JAYNE FRESINA

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Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

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Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

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¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

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vació su copa de ponche. El crujido se detuvo. pero no podía. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. pero no había nada más que hacer. —Así es. —Fue la distraída respuesta—. se alejó de la balaustrada. cuando. Deja eso ahora y desaparece de mi vista. el tiempo se estaba agotando. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. había asumido que ellos tampoco la veían. donde se balanceó ligeramente. No. su mirada escudriñando a los bailarines. los arrancó como si contuvieran ortiga1. porque quería hacer callar a gritos al muchacho. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. 1 5 . Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. Necesitaba unos momentos más a solas. puso su falda sobre un brazo. esperando. en su interior. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. en paz. Eso no sería adecuado. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. ¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. y se subió en la plataforma cubierta de musgo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. muchacho. no había otra salida. Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. las voces se alejaron. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. Como ella había sido incapaz de verlos. Puedes recogerlo en la mañana.

Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. —Muy divertido. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. Buenas noches. usted ha sido… retirado… de la lista de socios. jugar unas manos de cartas. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos. —Señor. usted ya no es bienvenido aquí. señor que es debido a una deuda pendiente. Dentro. tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea. señor —dijo el lacayo. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. Finalmente. —Me temo. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. excepto el atento Lazarus. que doblaba la esquina. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. —¿Sí. Le deseo buena noche. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. Estrechando los ojos. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león. enseguida! Insisto. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. Justo el hombre que había esperado ver allí. leer los periódicos de carreras sin interrupción. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche. un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. señor. —Eso veo. —¡Déjame entrar. 6 . —Soy yo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. Peters. durante ese tiempo. Henry Valentine. Está llevando la broma demasiado lejos. Peters. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras.

ellas se rieron tontamente. la puerta se cerró. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos. El pueblo estaba rodeado por colinas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. parloteando y riendo. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. pero Lazarus se cruzó en su camino. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente. El cambio estaba llegando. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. Vio como subían por un montículo. Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. bajaban por el sendero. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas. con el rostro arrebolado. como una hilera de margaritas caídas. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. Contempló un grupo de casas con techo de paja. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias. Después se le colocaron delante y huyeron. no sentiría dolor. Casi había llegado. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. ya que los tacones estaban muy desgastados. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. Caminaba por el borde con largas zancadas. en la distancia. templada por un poco de ansiedad. 7 . dejando a Henry en los escalones del club. aparte de las que llevaba puestas. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. Mejor no detenerse. Algo nuevo estaba en el aire. tropezó por los escalones hasta el pavimento. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. más divertido que enojado por el desaire. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. como si no lo hubiera reconocido. Cuando trató de apartarse de su camino. Intentó pasar a su lado. viajó rápidamente a través de sus venas. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. porque entonces los pies le dolerían. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. Siempre y cuando siguiera moviéndose. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. La excitación. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. Girándose.

donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. Ahora. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. cuando algo le cayó en la cabeza. detallados e instructivos. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. altivo. sujetando el sombrero junto a su pecho. No. que se ponía en los pueblos en un lugar público. Una avispa zumbó en su oído. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. Esas chicas eran demasiado jóvenes. Dejándoles ver que venía en paz. por el rabillo del ojo. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. orgulloso y… silencioso. —Buenos días —gritó. como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. 8 . motivo de preocupación. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. Sólo se escuchó un leve suspiro. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. no veía ni una palabra ahí impresa. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. ella se 3 Árbol o palo alto. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas. o en cualquier otro lugar. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. en las ramas de un castaño. El árbol. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. adornado de cintas. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. sin duda. Ella no estaba entre ellas. se puso a la sombra de un castaño. frutas y otras cosas. Y no era de extrañar. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. sin embargo. pero los dibujos hablaban el idioma universal. Supo que era una mujer. como una castaña madura. entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. estaba seguro de que la habría escuchado. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. Cerrando el libro de un golpe. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. pero cuando alzó la vista hacía el árbol. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. lo miró. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. Debería sacudir a la joven de su escondite. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. De hecho. adornado de cintas. todo estaba muy quieto. Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. vio una bota. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia.

señora —murmuró—. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. —Un beso. retándola con una desafiante mirada. le hicieron mirarla fijamente. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. Era ella. pero aparentemente quería recuperar ese libro. Es un intercambio justo. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. Sin su imagen grabada en su mente. Ella no lo conocía. nunca habría sobrevivido. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. Sintió el instantáneo despertar de su interés. ningún sonido. Por el libro. 9 . que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. Si. No dio un grito de alarma. en este caso. Sin una palabra. Podría probar esos dulces y suaves pétalos. Y supo que la había encontrado al fin. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. Era afortunada. Ella vaciló. Fascinado. Quizás el árbol había frenado su caída. La forma en la que se mantuvo. No hubo palabras de agradecimiento. Demasiados para ellos. evidentemente no era ninguna niña. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. cubriendo sus piernas. Claramente. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. Una segunda pierna apareció. atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. Debería haber apartado la mirada en seguida. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. Él estaba tan absorto en su beso imaginario. volvió la cabeza para observarla. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. muy afortunada. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. Entonces lo vio. Ella avanzó un paso. deslizándose de izquierda a derecha. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. disfrutando de la vista. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. uno caído. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. pero cuando trató de agarrarlo. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. Imaginó su boca sobre la de ella. No lograba adivinar su edad. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. separó los labios ligeramente. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. podría sentirlos tímidamente separándose para él. Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. ella era un ángel. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. la orgullosa barbilla y decidida boca. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. Era una criatura agradablemente redondeada. humedeciendo el labio inferior. ¿no? Pensó que iba a forcejear. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. por supuesto. incluso de día y bajo la sombra del castaño. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. por supuesto. ella le tendió su mano. aunque por sus formas.

Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. Ella se lo otorgó como una bendición. su boca se inclinó hacia la de ella. Él separó sus pies para mantener el equilibrio. y con la mano la sujetaba por el cuello. era lo más sensato. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. en cambio. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. sin embargo. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. Una suerte para ella también. al parecer. ¿Cómo podría ella saber. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo. desapareciendo en la espesura de los árboles. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. ya que él sabía cómo guardar un secreto. O un perdón. dejando que su lengua se introdujera más profundamente. tomó su libro y salió corriendo. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. Luego quiso más. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. sus pechos se apoyaban contra su pecho. Por más que quería mantenerla cerca. Tenía bastantes él mismo. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo. Sus pestañas bajaron. La sintió retirarse. Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. para ella había sido suficiente. Ella se estremeció. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. Ella retrocedió. quiso reír. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. cayendo contra él. Pero. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. temblorosas contra sus mejillas. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. 10 . Su beso se volvió exigente. Por ahora. Con los ojos muy abiertos. él fácilmente accedería. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. Su boca buscó la suya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. Y todavía quería más. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. cada vez más audaz. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. deslizando la mano a lo largo de su espalda. Con cada exhalación. reclamándola sin compasión ni disculpas. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. Deslizó su lengua entre sus labios. tomándolo por sorpresa esa alegría. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. estaban obligados a ser educados.

Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. no señor… y usted debe ser Tuck. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. —Sí. —No se preocupe. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. Tuck. ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. La esposa significa aflicción. y una arrugada figura canosa apareció. cerca de sesenta inviernos. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. ¿no? Lazarus se rio. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. Pero por favor llámeme Kane. —Entornó los ojos—. luego decidió encontrar otra ruta. no hasta ahora. Serví a una docena de amos. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. 4 Piedra pequeña. Tuck. la puerta se abrió. —Ninguna esposa. cubierta de musgo y poco atractiva. Saltó dentro del jardín. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. Lazarus le tendió su mano y se presentó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. dieciséis señoras entre ellos. señor? —El mismo. Su mente. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. ¿Está solo. Yo llevo mi propio equipaje. Eso es pesado. fue de una ruina. donde obviamente se sentía en casa. ¿eh? —Soy yo efectivamente. Agradecería. pero arreglaré esa puerta primero. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. Al menos —sonrió—. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. por favor una merienda y una jarra de cerveza. Allí. Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. —Él inhaló orgullosamente—. Su sonrisa persistía. como el genio de la lámpara. Inhalando de nuevo. Mejor sin ellas. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. ya había tomado nota del potencial de la casa. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. deshabitada y abandonada. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. He estado aquí desde pequeño. 11 . el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. —Mejor sin una. Su primera impresión. Al levantar el pestillo. si pudiera encontrar una. Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. redondeada y lisa formada por erosión del agua. Forcejeó un rato. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco.

para caldear la piedra mucho antes del mediodía. arrastrando los pies a la despensa—. Él deja todo a los abogados en Yarmouth. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. Pero el señor 12 . ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. y si es o no parte de esta propiedad. el aire aún estaba lleno de polvo. —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado. cebollas en escabeche y cerveza. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. despertando a la casa de su sueño. Sí. Eso es un asunto en discusión. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. había un truco para la mayoría de las cosas. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. no solo un extraño tras otro. pensó. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina. Eso lo explica entonces. pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño. pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. recogiendo una telaraña. Hay un truco para eso. Lazarus asintió. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. —¿Es así como sale y entra? —Oh no. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. Tuck reapareció. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. queso. pensó Lazarus. Ah. con una bandeja en la que había pan. si le oyese llamarla así. Él no se lo tomaría muy bien. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. El padre del señor Henry Valentine. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. Dios guarde su alma. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él.

Había esperado lo suficiente. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine. El almirante no lo cree así. de ambos lados. Era tiempo de hacer su reclamación. —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. Con dos dedos ásperos de trabajar. Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh. Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. sacudió la cabeza y continuó su comida. sí. 13 . Limpiándose la boca con la manga. con los ojos entrecerrados. Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios. Luego se rió repentinamente. miró fijamente la mugrienta ventana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. Lazarus hizo una pausa.

y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. así que la familia se reunía aquí también. aparentemente. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. No me sorprendería si intentaras envenenarme.” Esta mañana. mordaz y mirándome furiosa. Son celos. por supuesto. —Basta. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos. sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas. calentar agua y cocinar comida. adormecido sin sociedad a la moda. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado. un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. así como también considerar la carga de la lavandería. estaría manchado. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. Henry debería despedirte. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. —¡Me pongo lo que quiero. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . El fuego debía ser encendido. “Al menos. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. —se había quejado con su marido—. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. húmedo. Al mediodía. contigo tan miserable. o más pronto. y por eso es que me siento tan enferma hoy. en cualquier caso. Sophie. Sophie —le siseó a su cuñada—. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. tratando de tomar una siesta. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. En los meses más fríos del año. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. los ojos cerrados.

sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. Se puso de pie rápidamente. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. recogió el saco y vació lo último de las plumas. medraba dentro de ella todavía. lo pisó. probé la campana junto a la entrada. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. gruñendo. Cuando echó a un lado el palo. y sus horquillas caían sueltas. sacudiéndolo duro encima de su cabeza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. pero ella estaba congelada en el lugar. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. los ojos de un bárbaro. imaginando que eran su cuñada. dejó a un lado su costura. hasta que el aire estuvo lleno de plumas. una mujer casada de consecuencia y bienes. los puños en sus costados. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. su sombrero debajo de un brazo. Nunca he escuchado semejante cosa. pero se sintía demasiado bien para detenerse. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. El hombre que la había hecho besarlo. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. 15 . y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. ¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. —Perdóneme. Las plumas flotaban a su alrededor. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. Por desgracia. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. Agarrando un palo de la pila de madera. No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. en parte divertido. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. rebosando de cólera. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. pero no hubo respuesta. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. madame. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. Allí esperó un momento. Después de todo. —Menospreciada —masculló—. ¡Yo. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros.

—¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. con este extraño de pelo negro. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. —¿Lo espera mi marido. devolviéndolo a la realidad. ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano. supuso que podría haberse desmayado. Algo nuevo y excitante. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. Más temprano. como si hubiera sido quemada por el sol. presintió problemas. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. La otra mujer se levantó de puntillas. —Soy la señora Valentine. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. Si ella fuera de una constitución más femenina. sus piernas. Jadeó un aliento de sorpresa. Cuando miraba directamente a esos ojos. la versión reformada. Pero entonces. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. había intentado dejar de pensar en eso. las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. su sonrisa se amplió. Cara a cara. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. él era atraído hacia adelante. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. una vez más. y retrocedió un paso. no había estado tan a la defensiva. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón. 16 . Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. sonriendo lentamente. y olió algo más. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. sin embargo. Él la había hecho besarlo antes. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. Desafiado. a menudo usado. Él la siguió. Ella frunció el ceño. como si nunca hubiera ocurrido. Él había visto su libro. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. cuando la besó debajo del árbol. Su cara en forma de corazón. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. y. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. sintió el calor en su piel expuesta. Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros. Sophie Valentine. por primera vez en su memoria. y el señor sabía qué más. se sintió notablemente bien. ojos de gitano. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. En lugar de eso. junto con varias plumas pequeñas. no eran observados por nadie. estaban solos. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio.

A todo lo largo del escrito. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. intentaba esfumarse rodeando la esquina. y luego sus pantalones ajustados otra vez. La mirada de Sophie viajó hacia abajo. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. ninguno cordial. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. su furia permaneció ardiente. Su ceja se arqueó. He venido a casarme con la señorita Valentine. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. deseó deshacer toda la cosa. llenas de rozaduras. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. pero él continuó caminando hacia adelante. Esta no llevaba delantal. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. A su edad. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. Al menos. lo lamentó. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. sellando. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. los ojos luminosos por la diversión. así debería ser. —Vengo en respuesta a su anuncio. Él vio demasiado. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. Muy buena medida. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. sus pantalones ajustados. con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. sus botas sucias. escribiendo. y enviándolo. dudo que su marido me hubiera mencionado. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. Cuando su temperamento se había enfriado. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. sólo para evaluarlo. señora. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. 17 . Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. se los había puesto todos al mismo tiempo. ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. pero era demasiado tarde. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. pero tan pronto como la carta dejó sus manos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. —No. Era moreno. para su vergüenza. hacia el hombre que había llegado esa mañana. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina.

y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. 18 . Una vez. Ahora aquí llegó él. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión. pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. satírica venció el recelo en su mirada firme. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada. Quizá podría. Otra vez. Pero en realidad no debería. Finalmente forzó su atención hacia su cara. era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. lo habría usado. Si hubiera tenido un abanico. algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió. Que ella había permitido que eso ocurriera. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente. Lavinia estaba graznando y aleteando. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana.. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. Su pulso se esparció como palitos chinos. años atrás.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso.. Una chispa caliente. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla.

enseres diversos. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro. Su hermana apenas escuchó. —Se busca. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. —Ahora. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. Se apresuró en su misión. escribes algo y causas problemas. Pequeña dote. mi corazón se acelera. y tía entrada 19 . varios libros. Con ojos que miraron directamente a través de mí. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Incapaz de permanecer sentada. había oído hablar del anuncio. Como se vio después. Mientras estaba en Morecroft.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. pero nunca comprensible. Es oscuro como el diablo. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. una vez más. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. La edad y estatura no es problema. y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. ignoró a su mujer. —Oh. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. un marido. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. y una sonrisa… una sonrisa. Lo recogió y lo leyó en voz baja. Estoy mareada. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero. Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. la hermana menor de Sophie. que era por turnos triste y airado. María. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. Estamos todos arruinados. ésta es la peor. María. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. no demasiado especial. Sophie —exclamó María—.

Sophie. oí disparos. Por lo general.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. Sophie caviló sobre la cara del extraño. derrochadores de tiempo. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. —Sin duda es el lugar más apropiado. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. Para más información. sus bucles vibrando. No podía casarse con él. la cual. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. Henry. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. Respondiendo a semejante anuncio. Averigua lo que está tramando. —Pero. la oscuridad de su pelo y ojos. en el cual cayó. agotando sus recursos. Sydney Dovedale. despertando a la tía Finn de su siesta. La idea era claramente ridícula. pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos. se veía obligada a hacer un 20 . y requirió la aplicación de sales aromáticas. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. Luego vino un aparente agotamiento. —No me gusta este tipo. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. gimiendo y moviéndose. y. Ni una pizca. ¡Bonaparte ha llegado. Con la tía Finn y conmigo fuera. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. —La guerra terminó. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. se convirtió en un bufido impropio de una dama. que te has divertido. al principio. tía Finn. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. Sophie querida. pero había venido hasta aquí. Pensé que estarías encantado. siempre encima de algo convenientemente confortable. cuando ella trató de contenerla. demuestra ser un lunático. por supuesto. eso serían dos cargas menos en tus manos. Y eso era su culpa. Henry se cruzó de brazos. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine. Sophie dejó escapar una risita ahogada. manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. señorita Sophie Valentine. podría haber confesado que así era. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. podría ascender en la escala social. Holgazanes. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. y caballeros con otras relaciones abstenerse. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. para encontrarla. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. —Sus ojos brillaron con maldad—. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. un completo extraño. —Creo. Deberías hacerle una visita. querido.

y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa. y durante los últimos tres de esos años. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María. Ahora su familia. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. algo nuevo había sucedido. a pie. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado. Hoy. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. O no debería. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. María. Un hombre había salido de la nada y la había besado. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. Besado como ningún otro hombre había hecho. No esperaba nada más que eso. se había puesto en movimiento. sin embargo. Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera. pensó con picardía. Sin duda. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. había acariciado su espalda y su nuca. sin ningún aporte de su parte. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. Cada día. porque todo estaba patas arriba. durante casi once años. Los labios de Sophie se oprimieron. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. recae en mí reparar el daño. estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. 21 . Oh. como siempre. Finalmente. obstinadamente siguiendo la misma rutina. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y.

estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales. —¿Otra taza de té. Necesidades. dejando eso para su administrador. qué sorpresa. Sabes que va directo a través de mí. —Bueno. su tía exclamó: —¿Tienes frío. a pesar de todo. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora. o pensaban que lo sabían. es un nuevo rico. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. Nunca estaba satisfecha. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. Espero que no te estés resfriando. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. mientras que la voz más fuerte. Bueno. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. nunca contenta. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. El sujeto puede ser rico. querida? Te ves pálida. Debe de ser muy rico. querida. y lo exigían a todo pulmón. querida. o. que Dios lo tenga en su gloria. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. ¡Henry. que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. como consecuencia de ello. De su padre. tía Finn? —No. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. o necesitaré el orinal otra vez. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. no. por una suma considerable —exclamó María—. se les debería permitir votar. nunca sentía el valor de lo que tenía. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. Algunas mujeres sabían lo que querían. no importa cómo lo intente. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. —Si es cierto que tiene dinero. miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. dicen. pero no me provocará una apoplejía. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. ni rango. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer. Lavinia suspiró ruidosamente. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. ¡Le prometí a mi querido hermano. acostumbraba a salirse con la suya. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. —Debo irme. mujeres. —Furioso. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. La vida continúa como siempre. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . Henry suspiro profundamente y con desdén. Por supuesto. si por casualidad persistía. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. pero claramente no tiene posición social. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. temerosas de ellas.

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su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

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 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
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ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

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Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

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 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
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—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

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Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

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Cuando todas miraron en su dirección. Se consoló en voz alta diciendo. —Él ha venido para encontrar una esposa. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. y decidió terminar de una vez con todo. como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. sin parpadear. El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. Dios lo tenga en su gloria. “y le mostraré un hojalatero que roba”. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. al parecer considerando el mismo problema. La señora Flick miró satisfecha. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. desde luego. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez. su cara roja y su pelo en desorden. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo. No había nadie. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. De ahí la herida. ya que ninguna palabra salió de ella. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. reconociendo el nombre de su amo. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. en cualquier caso. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. María no tenía nada más para perder. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. pareciéndose más al pájaro de su marido. No sabía cómo detenerla. Su abrigo estaba desabotonado. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa. como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . Ah. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. El secreto había sido desvelado. Ha venido para casarse con Sophie. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. No podía echarse atrás. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. Llevaba un sombrero en una mano. Puede ser un soldado mercenario. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. María levantó orgullosamente su barbilla. mi capitán querido. un libro en la otra. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. pero fue en vano. La señorita Osborne abrió su boca.

Usted es un hombre soltero y un extraño. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. Él sintió su respiración agitada. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. algo que él ya había atestiguado. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. su mano descansando sobre su hombro. Ella se alejó. Él se rascó la cabeza. Quizás no quería ir por este camino. —¿Señorita Valentine. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. Él ladeó la cabeza mirándola. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. No puedo conversar con usted. él no podía dejar que mojara sus enaguas. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. —Me agradará poner en su conocimiento. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. y sacó lo mejor de ella. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. No se hablaron. —No es verdad —exclamó ella audazmente. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. sino más bien frotó lentamente su barbilla. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. ¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. Con cuidado. —Usted tiene fango sobre su vestido. pero al parecer su temperamento. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. y se estremeció. la dejó en el suelo. y la llevó despacio a través del charco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. Usted no me preguntó. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. Se preguntó si debía decir algo. Amén de su reciente mal humor. pero no quiso estropear el momento. podía oírlo en su cabeza. se liberó al ser paseada como un saco. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. ciñendo aún las cintas de su sombrero. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. 31 . que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. Bien. su paso era fuerte y decidido. Su propio corazón golpeaba fuertemente. —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. señor. la levantó fácilmente en sus brazos. sus zapatos chapoteando en el fango. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio.

pero aquí en Sydney Dovedale. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco. cuando hiciera hervir su sangre. Además. —Lo siento por las damas. Él sonrió con satisfacción. ¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. reflexionó él. y cuando no hizo ningún otro comentario. 32 . con sus brazos alrededor de sus caderas. entonces. la tomó en brazos nuevamente. Doblando sus rodillas ligeramente. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. —Y uno de esos días. —Preguntaré primero la próxima vez entonces. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. se quitó un sombrero imaginario. impertinente. —Bien. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. —No pregunté aún. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. usted será rechazado. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. Señora. pero eso no me hace ser imbécil. es de gente que trata de dirigir mi vida. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. Él la dejó otra vez en su lugar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. sólo que esta vez ella quedó en vertical. Tampoco soy lisiada. fue bueno que estuviera aquí. él le haría rogar que la tocara—. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada. Hombre terrible. la llevó a través del charco.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. Terminaría su tarea y luego bajaría. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. Henry golpeó su bastón contra las losas. El hombre con quien él estaba en deuda. —Yo. Lazarus sonrió. Para el final de la tarde. pero claramente. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. Tuck finalmente surgió de la casa. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. Vio a Henry sentado por la ventana. por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja. azul cobalto y cobre bruñido. —¡Kane. joven. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. Él se levantó rápidamente. sin moverse más rápido. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia. dejando atrás al anciano cojeando. y él irrumpió en la casa. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. Tuck abrió la puerta. Si esa era la forma en que quería jugar. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. no había una nube a la vista. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. 33 . —No tengo todo el bendito día. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. No se le había ocurrido. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja. Lazarus asintió con la cabeza. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible. con un silbido alegre en los labios. Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. Esperaba esta visita ayer. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. —Ah —dijo Lazarus suavemente. Casi media hora más tarde. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. En fin. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. el cielo mejoró. su andar torcido. comenzó a aclararse. sin ninguna prisa. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. soy Henry Valentine. Entonces. suavemente.

aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. ¿La dama cambió de parecer. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó. Henry Valentine. fue escrito en un estado de ánimo. —Hizo una pausa—. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. —¿Era usted un soldado. —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. colocando su mano sobre el pequeño golpe. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry. pero quiso que él lo admitiera esta vez. yo también estoy ocupado. —Ya veo como es —dijo finalmente—. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano. sin aliento y sudoroso—. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 . su temperamento bajo control. —Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. del cual ahora se arrepiente. La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. Debería haber sabido que habría problemas. Se resignó a la soltería. Me dirigiré a la dama yo mismo. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. Lazarus aguantó su respiración. —Estoy agradecido por su prisa. Ese anuncio. todo con objeto de su propia diversión. y por qué estaba en su casa. Un dolor agudo apuñaló su pecho. nos ha causado problemas similares. en cualquier caso. Sophie no se casará. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. voluntariosa. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. Si usted me hubiera consultado primero. Lamento que hiciera todo este viaje en vano. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. yo podría haberle ahorrado las molestias. tratando de poner sus pensamientos en orden. Le advierto que deje ya el asunto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. Sophie es una criatura difícil. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. —Por favor. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. su temperamento es tan cambiante como el viento. en el pasado.

despacio y con cuidado. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. —Se rió. Su tiempo se agotaba. ojos brillantes. o se las verá conmigo. Sin ninguna manipulación. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. Henry Valentine. dándole un aspecto pensativo—. ella es una criatura fogosa. podría cubrir todos sus bordes desgastados. Me gusta su aspecto. —Detrás de usted está la puerta. No puede hacer eso aquí. —¡Cómo se atreve! —Sí. Ella estaba lista para explorar. cruzó de una zancada la puerta. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. Usted está reticente a regalar a su hermana. sonriendo —. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. lo entiendo perfectamente. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron. Su lengua no se había retirado de su boca. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. pero supongo que debería haberlo sabido. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. 35 . —Lazarus lo miró otra vez. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio. ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no.. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. aunque aun no lo he intentado. casi haciendo explotar su chaleco. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. ella me satisfará muy bien. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso.. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. Lazarus pateó la puerta detrás de él. Lazarus dejó de reírse. dando a su enfado otro momento para enfriarse. Se la compraré. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. —¡Le advierto. no se había apartado. vio el reflejo de su ceño fruncido. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. Bruscamente. No puedo culparle por esto. Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso. y cuando la sintió moverse contra él. lindo cabello y. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. —Como desee —dijo tranquilamente. Quizás. —¡Si persiste en esto. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. pensó desalentado. eran simplemente ilusiones. el sonido resonó por toda la casa. lo lamentará! —Henry chisporroteó. Ninguna cantidad de ropa fina. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa. no. Usted me ha convencido. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. e intencionadamente. señor. sospecho —bramó Henry. —Ah. No soy contrario a aceptar el desafío. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. asumo. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. señor. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. Huesos finos. Claramente.

