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Historia Periodismo 2013-06!27!478

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Historia conjetural del periodismo

Leyendo el diario de ayer Horacio González

A Horacio Verbitsky, Mario Wainfeld, María Pía López, Eduardo Rinesi, Florencia Saintout y Fernando Alfón

Índice Prólogo: de la inocencia del hecho a los hechos manufacturados Parte I Capítulo 1. El periodismo de ideas: el parte de guerra y la oda Capítulo 2. Redactores de la Ilustración Capítulo 3. El padre Castañeda: la sátira gauchipolítica Capítulo 4. De Angelis, la Ilustración rosista Capítulo 5. Figarillo, la ironía de los intelectuales Capítulo 6. Periodismo y guerra: la “prensa de frac”. Parte II Capítulo 7. La Montaña Capítulo 8. Lenin y Gramsci en la cosmovisión periodística contemporánea Capítulo 9. Marx periodista Parte III Capítulo 10. Los bibliófagos Capítulo 11. El Yo acuso de José Hernández Parte IV Capítulo 12. El destino como forma del lector del lector de periódicos Capítulo 13. Arlt y la teoría pulsional del periodismo. Capítulo 14. Citizen Kane: peripecias de Crítica Capítulo 15. La clase media como órgano de lectura Capítulo 16. Suplementos culturales: La Prensa cegetista Parte V. Desde 1945 a Papel Prensa Capítulo 17. Las tablas de la ley: en los dominios de Clarín. Capítulo 18. La Nación y el peronismo Capítulo 19. Rodolfo Walsh: el investigador del ser perseguido Capítulo 20. Timerman Capítulo 21. Convicción Capítulo 22. Hacia Papel Prensa Capítulo 23. El periodismo como profesión Capítulo 24. Página 12

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Prólogo. De la inocencia del hecho a los hechos manufacturados Hubo alguna vez un ideal periodístico, con su profesión y estilo. Era un mundo pleno de inocencias. Descendía quizás de las antiguas crónicas, como la Cronica regnum francorum o Compendio delle croniche della città, simples ejemplos que en todas las épocas y en cualquier tiempo que busquemos, hay monjes o scriptores que procuran que el tiempo no se escurra sin inscripciones en las hojas candorosas de la memoria. Quizás se pensaba que se podía practicar un reflejo justo y ceñido de la realidad. La sociedad hablaba, actuaba, guerreaba. Y estas crónicas, que en su propio nombre llevan la ansiedad de compaginar el tiempo, parecían apenas los apéndices de la módica quimera de un narrador sorprendido, ajeno a los hechos. Es cierto que en épocas remotas el apólogo o la anales estaban a cargo de poetas y escritores más vinculados a las corrientes culturales o a las leyendas de la época que a los acontecimientos efectivos. Pero el periodismo vive condenado a traicionar su ideal de estar fijado cronológicamente a los sucesos que se presentan de uno en uno, para ordenarlos según los géneros de relato antes que a la linealidad temporal de los eventos, o en los tiempos contemporáneos a volver a borrar los laboriosos límites entre los distintos tipos de crónicas para fusionarlo todo otra vez en un único pliego donde escritura, music-hall y comedia ligera se congregan nuevamente como si el periodismo sostenido por las tecnologías más avanzadas, reviviese las grandes jornadas del London pavillon o los tráficos diversificados del Picadilly circus. La filosofía de las décadas recientes vino a refutar de plano la suposición de que el periodismo sería el disciplinado registro de lo que los hombres por imprudencia o cariño llaman la realidad. Pero esta es el magnífico mito social que consiste en el empeño en pensar los acontecimientos despojados de todo predicado, como si una única cosa estuviera ocurriendo siempre bajo nuestras narices y que nos reservara el placer de nombrarla de formas absolutamente diferentes cada vez que apareciese. Para elaborar estos nombres que vestirían los grandes hechos, toda la antigüedad confió en aedos, rapsodas y bardos que antes que nada eran artífices de una gran oralidad. En las pequeñas fisuras de su memoria y de su canto vaticinaban la inminente poesía escrita. Sin embargo, aún la idea de que hay hechos, efectivos aconteceres, iba arrastrándose silenciosamente en el lodo de aquellas lenguas que eran capaces de envolver la caída de un rayo en insomnes metáforas, que tenían por objeto más encubrir un hecho que revelarlo. Si hay algo a lo que podamos llamar sagrado, es precisamente ese acto de velamiento. El periodismo, como tantos filósofos luego percibieron, venía a desmentir esos ejercicios de cobertura. Pero para crear otros que, como bien señala con ironía Georg Steiner, se llamarían ahora sí de manera concisa: cobertura. Era la forma técnica de asistir al desenvolvimiento de los hechos y narrarlos por voluntad de una agencia específica destinada a lidiar con la complejidad del tiempo y su periodicidad: periodismo. ¿Pero qué es un acontecimiento efectivo? Los periódicos comenzaron hace ya casi cinco siglos, con una ilusión que aun vagamente se conserva. Ser los relatores, comentaristas e informadores de un conjunto de acontecimientos dispersos, frente a los que se mantenían circunspectos, apenas sostenidos en el compromiso del testigo. Pero ni heredaron cabalmente a los antiguos relatores que poseían la verdadera fe del testigo, ni dejaron muy tempranamente de despachar como trasto viejo su ingenua teoría del reflejo. El testigo, en las grandes religiones mundiales, puede absorber el máximo grado de compromiso con una verdad trágica, y ser conducido por ello a un martirologio. Pero en la historia de la prensa, el testigo resultó ser una noción necesaria pero también en

algún momento se reveló apenas como un añadido. Lo que en el lenguaje de la moderna informatización podía ser considerado un mero “adjunto”. El testigo se atenuaba en la apatía de reglas reservadas y distantes para seleccionar los hechos, pues si éstos, en la gran tradición del pensamiento clásico eran inesperados indicios o revelaciones, muy pronto fueron considerados una exterioridad que se constituía como efecto de una decisión o un recorte emanado de una gran maquinaria seleccionadora. Lo que, en efecto, acabaron siendo los periódicos que aun hoy leemos. Paradójicamente, los “hechos” tardaron mucho en surgir como concepto activo. Al principio, cuando aún se estaba preparando ese concepto aparentemente nebuloso, los periódicos ensayaban estilos panfletarios, cómicos y de combate. Ser faccioso era buscar el estilo glorioso que permitiese dar vía libre, acaso con las escasas prudencias que cada uno determinara para sí, el viejo dictum clásico de “al enemigo ni justicia”. No había “reglas periodísticas” o “manuales de estilo”. Los géneros se sucedían con una ilusión literaria que, sin dejar de tener una candidez de misal, hacían que todo empeño periodístico fuera arropado en citas de Tácito, Virgilio o Cicerón. En realidad, no se conocía el concepto de “género”, que traía en sí mismo una relativización de todos los acontecimientos, que se alojaban en celdillas previamente preparadas por el autómata central de la Prensa. Un gran molinete clasificador, que enviaba los “hechos” a sus celdillas que le daban sentido, podía gozar íntimamente de enviar a las secciones policiales una completa acción política o convertir a la sección espectáculos en un sentimiento de alarma por la marcha de la economía. Karl Kraus, el gran escritor vienés, fino observador de su época y enteramente escéptico con el periodismo –tal como Marx había calificado a la religión como “el corazón de una época sin corazón”– decía que la prensa siempre daba la impresión de que los hechos se propagan antes de que se hagan y a menudo también existe la posibilidad de que los reporteros de guerra no puedan ser espectadores, pero también que los guerreros se conviertan en reporteros (citado por Esteban Rodríguez, en Contra la prensa). El periodismo puede ser esta incesante transmutación, desde el usufructuar de sus géneros alguna vez instituidos –noticias de guerra, de crímenes, de economía, de vida cotidiana– y de producir fantásticamente, para solaz de los amantes de los totalismos mitológicos con los cuales suelen definirse las eras históricos más gloriosas – los “griegos”, los “romanos”, los “merovingios”– por fin el mundo contemporáneo puede asistir al espectáculo de los espectáculos. La caída de los antiguos géneros que se habían basado en la inmediata posibilidad de la humanidad para definir la diferencia entre piedras e imágenes, para pasar a venirse ahora la “era contemporánea” por la negación de ese gran descubrimiento. Una piedra es una imagen, una imagen será una piedra, tal como lo sospechó Nietzsche. Pero estas citas, desde las más remotas hasta lo que escribieron los más mordaces filósofos modernos, derrochaban un prestigio que luego, las verdaderas páginas del periódico revelaban los alcances a veces modestos, a veces asombrosos, que estos pensamientos iban a tener. La cuestión que se jugaba en estocadas implacables o agresiones apenas contenidas en prosas que nunca dejaban de tropezar con su correspondiente cita célebre a fin de amortiguarse en la veneración del pasado para no verse en el espejo desbocado de la destrucción permanente. Destruir sintiendo alegría, destruir sintiendo amor. Una muerte o un asesinato, parecía desprenderse así nebulosamente de alguna página de Quintiliano o Séneca. Toda la historia de la prensa revela la dificultad de llegar verdaderamente al “hecho”. No se fundó la prensa y su tecnología imprentera, en momento en que la filosofía se hallase examinando la noción de hecho. Éstos conservaban el aura de sacrificio y portento que aun resonaban desde los relatos bíblicos. Y en los tiempos

cercanos de un llamado renacimiento que nos complacemos ver como tiempo de raras invenciones, la prensa con la que actúan los tipos móviles que prepara Gutenberg es tomada de la habitual tecnología para aprisionar uvas y fabricar vino. Y no es vino de misa. La revolución de Lutero o los escritos de Erasmo reciben el beneficio de este nuevo “multiplicador de panes”. Imprenta y Biblia se conjugan. Vino e imprenta lo hacen también gracias a la palabra prensa. Pero los “hechos” siguen siendo el milagro de que los papeles impresos surgieran con una rapidez que el método anterior, utilizando perezosas plantas de madera tallada, no permitía. Los otros hechos no surgían fácilmente, en su laicidad completa, porque sin duda la idea de “noticia” o de “primicia” aún estaba impregnada de un innegable impulso teológico, que sin embargo subsistía en el interior de las redacciones de mediados del siglo veinte, con un solaz por el sudor de hombre y maquinarias en torno a la prensa –el vino burbujeante de los pueblos– que solo la agudeza de Roberto Arlt pudo de escribir en sus notas sublimes cuanto siniestras. Había que esperar muchos años para que un extraño filósofo que cocinaba en su casa de las montañas austríacas con una cacerola que guardaba empedernidos restos de las cocciones anteriores, lanzara las nociones de “hecho” y “estado de las cosas”, como un misterioso intento de resolver el estatuto real del mundo. Todo ello, en Wittgenstein, implicaba una afirmación realista e idealista al mismo tiempo, y también lógica y mística, en extraña convivencia de lo que subyace a la percepción y la capacidad de ésta de fijar el grado de existencia de los objetos que tienen vida en cuanto se disponen a ser percibidos. No se insistiría demasiado en la aparente curiosidad que implican estos pensamientos filosóficos, pero ellos podrían definir las peripecias conceptuales con que el periodismo intentaba poner acentos viables en su intento de darle nombres a lo que hace. Podemos acercarnos a una definición, que de todos modos sonaría cercana a lo impropio o a lo absurdo, en el sentido de que el periodismo es la historia del modo en que aparece el hecho, esa guijarro irreductible de lo real, bien oculto en actos lingüísticos, consistentes en alegatos, reglas morales, apologías, creencias ideológicas, crónicas elegantes y proclamas revolucionarias. En el primer caso de lo que aquí veremos, el periódico inglés del ejército de ocupación de 1807, The Southern Star, hay más proclamas que hechos. ¿Un “hecho” es el propósito enteramente militar que da sentido a la publicación? ¿O bien lo es solo cuando consiste en un corpúsculo inesperado y de aparente autonomía, que cuenta con una descripción basada en la mimesis realista que intenta reconstruirlo? Tal como haría un testigo que extrae de sí las palabras más rápidas para referir un accidente del mundo, entre la lengua judicial y las penurias cotidianas. Nos parece ver en la experiencia de esta publicación que atiende las necesidades justificatorias de una de las empresas más notorias del proyecto colonial británico en el siglo XIX, una encrucijada de todo el periodismo, en cuanto a la capacidad de arrogarse un comportamiento oscilante entre el telar complejo de la historia viva y un acontecimiento expurgado de los hechos múltiples que pueden diluirlo. Lo veremos en la crónica de la muerte de un marino durante una tormenta en el Río de la Plata. Es un relato que trabajosamente surge de una masa de escritos que pertenecen al mito colonial de sus héroes marítimos muertos en las grandes batallas de la época. No está lograda, si se lo quiso hacer, la relación entre lo alto y lo bajo: la muerte del Almirante Nelson y la de un ignoto capitán Grifflin, de la embarcación Lancaster dedicada a la caza de lobos en las costas de Montevideo. Ya veremos qué conclusiones podemos extraer de estas cuestiones. Transcurrida ya casi una centuria de los acontecimientos que envuelven a este periódico inglés, destinado a apoyar un ejército invasor pero repleto de ambiciones poéticas –prefiguran sin duda a Kipling–, consideremos otro ejercicio notable de

Impuesta una segunda autopsia. cuya tapa tiene la foto del periodista con uniforme de plomero. ¿Qué clase de “hecho” es este? No es menos un episodio policial que una lucha de interpretaciones que hace de la “entera ciudad”. Ya el periodista estaba preparado para ser una figura de cruce. la justificación debe ser extrema. el que debe deambular por la ciudad con una cédula de identidad falsa. entre ellos La Razón y La Vanguardia. que fuera juzgado de tantas maneras y a través de tan variadas interpretaciones. En este caso. Corre el año 1926. quitarse la identidad personal o es una simple falsía o un intento de edimir el mundo para que cambie sus nombres mortales que llevan al asesinato por otros que puedan ser redentores. un periodista del diario Crítica disfrazado de ayudante del plomero que abriría el ataúd. eran los propios públicos encarnados fantasmalmente entre las máquinas de escribir y las “rotativas”. Al punto que la noticia que dilucida finalmente el enigma. Al revés. preferida por los “maestros periodísticos del espanto”. Y en la ciudad. un ámbito escénico que sin saberlo participa activamente del hecho. El hecho se transforma en noticia. estos sí con cianuro. Tiempo después se suicida el médico que dio el primer veredicto refutado. logra entrar en la morgue. Triunfo total de Crítica. Este y otros asuntos criminales que revelan la íntima conexión entre los pensamientos colectivos en las grandes metrópolis y la hipótesis de un periódico respecto al codicioso drama de sangre necesaria que titiritescamente anima las mentalidades urbanas. ya nace como noticia. como aquellas pequeñas . y otros diarios. hay casos de suicidios. sospechado posteriormente de ser amante de la esposa del asesinado. buscando un propicio ejemplo. Abrimos. frase que luego se convierte en una muletilla del habitante porteño para significar una elucubración que parecía verídica pero era falsa. motiva un tango del mismo nombre. siempre a punto de dar un salto hacia la acción y ser el mismo la noticia en la misma constitución de ese salto. la minuciosa y precisa investigación de Sylvia Saitta sobre la historia del diario Crítica. entre ellos uno que es el último en retirare. Es el investigador que surge desde el exterior el Estado o de un Diario (pero no del exterior de una redefinición del periodista visto como “última conciencia moral” en la metrópolis impostora y criminal). Incluso. de que se trataba de un crimen preparado por los supuestos amantes clandestinos a fin de cobrar la herencia que por testamento recaía en la esposa del muerto. que se descubriría pronto. Un ejemplo rápido. en este caso. Walsh tuvo un tipo de transmutación bien diferente cuando relata un crimen de Estado. el periódico no era un mero testigo de las incidencias de un crimen. convirtiéndolo en una teatralización inesperada e involuntaria. un salto frente a ataúdes y festejado por el aullido de las redacción. sino que producía interpretaciones que se superponían con la investigación oficial. tiene como testigo a un periodista que es un intruso disfrazado y subrepticiamente introducido en la esfera reservada donde se realiza el peritaje médico. para quedarse tranquila con la mera noción de “hecho”. y la reiteración intencionada de la frase “No hay cianuro”. pero no en la esfera doméstica. Al periodista testigo. Un análisis químico indica que habría cianuro en el cuerpo del concejal asesinado mientras Crítica insiste en que la casa había sido realmente asaltada. Nos referimos a El tema del traidor y del héroe. La nueva investigación indica que no había cianuro y tiempo después es apresado un ladrón que era el autor del crimen. Se halla este personaje cenando en su casa con su esposa y otros amigos. con cierta semejanza a lo que sugiere Borges en la entrada de Fergus Kilpatrik a Dublín. en su libro Regueros de tinta. Walsh es también un perseguido. comediante y mártir de la imposibilidad de la filosofía de la época. He aquí un caso que refiere un asunto policial: un concejal radical antipersonalista es asesinado en un asalto en su casa. pone al testigo como protagonista. o mejor.dramatismo narrativo cargo del periódico de Natalio Botana. Para ser un no-yo.

No parece aquí que haya hechos literales. Pues las máquinas son los verdaderos manuales de redacción: han conseguido el cómputo de las letras como recurso de una razón cuantitativa. No se había acabado la era de la . con el que todos los diarios suelen contar. hojas voladizas de tan distintos mundos históricos– nos dicen que en primer caso un hecho es un rasguido casual de la magna trama ideológica del periódico. que en su ceguera debe ser iluminada con el testimonio de una gran injusticia ocurrida a sus espaldas. Es una improbable frase. esos hombres trotando desesperadamente por un descampado en 1956. “Dios me puso sobre la ciudad como un tábano sobre el noble caballo para picarlo y mantenerlo despierto. el periodista investigador. que se consideran accidentes que de repente desgarran toda una trama oculta. Entre el periodista de Crítica disfrazado de “ayudante de plomero” –en la especialidad apertura de ataúdes– y Rodolfo Walsh.criaturas de las que se apodera. cuestión que la gran prensa explota desde comienzos del siglo XX. sustituyendo frases. se recuerda que en la autobiografía del hijo. Esto ya se ha dicho mucho y tiene vigencia aún. una ilusión moral. se dice que era una glosa de la Apología de Sócrates. respectivamente. Allí se innova radicalmente en la política de los epígrafes que elige el periodismo nacional para sugerir una autodescripción prestigiosa. expresada por el uso de enmascaramientos. Hay hechos estruendosos. pero que el rasgarse la tela del ocultamiento. Sócrates”. Helvio Botana. reconstrucciones teatrales del hecho (como las que hace la misma policía) y dibujos sobre la escena de sangre tratados por eximios dibujantes que se hallan cerca del cine. caso que investiga. Este reiterado aspaviento perdurará con el tono astuto y trágico que Natalio Botana dará a todo su periplo en el diario Crítica desde mediados de los años 20. hay un largo trazo que une compatibilidad y hondas diferencias. y originan un modo de transmitirlos que se remite a un manual de redacción. La muerte del capital Grifflin en las costas de Montevideo en el lejano 1807 y el asesinato del concejal radical antipersonalista en 1926 –periódicos The Southern Star y Crítica. El hecho es entonces una revelación de estatura bíblico-periodística. un logos mecánico que subyace siempre a la escritura. la “sociedad”. adornado conceptos. Si se consulta el libro que Álvaro Abós le dedica a Botana. construyendo su leyenda ética con epigramas célebres que provienen menos de la lectura crítica de los clásicos que de perezosos diccionarios habituales de frases célebres. Compañera de este sentimiento. y todo ello corriendo riesgos necesarios. Todo podía ser. como excusa para justificar que la palabra periodística surge de una racionalidad. Pero detrás del periodista de Crítica hay una poder económico-periodístico. es la oscura admiración por los grandes delincuentes. de ambigua autoría. Si hubiera sido posible. la gran novela policial y la historieta. El testigo concurre al escenario criminoso en nombre de anónimos lectores. siempre sospechada como espectral gusanera que el público común está sustraído de percibir. una estipulación cuantitativa. es la vida del lector la que se ve confirmada en sus sospechas gracias al fiscal del pueblo. y ahora de un número determinado de caracteres. y en el segundo es el hecho el que atrae como un imán sórdido toda la ideología no declarada del periódico. aunque en este mismo libro muy bien informado. Han perdido el apego a su propia letra. la frase es apócrifa. extirpando partes molestas y eligiendo palabras que fueran anagramas de su propio nombre: Tábano-Botana. que desafía al sentido común y hace una apuesta de justicia que no se separa nunca de una sospecha originaria del periodismo de masas: los grandes públicos anhelan descifrar la equivocidad de los crímenes y sobrevuela sobre ellos un deseo oculto de que se desencadena una penalidad de muerte garantida por el Estado sobre los malhechores. Natalio Botana hubiera reescrito los más célebres textos de la humanidad con agregados apócrifos.

podemos llamar a esto nuestra hipótesis. No puede sernos indiferentes que Nietzsche haya escrito esta sentencia y la haya cerrado con un portazo: no digo una palabra más. No hay una sola historia del periodismo. Pero esa sumisión no es tal. Que la realidad debía ser acomodada a la estrecha vida humana. por hacer la apología del saber feliz y la virtud como superación de la ceguera trágica. Embargo del tiempo cultural por palabras. Lo que veremos en nuestro libro es cómo se procede cuando se construye un juicio sobre la prensa como manifestación intelectual en relación a estilos literarios o linajes poéticos que entablan. la narración segmentada muy pronto redescubrió lo que ya sabían los más antiguos profetas. pero en su Nacimiento de la tragedia le dedicó un sonoro cachetazo. desde lo funesto a lo glorioso. En el emblema de Crítica. Este hombre es en el fondo un “bibliotecario y un corrector y que se queda miserablemente ciego a causa del polvo de los libros y las erratas de imprenta”. se debía simular que su homogeneidad era un símil del buen pensar burgués. De ahí salen desde el Padre Castañeda hasta las aguafuertes de Arlt. Por lo menos. el parte de guerra. del buen vivir ciudadano. para darle la vida que ofrecía ese tábano picador. ajeno al placer del conocimiento. Pero todo hecho podía perder su aparente similitud con otros . un conjunto ininterrumpido de hechos difusos e incontrolables. a las cuales el periodismo tributa. vasallo indisciplinado. Como en una biblioteca o en un bibliorato de las contadurías de un Estado. al periodismo que ya está regido por los géneros en que se ha repartido la narración pública. la angustia y la conspiración. ya sea que esos hechos fueran proclamas ideológicas de ejércitos coloniales.ingenuidad. los barroquismo del lenguaje. por la cual todavía una noticia podía nacer de una nervadura inagotable de hechos. Nietzsche no habló mucho sobre el periodismo. El periodismo es traductoral. la crónica deportiva. “La prensa de hoy es ese socratismo: no digo una palabra más”. acecha el miedo. el drama político. un vínculo dramático entre periodismo y sentimientos culturales que embargan un momento específico de la historia de los hombres. la silueta apática de una ciudad que rodea el título del diario. la ciencia de sobrevivir en oscuras metrópolis. de la que había que rescatarla. que valora abstractamente el conocimiento y cree que se peca por ignorancia. según las épocas. sentimientos y conceptos artísticos que repentinamente se tornan favoritos. Intentaremos así poner en escena la relación entre el periodismo y las modas intelectuales. y en este caso. que es la que lleva a la verdadera culpa. Le parecía ese cometido de Sócrates el equivalente perturbador del periodismo contemporáneo. no mucho más. sumiso inconstante a los órdenes literarios del género policial. alcanzados por una palabra entre despectiva y reverenciada: La Moda. en silencioso e insolente acatamiento. que había descubierto que vivir no era otra cosa que ordenar en gabinetes especiales. astillarlos para que haya un solo magma de tribulación periodística: la vida con sus poder de desbaratarlo todo. ya anticipa que detrás de esos edificios elevados y ventanas anónimas. revela el deseo siempre incontenible de romper géneros. al de la equiparación de un vulgarizador de la conciencia virtuosa con la historia moderna del periodismo. Contundente afirmación de la pertenencia negativa de la prensa al ámbito de la filosofía. al mencionar la tarea socrática de demolición del espíritu trágico. ya sea que fueran las ocurrencias sangrientas en la intimidad resquebrajada de una metrópolis. lo que preciaba ser sacado de su aridez narrativa –de esos partes policiales de siniestra prosa administrativa y encajonada–. Desde el periodismo donde los hechos se abren paso a través de su capacidad de vulnerar mallas ideológicas de “doctores del Imperio o de los Príncipes Nuevos”. deja caer su desprecio sobre el “hombre crítico”. En otro pasaje de las conferencias preparatorias del libro mencionado.

El moralismo de origen puritano. Recordemos que Rodolfo Walsh. pertenecientes a “los oficios mecánicos”. en la época de Randoph Hearst. había que hacerla surgir otra vez de las catacumbas. Una ironía. Solo quien se cree vástago exclusivo de la realidad. entre otros grandes autores norteamericanos. Pues las antiguas sociedades humanas destinaban tiempos secuenciales específicos para expresar los eventos juzgados importantes. nuevos conceptos de dominio basados en una maquinaria económica construida bajo símiles guerreros. Era en verdad como el Tercer Estado de Sièyes. personaje cuya decadencia va acompañando durante varios siglos los sucesivos perfeccionamientos del altavoz. lo inclasificable. quería decir. ¡Ese retumbante “Dios me puso sobre la ciudad”! El “cuarto poder” muy pronto descubrió que solo la fuerza del apócrifo podía entregar la dignidad que pretendía. secretamente animados con lo que ellos sabían .que sería algo más que el socratismo que introduce pedagogías operísticas en las multitudes ávidas de emociones sustitutas.hechos hermanos junto a los cuales era catalogado. un poco en broma. algo que cobraría vida luego de deducir o extirpar de la acción práctica las veleidades de la escritura aristocrática y el sonsonete insoportable de los misales dados por los profesionales de la lástima. esa enumeración de poderes en la cual participaba como último eslabón descubierto y tolerado. escribe al comienzo de Operación masacre que él también hubiera deseado ganar el premio Pulitzer. puede luego seleccionar “partes” que serán investigadas y condenadas por ser las verdaderamente “apócrifas” en el conjunto llanamente realista del que la aventura periodística dice partir. que aceptó un cuarto poder capaz de frenar el desborde de las mentalidades políticas plebeyas. era la piedra de toque de alma del burgués. El periodismo. para fugarse hacia la huérfana eternidad de un mero y puro relato. Este movimiento de inversión de algo que efectivamente ocurría. El periodismo ingenuo no atinaba a medir bien sus fuerzas. que parecería una humorada inocente: los diarios deberían salir solo cuando existieran sucesos relevantes. y una teoría literaria de variados humores. Una crítica soterrada a la vocación de alentar guerras para vender periódicos y criticar un sentimiento colectivo de que lo apócrifo es para el Gran Periodismo de la Época de Oro. lo inaudito. en un mundo donde sabía que premiaba con el concepto de realidad moral lo que con sus propios criterios también eran hechos maleables. que lo obligaba a exhibir pruebas de que era hijo de la época y a la vez debía dominarla. No se deseaba lo indistinto. Tanto podía ser la acuñación de medallas o el pregonero urbano. En sí-mismos. para contrastar la forma áspera de la historia con el arcano deseo del periodista. y sin abandonar esa palabra. Muy lejos de la sospecha de Borges. Llegó al concepto máximo de “cuarto poder”. como luego profirió la sociología aliada al periodismo. El pensar categorial (“categorías exhaustivas y excluyentes”). antiguo concepto que proviene de ancestrales teologías proféticas. el conjunto de lo real. conjugado en una trama mercantil que juega con inferencias sobre la soterrada emotividad de los “nuevos públicos” dio origen a personajes como Pulitzer. pero seguramente promovido antes por Edmund Burke. Deseaba lo apócrifo y llegó a condenarlo en nombre de las categorías bien establecidas del alma republicana. Pero Pulitzer. cuyas máximas ya enfocaban la definición del “cuarto poder” como una lucha contra la “corrupción”.Hearst. Pero se habría invertido la ecuación. Este nuevo poder añadido luego debió disolverse para observarse en su para-sí como un Estado con lógicas propias. el propio Pulitzer. que casi fue un contemporáneo de Nietzsche dejó un premio –que en literatura obtuvo Faulkner. Está en el centro de las autodescripciones que hasta hoy alientan las acciones de los conglomerados periodísticos. era un desprendimiento de lo que ya se había definido como tal. La salida de los diarios eran ya los sucesos relevantes.

