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JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

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Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

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¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

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¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. Como ella había sido incapaz de verlos. el tiempo se estaba agotando. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. pero no podía. en paz. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. —Así es. vació su copa de ponche. No. porque quería hacer callar a gritos al muchacho. —Fue la distraída respuesta—. 1 5 . Eso no sería adecuado. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. había asumido que ellos tampoco la veían. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. los arrancó como si contuvieran ortiga1. no había otra salida. Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. su mirada escudriñando a los bailarines. donde se balanceó ligeramente. y se subió en la plataforma cubierta de musgo. muchacho. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. Deja eso ahora y desaparece de mi vista. en su interior. esperando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. El crujido se detuvo. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. Puedes recogerlo en la mañana. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. pero no había nada más que hacer. puso su falda sobre un brazo. cuando. las voces se alejaron. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. Necesitaba unos momentos más a solas. se alejó de la balaustrada.

excepto el atento Lazarus. Finalmente. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. usted ya no es bienvenido aquí. Estrechando los ojos. Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. —Muy divertido. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. Henry Valentine. Buenas noches. —Me temo. usted ha sido… retirado… de la lista de socios. enseguida! Insisto. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. —¡Déjame entrar. Peters. 6 . un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. Dentro. señor —dijo el lacayo. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león. —Eso veo. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. Peters. —Soy yo. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. —¿Sí. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea. Está llevando la broma demasiado lejos. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. jugar unas manos de cartas. señor que es debido a una deuda pendiente. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. que doblaba la esquina. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. Le deseo buena noche. que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos. Justo el hombre que había esperado ver allí. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. durante ese tiempo. señor. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. —Señor. Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. leer los periódicos de carreras sin interrupción. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras.

Caminaba por el borde con largas zancadas. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. Siempre y cuando siguiera moviéndose. como si no lo hubiera reconocido. Intentó pasar a su lado. Casi había llegado. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. El pueblo estaba rodeado por colinas. con el rostro arrebolado. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. tropezó por los escalones hasta el pavimento. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral. Después se le colocaron delante y huyeron. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas. pero Lazarus se cruzó en su camino. bajaban por el sendero. dejando a Henry en los escalones del club. Cuando trató de apartarse de su camino.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. 7 . agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. Vio como subían por un montículo. parloteando y riendo. aparte de las que llevaba puestas. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. no sentiría dolor. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. ya que los tacones estaban muy desgastados. El cambio estaba llegando. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. viajó rápidamente a través de sus venas. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. como una hilera de margaritas caídas. porque entonces los pies le dolerían. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. la puerta se cerró. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. más divertido que enojado por el desaire. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. Algo nuevo estaba en el aire. en la distancia. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. La excitación. Contempló un grupo de casas con techo de paja. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. Girándose. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. templada por un poco de ansiedad. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. Mejor no detenerse. ellas se rieron tontamente. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente.

pero los dibujos hablaban el idioma universal. Sólo se escuchó un leve suspiro. El árbol. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. Debería sacudir a la joven de su escondite. detallados e instructivos. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. cuando algo le cayó en la cabeza. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. Dejándoles ver que venía en paz. Ahora. Y no era de extrañar. adornado de cintas. por el rabillo del ojo. Ella no estaba entre ellas. donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. ella se 3 Árbol o palo alto. De hecho. se puso a la sombra de un castaño. no veía ni una palabra ahí impresa. sujetando el sombrero junto a su pecho. —Buenos días —gritó. motivo de preocupación. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia. 8 . entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. pero cuando alzó la vista hacía el árbol. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. que se ponía en los pueblos en un lugar público. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. altivo. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. sin embargo. Supo que era una mujer. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. Una avispa zumbó en su oído. estaba seguro de que la habría escuchado. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. Esas chicas eran demasiado jóvenes. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. o en cualquier otro lugar. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. sin duda. Cerrando el libro de un golpe. Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. frutas y otras cosas. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. No. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas. lo miró. en las ramas de un castaño. como una castaña madura. vio una bota. orgulloso y… silencioso. adornado de cintas. todo estaba muy quieto.

atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. Ella vaciló. Quizás el árbol había frenado su caída. evidentemente no era ninguna niña. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. Entonces lo vio. separó los labios ligeramente. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras. Es un intercambio justo. Claramente. nunca habría sobrevivido. Él estaba tan absorto en su beso imaginario. muy afortunada. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. Fascinado. humedeciendo el labio inferior. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. pero cuando trató de agarrarlo. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. por supuesto. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. ella era un ángel. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. Ella avanzó un paso. que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. No dio un grito de alarma. Una segunda pierna apareció. incluso de día y bajo la sombra del castaño. podría sentirlos tímidamente separándose para él. —Un beso. retándola con una desafiante mirada. volvió la cabeza para observarla. Sintió el instantáneo despertar de su interés. Y supo que la había encontrado al fin. Debería haber apartado la mirada en seguida. Sin una palabra. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. le hicieron mirarla fijamente. Era ella. Ella no lo conocía. pero aparentemente quería recuperar ese libro. en este caso. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. la orgullosa barbilla y decidida boca. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. Sin su imagen grabada en su mente. deslizándose de izquierda a derecha. Demasiados para ellos. cubriendo sus piernas. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. 9 . por supuesto. No lograba adivinar su edad. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. No hubo palabras de agradecimiento. ella le tendió su mano. uno caído. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. señora —murmuró—. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. ningún sonido. aunque por sus formas. Era afortunada. disfrutando de la vista.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. Era una criatura agradablemente redondeada. Si. Imaginó su boca sobre la de ella. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. Por el libro. Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. ¿no? Pensó que iba a forcejear. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. La forma en la que se mantuvo. Podría probar esos dulces y suaves pétalos.

estaban obligados a ser educados. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo. Por ahora. temblorosas contra sus mejillas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo. Pero. Luego quiso más. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. era lo más sensato. Deslizó su lengua entre sus labios. sus pechos se apoyaban contra su pecho. en cambio. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. su boca se inclinó hacia la de ella. Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. Tenía bastantes él mismo. al parecer. Ella retrocedió. ya que él sabía cómo guardar un secreto. Ella se lo otorgó como una bendición. Con los ojos muy abiertos. él fácilmente accedería. Su beso se volvió exigente. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. ¿Cómo podría ella saber. que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. Sus pestañas bajaron. deslizando la mano a lo largo de su espalda. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. Por más que quería mantenerla cerca. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. La sintió retirarse. desapareciendo en la espesura de los árboles. sin embargo. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. tomándolo por sorpresa esa alegría. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. Ella se estremeció. para ella había sido suficiente. y con la mano la sujetaba por el cuello. tomó su libro y salió corriendo. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. Él separó sus pies para mantener el equilibrio. cayendo contra él. O un perdón. Su boca buscó la suya. Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. reclamándola sin compasión ni disculpas. Y todavía quería más. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. quiso reír. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. 10 . Con cada exhalación. dejando que su lengua se introdujera más profundamente. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. Una suerte para ella también. cada vez más audaz.

Su sonrisa persistía. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. no señor… y usted debe ser Tuck. pero arreglaré esa puerta primero. el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. Mejor sin ellas. Forcejeó un rato. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. ya había tomado nota del potencial de la casa. Yo llevo mi propio equipaje. —Ninguna esposa. cubierta de musgo y poco atractiva. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. —Entornó los ojos—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. si pudiera encontrar una. Eso es pesado. —Mejor sin una. Tuck. Serví a una docena de amos. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. la puerta se abrió. 11 . Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. cerca de sesenta inviernos. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. por favor una merienda y una jarra de cerveza. fue de una ruina. Allí. redondeada y lisa formada por erosión del agua. luego decidió encontrar otra ruta. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. Lazarus le tendió su mano y se presentó. He estado aquí desde pequeño. como el genio de la lámpara. ¿no? Lazarus se rio. no hasta ahora. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. —Sí. Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. Saltó dentro del jardín. Inhalando de nuevo. —Él inhaló orgullosamente—. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. dieciséis señoras entre ellos. Al menos —sonrió—. deshabitada y abandonada. Al levantar el pestillo. Pero por favor llámeme Kane. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. La esposa significa aflicción. donde obviamente se sentía en casa. Su mente. 4 Piedra pequeña. ¿eh? —Soy yo efectivamente. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. y una arrugada figura canosa apareció. señor? —El mismo. —No se preocupe. Agradecería. ¿Está solo. Su primera impresión. Tuck.

pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. no solo un extraño tras otro. con una bandeja en la que había pan. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. —¿Es así como sale y entra? —Oh no. pensó. el aire aún estaba lleno de polvo. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. si le oyese llamarla así. Eso lo explica entonces. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. recogiendo una telaraña.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa. Dios guarde su alma. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. y si es o no parte de esta propiedad. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. Sí. —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado. pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. había un truco para la mayoría de las cosas. arrastrando los pies a la despensa—. pensó Lazarus. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. Él no se lo tomaría muy bien. Tuck reapareció. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. Ah. cebollas en escabeche y cerveza. otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. despertando a la casa de su sueño. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño. Pero el señor 12 . para caldear la piedra mucho antes del mediodía. Lazarus asintió. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. queso. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida. Eso es un asunto en discusión. Hay un truco para eso. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. Él deja todo a los abogados en Yarmouth. El padre del señor Henry Valentine. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina.

Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. con los ojos entrecerrados. miró fijamente la mugrienta ventana. Con dos dedos ásperos de trabajar. de ambos lados. Limpiándose la boca con la manga. —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine. Luego se rió repentinamente. Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar. El almirante no lo cree así. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. Lazarus hizo una pausa. sí. Había esperado lo suficiente. sacudió la cabeza y continuó su comida. 13 . Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. Era tiempo de hacer su reclamación.

contigo tan miserable. Al mediodía. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. estaría manchado. Son celos. —Basta. y por eso es que me siento tan enferma hoy. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado. un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. adormecido sin sociedad a la moda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. o más pronto. No me sorprendería si intentaras envenenarme. —¡Me pongo lo que quiero. pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. Sophie. tratando de tomar una siesta. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. Sophie —le siseó a su cuñada—. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . por supuesto. los ojos cerrados.” Esta mañana. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos. aparentemente. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía. mordaz y mirándome furiosa. Henry debería despedirte. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo. sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. en cualquier caso. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. así como también considerar la carga de la lavandería. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. En los meses más fríos del año. —se había quejado con su marido—. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. así que la familia se reunía aquí también. y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. calentar agua y cocinar comida. húmedo. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. “Al menos. El fuego debía ser encendido.

una mujer casada de consecuencia y bienes. hasta que el aire estuvo lleno de plumas. dejó a un lado su costura. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. medraba dentro de ella todavía. ¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. pero se sintía demasiado bien para detenerse. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. y sus horquillas caían sueltas. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. rebosando de cólera. ¡Yo. Allí esperó un momento. Agarrando un palo de la pila de madera. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. pero ella estaba congelada en el lugar. 15 . Las plumas flotaban a su alrededor. Después de todo. —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. pero no hubo respuesta. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo. Nunca he escuchado semejante cosa. Por desgracia. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. en parte divertido. madame. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días. —Perdóneme. y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. los puños en sus costados. gruñendo. los ojos de un bárbaro. lo pisó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. El hombre que la había hecho besarlo. sacudiéndolo duro encima de su cabeza. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. probé la campana junto a la entrada. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. imaginando que eran su cuñada. su sombrero debajo de un brazo. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. —Menospreciada —masculló—. Se puso de pie rápidamente. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro. recogió el saco y vació lo último de las plumas. Cuando echó a un lado el palo.

Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros. Él había visto su libro. Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. junto con varias plumas pequeñas. había intentado dejar de pensar en eso. —¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. devolviéndolo a la realidad. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. —Soy la señora Valentine. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. y. En lugar de eso. no eran observados por nadie. la versión reformada. y retrocedió un paso. Más temprano. y el señor sabía qué más. Algo nuevo y excitante. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. él era atraído hacia adelante. Ella frunció el ceño. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. Cara a cara. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. La otra mujer se levantó de puntillas. Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. Desafiado. cuando la besó debajo del árbol. como si hubiera sido quemada por el sol. supuso que podría haberse desmayado. no había estado tan a la defensiva. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. ojos de gitano. por supuesto. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas. estaban solos. —¿Lo espera mi marido. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. Él la siguió. 16 . Si ella fuera de una constitución más femenina. Pero entonces. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio. sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. presintió problemas. se sintió notablemente bien. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. una vez más. con este extraño de pelo negro. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. su sonrisa se amplió. sintió el calor en su piel expuesta. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. a menudo usado. Jadeó un aliento de sorpresa. como si nunca hubiera ocurrido. por primera vez en su memoria. sus piernas. Él la había hecho besarlo antes. Sophie Valentine. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. y olió algo más. sonriendo lentamente. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. Cuando miraba directamente a esos ojos. Su cara en forma de corazón. sin embargo.

Él vio demasiado. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. los ojos luminosos por la diversión. sellando. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. así debería ser. A su edad. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. sólo para evaluarlo. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados. su furia permaneció ardiente. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. ninguno cordial. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. pero él continuó caminando hacia adelante. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. y enviándolo. 17 . Su ceja se arqueó. hacia el hombre que había llegado esa mañana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. pero tan pronto como la carta dejó sus manos. Muy buena medida. pero era demasiado tarde. escribiendo. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. Esta no llevaba delantal. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. A todo lo largo del escrito. —Vengo en respuesta a su anuncio. Cuando su temperamento se había enfriado. Era moreno. deseó deshacer toda la cosa. lo lamentó. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. sus pantalones ajustados. Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. llenas de rozaduras. He venido a casarme con la señorita Valentine. se los había puesto todos al mismo tiempo. dudo que su marido me hubiera mencionado. intentaba esfumarse rodeando la esquina. para su vergüenza. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. y luego sus pantalones ajustados otra vez. Al menos. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. —No. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. señora. sus botas sucias. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. La mirada de Sophie viajó hacia abajo.

años atrás.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso. 18 . pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. satírica venció el recelo en su mirada firme. Quizá podría. Finalmente forzó su atención hacia su cara.. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión.. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada. Si hubiera tenido un abanico. y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos. Ahora aquí llegó él. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. Una chispa caliente. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana. Pero en realidad no debería. Su pulso se esparció como palitos chinos. algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. Una vez. lo habría usado. Otra vez. Lavinia estaba graznando y aleteando. era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. Que ella había permitido que eso ocurriera.

pero nunca comprensible. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Estamos todos arruinados. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. escribes algo y causas problemas. varios libros. Como se vio después. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. La edad y estatura no es problema. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. María. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento. Estoy mareada. Con ojos que miraron directamente a través de mí. y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. —Oh. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. un marido. enseres diversos. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. —Ahora. y una sonrisa… una sonrisa. Es oscuro como el diablo. que era por turnos triste y airado. Pequeña dote. María.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. Lo recogió y lo leyó en voz baja. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. la hermana menor de Sophie. y tía entrada 19 . ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. Se apresuró en su misión. Su hermana apenas escuchó. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. mi corazón se acelera. no demasiado especial. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. ésta es la peor. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. había oído hablar del anuncio. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh. ignoró a su mujer. una vez más. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. Sophie —exclamó María—. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. —Se busca. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. Incapaz de permanecer sentada. Mientras estaba en Morecroft.

Sydney Dovedale. Sophie. Holgazanes. Para más información. Sophie querida. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. pero había venido hasta aquí. Pensé que estarías encantado. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. y. La idea era claramente ridícula. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. y caballeros con otras relaciones abstenerse. la oscuridad de su pelo y ojos. la cual. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. —Creo. pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos. —Sin duda es el lugar más apropiado. Sophie caviló sobre la cara del extraño. Y eso era su culpa. Ni una pizca. tía Finn. señorita Sophie Valentine. —No me gusta este tipo. No podía casarse con él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. Respondiendo a semejante anuncio. sus bucles vibrando. —Pero. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. se convirtió en un bufido impropio de una dama. oí disparos. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. podría haber confesado que así era. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. que te has divertido. agotando sus recursos. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. cuando ella trató de contenerla. derrochadores de tiempo. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. Averigua lo que está tramando. ¡Bonaparte ha llegado. manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. Luego vino un aparente agotamiento. un completo extraño. demuestra ser un lunático. se veía obligada a hacer un 20 . Con la tía Finn y conmigo fuera. —La guerra terminó. despertando a la tía Finn de su siesta. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. eso serían dos cargas menos en tus manos. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. —Sus ojos brillaron con maldad—. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. y requirió la aplicación de sales aromáticas. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. para encontrarla. Sophie dejó escapar una risita ahogada. Por lo general. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. podría ascender en la escala social. Henry. siempre encima de algo convenientemente confortable. querido. al principio. por supuesto. en el cual cayó. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. Henry se cruzó de brazos. Deberías hacerle una visita. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. gimiendo y moviéndose. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine.

La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. Ahora su familia. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. sin embargo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias. No esperaba nada más que eso. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. y durante los últimos tres de esos años. Sin duda. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. recae en mí reparar el daño. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera. María. Cada día. como siempre. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. a pie. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. se había puesto en movimiento. Hoy. Los labios de Sophie se oprimieron. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. Besado como ningún otro hombre había hecho. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. Un hombre había salido de la nada y la había besado. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. durante casi once años. porque todo estaba patas arriba. pensó con picardía. Finalmente. algo nuevo había sucedido. obstinadamente siguiendo la misma rutina. había acariciado su espalda y su nuca. 21 . estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. sin ningún aporte de su parte. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. Oh. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. O no debería. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa.

por una suma considerable —exclamó María—. —¿Otra taza de té. El sujeto puede ser rico. que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. ni rango. o. su tía exclamó: —¿Tienes frío. o pensaban que lo sabían. mujeres. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. se les debería permitir votar. Espero que no te estés resfriando. mientras que la voz más fuerte. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer. o necesitaré el orinal otra vez. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. Nunca estaba satisfecha. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. Debe de ser muy rico. ¡Henry. —Furioso. ¡Le prometí a mi querido hermano. —Si es cierto que tiene dinero. a pesar de todo. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . —Bueno. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. temerosas de ellas. miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. —Debo irme. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad. dejando eso para su administrador. tía Finn? —No. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. querida. querida? Te ves pálida. qué sorpresa. si por casualidad persistía. nunca sentía el valor de lo que tenía. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. querida. Henry suspiro profundamente y con desdén. Por supuesto. dicen. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. pero claramente no tiene posición social. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. nunca contenta. De su padre. acostumbraba a salirse con la suya. La vida continúa como siempre. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. no importa cómo lo intente. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. Sabes que va directo a través de mí. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. que Dios lo tenga en su gloria. no. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. como consecuencia de ello. Lavinia suspiró ruidosamente. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. y lo exigían a todo pulmón. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. Bueno. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. Necesidades. es un nuevo rico. Algunas mujeres sabían lo que querían. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. pero no me provocará una apoplejía. estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales.

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su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

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 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
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ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

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Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

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 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
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—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

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Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

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pero fue en vano. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. María no tenía nada más para perder. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. Se consoló en voz alta diciendo. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. Su abrigo estaba desabotonado. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. Ah. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. su cara roja y su pelo en desorden. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro. Cuando todas miraron en su dirección. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. El secreto había sido desvelado. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. un libro en la otra. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. La señora Flick miró satisfecha. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. “y le mostraré un hojalatero que roba”. ya que ninguna palabra salió de ella. María levantó orgullosamente su barbilla. sin parpadear.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. —Él ha venido para encontrar una esposa. De ahí la herida. reconociendo el nombre de su amo. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. No sabía cómo detenerla. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. Ha venido para casarse con Sophie. dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. No había nadie. pareciéndose más al pájaro de su marido. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez. mi capitán querido. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. Llevaba un sombrero en una mano. Puede ser un soldado mercenario. Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. al parecer considerando el mismo problema. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. No podía echarse atrás. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. en cualquier caso. desde luego. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. Dios lo tenga en su gloria. La señorita Osborne abrió su boca. como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. y decidió terminar de una vez con todo. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa.

No se hablaron. algo que él ya había atestiguado. —No es verdad —exclamó ella audazmente. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. Usted no me preguntó. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. pero al parecer su temperamento. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. su mano descansando sobre su hombro. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua. ciñendo aún las cintas de su sombrero. Él sintió su respiración agitada. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. —Me agradará poner en su conocimiento. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. Su propio corazón golpeaba fuertemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. —¿Señorita Valentine. Ella se alejó. señor. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. Amén de su reciente mal humor. No puedo conversar con usted. Él ladeó la cabeza mirándola. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio. sino más bien frotó lentamente su barbilla. y la llevó despacio a través del charco. y sacó lo mejor de ella. podía oírlo en su cabeza. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. Él se rascó la cabeza. la levantó fácilmente en sus brazos. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. sus zapatos chapoteando en el fango. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. su paso era fuerte y decidido. la dejó en el suelo. —Usted tiene fango sobre su vestido. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. él no podía dejar que mojara sus enaguas. se liberó al ser paseada como un saco. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. Quizás no quería ir por este camino. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. ¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. y se estremeció. Con cuidado. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. Usted es un hombre soltero y un extraño. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. pero no quiso estropear el momento. Se preguntó si debía decir algo. 31 . con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. Bien.

reflexionó él. es de gente que trata de dirigir mi vida. la tomó en brazos nuevamente. Él la dejó otra vez en su lugar. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. pero aquí en Sydney Dovedale. él le haría rogar que la tocara—. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. sólo que esta vez ella quedó en vertical. 32 . Doblando sus rodillas ligeramente. Señora. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco. la llevó a través del charco. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. usted será rechazado. —Bien. —Y uno de esos días. —Lo siento por las damas. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. cuando hiciera hervir su sangre. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. Tampoco soy lisiada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. Hombre terrible. impertinente. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos. fue bueno que estuviera aquí. pero eso no me hace ser imbécil. y cuando no hizo ningún otro comentario. —No pregunté aún. ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. entonces. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. se quitó un sombrero imaginario. Él sonrió con satisfacción. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. con sus brazos alrededor de sus caderas. —Preguntaré primero la próxima vez entonces. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. Además. ¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor.

Entonces. El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. Lazarus asintió con la cabeza. No se le había ocurrido. 33 . —Ah —dijo Lazarus suavemente. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. pero claramente. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. Él se levantó rápidamente. sin ninguna prisa. Terminaría su tarea y luego bajaría. Esperaba esta visita ayer. Casi media hora más tarde. sin moverse más rápido. —¡Kane. comenzó a aclararse. En fin. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible. Henry golpeó su bastón contra las losas. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. El hombre con quien él estaba en deuda. soy Henry Valentine. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. su andar torcido. joven. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. azul cobalto y cobre bruñido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. el cielo mejoró. Si esa era la forma en que quería jugar. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. —Yo. Tuck finalmente surgió de la casa. por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja. suavemente. Lazarus sonrió. Para el final de la tarde. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. dejando atrás al anciano cojeando. Tuck abrió la puerta. con un silbido alegre en los labios. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. Vio a Henry sentado por la ventana. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia. —No tengo todo el bendito día. Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. y él irrumpió en la casa. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. no había una nube a la vista. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja.

su temperamento es tan cambiante como el viento. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. yo podría haberle ahorrado las molestias. —Ya veo como es —dijo finalmente—. Debería haber sabido que habría problemas. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. colocando su mano sobre el pequeño golpe. Un dolor agudo apuñaló su pecho. Henry Valentine. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. pero quiso que él lo admitiera esta vez. voluntariosa. Se resignó a la soltería. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. sin aliento y sudoroso—. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. Ese anuncio. Sophie es una criatura difícil. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. Sophie no se casará. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. —Por favor. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó. en cualquier caso. tratando de poner sus pensamientos en orden. —Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. Si usted me hubiera consultado primero. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. su temperamento bajo control. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. y por qué estaba en su casa. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. —¿Era usted un soldado. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 . —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. fue escrito en un estado de ánimo. Lamento que hiciera todo este viaje en vano. aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. del cual ahora se arrepiente. nos ha causado problemas similares. todo con objeto de su propia diversión. Lazarus aguantó su respiración. —Hizo una pausa—. Me dirigiré a la dama yo mismo. ¿La dama cambió de parecer. yo también estoy ocupado. en el pasado. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. —Estoy agradecido por su prisa. Le advierto que deje ya el asunto.

No soy contrario a aceptar el desafío. Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. vio el reflejo de su ceño fruncido. asumo. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. Usted me ha convencido. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. —¡Si persiste en esto. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. ojos brillantes. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. —¡Cómo se atreve! —Sí. No puede hacer eso aquí. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. despacio y con cuidado. Henry Valentine. señor. no. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. no se había apartado.. lo lamentará! —Henry chisporroteó. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. dando a su enfado otro momento para enfriarse.. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. Quizás. señor. e intencionadamente. —Ah. —¡Le advierto. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. —Lazarus lo miró otra vez. sonriendo —. y cuando la sintió moverse contra él. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. podría cubrir todos sus bordes desgastados. No puedo culparle por esto. o se las verá conmigo. ella es una criatura fogosa. Usted está reticente a regalar a su hermana. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa. 35 . ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no. Lazarus pateó la puerta detrás de él. el sonido resonó por toda la casa. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. dándole un aspecto pensativo—. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. —Como desee —dijo tranquilamente. lo entiendo perfectamente. Su lengua no se había retirado de su boca. Me gusta su aspecto. Se la compraré. sospecho —bramó Henry. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. Claramente. ella me satisfará muy bien. Su tiempo se agotaba. Ella estaba lista para explorar. lindo cabello y. eran simplemente ilusiones. pensó desalentado. Bruscamente. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. aunque aun no lo he intentado. cruzó de una zancada la puerta. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. pero supongo que debería haberlo sabido. Sin ninguna manipulación. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso. Huesos finos. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. —Detrás de usted está la puerta. casi haciendo explotar su chaleco. Lazarus dejó de reírse. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. —Se rió. Ninguna cantidad de ropa fina. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso.

