JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

2

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

3

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

4

se alejó de la balaustrada. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. —Fue la distraída respuesta—. en su interior. Deja eso ahora y desaparece de mi vista. porque quería hacer callar a gritos al muchacho. esperando. Puedes recogerlo en la mañana. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. —Así es. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. los arrancó como si contuvieran ortiga1. y se subió en la plataforma cubierta de musgo. en paz. No. no había otra salida. puso su falda sobre un brazo. las voces se alejaron. Necesitaba unos momentos más a solas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. su mirada escudriñando a los bailarines. donde se balanceó ligeramente. El crujido se detuvo. el tiempo se estaba agotando. Como ella había sido incapaz de verlos. vació su copa de ponche. Eso no sería adecuado. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. pero no había nada más que hacer. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. pero no podía. cuando. 1 5 . había asumido que ellos tampoco la veían. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. ¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. muchacho. Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel.

que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. Peters. durante ese tiempo. —¡Déjame entrar. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. que doblaba la esquina.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea. señor. Finalmente. leer los periódicos de carreras sin interrupción. usted ya no es bienvenido aquí. —Soy yo. señor —dijo el lacayo. usted ha sido… retirado… de la lista de socios. Justo el hombre que había esperado ver allí. —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. 6 . Peters. —¿Sí. Le deseo buena noche. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. Dentro. —Muy divertido. Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. Está llevando la broma demasiado lejos. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. señor que es debido a una deuda pendiente. —Señor. enseguida! Insisto. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. —Me temo. jugar unas manos de cartas. —Eso veo. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche. excepto el atento Lazarus. Buenas noches. Henry Valentine. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. Estrechando los ojos. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león.

Girándose. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. como una hilera de margaritas caídas. no sentiría dolor. aparte de las que llevaba puestas. pero Lazarus se cruzó en su camino. ya que los tacones estaban muy desgastados. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. la puerta se cerró. viajó rápidamente a través de sus venas. Vio como subían por un montículo. Algo nuevo estaba en el aire. Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral. Mejor no detenerse. en la distancia. Casi había llegado. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. bajaban por el sendero. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. templada por un poco de ansiedad. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. tropezó por los escalones hasta el pavimento. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. Intentó pasar a su lado. El pueblo estaba rodeado por colinas. con el rostro arrebolado. Siempre y cuando siguiera moviéndose. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. como si no lo hubiera reconocido. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. porque entonces los pies le dolerían. El cambio estaba llegando. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. ellas se rieron tontamente. La excitación. agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. Cuando trató de apartarse de su camino. más divertido que enojado por el desaire. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas. Caminaba por el borde con largas zancadas. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. Después se le colocaron delante y huyeron. Contempló un grupo de casas con techo de paja. parloteando y riendo. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente. dejando a Henry en los escalones del club. 7 . Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias.

lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. pero los dibujos hablaban el idioma universal. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. adornado de cintas. Esas chicas eran demasiado jóvenes. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. Supo que era una mujer. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. Una avispa zumbó en su oído. Sólo se escuchó un leve suspiro. como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. lo miró. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. Debería sacudir a la joven de su escondite. en las ramas de un castaño. Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. sujetando el sombrero junto a su pecho. pero cuando alzó la vista hacía el árbol. no veía ni una palabra ahí impresa. Dejándoles ver que venía en paz. donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. ella se 3 Árbol o palo alto. De hecho. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. orgulloso y… silencioso. detallados e instructivos. Cerrando el libro de un golpe. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. Ella no estaba entre ellas. todo estaba muy quieto. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. por el rabillo del ojo. motivo de preocupación. vio una bota. Ahora. —Buenos días —gritó. No. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. 8 . El árbol. que se ponía en los pueblos en un lugar público. altivo. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. Y no era de extrañar. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. sin embargo. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. cuando algo le cayó en la cabeza. se puso a la sombra de un castaño. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. o en cualquier otro lugar. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. estaba seguro de que la habría escuchado. frutas y otras cosas. adornado de cintas. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. sin duda. como una castaña madura.

Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. aunque por sus formas. le hicieron mirarla fijamente. Imaginó su boca sobre la de ella. No dio un grito de alarma. deslizándose de izquierda a derecha. Sin una palabra. por supuesto. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. Ella vaciló. atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. Podría probar esos dulces y suaves pétalos. Sin su imagen grabada en su mente. por supuesto. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras. señora —murmuró—. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. separó los labios ligeramente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. ella era un ángel. Claramente. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. la orgullosa barbilla y decidida boca. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. ella le tendió su mano. Y supo que la había encontrado al fin. 9 . nunca habría sobrevivido. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. Era afortunada. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. uno caído. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. humedeciendo el labio inferior. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. Él estaba tan absorto en su beso imaginario. cubriendo sus piernas. Sintió el instantáneo despertar de su interés. Una segunda pierna apareció. pero cuando trató de agarrarlo. volvió la cabeza para observarla. Quizás el árbol había frenado su caída. Debería haber apartado la mirada en seguida. incluso de día y bajo la sombra del castaño. No lograba adivinar su edad. Demasiados para ellos. —Un beso. Entonces lo vio. retándola con una desafiante mirada. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. en este caso. Ella avanzó un paso. Es un intercambio justo. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. No hubo palabras de agradecimiento. Por el libro. podría sentirlos tímidamente separándose para él. pero aparentemente quería recuperar ese libro. ningún sonido. ¿no? Pensó que iba a forcejear. Fascinado. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. La forma en la que se mantuvo. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. muy afortunada. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. disfrutando de la vista. Ella no lo conocía. Si. evidentemente no era ninguna niña. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. Era ella. Era una criatura agradablemente redondeada.

deslizando la mano a lo largo de su espalda. Ella se lo otorgó como una bendición. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. Con cada exhalación. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. sin embargo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. Su beso se volvió exigente. Tenía bastantes él mismo. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. al parecer. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. Pero. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. Ella se estremeció. Deslizó su lengua entre sus labios. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. La sintió retirarse. Con los ojos muy abiertos. y con la mano la sujetaba por el cuello. O un perdón. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. él fácilmente accedería. Por ahora. Y todavía quería más. quiso reír. reclamándola sin compasión ni disculpas. desapareciendo en la espesura de los árboles. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. para ella había sido suficiente. ¿Cómo podría ella saber. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo. Su boca buscó la suya. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. ya que él sabía cómo guardar un secreto. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. cayendo contra él. 10 . que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. Una suerte para ella también. tomándolo por sorpresa esa alegría. Por más que quería mantenerla cerca. Él separó sus pies para mantener el equilibrio. Sus pestañas bajaron. estaban obligados a ser educados. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo. cada vez más audaz. era lo más sensato. dejando que su lengua se introdujera más profundamente. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. en cambio. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. Luego quiso más. Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. Ella retrocedió. temblorosas contra sus mejillas. tomó su libro y salió corriendo. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. su boca se inclinó hacia la de ella. sus pechos se apoyaban contra su pecho.

Saltó dentro del jardín. si pudiera encontrar una. ¿eh? —Soy yo efectivamente. Yo llevo mi propio equipaje. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. —Sí. —Él inhaló orgullosamente—. no señor… y usted debe ser Tuck.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. 11 . ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. pero arreglaré esa puerta primero. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. señor? —El mismo. Pero por favor llámeme Kane. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. —Entornó los ojos—. Tuck. Inhalando de nuevo. —Mejor sin una. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. Mejor sin ellas. como el genio de la lámpara. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. Su sonrisa persistía. Agradecería. Su mente. luego decidió encontrar otra ruta. Al levantar el pestillo. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. Forcejeó un rato. Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. cerca de sesenta inviernos. ¿no? Lazarus se rio. Tuck. Allí. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. donde obviamente se sentía en casa. fue de una ruina. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. la puerta se abrió. ¿Está solo. no hasta ahora. por favor una merienda y una jarra de cerveza. He estado aquí desde pequeño. ya había tomado nota del potencial de la casa. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. redondeada y lisa formada por erosión del agua. deshabitada y abandonada. cubierta de musgo y poco atractiva. Al menos —sonrió—. La esposa significa aflicción. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. —Ninguna esposa. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. Serví a una docena de amos. dieciséis señoras entre ellos. Eso es pesado. el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. y una arrugada figura canosa apareció. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo. Su primera impresión. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. Lazarus le tendió su mano y se presentó. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. —No se preocupe. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. 4 Piedra pequeña.

El padre del señor Henry Valentine. no solo un extraño tras otro. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. arrastrando los pies a la despensa—. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. Eso lo explica entonces. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. cebollas en escabeche y cerveza. Él no se lo tomaría muy bien. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. —¿Es así como sale y entra? —Oh no.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. pensó Lazarus. queso. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida. Sí. Tuck reapareció. Hay un truco para eso. recogiendo una telaraña. Dios guarde su alma. y si es o no parte de esta propiedad. Pero el señor 12 . entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. había un truco para la mayoría de las cosas. el aire aún estaba lleno de polvo. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. si le oyese llamarla así. para caldear la piedra mucho antes del mediodía. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. Él deja todo a los abogados en Yarmouth. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. Ah. Eso es un asunto en discusión. con una bandeja en la que había pan. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. pensó. Lazarus asintió. despertando a la casa de su sueño. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño.

de ambos lados. Luego se rió repentinamente. miró fijamente la mugrienta ventana. Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar. El almirante no lo cree así. —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. Era tiempo de hacer su reclamación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. sacudió la cabeza y continuó su comida. Había esperado lo suficiente. Con dos dedos ásperos de trabajar. Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. Lazarus hizo una pausa. Limpiándose la boca con la manga. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh. 13 . con los ojos entrecerrados. sí. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine.

Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. en cualquier caso. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. por supuesto. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo.” Esta mañana. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. Al mediodía. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. Sophie —le siseó a su cuñada—. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. los ojos cerrados. así que la familia se reunía aquí también. aparentemente. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. En los meses más fríos del año. contigo tan miserable. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. Henry debería despedirte. pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. —¡Me pongo lo que quiero. —Basta. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. y por eso es que me siento tan enferma hoy. o más pronto. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. así como también considerar la carga de la lavandería. calentar agua y cocinar comida. No me sorprendería si intentaras envenenarme. mordaz y mirándome furiosa. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía. adormecido sin sociedad a la moda. estaría manchado. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. El fuego debía ser encendido. tratando de tomar una siesta. —se había quejado con su marido—. húmedo. y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. Son celos. “Al menos.

No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. gruñendo. Agarrando un palo de la pila de madera. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. una mujer casada de consecuencia y bienes. y sus horquillas caían sueltas. —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. Cuando echó a un lado el palo. probé la campana junto a la entrada. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. lo pisó. su sombrero debajo de un brazo. El hombre que la había hecho besarlo. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro. madame. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. —Perdóneme. pero no hubo respuesta. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. Por desgracia. recogió el saco y vació lo último de las plumas. Nunca he escuchado semejante cosa. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. ¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. medraba dentro de ella todavía. Las plumas flotaban a su alrededor. hasta que el aire estuvo lleno de plumas. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. los ojos de un bárbaro. en parte divertido. 15 . dejó a un lado su costura. Se puso de pie rápidamente. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. rebosando de cólera. ¡Yo. los puños en sus costados. y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. imaginando que eran su cuñada. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. pero ella estaba congelada en el lugar. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. sacudiéndolo duro encima de su cabeza. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. pero se sintía demasiado bien para detenerse. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. —Menospreciada —masculló—. Allí esperó un momento. Después de todo.

Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. él era atraído hacia adelante. había intentado dejar de pensar en eso. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. —¿Lo espera mi marido. como si nunca hubiera ocurrido. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. presintió problemas. estaban solos. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. Su cara en forma de corazón. Jadeó un aliento de sorpresa. Pero entonces. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. y. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. cuando la besó debajo del árbol. no eran observados por nadie. sus piernas. Él había visto su libro. Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. una vez más. por supuesto. Cara a cara. como si hubiera sido quemada por el sol. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. Cuando miraba directamente a esos ojos. supuso que podría haberse desmayado. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio. —Soy la señora Valentine. Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. no había estado tan a la defensiva. En lugar de eso. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. Él la siguió. ojos de gitano. devolviéndolo a la realidad. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. Más temprano. ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. sin embargo. Si ella fuera de una constitución más femenina. —¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. Ella frunció el ceño. se sintió notablemente bien. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. 16 . sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. La otra mujer se levantó de puntillas. y olió algo más.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. su sonrisa se amplió. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. Él la había hecho besarlo antes. y retrocedió un paso. junto con varias plumas pequeñas. a menudo usado. sintió el calor en su piel expuesta. Algo nuevo y excitante. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. con este extraño de pelo negro. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. por primera vez en su memoria. y el señor sabía qué más. Desafiado. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. Sophie Valentine. sonriendo lentamente. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. la versión reformada. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas.

para su vergüenza. sus pantalones ajustados. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. pero él continuó caminando hacia adelante. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. deseó deshacer toda la cosa. Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. intentaba esfumarse rodeando la esquina. lo lamentó. pero tan pronto como la carta dejó sus manos. A su edad. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. sus botas sucias. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. Cuando su temperamento se había enfriado. escribiendo. Esta no llevaba delantal. llenas de rozaduras. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina. A todo lo largo del escrito. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. así debería ser. Era moreno. y enviándolo. ninguno cordial. —Vengo en respuesta a su anuncio. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. Al menos. La mirada de Sophie viajó hacia abajo. sólo para evaluarlo. He venido a casarme con la señorita Valentine. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. se los había puesto todos al mismo tiempo. los ojos luminosos por la diversión. 17 . con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. dudo que su marido me hubiera mencionado. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. Su ceja se arqueó. hacia el hombre que había llegado esa mañana. sellando. señora. pero era demasiado tarde. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. Él vio demasiado. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. —No. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. Muy buena medida. y luego sus pantalones ajustados otra vez. Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. su furia permaneció ardiente.

era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. Que ella había permitido que eso ocurriera. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. Lavinia estaba graznando y aleteando. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió. Finalmente forzó su atención hacia su cara. y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos. Una chispa caliente. lo habría usado. 18 . Si hubiera tenido un abanico. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla. Ahora aquí llegó él. años atrás. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. Pero en realidad no debería. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso. Su pulso se esparció como palitos chinos. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión. Otra vez. algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa. Quizá podría. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente.. Una vez. satírica venció el recelo en su mirada firme..

y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. mi corazón se acelera. no demasiado especial. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. la hermana menor de Sophie. María. Es oscuro como el diablo. —Se busca. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. Pequeña dote. La edad y estatura no es problema. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. Mientras estaba en Morecroft. escribes algo y causas problemas. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura. que era por turnos triste y airado. Incapaz de permanecer sentada. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. —Ahora. varios libros. Estamos todos arruinados. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. ésta es la peor. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro. María. pero nunca comprensible. ignoró a su mujer. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Con ojos que miraron directamente a través de mí. una vez más. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. había oído hablar del anuncio. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. Estoy mareada. y una sonrisa… una sonrisa. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento. un marido. Su hermana apenas escuchó. —Oh. ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. Como se vio después. y tía entrada 19 . Sophie —exclamó María—. Se apresuró en su misión. Lo recogió y lo leyó en voz baja. enseres diversos. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero.

Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. al principio. podría haber confesado que así era. Para más información. pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. agotando sus recursos. señorita Sophie Valentine. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. —Sin duda es el lugar más apropiado. Sydney Dovedale. manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. Con la tía Finn y conmigo fuera. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. No podía casarse con él. tía Finn. siempre encima de algo convenientemente confortable. —No me gusta este tipo. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. Luego vino un aparente agotamiento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. cuando ella trató de contenerla. despertando a la tía Finn de su siesta. se veía obligada a hacer un 20 . y. por supuesto. podría ascender en la escala social. Ni una pizca. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. que te has divertido. gimiendo y moviéndose. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. la cual. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. oí disparos. —Sus ojos brillaron con maldad—. Pensé que estarías encantado. y caballeros con otras relaciones abstenerse. eso serían dos cargas menos en tus manos. Por lo general. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. La idea era claramente ridícula. en el cual cayó. Averigua lo que está tramando. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. Henry. —Creo. Sophie. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. ¡Bonaparte ha llegado. se convirtió en un bufido impropio de una dama. sus bucles vibrando. Sophie querida. un completo extraño. —Pero. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. derrochadores de tiempo. la oscuridad de su pelo y ojos. y requirió la aplicación de sales aromáticas. Respondiendo a semejante anuncio. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. para encontrarla. Sophie dejó escapar una risita ahogada. pero había venido hasta aquí. Henry se cruzó de brazos. —La guerra terminó. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Sophie caviló sobre la cara del extraño. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. Y eso era su culpa. demuestra ser un lunático. mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. Deberías hacerle una visita. Holgazanes. querido.

exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. Sin duda. porque todo estaba patas arriba. durante casi once años. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado. las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. algo nuevo había sucedido. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa. Oh. pensó con picardía. sin ningún aporte de su parte. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. Besado como ningún otro hombre había hecho. La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. como siempre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. sin embargo. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. se había puesto en movimiento. recae en mí reparar el daño. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. y durante los últimos tres de esos años. O no debería. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. Hoy. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. Finalmente. No esperaba nada más que eso. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. obstinadamente siguiendo la misma rutina. Cada día. Un hombre había salido de la nada y la había besado. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. Ahora su familia. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. a pie. había acariciado su espalda y su nuca. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo. María. Los labios de Sophie se oprimieron. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y. 21 . Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera.

miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. querida. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas. dejando eso para su administrador. su tía exclamó: —¿Tienes frío. nunca contenta. Bueno. no importa cómo lo intente. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. Algunas mujeres sabían lo que querían.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. o pensaban que lo sabían. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso. acostumbraba a salirse con la suya. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora. querida. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. como consecuencia de ello. ¡Henry. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. De su padre. es un nuevo rico. pero no me provocará una apoplejía. o. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . o necesitaré el orinal otra vez. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad. estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales. qué sorpresa. —Furioso. —Si es cierto que tiene dinero. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. tía Finn? —No. si por casualidad persistía. querida? Te ves pálida. mujeres. El sujeto puede ser rico. Nunca estaba satisfecha. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. Debe de ser muy rico. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. por una suma considerable —exclamó María—. Henry suspiro profundamente y con desdén. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. —¿Otra taza de té. pero claramente no tiene posición social. Lavinia suspiró ruidosamente. Espero que no te estés resfriando. Necesidades. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. nunca sentía el valor de lo que tenía. ni rango. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. se les debería permitir votar. Por supuesto. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. a pesar de todo. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. La vida continúa como siempre. temerosas de ellas. —Bueno. ¡Le prometí a mi querido hermano. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. —Debo irme. que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. y lo exigían a todo pulmón. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. Sabes que va directo a través de mí. dicen. que Dios lo tenga en su gloria. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. no. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. mientras que la voz más fuerte.

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

23

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
24

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

25

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

26

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
27

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

28

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

29

como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. al parecer considerando el mismo problema. Puede ser un soldado mercenario. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa. reconociendo el nombre de su amo. mi capitán querido. De ahí la herida. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. La señora Flick miró satisfecha. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto. Llevaba un sombrero en una mano. No sabía cómo detenerla. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. No podía echarse atrás. su cara roja y su pelo en desorden. un libro en la otra. El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez. en cualquier caso. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. pero fue en vano. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. Cuando todas miraron en su dirección. Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. Su abrigo estaba desabotonado. desde luego. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. María no tenía nada más para perder. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. —Él ha venido para encontrar una esposa. dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. El secreto había sido desvelado. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. La señorita Osborne abrió su boca. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. No había nadie. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. Se consoló en voz alta diciendo. Dios lo tenga en su gloria.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. pareciéndose más al pájaro de su marido. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. Ah. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. ya que ninguna palabra salió de ella. sin parpadear. “y le mostraré un hojalatero que roba”. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. Ha venido para casarse con Sophie. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. María levantó orgullosamente su barbilla. y decidió terminar de una vez con todo. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo.

31 . la dejó en el suelo. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. y se estremeció. que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. Él ladeó la cabeza mirándola. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. Usted es un hombre soltero y un extraño. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. sino más bien frotó lentamente su barbilla. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. —Me agradará poner en su conocimiento. la levantó fácilmente en sus brazos. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. algo que él ya había atestiguado. —No es verdad —exclamó ella audazmente. Quizás no quería ir por este camino. ¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. Amén de su reciente mal humor. —¿Señorita Valentine. Él se rascó la cabeza. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. No se hablaron. se liberó al ser paseada como un saco. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. su mano descansando sobre su hombro. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. Con cuidado. pero no quiso estropear el momento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. pero al parecer su temperamento. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. Ella se alejó. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. y sacó lo mejor de ella. No puedo conversar con usted. Usted no me preguntó. —Usted tiene fango sobre su vestido. él no podía dejar que mojara sus enaguas. y la llevó despacio a través del charco. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. ciñendo aún las cintas de su sombrero. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. sus zapatos chapoteando en el fango. su paso era fuerte y decidido. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. Se preguntó si debía decir algo. podía oírlo en su cabeza. Bien. Él sintió su respiración agitada. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. Su propio corazón golpeaba fuertemente. señor.

—Preguntaré primero la próxima vez entonces. ¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. él le haría rogar que la tocara—. la llevó a través del charco. Además. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. Doblando sus rodillas ligeramente. entonces. pero eso no me hace ser imbécil. —No pregunté aún. cuando hiciera hervir su sangre. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos. —Bien. la tomó en brazos nuevamente. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. Él sonrió con satisfacción. impertinente. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. y cuando no hizo ningún otro comentario. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. Señora. fue bueno que estuviera aquí. —Lo siento por las damas. 32 . ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. Hombre terrible. Tampoco soy lisiada. Él la dejó otra vez en su lugar. sólo que esta vez ella quedó en vertical. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. usted será rechazado. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. reflexionó él. —Y uno de esos días. se quitó un sombrero imaginario. es de gente que trata de dirigir mi vida. con sus brazos alrededor de sus caderas. pero aquí en Sydney Dovedale.

por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. Tuck finalmente surgió de la casa. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. Lazarus asintió con la cabeza. joven. no había una nube a la vista. sin moverse más rápido. sin ninguna prisa. su andar torcido. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. comenzó a aclararse. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. Henry golpeó su bastón contra las losas. Terminaría su tarea y luego bajaría. —Yo. con un silbido alegre en los labios. No se le había ocurrido. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. dejando atrás al anciano cojeando. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. —Ah —dijo Lazarus suavemente. Él se levantó rápidamente. Si esa era la forma en que quería jugar. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. y él irrumpió en la casa. —No tengo todo el bendito día. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. En fin. pero claramente. suavemente. Esperaba esta visita ayer. Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. Para el final de la tarde. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja. soy Henry Valentine. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. Casi media hora más tarde. —¡Kane. Tuck abrió la puerta. 33 . El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. el cielo mejoró. Entonces. Vio a Henry sentado por la ventana. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. Lazarus sonrió. azul cobalto y cobre bruñido. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. El hombre con quien él estaba en deuda. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia.

La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. Le advierto que deje ya el asunto. Sophie no se casará. —Hizo una pausa—. Sophie es una criatura difícil. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. sin aliento y sudoroso—. en el pasado. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano. Se resignó a la soltería. —Por favor. Me dirigiré a la dama yo mismo. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. yo también estoy ocupado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. su temperamento es tan cambiante como el viento. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. nos ha causado problemas similares. —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. Si usted me hubiera consultado primero. voluntariosa. pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 . —¿Era usted un soldado. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. yo podría haberle ahorrado las molestias. tratando de poner sus pensamientos en orden. del cual ahora se arrepiente. Ese anuncio. Henry Valentine. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. pero quiso que él lo admitiera esta vez. fue escrito en un estado de ánimo. Lamento que hiciera todo este viaje en vano. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. Lazarus aguantó su respiración. colocando su mano sobre el pequeño golpe. aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. —Estoy agradecido por su prisa. todo con objeto de su propia diversión. en cualquier caso. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. y por qué estaba en su casa. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. su temperamento bajo control. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó. —Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. Debería haber sabido que habría problemas. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. ¿La dama cambió de parecer. Un dolor agudo apuñaló su pecho. —Ya veo como es —dijo finalmente—.

Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. —Detrás de usted está la puerta. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. No puedo culparle por esto. —Se rió. e intencionadamente. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. Henry Valentine. Me gusta su aspecto. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él. ella es una criatura fogosa. Se la compraré. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso. ella me satisfará muy bien. cruzó de una zancada la puerta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. 35 . Ninguna cantidad de ropa fina. y cuando la sintió moverse contra él. No soy contrario a aceptar el desafío. No puede hacer eso aquí. —¡Le advierto. Quizás. casi haciendo explotar su chaleco. Usted está reticente a regalar a su hermana. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. —Ah. ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. despacio y con cuidado. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. podría cubrir todos sus bordes desgastados. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa. Su tiempo se agotaba. sospecho —bramó Henry. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso. pero supongo que debería haberlo sabido. o se las verá conmigo. Bruscamente. lo lamentará! —Henry chisporroteó. lo entiendo perfectamente. pensó desalentado. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él. Lazarus dejó de reírse. dando a su enfado otro momento para enfriarse. —Como desee —dijo tranquilamente. Su lengua no se había retirado de su boca. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. —¡Si persiste en esto. vio el reflejo de su ceño fruncido. señor. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. señor. Sin ninguna manipulación. —¡Cómo se atreve! —Sí.. no se había apartado. Huesos finos. asumo. Ella estaba lista para explorar. dándole un aspecto pensativo—. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. no. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. el sonido resonó por toda la casa. eran simplemente ilusiones. ojos brillantes. sonriendo —.. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. aunque aun no lo he intentado. Usted me ha convencido. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. lindo cabello y. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. Claramente. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. —Lazarus lo miró otra vez. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. Lazarus pateó la puerta detrás de él.

enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. y Lazarus volvió al exterior.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. Aunque realmente. sostenía el libro al revés. Tuck continuó con su trabajo. Por lo general. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. confortándose con el murmullo de las palomas. eres una fresca barata. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. él se rascó su oído izquierdo. sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. De hecho. Su mal genio anterior había desaparecido. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. Pero él no. Se acercaría por el pasillo. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. Sophie miró como él giraba otra página. Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. cuando la gente estaba rezando. Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. Detente. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. Mientras lo miraba. Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. Entonces se detuvo y lo levantó. Sophie fue rápidamente a la puerta. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. se reprendió a sí misma. disfrutando del aroma dulce en el aire. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. El tiempo tenía su propio olor aquí. encima del púlpito. y parecía que él no había oído aún sus pasos. Él lo tomó en sus manos. Por suerte. Una vez recuperada su cordura. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. Todo era pacífico. hojeando las páginas. revelando aquellas manos ásperas otra vez. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. bañada por el sol. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. Al instante. 36 . al parecer absorto en ellos. fingiendo leer. presionando sus hombros al pilar. Finalmente. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas.

flexionando los dedos. —Tómese un momento. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. —Su cara estaba caliente. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. No tenía dudas de que era bastante fuerte. su lengua gruesa y lenta. o parte de ella. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. Habla. y ella se escondió detrás del pilar. Sus toscas manos colgaban a sus costados. señorita Valentine —dijo—. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. Una disculpa. Di algo. —Eso era mejor. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. parece a punto de desmayarse. 37 . Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. No podía respirar. bajo su sombrero y detrás de su oreja. Sonaba más valiente. él extendió la mano. pero parecía que él tenía la piel más gruesa. era eso. ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. deslumbrando sus ojos. resistiéndose a las palabras que ella quería decir. Sus pasos resonaron por el pasillo. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. y aún no podía pensar por donde comenzar. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente. aunque sus manos estuvieran quietas. la agarraría. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. sino la tendré que coger en brazos. —Señor Kane. La puesta de sol besó su cara. No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas. Su aliento iba fuerte y rápido. señorita Valentine. —La había visto. y colocó un mechón de su pelo. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. que se había escapado. ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. Ella asintió. ladeando la cabeza. Era tarde para escapar. Sí. como si nunca se hubieran movido. —Podemos conocernos mejor. él se puso de pie. Sí. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. La observó pensativamente. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. Había tantas cosas que ella quería decir. —Apenas podía pronunciar el nombre. tonta. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. —Son muy bonitas.

Ella lamió sus labios. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. muy decidido. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. Ellos estaban muy cerca. El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. y no descansaré hasta que lo consiga. portándose mal. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. señorita Valentine. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. Inclinándose más cerca. 38 . —¿No es muy patriótico. a la vez que inclinaba su cabeza. Soy muy. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. Bragas muy agradables.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. —Por favor discúlpeme. —Todos ellos. Era el párroco. o ella se lo sonsacaría. —Cásese conmigo. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. No me diga que hice todo este camino en vano. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. señorita Valentine. Él parecía pensar lo mismo. En cualquier momento el bueno. Sus secretos. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo. susurró—. señorita Valentine. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. —Encaje francés —refunfuñó. —No me marcho. independientemente de quien viniera. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. —No —jadeó—. verdad? ¿Francés? Suspiró. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. Confundida. Es completamente imposible. el marido de María. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. —Bien. señorita Valentine. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. —Supongo que no. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. están a salvo conmigo. —Sus labios todavía se cernían sobre los suyos. verdad? —Usted pierde su tiempo. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. Sophie no sabía qué camino tomar. a propósito. Pero en aquel momento. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo. —¿Esa es su decisión? —Sí. no lo contaré. Ella sentía su aliento sobre sus labios. Sus mejillas estaban muy calientes. pesarosa.

Incluso con su afición al encaje francés. enfadada con ella y el mundo en general. 39 . Salió presurosa por la puerta de la iglesia. y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos. Se apresuró a través del cementerio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol.

—Así es.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. Nadie lo sabía.. —La primera vez que vi a la señorita Valentine. Usted conoce muy bien a la dama. Esperaba que pudiera aconsejarme. hay una semejanza. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. con la luz a través de la vidriera. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine. pero supongo… Sí. había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando. 40 . pero el párroco la atrapó. —Opino lo mismo. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo. Por desgracia. o sólo días. tal vez usted me pueda aconsejar. pero sabía que no podía. El párroco vaciló. sintiéndose ridículo—. parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. —Ciertamente. Se llevó una mano al corazón de nuevo. es Bentley.. Mi nombre. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. señor Bentley. usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. Probablemente mucho más. supongo. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. Lazarus estuvo de acuerdo. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. —Sin embargo. Ella todavía necesitaba tiempo. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. por cierto. —Las mujeres son criaturas volubles. Podría tener años. Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. El párroco suspiró. —¿En serio? No había notado el parecido. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. —Vine aquí para casarme con ella. Cuánto me alegro de verlo aquí. señor. Quiso ir tras ella. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo. —Entonces. Párroco. usted está casado con una Valentine. Mi esposa lo mencionó. De hecho. Al oír pasos. meses.

no lo hace a uno un experto. Ese es mi objetivo. pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. —Ah. Por una vez. Olvidó por completo su existencia. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. la otra llena de un temperamento ardiente. Sin embargo. Sin embargo. Cuando me casé con mi esposa. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. antes. El párroco asintió con la cabeza. Me esfuerzo por una vida tranquila. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. Desde el día en que nacemos. sus hermanas son igual de tercas a su manera. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. —Por eso estoy aquí. ella había tenido mucho que decir. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. Sophie no podía concentrarse en nada. y miraba sus uñas. ¿Maneras tranquilas? Oh no. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. —El párroco era solemne. no tuvo ninguna discusión con Lavinia. se paseaba alrededor. recogía libros.. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. De repente. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. Con la primera. estaba muy equivocada. él no se engañaba.. —Hizo una pausa. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. Yo simplemente consentí. En cambio. por desgracia. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. —Entiendo. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. trataba de sofocar la segunda. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. en realidad fue su idea. abría y cerraba las puertas del armario. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. Esa noche. cuándo la había cargado a través de ese charco. —Así es. y ella parecía tener dificultades con su lengua. Sí. Ella conoce su propia mente. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. 41 . sonriendo cansadamente—. Finalmente. pero sus ojos eran amables—. apasionado y considerablemente travieso. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. No estaba funcionando. señor Bentley.

sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. el extraño llegó allí sólo porque. no muy diferentes a los de su sobrina. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. intentando. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña. por supuesto. No podría ocultarse. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. Según Henry. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. Sophie esbozó una ligera sonrisa. que se trataba de una mentira. y no coincidían con las palabras de Henry. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. y me veo más joven cuando me miro en el espejo. captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. Quizá. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. se lamió los labios. La dama no sólo mentía sobre su edad. En ese momento. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. Por otro lado. como otras esposas. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. ¿En qué momento. —Gracias. No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. esperaba una buena dote. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. Hace que todo se vea mucho mejor. la había rechazado. dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. sin duda. hoy no tendría esta cicatriz. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. al oír el nombre Valentine. Gracias a la lengua cotilla de María. Esa noche. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. Ella sabía. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. 42 . Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. y muchas cosas podrían ser diferentes. y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. se vio de nuevo en la balaustrada. en el frío aire de septiembre. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos. que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. sus ojos brillaban con malicia. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. tía Finn. Y de nuevo. durante la cena. Oyó la música. Entonces no habría tiempo para maldades. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. Finn se echó a reír. pensó tristemente.

Él había respondido a su engaño. moviéndose a través de la hierba enmarañada. había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. recordó con una sonrisa. No podía ser ella. Pero estarían equivocados. El sol. como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. por supuesto. flotando en el precipicio. Un día tendría a una nueva señora. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. sus párpados. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. Era la casa dejando escapar un suave ronquido. Tuck. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. volvería a saltar. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. al final. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. que es lo que quería creer cualquier observador casual. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. por supuesto. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. 43 . La casa agazapada allí. Y. Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. incluso ahora. No tenían velas o antorchas encendidas. todos menos uno. todavía. siempre el buen ahorrador. exhalando suavemente. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. Bueno. si estuviera allí de nuevo. o bien un ratón. Esa noche. parecía que nunca volvería allí otra vez. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. cuando todavía había luz. perturbando las malas hierbas a su alrededor. Con un suspiro. Conocía cada centímetro de ella. Era Tuck. esperando. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada.

por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra. Por un breve momento. Podríamos haber sido invadidos. Entre todas las flores. su rostro no reveló nada. no logró ver al hombre debajo. 44 . Sus ojos. victoriosa. consideraron a su presa con feroz determinación. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. delataría su presencia. Sin embargo. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. Se inclinó más. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. Cuando ella se inclinó y se estiró. En ese momento. haciendo la voluntad del señor. muchas más cerca de su alcance. —Henry debe estar desesperado. lo metió bajo la visera de su sombrero. esa flor se veía igual que las demás. por supuesto que lo escuché. el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo. su espalda se arqueó. fuera de su vista. Su brazo delgado se estiró. pero cuanto más lejos se extendía. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. por lo tanto. mejor. inclinándose precariamente. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. aún reunidos en grupo. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. meditó que Dios la hizo para ser apreciada. Pobre Sophie. visible incluso de lejos. Él temía que se cayera. Estaba. observando y escuchando. su cuerpo descendió. Sus delgadas cejas se fruncieron. medio escondido en la sombra del puente. esa criatura. pero si gritaba una advertencia. Algo había llamado su atención. escondido debajo del arco del puente. el brillante e inusual color. Obtenemos lo que sembramos. mas aumentaba. Lazarus. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. —¡Pobre Sophie. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba. En mi época.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. Para él. Ahora ella se deslizó hacia atrás. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. efectivamente! Se crea sus propios problemas. —Debería haberla controlado antes. Al principio fue un ligero bulto. los que la criticaban se dieron la vuelta. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. cuanto menos de eso había. Inmediatamente. Si ella los vio o no.

Los blancos pétalos frescos. Mientras tanto. Frederick. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo. —¡Oh. ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. Era una mujer joven con un rostro insulso. destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. 5 Miró fijamente la vidriera. pero en ese momento. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. Un poco más allá. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. Ella miró al párroco. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. Sophie Valentine. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio. Cuando abrió la boca. Aunque tenía una mirada desinteresada. Tenía el cabello oscuro. Él miró al frente. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente. recién florecidos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. otra Valentine. sentada enfrente de los chicos. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección. Él habría sacado su lengua a cambio. quien inmediatamente se encogió disculpándose. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. tan absorta que debía estar en otra parte. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. Al fin. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. inquieta criatura. y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. eres tan olvidadizo. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. haciendo caras uno al otro. a diferencia de su hermana. ella susurró algo al chico. De repente. Con los brazos cruzados. Parecían tener menos de diez años. A su lado estaba colocada su esposa. pero los suyos no. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. Después del servicio. cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. su esposo estaba obligado a presentarla. rodando todas alrededor de él en todas direcciones. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. no permitiéndole pararse y saludar a nadie. dientes muy prominentes. 45 . un pálido borrón entre los sombreros. y una vista aguda como cachorros de zorro. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. un poco ruidosa.

no podía controlarse. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano. supongo. sus hombros echados hacia atrás. Pronto. Su padre resultó ser un próspero granjero. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. quien ahora estaba casi fuera de vista. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. podría haberla tenido de igual forma. señor. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo. En respuesta a sus ansiosas peticiones. les mostró como doblar mas barcos. Pero había algo acerca de esa mujer. por lo tanto. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. Dependía de él. mucho más cercana y fácil de alcanzar. señor Kane. que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. y debería esperar una presentación. cuando cualquier otra. y con su padre al otro lado. Al parecer. sentada en ese indicador. dejándola para que fastidiase a su marido. Su postura. —Creo que podríamos asistir. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. los llevó por el camino lejos de Sophie. era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo. querida —propuso suavemente. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. En pocos minutos. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. Él le había advertido que lo haría. La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. —Sí. No obstante escondía su apariencia. desvaneciéndose bajo el pórtico—. mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. Cuando pasó por la puerta. fue invitado a un almuerzo dominical. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. sé que esto es muy impropio. 46 . —¡Oh. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido. incluso por un duro corsé y un feo abrigo. Soy la señorita Osborne. atraerla hacia afuera. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. Los chicos corrieron una y otra vez. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. cada uno en posesión de su propio barco. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. y este es mi querido padre.

—No un demonio. pero luego del accidente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. Tuck. no llegó a nada. Nunca le hizo saber que la veía. Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. —Cuando llegue a mi edad. está mejor sin una. —Estará muerto pronto. —Una vez que estoy despierto. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. La mente está demasiado ocupada. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. Lazarus se encogió de hombros. Ya estaba sudando tan temprano. —Ya le dije. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. En cambio dijo. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. si continúa de esta manera. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. A lo que Lazarus contestó. —Oh. me parece. no al revés. entonces Tuck observó en voz alta. En cambio. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. Tuck. solo un ángel. El sujeto era demasiado fino y dandi. el cuerpo está demasiado inquieto. Tuck sacudió su cabeza canosa. aún no del todo despierto. Tuck soltó una risa baja. —Me sorprende que nunca se casara. No podía hacerse con una esposa marcada. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. muchacho. Trabajó en las reparaciones de esa granja. una esposa causa aflicción. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. si lo hace. —Quizás. por haber estado arriba desde el amanecer. no puedo permanecer acostado. muchacho? —Cuando esté muerto. —¿Nunca descansas. ella estaba comprometida. Lazarus preguntó de forma bastante casual. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. 47 . nada lo interrumpía hasta completarlo. pero el anciano no preguntó al respecto. muchacho. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse.

Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. presta atención. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. En este caos llegó Lazarus. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. y todo eso. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. mientras tanto. —Oh… pero… 6 De “pio”. su corazón estaba con otro hombre. La mayoría bailaba alrededor. Sophie corrió a la ventana y la abrió. Le gustaban más que las muñecas. el sonido que hace un pájaro. En cambio. —Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Haré algo provechoso con mi vida. entonces. bajo los bancos y escritorios. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. Tuck acababa de darle una pista. como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. geografía. y piando 6 con entusiasmo. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. Tuck. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. Los chicos Finchly. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados. con la escuela en el pueblo. por lo visto sin ninguna prisa por irse. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. De vez en cuando descendía de nuevo. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. Estaba siempre estudiando libros. tenía que haber un truco para eso. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo. Frustró a su madre. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. pensó. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. El pájaro voló de una viga a la siguiente. 48 . Un agudo dolor apuñaló su interior. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. —Matthias Finchly. Cuando ellos vivían aquí. sí lo hizo. y ahora deseaba no haber preguntado. —Solo por casualidad. posándose ahí. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. Había estado buscando una manera de ganársela. Como la mayoría de las cosas. Estaba horrorizada. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—.

Una mujer tenía que tener algunos secretos. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. En mi escuela. Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. El dolor secreto creció dentro. no desearía que rompiera nada. Cuando nada salió de su boca. Él la observaba. totalmente equivocado para ella. frecuente en los sembrados. Planta de la familia de las compuestas. El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. parecía. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. y él era. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. niños? Ahora de vuelta a la lección. cantando alegremente. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. tenía la temeridad de la juventud de su lado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. y descarado. Levantó una mano. 7 49 . En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. tranquilo o lento. Ella frunció el ceño. blanco o azul claro. No se relajaría. presionó con un dedo sus labios. ¿No es cierto. algo ofendida. la provocó. Cuando lo vio hoy. por favor. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. El aula contuvo la respiración. Él silbó de vuelta hacia él. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto. Ella no era la mujer que él necesitaba. Una onza de cautela vale una libra de curación. De nuevo ella le advirtió. —Gracias. de tallo erguido y ramoso. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. cruzando el salón. Asombrada. atrevido. señorita Valentine. El pájaro volvió otra vez. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. —Sea cuidadoso. y respetable. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. y no muy entrado en años. También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. sin duda. apacible. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. Sophie cruzó sus brazos. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. alentando el placer de sus pequeños seguidores. de ningún modo. rodeando por los escolares. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. Se abalanzó y se agachó. No tenía que preguntar su edad. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella. muy joven. Él miró alrededor a los niños. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. esta vez ligeramente nerviosa. aunque aún no era. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. Pero él era joven. con flores grandes de color rojo. su juventud fue más evidente que nunca antes. Ninguno de ellos haría ningún bien. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. señor Kane. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. Lazarus silbó suavemente. casi como si estuviera burlándose de él. Todo estaba en silencio. Sophie vio como bajó del escritorio. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. Lazarus se movió de repente. El pájaro revoloteó una y otra vez. señor Kane. muchacho. —Tenga cuidado. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín.

¿No le había dicho eso antes? —Afuera. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. —No la voy demorar. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. Sus manos estaban temblando. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. —Giró apresuradamente para volver dentro. —En este momento estoy ocupada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre. tentado a rizarse. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. y abrió el camino hacia el sol de afuera. Muy poco. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. señorita Valentine. —No puedo leer o escribir. —Usted me debe una novia. —Pero usted me lo debe. Me apena admitirlo. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. y luego se inclinó hacia ella. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. El obstruyó su camino. señorita Valentine. Bueno… puedo un poco. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. las manos detrás de su espalda. Lo miró. Ella misma podría estar en peligro. Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. como ve. Como si ella no lo hiciera ya. señorita Valentine. así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra. cada mechón de pelo saltó a la vida. Tenía una constitución muy fuerte. 50 . —No doy lecciones privadas. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta. ella estuvo de acuerdo. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—. —¿Qué quiere. Finalmente y muy renuentemente. Ella tragó. señor Kane? —Necesito de sus talentos. esperando que él no se diera cuenta. Un tutor privado. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. señorita Valentine. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. Hay un asunto que quiero hablar con usted. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. y una presencia abrumadora cuando estaba cerca.

pícara y amplia sonrisa. sí. con la puerta medio cerrada. —Lo menos que puede hacer. señor Kane. señor Kane. si usted no puede leer. A pesar de la ridiculez de su declaración. los niños no podían ver. y mi curiosidad aumentó. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. —¿Oh? —cruzó los brazos. pero yo no estaba divertido. —De los cuales usted era uno. señor Kane. Pero eso no es completamente mi culpa. no queriendo que nadie los viera de pie juntos. señorita Valentine. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. Estaba deshecho. Le obsequió una lenta. Por lo menos. —Señor Kane. —Entiendo que haya quedado decepcionado. —¿No lo sabe? Yo sí. cuando usted no me conocía. No sé por qué lo hice. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. Bruja. Su total arrogancia provocó su temperamento. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. Me necesita. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. —El niño demasiado grande le sonrió—. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. Ella suspiró. es aceptar darme clases. señorita Valentine. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. No puedo hablar con usted más de este asunto. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. —Puede fingir ante el mundo entero. ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. —Creo que puse claros mis sentimientos. —Nada como esto —respondió secamente. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. pero no puede mentirme. —Un huésped. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. Ella hizo una rápida y tensa respiración. Buen día. era imposible contener la risa. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. Para su total desesperación. retrocedió. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. —Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. Él aún bloqueaba la puerta. lo suficiente para responder. —Usted me provocó. Estaba intrigado. Apartó la mirada. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. Un caballero que incluso un Valentine 51 . Apretó sus labios firmemente. Me pregunto qué esperaba encontrar. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante.

pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. y con sus circunstancias. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Él se movió incluso más cerca. Lo vio en sus ojos. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. como si ella estuviera tratando de contener algo. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. 52 . Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. El aroma de su cabello lo mareaba completamente. Lazarus miró fijamente. Incluso sintió su cuerpo temblar. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. una cálida diversión de él. Reconozco a un descarado. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. listo para ceder a un ataque de risitas. Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella. y escuchó un ligero gemido. y exactamente donde él anhelaba tenerla. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. ¡Buen día. Y cuando su temperamento aumentaba. Quizás perderás el hábito con el tiempo. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. —Se detuvo de nuevo. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo. ¿Ella iba a reírse? Sí.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. grosera y desagradecida. justo cuando ella avanzó. —Señor Kane. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. y usted puede actuar para todas ellas. esta casta soltera con bragas de encaje francés. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. Su garganta estaba seca. y dando un portazo en su rostro. Sus labios temblaron durante un breve momento. Se volvió a apoyar. La maldita mujer era maleducada. —Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner. separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Hay suficientes mujeres aquí. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. Su corazón se levantó. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. Ahora ambos estaban en la entrada. con ella. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. pero no soy fácilmente impresionable. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. y tonto arrogante cuando veo a uno. escabulléndose bajo su brazo. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. pero debió haber leído sus pensamientos. enderezándose. Ni tan excitado. Pero ella se controló. sus entrañas se apretaron. La mayoría de los niñitos lo hacen. señor! —Se dio la vuelta rápidamente. Podía ver cada rápida respiración que ella daba.

eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. tengo que ir y estar atento — afirmó—. —Desafortunadamente. Según Henry. jóvenes y viejas. Conoce mi opinión al respecto. evitando sus ojos. algo extraño sucedió. El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. se olvidaron de su promesa de no asistir. Mi hermana María no irá. —Tengo ganas de bailar. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. Si permanezco alejado. sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. Desafortunadamente para Henry. Al principio. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. Y uno a uno. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. Sophie se apostó con un libro. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. Nada bueno podría resultar de eso. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. Incluso Lavinia flaqueó. Pero con el paso del tiempo. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria. pero no la acompañaría a la fiesta. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. Todos los días. incluso estrangularse ella misma con él. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. Ahora Henry no tenía elección. Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. —¿A qué te refieres? —exclamó él—. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. Estoy seguro de ello. Al parecer era hábil con las manos. Una vez que se fueron. 53 . pronto resultaron inútiles. sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. Como respuesta. gracias a la traición de mi hermana. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó.

Tal vez me olvidé de los pasos. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. —¡Date prisa. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. Sophie. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. No tenía tiempo para buscar con detenimiento. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. —Por favor siéntate. se puso sus botas polvorientas. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. Lavinia. ya en el borde de la silla. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. —Tú. pensó. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. —La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. tía. Sophie suspiró profundamente. Es saludable y natural ser curioso. en cualquier caso. Mientras atravesaba la puerta. no. Desearía regresar a casa. por supuesto. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. la tía Finn podría irse con ellos. Sophie! —¡Voy tía. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. pero no pudo encontrar ni su sombrero. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. 54 . ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—. ni su Spencer. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. Solo tendría que servir como estaba. y ella regresaría sola a la cocina. casi arrastrándola a lo largo del camino. En la puerta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. querida. Hacía casi treinta años. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. —No hay necesidad de ruborizarse. Y no tengo nada para mi cabello. buscó alguna señal de Henry. El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. Si podían alcanzarlo. has pasado demasiado tiempo bailando sola. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. Te estás alterando. —No. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. y contemplarlo no cambiaría nada. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. Pero Finn tenía su modo de pensar. Iremos a la fiesta y bailaremos. Pero no es natural reprimirlo. voy! —exclamó sin aliento—.

Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. ¿o no? el extraño no era para ella. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz. Bajo la nueva pintura. Finn Valentine. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. si tiene la menor oportunidad”. se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa. ella y sus hermanos perseguían gallinas. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. ella misma podía sentirse bailando con él. no se iría a menos que la llevara en hombros. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. Cuando aún vivía su padre. su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. Si dejaba volar su imaginación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. con su vertiginoso estado de ánimo. vio que ella era una vez más. volvió la cabeza. Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. Ya lo había decidido. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella. después de haber trabajado todo el día en el campo. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. gustosamente ella se iría. Alguien debería cuidar mejor de él. pero la tía Finn. —¡Tonterías! —exclamó—. Atrapado observándola. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. pero Lavinia quería quedarse más tiempo. pero aún recordaba cómo hacerlo. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. grandes y macizas bestias. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. En un santiamén. Y esta noche. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. Comenzó a sentirse bastante sofocada. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. pero solo un poco. Henry chilló a su esposa. porque lo hará de nuevo. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. al parecer. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. después de muchos años de relativo buen comportamiento. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. pensó ociosamente. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 . cerditos y los unos a los otros. y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. los establos estaban ocupados con caballos de granja.

pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins. Por un momento. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. inmediatamente emprendió una melodía. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. la multitud estalló en risas. Un repentino grito. nadie va a bailar contigo. él se la aflojó. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente. vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. De hecho. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. Entonces Lazarus. con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. Pero Finn protestó. Sophie. Continúa por ese camino. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. con el corazón dolorido. aún no había tenido su baile. Obviamente frustrado. seguido de un fuerte chapoteo. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. todos lo haremos. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. olvidándose de la 56 . sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. una tras otra. el pequeño grupo de música. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. La multitud se acercó para otro baile. Después de un breve y ensordecedor silencio. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. Regresarás a casa enseguida. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. Con el rostro enfurecido. Mientras parpadeaba lentamente. Henry estaba tendido. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. Como alertado por algunas sutiles señales. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. Sucedió un pequeño altercado. Henry —observó Finn en voz alta—. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. al pasar cerca de ella. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. con las manos entrelazadas en su espalda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. Deberías preocuparte menos. —Estás sudando.

amablemente aceptó su mano. Sin más dilación. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta. Sophie podía respirar de nuevo. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. aunque un tanto desigual. 57 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa. Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás.

