora. pero tendría que hacer ese servicio rápido. golpeó duro en los paneles de madera antigua.. insegura de sí misma. pero la puerta no se abrió. enardecido. Ciertamente aprobaba su toque. En cambio. Hizo una pausa.. una presilla de acero. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. La llevó 131 . Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. era casi demasiado para él. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. Agachó la cabeza.

¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. En respuesta. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—. Sin dejar de mirarla. no del todo compuesta aún para contestar. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. Sus labios acariciaron su boca. tomando ávidamente. —Él lee poesía y me trae flores. había un truco para ello. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. —Me gustaría irme ahora. nunca conseguimos lo que queremos. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. Él no la dejaría pasar. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua. demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta. con las manos aún en sus muslos. retrocedió y abrió la puerta. dándole placer con diligencia. señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. dando generosamente. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. Estas haciendo un gran progreso. pero la besó de nuevo. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. 132 . ¿Lo ha hecho? Ruborizada. Lazarus. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza. —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. señorita Valentine.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. pensó. De lo contrario. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma. ella levantó su delantal. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. Ella agarró el delantal. Si confesaba en voz alta que él. —Espero con ansias nuestro próximo encuentro. ella incluída. por fin levantó la vista. Ella pensó que debería quererlos. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. Él la agarró por los brazos. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. Como en todo lo demás. pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. le había dado algo que nadie más había hecho. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire.

—¿Por qué? —exigió fríamente—. Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal.. no iba a dejar la idea tan fácilmente. incapaces de mantener sus manos fuera del otro. Como Sophie sospechaba.. De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve. —¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. creo. Fue un soldado raso. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos. Intranquila.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo. su orgullo estaba herido más que nada. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. 133 . o para abandonar sus obligaciones familiares. como sospechaba. No podía imaginar lo que se apoderó de ella. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. Ese día las cosas se habían salido de las manos. esposa de un juez.. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. ¿Qué esperas. pero James estaba furioso. Pero. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado. esto era más fácil decirlo que hacerlo. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. le volvió a mentir. —¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre.? —No me gusta la forma en que te mira. casi como si prefiriera tener una pierna rota. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable. —Este antiguo empleado de la señora Dykes. Por el bien de él. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. pronto podrían estar expuestos. mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia.. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento. Pero James estaba de mal humor.. Voy a averiguar por qué vino aquí..

—Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. —Aceptó sus flores muy formalmente. pero quería besarlo. 134 . llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. fuera de su alcance. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. lo echaba terriblemente de menos. Lazarus Kane estaba en la puerta. le producía a Sophie un gran desconcierto. era muy difícil de abandonar. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. rodeados por los niños. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. Recientemente. Era un hombre de verdad. Como cualquier hábito. Era real. con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. consciente de los niños mirando. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. Sin embargo estaba cayendo. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. Oh. parecía estar esperando algo. un pie en el escalón. De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. Él reveló lo que escondía tras su espalda. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día. Ahora. no sabría que hacer. gritando encantados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular. —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. ella se caía por el borde de nuevo. Si nunca lo volviese a ver. cuando el lejano retumbar de una carreta. Feliz cumpleaños señorita Valentine. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. Y cuando no podía verlo. camedrios rosas y campanillas blancas. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. señor Kane. Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. Mientras él le sonreía. en ese mismo momento lo supo. En cuanto a sus sueños. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo.

el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. una tímida extensión de color azul claro. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. —¿Ocupada con Hartley? No respondió. Le pareció extraño que dijera eso. Tus favoritas. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. ¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. No tenemos una eternidad. señorita Valentine. De hecho. Por esta vez. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. —Todavía están calientes —agregó—. por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. se pusieron de pie de nuevo. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. y luego se lanzó hacia adelante. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. Pero el cielo estaba despejado. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. —Sí. —No sé nada de poesía. Una vez más. señorita Valentine —hizo una pausa—. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. Una lenta sonrisa se formó en sus labios. la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. Por supuesto. —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. —Pues sí. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. —¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. Sal y juega conmigo. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando. —¿Hay algo más que desee. —Oh. así que estaba enojada y malhumorada.

En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. cuando le sonrió de oreja a oreja. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. ¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo. Entonces él le mostró su propio espacio. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. 136 . Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. Quizás su gentileza significaba mucho más. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. simplemente porque debía quejarse. —Agitó su dedo—. —No sé a qué te refieres. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. avanzó hacia la carreta. Recuerda. se acercó hacia ella. la carreta se detuvo y fue descargada. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. Todo fue idea suya. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. Era el caballo de montar del que había oído hablar. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. Pronto la carreta estuvo llena. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. sembrado con margaritas y botones de oro. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. Tuck. a sabiendas que era una metomentodo. Además. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches. Ellie pestañeó inocentemente. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. como ella sabía. —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas. las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. incluso una vieja cascarrabias como tú. Una vez que llegaron a un agradable lugar. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. no porque fuera fácil para él. La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. desde donde se podía observar el valle y el pueblo. —¡Bueno. nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. de verdad! —exclamó ella. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta. debido a que él no era blando por naturaleza. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa. no porque estuviera molesta. pero allí estaba ella. Sin decir una palabra.

Después de todo. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. sola con su ginebra y sus recuerdos. la brisa se extinguió. en su presencia. silenciosamente se sentó sobre la manta. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. Nombre común: Pata de gallina 137 . ya no quería la sombra. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. bajo el árbol. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. pero conseguiré lo mejor de ella. al parecer. No tenemos una eternidad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. no resolvía nada. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. —¿Sólo una? Que afortunado. Le dolía la cabeza. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción. y consideró moverse de sitio. gritos y lagrimeos alrededor. Sin desanimarse. Como sentía un gran peso presionando su pecho. dejando gente a su paso. le serviría. con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. Debió captar la agudeza de su tono. le había dicho. Cualquier esposa. Era un viajero con un misterioso pasado. reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. Sophie no tenía apetito para el picnic. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente. —En un día como éste —dijo—. Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. y varias cometas tuvieron un triste final. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde. —Sólo una pequeña que me fastidia. que no le pediría de nuevo que se casara con él. Una vez que un hombre ha sido rechazado. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. o por mucho tiempo. por lo tanto. La abandonaría. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. hubo muchos alaridos. un habilidoso. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. Es originaria del viejo mundo. Lazarus podía ir y venir con facilidad. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente.

—¿A qué viene esto? Oh. —¿Qué diablos .? —Te he oído presumir de ser un manitas. charlando y riendo juntos. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. Ellie. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. 138 . —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos.. Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta. señorita Valentine. excepto tu propia cobardía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. donde quiera que empieces una nueva vida. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras. señora. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. —Haz lo que te plazca. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. o dedicarse mucho tiempo a una idea. —Nada te detiene de escapar. Chivers. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. Unos astutos que son los que ganan. —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. —Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. Luces acalorada.. a diferencia de algunos de nosotros. ya veo… no voy a ninguna parte. Cuando te hayas marchado. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. Habías perdido tu sentido común. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. Sin lugar a dudas. Por entonces. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. me atrevo a decir las cosas eran diferentes. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. Me atrevería a decir que. y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy. señora? —preguntó Chivers. Miró a Lazarus. te aburres pronto y renuncias. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto. Chivers pareció interesado.

139 . A pesar del tono de su conversación. Evidentemente. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. lo que quería más que nada en este mundo. Los enfrentaría. Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. había terminado el viaje. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. no lo ahuyentarían. lo puso en mi contra desde el comienzo. Este era el final del camino para él. habían estado susurrándole sus dudas al oído.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. También desearía no haberlo escuchado. no importaba con qué amenazaran. Como una flor hacia el sol. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. Su temperamento se apaciguó por el momento. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. A Sophie. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. Bueno. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente.

¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. la ayudó a subir al caballo. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. —¿Montas de lado. lo leía en su rostro. ¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. especialmente el del escondite. Sin decir una palabra. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—. Entonces se quedaba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos. Puede rastrear cualquier cosa. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. aún tenía que decidirlo. Olfatea como un sabueso. Al igual que la tuya. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. —Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 . y el pie izquierdo en el estribo. Si era bueno o malo. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia. llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. —Las apariencias pueden ser engañosas. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. —Tu amigo es un hombre amable. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. casi demasiado para asimilarlo. —No quiero perderte a ti también. —Yo… yo no he montado en años. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. Ven a montarla cada vez que te apetezca. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. Lo sentía.

—Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas. mantiene su distancia. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. pasando por debajo de las ramas más bajas. perdía su punzante calor. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. intentando que mostrara sus celos. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. Qué le había poseído para llevarlo allí. La luz del sol era fuerte. admirando el hermoso día. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. desde que llegó Chivers. Lo llevo más allá entre los árboles. un regalo muy raro y precioso por cierto. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne. Me agrada el viejo. Con un toque de sus talones. no hubo conversación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. Por un rato. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. Él la siguió. aunque habían tomado el camino más largo. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. En aquel entonces. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. bajo la cubierta dorada de los castaños. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. No podía recordar la última vez que había montado a caballo. —En cuanto a la señorita Osborne. compartiéndolo en su compañía. Sophie cabalgaba a su propio ritmo. la gran cantidad de hojas. dirigió su caballo hacia adelante. Eso es todo. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. recordando la manera en que solía montar sola. Desmontaron y caminaron hacia abajo. él no tenía ninguna prisa. Pero el aire agrupado bajo los castaños. Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. pasando sus dedos por la melena plateada. Por lo visto. cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . no lo cuestionó por mucho tiempo. pero estaba completamente complacido de cabalgar. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. se dio cuenta. se puso al lado de Lazarus. En primavera. Como se había dado cuenta antes. Ella acarició el cuello del caballo. y cuando salieron a un camino más ancho. liderando el camino y regresó bajo los árboles. y en otoño. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. Y ella tampoco. —Oh.

besándola a través de su vestido. o apaciguando a una chica por una rabieta. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. Su lengua se movía sobre ella. En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. Ella se recostó sobre el musgo. habría aprendido de la práctica. como a una mujer. Después de eso. tomándola íntimamente. Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella. hasta que sintió el aire en sus medias. señor. excepto por donde cruzaba un hilo de sol. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. No tuvo que decir nada. sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. Quería decirle que lo amaba. hasta que ella era un charco 142 . luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. y un estremecedor y excitable suspiro. acariciándola suavemente. al igual que su cuerpo. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. No tenemos una eternidad. Allí estaba otra vez. dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. no como si estuviera tranquilizando a una niña. Se hundieron lentamente sobre el musgo. Lentamente levantaba su falda y camisola. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. pero firmes separaron sus muslos. Capítulo cuatro: La excitación de la mujer. esperando. él hizo que le sucediera dos veces más. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. Por fin soltó el aliento. Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. sí. Era un experto en ello. ¡Oh. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo. ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. que quería todo de inmediato. Hoy no había prisa. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. que experto era en ello! Por supuesto. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. —Dime lo que quieres —susurró él. tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. Luego la introdujo en su interior. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. como en adoración. con una mano descansando sobre su cabello. Contuvo el aliento. Entonces sus manos . ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. pero se contuvo. al no ser un lector. Nunca sabía que pedir. —Lazarus —susurró su nombre. Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. sus manos temblorosas presionaban sus muslos .

Sintiéndose rejuvenecida. Sólo así. y él se mantuvo quieto. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. 143 . Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. —De nuevo tomó su mano—. Se probaba a sí misma en su boca. con su oscura y penetrante mirada. —Se rió suavemente—. Su lengua encontró la de ella y la acarició. Después de todas estas semanas de preguntas. sólo mis manos. yo no tenía ningún arma. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. Que no se rompa —advirtió—. aquí estoy. — Chasqueó los dedos—. Como su tía siempre decía. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto. ella lo empujó y se sentó. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. la verdad salió repentinamente. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. El pelo le caía suelto por la espalda. —Sostuvo el objeto para su estudio—. —Pero estas aquí. Murió más tarde. Cuando lo golpeé. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. Así que ahí está. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. El otro hombre murió… un compañero de armas. cayó sobre una chimenea de piedra. Sophie recuperó su dedo. como en un sacrificio pagano. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. Los hombres mueren todos los días. cada error que hubiese cometido en mi vida. —Fue una pelea… hace seis años. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. —Mi turno. Por supuesto. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. con su cabello cayendo sobre ellos. Lazarus el resucitado. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. Apagado como una vela. en seguida él se tendió sobre ella. —Ten cuidado. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. Es la única que… Ella besó su pezón. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré. Sin embargo. —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo.

Pero él no se detenía en la oscuridad. empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. No podía pensar en lo que acababa de contarle. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. ya se había girado hacia pensamientos más felices. demasiado doloroso y quería eliminarlo. libre ahora de sus pantalones. una feroz expresión se concentró en su rostro. queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. Cuando lamió su barbilla. que la sorprendió. mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. Sacas mi diablo interior. A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba. —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. tomándola como un ariete. como si todo fuese un poco incómodo. intensificó su agarre y continuó el 144 . la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. —Ahora que te lo he contado. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. Esta vez. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. Cuando ella jadeó su nombre. El placer sustituye el dolor. él le devolvió el favor. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. sin embargo. Guió su mano hacia su virilidad. esperando a que cualquier momento pueda ser el último. sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. hundiéndose y retirándose. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. Ella le devolvió el beso. —Nunca le había encomendado esto a ella antes. ella entendía. De nuevo él se apoyó sobre su codo. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. su madre le daba un caramelo para masticar. que escapaba por encima de su labio inferior. Cuando ella le apartó la mano. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. Era demasiado.. cada vez que lloraba. —Cuando me tientas de esa manera. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. Sin embargo él continuaba caliente. quería verlo perder el control. Deslizó su mano y dedos bajo su falda. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. debajo de su cabello. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. con su mejilla sobre su hombro. Creo en vivir el momento. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba. Ella lo entendía… oh sí. Cuando era niña. —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte. rígido como el acero en su mano. No tenemos una eternidad. cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia.

había sentido su inquietud. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa.. Pero era una mujer decidida y tenaz. Me prometí que no pasaría hasta que. con un brazo sobre su frente—. No lo entendía. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. —¿Cuándo será eso? —Pronto. finalmente se sacudió. —He arruinado tu vestido. Eso espero. no podía convertirse en un gatito. A veces. Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo. bajó la mirada hacia ella. Su respiración se detuvo. Sin embargo. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. él gruñó. se derramó en una rápida corrida. —Esa es una cuestión de opinión. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio. consternado. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. Él se puso tras ella. —No. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. Él se rindió. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. Un tigre devorador de hombres. hoy tenía una misión. Asesinado a un hombre con sus propias manos. 145 . —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. —Las palabras cayeron con un suspiro. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. He sido un niño bueno desde entonces. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche. en dócil e inofensivo. Bajo sus firmes caricias. Depende de ti. tendido con los brazos detrás de su cabeza. nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. Aún no. se hinchó y expandió. su mano aún continuaba sujetando su eje. señora. Pero a pesar de estas lecciones. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. liberando las palabras al aire. Desde el mismo comienzo. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. —Él sonrió—. Minutos más tarde. ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. Luego su cabeza cayó hacia atrás. parte riendo y parte enojado. Quiero todo de ti. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. Cuando era una niña tonta y alocada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. Su respuesta fue evasiva. —Ambos se rieron entre dientes. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo. pensativo. —Hace un tiempo. Ella hizo un mohín.. No debería haber hecho eso.

galopaba elegantemente tras ellos. Ellie y la tía Finn. Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda. montaron de nuevo uno al lado del otro. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente. No volvieron a hablar. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales. Regresando a cuestiones prácticas. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo. tierno —cuando lo decidía—. Pronto tendrían un pasado del que hablar. Y secretos mortales.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo. conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. Ahora compartían su secreto. audaces e impropias maneras. 146 . sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. dejaron la conversación para Chivers. y de infinito coraje. en el fondo era un hombre generoso.

pensó. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. Dio un paso más cerca. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. Su pulso saltó como un cordero en primavera. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. pero Lazarus estuvo allí primero. dando una excusa. y mucho menos bajar de la carreta. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. ―Tía Finn. Dios! ―exclamó la señora ahora. su anuncio lo que empezó esto. Cuando él no la soltó de inmediato. y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. Si James no estuviera allí de pie. la maltrataran así. también. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. No creía que pudiera ponerse de pie. esperando. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. por dentro y por fuera.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. renuentes a renunciar a ella. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. y cuando ella parpadeó 147 .. Era lo que los conquistadores hacían. A unos metros de distancia. Chivers me prometió una partida de cartas. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. con mucho gusto se habría perdido la cena. Sophie. Su aliento calentaba su sien. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas. ―Gracias ―susurró. toda inocencia―. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente. ahora sin cintas o bonete. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. Ella sostuvo su bonete en su regazo. con sus manos ligeramente presionando sus hombros. Sophie. después de todo. tienes que ir. y entonces. Su deseo era salvaje. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. Con toda la excitación. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche. Su cabello. El señor Hartley parece un tanto amargado. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. Era injusto que estos hombres despreciables. con los brazos extendidos hacia ella. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. no me beses. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. oyó a James quejándose del tiempo.. ―No. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. ―se quedó sin aliento en un susurro frenético―. o dejarla dibujar su silueta? No. Sin embargo. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. a llevársela por encima del hombro. al descubrir que ella se había ido. Había ido a buscarla. y ella quería acurrucarse y esconderse. En su estado actual. incluso brutal. todo sería descartado. ―¡Oh.

Hará lo que es mejor para ella. Él podría hacerlo de nuevo. Lo mismo que tú.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. O loco de atar. Dijo buenas noches. Todo. Eso es lo peor que puede intentar. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. pensativo. que estaba muy lejos de lo que sentía―. descuidado. Lazarus se desplomó en su silla. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. cada vez más irritado. Espero que esté preparado. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. supongo. recordando lo que su amiga le acababa de decir. Ella sentía la tensión en el aire. como un hermano mayor impaciente. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. Un animal salvaje. o al menos él piensa que lo está. Chivers observaba a su amigo. Se encogió de hombros de un modo perezoso. imbécil. estás enamorado ―se quejó Chivers―. Tengo muchos consejos que dar. vio cómo entraba a la casita de campo. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. le arrojó un poco de consuelo―. ―Trató de hacer hincapié en esto. joven tonto. 148 . y la gente tan rara vez los sigue. Por el rabillo del ojo. Cuando entró en la granja. estaba siendo cuidadosamente suave. Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. Pase lo que pase. cuando es acorralado. No voy a forzar su decisión. Por supuesto. Una pena. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. porque es asquerosamente rico. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. después de una breve pausa. de verdad. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. Demasiado cerca. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer. vio a James esperando. ―Voy a dejar que haga su elección. ―¿Estás bien? Te ves cansado. con una mano en su pecho. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada. reprendiendo. pero nunca prestaría atención a mi consejo. y tan guapo como el mismo diablo. la agresión tácita. Él la miró con recelo. y luego regresó a casa. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. No todo. sus pestañas le rozaron la mandíbula. Pero pronto lo haré. ―Entonces yo tenía razón. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. atacará. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. ―Entonces.

pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. él nunca habría sabido su nombre. Con el tiempo. señor Kane. lo declaró loco al más alto nivel. 149 . Si tan sólo se lo permitiera. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. ―Yo también. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. ―Sí. James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. recortando la hiedra. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. Es hora de que haga su salto de fe. con quien nos reuniremos esta tarde. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. y Lazarus se quedó solo. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. y si no hubiera sido por su hermana. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. él nunca hubiera olvidado su escalera. El día de hoy le había dicho muchas cosas. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta. con el juego de riendas entre sus dedos. Estaba claramente enojado. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde. ―De repente se paró. cuando saltó de él. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. y mire lo que pasó. antes de que fuera noche cerrada. ―Pero. Cuando ella saltó. Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. con la cabeza entre las manos. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. ya que azotó como un látigo. señor Kane ―gritó Finn―. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. ―Por lo menos ―espetó. ―No me refiero a su anuncio. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. por lo menos. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. para los escolares. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave. Fue destituido inmediatamente de su cargo. hechizado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. Si no hubiera estado tan distraído esa noche. pero él sabía que tenía que dejarla ir. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. Me refiero al balcón. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás. Tenía que estar allí por su propia voluntad. Pero lo hizo.