Mientras lo miraba. Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. encima del púlpito. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. se reprendió a sí misma. disfrutando del aroma dulce en el aire. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar. presionando sus hombros al pilar. enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. Sophie fue rápidamente a la puerta. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. Pero él no. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. Por lo general. hojeando las páginas. bañada por el sol. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. Entonces se detuvo y lo levantó. Se acercaría por el pasillo. sostenía el libro al revés. El tiempo tenía su propio olor aquí. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. Por suerte. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. Él lo tomó en sus manos. ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. y Lazarus volvió al exterior. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. Sophie miró como él giraba otra página. Detente. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. Aunque realmente. Una vez recuperada su cordura. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. Todo era pacífico. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. fingiendo leer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. cuando la gente estaba rezando. Su mal genio anterior había desaparecido. 36 . al parecer absorto en ellos. Finalmente. De hecho. Tuck continuó con su trabajo. y parecía que él no había oído aún sus pasos. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. Al instante. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. eres una fresca barata. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. revelando aquellas manos ásperas otra vez. él se rascó su oído izquierdo. confortándose con el murmullo de las palomas.

Sus pasos resonaron por el pasillo. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. —Tómese un momento. —Su cara estaba caliente. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. él se puso de pie. él extendió la mano. señorita Valentine —dijo—. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente. como si nunca se hubieran movido. o parte de ella. Su aliento iba fuerte y rápido. tonta. No podía respirar. y colocó un mechón de su pelo. Era tarde para escapar. sino la tendré que coger en brazos. Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. y aún no podía pensar por donde comenzar. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. era eso. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. No tenía dudas de que era bastante fuerte. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. La observó pensativamente. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. deslumbrando sus ojos. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. —Eso era mejor. Di algo. No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas. Una disculpa. La puesta de sol besó su cara. Había tantas cosas que ella quería decir. ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. que se había escapado. flexionando los dedos. pero parecía que él tenía la piel más gruesa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter. —Podemos conocernos mejor. Sonaba más valiente. Habla. —Son muy bonitas. y ella se escondió detrás del pilar. 37 . ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. bajo su sombrero y detrás de su oreja. parece a punto de desmayarse. la agarraría. Sí. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. Ella asintió. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos. —Señor Kane. señorita Valentine. Sus toscas manos colgaban a sus costados. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. —Apenas podía pronunciar el nombre. resistiéndose a las palabras que ella quería decir. ladeando la cabeza. aunque sus manos estuvieran quietas. Sí. su lengua gruesa y lenta. —La había visto.

El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. Sus mejillas estaban muy calientes. Ellos estaban muy cerca. 38 . verdad? —Usted pierde su tiempo. —Cásese conmigo. Confundida. Soy muy. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. Él parecía pensar lo mismo. muy decidido. Sus secretos. —Supongo que no. Inclinándose más cerca. a propósito. —Encaje francés —refunfuñó. no lo contaré. Es completamente imposible. —Sus labios todavía se cernían sobre los suyos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. susurró—. Ella lamió sus labios. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. —Por favor discúlpeme. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. En cualquier momento el bueno. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. pesarosa. —¿Esa es su decisión? —Sí. señorita Valentine. señorita Valentine. Bragas muy agradables. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo. y no descansaré hasta que lo consiga. —Bien. —Todos ellos. están a salvo conmigo. Era el párroco. señorita Valentine. portándose mal. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. No me diga que hice todo este camino en vano. —No —jadeó—. señorita Valentine. independientemente de quien viniera. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. Ella sentía su aliento sobre sus labios. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. o ella se lo sonsacaría. a la vez que inclinaba su cabeza. Sophie no sabía qué camino tomar. —No me marcho. el marido de María. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. Pero en aquel momento. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. —¿No es muy patriótico. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. verdad? ¿Francés? Suspiró.

dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. Se apresuró a través del cementerio. Incluso con su afición al encaje francés. Salió presurosa por la puerta de la iglesia. y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos. 39 . enfadada con ella y el mundo en general.

es Bentley. pero sabía que no podía. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. Párroco. El párroco suspiró. De hecho. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. Cuánto me alegro de verlo aquí. supongo. por cierto. tal vez usted me pueda aconsejar. —Entonces. Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. Esperaba que pudiera aconsejarme. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. meses. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. —Así es. —¿En serio? No había notado el parecido. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. Usted conoce muy bien a la dama. —Sin embargo. pero supongo… Sí.. Por desgracia. Lazarus estuvo de acuerdo. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. Mi nombre. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo. Al oír pasos. Quiso ir tras ella. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine.. —Vine aquí para casarme con ella. —Ciertamente. El párroco vaciló. señor. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando. con la luz a través de la vidriera. Mi esposa lo mencionó. Ella todavía necesitaba tiempo. señor Bentley. pero el párroco la atrapó. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. —Las mujeres son criaturas volubles. sintiéndose ridículo—. Probablemente mucho más. —La primera vez que vi a la señorita Valentine. usted está casado con una Valentine. Nadie lo sabía. 40 . hay una semejanza. Se llevó una mano al corazón de nuevo. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. Podría tener años. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo. —Opino lo mismo. o sólo días.

Ese es mi objetivo. —Así es. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. sus hermanas son igual de tercas a su manera. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. la otra llena de un temperamento ardiente. señor Bentley. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. ¿Maneras tranquilas? Oh no. recogía libros.. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. Cuando me casé con mi esposa. pero sus ojos eran amables—. 41 . —Hizo una pausa. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. De repente. Desde el día en que nacemos.. Por una vez. se paseaba alrededor. y miraba sus uñas. Sin embargo. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. trataba de sofocar la segunda. —Ah. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. Yo simplemente consentí. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. No estaba funcionando. en realidad fue su idea. Sin embargo. ella había tenido mucho que decir. apasionado y considerablemente travieso. no lo hace a uno un experto. sonriendo cansadamente—. pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. Ella conoce su propia mente. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. El párroco asintió con la cabeza. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. Finalmente. para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. cuándo la había cargado a través de ese charco. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. Olvidó por completo su existencia. estaba muy equivocada. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. Sophie no podía concentrarse en nada. abría y cerraba las puertas del armario. —El párroco era solemne. antes. no tuvo ninguna discusión con Lavinia. En cambio. Me esfuerzo por una vida tranquila. Esa noche. Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. Con la primera. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. y ella parecía tener dificultades con su lengua. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. él no se engañaba. —Por eso estoy aquí. Sí. —Entiendo. por desgracia. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones.

Y de nuevo. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. se vio de nuevo en la balaustrada. Esa noche. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock. la había rechazado. que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. hoy no tendría esta cicatriz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. La dama no sólo mentía sobre su edad. sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. Quizá. durante la cena. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. y muchas cosas podrían ser diferentes. sus ojos brillaban con malicia. que se trataba de una mentira. Entonces no habría tiempo para maldades. ¿En qué momento. el extraño llegó allí sólo porque. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. Finn se echó a reír. por supuesto. No podría ocultarse. Oyó la música. Según Henry. Por otro lado. y no coincidían con las palabras de Henry. Hace que todo se vea mucho mejor. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. no muy diferentes a los de su sobrina. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. tía Finn. dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. Sophie esbozó una ligera sonrisa. y me veo más joven cuando me miro en el espejo. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. esperaba una buena dote. al oír el nombre Valentine. sin duda. No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. en el frío aire de septiembre. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. intentando. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. Ella sabía. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley. —Gracias. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. como otras esposas. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado. 42 . Gracias a la lengua cotilla de María. se lamió los labios. En ese momento. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. pensó tristemente. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared. perturbando las malas hierbas a su alrededor. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane. salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. volvería a saltar. que es lo que quería creer cualquier observador casual. recordó con una sonrisa. sus párpados. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. Con un suspiro. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. moviéndose a través de la hierba enmarañada. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. Era Tuck. La casa agazapada allí. Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. No tenían velas o antorchas encendidas. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. flotando en el precipicio. todavía. siempre el buen ahorrador. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. por supuesto. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. Pero estarían equivocados. Tuck. exhalando suavemente. Un día tendría a una nueva señora. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. No podía ser ella. si estuviera allí de nuevo. Era la casa dejando escapar un suave ronquido. por supuesto. 43 . esperando. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada. todos menos uno. parecía que nunca volvería allí otra vez. había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. o bien un ratón. Él había respondido a su engaño. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. Y. al final. El sol. Bueno. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. Conocía cada centímetro de ella. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. incluso ahora. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa. cuando todavía había luz. Esa noche.

Obtenemos lo que sembramos. su espalda se arqueó. aún reunidos en grupo. lo metió bajo la visera de su sombrero. escondido debajo del arco del puente. su rostro no reveló nada. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. pero si gritaba una advertencia. esa flor se veía igual que las demás. Al principio fue un ligero bulto. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo. mejor. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. fuera de su vista. consideraron a su presa con feroz determinación. Ahora ella se deslizó hacia atrás. En mi época. victoriosa. el brillante e inusual color. Cuando ella se inclinó y se estiró. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. medio escondido en la sombra del puente. Sin embargo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. no logró ver al hombre debajo. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. Pobre Sophie. Lazarus. —¡Pobre Sophie. por supuesto que lo escuché. Algo había llamado su atención. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. 44 . así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. Inmediatamente. Sus delgadas cejas se fruncieron. mas aumentaba. Por un breve momento. pero cuanto más lejos se extendía. Su brazo delgado se estiró. inclinándose precariamente. —Debería haberla controlado antes. esa criatura. el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. Él temía que se cayera. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. su cuerpo descendió. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo. Sus ojos. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. Entre todas las flores. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba. visible incluso de lejos. haciendo la voluntad del señor. Para él. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. En ese momento. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. Se inclinó más. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. meditó que Dios la hizo para ser apreciada. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. cuanto menos de eso había. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. Si ella los vio o no. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra. efectivamente! Se crea sus propios problemas. muchas más cerca de su alcance. por lo tanto. delataría su presencia. Podríamos haber sido invadidos. los que la criticaban se dieron la vuelta. —Henry debe estar desesperado. observando y escuchando. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. Estaba.

Con los brazos cruzados. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. pero los suyos no. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección. y una vista aguda como cachorros de zorro. De repente. tan absorta que debía estar en otra parte. Después del servicio. quien inmediatamente se encogió disculpándose. inquieta criatura. Los blancos pétalos frescos. A su lado estaba colocada su esposa. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. recién florecidos. haciendo caras uno al otro. —¡Oh. un poco ruidosa. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. un pálido borrón entre los sombreros. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente. Frederick. Un poco más allá.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. Ella miró al párroco. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio. cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. su esposo estaba obligado a presentarla. 5 Miró fijamente la vidriera. ella susurró algo al chico. a diferencia de su hermana. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación. Cuando abrió la boca. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. Al fin. ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. dientes muy prominentes. eres tan olvidadizo. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. 45 . y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. otra Valentine. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. Era una mujer joven con un rostro insulso. Él miró al frente. Sophie Valentine. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre. no permitiéndole pararse y saludar a nadie. rodando todas alrededor de él en todas direcciones. Él habría sacado su lengua a cambio. Mientras tanto. Tenía el cabello oscuro. sentada enfrente de los chicos. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. pero en ese momento. Parecían tener menos de diez años. Aunque tenía una mirada desinteresada.

Pronto. por lo tanto. fue invitado a un almuerzo dominical. Los chicos corrieron una y otra vez. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. sentada en ese indicador. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones. supongo. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. y debería esperar una presentación. y este es mi querido padre. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. Él le había advertido que lo haría. podría haberla tenido de igual forma. —Sí. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. —¡Oh. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. Su postura. La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo. los llevó por el camino lejos de Sophie. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. señor. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido. cuando cualquier otra. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. y con su padre al otro lado. Su padre resultó ser un próspero granjero.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. 46 . que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. señor Kane. desvaneciéndose bajo el pórtico—. les mostró como doblar mas barcos. No obstante escondía su apariencia. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus. no podía controlarse. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano. quien ahora estaba casi fuera de vista. Cuando pasó por la puerta. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. sus hombros echados hacia atrás. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. mucho más cercana y fácil de alcanzar. sé que esto es muy impropio. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. querida —propuso suavemente. Al parecer. Dependía de él. atraerla hacia afuera. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. Pero había algo acerca de esa mujer. Soy la señorita Osborne. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. En pocos minutos. —Creo que podríamos asistir. En respuesta a sus ansiosas peticiones. cada uno en posesión de su propio barco. mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. incluso por un duro corsé y un feo abrigo. dejándola para que fastidiase a su marido. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia.

Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. muchacho? —Cuando esté muerto. muchacho. entonces Tuck observó en voz alta. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. En cambio dijo. —Cuando llegue a mi edad. —Ya le dije. pero el anciano no preguntó al respecto. por haber estado arriba desde el amanecer. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. ella estaba comprometida. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. —Estará muerto pronto. —¿Nunca descansas. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. 47 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. Nunca le hizo saber que la veía. Tuck soltó una risa baja. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. si continúa de esta manera. una esposa causa aflicción. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. —Oh. Tuck sacudió su cabeza canosa. En cambio. No podía hacerse con una esposa marcada. —Una vez que estoy despierto. no llegó a nada. pero luego del accidente. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. Lazarus preguntó de forma bastante casual. no al revés. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. está mejor sin una. El sujeto era demasiado fino y dandi. Ya estaba sudando tan temprano. me parece. A lo que Lazarus contestó. si lo hace. solo un ángel. el cuerpo está demasiado inquieto. Lazarus se encogió de hombros. —Me sorprende que nunca se casara. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. nada lo interrumpía hasta completarlo. La mente está demasiado ocupada. Tuck. —No un demonio. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. muchacho. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse. —Quizás. no puedo permanecer acostado. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. Tuck. aún no del todo despierto. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. Trabajó en las reparaciones de esa granja.

Frustró a su madre. pensó. Estaba horrorizada. presta atención. 48 . Le gustaban más que las muñecas. En cambio. Sophie corrió a la ventana y la abrió. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Tuck. Había estado buscando una manera de ganársela. —Solo por casualidad. Tuck acababa de darle una pista. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. —Oh… pero… 6 De “pio”. —Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. mientras tanto. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela. con la escuela en el pueblo. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. Un agudo dolor apuñaló su interior. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. Estaba siempre estudiando libros. posándose ahí. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados. geografía. entonces. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. tenía que haber un truco para eso. cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen. bajo los bancos y escritorios. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. Como la mayoría de las cosas. El pájaro voló de una viga a la siguiente. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. De vez en cuando descendía de nuevo. En este caos llegó Lazarus. —Matthias Finchly. por lo visto sin ninguna prisa por irse. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. Haré algo provechoso con mi vida. el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. el sonido que hace un pájaro. Cuando ellos vivían aquí. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo. su corazón estaba con otro hombre. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. La mayoría bailaba alrededor. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. y ahora deseaba no haber preguntado. sí lo hizo. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. y piando 6 con entusiasmo. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. Los chicos Finchly. y todo eso.

Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal. tenía la temeridad de la juventud de su lado. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín. niños? Ahora de vuelta a la lección. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. tranquilo o lento. ¿No es cierto. de ningún modo. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. señor Kane. Sophie vio como bajó del escritorio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. Pero él era joven. No tenía que preguntar su edad. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. Él miró alrededor a los niños. y respetable. señorita Valentine. Planta de la familia de las compuestas. Asombrada. y descarado. señor Kane. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. —Gracias. Cuando lo vio hoy. muchacho. presionó con un dedo sus labios. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. El pájaro revoloteó una y otra vez. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. y no muy entrado en años. El dolor secreto creció dentro. Una mujer tenía que tener algunos secretos. totalmente equivocado para ella. no desearía que rompiera nada. de tallo erguido y ramoso. y él era. cruzando el salón. Ella no era la mujer que él necesitaba. De nuevo ella le advirtió. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. El aula contuvo la respiración. Se abalanzó y se agachó. alentando el placer de sus pequeños seguidores. En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. Él silbó de vuelta hacia él. Él la observaba. algo ofendida. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. 7 49 . cantando alegremente. —Tenga cuidado. sin duda. su juventud fue más evidente que nunca antes. esta vez ligeramente nerviosa. muy joven. por favor. El pájaro volvió otra vez. Todo estaba en silencio. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. parecía. Cuando nada salió de su boca. Lazarus se movió de repente. Lazarus silbó suavemente. —Sea cuidadoso. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. aunque aún no era. Ella frunció el ceño. blanco o azul claro. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella. atrevido. En mi escuela. apacible. También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. Una onza de cautela vale una libra de curación. Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. con flores grandes de color rojo. Ninguno de ellos haría ningún bien. No se relajaría. frecuente en los sembrados. Levantó una mano. rodeando por los escolares. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. Sophie cruzó sus brazos. la provocó. casi como si estuviera burlándose de él.

cada mechón de pelo saltó a la vida. —¿Qué quiere. Sus manos estaban temblando. Hay un asunto que quiero hablar con usted. señorita Valentine. Finalmente y muy renuentemente. y una presencia abrumadora cuando estaba cerca. así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra. y luego se inclinó hacia ella. Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. esperando que él no se diera cuenta. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. señorita Valentine. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—. Lo miró. señor Kane? —Necesito de sus talentos. Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. Muy poco. ¿No le había dicho eso antes? —Afuera. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. El obstruyó su camino. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. —Pero usted me lo debe. como ve. las manos detrás de su espalda. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. Ella tragó. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre. —No la voy demorar. —No puedo leer o escribir. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. —No doy lecciones privadas. señorita Valentine. 50 . Como si ella no lo hiciera ya. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. —En este momento estoy ocupada. —Giró apresuradamente para volver dentro. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. Me apena admitirlo. tentado a rizarse. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. Tenía una constitución muy fuerte. Bueno… puedo un poco. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. Un tutor privado. ella estuvo de acuerdo. Ella misma podría estar en peligro. señorita Valentine. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta. —Usted me debe una novia. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. y abrió el camino hacia el sol de afuera.

A pesar de la ridiculez de su declaración. —De los cuales usted era uno. era imposible contener la risa. Ella suspiró. —¿Oh? —cruzó los brazos. Bruja. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante. Su total arrogancia provocó su temperamento. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. los niños no podían ver. Pero eso no es completamente mi culpa. cuando usted no me conocía. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. Un caballero que incluso un Valentine 51 . —Usted me provocó. pero yo no estaba divertido. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. Estaba deshecho. señor Kane. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada. retrocedió. Por lo menos. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. pícara y amplia sonrisa. con la puerta medio cerrada. No puedo hablar con usted más de este asunto. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. lo suficiente para responder. —¿No lo sabe? Yo sí. señorita Valentine. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. —Lo menos que puede hacer. —Creo que puse claros mis sentimientos. Estaba intrigado. sí. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. Ella hizo una rápida y tensa respiración. —Un huésped. señor Kane. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. no queriendo que nadie los viera de pie juntos. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. Para su total desesperación. y mi curiosidad aumentó. Me necesita. Apartó la mirada. señorita Valentine. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. —Puede fingir ante el mundo entero. —Entiendo que haya quedado decepcionado. Apretó sus labios firmemente. —Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. si usted no puede leer. pero no puede mentirme. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. es aceptar darme clases. No sé por qué lo hice. —El niño demasiado grande le sonrió—. Él aún bloqueaba la puerta. Buen día. —Nada como esto —respondió secamente. —Señor Kane. ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. Le obsequió una lenta. señor Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. Me pregunto qué esperaba encontrar.

Se volvió a apoyar. separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. y tonto arrogante cuando veo a uno. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. y dando un portazo en su rostro. y con sus circunstancias. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. Su garganta estaba seca. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo. Sus labios temblaron durante un breve momento. pero debió haber leído sus pensamientos. Lo vio en sus ojos. Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. Y cuando su temperamento aumentaba. escabulléndose bajo su brazo. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. listo para ceder a un ataque de risitas. Él se movió incluso más cerca. —Señor Kane. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. esta casta soltera con bragas de encaje francés. justo cuando ella avanzó. señor! —Se dio la vuelta rápidamente. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. ¿Ella iba a reírse? Sí. Ahora ambos estaban en la entrada. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. Podía ver cada rápida respiración que ella daba. La mayoría de los niñitos lo hacen. grosera y desagradecida. una cálida diversión de él. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. enderezándose. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. Incluso sintió su cuerpo temblar. pero no soy fácilmente impresionable. pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. Quizás perderás el hábito con el tiempo. como si ella estuviera tratando de contener algo. y exactamente donde él anhelaba tenerla. y escuchó un ligero gemido. Su corazón se levantó. El aroma de su cabello lo mareaba completamente. Ni tan excitado. Reconozco a un descarado. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. Hay suficientes mujeres aquí. 52 . Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. La maldita mujer era maleducada. Pero ella se controló.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. Lazarus miró fijamente. y usted puede actuar para todas ellas. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella. —Se detuvo de nuevo. sus entrañas se apretaron. con ella. ¡Buen día. —Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner.

Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. evitando sus ojos. sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. 53 . Todos los días. incluso estrangularse ella misma con él. Al parecer era hábil con las manos. Si permanezco alejado. Pero con el paso del tiempo. eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. Desafortunadamente para Henry. que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. Ahora Henry no tenía elección. Al principio. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. —Tengo ganas de bailar. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. gracias a la traición de mi hermana. se olvidaron de su promesa de no asistir. —Desafortunadamente. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. Según Henry. Y uno a uno. Incluso Lavinia flaqueó. Estoy seguro de ello. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. tengo que ir y estar atento — afirmó—. Conoce mi opinión al respecto. algo extraño sucedió. Una vez que se fueron. —¿A qué te refieres? —exclamó él—. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. Sophie se apostó con un libro. pronto resultaron inútiles.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. Nada bueno podría resultar de eso. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. Mi hermana María no irá. Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó. pero no la acompañaría a la fiesta. Como respuesta. jóvenes y viejas. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft.

Sophie. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. voy! —exclamó sin aliento—. no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. —La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. —No hay necesidad de ruborizarse. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Iremos a la fiesta y bailaremos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. Mientras atravesaba la puerta. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. Es saludable y natural ser curioso. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. Sophie suspiró profundamente. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. Te estás alterando. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. 54 . Y no tengo nada para mi cabello. Si podían alcanzarlo. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. pero no pudo encontrar ni su sombrero. en cualquier caso. Desearía regresar a casa. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. —Tú. pensó. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. —¡Date prisa. buscó alguna señal de Henry. has pasado demasiado tiempo bailando sola. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. No tenía tiempo para buscar con detenimiento. tía. ni su Spencer. Hacía casi treinta años. Lavinia. la tía Finn podría irse con ellos. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—. no. casi arrastrándola a lo largo del camino. ya en el borde de la silla. y ella regresaría sola a la cocina. por supuesto. Tal vez me olvidé de los pasos. Sophie! —¡Voy tía. En la puerta. ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. querida. Solo tendría que servir como estaba. se puso sus botas polvorientas. Pero no es natural reprimirlo. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. y contemplarlo no cambiaría nada. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. —Por favor siéntate. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. Pero Finn tenía su modo de pensar. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. —No.

cerditos y los unos a los otros. —¡Tonterías! —exclamó—. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió. y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. después de muchos años de relativo buen comportamiento. pero la tía Finn. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. Atrapado observándola. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. no se iría a menos que la llevara en hombros. Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. Y esta noche. Bajo la nueva pintura. ella misma podía sentirse bailando con él. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. Henry chilló a su esposa. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. volvió la cabeza. porque lo hará de nuevo. pero aún recordaba cómo hacerlo. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. al parecer. los establos estaban ocupados con caballos de granja. se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos. En un santiamén. ¿o no? el extraño no era para ella. pero Lavinia quería quedarse más tiempo. grandes y macizas bestias. vio que ella era una vez más. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. pero solo un poco. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. pensó ociosamente. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. Finn Valentine. Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. Ya lo había decidido. con su vertiginoso estado de ánimo. Alguien debería cuidar mejor de él. su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. si tiene la menor oportunidad”. gustosamente ella se iría. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. después de haber trabajado todo el día en el campo. Comenzó a sentirse bastante sofocada. ella y sus hermanos perseguían gallinas. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. Cuando aún vivía su padre. dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. Si dejaba volar su imaginación. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 .

la multitud estalló en risas. La multitud se acercó para otro baile. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. todos lo haremos. nadie va a bailar contigo. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. —Estás sudando. Obviamente frustrado. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. Henry —observó Finn en voz alta—. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. seguido de un fuerte chapoteo. Deberías preocuparte menos. Un repentino grito. De hecho. pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. una tras otra. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. Pero Finn protestó. Regresarás a casa enseguida. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. Sucedió un pequeño altercado. Sophie. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. olvidándose de la 56 . Mientras parpadeaba lentamente. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. con las manos entrelazadas en su espalda. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. Henry estaba tendido. sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. inmediatamente emprendió una melodía. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente. con el corazón dolorido. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. Entonces Lazarus. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo. Por un momento. al pasar cerca de ella. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. Como alertado por algunas sutiles señales. Continúa por ese camino. Con el rostro enfurecido. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. aún no había tenido su baile. él se la aflojó. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. Después de un breve y ensordecedor silencio. con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. el pequeño grupo de música.