A medida que se acercaba al barril de sidra. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. Tuck me lo dijo. esta casa perteneció a mi hermano. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente. —Sí. Encontraré a su sobrina y le informaré. Ayudándola a llegar hasta un banco. El baile estaba llegando a su fin. Temo que debemos quedarnos un rato más. Ella le dio las gracias efusivamente. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. recientemente aprendidos. al igual que sus modales. pensó. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre. Ella no tenía ni idea. Pero valía la pena el dolor de pies. —Sophie amaba esta casa. no deberías haber escrito ese anuncio. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. así que ya ve señor Kane —suspiró—. me temo que su hijo es igual. —Por favor quédese y descanse —le aconsejó—. por supuesto. debe estar decepcionado por lo que encontró. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. que los pasos de los que presumía esa noche. inclinándose medio desmayada. Ahora que él vino hasta aquí. Llegue temprano si puede. cuando mis sobrinos eran unos niños. Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. Se ahorró la molestia cuando. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. El latido de su corazón se fortaleció. la señora Bentley. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. —¿Por una vez. en caso que se acuerde mañana por la mañana. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. Por entonces todos vivíamos aquí. Jeremiah. ahora me arrepiento. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. eran. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio. —Créeme. de repente. señor Kane. nunca hubiera querido dejarla. —Lamento escuchar eso. 58 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. por qué no puedes contener tu lengua. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. —Sabe joven.

—¿Señor Kane? —insistió María. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. estaba sediento. y el hechizo se rompió. Con su noble admisión. con la garganta seca como un hueso. Allí la recostaba. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. justo debajo de la pequeña oreja. bajo un dorado toldo. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. ese color era aún más intrigante. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. Su mano se flexionó. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. Esperó a que terminara. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. Por el rabillo del ojo. Sentía su cálida mano entre la suya. Lujuria. demasiados para contarlos. Sus nervios estaban a flor de piel. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla. su rostro se volvió. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. Sophie estaba observando a los bailarines. Perdido en su visión. Sus ojos. Con la suave y brillante luz de las antorchas. atrayéndolo tanto. se dispararon a través de su cuerpo. que aunque floja. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. al parecer olvidando la presencia de su hermana. Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. lo cual no hizo. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. codicia y ardor. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo. como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. La fantasía florecía. Sus dedos se enrollaron en un puño. 59 . Hasta que ella parpadeó. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. Se mordió el labio. de inmediato Sophie guardó silencio. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí. esta vez para resistir la tentación. podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento. todavía la sentía demasiado apretada. El tosió y levantó una mano hacia su boca. Cuando entrara en ella por primera vez.

el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. pensó con una sonrisa irónica. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. Ha estado esperando todo este tiempo. mecía la cabeza. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. Parecía un poco desconcertado. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. Cuando jovencita. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. Tal vez fue solo por accidente. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco. Sin aliento y sin dejar de sonreír.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. No podía negarse. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. señor Osborne. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. —Por supuesto. Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. Y después. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. Difícilmente podía respirar. era mejor sufrir que ser observada. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. Porque en la oscuridad. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. —Qué extraño —gimoteo María—. Al mirar a través del patio. Afortunadamente. atrajo la atención de María y sonrió. De repente. el baile terminó. Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. podría haber pensado que era sólo eso… un error. inclinándose con rigidez y casi doblándose. pero antes de llegar a su destino. Sophie. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. El señor Kane desea bailar contigo. su dedo meñique había rozado su mano. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. Se movió rápidamente a través del patio. 60 . —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. aplaudiendo al ritmo de la música. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. Desde luego. de verdad debemos marcharnos. Era gracioso como la vida había resultado. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales. Excitaron.

Él arqueó una ceja. Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. lo que quería decirle era escandalosamente claro. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. De hecho lo era. —Su tía es una mujer dulce. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. Estaba obligada a hacerlo por mi tía. El baile comenzó. —Señor Kane. —Me gustaría estar con usted señora. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. mucho más rápido de lo necesario. Una dama muy inteligente. señor Kane. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. Como ya ha observado su tía. —¿Dulce? No se deje engañar. —Oh. Él se rió en voz baja. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. a pesar de las apariencias. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. Era una habilidad que había heredado de su tía. —No quiero que huya de nuevo. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. —No lo hago —repitió ella con firmeza. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. —¿Podría por favor. casi sin parpadear. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. 61 . ¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. Ella lo fulminó con la mirada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. Resolvió que sería bueno para ambos. Ella se limitó a mover la cabeza. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. señorita Valentine. Ella trató de evitar su mirada directa. que todos la viesen bailando con él. No podía hablar en ese momento. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. —Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. —No lo hago —objetó—. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. usted es un atrevido y presuntuoso. pero pronto lo encontró imposible. Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó.

Usted no se avergüenza. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. 62 . —Sacó su mandíbula—. —Lo hice todo por usted —añadió él—. —De lo que quiere de mí. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. Buenas noches. dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. —Apretó su mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. —Gracias. Sus ojos se estrecharon. —Gracias a usted. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. Espero nuestro próximo baile. Un ligero eufemismo. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. Dos veces escapó. Cinco veces nos hemos encontrado en privado. pensó ella. Era la única invitada que me importaba. Finalmente. Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. —Tonterías. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden. señor Kane. lo hace. Fue de lo más divertido. Las otras veces. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. señorita Valentine. No pierdo el tiempo. No huyo de usted. Mortificada por su comportamiento. molesta por su arrogante suposición. —Yo estaba… avergonzada. —¿De qué? —Se burló. señor Kane. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. Sus labios se separaron. señorita Valentine. Ella contestó apresuradamente. pero lo habrá. Tiene miedo. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. —Sí. pero no podía encontrar las palabras para protestar. casi exprimiendo su sangre—. La música terminó. —No habrá otro. —Oh. ella liberó su mano de la gran zarpa. Ahora toda la fiesta valió la pena. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara. —No le gusto mucho a su hermano.

pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. llevando una cesta grande de huevos. Pensó marcharse lejos de allí. Otra vez. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. Entonces oyó salpicar y traquetear. pero su carácter pronto cambió cuando. Curioso. Él la miró 63 . Él la esquivó. En cambio fue directamente a la cocina. Inmediatamente miró para otro lado. pudiera explotar en su pecho. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. Entonces correrá y se ocultará. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano. la empujó totalmente con su cesta. mirando alrededor. Encontrando la puerta abierta. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. El aire cálido estaba lleno de fragancias. Se había formado una pesada nube de polen. Quería ver sus ojos. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel. Que de hecho eres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. Se paró. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. Sophie lavó sus pies después. su corazón bombeaba como si. nunca contestaba nadie. vio el lugar vacío. inclinada sobre el barril. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. congelado y casi dejó caer sus huevos. Su boca estaba muy seca. Anhelaba su atención. ella volvió su cabeza. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. ya que por experiencia. olvidando la necesidad de oxígeno. Durante un momento él dejó de respirar. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. en cualquier momento. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. gorjeando con irritación.

ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. Después de un rato. “Él de verdad me quiere todavía” Pero. Se movió en su silla. Su tía estaba dormida cerca del fuego. Wilson. finalmente notó la cesta de huevos. sin ninguna duda. Henry arrugó su periódico. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. No deberíamos poner una criada joven en su camino. Wilson. envíelos con el administrador. bajó en picada otra vez. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. Sophie entró en la cocina. Lléveselos al sinvergüenza. Parecía tener prisa”. Él no la quiere. mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. Los dejó para usted. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. Sintió un calor pesado en su ingle. Ella era demasiado deseable. O aún mejor. rozando por poco su cabeza. con aquellos dientes. su piel caliente. Cuando se dio la vuelta. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—. —¡Huevos. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. Lavinia estaba todavía en su recámara. Escuche mis palabras. Ella quiso corregirlos a todos y gritar. Señor. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. 64 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. la criada. el muchacho es el problema. Nadie más se había levantado aún. entró llevando un cubo de leche. Quiere poner sus manos. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. señorita Sophie. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. como siempre. El siguiente baile será mucho más íntimo. —El extraño trajo huevos. Su pulso corría. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. y Lazarus finalmente se retiró. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. mientras Henry. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. La mayoría de los cuales estaban rotos. supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. una centinela feroz. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. La golondrina. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre.

Espero que no estés al borde de una apoplejía. —Desde luego. Bombachos. Su anuncio no tuvo el efecto esperado. inclinándose por encima de su periódico—. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino. Wilson había traído una carta. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. Desde ahora. y Sophie deliberadamente no escuchaba. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—. Que además. protestaba por la comida del desayuno. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. Es una pequeña cosa terrible. él había pagado por completo por sus servicios. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. finalmente olvidando su discusión por la tostada—. Todos sabían que buscaba una esposa. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. —Tienes la cara demasiado roja. ¿No estás de acuerdo. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. el negro no me sienta bien en absoluto. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. completamente limpio sugería otra cosa. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. vulgar. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. sus botas estaban llenas de billetes de banco. 65 . Porque. Henry. sin refinamiento. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. abrigo. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. el campo estaba abierto de par en par. Rechazo ser una viuda joven. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. según el sastre. —Se volvió a su sobrina—. La tía Finn respondió con desenvoltura. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. chaqueta. camisa y chaleco. Ellas son criaturas animadas. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico.

Temía que una tarde. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. agitando su carta. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos. Era más pequeña que su hija y menos encorvada. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. trabajando con velocidad y eficacia. si tomaba demasiado vino. Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. —rió en silencio—. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. comentó el empleo de velas de sebo. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. Nadie habló. la cera de abejas sería adecuada sin duda. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. Quizás ambos. Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. Debe de ser muy inteligente o muy malo. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal. varias libras más ligeras. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. era una asidua visitante en la fortaleza. pero sumamente tiesa. La señora Dukes. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. y me avergoncé tanto. aunque nunca lo mencionaran. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. de modos incontables y poco sutiles. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz. —La última vez que Madre cenó con nosotros. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. últimamente había sugerido. la señora Dukes. protectora de los intereses de su hija.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. 66 . ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. cosa que es claramente evidente. y luego saltaban de placer. no el sebo más barato. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. La madre de Lavinia. pero aún esto no era bastante para Lavinia. Hasta que Henry se casó. Otros maduran antes de ser viejos. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. Esto parece muy propio de ella. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar. Henry. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. — Detrás de su periódico. Henry? ¡Cada vez que las sacaba. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. esquilando ovejas. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose.

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

67

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

68

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

69

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
70

fue el objetivo de su mirada interrogante. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. Durante solo un momento. —¡Es él! —susurró María en su oído—. Pintado con mucha delicadeza. Ella se paró de repente. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. viajando rápido en la dirección de su hermano. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. Él pensó rápidamente. negándole el placer de admirar su pelo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. Cuando pasó. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. metiendo en él el tesoro de oro. pero era demasiado tarde. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez. La señorita Osborne pronto lo encontró. —De las salas de actos de Morecroft. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. que rodaba a través de los adoquines. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. Casi te convierto en pulpa. Es él. Algunas irán para…. casi choca con ella. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. Y no se ve un día más viejo. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado. señor Kane —exclamó ella—. anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. Sophie se habría resistido. Si hubiera sido cualquier día normal. Están siempre llenas de la chusma más vulgar. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. Le hacía la corte a Jane Osborne. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. Los rumores estaban confirmados. entonces. se dejó arrastrar 71 . y él. comprendiendo que estaba boquiabierta.

Hartley. nunca pensó que podría llegar el aviso a James. James ofreció su mano. —Tienes escaso ánimo para las osadías. Henry se alejó rápidamente calle abajo. consciente de las caras giradas para mirar el encuentro. —Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos. —Tú también. —Supongo que el tiempo pasa. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. —Luces muy bien. no puedo quedarme y charlar. alguien te alimenta bien. Henry contestó: —Sí. —¿Aburrido de Londres otra vez. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio. Mis saludos a tu abuela. probablemente uno de sus amigos. Cuando había puesto aquel anuncio. Henry. inflexible. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. Ella era. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. Si has terminado tus compras. James. —Y algunos de nosotros somos más sabios. —Qué agradable verte otra vez. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. eso me dijo una vez. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. verás… eso fue hace mucho tiempo. Henry Valentine. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. la dignidad humillada. La culpa hizo que quisiera explicarse. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. 72 . desdiciendo su comportamiento tieso. Alguien debió señalárselo. Al menos. James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. para embromarlo. la posibilidad nunca se le había ocurrido. obviamente para escaparse. y todos somos mucho más viejos ahora. Que tengas un buen día. Una cosa extraña. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. con mucho dolor. Bien. James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. La mayoría de la gente se lo habría perdido. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. Sophie. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. Su mirada se endureció. Él estaba raras veces en Morecroft. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo.

María lo rechazó. 73 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. Sophie subió sola para montar con él en el carruaje. y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas. ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar. Así.

sobresaltada aspiración. que tropezó en el camino. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. ella se sentaría en el muro de piedra. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. Una sonrisa genuina. Con su pata atascada en una rejilla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. —Bueno. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. Todas sus horquillas se habían salido. Habían suavizado su infantil. me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. —No esperaba que vieras ese anuncio. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. los recuerdos regresaron. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. buen Dios. La juventud tenía sus ventajas. no tengo doncella. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. ella respondió. pasando a Henry otra vez. Los años habían sido amables con James. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo. sujetando su sombrero y maldiciendo. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. 74 . como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. que apareció de repente. Sus labios se abrieron con una rápida. —Efectivamente. algo más cálido. resplandeció tan radiante como ella recordaba. Si el tiempo era bueno. es realmente salvaje! Nerviosa. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. bonita y tranquila cabalgada por el campo. —Como en los viejos tiempos —dijo él. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. Cuando eran jóvenes. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. sin duda alguna. reflejando sus pensamientos en voz alta. Había madurado. Una chispa de pánico se avivó en su pecho. y yo… Él la interrumpió para exclamar. galantemente. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. pero había mucho que decir a favor de la madurez. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. Él siempre había tenido maneras encantadoras. Ella miró a lo lejos. ¡Y. pasando los dedos a través de su pelo. como de costumbre. esperando ansiosamente por él. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. esbelta apariencia en algo más sólido.

pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. un diamante en bruto. —Los jóvenes maduran. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. vamos! Hagámoslo pronto. Sophie. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. como tú… —Robaste mi corazón. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. y dijiste: “¡Sí. Sophie. Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. —Decidiste que estabas enamorado de mí. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. tal vez lo sabría. la risa apagada—. —¡Oh. Sophie respiró profundamente. Con los labios fruncidos. pretendía ignorancia. Él estaba lleno de dichos como ése. Pero cantidad no es lo mismo que calidad. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. una célebre prostituta. Divertida. —Sonrió lentamente—. te reíste. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase. Sería estúpido languidecer por una sola. James Hartley. Ella puso los ojos en blanco. antes de que cambie de opinión. Bueno. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. recordándole el día que se conocieron. Incluso en mi mejor año. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. —Ella esperaba que fuera cierto. Como la sobrina de Finn Valentine. James asintió. James instó a los caballos a ir más rápido. —Sí. mientras 75 . Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. Nunca pude saber en qué estabas pensando. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. y tenía algunas para cada ocasión. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos. Nunca debí dejar que te marcharas. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. realmente! —se rió ella—. Siempre escondiendo secretos. nunca fui una gran belleza. Quería que fuera feliz. —Como mi abuela dice. —Volvió su cara hacia ella de nuevo—. ceñuda criatura. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. y entonces él removió los recuerdos de nuevo.

sólo el centro del mismo. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. La cena se está enfriando. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. ¿Pero qué sentido tendría ahora. Cada momento de felicidad apasionante. Desde su puerta. Las llamas. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. —Souls Dryft se alquila otra vez. por no hablar de los nativos curiosos. incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa. la lluvia caía fuertemente ahora. bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. convirtiéndolas en un enredo. y durante los silencios en la conversación. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. El corral estaba vacío. por supuesto. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra. Afuera. cada tristeza completamente terrible. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. Las valiosas velas de cera de abeja. y cada desaire totalmente imperdonable. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. Que tonta había sido por aquel entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. todo parecía significativo. Las tornas habían cambiado. sonriendo ampliamente. no en el viejo edificio. Ella se tragó un pequeño suspiro. En los rincones. no por… —El maldito sitio está embrujado. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. Un 76 . —No. parece. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. El valor está en la tierra. No le gustaba esto. Y cuando los vio paseando juntos. Ni un poquito. Su corazón saltó. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. después de todo estos años? En aquel momento. si me preguntan a mí. —Iré adentro. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. Incluso en la lluvia. encorvándose de lado bajo dintel—. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja.

la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. La dama respondió en una leve. Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. —No sigo la moda estos días. manteniéndose contenidas. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. En esta sombría tarde. Sophie miró a Henry. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. Mientras que ella vestía con sencillez. aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. ésta había sido considerada indigna. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. contenta de fundirse con las paredes. pero tal era el viento que bajaba de la misma. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft. incluso un pequeño. Al menos. Los hombros de María cayeron con decepción. —Yo nunca renuncié al mío. desinteresada voz. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija. desenfadado cabriolé. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija. Ella nunca fallaba en mencionar. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. está en la mejor parte del pueblo. No es una distancia muy grande. por supuesto. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. —Se sentó enderezada en su bombasí negro. Lo lamento. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. Cuando los caminos son transitables. que las llamas se agachaban y bailoteaban. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. por supuesto. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables. 77 . señora Bentley. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda. Afortunadamente. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. la incomodidad de su cuarto. Me encantaría un carruaje privado. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. Como la mayoría de las cosas. Pero una hace lo que puede. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. —¿Qué noticias trae de Morecroft. —No pretendo quejarme —dijo. abasteciendo más de humo que de calor. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda. ¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. como el que usted posee señor Hartley. durante las visitas a su yerno. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. ahora que soy viuda. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. Reacia a abandonar el tema.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. como si ella fuese un elemento más de la tormenta. siendo mucho más baja que sus expectativas.

querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. De hecho. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. y soplando para enfriarla. al parecer. dice siempre. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. señor Hartley. Los Sadler. para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. —La señora Dykes sonrió macabramente. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. Él la enderezará pronto. pero no así su madre. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa. Lavinia no se dio aludida por el insulto. —¿No es la sopa demasiado picante para ti. se llevó otra cucharada llena a la boca. 78 . señora. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. usaba cualquier excusa. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. —Ya estoy intrigado. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. Allí a donde vayan son muy admiradas. hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. Henry. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. Sophie suspiró. Traerán a todas sus hijas. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. Por supuesto. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. todas solteras y sin compromiso de momento. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados. Tía Finn. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. estiraba cualquier tema. supo la respuesta. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. —De hecho.

¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. señora Valentine. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. sus ojos fríos e interrogantes. —Qué hay con ese gitano del camino. Él confirmó que lo hacía. Sophie trató de llamar su atención con su pie. como si fuera un cachorrito 79 . —¿Mantiene usted una casa en Londres. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. Una mano firme es lo que falta aquí. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. descontrolados. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. —Los Sadler han ayudado. salió por algo de aire fresco. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. se han tolerado ciertos comportamientos. —Henry nunca me llevará a Londres. —¿De verdad. Con tus padres fallecidos. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. intentando arriconarla. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. Quitandola del medio. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. Dice que es muy caro. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. Henry. El viento y la lluvia habían parado. en el pasado. para frenar sus burlas por el bien de su hermano. Era demasiado tarde para volver a por él. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. Sophie hizo una mueca. A James siempre le encantaban las bromas. por demasiado tiempo. pero ella era inconsciente de ello. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago. Henry. tengo una finca que administrar. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. —Nunca me ha llevado a visitarlos. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. El postre fue servido. Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. pero aún era una tarde fría. y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal. señor? —preguntó la señora Dykes a James. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente.

Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba. Sophie. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. James —susurró. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. casi como si estuviese predestinado. —Deberíamos de estar casados. —Miró sus dedos—. —Bésame. Si sintiese alguna simpatía por Henry. sabía sobre su reputación. Prefería culpar a Henry y a su influencia. sería desagradecido. No era porque él tenía que tenerla. Ella alcanzó sus hombros. me sentiría mal por él. yo te reclamé primero. un punto a ser borrado de una lista. Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. más deseo. si pensaba de manera práctica. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. Además. James alcanzó su mano. James la siguió. Oh. A su edad. Antes. Al igual que tú. rechazaría las atenciones de James Hartley. sí. Era tan guapo y galante a la luz de la luna. Por supuesto. una mujer completamente común incluso en un día bueno. James parecía pensar que ellos se pertenecían. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija. Irónicamente. —No como yo —le corrigió él—. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. Como estaba destinado a ser. lo balanceó sobre sus hombros. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . contenía más ternura. reflexionó ella. La gente pensaría que era tonta. había sido porque su dote era muy pequeña. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. por no mencionar estúpido. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. rechazarlo sin la menor consideración. pero tiene lo que se merece. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. Esa era una nueva. Ella quería más. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. la ansiara. Sophie. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. Era tan dolorosamente correcto con ella. o sintiera que moriría sin ella. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. y a ella le molesta mi diaria interferencia. Pero no era suficiente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. pero no podía evitarlo. —Sí. Él vino aquí por el anuncio. haciendo inventario de la situación.

Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. Sophie —dijo otra vez. ella tenía diecinueve en aquel momento. Sería una “buena” combinación. y dejaría de ser una gran decepción.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. por una esquina. Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. Suspiró pesadamente. Tal vez sería diferente ahora. y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. —Necesito tiempo para pensar. Parte de ella moriría para siempre. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. Seré paciente. —¡James. —Mi querida Sophie. James. cómo se había sentido sofocada y atrapada. Él no le había dado la oportunidad. 81 . Finalmente James la besó. —Cásate conmigo. lágrimas amenazando con derramarse. Por supuesto. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. Recordó aquella tarde en la balaustrada. casi evitando sus labios. No más preocupaciones por el dinero. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. Y también estaba la escuela. una vergüenza a ser empujada en un rincón.

y las excitadas palomas. ninguna explicación. mal escrito. mire. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. listo para ir a ninguna parte. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. no había duda. Dentro. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. había una jaula para pájaros. y el pájaro permanecía en su percha. Efectivamente. Ella saludó con la mano y apuró el paso. saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal. ruidosos mirlos. No habían hablado desde el baile.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. abría el pico. y se impulsaba hacia adelante. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. Había una llave diminuta en la base de la jaula. aleteaba las alas. y la fauna crujía las hojas. Las estridentes alondras. Él se detuvo y miró hacia atrás. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. Sophie abrió la tapa cautelosamente. listo para el vuelo. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. acomodada en paja. —¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. —¡Señorita Sophie. invisible y laboriosa entre los setos. —Señor Kane. llegó junto a él sin aliento. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. No había ninguna nota. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. ¿dónde va? 82 . y esto estaba allí para usted. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. —¿No es precioso. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría. entregó la jaula a la doncella. Finalmente. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. el sol brillando en sus plumas. Sus pies. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. y cuando se giraba. Sabía quién se lo había enviado. pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. señorita.

dándole espacio para que pasara hacia el prado. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. No se preocupe. —Es un defecto humano. Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. —No lleva canasta. incluso si quería. señor Kane. señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando. —Podemos usar su delantal. —Entonces lo siento por él. —Usted ha venido. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. —No debería darme regalos. Caminó por el prado. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera. No estamos comprometidos — dudó—. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. Que astuta es. lo vio apartar la mirada. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. Pero claro. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. —Oh. no espero las gracias por el pájaro. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. —¿Ah. ella elevó los hombros. a mí también me pasa eso a menudo. quien había conocido a Henry por años. señor Kane. —No estos días. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. Cuando él se apartó. no más de las que obtuve por los otros favores. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. así que ella también lo hizo. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. permitiendo que ella le siguiera. Y Henry no estará complacido. por supuesto. —¿Quiere venir conmigo. —Voy a recoger setas. atentos ojos estudiaron su cara caldeada. No es apropiado. 83 . —Así que no he venido sólo a recoger setas. no podía concederle ni la menor compasión. Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. Ella ignoró el comentario. a dejar algo en mi puerta. mientras que James Hartley. Muy mal. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. un hombre que apenas conocía. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. —Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. No podía estar furiosa con él.

Se había hartado de intentarlo. rayos de sol veteando la hierba. Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. raptado y retenido por una sensación repentina. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. sí. Pero no podía evitarlo. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca. La hacía sentir avergonzada. ¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. Entonces retiró su mano rápidamente. señorita Valentine. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. 84 . simplemente no pude parar. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. Se paró bruscamente y giró. —De niña. Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. yo era muy joven. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura. Cualquier cosa. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. La punta de sus dedos movieron su pelo. e indicó con la cabeza hacia adelante. desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas. Entonces sintió su toque. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. Ahora sé cuando he tenido suficiente. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. culpando a la diminuta criatura. No lo evitaría por más tiempo. balanceando su delantal. Ella se pasó el brazo por la frente. No había ninguna excusa esta vez. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. como el picor por el mordisco de un insecto. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. y ella se arrastró dentro. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. que surgía sin invitación. una necesidad no deseada. Sabía que estaba cerca. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. desaparecería por sí mismo. —Bueno. Sin duda. Aprendí la lección. Él sostuvo el pestillo para ella. Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. y cuando comí una.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. Pero ella vio el destello en sus ojos. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. Su deseo por él no sería apagado. debe venir a recogerlas conmigo.