Lo veo cuando el otrora discípulo de Lévi-Strauss va a la televisión y balbucea una frase que o es ininteligible o es una amenaza. pero esencialmente surgen del misterio de un espíritu turbado por la violencia. Exhumando nombres. El diario Noticias sería clausurado muy pronto. tenemos innumerables testimonio del diario de montoneros Noticias (libro de Gabriela Esquivada) donde se encuentran estructuras retóricas secretas que vuelven a aparecer una y otra vez en la historia. La crónica tiene infinitas fuentes. pues aunque sea hecho en tramas de textos entrelazados donde las autorías . ¿Una cosa u otra? De esas vacilaciones surge el periodismo. Así se podía ser el verdadero poder entre los poderes. Si esa frase no carpa el peso ontológico de un drama personal. Esta historia intentaremos contarla. sino hay otra dificultad conceptual que debe encarar tempranamente: ¿es un periódico un órgano educativo? ¿Su programa puede consistir en abrir esas infinitas escuelas de agricultura que postulaban los fisiócratas? Recomienza el diccionario universal de agricultura del Abate Rozier (monografía de Matías Maggio Ramírez). de Hipólito Vieytes. pensamos. Oliverotto de Fermo. Pero la fábrica de la información en la era digital (Florence Aubenas) volvió a intervenir sobre los géneros que se habían asentado por los años en que Natalio Botana conducía con gesto señorial y equívoco los asuntos periodísticos del país. Allí se encumbraba. ni si le adjuntamos como fuente también inspiradora del relato contemporáneo. Visto el tema maquiaveliano al revés. sospechas o meros vislumbres de una realidad que posee cimientos más severos que los que aquí imaginamos. el parte de guerra del soldado. hechos y refutaciones. no solo menciona las dificultades de su impresión por la falta de imprenta. Era antes de la separación de géneros. Solo puede hacerse. Industria y Comercio (1802). en suma. “Testimonio exclusivo del sobreviviente del basural: habla el fusilado”. el cómputo cansino del tiempo cíclico del campesino y el arte secreto del investigador folletinesco de vidas. como crónicas medievales solo tomadas por un deseo infamante. el señor Pagolo y el duque de Gravina. y por la locuacidad de la sangre. de un modo conjetural. viejas sociologías vencidas con odios cuya raíz. una prueba literaria o una fenomenología del espíritu. las que lo obligaban a buscar las marcas literarias actuales en los antiguos rituales de su prosa. el periodismo. acorde con la materia que tratamos. es una apuesto más al vertedero de ingenuas atrocidades que solo habitan en nuestra pobre lengua asustada. En uno de los primeros periódicos argentinos. más allá de su voluntad intelectual: Eliseo Verón: “hay que indignarse”. coexistencia de las plumas más vulgares y agresivas con refinados críticos literarias. No contradecimos este parecer si adjuntamos a este asombroso escrito maquiaveliana otras crónicas medievales. ¿Cómo se originó esta situación? Ivana Costa escribe en uno prólogo muy bien realizado a la obra central de Maquiavelo –personaje de nuestra hora– que la Descripción del modo en que el duque Valentino mató a Vitellozo Vitelli. lo que es un gesto pedagógico de un era en la que periodismo y didáctica social iban juntos. convertida en órdenes de captura de disidentes. Sin saber si lo que decimos. la otra vida de la lengua narrativa y de la literatura en general. constituye el germen de la crónica moderna. Imputaciones de locura a los personajes públicos. metonímica y semióticamente la vida de una persona. El género por excelencia del periodismo se reduce a una sola cosa: destruir simbólica. como la de todo odio es inexplicable.que era la verdadera fuerza apócrifa de la existencia. Se recuerda un título que puso Walsh ante un homicidio de la triple A. Volvemos a transitar por un periodismo sin géneros. son deducciones. Walsh hacía periodismo en condiciones trágicas. no como la crónica ascética pero secretamente golosa de un asesinato colectivo como pedagogía para los políticos duros que aman la paz (es Maquiavelo). el Semanario de Agricultura.

No olvidaríamos de las sátiras o comedias menipeas. que juzgar. aun permanecen ininterpretables. que se me escurría fatalmente entre los frágiles dedos tecleadores. Cuando la devastación parece haber concluido. debe escribir lo que pasó. filosofía y televisión –sin contra el concepto amorfo de redes sociales. por lo menos la “historia” reclama explicaciones por la catástrofe. Allí. una creencia efímera pero de sólida base empírica. tales hechos son resistentes al catálogo. La relación entre teoría política. Tomamos varias piezas de artillería al enemigo. ¿Escribe solo el ganador un parte de guerra? Los generales perdedores suelen sentarse al pie de un árbol y empeñarse en algún escrito. al resumen o al axioma. La frase solo puede escribirla la crónica de un vencedor. Esas piezas de artillería…. Quizás el periodismo surge entre esas humaredas o hierros retorcidos. el problema siempre es el mismo. y como mantener la singularidad de la palabra escrita cuando hoy ella escapa por los senderos antes desconocidos de una violentación simbólica de las biografías políticas. sentí que tenía un escurridizo macizo central. que huye refugiándose en las colinas distantes. No puedo dejar de decir que de ellos y de todos cuantos cité en este trabajo rápido. exclusivamente sus palabras contarían la historia. Allí surge el abstracto derecho que ella otorga –entre otros el de describirla– entre la multitud deshilachada de incidentes.enloquecen un único plagio o un único Gran Inquisidor. autor del magnífico Diálogos de las meretrices. dejan de poseer un cáustico dramatismo. si es que no se la quisiera considerar fundadora de la novela moderna. El parte se anima a medir cuál es la mayor cuota de mortandad y destrucción que habilita la noción de triunfo. si no fuera que están compuestas de miles de hechos dispersos. ese enemigo que huye…. tan quebradizos y tumultuosos. la crítica de los divinos desenfrenos humanos de la vida. Las acciones de una batalla invitarían a la objetividad. El parte de guerra. sin notas al pie de páginas. al minucioso descripcionismo. Volvemos pues nuestra atención hacia otra decisión del relato: los partes de guerra como obligadas escrituras. que apretadas a las sucintas humaredas que restan de las batallas. Pero no vamos a hablar aquí de casos como el de Luciano de Samosata. hacen que la victoria sea también una interpretación. En realidad la multitud y confusión de los avatares de una batalla. I Parte: El periodismo de ideas Capítulo 1. y antes del periodismo. cómo escribir. como nueva sociología de los no sociólogos– ha contado en el inmediato pasado con los excelentes trabajos de Oscar Landi y Eduardo Rinesi. y acaso la gota de sangre de la mano que escribe no hará mal en empapar levemente una hoja de abdicación. que incluyen desde Aristófanes a Quintiliano –el gran retórico que ama a la sátira como forma de alegato jurídico– y llega plenamente hasta Rabelais. se podrá percibir un veredicto de victoria. que en esencia. Algo les dice que si no la “opinión de la época”. que solo en la forja satírica puede tolerarse su grano de verdad. sin embargo. encontré la compañía y la inspiración suficiente para escribir este libro que en muchos momentos. en profesional hermandad . Es el frágil derecho que crea el tiempo soberano del vencedor. pueden facilitar un cómputo. Los hechos hormiguean. esas colinas. que sería costoso aún a una imaginación totalizadora poder armonizarlos. Qué decir. Pero en esencia. es una perseverante y breve destreza que se ilusiona con referir lo ocurrido con puntualizaciones que no por parecer rutinariamente acumulativas. La Estrella del Sur: la oda y el parte de guerra No podríamos decir a ciencia cierta si el parte de guerra clásico es el origen del moderno periodismo. más violentas que el alma apenada con la que Maquiavelo dio sus consejos al Príncipe.

no describirían realmente los sucesos que caracterizan una guerra moderna. no pretende ser un género literario excelso. su detalle. dice de los ejércitos derrotados: “Su artillería toda. Bolívar declara sentirse algo incómodo en verse en la batalla como general romano y percibir que los utensilios de guerra que menciona el canto poético son carros griegos. con los húsares de Junín. en el año de 1824. no alados corceles griegos. quizás el primer antecedente de la lengua gauchesca asociada a la épica nacional. que permite inferir el drama de la guerra bajo un lenguaje preciso. Es claro que el parte de guerra como documento arcaico. todo. Se trata de la poco conocida obra Detalle de la acción de Maipú. Y entonces. sin dejar de practicar el plano aparentemente apático de un descripcionismo escolar. sus hospitales con facultativos. su caja militar con todos sus dependientes. y en reserva los batallones Rifles.con las secuelas de un daño y las recurrentes espesuras de los holocaustos. que habilita a desprenderse demasiado de los hechos. Concluyente frase. Al tiempo que principiaban . Así lo afirma Sucre en su parte de guerra de Ayacucho. con el señor general Miller. que más allá del gusto de cada uno. sino un sainete patriótico anónimo. aunque con la cauta euforia de saber que guerreros autocomplacientes hablan de sí mismos y sus atribuidas proezas. Habían dicho Clausewitz y sus herederos “nada deseo más que una batalla”. Era la transcripción del parte de guerra de esa batalla al género de la Oda. los granaderos y húsares de Colombia. todo cuanto componía el ejército real es muerto. mención de jefaturas y la reconstrucción genérica de miles de detalles que no parecerían poder congregarse en ninguna sinopsis posterior. antes que a lírica o a la alegoría de los latinistas? Un fragmento pormenorizado pero trágicamente contundente del parte de guerra que envía San Martín al gobierno de Buenos Aires luego de la batalla de Maipú. No en este caso una oda. De igual manera es cierto que tal o cual pluma militar podría tomarse la licencia de alguna ornamentación que no dejara ausente a las musas. trata de morderse la lengua para no soltar el impulso épico-trágico que lo rodea por todos lados como fruto de un oscuro deseo. Bolívar supo en su momento arriesgar una observación crítica y de profunda agudeza cuando el poeta Olmedo escribe el Canto a Junín. prisionero o está en nuestro poder”. Se retiene lo suficiente en el detalle –y esta palabra es de notorio peso castrense–. formado apenas por una mención tras otra de innumerables peripecias que pueden agotarse en sí mismas en su borroso significado. ¿No es una definición de Bolívar para que el acto de guerra abra paso al periodismo. Vencedor y Bargas. el aspecto serial del relato que escriben los guerreros. puede ofrecer la protoforma del relato grandioso. Al centro. la obligación apologética del parte de guerra antiguo. en 1818. se debate entre el supremo ditirambo o el austero elogio a cargo de los triunfadores. de enjuta y celosa exactitud. meticuloso. al mando del señor general Lara”. El parte de guerra comienza por cómputos. en una palabra. todo bajo la mirada tutelar de divinidades paganas. Pero el parte de guerra. (publicada con comentarios del lingüista José Luis Moure) donde detalle nos remite a pensar tanto en un relato lacónico de lo pormenorizado por excelencia (la batalla). también de 1818. también): Allasito ´e la Recova Dejé el caballo y entré. de la primera división de Colombia. para no dejarse tentar por lo que la batalla tiene de seductoramente irregular. del cual pueden extraerse proyecciones de otro tipo. bajo el ilustrísimo señor general La Mar. sus parques. como el espacio castrense específico donde se administra la cotidianeidad material y disciplinaria de un cuartel (detalles. Pero por lo general son frases de este tenor: “La izquierda de los batallones 1° 2° y 3° y la legión peruana. Y en esa síntesis castrense de múltiples determinaciones.

examinaremos el único parte de guerra completo que publica en sus páginas. casi único parte de guerra publicado por el periódico proviene del teniente coronel Torrens. Pero hay un rasgo de gran interés en que el modelo del parte de guerra. con piezas absolutamente recordables. Este periódico en dos idiomas. ha crecido vertiginosamente. castellano e inglés. a “amigos de Buenos Ayres”. Parece indudable que como periódico publicado en el Río de la Plata. que lo remite a la . al que The Southern Star considera con veneración. El tema del chasqui –palabra quechua– es particularmente apropiado. desde el cuartel general de Montevideo. ambos tratados como sinónimos de vulgatas extraídas del ascesis capitalista) y deja constancia del raudo movimiento del puerto de Montevideo. las cosas. seguramente lo que hoy llamaríamos un oficial de prensa de las fuerzas inglesas. el más cercano a la noticia como movimiento de los hombres. Porque el periódico que venía a contar un guerra hablaba menos de ella y mucho más de sí mismo. Se trataba de dejar que resuene la guerra que estaba en curso.La Estrella del Sur. las mercancías. La poesía gauchesca es un protoperiodismo que llama chasque al portador de noticias escritas por otros. El aludido. como tantas veces se ha dicho. que con la ocupación. sabor remoto que tiene la publicación. opere con esos ecos distantes. El género gauchesco acompañó todo el ciclo emancipador. Lo que se escucha de la guerra actual son sus apartados estrépitos. lleva la confrontación bélica a las acciones paralelas del canto en que aparece la voz gaucha recreada por escritores de muy diverso origen. boletines completos del movimiento portuario. porque de lo que en ese presente se habla es de la historia del Almirante Nelson. veremos que se trata bien de otra cosa. y se adentró hasta mucho más de la mitad del siglo siguiente. Desdibujan en medio de historias que eran de pasados recientes.Arriba a leer un papel Era el chasque que mandaba El general San Martín Diciéndole al Director “Chile se ha salvao al fin”. con historia de las victorias marítimas inglesas ocurridas años antes. sobretodo urbanos. aparece siendo su filosofía. la guerra no es estrictamente visible. Su intimidad con el parte de guerra es notable. en cualquier caso. Pero antes conviene decir que se trata de un diario que expone credos visibles (libertad de comercio y libertad de conciencia. Eran indirectamente alusivas a la guerra que en ese año de 1807 tenía lugar. probablemente apócrifas. es quizás una de las más importantes experiencias periodísticas modernas que a la vez acompañan a una fuerza militar de ocupación. Volviendo el problema del periódico bilingüe inglés que acompaña a las invasiones inglesas de 1807. es el más flamante e ideológico. complementadas por cartas escritas desde Montevideo. Publicar venerables poesías elegíacas. En sus páginas. Milagro del periodismo de guerra. publicado en Montevideo a la manera de un boletín publicitario de las acciones del ejército inglés de Whitelocke en aquel año de 1807. aunque como una bruma lejana. Era una forma de decir que esta realmente preso a ella. yace en una suave neblina que apenas permite entrever un movimiento de sombras chinescas. Está en el trasfondo. Lo que el periódico venía a mostrar es que solo muy pocas veces la guerra atraviesa triunfante la maraña de afirmaciones en torno a las ventajas del “descubrimiento de la prensa libre”. The Southern Star . los hechos bélicos que ahora estaban a la vista. Ese movimiento incesante de barcos. Pero la palabra tiene la prosapia del mensajero del Inca. En algunos renglones más. Aparece poco en él el choque de las armas. su ética lenguaraz de un mercantilismo con cañonazos de fondo.

El lector contemporáneo está leyendo algo lejano que primero tuvo primitiva forma escrita (un “parte”) y luego debe ser puesto en el armazón prestado por otro –”el periodista”–. La noticia es la condensación periodísticoliteraria del parte de guerra. mucho más importante y festejada en su época. en hombres e implementos. de que havia obtenido una completa victoria sobre el exercito Español. son vagas sombras. un triunfador en inferioridad de condiciones. teniendo como máxima expresión el discurso que Shakespeare pone en boca de Enrique V. Lo que el lector del diario tiene ante su vista es entonces una glosa que ha pasado por la mediación del sistema periodístico. compuesto de mas de Dos Mil Hombres. a diferencia de la batalla de Salta. Así nace el periodismo. referida ahora a hechos narrados por otro. respecto a un derrotado que lo doblaba en número. noción que se halla en sus tiempos primordiales. vieja leyenda que se halla en el inconsciente ancestral de la batalla. Quizás el periodismo es el efecto extraño que se consolida como oficio luego de que se presenta este extrañamiento sin que se pierda la ilusión de que los hechos están engarzados en las palabras. participándole la importante. pero que se introducirá en un cribo ajeno. Los invasores se jactan de ser más débiles. y agradable noticia. Seis piezas de Artillería. su coetánea. hacía de ello más de seis siglos. Pedro. mero apéndice militar en el newspaper aparentemente autónomo de lo que no sea una “noticia”. fuertemente situado en el paraje llamado Sn. apenas si pervive alguno que otro nombre de la antigua toponimia de esa zona del actual Uruguay. Juan Whitelocke.redacción de The Southern Star. o acaso. que así aparecerán un tanto borrosos bajo la forma de una noticia. que lo recibe a su vez del coronel Pack. en este caso. y este acto la torna indirecta. Comandante de las tropas Bretanicas en la Colonia. su lengua es indirecta libre. y un gran numera de heridos. El periodismo comienza por ser una modelación exterior que no imagina si esa exterioridad afectará de alguna manera la materia primigenia que modela. un Oficio de parte del Coronel Pack. originado en un envío de Whitelocke. como la batalla de San Lorenzo. que ligeramente lo sustrae de su voz original. y flancos bien asegurados por un río hondo y pantanoso y defendido por SEIS CAÑONES. Sin embargo. que puede mantenerse en una parte sustancial o simplemente citada como algo ya ocurrido. Los parajes nombrados y los personajes en caso del reporte de Pack. El enemigo tenía a su frente. y cerca de Tres Cientos fusiles con una cantidad e municiones y pertrechos. lo que agiganta su victoria. cuya pérdida fue de Ciento y Veinte muertos. El parte de guerra relata con la máxima ilusión de verosimilitud. y del servicio de informaciones militares. la raíz fundadora del periodismo. Nunca se pensó el periodismo como . Para el lector contemporáneo queda el sabor persistente de esa relación paradójica entre una fuerza mayor ineficiente y un racional uso de recursos que eran minoritarios. las cuales unicamente consistian en Nueve Cientos y Cincuenta hombres. es lo que hará el orgullo de escaramuzas luego célebres. Así está concebida la nota que transcribimos en su ortografía e hipérboles tipográficas: ANOCHE recivio su Excelencia el Teniente General el Sor. ante la inminencia de la batalla de Azincourt. Pero este alejamiento es precisamente. cuando corría el año 1813. y Ciento y Cinco prisioneros… La nota del coronel Pack fue glosada por The Southern Star. Es la prolongación de la guerra resaltando. Pero esta inferioridad. baxo el mando del Coronel ELIO. las dificultades de la posición fueron superadas por el valor de las tropas Bretanicas. cuya marcha conmemorativa aun se canta. y dexando en nuestro poder un Estandarte. cómo interposición de una glosa en la dicción originaria. imponiéndose en las conciencias lectoras. y lograron derrotar completamente al enemigo.

. Pero el Cerro de Montevideo. que será grande cuando reciba las cuentas. pues su arquetipo del parte de guerra corresponde obsesivamente al relato de la muerte del Vicealmirante Nelson. hermano de Mariano. quien firma como Veritas. Está condensada en él toda la historia del periodismo inglés hasta entonces. perdiendo en él un héroe cuyo nombre será inmortal. acaso no da la consolación que debe [. del Bellerophon: no se todavía de ningunos otros. este modelo de periódico de ocupación. y Cooke. pero haviendo seguido el viento . publica antiguos extractos de la London Gazette. y su memoria será conservada eternamente en su patria. Hacía más de un siglo y medio que John Milton había escrito la Aeropagítica: a speech the Liberty of unlicencied priting. No tengo que llorar con mi nación solamente. no quería resignar el aspecto general que tenía la prensa inglesa de entonces. Manuel Moreno. y más allá la ciudad de Colonia –desde hacía tiempo una pieza fundamental de la lucha entre las cancillerías europeas–. que es su razón y su emblema.] Tengo también que llorar la pérdida de aquellos oficiales excelentes. en su versión inglesa –de donde es traducida. ponía un horizonte cabal de epopeya. Poseen todos sus ingredientes. Pero planteados de una manera extremadamente sutil. sino para decir la verdad. En The Southern Star la guerra es un gemido casi inaudible. propia de una inteligencia militar. O había esta clase de hechos. sacrificio y triunfo para cualquier otra empresa de intervención militar británica en el mundo. y como veremos. su crónica inherente. pero mi corazon está despedazado con el dolor mas amargo que me causa la muerte de un amigo (. con el pretexto de que las autoridades de Buenos Aires lanzan proclamas antibritánicas poniendo justamente el énfasis en el expansionismo sobre los mares que significó la victoria de Trafalgar. no eran el Areópago griego.. o no había periodismo. apartado. El episodio –en la batalla de Trafagar– había ocurrido dos años antes. ni The Southern Star era el London magazine o The Times. Duff del Mars. pseudónimo que será reiterado luego muchas veces en la prensa rioplatense. Se puede considerar The Southern Star como periódico de una flota de desembarco y ocupación. obligaba a los hombres a pensar continuamente en la imprudencia de su acción. pero a los redactores ingleses y montevideanos del periódico se les ocurre que rememorar esa muerte célebre. en un escrito considerado fundador del concepto de “libertad de prensa” a la que sin embargo trataba como una evocación de su Paraíso perdido. donde una cauta teología de redención y culpa. la palabra noticia tal como figura en la columna escrita en español en el diario. Esos partes de guerra son en verdad una elegía. Tengo oido el numero. editado en la imprenta traída en esos mismos navíos. The Southern Star dedica muchas páginas para recordarlos.) una pesadumbre que a pesar de que amo la glorioso ocasión en que cayó. también los del elogio fúnebre: “Una batalla semejante no se podía hacer sin pérdida de muchos hombres. el cap. Contiene una precisa literatura histórica. firma un “suelto” en al Argos precisamente con el pseudónimo de Veritas – aquél que sacrifica su nombre no para encubrir un hecho. Sobre el ámbito glorioso de la tragedia de Nelson son muy conocidos los relatos del almirante Collingwood.fruto directo de un hecho originario del que emana su propio comentario. solo escuchamos de ella débiles tañidos. Sin duda. Incluso. Una década y media después. diríamos. No obstante todo el periódico estar dedicado a ella. corresponde a la expresión intelligence… the important and gratifyng intelligence. la muerte del comandante en xefe. evidentemente la publicación primero prepara sus textos en inglés y después traduce. El periódico no surge como fruto de una improvisada conciencia militar.. considerada de inmediato una ofrenda al panteón nacional. Así lo dice uno de sus anónimos redactores. no siempre con precisión–.

y entonces colegir la perdida de buques. sus orgullosas proclamas ideológicas y su convicción poética. servicio que el cap. en la época de Rosas. un palimpsesto que como una invisible memoria de gritos y abordajes. Se trataba mucho más que la opción por el comercio y la libertad de cultos como artes sociales de un Imperio de hombres superiores. como una superposición mística de la Gran Batalla. con su aire universalista. Eran también hombres que venían ya con las manners adecuadas para contar una guerra. indistintamente combatiente al servicio de España. Propaganda militar. se podría entender toda acción de la flota inglesa. el comodoro Sir Home Popham –un personaje estricto de la saga aventurera y codiciosa del dominio británico de los mares. El Royal Souvereign habiendo perdido sus palos excepto el de trinquete que quedó vacilante. y el venezolano Francisco Miranda. no he logrado vengan a mi poder. como un saludo a la idea de heroísmo clásico. Horatio Nelson. pero que es una muerte sacrificial no por religiones y rebeliones antiesclavistas. puesto como almácigo del que el conquistador británico extrae su hybris.]” Este antiguo parte es mucho más amplio y como dijimos ocupa una gran extensión en las páginas de The Southern Star. Ese nombre es omnipresente en la publicación. publicada en el último de sus siete números –antes que un perentorio aviso final diera término a la vida del periódico por la noticia de “cesación de hostilidades” que proviene de Buenos Aires–. miembro de una masonería utópica. Reuniones como ésas rápidamente las calificaríamos de pirateriles. tipo de publicación hasta el momento no conocida en estas tierras. De ahí surge el impulso de un diario como The Southern Star. Por eso mismo. ofrecía un texto espectral a la vocación colonial de la Nación Inglesa. conocida como Quem virum aut heroa comienza de este modo: . que algo toma de los antiguos griegos y latinos. Blackwood efectuó con mucha atención [. En efecto. Pero tenían todos los condimentos de una tenida caballeresca donde con refinados conocimientos históricos. La Oda publicada por The Southern Star. y de Inglaterra. Frente a él parece un acontecimiento diminuto y sin brillo la toma de la ciudad de Colonia por el coronel Pack. pero es quizás el primer escrito que inicia la construcción mundial de la memoria póstuma de Nelson. Habrá que esperar hasta el Archivo americano. es el único latinoamericano con su nombre grabado en Arco de Triunfo).. pero realizada antes de que ese concepto fuera aislado y profesionalizado por sucesivos Almirantazgos y Ejércitos de Ocupación. hizo venir a mi el Euryalus. se piensa el mundo con depuradas palabras pero con trágicas consecuencias de violencia y conmoción. Quizás el diario había sido motivo de las conversaciones en Londres entre el Primer Ministro Pitt. Con una noción de héroe inmortal.. The Southern Star era un ensayo bilingüístico que buscaba un lector que aceptara esa bífida repartición idiomática.fuerte después del combate. fusilería y pequeños heroísmos. sacrificios y caída del Jefe. eximio cartógrafo náutico y telegrafista naval–. incomprendidos por los bárbaros. con una visión que hoy consideraríamos ingenua al creer que la contribución británica a la Independencia Hispanoamericana dejaría libre de sujeciones a la región. de la República Francesa (como es fama. fascinante personaje. para ver algo así. cartográficos y mercantiles se diseñaba el control de remotos lugares del mundo. aun en distantes parajes como los del Río de la Plata. interesado en la fabricación de submarinos. No debe ser fruto de la ingenuidad que la Oda sea de Horacio. mientras contribuia a la accion estando muy cerca de mi bordo hizo mis señales. El propósito de su publicación no deja de ser intimidatorio. debemos leer la Oda de Horacio. sino por la verificación de una superioridad moral de hombres blancos que cumplen su deber entre los mástiles destrozados de sus embarcaciones. En ese sentido. Es el nombre del Almirante muerto.

unde silvae Orphea vocalem temere insecutae est… La traducción del periódico The Southern Star. En toda la prensa de Buenos Aires de las décadas posteriores. Gowland. En ella leemos: . Clio? What god? Whose name will echo the joyful sound either in the shady slopes of Helicon or on top of Pindus or cold Haemus. casimires. la casa rematadora e importadora Gowland es un recuadro común de las publicidades de época. Su nombre es María Theresa. Siendo Horatio Nelson el personaje central de Southern Star. donde del bosque Orfeo rápidamente sigue llamando…” En el periódico. aut super Pindo gelidove in Haemo. Pasadas algunas décadas de la extinción de The Southern Star. seguramente esa es su nacionalidad. el autor de la traducción. Está cargo de una poeta montevideana que escribe en inglés. vinos y whiskies. Clio? Quem divum? Cuius imago iocosa nomen recinet— aut in oris umbrosis Heliconis. dice: For whom shall now the golden lyre Or the shrill pipe renew the strain Wath hero shall the song inspire What deity its praises again Whose name shall Echo´s voice repeat Trought Helicons harmonious shades Or pierce throught cool retreat Where Orpheus charm´d the list´ning glades Una traducción reciente del latinista James Rumford.Quem virum aut Heroa lyra vel tibia acri sumis celebrare. encabezadas por la enigmática frase At the Theatre y donde se anuncia la venta de ropas militares de varios tonos y colores. Whitelocke. no deja de hacerse presente la Oda a Whitelocke. He aquí una Ode to the soldier: respectfully addressed to gen. esta clave profunda de la certeza inglesa de su expansión imperial empleando la energía de la oda y del comercio –martirológica la primera. los Gowland seguirán siendo los maestros del remate en las publicidades de la época: también aparecerán en La Moda (de Alberdi) o en El Lucero (de Pedro de Angelis). where the woods rashly followed Orpheus calling… En aproximativo castellano: “¿Qué hombre o héroe por lira o cuernos estridentes eliges celebrar. más rigurosa: What man or hero by lyre or by shrill pipe are you choosing to celebrate. La esfera de la publicidad puede provenir de remates y saldos de aduana y culminar en una Oda. es seguramente el mismo Thomas Gowland que figura como vendue master en varias publicidades del mismo diario. Clio? ¿Qué Dios? Su nombre sería eco de feliz resonancia en las laderas sombreadas de Helicón o en la cima del Pindo o el frío Haemus. por Mr. sensual el segundo–.