Sin más dilación. 57 . Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo. amablemente aceptó su mano. Sophie podía respirar de nuevo. aunque un tanto desigual. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa.

de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. Jeremiah. inclinándose medio desmayada. en caso que se acuerde mañana por la mañana. de repente. por supuesto. —Por favor quédese y descanse —le aconsejó—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. Temo que debemos quedarnos un rato más. Se ahorró la molestia cuando. 58 . Pero valía la pena el dolor de pies. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. —Sabe joven. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. recientemente aprendidos. Ella no tenía ni idea. Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. —¿Por una vez. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. —Sí. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. esta casa perteneció a mi hermano. —Lamento escuchar eso. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. Por entonces todos vivíamos aquí. la señora Bentley. Ella le dio las gracias efusivamente. por qué no puedes contener tu lengua. Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio. al igual que sus modales. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. debe estar decepcionado por lo que encontró. Tuck me lo dijo. Llegue temprano si puede. no deberías haber escrito ese anuncio. señor Kane. A medida que se acercaba al barril de sidra. cuando mis sobrinos eran unos niños. —Sophie amaba esta casa. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. así que ya ve señor Kane —suspiró—. nunca hubiera querido dejarla. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. El latido de su corazón se fortaleció. que los pasos de los que presumía esa noche. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. ahora me arrepiento. Ayudándola a llegar hasta un banco. —Créeme. Ahora que él vino hasta aquí. El baile estaba llegando a su fin. eran. pensó. Encontraré a su sobrina y le informaré. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. me temo que su hijo es igual.

como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. que aunque floja. Sus ojos. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. Cuando entrara en ella por primera vez. atrayéndolo tanto. La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. demasiados para contarlos. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. esta vez para resistir la tentación. justo debajo de la pequeña oreja. Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. lo cual no hizo. Lujuria. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. Sus dedos se enrollaron en un puño. Sophie estaba observando a los bailarines. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. al parecer olvidando la presencia de su hermana. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. Allí la recostaba. Hasta que ella parpadeó. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro. —¿Señor Kane? —insistió María. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. Por el rabillo del ojo. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. Con la suave y brillante luz de las antorchas. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. El tosió y levantó una mano hacia su boca. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. Sentía su cálida mano entre la suya. se dispararon a través de su cuerpo. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. ese color era aún más intrigante. Su mano se flexionó. codicia y ardor. Se mordió el labio. su rostro se volvió. estaba sediento. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. y el hechizo se rompió. bajo un dorado toldo. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. de inmediato Sophie guardó silencio. con la garganta seca como un hueso. 59 . La fantasía florecía. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. Perdido en su visión. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. todavía la sentía demasiado apretada. Esperó a que terminara. Con su noble admisión. Sus nervios estaban a flor de piel.

Difícilmente podía respirar. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. Cuando jovencita. No podía negarse. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. pensó con una sonrisa irónica. Excitaron. Sin aliento y sin dejar de sonreír. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. Se movió rápidamente a través del patio. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. Parecía un poco desconcertado. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. 60 . Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar. inclinándose con rigidez y casi doblándose. mecía la cabeza. era mejor sufrir que ser observada. aplaudiendo al ritmo de la música. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. El señor Kane desea bailar contigo. Sophie. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. Ha estado esperando todo este tiempo. Afortunadamente. podría haber pensado que era sólo eso… un error. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. su dedo meñique había rozado su mano. De repente. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. Era gracioso como la vida había resultado. el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. Al mirar a través del patio. Y después. de verdad debemos marcharnos. los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales. atrajo la atención de María y sonrió. pero antes de llegar a su destino. Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. Tal vez fue solo por accidente. el baile terminó. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. señor Osborne. Desde luego. —Qué extraño —gimoteo María—. —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. Porque en la oscuridad. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. —Por supuesto. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos.

—Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. —No lo hago —objetó—. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. señorita Valentine. Él arqueó una ceja. que todos la viesen bailando con él. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. mucho más rápido de lo necesario. Ella se limitó a mover la cabeza. casi sin parpadear. —Señor Kane. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. Resolvió que sería bueno para ambos. —Su tía es una mujer dulce. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. —No quiero que huya de nuevo. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. a pesar de las apariencias. De hecho lo era. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. Una dama muy inteligente. ¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. Ella lo fulminó con la mirada. —No lo hago —repitió ella con firmeza. —¿Podría por favor.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. Ella trató de evitar su mirada directa. usted es un atrevido y presuntuoso. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. Él se rió en voz baja. —¿Dulce? No se deje engañar. Era una habilidad que había heredado de su tía. Como ya ha observado su tía. No podía hablar en ese momento. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente. El baile comenzó. —Oh. lo que quería decirle era escandalosamente claro. 61 . —Me gustaría estar con usted señora. pero pronto lo encontró imposible. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. señor Kane. Estaba obligada a hacerlo por mi tía.

—Lo hice todo por usted —añadió él—. señor Kane. señorita Valentine. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. ella liberó su mano de la gran zarpa. —De lo que quiere de mí. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. Las otras veces. Espero nuestro próximo baile. Usted no se avergüenza. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. pero lo habrá. —Apretó su mano. —Gracias. —No habrá otro. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. 62 . Cinco veces nos hemos encontrado en privado. Dos veces escapó. —No le gusto mucho a su hermano. Buenas noches. —Yo estaba… avergonzada. señorita Valentine. —Sí. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. La música terminó. Fue de lo más divertido. señor Kane. —Sacó su mandíbula—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. casi exprimiendo su sangre—. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia. Mortificada por su comportamiento. —Gracias a usted. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden. Tiene miedo. —¿De qué? —Se burló. pensó ella. lo hace. —Tonterías. Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. Ahora toda la fiesta valió la pena. Sus labios se separaron. No pierdo el tiempo. pero no podía encontrar las palabras para protestar. Sus ojos se estrecharon. No huyo de usted. Era la única invitada que me importaba. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara. Un ligero eufemismo. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. Finalmente. —Oh. Ella contestó apresuradamente. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. molesta por su arrogante suposición.

Encontrando la puerta abierta. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. mirando alrededor. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. inclinada sobre el barril. ya que por experiencia. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. Su boca estaba muy seca. pero su carácter pronto cambió cuando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. Anhelaba su atención. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. Quería ver sus ojos. su corazón bombeaba como si. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. en cualquier momento. nunca contestaba nadie. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. ella volvió su cabeza. Se había formado una pesada nube de polen. congelado y casi dejó caer sus huevos. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. Pensó marcharse lejos de allí. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. Curioso. Sophie lavó sus pies después. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún. Otra vez. olvidando la necesidad de oxígeno. Entonces correrá y se ocultará. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. Él la miró 63 . En cambio fue directamente a la cocina. Entonces oyó salpicar y traquetear. El aire cálido estaba lleno de fragancias. gorjeando con irritación. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. Él la esquivó. llevando una cesta grande de huevos. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. pudiera explotar en su pecho. la empujó totalmente con su cesta. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. vio el lugar vacío. metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. Se paró. Durante un momento él dejó de respirar. Que de hecho eres. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. Inmediatamente miró para otro lado. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano.

la criada. Él no la quiere. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. Señor. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. el muchacho es el problema. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. rozando por poco su cabeza. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. Ella era demasiado deseable. Su tía estaba dormida cerca del fuego. Sophie entró en la cocina. Los dejó para usted. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. Escuche mis palabras. Nadie más se había levantado aún. “Él de verdad me quiere todavía” Pero. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre. Lavinia estaba todavía en su recámara. Se movió en su silla. envíelos con el administrador. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. La mayoría de los cuales estaban rotos. —El extraño trajo huevos. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. Henry arrugó su periódico. Ella quiso corregirlos a todos y gritar. una centinela feroz. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. como siempre. Sintió un calor pesado en su ingle. O aún mejor. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. Quiere poner sus manos. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. sin ninguna duda. Parecía tener prisa”. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. Su pulso corría. El siguiente baile será mucho más íntimo. y Lazarus finalmente se retiró. Cuando se dio la vuelta. mientras Henry. No deberíamos poner una criada joven en su camino. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. su piel caliente. entró llevando un cubo de leche. señorita Sophie. Lléveselos al sinvergüenza. 64 . Wilson. con aquellos dientes. La golondrina. finalmente notó la cesta de huevos. —¡Huevos. bajó en picada otra vez. Wilson. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. Después de un rato.

Todos sabían que buscaba una esposa. Es una pequeña cosa terrible. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. según el sastre. Su anuncio no tuvo el efecto esperado. Ellas son criaturas animadas. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. Desde ahora. camisa y chaleco. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. él había pagado por completo por sus servicios. inclinándose por encima de su periódico—. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. Espero que no estés al borde de una apoplejía. abrigo. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. sin refinamiento. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—. protestaba por la comida del desayuno. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. Rechazo ser una viuda joven. el campo estaba abierto de par en par. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. chaqueta. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. Que además. —Se volvió a su sobrina—. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino. no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. Bombachos. ¿No estás de acuerdo. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. completamente limpio sugería otra cosa. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. Porque. —Desde luego. Henry. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. La tía Finn respondió con desenvoltura. el negro no me sienta bien en absoluto. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. finalmente olvidando su discusión por la tostada—. y Sophie deliberadamente no escuchaba. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. —Tienes la cara demasiado roja. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. Wilson había traído una carta. sus botas estaban llenas de billetes de banco. vulgar. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. 65 .

Nadie habló. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. Otros maduran antes de ser viejos. Temía que una tarde. Debe de ser muy inteligente o muy malo. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose. no el sebo más barato. —La última vez que Madre cenó con nosotros. Henry? ¡Cada vez que las sacaba. Henry. la cera de abejas sería adecuada sin duda. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. La señora Dukes. era una asidua visitante en la fortaleza. últimamente había sugerido. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. trabajando con velocidad y eficacia. aunque nunca lo mencionaran. Quizás ambos. Hasta que Henry se casó. y luego saltaban de placer. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. —rió en silencio—. Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. esquilando ovejas. cosa que es claramente evidente. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. si tomaba demasiado vino. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. 66 . Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. pero sumamente tiesa. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. — Detrás de su periódico. la señora Dukes. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. de modos incontables y poco sutiles. pero aún esto no era bastante para Lavinia. Esto parece muy propio de ella. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. y me avergoncé tanto. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. agitando su carta. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. La madre de Lavinia. Era más pequeña que su hija y menos encorvada. comentó el empleo de velas de sebo. varias libras más ligeras. protectora de los intereses de su hija. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos.

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Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

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 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

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que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

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JAYNE FRESINA

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—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
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Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. Es él. Sophie se habría resistido. comprendiendo que estaba boquiabierta. Casi te convierto en pulpa. viajando rápido en la dirección de su hermano. que rodaba a través de los adoquines. fue el objetivo de su mirada interrogante. se dejó arrastrar 71 . Están siempre llenas de la chusma más vulgar. Si hubiera sido cualquier día normal. Cuando pasó. señor Kane —exclamó ella—. —¡Es él! —susurró María en su oído—. Pintado con mucha delicadeza. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. Algunas irán para…. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. —De las salas de actos de Morecroft. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez. casi choca con ella. negándole el placer de admirar su pelo. Él pensó rápidamente. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. pero era demasiado tarde. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. Le hacía la corte a Jane Osborne. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. La señorita Osborne pronto lo encontró. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. Ella se paró de repente. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. metiendo en él el tesoro de oro. Y no se ve un día más viejo. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. y él. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado. La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero. entonces. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. Durante solo un momento. Los rumores estaban confirmados. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos.

La mayoría de la gente se lo habría perdido. —¿Aburrido de Londres otra vez. Henry. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. Que tengas un buen día. Henry contestó: —Sí. Hartley. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. James ofreció su mano. —Luces muy bien. Mis saludos a tu abuela. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. Bien. Él estaba raras veces en Morecroft. Cuando había puesto aquel anuncio. —Tú también. inflexible. Al menos. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo. no puedo quedarme y charlar. James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. probablemente uno de sus amigos. la posibilidad nunca se le había ocurrido. —Supongo que el tiempo pasa. con mucho dolor. James. Alguien debió señalárselo. Henry Valentine. Una cosa extraña. Henry se alejó rápidamente calle abajo. —Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. Ella era. alguien te alimenta bien. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. —Y algunos de nosotros somos más sabios. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. la dignidad humillada. verás… eso fue hace mucho tiempo. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. —Qué agradable verte otra vez. Sophie. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. eso me dijo una vez. James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. para embromarlo. nunca pensó que podría llegar el aviso a James. obviamente para escaparse. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. La culpa hizo que quisiera explicarse. Si has terminado tus compras. —Tienes escaso ánimo para las osadías. desdiciendo su comportamiento tieso. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. y todos somos mucho más viejos ahora. Su mirada se endureció. ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. 72 . consciente de las caras giradas para mirar el encuentro.

Sophie subió sola para montar con él en el carruaje. ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas. 73 . María lo rechazó. ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. Así.

me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. que tropezó en el camino. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. no tengo doncella. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. —Como en los viejos tiempos —dijo él. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. y yo… Él la interrumpió para exclamar. bonita y tranquila cabalgada por el campo. Habían suavizado su infantil. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. reflejando sus pensamientos en voz alta. —Efectivamente. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros. los recuerdos regresaron. Si el tiempo era bueno. esperando ansiosamente por él. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo. algo más cálido. Había madurado. esbelta apariencia en algo más sólido. Sus labios se abrieron con una rápida. Ella miró a lo lejos. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. como de costumbre. 74 . Una sonrisa genuina. ¡Y. Todas sus horquillas se habían salido. ella respondió. Él siempre había tenido maneras encantadoras. pasando a Henry otra vez. Con su pata atascada en una rejilla. La juventud tenía sus ventajas. galantemente. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. pero había mucho que decir a favor de la madurez. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. —Bueno. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. Cuando eran jóvenes. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. Una chispa de pánico se avivó en su pecho. buen Dios. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. resplandeció tan radiante como ella recordaba. es realmente salvaje! Nerviosa. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. Los años habían sido amables con James. ella se sentaría en el muro de piedra. sin duda alguna. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. que apareció de repente. pasando los dedos a través de su pelo. —No esperaba que vieras ese anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. sobresaltada aspiración. sujetando su sombrero y maldiciendo.

—Volvió su cara hacia ella de nuevo—. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres. Nunca pude saber en qué estabas pensando. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. Incluso en mi mejor año. Sophie respiró profundamente. —Ella esperaba que fuera cierto. —Los jóvenes maduran. una célebre prostituta. Bueno. —¡Oh. Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. la risa apagada—. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos. un diamante en bruto. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. como tú… —Robaste mi corazón. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. —Como mi abuela dice. y tenía algunas para cada ocasión. pretendía ignorancia. James asintió. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente. —Sonrió lentamente—. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. —Decidiste que estabas enamorado de mí. James instó a los caballos a ir más rápido. antes de que cambie de opinión. mientras 75 . Con los labios fruncidos. Ella puso los ojos en blanco. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti. Nunca debí dejar que te marcharas. Divertida. pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. Él estaba lleno de dichos como ése. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. tal vez lo sabría. realmente! —se rió ella—. Siempre escondiendo secretos. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. Sería estúpido languidecer por una sola. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. Como la sobrina de Finn Valentine. —Sí. nunca fui una gran belleza. te reíste. Quería que fuera feliz. y dijiste: “¡Sí. Pero cantidad no es lo mismo que calidad. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. y entonces él removió los recuerdos de nuevo. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. James Hartley. vamos! Hagámoslo pronto. ceñuda criatura. Sophie. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. recordándole el día que se conocieron. Sophie. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas.

la lluvia caía fuertemente ahora. La cena se está enfriando. todo parecía significativo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. —No. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. No le gustaba esto. por supuesto. convirtiéndolas en un enredo. sólo el centro del mismo. El valor está en la tierra. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. El corral estaba vacío. después de todo estos años? En aquel momento. sonriendo ampliamente. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa. y durante los silencios en la conversación. Desde su puerta. Ella se tragó un pequeño suspiro. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. Las valiosas velas de cera de abeja. Su corazón saltó. no en el viejo edificio. Las tornas habían cambiado. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. si me preguntan a mí. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. no por… —El maldito sitio está embrujado. cada tristeza completamente terrible. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja. —Souls Dryft se alquila otra vez. por no hablar de los nativos curiosos. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. Afuera. Y cuando los vio paseando juntos. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. ¿Pero qué sentido tendría ahora. Un 76 . En los rincones. Cada momento de felicidad apasionante. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. Ni un poquito. —Iré adentro. parece. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. Incluso en la lluvia. y cada desaire totalmente imperdonable. Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. Las llamas. encorvándose de lado bajo dintel—. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. Que tonta había sido por aquel entonces.

—No pretendo quejarme —dijo. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. pero tal era el viento que bajaba de la misma. durante las visitas a su yerno. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. está en la mejor parte del pueblo. Afortunadamente. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. Cuando los caminos son transitables. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. Sophie miró a Henry. manteniéndose contenidas. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. como si ella fuese un elemento más de la tormenta. Lo lamento. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda. Los hombros de María cayeron con decepción. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. Pero una hace lo que puede. siendo mucho más baja que sus expectativas. La dama respondió en una leve. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. —¿Qué noticias trae de Morecroft. por supuesto. incluso un pequeño. contenta de fundirse con las paredes. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. Como la mayoría de las cosas. que las llamas se agachaban y bailoteaban. por supuesto. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. como el que usted posee señor Hartley. ésta había sido considerada indigna. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. Mientras que ella vestía con sencillez. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables. Reacia a abandonar el tema. —No sigo la moda estos días. Ella nunca fallaba en mencionar. No es una distancia muy grande. aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. 77 . Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. desenfadado cabriolé. —Yo nunca renuncié al mío. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda. Me encantaría un carruaje privado. En esta sombría tarde. señora Bentley. la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. Al menos. abasteciendo más de humo que de calor. —Se sentó enderezada en su bombasí negro. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. ¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. desinteresada voz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. ahora que soy viuda. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. la incomodidad de su cuarto. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft.

ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. pero no así su madre. querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. al parecer. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. Traerán a todas sus hijas. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. Los Sadler. —Ya estoy intrigado. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler. hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. señor Hartley. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. De hecho. señora. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. Henry. 78 . Tía Finn. se llevó otra cucharada llena a la boca. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. —De hecho. —¿No es la sopa demasiado picante para ti. Lavinia no se dio aludida por el insulto. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. supo la respuesta. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. usaba cualquier excusa. eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. dice siempre. —La señora Dykes sonrió macabramente. y soplando para enfriarla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. Allí a donde vayan son muy admiradas. Él la enderezará pronto. para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. Sophie suspiró. Por supuesto. todas solteras y sin compromiso de momento. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. estiraba cualquier tema. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados.

A James siempre le encantaban las bromas. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. —Nunca me ha llevado a visitarlos. El postre fue servido. Él confirmó que lo hacía. se han tolerado ciertos comportamientos. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia. sus ojos fríos e interrogantes. Una mano firme es lo que falta aquí. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella. por demasiado tiempo. Quitandola del medio. Sophie hizo una mueca. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. señora Valentine. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. —¿Mantiene usted una casa en Londres. Dice que es muy caro. intentando arriconarla. salió por algo de aire fresco. para frenar sus burlas por el bien de su hermano. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección. pero aún era una tarde fría. y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. Era demasiado tarde para volver a por él. como si fuera un cachorrito 79 . pero ella era inconsciente de ello. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. en el pasado. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago. El viento y la lluvia habían parado. señor? —preguntó la señora Dykes a James. descontrolados. —¿De verdad. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. ¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. —Henry nunca me llevará a Londres. Sophie trató de llamar su atención con su pie. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. Henry. Con tus padres fallecidos. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—. —Qué hay con ese gitano del camino. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. Henry. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. —Los Sadler han ayudado. tengo una finca que administrar. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa.

rechazarlo sin la menor consideración. sí. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. La gente pensaría que era tonta. Además. sabía sobre su reputación. Él vino aquí por el anuncio. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija. No era porque él tenía que tenerla. —Bésame. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. yo te reclamé primero. Antes. había sido porque su dote era muy pequeña. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. o sintiera que moriría sin ella. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. reflexionó ella. —No como yo —le corrigió él—. Sophie. Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. lo balanceó sobre sus hombros. pero tiene lo que se merece. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. Oh. sería desagradecido. Era tan dolorosamente correcto con ella. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. rechazaría las atenciones de James Hartley. Prefería culpar a Henry y a su influencia. más deseo. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . si pensaba de manera práctica. —Sí. Ella quería más. James alcanzó su mano. la ansiara. Pero no era suficiente. casi como si estuviese predestinado. James parecía pensar que ellos se pertenecían. haciendo inventario de la situación. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. Ella alcanzó sus hombros. —Miró sus dedos—. la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. Esa era una nueva. y a ella le molesta mi diaria interferencia. pero no podía evitarlo. una mujer completamente común incluso en un día bueno. Por supuesto. James la siguió. Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. —Deberíamos de estar casados. Sophie. me sentiría mal por él. Era tan guapo y galante a la luz de la luna. A su edad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido. Como estaba destinado a ser. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. un punto a ser borrado de una lista. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. Irónicamente. Si sintiese alguna simpatía por Henry. por no mencionar estúpido. contenía más ternura. James —susurró. Al igual que tú. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba.

Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia. Y también estaba la escuela. —Cásate conmigo. ella tenía diecinueve en aquel momento. Sophie —dijo otra vez. y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella. lágrimas amenazando con derramarse. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. por una esquina. No más preocupaciones por el dinero. una vergüenza a ser empujada en un rincón. —¡James. Tal vez sería diferente ahora. cómo se había sentido sofocada y atrapada. Él no le había dado la oportunidad. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. Por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. y dejaría de ser una gran decepción. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. —Necesito tiempo para pensar. Recordó aquella tarde en la balaustrada. casi evitando sus labios. Seré paciente. Sería una “buena” combinación. 81 . James. Finalmente James la besó. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. Parte de ella moriría para siempre. Suspiró pesadamente. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. —Mi querida Sophie.

ruidosos mirlos. No habían hablado desde el baile.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. ¿dónde va? 82 . pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. ninguna explicación. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. —¿No es precioso. mire. entregó la jaula a la doncella. listo para ir a ninguna parte. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. Efectivamente. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. señorita. Había una llave diminuta en la base de la jaula. —¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. y esto estaba allí para usted. llegó junto a él sin aliento. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. el sol brillando en sus plumas. no había duda. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. y las excitadas palomas. —¡Señorita Sophie. saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal. aleteaba las alas. y el pájaro permanecía en su percha. Sus pies. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. listo para el vuelo. Él se detuvo y miró hacia atrás. Finalmente. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. y la fauna crujía las hojas. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. Las estridentes alondras. No había ninguna nota. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. invisible y laboriosa entre los setos. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. Sabía quién se lo había enviado. abría el pico. —Señor Kane. acomodada en paja. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. y cuando se giraba. había una jaula para pájaros. Ella saludó con la mano y apuró el paso. Dentro. Sophie abrió la tapa cautelosamente. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. y se impulsaba hacia adelante. mal escrito.

no espero las gracias por el pájaro. incluso si quería. atentos ojos estudiaron su cara caldeada. Muy mal. No estamos comprometidos — dudó—. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo. Que astuta es. No podía estar furiosa con él. No se preocupe. 83 . permitiendo que ella le siguiera. a mí también me pasa eso a menudo. —No debería darme regalos. Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. —Voy a recoger setas. —Podemos usar su delantal. —¿Ah. Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. un hombre que apenas conocía. Ella ignoró el comentario. por supuesto. —Así que no he venido sólo a recoger setas. quien había conocido a Henry por años. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. no más de las que obtuve por los otros favores. —¿Quiere venir conmigo. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. señor Kane. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. no podía concederle ni la menor compasión. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. No es apropiado. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. a dejar algo en mi puerta. —Oh. —Es un defecto humano. —Entonces lo siento por él. —No estos días. ella elevó los hombros. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. Cuando él se apartó. —Usted ha venido. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. Y Henry no estará complacido. señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. Caminó por el prado. dándole espacio para que pasara hacia el prado. mientras que James Hartley. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. así que ella también lo hizo. lo vio apartar la mirada. señor Kane. Pero claro. —Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando. —No lleva canasta.

desaparecería por sí mismo. Cualquier cosa. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. balanceando su delantal. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura. y cuando comí una. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. debe venir a recogerlas conmigo. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. que surgía sin invitación. —Bueno. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. una necesidad no deseada. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. Pero no podía evitarlo. señorita Valentine. e indicó con la cabeza hacia adelante. ¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. rayos de sol veteando la hierba. había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. como el picor por el mordisco de un insecto. Pero ella vio el destello en sus ojos. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. culpando a la diminuta criatura. 84 . Él sostuvo el pestillo para ella. Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. Entonces sintió su toque. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. Ella se pasó el brazo por la frente. La hacía sentir avergonzada. sí. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. Sin duda. Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. yo era muy joven. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. Sabía que estaba cerca. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. simplemente no pude parar. raptado y retenido por una sensación repentina. Su deseo por él no sería apagado. No lo evitaría por más tiempo. —De niña. y ella se arrastró dentro. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. Se había hartado de intentarlo. Ahora sé cuando he tenido suficiente. Entonces retiró su mano rápidamente. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas. Aprendí la lección. Se paró bruscamente y giró. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. La punta de sus dedos movieron su pelo. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. No había ninguna excusa esta vez.

Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. satisfizo el secreto. sólo tengo un conjunto de ropas. estaba hecha de rica seda. Incluso trabajando en la granja. Otro de sus pecados. vio una mancha en su camisa. este impacto contra sus sentidos. a través de sus labios. Él estaba ignorando lo que había pasado. Estaba abrumada por todo esto. pagada con dinero escondido en sus botas. porque había corrido tras él esa mañana. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. Él la probó despacio. Enderezándose. de repente él paró para recoger otra seta. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. Sus bocas se separaron.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. Era como si un dique se hubiese roto. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. Las ramas crujían y bailaban. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. ella sonrió—. Y sí. —El orgullo es un pecado. y cuando ella continuó estudiándola. con una insoportable ternura. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. Debería protestar. —No me ofende. Sophie movió sus labios hacia él. señor Kane. se regañó a sí misma. —Eso espero. Él siempre vestía las mismas ropas. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. —No pretendía ofenderle —añadió ella. Se impulsó desde el tronco. Tal vez ella debería hacer lo mismo. La camisa que vestía hoy. y cualquier día de la semana. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. sólo un poco. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. Con las manos en sus codos. y sus pestañas parpadearon al abrirse. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. Piensa en algo más. Ella sabía que debía objetar. —Uno de muchos. con cuidado. Y entonces. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. Sobre ellos las hojas temblaron. Piensa de manera práctica. era visto con ese lujoso chaleco bordado. Ahora su cara era ilegible. pasó sobre las retorcidas raíces. vestía los mismos calzones. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia. lanzó un puñado de setas en su delantal. su oscura mirada acariciando sus labios. Sus manos acunaron su cara. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró. la necesidad que clamaba dentro de ella. Pero no dijo nada. señor Kane? —Cuando él se rió ante eso. como si pudiera verlo todo. 85 . manteniéndola quieta. siguiendo el sendero de sus dedos. atrapadas en una repentina giga. con las mangas enrolladas. y vino hacia ella. Sólo lo suficiente. Tenía tiempo. sus dedos en su pelo. —Señor Kane.

un movimiento tenso. —Una hermana. La chica más dulce… —Se detuvo. 86 . sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. reflexionó. pero un chelín al día no da para mucho. tenía la esperanza de cambiar mi vida. Le envío dinero cuando puedo. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. Miró abajo hacia sus manos—. —El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. —Un hombre alistado. entonces. Los dos tercios restantes son míos. le hablaré de su madre. Ella murió… dando a luz. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. Lavinia. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. Pronto empezará el aprendizaje —. Cuando no continuó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. Ella se mantuvo en silencio. Está lo suficientemente bien. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. aguardando educadamente. No siempre en el lado correcto de la ley. y por tanto él también. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia. —Sí. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. —Tenía solamente diecisiete. Sabía que probablemente no debería de preguntar. sosteniendo su respiración. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. Becky. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. y él se lo dijo—. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. y no podía conseguir trabajo sin referencias. se preguntó perversamente. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. —Quería mantenerlo conmigo. llevando mis manos allí donde se requerían. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes. Cuando me uní a la armada. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. pero aún así lo hizo. Qué espantoso. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. Encontraba trabajo allí donde podía. Tal vez. Entonces fue cuando me uní a la armada. hacer el reparto. Después de que… dejé la armada. No se quedaría mucho. ese tipo de cosas. Su contrato era sólo hasta el otoño. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. no soy un hombre rico —confesó él—. Tendría veintisiete ahora. señorita Valentine. algún día. ¿Qué pensaría Lavinia. le preguntó el nombre de su hermana. pero unos años más tarde. Creciendo. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. Pocos años mayor que yo. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. —¿No tenía familia? Pestañeó. Dejé al chico con una mujer que yo conocía. —sacudió su cabeza—. pero yo solamente tenía catorce años. —Lo siento muchísimo. El dinero que tengo se gastará pronto. estoy segura —murmuró ella tristemente.

sus hombros flexionados. estaría contenta de ofrecer mis servicios. —No. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. Cuando murió hace cinco años. esperando la oportunidad. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. me dejó los ahorros de su vida. espero. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. Rico o pobre. —No sabía qué más podía decir. Él la miró extrañamente. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. pero por ahora. Ah. una mano en su pecho—. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. Podemos ser amigos. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. también. 87 . conocí a un anciano que me ayudó. Había derramado su historia. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. —No me importa. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. un día. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. ella exclamó. Durante el tiempo que se quede. cuando me estableciera. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. está mejor donde está. ya que hace su propia colada. Una vez que un hombre ha sido rechazado. sea lo que sea —dijo ella—. —Me pregunto por qué quiere una esposa. —Tal vez lo encontraré algún día. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. —Pensé que. —Tosió y desvió la mirada—. Cuando era joven. su rostro oscuro. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. la mitad vuelto—. a veces me encontraba trabajos. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. lugares en los que quedarme. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir. —Su mirada se movió hacia su camisa—. —Si es así —añadió—. Como una vez me dijo. —Bueno. Ahora ella miraba a sus pies otra vez. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. Después de dejar la armada. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. no importan nuestras circunstancias. —Sí. —Hizo una pausa. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. Me gustaría eso. —Perdóneme —murmuró él—.

88 . señor Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite. Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. —No todo lo que necesito. Ellos no deberían estar hablando de esto. Ella se mordió el labio. Era terriblemente inapropiado.

un poco más pálida que de costumbre. —¿Lecciones? —Lecciones de amor. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft.. y ondeantes.. cuando se le cayó del castaño. pero había muchas otras cosas que sabía. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. señora? —Yo. buscaba algo más. Estaba cambiando de tema. sí que lo hacía. Kane sabía poco sobre el noviazgo. Oh.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad. Podría haber tenido un marido a estas alturas. yo no sé lo que me está preguntando. —Vi el libro ese día. la que trataba de ocultar. algo que ni siquiera ella misma comprendía. Él se detuvo una vez más. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. Le miró fijamente. tratando de negar lo que había visto. siguiéndole con la mirada—. Para su deleite. 89 . —No lo entiendo. sus ojos brillaron de indignación. señorita Valentine. Voy a hacer que merezca la pena. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—. si usted se aplica a la mía. ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. sus ojos mas sombreados. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. ¿Pues bien. Sophie pareció sorprendida. —Prometo aplicarme a su educación. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. pero Sophie Valentine. —¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. ennegrecidos. —Una de sus lecciones por una de las mías. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. la imaginé como una mujer valiente —agregó—. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. la verdadera. Desde luego. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella. —Cuando me enteré de ese anuncio. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. Echó otro rápido vistazo hacia ella.

mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera. Una breve pausa siguió. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. —Veinticuatro. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. mientras por lo visto buscaba una pregunta. y siguió caminando por el campo. Asintió con la cabeza. silenciosa. —Entonces. Trató de alejar su mano de la suya. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—. —Yo no. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño. se lo daré —dijo con calma. Después de un momento. —Gracias. Llegó a la cerca y se reclinó allí. —Hizo una pausa—. en busca de algo. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. —Cumpliré veinticinco en septiembre. señor Kane. pero no fue capaz de terminar. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. —Si necesita tiempo para meditarlo. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. 90 .. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así.. Su ingle se estimuló al instante. señorita Valentine? —susurró—. esperando que le alcanzara. Muy bien. Como le ocurre a todo el mundo. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. su falda rozando la hierba alta. Podía sentir cada respiración. se lo devolvió. podía oler el sol en su pelo. —Ahora su rostro se puso serio. —Olfateó—. —¡Oh. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás. entonces. y su eje se endureció y creció. Su mirada vagó por encima de las ramas. —Cuatro. la llevó a los labios y la besó con firmeza. Estoy segura que serán abundantes. pero se negó a soltarla. casi demasiado informal. le permito hacerme una a mí. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza. escuchó tras él sus rápidos pasos. ¿qué debe ser. pero percibió que apenas le había oído. Finalmente. murmuró torpemente. ¿qué? —espetó con irritación. Ella exhaló. Recogió el delantal. supongo. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. Le agarró la mano. Esperó. O lo intentó—.

Sus ojos estaban cerrados. Si intentaba robar otro beso. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. deseando sus labios. estremeciéndose. Se endureció bajo las capas de ropa. Si no hubiera habido un corsé. Acortó la pequeña distancia. deteniéndose en su trasero. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel. besando suavemente la parte delantera de su vestido. uno por uno. y su pezón se despertó al instante. —¿Es su manera de pedir un beso. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. demasiada fuerza. señorita Valentine? Su enojo aumentó. la agarró por la cintura. No respondió. atrayéndola hacia él. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. los caballeros no besan a las damas en público. ni vestido en su camino. En cualquier momento. —¡Es un tramposo. exigiéndola. Al menos. Sintió su cálida lengua presionando la suya. —Dije que le daría tiempo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. y ella se deslizó a la tierra. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—. Aunque antes hubiera sido audaz. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. y sus huesos se debilitaban. pero en ese mismo momento. Sorprendida. Su boca no había tocado aún la suya. los dedos extendidos. agarrándola con demasiado descaro. abrazándola con fuerza. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. y se convirtieron en uno. sus labios finalmente la liberaron.. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos. Su mano apretó la nalga derecha. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo. Él inclinó su boca. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos. podría dárselo. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. o algo más que eso. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. sus pechos aplastados contra su duro pecho. Su vientre estaba muy caliente. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. sin darle un momento para respirar. pero los suyos estaban muy abiertos. A medida que soltaba un gemido áspero. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. Y luego su boca vagó un poco más abajo.. Con él. apartó la mano. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. buscando una respuesta. Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. —Eso es injusto. ni camisa. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. Nunca dije cuánto. La atrajo contra él. resbalando por su cuerpo. podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. En Sydney Dovedale.

—Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. a plena luz en un día de lavado. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. después de ese beso y sus malvadas caricias. Qué extraño era que de repente ella. señor Kane. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. Buenos días. bromeando. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. como si estuviera listo para esquivarla. Por desgracia. Probablemente la había dejado magullada. Su mente daba vueltas. —La próxima vez. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. —¡Veo sus tobillos. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención. Vertiginosamente inapropiada. Tal vez. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. señor Kane. —Señor Kane. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. sí. Y. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. —Señorita Valentine. señorita Valentine! —la reprendió severo. El otro. es usted muy descarado. señor Kane. Se enderezó. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. sin embargo. pero eso sería malo. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. Se apartó. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo. con miedo que pudiera abofetear su cara. —Le hizo una reverencia—. pensó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. Tuvo la tentación de reírse. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. será un beso suyo. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. Supongo que lo sabe. 92 . se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. —Oh. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. pero logró un conciso. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios. —Entonces no mire. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. a diferencia de los jóvenes. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. y su aliento le rozó la mejilla. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. ¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. y enderezó su vestido. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. ni siquiera he comenzado. buscar problemas.

porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento. 93 . Todo era completamente absurdo.

Le lanzó una mirada oscura. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. —Por supuesto. puso un libro en sus manos. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. Ya lo verá. agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol. señor Kane? —Sí. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. En su primera tarde de lecciones. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. lo sentó junto a la ventana. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades. muy educada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. para poder evaluar el nivel de su educación. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. —¿No está disfrutando de la historia. Suspiró. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. muy seria. llegas diez años demasiado tarde. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. Hacía todo lo posible por ignorarlo. Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. 94 . Por lo que le había contado de su vida. y se marchaba del mismo modo cauteloso. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. siempre decía lo mismo cuando llegaba. Después de eso. No había mucho que pudiera replicar a eso. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela. No. Sin embargo. Ahí es donde fui educado. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. Se sentaba a su lado mientras le leía. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. mi guerrero oscuro . sabía que no había sido fácil.

—Creo que este es el final de la lección de hoy. 95 . y supo que la había tomado en serio. —Pretendía ser sarcástica. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. —Sabía que era mía incluso entonces. —Sus labios. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. —No. —Se levantó y se aclaró la garganta—. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. Tantas horas lejos. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. una paloma arrulló con pereza. es hora de obtener mi recompensa. Afuera en algún lugar. Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. prudente y recatada en todo momento. Buenas noches. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. Ella puso los ojos en blanco. Tendría que haberle dicho que la moviera. señor Kane. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. El latido de su corazón aminoró su velocidad. Retiró la mano. El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. En cambio dijo. Me gustaría volver a verlas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. antes serios. Ahora era respetable. señorita Valentine. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. Hasta mañana. —Hasta mañana. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. —Después de todo lo que he pasado —continuó—. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. Estudiarlas más de cerca. Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. Era pesada y caliente. Se mordió el labio y asintió. pensó. Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. —Lástima. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones. señorita Valentine? —susurró. tuve que venir más lejos que eso. —No hemos terminado el capítulo. —Oh. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua. se separaron con una pícara sonrisa. Y necesita un poco en la suya.

que Henry caminara en su búsqueda. 96 . y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. se habían convertido en la parte más brillante de su día. Su compañía la divertía. sin embargo. De repente. Como ya le había dicho. —Odias a James Hartley. el chirrido de sus botas. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. supo qué era. nunca ocioso. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. tan sólo lo acabas de hacer. —Esto era cierto. Y casi al mismo tiempo. Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. algo que no era nada bueno. la entretenía. Sorprendida. el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. Especialmente entonces. James y yo tuvimos nuestras diferencias. probablemente. Sus lecciones. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. hermana. en este momento. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. —No. ¿verdad? Era un joven extraño. cerrando tras de sí. es cierto. No quería ningún escándalo más. Por lo general. Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. Parpadeó. él la quería. Era inusual. —Bueno. y tuvo que ralentizar su ritmo. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. su respiración pesada resoplando. no tienes que recordármelo. lo miró. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. —Sí. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. que pronto vas a tener treinta años. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. y luego él se había ido. Debía querer verla por alguna razón muy importante. nunca quieto. Incluso si pensaba que hoy. pero también. Pero te recuerdo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. encantador. Gracias. pero hoy parecía agotado. mañana podría cambiar de opinión. Sophie. —No me di cuenta de lo tarde que era. incluso cuando se portaba mal. Había un dolor hueco en su vientre. —Odio es una palabra muy fuerte. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. su hermano andaba a paso ligero. no se había encontrado con Lazarus. en su juventud había conocido muchos hombres como él. demasiado joven para asentarse. —Hmm. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez. nunca constante con una idea o una fantasía. seguida por Henry. Por algún milagro. quería llamarle y rodearle con sus brazos. se dio cuenta entonces. y era incapaz de recuperar el aliento. Cada día.

Se echó a reír. y cargando con un escándalo en su pasado. —Le miró de soslayo—. Tuvo la tentación de reír. como una nave de fuego en el horizonte. Henry lo negó. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. de casi treinta años. no porque sospechara nada desafortunado. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino. No podía confiar en ella para hacer su propia elección. 97 . Sophie. en caso que lo intente sea informado de inmediato. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. Si estás a punto de comprometerte con Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. Era evidente por qué había venido a buscarla. tontamente. —Eres muy afortunada. Sophie se sintió aliviada. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. Su rostro enrojeció. para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. marcada de cicatrices. Siguieron caminando. Espero que. —Estaba bromeando. —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco. Su situación la de una mujer soltera. Podría ser tú última oportunidad. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. pero no estaría en absoluto sorprendida. Sophie. pero sintió lástima por su atribulado hermano. Como tú dices. Con un suspiro impetuoso. por supuesto. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry. ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo.

Ese no se va a ganar su subsistencia. ni una sola mujer delicada a la vista. no para usar sus habilidades de manos ligeras. para una dama. ingenuos y desprevenidos. moviéndose entre su clase. No la he visto sobre un caballo en años. Un grito resonó de repente por el campo. —Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. No servirá para nada. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. Me dijiste que era una buena amazona. levantando sus patas. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . En su lugar. Lazarus se enderezó. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. y temporalmente se olvidó de su cojera. Conocía la buena sangre cuando la veía. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. se acordaba de su malgastada juventud. dirigió sus manos por los tendones. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. Se detuvo. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. Su cabeza y cuello eran uno. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. Su gran cabeza calva. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. El caballo era un animal robusto. y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. detrás de él—. la otra acariciando su cuello. estaba allí para buscar ganado. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. —Le podría gustar un caballo para montar. brillaba con los rayos del sol como un faro. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. pastando suavemente en la hierba. Pero ahora era un hombre nuevo. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. —Eso fue hace mucho tiempo. con los brazos descansando sobre la valla—. Los dos sabían de quién hablaban. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo.

tenías un amigo fiel para toda la vida. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. —Háblame de ella. con el aguardiente haciendo efecto. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. No había necesidad de fingir con Chivers. sería mala suerte. Su presencia desbordaba las paredes torcidas. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. No es que ella haya aceptado todavía. Ahora. — Sonrió—. Lazarus era consciente de su buena fortuna. y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—. pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. viejo amigo. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos. —Después de todo este tiempo. Tuck se había ido a la cama. —Es bueno verte. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. de confianza. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. en las colonias. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez. Era un amigo fuerte. pero voy a domarla. —Mi esposa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. Chivers. En este último caso. gustara o no. 99 . imperturbable. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. reforzando su propia arrogancia. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. pero Lazarus insistió. En cualquier caso vería a través de la farsa. —Con la mente en eso. Russ. y aún se sentía un poco culpable por ello. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. Ven conmigo. —Y se tragó el coñac de un trago. y si te gustaba. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. Pensó cómo describirla. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. —Es una yegua elegante —murmuró—. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. Se sentó y tomó la botella de coñac. Tienes una casa acogedora aquí. pronto se quedó sin adjetivos.

como siempre dijiste que lo haría. Chivers. Cerró sus ojos nublados. —Pero ese asno borracho te atacó primero. —Se miró las botas y eructó—. Se balanceó en su silla. Puedes incluso tener tu propia cama. Chivers. hasta que Chivers dijo. Chivers. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. —Así que no digas que me has visto. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. —Me acosté con todos los otros cadáveres. Russ? Pensaron que estabas muerto. nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos. El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento. cuando la conozcas. había siempre un montón de hombres muertos. Se quedaron en silencio. Engañaste a esos cabrones ¿eh. —¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. Además.. 100 . La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad. eres como de la familia para mí. pero todavía al límite. frío —hipó— muerto. —Me pondré esta noche en camino. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. demasiado vino encendió la mecha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué. Una mañana cuando levantaron las escotillas. y no tenías más arma que tus propias manos. de cabeza y de piedra. Chivers. —Lazarus de entre los muertos. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros.... Russ. No quieres alguien como yo a tu alrededor.. Cada deuda se tiene que pagar. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. Él te habría matado sin dudar. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. —Un hombre murió por mi culpa. molesto por un juego de cartas. —Lo estuve. Así es como salí de ese hediondo lugar. se abalanzó sobre él con un cuchillo.. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar. y todos lo estaban celebrando. Me tiraron por la borda con los demás. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. Bueno. Los ojos del hombre eran grandes como platos. celebrando la victoria como si fuera suya —. con un cuchillo. El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. Tengo mucho espacio. La risa de Chivers rebotó en las paredes. —¿Muerto? —He aquí un fantasma. ―Entonces se río de nuevo. Apuntó al pecho de su amigo.

pero también había mantenido una discreta distancia. Disfrutaba de sus secretos. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. al menos. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. No había miedo con Chivers. Al parecer. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. No es bueno permanecer en un solo lugar. Pareces un perfecto caballero ahora. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. no había sospechas. Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. 101 . había gastado ese dinero por ambos. —Tampoco para mí. y Lazarus vivía para esos momentos. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. Se conocían bien. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. —Es tranquilo aquí. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. Pareces un perfecto caballero ahora. pero por ahora. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. Nunca nos imaginamos esas cosas. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. En cierto modo. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura. una apremiante antorcha nunca extinguida. Un barco que nunca llegó. pero aun así no podía leer sus pensamientos. Hay mucho que hacer con la cosecha. Un buen fuego y una cama propia. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. ayudaría a su viejo amigo en el campo. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. irritante moza. Pacífico. Chivers. —Debo seguir adelante. sin duda. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín. ni peleas. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. a la luz grisácea de un nuevo día. Después de su propia huida. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. No se comprometió a una estancia larga. Ayúdame en la granja. dado a ambos una nueva vida. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza. La mayor parte del tiempo. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. Así que Chivers se quedó. Así fue como volvió a nacer. ¿no? —No. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. pero me he acostumbrado. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. pero su sentencia fue cambiada por la deportación. Por ahora. Habría sido ahorcado. —Quédate conmigo. Condenada. La determinación de conquistarla ardía por dentro.

Ya veis. exclamaba. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez. ya ha comenzado. Nunca se recuperó y. Incluso su marido. desde entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. Un extraño era bastante malo. —Cuando un ladrón entra. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea.. que Dios tenga en su gloria. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. era demasiado para ser asimilado. pero dos. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. exclamando que le daba vapores.. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos. Los días siguientes. uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft. 102 . y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. evitaba la hierba alta. Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto.

Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. No tenía otros adornos. —Muy bien. Deja la botella en casa. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. Sophie lo vio. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. estaba decepcionado. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. Sophie no quería ir. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. En algún momento. era el mejor que tenía. El pobre James miraba con recelo aquel turbante. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. —Fueron regalo de mi padre. James trató de actuar como si no fuera con 103 . Estaba lleno de gente en esa tarde de verano. —Sonrió rápidamente—. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. —Dios mío. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. pensó Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft. James. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. pero le excusó. Sophie. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. Llevaba lo que le gustaba.. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. podía ser que hubiera estado de moda. Pero nada de ginebra. —Lo hago encantada. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. en una habitación larga. pintoresco. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. obedientemente llegó a la hora señalada. tía. Sin duda. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo.. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. donde llevaba un pañuelo de seda. Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. —Oh. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. Finn no era de las que le importase de cualquier manera. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. y había más velas en candelabros de hierro. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza. Qué. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. Sabía que no podía evitarlo. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. lo que llamaba su atención y su imaginación. En cuanto a la apariencia de tía Finn.

Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane. Es una desconsiderada. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. —Querida. Una vez que la danza había terminado. descuidada. Pensé que estaba en Londres. Sólo puede ser una mala influencia. —Dejan entrar a cualquiera estos días. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile.. desde lejos. decidida a no mirar en su dirección. James era un consumado bailarín. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. Sophie se río entre dientes. Oh. y Sophie quiso reírse. No era asunto suyo. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. —No escribió para decirme que iba a venir al campo. estoy segura —murmuró. pero cuando levantó la vista. bailando con Sarah Dawkins.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. La llevó a la línea de bailarines. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose. James cuadró los hombros.. nunca lo sabré. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. —Por ahí. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco. ella mantuvo su mirada en el suelo. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. despreocupado. imprudente. ¿has visto que el señor Kane está aquí. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. volvió rápidamente con la tía Finn. James. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. donde iba ni con quien bailaba. Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. Me atrevo a decir que la echaron. 104 . Era sólo su tutora. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. con la mano sobre sus dedos. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. Pero un nudo subió a su garganta. Él había visto a Lazarus una sola vez. —Sí. bailando con Sarah Dawkins? —No. —Al parecer. —resopló James—. quien le entregó una copa de vino. —Que malvada mentirosa era. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. no. contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. sonriendo. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente. —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez.

Una vez que supieron de este lugar. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. —Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. —Bueno —dijo. Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular. Aprendí esa lección. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. por lo que la atrajo hacia delante para una presentación. —Finnola Valentine. me temo. Sus cartas son tremendamente entretenidas. desde que no he tenido ninguna mía. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. Finnola? —preguntó—. Lo intenté. mientras se levantaba de su reverencia. y decirle exactamente lo que necesitaba. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia. Finn se rio de eso. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. Sophie. Ahí… —señaló con la cabeza—. Comparten el amor de su madre por bailar. pero ahora. este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. lo que quería. Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. —Es una pena. Y. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. pero Sophie. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. sacudiendo la cabeza—. la perfección no puede ser mejorada. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. a pesar de mis mejores esfuerzos. —Estás exactamente como recuerdo. miraba al otro lado de la habitación. y podría olvidar el decoro. 105 . Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. —Esta es mi Sophie. y se separaron en una sonrisa vacilante. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. La presentación después se trasladó a James. —No es del todo cierto. que están exhibiéndose. No fuiste tú. Derwinter —se echó a reír—. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella. una mano en la gargantilla de terciopelo—. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. Él no va a bailar. no podrían ser disuadidas de no venir. las ves. Por supuesto. su monstruoso sombrero se inclinó más. —¿Y cómo has estado. más bonitos? Otra copa de vino o dos. con un suspiro. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. pero no me querías. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche.

Es un viejo divertido y muy travieso. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. si no podemos tener ninguna diversión. James murmuró algo entre dientes y se marchó. aburrido. —Hartley —exclamó Ellie. y cada vez que estaba enojado con ella. Ellie se encogió de hombros. Sophie se encogió. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. —Debo estar pensando en otra persona. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. fulminándola con la mirada—. de repente notándole allí—. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. Así que todavía sigues merodeando por el lugar. 106 . —Mi querida Sophie. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. Bien podríamos estar muertos ahora. Era una gran frustración para su padrastro. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. —Hizo una demostración. buscaba refugio con su tía Cawley. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. el almirante Vyne. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. Por una vez. pero entonces. ¿qué es? Después de un cierto punto. exigiendo saber todas sus noticias. —Pero. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no. Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. y creo que iré. —Eres más alto de lo que recordaba. lleno de viejos quisquillosos. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. —Decepcionada. Londres es aburrido. y unos segundos más tarde. y papá quiere casarme de nuevo. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. —Estoy seguro —murmuró. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. con los ojos brillantes de alegría. Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. Sophie tenía mucho que contar. Vyne. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. Increíble cuántos hay. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso.

durante una pausa en el baile. —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. Lazarus no se paró a disculparse. en casa de los Cobbler. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. Supo entonces que estaban hablando de él. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. El canalla chocó contra mí deliberadamente. La sutileza no era lo suyo. tenían un nombre diferente para ello. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. señor Kane. Algunas mujeres no tienen vergüenza. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. pero de dónde él venía. vender a una mujer por dinero sólo era una cosa. Supo el momento en el que ella entró. En ese momento ella estaba de espaldas a él. —Honestamente. entre caballeros. Pero ella no le había dicho nada al respecto. Pero no sabía ser de otra forma. Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. su hombro chocó contra James Hartley quien. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. 107 . Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. Igualita a su tía. le sorprendió mirando y sonrió. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. estaba charlando con otra mujer. si ella también le hubiese echado el anzuelo. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. cuando la buscó otra vez. —¿Has visto eso? —Siseó James. por supuesto. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. Sin duda. Finalmente. manifestando posesión. su expresión altiva y contraída con desdén—. Noticias interesantes. por cierto. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. Su temperamento se encendió rápidamente. Cuando la hizo girar para irse. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído. De repente la morena miró hacia arriba. Ahora. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. se permitió echar un vistazo en su dirección. y el tiempo no estaba de su parte. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido.