Piensa en algo más. vestía los mismos calzones. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. lanzó un puñado de setas en su delantal. y cuando ella continuó estudiándola. con una insoportable ternura. Ahora su cara era ilegible. Ella sabía que debía objetar. Tal vez ella debería hacer lo mismo. 85 . atrapadas en una repentina giga. —No pretendía ofenderle —añadió ella. con cuidado. Sophie movió sus labios hacia él. como si pudiera verlo todo. señor Kane. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. sus dedos en su pelo. Otro de sus pecados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. estaba hecha de rica seda. Era como si un dique se hubiese roto. se regañó a sí misma. señor Kane? —Cuando él se rió ante eso. Y sí. manteniéndola quieta. Sólo lo suficiente. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. Él siempre vestía las mismas ropas. Con las manos en sus codos. satisfizo el secreto. Y entonces. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró. y sus pestañas parpadearon al abrirse. La camisa que vestía hoy. vio una mancha en su camisa. Sus bocas se separaron. sólo tengo un conjunto de ropas. de repente él paró para recoger otra seta. —Uno de muchos. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. ella sonrió—. —Señor Kane. Él la probó despacio. —El orgullo es un pecado. pagada con dinero escondido en sus botas. pasó sobre las retorcidas raíces. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. porque había corrido tras él esa mañana. Sus manos acunaron su cara. sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. su oscura mirada acariciando sus labios. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. Sobre ellos las hojas temblaron. Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. —No me ofende. Debería protestar. con las mangas enrolladas. Se impulsó desde el tronco. Tenía tiempo. Incluso trabajando en la granja. Las ramas crujían y bailaban. a través de sus labios. siguiendo el sendero de sus dedos. este impacto contra sus sentidos. Estaba abrumada por todo esto. Él estaba ignorando lo que había pasado. la necesidad que clamaba dentro de ella. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. Pero no dijo nada. y vino hacia ella. —Eso espero. y cualquier día de la semana. Piensa de manera práctica. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. Enderezándose. era visto con ese lujoso chaleco bordado. sólo un poco.

—El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. Pocos años mayor que yo. —¿No tenía familia? Pestañeó. Becky. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. Cuando no continuó. sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. Ella murió… dando a luz. sosteniendo su respiración. Encontraba trabajo allí donde podía. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. No siempre en el lado correcto de la ley. no soy un hombre rico —confesó él—. Tendría veintisiete ahora. La chica más dulce… —Se detuvo. —Un hombre alistado. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. Pronto empezará el aprendizaje —. Qué espantoso. aguardando educadamente. ese tipo de cosas. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia. Entonces fue cuando me uní a la armada. —Lo siento muchísimo. —Tenía solamente diecisiete. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. se preguntó perversamente. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. pero aún así lo hizo. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. hacer el reparto. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. Ella se mantuvo en silencio. 86 . No se quedaría mucho. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. señorita Valentine. Después de que… dejé la armada. Los dos tercios restantes son míos. le hablaré de su madre. Miró abajo hacia sus manos—. —Una hermana. reflexionó. y no podía conseguir trabajo sin referencias. y él se lo dijo—. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. pero yo solamente tenía catorce años. pero unos años más tarde. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. Le envío dinero cuando puedo. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. pero un chelín al día no da para mucho. Dejé al chico con una mujer que yo conocía. Tal vez. le preguntó el nombre de su hermana. ¿Qué pensaría Lavinia. Creciendo. un movimiento tenso. Su contrato era sólo hasta el otoño. tenía la esperanza de cambiar mi vida. Lavinia. llevando mis manos allí donde se requerían. algún día. —Quería mantenerlo conmigo. Está lo suficientemente bien. Cuando me uní a la armada. —sacudió su cabeza—. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. El dinero que tengo se gastará pronto. —Sí. entonces. Sabía que probablemente no debería de preguntar. estoy segura —murmuró ella tristemente. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. y por tanto él también.

Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. Él la miró extrañamente. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. la mitad vuelto—. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. un día. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. —Sí. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. no importan nuestras circunstancias. está mejor donde está. Durante el tiempo que se quede. debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. —Hizo una pausa. pero por ahora. —Bueno. Podemos ser amigos. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. esperando la oportunidad. —No sabía qué más podía decir. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. ella exclamó. sea lo que sea —dijo ella—. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. estaría contenta de ofrecer mis servicios. una mano en su pecho—. sus hombros flexionados. Como una vez me dijo. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. —Si es así —añadió—. —Perdóneme —murmuró él—. Rico o pobre. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. a veces me encontraba trabajos. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. —No me importa. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. Cuando murió hace cinco años. —Me pregunto por qué quiere una esposa. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. espero. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir. también. Me gustaría eso. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. —Su mirada se movió hacia su camisa—. —Tosió y desvió la mirada—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. 87 . cuando me estableciera. Ah. lugares en los que quedarme. —Tal vez lo encontraré algún día. Una vez que un hombre ha sido rechazado. ya que hace su propia colada. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. me dejó los ahorros de su vida. —Pensé que. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. —No. Cuando era joven. conocí a un anciano que me ayudó. su rostro oscuro. Después de dejar la armada. Ahora ella miraba a sus pies otra vez. Había derramado su historia.

Ellos no deberían estar hablando de esto. Ella se mordió el labio. —No todo lo que necesito. Era terriblemente inapropiado. Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. 88 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite. señor Kane.

—¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. Desde luego. 89 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. ¿Pues bien. —Una de sus lecciones por una de las mías. pero Sophie Valentine. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. y ondeantes. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. buscaba algo más. —Vi el libro ese día. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella. Sophie pareció sorprendida. yo no sé lo que me está preguntando. ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. pero había muchas otras cosas que sabía. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto. ennegrecidos. si usted se aplica a la mía. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. un poco más pálida que de costumbre. —Cuando me enteré de ese anuncio. sus ojos mas sombreados. la imaginé como una mujer valiente —agregó—. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. sus ojos brillaron de indignación. —¿Lecciones? —Lecciones de amor. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. Él se detuvo una vez más. —Prometo aplicarme a su educación. siguiéndole con la mirada—. señora? —Yo. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. la verdadera. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. tratando de negar lo que había visto. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. —No lo entiendo. la que trataba de ocultar. Para su deleite.. cuando se le cayó del castaño. algo que ni siquiera ella misma comprendía.. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft. Le miró fijamente. Estaba cambiando de tema. Podría haber tenido un marido a estas alturas. Oh. Kane sabía poco sobre el noviazgo. sí que lo hacía. Voy a hacer que merezca la pena. Echó otro rápido vistazo hacia ella. señorita Valentine.

esperando que le alcanzara. podía oler el sol en su pelo. entonces. Su mirada vagó por encima de las ramas. mientras por lo visto buscaba una pregunta. señor Kane. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme. pero se negó a soltarla. —¡Oh. y siguió caminando por el campo. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. pero percibió que apenas le había oído. se lo devolvió. O lo intentó—. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás. y su eje se endureció y creció. Le agarró la mano. Como le ocurre a todo el mundo. 90 . Muy bien. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. supongo. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. Una breve pausa siguió. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. casi demasiado informal. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. se lo daré —dijo con calma. Estoy segura que serán abundantes. Asintió con la cabeza. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. Trató de alejar su mano de la suya. en busca de algo. mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera. Recogió el delantal. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. ¿qué? —espetó con irritación. Esperó.. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así. silenciosa. pero no fue capaz de terminar. su falda rozando la hierba alta. Su ingle se estimuló al instante. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa. —Entonces. le permito hacerme una a mí. señorita Valentine? —susurró—. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. —Si necesita tiempo para meditarlo. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. Después de un momento. Finalmente. —Olfateó—. Ella exhaló. —Gracias. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño. la llevó a los labios y la besó con firmeza. Llegó a la cerca y se reclinó allí. escuchó tras él sus rápidos pasos. —Yo no. —Cuatro. Podía sentir cada respiración. ¿qué debe ser. —Veinticuatro. murmuró torpemente. —Hizo una pausa—. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—.. —Cumpliré veinticinco en septiembre. —Ahora su rostro se puso serio.

Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. podría dárselo. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. Se endureció bajo las capas de ropa. Su vientre estaba muy caliente. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel. exigiéndola. Su mano apretó la nalga derecha. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. Su boca no había tocado aún la suya. y su pezón se despertó al instante. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. Nunca dije cuánto. —Dije que le daría tiempo. A medida que soltaba un gemido áspero. No respondió. Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. ni camisa. Él inclinó su boca. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. La atrajo contra él. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos.. deseando sus labios. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. Aunque antes hubiera sido audaz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. buscando una respuesta. sus pechos aplastados contra su duro pecho. o algo más que eso. besando suavemente la parte delantera de su vestido. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. Si no hubiera habido un corsé. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado. Sorprendida. Y luego su boca vagó un poco más abajo. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. sus labios finalmente la liberaron. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. y sus huesos se debilitaban. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos. pero en ese mismo momento. los dedos extendidos. Al menos. uno por uno. atrayéndola hacia él. agarrándola con demasiado descaro. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. señorita Valentine? Su enojo aumentó. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. En Sydney Dovedale. apartó la mano. —Eso es injusto.. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. Sus ojos estaban cerrados. resbalando por su cuerpo. deteniéndose en su trasero. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. estremeciéndose. Sintió su cálida lengua presionando la suya. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—. —¿Es su manera de pedir un beso. ni vestido en su camino. y ella se deslizó a la tierra. la agarró por la cintura. demasiada fuerza. abrazándola con fuerza. sin darle un momento para respirar. En cualquier momento. y se convirtieron en uno. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. Si intentaba robar otro beso. Con él. los caballeros no besan a las damas en público. —¡Es un tramposo. Acortó la pequeña distancia. pero los suyos estaban muy abiertos.

—Señorita Valentine. buscar problemas. señor Kane. y su aliento le rozó la mejilla. y enderezó su vestido. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. El otro. señorita Valentine! —la reprendió severo. a plena luz en un día de lavado. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. —Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. —Oh. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. señor Kane. sí. señor Kane. —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. será un beso suyo. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. Supongo que lo sabe. Su mente daba vueltas. 92 . Tal vez. pensó. —¡Veo sus tobillos. Por desgracia. Probablemente la había dejado magullada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. bromeando. ni siquiera he comenzado. Se enderezó. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. pero eso sería malo. se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios. después de ese beso y sus malvadas caricias. Vertiginosamente inapropiada. como si estuviera listo para esquivarla. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. —La próxima vez. Y. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. Se apartó. —Señor Kane. pero logró un conciso. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. —Le hizo una reverencia—. Buenos días. Qué extraño era que de repente ella. sin embargo. Tuvo la tentación de reírse. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. a diferencia de los jóvenes. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. con miedo que pudiera abofetear su cara. ¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. —Entonces no mire. es usted muy descarado. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo.

porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento. Todo era completamente absurdo. 93 .

Después de eso. muy seria. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección. 94 . —Por supuesto. Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. mi guerrero oscuro . lo sentó junto a la ventana. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. Ahí es donde fui educado. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. Suspiró. No había mucho que pudiera replicar a eso. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. sabía que no había sido fácil. agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol. —¿No está disfrutando de la historia. De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. Por lo que le había contado de su vida. Hacía todo lo posible por ignorarlo. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. muy educada. En su primera tarde de lecciones.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. para poder evaluar el nivel de su educación. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. No. Ya lo verá. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. y se marchaba del mismo modo cauteloso. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. Sin embargo. Se sentaba a su lado mientras le leía. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar. siempre decía lo mismo cuando llegaba. señor Kane? —Sí. Le lanzó una mirada oscura. llegas diez años demasiado tarde. puso un libro en sus manos. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades.

Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. 95 . —Después de todo lo que he pasado —continuó—. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. Me gustaría volver a verlas. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. y supo que la había tomado en serio. —Se levantó y se aclaró la garganta—. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. Era pesada y caliente. Y necesita un poco en la suya. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua. El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. prudente y recatada en todo momento. Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. —Pretendía ser sarcástica. —No hemos terminado el capítulo. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. señorita Valentine. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. Hasta mañana. Buenas noches. Ella puso los ojos en blanco. —Lástima. Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. El latido de su corazón aminoró su velocidad. señor Kane. Retiró la mano. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. Ahora era respetable. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos. señorita Valentine? —susurró. Se mordió el labio y asintió. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. Afuera en algún lugar. es hora de obtener mi recompensa. una paloma arrulló con pereza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. En cambio dijo. —Sabía que era mía incluso entonces. —Hasta mañana. —Oh. Estudiarlas más de cerca. —Creo que este es el final de la lección de hoy. Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. se separaron con una pícara sonrisa. —No. antes serios. Tendría que haberle dicho que la moviera. pensó. tuve que venir más lejos que eso. —Sus labios. Tantas horas lejos.

De repente. James y yo tuvimos nuestras diferencias. Especialmente entonces. mañana podría cambiar de opinión. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. —Odio es una palabra muy fuerte. pero también. nunca quieto. Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. Sus lecciones. algo que no era nada bueno. y luego él se había ido. y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. sin embargo. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. Pero te recuerdo. y era incapaz de recuperar el aliento. no tienes que recordármelo. Había un dolor hueco en su vientre. pero hoy parecía agotado. Y casi al mismo tiempo. lo miró. la entretenía. incluso cuando se portaba mal. Parpadeó. probablemente. en este momento. Sorprendida. quería llamarle y rodearle con sus brazos. —Odias a James Hartley. cerrando tras de sí. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. nunca constante con una idea o una fantasía. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez. —Esto era cierto. Sophie. Gracias. Como ya le había dicho. Por lo general. hermana. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. —No me di cuenta de lo tarde que era. que Henry caminara en su búsqueda. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. —No. —Bueno. —Hmm. el chirrido de sus botas. en su juventud había conocido muchos hombres como él. Incluso si pensaba que hoy. su respiración pesada resoplando. tan sólo lo acabas de hacer. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. se dio cuenta entonces. el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. No quería ningún escándalo más. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. Era inusual. se habían convertido en la parte más brillante de su día. 96 . Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. Por algún milagro. no se había encontrado con Lazarus. oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. Cada día. él la quería. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. ¿verdad? Era un joven extraño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. Debía querer verla por alguna razón muy importante. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. Su compañía la divertía. es cierto. demasiado joven para asentarse. que pronto vas a tener treinta años. su hermano andaba a paso ligero. nunca ocioso. —Sí. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. encantador. y tuvo que ralentizar su ritmo. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. supo qué era. seguida por Henry.

marcada de cicatrices. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo. Podría ser tú última oportunidad. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. tontamente. Sophie. para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. —Eres muy afortunada. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino. en caso que lo intente sea informado de inmediato. ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. pero sintió lástima por su atribulado hermano. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. Siguieron caminando. Tuvo la tentación de reír. Henry lo negó. Como tú dices. por supuesto. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. pero no estaría en absoluto sorprendida. —Le miró de soslayo—. Sophie se sintió aliviada. no porque sospechara nada desafortunado. —Estaba bromeando. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. Su rostro enrojeció. Era evidente por qué había venido a buscarla. Si estás a punto de comprometerte con Hartley. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry. Espero que. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. de casi treinta años. y cargando con un escándalo en su pasado. Con un suspiro impetuoso. Su situación la de una mujer soltera. 97 . —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. como una nave de fuego en el horizonte. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco. Se echó a reír. que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. Sophie. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja. No podía confiar en ella para hacer su propia elección.

Ese no se va a ganar su subsistencia. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. Se detuvo. Me dijiste que era una buena amazona. con los brazos descansando sobre la valla—. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente. no para usar sus habilidades de manos ligeras. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. brillaba con los rayos del sol como un faro. El caballo era un animal robusto. dirigió sus manos por los tendones. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante. ingenuos y desprevenidos. Lazarus se enderezó. Su cabeza y cuello eran uno. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. para una dama. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. ni una sola mujer delicada a la vista. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. y temporalmente se olvidó de su cojera. Un grito resonó de repente por el campo. Su gran cabeza calva. levantando sus patas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. —Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. se acordaba de su malgastada juventud. —Le podría gustar un caballo para montar. estaba allí para buscar ganado. pastando suavemente en la hierba. la otra acariciando su cuello. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. Conocía la buena sangre cuando la veía. Los dos sabían de quién hablaban. —Eso fue hace mucho tiempo. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. No la he visto sobre un caballo en años. moviéndose entre su clase. Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. No servirá para nada. En su lugar. detrás de él—. Pero ahora era un hombre nuevo. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo.

Ahora. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. y si te gustaba. En cualquier caso vería a través de la farsa. pero voy a domarla. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. Chivers. Pensó cómo describirla. Lazarus era consciente de su buena fortuna. Russ. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. —Después de todo este tiempo. — Sonrió—. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. —Es bueno verte. pero Lazarus insistió. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. No es que ella haya aceptado todavía. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. Ven conmigo. imperturbable. —Es una yegua elegante —murmuró—. —Y se tragó el coñac de un trago. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. Su presencia desbordaba las paredes torcidas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. Era un amigo fuerte. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. con el aguardiente haciendo efecto. —Con la mente en eso. gustara o no. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. —Háblame de ella. pronto se quedó sin adjetivos. No había necesidad de fingir con Chivers. —Mi esposa. Se sentó y tomó la botella de coñac. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. En este último caso. de confianza. 99 . Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—. reforzando su propia arrogancia. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. en las colonias. tenías un amigo fiel para toda la vida. sería mala suerte. y aún se sentía un poco culpable por ello. Tuck se había ido a la cama. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. viejo amigo. Tienes una casa acogedora aquí. pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos.

—¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. —Se miró las botas y eructó—. ―Entonces se río de nuevo. pero todavía al límite. Chivers.. frío —hipó— muerto. Russ. Me tiraron por la borda con los demás. Chivers. y no tenías más arma que tus propias manos. de cabeza y de piedra. Tengo mucho espacio. —Así que no digas que me has visto. Los ojos del hombre eran grandes como platos. Chivers. 100 . y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. Puedes incluso tener tu propia cama... —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. se abalanzó sobre él con un cuchillo. La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad.. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. Engañaste a esos cabrones ¿eh. El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. —Me acosté con todos los otros cadáveres. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros. como siempre dijiste que lo haría. demasiado vino encendió la mecha. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. molesto por un juego de cartas. Cada deuda se tiene que pagar. hasta que Chivers dijo. Una mañana cuando levantaron las escotillas. Además. —Me pondré esta noche en camino. nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos. Apuntó al pecho de su amigo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué. —¿Muerto? —He aquí un fantasma. Russ? Pensaron que estabas muerto. cuando la conozcas. —Pero ese asno borracho te atacó primero. había siempre un montón de hombres muertos. Así es como salí de ese hediondo lugar.. Se quedaron en silencio. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. Chivers. No quieres alguien como yo a tu alrededor. —Lo estuve.. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. y todos lo estaban celebrando. —Un hombre murió por mi culpa. El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. Cerró sus ojos nublados. Bueno. Se balanceó en su silla. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento. con un cuchillo. celebrando la victoria como si fuera suya —. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar. —Lazarus de entre los muertos. Él te habría matado sin dudar. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. eres como de la familia para mí. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. La risa de Chivers rebotó en las paredes. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros.

Condenada. Así fue como volvió a nacer. ¿no? —No. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve. ayudaría a su viejo amigo en el campo. Nunca nos imaginamos esas cosas. una apremiante antorcha nunca extinguida. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. Pareces un perfecto caballero ahora. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. Ayúdame en la granja. Así que Chivers se quedó. irritante moza. pero también había mantenido una discreta distancia. La mayor parte del tiempo. Hay mucho que hacer con la cosecha. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. Un barco que nunca llegó. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. ni peleas. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. pero su sentencia fue cambiada por la deportación. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. pero por ahora. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. La determinación de conquistarla ardía por dentro. 101 . Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. —Tampoco para mí. pero aun así no podía leer sus pensamientos. —Es tranquilo aquí. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. No había miedo con Chivers. Pacífico. En cierto modo. pero me he acostumbrado. Después de su propia huida. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. Un buen fuego y una cama propia. No es bueno permanecer en un solo lugar. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado. —Debo seguir adelante. dado a ambos una nueva vida. al menos. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. Se conocían bien. Habría sido ahorcado. no había sospechas. —Quédate conmigo. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín. había gastado ese dinero por ambos. No se comprometió a una estancia larga. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. Chivers. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. Pareces un perfecto caballero ahora. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. y Lazarus vivía para esos momentos. a la luz grisácea de un nuevo día. Al parecer. sin duda. Por ahora. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. Disfrutaba de sus secretos.

exclamaba. evitaba la hierba alta. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. que Dios tenga en su gloria.. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—.. era demasiado para ser asimilado. —Cuando un ladrón entra. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. desde entonces. Los días siguientes. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea. y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. exclamando que le daba vapores. Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos. pero dos. 102 . Incluso su marido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. ya ha comenzado. Nunca se recuperó y. uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista. Ya veis. Un extraño era bastante malo. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez. Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft.

y había más velas en candelabros de hierro.. en una habitación larga. lo que llamaba su atención y su imaginación. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. Finn no era de las que le importase de cualquier manera. En algún momento. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. Qué. Estaba lleno de gente en esa tarde de verano. pensó Sophie. Sophie no quería ir. —Dios mío. Sin duda. En cuanto a la apariencia de tía Finn. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft. Deja la botella en casa. James trató de actuar como si no fuera con 103 . Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. Sabía que no podía evitarlo. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban.. pintoresco. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. obedientemente llegó a la hora señalada. Pero nada de ginebra. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. Sophie lo vio. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. Sophie. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. —Fueron regalo de mi padre. —Muy bien. —Sonrió rápidamente—. estaba decepcionado. podía ser que hubiera estado de moda. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. donde llevaba un pañuelo de seda. —Oh. Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. James. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. era el mejor que tenía. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. pero le excusó. No tenía otros adornos. El pobre James miraba con recelo aquel turbante. —Lo hago encantada. Llevaba lo que le gustaba. tía.

Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose. 104 . volvió rápidamente con la tía Finn. imprudente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. Me atrevo a decir que la echaron. con la mano sobre sus dedos. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. —No escribió para decirme que iba a venir al campo. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. —Al parecer. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. despreocupado. desde lejos. bailando con Sarah Dawkins? —No. —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. Es una desconsiderada. James cuadró los hombros. ella mantuvo su mirada en el suelo. descuidada. Él había visto a Lazarus una sola vez. Pero un nudo subió a su garganta. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. Una vez que la danza había terminado. —Sí. La llevó a la línea de bailarines. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. —Por ahí. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. ¿has visto que el señor Kane está aquí. Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane. estoy segura —murmuró. —Dejan entrar a cualquiera estos días. y Sophie quiso reírse. decidida a no mirar en su dirección. nunca lo sabré. no. pero cuando levantó la vista. Oh. James. No era asunto suyo.. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. Era sólo su tutora. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. quien le entregó una copa de vino. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente. Sólo puede ser una mala influencia.. Sophie se río entre dientes. James era un consumado bailarín. sonriendo. Pensé que estaba en Londres. bailando con Sarah Dawkins. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. —Querida. contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. donde iba ni con quien bailaba. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. —resopló James—. —Que malvada mentirosa era.

Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. Sus cartas son tremendamente entretenidas. pero ahora. Ahí… —señaló con la cabeza—. que están exhibiéndose. No fuiste tú. Derwinter —se echó a reír—. más bonitos? Otra copa de vino o dos. y podría olvidar el decoro. —Finnola Valentine. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. Lo intenté. Sophie. y decirle exactamente lo que necesitaba. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. 105 . este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. —Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—. mientras se levantaba de su reverencia. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia. miraba al otro lado de la habitación. Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. —Esta es mi Sophie. Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. pero no me querías. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular. y se separaron en una sonrisa vacilante. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti. pero Sophie. la perfección no puede ser mejorada. Por supuesto. con un suspiro. La presentación después se trasladó a James. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. Comparten el amor de su madre por bailar. —Estás exactamente como recuerdo. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. no podrían ser disuadidas de no venir. lo que quería. su monstruoso sombrero se inclinó más. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. una mano en la gargantilla de terciopelo—. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella. desde que no he tenido ninguna mía. Finn se rio de eso. Y. —Bueno —dijo. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez. Una vez que supieron de este lugar. —Es una pena. las ves. me temo. sacudiendo la cabeza—. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. Aprendí esa lección. Él no va a bailar. a pesar de mis mejores esfuerzos. por lo que la atrajo hacia delante para una presentación.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. —No es del todo cierto. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. Finnola? —preguntó—. —¿Y cómo has estado. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos.

Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. aburrido. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. y cada vez que estaba enojado con ella. —Debo estar pensando en otra persona. Bien podríamos estar muertos ahora. —Decepcionada. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. —Mi querida Sophie. Sophie se encogió. pero entonces. y papá quiere casarme de nuevo. Increíble cuántos hay. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. y creo que iré. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. exigiendo saber todas sus noticias. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. —Estoy seguro —murmuró. Vyne. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. —Pero. Era una gran frustración para su padrastro. —Hartley —exclamó Ellie. ¿qué es? Después de un cierto punto. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos. Es un viejo divertido y muy travieso. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. con los ojos brillantes de alegría. con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. —Eres más alto de lo que recordaba. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. Londres es aburrido. Por una vez. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. lleno de viejos quisquillosos. buscaba refugio con su tía Cawley. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. Ellie se encogió de hombros. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. Así que todavía sigues merodeando por el lugar. 106 . Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso. Sophie tenía mucho que contar. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. si no podemos tener ninguna diversión. y unos segundos más tarde. —Hizo una demostración. James murmuró algo entre dientes y se marchó. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. de repente notándole allí—. fulminándola con la mirada—. el almirante Vyne.