Se satisfacían con remedos. aunque en el sentido más interesante que pueda imaginarse. by Whitelocke led. que veía pasar la Razón a Caballo–. The Southern Star lo trata con desprecio. indigent. “ocupándose por asalto Fort Ámsterdam”. su redacción se atiene a rasgos de verosimilitud indudable. Una razón adicional para ver ese Plan no solo como recomendando acciones apócrifas. al que lo estruja con alentadoras proposiciones: “There will be no tyranical. y el mismo Napoleón se había dado en ese mismo tiempo la acrisolada tarea de discutir con Goethe lo que le parecían algunas contradicciones del escritor cuando propone los motivos del suicidio de Werther. para desmoralizar a los ciudadanos que aún creían “en el monopolio español del comercio y las conciencias”. Pero no solo se trataba de la venalidad de los funcionarios de la Corona española. o algún equivalente experimentado de los servicios secretos. con algunas noticias homólogas –la toma a principios de 1807 de Curaçao. Whitelocke aparece en la poesía fuertemente alegórica de María Theresa – poeta de la comunidad inglesa de Montevideo. al fin de cuentas. En el artículo El catecismo de Bonaparte. but. Las musas rioplatenses de las tropas inglesas en Montevideo y Buenos Aires no contaban con auxilios de tamaña importancia en materia de las relaciones entre la guerra y el plano más elevado de la filosofía o la poesía del mundo. puede atribuírsele no poca importancia en la derrota ulterior de los regimientos británicos. amparado el militar inglés en la sombra de Moctezuma. as you observe. pintando a esta figura poderosa como un César extraviado. consistentes en fraguar cartas particulares enviadas desde una orilla a otra del Plata. El firmante de las cartas de The Southern Star es un cierto supuesto caballero de nombre Anselmo Naiteiu. si tal pieza hubiese tenido esa efectiva autoría. Así lo ve la poetisa. ataca a Napoleón con estilo de doctor de sacristía “por haber envilecido a los sacerdotes y al culto”. En relación a estas cartas. a la que. y con el ejercicio específico de los servicios de inteligencia. tomado seguramente de la London Gazette. . inspeccionando las tropas de Jena en 1806. parecen verosímiles y si fueran un acto propagandístico de la oficina correspondiente de Ejército Inglés. Erect their standard o´er the martyr´d dead! Mirando banderas enrojecidas por el fuego y encabezando los estandartes de los mártires. While England’s valiant sons. that the people regard the faith wich the English profess as being different from their own religion. cuando en verdad reunía en ese mismo momento las características del gran triunfador que interesaba a la filosofía –Hegel lo había visto desfilar bajo su ventana. y la carta está dirigida a un ciudadano porteño de nombre Levnam. también se considera la escritura de cartas falsas con noticias inexactas desde Buenos Aires a Montevideo. Pero el amigo Naiteau conjetura “It is true. En el Plan de Operaciones de Mariano Moreno. dice el parte que se leerá en Montevideo–. sino siéndolo él mismo. son de muy buena factura. venal or prostituted magistrates among us”. pluma ignota pero no enteramente desdeñable para una factoría conquistada–. No se puede decir que la oda no tenga su destino mayor enlazado a los héroes de guerra. pero son también esos los años del surgimiento de Napoleón. Vibraba intensamente la cuestión religiosa.With eyeless sockets darling flames of fire Gaze with delight upon the vanquish´d foe Appeas´d the vanish to the realms below. men of liberality and understanding know that both acknowledge essentially the same principles. and the little difference wich is observed has never been sufficient to condemn to the flames these who have not adopted the same ideas”. escribiendo como es fama.

ruralista. no tan fácilmente encubierto. tiene una fastuosa reversibilidad. Su nombre revela la existencia. sino el reducir las diferencias presentando la otra orilla de lo diferente como más calificada para contener a la otra menuda heterogeneidad que no sabe de sí que hay un salto sobre sí misma que sería un acto de libertad? El tema ancestral del colonizador es del orden de la paideia. Virgilio y su Eneida son las fuentes preferidas de invocación en los lemas grecolatinos de los editores de periódicos del momento. pensará haber abandonado la lengua en que se habrá educado en algún aristocrático colegio de Londres o ignorará comportarse como un old etonian. posesiones territoriales o capacidades laborales. acaso inspirando en los municipia civium romanorum la conquista que toma bienes palpables y se deja adormecer levemente ante “la seducción de la barbarie”. pero trayendo a costas que recibían esos ecos con fervor. Vestirá túnica. constituyen un modelo universal de convencimiento hacia el extraño.Quien escribe se dice también católico. que se situará entre las Geórgicas y Adam Smith. Es un tema del grado último del sacrificio aristocrático. se creerá otro. quizás hasta su heredera más cómoda. como todo hombre ilustrado. es el que ha comprendido. El conquistador obtiene su tajada. ¿Qué es educar. virgiliano. que algunas pequeñas diferencias entre el catolicismo y el anglicanismo no deben hacer predominar la intolerancia. pero una lenta acción que viene de abajo lo hipnotizará con otras lenguas que aún aplastadas imbuyen sus aceites recónditos en el cuerpo del abusador. E. La expropiación incluye un tributo que consiste en omitir el acto último de incautación moral implicada en la lengua y la cultura asaltada. Expresa un descontento intelectual con los hábitos de la colonia. no a través de Kipling. padre de sus venturas. que se edita hacia 1801 en Buenos Aires. Lawrence. sino lo contrario. preparada para entrar en el idioma futuro nacional como la agricultura se dispone a agradecer al río santo. El Telégrafo. e incluso allí se publica la Oda al Paraná de Lavardén. Algo de estos grandes resplandores se cuela en las páginas de The Southern Star. ¿Cuál sería el arquetipo de seducción de las secciones literarias de los servicios secretos. un acto de exterioridad inculcadora o una confirmación de la alteridad de las otras conciencias inconmensurables? ¿Es superior la lengua del colonizador o ella también puede ser seducida y domeñada por la lengua aparentemente inferior? El colonialismo epistemológico británico tropezó alguna vez con este problema. no lo es lingüísticamente. es en verdad el primer periódico argentino. hacía tiempo ya. Estas cartas son astutamente concebidas. El tipo de colonizador militar que está seguro de su cosmovisión superior puede decidir el respeto a una estetizada mimetización con las culturas particulares ocupadas. sino con el coronel T. la facultad de comprenderse mutuamente y festejar lo que en el fondo sería habitar el mismo reino religioso. a quien se le promete ventaja y respeto. si cumple efectivamente. la conquista de almas –el Foreign Office en la visión de Lawrence “de Arabia”–. . la invitación a acelerar los acontecimientos hasta entonces refugiados en pensamientos íntimos de oscuros togados disconformes o periódicos agrícolas de aparente bucolismo. También lo prefiere el Telégrafo mercantil. Entonces. sin evitar un tono satírico. la palabra televisión es su heredera. de esa palabra con dos étimos griegos (telé-grafo: transmisión de signos lingüísticos a distancia) que pertenecía a investigaciones eléctricas que ya tenían por lo menos medio siglo de experiencias. pues aunque más compleja técnicamente. por más que intentaran fisiocracias renovadoras. remedos pobres de un mundo mayor en guerra. con la confiscación real de sus fuerzas económicas. obviamente. “Ceres de confesar no se desdeña / que a tu grandeza debe sus ornatos”. donde la palabra argentina está aún en estado de ninfa. ingeniosos versos de pedagogía lírica e industriosa. al menos.

bilingüe. para incrementar la acción de la Imprenta de los Niños Expósitos. quizás entre “civilización” y “barbarie”. No parece desacertado afirmar que el director de El Telégrafo Mercantil –Francisco Cabello y Mesa. y aunque el Capitán recurrió al último arvitrio que le quedaba para salvarse. llegando à tal punto su violencia por la noche. ejércitos e iglesias? Veamos una noticia en The Southern: se titula Acontecimiento funesto en la versión castellana y Melancholy accident en inglés. fixando un cordel à una boya pequeña que hechó en la mar para . El bote comenzó a llenarse rápidamente de agua. los viajeros comerciales y los prestamistas financieros. y un muchacho de 15 años. con sus navíos. se perdió toda esperanza de socorro por la imposibilidad de alcanzarlos à estos desdichados. publicidades comerciales y el incrementado tablero de entrada y salidas de barcos de toda especie. ingleses y neutrales. se convirtió en la compleja relación entre los intereses geoeconómicos de Gran Bretaña y los distintos tratos que en un largo ciclo histórico argentino se tuvo con ellos. las maniobras de las cancillerías. los troyanos y los rutulanos. quien ya había probado suerte con otros periódicos en el Perú–. Isaac Griflin. Su agitada vida periodística y política estaba fundada en la convicción de que la independencia de las colonias españolas se daría por la vía de la ocupación inglesa. uno de los más excelentes marineros. entonces. procedente de Liverpool. sostenido en los grafismos de las bayonetas de Withelocke. su libertad de cultos y sus paños de Lancashire. siendo los esfuerzos de los infelices para prevenirlo vanos. fue el mismo director de The Southern Star cinco años después en Montevideo. lo que ceñido mayormente después al peso de la diplomacia. habrán sido los martilletes entintados que sufragarán la salida de El contrato social de Rousseau que en 1810 hace publicar Mariano Moreno. entonces. Griflin en la lancha de la fragata Lancaster para la Isla de Flores al designio de la caza de lobos para aprovechar el azeyte y cueros de estos animales: pero la mañana del sabado habiéndose levantado muy temprano un viento muy fuerte. donde ya no se trataba de hacer un “25 de mayo” sin Moreno o Castelli. No inaugura. y las ondas que se quebraban impetuosamente sobre la tierra. de una manera enteramente brutal y desenfadada.Cuando The Southern Star elige su apóstrofe de cabecera. los tipos con los que se imprimió el diario de la ocupación inglesa fueron trasladados luego a Buenos Aires. Ilustres versos que significan que no ha de hacerse diferencia entre pueblos. como si irrigaran con sangre de un invasor derrotado las célebres consideraciones sobre el contractualismo y la voluntad general. siempre con la ortografía original: “El Savado 20 del corriente mes un funesto acontecimiento perdió al Señor Dn. pero sí expresa Cabello y Mesa. determinó quedarse con el muchacho en el bote para preservarse de la borrasca. entretanto los demás hombres continuaban en ocupación en tierra. expresaba de una manera comprimida. Si es verdadero el aserto de Guillermo Furlong. el artificio retórico que surgía del acontecimiento bélico y lo rodeaba de odas. ¿Un periódico. ¿Vale la pena transcribirla completa? Hela aquí. el dia antes salió el Cap. noticias de sucesos desprendidos de la gran armazón de hechos que proveen los estados. Lleno de un zelozo empeño del adelantamiento de los intereses de su fletadores. pues. Durante el dia se aumentó más el viento. publicadas a fuer de inconfesa rebeldía con la corona española. The Southern Star fue. gran investigador de la historia de la imprenta colonial. procesos que se desplegarían en largos ciclos nacionales a través de múltiples mediaciones. en toda clase de foros empresariales o culturales. que à la vista de lo borrascoso de la mar. aparece también Virgilio en la Eneida: “Tros rutulusve mihi nullo discrimine agetur”. qué es lo que preservaría para sí en tanto fin principal? ¿Caben en aquel tiempo y lugar. El diario inglés de Montevideo. hacian terrible el espectáculo. Muchos de ellos. piloto y Maestre de la fragata Lancaster. en la edición de junio de 1807.

con su halo de historicidad.] No dudamos que se llorará la muerte de un hombre cuyas circunstancias le hacian acreedor de la estimación general…” Este ramalazo trágico narrado con ingenua morosidad es una estampa de la muerte del marino. Avisos mercantiles y noticias están separados. quinientos. frentes de guerra o domicilios burgueses.facilitarse el socorro de parte de los hombres que estaban de parte de tierra. pero apenas la entrevemos. Solo que se desplegaría dos números más tarde. alguien que recibe una unción laica desde lo . mercantil. Gran mito de los mares que aparece en la costa montevideana. en relación al boletín comercial y al propósito genérico de hacer del periódico una epopeya de la ilustración.. presos a una matriz mezcladora. establecimientos comerciales. no podía no haberla. traídos en este caso por “la bella María Theresa”. gustos y avatares cotidianos de esas sombras coloniales que transitan precarios empedrados. La “noticia” no ha hecho su irrupción abrumadora. mil? No se ha escindido la acción de las personas que producen “eventos” desde la urdimbre social que les es propia. ¿Qué hombre o héroe por lira estridente eliges celebrar. con la guerra como telón de fondo. Una pequeña línea de una edición anterior del periódico. La Oda no imagina proclamarse un género antagónico y diferente al parte de guerra. Apenas un brillo distante desde la otra orilla. de nobleza petrarquiana. La noticia cruza repentinamente al periódico que veía la guerra como un reflejo lejano. ¿Qué número de ejemplares surgía de las imprentas. de Liverpool. las fieras al acecho. grabadas con rigidez y sin interrogarse por los nexos entre ellas. también poetisa de temas indostánicos.. La hubo. esperando el desenlace “poseído de ternura”. Tampoco es posible imaginar con holgura al lector de estos periódicos en sus locales de lectura. al mando del capitán Griflin. de la muerte egregia de Nelson y las meditaciones sobre su sepulcro. [. La tragedia se avecinaba en esa línea que traza el tipógrafo de modo ausente y profesional. Son gaceta oficial. [. que The Southern Star también acoge. La distinción entre publicidad y prosas estatales no se ha verificado. embozada en un relato de marinería pleno de melancolía. Todavía los géneros periodísticos no se han despegado de su caótica unidad. y no es fácil seguir los itinerarios. La Ilustración tiene una idea de público recipiendario. No obstante. el capitán sentado en su bote esperando el fin y los rugidos espantosos de las fieras devoradoras. pone la noticia del arribo del Lancaster. la resignada espera de la muerte.. y continuaron hasta mucho después sus rugidos espantosos. tabernas en penumbra. Clío? Contrapunto modesto. mas el conocimiento del ningun fruto de sus diligencias hizo vacilar tristemente a su imaginación. libro de actas. enfundadas en levitas y casimires importados.] Sin duda han sido devorados por los Lobos marinos pues esas feroces vestias se juntaron con abundancia alrededor del lugar de aquella fatalidad. despojados de cualquier atisbo de intimidad. parece ostentar la cualidad de darle a The Southern Star una agitación perturbadora que pone una fisura dramática en páginas que entorpecen sólidamente cualquier pensamiento de que la guerra sea otra cosa que apartados gritos de victoria y sentimientos edificantes. No adquieren aun la noción acontecimental. de repente. El editorial de carácter moral ocupa sin porosidad todo el tejido de palabras. el relato de la muerte del capitán Griflin. Pero son tablas fijas. heterogénea. y el buque aceitero sometido a los lobos antropófagos que hacían del comercio un quimérico riesgo consumado. alegatos de subido entusiasmo y crónicas que resquebrajan la superficie de los textos con abruptas reseñas o detalles que ponen en la ideología. Mito nutrido de las visiones más candorosas del romanticismo catastrófico… el mar amenazante. un tajo sucinto de realidades criminales.. y sentado à la proa posehido de la mayor ternura parece que esperaba el momento de someterse a la suerte fatal.

sino a través de grandes trazos cortantes y los concisos vituperios del patriota al necio enemigo derrotado. sino que lo recibe como donación de una elite educada que desprende de sí un esfuerzo dedicado a educar a los incultos o desposeídos. como sí será en el romanticismo. es la de Mariano Moreno. Hay que fundarlo al pueblo mansamente. Hay que hacerlo existir desde un acto fáustico –pero ilustrado–. También lo veremos. Castelli resume batallas no como un militar. la idea. Redactores de la Ilustración Varias notas en la Gazeta de Buenos Ayres de noviembre de 1810 dan cuenta de la batalla de Suipacha y de inmediato. El pueblo sabe. los redactores son detentadores agraciados del saber. primera victoria efectiva de tropas patricias. Pero en este momento solo hay periódicos que surgen del clima moral que la Ilustración quiso instituir. La letra. en Chuquisaca. Descubren la inmanencia del saber popular. se halla en el nº 18 de La Moda de Alberdi. en el artículo Boletín cómico: un papel popular. siempre supo. exaltándose desde su pináculo elitista. un novicio que no origina conocimiento. La nota de la Gazeta. no puede caber duda. lo que le confiere un sabor iniciático a un hecho que la edición de la Gazeta pasa a recoger con algo de lo que la jerga de todo un siglo periodístico. Hubo y hay periódicos de la Ilustración. Se trata del tema de “la primera vez” en que se supone que ocurre algo. otra del 9 de diciembre. El Torito de los Muchachos se halla en el centro de esta experiencia en los años rosistas. de su instrucción emanada de la cúspide. Las acciones militares son las de la expedición militar que conduce González Balcarce en el Alto Perú. Ya lo consideraremos.alto. aunque titula con la fecha del día en que se escribe. que permite “arrancar un estandarte” que previamente había sido jurado por los soldados comandados por el marino Córdoba. La bandera realista que llega a Buenos Aires sería un primer trofeo. Como en el rápido trasiego de las conversaciones de actualidad se dice “tropa de elite” significando la densa puntualidad de una mayor especialidad en el daño o la operación. Nada hay de malo en ello y hay que volcarse a la tarea magna de derramar sobre él lo que no tiene. capillas y tabernas. en tono satírico. la cosmovisión populista y sus publicaciones partirán de una dimensión distinta. desde su “no sabe” para tornarlo figura viva que suponga la apoyatura de la cual y por la cual se habla. Falta poco tiempo para que Moreno emprenda su viaje hacia Londres. pero entre sus pares. Los acontecimientos son conocidos y yacen en un tiempo que fue agitado y hoy recobramos dificultosamente entre la vaguedad o la palidez de los documentos. gran evento ideológico que realmente los ha fundado. los signos de su saber son otros. Escriben exclusivamente con su propia voz. y el pueblo es el vulgus. La pluma que escribe. Había el redactor de elite. Dictaminan y se expresan de otro modo que los ilustrados no lograrán nunca comprender. en 1837. el redactor de elite tiene una ecuación sobre el conocimiento: él lo posee. y en ese acto egregio proponen un pueblo a partir del cual hablar y al mismo tiempo lo hacen nacer de su gesto virtuoso. Enérgico. aunque también en el de las teorías fisiocráticas. él no las tiene. La de Suipacha. la plebs desposeída. . sobretodo el periodismo revolucionario. Mucho después. Quizás la máxima explicación de este fenómeno durante todo el siglo XIX. posee un rasgo que nos es familiar y es propiamente periodístico. se refiere a los primeros “trofeos tomados al enemigo”. desde la ausencia etérea en la que yace en sus ranchos. con Castelli como representante de la Junta. Capítulo 2. con palabra que tiene sus resonancias religiosas. Crean lectores. Pero en los inicios del periodismo. la noticia.

rodeados de un “inmenso pueblo” (¿cuántos?. Cuando el estandarte español llega a la ciudad de Buenos Aires. encono. pero la Gazeta es de aquellos diarios que permiten con incierto gesto concesivo que estemos siempre confundidos sobre las autorías. el movimiento espectral de las personas reales. siendo este el caso del pintor Carlos Enrique Pellegrini. Las escenas son borrosas. candorosamente visto por el redactor arcaico o primigenio. la batalla. sucesora de la Gazeta de Buenos Ayres. deja lugar a los hechos. Una noticia se torna así lo que permite acariciar la lejanía de un público apenas mencionado en el fraseo del redactor oficial. por lo menos una crónica que hasta el momento la Gazeta no había intentado al margen de las publicaciones de órdenes. No por eso deja de parecer una historia epifánica. solamente. en la edición de febrero de 1813. Se lleva el trofeo desde el Fuerte al Cabildo. acaso…?) llevan el trofeo frente al Cabildo y allí. En la Gazeta Ministerial. que mantiene el tono seguro de la mofa al opresor. Es la “primera vez” de un hecho. antes de desembocar décadas después en su nombre actual: Plaza de Mayo. ¿hay jactancia. se lee la noticia de la instalación de la Asamblea de ese año. cartas o las dudas sobre el régimen político. ¿de qué manera?) se escuchan “vivas y aclamaciones” (¿qué se grita?. con su ornato estatal y sus incisivas volutas neoclásicas. que titula su nota con la mera notación de una fecha. que ha sido noticiada en ediciones anteriores. con el que se pintaba al despotismo español como parte de una herejía oscura que corroía el proyecto racional humano. No obstante. el hilo interno de la crónica. Sino que la nota de recepción en Buenos Aires de los estandartes tomados al enemigo es la primera. En el curso de la noticia se deslizan algunos hechos que se hallan como casuales cautivos en el interior del relato.llamó primicia. con su tajo medieval en forma de recova y las ilusorias figuras que han dibujado los grandes grabadores o pintores que la vieron tan alegre y mercantil como galante y desolada. y primitivamente Plaza de Armas. la nota no lo dice… ¿mal periodismo. hay festejos en la Plaza. énfasis virtuosos y generalizaciones excelsas. Allí habrá un acto. los hombres de la Junta (¿quiénes?. pero en algunas se filtra el aroma conciso de la actualidad. que se llamó de la Victoria. La bandera incautada se coloca en los balcones y frente a ellas festeja la multitud. en los interesantes partes de Castelli. No podemos entrever más que borrosamente la Plaza aquella. sigue una redacción que preserva la retórica inflamada. He aquí una manifestación en Buenos Aires. del Cabildo o del Mercado. no puede despojarse de la reconocida estilística moreniana. que los brinda al azar: la hora en que el gobierno está en el Fuerte – a las 9 horas-. Pero aquella es casi sin duda la primera crónica de una manifestación patriótica en la ciudad luego de los recientes acontecimientos de Mayo. ¿cuáles son las consignas?. de ligero sabor jacobino –o pseudojacobino. documentos. agravio?). que nos permite imaginar a los espectros de la plaza. De Moreno parece ser la escritura engalanada y nerviosa. que pasan a su encuentro y . 7 de diciembre de 1810. y esta es acaso una de sus últimas notas. rostros difuminados que festejan el acontecimiento bélico ocurrido en territorios tan distantes. pueden lograr ser apenas intuidas. ¿No es en realidad. escritas extrañamente en un género de primera persona de alguien que no firma. Las notas de Moreno. Es que también aparecen los acontecimientos efectivos cuando la escritura densa. La reconstrucción escrita o visual tropieza con cierta imposibilidad escénica con la que debe lidiar el historiador. Misterio. Hay hechos. la época la que escribe? Al irse Moreno en su último viaje. abundan en tonos proclamativos. gentes en movimiento. o del pseudo-Moreno. estatal y de cuño militar o diplomático. La actualidad bélica allí no es hecho pleno. Pero no se trata aquí del terreno histórico. entonces. sino lejanía e infiltración. los giros de escritura nunca son iguales a la real trama ideológica de una conciencia–. esperando a los miembros de la Asamblea.

en dos siglos de hojas periodísticas en el país. ingenuas citas de ocasión. Tanto despojamiento en nombre de la virtud republicana puede tornarse una tiranía de la Razón que envidiarían los déspotas engalanados. resoluciones oficiales. para educar la mirada del vulgo en las virtudes de lo político como un ser general abstracto. en aras de la razón ilustrada. que es inconfundiblemente walsheano –una “bajada” en la moderna jerga periodistil– resume el apretado signo de una congoja junto al oprimido sentimiento de ser justos con un dilema evidente: “El General Perón. todo desborde ornamental que simbolice extrínsecamente el poder. Como fuera. En la conciencia de millones de hombres y mujeres. los famosos escritos sobre el fusilamiento de Liniers y el Decreto de supresión de Honores. locus crucial de los acontecimientos de esa hora. piezas doctrinarias. Hay un indefinido gentío en la plaza. ¡Por eso las autoridades nuevas tenían que usar por un tiempo los viejos artefactos de galas del arrebol virreynal! La idea última de suprimir el honor. que literalmente se ilusiona con la desnuda palabra política. Mirar es el hilo interno de la razón. con sus focos e iluminuras. luego se inaugurarán las sesiones. Esta prosa periodística equivale a . Importa más la virginidad republicana que lo que muchas décadas después sería la descripción del pueblo en reunión –”el sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo…”–. en fin. por la que el redactor observa “las aclamaciones inocentes de un pueblo virtuoso” durante la corta travesía de la comitiva. Pero se trata allí de condenar.15 horas. la pieza es excepcional. que ha surgido estrictamente de su modelo. El periodismo de la Gazeta de Buenos Ayres no es fácil de definir. En la Gazeta hay bandos de guerra.salen a escuchar misa en la Catedral. desde los tiempos de su fundación. contractual. prosas de importación. Es la forma sumaria del periodismo contemporáneo. con aspecto de haber sido leída apenas ayer: recién saqueada. Publica allí Moreno. y su resultado mundanal fácil de discernir (la pompa) es la impensable desmesura de tal racionalismo. nunca preparada de antemano. Pictura ut poiesis medievalizantes. apenas dando una vuelta de manzana. Según la referida nota. En el entretejido de palabras. bibliotecas rápidas de donde se deslizan las menciones egregias de un modo de escribir donde el libro citado es una materia prima indispensable. este sí con una justificación que se torna una de las máximas piezas teóricas de la revolución. menos salida de una estampa áulica que de movimientos espaciales. la circunstancia de lugar. ocupando en general todo el número que corresponde. pero allí está su esqueleto mudo. como el de Jeremy Bentham en el cofre de vidrio desde el cual vigila las reuniones de los actuales consejos directivos de una universidad británica. la Argentina llora a un líder excepcional”. envuelta hoy en un difuso y casi incomprobable anecdotario. murió ayer a las 13. Pero el vulgus no desplaza de un día para otro su mirada ya implantada. ciertos datos bajo la forma concreta de la hora. pues también lo había sido en las dos décadas anteriores. no lleva de un lado para otro sus fuerzas inherentes de comprensión fijadas en símbolos. contar alguna vez con un texto así. figura central de la política argentina de los últimos treinta años. ¿Pero cómo se las educa. Pero no faltan señales e indicios de lo que se mueve en las concreciones de lo real vivido. la noticia tardará en volverse tolerable. tema que con tanta ingenuidad agrarista había trata el mismo Belgrano en su Correo de Comercio? Mirar es un acto superior de comprensión. el nombre de ciertos edificios. en las instalaciones del Consulado. Más allá de la lucha política que lo envolvió. adornos y aderezos que son blasones inmóviles. cuantitativos y corporales efectivos. más de un siglo después. sagrada y al mismo tiempo. Quizás el escueto mensaje en la tapa del diario montonero Noticias de los años 70. qué es la educación. voces en una sordina impuesta por la sucinta y austera mención. acaso sea eso el corazón del iluminismo. y será difícil luego. se refinan y logran atravesar la malla pomposa de informaciones palaciegas.

en tanto. provenientes de lenguas indígenas. es siempre una discusión abierta. que busca lo asombroso e irreductible de una realidad. arengas y advertencias. La letra del himno. Quienes componían las muchedumbres populares de aquel tiempo. a veces con tonos de militancia enérgica que no son ligeros. aunque desde una cauta penumbra narrativa. crónicas de la ciudad. asoman los hechos. Con la Gazeta de Buenos Ayres. El periodista habla por él. podía conservar más tibias que el centro de Occidente a las joyas del pensamiento poético de la Antigüedad. definiendo así uno de los momentos de autorreflexión más importantes del periodismo contemporáneo. sucesos que recobran su dramatismo implícito. Nombres lejanos. el himno venía prefigurándose en este periodismo gaceteril. surgen acciones.una supresión de honores. como al pasar. el capitán de fragata José de Córdoba. que también fue tomada aunque no llegó a Buenos Aires. Una victoria militar lejana siempre atrae al pueblo. Pero también está lejos en el tiempo. los recoge en versos que hoy ya no se cantan pero que perduraron en la imaginación pública hasta varios años después de los hechos. El cronista de la Gazeta. para nosotros. Esto es: el intento de fijarlos en calendarios para tratar con austero pudor las tragedias. Incluso porque antes. son síntomas iniciáticos de una investigación o de un dolor. acto fenomenológico esencial. Tupiza. La hora en que ocurren los sucesos. Apartando la maleza de enunciados urgentes escritos a veces en prosa abogadil. Estoicismo. sabe ser buen partiquino de la gloria que marginalmente puede alcanzarlo. “En todos los semblantes –dice el cronista que llamamos Moreno en la nota sobre la llegada de los trofeos de Suipacha a la Plaza de Mayo– se veía escrito un lenguaje mudo. Cotagaita. No es periodismo fáctico. medallas y condecoraciones. guardándose la bandera en la sala principal del ayuntamiento”. iluminaciones. no se equivoca al prestar atención a las banderas. según el tiempo que pase hasta ser aminorado u olvidado. esa muchedumbre que fue desde el Fuerte al Cabildo en procesión patriótica. a través de bardos de ocasión o inesperados escritores que. sino que los hechos son oscuras gemas emergentes del manto de proclamas que los alberga. poco después. Había sido despedazada antes. para Walsh. y aquellos sumarísimos escritos de guerra están entre las incipientes expresiones de lo que será el aparato evocativo y honorífico del Estado. pero está la conciencia multitudinaria por un lado y un sentimiento intolerable que se trata por su envés. en esa maraña de dictámenes. no hay un concepto de información de eventos dispersos a los que les faltaría la compañía del juicio interpretativo. ¿Qué se dice.15 horas. En el escrito de Moreno sigue una interesante reflexión sobre las banderas. que entre muchas otras cosas. nombran esas batallas y lugares: Suipacha. soldados o no. aunque apenas con un escorzo referido a la idea misma de noticia: es muy raro que en la historia del periodismo se califique el aura sentimental que irradia una noticia. que deja al texto en estado esquelético y hablando también. Brillan como señuelos típicos y engañadores. con su estilo despellejado. Chuquisaca. en cuanto a su vigencia en lo que define como “la conciencia de millones de hombres y mujeres”. músicas y canciones patrióticas llenaron de alegría y contento toda la ciudad. Y más adelante: “Por la noche. La batalla había ocurrido muy lejos. representaban el modo en que una periferia cultural como la de entonces. pero expresivo de los tiernos sentimientos…”. Las tropas que resistían a Buenos Aires estaban formadas por batallones realistas en los que debía haber una sección de marinería. Los comandaba un marino español. El . Sobre estos temas gira en gran parte el pensamiento de esos repentinos magistrados. cuya insignia es una bandera “salpicada de calaveras”. luego del acto inaudito de ser despojado de honores?… Que ese hecho “tardará en volverse tolerable”. en territorios que no pertenecen hoy a la actual configuración territorial del país. unas aparentes descripciones y la magia oscura de las agujas del reloj con su dictamen: 13.

el duro emisario político de la Junta de Buenos Aires. El periodismo poco es al margen de lo opresivo de este dilema. que forjara heroísmos y odas glorificantes. pues puede decirse que la revolución es verdadera. pues se homenajea a quien se ha derrotado y se derrota a quienes se les sustrae banderas que servirán de alabanza a los mismos derrotados. y ahora volvemos a la amistad”. la lucha por interpretar en un sentido literal y otros que le fueran contrapuestos. se hallaba en una zona de penumbras y sustituido por una reflexión sobre trofeos. que sabe que los acontecimientos parciales y las astillas fugaces que se le brindan para difundir. como ensayando proclamar lo que todas las épocas sienten como un vértigo extraño.escrito de Moreno se cierra así con una ironía presuntuosa: “Es sensible que no nos hubiesen conservado y remitido la bandera de las calaveras. más que una máscara pero también menos que ella. “Se ofrece como soldado para atacar a los realistas de La Paz. costumbres. pues su dilucidación es deseable pero en algún momento se visualiza como imposible. fuimos enemigos. al explicar el fusilamiento de Liniers. En el relato de Moreno o del pseudoMoreno. escribe Córdoba. que lo ha derrotado. Moreno cultiva el tema desde todos los extremos complementarios que puedan imaginarse. “Éramos amigos. mientras la vacía expresión “FernandoVII” queda inscripta en todas las banderas. que es definir con un nombre preciso lo que se quería y en nombre de qué se actuaba. Como de alguna manera ocurrió también en los descampados de Ezeiza el día del retorno –mucho después de estos acontecimientos del Alto Perú– de un exilado general. pero sus nombres son simulados o postizos. pues había que buscar arduos argumentos políticos en otros textos. el parte de guerra y las odas no serían tales si de los nombres comunes no se extrajese la magna conflagración. el alma del historiador. banderas y honores. se refugia en la del periodista. Esos tiempos de la revolución son simbólicamente complejos. El principal problema político del acertijo revolucionario. No deja de aludir a la gratuidad de una guerra entre soldados de la misma religión. poniéndose a su disposición. Este nudo de la revolución no era fácil de desatarse. Entonces. no exigen rigor hermenéutico sino una opinión que solo descansa en el uso no problemático de los nombres que da una coyuntura. idioma y Rey. la bandera realista será destinada a la sala del Cabildo donde estaba el retrato de Fernando VII. y es regular que ocupase el centro la de Córdoba…”. distinguiríamos en ellas. Es enemigo de banderas que no debe injuriar. El marino Córdoba había dirigido una nota a Balcarce. seguramente. Solo hay un raro periodismo en una revolución que hacen escritores que apenas tocan al pasar este enigma fundamental que los partes de guerra encubren y las odas dejan apenas entrever. Y sin embargo. Suprime honores en un texto –también publicado en la Gazeta– pero en otros los quiere entregar en exceso. No cabe duda que el capitán de fragata Córdoba representa una parte de este vastísimo drama. No podía extirparse y simultáneamente estaba demás. el mismo escritor que consumirá tantos rodeos expresivos. condena al capitán de fragata Córdoba mucho más por decirse dispuesto a combatir a la Junta victoriosa que por haber peleado contra ella. “Fernando VII” es el nombre que sobra. que vive un tiempo de claros triunfos militares. a los que antes estaba unido”. Castelli. Entonces. . ¿puede ser el mismo que hace esta mofa tan airada como un poco grosera sobre un capitán vencido? Lo cierto es que el mencionado Córdoba escribe unas cartas que son incautadas por el ejército de Balcarce y Castelli. cuya fuerza es la elucidación. en nombre del cual actuaba la Junta y también los generales del Alto Perú que la resistían. otro periodismo que enfocase a déspotas y tiranos. a lo que en esencia son las mismas máscaras. otras formas de escritura. la de muchos de nuestros rivales. como veremos. como la que merece el propio Balcarce.

