JAYNE FRESINA

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Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

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Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

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¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

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1 5 . porque quería hacer callar a gritos al muchacho. pero no había nada más que hacer. donde se balanceó ligeramente. Como ella había sido incapaz de verlos. su mirada escudriñando a los bailarines. muchacho. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. en paz. esperando. No. las voces se alejaron. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. se alejó de la balaustrada. cuando. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. puso su falda sobre un brazo. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. no había otra salida. Eso no sería adecuado. vació su copa de ponche. Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. Puedes recogerlo en la mañana. pero no podía. los arrancó como si contuvieran ortiga1. —Fue la distraída respuesta—. y se subió en la plataforma cubierta de musgo. Deja eso ahora y desaparece de mi vista. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. ¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. el tiempo se estaba agotando. en su interior. —Así es. El crujido se detuvo. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. había asumido que ellos tampoco la veían.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. Necesitaba unos momentos más a solas.

Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. Peters. —¡Déjame entrar. —Señor. jugar unas manos de cartas. durante ese tiempo. Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. Buenas noches. Dentro. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. —¿Sí. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras. Peters. Henry Valentine. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. señor —dijo el lacayo. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. que doblaba la esquina. —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. Estrechando los ojos. 6 . tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. —Eso veo. Justo el hombre que había esperado ver allí. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche. Está llevando la broma demasiado lejos. señor. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. —Soy yo. usted ha sido… retirado… de la lista de socios. usted ya no es bienvenido aquí. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. leer los periódicos de carreras sin interrupción. Le deseo buena noche. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. —Me temo. enseguida! Insisto. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. Finalmente. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos. excepto el atento Lazarus. un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. —Muy divertido. señor que es debido a una deuda pendiente.

como una hilera de margaritas caídas. Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. parloteando y riendo. templada por un poco de ansiedad. Siempre y cuando siguiera moviéndose. Algo nuevo estaba en el aire. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. Caminaba por el borde con largas zancadas. Mejor no detenerse. El pueblo estaba rodeado por colinas. Girándose. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente. Cuando trató de apartarse de su camino. viajó rápidamente a través de sus venas. la puerta se cerró. dejando a Henry en los escalones del club. Intentó pasar a su lado. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. como si no lo hubiera reconocido. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. Casi había llegado. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. pero Lazarus se cruzó en su camino. agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral. ya que los tacones estaban muy desgastados. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. aparte de las que llevaba puestas. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos. Contempló un grupo de casas con techo de paja. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. ellas se rieron tontamente. 7 . Vio como subían por un montículo. no sentiría dolor. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. La excitación. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. Después se le colocaron delante y huyeron. tropezó por los escalones hasta el pavimento. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. El cambio estaba llegando. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. con el rostro arrebolado. más divertido que enojado por el desaire. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. en la distancia. bajaban por el sendero. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. porque entonces los pies le dolerían.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. Esas chicas eran demasiado jóvenes. Sólo se escuchó un leve suspiro. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos. Debería sacudir a la joven de su escondite. donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. —Buenos días —gritó. cuando algo le cayó en la cabeza. lo miró. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. Y no era de extrañar. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. todo estaba muy quieto. Supo que era una mujer. 8 . Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. pero los dibujos hablaban el idioma universal. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. no veía ni una palabra ahí impresa. De hecho. o en cualquier otro lugar. como una castaña madura. No. Una avispa zumbó en su oído. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. adornado de cintas. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas. lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. Dejándoles ver que venía en paz. estaba seguro de que la habría escuchado. sujetando el sombrero junto a su pecho. que se ponía en los pueblos en un lugar público. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. en las ramas de un castaño. adornado de cintas. vio una bota. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. detallados e instructivos. El árbol. frutas y otras cosas. por el rabillo del ojo. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. se puso a la sombra de un castaño. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. pero cuando alzó la vista hacía el árbol. altivo. Cerrando el libro de un golpe. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. orgulloso y… silencioso. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. sin embargo. motivo de preocupación. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. Ella no estaba entre ellas. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. ella se 3 Árbol o palo alto. Ahora. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. sin duda.

Sin una palabra. incluso de día y bajo la sombra del castaño. de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. Demasiados para ellos. Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. volvió la cabeza para observarla. Era afortunada. Si. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. No lograba adivinar su edad. Era ella. ningún sonido. podría sentirlos tímidamente separándose para él. ella era un ángel. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. por supuesto. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. muy afortunada. aunque por sus formas. La forma en la que se mantuvo. le hicieron mirarla fijamente. Imaginó su boca sobre la de ella. atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. por supuesto. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. disfrutando de la vista. que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. uno caído. ella le tendió su mano. nunca habría sobrevivido. pero aparentemente quería recuperar ese libro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. No hubo palabras de agradecimiento. Claramente. Ella avanzó un paso. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. cubriendo sus piernas. en este caso. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. señora —murmuró—. Es un intercambio justo. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. Era una criatura agradablemente redondeada. ¿no? Pensó que iba a forcejear. Sin su imagen grabada en su mente. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras. Ella no lo conocía. humedeciendo el labio inferior. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. Fascinado. la orgullosa barbilla y decidida boca. evidentemente no era ninguna niña. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. pero cuando trató de agarrarlo. Debería haber apartado la mirada en seguida. Ella vaciló. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. No dio un grito de alarma. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. Entonces lo vio. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. Por el libro. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. Sintió el instantáneo despertar de su interés. Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. 9 . deslizándose de izquierda a derecha. Podría probar esos dulces y suaves pétalos. separó los labios ligeramente. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. —Un beso. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. Quizás el árbol había frenado su caída. retándola con una desafiante mirada. Una segunda pierna apareció. Y supo que la había encontrado al fin. Él estaba tan absorto en su beso imaginario.

O un perdón. Sus pestañas bajaron. temblorosas contra sus mejillas. Ella retrocedió. cada vez más audaz. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. 10 . dejando que su lengua se introdujera más profundamente. Ella se lo otorgó como una bendición. reclamándola sin compasión ni disculpas. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. Pero. sin embargo. era lo más sensato. tomó su libro y salió corriendo. para ella había sido suficiente. ya que él sabía cómo guardar un secreto. Por ahora. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. La sintió retirarse. al parecer. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. Tenía bastantes él mismo. él fácilmente accedería. y con la mano la sujetaba por el cuello. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. su boca se inclinó hacia la de ella. deslizando la mano a lo largo de su espalda. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. sus pechos se apoyaban contra su pecho. tomándolo por sorpresa esa alegría. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. Una suerte para ella también. Luego quiso más. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. estaban obligados a ser educados. quiso reír. Y todavía quería más. cayendo contra él. Su boca buscó la suya. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. Su beso se volvió exigente. Con los ojos muy abiertos. Deslizó su lengua entre sus labios. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. Ella se estremeció. ¿Cómo podría ella saber. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. Por más que quería mantenerla cerca. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. en cambio. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. Con cada exhalación. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. desapareciendo en la espesura de los árboles. Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. Él separó sus pies para mantener el equilibrio.

11 . Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. Tuck. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. Serví a una docena de amos. —No se preocupe. dieciséis señoras entre ellos. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. cubierta de musgo y poco atractiva. —Ninguna esposa. —Sí. y una arrugada figura canosa apareció. —Mejor sin una. ¿eh? —Soy yo efectivamente. ¿Está solo. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. He estado aquí desde pequeño. Al menos —sonrió—. ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. luego decidió encontrar otra ruta. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. deshabitada y abandonada. Al levantar el pestillo. redondeada y lisa formada por erosión del agua. cerca de sesenta inviernos. Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. como el genio de la lámpara. Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. La esposa significa aflicción. Inhalando de nuevo. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. Lazarus le tendió su mano y se presentó. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. 4 Piedra pequeña. no señor… y usted debe ser Tuck. Su primera impresión. pero arreglaré esa puerta primero. Tuck. fue de una ruina. por favor una merienda y una jarra de cerveza. señor? —El mismo. donde obviamente se sentía en casa. Forcejeó un rato. no hasta ahora. —Él inhaló orgullosamente—. Pero por favor llámeme Kane. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. Allí. Su sonrisa persistía. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. Yo llevo mi propio equipaje. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. si pudiera encontrar una. Mejor sin ellas. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco. el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. —Entornó los ojos—. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. ya había tomado nota del potencial de la casa. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. Su mente. ¿no? Lazarus se rio. la puerta se abrió. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. Saltó dentro del jardín. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. Eso es pesado. Agradecería.

arrastrando los pies a la despensa—. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. Pero el señor 12 . —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. Sí. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. cebollas en escabeche y cerveza. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. queso. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa. no solo un extraño tras otro. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él. para caldear la piedra mucho antes del mediodía. El padre del señor Henry Valentine. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. pensó Lazarus. Ah. Él deja todo a los abogados en Yarmouth. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida. con una bandeja en la que había pan. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina. Lazarus asintió. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. pensó. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. había un truco para la mayoría de las cosas. despertando a la casa de su sueño. el aire aún estaba lleno de polvo. Hay un truco para eso. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. Tuck reapareció. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. Eso lo explica entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. y si es o no parte de esta propiedad. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. —¿Es así como sale y entra? —Oh no. si le oyese llamarla así. Eso es un asunto en discusión. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. recogiendo una telaraña. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. Dios guarde su alma. Él no se lo tomaría muy bien.

13 . —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. Lazarus hizo una pausa. Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine. Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios. sacudió la cabeza y continuó su comida. de ambos lados. El almirante no lo cree así. Luego se rió repentinamente. miró fijamente la mugrienta ventana. Había esperado lo suficiente. Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. Limpiándose la boca con la manga. Era tiempo de hacer su reclamación. Con dos dedos ásperos de trabajar. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh. sí. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. con los ojos entrecerrados.

Al mediodía. —Basta. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. los ojos cerrados. húmedo. “Al menos. adormecido sin sociedad a la moda. y por eso es que me siento tan enferma hoy. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. El fuego debía ser encendido. Henry debería despedirte. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro.” Esta mañana. —se había quejado con su marido—. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. Son celos. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. o más pronto. así que la familia se reunía aquí también. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. En los meses más fríos del año. contigo tan miserable. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos. Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. aparentemente. mordaz y mirándome furiosa. Sophie. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. Sophie —le siseó a su cuñada—. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. No me sorprendería si intentaras envenenarme. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. tratando de tomar una siesta. —¡Me pongo lo que quiero. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. así como también considerar la carga de la lavandería. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. en cualquier caso. estaría manchado. un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. calentar agua y cocinar comida. por supuesto.

sacudiéndolo duro encima de su cabeza. No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila. 15 . medraba dentro de ella todavía. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. recogió el saco y vació lo último de las plumas. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. pero no hubo respuesta. rebosando de cólera. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. ¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. los puños en sus costados. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. —Menospreciada —masculló—. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. Se puso de pie rápidamente. y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. Allí esperó un momento. dejó a un lado su costura. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. madame. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. probé la campana junto a la entrada. Después de todo. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. y sus horquillas caían sueltas. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. El hombre que la había hecho besarlo. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo. su sombrero debajo de un brazo. pero ella estaba congelada en el lugar. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. los ojos de un bárbaro. imaginando que eran su cuñada. Agarrando un palo de la pila de madera. ¡Yo. —Perdóneme. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. Nunca he escuchado semejante cosa. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. Las plumas flotaban a su alrededor. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. pero se sintía demasiado bien para detenerse. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. en parte divertido. gruñendo. Cuando echó a un lado el palo. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. Por desgracia. lo pisó. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros. hasta que el aire estuvo lleno de plumas. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. una mujer casada de consecuencia y bienes. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro.

Pero entonces. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. devolviéndolo a la realidad. no eran observados por nadie. Él la siguió. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. —¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. a menudo usado. Cara a cara. —¿Lo espera mi marido. ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. Jadeó un aliento de sorpresa. Sophie Valentine. y retrocedió un paso. ojos de gitano. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. y olió algo más. Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. cuando la besó debajo del árbol. Desafiado. Más temprano. sintió el calor en su piel expuesta. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. su sonrisa se amplió. como si hubiera sido quemada por el sol. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón. Si ella fuera de una constitución más femenina. En lugar de eso. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio. no había estado tan a la defensiva. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. y. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. había intentado dejar de pensar en eso. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. junto con varias plumas pequeñas. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. por supuesto. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. como si nunca hubiera ocurrido. sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. por primera vez en su memoria. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. La otra mujer se levantó de puntillas. Él la había hecho besarlo antes. supuso que podría haberse desmayado. Ella frunció el ceño. presintió problemas. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. —Soy la señora Valentine. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. 16 . Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. Su cara en forma de corazón. Él había visto su libro. estaban solos. sus piernas. una vez más. él era atraído hacia adelante. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. con este extraño de pelo negro. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. y el señor sabía qué más. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano. sonriendo lentamente. sin embargo. la versión reformada. las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. Algo nuevo y excitante. Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. Cuando miraba directamente a esos ojos. se sintió notablemente bien.

lo lamentó. deseó deshacer toda la cosa. pero él continuó caminando hacia adelante. y enviándolo. Al menos. sólo para evaluarlo. A su edad. Cuando su temperamento se había enfriado. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. He venido a casarme con la señorita Valentine. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. sellando. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. escribiendo. ninguno cordial. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. —No. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. —Vengo en respuesta a su anuncio. La mirada de Sophie viajó hacia abajo. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. su furia permaneció ardiente. pero tan pronto como la carta dejó sus manos. así debería ser. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. se los había puesto todos al mismo tiempo. sus botas sucias.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados. Él vio demasiado. Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. Su ceja se arqueó. sus pantalones ajustados. los ojos luminosos por la diversión. Esta no llevaba delantal. con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. A todo lo largo del escrito. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. dudo que su marido me hubiera mencionado. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. intentaba esfumarse rodeando la esquina. Era moreno. y luego sus pantalones ajustados otra vez. Muy buena medida. llenas de rozaduras. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. para su vergüenza. 17 . pero era demasiado tarde. hacia el hombre que había llegado esa mañana. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. señora.

Quizá podría. Si hubiera tenido un abanico. Ahora aquí llegó él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla. Que ella había permitido que eso ocurriera. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. Una vez. satírica venció el recelo en su mirada firme. 18 . algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente. y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos. años atrás. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada.. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió.. Lavinia estaba graznando y aleteando. Finalmente forzó su atención hacia su cara. lo habría usado. Pero en realidad no debería. Una chispa caliente. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión. pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana. Otra vez. Su pulso se esparció como palitos chinos.

y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. María. Su hermana apenas escuchó. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. Pequeña dote. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. —Ahora. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Estoy mareada. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. Mientras estaba en Morecroft. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. y tía entrada 19 . pero nunca comprensible. que era por turnos triste y airado. ignoró a su mujer. —Oh. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. un marido. y una sonrisa… una sonrisa. La edad y estatura no es problema.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. Lo recogió y lo leyó en voz baja. Sophie —exclamó María—. la hermana menor de Sophie. mi corazón se acelera. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. María. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. Es oscuro como el diablo. Se apresuró en su misión. no demasiado especial. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura. Estamos todos arruinados. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. una vez más. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. Como se vio después. Con ojos que miraron directamente a través de mí. había oído hablar del anuncio. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento. —Se busca. Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. escribes algo y causas problemas. enseres diversos. varios libros. ésta es la peor. Incapaz de permanecer sentada. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh.

manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. Sophie. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. Respondiendo a semejante anuncio. Y eso era su culpa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. Para más información. demuestra ser un lunático. un completo extraño. Ni una pizca. Sydney Dovedale. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. Con la tía Finn y conmigo fuera. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. La idea era claramente ridícula. podría haber confesado que así era. por supuesto. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Sophie querida. al principio. siempre encima de algo convenientemente confortable. en el cual cayó. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. y requirió la aplicación de sales aromáticas. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. Luego vino un aparente agotamiento. Deberías hacerle una visita. la oscuridad de su pelo y ojos. despertando a la tía Finn de su siesta. tía Finn. sus bucles vibrando. Henry. Sophie dejó escapar una risita ahogada. —Sin duda es el lugar más apropiado. Holgazanes. —Sus ojos brillaron con maldad—. Sophie caviló sobre la cara del extraño. para encontrarla. y. que te has divertido. —Creo. agotando sus recursos. gimiendo y moviéndose. Henry se cruzó de brazos. Averigua lo que está tramando. querido. se veía obligada a hacer un 20 . mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. la cual. —Pero. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. oí disparos. No podía casarse con él. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine. cuando ella trató de contenerla. se convirtió en un bufido impropio de una dama. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. pero había venido hasta aquí. y caballeros con otras relaciones abstenerse. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. —La guerra terminó. derrochadores de tiempo. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. Pensé que estarías encantado. eso serían dos cargas menos en tus manos. —No me gusta este tipo. ¡Bonaparte ha llegado. podría ascender en la escala social. Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. Por lo general. señorita Sophie Valentine.

exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. 21 . como siempre. durante casi once años. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. Los labios de Sophie se oprimieron. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. recae en mí reparar el daño. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado. Besado como ningún otro hombre había hecho. Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. porque todo estaba patas arriba. algo nuevo había sucedido. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. obstinadamente siguiendo la misma rutina. y durante los últimos tres de esos años. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. pensó con picardía. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. había acariciado su espalda y su nuca. a pie. Sin duda. Cada día. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. Oh. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. O no debería. se había puesto en movimiento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. Finalmente. María. sin embargo. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. Un hombre había salido de la nada y la había besado. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias. y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa. Ahora su familia. las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. Hoy. sin ningún aporte de su parte. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. No esperaba nada más que eso. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María.

si por casualidad persistía. querida? Te ves pálida. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora. ¡Henry. Algunas mujeres sabían lo que querían. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. no importa cómo lo intente. —¿Otra taza de té. no. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso. pero claramente no tiene posición social. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. mujeres. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. mientras que la voz más fuerte. acostumbraba a salirse con la suya. su tía exclamó: —¿Tienes frío. que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. dicen. o. por una suma considerable —exclamó María—. que Dios lo tenga en su gloria. Necesidades. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. ¡Le prometí a mi querido hermano. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. Henry suspiro profundamente y con desdén. querida. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. pero no me provocará una apoplejía. como consecuencia de ello. La vida continúa como siempre. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. —Furioso. o pensaban que lo sabían. Por supuesto. nunca contenta. querida. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. dejando eso para su administrador. o necesitaré el orinal otra vez. nunca sentía el valor de lo que tenía. es un nuevo rico. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. a pesar de todo. estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales. miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. Lavinia suspiró ruidosamente. qué sorpresa. y lo exigían a todo pulmón. Debe de ser muy rico. —Si es cierto que tiene dinero. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. De su padre. —Debo irme. Sabes que va directo a través de mí. Bueno. ni rango. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. se les debería permitir votar. tía Finn? —No. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. temerosas de ellas. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . Espero que no te estés resfriando. El sujeto puede ser rico. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. Nunca estaba satisfecha. —Bueno. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer.

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su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

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 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
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ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

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Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

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 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
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—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

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Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

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Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. Dios lo tenga en su gloria. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. Su abrigo estaba desabotonado. pareciéndose más al pájaro de su marido. ya que ninguna palabra salió de ella. —Él ha venido para encontrar una esposa. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. pero fue en vano. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. Se consoló en voz alta diciendo. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. en cualquier caso. un libro en la otra. mi capitán querido. Llevaba un sombrero en una mano. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto. La señorita Osborne abrió su boca. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. Ha venido para casarse con Sophie. Cuando todas miraron en su dirección. como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . y decidió terminar de una vez con todo. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. María no tenía nada más para perder. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. Ah. La señora Flick miró satisfecha. No había nadie. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. María levantó orgullosamente su barbilla. desde luego. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. reconociendo el nombre de su amo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. al parecer considerando el mismo problema. sin parpadear. El secreto había sido desvelado. De ahí la herida. como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. No podía echarse atrás. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. Puede ser un soldado mercenario. dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. “y le mostraré un hojalatero que roba”. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez. No sabía cómo detenerla. su cara roja y su pelo en desorden.

No puedo conversar con usted. Se preguntó si debía decir algo. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. Con cuidado. ciñendo aún las cintas de su sombrero. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio. ¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. la dejó en el suelo. Usted es un hombre soltero y un extraño. No se hablaron. Él sintió su respiración agitada. su paso era fuerte y decidido. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. —Usted tiene fango sobre su vestido. —¿Señorita Valentine. —Me agradará poner en su conocimiento. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. pero no quiso estropear el momento. que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. podía oírlo en su cabeza. con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. sus zapatos chapoteando en el fango. —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. y se estremeció. su mano descansando sobre su hombro. Él se rascó la cabeza. 31 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. Usted no me preguntó. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. Él ladeó la cabeza mirándola. Amén de su reciente mal humor. la levantó fácilmente en sus brazos. sino más bien frotó lentamente su barbilla. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. algo que él ya había atestiguado. —No es verdad —exclamó ella audazmente. señor. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. y sacó lo mejor de ella. Ella se alejó. y la llevó despacio a través del charco. se liberó al ser paseada como un saco. él no podía dejar que mojara sus enaguas. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. pero al parecer su temperamento. Su propio corazón golpeaba fuertemente. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. Bien. Quizás no quería ir por este camino.

¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. Él la dejó otra vez en su lugar. Él sonrió con satisfacción. con sus brazos alrededor de sus caderas. ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. cuando hiciera hervir su sangre. —No pregunté aún. sólo que esta vez ella quedó en vertical. él le haría rogar que la tocara—. Señora. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. pero eso no me hace ser imbécil. se quitó un sombrero imaginario. la tomó en brazos nuevamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. entonces. 32 . Doblando sus rodillas ligeramente. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada. la llevó a través del charco. y cuando no hizo ningún otro comentario. impertinente. reflexionó él. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. Además. usted será rechazado. —Y uno de esos días. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco. —Lo siento por las damas. es de gente que trata de dirigir mi vida. Tampoco soy lisiada. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos. Hombre terrible. fue bueno que estuviera aquí. —Bien. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. pero aquí en Sydney Dovedale. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. —Preguntaré primero la próxima vez entonces.

—Ah —dijo Lazarus suavemente. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja. Él se levantó rápidamente. el cielo mejoró. Tuck finalmente surgió de la casa. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. El hombre con quien él estaba en deuda. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja. con un silbido alegre en los labios. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. soy Henry Valentine. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible. Esperaba esta visita ayer. Entonces. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. sin moverse más rápido. no había una nube a la vista. dejando atrás al anciano cojeando. —No tengo todo el bendito día. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. En fin. Tuck abrió la puerta. El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. Para el final de la tarde. 33 . Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. Lazarus asintió con la cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. Terminaría su tarea y luego bajaría. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. No se le había ocurrido. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. Henry golpeó su bastón contra las losas. Casi media hora más tarde. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. Vio a Henry sentado por la ventana. suavemente. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. azul cobalto y cobre bruñido. —¡Kane. sin ninguna prisa. Si esa era la forma en que quería jugar. joven. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. comenzó a aclararse. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. su andar torcido. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. pero claramente. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. —Yo. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. Lazarus sonrió. y él irrumpió en la casa.

nos ha causado problemas similares. yo podría haberle ahorrado las molestias. —Por favor. y por qué estaba en su casa. en el pasado. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. todo con objeto de su propia diversión. Debería haber sabido que habría problemas. Me dirigiré a la dama yo mismo. Ese anuncio. Le advierto que deje ya el asunto. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. su temperamento bajo control. tratando de poner sus pensamientos en orden. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. voluntariosa. yo también estoy ocupado. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 . Sophie no se casará. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. —Hizo una pausa—. en cualquier caso. —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. colocando su mano sobre el pequeño golpe. aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. —Estoy agradecido por su prisa. Sophie es una criatura difícil. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. pero quiso que él lo admitiera esta vez. La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. su temperamento es tan cambiante como el viento. Lamento que hiciera todo este viaje en vano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. sin aliento y sudoroso—. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. —Ya veo como es —dijo finalmente—. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. Henry Valentine. del cual ahora se arrepiente. fue escrito en un estado de ánimo. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. —¿Era usted un soldado. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó. Lazarus aguantó su respiración. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. Un dolor agudo apuñaló su pecho. —Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. Se resignó a la soltería. Si usted me hubiera consultado primero. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. ¿La dama cambió de parecer.

