JAYNE FRESINA

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Serie Sidney Dovedale 01

 La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine 

 Capítulo 01 
Septiembre 1810

Poniendo en peligro la inmaculada calidad de su nuevo vestido de muselina blanca, Sophie
Valentine se inclinó sobre la balaustrada de piedra, consideró la sombría distancia que había hasta el césped y se preguntó que pasos debía seguir para “prepararse para su propia lucha”. Se aproximó al borde de un abismo y sintió que éste era sin duda el momento justo para tal medida, si solo supiera cómo podría hacerlo, porque esa noche ella enfrentaba varios sombríos dilemas. Aumentados por una imaginación demasiado activa y unas copas de ponche de más, parecían de dimensiones gigantescas. Muy a su pesar, las situaciones precarias prevalecían en la vida de Sophie, y el sentido común era menos frecuente, apareciendo mucho después de lo necesario y en compañía del más frustrante de todos: “la retrospectiva.” Generalmente estaba demasiado apurada como para detenerse y considerar la prudencia cuando era más necesaria. Su reacción a situaciones de emergencia a menudo creaba desastres de genuina naturaleza, en vez de un escape de ellas . Sabía todo esto pero no podía detenerse. A los diecinueve años, Sophie reconocía que aun tenía que convertirse en alguien muy admirable. Era una joven con algo de belleza, muchos defectos, y un gran deseo de rebeldía con ninguna dirección real, y era la primera en admitir sus propios defectos. Pero de vez en cuando tenía muestras de esperanza, cuando por casualidad, lograba ver su reflejo con aspecto favorecedor o escucharse decir algo ingenioso. Nada de eso sucedía a menudo. Detrás de ella, amortiguada por las puertas francesas, la música de una elegante cuadrilla llevaba en esos momentos a los demás invitados alrededor del salón de baile. Pronto el rumor de un encuentro indecoroso bailaría sus propios pasos insidiosos a través de la multitud provocando que Sophie fuera señalada, una vez más, como una Señorita que Necesitaba Orientación Más Firme. Ese, sin embargo, era el menor de sus problemas. En primer lugar entre todos sus dilemas estaba éste: ¿Dónde, por el amor de Dios, estaban los verdaderos héroes? ¿Dónde estaba su caballero esculpido con ojos de acero en su magnífico caballo de guerra negro, remontando para llevarla sobre sus hombros? ¿Existían sólo en las novelas? Si eran reales, no parecían estar buscándola. Quizás, reflexionó tristemente, vinieran sólo por doncellas radiantes, con labios con forma de corazón, cristalinos ojos azules y cejas de alabastro. En cuyo caso, las chicas mediocres como ella estaban destinadas a ser arrinconadas por hombres o niños tímidos, dolorosamente educados, viejos manoseadores con el pelo de la nariz manchado de tabaco, y el siempre molesto, autoproclamado libertino, que se cree irresistible para todas las mujeres, y cuya preocupación más grande era si la carrera en Newmarket iba a ser fuerte o fácil esa semana. Y luego estaba James Hartley, un joven de ventajas considerables, quien recientemente y para su asombro, le había propuesto matrimonio. La gente que los conocía diría que no debería haber sido tan sorpresivo para ella, ya que se habían conocido por años, y él le había prestado una atención que ella no merecía. Pero nunca la había cortejado oficialmente. Su abuela no lo aprobaba. A veces Sophie pensaba que ese era el motivo por el cual la había seguido hasta Londres, y ella, halagada por tener su atención, lo alentó.

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Ahora que se lo había propuesto realmente, el juego había terminado. Ella lo había disfrutado por las risas y la emoción pero nunca esperó ganar. Fue divertido jugar en el mundo de James ocasionalmente. No tan divertido, sospechaba, vivir allí por siempre, forzada a cumplir las reglas. Veía como eso exasperaba a James, y había sido criado en ellas, mientras que ella era sólo una desgarbada chica de campo bajo su arreglado vestido nuevo. Pero éste era el momento de la verdad. Ya no podían continuar siendo simplemente amigos. Las cartas serían echadas, las fichas contadas. No más juego. De repente, era en serio. Agarró su copa de ponche mientras el aire fresco enfriaba su rostro, y luchó contra sus miedos. Sin duda estaba lista para enamorarse, mejor ahora que a los veinticinco o treinta, cuando fuera demasiado mayor para disfrutarlo. Y había mucho que decir en favor de su pretendiente. Ella y James tenían mucho en común. Ambos iban frecuentemente con prisa, y preferían un animado baile rural a un poco animado minué. James, ella imaginó, nunca había prestado atención a un sermón en su vida. En cuanto a ella, más que leer libros escritos para la orientación de las señoritas, leía novelas sentimentales y tontos romances, aunque leía las páginas por encima y nunca terminaba ninguno. Con un deseo similar de travesura y gratificación instantánea, ellos eran, en muchos sentidos, como dos almas gemelas. Así que ella debería estar enamorada ahora, del señor James Hartley. Después de todo, ella podría estar en el punto más alto de su “belleza” en cuyo caso, debería tomar esta oportunidad, agarrar a James antes de que él se diera cuenta de su error. Él era extremadamente apuesto y un día, heredaría una extensa fortuna. No había nada mejor que una señorita como ella se atreviera a pedir. Sin embargo había algo más que quería, y no era algo que las señoritas pudieran hablar. Sophie ni siquiera estaba segura de conocer las palabras correctas. Esa noche, James le había hecho el amor por primera vez, deshaciéndose en disculpas durante los dos minutos y medio que duró. Cuando una pareja de invitados extraviados entró a la sala de billar y los encontró usando la superficie del tapete verde para otra cosa aparte del billar, Sophie aún esperaba que los cielos se abrieran y una lluvia de estrellas cayera sobre ella. Fue completamente inconsciente de que eso ya había acabado. Hasta ahí llegaba el romance y la pasión que anhelaba. Pronto, los rumores de ese escandaloso encuentro correrían a lo largo del reluciente salón de baile de la señora Honoria Grimstock, para poner otra marca negra sobre ella. Una invitada de los finos parientes de Grimstoc; Sophie había estado en Londres precisamente una semana y ya estaba acusada de mostrar sus tobillos en público y usar una palabrota durante un juego de whist. Pero esta última transgresión sin duda superaría todo eso. No le importaría tanto si realmente hubiera valido la pena todo el alboroto. Ahora, ahí estaba de pie, preguntándose si hacía bien en aceptar su proposición. Una pequeña voz dentro de ella gritaba en protesta. Empezó a sentirse enjaulada por las expectativas de otras personas, despojándola de las propias. Para ganar tiempo, había enviado a James a buscar su chal de terciopelo, pero regresaría muy pronto; de allí la necesidad de prepararse para la acción. Debía tomar una decisión. Si no hubieran sido atrapados en esa mesa de billar, ¿se hubiera declarado él, o se había sentido acorralado, tal como ella había sentido la misma presión para aceptar? Su mente chisporroteó y despertó con preguntas, destellando a la vida y diluyéndose, como fuegos artificiales en la lluvia. ¿Sería justo para él? Realmente no podía imaginar lo que él veía en ella.

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¿Y si, en alguna parte ahí afuera…? El ponche la mareó. Tambaleándose, miró otra vez hacia abajo sobre la balaustrada. La oscuridad todavía tenía que caer, pero estaba solo a un suspiro cuando el anochecer finalmente se rindió a su sofocante agarre y se deslizó detrás de una lejana línea de setos minuciosamente cuidados. Debería haberse preocupado por pescar un resfriado, pero el frío y el aire nocturno era un bienvenido alivio para el sofocante calor y el denso y ceroso perfume del salón de baile. Parpadeó somnolienta mientras su mirada registraba el césped debajo. Creyó ver a alguien parado ahí, mirándola fijamente. Con el siguiente aliento quebradizo desvanecido en el fresco aire alrededor de su boca, la sombra se desplazó nuevamente, y la figura desapareció. Aunque descartó la visión como resultado de demasiado ponche, el latido de su corazón tomó un nuevo ritmo, y parecía decir, salta, salta, salta, y te atraparé, una y otra vez. Miró hacia atrás, a través de las puertas con paneles de vidrio y vio a James paseando por el salón de baile, buscándola. Una joven criada, sosteniendo una bandeja de copas vacías, se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero él se detuvo. Y luego lo vio revisar furtivamente sobre su hombro antes de levantar una mano hacia la ruborizada mejilla de una chica. La acarició con un dedo y le dio un pellizco a su barbilla. Fue un gesto breve y pasó desapercibido en el atestado salón de baile, pero Sophie, de pie en el exterior mirando hacia adentro, lo vio todo. Susurró en el oído de la chica, y sus pestañas se agitaron, profundizando su rubor. Era una regordeta y muy desarrollada muchacha, un poco más joven que Sophie. Su cabello era muy oscuro, casi negro azabache. Así eran los adoradores ojos que alzó al rostro de James Hartley. Sophie dio un paso hacia atrás y se topó con la balaustrada. Cuando se agarró de la piedra cubierta de musgo, se dio vuelta y miró por sobre la hiedra rizada por el viento. Ese extenso césped suavemente ondulado y embadurnado por salpicaduras alternas de la luz de la luna y la sombra, una alfombra mágica esperando para llevarla lejos. Salta, salta, salta y te atraparé. Sería un salto considerable, pero de repente huir hacia lo desconocido era preferible a enfrentarse al previsible futuro. Escuchó voces debajo, gente moviéndose en las acolchadas sombras. —¿Dónde has estado, muchacho? ―Recortando la hiedra, señor. —No deberías estar aquí afuera todavía. ¿Qué puedes ver para recortar en la oscuridad? Oh… —hubo una pausa—, ¡veo lo que te entretiene, joven sinvergüenza! Escuchó un bajo “ay” seguido por una mascullada maldición. —No tiene que hacer eso, señor. Ahora mis oídos están zumbando. —Y así deberían estar. —No estaba haciendo ningún daño. Sólo miraba. —Escucha, muchacho, esta gente sofisticada no quiere que su noche se estropee por gente como nosotros. ¿Recuerdas lo que te dije? Nosotros no estamos para ser vistos, sólo los resultados de nuestro duro trabajo. Y el joven contestó: —¿Entonces nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Gente como ella, allá arriba?

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1 5 . Plantas caracterizadas por tener unos pelitos que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. ¿Podría ella casarse con él y ser feliz? ¿Podría ella hacerlo feliz? Él estaba solo a unos pocos metros de las puertas francesas ahora. se alejó de la balaustrada. Eso no sería adecuado. pero no podía. en su interior. las voces se alejaron. Y entonces saltó desde la balaustrada a la creciente oscuridad. era una malhumorada e insatisfecha desvergonzada? Dentro de poco James se daría cuenta donde estaba e iría a buscarla. y una gran tristeza palpitante se instaló en la garganta de Sophie. Puedes recogerlo en la mañana.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Asustada. Descargando su enojo en sus largos guantes blancos de noche. con la audacia de la juventud sortear la caída con nada más que unas manchas de césped. —Así es. muchacho. había asumido que ellos tampoco la veían. Como ella había sido incapaz de verlos. ¿Cuál era el punto de tratar de parecer fríamente elegante. Odiaba exponer su nuevo vestido a la posibilidad de una mancha o una lágrima. y se subió en la plataforma cubierta de musgo. y ella se encontraba en suficientes problemas tal y como estaba. —Fue la distraída respuesta—. pero no podía regresar a ese sofocante salón de baile. cuando. puso su falda sobre un brazo. esperando. porque quería hacer callar a gritos al muchacho. no había otra salida. su mirada escudriñando a los bailarines. Los picaportes de las puertas detrás de ella empezaron a girar con un fuerte chirrido. Dejándose llevar por el desesperado drama del momento. No. los arrancó como si contuvieran ortiga1. Necesitaba unos momentos más a solas. pero no había nada más que hacer. donde se balanceó ligeramente. El crujido se detuvo. en paz. vació su copa de ponche. el tiempo se estaba agotando. Deja eso ahora y desaparece de mi vista.

señor que es debido a una deuda pendiente. 6 . jugar unas manos de cartas. Lazarus dio un paso atrás saliendo del círculo de luz producido por la farola y observó detenidamente la figura que se acercaba. La figura corpulenta avanzó con paso ligero. la puerta se abrió y un hosco rostro se asomó a través de la estrecha rendija. El hombre canturreaba bajito mientras caminaba por la calle sin percatarse de la presencia de Lazarus que permanecía inmóvil y silencioso en la penumbra. —Señor. Estrechando los ojos. Finalmente. Henry Valentine. que de casualidad pudo captar la salvaje chispa en sus ojos. Peters. —Eso veo. dando golpecitos en el pavimento con el bastón. —Muy divertido. ¡Aja! Lazarus sonrió ligeramente en las sombras. enseguida! Insisto. Observó como el hombre levantó una mano enguantada hacía la aldaba de la puerta. —¡Peters! ¿Qué es lo que significa esto? —Señor. Su destino parecía ser un alto y estrecho edificio blanco en medio de un camino que se curvaba poco a poco hasta abrazar el borde de un pequeño parque muy agradable. señor. El firme lacayo repitió que él no podía dejarlo entrar y Lazarus observó las mejillas de Henry temblar. —Me temo. —Luego le dio otro empujón a la puerta y Henry retiró el pie con una angustiada maldición—. Dentro. —El lacayo empezó a cerrar la puerta y Henry metió el pie en la abertura. señor —dijo el lacayo. un caballero podía disfrutar varias horas de satisfacción ininterrumpida en el cálido abrazo de una silla de cuero. excepto el atento Lazarus. tan respetuosamente que nadie hubiera poder adivinar lo mucho que disfrutó su tarea. usted ha sido… retirado… de la lista de socios.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 02  Diez años y medio después Lazarus Kane había estado un rato esperando bajo la farola. Peters. señor? —El lacayo contestó con el mismo regocijo de un sepulturero. balanceando un bastón de marfil y mirando su reloj de bolsillo. Lazarus casi podía oler la desesperación del hombre. Justo el hombre que había esperado ver allí. —¿Sí. Buenas noches. el afán de conseguir atravesar esa puerta con la aldaba de latón pulido en forma de una cabeza de león. mientras su rostro reflejaba una sonrisa forzada. durante ese tiempo. Henry exigió saber la razón y el viejo lacayo parpadeó lentamente. leer los periódicos de carreras sin interrupción. Está llevando la broma demasiado lejos. y ser partícipe de cualquier apuesta que pudiera haber esa noche. sin ver entrar o salir a nadie del club de caballeros. —Soy yo. Finalmente giró la cabeza hacia el lejano ladrido de un perro y divisó una figura corpulenta. que doblaba la esquina. Le deseo buena noche. usted ya no es bienvenido aquí. ¿Quién te ha ordenado eso? ¿James Hartley? —Echó un vistazo al interior por la ventana saliente. —¡Déjame entrar.

Cuando trató de apartarse de su camino. Esas botas eran la prueba de la distancia que había recorrido. Mejor no detenerse. El cambio estaba llegando. El sombrero en la cabeza y las botas en los pies. Contempló un grupo de casas con techo de paja. —Pero creí escuchar… Henry se marchó cruzando la calle y Lazarus lo observó alejarse. —¿Su nombre es Valentine? ¿Escuché correctamente? Henry se detuvo y lo miró. lo bastante cerca como para haber escuchado cada palabra de su intercambio con el lacayo. pero Lazarus se cruzó en su camino. Delgadas estelas de humo salían de los tejados. bosques y lo que alguna vez fueron campos y prados. ya que los tacones estaban muy desgastados. como una hilera de margaritas caídas. ellas se rieron tontamente. Palpó apresuradamente buscando algo en el bolsillo de su chaleco. Se detuvo en la cima de una suave colina y con una mano recorrió la dura corteza de un antiguo roble. parloteando y riendo. Solo entonces se percató de Lazarus bajo la farola. 7 . Luego 2 El día siguiente llegó con una magnífica mañana primaveral. Con el otro brazo sostenía una caja grande sobre un hombro en la que llevaba todas sus pertenencias. —No sé nada de Valentine o cualquier lugar llamado Sydney Dovedale. bajaban por el sendero. campánula2 la tierra se calentó y el césped cubierto de rocío sacudió sus lágrimas. viajó rápidamente a través de sus venas. Había planeado abordar este asunto adecuada y respetuosamente. pero ahora el Señor Henry Valentine solo podría culparse a sí mismo por el shock que pronto recibiría. las puntas rayadas y salpicadas de barro seco. en la distancia. Después se le colocaron delante y huyeron.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con un golpe seco. De repente un grupo de jovencitas vestidas de blanco. más divertido que enojado por el desaire. se rumoreaba que el más antiguo de Inglaterra. ahora estaban llenos de bajos muros de piedra y setos. La excitación. tropezó por los escalones hasta el pavimento. templada por un poco de ansiedad. con el rostro arrebolado. Girándose. Algo nuevo estaba en el aire. Bajo un despejado cielo azul Flores azules o violeta. El pueblo estaba rodeado por colinas. porque entonces los pies le dolerían. pero sus dedos eran muy torpes y pareció olvidar lo que estaba haciendo con ellos. Casi había llegado. expandiendo un olor que era una mezcla de cenizas de carbón y potaje. no sentiría dolor. la puerta se cerró. empuñando fuertemente el bastón con los dedos enguantados. Siempre y cuando siguiera moviéndose. Lazarus Kane lo percibía en sus huesos. enclavadas alrededor de una iglesia normanda. —Voy de camino al pueblo de Sydney Dovedale y tengo negocios allí con alguien con ese nombre —explicó Lazarus. como si no lo hubiera reconocido. dejando a Henry en los escalones del club. aparte de las que llevaba puestas. Iba balanceando un brazo a la vez que silbaba. agarrando su bastón y los últimos restos de su dignidad. Vio como subían por un montículo. Caminaba por el borde con largas zancadas. El sonido subió y bajó en una disonancia frenética cuando ellas lo rodearon por todos lados como una bandada de entusiasmados gansos. Cabeceaban asintiendo con los bonetes. Intentó pasar a su lado.

sin embargo. que se deslizaba lentamente por el tronco del árbol. que podría haber sido una brisa pasando a través de las frondosas ramas. Los dibujos impresos en ese libro eran escandalosamente claros. Su mirada ahora viajó a las otras mujeres. Él la golpeó lanzándola lejos y entonces. o en cualquier otro lugar. vio una bota. como suaves olas calentadas por el sol de un tranquilo pero curioso mar. pero los dibujos hablaban el idioma universal. Así que mantuvo el rostro alegre y el paso seguro. sin duda. puesto que fue su indecoroso libro el que casi le sacó el ojo. cuando algo le cayó en la cabeza. Sólo se había quitado el sombrero para peinarse el cabello hacia atrás con los dedos. lo introdujo en su chaleco y volvió a observar a las bailarinas alrededor del mástil de mayo adornado. el árbol hizo un diminuto y agitado lloriqueo de angustia. De hecho. se puso a la sombra de un castaño. en las ramas de un castaño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  juntaron las manos para correr a través del prado cortando las corrientes de aire. entrecerrando los ojos al brillante sol cuando las bulliciosas jóvenes de mejillas sonrosadas rodearon el palo adornado. ella se 3 Árbol o palo alto. Sydney Dovedale no era la clase de lugar al que la gente venía a menos que estuvieran de paso o de camino a algún lugar más grande y la visita de un extraño sería. Ella no estaba entre ellas. —Buenos días —gritó. sujetando el sombrero junto a su pecho. —No fue mi intención molestar —gritó hacia el árbol. generalmente no el tipo de material de lectura que uno esperaba encontrar leyendo detenidamente a una dama en una soleada mañana de primavera. Dejó la caja y se apoyó contra una puerta con cinco barrotes. Su presencia enviaba leves ondas contra su piel. Varios habitantes del pueblo le observaban mientras se acercaba. donde el césped estaba aún húmedo y el terroso y frío aire le hacía cosquillas en la nariz. Cerrando el libro de un golpe. motivo de preocupación. seguida de una larga y torneada pierna cubierta por una media rota. No. Una ahogada maldición se filtró a través de las ramas. Debería sacudir a la joven de su escondite. ¿cuál era la mujer que había venido a buscar? Moviéndose a lo largo del seto. como una castaña madura. Sonrió y siguió el camino de las alegres margaritas. adornado de cintas. todo estaba muy quieto. Ahora. se dio cuenta de que se dirigían hacia un alto mayo3 que había a lo lejos. pero cuando alzó la vista hacía el árbol. aunque se preguntaba por qué se disculpaba. Y no era de extrañar. adornado de cintas. Sólo se escuchó un leve suspiro. lo miró. El árbol. La caja de sus pertenencias aún colocada sobre su hombro. por el rabillo del ojo. frutas y otras cosas. adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos. Siempre y cuando nadie le causase ningún problema. que se ponía en los pueblos en un lugar público. Cuando su falda y enagua se engancharon en una rama. Los dedos de una mano pequeña lentamente se retiraron como sigilosas orugas a través de las hojas. Una avispa zumbó en su oído. la esquina del objeto por poco le hace perder el ojo izquierdo y rebotó en el césped a sus pies. estaba seguro de que la habría escuchado. Sus labios se fruncieron con un silbido descuidado mientras ignoraba deliberadamente el árbol. 8 . altivo. Cuando se agachó para recuperar el delgado libro que había caído. orgulloso y… silencioso. Dejándoles ver que venía en paz. Si fuera posible escuchar la respiración contenida. no veía ni una palabra ahí impresa. detallados e instructivos. Esas chicas eran demasiado jóvenes. Supo que era una mujer.

de lo que estaba en alertar a alguno de los habitantes del pueblo para que la ayudaran. deslizándose de izquierda a derecha. Es un intercambio justo. con delicados pero bien definidos rasgos y un par de impresionantes ojos color avellana llenos de vida que brillaron llenos de estrellas. podría sentirlos tímidamente separándose para él. que apenas notó la delgada cicatriz en su mejilla. deslizó una mano en su chaleco y sacó el delgado volumen. eso y su impresionante parecido con un rostro de ángel que había visto una vez pintado en el techo abovedado de una gran casa donde trabajaba. Lazarus Kane actualmente estaba haciéndose pasar por un caballero y comportándose mejor que nunca. en este caso. Ella vaciló. ella era un ángel. pero aparentemente quería recuperar ese libro. cayendo con un elegante e ineficaz nudo en la nuca. No hubo palabras de agradecimiento. Finalmente tendió el libro de nuevo hacia ella. No llevaba bonete y su cabello era del color de la miel y espigas de trigo cubiertas de sol derramadas por su espalda. retándola con una desafiante mirada. Imaginó su boca sobre la de ella. lo suficiente para mostrar su rostro y sus bragas. señora —murmuró—. La forma en la que se mantuvo. Quizás el árbol había frenado su caída. Claramente. Una segunda pierna apareció. la orgullosa barbilla y decidida boca. Pensándolo bien y recuperando algo de su juguetón ingenio. Podría probar esos dulces y suaves pétalos. disfrutando de la vista. Por el libro. Demasiados para ellos. Era afortunada. uno caído. Sintió el instantáneo despertar de su interés. aunque por sus formas. cubriendo sus piernas. le hicieron mirarla fijamente. No dio un grito de alarma. ella le tendió su mano. así como la fascinante vista de las delicadas bragas de encaje. solo unos pequeños quejidos de sorpresa. pero desde hacía diez años ella había sido su ángel de la guarda. la esperanza de encontrarla algún día otra vez. él olvidó sus recién adoptados “caballerosos” modales. 9 . Sus botas finalmente alcanzaron la seguridad del húmedo césped y la falda rasgada cayó. Ella avanzó un paso. Fascinado. ningún sonido. No lograba adivinar su edad. por supuesto. mientras sus dedos jugueteaban con los pliegues de su falda. incluso de día y bajo la sombra del castaño. Solo entonces lo miró sobre su hombro para asegurarse de que él no la había visto. evidentemente no era ninguna niña. atrayéndola más cerca a través del largo y sombreado césped. Sin su imagen grabada en su mente. Entonces lo vio. nunca habría sobrevivido. Y supo que la había encontrado al fin.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  detuvo y maldijo por lo bajo con jadeos cortos e irritables. Era una criatura agradablemente redondeada. Si. pero siendo un hombre joven de humor alegre y desde luego ningún santo. Debería haber apartado la mirada en seguida. Él estaba tan absorto en su beso imaginario. pero ella miró ansiosamente sobre el seto hacia los alegres fiesteros. ¿no? Pensó que iba a forcejear. Abrió los ojos desmesuradamente cuando lo encontró mirándola descaradamente. pero cuando trató de agarrarlo. muy afortunada. Lazarus pensó que estaba más interesada en no ser vistos ahí. volvió la cabeza para observarla. La punta rosa de su lengua salió como una flecha. por supuesto. Era ella. humedeciendo el labio inferior. con la mirada fija en el libro que sostenía en su mano. a pesar de su evidente habilidad en trepar y esconderse en árboles. Ella no lo conocía. Había esperado que ella permaneciera ahí escondida hasta que él se hubiera ido. atrajo el libro hacia su pecho y lo sostuvo ahí. El alivio lo recorrió hasta que estuvo casi mareado. Sin una palabra. separó los labios ligeramente. Con la mano libre capturó la de ella y la sostuvo firmemente. brindándole consuelo en algunas de sus horas más oscuras. —Un beso.

Su ángel era incluso más de lo que podría haber esperado y ciertamente más de lo que merecía. que había aprendido la mayoría de las lecciones de la vida en los oscuros callejones y calles traseras de Londres. Cuando él sintió su lengua tocar la suya. distrayéndola mientras soltaba su pequeña mano y deslizaba su brazo alrededor de su cintura para atraerla más firmemente contra él. sin embargo. Deslizó su lengua entre sus labios. Él separó sus pies para mantener el equilibrio. Su beso se volvió exigente. temblorosas contra sus mejillas. Luego quiso más. 10 . que tenía algo que perdonarle? Se calmó con ese beso e incluso por poco tiempo se sintió humilde. Sus pestañas bajaron. cada vez más audaz. sus caderas involuntariamente acariciaron su muslo. dejando que su lengua se introdujera más profundamente. Tenía bastantes él mismo. Lazarus despiadadamente hizo a un lado todas las anteriores intenciones de caballerosidad. Con cada exhalación. Pero. tomándolo por sorpresa esa alegría. sus pechos se apoyaban contra su pecho. Aún no había salido ninguna protesta de sus labios. reclamándola sin compasión ni disculpas. Ella sabía tan dulce como parecía y aunque ese beso era un intercambio. Su boca buscó la suya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Qué buena suerte que cayó sobre su cabeza esta mañana y no sobre la de ningún otro. Una suerte para ella también. deslizando la mano a lo largo de su espalda. una extraña luz despertó en la sensual profundidad avellana de su imperturbable mirada. Por más que quería mantenerla cerca. en cambio. La provocadora y deliciosa fricción de sus cuerpos había estimulado el deseo de Lazarus Kane. era lo más sensato. Tiró de ella nuevamente haciéndola tropezar con una raíz de árbol retorcida. En algún lugar un pájaro cantó y su pulso se disparó saltando junto con esas altas notas. cayendo contra él. Ella se lo otorgó como una bendición. Ella retrocedió. y con la mano la sujetaba por el cuello. La sintió retirarse. Lazarus regresó a donde había dejado su caja de pertenencias. Cada nuevo día ya era un regalo precioso que no debía darse por sentado. ¿Estaba la dama lista para un poco de práctica consentida sobre la teoría que había estudiado en su escandaloso libro? En tal caso. la subió sobre el hombro y continuó por su camino. Los rayos de luz del sol cayeron a través de los árboles suavemente para descubrir el lado de su rostro manchado con verdín y cobrizo. tomó su libro y salió corriendo. él fácilmente accedería. Lazarus puso una mano en su corazón y sintió la pequeña sacudida. al parecer. Ella se estremeció. Su corazón en peligro de extinción palpitaba con un renovado estallido de entusiasmo. Fue vacilante pero sorprendentemente gentil. desapareciendo en la espesura de los árboles. ¿Cómo podría ella saber. Con los ojos muy abiertos. y cuando ella trató de mantener el equilibrio en el desnivelado suelo. para ella había sido suficiente. su boca se inclinó hacia la de ella. recientemente adquiridas junto con su nuevo conjunto de ropas y volvió una vez más a las acciones básicas de un joven. quiso reír. O un perdón. Por ahora. no fue ni fríamente ofrecido ni resentidamente recibido. estaban obligados a ser educados. Y todavía quería más. ya que él sabía cómo guardar un secreto. ella miró su rostro y el sintió esas rápidas e inquietas ondulaciones propagándose por su cálido y generosamente formado cuerpo.

11 . la puerta se abrió. He estado aquí desde pequeño. 4 Piedra pequeña. incluso cuando encontró los postigos de las ventanas deteriorados y agujereados de gusanos. —¿Lazarus? ¿Cómo el que resucitó. por favor una merienda y una jarra de cerveza. Las espinosas cejas del anciano se levantaron como las alas de un pájaro sorprendido y se tambaleó hacia adelante sobre las piernas arqueadas. Al levantar el pestillo. —Sí. Allí. al lado de la puerta un letrero esculpido revelaba el nombre de la granja “Souls Dryft”. ¿Está solo. ya había tomado nota del potencial de la casa. —Es usted el hombre que alquiló la antigua casa del almirante. así que giró sus ojos hacia la casa que tenía justo delante. Su primera impresión. la cual estaba tan ágil como su cuerpo. ya que obstinadamente rehusó moverse más lejos. el techo derrumbándose y las paredes tan inclinadas que era un milagro que aun permanecieran erguidas. redondeada y lisa formada por erosión del agua. enclavándose en una profunda grieta hecha en la tierra. —Ninguna esposa. no hasta ahora. Antes de que pudiera meter la llave en la cerradura. donde obviamente se sentía en casa. Su mente. señor? —El mismo. La esquina inferior opuesta cayó al suelo con un golpe seco. sobre una suave colina desde la cual podía ver por encima los tejados de paja y chimeneas de Sydney Dovedale. Eso es pesado. —Entornó los ojos—. incrustado en la pared de pedernal y guijarro 4. Dejó la caja y empujó las altas barras de hierro de la puerta. Mejor sin ellas. Trepó rápidamente por las barras de hierro que protestaban y crujían. Saltó dentro del jardín. Tuck. Su sonrisa persistía. pero arreglaré esa puerta primero. hubo un crujido de desesperación y la puerta cayó de la oxidada bisagra superior. Inhalando de nuevo. Yo llevo mi propio equipaje. Lazarus le tendió su mano y se presentó. deshabitada y abandonada. cerca de sesenta inviernos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su destino estaba justo en la frontera del pueblo. La esposa significa aflicción. En dirección contraria se levantaba una fortaleza de piedra imponente. ¿no? Lazarus se rio. Al menos —sonrió—. cubierta de musgo y poco atractiva. ¿eh? —Soy yo efectivamente. su rostro se frunció con arrugas de angustia —. formada cuando él miró la oscura y misteriosa estructura en la distancia. luego decidió encontrar otra ruta. y una arrugada figura canosa apareció. —Escuché el traqueteo y pensé que era ese gato saltando por encima de la puerta otra vez detrás de los nuevos polluelos. entonces? ¿Ninguna esposa? —Esto último fue pronunciado con optimismo. Pero por favor llámeme Kane. dieciséis señoras entre ellos. Forcejeó un rato. Serví a una docena de amos. —Viendo la gran caja colocada al lado de la puerta rota. no señor… y usted debe ser Tuck. fue de una ruina. si pudiera encontrar una. —Él inhaló orgullosamente—. —Mejor sin una. Tuck. como el genio de la lámpara. Tuck avanzó pesadamente de vuelta a la granja y llamó por señas a Lazarus para que le siguiera. Agradecería. —No se preocupe.

Tuck reapareció. El padre del señor Henry Valentine. Ah. Un arado abandonado en el jardín estaba demasiado lleno de telarañas para haber sido usado mucho en los últimos años. No había ninguna actividad tal como había visto en otras granjas a lo largo del camino. bueno… —Finalmente admitió la derrota con una malhumorada carcajada —. poniendo ambos brazos sobre la mesa mientras introducía la comida en la boca. entró a la casa y miró alrededor ansiosamente. —Esa vieja ruina es la residencia del señor Henry Valentine. le dio esta casa al almirante para saldar su deuda. arrastrando los pies a la despensa—. cebollas en escabeche y cerveza. Los jovencitos usan eso para robar manzanas en otoño. —¿Es así como sale y entra? —Oh no. Tuck había empezado a limpiar el lugar para un nuevo inquilino. Pero el señor 12 . otro punto en la lista de cosas para ser arregladas. La suave luz del sol llenaba el anticuado interior. Yo uso la puerta —explicó el anciano—. si le oyese llamarla así. —Se limpió la nariz con el reverso de una uña y tristemente contempló la bandeja como si ésta fuese la última comida para un hombre a punto de ser colgado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Debería venir a la parte de atrás. Hay un pedazo de pared rota en el huerto lo suficiente grande para atravesarla. Hay un truco para eso. queso. pero el año aún no había avanzado lo suficiente para cualquier calidez real. Él deja todo a los abogados en Yarmouth. Ellos se ocupan del contrato de arrendamiento y yo me ocupo de la casa y la granja. Balanceando los hombros para aliviar el dolor muscular. —Esa vieja ruina que hay sobre la colina. pensó Lazarus. no solo un extraño tras otro. —No sé por qué el almirante no vende el lugar y termina con él. Lazarus asintió. Se había desanimado algo por la visión de lana caída y ovejas con aspecto deprimido en el áspero pasto. pensó. de ahí que ninguno se quede el tiempo suficiente para que esto cambie y se note la diferencia. con una bandeja en la que había pan. La carretilla de heno que había visto tenía cultivo y pasto cubierto de juncos creciendo entre las tablas donde las semillas habían caído y habían crecido como querían. Y aunque los rayos de oro caían a través de las ventanas emplomadas. Lazarus se abalanzó apresuradamente sobre el almuerzo. Sí. para caldear la piedra mucho antes del mediodía. el aire aún estaba lleno de polvo. Campos cubiertos de cardos floridos y alta maleza embravecida. Puede que lo mejor para el pueblo sea tener un hombre constante aquí. y si es o no parte de esta propiedad. recogiendo una telaraña. Eso es un asunto en discusión. Él no se lo tomaría muy bien. pero a pesar de la brisa a través de las ventanas abiertas y las brasas ardientes en la chimenea. despertando a la casa de su sueño. Lazarus estaba de pie junto a la ventana y pasó un dedo a lo largo de la profunda repisa de piedra. —A la gente del pueblo no le gustan los extraños. Eso lo explica entonces. La putrefacción y el olor a humedad colgaban tan pesadamente en el aire que podría masticarlas. —El almirante no ha estado en casa desde hace cerca de treinta años —le explicó Tuck. Los muebles eran escasos y parecían ser tan viejos como la casa misma. la cual puso ante Lazarus con gesto de desaprobación. había un truco para la mayoría de las cosas. Dios guarde su alma. ellos carecían del constante calor necesario para tocar el suelo enlosado. ¿es parte de esta propiedad también? La expresión de Tuck se debatió entre el ceño fruncido y una sonrisa.

Había mucho que hacer para poner ese lugar en orden y no estaba completamente seguro por dónde empezar. frotó el cristal para ver fuera e inspeccionar el patio enlosado. Había esperado lo suficiente. —Tuck se asomó sobre su hombro doblado—. —¿No hay documentos de la negociación? —Oh. miró fijamente la mugrienta ventana. con los ojos entrecerrados. Limpiándose la boca con la manga. Con dos dedos ásperos de trabajar. 13 . Luego se rió repentinamente. de ambos lados. sí. Lazarus hizo una pausa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry dijo que eso solo era un acuerdo temporal mientras vivía su padre y Souls Dryft debería regresar a él ahora que el viejo señor Valentine está muerto y olvidado. sacudió la cabeza y continuó su comida. Los abogados tenían documentos elaborados de todo tipo. quedando la jarra de cerveza a medio camino de sus labios. Quizás con la adquisición de una pequeña propiedad suya. Era tiempo de hacer su reclamación. Todos ellos tan genuinos como la exuberante melena de Henry Valentine. El almirante no lo cree así.

sugirió la necesidad de economizar un poco mejor. porque encontraba las otras sillas y cojines individuales con insuficiente acolchado para su trasero delicado. así como también considerar la carga de la lavandería. ¡Cuando pienso en lo que pude haber tenido! Se retorció como un gusano regordete y ajustó su pecho. húmedo. pues se le recordaría justo cómo ella fue una vez atrapada in flaganti con un joven caballero cuyos pantalones estaban alrededor de sus rodillas. para ahorrar todo el carbón que de otra manera se requería para calentar el torreón lleno de corrientes de aire con sus malsanas paredes húmedas y el piso de piedra de helada frialdad. Así que difícilmente estaba en posición de cuestionar la etiqueta de cualquier otra. pero estoy reducida a esto… exiliada en este lugar oscuro. hecha con un exceso de tela cara y aplicaciones. Lavinia llevaba puesto otro ostentoso vestido nuevo. tratando de tomar una siesta. se libraría de ti de una vez por todas! Arañándome con tus comentarios desdeñosos. Lavinia había ordenado que este sofá acolchado se mudara a la cocina. y por eso es que me siento tan enferma hoy. —se había quejado con su marido—.” Esta mañana. —¡Me pongo lo que quiero. aparentemente. adormecido sin sociedad a la moda. aun si debe reducirse a una vida en las instalaciones de los sirvientes. habiendo observado en silencio esta extravagancia en varias ocasiones. —Sus pequeños ojos captaron una mirada de tía Finn soltando una risita bajo su edredón—. contigo tan miserable. Henry debería despedirte. muchas gracias! ¡Me alegraré cuándo sea tratada con el respeto que me corresponde en esta casa! Nunca he sido tan menospreciada. y multitud de barbillas temblando como las asentaderas abofeteadas de un niño travieso. Y pensar que soy una dama bien educada de una buena familia. los ojos cerrados. El fuego debía ser encendido. En los meses más fríos del año.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 03  Lavinia Valentine se tumbó en el viejo sofá griego y pateó sus zapatillas para liberar sus regordetes dedos rosados. No es extraño que me duela la cabeza y tenga el estómago revuelto. Sophie. Al mediodía. estaría manchado. Siento tu amargo resentimiento quemar agujeros en mí incluso mientras estoy aquí con los ojos cerrados. Sophie pensó que una mujer bien educada y de una buena familia probablemente no debería puntualizar cada pequeño insulto dejando caer pesadamente su pecho como dos almohadas fofas. ¡Si Henry tuviera alguna preocupación por mi comodidad. en cualquier caso. mordaz y mirándome furiosa. calentar agua y cocinar comida. o más pronto. Son celos. aunque no tuviera la intención de hacer algo con él excepto descansar en su sofá: Una cerda bien alimentada tomando una siesta al calor del fuego. así que la familia se reunía aquí también. No me sorprendería si intentaras envenenarme. los residentes de la fortaleza pasaban la mayor parte del día y la tarde en la cocina en aras de la economía. ¡Y esa vieja arpía miserable puede irse al asilo de pobres contigo! 14 . —Basta. “Al menos. Sophie —le siseó a su cuñada—. Pero no tenía sentido hacer una observación sobre eso. por supuesto. un apéndice frecuentemente necesitado de un poco de manipulación. ese vestido sería cambiado por otra prenda similarmente fea. podría permitirse la comodidad de un asiento acojinado.

¿Menospreciada? Ella se giró en un círculo apretado. lo pisó. pero ella estaba congelada en el lugar. hasta que el aire estuvo lleno de plumas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie inclinó la cabeza para esconder su expresión y continuó su costura. —Deberías ser menospreciada y a menudo —siseó—. Cuando echó a un lado el palo. Pero incluso aunque su conciencia educadamente le recordaba que tenía casi treinta y debería estar zurciendo calcetines junto al fuego con su tía. imaginando que eran su cuñada. el mismo diablillo malcriado y rebelde que una vez la impulsó a brincar desde un balcón. sacudiéndolo duro encima de su cabeza. sólo ocasionalmente discutiendo los pormenores de su salud con nadie a quien le importara. los ojos de un bárbaro. gustosamente lo haré yo! Una nube de plumas se levantó velozmente cuando el primer saco se abrió de golpe. —Menospreciada —masculló—. Allí esperó un momento. dejó a un lado su costura. desigual para cualquier cosa e inoportuna para todos. simplemente debía aliviar su cólera de alguna forma. madame. Balanceó ese palo tan salvajemente que oyó las costuras rasgándose en su hombro. El hombre que la había hecho besarlo. y encontró la sensación tan satisfactoria que desvió su furia al segundo saco. medraba dentro de ella todavía. recogió el saco y vació lo último de las plumas. Aparentemente era su suerte en la vida ponerse siempre en medio. Después de todo. ¡Yo. fue de prisa a los sacos y comenzó a golpearlos. rebosando de cólera. en parte divertido. ¡Me indigna que a ti se te ocurra decirme cómo comportarme! El más sabio curso de acción sería ignorarla. de buena familia y bien educada! Ser sermoneada todos los días por una solterona de labios apretados que está aquí sólo por la caridad de mi marido. y sus horquillas caían sueltas. esperando las fundas de almohada que ella y su tía cosían. —Ser tan atacada y criticada en mi propia casa. golpearé un lado de tu gran cabeza con el caldero del tocino! —Dejando caer el saco al suelo. Era él: El hombre que había estado de pie debajo de su árbol más temprano y la desvistió con esos mismos ojos siniestros. los puños en sus costados. Por desgracia. Las plumas flotaban a su alrededor. 15 . —¡Un día de éstos —jadeó sin resuello—. Sophie debería estar acostumbrada a estas alturas. probé la campana junto a la entrada. y salió caminando al patio y rodeó la esquina. Ella se dio la vuelta y lo encontró justo detrás de ella. pero no hubo respuesta. ¡Ajá! Había dos sacos grandes de plumas de ganso y de pollo abajo contra la pared. un par de ojos oscuramente curiosos estudiándola en parte desconcertado. Agarrando un palo de la pila de madera. Debería haberlo sabido mejor que sacar a colación el tema de la economía. No se sentaría en un rincón ni quedaría tranquila. su sombrero debajo de un brazo. sin saber hasta dónde tenía que caer o lo que había justo debajo. pero se sintía demasiado bien para detenerse. una mujer casada de consecuencia y bienes. Nunca he escuchado semejante cosa. la mirada disparándose rápidamente de un lado al otro. pues cualquier consejo que intentaba dar a Lavinia caía en orejas pequeñas e ineficaces amortiguadas por bucles y adjuntas a un cerebro muy pequeño incapaz de comprender cualquier voluntad sino la suya. Se puso de pie rápidamente. Se suponía que su naturaleza se había reformado en esos días. ¡Y si a tu marido no le gusta la tarea. —Perdóneme. gruñendo.

Él la siguió. había intentado dejar de pensar en eso. y. ¿Puedo ayudarlo? Todavía estaba mirando a Sophie. sus ojos brillantes como un prado salpicado con botones de oro. Su corazón había palpitado sólo un poco más rápido de lo usual. y olió algo más. ¿Acababa de guiñarle el ojo? Llevaba puesto un delantal manchado sobre un vestido azul. y el señor sabía qué más. devolviéndolo a la realidad. Él la había hecho besarlo antes. junto con varias plumas pequeñas. ¿qué le haría hacer después? Como si hubiera leído su mente. no había estado tan a la defensiva. 16 . las dos cejas encima de ellos arqueadas hacia arriba. cada nervio y cada tendón en su cuerpo despertado a la vida. Entonces ella bajó la mirada hacia los guijarros. supuso que podría haberse desmayado. Lavinia debió haber espiado al extraño cruzando el patio. —¿Entonces usted es la señorita Sophie Valentine? Ella sostuvo en alto su manga y retrocedió con tanta dignidad como su apariencia desastrada se lo pudo permitir. sintió el calor en su piel expuesta. sopló otra pluma de pollo de la punta de su nariz. Sophie Valentine. sujetándola atrapada en su apreciación constante y minuciosa. no eran observados por nadie. porque por dos veces él la había atrapado haciendo algo que no debía. Más temprano. y sus dedos tantearon para cubrir las puntadas rasgadas. sin embargo. estaban solos. pero ella se desconectó como un erizo retirándose debajo de sus púas. su sonrisa se amplió. una vez más. cuando la besó debajo del árbol. señor —pió mientras caminaba con un balanceo a la vuelta de la esquina—. sonriendo lentamente. Su cara en forma de corazón. Cuando su intensa mirada se movió al hombro roto de su vestido. ojos de gitano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Horrorizada por eso. por supuesto. como si hubiera sido quemada por el sol. señor? Él no dijo nada de ninguna visita. Cuando miraba directamente a esos ojos. pues finalmente se aventuró de su sofá para ver lo que él quería. Pero entonces. sus piernas. con este extraño de pelo negro. La otra mujer se levantó de puntillas. Jadeó un aliento de sorpresa. presintió problemas. y retrocedió un paso. Desafiado. se sintió notablemente bien. La criatura indomable todavía estaba muy viva dentro de ella. humedeciendo la chispa caliente que resplandecía debajo de sus pestañas. y ella supo que él pensaba demasiado en más temprano. Ella frunció el ceño. Y ella evidentemente disfrutaba de sus secretos. el cual tenía la apariencia de algo muy amado. Cara a cara. —Soy la señora Valentine. él buscó su cara pequeña y recatada por las pistas que eran usualmente tan abundantes. Ahora aquí estaba él otra vez para recordárselo. Rápidamente colocó su mano izquierda encima del desgarrón. cuándo se habían encontrado debajo de la sombra del árbol de castañas. Lazarus Kane fue incapaz de leer la mente de una mujer. como si nunca hubiera ocurrido. Si ella fuera de una constitución más femenina. Él había visto su libro. En lugar de eso. él era atraído hacia adelante. y que había pasado mucho desde que fue nuevo. porque era una malvada descarada ampliamente reconocida. a menudo usado. Algo nuevo y excitante. —¿Lo espera mi marido. la versión reformada. por primera vez en su memoria.

Sólo su pura anchura probablemente le impidió pasar sobre Lavinia y seguir a su presa dentro de la cocina. fisgoneó dentro de ella con esos ojos oscuros. los ojos luminosos por la diversión. y ella sintió esos desordenados mechones enroscándose tristemente contra el pulso palpitante en su cuello. deseó deshacer toda la cosa. así debería ser. Cuando su temperamento se había enfriado. pero tan pronto como la carta dejó sus manos. dudo que su marido me hubiera mencionado. ¿Realmente estaba tan desesperado por una esposa que buscó una en un periódico? Se veía como si no tuviera problemas para encontrar mujeres. vagamente irritado porque ella estaba bloqueando su camino. Sophie había escrito ese anuncio en un estado de ánimo muy malo después de otra riña con su cuñada. Aún con el transcurso de los años no pudo desalentar el impulso hacia la travesura. y luego sus pantalones ajustados otra vez. —¿Anuncio? —Por un marido —dijo serenamente—. intentaba esfumarse rodeando la esquina. pero era demasiado tarde. Su vestido estaba adornado fastuosamente con volantes fruncidos y arcos. Esta no llevaba delantal. y notó cuatro cosas en rápida sucesión: Los nudillos llenos de cicatrices de sus manos. su único movimiento una vibración leve cuando ella se crispó nerviosamente. sus botas sucias. pero él continuó caminando hacia adelante. Soy el nuevo inquilino de Souls Dryft. Su ceja se arqueó. Era moreno. con el pelo negro como el carbón desordenado y revuelto cayendo casi hasta sus hombros. y no dudó en sobornarla por un beso más temprano. sólo para evaluarlo. 17 . ya no quería saber nada con la clase de contratiempos que él ofrecía. pero las ideas aparecían en su cabeza siempre cuando estaba más afligida. He venido a casarme con la señorita Valentine. —Vengo en respuesta a su anuncio. sus pantalones ajustados. A todo lo largo del escrito. susurrando y reptando sobre su mejilla caliente. Pero es a la señorita Sophie Valentine a la que vine a visitar. se los había puesto todos al mismo tiempo. los cuales parecían extenderse más allá de la anchura de la puerta. —¿Qué diantres quiere usted con ella? Miró por encima de su cabeza hacia la mujer salpicada de plumas que. como una niña que sabía que está a punto de ser castigada. Él vio demasiado. lo lamentó. Al menos. Su pelo oscuro estaba rizado en bucles tan apretados que salían disparados lateralmente de su cabeza. Como si fuera incapaz de elegir entre los muchos adornos apropiados. para su vergüenza. y enviándolo. Las hebras de su pelo caían suavemente sobre sus hombros. Sus finas horquillas no habían sido suficientes como para resistir la fuerza de su violenta rabieta. A su edad. La mirada de Sophie viajó hacia abajo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Bajó la mirada hacia ella. llenas de rozaduras. Muy buena medida. Si tan sólo se pudiera contener de estas acciones temerarias. como lamentó muchas otras decisiones precipitadas antes de ésta. señora. sellando. su furia permaneció ardiente. —No. Ella había retrocedido todo el camino hacia la cocina. Así que estaba con una mezcla de sentimientos. quien tomaba cada oportunidad para recordarle que estaba en la calle y era una carga para las finanzas de su hermano. ninguno cordial. escribiendo. hacia el hombre que había llegado esa mañana.

y repentinamente sus ojos fueron diabólicamente enigmáticos. Ella se fue inmediatamente a la silla más cercana y se sentó antes de que sus rodillas cedieran bajo la presión. Pero en realidad no debería.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Pero entonces ya sabía eso. su corazón palpitaba por ver a un guerrero ancho de hombros cabalgando para rescatarla. Si hubiera tenido un abanico.. Su pulso se esparció como palitos chinos. algo sobre que él regresara más tarde cuando Henry estuviera en casa. atrayéndola y haciéndola girar alrededor hasta que estuvo mareada. Otra vez. Una chispa caliente. Mientras el extraño miraba a Sophie deslizarse más lejos en las sombras. Quizá podría. Ahora aquí llegó él. en caso de que pudiera ser obligada a admitir que ocurrió. y el viejo decir popular: "Ten cuidado con lo que deseas…” corrió vertiginosamente a través de su mente. habiendo sido empujada contra su cuerpo más temprano esa mañana. años atrás. él le dirigió una reverencia rápida y se fue de prisa. lo habría usado. Una vez.. Que ella había permitido que eso ocurriera. pero las pequeñas bocanadas de aliento que salían de la curva de su labio inferior tendrían que ser suficientes como refrigerante en lugar de eso. era algo en lo que ella había intentado dejar de pensar. satírica venció el recelo en su mirada firme. Finalmente forzó su atención hacia su cara. Lavinia estaba graznando y aleteando. 18 .

Henry ya estaba al tanto de la última broma escandalosa de su hermana. Es oscuro como el diablo. donde la huella de su amplio trasero ya estaba marcado en la tapicería tras tres años de constante contacto—. un marido. y tía entrada 19 . Como se vio después. Estoy mareada. y una sonrisa… una sonrisa. —Será mejor encontrarme con él allí… de lo contrario podría escuchar sobre ello de otra persona primero. María. que era por turnos triste y airado. pero nunca comprensible. —Es evidente que se habría santiguado si tuviera la energía y la fuerza requerida en sus miembros en ese momento—. Este es sin duda el asunto que acaba con todo. Nunca nos recuperaremos de la vergüenza. había oído hablar del anuncio. Henry tenía previsto regresar en él desde Morecroft ese día. una vez más. y cuando entró en la cocina con María pisándole los talones. ¡No puedo respirar! —Lavinia cayó hacia atrás encima del estridente sofá. Se apresuró en su misión. escribes algo y causas problemas. —Ahora. La edad y estatura no es problema. —Se busca. —Oh. Su hermana apenas escuchó. ignoró a su mujer. enseres diversos. Pequeña dote. mi corazón se acelera. Mientras estaba en Morecroft. Estamos todos arruinados. estoy segura de ello! De todas las cosas que tu hermana ha hecho alguna vez. no demasiado especial. eso fue sin duda lo más perverso que he visto nunca. Con ojos que miraron directamente a través de mí. y exigió que Sophie lo leyera en voz alta para que todos lo oyeran. Incapaz de permanecer sentada. la hermana menor de Sophie. el cual pasaría pronto por el pueblo en su camino entre Yarmouth y Norwich. arrojó un ejemplar del periódico encima de la mesa. Lo recogió y lo leyó en voz baja. —Alguien tenía que señalar la inercia e incompetencia de ese hombre. mientras Lavinia reanudaba su fuerte lamento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 04  —¡Me desmayaré. —¡Tu hermana ha conseguido un marido a través de un anuncio! Oh. Sophie ocultó una sonrisa detrás de su libro. desde que escribiste todas esas protestas a nuestro miembro local del parlamento. Debe tener paciencia con las mujeres recalcitrantes. —¿Qué ha hecho ahora? —La esposa del párroco. Sophie —exclamó María—. ésta es la peor. María. —¿Un anuncio? —Escribió uno y lo envió al periódico. María dijo que iría corriendo hasta la encina de la encrucijada y esperaría el coche correo. ¿Qué dirá Henry? Sophie no dijo nada y meticulosamente pasó una página. creí que Henry había confiscado tu caja de escritura. había llegado para su habitual té matutino y chismorreo. varios libros.

y. Sophie. Sophie caviló sobre la cara del extraño. —Sus ojos brillaron con maldad—. Deberías hacerle una visita. apretando su chal de patchwork contra su barbilla y mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos y asustados —. agotando sus recursos. —Pero. Henry se cruzó de brazos. un completo extraño. se convirtió en un bufido impropio de una dama. para encontrarla. —Debe de ser una rareza —exclamó Lavinia—. —No me gusta este tipo. despertando a la tía Finn de su siesta. Y eso era su culpa. al principio. podría ascender en la escala social. Me atrevería a decir que necesita que le digan cómo están las cosas. Henry se giró rígidamente en su silla y la observó con una mirada fría. tenía el efecto deseado de volver toda la atención hacia ella. Para más información. ¿y quién mejor que tú para decírselo? Supongo que piensa que emparentándose con esta familia. gimiendo y moviéndose. señorita Sophie Valentine. se veía obligada a hacer un 20 . pero hoy nadie estaba muy interesado en sus numeritos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  en años incluida. derrochadores de tiempo. —La guerra terminó. Sophie querida. en el cual cayó. y caballeros con otras relaciones abstenerse. Averigua lo que está tramando. ¿Recuerdas Waterloo? Te serviré un poco de té. o al menos supervisar a María en la realización del mismo. —Puso una manta alrededor de las rodillas de la dama y fue a buscar otra taza de té de la cómoda. por supuesto. eso serían dos cargas menos en tus manos. oí disparos. Respondiendo a semejante anuncio. pero había venido hasta aquí. sus bucles vibrando. querido. cuando ella trató de contenerla. No podía casarse con él. Y estoy bajo la autoridad de Lavinia. que ningún soldado francés había llegado y que todos estaban a salvo. tía Finn. ¡Bonaparte ha llegado. Continuamente divertida por la visión de Lavinia sobre la importancia de los Valentine. Pero en el inocente acto cotidiano de servir el té de su tía. mientras Sophie tranquilamente explicó por qué decidió colocar su anuncio en “La Gaceta del Agricultor de Norwich y Morecroft” entre el ganado en venta. Con la tía Finn y conmigo fuera. Holgazanes. Sophie dejó escapar una risita ahogada. Pensé que estarías encantado. y requirió la aplicación de sales aromáticas. demuestra ser un lunático. Sydney Dovedale. manteniendo la mandíbula cuadrada sin temor. Por lo general. siempre encima de algo convenientemente confortable. la cual. Harías bien en guardar silencio y mostrar arrepentimiento por una broma tan tonta. Henry. él ha llegado! Sophie suavemente le aseguró que Napoleón Bonaparte no había invadido el pueblo. Nada podría causar un frío tan invernal como la expresión severa y desencantada de su hermano. Luego vino un aparente agotamiento. que te has divertido. la oscuridad de su pelo y ojos. —Creo. Diariamente ella me recuerda… La cucharita de Henry golpeó furiosamente contra su taza de té de porcelana china. Pero ahora que alguien realmente había venido en respuesta a ello. La idea era claramente ridícula. Su familia asumió que el anuncio era otra broma. —¡Todos vamos a ser asesinados en nuestras camas! —exclamó la señora. —Sin duda es el lugar más apropiado. Ella se percató de esto y se recuperó lo suficiente como para hacer un té. Lavinia inmediatamente se transformó en la siguiente etapa de histeria. podría haber confesado que así era. Ni una pizca.

las migas cayendo de sus labios ocupados mientras introducía pastel en su boca con más presteza codiciosa de la que cabría esperar de la esposa de un párroco. como si él hubiera esperado un largo tiempo para reclamarlo. Difícilmente podía culpar a tía Finn por pensar que Napoleón Bonaparte había invadido el pueblo. incluso una mujer con cicatrices y escándalos en su pasado tenía derecho a un compañero y socio. —¡Sophie! ¡El té! Casi lo había derramado. para casarse con una mujer a la que nunca conoció y sobre la que no sabe nada? Si supieran que él ya la había besado. a pie. como siempre. recae en mí reparar el daño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  balance de su situación. Sólo había una cantidad de soledad que un alma podía soportar. exhalando migajas de pastel tan rápidamente como fueron inhaladas previamente. Él había tomado posesión de su boca como si ella se lo debiera. Parecía haber un exceso de “debería” y “no debería” en su vida últimamente. estaba demasiado distraída por el ritmo agitado de su corazón. Se le ponía la piel de gallina con el simple recuerdo. estaba discutiendo sobre el extraño y sus motivos. Sin duda. sin embargo. luego tomó su costura para reparar la falda que había desgarrado por la mañana. —Nunca he visto manos tan toscas en un caballero de recursos —dijo María. porque todo estaba patas arriba. Ahora su familia. ¿Qué clase de caballero viaja hasta tan lejos. Un hombre había salido de la nada y la había besado. obstinadamente siguiendo la misma rutina. había comenzado a enfurecerse cuando lo oía. María. se había puesto en movimiento. algo nuevo había sucedido. y ella no había ofrecido el más mínimo argumento para disuadirlo de esa idea amorosa. Cautelosamente llevó la taza muy llena hacia donde estaba sentada su tía. alguien había arrojado un alfiler en el mecanismo del reloj. exclamó indignada: —¡Como si mi hermana considerara realmente semejante idea! ¿Casarse con un completo extraño? —El temperamento de nuestra hermana una vez más ha podido más que ella —dijo Henry— y. 21 . Oh. Cada día. Finalmente. Hoy. —¡Totalmente! —acordó su mujer—. sin ningún aporte de su parte. pensó con picardía. lo hizo todo con el acompañamiento de los quejidos de Lavinia. y todos los engranajes estaban atrapados… atascados. Pero sus ojos no podían concentrarse en las puntadas. y durante los últimos tres de esos años. y sus propios nervios giraban como semillas de arce cayendo. sin mencionar la forma descarada de su erección cuando su cadera se apretó en su contra. Besado como ningún otro hombre había hecho. había acariciado su espalda y su nuca. No esperaba nada más que eso. O no debería. justo debajo de la superficie de una dama que ella cuidadosamente había cultivado a lo largo de la última década. Los labios de Sophie se oprimieron. durante casi once años. si tan sólo supieran cómo había tocado su mano. La criatura rebelde y obstinada que aún moraba dentro de ella. —Depende con qué recursos se convirtió en caballero —respondió Henry mientras sus dedos recorrían los botones de su estrecho chaleco. especialmente de una que con tanta frecuencia lamentaba la estrechez de sus estancias.

como consecuencia de ello. o necesitaré el orinal otra vez. podrá haber causado un alboroto con sus absurdas opiniones e ingenio equivocado antes de esto. Lavinia suspiró ruidosamente. acostumbraba a salirse con la suya. temerosas de ellas. miró a Sophie al otro lado de la habitación y agregó con calma glacial—. Cuándo Sophie se pinchó el dedo y maldijo en voz alta. —Bueno. si por casualidad persistía. nunca contenta. o no buscaría una esposa en la Gaceta del Agricultor. pero estaba más a menudo fuera de lo que estaba en casa. mujeres. Lo escribió por la misma razón que escribió esas cartas al periódico acerca de por qué a las mujeres. Bueno. sin ocupación real y ninguna inclinación hacia nada. Con la adquisición de un parasol de seda con la que estaba de acuerdo su marido. o pensaban que lo sabían. y la mayoría a menudo sólo estaba de paso. y lo exigían a todo pulmón. no. dejando eso para su administrador. —Debo irme. dicen. querida. Lavinia ahora volvió sus pensamientos a la verdadera causa de 22 . —Si es cierto que tiene dinero. pero se tomaba poco interés en la gestión de la misma. Se reclinó hacia atrás en su silla y buscó a tientas la cadena del reloj en el bolsillo de su chaleco. pero claramente no tiene posición social. El sujeto puede ser rico. Necesidades. De su padre. Henry suspiro profundamente y con desdén. por una suma considerable —exclamó María—. y Lavinia le informaba de su necesidad por un nuevo parasol. es un nuevo rico. pero no me provocará una apoplejía. el segundo tipo de mujer nunca conseguía lo que quería. Debe de ser muy rico. estoy segura de que no quiero oír hablar de tus funciones corporales. querida. se les debería permitir votar. Nunca estaba satisfecha. Algunas mujeres sabían lo que querían. los extraños eran raros en Sydney Dovedale. Espero que no te estés resfriando. Sé exactamente por qué publicó dicho anuncio. hasta que la novedad de su parasol se desvaneciera y viera otra cosa que debía tener. ¡Henry. Sophie observó mientras se agachaba a besar la carnosa mejilla rosada de su mujer. Henry no desperdiciaba ninguno en damas de quienes no podría ganar nada. su tía exclamó: —¿Tienes frío. —Furioso. no importa cómo lo intente. Sophie suspiró y estudió sus torpes puntadas. a pesar de que sabía que esto no la aliviaría más de media hora. Ciertamente no había esperado que él se acercara sigilosamente de nuevo a ella unas horas más tarde con el matrimonio en mente. Por supuesto. Parsimonioso con su tiempo y su discurso. que cuidaría de todos vosotros! Sophie sonrió. La vida continúa como siempre. Sabes que va directo a través de mí. ¡Le prometí a mi querido hermano. Nadie jamás preguntaba a Henry lo que tenía que hacer con su día. —¿Otra taza de té. Algunas mujeres mantenían sus necesidades para ellas mismas. mientras que la voz más fuerte. querida? Te ves pálida. —El extraño ha arrendado la propiedad Souls Dryft del almirante. o. qué sorpresa. a pesar de todo. ni rango. tía Finn? —No. que Dios lo tenga en su gloria. Para provocar el caos y hacerme quedar en ridículo. era mal interpretado por el camino de alguna manera que podría ser deliberada. díselo! Pero todos sabían que cualquier cosa que uno le dijera a la tía Finn generalmente entraba por un oído y salía directamente por el otro. nunca sentía el valor de lo que tenía.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto. heredó la tierra y la fortaleza antigua en la cual vivían. Henry se comprometió a comprar el artículo para ella en su próxima visita a la ciudad.

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su malestar esa mañana. De repente su tono cambió de engatusar y arrullar al ladrido de un perro faldero descontento. —¡Deberías llamar a este extraño, averiguar quién es y de dónde viene, Henry! Él estudió su reloj de bolsillo, con los labios fruncidos. —Voy a considerar lo que debe hacerse. Mientras tanto, espero discreción de todas vosotras. Sophie, —fijó en ella su dura mirada—, no te acercarás al hombre hasta que haya hablado con él y haya averiguado su verdadero propósito. Ella levantó la mirada de su costura con tanta inocencia como pudo reunir, e inclinó la cabeza en acuerdo silencioso. —No queremos que esto se extienda por el pueblo —agregó, con la mirada severa volteándose hacia su hermana menor—. ¿Estás prestando atención, María? María estaba atando las cintas de su bonete debajo de su barbilla sin escuchar a Henry en absoluto. Comprobó su reflejo en la tetera de plata. —Oh, Sophie —exclamó—, las flores de la iglesia están realmente marchitas y miserables. Deberías traer algunas nuevas antes del domingo. Veo que las tuyas ya están floreciendo tan bien, y sin embargo mi jardín está en un estado muy deplorable. Últimamente has sido muy descuidada en ocuparte de las flores de la iglesia. No se me ocurre por qué, ya que no tienes nada más que hacer. ¡Señor! Cuando pienso en lo ajetreado que es mi día comparado con el tuyo. Si tuvieras mi vida… con dos niños que educar... te pasarías el día corriendo sin tiempo para esa pequeña escuela tuya. Nadie en la familia consideraba que la iniciativa de Sophie de enseñar a los niños del pueblo valiese la pena. Henry desaprobaba la sola idea de una escuela que distrajera a los niños de la localidad de su trabajo en sus campos, y había intentado en un principio que abandonara el proyecto. Pero ella se empecinó, y finalmente, teniendo mucha menos energía que su hermana para perseguir una causa, se dio por vencido y se limitó a recurrir al desdén ocasional acerca del perjuicio que una educación podría causar donde era injustificado. María, por otra parte, accedió fríamente al tema de la escuela de su hermana mayor con la paciencia de una madre ocupada en tolerar la colección de insectos muertos de un niño pequeño. Palmeó la mano crispada de Sophie y la besó en la mejilla, hoscamente ofrecida antes de correr tras su hermano, quien continuó con serias advertencias acerca de controlar su lengua. Mientras Lavinia regresaba a su pose de reclinarse lánguidamente en el sofá, Sophie recogió las cosas del té y se preguntó lo que Henry pretendía hacer sobre el extraño. Sin duda, necesitaría algunos días para decidirlo. Las únicas elecciones impulsivas que Henry alguna vez había hecho eran las relacionadas con los caballos de carrera y los juegos de cartas.

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 Capítulo 05 

Sophie se escapó al jardín, impaciente por poner sus pensamientos en orden. Llevaba
migas de pan en su delantal para alimentar a los pájaros que esperaban la primavera, y luego se sentó sobre un pequeño banco a la sombra. Estaba tan quieta y tranquila que los pájaros se paseaban a unas pulgadas de sus pies, picoteando las migas que ella había lanzado y ante el encuentro de un gusano ocasional. Uno de los pájaros era grande, marrón y con el pecho manchado. Él controlaba y supervisaba a los otros, hacía ruido y se pavoneaba sin recoger mucho. Otro pájaro llegó volando y se paró en el muro del jardín, mirando astutamente, evaluando a sus competidores con ojos penetrantes. Éste tenía plumas de un negro brillante, ligeramente agitadas por la brisa juguetona. Él levantó su cabeza mirándola y le guiñó un ojo, tal como hizo el extraño esa mañana. Era casi como si viera dentro de ella, todas sus ideas y sueños pasados y futuros. Parecía casi como si él la conociera y ella, de alguna manera, le conociera. Sus pensamientos se volvieron de pronto a James Harley, el hombre con quien ella, por poco tiempo, estuvo comprometida. No lo había visto desde hacía muchos años. Al principio, cuando volvió a casa después del accidente, él le escribía casi a diario. Pero con el tiempo, sus cartas se hicieron más cortas, como si las escribiera a toda prisa, como si fuera a imprimir una noticia de última hora en el periódico. Hasta que finalmente, cesaron totalmente. No podía reprochárselo. Después de todo, fue ella la que rompió el compromiso. James vivía en Londres ahora, volvía de vez en cuando para visitar a su abuela en Morecroft. Aunque él tenía una muy generosa pensión anual, ella mantenía las riendas sobre su dinero hasta que alcanzara la edad de treinta y cinco años, una precaución sumamente rigurosa, pero probablemente sabia, según los términos de su herencia. Siempre que Sophie preguntaba por su viejo galán, Henry decía sólo que James era "todavía insufrible y aun más rico que Creso”. Él culpaba a James por haberle dado demasiadas tazas de ponche en el partido de pelota de Grimstock hacía diez años, sabiendo que ella no estaba acostumbrada a beber. Los acontecimientos escandalosos de aquella tarde trágica, los cuales todavía de vez en cuando se recordaban, aunque el tiempo transcurrido hiciera que se exageraran muchos "hechos" sobre el tema. Esto incluía el número de testigos de su breve unión sobre una mesa de billar, que creció de dos a una increíble docena de personas. Incluida la señora Rosemary Grimstock-Pritchett, que juró que no podía mirar el paño verde de una mesa de billar, sin sentir la necesidad de sentarse y pedir un tónico. Sin embargo, en verdad, ni siquiera estuvo presente en ese partido en particular. Todo eso pasó en otra vida. Hoy vino un hombre nuevo, un hombre muy distinto. Ella sintió una agitación en el pecho. El extraño no era para nada como James Hartley. Su pelo estaba claramente desarreglado, tan rebelde como aquellos ojos. Se vestía bien, la tela de su ropa era obviamente de buena calidad, pero había algo sobre él… algo… fuera de lugar, como una nota desafinada. Era demasiado… demasiado… El mirlo que estaba sobre el muro de pronto se dio a la fuga, volando sobre su cabeza, y aterrizó sobre el cenador que había bajo el sauce. Salvaje. Era eso. Salvaje. Sólo desenmascarándolo podría domesticarlo. Volviéndose hacia ella, el mirlo se zambulló bajo los arbustos y arrancó un gusano con el pico mostrándoselo al pájaro manchado. El extraño era el problema. No tenía dudas sobre
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ello. Sus manos eran grandes, cuadradas e inquietas. Como sus ojos, ellos mostraban un espíritu inquieto. Y una promesa. Echó un vistazo a la cocina para asegurarse de que nadie miraba, y retiró su copia de los Sermones de Fordyce para Damas de donde lo había dejado, bajo su mantón de lana. Dentro de las páginas de aquel digno libro, guardó otro, uno que requería ser disfrazado de esa manera tan astuta. Este segundo libro era un volumen pequeño, delgado que encontró oculto en la cesta de coser de su tía. Con cada lectura de sus páginas ilustradas, Sophie sentía de nuevo la emoción de aventurarse en un mundo prohibido. Lo examinó nuevamente con la impaciencia de una libertina realmente irrecuperable, demasiado perdida para ser salvada de su propia maldad por el estimable Señor Fordyce y sus sermones. Sus nerviosos dedos descubrieron nuevamente una página muy manchada. “Capítulo tres, Figuras i e ii - la Anatomía Masculina en Reposo y Erecta”. Ella estudió los bosquejos, su animada imaginación la llevaba a ponerle un par de pantalones sobre el dibujo detallado, comparando eso con lo que vio esa mañana. El extraño no era, ni la figura i ni la figura ii, pero había ocurrido este último, por lo que pudo apreciar, definitivamente era imposible colocarlo dentro de los límites de su pantalón. Su imaginación dibujó un nuevo bosquejo: Figura iii - el Macho Desenfrenado. Cerró el libro de un golpe, bastante decepcionada con ella misma, por tener un interés tan lascivo en el pobre hombre. Él no merecía ser desnudado mentalmente. ¿Y qué debía pensar él de ella en este momento, habiendo visto el tipo de libros en los que ella ponía su interés? Sin mencionar su celo innombrable por el abuso de un cojín lleno de plumas de un pollo inocente. Sophie sacudió la cabeza, disgustada con ella misma. En ningún caso podía pensar en el extraño y mucho menos anhelar lo que él podría darle. El matrimonio era completamente inadmisible. No sabía nada sobre él, excepto que era misteriosamente hermoso y totalmente fuera de su alcance. A su edad, ella debía ser práctica. Ahora, si hubiera sido un anciano en silla de ruedas quien hubiera contestado a su anuncio, alguien que necesitara de una enfermera profesional para cuidarlo en su vejez entonces ella lo consideraría. ¿Pero un matrimonio con un joven atrevido, vigoroso como él? Imposible. Ridículo. Casi podía oír a su hermano exclamando en tono lastimero. —¿Qué van a pensar nuestros parientes los Grimstocks de esto? Su primera preocupación, sería no ofender los sensibles sentimientos de los Grimstocks, que siempre debían ser considerados. Hacía treinta y seis años, cuando la señora Annabelle Grimstock se fugó para casarse con Jeremiah Valentine, un caballero agricultor respetable, un trabajador que contaba sólo con unos ahorros modestos y sin ningún título, la familia Grimstock nunca la perdonó. Jeremiah era un muchacho solemne, lo que podrían llamar “insistente” por naturaleza, mientras que Sophie recordaba a su madre como un ser lleno de altibajos, que cambiaban de la tragedia al placer rápidamente, a menudo todo en el espacio de una tarde. Sus hijas heredaron de ella ese espíritu, mientras Henry se parecía a su padre, creció siendo un muchacho severo con aires grisáceos. Cuando Annabelle y Jeremiah murieron con un año de diferencia, los niños tenían sólo un familiar directo adulto, la hermana solterona de Jeremiah, Finn. Por esto era que Henry gobernaba la casa, sintiendo un placer avaro en dar órdenes a sus hermanas, sobre todo a Sophie. Según su opinión, ella siempre salía de todas las situaciones de forma ventajosa.

