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A: Aucla, Gioco, Zebashan y especialmente mi Duendecila Suthos Balbi Caiias CONOCI A UN NINO... Conoci a un nifio callado y solitario que navegaba entre apices de colores, fantasias y herramientas de todo tipo. Ese nifio vivia escondido en una caja de fésforos que le habia regalado Soledad; Con ella compartia sus rincones, donde sentado esperaba una escalera que le diera un espa- cio en el aire para conversar con los péjaros las nubes y el viento. A veces un dibujo, al- guna figura hecha de plastili- na, 0 un juguete extraordina- tio creado por sus pequefias manos le otorgaba desde otras soledades una sonrisa y un ;Que bonito! lo hacia elevar cual pompa de jab6n a besar el cielo pero estallaba mudo y caia de nuevo como rocio al rincén de donde habia emer- gido, con el peso de un miedo nuevo Un dia nacié de sus manos un mufieco que lo invito a con- versar y otro mufieco y otro mas, hasta que un dia... un titiritero llego a su barrio para hacer una obra de teatro. El pobre estaba en dificultades porque lo habfa dejado la no- via y no tenia quien lo ayuda-