Me gusta su aspecto. —Ah. asumo. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. Sin ninguna manipulación. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. Su tiempo se agotaba. Claramente. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. sonriendo —. o se las verá conmigo. —¡Si persiste en esto. ella me satisfará muy bien. —Lazarus lo miró otra vez. Usted está reticente a regalar a su hermana. Se la compraré. pero supongo que debería haberlo sabido. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. Ninguna cantidad de ropa fina. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. No soy contrario a aceptar el desafío. vio el reflejo de su ceño fruncido. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio.. No puede hacer eso aquí. ojos brillantes. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. Usted me ha convencido. e intencionadamente. Henry Valentine. Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. —Como desee —dijo tranquilamente. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. lo entiendo perfectamente. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él.. sospecho —bramó Henry. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. 35 . ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso. No puedo culparle por esto. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. casi haciendo explotar su chaleco. el sonido resonó por toda la casa. aunque aun no lo he intentado. ella es una criatura fogosa. despacio y con cuidado. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. pensó desalentado. Lazarus dejó de reírse. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. Quizás. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. eran simplemente ilusiones. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. y cuando la sintió moverse contra él. dándole un aspecto pensativo—. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. lindo cabello y. no se había apartado. —¡Le advierto. no. lo lamentará! —Henry chisporroteó. Bruscamente. Su lengua no se había retirado de su boca. Huesos finos. Ella estaba lista para explorar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. dando a su enfado otro momento para enfriarse. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa. cruzó de una zancada la puerta. podría cubrir todos sus bordes desgastados. señor. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. —¡Cómo se atreve! —Sí. señor. —Se rió. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él. —Detrás de usted está la puerta. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. Lazarus pateó la puerta detrás de él.

encima del púlpito. disfrutando del aroma dulce en el aire. Por suerte. cuando la gente estaba rezando. sostenía el libro al revés. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. Su mal genio anterior había desaparecido. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado. Sophie miró como él giraba otra página. fingiendo leer. Entonces se detuvo y lo levantó. Él lo tomó en sus manos. eres una fresca barata. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado. El tiempo tenía su propio olor aquí. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. De hecho. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. Pero él no. Por lo general. él se rascó su oído izquierdo. y parecía que él no había oído aún sus pasos. Al instante. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. Aunque realmente. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. hojeando las páginas. Mientras lo miraba. bañada por el sol. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. al parecer absorto en ellos. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. Se acercaría por el pasillo. Todo era pacífico. presionando sus hombros al pilar. 36 . Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. Sophie fue rápidamente a la puerta. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. Tuck continuó con su trabajo. Una vez recuperada su cordura. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. revelando aquellas manos ásperas otra vez. Finalmente. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia. Detente. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. se reprendió a sí misma.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. confortándose con el murmullo de las palomas. y Lazarus volvió al exterior. sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar.

resistiéndose a las palabras que ella quería decir. señorita Valentine —dijo—. ladeando la cabeza. ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. que se había escapado. él extendió la mano. él se puso de pie. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. —Apenas podía pronunciar el nombre. Di algo. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. y aún no podía pensar por donde comenzar. tonta. Sí. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. La puesta de sol besó su cara. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. era eso. —Podemos conocernos mejor. sino la tendré que coger en brazos. —Señor Kane. 37 . ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. Una disculpa. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. señorita Valentine. Habla. —Su cara estaba caliente. pero parecía que él tenía la piel más gruesa. aunque sus manos estuvieran quietas. Era tarde para escapar. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente. Sus pasos resonaron por el pasillo. Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. No tenía dudas de que era bastante fuerte. Ella asintió. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos. —Son muy bonitas. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. o parte de ella. No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. Sus toscas manos colgaban a sus costados. —Eso era mejor. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter. Había tantas cosas que ella quería decir. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. y ella se escondió detrás del pilar. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. su lengua gruesa y lenta. como si nunca se hubieran movido. flexionando los dedos. Sonaba más valiente. deslumbrando sus ojos. parece a punto de desmayarse. —La había visto. la agarraría. No podía respirar. Sí. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. y colocó un mechón de su pelo. —Tómese un momento. Su aliento iba fuerte y rápido. La observó pensativamente. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. bajo su sombrero y detrás de su oreja.

independientemente de quien viniera. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. —No —jadeó—. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. Pero en aquel momento. —Encaje francés —refunfuñó. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo. están a salvo conmigo. Ellos estaban muy cerca. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo. Sophie no sabía qué camino tomar. verdad? —Usted pierde su tiempo. Soy muy. —Por favor discúlpeme. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. —Todos ellos. susurró—. Ella sentía su aliento sobre sus labios. Es completamente imposible. En cualquier momento el bueno. —No me marcho. o ella se lo sonsacaría. señorita Valentine.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. señorita Valentine. Inclinándose más cerca. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. Él parecía pensar lo mismo. portándose mal. Ella lamió sus labios. Sus secretos. Sus mejillas estaban muy calientes. y no descansaré hasta que lo consiga. señorita Valentine. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. Era el párroco. —Sus labios todavía se cernían sobre los suyos. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. —¿Esa es su decisión? —Sí. Bragas muy agradables. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. —¿No es muy patriótico. —Supongo que no. a la vez que inclinaba su cabeza. Confundida. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. verdad? ¿Francés? Suspiró. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. el marido de María. a propósito. muy decidido. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. —Bien. pesarosa. No me diga que hice todo este camino en vano. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. 38 . —Cásese conmigo. no lo contaré. señorita Valentine.

enfadada con ella y el mundo en general.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. Salió presurosa por la puerta de la iglesia. 39 . dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol. Se apresuró a través del cementerio. Incluso con su afición al encaje francés. y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos.

parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. Lazarus estuvo de acuerdo. Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. El párroco vaciló. —Vine aquí para casarme con ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine. Usted conoce muy bien a la dama. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. señor. Probablemente mucho más. Nadie lo sabía. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. —La primera vez que vi a la señorita Valentine.. Mi esposa lo mencionó. señor Bentley. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. Mi nombre. Párroco. había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando. Podría tener años. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. —Las mujeres son criaturas volubles. —Ciertamente. o sólo días. con la luz a través de la vidriera. Por desgracia. Se llevó una mano al corazón de nuevo. tal vez usted me pueda aconsejar. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. usted está casado con una Valentine. —Sin embargo. por cierto. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. pero sabía que no podía. sintiéndose ridículo—. El párroco suspiró. Al oír pasos. supongo. Ella todavía necesitaba tiempo. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. De hecho. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo. pero supongo… Sí. —¿En serio? No había notado el parecido.. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. es Bentley. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. —Así es. —Opino lo mismo. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. hay una semejanza. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. —Entonces. meses. pero el párroco la atrapó. Esperaba que pudiera aconsejarme. 40 . usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. Quiso ir tras ella. Cuánto me alegro de verlo aquí.

—Ah. sonriendo cansadamente—. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. Ese es mi objetivo. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. El párroco asintió con la cabeza. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. sus hermanas son igual de tercas a su manera. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. —Por eso estoy aquí. Ella conoce su propia mente. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. no lo hace a uno un experto. no tuvo ninguna discusión con Lavinia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. Sophie no podía concentrarse en nada. Olvidó por completo su existencia. la otra llena de un temperamento ardiente. Por una vez. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. De repente. Finalmente. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones. estaba muy equivocada. —El párroco era solemne. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. Sin embargo. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. él no se engañaba. antes. y miraba sus uñas. Yo simplemente consentí. Con la primera. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. ella había tenido mucho que decir. señor Bentley. Sí. Desde el día en que nacemos. Sin embargo. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. No estaba funcionando. Cuando me casé con mi esposa.. recogía libros. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. ¿Maneras tranquilas? Oh no. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. en realidad fue su idea. por desgracia. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. En cambio. —Hizo una pausa. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. se paseaba alrededor. para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo. Esa noche. 41 . pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. —Así es. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. Me esfuerzo por una vida tranquila. cuándo la había cargado a través de ese charco. pero sus ojos eran amables—. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. abría y cerraba las puertas del armario. trataba de sofocar la segunda. apasionado y considerablemente travieso. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus. —Entiendo.. y ella parecía tener dificultades con su lengua.

y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. la había rechazado. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. no muy diferentes a los de su sobrina. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. Y de nuevo. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. durante la cena. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. Ella sabía. pensó tristemente. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. al oír el nombre Valentine. Quizá. En ese momento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. intentando. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. Hace que todo se vea mucho mejor. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley. que se trataba de una mentira. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. Finn se echó a reír. Entonces no habría tiempo para maldades. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. Gracias a la lengua cotilla de María. —Gracias. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. Esa noche. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. sin duda. tía Finn. Sophie esbozó una ligera sonrisa. por supuesto. No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. sus ojos brillaban con malicia. esperaba una buena dote. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos. No podría ocultarse. Por otro lado. se lamió los labios. Según Henry. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock. y me veo más joven cuando me miro en el espejo. ¿En qué momento. y muchas cosas podrían ser diferentes. 42 . el extraño llegó allí sólo porque. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. y no coincidían con las palabras de Henry. hoy no tendría esta cicatriz. La dama no sólo mentía sobre su edad. se vio de nuevo en la balaustrada. que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. como otras esposas. en el frío aire de septiembre. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. Oyó la música. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña.

salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. No tenían velas o antorchas encendidas. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. siempre el buen ahorrador.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. No podía ser ella. todos menos uno. moviéndose a través de la hierba enmarañada. perturbando las malas hierbas a su alrededor. parecía que nunca volvería allí otra vez. Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada. que es lo que quería creer cualquier observador casual. volvería a saltar. recordó con una sonrisa. Conocía cada centímetro de ella. Esa noche. La casa agazapada allí. o bien un ratón. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa. al final. cuando todavía había luz. sus párpados. Pero estarían equivocados. Un día tendría a una nueva señora. si estuviera allí de nuevo. esperando. incluso ahora. flotando en el precipicio. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. Era la casa dejando escapar un suave ronquido. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. El sol. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared. exhalando suavemente. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. por supuesto. 43 . había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. Tuck. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. Él había respondido a su engaño. por supuesto. Con un suspiro. Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. Y. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. todavía. Era Tuck. como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. Bueno. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane.

Inmediatamente. Para él. su espalda se arqueó. así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. delataría su presencia. Obtenemos lo que sembramos. por lo tanto. Lazarus. —¡Pobre Sophie. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. escondido debajo del arco del puente. medio escondido en la sombra del puente. Por un breve momento. por supuesto que lo escuché. Si ella los vio o no. inclinándose precariamente. Entre todas las flores. En mi época. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. los que la criticaban se dieron la vuelta. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. 44 . Sus delgadas cejas se fruncieron. Al principio fue un ligero bulto. su rostro no reveló nada. victoriosa. lo metió bajo la visera de su sombrero. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo. Algo había llamado su atención. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. Sus ojos. efectivamente! Se crea sus propios problemas. muchas más cerca de su alcance. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. Ahora ella se deslizó hacia atrás. observando y escuchando. Cuando ella se inclinó y se estiró. Podríamos haber sido invadidos. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. aún reunidos en grupo. no logró ver al hombre debajo. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. Estaba. En ese momento. mejor. cuanto menos de eso había. Su brazo delgado se estiró. Pobre Sophie. esa flor se veía igual que las demás. consideraron a su presa con feroz determinación. —Debería haberla controlado antes. el brillante e inusual color. visible incluso de lejos. —Henry debe estar desesperado. pero cuanto más lejos se extendía. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. fuera de su vista. haciendo la voluntad del señor. Sin embargo. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba. Se inclinó más. su cuerpo descendió. meditó que Dios la hizo para ser apreciada. Él temía que se cayera. esa criatura. mas aumentaba. por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. pero si gritaba una advertencia. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra.

Parecían tener menos de diez años. Mientras tanto. Él miró al frente. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. Él habría sacado su lengua a cambio. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. De repente. un pálido borrón entre los sombreros. no permitiéndole pararse y saludar a nadie. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry. inquieta criatura. dientes muy prominentes. cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. Al fin. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. a diferencia de su hermana. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. —¡Oh. Aunque tenía una mirada desinteresada. otra Valentine. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. Un poco más allá. rodando todas alrededor de él en todas direcciones. tan absorta que debía estar en otra parte. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. Era una mujer joven con un rostro insulso. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio. Cuando abrió la boca. A su lado estaba colocada su esposa. Frederick. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. Sophie Valentine. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. pero en ese momento. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. ella susurró algo al chico. 45 . Los blancos pétalos frescos. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección. destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. quien inmediatamente se encogió disculpándose. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. Ella miró al párroco. Después del servicio. sentada enfrente de los chicos. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. un poco ruidosa. su esposo estaba obligado a presentarla. 5 Miró fijamente la vidriera. eres tan olvidadizo. ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. pero los suyos no. Tenía el cabello oscuro. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. Con los brazos cruzados. y una vista aguda como cachorros de zorro. haciendo caras uno al otro. recién florecidos. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre.

por lo tanto. dejándola para que fastidiase a su marido. Pronto. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. —Sí. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. mucho más cercana y fácil de alcanzar. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. —¡Oh. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. sentada en ese indicador. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. Al parecer. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. no podía controlarse. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. desvaneciéndose bajo el pórtico—. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. Su postura. Cuando pasó por la puerta. y este es mi querido padre. y debería esperar una presentación. y con su padre al otro lado. En respuesta a sus ansiosas peticiones. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. Él le había advertido que lo haría. sé que esto es muy impropio. Los chicos corrieron una y otra vez. quien ahora estaba casi fuera de vista. cuando cualquier otra. supongo. podría haberla tenido de igual forma. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. señor. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. No obstante escondía su apariencia. Su padre resultó ser un próspero granjero. los llevó por el camino lejos de Sophie. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. Dependía de él. mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. fue invitado a un almuerzo dominical. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. atraerla hacia afuera. sus hombros echados hacia atrás. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia. 46 . incluso por un duro corsé y un feo abrigo. —Creo que podríamos asistir. querida —propuso suavemente. En pocos minutos. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo. señor Kane. Pero había algo acerca de esa mujer. Soy la señorita Osborne. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones. les mostró como doblar mas barcos. cada uno en posesión de su propio barco. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano.

La mente está demasiado ocupada. Lazarus preguntó de forma bastante casual. —Cuando llegue a mi edad. no llegó a nada. no al revés. me parece. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse. ella estaba comprometida. pero el anciano no preguntó al respecto. A lo que Lazarus contestó. solo un ángel. si lo hace. —Quizás. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. por haber estado arriba desde el amanecer. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. El sujeto era demasiado fino y dandi. Tuck. Nunca le hizo saber que la veía. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. muchacho. no puedo permanecer acostado. una esposa causa aflicción. —Estará muerto pronto. En cambio. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. pero luego del accidente. Ya estaba sudando tan temprano. —No un demonio. el cuerpo está demasiado inquieto. —Ya le dije. —Me sorprende que nunca se casara. Tuck. aún no del todo despierto. Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. Trabajó en las reparaciones de esa granja. si continúa de esta manera. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. —Oh. Tuck sacudió su cabeza canosa. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. muchacho? —Cuando esté muerto. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. —Una vez que estoy despierto. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. muchacho. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. No podía hacerse con una esposa marcada. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. nada lo interrumpía hasta completarlo. Tuck soltó una risa baja. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. En cambio dijo. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. Lazarus se encogió de hombros.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. —¿Nunca descansas. entonces Tuck observó en voz alta. 47 . está mejor sin una.

—Matthias Finchly. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. Cuando ellos vivían aquí. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. —Oh… pero… 6 De “pio”. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. pensó. cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. Los chicos Finchly. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. De vez en cuando descendía de nuevo. tenía que haber un truco para eso. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. geografía. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela. posándose ahí. y todo eso. y ahora deseaba no haber preguntado. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. y piando 6 con entusiasmo. el sonido que hace un pájaro. Haré algo provechoso con mi vida. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. Un agudo dolor apuñaló su interior. En cambio. —Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. bajo los bancos y escritorios. Como la mayoría de las cosas.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. 48 . Estaba horrorizada. Frustró a su madre. entonces. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados. con la escuela en el pueblo. sí lo hizo. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro. Tuck. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. por lo visto sin ninguna prisa por irse. Había estado buscando una manera de ganársela. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. Le gustaban más que las muñecas. mientras tanto. Sophie corrió a la ventana y la abrió. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen. —Solo por casualidad. La mayoría bailaba alrededor. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Tuck acababa de darle una pista. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. presta atención.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. El pájaro voló de una viga a la siguiente. En este caos llegó Lazarus. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—. su corazón estaba con otro hombre. el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. Estaba siempre estudiando libros. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo.

—Sea cuidadoso. con flores grandes de color rojo. Se abalanzó y se agachó. de tallo erguido y ramoso. apacible. atrevido. Una mujer tenía que tener algunos secretos. su juventud fue más evidente que nunca antes. esta vez ligeramente nerviosa. En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. señorita Valentine. No se relajaría. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. Ninguno de ellos haría ningún bien. También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. 7 49 . sin duda. —Gracias. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. No tenía que preguntar su edad. El dolor secreto creció dentro. Sophie vio como bajó del escritorio. El aula contuvo la respiración. casi como si estuviera burlándose de él. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. Asombrada. Él miró alrededor a los niños. señor Kane. El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. la provocó. Lazarus silbó suavemente. no desearía que rompiera nada. Ella frunció el ceño. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. presionó con un dedo sus labios. totalmente equivocado para ella. —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella. muy joven. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. En mi escuela. El pájaro revoloteó una y otra vez. De nuevo ella le advirtió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. Sophie cruzó sus brazos. niños? Ahora de vuelta a la lección. y él era. de ningún modo. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. y no muy entrado en años. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. —Tenga cuidado. rodeando por los escolares. Cuando nada salió de su boca. Él silbó de vuelta hacia él. cruzando el salón. muchacho. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín. tenía la temeridad de la juventud de su lado. Él la observaba. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. frecuente en los sembrados. Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. Levantó una mano. alentando el placer de sus pequeños seguidores. por favor. y respetable. Todo estaba en silencio. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto. Planta de la familia de las compuestas. El pájaro volvió otra vez. aunque aún no era. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. Lazarus se movió de repente. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. Ella no era la mujer que él necesitaba. Cuando lo vio hoy. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. Una onza de cautela vale una libra de curación. ¿No es cierto. Pero él era joven. tranquilo o lento. algo ofendida. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. parecía. señor Kane. y descarado. Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal. blanco o azul claro. cantando alegremente.

Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. —En este momento estoy ocupada. —No la voy demorar. Hay un asunto que quiero hablar con usted. —Usted me debe una novia. Ella tragó. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. —No doy lecciones privadas. ella estuvo de acuerdo. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. tentado a rizarse. como ve. señorita Valentine. Finalmente y muy renuentemente. señorita Valentine. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. —Giró apresuradamente para volver dentro. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. Lo miró. y abrió el camino hacia el sol de afuera. las manos detrás de su espalda. —No puedo leer o escribir. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. Bueno… puedo un poco. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. El obstruyó su camino. Sus manos estaban temblando. Como si ella no lo hiciera ya. ¿No le había dicho eso antes? —Afuera. señorita Valentine. y luego se inclinó hacia ella. señor Kane? —Necesito de sus talentos. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. señorita Valentine. cada mechón de pelo saltó a la vida. esperando que él no se diera cuenta. Me apena admitirlo. —¿Qué quiere. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. Un tutor privado. —Pero usted me lo debe. Ella misma podría estar en peligro. y una presencia abrumadora cuando estaba cerca. 50 . así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. Tenía una constitución muy fuerte. Muy poco.

—Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. Me pregunto qué esperaba encontrar. Él aún bloqueaba la puerta. no queriendo que nadie los viera de pie juntos. señor Kane. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. señorita Valentine. Un caballero que incluso un Valentine 51 . si usted no puede leer. Pero eso no es completamente mi culpa. ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. Para su total desesperación. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. y mi curiosidad aumentó. señor Kane. Estaba deshecho. Por lo menos. Bruja. es aceptar darme clases. los niños no podían ver. —Usted me provocó. No sé por qué lo hice. Ella hizo una rápida y tensa respiración. —Lo menos que puede hacer. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. —Un huésped. A pesar de la ridiculez de su declaración. cuando usted no me conocía. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. —¿Oh? —cruzó los brazos. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. era imposible contener la risa. No puedo hablar con usted más de este asunto. lo suficiente para responder. —Puede fingir ante el mundo entero. pícara y amplia sonrisa. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. pero no puede mentirme. señor Kane. —Señor Kane. retrocedió. —De los cuales usted era uno. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. con la puerta medio cerrada. —¿No lo sabe? Yo sí. sí. señorita Valentine. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante. Buen día. Ella suspiró.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada. Me necesita. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. —Creo que puse claros mis sentimientos. —El niño demasiado grande le sonrió—. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. Apartó la mirada. —Nada como esto —respondió secamente. Apretó sus labios firmemente. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. Le obsequió una lenta. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. —Entiendo que haya quedado decepcionado. Estaba intrigado. pero yo no estaba divertido. Su total arrogancia provocó su temperamento.

pero debió haber leído sus pensamientos. El aroma de su cabello lo mareaba completamente. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. Incluso sintió su cuerpo temblar. ¿Ella iba a reírse? Sí. Lazarus miró fijamente. Hay suficientes mujeres aquí. y usted puede actuar para todas ellas. como si ella estuviera tratando de contener algo. separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. La maldita mujer era maleducada. 52 . pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. Quizás perderás el hábito con el tiempo. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. pero no soy fácilmente impresionable. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. y tonto arrogante cuando veo a uno. y dando un portazo en su rostro. —Señor Kane. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. y escuchó un ligero gemido. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. justo cuando ella avanzó. Pero ella se controló. escabulléndose bajo su brazo. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. grosera y desagradecida. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella. sus entrañas se apretaron. señor! —Se dio la vuelta rápidamente. Podía ver cada rápida respiración que ella daba. Reconozco a un descarado. Ahora ambos estaban en la entrada. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. La mayoría de los niñitos lo hacen. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. una cálida diversión de él. Lo vio en sus ojos. Y cuando su temperamento aumentaba. ¡Buen día. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. Él se movió incluso más cerca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo. enderezándose. con ella. Su corazón se levantó. Ni tan excitado. —Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. y con sus circunstancias. y exactamente donde él anhelaba tenerla. listo para ceder a un ataque de risitas. Su garganta estaba seca. esta casta soltera con bragas de encaje francés. Se volvió a apoyar. —Se detuvo de nuevo. Sus labios temblaron durante un breve momento.

que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. Al parecer era hábil con las manos. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. Todos los días. Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. Sophie se apostó con un libro. Nada bueno podría resultar de eso. Pero con el paso del tiempo. incluso estrangularse ella misma con él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. pero no la acompañaría a la fiesta. Conoce mi opinión al respecto. eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. Al principio. evitando sus ojos. Ahora Henry no tenía elección. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. Como respuesta. —Tengo ganas de bailar. sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. Y uno a uno. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry. El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. se olvidaron de su promesa de no asistir. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. Una vez que se fueron. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. Incluso Lavinia flaqueó. 53 . Estoy seguro de ello. Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. algo extraño sucedió. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. tengo que ir y estar atento — afirmó—. sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. Desafortunadamente para Henry. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó. Mi hermana María no irá. —¿A qué te refieres? —exclamó él—. pronto resultaron inútiles. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. gracias a la traición de mi hermana. Si permanezco alejado. Según Henry. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft. jóvenes y viejas. —Desafortunadamente.

Es saludable y natural ser curioso. y ella regresaría sola a la cocina. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. has pasado demasiado tiempo bailando sola. tía. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. pero no pudo encontrar ni su sombrero. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. —Tú. —No hay necesidad de ruborizarse. Iremos a la fiesta y bailaremos. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. Y no tengo nada para mi cabello. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. casi arrastrándola a lo largo del camino. Te estás alterando. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. Pero Finn tenía su modo de pensar. no. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. Tal vez me olvidé de los pasos. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. Hacía casi treinta años. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. Lavinia. Sophie suspiró profundamente. —No. El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. buscó alguna señal de Henry. ya en el borde de la silla. se puso sus botas polvorientas. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. Si podían alcanzarlo. por supuesto. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. ni su Spencer. voy! —exclamó sin aliento—. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. en cualquier caso. Pero no es natural reprimirlo. y contemplarlo no cambiaría nada. querida. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. —La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. —Por favor siéntate. pensó. no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. 54 . Sophie! —¡Voy tía. Mientras atravesaba la puerta. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. —¡Date prisa. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. la tía Finn podría irse con ellos. En la puerta. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. Sophie. Solo tendría que servir como estaba. Desearía regresar a casa. No tenía tiempo para buscar con detenimiento.

—¡Tonterías! —exclamó—. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. los establos estaban ocupados con caballos de granja. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. Si dejaba volar su imaginación. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa. porque lo hará de nuevo. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. al parecer. Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. con su vertiginoso estado de ánimo. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. si tiene la menor oportunidad”. Alguien debería cuidar mejor de él. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. En un santiamén. grandes y macizas bestias. no se iría a menos que la llevara en hombros. pensó ociosamente. ella misma podía sentirse bailando con él. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió. Comenzó a sentirse bastante sofocada. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. pero solo un poco. vio que ella era una vez más. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 . su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. ¿o no? el extraño no era para ella. Y esta noche. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. Henry chilló a su esposa. pero Lavinia quería quedarse más tiempo. Ya lo había decidido. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. Bajo la nueva pintura. Cuando aún vivía su padre. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. Atrapado observándola. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. cerditos y los unos a los otros. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. volvió la cabeza. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. después de haber trabajado todo el día en el campo. gustosamente ella se iría. ella y sus hermanos perseguían gallinas. dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. pero aún recordaba cómo hacerlo. pero la tía Finn. después de muchos años de relativo buen comportamiento. Finn Valentine. se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos.

todos lo haremos. Henry estaba tendido. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. Con el rostro enfurecido. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. Deberías preocuparte menos. olvidándose de la 56 . La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. Henry —observó Finn en voz alta—. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. nadie va a bailar contigo. una tras otra. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. él se la aflojó. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. Por un momento. Entonces Lazarus. La multitud se acercó para otro baile. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. Obviamente frustrado. —Estás sudando. seguido de un fuerte chapoteo. De hecho. Un repentino grito. con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. Como alertado por algunas sutiles señales. Regresarás a casa enseguida. Sucedió un pequeño altercado. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. Continúa por ese camino. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. Sophie. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. con el corazón dolorido. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. Mientras parpadeaba lentamente. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins. la multitud estalló en risas. al pasar cerca de ella. Después de un breve y ensordecedor silencio. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. Pero Finn protestó. inmediatamente emprendió una melodía. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. aún no había tenido su baile. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. el pequeño grupo de música. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. con las manos entrelazadas en su espalda. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones.

Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta. Sin más dilación. aunque un tanto desigual. Sophie podía respirar de nuevo. amablemente aceptó su mano. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. 57 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo.