—¿Has visto eso? —Siseó James. Su temperamento se encendió rápidamente. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado. Supo entonces que estaban hablando de él. le sorprendió mirando y sonrió. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. Finalmente. uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. Algunas mujeres no tienen vergüenza. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. La sutileza no era lo suyo. se permitió echar un vistazo en su dirección. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. su hombro chocó contra James Hartley quien. manifestando posesión. pero de dónde él venía. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. cuando la buscó otra vez. —Honestamente. si ella también le hubiese echado el anzuelo. en casa de los Cobbler. por cierto. por supuesto. Pero no sabía ser de otra forma. señor Kane. 107 . De repente la morena miró hacia arriba. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. entre caballeros. Sin duda. tenían un nombre diferente para ello. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. El canalla chocó contra mí deliberadamente. estaba charlando con otra mujer. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana. Noticias interesantes. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. Lazarus no se paró a disculparse. Supo el momento en el que ella entró. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. durante una pausa en el baile. su expresión altiva y contraída con desdén—. Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. Ahora. y el tiempo no estaba de su parte. En ese momento ella estaba de espaldas a él. Cuando la hizo girar para irse. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. Pero ella no le había dicho nada al respecto. Igualita a su tía. vender a una mujer por dinero sólo era una cosa.

echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida. En su pánico. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. La pareja de baile los miró. Detrás de ella. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. sofocada por gruesas capas de perfume. Lo miró marcharse deprisa. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga. Pero sentía que estaba molestando. Él tiró y ella lo siguió. una vez más. 108 . —No te preocupes. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. Ambos jóvenes. Ni un ápice de decencia. De esta manera. —¿Es ella? No puede ser. se desenvuelve con notable facilidad. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. sin prestarles más atención. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. Vuelvo en un momento. atrapada. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. Perfecto para ella. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—. Siempre has tenido algo en contra de ella. un poco aturdida. Él miró dubitativamente a su tía. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. como siempre. pese a todas las pretensiones de los Valentine. y Ellie se rió. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos. los susurros se deslizaban entre la multitud.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. Aves del mismo plumaje. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. pero de hecho era difícil. James. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. animados y sinceros. empezó a sentir náuseas. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. —Nunca me lo mencionó. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. —Muy bien. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos.

—Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. se rió. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. sus dedos extendidos contra su espalda. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. Mientras él la hacía girar alrededor. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. Creo que he sido bastante paciente. y sin su fuerza para sostenerla recta. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. hasta que bordearon la pista de baile. Por lo general. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. Y luego estaban en la esquina. le daría pena. Apuesto a que lo fue. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. huele maravillosamente. —Se inclinó hacia ella. —¡Señor Kane! —Dios mío. Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente. el objeto de cada susurro. una promesa de que empezarán pronto. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. señorita Valentine. se aseguró a si misma. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. No podía ver dónde se había ido Ellie. golpeando torpemente a otros bailarines. Deme alguna seguridad. Despierta mi apetito. Fue de lo más servicial. y la abrazó con fuerza. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. Vine para casarme con usted. sopló por encima de su hombro. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. en una habitación llena de gente? —. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. donde. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. olió su pelo y luego su mejilla. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. Deme algo. pensó Sophie hoscamente. señorita Valentine. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. Él la mantenía cerca. No tenía alternativa. Ponga la otra mano en mi hombro. 109 . Su brazo alrededor de su cintura. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. señorita Valentine. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. Él la hizo girar más rápido. —Esto es un vals —le informó orgulloso. mmm. cuando volvió a girar. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. la otra mano apretando firmemente la suya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. Su vestido moviéndose contra sus piernas.

Lo sabe. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor. demasiado observadores ojos. Sabe a lo que me refiero. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. —Dígame el día. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. La gente se dará cuenta. —Miércoles —jadeó ella. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. La costumbre apropiada eran dos bailes. señorita Valentine. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. siendo mucho más mayor y más sabia. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. tan insistente como su amo —. ¿Ve? Se movió contra ella. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. No soy la mujer adecuada para usted. pero no puedo controlarme. —No debemos bailar juntos de nuevo. y el calor inundó su rostro. soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. —Mi cuerpo. estaban de nuevo en la pista. Pronto. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. Él sonrió. —Muy bien. —Y luego. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—. entonces. Es un alma traviesa. Pero usted ya sabe todo eso. dándose por vencida. y sintió su gran eje otra vez. Y lo haré. —Cuando responda a mi pregunta. Es sólo lujuria. lléveme de vuelta al baile. reflexionó ella. 110 . —Como usted. por supuesto. Esos inteligentes. está en desacuerdo con esa afirmación. Sin embargo. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. La retenía en esa esquina. —No se crea la mitad de ellas. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. que. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. —Su voz profunda. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas. Ahora bailemos… por favor. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. sin vergüenza. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí. eran de un profundo y rico marrón esa noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. Al momento siguiente.

—Oh Dios mío. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. Sin embargo. incorregible. —No se preocupe —murmuró él—. Su corazón dio un vuelco. sin origen.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. Es un desarraigado. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. un amante tiene más diversión que un marido. —También puede rendirse —susurró. Nadie había visto lo que él había hecho. No tiene familia. Todo el placer y nada de responsabilidad. tenía razón. y no es tu bienestar. no estaban hechos el uno para el otro. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. Sophie. según dicen. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. un trotamundos. Pronto. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa. Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. confirmando sus peores temores—. Estás empezando a sonar como Henry. incluso en la universidad cuando se conocieron. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. Todo carnal. sin educación. y eso podía ser realmente muy peligroso. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. Sin embargo. anda por ahí sin ropa. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. Henry y James nunca se habían llevado bien. totalmente incompatibles. señorita Valentine. James. Es sólo cuestión de tiempo. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche. igual que yo. Me voy a dar un banquete con usted. Mientras que James corregía su vena salvaje. La hizo girar aún más rápido. Sophie. un vagabundo. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. Pero a Sophie no le importaba en absoluto. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. Esto es puro deseo. ahora. —Con una mano temblorosa. luchó para arreglar su pelo despeinado. Por desgracia. Podría haber protestado. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. —Pero. A ella le hizo gracia. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. Tengo en cuenta mi orgullo. Estaba mareada por el baile. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. en cualquier caso. El hombre era totalmente exasperante. 111 . —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado.

realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. Aquí viene. Pero una vez más. Tú eres diferente. palmeándole la manga—. le espetó: —Insisto Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. Sophie se rió. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. pero tiene un aliento espantoso. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. se extralimitaba. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. Le prometí un baile hace dos años. eres un engorro pomposo. —Yo lo hice. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. Hartley —se quejó Ellie. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. James —Sophie se rió. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. El señor Kane sí quería casarse conmigo. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. maldita sea. —Gracias. —Sí. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. Finalmente. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo. estate quieto. —No lo entiendo. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. —Por Dios. bajo su punto de vista. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. —James. —Por el amor de todo lo sagrado. —No era un cumplido. No creían. Ellie Vyne volvió a su lado. Estaba agitado. Su amiga maldijo ampliamente. más de lo que nunca lo había visto. —No te preocupes. fui yo quien lo rechazó. 112 . Yo te protegeré. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. cuya altura era de utilidad como pantalla. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información. Él la miró. y nunca lo ha olvidado. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. su rostro enrojecido. como ella. y Kane era un joven advenedizo que.

y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. su tono práctico—. si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. pero se suponía que no debían saberlo. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión. James tenía su diversión. —¿Fue realmente uno de tus pretendientes. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. su boca apretada. pero no todos podemos ser como tú. Y quería que Sophie también lo fuera. Podría haber sido rica entonces. las apariencias eran muy importantes. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. siguiendo la mirada de su tía hacia James. querida. Una pena realmente. pero no tenía agallas. Ah… —suspiró pensativamente—. En muchos aspectos. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. Sophie interrumpió con garbo. Para James. No estás en riesgo de lograr mi admiración. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. Si alguna vez tuviera tu aprobación. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. —Quédate tranquilo. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres. Al otro lado de la calesa. Él negó con la cabeza. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. —Por supuesto que no —exclamó. 113 . si me hubiera casado con él. de camino a casa. James la desdeñó. era un prisionero de su mundo. Vyne. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. Esa noche. eres tan tedioso como siempre has sido. —Oh sí. y pensó el desperdicio que era. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. a pesar de su riqueza y sus ventajas. —Si siempre eres tan correcta. Hartley. y algunas mujeres. o nadie tendría nunca ninguna diversión. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. tía Finn? —preguntó Sophie. piensan que es. y nos moriríamos todos de aburrimiento. y yo me equivoco. Ella se echó a reír. —Sí —sonrió Sophie—. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio.

Hubo una breve pausa. ¡Qué lástima! 114 . y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya. ¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse. —Oh —fue la respuesta desolada—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental.

Defiende lo que quieres. Sophie. e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. señor Kane. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. Sophie hizo una visita a la señora Cawley. incluso con tu tía. —No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. Más. —¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. de lo que jamás soñaron. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. Y juntas se echaron a reír. Para entonces. Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. de hecho. como lo somos hoy. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—. Aprovecha todas las oportunidades. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. Ella suspiró. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. —Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. —Tiene una alta opinión de sí mismo. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias. en su casa. —Tiene que ser una carga para usted. se burló de Sophie sin piedad. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. —¿Enorme y masculina…? 115 .

él había estado asistidiendo a sus clases. señor Kane. pintando todo de forma que parecía nuevo. no a la derecha. Porque lo hacía. se lo inventan. —Muy noble —murmuró escépticamente—. aprendería más rápido. —Si deja de divagar su mente. Me gusta pensar. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. Pero lo hizo. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. Desde hace varias semanas. ofreciéndole su rodilla. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos. Muy a su pesar. cuando la pilló escalando el castaño. El cielo estaba muy rosado. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. haciéndole esperar un poco más cada vez. —No estoy comprometida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. —Todavía seguía mirando su pizarra. —Si se sienta en mi regazo. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. Que fácil era para él hacerle preguntas. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. que en cada alma hay algo bueno. —Pero usted no sabe cuáles son. —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. Con dedos nerviosos. Si no hay nada de lo que hablar. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. como la misma noche. Todavía no. Con ese comentario. —Ah. Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. —Ahora ¿va a continuar con la lección. pensó. Cuando la miró. la señorita Vyne. Una vez más. su “b” se ha convertido en una “d”. así que les perdono sus pecados. una vez más. Sólo eran unos pocos minutos. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. Esa noche había algo en el aire. —Preste atención a las letras. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. Su amiga. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. Él negó con la cabeza. Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. dijo que no lo estaba. me atrevería a decir que aprendería más rápido. lo que había visto el primero de mayo. Sólo las soltaba. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. pero cada día llegaba más tarde. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . —Se movió un poco hacia atrás. le recordó. mirando su cabeza inclinada. señor Kane. Nadie es perfecto. señor Kane. se retocó el remilgado moño de su nuca. Muy piadoso. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder.

Finalmente. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. sus dedos viajaron más lejos. Poco a poco. De repente. —Es sólo una rodilla. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella. Él sonrió. Mis favoritas. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. Oyó su respiración cortándose. Extendiendo sus dedos. y sintió que su pierna temblaba ligeramente. —Gracias. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. mujer. señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. sólo era una rodilla. habría escuchado que era una perdida. Se las ha puesto para mí. —¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. él puso su mano derecha sobre su pecho. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. a lo largo de sus bragas. señorita Valentine. Prometió que empezaría hoy. —Señorita Valentine —exclamó radiante—. Por supuesto. No es usted una niña. señorita Valentine. Como él dijo. Si cerraba los ojos. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. Prefiero estar de pie. Ella suspiró y asintió. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. se sentó en su rodilla. Con la mano derecha sobre su rodilla. podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. arrugando su vestido de muselina. Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. 117 . Luego los volantes de encaje de sus bragas. Seguramente todo era bastante inofensivo. temiendo que alguien pudiera pasar. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. —¿Qué le gustaría en primer lugar. Miró ansiosamente hacia la ventana. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. las medias expuestas. debajo de su falda y enaguas recogidas. la empezó a acariciar lentamente. Siéntese. con un fuerte suspiro de frustración. Venga.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. su voz tensa—. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura.

pero todavía no se atrevió a mirarlo. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. para que dejara de decir la palabra en voz alta. Su mirada atrapó la suya. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. besándolo de nuevo. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. Era perverso. sus dedos la acariciaron. No debería alentarlo. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. —¿Mi mano aquí de nuevo. díscolo como su amante. —¿Puedo? —preguntó. Él era tan tosco. y no pudo apartarla —. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. pero ligeramente. Ella separó las piernas. —¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. Esta es nuestra primera lección. Él sacó los dedos. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. —Si quiere que continúe. James nunca le diría algo así. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. Inclinándose más cerca. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. Oyó que su respiración se aceleraba. pensó temblando. Pero. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. ¿En su…? Ella le interrumpió. señorita Valentine. más insistente. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. suplicando en silencio. ella esperó. esta vez con fiereza. instándole silenciosamente a que continuara. y se apoyaron en su rodilla. más largo esta vez. señorita Valentine. Más suavemente de lo que se esperaba. Dígame lo que necesita. después de todo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. Si se movía ligeramente. pero él la hizo llegar a sus labios. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. Ella contuvo la respiración. tendrá que besarme. pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. —Dígame lo que quiere. señorita Valentine. un susurro seductor de sus dedos ásperos. —Ya está mojada. jugando. —Sí. 118 . Sus dedos listos en la cima de sus muslos. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. el contacto de su cuerpo con el suyo. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. pegajosa y caliente contra su media. Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos. esperando otro beso.

¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. o se desmayará. sintiéndose ridícula. —No. palpitando con fuerza precipitadamente. Ella suspiró. dejando el cuello al descubierto. —Sí. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. —Hábleme de James Hartley. sus piernas abiertas. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. —Esto —respondió algo ronco. —Eso está mejor. dibujando círculos lentamente. —Oh. señorita Valentine. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella. Hubo una pausa y luego. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. me contestará. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. ociosamente. exclamó con acritud—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. le miró a la cara. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. ¿no? Ella negó con la cabeza. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas. si progresa bien con sus lecciones. —Respire. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. Confundida. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. sus dientes mordisqueando suavemente. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. —Míreme —susurró. —Si quiere que continúe. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. Acabó en un instante. No puedo dejar que se desmaye por mí. una criatura enjaulada en busca de una salida. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. Y yo no puedo tener todo de usted. podrá tenerlo —susurró. tan desesperada que se haría daño a sí misma. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. antes de que me enterara. —Un día. Quiere decir. 119 . Muy interesante. Ahora era su turno de estar sorprendido. si tiene que saberlo. Sabía que él sentiría su pulso. señorita Valentine.

y claramente de la manera que nunca había sido. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. agarrando sus hombros. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. Ella movió las caderas y arqueó la espalda. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. Su mano cubrió su sexo. recordando el procedimiento. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. sosteniéndola. porque quería ver su color. Pero él tenía que marcar el ritmo. —Ella parecía satisfecha. —Oh. completamente. Ah. ella podría tentarlo para que la dejara. Lentamente. sí. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. saboreando el momento de la posesión. Pero tenía que esperar. dando la señal para continuar. señorita Valentine? —preguntó educadamente. trabajándola intensamente. Con la yema de su dedo índice. el libro con el que la pilló leyendo un día. agitándose contra su dedo. Tenía que ser paciente. jadeante. y no sabía si podría contenerse de tomar más. a punto de dar un recital. le dijo que volviera a abrirlos. Finalmente. clavándole las uñas. su moño. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. tomarla ahora. ella lo besó. De la cintura para arriba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. ella podría haber estado sentada al piano. claramente disfrutando del juego. Hoy es su turno. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. Y muy pronto lo estaría. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. acariciando dentro y fuera. pero sin dejarla culminar. Ella asintió con la cabeza. A Lazarus le llevó un momento recordar. de la manera en que debe hacerse. y si no era muy cuidadoso. Ella gritó. como el resto de ella. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. —¿Continúo. Él giró la mejilla. Cuando ella cerró los ojos. Esto era su seducción y no al revés. Miró hacia su boca llena y suave. Lo sintió pulsando en ella. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. completamente desecho. esperando. Ella era suave como la seda. 120 . —¡Kane! —Era una demanda. sentada muy remilgadamente en su regazo. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos.

Y me gusta verlo suelto más a menudo. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. el pasado era todo lo que tenían. Necesita una. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. Su tía soltó un fuerte suspiro. Sophie. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. Nuestra juventud dorada. eso borraba la tentación de sonreír. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. Sophie no era una gran costurera. Bueno. como ellos. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. estaría encantado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. y Henry. como él dijo. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. Te hace ver mucho más despreocupada. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. A Henry no le gustaba James. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. como su suegra lo llamaba. le recordó que debía pensar en la familia. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. pero no se atrevió a revelarlo. Era. —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. Esto será mucho más fresco para el calor del verano. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. Si el “problema de Sophie”. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. y el futuro estaba muy lejos. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. —Poco importa donde esté mi corazón. de hecho. 121 . Pero cuando estaban juntos. Ella sabía qué había causado el rizado. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días.

aún con el atizador en la mano. y lo esperaba bajo los ciruelos. —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. ni tampoco le envidio un solo beso. tuve mi cuota de ofertas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. pensó. en ese entonces no era un almirante. el que tu padre nunca llegó a reparar. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido. sólo un alegre y rubio capitán. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. lo que ellos tenían solo era lujuria. pero era demasiado tarde. Por supuesto. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. Pero nunca conocí un 122 . El espécimen más impresionante de virilidad. sí. y no me arrepiento de nada. Si no fuera por él. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. —Al igual que se iría Lazarus. Como tu señor Hartley. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. Naturalmente. —¿Se cayó dentro? —De mi mano. —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. No era saludable. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. No más teoría. Por supuesto. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. Bueno. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. Porque era un hombre con fama de libertino. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. —Luego te dejó y rompió tu corazón. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. —Tía Finn. por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. Solía venir a través del agujero de la pared del huerto. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. —Ella se echó a reír. esta familia estaba horrorizada. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. Oh. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. entonces eso era todo. de cara al sur. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—.

habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. Aparentemente. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. luego cogió su pala y salió corriendo. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha. Mientras más pensaba en ello. Así que. A medida que azotaba a lo largo. que te dejara con recuerdos maravillosos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. Sophie sonrió. A los diecinueve años. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . como si lo que le hubiera dado. pensó mordazmente. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree. no. Curiosamente. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. Sin embargo. más segura estaba del inminente desastre. se dijo. Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor. mientras Chivers vigilaba desde el muro. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. a los veintinueve. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. Claro que. tía Finn. habría renunciado a ese deleite. si encuentra una esposa puede que se quede. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. atravesando el suelo húmedo e inestable. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. Los árboles brillaban. —Mi querida Sophie. y por nada del mundo. por alguna razón. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido. no me arrepiento. La conversación terminó poco después. Tomó su placer y se fue. levantando barro y dispersando la vida silvestre. Él me dejó con un regalo muy preciado. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. Si nunca hubiera conocido tal placer.

y sus delirios de grandeza serían. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. Naturalmente. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. se tomó su tiempo en ello. debido al ángulo dañado de la nave. solo para entretenerse él y su abuela. Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. Su secreto. La abrazó a unos centímetros de la tierra. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. con otro crujido ensordecedor. Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. James había insistido en invitarlas. Su tutor privado. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". James puso mala cara. hasta que. La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo. deslizándose a través del asiento de cuero. Despacio. junto con su gran amigo. la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. centímetro a centímetro. James cayó de lado. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. diez veces más dolorosos de soportar. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. doblemente. Sophie trató desesperadamente de no reírse. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. James seguía poniéndose de pie. Por un momento estuvieron suspendidos. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. Luego estaban los benevolentes Sadler. pensó con un escalofrío de placer perverso. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. hubo un bache. En el otro lado del carruaje roto. Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. —Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. las puertas se abrieron y Lazarus salió. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. 124 . maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. tan adorados por la señora Dykes. Se aferró durante varios segundos. cada movimiento de sus músculos. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. y luego hubo un crujido ominoso. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. y James finalmente admitió que estaban atascados. deslizándose por el barro. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. Para mayor humillación. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. y cuando él la bajó.

Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa. una mujer tenía que tener algo a su favor. en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. 125 . Dios mío. Lazarus respondió rápidamente. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. pero ningún caballo se asomó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. —¡Oh. Se miraron el uno al otro en la puerta. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. —Después de usted. y su cabello se encresparía. tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. No guardo sillas de repuesto. Sin embargo. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja. Señor. Por desgracia. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla. De hecho. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. y tú podrías tomar a Foxglove. según los rumores. Sophie miró de reojo. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. —Yo podría montar a Speedwell. por el amor de Dios. con los hombros cuadrados y agresivos. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas.

lo puedo sacudir. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. James se volvió un niño enfurruñado. estás haciendo té? —preguntó ella. provocándolo—. este es mi viejo amigo. —¿Tuck. Si ella quería. Caminando hacia el fuego para secar su falda.. calentaba una tetera con agua. té! Siempre la solución perfecta. los pies separados. No estará tan mal. 126 . Ahora ambos la miraron de forma acusadora. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. Ellos no se estrecharon las manos. La casa estaba tal y como ella la recordaba. ella se lanzó en el silencio enojado. —No crea todo lo que oye.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. casi nada había cambiado. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. —Ella dio un codazo a su lado. Mientras ella lo consentía. por lo que he oído. Una vez que el barro se seque. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. y Lazarus se acercó a la chimenea. —Bueno. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. —Lo suficiente —espetó éste. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. el señor James Hartley. este es el señor Lazarus Kane. —Sólo hasta que la cosecha termine. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano. y es aquí donde Tuck. James. El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. de pie. Señor Kane. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados. ¡Ah sí. Respirando hondo. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. —Eso sería encantador. con las manos detrás de la espalda. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. porque cojeaba muy mal ahora. Nadie se sentó.. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. un hombre en guardia. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz.

El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. rehusando fríamente. —Disculpe. y entonces ella se enfadó de verdad.. Ella le entregó una taza. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. y algo más. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. cayendo en frases entrecortadas y ligeras. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. Él se limitó a mover la cabeza. señor Kane. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 . —Señor Kane. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. que él no iba a tomar. James le dio las gracias efusivamente por la taza. —No —fue la respuesta lacónica. y Lazarus se encogió de hombros. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. —¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad. con las manos detrás de su espalda. —Ah. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. —He vivido en muchos lugares. —Luego sonrió. rompiendo otro largo silencio. o la próxima vez puede que le muerdan. Cuando el té estuvo listo. Después de una pausa. tenía su propia locura de la cual ocuparse. entonces que así fuera. —Tal y como sugiere. casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. se ofreció a servirlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. calientes y enojados. como si le estuviera tomando el pelo. como si no le importara lo que hiciera. pero James no la vio fruncir el ceño. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía. Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba. Él no tenía derecho a tratarla así. —¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto.. Entonces es un hombre que ha viajado mucho. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. inquieto y agitado. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. señor. Sophie casi dejó caer la taza. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca. James se echó atrás con prudencia.

Puedo buscarlo yo sola. Él le puso una mano en la rodilla. —Pero me llevó de vuelta a ti. después de haber puesto de pie. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados. otra visita por la tarde entre amigos. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. James se burló. ¿cuántos años tiene? —James.. No me sorprendería en absoluto. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. Él permaneció bajo el umbral. —Pero yo sé donde está. buscando urgentemente alguna razón. los hombros transparentes a través de su camisa mojada. tomando la silla al lado de ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. —Disfruta de la compañía. —En la despensa —murmuró. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio. y dejó su taza. James hizo una mueca triste. Creo que podría quedarme por un tiempo. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. lo cual ella ignoró. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. —Demasiados años. —Bueno. —No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—. Ella se puso de pie. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. no tengo ganas de hablar de eso. ese toque era tanto para calmar como para reprender. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—. —Señor Kane. En todo caso. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. 128 . Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela. Él estaba mojado por la lluvia ahora. —Ella tomó un sorbo de té. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—.. así que hubo algo bueno en ello. —Ella ya estaba caminando hacia allí. La puerta se abrió y volvió Lazarus. Cuando se lo presté para los hongos. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor. Nunca va a alcanzarlo. —No he visto a la señora Hartley en muchos años. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. Lazarus masculló algo en voz baja. —Ah. mi querida Sophie. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos.

La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. Haciendo de tripas corazón. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. bajó a la despensa y él la siguió. Ella hace la peor mermelada. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante. qué soy yo? —Se ahogó en ello. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. —Usted es un nuevo amigo. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. porque no se había dado cuenta.. —Bueno. Todo el mundo lo sabe. y el impulso del momento era inquebrantable. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha. —Como si me importara lo que piensa. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. No a mí. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. Colocó las manos en su cintura. No podía girar y volver a la seguridad de su silla. No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. usted deja un sabor dulce en mi boca. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir. Ella se dio la vuelta. No es bueno tener de enemigo a James Hartley. Cada día al despertar. y especialmente no a usted mismo. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. —¿Entonces.. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda. ¿Sabe. —Es un viejo amigo. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. sabe como hacer mermelada? —No. O pensé que lo era. ella era la primera cosa en su mente. hasta ese momento. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. debería.

Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. Sabía lo que estaba haciendo. —Conduce como un imbécil. sobre la mesa. ¡Dios mío!. ¿Señorita Valentine. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje. —Se llevó las manos a la cara—. ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. antes de que alguien salga herido. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. Por un momento ellos se quedaron quietos. Siempre lo hago. Quizás aprenda precaución en el futuro. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. metió la mano detrás de ella. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. justo donde estaba. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. él podía oír a James Hartley quejándose. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. —También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. No se cómo. atrapada entre la estantería y su cuerpo. Con su mano izquierda. escuchando. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo. —Tonterías —protestó. A través de la puerta cerrada de la despensa. —De hecho. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. De repente. —Mi delantal. Sólo puede terminar mal. o no actuaría de esta manera delante de los demás. —¡Yo podría haber salido herida! —No. Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. ya que no había esperado encontrarse con él. No era posible. —No más que usted. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. —Entonces. pero lo hizo. ¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. no es así. —Tonto. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio.