La pareja de baile los miró. Él miró dubitativamente a su tía. De esta manera. Ni un ápice de decencia. sin prestarles más atención. Siempre has tenido algo en contra de ella. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. una vez más. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. Pero sentía que estaba molestando. animados y sinceros. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. un poco aturdida. pese a todas las pretensiones de los Valentine. —Nunca me lo mencionó. Ambos jóvenes. se desenvuelve con notable facilidad. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. Perfecto para ella. pero de hecho era difícil. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. los susurros se deslizaban entre la multitud. En su pánico. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. y Ellie se rió. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. Lo miró marcharse deprisa. como siempre. —¿Es ella? No puede ser. seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. —Muy bien. 108 . Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga. Detrás de ella. atrapada. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. Vuelvo en un momento. echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. empezó a sentir náuseas. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. sofocada por gruesas capas de perfume. James. —No te preocupes. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. Él tiró y ella lo siguió. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. Aves del mismo plumaje.

Su vestido moviéndose contra sus piernas. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. Mientras él la hacía girar alrededor. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. golpeando torpemente a otros bailarines. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. Por lo general. cuando volvió a girar. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. olió su pelo y luego su mejilla. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. Él la hizo girar más rápido. le daría pena. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. Deme algo. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. sus dedos extendidos contra su espalda. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. y la abrazó con fuerza.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme. en una habitación llena de gente? —. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. 109 . la otra mano apretando firmemente la suya. el objeto de cada susurro. Apuesto a que lo fue. sopló por encima de su hombro. Deme alguna seguridad. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. hasta que bordearon la pista de baile. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. No podía ver dónde se había ido Ellie. señorita Valentine. Creo que he sido bastante paciente. huele maravillosamente. Fue de lo más servicial. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. mmm. —Esto es un vals —le informó orgulloso. se rió. Su brazo alrededor de su cintura. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. Ponga la otra mano en mi hombro. pensó Sophie hoscamente. Y luego estaban en la esquina. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. Despierta mi apetito. y sin su fuerza para sostenerla recta. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. se aseguró a si misma. No tenía alternativa. señorita Valentine. donde. Él la mantenía cerca. —Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. señorita Valentine. Vine para casarme con usted. una promesa de que empezarán pronto. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente. —Se inclinó hacia ella. —¡Señor Kane! —Dios mío.

señorita Valentine. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. Es sólo lujuria. estaban de nuevo en la pista. Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. Sin embargo. La retenía en esa esquina. y el calor inundó su rostro. por supuesto. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. —Como usted. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. entonces. Él sonrió. demasiado observadores ojos. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. Sabe a lo que me refiero. que. —No debemos bailar juntos de nuevo. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. No soy la mujer adecuada para usted. y sintió su gran eje otra vez. Ahora bailemos… por favor. sin vergüenza. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. dándose por vencida. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí. Pero usted ya sabe todo eso. siendo mucho más mayor y más sabia. —Y luego. 110 . mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor. pero no puedo controlarme. tan insistente como su amo —. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. —No se crea la mitad de ellas. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. Y lo haré. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. eran de un profundo y rico marrón esa noche. —Miércoles —jadeó ella. —Muy bien. La costumbre apropiada eran dos bailes. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. —Su voz profunda. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. Es un alma traviesa. Pronto. lléveme de vuelta al baile. —Dígame el día. Al momento siguiente. Esos inteligentes. ¿Ve? Se movió contra ella. —Mi cuerpo. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—. soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. La gente se dará cuenta. Lo sabe. está en desacuerdo con esa afirmación. —Cuando responda a mi pregunta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. reflexionó ella. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas.

Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. Es un desarraigado. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. —Pero. Estaba mareada por el baile. —También puede rendirse —susurró. en cualquier caso. y no es tu bienestar. Tengo en cuenta mi orgullo. Mientras que James corregía su vena salvaje. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. Pronto. —No se preocupe —murmuró él—. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. No tiene familia. Pero a Sophie no le importaba en absoluto. —Oh Dios mío. Esto es puro deseo. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. un trotamundos. incorregible. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. igual que yo. según dicen. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. Sin embargo. tenía razón. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. Sophie. incluso en la universidad cuando se conocieron. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. totalmente incompatibles. Podría haber protestado. —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. Sin embargo. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche. Todo carnal. El hombre era totalmente exasperante. un vagabundo. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. luchó para arreglar su pelo despeinado. Es sólo cuestión de tiempo. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. A ella le hizo gracia. Su corazón dio un vuelco. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. James. sin origen. —Con una mano temblorosa. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo. Me voy a dar un banquete con usted. un amante tiene más diversión que un marido. La hizo girar aún más rápido. Nadie había visto lo que él había hecho. Henry y James nunca se habían llevado bien. confirmando sus peores temores—. no estaban hechos el uno para el otro. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. ahora. 111 . Sophie. anda por ahí sin ropa. sin educación. Por desgracia. y eso podía ser realmente muy peligroso. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. Todo el placer y nada de responsabilidad. Estás empezando a sonar como Henry. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. señorita Valentine.

—Por el amor de todo lo sagrado. Tú eres diferente. más de lo que nunca lo había visto. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. y nunca lo ha olvidado. —No era un cumplido. su rostro enrojecido. —James. Su amiga maldijo ampliamente. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. se extralimitaba. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. maldita sea. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. —Gracias. —Yo lo hice. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. bajo su punto de vista. Hartley —se quejó Ellie. 112 . —Por Dios. realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. estate quieto. Pero una vez más. —No lo entiendo. Yo te protegeré. Le prometí un baile hace dos años. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. Estaba agitado. El señor Kane sí quería casarse conmigo. como ella. Finalmente. le espetó: —Insisto Sophie. —Sí. James —Sophie se rió. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. No creían. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. pero tiene un aliento espantoso. Él la miró. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. Sophie se rió. Ellie Vyne volvió a su lado. palmeándole la manga—. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. cuya altura era de utilidad como pantalla. fui yo quien lo rechazó. eres un engorro pomposo. Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. Aquí viene. pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información. —No te preocupes. y Kane era un joven advenedizo que.

y yo me equivoco. Y quería que Sophie también lo fuera. piensan que es. y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. era un prisionero de su mundo. Hartley. Él negó con la cabeza. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. —¿Fue realmente uno de tus pretendientes. su tono práctico—. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. James la desdeñó. —Oh sí. si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. Al otro lado de la calesa. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. En muchos aspectos. No estás en riesgo de lograr mi admiración. Esa noche. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión. querida. 113 . siguiendo la mirada de su tía hacia James. su boca apretada. Sophie interrumpió con garbo. Una pena realmente. y algunas mujeres. Ella se echó a reír. eres tan tedioso como siempre has sido. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. o nadie tendría nunca ninguna diversión.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio. Vyne. Si alguna vez tuviera tu aprobación. a pesar de su riqueza y sus ventajas. —Si siempre eres tan correcta. las apariencias eran muy importantes. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. pero no tenía agallas. de camino a casa. —Quédate tranquilo. —Por supuesto que no —exclamó. tía Finn? —preguntó Sophie. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. Ah… —suspiró pensativamente—. Para James. —Sí —sonrió Sophie—. y pensó el desperdicio que era. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. James tenía su diversión. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él. si me hubiera casado con él. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. pero no todos podemos ser como tú. y nos moriríamos todos de aburrimiento. Podría haber sido rica entonces. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. pero se suponía que no debían saberlo.

¡Qué lástima! 114 . ¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse. —Oh —fue la respuesta desolada—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental. Hubo una breve pausa. y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya.

en su casa. Para entonces. Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. —Tiene que ser una carga para usted. Más. —¿Enorme y masculina…? 115 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. Sophie. se burló de Sophie sin piedad. Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. —Tiene una alta opinión de sí mismo. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. —Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. Sophie hizo una visita a la señora Cawley. de hecho. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. incluso con tu tía. —¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias. Defiende lo que quieres. como lo somos hoy. Aprovecha todas las oportunidades. e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—. señor Kane. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. —No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. Ella suspiró. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. de lo que jamás soñaron. Y juntas se echaron a reír.

Me gusta pensar. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. —Si se sienta en mi regazo. se retocó el remilgado moño de su nuca. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. aprendería más rápido. cuando la pilló escalando el castaño. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. Sólo las soltaba. señor Kane. Con dedos nerviosos. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder. Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. una vez más. no a la derecha. pintando todo de forma que parecía nuevo. El cielo estaba muy rosado. señor Kane. —Si deja de divagar su mente. la señorita Vyne. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. le recordó. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. —Muy noble —murmuró escépticamente—. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. Que fácil era para él hacerle preguntas. lo que había visto el primero de mayo. —Ahora ¿va a continuar con la lección. Él negó con la cabeza. se lo inventan. dijo que no lo estaba. Cuando la miró. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. ofreciéndole su rodilla. me atrevería a decir que aprendería más rápido. —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. Pero lo hizo. Muy piadoso. Nadie es perfecto. que en cada alma hay algo bueno.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. —Preste atención a las letras. Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. Sólo eran unos pocos minutos. —Todavía seguía mirando su pizarra. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. Muy a su pesar. pero cada día llegaba más tarde. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. —Ah. mirando su cabeza inclinada. pensó. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . él había estado asistidiendo a sus clases. Esa noche había algo en el aire. señor Kane. —No estoy comprometida. Desde hace varias semanas. Todavía no. —Pero usted no sabe cuáles son. así que les perdono sus pecados. su “b” se ha convertido en una “d”. Su amiga. Con ese comentario. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. haciéndole esperar un poco más cada vez. Una vez más. —Se movió un poco hacia atrás. Si no hay nada de lo que hablar. como la misma noche. Porque lo hacía.

Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura. 117 . Mis favoritas. señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir. habría escuchado que era una perdida. mujer. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. la empezó a acariciar lentamente. Por supuesto. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. Miró ansiosamente hacia la ventana. Finalmente. Con la mano derecha sobre su rodilla. De repente. él puso su mano derecha sobre su pecho. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. las medias expuestas. Venga. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. —¿Qué le gustaría en primer lugar. —Es sólo una rodilla. Como él dijo. Extendiendo sus dedos. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. sus dedos viajaron más lejos. Oyó su respiración cortándose. Luego los volantes de encaje de sus bragas. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. Prometió que empezaría hoy. Él sonrió. señorita Valentine. Se las ha puesto para mí. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. Si cerraba los ojos. Prefiero estar de pie. Seguramente todo era bastante inofensivo. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo. Ella suspiró y asintió. —Señorita Valentine —exclamó radiante—. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. sólo era una rodilla. a lo largo de sus bragas. arrugando su vestido de muselina. su voz tensa—. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. con un fuerte suspiro de frustración. —¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. —Gracias. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. Siéntese. señorita Valentine. se sentó en su rodilla. y sintió que su pierna temblaba ligeramente. No es usted una niña. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. Poco a poco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. temiendo que alguien pudiera pasar. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. debajo de su falda y enaguas recogidas.

Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos. Él era tan tosco. un susurro seductor de sus dedos ásperos. besándolo de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. señorita Valentine. pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. esperando otro beso. —Dígame lo que quiere. y no pudo apartarla —. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. No debería alentarlo. —Sí. sus dedos la acariciaron. instándole silenciosamente a que continuara. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. Él sacó los dedos. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. ¿En su…? Ella le interrumpió. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. Si se movía ligeramente. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. —¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. pero él la hizo llegar a sus labios. Su mirada atrapó la suya. y se apoyaron en su rodilla. Oyó que su respiración se aceleraba. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. Pero. 118 . el contacto de su cuerpo con el suyo. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. más insistente. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. después de todo. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. jugando. Ella separó las piernas. díscolo como su amante. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. —Ya está mojada. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. tendrá que besarme. —¿Puedo? —preguntó. pensó temblando. Sus dedos listos en la cima de sus muslos. pero todavía no se atrevió a mirarlo. pegajosa y caliente contra su media. señorita Valentine. —Si quiere que continúe. esta vez con fiereza. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. más largo esta vez. James nunca le diría algo así. Dígame lo que necesita. señorita Valentine. Era perverso. —¿Mi mano aquí de nuevo. pero ligeramente. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. Esta es nuestra primera lección. ella esperó. suplicando en silencio. Ella contuvo la respiración. Más suavemente de lo que se esperaba. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. para que dejara de decir la palabra en voz alta. Inclinándose más cerca.

—Si quiere que continúe.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. —No. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. Ella suspiró. me contestará. palpitando con fuerza precipitadamente. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. —Respire. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. sintiéndose ridícula. señorita Valentine. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. antes de que me enterara. ¿no? Ella negó con la cabeza. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. tan desesperada que se haría daño a sí misma. Y yo no puedo tener todo de usted. dejando el cuello al descubierto. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas. 119 . Acabó en un instante. —Esto —respondió algo ronco. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella. Sabía que él sentiría su pulso. sus dientes mordisqueando suavemente. ociosamente. sus piernas abiertas. si tiene que saberlo. ¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. —Eso está mejor. o se desmayará. señorita Valentine. —Sí. Quiere decir. —Un día. podrá tenerlo —susurró. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. Ahora era su turno de estar sorprendido. Confundida. —Oh. le miró a la cara. —Míreme —susurró. Muy interesante. exclamó con acritud—. si progresa bien con sus lecciones. una criatura enjaulada en busca de una salida. No puedo dejar que se desmaye por mí. —Hábleme de James Hartley. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. dibujando círculos lentamente. Hubo una pausa y luego.

trabajándola intensamente. 120 . —¿Continúo. agarrando sus hombros. y claramente de la manera que nunca había sido. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. de la manera en que debe hacerse. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. porque quería ver su color. —¡Kane! —Era una demanda. Ah. el libro con el que la pilló leyendo un día. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. Con la yema de su dedo índice.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. Tenía que ser paciente. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. tomarla ahora. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. —Ella parecía satisfecha. Pero él tenía que marcar el ritmo. acariciando dentro y fuera. Hoy es su turno. De la cintura para arriba. sí. Lo sintió pulsando en ella. Y muy pronto lo estaría. como el resto de ella. sosteniéndola. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho. Ella era suave como la seda. saboreando el momento de la posesión. dando la señal para continuar. y no sabía si podría contenerse de tomar más. ella podría tentarlo para que la dejara. Ella asintió con la cabeza. jadeante. claramente disfrutando del juego. le dijo que volviera a abrirlos. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. ella lo besó. muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. completamente desecho. a punto de dar un recital. completamente. —Oh. Pero tenía que esperar. Ella gritó. recordando el procedimiento. clavándole las uñas. esperando. pero sin dejarla culminar. Ella movió las caderas y arqueó la espalda. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. ella podría haber estado sentada al piano. sentada muy remilgadamente en su regazo. y si no era muy cuidadoso. Miró hacia su boca llena y suave. Él giró la mejilla. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. Su mano cubrió su sexo. A Lazarus le llevó un momento recordar. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos. Lentamente. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. señorita Valentine? —preguntó educadamente. agitándose contra su dedo. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. Finalmente. Esto era su seducción y no al revés. Cuando ella cerró los ojos. su moño.

Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. como él dijo. A Henry no le gustaba James. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. le recordó que debía pensar en la familia. —Poco importa donde esté mi corazón. como ellos. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. de hecho. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. Era. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. estaría encantado. y el futuro estaba muy lejos. Sophie. Y me gusta verlo suelto más a menudo. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. Te hace ver mucho más despreocupada. Si el “problema de Sophie”. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. Su tía soltó un fuerte suspiro. Necesita una. Ella sabía qué había causado el rizado. 121 . eso borraba la tentación de sonreír. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. el pasado era todo lo que tenían.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. Pero cuando estaban juntos. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. Bueno. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. Esto será mucho más fresco para el calor del verano. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. Nuestra juventud dorada. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. como su suegra lo llamaba. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. Sophie no era una gran costurera. pero no se atrevió a revelarlo. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. y Henry.

Solía venir a través del agujero de la pared del huerto. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—. aún con el atizador en la mano. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. de cara al sur. Oh. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. el que tu padre nunca llegó a reparar. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. —¿Se cayó dentro? —De mi mano. Bueno. pensó. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. sí. Naturalmente. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. Por supuesto. y lo esperaba bajo los ciruelos. por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. Por supuesto. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. ni tampoco le envidio un solo beso. lo que ellos tenían solo era lujuria. sólo un alegre y rubio capitán. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. pero era demasiado tarde.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. —Tía Finn. Si no fuera por él. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. El espécimen más impresionante de virilidad. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. entonces eso era todo. No era saludable. —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. Como tu señor Hartley. —Luego te dejó y rompió tu corazón. Pero nunca conocí un 122 . Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. en ese entonces no era un almirante. y no me arrepiento de nada. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. esta familia estaba horrorizada. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. tuve mi cuota de ofertas. —Ella se echó a reír. Porque era un hombre con fama de libertino. No más teoría. —Al igual que se iría Lazarus. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido.

A los diecinueve años. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. que te dejara con recuerdos maravillosos. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. como si lo que le hubiera dado. Curiosamente. pensó mordazmente. habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. Claro que. levantando barro y dispersando la vida silvestre. más segura estaba del inminente desastre. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. a los veintinueve. si encuentra una esposa puede que se quede. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. se dijo. tía Finn. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. Sin embargo. Tomó su placer y se fue. no me arrepiento. Si nunca hubiera conocido tal placer. La conversación terminó poco después. no. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . habría renunciado a ese deleite. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. Mientras más pensaba en ello. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido. Él me dejó con un regalo muy preciado. luego cogió su pala y salió corriendo. y por nada del mundo. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela. Sophie sonrió. A medida que azotaba a lo largo. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. mientras Chivers vigilaba desde el muro. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. —Mi querida Sophie. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. Los árboles brillaban. —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. Así que. por alguna razón. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. Aparentemente. En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. atravesando el suelo húmedo e inestable. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado.

Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. las puertas se abrieron y Lazarus salió. debido al ángulo dañado de la nave. diez veces más dolorosos de soportar. Luego estaban los benevolentes Sadler. y luego hubo un crujido ominoso. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. Para mayor humillación. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. James había insistido en invitarlas. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. Su secreto. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. La abrazó a unos centímetros de la tierra. James puso mala cara. deslizándose por el barro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. y cuando él la bajó. maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. Por un momento estuvieron suspendidos. En el otro lado del carruaje roto. con otro crujido ensordecedor. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. y James finalmente admitió que estaban atascados. cada movimiento de sus músculos. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. James seguía poniéndose de pie. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo. —Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—. deslizándose a través del asiento de cuero. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. se tomó su tiempo en ello. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. hasta que. y sus delirios de grandeza serían. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. pensó con un escalofrío de placer perverso. Sophie trató desesperadamente de no reírse. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. James cayó de lado. Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. Naturalmente. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. doblemente. como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. centímetro a centímetro. Se aferró durante varios segundos. 124 . dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. solo para entretenerse él y su abuela. Su tutor privado. hubo un bache. fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. tan adorados por la señora Dykes. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. junto con su gran amigo. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. Despacio.

según los rumores. Lazarus respondió rápidamente. por el amor de Dios. De hecho. Dios mío. 125 . en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. y tú podrías tomar a Foxglove. Señor. No guardo sillas de repuesto. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. Sin embargo. pero ningún caballo se asomó. Se miraron el uno al otro en la puerta. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. y su cabello se encresparía. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja. tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. —Yo podría montar a Speedwell. una mujer tenía que tener algo a su favor. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. Por desgracia. —¡Oh. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas. —Después de usted. con los hombros cuadrados y agresivos. Sophie miró de reojo.

—No crea todo lo que oye.. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. ella se lanzó en el silencio enojado. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. un hombre en guardia. este es mi viejo amigo. James. Respirando hondo. —Bueno. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados.. Una vez que el barro se seque. y es aquí donde Tuck. té! Siempre la solución perfecta. El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. los pies separados. calentaba una tetera con agua. y Lazarus se acercó a la chimenea. Ellos no se estrecharon las manos. casi nada había cambiado. —Sólo hasta que la cosecha termine.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. estás haciendo té? —preguntó ella. Caminando hacia el fuego para secar su falda. James se volvió un niño enfurruñado. Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. —Eso sería encantador. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano. ¡Ah sí. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. —¿Tuck. La casa estaba tal y como ella la recordaba. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz. por lo que he oído. porque cojeaba muy mal ahora. No estará tan mal. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano. con las manos detrás de la espalda. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. Ahora ambos la miraron de forma acusadora. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. lo puedo sacudir. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. este es el señor Lazarus Kane. provocándolo—. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. Señor Kane. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. —Ella dio un codazo a su lado. el señor James Hartley. Nadie se sentó. 126 . Mientras ella lo consentía. —Lo suficiente —espetó éste. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. de pie. Si ella quería.

—Ah. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. —Luego sonrió. Entonces es un hombre que ha viajado mucho. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. que él no iba a tomar. o la próxima vez puede que le muerdan.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. y Lazarus se encogió de hombros. rompiendo otro largo silencio. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. —¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto. Después de una pausa. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. con las manos detrás de su espalda. Él no tenía derecho a tratarla así. se ofreció a servirlo. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. —No —fue la respuesta lacónica. señor. entonces que así fuera. Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba. Cuando el té estuvo listo. Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. —Tal y como sugiere. como si le estuviera tomando el pelo. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. James le dio las gracias efusivamente por la taza. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James. Sophie casi dejó caer la taza.. tenía su propia locura de la cual ocuparse. —¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca. rehusando fríamente. James se echó atrás con prudencia. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. calientes y enojados. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. cayendo en frases entrecortadas y ligeras. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. y entonces ella se enfadó de verdad. Ella le entregó una taza. —Disculpe. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 .. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. —He vivido en muchos lugares. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. —Señor Kane. pero James no la vio fruncir el ceño. inquieto y agitado. y algo más. como si no le importara lo que hiciera. casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. Él se limitó a mover la cabeza. señor Kane. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien.

—No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. 128 . La puerta se abrió y volvió Lazarus. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—. —Disfruta de la compañía. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. Él le puso una mano en la rodilla. tomando la silla al lado de ella. —Pero me llevó de vuelta a ti. Puedo buscarlo yo sola. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos. No me sorprendería en absoluto. buscando urgentemente alguna razón. —Ella tomó un sorbo de té. mi querida Sophie. —Demasiados años. —Pero yo sé donde está. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. —Ella ya estaba caminando hacia allí. después de haber puesto de pie. Él permaneció bajo el umbral. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo.. Lazarus masculló algo en voz baja. Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. James se burló. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. Creo que podría quedarme por un tiempo. los hombros transparentes a través de su camisa mojada. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados. Cuando se lo presté para los hongos. Él estaba mojado por la lluvia ahora. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. Ella se puso de pie. otra visita por la tarde entre amigos. no tengo ganas de hablar de eso. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—. En todo caso. así que hubo algo bueno en ello. —En la despensa —murmuró. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. —Señor Kane. lo cual ella ignoró. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. —Bueno. Nunca va a alcanzarlo. James hizo una mueca triste. —Ah.. donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. ¿cuántos años tiene? —James. y dejó su taza. ese toque era tanto para calmar como para reprender. —No he visto a la señora Hartley en muchos años.

No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. —Como si me importara lo que piensa. No a mí. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No.. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. Colocó las manos en su cintura. A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. bajó a la despensa y él la siguió. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir. No podía girar y volver a la seguridad de su silla. O pensé que lo era.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero. qué soy yo? —Se ahogó en ello. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. Ella hace la peor mermelada. sabe como hacer mermelada? —No. La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. —¿Entonces. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca. y especialmente no a usted mismo. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—. y el impulso del momento era inquebrantable. Todo el mundo lo sabe. hasta ese momento. Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. Cada día al despertar. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley. ella era la primera cosa en su mente. ¿Sabe. debería. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. Ella se dio la vuelta. —Es un viejo amigo. No es bueno tener de enemigo a James Hartley.. usted deja un sabor dulce en mi boca. porque no se había dado cuenta. —Bueno. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. Haciendo de tripas corazón. —Usted es un nuevo amigo.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. —También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. no es así. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. Sabía lo que estaba haciendo. Con su mano izquierda. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. No era posible. —¡Yo podría haber salido herida! —No. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. Por un momento ellos se quedaron quietos. —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. escuchando. ¡Dios mío!. —Mi delantal. —Tonterías —protestó. qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. Siempre lo hago. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 . ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio. De repente. ¿Señorita Valentine. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. ya que no había esperado encontrarse con él. antes de que alguien salga herido. o no actuaría de esta manera delante de los demás. ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. él podía oír a James Hartley quejándose. ¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. —De hecho. pero lo hizo. metió la mano detrás de ella. No se cómo. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas. —Conduce como un imbécil. —Se llevó las manos a la cara—. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. atrapada entre la estantería y su cuerpo. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. Quizás aprenda precaución en el futuro. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. —No más que usted. Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. —Entonces. sobre la mesa. Sólo puede terminar mal. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. —Tonto. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. A través de la puerta cerrada de la despensa. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. justo donde estaba. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo.