editorialista de la Gazeta. que motivarán luego guerras civiles y estruendosos fracasos políticos? Al leerlos. Lo compara también a los cantones suizos con una “dieta general” que respetaba que cada cantón eventualmente se atuviese a formas democráticas. dando ejemplos provocativos de una imposibilidad. escrito en primera persona (¿por quién?) condena el espíritu anfictiónico. leemos un raro artículo del cual vacilaríamos hoy en decir quien lo ha escrito. así como rebajar su importancia en virtud de las atormentadas acciones que luego se desarrollarían por el mismo asunto. Podríamos quizás llamar periodismo a ese sentimiento de incerteza sobre autores. adelantándose muchos años con esta condena al Congreso que luego citará Bolívar admitiendo la suave y entusiasta comparación entre el istmo de Paraná y el de Corinto. distintivos y sellos de gloria que entrega un Estado que no cree demasiado en ellos. se tiene el mismo sentimiento de provisoriedad reflexiva y frágil autoría que alberga el lector futuro de estos textos. ¿No se lee en una de las cartas que Castelli manda a Buenos Aires. prosigue el ignoto escritor. Son tiempos cuya sabiduría está esparcida en lecturas que no parecen más que pellizcos de raciocinios apenas insinuados. o bien aristocráticas. de la cuestión del federalismo o cuestión anfictiónica. Sus justificaciones son extrañas volutas. y que al mismo evite la disensión interior. a fin de unirse solo en términos del ejercicio de lo sagrado. Si realmente escribió el Plan de operaciones. Y si las toma victorioso. El articulista cita a Jefferson. a saber: se trata. a medidas revolucionarias de envergadura que están en status nascendi. que no pueden resolverse fácilmente con el epíteto de acomodaticio o traidor. y por tanto.aunque las llama “banderas del despotismo”. El escrito está publicado en la Gazeta en Octubre de 1810. No se equivoca el cronista al percibir un “lenguaje mudo” en el gentío patriótico. o quién “conciliaría nuestros movimientos si no tenemos con México más relaciones que con Rusia y Tartaria”? Los congresos anfictiónicos de la Antigüedad. Era una revolución y a al mismo tiempo tenía que luchar por una manera de decirlo. La Gazeta de Buenos Ayres tiene su revulsivo interés porque es un órgano de prensa que debe convertir en legítimas. solo se referían al ordenamiento del culto de Delfos. que como todo horizonte que traza un presente quebradizo. Fijarse en la grave razón de las distancias geográficas lleva a preguntarse: ¿qué hacer con Filipinas. Cobra especial interés el texto moreniano sobre el fusilamiento de Liniers y sus compañeros. Son reveladores de un desgarramiento humano en las conciencias políticas. las más llamativas que se hayan escrito en la . publicados en la Gazeta. debe pugnar por hacer más sólida su propia legitimidad que surge siempre en estado de querella. ¿Quién escribió estos extraños párrafos. El articulista no parece entonces ver otra salida que una mínima fraternidad entre las provincias que están imbricadas en el proceso de emancipación. el caso del capitán Córdoba reviste gran interés. sentimientos no diferentes que tendría el espectro que los ha escrito. Se trataría de las imposibilidades geográficas que harían inútil al federalismo sin que eso suponga volver al Rey. eminentemente. En sus reflexiones del 6 de diciembre de 1810. quien había trazado un idílico panorama de las formas de resolución de conflictos entre las tribus indígenas de Norte de América. allí sirve a la posteridad una reflexión completa sobre el uso táctico de galardones. con una mezcla de federalismo y patriarcalismo. se somete fácil a la burla de los próximos capítulos duros e inesperados de toda historia. Pero la calavera de un enemigo era un hecho tan drástico como la manifestación en la Plaza en esa jornada de triunfo. por sus documentos de rendición. Este raro artículo. que la lucha parecería ser “entre vasallos de un mismo Monarca”? No obstante. teorías y formas de pensamiento inacabadas. las pone al pie del monarca que los quiere ver vencidos. comentando la cuestión del capitán Córdoba.

afirma. Constituye uno de los recursos últimos del periodismo. Si el periodismo se inicia allí. a la que lleva a su núcleo interno de tragedia. Esta tarea. de tornar justificable la muerte del enemigo dando una autoconciencia compungida de su crimen. es la de abandonar definitivamente la idea de que algo pueda ser explicado por razones superiores a las que son inherentes a lo que es dado revelar en un escrito. insalvable. Lo explicable está en el texto y un texto puede tropezar con lo que lo hace más interesante: percibir obstáculos en su propia explicación. Trémulo. debe volver sobre los ajusticiados la culpa y a un tiempo sumirlos en una extraña sacralidad.historia del periodismo nacional. Aun hoy nos sorprenden los vuelcos y retorcimientos del texto. Es lo insoluble de la historia. En él late un ultimísimo rango respecto a la condición humana. debe ocultar las razones y formas de ese inicio. Hay periodismo. La argucia fundamental de un escrito así encarado –cuya raíz compone la tragedia de cómo escribir una decisión de índole tan terminante–. ¿Lo sabe el periodista? Claro que no se puede decir que el escrito –un Manifiesto– firmado por los miembros de la Junta no contenga un ramillete explícito de razones. Se percibe que la pluma de Moreno hace aquí su acostumbrado trabajo con todos los matices de la ínfula escritural de esos tiempos tempestuosos. En el manifiesto de la Junta hasta se insinúa que tal vez sean los propios fusilados los que hubieran debido colaborar para “volver el tiempo atrás”. que fue dispensado a último momento de la pena capital. de aquellos que debieron tomar la difícil determinación de fusilar a un héroe del período histórico inmediatamente anterior. Asombroso momento: se afirma que no se hubiera querido hacer lo que efectivamente se hizo. cuando ese ocultamiento se hace posible. Tan radicalizado como lo parece. Pero el párrafo tiene muy amplios alcances. Moreno escribe bajo la tensión por excelencia de un periódico revolucionario: dar por necesario un ajusticiamiento. Un texto –todo texto. que posee la facultad de decir lo necesario a través de un escritor identificable o anónimo–. en ese pavoroso punto. dejando ver apenas alguna pobre brizna de lo aterrador de una historia. volvemos a decir. es ocurrencia no debería gustarle a nadie. Pieza durísima con la pepita de oro de una condolencia íntima. diríase. pero no es fácil decirlo en la prensa. El mejor modo de justificar la violencia propia es adjudicársela a los otros. quizás nunca abandonado. Cierto es que esta expresión alude a que entre ellos hay un sacerdote. Los tiempos antiguos han dicho tales cosas en los remotos orígenes del derecho. escalofriante y sutilmente cristiano. que a él solo pertenece. No podía fundarse el periodismo revolucionario con un texto así de doliente. ese colectivo que es la “historia sin más”. el texto moreniano es una reflexión inusitada sobre una orden militar que antes había incluido advertencias efectivas para evitar un comportamiento “sordo a la voz de la razón”. Había un sacerdote. Explica entonces el fusilamiento de Liniers y los demás “conspiradores de Córdoba” en un escrito que posee increíbles arabescos. Explicar unas muertes siempre implica un obstáculo en un escrito. . deja de ser revolucionaria.se imposibilita de decir lo que posee más allá de lo que atina a colocar como obstáculo suyo. Pero el sujeto que escribe –nos referimos al sujeto de la escritura. Y la mejor forma de culparlos es definir que ellos mismos están humillados y sumergidos en su propia culpa. “El castigo será entre nosotros un consiguiente necesario al delito y el carácter sagrado del delincuente no hará más que aumentar lo expectable del escarmiento”. Tal cosa. Pero es difícil tarea. Pero la idea de sacralidad de la víctima tiene alas más largas. incluso si siempre está iniciándose allí. lo que demuestra que un tenue barroco judicial no ha desaparecida de la prosa ilustrada. no por sofística. Es que se dice que hay una sacralidad de los reos.

Todo lo cual le da un rango estatal. y deseado. La pieza que leemos en la Gazeta es una sentencia –a la vez proclama–. como si ellos hubieran implorado por ser los autores del manifiesto que justificaba su condena. es cierto–. Uno era un héroe reconocido. que los conspiradores no hubieran querido hacer lo que hicieron. “conservar la existencia” de los conspiradores. para luego sustentar una tesis de escarmiento por el terror. Y en nombre de ellos decir lo que debían elegir: “por el antiguo goce de empleos distinguidos. Como si también ellos la hubieran escrito. la que debe ser en efecto conjurada. es la de producir una violencia determinada y despojarse de la deuda que ella nos deja. La decisión de fusilar se esfuma del orden político gubernamental. Sacrifica sacrificándose. como si ellos fueran la Junta que los condenaba. sin quiebra ni desazón: los conspiradores “formaron un sistema decidido a dar por tierra la obra que debían respetar”. una Patria– puede escribir estos párrafos. no suele contener un anuncio del justiciero. afirmando que no hubieran querido hacer lo que hicieron. Llamar a los ciudadanos para fijarse quienes eran los réprobos. que quisiéramos haber aliviado”. es como si la orden de fuego. Pero infundida del argumento jurídico por excelencia. la Junta debe fusilarlos. Solo una razón suficiente –esto es. y por su actuación ostensible. En estos términos absolutamente paradojales es que se podía reconocer que se trataba de personas que habían prestado. los mismos condenados. Afectar lo sagrado. ni deja de ser este núcleo vigoroso del periodismo jacobino –momentáneo. El manifiesto revolucionario casi obtiene su radiante circularidad en afirmar –sin osar decirlo literalmente– que ellos mismos debían escribir su propia orden de fusilamiento. “Nada alcanzó a suspender el golpe. donde interviene vigorosamente alguien al que se llama fundador del periodismo argentino. Y esto –que no podía ser dicho– se lo afirmaba en la encaracolada disposición del bando revolucionario. en el tiempo inmediatamente anterior.La dificultad mayor. la podrían haber dado. Pero aquí el tema es el propio suplicio de quien ordena el sacrificio. Todo esto se publica en un periódico. al horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos pueblos”. solo que la frase ha salido . ¿Pero pueden ser estas justificaciones de arduas hechos históricos. Ese fusilamiento fundaba lo mismo que se deseaba desmentir. la de lamentar cometer un hecho de sangre que sin embargo es casto. una actividad que se esperase de la intención habitual del periodismo? Ni era fácil demostrarlo. Pero el texto adquiere un súbito sujeto colectivo que dice “hemos decretado el sacrificio de estas víctimas a la salud de tantos millares de inocentes”. Nunca se dirá que lo más difícil de escribir no sea la inocencia del victimario: no nos ha sido posible. Ellos declararon “insurgente y revolucionaria a la Junta y se hizo un crimen declararse por su causa”. ¿Qué periodismo es éste? ¿Qué piensa el que lo ha redactado? La forma vulgar de la imputación al enemigo. o declarar sagrada a la víctima necesaria. Se escucha en el escrito la salva del fusilamiento y al mismo tiempo las vacilaciones de los que tomaron la decisión. ¿Pero el fusilamiento no demostraba todo lo que el escrito deseaba argumentar sobre ella? Culpaban a la Junta. Nada excepcional. podría ser una orden firmada por los conspiradores en su propio castigo. que atestigua una razón jacobinista drásticamente virtuosa pero condolida en su intimidad por los sacrificios que hace. dice el artículo de Moreno. se había convertido en la máxima autoridad del Río de la Plata. o por una larga serie de grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia. es el resguardo profundo de las culturas escritas. una confesión del poder público que al mismo tiempo asegura la legitimidad del acto pues su forma última. y porque no el grito de los ajusticiados. importantes servicios. se hace para conferirles otro carácter y hablar por ellos.

] Juraron odio eterno a nuestra memoria. el otro. Son dos visiones del redactor de la Ilustración: uno escribe sobre un discreto sentimiento de culpa en torno a un fusilamiento ejemplar. aunque quiera ponerse vestiduras de sensatez. locos o . vuela ante nosotros levemente y la usamos cuando queremos: sobre todo con decidida impotencia. pero de un sentido y tono totalmente diferente al de Moreno. por ejemplo. Pensar en correr el telón. periódico de informaciones económicas cuya salida. que eran la tautología inevitable del texto. sin embargo. aunque viene de algunos años antes.de una decisión militar que envió órdenes a los fusiles revolucionarios. se hizo un crimen de Estado declararse por su causa. que se halla entre los precursores del periodismo argentino. pues todo pensamiento contrario al dictamen de fuerza oficial se torna delito. En ese mundo sin necios. y siempre tenemos derecho a pensar que lo mejor es que los males se acaben. “Correr el telón” es una frase ya preparada. la edición del Correo sigue tratando los precios de mercaderías y las llegadas de buques a Buenos Aires. La circunstancia de este periódico. puede encontrar allí. hecha de madera balsa.. se interesó contra ella la religión misma. que incluso esa frase ya pertenece a la tradición escéptica. coincide con los episodios de la Revolución de Mayo? En el Correo hay varios artículos titulado Educación. hombres extranjeros a nuestro país. El Correo de Comercio de Belgrano. substrajeron las provincias a nuestra dependencia. consiguen hacer escuchar los rasguidos trémulos de la pluma revolucionaria. y exponen su desencanto luego de decir que se hizo lo que no se quería hacer o lo que las mismas víctimas hubieran deseado. a la manera de un Pierre Vilar. es muy otra que la de la Gazeta moreniana. y lograron conmover los pueblos del Perú. poniéndolos en armas bajo la obediencia del virrey de Lima y a la dirección de sus gobernadores. Poco después de sucedidos los hechos del 25 de Mayo de 1810. Todos ellos o por las leyes de nacimiento. el impertérrito precio del kilo de yerba el mismo día decisivo en que se debaten las atribuciones del Virrey en el Cabildo. Pero el redactor de la Ilustración está seguro de los que hace. juridizando la política. cuando se presentan con la destreza suficiente. al horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos pueblos”. y lograron poner terror a los habitantes. impone un sentido de la educación y del intercambio comercial libre como un canto pacífico a la riqueza de las naciones. El historiador interesado en la curva de precios de la época. o por el antiguo goce de empleos distinguidos. los fusilados no pudieron respetar el halo sagrado de la revolución y la revolución no pudo respetar la sacralidad de ellos. Pero habiendo pasajes que no quieren ser escritos. Dice el bando de la Junta: “Para desacreditar a la Junta se le llenó de imprecaciones. prevén un capítulo posterior de felicidad pública luego del terror. porque nadie puede declarar porque sí terminada una época. Había fusiles porque había texto. Entre esas dos estaciones se moverá luego la acción del periodismo. y sospechar continuamente que es imposible el cese de cualquier cosa. El halo jurídico del texto hace pensar también en la tenue sombra que acompaña a todo redactor de periódicos. ¿Qué es mejor. [. acusar a los demás de estar viviendo en el pasado. queriendo el prelado forzar a los ministros a que profanasen los púlpitos.. sin pensar en su destino de batalla y autor de partes de guerra. fijaos en la calidad de los sujetos que los cometieron! No eran éstos. pues lo sigue a todos lados un tipo de argumentación forense. “Corramos el telón”. y los confesionarios. un halo de racionalidad lumínica asiste a los hechos violentos. No quisieran decir lo que han dicho. o por una larga serie de grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia. Es que los textos hablan a su pesar. se le imputó el ignominioso carácter de insurgente y revolucionaria. Los tiempos del escrito. ¡Ciudadanos! ¡Antes de entrar a la graduación de tan graves crímenes.

Es la voz ungida entonces por la cualidad de la representación. los periódicos contemporáneos reconocen varios estilos de redacción. El Estado bajo alguna de sus formas: ejércitos. existencia colectiva en actos públicos de lectura. los libros de actas. en su momento podían ocupar con sus imágenes la crónica de una fiesta. y debe encontrar un argumento para que “el sacrificio de las víctimas” sirva a la razón mayor de la “salud de tantos millares de inocentes”. su sacrificio necesario. pero también las minutas de asamblea. que le da sanción verdadera. En las brumas de sus orígenes. políticos exaltados contra el despotismo. por medio de una acción de redacción. y hasta un tableaux de Turner. cuando Sarmiento acusara a Rosas de “robar el don de lengua”. que en suma tensión debe confiar sus introspecciones severas al Redactor revolucionario. Es lo que le toca de “cientificismo” a la profesión periodística. su inherente maldición. Solo tardíamente aparecen las empresas comerciales periodísticas basadas en el precio de los avisos. No hay aquí descalificados. Si la justicia es algo. que debe ser inscripto en su solemne sostén periodístico. informes y crónicas. por así decirlo. Todo el periódico se llama El Redactor. El periodismo de la Ilustración delinea las primeras insinuaciones del derecho a ser otro. Verbo investido de algo beatífico. Lo fatídico es también lo racional. a un lector que es el tribunal de la historia– es el primer texto de la nación argentina que tropieza con el tema de la sanción armada de un crimen político. aparecerían problemas que en este texto del fusilamiento son inexistentes. El representante por Mendoza. queda fijado. el relato de una pesadilla o el arte de refinar sentimientos en la contemplación de un . y con lo que más luego se llamará producto. canónicos inquisidores. La objetivación irreductible de un periódico.posesos. con cierta periodicidad. del derecho del otro. Quizás un cuadro de Brueghel o Jeronimus Bosch. no había periodistas ni redactores ni “redacción”. víctimas y victimarios son seres racionales dotados de libertad de decisión. los decretos fulminantes. de todas maneras tropieza evocativamente con el lenguaje industrial. durante los años 1813 y 1814. pendolistas al servicio de la ocasión. los comunicados militares. son la cara invertida de la misma Ilustración. Motivo para ejercer el montaje de los textos. o materia. Muchos años después. las órdenes de fusilamiento. Bernardo Monteagudo es su principal redactor. también concordar con ella. es que lo ocurrido en las discusiones debe quedar fijado en la letra. Ya calculamos que una de esas vías es la escritura del parte de guerra. En el remoto mundo de las noticias. No sólo eso. pero le otorga tal transparencia natural que el redactor ilustrado imagina que él hace su tarea de crear víctimas contrarrevolucionarias. lo que emana de la voz de los representantes. llamado El Redactor de la Asamblea? Ha salido. solo podría ser la facultad del vencido o del conspirador de aceptar él mismo dar la orden fusilamiento que lo comprende. queda ausente de los inicios del periodismo. ¿Qué se lee en cambio en otro viejo periódico de la época revolucionaria. lo que no podría subyugarse a otra cosa. bárbaros o carentes de distinción embarcados en la tarea de presentarse como cultos. pero toda la idea del periódico –concebido como un Diario de Sesiones–. “con un periodista al lado”. pues lo que está es el Estado. La ilusión de la política es que lo conversado. esa suerte de fábrica que apunta a hacer objetos seriales con ingenuos escritos. La noción de que todo evento público o privado nace. porque ellas también lo piden. Pero es el Estado Periodista. Se publican allí las notas de las deliberaciones que tiene en Buenos Aires la que se llamó Asamblea del año XIII. El drama ocurre entre hombres “cultos” y la lengua por la que corre la justificación de un fusilamiento –dirigida a un lector que debe juzgar. acción que comienza en el siglo XVIII y mantienen la misma división de trabajo con lo que luego se llamará artículo. secretarías de asuntos internos o externos.

A su manera visual. y luego. consejos científicos. bromea con la idea de que siempre hay un periodista en el interior de cada evento. juzgar con “criterio propio” y “en mayoría de edad”. aunque en sus portadas aun se leen sentencias ciceronianas –como las del Redactor de la . palabra en la cual late una indiferenciación entre noticia y aviso. son periódicos de la vida cotidiana y de la posibilidad de pensar el paisaje como un brote esencial del estado de ánimo. la idea de que el corazón de la experiencia periodística es su financiamiento a través de advices. pero reclaman su derecho a diseminar destellos. aun uno que implique la inversión irreverente de lo real: “Yo caí. tragedias públicas. El primero que dijo “venid a mí” no sabía que también pronunciaba frases sobre un reconocido acto social. No es posible desdeñar la idea de aviso. Lo precisaban porque habían descubierto un sentimiento inusual. Ese llamado es la necesidad de infundirse de algo desconocido para hacerlo propio. los relataba y de alguna manera los fundaba? La gran corriente de ideas que captó pero a regañadientes este sistema de intermediaciones fue la Ilustración. núcleo anticipado del periodismo con su explícito o sofocado instinto para ejercer la realidad un llamado. sin embargo. Se precisaba saber. Es la forma del llamado primerizo. o redactor de periódicos? Una vieja pieza muy conocida de Macedonio Fernández. ¿Había existido alguna vez una “noticia” que no tuviera en su trama interior la figura del periodista. El “sapere aude” es también una consigna indirectamente alusiva a los periódicos. Una aceptación de deidades que en el amasarse lento de las civilizaciones. que permite asociar las estructuras geométricas atribuidas sin más a todo pensamiento. de salvación de enfermedades y penas por la falta de dinero. Un intermediario laico que no fuera un pastor. Era necesario producir el traslado de algo necesario de avisarse o noticiarse. un capitán o un primer ministro se precisaba. Todo a modo de una enciclopedia más rápida. mientras se iba fusionando con materias humilladas. También el concepto de “mundo” surge aquí. No hay Ilustración sin periódicos y viceversa. no cuidadosamente alfabetizada sino sometida a cierto batiburrillo. no necesitaba ya serlo. con formas de consumo. a lo que pueda subsistir de sentimiento cósmico. luego convertido en armazones fijas que la era informática está nuevamente disolviendo. –Y yo –dicen los reporteros”. porque su saber de sí había sido contemplado por una excepción. Hacen al encanto del periódico la idea de la lectura como acto civil y compartido. el réclame. vida cotidiana. hasta mucho tiempo después. cierta disociación de los hechos que permite el periódico con sus secciones. y en este caso no debe haber demorado. se reconocía al individuo –que se fundaba quizás con ello– que precisaba saber las ocurrencias del mundo. ¿Es exterior o interior a la trama del mundo ese personaje que vino a llamarse periodista. publicidad. –¡Estaba yo! –Y yo. una centella rara. no obstante. De ambos lados. deportes. Caí. Alguien tenía que decirlo desde el interior de los hechos. de publicidad: advertising. fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda. reclamo. que venía de la conciencia y del ambiente social. fue en ese momento que me encontré en el suelo. El Iluminismo y el iluminado no son lo mismo. el testigo que veía los hechos. Los avisos están siempre. pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo. en principio tan sólo insinuadas: economía y moral.paisaje. hacia un horizonte numeroso y anónimo de personas que precisaban enterarse. la fe en la razón. el acceso a la iluminación. Y ambos surgen del moderno periodismo. Junto con el principio individuationis. no se equipararon. Ninguna persona había.

en los tramos largos de sus primeras apariciones. Silvana Carozzi. La Gazeta cambia todo esto. pieza única de las publicaciones políticas argentinas salidas de sus órganos periodísticos. al admitirse como masilla presta a la alfabetización. hay que constituirlas. Permite asociar ciertas estructuras geométricas atribuidas al pensamiento. pero la idea de vulgus proviene justamente del efecto material de una divulgación. pero aun contrario a las guerras. No hay ilustración sin periódicos y viceversa. en su interesante estudio de las filosofías en los periódicos de Mayo. cuando un medio de prensa se sabe vinculado a la necesidad de dar conocimiento de los actos de una Asamblea. En uno de sus largos artículos en la Gazeta es Rousseau. para percibir que las nociones de cambio de situación provenían de un acto de asunción del individuo de una condición letrada. Pero en el periódico denominado El Redactor de la . del cultivo agrario y moral. el dictamen de sus togados. Pueden revisarse los varios artículos titulados Educación en el El Correo de Comercio. O sea. una decisiva rareza en la forma en que Moreno escribe el nombre de Rousseau.Asamblea de 1813–. consejos científicos. que es otro alfabeto. periódico de Belgrano. in posterum haec lex. sus lenguajes económicos fisiocráticos. inexactitud que introduce una pócima de irrealidad y clandestinidad en los nombres? Si hay en las protoformas del periodismo vacilaciones de escritura que pretende a un egregio momento en que se escribe sin rigurosos sostenes ortográficos y hay un deliberado golpe de timón en la pronunciación de los nombres extranjeros. Por eso. Así son los actuales diarios de sesiones. pero antes ha escrito Rossó. se puede agregar que también el periodismo es una acción que ocurre en medio de las guerras. el de las riquezas. a modo de una enciclopedia más rápida. La idea de la lectura como acto civil y compartido es paralela a la fe en la razón. No obstante. advierte entre tantos otros episodios del combate de ideas. escribe lo que ya vimos. sobre todo los que ingresas en las áreas historizadas de la revolución. despreocupación por los nombres propios. una idea tan antigua como el telégrafo. en un momento en que la oralidad es también un factor decisivo en el idioma. hacen al encanto del periódico de cualquier época. es un capítulo interior de la Ilustración. sus periódicos. le ocurre ser bastante parasitario del modelo de deliberaciones que le son características. de argumentación entre leguleya y moral. nada es nada sin ellas. porque pierde la ingenuidad de los géneros. pensamientos en el destinatario de la lectura. en los espacios públicos del mundo. no cuidadosamente alfabetizada sino a cierta clasificación ilusoria. y como sujeto de la ciencia misma. también al sentimiento cósmico. Es posible juzgar que la idea de Ilustración gobierna la razón de ser de los periódicos. ¿Era el peso ya insinuado de que en el periodismo hay lectores que aun no pueden definirse por una comprensión más que fonética de los nombres que van más allá del idioma en que se lee? ¿Hay un mero descuido tipográfico. cuyos redactores nada son sin el concurso de los clásicos taquígrafos. como figura en la portada de la traducción de El contrato social cuya publicación auspicia. bajo el título Educación dirá Moreno que son lamentables las guerras pero hay que hacerlas. Al revés. Luego de hacer las leyes. sus batallas. Llama educación no al tranquilo propagarse de las ideas. Moreno es quien aquí escribe. imperantibus vestris constituir. Es organizar bibliotecas. La disociación de los hechos que admite el periódico con sus secciones tan solo insinuadas. separándose economía y moral. como querrá demostrarlo Sarmiento en sus famosas polémicas sobre la reforma del lenguaje americano? ¿Hay facilitación. La Revolución de Mayo. una tremenda justificación del fusilamiento de Liniers. mucho más si sus diferentes áreas aun no han sido estabilizadas por la gerencia de operaciones o el manual de redacción. que ya es una ciencia. y una manera de contrapesarlas es organizar algo más que un consuelo.

El Redactor de la Asamblea del Año XIII. La Asamblea. es una publicación periódica. pero también la ilusión a los tranquilos minerales que pueden ser extraídos de la tierra para fundar la prosperidad económica de las desvaídas provincias. como es obvio. fundador de blasones republicanos e iconografías de gloria. nos devuelve el clima de la ya mentada Ilustración. como toda Asamblea trata de sí misma. sabatina. de modo que toda Asamblea de esa índole es algo así como una discusión sobre sí misma). Es su derecho. se da ella misma su propia entidad. más se convierte en el decisionista en una época sin decisiones. El periodista. el montajista. escrito en su mayor parte por Monteagudo. lo que le da a la Asamblea un aire épico y de respiración más sosegada en las sesiones. se introduce un elemento que no había estado ausente en las publicaciones revolucionarias anteriores. y por otro lado. y no sólo con las resoluciones de tipo honorífico. Es su goce último por la “ausencia de taquígrafos” que el grabador sustituye con la ilusión de que la decisión del periodista puede diluirse o limitarse al máximo. cada vez que parece apegarse más a la reproducción de lo que enuncia una voz con sus detritus. de pensar sus contornos y alcances. que con sólo agregarle hoy muy pocos condimentos más. Como es Monteagudo el que mayormente ocupa esa función glosadora. en la publicación en cuatro idiomas –castellano. Estos quedan para el lector postrero como palabras marmóreas. Con estos pensamientos ilustrados. comprobamos una vez más que la historia es más imprevisible que las escrituras y doctrinas que buscan cautivarla. el propio estatuto de la Asamblea (soberana. Pero deja escapar resoluciones que remedan lejanas revoluciones antinobiliarias. No es así. En suma. mientras los hechos vivientes que le son contemporáneos se transforman en vagas memorias. Es posible hacer la crónica de ciertos hechos visibles de la historia tal como aparecen en diversos testimonios o publicaciones. en “la falta de hábiles tachygraphos”. en la ocasión de darse sus reglamentos. un país comenzaba a tener marcha patriótica y escudo. indudablemente. En cambio. Repasando sus páginas. las vicisitudes económicas devenidas del fin de los monopolios. aymará y quechua–. arrojando una larga onda de dramatismo en las futuras relaciones entre las ex regiones del Virreynato. que le exigen a la Asamblea –esos hombres que ahora son grises sombras de nuestra memoria– tanto la anulación de las consignaciones obligatorias del exterior hacia comerciantes americanos como una reflexión sobre la minería. hay algo más desafiante. llegando a su pico. el rechazo de los diputados Orientales se funda en una cuestión así. guaraní. por si hubiese necesidad de un pretexto. Ésta es la dimensión en la que El Redactor se luce. pues escribir “de su propia cosecha” estaba justificado. no la mera mimesis taquigráfica. donde los asuntos reglamentarios son siempre arduos y esconden inevitablemente decisiones de fondo. con su reluciente escudo nacional. aunque ahora cobra un aspecto más urgente: la cuestión del martirologio y las necesarias honras con que debe ser atendido. la minería y la guerra. que inauguran cultos laicos que hasta hoy perduran. Hay un estilo de glosa y convocatoria que solo puede emanar de la pluma de Monteagudo. entre la Asamblea. pero en la cual es posible . en donde se discute. que reproduce dictámenes. de la resolución de la abolición de todas las formas de trabajo servil y esclavo. resoluciones y leyes. Comenzaba a ser “redactado”. que tiene la batalla de Salta como trasfondo. De ahí el tono heráldico. carrasperas y derivaciones. pero es más necesario hacer la historia de cómo la crónica toma ciertos hechos sobre los que puede poner caprichosamente mayor o menor resonancia. el vehiculizador. Pero por alguna grieta se filtra la realidad de una guerra.Asamblea. en El Redactor de la Asamblea cunde el dramatismo de los mártires de las batallas.

de los sistemas serviles de producción. puede ser el ejemplo de cómo hay una historia del periodismo aún por hacerse. en este caso un libro de actas entremezclado con escritos por momentos audaces. Ya lo dijimos. “con la decorosa sencillez que distingue a los pueblos libres”. las normas de los asambleístas serían respaldadas por los soldados que actuaban en remotas batallas. es el único hecho de drástica facticidad. La historia de cómo los hechos pierden su virginidad innombrable para ser nombrados y poder abandonar en ese factum una parte innombrada de lo que realmente son. quizás. La Asamblea de 1813 tiene una fuerte propensión a fundar una heráldica nacional y su recordable lucimiento se refiere a decretar el cese de aquellos blasones que afirmaban antiguos privilegios. los “conatos del orden y la libertad”. Se avizora en ellas “las últimas banderas del cadhalso”. Aires con los que se festeja la batalla de Salta. Los trofeos cumplen el hipnótico oficio de producir una visión colectiva del futuro liberado. Las banderas obtenidas como trofeo por el que ya era no el ilustre economista sino el improvisado general Belgrano en Salta. Más allá de la prosa libertaria y épica –filosóficamente osada– una constitución alrededor de una ley definitiva era tan necesaria para retemplar los juramentos de 1810 como para reponer ahora. pero convincente. de aires inconfundiblemente jacobinos. Un periódico. de los dictadores del Perú que se extinguen entre la indignación de quienes son invitados –los nuevos ciudadanos– a visitar los sepulcros de esos opresores. no son meramente su resultado sino una lámina opaca que por momento tapona o quedamente deja escuchar el grito de los mártires. en el Consulado. aquí están. y ellos serían uno de los nombres necesarios para crear una nación de héroes ciudadanos.inferir a través de lo que dice o de lo que deja flotar en sus omisiones. yo los he visto”. la construcción del nuevo ordenamiento de libertades ciudadanas. está tan segura –en la prosa versátil de Monteagudo– que sobre los cadalsos de la tiranía se levantaría el nuevo gesto de romper las viejas cadenas. El periodista y el alma del político suele coincidir muchas veces con ver el alza y el ocaso de un ciclo en períodos muy estrechos de tiempo. el hecho de que las batallas son fundadoras y que el periódico –y las asambleas en que se reúnen lo elegidos por los pueblos–. Ciudades y Batallas resonaban con sus cánticos necesarios y dramáticos. Asamblea. lejanas tierras que eran el contrapunto bélico de esa Asamblea. El todo se daría armoniosamente. Cada una de ellas se debía a la totalidad aun en construcción. El tratamiento de la cuestión de la esclavitud es moderado. Por eso la Asamblea. no es. Es del cuño de Monteagudo una pieza inflamada en “desagravio de los miserables indios que han sufrido destierro en su propia patria”. Los días de batalla no hacían otra cosa que confirmar que las medidas tomadas. aun en su superficial fugacidad. El desfile popular. que había fundado Belgrano. Así quedaba establecido por el prosista mayor de El Redactor. que sesionaba en las inmediaciones de la Plaza de Mayo. los ecos de fondo que se filtran entre las paredes: la marcha de la guerra lejana y las dificultades del comercio en épocas agitadas. que nunca olvida. Sus balbuceos sobre asuntos de representación política son capaces de contemplar los derechos de las poblaciones indígenas. podían confundirse con días de felicidad. llamada también inocente o decorosa . a las que libra. desfilan por la ciudad. lo que podría especialmente verse en esa fusión entre soldado y ciudadano. bajo otros significados. hacia el futuro. La única exitosa en ese momento en el Alto Perú. cumple en su hora con ahuyentar los fantasmas de la Inquisición. pero intercambiaban señales de rápida concreción y familiaridad. “¡Habitantes de las Provincias Unidas! Si caso dudáis de vuestro destino. venid a ver los trofeos de nuestras armas. aunque conviene en dejarlo asordinado cuando corresponde.

Así lo dice el periodista Monteagudo. la noción de que el periodismo es una superficie concreta y acotada que subyace a la rebeldía natural con que los hechos fluyen y refluyen en una amorfa realidad. bajo el título ostensible –que no tenían un cuidado en los tipos gráficos como los que ya existían en los inventados por Didot o Boldoni– pero dejan leer un gesto de evaluación traducido al propio volumen de las letras: VICTORIA DEL EJÉRCITO DE LA PATRIA SOBRE EL DE TRISTÁN. que el tribuno redactor indica una medida de índole reverencial. y que sin duda no obedece a la pluma de Monteagudo. en la edición del sábado 1º de mayo de .que la prensa oficial revolucionaria se detiene a contemplar como motivo de mención por parte de sus redactores. cuales son las de elegir ahora los representantes de esas zonas altoperuanas liberadas de la “confederación despótica”. con tipografía excepcional. los de paz. nada desdeñable. opaca crudamente la que empeña en San Lorenzo un San Martín. y resguardar. para inscribir los hechos en cuadros previsibles de jerarquías y relevancias. no solo de ella. si es para usar esta noción aun no corriente en el periodismo – incluso ésta última palabra no existe–. que entonces es un militar de actuación iniciante y secundaria. En su edición del 4 de marzo de 1812. debe serle presentada la lista de mártires –los muertos en la batalla de Salta– que permitieron tan óptimo desenlace. aunque precario. medida en lo que más de un siglo después comenzó a llamarse “centimetraje”. y acaso no ha cambiado lo que decimos. Se creería ver aquí el anuncio de que hay un proto-periodismo. que parece una pieza salida de otro orden temporal. llama la atención en El Redactor un largo artículo sobre la minería. No obstante. entre el juicio histórico sobre un hecho contemporáneo y la importancia redaccional que debe dársele. Está tan asegurada la creencia en esos acontecimientos y en el feliz término del proceso de completamiento de la representación política. Esta arenga testimonial del Redactor de la Asamblea. La Gazeta ministerial muestra que el periodismo del momento goza de un sistema. por ejemplo. que ya intuye que hay un modo de ubicar una nota espacialmente. impidiendo que se realce su tratamiento como la materia principal de los tiempos muy pronto advenideros. el triunfo de Salta trae otras gratas realidades a la Asamblea. el trasfondo dramático de la guerra lo entorpece con sus “sordos ruidos”. Es el parte de guerra del general Belgrano. para descorrer apenas el cortinado que deja ver las otras escenas distantes. que entraña hondo simbolismo: antes de que cada representante concurra Buenos Aires. de las que sin embargo surgen los cantos ya concluyentes de felicidad. sino de la vida misma. aumentada en su tamaño como signo evidente de la importancia del hecho. entretejerla a través de cierta relación específica con las demás. Por el momento es una ecuación. ¿Acaso no era tiempo de dedicarse tan solo a los asuntos del orden económico. es el que ve en primera persona. De todos modos. la libre exportación de granos y harinas libres de todo derecho. “excepto cuando se trate de exportarlos a los países enemigos”? El tratamiento de la materia económica en El Redactor pugna por surgir entre medio de ordenamientos jurídicos y tamboriles de guerra. Esta costumbre. ancestral. Allí se dice. si bien observada con discplicente atención por las hojas gubernamentales. ubicarla en ciertos rangos no declarados de importancia y usar las tipografías como silenciosos comentarios de un significante. Esta será la semilla originaria de las modernas redacciones de diarios. de horror y sangre. dando asimismo la facultad de sumar un diputado más a las comunidades indígenas de cada una de las regiones. se aleja tanto del tono jurisprudencial que en gran parte la embarga. En cuanto a esta batalla fundamental. Sin embargo –de repente–. nunca ha cambiado en la tecnología reverencial de la política. la batalla de Salta está mencionada en la “primera plana”.

Un poco antes de estas vicisitudes de El Redactor –palabra con la que le periodismo se nombra a sí mismo–. Y agrega: “los capitales que salieron de las entrañas de nuestras cordilleras desaparecieron del Perú para ir a circular en Europa. Se busca la gloria y en un acto fuerte de ambición. deja escuchar lejanos sonidos por debajo de los insinuantes retazos de escritura. no solo podría provenir de Europa. tal como lo propone Parada. Interesa. una pieza de origen oficial. inconclusión–. Un periódico siempre de actualidad y una actualidad siempre pide ancestros y proyecciones. dejan entrever rumbos que nos son familiares. . que surgía de las ostensibles y ya obvias imprentas de los Niños Expósitos. una actualidad es un continuo de actualidades. quedarían por ser explotadas en el futuro. por haber sido realizada ésta. Las redacciones son siempre inacabadas. cuya interpretación ni es fácil y a menos de dos años de la muerte de su inspirador. está la trabajosa fundación de una ley. Se reclaman nuevas inversiones y conocimientos científicos. la publicación de una artículo sobre las bibliotecas públicas bien estudiado por Alejandro Parada. Indica que para lograrla son necesarios “grandes capitales. son las dimensiones que sostienen a la distancia. El azogue. y silenciosos con las derrotas de Vicalpugio y Ayohuma. ya recibe el efecto de las grietas que definen la acción del tiempo sobre todos los edificios conceptúales e ideológicos. cuando en verdad ella es “infinita”. hasta el momento. Sonidos de batallas en los altos retazos del Territorio. pero en sus grietas se filtran los retumbos de una guerra. Mártir o libre. numismáticas. siguiendo el rastro de las sucesivas bibliotecas existentes en Buenos Aires desde la Colonia. todo lo lejos o cerca que se desee. sin cuya radiografía – término que aun no existía– es difícil calcular el peso que las letras tienen en los actos de los agentes públicos. tomados al pasar cuando se trata de la escaramuza de San Lorenzo. por “la falta de hábiles tachygraphos”. con sus dimensiones sociales. es la de nuestro propio sentido de las asambleas. por eso todo diario parece escrito en el futuro.1813. simbólicas. de Monteagudo y el El Grito del Sud donde se prologa y discute la herencia moreniana. pues se trata de la historia misma que adquieren los actos colectivos de lectura en el Río de la Plata. insertos con esperanza candorosa pero no sin sólidas razones en su ilusorio presente. el libro de actas de la Asamblea. y si hay infinitud –o lo que es lo mismo. Aquellos argumentos que no distan mucho de los que ahora se escuchan. en Perú. nuestros propios textos de actualidad. El Redactor. que contaba en su haber la publicación de la Gazeta de Buenos Ayres. Todas las escrituras son banderas que ondulan en provisorias fluctuaciones. uno de los más extensos e informados que salen en El Redactor. de manera escasa y temerosa del agotamiento de su materia. que hay que ocuparse más audazmente de la explotación minera. si es que cambiamos una o más circunstancias y nombres. necesario para las aleaciones. entre las publicaciones de este semanario. Todos los textos escritos. Batallas y explotación minera. El balance que se hace en este completo artículo. enfáticos con la batalla de Salta. se obtiene el azogue. donde en efecto hay cierto griterío interno. acontecimientos ante los cuales simplemente calla. movimiento que se difunde. como sabemos. y solo los minerales que han quedado en sus vetas tienen esa fuerza magnética capaz de hacerlos repasar el océano”. que justifica sus atrevidas glosas. el grupo morenista se había entusiasmado con la salida de El Grito del Sud. China o Japón. en vista de la facilidad del comercio que se preveía con Asia. El artículo en cuestión permite seguir el itinerario del concepto de “biblioteca pública”. Elige también ser cauteloso con las acciones por las que se recupera Montevideo. además de maquinarias. Como saber togado. Las minas de Huancavélica. concluyendo en una perspectiva para la actividad minera sumamente optimista. una protección cierta e ilimitada que proporcione a los emprendedores ganancias capaces de estimularlos a correr los riesgos que traen estos trabajos”. pasa revista a la realidad de la explotación minera en Alemania.

el “surtimiento de algunas imprentas” o “perfeccionar el papel y preservarlo de la corrupción”. no se pierde de vista un juicio moral e intelectual sobre las propias bibliotecas. hay una inclinación organizativa y social en el supuesto jacobinismo argentino. con la cuestión del ejercicio empresarial sobre la fabricación y el precio del papel. la biblioteca se integra con imprentas. con fuertes vetas de tradicionalismo. que es “atribuido” a Moreno. Citando nuevamente el libro de Silvana Carozzi ya mencionado. debe considerarse también la evidencia inversa de este hecho. Sin embargo. tal como era posible presentarlo en ese tiempo en el Río de la Plata. subordina y anexa los sitios que eran antes “bibliocéntricos”. sin desconsiderar el arduo debate contemporáneo sobre el control de la producción del papel. a veces de menor importancia que un cibercafé o un locutorio. Además. se produce inevitablemente el espectáculo que fisura y exige la tensión de diversos astillamientos en un cuerpo ideológico originario. quizás innecesariamente. a las que se ve entre el amor al saber. Podemos columbrar que este tema que ni se osaría en aquellos tiempos de llamar “desarrollista”. que se manifiesta en los debates actuales sobre la empresa Papel Prensa. Hoy. al que debe servir. Su autoría pertenece al Juan Luis de Aguirre y Tejeda y es un escrito que sin duda no tiene la envergadura y el dramatismo literario de Educación. En una verdadera economía de escala. mostraría el programa completo de la Ilustración. se tornan las bibliotecas recintos culturalmente subalternos. que recobra en sí misma un rasgo autoproductivo y de “circulación” de cultura. que las bibliotecas se coloquen como terminales de consulta de autómatas centrales cuya lógica productiva abstracta. Parada señala estos párrafos sugerentes y extrae de ellos el núcleo más fuerte de su tesis. del que Parada cuida de afirmar. fábricas de papel y sus tecnologías de conservación. Esto es. la instalación de “fábricas de papel”. una biblioteca como concepto –una “cosmovisión bibliotecaria”. el proyecto de crear una serie fabril con epicentro en la Biblioteca –a la que también se la ve con el adicionamiento político de ser “americanista” – proyecta un largo brazo sobre la actualidad y los debates asociados a la automación de las bibliotecas y su conversión en centros de documentación. podemos decir que al aparecer una idea de productividad material. titulado Idea liberal de la Biblioteca de esta Capital. Es decir. en la medida que el pensamiento del contrato social alberga demasiadas insinuaciones . padece de la fuerte integración del tema de las redescubiertas retóricas de combate en el mal llamado periodismo objetivo. y la vanidad de los afanes científicos que pueden hacerla cargar con ilusos excesos. del mismo modo que el debate actualmente vigente sobre el periodismo y la comunicación. es más fascinante el tono sacrificial del artículo moreniano Educación. perdida esa significación. En cambio. dice–. El roussonismo de Moreno es puesto en juego con diversas intervenciones de articulistas anónimos. El articulista es verdaderamente novedoso al incluir como parte de las políticas y preocupaciones bibliotecarias. hay que admitir que el de Aguirre y Tejeda. En cuanto a la opción ilustrada respecto a la morigeración del “orgullo intelectual” –uno de los temas de Aguirre y Tejeda– al momento de tratarse este mismo problema.pasando eminentemente por el artículo Educación de La Gazeta hasta el artículo publicado en 1812 en el El Grito del Sud órgano de la Sociedad Patriótica y Literaria que por facilidad o desidia titularíamos post-jacobina. que bien se combina con las reflexiones en torno a la autosustentación y pureza de los sentimientos revolucionarios. cuando deben hacerse cargo de lo que consideraríamos los términos productivos de la esfera societal. Si bien a primera vista esta situación parece reponer a las bibliotecas en un papel central de las redes productivas. que también asocia la Biblioteca a un hecho situado al nivel de la trascendencia total de la revolución.

ese el momento en que aparece nuevamente el azogue. en las exequias del General D. se resolverían en una integración de escapa con la autoproducción de materia prima para las publicaciones propias. más amena pero por momento muy grave. Valentín Gómez. como rápidos viajeros que suprimimos la tentación de pararnos ante toda cosa que se tenga en el camino. cosméticos. en el año XIII. que nos interesa por retomar de otra manera. en la estela de una problemática cuestión. Manuel Belgrano. D. periódico científico-literario-económico. nos situamos frente a un periodicucho que salía en el año 1821 en Buenos Aires. deberíamos decir aquí que se trata de seguir la ruta del azogue. ¿Era un diario dedicado al arte honorífico frente a sepulcros célebres? No. y no perdura durante más que cinco números. como si hubiese otra máscara. Pero en El Curioso están los primeros atisbos del trato de la vida cotidiana en el periodismo del Río de la Plata. que ya estaba en los considerandos del decreto de Supresión de Honores. si exceptuamos el artículo sobre las fábricas de papel adosadas a bibliotecas. Y la cuestión de la emancipación del país desprendiendo un laborioso sentido de nación independiente respecto a las tramas políticas. jurídicas y lingüísticas que ponen la porosidad del reino de España en todos los flancos por los que quiere decidirse el escape hacia la independización. Mientras. pero este elemento químico es muy popular. la mensura del arco terrestre y la cura de las llagas en la garganta. culinarios. Monteagudo comienza a leer a Burke. análisis de los distintos tipos de gases (de papas. Tratábanse también las formas de fecundación en el reino vegetal. era un extraño diario que contenía artículos médicos. un nombre habitual de otras publicaciones de época en América del Sur. más que estudioso. También significando el acto de comerciar en plazas y ferias. en relación a lo que puede o no el pueblo comprender. recomendado para matar insectos de las plantas. La “máscara del jacobinos” para señalar el lugar exacto donde se prepara una reacción conservadora. Ahora. durante todo el año de 1812. de maíz. En cierta forma. que es el nombre antiguo del mercurio. que por lo que vimos en el caso de la bibliotecas públicas – entonces entidades de un rango que hoy fácilmente asimilaríamos al de las grandes empresas comunicacionales–. parecidas a las que hoy provoca el cianuro. fáciles sonetos. o de albergar una hipótesis educativa que si privarse de exorcizar tiranos y festejar el martirologio patriótico. enemigo de la Revolución Francesa. encubra realmente el conservadurismo de las elites educadoras. Ya lo vimos aparecer en el artículo sobre la minería que se lee en El Redactor de la Asamblea. No es posible saberlo con exactitud. y si la Ilustración ha de tener un tinte roussoniano de un pueblo que nace ya en el entendimiento de sí. se resquebrajan. pero Lafinur era su redactor principal. no de otra manera los dos momentos esenciales de este periódico “para el hogar” son sus odas belgranianas al general –su amigo– que había muerto el año anterior. del cuerno del pie de caballo). Canto fúnebre a la muerte del General Belgrano y A la oración fúnebre que en la Iglesia Catedral de esta ciudad fue pronunciada por su prebendado Dr. resta en el idioma portugués el nombre de açougue que se le da a las carnicerías y gallineros. los temas anteriores. Su nombre completo: El Curioso. libres de determinar lo que el pueblo quiere bajo el sobreentendido de no saber él lo que quiere. Lafinur había dado un curso filosófico de 1819 .adversas a la ilustración. y sirve para usos domésticos además de producir aleaciones en la minería. salido en El Grito del Sud. Se trata de El Curioso. En este caso. termina resolviéndose en una importantísima polémica acontecida en El Grito del Sud. y. El periódico El Curioso consistía en ediciones de seis pequeñas páginas. Las acusaciones de Rousseau a las ciencias y las filosofías ajenas al vivir común autocelebratorio. Allí leeremos dos trabajos de Juan Crisóstomo Lafinur. Polémica propia de la filosofía pedagógica.

basado en las consignas de los “idéologues”, cuyas intervenciones no estaban totalmente exentas de algún módico peligro. No es fácil imaginar hoy las circunstancias en que se desarrollaba el pensamiento filosófico en una estrecha ciudad en las fronteras de Occidente. El “sensualismo” de Condillac, de Destutt de Tracy había sido introducido por personajes del todo interesantes, como el sacerdote Fernández de Agüero, y parece probable que Lafinur hubiera obtenido sus primeras nociones filosóficas –como lo sugiere Alejandro Korn– en el propio ejército de Belgrano, donde tiene como maestro a un “extraño aventurero, el titulado General Daxon Larcoisse”, que estaba incorporado al Ejército del Norte como encargado de la Academia Militar. Este ejército, por otra parte llegará a contar con una imprenta ambulante, género periodísticomilitar que desemboca en los graves incidentes que provoca Sarmiento con su publicación del Boletín de la campaña de Urquiza, como luego veremos. En el Colegio Unión del Sur, que había sido el San Carlos y luego sería el Nacional Buenos Aires, Lafinur expone la doctrina sensualista, y en un momento de su exposición es interrumpido por las mismas autoridades, que califican de “materialistas” las doctrinas del joven filósofo. Podemos imaginar perfectamente estas escenas en cualquier momento de la historia de la Universidad de Buenos Aires, cambiando algunos nombres y circunstancias. El periódico El Americano, de octubre de 1819, Cosme Argerich comenta la “desagradable escena”, pero intenta mediar entre las “luces” y la “doctrina sagrada”. Lafinur responde en el mismo periódico. Su razonamiento es curioso y sus ejemplos no dejan de provocar perplejidad: “ciertos olores hacen huir a algunas personas de un sitio y atraen a otras; esto no es porque la afección de la pituitaria sea diferente, sino porque el alma une diversos sentimientos a una impresión idéntica”. Alejandro Korn expone con acierto que otra de las direcciones filosóficas de la época estaba representada por Francisco Ramos Mejía, que funda un misticismo profético en los campos del sur de la Provincia de Buenos Aires –en Kaquelhuincul– catequizando a un grupo de indígenas. Actuando como “gran heresiarca”, Ramos Mejía logra impresionar al mismo Padre Castañeda, con lo que parecería ser un “panteísmo oriental”. Castañeda será el fundador efectivo del periodismo satírico gauchi-político confesional y burlesco. Por ese tiempo había sido enviado como proscripto a ese mismo lugar, Kakel-Huincul, que también era un fuerte de la remota frontera sur. En la opinión de Saldías esta mención al panteísmo atiende estrictamente al pensamiento del fundador de la saga de los Ramos Mejía, con lo que no coincide Korn. Al parecer, en Ramos Mejía había una visión de la revolución política junto a una revolución religiosa de carácter puritano, sin ritos, sin Roma, sin Iglesia y de carácter ético, sin mediación entre Jesucristo y el creyente. Pero todo al servicio del Orden, lo que era un aspecto del culto evangélico de Ramos Mejía que no le disgustaba a Castañeda, que escribirá con un delicioso tremendismo y gran ironía teológica, el próximo capítulo del periodismo argentino. Sin duda, hay ciertas semejanzas de estos profetismos, con el milenarismo de Antonio Conselheiro y otros hechos de ese carácter ocurridos durante todo el siglo XIX e incluso el siglo XX, mientras se fundaban estados y ejércitos nacionales bajo filosofías del contrato social, de las modernizaciones mercantilistas o del desarrollo económico basado en la división de trabajo internacional. Francisco Ramos Mejía es el abuelo de José María Ramos Mejía, que no deja de tener en sus exposiciones filosóficas y neuropatológicas algún dejo de estos milenarismos, pasados ahora por el cribo de una literatura positivista y esoterista que mal escondía ciertos mesianismos, como se ve en Las multitudes argentinas festejando al Profeta de Oberá, llamado “Resplandor del Sol”, primer resistente –dice– contra el ejército de Garay, mencionando la manera extrasensorial en que las multitutdes buscan

puntos de encuentro, con actos perceptivos ocultos que pertenecen a las intuiciones mágicas de los pueblos. Como afirma Alejandro Korn en su Influencias filosóficas en la evolución nacional, viejo libro de los años 30 del siglo XX, Destutt De Tracy o Cabanis recibían en estas tierras ocasionales admoniciones, y sus portaestandartes vernáculos, como Lafinur, que muere muy joven en una cabalgata, no estaban a cubierto de riesgos por el hecho de mencionarlos. Mucho no se conoce de Lafinur –como mucho no se conoce nunca del vaporoso pasado– pues su breve actuación cuenta con aquellos cursos de 1819, y antes con su decisión de integrarse al Ejército de Belgrano, que de algún modo era una empresa sustancialmente pedagógica, fisiocrática, melancólicamente militar. En el canto fúnebre a Belgrano de Lafinur que publica El Curioso hay lengua lúgubre, rica en toques siniestros y adornada de efigies de un neoclasicismo que involuntariamente, por su motivo fúnebre, se embebe de dolor gótico. Es parte de lo inaprensible de la muerte tomando motivos profundos para representarla de todas las poéticas conocidas. Podemos preguntarnos donde obtuvo Lafinur esa lengua, esa noción de muerte. La muerte parte llevándose una vida querida pero deja un recado trágico como intercambio. Se deja a sí misma, como tarjeta puesta en una urna, y se constituye en el propio nombre de la muerte, ella misma, que queda entre los vivos a cambio de lo que ella al desdoblarse pavorosamente ha retirado del mundo. El modelo eximio de este canje se presenta, como innovación radical en la poesía argentina, con Elena Bellamuerte, de Macedonio Fernández, escrito un siglo después que el de Lafinur. Es conocido el tema de la urna como misterio insondable del acto del recibir. ¿Qué se recibe? Si la urna es un objeto sagrado, se convierte en un receptáculo genérico de todo lo perecible para hacerlo inspiración de ese canje esencial. Recibe la muerte como don y devuelve el gesto de atesorar una memoria desfalleciente, que desespera por perdurar. En La urna, de Banchs, el movimiento enjuto y candoroso describe el sentimiento mortuorio también como una permuta cuya simpleza no la exime de un ligero y burlón juego metafísico: “Cubre tu forma de ánfora un sudario / lleva en la mano el arlequín de paja / del deseo difunto y desencaja / de ti misma el impulso pasionario”. En Keats, la urna es una “fría pastoral enigmática” –tomando ciertas palabras de la arriesgada traducción que hace Julio Cortázar–, cuyo carácter supremo renueva la eternidad de un amor imposible, apenas en el decorado cruel de antiguas vasijas. En Browne, su Urn burial obliga a pensar quién es el propietario de los vestigios de todo lo que siendo enterrado, y de lo que pueda alguna vez exhumarse a fin de proponer una melancólica interpretación. ¿Y nuestro Lafinur con su Belgrano y su diarito El Curioso? Se reitera la mención a la tumba más que a la urna. Es en el Canto fúnebre del primer número de El Curioso, lo que tendrá ligeras variaciones, como veremos, en la segunda elegía, en el número 4 del mismo periódico. Es lo que corresponde en una oración fúnebre. “La tumba triste / por una ley precisa / es el último carro de los héroes / sea: y ¡qué resta, muerte, al triunfo impío / si el valor es difunto / que resta ya sino cambiar al punto / en sepulcro la tierra, divorciando / el tiempo y a la vida para siempre”. Este canto fúnebre está firmado con las iniciales L C J, inversión de las iniciales del nombre de Juan Crisóstomo Lafinur. Por una rara cualidad de esta poética alegórica, el préstamo aciago (el canje de vida por muerte) recubre aquí toda la tierra al convertirla en sepulcro. El dolor corre el riesgo de hacerse menos creíble con este movimiento tan absoluto, al convertir en materia sepulcral todo lo existente, lo que contrasta con la modestia del obvio impulso de asociar la tumba como “el último carro de los héroes”. Bolívar hubiera protestado ante este tipo de composiciones tomadas de ya fijadas metáforas del guerrero antiguo,

con sabor indeclinable a citas memorizadas que vulneran la Ilíada, como ciertamente lo hace cuando lee estas maneras en el Canto a Junín que el poeta Olmedo le dedica. Pide Bolívar menos carros griegos y más sentimientos relacionados con la realidad de una guerra moderna. Pero Lafinur, sin poseer la madurez de Olmedo, no deja de sostener en la elegía el buen manejo del arquetipo que el ecuatoriano demuestra en la epopeya. Estamos ante un dosificado uso de los elementos del “estado del arte poético” tal como en una olvidada ciudad del mundo podía practicarse en ese momento, entre una melancolía helénica y sufridos latinazgos. El adagio que preside las ediciones de El Curioso está tomado de Horacio ¡otra vez The Southern Star! Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci,/ lectorem delectando pariterque monendo, lo que da: Todos los votos se los lleva el que mezcla lo útil a lo agradable, deleitando al lector al mismo tiempo que le instruye. Recordemos la Gazeta de Buenos Ayres, de Moreno, con su Tácito. Tiempos de rara felicidad, son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo (Rara temporum felicitas ubi sentire quae velis et quae sentias dicere licet). El redactor de la Gazeta recurre a Tácito, con una cita que había atravesado las clases de retórica y latín de todas las universidades medievales y modernas hasta llegar a Chuquisaca, pero sigue bastante tiempo más agitando mentes libertarias. El propio Marx la invoca en 1842, pero cerrando con este mismo aforismo que para la Argentina fue inaugural, un artículo que escribe sobre la censura en Prusia. Por su parte, Lafinur recurre a las Odas de Horacio –¿resulta familiar esa ocurrencia? –, como si ya no fuera necesario postular esos “raros tiempos”, entrando así a una lectura de deleite ingenuo- la mezcla de lo útil a lo agradable. Quizás El Curioso hace un pequeño gesto hacia lo que el siglo siguiente llamará divulgación, o sea, la creación de otro lenguaje propio de los periodistas como recobertura del lenguaje real. Y hace un pequeño guiño hacia lo que luego será La Moda, de Alberdi, José María Gutiérrez, Vicente Fidel López y Corvalán. Pero en este caso, los demás son sombras, la palabra de Alberdi, a sus 27 años de edad, es impregnadora, dominante. Aquellas mezclas, que caracterizan al fin a todo el periodismo contemporáneo, suponen una conclusión de los tiempos épicos a través de una sentencia que también es recurrente en las clases de latín de las que hoy tan astutamente nos privamos, aunque no haya sido el caso de los jóvenes Moreno y Lafinur. Aunque… era latín escolástico, pareciéndonos, hoy, no obstante, un latín vivo y efectivo. Lo que es una ilusión provocada por su ausencia en los discursos públicos actuales. De todas maneras, la lectura de deleite de Lafinur termina definiendo un periódico “científico-literario” a través de odas fúnebres, que son el complemento inverso de una épica en la que resuena el mismo espíritu con el que Moreno redacta sus bandos y comunicados. Pero repentinamente un artículo sobre la influencia del clima en “los desórdenes de la economía animal” está firmado con el pseudónimo de Cayo Horacio. Travesura del horaciano Lafinur. Pero una originalidad comete Lafinur, o al menos así nos parece. Espera otros tres números de El Curioso para escribir un canto adicional, pero esta vez recurre a una ardua maniobra, pues se trata de una elegía que vuelve a tomar el tema de la muerte de Belgrano, aunque ahora con un saludo entristecido a otra oración fúnebre, la que diera el presbítero Valentín Gómez en la Catedral. Es una oración sobre otra oración. Lo fúnebre sobreimpreso a lo fúnebre. Tiene un gran comienzo, casi echeverriano: “Era la hora: el coro majestuoso / dio a la endecha una tregua; y el silencio / antiguo amigo de la tumba triste / sucedía a la harmonía amarga y dulce: / la urna solitaria presidía / la escena que canta hoy la musa mía”. Lo juzgamos, efectivamente, un inicio original pues

está presente lo que llamaríamos la escena perdida. La urna cineraria en el centro de las atenciones de los que asistentes a la Catedral. [¿Pero estaba la urna realmente? Valentín Gómez no la menciona en su discurso fúnebre.] Lafinur deja, quizás hábilmente, que la apología de Belgrano se confunda con la oración del sacerdote. No sabemos si se elogia a la muerte o a las propias palabras elevadas que hablan sacerdotalmente sobre el muerto. Evidentemente está el sacerdote en el púlpito diciendo lo suyo, y algo del muerto sobrevuela hasta allí, provocando dolor en el recinto, convertido ahora en la mismísima urna donde quedan las restos como reliquia a cambio de las virtudes del héroe que después de revolotear sobre la nave se escapan. “Aquí a la Patria en su desdicha hundida / mostraste, señalando la urna avara / y ¿quién no fue el primero en apresurarse / para tenderle el brazo? [...] El patriotismo / dixo a la fama: un héroe se ha acabado / y en su pérdida mil han asomado”. El tema de la muerte que desencarna al muerto pero queda como garantía terrenal para su inmortalidad, recurrente objeto de la fijeza conmemorativa de todos los tiempos, se torna ahora un recurso vivo que perpetúa la escena: alguien señala la urna, es el orador fúnebre pero puede ser también el propio general muerto, que en un golpe de fuerza mayor, se señala a sí mismo fallecido y resucitado. Estos temas, parece mentira, se hallan en el origen del periodismo argentino, por lo menos en la voluntad de sacar diarios, darlos a la luz. Lirismo en el límite mismo del paganismo con el cristianismo que la poesía oficial catedralicia –y recordemos que estamos en el ámbito de lo que en ese siglo de la política nacional se conoció como unitarismo–, puede permitirse al final de la endecha: se dirige por fin a la multitud de la que forman parte el poeta y el orador sacro de la escena de las mismas exequias que el poeta ha pincelado. “Héroes de nuestro suelo / que habéis volado de la gloria al templo / a la tierra dexando / sangre, gloria, virtud, fama y exemplo / ved vuestro general: corred el velo / nosotros con develo / visitaremos la urna para darle / tributo eterno de amargura y llanto”. Hay urna de Belgrano. Estamos en 1821. No hay San Martín, Sarmiento o Rosas. La Argentina no es la conocemos, es la que intentamos discernir de las borrajas del pasado a través de caprichosas intuiciones. Y está este diarito, El Curioso, que más bien parece una descripción real de lo que diferencia la mera curiosidad literaria, de todo aquello que se precisaría para conocer realmente lo abrumador y pesaroso de una historia. Hay periodismo en ambos casos. Velo y desvelo. El tema de la urna, con esas y otras ingenuidades, habrá de reiterarse. No obstante ¿que había dicho el prelado Valentín Gómez, ya que el tema de Lafinur, el tema de la urna, no lo ha tocado? Su pieza fúnebre leída fue publicada de inmediato por la Imprenta de los Expósitos. El título es: Elogio fúnebre del benemérito ciudadano D. Manuel Belgrano. La hechura de la elegía de Gómez es mediocre. Lafinur es quién la convierte en materia valiosa, pero en realidad no se basa en ella. El sacerdote está interesado en defender una concepción de guerra justa. Belgrano “fue un hombre fuerte que empleó su valor en una guerra del agrado del Señor”. Habría pues que volver con más atención a los pliegos olvidados de la relación del ejército patriota con el clero que asume la independencia. Pasado un año de la muerte de Belgrano, Valentín Gómez percibe la época anterior como abominable y predica que pueda ser “sepultada en los abismos del olvido”. Pero la muerte de Belgrano es descripta sin lirismo ni ingenio: es solo “un momento fatal” en que “fue borrado del libro de los vivientes”. La reflexión que le provoca a Valentín Gómez ese faltante del libro de los vivos, es de orden personal y gira en torno a sus deseos más mundanos en el momento en que se entera de esa muerte: “¡Oh!... ¡si al menos hubiera podido yo en aquel momento satisfacerles y consolarme con la idea de que haría yo mismo su elogio fúnebre, y preconizaría con mis propios

] Si no tengo la gloria de desempeñarme en este importante asunto. bajo la sombra egregia de Lúculo. No obstante ser todos los mencionados personajes trágicos. dejando el tema belgraniano. el discurso periodístico nacional. tesorero de esa institución. que atravesó infinidad de generaciones argentinas. No solo aparece la circunstancia de lugar –la Catedral recibe la concurrencia de muchos militares–. “…el lugar en que tengo el honor de hablaros”… “tengo el honor de hablar ante militares acreditados en la guerra”… “debió tener presente que el cónsul Lúculo… llegó como general consumado habiendo salido de Roma como simple ciudadano”. Lo vimos en la Asamblea del XIII. Un eterno presente ya pasado. Supuestamente todos concuerdan en creer que saben lo que hacen sin necesidad de pensar estableciendo una distancia reflexiva con cada hábito. como Stendhal le atribuía a los jesuitas. la tentación de la vida cotidiana siempre se hace presente.. en la recién fundada Universidad de Buenos Aires. Doble arrogancia. disimulada por una convencional humildad. Casos como el de Valentín Gómez nos pone alertas frente al modo que las formas vivas de un presente desvanecido diseñan los frágiles tabiques de un texto. que tiene sus ruinas aún activas en nuestra propia actualidad. un naufragio. El orador romano. Pero hay filtraciones en las paredes del discurso de un presente que nos parece etéreo e inalcanzable. no solo de conmemoración de los héroes. Pensar por el reverso. En los silencios de un texto. sino que la apologética de Belgrano aparece ante nuestros ojos como la fundación de un estilo. ¿Lo sabe el periodismo? Pero el orador sacro hace presente la forma viva de su propia arrogancia. el motivo real de su arenga. tendré al menos las de satisfacer los deberes de mi gratitud. como tercera persona arbitralmente imprescindible entre difusos aconteceres y anónimos lectores. esto es.labios sus virtudes! Pero eso habría sido lisonjearme prematuramente de una satisfacción que no sabía que me estaba preparada [. que sin duda es paralelo a lo que se está tenuemente esbozando. y no teme fracasar al menos ante sí mismo. base de su decisión de desempeñarse como retórico frente a ella. yo me aplaudiré a mí mismo como ciudadano de haber honrado cuanto me ha sido posible el defensor de nuestra tierra”. esta oratoria canónica ofrece muchas fórmulas de interés sobre la historia del discurso público eclesiástico. ciceronianamente. La oración del cura catedralicio. Las pocas referencias al ambiente en que la homilía despliega. sino de balance de la propia figura belgraniana. No teme que se ponga en acción sobre estos párrafos el castigo a la arrogancia. hay vidas enterradas. haciendo pasar el mediador al primer plano y poniendo la figura del periodista –lo que no pasa con el preocupado autor de una Oda–. pues. son interesantes. El tesorero de la Catedral confiesa en primer lugar su deseo de protagonizar esa gran jornada oratoria. una batalla o un funeral. la “cosmovisión de los periodistas”. de la que fue rector. lo veremos en torno a los que definen el aciago final de la vida de Dorrego. Habría que preguntarse si esa función la hereda el periodismo de las décadas posteriores y se afirma en el siglo que vendrá. desconocedores de la raíz última de lo que hacen. y si como orador no llego a merecer vuestros aplausos.. es la de un hombre que estará drásticamente tendenciado en el unitarismo. Pero un poco después pone a su conciencia como juicio ultimísimo respecto a lo que garantiza la dignidad de la materia que tiene entre manos. lo vigila y él se compara favorablemente con esas observancias célebres. De todas maneras. Altanería del orador sacro. por los cuales se colaban las sombras vivas que sigilosamente lo acompañan y resquebrajan lo escrito con la fuerza de un terremoto. en un plano difuso y secundario. La vida cotidiana suele parecer lo contrario a la tragedia. o en lo que sus pliegues inesperados ocultan. en las fístulas de . Entonces. y dando un énfasis teológico a los estudios universitarios.

En los infinitos periódicos que concibió en Buenos Aires. donde el extraviado Francisco ensayaba uno de los mesianismos sociales más interesantes que se haya localizado en estas tierras. y cuando las hubo. Castañeda es seguramente un antecedente de la rara aventura intelectual de Ignacio . Su abuelo Francisco Ramos Mejía había sido combatido y tratado como “heresiarca blasfemo” por Castañeda en oportunidad del ya mencionado destierro del fraile al Fuerte de KaquelHuincul. La ciudad de Buenos Aires. con su airada riña. formidablemente tratado a la manera de Gargantúa y Pantragruel. siempre de tan pocas elocuencias mesiánicas. en el sur bonaerense. figura relativamente nueva si nos fijamos en nuestros países y pasamos por alto los ejercicios literarios que ya se tienen largamente computados en Europa. “Religión o muerte”. Padre Castañeda. agitación política y obediencia teológica. a los que ha leído muy bien. Su visión general del periodismo se inspiraba en la vida teatral. esa ciudad fangosa junto al río oscuro. Capítulo 3.una noticia bélica o de un lisonjeo poético. quizás en una visión chacotera del auto sacramental de la Iglesia medieval. libro que. de Castañeda y Don Gerundio Pincharata o Los cueritos al sol de la socarrona prensa rosista. perecería animarse de conspiración y burla a la luz de la empresa periodística del combativo fraile. política y periodística que ha producido la Federación “bebe en aquellas turbias aguas de su inspiración”. Pero el franciscano Castañeda no puede ser asociado sin más a la vivaz panfletería del vilipendio y la mofa. que lo describe con secreta simpatía. en no poca medida pero un tanto ocultamente. mantuvo un suave aire de delirio y un sentido burlón de la pedagogía. En un haz rabelesiano pudo fundir religión y escándalo. brotan ramalajes de vida cotidiana. contra los filósofos de la Ilustración. pues es un personaje que conoce bien. Puede decirse que la prensa de Rosas nació entre los pliegues de la sotana del padre Castañeda y que toda la literatura sagrada. Esto produce el fascinante contraste entre su estilo absolutamente renovador y su barroca materia ultramontana. no pasaba de encubrir aspiraciones que no nos equivocaríamos mucho al suponer enteramente economicistas. Esto dice José María Ramos Mejía en su formidable Rosas y su tiempo.. de usos y costumbres que corresponden a lo que ya desde la mitad del siglo XIX se denomina sociabilidad. se inspira también en el propio Castañeda. Tomamos esta última expresión del propio Ramos Mejía. A cargo de tales menciones y descubrimientos se halla el cronista satirizante. al servicio de ideas antimodernas. sus ingeniosas construcciones ventrílocuas lo sitúan como un revolucionario del apócrifo y de la sátira extraída de una imaginaria lengua popular bruegheliana. enredo y misticismo. Santa Fe y Montevideo entre 1820 y 1832 surge a la vista el indicio de una familiaridad que no pasó desapercibida a los espíritus agudos.. federi-montonero. Concibiendo el periodismo como arte de simulación. pues a estas oscuras habilidades él le agrega un encumbrado elemento teológico. Eximio cultor de la sátira política. anti-rivadavianas. la sátira gauchipolítica El Padre Castañeda fue uno de los más ocurrentes inventores en la historia estilística del periodismo argentino. No sería difícil imaginar una cuerda tendida entre el Desengañador gauchipolítico. aunque su lenguaje no es una fanfarria teológica gauchesca sino un cientificismo con rasgos de novela biológica decadentista. y para el caso. en suma. El estilo mortificador de Castañeda reformula la lengua castellana dándole una materia circense y una teología argumentada por el absurdo.

recibe aquella indulgencia de Mitre. Entre la floresta aguerrida de sus tantas producciones. . numismático… No es un rosista. Doña María Retazos se ocupa no sin pertinencia de la autonomía de la Facultad de Farmacia en oportunidad de la fundación de la Universidad de Buenos Aires y de un más que discutible proyecto de reducción de las comunidades indígenas. cuya biografía irá a escribir. Doña María Retazos alude al nombre de una matrona que escribe con desparpajo asumiendo el alter ego del jocundo fraile y al mismo tiempo apunta a la forma de composición del periódico. cultor un siglo después de una teología bufa de ultraderecha tratada con irreverencia propia de las estilísticas “de izquierda”. Y si giramos el dial hacia la zona nacional-popular. que convivía con su predisposición a reverenciar los poderes absolutos. luego de la caída de Rosas. Pero no solo ataca a los “filósofos impíos”. la Ilustración rosista Pedro de Ángelis. en los trabajos de Ricardo Piglia y Alejandro Parada. Esos retazos. durante dos décadas y media. Estos libelos teológico-políticos. Es un gesto medido. pero al servicio de un frente social de salvación y épica nacional. sus lecturas de Vico lo destacan en París –instruye en esa obra al propio Michelet-. Polígrafo. polemista. Hizo el diario más importante de la época. y llega a dejar su marca en Alberdi.pero con un estilo de agitación que tiende a hacerlas extrañas. donde su irónico destino le deparará el perdón de Mitre luego de largas décadas al servicio de Rosas. El archivo americano y el espíritu de la prensa del mundo. En la Buenos Aires de Rivadavia se cruza con Bonpland. era un hombre de pulimientos o saberes humanísticos. Pero como hombre de cortesanías y como fugaz (o nominal) embajador en San Petersburgo y preceptor en Nápoles del hijo del general Murat. que van desde Lavardén a Cervantes. Capítulo 4. la gauchipolítica subyace en Jauretche con el mismo toque satírico. había nacido en Nápoles. Estuvo al servicio de Rivadavia y luego de Rosas. mientras desean confirmar al hombre “en el lugar de la oración”.Braulio Anzoátegui. periodista. la historia política de la religión y la historia del periodismo de agitación. Tiene algo de viajero refinado y algo de obligado naturalista. Entre muchas otras graves curiosidades. Los juegos nominalistas del sacerdote de la Iglesia de Pilar no tienen nada que envidiar a las experiencias más osadas del periodismo contemporáneo. es exquisito. emancipadas. pues lo era en reconocimiento de sus vastos servicios al archivismo e historia de la región. muestran una de las vetas más tormentosas del litigio que nunca cesa entre el deseo de dar un firme lugar a las cosas –un lugar conservativo. Como intelectual. Es una pieza escueta pero fundamental en la historia de las ideas argentinas su discusión con Echeverría. que de tantas maneras se ha realizado. que incluye retazos de otras locuacidades a modo de un collage antojadizo y divertido. coleccionista. Doña María Retazos y en general la prensa castañedista es un tratado cómico sobre lo teológico-periodístico y sobre un esencial contrapunto retórico entre Voltaire y Teresa de Jesús. De Angelis. “con su gran nariz guarnecida de tumefacciones” como mucho después lo describirá Mansilla. son vitales para encarar una historia de la lectura argentina. y dejará un fuerte sello cultural y periodístico desde 1826 hasta más de tres décadas después. pilar de una revolución conservadora. que lo despreciaba más que lo que el napolitano lo desdeñara a él. los 16 números de Doña María Retazos de Castañeda ofrecen un opulento material de reflexión sobre la historia nacional.

el del archivista. y cuyo modelo remoto es el derrotado Napoleón. donde un genérico catalogacionismo hacía del naturalista un archivista y del archivista un periodista. el preceptor está en un estadio previo a la educación. Pero es un periodista. un educador. que crecientemente se alojará en el periodismo que se practicará en las décadas posteriores. del arqueólogo de gestos de ceremonia y cultivados servilismos. pero en este caso. sin embargo aun ese desdén lo lleva nuevamente al archivo.lo que lo hace un antecesor considerable de Ameghino. Pero a los efectos de esta consideración biográfica. A pesar de no soportar estas “naciones nuevas” por su pensamiento de cuño dinástico. De Angelis es un iluminista que conserva un amor sigilosamente declarado al mundo de los príncipes y emperadores. O es todas esas cosas porque tiene un ideal de preceptor de la época. La publicación de De Ángelis sobre la isla de Pepys – Historical sketch of Pepys’ Island in the South Atlantic Ocean. El preceptor es un maestro que guarda varias dimensiones. pero es la que más lo apretuja. De Ángelis es hombre de séquitos. y siempre con La Modalidad de un informe sobre descubrimientos. Un núcleo anterior del procedimiento educativo. La creencia en una isla misteriosa. a muchos de los cuales conoció en París. De Angelis no tuvo mayores consideraciones hacia los utopistas franceses y sociologistas sansimonianos. Convierte la educación en normas establecidas. Es obvio que hay aquí también una vocación paleontológica. aprovechando ese conocimiento para responder los utopismos echeverrianos con un conocimiento directo de lo que consideraba una materia intelectual exógena para la Buenos Aires de Rosas. arqueología. Se conservan aún en el Archivo Histórico Nacional los billetes que le envía Rosas a De Angelis. menudencias de hombre fuerte para un diario concebido con raros criterios modernos. del coleccionador. Este naturalismo proyectado hacia papeles recolectados hacía las veces de una teoría utópica de la historia fraguada con los elementos de una ciencia anatómica y geométrica imaginaria. De Ángelis explora el río Matanzas en busca de fósiles –lo que en 1841 le permite obtener piezas reconocidamente valiosas. símil imaginario de los míticos peñascos inexplorados del Atlántico. que están antes del conocimiento. El resultado es un enciclopedismo personal. descubrimiento de peñascos ignotos en los océanos y recopilación de memorias del pasado. No es fácil comprender el carácter histórico-literario de un polígrafo cortesano tan parecido a un coleccionista de guijarros. mentalidad del aventurero que desde su escritorio se apodera de un planisferio imaginario.Algo de eso vio en Rosas. y debió gustarle su barroquismo escénico. podría tener un sesgo darwiniano atribuible caprichosamente al conjunto del período decimonónico. diplomacia y tertulias. Una corte parece un mundo clasificado de gestos y reglas de etiqueta. No . pues una dinastía es una genealogía que asimila gobierno y familia. probablemente para su peculio de bienes exóticos. en la redacción del Archivo Americano. pero esa norma tiene los lujos de una presencia en las venerables fuentes de la antigüedad grecolatina. Verum ipsum factum. El periodismo aparecerá como una paleontología del presente. como su reverso. El periodismo es la parte más involuntaria del juego y acarreo cultural. ordenándole minucias y bagatelas. En sus entrecruzamientos entre filología. un constitucionalista. viajes y exploraciones. Pero en el siglo de Darwin y Marx. la relación del humanista con el párvulo que detentará el poder. a la manera de un geógrafo que ve la dimensión mágica de los mapas. Es cierto que protegido por la gran consigna viqueana. no deja de relacionarse con la del arqueólogo que revuelve en los lechos pampeanos para encontrar huesos paleolíticos. Como educador. y casi siempre se da involuntariamente. dada a luz en 1842– retoma temas utopísticos. es lo que justifica al preceptor. De allí al periodismo hay un solo paso. practicaría la carrera de las armas y escribirá sobre las maniobras de la infantería en el Río de la Plata.

Además. Si unimos todas las columnas del diario. O bien la historia como cuerpo orgánico en un despliegue con conciencia cultural dramática.obstante. lo pone en un horizonte moderno insospechado. El periplo de De Ángelis en brazos de las más diversas formas de administración del poder porteño. lo acusa de ser un extranjero mercenario. ya sea para el abasto o para saladeros. pero el vínculo comienza muchos años antes. de De Angelis. melancolías y fracasos. Pero en materia de partes. de polémicas y de indagación del estado de las relaciones argentinas con el mundo. si por un instante pudiera verse en él una apreciación pesimista sobre los hechos políticos de la primera mitad ya transcurrida del siglo XIX argentino. un enciclopedista que mutila la cultura y la historia. que no se vería de ese modo sino como un entomólogo secretamente crítico de los poderes de turno. pero su lógica interna son las noticias sobre el comercio de ganado según lo registran los partes policiales. Es un paleoperiodismo como el que nunca imaginó Rosas. transformed. y hay que decir: es raro el odio que Echeverría le reserva. Si no siempre un periódico acierta en su aforismo esencial. Su relación con Echeverría registra el gran enfrentamiento de 1847. que no puede provenir de otra que de la pluma de De Angelis. inventa el Archivo americano y el espíritu de la prensa del mundo. el inaudito amigo de Lord Palmerston. decimos. en este drama de amor trágico con Lisardo. espíritu romántico que se deleita secretamente en abandonos. se asemeja también a una cadena de historias que solo podían ser encaradas como huesos de un esqueleto –como el que hasta hoy se exhibe de Bentham– que sería apto para un servicio profesional del intelectual a sueldo. no puede tomarse éste como un latinazgo de circunstancias. pero no escapa por mucho a esa mensura. para convenir que son tentativas absolutamente válidas. El autor de la crítica comienza un tanto dudoso de la opción métrica que realiza Echeverría por el endecasílabo. “Las enemistades son más peligrosas ente los hombres libres”. su pensamiento dinástico es también geopolítico. solo podía provenir. como si fueran huesos de la imaginación. que se halla lindero a la página a las informaciones sobre la entrada de ganado a la ciudad. ¿qué está latente. demostrando hasta que punto –en la polémica célebre de 1847– estaba en juego el espíritu del siglo XIX. por la importancia metódica que da a las informaciones de otros países de la región. pero de inmediato menciona las recientes obras de Lord Byron. Con razón. las canciones de Elvira. publicará en extenso los que provienen . que lo comenta en uno de sus más importantes periódicos: El Lucero. las que refieren el distraído amor romántico en su métrica adecuada y el movimiento de los vacunos. aunque no hay firma en este “suelto”. Hace del periodismo un archivismo. pero éste de todos modos triunfa. o que marcha a serlo en esos finales de los años 20. con una crítica anónima del poema Elvira. hasta Rosas. como Manfred o Deformed. o bien el laboratorio exótico del naturalista que diseca la historia y la torna colección de íconos ilustres. a la espera. lo que lejos de darle una afectación arcaica a lo que hace. que tanto recuerda a La cautiva pero sin su ambientación más palpable. el sorprendente admirador de Jeremy Bentham. sino El matadero? Esta crítica literaria en El Lucero no podríamos afirmar que sea la primera que se publica en un diario rioplatense. El Lucero también recurre a Tácito para señalar su consigna trascendente: periculosiores sunt inimicitiae juxta libertatem. Echeverría. Ve al Río de la Plata como un retirado fragmento de un mundo mayor en conflicto. Esta parece ser la opinión de De Angelis. lo que movió a algunos a mencionar una posible alternativa vulgarizadora frente a la nobleza del endecasílabo. papel de guerra. Por su despliegue bien sazonado de citas universales prestigiosas. en tres idiomas. El Lucero es un anticipo del Archivo americano. el gran periódico rosista. y encima las llama anacreónticas… lo que podría sonar excesivo en un diario rosista. son octosílabos. desde Rivadavia. Con estos elementos.

Es un átomo de la realidad de la guerra. aún sin desbrozar del conjunto superpoblado de hechos genéricos. y su cruce con Rosas no es en el desierto sino en los gabinetes y laboratorios bibliográficos que insisten en coleccionar los “huesos de la guerra entre hombres” como si no se tratara de la historia sino de la mirada científica sobre el cráneo o de una frenología de las pasiones. Ciertamente. que no ofrece fácilmente la clave de sus sucesivos capítulos. con la que se limpia el ánima del cañón. El periodismo nace cuando se toma en conjunto un hecho. y se lo hace aparecer en algún otro momento como soberano en su específico acontecer. El parte de guerra tiene una asombrosa relación con los relatos de viajeros. da un toque de tecnicismo apático a la tragedia. Podría ocurrir una historia de ese artillero. del referido Ramos Mejía –iniciador de un hipnótico salvajismo semiológico. La crudeza del hecho se animaría entonces. la del surgimiento de los regímenes políticos a través de los estilos periodísticos. son germinativos. Tienen cierto desorden clasificatorio. para salvar las categorías del “catálogo de la naturaleza”. En Facundo. firmado por el oficial Carretón por orden de Rosas. Los tiene como vástagos que demuestran su tesis predilecta. aunque sigilosa. su nombre y apellido. sino que además parece ser el personaje favorito de Ramos Mejía. intérprete cabalístico de signos–. En un parte de guerra se la ve. su complemento y reverso. Hay un elemento crucial en la publicación de las Colecciones de viajeros que realiza De Angelis. ¿Pero qué es la crudeza? Un artillero murió mientras operaba un cañón. En el capítulo donde analiza la prensa de la época no solo se luce de De Angelis. por eso lo ve a Rosas tratando de responder a la prensa adversaria en tres . tendida en un siglo XIX que va desde los “esqueleto con etiquetas pegadas encima o esas filas de tarros rotulados que se alinean en las tiendas de los herbolarios”.de los ejércitos de Rosas que marchan hacia Choele-Choel y hasta esa populosa ranchería que años después sería la ciudad de Bahía Blanca. quizás viquianamente. disimulando mal su tendencia hacia la novela y la crónica biográfica. artísticos e iconográficos de un período histórico. Aunque siempre junto al fraile Castañeda. que concentra los esfuerzos del cronista de guerra junto a las curiosidades clasificatorias de los herbolarios. su previsible biografía hasta desgraciarse si es que el periodismo sabe aprovechar uno de sus lentos descubrimientos. Merced a los lenguajes difundidos por los órganos publicitarios. a la gran aventura periodística. podríamos hacer una historia del periodismo omitiendo la simiente última que al parecer lo justifica. Pedro de Ángelis es un historiador que está cerca de Darwin. crudo. nos informa que “el día fue nublado y caluroso. poderes que pueden modelar una época. La pasión del archivista es quizás la cuerda más vigorosa. El de que todo puede ser disgregado y volcado en una crónica biográfica. son matices de la percepción territorial. tal como Fabio Wasserman ha señalado. llevándole los brazos el escobillón…”. las generalidades de un tiempo histórico. Los estilos periodísticos. los capítulos dedicados al Padre Castañeda. En Rosas y su tiempo. la artillería hizo fuego y desgració a un artillero. al decir de Hegel. pero acaso tal desaliño no venía a desacomodar la potencia de la serie sino que le daba un resalte particular. así. se yerguen los sistemas políticos. con distintas figuras animadas para dar cuenta del territorio como teatro del afán humano de conocimiento o lucha. anulando con elegancia o “astucia de la razón”. De Ángelis y la propaganda rosista descuellan por su altivez imaginativa y su ingeniosa teatralería. Pero todo esto se hacía. La clasificación del siglo XIX probablemente pertenece aún a la idea de que las categorías del pensamiento no deben ser “exhaustivas y excluyentes” como luego lo pretendió la ciencia clasificatoria del siglo científico posterior. Sarmiento sostiene la misma tesis. La palabra escobillón. no la pathosformel de las ideas sino la “noticia” en su estado originario. Un parte de guerra que se lee en El Lucero el 21 de mayo de 1833.

la arruga o la cicatriz menos equívoca. y podrá llamarse legítimamente con un nombre a la vez concreto y vacío: periodismo. con su ciencia sin nombre. como obsesivo fantasma paralelo al estudio supuestamente científico de la historia. de manera que resultara verosímil la bien trabajada calumnia. regente de periódicos y observador preocupado del giro que tomaba la prensa diaria en relación al gobierno. Con la solemnidad y aquel cínico aplomo a que solo llegó Rivera Indarte. ahora ignotos. donde más “lució sus dotes de periodista al mismo tiempo que su blanda condición servil [. linotipista. hacían del imprentero.. si pintaban la casa del adversario habrían de hacer constar tales o cuales muebles procedentes del saqueo verificado tal o cual día. Mariano Moreno lo ejerció él mismo como director de un periódico célebre..] allí están más hábilmente defendidas más que en ninguna otra parte. Y aún absorbido su lenguaje por metáforas fisiopatológicas. las mayores barbaridades de Rosas. no olvidaban la fea verruga. poseedores de unos conocimientos y unas tácticas de las que el gobernante no podía privarse.” ¿Pero era realmente así De Angelis? El ilustrado napolitano era visto como un inescrupuloso escriba. de aquí y de allá. captado al vuelo. todavía cuando Ameghino no había publicado la Filogenia. desde Charcot a Andrés Lamas. el arma y el procedimiento [. La avidez citadora de Ramos Mejía nunca cesa. del director de periódicos. adaptaba con más inteligente docilidad sus entusiasmos y calores a las necesidades del momento y a los caprichos del Restaurador [. Esto lo comprende Ramos Mejía. Para describir el “carácter de aquella prensa que cuando uno la toma en sus manos todavía mana fuego”. que solo una investigación paleontológica de la cita podría volver a identificar. si se quiere. también él. cálido.. con su calor pasional de índole tan fermentescible. Esta es otra de las verdaderas fundaciones del periodismo argentino. este modo no deja de recordar desde los llamados clásicos a la “historia económica y social” hasta las más recientes proclamas que invitan a . Ramos Mejía dice que fue en El archivo americano. Las tecnologías de la imprenta. corto o largo.idiomas (De Angelis mediante).. no puede dejar de llamar la atención la manera en que el pensar histórico. o del diarismo. Pero es un nombre entre tantos. con sus maxilares glotones e incansables para desenterrar nombres de las urnas bibliográficas del siglo. quiso llamarla él.. Ramos Mejía acude a la lengua creada por Mariño.escudriñando la vida hasta en su más pueriles manifestaciones”.. rojo.] dábales hasta la índole y el tono del editorial.] Ramos Mejía es el que dice tener en su poder las carpetas en las que consta el intercambio de notas entre Rosas y De Ángelis respecto al mejor modo de decidir “el apodo que convenía. que es posterior y le confirmará su modelo “científico”. en qué lengua debían escribirlo si era el Archivo americano. Si se agrega que con este método Ramos Mejía pretende “descender hasta el hombre privado buscando en sus idiosincrasias morales el complemento necesario del hombre público”. Por eso lo califica ladrón del “don de lenguas”. Sarmiento llegó a conclusiones que no haríamos mal en llamar cuasi-teóricas en torno a la práctica del periodismo. Histología de la historia. da paso a un estilo que será una vía paralela a las ciencias de la cultura. etc. ya probadas. la pústula oculta. como solía decirse.. violento. al buscar sus motivos en las napas “invisibles” de los actos humanos. desde Lord Byron hasta Rivera Indarte y una infinidad de autores. el lugar donde había que herir. Rivera Indarte y De Ángelis para delinear éste cuadro: “Si trazaban un retrato. tipógrafo. pero a través de un atributo de lenguaje que no le pertenece. Rosas fue.” Se estaba en la época del periodismo. La histología de la historia es el nombre que le da a este saber que busca desentrañar “los móviles ocultos que encierran ciertas acciones que parecen incomprensibles” y con la cual “se descubre el misterioso motor de muchas determinaciones caprichosas..

lo hizo luchar por mantener la exclusividad de la Imprenta del Estado. como las que ocurren chez la condesa Orloff. por la inscripción exclusiva como Litógrafo del Estado. ideogramas del mundo animal que salen a la superficie indescifrable de las ciudades. surge victorioso De Angelis. la obra de Ramos se sostiene como un tipo especial de periodismo metafórico. como lo demuestran sus publicaciones Museo Argentino y El recopilador. por Vieytes. entre la ficción positivista y el estudio de casos regido por una crónica decadentista y una semiología tan gracioso como sombría. cierto. La mixtura de ambas dimensiones puede tener su desenlace en un tipo de periodismo del orden. Su ojo de empresario. Por obvias razones. tanto los que le son como los que no le son simpáticos. la Imprenta de la Independencia. Monteagudo…– se hallan esas tenidas. que él dirige. No decidió su retorno. un gran litógrafo francés cuyo caso sirvió de pretexto para que la Armada de Luis Felipe de Orleáns sitiara Buenos Aires. difícilmente Humboldt se hubiera interesado por . La crónica. yace una de sus ocupaciones profesionales: la hermenéutica disidente. con vetas de masonería y que en su vida hubiera podido rozar. El Rosas que aparece en el libro de Ramos Mejía mantiene toda la prosapia detallista que le adjudican los historiadores. No siendo nada efectivamente perdurable más allá de un capítulo sorprendente de la historia científica nacional.detenernos en las “vidas privadas”. según una denominación que no le es contemporánea. Juzgar a De Angelis es un tanto más difícil. Estas superposiciones de lo moderno con lo arcaico ya estaba en el Facundo. en un polemismo que contiene la agitación del controversista ilustrado y la vocación ultraconservadora de un cortesano borbónico. donde escribe Echeverría–. en un conocido episodio de la historia nacional. en donde pudo departir con Humboldt. Ramos Mejía no. Llámese también a esto una primicia que será perdurable en los estilos periodísticos cada vez que la pseudo-objetividad de las redacciones fue tomada por las creaciones retóricas de las artes del relato. algún reunionismo carbonario. irá a la cárcel. Es más periodista que Sarmiento. En Ramos Mejía los signos van desde vísceras humanas a cuerpos descompuestas e inscripciones esotéricas en las paredes de la ciudad. y por añadidura. Son signos que se afanan en reunirse en una “asamblea de jeroglíficos”. pues su expectativa estaba dirigida al político al que luego le dedicara dardos contaminados de rencor. Moreno. ¿Fue un periodista de alquiler. Litiga con Hipólito Bacle. El pleitista De Angelis era probablemente otro en los salones de París. Aunque. como parece ser el caso de De Angelis. su entrada al país se produjo de la mano del unitarismo rivadaviano. mientras Bacle –eximio grabador. por la cual su escritura remite a una libertina ciencia de los signos.pudo aprovechar un indulto de este rey. Si en la argentina fue federal durante casi todos sus años de residencia. sin duda. Le gusta dejar los signos y su interpretación en estado inacabado. su gran enemigo. el europeo que mejor conoce la naturaleza y la sociedad americana. que también lo era. y que ahora pertenece a una discusión un tanto mísera? Cuando asume Fernando II en Nápoles –año de 1830. pero nunca dejó de aludir a su deseo de volver a su patria. graciosamente sediciosa. El cruce fugaz de De Angelis con Michelet en París se hace a la luz del interés de ambos por Vico. aunque Sarmiento es un descifrador acabado. que a fines de los años 30 es de su propiedad. porque se destaca en él una voluntad de servir a los príncipes como escritor y apologista. En algún momento rechaza una oferta de Dorrego para dirigir uno de sus periódicos partidarios. no gusta dejar residuos en ninguna interpretación y entrega un presente mimético y dócil con lo que percibe de más sórdido del pasado. del raro escritor de las multitudes argentinas. pero también es necesario advertir que en el transfondo del que fue uno de los fundadores del periodismo rioplatense –antecedido. pero en la interpretación de éste.

En el retrato se parece levemente a Rivadavia. Pero esa confusión de alguna manera es posible porque hay épocas. Participa activamente en el periódico El Restaurador de las Leyes. The British Packet y la Gaceta Mercantil. Desde comienzos de esos años 30. con las que de antiguo tenía trato. compuesto hacia el comienzo de los años 20. fundada en el historicismo clásico de los paraninfos europeos donde exilados elegantes conviven con la realeza post-napoléonica. En la Imprenta Republicana se imprimía El Torito de los muchachos. proveniente de San Petersburgo. es causal de un notorio incidente que lo excede. Cuando De Angelis entra más densamente en el mundo rosista. es más apreciable y enfático este gesto. como comprobadamente lo será . al ser clausurado por los federales de Balcarce con una apresurada ley de limitaciones a la prensa. como El monitor. Las restricciones afectas a publicaciones como El Restaurador. Hubiera sostenido el mismo juicio despectivo de Darwin. son innumerables las publicaciones políticas. cuyas protestas “políticas-literarias” no evitaban en la mayoría de los casos la alegre facciosidad de la que brotaban. ciudad en la que De Angelis había tenido ciertas incumbencias. y quizás sea la de Rosas una de ellas. El Restaurador.Rosas como se interesó por Bolívar. quien sí tiene oportunidad de conversar con Rosas en un campamento vasto de la pampa. esmeradamente escrita y descendiente de la conversación galante. dedicado a publicar los partes de guerra de la campaña rosista del desierto –ya vimos que El Lucero también lo hacía– y que aceptaba la consigna de ser una publicación político-literaria. no desiste de hacerlo con todas las insignias que ese mundo exigía. Las imprentas también florecen. escribe a Florencio Varela: “¡…cuántas pequeñeces bajo la peluca de aquel Floripón sin saber castellano quiere juzgar las menudencias filológicas de este idioma!” Pero De Angelis es la ilustración rosista. Sino archivística. efímeras o no. De Angelis es uno de los tantos escritores de Rosas. De algunos de esos encuentros. erudita. en que se absorben en un solo nombre los actos de gobierno. al cuidado de De Angelis– de donde saldrían La Moda y también el célebre libro de Alberdi. no sin una alianza inestable con las tribus pampas. y siempre recibiendo ataques desde Montevideo o Chile. Rayo y relámpago. figura por la que viene a la Argentina y a la que con tanta sorna tratará luego. que no dejaba de llamar la atención por su figura exótica. no vulgar. y mantienen actividad el periódico comercial de la colectividad inglesa. de Luis Pérez. el único retrato conocido. Dime con quién andas…. por el litógrafo Kiprensky. Había otros periódicos que involucran al prolífico De Angelis. y de cuya lengua había ensayado un precario diccionario. pues ese decreto inicia la sublevación de los Restauradores cuando éstos disponen colocar en las paredes de la ciudad unos carteles que rezan “Se iniciaría el juris para juzgar al Restaurador de las Leyes”. las decisiones periodísticas y de cierto modo los estilos indumentarios. Rosas valora tanto como Sarmiento o Alberdi el papel de la prensa. que si proviniese de escritores que son profesionales de su oficio y mantendrán luego una espectacular polémica para definirlo. antiguo compañero de viaje de De Angelis. artista afamado en París. que reiteraba otras ya existentes desde mediados de los años 20. no es excesivo poner en su centro a la figura de De Angelis. Fragmento preliminar al estudio del Derecho. Por no ser escritor. Mora. surge una litografía de De Angelis. en explícito mimetismo con el nombre alegórico que se hace dar el hombre que en ese momento se halla en campaña contra los ranqueles. ya con su impronta regida por los nuevos tiempos rosistas. no académica. pero tendrá consecuencias inesperadas en el caso de la primera. No romántica. como la de La libertad o de la Independencia –ambas parecen ser las mismas. Premeditada confusión entre el nombre del diario y el nombre del personaje. En la espesura de esta acción periodística e imprentera. en sus comienzos no dominando el castellano –que luego escribirá con maneras eximias-.

el alma esencial de una argumentación con el irrealismo rivadaviano –que por distintas razones también preocupó a San Martín y a Sarmiento– y el rechazo patriótico a los cercamientos a que eran sometidos los ríos argentinos por las flotas inglesas y francesas. por el hecho de haber mediado en la convención de paz entre la Confederación Argentina y el Imperio de . sin duda dentro de su política de gratificar plumas amigas. fueron años de luchas periodísticas. En el primer caso. En el Archivo americano encontramos acaso mejor expresado que en mucho autores que después se llamaron “revisionistas”. Purvis es el clásico marino colonial que interviene en los asuntos de las periféricas naciones. The Morning Chronicle. que nada tiene que ver con los estudios médicos y matemáticos. al que no obstante le guardaba respeto por su sapiencia. No es así en De Angelis. Sarmiento. La tecnología exótica de una famoso reglamento. del feto y sus dependencias. como lo hacía aun más el propio Mitre. entre otras cosas encargaba a una Academia de Medicina y Ciencias Exactas la formación de una colección demostrativa de la geología y las aves del país. cuando el periodismo de combate o se refugia en supuesta neutralidades o no esconde su vocación injuriante bajo el pretexto de que debe expresar su razón bélica. La guerra de Rosas no es solo a través de Oribe. sin temor a resaltar sus hondas raíces culturales y su compromiso con una lucha que es actual. las estampas que escribe De Angelis sobre Rivadavia superan los posteriores esfuerzos de la corriente nacionalista antes mencionada. Este es el sentimiento que el lector de De Angelis tiene incluso hoy. y el canon ridiculizante con que pinta a Rivadavia. contrariamente a lo que suele pensarse. el Daily News y Le Courrier du Havre. tal como se hizo hacia esa mitad del siglo XIX argentino. pero consigue trazar periodísticamente una figura deleznable en su hueca ilustración. y hasta de la vejiga y de la orina y del recto’”. es el que debe estar mejor escrito. sino a través de periodistas adictos. Y De Angelis: “No se diga que el gobierno de Su Majestad Británica. sarcástico y a la vez ilustrado. Repasar el Archivo americano es una lección duradera y actual de periodismo. que ha perdurado hasta nuestros días.Émile Girardin en La Presse. pues abunda la ironía. no solo en el Río de la Plata. pero con su actualidad siempre evocativa. en que aquel Ministro fantástico hablaba ‘de las partes huesosas que constituyen la pelvis. colores o estilos de consignas. En el caso del Comodoro Purvis. este último en consonancia con La Presse. en el Archivo americano recurre también a una estampa ridiculizante que revela la superioridad polémica de De Angelis y el modo en que construye decisivamente una etapa crucial del periodismo de combate. la gracia superadora: “…se notaba el empeño del señor Rivadavia de deslumbrar con sus conocimientos. Mansilla o Pacheco. como lo revelan las obras de Alberdi y Sarmiento). reconocible apologista de la importancia de la prensa como trinchera de mayor valía que la propia lucha militar. del no lo inicia. un periódico orleanista de cuño folletinesco y agudo. al ver que. Pero también se expresan a favor de Rosas. y el único precio que tributa a sus vínculos de época es la expresión “salvajes unitarios” como concepto nuclear de lo político. De Angelis no le perdona nada. que expone variados elogios al Restaurador aun en pleno conflicto con Francia. y era muy distinto el efecto producía: porque los hombres sensatos columbraban los cortos alcances del titulado Padre de las Luces. y para la gente sencilla era objeto de diversión y de curiosos comentarios. Se trataba del Reglamento para la creación de una Escuela de Partos. de luchas a través de las palabras y también por las palabras (y las modas. solía admitir que “la agonía del país” se había prologado más de lo debido por la acción de De Angelis. Esos años rosistas y antirrosistas. ¿De qué? De las luchas del pasado que se asemejaron a ella. Se trata de un periodismo de combate: pero el periodismo de combate. del útero.

o finge suponerlos. (Tomamos estos artículos de la recopilación del Archivo americano. No se objete que la Francia se ha hecho responsable de la independencia de la República Oriental. y encontrarse con La Dernière Mode. a la sazón dirigida por Émile Girardin hacia finales de los años 20. En el nº 5 de La Moda. filoso. o tal vez sí: marca la invención de un tipo de política. La cuestión del nombre es importante en Alberdi. si el comodoro Purvis representa al gobierno de S.Brasil puede reclamar un derecho que niega la ley de las naciones. que hizo Paula Ruggieri). declara su tributo de inspiración proveniente de Mariano José de Larra. 1843-1847. que hace pasar sus caprichos de interventor externo por órdenes de monarquías y gobiernos aparentemente atinados… Así encara De Angelis sus agudas críticas. quien firma muchas de sus crónicas como Fígaro. La poesía es una operación sobre la lengua. Será Figarillo. son sus instrucciones reducidas a declarar una guerra y formar alianza con los rebeldes.. sin previas explicaciones ni género alguno de reclamos o negociaciones plausibles…” Polemismo elegante. Figarillo. la América. hecho que es siempre signo de modernidad. aunque tuviesen el carácter de razones sólidas. proclama al sujeto que la escribe”. para obtener una experiencia de lectura similar. M. de las que muchos como yo no hemos logrado salir aún: la política literaria. Si el nombre es así. Lleno de rodeos diplomáticos que encubren una radical crudeza respecto a un militar inglés desatinado y arbitrario. Ni se diga que el Brasil tiene deberes que le liguen en favor de la intrusa administración del usurpador Rivera. Capítulo 5. M. poniendo al acusado frente a su propio espejo y apelando cautamente a sus mandantes. hijo de Fígaro. y una de las secciones fijas de La Moda –el Boletín cómico– le dedica al tema una aguda reflexión. El mismo Alberdi. que si no lo dice todo entero. pues no se le ha de nombrar al niño Telésforo o Eufrasio aunque tampoco de este modo queda resuelto el problema. al asumir el pseudónimo de Figarillo. y en medio de observaciones que atacan el tradicionalismo cultural proponiendo una renovación general en las costumbres. tal como una estampilla de franqueo. Aun cuando estos menguados sofismas de los salvajes unitarios no fueran tan evidentes. el Emperador del Brasil. al menos en cifra. Alberdi se proclama con decidida gracia. La mode. el Estado Oriental. si ha recibido alguna investidura del gobierno de S. bajo el título principal de Mi nombre y mi plan. si es el Plenipotenciario del Gabinete de las Tullerías. Saltemos de nuevo el . Para reforzar su peso sutil en la cultura argentina. pues todo niño atrae hacia “sus tiernos hombros el nombre de algún campeón de la humanidad”. como ajenos a las tropelías de ese oficial. Pero no sería adecuado percibir tan solo desde este ángulo un mero Alberdi copiativo o tributario. el mundo civilizado y los propios gobiernos de Francia y del Brasil. y esperar hasta 1874. B. Son notables estas reflexiones alberdianas. No así desnudaríamos la naturaleza de La Moda. escrita y editada por completo por Mallarmé. que ayuda decisivamente a fijar la trama de donde surge este tipo de periódicos: “Habrá que cruzar el Atlántico. a los que supone. ya en Francia existía una revista de ese mismo nombre. Pero en La Dernière Mode no hay ya rasgos de política. “A esta altura de nuestra ilustración el nombre es como el sello de una carta. Hay pues una intranquilidad irresoluble en los nombres. vamos a citar un artículo periodístico de Damián Tabarosky. el acto de dar nombre solo puede ser una ocupación irónica. y si en cualquiera de estos casos. la ironía de los intelectuales Ciertamente. siempre preguntarían a la Confederación.

entre estética y vida cotidiana. Alberdi: “Que el público ilustrado/No gusta escritos chicos/Sino escritazos largos…” (D. Por eso los temas de La Moda –obtenidos de estos bocetos humanos que divulga Larra con corrosiva gracia– son las costumbres y la sociabilidad tomada en sus manifestaciones indumentarias. en la que Ramón Meza (ah. con supuestas críticas a lo que verdaderamente se piensa./O esparcían levantadas/las ondas de tu cabello!”. un médico que no podría curar sin su bastón en la mano. diario Perfil. capilares. sobre la que aún hay mucho para pensar. comenzando por la ironía. pues. Mariano José de Larra. entre literatura y existencia. sobre todo. todo lo que exige esa tensión entre la rizada intimidad y vida pública para ser aprehendido como reglas de etiqueta propias del arbiter elegantorum. cosméticas. favorita más tarde de Martí) y Julián del Casal escriben regularmente (Del Casal también traduce a Baudelaire. No es difícil ver en esta descripción el poder de los estilos literarios que desnudan críticamente los estilos de vida y costumbres que nutren el tejido de convivencias “lechuguinas” de las triviales burguesías en formación. galantes. hasta encontrarnos en Cuba. en la que solo encuentra la luz del reciente suicida. cuatro chimeneas ambulantes que no podrían vivir si hubieran nacido antes del descubrimiento del tabaco: tan enlazada está su existencia con la nicociana. en 1883. pero deja un resquicio abierto para una mítica “joven España”. año de aparición de La Habana elegante. la comicidad que invierte la verdadera opinión que se tiene sobre los temas.océano. de un antiespañolismo que envidiaría Alberdi. que accionaran y se movieran como hombres. que no acertarían a alternar en sociedad si los desnudasen de dos o tres cajas de joyas que llevan. bajo los severos enunciados que intentan conformar un proyecto de “moda nacional. un eximio cronista cuyas sátiras. impresionan a Alberdi por su melancolía conservadora. Escribe Larra de un café madrileño: “Este deseo. de saberlo todo me metió no hace dos días en cierto café de esta corte donde suelen acogerse a matar el tiempo y el fastidio dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos puestos. colorísticas. y. sin contar sus menciones al café habanero “multiplicador del hastío”. autoctonista. visuales. La absoluta novedad de La Moda consiste en el uso de la ironía. pero hay que decirlo. 2013) Es que La Moda es una revolución en la publicística argentina. firmadas entro otros tantos pseudónimos como Fígaro. si les echaran un poco más de sal en la mollera”. Ese escorzo es la obra maestra de Alberdi. Hay en esas revistas –y en otras más– una interrogación sobre la tensión entre moda y política. inspira a Alberdi para hacer palpitar bajo su cuño burlón y su comicidad trágica. Y sin embargo… . que luego va a ser retomado por Virgilio Piñera en La isla en peso). y si les mandasen que pensaran como racionales. en todo el frontispicio de su persona. a la Buenos Aires rosista. Sale con el emblema de ¡Viva la Federación! Podríamos decir que se implanta la “máscara de la Federación”. magnífica novela satírica. El Madrid pacato y sin conciencia de sí de las crónicas de Larra. Tabarosky. alias. si ese no fuera además un problema conceptual que persiguiera a Alberdi durante toda su vida. su mordaz agresividad contra el madrileño obtuso que no entiende que el verdadero conservadurismo cultural exige un pesimismo crítico filoso y libertario. La Moda aparenta ser un periódico federal que encubre una proposición ilustrada totalmente adversa al mundo cultural rosista en la que está envuelto. y varios de estos que apodan en el día con el tontísimo y chabacano nombre de lechuguinos. Pero también es el nudo irresuelto de su conciencia crítica. como si fueran tiendas de alhajas. o escribe bajo su influencia: “¡Cómo tus manos heladas/Asíanse de mi cuello. botarates. qué editor independiente se animará a publicar Mi tío el empleado. americana”. postula una lengua emancipada de las decrépitas metrópolis.

aquí La Moda significa antes que nada una pregunta por el signo de los tiempos. una suerte de organizador social. la tristeza. Sin duda es La Moda la primer publicación argentina completa. y sobre todo. Allí se torna realmente moda. en la París de siglo XIX: “la belleza es un torrente que precipita y derroca la belleza”. las tarjetas fúnebres. Y para ejemplificar que en el análisis de la “moda” se encuentran las claves de la construcción de una relación compleja pero válida entre los intelectuales y pueblo. revista-periódico. Al modo en que se inscribe un elemento diferenciador (pactado por la industria cultural. cómo hablar. la indumentaria. señalándose en cierto periódico que viene de Francia la recomendación de usar botas puntiagudas pero con taco menos alto. Pero no se ausenta el examen de las reglas de etiqueta. la oratoria. la persistencia. Sabe que para hablar desde un periódico que pretende un lector popular. la danza. concepto entonces inexistente. la correspondencia. Pero todo lo que dice La Moda. son las moeurs. donde también hay estilos que fenecen y otros que debe imponerse. La conciencia se torna vaga. como movimiento esquivo y significador de las diferencias en la individuación. por supuesto. el desconsuelo. Pero a diferencia del trato literal que casi todas las revistas que portan esa temática dan a sus asuntos. donde escribe frases que se acomodarían bien mucho después. presos al destino de tomar el cambio mucho después. politizada al extremo de la invisibilidad de la política. Obedecen al mismo sistema. como destello de signos que caracterizan la idea misma de anacronismo y actualidad. Así es Alberdi. que activan el consumo.está destinada a pasar al espíritu público. establece un modo discursivo donde sutilmente algo cambia para establecer la diferencia con los que meramente han quedado presos a la estructura. Alberdi lo descubre de joven y nunca lo abandona del todo. y tomado por los individuos como decisiones propias que recortan figuras endebles entregadas al cambio en la sujeción. debe examinar la vida popular también con la dura poesía del sarcasmo intelectual. en su lenguaje y orden expositivo de imágenes y relatos. política. Una moda –el cintillo federal sirve de ejemplo no inocente. luchando para que la alberguen dos sentimientos escurridizos. alegórica en todo. No hay moda sin periódicos. encubierta en referencias a La Moda en un sentido absolutamente moderno. aún en sus escritos más vinculados a los temas económicos. pero también los paseos por “la calle del Cabildo”. como si fuera un parte de guerra. Se comienza aludiendo al “estado y movimiento general de La Moda”. cuando ya es masivo y los conspiradores que lo han iniciado. El centro existencial de esas prácticas es el salón de bailes. cómo “presentarse en sociedad”–. El paralelismo entre creencia política y moda domina la publicación. un modesto anticipo de Baudelaire en una ciudad de fronteras. lleno de dramático garbo y su reverso. lo dice con ironía. “Todos lo desean llevar . la existencia única de un elemento vital que fenece ante la acción del orden que posee la lógica de fagocitar lo nuevo y producir de inmediato otra novedad.El tema de La Moda. a este mismo sistema ocultamente frenético. donde la belleza es vista como un hecho contradictorio. lo han dejado de lado en el momento justo. los usos. por el signo político que reparte la época entre un torpe tradicionalismo –y la herencia española es una vez más recusada– y las aventuras de una vida urbana y moderna.magazine cotidiano. Es el régimen de un dictatum de un maestro invisible que basado en pretextos reales –cómo vestirse. El periódico de la modernidad obedece. debe acudir a un elemento específico: el cintillo federal. obvio). costumbres y modales que inscriben a hombres y mujeres en cierta ciudadanía social que implica conocimientos específicos de convivencia. incluso en sus secciones políticas. traicioneros: la felicidad y la desgracia. como un símil de comentario sobre las modas. El periodismo puede ser visto en su totalidad. una momentánea mentalidad colectiva.