La llevó 131 . pero tendría que hacer ese servicio rápido. Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura. Lazarus rápidamente tomó una decisión. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. Por supuesto que lo sabía. Incluso sin sus labios alrededor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino. Ciertamente aprobaba su toque. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva. golpeó duro en los paneles de madera antigua. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. Y escasos momentos después él lo hizo. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. con James. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez.. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás. sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro. La levantó sobre el estante inferior. Si ella iba a andar con James hoy. Hizo una pausa. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. Deseó tener más tiempo con ella. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. —Lo sé. de pie tan quieto como pudo. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción. Su saco dolía.. maldiciendo. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. —No puedo —murmuró. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. Ella cerró sus ojos.. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal.. llenos de cicatrices.. En cambio. era casi demasiado para él.. insegura de sí misma. Su rival. Agachó la cabeza. respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más. Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. La manija de la puerta. pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones. —Te necesito —gruñó. y la sangre se precipitó a su eje. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. Ella se echó hacia atrás. dejándola explorar la forma de su miembro. tratando de controlar su propia necesidad salvaje. no así. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. enardecido. pensó. se dio cuenta. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo. se sacudió y giró.. No ahora. una presilla de acero. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido. lo frotó suavemente entre sus dedos. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho. Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola.. Se detuvo. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. pero la puerta no se abrió.

132 . pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire. Ella agarró el delantal. Como en todo lo demás. tomando ávidamente. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. ¿Lo ha hecho? Ruborizada. había un truco para ello. pero la besó de nuevo. —Él lee poesía y me trae flores. Sin dejar de mirarla. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. Sus labios acariciaron su boca. ella incluída. Estas haciendo un gran progreso. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. le había dado algo que nadie más había hecho. Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. por fin levantó la vista. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". con las manos aún en sus muslos. Ella pensó que debería quererlos. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. señorita Valentine. Lazarus. —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. pensó. retrocedió y abrió la puerta. ¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. nunca conseguimos lo que queremos. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. no del todo compuesta aún para contestar. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. dando generosamente. Él la agarró por los brazos. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—. ella levantó su delantal. En respuesta. De lo contrario. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. —Me gustaría irme ahora. Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta. dándole placer con diligencia. —Espero con ansias nuestro próximo encuentro. Si confesaba en voz alta que él. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento. Él no la dejaría pasar. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma.

No podía imaginar lo que se apoderó de ella. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado. —Este antiguo empleado de la señora Dykes. incapaces de mantener sus manos fuera del otro. pero James estaba furioso. 133 . pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo. Como Sophie sospechaba. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. o para abandonar sus obligaciones familiares.. Pero. no iba a dejar la idea tan fácilmente. Pero James estaba de mal humor. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable. como sospechaba. Intranquila.? —No me gusta la forma en que te mira. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza. mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia. su orgullo estaba herido más que nada. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. Por el bien de él. casi como si prefiriera tener una pierna rota. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. esto era más fácil decirlo que hacerlo. creo. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. Voy a averiguar por qué vino aquí. le volvió a mentir. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado.. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. Ese día las cosas se habían salido de las manos. —¿Por qué? —exigió fríamente—. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve...JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento. esposa de un juez. pronto podrían estar expuestos. Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo.. ¿Qué esperas. Fue un soldado raso. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. —¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. —¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—.. De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus.

rodeados por los niños. un pie en el escalón. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. —Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. Mientras él le sonreía. Él reveló lo que escondía tras su espalda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. Lazarus Kane estaba en la puerta. Oh. En cuanto a sus sueños. señor Kane. Feliz cumpleaños señorita Valentine. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina. 134 . Era real. Sin embargo estaba cayendo. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. Si nunca lo volviese a ver. Recientemente. llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo. —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. en ese mismo momento lo supo. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. consciente de los niños mirando. En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. —Aceptó sus flores muy formalmente. Ahora. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. Y cuando no podía verlo. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. ella se caía por el borde de nuevo. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular. le producía a Sophie un gran desconcierto. pero quería besarlo. Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. gritando encantados. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. Como cualquier hábito. con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. era muy difícil de abandonar. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. fuera de su alcance. Era un hombre de verdad. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. lo echaba terriblemente de menos. cuando el lejano retumbar de una carreta. parecía estar esperando algo. camedrios rosas y campanillas blancas. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día. no sabría que hacer.

¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . —Todavía están calientes —agregó—. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. —Oh. por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. —¿Ocupada con Hartley? No respondió. Sal y juega conmigo. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. —¿Hay algo más que desee. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. —No sé nada de poesía. —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. —¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. No tenemos una eternidad. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. Una vez más. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando. Por supuesto. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. Por esta vez. una tímida extensión de color azul claro. —Pues sí. Le pareció extraño que dijera eso. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. se pusieron de pie de nuevo. señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. señorita Valentine. y luego se lanzó hacia adelante. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. Tus favoritas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. señorita Valentine —hizo una pausa—. Pero el cielo estaba despejado. así que estaba enojada y malhumorada. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. Una lenta sonrisa se formó en sus labios. el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. De hecho. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. —Sí.

—Agitó su dedo—. Quizás su gentileza significaba mucho más. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. incluso una vieja cascarrabias como tú. desde donde se podía observar el valle y el pueblo. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. como ella sabía. avanzó hacia la carreta. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. de verdad! —exclamó ella. Tuck. no porque fuera fácil para él. Ellie pestañeó inocentemente. Entonces él le mostró su propio espacio. sembrado con margaritas y botones de oro. simplemente porque debía quejarse. los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa. no porque estuviera molesta. —No sé a qué te refieres. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. Sin decir una palabra. Todo fue idea suya. pero allí estaba ella. debido a que él no era blando por naturaleza. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. Pronto la carreta estuvo llena. En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza. —¡Bueno. Recuerda. se acercó hacia ella. cuando le sonrió de oreja a oreja. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta. 136 . las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches. Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. a sabiendas que era una metomentodo. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. ¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. la carreta se detuvo y fue descargada. Era el caballo de montar del que había oído hablar. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. Una vez que llegaron a un agradable lugar. Además. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo.

la brisa se extinguió. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. Nombre común: Pata de gallina 137 . Era un viajero con un misterioso pasado. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. hubo muchos alaridos. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. por lo tanto. Debió captar la agudeza de su tono. en su presencia. con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. o por mucho tiempo. Sin desanimarse. Como sentía un gran peso presionando su pecho. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. ya no quería la sombra. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. un habilidoso. No tenemos una eternidad. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. La abandonaría. Una vez que un hombre ha sido rechazado. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. que no le pediría de nuevo que se casara con él. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde. —En un día como éste —dijo—. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente. Cualquier esposa. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. le había dicho. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. Lazarus podía ir y venir con facilidad. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. no resolvía nada. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. —Sólo una pequeña que me fastidia. Después de todo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. gritos y lagrimeos alrededor. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. sola con su ginebra y sus recuerdos. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. pero conseguiré lo mejor de ella. dejando gente a su paso. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. bajo el árbol. silenciosamente se sentó sobre la manta. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. al parecer. Le dolía la cabeza. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. le serviría. —¿Sólo una? Que afortunado. y varias cometas tuvieron un triste final. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. y consideró moverse de sitio. Es originaria del viejo mundo. Sophie no tenía apetito para el picnic.

—Nada te detiene de escapar. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie. —Haz lo que te plazca. Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. Por entonces. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. me atrevo a decir las cosas eran diferentes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. Cuando te hayas marchado. donde quiera que empieces una nueva vida. Sin lugar a dudas. 138 . —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto.? —Te he oído presumir de ser un manitas. te aburres pronto y renuncias. —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. Unos astutos que son los que ganan. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. Ellie. Chivers pareció interesado. Miró a Lazarus. a diferencia de algunos de nosotros. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo. señorita Valentine. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. Habías perdido tu sentido común. —¿Qué diablos . ya veo… no voy a ninguna parte. Me atrevería a decir que. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. —Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—. excepto tu propia cobardía. señora. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. o dedicarse mucho tiempo a una idea. Luces acalorada. —¿A qué viene esto? Oh.. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. Chivers. y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta.. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta. señora? —preguntó Chivers. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy. charlando y riendo juntos. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores.

Como una flor hacia el sol. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. lo que quería más que nada en este mundo. 139 . Los enfrentaría. lo puso en mi contra desde el comienzo. También desearía no haberlo escuchado. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente. no lo ahuyentarían. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. habían estado susurrándole sus dudas al oído. Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. Evidentemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley. había terminado el viaje. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. Este era el final del camino para él. Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. no importaba con qué amenazaran. A pesar del tono de su conversación. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. A Sophie. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. Su temperamento se apaciguó por el momento. Bueno.

llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. ¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban. Ven a montarla cada vez que te apetezca. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. y el pie izquierdo en el estribo. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. Sin decir una palabra. Olfatea como un sabueso. casi demasiado para asimilarlo. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. la ayudó a subir al caballo. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. Si era bueno o malo. Entonces se quedaba. —Yo… yo no he montado en años. Lo sentía. ¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia. —No quiero perderte a ti también. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. Puede rastrear cualquier cosa. lo leía en su rostro. Al igual que la tuya. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. —Las apariencias pueden ser engañosas. No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos. aún tenía que decidirlo. especialmente el del escondite. —¿Montas de lado. —Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 . —Tu amigo es un hombre amable. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo.

la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne. Lo llevo más allá entre los árboles. —Oh. liderando el camino y regresó bajo los árboles. intentando que mostrara sus celos. mantiene su distancia. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. Desmontaron y caminaron hacia abajo. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. aunque habían tomado el camino más largo. compartiéndolo en su compañía. él no tenía ninguna prisa. Y ella tampoco. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . no lo cuestionó por mucho tiempo. se puso al lado de Lazarus. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. Ella acarició el cuello del caballo. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. perdía su punzante calor. pasando por debajo de las ramas más bajas. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. bajo la cubierta dorada de los castaños. Con un toque de sus talones. Por lo visto. cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. Pero el aire agrupado bajo los castaños. Eso es todo. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. dirigió su caballo hacia adelante. pasando sus dedos por la melena plateada. Como se había dado cuenta antes. Él la siguió. Por un rato. la gran cantidad de hojas. desde que llegó Chivers. —En cuanto a la señorita Osborne. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. admirando el hermoso día. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. y en otoño. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. recordando la manera en que solía montar sola. un regalo muy raro y precioso por cierto. Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. pero estaba completamente complacido de cabalgar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. En primavera. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. no hubo conversación. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas. se dio cuenta. y cuando salieron a un camino más ancho. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. —Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. Me agrada el viejo. Qué le había poseído para llevarlo allí. En aquel entonces. No podía recordar la última vez que había montado a caballo. La luz del sol era fuerte. Sophie cabalgaba a su propio ritmo.

que quería todo de inmediato. sus manos temblorosas presionaban sus muslos . sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. excepto por donde cruzaba un hilo de sol. Después de eso. Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella. Nunca sabía que pedir. Hoy no había prisa. En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. Entonces sus manos . Capítulo cuatro: La excitación de la mujer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. o apaciguando a una chica por una rabieta. luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. y un estremecedor y excitable suspiro. Contuvo el aliento. besándola a través de su vestido. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. como en adoración. ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. pero se contuvo. ¡Oh. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. —Dime lo que quieres —susurró él. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. No tuvo que decir nada. ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio. Por fin soltó el aliento. tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento. no como si estuviera tranquilizando a una niña. como a una mujer. señor. Quería decirle que lo amaba. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. acariciándola suavemente. Era un experto en ello. No tenemos una eternidad. él hizo que le sucediera dos veces más. Su lengua se movía sobre ella. —Lazarus —susurró su nombre. sí. que experto era en ello! Por supuesto. ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. Lentamente levantaba su falda y camisola. Luego la introdujo en su interior. esperando. tomándola íntimamente. pero firmes separaron sus muslos. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. hasta que sintió el aire en sus medias. Ella se recostó sobre el musgo. habría aprendido de la práctica. Se hundieron lentamente sobre el musgo. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. hasta que ella era un charco 142 . Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. al no ser un lector. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. con una mano descansando sobre su cabello. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo. al igual que su cuerpo. Allí estaba otra vez. Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol.

Después de todas estas semanas de preguntas. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. con su cabello cayendo sobre ellos. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes. Que no se rompa —advirtió—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo. yo no tenía ningún arma. Sintiéndose rejuvenecida. cayó sobre una chimenea de piedra. Su lengua encontró la de ella y la acarició. ella lo empujó y se sentó. — Chasqueó los dedos—. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. Por supuesto. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. Así que ahí está. Apagado como una vela. —Ten cuidado. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. en seguida él se tendió sobre ella. Sophie recuperó su dedo. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. 143 . Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. con su oscura y penetrante mirada. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal. Los hombres mueren todos los días. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. —Fue una pelea… hace seis años. aquí estoy. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. El pelo le caía suelto por la espalda. como en un sacrificio pagano. y él se mantuvo quieto. —Mi turno. Cuando lo golpeé. El otro hombre murió… un compañero de armas. Es la única que… Ella besó su pezón. Como su tía siempre decía. sólo mis manos. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. —Pero estas aquí. Murió más tarde. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. —Se rió suavemente—. —De nuevo tomó su mano—. Lazarus el resucitado. cada error que hubiese cometido en mi vida. Sin embargo. la verdad salió repentinamente. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. Sólo así. Se probaba a sí misma en su boca. —Sostuvo el objeto para su estudio—.

A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba. él le devolvió el favor. mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. —Ahora que te lo he contado. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. demasiado doloroso y quería eliminarlo. Era demasiado. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. Guió su mano hacia su virilidad. Ella lo entendía… oh sí. que la sorprendió. empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. No podía pensar en lo que acababa de contarle. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. Cuando ella jadeó su nombre. sin embargo. cada vez que lloraba. como si todo fuese un poco incómodo. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. No tenemos una eternidad. El placer sustituye el dolor. intensificó su agarre y continuó el 144 . que escapaba por encima de su labio inferior. tomándola como un ariete. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. De nuevo él se apoyó sobre su codo. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. una feroz expresión se concentró en su rostro. cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. debajo de su cabello. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba. Sacas mi diablo interior. ya se había girado hacia pensamientos más felices. su madre le daba un caramelo para masticar.. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él. Sin embargo él continuaba caliente. Cuando era niña. Deslizó su mano y dedos bajo su falda. la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia. esperando a que cualquier momento pueda ser el último. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. Ella le devolvió el beso. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. Cuando ella le apartó la mano. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. Cuando lamió su barbilla. quería verlo perder el control. Creo en vivir el momento. con su mejilla sobre su hombro. —Cuando me tientas de esa manera. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. libre ahora de sus pantalones. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía. Pero él no se detenía en la oscuridad. —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. —Nunca le había encomendado esto a ella antes. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. ella entendía. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. rígido como el acero en su mano. hundiéndose y retirándose. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. Esta vez.

nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. su mano aún continuaba sujetando su eje. había sentido su inquietud. parte riendo y parte enojado. lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. 145 .. Depende de ti. A veces. señora. se derramó en una rápida corrida. —Hace un tiempo. Minutos más tarde. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo.. Su respuesta fue evasiva. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. No debería haber hecho eso. bajó la mirada hacia ella. Asesinado a un hombre con sus propias manos. se hinchó y expandió. Luego su cabeza cayó hacia atrás. Aún no. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio. consternado. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. Su respiración se detuvo. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. —He arruinado tu vestido. con un brazo sobre su frente—. Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo. Eso espero. en dócil e inofensivo. —No. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. no podía convertirse en un gatito. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. —Las palabras cayeron con un suspiro. Quiero todo de ti.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. hoy tenía una misión. —¿Cuándo será eso? —Pronto. Cuando era una niña tonta y alocada. Un tigre devorador de hombres. él gruñó. Ella hizo un mohín. liberando las palabras al aire. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. pensativo. Pero era una mujer decidida y tenaz. Él se puso tras ella. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. Pero a pesar de estas lecciones. Sin embargo. tendido con los brazos detrás de su cabeza. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. Desde el mismo comienzo. He sido un niño bueno desde entonces. —Ambos se rieron entre dientes. —Esa es una cuestión de opinión. Me prometí que no pasaría hasta que. Bajo sus firmes caricias. finalmente se sacudió. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa. Él se rindió. —Él sonrió—. No lo entendía.

conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. tierno —cuando lo decidía—. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo. Ellie y la tía Finn.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. en el fondo era un hombre generoso. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo. Ahora compartían su secreto. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales. Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda. aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día. Y secretos mortales. 146 . galopaba elegantemente tras ellos. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. Regresando a cuestiones prácticas. montaron de nuevo uno al lado del otro. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. dejaron la conversación para Chivers. Pronto tendrían un pasado del que hablar. audaces e impropias maneras. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. No volvieron a hablar. y de infinito coraje.

con sus manos ligeramente presionando sus hombros. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. esperando. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. renuentes a renunciar a ella. y cuando ella parpadeó 147 . oyó a James quejándose del tiempo. no me beses. y entonces. A unos metros de distancia. también. con los brazos extendidos hacia ella. Sophie. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. incluso brutal. Dios! ―exclamó la señora ahora. y ella quería acurrucarse y esconderse. y mucho menos bajar de la carreta. al descubrir que ella se había ido. dando una excusa. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. ―¡Oh. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. su anuncio lo que empezó esto. Era lo que los conquistadores hacían. Sophie. o dejarla dibujar su silueta? No. Chivers me prometió una partida de cartas. ―se quedó sin aliento en un susurro frenético―. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. Su cabello. ―Tía Finn. Su pulso saltó como un cordero en primavera. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. con mucho gusto se habría perdido la cena. pensó.. Dio un paso más cerca. a llevársela por encima del hombro. Con toda la excitación. ahora sin cintas o bonete. por dentro y por fuera. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. Su aliento calentaba su sien. Ella sostuvo su bonete en su regazo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. Su deseo era salvaje. Había ido a buscarla. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente. No creía que pudiera ponerse de pie. tienes que ir. Si James no estuviera allí de pie. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. En su estado actual. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. todo sería descartado. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. ―No. Sin embargo. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. después de todo.. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. ―Gracias ―susurró. Era injusto que estos hombres despreciables. toda inocencia―. El señor Hartley parece un tanto amargado. la maltrataran así. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo. pero Lazarus estuvo allí primero. Cuando él no la soltó de inmediato.

148 . descuidado. Él podría hacerlo de nuevo. Chivers observaba a su amigo. que estaba muy lejos de lo que sentía―. ―Entonces. Él la miró con recelo. Demasiado cerca. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. Tengo muchos consejos que dar. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. recordando lo que su amiga le acababa de decir. estaba siendo cuidadosamente suave. la agresión tácita. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. imbécil. pero nunca prestaría atención a mi consejo. después de una breve pausa. Hará lo que es mejor para ella. y luego regresó a casa. le arrojó un poco de consuelo―. Espero que esté preparado. ―Voy a dejar que haga su elección. reprendiendo. vio cómo entraba a la casita de campo. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. Lazarus se desplomó en su silla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. No todo. Lo mismo que tú. Cuando entró en la granja. Un animal salvaje. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. Pero pronto lo haré. supongo. Dijo buenas noches. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer. pensativo. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. cada vez más irritado. Todo. cuando es acorralado. ―¿Estás bien? Te ves cansado. Se encogió de hombros de un modo perezoso. y tan guapo como el mismo diablo. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. Pase lo que pase. y la gente tan rara vez los sigue. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. porque es asquerosamente rico. Eso es lo peor que puede intentar. Por supuesto. Una pena. como un hermano mayor impaciente. atacará. Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada. de verdad. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. estás enamorado ―se quejó Chivers―. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. O loco de atar. Ella sentía la tensión en el aire. joven tonto. ―Entonces yo tenía razón. vio a James esperando. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. ―Trató de hacer hincapié en esto. Por el rabillo del ojo. No voy a forzar su decisión. sus pestañas le rozaron la mandíbula. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. o al menos él piensa que lo está. con una mano en su pecho.

Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. El día de hoy le había dicho muchas cosas. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. Es hora de que haga su salto de fe. Fue destituido inmediatamente de su cargo. ―No me refiero a su anuncio. hechizado. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta. con el juego de riendas entre sus dedos. ―Por lo menos ―espetó. Pero lo hizo. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. con la cabeza entre las manos. 149 . antes de que fuera noche cerrada. ―Yo también. Cuando ella saltó. y mire lo que pasó. con quien nos reuniremos esta tarde. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. Me refiero al balcón. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. Si tan sólo se lo permitiera. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. ―De repente se paró. ―Pero. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. él nunca habría sabido su nombre. Tenía que estar allí por su propia voluntad. y Lazarus se quedó solo. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. ya que azotó como un látigo. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. señor Kane. y si no hubiera sido por su hermana. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. Si no hubiera estado tan distraído esa noche. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. ―Sí. Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa. cuando saltó de él. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. recortando la hiedra. lo declaró loco al más alto nivel. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. Con el tiempo. por lo menos. Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. pero él sabía que tenía que dejarla ir. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. para los escolares. él nunca hubiera olvidado su escalera. Estaba claramente enojado. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. señor Kane ―gritó Finn―. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave.

Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar". ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane. Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero. Ella no podía reconciliarse con la idea. Él debe conocer su lugar. 150 . Al igual que la chica Vyne. Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane. Sophie. Y estoy de acuerdo con Henry. Ella no quería causar problemas a Lazarus. Sophie.. Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. ―Es más fácil que contar con su aprobación. él era un muchacho impetuoso.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. ―Se sentó más derecho―. voy a ponerle fin... y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre. Los niños como… ―. Esa escuela es una pérdida de tiempo.. creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela. ―No hay nada malo en ello. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto. Después de todo.

habían llegado esa semana a Morecroft. Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. perro faldero de mal genio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. pensó Sophie. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. encontrar gorros y guantes perdidos. En el salón. un valet. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. las cinco que estaban presentes esa noche. quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. como papel de fumar. tal como eran. dos criadas. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. En la primera media hora. una medida generosa de humillación. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. la persona más influyente de Morecroft. conseguido por el viento. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical. Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. En cuanto a sus hijas. ella tuvo el gran placer. encorvada. posiblemente. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. de proporcionar. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. y el pelo suelto. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. Esa noche. y un cochero. y su cuñada. el brillo de sus pendientes de perlas. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. La señora Sadler era una criatura pequeña. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. no había visto nunca un grupo tan aburrido. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler. un mayordomo. pero nadie lo mencionó. tan pronto como entraron. a través de sus propias "conexiones". sonriendo tontamente. las manchas de hierba en su falda. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. paseando los perros falderos. según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. y Sophie fue acompañada al sofá. y la piel tan pálida que era casi transparente. Su tardía llegada causó un gran revuelo. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente. y el desaliño de Sophie. sus ocho hijas. dos hombres de a pie. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. como si estuviera 151 . y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James.

rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven. erizadas cejas y dientes amarillentos. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. sus ojos claros con bordes rojos y siempre. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. ―Algo terrible sobre un anuncio. giraron en su dirección. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. Después de eso. Al otro lado de la habitación. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 . sus hijas se estremecieron delicadamente. por su ayuda en esta materia. de nariz grande y carnosa. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. señorita. al borde de las lágrimas. En una mesa de billar. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. pero ella tenía una hermosura vacía. Era la primera vez que había sido acusada de eso. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. brusco como una sirena. una o dos soltando casi risitas nerviosas. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. ambos tenían afición por sus propias voces. pronto se dio por vencida. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas. nada menos. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño.. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo. Su vozarrón. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. Sir Arthur.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. ¿No es así. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. Sir Arthur era un hombre corpulento. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. mejor estaremos todos. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. permanecían en casa con los sirvientes. Ella abrió la boca. Todos los ojos. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. Especialmente la querida Sophie. Y el tuyo también. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. como si fuera a vomitar en la alfombra. En el proceso de apartar los ojos de su padre.. al parecer.

más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana. Si ella estuviera en su lugar. especialmente una que. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. Para su desconcierto. la solución para ella. Al parecer. ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar. Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. según la señora Dykes. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale. estando familiarizada con la historia. Para el viaje en sí. Ella es maleducada. sin tardar mucho. Y desde que llegó al pueblo. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. sobre la cabeza de Sophie. Ahora se reveló que. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente. sus manos curvadas como garras. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur. pero algo había que hacer. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz.. podría dejar la puerta abierta. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. Por cinco libras al año. y extremadamente pendenciera. y no causaría mucha molestia. comía como un pájaro y era muy pequeña.. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. muy especialmente. pero si se requiriera aireación adicional. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. Por el bien de Sophie. Sir Arthur. los Sadler planeaban mudarse a Bath. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. 153 . ya que estaba ubicada a tanta altura. mamá. con un poco de medidas creativas. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera. regresó al pecho generoso de Lavinia. ha estado peor que nunca. el cual. pero no con el nombre del joven caballero implicado. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente. Lavinia. pero no lo estará. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―. Henry. pero pensaba que. grosera. ―Rebotó en su asiento. pero sus labios eran delgados y muy apretados. Con su mano libre. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. Ella nunca lo estará.

salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. Sir Arthur. ―Uno es mártir del dolor de dientes. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. ―Pero estuviste entretenida. Murmurando maldiciones bajas. ¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. James se unió. ―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. agitando los paneles de madera de las paredes. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. porque es más que reacio a hablar de sí mismo. Kane. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. y ahora no puede deshacerse de él. Por el momento. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. Ella miró a James. ―Es oscuro como un demonio. ―Un criminal. abuela. inclinándose hacia delante en su silla. Cuando el murmullo finalmente se calmó. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. Más tarde. no tiene cabida en Sydney Dovedale. pero no ofreció consuelo para su dolor. Es evidente que este hombre. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. señorita. quien le pasó su pañuelo. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. ―De hecho. La puerta estaba entreabierta. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. 154 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. ―¡Dios mío. Eso se lo dejó a la señora Dykes. En lugar de molestar a uno de los empleados. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. ―Veo que eres una chica respondona. Incluso el hollín. deleitándose con la atención―. Sir Arthur ―explicó ella. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. desalojado por el sonido. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana.

Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. Sophie volvió al vestíbulo. lleno de baches en un faetón conducido por James. ―Sé precavido. Y para la de Sophie. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. En realidad. James no respondió. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . Como he dicho antes. los vestidos de las señoritas Sadler. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. abuela. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. Mira la tía sin reputación. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. pronto. en todo caso. abuela. la decoración del salón de la señora Hartley. una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. Decidiendo renunciar a su chal. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. ―Bueno. Sophie ―dijo finalmente―. En cuanto a Sophie. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante.. ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. ―No te preocupes. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. Sophie va a casarse con el señor Hartley. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. Esa niña tiene ojos muy siniestros. Para mi felicidad futura.. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. James. y la elegancia de su menú. Te lo advierto. ―¡No voy a perderla de nuevo. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. ―Hilarante. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. ―Yo prefiero. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. abuela. nunca le prestes dinero. Astutos. todo eso va a cambiar. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. muchacho. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. ―Qué gracioso. pensar en ello como una inversión. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―.

Como el buen vino. Una creciente calidez inundó sus venas. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. ¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca. entonces. Sophie. aunque la hacía sentir invencible. Era sin duda peligroso sentirse de esa manera. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. Él había hecho ya tanto por ella. la mareó. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. ¿Qué podía hacer ella por él? 156 . Lavinia empezó a animarse. ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. Henry. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche.

no podemos quedarnos mucho tiempo. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. con una mano aferrando su sombrero. Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran. sólo porque había oído lo testaruda que era. No debí dejar que me convenciera de esto. señorita. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. bien cuidados. o James arrastrándola por el brazo. Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. si ellos no tenían nada mejor que ver. Cuando se acercaron a la calle principal. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. Después de algunas averiguaciones. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. Le pagaré bien por traerme. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero. —Él señaló con la fusta—. y la otra alrededor de su brazo. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. señor Chivers. ladridos de perros. pero hoy era una mujer con una misión. —Usted es un buen hombre. Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. los caminos mucho más transitados y. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. 157 . —No se preocupe. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. marcada por la aventura. y eso era todo lo que había. la gente gritando saludos entre sí. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. hasta ahora no lo estaba. ¿no? —Por supuesto que no. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. Pero él no quería el pago. —Allí. y luego. Era una mujer de treinta años. se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. Recuerde. —Bien. —Yo no quiero que se meta en problemas. Estaba dispuesto a llevarla. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante. se bajó. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. por lo tanto. arreglándose con manos nerviosas. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. señor Chivers. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. dijo.

Un niño pequeño salió. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. tenía el pelo negro y espeso. —¿Cómo lo sabe. con los pies balanceándose. observando todos sus movimientos alrededor de él. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. Pero trata de ahorrarlo. Creo que está harto de ser un soldado. Ella tomó un sorbo de su té. y le explicó su misión. pero este muchacho lo necesitaba más que ella. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. Pero primero. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. —Buscó dentro de su bolso—. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. ella con una taza de té. —¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. —Lo voy a poner en mis botas. —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. lo era. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. —Supongo. —¿Por qué? ¡Oh. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe. ligeramente enfadada. Ella ha traído un mensaje de tu tío. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. con James y Henry respirando sobre su cuello. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. como hizo mi tío. Se sintió nerviosa de repente. —Hay dinero ahí para ti. —Mi tío es un soldado —le dijo. Al igual que su tío. levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto. 158 . como sabía demasiado bien. desde que es tuyo ahora. —Sí. llevando una escoba tres veces más larga que él. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. así que no lo gastes todo en tonterías. venga aquí. Te he traído algo. Ahora es un agricultor. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. señora? —Soy una amiga de tu tío.

Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. No pudo evitarlo. —Ni a mí —respondió ella con ironía. —Sí. Él me traje un pastel de carne. Ella se echó a reír. —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. Frunció el ceño y se removió en su asiento. —Eso es lo que yo dije que él hecho. Había algo más en su rostro. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 . —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo. Y aquí estaba este chico. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él. pero le dolía el corazón. —No derrames tu limonada. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. me dijo. —Nadie nunca me dijo eso. —Aléjate de ellas. algo que ella reconoció pero no pudo discernir. —Va a casarse con un ángel. —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. Mantente alejado de la gran mayoría. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. señora. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. —Él te trajo un pastel de carne. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. —Usted es una mandona. —Si tu tío dijo que sería así. Mejor que el trabajo de casa. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. Como creas que es mejor. Tenía razón al advertirte. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. —Hizo. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. Él me lo dijo. No le gustan las damas. —Un día voy a vivir con mi tío. Él nunca estaría de acuerdo con eso. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años.

—Es tan amable de tu parte. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. El ángel estaba en lo alto de un balcón. tan pronto como la encontrara de nuevo. avanzando con firmeza por el campo. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida. Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. Ella era de acero por dentro. sin romper el ritmo. y un escote bastante atrevido. Se ha puesto toda blanca como una margarita. lo más hermoso que había visto. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. pero es un poco juvenil para mí. No podría. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. a través de la ventana de la tienda de té. Él no la querría de ninguna otra forma. cortó otro manojo de heno y luego otro. ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. Por 160 . a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. ahora encontrada de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. Ese era siempre un error. observando por si cierta mujer pasara por el seto. y yo te voy a atrapar. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. lo miró de nuevo y asintió. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. mientras Lazarus se movía balanceándose. María. señora. así lo había aprendido. Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. Dé un salto. cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. cuando era un muchacho. Con otro golpe de la guadaña. salta. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola. se verá completamente nuevo. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. señorita Valentine. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. Salta. salta. —Hey. ¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección. Era un vestido bonito. Un viento suave soplaba a través del campo. —¡Tonterías! —respondió su hermana—. Sophie miró por encima de su cabeza. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. sudando bajo el implacable sol. y voy a estar ahí para atraparla.

estaba tímidamente arrugado. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas. había invitado a Sophie a su baile de verano. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. pero ahora sabía qué decepción podría ser. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. pensó Sophie con una triste sonrisa. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. pero ya se había marchado a Brighton. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. ahora era ceniza. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. Sophie miró a través de la ventana abatible. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. Al igual que James y sus recuerdos. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. en una esposa y madre ejemplar. y esto es un poco simple. siluetas sobre la repisa de la chimenea. la ventana flanqueada por un seto de tejo. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. y alguien debería haberlo quemado. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible. una parte de su vida que nunca volvería. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. Pero había una cosa diferente. a esa temporada alegre y despreocupada. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. María se puso de rodillas en la alfombra. probablemente bajo presión por parte de James. Una nueva historia por descubrir. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. Un día aquella muchacha se desgastaría. y el cojín. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes. Usado solamente una vez. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. 161 . Cuando James regresó por primera vez por ella. medito Sophie. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. el alfiletero agarrado en la mano. El salón estaba ordenado. era como llegar al final de un buen libro. La señora Hartley. ¡Qué agradable debe ser. fresco y tranquilo. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. Esa mañana. intentando un nuevo estilo de pelo. pero ahora sabía que no era eso. Nunca usó su encantador vestido después de eso. para quien ella solo quería lo mejor. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. Amor. la excitación nerviosa que les precedía. La pequeña escena era pintoresca. todo sería exactamente igual como era antes. Sophie había cambiado. Ella sabía que debía ir. Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza.

enroscándose a su voluntad. a menos que piense vender. —Y ella le creía. —El amor te cambia. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti. James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. Ella tomó aliento.. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos.... Oh. entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón. Y veo —ella se sentó sobre sus talones. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. reconquistaste la admiración del señor Hartley. María siguió prendiendo con los alfileres. no me sorprende. El no decía mentiras. él ha demostrado ser muy amable. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. —Bueno. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo. como ya he dicho a mi señor Bentley. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente. Le había contado todo lo demás. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O". y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. —dijo María de repente. y cuando seas su esposa. Necesita un marido competente. Completamente loco de amor.. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. —No va a casarse con Jane Osborne. pero era verdad. Me lo dijo. María exclamó: —¡Pero. Sophie+. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. Pero en realidad. de acuerdo con mi Señor Bentley. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo.. La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James. —Pero. hermana. Después de un breve silencio. —Pero. 162 . estate quieta. pero no le mentía. No es él quien riza mi cabello. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale. hermana..

Completamente loco de amor. salta. Le había dicho. hace mucho tiempo. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. Pero se lo había dicho al párroco. salta. y te atraparé. Lazarus nunca le había hablado de amor. vaciló. que él no existía para personas como ella. O algo más se lo impidió. era todavía un niño por dentro. A pesar de su bravuconería externa. Hombre tonto. tal vez. ahora entendía lo que era.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. Gracias a su pequeño sobrino. 163 . ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él. y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba.

porque estaba muy distraído. Ella miraba fijamente. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. Una vez más caminó en círculos.. con los labios entreabiertos. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. Había llegado el momento. Becky me dijo tu nombre. Dejé la escalera. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. primero a la izquierda. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. Él nunca había sido capaz de decírselo. Fue mi culpa. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. Trabajaba en la misma casa. —Se aclaró la garganta—. —Pero es también. Esperó los golpes por venir. lo había dicho. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar. Nada vino. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. Tú estabas allí. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. —Fuiste tú —insistió. —Es agosto. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. —Sí. frenéticos y sin control. Como un camisón. —Vaciló. Por un momento. Debía odiarlo ahora.. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. 164 . —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto. No podía soportarlo. Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. Ella frunció el ceño. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. —Después de lo sucedido. —Ya estaba. Estaba en su patio. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana. Me juré que te encontraría algún día y te compensaría. un montón de sonidos. el muchacho recortando la hiedra. entonces. —Deberías llevar un abrigo —exclamó. Es por eso que vine aquí a buscarte. simplemente se quedó mirando. luego a la derecha. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. las mejillas encendidas. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones.

no por querer casarse con él. debía ser por la manga. él oyó el silbido de Chivers. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. —Lo siento. ¿estás segura? En respuesta. 165 .. Esperaba. así que te lo pido yo.. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas. el de ella y el de él. —Esto salió en una carrera sin aliento. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. Por favor. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. mitad jadeo—. Pero.. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. con una mano en el mango de hierro. El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. y hundió la cara en su pelo. —Entonces serán tres semanas. —Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. se dio cuenta. Tan pronto como sea posible. dio un paso atrás y la miró—. —Señor Kane. —Sorprendido. —También yo. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal. De repente ella le cogió del brazo. que estaba junto a la puerta. los detalles. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. —Era mitad risa. ella le dio un beso en la boca.. recordándole a Chivers. un puñado de su camisa capturada entre sus dedos. con la esperanza de contener el temblor. —¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. entonces? —Por supuesto que sí. Te hizo dejar la escalera atrás. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. No estaba seguro de entender. Me gustaría casarme contigo. Él no podía pensar. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. —¿Me perdonas. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez. Cásate conmigo. Tambaleándose. al parecer temerosa de mirar más arriba. aquí y ahora. absorbiendo el aroma de lavanda suave.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—. —Suponía que podía esperar ese tiempo. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. —Sí —logró decir. En algún lugar cercano. El "lo siento". Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. señor Kane. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo. No me importan las tres semanas —agregó ella—.

Y vuelvo a Souls Dryft hoy. —Supongo que él quiere una dote. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño. Los dos se rieron. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio. todavía. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. y tampoco puedo pedirle que espere. pero no creo que lo necesite ahora. y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. como un ternero recién nacido. la mujer que había aceptado ser su esposa. ¿Cómo pudiste hacerme esto. Después de todos estos años. Sophie? A escondidas. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas.. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. Hoy. no hay un niño. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. —Se sintió un poco triste por eso. pero pasó con sorprendente rapidez —. Para su sorpresa. parecía tener en ella el efecto contrario. por supuesto. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan.. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—. —Y éste es un vestido de fiesta de María.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. La idea saltó a través de la cabeza y. —Hizo una pausa—. ¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. Ella debe venir también. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. Un momento después. Lo estaba modificando para mí. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados. sin embargo. lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft.. teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. y no hay vuelta atrás. Henry. después a su corazón. como siempre sospeché. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. pero ya está hecho. y sus botas chirriaron en protesta. golpeando sobre las piernas débiles.. Su esposa. y esto fue bastante injusto de mi parte. —¿Debo salir y entrar de nuevo. Si tan sólo hubiera sabido esto antes. ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición.. Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente.. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. —Agregó—. adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser. El se sonrojó fuertemente. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. Y no. No veo ninguna razón para esperar.

abandonó la fortaleza. Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. Y yo. Con esa despedida. yo estoy enamorada de él. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. —Ella quiso reír histéricamente—. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. Seguramente lo entiendes. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus. —Te lo advierto otra vez. Bueno. él exclamó: —No va a durar. Henry —le dijo. Ella tomó aliento y cerró las manos. su voz inestable. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. A pesar de sus diferencias y sus peleas. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza. un comentario de hermana.. Fuera. y se supone que debo protegerte. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. el día era luminoso y cálido. yo no estaba allí esa noche. Por desgracia. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. Henry. James Hartley es otro asunto.. te dejas llevar por el corazón. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. —Necesitas un chaleco nuevo. Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. dando un paso más cerca. sacudiendo la cabeza—. Henry apartó sus manos. se querían. pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz. Hazte cargo de tu decisión. Henry? —Lo hice por tu propio bien. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo. No sabéis nada el uno del otro. las manos cruzadas delante de ella—. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. Tampoco voy a animar este error financiándolo. Necesito una casa propia. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. Sophie. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. Al igual que nuestra madre. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos.. Era ni más ni menos lo que ella esperaba. 167 . Soy tu hermano mayor. no hace ninguna distinción de rango. —Es ignorante y ordinario. Lo pasó por alto rápidamente. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. si al hacerlo también la lastimaba a ella. y ya sabes lo terca que soy. cuando saltaste del balcón. Él no descansará hasta descubrir la verdad.

¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. 168 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. En el pasado. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. dejó su guadaña. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. Su belleza. Dejando a un lado su cena. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. Eran insoportablemente suaves. Pero cuando ella le sonrió. Debe hacer cinco o seis horas. Siempre había trabajo por hacer. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos. la recostó contra el heno. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. Contempló su cara. Su mano era cálida. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. Vino a él rápidamente. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño. a la vista de la vereda. tomándola con fuerza. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó. —No me has besado en varias horas. La Madre Naturaleza. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. suave y seca en la suya. quiso sermonearla. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano. Sus manos le acariciaron la cabeza. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría. —Sécate la cara. él sabía que era una moza apasionada. sus manos. —¿Eso es una regla. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos. Ahora él veía la canasta que llevaba. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano.. Sintió sus manos sobre él de repente. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición. demasiado encantadora para resistirla. y su boca cubrió la de ella. —No es suficiente —susurró. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. —Supongo que puedo parar un rato. pero hoy la saltó y se acercó. Cruzaron el campo a un pajar. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. como siempre. le hacía contener la respiración. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí.. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. —Dime lo que dijo Henry. Por supuesto. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí. decidí traerte la cena — exclamó. pero.

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
169

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

170

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

171

JAYNE FRESINA



Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 
María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
172

sorprendentemente. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. Finalmente concluyó que estaba adolorida. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. Todavía respirando con dificultad. muslos musculosos y pantorrillas 173 . y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. Incluso en el sueño. si era así como debía ser. duras. pero viviría. Su cabello era un desastre. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. Unas ásperas respiraciones después. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. Cada parte estaba bien aprovechada. tumbado desnudo boca abajo. Con los párpados cerrados. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. disparando hacia arriba. —Eso fue hermoso. Kane. y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. Dobló las piernas alrededor de sus caderas. ella aprendió el ritmo. por favor. hacia la luz del sol. Se despertó lentamente. Lazarus la miró. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. Pero qué joven parecía mientras dormía. revoloteando aquí y allá. y su cuerpo cedió además de recibirlo. el olor de un hombre. completamente perdida. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. dos terceras partes presionadas en la almohada. una sensación de la que no podían obtener suficiente. Su espalda aun estaba arqueada. Incluso con sus piernas alrededor de él. Cuando repitió el movimiento. Era una desvergonzada. mirándola a los ojos todo el tiempo. con la boca entreabierta. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. a las firmes nalgas. trató de pensar en lo que podía ser. Una vez más. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. Yacía encima de la sábana. Por fin el ángel era suyo. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. y entonces recordó. todavía estaba vivo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. buena parte de él de punta. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. Lentamente. Pero unos minutos más tarde. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. estaba inquieto. desde la asombrosa anchura de sus hombros. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. sinceramente esperaba que no.

señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. Es un truco muy astuto. —Me dí cuenta. —Sacudió la cabeza—. riendo. nunca se dejó llevar como ahora. —Creo que mi fina dama es insaciable. —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. Al menos de esta forma. sin duda. podría afirmar que fue por accidente. —Estabas dormido —protestó. si despertara. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. estaba de espaldas y él estaba sobre ella. El dejó de maldecir en su sueño. —Lo tendré en mente. no tienes motivos para temer. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. Esto es lo que debería ser. este amor. burlándose de ella. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. Movió sus codos para reubicar su peso. entonces. salieron un poco y luego se quedaron quietas. por supuesto. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. metidas bajo la almohada. Quería agarrar sus nalgas. Presionando en el umbral. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. palpitando allí. esta conclusión feliz. contra esa dura fuerza masculina. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 . —Nunca —le dijo—. Su corazón latía locamente. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. e impulsarlo a entrar. O no. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. Puso sus piernas entre las de ella. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios. Quería tocarlo de nuevo. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. Y entonces le besó los párpados lentamente. Era más de lo que nunca había soñado. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. Así que esto era de lo que se trataba todo. Siempre estoy alerta. siguiendo la curvatura relajada. —¿Hay algo que quieras de mí. —No soy muy buena portándome bien. pero sería injusto. Nunca había confiado así. Sus manos. manteniendo los de ella abiertos. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. pero se mantuvo tenso por encima de ella. en particular. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez. con los músculos rígidos. Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. mientras dormía. Y.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. también fue totalmente irrelevante. y unos segundos más tarde. aunque quisiera. 175 . Su pregunta era retórica cuando la hizo. Afortunadamente se compadeció de ella.

No dijo nada. mujer? —Ten paciencia. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo. ¿Terminaste? —Todavía no. —Ahora quédate quieto —advirtió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. —Y ese anciano que era como un padre para ti. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. me dijo donde había enterrado su dinero. O mejor dicho. ¿Ya has terminado. donde la luz del sol entraba a raudales. —Sí. —Puedes hacerme daño. Fui criado en los apostaderos de Londres. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. Ahora. —Pasó sus dedos por su pelo. Gimió y cerró los ojos completamente ahora. En su opinión. Mayormente. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. Kane. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. 176 . —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. sus ahorros como él los llamaba. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. murió en los cascos —dijo bruscamente—. —Y por tu hermana. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. La persona que te dejó su dinero cuando murió. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. —Hmm. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. pendiente de mí. me crié a mí mismo. —Entrometida. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. —Se cruzó de brazos —. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. Antes de ser condenado. tenía una nariz muy fina. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. Si bien.

De repente. se preguntó ociosamente. —Ahora. a pesar del sol. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. y poco después. morena. había pensado en él a menudo. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. pero ella no se lo permitió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. Sophie! Mastica tu caramelo. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. Intentó colocar todo esto en su carta. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. Era morena como yo. Nada para preocuparse. Era bastante hábil. creo. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. Lo conocía desde hacía muchísimos años. ¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. ¿Cuántos bañistas anteriores. En ese momento. Sí. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. el primer barrido de la navaja de afeitar. es mejor. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. James Hartley. —Te había dicho eso ya. Dejó de recortar. 177 . No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. Se ha ido ahora. Su corazón estaba acelerado. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. no podía ser. Nunca supe su nombre. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. era tres años mayor que yo. ¡Disfruta lo que tienes. Ella había escrito a James esa mañana. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. —Ella sintió frío de repente. No. —Sí. —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. —Se burla de ti. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre. —Y solo tenía diecisiete años. la navaja de afeitar. Lazarus trató de dejar su silla. entonces. Y debían mirar hacia el futuro. así que ella lo sujetó por los hombros. No tengas malos pensamientos. tonto. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. la tía Finn se asomó por la ventana. —Trabajó en casa de la señora Grimstock. pero no quería hacerle daño. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. Ella no me lo dijo. Además. pero sabía que no era la mujer para él.

—¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. —Te pedí lavarme el cabello. ahora estaba inquieto. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. Si no hubiera espacio. En el patio. —Es mi turno —dijo—. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. que necesita una buena limpieza por todas partes. pensó. Ella entró y se dejó caer en el agua. y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. y los lechones en la pocilga de su madre. gruñeron felices y contentos. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. —Creo. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. pero no iba a funcionar con él. Tragó cuidadosamente. Lazarus era decidido. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. Necesito lavar mi cabello. señora. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. un luchador y se contendría. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. —He hecho que parezcas casi respetable. También era muy difícil no sentir celos. su sangre agitada. ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. —Ahora estas a mi merced —exclamó. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. Kane. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. entre sus rodillas. Las palomas se arrullaban en el palomar. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. —Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. 178 . Sin embargo. ruedas retumbando sobre adoquines. para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo. —No pongas jabón en mis ojos. sin embargo. ya se había quitado el vestido. y luego desaparecieron. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. Ella se le adelantó. Él se sentó. Era muy difícil esta confianza.

El agua pronto estará fría. perdí el jabón —murmuró. embobado. —Movió su mano ahora sin el jabón. sus manos apretando el borde la bañera. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. No es que siquiera lo intentara. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. sus parpados finalmente se cerraron por completo. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana. y él. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. lo encontró mirándola con una intención penetrante. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. ni mucho menos. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. —Olerán mi aroma en tí —agregó. arqueó su espalda ligeramente. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—. voraz. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual. pero era más una risa que una protesta. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . —No lo encontrarás allí —ronroneó. Cuando levantó sus ojos de nuevo. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. señora. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. —Oops. Miró hacia abajo su brazo en el agua. —No hay suficiente espacio —agregó—. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. Tendrás que extenderlas. casi dejó caer el jabón de su mano. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca. Kane! Sigue adelante. donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. pero él no estaba cansado aún. señora? —¡Muy bien. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. sus parpados revolotearon. Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. El agua apenas cubría sus caderas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. Es hora de sus abluciones. —Lo mejor empieza aquí —murmuró. Ella se mordió el labio. Haré mi mejor esfuerzo. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. —¡Gracias. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. Separó sus labios. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. entonces. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —.

esa noche sola en el balcón. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. empujó hacia arriba violentamente. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. Una mañana mientras todavía dormía. después de la intimidad que habían compartido. incapaz de esperar más tiempo. sin duda. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. R. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. Por alguna razón no se atrevió a preguntar. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. locamente. Cada vez con él era completamente nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. su boca amplia sobre su pecho. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. su guerrero. Era su cautiva. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. 180 . Luego encontró la carta. Si no hubiera sido por esa cicatriz. listo para devorarla. observando y esperando. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. más maduros. lo sacó para examinarlo. y siendo de naturaleza curiosa. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. Cuando agarró su trasero. quizás. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento. su juguete. Adamson. mucho antes de que alguna vez se conocieran. otra de sus conquistas. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar. había encontrado su baúl abierto. Era casi como si. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. Si no hubiera sido por esa cicatriz. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama. un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. Era un poco tarde e incómodo ahora. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. y sentía sus ojos sobre ellos. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. Se sentó. Mientras limpiaba el piso superior de la casa. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. de repente preguntarle su nombre. pensó sombríamente. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. Russ por Russell. pensó que era un derivado de Lazarus. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. se pusieron más duros. sino que la abrazó con fuerza. hubiera sabido que estaba allí. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie.

y cada día contaría. —Su mano libre se dirigió a su corazón. Era imposible ignorarlas ahora. Eso esperaba. ¿Debería mencionárselo? No. Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. Desgarró brutalmente en su felicidad. Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. —Tal vez. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. Sería agradable si todos vivieran juntos. sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. nunca abriría los ojos de nuevo. la conocía bien. Russ estaba abajo. una noche. Bien. pero luego sus ojos se ensombrecieron.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. Era muy morena. gritando su nombre. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley . Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. Él la miró. como Russ. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. Más tarde esa noche. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. pensó con enojo. los dedos extendidos sobre ese golpecito. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. Trataría con esto sola. la tenía a su lado ahora. La vida no era justa. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. pero conocía esa letra. podía acostarse a dormir. sin embargo. se movía mientras dormía. y si ese trocito de cuchilla rota. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. Un día tendrá primos. 181 . ampliándose como si le gritaran. que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente.

Excepto lo que ella necesitaba ante todo. de todo corazón. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. —Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. por supuesto. Debido a su mala fama. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. sabiendo que era todo suyo. —Te perdono por este error de juicio. —Ven conmigo Sophie. pensó. Supongo que te ha engañado de alguna manera. susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta. que era seguro. por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. Apenas se establecieron en el mercado. Es mejor acabar de una vez. Puedo perdonarte por esta 182 . en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. Mientras él estaba así ocupado. pero él lo apretó con más fuerza. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. Divertida y orgullosa. Tomó su codo con su mano enguantada. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. Lo supe. Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. que cotillearían desagradablemente. Trató de mover su brazo. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. James. antes de que te arrastre a la ruina con él. pensó. Probablemente era una buena cosa. así no se sentiría tan culpable ahora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. Pero él tomó su declaración como una acusación. Sophie. oía los susurros. — Pero he aceptado ya a Lazarus. —Y él te animó a regresar. No fue Henry. Sophie. pero no había escapatoria. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás. Sophie. Sus labios temblaban. Es igual que tú. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta. Fue mi elección. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. yo rompí el compromiso. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. pasaste los diez últimos lejos de mí. Pobre James. —¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. James. no de la forma en que pensaba. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. lo mantenía bien escondido del mundo. Volví para salvarte. —Oh. No te quedes con él. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. Lo siento. Dondequiera que se diera la vuelta. —Por el amor de Dios. cuando nos casemos. el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus. Había transcurrido demasiado tiempo. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. —Ella quería decirle que ya no la conocía. sin comprender. James. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. —¿Error? —Sophie. Quiero olvidar esos años y depende de ti. —Sin duda. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. pero lo había visto en más de una ocasión. Por lo general. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. que podía cuidar de ella. ¡Mía! La miró fijamente. pensó. pero se las arregló para calmar su tono. Pero pensándolo bien. Cualquier cosa excepto amor. Ella retiró el brazo. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. Te puedo dar mucho más. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. —No voy a dejarlo. Vuelve conmigo. Yo amo a mi hermano. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. —Nunca lo lograrás. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. 183 . —Sin embargo. cuando pensaba que nadie estaba mirando. James. te he amado desde hace quince años por lo menos. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. Podemos dejarlo todo atrás ahora. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso.