Ciertamente aprobaba su toque. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. insegura de sí misma. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. y la sangre se precipitó a su eje. Se detuvo. con James. —Te necesito —gruñó. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. enardecido. —Lo sé. una presilla de acero.. —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. Agachó la cabeza. Deseó tener más tiempo con ella. llenos de cicatrices. pero tendría que hacer ese servicio rápido. Si ella iba a andar con James hoy. Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino.. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho. pensó. pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—.. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. Y escasos momentos después él lo hizo. dejándola explorar la forma de su miembro. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. No ahora. golpeó duro en los paneles de madera antigua. no así. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. Ella se echó hacia atrás. maldiciendo. La levantó sobre el estante inferior. respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano. Incluso sin sus labios alrededor. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. Hizo una pausa.. Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura. lo frotó suavemente entre sus dedos. Su saco dolía. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más.. de pie tan quieto como pudo. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal. —No puedo —murmuró. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. tratando de controlar su propia necesidad salvaje.. pero la puerta no se abrió. Ella cerró sus ojos. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido.. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola.. Lazarus rápidamente tomó una decisión. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva. Su rival. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca. Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón. En cambio. La manija de la puerta. Por supuesto que lo sabía. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. se dio cuenta. se sacudió y giró. era casi demasiado para él. La llevó 131 . sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal.

demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta. no del todo compuesta aún para contestar. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella. dando generosamente. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. Sin dejar de mirarla. ¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. —Me gustaría irme ahora. Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza. Estas haciendo un gran progreso. había un truco para ello. por fin levantó la vista. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. con las manos aún en sus muslos. señorita Valentine. dándole placer con diligencia. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. Sus labios acariciaron su boca. le había dado algo que nadie más había hecho. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. pensó. De lo contrario. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. En respuesta. nunca conseguimos lo que queremos. pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. Si confesaba en voz alta que él. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua. Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. Él la agarró por los brazos. Ella agarró el delantal. Lazarus. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma. Como en todo lo demás. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. retrocedió y abrió la puerta. tomando ávidamente. pero la besó de nuevo. ella incluída. —Espero con ansias nuestro próximo encuentro. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. ¿Lo ha hecho? Ruborizada. Ella pensó que debería quererlos. ella levantó su delantal. —Él lee poesía y me trae flores. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. Él no la dejaría pasar. 132 .

—¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—. Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. Ese día las cosas se habían salido de las manos. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo.. ¿Qué esperas. Intranquila. Pero. pronto podrían estar expuestos. incapaces de mantener sus manos fuera del otro.? —No me gusta la forma en que te mira. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. Como Sophie sospechaba. pero James estaba furioso. —Este antiguo empleado de la señora Dykes. no iba a dejar la idea tan fácilmente. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. esto era más fácil decirlo que hacerlo. Por el bien de él. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos. le volvió a mentir. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado.. mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. —¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. casi como si prefiriera tener una pierna rota. esposa de un juez. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento. creo. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre. como sospechaba.. Voy a averiguar por qué vino aquí. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado.. su orgullo estaba herido más que nada. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. No podía imaginar lo que se apoderó de ella. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. 133 . —¿Por qué? —exigió fríamente—.. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo. Fue un soldado raso. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve. Pero James estaba de mal humor. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable.. o para abandonar sus obligaciones familiares.

De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. camedrios rosas y campanillas blancas. En cuanto a sus sueños. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. no sabría que hacer. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina. ella se caía por el borde de nuevo. con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular. en ese mismo momento lo supo. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. rodeados por los niños. Mientras él le sonreía. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. Como cualquier hábito. —Aceptó sus flores muy formalmente. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. Era un hombre de verdad. Él reveló lo que escondía tras su espalda. —Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—. cuando el lejano retumbar de una carreta. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. pero quería besarlo. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. consciente de los niños mirando. gritando encantados. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. le producía a Sophie un gran desconcierto. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo. fuera de su alcance. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. Era real. señor Kane. Si nunca lo volviese a ver. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. Oh. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. un pie en el escalón.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. Feliz cumpleaños señorita Valentine. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. Ahora. era muy difícil de abandonar. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día. Lazarus Kane estaba en la puerta. Recientemente. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. parecía estar esperando algo. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. lo echaba terriblemente de menos. Sin embargo estaba cayendo. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. 134 . —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. Y cuando no podía verlo.

Sal y juega conmigo. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. Pero el cielo estaba despejado. —Todavía están calientes —agregó—. señorita Valentine. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. —Pues sí. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. ¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . y luego se lanzó hacia adelante. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. Por supuesto. por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. Por esta vez. Una vez más. —¿Ocupada con Hartley? No respondió. así que estaba enojada y malhumorada. —¿Hay algo más que desee. Le pareció extraño que dijera eso. —Sí. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. Tus favoritas. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. —Oh. señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. se pusieron de pie de nuevo. el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. —No sé nada de poesía. —¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. señorita Valentine —hizo una pausa—. No tenemos una eternidad. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. De hecho. una tímida extensión de color azul claro. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. Una lenta sonrisa se formó en sus labios.

Pronto la carreta estuvo llena. incluso una vieja cascarrabias como tú. —No sé a qué te refieres. —Agitó su dedo—. de verdad! —exclamó ella. Quizás su gentileza significaba mucho más. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. se acercó hacia ella. La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. Recuerda. 136 . los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. pero allí estaba ella. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. Además. —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa. Sin decir una palabra. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. Una vez que llegaron a un agradable lugar. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. Todo fue idea suya. no porque estuviera molesta. a sabiendas que era una metomentodo. —¡Bueno. las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. desde donde se podía observar el valle y el pueblo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. debido a que él no era blando por naturaleza. Tuck. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. cuando le sonrió de oreja a oreja. sembrado con margaritas y botones de oro. no porque fuera fácil para él. como ella sabía. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. simplemente porque debía quejarse. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. Ellie pestañeó inocentemente. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta. Era el caballo de montar del que había oído hablar. la carreta se detuvo y fue descargada. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. avanzó hacia la carreta. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas. ¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. Entonces él le mostró su propio espacio. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches.

—En un día como éste —dijo—. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. no resolvía nada. la brisa se extinguió. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. y consideró moverse de sitio. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. Cualquier esposa. Le dolía la cabeza. le había dicho. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. y varias cometas tuvieron un triste final. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. La abandonaría. No tenemos una eternidad. Sophie no tenía apetito para el picnic. le serviría. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. Es originaria del viejo mundo. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. o por mucho tiempo. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. hubo muchos alaridos. pero conseguiré lo mejor de ella. Como sentía un gran peso presionando su pecho. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. —Sólo una pequeña que me fastidia. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. al parecer. por lo tanto. Debió captar la agudeza de su tono. que no le pediría de nuevo que se casara con él. bajo el árbol. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. Sin desanimarse. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. dejando gente a su paso. Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. Lazarus podía ir y venir con facilidad. Una vez que un hombre ha sido rechazado. Nombre común: Pata de gallina 137 . gritos y lagrimeos alrededor. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. Después de todo. un habilidoso. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. sola con su ginebra y sus recuerdos. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente. en su presencia. ya no quería la sombra. silenciosamente se sentó sobre la manta. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. Era un viajero con un misterioso pasado. —¿Sólo una? Que afortunado. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente.

Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta. charlando y riendo juntos. Por entonces. —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores. señora? —preguntó Chivers. Unos astutos que son los que ganan. —Nada te detiene de escapar. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. a diferencia de algunos de nosotros. excepto tu propia cobardía. o dedicarse mucho tiempo a una idea. Chivers pareció interesado.? —Te he oído presumir de ser un manitas. me atrevo a decir las cosas eran diferentes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. Sin lugar a dudas. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto. —¿Qué diablos . Ellie.. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. Habías perdido tu sentido común. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. —Haz lo que te plazca. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. —Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—.. Luces acalorada. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. —¿A qué viene esto? Oh. 138 . donde quiera que empieces una nueva vida. Chivers. Miró a Lazarus. Cuando te hayas marchado. ya veo… no voy a ninguna parte. te aburres pronto y renuncias. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo. señorita Valentine. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie. señora. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. Me atrevería a decir que. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta. —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos.

Como una flor hacia el sol. A pesar del tono de su conversación. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. no importaba con qué amenazaran. También desearía no haberlo escuchado. Este era el final del camino para él. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley. lo que quería más que nada en este mundo. habían estado susurrándole sus dudas al oído. Su temperamento se apaciguó por el momento. no lo ahuyentarían.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. había terminado el viaje. 139 . Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. lo puso en mi contra desde el comienzo. A Sophie. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. Bueno. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. Evidentemente. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. Los enfrentaría. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente.

¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. Puede rastrear cualquier cosa. y el pie izquierdo en el estribo. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. ¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. la ayudó a subir al caballo. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo. casi demasiado para asimilarlo. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. lo leía en su rostro. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. —Tu amigo es un hombre amable. Si era bueno o malo. —¿Montas de lado. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. aún tenía que decidirlo. especialmente el del escondite. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. —Yo… yo no he montado en años. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—. Lo sentía. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. Sin decir una palabra. Ven a montarla cada vez que te apetezca. —Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 . Al igual que la tuya. —No quiero perderte a ti también. —Las apariencias pueden ser engañosas. Olfatea como un sabueso. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. Entonces se quedaba.

Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. Como se había dado cuenta antes. Ella acarició el cuello del caballo. se dio cuenta. Lo llevo más allá entre los árboles. Qué le había poseído para llevarlo allí. y en otoño. la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. Por un rato. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. En primavera. perdía su punzante calor. se puso al lado de Lazarus. —Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. él no tenía ninguna prisa. Por lo visto. —Oh. mantiene su distancia. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. Eso es todo. Sophie cabalgaba a su propio ritmo. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. un regalo muy raro y precioso por cierto. dirigió su caballo hacia adelante. intentando que mostrara sus celos. admirando el hermoso día. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. desde que llegó Chivers. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. Desmontaron y caminaron hacia abajo. Él la siguió. y cuando salieron a un camino más ancho. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. la gran cantidad de hojas. No podía recordar la última vez que había montado a caballo. pasando por debajo de las ramas más bajas. liderando el camino y regresó bajo los árboles.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. —En cuanto a la señorita Osborne. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. no lo cuestionó por mucho tiempo. Y ella tampoco. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. En aquel entonces. Con un toque de sus talones. Pero el aire agrupado bajo los castaños. pero estaba completamente complacido de cabalgar. bajo la cubierta dorada de los castaños. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. aunque habían tomado el camino más largo. recordando la manera en que solía montar sola. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. pasando sus dedos por la melena plateada. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. no hubo conversación. Me agrada el viejo. compartiéndolo en su compañía. La luz del sol era fuerte. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas.

excepto por donde cruzaba un hilo de sol. tomándola íntimamente. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. señor. acariciándola suavemente. Quería decirle que lo amaba. sí. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. Después de eso. ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. que quería todo de inmediato. ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol. ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. y un estremecedor y excitable suspiro. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. ¡Oh. esperando. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. Allí estaba otra vez. pero se contuvo. pero firmes separaron sus muslos. como en adoración. dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. sus manos temblorosas presionaban sus muslos . No tenemos una eternidad. Contuvo el aliento. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo. Ella se recostó sobre el musgo. Capítulo cuatro: La excitación de la mujer. no como si estuviera tranquilizando a una niña. luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. —Dime lo que quieres —susurró él. Se hundieron lentamente sobre el musgo. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. besándola a través de su vestido. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. Nunca sabía que pedir. con una mano descansando sobre su cabello. sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. habría aprendido de la práctica. Luego la introdujo en su interior. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. o apaciguando a una chica por una rabieta. Hoy no había prisa. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. Su lengua se movía sobre ella. al no ser un lector. como a una mujer. No tuvo que decir nada. hasta que ella era un charco 142 . En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. hasta que sintió el aire en sus medias. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. Lentamente levantaba su falda y camisola. él hizo que le sucediera dos veces más. al igual que su cuerpo. Por fin soltó el aliento. —Lazarus —susurró su nombre. Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. Entonces sus manos . que experto era en ello! Por supuesto. tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. Era un experto en ello. Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella.

cada error que hubiese cometido en mi vida. —Pero estas aquí. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. —Fue una pelea… hace seis años. Sólo así. Sin embargo. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto. El otro hombre murió… un compañero de armas. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. —Mi turno. aquí estoy. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. Lazarus el resucitado. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. cayó sobre una chimenea de piedra. Se probaba a sí misma en su boca. Cuando lo golpeé. — Chasqueó los dedos—. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. —Sostuvo el objeto para su estudio—. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. Los hombres mueren todos los días. —Se rió suavemente—. Apagado como una vela. sólo mis manos. Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. Su lengua encontró la de ella y la acarició. ella lo empujó y se sentó. Por supuesto. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes. en seguida él se tendió sobre ella. como en un sacrificio pagano. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. Murió más tarde. Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. con su oscura y penetrante mirada. El pelo le caía suelto por la espalda. Que no se rompa —advirtió—. Sintiéndose rejuvenecida. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. con su cabello cayendo sobre ellos. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. 143 . —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo. Así que ahí está. Es la única que… Ella besó su pezón. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. Después de todas estas semanas de preguntas. yo no tenía ningún arma. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. Sophie recuperó su dedo. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. y él se mantuvo quieto. Como su tía siempre decía. la verdad salió repentinamente. —De nuevo tomó su mano—. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. —Ten cuidado. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré.

ella entendía. empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. con su mejilla sobre su hombro. —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. hundiéndose y retirándose. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. Cuando ella le apartó la mano. —Nunca le había encomendado esto a ella antes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. Esta vez. sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. Ella lo entendía… oh sí. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. Pero él no se detenía en la oscuridad. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. debajo de su cabello. quería verlo perder el control. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. Ella le devolvió el beso. Creo en vivir el momento. esperando a que cualquier momento pueda ser el último. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. Sacas mi diablo interior. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. Guió su mano hacia su virilidad. Cuando lamió su barbilla. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía. Era demasiado. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. Cuando ella jadeó su nombre. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. ya se había girado hacia pensamientos más felices. libre ahora de sus pantalones. demasiado doloroso y quería eliminarlo. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior.. No tenemos una eternidad. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. No podía pensar en lo que acababa de contarle. mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. una feroz expresión se concentró en su rostro. intensificó su agarre y continuó el 144 . —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. Sin embargo él continuaba caliente. la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas. De nuevo él se apoyó sobre su codo. El placer sustituye el dolor. tomándola como un ariete. que la sorprendió. cada vez que lloraba. su madre le daba un caramelo para masticar. como si todo fuese un poco incómodo. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. rígido como el acero en su mano. —Cuando me tientas de esa manera. él le devolvió el favor. que escapaba por encima de su labio inferior. cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. —Ahora que te lo he contado. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. sin embargo. Cuando era niña. Deslizó su mano y dedos bajo su falda.

nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. consternado. A veces. Eso espero. él gruñó. bajó la mirada hacia ella. Pero era una mujer decidida y tenaz. Cuando era una niña tonta y alocada. Bajo sus firmes caricias. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. —No. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. Su respiración se detuvo. finalmente se sacudió. tendido con los brazos detrás de su cabeza. —Ambos se rieron entre dientes. Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. —Las palabras cayeron con un suspiro. parte riendo y parte enojado. Depende de ti. Aún no. ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. —¿Cuándo será eso? —Pronto. Desde el mismo comienzo. había sentido su inquietud.. hoy tenía una misión. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. 145 . liberando las palabras al aire. Él se rindió. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio.. Quiero todo de ti. señora. se derramó en una rápida corrida. Un tigre devorador de hombres. en dócil e inofensivo. Ella hizo un mohín. Minutos más tarde. He sido un niño bueno desde entonces. Luego su cabeza cayó hacia atrás. se hinchó y expandió. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. Sin embargo. —He arruinado tu vestido. No debería haber hecho eso. Pero a pesar de estas lecciones. con un brazo sobre su frente—. —Esa es una cuestión de opinión. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa. Su respuesta fue evasiva. pensativo. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. Asesinado a un hombre con sus propias manos. no podía convertirse en un gatito. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. su mano aún continuaba sujetando su eje. Me prometí que no pasaría hasta que. —Hace un tiempo. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. Él se puso tras ella. No lo entendía. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. —Él sonrió—.

galopaba elegantemente tras ellos. audaces e impropias maneras. tierno —cuando lo decidía—. No volvieron a hablar. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. y de infinito coraje. dejaron la conversación para Chivers. montaron de nuevo uno al lado del otro. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales. 146 . Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda. Y secretos mortales. Ahora compartían su secreto. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo. sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. en el fondo era un hombre generoso. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. Ellie y la tía Finn. Pronto tendrían un pasado del que hablar. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. Regresando a cuestiones prácticas. el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente.

El señor Hartley parece un tanto amargado. Chivers me prometió una partida de cartas. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. Sin embargo. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. y mucho menos bajar de la carreta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. con mucho gusto se habría perdido la cena. ―Gracias ―susurró. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. ―Tía Finn. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. Sophie. ―¡Oh. En su estado actual. A unos metros de distancia. después de todo. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. Dios! ―exclamó la señora ahora. Dio un paso más cerca. y ella quería acurrucarse y esconderse. por dentro y por fuera. y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. Había ido a buscarla. ahora sin cintas o bonete. oyó a James quejándose del tiempo. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche.. y entonces. esperando. Si James no estuviera allí de pie. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. al descubrir que ella se había ido. tienes que ir. Su cabello. Su pulso saltó como un cordero en primavera. Su aliento calentaba su sien. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. ―se quedó sin aliento en un susurro frenético―. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente. su anuncio lo que empezó esto. renuentes a renunciar a ella.. y cuando ella parpadeó 147 . la maltrataran así. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. Era injusto que estos hombres despreciables. Con toda la excitación. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo. dando una excusa. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. Sophie. pero Lazarus estuvo allí primero. Cuando él no la soltó de inmediato. incluso brutal. no me beses. con sus manos ligeramente presionando sus hombros. pensó. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. Su deseo era salvaje. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. ―No. o dejarla dibujar su silueta? No. toda inocencia―. Era lo que los conquistadores hacían. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. No creía que pudiera ponerse de pie. Ella sostuvo su bonete en su regazo. con los brazos extendidos hacia ella. todo sería descartado. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. a llevársela por encima del hombro. también.

―Trató de hacer hincapié en esto. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. Él podría hacerlo de nuevo. Espero que esté preparado. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer. Por el rabillo del ojo. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. Chivers observaba a su amigo. la agresión tácita. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. pero nunca prestaría atención a mi consejo. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. reprendiendo. pensativo. Lazarus se desplomó en su silla. Lo mismo que tú. 148 . o al menos él piensa que lo está. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. No todo. No voy a forzar su decisión. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. vio cómo entraba a la casita de campo. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. con una mano en su pecho. que estaba muy lejos de lo que sentía―. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. Demasiado cerca. como un hermano mayor impaciente. imbécil. Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. supongo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. sus pestañas le rozaron la mandíbula. de verdad. descuidado. cada vez más irritado. ―Entonces. Por supuesto. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. Se encogió de hombros de un modo perezoso. ―¿Estás bien? Te ves cansado. vio a James esperando. y la gente tan rara vez los sigue. Ella sentía la tensión en el aire. estaba siendo cuidadosamente suave. Pase lo que pase. Él la miró con recelo. y tan guapo como el mismo diablo. cuando es acorralado. ―Entonces yo tenía razón. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. Una pena. Pero pronto lo haré. Todo. estás enamorado ―se quejó Chivers―. Un animal salvaje. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. Cuando entró en la granja. Dijo buenas noches. le arrojó un poco de consuelo―. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. joven tonto. atacará. Eso es lo peor que puede intentar. ―Voy a dejar que haga su elección. y luego regresó a casa. recordando lo que su amiga le acababa de decir. O loco de atar. porque es asquerosamente rico. Hará lo que es mejor para ella. después de una breve pausa. Tengo muchos consejos que dar. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada.

con quien nos reuniremos esta tarde. Con el tiempo. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta. Tenía que estar allí por su propia voluntad. recortando la hiedra. pero él sabía que tenía que dejarla ir. él nunca habría sabido su nombre. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. Pero lo hizo. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. El día de hoy le había dicho muchas cosas. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. ―No me refiero a su anuncio. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. Fue destituido inmediatamente de su cargo. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. Estaba claramente enojado. Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. con el juego de riendas entre sus dedos. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. lo declaró loco al más alto nivel. 149 . Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. por lo menos. y Lazarus se quedó solo. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. ―Por lo menos ―espetó. con la cabeza entre las manos. Si no hubiera estado tan distraído esa noche. Si tan sólo se lo permitiera. señor Kane ―gritó Finn―. Cuando ella saltó. Es hora de que haga su salto de fe. para los escolares.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde. ―De repente se paró. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. antes de que fuera noche cerrada. y si no hubiera sido por su hermana. cuando saltó de él. él nunca hubiera olvidado su escalera. ―Sí. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. ―Yo también. señor Kane. y mire lo que pasó. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave. ―Pero. hechizado. ya que azotó como un látigo. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. Me refiero al balcón. James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás.

Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo. Él debe conocer su lugar. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. Después de todo. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto. 150 .. Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar". y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. ―Es más fácil que contar con su aprobación. Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane.. ―No hay nada malo en ello. Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero. ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane. creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela.. Y estoy de acuerdo con Henry. Ella no quería causar problemas a Lazarus. Sophie. Los niños como… ―. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. Ella no podía reconciliarse con la idea. voy a ponerle fin. Esa escuela es una pérdida de tiempo. Sophie. él era un muchacho impetuoso. ―Se sentó más derecho―. Al igual que la chica Vyne.

tan pronto como entraron. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. las cinco que estaban presentes esa noche. dos hombres de a pie. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. un mayordomo. y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. Su tardía llegada causó un gran revuelo. Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. y su cuñada. dos criadas. la persona más influyente de Morecroft. y el pelo suelto. Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. La señora Sadler era una criatura pequeña. y el desaliño de Sophie. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente. habían llegado esa semana a Morecroft. En cuanto a sus hijas. una medida generosa de humillación. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. ella tuvo el gran placer. a través de sus propias "conexiones". conseguido por el viento. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. no había visto nunca un grupo tan aburrido. encontrar gorros y guantes perdidos. las manchas de hierba en su falda. Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James. pensó Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. el brillo de sus pendientes de perlas. según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. sus ocho hijas. y la piel tan pálida que era casi transparente. sonriendo tontamente. quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. paseando los perros falderos. En la primera media hora. pero nadie lo mencionó. de proporcionar. como papel de fumar. perro faldero de mal genio. y Sophie fue acompañada al sofá. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. como si estuviera 151 . un valet. En el salón. posiblemente. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler. tal como eran. Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. encorvada. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. y un cochero. Esa noche. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna.

Después de eso. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. Sir Arthur. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. Sir Arthur era un hombre corpulento. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo. al borde de las lágrimas. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven. En el proceso de apartar los ojos de su padre. brusco como una sirena. Era la primera vez que había sido acusada de eso. Especialmente la querida Sophie. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. al parecer. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas. ―Algo terrible sobre un anuncio. por su ayuda en esta materia. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. erizadas cejas y dientes amarillentos. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. mejor estaremos todos. sus hijas se estremecieron delicadamente. permanecían en casa con los sirvientes. Al otro lado de la habitación. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia.. de nariz grande y carnosa. rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley. sus ojos claros con bordes rojos y siempre. Su vozarrón. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 . Ella abrió la boca. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. una o dos soltando casi risitas nerviosas. giraron en su dirección. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. En una mesa de billar. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. Y el tuyo también. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño.. señorita. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. pronto se dio por vencida. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. nada menos. Todos los ojos. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. ambos tenían afición por sus propias voces. pero ella tenía una hermosura vacía. como si fuera a vomitar en la alfombra. ¿No es así.

Ella nunca lo estará. su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos. los Sadler planeaban mudarse a Bath. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. pero si se requiriera aireación adicional. estando familiarizada con la historia. Ella es maleducada. especialmente una que. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. pero no lo estará. Si ella estuviera en su lugar. grosera. Para el viaje en sí. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. pero sus labios eran delgados y muy apretados. ya que estaba ubicada a tanta altura. la solución para ella. Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. Por el bien de Sophie. Sir Arthur. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur. Ahora se reveló que. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento. ha estado peor que nunca. mamá. y no causaría mucha molestia. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente. Con su mano libre. muy especialmente. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz. pero algo había que hacer. 153 . más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana. Y desde que llegó al pueblo. pero pensaba que. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. con un poco de medidas creativas. sin tardar mucho. Henry. sobre la cabeza de Sophie. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. sus manos curvadas como garras. Al parecer. pero no con el nombre del joven caballero implicado. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. comía como un pájaro y era muy pequeña. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale.. ―Rebotó en su asiento. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz. podría dejar la puerta abierta. según la señora Dykes. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. Para su desconcierto. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado. ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente. Por cinco libras al año. Lavinia. el cual. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor.. y extremadamente pendenciera. regresó al pecho generoso de Lavinia.

esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. inclinándose hacia delante en su silla. señorita. Es evidente que este hombre. porque es más que reacio a hablar de sí mismo. Kane. ―Uno es mártir del dolor de dientes. ―¡Dios mío. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. ¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. desalojado por el sonido. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. abuela. Incluso el hollín. En lugar de molestar a uno de los empleados. Murmurando maldiciones bajas. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. ―Veo que eres una chica respondona. La puerta estaba entreabierta. 154 . Sir Arthur. salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. deleitándose con la atención―. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. James se unió. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. ―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―. Más tarde. no tiene cabida en Sydney Dovedale. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. Cuando el murmullo finalmente se calmó. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. quien le pasó su pañuelo. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana. pero no ofreció consuelo para su dolor. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. y ahora no puede deshacerse de él. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. ―Es oscuro como un demonio. ―Un criminal. ―De hecho. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. Ella miró a James. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. Eso se lo dejó a la señora Dykes. ―Pero estuviste entretenida. agitando los paneles de madera de las paredes.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. Por el momento. Sir Arthur ―explicó ella.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie. James no respondió. y la elegancia de su menú. en todo caso. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. Sophie ―dijo finalmente―. muchacho. ―Qué gracioso. ―¡No voy a perderla de nuevo. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. abuela. la decoración del salón de la señora Hartley.. ―Sé precavido. ―Bueno. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante. Astutos. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. todo eso va a cambiar. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. ―No te preocupes. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones. lleno de baches en un faetón conducido por James. Sophie volvió al vestíbulo. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso. abuela. una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. Sophie va a casarse con el señor Hartley. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. Mira la tía sin reputación. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. Y para la de Sophie. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. Para mi felicidad futura. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. abuela. pronto. En cuanto a Sophie. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. nunca le prestes dinero. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. Como he dicho antes. ―Hilarante. Te lo advierto. Esa niña tiene ojos muy siniestros. los vestidos de las señoritas Sadler. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. pensar en ello como una inversión. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . Decidiendo renunciar a su chal.. Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. En realidad. ―Yo prefiero. ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. James.