Temo que debemos quedarnos un rato más. El latido de su corazón se fortaleció. nunca hubiera querido dejarla. debe estar decepcionado por lo que encontró. —Créeme. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. 58 . Pero valía la pena el dolor de pies. Por entonces todos vivíamos aquí. por qué no puedes contener tu lengua. de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. no deberías haber escrito ese anuncio. —¿Por una vez. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. ahora me arrepiento. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente. me temo que su hijo es igual. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. Ella no tenía ni idea. de repente. señor Kane. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. —Sí. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. esta casa perteneció a mi hermano. —Sophie amaba esta casa. —Por favor quédese y descanse —le aconsejó—. al igual que sus modales. Ayudándola a llegar hasta un banco. Jeremiah. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. Se ahorró la molestia cuando. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. Tuck me lo dijo. Ahora que él vino hasta aquí. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. inclinándose medio desmayada. Ella le dio las gracias efusivamente. así que ya ve señor Kane —suspiró—. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. en caso que se acuerde mañana por la mañana. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. pensó. por supuesto. Llegue temprano si puede. eran. —Lamento escuchar eso. El baile estaba llegando a su fin. A medida que se acercaba al barril de sidra. Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. —Sabe joven. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. cuando mis sobrinos eran unos niños. Encontraré a su sobrina y le informaré. que los pasos de los que presumía esa noche. Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. la señora Bentley. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre. recientemente aprendidos.

Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. lo cual no hizo. Se mordió el labio. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. Sentía su cálida mano entre la suya. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla. Sophie estaba observando a los bailarines. se dispararon a través de su cuerpo. Perdido en su visión. codicia y ardor. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. Por el rabillo del ojo. demasiados para contarlos. esta vez para resistir la tentación. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. justo debajo de la pequeña oreja. bajo un dorado toldo. con la garganta seca como un hueso. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. atrayéndolo tanto. al parecer olvidando la presencia de su hermana. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo. Allí la recostaba. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. Su mano se flexionó. La fantasía florecía. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. ese color era aún más intrigante. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. Hasta que ella parpadeó. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. Lujuria. de inmediato Sophie guardó silencio. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. y el hechizo se rompió. todavía la sentía demasiado apretada. Sus dedos se enrollaron en un puño. Sus nervios estaban a flor de piel. —¿Señor Kane? —insistió María. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. 59 . Con la suave y brillante luz de las antorchas. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. su rostro se volvió. que aunque floja. Con su noble admisión. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. estaba sediento. El tosió y levantó una mano hacia su boca. como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. Sus ojos. Cuando entrara en ella por primera vez. Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata. Esperó a que terminara.

Sin aliento y sin dejar de sonreír. inclinándose con rigidez y casi doblándose. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. Ha estado esperando todo este tiempo. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. —Por supuesto. el baile terminó. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. atrajo la atención de María y sonrió. pensó con una sonrisa irónica. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. podría haber pensado que era sólo eso… un error. Afortunadamente. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. su dedo meñique había rozado su mano. —Qué extraño —gimoteo María—. Al mirar a través del patio. Parecía un poco desconcertado. mecía la cabeza. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. Y después. 60 . Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales. el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. aplaudiendo al ritmo de la música. los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar. era mejor sufrir que ser observada. De repente. Tal vez fue solo por accidente. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. Era gracioso como la vida había resultado. de verdad debemos marcharnos. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. No podía negarse. —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. Porque en la oscuridad. Desde luego. pero antes de llegar a su destino. Se movió rápidamente a través del patio. El señor Kane desea bailar contigo. Excitaron. Cuando jovencita. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. Difícilmente podía respirar. Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. Sophie. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. señor Osborne.

a pesar de las apariencias. lo que quería decirle era escandalosamente claro. —No quiero que huya de nuevo. No podía hablar en ese momento. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. Ella se limitó a mover la cabeza. Estaba obligada a hacerlo por mi tía. —Me gustaría estar con usted señora. señor Kane. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. Como ya ha observado su tía. El baile comenzó. Él arqueó una ceja. —Su tía es una mujer dulce. De hecho lo era. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—. 61 . Él se rió en voz baja. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. Era una habilidad que había heredado de su tía. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. —¿Dulce? No se deje engañar. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. señorita Valentine. —Oh.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. usted es un atrevido y presuntuoso. —Señor Kane. —¿Podría por favor. —No lo hago —repitió ella con firmeza. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. mucho más rápido de lo necesario. Ella trató de evitar su mirada directa. casi sin parpadear. Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó. pero pronto lo encontró imposible. Ella lo fulminó con la mirada. Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. —Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. ¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. que todos la viesen bailando con él. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. Resolvió que sería bueno para ambos. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. Una dama muy inteligente. —No lo hago —objetó—.

Sus ojos se estrecharon. Sus labios se separaron. —Gracias. No pierdo el tiempo. Las otras veces. Mortificada por su comportamiento. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara. Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. molesta por su arrogante suposición. pensó ella. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. pero no podía encontrar las palabras para protestar. ella liberó su mano de la gran zarpa. Espero nuestro próximo baile. —Gracias a usted. —No le gusto mucho a su hermano. dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. —Lo hice todo por usted —añadió él—. —Tonterías. —¿De qué? —Se burló. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. —Oh. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. No huyo de usted. pero lo habrá. —No habrá otro. Fue de lo más divertido. lo hace. Usted no se avergüenza. Cinco veces nos hemos encontrado en privado. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. Ella contestó apresuradamente. Tiene miedo. Ahora toda la fiesta valió la pena.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. —Sí. Buenas noches. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden. casi exprimiendo su sangre—. Era la única invitada que me importaba. señorita Valentine. —Yo estaba… avergonzada. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. La música terminó. —De lo que quiere de mí. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. señor Kane. señorita Valentine. —Apretó su mano. señor Kane. Finalmente. Un ligero eufemismo. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia. —Sacó su mandíbula—. Dos veces escapó. 62 .

En cambio fue directamente a la cocina. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. Se había formado una pesada nube de polen. Anhelaba su atención. pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. Entonces oyó salpicar y traquetear. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. Quería ver sus ojos. Durante un momento él dejó de respirar. Otra vez. nunca contestaba nadie. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. gorjeando con irritación. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. olvidando la necesidad de oxígeno. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. Su boca estaba muy seca. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. pero su carácter pronto cambió cuando. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. en cualquier momento. Él la esquivó. llevando una cesta grande de huevos. ya que por experiencia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. inclinada sobre el barril. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. Entonces correrá y se ocultará. El aire cálido estaba lleno de fragancias. su corazón bombeaba como si. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. vio el lugar vacío. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún. congelado y casi dejó caer sus huevos. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel. ella volvió su cabeza. Curioso. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. pudiera explotar en su pecho. Sophie lavó sus pies después. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. Pensó marcharse lejos de allí. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. Que de hecho eres. metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. mirando alrededor. la empujó totalmente con su cesta. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. Inmediatamente miró para otro lado. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. Encontrando la puerta abierta. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. Se paró. Él la miró 63 .

mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. rozando por poco su cabeza. Después de un rato. O aún mejor. Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz. Sophie entró en la cocina. con aquellos dientes. La golondrina. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. bajó en picada otra vez. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. finalmente notó la cesta de huevos. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. Nadie más se había levantado aún. Cuando se dio la vuelta. su piel caliente. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. Lavinia estaba todavía en su recámara. La mayoría de los cuales estaban rotos. envíelos con el administrador. —¡Huevos. señorita Sophie. Ella quiso corregirlos a todos y gritar. mientras Henry. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. sin ninguna duda. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. como siempre. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. Sintió un calor pesado en su ingle.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. Parecía tener prisa”. El siguiente baile será mucho más íntimo. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. No deberíamos poner una criada joven en su camino. Los dejó para usted. Ella era demasiado deseable. Quiere poner sus manos. la criada. Wilson. entró llevando un cubo de leche. Escuche mis palabras. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. Lléveselos al sinvergüenza. Él no la quiere. una centinela feroz. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. Su tía estaba dormida cerca del fuego. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. Su pulso corría. Wilson. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. —El extraño trajo huevos. “Él de verdad me quiere todavía” Pero. y Lazarus finalmente se retiró. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. Se movió en su silla. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. 64 . supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. Señor. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—. el muchacho es el problema. Henry arrugó su periódico.

finalmente olvidando su discusión por la tostada—. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. y Sophie deliberadamente no escuchaba. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. chaqueta. 65 . completamente limpio sugería otra cosa. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. inclinándose por encima de su periódico—. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. —Desde luego. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. abrigo. —Se volvió a su sobrina—. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. vulgar. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. sin refinamiento. según el sastre. —Tienes la cara demasiado roja. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. el campo estaba abierto de par en par. camisa y chaleco. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. el negro no me sienta bien en absoluto. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. Porque. Henry. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada. Ellas son criaturas animadas. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. La tía Finn respondió con desenvoltura. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. Todos sabían que buscaba una esposa. Wilson había traído una carta. él había pagado por completo por sus servicios. protestaba por la comida del desayuno. Espero que no estés al borde de una apoplejía. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. Es una pequeña cosa terrible. Bombachos. Que además. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—. sus botas estaban llenas de billetes de banco. ¿No estás de acuerdo. Desde ahora. Rechazo ser una viuda joven. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. Su anuncio no tuvo el efecto esperado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—.

Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. y me avergoncé tanto. Henry. y luego saltaban de placer. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. La señora Dukes. y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. trabajando con velocidad y eficacia. Quizás ambos. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. de modos incontables y poco sutiles. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. Temía que una tarde. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. pero aún esto no era bastante para Lavinia. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. Nadie habló. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. —La última vez que Madre cenó con nosotros. La madre de Lavinia. la cera de abejas sería adecuada sin duda. esquilando ovejas. protectora de los intereses de su hija. — Detrás de su periódico. la señora Dukes. Henry? ¡Cada vez que las sacaba. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. últimamente había sugerido. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose. —rió en silencio—. ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”. Debe de ser muy inteligente o muy malo. Era más pequeña que su hija y menos encorvada. Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos. cosa que es claramente evidente. Hasta que Henry se casó. agitando su carta. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar. 66 . era una asidua visitante en la fortaleza. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. no el sebo más barato. varias libras más ligeras. Otros maduran antes de ser viejos. aunque nunca lo mencionaran. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. si tomaba demasiado vino. pero sumamente tiesa. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. Esto parece muy propio de ella. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. comentó el empleo de velas de sebo. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz.

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Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

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 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

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que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

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JAYNE FRESINA

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—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
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La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. Y no se ve un día más viejo. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. Pintado con mucha delicadeza. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. Sophie se habría resistido. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. viajando rápido en la dirección de su hermano. señor Kane —exclamó ella—. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. Si hubiera sido cualquier día normal. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos. Ella se paró de repente. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. Él pensó rápidamente. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. Cuando pasó. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. Es él. Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. Le hacía la corte a Jane Osborne. fue el objetivo de su mirada interrogante. negándole el placer de admirar su pelo. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. Durante solo un momento. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. se dejó arrastrar 71 . casi choca con ella. —¡Es él! —susurró María en su oído—. Están siempre llenas de la chusma más vulgar. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. que rodaba a través de los adoquines. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos. comprendiendo que estaba boquiabierta. entonces. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. Algunas irán para…. pero era demasiado tarde. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. —De las salas de actos de Morecroft. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero. y él. Los rumores estaban confirmados. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. Casi te convierto en pulpa. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. La señorita Osborne pronto lo encontró. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. metiendo en él el tesoro de oro.

—Supongo que el tiempo pasa. con mucho dolor. Henry contestó: —Sí. Hartley. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. Que tengas un buen día. Mis saludos a tu abuela. —Tienes escaso ánimo para las osadías. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. Una cosa extraña. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. probablemente uno de sus amigos. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. para embromarlo. desdiciendo su comportamiento tieso. Alguien debió señalárselo. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. inflexible. Henry se alejó rápidamente calle abajo. James. —Tú también. la posibilidad nunca se le había ocurrido. Sophie. nunca pensó que podría llegar el aviso a James. Ella era. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. eso me dijo una vez. Su mirada se endureció. James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. Él estaba raras veces en Morecroft. —¿Aburrido de Londres otra vez. La mayoría de la gente se lo habría perdido. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio. obviamente para escaparse. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. verás… eso fue hace mucho tiempo. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. Cuando había puesto aquel anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. no puedo quedarme y charlar. —Qué agradable verte otra vez. alguien te alimenta bien. —Y algunos de nosotros somos más sabios. La culpa hizo que quisiera explicarse. Si has terminado tus compras. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. Bien. 72 . ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa. Al menos. Henry Valentine. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. Henry. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. —Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos. James ofreció su mano. consciente de las caras giradas para mirar el encuentro. —Luces muy bien. la dignidad humillada. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. y todos somos mucho más viejos ahora.

ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar. Así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. 73 . y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas. María lo rechazó. Sophie subió sola para montar con él en el carruaje.

Si el tiempo era bueno. Él siempre había tenido maneras encantadoras. Habían suavizado su infantil. como de costumbre. sujetando su sombrero y maldiciendo. La juventud tenía sus ventajas. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. ella se sentaría en el muro de piedra. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. —No esperaba que vieras ese anuncio. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. Los años habían sido amables con James. resplandeció tan radiante como ella recordaba. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. pero había mucho que decir a favor de la madurez. me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. Con su pata atascada en una rejilla. esbelta apariencia en algo más sólido. no tengo doncella. buen Dios. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. sobresaltada aspiración. esperando ansiosamente por él. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. pasando a Henry otra vez. galantemente. pasando los dedos a través de su pelo. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. los recuerdos regresaron. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. Había madurado. ¡Y. —Bueno. bonita y tranquila cabalgada por el campo. como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. ella respondió. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. Sus labios se abrieron con una rápida. reflejando sus pensamientos en voz alta. y yo… Él la interrumpió para exclamar. algo más cálido. sin duda alguna.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. —Efectivamente. 74 . Todas sus horquillas se habían salido. Ella miró a lo lejos. que tropezó en el camino. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. es realmente salvaje! Nerviosa. Una sonrisa genuina. Cuando eran jóvenes. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido. Una chispa de pánico se avivó en su pecho. que apareció de repente. —Como en los viejos tiempos —dijo él. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros.

James instó a los caballos a ir más rápido. una célebre prostituta. y dijiste: “¡Sí. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. y entonces él removió los recuerdos de nuevo. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos. —¡Oh. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. como tú… —Robaste mi corazón. Sería estúpido languidecer por una sola. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente. pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. te reíste. Como la sobrina de Finn Valentine. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. Divertida. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase. pretendía ignorancia. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. vamos! Hagámoslo pronto. un diamante en bruto. realmente! —se rió ella—. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. ceñuda criatura. —Sonrió lentamente—. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. Quería que fuera feliz. Él estaba lleno de dichos como ése. Sophie. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. James Hartley. —Decidiste que estabas enamorado de mí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. James asintió. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. Sophie. —Volvió su cara hacia ella de nuevo—. Nunca debí dejar que te marcharas. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres. tal vez lo sabría. recordándole el día que se conocieron. Siempre escondiendo secretos. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. Incluso en mi mejor año. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. la risa apagada—. Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas. —Ella esperaba que fuera cierto. mientras 75 . —Sí. Sophie respiró profundamente. Ella puso los ojos en blanco. Con los labios fruncidos. y tenía algunas para cada ocasión. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. nunca fui una gran belleza. antes de que cambie de opinión. Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. —Como mi abuela dice. —Los jóvenes maduran. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. Bueno. Nunca pude saber en qué estabas pensando. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. Pero cantidad no es lo mismo que calidad.

bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. Las llamas. El corral estaba vacío. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. —Iré adentro. parece. Desde su puerta. por supuesto. Ni un poquito. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. después de todo estos años? En aquel momento. todo parecía significativo. La cena se está enfriando. y cada desaire totalmente imperdonable. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. y durante los silencios en la conversación. Y cuando los vio paseando juntos. Cada momento de felicidad apasionante. El valor está en la tierra. sonriendo ampliamente. Su corazón saltó. Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra. Ella se tragó un pequeño suspiro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. por no hablar de los nativos curiosos. No le gustaba esto. Las tornas habían cambiado. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. no en el viejo edificio. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. encorvándose de lado bajo dintel—. convirtiéndolas en un enredo. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. —No. ¿Pero qué sentido tendría ahora. Incluso en la lluvia. incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. si me preguntan a mí. no por… —El maldito sitio está embrujado. En los rincones. Las valiosas velas de cera de abeja. —Souls Dryft se alquila otra vez. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa. la lluvia caía fuertemente ahora. sólo el centro del mismo. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. cada tristeza completamente terrible. Afuera. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. Que tonta había sido por aquel entonces. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. Un 76 .

aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. que las llamas se agachaban y bailoteaban. por supuesto. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. No es una distancia muy grande. por supuesto. —Se sentó enderezada en su bombasí negro. abasteciendo más de humo que de calor. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. como el que usted posee señor Hartley. Me encantaría un carruaje privado. la incomodidad de su cuarto. ésta había sido considerada indigna. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. Como la mayoría de las cosas. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. manteniéndose contenidas. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. señora Bentley. incluso un pequeño. Afortunadamente. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. —¿Qué noticias trae de Morecroft. durante las visitas a su yerno. ¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. Reacia a abandonar el tema. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. contenta de fundirse con las paredes. ahora que soy viuda. desinteresada voz. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. La dama respondió en una leve. Cuando los caminos son transitables. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. desenfadado cabriolé. Los hombros de María cayeron con decepción. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. —No pretendo quejarme —dijo. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. como si ella fuese un elemento más de la tormenta. Mientras que ella vestía con sencillez. Sophie miró a Henry. Lo lamento. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. Pero una hace lo que puede. En esta sombría tarde. siendo mucho más baja que sus expectativas. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. 77 . Al menos. Ella nunca fallaba en mencionar. —Yo nunca renuncié al mío. está en la mejor parte del pueblo. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. —No sigo la moda estos días. pero tal era el viento que bajaba de la misma. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda.

para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. señora. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. Traerán a todas sus hijas. Los Sadler. usaba cualquier excusa. Por supuesto. 78 . —¿No es la sopa demasiado picante para ti. todas solteras y sin compromiso de momento. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. y soplando para enfriarla. —De hecho. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. supo la respuesta. —La señora Dykes sonrió macabramente. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. —Ya estoy intrigado. querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. se llevó otra cucharada llena a la boca. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. De hecho. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. Lavinia no se dio aludida por el insulto. Henry. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. pero no así su madre. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados. al parecer. Tía Finn.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. señor Hartley. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. Allí a donde vayan son muy admiradas. Sophie suspiró. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. estiraba cualquier tema. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. Él la enderezará pronto. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. dice siempre. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez.

El viento y la lluvia habían parado. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente. tengo una finca que administrar. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. Henry. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección. —¿De verdad. —Henry nunca me llevará a Londres. Era demasiado tarde para volver a por él. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. Henry. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. ¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. Él confirmó que lo hacía. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. salió por algo de aire fresco. Una mano firme es lo que falta aquí. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. Sophie trató de llamar su atención con su pie. por demasiado tiempo. señora Valentine. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. sus ojos fríos e interrogantes. y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal. —Nunca me ha llevado a visitarlos. El postre fue servido. en el pasado. —Los Sadler han ayudado. pero ella era inconsciente de ello. pero aún era una tarde fría. se han tolerado ciertos comportamientos. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. —¿Mantiene usted una casa en Londres. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. A James siempre le encantaban las bromas. descontrolados. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. intentando arriconarla. como si fuera un cachorrito 79 . Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—. —Qué hay con ese gitano del camino. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. Quitandola del medio. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. señor? —preguntó la señora Dykes a James. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. Dice que es muy caro. Sophie hizo una mueca. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. Con tus padres fallecidos. para frenar sus burlas por el bien de su hermano.

la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. —Miró sus dedos—. Sophie. Irónicamente. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. rechazaría las atenciones de James Hartley. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. Pero no era suficiente. Esa era una nueva. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. Oh. o sintiera que moriría sin ella. si pensaba de manera práctica. —Bésame. más deseo. Además. casi como si estuviese predestinado. haciendo inventario de la situación. Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. yo te reclamé primero. rechazarlo sin la menor consideración. —No como yo —le corrigió él—. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. James la siguió. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. Como estaba destinado a ser. —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. Por supuesto. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. por no mencionar estúpido. Ella quería más. reflexionó ella. una mujer completamente común incluso en un día bueno. pero tiene lo que se merece. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. Prefería culpar a Henry y a su influencia. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. James —susurró. —Sí. la ansiara. Antes. Era tan dolorosamente correcto con ella. No era porque él tenía que tenerla. Ella alcanzó sus hombros. Era tan guapo y galante a la luz de la luna. había sido porque su dote era muy pequeña. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba. Él vino aquí por el anuncio. Sophie. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. Si sintiese alguna simpatía por Henry. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. A su edad. La gente pensaría que era tonta. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. pero no podía evitarlo. sabía sobre su reputación. James parecía pensar que ellos se pertenecían. sería desagradecido. y a ella le molesta mi diaria interferencia. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . contenía más ternura. Al igual que tú. James alcanzó su mano. sí. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. lo balanceó sobre sus hombros. me sentiría mal por él. un punto a ser borrado de una lista. —Deberíamos de estar casados.

Y también estaba la escuela. cómo se había sentido sofocada y atrapada. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. casi evitando sus labios. 81 . Por supuesto. —Mi querida Sophie. y dejaría de ser una gran decepción. Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. James. Él no le había dado la oportunidad. lágrimas amenazando con derramarse. Sería una “buena” combinación. Recordó aquella tarde en la balaustrada. Sophie —dijo otra vez. y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia. una vergüenza a ser empujada en un rincón. Tal vez sería diferente ahora. —Necesito tiempo para pensar. ella tenía diecinueve en aquel momento. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. No más preocupaciones por el dinero. —¡James. por una esquina. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. —Cásate conmigo. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. Seré paciente. Parte de ella moriría para siempre. Finalmente James la besó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. Suspiró pesadamente.

y el pájaro permanecía en su percha. —Señor Kane. abría el pico. —¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. Las estridentes alondras. Efectivamente. había una jaula para pájaros. entregó la jaula a la doncella. mire. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. Sophie abrió la tapa cautelosamente. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría. —¡Señorita Sophie. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. mal escrito. Él se detuvo y miró hacia atrás. pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. Había una llave diminuta en la base de la jaula. listo para ir a ninguna parte. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. aleteaba las alas. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. invisible y laboriosa entre los setos. Sus pies. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. ruidosos mirlos. y la fauna crujía las hojas. y esto estaba allí para usted. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. Dentro. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. listo para el vuelo. Ella saludó con la mano y apuró el paso. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. señorita. ninguna explicación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. No había ninguna nota. llegó junto a él sin aliento. y cuando se giraba. No habían hablado desde el baile. y se impulsaba hacia adelante. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. y las excitadas palomas. acomodada en paja. —¿No es precioso. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. Sabía quién se lo había enviado. no había duda. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. el sol brillando en sus plumas. Finalmente. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. ¿dónde va? 82 . saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal.

No es apropiado. No podía estar furiosa con él. Caminó por el prado. incluso si quería. —¿Ah. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. —Podemos usar su delantal. no espero las gracias por el pájaro. —Es un defecto humano. atentos ojos estudiaron su cara caldeada. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo. por supuesto. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. —Usted ha venido. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera. no podía concederle ni la menor compasión. —Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene. Cuando él se apartó. —Así que no he venido sólo a recoger setas. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. 83 . no más de las que obtuve por los otros favores. ella elevó los hombros. —No lleva canasta. Y Henry no estará complacido. —¿Quiere venir conmigo. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. quien había conocido a Henry por años. señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. permitiendo que ella le siguiera. No se preocupe. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. —Voy a recoger setas. mientras que James Hartley. señor Kane. Muy mal. No estamos comprometidos — dudó—. Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. —No estos días. así que ella también lo hizo. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. dándole espacio para que pasara hacia el prado. a mí también me pasa eso a menudo. señor Kane. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. —No debería darme regalos. Pero claro. —Oh. Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. Que astuta es. un hombre que apenas conocía. a dejar algo en mi puerta. Ella ignoró el comentario. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. —Entonces lo siento por él. lo vio apartar la mirada. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento.

Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. e indicó con la cabeza hacia adelante. —De niña. yo era muy joven. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. y cuando comí una. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. y ella se arrastró dentro. sí. —Bueno. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. Ella se pasó el brazo por la frente. No lo evitaría por más tiempo. desaparecería por sí mismo. como el picor por el mordisco de un insecto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. No había ninguna excusa esta vez. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. La hacía sentir avergonzada. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. La punta de sus dedos movieron su pelo. Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. rayos de sol veteando la hierba. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. señorita Valentine. Pero ella vio el destello en sus ojos. que surgía sin invitación. simplemente no pude parar. había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. culpando a la diminuta criatura. ¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. debe venir a recogerlas conmigo. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. Aprendí la lección. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. Él sostuvo el pestillo para ella. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. 84 . Su deseo por él no sería apagado. balanceando su delantal. Se paró bruscamente y giró. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas. Pero no podía evitarlo. Cualquier cosa. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. Sabía que estaba cerca. Ahora sé cuando he tenido suficiente. Entonces sintió su toque. una necesidad no deseada. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca. raptado y retenido por una sensación repentina. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. Entonces retiró su mano rápidamente. Sin duda. Se había hartado de intentarlo.

con cuidado. lanzó un puñado de setas en su delantal. Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. vio una mancha en su camisa. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. Tenía tiempo. Sus manos acunaron su cara. Él la probó despacio. sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. con las mangas enrolladas. satisfizo el secreto. vestía los mismos calzones. Otro de sus pecados. señor Kane? —Cuando él se rió ante eso. Sobre ellos las hojas temblaron. Se impulsó desde el tronco. y cualquier día de la semana. y sus pestañas parpadearon al abrirse. siguiendo el sendero de sus dedos. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. La camisa que vestía hoy. Pero no dijo nada. Sólo lo suficiente. y cuando ella continuó estudiándola. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. Debería protestar. Tal vez ella debería hacer lo mismo. manteniéndola quieta. Era como si un dique se hubiese roto. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. y vino hacia ella. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró. la necesidad que clamaba dentro de ella. pagada con dinero escondido en sus botas. atrapadas en una repentina giga. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. a través de sus labios. —Señor Kane. como si pudiera verlo todo. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. Y entonces. —No pretendía ofenderle —añadió ella. señor Kane. Estaba abrumada por todo esto. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. era visto con ese lujoso chaleco bordado. estaba hecha de rica seda. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. —Eso espero. Ella sabía que debía objetar. Y sí. —No me ofende. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. pasó sobre las retorcidas raíces. Enderezándose. Piensa en algo más. sólo un poco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. con una insoportable ternura. Él estaba ignorando lo que había pasado. su oscura mirada acariciando sus labios. Él siempre vestía las mismas ropas. Sophie movió sus labios hacia él. 85 . sólo tengo un conjunto de ropas. de repente él paró para recoger otra seta. Ahora su cara era ilegible. —El orgullo es un pecado. se regañó a sí misma. porque había corrido tras él esa mañana. sus dedos en su pelo. Sus bocas se separaron. ella sonrió—. —Uno de muchos. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. este impacto contra sus sentidos. Incluso trabajando en la granja. Con las manos en sus codos. Las ramas crujían y bailaban. Piensa de manera práctica.