—Puedo quedarme unas semanas más. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. La sangre siempre llama. señora — dijo Chivers—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. aunque todos tenían sus sospechas. Sophie en voz baja le instó a quedarse. y Amy Dawkins. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino. 184 . Si tiene que irse. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. Casi al mismo tiempo. —Sophie será enviada a Bath como institutriz. En unos momentos. Y sabes qué. con mucho gusto me quedaré un tiempo. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo. Para ayudar a Russ con la cosecha. al menos durante la cosecha.. por supuesto. Eso es muy generoso de su parte. si quedarse o irse.. por lo que el incidente se olvidará. y todas ellas se agacharon para cubrirse. Señora Cawley. pero él la dejó hablar.. y Henry espera que todo el asunto se olvide. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas... Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. Bueno.. Por supuesto. —Es demasiado tarde para ser silenciado. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas. Nadie. armando una cacofonía. el mercado era una algarabía. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento. Sophie sonrió y asintió con la cabeza. De hecho. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían. gimiendo de angustia. Russ se miró las uñas. —Pero se parece a Finn. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto.. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. nos las arreglaremos aquí. porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. Siempre que necesite un lugar para alojarse. la decisión es suya. siempre es bienvenido. nada de la alegría habitual.. —Muchas gracias. logró ninguna prueba de la identidad del culpable. a la espera de que dejara de hablar. sin duda. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—. pero ya era hora de mudarse. Una vez que el rescate se pague. y su mirada se trasladó a Russ. —Su voz se desvaneció. —Usted es un viejo y querido amigo. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. —Es una muchacha tan tranquila. No quería abusar de su hospitalidad.. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. a menudo la presionaba para que opinara. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos.. —Siempre será bienvenido aquí. —No se quede sólo por eso —dijo—.

Ella estaba ocultando algo. tal vez sí. En las últimas dos noches. había un velo entre ellos. cuando llegó a la cama. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. Hartley. así que tal vez estaba dormida. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. Uno de estos días. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. Más tarde. No podía oírla moverse.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. Se volvió de nuevo hacia ella. aunque ya era demasiado tarde para eso. Pronto iba a ser su marido. Él se echó a reír. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. —Si prefiere quedarse. Aún así. Con cuidado levantó el pestillo y entró. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. Con las manos en sus caderas. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. Después de un rato. entonces. Estaba en un sitio de honor allí. no sabía si creerle. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. Pensó en el dandy. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. al no tener excusa para seguir retrasándose. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. —Nada. Cuando le preguntó al respecto. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. Sophie era ahora suya. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo. si lo empujaban lo suficiente. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. supongo. muchacha. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. junto a un jarrón de rosas abiertas. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. tía Finn prácticamente los había vaciado. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. Ella sería su responsabilidad. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado. 185 . ¿verdad. pero no a Sophie. vigilantes. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. Sin embargo. Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. Kane? Él no dijo nada. señor Chivers.

Las cepilladas eran firmes y constantes. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos. —¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. Apretó la mandíbula. Para gran alivio de Sophie. pasó el cepillo suavemente por su pelo. sonaba aturdido. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo.. afirmando. Ella volvió a su dibujo y. De pronto le tocó el pelo. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían. Ella suspiró. —¿Ese soy yo? —le preguntó. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera. Ella cerró los ojos. Ella no dijo nada. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. sorprendido una vez más de su buena suerte. —Entonces juntos lucharemos contra él. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos. Ella dejó de dibujar. —Va mucho mejor vestido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido. Podía oler el aire cálido de la noche. —No me voy. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. causándole todos estos problemas. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. Hubo una pausa impresionante. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo.. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. —No —respondió secamente—. pero se inclinó sobre su dibujo. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro.. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. finalmente. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. Él no me va a ahuyentar. —Apuesto también.. 186 . ¿verdad? —preguntó con voz ronca. pero si estás en peligro. Ya te lo dije. —James Hartley es asquerosamente rico. no quiero que te vayas. él no merecía verdaderamente todo esto. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. y después de una breve pausa. Si James. —Tú estás mucho mejor desnudo.

Ella se abrió a él. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. 187 . Cuando ella se estremeció. con los ojos muy abiertos. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. Su silencio. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. Fue un acoplamiento primitivo. dedos separados. su descarada erección. antes de que se deslizaran más abajo. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. Se acostó con ella en la cama. estaba llena. Su lengua trazó un patrón en su cuello. Antes de que pudiera hablar. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. como un niño fascinado por un juguete nuevo. Se mordió el labio. la posesión completa. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. Y entre ellos. le dio la bienvenida con alegría llorosa. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. con los pies en el suelo. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente. Se balanceó hacia delante. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. una mano se movió hacia su vientre. Entonces. Él curvó su torso en su espalda. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. una necesidad que ambos tenían esa noche. debajo de su camisa. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. La camisa arrugada en sus caderas. plateada. el pelo largo recogido en una cola. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir. envolviéndola con fuerza. un recipiente ungido para su semilla y su vida. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. Su cuerpo se movió más cerca. Ella esperó. su frente contra su espalda. El placer inundó sus venas y sus extremidades. simplemente puso sus brazos alrededor de ella. su cuerpo palpitó de deseo. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque. lo sostuvo y luego lo dejó caer. y en el momento siguiente. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. De repente la levantó en brazos. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. el calor y la fuerza. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. y luego sintió el aire en sus pechos. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas. la dura virilidad. y pasó profusamente. como él acaloradamente sobre su tierra. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. Escuchó ansiosamente su latido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos. —Ten a mi hijo. Se sentó a horcajadas en el banco. al parecer. no le preguntó si tenía frío. En respuesta a esas tres palabras.

la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. Y lo mismo va para tí. torcidos. fue algo digno de contemplar. 188 . haciendo una mueca —. No es buena compañía para la señora Hartley. no voy a cambiar de opinión. —Sin embargo. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. No esta vez. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. ha causado gran indignación y malestar. Puedes también enfrentar ese hecho. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. —Pero. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. que pensó que podría derrumbarse en el acto. Sophie. Preocupada. Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. pero tu comportamiento. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. Henry. Henry. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. Sophie lo miró con valentía. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero. fuera del calor del sol. —Parecía sin aliento. y se aferró a los barrotes de la puerta. beligerante — murmuró—. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. he oído. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde. Tu comportamiento salvaje en el mercado. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. —Mujer obstinada. —Hice lo que pensé que era lo mejor. —No me interesa ir. Ella suspiró. Cogió una jarra de cerveza de la despensa. por lo que le abrió la puerta. lo llevó dentro. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí. —¿Por qué has venido. Tú lo trajiste de vuelta aquí.

y luego se fue. a pesar de su diminuto tamaño. — Henry. eso es injusto. Los castaños en la distancia. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. sin el menor temor. Tía Finn. una masa de plata agitada. en aquel momento. bromeando con coletazos de su orgullosa cola. que una vez le pareció tan triste y derrotado. sentada en el muro de piedra debajo de él. La boda estaba a unos días de distancia. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. a él sólo le traerás más problemas. Más allá de las hectáreas de cebada. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. Y allí estaba ella. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. ondas que brillaban bajo el sol. paseando entre los árboles frutales. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. y ninguno de ellos hablaba de eso. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. Sabía. tropezó con la puerta abierta. trigo y heno cortado. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. que la amaba más que a su propia vida. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. no en mí. La cebada era de tallo alto. Y en el huerto. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. ahora vagaba alrededor con alegría. de hecho! Ah. y Tuck.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. la deslizó en el bolsillo de su delantal. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. Ni siquiera en Lazarus Kane. y eso lo ponía ansioso. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja. cuando la vio sentada en la pared de pedernal. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. Había más que suficiente fruta para todos. moviendo sus colas por las moscas impertinentes. Había querido preguntarle al respecto. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. había pastos donde el ganado ovino. pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. soñando despierta con un amor lejano. y él la dejó tener esa intimidad. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. Ahora que había terminado de leer su carta. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. En el prado. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. —¿Lo es. pero tal vez no te importe lo que me afecta. Se cernía allí. esperando. silbaba a través de los huecos entre los dientes. en el lado sur de la casa.

ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. así que por favor no me lo pidas. Por favor. La mantendrían alejada de él. Se dio la vuelta y murmuró. 190 . Nunca había tenido miedo de nada en su vida. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. Pero no puedo decirte más que eso. temía perderla. nunca la volvería a ver. ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. o estarás cansada. se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. pero creo que será muy tarde. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió. mirándola. —Vendré mañana. incluso después de que él le dijera todos los suyos. así que sería mejor no me esperaras levantado. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. pero tenía miedo ahora. Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy. —No vayas. Es importante. No dijo nada. una vez más. Él asintió con la cabeza. y se centró en su trabajo. —Si — admitió finalmente—. Sería una lástima desaprovecharlo. Se recordó. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. y con la ayuda de Finn. —¿Qué? Tragó saliva. Por un momento su mente se quedó en blanco. debía ser su elección si se quedaba. Pero no te vayas. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. —Va a ser un día caluroso. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. o poseído. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. Quédate. y ella debía lucir lo mejor esta noche. Russ. —No podía mantenerla prisionera. Pero no repitió su petición. Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. —Tengo que ir —dijo en voz baja—.

infelices. pero nadie pareció darse cuenta. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. Pensaba que estabas por encima de estas cosas. si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. Sophie. reconoció esta fiesta como una emboscada. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. los ojos bajos. Kane. —Su voz tembló. —Estoy decepcionado de ti. — le preguntó. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. la miró a través de su monóculo. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. Pero todo dependía de ella. en realidad podría ser presentable. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. Bueno. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. James. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. con ambas manos. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. una fila de rostros cetrinos. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. —Y el señor Kane. Sophie. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma. que había "recobrado el sentido". Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. James estaba bebiendo mucho. La cena se servía casi de inmediato. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. y James la cogió del brazo. Miró los dedos apretando su brazo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. Tiene una historia que contar. los labios secos. por fin. no había más dudas ni más miedo. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. y en el momento en que ella apareció en el salón. con Sir Arthur Sadler a su lado. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla. equivocados en lo primero. ¿verdad? —Sí. — Está bien. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley. comentó con emoción lo bien que se veía. estaban en lo cierto acerca de esto último.

la señora Dykes pidió a Sir Arthur. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio. dejando los cuidados de su esposa. Sir Arthur. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso. con piel o sin piel... Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. un pendenciero. El silencio cayó sobre el comedor. —. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry... que usted toma un punto de vista liberal. —Me temo.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. y su color amarillo. —. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida. Una vez que el primer plato fue servido. James. e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua. hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino.. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones. Era de lo más fascinante. por otro lado. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane.. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión. señorita Valentine. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. con los ojos inyectados en sangre..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas.. la lengua por su labio inferior. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler. sorprendido por sus palabras atrevidas. un estafador. flacas criaturas. con los codos apretados a sus delgados costados. Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos. pelado o sin pelar. así que cada vez que se movía su cabeza. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida.. se comía todo lo que veía.. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. —.. Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas. a quien tuviera más cerca. Sir Arthur ansiosamente obedeció. Al otro lado de la mesa.un ladrón. —Miró rápidamente a Sophie —.. En este caso. —Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate.. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino. Su monóculo brillaba intensamente. tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. como un lagarto.. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte. mirando de reojo los dientes. y la señora Dykes pasó lentamente. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford. Sophie jugó con el bolso en el regazo. un tramposo y un canalla de la orden más baja. con un dedo corriendo sobre las cuentas. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley. una y otra vez. Todo el mundo la miraba. —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó.

El horror le hizo nudo en la garganta.. corriendo desde la oscuridad hacia ella. La señora Dykes jadeó con desdén... —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. en lugar de la cabeza. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. oscureciendo su uniforme. Sus ojos bailaban con alegría. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable. —Sí. Por eso él debe pagar. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias.. —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. y torcieron la nariz. casi tirándose el vino por encima—. —Cerró los ojos. No todos podemos ser ricos. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. y toda la sangre de su propio pecho herido.. después de todo. viendo su puño golpear la cara de un hombre. cuando cometió un error. —Todos tenemos nuestros pecados. algo que nunca fue premeditado.. Se quedó de pie. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar. Un error imprudente y precipitado. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra. Su crimen puede ser un. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. Seguramente lo sabe. Y vivo para arrepentirme amargamente. —Como te dije. aunque no tenga derecho a ellas... a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas. Hoy era un pirata. sin duda —murmuró Henry en su vino—. tu hermana es una bebedora. tímida—. —Forjadas por el corazón. —Sus dientes formaban una horrible mueca. Y entonces vio la escalera de nuevo.. donde el cuchillo quedó atascado. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 . Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. —Por ese único error desgraciado. pero todos podemos ser formados. Él bufó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo.. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto. No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. y los piratas no ocultaban sus cicatrices. Henry. señora. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran. un momento que ha lamentado desde entonces. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes. quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila. como un niño determinado la llamó. sino que las llevaban con orgullo. —Todavía no. pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos. ¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. señorita.

María se giró en su silla. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. Y el señor Bentley. —Toda esta charla es un galimatías. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. Este hombre Kane murió hace cinco años. Se llevó las manos al mantel. Pero no importa un ápice.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. Murió en ese armatoste. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón. El hombre estaba muerto. pero Sir Arthur se mostró inflexible.Todos tenemos secretos. y su voz retumbó. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes. Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. y sus rizos temblaron de indignación. —Además. Él decretó que era así. Lavinia se erizó. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. pacífico señor Bentley. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. como siempre lo hace. al parecer. El diablo se encontró con él al final. y todos miraron a Henry sorprendidos. —¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas. y por supuesto. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. —Él resopló de risa desdeñosa —. quien le devolvió la mirada con furia—. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente. joven. Con la boca abierta. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. nunca se equivocaba. el suave. es que ninguna persona merece más que otra. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. porque Kane 194 . —¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo. La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. en cualquier caso. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. por lo menos. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes.

balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley. y salió de la habitación. y nadie más que ella sabía su verdadero nombre. Kane. 195 . el hombre que era casi un padre para él.. cálida lluvia de verano. El alivio la tocó como un gusto suave. Tardíamente recordó sus modales. Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años. por supuesto. Era una especie de tributo.. debía haber sido el viejo que le ayudó.

me pregunto qué viste alguna vez en mí. bajó la escalinata. Fue una de esas noches. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . —Tu siempre piensas demasiado. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. dijo: —Salta y te atraparé. No es una mala chica —murmuró—. Sin embargo no estaba triste. —Para nada como tú.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. su grito enojado para que esperase. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. Ella las sintió. por la puerta delantera de la casa. con un humor taciturno. Él refunfuñó. Sentía otras cosas ahora. —¿Qué? —Nada. Para ser honesta. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. Cuando él se acercó. —Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. Hannah. Una pasión se agitaba dentro de ella. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. Esta noche estaba escapando de nuevo. Era la calle más grande de Morecroft. porque tenía una piedra en su zapatilla. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo. Sólo… pensaba. se detuvo para recoger sus guantes desechados. pero ella no miraba a nadie. El negó con la cabeza. Ella respiró con fuerza. me atrevo a decir. y se adentró en la calle. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. —A veces me pregunto lo mismo. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. reconoce algo bueno cuando lo ve. Finalmente se detuvo al lado de un farol. —Estoy segura. James la siguió. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso.

dejándose caer en el banco con un gemido. —Sabía exactamente lo que él quería decir —. Su nombre era Rebecca Adamson. Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso. Todos merecen una segunda oportunidad. Sin sonreír. si tú dices que ese era su nombre. ¿Qué criada? Tenía muchas. cuidadosamente. cerró sus ojos un momento. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. —Bueno. La reja chilló. Pero el giró su cabeza. 197 . —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. James? ¿De verdad? Deberías. Su nombre… era Rebecca. —Ella tuvo un bebé. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. y atenuó el breve instinto de huir. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. James. —Él nunca me hará daño. Te vi detenerte y hablarle. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. supongo que ese debe haber sido. — Ella hizo una pausa para respirar—. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. No causes más problemas. con cada palabra afilada como un alfiler. pensó. Ella se sentó en un banco pintado. —No estaba segura de su nombre. él dijo: —Si alguna vez te hace daño. ese canalla lamentará el día que me conoció. De nuevo él la siguió. Déjalo estar. James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. —¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. le dijo: —Te vi esa noche. ¿La recuerdas ahora. el baile. Y yo… yo lo amo. El ponche fuerte. James. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. y luego él estuvo ahí a su lado. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne.

Se acercó a él lentamente. Sus hombros se hundieron—. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. 198 . Yo no se lo diré. por supuesto. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. Él miró fijamente la carta arrugada. pero tú la hiciste a un lado con esa fría. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. Al principio no la quería coger. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. Para verificarlo. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. Podrías haberla ayudado. — Suspiró —. por el amor de Dios. James. Tenía a alguien que me escribió. Podrías haberla ayudado. No hay firma. —Ella murió dando a luz a tu bebé. Tiene la memoria de un elefante. Por un momento estuvo callado y quieto. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. —Oh. —Era tu bebe. —¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. y miserable pequeña carta. —Lo sabías. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. Intentó que la ayudaras. mirando fijamente más allá de la carta. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. — Él mantuvo sus ojos en la carta. pero reconocí tu letra enseguida. —De repente. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas. James. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años. Recordaba. pero le diste la espalda. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. —Murió. James. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces.

Un día dentro de poco. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. se dio cuenta. —Sí. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos. por lo menos. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. —Bueno. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley. y se sentó torpemente sobre él. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. Sophie? Por él. No dijo nada. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. 199 . y la gente allí no sabía nada. con solo su hermano a su lado. Eso sería lo mejor. Así que por esta noche. y luego sacudió la cabeza—. recientemente despedido de su puesto sin referencias. como padre. —Yo… yo no sabía que ella había muerto. hice todo lo posible. James. Nunca le diré quien arruinó a su hermana. regresando al banco. ¿no es cierto. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. Se tambaleó lejos de ella. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. eligiendo prudentemente su momento. No había preguntado nada sobre su hijo. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. y él era un niño de catorce años. Esa es la única razón por la que viniste. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. La luz de la luna bailó sobre su frente. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. pero no lo había reconocido entonces. James. solo la miró fijamente. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. debería saber que el niño vivía. Detén esta persecución. Dejar que Russ. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. con la cabeza inclinada hacia atrás. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. las cosas estaban bien así. —Déjalo estar. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. y Russ amaba al chico sinceramente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió.

Finalmente gimió. —Sabrás cuando te enamores. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. —Gracias. y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. —Perdió a su hermana. No me entrometeré. —Gracias. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. Se lo debes. un día aprendería lo que era importante. Que encuentres tu propia felicidad. Te deseo buena suerte. Y se fue del parque. —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. Lavinia se enfurruñó bastante. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. —Como dijiste. inspeccionando. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada. Sin embargo. —Muy bien. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. Tenía fe en eso. todavía taciturno y confundido. Sophie. Entonces lo entenderás. pero él la veía. —No. Verdaderamente enamorado. —Admitió francamente. Él la miró. Ella quiso llorar de alegría y alivio. entonces. Incluso se había puesto de su lado por una vez. inquisitivo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. A al otro lado estaba sentada Sophie. que apenas podía respirar. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. puedes tener a tu gitano. Ahora que ella había encontrado el amor. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. Al otro lado de la calesa. Ella negó con la cabeza. quería que todos conocieran la misma felicidad. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. su rostro apoyado contra su manga. 200 . y ella pensó que casi sonrió. con una mano en su frente. y siempre lo haría. Henry —dijo ella. porque tú nunca fuiste realmente mía. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. James. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. quien también miraba a las estrellas. Los viajeros estaban callados. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. —Estaba enamorado de ti. Sin embargo. James.

buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento. De ahora en adelante. —No hables con ella. 201 . — Las palabras finalmente salieron. era un día para revelar muchas verdades. ¡Todo es por su culpa! —No. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades. querida. señalando que la conversación había acabado. tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. y luego se volvió a colocar su sombrero. Henry. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. Tendríamos una casa en la ciudad. —Porque estamos endeudados. querida —respondió firmemente—. Por lo visto. Si se casara con un Hartley. Es mía. hizo una mueca.

—Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley. —Y voy a casarme contigo. las palabras se le salieron repentinamente. puedes también tener esto. la observó acercarse. —¿Qué es eso? —Una camisa. notó agriamente. Cuando finalmente llegó más cerca. el cuál había mantenido detrás de su espalda. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. Curioso. la horca sostenida frente a sus muslos. te guste o no. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. Supongo que no necesitaba molestarme. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. pero ella no regresó. se dio cuenta. en ese atroz lugar vacío en su corazón. apoyando su horca. ingrato maleducado —contestó firmemente—. Él lo miró con el ceño fruncido. pero ya que estoy aquí. Pensó que parecía culpable. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente. No había necesidad de que te molestaras. haciendo resaltar sus curvas. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. Con los pies separados. cuando se giró para virar su horca una vez más. O estaba a punto de hacerlo. A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. —No. Kane. Yo la hice. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. Luego. pero claro ella a menudo lo parecía. y la luz salió. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando. Una hora más tarde. —Le tendió un objeto blanco y doblado. la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente. la esperó despierto. El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. y a pesar de que. 202 . Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. algo lo hizo mirar hacia arriba. pero el cielo era puro azul. escéptico. inocente como una nomeolvides. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. Creyó sentir la lluvia.

Sophie —tomó aliento. Casi inmediatamente. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. lo que tú necesitas. mordiendo sus uñas. —Llegaremos a eso en un momento. y luego lanzó la horca. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. La pobre camisa apenas contenía sus hombros. Kane leyó sus pensamientos claramente. Realmente sintió como si pudiera llorar. eso no se le había ocurrido hasta ahora. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría. supongo que ahora es cuando te digo te amo. los labios apretados. enfadada. colgando casi hasta las rodillas. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. —Te amo. Con la lengua bien guardada. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción. Él extendió sus brazos. —¿Me cabrá? —la miró. mirándola—. —Por supuesto. Ella asintió con la cabeza. muy serio—. como si estuviera transpirando. perforado por la inesperada alegría de este regalo. no quiero estar sin ti. Mucho más. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. —Y tu deseo. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. —Pero por la expresión de su rostro. Empujándolo de vuelta en sus manos. y atrapando su mirada en su pecho. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. con tu orgullo y vanidad. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. así que limpió su rostro rápidamente con una mano. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. De nuevo ella asintió. El velo se había ido. y los ojos brillando. —Pero no lo que necesito. incitándole a que se inclinase hacia ella. y ambos se rieron. Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. Ella estaba en silencio. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. 203 . se estiraba ceñida a través de su pecho. Él bajó la mirada y trato de no reír. exhalando pesadamente. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello. resuelta a que entrara. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. Kane. Su corazón realmente dolía.

Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. incluso se gustó bastante. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. Su fina nariz de caballero frotó la suya. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. —Pero esperé todos estos años por ti. Después se echó hacia atrás para admirarla. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. metiéndola detrás de su oreja. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. cuando los invitados se habían ido a casa. —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. así que no regresará esta noche. No podría haber vivido otro día sin ti. He madurado. pensó. 204 . Kane se rió entre dientes. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita. profundamente dormida en otros diez. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. A riesgo de sonar engreída. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. No sé leer. —Se levantó de puntillas para besarlo. Por primera vez en su vida. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. Te deseo. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido. Finalmente. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. Russ. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. hasta que no hubo nada en su camino. —Veinte minutos —le susurró—. pero sé sumar. ¿Por qué me dices esto? Se rió. —Puedes hacer lo que desees con la información. los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. —Sonrió coquetamente—. Te amo. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. Después del banquete de bodas.

Ella se tambaleó en la balaustrada. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. sin aliento—. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. —¡Pero señor. Por instinto. atravesando su corazón como Cupido. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. pero no parecía importarles. Por lo menos. es usted quien me salvó! Y así. Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. y tampoco ninguno de sus hijos. A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. Así que saltó a la noche. pero el futuro se extendía ante ella. habiendo rescatado a la doncella. Nunca serían ricos. con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. teniendo en cuenta la distancia a caer. y debía arriesgarse. Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. lo cual era muy extraño. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. —¿Eres un ángel? —le preguntó. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. Eso que decían. era por ese pequeño bulto. en su pecho. dependiendo de quienquiera que la contara.” Fin… 205 . Abajo. un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica. Para más información. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta.. visite www. es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección. y rodeada de obstinadas hermanas. la más impropia propuesta..com 206 . con una dote pequeña. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida. los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos. Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra.. en cambio. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta... Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular. Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño. y tenía razón.. Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con. Busca atractivo desconocido. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar. Lazarus nunca podrá olvidarla... muchos libros. Después de todo. Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo.. todas con vidas mucho más emocionantes que la suya. muebles varios y una anciana tía incluida.jaynefresina. ¿o sí? . y es la más joven de una familia de cuatro mujeres. Ociosos.. Ella no puede recordarle." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful