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La Remodelación del gobierno

Fecha Domingo, 29 marzo a las 21:48:40


Tema Opinión

Opinión

Michael A. Galascio Sánchez (*)

• Tal vez, después de la reunión con Barack Obama el próximo 5 de abril en Praga,
el Presidente regrese con nuevos bríos a reconducir una situación que le tiene en el
punto de popularidad más bajo, desde que asumiera la presidencia, dando incluso
la impresión de estar ante el final de una legislatura

Los tiempos que corren no son muy buenos desde la perspectiva


económica, ni tampoco, desde la óptica política, tanto para el Estado
como para los ciudadanos, que ven impotentes, cómo se deteriora
precipitadamente, la “marca de España”.

¿Por qué abordar este tema? Particularmente, no me interesan las


cuestiones políticas. Sin embargo, cuando visito locales públicos,
hablo con gente en la calle o en empresas, escucho todo tipo de barbaridades tanto de
ignorantes sobre los procesos políticos, como de personas “preparadas”, advierto una
gran confusión. Parece existir, un gran desconcierto sobre la línea política del gobierno
Español actual y sobre qué, debe hacerse al respecto.

El último agravio ha sido Kosovo. La aparición de la ministra Chacón con el cliché:


“nos vamos a casa”, ha sido estéticamente lamentable y políticamente insensato. Estoy
de acuerdo con retirar las tropas, al no compartir la idea de la “independencia de
Kosovo”. Sin embargo, la forma es terrible, porque parece que el presidente Zapatero, a
espaldas de su “gabinete” y “aliados”, le envía a realizar unas declaraciones, que en vez
de reforzar su imagen, para posicionarle como vicepresidenta, le ha afectado
muchísimo.

En este sentido, la ficha que ha movido el Presidente ha sido exclusivamente para ganar.
Por lo que no hay contingencias para las reacciones recientes. Además, ha puesto en
guardia a la actual vicepresidenta, “María Teresa Fernández de la Vega”, quien ha sido
precisamente el escudo protector de Zapatero durante estos últimos años.

¿Qué repercusiones puede tener esto en la política interna? Quizás, la presentación de


una moción de censura después de las “Europeas”, que aunque no la gane el PP, puede
hacerle una “zanja gallardoniana” en la autopista del PSOE. No debemos olvidar, que
estos instrumentos, no son sólo para ganar, sino para infligir grave desgaste en el
adversario. La estupidez surge, cuando un partido la anuncia. Lo que me hace pesar que
Rajoy no tiene “bemoles” para esto. Tampoco refleja una visión estratégica sino que
está encadenado a los mismos movimientos tácticos de siempre, cuyo objetivo es
mantenerle a flote hasta que el enemigo muera por causas naturales. En ésta línea, existe
una diferencia sustancial entre táctica y estrategia (leer Víctor Alba).

Por esta razón, la remodelación debe ser “urgente” y si es posible, después de Semana
Santa, porque la estructura actual, no soportará más peso crítico-mediático. Por otro
lado, dentro del ámbito financiero nacional, la noticia de que el “Banco de España ha
decidido intervenir Caja Castilla-La Mancha”, es por lo menos inquietante. No realizar
una reestructuración, podría significar que surgieran ciertos sistemas de acuerdos con
sectores más versados del Partido Socialista, que están espeluznados con todo esto. En
éste sentido, el editorial de El País con respecto al incidente y el análisis de fondo, es
bastante claro.

La pregunta y gran problema es, ¿quiénes deben formar parte del nuevo gabinete de
Zapatero? Existen muchas quinielas, pero lo cierto es que todavía no hay nada concreto.
Es lógico, si tomamos en consideración que el aislamiento parlamentario y las
exigencias financieras insostenibles de los diecisiete agujeros negros, son un factor
determinante. ¡La lata de gofio, se vacía!

Tal vez, después de la reunión con Barack Obama el próximo 5 de abril en Praga, el
Presidente regrese con nuevos bríos a reconducir una situación que le tiene en el punto
de popularidad más bajo, desde que asumiera la presidencia, dando incluso la impresión
de estar ante el final de una legislatura.

Finalmente, la urgencia de la remodelación, tiene sentido, a mi juicio para garantizar


estabilidad política, pero fundamentalmente para que el Estado pueda centrarse en
atender los problemas de los ciudadanos, que son bastante graves y que están
desamparados ante las distintas administraciones estatales y locales.

(*) Licenciado en Ciencias Políticas, doctorando en Psicología de la Salud y Clínica