Por lo general. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. bañada por el sol.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. él se rascó su oído izquierdo. Todo era pacífico. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. encima del púlpito. Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. Detente. cuando la gente estaba rezando. Entonces se detuvo y lo levantó. Por suerte. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado. Se acercaría por el pasillo. disfrutando del aroma dulce en el aire. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. El tiempo tenía su propio olor aquí. Al instante. presionando sus hombros al pilar. Él lo tomó en sus manos. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. Sophie fue rápidamente a la puerta. hojeando las páginas. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. revelando aquellas manos ásperas otra vez. al parecer absorto en ellos. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. y Lazarus volvió al exterior. fingiendo leer. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. sostenía el libro al revés. confortándose con el murmullo de las palomas. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. y parecía que él no había oído aún sus pasos. De hecho. enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. Pero él no. Tuck continuó con su trabajo. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. se reprendió a sí misma. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. Finalmente. Una vez recuperada su cordura. Aunque realmente. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. eres una fresca barata. Su mal genio anterior había desaparecido. Sophie miró como él giraba otra página. Mientras lo miraba. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. 36 . sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia.

Sonaba más valiente. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. como si nunca se hubieran movido. deslumbrando sus ojos. —Señor Kane. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter. La observó pensativamente. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. Su aliento iba fuerte y rápido. Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. era eso. Habla. bajo su sombrero y detrás de su oreja. aunque sus manos estuvieran quietas. y aún no podía pensar por donde comenzar. —Eso era mejor. él extendió la mano. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. Había tantas cosas que ella quería decir. —Apenas podía pronunciar el nombre. él se puso de pie. No tenía dudas de que era bastante fuerte. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. parece a punto de desmayarse. sino la tendré que coger en brazos. —Podemos conocernos mejor. la agarraría. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. o parte de ella. Era tarde para escapar. La puesta de sol besó su cara. y colocó un mechón de su pelo. Ella asintió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. —Son muy bonitas. Sus pasos resonaron por el pasillo. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. señorita Valentine. flexionando los dedos. Sí. —Tómese un momento. tonta. y ella se escondió detrás del pilar. Sus toscas manos colgaban a sus costados. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. —La había visto. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. que se había escapado. Una disculpa. —Su cara estaba caliente. 37 . No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas. su lengua gruesa y lenta. Sí. resistiéndose a las palabras que ella quería decir. No podía respirar. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. señorita Valentine —dijo—. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. pero parecía que él tenía la piel más gruesa. ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. ladeando la cabeza. Di algo. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente.

Ella lamió sus labios. Era el párroco. o ella se lo sonsacaría. —Encaje francés —refunfuñó. pesarosa. Él parecía pensar lo mismo. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. En cualquier momento el bueno. Es completamente imposible. —Cásese conmigo. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. —Todos ellos. portándose mal. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. no lo contaré. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. susurró—. —Bien. verdad? ¿Francés? Suspiró. señorita Valentine. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. el marido de María. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. Inclinándose más cerca. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. —¿Esa es su decisión? —Sí. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. —No me marcho. No me diga que hice todo este camino en vano. Soy muy. 38 . a propósito. Ella sentía su aliento sobre sus labios. —No —jadeó—. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. —¿No es muy patriótico. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. señorita Valentine. Sus secretos. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. señorita Valentine. Confundida. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. Sus mejillas estaban muy calientes. —Por favor discúlpeme. Ellos estaban muy cerca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. a la vez que inclinaba su cabeza. Pero en aquel momento. señorita Valentine. verdad? —Usted pierde su tiempo. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo. independientemente de quien viniera. —Supongo que no. y no descansaré hasta que lo consiga. están a salvo conmigo. Sophie no sabía qué camino tomar. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. Bragas muy agradables. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. muy decidido. El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. —Sus labios todavía se cernían sobre los suyos.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. 39 . Salió presurosa por la puerta de la iglesia. Incluso con su afición al encaje francés. enfadada con ella y el mundo en general. dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol. y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos. Se apresuró a través del cementerio.

—Vine aquí para casarme con ella. o sólo días. Usted conoce muy bien a la dama. Por desgracia. Probablemente mucho más. Nadie lo sabía. es Bentley. pero sabía que no podía. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. Mi esposa lo mencionó. —Así es. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. supongo. parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo. —Opino lo mismo. pero supongo… Sí. —La primera vez que vi a la señorita Valentine. Se llevó una mano al corazón de nuevo. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. usted está casado con una Valentine. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. Quiso ir tras ella.. señor Bentley. —Ciertamente. Esperaba que pudiera aconsejarme. Párroco. El párroco suspiró. —Entonces. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. Podría tener años. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. Lazarus estuvo de acuerdo. señor. tal vez usted me pueda aconsejar. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo. meses.. Ella todavía necesitaba tiempo. había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando. Cuánto me alegro de verlo aquí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. El párroco vaciló. pero el párroco la atrapó. —Las mujeres son criaturas volubles. por cierto. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo. Al oír pasos. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. sintiéndose ridículo—. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. hay una semejanza. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. 40 . —Sin embargo. —¿En serio? No había notado el parecido. con la luz a través de la vidriera. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. De hecho. Mi nombre.

Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. no lo hace a uno un experto. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. —Ah. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. por desgracia. en realidad fue su idea. y ella parecía tener dificultades con su lengua. Sin embargo. ¿Maneras tranquilas? Oh no. —El párroco era solemne. Desde el día en que nacemos. Olvidó por completo su existencia. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. Finalmente. —Hizo una pausa. Sophie no podía concentrarse en nada.. Yo simplemente consentí. cuándo la había cargado a través de ese charco. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. no tuvo ninguna discusión con Lavinia. Esa noche. Sí. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. abría y cerraba las puertas del armario. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. ella había tenido mucho que decir. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. la otra llena de un temperamento ardiente. pero sus ojos eran amables—. para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. El párroco asintió con la cabeza. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus.. —Entiendo. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. se paseaba alrededor. —Así es. 41 . Me esfuerzo por una vida tranquila. antes. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. señor Bentley. sus hermanas son igual de tercas a su manera. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. En cambio. él no se engañaba. trataba de sofocar la segunda. sonriendo cansadamente—. No estaba funcionando. y miraba sus uñas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. estaba muy equivocada. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones. Con la primera. —Por eso estoy aquí. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. Ese es mi objetivo. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. Por una vez. apasionado y considerablemente travieso. Cuando me casé con mi esposa. recogía libros. Ella conoce su propia mente. Sin embargo. De repente.

que se trataba de una mentira. captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. En ese momento. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. Oyó la música. sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. tía Finn. 42 . intentando. se lamió los labios. Ella sabía. Esa noche. Entonces no habría tiempo para maldades. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. —Gracias. pensó tristemente. No podría ocultarse. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. Quizá. no muy diferentes a los de su sobrina. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. sin duda. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. al oír el nombre Valentine. ¿En qué momento. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. durante la cena. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos. Gracias a la lengua cotilla de María. y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. y muchas cosas podrían ser diferentes. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. La dama no sólo mentía sobre su edad. y no coincidían con las palabras de Henry. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. por supuesto. Según Henry. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. Por otro lado. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. en el frío aire de septiembre. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. Y de nuevo. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. sus ojos brillaban con malicia. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. Hace que todo se vea mucho mejor. Finn se echó a reír. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock. como otras esposas. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. Sophie esbozó una ligera sonrisa. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. y me veo más joven cuando me miro en el espejo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. se vio de nuevo en la balaustrada. hoy no tendría esta cicatriz. dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. la había rechazado. esperaba una buena dote. el extraño llegó allí sólo porque. Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado.

Era la casa dejando escapar un suave ronquido. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane. moviéndose a través de la hierba enmarañada. si estuviera allí de nuevo. siempre el buen ahorrador. esperando. perturbando las malas hierbas a su alrededor. Esa noche. por supuesto. o bien un ratón. Con un suspiro. Un día tendría a una nueva señora. exhalando suavemente. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. Tuck. La casa agazapada allí. había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. Conocía cada centímetro de ella. Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. parecía que nunca volvería allí otra vez. incluso ahora. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. Pero estarían equivocados. todos menos uno. El sol. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. sus párpados. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. al final. por supuesto. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. volvería a saltar. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. recordó con una sonrisa. No podía ser ella. flotando en el precipicio. Él había respondido a su engaño. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. 43 . Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. cuando todavía había luz. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. todavía. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. Era Tuck. Y. No tenían velas o antorchas encendidas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. que es lo que quería creer cualquier observador casual. Bueno. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa.

pero cuanto más lejos se extendía. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. Al principio fue un ligero bulto. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. haciendo la voluntad del señor. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. lo metió bajo la visera de su sombrero. consideraron a su presa con feroz determinación. Se inclinó más. Inmediatamente. no logró ver al hombre debajo. Su brazo delgado se estiró. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. los que la criticaban se dieron la vuelta. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. por lo tanto. Sin embargo. —Henry debe estar desesperado. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo. Pobre Sophie. efectivamente! Se crea sus propios problemas. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. Ahora ella se deslizó hacia atrás. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. su cuerpo descendió. Por un breve momento. el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. Sus ojos. Si ella los vio o no. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba. —¡Pobre Sophie. Lazarus. Podríamos haber sido invadidos. victoriosa. mejor. su espalda se arqueó. por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. escondido debajo del arco del puente. Obtenemos lo que sembramos. Sus delgadas cejas se fruncieron. el brillante e inusual color. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. Para él. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. esa flor se veía igual que las demás. Entre todas las flores. Algo había llamado su atención. su rostro no reveló nada. —Debería haberla controlado antes. fuera de su vista. Cuando ella se inclinó y se estiró. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. Estaba. visible incluso de lejos. meditó que Dios la hizo para ser apreciada. 44 . En mi época. observando y escuchando. así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra. mas aumentaba. Él temía que se cayera. esa criatura. inclinándose precariamente. pero si gritaba una advertencia. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo. muchas más cerca de su alcance.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. aún reunidos en grupo. cuanto menos de eso había. medio escondido en la sombra del puente. por supuesto que lo escuché. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. delataría su presencia. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. En ese momento.

un pálido borrón entre los sombreros. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. inquieta criatura. De repente. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente. recién florecidos. Cuando abrió la boca. sentada enfrente de los chicos. a diferencia de su hermana. dientes muy prominentes. —¡Oh. Él habría sacado su lengua a cambio. Aunque tenía una mirada desinteresada. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. Un poco más allá. no permitiéndole pararse y saludar a nadie. su esposo estaba obligado a presentarla. Al fin. pero los suyos no. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. un poco ruidosa. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. Después del servicio. Ella miró al párroco. Mientras tanto. 5 Miró fijamente la vidriera. Los blancos pétalos frescos. pero en ese momento. haciendo caras uno al otro. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. otra Valentine. Sophie Valentine. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. A su lado estaba colocada su esposa. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación. Parecían tener menos de diez años. quien inmediatamente se encogió disculpándose. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. eres tan olvidadizo. tan absorta que debía estar en otra parte. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. Era una mujer joven con un rostro insulso. Con los brazos cruzados. 45 . ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. y una vista aguda como cachorros de zorro. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección. ella susurró algo al chico. Tenía el cabello oscuro. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. Frederick. rodando todas alrededor de él en todas direcciones. Él miró al frente. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry.

podría haberla tenido de igual forma. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. Los chicos corrieron una y otra vez. 46 . —¡Oh. —Sí. Su padre resultó ser un próspero granjero. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. por lo tanto. no podía controlarse. y debería esperar una presentación. fue invitado a un almuerzo dominical. Pero había algo acerca de esa mujer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. y con su padre al otro lado. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. dejándola para que fastidiase a su marido. querida —propuso suavemente. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. Al parecer. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. No obstante escondía su apariencia. señor. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. Su postura. desvaneciéndose bajo el pórtico—. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. Cuando pasó por la puerta. mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. quien ahora estaba casi fuera de vista. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. En pocos minutos. Él le había advertido que lo haría. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. En respuesta a sus ansiosas peticiones. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. atraerla hacia afuera. sé que esto es muy impropio. La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. sus hombros echados hacia atrás. Dependía de él. les mostró como doblar mas barcos. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. Soy la señorita Osborne. los llevó por el camino lejos de Sophie. y este es mi querido padre. señor Kane. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. —Creo que podríamos asistir. mucho más cercana y fácil de alcanzar. cada uno en posesión de su propio barco. sentada en ese indicador. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. incluso por un duro corsé y un feo abrigo. cuando cualquier otra. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. supongo. Pronto. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido. era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo.

pero el anciano no preguntó al respecto. por haber estado arriba desde el amanecer. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. La mente está demasiado ocupada. está mejor sin una. entonces Tuck observó en voz alta. Nunca le hizo saber que la veía. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. si continúa de esta manera. Trabajó en las reparaciones de esa granja. no llegó a nada. Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. una esposa causa aflicción. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse. me parece. —Oh. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. A lo que Lazarus contestó. Tuck soltó una risa baja. Lazarus preguntó de forma bastante casual. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. aún no del todo despierto. —Quizás. muchacho. En cambio. En cambio dijo. Lazarus se encogió de hombros. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. Tuck sacudió su cabeza canosa. No podía hacerse con una esposa marcada. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. El sujeto era demasiado fino y dandi. muchacho. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. nada lo interrumpía hasta completarlo. —Cuando llegue a mi edad. muchacho? —Cuando esté muerto. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. —Ya le dije. no al revés. —Una vez que estoy despierto. 47 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. —No un demonio. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. —Estará muerto pronto. ella estaba comprometida. pero luego del accidente. no puedo permanecer acostado. el cuerpo está demasiado inquieto. Tuck. si lo hace. —¿Nunca descansas. Ya estaba sudando tan temprano. —Me sorprende que nunca se casara. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. solo un ángel. Tuck.

—Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. En este caos llegó Lazarus. por lo visto sin ninguna prisa por irse. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. el sonido que hace un pájaro. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. con la escuela en el pueblo. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. Había estado buscando una manera de ganársela. presta atención. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. y todo eso. entonces. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo. Tuck acababa de darle una pista. En cambio. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—. Los chicos Finchly. pensó. —Oh… pero… 6 De “pio”. —Solo por casualidad. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. La mayoría bailaba alrededor. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. y piando 6 con entusiasmo. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. geografía. el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro. posándose ahí. Cuando ellos vivían aquí. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. Estaba horrorizada. Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. Haré algo provechoso con mi vida.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. Le gustaban más que las muñecas. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. —Matthias Finchly. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen. Un agudo dolor apuñaló su interior. su corazón estaba con otro hombre. mientras tanto. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando. cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. bajo los bancos y escritorios. tenía que haber un truco para eso. Como la mayoría de las cosas. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. De vez en cuando descendía de nuevo. Estaba siempre estudiando libros. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. Frustró a su madre. 48 . como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados. y ahora deseaba no haber preguntado. El pájaro voló de una viga a la siguiente. Tuck. Sophie corrió a la ventana y la abrió. sí lo hizo. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela.

parecía. de ningún modo. señor Kane. y no muy entrado en años. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. Sophie cruzó sus brazos. El pájaro revoloteó una y otra vez. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. niños? Ahora de vuelta a la lección. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella. El dolor secreto creció dentro. También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. Ella no era la mujer que él necesitaba. y él era. apacible. Una mujer tenía que tener algunos secretos. Se abalanzó y se agachó. Asombrada. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. No tenía que preguntar su edad. señor Kane. —Gracias. rodeando por los escolares. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. Planta de la familia de las compuestas. Él silbó de vuelta hacia él. con flores grandes de color rojo. Todo estaba en silencio. y descarado. y respetable. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. El pájaro volvió otra vez. Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal. esta vez ligeramente nerviosa. De nuevo ella le advirtió. de tallo erguido y ramoso. 7 49 . El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. algo ofendida. tenía la temeridad de la juventud de su lado. alentando el placer de sus pequeños seguidores. Sophie vio como bajó del escritorio. presionó con un dedo sus labios. Cuando nada salió de su boca. señorita Valentine. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. Lazarus se movió de repente. Cuando lo vio hoy. —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. Levantó una mano. Él la observaba. —Tenga cuidado. totalmente equivocado para ella. cantando alegremente. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. Ella frunció el ceño. blanco o azul claro. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. no desearía que rompiera nada. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. atrevido. Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. sin duda. cruzando el salón. ¿No es cierto. Lazarus silbó suavemente. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. muy joven. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. aunque aún no era. En mi escuela. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. Pero él era joven. tranquilo o lento. —Sea cuidadoso. casi como si estuviera burlándose de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. por favor. su juventud fue más evidente que nunca antes. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto. Él miró alrededor a los niños. frecuente en los sembrados. Una onza de cautela vale una libra de curación. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. Ninguno de ellos haría ningún bien. No se relajaría. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. El aula contuvo la respiración. la provocó. muchacho.

y luego se inclinó hacia ella. Bueno… puedo un poco. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. señorita Valentine. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. Como si ella no lo hiciera ya. y una presencia abrumadora cuando estaba cerca. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta. —No puedo leer o escribir. —No doy lecciones privadas. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. —Giró apresuradamente para volver dentro. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente. —Pero usted me lo debe. cada mechón de pelo saltó a la vida. Hay un asunto que quiero hablar con usted. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. como ve. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. señorita Valentine. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. Tenía una constitución muy fuerte. —No la voy demorar. Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. ella estuvo de acuerdo. —Usted me debe una novia. —En este momento estoy ocupada. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. tentado a rizarse. —¿Qué quiere. El obstruyó su camino. señor Kane? —Necesito de sus talentos. Me apena admitirlo. 50 . Muy poco. señorita Valentine. así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra. señorita Valentine. esperando que él no se diera cuenta. Un tutor privado. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. Sus manos estaban temblando. Lo miró. ¿No le había dicho eso antes? —Afuera. las manos detrás de su espalda. Ella tragó. Ella misma podría estar en peligro. Finalmente y muy renuentemente. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. y abrió el camino hacia el sol de afuera. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre.

si usted no puede leer. Me necesita. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. con la puerta medio cerrada. —Creo que puse claros mis sentimientos. era imposible contener la risa. Pero eso no es completamente mi culpa. señorita Valentine. —Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. pero yo no estaba divertido. cuando usted no me conocía. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. No puedo hablar con usted más de este asunto. Apretó sus labios firmemente. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. Apartó la mirada. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. Me pregunto qué esperaba encontrar. Por lo menos. retrocedió. —¿No lo sabe? Yo sí. Ella hizo una rápida y tensa respiración. —Usted me provocó. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. Estaba intrigado. Él aún bloqueaba la puerta. señorita Valentine. Para su total desesperación. señor Kane. —Un huésped. No sé por qué lo hice. pero no puede mentirme. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. A pesar de la ridiculez de su declaración. —Entiendo que haya quedado decepcionado. señor Kane. —Puede fingir ante el mundo entero. es aceptar darme clases. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. Bruja. sí. Ella suspiró. y mi curiosidad aumentó. lo suficiente para responder. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. pícara y amplia sonrisa. Su total arrogancia provocó su temperamento. Buen día. Estaba deshecho. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. Le obsequió una lenta. —El niño demasiado grande le sonrió—. —Nada como esto —respondió secamente. señor Kane. —¿Oh? —cruzó los brazos. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. Un caballero que incluso un Valentine 51 . —Señor Kane. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante. —Lo menos que puede hacer. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. los niños no podían ver.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. —De los cuales usted era uno. no queriendo que nadie los viera de pie juntos.

—Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner. ¿Ella iba a reírse? Sí. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. 52 . Podía ver cada rápida respiración que ella daba. justo cuando ella avanzó. Ahora ambos estaban en la entrada. Pero ella se controló. Y cuando su temperamento aumentaba. —Señor Kane. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. Hay suficientes mujeres aquí. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. La maldita mujer era maleducada. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella. una cálida diversión de él. Su garganta estaba seca. esta casta soltera con bragas de encaje francés. Lazarus miró fijamente. Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. como si ella estuviera tratando de contener algo. pero debió haber leído sus pensamientos. con ella. Sus labios temblaron durante un breve momento. Reconozco a un descarado. enderezándose. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. grosera y desagradecida. Él se movió incluso más cerca. señor! —Se dio la vuelta rápidamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. pero no soy fácilmente impresionable. escabulléndose bajo su brazo. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. y exactamente donde él anhelaba tenerla. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. sus entrañas se apretaron. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. y con sus circunstancias. El aroma de su cabello lo mareaba completamente. listo para ceder a un ataque de risitas. Su corazón se levantó. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo. La mayoría de los niñitos lo hacen. separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Lo vio en sus ojos. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. Ni tan excitado. Incluso sintió su cuerpo temblar. y dando un portazo en su rostro. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. y escuchó un ligero gemido. Se volvió a apoyar. y tonto arrogante cuando veo a uno. Quizás perderás el hábito con el tiempo. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. y usted puede actuar para todas ellas. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. —Se detuvo de nuevo. ¡Buen día.

sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. Todos los días. Mi hermana María no irá. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft. sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. incluso estrangularse ella misma con él. —¿A qué te refieres? —exclamó él—. se olvidaron de su promesa de no asistir. Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. Incluso Lavinia flaqueó. Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. Al principio. Desafortunadamente para Henry. Si permanezco alejado. algo extraño sucedió. jóvenes y viejas. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. Como respuesta. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. 53 . Y uno a uno. gracias a la traición de mi hermana. Sophie se apostó con un libro. eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. Al parecer era hábil con las manos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. —Tengo ganas de bailar. evitando sus ojos. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. Ahora Henry no tenía elección. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó. pero no la acompañaría a la fiesta. pronto resultaron inútiles. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. tengo que ir y estar atento — afirmó—. que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. Pero con el paso del tiempo. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. Una vez que se fueron. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. Estoy seguro de ello. Conoce mi opinión al respecto. Según Henry. —Desafortunadamente. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. Nada bueno podría resultar de eso.

Tal vez me olvidé de los pasos. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. Hacía casi treinta años. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. buscó alguna señal de Henry. —¡Date prisa. y contemplarlo no cambiaría nada. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. ni su Spencer. Mientras atravesaba la puerta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. Te estás alterando. y ella regresaría sola a la cocina. Lavinia. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. se puso sus botas polvorientas. Si podían alcanzarlo. no. en cualquier caso. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. ya en el borde de la silla. Desearía regresar a casa. Iremos a la fiesta y bailaremos. El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. —La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. Pero Finn tenía su modo de pensar. —Por favor siéntate. —No hay necesidad de ruborizarse. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. por supuesto. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. 54 . En la puerta. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. Es saludable y natural ser curioso. —No. tía. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. Pero no es natural reprimirlo. has pasado demasiado tiempo bailando sola. No tenía tiempo para buscar con detenimiento. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Y no tengo nada para mi cabello. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—. la tía Finn podría irse con ellos. no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. pensó. pero no pudo encontrar ni su sombrero. Sophie. querida. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. casi arrastrándola a lo largo del camino. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. Sophie suspiró profundamente. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. Sophie! —¡Voy tía. Solo tendría que servir como estaba. voy! —exclamó sin aliento—. —Tú.

dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. no se iría a menos que la llevara en hombros. los establos estaban ocupados con caballos de granja. Si dejaba volar su imaginación. con su vertiginoso estado de ánimo. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. pero solo un poco. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 . pero Lavinia quería quedarse más tiempo. se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. En un santiamén. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. pero la tía Finn. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados. Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. volvió la cabeza. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. gustosamente ella se iría. después de haber trabajado todo el día en el campo. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. Alguien debería cuidar mejor de él. pensó ociosamente. vio que ella era una vez más. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella. porque lo hará de nuevo. Comenzó a sentirse bastante sofocada. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. pero aún recordaba cómo hacerlo. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. Atrapado observándola. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. Y esta noche. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. —¡Tonterías! —exclamó—. Finn Valentine. cerditos y los unos a los otros. si tiene la menor oportunidad”. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. ella misma podía sentirse bailando con él. grandes y macizas bestias. Henry chilló a su esposa. su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. ¿o no? el extraño no era para ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. al parecer. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa. Cuando aún vivía su padre. Ya lo había decidido. Bajo la nueva pintura. ella y sus hermanos perseguían gallinas. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. después de muchos años de relativo buen comportamiento. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió.

pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones. Continúa por ese camino. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. el pequeño grupo de música. Sophie. pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. una tras otra. inmediatamente emprendió una melodía. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. Henry estaba tendido. Por un momento. seguido de un fuerte chapoteo. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. Después de un breve y ensordecedor silencio. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. —Estás sudando. Deberías preocuparte menos. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. Henry —observó Finn en voz alta—. la multitud estalló en risas. sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. Un repentino grito. Regresarás a casa enseguida. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. Mientras parpadeaba lentamente. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. aún no había tenido su baile. con las manos entrelazadas en su espalda. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. con el corazón dolorido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. todos lo haremos. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo. olvidándose de la 56 . con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. él se la aflojó. Pero Finn protestó. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. De hecho. al pasar cerca de ella. Entonces Lazarus. Sucedió un pequeño altercado. Obviamente frustrado. Con el rostro enfurecido. La multitud se acercó para otro baile. Como alertado por algunas sutiles señales. vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor. nadie va a bailar contigo.

amablemente aceptó su mano. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta. Sophie podía respirar de nuevo. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. Sin más dilación. aunque un tanto desigual.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo. 57 . Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa.

señor Kane. recientemente aprendidos. Jeremiah. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. Temo que debemos quedarnos un rato más. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. Llegue temprano si puede. —Sí. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente. —Créeme. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. —Sophie amaba esta casa. —Por favor quédese y descanse —le aconsejó—. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. no deberías haber escrito ese anuncio. esta casa perteneció a mi hermano. Tuck me lo dijo. Pero valía la pena el dolor de pies. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio. Ella no tenía ni idea. debe estar decepcionado por lo que encontró. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. Ahora que él vino hasta aquí. El baile estaba llegando a su fin. Por entonces todos vivíamos aquí. Encontraré a su sobrina y le informaré. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. por supuesto. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. inclinándose medio desmayada. de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. eran. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. Ella le dio las gracias efusivamente. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. pensó. que los pasos de los que presumía esa noche. nunca hubiera querido dejarla. El latido de su corazón se fortaleció. Ayudándola a llegar hasta un banco. de repente. A medida que se acercaba al barril de sidra. Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. en caso que se acuerde mañana por la mañana. al igual que sus modales. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. así que ya ve señor Kane —suspiró—. —¿Por una vez. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. me temo que su hijo es igual. 58 . por qué no puedes contener tu lengua. cuando mis sobrinos eran unos niños. ahora me arrepiento. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. Se ahorró la molestia cuando. la señora Bentley. —Sabe joven. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. —Lamento escuchar eso.

Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. Se mordió el labio. El tosió y levantó una mano hacia su boca. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. Esperó a que terminara. —¿Señor Kane? —insistió María. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. Sus dedos se enrollaron en un puño. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. Sophie estaba observando a los bailarines. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. al parecer olvidando la presencia de su hermana. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. Por el rabillo del ojo. de inmediato Sophie guardó silencio. codicia y ardor. Con la suave y brillante luz de las antorchas. y el hechizo se rompió. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. 59 . su rostro se volvió. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro. demasiados para contarlos. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. Su mano se flexionó. lo cual no hizo. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. Allí la recostaba. con la garganta seca como un hueso. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. esta vez para resistir la tentación. bajo un dorado toldo. todavía la sentía demasiado apretada. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. Lujuria. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. se dispararon a través de su cuerpo. Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata. ese color era aún más intrigante. Con su noble admisión. Hasta que ella parpadeó. La fantasía florecía. Sus nervios estaban a flor de piel. que aunque floja. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. estaba sediento. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo. Sentía su cálida mano entre la suya. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla. Cuando entrara en ella por primera vez. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. Perdido en su visión. Sus ojos. atrayéndolo tanto. justo debajo de la pequeña oreja. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí.

los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones. El señor Kane desea bailar contigo. 60 . Desde luego. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. Ha estado esperando todo este tiempo. inclinándose con rigidez y casi doblándose. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. Difícilmente podía respirar. Tal vez fue solo por accidente. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. —Por supuesto. Cuando jovencita. pero antes de llegar a su destino. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. Porque en la oscuridad. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. Parecía un poco desconcertado. Sin aliento y sin dejar de sonreír. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. señor Osborne. podría haber pensado que era sólo eso… un error. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. Excitaron.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. Era gracioso como la vida había resultado. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. pensó con una sonrisa irónica. aplaudiendo al ritmo de la música. Y después. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. No podía negarse. Se movió rápidamente a través del patio. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. —Qué extraño —gimoteo María—. mecía la cabeza. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. De repente. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. Afortunadamente. era mejor sufrir que ser observada. Sophie. de verdad debemos marcharnos. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. Al mirar a través del patio. su dedo meñique había rozado su mano. atrajo la atención de María y sonrió. Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. el baile terminó. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales.

casi sin parpadear. señor Kane. Como ya ha observado su tía. Resolvió que sería bueno para ambos. mucho más rápido de lo necesario. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente. Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. Él arqueó una ceja. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. —¿Podría por favor. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. Estaba obligada a hacerlo por mi tía. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. —No lo hago —repitió ella con firmeza. —No quiero que huya de nuevo. a pesar de las apariencias. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. ¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. —Su tía es una mujer dulce. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. —Me gustaría estar con usted señora. Ella se limitó a mover la cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. Ella lo fulminó con la mirada. Él se rió en voz baja. —Oh. Ella trató de evitar su mirada directa. De hecho lo era. —¿Dulce? No se deje engañar. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. lo que quería decirle era escandalosamente claro. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. Era una habilidad que había heredado de su tía. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. —No lo hago —objetó—. 61 . —Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. señorita Valentine. No podía hablar en ese momento. usted es un atrevido y presuntuoso. —Señor Kane. pero pronto lo encontró imposible. Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. Una dama muy inteligente. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. que todos la viesen bailando con él. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. El baile comenzó. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—.

—Apretó su mano. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. Tiene miedo. —Sacó su mandíbula—. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. Sus ojos se estrecharon. Dos veces escapó. —Sí. 62 . Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. No pierdo el tiempo. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. Ella contestó apresuradamente. Las otras veces. casi exprimiendo su sangre—. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. Buenas noches. No huyo de usted. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. —¿De qué? —Se burló. —Tonterías. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. Finalmente. lo hace. —Yo estaba… avergonzada. pensó ella. —Gracias. —Lo hice todo por usted —añadió él—. Usted no se avergüenza. Espero nuestro próximo baile. molesta por su arrogante suposición. pero no podía encontrar las palabras para protestar. señor Kane. Sus labios se separaron. señorita Valentine. —No le gusto mucho a su hermano. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia. pero lo habrá.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. Cinco veces nos hemos encontrado en privado. La música terminó. ella liberó su mano de la gran zarpa. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. —Gracias a usted. Era la única invitada que me importaba. Mortificada por su comportamiento. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. —De lo que quiere de mí. señorita Valentine. —Oh. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. señor Kane. —No habrá otro. Un ligero eufemismo. Fue de lo más divertido. Ahora toda la fiesta valió la pena. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden.

ya que por experiencia. pudiera explotar en su pecho. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. llevando una cesta grande de huevos. en cualquier momento. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. nunca contestaba nadie. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. Sophie lavó sus pies después. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. Entonces correrá y se ocultará. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. Se había formado una pesada nube de polen. vio el lugar vacío. En cambio fue directamente a la cocina. Él la miró 63 . El aire cálido estaba lleno de fragancias. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. su corazón bombeaba como si. Entonces oyó salpicar y traquetear. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. olvidando la necesidad de oxígeno. congelado y casi dejó caer sus huevos. pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. Inmediatamente miró para otro lado. Otra vez. la empujó totalmente con su cesta. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. inclinada sobre el barril.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. Quería ver sus ojos. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. Curioso. Anhelaba su atención. Se paró. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. Encontrando la puerta abierta. Él la esquivó. ella volvió su cabeza. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. pero su carácter pronto cambió cuando. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. gorjeando con irritación. Su boca estaba muy seca. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano. mirando alrededor. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. Pensó marcharse lejos de allí. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. Durante un momento él dejó de respirar. Que de hecho eres. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún.

Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz. Señor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. —¡Huevos. Su pulso corría. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. señorita Sophie. Lavinia estaba todavía en su recámara. como siempre. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. O aún mejor. Después de un rato. entró llevando un cubo de leche. Los dejó para usted. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. Wilson. Se movió en su silla. Sintió un calor pesado en su ingle. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. Escuche mis palabras. una centinela feroz. —El extraño trajo huevos. La golondrina. No deberíamos poner una criada joven en su camino. “Él de verdad me quiere todavía” Pero. y Lazarus finalmente se retiró. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. la criada. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. rozando por poco su cabeza. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. Nadie más se había levantado aún. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. Parecía tener prisa”. La mayoría de los cuales estaban rotos. El siguiente baile será mucho más íntimo. Lléveselos al sinvergüenza. Wilson. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. Henry arrugó su periódico. Sophie entró en la cocina. Quiere poner sus manos. envíelos con el administrador. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. con aquellos dientes. Ella era demasiado deseable. bajó en picada otra vez. el muchacho es el problema. Él no la quiere. supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. 64 . finalmente notó la cesta de huevos. mientras Henry. su piel caliente. mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. Cuando se dio la vuelta. Ella quiso corregirlos a todos y gritar. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. Su tía estaba dormida cerca del fuego. sin ninguna duda.

¿No estás de acuerdo. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino. Wilson había traído una carta. sus botas estaban llenas de billetes de banco. Ellas son criaturas animadas. el campo estaba abierto de par en par. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. —Tienes la cara demasiado roja. Que además. vulgar. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. finalmente olvidando su discusión por la tostada—. chaqueta. el negro no me sienta bien en absoluto. inclinándose por encima de su periódico—. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. completamente limpio sugería otra cosa. Bombachos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. Su anuncio no tuvo el efecto esperado. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. él había pagado por completo por sus servicios. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. La tía Finn respondió con desenvoltura. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. sin refinamiento. Es una pequeña cosa terrible. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. según el sastre. Henry. —Desde luego. 65 . no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. Desde ahora. Espero que no estés al borde de una apoplejía. Todos sabían que buscaba una esposa. camisa y chaleco. Porque. Rechazo ser una viuda joven. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. y Sophie deliberadamente no escuchaba. —Se volvió a su sobrina—. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. abrigo. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. protestaba por la comida del desayuno. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—.

y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. Henry.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos. comentó el empleo de velas de sebo. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. — Detrás de su periódico. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. y luego saltaban de placer. Otros maduran antes de ser viejos. Nadie habló. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. era una asidua visitante en la fortaleza. La señora Dukes. agitando su carta. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. Debe de ser muy inteligente o muy malo. —rió en silencio—. de modos incontables y poco sutiles. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. —La última vez que Madre cenó con nosotros. Hasta que Henry se casó. y me avergoncé tanto. Esto parece muy propio de ella. últimamente había sugerido. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. esquilando ovejas. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. la cera de abejas sería adecuada sin duda. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. trabajando con velocidad y eficacia. Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. protectora de los intereses de su hija. 66 . Quizás ambos. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar. varias libras más ligeras. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. Temía que una tarde. la señora Dukes. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. aunque nunca lo mencionaran. La madre de Lavinia. Henry? ¡Cada vez que las sacaba. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. Era más pequeña que su hija y menos encorvada. si tomaba demasiado vino. pero aún esto no era bastante para Lavinia. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. pero sumamente tiesa. no el sebo más barato. cosa que es claramente evidente. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose.

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Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

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 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

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que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

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JAYNE FRESINA

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—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
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Le hacía la corte a Jane Osborne. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. Ella se paró de repente. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado. viajando rápido en la dirección de su hermano. señor Kane —exclamó ella—. comprendiendo que estaba boquiabierta. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. que rodaba a través de los adoquines. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. Pintado con mucha delicadeza. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando. Es él. negándole el placer de admirar su pelo. Los rumores estaban confirmados. La señorita Osborne pronto lo encontró. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. fue el objetivo de su mirada interrogante. Sophie se habría resistido. entonces. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. Si hubiera sido cualquier día normal. Algunas irán para….JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. Casi te convierto en pulpa. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. metiendo en él el tesoro de oro. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. y él. pero era demasiado tarde. Están siempre llenas de la chusma más vulgar. Durante solo un momento. Él pensó rápidamente. casi choca con ella. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. Cuando pasó. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. se dejó arrastrar 71 . —¡Es él! —susurró María en su oído—. —De las salas de actos de Morecroft. Y no se ve un día más viejo. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero.

Una cosa extraña. verás… eso fue hace mucho tiempo. Bien. la posibilidad nunca se le había ocurrido. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. Sophie. —Luces muy bien. para embromarlo. desdiciendo su comportamiento tieso. con mucho dolor. Henry Valentine. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo. La culpa hizo que quisiera explicarse. Que tengas un buen día. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. La mayoría de la gente se lo habría perdido. inflexible. Mis saludos a tu abuela. James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. Henry contestó: —Sí. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. Alguien debió señalárselo. —¿Aburrido de Londres otra vez. la dignidad humillada. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. Cuando había puesto aquel anuncio. —Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. —Qué agradable verte otra vez. nunca pensó que podría llegar el aviso a James.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. Él estaba raras veces en Morecroft. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio. Al menos. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa. Henry se alejó rápidamente calle abajo. Su mirada se endureció. Ella era. —Supongo que el tiempo pasa. 72 . James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. alguien te alimenta bien. consciente de las caras giradas para mirar el encuentro. Hartley. probablemente uno de sus amigos. Henry. James ofreció su mano. —Tú también. —Tienes escaso ánimo para las osadías. ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. Si has terminado tus compras. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. James. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. —Y algunos de nosotros somos más sabios. y todos somos mucho más viejos ahora. obviamente para escaparse. no puedo quedarme y charlar. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. eso me dijo una vez.

ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas. y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. Así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. 73 . Sophie subió sola para montar con él en el carruaje. ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar. María lo rechazó.

Una chispa de pánico se avivó en su pecho. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros. Todas sus horquillas se habían salido. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo. ella respondió. como de costumbre. pero había mucho que decir a favor de la madurez. Habían suavizado su infantil. ella se sentaría en el muro de piedra. Ella miró a lo lejos. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. Con su pata atascada en una rejilla. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. La juventud tenía sus ventajas. —No esperaba que vieras ese anuncio. —Efectivamente. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. que tropezó en el camino. me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. algo más cálido. resplandeció tan radiante como ella recordaba. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. reflejando sus pensamientos en voz alta. galantemente. pasando a Henry otra vez. Él siempre había tenido maneras encantadoras. Sus labios se abrieron con una rápida. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. bonita y tranquila cabalgada por el campo. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. Una sonrisa genuina. es realmente salvaje! Nerviosa. 74 . que apareció de repente. como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. esperando ansiosamente por él. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. Había madurado. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. Si el tiempo era bueno. Cuando eran jóvenes. pasando los dedos a través de su pelo. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. buen Dios. los recuerdos regresaron. sujetando su sombrero y maldiciendo. no tengo doncella. sobresaltada aspiración. y yo… Él la interrumpió para exclamar. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. sin duda alguna. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. —Bueno. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. Los años habían sido amables con James. esbelta apariencia en algo más sólido. ¡Y. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. —Como en los viejos tiempos —dijo él.

Sophie. Divertida. James Hartley. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. —Volvió su cara hacia ella de nuevo—. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. Nunca pude saber en qué estabas pensando. Sophie. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. y entonces él removió los recuerdos de nuevo. recordándole el día que se conocieron. Incluso en mi mejor año. te reíste. mientras 75 . —Decidiste que estabas enamorado de mí. un diamante en bruto. Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. una célebre prostituta. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres. la risa apagada—. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. Quería que fuera feliz. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. —Sonrió lentamente—. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. —Ella esperaba que fuera cierto. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. Con los labios fruncidos. Nunca debí dejar que te marcharas. ceñuda criatura. pretendía ignorancia. como tú… —Robaste mi corazón. Como la sobrina de Finn Valentine. —¡Oh. Pero cantidad no es lo mismo que calidad. realmente! —se rió ella—. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. James asintió. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente. y tenía algunas para cada ocasión. nunca fui una gran belleza. antes de que cambie de opinión. Sería estúpido languidecer por una sola. James instó a los caballos a ir más rápido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. Sophie respiró profundamente. vamos! Hagámoslo pronto. Ella puso los ojos en blanco. Él estaba lleno de dichos como ése. Bueno. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. —Los jóvenes maduran. Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas. y dijiste: “¡Sí. Siempre escondiendo secretos. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. —Como mi abuela dice. tal vez lo sabría. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. —Sí. pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos.

convirtiéndolas en un enredo. Las tornas habían cambiado. Su corazón saltó. y cada desaire totalmente imperdonable. encorvándose de lado bajo dintel—. Las valiosas velas de cera de abeja. Incluso en la lluvia. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. no por… —El maldito sitio está embrujado. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. Y cuando los vio paseando juntos. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. todo parecía significativo. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja. El corral estaba vacío. sólo el centro del mismo. Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. Desde su puerta. después de todo estos años? En aquel momento. Que tonta había sido por aquel entonces. El valor está en la tierra. cada tristeza completamente terrible. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa. —Souls Dryft se alquila otra vez. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. —Iré adentro. y durante los silencios en la conversación. Ella se tragó un pequeño suspiro. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. No le gustaba esto. —No. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. no en el viejo edificio. Ni un poquito. En los rincones. por supuesto. Las llamas. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. Un 76 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. Afuera. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. parece. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. La cena se está enfriando. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. por no hablar de los nativos curiosos. la lluvia caía fuertemente ahora. Cada momento de felicidad apasionante. si me preguntan a mí. ¿Pero qué sentido tendría ahora. sonriendo ampliamente.

como si ella fuese un elemento más de la tormenta. señora Bentley. Lo lamento. que las llamas se agachaban y bailoteaban. Pero una hace lo que puede. está en la mejor parte del pueblo. ¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. —Yo nunca renuncié al mío. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. contenta de fundirse con las paredes. Sophie miró a Henry. siendo mucho más baja que sus expectativas. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. desenfadado cabriolé. como el que usted posee señor Hartley. abasteciendo más de humo que de calor. durante las visitas a su yerno. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. En esta sombría tarde. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables. por supuesto. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija. Cuando los caminos son transitables. ahora que soy viuda. pero tal era el viento que bajaba de la misma. Los hombros de María cayeron con decepción. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. —No sigo la moda estos días. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. —¿Qué noticias trae de Morecroft. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. Afortunadamente. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. desinteresada voz. Al menos. la incomodidad de su cuarto. Ella nunca fallaba en mencionar. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. —Se sentó enderezada en su bombasí negro. 77 . Me encantaría un carruaje privado. Reacia a abandonar el tema. por supuesto. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. manteniéndose contenidas. Como la mayoría de las cosas. —No pretendo quejarme —dijo. Mientras que ella vestía con sencillez. La dama respondió en una leve. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. No es una distancia muy grande. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. incluso un pequeño. la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. ésta había sido considerada indigna.

De hecho. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. y soplando para enfriarla. —Ya estoy intrigado. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados. —¿No es la sopa demasiado picante para ti. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. se llevó otra cucharada llena a la boca. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. Sophie suspiró. Allí a donde vayan son muy admiradas. al parecer. pero no así su madre. Los Sadler. Tía Finn. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. Él la enderezará pronto. Traerán a todas sus hijas. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. señora. querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. todas solteras y sin compromiso de momento. Lavinia no se dio aludida por el insulto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. —La señora Dykes sonrió macabramente. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. Henry. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. Por supuesto. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez. 78 . eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. estiraba cualquier tema. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—. usaba cualquier excusa. señor Hartley. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. supo la respuesta. —De hecho. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. dice siempre. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa.

El viento y la lluvia habían parado. señora Valentine. Era demasiado tarde para volver a por él. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. —¿De verdad. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. se han tolerado ciertos comportamientos. —Qué hay con ese gitano del camino. y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. tengo una finca que administrar. señor? —preguntó la señora Dykes a James. como si fuera un cachorrito 79 . —¿Mantiene usted una casa en Londres. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella. —Nunca me ha llevado a visitarlos. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. Sophie hizo una mueca. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. Él confirmó que lo hacía. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. Sophie trató de llamar su atención con su pie. ¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. por demasiado tiempo. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. pero aún era una tarde fría. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa. —Los Sadler han ayudado. Quitandola del medio. El postre fue servido. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. Dice que es muy caro. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. sus ojos fríos e interrogantes. en el pasado. —Henry nunca me llevará a Londres. Henry. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. para frenar sus burlas por el bien de su hermano. Con tus padres fallecidos. pero ella era inconsciente de ello. Una mano firme es lo que falta aquí. Henry. intentando arriconarla. A James siempre le encantaban las bromas. Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. descontrolados. salió por algo de aire fresco.

Era tan dolorosamente correcto con ella. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. La gente pensaría que era tonta. había sido porque su dote era muy pequeña. un punto a ser borrado de una lista. más deseo. Esa era una nueva. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. pero tiene lo que se merece. lo balanceó sobre sus hombros. sabía sobre su reputación. —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. No era porque él tenía que tenerla. pero no podía evitarlo. Sophie. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. haciendo inventario de la situación. y a ella le molesta mi diaria interferencia. Antes. sí. Pero no era suficiente. yo te reclamé primero. Prefería culpar a Henry y a su influencia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija. Ella quería más. si pensaba de manera práctica. Oh. —No como yo —le corrigió él—. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba. Si sintiese alguna simpatía por Henry. casi como si estuviese predestinado. por no mencionar estúpido. Era tan guapo y galante a la luz de la luna. Además. Por supuesto. o sintiera que moriría sin ella. —Sí. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. Como estaba destinado a ser. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. Sophie. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. —Deberíamos de estar casados. James la siguió. James —susurró. Irónicamente. —Bésame. Él vino aquí por el anuncio. reflexionó ella. A su edad. James parecía pensar que ellos se pertenecían. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . me sentiría mal por él. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. una mujer completamente común incluso en un día bueno. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. sería desagradecido. Ella alcanzó sus hombros. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. Al igual que tú. Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. contenía más ternura. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. James alcanzó su mano. la ansiara. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. —Miró sus dedos—. rechazarlo sin la menor consideración. rechazaría las atenciones de James Hartley.

Sophie —dijo otra vez. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia. Por supuesto. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. ella tenía diecinueve en aquel momento. una vergüenza a ser empujada en un rincón. 81 . —Necesito tiempo para pensar. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. casi evitando sus labios. Sería una “buena” combinación. —Mi querida Sophie. Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. Suspiró pesadamente. y dejaría de ser una gran decepción. Recordó aquella tarde en la balaustrada. Parte de ella moriría para siempre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. —¡James. James. —Cásate conmigo. y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. Tal vez sería diferente ahora. por una esquina. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. Seré paciente. No más preocupaciones por el dinero. Finalmente James la besó. Él no le había dado la oportunidad. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. lágrimas amenazando con derramarse. Y también estaba la escuela. cómo se había sentido sofocada y atrapada.

listo para ir a ninguna parte. señorita. mire. Había una llave diminuta en la base de la jaula. no había duda. —¡Señorita Sophie. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. y esto estaba allí para usted. invisible y laboriosa entre los setos. Dentro. y las excitadas palomas. y la fauna crujía las hojas. y el pájaro permanecía en su percha. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. abría el pico. —Señor Kane. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal. y se impulsaba hacia adelante. entregó la jaula a la doncella. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. ninguna explicación. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. —¿No es precioso. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. Las estridentes alondras. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. Ella saludó con la mano y apuró el paso. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. No habían hablado desde el baile. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. había una jaula para pájaros. No había ninguna nota. Sus pies. el sol brillando en sus plumas. —¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. llegó junto a él sin aliento. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. Sabía quién se lo había enviado. pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. listo para el vuelo. Efectivamente. Sophie abrió la tapa cautelosamente. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. mal escrito. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. y cuando se giraba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. ruidosos mirlos. Él se detuvo y miró hacia atrás. Finalmente. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. ¿dónde va? 82 . aleteaba las alas. acomodada en paja. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría.

—Podemos usar su delantal. dándole espacio para que pasara hacia el prado. un hombre que apenas conocía. señor Kane. a dejar algo en mi puerta. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento. No estamos comprometidos — dudó—. no podía concederle ni la menor compasión. mientras que James Hartley. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. —Es un defecto humano. Y Henry no estará complacido. señor Kane. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. permitiendo que ella le siguiera. Que astuta es. —Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. ella elevó los hombros. —No estos días. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. 83 . Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. incluso si quería. —Voy a recoger setas. así que ella también lo hizo. no más de las que obtuve por los otros favores. —No lleva canasta. señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. Muy mal. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. —¿Ah.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando. —Usted ha venido. atentos ojos estudiaron su cara caldeada. No podía estar furiosa con él. no espero las gracias por el pájaro. lo vio apartar la mirada. —¿Quiere venir conmigo. No es apropiado. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. No se preocupe. —Oh. Caminó por el prado. Pero claro. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. —Así que no he venido sólo a recoger setas. Cuando él se apartó. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. Ella ignoró el comentario. quien había conocido a Henry por años. —No debería darme regalos. por supuesto. a mí también me pasa eso a menudo. —Entonces lo siento por él.

¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. balanceando su delantal. Él sostuvo el pestillo para ella. señorita Valentine. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. Ella se pasó el brazo por la frente. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. una necesidad no deseada. desaparecería por sí mismo. Se había hartado de intentarlo. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. debe venir a recogerlas conmigo. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. yo era muy joven. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. Su deseo por él no sería apagado. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura. —De niña. raptado y retenido por una sensación repentina. y cuando comí una. sí. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. No había ninguna excusa esta vez. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. Se paró bruscamente y giró. Sabía que estaba cerca. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. rayos de sol veteando la hierba. e indicó con la cabeza hacia adelante. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. simplemente no pude parar. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. como el picor por el mordisco de un insecto. Entonces retiró su mano rápidamente. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. 84 . había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. No lo evitaría por más tiempo. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. y ella se arrastró dentro. culpando a la diminuta criatura. Cualquier cosa. Ahora sé cuando he tenido suficiente. que surgía sin invitación. Pero no podía evitarlo. —Bueno. Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. La hacía sentir avergonzada. Pero ella vio el destello en sus ojos. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. La punta de sus dedos movieron su pelo. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. Sin duda. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. Entonces sintió su toque. Aprendí la lección.

Enderezándose. Tenía tiempo. se regañó a sí misma. Estaba abrumada por todo esto. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. señor Kane. —El orgullo es un pecado. Sólo lo suficiente. 85 . sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. Él siempre vestía las mismas ropas. Él estaba ignorando lo que había pasado. y cualquier día de la semana. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. Las ramas crujían y bailaban. Otro de sus pecados. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. Con las manos en sus codos. y cuando ella continuó estudiándola. con las mangas enrolladas. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. Sus manos acunaron su cara. era visto con ese lujoso chaleco bordado. Y entonces. Piensa en algo más. como si pudiera verlo todo. Pero no dijo nada. este impacto contra sus sentidos. siguiendo el sendero de sus dedos. Se impulsó desde el tronco. estaba hecha de rica seda. Y sí. Sophie movió sus labios hacia él. sólo tengo un conjunto de ropas. de repente él paró para recoger otra seta. pasó sobre las retorcidas raíces. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia. satisfizo el secreto. —No pretendía ofenderle —añadió ella. manteniéndola quieta. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. Él la probó despacio. Sobre ellos las hojas temblaron. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró. y vino hacia ella. porque había corrido tras él esa mañana. la necesidad que clamaba dentro de ella. con una insoportable ternura. Piensa de manera práctica. lanzó un puñado de setas en su delantal. Debería protestar. Incluso trabajando en la granja. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. vio una mancha en su camisa. atrapadas en una repentina giga. —Eso espero. su oscura mirada acariciando sus labios. señor Kane? —Cuando él se rió ante eso. y sus pestañas parpadearon al abrirse.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. Ella sabía que debía objetar. con cuidado. a través de sus labios. La camisa que vestía hoy. —Señor Kane. pagada con dinero escondido en sus botas. sus dedos en su pelo. —Uno de muchos. ella sonrió—. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. vestía los mismos calzones. Sus bocas se separaron. Era como si un dique se hubiese roto. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. Ahora su cara era ilegible. sólo un poco. —No me ofende. Tal vez ella debería hacer lo mismo.

pero unos años más tarde. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. no soy un hombre rico —confesó él—. Miró abajo hacia sus manos—. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. pero un chelín al día no da para mucho. —Lo siento muchísimo. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. Becky. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. estoy segura —murmuró ella tristemente. le preguntó el nombre de su hermana. Dejé al chico con una mujer que yo conocía. Cuando no continuó. —El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. Después de que… dejé la armada. llevando mis manos allí donde se requerían. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. Sabía que probablemente no debería de preguntar. Qué espantoso. Pocos años mayor que yo. —Sí. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. 86 . —sacudió su cabeza—. Tal vez. Creciendo. tenía la esperanza de cambiar mi vida. le hablaré de su madre. —Tenía solamente diecisiete. Lavinia. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. —Quería mantenerlo conmigo. La chica más dulce… —Se detuvo. Ella murió… dando a luz. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. y él se lo dijo—. —Un hombre alistado. pero aún así lo hizo. —Una hermana. Entonces fue cuando me uní a la armada. Está lo suficientemente bien. Su contrato era sólo hasta el otoño. Le envío dinero cuando puedo. señorita Valentine. un movimiento tenso. sosteniendo su respiración. entonces. se preguntó perversamente. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. pero yo solamente tenía catorce años.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. algún día. Encontraba trabajo allí donde podía. y no podía conseguir trabajo sin referencias. No se quedaría mucho. —¿No tenía familia? Pestañeó. Ella se mantuvo en silencio. hacer el reparto. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. y por tanto él también. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. ¿Qué pensaría Lavinia. Los dos tercios restantes son míos. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. reflexionó. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. El dinero que tengo se gastará pronto. sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. No siempre en el lado correcto de la ley. Pronto empezará el aprendizaje —. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. ese tipo de cosas. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes. Tendría veintisiete ahora. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. aguardando educadamente. Cuando me uní a la armada.

debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. Durante el tiempo que se quede. Ah. sus hombros flexionados. —No sabía qué más podía decir. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. ella exclamó. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. —No. una mano en su pecho—. Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. estaría contenta de ofrecer mis servicios. a veces me encontraba trabajos. un día. pero por ahora. —Su mirada se movió hacia su camisa—. Cuando era joven. —Sí. lugares en los que quedarme. está mejor donde está. Después de dejar la armada. Ahora ella miraba a sus pies otra vez. —Tosió y desvió la mirada—. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. —Me pregunto por qué quiere una esposa. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. —Pensé que. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. sea lo que sea —dijo ella—. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. espero. Había derramado su historia. Él la miró extrañamente. esperando la oportunidad. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. —No me importa. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. —Bueno. Rico o pobre. no importan nuestras circunstancias. cuando me estableciera. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. me dejó los ahorros de su vida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. también. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. conocí a un anciano que me ayudó. su rostro oscuro. la mitad vuelto—. Me gustaría eso. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. —Perdóneme —murmuró él—. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. Podemos ser amigos. 87 . Una vez que un hombre ha sido rechazado. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. ya que hace su propia colada. Como una vez me dijo. Cuando murió hace cinco años. —Hizo una pausa. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa. como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. —Tal vez lo encontraré algún día. —Si es así —añadió—.

Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. Ellos no deberían estar hablando de esto. Era terriblemente inapropiado. Ella se mordió el labio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite. —No todo lo que necesito. señor Kane. 88 .

la imaginé como una mujer valiente —agregó—. yo no sé lo que me está preguntando. Desde luego. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. Kane sabía poco sobre el noviazgo. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. sí que lo hacía. Estaba cambiando de tema. Sophie pareció sorprendida. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. la que trataba de ocultar. ¿Pues bien. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. la verdadera. señora? —Yo. —No lo entiendo. Oh.. ennegrecidos. —Cuando me enteré de ese anuncio. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. Echó otro rápido vistazo hacia ella. Para su deleite. pero había muchas otras cosas que sabía. 89 . un poco más pálida que de costumbre. señorita Valentine. Voy a hacer que merezca la pena. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. Le miró fijamente. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. Él se detuvo una vez más. —Una de sus lecciones por una de las mías.. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft. pero Sophie Valentine. —¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. sus ojos brillaron de indignación. si usted se aplica a la mía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad. y ondeantes. Podría haber tenido un marido a estas alturas. siguiéndole con la mirada—. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. buscaba algo más. algo que ni siquiera ella misma comprendía. —Prometo aplicarme a su educación. ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. cuando se le cayó del castaño. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto. —Vi el libro ese día. tratando de negar lo que había visto. sus ojos mas sombreados. —¿Lecciones? —Lecciones de amor.

casi demasiado informal. escuchó tras él sus rápidos pasos. señorita Valentine? —susurró—. —Entonces.. pero no fue capaz de terminar. Asintió con la cabeza. en busca de algo. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. —Cumpliré veinticinco en septiembre. O lo intentó—. y su eje se endureció y creció. Después de un momento. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. 90 . —Ahora su rostro se puso serio. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza. se lo daré —dijo con calma. le permito hacerme una a mí. supongo. y siguió caminando por el campo. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño. se lo devolvió. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—. Podía sentir cada respiración. mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. Ella exhaló. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. —¡Oh. Su ingle se estimuló al instante. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. silenciosa. ¿qué debe ser. mientras por lo visto buscaba una pregunta. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. Le agarró la mano. Estoy segura que serán abundantes. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. pero se negó a soltarla. Llegó a la cerca y se reclinó allí. entonces. la llevó a los labios y la besó con firmeza. —Hizo una pausa—. su falda rozando la hierba alta. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme. Muy bien. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás. Una breve pausa siguió. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. murmuró torpemente. pero percibió que apenas le había oído. Finalmente. —Veinticuatro. podía oler el sol en su pelo. Como le ocurre a todo el mundo. —Cuatro.. Trató de alejar su mano de la suya. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa. esperando que le alcanzara. ¿qué? —espetó con irritación. —Si necesita tiempo para meditarlo. Su mirada vagó por encima de las ramas. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. Recogió el delantal. —Gracias. Esperó. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. señor Kane. —Yo no. —Olfateó—.

sin darle un momento para respirar. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. Acortó la pequeña distancia. resbalando por su cuerpo. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. —Dije que le daría tiempo. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. ni camisa. Él inclinó su boca. Y luego su boca vagó un poco más abajo. Sus ojos estaban cerrados. Su vientre estaba muy caliente. buscando una respuesta.. besando suavemente la parte delantera de su vestido.. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. Nunca dije cuánto. pero en ese mismo momento. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. señorita Valentine? Su enojo aumentó. y sus huesos se debilitaban. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. Con él. No respondió. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. sus pechos aplastados contra su duro pecho. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. demasiada fuerza. agarrándola con demasiado descaro. y se convirtieron en uno. Aunque antes hubiera sido audaz. ni vestido en su camino. podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. Si no hubiera habido un corsé. exigiéndola. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. En Sydney Dovedale. Se endureció bajo las capas de ropa. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado. atrayéndola hacia él. deteniéndose en su trasero. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos. los caballeros no besan a las damas en público. Al menos. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. estremeciéndose. —¡Es un tramposo. pero los suyos estaban muy abiertos. La atrajo contra él. deseando sus labios. y su pezón se despertó al instante. A medida que soltaba un gemido áspero. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. En cualquier momento. Sintió su cálida lengua presionando la suya. abrazándola con fuerza. podría dárselo. murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. uno por uno. apartó la mano. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. o algo más que eso. Sorprendida. —¿Es su manera de pedir un beso. la agarró por la cintura. sus labios finalmente la liberaron. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . Su boca no había tocado aún la suya. y ella se deslizó a la tierra. Su mano apretó la nalga derecha. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. Si intentaba robar otro beso. —Eso es injusto. los dedos extendidos.

y su aliento le rozó la mejilla. pensó. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. y enderezó su vestido. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. Se apartó. Su mente daba vueltas. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. señor Kane. —Señor Kane. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. después de ese beso y sus malvadas caricias. como si estuviera listo para esquivarla. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. —¡Veo sus tobillos. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. será un beso suyo. Se enderezó. a plena luz en un día de lavado. Buenos días. ¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. ni siquiera he comenzado. —Señorita Valentine. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. —La próxima vez. buscar problemas. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. Vertiginosamente inapropiada. —Entonces no mire. Tal vez. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. Por desgracia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. —Oh. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. es usted muy descarado. bromeando. Y. Probablemente la había dejado magullada. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. —Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. Supongo que lo sabe. 92 . pero eso sería malo. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. sí. El otro. a diferencia de los jóvenes. —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. pero logró un conciso. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. señorita Valentine! —la reprendió severo. Tuvo la tentación de reírse. se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. señor Kane. Qué extraño era que de repente ella. —Le hizo una reverencia—. sin embargo. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. señor Kane. con miedo que pudiera abofetear su cara.

93 . porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta. Todo era completamente absurdo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento.

No había mucho que pudiera replicar a eso. llegas diez años demasiado tarde. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. No. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse. puso un libro en sus manos. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar. Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. y se marchaba del mismo modo cauteloso. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. Sin embargo. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. Le lanzó una mirada oscura. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. —¿No está disfrutando de la historia. Después de eso. muy seria. Por lo que le había contado de su vida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. Hacía todo lo posible por ignorarlo. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. mi guerrero oscuro . sabía que no había sido fácil. Ahí es donde fui educado. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. 94 . Suspiró. Se sentaba a su lado mientras le leía. Ya lo verá. muy educada. De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. señor Kane? —Sí. En su primera tarde de lecciones. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. —Por supuesto. para poder evaluar el nivel de su educación. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. lo sentó junto a la ventana. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. siempre decía lo mismo cuando llegaba. agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol.

Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. —Después de todo lo que he pasado —continuó—. El latido de su corazón aminoró su velocidad. es hora de obtener mi recompensa. antes serios. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. —No. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. señorita Valentine. Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana. Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. Hasta mañana. En cambio dijo. —Pretendía ser sarcástica. —Lástima.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. Buenas noches. —Hasta mañana. —Creo que este es el final de la lección de hoy. Ella puso los ojos en blanco. 95 . —Se levantó y se aclaró la garganta—. Tendría que haberle dicho que la moviera. Y necesita un poco en la suya. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. tuve que venir más lejos que eso. —Sus labios. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. Era pesada y caliente. —Oh. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. una paloma arrulló con pereza. señor Kane. Tantas horas lejos. pensó. Afuera en algún lugar. prudente y recatada en todo momento. se separaron con una pícara sonrisa. y supo que la había tomado en serio. —No hemos terminado el capítulo. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. Retiró la mano. Se mordió el labio y asintió. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. Estudiarlas más de cerca. Me gustaría volver a verlas. señorita Valentine? —susurró. —Sabía que era mía incluso entonces. Ahora era respetable. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones.

—Sí. Sus lecciones. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. se dio cuenta entonces. lo miró. Cada día. demasiado joven para asentarse. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. en su juventud había conocido muchos hombres como él. y luego él se había ido. —No me di cuenta de lo tarde que era. —Esto era cierto. seguida por Henry. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. Incluso si pensaba que hoy. su hermano andaba a paso ligero. Como ya le había dicho. —Bueno. Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. que pronto vas a tener treinta años.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. 96 . algo que no era nada bueno. Por algún milagro. el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. Su compañía la divertía. nunca constante con una idea o una fantasía. Pero te recuerdo. —No. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. él la quería. hermana. y era incapaz de recuperar el aliento. pero también. Era inusual. Sorprendida. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. tan sólo lo acabas de hacer. y tuvo que ralentizar su ritmo. encantador. y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. probablemente. Y casi al mismo tiempo. es cierto. la entretenía. James y yo tuvimos nuestras diferencias. no tienes que recordármelo. pero hoy parecía agotado. Gracias. se habían convertido en la parte más brillante de su día. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. Sophie. mañana podría cambiar de opinión. Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. no se había encontrado con Lazarus. Especialmente entonces. el chirrido de sus botas. —Hmm. Había un dolor hueco en su vientre. quería llamarle y rodearle con sus brazos. Parpadeó. No quería ningún escándalo más. supo qué era. ¿verdad? Era un joven extraño. cerrando tras de sí. su respiración pesada resoplando. nunca ocioso. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. De repente. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. —Odio es una palabra muy fuerte. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. sin embargo. incluso cuando se portaba mal. que Henry caminara en su búsqueda. en este momento. Por lo general. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez. Debía querer verla por alguna razón muy importante. nunca quieto. —Odias a James Hartley.

No podía confiar en ella para hacer su propia elección. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. por supuesto. Espero que. 97 . no porque sospechara nada desafortunado. ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. Se echó a reír. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. pero no estaría en absoluto sorprendida. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry. Sophie. Con un suspiro impetuoso. para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. de casi treinta años. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. Si estás a punto de comprometerte con Hartley. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja. Sophie. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino. en caso que lo intente sea informado de inmediato. Tuvo la tentación de reír.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. Siguieron caminando. Su situación la de una mujer soltera. —Eres muy afortunada. Su rostro enrojeció. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. —Estaba bromeando. Era evidente por qué había venido a buscarla. —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. pero sintió lástima por su atribulado hermano. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. marcada de cicatrices. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—. Sophie se sintió aliviada. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. y cargando con un escándalo en su pasado. —Le miró de soslayo—. Podría ser tú última oportunidad. Como tú dices. como una nave de fuego en el horizonte. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. tontamente. Henry lo negó.

dirigió sus manos por los tendones. la otra acariciando su cuello. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. pastando suavemente en la hierba. No servirá para nada. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. Me dijiste que era una buena amazona. —Le podría gustar un caballo para montar. No la he visto sobre un caballo en años. En su lugar. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. Conocía la buena sangre cuando la veía. El caballo era un animal robusto. —Eso fue hace mucho tiempo. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. Pero ahora era un hombre nuevo. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. ingenuos y desprevenidos. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. brillaba con los rayos del sol como un faro. levantando sus patas. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . —Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. detrás de él—. para una dama. Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón. Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. moviéndose entre su clase. ni una sola mujer delicada a la vista. Se detuvo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. Su cabeza y cuello eran uno. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente. Su gran cabeza calva. Los dos sabían de quién hablaban. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. se acordaba de su malgastada juventud. y temporalmente se olvidó de su cojera. con los brazos descansando sobre la valla—. Ese no se va a ganar su subsistencia. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. no para usar sus habilidades de manos ligeras. estaba allí para buscar ganado. Un grito resonó de repente por el campo. Lazarus se enderezó. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención.

y aún se sentía un poco culpable por ello. No es que ella haya aceptado todavía. —Es una yegua elegante —murmuró—. Era un amigo fuerte. —Después de todo este tiempo. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. —Es bueno verte. Tienes una casa acogedora aquí. gustara o no. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. y si te gustaba. —Y se tragó el coñac de un trago. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. —Mi esposa. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. de confianza. —Háblame de ella. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. —Con la mente en eso. Ahora. Pensó cómo describirla. y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. — Sonrió—. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. pronto se quedó sin adjetivos. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. En este último caso. tenías un amigo fiel para toda la vida. imperturbable. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos. Lazarus era consciente de su buena fortuna. Tuck se había ido a la cama.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. pero voy a domarla. Ven conmigo. En cualquier caso vería a través de la farsa. pero Lazarus insistió. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—. No había necesidad de fingir con Chivers. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez. pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. Russ. en las colonias. Su presencia desbordaba las paredes torcidas. Chivers. sería mala suerte. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. viejo amigo. reforzando su propia arrogancia. Se sentó y tomó la botella de coñac. con el aguardiente haciendo efecto. 99 .

Apuntó al pecho de su amigo. —Me pondré esta noche en camino. —Pero ese asno borracho te atacó primero. Chivers. y no tenías más arma que tus propias manos. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar. nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos. Bueno. con un cuchillo. —Lo estuve. demasiado vino encendió la mecha. Él te habría matado sin dudar. molesto por un juego de cartas. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. Russ. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. La risa de Chivers rebotó en las paredes. como siempre dijiste que lo haría. Chivers.. se abalanzó sobre él con un cuchillo. 100 . Una mañana cuando levantaron las escotillas.. Me tiraron por la borda con los demás. Engañaste a esos cabrones ¿eh. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. —¿Muerto? —He aquí un fantasma.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros. Chivers. Russ? Pensaron que estabas muerto. cuando la conozcas. celebrando la victoria como si fuera suya —. —¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. ―Entonces se río de nuevo. Además. —Así que no digas que me has visto. Así es como salí de ese hediondo lugar. frío —hipó— muerto. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. y todos lo estaban celebrando. pero todavía al límite. Se quedaron en silencio. eres como de la familia para mí. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento. Cerró sus ojos nublados. —Me acosté con todos los otros cadáveres. y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. Tengo mucho espacio... El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras.. Se balanceó en su silla. La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. hasta que Chivers dijo. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam. Los ojos del hombre eran grandes como platos. Puedes incluso tener tu propia cama.. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. Cada deuda se tiene que pagar. de cabeza y de piedra. No quieres alguien como yo a tu alrededor. —Se miró las botas y eructó—. había siempre un montón de hombres muertos. Chivers. —Lazarus de entre los muertos. —Un hombre murió por mi culpa.

pero también había mantenido una discreta distancia. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. Se conocían bien. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. Habría sido ahorcado. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. a la luz grisácea de un nuevo día. Al parecer. ni peleas. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. irritante moza. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado. Un barco que nunca llegó. una apremiante antorcha nunca extinguida. No se comprometió a una estancia larga. —Tampoco para mí. Nunca nos imaginamos esas cosas. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. Pareces un perfecto caballero ahora. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. Condenada. pero me he acostumbrado. 101 . pero por ahora. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. Pacífico. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. ¿no? —No. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. sin duda. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. Después de su propia huida. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve. Así que Chivers se quedó. dado a ambos una nueva vida. pero su sentencia fue cambiada por la deportación. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura. En cierto modo. Hay mucho que hacer con la cosecha. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza. Así fue como volvió a nacer. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. —Quédate conmigo. había gastado ese dinero por ambos. Pareces un perfecto caballero ahora. ayudaría a su viejo amigo en el campo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. Chivers. La mayor parte del tiempo. No es bueno permanecer en un solo lugar. Por ahora. al menos. Un buen fuego y una cama propia. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. —Debo seguir adelante. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. y Lazarus vivía para esos momentos. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado. La determinación de conquistarla ardía por dentro. pero aun así no podía leer sus pensamientos. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. Ayúdame en la granja. Disfrutaba de sus secretos. No había miedo con Chivers. —Es tranquilo aquí. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. no había sospechas. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín.

Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos. 102 . Nunca se recuperó y. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea. evitaba la hierba alta.. Un extraño era bastante malo. era demasiado para ser asimilado. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez.. Ya veis. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. desde entonces. exclamaba. —Cuando un ladrón entra. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. Los días siguientes. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft. Incluso su marido. exclamando que le daba vapores. que Dios tenga en su gloria. ya ha comenzado. Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares. uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista. Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. pero dos. y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—.

—Muy bien. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. Finn no era de las que le importase de cualquier manera.. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. En algún momento. pensó Sophie. era el mejor que tenía. —Lo hago encantada. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. estaba decepcionado. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. Sophie no quería ir. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. pero le excusó. —Oh. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban. Estaba lleno de gente en esa tarde de verano. El pobre James miraba con recelo aquel turbante. No tenía otros adornos. pintoresco. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. en una habitación larga. lo que llamaba su atención y su imaginación. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. y había más velas en candelabros de hierro. James. Llevaba lo que le gustaba. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. James trató de actuar como si no fuera con 103 .. Sophie lo vio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft. Deja la botella en casa. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. —Sonrió rápidamente—. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. Qué. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza. Sophie. —Dios mío. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. tía. En cuanto a la apariencia de tía Finn. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo. podía ser que hubiera estado de moda. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. Sin duda. obedientemente llegó a la hora señalada. donde llevaba un pañuelo de seda. Pero nada de ginebra. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. Sabía que no podía evitarlo. —Fueron regalo de mi padre.

Pero un nudo subió a su garganta. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez. Era sólo su tutora. No era asunto suyo. desde lejos. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. nunca lo sabré. bailando con Sarah Dawkins? —No. imprudente. Sólo puede ser una mala influencia.. 104 . donde iba ni con quien bailaba. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. estoy segura —murmuró. —Querida. ella mantuvo su mirada en el suelo. no. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. ¿has visto que el señor Kane está aquí. —Sí. —resopló James—. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. La llevó a la línea de bailarines. Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. —Por ahí. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. James cuadró los hombros. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente.. —Dejan entrar a cualquiera estos días. Me atrevo a decir que la echaron. decidida a no mirar en su dirección. con la mano sobre sus dedos. descuidada. Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane. Una vez que la danza había terminado. y Sophie quiso reírse. volvió rápidamente con la tía Finn. Es una desconsiderada. James era un consumado bailarín. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. Sophie se río entre dientes. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. quien le entregó una copa de vino. Pensé que estaba en Londres. bailando con Sarah Dawkins. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. —Al parecer. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. —No escribió para decirme que iba a venir al campo. rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. —Que malvada mentirosa era. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes. Él había visto a Lazarus una sola vez. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. James. pero cuando levantó la vista.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. despreocupado. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile. Oh. sonriendo.

—Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—. miraba al otro lado de la habitación. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. pero no me querías. no podrían ser disuadidas de no venir. No fuiste tú. más bonitos? Otra copa de vino o dos. sacudiendo la cabeza—. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. una mano en la gargantilla de terciopelo—. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. a pesar de mis mejores esfuerzos. —Esta es mi Sophie. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. Comparten el amor de su madre por bailar. Y. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. y decirle exactamente lo que necesitaba. —Finnola Valentine. Derwinter —se echó a reír—. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia. y se separaron en una sonrisa vacilante. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. —No es del todo cierto. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella. que están exhibiéndose. —¿Y cómo has estado. Una vez que supieron de este lugar. este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. y podría olvidar el decoro. La presentación después se trasladó a James. mientras se levantaba de su reverencia. por lo que la atrajo hacia delante para una presentación. —Bueno —dijo. con un suspiro. las ves. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez. Finnola? —preguntó—. Ahí… —señaló con la cabeza—. Aprendí esa lección. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. —Estás exactamente como recuerdo. su monstruoso sombrero se inclinó más. Por supuesto. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. Finn se rio de eso. lo que quería. pero ahora. me temo. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos. la perfección no puede ser mejorada. desde que no he tenido ninguna mía. Sus cartas son tremendamente entretenidas. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche. Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. —Es una pena. Lo intenté. Sophie. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. pero Sophie. 105 . Él no va a bailar. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular.

Así que todavía sigues merodeando por el lugar. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. —Pero. Londres es aburrido. Por una vez. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. 106 . Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. con los ojos brillantes de alegría. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. y papá quiere casarme de nuevo. —Eres más alto de lo que recordaba. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no. Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. lleno de viejos quisquillosos. —Decepcionada. con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. —Estoy seguro —murmuró. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas. exigiendo saber todas sus noticias. y cada vez que estaba enojado con ella. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón. —Hartley —exclamó Ellie. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. James murmuró algo entre dientes y se marchó. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos. y creo que iré. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. si no podemos tener ninguna diversión. Vyne. Increíble cuántos hay. —Debo estar pensando en otra persona. —Hizo una demostración. de repente notándole allí—. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. buscaba refugio con su tía Cawley. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. Bien podríamos estar muertos ahora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. Sophie tenía mucho que contar. Sophie se encogió. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. el almirante Vyne. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. y unos segundos más tarde. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. pero entonces. ¿qué es? Después de un cierto punto. Es un viejo divertido y muy travieso. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. fulminándola con la mirada—. aburrido. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. Era una gran frustración para su padrastro. —Mi querida Sophie. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. Ellie se encogió de hombros. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso.

se permitió echar un vistazo en su dirección. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. Cuando la hizo girar para irse. Finalmente. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. durante una pausa en el baile. Pero ella no le había dicho nada al respecto. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. Igualita a su tía. Noticias interesantes. por supuesto. En ese momento ella estaba de espaldas a él. La sutileza no era lo suyo. Su temperamento se encendió rápidamente. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. —¿Has visto eso? —Siseó James. Algunas mujeres no tienen vergüenza. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido. 107 . tenían un nombre diferente para ello. y el tiempo no estaba de su parte. cuando la buscó otra vez. por cierto. Supo el momento en el que ella entró. estaba charlando con otra mujer. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. manifestando posesión. Lazarus no se paró a disculparse. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. vender a una mujer por dinero sólo era una cosa. uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano. —Honestamente. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. Pero no sabía ser de otra forma. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. Sin duda. pero de dónde él venía. señor Kane. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. entre caballeros. en casa de los Cobbler. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. De repente la morena miró hacia arriba. El canalla chocó contra mí deliberadamente. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. le sorprendió mirando y sonrió. Ahora. su expresión altiva y contraída con desdén—. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana. su hombro chocó contra James Hartley quien. Supo entonces que estaban hablando de él. si ella también le hubiese echado el anzuelo.

Vuelvo en un momento. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. De esta manera. una vez más. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. Él tiró y ella lo siguió. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. pese a todas las pretensiones de los Valentine. Detrás de ella. sofocada por gruesas capas de perfume. echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida. sin prestarles más atención. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. James. y Ellie se rió. Aves del mismo plumaje. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. Perfecto para ella. como siempre. un poco aturdida. —¿Es ella? No puede ser. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. se desenvuelve con notable facilidad. Él miró dubitativamente a su tía. —No te preocupes. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. Lo miró marcharse deprisa. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. los susurros se deslizaban entre la multitud. La pareja de baile los miró. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos. Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. En su pánico. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. animados y sinceros. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. empezó a sentir náuseas. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. atrapada. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. Pero sentía que estaba molestando. Ambos jóvenes. 108 . pero de hecho era difícil. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. Siempre has tenido algo en contra de ella. —Muy bien. Ni un ápice de decencia. —Nunca me lo mencionó. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga.

y la abrazó con fuerza. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. se rió. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. Fue de lo más servicial. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. Mientras él la hacía girar alrededor. le daría pena. sopló por encima de su hombro. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. pensó Sophie hoscamente. mmm. —Esto es un vals —le informó orgulloso. Él la mantenía cerca. donde. Ponga la otra mano en mi hombro. en una habitación llena de gente? —. 109 . se aseguró a si misma. el objeto de cada susurro. Deme algo. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. señorita Valentine. señorita Valentine. huele maravillosamente. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. sus dedos extendidos contra su espalda. Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme. Despierta mi apetito. olió su pelo y luego su mejilla. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente. Su vestido moviéndose contra sus piernas. una promesa de que empezarán pronto. señorita Valentine. Y luego estaban en la esquina.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. —Se inclinó hacia ella. —¡Señor Kane! —Dios mío. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. Vine para casarme con usted. hasta que bordearon la pista de baile. —Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. la otra mano apretando firmemente la suya. Creo que he sido bastante paciente. No tenía alternativa. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. Apuesto a que lo fue. Por lo general. golpeando torpemente a otros bailarines. No podía ver dónde se había ido Ellie. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. Él la hizo girar más rápido. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. y sin su fuerza para sostenerla recta. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. cuando volvió a girar. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. Deme alguna seguridad. Su brazo alrededor de su cintura.

—Como usted. y el calor inundó su rostro. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. pero no puedo controlarme. siendo mucho más mayor y más sabia. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. está en desacuerdo con esa afirmación. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor. mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. No soy la mujer adecuada para usted. dándose por vencida. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. Esos inteligentes. Sabe a lo que me refiero. —Dígame el día. —Y luego. demasiado observadores ojos. —Mi cuerpo. eran de un profundo y rico marrón esa noche. tan insistente como su amo —. Pero usted ya sabe todo eso. —Muy bien. que. Al momento siguiente. —Miércoles —jadeó ella. entonces. Es sólo lujuria. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. Él sonrió. por supuesto. Pronto. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. Sin embargo. —No debemos bailar juntos de nuevo. Y lo haré. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas. 110 . soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. ¿Ve? Se movió contra ella. reflexionó ella. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. La retenía en esa esquina. —Cuando responda a mi pregunta. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. —No se crea la mitad de ellas. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. y sintió su gran eje otra vez. —Su voz profunda. Ahora bailemos… por favor. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. estaban de nuevo en la pista. señorita Valentine. Es un alma traviesa. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí. La costumbre apropiada eran dos bailes. sin vergüenza. lléveme de vuelta al baile. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. La gente se dará cuenta. Lo sabe.

Mientras que James corregía su vena salvaje. y no es tu bienestar. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche. un amante tiene más diversión que un marido. no estaban hechos el uno para el otro. tenía razón. incorregible. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. Por desgracia. en cualquier caso. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. igual que yo. No tiene familia. Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. Es sólo cuestión de tiempo. Estaba mareada por el baile. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. un vagabundo. Sophie. Todo el placer y nada de responsabilidad. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. sin origen. Estás empezando a sonar como Henry. incluso en la universidad cuando se conocieron. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. luchó para arreglar su pelo despeinado. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. Su corazón dio un vuelco. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. Esto es puro deseo. Nadie había visto lo que él había hecho. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. confirmando sus peores temores—. Pero a Sophie no le importaba en absoluto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. según dicen. Pronto. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. La hizo girar aún más rápido. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. Sin embargo. Tengo en cuenta mi orgullo. A ella le hizo gracia. Es un desarraigado. Sin embargo. —Pero. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. —No se preocupe —murmuró él—. anda por ahí sin ropa. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa. Henry y James nunca se habían llevado bien. totalmente incompatibles. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. El hombre era totalmente exasperante. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. Todo carnal. James. —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado. ahora. señorita Valentine. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. —Oh Dios mío. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. —También puede rendirse —susurró. Me voy a dar un banquete con usted. y eso podía ser realmente muy peligroso. un trotamundos. —Con una mano temblorosa. Sophie. Podría haber protestado. 111 . sin educación.

pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. Sophie se rió. fui yo quien lo rechazó. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. cuya altura era de utilidad como pantalla. estate quieto. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. y Kane era un joven advenedizo que. Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo. Finalmente. Él la miró. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. —No lo entiendo. Yo te protegeré. palmeándole la manga—. —James. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. pero tiene un aliento espantoso. —Sí. —No era un cumplido. Su amiga maldijo ampliamente. su rostro enrojecido. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. Aquí viene. Tú eres diferente. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. No creían. El señor Kane sí quería casarse conmigo. Hartley —se quejó Ellie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. bajo su punto de vista. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. —No te preocupes. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. —Por Dios. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. —Gracias. Pero una vez más. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. y nunca lo ha olvidado. como ella. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. eres un engorro pomposo. —Yo lo hice. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. 112 . realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. más de lo que nunca lo había visto. Ellie Vyne volvió a su lado. Estaba agitado. Le prometí un baile hace dos años. —Por el amor de todo lo sagrado. le espetó: —Insisto Sophie. James —Sophie se rió. maldita sea. se extralimitaba.

Sophie interrumpió con garbo. Ah… —suspiró pensativamente—. Ella se echó a reír. —Si siempre eres tan correcta. Podría haber sido rica entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio. si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. eres tan tedioso como siempre has sido. Esa noche. su boca apretada. y yo me equivoco. Para James. Y quería que Sophie también lo fuera. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él. de camino a casa. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. piensan que es. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. Hartley. tía Finn? —preguntó Sophie. James tenía su diversión. —Por supuesto que no —exclamó. pero no tenía agallas. siguiendo la mirada de su tía hacia James. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. Vyne. y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. 113 . y nos moriríamos todos de aburrimiento. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. James la desdeñó. Si alguna vez tuviera tu aprobación. —Quédate tranquilo. Él negó con la cabeza. y pensó el desperdicio que era. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. —Oh sí. En muchos aspectos. si me hubiera casado con él. su tono práctico—. pero no todos podemos ser como tú. No estás en riesgo de lograr mi admiración. y algunas mujeres. —¿Fue realmente uno de tus pretendientes. o nadie tendría nunca ninguna diversión. querida. pero se suponía que no debían saberlo. —Sí —sonrió Sophie—. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. Una pena realmente. a pesar de su riqueza y sus ventajas. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. Al otro lado de la calesa. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. era un prisionero de su mundo. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. las apariencias eran muy importantes. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión.

¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse. Hubo una breve pausa. —Oh —fue la respuesta desolada—. ¡Qué lástima! 114 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental. y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya.

—¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. incluso con tu tía. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. Y juntas se echaron a reír. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. de hecho. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. señor Kane. Defiende lo que quieres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. de lo que jamás soñaron. en su casa. —Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. Más. —Tiene que ser una carga para usted. se burló de Sophie sin piedad. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. —Tiene una alta opinión de sí mismo. —¿Enorme y masculina…? 115 . Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—. Para entonces. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. Aprovecha todas las oportunidades. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias. como lo somos hoy. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—. Sophie. —No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo. Ella suspiró. Sophie hizo una visita a la señora Cawley.

haciéndole esperar un poco más cada vez. me atrevería a decir que aprendería más rápido. Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. —No estoy comprometida. cuando la pilló escalando el castaño. señor Kane. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. Con ese comentario. El cielo estaba muy rosado. Todavía no. —Ahora ¿va a continuar con la lección. la señorita Vyne. Esa noche había algo en el aire. Pero lo hizo. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. su “b” se ha convertido en una “d”. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. —Se movió un poco hacia atrás. Me gusta pensar. Con dedos nerviosos. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. —Si deja de divagar su mente. Su amiga. Nadie es perfecto. Porque lo hacía. Muy piadoso. ofreciéndole su rodilla. señor Kane. pensó. mirando su cabeza inclinada. Muy a su pesar. Una vez más. como la misma noche. Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. aprendería más rápido. —Si se sienta en mi regazo. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. señor Kane. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. pintando todo de forma que parecía nuevo. —Ah. Cuando la miró. lo que había visto el primero de mayo. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. que en cada alma hay algo bueno. dijo que no lo estaba. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . —Todavía seguía mirando su pizarra. Que fácil era para él hacerle preguntas. una vez más. —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. —Preste atención a las letras. le recordó. se retocó el remilgado moño de su nuca. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder. Sólo eran unos pocos minutos. Sólo las soltaba. él había estado asistidiendo a sus clases. —Pero usted no sabe cuáles son. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. así que les perdono sus pecados. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. —Muy noble —murmuró escépticamente—. Él negó con la cabeza. no a la derecha. se lo inventan. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. Desde hace varias semanas. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. Si no hay nada de lo que hablar. pero cada día llegaba más tarde.

y sintió que su pierna temblaba ligeramente. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. Extendiendo sus dedos. —Señorita Valentine —exclamó radiante—. —¿Qué le gustaría en primer lugar. Miró ansiosamente hacia la ventana. Oyó su respiración cortándose. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. Ella suspiró y asintió. sus dedos viajaron más lejos. Poco a poco. Finalmente. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura. Con la mano derecha sobre su rodilla. —Es sólo una rodilla. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. a lo largo de sus bragas. temiendo que alguien pudiera pasar. Como él dijo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo. Venga. Se las ha puesto para mí. Seguramente todo era bastante inofensivo. —¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. su voz tensa—. 117 . Siéntese. Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. señorita Valentine. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. sólo era una rodilla. No es usted una niña. debajo de su falda y enaguas recogidas. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. —Gracias. la empezó a acariciar lentamente. las medias expuestas. Él sonrió. Prefiero estar de pie. Luego los volantes de encaje de sus bragas. con un fuerte suspiro de frustración. Prometió que empezaría hoy. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir. señorita Valentine. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. arrugando su vestido de muselina. se sentó en su rodilla. podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. mujer. Si cerraba los ojos. De repente. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. habría escuchado que era una perdida. Por supuesto. él puso su mano derecha sobre su pecho. Mis favoritas. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella.

—¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. más largo esta vez. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. sus dedos la acariciaron. Si se movía ligeramente. señorita Valentine. esta vez con fiereza. pegajosa y caliente contra su media. y se apoyaron en su rodilla. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. para que dejara de decir la palabra en voz alta. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. —Ya está mojada. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. Era perverso. —Dígame lo que quiere. pero todavía no se atrevió a mirarlo. —¿Puedo? —preguntó. un susurro seductor de sus dedos ásperos. Él sacó los dedos. pero él la hizo llegar a sus labios. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. Ella contuvo la respiración. besándolo de nuevo. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. ella esperó. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. y no pudo apartarla —. 118 . instándole silenciosamente a que continuara. Más suavemente de lo que se esperaba. más insistente. Inclinándose más cerca. Oyó que su respiración se aceleraba. después de todo. tendrá que besarme. señorita Valentine. Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. ¿En su…? Ella le interrumpió. James nunca le diría algo así. jugando. díscolo como su amante. suplicando en silencio. —¿Mi mano aquí de nuevo. señorita Valentine. Pero. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. —Sí. Dígame lo que necesita. Él era tan tosco. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. Sus dedos listos en la cima de sus muslos. pero ligeramente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. Ella separó las piernas. —Si quiere que continúe. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. No debería alentarlo. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. pensó temblando. el contacto de su cuerpo con el suyo. Esta es nuestra primera lección. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. Su mirada atrapó la suya. pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. esperando otro beso.

si tiene que saberlo. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella. —Eso está mejor. Hubo una pausa y luego. palpitando con fuerza precipitadamente. —No. —Hábleme de James Hartley. tan desesperada que se haría daño a sí misma. señorita Valentine. Ella suspiró. dejando el cuello al descubierto. Sabía que él sentiría su pulso. una criatura enjaulada en busca de una salida. dibujando círculos lentamente. —Oh. —Esto —respondió algo ronco. si progresa bien con sus lecciones. Y yo no puedo tener todo de usted. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. le miró a la cara. —Respire. exclamó con acritud—. Confundida. —Míreme —susurró. —Sí. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas. sus dientes mordisqueando suavemente. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. sus piernas abiertas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. Quiere decir. Ahora era su turno de estar sorprendido. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. podrá tenerlo —susurró. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. Acabó en un instante. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. Muy interesante. ociosamente. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. —Un día. antes de que me enterara. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. —Si quiere que continúe. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. 119 . ¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. sintiéndose ridícula. ¿no? Ella negó con la cabeza. o se desmayará. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. No puedo dejar que se desmaye por mí. señorita Valentine. —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. me contestará.

—¡Kane! —Era una demanda. señorita Valentine? —preguntó educadamente. de la manera en que debe hacerse. Con la yema de su dedo índice. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. Ella movió las caderas y arqueó la espalda. jadeante. —Oh. Y muy pronto lo estaría. su moño. agarrando sus hombros. Lentamente. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. recordando el procedimiento. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. claramente disfrutando del juego. Ella asintió con la cabeza. Tenía que ser paciente. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. 120 . muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. Ella era suave como la seda. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. y claramente de la manera que nunca había sido. tomarla ahora. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. Cuando ella cerró los ojos. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho. dando la señal para continuar. —Ella parecía satisfecha. Ella gritó. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. Finalmente. sosteniéndola. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos. el libro con el que la pilló leyendo un día. Pero él tenía que marcar el ritmo. a punto de dar un recital. y no sabía si podría contenerse de tomar más. saboreando el momento de la posesión. clavándole las uñas. ella lo besó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. Miró hacia su boca llena y suave. De la cintura para arriba. ella podría tentarlo para que la dejara. A Lazarus le llevó un momento recordar. Ah. pero sin dejarla culminar. sí. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. agitándose contra su dedo. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. Su mano cubrió su sexo. Lo sintió pulsando en ella. le dijo que volviera a abrirlos. completamente. Hoy es su turno. acariciando dentro y fuera. porque quería ver su color. —¿Continúo. completamente desecho. esperando. trabajándola intensamente. sentada muy remilgadamente en su regazo. Esto era su seducción y no al revés. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. ella podría haber estado sentada al piano. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. como el resto de ella. y si no era muy cuidadoso. Pero tenía que esperar. Él giró la mejilla.

Te hace ver mucho más despreocupada. Ella sabía qué había causado el rizado. 121 . como su suegra lo llamaba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre. estaría encantado. Sophie no era una gran costurera. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. y el futuro estaba muy lejos. Sophie. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. Si el “problema de Sophie”. Necesita una. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. de hecho. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. Esto será mucho más fresco para el calor del verano. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. —Poco importa donde esté mi corazón. el pasado era todo lo que tenían. y Henry. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. eso borraba la tentación de sonreír. como ellos. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. Su tía soltó un fuerte suspiro. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. Nuestra juventud dorada. A Henry no le gustaba James. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. le recordó que debía pensar en la familia. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. Bueno. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. Y me gusta verlo suelto más a menudo. pero no se atrevió a revelarlo. Pero cuando estaban juntos. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. Era. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. como él dijo.

—Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. —Ella se echó a reír. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. el que tu padre nunca llegó a reparar. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. pero era demasiado tarde. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. sí. —¿Se cayó dentro? —De mi mano. No más teoría. Oh. Bueno. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. No era saludable. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. —Luego te dejó y rompió tu corazón. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. y lo esperaba bajo los ciruelos. Solía venir a través del agujero de la pared del huerto. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. —Al igual que se iría Lazarus. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—. entonces eso era todo. sólo un alegre y rubio capitán. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. Naturalmente. en ese entonces no era un almirante. —Tía Finn. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. tuve mi cuota de ofertas. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. Pero nunca conocí un 122 . —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. de cara al sur. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. Por supuesto. Si no fuera por él. Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido. y no me arrepiento de nada. lo que ellos tenían solo era lujuria. Como tu señor Hartley. pensó. ni tampoco le envidio un solo beso. El espécimen más impresionante de virilidad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. Por supuesto. Porque era un hombre con fama de libertino. aún con el atizador en la mano. esta familia estaba horrorizada.

En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. Sophie sonrió. A los diecinueve años. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. y por nada del mundo. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . no me arrepiento. levantando barro y dispersando la vida silvestre. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree. Así que. que te dejara con recuerdos maravillosos. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. se dijo. Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor. Claro que. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. Él me dejó con un regalo muy preciado. Mientras más pensaba en ello. Aparentemente. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. A medida que azotaba a lo largo. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. La conversación terminó poco después. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado. —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. Los árboles brillaban. por alguna razón. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. Sin embargo. tía Finn. pensó mordazmente. Tomó su placer y se fue. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. a los veintinueve. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. no. mientras Chivers vigilaba desde el muro. si encuentra una esposa puede que se quede. —Mi querida Sophie. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. luego cogió su pala y salió corriendo. como si lo que le hubiera dado. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. más segura estaba del inminente desastre. Curiosamente. habría renunciado a ese deleite. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. Si nunca hubiera conocido tal placer. atravesando el suelo húmedo e inestable.

—Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—. James puso mala cara. hubo un bache. Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. James había insistido en invitarlas. con otro crujido ensordecedor. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. Sophie trató desesperadamente de no reírse. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. En el otro lado del carruaje roto. las puertas se abrieron y Lazarus salió. pensó con un escalofrío de placer perverso. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. se tomó su tiempo en ello. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. Luego estaban los benevolentes Sadler. Se aferró durante varios segundos. doblemente. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. La abrazó a unos centímetros de la tierra. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. y James finalmente admitió que estaban atascados. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. y luego hubo un crujido ominoso. James seguía poniéndose de pie. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. Naturalmente. hasta que. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers. Su tutor privado. La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo. deslizándose a través del asiento de cuero. Para mayor humillación. solo para entretenerse él y su abuela. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. tan adorados por la señora Dykes. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. y cuando él la bajó. deslizándose por el barro. centímetro a centímetro. junto con su gran amigo. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. debido al ángulo dañado de la nave. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. 124 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. Su secreto. como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. Despacio. y sus delirios de grandeza serían. diez veces más dolorosos de soportar. cada movimiento de sus músculos. Por un momento estuvieron suspendidos. James cayó de lado.

Lazarus respondió rápidamente. —¡Oh. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. según los rumores. Sin embargo. Por desgracia. una mujer tenía que tener algo a su favor. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. De hecho. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja. y tú podrías tomar a Foxglove. y su cabello se encresparía. —Después de usted. No guardo sillas de repuesto. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. por el amor de Dios. Señor. Se miraron el uno al otro en la puerta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. 125 . en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas. Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa. Sophie miró de reojo. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. —Yo podría montar a Speedwell. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla. tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. Dios mío. pero ningún caballo se asomó. con los hombros cuadrados y agresivos.

El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. Si ella quería. y es aquí donde Tuck. Una vez que el barro se seque. Respirando hondo. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados. de pie. James. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. ella se lanzó en el silencio enojado. provocándolo—. este es mi viejo amigo. Ellos no se estrecharon las manos. y Lazarus se acercó a la chimenea. Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. —Sólo hasta que la cosecha termine. los pies separados. Señor Kane. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. No estará tan mal. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. —¿Tuck. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. por lo que he oído. —Ella dio un codazo a su lado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. —No crea todo lo que oye. porque cojeaba muy mal ahora. La casa estaba tal y como ella la recordaba. el señor James Hartley. té! Siempre la solución perfecta. un hombre en guardia. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. James se volvió un niño enfurruñado. —Bueno. con las manos detrás de la espalda. Nadie se sentó.. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. 126 . —Lo suficiente —espetó éste. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. Ahora ambos la miraron de forma acusadora. ¡Ah sí. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano. este es el señor Lazarus Kane. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz.. Mientras ella lo consentía. estás haciendo té? —preguntó ella. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso. lo puedo sacudir. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. casi nada había cambiado. Caminando hacia el fuego para secar su falda. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano. calentaba una tetera con agua. —Eso sería encantador.

—Ah. Después de una pausa. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. Sophie casi dejó caer la taza. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. pero James no la vio fruncir el ceño. señor Kane. señor. Entonces es un hombre que ha viajado mucho. James le dio las gracias efusivamente por la taza. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. rompiendo otro largo silencio. casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. que él no iba a tomar. Él no tenía derecho a tratarla así. y algo más.. y Lazarus se encogió de hombros. —¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad.. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. calientes y enojados. —Luego sonrió. como si no le importara lo que hiciera. inquieto y agitado. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. —Señor Kane. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 . James se echó atrás con prudencia. entonces que así fuera. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. tenía su propia locura de la cual ocuparse. —¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto. o la próxima vez puede que le muerdan. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien. —Disculpe. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. se ofreció a servirlo. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca. Cuando el té estuvo listo. Él se limitó a mover la cabeza. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía. cayendo en frases entrecortadas y ligeras.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. como si le estuviera tomando el pelo. Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. con las manos detrás de su espalda. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James. y entonces ella se enfadó de verdad. —He vivido en muchos lugares. rehusando fríamente. —Tal y como sugiere. —No —fue la respuesta lacónica. Ella le entregó una taza. Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba.

—Disfruta de la compañía. ese toque era tanto para calmar como para reprender. Cuando se lo presté para los hongos. James se burló. —Pero me llevó de vuelta a ti. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. En todo caso. lo cual ella ignoró. tomando la silla al lado de ella. —Pero yo sé donde está. Creo que podría quedarme por un tiempo. —Bueno. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. no tengo ganas de hablar de eso. La puerta se abrió y volvió Lazarus. —Demasiados años. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. Ella se puso de pie. y dejó su taza. ¿cuántos años tiene? —James. —En la despensa —murmuró. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—. otra visita por la tarde entre amigos. después de haber puesto de pie. mi querida Sophie. Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. —No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos. así que hubo algo bueno en ello. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. Él estaba mojado por la lluvia ahora. —No he visto a la señora Hartley en muchos años. buscando urgentemente alguna razón. 128 . donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—. Puedo buscarlo yo sola. —Señor Kane. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. Lazarus masculló algo en voz baja. Él permaneció bajo el umbral. —Ella ya estaba caminando hacia allí. James hizo una mueca triste. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. No me sorprendería en absoluto. los hombros transparentes a través de su camisa mojada.. Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela. Él le puso una mano en la rodilla. Nunca va a alcanzarlo. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. —Ah. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados.. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo. —Ella tomó un sorbo de té.

No a mí. —Bueno. ella era la primera cosa en su mente. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—. Ella hace la peor mermelada. La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. Todo el mundo lo sabe. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha. —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. y especialmente no a usted mismo. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. ¿Sabe. —Es un viejo amigo. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca.. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda.. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. No es bueno tener de enemigo a James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. sabe como hacer mermelada? —No. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir. No podía girar y volver a la seguridad de su silla. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante. y el impulso del momento era inquebrantable. —Usted es un nuevo amigo. qué soy yo? —Se ahogó en ello. O pensé que lo era. —Como si me importara lo que piensa. Colocó las manos en su cintura. porque no se había dado cuenta. Ella se dio la vuelta. hasta ese momento. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. debería. Haciendo de tripas corazón. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. Cada día al despertar. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley. bajó a la despensa y él la siguió. usted deja un sabor dulce en mi boca. —¿Entonces.