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Henry estaba impaciente porque sus hermanas hicieran matrimonios ventajosos y, por lo tanto, no ser más una carga para sus fondos. Había escrito una carta servil a los parientes de su madre los Grimstock, ofreciendo una rama de olivo. Ellos estuvieron de acuerdo, y condescendientemente, enviaron a las muchachas a una academia de damas y luego, cuando ellas estuvieron presentables, los invitaron a Londres para una temporada. Esta resultó una idea desafortunada. El Incidente del Cuarto de Billar y el accidente enviaron a Sophie a Norfolk durante un mes. María, dos años más joven que su hermana, no deseó quedarse en Londres sola, así que ellas volvieron juntas a Sydney Dovedale. Parecería como si Henry estuviera unido a la carga de sus hermanas otra vez. Sólo unos años más tarde, sin embargo, la charlatana empedernida de María sorprendió a todos enamorándose del Señor Bentley, el tranquilo y modesto párroco, y lo acosó despiadadamente hasta que él se casó con ella. Sophie sonrió al pensar en su pequeña hermana. María, quien como su madre, tenía una opinión muy romántica de la vida: cada uno merecía ser feliz. En su niñez, cuando los caracteres volátiles de Sophie y Henry chocaban, era María quien corría a contarlo y a conseguir ayuda. Aunque generalmente quedaba atrapada en medio de sus disputas, era también, quien, ocasionalmente, hacía de pacificadora no deseada. Su extrema curiosidad solo era excedida por su incapacidad de guardar un secreto. Con esto en mente, Sophie dudaba seriamente que su hermana lograra contener su lengua sobre el motivo por el cual el extraño estaba en Sydney Dovedale. Probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que la mortificante verdad fuera conocida.

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 Capítulo 06 

Sophie soñaba despierta mirando por la ventana de la sala de la Señora Cawley la tarde
siguiente, cuando de pronto vio aparecer al extraño entre dos casitas de campo y cruzar la plaza del mercado. Se alejó rápidamente de la ventana y al hacerlo tropezó, casi dejando caer su taza de té. Deseosa de ver qué causaba a su hermana tal angustia, María le dio un codazo y miró detenidamente hacia fuera. —Allí está, es él —exclamó—. El extraño. Inmediatamente María fue apartada por el hombro de la impertinente señorita Jane Osborne, una criatura decidida, con cara caballuna, que consideraba a cualquier caballero soltero en el pueblo como de su propiedad personal hasta que declarara que era inadecuado para ella. —Es demasiado moreno para ser inglés —siseó la joven entre dientes—. No estaría del todo sorprendida de enterarme que es un extranjero. Amy Dawkins dijo que es español. —No tiene ningún acento —aseguró la señora Cawley—, lo oí hablar hace un rato. —Yo también —estuvo de acuerdo la señora Flick rápidamente, orgullosa de ello—. No descubrí ningún acento en absoluto, y si tuviera uno, le aseguro que yo lo conocería. Amy Dawkins no distinguiría a un español de un escocés. Amontonadas alrededor de la ventana miraban pasar al extraño, cada una en silencio evaluando su aspecto. Incluso Sophie cautelosamente lo miró otra vez, incapaz de resistir la tentación. Fue declarado por la sala en general como "extremadamente alto”, aunque Sophie estuviera segura que sólo lo parecía por su confiada manera al caminar. Sus hombros, también fueron aprobados por las damas, eran extraordinariamente amplios. Ante esta declaración, ella no podía ofrecer ningún argumento en contra. Todas convinieron que su perfil tenía una cierta calidad interesante e insólita; no era, por ningún medio, desagradable de considerar. Mientras la señora Flick declaró que su nariz carecía de nobleza, ella también podía admitir que no era demasiado grande y no mostraba ningún signo de indulgencia excesiva en el alcohol del demonio. Su pelo negro era bastante largo, pero entonces, como la señorita Osborne advirtió, esto podría ser la moda en estos días para caballeros, lo de llevar su pelo más largo y algo enredado. Al estar Sydney Dovedale tan lejos de Londres, a menudo pasaba que la moda iba y venía antes de llegar al pueblo. Esto era una gran frustración para las damas más jóvenes como la señorita Osborne, quien reflexionaba sobre los bosquejos de vestidos de moda en las viejas copias de La Belle Assemblee con el temor y el asombro que otra gente podría reservar para los nuevos descubrimientos en la ciencia y la medicina. —Podría ser un cosaco ruso —susurró Jane—. Mira como uno de ellos. —¿Qué mirada sería esa? —exigió a la señora Flick—. ¿A qué cosaco ruso ha visto usted alguna vez? La señorita Osborne no tenía nada para decir, nunca había salido fuera del condado de Norfolk, ni que hablar fuera del país. —Caminando solo en mangas de camisa —la señora Flick refunfuñó—. ¿Qué es lo que piensa? —Podría coger un resfrío —dijo la señora Cawley, aunque no fuera, desde luego, la razón de la preocupación de la otra señora.
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—Luce como si estuviera a punto de explotar —exclamó Jane Osborne. Otra vez todas ellas se callaron, mirando cómo se alejaba en su camisa y chaleco, sus caderas estrechas y nalgas apretadas nadie había dicho nada sobre ellas, pero seguramente todas las observaron. Por lo menos Sophie, en cualquier caso. —Ofrecerá una fiesta en Dryft Souls —murmuró la señora Cawley levantando sus gafas para mirar la figura desteñida—. Se presentó aquí ayer para invitarme en persona. María rápidamente rompió el silencio y miró a su hermana. Incluso Sophie frunció el ceño y sacudió su cabeza, vio a María luchar con su secreto, tan llena de energía, sofocada. El anuncio repentino de una fiesta planificada sin el conocimiento de su hermano seguramente lo haría explotar. Henry Valentine se consideraba la persona más importante en el pueblo, y ninguna fiesta de cualquier clase sucedía sin su permiso. Enojada, María dejó la ventana. Volvió a su sitio en la mesa y se puso a jugar con los botones de sus guantes, con cara malhumorada. Sophie amablemente sugirió que todos pudieran volver a la discusión principal. Como socia fundadora de la Sociedad del Libro de Sydney Dovedale, Sophie era también la lectora más entusiasta. Estos días ella no comparaba páginas, pero leía libros de cabo a rabo, tenía más tiempo y no había galanes animados para arrastrarla lejos de ellos. Otras mujeres, sospechaba, se unían a la sociedad de libro por el té y el chisme más que para cualquier conversación inteligente y profunda sobre novelas. María leía el principio y el final; la señorita Osborne leía la portada intentando averiguar de qué se trataba la historia; la señora Flick rápidamente revoloteaba por las páginas buscando algo que le permitiera condenar el libro; la señora Cawley, hacía la tentativa valiente de leer cada capítulo, pero por lo general encontraba esto demasiado agotador, por más que pusiese su atención en ello y nunca podía "entender de que trataba la historia". Sophie echó un vistazo alrededor de la pequeña sala y pensó que era una pena que la agradable sobrina de la señora Cawley, Ellie Vyne, no estuviera allí. De vez en cuando en días como estos, Sophie extrañaba la distracción proporcionada por su querida amiga. Ellie siempre tenía muchas opiniones para expresar, por lo general contrariando a aquellos miembros de la sociedad, aún cuando Sophie sospechaba que ella nunca leía los libros. Si hubiera estado aquí hoy, ella se habría burlado de todos para luego ser cautivada por el extraño. Probablemente lo tendría arrinconado y hubiera averiguado todo que debía saber de él, incluyendo el número de su calzado, terminando así toda esa tonta especulación. Aunque ella fuera cinco años más joven que Sophie, era mucho más valiente, aunque peligrosamente intrépida por momentos. Pero Ellie no volvería para visitar a su tía hasta el verano, y Sophie debía seguir adelante sin ella. No todos los días a una muchacha se le declara un perfecto extraño, y ella podría necesitar el consejo de su mejor amiga. Cuando ella abrió su boca para comenzar la discusión, fue interrumpida antes que el primer sonido saliera de su boca. —Tiene una cicatriz sobre su pecho —chisporroteó Jane Osborne. Inmediatamente todas las damas dieron la vuelta para mirarla—. Las señoritas Dawkins lo vieron sin camisa, reparando su puerta. Ella también volvió a la mesa, y otras damas continuaron como palomas alrededor de migas de pan. —Es un pequeño golpe —añadió ella—, a la derecha de su corazón.

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Inmediatamente, ellas estaban totalmente excitadas, y Sophie miró a su hermana menor que comenzaba a transpirar, sus dedos se movían frenéticamente en los botones diminutos de sus muy maltratados guantes. —Me parece —dijo la señora Flick de manera cortante—, que las señoritas Dawkins pasaron más tiempo del apropiado, inspeccionando al muchacho sin su camisa. Ellas deberían haber mirado para otro lado inmediatamente. Todas estuvieron de acuerdo en que las señoritas Dawkins eran bastante culpables de esto. —¿Y cómo está la querida Finn? – preguntó la señora Flick de pronto a Sophie. Aliviada por el cambio de tema, ella contestó, —Mi tía está bastante bien, gracias. Pero María exclamó, —Todo este asunto sobre esta persona que vino al pueblo la ha trastornado. Hombres extraños que vienen a estropear todo. —Sophie le dio un codazo, y ella se paró con un pequeño aullido. —Debería tomar jalea de ternero —exclamó la señora Cawley, golpeando sus rodillas con sus puños como si ella debería haber pensado en ello hace mucho tiempo —. No hay nada como ello para reforzar la sangre. Sophie apretó sus labios por la risa, pero la señorita Osborne, que no podía preocuparse menos por el estado de la salud de Finn Valentine, exclamó alegremente, —Su nombre es Lazarus. ¡Entre todos los nombres… Lazarus! Sus nervios se dispersaron, Sophie estudió la alfombra. Casi podía sentir los temblores de indignación de su hermana que sacudía su silla de Hepplewhite. —¿Qué pensará mi querido señor Bentley de un nombre así? —se quejó María—. Este podrá ser un nombre bíblico, pero no es un nombre sólido y simple como Peter, Paul, o John. Lazarus, él que fue levantado de entre los muertos. —Se estremeció—. No puedo imaginarme lo que mi querido señor Bentley tendrá que decir, pero seguramente no lo aprobará. Desde luego, no soy quien para juzgar, pero entre ese nombre… y su piel oscura, él podría ser un gitano. Cuando supe que Dryft Souls fue dejado a un hombre soltero, le dije a mi querido Señor Bentley: Esto sólo traerá problemas. El almirante no se preocupó para nada de este pueblo. Si lo hubiera hecho, no le hubiera dejado su casa a alguien llamado Lazarus. Sophie humedeció sus labios, desesperadamente buscando otro tema, pero María fue más rápida, su mirada bailaba de un lado a otro en una giga camorrista alrededor de la señora Cawley, tranquilamente parloteando, su aliento saliendo en pequeños chorros como el vapor de una tetera casi hirviendo. —Un extraño, soltero, totalmente solo, moviéndose por toda la casa… pero, eso no es de mi incumbencia, y no tengo ningún interés de sus idas y venidas. Henry dice que no le sorprendería si él fuera —dijo bajando su voz—, de las colonias. Aquellas no son las manos de un caballero… no había ningún guante a la vista… Yo no me sorprendería…para nada…, en oír algo como eso realmente. ¿Quién se enteró alguna vez de tal cosa? Sophie tosió levemente para llamar la atención. —¿Si pudiéramos volver al libro? —Supongo que hizo su fortuna en inversiones. —María cortó las palabras de Sophie como si no fueran nada más que el zumbido de una mosca.

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dejando a Sophie impactada entre el asombro y la incredulidad. La señora Flick movió la cabeza con sus labios apretados. “Muéstreme un hombre de gran fortuna” como mi querido Capitán Cawley siempre decía. La señora Flick miró satisfecha. sin parpadear. Y luego vio a Sophie Valentine del otro lado del charco. No podía echarse atrás. y la expresión de la señora Cawley se inclinaba a la compasión por la pobre mujer desesperada. Se consoló en voz alta diciendo. No había nadie. y Sophie dudaba que pudiera refrenar su risa tonta y rencorosa. “y le mostraré un hojalatero que roba”. Jane Osborne cubrió su boca con su pequeña mano. mi capitán querido. María no tenía nada más para perder. al parecer considerando el mismo problema. El secreto había sido desvelado. cuya cresta ahora se levantaba mientras él bailaba de un pie al otro por la agitación. La señorita Osborne abrió su boca. mientras la señora Cawley parpadeaba del asombro. como si ella lo hubiera sabido todo el tiempo. Ah. dio un graznido orgulloso desde su jaula que estaba en la ventana. Supongo que todas lo habrían averiguado pronto. —Muy pocos hombres adquieren su riqueza honradamente —dijo la señora Cawley—. Lazarus silbaba suavemente y balanceaba sus brazos suavemente cuando cruzó de un salto la vereda estrecha y fangosa. como quien deja caer descuidadamente un par de botas viejas —. pero quizás esto era simplemente porque el tamaño y ubicación de sus dientes le impedían cerrarse otra vez. Su abrigo estaba desabotonado. Cuando todas miraron en su dirección. su cara roja y su pelo en desorden. reconociendo el nombre de su amo. Con una excusa precipitada y absurda de ir a casa a preparar tartas de manzana. Ha venido para casarse con Sophie. en cualquier caso. Se detuvo bruscamente y miró por encima para evaluar si podría cruzarlo de un salto. María puso cara de inocente y bebió a sorbos su té. como si hubiera estado corriendo otra vez y estaba de un humor 30 . Puede ser un soldado mercenario. ya que ninguna palabra salió de ella. María estaba a punto de explotar por todo el asunto. Sophie deseaba fervientemente tener una trampilla bajo su silla y que alguien más valiente que ella tirara de la palanca. —Esto cayó como una bomba en el tranquilo y cómodo cuarto. un libro en la otra. Ella también ignoraba por qué había soltado esa declaración. Dios lo tenga en su gloria. El reloj sobre la chimenea silbó otro suave golpe y el viejo periquito del difunto capitán. —Podría tratarse de dinero pasado por contrabando desde Francia —exclamó—. María levantó orgullosamente su barbilla. y no hizo caso del pedido cortés de su hermana por más té. que sin duda soltaría en cuanto tuviera la posibilidad de relacionar esta historia con otra. Llevaba un sombrero en una mano. y decidió terminar de una vez con todo. Sus pensamientos estaban hasta ahora lejos de ahí que no vio nada en su camino hasta que sus botas golpearon el borde de un charco profundo y amplio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Languideciendo en su silla. —Nada permanece en secreto por mucho tiempo en Sydney Dovedale. No sabía cómo detenerla. porque ella puso un anuncio pidiendo un marido en la Gaceta del Agricultor. De ahí la herida. se puso de pie y abandonó la sala de la señora Cawley. pareciéndose más al pájaro de su marido. Sophie trató desesperadamente de refrenar a su hermana con pequeños codazos en la rodilla y el codo. desde luego. pero fue en vano. —Él ha venido para encontrar una esposa. sería más fácil desenrollar la cola de un cerdo.

¿Supone usted que yo le esperaba? Él no dijo nada más. El pasar al otro lado requeriría tener el equilibrio de un acróbata de circo. Él se rascó la cabeza. Usted es un hombre soltero y un extraño. señor. Su brazo lo rodeaba a través de su pecho. con la barbilla levantada y sus ojos en llamas—. que soy bastante capaz de encontrar mi propio camino alrededor de un pequeño obstáculo. —¿Por qué no? —Es de lo más impropio. Al principio pensó que ella se alejaría sin decir nada. Su propio corazón golpeaba fuertemente. Él sintió su respiración agitada. Su mirada se dirigió a sus pies otra vez. su paso era fuerte y decidido. algo que él ya había atestiguado. se liberó al ser paseada como un saco. —Me agradará poner en su conocimiento. 31 . él no podía dejar que mojara sus enaguas. con el aplomo de una mujer acostumbrada a mentir. Tengo veintinueve años y logré sobrevivir bastante bien yo sola todo este tiempo. Amén de su reciente mal humor. Había sólo un estrecho trozo de hierba antes de la pared de piedra. Parecía que ella estaba demasiado atontada para alejarse. Bien. La alarma y la sorpresa llenaron su bonito rostro. nosotros podríamos…? —¡No me hable! —Ella se tomó la cara con las manos—. Abrió sus ojos de par en par en el momento exacto en que él la vio. pero al parecer su temperamento. —Yo podría no haber querido cruzar el charco —añadió ella—. ¿verdad? Lazarus enrolló las mangas de su camisa y chapoteó por el agua.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  imposible. Ella se alejó. Con cuidado. sino más bien frotó lentamente su barbilla. la levantó fácilmente en sus brazos. la aparición repentina de Lazarus en la vereda no había hecho nada para calmarla. —¿Señorita Valentine. la dejó en el suelo. Se preguntó si debía decir algo. y sacó lo mejor de ella. ciñendo aún las cintas de su sombrero. No puedo conversar con usted. y la llevó despacio a través del charco. Siguió su mirada rastreando de izquierda a derecha midiendo el borde por todos lados. podía oírlo en su cabeza. —¿Desesperada? ¡Desesperada! —Algo sobre esa palabra la hizo enfurecer. inundando la orilla de hierbajos y cardos sobre el otro. —Usted estaba de pie allí mirando desesperada. pero no quiso estropear el momento. No se hablaron. —Usted tiene fango sobre su vestido. Él ladeó la cabeza mirándola. y se estremeció. Quizás no quería ir por este camino. —¿Qué le hizo pensar que necesitaba su ayuda? —le preguntó remilgadamente. —Pero usted me está hablando ahora —indicó él. —No es verdad —exclamó ella audazmente. sus zapatos chapoteando en el fango. y cuando finalmente él alcanzó el lugar donde ella estaba de pie. —¿Por qué me mira de esa manera? —preguntó arrogantemente. Usted no me preguntó. había evitado que sus pies se mancharan de barro por capricho y se despeinara su rebelde cabello de color miel. Supongo que asumió que yo esperaba ser rescatada. su mano descansando sobre su hombro.

Doblando sus rodillas ligeramente. pero por favor ¿No piensa usted que tengo ya bastantes problemas con la gente que señala mis errores? —Bien. —Preguntaré primero la próxima vez entonces. Hombre terrible. la tomó en brazos nuevamente. usted será rechazado. —Sólo le quería advertir del fango… —Puedo ser una mujer. se quitó un sombrero imaginario. —Se lo digo por adelantado —espetó ella. la llevó a través del charco. —Lo siento por las damas. sólo que esta vez ella quedó en vertical. No tenía ninguna duda que la ingrata muchacha lo veía marcharse. y cuando no hizo ningún otro comentario. pero aquí en Sydney Dovedale. —No pregunté aún. Las cosas pueden ser diferentes en el lugar de donde usted viene señor. con sus brazos alrededor de sus caderas. ¿Sus manos estaban sucias? ¿Era lo mejor que ella podía decir? Él le dio un momento para que siguiera hablando. fue bueno que estuviera aquí. sus manos están sucias —añadió ella antes que continuara y siguió buscando más insultos—. y la abandonó allí mientras seguía su camino por la vereda como si nada. 32 . —Bien. Los caballeros no ponen sus manos en las damas sin su permiso. entonces mantuvo fijamente su mirada hacia adelante y continuó con su alegre silbido. pero eso no me hace ser imbécil. es de gente que trata de dirigir mi vida. cuando hiciera hervir su sangre. tomó el asunto en sus propias y asquerosas manos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Eso ya lo sé. Él sonrió con satisfacción. Tampoco soy lisiada. reflexionó él. enrollando las cintas del sombrero alrededor de sus dedos—. los caballeros no levantan en andas a las damas sin su permiso. —Y uno de esos días. Soy absolutamente capaz de cruzar un charco. impertinente. Señora. ¿verdad? —No es lo que quise decir y bien lo sabe —sus mejillas se tiñeron de rojo —. él le haría rogar que la tocara—. yo… —Si hay una cosa de la que no carezco. Además. entonces. Él la dejó otra vez en su lugar.

Lazarus asintió con la cabeza. y él irrumpió en la casa. sus notas amortiguadas y distorsionadas como el sol. Henry golpeó su bastón contra las losas. por eso él nunca la llevaba puesta cuando trabajaba alrededor de la casa y la granja. suavemente. con un silbido alegre en los labios. soy Henry Valentine. La conmoción y el horror consumió rápidamente sus rasgos. no había una nube a la vista. Lazarus sonrió. ¿Dónde está? —Cálmese —exclamó Tuck. Ante el sonido de la puerta abriéndose y el silbido descuidado de Lazarus. Él se levantó rápidamente. 33 . —¡Kane. El señor Henry Valentine podía esperar su turno. Entonces. Tuck abrió la puerta. Si esa era la forma en que quería jugar. azul cobalto y cobre bruñido. al parecer llevaba mucho tiempo esperando. sin ninguna prisa. cuando divisó a Henry Valentine llegar a su puerta para tirar con impaciencia de la cuerda de la campana. En respuesta a los continuos sonidos de la campana. pero claramente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 07  Cuando llegó el nuevo día. Vio a Henry sentado por la ventana. Para el final de la tarde. No se le había ocurrido. Lazarus dejaría que Tuck tratara con él primero. Terminaría su tarea y luego bajaría. Lazarus se paseaba tranquilo por la puerta de la granja. como una pintura de acuarela que llegó a ser demasiado húmeda y arrugó el papel. El hombre con quien él estaba en deuda. joven. La mirada fija de Henry cayó sobre el pequeño golpe en el pecho desnudo de Lazarus antes de barrer de vuelta hacia arriba. Lazarus estaba tomando un pequeño descanso sentado a horcajadas sobre el pico de su tejado. comenzó a aclararse. Casi media hora más tarde. sin moverse más rápido. supongo! Todavía limpiando sus manos con un viejo trapo. Las ocupadas aves todavía piaban pero menos frenéticamente ahora. el cielo mejoró. Henry rígidamente se dio la vuelta en su asiento. —¿Y quién podría ser usted? Indignado. y Lazarus se preguntó si no hubiera sido más apropiado ponerse su camisa antes de entrar. Henry bramó entre los barrotes de hierro de la puerta. Henry Valentine había decidido hacerlo esperar. Tuck finalmente surgió de la casa. En fin. podía sentir el aire caliente que emanaba Henry por la frustración aún desde esa distancia. claramente le tenían sin cuidado las nobles pretensiones de Henry Valentine. la vista de Lazarus del horizonte desde el tejado del cortijo ondulaba con la combinación de capas rizadas de rosa. dejando atrás al anciano cojeando. —No tengo todo el bendito día. —Ah —dijo Lazarus suavemente. su andar torcido. sostenía su bastón con ambas manos y golpeaba con él el piso. El reconocimiento le pegó un golpe duro y fuerte cuando comprendió que éste era el hombre que había encontrado recientemente al acecho bajo una farola fuera del Club de Caballeros de Morecroft. —Yo. Esperaba esta visita ayer. Intentaba mantener su camisa tan limpia como fuera posible.

—Entiendo que usted vino aquí con planes para casarse con mi hermana. Sophie es una criatura difícil. del cual ahora se arrepiente. yo también estoy ocupado. que parecía inflarse más con cada enojada respiración—. —Mi hermana no tiene ningún deseo de casarse. perdone mi estado de desnudez… Extendió una mano hacia Henry. nos ha causado problemas similares. aunque su musculoso brazo y hombro hacía el gesto más amenazante que de bienvenida. colocando su mano sobre el pequeño golpe. Si usted me hubiera consultado primero. pero caminó hasta la ventana y dio la espalda a Henry. Debo pedirle que se olvide que usted alguna vez leyó aquel anuncio. Lazarus bajó su brazo ante la falta de respuesta del otro. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil. así que no le daré más vueltas al asunto e iré directamente al grano. —Por favor. todo con objeto de su propia diversión. Sophie no se casará. fue escrito en un estado de ánimo. Lazarus miró fijamente el suelo bajo sus pies y se frotó el cuello con una mano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Por supuesto que sabía quién era. Lazarus aguantó su respiración. Me dirigiré a la dama yo mismo. es eso? Quizás no satisfago su imaginación. tratando de poner sus pensamientos en orden. Se resignó a la soltería. en el pasado. —He esperado aquí bastante —escupió Henry—. —¿Era usted un soldado. —Definitivamente no se acercará a mi hermana —exclamó Henry. ¿Ha viajado una gran distancia? Lazarus no dio ninguna respuesta. en cualquier caso. sin aliento y sudoroso—. Debería haber sabido que habría problemas. pero quiso que él lo admitiera esta vez. y por qué estaba en su casa. Lamento que hiciera todo este viaje en vano. su temperamento bajo control. su temperamento es tan cambiante como el viento. La cara de Henry se ponía más roja con cada palabra. —¿Por qué no me dice esto ella misma? —No es apropiado que una dama bien educada hable con un soltero como usted. —Hizo una pausa—. El anuncio era simplemente el resultado de un impulso del que luego se olvida y que. Henry Valentine. —Ya veo como es —dijo finalmente—. Ese anuncio. Tengo muchos otros asuntos de negocios hoy. ¿La dama cambió de parecer. voluntariosa. Le advierto que deje ya el asunto. Un dolor agudo apuñaló su pecho. —Es extraño que una joven acepte resignadamente tal estado —contestó Lazarus quedamente—. —¿Oh? —Mi hermana es propensa a ideas caprichosas. —Estoy agradecido por su prisa. yo podría haberle ahorrado las molestias. Cada músculo de su dolorido hombro se levantó y se asentó. Kane? —He sido muchas cosas —dirigió su mirada a la cara sonrojada del hombre. ¿Cuánto necesita para pagar sus deudas? ¿Cuánto me costará esto? 34 .

aunque aun no lo he intentado. Henry hizo acopio de toda su arrogancia. Usted está reticente a regalar a su hermana. Henry Valentine. —Se rió. Usted me ha convencido. podría cubrir todos sus bordes desgastados. —Detrás de usted está la puerta. 35 . Su lengua no se había retirado de su boca. —Ah. dándole un aspecto pensativo—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Usted me malinterpreta. La forma en que se le lanzó esa tarde por cogerla para cruzar el charco. casi haciendo explotar su chaleco. echó una última mirada desdeñosa al interior de la casa.. los tendones de su cuello y mandíbula se apretaron. sonriendo —. Su tiempo se agotaba. vio el reflejo de su ceño fruncido. aunque él había imaginado que compartieron una chispa de entendimiento cuando se encontraron. debería usted saberlo — Tuck se rio suavemente—. lindo cabello y. Su hermano claramente quiso disuadirla de casarse con él. señor. ella me satisfará muy bien. Lazarus dejó de reírse.. —Como desee —dijo tranquilamente. Había luchado demasiadas batallas en su vida y había venido aquí para alejarse de todo eso. Lo más probable es que ella no supiera lo que quería. —¡Mi hermana no está a la venta! —Sí. —¡Si persiste en esto. y si ella ya dudaba… Echó un vistazo por la ventana. no. cruzó de una zancada la puerta. El hombre maldijo para sí y casi dejó caer su bastón. señor. Si lo que usted me dice acerca de su carácter voluntarioso es cierto. Pudo hallar bastante bien el camino sin una invitación. —¡Le advierto. No puede hacer eso aquí. pero supongo que debería haberlo sabido. sugeriría que lamentaba haberle dado aquel beso. Kane! No pondrá un dedo sobre mi hermana. dando a su enfado otro momento para enfriarse. y cuando la sintió moverse contra él. Ella estaba lista para explorar. y sintió el calor de su profunda cólera volviendo a él. Lazarus pateó la puerta detrás de él. pero si este idiota seguía presionando su temperamento… Estiró su espalda. No es un lugar para que alguien venga si piensa ocultarse. sospecho —bramó Henry. la señora había cambiado de parecer y había enviado a su ridículo hermano para advertirle. Huesos finos. Aquel beso bajo el árbol seguramente había encendido su llama tanto como lo hizo en él. cuanto antes la tenga en mis manos mejor. me atrevo a decir que saldrá más rápido esta vez con mi bota en su trasero. —¡Cómo se atreve! —Sí. Claramente. lo lamentará! —Henry chisporroteó. lo entiendo perfectamente. y su sombrero casi se cayó de su cabeza al pasar por el dintel. Dejaría que Henry Valentine interpretara esto como prefiriese. eran simplemente ilusiones. e intencionadamente. Quizás. ¿No había vencido él bastantes obstáculos para llegar hasta aquí? Su marcador claramente pensaba que no. o se las verá conmigo. ojos brillantes. despacio y con cuidado. —Nada permanece en secreto durante mucho tiempo en este pueblo. ella es una criatura fogosa. No puedo culparle por esto. Sin ninguna manipulación. pensó desalentado. Se la compraré. el sonido resonó por toda la casa. —Lazarus lo miró otra vez. no se había apartado. Me gusta su aspecto. Ninguna cantidad de ropa fina. —Pero quiero una mujer y ella es perfecta. Bien… —Lazarus acarició su barbilla. No soy contrario a aceptar el desafío. Miró hacia abajo a sus manos ásperas. ella olvidó mencionar el precio en su anuncio. asumo. Bruscamente.

Miraba fijamente los colores del vitral de la alta ventana. disfrutando del aroma dulce en el aire. sostenía el libro al revés. al parecer absorto en ellos. De hecho. sus pensamientos eran excepcionalmente alegres. reconocible por su espeso cabello negro y anchos hombros. ¿Qué pensarían los Grimstocks? ¿No había decidido mantener a aquel hombre a distancia? Miró a hurtadillas alrededor del pilar y lo vio examinar un misal que se encontraba sobre el banco a su lado. bañada por el sol. encima del púlpito. revelando aquellas manos ásperas otra vez. ella caminaba por la alfombra que llevaba a la sacristía. así que incluso tarareaba una melodía mientras caminaba a lo largo de la arboleda de pinos y entre los jacintos silvestres. su espíritu varias libras más ligero esa tarde. Todo era pacífico. Agarrando su temblorosa cesta de flores cada vez más fuerte. —¿Ocultarse? ¿Quién dijo algo sobre ocultarse? —Tuck asintió con la cabeza y sonrió socarronamente. Contuvo su aliento y retrocedió unos pasos. El extraño estaba sentado en uno de los bancos delanteros de la iglesia y miraba el alto vitral de colores. Una vez recuperada su cordura. El tiempo tenía su propio olor aquí. confortándose con el murmullo de las palomas. Mientras lo miraba. Por lo general. Detente. El campo estaba en paz y se asentaba para abrazar la tarde. se asomó otra vez y lo vio allí todavía. Aunque realmente. él se rascó su oído izquierdo. Su nariz percibía el olor húmedo de la vieja piedra. Tuck continuó con su trabajo. Sophie miró como él giraba otra página. como una madre que pone sus brazos alrededor de un niño cansado de jugar. el dobladillo de su vestido estaba humedecido por el rocío de la hierba del prado. y parecía que él no había oído aún sus pasos. María y Lavinia convinieron que él no podía ser un caballero con manos como aquellas. ¿Lazarus? No tenía ninguna respuesta para esto. ellos inclinaban sus cabezas y se arrodillaban. y Lazarus volvió al exterior. Su cesta se desbordaba de alhelíes y anémonas del jardín. Por suerte. Se acercaría por el pasillo. Entró en la iglesia por la puerta de la sacristía y esperó en la sombra. —¿Ese es su verdadero nombre entonces? —graznó irónicamente—. se reprendió a sí misma. Realmente debería disculparse por haber sido descortés con él en la vereda hoy cuando él solo había tratado de ayudarla. Pero él no. fingiendo leer. enderezó sus hombros y alineó su espalda con la piedra fría del pilar. eres una fresca barata. pero al menos las manos de Lazarus Kane no la tocarían con ingenuidad. Finalmente. hojeando las páginas. Su mal genio anterior había desaparecido. 36 . Él lo tomó en sus manos. Tomó el camino largo a la iglesia esa tarde. Entonces se detuvo y lo levantó. Sophie fue rápidamente a la puerta. presionando sus hombros al pilar. lo dejó en su lugar con un gesto frustrado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus se giró para mirarlo. Aunque su postura fuera la de un hombre leyendo tranquilamente. obligándola a afrontar las consecuencias de su travesura. Pero cuando dio la vuelta a un pilar descubrió que no estaba sola. cuando la gente estaba rezando. esto fuera todo por su culpa por acudir en respuesta a su tonto anuncio. Al instante. y ella no esperaba encontrarse con nadie en la iglesia.

Ella asintió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De repente. ¿Trataría él de besarla otra vez? Probablemente. la que sobresalía de las sombras del gran pilar. su latido incontrolable mientras ella trataba de pensar en un saludo conveniente. y colocó un mechón de su pelo. como si nunca se hubieran movido. tonta. —Señor Kane. ladeando la cabeza. La mayoría de los hombres habrían hablado severamente sobre su demostración de mal carácter. parece a punto de desmayarse. Habla. Él no parecía guardarle rencor por las cosas que le había dicho antes en el charco. La había llevado a través de aquel charco hoy como si ella no pesara más que un cordero. —Su hermano me ha dicho que usted cambió de parecer. —Podemos conocernos mejor. Había tantas cosas que ella quería decir. Di algo. Su mirada revoloteó sobre los botones de su chaleco. —Eso era mejor. señorita Valentine. aunque sus manos estuvieran quietas. No podía respirar. —Apenas podía pronunciar el nombre. —Su cara estaba caliente. Todavía podía sentir el toque de sus dedos sobre su piel. resistiéndose a las palabras que ella quería decir. su lengua gruesa y lenta. ¿Había alguna etiqueta que debía observar cuándo se trataba de un hombre conseguido a través de un anuncio? ¿Un hombre que se presentó con un beso? —Señorita Valentine. Sí. ¿Quién se preocupaba por las malditas flores? El momento pasó… y luego otro. y aún no podía pensar por donde comenzar. Justo cuando ella pensó que había encontrado las palabras exactas. —Tómese un momento. —¿Ha traído flores? —refunfuñó estúpidamente cuando sus ojos oscuros vieron su cesta. señorita Valentine —dijo—. bajo su sombrero y detrás de su oreja. deslumbrando sus ojos. flexionando los dedos. o parte de ella. Tragó con fuerza y caminó por el pasillo dorado por el sol. la agarraría. —La había visto. Era tarde para escapar. Su aliento iba fuerte y rápido. era eso. él se puso de pie. Una disculpa. No tenía dudas de que era bastante fuerte. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura que hasta las palomas del campanario oirían sus latidos. —Yo… si… yo no podía jamás imaginar… todo es un error. La observó pensativamente. Ellos todavía no habían sido formalmente presentados. Pedir perdón por su carácter terrible y nada femenino. y ella se escondió detrás del pilar. pero parecía que él tenía la piel más gruesa. —Son muy bonitas. ¿Es verdad? —Sus palabras retumbaban suavemente en las paredes de piedra de la iglesia. que se había escapado. Sus pasos resonaron por el pasillo. No parecía la clase de hombre que se preocupaba por las reglas. —¿Un error? —Yo nunca podría casarme con un extraño. 37 . Sus toscas manos colgaban a sus costados. Sonaba más valiente. Sí. sino la tendré que coger en brazos. —Soy demasiado vieja para desmayarme —refunfuñó ella. La puesta de sol besó su cara. él extendió la mano.

El señor Bentley le diría a María que los había visto juntos. Sus mejillas estaban muy calientes. —No me marcho. Ella lamió sus labios. Sophie no sabía qué camino tomar. —¿Esa es su decisión? —Sí. —Supongo que no. Confundida. —él acarició su mandíbula con el borde de sus dedos—. señorita Valentine. o ella se lo sonsacaría. —Encaje francés —refunfuñó. no lo contaré. —¿Entonces tendré que hacerle cambiar de idea. de acuerdo a lo poco que ellos sabían. verdad? ¿Francés? Suspiró. Saber que ella lo llevaba bajo su ropa donde nadie más podría verlo era otra indulgencia clandestina que guardaba como el libro travieso. —Cásese conmigo. —Y quizás esto serviría para ahuyentar a otros hombres. La miraba como si ya hubiera puesto sus manos en ella… y sus labios. Era el párroco. susurró—. Es completamente imposible. independientemente de quien viniera. 38 . a la vez que inclinaba su cabeza. —Sus labios todavía se cernían sobre los suyos. portándose mal. —Ella sacudió la cabeza y dejó caer la mano de su cicatriz. a propósito. Lazarus Kane hablaba de sus bragas y miraba su boca como si fuera a besarla otra vez. y no descansaré hasta que lo consiga. Él parecía pensar lo mismo. nunca sería capaz de guardarle el secreto a Henry o al resto del pueblo. Soy muy. Pero en aquel momento. Ella sentía su aliento sobre sus labios. pesarosa. No me diga que hice todo este camino en vano. señorita Valentine. En cualquier momento el bueno. tranquilo y apacible señor Bentley los encontraría. Bragas muy agradables. el marido de María. —Todos ellos. —él dibujó con su dedo su labio inferior—. —Por favor discúlpeme. muy decidido. señorita Valentine. Usted me ha tentado con aquellas bragas de lazos encantadores. —No —jadeó—. ropa interior con volantes pedida desde Norwich. Este hombre era un completo extraño y podría ser un asesino. —¿No es muy patriótico. atravesando la sacristía y murmurando pequeños recordatorios a sí mismo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Pero no lo bastante vieja para trepar a los árboles? —Una sonrisa curvó sus labios. Sus secretos. —¿Lo es de verdad? Él asintió despacio. Inclinándose más cerca. Pero todas las rabietas e insultos del mundo no servirán esta vez. Era la única extravagancia que ella alguna vez se permitía. ¿Y qué de su promesa a Henry? ¿Su voto para comportarse y no causarle ningún problema? Mira lo que pasó la última vez que ella saltó hacia lo desconocido. Ellos estaban muy cerca. Levantó su mano una vez más y dejó que sus dedos trazaran el camino a lo largo de su mandíbula. a pesar de todas sus dudas quería que lo hiciera otra vez. Ella de pronto oyó una voz que se acercaba por su derecha. están a salvo conmigo. Se llevó una mano a la cicatriz de su mejilla. señorita Valentine. Vine aquí en primer lugar sólo por un motivo. verdad? —Usted pierde su tiempo. —Bien.

Incluso con su afición al encaje francés. dejándolo parado solo en el resplandor de la puesta del sol. Se apresuró a través del cementerio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella estaba avergonzada del modo en que la hacía sentir. Salió presurosa por la puerta de la iglesia. enfadada con ella y el mundo en general. 39 . y miedo de lo que podría hacerle sentir con la fuerza latente en sus manos.

o sólo días. Mi nombre. Párroco. Quiso ir tras ella. es Bentley. Ella todavía necesitaba tiempo. pasando cuidadosamente un dedo por encima de la pequeña protuberancia. que miraba abajo hacia él con sus alas asimétricas y su halo extrañamente oblicuo.. Esperaba que pudiera aconsejarme. —Ciertamente. usted sabe tanto sobre el sexo débil como yo. Podría tener años. pero el párroco la atrapó. —Me recordó un poco a la señorita Sophie Valentine —explicó. Necesito desesperadamente buenos consejos en el asunto de la señorita Valentine. Lazarus estuvo de acuerdo. —La primera vez que vi a la señorita Valentine. meses. dejando saber a Lazarus que estaba escuchando. El párroco suspiró. Probablemente mucho más. señor. —El párroco sonrió calurosamente y extendió una mano firme—. Lazarus se volvió para ver a un hombre en un abrigo negro que estaba rodeando los pilares de piedra. —¿En serio? No había notado el parecido. —Así es. Al oír pasos. usted está casado con una Valentine. Se llevó una mano al corazón de nuevo. por cierto. señalando hacia la ventana mientras caminaban juntos por el pasillo.. con la luz a través de la vidriera. La iglesia es especialmente hermosa al atardecer. supongo. parecía tener un halo de luz alrededor de ella… —Se detuvo. Estoy casado con la hermana de la señorita Valentine. —Vine aquí para casarme con ella. En cualquier caso… El párroco rebuscó entre libros en el atril pero seguía sonriendo vagamente. Había estado demasiado distraído por el ángel representado en la parte superior del arco. ¿Lo sabía? Una Biblia casi cayó al suelo. —Opino lo mismo. Por favor… no me deje que lo lleve fuera. —¡Ajá! Usted debe ser el señor Kane. hay una semejanza. pero sabía que no podía. De hecho. pero supongo… Sí. —¿Casarse? ¿Con Sophie? Ah sí… el anuncio. no tenía todo el tiempo del mundo para cortejarla adecuadamente. Usted conoce muy bien a la dama. señor Bentley. —Las mujeres son criaturas volubles. Cuánto me alegro de verlo aquí. —Aunque me temo que ella ha cambiado de idea. Mi esposa lo mencionó. Nadie lo sabía. —Entonces. tal vez usted me pueda aconsejar. Por desgracia. sintiéndose ridículo—. —Sin embargo. 40 . había contemplado la ventana durante algún tiempo y se había sentido un poco culpable por no estar orando.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 08  Se quedó mirando la gran puerta arqueada a través de la cual acababa de desaparecer su futura esposa. El párroco vaciló.

para lograr algo bueno con mi vida antes de que sea demasiado tarde. estaba muy equivocada. De repente. —El párroco era solemne. Desde el día en que nacemos. recogía libros. no lo hace a uno un experto. —Por eso estoy aquí. señor Bentley. —Así es. ¿Maneras tranquilas? Oh no. Olvidó por completo su existencia. —Hizo una pausa. apasionado y considerablemente travieso. la otra llena de un temperamento ardiente. Al parecer había dos caras de la señorita Valentine: una muy correcta y prudente. querida? Encuentro que calma muy bien mis nervios. —Entiendo. sus hermanas son igual de tercas a su manera. En cambio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Y eso. —El señor Bentley se esforzó en explicarse—. La tía Finn se movió lentamente hacia adelante en su silla y le susurró. y estar casado con una Valentine me muestra tantos misterios como revelaciones. Cuando me casé con mi esposa. Si la verdadera Sophie Valentine pensaba que podía ocultarse de él detrás de su corsé fuertemente atado. Descubrió una imperdonablemente astillada así que la mordisqueó con una ferocidad impropia de una dama. —La sonrisa del señor Bentley se volvió simpática—. No deje que las maneras tranquilas de la señorita Valentine lo engañen. Con la primera. Esa noche. ella había tenido mucho que decir. Sí. Me esfuerzo por una vida tranquila. abría y cerraba las puertas del armario. Me gustaría ver a Sophie más felizmente establecida. señor Bentley? ¿Que un ángel podría venir a llevarse a un hombre moribundo al cielo? —¿Un hombre moribundo? —Bueno… todos somos hombres moribundos. El párroco asintió con la cabeza. —Su hermano y yo no hemos empezado en el mejor de los términos —murmuró. Debemos aprovechar al máximo todos los días que tenemos. Sophie no podía concentrarse en nada. Creo que es más fácil dejar a la dama tomar la sartén por el mango. pero mi esposa y yo nos habíamos resignado a la idea de que se quedara soltera. no tuvo ninguna discusión con Lavinia. Hay mucho que nunca entenderé sobre las mujeres. 41 . Sin embargo. por desgracia. pero sus ojos eran amables—. Yo simplemente consentí. Entonces le deseo buena suerte en su búsqueda. El señor Henry Valentine es una fuerza a tener en cuenta. en realidad fue su idea. —Ah. él no se engañaba. Ese es mi objetivo.. jugaba con la comida sobre el plato en la cena. antes. se paseaba alrededor. sólo para arrojarlos a un lado otra vez. Lazarus soltó: —¿Cree usted que un hombre podría encontrar un ángel en la tierra. Sin embargo. Ella conoce su propia mente.. Finalmente. y miraba sus uñas. pensó mientras miraba de nuevo a la entrada arqueada a través de la cual ella había desaparecido tan rápidamente. Por una vez. —Todavía no he tenido la oportunidad de discutir el asunto en detalle con la señorita Valentine —admitió Lazarus. recuperó su costura y se dejó caer pesadamente en una silla junto al fuego para atacar una falda desgarrada como si su misma vida dependiera de ello. y ella parecía tener dificultades con su lengua. No estaba funcionando. —¿Quieres compartir un poco de ginebra. cuándo la había cargado a través de ese charco. trataba de sofocar la segunda. Habían tenido sólo un momento justo ahora en el pasillo. sonriendo cansadamente—.

dejando una taza de ponche y preparándose para dar un salto en la oscuridad para abrazar lo desconocido. Cerró los ojos con fuerza y buscó a través de la oscuridad suave y aterciopelada. Vio la mirada astuta de James por encima del hombro. y reacomodó su peso en el rechinante y ruidoso sofá. no muy diferentes a los de su sobrina. Sophie esbozó una ligera sonrisa. —Nunca he encontrado muchos beneficios en una cabeza despejada. por supuesto. se vio de nuevo en la balaustrada. y me veo más joven cuando me miro en el espejo. y no coincidían con las palabras de Henry. sabiendo que estaba tratando de engañarse a sí misma con vanas esperanzas. ¡Ja! Volvió los ojos de regreso a su costura y sacudió la cabeza. sus ojos brillaban con malicia. 42 . No es que alguien supiera exactamente con certeza la edad que tenía. que estaba sentado en el rincón y repasaba sus cuentas junto a la luz vacilante de un trozo de vela. sin duda. Prefiero mis bordes suavemente brumosos. Pero ella no quería que su hermano supiera que lo había desafiado hablando con Kane en contra de sus deseos expresos. ¿En qué momento. la tía Finn aparentemente se había saltado ese año. podría haber aprendido a pasar por alto sus aventuras. esperaba una buena dote. Tal vez todo acabaría y se olvidaría en un día o dos. en el frío aire de septiembre. que se trataba de una mentira. tía Finn. al oír el nombre Valentine. su aliento desacomodando los tiesos rizos que caían sobre su mejilla cubierta de babas. Esa noche. pero creo que debería mantener la cabeza despejada. como otras esposas. En ese momento. se lamió los labios. hoy no tendría esta cicatriz. Quizá. Según Henry. La dama no sólo mentía sobre su edad. Hace que todo se vea mucho mejor. seguido por la caricia robada de una mejilla ruborizada. él le había dicho que Lazarus Kane no quería casarse con ella. Si tan sólo se hubiera detenido y lo hubiese reconsiderado. pensó tristemente. Oyó la música. al igual que sonó esa noche hace años mientras estaba fuera. el extraño llegó allí sólo porque. y muchas cosas podrían ser diferentes. Ella sabía. ahora todo el pueblo sabría por qué había venido el extraño. tal vez nunca podría haber hecho la indispensable vista gorda. Envidiaba a la dama su habilidad para que lo que alguien pensara de ella le tuviera sin cuidado. Ahora que él sabía que iba a ser una muy pequeña.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia se movió ligeramente. intentando. El hombre que había visto más temprano en la iglesia había dejado claras sus intenciones. se implantó toda su cautela y ansiedad? Cuando fuere. —Gracias. Y de nuevo. A veces Sophie se sentía mucho más mayor que su tía. Ahora podría estar tranquilamente casada con James y tener un puñado de niños por los que preocuparse. captó la astuta sonrisa cómplice de James Hartley. la había rechazado. durante la cena. hacer crecer los números por algunos medios mágicos. Su corazón se había acelerado mientras observaba el aleteo de pestañas de la criada y el temblor de la bandeja de vasos. Entonces no habría tiempo para maldades. Gracias a la lengua cotilla de María. Mejor se mantenía callada sobre el asunto. Sus ronquidos se reanudaron casi de inmediato. No podría ocultarse. Por otro lado. Sophie suspiró profundamente y miró a Henry. sino que con frecuencia olvidaba la última que dijo que tenía. Finn se echó a reír. Él nunca la había tocado con tanto cariño como cuando acarició la mejilla de la joven criada de señora Grimstock.

Largas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. moviéndose a través de la hierba enmarañada. si estuviera allí de nuevo. Y. Después de todos sus sueños de guerreros oscuros cabalgando hacia su rescate. todavía. Un día tendría a una nueva señora. un orbe oscilante contra las sombras oscuras. encendiendo la primera vela de la noche y colocándola en una repisa donde las contraventanas fueron dejadas abiertas. Él había respondido a su engaño. los dedos bronceados de la puesta de sol extendiéndose para relajar el calambre de un largo día escribiendo. Era la casa dejando escapar un suave ronquido. 43 . como un dramaturgo con todos los hilos sinuosos de su imaginación agotada. parecía que nunca volvería allí otra vez. o bien un ratón. exhalando suavemente. esperando. Si dejaba abiertas las contraventanas cuando se iba a la cama. cerrados y su boca medio hundida en la tierra. no tuvo el coraje de saltar a sus brazos. sus párpados. siempre el buen ahorrador. cuando todavía había luz. Pero estarían equivocados. siempre esperaba lo más tarde posible antes de encender la vela en el farol debajo del arco de la puerta. salió caminando hacia la caseta del guarda con un tazón pequeño y poco profundo de agua para los erizos. Se quedó un rato mirando el sendero hacia la sombra oscura y desgarbada de Souls Dryft. alguien lo suficientemente atrevida para aceptar la mano ruda del misterioso y temerario Lazarus Kane. la casa al final del sendero pareció abrir un ojo. Bueno. Conocía cada centímetro de ella. había susurrado todos sus secretos y sueños a sus paredes. La casa agazapada allí. al final. flotando en el precipicio. podría ser fácilmente confundida por una cosa muerta. movida por sus sueños como sintiéndose vigilada. dejó la pluma y bajó la cabeza cansada para descansar. volvería a saltar. Sólo demorándose lo suficiente podría uno atestiguar la inclinación de ese vientre moviéndose. su ligero resoplido de apareamiento podía oírse cada noche. Tuck. No tenían velas o antorchas encendidas. No podía ser ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lamentablemente. recordó con una sonrisa. Sophie dejó el tazón de agua y se fue a la cama. incluso ahora. El sol. Esa noche. Sophie había pasado los años más felices de su vida en esa casa. Con un suspiro. perturbando las malas hierbas a su alrededor. que es lo que quería creer cualquier observador casual. por supuesto. por supuesto. Algunos podrían confundir esa exhalación con una brisa que fragmentaba la delicada voluta de semillas de diente de león en la pared. Era Tuck. todos menos uno.

el movimiento causó que el peso de sus pechos empujase la tela. Entre todas las flores. su espalda se arqueó. los que la criticaban se dieron la vuelta. Usó el muro del puente para aumentar su altura y levantó el brazo hasta el árbol. Lazarus retrocedió y sufrió una considerable agonía de una clase inoportuna para un domingo. medio escondido en la sombra del puente. había escogido esa en particular por alguna razón y se metió en todos esos problemas por ella. y vio la punta rosada de su lengua antes de que sus dientes la taparan. efectivamente! Se crea sus propios problemas. pero cuanto más lejos se extendía. inclinándose precariamente. visible incluso de lejos. cuanto menos de eso había. Inmediatamente. fuera de su vista. esa flor se veía igual que las demás. Obtenemos lo que sembramos. ¡Imagínate poner un anuncio en el periódico! Somos afortunados que solo vino un hombre. vio al objeto de su animada conversación moviéndose lentamente por el camino hacia ellos. Se detuvo y alzo la vista a las ramas del floreciente espino al pie del puente. Cuando ella se inclinó y se estiró. el brillante e inusual color. victoriosa. dejando el cielo encima de él vacío y sin brillo de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 09  —¿Por supuesto que has escuchado lo que ha hecho ahora? —Querida señora Flick. Al principio fue un ligero bulto. su cuerpo descendió. ¡Aja! Ella tenía lo que estaba buscado y. —Debería haberla controlado antes. pero ella había puesto su corazón en esa y no tendría ninguna otra. delataría su presencia. y unos rizos de su cabello ámbar se soltaron del lazo que los sujetaba. —¡Pobre Sophie. lo metió bajo la visera de su sombrero. no logró ver al hombre debajo. escondido debajo del arco del puente. Sus ojos. esa criatura. así de etéreo era su aspecto enmarcado por la nítida luz de esa mañana de mayo. por supuesto que lo escuché. por lo tanto. Estaba. mejor. Si ella los vio o no. observando y escuchando. Sin embargo. Lazarus la tomó por un espíritu o un ángel de nuevo. Sus delgadas cejas se fruncieron. Lazarus. Concentrada en el escurridizo objeto que intentaba conseguir con sus dedos. En ese momento. Pobre Sophie. Para él. —Henry debe estar desesperado. y el bajo cuello de su abrigo se abrió. Su brazo delgado se estiró. y se dirigieron hacia la puerta de la iglesia. Por un breve momento. su rostro no reveló nada. y su mirada vagó a lo largo de la burbujeante corriente. consideraron a su presa con feroz determinación. Pero las susurradas maldiciones saliendo de sus labios no eran las palabras de un ángel. Podríamos haber sido invadidos. haciendo la voluntad del señor. Algo había llamado su atención. Él temía que se cayera. pero si gritaba una advertencia. meditó que Dios la hizo para ser apreciada. 44 . aún reunidos en grupo. por lo visto su fino corsé no podía contener su plenitud completa. mas aumentaba. y su rostro se puso colorado por el esfuerzo de extenderse. muchas más cerca de su alcance. Ahora ella se deslizó hacia atrás. En mi época. Sus labios se separaron con un suspiro de frustración. Se inclinó más.

cuyos labios estaban en constante movimiento en una conversación que seguía adelante sin detenerse y con poco aliento de los renuentes oyentes. De repente. pero los suyos no. Él miró al frente. 5 Miró fijamente la vidriera. Parecían tener menos de diez años. dos señoras más se giraron para asentir con la cabeza en un saludo hasta que la anciana sentada entre ellas apresuradamente llamó su atención de vuelta al sermón con rápidos golpes de su codo. Uno de ellos vio a Lazarus observando y le sacó la lengua. Lazarus se sentó precisamente en la parte de atrás de la iglesia en un asiento desde el cual podía observar a la señorita Valentine y su cabeceante ramillete… y la parte posterior de la cabeza de su hermano con sus orejas de punta carmesí. Frederick. se volvió consciente de un rostro vuelto en su dirección. volvió su cabeza y dejo caer un pedazo de papel doblado en el regazo del cabecilla. A su lado estaba colocada su esposa. Era una mujer joven con un rostro insulso. ¡Siempre soy la última en saber algo! 5 De iglesia. y el rápidamente lo transmitió a sus compañeros. Al fin. pero en ese momento. como si ella pudiera medir a cada persona solo con mirarla. Ignorando el severo ceño fruncido de Henry. Henry Valentine llevó a su otra hermana apresuradamente lejos por el sendero. Un poco más allá. Ella miró al párroco. su esposo estaba obligado a presentarla. Sophie Valentine. quien inmediatamente se encogió disculpándose. Ellos lo inmovilizaron en su lugar con una exigente curiosidad. tan absorta que debía estar en otra parte. ese apasionante discurso cayó como manzanas de una canasta tirada. ¿señora? Se lo mencioné a su esposo cuando nos conocimos. sentada enfrente de los chicos. dientes muy prominentes. —¡Oh. Cuando abrió la boca. Él habría sacado su lengua a cambio. Aunque tenía una mirada desinteresada. otra Valentine. Tenía el cabello oscuro. 45 . no permitiéndole pararse y saludar a nadie. Los blancos pétalos frescos. un pálido borrón entre los sombreros. para ver a tres niños pequeños riéndose tontamente en un banco al otro lado del pasillo. Su cuerpo estaba solamente ocupando un lugar en el banco al lado de su hermano. y una vista aguda como cachorros de zorro. peleando y sin prestar atención a los frenéticos susurros y amenazas de su madre. Mientras tanto. Con los brazos cruzados. recién florecidos. se reclinó y estudió los arcos normandos de la pequeña iglesia mientras respiraba la humedad de la piedra antigua y escuchaba el amortiguado eco del sermón del párroco. un poco ruidosa. haciendo caras uno al otro. de verdad! —Dio saltos sobre sus pequeños pies —. Los tres miraron el papel doblado y luego se tranquilizaron considerablemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ese ramito de flores de espino asomándose desde el sombrero de Sophie Valentine era sin duda un símbolo de desafío y rebelión. Después del servicio. inquieta criatura. Varios rostros se giraron hacia él en ese primer domingo. rodando todas alrededor de él en todas direcciones. el párroco esperó en la puerta para ver a sus parroquianos al marcharse. a diferencia de su hermana. destacaban como nubes luminosas cuando ella atravesó el pasillo y tomó su lugar en los bancos. eres tan olvidadizo. y grandes ojos que parpadearon rápidamente ahora mientras inclinaba la cabeza en su dirección. Lazarus consiguió interrumpir a María con… —Espero que asista a mi fiesta el próximo viernes. horrorizado por haber olvidado decirle lo de la invitación. ella susurró algo al chico. y sus ojos no tenían ningún altivo aire de misterio.

mientras ella se sentó en una desgastada piedra marcada que apuntaba el camino hacia Norwich en una dirección y a Yarmouth en otra. —Lazarus hizo una reverencia y siguió andando. El mismo espíritu que la hizo escribir un anuncio para un marido. Pero ella se negaba a reconocer la existencia de esa criatura salvaje dentro de ella. fue invitado a un almuerzo dominical. y con su padre al otro lado. atraerla hacia afuera. incluso por un duro corsé y un feo abrigo. y este es mi querido padre. probablemente durante otros veinte minutos por ser tan olvidadizo. sus hombros echados hacia atrás. sentada en ese indicador. No obstante escondía su apariencia. por lo tanto. procedieron a ponerlos a competir en la corriente que fluía rápida. el dueño de una propiedad que había pasado y admirado a su llegada al pueblo. cuando cualquier otra. usando paginas rasgadas de la parte de atrás de su libro de oraciones.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Vais a venir. intentaba decididamente hacerse pasar por una dócil y virginal soltera. podría haberla tenido de igual forma. que afirmaban obediente timidez aun cuando su dueña en privado obviaba las reglas para trepar por los árboles y estudiar libros atrevidos. ese cabeceante ramito de flores de espino reflejados en el brillo de sus mejillas. Por último para tener en cuenta: la innegable existencia de una sumamente bien formada figura que no podría ser disimulada. Pronto. y tenía una indiferencia sin sentido hacia su propia seguridad. señor. En pocos minutos. 46 . era muy remilgada y elegante: sus manos enguantadas juntas en su regazo. —¡Oh. Él le había advertido que lo haría. ayudándoles a sacar a flote ese bote de papel que había hecho para ellos en la iglesia. quien ahora estaba casi fuera de vista. Soy la señorita Osborne. algo que le advirtió que ella no era lo que parecía ser. En respuesta a sus ansiosas peticiones. revolcándose en el césped y gritando uno al otro y a la sonriente mujer la cual observaba. Dependía de él. cada uno en posesión de su propio barco. Su padre resultó ser un próspero granjero. señor Kane. Cuando pasó por la puerta. —Y sus ojos se estrecharon cuando buscó la figura de su hermano. —Bueno yo… —Miró a su triste y arrepentido marido. Estaba también la cuestión de dos reservados ojos avellana. sé que esto es muy impropio. y la señorita Osborne no aceptaría ninguna excusa. Apresuradamente enlazó su brazo debajo del suyo. Pero había algo acerca de esa mujer. desvaneciéndose bajo el pórtico—. dejándola para que fastidiase a su marido. Al parecer. ¿verdad? ¿Todos vosotros? —continuó Lazarus. también la había puesto en su objetivo de recuperar una flor fuera de su alcance. Los chicos corrieron una y otra vez. arrastrando con ella a un anciano caballero de aspecto sorprendido con gruesas y velludas patillas. miró a la derecha y vio a Sophie cerca de la corriente con los tres pequeños. los llevó por el camino lejos de Sophie. supongo. mucho más cercana y fácil de alcanzar. pero voy a seguir adelante en cualquier caso y levantaré la nariz por el escándalo resultante! —Se rió disimuladamente con alegría pese a que él entrecerró los ojos hacia ella —. se delató completamente al ceder a ese acto por un ávido apetito de aventura. les mostró como doblar mas barcos. Su postura. Dio solo un paso en su dirección antes de ser desafortunadamente detenido por una joven que saltó en su camino. Si me es posible ir… —Espero verla ahí. no podía controlarse. La señorita Sophie Valentine era un lobo en la piel de un cordero. —Creo que podríamos asistir. —Sí. y debería esperar una presentación. querida —propuso suavemente.

—Quizás. —Cuando llegue a mi edad. No podía hacerse con una esposa marcada. y nadie está demasiado feliz con ese arreglo. por haber estado arriba desde el amanecer. Mientras se lavaba su pecho y sus brazos en el abrevadero de agua. Tuck. —Una vez que estoy despierto. Tuck. no llegó a nada. A lo que Lazarus contestó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 10  Cuando Lazarus ponía su corazón y mente en un proyecto. La mente está demasiado ocupada. ahora que la arpía de su esposa la hizo asentarse. Él se apartó para lavar sus brazos en el abrevadero de agua. El sujeto era demasiado fino y dandi. aún no del todo despierto. 47 . Lazarus se encogió de hombros. Tuck sacudió su cabeza canosa. no puedo permanecer acostado. En cambio dijo. —Cuando tenga una esposa que me entretenga. el cuerpo está demasiado inquieto. Ya estaba sudando tan temprano. muchacho. —Se supone que es el jefe el que mira al criado trabajar. —Ya le dije. parecida a las palomas arrullando que se veían comúnmente en la pared de piedra. —¿Sophie Valentine ha vivido con su hermano desde el accidente que le dejo esa cicatriz? —Sí. entonces Tuck observó en voz alta. —¿Nunca descansas. está mejor sin una. Nunca le hizo saber que la veía. Habrá más que tiempo suficiente para descansar después. Trabajó en las reparaciones de esa granja. pero luego del accidente. —Oh. si continúa de esta manera. Tuck soltó una risa baja. comentó que su patrón debía tener más energía de la que él nunca podría gastar en una vida entera. si lo hace. Lazarus preguntó de forma bastante casual. En cambio. Lazarus se rió mientras bajaba desde el tejado. me parece. —No un demonio. se arrojaba frenéticamente a su trabajo. —Me sorprende que nunca se casara. ella estaba comprometida. pero el anciano no preguntó al respecto. le dará la bienvenida a unas horas extras acostado por la mañana. no al revés. solo un ángel. Sophie pasaba ocasionalmente por el camino más allá de su puerta. Vio a Tuck mirar de reojo la herida en su pecho desnudo. Una mañana cuando el anciano entró a trompicones en el patio. una esposa causa aflicción. que era como si él tuviera a un demonio pisándole los talones. muchacho. muchacho? —Cuando esté muerto. nada lo interrumpía hasta completarlo. —Estará muerto pronto.

La mayoría bailaba alrededor. su corazón estaba con otro hombre. cuando un ruido terrible y estrepitoso sorprendió a la clase entera y puso su corazón a galope —. y piando 6 con entusiasmo. Pocos tenían el buen sentido de ponerse fuera de su camino. De vez en cuando descendía de nuevo. —Creo que podríamos prescindir de esto —dijo. entonces. Los chicos Finchly. Tuck acababa de darle una pista.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Se enderezó y se apartó del abrevadero. como un golpe furtivo lanzado antes de estar preparado. pero al joven muchacho nunca le importó mucho. Era la señorita Sophie quien leía todos los libros y se sentaba a escuchar cuando se suponía que no tenía que hacerlo. por lo visto sin ninguna prisa por irse. con la escuela en el pueblo. Estaba horrorizada. —Matthias Finchly.” Lazarus miró de nuevo hacia la puerta mientras arrastraba lentamente los dedos de una mano sobre la cicatriz en su corazón. Había estado buscando una manera de ganársela. La señorita Sophie siempre quería echar una mano ella misma. Te escucho susurrar… —ella se apresuró en ese momento entre las filas de bancos para reprender a su más pesado alumno. pensó. tratando de evadir la puntería del pájaro o si no tratando de capturarlo. El pájaro voló de una viga a la siguiente. En este caos llegó Lazarus. Los niños se pusieron de pie y corrieron alrededor gritando. Era el último hombre que esperaba ver en ese momento… precisamente el último hombre que ella quería que la viera como una mujer indefensa de nuevo. revoloteó hasta las vigas bajo el techo de paja. Haré algo provechoso con mi vida. Le gustaban más que las muñecas. —Solo por casualidad. Me decía “No quiero quedarme sentada sin hacer nada y ser estúpida. mientras tanto. abatiéndose sobre sus cabezas y dispersando pequeñas gotitas blancas por todo el lugar. perdiendo por poco la cabeza y causando otro coro de gritos y chillidos. Frustró a su madre. el sonido que hace un pájaro. —Oh… pero… 6 De “pio”. Como la mayoría de las cosas. Quizás era por eso que ella se rehusaba a considerarlo. posándose ahí. presta atención. 48 . el amo Henry tuvo un tutor para ciencias. Se acercó y arrancó la escoba de su agarre. quien debió haber escuchado el jaleo y entonces apresuró el paso a caballo por el sendero para pararse en la puerta de entrada y mirar hacia adentro. Estaba siempre estudiando libros. En cambio. bajo los bancos y escritorios. Un agudo dolor apuñaló su interior. y todo eso. No sabía acerca de ningún otro compromiso. Sophie corrió a la ventana y la abrió. sí lo hizo. y ahora deseaba no haber preguntado. a pesar de sus gritos furiosos para que se sentasen. Cuando ellos vivían aquí. Tuck. ¿Qué diablos…? Un pájaro había bajado por la chimenea y ahora volaba alocadamente alrededor de la pequeña escuela. Esperaba que el pájaro encontrara su camino de vuelta. con el propósito de ahuyentar a la criatura afuera. Abrió la puerta y agarró la escoba de la esquina. trataron de alcanzar el pájaro subiéndose uno a los hombros del otro. La pequeña Molly Robbins se tumbó en el suelo de barro. —Se mantiene ocupada —agregó Tuck—. —¿La escuela? Ella es una mujer culta. tenía que haber un truco para eso. geografía. gritando que temía que sus ojos fueran picoteados.

Cuando nada salió de su boca. cantando alegremente. ¿Qué estaba haciendo? Por supuesto. El corazón de Sophie encontró finalmente un ritmo más calmo. totalmente equivocado para ella. En mi escuela. Él pasó a través de otro escritorio para acercarse al pájaro. no un hombre empeñado en volver su mundo del revés. Ninguno de ellos haría ningún bien. El aula contuvo la respiración. —Fue bueno que viniera a su rescate de nuevo. Estaba muy determinada a rechazar las descaradas y tontas travesuras del joven. A pesar de que ella lo había rechazado una vez. Sophie cruzó sus brazos. Estaba con sus hombros rígidos y le empezaron a doler. No era mejor que los problemáticos chicos Finchly. de ningún modo. aunque aún no era. con flores grandes de color rojo. de tallo erguido y ramoso. Todo estaba en silencio. En seguida todos ellos asintieron y después se quedaron callados y observando con asombro. Seguramente sería indebido hacer una pregunta tan personal.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él sonrió y saltó sobre uno de los escritorios. El pájaro volvió otra vez. aún se preocupaba por sonreír y exhibirse ante ella. señor Kane. Una onza de cautela vale una libra de curación. Lo que ella necesitaba era alguien tranquilo. Levantó una mano. esta vez ligeramente nerviosa. niños? Ahora de vuelta a la lección. No se relajaría. Él silbó de vuelta hacia él. tenía la temeridad de la juventud de su lado. pero esos intensos deseos debían ser suprimidos. 7 49 . También le daría probablemente aliento para burlarse de ella. rodeando por los escolares. por favor. señor Kane. Lazarus silbó suavemente. se permitió finalmente un pequeño asentimiento con la cabeza. No tenía que preguntar su edad. Una mujer tenía que tener algunos secretos. Asombrada. —Él la miró y ella añadió rápidamente—. parecía. atrevido. Le sonrió con suprema arrogancia y luego llevó su premio a la ventana. Molly Robbins se arrastró cerca de Sophie. El pájaro revoloteó una y otra vez. y descarado. tranquilo o lento. El dolor secreto creció dentro. señorita Valentine. Allí levantó sus brazos y liberó al pájaro en un cielo azul como el aciano7. presionó con un dedo sus labios. Cuando lo vio hoy. ¿No es cierto. De nuevo ella le advirtió. apacible. y la forma en que había formado una alianza inmediata con ellos. muchacho. Cuando el errante pájaro rodeó su cabeza. cruzando el salón. —Tenga cuidado. Ella no era la mujer que él necesitaba. Planta de la familia de las compuestas. y respetable. Ella frunció el ceño. ¿No está de acuerdo? Cuando ella rápidamente puso la clase en orden. esperando sin duda una asombrada alabanza y obediente embelesamiento. con sus largas manos ahuecadas con cuidado alrededor del pájaro. algo ofendida. —Sea cuidadoso. la provocó. y no muy entrado en años. Se abalanzó y se agachó. Lazarus se movió de repente. Los niños lo siguieron como si fuera el flautista de Hamelín. abrazando sus piernas y escondiendo su rostro en la falda de su maestra. su juventud fue más evidente que nunca antes. Estoy segura que todos estamos muy agradecidos. frecuente en los sembrados. —Gracias. Ciertamente no un hombre capaz de leer sus indecentes y vergonzoso pensamientos. Él miró alrededor a los niños. sin duda. Pero él era joven. muy joven. no desearía que rompiera nada. Él la observaba. alentando el placer de sus pequeños seguidores. blanco o azul claro. Sophie vio como bajó del escritorio. y él era. casi como si estuviera burlándose de él.

y una presencia abrumadora cuando estaba cerca. Sus dedos dieron golpecitos contra la pizarra. Como si ella no lo hiciera ya. ¿No le había dicho eso antes? —Afuera. Muy poco. —¿Por qué le debo exactamente? —¿Debo recordárselo? Yo vine aquí pensando que había encontrado una esposa. cada mechón de pelo saltó a la vida. Finalmente y muy renuentemente. señorita Valentine. así que ella las sujetó firmemente alrededor de la pizarra. —Pero usted me lo debe. —¿Señorita Valentine? Él estaba demasiado cerca. Me apena admitirlo. señorita Valentine. 50 . Lo mínimo que puede hacer es ayudarme a conseguirla suavizando mi tosquedad. Un tutor privado. pero ahora estoy obligado a empezar mi búsqueda de nuevo porque usted me rechazó tan cruelmente. Hay un asunto que quiero hablar con usted. Me gustaría llegar a dominar la habilidad para poder escribir algo más que mi propio nombre. —No doy lecciones privadas. Solo dos minutos —su voz se volvió ronca— de su tiempo. y luego se inclinó hacia ella. —No he pasado hoy por casualidad —dijo—. señor Kane? —Necesito de sus talentos. Lo miró. Bueno… puedo un poco. ¿Acaso no tenía ningún sentido del decoro? Cada poro de su cuerpo sentía su calor. Lazarus lentamente cruzó la sala hacia donde ella permanecía de pie. —¿Con qué propósito? Él miró alrededor tímidamente. Ella sujetó una pizarra contra su pecho y apartó la mirada. —En este momento estoy ocupada. ¿Podemos hablar en privado? —¿En privado? Me temo que eso no sería apropiado —bajó su voz—. —¿Qué quiere.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Mientras los chicos se quejaban y volvían encorvados a sus bancos. Ella tragó. considerando la decepción? Así que él estaba tratando de hacerla sentir culpable. como ve. ella estuvo de acuerdo. si fuera diez años más joven y mucho más estúpida. y abrió el camino hacia el sol de afuera. Tenía una constitución muy fuerte. —Usted me debe una novia. Sus manos estaban temblando. preguntándose por qué pensaba que necesitaba su ayuda. —No la voy demorar. esperando que él no se diera cuenta. sus hombros apoyados contra el marco de la puerta. El obstruyó su camino. Ella misma podría estar en peligro. —Giró apresuradamente para volver dentro. Dejó instrucciones para que Matthias continuara leyendo el pasaje en voz alta. tentado a rizarse. señorita Valentine. señorita Valentine. —¿Mis talentos? —Necesito un tutor. ¿No tengo derecho a un poco de amabilidad y algo de compensación. Le sobraba un astuto encanto y una segura cualidad persuasiva. —No puedo leer o escribir. las manos detrás de su espalda.