—¿No tenía familia? Pestañeó. y no podía conseguir trabajo sin referencias. ¿Qué pensaría Lavinia. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. Tal vez. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia. pero aún así lo hizo. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. Después de que… dejé la armada. 86 . hacer el reparto. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. sosteniendo su respiración. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. —sacudió su cabeza—. Su contrato era sólo hasta el otoño. —El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. Ella murió… dando a luz. y por tanto él también. reflexionó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. ese tipo de cosas. señorita Valentine. Cuando me uní a la armada. Pronto empezará el aprendizaje —. Los dos tercios restantes son míos. un movimiento tenso. pero unos años más tarde. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. —Un hombre alistado. Lavinia. y él se lo dijo—. pero un chelín al día no da para mucho. llevando mis manos allí donde se requerían. El dinero que tengo se gastará pronto. no soy un hombre rico —confesó él—. Ella se mantuvo en silencio. estoy segura —murmuró ella tristemente. Dejé al chico con una mujer que yo conocía. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes. —Sí. se preguntó perversamente. No se quedaría mucho. Pocos años mayor que yo. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. pero yo solamente tenía catorce años. Miró abajo hacia sus manos—. algún día. —Tenía solamente diecisiete. aguardando educadamente. Sabía que probablemente no debería de preguntar. —Quería mantenerlo conmigo. La chica más dulce… —Se detuvo. Becky. —Lo siento muchísimo. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. Entonces fue cuando me uní a la armada. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. le hablaré de su madre. No siempre en el lado correcto de la ley. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. Cuando no continuó. sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. tenía la esperanza de cambiar mi vida. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. Está lo suficientemente bien. Qué espantoso. Creciendo. Tendría veintisiete ahora. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. —Una hermana. Encontraba trabajo allí donde podía. Le envío dinero cuando puedo. entonces. le preguntó el nombre de su hermana.

como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. —Su mirada se movió hacia su camisa—. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. Ahora ella miraba a sus pies otra vez. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa. —Perdóneme —murmuró él—. —No. —Sí. Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. 87 . esperando la oportunidad. lugares en los que quedarme. ella exclamó. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. —Hizo una pausa. —Tal vez lo encontraré algún día. —Tosió y desvió la mirada—. pero por ahora. —Bueno. —Si es así —añadió—. ya que hace su propia colada. está mejor donde está. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. conocí a un anciano que me ayudó. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. estaría contenta de ofrecer mis servicios. sea lo que sea —dijo ella—. espero. —No sabía qué más podía decir. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. Como una vez me dijo. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. no importan nuestras circunstancias. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. Cuando murió hace cinco años. cuando me estableciera. me dejó los ahorros de su vida. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. Cuando era joven. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. una mano en su pecho—. su rostro oscuro. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. Me gustaría eso. la mitad vuelto—. Él la miró extrañamente. —No me importa. Podemos ser amigos. Ah. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. —Me pregunto por qué quiere una esposa. sus hombros flexionados. Después de dejar la armada. a veces me encontraba trabajos. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. Durante el tiempo que se quede. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. un día. Una vez que un hombre ha sido rechazado. —Pensé que. Había derramado su historia. Rico o pobre. también.

Era terriblemente inapropiado. Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. —No todo lo que necesito. Ellos no deberían estar hablando de esto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite. Ella se mordió el labio. 88 . señor Kane.

sus ojos mas sombreados. Echó otro rápido vistazo hacia ella. —Cuando me enteré de ese anuncio. Oh. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—. Estaba cambiando de tema. y ondeantes. tratando de negar lo que había visto. Desde luego. ennegrecidos. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. siguiéndole con la mirada—. ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. un poco más pálida que de costumbre. —¿Lecciones? —Lecciones de amor. la verdadera. —¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. Voy a hacer que merezca la pena. la que trataba de ocultar. la imaginé como una mujer valiente —agregó—. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. Sophie pareció sorprendida. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. —Una de sus lecciones por una de las mías. Kane sabía poco sobre el noviazgo.. señorita Valentine. ¿Pues bien. sus ojos brillaron de indignación. —Vi el libro ese día. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. si usted se aplica a la mía. 89 . pero había muchas otras cosas que sabía. buscaba algo más. Podría haber tenido un marido a estas alturas. Le miró fijamente. Para su deleite. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. Él se detuvo una vez más. —No lo entiendo. pero Sophie Valentine. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. cuando se le cayó del castaño. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft. sí que lo hacía.. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. yo no sé lo que me está preguntando. señora? —Yo. —Prometo aplicarme a su educación. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. algo que ni siquiera ella misma comprendía. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella.

y siguió caminando por el campo. Estoy segura que serán abundantes. —Veinticuatro. Una breve pausa siguió. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. escuchó tras él sus rápidos pasos. Le agarró la mano. supongo. Después de un momento. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. le permito hacerme una a mí. —Cuatro. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—. Finalmente. Esperó. Trató de alejar su mano de la suya. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. esperando que le alcanzara. Llegó a la cerca y se reclinó allí. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa. pero percibió que apenas le había oído. Como le ocurre a todo el mundo. en busca de algo. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza. —Olfateó—.. mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera. murmuró torpemente. se lo daré —dijo con calma. Podía sentir cada respiración. se lo devolvió. —Ahora su rostro se puso serio. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. —Hizo una pausa—. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. ¿qué debe ser. mientras por lo visto buscaba una pregunta.. Su mirada vagó por encima de las ramas. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás. 90 . Muy bien. —Yo no. señor Kane. —Entonces. la llevó a los labios y la besó con firmeza. y su eje se endureció y creció. —Si necesita tiempo para meditarlo. —¡Oh. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. Asintió con la cabeza. Su ingle se estimuló al instante. entonces. pero se negó a soltarla. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. —Cumpliré veinticinco en septiembre. señorita Valentine? —susurró—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. casi demasiado informal. Recogió el delantal. podía oler el sol en su pelo. Ella exhaló. ¿qué? —espetó con irritación. pero no fue capaz de terminar. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. su falda rozando la hierba alta. —Gracias. O lo intentó—. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. silenciosa.

demasiada fuerza. A medida que soltaba un gemido áspero. Acortó la pequeña distancia. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos.. Aunque antes hubiera sido audaz. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel. Él inclinó su boca. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. atrayéndola hacia él. deseando sus labios. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. Al menos. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. —¿Es su manera de pedir un beso. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . señorita Valentine? Su enojo aumentó. Con él. Sorprendida. Y luego su boca vagó un poco más abajo. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. —Eso es injusto. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado. Su mano apretó la nalga derecha. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. besando suavemente la parte delantera de su vestido. estremeciéndose. abrazándola con fuerza. murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. Su vientre estaba muy caliente. sus pechos aplastados contra su duro pecho. los dedos extendidos. Nunca dije cuánto. No respondió. y se convirtieron en uno. Si no hubiera habido un corsé. resbalando por su cuerpo. y su pezón se despertó al instante. exigiéndola. La atrajo contra él. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo. y sus huesos se debilitaban. —Dije que le daría tiempo. En Sydney Dovedale. pero los suyos estaban muy abiertos. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. sin darle un momento para respirar. uno por uno. Se endureció bajo las capas de ropa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. apartó la mano.. Sintió su cálida lengua presionando la suya. podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. Si intentaba robar otro beso. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. deteniéndose en su trasero. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. ni vestido en su camino. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos. podría dárselo. la agarró por la cintura. agarrándola con demasiado descaro. y ella se deslizó a la tierra. Sus ojos estaban cerrados. Su boca no había tocado aún la suya. Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. En cualquier momento. ni camisa. los caballeros no besan a las damas en público. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. o algo más que eso. —¡Es un tramposo. buscando una respuesta. sus labios finalmente la liberaron. pero en ese mismo momento.

y enderezó su vestido. señor Kane. señorita Valentine! —la reprendió severo. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. pensó. Tuvo la tentación de reírse. sin embargo. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. Buenos días. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. sí. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. pero logró un conciso. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. Qué extraño era que de repente ella. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. Por desgracia. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. es usted muy descarado. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. a diferencia de los jóvenes. a plena luz en un día de lavado. —Oh. Se apartó. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. será un beso suyo. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. después de ese beso y sus malvadas caricias. Probablemente la había dejado magullada. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. Vertiginosamente inapropiada. Tal vez. bromeando. —Señorita Valentine. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. pero eso sería malo. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. 92 . —Señor Kane. —¡Veo sus tobillos. —La próxima vez. señor Kane. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. ¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. Y. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo. —Le hizo una reverencia—. Su mente daba vueltas. —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. señor Kane. El otro. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. —Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. Se enderezó. buscar problemas. ni siquiera he comenzado. y su aliento le rozó la mejilla. Supongo que lo sabe. con miedo que pudiera abofetear su cara. —Entonces no mire. como si estuviera listo para esquivarla.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento. 93 . Todo era completamente absurdo. porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta.

siempre decía lo mismo cuando llegaba. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. puso un libro en sus manos. Ahí es donde fui educado. En su primera tarde de lecciones. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. mi guerrero oscuro . De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades. Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. —¿No está disfrutando de la historia. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. llegas diez años demasiado tarde. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. Sin embargo. sabía que no había sido fácil. No había mucho que pudiera replicar a eso. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. Se sentaba a su lado mientras le leía. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. y se marchaba del mismo modo cauteloso. Le lanzó una mirada oscura. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. señor Kane? —Sí. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. Por lo que le había contado de su vida. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. Ya lo verá. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. lo sentó junto a la ventana. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. 94 . Hacía todo lo posible por ignorarlo. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. muy educada. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. No. —Por supuesto. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección. Después de eso. Suspiró. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar. para poder evaluar el nivel de su educación. muy seria. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse.

Estudiarlas más de cerca. Buenas noches. —Oh. y supo que la había tomado en serio. —Se levantó y se aclaró la garganta—. —No. —Hasta mañana. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. Tendría que haberle dicho que la moviera. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. prudente y recatada en todo momento. —Sabía que era mía incluso entonces. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. —Pretendía ser sarcástica. señorita Valentine. Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. Afuera en algún lugar. Y necesita un poco en la suya. Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. El latido de su corazón aminoró su velocidad. Hasta mañana. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. —Creo que este es el final de la lección de hoy. —Después de todo lo que he pasado —continuó—. Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. pensó. señorita Valentine? —susurró. es hora de obtener mi recompensa. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. —Lástima. una paloma arrulló con pereza. —Sus labios. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. se separaron con una pícara sonrisa. Era pesada y caliente. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. Ahora era respetable. Se mordió el labio y asintió. 95 . El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. Me gustaría volver a verlas. antes serios. —No hemos terminado el capítulo. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos. tuve que venir más lejos que eso. Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. Ella puso los ojos en blanco. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. señor Kane. Retiró la mano. En cambio dijo. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. Tantas horas lejos. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua.

lo miró. nunca quieto. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. —Esto era cierto. Por algún milagro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. —No. y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. De repente. nunca ocioso. mañana podría cambiar de opinión. incluso cuando se portaba mal. y era incapaz de recuperar el aliento. su hermano andaba a paso ligero. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. No quería ningún escándalo más. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. algo que no era nada bueno. y luego él se había ido. el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. —Hmm. y tuvo que ralentizar su ritmo. que pronto vas a tener treinta años. Parpadeó. Era inusual. se dio cuenta entonces. —Sí. Gracias. en su juventud había conocido muchos hombres como él. nunca constante con una idea o una fantasía. en este momento. ¿verdad? Era un joven extraño. encantador. Su compañía la divertía. el chirrido de sus botas. pero hoy parecía agotado. —Odio es una palabra muy fuerte. quería llamarle y rodearle con sus brazos. es cierto. Cada día. Sophie. Había un dolor hueco en su vientre. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. sin embargo. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. él la quería. —Odias a James Hartley. no se había encontrado con Lazarus. supo qué era. se habían convertido en la parte más brillante de su día. Como ya le había dicho. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. —Bueno. hermana. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. demasiado joven para asentarse. no tienes que recordármelo. su respiración pesada resoplando. Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. Sus lecciones. cerrando tras de sí. Sorprendida. tan sólo lo acabas de hacer. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. pero también. Por lo general. Y casi al mismo tiempo. Debía querer verla por alguna razón muy importante. 96 . oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. Pero te recuerdo. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. —No me di cuenta de lo tarde que era. Incluso si pensaba que hoy. que Henry caminara en su búsqueda. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. seguida por Henry. Especialmente entonces. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. la entretenía. James y yo tuvimos nuestras diferencias. probablemente.

Tuvo la tentación de reír. Siguieron caminando. Como tú dices. Si estás a punto de comprometerte con Hartley. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. como una nave de fuego en el horizonte. que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. —Estaba bromeando. 97 . para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. Henry lo negó. de casi treinta años. No podía confiar en ella para hacer su propia elección. Su situación la de una mujer soltera. por supuesto. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco. pero sintió lástima por su atribulado hermano. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. Sophie se sintió aliviada. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry. no porque sospechara nada desafortunado. Sophie. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—. y cargando con un escándalo en su pasado. en caso que lo intente sea informado de inmediato. Sophie. Espero que. Podría ser tú última oportunidad. —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. pero no estaría en absoluto sorprendida. Su rostro enrojeció. Era evidente por qué había venido a buscarla. —Le miró de soslayo—. —Eres muy afortunada. Con un suspiro impetuoso. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. marcada de cicatrices. Se echó a reír. tontamente. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja.

Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón. ingenuos y desprevenidos. para una dama. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. dirigió sus manos por los tendones. Su cabeza y cuello eran uno. ni una sola mujer delicada a la vista. brillaba con los rayos del sol como un faro. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. Un grito resonó de repente por el campo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. El caballo era un animal robusto. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. Su gran cabeza calva. En su lugar. Conocía la buena sangre cuando la veía. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. se acordaba de su malgastada juventud. no para usar sus habilidades de manos ligeras. No servirá para nada. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. estaba allí para buscar ganado. Me dijiste que era una buena amazona. levantando sus patas. —Eso fue hace mucho tiempo. y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. Los dos sabían de quién hablaban. moviéndose entre su clase. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. Pero ahora era un hombre nuevo. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo. Lazarus se enderezó. —Le podría gustar un caballo para montar. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención. Ese no se va a ganar su subsistencia. con los brazos descansando sobre la valla—. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. Se detuvo. —Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. No la he visto sobre un caballo en años. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. pastando suavemente en la hierba. y temporalmente se olvidó de su cojera. detrás de él—. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. la otra acariciando su cuello. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante.

No había necesidad de fingir con Chivers. gustara o no. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. En cualquier caso vería a través de la farsa. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. imperturbable. y si te gustaba. pero Lazarus insistió. —Con la mente en eso. 99 . Ven conmigo. de confianza. —Es una yegua elegante —murmuró—. reforzando su propia arrogancia. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. Tienes una casa acogedora aquí. Su presencia desbordaba las paredes torcidas. —Después de todo este tiempo. tenías un amigo fiel para toda la vida. —Mi esposa. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. Pensó cómo describirla. con el aguardiente haciendo efecto. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. sería mala suerte. viejo amigo. Se sentó y tomó la botella de coñac. Lazarus era consciente de su buena fortuna. No es que ella haya aceptado todavía. y aún se sentía un poco culpable por ello. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. Ahora. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. —Y se tragó el coñac de un trago. —Háblame de ella. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. en las colonias. pronto se quedó sin adjetivos. Tuck se había ido a la cama. Chivers. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. Era un amigo fuerte. —Es bueno verte. Russ. pero voy a domarla. — Sonrió—. En este último caso. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez.

—Pero ese asno borracho te atacó primero. —Se miró las botas y eructó—. y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. Él te habría matado sin dudar. Bueno. se abalanzó sobre él con un cuchillo. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. —Lazarus de entre los muertos.. La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. demasiado vino encendió la mecha. Puedes incluso tener tu propia cama. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. Tengo mucho espacio. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. 100 . —Lo estuve. Russ. Se quedaron en silencio. y todos lo estaban celebrando. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam. Los ojos del hombre eran grandes como platos. hasta que Chivers dijo. El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras. con un cuchillo. El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. Engañaste a esos cabrones ¿eh. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. Cada deuda se tiene que pagar.. —¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. frío —hipó— muerto. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar.. Chivers. Una mañana cuando levantaron las escotillas. Chivers. y no tenías más arma que tus propias manos. Chivers. cuando la conozcas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué. Apuntó al pecho de su amigo. había siempre un montón de hombres muertos. Se balanceó en su silla. —Así que no digas que me has visto. ―Entonces se río de nuevo. pero todavía al límite. —Me pondré esta noche en camino. Cerró sus ojos nublados. No quieres alguien como yo a tu alrededor. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento. Así es como salí de ese hediondo lugar. nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos. —Un hombre murió por mi culpa.. Chivers. —Me acosté con todos los otros cadáveres. molesto por un juego de cartas.. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros. La risa de Chivers rebotó en las paredes. como siempre dijiste que lo haría. —¿Muerto? —He aquí un fantasma. eres como de la familia para mí.. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros. Russ? Pensaron que estabas muerto. de cabeza y de piedra. Me tiraron por la borda con los demás. Además. celebrando la victoria como si fuera suya —.

Por ahora. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. Hay mucho que hacer con la cosecha. pero su sentencia fue cambiada por la deportación. no había sospechas. y Lazarus vivía para esos momentos. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve. sin duda. Habría sido ahorcado. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. había gastado ese dinero por ambos. —Quédate conmigo. Así fue como volvió a nacer. En cierto modo. Un barco que nunca llegó. Así que Chivers se quedó. 101 . Después de su propia huida. Ayúdame en la granja. pero también había mantenido una discreta distancia. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza. ayudaría a su viejo amigo en el campo. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. pero me he acostumbrado. No había miedo con Chivers. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. Se conocían bien. Condenada. La determinación de conquistarla ardía por dentro. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. —Debo seguir adelante. ni peleas. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. a la luz grisácea de un nuevo día. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. Pareces un perfecto caballero ahora. dado a ambos una nueva vida. Pacífico. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. una apremiante antorcha nunca extinguida. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. pero aun así no podía leer sus pensamientos. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura. La mayor parte del tiempo. pero por ahora. —Tampoco para mí. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. Un buen fuego y una cama propia. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. No se comprometió a una estancia larga. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. Chivers. Disfrutaba de sus secretos. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. ¿no? —No. Nunca nos imaginamos esas cosas. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. Al parecer. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado. irritante moza. No es bueno permanecer en un solo lugar. —Es tranquilo aquí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. al menos. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. Pareces un perfecto caballero ahora.

que Dios tenga en su gloria. Un extraño era bastante malo. exclamando que le daba vapores. Ya veis. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—. Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares.. desde entonces. —Cuando un ladrón entra. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez. uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. exclamaba. Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. era demasiado para ser asimilado. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. pero dos. ya ha comenzado. Nunca se recuperó y. Los días siguientes. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. 102 . Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto. evitaba la hierba alta. Incluso su marido..

El pobre James miraba con recelo aquel turbante. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. En cuanto a la apariencia de tía Finn. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. pintoresco. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. James. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. En algún momento. pero le excusó. Sin duda. y había más velas en candelabros de hierro. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. obedientemente llegó a la hora señalada. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. era el mejor que tenía. Finn no era de las que le importase de cualquier manera. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. —Fueron regalo de mi padre. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. Sabía que no podía evitarlo. Pero nada de ginebra. —Oh. Sophie lo vio. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. —Lo hago encantada. Deja la botella en casa..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza. —Sonrió rápidamente—. en una habitación larga. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo. —Muy bien. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. pensó Sophie. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban. tía. estaba decepcionado. Sophie no quería ir. —Dios mío. Llevaba lo que le gustaba. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. James trató de actuar como si no fuera con 103 . Sophie. lo que llamaba su atención y su imaginación. Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. Estaba lleno de gente en esa tarde de verano. No tenía otros adornos. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. podía ser que hubiera estado de moda. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. donde llevaba un pañuelo de seda.. Qué.

contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. —Dejan entrar a cualquiera estos días. —No escribió para decirme que iba a venir al campo. —Al parecer. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. ¿has visto que el señor Kane está aquí. quien le entregó una copa de vino. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez. sonriendo. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. despreocupado. —Sí. No era asunto suyo. y Sophie quiso reírse. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. Me atrevo a decir que la echaron. desde lejos. —Que malvada mentirosa era. 104 .. Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco. ella mantuvo su mirada en el suelo.. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. Era sólo su tutora. —Por ahí. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes. volvió rápidamente con la tía Finn. Pero un nudo subió a su garganta. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. Oh. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. pero cuando levantó la vista. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. Una vez que la danza había terminado. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. descuidada. Pensé que estaba en Londres. rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. Él había visto a Lazarus una sola vez. bailando con Sarah Dawkins. La llevó a la línea de bailarines. —resopló James—. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente. —Querida. estoy segura —murmuró. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. Sólo puede ser una mala influencia. nunca lo sabré. donde iba ni con quien bailaba. no. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. James. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. imprudente. James cuadró los hombros. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. Es una desconsiderada. decidida a no mirar en su dirección. bailando con Sarah Dawkins? —No. Sophie se río entre dientes. James era un consumado bailarín. con la mano sobre sus dedos. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane.

—Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—. mientras se levantaba de su reverencia. pero ahora. Sophie. con un suspiro. este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. Finnola? —preguntó—. Aprendí esa lección. Una vez que supieron de este lugar. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. Comparten el amor de su madre por bailar. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. No fuiste tú. las ves. La presentación después se trasladó a James. Derwinter —se echó a reír—. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular. desde que no he tenido ninguna mía. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. que están exhibiéndose. más bonitos? Otra copa de vino o dos. 105 . Ahí… —señaló con la cabeza—. no podrían ser disuadidas de no venir. Finn se rio de eso. la perfección no puede ser mejorada. y se separaron en una sonrisa vacilante. Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. Por supuesto. a pesar de mis mejores esfuerzos. sacudiendo la cabeza—. pero Sophie. —Finnola Valentine. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. —Estás exactamente como recuerdo. —Es una pena. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos. Él no va a bailar. una mano en la gargantilla de terciopelo—. —No es del todo cierto. Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. —Esta es mi Sophie. lo que quería. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. miraba al otro lado de la habitación. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. Y. me temo. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez. por lo que la atrajo hacia delante para una presentación. Lo intenté. pero no me querías. y podría olvidar el decoro. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. Sus cartas son tremendamente entretenidas. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti. y decirle exactamente lo que necesitaba. —Bueno —dijo. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella. —¿Y cómo has estado. su monstruoso sombrero se inclinó más.

exigiendo saber todas sus noticias. y creo que iré. el almirante Vyne. Es un viejo divertido y muy travieso. 106 . y unos segundos más tarde. aburrido. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. —Hizo una demostración. Por una vez. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. Increíble cuántos hay. si no podemos tener ninguna diversión. Sophie tenía mucho que contar. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. —Hartley —exclamó Ellie. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. Ellie se encogió de hombros. Londres es aburrido. Así que todavía sigues merodeando por el lugar. Bien podríamos estar muertos ahora. ¿qué es? Después de un cierto punto. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. Era una gran frustración para su padrastro. —Pero. Sophie se encogió. con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. fulminándola con la mirada—. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso. —Estoy seguro —murmuró. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. —Mi querida Sophie. pero entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. —Eres más alto de lo que recordaba. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. de repente notándole allí—. James murmuró algo entre dientes y se marchó. Vyne. y papá quiere casarme de nuevo. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. buscaba refugio con su tía Cawley. Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. y cada vez que estaba enojado con ella. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos. con los ojos brillantes de alegría. Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. —Decepcionada. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón. lleno de viejos quisquillosos. —Debo estar pensando en otra persona.

vender a una mujer por dinero sólo era una cosa. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. por cierto. señor Kane. 107 . Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. su expresión altiva y contraída con desdén—. —¿Has visto eso? —Siseó James. tenían un nombre diferente para ello. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. Pero ella no le había dicho nada al respecto. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. en casa de los Cobbler. y el tiempo no estaba de su parte. Noticias interesantes. su hombro chocó contra James Hartley quien. El canalla chocó contra mí deliberadamente. Igualita a su tía. —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. se permitió echar un vistazo en su dirección. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. si ella también le hubiese echado el anzuelo. durante una pausa en el baile. Cuando la hizo girar para irse. De repente la morena miró hacia arriba. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. por supuesto. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído. Su temperamento se encendió rápidamente. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. La sutileza no era lo suyo. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. entre caballeros. Finalmente. le sorprendió mirando y sonrió. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. Supo entonces que estaban hablando de él. En ese momento ella estaba de espaldas a él. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido. —Honestamente. Algunas mujeres no tienen vergüenza. Ahora. manifestando posesión. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano. pero de dónde él venía. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. Pero no sabía ser de otra forma. estaba charlando con otra mujer. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. Supo el momento en el que ella entró. Sin duda. Lazarus no se paró a disculparse. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado. cuando la buscó otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana.

sin prestarles más atención. una vez más. Siempre has tenido algo en contra de ella. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. Vuelvo en un momento. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. La pareja de baile los miró. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—. como siempre. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. sofocada por gruesas capas de perfume. En su pánico. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. Ambos jóvenes. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. Detrás de ella. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos. un poco aturdida. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. pese a todas las pretensiones de los Valentine. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga. Él tiró y ella lo siguió. Ni un ápice de decencia. James. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. —Nunca me lo mencionó. —¿Es ella? No puede ser. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. y Ellie se rió. De esta manera. se desenvuelve con notable facilidad. Lo miró marcharse deprisa. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. los susurros se deslizaban entre la multitud. seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. atrapada. empezó a sentir náuseas. Pero sentía que estaba molestando. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. —No te preocupes. animados y sinceros.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. 108 . Aves del mismo plumaje. echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida. Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. —Muy bien. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. pero de hecho era difícil. Perfecto para ella. Él miró dubitativamente a su tía. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos.

señorita Valentine. —¡Señor Kane! —Dios mío. el objeto de cada susurro. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. sopló por encima de su hombro. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. No podía ver dónde se había ido Ellie. Y luego estaban en la esquina. Su brazo alrededor de su cintura. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. en una habitación llena de gente? —. señorita Valentine. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente. una promesa de que empezarán pronto. y la abrazó con fuerza. olió su pelo y luego su mejilla. pensó Sophie hoscamente. y sin su fuerza para sostenerla recta. mmm. golpeando torpemente a otros bailarines. Deme algo. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. señorita Valentine. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. Fue de lo más servicial. Apuesto a que lo fue. 109 . Deme alguna seguridad. Creo que he sido bastante paciente. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. Él la hizo girar más rápido. hasta que bordearon la pista de baile.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. donde. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. Ponga la otra mano en mi hombro. Despierta mi apetito. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. No tenía alternativa. Vine para casarme con usted. Mientras él la hacía girar alrededor. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. —Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. la otra mano apretando firmemente la suya. sus dedos extendidos contra su espalda. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. huele maravillosamente. cuando volvió a girar. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. —Esto es un vals —le informó orgulloso. Su vestido moviéndose contra sus piernas. se aseguró a si misma. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. —Se inclinó hacia ella. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. Por lo general. le daría pena. se rió. Él la mantenía cerca. Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme.

soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. Es un alma traviesa. Él sonrió. siendo mucho más mayor y más sabia. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. —Muy bien. por supuesto. Esos inteligentes. —Dígame el día. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. Y lo haré. —Y luego. mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. estaban de nuevo en la pista. La gente se dará cuenta. Es sólo lujuria. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. y sintió su gran eje otra vez. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. que. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. está en desacuerdo con esa afirmación. Lo sabe. No soy la mujer adecuada para usted. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. eran de un profundo y rico marrón esa noche. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. señorita Valentine. y el calor inundó su rostro. Ahora bailemos… por favor. sin vergüenza. Sin embargo. reflexionó ella. —Mi cuerpo. ¿Ve? Se movió contra ella. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. Al momento siguiente. 110 . Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. pero no puedo controlarme. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—. lléveme de vuelta al baile. Pronto. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. —Cuando responda a mi pregunta. tan insistente como su amo —. —No se crea la mitad de ellas. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. Pero usted ya sabe todo eso. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. La retenía en esa esquina. dándose por vencida. entonces. La costumbre apropiada eran dos bailes. —Su voz profunda. demasiado observadores ojos. —No debemos bailar juntos de nuevo. —Como usted. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. —Miércoles —jadeó ella. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. Sabe a lo que me refiero.

Todo carnal. Tengo en cuenta mi orgullo. Estás empezando a sonar como Henry. según dicen. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. anda por ahí sin ropa. Pero a Sophie no le importaba en absoluto. Sophie. incorregible. Es sólo cuestión de tiempo. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. incluso en la universidad cuando se conocieron. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado. no estaban hechos el uno para el otro. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. Esto es puro deseo. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. un amante tiene más diversión que un marido. Su corazón dio un vuelco. igual que yo. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. un vagabundo. sin origen. señorita Valentine. Todo el placer y nada de responsabilidad. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. confirmando sus peores temores—. sin educación. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. —Con una mano temblorosa. Pronto. Henry y James nunca se habían llevado bien. luchó para arreglar su pelo despeinado. —No se preocupe —murmuró él—. Nadie había visto lo que él había hecho. —Oh Dios mío. Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. Estaba mareada por el baile. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. A ella le hizo gracia. totalmente incompatibles. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. La hizo girar aún más rápido. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. Podría haber protestado. Por desgracia. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. Me voy a dar un banquete con usted. un trotamundos. No tiene familia. Sin embargo. Sophie. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. en cualquier caso. tenía razón. ahora. y eso podía ser realmente muy peligroso. Sin embargo. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. —También puede rendirse —susurró. El hombre era totalmente exasperante. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo. —Pero. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. y no es tu bienestar. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. 111 . Mientras que James corregía su vena salvaje. James. Es un desarraigado.

pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. Finalmente. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. fui yo quien lo rechazó. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. Tú eres diferente. —Yo lo hice. Estaba agitado. se extralimitaba. y nunca lo ha olvidado. maldita sea. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo. realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. cuya altura era de utilidad como pantalla. —No lo entiendo. Ellie Vyne volvió a su lado. —No te preocupes. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. —James. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. y Kane era un joven advenedizo que. su rostro enrojecido. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. Su amiga maldijo ampliamente. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. Aquí viene. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. No creían. —Sí. —Gracias. bajo su punto de vista. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. Pero una vez más. 112 . —Por Dios. Hartley —se quejó Ellie. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. como ella. pero tiene un aliento espantoso. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. Él la miró. eres un engorro pomposo. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. El señor Kane sí quería casarse conmigo. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. le espetó: —Insisto Sophie. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. Le prometí un baile hace dos años. —Por el amor de todo lo sagrado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. James —Sophie se rió. —No era un cumplido. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. Yo te protegeré. Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información. estate quieto. más de lo que nunca lo había visto. Sophie se rió. palmeándole la manga—.

si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. James tenía su diversión. su tono práctico—. y yo me equivoco. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. James la desdeñó. si me hubiera casado con él. Para James. a pesar de su riqueza y sus ventajas. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. y algunas mujeres. Ah… —suspiró pensativamente—. de camino a casa. Vyne. y pensó el desperdicio que era. —¿Fue realmente uno de tus pretendientes. o nadie tendría nunca ninguna diversión. era un prisionero de su mundo. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. Una pena realmente. pero no tenía agallas. —Oh sí. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres. Si alguna vez tuviera tu aprobación. Al otro lado de la calesa. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio. eres tan tedioso como siempre has sido. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. —Quédate tranquilo. y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. —Por supuesto que no —exclamó. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión. Y quería que Sophie también lo fuera. Hartley. pero se suponía que no debían saberlo. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. 113 . Él negó con la cabeza. En muchos aspectos. querida. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. las apariencias eran muy importantes. tía Finn? —preguntó Sophie. pero no todos podemos ser como tú. No estás en riesgo de lograr mi admiración. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. Podría haber sido rica entonces. su boca apretada. —Sí —sonrió Sophie—. piensan que es. —Si siempre eres tan correcta. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. siguiendo la mirada de su tía hacia James. y nos moriríamos todos de aburrimiento. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. Esa noche. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. Ella se echó a reír. Sophie interrumpió con garbo.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental. ¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse. ¡Qué lástima! 114 . y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya. —Oh —fue la respuesta desolada—. Hubo una breve pausa.

—No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo. Aprovecha todas las oportunidades. Defiende lo que quieres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. —¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias. de hecho. —Tiene que ser una carga para usted. Más. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. Para entonces. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. —Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. señor Kane. Sophie hizo una visita a la señora Cawley. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—. en su casa. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. Sophie. incluso con tu tía. Ella suspiró. se burló de Sophie sin piedad. como lo somos hoy. Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. —Tiene una alta opinión de sí mismo. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. Y juntas se echaron a reír. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. —¿Enorme y masculina…? 115 . e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. de lo que jamás soñaron. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—.

Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. que en cada alma hay algo bueno. él había estado asistidiendo a sus clases. su “b” se ha convertido en una “d”. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. Con dedos nerviosos. se retocó el remilgado moño de su nuca. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos. —Ah. —Ahora ¿va a continuar con la lección. así que les perdono sus pecados. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. —Todavía seguía mirando su pizarra. la señorita Vyne. —Si se sienta en mi regazo. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. Sólo las soltaba. Sólo eran unos pocos minutos. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. se lo inventan. cuando la pilló escalando el castaño. Su amiga. —Muy noble —murmuró escépticamente—. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. dijo que no lo estaba. Nadie es perfecto. Esa noche había algo en el aire. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. ofreciéndole su rodilla. Me gusta pensar. pintando todo de forma que parecía nuevo. Que fácil era para él hacerle preguntas. pensó. Una vez más. mirando su cabeza inclinada. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. —Se movió un poco hacia atrás. le recordó. Muy a su pesar. Desde hace varias semanas. —No estoy comprometida. Todavía no. Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. Si no hay nada de lo que hablar. señor Kane. haciéndole esperar un poco más cada vez. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. señor Kane. pero cada día llegaba más tarde. —Preste atención a las letras. como la misma noche. aprendería más rápido. Pero lo hizo. señor Kane. Con ese comentario. no a la derecha. Muy piadoso. lo que había visto el primero de mayo. Cuando la miró. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. Porque lo hacía. una vez más. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. Él negó con la cabeza. El cielo estaba muy rosado. —Pero usted no sabe cuáles son. —Si deja de divagar su mente. me atrevería a decir que aprendería más rápido.

señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir. Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. —Señorita Valentine —exclamó radiante—. Ella suspiró y asintió. a lo largo de sus bragas. Oyó su respiración cortándose. No es usted una niña. su voz tensa—. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. 117 . podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. sus dedos viajaron más lejos. Prometió que empezaría hoy. Por supuesto. con un fuerte suspiro de frustración. Poco a poco. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. Seguramente todo era bastante inofensivo. —¿Qué le gustaría en primer lugar. Finalmente. se sentó en su rodilla. señorita Valentine. De repente. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. Siéntese. Prefiero estar de pie. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. sólo era una rodilla. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. él puso su mano derecha sobre su pecho. Miró ansiosamente hacia la ventana. Él sonrió. temiendo que alguien pudiera pasar. las medias expuestas. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella. —Gracias. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. señorita Valentine. arrugando su vestido de muselina. Con la mano derecha sobre su rodilla. —¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. Venga. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. la empezó a acariciar lentamente. Extendiendo sus dedos. mujer. —Es sólo una rodilla. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. Luego los volantes de encaje de sus bragas. y sintió que su pierna temblaba ligeramente. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. debajo de su falda y enaguas recogidas. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. Si cerraba los ojos. Mis favoritas. Como él dijo. Se las ha puesto para mí. habría escuchado que era una perdida. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo.

pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. Esta es nuestra primera lección. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos. esperando otro beso. suplicando en silencio. Inclinándose más cerca. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. más largo esta vez. instándole silenciosamente a que continuara. tendrá que besarme. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. y no pudo apartarla —. pensó temblando. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. —¿Puedo? —preguntó. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. —Si quiere que continúe. ¿En su…? Ella le interrumpió. ella esperó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. Pero. pero él la hizo llegar a sus labios. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. —¿Mi mano aquí de nuevo. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. —Sí. Más suavemente de lo que se esperaba. díscolo como su amante. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. Su mirada atrapó la suya. esta vez con fiereza. pegajosa y caliente contra su media. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. señorita Valentine. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. Ella separó las piernas. Él sacó los dedos. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. 118 . James nunca le diría algo así. Él era tan tosco. señorita Valentine. después de todo. señorita Valentine. —¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. Si se movía ligeramente. Dígame lo que necesita. el contacto de su cuerpo con el suyo. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. besándolo de nuevo. y se apoyaron en su rodilla. jugando. más insistente. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. para que dejara de decir la palabra en voz alta. No debería alentarlo. pero ligeramente. —Dígame lo que quiere. pero todavía no se atrevió a mirarlo. sus dedos la acariciaron. un susurro seductor de sus dedos ásperos. —Ya está mojada. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. Era perverso. Ella contuvo la respiración. Sus dedos listos en la cima de sus muslos. Oyó que su respiración se aceleraba.

Hubo una pausa y luego. dibujando círculos lentamente. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. —Eso está mejor. —Un día. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. exclamó con acritud—. ¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. una criatura enjaulada en busca de una salida. Confundida. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. ¿no? Ella negó con la cabeza. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. —Hábleme de James Hartley. —Oh. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. antes de que me enterara. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. 119 . le miró a la cara. sintiéndose ridícula. Acabó en un instante. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. Muy interesante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. Ahora era su turno de estar sorprendido. me contestará. —Míreme —susurró. señorita Valentine. sus piernas abiertas. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. dejando el cuello al descubierto. —Sí. tan desesperada que se haría daño a sí misma. si progresa bien con sus lecciones. No puedo dejar que se desmaye por mí. sus dientes mordisqueando suavemente. Sabía que él sentiría su pulso. Y yo no puedo tener todo de usted. Quiere decir. —Esto —respondió algo ronco. —Respire. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. Ella suspiró. si tiene que saberlo. palpitando con fuerza precipitadamente. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. podrá tenerlo —susurró. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. o se desmayará. —No. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas. ociosamente. —Si quiere que continúe. señorita Valentine. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella.

esperando. Ella asintió con la cabeza. dando la señal para continuar. y no sabía si podría contenerse de tomar más. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. a punto de dar un recital. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. —¿Continúo. —Ella parecía satisfecha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. acariciando dentro y fuera. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. saboreando el momento de la posesión. De la cintura para arriba. ella podría tentarlo para que la dejara. ella lo besó. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho. ella podría haber estado sentada al piano. Su mano cubrió su sexo. jadeante. sosteniéndola. Lo sintió pulsando en ella. recordando el procedimiento. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. como el resto de ella. trabajándola intensamente. claramente disfrutando del juego. completamente. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. y claramente de la manera que nunca había sido. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. tomarla ahora. Esto era su seducción y no al revés. el libro con el que la pilló leyendo un día. pero sin dejarla culminar. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. Pero tenía que esperar. 120 . agitándose contra su dedo. completamente desecho. Él giró la mejilla. Cuando ella cerró los ojos. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. clavándole las uñas. Ella movió las caderas y arqueó la espalda. Finalmente. muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. Lentamente. de la manera en que debe hacerse. Hoy es su turno. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. Miró hacia su boca llena y suave. Y muy pronto lo estaría. Tenía que ser paciente. Ella era suave como la seda. Con la yema de su dedo índice. sí. y si no era muy cuidadoso. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos. —Oh. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. —¡Kane! —Era una demanda. A Lazarus le llevó un momento recordar. agarrando sus hombros. Pero él tenía que marcar el ritmo. señorita Valentine? —preguntó educadamente. sentada muy remilgadamente en su regazo. Ah. su moño. le dijo que volviera a abrirlos. Ella gritó. porque quería ver su color.

Y me gusta verlo suelto más a menudo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre. como su suegra lo llamaba. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. estaría encantado. Si el “problema de Sophie”. le recordó que debía pensar en la familia. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. Era. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. Sophie. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. Bueno. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. eso borraba la tentación de sonreír. Pero cuando estaban juntos. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. Te hace ver mucho más despreocupada. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. de hecho. pero no se atrevió a revelarlo. 121 . como él dijo. A Henry no le gustaba James. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. como ellos. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. Ella sabía qué había causado el rizado. Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. y Henry. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. Necesita una. Nuestra juventud dorada. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. —Poco importa donde esté mi corazón. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. el pasado era todo lo que tenían. Sophie no era una gran costurera. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días. y el futuro estaba muy lejos. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. Su tía soltó un fuerte suspiro. Esto será mucho más fresco para el calor del verano.

—¿Se cayó dentro? —De mi mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. sí. No era saludable. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. sólo un alegre y rubio capitán. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. pensó. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. —Al igual que se iría Lazarus. lo que ellos tenían solo era lujuria. tuve mi cuota de ofertas. por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. pero era demasiado tarde. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. Por supuesto. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. Oh. y lo esperaba bajo los ciruelos. entonces eso era todo. El espécimen más impresionante de virilidad. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. Porque era un hombre con fama de libertino. Bueno. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido. en ese entonces no era un almirante. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. —Luego te dejó y rompió tu corazón. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. esta familia estaba horrorizada. Si no fuera por él. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. ni tampoco le envidio un solo beso. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. No más teoría. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. —Ella se echó a reír. el que tu padre nunca llegó a reparar. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. aún con el atizador en la mano. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—. Por supuesto. —Tía Finn. Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. de cara al sur. Pero nunca conocí un 122 . y no me arrepiento de nada. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. Como tu señor Hartley. —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. Naturalmente. Solía venir a través del agujero de la pared del huerto.

Los árboles brillaban. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela. habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. más segura estaba del inminente desastre. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. Si nunca hubiera conocido tal placer. Sophie sonrió. no me arrepiento. tía Finn. A medida que azotaba a lo largo. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. si encuentra una esposa puede que se quede. por alguna razón. Así que. Él me dejó con un regalo muy preciado. Curiosamente. habría renunciado a ese deleite. Sin embargo. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. Claro que. La conversación terminó poco después. A los diecinueve años. Tomó su placer y se fue. —Mi querida Sophie. atravesando el suelo húmedo e inestable. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. mientras Chivers vigilaba desde el muro. a los veintinueve. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. luego cogió su pala y salió corriendo. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. como si lo que le hubiera dado. no. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. levantando barro y dispersando la vida silvestre. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado. y por nada del mundo. Aparentemente. que te dejara con recuerdos maravillosos. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree. se dijo. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. Mientras más pensaba en ello. pensó mordazmente.

la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. hubo un bache. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. Despacio. diez veces más dolorosos de soportar. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. con otro crujido ensordecedor. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. cada movimiento de sus músculos. deslizándose por el barro. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. las puertas se abrieron y Lazarus salió. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. centímetro a centímetro. Se aferró durante varios segundos. Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. Naturalmente. dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. James puso mala cara. Su tutor privado. doblemente. hasta que. Sophie trató desesperadamente de no reírse. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. y luego hubo un crujido ominoso. solo para entretenerse él y su abuela. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. junto con su gran amigo. y sus delirios de grandeza serían. Su secreto. deslizándose a través del asiento de cuero. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. debido al ángulo dañado de la nave. En el otro lado del carruaje roto. Por un momento estuvieron suspendidos. Luego estaban los benevolentes Sadler. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. y cuando él la bajó. Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. —Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—. pensó con un escalofrío de placer perverso. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. 124 . La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. y James finalmente admitió que estaban atascados. tan adorados por la señora Dykes. James cayó de lado. Para mayor humillación. James había insistido en invitarlas. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. se tomó su tiempo en ello. James seguía poniéndose de pie. La abrazó a unos centímetros de la tierra. maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers.

una mujer tenía que tener algo a su favor. De hecho. con los hombros cuadrados y agresivos. Señor. Dios mío. Lazarus respondió rápidamente. —¡Oh. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja. 125 . según los rumores. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. Por desgracia. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. pero ningún caballo se asomó. tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. —Después de usted. No guardo sillas de repuesto. Sophie miró de reojo. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas. Se miraron el uno al otro en la puerta. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. y su cabello se encresparía. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. —Yo podría montar a Speedwell. por el amor de Dios. y tú podrías tomar a Foxglove. Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa. Sin embargo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla.

Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. provocándolo—. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso. Señor Kane. —Bueno.. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. —Eso sería encantador. Una vez que el barro se seque. lo puedo sacudir. Mientras ella lo consentía. —No crea todo lo que oye. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. —Ella dio un codazo a su lado. un hombre en guardia. —Sólo hasta que la cosecha termine. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. James.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. té! Siempre la solución perfecta. Ellos no se estrecharon las manos. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano. La casa estaba tal y como ella la recordaba. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. —¿Tuck.. este es el señor Lazarus Kane. el señor James Hartley. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. porque cojeaba muy mal ahora. No estará tan mal. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. Si ella quería. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. ¡Ah sí. con las manos detrás de la espalda. Respirando hondo. estás haciendo té? —preguntó ella. James se volvió un niño enfurruñado. ella se lanzó en el silencio enojado. 126 . Ahora ambos la miraron de forma acusadora. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. por lo que he oído. Nadie se sentó. y es aquí donde Tuck. de pie. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. los pies separados. Caminando hacia el fuego para secar su falda. casi nada había cambiado. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. —Lo suficiente —espetó éste. y Lazarus se acercó a la chimenea. calentaba una tetera con agua. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. este es mi viejo amigo. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano.

Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba. —No —fue la respuesta lacónica. Él no tenía derecho a tratarla así. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 . casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. señor Kane. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. que él no iba a tomar. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. Cuando el té estuvo listo. inquieto y agitado. —Tal y como sugiere. rompiendo otro largo silencio. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. pero James no la vio fruncir el ceño. calientes y enojados. como si le estuviera tomando el pelo. —Ah. como si no le importara lo que hiciera. cayendo en frases entrecortadas y ligeras. —Disculpe. rehusando fríamente. entonces que así fuera. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. James le dio las gracias efusivamente por la taza. con las manos detrás de su espalda. Entonces es un hombre que ha viajado mucho. y Lazarus se encogió de hombros. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. —Luego sonrió. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. o la próxima vez puede que le muerdan. se ofreció a servirlo. señor. tenía su propia locura de la cual ocuparse. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. Sophie casi dejó caer la taza. El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien. —¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James.. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. Él se limitó a mover la cabeza. —Señor Kane. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. Ella le entregó una taza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. —He vivido en muchos lugares. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. y algo más. y entonces ella se enfadó de verdad. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. —¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca.. James se echó atrás con prudencia. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. Después de una pausa. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía.

—Ah. La puerta se abrió y volvió Lazarus. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio. así que hubo algo bueno en ello. James se burló. —Ella ya estaba caminando hacia allí. Creo que podría quedarme por un tiempo. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos. no tengo ganas de hablar de eso. otra visita por la tarde entre amigos. buscando urgentemente alguna razón. donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor. Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela. —Señor Kane. ese toque era tanto para calmar como para reprender. Él estaba mojado por la lluvia ahora. ¿cuántos años tiene? —James. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. No me sorprendería en absoluto. Puedo buscarlo yo sola. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. y dejó su taza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. —Ella tomó un sorbo de té. —No he visto a la señora Hartley en muchos años. Él le puso una mano en la rodilla. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. 128 . Él permaneció bajo el umbral. —En la despensa —murmuró. lo cual ella ignoró. Nunca va a alcanzarlo. Cuando se lo presté para los hongos. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. En todo caso. —No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. Lazarus masculló algo en voz baja. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo.. —Demasiados años. los hombros transparentes a través de su camisa mojada. —Bueno. —Pero me llevó de vuelta a ti. Ella se puso de pie. mi querida Sophie. después de haber puesto de pie. tomando la silla al lado de ella. James hizo una mueca triste. —Disfruta de la compañía. —Pero yo sé donde está. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—.. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—.

bajó a la despensa y él la siguió. hasta ese momento. —Es un viejo amigo. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley. debería. qué soy yo? —Se ahogó en ello. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No. Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él. sabe como hacer mermelada? —No. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—. Colocó las manos en su cintura. usted deja un sabor dulce en mi boca. No a mí. ¿Sabe. —Usted es un nuevo amigo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. —Bueno. —Como si me importara lo que piensa. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. porque no se había dado cuenta. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. ella era la primera cosa en su mente. Ella se dio la vuelta. Haciendo de tripas corazón. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. —¿Entonces. No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. No es bueno tener de enemigo a James Hartley. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero. Ella hace la peor mermelada. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. y el impulso del momento era inquebrantable. A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir... y especialmente no a usted mismo. O pensé que lo era. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. Cada día al despertar. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. Todo el mundo lo sabe. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha. No podía girar y volver a la seguridad de su silla.

ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. —Se llevó las manos a la cara—. no es así. pero lo hizo. —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas. Siempre lo hago. o no actuaría de esta manera delante de los demás. atrapada entre la estantería y su cuerpo. No se cómo. —De hecho. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. antes de que alguien salga herido. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. Por un momento ellos se quedaron quietos. No era posible. Sólo puede terminar mal. —Conduce como un imbécil. justo donde estaba. Quizás aprenda precaución en el futuro. Sabía lo que estaba haciendo. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. ¡Dios mío!. ¿Señorita Valentine. —¡Yo podría haber salido herida! —No. —Tonterías —protestó. De repente. escuchando. —Tonto. A través de la puerta cerrada de la despensa. —No más que usted. ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio. —Mi delantal. él podía oír a James Hartley quejándose. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 . qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. —También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. ya que no había esperado encontrarse con él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. sobre la mesa. Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. Con su mano izquierda. ¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. —Entonces. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. metió la mano detrás de ella. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje.