¿Qué podía hacer ella por él? 156 . Era sin duda peligroso sentirse de esa manera. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche. Lavinia empezó a animarse. la mareó. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. entonces. Como el buen vino. ¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema. Henry.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca. Una creciente calidez inundó sus venas. aunque la hacía sentir invencible. Sophie. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. Él había hecho ya tanto por ella.

Le pagaré bien por traerme. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. Era una mujer de treinta años. Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. señorita. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. bien cuidados. y la otra alrededor de su brazo. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. Cuando se acercaron a la calle principal. Estaba dispuesto a llevarla. sólo porque había oído lo testaruda que era. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. —Él señaló con la fusta—. o James arrastrándola por el brazo. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. ladridos de perros. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. —Bien. con una mano aferrando su sombrero. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. y luego. 157 . Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. —Usted es un buen hombre. señor Chivers. ¿no? —Por supuesto que no. —No se preocupe. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. arreglándose con manos nerviosas. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. por lo tanto. y eso era todo lo que había. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. Después de algunas averiguaciones. —Yo no quiero que se meta en problemas. marcada por la aventura. —Allí. hasta ahora no lo estaba. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. dijo. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. se bajó. Pero él no quería el pago. no podemos quedarnos mucho tiempo. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran. la gente gritando saludos entre sí. si ellos no tenían nada mejor que ver. señor Chivers. Recuerde. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha. los caminos mucho más transitados y. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. pero hoy era una mujer con una misión. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. No debí dejar que me convenciera de esto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante.

así que no lo gastes todo en tonterías. Pero primero. venga aquí. Ella ha traído un mensaje de tu tío. Ahora es un agricultor. —Hay dinero ahí para ti. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. Se sintió nerviosa de repente. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. observando todos sus movimientos alrededor de él. 158 . —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. desde que es tuyo ahora. Un niño pequeño salió. —Mi tío es un soldado —le dijo. Pero trata de ahorrarlo. tenía el pelo negro y espeso. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—. ella con una taza de té. Ella tomó un sorbo de su té. como hizo mi tío. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. con James y Henry respirando sobre su cuello. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. —¿Cómo lo sabe. Creo que está harto de ser un soldado. —Supongo. Te he traído algo. Al igual que su tío. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. llevando una escoba tres veces más larga que él. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. pero este muchacho lo necesitaba más que ella. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. como sabía demasiado bien. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. —Lo voy a poner en mis botas. lo era.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. —¿Por qué? ¡Oh. —¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. —Buscó dentro de su bolso—. y le explicó su misión. señora? —Soy una amiga de tu tío. ligeramente enfadada. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. con los pies balanceándose. —Sí.

—Ni a mí —respondió ella con ironía. Mantente alejado de la gran mayoría. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. —Un día voy a vivir con mi tío. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. —Sí. Mejor que el trabajo de casa. —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. Ella se echó a reír. —Hizo. señora. Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. Como creas que es mejor. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. Había algo más en su rostro. —Usted es una mandona. —Eso es lo que yo dije que él hecho. Tenía razón al advertirte. —Va a casarse con un ángel. —Si tu tío dijo que sería así. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él. Él me traje un pastel de carne. Y aquí estaba este chico. —Aléjate de ellas. —Nadie nunca me dijo eso. Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios. pero le dolía el corazón. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 . —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale. No le gustan las damas. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. Él me lo dijo. No pudo evitarlo. —Él te trajo un pastel de carne. me dijo. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. Él nunca estaría de acuerdo con eso. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años. —No derrames tu limonada. Frunció el ceño y se removió en su asiento. algo que ella reconoció pero no pudo discernir.

¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. tan pronto como la encontrara de nuevo. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre. María. señorita Valentine. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. así lo había aprendido. mientras Lazarus se movía balanceándose. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. cortó otro manojo de heno y luego otro. avanzando con firmeza por el campo. salta. Él no la querría de ninguna otra forma. se verá completamente nuevo. observando por si cierta mujer pasara por el seto. No podría. Era un vestido bonito. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. a través de la ventana de la tienda de té. Por 160 . ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. El ángel estaba en lo alto de un balcón. Ella era de acero por dentro. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. y un escote bastante atrevido. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. Un viento suave soplaba a través del campo. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. Ese era siempre un error. Dé un salto. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. Con otro golpe de la guadaña. Salta. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. Sophie miró por encima de su cabeza. —Hey. —¡Tonterías! —respondió su hermana—. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. cuando era un muchacho. cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. señora. lo más hermoso que había visto. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. ahora encontrada de nuevo. sudando bajo el implacable sol. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. pero es un poco juvenil para mí. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida. y voy a estar ahí para atraparla. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. y yo te voy a atrapar. Se ha puesto toda blanca como una margarita. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección. —Es tan amable de tu parte. lo miró de nuevo y asintió. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. sin romper el ritmo. salta. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola.

Al igual que James y sus recuerdos. una parte de su vida que nunca volvería. el alfiletero agarrado en la mano. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. la excitación nerviosa que les precedía. y alguien debería haberlo quemado. Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. Sophie había cambiado. y el cojín. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. La señora Hartley. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. Pero había una cosa diferente. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. Sophie miró a través de la ventana abatible. a esa temporada alegre y despreocupada. pensó Sophie con una triste sonrisa. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. Esa mañana. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. pero ahora sabía que no era eso. Usado solamente una vez. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca. María se puso de rodillas en la alfombra. pero ahora sabía qué decepción podría ser. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. pero ya se había marchado a Brighton. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. Cuando James regresó por primera vez por ella. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. y esto es un poco simple. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. estaba tímidamente arrugado. la ventana flanqueada por un seto de tejo. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. Ella sabía que debía ir. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. La pequeña escena era pintoresca. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. era como llegar al final de un buen libro. todo sería exactamente igual como era antes. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas. era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. ¡Qué agradable debe ser. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. para quien ella solo quería lo mejor. siluetas sobre la repisa de la chimenea. Una nueva historia por descubrir. en una esposa y madre ejemplar. probablemente bajo presión por parte de James. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. 161 . había invitado a Sophie a su baile de verano. Un día aquella muchacha se desgastaría. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. fresco y tranquilo. El salón estaba ordenado. intentando un nuevo estilo de pelo. Nunca usó su encantador vestido después de eso. medito Sophie. Amor. ahora era ceniza. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes.

entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad... pero no le mentía.. estate quieta. No es él quien riza mi cabello. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. —Pero. con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo. y cuando seas su esposa. James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. él ha demostrado ser muy amable. como ya he dicho a mi señor Bentley. y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo. —No va a casarse con Jane Osborne.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente. Necesita un marido competente. Le había contado todo lo demás. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James. de acuerdo con mi Señor Bentley.. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. hermana.. Me lo dijo. reconquistaste la admiración del señor Hartley. —El amor te cambia. 162 . María exclamó: —¡Pero. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos. Y veo —ella se sentó sobre sus talones.. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti. La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente. Completamente loco de amor. —Y ella le creía. El no decía mentiras. no me sorprende.. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale.. Oh. Después de un breve silencio. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer. hermana. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. pero era verdad. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O". —Pero. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—. Pero en realidad. María siguió prendiendo con los alfileres. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos. —dijo María de repente. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia. Sophie+. —Bueno. enroscándose a su voluntad. Ella tomó aliento. a menos que piense vender. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente.

salta. vaciló. ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él. Completamente loco de amor. y te atraparé. Le había dicho. Pero se lo había dicho al párroco. ahora entendía lo que era. salta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba. Hombre tonto. hace mucho tiempo. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. que él no existía para personas como ella. Lazarus nunca le había hablado de amor. 163 . A pesar de su bravuconería externa. O algo más se lo impidió. tal vez. Gracias a su pequeño sobrino. era todavía un niño por dentro.

Él nunca había sido capaz de decírselo. No podía soportarlo. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. 164 . simplemente se quedó mirando. Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. —Ya estaba. un montón de sonidos. lo había dicho. porque estaba muy distraído. Por un momento. Como un camisón. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar. Una vez más caminó en círculos. Ella frunció el ceño. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. Esperó los golpes por venir. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana. luego a la derecha. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. frenéticos y sin control. —Deberías llevar un abrigo —exclamó. Me juré que te encontraría algún día y te compensaría. Debía odiarlo ahora. Es por eso que vine aquí a buscarte. Había llegado el momento. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. —Vaciló. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—. Nada vino. Trabajaba en la misma casa. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana. —Después de lo sucedido.. Estaba en su patio. —Fuiste tú —insistió. las mejillas encendidas. con los labios entreabiertos. —Se aclaró la garganta—. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. Fue mi culpa. —Sí. —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. primero a la izquierda. el muchacho recortando la hiedra. Tú estabas allí. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida. entonces. Ella miraba fijamente. —Pero es también. —Es agosto. Dejé la escalera.. Becky me dijo tu nombre.

al parecer temerosa de mirar más arriba. Pero. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. no por querer casarse con él. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez.. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. —¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. así que te lo pido yo. —Sorprendido. Tambaleándose. recordándole a Chivers. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. Por favor. De repente ella le cogió del brazo. —También yo.. —Entonces serán tres semanas. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo. No estaba seguro de entender. con una mano en el mango de hierro. Te hizo dejar la escalera atrás. Me gustaría casarme contigo. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. se dio cuenta. —Señor Kane. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. —¿Me perdonas. —Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. aquí y ahora. En algún lugar cercano. Él no podía pensar. 165 . Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. —Lo siento. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas.. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal. debía ser por la manga. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. Cásate conmigo. ¿estás segura? En respuesta. el de ella y el de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—.. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. No me importan las tres semanas —agregó ella—. —Esto salió en una carrera sin aliento. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. El "lo siento". El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. Esperaba. absorbiendo el aroma de lavanda suave. con la esperanza de contener el temblor. un puñado de su camisa capturada entre sus dedos. Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. y hundió la cara en su pelo. —Suponía que podía esperar ese tiempo. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta. Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. mitad jadeo—. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. Tan pronto como sea posible. —Sí —logró decir. ella le dio un beso en la boca. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. —Era mitad risa. señor Kane. él oyó el silbido de Chivers. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. dio un paso atrás y la miró—. los detalles. que estaba junto a la puerta. entonces? —Por supuesto que sí.

¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño.. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. pero no creo que lo necesite ahora. lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft. y tampoco puedo pedirle que espere. pero pasó con sorprendente rapidez —. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. todavía. Un momento después. —Supongo que él quiere una dote. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. Hoy. Para su sorpresa. —Se sintió un poco triste por eso. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. Ella debe venir también. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. —¿Debo salir y entrar de nuevo. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. y sus botas chirriaron en protesta. después a su corazón. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más. ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. como un ternero recién nacido. Y vuelvo a Souls Dryft hoy. —Agregó—. sin embargo. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente. El se sonrojó fuertemente. No veo ninguna razón para esperar. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan. Los dos se rieron. Henry.. y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. Si tan sólo hubiera sabido esto antes. Después de todos estos años. especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. golpeando sobre las piernas débiles... teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. La idea saltó a través de la cabeza y. Lo estaba modificando para mí. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento. Su esposa. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. y esto fue bastante injusto de mi parte. por supuesto.. no hay un niño. —Y éste es un vestido de fiesta de María. Y no. Sophie? A escondidas. la mujer que había aceptado ser su esposa. ¿Cómo pudiste hacerme esto. y no hay vuelta atrás. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. como siempre sospeché. —Hizo una pausa—. pero ya está hecho. parecía tener en ella el efecto contrario.. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—.

James Hartley es otro asunto. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. las manos cruzadas delante de ella—. Sophie. Hazte cargo de tu decisión. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente. Fuera. Ella tomó aliento y cerró las manos..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. Era ni más ni menos lo que ella esperaba. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo. Henry apartó sus manos. Por desgracia. no hace ninguna distinción de rango.. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. su voz inestable. yo estoy enamorada de él. se querían. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía. dando un paso más cerca. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. el día era luminoso y cálido. sacudiendo la cabeza—. te dejas llevar por el corazón. Al igual que nuestra madre. 167 . pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz. Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. Henry? —Lo hice por tu propio bien. si al hacerlo también la lastimaba a ella. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. Con esa despedida. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. Soy tu hermano mayor. Y yo. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. Él no descansará hasta descubrir la verdad. Necesito una casa propia. Henry —le dijo. y se supone que debo protegerte. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. Henry. yo no estaba allí esa noche. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. un comentario de hermana. Lo pasó por alto rápidamente. —Es ignorante y ordinario. Tampoco voy a animar este error financiándolo. cuando saltaste del balcón. Bueno. —Ella quiso reír histéricamente—.. No sabéis nada el uno del otro. y ya sabes lo terca que soy. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida. —Necesitas un chaleco nuevo. Seguramente lo entiendes. A pesar de sus diferencias y sus peleas. —Te lo advierto otra vez. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo. él exclamó: —No va a durar. abandonó la fortaleza. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo.

. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. —No es suficiente —susurró. —Sécate la cara. Eran insoportablemente suaves. Pero cuando ella le sonrió. Ahora él veía la canasta que llevaba. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. la recostó contra el heno. Vino a él rápidamente. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. decidí traerte la cena — exclamó. En el pasado. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría.. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. pero hoy la saltó y se acercó. Cruzaron el campo a un pajar. Su belleza. sus manos. le hacía contener la respiración. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. pero. Sintió sus manos sobre él de repente. —Supongo que puedo parar un rato. dejó su guadaña. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. demasiado encantadora para resistirla. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño. Sus manos le acariciaron la cabeza. —¿Eso es una regla. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. quiso sermonearla. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. suave y seca en la suya. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos. y su boca cubrió la de ella. La Madre Naturaleza. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado. Siempre había trabajo por hacer. él sabía que era una moza apasionada. Debe hacer cinco o seis horas. Por supuesto. Dejando a un lado su cena. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. Su mano era cálida. 168 . ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano. —Dime lo que dijo Henry. Contempló su cara. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. a la vista de la vereda. ¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. tomándola con fuerza. como siempre. —No me has besado en varias horas. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición.

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—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
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—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

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 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

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María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
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Con los párpados cerrados. a las firmes nalgas. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. Pero unos minutos más tarde. Cada parte estaba bien aprovechada. dos terceras partes presionadas en la almohada. —Eso fue hermoso. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. Yacía encima de la sábana. mirándola a los ojos todo el tiempo. Todavía respirando con dificultad. Dobló las piernas alrededor de sus caderas. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. sorprendentemente. hacia la luz del sol. desde la asombrosa anchura de sus hombros. muslos musculosos y pantorrillas 173 . Su espalda aun estaba arqueada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. Incluso con sus piernas alrededor de él. pero viviría. Unas ásperas respiraciones después. y entonces recordó. por favor. Su cabello era un desastre. sinceramente esperaba que no. Cuando repitió el movimiento. Pero qué joven parecía mientras dormía. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. completamente perdida. trató de pensar en lo que podía ser. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. todavía estaba vivo. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. Finalmente concluyó que estaba adolorida. ella aprendió el ritmo. disparando hacia arriba. Era una desvergonzada. y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. Lentamente. Lazarus la miró. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. y su cuerpo cedió además de recibirlo. revoloteando aquí y allá. Por fin el ángel era suyo. buena parte de él de punta. Una vez más. estaba inquieto. y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. Kane. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. duras. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. con la boca entreabierta. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. una sensación de la que no podían obtener suficiente. tumbado desnudo boca abajo. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. el olor de un hombre. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. Incluso en el sueño. Se despertó lentamente. si era así como debía ser.

riendo. —Me dí cuenta. —Lo tendré en mente. Movió sus codos para reubicar su peso. O no. mientras dormía. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento. entonces. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. Nunca había confiado así. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. sin duda. burlándose de ella. Puso sus piernas entre las de ella. siguiendo la curvatura relajada. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. Al menos de esta forma. Siempre estoy alerta. pero sería injusto. esta conclusión feliz. Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. e impulsarlo a entrar. Y entonces le besó los párpados lentamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios. palpitando allí. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. podría afirmar que fue por accidente. en particular. Es un truco muy astuto. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. —No soy muy buena portándome bien. salieron un poco y luego se quedaron quietas. esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. —Sacudió la cabeza—. nunca se dejó llevar como ahora. señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. Quería tocarlo de nuevo. —¿Hay algo que quieras de mí. metidas bajo la almohada. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. Así que esto era de lo que se trataba todo. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. Y. este amor. —Estabas dormido —protestó. pero se mantuvo tenso por encima de ella. —Nunca —le dijo—. Esto es lo que debería ser. —Creo que mi fina dama es insaciable. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. El dejó de maldecir en su sueño. Quería agarrar sus nalgas. con los músculos rígidos. Era más de lo que nunca había soñado. Sus manos. contra esa dura fuerza masculina. estaba de espaldas y él estaba sobre ella. si despertara. por supuesto. manteniendo los de ella abiertos. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. Su corazón latía locamente. no tienes motivos para temer. Presionando en el umbral. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 .

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. también fue totalmente irrelevante. y unos segundos más tarde. Afortunadamente se compadeció de ella. 175 . Su pregunta era retórica cuando la hizo. aunque quisiera.

pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. donde la luz del sol entraba a raudales. sus ahorros como él los llamaba. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo. —Se cruzó de brazos —. —Entrometida. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. Si bien. mujer? —Ten paciencia. Kane. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. 176 . me dijo donde había enterrado su dinero. —Y ese anciano que era como un padre para ti. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. Mayormente. ¿Terminaste? —Todavía no. murió en los cascos —dijo bruscamente—. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. —Puedes hacerme daño. En su opinión. La persona que te dejó su dinero cuando murió. —Hmm. me crié a mí mismo. No dijo nada. ¿Ya has terminado. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. —Sí. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. Ahora. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. Antes de ser condenado. tenía una nariz muy fina. pendiente de mí. Gimió y cerró los ojos completamente ahora. —Ahora quédate quieto —advirtió. Fui criado en los apostaderos de Londres. —Y por tu hermana. —Pasó sus dedos por su pelo. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. O mejor dicho.

tonto. Ella no me lo dijo. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. y poco después. —Se burla de ti. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. la navaja de afeitar. Su corazón estaba acelerado. Sí. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. Dejó de recortar. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. Era morena como yo. así que ella lo sujetó por los hombros. creo. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. —Ella sintió frío de repente. Además. morena. En ese momento. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. Ella había escrito a James esa mañana. —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus. era tres años mayor que yo. No. a pesar del sol. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. 177 . no podía ser. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. ¡Disfruta lo que tienes. No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. la tía Finn se asomó por la ventana. —Sí. Y debían mirar hacia el futuro. ¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. Nunca supe su nombre. Lazarus trató de dejar su silla. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. pero no quería hacerle daño. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. Nada para preocuparse. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. —Y solo tenía diecisiete años. —Trabajó en casa de la señora Grimstock. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. Lo conocía desde hacía muchísimos años. es mejor. pero ella no se lo permitió. el primer barrido de la navaja de afeitar. —Te había dicho eso ya. Intentó colocar todo esto en su carta. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. Se ha ido ahora. James Hartley. entonces. ¿Cuántos bañistas anteriores. No tengas malos pensamientos. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. Sophie! Mastica tu caramelo. se preguntó ociosamente. De repente. Era bastante hábil. —Ahora. había pensado en él a menudo. pero sabía que no era la mujer para él.

y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. y los lechones en la pocilga de su madre. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. —He hecho que parezcas casi respetable. ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. ruedas retumbando sobre adoquines. También era muy difícil no sentir celos. —Te pedí lavarme el cabello. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. señora. Él se sentó. —No pongas jabón en mis ojos. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. entre sus rodillas. 178 . un luchador y se contendría. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. Ella entró y se dejó caer en el agua. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. Lazarus era decidido. pensó. Kane. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. Tragó cuidadosamente. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. sin embargo. —Ahora estas a mi merced —exclamó. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. —Creo. Sin embargo. —Es mi turno —dijo—. ahora estaba inquieto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. Necesito lavar mi cabello. En el patio. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. Las palomas se arrullaban en el palomar. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. —¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. Si no hubiera espacio. gruñeron felices y contentos. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. Era muy difícil esta confianza. Ella se le adelantó. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. pero no iba a funcionar con él. y luego desaparecieron. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. ya se había quitado el vestido. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo. que necesita una buena limpieza por todas partes. su sangre agitada. para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. —Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente.

—No lo encontrarás allí —ronroneó. maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca. arqueó su espalda ligeramente. sus parpados revolotearon. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. entonces. ni mucho menos. No es que siquiera lo intentara. Cuando levantó sus ojos de nuevo. El agua pronto estará fría. Tendrás que extenderlas. embobado. Es hora de sus abluciones. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. y él. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. —Lo mejor empieza aquí —murmuró. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. señora? —¡Muy bien. Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. pero él no estaba cansado aún. Haré mi mejor esfuerzo. —Oops. —¡Gracias. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. sus parpados finalmente se cerraron por completo. —Olerán mi aroma en tí —agregó. Miró hacia abajo su brazo en el agua. Separó sus labios. lo encontró mirándola con una intención penetrante. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. Kane! Sigue adelante. El agua apenas cubría sus caderas. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. señora. donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. sus manos apretando el borde la bañera. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. casi dejó caer el jabón de su mano. voraz. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. pero era más una risa que una protesta. perdí el jabón —murmuró. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . —Movió su mano ahora sin el jabón. Ella se mordió el labio. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. —No hay suficiente espacio —agregó—. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —.

pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. su guerrero. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. Era su cautiva. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie. su juguete. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. R. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. después de la intimidad que habían compartido. mucho antes de que alguna vez se conocieran. lo sacó para examinarlo. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. empujó hacia arriba violentamente. y siendo de naturaleza curiosa. Adamson. y sentía sus ojos sobre ellos. listo para devorarla. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida. pensó que era un derivado de Lazarus. más maduros. otra de sus conquistas. un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. Si no hubiera sido por esa cicatriz. Mientras limpiaba el piso superior de la casa. observando y esperando. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. Era un poco tarde e incómodo ahora. incapaz de esperar más tiempo. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. Russ por Russell. sino que la abrazó con fuerza. esa noche sola en el balcón. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. de repente preguntarle su nombre. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. se pusieron más duros. Por alguna razón no se atrevió a preguntar. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura. Se sentó. 180 . pensó sombríamente. sin duda. Cada vez con él era completamente nuevo. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. Luego encontró la carta. Una mañana mientras todavía dormía. había encontrado su baúl abierto. locamente. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. hubiera sabido que estaba allí. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. quizás. Cuando agarró su trasero. Si no hubiera sido por esa cicatriz. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. Era casi como si. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. su boca amplia sobre su pecho. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar.

sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. Bien. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. pero luego sus ojos se ensombrecieron. Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. la tenía a su lado ahora. La vida no era justa. Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. y si ese trocito de cuchilla rota. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. podía acostarse a dormir. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. pensó con enojo. Eso esperaba. una noche. como Russ. Más tarde esa noche. se movía mientras dormía. gritando su nombre. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente. pero conocía esa letra. Sería agradable si todos vivieran juntos. ¿Debería mencionárselo? No. Era muy morena. 181 . Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. —Tal vez. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. Un día tendrá primos. que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer. la conocía bien. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. Trataría con esto sola. sin embargo. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. Russ estaba abajo. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. nunca abriría los ojos de nuevo. —Su mano libre se dirigió a su corazón. Desgarró brutalmente en su felicidad. Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. Él la miró. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. los dedos extendidos sobre ese golpecito. ampliándose como si le gritaran. Era imposible ignorarlas ahora. y cada día contaría.

Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. de todo corazón. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. Supongo que te ha engañado de alguna manera. Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. Mientras él estaba así ocupado. Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. pensó. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. Debido a su mala fama. que era seguro. Es mejor acabar de una vez. o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. Lo supe. —Ven conmigo Sophie. Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. así no se sentiría tan culpable ahora. sabiendo que era todo suyo. por supuesto. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. Puedo perdonarte por esta 182 . Divertida y orgullosa. que cotillearían desagradablemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. antes de que te arrastre a la ruina con él. pensó. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta. James. Trató de mover su brazo. —Te perdono por este error de juicio. Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa. Probablemente era una buena cosa. Apenas se establecieron en el mercado. —Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. Tomó su codo con su mano enguantada. pero él lo apretó con más fuerza. Excepto lo que ella necesitaba ante todo. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle. pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa.