—Nada como esto —respondió secamente. —El niño demasiado grande le sonrió—. no queriendo que nadie los viera de pie juntos. ya serían lo suficiente ruidosos para no escuchar ni una palabra de la conversación que tenía lugar afuera. estoy muy arrepentida de haber mandado alguna vez ese anuncio. Apartó la mirada. No puedo hablar con usted más de este asunto. pero yo no estaba divertido. —Entiendo que haya quedado decepcionado. Me necesita. Estaba deshecho. si usted no puede leer. con la puerta medio cerrada. y habiéndolos dejado desatendidos por unos momentos. —Nunca debería haber escrito ese anuncio. es aceptar darme clases. Ella suspiró. cuando usted no me conocía. —Lo menos que puede hacer. Causó un poco de diversión entre sus huéspedes. —Porque quería que yo viniera a buscarla —dijo con calma. Él aún bloqueaba la puerta. Ella hizo una rápida y tensa respiración. —Él estaba mirando sus manos alrededor de la pizarra—. —Un caballero no tomaría ventaja de una dama y la sobornaría por un beso. Bruja. revisando con preocupación el final del camino de caballos que iba a lo largo de su escuela. Buen día. pero no puede mentirme. sí. Su total arrogancia provocó su temperamento. Le obsequió una lenta. —¿Y que desearía de usted? Le ruego que me lo diga. Pero eso no es completamente mi culpa. Un caballero que incluso un Valentine 51 . ¿cómo hizo para encontrar mi anuncio? —La dueña del León Rojo en Morecroft lo leyó en voz alta una mañana en el desayuno. Estaba intrigado. señorita Valentine. era imposible contener la risa. A pesar de la ridiculez de su declaración. señor Kane. —¿No lo sabe? Yo sí. convertirme en un correcto caballero que no avergonzara a una dama elegante. Entonces la encontré trepando saliendo de ese árbol. Al fin se recuperó lo suficiente para lograr formar una suave contestación. —¿Oh? —cruzó los brazos. señor Kane. Me pregunto qué esperaba encontrar. Ella se aferró desesperadamente a una pizca de pensamiento práctico. Apretó sus labios firmemente. y mi curiosidad aumentó. señorita Valentine. pícara y amplia sonrisa. —Usted me provocó. lo suficiente para responder. —Un huésped. Sophie sintió una risita haciendo cosquillas en su garganta. —Puede fingir ante el mundo entero. —¿Se lo muestro aquí y ahora? Alarmada. pero usted nunca debió venir en respuesta a él. No sé por qué lo hice.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Créame. poniéndose cómodo contra el marco de la puerta. —Creo que puse claros mis sentimientos. —Señor Kane. señor Kane. Por lo menos. Para su total desesperación. —De los cuales usted era uno. retrocedió. los niños no podían ver.

¿Ella iba a reírse? Sí. Lazarus estaba intrigado por esta pequeña mujer de apariencia remilgada con labios deliciosamente tentadores. Para ser un pequeño gatito de aspecto delicado. una cálida diversión de él. y exactamente donde él anhelaba tenerla. y dando un portazo en su rostro. Estaría mejor alejándose ahora y salvando a esa inocente puerta de la escuela de sufrir lo peor de su frustración. pero debió haber leído sus pensamientos. justo cuando ella avanzó. La maldita mujer era maleducada. con esos diabólicos ojos entrecerrados pensativamente—. No es que sea un caballero lo que realmente necesita. Lo vio en sus ojos. pero no soy fácilmente impresionable. Se volvió a apoyar. Quizás perderás el hábito con el tiempo. ¡Buen día. esta casta soltera con bragas de encaje francés. exactamente donde ella declaraba que no quería estar. Él estaba mirando fijamente sus labios de una forma muy extraña y luego dio un paso hacia ella. y escuchó un ligero gemido. Pero ella se controló. Sus labios temblaron durante un breve momento. sus pechos presionando contra ese ajustado corsé. Su corazón latía tan fuerte que sus horquillas estaban aflojándose. Ella se movía directamente contra su brazo en su abrazo listo. —Tengo otras cosas que hacer con mi día que esperar alrededor de algún superficial joven libertino para dejarme en mayor ridículo de lo que yo misma me puedo poner. El aroma de su cabello lo mareaba completamente. —Señor Kane. con ella. —Se detuvo de nuevo. como si ella estuviera tratando de contener algo. Y cuando su temperamento aumentaba. Entonces escuchó un estallido de risa contenida a través de los paneles de madera. —Supongo que piensa que esto es divertido —murmuró ella—. y reanudando su severa y recatada voz de maestra de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  consideraría lo suficiente digno para sonreírle. separados por meras pulgadas y con sus brazos bloqueando su escape una vez más. Su garganta estaba seca. Como si alguna vez pudiera aceptar darle lecciones privadas a un hombre soltero. pensando cuan fácilmente podría destrozar estos delgados paneles de madera con sus hombros y sus manos desnudas. Incluso sintió su cuerpo temblar. y con sus circunstancias. y tonto arrogante cuando veo a uno. Hay suficientes mujeres aquí. ella era más hermosa y cautivadora de lo que tenía derecho de ser. y dejé de estar sin aliento y con los ojos bien abiertos sobre los de tu tipo cuando era incluso mucho más joven de lo que tú eres ahora. Venir aquí de esta manera y burlarse de mí. Lazarus miró fijamente. La mayoría de los niñitos lo hacen. Ella trató de fruncir el ceño pero sospechaba que le salió mas como una mueca de dolor. Reconozco a un descarado. Podía ver cada rápida respiración que ella daba. Nunca había estado tan confundido por una mujer en su vida. grosera y desagradecida. y usted puede actuar para todas ellas. listo para ceder a un ataque de risitas. señor! —Se dio la vuelta rápidamente. 52 . enderezándose. Ella pensó que podría escabullirse bajo su brazo y llegar dentro sin incidentes. Él se movió incluso más cerca. tenía todo un mordisco y un juego de garras afiladas. seguramente tiene otras mujeres que atormentar. Ni tan excitado. Ahora ambos estaban en la entrada. escabulléndose bajo su brazo. Su corazón se levantó. Estaba increíblemente excitado solo por estar así de cerca. sus entrañas se apretaron.

El nuevo residente debería haberse preguntado por el incremento del número de mujeres. La gente comenzó a formarse sus propias opiniones sin consultar primero con Henry. Incluso Lavinia flaqueó. Al parecer era hábil con las manos. jóvenes y viejas. Al principio. Según Henry. que atravesaban su puerta cada día mientras él trabajaba sin camisa en el jardín. Sophie se apostó con un libro. pero muy pronto crecieron hasta pequeños grupos de cuatro o cinco que a menudo pasaban más de dos veces en una sola mañana y rara vez apresurando el paso entre ellas. sólo podían existir retorcidos motivos detrás de tanto altruismo. pronto resultaron inútiles. Como respuesta. las curiosas payasadas del sujeto atraían su atención y rara vez podía pasar unas cuantas horas sin mencionar el nombre de Lazarus Kane. Nada bueno podría resultar de eso. algo extraño sucedió. gracias a la traición de mi hermana. sobre todo si quería impedirl que asistiera a la fiesta y mantenerla atrapada en su casa dentro de las paredes mohosas de esa fortaleza. Estoy seguro de ello. ayer me dijo que era apropiado que ellos le dieran la bienvenida a Sydney Dovedale. Una vez que se fueron. Le daba la lata de cuatro a veinte horas. Todos los días. Henry se aseguró la promesa de varios lugareños de no asistir a la fiesta en Souls Dryft. ella declaró que gustosamente iría con el señor y la señora Bentley. incluso estrangularse ella misma con él. 53 . Los lugareños que pasaban por la puerta reparada de Souls Dryft veían el lugar muy mejorado. pero no la acompañaría a la fiesta. Ahora Henry no tenía elección. Desafortunadamente para Henry. Mi hermana María no irá. Pero con el paso del tiempo. evitando sus ojos. —Desafortunadamente. puede ser que el villano piense que obtuvo una victoria.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 11  Todos los intentos de Sophie por ignorar la presencia del extraño del final del camino. tengo que ir y estar atento — afirmó—. Él presenció el juego de cricket con los hijos de la señora Finchly. Conoce mi opinión al respecto. se olvidaron de su promesa de no asistir. todo hecho por las propias manos de Kane y en muy poco tiempo. eran sólo una o dos damas que correteaban por ahí. Lavinia dijo con aire de suficiencia: —Debido a que ellos son representantes de la iglesia. construyó una nueva y lujosa jaula para el loro de la señora Cawley y arregló el techo del establo del lechero Osborne. Ahora se quejaba de no tener un motivo para llevarlo. Si permanezco alejado. sin duda inspirándolos incluso a mayores profundidades de malicia. Todo estaba tranquilo hasta que tía Finn se irguió de golpe en su silla y exclamó. cometió el error de comprarle a su esposa un nuevo chal de encaje esa semana. —Tengo ganas de bailar. hasta que él no pudo más y le dijo que hiciera lo que quisiera con su chal. Y uno a uno. —¿A qué te refieres? —exclamó él—.

—La dama comenzó a quejarse sobre su vestido. ¡Dios! Ha pasado mucho tiempo desde que asistí a un baile. Sophie querida —exclamó alegremente Finn—. Y no tengo nada para mi cabello. claramente temerosa de que fuese demasiado simple y gastado—. Sophie aún estaba quitándose el delantal y colocando un protector sobre el fuego. Pero la jubilosa dama enlazó su brazo por debajo del de Sophie. él y Finn disfrutaron tanto de una escandalosa historia de amor como de una gran humillación de su familia. ¿qué importaba? conocía su reflejo bastante bien. El hombre al que se refería como capitán ahora era almirante. Ya es hora de poner todo ese conocimiento en práctica. Mientras corría por el patio persiguiendo a su tía. —Deberíamos ir a la fiesta —agregó enfáticamente su tía. Desearía regresar a casa. —Por favor siéntate. Mientras atravesaba la puerta. Encontré ese libro entre las posesiones de mi encantador capitán hace muchos años y lo conservo como un recuerdo de nuestra historia. Iremos a la fiesta y bailaremos. has pasado demasiado tiempo bailando sola. ni su Spencer. en caso que hubiese una corriente fría en el aire. la tía Finn podría irse con ellos. —No sé qué te sucede esta noche —murmuró—. a pesar de que nunca le escribió y aparentemente continuó disfrutando de otras aventuras. Pero Finn tenía su modo de pensar. Hacía casi treinta años. no. No tenía tiempo para buscar con detenimiento. No hay motivo para tener miedo de ese manuscrito. Si podían alcanzarlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie levantó la vista con cautela sobre el borde superior de la página. Sophie? ¡Seguramente no podrías ser tan cruel! Siempre fuiste mi sobrina favorita. y contemplarlo no cambiaría nada. No tenía tiempo para encontrar sus mejores zapatos o examinar su rostro en el espejo. pero no pudo encontrar ni su sombrero. Sophie. pensó. —Tocó su cofia de encaje con los dedos nerviosos —. Tal vez me olvidé de los pasos. Lavinia. Si atraparas un resfriado por salir… La tía Finn pasó por delante. —¡Date prisa. —No hay necesidad de ruborizarse. olvidándose pronto de la joven a quien una vez juró amor eterno. voy! —exclamó sin aliento—. ¿verdad? Así que su tía había visto a través de su subterfugio todo el tiempo. —No. Pero no es natural reprimirlo. tía. Finalmente alcanzó el chal de lana de su tía. pero él y su esposa debían haber caminado con inusitada rapidez. Allí podemos bailar y será exactamente lo mismo. Se preguntó si su hermano aún no andaría muy lejos. —¿Le negarías a una anciana el placer de un buen baile cuando no ha tenido uno en mucho tiempo. Te estás alterando. Solo tendría que servir como estaba. el mismo hombre que poseía Souls Dryft. en cualquier caso. Has leído ese libro de principio a fin más veces de las que puedo contar. Sophie suspiró profundamente. se puso sus botas polvorientas. En la puerta. ya en el borde de la silla. —Tú. querida. y ella regresaría sola a la cocina. No tenía el más mínimo remordimiento y todavía mencionaba a su capitán con mucho cariño. Sophie! —¡Voy tía. casi arrastrándola a lo largo del camino. 54 . no quería correr el riesgo que toda la comida se hubiese acabado antes que ella llegara. Es saludable y natural ser curioso. —Creo que es mucho mejor quedarnos aquí. buscó alguna señal de Henry. por supuesto.

Alguien debería cuidar mejor de él. estaba de ánimo para causar problemas otra vez. su rostro fue el primero que se encontró volviendo a mirarla. Henry chilló a su esposa. Cerró los ojos e inhaló profundamente la dulce fragancia a humedad de las flores de la huerta que aún flotaba densa. Y esta noche. un acto que hombres más fuertes que él se plantearían. cerditos y los unos a los otros. al parecer. Parecía que había mucho tiempo desde que en ese patio. se sentó con ellas para juzgar las deficiencias de los maridos. Si dejaba volar su imaginación. —¡Tonterías! —exclamó—. Aún recordaba el fuerte ruido del andar de sus enormes cascos y el crujido de sus arneses de cuero cuando volvían a casa por el camino. que si Henry se comprometía a vigilar a la dama. algunas estaban pisoteadas y mezcladas con abundante hierba fresca y revueltas con barro. Pero incluso la manera en que Lazarus Kane se movía. grandes y macizas bestias. avergonzada por su vestido viejo y las botas llenas de barro. En un santiamén. después de muchos años de relativo buen comportamiento. estaban en la puerta y la mirada asombrada de Sophie deambuló sobre la casa de campo con sus contraventanas reparadas y repintadas. Luego se reprendió a sí misma por esas melancólicas fantasías y recordó su desvergonzado comportamiento anterior. cuando salía corriendo a alimentarlos con golosinas y acariciaba sus anchos hocicos rosados. Y cómo mordisqueaban suavemente sus dedos. y ella ya le había causado bastantes problemas a su familia. con su fuerte mano sosteniendo ligeramente la suya y con su atención fija en ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Henry se refería a su tía como “una mujer caída es mejor dejarla donde cayó. vio que ella era una vez más. después de haber trabajado todo el día en el campo. con su vertiginoso estado de ánimo. mezcladas con algunas reflexiones sobre moda y la eficiencia de 55 . Henry se abrió paso entre la multitusted exigiendo saber qué estaban haciendo ellas allí. porque lo hará de nuevo. dejando ver su perfil mientras hablaba con el párroco. gustosamente ella se iría. si tiene la menor oportunidad”. volvió la cabeza. Bajo la nueva pintura. no se iría a menos que la llevara en hombros. Sophie penosamente le explicó el repentino deseo de bailar de la tía Finn y añadió. Cuando aún vivía su padre. los establos estaban ocupados con caballos de granja. ella misma podía sentirse bailando con él. Finn Valentine. su expresión era de sorpresa seguida de algo más. ¡La llevarás a casa cuanto antes! Mientras su hermano se alejaba. pero solo un poco. ella y sus hermanos perseguían gallinas. no se conformaba simplemente con ser una espectadora. Ya lo había decidido. pero Lavinia quería quedarse más tiempo. pero la tía Finn. Sigilosamente Sophie se alejó hacia una esquina oscura. Sophie frecuentemente imaginaba que pensaba lo mismo acerca de ella. el objetivo de la mirada oscura y curiosa de Kane. la hizo sentirse inexplicablemente llena de energía. Pronto se liberó de las garras de su sobrina para causar estragos en el barril de sidra. pero aún recordaba cómo hacerlo. Comenzó a sentirse bastante sofocada. Necesitaba un afeitado y un corte de pelo. Atrapado observándola. pensó ociosamente. Había pasado mucho tiempo desde que había bailado con un hombre joven. con colas recortadas y vivas y animadas orejas y narices resoplando. Después de encontrar un pequeño aquelarre de quejosas con similares ideas. ¿o no? el extraño no era para ella. Aunque Sophie se había prometido no mirar a Lazarus. seguía siendo el lugar en el que había pasado una infancia feliz.

Por un momento. que pronto se transformaron en grandes y delirantes carcajadas. Sophie. nadie va a bailar contigo. pero Henry no quería ayuda e insistió en salir él mismo por sus propios medios. pero ni una sola vez se sentó al terminar un baile. La risa se había detenido y la mayoría de la gente lo observaba con varios tonos de compasión y repugnancia por la falta de amabilidad de Henry hacia la tía Finn. Con el rostro enfurecido. Continúa por ese camino. con las manos entrelazadas en su espalda. Henry agarró firmemente el codo de la tía Finn. olvidándose de la 56 . él se la aflojó. una pequeña gota de agua escurrió desde sus pestañas azabaches. Toda la atención se centró en el abrevadero al lado del barril de sidra. Como alertado por algunas sutiles señales. dijo: —¿Señorita Finn Valentine. se dispuso a ofrecer disculpas por la conducta de su hermano. pero ningún alma lo creería… y mucho menos Henry. sólo hasta que el grupo de música se tomó un breve descanso. La tía Finn estaba tranquilamente al lado del recipiente. destrozó la oportunidad de cualquier conversación. Justo cuando estaba pensando en lo acalorado que debía estar bajo su corbata marfil de seda. y estarás muerto antes de que tengas cuarenta años. Obviamente frustrado. siseó a Sophie: —Llévala a casa inmediatamente. Regresarás a casa enseguida. Sophie podía escucharla incluso desde una buena distancia y por encima de la música. Mientras parpadeaba lentamente. aún no había tenido su baile. todos lo haremos. sentado cerca sobre una pila de pacas de heno. De hecho. Tus días de baile se acabaron hace tiempo. Luego se quitó su fina chaqueta y continuó en camisa y chaleco. Tía Finn siempre afirmaría que fue un accidente que él terminara en el abrevadero. La multitud se acercó para otro baile. Henry estaba tendido. Sophie fue en ayuda de su hermano al igual que Lazarus. con las piernas y brazos colgando y su vasta constitución sumergida en el agua fría. —Estás sudando. una tras otra. Repentinamente levantó la vista y sus ojos se encontraron. con el agua chapoteando en el interior de sus brillantes botas. el pequeño grupo de música.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  diversas lociones para eliminar verrugas. con el corazón dolorido. Pero Finn protestó. y una gran mancha húmeda en la parte delantera de su vestido. Un repentino grito. inmediatamente emprendió una melodía. Sophie escondió una sonrisa y volvió su atención hacia los otros invitados. mientras maldecía ferozmente a su anfitrión. —Por el amor de Dios —espetó Henry—. Después de un breve y ensordecedor silencio. Henry —observó Finn en voz alta—. me haría el honor? Inclinó la cabeza cortésmente y le ofreció una mano a la tía Finn. —Se echó a reír y sacudió su dedo frente su rostro enrojecido. la multitud estalló en risas. seguido de un fuerte chapoteo. Sucedió un pequeño altercado. al pasar cerca de ella. sus gestos eran cada vez más rígidos mientras perdía la paciencia. y Sophie observó cómo se ensombrecía el rostro de su hermano. Deberías preocuparte menos. la luz de las antorchas parpadearon sobre su cabello negro como un cuervo. Parecía no haber ningún límite para su encanto o energía. Observó como Kane bailaba en una esquina con la señorita Osborne y luego con las señoritas Dawkins. Rugió a Lavinia y giró sobre sus talones. Entonces Lazarus. vio que estaba húmedo y pegado a su frente debido al sudor.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pequeña escena alrededor del abrevadero y Finn sonriendo de nuevo. Ella retrocedió unos pasos hacia las sombras detrás del barril de sidra y esperó a que la tía Finn terminara con su baile. Sin más dilación. Estaba tan ofuscado que dejó a Sophie atrás. Henry encontró a Lavinia y la condujo a casa. amablemente aceptó su mano. 57 . Sophie podía respirar de nuevo. aunque un tanto desigual. pinchándola con su bastón cada vez que resoplaba en señal de protesta.

Él hizo una reverencia y se alejó rápidamente para entregar su mensaje. la señora Bentley. Ahora que él vino hasta aquí. A medida que se acercaba al barril de sidra. Se ahorró la molestia cuando. por tener la atención exclusiva de la señorita Sophie Valentine. señor Kane. —Sophie amaba esta casa. —Debe decirle a mi querida sobrina Sophie que no podré moverme. Las mujeres en esta familia siempre han sufrido por sus malas decisiones. Ella le dio las gracias efusivamente. de repente. así que ya ve señor Kane —suspiró—. cuando mis sobrinos eran unos niños. —Sí. —Hizo una pausa para respirar un poco y luego añadió—: A propósito. me temo que su hijo es igual. —Tengo que ver feliz a mi Sophie. María? ¿No he padecido lo suficiente? —Si estás tan mortificada por eso. su compañera afirmó haberse torcido el tobillo. Ella no tenía ni idea. Ella agarró su manga con sus dedos tirando de él como las cuerdas de un arpa. —¿Por una vez. Tal vez usted podría compartir algunos huevos. Temía que ella tomara a su tía y se fueran. Encontraré a su sobrina y le informaré. No puedo reparar el mal que le he hecho al pobre hombre. debe estar decepcionado por lo que encontró. por supuesto. Por entonces todos vivíamos aquí. —Por favor quédese y descanse —le aconsejó—. —Sabe joven. de regreso a Souls Dryft a donde pertenece. inclinándose medio desmayada. y sus sentimientos hacia ella se avivaron aún más. nuestras gallinas no están poniendo como debieran. Observó a la dama con los ojos entrecerrados. en caso que se acuerde mañana por la mañana. por lo que buscó desesperadamente alguna excusa para hacer que se quedaran un rato más. 58 . Fue un error de mi parte publicar este tipo de anuncio sin pensar en las consecuencias. mi querido hermano no era un hombre afortunado con el dinero. El latido de su corazón se fortaleció. pensó. Tuck me lo dijo. por qué no puedes contener tu lengua. captó parte de la conversación entre Sophie y su hermana. Llegue temprano si puede. Temo que debemos quedarnos un rato más. —Luego se lamió sus labios y batió sus pestañas ligeramente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 12  Nadie adivinaría viendo a Lazarus. posiblemente hasta que mi tobillo deje de palpitar. Ayudándola a llegar hasta un banco. esta casa perteneció a mi hermano. —Créeme. le ofreció sentarse y apoyar su pie lesionado en un pequeño taburete de ordeño. El baile estaba llegando a su fin. ahora me arrepiento. Cómo lloró cuando nos vimos obligados a mudarnos a aquella fortaleza. recientemente aprendidos. Pero valía la pena el dolor de pies. que él había estado buscándola por mucho tiempo antes de enterarse de ese anuncio. nunca hubiera querido dejarla. Jeremiah. al igual que sus modales. eran. no deberías haber escrito ese anuncio. —Lamento escuchar eso. mientras ella se quitaba su pañuelo de encaje y se abanicaba a sí misma. que los pasos de los que presumía esa noche.

La señora Bentley seguía hablando sin ningún fin a la vista. Su mano se flexionó. y a ella jugueteando con la punta rizándola alrededor de su dedo. mientras su cuerpo finalmente le daba la bienvenida en su interior… él mismo se impulsaría más… y más profundo. preparado para deleitarse y sin preocuparse por el decoro. y el hechizo se rompió. acercaba su boca hacia su oído y le susurraba todos sus deseos. mientras la conducía hacia donde las hojas estaban apiladas en una cama. lo cual no hizo. ella había hecho pedazos sus pensamientos totalmente. Dejó escapar un repentino y suave gemido justo cuando María cesó su charla. Lazarus no era muy consciente del movimiento de su mano. Sophie estaba observando a los bailarines. Estaba demasiado ansioso por su atención y sin embargo demasiado nervioso para afirmarlo. Lujuria. se dispararon a través de su cuerpo. Sus ojos. codicia y ardor. Con su noble admisión. demasiados para contarlos. ese color era aún más intrigante. La fantasía florecía. estaban revestidos con los ricos matices de un bosque otoñal. 59 . Él se rascó la nuca y colocó un dedo debajo de su corbata. Esa estúpida torpeza que sufría en presencia de Sophie podría resultar cómica si se detenía a reflexionar. al parecer olvidando la presencia de su hermana. Sus dedos se enrollaron en un puño. El tosió y levantó una mano hacia su boca. su rostro se volvió. pero la idea de tocarla nuevamente se apoderó rápidamente de él hasta que cada nervio en el interior de su cuerpo cobró vida. El ruido de la multitud empezaba a irritarlo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Las dos mujeres se dieron cuenta que se acercaba por la vacilante luz de las antorchas. ¿Gritaría cuando sus labios tomaran posesión de su pezón por primera vez? Miraba fijamente e imaginó que podía ver un pequeño pico agudo allí. como lo había hecho en la iglesia cuando se encontró con ella. todavía la sentía demasiado apretada. vio esa larga cola de cabello color miel hacia un lado de su hombro. Con la suave y brillante luz de las antorchas. Esperó a que terminara. atrayéndolo tanto. que escuchaba las hojas caídas por el viento crujir bajo sus pies… y su risa suave y sin aliento. que aunque floja. Veía sus manos quitándole el vestido y las enaguas. Perdido en su visión. de inmediato Sophie guardó silencio. Sophie giró su rostro hacia él y el mechón de cabello se perdió de su vista. sacudiéndolo de un sueño largo y profundo. Allí la recostaba. pero la señora María Bentley podía hablar por mucho tiempo y sin hacer pausa para tomar aliento. bajo un dorado toldo. esta vez para resistir la tentación. con la garganta seca como un hueso. como un cuerno de tonos y matices cambiantes. Se mordió el labio. justo debajo de la pequeña oreja. —¿Señor Kane? Él continuaba mirando el cuello de Sophie y la delgada hebra de cabello dorado. Una hebra más corta de cabello escapó de su cinta y revoloteó a un lado de su cuello. Él hizo una reverencia y saludó a la esposa del párroco. Hasta que ella parpadeó. Cuando entrara en ella por primera vez. empujando a través de la fina tela de su viejo vestido azul. Sus ojos se abrieron con evidente alarma. estaba sediento. —¿Señor Kane? —insistió María. Quería cepillar esa hebra con sus toscos dedos. podía sentir su aliento suavemente cepillando su mejilla. quien comenzó a charlar con él como si ya estuvieran en medio de una conversación. Sus nervios estaban a flor de piel. Sentía su cálida mano entre la suya. ¿arquearía su espalda al igual que lo hacía cuando se inclinaba desde el puente hasta llegar a una flor de espino? Casi podía oír sus suspiros y gemidos. Por el rabillo del ojo.

atrajo la atención de María y sonrió. Porque en la oscuridad. Se movió rápidamente a través del patio. —No les dé importancia —murmuró él por un lado de sus labios. Pero había visto en el interior de sus ojos y leído pensamientos que la escandalizaron. Al mirar a través del patio. era mejor sufrir que ser observada. Sintió que Lazarus la observaba a través de la multitud con su todavía ardiente y lujuriosa mirada. de verdad debemos marcharnos. señor Osborne. Excitaron. Sophie. mecía la cabeza. o de los rumores acerca de las otras chicas y jóvenes apuestos. Ha estado esperando todo este tiempo. Y después. Cuando Lazarus tomó su mano y la condujo hacia la línea de las parejas. el granjero Osborne la detuvo y alegremente le pidió un baile. 60 . Parecía un poco desconcertado. la curiosidad se abatía como una bandada de gaviotas sobre los caparazones de cangrejos rotos en la arena. aplaudiendo al ritmo de la música. su dedo meñique había rozado su mano. —Por supuesto. Sophie buscó a su tía y vio a la dama sentada en un banco. Afortunadamente. inclinándose con rigidez y casi doblándose. a menudo había disfrutado de las salidas a las salas de reunión en Morecroft para los bailes mensuales. quien se había apoderado de su manga arrastrándolo por el patio como un niño travieso—. de pronto le pareció que había sido ayer cuando se reían juntas en su cama y hablaban sobre lo que sucedía en algún baile o fiesta. donde se detuvo a hablar con Jane Osborne. pero antes de llegar a su destino. Su hermana estaba dando golpecitos con sus pies al ritmo de la música. ¿verdad? Y ya que Henry no estaba allí… —Supongo que tengo tiempo para un baile —murmuró—. y ella misma nunca se había imaginado a sí misma publicando un anuncio para buscar marido en el boletín agrícola. —Qué extraño —gimoteo María—. pero luego sonrió y todo su rostro se iluminó. —Aceptó la mano del anciano y dejó que la arrastrara hacia una giga. tropezó directamente en los brazos de Lazarus Kane. no había olvidado los pasos después de tanto tiempo sin ninguna oportunidad de bailar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deben disculparme —dijo con voz ronca. De repente. Esta noche sentía una punzada de nostalgia por los viejos tiempos. Si su dedo no se hubiese encogido tan lentamente contra su palma. Ella y su hermana podían vestir sus trajes y llevar rizos en el cabello. ¿Qué quiso dar a entender al alejarse de esa manera? Sophie no podía responder. con un pie apoyado en un taburete de ordeño. Pero de eso ya hacía mucho tiempo. No podía negarse. Difícilmente podía respirar. Era gracioso como la vida había resultado. Cuando jovencita. pensó con una sonrisa irónica. El señor Kane desea bailar contigo. Sin aliento y sin dejar de sonreír. Desde luego. María nunca había mostrado ninguna fascinación por los clérigos. el baile terminó. los rumores revolotearon a su alrededor en todas las direcciones. —Aquí está ella —exclamó la tía Finn. podría haber pensado que era sólo eso… un error. Especulando sobre quién de ellas se casaría algún día. antes de alejarse como un hombre con las botas en llamas. Ahora María estaba ocupada con su propia familia y Sophie permanecía lejos de Morecroft tanto como le era posible. Ahora iba hacia la luz más brillante del patio. Tal vez fue solo por accidente.

¡Agárrese fuerte! —La hizo girar de nuevo. el decoro y olvidáramos los modales? Se inclinó para susurrar contra su frente. Ella se limitó a mover la cabeza. y con la mirada todavía dirigida hacia su rostro. —Me gustaría estar con usted señora. —No quiero que huya de nuevo. Estaba obligada a hacerlo por mi tía. prestar atención a los pasos? Y está sujetando mi mano con demasiada fuerza. —¿Dulce? No se deje engañar. —No sé bailar —aclaró él con una sonrisa. Él se rió en voz baja. Él sonrió tímidamente y dio un giro algo rápido. Ninguna de las mujeres de nuestra familia son dulces o delicadas. Era una habilidad que había heredado de su tía. Una dama muy inteligente. Resolvió que sería bueno para ambos. ¿Dónde estaríamos si todo el mundo dejara a un lado las reglas. No podía hablar en ese momento. —Oh. —¿Podría por favor. Como ya ha observado su tía. casi sin parpadear. —No lo hago —objetó—. usted es un atrevido y presuntuoso. Él arqueó una ceja.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —No lo hago. mucho más rápido de lo necesario. 61 . Entonces todos sabrían que no había ninguna incomodidad entre ellos y ninguna razón para más especulaciones. —Puede dejar de fingir que no quería bailar conmigo. —Usted tiene un efecto extraordinario sobre mí. a pesar de las apariencias. —Su tía es una mujer dulce. Ella tropezó con el dobladillo de su vestido y cayó contra su torso. Por mucho que le gustara malinterpretarlo. y sé exactamente lo que estaríamos haciendo. Ella trató de evitar su mirada directa. señor Kane. que todos la viesen bailando con él. Ella lo fulminó con la mirada. —¿Cómo puede sino un hombre conseguir lo que quiere de la vida? Ella puso los ojos en blanco. —Señor Kane. Apuesto a que es condenadamente buena jugando a las cartas —agregó. pero pronto lo encontró imposible. —¡Ouch! —dijo cuando le pisó la punta del pie. Podía ver su propio rostro reflejado en sus oscuras y satinadas pupilas cuando bajo la mirada hacia ella. —No lo hago —repitió ella con firmeza. lo que quería decirle era escandalosamente claro. De hecho lo era. señorita Valentine. aún se recuperaba de la caricia de su aliento contra su sien. —No parecía tener tantos problemas con sus otras compañeras —observó ella secamente. sé que no son lo que parecen ser —dijo con un guiño—. Él murmuró una disculpa e inmediatamente de nuevo le pisó el pie. dándole una excusa para poner las manos en su cintura mientras encontraba el equilibrio—. —Gracias a Dios que no todos los hombres piensan como usted. —Su palma estaba muy caliente y húmeda. El baile comenzó.

dejándola con dos pies magullados y la horrible comprensión de que por fin había conocido a alguien tan difícil y testarudo como ella. señorita Valentine. —Hizo una reverencia hasta la cintura y se alejó. pero no podía encontrar las palabras para protestar. Se tragó un gemido de desesperación cuando tiró de nuevo de ella como una muñeca de trapo. —Sí. Sus ojos se estrecharon. —Apretó su mano. —Pero me gusta poner todas mis cartas sobre la mesa. señor Kane. Mortificada por su comportamiento. ella liberó su mano de la gran zarpa. —¿Valió la pena? —Frunció el ceño y levantó las manos para poner sus cabellos en orden. —Gracias. Fue de lo más divertido. —No habrá otro. Usted no se avergüenza. 62 . Tiene miedo. Y el siguiente baile será mucho más íntimo. mientras que ella sentía como si estuviese siendo arrastrada por sus pies. Un ligero eufemismo. —Oh. —Gracias a usted. Una vez simplemente se apartó y se escondió detrás de su cuñada. La música terminó. lo hace. molesta por su arrogante suposición. pero lo habrá. ¿verdad? De nuevo ella movió la cabeza. —¿De qué? —Se burló. casi exprimiendo su sangre—. —Tonterías. —Sacó su mandíbula—. Dos veces escapó. Entiendo que es conocida por tomar medidas drásticas en el pasado. Cinco veces nos hemos encontrado en privado. —De lo que quiere de mí. señorita Valentine. —Lo hice todo por usted —añadió él—. Ella contestó apresuradamente. —Yo estaba… avergonzada. Ahora toda la fiesta valió la pena. —No le gusto mucho a su hermano. Era la única invitada que me importaba. Finalmente. Espero nuestro próximo baile. Todas las otras parejas bailaban con recato y elegancia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me cree demasiado atrevido —añadió él. No pierdo el tiempo. Las otras veces. pensó ella. señor Kane. Buenas noches. —¿Es por eso que sigue huyendo de mí? —Por supuesto que no. Sus labios se separaron. —Tiene miedo de lo mucho que lo desea y lo que podría hacer para conseguirlo. No huyo de usted. arremetió contra mí por ayudarle a pasar sobre un charco y cerró una puerta en mi cara.

Se paró. y la combinación se había humedecido y adherido a sus caderas. pero no había pasado un minuto antes de que él mirara otra vez. ella volvió su cabeza. Pensó marcharse lejos de allí. Y pensará que eres un canalla putrefacto y lascivo. Inmediatamente miró para otro lado. Otra vez. Encontrando la puerta abierta. revelando los montículos y los círculos más oscuros en sus picos. Entonces oyó salpicar y traquetear. Quería ver sus ojos. habiendo torcido y exprimido su pelo largo con ambas manos. pero sus botas preferían el pedazo de piedra sobre el cual descansaban. caminó alrededor de la cocina y la vio en la bomba de agua. y otras tan claramente perfiladas por la combinación mojada. Anhelaba su atención. Ahora ella se inclinaba para lavar sus brazos en el barril. tanto como un pájaro desea la vista de las primeras campanillas de invierno que marcan el inicio de la primavera. su corazón bombeaba como si. Él la miró 63 . Se había formado una pesada nube de polen. Deseó de pronto que ella se diera la vuelta y lo viera allí. antes de que ella se diera la vuelta y lo encontrara mirándola. ya que por experiencia. ¡idiota! Ella se dará la vuelta y te verá. pero su carácter pronto cambió cuando. Un arco de gotas diminutas voló por el aire para salpicar el material delgado de su combinación dejando una gran parte de su espalda completamente transparente. metiendo primero uno en el barril salpicando el agua encima de sus tobillos y a lo largo de sus piernas por la rodilla. Ella se dio la vuelta ligeramente e inconscientemente lo llevó a remotos placeres. la empujó totalmente con su cesta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 13  Lazarus caminó por la vereda la mañana siguiente. Ella bombeó la palanca otra vez con una mano. gorjeando con irritación. Una golondrina que había construido su nido en algún sitio bajo el alero de la cocina bajó en picada sobre su cabeza. La mujer estaba distraída y no había notado ningún movimiento. ya que el frente de su combinación también estaba mojado. vio el lugar vacío. pudiera explotar en su pecho. ¿Que hubiera sucedido si algún otro hombre hubiera ido allí esa mañana y la viera? Él sufrió un repentino acceso de cólera. El aire cálido estaba lleno de fragancias. mientras total y maravillosamente alimentaba otras partes de su cuerpo. su pelo caía sobre su cara como una cortina espesa. El fino material se adhería a sus pechos como una segunda piel. nunca contestaba nadie. Sophie lavó sus pies después. Su boca estaba muy seca. congelado y casi dejó caer sus huevos. mirando alrededor. La tonta mujer estaba fuera solo con su camisola. por eso el cielo era más oro que azul y caminó a buen paso lleno de admiración por ello y demasiado preocupado para silbar su habitual alegre melodía. Curioso. En cambio fue directamente a la cocina. Que de hecho eres. revelando la tentadora piel suavemente rosada debajo. Durante un momento él dejó de respirar. inclinada sobre el barril. lleno de buenas intenciones vecinales olvidó que era muy temprano. Él la esquivó. olvidando la necesidad de oxígeno. él vislumbró lugares prohibidos: unas simples sugerencias bajo aquel lino mojado. Entonces correrá y se ocultará. y otro chorro abrupto de agua cayó sobre su cabeza inclinada. pero estaba demasiado hipnotizado para marcharse aún. Tampoco se molestó en llamar a la campana de la puerta. en cualquier momento. llevando una cesta grande de huevos.

supuso que todavía roncaría pesadamente en su almohada. girando otra página como si el contenido de las últimas noticias lo hubiera ofendido. una gota de agua cayó como una lágrima por su pecho izquierdo y rodó despacio sobre la curva lozana. entró llevando un cubo de leche. Lavinia estaba todavía en su recámara. Su pulso corría. el muchacho es el problema. Henry arrugó su periódico. No deberíamos poner una criada joven en su camino. Señor. bajó en picada otra vez. bombeando sangre a través de su cuerpo duro. —Excepto Sophie —advirtió Lavinia—. El siguiente baile será mucho más íntimo. ella debería tirar el carro de leche de su padre arriba y abajo de la Calle Mayor. —El extraño trajo huevos. ¿qué bueno haría esto? Ellos probablemente no le creerían. O aún mejor. sin ninguna duda. sobre la bonita propiedad de su padre y ella no tiene ningún hermano o hermana para compartir la herencia. como lo hacía siempre que ella pensaba en su advertencia de la noche pasada. y Lazarus finalmente se retiró. Cuando se dio la vuelta. Wilson. Su esposa arrugó su redonda y pequeña nariz. Sophie mordió su tostada con un crujido ruidoso. Nadie más se había levantado aún. Escuche mis palabras. —¡Huevos. Sophie entró en la cocina. Parecía tener prisa”. Se puso muy roja como si de pronto estuviera muy caliente y temió que pudiera haber cogido una fiebre. Los dejó para usted. Sintió un calor pesado en su ingle. Llevaba un vestido seco y la combinación mojada. rozando por poco su cabeza. sin un negocio para despertarlo y sacarlo de la cama. Después de un rato. 64 . Él no la quiere. Sophie besó la frente de su tía y luego extendió su combinación ante el fuego para secarla. Se movió en su silla. como siempre. su piel caliente. en efecto! Como si necesitáramos de su caridad —dijo Henry refunfuñando en el desayuno más tarde esa mañana—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fijamente. finalmente notó la cesta de huevos. preguntándose cuánto tiempo hacía que él había estado allí para hacer su entrega y por qué no lo había oído venir. mimando excesivamente su aspecto y sus rizos. La mayoría de los cuales estaban rotos. mientras Henry. una centinela feroz. Ninguna mujer está segura en este pueblo ahora. y al instante la forzarían a decirles como la había besado y la manera en que la miraba. La golondrina. —Nadie querría a esa simple criatura por cualquier otra razón que la propiedad. el entusiasmo de la caza y la anticipación de la inminente captura. Lléveselos al sinvergüenza. Su tía estaba dormida cerca del fuego. “Él de verdad me quiere todavía” Pero. envíelos con el administrador. con aquellos dientes. Vi como retozaba anoche de una muchacha a otra. Ella sacudió su cabello húmedo sobre sus hombros y miró la cesta de huevos. Wilson. Ella quiso corregirlos a todos y gritar. —Parece que él tiene planes con la muchacha de Osborne —refunfuñó Henry mientras abría su copia del Racing Post—. señorita Sophie. Ella era demasiado deseable. la criada. el peso de deseo comenzando en su vientre otra vez. Quiere poner sus manos.

Rechazo ser una viuda joven. Porque. pero él parece aprovechar al máximo toda la atención femenina. —Suspiró pesadamente mientras cepillaba unas migas de su pecho—. Ellas son criaturas animadas. Los primeros en beneficiarse fueron la modista y la mercería en Morecroft. y ahora que Sophie estaba fuera del circuito. 65 . Es una pequeña cosa terrible. Pero las dos señoritas Dawkins y Jane Osborne no eran las únicas esperanzadas señoritas solteras en Sydney Dovedale hambrientas de una nueva compañía masculina que consideraban al extraño misteriosamente rico. que es demasiado joven y desesperadamente estúpida. los nuevos vestidos y adornos se convirtieron en asuntos de importancia extrema. inclinándose por encima de su periódico—. y Sophie deliberadamente no escuchaba. según el sastre. —Él desapareció otra vez detrás del Racing Post. no quiero que el nombre de ese hombre sea mencionado en esta casa. aunque el extraño llegara allí con un juego muy pobre y lamentable de ropa remendada que claramente perteneció a alguien más. completamente limpio sugería otra cosa. Mientras supuestamente se enfrascaba en su carta. dándosela a Lavinia que la arrebató con sus dedos manchados con mantequilla. y raras veces no tiene su dedo en la nariz. el campo estaba abierto de par en par. y se entretuvo en masticar lentamente y tragar. Todos sabían que buscaba una esposa. Wilson había traído una carta. Ella estaba cada vez más descontenta y aunque su plato vacío. Espero que no estés al borde de una apoplejía. cualquiera de las señoritas Dawkins podría tener la oportunidad —añadió Finn con alegría—. —Él parece muy encariñado con la viuda Finchly y sus muchachos. Sophie? —Enseguida dio otro mordisco grande a la tostada. protestaba por la comida del desayuno. dedicó no pocas críticas sobre todos y todo. Lavinia estaba ocupada con las quejas a Wilson sobre el crujiente de su tostada. ¿La razón? —Hizo una pausa para dar efecto. él había pagado por completo por sus servicios. camisa y chaleco. abrigo. y una cantidad inquietante de los maquillajes en polvo rojo se sospechaba que prestaban un rubor desacostumbrado a más de una mejilla. vulgar. Su anuncio no tuvo el efecto esperado. Ya había signos de que se había iniciado una campaña de caza. Desde ahora. y estas no estuvo dispuesto a cambiarlas aunque no encajaran con su ropa nueva. Que además. chaqueta. El único artículo de ropa que no compró nuevo en Morecroft eran las botas. —Desde luego. Bombachos. Ella tiene sus garras bien afiladas y no dejará que su falta de fortuna o el soporte de una propiedad entorpezcan su camino. Su esposa enérgicamente le recordó que él había sido el primero que había comenzado a hablar del sujeto. —Yo preferiría no oír otra palabra sobre sus idas y venidas —exclamó Henry irritado—. finalmente olvidando su discusión por la tostada—. Sería una mejor opción para él que Jane Osborne. aunque Amy Dawkins tenga los rasgos de una ardilla con más bien demasiada carne en sus mejillas. —Tienes la cara demasiado roja. sin refinamiento. —Se volvió a su sobrina—. ¿No estás de acuerdo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —El sastre en Morecroft me informó que preparó un traje entero de ropa para el ilustre señor Kane —se quejó él—. —Amy Dawkins es la más probable para hacerlo caer en la trampa —dijo Lavinia. La loción de Gowland y el Agua de Lavanda de Steele se acababan tan pronto llegaban a las tiendas. el negro no me sienta bien en absoluto. La tía Finn respondió con desenvoltura. Henry. sus botas estaban llenas de billetes de banco.

Cuando ella se había aventurado más allá de aquel pequeño mundo. —rió en silencio—. No llevaba nada más que aquellos bombachos cómodos mientras se inclinaba sobre las criaturas retorciéndose. era una asidua visitante en la fortaleza. agitando su carta. —La última vez que Madre cenó con nosotros. La madre de Lavinia. encima unos de otros como ahora —exclamó Lavinia—. no el sebo más barato. Henry. últimamente había sugerido. podría sentirse inclinada de dispararle un tiro con un dardo para estar segura. Creo que el carnicero deliberadamente nos dio lo peor que tenía ayer. La mente de Sophie vagó gratamente a la imagen del señor Kane como lo había visto hacía unos días. —Hay que pasar todo de nuevo a la Torre del Homenaje hoy. aunque nunca lo mencionaran. era Sophie la que manejaba los asuntos diarios de manejo de la casa y así había sido capaz. de modos incontables y poco sutiles. pero aún esto no era bastante para Lavinia. —Alcanzó con el tenedor otra rebanada del inadecuado tocino. comentó el empleo de velas de sebo. Pero Sophie no tenía ningún deseo de dejar Sydney Dovedale o su pequeña escuela. y al menos podríamos hacer un pequeño fuego en el gran salón. Seguramente el tiempo es bastante bueno ahora. que Sophie debería ser enviada con una familia respetable como institutriz o niñera. Quizás ambos. —Y ahora esperamos a mi madre para la cena durante el día de mercado —anunció. Sophie las reemplazaba otra vez! Pero si fuera cualquier otro invitado. ¿No es digna mi madre de las mejores velas. Lavinia le lloriqueaba a Henry y a su madre que su lugar como dueña de la casa estaba siendo minado. — Detrás de su periódico. Otros maduran antes de ser viejos. Siempre que Sophie cautelosamente trataba de ofrecer un consejo. Ella insistió también en poner velas de cera de abejas para la mesa. varias libras más ligeras. la cera de abejas sería adecuada sin duda. Esto parece muy propio de ella. la señora Dukes. hasta cierto punto de contener algunos de sus gastos más extravagantes. Temía que una tarde. Pero ahora Lavinia insistía que le correspondía a ella tomar ese papel. Era más pequeña que su hija y menos encorvada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Este tocino es demasiado graso. Sophie sospechaba que la señora Dukes tenía una pierna de madera. si tomaba demasiado vino. Nadie habló. Una maravilla que adquiriera su fortuna a una edad tan joven. esquilando ovejas. cosa que es claramente evidente. trabajando con velocidad y eficacia. Debe de ser muy inteligente o muy malo. pero sumamente tiesa. Sophie gimió en su café “que alegría sin límites”. y me avergoncé tanto. Henry masculló que ella podía escoger cualquier vela que prefiriera. Hasta que Henry se casó. mamá se horrorizaría de ver cómo vivimos. De todos modos mientras algunos hombres son viejos antes de madurar. Cada animal era despojado de su gruesa lana antes de que supiera que había ocurrido. Henry convino que su residencia podría ser cambiada al edificio principal. —Echó un vistazo al periódico de Henry—. y luego saltaban de placer. provocando que Henry arrugara su periódico con ira—. Sé que su esposa esta celosa de mi nuevo sombrero que es mejor y más caro. La señora Dukes. —He oído que el señor Kane tiene solo veinticinco años —exclamó la tía Finn bruscamente. 66 . protectora de los intereses de su hija. ella que tenía aún menos restricción que su marido y rechazaba hablar de la “vulgar economía”. la gente tenía tendencia a mirarla fijamente y señalar su cicatriz. Henry? ¡Cada vez que las sacaba.

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Vio otra vez el sudor que cubría sus gruesos hombros bajo el sol de la tarde, y las líneas pronunciadas de los músculos cuando se inclinaba sobre la oveja. Le hubiera gustado poner sus manos sobre aquel torso, sentir cada montículo y valle, conocer cada pulgada de aquel terreno. Tenía el pelo negro en el pecho, sobre todo a través de los músculos superiores y luego corrían en una línea delgada que desaparecía debajo de la cintura de sus bombachos. Cuando él se dio la vuelta y se estiró entre el esquilar de cada oveja, había tomado nota de la enorme anchura de sus hombros, y luego el estrechamiento rápido, y por último la pequeña pendiente en el final de su espalda solamente justo encima de sus redondas nalgas apretadas. El próximo baile será mucho más íntimo. Indignada, dejó caer otra tostada en su plato. ¡Sólo veinticinco! Había adivinado que era joven, pero esto era todavía peor al oír su edad en voz alta. ¡Un mero muchacho, por el amor de Dios! No tenía nada de asombroso que fuera tan despreocupado cuando se trataba de reglas. El diabólico señor Kane era demasiado joven para ella; aunque él era también, de una manera extraña, muchos años mayor.

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 Capítulo 14 

Durante el día de mercado, obligaron a Lazarus a escoltar a la señorita Jane Osborne a la
plaza del pueblo. Cómo llegó a invitar a la señora a un paseo en su carro no lo podía recordar pero tenía algo que ver con una conversación que habían tenido en la fiesta. Ella ya lo esperaba en el borde de la hierba cuando el carricoche bajó por la vereda balanceándose por la velocidad. El bonete que llevaba era de paja amarilla con los aderezos abultados de cinta rayada roja y blanca. Aunque esas cosas eran todavía un misterio para Lazarus, sabía que las damas se tomaban sus bonetes y adornos muy en serio, y estaba seguro que debería hacerle un elogio sobre ello cuando paró sus caballos con un silbido agudo. La dama alzó la vista hacia él y emitió una sonrisa, estirando sus labios sobre aquellos enormes dientes. Llegaba tarde, pero ya que le había dicho un cumplido sobre el bonete, le perdonó. Conocía lo bastante sobre las damas para saber… De pronto tuvo una idea, Lazarus golpeó a Tuck con un codo. —Muévete un poco y haz sitio para la señorita Osborne a mi lado. —¿Por qué no puede ella montar a caballo atrás nuestro? —gruñó Tuck —¿Por qué ella es una señora, no? Tuck resopló y resopló y refunfuñó por lo bajo, pero avanzó lentamente a la parte trasera del carro. Jane Osborne con impaciencia aceptó la mano que Lazarus le daba. —Es usted muy amable, señor Kane. —Rió tontamente.

Y luego estaban en camino otra vez, escuchando las fuertes quejas de Tuck en la trasera
del carro. Lazarus guió más despacio los caballos, a un remilgado trote, mirando a la baja y angular mujer a su lado. Después de unos minutos de lucha, encontró algo más para elogiarla. —Señorita Osborne, ese vestido tiene un color muy favorecedor para usted. —Gracias, señor Kane —relinchó emocionada, haciendo que las orejas de los caballos se movieran nerviosamente. Detrás de ellos, Tuck se quejaba y escupía y miraba airadamente a la mujer que había tomado su asiento. Ella se rió tontamente, y su cadera izquierda se movió más cerca de Lazarus cuando ellos saltaron por otro bache. —Mejor agárrese a mí, señorita Osborne —le dijo—. No me gustaría perderla bajo las ruedas. Tuck murmuró, —El carricoche saldría peor parado que ella. Había tanto ruido en la plaza del mercado que él apenas podía oírse a sí mismo, pero la señorita Osborne todavía se reía fuerte por todo lo que él decía, incluso cosas que no eran ni divertidas ni pretendían serlo. Su risa parecía como el balar de cabras u ovejas cuando ellos las daban vuelta sobre la piel del animal. Colgando de su brazo, su fuerza considerable comenzó a disminuir antes de

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que ellos completaran un paseo por la plaza llena. Pero continuó, sus ojos exploraban la muchedumbre buscando una cierta cara pequeña, remilgada. —Señor Kane, me gustaría que me dijeran la fortuna. —Dejó que la señorita Osborne le condujera a la tienda rayada de la gitana adivina. —Es mejor que no entré usted conmigo, señor Kane, —se rió tontamente ella—. Esto haría que usted supiera todos mis secretos, ¿verdad? ¡No es justo… aún! Cuando él rio, se sintió en realidad triste. Ella desapareció por la solapa de la tienda, y él miró alrededor, buscando. ¡¡Ahá!! Allí estaban. Ese era el mismo vestido que llevaba a la iglesia, una ligera muselina de color de la primavera con un modelo de flores diminutas, sobre las cuales ella llevaba hoy una chaqueta azul pálido, en vez de su abrigo más largo. Además llevaba un simple sombrero, cogido por las cintas, balanceándolo a su lado mientras daba un paseo a lo largo de la plaza detrás de su hermano. Cuando sus ojos la encontraron, iba cogida del brazo de su hermana, la esposa del párroco. Las dos mujeres iban hombro con hombro, y vio la boca de la señora Bentley que se movía rápidamente, como siempre, mientras Sophie no decía nada. Balanceaba su sombrero mientras sus ojos color avellana buscaban en los puestos algo de interés. Las dos mujeres dejaron de leer detenidamente una selección de mermeladas y escabeches justo a unos pies de donde él estaba de pie, pero Henry, dándose vuelta irritado por ver donde su hermana había ido, atrapó la mirada del enemigo. Atrapó el brazo de su hermana y el petimetre oficioso la separó de la multitud. Lazarus se dio cuenta que le dolía la mandíbula, y levantó su mano, frotándola despacio para aliviar la tensión. —¡Señor Kane! Deseamos agradecerle por la espléndida fiesta. —Las hermanas Dawkins surgieron de la tierra como hierbajos y se pararon ante él para exigir su atención. Con una hermana a cada lado, inmediatamente se encontró encerrado—. Raras veces disfrutamos de una tarde de baile aquí en el pueblo, señor Kane. Sydney Dovedale es más bien un lugar aburrido, usted sabe ya que el señor Valentine no lo ve con buenos ojos. Él dice que los bailes promueven la embriaguez y el comportamiento lascivo, y por lo general los desalienta. Desde luego, hay bailes en los salones de Morecroft cada mes, pero apenas si merecen atención, ya que uno siempre ve a la misma gente. ¿Planea usted asistir a los salones de baile, señor Kane? Escuchando a medias, contestó: —No soy un verdadero bailarín. —¡Ah, pero debe usted venir! —replicó la hermana más alta de las dos. —Le podemos decir todo sobre la gente de aquí, y nos divertiremos. —Y nosotras le vimos bailar ya, señor Kane —la otra hermana lo regañó tímidamente—. Bailó usted toda la noche en su fiesta. Él se esforzaba por ver donde había ido Sophie, y entonces la encontró otra vez. Se arrastraba detrás de su hermano y hermana, retrasándose para mirar algunos cochinillos. Ella reía, con un impulso, su mano fue a su corazón. Él respiró cuando las yemas de sus dedos pasaban sobre el leve bulto donde aquel casco de metal descansaba bajo su piel, su Espada de Damocles. Las muchachas Dawkins al parecer habían seguido su mirada con sus propios ojos.

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JAYNE FRESINA

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—Suponemos que fue un gran choque para usted, señor Kane —exclamó una de ellas dando un toque a su brazo con su monedero—, cuando usted vino aquí esperando casarse con Sophie Valentine y vio esa terrible cicatriz. —He visto cosas mucho peores. —¿Peores? ¿Cómo podría ser algo peor? Sabía que ellas nunca lo entenderían. Su mundo era un lugar soleado y protegido. No podían saber de los horrores de la vida. Nunca verían algunos sitios en los que él había vivido. Ellos probablemente aún no conocían de la existencia de las colonias, los barrios bajos de Londres donde él había nacido. No sabían lo que era pedir para comer por las calles y callejones. Y nunca lucharían sobre un campo de batalla y verían a sus amigos volar en pedazos ante sus ojos. A estas damas, les parecía, que aquella cicatriz sobre la mejilla de Sophie Valentine era una desfiguración horrorosa, la peor cosa que podrían imaginarse. Pero nunca habían estado en el infierno, ¿verdad? —Entiendo que estuvo comprometida una vez antes —murmuró por lo bajo. —Sí. Su galán la dejó, y con todo derecho también. Su hermana tuvo la gracia de ruborizarse con aquellas ásperas palabras. —Pobre Sophie. Se le rompió el corazón. —Pero dicen que ella saltó deliberadamente de aquel balcón. Madre dice que Sophie fue siempre una criatura caprichosa y desobediente. El señor Hartley estaba en su derecho de romper el compromiso. Lazarus miró la figura distante, escultural yendo deprisa, la brisa moviendo su falda. Cuando ella se ocultaba, él quería sacarla de su caparazón con besos. Cuando ella estaba enfadada, él quería hacer más que eso. Algo sobre la señorita Valentine sacaba cada onza de su masculinidad, aún aquellas partes, que se suponía que un caballero enterraba con buenos modales. A primera vista, su corazón, y de hecho, todo su cuerpo, había tenido la curiosa idea de que ella le pertenecía, lo necesitaba… lo admitiera ella o no. Desde luego, su corazón era una bestia muy imprevisible y según la mayoría de los cálculos hechos, debería haber dejado de golpear algunos años atrás, por lo tanto no podía confiar en él para comportarse sabiamente. —Díganos, señor Kane, que cualidades busca usted en una dama. —¿Cualidades? —murmuró, todavía distraído. —¿Qué considera usted más atractivo en una señorita? —preguntó otra hermana Dawkins, mientras sus pestañas temblaban con una fingida timidez. —Una señora debería tener espíritu y no tener miedo de arriesgarse —contestó él—, o tomar decisiones por sí misma. Debería tomar el mando de su vida y de su propia felicidad. Olvidando sus buenos modales, bruscamente, abandonó a las dos señoritas para seguir a Sophie entre la muchedumbre. Entonces, ella tenía el corazón roto, ¿verdad? Esta era la razón por la que mantenía su distancia. Todavía añoraba a su viejo galán que la había abandonado. Era lejanamente consciente de las señoritas Dawkins que lo miraban irse y oyó que una de ellas declaraba que no lo veía tan hermoso ahora como antes, su hermana todavía le permitió ser un muchacho "interesante", si bien algo brusco y vulgar. Su charla se fue desvaneciendo cuando se sumergió en la muchedumbre detrás de Sophie. Redujo la marcha de su paso. Parecía no darse cuenta de su presencia detrás de ella, pero de repente levantó aquel feo sombrero de paja, lo colocó sobre su pelo, y ató las cintas bajo su
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viajando rápido en la dirección de su hermano. comprendiendo que estaba boquiabierta. se dejó arrastrar 71 . —De las salas de actos de Morecroft. Y no se ve un día más viejo. pero ella no apartó la vista de las mercancías expuestas como si no lo hubiera visto. Es él. y él comprendió que Sophie miraba hacia ellos. negándole el placer de admirar su pelo. fue el objetivo de su mirada interrogante. Las grandes ruedas que retumbaban hicieron un alto trepidando. Los rumores estaban confirmados. Absorbido en su propia reflexión frente al escaparate del carnicero. Yo seguramente nunca estaría tan frenética por encontrar un marido como algunas mujeres de por aquí. que rodaba a través de los adoquines. ¡Todo el peor grupo de borrachos y rameras va allí! Es la clase de lugar sórdido. Agarró fuerte el brazo de su hermana y se alejó con ella del puesto del mercado y a través de la plaza con una prisa impropia. Con el ruido del mercado atronando en sus oídos. metiendo en él el tesoro de oro. —¡Señor! Usted no quiere ir allí. La gente decía que él había cenado con los Osborne al menos tres veces y dedicaba a la señorita mucha atención. señor Kane —exclamó ella—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  barbilla. entonces. pero con la memoria del comentario desdeñoso de Jane Osborne todavía en sus oídos. Él pensó rápidamente. rápidamente la cerró y dejó el pequeño pájaro enjaulado. Él deseó no haberle dado nunca a Jane Osborne su brazo. Lazarus levantó su mano hasta el borde de su sombrero. anunciarse en el periódico… —la voz de la señoritas Osborne resonó alrededor del mercado. para las muchachas desesperadas que van a buscar marido. molesta por no encontrarlo cuando ella salió de la tienda de la adivina. Le hacía la corte a Jane Osborne. —¡Buen Dios! —María agarró su manga—. Jane Osborne era cercana a su edad y más apropiada para él de muchas maneras. ¿Aquel es James Hartley? Ella alzó la vista hacia el garboso carruaje amarillo. Si hubiera sido cualquier día normal. dio un paso rápidamente atrás para no chocar. Entonces su mirada bajó a sus pies otra vez. —¿De qué hablaba usted con las hermanas Dawkins? —exigió saber. —¡Henry Valentine! Pensé que eras tú. y él. Casi te convierto en pulpa. ¿Qué ha sido de ti viejo? ¡No te han visto en el club últimamente! Sophie. Ella se paró de repente. casi choca con ella. La señorita Osborne pronto lo encontró. absorbida por una demostración de pequeños ornamentos mecánicos. con los labios apretados fuertemente con desaprobación. Cuando pasó. Pintado con mucha delicadeza. con los caballos tan cerca como para hacer agujeros en su sombrero. los ojos amplios y la mirada fija y el pico diminuto que gorjeaba. Están siempre llenas de la chusma más vulgar. Algunas irán para…. —¡Es él! —susurró María en su oído—. La decepción fue tan aguda como la lámina de cuchillo rota alojada cerca de su corazón. Durante solo un momento. Sophie recogió un pequeño pájaro de reloj cucú en una jaula y lo estudió como si fuera la cosa más fascinante del mundo. Sophie se habría resistido. Alargó el paso y se apresuró hacia adelante furioso por ser tan idiota. pero también con ella por ocultarse bajo su sombrero. pero era demasiado tarde. Él paralizó el gesto dejando caer su mano otra vez. Henry no debía haber oído que gritaban su nombre y casi fue atropellado.

—Debo visitar a la abuela en Morecroft una vez de tanto en tanto para rellenar los bolsillos. Hartley. Henry. —Sí —contestó bruscamente y cuadró sus amplios hombros bajo aquel fino abrigo granate. —Qué agradable verte otra vez. Una cosa extraña. para embromarlo. ¿La vida de casado no te satisface? Aunque —hizo una pausa dándole la vuelta y mirando la figura llena de Henry —. —Quizás me permitirás llevaros a ti y a tu hermana a casa. Alguien debió señalárselo. Seguramente nunca leía una publicación como la Gaceta del Agricultor. Pero Sophie se detuvo sobre el camino. Reconociendo que era casi tan curiosa como María. la posibilidad nunca se le había ocurrido. —Tú también. James miró alrededor buscando algo más interesante y encontró a Sophie y a su hermana cerca. Hurgando en el bolsillo de su chaleco para coger su reloj. Henry contestó: —Sí. no puedo quedarme y charlar. —Y algunos de nosotros somos más sabios. Él estaba raras veces en Morecroft. consciente de las caras giradas para mirar el encuentro. Al menos. el alfiler de diamante brillando en su corbata de fantasía. James Hartley saltó de su carruaje y exclamó. —Tienes escaso ánimo para las osadías. Sophie. Mis saludos a tu abuela. Fue solo un sutil oscurecimiento de la luz alegre y descuidada de sus ojos. James. alguien te alimenta bien. —¿Aburrido de Londres otra vez. Ella era. Hartley? ¿No somos demasiado sosos y provincianos para ti ahora? James se rió. —Está por todas partes —ella le oyó decir—. James ofreció su mano. nunca pensó que podría llegar el aviso a James. Las nubes ocultaban el sol poniendo sombras grises en el suelo. las manos ocultando los labios murmuradores y los oídos impacientes. Bien. inflexible. 72 . Cuando había puesto aquel anuncio. obviamente para escaparse. la dignidad humillada. Henry se alejó rápidamente calle abajo. —Luces muy bien. y todos somos mucho más viejos ahora. Su mirada se endureció. Y además oí algunas noticias de lo más asombrosas mientras estaba allí. con mucho dolor. Especialmente por qué pensé que había decidido no casarse. Que tengas un buen día. La culpa hizo que quisiera explicarse. Henry Valentine. eso me dijo una vez. La mayoría de la gente se lo habría perdido. —¿De verdad? —Que tu hermana busca marido en las páginas del Norwich y la Gaceta del Agricultor de Morecroft. —Su voz tembló un poco cuando dijo su nombre. verás… eso fue hace mucho tiempo. desdiciendo su comportamiento tieso. —Supongo que el tiempo pasa. Henry evitó la reacción ante aquel anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a través de los adoquines. probablemente uno de sus amigos. Si has terminado tus compras.

Sophie subió sola para montar con él en el carruaje. y un viento fresco en el aire advertía que aún venía más. María lo rechazó. 73 . Así.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Era una oferta oportuna. ya que las primeras gotas de la lluvia de verano acababan de hacer acto de presencia sobre sus mangas. ya que ella sólo tenía una distancia corta a la parroquia y prefería andar.

los recuerdos regresaron. esbelta apariencia en algo más sólido. ¿Dónde la encontró? —En Norwich —contestó lacónicamente—. pero de alguna manera mi caballo ha conducido a lo largo del camino hacia Souls Dryft. ¡Ése maldito anuncio! —Todo el camino hacia aquí —murmuró él—. y sus ojos eran de ese deslumbrante azul claro que imaginaba debía rodear las islas tropicales. Las ruedas se sacudieron fuertemente sobre un profundo bache. Una sonrisa genuina. como de costumbre. ella respondió. —Creo que tu pelo es más oscuro ahora —observó James—. Él siempre había tenido maneras encantadoras. esos ojos de los que ella sólo leía en los libros. galantemente. resplandeció tan radiante como ella recordaba. su cara tan caliente que las gotas de lluvia se secaban nada más tocarla. sobresaltada aspiración. 74 . Ella miró a lo lejos. Sus labios se abrieron con una rápida. —No esperaba que vieras ese anuncio. buen Dios. —Como en los viejos tiempos —dijo él. pasando a Henry otra vez. Era bueno verlo otra vez después de todo este tiempo. que apareció de repente. pero había mucho que decir a favor de la madurez. y encajar de nuevo la cofia de paja en su húmeda cabeza no tendría sentido. Los años habían sido amables con James. Ella se ablandó con una pequeña sonrisa. Ella agarró las cintas pero no se molestó en volver a ponérsela. —Efectivamente. es realmente salvaje! Nerviosa. y yo… Él la interrumpió para exclamar. y su cofia se escurrió hacia atrás de su cabeza. Todas sus horquillas se habían salido. solía venir hasta Souls Dryft para llevarla a paseos como éste. Habían suavizado su infantil. pero ahora había tranquilidad en sus gestos. Una chispa de pánico se avivó en su pecho. —¿De verdad? Pensé que quizás querías que lo leyera y volviese otra vez. La casa está abarrotada ahora y… —Debo decir que nunca pensé que Henry sucumbiría. ella se sentaría en el muro de piedra. Había madurado. Con su pata atascada en una rejilla. —Bueno. —He escuchado que Henry está casado ahora —dijo él jovialmente. Las cintas de su cofia le golpearon las mejillas. sujetando su sombrero y maldiciendo. Desearía que él… —¡Ajá! ¿Tan mala es? Me preguntaba por qué nunca la veo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 15  Los caballos cargaron hacia adelante. James —murmuró ella aprensivamente mientras sus manos se aferraban al asiento por su vida. que se veía más hermosa ahora que cuando tenía diecinueve años. esperando ansiosamente por él. no tengo doncella. pasando los dedos a través de su pelo. me he dicho a mí mismo que ésta era una mera. Si el tiempo era bueno. ¡Y. Sophie entornó los ojos contra la lluvia y miró hacia atrás sobre su hombro. y cuando ese viejo muro de piedra saltó a la vista. bonita y tranquila cabalgada por el campo. sin duda alguna. algo más cálido. reflejando sus pensamientos en voz alta. La juventud tenía sus ventajas. que tropezó en el camino. como si no hubiese notado su vergüenza o que sus dedos habían subido para cubrir su cicatriz. Cuando eran jóvenes.

—Los jóvenes maduran. Supongo que estaba completamente hechizado por esos ojos tuyos misteriosamente tristes. siempre y cuando… —Desobedecí a la querida vieja para ir tras de ti a Londres. y dijiste: “¡Sí. Ella puso los ojos en blanco. yo era la última clase de chica que la señora Hartley querría para su nieto. Sophie respiró profundamente. Tú encontraste otra mujer de la que enamorarte. —¡Oh. Sophie. Pero cantidad no es lo mismo que calidad. —Volvió su cara hacia ella de nuevo—. cuando se ofreció a escalar un árbol y coger una pera para ella. sabiendo que él recordaba bien el nombre de su joven amiga. ¿Se había “enamorado” él de esa chica también? Quizás debería mencionar lo que había visto esa noche en el baile de la señora Honoria Grimstock. Pero te gustaba tomarle el pelo y atormentarla. Siempre tramando alguna travesura y tomando aquella espantosa niña bajo tu ala cuando ella vino aquí para quedarse con su tía. Nunca debí dejar que te marcharas. y tenía algunas para cada ocasión. pero desde que los Vyne y los Hartley habían estado enfadados por años. una célebre prostituta. ¡Deberíamos fugarnos a Gretna Green!” —Hizo una pausa. Decidí inmediatamente que estaba enamorado de ti.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Condujeron durante un rato en silencio. Siempre escondiendo secretos. Él estaba lleno de dichos como ése. Y cuando te pedí que te casaras conmigo. Sería estúpido languidecer por una sola. —Decidiste que estabas enamorado de mí. Nunca pude saber en qué estabas pensando. James asintió. un diamante en bruto. Con los labios fruncidos. a menudo escondida detrás de una maceta de palmera y arrebatando piezas de fruta de la taza de ponche de aquellos que te desagradaban. pensó ella con un repentino pinchazo de fastidio. y entonces él removió los recuerdos de nuevo. Sophie. ceñuda criatura. quizás si alguna vez le dejara terminar una frase. como si fuera la cosa más divertida que jamás habías escuchado. Incluso en mi mejor año. te reíste. James instó a los caballos a ir más rápido. Las palabras eran la especialidad de James Hartley. como tú… —Robaste mi corazón. antes de que cambie de opinión. pero ella tranquilamente lo apartó a un lado y escaló el árbol por sí misma. Ella pensó en la joven criada de pelo negro que sonreía nostálgicamente mientras él le pellizcaba la barbilla llena de hoyuelos. recordándole el día que se conocieron. Como la sobrina de Finn Valentine. —Sonrió lentamente—. —Ella esperaba que fuera cierto. Quería que fuera feliz. —Me intrigaste desde el principio —admitió él—. ¿Cuál era su nombre? —Ellie Vyne —replicó de manera cortante. Ella se aferró a su brazo para salvarse de ser arrojada y aplastada por las ruedas. James Hartley. la risa apagada—. vamos! Hagámoslo pronto. mientras 75 . —Sí. tal vez lo sabría. Bueno. realmente! —se rió ella—. hay muchas mujeres estupendas en el mundo. Divertida. —Esa fue la primera vez que me dejaste sin habla por la repentina vista de tus tobillos. pretendiste estarlo… —Pero tú eras sin duda un blanco merecedor de mi afecto. —Como mi abuela dice. aspirando la fría humedad de la tierra mojada. principalmente porque tu abuela lo desaprobaba vehementemente. pretendía ignorancia. nunca fui una gran belleza.

Desde su puerta. borboteando a lo largo de los accidentados adoquines del corral y salpicando desde los chorros de las gárgolas. Las valiosas velas de cera de abeja. Cada momento de felicidad apasionante. —Iré adentro. si me preguntan a mí. La llovizna se había convertido en un auténtico torrencial. Jugó con las cintas húmedas de su cofia. por supuesto. no eran suficientes para iluminar el gran vestíbulo por entero. bajo el periódico bombardeo de las corrientes de aire. Pero ahora las velas y antorchas estaban encendidas. incluso en una muestra extravagante a lo largo de la carcomida vieja mesa. no en el viejo edificio. Incluso en la lluvia. Un 76 . Jane Osborne le había dicho quien era el hombre en la plaza del mercado ese día… el antiguo amante de Sophie. —¿Viene dentro o se va a quedar fuera toda la noche? —gritó Tuck desde la puerta de la casa. parece. —¿Crees que Henry me invitará a quedarme a cenar? —gorjeó. y cada desaire totalmente imperdonable. No sé porque alguien querría vivir en un viejo lugar lleno de corrientes de aire. parecían casi avergonzadas de ellas mismas y constantemente se arqueaban para disculparse por su penosa insuficiencia. ¿Pero qué sentido tendría ahora. Lazarus tenía una vista clara de la vieja y desmoronada fortaleza de los Norman y de la casa del guarda que una vez había mantenido lejos a los enemigos que la merodeaban. Las llamas. Su corazón saltó. Gotas de lluvia atravesaban la superficie del abrevadero y brillaban sobre la hiedra que escalaba el muro de piedra. sólo el centro del mismo. convirtiéndolas en un enredo. se podía oír el golpeteo contra las contraventanas. Que tonta había sido por aquel entonces. Ni un poquito. la lluvia caía fuertemente ahora. Ella se tragó un pequeño suspiro. Las tornas habían cambiado. Afuera. —Estaban pasando justo por las altas puertas de acero de la granja. cambiando de un tema a otro sin un segundo pensamiento. Y cuando los vio paseando juntos. cada tristeza completamente terrible. —No. Estaba claro que el petimetre se había quedado a cenar. él observó por una buena media hora y esperó a que ese lujoso carruaje se fuera. oscuras sombras seguían y rodeaban a los invitados de la cena. encorvándose de lado bajo dintel—. por no hablar de los nativos curiosos. después de todo estos años? En aquel momento. Había dispuesto ese día para ponerla celosa. El valor está en la tierra. todo parecía significativo. sonriendo ampliamente. y durante los silencios en la conversación. El corral estaba vacío. No le gustaba esto. la rigidez en su pecho se hizo insoportable. —¿De verdad? ¿Se alquila otra vez? Nadie se queda por mucho tiempo. La cena se está enfriando. En los rincones.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  esperaba en el balcón y meditaba sobre su futuro. —Souls Dryft se alquila otra vez. no por… —El maldito sitio está embrujado. que se colaba en sus ojos y corría hacia abajo por la espalda de su camisa.

—¿Qué noticias trae de Morecroft. señora Dykes? ¿Ha visto alguna nueva moda por allí? — preguntó por encima de la sopera. No es una distancia muy grande. pero he visto a muchas jovencitas desechando su corsé y que estarían muchísimo mejor —y aquí le lanzó a Lavinia una maliciosa mirada a través de las crepitantes velas—. sonriendo distantemente desde el otro lado de la mesa hacia James Hartley—. como si ella fuese un elemento más de la tormenta. Ella nunca fallaba en mencionar. la incomodidad de su cuarto. Las dos mujeres miraban fijamente a Henry de manera fiera. y siempre se podía contar con María para algo de conversación. que se limitaba a sorber su consomé sin ofrecer nada a la conversación. ahora que soy viuda. desenfadado cabriolé. —Se sentó enderezada en su bombasí negro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  fuego había sido encendido en la enorme chimenea. Los hombros de María cayeron con decepción. pero tal era el viento que bajaba de la misma. —No sigo la moda estos días. por supuesto. sólo quitando su atención de él cuando Wilson trajo soperas y fuentes de comida. La agitación de algunos senos está mejor fuera de la vista. Afortunadamente. la severa y lúgubre apariencia de la señora Dykes era extrañamente apropiada. está en la mejor parte del pueblo. —Yo nunca renuncié al mío. Esta propensión le daba la apariencia de una bailarina del Teatro de Drury Lane. Cuando los caminos son transitables. que las llamas se agachaban y bailoteaban. Al menos. a menudo es estrecho y lleno de personajes desagradables. La dama respondió en una leve. Me encantaría un carruaje privado. abasteciendo más de humo que de calor. incluso un pequeño. Viajar en el coche del correo no es muy cómodo. incluso para una anciana con las caderas mal y de sangre débil. desinteresada voz. su hija prefería colores vistosos y volantes que acentuaran su voluminosa figura. Lo lamento. La suegra de Henry en su atavío negro de viuda era una criatura formidable. la señora Dykes era realmente útil sólo como conducto para dichas noticias. manteniéndose contenidas. los Bentley también habían sido invitados aquella tarde. Reacia a abandonar el tema. Llevaba su cabello gris recogido hacia atrás en un apretado moño que estiraba las esquinas de sus ojos y su boca en una aterradora mueca. exclamó: —He oído que las cinturas estrechas siguen de moda. ésta había sido considerada indigna. por supuesto. y una está lo suficientemente cerca como para visitar a su hija. 77 . contenta de fundirse con las paredes. señora Bentley. ¡ya que odio vestir corsés apretados! La tía Finn se declaró contenta de todo corazón por la vuelta de los corsés. Mientras que ella vestía con sencillez. siendo mucho más baja que sus expectativas. Desde que ella confiaba en las noticias traídas de pueblos más grandes cuando se trataba de mantenerse a la moda. durante las visitas a su yerno. Como la mayoría de las cosas. —No pretendo quejarme —dijo. Pero una hace lo que puede. La señora Dykes había vendido su casa en Norwich para estar más cerca de su hija. Entonces ambas desviaron la mirada sólo el tiempo suficiente para elegir codiciosas porciones. como el que usted posee señor Hartley. Sophie miró a Henry. y ahora alquilaba una habitación en Morecroft. aunque la habitación es terriblemente húmeda en invierno y calurosa en verano. Las caras de los invitados iban y venían en la inconstante fiable luz. En esta sombría tarde. pero una ha de soportar cualquier cosa con tal de visitar a su única hija.

—Ya estoy intrigado. todas solteras y sin compromiso de momento. Los Sadler se han hecho con una casa a lo largo del paseo marítimo en Morecroft para este verano debido a la salud de la señora Sadler. —Qué pena que no tengas un cocinero francés. —¿No es la sopa demasiado picante para ti. pero incluso mientras la pregunta se formaba en su cabeza. No tiene nada de bueno animarlos con condimentos pesados. se llevó otra cucharada llena a la boca. Traerán a todas sus hijas. Allí a donde vayan son muy admiradas. El escándalo de su anuncio para conseguir marido de repente hacía que mandarla lejos fuera lo más prudente. eran la autoridad en todas las cosas apropiadas. Los Sadler. la mujer de un juez retirado y la antigua patrona de la señora Dykes. usaba cualquier excusa. Por supuesto. señora. La señora Dykes miró a la tía Finn con un intenso y ardiente odio. —¿Enderezarme? —Sir Arthur le encontrará a Sophie un puesto de institutriz. Lavinia no se dio aludida por el insulto. dice siempre. Sophie se preguntaba por qué ese tema pasado salía otra vez. La señora Dykes continuó: —No me gustaría hablar cuando no me corresponde. señor Hartley. ellas no tienen la complexión de mi hija o sus delicados huesos. Tía Finn.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sophie pensó que explotaría de la risa. que seguramente no era mayor que la señora Dykes. Él la enderezará pronto. Le desafío a no enamorarse de una de ellas mientras están aquí. al parecer. —De hecho. pero no todo el mundo puede ser tan afortunado como mi Lavy. 78 . hizo volar varias burbujas salpicando de un lado a otro de la mesa. Una familia realmente bien regulada como la de los Sadler nunca ha sufrido escándalos como los de ésta. le hizo a la dama muchas preguntas sobre los Sadler. querida Finnola? La señora Sadler sólo recomienda comida sosa para los mayores. La señora Sadler era un nombre familiar en sus labios. Sophie echó una mirada a James y vio que estaba totalmente cautivado por la señora Dykes. —La señora Dykes sonrió macabramente. James sonrió de manera deslumbrante a la señora Dykes y sugirió que tan pronto como los Sadler llegaran a Morecroft. —Me he tomado la libertad de mencionar a Sir Arthur Sadler nuestro particular problema con Sophie. Sophie suspiró. Sophie sintió los temblores de la risa reprimida de James. y soplando para enfriarla. debían ir a casa de su abuela para una tarde de música y cartas. pero la disciplina está un poco relajada en esta casa. De hecho. Conducido por un perverso y oscuro sentido del humor. La señora Dykes giró sus penetrantes ojos hacia Henry. supo la respuesta. para poder incluir alguna anécdota sobre la señora Sadler. Henry. pero no así su madre. estiraba cualquier tema. La señora Sadler jura sobre la competencia de un cocinero francés por encima de cualquier otro. tengo una espléndida noticia —anunció ella majestuosamente—. de las cuales ella estuvo contentísima de responder. Henry —murmuró la señora Dykes a la vez que daba toquecitos con su servilleta sobre el consomé derramado—.

Henry. como si fuera un cachorrito 79 . y Sophie se arrepintió de haber dejado su chal. sus ojos fríos e interrogantes. Esa pata de palo no estaría pegada mucho tiempo a la señora Dykes cuando Sophie empezara a balancear algo afilado en su dirección. Él confirmó que lo hacía. para frenar sus burlas por el bien de su hermano. particularmente a la luz de… recientes acontecimientos. Sophie hizo una mueca. pero ella era inconsciente de ello. Una gota de salsa caía por la barbilla de Lavinia. Seguramente encontrarán un lugar para Sophie. intentando arriconarla. Sophie trató de llamar su atención con su pie. —Los Sadler han ayudado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ella disfruta de las nuevas compañías y estaría muy contenta de conoceros a todos. —¿De verdad. Henry. Tan pronto como pudo dejar la mesa de manera educada. salió por algo de aire fresco. A James siempre le encantaban las bromas. yendo y viniendo con esa peculiaridad excéntrica del verano inglés. Una mano firme es lo que falta aquí. —¿Ni siquiera para visitar a sus parientes los Grimstock en Mayfair? —preguntó James educadamente. exclamó: —Usted sería el tema de conversación. —No tengo tiempo para ir a Londres —dijo Henry abruptamente—. en el seno de buenas y adecuadas familias cristianas. ¡Sabía que esto iba a pasar! Sir Arthur Sadler dice que una mente ociosa es propensa a la auto-indulgencia. Me atrevería a decir que Henry teme que la robe un admirador si la introduce en la sociedad. Sophie suspiró tan fuerte que casi extinguió la llama de la vela más cercana. —Qué hay con ese gitano del camino. Dice que es muy caro. James se inclinó hacia atrás en su silla y miró a Henry. viejo amigo? Uno debería llevar a su linda y encantadora esposa a conocer a los nobles Grimstock. Lavinia soltó una risita y cubrió sus regordetes labios con una mano. —Henry nunca me llevará a Londres. El viento y la lluvia habían parado. —Nunca me ha llevado a visitarlos. se han tolerado ciertos comportamientos. descontrolados. Sophie se bebió su copa de vino de un solo trago. Quitandola del medio. señor? —preguntó la señora Dykes a James. cerniéndose como un buitre… Sophie sintió a James observándola atentamente. por demasiado tiempo. no mientras ese dragón cabeceador se sentara al otro lado de la mesa. La cara de Henry se sonrojó como una peonía escarlata. Era demasiado tarde para volver a por él. en el pasado. señora Valentine. El postre fue servido. La señora Dykes meneó su cabeza con tristeza y suspiró entre dientes antes de declarar: —Tu hermana se está volviendo una bebedora. pero volviendo su preciosa sonrisa hacia Lavinia. pero aún era una tarde fría. Con tus padres fallecidos. pero ella no pudo disfrutar de una sola cucharada. —¿Mantiene usted una casa en Londres. a varias jovencitas como Sophie a encontrar una buena posición lejos de sus hogares. ¿Por qué todos asumían que debían organizar su vida? Pronto la llevarían a un acto desesperado de violenta locura con un cuchillo de carnicero. tengo una finca que administrar. Ahora todos estarían debatiendo sobre ella.

Henry dice que este gitano cambió de opinión cuando vio tu cicatriz. Por supuesto. Se abrazó con los brazos y caminó arriba y abajo del jardín para mantenerse caliente. Pero no era suficiente. Como estaba destinado a ser. —¿A dónde vas? Ella se detuvo junto a la piedra antigua e inhaló la tranquilizadora esencia de los pinos en la distancia. Sophie. yo te reclamé primero. —No como yo —le corrigió él—. A su edad. —Cogiendo el chal de su brazo estirado. sí. preguntándose si se sentiría diferente ahora que eran mayores. Era tan dolorosamente correcto con ella. más deseo. rechazarlo sin la menor consideración. sabía sobre su reputación. Sophie se volvió y caminó hacia la casa del guarda. pero no podía evitarlo. el matrimonio con James tenía mucho que ofrecerle. Prefería culpar a Henry y a su influencia. reflexionó ella. Ella alcanzó sus hombros. —¿Así que ese… gitano… es el hombre que arrendó Souls Dryft? —James la había seguido hasta el jardín y le había traído su chal. la ansiara. El aire húmedo estaba espeso esta tarde. que la manera en que él siempre la había tocado o mirado. cuando sabía que no era así con las demás mujeres. —Sí. casi como si estuviese predestinado. La gente pensaría que era tonta. Él vino aquí por el anuncio. sería desagradecido. No era porque él tenía que tenerla. Ella quería más.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desobediente dejando charcos en la alfombra. pero su único encuentro sobre esa mesa de billar hacía diez años 80 . contenía más ternura. —Deberíamos de estar casados. y a ella le molesta mi diaria interferencia. pero tiene lo que se merece. ¿Adónde iba? —¿Qué es todo eso de un puesto de institutriz? —Eso es la señora Dykes… haciendo todo lo posible para deshacerse de mí por el bien de su hija. Él nunca creyó que terminar el compromiso fuera idea de ella. si pensaba de manera práctica. rechazaría las atenciones de James Hartley. lo balanceó sobre sus hombros. o sintiera que moriría sin ella. Si sintiese alguna simpatía por Henry. Nadie podría imaginar que Sophie Valentine. me sentiría mal por él. —Miró sus dedos—. James —susurró. La manera en que una vez él había tocado a esa doncella morena en un abarrotado salón de baile cuando pensó que nadie miraba. James alcanzó su mano. James parecía pensar que ellos se pertenecían. Antes. Oh. Esa era una nueva. un punto a ser borrado de una lista. había sido porque su dote era muy pequeña. la mayoría de la gente en el pueblo asumía que fue James quien lo rompió. pero él agarró sus brazos y los afirmó de manera que sus manos descansaron sobre las solapas de su abrigo. James la siguió. —No puedo decidir quién es peor si Lavinia o su madre. Al igual que tú. Y no puedo perdonarlo por persuadirte para que rompieras nuestro compromiso. Además. Sophie. Era tan guapo y galante a la luz de la luna. haciendo inventario de la situación. —Bésame. Irónicamente. Aquí estoy bajo el dominio de Lavinia. una mujer completamente común incluso en un día bueno. por no mencionar estúpido. el humo acre de la chimenea todavía pegado a su pelo y su vestido.

Todo lo bueno que ella había intentado hacer allí sería desecho. Y aventurarse de nuevo en el mundo de James… no sabía si quería eso otra vez. Sophie —dijo otra vez. ella tenía diecinueve en aquel momento. Tal vez incluso Henry dejara de estar enfadado con ella. y la decepción la había llevado a saltar desde un balcón. Recordó aquella tarde en la balaustrada. y muchas cosas parecían más dramáticamente horribles en aquel entonces. Ella escaparía de esta fortaleza y de Lavinia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  había sido iniciado por ella. casi evitando sus labios. por una esquina. La gente dejaría de mirarla con pena en los ojos. Finalmente James la besó. —Necesito tiempo para pensar. Seré paciente. Tal vez sería diferente ahora. —Mi querida Sophie. Probablemente estaba asustado de que ella hiciera algo drástico de nuevo si la forzaba a una decisión. James. Él no le había dado la oportunidad. No más preocupaciones por el dinero. Él siempre la había tratado como si se fuera a romper. y dejaría de ser una gran decepción. —Cásate conmigo. —¡James. Por supuesto. Tenía que ser así si quería sobrevivir en esa sociedad. Suspiró pesadamente. Y también estaba la escuela. Pero tendría que dejar atrás este bonito pueblo que tanto amaba. 81 . Sería una “buena” combinación. una vergüenza a ser empujada en un rincón. Parte de ella moriría para siempre. simplemente bésame! Con Lazarus Kane no había tenido que preguntar. lágrimas amenazando con derramarse. cómo se había sentido sofocada y atrapada.

—¡Señor Kane! —El nombre todavía sonaba raro en sus labios. y esto estaba allí para usted. Acabo de bajar a la caseta del guarda para dejar entrar al viejo Bob con la carreta del pescado. Efectivamente. —Supongo que lo mejor sería averigüarlo. había una jaula para pájaros. ninguna explicación. con el modelo de un pardillo sentado en la percha. Él se detuvo y miró hacia atrás. acomodada en paja. abría el pico. el pequeño pájaro emitía un alegre gorjeo. saludaban el amanecer con una completa actuación orquestal. mire. pero de alguna manera sabía que él era el responsable de esto. —¿Qué será lo que…? —Va a su nombre. sólo a la suficiente altura como para evitar que se engancharan en la punta de los árboles. —¿No es precioso. No había ninguna nota. y se impulsaba hacia adelante. Dentro. No habían hablado desde el baile. señorita? —Sí —suspiró ella reticentemente. Ella saludó con la mano y apuró el paso. La menor de las brisas portaba unas pocas nubes fibrosas. pero él descansó sus brazos en la escalera y esperó. y el pájaro permanecía en su percha. —¡Señorita Sophie. perturbaron a un joven conejo y varias mariposas. El aire de la mañana era fresco y cálido como el pan recién horneado. Había una llave diminuta en la base de la jaula. Levantó una mano hacia su frente para ensombrecer sus ojos y observar delante donde un hombre estaba subiendo una escalera hacia el prado más allá. y la fauna crujía las hojas. y cuando se giraba. Las estridentes alondras. mal escrito. y las excitadas palomas. entregó la jaula a la doncella. temerosa de que desapareciera o de perder el coraje. el sol brillando en sus plumas. llegó junto a él sin aliento. Ella tomó la caja cautelosamente en sus manos. Sus pies. su nombre estaba garabateado a través de la tapa. Finalmente. Sabía quién se lo había enviado. caminando rápido a través del alto césped al borde del camino. Pero la puerta de la pequeña jaula no se abría. señorita. invisible y laboriosa entre los setos. Sophie abrió la tapa cautelosamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 16  El regalo llegó al lunes siguiente. listo para el vuelo. ruidosos mirlos. —Señor Kane. aleteaba las alas. señorita Sophie! —Wilson aferraba una caja en sus manos y se precipitaba a través de las ondulantes banderas de ropa mojada—. cuya repentina aparición nerviosa le causó a ella un susto como el que ella le causó a ellos. Lo reconoció a la primera como el del puesto del mercado. no había duda. —¿Pero qué puede significar? Frunciendo el ceño. listo para ir a ninguna parte. ¿dónde va? 82 .

—Mi hermano sólo piensa en lo que no tiene. señor Kane —dijo a la vez que apretaba el paso para caminar junto a él—. La invitación fue un impulso del momento y ella la aceptó rápidamente. No estamos comprometidos — dudó—. Cuando él se apartó. —No estos días. No se preocupe. —¿Ah. Por supuesto —dudó— si fuera completamente honesta. pretendiendo no notar el pequeño destello de tobillo mientras ella saltaba desde la escalera. quien había conocido a Henry por años. Pero claro. —No lleva canasta. Parecía que hoy estaba en su mejor comportamiento. permitiendo que ella le siguiera. —¿Por qué me compró el pardillo enjaulado? Se detuvo. a dejar algo en mi puerta. Qué extraño era que Lazarus Kane fuera capaz de sentir simpatía por Henry. así que ella también lo hizo. no espero las gracias por el pájaro. ha venido a recoger setas pero no tiene donde guardarlas. Caminó por el prado. Cuando me gritó sin ninguna razón y estampó una puerta en mi cara. Él se rascó la parte de atrás del cuello y se rió por lo bajo. sí? —La miró a los ojos fingiendo inocencia. lo vio apartar la mirada. incluso si quería. Ella ignoró el comentario. Muy mal. —Podemos usar su delantal. Que astuta es. señor Kane. a mí también me pasa eso a menudo. —Me recordó al pequeño pájaro que salvé en su escuela. un hombre que apenas conocía. señor Kane. yo soy un estúpido ignorante que ni siquiera puede leer. atentos ojos estudiaron su cara caldeada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus oscuros. No podía estar furiosa con él. Su vida pasa y él no es capaz de disfrutar un solo momento de ella. sin siquiera esperar por su mano para que la ayudara a subir por la escalera. —Es un defecto humano. señorita Valentine? Si tiene tiempo libre. —¿Quiere venir conmigo. Sé que tiene cosas mucho más importantes que hacer que compartir unos minutos con un joven libertino simplón. 83 . No es apropiado. —Entonces lo siento por él. no podía concederle ni la menor compasión. ella elevó los hombros. Y Henry no estará complacido. —¿Está Henry complacido alguna vez? Suspirando. —Usted ha venido. no más de las que obtuve por los otros favores. por supuesto. mientras que James Hartley. —Así que no he venido sólo a recoger setas. —Oh. —Voy a recoger setas. —No debería darme regalos. —¿Entonces sabía que nos encontraríamos y que yo llevaría mi delantal? Él miró hacia delante. dándole espacio para que pasara hacia el prado.

Ella miró hacia arriba sorprendida y se preguntó cuando había hablado él con su tía. Su deseo por él no sería apagado. No había ninguna excusa esta vez. —¿Le contó de mi falta de fuerza de voluntad? —Oh. como si hubiera recordado los buenos modales abruptamente y como ella le había gritado con anterioridad. Entonces retiró su mano rápidamente. Después pasaron por una nueva puerta hacia dentro de la cubierta. Pero no podía evitarlo. ni oruga o insecto impertinente de cualquier otro tipo. y Sophie sabía cómo se sentía el ser sorprendido. ¿Por qué había ido tras él? ¿Qué esperaba ella que pasara? Algo. Él sostuvo el pestillo para ella. 84 . Sintió la urgencia de alcanzarlo y apartarlo de su frente. —Cuando mi macizo de fresas dé fruto. —Bueno. Su piel hormigueaba cuando Lazarus estaba cerca. El único sonido en el cobertizo era el de sus pies a través de la hierba. yo era muy joven. Entonces sintió su toque. La punta de sus dedos movieron su pelo. donde un rizo suelto descansaba sobre su hombro. aunque la quietud hacía a su corazón latir mucho más fuerte en sus oídos. Sin duda. y ella se arrastró dentro. había comido tres veces tantas fresas como había recogido en un día. Ahora sé cuando he tenido suficiente. Se paró bruscamente y giró. la expectación de su toque casi demasiado para su cordura. Aprendí la lección. y por consiguiente sufrió un dolor de estomago terrible—. Ella se pasó el brazo por la frente. Él le enseñó una oruga en la palma de su mano. Pero ella vio el destello en sus ojos. cada descubrimiento de un nuevo manojo trayendo pequeños gritos de deleite a sus labios mientras se lanzaba en picada para reclamarlas antes de que lo hiciera él. raptado y retenido por una sensación repentina. La hacía sentir avergonzada. como el picor por el mordisco de un insecto. —De niña. e indicó con la cabeza hacia adelante. Su tía me dijo que era una de sus cosas favoritas para hacer. y ella se recuperaría de este absurdo capricho. y cuando comí una. Su respiración se aceleró a la vez que sus pasos se acercaban. No lo evitaría por más tiempo. que debía de haber caído en su pelo desde un árbol. Ella se volvió sin una palabra y continuó hacia delante. sí. Necesitando algo que mantuviera sus manos ocupadas. balanceando su delantal. simplemente no pude parar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su pelo negro casi se le metía en los ojos cuando miró abajo hacia ella. contenta porque la sombra de los árboles ayudase a enfriar su sangre. y el beso reciente de James sólo había resaltado ese dolor vacío en su corazón. señorita Valentine. el suave murmullo de las palomas y el ocasional zumbido soñoliento de una avispa. este anhelo sin sentido por alguien tan inapropiado. desaparecería por sí mismo. culpando a la diminuta criatura. una necesidad no deseada. desató su delantal y anudó las esquinas haciendo un saco para las setas. Cualquier cosa. Ahora él estaba detrás mientras caminaban entre los olmos y castaños. —Siempre y cuando prometa no comérselas todas —añadió él. debe venir a recogerlas conmigo. Él volvió a levantar la mano y pasó esos traviesos dedos a lo largo de otro mechón de pelo suelto que caía en su hombro. rayos de sol veteando la hierba. Sabía que estaba cerca. Se había hartado de intentarlo. Al final vieron algunas setas asomando entre la húmeda hierba y las recogieron juntos. que surgía sin invitación.

pasó sobre las retorcidas raíces. señor Kane. Tal vez ella debería hacer lo mismo. —Uno de muchos. Tenía tiempo. pagada con dinero escondido en sus botas. Él la probó despacio. Parecía probable que robara besos de otras mujeres también. ¿Por qué más piensa que me quito la camisa para trabajar en la granja? —¿Pura vanidad. ¿no tiene otras ropas aparte de esas? Él miró hacia arriba sobre su hombro. con las mangas enrolladas. y cuando ella continuó estudiándola. con cuidado. Sus manos acunaron su cara. de repente él paró para recoger otra seta. y cualquier día de la semana. Mientras él se agachaba y ella buscaba en su mente asuntos prácticos. vestía los mismos calzones. pero hoy se encontraba de un hu mor rebelde…aquí en los árboles donde nadie podría verlos. Sophie movió sus labios hacia él. y sus pestañas parpadearon al abrirse. 85 . se regañó a sí misma. vio una mancha en su camisa. Enderezándose. Sus ojos estaban en sus labios otra vez y sangre caliente de anticipación se precipitó a través de ella. Incluso trabajando en la granja. porque había corrido tras él esa mañana. —Eso espero. Era como si un dique se hubiese roto. Piensa en algo más. ella sonrió—. La camisa que vestía hoy. Y sí. siguiendo el sendero de sus dedos. este impacto contra sus sentidos. Ella recordó lo que su hermano dijo sobre el sastre de Morecroft elaborando un conjunto de ropas para Lazarus. Pero no dijo nada. con una insoportable ternura. —No pretendía ofenderle —añadió ella. sus dedos en su pelo. Y entonces. Sobre ellos las hojas temblaron. la atrajo gentilmente contra su cuerpo. Debería protestar. Ahora su cara era ilegible. —No deberías haberme comprado un regalo —murmuró ella—. —El orgullo es un pecado. atrapadas en una repentina giga. y vino hacia ella. Con las manos en sus codos. Entonces entendió exactamente qué estaba haciendo allí. Él estaba ignorando lo que había pasado. —Ella pudo oler la calidez de la tierra en sus ásperos dedos cuando los arrastró. —No me ofende. Piensa de manera práctica. sólo un poco. satisfizo el secreto. estaba hecha de rica seda. señor Kane? —Cuando él se rió ante eso.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se dejó caer contra un árbol y la observó. Se preguntó si él hacía esto con frecuencia. —Señor Kane. la necesidad que clamaba dentro de ella. era visto con ese lujoso chaleco bordado. sólo tengo un conjunto de ropas. a través de sus labios. como si pudiera verlo todo. manteniéndola quieta. No es… Él bajó su cabeza hacia ella. su oscura mirada acariciando sus labios. Sólo lo suficiente. Sus bocas se separaron. sombras esmeralda y salpicaduras de dorado moviéndose de un lado a otro de su cara. Se impulsó desde el tronco. Las ramas crujían y bailaban. Él siempre vestía las mismas ropas. Estaba abrumada por todo esto. porque mis fresas serán las más dulces que nunca haya probado y a lo mejor la tientan más allá de su resistencia. Otro de sus pecados. Ella sabía que debía objetar. lanzó un puñado de setas en su delantal.

Qué espantoso. no soy un hombre rico —confesó él—. —Una hermana. —Nací huérfano de padre y en la indigencia en las calles de Londres. Estaba sobresaltada por el repentino cambio de tema. —Lo siento muchísimo. llevando mis manos allí donde se requerían. No siempre en el lado correcto de la ley. Ellos le proporcionan una habitación y comida a cambio de ayuda. Entonces fue cuando me uní a la armada. Cuando me uní a la armada. aguardando educadamente. de su pregunta a Lazarus sobre sus ropas? A él no parecía importarle. Dejé al chico con una mujer que yo conocía. Cuando no continuó. Era extrañamente gratificante que depositara en ella su confianza. Después de que… dejé la armada. sintiéndolo por su pérdida y por la soledad que tuvo que haber sufrido. —¿Fue soldado? Asintió mientras caminaban. Pagaré mi renta dirigiendo la granja y manteniendo la vieja casa. sé que tal vez lo parezco para usted y los otros. —Sí. un movimiento tenso. La chica más dulce… —Se detuvo. Los dos tercios restantes son míos. pero aún así lo hizo. —Un hombre alistado. Tal vez no había nada “inapropiado” en la mente de este hombre. Sabía que probablemente no debería de preguntar. entonces. Lavinia. pero mi fortuna está lejos de ser infinita. Ella se mantuvo en silencio. Pocos años mayor que yo. hacer el reparto. llamaría impropio hablar de dinero con un hombre que era prácticamente un extraño. estoy segura —murmuró ella tristemente. descubrí que ella estaba en el asilo para pobres. pero un chelín al día no da para mucho. algún día. Pronto empezará el aprendizaje —. señorita Valentine. Encontraba trabajo allí donde podía. y él se lo dijo—. pero unos años más tarde. No se quedaría mucho. 86 . Está lo suficientemente bien. Su contrato era sólo hasta el otoño. se preguntó perversamente. le hablaré de su madre. tenía la esperanza de cambiar mi vida. Creciendo. Tal vez. —Tenía solamente diecisiete. Becky.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Señorita Valentine. Ella murió… dando a luz. y no podía conseguir trabajo sin referencias. ese tipo de cosas. —Quería mantenerlo conmigo. ¿Qué pensaría Lavinia. Tendría veintisiete ahora. —El almirante estuvo de acuerdo en que podía vivir en Souls Dryft hasta el final de la cosecha — añadió él—. reflexionó. —¿No tenía familia? Pestañeó. —sus labios se alzaron en una irónica sonrisa—. El dinero que tengo se gastará pronto. Ella sintió su corazón saltarse demasiados latidos. lo saqué de allí y le encontré un lugar en una tienda. y ella vio un sutil endurecimiento de su mandíbula. pero yo solamente tenía catorce años. y por tanto él también. —Ahorré un poco de la paga en la armada —añadió él tristemente—. le preguntó el nombre de su hermana. —sacudió su cabeza—. recién despedido de mi trabajo unos pocos meses antes. Miró abajo hacia sus manos—. Él tomará un tercio del beneficio de la cosecha de este año. Le envío dinero cuando puedo. No pasa ni un solo día sin que piense en ella. sosteniendo su respiración. —¿Qué… qué le pasó a su bebe? Se detuvo y miró a lo lejos en la distancia.

Cuando murió hace cinco años. Durante el tiempo que se quede. Me gustaría eso. hay algunas cosas que no puedo hacer por mí mismo. ¿Puede ser cierto? —Oh sí. Mucho antes de que pensara en adquirir una esposa. Supongo que él era lo más cercano que tenía a un padre. me dejó los ahorros de su vida. traería al pequeño Rafe a vivir conmigo. Ella se preguntó cómo podría ser mejor para el chico vivir con extraños. —Su mirada se movió hacia su camisa—. —No me importa. Después de dejar la armada. —Si es así —añadió—. pero por ahora. Ella aferró el delantal de setas entre ellos. Tengo unas cuantas cosas por las que desquitarme. está mejor donde está.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Y su padre? Su sonrisa se hizo más torcida. —¿Todavía necesita un tutor? No obtuvo respuesta. Sus dedos tocaron los nudos que mantenían el paquete unido. —¿Nunca conoció a su propio padre? —No. también. —Nunca conocí a un hombre que hiciera su propia colada. sus hombros flexionados. —Miró hacia arriba a los árboles cuando otra brisa movió las gruesas ramas —. como si la hubiese mantenido por demasiado tiempo. —Tosió y desvió la mirada—. No de la manera que una esposa puede hacerlas por mí. ella exclamó. esperando la oportunidad. Cuando era joven. Ella balanceó el delantal empaquetado y forzó una alegre sonrisa. —Perdóneme —murmuró él—. un día. Rico o pobre. una mano en su pecho—. cuando me estableciera. —Sí. a veces me encontraba trabajos. sea lo que sea —dijo ella—. Ah. Podemos ser amigos. no… ¡Cielo santo! No aceptaría nada de nada. —Me pregunto por qué quiere una esposa. —Tal vez lo encontraré algún día. —Bueno. —No sabía qué más podía decir. Necesitará ropa nueva pronto —murmuró—. Eso fue suficiente para establecerme aquí después de que salí… —Hizo una pausa. Kane? — Cuando le aseguró que él hacía su propia colada. no importan nuestras circunstancias. ya que hace su propia colada. —Pensé que. espero. —Hizo una pausa. —¿Amigos? Ella miraba fijamente la hierba alrededor de sus pies. ¿Le gustaría que la lavara por usted señor. Como una vez me dijo. su rostro oscuro. estaría contenta de ofrecer mis servicios. la mitad vuelto—. 87 . conocí a un anciano que me ayudó. lugares en los que quedarme. —No. —¿Cuánto me costará? Esperará un pago. Había derramado su historia. debería saber que no debe hacerse pasar por un tonto y volver a mencionarlo. señorita Valentine —se inclinó hacia ella y bromeó suavemente—. Él la miró extrañamente. Ahora ella miraba a sus pies otra vez. yo también he cuidado de mí mismo toda mi vida y he conseguido sobrevivir. Una vez que un hombre ha sido rechazado.

Ella se mordió el labio. señor Kane. 88 . Henry expiraría en el sitio si tan sólo supiera que ella estaba a solas con Lazarus Kane. Era terriblemente inapropiado. Ellos no deberían estar hablando de esto. —No todo lo que necesito.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Hay muchas mujeres en la aldea que estarían contentas de proveer cualquier servicio que necesite.

—Vi el libro ese día. Kane sabía poco sobre el noviazgo. Voy a hacer que merezca la pena. yo no sé lo que me está preguntando. Lecciones gratuitas de como reparar un corazón roto. sus torcidas chimeneas levantadas hacia el cielo como troncos de árboles enroscados. la verdadera. ennegrecidos. Caminaban juntos moviéndose despacio de nuevo hacia el sol. —Prometo aplicarme a su educación.. Para su deleite. con el rostro de ese modo obstinado y arrogante. Echó otro rápido vistazo hacia ella. si usted se aplica a la mía. Sophie pareció sorprendida. algo que ni siquiera ella misma comprendía. 89 . ¿Recuerda? La remilgada maestra sacudió la cabeza. sus ojos mas sombreados. Él se detuvo una vez más. Ahora veo que es usted una mujer tímida que no se atreve a tomar a un hombre con algunas asperezas y en cambio prefiere estudiar los seguros dibujos de un libro. la imaginé como una mujer valiente —agregó—. pero había muchas otras cosas que sabía. Estaba cambiando de tema. sí que lo hacía. ¿Pues bien. el tejado cubierto de musgo desafiando la ley de la gravedad del señor Newton. —Ha estado muy ocupado con la casa —dijo ella. tratando de negar lo que había visto. Oh. no tenía necesidad de escribir un anuncio en busca de uno. señorita Valentine. como pequeños fuegos artificiales dando vueltas y chisporroteando. —Cuando me enteré de ese anuncio. sus ojos brillaron de indignación. siguiéndole con la mirada—. —Cogió el delantal de setas de sus manos y lo dejó en la hierba a sus pies—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 17  Sophie Valentine era claramente una mujer con pasiones secretas y mucha curiosidad.. —¿O está interesada sólo en la teoría? —agregó en voz baja. Su boca se abrió temblorosa y la cerró de nuevo con rapidez. —No lo entiendo. cuando se le cayó del castaño. Desde luego. Le miró fijamente. y ondeantes. y pronto tuvieron a la vista Souls Dryft. —Quizás pueda encontrar alguna otra manera de pagar las lecciones que me ha ofrecido. Podría haber tenido un marido a estas alturas. un poco más pálida que de costumbre. buscaba algo más. Moviéndose rápidamente capturó sus manos inquietas y la atrajo hacia sí de nuevo. —Una de sus lecciones por una de las mías. señora? —Yo. No ha estado tan bien cuidada en muchos años. la que trataba de ocultar. pero Sophie Valentine. —¿Lecciones? —Lecciones de amor.

se lo daré —dijo con calma. mientras por lo visto buscaba una pregunta. su falda rozando la hierba alta. —Ahora su rostro se puso serio. —Veinticuatro. ¿Por qué hizo eso? —Me arriesgo todos los días de mi vida. la llevó a los labios y la besó con firmeza. ¿qué debe ser. Muy bien. Estoy segura que serán abundantes. —Cuatro. Llegó a la cerca y se reclinó allí. —Gracias. —Yo no. pero no fue capaz de terminar. en busca de algo. pero se negó a soltarla. murmuró torpemente. —No pudo evitar un poco de sarcasmo—. señorita Valentine? ¿Acepta la oferta de mis clases particulares a cambio de las suyas? Ella dio un paso atrás. mientras se inclinaba con un codo apoyado en el poste de madera. Después de un momento. le permito hacerme una a mí. y su eje se endureció y creció. cada mañana cuando me despierto y cada noche cuando me acuesto para conciliar el sueño.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está muy seguro de sí mismo. ¿Cuánto tiempo necesita para tomar una decisión. entonces. pero por supuesto es usted un joven de veinticinco años y puede permitirse el lujo de ser así. podía oler el sol en su pelo. Trató de alejar su mano de la suya. Como le ocurre a todo el mundo. pero percibió que apenas le había oído. ¿qué? —espetó con irritación. —Entonces. Un remolino de color más claro penetró a través de la oscuridad bajo sus pestañas. Finalmente. Una breve pausa siguió. Estoy muy agradecida por la oportunidad de aprender las cosas maravillosas que pueda enseñarme. se rió otra vez y la ayudó a acercarse hasta que sus senos rozaron la parte delantera de su camisa.. Ella le hacía esto hasta sin intentarlo—. Nunca sé cuándo podría ser la última vez que lo haga. —Tal vez estoy haciendo demasiadas preguntas. esperando que le alcanzara. escuchó tras él sus rápidos pasos. Asintió con la cabeza. ¿Cuánto meditó antes de poner la tinta sobre el papel y escribir ese anuncio? ¿Cuánto tiempo pensó antes de saltar del balcón? Mantuvo los labios apretados. señor! Él se rió y se inclinó hacia atrás sobre sus talones. casi demasiado informal. —Si necesita tiempo para meditarlo. se lo devolvió. Ella exhaló. —Olfateó—. Podía sentir cada respiración. y siguió caminando por el campo. —¡Oh. —Hizo una pausa—. Su mirada vagó por encima de las ramas. supongo. 90 .. señorita Valentine? —susurró—. —Cumpliré veinticinco en septiembre. ¡La arrogancia de la juventud! —Cuatro. Su ingle se estimuló al instante. Recogió el delantal. Esperó. —Asumió un gran riesgo al venir aquí para casarse con una mujer a la que nunca había conocido. silenciosa. O lo intentó—. señor Kane. Le agarró la mano. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Cuando sacudió la cabeza.

En cualquier momento. Nunca dije cuánto. Sorprendentemente lo acarició de la misma manera. exigiéndola. y su mirada se desvió a sus pantalones hacia donde había sentido esa bestia impaciente. Sus piernas se debilitaron ante la mera idea de la caricia piel contra piel. señorita Valentine? Su enojo aumentó. Una de sus grandes manos se deslizó por su cabello y después más abajo. Su mano apretó la nalga derecha.. Nunca voy a ser tan presuntuoso de nuevo. Y luego su boca vagó un poco más abajo. agarrándola con demasiado descaro. atrayéndola hacia él. sobresaliendo contra su muslo y su vientre. Si no hubiera habido un corsé. —Eso es injusto. apartó la mano. —¿Es su manera de pedir un beso. En Sydney Dovedale. hasta que sus labios estaban casi sobre los suyos—. y ella se deslizó a la tierra. señor!— Una vez más trató de liberar su mano. Si intentaba robar otro beso. que era casi demasiado amplio para la envergadura de sus dedos. La atrajo contra él. Con él. ni camisa. Su boca no había tocado aún la suya. A medida que soltaba un gemido áspero. demasiada fuerza. —Perdóneme —dijo él bruscamente—. pero los suyos estaban muy abiertos. Sé que las cosas son diferentes de donde viene —jadeó—. Jadeó y tejió los dedos entre el cabello caliente por el sol. Acortó la pequeña distancia. El calor de su cuerpo se fundió contra el suyo. Sus ojos estaban cerrados.. sus pechos aplastados contra su duro pecho. Su espalda se arqueó levemente cuando 91 . besando suavemente la parte delantera de su vestido. ni vestido en su camino. los dedos extendidos. y se convirtieron en uno. sus labios finalmente la liberaron. esto era mucho más de lo que nunca se había atrevido. murmuró sin aliento su nombre con voz curiosa y aguda. y ahora fingió que nunca tuvo intención de besarla de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Se acabó el tiempo. Sorprendida. podría dárselo. o algo más que eso. —¡Es un tramposo. Su vientre estaba muy caliente. resbalando por su cuerpo. Inclinó la cabeza y apretó sus labios contra el oleaje redondeado de su pecho por encima de su corsé. La mujer descarada en su interior estaba ardiente y necesitada. deteniéndose en su trasero. Parecía que hoy estaba decidido a dejar su huella sobre ella. —Dije que le daría tiempo. sin darle un momento para respirar. deseando sus labios. Al menos. sus piernas temblaron contra sus muslos duros como el hierro. buscando una respuesta. los caballeros no besan a las damas en público. Ella sintió su lengua moverse húmeda sobre la curva de carne. instándola ligeramente hacia arriba para rozar más firmemente contra su dura ingle. No respondió. Aunque antes hubiera sido audaz. y su pezón se despertó al instante. y sus huesos se debilitaban. como para pacificar ese frenético pezón de cualquier forma que pudiera. estremeciéndose. abrazándola con fuerza. Se endureció bajo las capas de ropa. uno por uno. hasta que tengamos un acuerdo sobre las lecciones. pero en ese mismo momento. Dejó caer el delantal con las setas mientras sus manos subían por sus gruesos brazos hasta sus hombros y luego a su cuello. Él inclinó su boca. la agarró por la cintura. podía hundirse de rodillas en la hierba incapaz de encontrar sus pies otra vez. Sintió su cálida lengua presionando la suya. ¿Qué será? Ella inhaló bruscamente. pero el bandido lo evitó y tiró suavemente de sus dedos. Una vez más bajó su boca y la forzó abrir sus labios con los suyos. encerrados juntos en un abrazo sin duda demasiado salvaje e inapropiado.

¿Qué quería ahora? Un hombre al que conocía bien. Pasó por encima de la cerca tratando de actuar como si fuera un día como cualquier otro. aquel anuncio no fue tan tonto después de todo. El otro. parpadeando tan rápidamente como lo había hecho cuando le dijo que él mismo lavaba su propia ropa. señor Kane. bromeando. Buenos días. Le recordaba a un perro joven de carácter dulce emergiendo como un cachorro a un escenario cada vez más ruidoso. —Lo voy a esperar mañana para la lección después de la jornada escolar. señor Kane. Se apartó. pero eso sería malo. sin embargo. una solterona con cicatrices en la cara de casi treinta años tuviera dos hombres compitiendo por su atención. señor Kane. —Tiene un par de tobillos muy bonitos —comentó mientras la miraba saltar al otro lado —. pensó. Un hombre que tentaba a la malvada Sophie a salir a jugar. cuando su aspecto debía ser un total y absoluto desastre. será un beso suyo. —Su sonrisa torcida de alguna forma logró ser muy caliente e impaciente mientras todavía mostraba una sombra de incertidumbre. Se preguntó ociosamente si algún otro hombre vendría en respuesta al mismo. a diferencia de los jóvenes. es usted muy descarado. Su mente daba vueltas. —Se sentía extremadamente disoluta ahora. como si no pudiera sentir la presión de los dedos en su carne. —Entonces no mire. después de ese beso y sus malvadas caricias. —La próxima vez. —Oh. —¿Las mujeres tienen cerebro? Ella frunció los labios. ni siquiera he comenzado. buscar problemas. sí. Qué extraño era que de repente ella. Quería presionar el pezón dolorido hacia sus labios. —¿Puede ser cierto? —preguntó de nuevo. Tuvo la tentación de reírse. ya que sus pensamientos estaban en un aprieto. —Señorita Valentine. Supongo que lo sabe. —¡Veo sus tobillos. levantó la barbilla para recuperar un poco de dignidad. era un joven toro vigoroso que simplemente quería conseguirla de cualquier manera y que era desvergonzado tanto sobre sus métodos como sobre sus motivos. O un extraño joven engreído que rizaba cada pelo de su cabeza con sólo mirarla y que la besaba sin pedir permiso. como si estuviera listo para esquivarla. Uno era un caballero que quería una esposa apropiada. y no habrá ninguna discusión sobre quién tomó y quien dio. Se enderezó. nuestros cerebros no son guiados por cualquier otra parte del cuerpo. y su aliento le rozó la mejilla. 92 . —Cuando mi cerebro haya tomado una decisión racional. Probablemente la había dejado magullada. a plena luz en un día de lavado. ¡Qué extraña mezcla era! Fuerte y suave. un hombre que frenase su lado travieso y con quien su futuro fuera seguro. señorita Valentine! —la reprendió severo. —Le hizo una reverencia—. Por desgracia. pero logró un conciso. Y. se olvidó del delantal y lo recordó demasiado tarde para volver atrás. —Señor Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  su gran mano se extendió por su columna. con miedo que pudiera abofetear su cara. y enderezó su vestido. —¿Y cuándo voy a escuchar una respuesta? Acerca de esas clases que estoy dispuesto a dar a cambio. y de repente encontrando sus patas y extremidades mucho más grandes mientras caía emocionado corriendo tras una mariposa. ya que hace alarde de ellos deliberadamente. Vertiginosamente inapropiada. Tal vez.

Todo era completamente absurdo. porque en verdad no creía que pudiera enfrentarse a otra oferta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Entonces se rió del pensamiento. 93 .

Trató de fomentar su interés por los libros leyendo en voz alta al final de cada clase un capítulo de Tom Jones. De vez en cuando ese dedo se desviaría hacia arriba para apartar un rizo de su mejilla o para enderezar un pliegue de la manga. para poder evaluar el nivel de su educación. —Pero primero tiene que pasar por todas esas tribulaciones y problemas. lo sentó junto a la ventana. —Estoy seguro de que podría haber vivido sin mis dificultades. No había mucho que pudiera replicar a eso. —¿No está disfrutando de la historia. con la cabeza inclinada y las manos detrás de su espalda. —Por supuesto. Pero dejó la escoba y le ordenó entrar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 18  Él vino para su primera lección al día siguiente y se quedó con inusual humildad en la puerta. ¿pero cuándo va Tom a conseguir a su Sophie? —Con el tiempo. para que pudiera seguir las palabras de la página con el dedo. Ya lo verá. Siempre era muy cuidadoso al venir a la escuela. Pero a menudo sentía que aun le faltaba más por confesar. cuando nadie más andaba por el estrecho camino de caballos cubierto de hierba. No quería curiosear por miedo de apartarlo justo cuando se estaban convirtiendo en amigos. Ahí es donde fui educado. llegas diez años demasiado tarde. y le dijo que leyera en voz alta lo que entendiera. Se sentaba a su lado mientras le leía. muy seria. 94 . muy educada. Incluso la visión de un ciempiés arrastrándose por el alféizar de la ventana le daba una excusa para dejar la pizarra a un lado e interrumpir la lección. —¿Llego demasiado pronto? —dijo. Las dificultades ayudan a fomentar nuestro carácter. agarrando el libro de sus manos y dándole vueltas entre sus manos bronceadas por el sol. En su primera tarde de lecciones. —¿Cuándo vamos a llegar a la parte interesante? —dijo un día. Durante las primeras lecciones se aplicó con diligencia a los ejercicios que le mandaba. una novela que pensaba iba a disfrutar por su descarado humor. Hacía todo lo posible por ignorarlo. —Nivel de la calle —respondió con una sonrisa encantadora—. Le confesó que no le gustaba que la gente supiera que no había tenido ninguna educación formal. Por lo que le había contado de su vida. Sin embargo. sabía que no había sido fácil. y se marchaba del mismo modo cauteloso. Le lanzó una mirada oscura. siempre decía lo mismo cuando llegaba. Suspiró. mi guerrero oscuro . señor Kane? —Sí. no tardó mucho tiempo en empezar a distraerse. puso un libro en sus manos. El secreto al parecer también le convenía a Lazarus. ¿Llego pronto? Incluso cuando llegaba tarde y ambos lo sabían. Sophie pensaba que era mejor mantener en secreto estas clases particulares. Había pasado una media hora desde que el último niño se había marchado y ella estaba barriendo cuando su sombra fue proyectada por el sol de la tarde sobre la madera a sus pies. Ciertamente no quería que Henry lo descubriera y lo usara como excusa para tratar de cerrar su escuela. Después de eso. No.

Pero tardé mucho tiempo en encontrarla de nuevo. pensó. y supo que la había tomado en serio. —Voy a asegurarme de hacérselo saber la próxima vez que me las ponga. Dejar que la tomara de la mano mucho tiempo hacía excesivamente susceptibles sus perversas pasiones. —Uno sólo tiene que caminar por el sendero —contestó secamente. Él se rió y bajó la mirada hacia su mano. Retiró la mano. fingiendo que necesitaba poner en orden sus cabellos. —Después de todo lo que he pasado —continuó—. y pensó en aquella soleada mañana de mayo. antes serios. Es justo que consiga un poco de felicidad en mi pobre y lamentable vida. Era pesada y caliente. Mis aventuras llenarían un libro dos veces más que la del pobre Tom Jones. señor Kane. —Nunca puede concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. Tantas horas lejos. cuando la atrapó leyendo el escandaloso libro en el castaño. Afuera en algún lugar. Buenas noches. Me gustaría volver a verlas. Levantó sus dedos a los labios y le besó la punta de cada uno. una paloma arrulló con pereza. Lo supe desde la primera vez que puse mis ojos sobre usted. —Sabía que era mía incluso entonces. —Hasta mañana. pero en su boca rápidamente volvió a aparecer una sonrisa. En cambio dijo. Y necesita un poco en la suya. Hasta mañana. —No. 95 . Al menos podía poner una buena fachada siempre y cuando mantuviera a Lazarus y sus crecientes sentimientos por él escondidos. como la forma en que guardaba aquel travieso material de lectura escondido entre las páginas de libros más adecuados. prudente y recatada en todo momento. se separaron con una pícara sonrisa. es hora de obtener mi recompensa. Sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo. tan suavemente que pensó que su corazón se detendría por completo. Estudiarlas más de cerca. El latido de su corazón aminoró su velocidad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Creo que merezco mi Sophie ahora. Ella puso los ojos en blanco. La miró un momento con los ojos entrecerrados y luego también se levantó. —Creo que este es el final de la lección de hoy. —Sus labios. —Pretendía ser sarcástica. —Lástima. señorita Valentine. señorita Valentine? —susurró. Su mano vacía cayó sobre su rodilla y descansó allí. —Se levantó y se aclaró la garganta—. El sol que asomaba por debajo de las copas de los árboles se rompió en millones de partículas de polvo que danzaban en la ventana. —¿Hoy está usando esas bragas de encaje francés. Ahora era respetable. tuve que venir más lejos que eso. —Oh. —No hemos terminado el capítulo. Se mordió el labio y asintió. Sus dedos extendidos se movieron suavemente a través de su vestido y la enagua. Se suponía que estaba reformada estos días y mucho más sabia. Tendría que haberle dicho que la moviera.

Se sentía extrañamente perdida ahora que no estaba allí a su lado. la entretenía. probablemente. Parpadeó. La besó en la mejilla con suavidad y luego se alejó. Sus lecciones. hermana. lo miró. Especialmente entonces. Nunca podría dejárselo saber o se le subiría a la cabeza. no tienes que recordármelo. James y yo tuvimos nuestras diferencias. Era inusual. Pero ya estaba caminando hacia la puerta. pero también. su hermano andaba a paso ligero. Gracias. 96 . quería llamarle y rodearle con sus brazos. que pronto vas a tener treinta años. Se volvió y caminó de regreso a lo largo del sendero. No quería ningún escándalo más. —Bueno. —Hmm. seguida por Henry. Como ya le había dicho. él la quería. algo que no era nada bueno. Su compañía la divertía. Por algún milagro. no se había encontrado con Lazarus. Incluso si pensaba que hoy. el chirrido de sus botas. y ningún otro hombre está viniendo a Sydney Dovedale para casarse contigo. —Y que has acordado pensar en su propuesta de matrimonio. supo qué era. —Sí. que Henry caminara en su búsqueda. pero hoy parecía agotado. Su mano acarició su brazo izquierdo casi de manera casual y brevemente se apoyó en su hombro antes de deslizarse por su espalda. —No. sus anchos hombros enmarcados por el sol poniente. oyó el sonido familiar del bastón de su hermano silbando entre la hierba alta. —Esto era cierto. y entonces ¿dónde quedaría ella? Sólo unos minutos después de que Lazarus se hubiera marchado. —¡Henry! ¿Qué…? —Decidí venir y ver por mí mismo lo que haces aquí hasta tan tarde. Dejó caer el pestillo de hierro con estrépito. tan sólo lo acabas de hacer. Pero te recuerdo. Y casi al mismo tiempo. nunca constante con una idea o una fantasía. Sorprendida. —Odio es una palabra muy fuerte. Había un dolor hueco en su vientre. Levantó la vista hacia el cielo cuando salió por la pequeña puerta. sin embargo. mañana podría cambiar de opinión. su discípulo secreto la mantenía hasta un poco más tarde. Debía querer verla por alguna razón muy importante. el olor caliente masculino seguramente impregnaba su vestido. —No me di cuenta de lo tarde que era. Sophie. se habían convertido en la parte más brillante de su día. es cierto. en su juventud había conocido muchos hombres como él. cerrando tras de sí. encantador. en este momento. Estaba demasiado ocupada disfrutando de la vida. ¿verdad? Era un joven extraño. se dio cuenta entonces. Sería animarlo cuando debería estar haciendo lo contrario. incluso cuando se portaba mal. Por lo general. De repente. su respiración pesada resoplando. y era incapaz de recuperar el aliento. y luego él se había ido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba muy cerca. nunca ocioso. demasiado joven para asentarse. —Odias a James Hartley. y tuvo que ralentizar su ritmo. Cada día. nunca quieto. —James Hartley me ha dicho que desea cortejarte otra vez.

ese bandido no tiene ninguna razón para acercarse a ti o conversar contigo sobre ningún asunto. Sophie miró los tirantes botones de su chaleco. Si estás a punto de comprometerte con Hartley. —Eres muy afortunada. sus dedos hinchados frotando frenéticamente esa frente amplia y brillante. de casi treinta años. tontamente. ¿verdad? Necesitaba un hombre para orientarla. —Espero sinceramente que no estés alimentando alguna idea sobre Lazarus Kane —añadió de repente. El bastón de Henry retumbó detrás de ella dando golpes en la hierba. —Supongo que mi única otra opción es irme como institutriz de los Sadler. —Le miró de soslayo—. para poder hablar lejos del entrometido oído de Lavinia. que tanta gente esté dispuesta a ayudarte a salir de tu situación. como una nave de fuego en el horizonte.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Lo que estoy tratando de decir. pero no estaría en absoluto sorprendida. —¿Y por qué iba a hacerlo? —Él no ha hablado contigo. —la detuvo con una mano fuerte en el brazo —. pero sintió lástima por su atribulado hermano. Como tú dices. Sophie. —¿Sobre qué? Me dijiste que no quiere casarse conmigo. Podría ser tú última oportunidad. marcada de cicatrices. en caso que lo intente sea informado de inmediato. no necesitamos otro escándalo que moleste a su abuela. Su rostro enrojeció. Era evidente por qué había venido a buscarla. 97 . Henry lo negó. por supuesto. Con un suspiro impetuoso. Su situación la de una mujer soltera. por lo que enlazó su brazo con el suyo y le ayudó a lo largo del camino. alzó la vista cuando el sol ardiente lentamente exhaló la última luz del día y comenzó a hundirse. y se secó la frente sudorosa con un pañuelo de lino—. Es que debes considerar muy seriamente esta proposición. y cargando con un escándalo en su pasado. Sophie. Tuvo la tentación de reír. Cásate con Hartley y por fin serás una mujer respetable. Sophie se sintió aliviada. No podía confiar en ella para hacer su propia elección. Siguieron caminando. Espero que. no porque sospechara nada desafortunado. Se echó a reír. —¿Te pidió James que hablaras conmigo? —preguntó en voz baja. —Estaba bromeando. ¿Por qué iba a tratar de entablar conversación conmigo? —Sólo asegúrate de que no lo haga —espetó Henry.

—Ese es un caballo para cabalgar —masculló Tuck con desaprobación. y el animal levantó su cuello elegante para dejar caer un hocico curioso sobre el listón superior de la valla. no para usar sus habilidades de manos ligeras. —¡Russ! ¿Eres tú? ¡Después de tanto tiempo! —Tenía una cara redonda y sonrosada con una protuberante nariz. ¿No me digas que has olvidado a tu viejo amigo? 98 . Cuando pensaba en todos esos bolsillos llenos hacinados. paseando alrededor del prado mientras la observaba y admiraba. se acordaba de su malgastada juventud. y agarrar las orejas del joven con torpe ternura—. haciendo que todo el mundo se diera la vuelta y pusiera fin a sus conversaciones. pero tenía un cuello bien arqueado y un cierto refinamiento en su postura. Se detuvo. Un grito resonó de repente por el campo. —Le podría gustar un caballo para montar. Ya podía imaginar a Sophie en su lomo. Las dos manos plantadas sobre la cerca hacia Lazarus eran casi del mismo tamaño que la cabeza que se movía para abrazarlo. Tuck ya había elegido un carnero con buena pinta para añadir sangre nueva al rebaño y ahora estaba hojeando una interesante manada de vacas. En su lugar. Ese no se va a ganar su subsistencia. y temporalmente se olvidó de su cojera. levantando sus patas. Lazarus se enderezó. Me dijiste que era una buena amazona. una columna gruesa alzándose de su cuello sucio como un pulgar grande saliendo del agujero de un guante. con los brazos descansando sobre la valla—. las manos en los bolsillos y la gorra siempre presente sobre su frente. con una mano apoyada sobre la grupa firme del caballo gris. brillaba con los rayos del sol como un faro. detrás de él—. Pero ahora era un hombre nuevo. No servirá para nada.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 19  Lazarus se movía lentamente entre la multitud disfrutando del bullicio y el aroma. Lazarus acarició el hocico largo y observó sus orejas alzadas prestando atención. Lazarus saltó sobre la cerca y examinó el caballo. dirigió sus manos por los tendones. El caballo era un animal robusto. Su cabeza y cuello eran uno. al igual que los dos sabían que cualquier precaución de Tuck sería tratada con cortés impaciencia y descartada con amabilidad como el resto de los consejos bien intencionados que fue siempre ignorados. Conocía la buena sangre cuando la veía. —Pensé que vinimos pa bestias de granja —murmuró Tuck a nadie en particular. Sus solemnes ojos marrones parpadeando llenos de sentimiento. —Eso fue hace mucho tiempo. ni una sola mujer delicada a la vista. la otra acariciando su cuello. El viejo sacudió la cabeza y empujó su gorra aún más atrás con el amplio pulgar. pastando suavemente en la hierba. Hoy el anciano había perdido parte de su tristeza y pesimismo inherente. Su gran cabeza calva. moviéndose entre su clase. Sus ojos brillaban como el sol a través de la niebla húmeda de la temprana mañana. porque estaba en su elemento aquí en el mercado. Los dos sabían de quién hablaban. No la he visto sobre un caballo en años. ingenuos y desprevenidos. para una dama. estaba allí para buscar ganado. se balanceaba con relativa facilidad en sus piernas arqueadas. Un hombre muy grande se abría paso entre la multitud. Pasó una larga fila de caballos de granja y vio un gris moteado destacando solo en un rincón.

pero había pasado mucho tiempo desde que había bebido de esta manera y. Su presencia desbordaba las paredes torcidas. Se cree demasiado importante para que alguien como yo la monte. y si te gustaba. No es que ella haya aceptado todavía. —Después de todo este tiempo. se dio cuenta de lo mucho que había echado de menos su amistad. — Sonrió—. y los dos viejos amigos compartían una botella de coñac que descansaba ahora tres cuartas partes vacía en la mesa entre ellos. de confianza. El rostro del hombre grande se arrugó con risa burlona. Se sentó y tomó la botella de coñac. Mis problemas y conflictos como decíamos en casa. Habían pasado seis años desde la última mes que se vieron. pero voy a domarla. Habían luchado juntos en el ejército y convertido en algo más que hermanos. Tuck se había ido a la cama. mira que encontrarte en un lugar tan pequeño y tranquilo — exclamó Chivers otra vez. pronto se quedó sin adjetivos. mientras Lazarus observaba que amplia y escasa de dientes era su sonrisa. Ven conmigo. El gigante declaró que no quería molestar y que sólo estaba de paso. y aún se sentía un poco culpable por ello. ¿eh? Siempre fijándote un alto objetivo. tenías un amigo fiel para toda la vida. Lazarus era consciente de su buena fortuna. mirando a su alrededor girando la parte superior de ese aparato de cabeza y cuello—. —Será un cambio agradable tener uno de los míos en este lugar. No había necesidad de fingir con Chivers. Pensó cómo describirla. Chivers. Russ. Tienes una casa acogedora aquí. En cualquier caso vería a través de la farsa. —Ser un caballero es más difícil de lo que pensaba. en las colonias. Ahora. Chivers miró el caballo gris moteado y quiso saber para quién era. gustara o no. sería mala suerte. —Entonces ¿Es la misma? ¿El ángel que viste una vez en el balcón? ¿La que siempre hablabas de encontrar? Él asintió con la cabeza. imperturbable. viejo amigo. ¿eh? Esto está muy lejos de donde te vi la última vez. pero Lazarus insistió. En este último caso. —¿Te refieres a establecerte por fin? —Todo depende de la señorita Valentine. reforzando su propia arrogancia. Chivers bebió y soltó un eructo que amenazó con sacudir las paredes de piedra de la casa de campo. Era un amigo fuerte. y su risa se oía rugir seguramente a casi un kilómetro por el sendero en la noche. —Es una yegua elegante —murmuró—. con el aguardiente haciendo efecto. —Es bueno verte. —Con la mente en eso. 99 . —Háblame de ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Chivers! ¿Qué estás haciendo aquí? —Yo te preguntaría lo mismo. —Mi esposa. Chivers llenaba la cocina de la casa con su gran corpulencia. —Y se tragó el coñac de un trago.

. La gran extensión de su frente ondulaba de perplejidad. —Así que no digas que me has visto.. —Un hombre murió por mi culpa. —Pero ese asno borracho te atacó primero. pensando en la noche brumosa en una taberna cuando uno de sus compañeros. hasta que Chivers dijo. se abalanzó sobre él con un cuchillo. —Me pondré esta noche en camino. Apuntó al pecho de su amigo. —¿Muerto? —He aquí un fantasma. Puedes incluso tener tu propia cama. El salvajismo de la guerra quemando profundamente sus almas oscuras. No quieres alguien como yo a tu alrededor. —¿La vieja herida? Pensaron que estabas listo. Me tiraron por la borda con los demás. 100 . El viejo Lazarus resucitando al fin de entre los muertos. Pensé que estarías encerrado en una caja o vertido al mar. —Lo estuve. Se quedaron en silencio. había siempre un montón de hombres muertos. Además. y todos lo estaban celebrando. como siempre dijiste que lo haría.. Una mañana cuando levantaron las escotillas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ya verás por qué.. Los ojos del hombre eran grandes como platos. Chivers. Chivers. Chivers mostró en su cara un lento destello de entendimiento. molesto por un juego de cartas. nunca deberías haber sido encerrado en ese lugar de todos modos. Chivers sacudió su enorme cabeza lentamente. —Lazarus de entre los muertos. Él te habría matado sin dudar. o ellos —hipó de nuevo— creerán que estás loco y te enviarán a Bedlam.. y la taberna aquella noche había sido un barril de pólvora. Chivers miró al fondo de su taza vacía y luego la bajó lentamente cuando comprendió la declaración de su amigo. Bajó la mirada a sus manos apretadas alrededor de sus rodillas. pero todavía al límite. celebrando la victoria como si fuera suya —. ¿verdad? Lazarus se puso serio un momento y se llevó un dedo a los labios. Chivers. La guerra con Napoleón finalmente llegaba a su fin. —Me acosté con todos los otros cadáveres. —Me alegro de que salieras del barco de prisioneros. Bueno. Engañaste a esos cabrones ¿eh. Así es como salí de ese hediondo lugar. con un cuchillo. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.. Cerró sus ojos nublados. se inclinó para poner su pesada mano sobre el hombro del otro hombre. Lazarus protestó con pasión inducida por el coñac. La risa de Chivers rebotó en las paredes. Chivers. Se balanceó en su silla. de cabeza y de piedra. Cada deuda se tiene que pagar. eres como de la familia para mí. ―Entonces se río de nuevo. Tengo mucho espacio. cuando la conozcas. Russ. frío —hipó— muerto. demasiado vino encendió la mecha. y no tenías más arma que tus propias manos. Russ? Pensaron que estabas muerto. —Se miró las botas y eructó—.