Sabía lo que estaba haciendo. —De hecho. —Conduce como un imbécil. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. escuchando. —Mi delantal. No se cómo. ¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. Quizás aprenda precaución en el futuro. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas. Sólo puede terminar mal. —Entonces. o no actuaría de esta manera delante de los demás. De repente. —Tonterías —protestó. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. metió la mano detrás de ella. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. Siempre lo hago. —Tonto. ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio. no es así. ¿Señorita Valentine. Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. él podía oír a James Hartley quejándose. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 . —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. pero lo hizo. —No más que usted. atrapada entre la estantería y su cuerpo. antes de que alguien salga herido. No era posible. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. Con su mano izquierda. Por un momento ellos se quedaron quietos. ya que no había esperado encontrarse con él. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. —¡Yo podría haber salido herida! —No. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. sobre la mesa. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. justo donde estaba. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. A través de la puerta cerrada de la despensa. Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. —También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo. —Se llevó las manos a la cara—. ¡Dios mío!.

pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. Se detuvo. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal. Por supuesto que lo sabía. Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas. pensó. pero la puerta no se abrió. de pie tan quieto como pudo. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. Su rival. se dio cuenta. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. Si ella iba a andar con James hoy. La levantó sobre el estante inferior. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones. En cambio. —Te necesito —gruñó. Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón. —Lo sé. Agachó la cabeza. —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. golpeó duro en los paneles de madera antigua. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción... Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca. maldiciendo. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás.. Ella se echó hacia atrás. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo. lo frotó suavemente entre sus dedos. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. tratando de controlar su propia necesidad salvaje.. no así. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. La manija de la puerta. Hizo una pausa. y la sangre se precipitó a su eje. pero tendría que hacer ese servicio rápido.. respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. Deseó tener más tiempo con ella. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. La llevó 131 . Su saco dolía. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro. enardecido. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. Incluso sin sus labios alrededor. dejándola explorar la forma de su miembro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino. Ella cerró sus ojos. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. llenos de cicatrices. insegura de sí misma.. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal. con James. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. —No puedo —murmuró. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola.. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva. No ahora. era casi demasiado para él. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido. una presilla de acero. Lazarus rápidamente tomó una decisión. se sacudió y giró. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión. Ciertamente aprobaba su toque. Y escasos momentos después él lo hizo. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—.. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más.

demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma. tomando ávidamente. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. con las manos aún en sus muslos. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. ella levantó su delantal. —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella. no del todo compuesta aún para contestar. —Espero con ansias nuestro próximo encuentro. Lazarus. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento. Como en todo lo demás. ¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. señorita Valentine. 132 . Estas haciendo un gran progreso. Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. pensó. nunca conseguimos lo que queremos. Ella agarró el delantal. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. —Él lee poesía y me trae flores. De lo contrario. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. pero la besó de nuevo. Ella pensó que debería quererlos. había un truco para ello. retrocedió y abrió la puerta. señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. —Me gustaría irme ahora. En respuesta. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. Él la agarró por los brazos. ella incluída. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire. dando generosamente. ¿Lo ha hecho? Ruborizada. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. Sus labios acariciaron su boca. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—. Él no la dejaría pasar. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. Si confesaba en voz alta que él. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua. le había dado algo que nadie más había hecho. por fin levantó la vista. Sin dejar de mirarla. dándole placer con diligencia. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella.

—¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. no iba a dejar la idea tan fácilmente. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve.. Intranquila. pronto podrían estar expuestos. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento. esto era más fácil decirlo que hacerlo. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. Como Sophie sospechaba. —¿Por qué? —exigió fríamente—. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado. De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. Fue un soldado raso. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado. casi como si prefiriera tener una pierna rota. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. Ese día las cosas se habían salido de las manos.. su orgullo estaba herido más que nada. creo. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. esposa de un juez. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. le volvió a mentir. como sospechaba. —¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—. ¿Qué esperas.. Pero James estaba de mal humor. Pero. mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. Voy a averiguar por qué vino aquí. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. incapaces de mantener sus manos fuera del otro.. —Este antiguo empleado de la señora Dykes. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. pero James estaba furioso.? —No me gusta la forma en que te mira.. Por el bien de él. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos. pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza. No podía imaginar lo que se apoderó de ella. 133 . Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo. o para abandonar sus obligaciones familiares.

Mientras él le sonreía. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. Recientemente. En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. rodeados por los niños. parecía estar esperando algo. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. Sin embargo estaba cayendo. era muy difícil de abandonar. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. Era un hombre de verdad. Y cuando no podía verlo. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo. Era real. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular. —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. cuando el lejano retumbar de una carreta. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. lo echaba terriblemente de menos. con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. —Aceptó sus flores muy formalmente. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. camedrios rosas y campanillas blancas. ella se caía por el borde de nuevo. Como cualquier hábito. Lazarus Kane estaba en la puerta. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. gritando encantados. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. un pie en el escalón. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. pero quería besarlo. en ese mismo momento lo supo. consciente de los niños mirando. Oh. fuera de su alcance. Si nunca lo volviese a ver. Ahora. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. Él reveló lo que escondía tras su espalda. le producía a Sophie un gran desconcierto. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. Feliz cumpleaños señorita Valentine. De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. señor Kane. no sabría que hacer. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. 134 . Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. En cuanto a sus sueños. —Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—.

—¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. —Oh. Pero el cielo estaba despejado. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. Una vez más. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. De hecho. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando. —¿Ocupada con Hartley? No respondió. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha. señorita Valentine —hizo una pausa—. por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. Sal y juega conmigo. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. —Pues sí. No tenemos una eternidad. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. Por esta vez. —Sí. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. Le pareció extraño que dijera eso. Una lenta sonrisa se formó en sus labios. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. —¿Hay algo más que desee. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. —No sé nada de poesía. se pusieron de pie de nuevo. —Todavía están calientes —agregó—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. así que estaba enojada y malhumorada. una tímida extensión de color azul claro. Por supuesto. Tus favoritas. señorita Valentine. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. ¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. y luego se lanzó hacia adelante.

La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. cuando le sonrió de oreja a oreja. Recuerda. Entonces él le mostró su propio espacio. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. ¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. Una vez que llegaron a un agradable lugar. Quizás su gentileza significaba mucho más. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. Era el caballo de montar del que había oído hablar. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. de verdad! —exclamó ella. Todo fue idea suya. como ella sabía. los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. Además. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas. la carreta se detuvo y fue descargada. 136 . nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. Sin decir una palabra. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. Tuck. Ellie pestañeó inocentemente. —Agitó su dedo—. —¡Bueno. Pronto la carreta estuvo llena. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. se acercó hacia ella. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo. no porque fuera fácil para él. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. debido a que él no era blando por naturaleza. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. —No sé a qué te refieres. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. simplemente porque debía quejarse. no porque estuviera molesta. desde donde se podía observar el valle y el pueblo. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. pero allí estaba ella. las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. incluso una vieja cascarrabias como tú. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. a sabiendas que era una metomentodo. avanzó hacia la carreta. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches. sembrado con margaritas y botones de oro.

Nombre común: Pata de gallina 137 . Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. Una vez que un hombre ha sido rechazado. Debió captar la agudeza de su tono. gritos y lagrimeos alrededor. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. —Sólo una pequeña que me fastidia. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. Era un viajero con un misterioso pasado. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente. y consideró moverse de sitio. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. dejando gente a su paso. Sophie no tenía apetito para el picnic. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente. con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. un habilidoso. Le dolía la cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. ya no quería la sombra. pero conseguiré lo mejor de ella. en su presencia. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción. Después de todo. Sin desanimarse. Cualquier esposa. bajo el árbol. La abandonaría. o por mucho tiempo. Es originaria del viejo mundo. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. que no le pediría de nuevo que se casara con él. por lo tanto. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. Lazarus podía ir y venir con facilidad. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. y varias cometas tuvieron un triste final. al parecer. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. —¿Sólo una? Que afortunado. reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. silenciosamente se sentó sobre la manta. hubo muchos alaridos. la brisa se extinguió. No tenemos una eternidad. le serviría. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. Como sentía un gran peso presionando su pecho. no resolvía nada. —En un día como éste —dijo—. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. le había dicho. sola con su ginebra y sus recuerdos. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo.

—¿Qué diablos . Chivers. y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. Unos astutos que son los que ganan. señora? —preguntó Chivers. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. Sin lugar a dudas. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. Luces acalorada. Me atrevería a decir que.. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. señora. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. Chivers pareció interesado. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. señorita Valentine. —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. —Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—. Por entonces. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta. Miró a Lazarus. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores. ya veo… no voy a ninguna parte. Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. o dedicarse mucho tiempo a una idea. charlando y riendo juntos. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. donde quiera que empieces una nueva vida. —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy. Habías perdido tu sentido común. me atrevo a decir las cosas eran diferentes. Cuando te hayas marchado.. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. te aburres pronto y renuncias. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. excepto tu propia cobardía. Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta.? —Te he oído presumir de ser un manitas. a diferencia de algunos de nosotros. —¿A qué viene esto? Oh. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie. Ellie. —Nada te detiene de escapar. 138 . —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto. —Haz lo que te plazca.

Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. había terminado el viaje. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. 139 . lo puso en mi contra desde el comienzo. Su temperamento se apaciguó por el momento. Este era el final del camino para él. A Sophie. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. A pesar del tono de su conversación. Como una flor hacia el sol. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. También desearía no haberlo escuchado. Los enfrentaría. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. habían estado susurrándole sus dudas al oído. Evidentemente. no importaba con qué amenazaran. Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. no lo ahuyentarían. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. Bueno. lo que quería más que nada en este mundo.

—Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo. Entonces se quedaba. Lo sentía. lo leía en su rostro. —Yo… yo no he montado en años. Al igual que la tuya. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. —Las apariencias pueden ser engañosas. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. especialmente el del escondite. —¿Montas de lado. Puede rastrear cualquier cosa. y el pie izquierdo en el estribo. Si era bueno o malo. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia. Sin decir una palabra. Ven a montarla cada vez que te apetezca. la ayudó a subir al caballo. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. ¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. —Tu amigo es un hombre amable. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. aún tenía que decidirlo. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. —No quiero perderte a ti también. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. ¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. Olfatea como un sabueso. casi demasiado para asimilarlo.

la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne. Me agrada el viejo. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. se puso al lado de Lazarus. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. No podía recordar la última vez que había montado a caballo. Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. Por lo visto. Pero el aire agrupado bajo los castaños. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. perdía su punzante calor. él no tenía ninguna prisa. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. Por un rato. Él la siguió. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. Con un toque de sus talones. La luz del sol era fuerte. Como se había dado cuenta antes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. —Oh. Eso es todo. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas. Qué le había poseído para llevarlo allí. Desmontaron y caminaron hacia abajo. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. un regalo muy raro y precioso por cierto. liderando el camino y regresó bajo los árboles. intentando que mostrara sus celos. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. —Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. mantiene su distancia. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. dirigió su caballo hacia adelante. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. la gran cantidad de hojas. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. pero estaba completamente complacido de cabalgar. En primavera. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. Sophie cabalgaba a su propio ritmo. admirando el hermoso día. aunque habían tomado el camino más largo. compartiéndolo en su compañía. recordando la manera en que solía montar sola. pasando por debajo de las ramas más bajas. desde que llegó Chivers. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. bajo la cubierta dorada de los castaños. pasando sus dedos por la melena plateada. se dio cuenta. y cuando salieron a un camino más ancho. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. —En cuanto a la señorita Osborne. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. Lo llevo más allá entre los árboles. no lo cuestionó por mucho tiempo. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. Y ella tampoco. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. y en otoño. no hubo conversación. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. En aquel entonces. Ella acarició el cuello del caballo.

pero se contuvo. esperando. Se hundieron lentamente sobre el musgo. tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. señor. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. que experto era en ello! Por supuesto. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. No tenemos una eternidad. ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. hasta que sintió el aire en sus medias. con una mano descansando sobre su cabello. Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol. besándola a través de su vestido. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. Quería decirle que lo amaba. Entonces sus manos . dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. Su lengua se movía sobre ella. Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. tomándola íntimamente. sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. pero firmes separaron sus muslos. —Dime lo que quieres —susurró él. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. hasta que ella era un charco 142 . Allí estaba otra vez. acariciándola suavemente. que quería todo de inmediato. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. sus manos temblorosas presionaban sus muslos . ¡Oh. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento. Lentamente levantaba su falda y camisola. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. no como si estuviera tranquilizando a una niña. Luego la introdujo en su interior. como en adoración. habría aprendido de la práctica. —Lazarus —susurró su nombre. él hizo que le sucediera dos veces más. Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella. al igual que su cuerpo. No tuvo que decir nada. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. Era un experto en ello. al no ser un lector. Hoy no había prisa. Después de eso. Capítulo cuatro: La excitación de la mujer. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. Contuvo el aliento. Por fin soltó el aliento. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. como a una mujer. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. sí. excepto por donde cruzaba un hilo de sol. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. Nunca sabía que pedir. Ella se recostó sobre el musgo. o apaciguando a una chica por una rabieta. y un estremecedor y excitable suspiro.

Por supuesto. —Pero estas aquí. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla. Así que ahí está. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. —Se rió suavemente—. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. —Ten cuidado. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. Su lengua encontró la de ella y la acarició. Como su tía siempre decía. Es la única que… Ella besó su pezón. Lazarus el resucitado. con su oscura y penetrante mirada. Sin embargo. Sophie recuperó su dedo. como en un sacrificio pagano. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. El pelo le caía suelto por la espalda. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré. aquí estoy. Después de todas estas semanas de preguntas. Sintiéndose rejuvenecida. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. ella lo empujó y se sentó. —Fue una pelea… hace seis años. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. cayó sobre una chimenea de piedra. Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. Que no se rompa —advirtió—. y él se mantuvo quieto. —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo. 143 . Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. yo no tenía ningún arma. Se probaba a sí misma en su boca. El otro hombre murió… un compañero de armas. sólo mis manos. Los hombres mueren todos los días. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. —De nuevo tomó su mano—. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. en seguida él se tendió sobre ella. Sólo así. Murió más tarde. —Sostuvo el objeto para su estudio—. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal. Cuando lo golpeé. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. — Chasqueó los dedos—. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. con su cabello cayendo sobre ellos. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. la verdad salió repentinamente. cada error que hubiese cometido en mi vida. —Mi turno. Apagado como una vela. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto.

sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. que la sorprendió. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba. —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. Era demasiado. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. —Ahora que te lo he contado. ella entendía. No podía pensar en lo que acababa de contarle. tomándola como un ariete. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. Pero él no se detenía en la oscuridad. Cuando lamió su barbilla. Cuando ella le apartó la mano. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él. libre ahora de sus pantalones. Cuando ella jadeó su nombre. una feroz expresión se concentró en su rostro. hundiéndose y retirándose. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. De nuevo él se apoyó sobre su codo. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. esperando a que cualquier momento pueda ser el último.. Sin embargo él continuaba caliente. que escapaba por encima de su labio inferior. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. demasiado doloroso y quería eliminarlo. Creo en vivir el momento. Deslizó su mano y dedos bajo su falda. —Nunca le había encomendado esto a ella antes. debajo de su cabello. quería verlo perder el control. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. intensificó su agarre y continuó el 144 . —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. su madre le daba un caramelo para masticar. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior. Cuando era niña.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia. rígido como el acero en su mano. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. Guió su mano hacia su virilidad. Esta vez. como si todo fuese un poco incómodo. cada vez que lloraba. Ella lo entendía… oh sí. No tenemos una eternidad. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. con su mejilla sobre su hombro. Sacas mi diablo interior. la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. El placer sustituye el dolor. cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. ya se había girado hacia pensamientos más felices. —Cuando me tientas de esa manera. él le devolvió el favor. sin embargo. Ella le devolvió el beso. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía.

Ella hizo un mohín. Me prometí que no pasaría hasta que. Pero era una mujer decidida y tenaz. —Hace un tiempo. él gruñó. Asesinado a un hombre con sus propias manos. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. se derramó en una rápida corrida. —No. tendido con los brazos detrás de su cabeza. No lo entendía. Luego su cabeza cayó hacia atrás. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. —Las palabras cayeron con un suspiro. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio. señora. Minutos más tarde. Cuando era una niña tonta y alocada. Él se puso tras ella. Aún no.. —Ambos se rieron entre dientes. pensativo. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. Su respiración se detuvo. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. bajó la mirada hacia ella. Bajo sus firmes caricias. Quiero todo de ti. no podía convertirse en un gatito. Depende de ti. Un tigre devorador de hombres. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. con un brazo sobre su frente—. A veces. No debería haber hecho eso. —¿Cuándo será eso? —Pronto. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. Él se rindió. en dócil e inofensivo. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo. finalmente se sacudió. ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. Su respuesta fue evasiva. hoy tenía una misión. nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. Pero a pesar de estas lecciones. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo. —Él sonrió—..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. 145 . lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. —Esa es una cuestión de opinión. Desde el mismo comienzo. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. Sin embargo. Eso espero. su mano aún continuaba sujetando su eje. había sentido su inquietud. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. He sido un niño bueno desde entonces. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche. liberando las palabras al aire. parte riendo y parte enojado. se hinchó y expandió. —He arruinado tu vestido. consternado.

galopaba elegantemente tras ellos. aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. montaron de nuevo uno al lado del otro. tierno —cuando lo decidía—. sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. Y secretos mortales. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. audaces e impropias maneras. dejaron la conversación para Chivers. conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. Ellie y la tía Finn. en el fondo era un hombre generoso. No volvieron a hablar. y de infinito coraje. Regresando a cuestiones prácticas. 146 . el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente. Ahora compartían su secreto. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. Pronto tendrían un pasado del que hablar. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo. Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda.

con sus manos ligeramente presionando sus hombros. Sin embargo. Cuando él no la soltó de inmediato. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. Era injusto que estos hombres despreciables. ―¡Oh. Su deseo era salvaje. con mucho gusto se habría perdido la cena. tienes que ir. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente. ―Tía Finn. pensó. después de todo. En su estado actual. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. dando una excusa. El señor Hartley parece un tanto amargado. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. a llevársela por encima del hombro. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. Su cabello. Su aliento calentaba su sien. A unos metros de distancia. incluso brutal. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. su anuncio lo que empezó esto. No creía que pudiera ponerse de pie.. y entonces. Ella sostuvo su bonete en su regazo. y mucho menos bajar de la carreta. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. o dejarla dibujar su silueta? No. Su pulso saltó como un cordero en primavera. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. Chivers me prometió una partida de cartas. Había ido a buscarla. la maltrataran así. ―No. Sophie. Dios! ―exclamó la señora ahora. todo sería descartado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. no me beses. oyó a James quejándose del tiempo. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. Con toda la excitación. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo.. ahora sin cintas o bonete. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. al descubrir que ella se había ido. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. Sophie. y cuando ella parpadeó 147 . y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. renuentes a renunciar a ella. por dentro y por fuera. ―se quedó sin aliento en un susurro frenético―. Era lo que los conquistadores hacían. y ella quería acurrucarse y esconderse. Dio un paso más cerca. esperando. toda inocencia―. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. Si James no estuviera allí de pie. con los brazos extendidos hacia ella. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. ―Gracias ―susurró. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. pero Lazarus estuvo allí primero. también. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas.

148 . Espero que esté preparado. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. cada vez más irritado. Por supuesto. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. con una mano en su pecho. la agresión tácita. joven tonto. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. supongo. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. como un hermano mayor impaciente. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. que estaba muy lejos de lo que sentía―. Todo. Lazarus se desplomó en su silla. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. Dijo buenas noches. Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer. Él la miró con recelo. imbécil. después de una breve pausa. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. vio cómo entraba a la casita de campo. estás enamorado ―se quejó Chivers―. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. Eso es lo peor que puede intentar. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. Chivers observaba a su amigo. O loco de atar. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. recordando lo que su amiga le acababa de decir. Él podría hacerlo de nuevo. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. Hará lo que es mejor para ella. le arrojó un poco de consuelo―. ―¿Estás bien? Te ves cansado. ―Voy a dejar que haga su elección. Una pena. Tengo muchos consejos que dar. Lo mismo que tú. pensativo. Demasiado cerca. o al menos él piensa que lo está. Pero pronto lo haré. No todo. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. pero nunca prestaría atención a mi consejo. Un animal salvaje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. atacará. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada. y luego regresó a casa. Pase lo que pase. y tan guapo como el mismo diablo. vio a James esperando. ―Trató de hacer hincapié en esto. reprendiendo. No voy a forzar su decisión. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. estaba siendo cuidadosamente suave. Cuando entró en la granja. cuando es acorralado. porque es asquerosamente rico. descuidado. y la gente tan rara vez los sigue. ―Entonces yo tenía razón. ―Entonces. sus pestañas le rozaron la mandíbula. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. Por el rabillo del ojo. Se encogió de hombros de un modo perezoso. de verdad. Ella sentía la tensión en el aire.

y Lazarus se quedó solo. pero él sabía que tenía que dejarla ir. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. Con el tiempo. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. con la cabeza entre las manos. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. Cuando ella saltó. ―No me refiero a su anuncio. Es hora de que haga su salto de fe. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás. él nunca hubiera olvidado su escalera. ya que azotó como un látigo. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. ―De repente se paró. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. El día de hoy le había dicho muchas cosas. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. Si tan sólo se lo permitiera. hechizado. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. ―Por lo menos ―espetó. Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. Estaba claramente enojado. Pero lo hizo. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. y si no hubiera sido por su hermana. Fue destituido inmediatamente de su cargo. Me refiero al balcón. con el juego de riendas entre sus dedos. pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. recortando la hiedra. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. lo declaró loco al más alto nivel. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. ―Sí. por lo menos. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. con quien nos reuniremos esta tarde. señor Kane ―gritó Finn―. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. antes de que fuera noche cerrada. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. él nunca habría sabido su nombre. Tenía que estar allí por su propia voluntad. y mire lo que pasó. ―Yo también. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. Si no hubiera estado tan distraído esa noche. ―Pero. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. cuando saltó de él. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. señor Kane. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. para los escolares. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. 149 . Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa.

. Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero. Esa escuela es una pérdida de tiempo. Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo. Los niños como… ―. Él debe conocer su lugar. Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre. ―No hay nada malo en ello. ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane. Ella no podía reconciliarse con la idea. y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. 150 . ―Es más fácil que contar con su aprobación. Sophie. Al igual que la chica Vyne. creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela. Y estoy de acuerdo con Henry. Después de todo.... él era un muchacho impetuoso. Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. ―Se sentó más derecho―. voy a ponerle fin. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. Ella no quería causar problemas a Lazarus. Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar".

Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. dos hombres de a pie. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. la persona más influyente de Morecroft. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. las manchas de hierba en su falda. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente. Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. tal como eran. como si estuviera 151 . Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. un mayordomo. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. Esa noche. habían llegado esa semana a Morecroft. y el desaliño de Sophie. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. y Sophie fue acompañada al sofá. a través de sus propias "conexiones". según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. el brillo de sus pendientes de perlas. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. las cinco que estaban presentes esa noche. paseando los perros falderos. ella tuvo el gran placer. de proporcionar. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. posiblemente. encontrar gorros y guantes perdidos. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. dos criadas. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. Su tardía llegada causó un gran revuelo. La señora Sadler era una criatura pequeña. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna. quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. no había visto nunca un grupo tan aburrido. La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha. Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James. En el salón. pensó Sophie. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. y la piel tan pálida que era casi transparente. una medida generosa de humillación. un valet. pero nadie lo mencionó. conseguido por el viento. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. y su cuñada. tan pronto como entraron. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. y el pelo suelto. y un cochero. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical. En la primera media hora. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. En cuanto a sus hijas. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. sus ocho hijas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. sonriendo tontamente. como papel de fumar. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler. perro faldero de mal genio. encorvada.

En el proceso de apartar los ojos de su padre. rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. Después de eso. Ella abrió la boca. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. mejor estaremos todos. giraron en su dirección. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. brusco como una sirena. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. Y el tuyo también.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. permanecían en casa con los sirvientes. ―Algo terrible sobre un anuncio. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. una o dos soltando casi risitas nerviosas. Sir Arthur. sus hijas se estremecieron delicadamente. Al otro lado de la habitación. En una mesa de billar. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia.. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. Sir Arthur era un hombre corpulento. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas. como si fuera a vomitar en la alfombra. pero ella tenía una hermosura vacía. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. Todos los ojos. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante. Era la primera vez que había sido acusada de eso. al parecer. de nariz grande y carnosa. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. pronto se dio por vencida. por su ayuda en esta materia. nada menos. sus ojos claros con bordes rojos y siempre. señorita. erizadas cejas y dientes amarillentos. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. al borde de las lágrimas. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. Su vozarrón. ¿No es así. ambos tenían afición por sus propias voces. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 .. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. Especialmente la querida Sophie.

ya que estaba ubicada a tanta altura. su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. Por el bien de Sophie. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos. más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado. Para el viaje en sí. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. pero si se requiriera aireación adicional.. Y desde que llegó al pueblo. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento. según la señora Dykes. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz. muy especialmente. pero pensaba que. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. Lavinia. Ahora se reveló que. Con su mano libre. estando familiarizada con la historia. Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―. grosera. mamá. los Sadler planeaban mudarse a Bath. ―Rebotó en su asiento. Para su desconcierto. ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera. sin tardar mucho. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor. pero sus labios eran delgados y muy apretados. sobre la cabeza de Sophie. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale. la solución para ella. Al parecer. comía como un pájaro y era muy pequeña. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. sus manos curvadas como garras. con un poco de medidas creativas. y extremadamente pendenciera. Ella es maleducada. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. Henry. Ella nunca lo estará.. pero no con el nombre del joven caballero implicado. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar. podría dejar la puerta abierta. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. y no causaría mucha molestia. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. Si ella estuviera en su lugar. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. pero no lo estará. el cual. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente. pero algo había que hacer. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. especialmente una que. 153 . ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. Sir Arthur. Por cinco libras al año. ha estado peor que nunca. regresó al pecho generoso de Lavinia.

154 . ―Pero estuviste entretenida. señorita. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. James se unió. ―Es oscuro como un demonio. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana. En lugar de molestar a uno de los empleados. Ella miró a James. inclinándose hacia delante en su silla. y ahora no puede deshacerse de él. ―¡Dios mío. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. La puerta estaba entreabierta. ―Uno es mártir del dolor de dientes. Cuando el murmullo finalmente se calmó. Por el momento. deleitándose con la atención―. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. Kane. porque es más que reacio a hablar de sí mismo. esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. Más tarde. ¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. desalojado por el sonido. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. Sir Arthur. Es evidente que este hombre. Sir Arthur ―explicó ella. ―De hecho. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. ―Veo que eres una chica respondona. Incluso el hollín. ―Un criminal. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. ―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. Murmurando maldiciones bajas. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. no tiene cabida en Sydney Dovedale. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. abuela. agitando los paneles de madera de las paredes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. Eso se lo dejó a la señora Dykes. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. quien le pasó su pañuelo. pero no ofreció consuelo para su dolor.

―Bueno. James no respondió. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. Te lo advierto. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. En cuanto a Sophie. Para mi felicidad futura.. Esa niña tiene ojos muy siniestros. los vestidos de las señoritas Sadler. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. lleno de baches en un faetón conducido por James. Sophie volvió al vestíbulo. abuela. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. Como he dicho antes. muchacho. Astutos. una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. pensar en ello como una inversión. abuela. James. en todo caso. ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante. ―Qué gracioso. ―Yo prefiero. ―Sé precavido. y la elegancia de su menú. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. Sophie va a casarse con el señor Hartley. nunca le prestes dinero. ―No te preocupes. Mira la tía sin reputación. En realidad. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. todo eso va a cambiar. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso. Sophie ―dijo finalmente―. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―. abuela. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. ―¡No voy a perderla de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie.. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. Decidiendo renunciar a su chal. ―Hilarante. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. pronto. Y para la de Sophie. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . la decoración del salón de la señora Hartley.

¿Qué podía hacer ella por él? 156 . ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. ¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema. Él había hecho ya tanto por ella. Una creciente calidez inundó sus venas. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. Sophie. entonces. Henry. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. la mareó. Lavinia empezó a animarse. Como el buen vino. Era sin duda peligroso sentirse de esa manera. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche. aunque la hacía sentir invencible.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca.

se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. y luego. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. 157 . —Usted es un buen hombre. arreglándose con manos nerviosas. Recuerde. —Yo no quiero que se meta en problemas. ladridos de perros. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. No debí dejar que me convenciera de esto. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. Después de algunas averiguaciones. por lo tanto. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. sólo porque había oído lo testaruda que era. ¿no? —Por supuesto que no. hasta ahora no lo estaba. Estaba dispuesto a llevarla. si ellos no tenían nada mejor que ver. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. dijo. —Allí. señorita. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. pero hoy era una mujer con una misión. —Bien. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. marcada por la aventura. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. y eso era todo lo que había. no podemos quedarnos mucho tiempo. o James arrastrándola por el brazo. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante. Pero él no quería el pago. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. Era una mujer de treinta años. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. bien cuidados. y la otra alrededor de su brazo. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha. señor Chivers. los caminos mucho más transitados y. —No se preocupe. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. Cuando se acercaron a la calle principal. señor Chivers. Le pagaré bien por traerme. la gente gritando saludos entre sí. con una mano aferrando su sombrero. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. —Él señaló con la fusta—. se bajó.

pero este muchacho lo necesitaba más que ella. —¿Por qué? ¡Oh. 158 . levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. ligeramente enfadada. con James y Henry respirando sobre su cuello. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. señora? —Soy una amiga de tu tío.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. Ella ha traído un mensaje de tu tío. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día. —Supongo. lo era. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. como sabía demasiado bien. Creo que está harto de ser un soldado. —Sí. Pero primero. Pero trata de ahorrarlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto. —¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. como hizo mi tío. —Lo voy a poner en mis botas. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. Ahora es un agricultor. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. observando todos sus movimientos alrededor de él. ella con una taza de té. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. Ella tomó un sorbo de su té. con los pies balanceándose. llevando una escoba tres veces más larga que él. —Hay dinero ahí para ti. así que no lo gastes todo en tonterías. —¿Cómo lo sabe. y le explicó su misión. —Buscó dentro de su bolso—. venga aquí. tenía el pelo negro y espeso. Al igual que su tío. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. Un niño pequeño salió. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. —Mi tío es un soldado —le dijo. Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. desde que es tuyo ahora. Se sintió nerviosa de repente. Te he traído algo. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe.

Él me traje un pastel de carne. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. —Sí. No le gustan las damas. —Va a casarse con un ángel. —Ni a mí —respondió ella con ironía. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. Frunció el ceño y se removió en su asiento. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. —Si tu tío dijo que sería así. —Él te trajo un pastel de carne. No pudo evitarlo. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo. —Aléjate de ellas. señora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. Él me lo dijo. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. me dijo. Había algo más en su rostro. —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios. algo que ella reconoció pero no pudo discernir. Mejor que el trabajo de casa. Ella se echó a reír. —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. Y aquí estaba este chico. pero le dolía el corazón. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 . Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. Como creas que es mejor. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. —Nadie nunca me dijo eso. —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. —Un día voy a vivir con mi tío. —Eso es lo que yo dije que él hecho. Él nunca estaría de acuerdo con eso. Tenía razón al advertirte. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. —No derrames tu limonada. —Hizo. —Usted es una mandona. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. Mantente alejado de la gran mayoría.

señorita Valentine. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. salta. Un viento suave soplaba a través del campo. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. No podría. lo más hermoso que había visto. tan pronto como la encontrara de nuevo. avanzando con firmeza por el campo. Por 160 . cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. —Es tan amable de tu parte. observando por si cierta mujer pasara por el seto. —¡Tonterías! —respondió su hermana—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. se verá completamente nuevo. Era un vestido bonito. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. Se ha puesto toda blanca como una margarita. Dé un salto. El ángel estaba en lo alto de un balcón. y un escote bastante atrevido. así lo había aprendido. María. Sophie miró por encima de su cabeza. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola. Él no la querría de ninguna otra forma. y voy a estar ahí para atraparla. Ese era siempre un error. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. Con otro golpe de la guadaña. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. —Hey. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. cortó otro manojo de heno y luego otro. sin romper el ritmo. señora. salta. ahora encontrada de nuevo. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. Salta. mientras Lazarus se movía balanceándose. lo miró de nuevo y asintió. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. pero es un poco juvenil para mí. Ella era de acero por dentro. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. cuando era un muchacho. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. ¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. sudando bajo el implacable sol. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. y yo te voy a atrapar. a través de la ventana de la tienda de té. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje.

la ventana flanqueada por un seto de tejo. y alguien debería haberlo quemado. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. pero ya se había marchado a Brighton. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. Una nueva historia por descubrir. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. Amor. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. La señora Hartley. probablemente bajo presión por parte de James. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo. ahora era ceniza. todo sería exactamente igual como era antes. era como llegar al final de un buen libro. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. Cuando James regresó por primera vez por ella. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. Esa mañana. La pequeña escena era pintoresca. para quien ella solo quería lo mejor. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes. a esa temporada alegre y despreocupada. Sophie había cambiado. medito Sophie. Ella sabía que debía ir. pero ahora sabía qué decepción podría ser. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. una parte de su vida que nunca volvería. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. fresco y tranquilo. Nunca usó su encantador vestido después de eso. era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. ¡Qué agradable debe ser. intentando un nuevo estilo de pelo. Al igual que James y sus recuerdos. Pero había una cosa diferente. había invitado a Sophie a su baile de verano. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. El salón estaba ordenado. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. en una esposa y madre ejemplar. pero ahora sabía que no era eso. 161 . y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas. María se puso de rodillas en la alfombra. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. el alfiletero agarrado en la mano. Un día aquella muchacha se desgastaría. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. Sophie miró a través de la ventana abatible. Usado solamente una vez. siluetas sobre la repisa de la chimenea. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. la excitación nerviosa que les precedía. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. y el cojín. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. y esto es un poco simple. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. estaba tímidamente arrugado. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. pensó Sophie con una triste sonrisa.

La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. Ella tomó aliento.. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer. 162 . —Pero. y cuando seas su esposa. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. Le había contado todo lo demás. —No va a casarse con Jane Osborne. —El amor te cambia. María siguió prendiendo con los alfileres... María exclamó: —¡Pero. estate quieta. —Pero. El no decía mentiras. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James. Oh. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera. como ya he dicho a mi señor Bentley. Completamente loco de amor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. —Y ella le creía. enroscándose a su voluntad. Sophie+. —dijo María de repente. No es él quien riza mi cabello.. no me sorprende. pero no le mentía.. Y veo —ella se sentó sobre sus talones.. hermana. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos. de acuerdo con mi Señor Bentley. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti.. Necesita un marido competente. Me lo dijo. él ha demostrado ser muy amable. Después de un breve silencio. Pero en realidad. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia. —Bueno. James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. hermana. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale. entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O". con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—. reconquistaste la admiración del señor Hartley. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. a menos que piense vender. y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo.. pero era verdad.

Gracias a su pequeño sobrino. salta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. y te atraparé. hace mucho tiempo. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. era todavía un niño por dentro. O algo más se lo impidió. 163 . y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba. A pesar de su bravuconería externa. Lazarus nunca le había hablado de amor. Pero se lo había dicho al párroco. ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él. tal vez. Hombre tonto. Completamente loco de amor. ahora entendía lo que era. que él no existía para personas como ella. salta. vaciló. Le había dicho.

Becky me dijo tu nombre. Una vez más caminó en círculos. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. simplemente se quedó mirando. frenéticos y sin control. Había llegado el momento. porque estaba muy distraído. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto. primero a la izquierda. —Se aclaró la garganta—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. —Sí. Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. No podía soportarlo. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. con los labios entreabiertos. Debía odiarlo ahora. Ella miraba fijamente. —Ya estaba. Trabajaba en la misma casa. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana. —Fuiste tú —insistió. Por un momento. Como un camisón. —Es agosto. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar. —Vaciló. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. entonces. un montón de sonidos. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. 164 . lo había dicho.. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana. —Pero es también. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. Dejé la escalera. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones. Nada vino. Esperó los golpes por venir. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. Él nunca había sido capaz de decírselo. Es por eso que vine aquí a buscarte. luego a la derecha. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—. Tú estabas allí. Fue mi culpa. —Después de lo sucedido. las mejillas encendidas. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. —Deberías llevar un abrigo —exclamó. Estaba en su patio. el muchacho recortando la hiedra. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. Ella frunció el ceño.. Me juré que te encontraría algún día y te compensaría.

—¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza. el de ella y el de él. Tambaleándose. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. —¿Me perdonas. Tan pronto como sea posible.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—. Me gustaría casarme contigo. Él no podía pensar. dio un paso atrás y la miró—. aquí y ahora. —Lo siento. así que te lo pido yo. que estaba junto a la puerta. ella le dio un beso en la boca. con la esperanza de contener el temblor. No estaba seguro de entender. Te hizo dejar la escalera atrás. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. absorbiendo el aroma de lavanda suave. El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta.. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. —Entonces serán tres semanas. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. En algún lugar cercano. Esperaba. El "lo siento". Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. y hundió la cara en su pelo. se dio cuenta. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. —También yo. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas. los detalles. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. —Sorprendido. recordándole a Chivers. debía ser por la manga. él oyó el silbido de Chivers. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. —Suponía que podía esperar ese tiempo. Pero. al parecer temerosa de mirar más arriba.. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo. entonces? —Por supuesto que sí. —Sí —logró decir. ¿estás segura? En respuesta. no por querer casarse con él. mitad jadeo—. Por favor. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal. Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. —Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. 165 . Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. No me importan las tres semanas —agregó ella—. con una mano en el mango de hierro. De repente ella le cogió del brazo. —Era mitad risa. un puñado de su camisa capturada entre sus dedos... Cásate conmigo. —Señor Kane. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. señor Kane. —Esto salió en una carrera sin aliento.

y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. Lo estaba modificando para mí. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas. Y vuelvo a Souls Dryft hoy.. teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. ¿Cómo pudiste hacerme esto. y no hay vuelta atrás. La idea saltó a través de la cabeza y. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio.. Para su sorpresa. —Agregó—. y tampoco puedo pedirle que espere. pero no creo que lo necesite ahora.. la mujer que había aceptado ser su esposa. despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos. Su esposa. No veo ninguna razón para esperar. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. y esto fue bastante injusto de mi parte. —Y éste es un vestido de fiesta de María. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados.. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan. Hoy. especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. Ella debe venir también. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. sin embargo. —Supongo que él quiere una dote. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. —¿Debo salir y entrar de nuevo. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—. golpeando sobre las piernas débiles. todavía. no hay un niño. ¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento. Sophie? A escondidas. parecía tener en ella el efecto contrario.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. Un momento después. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. después a su corazón. lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft. como siempre sospeché.. El se sonrojó fuertemente. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. Y no. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. Henry. —Hizo una pausa—. por supuesto. adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser.. Si tan sólo hubiera sabido esto antes. Los dos se rieron. pero ya está hecho. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo. como un ternero recién nacido. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más. Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente. pero pasó con sorprendente rapidez —. Después de todos estos años. y sus botas chirriaron en protesta. —Se sintió un poco triste por eso. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición.

si al hacerlo también la lastimaba a ella. Henry —le dijo. Soy tu hermano mayor. cuando saltaste del balcón. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. Lo pasó por alto rápidamente. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza. él exclamó: —No va a durar. Tampoco voy a animar este error financiándolo.. James Hartley es otro asunto. No sabéis nada el uno del otro. —Necesitas un chaleco nuevo. Henry? —Lo hice por tu propio bien. sacudiendo la cabeza—. las manos cruzadas delante de ella—. dando un paso más cerca. Con esa despedida. Ella tomó aliento y cerró las manos. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. 167 . un comentario de hermana. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción. abandonó la fortaleza. Necesito una casa propia. —Ella quiso reír histéricamente—. no hace ninguna distinción de rango. Era ni más ni menos lo que ella esperaba. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos. pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz. Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo. Y yo. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. yo no estaba allí esa noche.. Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. Al igual que nuestra madre. Henry apartó sus manos. su voz inestable. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía. Sophie. Él no descansará hasta descubrir la verdad. Seguramente lo entiendes. te dejas llevar por el corazón. —Te lo advierto otra vez. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo. Henry. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. Hazte cargo de tu decisión. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. el día era luminoso y cálido. —Es ignorante y ordinario.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. Fuera. se querían. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo. A pesar de sus diferencias y sus peleas. Bueno. yo estoy enamorada de él. y se supone que debo protegerte. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus.. y ya sabes lo terca que soy. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida. Por desgracia.

la recostó contra el heno. Por supuesto. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. Debe hacer cinco o seis horas. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición. pero hoy la saltó y se acercó. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. —Supongo que puedo parar un rato. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. suave y seca en la suya. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos. él sabía que era una moza apasionada. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano. Contempló su cara. 168 . quiso sermonearla. tomándola con fuerza. dejó su guadaña. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. —Dime lo que dijo Henry. ¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. como siempre. decidí traerte la cena — exclamó. Ahora él veía la canasta que llevaba. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano. Su mano era cálida. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. sus manos. —No me has besado en varias horas. Pero cuando ella le sonrió. y su boca cubrió la de ella. pero. La Madre Naturaleza. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. —No es suficiente —susurró. a la vista de la vereda. Sus manos le acariciaron la cabeza.. Eran insoportablemente suaves. Siempre había trabajo por hacer. —Sécate la cara. Cruzaron el campo a un pajar. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado.. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. —¿Eso es una regla. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. le hacía contener la respiración. Sintió sus manos sobre él de repente. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí. En el pasado. Vino a él rápidamente. Su belleza. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. Dejando a un lado su cena. demasiado encantadora para resistirla. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó.

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—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
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—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

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 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

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María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
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y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. Pero qué joven parecía mientras dormía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. buena parte de él de punta. sorprendentemente. Incluso con sus piernas alrededor de él. Se despertó lentamente. trató de pensar en lo que podía ser. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. a las firmes nalgas. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. completamente perdida. Finalmente concluyó que estaba adolorida. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. Kane. estaba inquieto. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. revoloteando aquí y allá. si era así como debía ser. Incluso en el sueño. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. el olor de un hombre. Lazarus la miró. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. desde la asombrosa anchura de sus hombros. Dobló las piernas alrededor de sus caderas. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. tumbado desnudo boca abajo. ella aprendió el ritmo. Lentamente. Por fin el ángel era suyo. y entonces recordó. Pero unos minutos más tarde. y su cuerpo cedió además de recibirlo. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. dos terceras partes presionadas en la almohada. Con los párpados cerrados. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. una sensación de la que no podían obtener suficiente. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. duras. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. muslos musculosos y pantorrillas 173 . Todavía respirando con dificultad. hacia la luz del sol. Era una desvergonzada. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. Una vez más. Cada parte estaba bien aprovechada. mirándola a los ojos todo el tiempo. Yacía encima de la sábana. todavía estaba vivo. por favor. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. sinceramente esperaba que no. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. Su cabello era un desastre. Unas ásperas respiraciones después. pero viviría. Su espalda aun estaba arqueada. disparando hacia arriba. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. con la boca entreabierta. Cuando repitió el movimiento. —Eso fue hermoso.

Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. Era más de lo que nunca había soñado. esta conclusión feliz. —Me dí cuenta. con los músculos rígidos. estaba de espaldas y él estaba sobre ella. Su corazón latía locamente. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. salieron un poco y luego se quedaron quietas. —Nunca —le dijo—. manteniendo los de ella abiertos. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. no tienes motivos para temer. mientras dormía. nunca se dejó llevar como ahora. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. Siempre estoy alerta. —Lo tendré en mente. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. sin duda. Es un truco muy astuto. Quería tocarlo de nuevo. e impulsarlo a entrar. esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. Y. El dejó de maldecir en su sueño. Presionando en el umbral. —No soy muy buena portándome bien. pero se mantuvo tenso por encima de ella. Quería agarrar sus nalgas. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. si despertara. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. pero sería injusto. Al menos de esta forma. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. —Creo que mi fina dama es insaciable. Sus manos. siguiendo la curvatura relajada. burlándose de ella. entonces. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. Puso sus piernas entre las de ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. Esto es lo que debería ser. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez. —Sacudió la cabeza—. Nunca había confiado así. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. O no. este amor. Y entonces le besó los párpados lentamente. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 . —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. podría afirmar que fue por accidente. Así que esto era de lo que se trataba todo. —Estabas dormido —protestó. en particular. Movió sus codos para reubicar su peso. metidas bajo la almohada. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios. contra esa dura fuerza masculina. por supuesto. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. palpitando allí. señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. —¿Hay algo que quieras de mí. riendo.

Su pregunta era retórica cuando la hizo. 175 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. y unos segundos más tarde. aunque quisiera. también fue totalmente irrelevante. Afortunadamente se compadeció de ella.

—Puedes hacerme daño. —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. Fui criado en los apostaderos de Londres. ¿Terminaste? —Todavía no. 176 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. —Sí. En su opinión. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. Antes de ser condenado. donde la luz del sol entraba a raudales. —Y por tu hermana. —Entrometida. —Ahora quédate quieto —advirtió. murió en los cascos —dijo bruscamente—. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. pendiente de mí. Si bien. —Y ese anciano que era como un padre para ti. Kane. No dijo nada. Ahora. ¿Ya has terminado. —Pasó sus dedos por su pelo. —Hmm. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. sus ahorros como él los llamaba. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. me crié a mí mismo. O mejor dicho. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. mujer? —Ten paciencia. Mayormente. —Se cruzó de brazos —. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. Gimió y cerró los ojos completamente ahora. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. tenía una nariz muy fina. me dijo donde había enterrado su dinero. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. La persona que te dejó su dinero cuando murió. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo.

¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. —Te había dicho eso ya. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. ¿Cuántos bañistas anteriores. Era morena como yo. —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. Lazarus trató de dejar su silla. —Y solo tenía diecisiete años. Nunca supe su nombre. morena. pero ella no se lo permitió. entonces. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. a pesar del sol. Dejó de recortar. pero sabía que no era la mujer para él. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. creo. Se ha ido ahora. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. No tengas malos pensamientos. Era bastante hábil. Ella no me lo dijo. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. En ese momento. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. no podía ser. Ella había escrito a James esa mañana. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. Además. —Ahora. Sophie! Mastica tu caramelo. —Sí. Y debían mirar hacia el futuro. es mejor. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. se preguntó ociosamente. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. Intentó colocar todo esto en su carta. —Se burla de ti. 177 . ¡Disfruta lo que tienes. había pensado en él a menudo. De repente. era tres años mayor que yo. Su corazón estaba acelerado. la tía Finn se asomó por la ventana. así que ella lo sujetó por los hombros. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. tonto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. Nada para preocuparse. y poco después. No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. el primer barrido de la navaja de afeitar. Sí. —Ella sintió frío de repente. No. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. Lo conocía desde hacía muchísimos años. pero no quería hacerle daño. —Trabajó en casa de la señora Grimstock. la navaja de afeitar. James Hartley.

—¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente. —Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente. ahora estaba inquieto. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. entre sus rodillas. su sangre agitada. —Creo. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. —No pongas jabón en mis ojos. gruñeron felices y contentos. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo. 178 . para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. un luchador y se contendría. Necesito lavar mi cabello. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. Él se sentó. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. Ella se le adelantó. Si no hubiera espacio. y los lechones en la pocilga de su madre. y luego desaparecieron. Era muy difícil esta confianza. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. ruedas retumbando sobre adoquines. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. pensó. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. También era muy difícil no sentir celos. Lazarus era decidido. —Es mi turno —dijo—. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. —Ahora estas a mi merced —exclamó. Las palomas se arrullaban en el palomar. —Te pedí lavarme el cabello. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. Sin embargo. ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. Tragó cuidadosamente. Kane. En el patio. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. Ella entró y se dejó caer en el agua. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. sin embargo. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. señora. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. pero no iba a funcionar con él. que necesita una buena limpieza por todas partes. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto. —He hecho que parezcas casi respetable. ya se había quitado el vestido.

donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. Haré mi mejor esfuerzo. Miró hacia abajo su brazo en el agua. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana. perdí el jabón —murmuró. embobado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. señora? —¡Muy bien. No es que siquiera lo intentara. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. sus parpados revolotearon. maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. sus parpados finalmente se cerraron por completo. casi dejó caer el jabón de su mano. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. El agua apenas cubría sus caderas. entonces. —Olerán mi aroma en tí —agregó. —No hay suficiente espacio —agregó—. Ella se mordió el labio. Es hora de sus abluciones. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria. —Oops. pero era más una risa que una protesta. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. Tendrás que extenderlas. —No lo encontrarás allí —ronroneó. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . señora. —¡Gracias. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. lo encontró mirándola con una intención penetrante. arqueó su espalda ligeramente. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. voraz. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. Kane! Sigue adelante. y él. pero él no estaba cansado aún. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. —Movió su mano ahora sin el jabón. El agua pronto estará fría. sus manos apretando el borde la bañera. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. Cuando levantó sus ojos de nuevo. ni mucho menos. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. —Lo mejor empieza aquí —murmuró. Separó sus labios. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca.

un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento. Era casi como si. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura. quizás. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. Adamson. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. Se sentó. lo sacó para examinarlo. su boca amplia sobre su pecho. Russ por Russell. Cuando agarró su trasero. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. de repente preguntarle su nombre. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. Si no hubiera sido por esa cicatriz. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. había encontrado su baúl abierto. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie. observando y esperando. mucho antes de que alguna vez se conocieran. su juguete. hubiera sabido que estaba allí. R. sino que la abrazó con fuerza. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. Mientras limpiaba el piso superior de la casa. y siendo de naturaleza curiosa. Si no hubiera sido por esa cicatriz. su guerrero. más maduros. otra de sus conquistas. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida. 180 . Era su cautiva. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. locamente. Era un poco tarde e incómodo ahora. esa noche sola en el balcón. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. Luego encontró la carta. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar. Una mañana mientras todavía dormía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. y sentía sus ojos sobre ellos. incapaz de esperar más tiempo. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. se pusieron más duros. Cada vez con él era completamente nuevo. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. listo para devorarla. empujó hacia arriba violentamente. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. sin duda. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. pensó que era un derivado de Lazarus. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl. Por alguna razón no se atrevió a preguntar. pensó sombríamente. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. después de la intimidad que habían compartido. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama.

sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. Trataría con esto sola. ampliándose como si le gritaran. pero luego sus ojos se ensombrecieron. Russ estaba abajo. pero conocía esa letra. Sería agradable si todos vivieran juntos. El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. la tenía a su lado ahora. la conocía bien. Él la miró. La vida no era justa. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. pensó con enojo. los dedos extendidos sobre ese golpecito. nunca abriría los ojos de nuevo. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. 181 . Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. Bien. Era muy morena. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. como Russ. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente. se movía mientras dormía. Era imposible ignorarlas ahora. Desgarró brutalmente en su felicidad. y cada día contaría. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley . que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. y si ese trocito de cuchilla rota. ¿Debería mencionárselo? No. —Tal vez. Más tarde esa noche. Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. sin embargo. una noche. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. —Su mano libre se dirigió a su corazón. gritando su nombre. podía acostarse a dormir. Un día tendrá primos. Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. Eso esperaba.

antes de que te arrastre a la ruina con él. en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. Debido a su mala fama. de todo corazón. Apenas se establecieron en el mercado. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle. Lo supe. Puedo perdonarte por esta 182 . susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. pensó. sabiendo que era todo suyo. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. —Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. —Ven conmigo Sophie. Excepto lo que ella necesitaba ante todo. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. así no se sentiría tan culpable ahora. que era seguro. Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. por supuesto. pero él lo apretó con más fuerza. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. —Te perdono por este error de juicio. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. que cotillearían desagradablemente. Es mejor acabar de una vez. Probablemente era una buena cosa. pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. James. Mientras él estaba así ocupado. o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. pensó. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa. por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. Supongo que te ha engañado de alguna manera. Trató de mover su brazo. Divertida y orgullosa. Tomó su codo con su mano enguantada.

—¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. Pobre James. ¡Mía! La miró fijamente. James. Cualquier cosa excepto amor. cuando pensaba que nadie estaba mirando. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás. Podemos dejarlo todo atrás ahora. —Sin embargo. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. —Sin duda. —Por el amor de Dios. yo rompí el compromiso. Dondequiera que se diera la vuelta. James. pasaste los diez últimos lejos de mí. que podía cuidar de ella. —Nunca lo lograrás. Ella retiró el brazo. te he amado desde hace quince años por lo menos. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. Quiero olvidar esos años y depende de ti. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. —Oh. oía los susurros. pero se las arregló para calmar su tono. no de la forma en que pensaba. Fue mi elección. 183 . No te quedes con él. Sophie. Volví para salvarte. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. No fue Henry. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. —Ella quería decirle que ya no la conocía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. Lo siento. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. sin comprender. Sus labios temblaban. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso. Vuelve conmigo. pero lo había visto en más de una ocasión. James. —No voy a dejarlo. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. Por lo general. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. Te puedo dar mucho más. Pero pensándolo bien. lo mantenía bien escondido del mundo. pensó. Pero él tomó su declaración como una acusación. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. Yo amo a mi hermano. Había transcurrido demasiado tiempo. Sophie. —¿Error? —Sophie. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. Sophie. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. — Pero he aceptado ya a Lazarus. Es igual que tú. —Y él te animó a regresar. pero no había escapatoria. el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta. cuando nos casemos. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí.

por supuesto. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos.. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. De hecho. La sangre siempre llama. pero ya era hora de mudarse. sin duda. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. Nadie.. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. Señora Cawley.. —Muchas gracias. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían. armando una cacofonía. —Es demasiado tarde para ser silenciado. Eso es muy generoso de su parte.. con mucho gusto me quedaré un tiempo. el mercado era una algarabía. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. nos las arreglaremos aquí. Sophie en voz baja le instó a quedarse. —Siempre será bienvenido aquí. si quedarse o irse. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. Casi al mismo tiempo. por lo que el incidente se olvidará. aunque todos tenían sus sospechas. la decisión es suya. —Sophie será enviada a Bath como institutriz. Russ se miró las uñas. —Puedo quedarme unas semanas más. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino. nada de la alegría habitual. y todas ellas se agacharon para cubrirse. y su mirada se trasladó a Russ. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. siempre es bienvenido. y Amy Dawkins. señora — dijo Chivers—. pero él la dejó hablar. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—. —Pero se parece a Finn.. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas.. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. gimiendo de angustia. Sophie sonrió y asintió con la cabeza. a menudo la presionaba para que opinara. Si tiene que irse. Y sabes qué. —No se quede sólo por eso —dijo—. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo. 184 . Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas... —Su voz se desvaneció. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft. —Es una muchacha tan tranquila. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. Una vez que el rescate se pague. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento.. a la espera de que dejara de hablar. al menos durante la cosecha. y Henry espera que todo el asunto se olvide. porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. Para ayudar a Russ con la cosecha. —Usted es un viejo y querido amigo. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. Bueno. logró ninguna prueba de la identidad del culpable.. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea. En unos momentos. Siempre que necesite un lugar para alojarse. Por supuesto. No quería abusar de su hospitalidad.

No podía oírla moverse. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. Hartley. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. 185 . aunque ya era demasiado tarde para eso. Ella sería su responsabilidad. Pronto iba a ser su marido. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. pero no a Sophie. Con cuidado levantó el pestillo y entró. vigilantes. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. así que tal vez estaba dormida. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. Sophie era ahora suya. si lo empujaban lo suficiente. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. Kane? Él no dijo nada. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. tal vez sí. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. Pensó en el dandy. había un velo entre ellos. Cuando le preguntó al respecto. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado. entonces. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. Después de un rato. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. al no tener excusa para seguir retrasándose. Aún así. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. supongo. no sabía si creerle. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana. Él se echó a reír. —Si prefiere quedarse. ¿verdad. muchacha. Más tarde. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. —Nada. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. En las últimas dos noches.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. cuando llegó a la cama. Ella estaba ocultando algo. Sin embargo. señor Chivers. tía Finn prácticamente los había vaciado. Estaba en un sitio de honor allí. Uno de estos días. Se volvió de nuevo hacia ella. Con las manos en sus caderas. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. junto a un jarrón de rosas abiertas. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo.

. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. Él no me va a ahuyentar. —Entonces juntos lucharemos contra él. y después de una breve pausa. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. —¿Ese soy yo? —le preguntó. —No —respondió secamente—. ¿verdad? —preguntó con voz ronca. Ella cerró los ojos. Para gran alivio de Sophie. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían.. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera. Ya te lo dije. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa. 186 . —No me voy. Podía oler el aire cálido de la noche. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. pero se inclinó sobre su dibujo. él no merecía verdaderamente todo esto. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo. Ella suspiró. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. afirmando. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo. Si James. Ella no dijo nada. finalmente. —Apuesto también. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. —Va mucho mejor vestido. —Tú estás mucho mejor desnudo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido. De pronto le tocó el pelo. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro. Ella dejó de dibujar. —James Hartley es asquerosamente rico. Hubo una pausa impresionante. sorprendido una vez más de su buena suerte. sonaba aturdido. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. Ella volvió a su dibujo y. —¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. no quiero que te vayas.. causándole todos estos problemas. Apretó la mandíbula. pero si estás en peligro. Las cepilladas eran firmes y constantes. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos.. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. pasó el cepillo suavemente por su pelo.

Entonces. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. envolviéndola con fuerza. La camisa arrugada en sus caderas. le dio la bienvenida con alegría llorosa. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque. Se balanceó hacia delante. Se sentó a horcajadas en el banco. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. Ella se abrió a él. Antes de que pudiera hablar. su frente contra su espalda. su cuerpo palpitó de deseo. De repente la levantó en brazos. con los ojos muy abiertos. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. estaba llena. al parecer. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. dedos separados. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. y luego sintió el aire en sus pechos. el calor y la fuerza. como un niño fascinado por un juguete nuevo. y pasó profusamente. con los pies en el suelo. Y entre ellos. Escuchó ansiosamente su latido. Su lengua trazó un patrón en su cuello. lo sostuvo y luego lo dejó caer. una mano se movió hacia su vientre. antes de que se deslizaran más abajo. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. como él acaloradamente sobre su tierra. la dura virilidad. El placer inundó sus venas y sus extremidades. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. la posesión completa. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. Cuando ella se estremeció. plateada. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. no le preguntó si tenía frío. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. Fue un acoplamiento primitivo. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. el pelo largo recogido en una cola. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir. su descarada erección. Su silencio. Ella esperó. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas. una necesidad que ambos tenían esa noche. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. 187 . simplemente puso sus brazos alrededor de ella. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. Su cuerpo se movió más cerca. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. un recipiente ungido para su semilla y su vida. Él curvó su torso en su espalda. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. debajo de su camisa. Se acostó con ella en la cama. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. Se mordió el labio. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. En respuesta a esas tres palabras. y en el momento siguiente. —Ten a mi hijo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos.

no voy a cambiar de opinión. fuera del calor del sol. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. ha causado gran indignación y malestar. —Hice lo que pensé que era lo mejor. beligerante — murmuró—. Ella suspiró. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. Cogió una jarra de cerveza de la despensa. Tú lo trajiste de vuelta aquí. Y lo mismo va para tí. —Sin embargo. fue algo digno de contemplar. —No me interesa ir. Sophie. torcidos. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. Tu comportamiento salvaje en el mercado. No esta vez. 188 . Puedes también enfrentar ese hecho. —Pero. por lo que le abrió la puerta. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. Henry. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse. pero tu comportamiento. —Mujer obstinada. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. he oído. Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. Preocupada. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. Sophie lo miró con valentía. No es buena compañía para la señora Hartley. —Parecía sin aliento. que pensó que podría derrumbarse en el acto. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero. —¿Por qué has venido. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. y se aferró a los barrotes de la puerta. haciendo una mueca —. Henry. la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. lo llevó dentro. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde.

Y en el huerto. esperando. en aquel momento. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. ondas que brillaban bajo el sol. pero tal vez no te importe lo que me afecta. moviendo sus colas por las moscas impertinentes. y Tuck. soñando despierta con un amor lejano. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. trigo y heno cortado. pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. no en mí. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. a él sólo le traerás más problemas. sin el menor temor. Sabía. Más allá de las hectáreas de cebada. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. —¿Lo es. La cebada era de tallo alto. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. y él la dejó tener esa intimidad. paseando entre los árboles frutales. Y allí estaba ella. — Henry. En el prado. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. Se cernía allí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. silbaba a través de los huecos entre los dientes. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. Los castaños en la distancia. y luego se fue. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. a pesar de su diminuto tamaño. y eso lo ponía ansioso. bromeando con coletazos de su orgullosa cola. y ninguno de ellos hablaba de eso. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. había pastos donde el ganado ovino. paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. tropezó con la puerta abierta. Tía Finn. una masa de plata agitada. la deslizó en el bolsillo de su delantal. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. Ahora que había terminado de leer su carta. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. Había querido preguntarle al respecto. en el lado sur de la casa. La boda estaba a unos días de distancia. ahora vagaba alrededor con alegría. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. que una vez le pareció tan triste y derrotado. Había más que suficiente fruta para todos. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. que la amaba más que a su propia vida. de hecho! Ah. sentada en el muro de piedra debajo de él. eso es injusto. Ni siquiera en Lazarus Kane. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . cuando la vio sentada en la pared de pedernal.

Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. así que por favor no me lo pidas. —Tengo que ir —dijo en voz baja—. —¿Qué? Tragó saliva. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. 190 . —Va a ser un día caluroso. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche. así que sería mejor no me esperaras levantado." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. y se centró en su trabajo. Pero no repitió su petición. se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora. Él asintió con la cabeza. —No podía mantenerla prisionera. Es importante. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. mirándola. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. y ella debía lucir lo mejor esta noche. Se recordó. Pero no puedo decirte más que eso. pero tenía miedo ahora. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. La mantendrían alejada de él. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. Pero no te vayas. Se dio la vuelta y murmuró. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy. ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. una vez más. y con la ayuda de Finn. incluso después de que él le dijera todos los suyos. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. o estarás cansada. temía perderla. nunca la volvería a ver. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. Russ. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. Por un momento su mente se quedó en blanco. Por favor. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. No dijo nada. Quédate. o poseído. pero creo que será muy tarde. ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. debía ser su elección si se quedaba. —Vendré mañana. Nunca había tenido miedo de nada en su vida. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. —Si — admitió finalmente—. Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. —No vayas. Sería una lástima desaprovecharlo.

por fin. James estaba bebiendo mucho. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas. —Y el señor Kane. con Sir Arthur Sadler a su lado. La cena se servía casi de inmediato. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. los labios secos. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. infelices. Bueno. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. Kane. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados. reconoció esta fiesta como una emboscada. Pero todo dependía de ella. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. — Está bien. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. James. que había "recobrado el sentido". pero nadie pareció darse cuenta. Sophie. Sophie. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma. equivocados en lo primero. — le preguntó. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. Tiene una historia que contar. una fila de rostros cetrinos. en realidad podría ser presentable. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. con ambas manos. ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. no había más dudas ni más miedo. Miró los dedos apretando su brazo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. la miró a través de su monóculo. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . estaban en lo cierto acerca de esto último. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. —Estoy decepcionado de ti. los ojos bajos. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. Pensaba que estabas por encima de estas cosas. ¿verdad? —Sí. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. comentó con emoción lo bien que se veía. y James la cogió del brazo. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. y en el momento en que ella apareció en el salón. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. —Su voz tembló. Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley.

Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos.. una y otra vez.. y su color amarillo. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler.. Su monóculo brillaba intensamente. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones. Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . sorprendido por sus palabras atrevidas.un ladrón. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida. como un lagarto. hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino.. y la señora Dykes pasó lentamente.. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. pelado o sin pelar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas.. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz. —. Sir Arthur. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. Una vez que el primer plato fue servido. El silencio cayó sobre el comedor. dejando los cuidados de su esposa. a quien tuviera más cerca. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión. Sir Arthur ansiosamente obedeció. un pendenciero. un estafador. Todo el mundo la miraba. mirando de reojo los dientes. con piel o sin piel. —. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino.. —Me temo. —.. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso. tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. Era de lo más fascinante. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry. Al otro lado de la mesa. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio.. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane. un tramposo y un canalla de la orden más baja. —Miró rápidamente a Sophie —. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes.. —Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate. por otro lado. con un dedo corriendo sobre las cuentas. la señora Dykes pidió a Sir Arthur. nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. la lengua por su labio inferior. Sophie jugó con el bolso en el regazo... se comía todo lo que veía. así que cada vez que se movía su cabeza. En este caso. —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó. con los codos apretados a sus delgados costados. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. que usted toma un punto de vista liberal... James. Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas. señorita Valentine. flacas criaturas. con los ojos inyectados en sangre.

¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. tímida—. corriendo desde la oscuridad hacia ella. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. oscureciendo su uniforme. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. señorita.. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran... señora.. pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos. a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas.. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. tu hermana es una bebedora. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio. No todos podemos ser ricos. como un niño determinado la llamó. Su crimen puede ser un. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 . Y entonces vio la escalera de nuevo. —Sus dientes formaban una horrible mueca. después de todo. —Como te dije. —Por ese único error desgraciado. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo. Henry.. —Forjadas por el corazón... No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. Por eso él debe pagar. y torcieron la nariz.. pero todos podemos ser formados. Seguramente lo sabe.. —Todos tenemos nuestros pecados. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra. —Cerró los ojos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas. algo que nunca fue premeditado. viendo su puño golpear la cara de un hombre. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto. sino que las llevaban con orgullo. sin duda —murmuró Henry en su vino—. —Sí. —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. El horror le hizo nudo en la garganta. —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos. La señora Dykes jadeó con desdén. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila. Hoy era un pirata. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar. cuando cometió un error. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable. aunque no tenga derecho a ellas. Se quedó de pie. Y vivo para arrepentirme amargamente. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. donde el cuchillo quedó atascado. Un error imprudente y precipitado. —Todavía no. Él bufó. un momento que ha lamentado desde entonces. Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias. Sus ojos bailaban con alegría. en lugar de la cabeza. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James. y los piratas no ocultaban sus cicatrices. y toda la sangre de su propio pecho herido. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes. casi tirándose el vino por encima—.

—Además. Pero no importa un ápice. Él decretó que era así. y por supuesto. Se llevó las manos al mantel. El hombre estaba muerto. Con la boca abierta. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente. Murió en ese armatoste. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. es que ninguna persona merece más que otra. y todos miraron a Henry sorprendidos. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. Lavinia se erizó. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. y sus rizos temblaron de indignación. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar. —¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. —¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley. en cualquier caso. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo. quien le devolvió la mirada con furia—. El diablo se encontró con él al final. pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón. porque Kane 194 . La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. como siempre lo hace. María se giró en su silla. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. Y el señor Bentley.Todos tenemos secretos. Este hombre Kane murió hace cinco años. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. y su voz retumbó. el suave. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. nunca se equivocaba. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. —Él resopló de risa desdeñosa —. pacífico señor Bentley. —Toda esta charla es un galimatías. por lo menos. pero Sir Arthur se mostró inflexible. al parecer. joven. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre.

debía haber sido el viejo que le ayudó. Kane. por supuesto.. Tardíamente recordó sus modales. el hombre que era casi un padre para él. El alivio la tocó como un gusto suave. Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida. Era una especie de tributo. cálida lluvia de verano. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas. y salió de la habitación.. y nadie más que ella sabía su verdadero nombre. balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley. 195 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años.

Hannah. pero ella no miraba a nadie. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. me atrevo a decir. Era la calle más grande de Morecroft. —¿Qué? —Nada. Ella las sintió. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo. Él refunfuñó. El negó con la cabeza. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. Ella respiró con fuerza. porque tenía una piedra en su zapatilla. Sentía otras cosas ahora. Esta noche estaba escapando de nuevo. Para ser honesta. —Tu siempre piensas demasiado. más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. y se adentró en la calle. su grito enojado para que esperase. —Estoy segura. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . Fue una de esas noches. bajó la escalinata. me pregunto qué viste alguna vez en mí. Cuando él se acercó. No es una mala chica —murmuró—. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. Sin embargo no estaba triste. dijo: —Salta y te atraparé. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. se detuvo para recoger sus guantes desechados. por la puerta delantera de la casa. —A veces me pregunto lo mismo. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. —Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano. con un humor taciturno. reconoce algo bueno cuando lo ve. James la siguió. Finalmente se detuvo al lado de un farol. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso. Sólo… pensaba. —Para nada como tú. Una pasión se agitaba dentro de ella.

Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso. James.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. Déjalo estar. Su nombre… era Rebecca. No causes más problemas. Todos merecen una segunda oportunidad. si tú dices que ese era su nombre. dejándose caer en el banco con un gemido. Su nombre era Rebecca Adamson. y atenuó el breve instinto de huir. —Ella tuvo un bebé. ese canalla lamentará el día que me conoció. él dijo: —Si alguna vez te hace daño. James? ¿De verdad? Deberías. El ponche fuerte. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró. —Bueno. 197 . —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. —Él nunca me hará daño. —¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. ¿La recuerdas ahora. —Sabía exactamente lo que él quería decir —. pensó. La reja chilló. Sin sonreír. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne. —No estaba segura de su nombre. Te vi detenerte y hablarle. — Ella hizo una pausa para respirar—. cuidadosamente. —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. y luego él estuvo ahí a su lado. ¿Qué criada? Tenía muchas. supongo que ese debe haber sido. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. James. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. le dijo: —Te vi esa noche. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. Ella se sentó en un banco pintado. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. el baile. De nuevo él la siguió. James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. cerró sus ojos un momento. con cada palabra afilada como un alfiler. Y yo… yo lo amo. Pero el giró su cabeza.

Tenía a alguien que me escribió. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces. —Ella murió dando a luz a tu bebé. Podrías haberla ayudado. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. Al principio no la quería coger. — Él mantuvo sus ojos en la carta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. pero le diste la espalda. No hay firma. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas. Intentó que la ayudaras. pero reconocí tu letra enseguida. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. —De repente. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. James. mirando fijamente más allá de la carta. por supuesto. 198 . Se acercó a él lentamente. — Suspiró —. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente. Por un momento estuvo callado y quieto. Sus hombros se hundieron—. Tiene la memoria de un elefante. —Lo sabías. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. —¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. —Murió. Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. Recordaba. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. James. por el amor de Dios. Yo no se lo diré. y miserable pequeña carta. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. Para verificarlo. Podrías haberla ayudado. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. —Oh. James. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años. —Era tu bebe. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. Él miró fijamente la carta arrugada. pero tú la hiciste a un lado con esa fría. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío.

cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. —Yo… yo no sabía que ella había muerto. y se sentó torpemente sobre él. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. con solo su hermano a su lado. y Russ amaba al chico sinceramente. debería saber que el niño vivía. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. y él era un niño de catorce años. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. Sophie? Por él. No dijo nada. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. ¿no es cierto. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. se dio cuenta. Nunca le diré quien arruinó a su hermana. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley. James. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. las cosas estaban bien así. y la gente allí no sabía nada. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. Detén esta persecución. —Déjalo estar. como padre. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. Eso sería lo mejor. James. No había preguntado nada sobre su hijo. 199 . podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. Así que por esta noche. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. Se tambaleó lejos de ella. eligiendo prudentemente su momento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos. Dejar que Russ. —Bueno. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. La luz de la luna bailó sobre su frente. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. Esa es la única razón por la que viniste. solo la miró fijamente. Un día dentro de poco. por lo menos. y luego sacudió la cabeza—. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. recientemente despedido de su puesto sin referencias. con la cabeza inclinada hacia atrás. decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. regresando al banco. hice todo lo posible. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. —Sí. pero no lo había reconocido entonces. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte.

y siempre lo haría. su rostro apoyado contra su manga. Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. Sin embargo. Entonces lo entenderás. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada. Finalmente gimió. quien también miraba a las estrellas. y ella pensó que casi sonrió. Que encuentres tu propia felicidad. con una mano en su frente. inquisitivo. —No. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. 200 . Y se fue del parque. Incluso se había puesto de su lado por una vez. Se lo debes. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. —Gracias. Al otro lado de la calesa. y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados. —Gracias. puedes tener a tu gitano. Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. Él la miró. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. Lavinia se enfurruñó bastante. entonces. No me entrometeré. porque tú nunca fuiste realmente mía. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. —Estaba enamorado de ti. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. un día aprendería lo que era importante. A al otro lado estaba sentada Sophie. Verdaderamente enamorado. Ella quiso llorar de alegría y alivio. quería que todos conocieran la misma felicidad. Ahora que ella había encontrado el amor. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. inspeccionando. —Admitió francamente. Los viajeros estaban callados. pero él la veía. —Como dijiste. —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. Henry —dijo ella. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. Te deseo buena suerte. que apenas podía respirar. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. —Muy bien. Ella negó con la cabeza. Sin embargo. James. Tenía fe en eso. todavía taciturno y confundido. —Perdió a su hermana. James. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. —Sabrás cuando te enamores.

201 . querida —respondió firmemente—. y luego se volvió a colocar su sombrero. era un día para revelar muchas verdades. Por lo visto. ¡Todo es por su culpa! —No. tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. hizo una mueca. Si se casara con un Hartley. Tendríamos una casa en la ciudad. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. —No hables con ella. Henry. — Las palabras finalmente salieron. señalando que la conversación había acabado. querida. —Porque estamos endeudados. buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente. Es mía. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades. De ahora en adelante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento.

A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. el cuál había mantenido detrás de su espalda. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. Supongo que no necesitaba molestarme. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. O estaba a punto de hacerlo. Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella. —¿Qué es eso? —Una camisa. Luego. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. haciendo resaltar sus curvas. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando. pero claro ella a menudo lo parecía. —Le tendió un objeto blanco y doblado. Pensó que parecía culpable. Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. pero ella no regresó. en ese atroz lugar vacío en su corazón. —No. 202 . algo lo hizo mirar hacia arriba. se dio cuenta. puedes también tener esto. —Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley. las palabras se le salieron repentinamente. Con los pies separados. te guste o no. Él lo miró con el ceño fruncido. la horca sostenida frente a sus muslos. y la luz salió. Yo la hice. la observó acercarse. ingrato maleducado —contestó firmemente—. apoyando su horca. y a pesar de que. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente. El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. la esperó despierto. pero ya que estoy aquí. Cuando finalmente llegó más cerca. inocente como una nomeolvides. No había necesidad de que te molestaras. Creyó sentir la lluvia. Una hora más tarde. —Y voy a casarme contigo. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. Kane. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. cuando se giró para virar su horca una vez más. escéptico. notó agriamente. Curioso. pero el cielo era puro azul.

mordiendo sus uñas. colgando casi hasta las rodillas. Él bajó la mirada y trato de no reír. Kane. Realmente sintió como si pudiera llorar. como si estuviera transpirando. y los ojos brillando. Ella asintió con la cabeza. —Pero por la expresión de su rostro. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. Kane leyó sus pensamientos claramente. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. perforado por la inesperada alegría de este regalo. no quiero estar sin ti. Mucho más. Empujándolo de vuelta en sus manos. —Te amo. La pobre camisa apenas contenía sus hombros. De nuevo ella asintió. y ambos se rieron. y atrapando su mirada en su pecho. incitándole a que se inclinase hacia ella. —Pero no lo que necesito. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. —Por supuesto. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. Su corazón realmente dolía. exhalando pesadamente. Casi inmediatamente. muy serio—. 203 . mirándola—. —Y tu deseo. supongo que ahora es cuando te digo te amo. —Llegaremos a eso en un momento. y luego lanzó la horca. Él extendió sus brazos. —¿Me cabrá? —la miró. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. resuelta a que entrara. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello. eso no se le había ocurrido hasta ahora. los labios apretados. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. con tu orgullo y vanidad. enfadada. se estiraba ceñida a través de su pecho. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción. así que limpió su rostro rápidamente con una mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente. Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. Sophie —tomó aliento. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. El velo se había ido. Con la lengua bien guardada. lo que tú necesitas. Ella estaba en silencio.

los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. pensó. incluso se gustó bastante. Después del banquete de bodas. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. profundamente dormida en otros diez. He madurado. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. No podría haber vivido otro día sin ti. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. ¿Por qué me dices esto? Se rió. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. Te amo. A riesgo de sonar engreída. No sé leer. Después se echó hacia atrás para admirarla. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita. —Se levantó de puntillas para besarlo. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. Kane se rió entre dientes. —Sonrió coquetamente—. cuando los invitados se habían ido a casa. Su fina nariz de caballero frotó la suya. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. —Veinte minutos —le susurró—. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. —Puedes hacer lo que desees con la información. metiéndola detrás de su oreja. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. —Pero esperé todos estos años por ti. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. pero sé sumar. Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. así que no regresará esta noche. Russ. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba. Por primera vez en su vida. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. Te deseo. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. Finalmente. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. hasta que no hubo nada en su camino. 204 .

Por instinto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. pero no parecía importarles. dependiendo de quienquiera que la contara. Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. Ella se tambaleó en la balaustrada. Así que saltó a la noche. Por lo menos. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. sin aliento—. un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche. pero el futuro se extendía ante ella. con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. era por ese pequeño bulto. en su pecho. atravesando su corazón como Cupido. lo cual era muy extraño. Eso que decían. es usted quien me salvó! Y así. y tampoco ninguno de sus hijos. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. —¡Pero señor. Abajo.” Fin… 205 . Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. y debía arriesgarse. teniendo en cuenta la distancia a caer. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. habiendo rescatado a la doncella. —¿Eres un ángel? —le preguntó. Nunca serían ricos.

Para más información. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida. Lazarus nunca podrá olvidarla. visite www.. los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos. Busca atractivo desconocido. Ociosos. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta. con una dote pequeña. Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño. en cambio... Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas. Después de todo. muebles varios y una anciana tía incluida.. muchos libros. es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección... todas con vidas mucho más emocionantes que la suya. Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con. Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra. y rodeada de obstinadas hermanas. Ella no puede recordarle. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta.jaynefresina. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar.com 206 . Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular. la más impropia propuesta. ¿o sí? ." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. y tenía razón.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica.. y es la más joven de una familia de cuatro mujeres.... siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas.

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