él era un muchacho impetuoso. y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. Él debe conocer su lugar. Después de todo. 150 . Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane. creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela.. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. ―Es más fácil que contar con su aprobación. ―No hay nada malo en ello. Al igual que la chica Vyne. Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo.. Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero.. ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane. Ella no podía reconciliarse con la idea. ―Se sentó más derecho―. Ella no quería causar problemas a Lazarus.. Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar". Los niños como… ―. voy a ponerle fin. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre. Sophie. Esa escuela es una pérdida de tiempo. Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. Y estoy de acuerdo con Henry. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto.

dos criadas. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. encontrar gorros y guantes perdidos. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. una medida generosa de humillación. y un cochero. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. y su cuñada. como si estuviera 151 . las cinco que estaban presentes esa noche. Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. un mayordomo. Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. habían llegado esa semana a Morecroft. Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. y el desaliño de Sophie. En la primera media hora. La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. y el pelo suelto. La señora Sadler era una criatura pequeña. dos hombres de a pie. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna. conseguido por el viento. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. En cuanto a sus hijas. paseando los perros falderos. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. y Sophie fue acompañada al sofá. Esa noche. tal como eran. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. perro faldero de mal genio. de proporcionar. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. la persona más influyente de Morecroft. posiblemente. el brillo de sus pendientes de perlas. como papel de fumar. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. tan pronto como entraron. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler. Su tardía llegada causó un gran revuelo. un valet. sus ocho hijas. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. encorvada. y la piel tan pálida que era casi transparente. pero nadie lo mencionó. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. ella tuvo el gran placer. las manchas de hierba en su falda. y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. no había visto nunca un grupo tan aburrido. pensó Sophie. En el salón. sonriendo tontamente. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. a través de sus propias "conexiones". Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical.

¿No es así. Todos los ojos. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 . al parecer. Ella abrió la boca. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. brusco como una sirena. giraron en su dirección. En una mesa de billar. Su vozarrón. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley.. nada menos. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven. de nariz grande y carnosa. Era la primera vez que había sido acusada de eso. pronto se dio por vencida. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. una o dos soltando casi risitas nerviosas. ―Algo terrible sobre un anuncio. ambos tenían afición por sus propias voces. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. permanecían en casa con los sirvientes. erizadas cejas y dientes amarillentos. mejor estaremos todos. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. Al otro lado de la habitación.. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. pero ella tenía una hermosura vacía. al borde de las lágrimas. sus ojos claros con bordes rojos y siempre. Sir Arthur. En el proceso de apartar los ojos de su padre. sus hijas se estremecieron delicadamente. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño. Sir Arthur era un hombre corpulento. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. por su ayuda en esta materia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. Especialmente la querida Sophie. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante. Después de eso. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. señorita. como si fuera a vomitar en la alfombra. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia. Y el tuyo también. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie.

la solución para ella. Henry. pero sus labios eran delgados y muy apretados. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar. Y desde que llegó al pueblo. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. el cual. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. estando familiarizada con la historia. Lavinia. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. pero no con el nombre del joven caballero implicado. y no causaría mucha molestia. ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado.. más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos. ha estado peor que nunca. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. mamá. los Sadler planeaban mudarse a Bath. Ella es maleducada. sobre la cabeza de Sophie. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. pero si se requiriera aireación adicional. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. según la señora Dykes. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―. sin tardar mucho. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. sus manos curvadas como garras. podría dejar la puerta abierta. y extremadamente pendenciera. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. con un poco de medidas creativas. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. especialmente una que. Por el bien de Sophie. pero no lo estará. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. Ahora se reveló que. regresó al pecho generoso de Lavinia. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. comía como un pájaro y era muy pequeña. Para el viaje en sí. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz. 153 . Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. grosera. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento.. ya que estaba ubicada a tanta altura. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. pero pensaba que. Para su desconcierto. Ella nunca lo estará. Por cinco libras al año. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. muy especialmente. Al parecer. Sir Arthur. Si ella estuviera en su lugar. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. pero algo había que hacer. Con su mano libre. ―Rebotó en su asiento. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación.

agitando los paneles de madera de las paredes. ―Uno es mártir del dolor de dientes. Eso se lo dejó a la señora Dykes. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. ―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―. Sir Arthur. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. quien le pasó su pañuelo. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. Sir Arthur ―explicó ella. Por el momento. salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. James se unió. no tiene cabida en Sydney Dovedale. Es evidente que este hombre. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. pero no ofreció consuelo para su dolor. La puerta estaba entreabierta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. En lugar de molestar a uno de los empleados. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. Más tarde. inclinándose hacia delante en su silla. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. deleitándose con la atención―. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. señorita. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. Incluso el hollín. Kane. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. ―Es oscuro como un demonio. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. Cuando el murmullo finalmente se calmó. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. ―Pero estuviste entretenida. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. y ahora no puede deshacerse de él. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. Murmurando maldiciones bajas. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. ―¡Dios mío. ―Un criminal. ―De hecho. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. desalojado por el sonido. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. 154 . abuela. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. ¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. Ella miró a James. ―Veo que eres una chica respondona. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. porque es más que reacio a hablar de sí mismo.

James no respondió. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones. lleno de baches en un faetón conducido por James. Mira la tía sin reputación. Te lo advierto. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. ―Bueno. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora. En cuanto a Sophie. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . ―Hilarante. pensar en ello como una inversión. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. en todo caso. ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―.. abuela. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. ―Yo prefiero. Decidiendo renunciar a su chal. Sophie ―dijo finalmente―. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. James. Sophie va a casarse con el señor Hartley. Esa niña tiene ojos muy siniestros. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. ―¡No voy a perderla de nuevo. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. todo eso va a cambiar. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso. la decoración del salón de la señora Hartley. los vestidos de las señoritas Sadler.. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. Para mi felicidad futura. ―Qué gracioso. Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. pronto. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. Como he dicho antes. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. En realidad. Y para la de Sophie. y la elegancia de su menú. nunca le prestes dinero. abuela. Sophie volvió al vestíbulo. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. ―No te preocupes. ―Sé precavido. Astutos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie. abuela. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante. muchacho.

aunque la hacía sentir invencible. entonces. Como el buen vino. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. Sophie. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. Era sin duda peligroso sentirse de esa manera. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche. ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. Henry. ¿Qué podía hacer ella por él? 156 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. Él había hecho ya tanto por ella. la mareó. Lavinia empezó a animarse. Una creciente calidez inundó sus venas. ¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema.

Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. 157 . y luego. dijo. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. Estaba dispuesto a llevarla. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. Pero él no quería el pago. marcada por la aventura. arreglándose con manos nerviosas. se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. Recuerde. —Él señaló con la fusta—. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. señor Chivers. señor Chivers. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. no podemos quedarnos mucho tiempo. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. —Bien. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. —Yo no quiero que se meta en problemas. Después de algunas averiguaciones. hasta ahora no lo estaba. bien cuidados. sólo porque había oído lo testaruda que era. y la otra alrededor de su brazo. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. Cuando se acercaron a la calle principal. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. ladridos de perros. los caminos mucho más transitados y. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero. —Usted es un buen hombre. No debí dejar que me convenciera de esto. y eso era todo lo que había. se bajó. Era una mujer de treinta años.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha. si ellos no tenían nada mejor que ver. la gente gritando saludos entre sí. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. —No se preocupe. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. señorita. —Allí. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. ¿no? —Por supuesto que no. con una mano aferrando su sombrero. Le pagaré bien por traerme. por lo tanto. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. pero hoy era una mujer con una misión. o James arrastrándola por el brazo.

—¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. 158 . Ella tomó un sorbo de su té. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. lo era. ella con una taza de té. señora? —Soy una amiga de tu tío. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. tenía el pelo negro y espeso. Se sintió nerviosa de repente. —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. observando todos sus movimientos alrededor de él. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. como hizo mi tío. desde que es tuyo ahora. ligeramente enfadada. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. como sabía demasiado bien.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. con los pies balanceándose.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto. levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. llevando una escoba tres veces más larga que él. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. Creo que está harto de ser un soldado. Pero trata de ahorrarlo. Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. —¿Cómo lo sabe. Pero primero. Ella ha traído un mensaje de tu tío. —Lo voy a poner en mis botas. —¿Por qué? ¡Oh. —Buscó dentro de su bolso—. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. así que no lo gastes todo en tonterías. —Sí. con James y Henry respirando sobre su cuello. Te he traído algo. venga aquí. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. pero este muchacho lo necesitaba más que ella. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. —Supongo. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. Un niño pequeño salió. y le explicó su misión. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día. —Hay dinero ahí para ti. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. —Mi tío es un soldado —le dijo. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. Al igual que su tío. Ahora es un agricultor.

Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios. pero le dolía el corazón. —Él te trajo un pastel de carne. —Si tu tío dijo que sería así. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale. Él me traje un pastel de carne. Mejor que el trabajo de casa. Él me lo dijo. —Un día voy a vivir con mi tío. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. —Aléjate de ellas. —No derrames tu limonada. —Eso es lo que yo dije que él hecho. —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. me dijo. No pudo evitarlo. —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. Frunció el ceño y se removió en su asiento. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. —Nadie nunca me dijo eso. —Ni a mí —respondió ella con ironía. Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. —Sí. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años. Ella se echó a reír. Mantente alejado de la gran mayoría. —Va a casarse con un ángel. —Hizo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. No le gustan las damas. —Usted es una mandona. Había algo más en su rostro. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 . algo que ella reconoció pero no pudo discernir. Y aquí estaba este chico. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él. —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. señora. Él nunca estaría de acuerdo con eso. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. Tenía razón al advertirte. Como creas que es mejor.

Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. lo miró de nuevo y asintió. Él no la querría de ninguna otra forma. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. a través de la ventana de la tienda de té. observando por si cierta mujer pasara por el seto. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. y voy a estar ahí para atraparla. cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. —Hey. No podría.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. —¡Tonterías! —respondió su hermana—. lo más hermoso que había visto. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. María. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. señora. señorita Valentine. ahora encontrada de nuevo. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. Ese era siempre un error. a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje. Sophie miró por encima de su cabeza. ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. salta. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. El ángel estaba en lo alto de un balcón. Se ha puesto toda blanca como una margarita. avanzando con firmeza por el campo. salta. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. —Es tan amable de tu parte. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. pero es un poco juvenil para mí. Salta. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. Un viento suave soplaba a través del campo. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. Dé un salto. y un escote bastante atrevido. sudando bajo el implacable sol. mientras Lazarus se movía balanceándose. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida. sin romper el ritmo. tan pronto como la encontrara de nuevo. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. Con otro golpe de la guadaña. Era un vestido bonito. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. cortó otro manojo de heno y luego otro. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. y yo te voy a atrapar. así lo había aprendido. Ella era de acero por dentro. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. se verá completamente nuevo. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre. ¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. Por 160 . Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. cuando era un muchacho. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección.

era como llegar al final de un buen libro. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. una parte de su vida que nunca volvería. Nunca usó su encantador vestido después de eso. La pequeña escena era pintoresca. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. para quien ella solo quería lo mejor. Esa mañana. fresco y tranquilo. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. Ella sabía que debía ir. Usado solamente una vez. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. pensó Sophie con una triste sonrisa. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. medito Sophie. estaba tímidamente arrugado. el alfiletero agarrado en la mano. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. Sophie había cambiado. pero ahora sabía que no era eso. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. siluetas sobre la repisa de la chimenea. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo. Un día aquella muchacha se desgastaría. La señora Hartley. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. a esa temporada alegre y despreocupada. la ventana flanqueada por un seto de tejo. Al igual que James y sus recuerdos. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. había invitado a Sophie a su baile de verano. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. en una esposa y madre ejemplar. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. y alguien debería haberlo quemado. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. Una nueva historia por descubrir. la excitación nerviosa que les precedía. probablemente bajo presión por parte de James. ¡Qué agradable debe ser. Cuando James regresó por primera vez por ella. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. Pero había una cosa diferente. 161 . Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza. María se puso de rodillas en la alfombra. intentando un nuevo estilo de pelo. ahora era ceniza. todo sería exactamente igual como era antes. El salón estaba ordenado. pero ahora sabía qué decepción podría ser. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. y el cojín. y esto es un poco simple. Amor. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible. Sophie miró a través de la ventana abatible. pero ya se había marchado a Brighton. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados.

—Bueno. hermana. hermana. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón.. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente. El no decía mentiras. estate quieta. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia. 162 . Me lo dijo. No es él quien riza mi cabello. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera. Ella tomó aliento. —Y ella le creía. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. Necesita un marido competente. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer. de acuerdo con mi Señor Bentley. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—.. Y veo —ella se sentó sobre sus talones. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos. María exclamó: —¡Pero.. enroscándose a su voluntad. pero era verdad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. María siguió prendiendo con los alfileres. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos.. —Pero.. él ha demostrado ser muy amable. La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente.. como ya he dicho a mi señor Bentley. a menos que piense vender. —El amor te cambia. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. —Pero. reconquistaste la admiración del señor Hartley. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente. Oh. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James. con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo. Pero en realidad. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. Sophie+.. Le había contado todo lo demás. —No va a casarse con Jane Osborne. entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O".. y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. pero no le mentía. Completamente loco de amor. y cuando seas su esposa. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti. Después de un breve silencio. —dijo María de repente. no me sorprende.

era todavía un niño por dentro. Le había dicho. Hombre tonto. hace mucho tiempo. y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba. Lazarus nunca le había hablado de amor. tal vez. 163 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. y te atraparé. Pero se lo había dicho al párroco. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. vaciló. ahora entendía lo que era. salta. salta. que él no existía para personas como ella. O algo más se lo impidió. Completamente loco de amor. ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él. Gracias a su pequeño sobrino. A pesar de su bravuconería externa.

Ella frunció el ceño. —Ya estaba. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—. las mejillas encendidas. un montón de sonidos. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones. —Se aclaró la garganta—. Es por eso que vine aquí a buscarte.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. Una vez más caminó en círculos. —Después de lo sucedido. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. el muchacho recortando la hiedra. 164 . Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. con los labios entreabiertos. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. Ella miraba fijamente. Debía odiarlo ahora. entonces. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana. No podía soportarlo. Fue mi culpa. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana. luego a la derecha. —Vaciló. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar. Como un camisón. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida.. simplemente se quedó mirando. Él nunca había sido capaz de decírselo. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. Estaba en su patio. —Sí. porque estaba muy distraído. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. —Fuiste tú —insistió. Por un momento. Dejé la escalera. —Pero es también. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. —Deberías llevar un abrigo —exclamó.. Me juré que te encontraría algún día y te compensaría. Tú estabas allí. frenéticos y sin control. Trabajaba en la misma casa. lo había dicho. Esperó los golpes por venir. Había llegado el momento. —Es agosto. —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto. Becky me dijo tu nombre. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. Nada vino. primero a la izquierda.

—Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. De repente ella le cogió del brazo. Por favor. aquí y ahora. un puñado de su camisa capturada entre sus dedos. Pero. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. dio un paso atrás y la miró—. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo. Tambaleándose. ¿estás segura? En respuesta. —¿Me perdonas. el de ella y el de él. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez. —¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza. Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. al parecer temerosa de mirar más arriba. Tan pronto como sea posible. con la esperanza de contener el temblor. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. señor Kane. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. Esperaba. —Sí —logró decir.. con una mano en el mango de hierro. —Lo siento. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta. 165 . recordándole a Chivers. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. los detalles. que estaba junto a la puerta. y hundió la cara en su pelo. —Suponía que podía esperar ese tiempo.. —También yo. El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. No estaba seguro de entender. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. El "lo siento".. así que te lo pido yo. entonces? —Por supuesto que sí. ella le dio un beso en la boca. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. Me gustaría casarme contigo.. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. —Era mitad risa. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo. —Sorprendido. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. Cásate conmigo. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. En algún lugar cercano. Te hizo dejar la escalera atrás. debía ser por la manga. él oyó el silbido de Chivers. mitad jadeo—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas. —Entonces serán tres semanas. no por querer casarse con él. absorbiendo el aroma de lavanda suave. —Señor Kane. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. se dio cuenta. Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. Él no podía pensar. No me importan las tres semanas —agregó ella—. —Esto salió en una carrera sin aliento.

Y vuelvo a Souls Dryft hoy. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. Su esposa. Los dos se rieron. —Y éste es un vestido de fiesta de María.. El se sonrojó fuertemente. parecía tener en ella el efecto contrario. La idea saltó a través de la cabeza y. Un momento después. Después de todos estos años. especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño. ¿Cómo pudiste hacerme esto. después a su corazón. adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser. Hoy. y no hay vuelta atrás.. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo. Henry. Lo estaba modificando para mí. pero ya está hecho. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. y tampoco puedo pedirle que espere. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—. —Supongo que él quiere una dote.. ¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . como un ternero recién nacido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. como siempre sospeché. ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. —Hizo una pausa—. Para su sorpresa. No veo ninguna razón para esperar. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. golpeando sobre las piernas débiles. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. todavía. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. pero no creo que lo necesite ahora. y esto fue bastante injusto de mi parte. pero pasó con sorprendente rapidez —. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición. —Se sintió un poco triste por eso. Ella debe venir también. —Agregó—. Y no. por supuesto. sin embargo. Sophie? A escondidas. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. —¿Debo salir y entrar de nuevo. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. Si tan sólo hubiera sabido esto antes. y sus botas chirriaron en protesta.. la mujer que había aceptado ser su esposa. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio. no hay un niño. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más... lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft. despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento.

Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. Sophie. dando un paso más cerca. abandonó la fortaleza. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. Por desgracia. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía. Con esa despedida. Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda. Necesito una casa propia. Soy tu hermano mayor. Él no descansará hasta descubrir la verdad. —Ella quiso reír histéricamente—. —Te lo advierto otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo. No sabéis nada el uno del otro. te dejas llevar por el corazón. y ya sabes lo terca que soy. Henry apartó sus manos.. James Hartley es otro asunto. Tampoco voy a animar este error financiándolo. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo. Bueno. él exclamó: —No va a durar. Henry —le dijo. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. el día era luminoso y cálido. Ella tomó aliento y cerró las manos. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. yo estoy enamorada de él. Era ni más ni menos lo que ella esperaba. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo. Y yo. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus. Henry. sacudiendo la cabeza—. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente. 167 . A pesar de sus diferencias y sus peleas. su voz inestable. no hace ninguna distinción de rango. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. las manos cruzadas delante de ella—. Lo pasó por alto rápidamente. yo no estaba allí esa noche. Seguramente lo entiendes. un comentario de hermana. pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz. si al hacerlo también la lastimaba a ella. se querían. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. y se supone que debo protegerte. Al igual que nuestra madre. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza.. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. cuando saltaste del balcón. Hazte cargo de tu decisión. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. Henry? —Lo hice por tu propio bien. Fuera. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. —Es ignorante y ordinario. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida.. —Necesitas un chaleco nuevo.

y su boca cubrió la de ella. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos. —No es suficiente —susurró. él sabía que era una moza apasionada. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. Eran insoportablemente suaves. Ahora él veía la canasta que llevaba. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. La Madre Naturaleza. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. —No me has besado en varias horas. tomándola con fuerza. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. suave y seca en la suya. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. Sus manos le acariciaron la cabeza. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano. le hacía contener la respiración. a la vista de la vereda. Debe hacer cinco o seis horas. —Dime lo que dijo Henry. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó. ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. Dejando a un lado su cena. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. Contempló su cara. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí. Sintió sus manos sobre él de repente. pero hoy la saltó y se acercó. Por supuesto. quiso sermonearla. Siempre había trabajo por hacer. Cruzaron el campo a un pajar. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. —Sécate la cara.. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. sus manos. demasiado encantadora para resistirla.. 168 . Su belleza. —¿Eso es una regla. decidí traerte la cena — exclamó. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. Pero cuando ella le sonrió. ¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. la recostó contra el heno. Vino a él rápidamente. como siempre. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. —Supongo que puedo parar un rato. dejó su guadaña. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. pero. En el pasado. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado. Su mano era cálida.

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—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
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—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

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 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

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María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
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Todavía respirando con dificultad. —Eso fue hermoso. Lazarus la miró. trató de pensar en lo que podía ser. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. dos terceras partes presionadas en la almohada. buena parte de él de punta. Cada parte estaba bien aprovechada. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. Su cabello era un desastre. Unas ásperas respiraciones después. si era así como debía ser. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. muslos musculosos y pantorrillas 173 . Cuando repitió el movimiento. Lentamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. por favor. Por fin el ángel era suyo. Pero qué joven parecía mientras dormía. hacia la luz del sol. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. y entonces recordó. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. Finalmente concluyó que estaba adolorida. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. Era una desvergonzada. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. Incluso con sus piernas alrededor de él. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. Yacía encima de la sábana. y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. con la boca entreabierta. ella aprendió el ritmo. duras. una sensación de la que no podían obtener suficiente. revoloteando aquí y allá. Pero unos minutos más tarde. Se despertó lentamente. y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. Kane. todavía estaba vivo. tumbado desnudo boca abajo. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. Dobló las piernas alrededor de sus caderas. a las firmes nalgas. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. sinceramente esperaba que no. estaba inquieto. desde la asombrosa anchura de sus hombros. mirándola a los ojos todo el tiempo. Una vez más. Incluso en el sueño. el olor de un hombre. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. disparando hacia arriba. Su espalda aun estaba arqueada. pero viviría. Con los párpados cerrados. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. y su cuerpo cedió además de recibirlo. completamente perdida. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. sorprendentemente.

Esto es lo que debería ser. Puso sus piernas entre las de ella. —Estabas dormido —protestó. salieron un poco y luego se quedaron quietas. Y. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. este amor. si despertara. Así que esto era de lo que se trataba todo. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. —Sacudió la cabeza—. Su corazón latía locamente. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. —Lo tendré en mente. O no. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. Presionando en el umbral. —No soy muy buena portándome bien. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. Quería agarrar sus nalgas. Nunca había confiado así. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. Movió sus codos para reubicar su peso. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 . estaba de espaldas y él estaba sobre ella. nunca se dejó llevar como ahora. pero se mantuvo tenso por encima de ella. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. —Me dí cuenta. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. riendo. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. —Nunca —le dijo—. El dejó de maldecir en su sueño. por supuesto. manteniendo los de ella abiertos. podría afirmar que fue por accidente. Al menos de esta forma. Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. Sus manos. —¿Hay algo que quieras de mí. señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. no tienes motivos para temer. con los músculos rígidos. sin duda. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. pero sería injusto. mientras dormía. esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. —Creo que mi fina dama es insaciable. contra esa dura fuerza masculina. palpitando allí. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. siguiendo la curvatura relajada. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. Y entonces le besó los párpados lentamente. entonces. esta conclusión feliz. metidas bajo la almohada. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. Era más de lo que nunca había soñado. Siempre estoy alerta. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. Es un truco muy astuto. burlándose de ella. Quería tocarlo de nuevo. e impulsarlo a entrar. en particular. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez.

también fue totalmente irrelevante. Su pregunta era retórica cuando la hizo. aunque quisiera.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. 175 . Afortunadamente se compadeció de ella. y unos segundos más tarde.

tenía una nariz muy fina. En su opinión. —Puedes hacerme daño. mujer? —Ten paciencia. Gimió y cerró los ojos completamente ahora. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. Mayormente. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. donde la luz del sol entraba a raudales. ¿Terminaste? —Todavía no. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. ¿Ya has terminado. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. La persona que te dejó su dinero cuando murió. Ahora. —Y por tu hermana. —Hmm.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. Antes de ser condenado. Fui criado en los apostaderos de Londres. murió en los cascos —dijo bruscamente—. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. 176 . sus ahorros como él los llamaba. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo. —Y ese anciano que era como un padre para ti. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. me dijo donde había enterrado su dinero. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. —Sí. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. me crié a mí mismo. O mejor dicho. —Se cruzó de brazos —. pendiente de mí. No dijo nada. pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. —Entrometida. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —. Si bien. —Ahora quédate quieto —advirtió. Kane. —Pasó sus dedos por su pelo.

—Trabajó en casa de la señora Grimstock. Ella había escrito a James esa mañana. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. Ella no me lo dijo. morena. En ese momento. es mejor. pero ella no se lo permitió. tonto. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. ¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. pero no quería hacerle daño. —Ella sintió frío de repente. Lazarus trató de dejar su silla. —Ahora. —Te había dicho eso ya. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. Era morena como yo. Lo conocía desde hacía muchísimos años. ¿Cuántos bañistas anteriores. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. No tengas malos pensamientos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. pero sabía que no era la mujer para él. Además. entonces. James Hartley. Intentó colocar todo esto en su carta. y poco después. —Se burla de ti. así que ella lo sujetó por los hombros. Nada para preocuparse. Dejó de recortar. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. se preguntó ociosamente. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. —Sí. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. Su corazón estaba acelerado. No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. Sí. a pesar del sol. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. Y debían mirar hacia el futuro. la tía Finn se asomó por la ventana. De repente. ¡Disfruta lo que tienes. —Y solo tenía diecisiete años. Era bastante hábil. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. había pensado en él a menudo. No. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. era tres años mayor que yo. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. Nunca supe su nombre. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre. Se ha ido ahora. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. creo. no podía ser. 177 . —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. el primer barrido de la navaja de afeitar. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. Sophie! Mastica tu caramelo. la navaja de afeitar.

Lazarus era decidido. —Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. un luchador y se contendría. sin embargo. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. Las palomas se arrullaban en el palomar. Tragó cuidadosamente. y los lechones en la pocilga de su madre. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. —Creo. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. ahora estaba inquieto. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. su sangre agitada. Ella entró y se dejó caer en el agua. —¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. ruedas retumbando sobre adoquines. Era muy difícil esta confianza. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo. y luego desaparecieron. —Ahora estas a mi merced —exclamó. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. Él se sentó. Ella se le adelantó. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. gruñeron felices y contentos. que necesita una buena limpieza por todas partes. ya se había quitado el vestido. En el patio. pensó. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. entre sus rodillas. señora. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. pero no iba a funcionar con él. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. También era muy difícil no sentir celos. 178 . ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. —He hecho que parezcas casi respetable. Kane. —No pongas jabón en mis ojos. Si no hubiera espacio. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. Necesito lavar mi cabello. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto. Sin embargo. —Es mi turno —dijo—. —Te pedí lavarme el cabello.

Kane! Sigue adelante. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. Ella se mordió el labio. señora? —¡Muy bien. arqueó su espalda ligeramente. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. sus manos apretando el borde la bañera. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . —No lo encontrarás allí —ronroneó. —Oops. —Olerán mi aroma en tí —agregó. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. perdí el jabón —murmuró. Haré mi mejor esfuerzo. y él. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. pero él no estaba cansado aún. casi dejó caer el jabón de su mano. —Movió su mano ahora sin el jabón. —¡Gracias. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. —Lo mejor empieza aquí —murmuró.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual. embobado. Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. —No hay suficiente espacio —agregó—. Cuando levantó sus ojos de nuevo. donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. entonces. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. sus parpados revolotearon. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana. El agua pronto estará fría. ni mucho menos. señora. lo encontró mirándola con una intención penetrante. Miró hacia abajo su brazo en el agua. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. Es hora de sus abluciones. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. Tendrás que extenderlas. sus parpados finalmente se cerraron por completo. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. Separó sus labios. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. El agua apenas cubría sus caderas. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. No es que siquiera lo intentara. voraz. pero era más una risa que una protesta.