Pacífico. sin duda. Había mantenido su palabra sobre la lectura y las lecciones de escritura. pero aun así no podía leer sus pensamientos. y Lazarus vivía para esos momentos. a la luz grisácea de un nuevo día. —Otros no tuvieron tanta suerte —murmuró mientras miraba hacia abajo la punta de sus botas y pensaba en el anciano Kane. No había miedo con Chivers. Hay mucho que hacer con la cosecha. dado a ambos una nueva vida. tanto las cosas buenas como las malas y no se juzgaban. pero me he acostumbrado. Te voy a pagar con mi parte de la cosecha. Pareces un perfecto caballero ahora. donde esperaban un barco en condiciones de navegar para llevárselo a Botany Bay. Pareces un perfecto caballero ahora. En cierto modo. 101 . pero su sentencia fue cambiada por la deportación. Captaba una mirada ocasional de la verdadera Sophie bajo ese acto de remilgada. Esas palabras resonaron en su nublada cabeza. en su mayor parte fue terca y pura fuerza de voluntad lo que le llevó de vuelta a la tierra. Después de su propia huida. y disfrutando de la oportunidad de charlar con un amigo después de tantos meses de vivir entre extraños. no había sospechas. Un barco que nunca llegó. No pasaba un día sin pensar en su benefactor y esperaba que aprobara las decisiones que había tomado. Disfrutaba de sus secretos. El hombre reflexiono con el ceño fruncido. Un buen fuego y una cama propia. No es bueno permanecer en un solo lugar. Habría sido ahorcado. Se conocían bien. Lazarus estaba agradecido por el par de manos extra. dejando de lado sus torpes pretensiones de ser un caballero. La mayor parte del tiempo. Cuando fue lanzado por error por la borda con los cadáveres. Kane había muerto en las barcazas antes de ser sentenciado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Fue detenido y juzgado por la muerte del hombre que lo atacó. el hombre que le había cuidado cuando era un niño en las duras calles. pero también había mantenido una discreta distancia. Hasta que el diablo viniera a cobrar su deuda. Por ahora. Así que Chivers se quedó. La determinación de conquistarla ardía por dentro. Era una especie de bendita libertad tener la compañía tranquila del gran hombre. Lazarus retrocedió ligeramente en sus viejas costumbres y modales. —Tampoco para mí. el anciano le dijo a su joven amigo donde estaba enterrado su botín. Al parecer. al menos. —Debo seguir adelante. ayudaría a su viejo amigo en el campo. no se veía como un caballero correcto a los ojos de Sophie Valentine. como si fueran lo único que hacía bombear su corazón. irritante moza. Condenada. pero por ahora. —Este es un largo camino desde las colonias y el campo de batalla —observó Chivers adormilado—. De vez en cuando colocaba su mano sobre sus dedos para guiar la tiza o la pluma. una apremiante antorcha nunca extinguida. No se comprometió a una estancia larga. —Quédate conmigo. Luego fue enviado a uno de los cascos plagados de enfermedades anclados frente a la costa. Chivers. pero había desarrollado la habilidad de encerrarse en sí misma. y eso le molestaba como una astilla en el dedo. ni peleas. Lazarus recuperó el dinero y lo escondió en sus botas. había gastado ese dinero por ambos. ¿no? —No. y puedo hacer un buen uso de un tipo con tu fuerza. Así fue como volvió a nacer. Nunca nos imaginamos esas cosas. Quería que lo usara para iniciar una nueva vida. Ayúdame en la granja. —Es tranquilo aquí. Era lamentable estar tan necesitado de su toque más leve.

uno de ellos siendo tan monstruoso a la vista. Un extraño era bastante malo. advirtiéndoles que el pueblo no tardaría en ser invadido por tipos similares. —Cuando un ladrón entra. Más bien fue la sorpresa de tropezarse con su cuerpo peludo tumbado tomando el sol entre los juncos sin una prenda de ropa. había tenido la decencia de no mostrarle jamás su desnudez. exclamando que le daba vapores. Nunca se recuperó y. Los días siguientes.. Si bien podía ser lo suficiente chocante saber que el hombre se bañaba en absoluto. evitaba la hierba alta. Ahora somos un destino para los villanos de todo tipo y tamaño. Sophie escuchó todos los chismes y miro cómo Henry alimentaba las dudas de sus vecinos.. que Dios tenga en su gloria. otros pronto lo siguen —predijo solemnemente—. exclamaba. 102 . pero dos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes del pueblo no sabían qué pensar de este acontecimiento. Este pueblo ha visto el final de su paz y tranquilidad. esto no era lo que la hizo salir corriendo de vuelta a la aldea. Incluso su marido. Reunirá a sus compinches a su alrededor extendiendo su maldad como una plaga a través de nuestro agradable paisaje. Había rumores sobre verlos de juerga borrachos en Souls Dryft. ya ha comenzado. desde entonces. era demasiado para ser asimilado. y la señora Flick aseguraba haber visto bañarse a Chivers en la corriente del molino. Ya veis.

Sabía que no podía evitarlo. El pobre James miraba con recelo aquel turbante. En cuanto a la apariencia de tía Finn. Estaba lleno de gente en esa tarde de verano.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 20  Fue idea de James asistir a los salones de Morecroft. Todo era tal como Sophie recordaba de su juventud y cuando la música vibraba a través de las tablas bajo sus zapatillas sintió esa vieja chispa de emoción. Pero nada de ginebra. obedientemente llegó a la hora señalada.. pintoresco. pero a pesar que su vestido de muselina con ramitas amarillo claro había visto mejores días. Llevaba lo que le gustaba. pero le excusó. lo que llamaba su atención y su imaginación. Qué.. podía ser que hubiera estado de moda. Te prometo que seré muy buena y no voy a coquetear con ningún joven. pero no se atrevió a decir una sola palabra en contra. Sophie no quería ir. Sin duda. ostentosa con una tarima en un extremo para los músicos y sillas doradas frágiles colocadas alrededor de las orillas para aquellos que no bailaban. y había más velas en candelabros de hierro. —Fueron regalo de mi padre. y cuando sus ojos azules se entrecerraron momentáneamente en esos diminutos fragmentos de color ámbar. era el mejor que tenía. ¿crees que no puedo ir a ninguna parte sin ella? James. poniendo excusas para su querida tía o tal vez estaba muy por delante de las nuevas tendencias. Sophie. estaba decepcionado. no importa lo guapo o lo mucho que me recuerde a mi querido capitán. no era el tipo de cosas que uno podía tomar de una sola vez. James. Las reuniones mensuales se organizaban encima del Red Lion en la calle Mayor. No tenía otros adornos. —Sonrió rápidamente—. Finn pestañeó sus pálidas y doradas pestañas. Se había recogido su pelo en un moño simple y llevaba un par de pequeños pendientes de ámbar. —Dios mío. después de haber tomado prestada la calesa de su abuela para llevarlos allí con gran estilo. Sophie no fue capaz de defraudar a la dama. —Lo hago encantada. Su llegada podría haber pasado desapercibida si no fuese por el extraordinario sombrero de su tía Finn. James trató de actuar como si no fuera con 103 . pensó Sophie. tía. Alrededor de su cuello llevaba una gargantilla de terciopelo negro adornado con piedras de ámbar. tipo turbante inclinado precariamente un pie y medio por encima de sus rizos pálidos. Después de ayudar a cada mujer a subir al carruaje. —Oh. En algún momento. Pero los ojos de uno subían casi inmediatamente de su pecho a la cabeza. donde llevaba un pañuelo de seda. su corazón se marchitó bajo su desaprobación. Deja la botella en casa. Sophie lo vio. Una gran araña de luces temblaba y se tambaleaba desde el techo cuando el baile se hacía particularmente ruidoso. hizo una rápida y crítica evaluación de su atuendo. pero cuando la tía Finn gustosamente se ofreció a ir como acompañante. en una habitación larga. lanzando una suave luz sobre los rostros cálidos y felices. Finn no era de las que le importase de cualquier manera. un escote muy bajo para mostrar un pecho sorprendentemente exuberante. que una mujer la mitad de su edad estaría orgullosa de lucir. me gusta ver a la gente joven divirtiéndose —exclamó Finn—. Su vestido era de gasa negro sobre seda color bronce. —Muy bien.

rebotando alrededor de su cara bonita mientras bailaba con exuberancia con su pareja. Rápidamente se reprendió por esperar que le contara todos sus movimientos. nunca lo sabré. Simplemente exudaba energía y un encanto fácil. Sophie gritó de sorpresa: —¡Ellie! —No sabía que su amiga estaría ahí esa noche—. —resopló James—. La llevó a la línea de bailarines. desde lejos. Apretó su asimiento en la manga de James mientras se movían entre la multitud él la miró. No era asunto suyo. despreocupado. James cuadró los hombros. Me atrevo a decir que la echaron. estoy segura —murmuró. —A ella no se le ocurriría advertir a nadie. bailando con Sarah Dawkins? —No. ¿No es maravilloso? La miró encolerizado. Hábilmente camufló cualquier error que ella cometió sin perder nunca la sonrisa. —Sí. ¿Qué pecado puede haber cometido que se ha comprometido a ser tan castigado por las dos hermanas? —Los suficientes.. Pensé que estaba en Londres. —Dejan entrar a cualquiera estos días. Un alboroto de rizos oscuros de caoba. donde iba ni con quien bailaba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ellos. James era un consumado bailarín. Él había visto a Lazarus una sola vez. sonriendo. Por qué alguna vez hiciste amistad con ella. Es una desconsiderada. con la mano sobre sus dedos. Probablemente ha ofendido a la realeza otra vez. pero el hombre no era del tipo que se podría confundir con cualquier otra persona. —Que malvada mentirosa era. él estaba mirando a través de la habitación a una joven con un vestido de damasco. contando los pasos en su mente y siguiendo los movimientos. Sólo puede ser una mala influencia. Sophie se río entre dientes. contenta que por una vez su cicatriz no fuera la primera cosa en llamar la atención. No había mencionado que planeara asistir a la sala de reuniones. Sophie sintió la oleada de deseo retorciéndose. —Al parecer. volvió rápidamente con la tía Finn. Pero un nudo subió a su garganta. Una vez que la danza había terminado. decidida a no mirar en su dirección. James. Era sólo su tutora. imprudente. ¿has visto que el señor Kane está aquí. Oh. Al principio pensó que estaba todavía quejándose de Kane.. Cada mujer en la habitación estaba tratando de llamar su atención. y cuando la invitó a bailar sólo pudo asentir. —Por ahí. ella mantuvo su mirada en el suelo. bailando con Sarah Dawkins. Pero su diversión fue reprimida casi de inmediato cuando vio a Lazarus Kane en el otro extremo de la estrecha habitación. ahora está bailando con esa terrible criatura Amy Dawkins. —Querida. El frívolo joven era libre de hacer lo que deseara. Estaba agradecida por su habilidad y esperaba que nadie lo notase mientras llegaba el final del baile. descuidada. pero cuando levantó la vista. quien le entregó una copa de vino. oculto incluso detrás de los abanicos que agitaban salvajemente. y Sophie quiso reírse. no. 104 . —Las normas verdaderamente han ido cuesta abajo —murmuró James con amargura. —No escribió para decirme que iba a venir al campo.

este es Fitzherbert Derwinter de Derbyshire. y podría olvidar el decoro. Sus cartas son tremendamente entretenidas. Por supuesto. Lo intenté. Él no va a bailar. no podrían ser disuadidas de no venir. con un suspiro. y empezó a desear tener el valor de acercarse a él esa noche. —Es una pena. Podría llegar a ser tan audaz y despreocupada como su tía o Ellie. a pesar de mis mejores esfuerzos. pero ahora. —Fitzherbert Derwinter —exclamó ella. así que no pierdas el tiempo esperando a que te lo pida. 105 . por lo que la atrajo hacia delante para una presentación. las ves. —No es del todo cierto. y se separaron en una sonrisa vacilante. —Esta es mi Sophie. ¿Notaría su presencia en medio de todos los otros rostros. Aprendí esa lección. que están exhibiéndose. —He logrado sobrevivir mucho tiempo sin esa amenaza en particular. la perfección no puede ser mejorada. —¿Y cómo has estado. La presentación después se trasladó a James. —La hija de mi hermano Jeremiah —aclaró—. más bonitos? Otra copa de vino o dos. —¿Y qué te trae de vuelta a Morecroft después de todos estos años? Nunca fuimos lo suficiente grandiosos para ti. ¿Ningún marido aquí esta noche? Ella sacudió sus hombros de forma espectacular. lo que quería. fue la institución del matrimonio la que no me seducía. Con mucho gusto habría hecho de ti una mujer honesta. —Estás exactamente como recuerdo. Sophie. Finn parecía repentinamente consciente que su sobrina miraba este intercambio con mucha curiosidad. Debo confesar que he vivido en secreto a través de sus aventuras los últimos diez años. Comparten el amor de su madre por bailar. Ahí… —señaló con la cabeza—. miraba al otro lado de la habitación. Y. —¡Ay! Yo estaba destinada a ser infame. Sophie se volvió para ver a las dos jóvenes y rubias señoritas Derwinter divirtiéndose a gusto. Él se inclinó de modo respetuoso otra vez. sacudiendo la cabeza—. Finn se rio de eso. viendo a Kane rodeado de mujeres de todas las formas y tamaños adorándole. pero Sophie. —Bueno —dijo. —Luego añadió pensativa—: Lo divertido que podría haber sido si no fueras un piadoso ganso relleno. ¿Puede ser? Casi no te reconozco. —Sus ojos se arrugaron en las esquinas—. mientras se levantaba de su reverencia. Derwinter —se echó a reír—. Un caballero elegantemente vestido con sienes canosas y un semblante más bien distinguido se acercó ahora a su pequeño grupo y se dirigió a la tía Finn con una profunda reverencia. y decirle exactamente lo que necesitaba. Si uno puede pasar por alto su atroz ortografía. ¿verdad? —Mi esposa está visitando a su familia cerca y yo estoy aquí esta noche escoltando a mis hijas. una mano en la gargantilla de terciopelo—. pero no me querías. Finnola? —preguntó—. desde que no he tenido ninguna mía. No fuiste tú. Una vez que supieron de este lugar. su monstruoso sombrero se inclinó más. —Finnola Valentine.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Ojalá pudiera ser tan valiente —explicó Sophie—. parecía incapaz de mantener esa solemnidad. El hombre se rió suavemente y sacudió la cabeza otra vez. me temo. ¿Cuántos años sin verte? —Sus labios eran bastante delgados y firmes cuando llegó por primera vez delante de ellos. —Lanzó una sonrisa tímida al tipo alto—.

y papá quiere casarme de nuevo. —Yo sólo lo decidí en el fragor del momento. una mujer no puede meterse en problemas mucho peores. Sophie se encogió. —Supongo que entonces era algún otro imperioso y arrogante cabrón. y cada vez que estaba enojado con ella. el almirante Vyne. de repente notándole allí—. Es un viejo divertido y muy travieso. —Eres más alto de lo que recordaba. —Debo estar pensando en otra persona. aburrido. ¿Debería ir a expirar en silencio en un rincón. a fin de no hacer que alguien se preocupe por mí? Detrás de ella. Ellie se encogió de hombros. Y me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi tía y a todos mis amigos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El baile terminó. Era una gran frustración para su padrastro. fingiendo subir unos impertinentes a su ojo brillante—. Esa era probablemente la razón de su repentina huída al campo. Ellie no tenía ilusión por casarse o hacer alguna vez lo que se esperaba de una joven. exigiendo saber todas sus noticias. pero entonces. James murmuró algo entre dientes y se marchó. —Decepcionada. ¡qué bien te ves! James dio un paso atrás. y creo que iré. El duque de Ardleigh me ha invitado a ir a Brighton con una pequeña fiesta el próximo mes. ¿Apenada que tus hechizos y maldiciones no me hayan puesto en la tumba? Ellie lo miró de arriba abajo. 106 . con los ojos brillantes de alegría. —Pero. fulminándola con la mirada—. Ellie Vyne cruzó corriendo la habitación para abrazarla cálidamente. Ellie… —Ya sé que no es del todo correcto. Mis hermanas pequeñas están muy malcriadas. Así que todavía sigues merodeando por el lugar. ¿Y no solías estar gordo y lleno de manchas? —Por supuesto que no. Vyne. Tus relaciones eran siempre amplias y variadas. Por una vez. Increíble cuántos hay. Sophie tenía mucho que contar. Ella ladeó la cabeza y aleteó sus largas y oscuras pestañas. —Hartley —exclamó Ellie. Sophie oyó a James soltar un pequeño suspiro de disgusto. Papá va a desaprobar que no tenga dama de compañía. si no podemos tener ninguna diversión. —Puedo quedarme sólo unas pocas semanas. Londres es aburrido. Sophie sabía que Ellie había cancelado recientemente su séptimo compromiso. Ellie rápidamente enlazó su brazo con el de Sophie. y unos segundos más tarde. Bien podríamos estar muertos ahora. —Se río alegremente de sus propias desgracias—. pero dudo mucho que se aparte de su brandy para venir detrás de mí. ¿qué es? Después de un cierto punto. con cara de pudín mirándome por encima del hombro con sus narices llenas de grasa. —¿Por qué no escribiste para decirme que ibas a venir? —exclamó Sophie. buscaba refugio con su tía Cawley. —Mi querida Sophie. como si pensara que la joven señorita Vyne de alguna manera pudiera mancharle la ropa. —Hizo una demostración. lleno de viejos quisquillosos. —Estoy seguro —murmuró.

Ahora. estaba charlando con otra mujer. por cierto. por supuesto. le sorprendió mirando y sonrió. pero de dónde él venía. si ella también le hubiese echado el anzuelo. vender a una mujer por dinero sólo era una cosa. Me atrevería a decir que le habrían desplumado cada centavo. —Honestamente. —Estoy segura de que fue un accidente —respondió ella. Finalmente. en casa de los Cobbler. Pero ella no le había dicho nada al respecto. habiendo visto que su rival se acercaba a las dos mujeres. Así que el petimetre estaba pagando las deudas de Henry Valentine. Por supuesto que él había visto a Ellie Vyne en su favorecedor vestido de seda albaricoque. Se acercó abruptamente hasta la joven de cabello rizado que le había sonreído. Un joven que probablemente había sido demasiado atrevido. Parecía confirmar los rumores de un compromiso inminente. Sin duda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 21  Lazarus sólo había ido al baile porque esa semana. Igualita a su tía. Noticias interesantes. lo había tomado con bastante facilidad de Hartley. Pero no sabía ser de otra forma. Lazarus no se paró a disculparse. sus cabezas inclinadas juntas de manera conspiradora. De repente la morena miró hacia arriba. su hombro chocó contra James Hartley quien. inducido por los comentarios malintencionados de Amy Dawkins y animado por sus propios abrasadores celos. Su temperamento se encendió rápidamente. Supo el momento en el que ella entró. Probablemente la mitad de los hombres en la sala estaban enamorados de la deliciosamente sociable joven. La dama aceptó su mano con sólo una leve vacilación. Mientras que Henry era demasiado orgulloso para aceptar dinero de él. Supo entonces que estaban hablando de él. e interrumpió su conversación con Sophie pidiéndole que bailara con él. la mano de Hartley cubría su enguantado codo. Sophie aspiró una bocanada del perfume de Ellie cuando pasaron por su lado. —¿Has visto eso? —Siseó James. La sutileza no era lo suyo. Y el pobre señor Hartley incluso ha acordado pagar las deudas de su hermano. durante una pausa en el baile. cuando la buscó otra vez. pero se abstuvo de mirarla para admirarla. Cuando la hizo girar para irse. señor Kane. En ese momento ella estaba de espaldas a él. 107 . uno pensaría que ella no se atrevería a mostrar su cara tras el escándalo de ese anuncio —exclamó Amy Dawkins. ¿Por qué iba a hacerlo? Él no era nada para ella sino un humilde joven que vino a ella para tomar lecciones. tenían un nombre diferente para ello. había vuelto rápidamente a plantarse al lado de ellas. entre caballeros. y el tiempo no estaba de su parte. su expresión altiva y contraída con desdén—. escuchó a la señora Bentley parlotear acerca de que Sophie iba a asistir con el señor James Hartley. manifestando posesión. se permitió echar un vistazo en su dirección. El canalla chocó contra mí deliberadamente. su voz alzándose chillona desde algún lugar en la zona de su hombro derecho—. Algunas mujeres no tienen vergüenza.

seguro! —Su mirada siguió a los bailarines por la sala—. Los caballeros la miraban e inmediatamente tras ver su cicatriz desviaban la vista. Sabes que el almirante Vyne está endeudado y se ha visto casi obligado a vender Lark Hollow. En su pánico. Ni un ápice de decencia. —Tienen la misma edad —dijo en voz baja—. Ambos jóvenes. —No te preocupes. —Entregarse a Hartley por su fortuna… —Por supuesto has oído sobre el incidente de la mesa de billar… —Uno nunca lo creería si la miras… —Fresca impertinente… Su rostro palpitaba con el calor y no sabía qué hacer con las manos. ¿Esta sencilla mujer? —No te dejes engañar por su aspecto tímido. animados y sinceros. Sophie luchaba por no tener envidia de su amiga. Pero sentía que estaba molestando. un poco aturdida. De esta manera. Retrocedió un poco y pronto se encontró rodeada de bonitos vestidos. James. pese a todas las pretensiones de los Valentine. Aves del mismo plumaje. Fue entonces cuando vio a un grupo de conocidos que estaban cerca y Sophie encantada le dio permiso para unirse a ellos. Alguien le pisó el pie y otro derramó vino sobre su vestido. sofocada por gruesas capas de perfume. una vez más. Y de pronto una mano se apoderó de la suya. que seguía hablando con el señor Derwinter quien tenía un aspecto muy sensato. Él miró dubitativamente a su tía. ya sabes que ahora están prácticamente sin dinero. James bufó y deliberadamente les dio la espalda raudamente a los bailarines. y Ellie se rió. empezó a sentir náuseas. pero el dinero nunca le ha importado a Ellie. La pareja de baile los miró. —¿Es ella? No puede ser. —Nunca me lo mencionó. 108 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡Accidente. Perfecto para ella. Tendría que haber sabido que Vyne se sentiría atraída por él —murmuró—. —No creo que se te haya ocurrido pensar que para ser una mujer joven con escasos recursos. Él tiró y ella lo siguió. por lo que dicen… —¡Mira ese vestido sin gracia! Bueno. atrapada. Siempre has tenido algo en contra de ella. se desenvuelve con notable facilidad. como siempre. tengo a la tía Finn para mantenerme en el buen camino. y no creo que a tí te importe mucho tampoco. echando la cabeza hacia atrás como si su compañero acabara de decirle la broma más divertida. Sólo estás buscando cosas que criticar de mi amiga. sin prestarles más atención. los susurros se deslizaban entre la multitud. a través del enjambre de cuerpos recalentados y por un momento trató de prestar atención a la conversación del señor Derwinter con su tía. Lo miró marcharse deprisa. Vuelvo en un momento. mujeres jóvenes con rizos y caras pintadas. ni siquiera se había dado cuenta de que la música había cambiado. —Muy bien. pero de hecho era difícil. Es una ramera terrible y nadie está a salvo… —¿Qué puede ver un hombre como James Hartley en ella? —En una mesa de billar. Detrás de ella.

y sin su fuerza para sostenerla recta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Baile conmigo —dijo Lazarus. una promesa de que empezarán pronto. ¿lo recuerda? Antes de que me rechazara tan groseramente. —¿De quién? —De la dueña de la posada “León Rojo”. ¿Qué es lo que quiere? —Quiero saber cuándo vamos a comenzar sus lecciones. Deme algo. 109 . la otra mano apretando firmemente la suya. Él la mantenía cerca. —¿Es joven y bonita… la dueña? Supongo que fue una excusa para estrecharla entre sus brazos. —¿Dónde aprendió? —Clases de baile. sopló por encima de su hombro. señorita Valentine. Apuesto a que lo fue. mmm. —¡Señor Kane! —Dios mío. Creo que he sido bastante paciente. le daría pena. sus dedos extendidos contra su espalda. olió su pelo y luego su mejilla. huele maravillosamente. hasta que bordearon la pista de baile. —No puedo… —¿Qué esperaba de ella en público. señorita Valentine. golpeando torpemente a otros bailarines. cualquier cosa para mantener a raya este hambre. cuando volvió a girar. señorita Valentine. —Aprendí en el caso de que necesitara una excusa para abrazarla. temía que pudiera caer al suelo como un calamidad desgarbada. —¿Qué está haciendo? —exclamó—. Salió de ella como un arrebato de alivio después de sentirse atrapada por la muchedumbre unos momentos antes. —Se inclinó hacia ella. La hizo detenerse en ese rincón oscuro. Su brazo alrededor de su cintura. No tenía alternativa. Fue de lo más servicial. Ponga la otra mano en mi hombro. el objeto de cada susurro. de una forma que nunca se ve en los salones de baile más elegante de la sociedad. Deme alguna seguridad. —Sintió la proporción de ese hambre cuando su ingle se apretó contra su muslo—. para apagar tres pequeñas velas en sus candelabros. —Esto es un vals —le informó orgulloso. Si tuviera alguna idea de lo que me hace. Al parecer no había escasez de mujeres dispuestas a darle clases. pensó Sophie hoscamente. Y luego estaban en la esquina. No podía ver dónde se había ido Ellie. Por lo general. pero Lazarus Kane lo hacía a su manera. donde. Despierta mi apetito. un caballero preguntaba educadamente antes de sostener la mano de una dama y bailar con ella. Él la hizo girar más rápido. y la abrazó con fuerza. Era un baile escandaloso del que sólo había oído hablar. Ella rezó para que nadie los viera en ese rincón oscuro—. en una habitación llena de gente? —. la hizo girar en un círculo rápido y el aire frío y tranquilizador circuló—. Apoyó la mejilla en su hombro fuerte y firme. se aseguró a si misma. ya que él le daba vueltas alrededor tan rápido que apenas podía mantener los pies en el suelo. Su vestido moviéndose contra sus piernas. Muy pronto fueron el punto de mira de cada mirada sorprendida e inquisitiva. ¡Todo el mundo nos está mirando! —Déjelos que miren. Mientras él la hacía girar alrededor. —¿Está seguro de que estos son los pasos correctos? —Uh. Vine para casarme con usted. se rió.

Esos inteligentes. siendo mucho más mayor y más sabia. y el calor inundó su rostro. entonces. Pronto. Usted lo dijo de manera muy sucinta y con arrogancia. —No debemos bailar juntos de nuevo. y sintió su gran eje otra vez. Él se inclinó para susurrarle al oído: —Señorita Valentine. Lo sabe. Sabe a lo que me refiero. Era el tipo de hombre que saldría de la nada. Y es muy imprudente para cualquiera de nosotros proseguir con ello. Y lo haré. sin vergüenza. No se atrevía a mirar por encima del ancho hombro para ver si alguien los estaba mirando. mi encantadora e inapreciable señorita Valentine. eran de un profundo y rico marrón esa noche. Él sonrió. y sin duda usted no es el tipo de hombre adecuado para mí. La costumbre apropiada eran dos bailes. —¿Pronto? ¿Cuándo? —La próxima semana. —No se crea la mitad de ellas. —Muy bien. tan insistente como su amo —. Al momento siguiente. —Mi cuerpo. —Y por su obstinada negativa a admitir que me encuentra deseable. pero no puedo controlarme. estaban de nuevo en la pista. lamento tomar estas medidas drásticas para llamar su atención. —Como usted. moviéndose con unas pocas parejas que se atrevieron a participar en la nueva danza. Ahora bailemos… por favor. La gente se dará cuenta. Muy pocos hombres renunciarían a un segundo baile con su amiga. por supuesto. —¿Qué le dijo Ellie sobre mi? —Muchas cosas. ¿Ve? Se movió contra ella. —Cuando responda a mi pregunta. Ella se dio cuenta de que debería haber tenido dos bailes con Ellie. reflexionó ella. soltando el aire y sabiendo que estaba sellando su destino en sus manos. Pero usted ya sabe todo eso. —Miércoles —jadeó ella. —No es posible que le haga ningún bien a nadie —añadió ella—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Por favor. él había ido a buscarla rompiendo las reglas. —¿Qué van a notar? —No sea tonto. Sophie presionó muy brevemente la mejilla en su hombro y trató de ocultar su rubor. —Su voz profunda. Es un alma traviesa. —Y luego. No soy la mujer adecuada para usted. lléveme de vuelta al baile. demasiado observadores ojos. 110 . —Dígame el día. está en desacuerdo con esa afirmación. Sin embargo. junto con su pura e insoportable belleza y su dulce esencia me vuelve loco. No parecía entender que las damas nunca debían hablar de sus anhelos o reconocer sus necesidades y deseos en ese sentido. La retenía en esa esquina. dándose por vencida. —A consecuencia de su extrema juventud —respondió con sequedad. echó la cabeza hacia atrás para mirarlo—. que. señorita Valentine. Es sólo lujuria.

—Oh Dios mío. —Con una mano temblorosa. Es evidente que ha conseguido su dinero a través de medios ilegítimos. sin educación. y eso podía ser realmente muy peligroso. Sin embargo. Bailaron a lo largo de un lado de la sala y luego de nuevo hacia el otro. ¿Y ese baile entre todos? —No hagas un escándalo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Estoy tratando de hacerle ver el sentido común —dijo entre dientes—. pero sabía que sería una pérdida de tiempo. igual que yo. No podía durar para siempre ¿no? También podía sacarle el máximo provecho de este placer robado por un baile. Amy Dawkins vino corriendo a reclamar a Lazarus para el último baile de la noche. No le voy a pedir que se case conmigo de nuevo. la sangre corriendo por sus venas y soltó un bufido de risa. habían dejado de lado las diferencias del pasado para unir fuerzas contra el intruso. Podría haber protestado. Sin embargo. 111 . ahora. Lo que a ese gitano le importa es fácil de ver. —Pero. Pero a Sophie no le importaba en absoluto. tenía razón. pero antes de que pudiera presentar a los dos hombres. ¡Maldito hombre! —El sentido común no tiene nada que ver con esto. Me voy a dar un banquete con usted. —Tu hermano se preocupa por tu bienestar. La hizo girar aún más rápido. no estaban hechos el uno para el otro. Todo el placer y nada de responsabilidad. A ella le hizo gracia. según dicen. —¿Por qué bailaste con él? —exigió James enojado—. totalmente incompatibles. sin origen. ¿Le había visto alguien? —Sabe tan bien como huele —murmuró con voz ronca—. Todo carnal. —También puede rendirse —susurró. —No se preocupe —murmuró él—. un vagabundo. anda por ahí sin ropa. —Gracias a Dios —logró decir lacónicamente. señorita Valentine. No tiene familia. confirmando sus peores temores—. Estaba mareada por el baile. Por desgracia. un amante tiene más diversión que un marido. Nadie había visto lo que él había hecho. Tengo en cuenta mi orgullo. El hombre era totalmente exasperante. Esto es puro deseo. Es un desarraigado. Sophie. y no es tu bienestar. porque Lazarus se olvidó de cómo dar un giro. Mientras que James corregía su vena salvaje. Lazarus la animaba con sus tendencias rebeldes. —He oído una gran cantidad de especulaciones sin fundamento de gente que debería preocuparse de sus propias vidas y pasar menos tiempo… —Ahora tiene un invitado que. Pronto. incorregible. luchó para arreglar su pelo despeinado. Es sólo cuestión de tiempo. James se acercó con el ceño muy fruncido en su bello rostro. un trotamundos. en cualquier caso. incluso en la universidad cuando se conocieron. —Por supuesto ya has oído lo que dice la gente acerca de su pasado. Su corazón dio un vuelco. Estás empezando a sonar como Henry. Nadie le había visto saborear su húmeda piel. —Todavía estaba más que un poco sin aliento—. Henry y James nunca se habían llevado bien. James. acababa de pasar la punta de la lengua por su ceja. La llevó de vuelta a su tía y le besó la mano con bastante más exageración de lo necesario. Entre ellos la pasión se desencadenaba con el menor contacto. Sophie.

—Por Dios. le espetó: —Insisto Sophie. palmeándole la manga—. —Su mirada azul se lanzó adelante y atrás hasta que vio el objeto mismo de su desprecio acercándose a ellos de nuevo—. ¿Por qué ibas a bailar con él ahora? —De hecho. —Yo lo hice. Hubo una larga pausa mientras James digería esta información. —No te preocupes. —Gracias. bajo su punto de vista. —Por el amor de todo lo sagrado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pensaba que Henry había dicho que el gitano cambió de opinión sobre casarse contigo cuando llegó a Sydney Dovedale y vio que tenías cicatrices. —No importa ahora ¿no? Lo rechacé. pero ya no le importaba lo que cualquiera supiera sobre nada. como ella. Hartley —se quejó Ellie. No creían. pero tiene un aliento espantoso. Yo te protegeré. su rostro enrojecido. —James. No dejes que ese infeliz de pelo amarillo me vea. Finalmente. pero… eso es… —El mareo se desvanecía—. Él frunció el ceño con los labios entreabiertos. —Sí. —El señor Kane es sorprendentemente encantador. 112 . Pero una vez más. la rebelión latente se agitaba dentro de las insólitas maneras de Sophie Valentine. ¿verdad? —La mayoría de la gente piensa así. no vuelvas a hablar con ese hombre otra vez. si actuases con decoro y dejases de correr por todos lados. James —Sophie se rió. y James exclamó: —Tal vez no tendrías tantos admiradores no deseados. y Kane era un joven advenedizo que. y nunca lo ha olvidado. La joven de repente exhaló un pequeño gemido y se agachó detrás de James. maldita sea. —Supongo que tu actitud de esta noche se debe a tu desafiante y escandalosa amiga Vyne. y ningún hombre se lo pediría a la misma mujer por segunda vez. Una joven debe aprender a tamizar el grano de la paja y no bailar quiera o no quiera con cada hombre que se lo pide. Le prometí un baile hace dos años. Él la miró. fui yo quien lo rechazó. —No lo entiendo. Aquí viene. —Suponía que debían ser los efectos del vals todavía corriendo a través de ella. Ellie Vyne volvió a su lado. más de lo que nunca lo había visto. —Creo que es demasiado tarde para esconderse. Sophie se rió. eres un engorro pomposo. cuya altura era de utilidad como pantalla. —No era un cumplido. Su amiga maldijo ampliamente. Tú eres diferente. a pesar de su reticencia a ser utilizado de esta manera. realmente deberías dejar de ser tan rígido y pomposo. que tuviese el mismo derecho de estar allí como cualquiera. Ni a Henry ni a James les gustaba cualquier amenaza en su cuidadosamente ordenado mundo. estate quieto. Estaba agitado. El señor Kane sí quería casarse conmigo. se extralimitaba.

—¿Fue realmente uno de tus pretendientes. siguiendo la mirada de su tía hacia James. su boca apretada. James la desdeñó. Vyne. era un prisionero de su mundo. Podría haber sido rica entonces. tía Finn se quitó el turbante y reveló un frasco de plata oculto bajo él. y nos moriríamos todos de aburrimiento. y yo me equivoco. Pero el dinero está lejos de todo lo que los hombres.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Cualquier crítica de tus labios me la tomo como un elogio. ¿cómo es que te acobardas escondiéndote para evitar a un caballero a quien sin duda has tomado el pelo en el pasado para tu propia diversión. si me hubiera casado con él. pero no todos podemos ser como tú. y que ahora dejas caer como carbón ardiente en el momento en que ya no es una novedad? ¿Me ves ocultándome? ¿Alguna vez me has encontrado en líos de los que no puedo salir con dignidad? Ellie suspiró cuando agarró su manga y miró alrededor. Si alguna vez tuviera tu aprobación. piensan que es. Sophie sabía que estaba siendo un hipócrita. y pensó el desperdicio que era. —Oh sí. o nadie tendría nunca ninguna diversión. Al otro lado de la calesa. tía Finn? —preguntó Sophie. —Necesito un trago después de la impresión de ver a Fitzherbert Derwinter otra vez. No estás en riesgo de lograr mi admiración. Él negó con la cabeza. James tenía su diversión. Una pena realmente. En muchos aspectos. pero se suponía que no debían saberlo. sin importar lo que pasaba tras las puertas cerradas. —¿Alguien quiere un poco más de ponche? La ignoraron. su tono práctico—. toda esa belleza envuelta con tanta fuerza y tan elegante. —Sí —sonrió Sophie—. Esa noche. querida. Para James. —Tu pequeña amiga Mariella Vyne se ha convertido en toda una criatura impresionante — exclamó tía Finn. desesperadamente aterrorizado de perder un poco de control y ceder a la pasión. sabría al instante que estaba haciendo algo mal. y algunas mujeres. eres tan tedioso como siempre has sido. —Quédate tranquilo. No les importaba lo que la gente pensara de ellos. —Por supuesto que no —exclamó. pero no tenía agallas. las apariencias eran muy importantes. Y quería que Sophie también lo fuera. a pesar de su riqueza y sus ventajas. Ah… —suspiró pensativamente—. de camino a casa. Temo por los corazones de los caballeros en todas partes. Hartley. Gente como Ellie Vyne y Kane Lazarus le molestaban porque eran sinceros acerca de sus defectos e indiscreciones. Ella se echó a reír. si sólo supieran… Sophie se hizo eco del sentimiento en silencio. Yo quería un hombre que bailara y que no le importara lo que pareciera al hacerlo. —Con una delicada mano enguantada tocó la rodilla de su sobrina—. —Si siempre eres tan correcta. James miró torvamente hacia la calle cuando se dio cuenta. 113 . Sophie interrumpió con garbo.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Temo por su salud mental. —Oh —fue la respuesta desolada—. Hubo una breve pausa. ¡Qué lástima! 114 . y luego Finn se inclinó para susurrarle: —Vaya. ¿qué es eso que he oído de un tipo importante corriendo en cueros en Souls Dryft? —No es nada de lo que deba preocuparse.

Ellie había oído todo sobre el anuncio en busca de esposo. Aprovecha todas las oportunidades. Ya le he advertido sobre el orgullo y la vanidad. —¿Cómo alguien puede tomarlo en serio? —añadió Sophie. Ambas miraron hacia donde la anciana dormitaba junto al fuego. —Tiene que ser una carga para usted. de lo que jamás soñaron. con los pies sobre un pequeño taburete tapizado. e incluso con un dolor de cabeza de tanto ponche la noche anterior. no tienen nada más que hacer que chismorrear acerca de mí. para ver a su amiga y ponerse al día con más noticias.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 22  A la mañana siguiente. ya que no se atreven a confiar en un hombre que puede darles exactamente lo que quieren. —Todo sobre mí causa un gran revuelo —respondió petulantemente. se burló de Sophie sin piedad. Sophie. la alegría perversa que surgía al oír un consejo práctico. Ellie Vyne siempre había sido muy útil a la hora de sugerir este tipo especialmente agradable de sabiduría. —No se puede hacer nada si soy el tipo más interesante de este pueblo. Sophie hizo una visita a la señora Cawley. Un consejo que le decía que hiciera exactamente lo que quería. Y juntas se echaron a reír. señor Kane. —Ahora que tu extremadamente encantador señor Kane vino hasta aquí en respuesta a ello. ¿por qué lo haces esperar? —¡El extremadamente encantador señor Kane es precisamente eso! Coquetea con todas las mujeres del pueblo —bajó la voz para susurrar mientras su amiga servía el té—. Defiende lo que quieres. —¿Quién dijo algo acerca de tomarlo en serio? —Se inclinó sobre el mantel agarrando la mano de su amiga y la apretó levemente—. Ellie echó otro terrón de azúcar en su taza de té y lo removió con cuidado para no despertar a su tía dormida o agudizar su propio dolor de cabeza. —¿Enorme y masculina…? 115 . Ella suspiró. Para entonces. —¿Mmm? —Esa enorme y masculina… —ella perdió temporalmente el hilo de su pensamiento. Sophie tomó un sorbo de su té y sintió la emoción agitarse dentro de su pecho. Puede que por este motivo James Hartley estuviera tan decidido a sentir aversión por ella. de hecho. como lo somos hoy. incluso con tu tía. —Causó un gran revuelo en el baile con su comportamiento insinuante —le dijo a Lazarus el miércoles cuando vino para sus lecciones. Más. —¿Es así? —Y no tienen otra cosa para evitar el aburrimiento. en su casa. ya que nunca volveremos a ser jóvenes. Algunas personas… —la miró maliciosamente—. —Tiene una alta opinión de sí mismo.

dijo que no lo estaba. Muy piadoso. proyectando una cálida y rica luz a través de la ventana de la escuela. —¿Usted no cree en la recompensa como motivación? 116 . como la misma noche. —Supongo que sería hipócrita de mi parte no perdonarle. Porque lo hacía. Si no hay nada de lo que hablar. —Preste atención a las letras. se retocó el remilgado moño de su nuca. así que les perdono sus pecados. pensó. Sólo eran unos pocos minutos. Todavía no. no a la derecha. que en cada alma hay algo bueno. Él negó con la cabeza. El cielo estaba muy rosado. Su amiga. Desde hace varias semanas. señor Kane. —En cuanto a Amy Dawkins y sus chismes… a la gente de aquí le gusta hablar. haciéndole esperar un poco más cada vez. Con ese comentario. Cuando la miró. —Ah. —Todavía seguía mirando su pizarra. pero era consciente de ello y se preguntó si lo hacía deliberadamente para ver si ella esperaría. —No estoy comprometida. Una vez más. Esa noche había algo en el aire. mirando su cabeza inclinada. probablemente tan pronto como le venían a la cabeza. Muy a su pesar. me atrevería a decir que aprendería más rápido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¡…vanidad suya! Se rió con buen humor y luego pretendió estudiar su pizarra. Todo tipo de preguntas inadecuadas que no tenía derecho a hacer y que ella no debía responder. aprendería más rápido. le recordó. Pero lo hizo. —Se movió un poco hacia atrás. señor Kane? —¿También perdonará mis pecados? Ella vaciló. —¿Está usted comprometida con ese idiota? —preguntó de repente—. él había estado asistidiendo a sus clases. señor Kane. su “b” se ha convertido en una “d”. cuando la pilló escalando el castaño. la señorita Vyne. pero la señorita Amy Dawkins pensaba que sí. —¿Cómo puede vivir en un lugar donde todos husmean en sus asuntos y especulan libremente sobre lo que no saben? —Supongo que uno se acostumbra a ello —respondió ella—. —Si deja de divagar su mente. —Ahora ¿va a continuar con la lección. una vez más. señor Kane. se lo inventan. sintió que sus ojos oscuros medían la distancia hasta sus labios. —Si se sienta en mi regazo. Incluso Matthias Finchly se aplicaba con mayor diligencia en sus letras. lo que había visto el primero de mayo. El palo de la “y” va hacia abajo y hacia la izquierda. —Pero usted no sabe cuáles son. sosteniendo torpemente la tiza con sus gruesos dedos. —A veces pensaba que lo hacía deliberadamente. Que fácil era para él hacerle preguntas. Nadie es perfecto. Dejarían como algo trivial sus frívolas bragas de encaje. Me gusta pensar. ofreciéndole su rodilla. Y no tengo ni idea de lo que esa marca se supone que es al final. pero cada día llegaba más tarde. Sólo las soltaba. pintando todo de forma que parecía nuevo. Con dedos nerviosos. —Muy noble —murmuró escépticamente—.

—¿Peso demasiado? Él sacudió la cabeza y se rió por lo bajo. la empezó a acariciar lentamente. —Gracias.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este hombre adulto era el alumno de peor comportamiento que había tenido. No es usted una niña. habría escuchado que era una perdida. sólo era una rodilla. —Fue sólo una vez y muy breve —respondió ella. las medias expuestas. Luego los volantes de encaje de sus bragas. se sentó en su rodilla. —Es sólo una rodilla. Él sonrió. 117 . y sintió que su pierna temblaba ligeramente. —¿Qué le gustaría en primer lugar. señorita Valentine. podía imaginar que sentía su pulso palpitando tan fuerte como el suyo. —¿Porqué necesitaría hacerlo? —Es miércoles. Mis favoritas. Estoy segura de que su experiencia es mucho mayor. Seguramente todo era bastante inofensivo. señorita Valentine? ¿Por dónde debo empezar mis clases? Pero ella no sabía lo que tenía que elegir. sosteniéndolo suavemente a través de su vestido. —¿Para que pueda huir si es necesario? Ella alzó la barbilla. él puso su mano derecha sobre su pecho. Miró ansiosamente hacia la ventana. —Lástima que no tengamos suficiente tiempo para quitarle esto. levantándolas centímetro a centímetro hasta que estuvieron por encima de su rodilla. De repente. mujer. Lentamente recogió los pliegues de su falda y enagua. Ella suspiró y asintió. Extendiendo sus dedos. su voz tensa—. Siéntese. —Por lo menos podría hacer un intento de hacer un poco menos transparente sus intenciones. señorita Valentine. No dejó que su mente se detuviera demasiado tiempo en lo que estaba haciendo. Las puntas de sus dedos exploraron las pequeñas rosas en la cinta de color rosa que adornaban las puntillas. Finalmente. Prometió que empezaría hoy. así que ¿cómo iba a saber por dónde empezar? —Sé que ha tenido algo de experiencia —agregó en voz baja—. Su muslo fuerte y grueso flexionado bajo su trasero. No había duda de que Amy Dawkins no había podido esperar para contarle la historia. Oyó su respiración cortándose. Si cerraba los ojos. a lo largo de sus bragas. debajo de su falda y enaguas recogidas. acarició el montículo lleno por encima del borde de su corsé. con un fuerte suspiro de frustración. y su muslo se tensó de nuevo por debajo de ella. y se mordió el labio mientras una oleada de emoción viajó rápidamente a su núcleo femenino. Por supuesto. Poco a poco. Se las ha puesto para mí. Pero quizá haya otra manera bajo su armadura. Él puso su brazo izquierdo alrededor de su cintura. arrugando su vestido de muselina. Como él dijo. Prefiero estar de pie. sus dedos viajaron más lejos. temiendo que alguien pudiera pasar. Venga. Con la mano derecha sobre su rodilla. —Señorita Valentine —exclamó radiante—.

¿En su…? Ella le interrumpió.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Deténgame si voy demasiado lejos. —¿Más de qué? —Lo que acaba de hacer —murmuró firmemente. James nunca le diría algo así. observando el goteo de luz solar sobre la repisa de la ventana. Esta es nuestra primera lección. señorita Valentine? —Una vez más la tocaba a través de la rendija de sus bragas. suplicando en silencio. Su mano se deslizó más alto entre sus piernas hasta que llegó a la pequeña raja de sus bragas. Ella se lamió los labios pero permaneció en silencio. 118 . Ella separó las piernas. señorita Valentine. sus dedos la acariciaron. A menudo sólo era la idea de tocarle lo que hacía que se derritiera así. —Sí. —¿Puedo? —preguntó. Ella contuvo la respiración. pero todavía no se atrevió a mirarlo. un susurro seductor de sus dedos ásperos. Su mirada atrapó la suya. instándole silenciosamente a que continuara. —Ya está mojada. De nuevo asintió con la cabeza y se retorció un poco con los primeros temblores de impaciencia. Oyó que su respiración se aceleraba. esperando otro beso. después de todo. más insistente. para que dejara de decir la palabra en voz alta. señorita Valentine. No debería alentarlo. Inclinándose más cerca. Pero. mientras que su otra mano la sostenía por la cintura. Ella tragó saliva y trató de estar tranquila en su regazo. señorita Valentine. —¿Me avisará si soy demasiado atrevido? —preguntó. Era perverso. Más suavemente de lo que se esperaba. pero este encaje francés es un peligro que me hace olvidar la precaución. y no pudo apartarla —. Sus dedos separaron la pequeña hendidura para encontrar su sexo esperando ansiosamente. Él sacó los dedos. besándolo de nuevo. pensó temblando. Sus dedos listos en la cima de sus muslos. esta vez con fiereza. pero ligeramente. díscolo como su amante. ella esperó. ¿cómo iba a decirlo? —Más de eso. y se apoyaron en su rodilla. Dígame lo que necesita. —Dígame lo que quiere. pegajosa y caliente contra su media. Así que ella acortó esa pequeña distancia para darle su beso y por lo tanto su permiso para continuar. Su pulso latía con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía oírse a sí misma. más largo esta vez. Él era tan tosco. Gruesas hebras de pelo ya le caían sobre los hombros de nuevo. —¿Mi mano aquí de nuevo. algo que nunca dejaba de causarle esos problemas. pero él la hizo llegar a sus labios. sus dedos rozarían el material y se deslizarían por el hueco para tocar su carne. el contacto de su cuerpo con el suyo. —Ella detectó un ligero temblor en su voz. pero las sensaciones que se le despertaban con el toque de sus dedos eran mucho más intensas que cualquier otra cosa que hubiera experimentado durante sus propias exploraciones. Si se movía ligeramente. —Lo estaba desde el momento en que se sentó en su rodilla. tendrá que besarme. —Si quiere que continúe. Ella volvió la cabeza y presionó los labios con los suyos. jugando.

¿no? Ella negó con la cabeza. señorita Valentine. —Hábleme de James Hartley. Pensando en ello… —¿Quiere que le bese ahí? —preguntó ella. —Si quiere que continúe. deslizando un dedo sobre su humedad pulsante. sintiéndose ridícula. —¿Qué le hace pensar que lo quiero? —Exigió maliciosamente. dibujando círculos lentamente. —¿Qué pasa con él? —Fue él ¿no? ¿El hombre que la tuvo? Ella suspiró. No puedo dejar que se desmaye por mí. Sabía que él sentiría su pulso. —¿Fue bueno? —¿Bueno? —Frustrada que estuviera retrasando sus lecciones para hablar de James. líquido de deseo escurriéndose fuera de ella. —Eso está mejor. Ahora era su turno de estar sorprendido. —Un día. Hubo una pausa y luego. dejando el cuello al descubierto. señorita Valentine. —Míreme —susurró. su aliento soplando sobre su piel recalentada cuando se inclinó más cerca. ociosamente. me contestará. tan desesperada que se haría daño a sí misma. Mucho mejor que las ilustraciones de un libro. —No. sus piernas abiertas. Muy interesante. la descarada expectativa de que ninguna mujer podía resistirse a él. Confundida. Ella cerró los ojos y sintió sus labios allí. Acabó en un instante. —Oh. ¿si va a la iglesia con regularidad? Sus ojos se estrecharon y apretó la mandíbula. exclamó con acritud—. —Respire. cuando la tocó de nuevo a través de sus bragas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Sus dedos se retiraron otra vez y le hizo cosquillas en el interior del muslo. y él hizo un gesto hacia abajo sobre el bulto que presionaba sus pantalones ajustados. o se desmayará. Quiere decir. palpitando con fuerza precipitadamente. sorprendida una vez más por su simple impertinencia. De repente le apartó el pelo a un lado con la mano izquierda. una criatura enjaulada en busca de una salida. ¿Le dio placer? Se quedó muy quieta. podrá tenerlo —susurró. le miró a la cara. sus dientes mordisqueando suavemente. Así que tenía la intención de burlarse de ella de esta manera. —Sí. —Esto —respondió algo ronco. antes de que me enterara. Y yo no puedo tener todo de usted. —Pero no puede tener todo de mí todavía —agregó con brusquedad—. si tiene que saberlo. si progresa bien con sus lecciones. Ella suspiró. 119 .

y si no era muy cuidadoso. llevándola a cada nueva oleada de éxtasis. agarrando sus hombros. Tenía que ser paciente. clavándole las uñas. Pero tenía que esperar. jadeante. llevándola sobre el borde hasta que ella se desplomó contra su pecho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Qué? —Lo vi en el libro. como el resto de ella. esperando. dejándola balancearse en su precario equilibrio en la rocosa cima. presionó hacia arriba hasta la cima de su feminidad. Cuando ella cerró los ojos. Ella gritó. muy caliente y sobrecargada con el deseo sofocado. acariciando dentro y fuera. ella podría tentarlo para que la dejara. el libro con el que la pilló leyendo un día. señorita Valentine? —preguntó educadamente. la yema de su ancho dedo pulgar frotando suavemente su caliente cima. —Quizás la próxima vez —logró decir finalmente —. agitándose contra su dedo. Pero él tenía que marcar el ritmo. Esto era su seducción y no al revés. deslizó los dedos dentro de ella otra vez. su moño. De la cintura para arriba. Ah. Él giró la mejilla. penetrándola con un dedo casi inmediatamente. Finalmente. Miró hacia su boca llena y suave. y claramente de la manera que nunca había sido. a punto de dar un recital. Ella asintió con la cabeza. recordando el procedimiento. Y luego deslizó un segundo dedo dentro de ella. claramente disfrutando del juego. le dijo que volviera a abrirlos. con su labio superior ligeramente carnoso y sintió agitarse su virilidad como un semental que quiere salir de su establo para perseguir a una yegua en celo. lanzada con la urgencia de una mujer descubriendo algo más rápido de lo que ella sabía como manejar. Así terminó la primera lección de la señorita Valentín en sus capaces y poco caballerosas manos. completamente. Quería ponerla a horcajadas sobre su regazo. trabajándola intensamente. ella podría haber estado sentada al piano. Luego el movió la mano de vuelta entre sus muslos. tomarla ahora. —¿Continúo. A Lazarus le llevó un momento recordar. de la manera en que debe hacerse. Con la yema de su dedo índice. sí. Su mano cubrió su sexo. —Ella parecía satisfecha. Lentamente. sosteniéndola. 120 . y no sabía si podría contenerse de tomar más. sentada muy remilgadamente en su regazo. —Oh. Y muy pronto lo estaría. saboreando el momento de la posesión. ella lo besó. pero sin dejarla culminar. La vio morderse duro la lengua y luego deslizó hacia afuera los dedos parcialmente de nuevo. Ella era suave como la seda. —¡Kane! —Era una demanda. Hoy es su turno. porque quería ver su color. completamente desecho. Lo sintió pulsando en ella. La maestra estaba tratando de tomar el control de estas lecciones. dando la señal para continuar. Ella movió las caderas y arqueó la espalda.

A Henry no le gustaba James. estaría encantado. Pero cuando estaban juntos. siempre y cuando tuviera cuidado y no desperdiciara nada. pero no se atrevió a revelarlo. Sophie sintió una gran sonrisa tirando de su cara. le recordó que debía pensar en la familia. Una mujer de casi treinta años debe ser práctica. Te hace ver mucho más despreocupada. sus puntadas eran grandes y torpes por lo que usualmente requería que su tía lo volviera a coser. pero podía ignorar muchas cosas si el dinero estaba a su alcance. Necesita una. Su tía soltó un fuerte suspiro. Los recuerdos de él estaban bien embellecidos con pintura dorada. Sophie no recordaba todo del mismo modo que James. como ellos. finalmente pudiera ser resuelto sin forzarla al cargo de institutriz. —No puede ir por ahí en esa camisa de seda todos los días —exclamó—. el pasado era todo lo que tenían. el presente era un cosa tan cambiante y extraña. y sus circunstancias eran más terribles y desesperadas ahora que cuando ella tenía diecinueve. Sophie dobló la camisa a medio terminar y la metió en su cajón de costura. La tía Finn sonrió ante los suaves murmullos desde el otro lado de la gran chimenea. Mientras estudiaba sus puntadas suspiró pensativamente —James vive en el pasado. Su familia tenía opiniones distintas sobre James. pero ocasionalmente las pequeñas verdades brillaban. eso borraba la tentación de sonreír. Ciertamente no desalentaría que un pretendiente rico viniera a la fortaleza casi a diario para visitarla y llevarla a pasear en su carruaje. Nuestra juventud dorada. Y me gusta verlo suelto más a menudo. Sophie. como él dijo. —Poco importa donde esté mi corazón. —¿Estás haciendo una camisa para el señor Kane? —Si. María —siempre romántica— tenía altas expectativas de que su hermana se enamorara. claramente mirando la ventaja financiera de tal partido. y Henry. de hecho. 121 . Sophie no era una gran costurera. Hubo un breve silencio y su tía dijo: —Hay un rizado especial en tu bonito cabello estos días. Ella sabía qué había causado el rizado. y el futuro estaba muy lejos. Bueno. pero estaba decidida a hacerlo ella misma y sin ayuda de nadie. lo menos que podía hacer después de todos los problemas que había causado. asomándose entre las hojas extravagantes y ensortijadas de sus grandilocuentes historias. —Escuché que James Hartley te ha propuesto matrimonio de nuevo. tenían pruebas a diario en la forma de Lavinia. Esto será mucho más fresco para el calor del verano. Si el “problema de Sophie”. como su suegra lo llamaba. —Pero tu corazón de mujer ahora está en otro lugar. James y ella hablaban principalmente de sus recuerdos. Era.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 23  Tenía suficiente lino en un camisón para recortar el patrón para una camisa de hombre.

por lo que sería bueno que nunca se enamorara de él. pensó. Tenía una expresión de inocencia angelical que hacía aún más impactante esos relatos de aventura erótica—. Pero el pequeño libro que guardaba escondido en su interior no estaba. —Lo vi antes —ofreció la anciana cortésmente. ni tampoco le envidio un solo beso. Sophie se quedó mirando las ruinas humeantes. pero el delgado volumen no estaba por ningún lado. Pero nunca conocí un 122 . Porque era un hombre con fama de libertino. —¿Donde? Finn sonrió —En el fuego. de cara al sur. —Pero mi corazón aún late —contestó Finn—. —¿Se cayó dentro? —De mi mano. —Hacía frío aquí y nos estábamos quedado sin carbón. sí. Pasé muchas tardes deliciosas en ese huerto cuando era joven y estaba terriblemente enamorada del almirante. El espécimen más impresionante de virilidad. esta familia estaba horrorizada. Oh. y Sophie supo que la dama no estaba hablando de James y ella—. un aliento dulce y suave de anhelo de un largo verano pasado. ¿has visto mi libro? —Buscó en los estantes cercanos. —¿Qué diablos te ha poseído? —exclamó. así que no pudo haber hecho mucho daño después de todo. en ese entonces no era un almirante. sabiendo que nunca estuvo en peligro de que Lavinia lo recogiera y mucho menos que lo abriera. Finn era una criatura pequeña y delicada con unos grandes ojos grises y pelo blanco que una vez fue todo dorado. —La anciana se encogió de hombros en un gesto impertinente. —Al igual que se iría Lazarus. lo que ellos tenían solo era lujuria. —Me gustaría que vosotros dos jovencitos echárais a volar un poco vuestras velas —exclamó la tía Finn de repente. aún con el atizador en la mano. Bueno. pero era demasiado tarde.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Aún le quedaba media hora hasta que James llegara por lo que buscó su libro. Ahora me consuelo con unos recuerdos muy felices de nuestras horas robadas. y lo esperaba bajo los ciruelos. No más teoría. Pasabas mucho tiempo con la nariz en ese libro. podría haberme hecho vieja sin nada que recordar. no muy diferente de los que Sophie era propensa a dar cuando se veía atrapada en una fechoría—. No era saludable. Por supuesto. —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa—. —Luego te dejó y rompió tu corazón. entonces eso era todo. Si no fuera por él. —Su mirada fija descansó en el rostro de su sobrina—. —¿En el fuego? —Se cayó dentro. Sophie corrió hacia el atizador y pinchó entre las cenizas de la gran chimenea. sólo un alegre y rubio capitán. sacudiendo sus pálidos rizos airosamente bajo su cofia de encaje—. y no me arrepiento de nada. Naturalmente. —Tía Finn. un hombre lo suficientemente bueno pero bastante aburrido. Como tu señor Hartley. el que tu padre nunca llegó a reparar. “Los Sermones de Fordyce para señoritas” estaba en la repisa de la chimenea donde antes lo había dejado. Por supuesto. —Ella se echó a reír. tuve mi cuota de ofertas. Todo lo que pudo recuperar fue una andrajosa esquina de la cubierta del libro. —Ella cayó hacia atrás en su mecedora con otro suspiro. Quiero mi vieja recámara de Soul Dryft… con vista al huerto de la parte trasera de la casa. Podría haber estado casada con alguien como Fitzherbert Derwinter. Solía venir a través del agujero de la pared del huerto.

Curiosamente. En el suave sendero el pasto largo en el borde estaba empinado agitado por los cascos. Él me dejó con un regalo muy preciado. tenia el deseo absurdo de llegar a donde se dirigía en una sola pieza. habría chillado de alegría y le hubiera insistido a ir más deprisa. Los árboles brillaban. Nuestro señor Kane me ha dicho que posiblemente no permanezca mucho tiempo en Sydney Dovedale. Así que. levantando barro y dispersando la vida silvestre. Mientras más pensaba en ello. los caballos resoplaban yendo a toda velocidad. —Entonces me alegro de que hayas tenido un amor así. sus dientes le dolían al pensar en Lazarus dejando el pueblo. no me arrepiento. que te dejara con recuerdos maravillosos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  hombre que se comparara con mi capitán. sus ramas se doblaban bajo el peso de las gotas colgando de sus hojas como cristales de lámparas de araña. si encuentra una esposa puede que se quede. a los veintinueve. a lo mejor hubiera estado dispuesta a establecerme. —Se inclinó de nuevo hacia adelante y colocó una mano pequeña en la rodilla de Sophie —. la mujer no tenía ningún rencor en su corazón hacia el capitán. no. más segura estaba del inminente desastre. Lavinia y su madre estarían en su elemento en la presencia de tanta riqueza y 123 . y por nada del mundo. Sophie trató de disuadirlo de planificar un entretenimiento de una tarde en la casa de su abuela. Sophie sonrió. La conversación terminó poco después. luego cogió su pala y salió corriendo. Kane había visto esas ruedas amarillas pasar de nuevo corriendo por su puerta. atravesando el suelo húmedo e inestable. A los diecinueve años. espero que no dejes escapar tu propia oportunidad para ser feliz. Aparentemente. habría renunciado a ese deleite. pero él le había dicho que su actual acuerdo con el almirante era sólo hasta el final de la cosecha. Si nunca hubiera conocido tal placer. Esperó a que el carruaje desapareciera bajo la puerta de entrada en lo alto de la colina. superara ampliamente cualquier sufrimiento que hubiera padecido como consecuencia de su breve amorío. Sin embargo. pensó mordazmente. —Pero el capitán también dejó a su tía sola y arruinada. Claro que. Ellie Vyne tenía razón cuando sugirió que los hombres no maduran al mismo ritmo que las mujeres. —Mi querida Sophie. Tomó su placer y se fue. Tal vez ya se hubiera aburrido en Sydney Dovedale y pronto huiría de nuevo. James condujo a su velocidad normal y Sophie se preguntó vagamente si él se percataba de su incomodidad en ese asiento pequeño y resbaladizo a su lado. Era un día frío y nublado después de una noche de lluvia. A medida que azotaba a lo largo. se dijo. Generalmente Finnola Valentine veía a través de los hombres como si fueran cristal. tía Finn. mientras Chivers vigilaba desde el muro. por alguna razón. Era frustrante que su tía lo perdonara tan fácilmente. como si lo que le hubiera dado. Podría haberme quedado atrapada en un matrimonio infeliz como muchos que vemos a nuestro alrededor. Ella sentía que su vida pendía de un hilo en ese carruaje miserable mientras viraba bruscamente por el sendero húmedo. y estoy más agradecida de mi capitán de lo que él cree. cuando James llegó para salir con Sophie en su carruaje como había prometido.

como si dijeran que habían acabado con esta idiotez. y James finalmente admitió que estaban atascados.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  "superioridad". Su secreto. la rueda finalmente se rompió por la tensión y él se encontró sentado en el carril cubierto de barro. Chivers trató de ayudar a James a salir del barro. —Parece que va a llover más —añadió mirando hacia el cielo gris y moteado—. fue casi demasiado para soportar a pesar de sus buenos modales y nueva madurez. sus rostros estaban un poco preocupados y asombrados. La rueda izquierda estaba hundida en un bache profundo. y la mantuvo cerca de su cuerpo para que sintiera cada respiración que él daba. con otro crujido ensordecedor. Y para burlarse de Sophie sobre su puesto de institutriz ‒fuera de lugar‒ que la señora Dykes tenía tantas ganas de organizar. y cuando él la bajó. centímetro a centímetro. se tomó su tiempo en ello. dejando que su cuerpo se deslizara lentamente por él. —Su amigo debería conducir sus caballos con mayor cautela —murmuró. Naturalmente. Para mayor humillación. James cayó de lado. junto con su gran amigo. En el otro lado del carruaje roto. pensó que sería mezquino negar los brazos que se le ofrecían. Los caballos relincharon y sacudieron sus cabezas contra el bocado. con la excusa de no querer que ella caminara en el barro. Su tutor privado. le gustaba verse a sí mismo como un caballero de brillante armadura y ella no quería arruinar sus ilusiones. Finalmente Kane bajó a Sophie los últimos centímetros y sugirió que su amigo podría arreglar la rueda si esperaban un poco. debido al ángulo dañado de la nave. sacando el labio inferior y tirando de la corbata de seda con los enlodados dedos enguatados. Mientras maldecía y arrojaba el látigo. Despacio. el pequeño equipaje se inclinó en un ángulo peligroso. maldiciendo en voz alta y rechazando la ayuda que le ofrecía Chivers. Se aferró durante varios segundos. Las jóvenes y pícaras manos la apretaron por la cintura con los dedos extendidos. deslizándose por el barro. las puertas se abrieron y Lazarus salió. hasta que. Éste se rindió con el señor hosco y volvió su atención a los caballos. pensó con un escalofrío de placer perverso. y sus delirios de grandeza serían. deslizándose a través del asiento de cuero. diez veces más dolorosos de soportar. Sin duda le dejaría los zapatos y el dobladillo embarrados. y probablemente se torciera el tobillo si saltara por sí misma. y luego hubo un crujido ominoso. hubo un bache. Mientras se aproximaban a las puertas de Souls Dryft. Parecía pensar que la única opción de ella era casarse con él. Ella se maravilló una vez más por su fuerza. La abrazó a unos centímetros de la tierra. él ni siquiera empezó a sudar mientras la llevaba al borde del césped junto a la puerta. Guardaremos a los caballos en el establo para mantenerlos secos y vosotros podéis refugiaros en el interior. solo para entretenerse él y su abuela. 124 . tan adorados por la señora Dykes. doblemente. con su grupo de hijas casaderas y su devoto afán de salvar el mundo de caídas muchachas descarriadas. Ella estaba un poco más alta de lo que debería estar. una sacudida y luego una parada abrupta y oscilante. Luego estaban los benevolentes Sadler. Por un momento estuvieron suspendidos. James puso mala cara. Pero al ver en tal estado al caballero siempre elegante e impecable. Sophie trató desesperadamente de no reírse. James seguía poniéndose de pie. mientras que Lazarus llegó a su lado del carro con los brazos en alto. James había insistido en invitarlas. acariciándolos con una mano amable y tranquilizadora. Aunque se reprendió por un pequeño tobillo torcido y unas salpicaduras de barro cuando el pobre James estaba en un estado mucho peor. cada movimiento de sus músculos.

y su cabello se encresparía. Por desgracia. No guardo sillas de repuesto. No es que estuviera orgullosa de su cabello pero. De hecho. —Mis caballos trabajan en la granja y no son para paseos de placer. Sin embargo. Lazarus respondió rápidamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Tenemos que volver a subir la colina —murmuró mientras la lluvia caía como flechas a su alrededor. 125 . Se miraron el uno al otro en la puerta. Sus pies no estarían calientes y secos de nuevo durante horas. —¡Oh. si la gente de aquí nos pudiera prestar monturas —espetó James. en la actualidad tenía otras bestias díscolas de las que preocuparse. Ella caminó por el patio húmedo y miró por casualidad hacia las amplias casillas. por el amor de Dios. pero ningún caballo se asomó. Dios mío. entremos! —Sophie se volvió y marchó por la puerta antes que James pudiera detenerla. según los rumores. una mujer tenía que tener algo a su favor. el cálido olor familiar de caballo y paja la llenó de gratos recuerdos de su juventud y sintió la tentación de correr y ver por sí misma. algo que no la hiciera temblar cuando se mirara en el espejo. y tú podrías tomar a Foxglove. —Después de usted. Lazarus hizo un gesto con la mano hacia la casa. Señor. —Yo podría montar a Speedwell. tenía curiosidad por ver el caballo para señoras que. Sophie miró de reojo. con los hombros cuadrados y agresivos. había comprado recientemente Lazarus Kane a pesar de su afirmación de poseer solo caballos de granja.

. y Lazarus se acercó a la chimenea. y es aquí donde Tuck. 126 . —Lo suficiente —espetó éste. —Sólo hasta que la cosecha termine. Sólo Tuck logró decir un tardío: —Sí. —¡Señorita Sophie! —exclamó el anciano. lo que Sophie no había creído posible hasta entonces. —Tiró del abrigo de James y lo extendió ante el fuego—. —¡Tuck! ¿Todavía sigues aquí? —Señor Hartley —murmuró Tuck con una clara falta de entusiasmo—. —¿Tuck. Si ella quería. a pesar de que ella instó a James para que descansara su pierna. ella escuchó la puerta abrirse de nuevo. James se volvió un niño enfurruñado.. estás haciendo té? —preguntó ella. este es el señor Lazarus Kane. Señor Kane. Respirando hondo. La casa estaba tal y como ella la recordaba. Ella hizo caso omiso de la tensión y de que ellos sabían quien era quien y dijo alegremente: —No han sido propiamente presentados. por lo que he oído. ella se lanzó en el silencio enojado. Mientras ella lo consentía. ¿No es este clima desolador? Difícilmente uno se daría cuenta que es verano. ¿Dónde más podría estar? —Y ahora tiene un nuevo amo. No estará tan mal. En realidad él había estado calentando agua para sus pies doloridos. los pies separados. —Eso sería encantador. Una vez que el barro se seque. Me pregunto cuánto tiempo se quedará éste. Nadie se sentó. Ellos no se estrecharon las manos. Los ojos de Lazarus Kane se oscurecieron aún más. Incluso Tuck parecía tener el mismo parche en sus pantalones. —Bueno. James sonrió fríamente y se quitó los guantes. un hombre en guardia. té! Siempre la solución perfecta. porque cojeaba muy mal ahora. El anciano murmuró que por supuesto podría hacer un poco de té. ¡Ah sí. casi nada había cambiado. —No crea todo lo que oye. calentaba una tetera con agua. provocándolo—. el señor James Hartley.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 24  Las nubes de lluvia se plegaban alrededor de las chimeneas y golpeaban el techo torcido. No puede haber ninguna otra razón para que se quede después que el trabajo esté hecho. Ahora ambos la miraron de forma acusadora. James. de pie. —Ella dio un codazo a su lado. este es mi viejo amigo. donde descansó un brazo a lo largo de la repisa mientras observaba en hosco silencio. Echó un vistazo hacia Lazarus y lo vio ponerse tenso. con las manos detrás de la espalda. proyectando su sombra sobre el patio y a través de las ventanas. Caminando hacia el fuego para secar su falda. Solo el fuego de la chimenea principal irradiaba algo de luz. lo puedo sacudir.

—¿Tal vez ha estado en problemas con la ley? Eso explicaría que haya viajado tanto.. —¿Es de otro condado? ¿Detecto un acento de Cornualles? ¿O es galés? Sophie volvió a mirar a Lazarus con curiosidad. señor Kane. James le dio las gracias efusivamente por la taza. rompiendo otro largo silencio. y algo más. señor. se ofreció a servirlo. Nunca he llamado hogar a nada por mucho tiempo. con las manos detrás de su espalda. —Disculpe. Cerró la tetera sobre la bandeja y sintió sus ojos sobre ella. Después de una pausa. El tranquilo y anodino Sydney Dovadale parece un destino extraño para un hombre joven que ha viajado bien.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire estaba tenso como un tambor. —Tal y como sugiere. como si no le importara lo que hiciera. ¿usted no es de por aquí? —preguntó de repente. pero James no la vio fruncir el ceño. —¿Un pasado interesante? —Lazarus escupió las palabras de la comisura de sus labios. o la próxima vez puede que le muerdan. rehusando fríamente. Ella estaba harta de tratar de evitar que las personas hicieran el ridículo. cayendo en frases entrecortadas y ligeras. y entonces ella se enfadó de verdad. entonces que así fuera. tenía su propia locura de la cual ocuparse. la cual él rechazó tan bruscamente como respondió las preguntas de James. —He vivido en muchos lugares. Él se limitó a mover la cabeza. casi como si el despliegue de genio le diera satisfacción. Sophie casi dejó caer la taza. James se echó atrás con prudencia. Se volvió hacia James y dijo alegremente: —¿Este verano te quedarás mucho tiempo en Morecroft? 127 . Entonces es un hombre que ha viajado mucho. éste se dividió al impactar como carámbanos sobre una piedra. pero sería mejor que no metiera la nariz donde no le incumbe de nuevo. Sophie se sintió ofendida por el adjetivo "anodino" aplicado al pueblo que amaba. ¿Me está amenazando? —Se lo advierto. —No —fue la respuesta lacónica. no voy a prestar atención a todo lo que escucho. como si le estuviera tomando el pelo. Decidiendo que todos estaban siendo bastante ridículos. que él no iba a tomar. calientes y enojados. —Luego sonrió. Cuando el té estuvo listo. y Lazarus se encogió de hombros.. James prosiguió: —He oído que tiene un pasado muy interesante. durante la cual la lluvia sacudió la ventana y ambos hombres ardieron con inquietud hosca. —No sé qué agujero de rata frecuenta para obtener su información. ni siquiera le echó un vistazo a ella pero mantuvo la mirada fija en el fuego. Sophie le volvió a ofrecer a su anfitrión una taza. Sintió que el aire se movía mientras el hombre que estaba junto a la chimenea se inclinaba nervioso. a pesar de que no le gustaba el té y raramente lo bebía. Ella le entregó una taza. ya que estaba muy ocupado preparando su próxima ofensiva. inquieto y agitado. pronto Sophie dejó de tratar de encontrar temas de interés común para discutir. —Ah. Él no tenía derecho a tratarla así. —¿Es de algún lugar lejos de aquí? —insistió James. Si Lazarus elegía merodear por ahí como un pájaro de pelo negro y con vista aguda. Mientras ella los obligaba a llevar a cabo la conversación. —Señor Kane.