Deseó tener más tiempo con ella. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca. —No puedo —murmuró. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino. pensó. pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. Y escasos momentos después él lo hizo. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. pero tendría que hacer ese servicio rápido. maldiciendo. La levantó sobre el estante inferior. Hizo una pausa. llenos de cicatrices. de pie tan quieto como pudo. Su rival. sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—. Si ella iba a andar con James hoy. y la sangre se precipitó a su eje. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás. Se detuvo. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más. respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano. Por supuesto que lo sabía. Agachó la cabeza. Incluso sin sus labios alrededor. —Lo sé.. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho. se sacudió y giró.. golpeó duro en los paneles de madera antigua. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. insegura de sí misma. dejándola explorar la forma de su miembro. —Te necesito —gruñó.... Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas. No ahora. lo frotó suavemente entre sus dedos. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. Lazarus rápidamente tomó una decisión. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola. La manija de la puerta. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro. enardecido. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva... no así.. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. Su saco dolía. una presilla de acero. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. Ella se echó hacia atrás. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido. tratando de controlar su propia necesidad salvaje. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. era casi demasiado para él. con James. se dio cuenta. pero la puerta no se abrió. La llevó 131 . —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. Ella cerró sus ojos. Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo. En cambio. Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura. Ciertamente aprobaba su toque.

—Espero con ansias nuestro próximo encuentro. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. Ella agarró el delantal. Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza. señorita Valentine. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma. había un truco para ello. le había dado algo que nadie más había hecho. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. 132 . Como en todo lo demás. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento. por fin levantó la vista. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. —Me gustaría irme ahora. Él la agarró por los brazos. Si confesaba en voz alta que él. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—. pensó. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. Ella pensó que debería quererlos. dándole placer con diligencia. —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella. Estas haciendo un gran progreso. Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. Sin dejar de mirarla. Sus labios acariciaron su boca. con las manos aún en sus muslos. ella levantó su delantal. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. nunca conseguimos lo que queremos. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. no del todo compuesta aún para contestar. tomando ávidamente. —Él lee poesía y me trae flores. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta. Lazarus. ¿Lo ha hecho? Ruborizada. pero la besó de nuevo. ella incluída. De lo contrario. Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. ¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. Él no la dejaría pasar. En respuesta. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. retrocedió y abrió la puerta. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. dando generosamente.

De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus. como sospechaba. Pero. no iba a dejar la idea tan fácilmente. Pero James estaba de mal humor. —Este antiguo empleado de la señora Dykes. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. casi como si prefiriera tener una pierna rota. mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia. Como Sophie sospechaba. esto era más fácil decirlo que hacerlo. —¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado. pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo. creo.. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre. o para abandonar sus obligaciones familiares. —¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. esposa de un juez.. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos.. Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal.. Por el bien de él. 133 . —¿Por qué? —exigió fríamente—. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento. No podía imaginar lo que se apoderó de ella. pero James estaba furioso. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve. Fue un soldado raso. incapaces de mantener sus manos fuera del otro. Ese día las cosas se habían salido de las manos. le volvió a mentir. pronto podrían estar expuestos.? —No me gusta la forma en que te mira. Intranquila. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. su orgullo estaba herido más que nada.. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. Voy a averiguar por qué vino aquí.. ¿Qué esperas. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable.

En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. Ahora. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo. un pie en el escalón. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. ella se caía por el borde de nuevo. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular. cuando el lejano retumbar de una carreta. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. En cuanto a sus sueños. Como cualquier hábito. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. gritando encantados. pero quería besarlo. Si nunca lo volviese a ver. llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. Oh. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. consciente de los niños mirando. Feliz cumpleaños señorita Valentine. era muy difícil de abandonar. Era un hombre de verdad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. Y cuando no podía verlo. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. Recientemente. Sin embargo estaba cayendo. Era real. señor Kane. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. parecía estar esperando algo. De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina. no sabría que hacer. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. Él reveló lo que escondía tras su espalda. rodeados por los niños. —Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—. 134 . con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. le producía a Sophie un gran desconcierto. lo echaba terriblemente de menos. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. fuera de su alcance. Mientras él le sonreía. —Aceptó sus flores muy formalmente. Lazarus Kane estaba en la puerta. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. camedrios rosas y campanillas blancas. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. en ese mismo momento lo supo. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día.

por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. Por esta vez. —Todavía están calientes —agregó—. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. —¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. una tímida extensión de color azul claro. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. Por supuesto. ¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha. Le pareció extraño que dijera eso. señorita Valentine. y luego se lanzó hacia adelante. se pusieron de pie de nuevo. el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. señorita Valentine —hizo una pausa—. —Oh. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. —No sé nada de poesía. De hecho. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. así que estaba enojada y malhumorada. —Pues sí. Sal y juega conmigo. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. —¿Hay algo más que desee. No tenemos una eternidad. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. Una lenta sonrisa se formó en sus labios. la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando. Tus favoritas. Pero el cielo estaba despejado. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. Una vez más. señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. —Sí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. —¿Ocupada con Hartley? No respondió.

¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. pero allí estaba ella. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. —¡Bueno. de verdad! —exclamó ella. como ella sabía. —No sé a qué te refieres. —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza. Era el caballo de montar del que había oído hablar. las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. no porque estuviera molesta. avanzó hacia la carreta. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. Todo fue idea suya. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches. cuando le sonrió de oreja a oreja.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. Pronto la carreta estuvo llena. la carreta se detuvo y fue descargada. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo. incluso una vieja cascarrabias como tú. nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. Tuck. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. Una vez que llegaron a un agradable lugar. Entonces él le mostró su propio espacio. debido a que él no era blando por naturaleza. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. sembrado con margaritas y botones de oro. se acercó hacia ella. Quizás su gentileza significaba mucho más. —Agitó su dedo—. Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. simplemente porque debía quejarse. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. no porque fuera fácil para él. Además. Sin decir una palabra. los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. a sabiendas que era una metomentodo. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. desde donde se podía observar el valle y el pueblo. Ellie pestañeó inocentemente. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. 136 . Recuerda.

reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. Es originaria del viejo mundo. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. —¿Sólo una? Que afortunado. pero conseguiré lo mejor de ella. al parecer. le serviría. bajo el árbol. la brisa se extinguió. Como sentía un gran peso presionando su pecho. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. ya no quería la sombra. con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. dejando gente a su paso. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. silenciosamente se sentó sobre la manta. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. Cualquier esposa. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. un habilidoso. Le dolía la cabeza. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. Nombre común: Pata de gallina 137 . gritos y lagrimeos alrededor. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo. por lo tanto. en su presencia. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. —En un día como éste —dijo—. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. sola con su ginebra y sus recuerdos. no resolvía nada. Después de todo. o por mucho tiempo. y consideró moverse de sitio. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. Sin desanimarse. —Sólo una pequeña que me fastidia. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. La abandonaría. No tenemos una eternidad. Una vez que un hombre ha sido rechazado. Era un viajero con un misterioso pasado. hubo muchos alaridos. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. le había dicho. Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. y varias cometas tuvieron un triste final. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción. Lazarus podía ir y venir con facilidad. Debió captar la agudeza de su tono. Sophie no tenía apetito para el picnic. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. que no le pediría de nuevo que se casara con él.

—Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—. Sin lugar a dudas. Miró a Lazarus. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto. —Haz lo que te plazca. Chivers. ya veo… no voy a ninguna parte. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. señora. Unos astutos que son los que ganan. señora? —preguntó Chivers. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. —¿Qué diablos . Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. —Nada te detiene de escapar. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta. —¿A qué viene esto? Oh. o dedicarse mucho tiempo a una idea. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. Chivers pareció interesado. —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta. excepto tu propia cobardía. Luces acalorada. donde quiera que empieces una nueva vida. señorita Valentine. me atrevo a decir las cosas eran diferentes. y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. a diferencia de algunos de nosotros. te aburres pronto y renuncias. Me atrevería a decir que.. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. 138 .? —Te he oído presumir de ser un manitas. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras.. Ellie. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. Por entonces. —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. Cuando te hayas marchado. Habías perdido tu sentido común. charlando y riendo juntos.

También desearía no haberlo escuchado. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. 139 . Evidentemente. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. habían estado susurrándole sus dudas al oído. había terminado el viaje. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. A Sophie. no importaba con qué amenazaran. Los enfrentaría. Como una flor hacia el sol. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley. lo puso en mi contra desde el comienzo. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. no lo ahuyentarían.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. Bueno. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. lo que quería más que nada en este mundo. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. A pesar del tono de su conversación. Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. Su temperamento se apaciguó por el momento. Este era el final del camino para él.

No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. Al igual que la tuya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. —Yo… yo no he montado en años. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. y el pie izquierdo en el estribo. —Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 . —¿Montas de lado. Ven a montarla cada vez que te apetezca. —Tu amigo es un hombre amable. Sin decir una palabra. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban. Olfatea como un sabueso. casi demasiado para asimilarlo. Lo sentía. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. aún tenía que decidirlo. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. Si era bueno o malo. especialmente el del escondite. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. lo leía en su rostro. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia. ¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. —Las apariencias pueden ser engañosas. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. ¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. —No quiero perderte a ti también. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos. Entonces se quedaba. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. Puede rastrear cualquier cosa. la ayudó a subir al caballo.

desde que llegó Chivers. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. admirando el hermoso día.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. él no tenía ninguna prisa. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. Eso es todo. pero estaba completamente complacido de cabalgar. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. —En cuanto a la señorita Osborne. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. bajo la cubierta dorada de los castaños. Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. Por lo visto. y cuando salieron a un camino más ancho. —Oh. compartiéndolo en su compañía. En aquel entonces. mantiene su distancia. Y ella tampoco. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. Lo llevo más allá entre los árboles. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. Ella acarició el cuello del caballo. No podía recordar la última vez que había montado a caballo. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. recordando la manera en que solía montar sola. intentando que mostrara sus celos. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. En primavera. la gran cantidad de hojas. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. Desmontaron y caminaron hacia abajo. no hubo conversación. dirigió su caballo hacia adelante. se puso al lado de Lazarus. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. La luz del sol era fuerte. cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas. no lo cuestionó por mucho tiempo. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. un regalo muy raro y precioso por cierto. Por un rato. Con un toque de sus talones. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. Sophie cabalgaba a su propio ritmo. Pero el aire agrupado bajo los castaños. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. —Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. Qué le había poseído para llevarlo allí. Como se había dado cuenta antes. y en otoño. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . se dio cuenta. liderando el camino y regresó bajo los árboles. Él la siguió. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. aunque habían tomado el camino más largo. Me agrada el viejo. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. pasando sus dedos por la melena plateada. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. perdía su punzante calor. pasando por debajo de las ramas más bajas. la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne.

ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio. luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. Quería decirle que lo amaba. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. hasta que ella era un charco 142 . ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. —Dime lo que quieres —susurró él. Era un experto en ello. Allí estaba otra vez. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. como a una mujer. como en adoración. él hizo que le sucediera dos veces más. Entonces sus manos . Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. y un estremecedor y excitable suspiro. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. ¡Oh. sí. En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. pero firmes separaron sus muslos. Ella se recostó sobre el musgo. Nunca sabía que pedir. hasta que sintió el aire en sus medias. besándola a través de su vestido. ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. que experto era en ello! Por supuesto. que quería todo de inmediato. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. Hoy no había prisa. no como si estuviera tranquilizando a una niña. Capítulo cuatro: La excitación de la mujer. Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. —Lazarus —susurró su nombre. Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. Después de eso. Contuvo el aliento. Se hundieron lentamente sobre el musgo. dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. No tenemos una eternidad. No tuvo que decir nada. sus manos temblorosas presionaban sus muslos . tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. al no ser un lector. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. Por fin soltó el aliento. excepto por donde cruzaba un hilo de sol. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. al igual que su cuerpo. Luego la introdujo en su interior. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. con una mano descansando sobre su cabello. pero se contuvo. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella. Su lengua se movía sobre ella. esperando. Lentamente levantaba su falda y camisola.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. o apaciguando a una chica por una rabieta. acariciándola suavemente. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo. habría aprendido de la práctica. señor. tomándola íntimamente.

Su lengua encontró la de ella y la acarició. como en un sacrificio pagano. cada error que hubiese cometido en mi vida. —Mi turno. en seguida él se tendió sobre ella. Sophie recuperó su dedo. con su cabello cayendo sobre ellos. Sintiéndose rejuvenecida. Sólo así. la verdad salió repentinamente. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla. Después de todas estas semanas de preguntas. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto. Lazarus el resucitado. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. Apagado como una vela.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. El pelo le caía suelto por la espalda. 143 . Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. ella lo empujó y se sentó. y él se mantuvo quieto. —Sostuvo el objeto para su estudio—. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. —Fue una pelea… hace seis años. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré. Como su tía siempre decía. Es la única que… Ella besó su pezón. —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo. —De nuevo tomó su mano—. —Ten cuidado. sólo mis manos. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal. —Se rió suavemente—. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. Cuando lo golpeé. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. Los hombres mueren todos los días. Murió más tarde. Sin embargo. Así que ahí está. El otro hombre murió… un compañero de armas. —Pero estas aquí. yo no tenía ningún arma. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. Se probaba a sí misma en su boca. — Chasqueó los dedos—. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. aquí estoy. Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. cayó sobre una chimenea de piedra. Por supuesto. con su oscura y penetrante mirada. Que no se rompa —advirtió—.

empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. Pero él no se detenía en la oscuridad. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. Era demasiado. la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas. Ella le devolvió el beso. Creo en vivir el momento. Deslizó su mano y dedos bajo su falda. que la sorprendió. Sacas mi diablo interior. De nuevo él se apoyó sobre su codo. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. que escapaba por encima de su labio inferior. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba.. Cuando ella jadeó su nombre. Ella lo entendía… oh sí. debajo de su cabello. Cuando era niña. El placer sustituye el dolor. intensificó su agarre y continuó el 144 . cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. hundiéndose y retirándose. —Nunca le había encomendado esto a ella antes. mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. cada vez que lloraba. queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. ella entendía. su madre le daba un caramelo para masticar. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. Cuando ella le apartó la mano. rígido como el acero en su mano. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. Cuando lamió su barbilla. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba. con su mejilla sobre su hombro. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. tomándola como un ariete. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. Sin embargo él continuaba caliente. ya se había girado hacia pensamientos más felices. sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. demasiado doloroso y quería eliminarlo. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. quería verlo perder el control. Esta vez. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. sin embargo. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. una feroz expresión se concentró en su rostro. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. libre ahora de sus pantalones. como si todo fuese un poco incómodo. No tenemos una eternidad. esperando a que cualquier momento pueda ser el último. No podía pensar en lo que acababa de contarle. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. —Cuando me tientas de esa manera. —Ahora que te lo he contado. él le devolvió el favor. Guió su mano hacia su virilidad.

él gruñó. parte riendo y parte enojado. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo. No debería haber hecho eso. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. —Las palabras cayeron con un suspiro. 145 . ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. Eso espero. bajó la mirada hacia ella. no podía convertirse en un gatito.. Sin embargo. —He arruinado tu vestido. Quiero todo de ti. nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. liberando las palabras al aire. Ella hizo un mohín. se derramó en una rápida corrida. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. Él se rindió. Luego su cabeza cayó hacia atrás. He sido un niño bueno desde entonces. Él se puso tras ella. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. —Hace un tiempo. lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. en dócil e inofensivo. se hinchó y expandió.. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. señora. Asesinado a un hombre con sus propias manos. —Esa es una cuestión de opinión. Cuando era una niña tonta y alocada. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. con un brazo sobre su frente—. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. —Ambos se rieron entre dientes. Pero a pesar de estas lecciones. consternado. A veces. su mano aún continuaba sujetando su eje. —No. Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. Un tigre devorador de hombres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. Depende de ti. —Él sonrió—. Pero era una mujer decidida y tenaz. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio. —¿Cuándo será eso? —Pronto. Bajo sus firmes caricias. Su respiración se detuvo. tendido con los brazos detrás de su cabeza. pensativo. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. hoy tenía una misión. Desde el mismo comienzo. finalmente se sacudió. Su respuesta fue evasiva. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. Aún no. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. había sentido su inquietud. Minutos más tarde. Me prometí que no pasaría hasta que. No lo entendía.

aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día. el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente. Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda. montaron de nuevo uno al lado del otro. Regresando a cuestiones prácticas. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo. tierno —cuando lo decidía—. sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales. Y secretos mortales. No volvieron a hablar. y de infinito coraje. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. en el fondo era un hombre generoso. Ahora compartían su secreto. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. Ellie y la tía Finn. audaces e impropias maneras. Pronto tendrían un pasado del que hablar. conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. galopaba elegantemente tras ellos. 146 . dejaron la conversación para Chivers.

―se quedó sin aliento en un susurro frenético―.. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. Chivers me prometió una partida de cartas. No creía que pudiera ponerse de pie. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. la maltrataran así. ―¡Oh. y cuando ella parpadeó 147 . El señor Hartley parece un tanto amargado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. incluso brutal. con los brazos extendidos hacia ella. su anuncio lo que empezó esto. Sophie. también. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. esperando. y mucho menos bajar de la carreta. después de todo. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. ahora sin cintas o bonete. Su pulso saltó como un cordero en primavera. ―No. oyó a James quejándose del tiempo. ―Gracias ―susurró. Sin embargo. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. A unos metros de distancia. con sus manos ligeramente presionando sus hombros. Cuando él no la soltó de inmediato. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. Dio un paso más cerca. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas. pensó. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. Ella sostuvo su bonete en su regazo. y ella quería acurrucarse y esconderse. Su aliento calentaba su sien. En su estado actual. Había ido a buscarla. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. Con toda la excitación. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. con mucho gusto se habría perdido la cena. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. Dios! ―exclamó la señora ahora. Sophie. todo sería descartado. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. no me beses.. y entonces. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. por dentro y por fuera. Era lo que los conquistadores hacían. pero Lazarus estuvo allí primero. ―Tía Finn. Su cabello. Su deseo era salvaje. tienes que ir. toda inocencia―. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. o dejarla dibujar su silueta? No. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche. a llevársela por encima del hombro. dando una excusa. renuentes a renunciar a ella. Si James no estuviera allí de pie. Era injusto que estos hombres despreciables. al descubrir que ella se había ido.

la agresión tácita. Una pena. Se encogió de hombros de un modo perezoso. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. de verdad. estás enamorado ―se quejó Chivers―. estaba siendo cuidadosamente suave. Cuando entró en la granja. cuando es acorralado. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. Dijo buenas noches. imbécil. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. le arrojó un poco de consuelo―. Chivers observaba a su amigo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. No voy a forzar su decisión. descuidado. Hará lo que es mejor para ella. Por el rabillo del ojo. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. cada vez más irritado. y tan guapo como el mismo diablo. que estaba muy lejos de lo que sentía―. Todo. Espero que esté preparado. Él podría hacerlo de nuevo. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. Pase lo que pase. Eso es lo peor que puede intentar. Él la miró con recelo. Demasiado cerca. después de una breve pausa. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. ―Entonces yo tenía razón. Un animal salvaje. Tengo muchos consejos que dar. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. o al menos él piensa que lo está. ―Entonces. ―Trató de hacer hincapié en esto. porque es asquerosamente rico. No todo. joven tonto. Lazarus se desplomó en su silla. supongo. ―Voy a dejar que haga su elección. pensativo. atacará. vio a James esperando. Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. Por supuesto. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. Pero pronto lo haré. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. Ella sentía la tensión en el aire. reprendiendo. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. recordando lo que su amiga le acababa de decir. con una mano en su pecho. como un hermano mayor impaciente. 148 . pero nunca prestaría atención a mi consejo. sus pestañas le rozaron la mandíbula. O loco de atar. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada. y la gente tan rara vez los sigue. Lo mismo que tú. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. y luego regresó a casa. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. vio cómo entraba a la casita de campo. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. ―¿Estás bien? Te ves cansado.

James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. recortando la hiedra. ―Por lo menos ―espetó. ya que azotó como un látigo. hechizado. señor Kane ―gritó Finn―. Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. Cuando ella saltó. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. señor Kane. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. con el juego de riendas entre sus dedos. ―Sí. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. ―De repente se paró. 149 . Estaba claramente enojado. ―Yo también. y si no hubiera sido por su hermana. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave. Con el tiempo. Pero lo hizo. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. Si no hubiera estado tan distraído esa noche. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. con quien nos reuniremos esta tarde. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. Es hora de que haga su salto de fe. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. él nunca hubiera olvidado su escalera. por lo menos. Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa. pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás. para los escolares. Me refiero al balcón. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. Tenía que estar allí por su propia voluntad. y Lazarus se quedó solo. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. pero él sabía que tenía que dejarla ir. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. cuando saltó de él. ―Pero. lo declaró loco al más alto nivel. Si tan sólo se lo permitiera. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. ―No me refiero a su anuncio. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. y mire lo que pasó. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. Fue destituido inmediatamente de su cargo. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. con la cabeza entre las manos. El día de hoy le había dicho muchas cosas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. antes de que fuera noche cerrada. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. él nunca habría sabido su nombre.

Sophie.. Al igual que la chica Vyne. Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar". Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero. Después de todo. 150 . ―Se sentó más derecho―. Esa escuela es una pérdida de tiempo. ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane... creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. Los niños como… ―. y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. ―No hay nada malo en ello. Y estoy de acuerdo con Henry. ―Es más fácil que contar con su aprobación. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto. Ella no quería causar problemas a Lazarus. Él debe conocer su lugar. Sophie. Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. él era un muchacho impetuoso. Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane.. voy a ponerle fin. Ella no podía reconciliarse con la idea. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre.

Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. Esa noche. Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James. y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. como papel de fumar. tan pronto como entraron. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. En el salón. las manchas de hierba en su falda. una medida generosa de humillación. y el pelo suelto. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. En la primera media hora. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. a través de sus propias "conexiones". La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical. y la piel tan pálida que era casi transparente. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. perro faldero de mal genio. de proporcionar. dos criadas. sonriendo tontamente. paseando los perros falderos. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler. y su cuñada. la persona más influyente de Morecroft. La señora Sadler era una criatura pequeña. En cuanto a sus hijas. posiblemente. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. sus ocho hijas. habían llegado esa semana a Morecroft. ella tuvo el gran placer. y Sophie fue acompañada al sofá. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. pero nadie lo mencionó. Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente. encontrar gorros y guantes perdidos. como si estuviera 151 . las cinco que estaban presentes esa noche. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. el brillo de sus pendientes de perlas. y el desaliño de Sophie. encorvada. un valet. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. conseguido por el viento. un mayordomo. no había visto nunca un grupo tan aburrido. y un cochero.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna. quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. tal como eran. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. dos hombres de a pie. Su tardía llegada causó un gran revuelo. pensó Sophie.

rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley. como si fuera a vomitar en la alfombra. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño.. ―Algo terrible sobre un anuncio. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. Ella abrió la boca. mejor estaremos todos. al borde de las lágrimas. al parecer. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. Todos los ojos. sus ojos claros con bordes rojos y siempre. Era la primera vez que había sido acusada de eso. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. de nariz grande y carnosa. señorita. giraron en su dirección. ambos tenían afición por sus propias voces. pronto se dio por vencida. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. erizadas cejas y dientes amarillentos. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. Sir Arthur. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. una o dos soltando casi risitas nerviosas. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. Y el tuyo también. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. En el proceso de apartar los ojos de su padre. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo.. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 . brusco como una sirena. nada menos. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante. por su ayuda en esta materia. Sir Arthur era un hombre corpulento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. ¿No es así. permanecían en casa con los sirvientes. Al otro lado de la habitación. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. Especialmente la querida Sophie. sus hijas se estremecieron delicadamente. En una mesa de billar. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven. Después de eso. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. Su vozarrón. pero ella tenía una hermosura vacía. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas.

su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. pero pensaba que. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento. Para su desconcierto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación. Por el bien de Sophie. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar.. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. pero sus labios eran delgados y muy apretados. mamá. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. Sir Arthur. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. Si ella estuviera en su lugar. muy especialmente. 153 . ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos. podría dejar la puerta abierta. Para el viaje en sí. más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana.. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. Por cinco libras al año. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor. pero no lo estará. Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera. Y desde que llegó al pueblo. ―Rebotó en su asiento. pero si se requiriera aireación adicional. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente. con un poco de medidas creativas. sus manos curvadas como garras. según la señora Dykes. Ahora se reveló que. Con su mano libre. Ella es maleducada. y no causaría mucha molestia. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. pero algo había que hacer. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. los Sadler planeaban mudarse a Bath. regresó al pecho generoso de Lavinia. la solución para ella. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. estando familiarizada con la historia. Ella nunca lo estará. Lavinia. especialmente una que. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente. sobre la cabeza de Sophie. pero no con el nombre del joven caballero implicado. ha estado peor que nunca. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado. ya que estaba ubicada a tanta altura. grosera. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. Henry. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. el cual. sin tardar mucho. Al parecer. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. comía como un pájaro y era muy pequeña. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―. y extremadamente pendenciera. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur.

―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. Es evidente que este hombre. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. y ahora no puede deshacerse de él. salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. ―Uno es mártir del dolor de dientes. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. desalojado por el sonido. Cuando el murmullo finalmente se calmó. Más tarde. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. En lugar de molestar a uno de los empleados. La puerta estaba entreabierta. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. James se unió. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. Eso se lo dejó a la señora Dykes. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. ―De hecho. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. inclinándose hacia delante en su silla. ¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. ―Pero estuviste entretenida. quien le pasó su pañuelo. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. señorita. abuela. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. Ella miró a James. ―Veo que eres una chica respondona. ―¡Dios mío. porque es más que reacio a hablar de sí mismo. ―Un criminal. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. Por el momento. pero no ofreció consuelo para su dolor. Kane. deleitándose con la atención―. 154 . Incluso el hollín. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. Murmurando maldiciones bajas. ―Es oscuro como un demonio. Sir Arthur ―explicó ella. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. agitando los paneles de madera de las paredes. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. Sir Arthur.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. no tiene cabida en Sydney Dovedale.