más maduros. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar. Se sentó. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. R. Por alguna razón no se atrevió a preguntar. Era un poco tarde e incómodo ahora. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. observando y esperando. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. locamente. de repente preguntarle su nombre. después de la intimidad que habían compartido. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. se pusieron más duros. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. quizás. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. esa noche sola en el balcón. pensó que era un derivado de Lazarus. pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento. lo sacó para examinarlo. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. había encontrado su baúl abierto. su juguete. 180 . listo para devorarla. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. su guerrero. Era su cautiva. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. Cuando agarró su trasero. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. Russ por Russell. y sentía sus ojos sobre ellos. y siendo de naturaleza curiosa. Si no hubiera sido por esa cicatriz. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. su boca amplia sobre su pecho. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. Si no hubiera sido por esa cicatriz. hubiera sabido que estaba allí. sino que la abrazó con fuerza. incapaz de esperar más tiempo. Una mañana mientras todavía dormía. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. empujó hacia arriba violentamente. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. Era casi como si. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. Cada vez con él era completamente nuevo. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama. mucho antes de que alguna vez se conocieran. Mientras limpiaba el piso superior de la casa. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. Adamson. un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. Luego encontró la carta. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie. pensó sombríamente. sin duda. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura. otra de sus conquistas. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. la tenía a su lado ahora. una noche. Él la miró. Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. Desgarró brutalmente en su felicidad. los dedos extendidos sobre ese golpecito. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. —Tal vez. Russ estaba abajo. se movía mientras dormía. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. La vida no era justa. 181 . pensó con enojo. Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. Sería agradable si todos vivieran juntos. Bien. sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. ¿Debería mencionárselo? No. nunca abriría los ojos de nuevo. sin embargo. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. y si ese trocito de cuchilla rota. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente. la conocía bien. que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer. Eso esperaba. pero conocía esa letra. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. como Russ. ampliándose como si le gritaran. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley . Era imposible ignorarlas ahora. —Su mano libre se dirigió a su corazón. podía acostarse a dormir. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. Trataría con esto sola. Más tarde esa noche. gritando su nombre. pero luego sus ojos se ensombrecieron. El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. y cada día contaría. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. Era muy morena. Un día tendrá primos.

Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. por supuesto. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. —Te perdono por este error de juicio. de todo corazón. Apenas se establecieron en el mercado. —Ven conmigo Sophie. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. antes de que te arrastre a la ruina con él. Divertida y orgullosa. —Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. que era seguro. James. Debido a su mala fama. pensó. que cotillearían desagradablemente. Excepto lo que ella necesitaba ante todo. por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. Puedo perdonarte por esta 182 . Lo supe. o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. Mientras él estaba así ocupado. Trató de mover su brazo. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta. sabiendo que era todo suyo. pero él lo apretó con más fuerza. Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. pensó. Supongo que te ha engañado de alguna manera. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa. Es mejor acabar de una vez. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. así no se sentiría tan culpable ahora. Tomó su codo con su mano enguantada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. Probablemente era una buena cosa.

Sophie. pensó. oía los susurros. que podía cuidar de ella. — Pero he aceptado ya a Lazarus. —¿Error? —Sophie. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. Sophie. Ella retiró el brazo. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. pero lo había visto en más de una ocasión. pasaste los diez últimos lejos de mí. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. 183 . —Y él te animó a regresar. No te quedes con él. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. —Oh. James. —Sin embargo. Pobre James. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. te he amado desde hace quince años por lo menos. el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus. Dondequiera que se diera la vuelta. —Por el amor de Dios. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. cuando pensaba que nadie estaba mirando. ¡Mía! La miró fijamente. Lo siento. Es igual que tú. yo rompí el compromiso. Había transcurrido demasiado tiempo. no de la forma en que pensaba. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. cuando nos casemos. James. —Sin duda. Te puedo dar mucho más. pero se las arregló para calmar su tono. Vuelve conmigo. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso. Fue mi elección. —No voy a dejarlo. Volví para salvarte. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. Yo amo a mi hermano. Sus labios temblaban. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. Sophie. —Nunca lo lograrás. James. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. Quiero olvidar esos años y depende de ti. pero no había escapatoria. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. sin comprender. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. No fue Henry. —¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. Podemos dejarlo todo atrás ahora. Cualquier cosa excepto amor. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. Pero pensándolo bien. Por lo general. —Ella quería decirle que ya no la conocía. lo mantenía bien escondido del mundo. Pero él tomó su declaración como una acusación.

y su mirada se trasladó a Russ. —Su voz se desvaneció. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas. De hecho. con mucho gusto me quedaré un tiempo. por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft.. —Puedo quedarme unas semanas más. Russ se miró las uñas. porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. 184 . a la espera de que dejara de hablar.. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento. sin duda. —Muchas gracias. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—. —No se quede sólo por eso —dijo—. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche.. la decisión es suya. señora — dijo Chivers—. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. —Sophie será enviada a Bath como institutriz.. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. logró ninguna prueba de la identidad del culpable. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino. y Henry espera que todo el asunto se olvide. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. Bueno.. Señora Cawley. Y sabes qué. al menos durante la cosecha. nada de la alegría habitual. No quería abusar de su hospitalidad. Eso es muy generoso de su parte.. el mercado era una algarabía. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. —Pero se parece a Finn.. Siempre que necesite un lugar para alojarse. siempre es bienvenido. —Siempre será bienvenido aquí. Una vez que el rescate se pague. Sophie en voz baja le instó a quedarse. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían. Si tiene que irse. pero él la dejó hablar. si quedarse o irse. Casi al mismo tiempo. La sangre siempre llama. Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. Por supuesto. y Amy Dawkins. —Usted es un viejo y querido amigo. —Es una muchacha tan tranquila. nos las arreglaremos aquí. —Es demasiado tarde para ser silenciado. Nadie. armando una cacofonía. gimiendo de angustia. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea. aunque todos tenían sus sospechas. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. por lo que el incidente se olvidará. Sophie sonrió y asintió con la cabeza. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas. y todas ellas se agacharon para cubrirse. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. pero ya era hora de mudarse.. Para ayudar a Russ con la cosecha. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto. a menudo la presionaba para que opinara. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. En unos momentos.. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo..

no sabía si creerle. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. junto a un jarrón de rosas abiertas. Ella estaba ocultando algo. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. Sophie era ahora suya. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. había un velo entre ellos. vigilantes. cuando llegó a la cama. tía Finn prácticamente los había vaciado. Hartley. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. Más tarde. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. tal vez sí. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. Estaba en un sitio de honor allí. —Si prefiere quedarse. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo. aunque ya era demasiado tarde para eso. pero no a Sophie. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. Él se echó a reír. Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. supongo. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. Sin embargo. 185 . —Nada. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. Cuando le preguntó al respecto. Pensó en el dandy. señor Chivers. Con las manos en sus caderas. Después de un rato. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. Pronto iba a ser su marido. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. Uno de estos días. Aún así. muchacha. entonces. Se volvió de nuevo hacia ella. Ella sería su responsabilidad. al no tener excusa para seguir retrasándose. ¿verdad. No podía oírla moverse. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado. así que tal vez estaba dormida. Con cuidado levantó el pestillo y entró. En las últimas dos noches. Kane? Él no dijo nada. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. si lo empujaban lo suficiente.

. Ella volvió a su dibujo y. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. finalmente. Las cepilladas eran firmes y constantes. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos. pero se inclinó sobre su dibujo. sorprendido una vez más de su buena suerte. Podía oler el aire cálido de la noche. afirmando. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos.. Ella no dijo nada. —No —respondió secamente—. ¿verdad? —preguntó con voz ronca. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. 186 . Si James. y después de una breve pausa. no quiero que te vayas. Él no me va a ahuyentar. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. Para gran alivio de Sophie. Ella suspiró. Ella cerró los ojos. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. De pronto le tocó el pelo. causándole todos estos problemas. Ya te lo dije. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. pero si estás en peligro. —No me voy. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. —¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. —Entonces juntos lucharemos contra él.. —Tú estás mucho mejor desnudo. Apretó la mandíbula. —¿Ese soy yo? —le preguntó. Ella dejó de dibujar.. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían. Hubo una pausa impresionante. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo. pasó el cepillo suavemente por su pelo. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. —Apuesto también. él no merecía verdaderamente todo esto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido. —James Hartley es asquerosamente rico. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo. sonaba aturdido. —Va mucho mejor vestido.

un recipiente ungido para su semilla y su vida. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos. envolviéndola con fuerza. y en el momento siguiente. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. antes de que se deslizaran más abajo. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. su cuerpo palpitó de deseo. la posesión completa. al parecer. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. una necesidad que ambos tenían esa noche. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. 187 . —Ten a mi hijo. Ella esperó. con los pies en el suelo. El placer inundó sus venas y sus extremidades. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. Se acostó con ella en la cama. y luego sintió el aire en sus pechos. como él acaloradamente sobre su tierra. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. Su cuerpo se movió más cerca. dedos separados. una mano se movió hacia su vientre. y pasó profusamente. Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. Él curvó su torso en su espalda. Su lengua trazó un patrón en su cuello. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. Cuando ella se estremeció. Fue un acoplamiento primitivo. Entonces. Se balanceó hacia delante. estaba llena. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. La camisa arrugada en sus caderas. Se mordió el labio. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. Y entre ellos. el pelo largo recogido en una cola. como un niño fascinado por un juguete nuevo. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. el calor y la fuerza. no le preguntó si tenía frío. Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. De repente la levantó en brazos. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. su descarada erección. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. plateada. Su silencio. Antes de que pudiera hablar. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. le dio la bienvenida con alegría llorosa. Escuchó ansiosamente su latido. debajo de su camisa. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. simplemente puso sus brazos alrededor de ella. En respuesta a esas tres palabras. Ella se abrió a él. su frente contra su espalda. lo sostuvo y luego lo dejó caer. con los ojos muy abiertos. Se sentó a horcajadas en el banco. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. la dura virilidad. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir.