Nunca va a alcanzarlo. Creo que podría quedarme por un tiempo. La puerta se abrió y volvió Lazarus. no tengo ganas de hablar de eso. Me gustaría olvidar que ese anuncio fue impreso. después de haber puesto de pie. tomando la silla al lado de ella.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí —respondió—. James se burló. Él permaneció bajo el umbral. sin duda se superó al venir aquí a responder el anuncio. —Ella tomó un sorbo de té. buscando urgentemente alguna razón. Y ha hecho muchos favores en el pueblo. Ella se puso de pie. —Él no adopta aires de grandeza y por lo general es muy educado —respondió ella con firmeza—. y dejó su taza. se aferró desesperadamente a la única causa que pudo encontrar—. Él la tocó como si ella fuera una niña pequeña bajo su tutela.. creo que dejé mi delantal con usted —exclamó. ¿cuántos años tiene? —James. y ella miró abajo a sus uñas bien cuidadas. No me sorprendería en absoluto. lo cual ella ignoró. cuando él salió en la misma dirección moviéndose rápidamente. —El hombre es apenas civilizado —murmuró en su oído mientras apoyaba su pierna herida en un banco—. mi querida Sophie. —Disfruta de la compañía. —No he visto a la señora Hartley en muchos años. —Pero me llevó de vuelta a ti. Cuando se lo presté para los hongos. —Ella ya estaba caminando hacia allí. Él le puso una mano en la rodilla. como si hubiera estado a punto de hacerlo de todos modos. —No estoy segura que tu abuela lo consideraría demasiado —comentó ella secamente. —Bueno. —Ah. He estado demasiado tiempo en la ciudad y el aire de por aquí es mucho más fresco y agradable para una buena salud Y la abuela me ha rogado que la visite más a menudo. otra visita por la tarde entre amigos. Él estaba mojado por la lluvia ahora. donde se podría intercambiar cotilleos corteses y compartir risas inofensivas—. los hombros transparentes a través de su camisa mojada. —Señor Kane. 128 . —Demasiados años. Tuck empezó a golpear las ollas y sartenes alrededor.. actuando como si se tratara una situación perfectamente normal. Lazarus masculló algo en voz baja. así que hubo algo bueno en ello. —Yo lo traigo —exclamó Sophie irritadamente—. Aparentemente James se sintió lo suficientemente seguro como para sentarse ahora. con los brazos balanceándose ligeramente a los lados. ese toque era tanto para calmar como para reprender. Instantáneamente su mirada severa se dirigió a la mano sobre su rodilla. ¿Estás segura que no es americano? —resopló—. James hizo una mueca triste. —Pero yo sé donde está. Lazarus se preguntó en voz alta porque Chivers tardaba tanto en reparar una rueda y se marchó fuera para verlo por sí mismo. —En la despensa —murmuró. En todo caso. Puedo buscarlo yo sola.

debería. —Veo que arregló la brecha en el muro del huerto. —Pero usted —susurró mientras bajaba sus labios a su cuello—. No está haciendo ningún favor a nadie siendo tan transparente. Todo el mundo lo sabe. —Bueno.. —Podría pedirle a una de las mujeres del pueblo que le ayude. ¡por el amor de Dios! —Como diría su amiga la señorita Vyne. O pensé que lo era. Debería hacer mermelada para que no se desperdicie. bajó a la despensa y él la siguió.. —Como si me importara lo que piensa. —Estaba tan cerca ahora que sus muslos rozaban la falda. usted deja un sabor dulce en mi boca. —La huerta produce una gran cantidad de fruta —murmuró—. Estoy empezando a dudarlo ya que continuamente busca causarme problemas con su comportamiento atrevido. ella era la primera cosa en su mente. y el impulso del momento era inquebrantable. ¿qué va a hacer conmigo? ¿Cegarme con el brillo de sus botas? 129 . —Usted es un nuevo amigo. Haciendo de tripas corazón. Se preguntó si ella también lo había hecho y dejó que la puerta se cerrara detrás de él. —¿Alguien como la señorita Osborne? —No. porque no se había dado cuenta. La despensa tenía una pequeña ventana con viejos paneles en forma de diamante. —Es un viejo amigo. Él miró fijamente la nuca de su cuello esbelto. Colocó las manos en su cintura. Ella se dio la vuelta. La observó mientras ella estaba de espaldas a él y la dejó hablar primero. qué soy yo? —Se ahogó en ello. —Por qué sigue dando vueltas con ese petimetre con corbata de seda. ¿Sabe. —¿Entonces. una vez más la anchura de sus hombros sorprendentemente cerca. de espaldas a la estantería y él la acercó más hasta que no quedó espacio entre su cuerpo y el suyo. —Tuck me dijo que los niños de la localidad roban frutas —logró decir. cuán enfadado estaba con ella por seguir viendo a James Hartley. Ella hace la peor mermelada. La lluvia salpicaba perezosamente contra el vidrio y la luz se reflejaba a través de los fragmentos plateados que brillaban a través de su cabello. Su mermelada deja un sabor amargo en la boca. A veces apenas podía pasar el día hasta sus lecciones nocturnas. Cada día al despertar. hasta ese momento. No podía girar y volver a la seguridad de su silla. sabe como hacer mermelada? —No. a través del cual el día aburrido y cansado se derramaba como el patrón de una colcha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él estaba demasiado cerca tras de ella. No es bueno tener de enemigo a James Hartley. No a mí. y especialmente no a usted mismo. —¿Por qué? ¿Porque a diferencia de vosotros yo no escondo mis sentimientos? —Me gustaría que lo hiciera —exclamó en voz baja—.

¡No sé en que estaba pensando para animarlo! Él le arrastró las manos de su rostro y le sujetó las muñecas con fuerza para que no pudiera apartarlas. Quizás aprenda precaución en el futuro. atrapada entre la estantería y su cuerpo. ella se levantó de puntillas con los labios buscándolo a pesar que la última maldición se extinguió en su lengua. Pero Lazarus se había prometido a sí mismo que haría que Sophie se casara con él antes de que le diera todo lo que ella deseaba. —Tonto. —Mi delantal. Por un momento ellos se quedaron quietos. —Hizo que su rueda se rompiera —susurró frenéticamente—. el pulso en sus muñecas latiendo demasiado rápido—. ¿Por qué lo ha traído a mi casa? Debe estar aburrida de nuevo. o no actuaría de esta manera delante de los demás. —De hecho. El movimiento sacudió los músculos de su pecho contra su seno derecho y la obligó a retroceder. justo donde estaba. pero lo hizo. De repente. Se preguntó si hoy llevaría sus bragas de encaje. Sólo puede terminar mal. Estaba tan caliente por ella que podría haberla tomado aquí y ahora. antes de que alguien salga herido. —También le gusta estar desafiando las reglas y causando problemas. escuchando. como lo estaba cuando escribió ese anuncio. —¿De pronto lo necesita? —Miró hacia abajo a sus labios fruncidos. qué es lo que quiere aquí de nuevo? Mejor me lo recuerda. ya que no había esperado encontrarse con él. La mujer conflictiva tocó su rostro arrastrándolo hacia ella y esos labios tan suaves exploraron los suyos tímidamente. Sabía lo que estaba haciendo. —Me gusta cuando se pone de mal humor —suspiró. —Se llevó las manos a la cara—. mientras Tuck bruscamente le decía que se quedara quieto y descansara su tobillo antes de que se hinchara más. ¿Señorita Valentine. sobre la mesa. —Entonces. No era posible. —Conduce como un imbécil. Luego sintió la punta de su lengua húmeda 130 . Su otra mano fue a su cintura con los dedos extendidos y ávidamente siguió la curva profunda bajo ese delgado pedacito de lino y enaguas. apoyada contra los estantes de la despensa y maldiciendo en voz baja de nuevo. A través de la puerta cerrada de la despensa. ojalá nunca hubiera empezado esto con usted. —Tonterías —protestó. metió la mano detrás de ella. ¿no toma nada en serio? —Yo la tomo en serio. Con su mano izquierda. él podía oír a James Hartley quejándose. ¿no es así? ¿Todavía no ha aprendido a confiar en mí? —Sus labios la rozaron muy suavemente y la sintió estremecerse. donde lo había dejado doblado cuidadosamente. ¡Dios mío!.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella gimió con los ojos brillando de frustración y sus mejillas coloradas. Siempre lo hago. porque ya estoy distraído con otros pensamientos. —Acabo de recordarlo —respondió ella tensamente. No se cómo. no es así. —No más que usted. —¡Yo podría haber salido herida! —No. Las pestañas de Sophie se agitaron contra sus mejillas.

La levantó sobre el estante inferior.. siguiendo sus costillas hasta que descansó justo debajo del peso de su pecho.. era casi demasiado para él. Se detuvo. Ciertamente aprobaba su toque. maldiciendo. —¿Aún no puedes decidir entre los dos? —preguntó tuteándola de una vez. pensó. Sus dedos se apretaron alrededor de su pezón.. su respiración se estremeció y su mano lo acercó más. de pie tan quieto como pudo. Sus manos eran pequeñas pero concienzudas y curiosas. —No puedo —murmuró. Deseó tener más tiempo con ella. respirando con dificultad de modo que su pecho se abrió paso en su mano. llenos de cicatrices. su pezón se endureció sobresaliendo a través del parche húmedo de su vestido. se sacudió y giró. sabiendo que no podía dejarla ir sin darle algo más que su delantal. insegura de sí misma. Agachó la cabeza. Así que el ahuecó sus manos alrededor de su pecho e inmediatamente la necesidad absoluta se multiplicó. La manija de la puerta. Ella cerró sus ojos. En cambio. —Te necesito —gruñó. golpeó duro en los paneles de madera antigua. y luego se puso en cuclillas deslizando la falda hasta sus caderas. una presilla de acero. no así. que sobresalía unos buenos centímetros más que los demás. tratando de controlar su propia necesidad salvaje. Si ella iba a andar con James hoy. —Lo sé. Sus manos sujetaron sus muslos y su lengua la lamió casi toscamente a través de la ranura de sus bragas de lino. Su rival. Tenía ganas de dejar barrer su lengua de nuevo. Ahora oyó a James dando tumbos por el suelo. mirando hacia abajo donde su mano estaba acariciándola. Incluso sin sus labios alrededor. dejándola explorar la forma de su miembro. Hizo una pausa. enardecido.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  arrastrándose a lo largo de su labio inferior buscando su camino. No llevaba corsé y sintió el descarado pezón contra su palma. Lazarus rápidamente tomó una decisión. lo frotó suavemente entre sus dedos. Pero ella no lo había detenido cuando cerró la puerta. No ahora. Sus labios se cerraron alrededor del pequeño pico a través de su vestido y ella jadeó. pero la puerta no se abrió. pero él sabía que pronto la haría expulsar un grito de placer. Y escasos momentos después él lo hizo. sintiéndolo cada vez más duro y caliente contra la parte delantera de sus pantalones. se aseguraría que pensara en él todo el tiempo.. Ella estaba conteniendo el aliento de nuevo como solía hacer en los momentos de emoción. su mano tocando un pequeño frasco de mostaza de la estantería. La llevó 131 . con James.. Él apretó su pecho y gimió profundamente en su boca. No ser capaz de saborearla completamente a través del material. se dio cuenta. pero tendría que hacer ese servicio rápido. pero ahora ella lo besó con un fervor poco femenino. diciéndole lo que quería incluso cuando sus palabras trataban de negarlo—. Su saco dolía. Ella se echó hacia atrás. Su boca solo tenía que tocarla entre sus muslos y ella estaba jadeando suavemente. Abrió su boca sobre la de ella y su mano se deslizó hacia arriba por la cintura.. le agarró la mano derecha y se la llevó a su entrepierna donde ella pudo tocar su excitación. Por supuesto que lo sabía.. y la sangre se precipitó a su eje. Podía disfrutar solo de la sensación de provocar a ese pezón endurecido hinchándose y madurando bajo su ávida succión.. Sus manos se aferraron al borde de la plataforma contra la que él la sujetaba. —La puerta se atasca en los días húmedos y lluviosos —murmuró. Podía sentir la pasión galopando salvajemente a través de ella y su propio deseo explosivo estaba en carne viva. demandando saber cuánto tiempo tomaba encontrar un delantal. se mordió con fuerza la lengua manteniendo otro gemido dentro.

De lo contrario. —Él lee poesía y me trae flores. Sin dejar de mirarla. nunca conseguimos lo que queremos. Sus labios acariciaron su boca. Él la agarró por los brazos. Ella sacó un pelo suelto de su mejilla y se lo metió detrás de su oreja. En respuesta. entonces tal vez ella se viera obligada a darse cuenta por si misma. Con esa gente todo era "deberías" y "deberías". Sus dedos agarraron su pelo y jalaron con fuerza. pensó. Sophie lo empujó hacia atrás y se deslizó hacia abajo de la estantería. —Eres un joven muy descarado —reprendió ella a Lazarus en voz baja y entrecortada mientras miraba hacia abajo a la criatura presionando en sus pantalones. tomando ávidamente. Al menos él sabía que ella no llevaba su elegante encaje para James Hartley. Ella se ajustó la falda y trató de recuperar el aliento.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  a una serie de duros y temblorosos orgasmos. ella incluída. por fin levantó la vista. Él se dejó caer en la silla y miró el delantal doblado como si pudiera leerle la culpa en ello. señorita Valentine. Si confesaba en voz alta que él. Él se rió suavemente y bebió de ella mientras temblaba en su boca y sus muslos se tensaban bajo sus manos. retrocedió y abrió la puerta. Él no la dejaría pasar. Estas haciendo un gran progreso. —¿Él puede hacer eso por ti? —exigió. dando generosamente. Como en todo lo demás. sus hombros todavía sosteniendo sus rodillas separadas—. —¡Si tengo astillas en mi trasero ahora. —¿Qué estábais haciendo allí? —exigió James mientras cojeaba tras ella. Y cuando sintió el último de sus suspiros ahogados. había un truco para ello. —Espero con ansias nuestro próximo encuentro. dándole placer con diligencia. —¿Lo ha hecho? —Sabía la respuesta pero necesitaba oírlo de ella. Su pequeña nariz remilgada se clavó en el aire. —Los tipos humildes como yo tenemos que ser así —susurró—. mientras su caballeroso pretendiente golpeaba la puerta. ¿Y tú? ¿Poesía y flores? ¿Eso era lo que quería? No. no del todo compuesta aún para contestar. Ella agarró el delantal doblado contra su pecho y salió corriendo. 132 . señora —dijo simulando tirar de un aparente mechón. pero la besó de nuevo. es tu culpa! La manija de la puerta de la despensa se sacudió frenéticamente. Ella agarró el delantal. Ella pensó que debería quererlos. —Me gustaría irme ahora. Solo cuando empezó a luchar e inquietarse la dejó ir. sabiendo que se degustaría a sí misma en su lengua. le había dado algo que nadie más había hecho. momento en que James estaba maldiciendo a Tuck. pero él se interpuso en su camino de nuevo con los pies separados. ¿Lo ha hecho? Ruborizada. ella levantó su delantal. Lazarus. con las manos aún en sus muslos. demandando que encontrara alguna manera de abrir la puerta.

mientras que el pobre James estaba a sólo unos centímetros de distancia. —Me atrevo a decir que él podría ayudar a descubrir el pasado de ese sinvergüenza.. O una docena de pequeños bastardos que se niega a reconocer. Te dije que lo rechacé cuando vino aquí. —Este antiguo empleado de la señora Dykes.. —¿Por qué? —exigió fríamente—. Pero James estaba de mal humor... ¿Qué esperas.. El azar y la imprudencia de ello sólo hizo el encuentro mucho más agradable. casi como si prefiriera tener una pierna rota. esto era más fácil decirlo que hacerlo. Toda clase de granujas se enrolaron para escapar de la deuda o de la sanción penal. como sospechaba. Llegaré al fondo de ello y expondré la verdad. creo. —¿La verdad? Él fue un soldado que luchó por nuestro país. Sophie se sentía culpable y finalmente accedió a asistir a la velada prevista de la señora Hartley para aplacarlo. le volvió a mentir. Como Sophie sospechaba. Voy a averiguar por qué vino aquí. Por el bien de él. 133 . incapaces de mantener sus manos fuera del otro. no iba a dejar la idea tan fácilmente. Pero. pero James estaba furioso. pronto podrían estar expuestos. —No me gusta ese miserable gitano de ojos insolentes —exclamó James amargamente mientras cabalgaban de regreso por el sendero en el carruaje del Doctor Swift —. Fue un soldado raso. o para abandonar sus obligaciones familiares. La presencia del señor Kane en Souls Dryft no importaba ni una pizca. —¿Qué tiene que ver? —respondió bruscamente—. ¿Por qué? ―La ansiedad tiró y cayó por su vientre. Ese día las cosas se habían salido de las manos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus salió de la despensa y fue a buscar al Doctor Swift de la aldea. esposa de un juez. Podría tener una esposa y niños en algún lugar. incluso si eso significaba que su familia fuera menospreciada públicamente para su entretenimiento.. ¿verdad? —Sir Arthur Sadler está retirado. De ahora en adelante debía mantenerse a una distancia segura de Lazarus. quién regresó con él para examinar al hombre herido y diagnosticar un esguince leve. Intranquila. Decidió que se lo merecía por ser tan malvada y por permitir que Lazarus le hiciera esas cosas y lo disfrutara a fondo. su orgullo estaba herido más que nada. No podía imaginar lo que se apoderó de ella. pero si continuaban por ese camino tan rebelde e impulsivo.? —No me gusta la forma en que te mira. Durante mucho tiempo se las habían arreglado para mantener su relación en secreto. ella se rió y le aseguró que se estaba preocupando demasiado. No puede haber motivo alguno para husmear en su pasado. ¿Puedes decirme que no ha continuado insistiendo en su juego? ¿Supongo que fue una coincidencia que la puerta de la despensa los atascara a ambos del otro lado? Ella apretó los muslos.

no sabría que hacer. Sophie se despertaba cada mañana pensando en Lazarus y se iba a dormir cada noche con las mismas ideas que rondaban su agitada mente. parecía estar esperando algo. lo que le hacía oficialmente una dama mayor? —Gracias. a pesar de su plan para evitarlo tanto como le fuese posible en ese pequeño pueblo. Lazarus les había ayudado a todos ellos a hacer cometas y ahora era la cosa más popular.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 25  El sol brillaba alegremente a través de la ventana de la escuela. fuera de su alcance. Como cualquier hábito. Alguien llamó a la puerta y Sophie rápidamente ordenó a los niños regresar a sus bancos mientras ella abría. le producía a Sophie un gran desconcierto. Si nunca lo volviese a ver. —¡Señor Kane! —Desafortunadamente. especialmente cuando la temporada escolar pronto terminaría. —¡Es el viejo Tuck! —gritaron al unísono. Había llevado su jilguero enjaulado para enseñarles acerca de los mecanismos de relojería. Era un hombre de verdad. consciente de los niños mirando. Sin embargo estaba cayendo. un pie en el escalón. ella se caía por el borde de nuevo. Él ya no solo era un excitante y vivo estudio de las ilustraciones de ese escandaloso libro. sobre los méritos de unas y otras cometas y cuál podría volar más alto. sus hermanos se le unieron en un ruidoso acuerdo. lo echaba terriblemente de menos. en ese mismo momento lo supo. pero también eso estaba más allá de su capacidad de atención ese día. En cuanto a sus sueños. Estaba a punto de sugerir una caminata por la naturaleza hacia el roble en el cruce de caminos. gritando encantados. Y cuando no podía verlo. y con un ademán le ofreció un pequeño ramillete de espuelas de caballero. Lazarus Kane estaba en la puerta. pero quería besarlo. ¿Un beso? Seguramente incluso él sabría que era mejor no esperar uno en ese momento. 134 . Mientras él le sonreía. pensar en ellos ahora mientras él se presentaba a su puerta. —Aceptó sus flores muy formalmente. con las mangas de su camisa arremangadas y un musculoso brazo a su espalda sosteniendo algo detrás. —Es un bonito día para volar una cometa —anunció de repente Matthias Finchly. juró que no se arrojaría a merced de lo desconocido nuevamente. rodeados por los niños. —Las recogí por el camino —le dijo con una divertida cantidad de orgullo—. De algún modo se había enterado que era su cumpleaños. sus brazos apoyados en el marco de la puerta. Se provocaron largas y acaloradas discusiones. los otros niños se apresuraron a ver hacia afuera. Ahora. señor Kane. ¿Sabría también que era su trigésimo cumpleaños. En el momento en que vio a ese tentador hombre bajo su castaño hace dos meses. llevó a los hermanos Finchly hacia la ventana. estirando sus cuellos para ver quien lideraba la trayectoria del caballo. Feliz cumpleaños señorita Valentine. los niños estaban demasiado inquietos para los libros y las pizarras. cuando el lejano retumbar de una carreta. Oh. camedrios rosas y campanillas blancas. Él reveló lo que escondía tras su espalda. Era real. era muy difícil de abandonar. El latido de su corazón corrió a la vuelta de la esquina. cuando ocurría algo que impedía sus lecciones. Recientemente.

Por esta vez. señorita Valentine —hizo una pausa—. Una lenta sonrisa se formó en sus labios. una sombra se proyectó sobre su sonrisa justo antes que diese la vuelta y se alejara por el camino hacia la carreta. No era la clase de día en el que alguien pudiese estar malhumorado por mucho tiempo. Pero si no las quieres… Ella murmuró precipitadamente: —Supongo que podríamos disfrutar de una tarde al aire libre. De hecho. Sal y juega conmigo. Creo que hoy los niños podrían disfrutar de un picnic. una de sus botas atravesó el umbral y susurró: —Me has estado evitando. Tus favoritas. —¿Ocupada con Hartley? No respondió. —¿Los niños ya sabían acerca de este día de campo. ociosamente se preguntó cómo había descubierto su amor por el pastel de salchicha. y luego se lanzó hacia adelante.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Este era el peor momento posible para perder la cabeza de esa manera. Tan pronto como los niños escucharon la palabra picnic. el alboroto era supervisado por Ellie Vyne. —Oh. Una vez más. por casualidad? Su sonrisa se ensanchó. había pasado la mayor parte de su tiempo con Ellie Vyne. Pero el cielo estaba despejado. Le pareció extraño que dijera eso. —¿Hay algo más que desee. señorita Valentine. —Pues sí. Por supuesto. —Sí. Tuck ya estaba ayudando a los niños y a sus cometas a subir a la carreta. no sabía cómo hacer frente a la intensidad de sus sentimientos. disfrutando de la compañía de su amiga mientras la tuviese. —No sé nada de poesía. Lazarus esperó hasta que todos salieron al sendero. señor Kane? —pronunció con rigidez y el ceño fruncido. Además… pastel de salchicha… Mientras tomaba su sombrero de la percha junto a la puerta y lo seguía por el camino. —Te dije que estaría ocupada estas últimas noches y no tendría tiempo para tus clases particulares. así que estaba enojada y malhumorada. pero sí de traer flores —le recordó con un guiño—. la hicieron a un lado y salieron atropelladamente al sol. Momentáneamente empujado a un lado por la prisa. una tímida extensión de color azul claro. en el que debía mantenerse a distancia por su propio bien. —Todavía están calientes —agregó—. No tenemos una eternidad. ¿quién más le contaría a Lazarus Kane todos sus más profundos secretos? 135 . se pusieron de pie de nuevo. —Podría haber mencionado algo… —¡Cómo te atreves a interferir con mi día de clases! —Tuck hizo pastel de salchicha. llevando las cometas sobre sus cabezas y sus cintas ondeando.

En días calurosos su tía rara vez se aventuraba tan lejos de la fortaleza. —Agitó su dedo—. a sabiendas que era una metomentodo. se acercó hacia ella. la carreta se detuvo y fue descargada. frunció el ceño y se sentó a su lado en la parte delantera de la carreta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ellie la vio y la saludó airosamente con la mano. pero allí estaba ella. Además. los niños estaban amontonados y Ellie trataba de mantener algo de orden sin tener mucho éxito. Molly Robbins ignoró las protestas del viejo Tuck. Una vez que llegaron a un agradable lugar. como ella sabía. debido a que él no era blando por naturaleza. simplemente porque debía quejarse. desde donde se podía observar el valle y el pueblo. Recuerda. Sin decir una palabra. Su crin de plata resplandecía y sus orejas estaban levantadas. la cual llevaba dos pasajeros y un gran cesto de provisiones. ¡nunca seremos más jóvenes de lo que somos hoy! Poco tiempo después. donde se acomodó y parloteó alegremente sobre las alegrías que anticipaba en el día. serpenteando alrededor de una milla antes de que Lazarus saltara para abrir la puerta hacia su campo. Era el caballo de montar del que había oído hablar. ¿Era éste otro de sus planes para tentarla hacia el mal comportamiento? —Puedo hacerlo por mí misma —dijo. Él se subió de un salto al lado de la pequeña Molly y la carreta se sacudió hacia adelante para comenzar un movido viaje lleno de baches. Pronto la carreta estuvo llena. Quizás su gentileza significaba mucho más. las sacudidas se hicieron a un ritmo más lento y se les unió a una segunda carreta más pequeña. Lazarus llevó los caballos hacia un sombreado cobertizo por donde se desviaba lentamente un agradable arroyo. de verdad! —exclamó ella. Observó su tranquilo y apacible comportamiento con los caballos y sintió un dulce anhelo en su interior. que era generalmente de la opinión que los niños debían ser vistos pero no oídos. Sus manos ásperas y endurecidas podían ser muy suaves. Lazarus la esperaba con un pie sobre la rueda. Sophie ató las cintas de su sombrero bajo su barbilla y aún sosteniendo su ramillete. así se estableció entre ellos un vínculo que le permitió a la niña permanecer a su lado. cuando exhibía una mano amable y compasiva hacia algo era con el verdadero deseo de demostrar afecto. Cuando miró hacia la izquierda se dio cuenta de una pequeña yegua gris atada detrás de la carreta. Mientras Sophie y su amiga extendían la manta. no porque estuviera molesta. nadie debería estar encerrado en un día tan bonito. no porque fuera fácil para él. y se levantó la falda sobre un brazo para subir a la carreta. con las orejeras de su cofia de encaje inflándose con la juguetona brisa. Todo fue idea suya. avanzó hacia la carreta. 136 . —Tú lo has metido en esto —acusó a su amiga. Tuck. Sophie suspiró y sacudió la cabeza. mostrando una gran brecha entre sus dientes delanteros. —¡Bueno. Entonces él le mostró su propio espacio. puso sus manos alrededor de su cintura y fácilmente la levantó por el costado. —¿Tía Finn? —exclamó Sophie asombrada. Las carretas dieron un giro y tomaron un estrecho sendero lleno de baches. Ellie pestañeó inocentemente. incluso una vieja cascarrabias como tú. mientras se encontraba sentaba al lado del gigante Chivers charlando con entusiasmo. —No sé a qué te refieres. estaba a punto de mandarla hacia la parte posterior con los otros niños. La yegua gris trotaba alegremente en la parte de atrás. sembrado con margaritas y botones de oro. cuando le sonrió de oreja a oreja.

con medio rostro a la sombra del ala de su sombrero de paja. al parecer. un hombre casi puede olvidar sus preocupaciones. Sophie era la más tranquila del grupo en aquella soleada y gloriosa tarde. Sólo un hombre acostumbrado a conocer a nuevas personas en nuevos lugares podría adaptarse sin incidentes. no resolvía nada. Lazarus y su amigo pronto pusieron otros juegos en marcha para compensar la decepción. Debió captar la agudeza de su tono. silenciosamente se sentó sobre la manta. él haría mejor en no hacer el ridículo pidiéndoselo otra vez. nunca echaba raíces y probablemente nunca se comprometería por una mujer. Cualquier esposa. cayendo de nariz hacia la tupida hierba. Algunas de las cosas que James había dicho acerca de los hombres alistados se atascaron en sus pensamientos como un espolón de goosegrass8. Como sentía un gran peso presionando su pecho. en su presencia. Era un hombre que nunca estaba en un mismo lugar por mucho tiempo. al igual que el capitán abandonó a la tía Finn. Muchas dudas y temores se arremolinaron en su cabeza. —¿Tienes muchas? —Parecía que él nunca se permitía molestarse excesivamente. que no consideraba ningún lugar su hogar por mucho tiempo. ya no quería la sombra. Se sentó bajo un árbol y le mostró a Molly Robbins cómo hacer un buen silbido a través de ese hueco en sus dientes. Él estiró las piernas cruzándolas sobre el tobillo y se apoyó en los codos. no podía concentrarse durante mucho tiempo sobre algo. pero cuando Lazarus se acercó trotando y se dejó caer sobre la manta a su lado. Incluso Tuck no parecía preocuparse por el ruido. Era un viajero con un misterioso pasado. o por mucho tiempo. Pero él le había advertido el día en que recogieron las setas. bajo el árbol. que no le pediría de nuevo que se casara con él. la brisa se extinguió. La abandonaría. —En un día como éste —dijo—. sabiendo casi nada de la mujer que lo escribió. 8 Eleusine indica (capín) es una especie de maleza en la familia de las gramíneas Poaceae. por lo tanto. Sin desanimarse. hubo muchos alaridos. Sophie no tenía apetito para el picnic. O podría significar que planeaba casarse con esa simple charlatana de Jane Osborne. sola con su ginebra y sus recuerdos. reprimió las lágrimas que la rondaban constantemente. Después de todo. dejando gente a su paso. Una vez que un hombre ha sido rechazado. se trataba del hombre que había llegado como respuesta a un anuncio. —Sólo una pequeña que me fastidia. un habilidoso. No tenemos una eternidad.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Una vez que terminó con los caballos. pero conseguiré lo mejor de ella. le serviría. Lazarus podía ir y venir con facilidad. y consideró moverse de sitio. Mira que fácil y rápidamente se instaló en el pueblo y se ganó a sus residentes. les dio a los niños su clase de vuelo de cometas. pero cuando el sol alcanzó su punto más alto. gritos y lagrimeos alrededor. un embaucador que sabía tocarla al igual que a un instrumento. sin señal de la burbujeante confusión en su interior. le había dicho. Le dolía la cabeza. —¿Sólo una? Que afortunado. ¿Significaba que planeaba irse después de la cosecha? Le había dicho a James. —Últimamente ha estado evitándome una testadura y reservada criatura. Nombre común: Pata de gallina 137 . y varias cometas tuvieron un triste final. porque la miró entrecerrando los ojos y sus fosas nasales se abrieron ligeramente. Es originaria del viejo mundo.

excepto tu propia cobardía.? —Te he oído presumir de ser un manitas. Sin lugar a dudas. Luces acalorada. —Por lo menos no soy un arrogante y estúpido hombre que se distrae cuando pasa una mariposa y no puede quedarse quieto durante cinco minutos seguidos. Chivers pareció interesado. señorita Valentine. —Deberías sentarte a la sombra —le dijo Lazarus—. Ellie. —¿Qué quieres decir? —exigió Sophie. y la tía Finn se encontraban reunidos sobre la manta.. Habías perdido tu sentido común. —¡Haré lo que me plazca! —espetó ella—. ya veo… no voy a ninguna parte. Me las arreglé muy bien sin tus consejos durante treinta años. Henry Valentine prefiere los juegos con un mayor riesgo a las cometas y al cricket. Las cejas de la tía Finn volaron hacia el cielo. —Su temperamento aumentó bajo el calor del mediodía—. donde quiera que empieces una nueva vida. —¿Cómo te atreves? —Lástima que no te conocí antes de que saltaras de ese balcón. —¿A qué viene esto? Oh. —¿Qué diablos . y me atrevería a decir que puedo arreglármelas de nuevo. o dedicarse mucho tiempo a una idea. Supongo que nunca has estado el tiempo suficiente en un solo lugar para terminar lo que ibas hacer allí. Por entonces. —Henry Valentine nunca aprobaría un picnic. Me atrevería a decir que. señora. —¿Por qué? ¿Adónde voy? —¿Cómo voy a saberlo? Tienes la libertad de ir y venir cuando quieras. Ellie empezó a tararear bastante desafinado mientras servía la sidra y Chivers jugueteaba con la masa de su tarta. me atrevo a decir las cosas eran diferentes. —Haz lo que te plazca. Chivers. —¿Uno astuto o uno ingenuo? —Ingenuo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ella frunció el ceño y miró hacia otro lado. siempre viajando y aprendiendo algo nuevo. Pensaría que no es civilizado —murmuró Lazarus—. Ella lanzó la brizna de hierba lejos y lo miró desde la sombra del ala de su sombrero. 138 . señora? —preguntó Chivers. e ingenuos que siempre pierden contra un astuto. a diferencia de algunos de nosotros. Lazarus cogió una ciruela y la mordió con una ferocidad bastante más de la necesaria. charlando y riendo juntos. ¡Te aseguro que no me importa y nunca me importó! Horrible e impertinente hombre. Puedes hacérselo saber a tu hermano y a tu fino y elegante dandi también. Chivers explicó: —Hay dos clases de jugadores. Cuando te hayas marchado. te aburres pronto y renuncias. —Nada te detiene de escapar.. Unos astutos que son los que ganan. Miró a Lazarus. Sin importar lo que intenten desenterrar sobre mí. —Se inclinó para acariciar su mejilla con una brizna de hierba —. La estudió por un momento mientras mordisqueaba una larga brizna de hierba. ¡Ja! Finalmente lo había hecho enojar. —¿Se reunirá su hermano con nosotros hoy.

no lo ahuyentarían. dio un salto y corrió a través de la hierba para organizar a los niños para un baile. su cuerpo todavía se inclinaba hacia Lazarus. Sophie comprendió entonces por qué Henry le había tomado una feroz aversión a Lazarus. lo puso en mi contra desde el comienzo. Los enfrentaría. Henry o ese arrogante pavo real de James Hartley. A pesar del tono de su conversación. 139 . Ese terrible orgullo siempre sería la perdición de Henry. había terminado el viaje. A Sophie. Les permitiría que descubrieran todos los crímenes de su pasado. Evidentemente. habían estado susurrándole sus dudas al oído. no importaba con qué amenazaran. También desearía no haberlo escuchado. Como una flor hacia el sol.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —¿Cómo sabes que mi hermano pierde? —Porque una vez escuché casualmente una conversación acerca de sus deudas y tu hermano hubiese deseado que no lo hubiese hecho. Decidió que había estado sentada el tiempo suficiente. lo que quería más que nada en este mundo. Bueno. Este era el final del camino para él. —Arrancó otro trozo de fruta y lo masticó con enojo —. Ahora haría lo que fuese necesario para conservar lo que tenía. Lazarus cerró los ojos con fuerza contra el sol y se apoyó en los codos. sufriendo de la cercanía de su cuerpo y todas las tentaciones que implicaba. pasó su mano por la hierba buscando un trébol de cuatro hojas. Su temperamento se apaciguó por el momento.

¿Había encontrado una esposa? Humedeció sus labios y aclaró su garganta. —Tuck ha llevado a los niños de vuelta al pueblo en la carreta grande. Sin decir una palabra. —A la señorita Osborne no le agradará mantener un caballo para que yo lo monte. —Debí haber escondido su ginebra —murmuró Sophie mientras balanceaba su sombrero con largas cintas y atravesaba pisoteando los helechos. la tía Finn se había extraviado en el bosque y no la encontraban. Eso la hizo sonreír… sólo un poco. Sophie? En ese momento se dio cuenta que él había ensillado la yegua gris para ella. Su breve pelea había cambiado algo entre ellos. —Él sonrió y sacudió su cabello fuera de sus ojos mientras le entregaba las riendas—. Se decidió que Tuck y Ellie deberían supervisar a los niños en la carreta mientras los demás se separaban para buscarla. Si era bueno o malo. —No quiero perderte a ti también. —Se suponía que nos separaríamos para buscar —exclamó ella. —Pero ¿por qué debes hacerlo tú? 140 . la ayudó a subir al caballo. su pierna derecha pasó sobre la empuñadura. Chivers encontrará a tu tía —dijo con calma mientras se acercaba entre los helechos —. casi demasiado para asimilarlo. —Tu amigo es un hombre amable. Lo sentía. ¡Así que conservaba la montura! Se sintió nerviosa de repente. lo leía en su rostro. y el pie izquierdo en el estribo. Lazarus se encontraba a sólo unos pasos de distancia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 26  Cuando llegó el momento de regresar al pueblo. Ven a montarla cada vez que te apetezca. Al igual que la tuya. —Las apariencias pueden ser engañosas. —He echado de menos tener un caballo para cabalgar —dijo ella—. —Yo… yo no he montado en años. Ella pensó que lucía muy guapo bajo la sombra moteada de los árboles. Entonces se quedaba. —¿Montas de lado. especialmente el del escondite. Oyó el chasquido de una rama detrás de ella y se detuvo a mirar por encima del hombro. Puede rastrear cualquier cosa. No podemos darnos el lujo de mantener los animales a menos que trabajen en el campo. llevaba uno de los caballos de la carreta y la pequeña yegua gris. aún tenía que decidirlo. —Por eso ella se quedará en Dryft Souls. —¿Es todo lo que siempre te preocupa? ¿Quién está o no satisfecho? —Creo que alguien debe preocuparse por la señorita Osborne. Olfatea como un sabueso. Era muy consciente del amor de su tía por los juegos.

un regalo muy raro y precioso por cierto. no hubo conversación. Con un toque de sus talones. Adelantó su caballo y giró a la izquierda. la bruma y humedad junto con el perfume de la naturaleza y el pesado ambiente cargado de pino de las altas columnas de hoja perenne. Sophie lo seguía a través de la moteada luz del sol. ella y Henry alguna vez habían disfrutado de peleas fingidas de espadas con palos que encontraban por allí. dirigió su caballo hacia adelante. sólo la sacudida de una ligera brisa a través de la frondosa cubierta. admirando el hermoso día. recordando la manera en que solía montar sola. Por lo visto. En primavera. Sophie cabalgaba a su propio ritmo. y cuando salieron a un camino más ancho. compartiéndolo en su compañía. no lo cuestionó por mucho tiempo. Me agrada el viejo. Él la siguió. Lo llevo más allá entre los árboles. —Lamento que las personas no puedan aceptar a tu amigo sin juzgarlo por su apariencia. musgo y blanda hierba parecían enroscarse alrededor de ella como un cascarón. mantiene su distancia. como pedacitos de cielo que caían sobre la tierra. pasando sus dedos por la melena plateada. a la tranquila cavidad donde el musgo se levantaba del suelo y los envolvía con curiosidad. Ni siquiera a la mujer a la que le daba clases particulares sobre asuntos de la carne. Eso es todo. él no tenía ninguna prisa. el arrullo de las palomas torcaces y el constante ruido de los cascos. —En cuanto a la señorita Osborne. Pero el aire agrupado bajo los castaños. disfrutando de una maravillosa sensación de libertad e independencia. el suelo estaba salpicado con campanillas azules. Su respiración se aceleró hasta casi no diferenciar entre su inspiración y espiración. perdía su punzante calor. no era un hombre que necesitara del ruido y la charla para pasar el rato. pasando por debajo de las ramas más bajas.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Estaba presionándola. Desmontaron y caminaron hacia abajo. Una vez lo llamó su cueva esmeralda. —Oh. En aquel entonces. pensaba que podía coquetear con cada mujer soltera del pueblo y no le debía a nadie ninguna explicación. Instó a la yegua hacia adelante a un trote rápido. Se fijó en que montaban de regreso hacia el camino y la carreta. ya que era de un brillante color verde desde el suelo hasta el cielo. cuando venía aquí para escapar de las tareas o esconderse de un castigo. intentando que mostrara sus celos. la gran cantidad de hojas. —¿No cenas a menudo con los Osborne? —Para reunirme con el señor Osborne —respondió él con facilidad—. La necesidad de mostrárselo era demasiado grande y el deseo de compartir ese secreto con él era casi abrumador. bajo la cubierta dorada de los castaños. Ahora el cielo era apenas visible al atravesar las hojas y 141 . La luz del sol era fuerte. aunque habían tomado el camino más largo. Y ella tampoco. Qué le había poseído para llevarlo allí. y en otoño. no había placer más grande que montar a través de la sombreada cubierta. —Me demuestra lo que en realidad son algunas personas. Debía haber sido antes que ella y María fueran enviadas a esa miserable academia para señoritas. bordeaban la propiedad de su hermano en la distancia. se puso al lado de Lazarus. Por un rato. Como se había dado cuenta antes. Ella acarició el cuello del caballo. liderando el camino y regresó bajo los árboles. cómodo sobre una gran montura incluso sin una silla de montar. pero estaba completamente complacido de cabalgar. se dio cuenta. Él montó sobre el otro caballo y se sentó. desde que llegó Chivers. No podía recordar la última vez que había montado a caballo.

Sophie se armó de valor y se giró para encontrarlo justo detrás de ella. pero de inmediato hizo a un lado ese pensamiento. ¡Oh. en donde sus esfuerzos bajo el sol lo habían dejado caliente y húmedo. Luego la introdujo en su interior. haciéndola esperar a que se quemase por dentro. Se hundieron lentamente sobre el musgo. esperando. sus manos temblorosas presionaban sus muslos . Sucumbió al siguiente jadeo y se arqueó contra el suelo salpicado por el sol. Entonces sus manos . al no ser un lector. Esos fuertes brazos ya estaban a su alrededor y su boca descendiendo hacia la suya. sus dedos acariciaron los pliegues de sus mangas enrolladas y luego más arriba sus anchos hombros. Sus cálidos labios acariciaron su muslo. Los labios de él estaban sobre la curva de su pecho y se desplazaban más abajo. Contuvo el aliento. sí. Al fin existía un hombre que no tenía miedo a tocarla. Después de eso. Era un experto en ello. luego una lengua húmeda y suave vagó a través de su piel. no como si estuviera tranquilizando a una niña. Durante bastante tiempo le pareció que sólo contemplaba su sexo. Él se tomaba su tiempo para seducir y persuadir. —Sophie —pronunció su nombre como si se tratara de una petición de clemencia —. porque todo su cuerpo suplicaba como una niña egoísta. que pintaba esbeltas columnas de polvo plateado que flotaban en el tranquilo ambiente y salpicaban el suelo con los fantasmas de estrellas caídas. tomándola íntimamente. En el pequeño libro informativo de su tía le llamaba clímax. Su lengua se movía sobre ella. él hizo que le sucediera dos veces más. habría aprendido de la práctica. y sus dedos se apretaron contra su cabello negro. no quería pensar en él dándole placer a otras mujeres. Allí estaba otra vez. —Dime lo que quieres —susurró él. No tuvo que decir nada. como siempre lo hacía al comienzo de sus lecciones. acariciándola suavemente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  estrechas ramas. Hoy no había prisa. tenía demasiado miedo para permitirse ser vulnerable. que experto era en ello! Por supuesto. ¿Cuál era la palabra para esto? Ah. hasta que sintió el aire en sus medias. que quería todo de inmediato. dejando sus pensamientos privados sin protección ante él. como en adoración. al igual que su cuerpo. Entonces su boca finalmente la tocó donde ella lo anhelaba. Capítulo cuatro: La excitación de la mujer. mientras sentía que él se excitaba a la par que ella. pero firmes separaron sus muslos. con una mano descansando sobre su cabello. —Lazarus —susurró su nombre. besándola a través de su vestido. pero se contuvo. Él cambió de posición y se deslizó más abajo. ella cerró los ojos cuando sintió su mano acariciándole la cadera y parte de su muslo. y un estremecedor y excitable suspiro. hasta que ella era un charco 142 . señor. o apaciguando a una chica por una rabieta. Por fin soltó el aliento. Lentamente levantaba su falda y camisola. Nunca sabía que pedir. como a una mujer. ¿Qué significaba? Sus manos fueron hacia sus brazos con indecisión. Quería decirle que lo amaba. No tenemos una eternidad. La abrazó con fuerza y sus labios se apretaron contra su cabello. excepto por donde cruzaba un hilo de sol. Ella se recostó sobre el musgo. ella misma se levantó hacia su boca como una ramera demasiado ansiosa y entonces se derrumbó en ese glorioso y exultante cansancio.

—Mi turno. Su lengua salió disparada y recorrió el pequeño punto situado entre la suave piel de su pecho. —¿Un cuchillo roto? Él apartó la mirada por un momento y luego volvió hacia ella. cada error que hubiese cometido en mi vida. y él se mantuvo quieto. sólo mis manos. Sólo así. ella lo empujó y se sentó. Los médicos dicen que el pedazo de cuchillo se moverá algún día y entonces moriré. un almizcle que se mezclaba con el dulce de la ciruela que había comido antes. Sintiéndose rejuvenecida. —Ten cuidado. El pelo le caía suelto por la espalda. —Sostuvo el objeto para su estudio—. Después de todas estas semanas de preguntas. —Pero estas aquí. Es la única que… Ella besó su pezón. en seguida él se tendió sobre ella. aquí estoy. Los cirujanos no pudieron removerlo sin matarme. Apartó la mirada de su herida hacia su rostro e intentó mantenerse serena. —Un trozo de un cuchillo roto se aloja allí. Murió más tarde. Sin embargo. la verdad salió repentinamente. Apagado como una vela. — Chasqueó los dedos—. algunos secretos era mejor mantenerlos en secreto. Ella cerró los labios sobre él y succionó con suavidad. 143 . Cuando lo golpeé. Su suave gemido de aprobación la animó aún más. La enfermedad es común en las prisiones húmedas y fétidas. Se probaba a sí misma en su boca. como en un sacrificio pagano. lamió y mordisqueó su pecho desnudo. Nadé hasta la orilla y me prometí a mí mismo que si vivía lo suficiente después de eso. —Fue una pelea… hace seis años. Cuando sus dedos encontraron ese pequeño bulto sobre su corazón. —Me dijeron que debí haber muerto hace mucho tiempo. —Se rió suavemente—. Que no se rompa —advirtió—. Se levantó para sentarse a horcajadas sobre sus caderas. Así que ahí está. —¿Murió? —Me atacó con un cuchillo. Después de todo es mi cumpleaños —no le dio tiempo de discutir. —Me enviaron a un barco prisión fuera de la costa. lo hizo rodar sobre su espalda y tiró de su camisa sobre su cabeza. con su oscura y penetrante mirada. Los hombres mueren todos los días. yo no tenía ningún arma. —De nuevo tomó su mano—. Lazarus el resucitado.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  tembloroso y sin aliento. Por supuesto. así que me arrojaron por la borda con todos los otros cadáveres. cayó sobre una chimenea de piedra. Como su tía siempre decía. —Una mañana pensaron que estaba muerto —a veces parecía y se sentía como si mi corazón se hubiese detenido—. con su cabello cayendo sobre ellos. El otro hombre murió… un compañero de armas. finalmente encontró el coraje para preguntar: —¿Qué es esto? Él sostuvo su dedo. regresaría y compensaría todo lo que he hecho mal. Sophie recuperó su dedo. la parte superior de su cuerpo se apoyó sobre sus antebrazos y se inclinó para besarla. Su lengua encontró la de ella y la acarició.

mostrándole cómo sostenerlo y acariciarlo con un movimiento constante. tomándola como un ariete. que la sorprendió. pasando a otra cosa antes de que hubiese terminado la anterior. Pero él no se detenía en la oscuridad. borrarlo con esas decadentes sensaciones que había descubierto en sus manos. —¿Qué me harás ahora? —susurró él cansinamente. No podía pensar en lo que acababa de contarle. Había visto su entrega sin poder hacer nada y ahora le haría lo mismo. Creo en vivir el momento. —Cuando me tientas de esa manera. debajo de su cabello. ya se había girado hacia pensamientos más felices. Ella se mordió el labio inferior con tierna excitación. una feroz expresión se concentró en su rostro. no quiero que me vigiles con esa gran mirada de pánico. esperando a que cualquier momento pueda ser el último. cada vez que lloraba. cubrió su boca con la suya y bebió de ella con avidez. Deslizó su mano y dedos bajo su falda. para poder tirar de ella hacia arriba y presionar sus labios contra los de ella. Su mano se aceleró entre sus muslos y escuchó su respiración brotando de él. él le devolvió el favor. De nuevo él se apoyó sobre su codo. quería verlo perder el control. hundiéndose y retirándose. No quería perder ni un momento de la vida que le quedaba. —Aquí hay algo nuevo que puedo mostrarte. demasiado doloroso y quería eliminarlo. empujando su hombría entre su mano hasta que ella pudiese imaginar sentirlo en su interior. su madre le daba un caramelo para masticar. Era demasiado.. Ella le devolvió el beso. —Nunca le había encomendado esto a ella antes. Cuando lamió su barbilla. ella entendía. tomó su mano y la condujo lentamente hacia esa dura y feroz criatura. El placer sustituye el dolor. sin embargo. con su mejilla sobre su hombro. libre ahora de sus pantalones. Sus caderas se sacudieron desesperadamente. Pasó los brazos a su alrededor y la abrazó contra su pecho herido. Guió su mano hacia su virilidad. —Deslizó su mano hacia su cuello y luego más arriba.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hablaba con tanta indiferencia. A medida que sus temblores se desvanecían y él se retiraba. Ella lo entendía… oh sí. Una vez que estuvo lo suficientemente segura como para hacerse cargo. —Ahora que te lo he contado. sacas lo peor de mí —dijo con voz ronca. su barba sin afeitar le hizo cosquillas en la punta de la lengua. —Cualquier cosa que tú quieras —respondió ella sonriendo. Sin embargo él continuaba caliente. sus manos recorrieron su columna vertebral hasta el trasero —. la fricción y el latido de esas cálidas y palpitantes crestas contra sus paredes internas. Cuando ella le apartó la mano. intensificó su agarre y continuó el 144 . queriendo borrar la tristeza que de repente rasgó su corazón. mientras su cuerpo una vez más alcanzaba ese gozoso clímax. Esta vez. sus dedos rodearon su muñeca para detener el movimiento. Pronto descubrió que uno no podía gritar y masticar caramelo al mismo tiempo. rígido como el acero en su mano. Pero ahora sabía por qué estaba siempre tan ocupado. como si todo fuese un poco incómodo. Cuando era niña. Cuando ella jadeó su nombre. Sus manos apretaron su cintura y él la levantó y la dejó sobre la hierba junto a él. —Muéstrame cómo hacerlo —susurró. que escapaba por encima de su labio inferior. Sacas mi diablo interior. en tomar cada oportunidad que se presente… sin temor. mientras se sentaba a horcajadas sobre su cuerpo y pasaba sus dedos sobre su pecho. Se emocionó al escucharlo confesar el poder que tenía. No tenemos una eternidad.

Eso espero. se hinchó y expandió. Aún no. —He arruinado tu vestido. liberando las palabras al aire. la peligrosa capacidad que vibraba a través de los dedos gruesos y poderosos. Se arqueó y la tomó por los hombros para mantener el equilibrio.. Pero era una mujer decidida y tenaz. No debería haber hecho eso. su hombría finalmente en descanso pero no menos inspiradora. Él se rió y levantó una mano para acariciarle la mejilla caliente. —Ambos se rieron entre dientes. él gruñó. Él se rindió. Me prometí que no pasaría hasta que. —Hace un tiempo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  movimiento. tendido con los brazos detrás de su cabeza. —Él sonrió—. Su respuesta fue evasiva. parte riendo y parte enojado. —Las palabras cayeron con un suspiro. —Gimió y cayó de nuevo sobre el musgo. A menudo se había maravillado de la fuerza de sus manos. Que había asesinado a un hombre con sus propias manos. Un tigre devorador de hombres. —No. señora. su cara se ponía tan caliente que sentía que los otros aldeanos la verían y leerían en ella toda su culpa. su mano aún continuaba sujetando su eje. ¿qué sabía ella acerca de Lazarus Kane? Que podía caer muerto en cualquier momento. Quiero todo de ti. ¿Qué estaba esperando? ¿Quería que le rogase? —Tenemos que hacer lo correcto —agregó en voz baja. Minutos más tarde. Bajo sus firmes caricias. Cuando era una niña tonta y alocada. A veces. pensativo. Ella hizo un mohín. Desde el mismo comienzo. Asesinado a un hombre con sus propias manos. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste a una mujer? —espetó ella mientras se sentaba. cuando se detenía a considerar las cosas íntimas que habían hecho juntos. —¿Cuándo será eso? —Pronto. —Esa es una cuestión de opinión. —No desde que vi tu encaje pasado de moda colgando de ese árbol. Luego su cabeza cayó hacia atrás. Su respiración se detuvo. nunca se dio cuenta exactamente lo que eso significaba. Pero a pesar de estas lecciones. He sido un niño bueno desde entonces. ¿Cuántas mujeres había conocido? se preguntó ferozmente celosa. en dócil e inofensivo. bajó la mirada hacia ella. Sin embargo. Este oscuro y peligroso guerrero había llegado a ella finalmente. con un brazo sobre su frente—. se derramó en una rápida corrida. finalmente se sacudió.. 145 . Busco en su interior el coraje y finalmente lo dijo. al igual que una vez liberó a un ave atrapada en la escuela —Hazme el amor. había sentido su inquietud. hoy tenía una misión. No lo entendía. Depende de ti. consternado. lentamente ella extendió una mano sobre las duras planicies de su pecho. Él se puso tras ella. no podía convertirse en un gatito. Ella vio sus pestañas pulsando contra sus mejillas y le pareció el hombre más hermoso que jamás había visto. un hombre peligroso —un verdadero guerrero— no se volvía de repente durante la noche.

Regresando a cuestiones prácticas. Ellie y la tía Finn. No volvieron a hablar. audaces e impropias maneras. en el fondo era un hombre generoso.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El aire de repente parecía demasiado denso y tranquilo. preguntas que debían plantearse y ser respondidas. galopaba elegantemente tras ellos. por ahora sólo tenían unos pocos momentos compartidos que recordar. Pronto tendrían un pasado del que hablar. Cuando finalmente salieron de la cueva esmeralda. Ahora compartían su secreto. sobrecargado de cosas que deberían ser dichas. y de infinito coraje. ¿Qué podían decirse? Todo el camino a casa. tierno —cuando lo decidía—. el cielo estaba radiante con la puesta del sol cubriéndolo lentamente. Aunque se lanzaron pequeñas miradas entre ellos mientras la pequeña carreta crujía suavemente y la pequeña yegua gris. —Voy a lavar mi falda en la corriente —dijo. montaron de nuevo uno al lado del otro. Y secretos mortales. dejaron la conversación para Chivers. 146 . conservando la inocencia de las no—me—olvides de una tarde despejada. Pero los placeres de la tarde aún permanecían en sus cálidos huesos y no quería estropearlo. aunque los estaban construyendo y aprendiendo cosas nuevas el uno del otro cada día. Entonces ¿Qué más sabía ella de Lazarus Kane? A pesar de sus poco convencionales.

Cuando él no la soltó de inmediato. Lo último que necesitaba era a James poniéndose aún más furioso de lo que ya era evidente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 27  James esperaba en la puerta con dos caballos enganchados a un faetón nuevo. Temía verdaderamente de que él lo hiciera sólo para incitar a James. El tacto de sus manos fuertes e impredecibles la hizo temblar. después de que se marchara con ella hacia el horizonte? ¿Que él se sentara con ella e hiciera cadenas de margaritas.. con sus manos ligeramente presionando sus hombros. A unos metros de distancia. después de todo. Debía de haber cabalgado hasta la fortaleza para buscarla. ¿Qué había esperado que ocurriera a continuación. y entonces. Henry espera… ―Henry puede esperar hasta que las vacas vuelen. Dios! ―exclamó la señora ahora. Era lo que los conquistadores hacían. y mucho menos bajar de la carreta. pensó. ―Gracias ―susurró. Sólo había una cosa que tenía en mente cuando él se acercó para escabullirse con ella. también. Sophie. Si James no estuviera allí de pie. Sophie. o dejarla dibujar su silueta? No. El señor Hartley parece un tanto amargado.. incluso brutal. no me beses. con los brazos extendidos hacia ella. y cuando ella parpadeó 147 . todo sería descartado. Chivers me prometió una partida de cartas. su anuncio lo que empezó esto. ella se había olvidado por completo de que esa noche era la cena en casa de la señora Hartley. dando una excusa. lo que vio allí le dio ganas de salir corriendo. Su cabello. ―No voy a ir ―declaró resueltamente Finn―. y ella quería acurrucarse y esconderse. y las torcidas cintas deshilachadas alrededor de sus dedos. la maltrataran así. Líneas de cólera estaban grabadas profundamente en su frente por lo general suave. Tengo cosas mejores que hacer con mi noche. Dio un paso más cerca. cayó en cascada sobre sus hombros y en su rostro mientras él la deslizaba por su cuerpo hasta que los dedos de sus pies tocaron el suelo. Su pulso saltó como un cordero en primavera. tienes que ir. ―Tía Finn. pero Lazarus estuvo allí primero. renuentes a renunciar a ella. Su deseo era salvaje. James la fulminó con la mirada e hizo gestos nerviosos. No creía que pudiera ponerse de pie. Había ido a buscarla. Ellie soltó un bufido de risa hasta que Sophie le lanzó una mirada. ―se quedó sin aliento en un susurro frenético―. esas manos se mantuvieron en torno a su cintura. En su estado actual. Su aliento calentaba su sien. Con toda la excitación. al descubrir que ella se había ido. con mucho gusto se habría perdido la cena. Pero ¿qué otra cosa habría de esperar de su guerrero de carne y hueso? Él no era ninguna fantasía que pudiera controlar con su imaginación. ¿O era ella la que los maltrataba? Era. oyó a James quejándose del tiempo. ―No. ―El marica está aquí de nuevo ―confirmó Chivers agriamente por lo bajo. y cuando levantó los ojos lentamente a los suyos. su naturaleza suspicaz le llevó directamente a Souls Dryft. Ella sostuvo su bonete en su regazo. Sin embargo. ahora sin cintas o bonete. toda inocencia―. Tía Finn ciertamente no se había molestado en recordárselo. esperando. Era injusto que estos hombres despreciables. por dentro y por fuera. ―¡Oh. a llevársela por encima del hombro.

―Voy a dejar que haga su elección. recordando lo que su amiga le acababa de decir. atacará. y luego regresó a casa. y se volvió rápidamente para salirse de las peligrosas manos y dirigirse cautelosamente a través de la calle llena de baches a James y su carruaje. descuidado. sus pestañas le rozaron la mandíbula. Pero pronto lo haré. vio a James esperando. y la gente tan rara vez los sigue. estás enamorado ―se quejó Chivers―. Pero Lazarus dio una sonrisa avergonzada. James Hartley está acostumbrado a conseguir lo que quiere. Dijo buenas noches. la agresión tácita. Chivers observaba a su amigo. después de una breve pausa. No voy a forzar su decisión. Cuando entró en la granja. Pase lo que pase. 148 . Lazarus escoltó de nuevo a la señorita Vyne a casa de su tía en el pueblo. O loco de atar. supongo. La señora suspiró dramáticamente y sacó su petaca de ginebra. ―Trató de hacer hincapié en esto. ―Entonces.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  lentamente. vio cómo entraba a la casita de campo. ―¿Estás bien? Te ves cansado. Ella sentía la tensión en el aire. Pero es también el hombre más estúpido si cree que puede llegar a Sophie forzándola en un rincón. ―¿Por qué la dejó ir con Hartley? ―quiso saber de inmediato Finn. estaba siendo cuidadosamente suave. cada vez más irritado. Lazarus se desplomó en su silla. Un animal salvaje. imbécil. y tan guapo como el mismo diablo. de verdad. yo podría haberle dicho que está perdiendo su tiempo con Sophie. Él podría hacerlo de nuevo. joven tonto. pero nunca prestaría atención a mi consejo. ―Yo quiero que ella sepa la verdad. Por el rabillo del ojo. No todo. Tengo muchos consejos que dar. ―Entonces yo tenía razón. Se encogió de hombros de un modo perezoso. Demasiado cerca. Lo mismo que tú. le arrojó un poco de consuelo―. ―Incluso cuando Chivers maldijo a su amigo. Espero que esté preparado. que estaba muy lejos de lo que sentía―. Chivers empujó: ―¿Se lo has dicho? ―Algo. porque es asquerosamente rico. Una pena. cuando es acorralado. con una mano en su pecho. Él negó con la cabeza e hizo una mueca. ―¿Cómo llegaste a ser tan inteligente y audaz a tu edad? ―Por necesidad ―gorjeó―. y ella amablemente le puso al corriente de la historia de Sophie con Hartley. reprendiendo. Por supuesto. ―Ha estado enamorado de ella desde hace quince años ―dijo ella con un coqueto suspiro―. Él la miró con recelo. Hará lo que es mejor para ella. Todo. Eso es lo peor que puede intentar. o al menos él piensa que lo está. Chivers y Finn Valentine estaban en medio de un juego de cartas. ¿Qué le importaba a su guerrero? Había matado a un hombre con esas mismas manos. como un hermano mayor impaciente. pensativo. ―Ahora vas a tener que esperar y ver si ella regresa. ―Debes estar locamente enamorado de esa mujer.

―De repente se paró. y mire lo que pasó. ―Se me pasó el tiempo ―agregó―. él nunca hubiera olvidado su escalera. ―Pero. Él apoyó los antebrazos en sus rodillas. ―Yo también. Debería haber ido a casa a arreglar mi cabello. pero había ido allí para reparar el daño de cualquier forma que pudiera. Fue destituido inmediatamente de su cargo. ―Creo que su sobrina ha tenido a suf icientes personas diciéndole qué hacer. Estaba claramente enojado. Ella suspiró y se limpió las manchas de la hierba húmeda sobre su falda. por lo menos. Era culpa suya que estuviera llena de cicatrices. para los escolares. Por supuesto no cumplo el nivel de calidad de tu abuela. Ella captó el movimiento rápido y agudo de su mirada furiosa. con el juego de riendas entre sus dedos. se golpeó la cara con un clavo oxidado que sobresalía de la escalera. él nunca habría sabido su nombre. ―No me refiero a su anuncio.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tal vez ambas cosas. Estaba seguro de que nunca podría perdonarlo por ese error. ―Supongo que incluso mi mejor vestido no podría competir con la famosa elegancia de las señoritas Sadler. lo declaró loco al más alto nivel. ya que azotó como un látigo. Sucedió en una noche iluminada por la luna casi once años atrás. Tenía que estar allí por su propia voluntad. cuando saltó de él. pero él sabía que tenía que dejarla ir. y Lazarus se quedó solo. Es hora de que haga su salto de fe. 149 . Si no hubiera estado tan distraído esa noche. recortando la hiedra. con la cabeza entre las manos. señor Kane. pero aún tenía que contarle el detalle más importante de su vida: el primer momento en que la vio. Chivers la llevó de regreso por el camino a la fortaleza de Henry. cuando era un jardinero que se quedó hasta tarde. mi Sophie ha estado esperando por usted toda su vida. viendo la hermosa muchacha en el balcón de arriba. Si tan sólo se lo permitiera. ―Hemos tenido un día de campo ―dijo―. La había visto en el balcón y se quedó mirando fijamente. Y ahora la ha dejado salir con James Hartley. Pero lo hizo. y si no hubiera sido por su hermana. y ella deseó que lo dejara salir en lugar de mantenerlo bajo llave. ―Por lo menos ―espetó. y se negó a hablar con él por el resto de la noche. hechizado. La tía Finn no sabía nada de la confusión en su corazón. Deseó tenerla de nuevo en sus brazos. James dijo poco mientras cabalgaban hacia el atardecer. antes de que fuera noche cerrada. Cuando ella saltó. Me refiero al balcón. con quien nos reuniremos esta tarde. Finn exclamó: ―Ella lo hizo una vez. ―Sí. caminó hasta la ventana y miró hacia fuera al cielo nocturno manchado de tinta. El día de hoy le había dicho muchas cosas. o nunca tendría el valor de decirle toda la verdad sobre su pasado. señor Kane ―gritó Finn―. los errores del pasado asediando en gran medida su mente. Me trajo a ella cuando de otra forma nunca la hubiera conocido. Con el tiempo.

Sophie.. Ella no podía reconciliarse con la idea. Él debe conocer su lugar. Los niños como… ―. él era un muchacho impetuoso. Y estoy de acuerdo con Henry. Ella no quería causar problemas a Lazarus. Debería entender el peligro que corría presionando el genio de James y sobrepasando su "lugar". creo que deliberadamente te gusta molestar a mi abuela. Y creo que estoy enamorada de Lazarus Kane. ―Es más fácil que contar con su aprobación. Esa escuela es una pérdida de tiempo. Te sugiero que actúes con decoro en el futuro y no alientes a ese hombre. Sus labios se fruncieron y luego se abrieron murmurando un seco: ―No me gustas marchando por el campo como un gato callejero.. Ella suspiró y miró sus manos sobre el regazo. Al igual que la chica Vyne. voy a ponerle fin... y probablemente atraído por las cosas que no eran buenas para él. ―No hay nada malo en ello. ―Se sentó más derecho―. 150 . Sophie.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―A veces. ―¿Has discutido de mí con Henry? ―Por supuesto. Ella apartó la cara y comentó en voz baja: ―Creo que me gustaban más cuando se odiaban. Después de todo. ¿Era amor o lujuria? ¿O las dos cosas? ―Si te veo otra vez con Kane.

Cenar en compañía de la señora Hartley era el tipo de logro para el que vivían y respiraban. Las señoritas Sadler parecían contentas de estar allí cuando Sophie llegó. como si estuviera 151 . paseando los perros falderos. el brillo de sus pendientes de perlas. James fue alejado para ser presentado a las señoritas Sadler. Incluso si el vestido y el calzado habían sido limpiados y su cabello recogido. con una cabeza que nunca parecía bastante vertical. pero nadie lo mencionó. y el pelo suelto. Se vio obligada a sentarse entre Sir Arthur Sadler. posiblemente. Esa noche. La hija mayor estaba muy elegantemente vestida y muy derecha.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 28  Los Sadler. sonriendo tontamente. las manchas de hierba en su falda. encontrar gorros y guantes perdidos. Sophie se sentó en el sofá con tanta gracia como pudo y se lamentó en silencio de sus brazos desnudos mientras tomaba nota de todos los guantes blancos largos. La señora Sadler era una criatura pequeña. La señora tenía un parecido sorprendente con un cadáver. y un cochero. sus ocho hijas. Lavinia y su madre estaban demasiado atemorizadas para mucha conversación. En cuanto a sus hijas. como papel de fumar. tan pronto como entraron. no hizo nada para disipar ese temor inmediatamente. un valet. En la primera media hora. Pero tenía que sacar el mejor provecho de ello. y su cuñada. ella tuvo el gran placer. las cinco que estaban presentes esa noche. y la piel tan pálida que era casi transparente. según fuera necesario en la tarea de llevar cajas. dos criadas. y disponiendo de los regalitos que esos perros falderos dejaban en la acera. Su hermana ya estaba segura de que habían tenido un accidente fatal en el faetón nuevo de James. Sophie sabía que las anécdotas de esta noche serían la pimienta de sus discursos durante los próximos diez años. de proporcionar. incluso los "encantadores" trucos de su doguillo. Los penetrantes ojos grises de la señora Hartley rápidamente evaluaron la suciedad de sus zapatos. pensó Sophie. especialmente a las ocho hijas que supuestamente eran tan elegantes y bien educadas. perro faldero de mal genio. encorvada. apenas estaba vestida para una fiesta nocturna. y el desaliño de Sophie. pronto se encontró plenamente utilizada en estas y en otras muchas. Su tardía llegada causó un gran revuelo. dos hombres de a pie. una medida generosa de humillación. que se preocupaba constantemente de que su vestido nuevo no fuera aplastado por la proximidad. la persona más influyente de Morecroft. y Sophie fue acompañada al sofá. conseguido por el viento. a través de sus propias "conexiones". quien tenía la costumbre de llevar su mano a la rodilla y encontrando la de ella en su lugar. tal como eran. Sophie no esperaba nada más de la cena que unas risas siniestras y. Todas eran altas y delgadas como juncos con rasgos cetrinos y los hombros abatidos. un mayordomo. La Señora Dykes se había ocupado de mostrarles los lugares de interés turístico y de entretenimiento. ese golpe social de acompañarlas a la cena de la señora Ursula Hartley. habían llegado esa semana a Morecroft. Los Sadler evidentemente se consideraban en igualdad de posición que la señora Hartley y muy por encima de los Valentine. no había visto nunca un grupo tan aburrido. y que iban a encontrar alguna causa para tirar un chisme sobre el patrón de la porcelana de la señora Hartley. menos corteses funciones: guiando a las apáticas hijas y estando siempre dispuesta a rebajarse a sí misma. En el salón. pero tenía curiosidad por conocer a los Sadler.

erizadas cejas y dientes amarillentos. rizaba el papel pintado a mano de la señora Hartley. sus hijas se estremecieron delicadamente. permanecían en casa con los sirvientes. María hizo algún intento de involucrar a las jóvenes en la conversación. pero por lo general era la señora Hartley quien gritaba a través de la habitación para contestar sus preguntas. Al otro lado de la habitación. La señora Sadler gimió suavemente y se inclinó hacia adelante. y la abuela de James de repente se sintió cautivada por los diamantes en el cuello de su 152 . brusco como una sirena.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  enyesada para corregir una columna torcida. no se equivoquen ―rugió en los oídos de Sophie―. Yo habría zurrado el culo del joven sinvergüenza si lo hubiera encontrado alzándose en el aire. pero supuso que bien podría ser culpada por esto también. Especialmente la querida Sophie. pero ella tenía una hermosura vacía. ―La voz de sir Arthur sacudió el candelabro. pero sólo se escapó un suspiro muy apretado. Después de eso. sólo lograron encontrarse con sus propias miradas sorprendidas y asustadas. ¿buscando marido? La señora Dykes se disculpó con la señora Sadler por el triste estado de la familia de su yerno. señorita. Ella abrió la boca. nada menos. En una mesa de billar. ―Cuanto más pronto ella esté segura y lejos y haga un buen uso de algunas capacidades. Las tres hijas menores no habían salido esa noche. giraron en su dirección. En el proceso de apartar los ojos de su padre. ¿Por qué no? ―Y que eres la muchacha que quedó atrapada en una situación comprometida con ese joven.. Era la primera vez que había sido acusada de eso. curioseando para obtener más información acerca de las tendencias de moda en Norwich. mejor estaremos todos. Sir Arthur. ―He oído que eres la muchachita rebelde que le causó a Lord Grimstock una hernia. al borde de las lágrimas. ¿eh? Su estómago se apretó como un puño. Henry? La señora Sadler alzó la mirada. Sir Arthur era un hombre corpulento. pronto se dio por vencida. Dado que María fue siempre algo temerosa de esa señora. por su ayuda en esta materia.. la conversación se quedó casi en su totalidad entre la señora Hartley y Sir Arthur. La señora Dykes habló con su suave voz amenazante: ―Le estamos muy agradecidas. mientras la señora Dykes rápidamente le abanicó la cara. de nariz grande y carnosa. una o dos soltando casi risitas nerviosas. Estamos bastante preocupados de hecho por la pobre y querida Sophie. ¿No es así. ambos tenían afición por sus propias voces. Y el tuyo también. como si fuera a vomitar en la alfombra. y su aliento chamuscaba los rizos que caían sobre la cabeza de Sophie cuando de pronto le dijo con voz resonante en su oído: ―Así que tú eres la damita que causa todo el problema. Explicó la lamentable y mala costumbre de Sophie de hacer travesuras. incluidos los más desinteresados de las señoritas Sadler. Todos los ojos. y su completo descuido con respecto a las consecuencias. Su vozarrón. Sophie jugó con la idea de empujar un cojín en la boca de la señora Dykes y enfrascarse en una lucha con ella en el suelo. al parecer. la misma que una vez había aparecido en el rostro de su frágil madre. ―Algo terrible sobre un anuncio. sus ojos claros con bordes rojos y siempre.