Sophie va a casarse con el señor Hartley. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―. Sophie ―dijo finalmente―. Para mi felicidad futura. abuela. abuela. y la elegancia de su menú. muchacho. ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―. Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. pensar en ello como una inversión. todo eso va a cambiar. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. ―¡No voy a perderla de nuevo. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. ―Hilarante. Como he dicho antes. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. abuela. ―Yo prefiero. Esa niña tiene ojos muy siniestros. ―Qué gracioso. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante. James no respondió. ―Bueno. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. En cuanto a Sophie. los vestidos de las señoritas Sadler. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. Mira la tía sin reputación. Decidiendo renunciar a su chal. nunca le prestes dinero. ―Sé precavido. Sophie volvió al vestíbulo. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. en todo caso. ―No te preocupes. la decoración del salón de la señora Hartley. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. Y para la de Sophie. James. lleno de baches en un faetón conducido por James. En realidad. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso. Te lo advierto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones.. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. pronto. Astutos..

¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. la mareó. Henry. Una creciente calidez inundó sus venas. Lavinia empezó a animarse. Como el buen vino.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca. entonces. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. Sophie. ¿Qué podía hacer ella por él? 156 . Él había hecho ya tanto por ella. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. aunque la hacía sentir invencible. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. Era sin duda peligroso sentirse de esa manera.

—Usted es un buen hombre. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. pero hoy era una mujer con una misión. Recuerde. los caminos mucho más transitados y.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. Cuando se acercaron a la calle principal. y eso era todo lo que había. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha. ¿no? —Por supuesto que no. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. Era una mujer de treinta años. Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero. —No se preocupe. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. se bajó. señor Chivers. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. —Él señaló con la fusta—. o James arrastrándola por el brazo. bien cuidados. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. la gente gritando saludos entre sí. con una mano aferrando su sombrero. Después de algunas averiguaciones. dijo. si ellos no tenían nada mejor que ver. marcada por la aventura. No debí dejar que me convenciera de esto. Le pagaré bien por traerme. 157 . sólo porque había oído lo testaruda que era. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. hasta ahora no lo estaba. por lo tanto. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. —Allí. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. Pero él no quería el pago. —Bien. —Yo no quiero que se meta en problemas. Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. señor Chivers. señorita. arreglándose con manos nerviosas. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. ladridos de perros. Estaba dispuesto a llevarla. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. y luego. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. no podemos quedarnos mucho tiempo. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. y la otra alrededor de su brazo. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja.

Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. Pero primero. —Supongo. —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. Se sintió nerviosa de repente. Ella ha traído un mensaje de tu tío. —¿Por qué? ¡Oh. pero este muchacho lo necesitaba más que ella. Ella tomó un sorbo de su té. observando todos sus movimientos alrededor de él. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. —¿Cómo lo sabe. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. con los pies balanceándose. y le explicó su misión. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. como hizo mi tío. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. Un niño pequeño salió. desde que es tuyo ahora. así que no lo gastes todo en tonterías. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. —¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. Ahora es un agricultor. tenía el pelo negro y espeso. señora? —Soy una amiga de tu tío. Al igual que su tío. Creo que está harto de ser un soldado. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. 158 . ella con una taza de té. —Mi tío es un soldado —le dijo. Te he traído algo. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. con James y Henry respirando sobre su cuello. venga aquí. llevando una escoba tres veces más larga que él. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. ligeramente enfadada. —Hay dinero ahí para ti. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. —Sí. —Lo voy a poner en mis botas. levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día. —Buscó dentro de su bolso—. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. como sabía demasiado bien. lo era. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. Pero trata de ahorrarlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto.

algo que ella reconoció pero no pudo discernir. Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios. Mejor que el trabajo de casa. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. me dijo. —Ni a mí —respondió ella con ironía. Él me traje un pastel de carne. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. Él nunca estaría de acuerdo con eso. Ella se echó a reír. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él. —Va a casarse con un ángel. —Hizo. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. —No derrames tu limonada. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años. pero le dolía el corazón. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo. —Sí. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. —Si tu tío dijo que sería así. —Él te trajo un pastel de carne. —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. Él me lo dijo. No pudo evitarlo. —Usted es una mandona. —Eso es lo que yo dije que él hecho. —Un día voy a vivir con mi tío. Tenía razón al advertirte. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. —Aléjate de ellas. No le gustan las damas. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. Como creas que es mejor. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. señora. Había algo más en su rostro. Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. Frunció el ceño y se removió en su asiento. Mantente alejado de la gran mayoría. —Nadie nunca me dijo eso. Y aquí estaba este chico.

salta. y voy a estar ahí para atraparla. María. Se ha puesto toda blanca como una margarita. cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. ahora encontrada de nuevo. Era un vestido bonito. Salta. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. ¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. Con otro golpe de la guadaña. salta. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola. Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. El ángel estaba en lo alto de un balcón. cuando era un muchacho. —Es tan amable de tu parte. y yo te voy a atrapar. sudando bajo el implacable sol. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. Por 160 . sin romper el ritmo. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. a través de la ventana de la tienda de té. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. lo más hermoso que había visto. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. Ese era siempre un error. señorita Valentine. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. Ella era de acero por dentro. —¡Tonterías! —respondió su hermana—. a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje. señora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. se verá completamente nuevo. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. No podría. —Hey. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. Él no la querría de ninguna otra forma. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. Un viento suave soplaba a través del campo. así lo había aprendido. lo miró de nuevo y asintió. mientras Lazarus se movía balanceándose. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. tan pronto como la encontrara de nuevo. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. pero es un poco juvenil para mí. Dé un salto. observando por si cierta mujer pasara por el seto. avanzando con firmeza por el campo. Sophie miró por encima de su cabeza. y un escote bastante atrevido. cortó otro manojo de heno y luego otro. Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida.

era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. intentando un nuevo estilo de pelo. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca. La señora Hartley. fresco y tranquilo. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados. era como llegar al final de un buen libro. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. ahora era ceniza. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. una parte de su vida que nunca volvería. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. María se puso de rodillas en la alfombra. Nunca usó su encantador vestido después de eso. había invitado a Sophie a su baile de verano. Al igual que James y sus recuerdos. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. y esto es un poco simple. Esa mañana. La pequeña escena era pintoresca. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. siluetas sobre la repisa de la chimenea. todo sería exactamente igual como era antes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. en una esposa y madre ejemplar. pero ahora sabía qué decepción podría ser. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. Un día aquella muchacha se desgastaría. Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza. 161 . a esa temporada alegre y despreocupada. y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. el alfiletero agarrado en la mano. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. medito Sophie. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. ¡Qué agradable debe ser. pero ahora sabía que no era eso. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. El salón estaba ordenado. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. pensó Sophie con una triste sonrisa. para quien ella solo quería lo mejor. Sophie había cambiado. probablemente bajo presión por parte de James. Amor. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. y el cojín. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo. la excitación nerviosa que les precedía. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. Una nueva historia por descubrir. pero ya se había marchado a Brighton. y alguien debería haberlo quemado. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. Pero había una cosa diferente. Ella sabía que debía ir. Usado solamente una vez. la ventana flanqueada por un seto de tejo. Cuando James regresó por primera vez por ella. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. estaba tímidamente arrugado. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes. Sophie miró a través de la ventana abatible.

. Ella tomó aliento. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. reconquistaste la admiración del señor Hartley. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. Pero en realidad. Completamente loco de amor. María exclamó: —¡Pero. María siguió prendiendo con los alfileres.. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia. Me lo dijo. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer..... James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. Después de un breve silencio. no me sorprende. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos. hermana. Oh.. a menos que piense vender. —No va a casarse con Jane Osborne. enroscándose a su voluntad. y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. como ya he dicho a mi señor Bentley. pero era verdad. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale. La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente. —Pero. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo. El no decía mentiras. Necesita un marido competente. de acuerdo con mi Señor Bentley. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos. —Pero. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. —El amor te cambia. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O". —Bueno. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente. pero no le mentía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. —dijo María de repente. Y veo —ella se sentó sobre sus talones. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente. con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo. Le había contado todo lo demás. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera.. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón. 162 . él ha demostrado ser muy amable. No es él quien riza mi cabello. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James. estate quieta. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti. entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad. hermana. Sophie+. y cuando seas su esposa. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—. —Y ella le creía.

Lazarus nunca le había hablado de amor. tal vez. ahora entendía lo que era. Pero se lo había dicho al párroco. y te atraparé. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. A pesar de su bravuconería externa. ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él. y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba. hace mucho tiempo. que él no existía para personas como ella. 163 . salta. vaciló. O algo más se lo impidió. era todavía un niño por dentro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. Completamente loco de amor. Le había dicho. salta. Hombre tonto. Gracias a su pequeño sobrino.

—Ya estaba. con los labios entreabiertos. entonces. —Fuiste tú —insistió. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. Él nunca había sido capaz de decírselo. Trabajaba en la misma casa. Tú estabas allí. un montón de sonidos. Debía odiarlo ahora. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. Becky me dijo tu nombre. Ella miraba fijamente. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. Nada vino. Es por eso que vine aquí a buscarte. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana. Estaba en su patio. —Deberías llevar un abrigo —exclamó. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. luego a la derecha. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. Por un momento. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana. Como un camisón. —Es agosto. —Sí. Había llegado el momento. Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. —Pero es también. simplemente se quedó mirando. Me juré que te encontraría algún día y te compensaría. —Vaciló. primero a la izquierda. Fue mi culpa. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. Dejé la escalera. porque estaba muy distraído. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto. el muchacho recortando la hiedra. —Se aclaró la garganta—. frenéticos y sin control.. Ella frunció el ceño. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar.. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida. las mejillas encendidas. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. lo había dicho. —Después de lo sucedido. 164 . Esperó los golpes por venir. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. Una vez más caminó en círculos. No podía soportarlo.

un puñado de su camisa capturada entre sus dedos. se dio cuenta. 165 . —¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza.. —Señor Kane. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. No me importan las tres semanas —agregó ella—. Tambaleándose.. Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. no por querer casarse con él. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. No estaba seguro de entender. ¿estás segura? En respuesta. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. que estaba junto a la puerta. Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta. recordándole a Chivers. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. con una mano en el mango de hierro. —Entonces serán tres semanas. él oyó el silbido de Chivers. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. señor Kane. entonces? —Por supuesto que sí. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. el de ella y el de él. —¿Me perdonas. al parecer temerosa de mirar más arriba. Por favor. Cásate conmigo. Esperaba. Él no podía pensar. los detalles. con la esperanza de contener el temblor.. aquí y ahora. debía ser por la manga. Tan pronto como sea posible. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal.. El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. —Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. ella le dio un beso en la boca. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. —También yo. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. —Sí —logró decir. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. Me gustaría casarme contigo. Pero. mitad jadeo—. El "lo siento". dio un paso atrás y la miró—. así que te lo pido yo. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo. De repente ella le cogió del brazo. y hundió la cara en su pelo. —Suponía que podía esperar ese tiempo. Te hizo dejar la escalera atrás. —Esto salió en una carrera sin aliento. En algún lugar cercano. —Sorprendido. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez. absorbiendo el aroma de lavanda suave. —Era mitad risa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—. —Lo siento.

¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . Henry. —¿Debo salir y entrar de nuevo. El se sonrojó fuertemente. y sus botas chirriaron en protesta. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento. —Supongo que él quiere una dote. —Se sintió un poco triste por eso. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan. Un momento después. después a su corazón. —Agregó—.. No veo ninguna razón para esperar. Y vuelvo a Souls Dryft hoy. parecía tener en ella el efecto contrario. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos. ¿Cómo pudiste hacerme esto. por supuesto. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo.. Si tan sólo hubiera sabido esto antes. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. —Hizo una pausa—. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño. la mujer que había aceptado ser su esposa. Su esposa. ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. y no hay vuelta atrás. sin embargo. Para su sorpresa.. teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. pero pasó con sorprendente rapidez —.. no hay un niño. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio. Lo estaba modificando para mí. Ella debe venir también.. Sophie? A escondidas. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. La idea saltó a través de la cabeza y. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser. Hoy. Los dos se rieron. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. todavía. especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. golpeando sobre las piernas débiles. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. y esto fue bastante injusto de mi parte. lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft.. Y no. —Y éste es un vestido de fiesta de María. Después de todos estos años. como un ternero recién nacido. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. y tampoco puedo pedirle que espere.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. pero no creo que lo necesite ahora. pero ya está hecho. despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. como siempre sospeché. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas.

Henry apartó sus manos. Bueno. pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz. Henry —le dijo. A pesar de sus diferencias y sus peleas. yo estoy enamorada de él. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. dando un paso más cerca. No sabéis nada el uno del otro. Henry. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. Ella tomó aliento y cerró las manos. se querían. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. no hace ninguna distinción de rango. —Es ignorante y ordinario. Hazte cargo de tu decisión. Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. Fuera. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. Y yo. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo.. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción. Henry? —Lo hice por tu propio bien. Lo pasó por alto rápidamente. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza. Era ni más ni menos lo que ella esperaba. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. yo no estaba allí esa noche. Él no descansará hasta descubrir la verdad. y se supone que debo protegerte. cuando saltaste del balcón. sacudiendo la cabeza—. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo. las manos cruzadas delante de ella—. —Ella quiso reír histéricamente—. Tampoco voy a animar este error financiándolo. si al hacerlo también la lastimaba a ella. el día era luminoso y cálido. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. un comentario de hermana. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. Al igual que nuestra madre. y ya sabes lo terca que soy. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. Sophie. James Hartley es otro asunto. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente.. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. Seguramente lo entiendes. su voz inestable. —Te lo advierto otra vez. Soy tu hermano mayor. Con esa despedida. te dejas llevar por el corazón. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. 167 . Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. abandonó la fortaleza. —Necesitas un chaleco nuevo. él exclamó: —No va a durar. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo. Necesito una casa propia.. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. Por desgracia. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda.

168 . la recostó contra el heno. Por supuesto. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. Su belleza. ¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. a la vista de la vereda. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. quiso sermonearla. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. Ahora él veía la canasta que llevaba. pero hoy la saltó y se acercó. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño.. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. —No me has besado en varias horas. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano. le hacía contener la respiración. —Sécate la cara. pero. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. Cruzaron el campo a un pajar. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. Vino a él rápidamente. Dejando a un lado su cena. La Madre Naturaleza. —Supongo que puedo parar un rato. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos. —¿Eso es una regla. dejó su guadaña. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. sus manos. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. y su boca cubrió la de ella. él sabía que era una moza apasionada. suave y seca en la suya. En el pasado. Pero cuando ella le sonrió. demasiado encantadora para resistirla. Eran insoportablemente suaves. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. —Dime lo que dijo Henry. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. Su mano era cálida. como siempre. decidí traerte la cena — exclamó. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano. Debe hacer cinco o seis horas. Contempló su cara. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. Sintió sus manos sobre él de repente. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición. Sus manos le acariciaron la cabeza.. Siempre había trabajo por hacer. —No es suficiente —susurró. ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. tomándola con fuerza. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado.

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—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
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—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

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 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

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María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
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y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. con la boca entreabierta. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. Kane. y su cuerpo cedió además de recibirlo. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. mirándola a los ojos todo el tiempo. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. Todavía respirando con dificultad. Era una desvergonzada. pero viviría. sorprendentemente. el olor de un hombre. duras. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. una sensación de la que no podían obtener suficiente. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. desde la asombrosa anchura de sus hombros. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. hacia la luz del sol. Una vez más. dos terceras partes presionadas en la almohada. Lentamente. disparando hacia arriba. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. si era así como debía ser. Su espalda aun estaba arqueada. Se despertó lentamente. por favor. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. Dobló las piernas alrededor de sus caderas. muslos musculosos y pantorrillas 173 . y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. Incluso en el sueño. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. Pero unos minutos más tarde. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. estaba inquieto. a las firmes nalgas. Cada parte estaba bien aprovechada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. Pero qué joven parecía mientras dormía. Con los párpados cerrados. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. todavía estaba vivo. completamente perdida. revoloteando aquí y allá. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. sinceramente esperaba que no. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. y entonces recordó. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. buena parte de él de punta. Unas ásperas respiraciones después. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. Yacía encima de la sábana. ella aprendió el ritmo. tumbado desnudo boca abajo. trató de pensar en lo que podía ser. Su cabello era un desastre. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. Finalmente concluyó que estaba adolorida. Cuando repitió el movimiento. Incluso con sus piernas alrededor de él. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. —Eso fue hermoso. Lazarus la miró. Por fin el ángel era suyo.

en particular. Puso sus piernas entre las de ella. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. Al menos de esta forma. Así que esto era de lo que se trataba todo. El dejó de maldecir en su sueño. Quería agarrar sus nalgas. mientras dormía. con los músculos rígidos. Su corazón latía locamente. salieron un poco y luego se quedaron quietas. sin duda. Siempre estoy alerta. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. Esto es lo que debería ser. estaba de espaldas y él estaba sobre ella. Nunca había confiado así. manteniendo los de ella abiertos. contra esa dura fuerza masculina. —Estabas dormido —protestó. Era más de lo que nunca había soñado. Movió sus codos para reubicar su peso. nunca se dejó llevar como ahora. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. —Creo que mi fina dama es insaciable. este amor. podría afirmar que fue por accidente. Presionando en el umbral. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. —Sacudió la cabeza—. burlándose de ella. señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. —No soy muy buena portándome bien. pero se mantuvo tenso por encima de ella. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. Sus manos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. entonces. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 . esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. por supuesto. e impulsarlo a entrar. —Nunca —le dijo—. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. palpitando allí. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. Es un truco muy astuto. si despertara. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. siguiendo la curvatura relajada. —Lo tendré en mente. no tienes motivos para temer. riendo. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. —¿Hay algo que quieras de mí. —Me dí cuenta. O no. metidas bajo la almohada. Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios. esta conclusión feliz. Quería tocarlo de nuevo. pero sería injusto. —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. Y entonces le besó los párpados lentamente. Y.

y unos segundos más tarde. 175 . Afortunadamente se compadeció de ella. aunque quisiera. Su pregunta era retórica cuando la hizo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. también fue totalmente irrelevante.

murió en los cascos —dijo bruscamente—. pendiente de mí. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. —Entrometida. —Se cruzó de brazos —. sus ahorros como él los llamaba. —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. —Y ese anciano que era como un padre para ti.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. —Puedes hacerme daño. me crié a mí mismo. Fui criado en los apostaderos de Londres. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. donde la luz del sol entraba a raudales. —Y por tu hermana. —Ahora quédate quieto —advirtió. Si bien. —Pasó sus dedos por su pelo. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. 176 . Gimió y cerró los ojos completamente ahora. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. ¿Terminaste? —Todavía no. —Sí. Kane. Mayormente. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. tenía una nariz muy fina. No dijo nada. pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. mujer? —Ten paciencia. —Hmm. La persona que te dejó su dinero cuando murió. ¿Ya has terminado. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. Ahora. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. me dijo donde había enterrado su dinero. O mejor dicho. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —. Antes de ser condenado. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. En su opinión. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo.

y poco después. De repente. Era morena como yo. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. —Sí. Nunca supe su nombre. ¿Cuántos bañistas anteriores. tonto. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. Sí. la navaja de afeitar. Lazarus trató de dejar su silla. —Trabajó en casa de la señora Grimstock. a pesar del sol. Dejó de recortar. se preguntó ociosamente. —Se burla de ti. No tengas malos pensamientos. —Ahora. Y debían mirar hacia el futuro. No. —Te había dicho eso ya. pero no quería hacerle daño. Sophie! Mastica tu caramelo. pero ella no se lo permitió. Ella no me lo dijo. —Y solo tenía diecisiete años. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. ¡Disfruta lo que tienes. no podía ser. Su corazón estaba acelerado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. había pensado en él a menudo. la tía Finn se asomó por la ventana. Lo conocía desde hacía muchísimos años. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. —Ella sintió frío de repente. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre. es mejor. —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. Ella había escrito a James esa mañana. el primer barrido de la navaja de afeitar. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. En ese momento. pero sabía que no era la mujer para él. 177 . Se ha ido ahora. creo. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. Además. ¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. morena. era tres años mayor que yo. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. Nada para preocuparse. Era bastante hábil. Intentó colocar todo esto en su carta. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. James Hartley. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. entonces. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. así que ella lo sujetó por los hombros.

y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. Sin embargo. un luchador y se contendría. que necesita una buena limpieza por todas partes. señora. Era muy difícil esta confianza. —Ahora estas a mi merced —exclamó. Si no hubiera espacio. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. ahora estaba inquieto. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo. También era muy difícil no sentir celos. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. —¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente. —No pongas jabón en mis ojos. y los lechones en la pocilga de su madre. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. —Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. Kane. entre sus rodillas. Las palomas se arrullaban en el palomar. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. Tragó cuidadosamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. Necesito lavar mi cabello. —Es mi turno —dijo—. ruedas retumbando sobre adoquines. para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. su sangre agitada. —Te pedí lavarme el cabello. 178 . pensó. —Creo. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. Lazarus era decidido. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. y luego desaparecieron. ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. —He hecho que parezcas casi respetable. pero no iba a funcionar con él. En el patio. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto. gruñeron felices y contentos. Él se sentó. Ella entró y se dejó caer en el agua. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. sin embargo. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. ya se había quitado el vestido. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. Ella se le adelantó.

maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. —Lo mejor empieza aquí —murmuró. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. lo encontró mirándola con una intención penetrante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. El agua pronto estará fría. señora? —¡Muy bien. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. —Movió su mano ahora sin el jabón. —Oops. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. —¡Gracias. ni mucho menos. sus parpados finalmente se cerraron por completo. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —. perdí el jabón —murmuró. Miró hacia abajo su brazo en el agua. Ella se mordió el labio. entonces. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. —No hay suficiente espacio —agregó—. embobado. señora. —Olerán mi aroma en tí —agregó. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. —No lo encontrarás allí —ronroneó. Tendrás que extenderlas. No es que siquiera lo intentara. Cuando levantó sus ojos de nuevo. sus parpados revolotearon. pero era más una risa que una protesta. voraz. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. arqueó su espalda ligeramente. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana. pero él no estaba cansado aún. sus manos apretando el borde la bañera. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. Haré mi mejor esfuerzo. Kane! Sigue adelante. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. El agua apenas cubría sus caderas. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. y él. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. Separó sus labios. casi dejó caer el jabón de su mano. donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . Es hora de sus abluciones. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual.

Por alguna razón no se atrevió a preguntar. sino que la abrazó con fuerza. pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. incapaz de esperar más tiempo. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. se pusieron más duros. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. listo para devorarla. su juguete. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. sin duda. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. Se sentó. Si no hubiera sido por esa cicatriz. y sentía sus ojos sobre ellos. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida. Luego encontró la carta. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. su guerrero. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. R. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. después de la intimidad que habían compartido. Era un poco tarde e incómodo ahora. de repente preguntarle su nombre. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama. Si no hubiera sido por esa cicatriz. más maduros. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. Era casi como si. Una mañana mientras todavía dormía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. esa noche sola en el balcón. pensó sombríamente. había encontrado su baúl abierto. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. 180 . un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. lo sacó para examinarlo. Mientras limpiaba el piso superior de la casa. mucho antes de que alguna vez se conocieran. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento. su boca amplia sobre su pecho. y siendo de naturaleza curiosa. Era su cautiva. Adamson. locamente. pensó que era un derivado de Lazarus. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie. hubiera sabido que estaba allí. observando y esperando. Russ por Russell. otra de sus conquistas. empujó hacia arriba violentamente. Cada vez con él era completamente nuevo. quizás. Cuando agarró su trasero. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura.

Él la miró. La vida no era justa. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. Desgarró brutalmente en su felicidad. como Russ. pero conocía esa letra. Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer. y cada día contaría. sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. 181 . Era muy morena. y si ese trocito de cuchilla rota. gritando su nombre. se movía mientras dormía. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. pero luego sus ojos se ensombrecieron. los dedos extendidos sobre ese golpecito. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente. Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. sin embargo. Eso esperaba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. Era imposible ignorarlas ahora. la tenía a su lado ahora. Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. Trataría con esto sola. Russ estaba abajo. Sería agradable si todos vivieran juntos. ¿Debería mencionárselo? No. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley . Más tarde esa noche. ampliándose como si le gritaran. —Tal vez. Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. pensó con enojo. podía acostarse a dormir. —Su mano libre se dirigió a su corazón. Un día tendrá primos. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. nunca abriría los ojos de nuevo. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. una noche. Bien. la conocía bien.

—Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. Puedo perdonarte por esta 182 . de todo corazón. que cotillearían desagradablemente. así no se sentiría tan culpable ahora. por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. Mientras él estaba así ocupado. Trató de mover su brazo. susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. sabiendo que era todo suyo. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. Excepto lo que ella necesitaba ante todo. Tomó su codo con su mano enguantada. pero él lo apretó con más fuerza. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. Lo supe. Apenas se establecieron en el mercado. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle. Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. Supongo que te ha engañado de alguna manera. pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa. Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. Probablemente era una buena cosa. —Ven conmigo Sophie. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. pensó. Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. —Te perdono por este error de juicio. pensó. antes de que te arrastre a la ruina con él. por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. Es mejor acabar de una vez. James. Divertida y orgullosa. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. que era seguro. Debido a su mala fama.

pasaste los diez últimos lejos de mí. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. Pero él tomó su declaración como una acusación. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. Sophie. Te puedo dar mucho más. Por lo general. lo mantenía bien escondido del mundo. cuando nos casemos. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. —Por el amor de Dios. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. pero se las arregló para calmar su tono. James. Sophie. Sophie. —No voy a dejarlo. pensó. Pero pensándolo bien. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. —Sin embargo. Yo amo a mi hermano. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. que podía cuidar de ella. Lo siento. Fue mi elección. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. Vuelve conmigo. —Sin duda. Pobre James. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. —Nunca lo lograrás. —¿Error? —Sophie. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. James.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. Ella retiró el brazo. sin comprender. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. pero no había escapatoria. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. no de la forma en que pensaba. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. — Pero he aceptado ya a Lazarus. Dondequiera que se diera la vuelta. —¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. No fue Henry. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta. pero lo había visto en más de una ocasión. Había transcurrido demasiado tiempo. Sus labios temblaban. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. te he amado desde hace quince años por lo menos. yo rompí el compromiso. 183 . —Y él te animó a regresar. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. —Oh. ¡Mía! La miró fijamente. No te quedes con él. oía los susurros. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás. cuando pensaba que nadie estaba mirando. James. Es igual que tú. —Ella quería decirle que ya no la conocía. Quiero olvidar esos años y depende de ti. Volví para salvarte. Cualquier cosa excepto amor. Podemos dejarlo todo atrás ahora. el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus.

porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. De hecho. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas. —Puedo quedarme unas semanas más. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. nos las arreglaremos aquí. siempre es bienvenido. —Su voz se desvaneció. y Amy Dawkins. Nadie. —Es una muchacha tan tranquila.. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche. —Siempre será bienvenido aquí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft.. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo.. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas. y todas ellas se agacharon para cubrirse.. y su mirada se trasladó a Russ. sin duda. y Henry espera que todo el asunto se olvide. logró ninguna prueba de la identidad del culpable. por supuesto.. Casi al mismo tiempo. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. En unos momentos. No quería abusar de su hospitalidad. Por supuesto.. con mucho gusto me quedaré un tiempo. Y sabes qué. la decisión es suya. —Pero se parece a Finn... al menos durante la cosecha. Sophie sonrió y asintió con la cabeza. a la espera de que dejara de hablar. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. si quedarse o irse. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas. 184 . —No se quede sólo por eso —dijo—. Russ se miró las uñas. señora — dijo Chivers—. Señora Cawley. —Sophie será enviada a Bath como institutriz. nada de la alegría habitual.. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. Sophie en voz baja le instó a quedarse. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. aunque todos tenían sus sospechas. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—.. Una vez que el rescate se pague. —Muchas gracias. el mercado era una algarabía. armando una cacofonía. gimiendo de angustia. Bueno. Para ayudar a Russ con la cosecha. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. pero ya era hora de mudarse. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto. —Es demasiado tarde para ser silenciado. por lo que el incidente se olvidará. pero él la dejó hablar. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. Eso es muy generoso de su parte. La sangre siempre llama. Siempre que necesite un lugar para alojarse. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea. a menudo la presionaba para que opinara. —Usted es un viejo y querido amigo. Si tiene que irse. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento. Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino.

si lo empujaban lo suficiente. muchacha. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. Se volvió de nuevo hacia ella. Ella estaba ocultando algo. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado. Estaba en un sitio de honor allí. Aún así. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. —Nada. En las últimas dos noches. Sophie era ahora suya. tal vez sí. junto a un jarrón de rosas abiertas. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. Más tarde. Hartley. vigilantes. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. Pensó en el dandy. Con cuidado levantó el pestillo y entró. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. entonces. —Si prefiere quedarse. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. pero no a Sophie. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. Con las manos en sus caderas. No podía oírla moverse. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. Cuando le preguntó al respecto. ¿verdad. aunque ya era demasiado tarde para eso. Pronto iba a ser su marido. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. Después de un rato. señor Chivers. tía Finn prácticamente los había vaciado. Kane? Él no dijo nada. había un velo entre ellos. al no tener excusa para seguir retrasándose. 185 . supongo. Ella sería su responsabilidad. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. no sabía si creerle. así que tal vez estaba dormida. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. Uno de estos días. Él se echó a reír. Sin embargo. cuando llegó a la cama.

—No me voy. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa. pero si estás en peligro. Podía oler el aire cálido de la noche.. Para gran alivio de Sophie. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. él no merecía verdaderamente todo esto. y después de una breve pausa. Ella suspiró. Él no me va a ahuyentar. Ella dejó de dibujar. —Entonces juntos lucharemos contra él. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. De pronto le tocó el pelo. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. Las cepilladas eran firmes y constantes. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo. Si James. ¿verdad? —preguntó con voz ronca. —Apuesto también. —Va mucho mejor vestido. —¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos. —No —respondió secamente—. Apretó la mandíbula.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido.. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. —James Hartley es asquerosamente rico. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. sonaba aturdido. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos. no quiero que te vayas. Ya te lo dije. pero se inclinó sobre su dibujo. Ella cerró los ojos. finalmente. Ella volvió a su dibujo y. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. causándole todos estos problemas. —¿Ese soy yo? —le preguntó. Hubo una pausa impresionante. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían. —Tú estás mucho mejor desnudo.. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera. sorprendido una vez más de su buena suerte. pasó el cepillo suavemente por su pelo.. Ella no dijo nada. afirmando. 186 .

De repente la levantó en brazos. su descarada erección. como él acaloradamente sobre su tierra. Escuchó ansiosamente su latido. Se mordió el labio. Entonces. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas. En respuesta a esas tres palabras. su frente contra su espalda. le dio la bienvenida con alegría llorosa. Su silencio. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. plateada. 187 . Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. Se acostó con ella en la cama. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. El placer inundó sus venas y sus extremidades. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. con los pies en el suelo. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. al parecer. no le preguntó si tenía frío. Su cuerpo se movió más cerca. un recipiente ungido para su semilla y su vida. envolviéndola con fuerza. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. su cuerpo palpitó de deseo. y luego sintió el aire en sus pechos. con los ojos muy abiertos. lo sostuvo y luego lo dejó caer. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. La camisa arrugada en sus caderas. como un niño fascinado por un juguete nuevo. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. Su lengua trazó un patrón en su cuello. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. Y entre ellos. el calor y la fuerza. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. Se balanceó hacia delante. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. Antes de que pudiera hablar. el pelo largo recogido en una cola. Se sentó a horcajadas en el banco. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. dedos separados. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. y pasó profusamente. Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. Cuando ella se estremeció. la posesión completa. simplemente puso sus brazos alrededor de ella. la dura virilidad. —Ten a mi hijo. debajo de su camisa. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. y en el momento siguiente. Ella esperó. una mano se movió hacia su vientre. Fue un acoplamiento primitivo. antes de que se deslizaran más abajo. Ella se abrió a él. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. Él curvó su torso en su espalda. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. estaba llena. una necesidad que ambos tenían esa noche.

Tú lo trajiste de vuelta aquí. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí. Sophie. que pensó que podría derrumbarse en el acto. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. fuera del calor del sol. haciendo una mueca —. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. —Mujer obstinada. beligerante — murmuró—. —Hice lo que pensé que era lo mejor. Preocupada. por lo que le abrió la puerta. torcidos. Cogió una jarra de cerveza de la despensa. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida. he oído. —Parecía sin aliento. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. —Pero. Henry. No es buena compañía para la señora Hartley. lo llevó dentro. Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya. pero tu comportamiento. Ella suspiró. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. Y lo mismo va para tí. no voy a cambiar de opinión. —¿Por qué has venido. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. Sophie lo miró con valentía. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. ha causado gran indignación y malestar. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. 188 . Henry. la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. No esta vez. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. fue algo digno de contemplar. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. —Sin embargo. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde. Puedes también enfrentar ese hecho. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. y se aferró a los barrotes de la puerta. Tu comportamiento salvaje en el mercado. —No me interesa ir.

pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. en el lado sur de la casa. eso es injusto. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. ondas que brillaban bajo el sol. y eso lo ponía ansioso. a él sólo le traerás más problemas. pero tal vez no te importe lo que me afecta. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. tropezó con la puerta abierta. Ahora que había terminado de leer su carta. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. trigo y heno cortado. y ninguno de ellos hablaba de eso. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. una masa de plata agitada. silbaba a través de los huecos entre los dientes. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. en aquel momento. Y en el huerto. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. la deslizó en el bolsillo de su delantal. y él la dejó tener esa intimidad. que una vez le pareció tan triste y derrotado. sentada en el muro de piedra debajo de él. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. Tía Finn. La cebada era de tallo alto. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. sin el menor temor. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. Había querido preguntarle al respecto. soñando despierta con un amor lejano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. no en mí. Ni siquiera en Lazarus Kane. —¿Lo es. Había más que suficiente fruta para todos. En el prado. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. de hecho! Ah. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. que la amaba más que a su propia vida. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. — Henry. y luego se fue. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. y Tuck. esperando. Los castaños en la distancia. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . paseando entre los árboles frutales. La boda estaba a unos días de distancia. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. cuando la vio sentada en la pared de pedernal. Sabía. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja. había pastos donde el ganado ovino. a pesar de su diminuto tamaño. Se cernía allí. bromeando con coletazos de su orgullosa cola. Más allá de las hectáreas de cebada. moviendo sus colas por las moscas impertinentes. ahora vagaba alrededor con alegría. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. Y allí estaba ella.

Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. así que sería mejor no me esperaras levantado. y con la ayuda de Finn. incluso después de que él le dijera todos los suyos. La mantendrían alejada de él. —Si — admitió finalmente—. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. No dijo nada." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. pero creo que será muy tarde. pero tenía miedo ahora. ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. Se recordó. Él asintió con la cabeza. y se centró en su trabajo. —Va a ser un día caluroso. Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. Pero no repitió su petición. mirándola. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. temía perderla. nunca la volvería a ver. Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. y ella debía lucir lo mejor esta noche. Nunca había tenido miedo de nada en su vida. Russ. o poseído. Por favor. —No podía mantenerla prisionera. así que por favor no me lo pidas. —¿Qué? Tragó saliva. se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora. 190 . ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. Se dio la vuelta y murmuró. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. Pero no te vayas. o estarás cansada. —Tengo que ir —dijo en voz baja—. Quédate.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. Sería una lástima desaprovecharlo. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. Pero no puedo decirte más que eso. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió. Es importante. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. una vez más. Por un momento su mente se quedó en blanco. Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. —Vendré mañana. debía ser su elección si se quedaba. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. —No vayas. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy.

La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. comentó con emoción lo bien que se veía. Pensaba que estabas por encima de estas cosas. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley. equivocados en lo primero. Tiene una historia que contar. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas. — le preguntó. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma. los ojos bajos. Pero todo dependía de ella. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. Bueno. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. con ambas manos. James. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. estaban en lo cierto acerca de esto último. Sophie. no había más dudas ni más miedo. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. ¿verdad? —Sí. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. una fila de rostros cetrinos. los labios secos. infelices. Kane. James estaba bebiendo mucho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. y en el momento en que ella apareció en el salón. Sophie. — Está bien. Miró los dedos apretando su brazo. en realidad podría ser presentable. reconoció esta fiesta como una emboscada. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. la miró a través de su monóculo. Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. pero nadie pareció darse cuenta. y James la cogió del brazo. por fin. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. —Su voz tembló. con Sir Arthur Sadler a su lado. —Y el señor Kane. —Estoy decepcionado de ti. si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. La cena se servía casi de inmediato. que había "recobrado el sentido".

Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino.. Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos.. señorita Valentine. dejando los cuidados de su esposa. tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. con piel o sin piel. Sir Arthur.. que usted toma un punto de vista liberal. nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. En este caso. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry. se comía todo lo que veía. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida. —. Sophie jugó con el bolso en el regazo. Todo el mundo la miraba. e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua. Una vez que el primer plato fue servido. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. y su color amarillo. una y otra vez. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso. Su monóculo brillaba intensamente. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford.. El silencio cayó sobre el comedor. —Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. con los codos apretados a sus delgados costados. —Me temo.. Era de lo más fascinante. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte.. con un dedo corriendo sobre las cuentas. flacas criaturas. la señora Dykes pidió a Sir Arthur. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. —. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones.un ladrón.. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley. Sir Arthur ansiosamente obedeció. la lengua por su labio inferior. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. mirando de reojo los dientes.. como un lagarto. así que cada vez que se movía su cabeza. por otro lado... con los ojos inyectados en sangre. James. un estafador.. a quien tuviera más cerca. un pendenciero. —. —Miró rápidamente a Sophie —.. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane.. Al otro lado de la mesa. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. y la señora Dykes pasó lentamente. un tramposo y un canalla de la orden más baja. sorprendido por sus palabras atrevidas. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas. Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas. —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó.. pelado o sin pelar.

La señora Dykes jadeó con desdén. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila. pero todos podemos ser formados. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar.. tu hermana es una bebedora. Y vivo para arrepentirme amargamente.. No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. señora. El horror le hizo nudo en la garganta. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias. No todos podemos ser ricos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas. Se quedó de pie. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable.. —Todavía no. —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos.. señorita. —Forjadas por el corazón.. Por eso él debe pagar.. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra. —Por ese único error desgraciado. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. Henry. a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. ¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 .. algo que nunca fue premeditado. Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio. casi tirándose el vino por encima—. pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. y toda la sangre de su propio pecho herido.. y torcieron la nariz. sin duda —murmuró Henry en su vino—. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. Él bufó. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto. viendo su puño golpear la cara de un hombre.. —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. Sus ojos bailaban con alegría. —Sus dientes formaban una horrible mueca. donde el cuchillo quedó atascado. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo. Y entonces vio la escalera de nuevo. sino que las llevaban con orgullo. como un niño determinado la llamó. aunque no tenga derecho a ellas. Seguramente lo sabe. después de todo. —Cerró los ojos. —Como te dije. tímida—. —Sí. y los piratas no ocultaban sus cicatrices. —Todos tenemos nuestros pecados. cuando cometió un error. Un error imprudente y precipitado.. Hoy era un pirata. oscureciendo su uniforme. corriendo desde la oscuridad hacia ella. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes. Su crimen puede ser un. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James. en lugar de la cabeza. un momento que ha lamentado desde entonces.

pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón. joven. María se giró en su silla. Murió en ese armatoste. El hombre estaba muerto. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. como siempre lo hace. quien le devolvió la mirada con furia—. Con la boca abierta. y todos miraron a Henry sorprendidos. es que ninguna persona merece más que otra. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. Lavinia se erizó. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes. y por supuesto. Se llevó las manos al mantel. Y el señor Bentley. Él decretó que era así. Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. pero Sir Arthur se mostró inflexible. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas.Todos tenemos secretos. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes. —¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara. Este hombre Kane murió hace cinco años. El diablo se encontró con él al final. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo. y su voz retumbó. —Toda esta charla es un galimatías. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. nunca se equivocaba. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. —Además. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. en cualquier caso. —Él resopló de risa desdeñosa —. Pero no importa un ápice. por lo menos. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. pacífico señor Bentley. y sus rizos temblaron de indignación. porque Kane 194 . —¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre. La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar. al parecer. el suave.

y nadie más que ella sabía su verdadero nombre. cálida lluvia de verano. Era una especie de tributo. Kane... el hombre que era casi un padre para él. por supuesto. y salió de la habitación. balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley. Tardíamente recordó sus modales.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años. El alivio la tocó como un gusto suave. 195 . Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas. debía haber sido el viejo que le ayudó.

—Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. —Estoy segura. bajó la escalinata. —¿Qué? —Nada. Finalmente se detuvo al lado de un farol. Cuando él se acercó. me atrevo a decir. por la puerta delantera de la casa. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. Esta noche estaba escapando de nuevo. porque tenía una piedra en su zapatilla. Era la calle más grande de Morecroft. Una pasión se agitaba dentro de ella. —Tu siempre piensas demasiado. Hannah. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. Él refunfuñó. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. con un humor taciturno. Para ser honesta. —Para nada como tú. y se adentró en la calle. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso. Sentía otras cosas ahora. El negó con la cabeza. se detuvo para recoger sus guantes desechados. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. Fue una de esas noches. pero ella no miraba a nadie. Ella las sintió. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. Sin embargo no estaba triste. reconoce algo bueno cuando lo ve. No es una mala chica —murmuró—. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. su grito enojado para que esperase. James la siguió. más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. me pregunto qué viste alguna vez en mí. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. dijo: —Salta y te atraparé. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. Ella respiró con fuerza. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . Sólo… pensaba. —A veces me pregunto lo mismo. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo.

James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. con cada palabra afilada como un alfiler. 197 . ¿Qué criada? Tenía muchas. La reja chilló. —Sabía exactamente lo que él quería decir —. el baile. si tú dices que ese era su nombre. Te vi detenerte y hablarle. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. pensó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. —¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. El ponche fuerte. Todos merecen una segunda oportunidad. él dijo: —Si alguna vez te hace daño. ese canalla lamentará el día que me conoció. supongo que ese debe haber sido. —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. y luego él estuvo ahí a su lado. cuidadosamente. le dijo: —Te vi esa noche. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. —Él nunca me hará daño. Déjalo estar. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. Sin sonreír. Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso. —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. —Ella tuvo un bebé. y atenuó el breve instinto de huir. Y yo… yo lo amo. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. Ella se sentó en un banco pintado. ¿La recuerdas ahora. No causes más problemas. dejándose caer en el banco con un gemido. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. Su nombre… era Rebecca. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración. cerró sus ojos un momento. James. De nuevo él la siguió. —Bueno. —No estaba segura de su nombre. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. James. James? ¿De verdad? Deberías. — Ella hizo una pausa para respirar—. Pero el giró su cabeza. Su nombre era Rebecca Adamson. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne.

Intentó que la ayudaras. —Ella murió dando a luz a tu bebé. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío. pero le diste la espalda. —Era tu bebe. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. James. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. y miserable pequeña carta. —Oh. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. Sus hombros se hundieron—. James. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces. pero reconocí tu letra enseguida. Para verificarlo. Podrías haberla ayudado. — Suspiró —. —¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. James. mirando fijamente más allá de la carta. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas. Tenía a alguien que me escribió. —Lo sabías. No hay firma. pero tú la hiciste a un lado con esa fría. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente. Se acercó a él lentamente. —De repente. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. por el amor de Dios. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. —Murió. — Él mantuvo sus ojos en la carta. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. Tiene la memoria de un elefante. Yo no se lo diré. por supuesto. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. 198 . Al principio no la quería coger. Podrías haberla ayudado. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. Recordaba. Por un momento estuvo callado y quieto. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. Él miró fijamente la carta arrugada.

decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. hice todo lo posible. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. con la cabeza inclinada hacia atrás. Detén esta persecución.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió. La luz de la luna bailó sobre su frente. recientemente despedido de su puesto sin referencias. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. y él era un niño de catorce años. por lo menos. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. regresando al banco. —Déjalo estar. Dejar que Russ. solo la miró fijamente. —Yo… yo no sabía que ella había muerto. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. 199 . ¿no es cierto. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. Eso sería lo mejor. y Russ amaba al chico sinceramente. eligiendo prudentemente su momento. y se sentó torpemente sobre él. Sophie? Por él. se dio cuenta. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. Esa es la única razón por la que viniste. pero no lo había reconocido entonces. con solo su hermano a su lado. James. Así que por esta noche. No dijo nada. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. James. —Sí. —Bueno. Se tambaleó lejos de ella. debería saber que el niño vivía. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. No había preguntado nada sobre su hijo. y luego sacudió la cabeza—. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. como padre. Un día dentro de poco. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos. y la gente allí no sabía nada. las cosas estaban bien así. Nunca le diré quien arruinó a su hermana.

A al otro lado estaba sentada Sophie. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. Él la miró. Verdaderamente enamorado. un día aprendería lo que era importante. Ella quiso llorar de alegría y alivio. Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. y ella pensó que casi sonrió. y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. su rostro apoyado contra su manga.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. Tenía fe en eso. Sin embargo. pero él la veía. con una mano en su frente. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. entonces. Ella negó con la cabeza. James. todavía taciturno y confundido. Te deseo buena suerte. quería que todos conocieran la misma felicidad. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. 200 . —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. James. Finalmente gimió. quien también miraba a las estrellas. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. Al otro lado de la calesa. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. Y se fue del parque. que apenas podía respirar. —Admitió francamente. Henry —dijo ella. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. inquisitivo. Sin embargo. inspeccionando. Ahora que ella había encontrado el amor. y siempre lo haría. —Estaba enamorado de ti. Se lo debes. Sophie. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. Entonces lo entenderás. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. —Gracias. —No. —Sabrás cuando te enamores. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. Lavinia se enfurruñó bastante. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. No me entrometeré. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. Que encuentres tu propia felicidad. porque tú nunca fuiste realmente mía. —Gracias. —Perdió a su hermana. —Como dijiste. puedes tener a tu gitano. Los viajeros estaban callados. —Muy bien. Incluso se había puesto de su lado por una vez. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada.

¡Todo es por su culpa! —No. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. Si se casara con un Hartley. —No hables con ella. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades. buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente. —Porque estamos endeudados. 201 . señalando que la conversación había acabado. De ahora en adelante. hizo una mueca. querida. era un día para revelar muchas verdades. querida —respondió firmemente—. tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. — Las palabras finalmente salieron. Tendríamos una casa en la ciudad. Henry. y luego se volvió a colocar su sombrero. Es mía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento. Por lo visto.

El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. pero el cielo era puro azul. —¿Qué es eso? —Una camisa. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. la horca sostenida frente a sus muslos. haciendo resaltar sus curvas. pero ella no regresó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. —Le tendió un objeto blanco y doblado. —Y voy a casarme contigo. 202 . la esperó despierto. pero ya que estoy aquí. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. Él lo miró con el ceño fruncido. en ese atroz lugar vacío en su corazón. te guste o no. y a pesar de que. —Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. cuando se giró para virar su horca una vez más. No había necesidad de que te molestaras. puedes también tener esto. A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. el cuál había mantenido detrás de su espalda. Una hora más tarde. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. se dio cuenta. inocente como una nomeolvides. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente. y la luz salió. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. las palabras se le salieron repentinamente. pero claro ella a menudo lo parecía. Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. notó agriamente. Supongo que no necesitaba molestarme. Yo la hice. Kane. escéptico. algo lo hizo mirar hacia arriba. ingrato maleducado —contestó firmemente—. Curioso. Pensó que parecía culpable. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente. Cuando finalmente llegó más cerca. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. Con los pies separados. la observó acercarse. Creyó sentir la lluvia. apoyando su horca. Luego. Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella. O estaba a punto de hacerlo. —No. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando.

supongo que ahora es cuando te digo te amo. como si estuviera transpirando. La pobre camisa apenas contenía sus hombros. Ella asintió con la cabeza. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. mordiendo sus uñas. enfadada. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. lo que tú necesitas. perforado por la inesperada alegría de este regalo. se estiraba ceñida a través de su pecho. Con la lengua bien guardada. —Te amo. y los ojos brillando. Él extendió sus brazos. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. así que limpió su rostro rápidamente con una mano. El velo se había ido. resuelta a que entrara. Casi inmediatamente. mirándola—. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría. exhalando pesadamente. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente. Kane. Empujándolo de vuelta en sus manos. 203 . Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. muy serio—. Ella estaba en silencio. y luego lanzó la horca. —¿Me cabrá? —la miró. con tu orgullo y vanidad. incitándole a que se inclinase hacia ella. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. Realmente sintió como si pudiera llorar. —Por supuesto. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. no quiero estar sin ti. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción. —Y tu deseo. y atrapando su mirada en su pecho. Mucho más. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. colgando casi hasta las rodillas. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. —Llegaremos a eso en un momento. Kane leyó sus pensamientos claramente. Su corazón realmente dolía. Sophie —tomó aliento. y ambos se rieron. eso no se le había ocurrido hasta ahora. Él bajó la mirada y trato de no reír. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. —Pero por la expresión de su rostro. De nuevo ella asintió. —Pero no lo que necesito. los labios apretados.

pensó. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. —Veinte minutos —le susurró—. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. así que no regresará esta noche. No podría haber vivido otro día sin ti. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. Kane se rió entre dientes. —Pero esperé todos estos años por ti. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido. —Se levantó de puntillas para besarlo. metiéndola detrás de su oreja. Su fina nariz de caballero frotó la suya. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. cuando los invitados se habían ido a casa. ¿Por qué me dices esto? Se rió. los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. Te deseo. pero sé sumar. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. 204 . —Puedes hacer lo que desees con la información. A riesgo de sonar engreída. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. No sé leer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita. profundamente dormida en otros diez. Russ. —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. Después se echó hacia atrás para admirarla. Por primera vez en su vida. Te amo. He madurado. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. Después del banquete de bodas. hasta que no hubo nada en su camino. —Sonrió coquetamente—. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. incluso se gustó bastante. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. Finalmente.

Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. Por instinto. teniendo en cuenta la distancia a caer. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. es usted quien me salvó! Y así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. Por lo menos. y debía arriesgarse. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien. Ella se tambaleó en la balaustrada. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche. en su pecho. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. dependiendo de quienquiera que la contara. Eso que decían. habiendo rescatado a la doncella. atravesando su corazón como Cupido. sin aliento—. era por ese pequeño bulto. A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables. Abajo. Nunca serían ricos. con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. y tampoco ninguno de sus hijos. lo cual era muy extraño. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. pero no parecía importarles. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. —¿Eres un ángel? —le preguntó. Así que saltó a la noche. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. pero el futuro se extendía ante ella. —¡Pero señor.” Fin… 205 .

es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con. la más impropia propuesta. Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular. Para más información. todas con vidas mucho más emocionantes que la suya..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica. siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas.com 206 . Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar. Busca atractivo desconocido... y es la más joven de una familia de cuatro mujeres.. y rodeada de obstinadas hermanas... ¿o sí? .jaynefresina. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta. Ociosos.. visite www. con una dote pequeña. Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas. Lazarus nunca podrá olvidarla. Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. muebles varios y una anciana tía incluida.. en cambio. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida. Después de todo. los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos.. y tenía razón. Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño. Ella no puede recordarle.. muchos libros.

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