—No voy a dejarlo. Fue mi elección. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. James. lo mantenía bien escondido del mundo. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. Podemos dejarlo todo atrás ahora. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. —¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. pero no había escapatoria. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí. Pero pensándolo bien. —Oh. el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus. Es igual que tú. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. 183 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. —Sin duda. —Sin embargo. Cualquier cosa excepto amor. Ella retiró el brazo. Lo siento. cuando nos casemos. cuando pensaba que nadie estaba mirando. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. pasaste los diez últimos lejos de mí. no de la forma en que pensaba. Sophie. pero lo había visto en más de una ocasión. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. Pobre James. No te quedes con él. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. Dondequiera que se diera la vuelta. Había transcurrido demasiado tiempo. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. ¡Mía! La miró fijamente. sin comprender. James. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. Sophie. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso. Volví para salvarte. —¿Error? —Sophie. Quiero olvidar esos años y depende de ti. te he amado desde hace quince años por lo menos. Por lo general. oía los susurros. —Nunca lo lograrás. Sus labios temblaban. No fue Henry. pensó. James. Vuelve conmigo. Sophie. Yo amo a mi hermano. — Pero he aceptado ya a Lazarus. que podía cuidar de ella. pero se las arregló para calmar su tono. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. —Ella quería decirle que ya no la conocía. —Por el amor de Dios. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. yo rompí el compromiso. Pero él tomó su declaración como una acusación. —Y él te animó a regresar. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. Te puedo dar mucho más. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás.

al menos durante la cosecha. aunque todos tenían sus sospechas. Si tiene que irse. nos las arreglaremos aquí. siempre es bienvenido. nada de la alegría habitual. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino. Eso es muy generoso de su parte.. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas. Por supuesto. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. pero ya era hora de mudarse. De hecho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft. —Sophie será enviada a Bath como institutriz. logró ninguna prueba de la identidad del culpable. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. por supuesto. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. —No se quede sólo por eso —dijo—. señora — dijo Chivers—. —Usted es un viejo y querido amigo. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. a la espera de que dejara de hablar.. La sangre siempre llama. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos. Señora Cawley. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. Sophie sonrió y asintió con la cabeza.. con mucho gusto me quedaré un tiempo. pero él la dejó hablar. porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. —Muchas gracias. el mercado era una algarabía. —Su voz se desvaneció. Una vez que el rescate se pague. —Siempre será bienvenido aquí. Nadie. a menudo la presionaba para que opinara.. —Es una muchacha tan tranquila.. la decisión es suya. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche.. gimiendo de angustia. —Es demasiado tarde para ser silenciado. si quedarse o irse. armando una cacofonía. Bueno. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. y su mirada se trasladó a Russ. y todas ellas se agacharon para cubrirse. No quería abusar de su hospitalidad. —Pero se parece a Finn. Y sabes qué.. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. y Amy Dawkins. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. y Henry espera que todo el asunto se olvide.. 184 . En unos momentos. —Puedo quedarme unas semanas más. por lo que el incidente se olvidará. Sophie en voz baja le instó a quedarse. Para ayudar a Russ con la cosecha. sin duda. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—. Casi al mismo tiempo. Russ se miró las uñas.. Siempre que necesite un lugar para alojarse. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían.. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas.

Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. Aún así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. No podía oírla moverse. Pronto iba a ser su marido. muchacha. Cuando le preguntó al respecto. Con cuidado levantó el pestillo y entró. vigilantes. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. tía Finn prácticamente los había vaciado. junto a un jarrón de rosas abiertas. Hartley. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. tal vez sí. Kane? Él no dijo nada. Ella estaba ocultando algo. al no tener excusa para seguir retrasándose. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. Uno de estos días. Pensó en el dandy. aunque ya era demasiado tarde para eso. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. pero no a Sophie. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. Más tarde. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. señor Chivers. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. Estaba en un sitio de honor allí. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo. —Si prefiere quedarse. cuando llegó a la cama. Él se echó a reír. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. así que tal vez estaba dormida. En las últimas dos noches. entonces. Sophie era ahora suya. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. —Nada. no sabía si creerle. había un velo entre ellos. supongo. ¿verdad. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. Ella sería su responsabilidad. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. 185 . si lo empujaban lo suficiente. Sin embargo. Se volvió de nuevo hacia ella. Con las manos en sus caderas. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. Después de un rato. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado.

—¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. Ya te lo dije. Ella suspiró. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. Ella dejó de dibujar. Ella volvió a su dibujo y. finalmente. —Entonces juntos lucharemos contra él. no quiero que te vayas. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. Las cepilladas eran firmes y constantes. —No me voy.. —James Hartley es asquerosamente rico.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido. —Apuesto también. afirmando. —¿Ese soy yo? —le preguntó. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos. pero se inclinó sobre su dibujo. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. Él no me va a ahuyentar. sorprendido una vez más de su buena suerte. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro. pero si estás en peligro. Hubo una pausa impresionante. Podía oler el aire cálido de la noche. 186 .. ¿verdad? —preguntó con voz ronca. causándole todos estos problemas. Apretó la mandíbula. —Tú estás mucho mejor desnudo. pasó el cepillo suavemente por su pelo. y después de una breve pausa. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos. Si James. Ella cerró los ojos.. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo. De pronto le tocó el pelo. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. él no merecía verdaderamente todo esto. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera.. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. Para gran alivio de Sophie. —No —respondió secamente—. Ella no dijo nada. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. sonaba aturdido. —Va mucho mejor vestido.

Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. y pasó profusamente. La camisa arrugada en sus caderas. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. el pelo largo recogido en una cola. dedos separados. Se mordió el labio. Entonces. antes de que se deslizaran más abajo. una necesidad que ambos tenían esa noche. como él acaloradamente sobre su tierra. Cuando ella se estremeció. no le preguntó si tenía frío. Ella se abrió a él. Su silencio. la dura virilidad. En respuesta a esas tres palabras. Su lengua trazó un patrón en su cuello. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. le dio la bienvenida con alegría llorosa. plateada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. 187 . Se balanceó hacia delante. envolviéndola con fuerza. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. y en el momento siguiente. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. su descarada erección. al parecer. con los pies en el suelo. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. Antes de que pudiera hablar. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. una mano se movió hacia su vientre. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. Fue un acoplamiento primitivo. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. El placer inundó sus venas y sus extremidades. su cuerpo palpitó de deseo. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. simplemente puso sus brazos alrededor de ella. debajo de su camisa. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. —Ten a mi hijo. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. como un niño fascinado por un juguete nuevo. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. Su cuerpo se movió más cerca. Y entre ellos. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. y luego sintió el aire en sus pechos. De repente la levantó en brazos. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente. la posesión completa. Se acostó con ella en la cama. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. un recipiente ungido para su semilla y su vida. Ella esperó. Escuchó ansiosamente su latido. su frente contra su espalda. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. lo sostuvo y luego lo dejó caer. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. Él curvó su torso en su espalda. Se sentó a horcajadas en el banco. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir. el calor y la fuerza. estaba llena. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. con los ojos muy abiertos. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque.

pero tu comportamiento. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. beligerante — murmuró—. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. Y lo mismo va para tí. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya. Sophie. no voy a cambiar de opinión. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. lo llevó dentro. —No me interesa ir. —Parecía sin aliento. que pensó que podría derrumbarse en el acto. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. Puedes también enfrentar ese hecho. —Hice lo que pensé que era lo mejor. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. No esta vez. por lo que le abrió la puerta. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse. Ella suspiró. Tu comportamiento salvaje en el mercado. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. he oído. Sophie lo miró con valentía. Henry. —¿Por qué has venido. No es buena compañía para la señora Hartley. Tú lo trajiste de vuelta aquí. —Mujer obstinada. torcidos. ha causado gran indignación y malestar. Cogió una jarra de cerveza de la despensa. Henry. fuera del calor del sol. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. 188 . Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero. la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. fue algo digno de contemplar. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. —Sin embargo. —Pero. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. y se aferró a los barrotes de la puerta. haciendo una mueca —. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. Preocupada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde.

moviendo sus colas por las moscas impertinentes. Y en el huerto. en el lado sur de la casa. a pesar de su diminuto tamaño. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. silbaba a través de los huecos entre los dientes. una masa de plata agitada. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. —¿Lo es. a él sólo le traerás más problemas. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. esperando. Más allá de las hectáreas de cebada. que una vez le pareció tan triste y derrotado. Había querido preguntarle al respecto. paseando entre los árboles frutales. y Tuck. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. Tía Finn. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . bromeando con coletazos de su orgullosa cola. — Henry. había pastos donde el ganado ovino. soñando despierta con un amor lejano. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. pero tal vez no te importe lo que me afecta. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. sentada en el muro de piedra debajo de él. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. Ni siquiera en Lazarus Kane. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. y ninguno de ellos hablaba de eso. que la amaba más que a su propia vida. de hecho! Ah. sin el menor temor. y él la dejó tener esa intimidad. La cebada era de tallo alto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. La boda estaba a unos días de distancia. Los castaños en la distancia. trigo y heno cortado. y luego se fue. la deslizó en el bolsillo de su delantal. Se cernía allí. Ahora que había terminado de leer su carta. ahora vagaba alrededor con alegría. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. ondas que brillaban bajo el sol. Y allí estaba ella. eso es injusto. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. Sabía. pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. cuando la vio sentada en la pared de pedernal. En el prado. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. no en mí. y eso lo ponía ansioso. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. Había más que suficiente fruta para todos. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. tropezó con la puerta abierta. en aquel momento. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja.

Es importante. Russ. y ella debía lucir lo mejor esta noche. pero creo que será muy tarde. —Si — admitió finalmente—. nunca la volvería a ver. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. 190 . Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. Por favor. No dijo nada. o poseído. Sería una lástima desaprovecharlo. ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. La mantendrían alejada de él. Pero no te vayas. Se dio la vuelta y murmuró. Por un momento su mente se quedó en blanco. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. incluso después de que él le dijera todos los suyos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. y se centró en su trabajo. Quédate. así que por favor no me lo pidas. o estarás cansada. —No vayas. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. pero tenía miedo ahora. Pero no repitió su petición. —Vendré mañana. una vez más. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy. Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora. Él asintió con la cabeza. —No podía mantenerla prisionera. temía perderla. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. —Tengo que ir —dijo en voz baja—. Nunca había tenido miedo de nada en su vida. y con la ayuda de Finn. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. mirándola. así que sería mejor no me esperaras levantado. debía ser su elección si se quedaba. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. —Va a ser un día caluroso. Se recordó. Pero no puedo decirte más que eso. —¿Qué? Tragó saliva.

Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. Sophie. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. una fila de rostros cetrinos. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. con ambas manos. en realidad podría ser presentable. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. ¿verdad? —Sí. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. la miró a través de su monóculo. —Su voz tembló. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. no había más dudas ni más miedo. con Sir Arthur Sadler a su lado. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. — Está bien.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. y James la cogió del brazo. reconoció esta fiesta como una emboscada. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. comentó con emoción lo bien que se veía. estaban en lo cierto acerca de esto último. Tiene una historia que contar. La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. y en el momento en que ella apareció en el salón. los ojos bajos. Miró los dedos apretando su brazo. Pero todo dependía de ella. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. infelices. James estaba bebiendo mucho. los labios secos. — le preguntó. equivocados en lo primero. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. —Y el señor Kane. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. Sophie. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. —Estoy decepcionado de ti. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla. Bueno. Kane. por fin. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas. que había "recobrado el sentido". Pensaba que estabas por encima de estas cosas. ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. James. La cena se servía casi de inmediato. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. pero nadie pareció darse cuenta. Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma.

e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua.. Una vez que el primer plato fue servido.. James. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. pelado o sin pelar. así que cada vez que se movía su cabeza. una y otra vez.. que usted toma un punto de vista liberal.. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry.. a quien tuviera más cerca. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler.un ladrón.. nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. un pendenciero. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane. con un dedo corriendo sobre las cuentas. tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. Al otro lado de la mesa.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. la lengua por su labio inferior. como un lagarto. Sophie jugó con el bolso en el regazo. Era de lo más fascinante. mirando de reojo los dientes. En este caso. con los ojos inyectados en sangre..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas. y su color amarillo. —Miró rápidamente a Sophie —. y la señora Dykes pasó lentamente. —. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley. Sir Arthur. —. un estafador. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión. —. Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos. Su monóculo brillaba intensamente. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida.. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz. con piel o sin piel. un tramposo y un canalla de la orden más baja. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio. sorprendido por sus palabras atrevidas. la señora Dykes pidió a Sir Arthur.. Sir Arthur ansiosamente obedeció. Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas. señorita Valentine. El silencio cayó sobre el comedor. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes.. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino.. dejando los cuidados de su esposa. Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . —Me temo. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte... Todo el mundo la miraba. con los codos apretados a sus delgados costados. se comía todo lo que veía. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford. por otro lado. —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó.. flacas criaturas. —Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate. hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino.

quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila. cuando cometió un error. No todos podemos ser ricos. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. un momento que ha lamentado desde entonces. tu hermana es una bebedora. —Todavía no. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo.. —Sus dientes formaban una horrible mueca.. Él bufó. sin duda —murmuró Henry en su vino—. corriendo desde la oscuridad hacia ella. Sus ojos bailaban con alegría. sino que las llevaban con orgullo. —Sí. —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio.. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. oscureciendo su uniforme. —Cerró los ojos. pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos. y torcieron la nariz. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes. —Forjadas por el corazón. Por eso él debe pagar. Su crimen puede ser un. a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. Y entonces vio la escalera de nuevo. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias. algo que nunca fue premeditado. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 . —Como te dije. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. Y vivo para arrepentirme amargamente... como un niño determinado la llamó. La señora Dykes jadeó con desdén. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. Hoy era un pirata. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra. Un error imprudente y precipitado. —Por ese único error desgraciado. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable. pero todos podemos ser formados. señora. tímida—. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James. No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. Se quedó de pie. Seguramente lo sabe.. ¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. viendo su puño golpear la cara de un hombre. Henry.. donde el cuchillo quedó atascado. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas.. aunque no tenga derecho a ellas. —Todos tenemos nuestros pecados. señorita. El horror le hizo nudo en la garganta. y toda la sangre de su propio pecho herido.. —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. en lugar de la cabeza. casi tirándose el vino por encima—. después de todo.. Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. y los piratas no ocultaban sus cicatrices.

—¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley. Se llevó las manos al mantel. es que ninguna persona merece más que otra. pacífico señor Bentley. Él decretó que era así. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. por lo menos. Este hombre Kane murió hace cinco años. —¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. y por supuesto. Pero no importa un ápice. el suave. y su voz retumbó. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. pero Sir Arthur se mostró inflexible. La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón. —Además.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente. porque Kane 194 . María se giró en su silla. Murió en ese armatoste. y todos miraron a Henry sorprendidos. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes. El hombre estaba muerto. en cualquier caso. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre. y sus rizos temblaron de indignación. joven. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla. El diablo se encontró con él al final. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. nunca se equivocaba.Todos tenemos secretos. quien le devolvió la mirada con furia—. —Él resopló de risa desdeñosa —. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. Lavinia se erizó. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. al parecer. Y el señor Bentley. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. como siempre lo hace. —Toda esta charla es un galimatías. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. Con la boca abierta.

balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley.. por supuesto.. y nadie más que ella sabía su verdadero nombre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años. 195 . debía haber sido el viejo que le ayudó. Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida. Kane. cálida lluvia de verano. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas. Tardíamente recordó sus modales. y salió de la habitación. Era una especie de tributo. El alivio la tocó como un gusto suave. el hombre que era casi un padre para él.

Finalmente se detuvo al lado de un farol. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. porque tenía una piedra en su zapatilla. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. James la siguió. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. Para ser honesta. me atrevo a decir. —A veces me pregunto lo mismo. El negó con la cabeza. Fue una de esas noches.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. por la puerta delantera de la casa. reconoce algo bueno cuando lo ve. su grito enojado para que esperase. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche. Sentía otras cosas ahora. Ella respiró con fuerza. Él refunfuñó. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. —Tu siempre piensas demasiado. No es una mala chica —murmuró—. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. Sin embargo no estaba triste. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. —¿Qué? —Nada. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. Cuando él se acercó. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. y se adentró en la calle. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. se detuvo para recoger sus guantes desechados. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. dijo: —Salta y te atraparé. Ella las sintió. —Estoy segura. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. pero ella no miraba a nadie. Una pasión se agitaba dentro de ella. Esta noche estaba escapando de nuevo. Sólo… pensaba. bajó la escalinata. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso. con un humor taciturno. Hannah. Era la calle más grande de Morecroft. me pregunto qué viste alguna vez en mí. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla. —Para nada como tú. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo. —Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

y luego él estuvo ahí a su lado. —Ella tuvo un bebé. Pero el giró su cabeza. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. Su nombre… era Rebecca. 197 . dejándose caer en el banco con un gemido. James. cerró sus ojos un momento. El ponche fuerte. —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. La reja chilló. —No estaba segura de su nombre. le dijo: —Te vi esa noche. —Bueno. —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. Ella se sentó en un banco pintado. Y yo… yo lo amo. —Él nunca me hará daño. y atenuó el breve instinto de huir. Todos merecen una segunda oportunidad. él dijo: —Si alguna vez te hace daño. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. Su nombre era Rebecca Adamson. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. James? ¿De verdad? Deberías. Sin sonreír. Te vi detenerte y hablarle. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. si tú dices que ese era su nombre. Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso. — Ella hizo una pausa para respirar—. James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. De nuevo él la siguió. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. No causes más problemas. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne. pensó. el baile. ese canalla lamentará el día que me conoció. —¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. cuidadosamente. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. —Sabía exactamente lo que él quería decir —. con cada palabra afilada como un alfiler. James. supongo que ese debe haber sido. ¿La recuerdas ahora. ¿Qué criada? Tenía muchas. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. Déjalo estar. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró.

Para verificarlo. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. pero tú la hiciste a un lado con esa fría. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. —¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. Tenía a alguien que me escribió. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas. No hay firma. Sus hombros se hundieron—. Podrías haberla ayudado. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. por supuesto. Intentó que la ayudaras. —Lo sabías. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. James. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. Por un momento estuvo callado y quieto. —Murió. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas. —Ella murió dando a luz a tu bebé. Tiene la memoria de un elefante. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. — Suspiró —. por el amor de Dios. —Era tu bebe. —De repente. 198 . pero reconocí tu letra enseguida. mirando fijamente más allá de la carta. Se acercó a él lentamente. Él miró fijamente la carta arrugada. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. James. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente. — Él mantuvo sus ojos en la carta. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años. Recordaba. Al principio no la quería coger. pero le diste la espalda. y miserable pequeña carta. Yo no se lo diré. James. —Oh. Podrías haberla ayudado.

199 . No dijo nada. —Yo… yo no sabía que ella había muerto. y se sentó torpemente sobre él. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. las cosas estaban bien así. se dio cuenta. eligiendo prudentemente su momento. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. y él era un niño de catorce años. solo la miró fijamente. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. con la cabeza inclinada hacia atrás. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. y Russ amaba al chico sinceramente. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. Un día dentro de poco.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió. Eso sería lo mejor. como padre. —Sí. hice todo lo posible. debería saber que el niño vivía. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. recientemente despedido de su puesto sin referencias. pero no lo había reconocido entonces. James. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. Se tambaleó lejos de ella. Así que por esta noche. y luego sacudió la cabeza—. regresando al banco. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. y la gente allí no sabía nada. Esa es la única razón por la que viniste. —Bueno. ¿no es cierto. La luz de la luna bailó sobre su frente. cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. Nunca le diré quien arruinó a su hermana. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte. No había preguntado nada sobre su hijo. —Déjalo estar. James. podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. Dejar que Russ. con solo su hermano a su lado. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. Sophie? Por él. por lo menos. Detén esta persecución.

Ella negó con la cabeza. —Sabrás cuando te enamores. Incluso se había puesto de su lado por una vez. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. Y se fue del parque. Finalmente gimió. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. —Muy bien. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. —Gracias. y ella pensó que casi sonrió. No me entrometeré. pero él la veía. y siempre lo haría. su rostro apoyado contra su manga. Al otro lado de la calesa. Henry —dijo ella. Entonces lo entenderás.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. —Estaba enamorado de ti. Que encuentres tu propia felicidad. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. Sin embargo. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. Ella quiso llorar de alegría y alivio. —Admitió francamente. Verdaderamente enamorado. Tenía fe en eso. James. Los viajeros estaban callados. inspeccionando. —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. Te deseo buena suerte. Sophie. A al otro lado estaba sentada Sophie. Él la miró. con una mano en su frente. un día aprendería lo que era importante. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada. inquisitivo. —Gracias. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. quería que todos conocieran la misma felicidad. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. Lavinia se enfurruñó bastante. quien también miraba a las estrellas. todavía taciturno y confundido. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. Se lo debes. Ahora que ella había encontrado el amor. —Como dijiste. —Perdió a su hermana. entonces. —No. puedes tener a tu gitano. James. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. 200 . y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. que apenas podía respirar. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. Sin embargo. porque tú nunca fuiste realmente mía.

era un día para revelar muchas verdades. querida —respondió firmemente—. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades. —Porque estamos endeudados. hizo una mueca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento. y luego se volvió a colocar su sombrero. Es mía. buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente. De ahora en adelante. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. — Las palabras finalmente salieron. querida. Si se casara con un Hartley. señalando que la conversación había acabado. ¡Todo es por su culpa! —No. —No hables con ella. Henry. 201 . tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. Tendríamos una casa en la ciudad. Por lo visto.

la horca sostenida frente a sus muslos. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. cuando se giró para virar su horca una vez más. Yo la hice. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente. Cuando finalmente llegó más cerca. el cuál había mantenido detrás de su espalda. Una hora más tarde. Curioso. —No. Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. pero el cielo era puro azul. pero ella no regresó. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. Creyó sentir la lluvia. te guste o no. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. puedes también tener esto. pero ya que estoy aquí. Él lo miró con el ceño fruncido. Luego. notó agriamente. apoyando su horca. Supongo que no necesitaba molestarme. inocente como una nomeolvides. Kane. —¿Qué es eso? —Una camisa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. Pensó que parecía culpable. la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. O estaba a punto de hacerlo. Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella. —Y voy a casarme contigo. No había necesidad de que te molestaras. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando. —Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley. A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. las palabras se le salieron repentinamente. escéptico. la observó acercarse. 202 . se dio cuenta. la esperó despierto. —Le tendió un objeto blanco y doblado. y a pesar de que. algo lo hizo mirar hacia arriba. El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. en ese atroz lugar vacío en su corazón. Con los pies separados. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente. haciendo resaltar sus curvas. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. y la luz salió. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. pero claro ella a menudo lo parecía. ingrato maleducado —contestó firmemente—.

con tu orgullo y vanidad. colgando casi hasta las rodillas. como si estuviera transpirando. resuelta a que entrara. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. 203 . La pobre camisa apenas contenía sus hombros. Ella estaba en silencio. Él bajó la mirada y trato de no reír. perforado por la inesperada alegría de este regalo. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. lo que tú necesitas. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. De nuevo ella asintió. y luego lanzó la horca.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente. El velo se había ido. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello. Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. Sophie —tomó aliento. incitándole a que se inclinase hacia ella. exhalando pesadamente. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción. así que limpió su rostro rápidamente con una mano. —¿Me cabrá? —la miró. Él extendió sus brazos. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. —Y tu deseo. Mucho más. Kane leyó sus pensamientos claramente. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. Kane. mirándola—. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. mordiendo sus uñas. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. Realmente sintió como si pudiera llorar. Casi inmediatamente. no quiero estar sin ti. —Pero no lo que necesito. —Por supuesto. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. supongo que ahora es cuando te digo te amo. enfadada. y atrapando su mirada en su pecho. Con la lengua bien guardada. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. Empujándolo de vuelta en sus manos. se estiraba ceñida a través de su pecho. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. y los ojos brillando. —Te amo. —Llegaremos a eso en un momento. Ella asintió con la cabeza. Su corazón realmente dolía. los labios apretados. —Pero por la expresión de su rostro. eso no se le había ocurrido hasta ahora. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. muy serio—. y ambos se rieron.

los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. 204 . —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. incluso se gustó bastante. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. —Veinte minutos —le susurró—. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba. así que no regresará esta noche. Después del banquete de bodas. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. Su fina nariz de caballero frotó la suya. —Pero esperé todos estos años por ti. metiéndola detrás de su oreja. Te amo. Por primera vez en su vida. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. —Puedes hacer lo que desees con la información. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. Finalmente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. ¿Por qué me dices esto? Se rió. No sé leer. hasta que no hubo nada en su camino. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido. Russ. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. —Se levantó de puntillas para besarlo. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. Después se echó hacia atrás para admirarla. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. —Sonrió coquetamente—. pensó. He madurado. Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. A riesgo de sonar engreída. cuando los invitados se habían ido a casa. profundamente dormida en otros diez. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. Te deseo. Kane se rió entre dientes. pero sé sumar. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. No podría haber vivido otro día sin ti. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita.

A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables. es usted quien me salvó! Y así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche. Por lo menos. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. Así que saltó a la noche. Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. y tampoco ninguno de sus hijos. Abajo. y debía arriesgarse. Por instinto. con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. Nunca serían ricos. Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. —¡Pero señor. habiendo rescatado a la doncella. pero el futuro se extendía ante ella. pero no parecía importarles. era por ese pequeño bulto. atravesando su corazón como Cupido. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. lo cual era muy extraño. teniendo en cuenta la distancia a caer. —¿Eres un ángel? —le preguntó. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. dependiendo de quienquiera que la contara. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. en su pecho. Eso que decían.” Fin… 205 . Ella se tambaleó en la balaustrada. sin aliento—.

los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con. con una dote pequeña. Ella no puede recordarle.. la más impropia propuesta... y tenía razón. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta. Busca atractivo desconocido.com 206 ... muebles varios y una anciana tía incluida. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida. todas con vidas mucho más emocionantes que la suya. Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas. visite www. Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño. muchos libros. Ociosos. siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas. ¿o sí? . Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo. Para más información. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta. Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra..JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica... Lazarus nunca podrá olvidarla.jaynefresina.. y rodeada de obstinadas hermanas. Después de todo. es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección. Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. en cambio. y es la más joven de una familia de cuatro mujeres.. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar.

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