153 . pero sus labios eran delgados y muy apretados. Sir Arthur. los Sadler planeaban mudarse a Bath. ¿Extraño? ¿Qué extraño? ―Un gitano sin modales o educación. pero estaba contenta de darles un poco de entretenimiento. podría dejar la puerta abierta. sus manos curvadas como garras. Sir Arthur le informó en una octava cada vez mayor. Si ella estuviera en su lugar. Henry. estaría igualmente cautivada por la desvergonzada casquivana en medio de ellos. todos los pequeños detalles del viaje ya se solucionaban. Sir Arthur pensaba que Sophie debería estar en extremo agradecida. según la señora Dykes. ―¿Eh? ―Sir Arthur volvió su monóculo a ese pecho regordete e inquieto. su pecho sin ataduras casi golpeándola en la barbilla―. muy especialmente. pero no lo estará. que esta era realmente el mismo marimacho que seguía trayendo la vergüenza a la familia y no le importaba un bledo. Al parecer. y había más que suficiente espacio para vivir en una muy pequeña habitación en el ático de la casa que habían comprado. Ella nunca lo estará. ―Yo espero que no exhumes mi lugar haciendo estos acuerdos en tu nombre. Ahora las jóvenes señoritas Sadler miraron a Sophie con una especie de fascinación mórbida reservada para la exhibición de las momias egipcias. Lavinia gorjeó: ―Ella debería estar agradecida. que seguramente capturaría todo el calor que ascendiera.. Desde que el extraño llegó a Sydney Dovedale. Estaban preocupados por el costo de una boca más que alimentar. comía como un pájaro y era muy pequeña. Para el viaje en sí. sin tardar mucho. ya que no lo podrían obtener en ningún otro lugar esa noche. El tema de la muy inapropiada conducta de Sophie se puso en la palestra de nuevo. con aire de suficiencia aseguró a Sir Arthur. ―Rebotó en su asiento. donde la mala salud de la señora Sadler podría beneficiarse de las curas. y no causaría mucha molestia. que Sophie se sentaría detrás del carruaje con el equipaje. la solución para ella. regresó al pecho generoso de Lavinia. Por cinco libras al año. Sir Arthur pasó a añadir que la ventana de su habitación no se podía abrir. especialmente una que. mamá. se ha alterado todo y la salud de mi esposo Henry ha empeorado terriblemente. sobre la cabeza de Sophie. Ahora se reveló que. Henry y su expresión dolorosa fueron rápidamente examinados por el monóculo de Sir Arthur. ha estado peor que nunca. Y tenían la intención de llevarse a Sophie con ellos.. y extremadamente pendenciera. el cual. ciertamente no sabiendo que estaba en esa misma habitación. Lavinia. pero no con el nombre del joven caballero implicado. una porción adecuada de cada comida podría alcanzar para una institutriz. dado que los Sadler perdieron recientemente a su antigua institutriz. La señora Dykes cerró su abanico con un chasquido. con un poco de medidas creativas. Para su desconcierto. Por el bien de Sophie. Y desde que llegó al pueblo. más alojamiento y comida y dos medios días libres a la semana. Ella no requeriría de carbón en esa habitación. ya que estaba ubicada a tanta altura. estando familiarizada con la historia. la señora Dykes había persuadido a Sir Arthur para que permitiera a Sophie cubrir la vacante inmediatamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  perro faldero. ―Sus mezquinos ojos estaban abatidos en un intento de parecer recatada. pero pensaba que. grosera. Con su mano libre. Ella es maleducada. listas para enganchar la piel de su presa y arrastrarla fuera para alimentar a sus crías. pero algo había que hacer. pero si se requiriera aireación adicional. cogió una pera sobre la mesilla detrás de ellos―.

¿verdad? Sabía que lo ibas a estar. quien le pasó su pañuelo. ¿eh? ―la voz de Sir Arthur resonó. La puerta estaba entreabierta. Es evidente que este hombre. Eso se lo dejó a la señora Dykes. 154 . Kane. ―¿No debería todo hombre tener el beneficio de la duda? Sir Arthur se echó hacia atrás. llegó en respuesta al anuncio de Sophie en busca de marido. ―Parece que Valentine ya no te culpa por lo sucedido a su hermana. ―Es oscuro como un demonio. nos preguntamos si es posible que pueda ayudar a descubrir el pasado del joven por nosotros. y ahora no puede deshacerse de él. que tenía un poco de aceite de olor en la esquina. y James ya estaba hablando de sus huéspedes con su abuela. Ella miró a James. James se unió. Sophie ofreció una sugerencia tranquila a la habitación en general. En lugar de molestar a uno de los empleados. No hay más que mirarlo para saber exactamente lo que es. ―¿Y es por eso que invitaste al organillero y su mono? ―No lo pude resistir. Incluso el hollín. ―¡Dios mío. Sir Arthur ―exclamó Lavinia―. Sir Arthur ―explicó ella. Sospecho que hay un pequeño historia criminal. apretó el pañuelo para aliviar su dolor de muelas. ¡Maldito diente! Su mujer lo miró vagamente interesada. Cuando el murmullo finalmente se calmó. deleitándose con la atención―. Por el momento. ―Pero estuviste entretenida. ―Un criminal. esperando por los carruajes y haciendo un alboroto por los abrigos y los mantos. desalojado por el sonido. cuando estaban todos de pie sobre el vestíbulo de baldosas de la señora Hartley. Fervientemente todos estuvieron de acuerdo por varios minutos. agitando los paneles de madera de las paredes. Sophie se dio cuenta de que había dejado atrás su chal. Un ojo se fijó en Sophie a través del monóculo que él mantenía en su lugar con un estrabismo ladeado. pero no ofreció consuelo para su dolor. no tiene cabida en Sydney Dovedale. señorita. inclinándose hacia delante en su silla. Murmurando maldiciones bajas. ―Veo que eres una chica respondona. y no se habló más de delincuentes y de mozas con demasiadas opiniones. ―Uno es mártir del dolor de dientes. Más tarde. porque es más que reacio a hablar de sí mismo. ―De hecho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―El extraño ―chilló ella. abuela. qué miserables mujeres… esa Dykes y su hija! Gracias a Dios que estoy con problemas de audición. salpicó por la chimenea en trozos sueltos y oscureció el ostentoso manto estatuario de la señora Hartley. Sophie sintió que sus dientes se volvían serrín en su boca. se deslizó de nuevo a la sala para buscarlo. pero él evitó su mirada y continuó: ―No me gusta tener a ningún hombre entre nosotros que sea peligroso y pueda causar problemas. Sir Arthur. ―Él le dio un mordisco fuerte a la pera y de inmediato lanzó un grito de agonía―.

nunca le prestes dinero. Sophie ―dijo finalmente―. Como he dicho antes. ―No te preocupes. Y el cepillo parece curiosamente ausente de sus posesiones. Mira la tía sin reputación. ―¡Seguro que no planeas renovar tus atenciones con la desvergonzada! Después de lo que hizo anteriormente. En realidad. James. lleno de baches en un faetón conducido por James. James no respondió. los vestidos de las señoritas Sadler. ―He oído que Henry está tan lleno de deudas que lo echaron de su club. María charlaba con entusiasmo acerca de los acontecimientos de la noche. Y para la de Sophie. Durante los dos primeros tercios del largo viaje de regreso a Sydney Dovedale. abuela. he visto deshollinadores con un atuendo más elegante. Sophie estaba encajada entre Lavinia y Henry. Te lo advierto. con María y el señor Bentley sentados al otro lado del carruaje. Para mi felicidad futura. Eso le enseñará a no poner sus miras en alguien por encima de su lugar. estaba lo suficientemente caliente sin él ahora.. La señora Hartley prestó los servicios de su cochero y su calesa para el viaje a casa. y la elegancia de su menú. ―¡Henry Valentine está detrás de tu dinero! James respondió con confianza arrastrando las palabras. y sospecho que no será la primera vez que vende a una mujer de esa familia por monedas. ―No veo la diversión ―protestó Lavinia. la decoración del salón de la señora Hartley. todo eso va a cambiar. abuela. ―¿Seguramente no estás todavía suspirando por esa indecisa criatura? ―espetó ella―. Sophie se dará cuenta de que soy el indicado para ella. pronto. pero prefería soportar la incomodidad que arriesgarse a lesiones o peor a lo largo de un camino oscuro. ―Sé precavido. y mucho menos por un hombre así! Con la ayuda de Sir Arthur Sadler. Decidiendo renunciar a su chal. ¿no es así? ―admitió ella con expresión sombría. una notoria concubina y en lo más mínimo arrepentida. ―Qué gracioso. Sophie volvió al vestíbulo. Sophie va a casarse con el señor Hartley. Me recuerda a un barril de pólvora esperando una huelga. en todo caso. pero Sophie oyó el tintineo suave de la botella de coñac. ―¿Sí? Henry se quejó: 155 . ―Henry Valentine es un sinvergüenza ―continuó la anciana―. Esa niña tiene ojos muy siniestros. muchacho.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―Tenemos un acuerdo para dejar todo eso a un lado por el bien de Sophie. como si ninguno de los demás hubieran estado allí para verlos por sí mismos. ―Hilarante. ―Yo prefiero. pronto me desharé de ese demonio de Souls Dryft. Astutos. ¡Y todo este último asunto del anuncio en busca de marido! ―Sí. En cuanto a Sophie. estabas mucho mejor cuando ella rompió el compromiso.. ―¡No voy a perderla de nuevo. la señora Dykes debería ya haber pensado en los arreglos necesarios para que vayas a Bath. ―Bueno. ―¿Pero no lo sabes? ―exclamó María―. abuela. pensar en ello como una inversión.

Una creciente calidez inundó sus venas. Él había hecho ya tanto por ella. Henry. Vamos a necesitar una casa en la ciudad. ¿no? ¿no estás de acuerdo? Henry cambió de tema. Era sin duda peligroso sentirse de esa manera. la mareó. entonces. entonces tendremos una excusa para ir a Londres. ¿Qué podía hacer ella por él? 156 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  ―¿No es momento de pensar en el bien de esta familia? Hartley es la mejor oportunidad que tú tendrás nunca. ¿O este otro desorden es una de tus protestas contra los muchos males de la sociedad? Ella miró la falda manchada de hierba y le recordó bruscamente su gloriosa tarde con Lazarus. ―Por lo menos deberías haberte esforzado con tu vestido esta noche. Como el buen vino. aunque la hacía sentir invencible. ―Cuando Sophie se case con el señor Hartley. Lavinia empezó a animarse. Él provocaba eso en ella todo el tiempo. Sophie.

Sophie le dio a Chivers un puñado de monedas para una cerveza mientras esperaba. —Allí. no podemos quedarnos mucho tiempo. Sus ojos recorrieron las fachadas de las tiendas y los escaparates. si ellos no tenían nada mejor que ver. encontró la mercería en un callejón estrecho y entró a la tienda al mismo tiempo que sonaba una pequeña campana conectada a la puerta. Cuando se acercaron a la calle principal. y eso era todo lo que había. dijo. y luego. pero ella insistió en viajar junto a él en el asiento delantero.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 29  Las ruedas del carro rodaban rápidamente por el camino mientras los caballos se movían a un ritmo constante. —Usted es un buen hombre. y él sabía que ella iba a encontrar alguna otra manera de ir si se negaba a ayudarla. por lo tanto. Chivers le había insistido a Sophie que se sentara en la parte de atrás. o James arrastrándola por el brazo. La tienda era más grande de lo que parecía desde el exterior. —Yo no quiero que se meta en problemas. hasta ahora no lo estaba. ladridos de perros. ¿no? —Por supuesto que no. Era un lugar más grande que Sydney Dovedale. sólo porque había oído lo testaruda que era. Chivers redujo la marcha de los caballos al trote. Dejó que la gente mirara su cicatriz todo lo que quisieran. y por mucho que deseaba que éste pronto estuviera insensible. —¿Qué ha hecho ahora? —Exclamó mientras elevaba sus ojos al cielo. señor Chivers. Ella vio una alta torre de iglesia rodeada de tejados de pizarra y paja. arreglándose con manos nerviosas. y comerciantes ofreciendo sus mercancías. había una sensación general de bullicio: carros que rechinan y carruajes que traquetean pasándolos a mayor velocidad. los caminos mucho más transitados y. —Yo no sé lo que Russ tendrá que decir sobre esto —gruñó el grandullón—. señorita. —Él señaló con la fusta—. No debí dejar que me convenciera de esto. Esperó mientras que otras dos mujeres fueron atendidas. —Ella le sonrió y luego miró hacia otro lado por el camino. con hileras de armarios y anaqueles para explorar y una mesa larga para medir la tela. bien cuidados. —Bien. con una mano aferrando su sombrero. Recuerde. y la otra alrededor de su brazo. pero hoy era una mujer con una misión. El carro se detuvo delante de una concurrida posada frente a la iglesia. se bajó. marcada por la aventura. Estaba dispuesto a llevarla. debo llevar este carro y las bestias de vuelta antes de que Russ se entere que no están. y luego le preguntó al propietario si podía hablar con su chico de los recados. Le pagaré bien por traerme. Justo sobre la siguiente pendiente a la derecha. ¿Es mucho más lejos? —esperaba que no. Era una mujer de treinta años. que se extendía entre campos llanos y exuberante vegetación—. Se sentía rara por estar sola en una ciudad extraña sin Henry o su hermana. Usted no tendrá que cometer perjurio por mí. Pero él no quería el pago. se arregló la falda y corrió sobre los adoquines. Después de algunas averiguaciones. ya que su trasero estaba dolorido por el viaje. —No se preocupe. 157 . señor Chivers. y por eso sofocó ese momento de incertidumbre y levantó la barbilla. la gente gritando saludos entre sí.

tenía el pelo negro y espeso. Esta era la única manera de ayudarlos en este momento. entonces por qué pensaba que podría enseñárselo a este niño de diez años. ¿quieres un poco de limonada? Se sentaron en un pequeño salón de té junto a la iglesia. Rafe con un vaso de limonada y un bollo grande y pegajoso. y le explicó su misión. observando todos sus movimientos alrededor de él. como sabía demasiado bien. Él levantó la mirada hacia su cicatriz. —Hay dinero ahí para ti. ella con una taza de té. Un niño pequeño salió. desde que es tuyo ahora. —Mi tío es un soldado —le dijo. —¿Puedo navegar en su barco? —Tal vez un día. —¿Por qué? —Porque vas a necesitarlo más tarde. Él se dio la vuelta y gritó hacia la parte trasera de la tienda: —Joven Maestro Rafe. 158 . Pero trata de ahorrarlo. pero este muchacho lo necesitaba más que ella. pero Sophie se sorprendió cuando esa cara curiosa. —¿Es usted un pirata? —Sí —respondió ella con solemnidad. con James y Henry respirando sobre su cuello.¿Ya no quiere matar personas? —Creo que no. ligeramente enfadada. —¿Por qué? ¡Oh. y sabía que Lazarus nunca aceptaría dinero de ella. levantó la vista y se encontró con un par de ojos de color azul claro mirándola en vez de la conocida mirada oscura que ella esperaba. Al igual que su tío. y sabía que él quizá no apreciara que viniera a ver al chico. Ahora es un agricultor. Te he traído algo. —Sí. Ella ha traído un mensaje de tu tío. —Supongo. —¿Cómo lo sabe. Era el dinero que había estado ahorrando para un vestido nuevo y unas pocas ropas interiores de Norwich. Los hombres podían ser difíciles cuando se trataba de orgullo familiar. como hizo mi tío. Lazarus le había dicho muy poco acerca de su hermana o su hijo. con los pies balanceándose. Ella tomó un sorbo de su té.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  De prisa le aseguró que el muchacho no había hecho nada incorrecto. —¿Qué es? Ella sonrió ante su impaciencia y le pasó un sobre. puedes hacer lo que quieras con él —dijo con un suspiro. lo era. —Buscó dentro de su bolso—. Pero primero. —¿Por qué? —levantó confundido su pequeño rostro—. Creo que está harto de ser un soldado. Señor! No había tenido suerte al inculcarle este principio a su propio hermano. Se sintió nerviosa de repente. llevando una escoba tres veces más larga que él. así que no lo gastes todo en tonterías. —Lo voy a poner en mis botas. señora? —Soy una amiga de tu tío. venga aquí. —Esta señora ha venido a verte —explicó el comerciante—.

No pudo evitarlo. —No derrames tu limonada. pero le dolía el corazón. Tal vez no debería aumentar las esperanzas del niño. Había algo más en su rostro. Podía ver a Lazarus en la cara del chico y se imaginó como debía haber sido hace años. Frunció el ceño y se removió en su asiento. Él nunca estaría de acuerdo con eso. —Le apuesto a que usted no manda a mi tío. ¿no es así? —Las mujeres se supone que mandan a los hombres y a los niños pequeños. —Ni a mí —respondió ella con ironía. Sophie pensó en Lazarus luchando para hacer una nueva vida en Sydney Dovedale. —Aléjate de ellas. —Eso es lo que yo dije que él hecho. Dejó su taza de té y dijo cuidadosamente: —¿Un ángel? 159 . —¿No le gustan? El barrió el brazo en un gesto dramático. me dijo. algo que ella reconoció pero no pudo discernir. Ella se echó a reír. Mejor que el trabajo de casa. —Hizo. —Un día voy a vivir con mi tío. Como creas que es mejor. Él había hecho todo lo que pudo por el niño de su hermana. —Usted es una mandona. —¿Te gusta vivir aquí? ¿La gente es amable contigo? —Está bien —musitó y se limpió la boca con la manga—. Ella asintió con la cabeza mientras observaba su rostro pequeño y expresivo. —Eso es lo que dije que él hizo lo hecho. Pero incluso si no fuese vuelto a capturar y enviado de vuelta a esa ruinosa cárcel —o peor— una espada atravesando su corazón podría acabar con él en cualquier momento. —¿Cuándo fue la última vez que viste a tu tío? —El invierno pasado —respondió el muchacho—. Y aquí estaba este chico. Mantente alejado de la gran mayoría. —Si tu tío dijo que sería así. —Nadie nunca me dijo eso. Tenía razón al advertirte. No le gustan las damas. —Va a casarse con un ángel. esperando un hogar y una familia real y cariñosa. señora. Él me traje un pastel de carne. —Él te trajo un pastel de carne. —Sí. Él me lo dijo. Debía preocuparle mucho lo que le sucediera a Rafe. entonces estoy segura de que así va a ser —dijo ella. tratando de echar raíces y poner su pasado detrás de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Bien. Rafe sorbió su limonada y chasqueó los labios.

a través de la ventana de la tienda de té. pero ella había rechazado esto como otra mentira encantadora. salta. llevando su cesta o girando su gorro como hacía a menudo. Pero ella era más fuerte de lo que parecía. algunos más desde la última vez que ellos hablaron o él tuvo el placer de tocarla. Y sabía que iba a casarse con ella algún día. Tal vez él la había asustado cuando le dijo cómo obtuvo la herida. aunque solo de vez en cuando dando un respiro al aire espeso y caliente y agitando las altas hierbas con una caricia perezosa. Pero Lazarus siguió trabajando sin pausa. avanzando con firmeza por el campo. Mantuvo un ojo puesto en la vereda. —¡Tonterías! —respondió su hermana—. ¿De dónde había venido él y cómo lo había sabido? Había afirmado estar buscándola. señorita Valentine. Ese era siempre un error. Salta. Un viento suave soplaba a través del campo. Era un vestido bonito. o miró hacia adelante para ver lo lejos que todavía tenía que ir. Dé un salto. El ángel estaba en lo alto de un balcón. pero es un poco juvenil para mí. A veces se preguntaba si había cometido un error el día de la comida campestre.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —La vio una vez. ¿Puedo tener otro bollo? Ella tragó saliva. Se ha puesto toda blanca como una margarita. tan pronto como la encontrara de nuevo. Habían pasado dos días desde que había tenido una mirada de ella. No podría. sudando bajo el implacable sol. así lo había aprendido. Sophie miró por encima de su cabeza. mientras Lazarus se movía balanceándose. Él no la querría de ninguna otra forma. Por 160 . señora. y un escote bastante atrevido. María. —Es tan amable de tu parte. Chivers se sentó un rato junto al seto con una jarra de sidra. —¿Por qué? ¿A dónde se fue ella? —Ella se cayó ¿verdad? Se cayó del balcón y se rompió el ala. —Hey. lo más hermoso que había visto. Una vez que te lo pongas y se realice un ajuste. le había parecido familiar de alguna manera —una parte de ella una vez perdida. en muselina blanca con pequeñas mangas ribeteadas en perla. se verá completamente nuevo. salta. un hombre decidido a castigarse a sí mismo. sin romper el ritmo. Ella se dio la vuelta con ansiedad y estudió su reflejo en el espejo con severo ojo crítico. cuando cabalgaba con ella en aquel claro esmeralda. Incluso cuando le robó aquel primer beso bajo el castaño. a menos que uno tuviera la previsión de meter un poco de encaje. Nunca miró hacia atrás para ver desde donde había empezado. Con otro golpe de la guadaña. y no habría ningún beneficio hasta que ella estuviera lista para hacer su elección. cuando era un muchacho. lo miró de nuevo y asintió. observando por si cierta mujer pasara por el seto. ahora encontrada de nuevo. ¿Cómo podría ser? De repente se acordó de lo que le había dicho en la iglesia una vez. cortó otro manojo de heno y luego otro. y yo te voy a atrapar. y voy a estar ahí para atraparla. Ella era de acero por dentro.

a esa temporada alegre y despreocupada. Nunca usó su encantador vestido después de eso. y ahora Sophie estaba llena de tristeza por eso. Era un anhelo dulce y triste por los tiempos pasados. ahora era ceniza. Nunca en su juventud habría dejado pasar la oportunidad de bailar en un baile. pero ahora sabía qué decepción podría ser. la satisfacción de ser admirada en un nuevo vestido. para quien ella solo quería lo mejor. Las invitaciones para el evento eran muy solicitadas. 161 . Sophie miró a través de la ventana abatible. pensó que estos sentimientos significaban que lo había echado de menos. la vista del jardín de su hermana y más allá de la vereda. La señora Hartley. todo sería exactamente igual como era antes. James estaba muy ansioso porque ella hiciera una mejor impresión en su abuela esta vez. estaba tímidamente arrugado. Pero había una cosa diferente. Ese vestido perteneció a la juventud perdida de su vida. la ventana flanqueada por un seto de tejo. siluetas sobre la repisa de la chimenea. una parte de su vida que nunca volvería. y alguien debería haberlo quemado. Los libros del señor Bentley esperaban cerca en una pequeña mesa de Pembroke. Pero había vida por delante de ella y un nuevo comienzo. Cuando James regresó por primera vez por ella. en una esposa y madre ejemplar. compartir una noche en compañía de alguien que estaba allí por elección. y los macizos de refinadas flores de María florecían con color. el vestido alterado de su hermana la llevó de vuelta allí. En una mujer que entregó su precioso vestido a una hermana. Amor. Sophie había cambiado. pero ahora sabía que no era eso. El amor había convertido a María de una criatura superficial cuya cabeza estaba llena de baile y la última moda. María se puso de rodillas en la alfombra. intentando un nuevo estilo de pelo. La parroquia era un agradable y acogedor hogar. el alfiletero agarrado en la mano. por ese encantador vestido en el que debería haber tenido grandes esperanzas y sueños. —¡Oh querida! Está de moda ahora poner más adorno en el dobladillo. Miró su reflejo otra vez y volvió la cara para que la cicatriz no fuera visible. Al igual que James y sus recuerdos. Ella sabía que debía ir. alguien que disfrutaba de pasar su tiempo con ella. ¡Qué agradable debe ser. probablemente bajo presión por parte de James. había invitado a Sophie a su baile de verano. Esa mañana. El salón estaba ordenado. incluso si se trataba de sentarse tranquilamente y leer un libro o admirar el jardín juntos. Estaba salpicado con gotas de color carmesí. cuando las velas se apagaran y todas las flores caídas fueran barridas. y el estar ahí era generalmente un signo de que uno había "llegado" a la sociedad más grandiosa de la comarca. y esto trajo de vuelta el recuerdo de lo emocionada que había estado al vestirse esa noche mientras anticipaba muchas de las maravillas del baile. Sus pies nunca permanecían mucho tiempo en un solo lugar. Un día aquella muchacha se desgastaría. era similar a la ropa que vestía la noche en que había saltado desde un balcón. pero ya se había marchado a Brighton. La pequeña escena era pintoresca. y esto es un poco simple. con un modelo delicado y discreto en el empapelado. Ojalá Ellie todavía estuviera allí para darle esa ráfaga extra de confianza. la expectativa de divertidas excursiones con muchos acompañantes encantadores. y el cojín. era como llegar al final de un buen libro.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  desgracia. y cómodas sillas dispuestas para la conversación íntima. Hubo una vez en la que amaba las fiestas y vivió para los bailes. donde él se sentaba cuando se unía a su mujer. Una pequeña palabra con un efecto tan devastador en la persona que lo sufría. fresco y tranquilo. medito Sophie. Usado solamente una vez. Una nueva historia por descubrir. pensó Sophie con una triste sonrisa. la excitación nerviosa que les precedía.

Pero en realidad.. a menos que piense vender. —Pero. y cuando seas su esposa. Se había quitado los alfileres de la boca y estaba mirándola desde la alfombra—. de acuerdo con mi Señor Bentley. estate quieta. Le había contado todo lo demás. —Pero todavía no he aceptado casarme con James Hartley. hermana. Me lo dijo. La mirada de Sophie se desvió de nuevo a la ventana por la que podía ver a las ovejas que pastaban en la propiedad y una bandada de malhumorados gansos persiguiendo a la Señora Flick a lo largo del puente. pero no le mentía. Necesita un marido competente. ¿cómo podrías casarte con un extraño? Sin duda. pero era verdad. enroscándose a su voluntad. Hasta la señora Cawley lo comentó ayer. —Pero. —El amor te cambia. reconquistaste la admiración del señor Hartley. hermana. El no decía mentiras. Después de un breve silencio. María siguió prendiendo con los alfileres. Piensa que tú eres un ángel que llego para salvarlo. Ella tomó aliento. James Hartley tiene todo lo que puedas desear y es una perspectiva mucho mejor. y no tiene hermanos para que tomen la finca en sus manos.. Ha causado muy buena impresión en mi querido señor Bentley y al parecer él mismo cree que está enamorado de ti. con una amplia sonrisa— que has empezado a usar papeles para rizar el cabello de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Desde su visita al pequeño Rafe. se espera que se case con Jane Osborne! Va a ser lo bastante rica cuando su padre muera. —Y ella le creía. que tu tez resplandece y tu pelo brilla. No es él quien riza mi cabello. Tal vez había dejado que su imaginación volara lejos. como ya he dicho a mi señor Bentley.. —De hecho —volvió a respirar— no estoy enamorada de James.. —dijo María de repente. —¡No utilizo papel para rizar! María estaba demasiado complacida y no escucharía ninguna negación. espero que no nos mires con altanería aquí en Sydney Dovedale. no me sorprende. Sophie+.. —Bueno.. —Sabes quién lo hace —estaba segura que aquellas pequeñas ráfagas eran lo bastante brillantes incluso para que su hermana las notara. ella seguía pensando en la historia del ángel en el balcón. Los labios de María formaron una pequeña y redonda "O". Completamente loco de amor. Tal vez fue sólo coincidencia que él le contara a su sobrino esa historia.. María exclamó: —¡Pero. Oh. 162 . y se preguntó por qué Lazarus no se la había contado. Sophie no necesitaba papeles para rizar el cabello cuando éste había adquirido vida propia últimamente. entonces ¿por qué no esto? Ella miró por la ventana del salón y vio de nuevo la brisa coquetear con las hojas de los castaños que bordeaban la propiedad. Y veo —ella se sentó sobre sus talones. Sólo había algunas cosas que guardaba para sí mismo. —No va a casarse con Jane Osborne.. él ha demostrado ser muy amable. Nunca te había visto lucir tan bien como últimamente.

salta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  El corazón saltó. vaciló. ahora entendía lo que era. hace mucho tiempo. tal vez. que él no existía para personas como ella. Hombre tonto. salta. Pero se lo había dicho al párroco. Entonces ¿nosotros no existimos para la gente como ellos? ¿Personas como ella… allá arriba? Salta. 163 . era todavía un niño por dentro. Gracias a su pequeño sobrino. Lazarus nunca le había hablado de amor. Le había dicho. y tenía que saber con certeza cómo se sentía ella antes de que pudiera tener el valor suficiente para decirle que la amaba. O algo más se lo impidió. y te atraparé. Completamente loco de amor. A pesar de su bravuconería externa. ¿Por qué no podía haberle dicho a ella? Porque ella no había sido capaz de decirle a él.

Becky me dijo tu nombre. 164 . Me juré que te encontraría algún día y te compensaría. luego a la derecha. un montón de sonidos. con la barbilla en el pecho y suaves ronquidos emitidos con cada respiración. ¿La casa dónde te despidieron sin una referencia? —Todo salió a trompicones. No podía soportarlo. —Vaciló. —Se aclaró la garganta—. —¿Tu hermana sabía mi nombre? —Por supuesto. Lazarus acababa de llegar para buscar algo de comida.. Había llegado el momento. demasiado sorprendido para cualquier otro saludo. Entonces se dio cuenta que no era sueño o los efectos del exceso de sol. —Fuiste tú —insistió. Trabajaba en la misma casa. Como un camisón. las mejillas encendidas. Ella caminó nerviosa en círculos y abrazó sus brazos. Dejé la escalera. entonces. primero a la izquierda.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 30  Tuck disfrutaba de su acostumbrada siesta del mediodía. Ella saltó el peldaño torcido y voló hacia él como un fantasma en un fino vestido blanco que estaba claramente fuera de lugar en esa granja. su propia mojigatería repentina era un misterio para sí mismo—. ¿verdad? Durante aquella noche cuando salté. por lo que se apresuró hacia la puerta y la dejó entrar. porque la tempestad de la ira caería sobre su cabeza peor que nunca. —Pero es también. Por un momento. porque estaba muy distraído. Una vez más caminó en círculos. —Ya estaba. Esperó los golpes por venir. Tú estabas allí. —Es agosto. lo había dicho. Es por eso que vine aquí a buscarte. Ella miraba fijamente. Cansado después de un largo día que comenzó horas antes de que la mayoría de la gente se levantara. —Después de lo sucedido. simplemente se quedó mirando.. estaba sirviendo dos tazas de cerveza de la jarra en la fría despensa. mirando por la ventana de su despensa y saltando hacia arriba y hacia abajo. Pensó que algo terrible debía haber sucedido. El reloj golpeó suavemente en la repisa de la chimenea y las gallinas en el patio cacarearon como comadres que se reúnen durante un día de mercado. Debía odiarlo ahora. Nada vino. la luz del sol atrapada en el asiento de la ventana. —¿Qué pas…? —Eras tú bajo el balcón. Estaba en su patio. —Sí. Ella frunció el ceño. —Deberías llevar un abrigo —exclamó. Él nunca había sido capaz de decírselo. frenéticos y sin control. con los labios entreabiertos. Fue mi culpa. el muchacho recortando la hiedra. cuando levantó la vista vio a Sophie a través de la ventana.

así que te lo pido yo. —Sí —logró decir. y ella mantuvo los ojos en la manga desgarrada mientras lo decía. Ella alzó las pestañas otra distancia infinitesimal. Cásate conmigo. y el pelo de color ámbar brilló con la luz del sol a través de sus ventanas. —Suponía que podía esperar ese tiempo. el de ella y el de él. —Entonces serán tres semanas. Esperaba. ¿estás segura? En respuesta. los detalles. El "lo siento". con la esperanza de contener el temblor. —¿Me perdonas. recordándole a Chivers. no por querer casarse con él.. —Creo que tu amigo tiene sed —susurró tímidamente. De repente ella le cogió del brazo. Me gustaría casarme contigo. un puñado de su camisa capturada entre sus dedos. ¿Puedo quedarme aquí? ¿Ahora? Quiero vivir contigo. con una mano en el mango de hierro. En algún lugar cercano. Había esperado más de diez años desde el primer momento en que la vio. y cuando se apoyó ligeramente en contra de su cuerpo las puntas de sus dedos rozaron cautelosamente sus caderas. Oí que otro hombre te decía que lo dejaras. Tambaleándose. Estaba enojado contigo por haber tardado tanto con la hiedra. Él no podía pensar. señor Kane.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Pero no fue por tu culpa —dijo finalmente—. El ardiente deseo rugió a través de cada nervio y músculo.. y hundió la cara en su pelo. —Esto salió en una carrera sin aliento. aquí y ahora. entonces? —Por supuesto que sí. No estaba seguro de entender. No me importan las tres semanas —agregó ella—. Pero.. —Lo siento. al parecer temerosa de mirar más arriba. —Las amonestaciones deben ser leídas en la iglesia por tres semanas. él oyó el silbido de Chivers. Él vio el pequeño trago nervioso que iba arriba y abajo de su esbelta garganta. dio un paso atrás y la miró—. —También yo. 165 . Todos los otros eventos de aquella tarde y los días siguientes habían oscurecido la mayor parte de su memoria. debía ser por la manga. —Era mitad risa. —La levantó envolviendo sus brazos apretadamente alrededor de ella. sus ojos llegando tan lejos como sus labios. Por favor. mitad jadeo—. —Sorprendido. se dio cuenta. que estaba junto a la puerta. Cuidaré de la casa por ti hasta entonces. Lazarus ahogó un sorprendido: —¿Sí? —¿Sí? —Una vez más sus pestañas revolotearon. El dolor persistente en su vientre finalmente comenzó a disminuir —. Sintió la tentación de levantarla en brazos y llevarla a la cama. —Señor Kane. —¿Te precipitas en esto porque tienes miedo de cambiar de opinión otra vez? Ella negó con la cabeza. —¿Cómo de pronto podemos estar casados? —gruñó él. Sintió las losas moviéndose bajo sus botas. La estrechó con fuerza entre sus brazos y la besó de nuevo.. ella le dio un beso en la boca. y tiró con tanta fuerza que las puntadas se rompieron en el hombro. absorbiendo el aroma de lavanda suave. Tan pronto como sea posible. Te hizo dejar la escalera atrás. —Sé que tú no me lo pedirás una segunda vez.

Había esperado que ella huyera de él cuando se enterara de la verdad acerca de su accidente. podría haberles ahorrado a ambos una gran cantidad de tiempo y angustia. la mujer que había aceptado ser su esposa. ¿Cómo pudiste hacerme esto.. Un momento después. y tampoco puedo pedirle que espere. Él habría accedido a cualquier cosa en ese momento. —¿Tres semanas? —la miró de arriba abajo—. lo dijo con una sonrisa y confesó que estaba contento de tener a alguien de la vieja familia de regreso en Souls Dryft. ya que estamos ahora formalmente comprometidos y. el viejo criado murmurando su habitual pensamiento sobre las esposas y el infortunio que ocasionan. Sophie? A escondidas. Henry. todavía. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y qué diablos llevas? —Porque no puedo esperar más. parecía tener en ella el efecto contrario. Para su sorpresa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Está la tía Finn. Si tan sólo hubiera sabido esto antes... —Y éste es un vestido de fiesta de María. —¿Debo salir y entrar de nuevo. —Se sintió un poco triste por eso. —¿Alguno de nosotros Henry? —exclamó—. teniendo en cuenta que fue mi anuncio el que lo trajo aquí. como siempre sospeché. y no podía dejar de sonar un poco petulante —. —No se hizo deliberadamente para hacerte daño. La idea saltó a través de la cabeza y. ¿Alguno de nosotros es lo que pretende ser? 166 . especialmente si eso significaba que el "joven amo" por fin iba a salir de su triste estado de ánimo y dejar de oler las flores de vez en cuando. —¡Imposible! ¡Absolutamente imposible! —Henry se paseaba delante de la chimenea fría y oscura—. adquiridas a través de ningún medio honesto? Este Lazarus no es lo que pretende ser. —Voy a ser su ama de llaves —dijo con firmeza. y esto fue bastante injusto de mi parte. como un ternero recién nacido. Henry caminó rápidamente arriba y abajo. puesto que ya titubeé sobre mi respuesta. Lazarus miró a la hermosa mujer en sus brazos.. pero no voy a darle a ese ladrón ni un centavo. sin embargo. Su esposa. Ella debe venir también. Los dos se rieron. golpeando sobre las piernas débiles. después a su corazón. y Lazarus pidió a su amigo que entrara y lo celebrara con ellos. un charlatán que vino aquí con nada más que una bota llena de billetes de banco. pero ya está hecho. despertaron de su siesta a Tuck y bebieron vasos de cerveza. y sus botas chirriaron en protesta. Hoy. cuando yo te protegí del mundo ¿así es como me lo pagas? ¿Tramando amistad con ese bandido. ¿Está bien? ¿Está bien? Por supuesto que todo estaba bien. —Agregó—. —Supongo que él quiere una dote. —El sentido de haber tomado finalmente el control de su propia vida era casi abrumadoramente satisfactorio. Russ? —Chivers preguntó bruscamente desde la puerta. pero pasó con sorprendente rapidez —. y no hay vuelta atrás. —¿Has perdido la cabeza? No puedes mudarte a esa casa hasta que estéis casados. Lazarus está encontrándose con el señor Bentley ahora para pedir la iglesia en tres semanas. por supuesto. Después de todos estos años.. No veo ninguna razón para esperar. Y no.. El se sonrojó fuertemente. no hay un niño. pero no creo que lo necesite ahora. Esto se hace totalmente en contra de mi voluntad y sin mi bendición. Lo estaba modificando para mí. Y vuelvo a Souls Dryft hoy. —Hizo una pausa—.

A pesar de sus diferencias y sus peleas. Con esa despedida. él exclamó: —No va a durar. yo estoy enamorada de él. la ira de su hermano estaba impulsada en gran parte por la decepción. un comentario de hermana. —Me dijiste que él no quiso casarse conmigo y eso fue una mentira. —Suspiró y se acercó a él con los brazos extendidos. Él no descansará hasta descubrir la verdad. Sophie. Él quería que se casara con el rico James Hartley por razones puramente mercenarias. el día era luminoso y cálido. yo no estaba allí esa noche.. te dejas llevar por el corazón. no hace ninguna distinción de rango. Por desgracia. y se supone que debo protegerte. Pienso protegerlo de cualquier manera que pueda. No te aceptaré de vuelta cuando cambies de parecer o Kane cambie el suyo. Fuera. Ni siquiera podía perdonar a su propia madre por volver la espalda a la riqueza Grimstock cuando se fugó con su padre. Henry apartó sus manos. Hazte cargo de tu decisión. se querían. Tampoco voy a animar este error financiándolo. Henry —le dijo. sacudiendo la cabeza—. Necesito una casa propia. pero tal vez se había aferrado a una pequeña luz de esperanza. y ya sabes lo terca que soy. su voz inestable. pero sin duda podría protegerte de cometer ese error. Lo pasó por alto rápidamente. por difícil que hiciera a veces el soportarlo —. —Prefiero estar gobernada por mi corazón que por mi cartera. ¿Por qué trataste de mantenernos separados. No sabéis nada el uno del otro. —Ella quiso reír histéricamente—. Seguramente lo entiendes. Sophie caminó alrededor de la larga mesa de caballete para congregar su temperamento y ordenar sus pensamientos. —Si es cierto que has desarrollado algún cariño por el villano. —Necesitas un chaleco nuevo. —Te lo advierto otra vez. Vas a sacarle un ojo a alguien cuando uno de esos botones reviente. si al hacerlo también la lastimaba a ella. Henry? —Lo hice por tu propio bien. las manos cruzadas delante de ella—. 167 . Bueno. —Sabía que Henry no perjudicaría a Lazarus. Henry. Supe eso cuando me lo dijiste pero no quise contrariarte. Soy tu hermano mayor. No puedo quedarme aquí y someterme a Lavinia por más tiempo. harías bien en aconsejarle que dejara este lugar enseguida. Cuando se detuvo de espaldas a la chimenea vacía. —Sé más de él de lo que tú sabías acerca de Lavinia. —Vino aquí para empezar una nueva vida—dijo ella. cuando saltaste del balcón. dando un paso más cerca. Ella tomó aliento y cerró las manos. pero dentro de esta antigua fortaleza estaba húmedo y el frío se filtraba en sus huesos. —Es ignorante y ordinario. no entiende nada de las buenas costumbres y el decoro. Henry no entendía el amor en pareja —nunca lo hizo y nunca lo haría. Y yo. —James debió no tener nada mejor que hacer y por el tedio que sufría volvió aquí a buscarme. Era ni más ni menos lo que ella esperaba.. pero no tardará en encontrar otra mujer que lo entretenga de nuevo.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él no supo qué decir a eso. abandonó la fortaleza. James Hartley es otro asunto. pues aunque yo respete tus deseos y deje al canalla en paz.. Al igual que nuestra madre.

quiso sermonearla. dejó su guadaña. El nítido crujido del heno y el susurro rítmico de la cuchilla de corte acompañaba su avance mientras se acercaba. y luego se sentaron juntos a la sombra del pajar mientras ella descargaba su canasta y le pasaba un pastel de carne de cerdo y la pequeña jarra de sidra. Tuck me ha dicho que has estado aquí todo el día. Eran insoportablemente suaves. entonces? ¿Que una mujer debe besar a su marido cada cierto tiempo? Él asintió con la cabeza y se preguntó si ella se atrevería —aquí. —Dime lo que dijo Henry. Pero cuando ella le sonrió. él sabía que era una moza apasionada. ¿aquí? ¿Dónde alguien podría dar un paseo por el seto y ver? Se rió con voz ronca. y el pequeño rizo suelto de cabello contra el costado de su cuello. Sus manos le acariciaron la cabeza. Su mano era cálida. Cruzaron el campo a un pajar. —¿Qué dijo Henry? Se quitó el delantal y se lo entregó. Dejando a un lado su cena.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lazarus estaba en el campo de nuevo. A veces le preocupaba que él la sostuviera con demasiada fuerza y aplastara sus pequeños dedos.. no podía esperar a que un hombre se levantara tarde y se acostara temprano. —Sécate la cara. Siempre había trabajo por hacer. Tenía el pelo recogido en una larga trenza. —¿Eso es una regla. para recordarse a sí mismo que ella era real y no un sueño. le hacía contener la respiración. la recostó contra el heno. ¿Puedes detenerte un rato y comer? Trabajas mucho. —Supongo que puedo parar un rato. Así que ella se inclinó unos centímetros más y puso sus labios en los suyos. Vino a él rápidamente. Sintió sus manos sobre él de repente. Por supuesto. Su belleza. como siempre. pero hoy la saltó y se acercó. Sintió una opresión en el pecho y se llevó una mano a la cicatriz que tenía allí. decidí traerte la cena — exclamó. 168 . tomándola con fuerza. Le tomó la mano de repente y se la llevó a los labios. cortando heno bajo la tibieza del sol al final de la tarde. Debe hacer cinco o seis horas. Contempló su cara. —El heno todavía estará ahí dentro de media hora —dijo tomando su mano. y se había puesto su viejo vestido azul con un delantal sobre éste—. —Exactamente lo que nosotros sabíamos que diría. Ella no lo dejó pensándolo por mucho tiempo y plantó un beso inofensivo contra su sien caliente. —Ya que todavía estás trabajando aquí afuera como un toro obstinado. esta necesidad de sentir su beso de nuevo. Ella suspiró y su aliento refrescó su mejilla calentada por el sol. demasiado encantadora para resistirla. —No me has besado en varias horas.. No la escuchó o vio hasta que estuvo casi sobre él. —Miró hacia al sol que iba desapareciendo—. suave y seca en la suya. y su boca cubrió la de ella. Despacio lo frotó por su cabeza y hombros. pero. a la vista de la vereda. —No es suficiente —susurró. Estoy en camino hacia el infierno y la maldición. sus manos. ella siempre se quedaba de pie junto a la cerca y miraba. Ahora él veía la canasta que llevaba. La Madre Naturaleza. En el pasado.

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—El sol se te ha subido a la cabeza. —Pero no hizo ningún movimiento para frenarla cuando ella desató su ropa y deslizó sus manos dentro. —Discrepo cordialmente —se movió bajo él—.Esto no es el sol, Russ, esto eres tú. Contra todos mis esfuerzos, me he enamorado de ti. Sus palabras se apretaron alrededor de su corazón y dejó de respirar. A continuación, palpitó de nuevo a la vida. Era tan hermosa, tendida junto a él con el heno atrapado en su pelo, sus ojos calientes con anhelo, con los labios rosados entreabiertos y húmedos. Él no podía hablar. Un sollozo de felicidad impropio de un hombre estaba atrapado en su garganta. Revisó rápidamente por encima del hombro y vió que la vereda estaba vacía. El sol descendía a través de las copas de los árboles, el cielo estaba sereno, y el aire era denso y silencioso. Descansando sobre un codo, miró a Sophie y deseó entenderla, todos sus pensamientos y temores. Se puso grueso, pesado y duro inmediatamente bajo sus caricias constantes. Su mirada vagó caliente sobre su boca, que ya se cernía sobre ella. —Tengo hambre —susurró—. Quiero saborearte. —No soy tu esposo aún —le recordó. Su mano tomó su saco. —Eso no te impidió saborearme varias veces. —Eso fue diferente. Estaba tratando de influir en tu decisión. —Sonrió brevemente—. Tenía a una muchacha orgullosa y terca que conquistar. —¿Así que ahora que me has ganado ya no tienes que intentarlo? Una vez más perdió su voz mientras sus dedos acariciaban su cresta caliente, hinchada. —¿Debería parar? —ella preguntó en voz baja. El movió sus caderas más cerca, y la mano de ella se cerró alrededor de su saco de nuevo, apretando suavemente. Con los ojos cerrados, él se tragó otro gemido profundo. —Sophie. Ahora su mano se deslizó por su longitud una vez más con los dedos bien envueltos alrededor de él, y exhaló un suspiro tembloroso. Repitió el movimiento, y él se olvidó por completo dónde se encontraba. El sol moribundo no era rival para el calor febril que invocó con las manos. Palpitó dolorido por la necesidad de liberarse y sin embargo no quería acabar con ello. Cada gota de su sangre parecía correr a esa parte del cuerpo. Ella se inclinó hacia abajo y sintió su lengua explorando, a continuación, sus suaves labios sobre su cresta. El jadeó y se estremeció. En algún momento había envuelto su trenza alrededor de su puño, y se aferró a ella, los músculos en su brazo que mantenían su peso, rígidos con la tensión. Dejó que lo probara todo el tiempo que pudo, y luego tiró de ella hacia arriba. Estaba demasiado cerca de derramarse. Los ojos de ella estaban muy abiertos, mirándolo con interés. —La tía Finn va a pasar esta noche con María en la casa parroquial —susurró—. Chivers y Tuck han ido a divertirse a la taberna de Merryweather como es habitual, y tenemos la casa para nosotros por varias horas por lo menos. —¿Qué es lo que sugiere, señorita Valentine? —¿Qué cree que le sugiero, señor Kane? —Casi tengo miedo de decirlo. ¿Es así como las amas de llaves se comportan en general? Ella se rió suavemente, el sonido ondulante a través de su cuerpo y el suyo.
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—Es como ésta se comporta. Soy muy minuciosa, Señor Kane. La observó con solemnidad, y una mano le acarició el cabello. —Qué suerte la mía —dijo.

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 Capítulo 30 

La casa estaba vacía y el aire lleno de aroma, ya que por solicitud suya, Tuck había llenado
cada recipiente capaz de contener agua con aquellas oscuras rosas salvajes rojas purpurinas que crecían en el muro del jardín. Las flores eran abundantes este año y casi cubrían el gris pedernal. Antes de que ella pudiera protestar, Lazarus la levantó y la llevó cruzando el umbral, sin perder el aliento. —No es nuestra noche de bodas todavía —señaló mientras la bajaba otra vez. El titubeó y luego se rió. —Se siente como si lo fuera. —Sí. —Comenzó a quitarle la camisa, pero sus cuadradas y ásperas manos bajaron sobre las suyas. —No debemos… —Pero no puedo esperar. ¡Te quiero ahora! —Bien, eres una pequeña dama mandona, ¿no es así? —Sus manos apretaron las suyas. —Me enseñaste a expresar mis necesidades y dejar de ocultarlas —le recordó. Sus ojos se estrecharon, pero ella todavía sentía ese calor humeante de crudo deseo del guerrero en su rostro. Era casi cómico como intentaba ser un caballero, de repente preocupado por el decoro. —¿Te quitarás la ropa? —pregunto dulcemente— ¿o lo hago yo por ti? Por fin, él cedió la tarea a sus dedos ansiosos con una sola precaución adicional. —No deberíamos. Deberíamos esperar otras tres semanas, hasta la ceremonia. —Detén el parloteo, Kane. Es de lo más molesto. La besó antes de que la última palabra fuera completada, pero esta interrupción no le importó. Sentía los efectos soñolientos del calor del sol ese día y toda esa embriagadora fragancia de rosas, y lo dejó asumir el control, permitiendo que sus labios tomaran posesión de los suyos. Las manos de su prometido buscaban los ganchos de su vestido, ansioso, pero torpe en su tarea. —Déjame —susurro ella, y él lo hizo. Se volvió de espaldas a él mientras se desvestía. Los únicos sonidos eran los de su agitada respiración y el bajo fuego que chisporroteaba. Su vestido cayó al suelo y salió de él. Escuchó el suave gemido suplicante de su nombre en sus labios. Sintió su mano haciendo a un lado su cabello y luego su aliento ansioso y cálido en la nuca de su cuello mientras luchaba con los cordones de su corsé. Su camisola se deslizó lentamente hacia abajo sobre sus caderas, silenciosamente uniéndose a su vestido desechado. Cerró los ojos mientras sus brazos inmediatamente la rodearon, esas manos de piel áspera que tanto la fascinaban, buscando sus pechos desnudos. Tenía los labios en su cuello, su entrepierna presionada con fuerza contra ella. Sin saber qué hacer, apoyó la cabeza contra su hombro mientras sus manos se movían sobre su cuerpo, explorando y acariciando sin pedir permiso. Tomó libremente sabiendo lo que quería.

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María y Lavinia tenían razón; ciertamente él no tenía las manos de un caballero. Pero era realista, y no tenía ninguna inclinación de huir o escapar. Excepto a sus brazos. Y a sus manos indecorosas. —Te amo —susurró él, y alcanzó su corazón y su alma con su suave admisión. Y sabía lo contenta que estaba de que hubiera venido a buscarla, y aliviada de haberle esperado. Su lengua lamió el pulso disperso en su cuello. Su mano ahuecó sus pechos, y sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja. Se hundió contra su pecho y alargó la mano buscando sentirlo, para liberarlo de sus pantalones. —Vamos arriba —jadeó ella. Él sacudió la cabeza. —Lo haremos aquí. — Mientras se dejaba caer en una silla delante del bajo resplandor de fuego vacilante, la puso fácilmente a horcajadas sobre su regazo, y a continuación sus manos acariciaron sus brazos, su espalda, sus caderas y muslos, continuando la decidida exploración. Cuando sus dedos se movieron entre sus piernas, gimió con alegría.

Puro y candente placer rugía a través de sus venas y daba vueltas dentro de su cabeza. El
bajo ronroneo que se formó en su garganta le indicaba que la complacía. Podía oír y sentir el latido acelerado de su corazón mientras acariciaba sus pechos firmes. Hizo cosquillas a sus endurecidos pezones con sus pestañas y suavemente los frotó con sus palmas. Cuando ella echó la cabeza hacia atrás, arqueando su cuerpo y ofreciendo sus pechos a su boca otra vez, sabía que estaba ya a punto de alcanzar su orgasmo. Su piel brillaba a la luz del fuego, una gratificante sombra rosada. Su pezón estaba tenso y erguido, y ella quería sus labios sobre él ahora, aparentemente, a menos que sus oídos lo engañaran, y ella no estuviera, de hecho, rogándole con jadeante desesperación tomarlo. Él se contuvo para prolongar el placer. —¡Russ! —Gritó—. ¡Por favor! Te quiero. Él se rió bajo, la acunó en su regazo, y cayó hacia adelante, deslizándose de la silla a sus rodillas sobre el montón arrugado de su ropa. Su piel era sensualidad pura, satén y seda, tan suave que se fundía con el calor de su cuerpo. —¿Está lista, entonces, señorita Valentine? Porque yo lo estoy. —En un movimiento fluido, empujó y cayó hacia adelante de rodillas, cubriéndole la boca con la suya para detener ese jadeo sobresaltado. Por un momento, se quedaron inmóviles, mientras su corazón latía fuerte y rápido contra su pecho. Aún no estaba completamente adentro. Ella abrió sus ojos agitados, encontró su intensa mirada, y la sostuvo. Comenzó a moverse presionando un poco más con mucho cuidado, resistiendo el poderoso impulso de empujar de nuevo, porque no quería hacerle daño. Era pequeña y muy apretada, pero acogedoramente bienvenida. Poco a poco, la llenó, por fin.

Sophie pensó que debía haber algo mal. Ciertamente era demasiado grande para ella, pero
fue paciente, cuidadoso. Cuando sus manos se apoyaron tímidamente en sus nalgas, las sintió tensas por el esfuerzo contenido, por lo que las acarició y le acarició la espalda, deseosa de ayudar. Y luego cuando él realmente empujó, jadeó de nuevo temblorosa y su cuerpo se estremeció bajo el suyo.
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y entonces recordó. Todavía respirando con dificultad. Ese olor era de otro cuerpo al lado del suyo. y a pesar del completo abandono que mostró solo unos segundos antes. hizo una cuidadosa evaluación de su funcionamiento interno y de sus partes del cuerpo. levantó las pestañas y se encontró con su mirada. Cuando repitió el movimiento. muslos musculosos y pantorrillas 173 . Dobló las piernas alrededor de sus caderas. Su espalda aun estaba arqueada. y una sinfonía de jadeos y gemidos sobresaltados acompañaron cada empuje y retirada. —Eso fue hermoso. Yacía encima de la sábana. El placer nadaba a través de su sangre como un banco de peces pequeños. a la cintura estrecha y las caderas delgadas. Kane. tumbado desnudo boca abajo. con la boca entreabierta. Pero qué joven parecía mientras dormía. Pero unos minutos más tarde. Era una desvergonzada. Cada parte estaba bien aprovechada. pensó que su cráneo debía haberse separado de su cerebro cuando una sensación más fuerte que cualquiera que hubiera sentido alguna vez atravesó su firme y rígido cuerpo y salió de él. completamente perdida. y su cuerpo cedió además de recibirlo. Cuando sintió que ella temblaba a su merced. sorprendentemente. trató de pensar en lo que podía ser. Su cabello era un desastre. ella aprendió el ritmo. Consciente de la nueva fragancia que invadía su almohada. las medias lunas de sus uñas clavándose en su espalda. Una vez más. Abrió los ojos y miro sus mejillas sonrosadas y sus labios húmedos sonriendo. Lentamente. tomo su pezón en la boca y empujó una y otra vez. todavía estaba vivo. y sus pechos se estremecieron cuando las últimas oleadas de su propio placer corrieron a través de ella. dos terceras partes presionadas en la almohada. duras. a las firmes nalgas. el olor de un hombre. No había ni una pizca de grasa en su cuerpo. Lazarus deslizó las manos bajo su trasero mientras que el calor salvaje rugía a través de sus venas y sus extremidades. era ahora una remilgada y mandona Valentine otra vez. pero viviría. sinceramente esperaba que no. Finalmente abrió los ojos y descubrió su cara. estaba inquieto. por favor. y estaba dispuesto a dejar que ella lo tomara. una sensación de la que no podían obtener suficiente. si era así como debía ser. Unas ásperas respiraciones después. Con los párpados cerrados. Incluso con sus piernas alrededor de él.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Él se retiró un poco y luego volvió a entrar inmediatamente. revoloteando aquí y allá. y agradeció a su excepcional buena fortuna por este muy lascivo y rebelde ángel caído. disparando hacia arriba. Lazarus la miró. buena parte de él de punta. Las pestañas negro azabache temblaron y revolotearon contra sus mejillas. la fricción provocaba chispas que ambos sentían. desde la asombrosa anchura de sus hombros. mirándola a los ojos todo el tiempo. Finalmente concluyó que estaba adolorida. ¿Con qué soñaba esta mañana? ¿Con ella? Por las palabras groseras que masculló a la almohada. Se despertó lentamente. inspirándolo con la necesidad de total y absoluta posesión. manteniendo los ojos cerrados y la realidad a raya hasta el último momento posible. Por fin el ángel era suyo. Incluso en el sueño. Se convirtió en un resbaladizo movimiento de bombeo. hacia la luz del sol.

—Me dí cuenta. con los músculos rígidos. sosteniéndolas separadas y ella sintió la amplia y fuerte cabeza de su erección ya preparada para entrar en ella otra vez. pero se mantuvo tenso por encima de ella. —Sacudió la cabeza—. en particular. esa parte de él de la que hizo muy buen uso la noche pasada. Al menos de esta forma. estaba de espaldas y él estaba sobre ella. podría afirmar que fue por accidente. —Jadeó mientras recuperaba el aliento—. Miró a lo largo de su figura boca abajo hacia sus caderas. Esto es lo que debería ser. Aparentemente esa parte de él nunca dormía profundamente tampoco. —Creo que mi fina dama es insaciable. Acercó poco a poco su cara a la almohada y sopló suavemente sobre sus parpados. si despertara. contra esa dura fuerza masculina. Todo lo que podía hacer era estirarse a su lado y esperar. mientras dormía. señora? No pude dejar de notar que estabas ansiosa por mi atención esta mañana. esta conclusión feliz.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  gruesas. por supuesto. uno a la vez mientras se reía con voz ronca. Quería abrir las persianas y gritar su felicidad al viento. Sus manos. Siempre estoy alerta. Su corazón latía locamente. manteniendo los de ella abiertos. —Estabas dormido —protestó. Movió sus codos para reubicar su peso. Ella humedeció sus dedos y cuidadosamente delineó cada una de sus cejas. sin duda. —Mientras te portes bien y no te atrape en algo malo. —Nunca —le dijo—. Es un truco muy astuto. Presionando en el umbral. —¿Hay algo que quieras de mí. Quería tocarlo de nuevo. Quería agarrar sus nalgas. Agarró sus muñecas y las sostuvo sobre su cabeza. no tienes motivos para temer. El gimió y murmuró otra vez en su sueño algo sobre “dar a ese maldito caballero un buen golpe” y ella apresuradamente retiró su mano. burlándose de ella. Nunca había confiado así. pero sería injusto. riendo. había aquellas partes no visibles mientras yacía boca abajo. O no. —Lo tendré en mente. —Una sonrisa lenta apareció en sus labios. salieron un poco y luego se quedaron quietas. este amor. Tal vez podría deslizar su mano por debajo de la curva y… En el siguiente segundo. La sábana susurró cuando sus muslos de deslizaron mas separados. Ella se retorcía y frotaba su suave y ansiosa feminidad. Sostuvo la parte superior del cuerpo unos centímetros por encima de ella y le preguntó casualmente. Y entonces le besó los párpados lentamente. Puso sus piernas entre las de ella. El dejó de maldecir en su sueño. Era más de lo que nunca había soñado. ¿Qué voy a hacer con ella? 174 . siguiendo la curvatura relajada. metidas bajo la almohada. Sus manos luchaban por librarse de su agarre. —¿Es esto lo que quieres? Ella gimió. —No soy muy buena portándome bien. nunca se dejó llevar como ahora. entonces. Y. palpitando allí. incluso cuando —se inclinó para besar la punta de su nariz— no parezca estarlo. e impulsarlo a entrar. Así que esto era de lo que se trataba todo.

y unos segundos más tarde. aunque quisiera.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Seguía sin poder decir una palabra. Afortunadamente se compadeció de ella. 175 . también fue totalmente irrelevante. Su pregunta era retórica cuando la hizo.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 32  Sophie lo sentó en una silla junto a la ventana. 176 . Kane. me crié a mí mismo. pendiente de mí. donde la luz del sol entraba a raudales. mujer? —Ten paciencia. Sé que no hay ninguna confianza de dónde vienes pero ¿No hay paciencia tampoco? —Muy poca incluso para las mujeres hermosas. O mejor dicho. ¡Ahora quédate quieto! — Mechones rizados de pelo negro caían hacia las losas a sus pies y luego volaban sobre la brisa por la ventana abierta. tenía una nariz muy fina. —Y ese anciano que era como un padre para ti. pero sabía que la miraba por debajo de aquellas pestañas de color negro azabache. Si bien. Ahora. —Entrometida. —Ahora quédate quieto —advirtió. ¡Podrías resbalar y herirme! —¡Oh. —Y por tu hermana. murió en los cascos —dijo bruscamente—. ¿Qué es lo que sabía esa vieja bruja? —Cuéntame más sobre tu hermana —dijo tranquilamente. ¿Por qué iba a querer a otro hombre. ¿no es verdad? —También soy quien sostiene las tijeras. mientras él murmuraba vulgares quejas y un pie golpeteaba nerviosamente. Gimió y cerró los ojos completamente ahora. probablemente robando mi dinero mientras me tiene en la punta de un cuchillo? Ella se rió. —Los halagos no te llevarán a ninguna parte conmigo. ¿Terminaste? —Todavía no. ¿Ya has terminado. Antes de ser condenado. —Sí. —Se cruzó de brazos —. —¿Nunca has ido a un barbero? —Nunca. me dijo donde había enterrado su dinero. Quería que yo comenzara una nueva vida con ellos. Fui criado en los apostaderos de Londres. —Pasó sus dedos por su pelo. —Hmm. ¿Dónde murió? ¿En los cascos? Sus ojos estaban medio cerrados. fascinada por la yuxtaposición de claro y oscuro —. incluso si la Señora Flick realmente creyera que carecía de nobleza. sus ahorros como él los llamaba. todavía la fuertes líneas de su rostro le recordaban el perfil tallado perteneciente a uno de esos antiguos caballeros cruzados durmiendo en la cripta de la iglesia. silencio! —Tiró de su cabeza hacia atrás y comenzó despiadadamente a recortar su pelo. No dijo nada. Mayormente. —¡Tanta desconfianza! ¿Dónde has vivido tu vida antes de hoy que piensas así? —Te lo dije. En su opinión. —Puedes hacerme daño. La persona que te dejó su dinero cuando murió.

¡Disfruta lo que tienes. —Trabajó en casa de la señora Grimstock. Su imaginación siempre había sido demasiado viva. y poco después. En ese momento. Era morena como yo. pero sabía que no era la mujer para él. Intentó colocar todo esto en su carta. Sophie! Mastica tu caramelo. Se enderezó y dejó a un lado los pensamientos sobre James. ella se inclinó hacia abajo y besó su frente. sintiendo los hoyuelos y abolladuras. Lo empujó fuera de la silla y le ordenó quitarse la ropa. se preguntó ociosamente. se habían puesto a merced de una mujer con algo afilado en la mano? Entonces sintió el tibio jabón que ella frotó en su cara. Siempre se preocuparía por James y querría que fuera feliz. —¿Se parecía a ti? —Supongo que sí. pero ella no se lo permitió. Dejó de recortar. Lazarus trató de dejar su silla. era tres años mayor que yo. 177 . James Hartley. —Ella sintió frío de repente. No tengas malos pensamientos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Fue seducida por algún caballero elegante que la abandonó cuando estaba embarazada. Lo conocía desde hacía muchísimos años. Era bastante hábil. entonces. morena. Ella había escrito a James esa mañana. había pensado en él a menudo. —Ahora. su mente todavía estaba tratando de poner en orden todo lo que le había dicho. Nunca supe su nombre. Además. es mejor. Sophie? ¿Quieres dejarlo calvo? Alarmado. ¿Cuántos bañistas anteriores. el primer barrido de la navaja de afeitar. ¿Qué sentido tendría ahora hablar de lo que había visto y tratado tantos años de olvidar? No insistir en el pasado. —Te había dicho eso ya. pero no quería hacerle daño. a pesar del sol. No. tonto. no podía ser. Inmediatamente ella sintió el peso del deseo una vez más. —Sí. así que ella lo sujetó por los hombros. Cerró los ojos y vio a James Hartley detenerse para susurrar en el oído de una criada joven. la navaja de afeitar. Sus dedos se cerraron alrededor del borde de la vieja bañera de cobre. la tía Finn se asomó por la ventana. Su corazón estaba acelerado. ¿O sí? ¿Dónde adquirió esta habilidad? ¿Practicando con su último amante? Maldito seas. La echaron cuando les dijo que estaba embarazada. —¡Por Dios! ¿Qué haces a ese pobre hombre. —Se burla de ti. Sí. Se ha ido ahora. Incluso durante su larga ausencia desde su accidente. No había sido fácil explicarse con palabras que no lo hicieran enojar. Su mayor deseo era que siguiera adelante con su vida. —Y solo tenía diecisiete años. De repente. creo. Él extendió una mano hacia la nuca y la atrajo hacia adelante hasta que sus labios se encontraron con los suyos. Ella no me lo dijo. Y debían mirar hacia el futuro. Nada para preocuparse. —Me afeitaré yo mismo —protestó Lazarus.

—Estoy dispuesto a comenzar muy lejos de tus ojos —comentó tranquilamente. ya se había quitado el vestido. las puntas del cual apenas estaban sumergidas en el agua. que necesita una buena limpieza por todas partes. Lazarus escuchó el gemido familiar de la puerta oxidada. ella levantó su cara para otro barrido de la navaja de afeitar. En el patio. con las rodillas flexionadas hasta su barbilla y su pequeño rostro en forma de corazón rodeado de todo ese cabello impresionante. —Te pedí lavarme el cabello. No dejaría que nada se interpusiera en el camino de su felicidad. Hizo una pausa y la miró sentada en la bañera. y los lechones en la pocilga de su madre. gruñeron felices y contentos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Con la punta del dedo debajo de su barbilla. Tragó cuidadosamente. para cuando finalmente se le permitió mirar de nuevo. No desde que la había visto pasar de maestra orgullosa y altiva a la temeraria y salvajemente abandonada meretriz. pensó. disfrutando de su nueva oportunidad de vivir. y ahora dejaba su cabello largo caer desde su nudo ordenado. sin embargo. Tía Finn estaba emocionada de ir con ellos. entre sus rodillas. La última pasada de la navaja dejó su cara lisa. Era muy difícil esta confianza. También era muy difícil no sentir celos. Ella intentaba ser la señorita Sophie Valentine. Las palomas se arrullaban en el palomar. Sin embargo. se habría cortado una maldita pierna para hacerlo. Él se sentó. Kane. Lazarus era decidido. ruedas retumbando sobre adoquines. Le fascinaba que tanto desenfreno pudiera ser contenido dentro de ese nudo recatado. —Creo. gallinas que se amotinaban cacareando con irritación. su sangre agitada. Sophie lo limpió cuidadosamente con una toalla y luego puso un paño sobre su cara y le ordenó mantener los ojos cerrados. señora. provocando que una oleada de agua golpeara contra los lados de la bañera y sobre el borde. Ella se le adelantó. Ella entró y se dejó caer en el agua. ¿Qué importaba el pasado? Tendrían un nuevo comienzo juntos. Su pequeña barbilla arrogante se levantó otra pulgada. Si no hubiera espacio. ahora estaba inquieto. —Es mi turno —dijo—. Después de haber permanecido inmóvil durante media hora bajo su mando. La belleza y abundancia de ese cabello todavía impresionaban a Lazarus cada vez que estaba suelto. Necesito lavar mi cabello. un luchador y se contendría. 178 . —No pongas jabón en mis ojos. y luego desaparecieron. pero no iba a funcionar con él. —He hecho que parezcas casi respetable. —¿Qué has hecho conmigo? —murmuró por debajo del paño húmedo y caliente. su mente impaciente enviando el mensaje a su cuerpo de que estaban solos otra vez. Él agarró ansiosamente el trozo de jabón e hizo espuma. —¿Hay lugar para mí? —preguntó ella mientras permanecía desnuda delante de él con su piel reluciente. Agarró el borde de la bañera y escuchó sus pasos ir y venir. Tuck y Chivers estaban preparando el carro para un viaje a Sidney Marshes donde planeaban visitar una venta de granja. —Ahora estas a mi merced —exclamó. las gallinas se calmaron a un cacareo bajo.

maltratados por la leve corriente que estaba causando con su movimiento. Más agua se derramó y cubrió el piso enlosado. Separó sus labios. Sonrió lentamente y deslizó sus dedos dentro de ella. entonces. agarrando su rodilla con su mano libre para que no la cerrara. sus parpados revolotearon. —Movió su mano ahora sin el jabón. Miró hacia abajo su brazo en el agua. lo encontró mirándola con una intención penetrante. donde los rizos oscuros en su antebrazo flotaban y se extendían. La punta de su dedo encontró su núcleo sensible y suavemente lo provocó mientras la miraba y sentía que su propio deseo crecía. sus rodillas cayendo a los lados de la bañera. arqueó su espalda ligeramente. Bajó la mirada hacia el agua entre sus piernas. —Lo mejor empieza aquí —murmuró. —Lentamente presionó el jabón entre sus rodillas y luego bajó a lo largo de la parte interna del muslo en el agua. señora. señora! —Tironeó un mechón imaginario—. Lo agotaría si mantenían ese ritmo. señora? —¡Muy bien. Haré mi mejor esfuerzo. —Derramarás toda el agua a este paso —advirtió. No es que siquiera lo intentara. Él se inclinó hacia abajo para besar sus labios húmedos y 179 . Ella se inclinó hacia atrás y se entregó a sus caricias. Cuando levantó sus ojos de nuevo. embobado. Un sonido muy leve chisporroteó de su boca. —No lo encontrarás allí —ronroneó. pero él no estaba cansado aún. Él se arrodilló y se sentó sobre sus talones. Kane! Sigue adelante. Sus mejillas se colorearon de un modo encantador. sus parpados finalmente se cerraron por completo. para lavar toda la evidencia de sus malvadas y descaradas hazañas. Cuando sus hombros se hundieron más abajo contra el costado. voraz. ni mucho menos. —Oops. —No hay suficiente espacio —agregó—. casi dejó caer el jabón de su mano. —¡Imagina! —Será mejor que vea si puedo encontrarlo. Su “ama de llaves” colocó sus brazos a lo largo de los bordes de la bañera de cobre. donde lamía en pequeñas ondas alrededor de su brazo gentilmente en movimiento. Sus ojos parpadearon abiertos y le obsequió una cálida caricia avellana. pasando el jabón lentamente por un lado de la pierna hasta la rodilla y su mirada acalorada sostuvo la de ella —. —Olerán mi aroma en tí —agregó. —Esto no va a funcionar —murmuró mirando sus rodillas apretadas—.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Has sido una jovencita muy traviesa. Es hora de sus abluciones. sus manos apretando el borde la bañera. ¿Quiere que el trabajo se realice correctamente. Tendrás que extenderlas. ¿Quieres que la gente te mire y sepa lo que has estado haciendo con tu humilde y modesto amante? Ella frunció los labios y sus ojos brillaron con una risueña mirada sensual. Lo observó con recelo a través de sus pestañas temblorosas. y él. —¡Gracias. pero era más una risa que una protesta. El agua pronto estará fría. El agua apenas cubría sus caderas. Ella se mordió el labio. y sus dedos agarraron el borde solo un poco demasiado fuerte. perdí el jabón —murmuró. sin importar cómo ella trató de mantener su expresión seria.

Mientras limpiaba el piso superior de la casa. Ese era el resultado de compartir la cama con un hombre que era casi un desconocido. se pusieron más duros. observando y esperando. después de la intimidad que habían compartido. Si no hubiera sido por esa cicatriz. vio las letras torcidas marcadas dentro de sus botas donde las dejaba en el suelo junto a la cama. chupando su pezón con la codicia de un hombre hambriento. Y la única manera de cruzar la línea divisoria entre ambos era dar ese salto. esa noche sola en el balcón. sin duda. incapaz de esperar más tiempo. pero ahora se dio cuenta que debía ser su nombre real. pudo haberse casado con James y luego ser desesperadamente infeliz. 180 . Por alguna razón no se atrevió a preguntar. A medida que cada pequeña ondulación se deslizaba sobre esos tesoros. como delicadas conchas rosadas dejadas en la arena mojada por una marea en retirada. ¿Habría un mechón de su cabello en el interior? ¿Era ésta la mujer con quien practicó y perfeccionó sus habilidades? Pensó en la mesonera con el pelo cobrizo en el Red Lion en Morecroft. Era su cautiva. dejándolos levantados y brillantes sobre su piel pálida. R. un nivel diferente de sensaciones que la elevaban en una nube. y sentía sus ojos sobre ellos. Adamson. empujó hacia arriba violentamente. Era casi como si. quizás! Una carta de amor que guardaba con ternura. y las manos de él se deslizaron bajo sus brazos. Se sentó. Abrió el documento y encontró desteñidas palabras tumbadas en una inclinación precipitada y familiar. Sus pechos se balanceaban por encima de la superficie. Si no hubiera sido por esa cicatriz. y siendo de naturaleza curiosa. listo para devorarla. Cuando agarró su trasero. acariciándolos de la misma manera que él acariciaba su sexo. hubiera sabido que estaba allí. ¡Aja! ¡Una carta de amor de un amor pasado. de repente preguntarle su nombre. sosteniendo los pechos en su boca y riendo. que ella gritó por la brusquedad de la penetración. Luego encontró la carta.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  luego atendió cada pezón de la misma manera. pensó sombríamente. lo sacó para examinarlo. Nunca había sabido o siquiera sospechado que un placer tan intenso y agotador existiera. Qué ridículo que tuviera miedo de preguntar. mucho antes de que alguna vez se conocieran. La levantó a horcajadas sobre sus caderas y la bajó tan rápidamente sobre su erección. Russ nunca podría haber venido y besarla como nadie lo había hecho. su guerrero. Cada vez con él era completamente nuevo. más maduros. y mirar hacia el futuro ya no era posible sin abordar el pasado. escondido en el fondo de la parte lateral del baúl. nunca se hubiera quedado aquí y escrito un anuncio en un impulso. Era un poco tarde e incómodo ahora. sino que la abrazó con fuerza. quizás. Qué extraño que él hubiera jugado un papel tan importante en su vida. pensó que era un derivado de Lazarus. locamente. Russ por Russell. su juguete. El agua se desbordaba sobre el borde de la bañera mientras cabalgaba a su oscuro guerrero conquistador. otra de sus conquistas. Una mañana mientras todavía dormía. Podía ver ahora su reflejo sin pestañear. había encontrado su baúl abierto. no pudo resistir mirar dentro para buscar más pistas sobre su pasado. Cuando escuchó por primera vez a Chivers llamarlo Russ. Esta vez no le dio tiempo para adaptarse. Cuando sus dedos descubrieron el papel doblado. su boca amplia sobre su pecho.

El nombre de su hermana era Rebeca y había trabajado en casa de la señora Grimstock. como Russ. Eso esperaba. sin embargo. Más tarde esa noche.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No había ninguna firma en el papel. Sophie volvió a pensar en esa carta escondida en el baúl. pensó con enojo. gritando su nombre. Las palabras que había leído daban vueltas en su mente. los dedos extendidos sobre ese golpecito. ampliándose como si le gritaran. podía acostarse a dormir. no más apartar la idea a un rincón oscuro de su mente. —¿No te importaría? —Por supuesto que no. y cada día contaría. se movía mientras dormía. Él la miró. pero luego sus ojos se ensombrecieron. la tenía a su lado ahora. Tenía que escribir una carta a Lady Honoria Grimstock. y si ese trocito de cuchilla rota. pero conocía esa letra. y tuvo tiempo de leer solo unas pocas líneas. la conocía bien. que él no esperara vivir lo suficiente para ver a sus hijos crecer. Un día tendrá primos. ¿Debería mencionárselo? No. Russ estaba abajo. Era muy morena. nunca abriría los ojos de nuevo. Volvió a colocar la carta y cerró la tapa del baúl. Era imposible ignorarlas ahora. la sorpresa repentina pasó como un rayo a través de su cara. —Tal vez. Y la escritura de la carta pertenecía a James Hartley . Le preocupaba dejarla sola con esas responsabilidades. sin ningún signo de culpabilidad visible en su cara. Aquí estaba un joven que debería tener un porvenir por delante. Trataría con esto sola. La vida no era justa. Bien. —Su mano libre se dirigió a su corazón. De algún modo recuperó sus pies y se dirigió abajo por las escaleras torcidas sin tropezar. 181 . Antes de que pudiera incluso ajustar sus pensamientos. Sería agradable si todos vivieran juntos. planteó el tema de traer algún día al pequeño Rafe a vivir con ellos. Desgarró brutalmente en su felicidad. una noche.

Se lanzó a la tarea de vendedora tal como lo hacía con cualquier cosa.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 33  El día de mercado era la primera vez que mostraba su rostro desde que se mudó a Souls Dryft como "ama de llaves". Su hermoso rostro estropeado con un ceño y su mirada enojada que la apuñalaba como los dientes de un tenedor de tostadas. susurrando lo bastante alto para que los demás la escucharan. antes de que te arrastre a la ruina con él. que era seguro. pero él lo apretó con más fuerza. Trató de mover su brazo. o de lo contrario ninguna mujer estaría a salvo. Excepto lo que ella necesitaba ante todo. Tomó su codo con su mano enguantada. por supuesto. pensó. Sophie lo observó sacar el máximo provecho de su curiosidad para atraer y vender su fruta. Amy Dawkins se dejó llevar en compañía de la señora Flick. Se deslizó lejos de Russ y caminó alrededor de las cestas de fruta para encontrarse con James. sabiendo que era todo suyo. Tenía una extraña clase de encanto de la que ni siquiera parecía ser completamente consciente. Sintió una especie de tranquila alegría al verlo trabajar. que cotillearían desagradablemente. en el momento que escuché la forma en la que bailaron juntos en Morecroft. pero tan acostumbrada como estaba a los rumores acerca de sí misma no le gustaba oír a la gente hablar mal de Russ. pronto tuvo muchos clientes que venían principalmente para evaluar la situación y terminaban haciendo una compra al quedar atrapados por Russ y su excelente charla persuasiva. —Te perdono por este error de juicio. Lamentó que no hubiera sido él quien rompiera su compromiso hace diez años. —Dicen que pagó a Henry Valentine 500 libras por su hermana. pensó. por arrancar a Sophie de sus manos y acabar con el escándalo. —¡Tonterías! Henry pagó al extranjero cinco guineas —respondió la señora Flick —. Henry no tenía otra opción una vez que se enteró de lo que estaban haciendo juntos. Probablemente era una buena cosa. de todo corazón. Tía Finn le aconsejó que mantuviera la punta de su nariz y la cabeza alta ante esos pocos maliciosos. Supongo que te ha engañado de alguna manera. Lo supe. Es mejor acabar de una vez. Divertida y orgullosa. Debido a su mala fama. — ¿Sabes lo tonto que me has hecho quedar? ¿Otra vez? — Lo siento. Sophie divisó a James Hartley entre la multitud acercándose despacio hasta que se encontró a poca distancia de su puesto. Mientras él estaba así ocupado. así no se sentiría tan culpable ahora. —Ven conmigo Sophie. James. —Mamá dice que Sophie tiene la moral relajada y su comportamiento obstinado es una manifestación del resultado de la caótica educación recibida donde no era necesario. Puedo perdonarte por esta 182 . pero yo… — Podría haberte dado cualquier cosa. Apenas se establecieron en el mercado. Él comenzó enseguida con una acusación acalorada. La compró como a una mujer — bajó la voz a un siseo— de la calle.

Ella retiró el brazo. Pobre James. Quería que volviera porque realmente creía que lo necesitaba. ¡Mía! La miró fijamente. las alas lentas de la tristeza batiendo en su corazón. pero no me hago ilusiones acerca de sus defectos cuando se trata de dinero. Era un hombre rico que podía comprar lo que quisiera en la vida. Pero el amor que sentía por ella no era la pasión. Ella se dio la vuelta y se alejó entre los puestos. Había transcurrido demasiado tiempo. Pero él tomó su declaración como una acusación. porque pronto cumplirás los treinta y cinco años y tendrás acceso a tu herencia completa. pensó. pero no puedo seguir excusándote con mi abuela para siempre. Ella se sorprendió que pudiera estar tan dispuesto a perdonarla y llevarla de vuelta. — Pero he aceptado ya a Lazarus. —Nunca lo lograrás. —¿Henry te pidió que vinieras aquí? Así que eso era todo. Es igual que tú. dejé de lado todo para venir a buscarte cuando Henry me lo pidió. Fue mi elección. Pero pensándolo bien. Sus labios temblaban. Durante mucho tiempo estuve enojado contigo por escuchar a tu hermano y excluirme a mí. Quiero olvidar esos años y depende de ti. lo mantenía bien escondido del mundo. Te puedo dar mucho más. Me dijo que lamentaba la ruptura de nuestro compromiso. que podía cuidar de ella. cuando pensaba que nadie estaba mirando. Dondequiera que se diera la vuelta. pasaste los diez últimos lejos de mí. —Y él te animó a regresar.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  transgresión. Sophie. —Sin embargo. James. James. mis acciones no tienen importancia para la señora… —Lo serán. pero lo había visto en más de una ocasión. —Por el amor de Dios. Sophie. —No voy a dejarlo. Cualquier cosa excepto amor. —¿Error? —Sophie. no de la forma en que pensaba. Sophie. —Me rompiste el corazón cuando terminó nuestro compromiso. Ella había pensado que era extraño que él volviera a buscarla otra vez después de diez años. Vuelve conmigo. Por lo general. —Me escribió acerca de tu infelicidad y tu anuncio. cuando nos casemos. —Ella quería decirle que ya no la conocía. No fue Henry. 183 . el fuego que todo lo consume que compartía con Lazarus. se dio cuenta que James siempre había tenido un lado tierno y vulnerable. oía los susurros. pero no había escapatoria. —Oh. Volví para salvarte. pero se las arregló para calmar su tono. te he amado desde hace quince años por lo menos. Yo amo a mi hermano. —Estoy dispuesto a pasar por alto el error. Podemos dejarlo todo atrás ahora. No te quedes con él. sin comprender. —Sin duda. Lo siento. por tomar una decisión repentina e irracional que pronto te lamentarás. —¿Casarnos? – Reventando por la sorpresa. Me temo que tu abuela tenía razón en eso. James. yo rompí el compromiso.

y Henry espera que todo el asunto se olvide. la decisión es suya. si quedarse o irse. y todas ellas se agacharon para cubrirse. Casi al mismo tiempo. Tragó saliva y añadió—: Por supuesto. nos las arreglaremos aquí. Eso es muy generoso de su parte. y luego un número de jaulas fueron abiertas de improviso. con mucho gusto me quedaré un tiempo. Bueno.. —No se quede sólo por eso —dijo—. Para ayudar a Russ con la cosecha. Señora Cawley. Ella quería que él supiera que no tenía miedo de lo que era o de dónde venía o los amigos que él mantenía. y su mirada se trasladó a Russ. —Es una muchacha tan tranquila. Siempre que necesite un lugar para alojarse. —Muchas gracias.. —Si la señora no tiene ninguna objeción —dijo Chivers con calma—. Una docena de gallinas de Guinea pasó correteando. aunque todos tenían sus sospechas. —Sophie será enviada a Bath como institutriz. él estará de acuerdo en dejar el pueblo. a menudo la presionaba para que opinara. ya que misteriosamente salieron libres de sus jaulas. a la espera de que dejara de hablar. Oí que el extraño solicitó 500 libras a Henry para no casarse con Sophie. por supuesto.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Es bien sabido en todo Morecroft. —Es demasiado tarde para ser silenciado. ya que necesitaba un tiempo a solas con sus pensamientos. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea.. —Siempre será bienvenido aquí. Sophie más tarde afirmaría que se perdió ese momento. nada de la alegría habitual. De hecho. el mercado era una algarabía.. 184 . Una vez que el rescate se pague. sin duda. Si tiene que irse. por lo que el incidente se olvidará. Finalmente Chivers se aclaró la garganta. armando una cacofonía. siempre es bienvenido. Chivers pensó que podría ser él la causa del cambio del estado de ánimo y mencionó que pronto debería ponerse en camino.. y Amy Dawkins. Alguien abrió el pestillo de un corral de ovejas.. pero él la dejó hablar. liberando unas aves cacareando y corriendo excitadas. —Usted es un viejo y querido amigo. al menos durante la cosecha. varias otras damas fueron atacadas también por frutas voladoras. —Su voz se desvaneció. Nunca la interrumpía como otras personas lo hacían. Por supuesto. Jane Osborne gritó cuando una certera ciruela golpeó de lado su bonete nuevo. Russ se miró las uñas. —Estamos agradecidos por todo su arduo trabajo. Sophie en voz baja le instó a quedarse. No quería abusar de su hospitalidad. pero ya era hora de mudarse.. logró ninguna prueba de la identidad del culpable. —Pero se parece a Finn. Dio las gracias a Russ y a Sophie por su hospitalidad. Nadie.. —Puedo quedarme unas semanas más. porque se había ido a casa temprano ese día sin esperar a Russ y a su tía y al carro. Y sabes qué. La sangre siempre llama. retrocedió y tropezó con el estanque del pueblo. En unos momentos. apresurada por escapar de una cabra Billy de mal genio. Fue una cena tranquila en Souls Dryft esa noche. Sophie sonrió y asintió con la cabeza. señora — dijo Chivers—.. gimiendo de angustia..

185 . Kane? Él no dijo nada. Se volvió de nuevo hacia ella. se levantó y salió a cortar un poco de leña para gastar algo de esa energía acumulada. se dio la vuelta y caminó por el crujiente suelo hasta la pequeña chimenea donde ella tenía un pequeño jilguero enjaulado. al no tener excusa para seguir retrasándose. Estaba sentada en un banco largo junto a la ventana. terminando pequeños detalles de un dibujo a la luz de esa luna grande y redonda. Aún así. Pronto iba a ser su marido. si lo empujaban lo suficiente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Tía Finn acercó su silla a la mesa. vigilantes. sus estambres goteando polvo de oro a la chimenea. se detuvo fuera de la alcoba para escuchar. e incluso cuando ella dijo que había escrito a un familiar. pero no a Sophie. —Provocaste ese jaleo hoy en la plaza del mercado. No podía oírla moverse. Con cuidado levantó el pestillo y entró. mientras permanecía de pie en la plaza del mercado y observaba a Sophie como un perro suspirando por una chuleta de cordero. pero sabía que debía decir algo acerca de su temperamento. aunque ya era demasiado tarde para eso. Tendría que dar a ese tipo una buena paliza. Sin embargo. ¿Qué podía decir cuando se sentaba allí tan primorosa y orgullosa con ese largo cabello color miel que se derramaba sobre sus hombros. Cuando le preguntó al respecto. Sabía que había estado curioseando dentro de su baúl y había escrito una carta a Londres. Russ cogió un cuchillo y jugueteó con él. Con las manos en sus caderas. Ella sería su responsabilidad. —Si prefiere quedarse. Pensó en el dandy. cuando llegó a la cama. tal vez sí. señor Chivers. —¿Por qué te fuiste del mercado sin mí? —exigió saber. no importaba a quien le hubiera pertenecido antes. había un velo entre ellos. sacó un mazo de cartas y empezó a barajar con una destreza que continuamente sorprendía a ambos hombres. muchacha. su camisa de lino casi transparente a la luz de la luna? ¿Cómo podría todavía estar enojado? Después de todo. ella ocultaba secretos detrás de esos ojos avellana. Sophie comenzó a limpiar los platos y le advirtió que vigilara sus bolsillos. Hartley. Más tarde. no sabía si creerle. tía Finn prácticamente los había vaciado. —Nada. así que tal vez estaba dormida. No tratarás deliberadamente de provocar una pelea conmigo. supongo. Después de un rato. un rosa culpable había cubierto su rostro al instante. No estaba seguro de cómo manejar lo que había sucedido en el mercado ese día. Ella estaba ocultando algo. Sophie era ahora suya. querrá otra oportunidad para volver a ganar los centavos que perdió conmigo. —¿Muchacha? —Entrecerró los ojos—. En las últimas dos noches. Él se echó a reír. —¿Qué dijo Hartley hoy? Oyó su pequeño jadeo de frustración. Estaba en un sitio de honor allí. Uno de estos días. junto a un jarrón de rosas abiertas. entonces. Su ancho rostro se arrugó mientras miraba a la pequeña señora con los ojos afilados y los dedos rápidos. ¿verdad.

—Apuesto también. ese sonido suave era el único ruido en la habitación aparte de los latidos de su corazón que se agitaban en sus oídos.. Hubo una pausa impresionante. pero si estás en peligro. sorprendido una vez más de su buena suerte. —Que tu amigo Hartley ha descubierto mi pasado lo que significa que me echarán del pueblo. Para gran alivio de Sophie. —¿Crees que es guapo? —Creo que tú eres muy guapo. pero se inclinó sobre su dibujo.. Ella volvió a su dibujo y. Apretó la mandíbula. y después de una breve pausa. —¿O no podías soportar oír lo que se estaba diciendo sobre mí? —¿Qué se estaba diciendo? — Ahora ella fingió no haberse dado cuenta de lo que decían. finalmente. Ella no dijo nada. Él no me va a ahuyentar. se le acercó por detrás otra vez para mirar por encima del hombro. —Tú estás mucho mejor desnudo. Ya te lo dije. y su dedo frotó los barrotes de la pequeña jaula—. captó la indirecta y finalmente se despojó de sus pantalones y la camisa. afirmando. Ella cerró los ojos. 186 . —Entonces juntos lucharemos contra él. Con una mano le acarició brevemente la parte de atrás de su cuello antes de levantar el pelo de nuevo para otra pasada del cepillo. no quiero que te vayas. de madera recién cortada como si se impregnara en su piel y se filtrara con su sudor. Ella suspiró. —No me voy. He corrido durante mucho tiempo y demasiado lejos. —¿Ese soy yo? —le preguntó.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Me dolía la cabeza y no podía soportar el ruido. Las cepilladas eran firmes y constantes. Tal vez fuera egoísta que él la mantuviera. —Inclinó un brazo sobre la repisa de la chimenea. —No —respondió secamente—. De pronto le tocó el pelo. —¿Tendrás que irte ahora? —preguntó en voz baja—. Si James. Podía oler el aire cálido de la noche. —James Hartley es asquerosamente rico. —¿Puedo? —le preguntó en voz muy baja. ¿verdad? —preguntó con voz ronca. —La belleza están en los ojos de quien la mira… Él cruzó la sala. él no merecía verdaderamente todo esto. sonaba aturdido. Ella dejó de dibujar. pasó el cepillo suavemente por su pelo.. puso su mano debajo de su barbilla y le levantó la cara para que sus ojos no se pudieran ocultar. y se dio cuenta de que tenía el cepillo en la mano. causándole todos estos problemas. Volvió la cabeza para mirarla de nuevo. —Va mucho mejor vestido. Es otro hombre que trabaja en el jardín en camisa..

la posesión completa. lo sostuvo y luego lo dejó caer. Fue un acoplamiento primitivo. Ella lo sentía a través de su camisa delgada como una cadena de acero prensado en caliente a su espalda. La camisa arrugada en sus caderas. la mirada fija en la luz de la luna y cuando le pareció oír que el ritmo constante regresaba de nuevo acomodó su espalda para dormir. estaba llena. Se mordió el labio. Escuchó ansiosamente su latido. dedos separados. y luego sintió el aire en sus pechos. como un niño fascinado por un juguete nuevo. su frente contra su espalda. una necesidad que ambos tenían esa noche. Él curvó su torso en su espalda. sus pezones ya tensos por la anticipación de su toque. sus labios en su pelo y sus muslos internos pegados a sus caderas. Ella esperó. Ella no podía saber cuánto tiempo tenían físicamente para estar juntos. era un consentimiento y el boceto se deslizó de sus manos hacia el suelo. y pasó profusamente. Antes de que pudiera hablar. En respuesta a esas tres palabras. Cuando ella se estremeció. lentamente liberó cada una de las muñecas de las mangas caídas. Ella suspiró por fin y se volvió para mirarlo. Se acostó con ella en la cama. Entonces. plateada. su descarada erección. Se balanceó hacia delante. como él acaloradamente sobre su tierra. un brazo alrededor de su cintura y se inclinó hacia delante mientras él colocaba la cabeza palpitante de su erección contra su sexo resbaladizo y tiraba de su camisa a un lado con impaciencia. una mano se movió hacia su vientre. Su cuerpo se movió más cerca. deteniéndose allí unas cuantas respiraciones tentadoras. antes de que se deslizaran más abajo. Se sentó a horcajadas en el banco. Su silencio. Se retorció un poco cuando sus dedos suavemente acariciaron en círculos sus pezones y sus labios continuaron a lo largo de su hombro. presionando contra ella para que sintiera cada parte de él. Ella se dobló bajo su cuerpo arqueado y jadeó cuando sus muslos doblados. Los pasó lentamente desde la coronilla hasta la nuca. con los pies en el suelo. pero aquella noche lo hizo suyo para siempre. Era casi como un hombre que disfruta de su última comida. con la cabeza apoyada en los brazos poderosos de su pecho caliente. Su aliento quemaba su piel en oleadas rápidas cuando la instó a ponerse de rodillas delante de él en el banquillo. Ella se abrió a él. Su lengua trazó un patrón en su cuello. El placer inundó sus venas y sus extremidades. saboreándola de manera lenta y meticulosa antes de pasar lentamente a lo largo de su hombro. Un brazo la sujetaba firmemente alrededor de la cintura mientras latía dentro de ella. no le preguntó si tenía frío. el calor y la fuerza. su cuerpo palpitó de deseo. Y entre ellos. simplemente dos criaturas con el mismo deseo básico bajo la luna silenciosa. simplemente puso sus brazos alrededor de ella. le dio la bienvenida con alegría llorosa. Sentía la humedad de su excitación en su camisa y la suya. De repente la levantó en brazos. Ella sintió que esta noche serviría a ese servicio especial. con los ojos muy abiertos. el pelo largo recogido en una cola. Cada beso era más largo y un poco más húmedo. —¿Puedo? —Dijo de nuevo. Tiró suavemente de las mangas de su camisa hasta que se deslizaron hacia abajo por los brazos. y un suave gruñido vibró de él y contra su pelo. envolviéndola con fuerza. un recipiente ungido para su semilla y su vida. —Ten a mi hijo. la dura virilidad. él presionó un dedo en sus los labios y ella probó su sal. al parecer. con los brazos apretados alrededor de su cuerpo. debajo de su camisa. frotó el trasero contra él codiciándolo desesperadamente. cambiaron a nervios empujando contra sus piernas. 187 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Dejó el cepillo y utilizó sus dedos. y en el momento siguiente.

torcidos. —Mujer obstinada. Preocupada. Cogió una punta de su delantal y nerviosamente comenzó a limpiar las ventanas. —Supongo que Lazarus no está invitado a… —Por supuesto que no. ¿Puedo entrar y sentarme? Ella quería negarse. haciendo una mueca —. Y lo mismo va para tí. la sorprendió con lo siguiente —Estamos invitados a cenar con la señora Hartley el sábado. Ella suspiró. —Puedes encontrar todo esto muy divertido. —Parecía sin aliento. ha causado gran indignación y malestar. —¿Por qué has venido. Nunca pertenecerá a nuestro mundo. Tu comportamiento salvaje en el mercado. Cogió una jarra de cerveza de la despensa. Sophie lo miró con valentía. No esta vez. Espero que te des cuenta que James Hartley está muy decidido a salvarte de este error. —Me importa un comino lo que él y el chapucero de Sir Arthur puedan encontrar con todas sus indiscreciones. Se secó las manos en el delantal y cruzó el patio con paso cauteloso. que pensó que podría derrumbarse en el acto. —Hice lo que pensé que era lo mejor. Podrían mirar a sus propias vidas antes de tratar de destruir la suya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 34  Unos días más tarde. por lo que le abrió la puerta. y ella lo miró con irritación jugar con el sombrero. —Sé que le dijiste a James sobre el anuncio. he oído. No es buena compañía para la señora Hartley. Henry. Tú lo trajiste de vuelta aquí. pero tu comportamiento. por la que él le dio las gracias y bebió con avidez. Sophie. Ha descubierto algunos datos interesantes acerca de tu señor Kane. Sophie oyó el timbre de la puerta principal y encontró a su hermano de pie allí. fuera del calor del sol. Puedes también enfrentar ese hecho. te hará bien un cambio y estar entre compañía elegante. Henry. Una vez recuperado lo suficiente como para hablar de nuevo. —No me interesa ir. Henry apretó el botón de marfil de su bastón con ambas manos y se apoyó pesadamente en él. fue algo digno de contemplar. Henry? ¿Para darme otro sermón y recordarme que soy una mujer perdida. —Pero. —Sin embargo. Tal vez te olvidas de cómo se comportan ahora que vives entre delincuentes y degenerados. no voy a cambiar de opinión. pero la mirada en el rostro de su hermano era tal. Él se vio reflejado en los cristales pequeños. donde las paredes de piedra y el piso de la casa mantenían la temperatura fresca en el interior incluso en pleno verano. y se aferró a los barrotes de la puerta. beligerante — murmuró—. 188 . lo llevó dentro. que no podrá ser salvada? ¿O simplemente para salir de casa y alejarte de Lavinia? Debes tener una abeja en tus innombrables de nuevo para molestarte en venir aquí.

que una vez le pareció tan triste y derrotado. La idea de perderla le preocupaba más que si un día pudiera ser recapturado. una masa de plata agitada. pero tal vez no te importe lo que me afecta. En el prado. Había querido preguntarle al respecto. leyendo una carta que le llegó ese día desde Londres. Los castaños en la distancia. Era casi como si estuvieran esperando que algo viniera y lo estropeara. A Lazarus le gustaba sentarse en el tejado ondulado de su casa y mirar por encima de los campos para ver los resultados de todo ese trabajo duro finalmente dando sus frutos. la deslizó en el bolsillo de su delantal. y se puso a mirar la pequeña yegua gris que. moviendo sus colas por las moscas impertinentes. Sabía. que la amaba más que a su propia vida. agachó la cabeza debajo del dintel torcido. Se cernía allí. había pastos donde el ganado ovino. los caballos nuevos de la granja disfrutaban de un descanso antes de que fuera hora de arrear de nuevo. ahora vagaba alrededor con alegría. Las palomas hacían eco de la melodía mientras volaban entre el palomar y las chimeneas de la casa. No podía pensar con quien podría cartearse en Londres. paseando entre los árboles frutales. — Henry. saltó sobre uno de los grandes caballos de granja. y eso lo ponía ansioso. estaban en la cima de su verde gloria y las frutas maduras como clavos en racimos entre las hojas. silbaba a través de los huecos entre los dientes. La boda estaba a unos días de distancia.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ruborizado. sin el menor temor. durmiendo como una polilla en una esquina de la ventana. Más allá de las hectáreas de cebada. sentada en el muro de piedra debajo de él. maldiciendo a las gallinas para que salieran de su camino. pero se la quitó de inmediato para estar a solas mientras la leía. tropezó con la puerta abierta. recogía lo que el viento dejaba caer con generosidad y cantaba canciones obscenas. —Voy a cenar en Morecroft esta noche con Henry —dijo ella mientras lo veía arreando los 189 . en aquel momento. a pesar de su diminuto tamaño. y ninguno de ellos hablaba de eso. Tía Finn. esperando. árboles frutales florecían con tan gran abundancia que se preguntó por qué nunca limitó esa entrada en la pared. donde Sophie dejó caer una vez un libro sobre su cabeza. sin ser molestada hasta que alguien la golpeara cruelmente con una escoba. Ahora que había terminado de leer su carta. no en mí. Ni siquiera en Lazarus Kane. —Pasó cuidadosamente en dirección hacia el patio. y luego se fue. y él la dejó tener esa intimidad. paleando tierra de las cajas sueltas en el patio. en el lado sur de la casa. Las vacas tenían las pieles como el terciopelo y plácidamente recortaban la hierba rica. eso es injusto. de hecho! Ah. —¿Lo es. cuando la vio sentada en la pared de pedernal. soñando despierta con un amor lejano. a él sólo le traerás más problemas. bromeando con coletazos de su orgullosa cola. Sophie? ¿En quién estabas pensando cuando tomaste esta decisión? Ciertamente. ondas que brillaban bajo el sol. y Tuck. —¿Cómo crees que me afecta caminar por la calle con todo el mundo sabiendo que mi hermana vive aquí en pecado con un hombre? ¡Ama de casa. Y en el huerto. trigo y heno cortado. Y allí estaba ella. Había más que suficiente fruta para todos. Nunca te has preocupado por nadie más que por ti misma. La cebada era de tallo alto.

Henry miró y exclamó con cierta sorpresa a regañadientes que estaba "casi hermosa. Si ella cruzaba por esa puerta con su hermano. —¿Es algo que tenga que ver con esa carta de Londres?—. Pero no puedo decirte más que eso. Pero no repitió su petición. incluso después de que él le dijera todos los suyos. y se centró en su trabajo. así que por favor no me lo pidas. Él asintió con la cabeza. Sophie dio un paso atrás y se pasó una mano por su larga trenza. No dijo nada. —No podía mantenerla prisionera. pero creo que será muy tarde. Es importante. pero muselina y encaje tendrían que ser suficiente. y con la ayuda de Finn. Sería una lástima desaprovecharlo. —Va a ser un día caluroso. —Si — admitió finalmente—. —Tengo que ir —dijo en voz baja—. 190 ." Ella sonrió con ironía y le dijo a su hermano que dejara de halagarla o ella podría pensar que estaba enfermo. Ella decidió usar el vestido que María había reformado para ella. —Vendré mañana. una vez más. Quédate. Estaba enojado de que todavía mantuviera secretos guardados. se las arregló para conseguir que su pelo se quedará razonablemente sujeto dentro de una cofia de señora. —Voy a estar de vuelta mañana —repitió. debía ser su elección si se quedaba. y ella debía lucir lo mejor esta noche. —Sería mejor que no te quedaras en el campo demasiado hoy. Se dio la vuelta y murmuró. Nunca había tenido miedo de nada en su vida. o estarás cansada. o poseído. Alrededor de su cuello llevaba un collar de cuentas de coral que alguna vez perteneció a su madre. ocupado en sacar la cola del caballo a través de la grupa y luego agachándose para sujetar las cinchas. mirándola. temía perderla. Pero no te vayas. como si hubiera tirado un corcho y todos sus pensamientos salpicaran en el patio empedrado. incapaz de hablar sin traicionar sus emociones vergonzosamente débiles. terminado con unos pocos tirabuzones sobre las orejas y un añadido de último momento de nomeolvides cogidos del borde de la puerta. ¿no? Tenía que aprender a confiar en los demás. —¿Qué? Tragó saliva.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  caballos del carro. —No vayas. así que sería mejor no me esperaras levantado. Por un momento su mente se quedó en blanco. Se recordó. La mantendrían alejada de él. Se enderezó lentamente y dio unas palmaditas en la grupa del caballo. Por favor. nunca la volvería a ver. ¿Tendría alguna armadura? La habría lucido. Russ. pero tenía miedo ahora. Cuando la calesa abierta de la señora Hartley llegó a la calle esa noche.

—Y el señor Kane. y en el momento en que ella apareció en el salón. Kane. por fin. —Su voz tembló. Él le soltó el brazo y le ofreció su silla.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  María. —¿En serio? Con ocho hijas y una esposa enferma. — Está bien. estaban en lo cierto acerca de esto último. La cena se servía casi de inmediato. La señora Sadler tenía requisitos muy específicos para la alimentación y rara vez comía alguna cosa de colores brillantes o muy condimentados. e incluso Lavinia estuvo lo suficientemente conmovida como para decir que. y nada de una forma redondeada o sin pelar se podría colocar en su plato sin causarle 191 . ¿no tiene nada más…? —Vas a escuchar lo que tiene que decir. y James la cogió del brazo. al ver que su vestido por fin tenía un buen uso. Sir Arthur deleitaba a su corte con su voz de trueno. Su carne tenía que ser cortada en bocados muy pequeños. con ambas manos. Cuando llegaron a la casa de la señora Hartley. en realidad podría ser presentable. la miró a través de su monóculo. Sophie tuvo la desagradable sorpresa de ver a otros muchos huéspedes donde sólo había esperado ver a su familia. En el momento en que los vio a todos reunidos allí. Títeres de madera podrían haber mostrado más vida. si no estuviera tan terriblemente curtida por el sol. Bueno. que había "recobrado el sentido". — le preguntó. no había más dudas ni más miedo. Ella sabía lo que todos estaban pensando: que se había vestido esta noche para James Hartley. —Sir Arthur ha hecho preguntas acerca de ese hombre. Sophie. Ahora tenía que poner todas las piezas juntas en su mente. La saludó con una reverencia que se inclinaba ligeramente hacia la izquierda. James. si llevara un poco de polvo y se oscureciera sus cejas. los ojos bajos. una fila de rostros cetrinos. ¿verdad? —Sí. Sophie le aseguró que la tía Finn florecía como los cultivos en el campo. equivocados en lo primero. llevándola como un loco por lo que casi tropezó con el elegante canto tallado del marco de la puerta. La Señora Dykes estaba allí como la lúgubre viuda negra. Pero todo dependía de ella. como si fuera un insecto recuperado de su huerto. —Sir Arthur tiene muchas cosas que decirnos que creo que usted encontrará interesantes. comentó con emoción lo bien que se veía. —¿Oh? —Sus manos apretaron alrededor del bolso adornado con pequeñas cuentas que llevaba. infelices. Tiene una historia que contar. Sophie. Esta noche era la batalla decisiva de esta guerra que iba a luchar hasta el sangriento final por el hombre que amaba. con Sir Arthur Sadler a su lado. y sus labios casi se perdieron en sus dedos completamente enguantados. reconoció esta fiesta como una emboscada. debido a que contenía el accesorio más importante de todos. Su esposa y el batallón de las hijas también estaban allí. El Señor Bentley le preguntó en voz baja por la salud de su tía. Por supuesto que ella sabía de qué se trataba. —Estoy decepcionado de ti. James estaba bebiendo mucho. pero nadie pareció darse cuenta. los labios secos. Mantuvo cogido su pequeño bolso de cuentas. Todavía no había una expresión de animación entre ellos. Miró los dedos apretando su brazo. Pensaba que estabas por encima de estas cosas.

James. que usted toma un punto de vista liberal. Las venas rojas en sus mejillas parecían a punto de estallar—. una llamarada de fuego blanco reemplazaba el ojo detrás del vidrio. —Continúe su historia de ese hombre llamado Kane... —¿No deberíamos buscar maneras de ayudar en vez de condenar a un hombre simplemente por haber nacido en la pobreza? —agregó. hizo un gesto al sirviente para que trajese más vino. No sabía que era una mujer de opiniones impertinentes. Su monóculo brillaba intensamente. Todo el mundo la miraba.. Sophie envolvió ambas manos con fuerza alrededor de su bolso.... Las manos de la señora Hartley ambas enjoyadas. la señora Dykes pidió a Sir Arthur.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  alarma indebida y palpitaciones severas. un tramposo y un canalla de la orden más baja. sorprendido por sus palabras atrevidas. y la señora Dykes pasó lentamente. —Entiendo que él se convirtió en un recluso de la prisión de Newgate. acariciaron la cabeza peluda de su perro faldero. una y otra vez. Ojalá pudiera ayudar a esas 192 . —. En este caso.un ladrón.pero su sentencia fue conmutada en el último momento por la deportación. Se quedó mirando los pequeños pelos que sobresalían de su nariz. Incluso los cupidos de yeso que volaban sobre el alto techo de la señora Hartley hicieron una pausa en su retozo para mirar hacia abajo y escuchar. —Me temo. Al otro lado de la mesa. —Sólo me gustaría poder hacer algo más que tener una opinión.. de acuerdo con los escritos del reformador Bennet Grey y esa mujer Fry. la señorita Sadler estaba recogiendo su comida. un pendenciero. Era de lo más fascinante. pelado o sin pelar. la lengua por su labio inferior.. Una vez que el primer plato fue servido. flacas criaturas. un estafador. e incluso de vez en cuando levantaba el tenedor a los labios de la dama o le ofrecía un trago de agua. así que cada vez que se movía su cabeza. Fue enviado a una prisión cerca de Deptford. lo que reflejaba la luz de las velas de la señora Hartley.. —Miró rápidamente a Sophie —. con los ojos inyectados en sangre.. a quien tuviera más cerca. Ella no creía haber oído nunca que su voz sonara tan fuerte. mirando de reojo los dientes. señorita Valentine.. Se sentó a su lado en la cena y presionaba a la dama a tomar sólo los más suaves y pálidos alimentos. era la señora Dykes que asumió la responsabilidad de la digestión de la señora Sadler. nació en la pobreza y se embarcó en una vida temprana de delincuencia. El silencio cayó sobre el comedor. como un lagarto. Sophie jugó con el bolso en el regazo. Dentro y fuera de la cárcel toda su vida. Tan pronto como Sir Arthur se detuvo por un sorbo de vino. —Una criatura miserable de innumerables depredaciones. —. Sir Arthur ansiosamente obedeció... tomó aire y dijo de pronto: —Me atrevo a decir que un hombre nacido en esa vida tiene muy pocas oportunidades para salir de ella. por otro lado. —.. – La forma en que Sir Arthur dijo sus nombres dejó muy claro sus sentimientos con respecto a ellos y sus reformas. Sir Arthur. con piel o sin piel. con los codos apretados a sus delgados costados. y su color amarillo. con un dedo corriendo sobre las cuentas. se comía todo lo que veía. dejando los cuidados de su esposa.

. tu hermana es una bebedora. —¿Pobres almas? Si se sentara delante de estos degenerados tantos años como hice yo tendría un punto de vista diferente. —Por ese único error desgraciado. sorprendiéndose incluso a sí misma por la fuerza 193 . pero todos podemos ser formados. después de todo. sino que las llevaban con orgullo. cuando cometió un error. Estoy medio intrigada por saber cómo va a terminar.. un momento que ha lamentado desde entonces. Hoy era un pirata. a pesar de ser una mujer tengo mis propias creencias e ideas. de los que arrepentirnos y errores de nuestro pasado. donde el cuchillo quedó atascado. —Ella exhaló y finalmente abrió los ojos. —Mantuvo la cabeza alta para que todos se fijaran en su cicatriz y recordaran. No todos podemos ser ricos. No podía parar y más palabras se derramaron sobre su lengua. Sir Arthur —explicó Sophie con mucha más alegría de la que sentía—. ¿Qué precio podría pagar para recompensarlo alguna vez? Nada podía deshacerlo. ¡Esto no es sólo acerca de dónde nació. Él bufó. —Cerró los ojos. Y vivo para arrepentirme amargamente. Y entonces vio la escalera de nuevo.. La señora Dykes habló irritada y enrojecida: —Permite que Sir Arthur termine su relato acerca de este criminal miserable. —Seguramente todos los niños nacidos deben tener una oportunidad justa en la vida. —Sí. Seguramente lo sabe. como un niño determinado la llamó.. —Forjadas por el corazón. — giró su hacia la cara gris de la señora Dykes. Por eso él debe pagar. Ha engañado y perjudicado a muchos —gritó James. señora. quejándose de que la hubiera descrito como una chica tranquila. oscureciendo su uniforme. y toda la sangre de su propio pecho herido. La señora Dykes jadeó con desdén. viendo su puño golpear la cara de un hombre. —Todavía no. —¿Quieren darle caza para su propia diversión? ¿Y si él ha empezado una nueva vida para reparar la vieja? ¿Estará siempre condenado por su lugar de nacimiento? —Sir Arthur dice que este hombre nunca ha vivido un día honesto. —Sus palabras cayeron como una lluvia de chispas calientes en el helado silencio... pero he cometido mi propia cuota de errores y juicios erróneos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  pobres almas. El horror le hizo nudo en la garganta. —Todos tenemos nuestros pecados. —Empiezo a pensar que sería mejor que no fuera a Bath. Henry. Su crimen puede ser un. viendo al hombre caer hacia atrás y cómo se golpeaba la cabeza en una chimenea de piedra. —Sus dientes formaban una horrible mueca.. sin duda —murmuró Henry en su vino—. en lugar de la cabeza... Se quedó de pie. señorita. Un error imprudente y precipitado. Y ella continuó: —Por lo que haría bien en no llevarme a Bath después de todo. —Como te dije. Sophie se levantó y empujó su silla hacia atrás. y los piratas no ocultaban sus cicatrices. Las señoritas Sadler finalmente parecieron revivir. Sophie! —Pero no conoces todas las circunstancias.. tímida—. casi tirándose el vino por encima—. Sus ojos bailaban con alegría. No necesitamos estas ideas radicales que influyan en nuestras hijas —agregó con severidad. y torcieron la nariz. aunque no tenga derecho a ellas. corriendo desde la oscuridad hacia ella. algo que nunca fue premeditado.

—¿Qué está diciendo esa maldita chica? ¿Por qué está de pie en mitad de la cena? —dijo levantando su voz para la mesa en general. El diablo se encontró con él al final. es que ninguna persona merece más que otra. —Además. Lavinia se erizó. Entonces Lavinia dijo: —Quiero que ella se siente. Murió en ese armatoste. y su voz retumbó. El hombre estaba muerto. joven. como el hombre al que todos estamos tan dispuestos a condenar. —¡Bueno! ¡Hablarme así! ¡A mí! ¡Una mujer joven bien educada y de buena familia! De pronto su marido la conminó a que se callara.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  de sus sentimientos en ese momento —. no puede ser el mismo joven que está viviendo aquí cerca —añadió—. ¡Me lo merezco y más también! ¡Lo que yo tendría si ciertas personas no tuvieran tan apretados los cordones de la bolsa! Sophie maldijo con palabras que poca gente alrededor de la mesa había oído antes. El diablo siempre lo consigue a su debido tiempo. en cualquier caso. dijo en voz baja y sombría: —La señorita Sophie plantea muchas cosas buenas. y todos miraron a Henry sorprendidos. como siempre lo hace. Y el señor Bentley. —Todos nos esforzamos por mejorar nuestras circunstancias —continuó ella y volvió sus ojos ahora a Lavinia y después a la señora Dykes. llenando el impresionante espacio de su elegante comedor. Las señoritas Sadler contuvieron el aliento al unísono. perdió el agarre de su copa de vino y derramó unas gotas como sangre a través del mantel inmaculado de la señora Hartley. Se llevó las manos al mantel. y sus rizos temblaron de indignación. ¿Por qué a algunos les está prohibida esa posibilidad? —Finalmente se volvió hacia James —. La señora Hartley apeló ahora a sir Arthur. Vagamente oyó a la señora Dykes protestar que no podía estar muerto. Con la boca abierta. ¿No sería beneficioso para todos nosotros ayudar a los nacidos en circunstancias peores que la nuestra? De nuevo se hizo el silencio. —¿Es eso latín o griego? —preguntó la señora Hartley.Todos tenemos secretos. María se giró en su silla. Ese broche de diamantes en tu corbata podría proporcionar una educación por lo menos a un niño pobre. Me está retrasando la cena y estoy segura que no me siento culpable por lo que tengo. porque Kane 194 . Ella es quizás un poco apasionada en su discurso. —Creo que el punto de mi hermana —dijo lentamente—. pacífico señor Bentley. Pero no importa un ápice. —Él resopló de risa desdeñosa —. ¿no es así? ¿Lapsos de juicio? Cuando Henry levantó la vista para encontrar que ella lo miraba. al parecer. —Toda esta charla es un galimatías. nunca se equivocaba. Él decretó que era así. un poco frustrada por lo inadecuado de su trompetilla. pero Sir Arthur se mostró inflexible. el suave. Sophie sintió que se le doblaban las rodillas.— ¿Está ebria? Sir Arthur se aclaró la garganta ruidosamente. mirando a su marido con asombro y poniéndose vertiginosamente bastante sonrosada. Este hombre Kane murió hace cinco años. pero el mensaje es uno con el que estoy de acuerdo de todo corazón. Nos tocaría a todos considerar nuestras ventajas y ayudar a otros menos afortunados. y por supuesto. y ponerle en el camino hacia cosas más grandes. por lo menos. quien le devolvió la mirada con furia—.

Era una especie de tributo. 195 .JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  era un hombre de ochenta años. balbuceó una disculpa en la trompetilla de la señora Hartley. y salió de la habitación. El alivio la tocó como un gusto suave. cálida lluvia de verano. Kane.. y nadie más que ella sabía su verdadero nombre. el hombre que era casi un padre para él. Así que Russ tomó ese nombre cuando escapó para llevar una nueva vida.. Tardíamente recordó sus modales. debía haber sido el viejo que le ayudó. por supuesto. el nombre escrito en sus polvorientas y desgastadas botas viejas.

reconoce algo bueno cuando lo ve. —Estoy segura.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 35  Sophie atravesó el vestíbulo y continuó caminando. —Sonrió con suficiencia y guardó sus guantes dentro de su abrigo de noche. El negó con la cabeza. con un humor taciturno. Esta noche estaba escapando de nuevo. Unas personas voltearon sus cabezas cuando pasó. Una pasión se agitaba dentro de ella. me pregunto qué viste alguna vez en mí. Fue una de esas noches. rápidamente se quitó sus largos guantes y los dejó caer. —Para nada como tú. y mientras rodaban lentamente por la curva de su mejilla. —Debía haber visto las lágrimas en sus ojos. James la siguió. Sólo… pensaba. Para ser honesta. Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano. El bolso con abalorios metido bajo un brazo. Escuchó sus vacilantes pisadas tirando y tropezando a lo largo de la acera. su grito enojado para que esperase. y sus dedos desnudos se tensaron alrededor de su pequeño bolso. —A veces me pregunto lo mismo. pero esta vez sabía a dónde estaba yendo. intensas gotitas calientes suspendidas en sus pestañas. Sin embargo no estaba triste. por la puerta delantera de la casa. cuando las velas están brillantes y el aire es cálido… 196 . dijo: —Salta y te atraparé. —Tu siempre piensas demasiado. —¿A quién llevaste al baile de verano de tu abuela en mi lugar? —A la señorita Sadler. Afortunadamente él había pasado de la furia a una etapa de borracho enfadado. porque tenía una piedra en su zapatilla. La luz ámbar del farol proyectaba cálidas ondas doradas en su cabello. Cuando él se acercó. Hannah. y la había caminado muchas veces pero nunca sola. Él refunfuñó. —Supongo que esto significa que todavía no sabes lo que es bueno para ti. bajó la escalinata. me atrevo a decir. pero ella no miraba a nadie. Era la calle más grande de Morecroft. No es una mala chica —murmuró—. y se adentró en la calle. se detuvo para recoger sus guantes desechados. Ella las sintió. Sentía otras cosas ahora. A partir de ahora acariciaría la vida directamente. más sentida que cualquier cosa que hubiera conocido antes del primer beso de Russ Adamson—antes de la primera caricia de la punta de sus dedos. —¿Qué? —Nada. Parpadeó y se secó unas de esas lágrimas. Ella respiró con fuerza. Finalmente se detuvo al lado de un farol.

—¿Recuerdas la pequeña criada de cabello oscuro que trabajaba para la señora Grimstock en Mayfair? ¿La recuerdas? —¿Criada? —refunfuño agriamente—. pensó. Sin sonreír. si tú dices que ese era su nombre. con cada palabra afilada como un alfiler. Te vi detenerte y hablarle. —Sabía exactamente lo que él quería decir —. —¿Por qué demonios debería recordar a una criada? Despacio. —Bueno. sus labios pálidos y las fosas nasales ensanchadas. le dijo: —Te vi esa noche. James. ese canalla lamentará el día que me conoció. ¿La recuerdas ahora. James? Él se levantó repentinamente y se alejó para apoyarse contra la reja. Su nombre… era Rebecca. cerró sus ojos un momento. —¿Cómo puedes estar segura? —Porque lo conozco. cuidadosamente. él dijo: —Si alguna vez te hace daño. James. Esta vez él no podría echar la culpa de su comportamiento a la pecaminosa presencia de Ellie Vyne. Todos merecen una segunda oportunidad. entonces —bramó mientras sus manos sujetaban las rejas—. Ella se sentó en un banco pintado. y atenuó el breve instinto de huir. No causes más problemas. Pero el giró su cabeza. La reja chilló. cuando estaba en el balcón esperando a que trajeras mi chal. —Él nunca me hará daño. James? ¿De verdad? Deberías. Y yo… yo lo amo. Déjalo estar. 197 . — Ella hizo una pausa para respirar—. —¿Cómo se supone que recuerde a una criada de otra? —¿No la recuerdas. —¿Qué te pasa esta noche? —murmuró. el baile. Su nombre era Rebecca Adamson. El ponche fuerte.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Sí. dejándose caer en el banco con un gemido. y luego él estuvo ahí a su lado. —Ahora abrió sus ojos y lo miró—. así que le escribí a Lady Grimstock para estar segura. ¿Qué criada? Tenía muchas. —Ella tuvo un bebé. tropezando con el empedrado y golpeándose el dedo del pie con el borde. Ella se bajó de la acera y cruzó la calle hasta el pequeño parque con su borde de rejas de hierro negro. y la luz de las velas son una combinación mortal y la causa de un sinfín de matrimonios infelices. Y ella te miró con sus grandes ojos castaños oscuros brillando de adoración. supongo que ese debe haber sido. —No estaba segura de su nombre. De nuevo él la siguió. Sus dedos jugaron a ciegas con los abalorios en su bolso.

Ella levantó la vista hacia su rostro bajo la luz de la luna. Solo quería que fueras consciente de lo que habías hecho… afrontarlo después de todos estos años. cada gramo de la agudizada tez consumiéndose inmediatamente. y él elevó sus hombros como si sintiera un escalofrió. —Era tu bebe. Se acercó a él lentamente. —Murió. Nunca supe que estaba embarazada hasta entonces. —¡No seas ridícula! Las ramas sobre su cabeza temblaron con una repentina brisa. escribí a Lady Grimstock y le pregunté si recordaba el nombre de esa criada de cabello oscuro que fue despedida debido a un embarazo. Él se alejó y bramó: —Supongo que esto es una más de tus grandes causas. Intentó que la ayudaras. Tiene la memoria de un elefante. —De repente. Podrías haberla ayudado. abrió su bolso y le pasó la nota que recientemente había encontrado en el baúl de su amante. Tenía a alguien que me escribió. Podrías haberla ayudado. —Ella murió dando a luz a tu bebé. —Ese tipo de problemas necesitan dos personas. pero le diste la espalda. —¿Del hermano de Rebecca…? —Él no sabe quién eres. pero tú la hiciste a un lado con esa fría.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Hubo un largo y pesado silencio. —Lo sabías. Recordaba. Al principio no la quería coger. así que ella la presionó dentro de su mano apretada—. —¿Donde conseguiste esto? —Del hermano de Rebecca. por supuesto. —Estaba muy lejos de Londres cuando me enteré —murmuró finalmente—. ¿no? Chicas solteras metiéndose en problemas. especialmente cuando se trata de transgresiones de otras personas. Para verificarlo. mirando fijamente más allá de la carta. — Suspiró —. y miserable pequeña carta. Sus hombros se hundieron—. No sabía si él estaba leyendo o simplemente mirando fijo al vacío. ¿qué te hace pensar que era mi hijo? —bramó. ¿Ni siquiera lo sabías? ¿No te importó lo que le sucediera después de que tus acciones hicieron que la despidieran? Él palideció. —Oh. por el amor de Dios. James. No hay firma. — Él mantuvo sus ojos en la carta. Por un momento estuvo callado y quieto. James. 198 . Yo no se lo diré. diciéndole que no podías hacer nada por ella excepto enviarle dinero. James. pero reconocí tu letra enseguida. Él miró fijamente la carta arrugada.

No había preguntado nada sobre su hijo. hice todo lo posible. quien había luchado todos estos años para mantener al niño seguro. —Déjalo estar. Dejar que Russ. Y los ojos azules del pequeño … esos eran los ojos de James Hartley. ¿Debería ella decirle? Eso afectaría a Russ. La luz de la luna bailó sobre su frente. cuando las cosas estuvieran en calma y establecidas y los ánimos se hubieran calmado. Pero ¿era correcto mantener a su hijo lejos de él? Seguramente. debes saberlo porque te mostré esa carta y lo que voy a pedirte. pero no lo había reconocido entonces. Un día dentro de poco. 199 . eligiendo prudentemente su momento. las cosas estaban bien así. —¿Viniste esta noche a pedirme eso? —dijo James de repente —. decidiera cuándo era el momento correcto para el pequeño Rafe. Cuando regresé a Londres fui al último lugar donde ella había vivido. Nunca le diré quien arruinó a su hermana. regresando al banco. recientemente despedido de su puesto sin referencias. James. ¿no es cierto. con la cabeza inclinada hacia atrás. —Casi no veo tu cicatriz esta noche —murmuró. Eso sería lo mejor. —Te arreglaste así porque sabías que tendría que hacer cualquier cosa que pidieras cuando te viera tan hermosa. Ella no pensaba arriesgarse a que James tuviera cualquier idea sobre llevarse al niño. Y entonces ¿qué haría Russ si descubría la identidad del “sofisticado caballero” que arruinó a su hermana? Debía darle la noticia muy cuidadosamente. Se tambaleó lejos de ella. se dio cuenta. con solo su hermano a su lado. pero a cambio lo dejarás continuar con su vida y le permitirás ser amado. y la gente allí no sabía nada. Ella había visto ese altanero perfil en el pequeño rostro de Rafe cuando la miró y la llamó mujer mandona. podría dejar que su esposo se lo dijera a James él mismo. Detén esta persecución. Le debes eso y más después de la gran injusticia que cometiste con Rebecca. Así que por esta noche. debería saber que el niño vivía. James. No dijo nada. James no tenía espacio en su ocupada vida para un hijo bastardo. Su lealtad ahora debía permanecer con el hombre con el que estaba a punto de casarse. —Creo que adivinaste eso en estos pocos minutos.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Murió. —Sí. y luego sacudió la cabeza—. ¿Quién es s… su hermano? Ella se humedeció los labios. solo la miró fijamente. como padre. y resaltó su orgullosa nariz y afilada barbilla. — Brevemente cubrió sus ojos con una temblorosa mano. por lo menos. y él era un niño de catorce años. Sophie? Por él. —Empujó la carta de vuelta en sus manos—. y Russ amaba al chico sinceramente. —Bueno. y se sentó torpemente sobre él. uno que apenas podía admitir que era su propia carne y sangre. Esa es la única razón por la que viniste. —Yo… yo no sabía que ella había muerto.

Creo que el punto de mi hermana es que ninguna persona merece más que otra. Ella negó con la cabeza. Él la miró. —Perdió a su hermana. Verdaderamente enamorado. James. inquisitivo. Ella quiso llorar de alegría y alivio. La señora Hartley una vez más prestó su calesa para el viaje de regreso a Sydney Dovedale. María de vez en cuando prestaba atención a una brillante estrella por encima de su cabeza mientras se aferraba al brazo de su marido. su rostro apoyado contra su manga. —Como dijiste. No me entrometeré. Finalmente su mirada bajó y se posó en su hermano. Finalmente gimió. pero él la veía. que apenas podía respirar. Los viajeros estaban callados. Entonces lo entenderás. todos nosotros tenemos nuestros errores… y arrepentimientos. Y todo era culpa de Sophie—y de Henry por no silenciar su lengua escandalosamente obstinada. Encontró su mirada de repente y alzó sus cejas. Henry —dijo ella. Esta noche se suponía que era su oportunidad de librarse del extraño. pero no podía dejarlo ver cuán asustada había estado. —Gracias. entonces. Se lo debes. —No te he perdido—él calmó a su propio orgullo—. Había esperado una unión entre Valentine y Hartley. James. un día aprendería lo que era importante. —Muy bien. Incluso se había puesto de su lado por una vez. puedes tener a tu gitano. —Gracias. y ella pensó que casi sonrió. con una mano en su frente. Sin embargo. una que lanzaría a su hija a los altos círculos de la sociedad al fin. Sophie. —Sabrás cuando te enamores. y siempre lo haría. Sin embargo. —No. —Admitió francamente. porque tú nunca fuiste realmente mía. Que encuentres tu propia felicidad. y su madre estaba tan enojada por sus planes frustrados. A al otro lado estaba sentada Sophie. 200 . Lavinia se enfurruñó bastante. Y se fue del parque. quería que todos conocieran la misma felicidad. Al otro lado de la calesa. Te deseo buena suerte.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  No. Ahora que ella había encontrado el amor. él no parecía muy disgustado de no haberlo logrado. el señor Bentley y su esposa se sentaron bastante cómodos. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia adelante. quien también miraba a las estrellas. pero esa oportunidad ahora había escapado de su alcance. Tenía fe en eso. porque miraba solo con sus ojos y no veía más allá. su voz poco más que un susurro soplando a través del carruaje. —Estaba enamorado de ti. inspeccionando. todavía taciturno y confundido.

querida —respondió firmemente—. Tendríamos una casa en la ciudad. Es mía. ¡Todo es por su culpa! —No. —¿Por qué dices semejante cosa? Henry se quitó el sombrero y lo puso sobre sus rodillas. querida. Si se casara con un Hartley. era un día para revelar muchas verdades. —Porque estamos endeudados. debemos aprender a vivir dentro de nuestras posibilidades.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Lavinia inmediatamente olvidó su enfurruñamiento. — Las palabras finalmente salieron. 201 . Henry. buscó a tientas un rebelde rizo blanco que seguía cayendo en su frente. Por lo visto. De ahora en adelante. y luego se volvió a colocar su sombrero. señalando que la conversación había acabado. tendríamos un carruaje propio y no tendríamos que pedirlo prestado. hizo una mueca. —No hables con ella.

y a pesar de que. algo lo hizo mirar hacia arriba. apoyando su horca. Cuando finalmente llegó más cerca. cuando trató de ver lo que escondía detrás de esas pestañas… qué había estado tramando. trabajando duramente en el patio del pajar apilando el trigo con una horca ejercida violentamente.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine   Capítulo 36  Aunque Sophie le había dicho que no la esperara despierto. Una hora más tarde. Luego. se dio cuenta. ¿Cuál era la alternativa? ¿Ir a la cama sin ella? Las horas pasaron. haciendo resaltar sus curvas. —¿Por qué harías eso? —Empiezo a preguntármelo. —No. El sudor goteaba de sus cejas mientras él luchaba por decir algo. O estaba a punto de hacerlo. Curioso. No había necesidad de que te molestaras. Lazarus temía que ella se hubiera ido para siempre. cuando se giró para virar su horca una vez más. El ulular del búho cambió al canto de la alondra. —¿Qué es eso? —Una camisa. —Y voy a casarme contigo. —Le tendió un objeto blanco y doblado. Con los pies separados. la horca sostenida frente a sus muslos. Debió haber cerrado los ojos para descansarlos y al final se quedó dormido en su silla frente al fuego puesto que Tuck lo despertó con un golpe en el hombro a tiempo para el desayuno. escéptico. A menudo parecía como si acabara de hacer algo que no debería. pero ella no regresó. Tanta sangre y sudor jamás se habían desperdiciado con una tonta camisa —luego su desafiante voz titubeó cuando ella agregó—: pero nadie más debería tener que usarla. y la luz salió. te guste o no. pero claro ella a menudo lo parecía. Pensó que parecía culpable. Supongo que no necesitaba molestarme. la observó acercarse. Sus largos brazos estaban bronceados después de trabajar junto a él al sol. Creyó sentir la lluvia. —Has venido a decirme que te vas para casarte con Hartley. inocente como una nomeolvides. pero ya que estoy aquí. Vestía ese delgado vestido blanco de fiesta. la vio caminando por el sendero con sus manos detrás de la espalda. la esperó despierto. Kane. Yo la hice. ingrato maleducado —contestó firmemente—. 202 . Eso fue una de las primeras cosas que le atrajeron de ella. pero el cielo era puro azul. puedes también tener esto. notó agriamente. en ese atroz lugar vacío en su corazón. las palabras se le salieron repentinamente. asimilando cada detalle y memorizándola antes de que ella se fuera definitivamente. Él lo miró con el ceño fruncido. el cuál había mantenido detrás de su espalda.

—Y tu deseo. ignorando el desgarrón y exclamó: —¡Perfecto! Sus ojos se encontraron. enfadada. Las arrugas lentamente se esfumaron de su frente. como si estuviera transpirando. sus manos y antebrazos presionados ligeramente sobre su pecho. Mucho más. —Ahora —le dijo mientras cerraba la distancia entre ellos —. Casi inmediatamente. así que limpió su rostro rápidamente con una mano. y ambos se rieron. rápidamente se quitó su vieja camisa de seda. ni siquiera por un minuto del tiempo que me quede. mordiendo sus uñas. Empujándolo de vuelta en sus manos. Su corazón realmente dolía. perforado por la inesperada alegría de este regalo. con tu orgullo y vanidad. exhalando pesadamente. Kane. De nuevo ella asintió. bromeó: —¿No pasó por todos estos problemas sólo para verme sin camisa. Ella lo rodeó con impaciencia y tiró del material a la fuerza por sus hombros. Sophie —tomó aliento. resuelta a que entrara. —Te amo. señorita Valentine? —Ahí vas de nuevo. Él bajó la mirada y trato de no reír. y los ojos brillando. Ella asintió con la cabeza. supongo que ahora es cuando te digo te amo. —Pero no lo que necesito. —Por supuesto. —Llegaremos a eso en un momento. mirándola—. 203 . Realmente sintió como si pudiera llorar. eso no se le había ocurrido hasta ahora. incitándole a que se inclinase hacia ella. y luego lanzó la horca. no quiero estar sin ti. y sin embargo era curiosamente más que suficiente de largo. —¿Me cabrá? —la miró. Por fin ya no le escondía sus pensamientos. Se puso su nueva camisa por la cabeza mientras ella observaba. Kane leyó sus pensamientos claramente. se estiraba ceñida a través de su pecho. Ella estaba en silencio. tomó cautelosamente el ofrecimiento de sus manos y examinó las torpes puntadas y los ásperos bordes. Ella deslizó sus suaves brazos sobre sus hombros y luego rodeó su cuello. La pobre camisa apenas contenía sus hombros. El velo se había ido. Con la lengua bien guardada. muy serio—. —Pero por la expresión de su rostro. —Ahora es tu turno para decirme —agregó severamente. el sonido de las puntadas rasgadas le llevó a detener la acción.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Su corazón empezó a latir de nuevo. los labios apretados. colgando casi hasta las rodillas. vio sus pestañas parpadear y el pequeño movimiento en su garganta. lo que tú necesitas. por el cual ella debió haber pasado apuros y sufrido muchos pinchazos con la aguja. Él extendió sus brazos. y atrapando su mirada en su pecho. —Ese dandi podría darte más de lo que yo jamás podría.

JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  —Te necesito —susurró—. Russ. Yo simplemente te informo que en media hora tendremos el lugar para nosotros. Después se echó hacia atrás para admirarla. Kane se rió entre dientes. cuando los invitados se habían ido a casa. Su fina nariz de caballero frotó la suya. Él sonrió abiertamente y la acercó incluso más. Una brisa pegó en el muro y se burló de las rosas enredaderas. así que no regresará esta noche. —¡Qué inteligente es usted! Mi mejor alumno. y los pétalos rojos cayeron de su rosa a la manga de su vestido. —Se levantó de puntillas para besarlo. Sophie tuvo su chal sobre sus hombros cuándo y donde lo necesitó. incluso se gustó bastante. —Pero esperé todos estos años por ti. A riesgo de sonar engreída. Después del banquete de bodas. metiéndola detrás de su oreja. —Veinte minutos —le susurró—. esperando para ser atrapada? Pero sabía que tenías que llegar pronto. —¿Hiciste la elección correcta? —preguntó por lo bajo—. —Sonrió coquetamente—. los recién casados pasearon por el jardín de Souls Dryft. Finalmente. pero sé sumar. Sus ojos viajaron despacio y con apreciación por su rostro. Te amo. ¿Por qué me dices esto? Se rió. Chivers pasa la noche en la taberna de Merryweather. profundamente dormida en otros diez. Te deseo. —¿Me crees tan caprichosa e inconstante? —Tienes reputación de cambiar de parecer. He madurado. No sé leer. y Russ arrancó una de esas tardías rosas de color rojo oscuro del muro de piedra. hasta que no hubo nada en su camino. Por primera vez en su vida. pensó. y Tuck se ha ido a visitar a su primo en Yarmouth. —¿Sabes lo difícil que es mantenerse cayendo todo este tiempo. ¿No cambiarás de parecer mañana? Ella hizo un mohín. 204 . No podría haber vivido otro día sin ti. Cuando ella lo se lo ajustó para protegerse contra ese pequeño golpe de aire fresco. —La tía Finn estará con seguridad arropada en la cama dentro de diez minutos. —¿De verdad? —la puso a un brazo de distancia —. y ella lo sintió resonando a través de su pecho donde se apoyaba. —Puedes hacer lo que desees con la información. su sonrisa se amplió hasta convertirse en una risita.

con su vestido de baile blanco ondeando a su alrededor con la trágica gracia de las alas rotas de un pájaro. habiendo rescatado a la doncella. —¡Pero señor. un chico se preparó para recoger su escalera cuando levantó la mirada al sonido de un ligero grito. teniendo en cuenta la distancia a caer.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Los habitantes de Sydney Dovedale nunca pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo sucedió que Sophie y el extraño se enamoraron. él la sostuvo y se alejó con ella en la noche. sin aliento—. así es como Sophie cuenta la historia siempre que sus niños preguntan por qué algunas personas la llaman “una mujer caída. tendió sus brazos y atrapó a la mujer cayendo. Otros dijeron que ella le disparó con una flecha. El pobre hombre nunca parecía tener una camisa que le quedara bien. en su pecho. lo cual era muy extraño. Así que saltó a la noche. y debía arriesgarse. no obstante ellos lo hicieron bastante bien por sí mismos y vivieron tranquilamente. Por lo menos. y tampoco ninguno de sus hijos. Nunca serían ricos. Algunos dijeron que la compró por un anuncio en el boletín oficial de granjeros Norwich y Morecroft. pero el futuro se extendía ante ella. saliendo de repente de la sombra de un seto de boj. Nunca había puesto sus ojos en una criatura de semejante belleza. como los parientes aristócratas Grimstock de su esposa. ¿Estás aquí para salvarme? Ella se rió. Ella se tambaleó en la balaustrada. era por ese pequeño bulto. Por instinto. Eso que decían. dependiendo de quienquiera que la contara. pero no parecía importarles.” Fin… 205 . —¿Eres un ángel? —le preguntó. Abajo. A medida que los años pasaban los recuerdos se desvanecieron completamente o se volvieron poco confiables. atravesando su corazón como Cupido. la historia de cómo él llegó por primera vez aquí cambió. es usted quien me salvó! Y así.

Pero incluso Sophie no es tan escandalosa como para casarse con un completo extraño.. Cuando el oscuramente atractivo y arrogante encantador Lazarus Kane se presenta en su puerta. visite www. siempre se ha inspirado en héroes e imparables heroínas. todas con vidas mucho más emocionantes que la suya.JAYNE FRESINA  Serie Sidney Dovedale 01  La Más Incorrecta Señorita Sophie Valentine  Ficha del libro       Autora: Jayne Fresina Serie: Sidney Dovedale 01 Título original: The Most Improper Miss Sophie Valentine Año de primera edición original: 2012 Género: Novela Romántica. Ociosos. los curiosos residentes de Sydney Dovedale se lanzan a una vorágine de incansables cotilleos. Pero recordar el pasado entraña peligros que prefiere evitar. Para más información. Busca atractivo desconocido. Sophie Valentine sabía que poner un anuncio para encontrar marido en la Gaceta del Agricultor podría traer problemas." Señorita Sophie Valentine Una escandalosa dama. con una dote pequeña.. y rodeada de obstinadas hermanas.. es mejor mantener ese secreto si quiere tentar a Sophie con.. Ella no puede recordarle.. en cambio.com 206 . Histórica Argumento  "Se busca: un marido que no sobresalga en nada en particular... Lazarus nunca podrá olvidarla.. y es la más joven de una familia de cuatro mujeres. muchos libros. ¿o sí? .. Biografía de la escritora  Jayne Fresina creció en Inglaterra.jaynefresina. la más impropia propuesta.. es bien sabido que Sophie es una joven que necesita una firme dirección. Después de todo. Entretenida por los vívidos cuentos de su padre sobre crecer en el campo. holgazanes y caballeros de similares características no serán tenidos en cuenta. y tenía razón. muebles varios y una anciana tía incluida. Lazarus Kane ha estado buscando a Sophie durante la mitad de su vida.