fue algo digno de contemplar. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. Preocupada. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida. Sophie lo miró con valentía. beligerante — murmuró—. No esta vez. —¿Por qué has venido. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. Henry. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. y se aferró a los barrotes de la puerta. Y lo mismo va para tí. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. No es buena compañía para la señora Hartley. Tu comportamiento salvaje en el mercado. Tú lo trajiste de vuelta aquí. por lo que le abrió la puerta. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. —No me interesa ir. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. no voy a cambiar de opinión. —Hice lo que pensé que era lo mejor. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. lo llevó dentro. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí. —Mujer obstinada. he oído. fuera del calor del sol. la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero. haciendo una mueca —. ha causado gran indignación y malestar. Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde. Henry. —Pero. torcidos. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. 188 . que pensó que podría derrumbarse en el acto. —Sin embargo. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. Puedes también enfrentar ese hecho. Ella suspiró. pero tu comportamiento. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. —Parecía sin aliento. Cogió una jarra de cerveza de la despensa.

la deslizó en el bolsillo de su delantal. Más allá de las hectáreas de cebada. cuando la vio sentada en la pared de pedernal. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . La cebada era de tallo alto. Se cernía allí. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. y eso lo ponía ansioso. —¿Lo es. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. Ahora que había terminado de leer su carta. y ninguno de ellos hablaba de eso. Ni siquiera en Lazarus Kane. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. y él la dejó tener esa intimidad. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. ondas que brillaban bajo el sol. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. había pastos donde el ganado ovino. trigo y heno cortado. tropezó con la puerta abierta. eso es injusto. sin el menor temor. Los castaños en la distancia. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. — Henry. no en mí. En el prado. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. una masa de plata agitada. en el lado sur de la casa. esperando. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. Había más que suficiente fruta para todos. Y en el huerto. La boda estaba a unos días de distancia. bromeando con coletazos de su orgullosa cola. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. Tía Finn. paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. moviendo sus colas por las moscas impertinentes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. de hecho! Ah. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. sentada en el muro de piedra debajo de él. ahora vagaba alrededor con alegría. y Tuck. paseando entre los árboles frutales. en aquel momento. y luego se fue. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. que la amaba más que a su propia vida. silbaba a través de los huecos entre los dientes. Había querido preguntarle al respecto. que una vez le pareció tan triste y derrotado. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. pero tal vez no te importe lo que me afecta. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. soñando despierta con un amor lejano. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. Y allí estaba ella. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. Sabía. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. a pesar de su diminuto tamaño. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. a él sólo le traerás más problemas.

incluso después de que él le dijera todos los suyos. Se recordó. Russ. ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. Pero no repitió su petición. así que sería mejor no me esperaras levantado. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. mirándola. Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. Se dio la vuelta y murmuró. —Si — admitió finalmente—. La mantendrían alejada de él. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy. Pero no te vayas. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. debía ser su elección si se quedaba. —No vayas. No dijo nada. —Vendré mañana. 190 . se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora. temía perderla. Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. y ella debía lucir lo mejor esta noche. nunca la volvería a ver.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. —Va a ser un día caluroso. pero tenía miedo ahora. pero creo que será muy tarde. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. o estarás cansada. —No podía mantenerla prisionera. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. o poseído. —Tengo que ir —dijo en voz baja—." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. Pero no puedo decirte más que eso. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche. ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. Por un momento su mente se quedó en blanco. Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. —¿Qué? Tragó saliva. Es importante. Sería una lástima desaprovecharlo. Nunca había tenido miedo de nada en su vida. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. y con la ayuda de Finn. Por favor. Quédate. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. Él asintió con la cabeza. así que por favor no me lo pidas. una vez más. y se centró en su trabajo.

Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. Tiene una historia que contar. con Sir Arthur Sadler a su lado. Pensaba que estabas por encima de estas cosas. James estaba bebiendo mucho. la miró a través de su monóculo. y James la cogió del brazo. pero nadie pareció darse cuenta. Sophie. Sophie. Bueno. Miró los dedos apretando su brazo. La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. no había más dudas ni más miedo. Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . y en el momento en que ella apareció en el salón. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley. La cena se servía casi de inmediato. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. comentó con emoción lo bien que se veía. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. con ambas manos. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. los ojos bajos. —Y el señor Kane. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. — le preguntó. si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. por fin. Kane. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. equivocados en lo primero. reconoció esta fiesta como una emboscada. estaban en lo cierto acerca de esto último. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. una fila de rostros cetrinos. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. Pero todo dependía de ella. los labios secos. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. ¿verdad? —Sí. en realidad podría ser presentable. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. James. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. infelices. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. que había "recobrado el sentido". —Estoy decepcionado de ti. —Su voz tembló. — Está bien. y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados.

—Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte. por otro lado.. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. la lengua por su labio inferior.. flacas criaturas. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida.. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida. con los codos apretados a sus delgados costados. un pendenciero. Sir Arthur ansiosamente obedeció. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones. —Me temo.. mirando de reojo los dientes. un tramposo y un canalla de la orden más baja. y la señora Dykes pasó lentamente. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso.. a quien tuviera más cerca. Al otro lado de la mesa. James. que usted toma un punto de vista liberal. Una vez que el primer plato fue servido. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford.un ladrón.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas. e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua. con un dedo corriendo sobre las cuentas. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó.. con los ojos inyectados en sangre. —. señorita Valentine. una y otra vez. —. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry. nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . En este caso. la señora Dykes pidió a Sir Arthur. —. Era de lo más fascinante.. Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos.. Sir Arthur. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz.. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión.. sorprendido por sus palabras atrevidas. —Miró rápidamente a Sophie —. Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas.... El silencio cayó sobre el comedor. Su monóculo brillaba intensamente. hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino. y su color amarillo. tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. con piel o sin piel. Todo el mundo la miraba. como un lagarto.. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley. así que cada vez que se movía su cabeza. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. se comía todo lo que veía. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes. Sophie jugó con el bolso en el regazo. un estafador.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. pelado o sin pelar. dejando los cuidados de su esposa.

No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio. en lugar de la cabeza. —Por ese único error desgraciado. Un error imprudente y precipitado. viendo su puño golpear la cara de un hombre. El horror le hizo nudo en la garganta. como un niño determinado la llamó. Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. Hoy era un pirata. señora... pero todos podemos ser formados. —Como te dije. Su crimen puede ser un. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto. —Todavía no. donde el cuchillo quedó atascado. y los piratas no ocultaban sus cicatrices. sin duda —murmuró Henry en su vino—. Henry. algo que nunca fue premeditado. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran. y torcieron la nariz. después de todo. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas. —Cerró los ojos. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 . oscureciendo su uniforme. Seguramente lo sabe. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. aunque no tenga derecho a ellas. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. tu hermana es una bebedora. La señora Dykes jadeó con desdén. —Sí. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra.. —Forjadas por el corazón. cuando cometió un error. Y vivo para arrepentirme amargamente. Él bufó. Sus ojos bailaban con alegría. sino que las llevaban con orgullo.. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. señorita. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias. un momento que ha lamentado desde entonces. No todos podemos ser ricos. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila.. Por eso él debe pagar. Se quedó de pie... —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. —Sus dientes formaban una horrible mueca. y toda la sangre de su propio pecho herido. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. —Todos tenemos nuestros pecados. —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos. ¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas. corriendo desde la oscuridad hacia ella. Y entonces vio la escalera de nuevo.. tímida—. casi tirándose el vino por encima—.. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James.. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes.

—Toda esta charla es un galimatías. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. el suave. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes. es que ninguna persona merece más que otra. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. nunca se equivocaba. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. El hombre estaba muerto. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. Murió en ese armatoste. pero Sir Arthur se mostró inflexible. Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. al parecer. en cualquier caso. Pero no importa un ápice. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara. quien le devolvió la mirada con furia—. pacífico señor Bentley. Él decretó que era así. por lo menos. y su voz retumbó. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio. como siempre lo hace. —Él resopló de risa desdeñosa —.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo. —Además. —¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley. El diablo se encontró con él al final. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. y por supuesto. porque Kane 194 . joven. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. Este hombre Kane murió hace cinco años.Todos tenemos secretos. Y el señor Bentley. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. Lavinia se erizó. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. —¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. y sus rizos temblaron de indignación. María se giró en su silla. Con la boca abierta. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. Se llevó las manos al mantel. y todos miraron a Henry sorprendidos.

por supuesto. y salió de la habitación. balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley. 195 . Era una especie de tributo. Kane. El alivio la tocó como un gusto suave. y nadie más que ella sabía su verdadero nombre. Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida. Tardíamente recordó sus modales. el hombre que era casi un padre para él.. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas. debía haber sido el viejo que le ayudó. cálida lluvia de verano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años..

su grito enojado para que esperase. con un humor taciturno. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. porque tenía una piedra en su zapatilla. —Tu siempre piensas demasiado. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. me pregunto qué viste alguna vez en mí. No es una mala chica —murmuró—. —Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. y se adentró en la calle. reconoce algo bueno cuando lo ve. más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. Sin embargo no estaba triste. Sentía otras cosas ahora. Fue una de esas noches. Para ser honesta. Ella las sintió. —¿Qué? —Nada. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. Esta noche estaba escapando de nuevo. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. por la puerta delantera de la casa. Una pasión se agitaba dentro de ella. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. bajó la escalinata. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso. Finalmente se detuvo al lado de un farol. Sólo… pensaba. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo. Era la calle más grande de Morecroft. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. James la siguió. Cuando él se acercó. Hannah. —Estoy segura. —A veces me pregunto lo mismo. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche. se detuvo para recoger sus guantes desechados. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. me atrevo a decir. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . —Para nada como tú. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. pero ella no miraba a nadie. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. Él refunfuñó. Ella respiró con fuerza. dijo: —Salta y te atraparé.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. El negó con la cabeza. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla.

—Sabía exactamente lo que él quería decir —. Su nombre… era Rebecca. cerró sus ojos un momento. James. —¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. —Bueno. Todos merecen una segunda oportunidad. Déjalo estar. dejándose caer en el banco con un gemido. James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. —Ella tuvo un bebé. y atenuó el breve instinto de huir. Pero el giró su cabeza. le dijo: —Te vi esa noche. ¿La recuerdas ahora. James. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. De nuevo él la siguió. La reja chilló. — Ella hizo una pausa para respirar—. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. Te vi detenerte y hablarle. si tú dices que ese era su nombre. Su nombre era Rebecca Adamson. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. y luego él estuvo ahí a su lado. ese canalla lamentará el día que me conoció. cuidadosamente. No causes más problemas. El ponche fuerte. —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. Y yo… yo lo amo. —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. —Él nunca me hará daño. 197 . ¿Qué criada? Tenía muchas. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. —No estaba segura de su nombre. con cada palabra afilada como un alfiler. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. Ella se sentó en un banco pintado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. Sin sonreír. pensó. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. supongo que ese debe haber sido. James? ¿De verdad? Deberías. el baile. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró. Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso. él dijo: —Si alguna vez te hace daño.

—¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. Él miró fijamente la carta arrugada. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. —Oh. Para verificarlo. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. —Ella murió dando a luz a tu bebé. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. Por un momento estuvo callado y quieto. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años. —De repente. mirando fijamente más allá de la carta. Podrías haberla ayudado. por el amor de Dios. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío. —Murió. No hay firma. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces. Tiene la memoria de un elefante. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. James. Podrías haberla ayudado. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. por supuesto. Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. Yo no se lo diré. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente. Al principio no la quería coger. James. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. Se acercó a él lentamente. James. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. Intentó que la ayudaras. 198 . — Suspiró —. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. — Él mantuvo sus ojos en la carta. —Lo sabías. pero le diste la espalda. Recordaba. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. pero tú la hiciste a un lado con esa fría. Sus hombros se hundieron—. —Era tu bebe. pero reconocí tu letra enseguida. y miserable pequeña carta. Tenía a alguien que me escribió. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas.

y se sentó torpemente sobre él. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. y la gente allí no sabía nada. Un día dentro de poco. No dijo nada. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. y Russ amaba al chico sinceramente. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. No había preguntado nada sobre su hijo. eligiendo prudentemente su momento. Nunca le diré quien arruinó a su hermana. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió. James. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. las cosas estaban bien así. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. debería saber que el niño vivía. Sophie? Por él. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. Se tambaleó lejos de ella. —Yo… yo no sabía que ella había muerto. y luego sacudió la cabeza—. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. hice todo lo posible. ¿no es cierto. 199 . recientemente despedido de su puesto sin referencias. podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. Así que por esta noche. Eso sería lo mejor. como padre. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. Esa es la única razón por la que viniste. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos. con solo su hermano a su lado. se dio cuenta. Detén esta persecución. —Déjalo estar. solo la miró fijamente. —Sí. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. por lo menos. La luz de la luna bailó sobre su frente. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte. Dejar que Russ. pero no lo había reconocido entonces. —Bueno. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. con la cabeza inclinada hacia atrás. y él era un niño de catorce años. regresando al banco. James.

inspeccionando. y siempre lo haría. —Sabrás cuando te enamores. 200 . Se lo debes. —Como dijiste. A al otro lado estaba sentada Sophie. Incluso se había puesto de su lado por una vez. y ella pensó que casi sonrió. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada. entonces. —Muy bien. Te deseo buena suerte. Sin embargo. Finalmente gimió. James. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. Él la miró. Henry —dijo ella. Lavinia se enfurruñó bastante. con una mano en su frente. No me entrometeré. Ella negó con la cabeza. puedes tener a tu gitano. —Gracias. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. —Perdió a su hermana. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. —No. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. Ella quiso llorar de alegría y alivio. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. Entonces lo entenderás. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. —Gracias. Que encuentres tu propia felicidad. Y se fue del parque. pero él la veía. Verdaderamente enamorado. Sin embargo. Ahora que ella había encontrado el amor. Los viajeros estaban callados. Al otro lado de la calesa. quien también miraba a las estrellas. Tenía fe en eso. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. todavía taciturno y confundido. quería que todos conocieran la misma felicidad. su rostro apoyado contra su manga. porque tú nunca fuiste realmente mía. un día aprendería lo que era importante. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. que apenas podía respirar. —Estaba enamorado de ti. Sophie. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. James.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. —Admitió francamente. inquisitivo. Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados.

señalando que la conversación había acabado. tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. querida. ¡Todo es por su culpa! —No. Por lo visto. querida —respondió firmemente—. buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente. Henry. y luego se volvió a colocar su sombrero. —Porque estamos endeudados. 201 . —No hables con ella. era un día para revelar muchas verdades. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. De ahora en adelante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento. Es mía. hizo una mueca. Tendríamos una casa en la ciudad. — Las palabras finalmente salieron. Si se casara con un Hartley. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades.

El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. Cuando finalmente llegó más cerca. Él lo miró con el ceño fruncido. notó agriamente. haciendo resaltar sus curvas. Pensó que parecía culpable. Una hora más tarde. en ese atroz lugar vacío en su corazón. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. y la luz salió. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. se dio cuenta. pero claro ella a menudo lo parecía. la horca sostenida frente a sus muslos. escéptico. Yo la hice. apoyando su horca. Luego. Creyó sentir la lluvia. Con los pies separados. inocente como una nomeolvides. —Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. —Le tendió un objeto blanco y doblado. y a pesar de que. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente. No había necesidad de que te molestaras. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. te guste o no. pero ella no regresó. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. la observó acercarse. Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella. pero el cielo era puro azul. Curioso. el cuál había mantenido detrás de su espalda. algo lo hizo mirar hacia arriba. Kane. —Y voy a casarme contigo. cuando se giró para virar su horca una vez más. —No. O estaba a punto de hacerlo. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente. pero ya que estoy aquí. A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. la esperó despierto. 202 . la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. ingrato maleducado —contestó firmemente—. puedes también tener esto. —¿Qué es eso? —Una camisa. las palabras se le salieron repentinamente. Supongo que no necesitaba molestarme.

colgando casi hasta las rodillas. y ambos se rieron. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello. y los ojos brillando. Realmente sintió como si pudiera llorar. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. no quiero estar sin ti. con tu orgullo y vanidad. —Pero no lo que necesito. —Te amo. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. exhalando pesadamente. Kane. muy serio—. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. Casi inmediatamente. —¿Me cabrá? —la miró. Su corazón realmente dolía. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría. —Llegaremos a eso en un momento. Empujándolo de vuelta en sus manos. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. Ella asintió con la cabeza. y luego lanzó la horca. —Y tu deseo. como si estuviera transpirando. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. La pobre camisa apenas contenía sus hombros. lo que tú necesitas. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente. Él bajó la mirada y trato de no reír. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción. 203 . se estiraba ceñida a través de su pecho. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. De nuevo ella asintió. eso no se le había ocurrido hasta ahora. Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. incitándole a que se inclinase hacia ella. resuelta a que entrara. Él extendió sus brazos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. El velo se había ido. los labios apretados. enfadada. Mucho más. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. mirándola—. Ella estaba en silencio. perforado por la inesperada alegría de este regalo. supongo que ahora es cuando te digo te amo. Con la lengua bien guardada. Kane leyó sus pensamientos claramente. Sophie —tomó aliento. —Pero por la expresión de su rostro. —Por supuesto. y atrapando su mirada en su pecho. mordiendo sus uñas. así que limpió su rostro rápidamente con una mano.

Te deseo. 204 . —Puedes hacer lo que desees con la información. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. —Veinte minutos —le susurró—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. pero sé sumar. profundamente dormida en otros diez. Después del banquete de bodas. ¿Por qué me dices esto? Se rió. Russ. Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido. así que no regresará esta noche. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba. He madurado. Kane se rió entre dientes. No sé leer. pensó. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. incluso se gustó bastante. metiéndola detrás de su oreja. —Pero esperé todos estos años por ti. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. Te amo. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. Por primera vez en su vida. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita. —Se levantó de puntillas para besarlo. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. Finalmente. cuando los invitados se habían ido a casa. hasta que no hubo nada en su camino. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. Después se echó hacia atrás para admirarla. Su fina nariz de caballero frotó la suya. —Sonrió coquetamente—. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. No podría haber vivido otro día sin ti. —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. A riesgo de sonar engreída.

un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. Ella se tambaleó en la balaustrada. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. lo cual era muy extraño. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien. —¿Eres un ángel? —le preguntó. Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. —¡Pero señor. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. atravesando su corazón como Cupido. en su pecho. habiendo rescatado a la doncella. con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. dependiendo de quienquiera que la contara. Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. pero no parecía importarles. teniendo en cuenta la distancia a caer. Por lo menos. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. es usted quien me salvó! Y así. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. Así que saltó a la noche. pero el futuro se extendía ante ella. sin aliento—. Eso que decían. y debía arriesgarse.” Fin… 205 . Abajo. Nunca serían ricos. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. Por instinto. y tampoco ninguno de sus hijos. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. era por ese pequeño bulto. A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables.

con una dote pequeña. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta.com 206 . siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas. visite www. Para más información. muebles varios y una anciana tía incluida. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar. es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección... ¿o sí? . Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta. todas con vidas mucho más emocionantes que la suya. muchos libros.. Ella no puede recordarle.. Lazarus nunca podrá olvidarla. Después de todo. los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos. y tenía razón. Ociosos. Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular. en cambio.. Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo. Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño. y rodeada de obstinadas hermanas..jaynefresina.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica. Busca atractivo desconocido.. la más impropia propuesta... y es la más joven de una familia de cuatro mujeres. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida..

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