August y Friedrich. ambos autores de la revista Athenaeum. como bien la había demostrado Tocqueville. y las proclamas persistentes de todos sus números apuntan a esclarecer su programa. publicada en su propio periódico CGT de los Argentinos. que se quiere la quintaesencia de lo popular. Porque en otros artículos se pone a La Moda como indicio de una vacilante decisión. por revistas diferidas que se desempaquetan en los puertos. y leídos a lo que parece en el Río de la Plata. de emocionar al pueblo. el joven Florencio Balcarce. por barcos. si muchos años después el propio Walsh debe enfrentarlas en una carta de un lector obrero. que primero había anunciado la salida de La Moda. por diarios tardíos. quien de allí toma la noticia del debate. Aquellas líneas son quizás la sigilosa clave de lectura de la publicación. El Diario de la Tarde recurrirá al fácil expediente de atacar a La Moda bajo consignas que reconocen de inmediato los síntomas de la Ilustración que gobiernan al periódico. lo que es comprensible. por rumores. Entonces escribe su carta afamada. El asunto lo proveen los hermanos alemanes Schlegel. el periódico La Moda está sometido a permanentes esfuerzos para que se comprenda el tamaño de su apuesta. El suelto es evidentemente redactado por Alberdi de una manera programática: La Moda es una política popular. fingido o no. y que reseñará luego con escepticismo la polémica sobre el idioma. ¿Años después no escribirá Echeverría . un “dogma de los hombres libres”. ¿Cómo deben peinarse las damas? “La Moda participa entre nosotros de una indecisión que afecta todas nuestras cosas sociales”. redactado unos pocos meses antes por los jóvenes del 37. Ese diario es el que lee. presuntamente en París. decisivos en la construcción de la estética del siglo XIX. de énfasis comercial. bajo una ácida pluma que firma Un lechuguino y en la que se quiere reconocer la ironía aventajada de Pedro de Angelis. Pero el umbral de una decisión lo provee la cuestión democrática. el eterno ideal de llegar. que también usa la insignia y el cintillo federativo. y por lo tanto es al pueblo –a la “razón del pueblo”. entre ellos Alberdi. La crítica que no tarda en llegar desde el Diario de la Tarde. y más moderadamente. Todo llega. su método. y condenar a los que escribían sin tener en cuenta esta cifra canónica del periodismo popular? ¿Entonces lo popular no lo era tanto? ¿O era una expresión de una élite intelectual cuyo esfuerzo por popularizarse parecía irresuelto o ficticio. El máximo punto rosista. como decía el Dogma Socialista– a la cual se dirige. La Moda es una “sanción pública”. ¿Quién lee lo que escribimos? ¿Cómo escribir para el pueblo si nuestro lenguaje proviene de fuentes eruditas? ¿Cómo no van a ser importantes estas preguntas. Los demócratas de América tienen ahí un válido ejemplo. Debe explicarlos. donde lo que notoriamente se buscaba esa eso. lo que obligará a Alberdi y los suyos a enfrentarse por primera vez en la historia del periodismo nacional con la pregunta sobre el pueblo y su relación con la lectura periodística. pero sin el cual no había “comprensión popular del conflicto histórico”? Precisamente. defendían Gutiérrez y Sastre. que también se inspira en la simplicidad del “peinado romano que parece haber sido inventado para la cabeza armoniosa de las porteñas”. que poco antes se había desatado en el Salón Literario. al que llevaba el Dogma socialista. La Duquesa de Orleáns se peina como una plebeya.sobre sus vestidos”. el Diario de la Tarde en 1837 conoce el dilema y aprovecha para disolverlo con una incursión en el campo del adversario. constituido en hoja verdaderamente rosista. en la que se dedica a soltar sus dudas mordaces ante la posición en favor de la “lengua nacional emancipada” que antes que otros. de escribir. Sin embargo. Pero esto entraña problemas. lo que hace de La Moda un signo semejante y homólogo a la política. Está fundando una nueva sociabilidad urbana democrática. el propio Alberdi.

algo irónica es cierto. que les ha dado a ustedes por escribir papales públicos! En mi tiempo los mozos no escribían. No conocemos mejor definición. precisamente. Para Figarillo. Se entiende más. publicados en Viena en 1823. declara no ser romántica. del puñal. sino que se aparta de ellos. de la lechuza. Incluso el “anciano letrado” no desentona. En el ya mencionado artículo del Alberdi-Figarillo. haré un pueblo en miniatura y lo interrogaré sobre cómo quiere que se le escriba”. del veneno. Este personaje tiene. Pero La Moda. un artesano. en este caso tomando una opinión de Madame Staël. quien remata diciendo. y desde entonces la palabra romanticismo se pone a la orden del día con su propia carga de interrogación interna. sobre la relación entre periodismo y lectura popular titulado Un papel popular. Pero antes “es necesario explorar ese campo”. demostrando así que el ataque anónimo –al que dice que es la última vez que responde– no llega siquiera al punto en que el periódico de Alberdi ha problematizado la cuestión. ¿qué lee el pueblo? Debe ser también el primer autoexamen del periodismo en la historia nacional. la ciencia administrativa. de la bruja. Las respuestas son adversas a la circulación de los periódicos. el griego y el francés. de la tumba. de toda esa cáfila de zarandejas…” La Moda hace la primera encuesta social en relación con los lectores de un periódico. Ha sido educado en las universidades de Chuquisaca y Córdoba y responde rechazando la economía política. un pulpero. sí. suele escaparse de nosotros en el intento de imaginarla cabalmente. . que una alusión a los volúmenes de Friedrich pueden encontrarse en la librería de Marcos Sastre. cada personaje dando razones específicas para tal razonamiento. la historia y la literatura. un comerciante. canónica y teológica”. de la lágrima. se conoció como “técnicas de muestreo social”. mencionados en la Websminster Review de 1825. el ataque es anónimo. Para esto separaré un poco de pueblo. de donde La Moda los ha reproducido. No solo reconoce la posible diferencia entre los dos famosos hermanos. pero La Moda responde. en su edición parisina de diciembre de 1835. un nombre supuesto. Comparecen en esta composición una mujer.en el diario El Constitucional de Montevideo una buena salutación de la insurrección de París en 1848. y que se publicó en el periódico cuando las barricadas en las calles ya habían sido derrotadas? Pero el Diario de la Tarde acusa a La Moda de haber confundido a los dos hermanos. si no consideramos los escritos de Mariano Moreno llamando a que un órgano gubernamental. en su respuesta. del ángel. que la hace un sujeto de la paradoja y la ironía. junto a otras menciones que se obtiene de la Revista de los dos mundos. de lo que muchas décadas después. encontramos un anticipo de un tema que recorre la historia del mundo moderno: ¿qué lee el hombre social en sus diferentes estratos y formas de vida?. la Gazeta. que solo hablarían de temas que a La Moda no le interesan. el derecho público. don Hermogeniano. La tarea de estos dos escritores había calado en toda Europa a partir del cruce de siglo XVIII al siglo XIX. para recomendar “un abismo de ciencia legislativa. ellos hablarían “de la perla. Un entretejido de lecturas que mucho nos dice sobre el espacio lector en aquella portuaria ciudad lejana. “es necesario escribir para el pueblo”. en consonancia con los demás interrogados: “¡Hombre. que a fuer de sinceros. sino probarlo. He aquí como describe lo que hoy llamamos encuesta: “¿Qué mejor medio para ensayar el pueblo que el que se observa con el vino? No es decir esto que sea bueno venderlo ni tragarlo. cumpla con la tarea de hacer transparentes las decisiones oficiales. el cálculo. del crimen. Quizás no sea este personaje enteramente ficcional como los demás. su separación un tanto incomprensible de los dominios ya fijados del romanticismo. Difícil cuestión. la filosofía. Antes que de la humanidad efectiva. representantes de “las clases de la sociedad”. Se dice en La Moda. así. un anciano letrado y un zapatero. de la luna.

Si su nombre se pierde en la historia. Uno poco antes de la salida de La Moda. el Torito es hasta cierto punto el contrapunto de La Moda. si nos atenemos a su federalismo hecho de pendencia lírica y alborotado ritmo provocador –sin que por ello pierda el secreto lirismo de la fantasmagoría gaucha-. nuestra antorcha. ¿Y en cuanto a sus encuestados? Ellos cuentan. sin que nadie posea demasiadas noticias del autor de las versificaciones plenas de ingenio y desafío que avivan sus páginas. el público de Buenos Aires –no extenso. un instrumento de sedición y desorden”. que podía descubrir lo popular en lo aun no contaminado del lenguaje. Pero luego se pone serio: no se trata de aquel tendero ni del zapatero. No otra fue la encrucijada de El Grito del Sud. Uno de los números del Torito de los muchachos contiene una interesante polémica con la Gaceta Mercantil a propósito de la vestimenta de las mujeres. Jorge B. al pueblo. él es todo y todo para él ha sido destinado”. serían los primeros “en trompetear que no hay papel como La Moda”. el estilo con que lo hace y el fervor satírico-jactancioso que subraya como propiedad mayor del género... En este caso. el pueblo griego ni romano. es más nítida la tradición política que defiende. Faro inmortal y divino. Soler Cañás. él. Sobre él hay estudios de Ricardo Rojas. antes de adquiriera las notas definitivas que le acrecentará Hernández con su indirecta apelación a la pérdida metafísica y a la resignación pagana de la cual brota una nueva familia en abstractas pero no inidentificables escenas cósmicas. escueta silueta nominativa para una obra que no pasa inadvertida en uno de los mejores momentos del género nacional por excelencia. lo que interesa desde el punto de vista del cotejo con los temas que después tomará La Moda. No evitó ponerle el nombre El Gaucho Restaurador a otro de sus periódicos. él es nuestra guía. ni de don Hermogeniano. como del legislador y del gobernante.] como dijo Polignac.] Ninguna falta hacen al público los papeles periódicos [. el pueblo escuchado en sus órganos inteligentes y legítimos –la ciencia y la virtud”. todo el periodismo y su historia. ¿Qué conclusiones saca Alberdi de su encuesta burlona? Tropieza con la dura tarea de definir. Su autor. nuestro criterio. sí. un ironista.. sino el pueblo representativo. el pueblo multitud. Olga Fernández Latour de Botas. nuestra musa. Monumento casi incógnito de la poesía gauchesca federal. Ramos Mejía. lee las tiradas de El Torito de los Muchachos. que lo desdeña. el pueblo moderno de la Europa. El pueblo no es “el pueblo masa.bien que entonces no había papeles públicos. pero a propósito del insigne Rousseau. Rivera y muchos otros. pero cargaba con la carga de “lo difícil de leer”. ellos han venido a la vanguardia de nuestras desgracias públicas [. Rodríguez Molas. en todo tiempo han sido y de suyo no pueden menos que serlo.. nuestro genio. se suele convenir en fijarlo en el nombre de Luis Pérez. borroso en el tiempo. bajo la forma real de un periódico. y menos las de los ineptos que critican a La Moda –aquí Alberdi se muestra dolido con los ataque que ha recibido de los federales puros– que por envidia critican al periódico de Figarillo pero si llegaran a escribir sus pobres líneas en él. Pérez actuó bajo el pseudónimo de Juancho Barriales (Chingolo) y otros sinnúmeros de nombres de la tradición criolla. Primero lanza el dolido sarcasmo: “Sí: el pueblo es el oráculo sagrado del periodista. de Zinny. acaso no más del doble o triple de eso–. aunque ésta usa otro género de sátira cosmopolita y piensa en un público socialmente más encumbrado que lo que imaginamos hoy que sería un lector de El Torito. el pueblo moderno de Europa y América. no menos de mil. que recorre como decisión e incógnita. si bien no debía ser mal recibido por los sectores mercantiles y propietarios urbanos y rurales que . aunque también puede decirse que es su complemento por la fuerza jactanciosa en que toma el reír y el llorar como costumbrismos irreverentes del vivir cotidiano. pero debe escribirse para ellos sin que necesariamente deba contar su opinión.

..] Decir que la mujeres Se ofenden al obligarlas A decir sus pareceres ¿A que son esas pinturas? Y que al faltarles el moño Es hacerles agravio Ellas fueron las primeras Cuando la patria empezó [.] Si a este lo llaman candil Más vale dormir a oscuras “Que se calle”.] Con el pelo a la izquierda Bastantes he visto yo Que hable mucho del torito Y que a menudo le ladre ......] Larga su buena patada Y dice que es federal [. siquiera porque el torito Le ha servido de padrino Para que no lo revuelque un mozo santafesino [....] Y habrá querido embolsarnos Lo mismo que a un animal [. [. Me han dicho que en la Gaceta Han puesto un comunicato Diciendo que en el Torito Se habla con poco recato Debe ser el escribano Cuanto menos algún gato Que solo por hacer grasa Se nos viene haciendo el ñato [..] Cuando trajo la Gaceta Por pintar con el hembraje Y me dice velay tiene Para que otra vez me ataje.] No vemos por qué estos diables El que no la hace la intenta Y han de decir herejías Mientras tengamos imprenta [.. La polémica con la Gaceta toma la forma de una “Carta de Juancho Barriales sobre el comunicado de la Gaceta Mercantil respecto al Torito”. que podría traducirse como un llamado a la aceptación de una arremetida sin pánico ni temores..apoyaban a Rosas. El Torito se presentaba con un lema de obertura: “Para decir que viene el toro no hay que dar esos empujones”..

quizás la primer mujer periodista de la historia del país–. Toda la época es de crudos debates. al que podríamos considerar el primer periódico femenino. De alguna manera. Rivera– pues sabrá decir: También en el español a la moderna Sé hablar Diciendo huevo y no güevo Y lamer por lambetear. sin duda debe ser el moño “punzó”– en medio de altanerías de la versificación gauchesca. Y al revés si son “sarracenas”. lo que la torna en apariencia más diversificada. y una voz que sale del la población que tendría una voz genuinamente patriótica demostrada en su forma de peinarse o usar los colores del atuendo. Para esto. sin necesidad de recibir orientaciones de la imprenta. al que Luis Pérez adscribe también como autor culto –como lo señala Jorge B. La naturaleza facciosa de una publicación se nota más cuando se proclama partidaria y reitera en el seno de su producción la facciosidad evidente de esas época política –donde uno de los centros de atención es la discusión de un reglamento de prensa que viene desde los tiempos de Rivadavia. fundando la idea de que una veta culta. pero quizás con mayores complicaciones al tener que crear una dicción que ni deja de ser la de un personaje social existente y que no duda tampoco en pasarlo por el cribo de un espectro salido de la imaginación literaria de los hombres cultos de la ciudad. desenvuelve un plan de ataque a la Gaceta. el Torito iba más lejos que La Alijaba. En La Moda están estos ingredientes pero de otra manera. inspirada en Borges– que hacen del “escritor gauchesco” un género igual a otros. debe asumir “la voz del gaucho” con artificios de verosimilitud literario –como dirá mucho tiempo después Josefina Ludmer. que juga volcado a la izquierda de la cabeza si son patriotas peinadas “a la izquierda”. Quizás en el “gacetín” de Alberdi se inicia la noción de intelectual con su espectro doliente lanzado en su . que proclama las virtudes del autonomismo feminil para mayores tareas públicas y de cultura social que las que suelen figurar en la estrechez doméstica a las que las confina por el espíritu masculino encorazado en la habitualidad de los prejuicios dominantes. Toda la pieza toma una cuestión del estilo social de las mujeres. si se adopta el fácil criterio de considerarlo fundador del género gauchesco. y que ninguno de sus sucesores desdeña en cuanto a ponerle mayores o menos intensas cortapisas a las fórmulas demoledoras de ataque personas que gobiernas los estilos publicísticos. escrito en la misma época por una mujer –Petrona Rosende de Sierra. en relación al peinado. El intelectual de la prensa que recorre un largo ciclo hasta las intervenciones de Jauretche desde mediados del 30 hasta casi comienzo de los setenta del siglo posterior. que parece en su espíritu satírico más amplia en su lengua. que insinúa una suerte de duelo entre una posición ilustrada aún dentro del rosismo. No hace falta llegar a la escena contemporánea para percibirlo. es que ya aquí nacen secciones fijas en el periódico y la lengua que se pronuncia es la de la crónica costumbrista moderna que ataca al costumbrismo mohoso antiguo. deliciosamente facciosos.Verá si lo hago acordar Cuando parió su madre. pues aunque es la de la opuesta a una moderada emancipación del castellano rioplatense. En todo periodismo hay siempre algo de faccioso. El modelo es Mariano José de Larra –la España que se admite. casi en exclusividad– y no Bartolomé Hidalgo. reformista y popular del ciclo social argentino. donde excede la apuesta colorística en la vestimenta –el moño. Pero no podemos dejar de observar que los intentos de superar la facciosidad dan una facciosidad de mayores alcances –apenas eso– como ocurre con La Moda de Alberdi.

la oratoria. los peinados. pues encarna “verdades intuitivas” y no rechazaría el complemento que las artes. La esencial polémica que esto implica. esto es. cuando en realidad lo que atacan es su sesgo intelectual. Y desafía: doblará sus páginas. Así se expresa este mismo problema en el Fragmento preliminar. de La Moda. dice. es decir. ilustrado”. el cartón de visita? Debe entonces explicarse y replicar a los que lo atacan por baladí. En el mismo número donde se lee el artículo Un papel popular. es advertido desde luego por su razón espontánea. ningún periódico literario había llenado hasta ahora esta misión en nuestro país”. que estos medios importados y desnudos de toda originalidad nacional no podían tener aplicación en una sociedad cuyas condiciones normales de existencia . Lo que parece lo más frívolo es entonces lo más serio. de inconducente que existía en los medios de gobierno practicados precedentemente en nuestro país. la idea de que hay una formidable contradicción en presencia del periodista figarillo: el pueblo no lee pero hay que darle a leer. todas las páginas de La Moda. se editorializa bajo el título de Aviso: el periódico que se está haciendo dista mucho de ser frívolo y de pasatiempo. Se inicia. de ineficaz. Y declara tarea patriótica el esfuerzo de leer el periódico cuanto el de los redactores de escribirlo: pacto ilustrado a fin de construir la enciclopedia nacional. pues si son buenas las composiciones su vigencia se percibe por un período de tiempo más prolongado. Era la consumación de los actos de la generación.persecución ante él y por él mismo –el pueblo– que aparece como destinatario mudo de la tarea de cultivarlo o como posibilidad inspiradora. el minué. y el jefe político ofrece su razón espontánea para una futura combinación con la razón del pueblo. lo que el pueblo en su sí-mismo ya sabe y lo que hay que traerle como alimento desde afuera. de no sé qué de impotente. cuyo personaje interno es el propio Rosas. un diario para el lector del pueblo. ¿Pero no ha buscado sorprender con los temas que trata. que por el momento vive –como la federación utópica. Mientras tanto. Dice así: “Nosotros hemos debido suponer en la persona grande y poderosa que preside nuestros destinos públicos una fuerte intuición de estas verdades. por los portadores verdaderos del cintillo punzó que el periódico mismo había declarado parte de la conciencia pública del momento. Este párrafo que citaremos ahora –bien conocidos– y todo el libro alberdiano. Todavía es el Alberdi del Fragmento preliminar. recorre subrepticiamente. el gran debate civilizatorio sobre el significado de la ilustración. o sea. aunque reducirá la sección de música por no ser ésta “una necesidad semanal”. que era la época de Rosas. muy poco tiempo después. contrapunto perfecto de la razón ilustrada con el modo en que Rosas “intuye verdades”. en cuanto se torne “pueblo moderno. que escriben para que lea un pueblo que dice no querer leer. se presenta como un personaje singular. se basan en la suposición que por el momento está cubierta con lo que en el periódico hace de oda –”viva la santa federación”–. Alberdi no resigna la idea de elaborar “un papel popular”. Desnudo de las preocupaciones de una ciencia estrecha que no cultivó. o no tanto. quedando la tarea de definirlo como el verdadero ámbito de interés del cruce dramático entre intelectuales y el susodicho pueblo. que visto a la luz de la encuesta hecha a tenderos y zapateros. con un postulado de autoconciencia social del todo novedoso y probablemente destinado ya a ser enérgicamente rechazado.en la escritura de los intelectuales. Es el Buenos Aires nuevo que se levanta contra la vieja Buenos Aires. la filosofía y la sociabilidad darían a tales “razonamientos espontáneos”. un proyecto de la ilustración que recogía la herencia saintsimoniana y la ofrecía a la época. a la vista de su profundo instinto antipático hacia las teorías exóticas. “La Moda es la aplicación del pensamiento a las necesidades serias de nuestra sociedad. en un papel llamado La Moda. Es una mera suposición intelectual. La Moda es… “nuestra propia sociedad que se critica a sí misma”.

Donde quiera que Gowland levante su pendón. se arrojó. amenazado siempre del anatema universal. ¿No le han concluido a usted los habanos –él sabe donde los hay superiores [.] Tal es la vocinglería que se escucha! A veces escapadas de las mil bocas de aquel monstruo que se agita y revuelve en las veredas. Esta es la estampa que elabora el joven Alberdi. Recorre los almacenes y las tiendas y mercerías: pide muestras. El Rosas omitido de Alberdi es mucho más fuerte que el Rosas literal de los rosistas. hurtando sujetos y menciones literales. En el número 22 de La Moda. En ella Alberdi trata del Hombre hormiga.] entra a la escuela y allí se distingue por su espíritu mercantil [. el que dice: “El que atenta contra la vida del jefe supremo. muere la ley”. Sobrevive como tunante y enredador. en el último número. un hombre del orden –siempre lo fue a través de infinitos arabescos de un pensamiento cambiante. donde quiera que Arriola alza el ..] porque el Hombre Hormiga es el Hombre-azogue en el perseguir la plata [. en el periódico que reflexiona sobre cómo escribir cartas sin ceremonias ni rigidez o que dice que el “universo ideal es un poema”? El bloqueo francés al Río de la Plata había comenzado y podemos conjeturar que Alberdi alerta en este artículo sobre los riesgos de las groseras imposiciones del gobierno de Luis Felipe de Orleáns. hay una fuerte apología de Rosas concebido e los mismos términos elusivos pero inequívocos del Fragmento. ¿A qué se refieren estos párrafos un tanto mazorqueros. Solo para el asesino de la ley. unos corren... y en ella vemos la ciudad de Buenos Aires de una manera singular y nueva: “Colóquese un curioso en alguna altura de las calles más concurridas: en donde haya almacenes. con el mismo sistema elusivo. otros vuelan.. del bribón de las ciudades grandes o pequeñas. desde allí sentirá el hervir vividor de las gentes que van y vienen: niños. viejos y mozos. pocos andan despacio –se miran. sutil en extremo–. con una fuerte omisión de su nombre. negarle debe un asilo el mundo entero. Proscripto de la tierra. los últimos precios y empieza su peregrinación –¿necesita usted guantes? Él se los proporciona buenos y baratos. Dice: “También ayer se han cumplido tres años memorables para nuestra patria.] Hormiga de este hormiguero es el Hombre Hormiga (que) muestra desde pequeñito lo que ha de ser cuando maduro [. acosado de tantos padecimientos innombrables.. en cuyo marco podrían realizarse atentados contra Rosas. deja muy rápido paso a una aguafuerte donde late vigoroso el espíritu de Larra. una lágrima de sensibilidad.] ¿cómo ha de manejar el torno o la lima.. hombres.] para el Hombre Hormiga no hay invierno: se levanta con el sol. él que es tan delicadito. que por tanto... cuando ya se aproxima el final del Gacetín. que emplea su astucia depredadora para su existencia picaresca.] El Hombre Hormiga no tiene opinión política ni sigue más bandera que la de remate. y a la changa. conversan entre sí: todo movimiento y bulla – cuidado con la rueda... típica figura urbana con los rasgos del vividor. el despacho de algún cambista y vinos y comestibles en cada puerta. dicen las madres a los chicos distraídos en las confiterías [. mira esa reja. Aquí es el Alberdi. se saludan. tres años desde el día en que el pueblo de Buenos Aires. no le parecen los ciudadanos yentes y vivientes hormigas que van y vienen al granero? [. parece referirse a Rosas el editorial titulado El asesinato político.diferían totalmente de aquéllas a que debían su origen exótico. mugeres. En La Moda prosigue el tema Rosas. tiendas de ropa hecha. delincuente cosmopolita. él mismo. alguna iglesia inmediata. Y por fin. en todas partes debe alcanzarlo la cuchilla de la ley. Tenga paciencia el curioso.. su impura sangre ni manchará nunca el nombre de su exterminador. en los brazos del hombre poderoso que tan dignamente le ha conducido hasta este día”. apártate del caballo.. El caso del litógrafo Bacle puede estar en el centro no declarado de este editorial alberdiano. un sistema propio nos era indispensable”. Pero esta ráfaga incierta de inquietudes. tan endeble? Tampoco estudia porque no tiene vocación ni le gustan los libros [...

los otros hombres hormigas [. que condena irónicamente los juegos de carnaval. sin que tampoco salga bien parado el rematador Gowland. que reclama que el minué ha fenecido como danza. pues es la materia mercurial misma del amoldamiento a todas las situaciones. La Moda es uno de los más originales periódicos de la historia del periodismo nacional. Que defiende la lectura y la escritura.. con su trasfondo de muchedumbres en las veredas y mercerías. ni patriotismo [. mimetizado en ese “hormiguero”. Estos mismos elementos. el oportunista sagaz que mora entre las masas ciudadanas. notoria fórmula despectiva en Figarillo. porque el remate es su morada favorita el Hombre hormiga no tiene amigos. saldría el hombre carbono y el burgués aurens. la del pulpero genovés. The Shoutern Star. habría sido Alberdi el que habría inaugurado lo que podríamos llamar la ruta intelectual del azogue (palabra nunca ausente en los diarios del siglo). Corvalán.] apenas habrá otro ser más inútil a la sociedad. por no saber sacar partido de tan interesantes figuras sobre la que reposará casi entera la literatura de las décadas posteriores. de espesura astuciosa. el tal Rafael J. que condena a España por no haber dado un Tocqueville. sin contar que las poesías gauchescas ya tenían en cuenta ese dislocamiento (en este caso rural) del hombre improductivo que el saintsimonismo condenaría pero que la literatura de la simpática truhanería popular tomaría como rasgo vivo del ser social. al que Rosas estima hasta que poco después este joven se compromete en la revolución del Sur. es a todas luces injusta literariamente. Si se le diera una dosis más visible de voluntaria ternura. o bien el carácter sinuoso y aprovechador del pícaro urbano.. que redefine lo popular por medio de la crítica a un vulgus que rechaza al periodismo. desembocarían en El hombre que está solo y espera. que publica entre partituras de Rossini y Belini. con su destino biosocial apuntando hacia la vida imitativa. lo que sin duda era facilitado por el único nombre que figura. hace que concluya lamentablemente. Corvalán. La Moda de estos figarillos argentinos –Alberdi. con sus saberes de sobrevivencia y bribonada.. o aún más. que rechaza el estilo . injuriando una figura también sugestiva. basada en el enriquecimiento avaricioso sin responsabilidades sociales. Para derrocarlo. Pero si esto es así. las de Esnaola. hijo del edecán de Rosas.. ambos surgidos del magma de las multitudes.] no tiene conciencia ni moral. Juan María Gutiérrez. La condena al hombre multitud. darían en los artículos de Ingenieros en La Montaña (1897). con su efervescencia mercantil. Ciertamente. fingimientos y temperaturas posibles. titulados Los reptiles burgueses. hacía un difícil equilibrio entre la Federación y una ilustración rousseauniana. luego comprometido con la conspiración de 1839–. No sabríamos decir si en este trecho excepcional se destaca una de las primeras y grandes pinturas escritas sobre la Buenos Aires de 1830. que pide sencillez en las esquelas funerarias. cuyo apellido ya vimos en el diario inglés de la ocupación de 1807. que defiende el buen sainete antes que las tragedias clásicas para las cuales no hay actores preparados en Buenos Aires. que sostiene un periodismo raro e irónico. si se exceptúa el pulpero genovés”. Vicente Fidel López. el del editor responsable. y si se le colocaran encima las vestimentas del simulador que tanto interesara a la medicina positivista. sus enemigos son sus semejantes. lo que menos de un siglo después sería festejado por viñetistas y aguafuertistas de todo tipo –sobre el paño de fondo de la misma ciudad “problemática y febril”–. que toma la “moda” como signo de las conciencias colectivas moviéndose históricamente. incluso con sus aspectos sufrientes y libertarios. que igual se dedica a indicar cuál es la mejor vestimenta para que una dama ande a caballo o las incógnitas de la mejor hora para una visita “más fashionable”. allí está nuestro hombre. si se les suministrara una dosis de agravio teórico mayor. el contraste entre el personaje laboral y el hombre vivillo. su amigo es el peso.martillo.

Cada una de las esferas de sociabilidad española que se expresen más allá de la política –la literatura. que defiende el castellano popular que se habla en las calles de la ciudad. Figarillo está en Montevideo. Cuando debe marchar a Montevideo. y quien lo lee filialmente para renovar las costumbres analizándoles satíricamente. Marx lo consideró dentro de los socialistas utópicos. con la carga no poco pesada de haber animado un periódico con la consigna de Viva la Federación. y significará la prosecución del raro rastro de lectura que Larra deja en el Ríos de la Plata. Alberdi es un humanista de la paz económica. punto de ruptura con la derivación que los utopistas le habían dado a ese concepto: la conciliación por la vía de un humanismo radical. que se burla de las “instituciones oratorias” adocenadas. de un utopismo renovador en la vida cotidiana como forma de dotar al orden social de un signo moderno. una pax capitalista ilustrada. para la cual solo la ilustración solucionaría esas contradicciones. Había que distribuir mejor los hemisferios donde debían revelarse las competencias para la nueva sociabilidad. las costumbres. como evangelio de los industriales. sobre todo las comerciales y económicas.académico en nombre de la escritura viva de un Dante o un Shakespeare. Alberdi dice al pasar. un cristiano social. y éste es un autor sumamente sugestivo. en las bibliotecas mal conviviesen el padre Almeida con Lerminier y Covarrubias con Jouffroy. y no era válido seguir con la segunda. lo que redobla su reflexión al respecto del atraso de las costumbres españolas. La batalla literaria sería la continuación de la batalla política. Alberdi comienza a escribir en El iniciador. industrial e intelectual. como toda su generación. y la disposición espiritual que sería necesaria para pasar de la lectura del padre Feijóo a la de Hegel o Leroux. Vuelve a publicar allí muchos de los artículos de La Moda. si eso introducía una confusión con las obligaciones nuevas. esa lengua arcaica española que no podía pretender que perdurara el idioma del Quijote para traducir a Jeremy Bentham. que al igual que si en las tertulias se mezclasen la dinámica cuadrilla con el anacrónico minué. con el dolor cáustico con que el joven ve las antiguallas de la lengua de los viejos. haciendo con que la vocación intelectual integre la práctica de quienes se ocupen de los capitales. que surgían de la batalla contra “la civilización colonial”. un periódico montevideano influido por emigrados antirrosistas. respecto a cómo abandonar prácticas anquilosadas y general un orden cosmopolita. ya concluida. debe ser derrota y aún no les llegó su “25 de Mayo”. por quien sigue su nombre. Rosas. La crisis generacional era una crisis de costumbre y al mismo tiempo una política de la lengua. que ve el trabajo intelectual como base de todas las demás ocupaciones. ni podía aprovecharse de la convivencia con la lengua francesa. La “moda” es la forma en que un nuevo periodismo crítica de costumbres permita acompañar los grandes núcleos culturales con una interrogación sobre sí mismos. redacta por Alberdi–. que poseía el secreto revelado de la razón en sus inflexiones precisas y en su sintaxis despojadas de rizos y abusos del sufijo. alguna vez. un promotor de la comunidad como lazo viviente entre los hombres. casi por entero. De ahí que tiene la noción de la sociedad con contrastes unos años antes de que se escribiera el Manifiesto comunista. de un socialismo moral. Alberdi es un lector de Pierre Leroux. Detengámonos un poco en este último punto. las artesanías–. su “antiespañolismo para salvar a España de la Edad Media”. la palabra socialismo en La Moda. Y esta. Lo hace en su acepción saintsimoniana. que atina a imaginar una “sociedad con contrastes”. dirigido por Andrés Lamas y Miguel Cané. y que incluye la magnífica palabra simbólica número 15. de . sociabilidad libre y vida intelectual emancipada con reflejos en las esferas de lo popular. el “castellano argentino. la realidad misma de la política. El Iniciador publicará el Dogma socialista – el código generacional echeverriano que establece el modo político de la sociabilidad o el modo social de lo político.

organiza la familia. con dictadores invisibles. y para que la casa la atraiga. Sus destinos son serios. La supresión del latín no dejaba de ser una señal evidente del peso de la Joven Italia en las propuestas que exploraban el socialismo en términos de sociabilidad. pero no revelan su secreto social. El iniciador sigue a La Moda. prepara el ciudadano y echa las bases del Estado. la palabra que toda la generación pronunciaba. recogiendo aplausos. hace las costumbres privadas y públicas. El Iniciador salía con la consigna Bisogna riporse in via. murmuraciones y modas…”. su instrucción no debe ser brillante. Con El Hogar y luego con Plus Ultra. prejuicioso. a Caras y Caretas. se perderá definitivamente la ecuación que hace de la “moda” una reflexión completa sobre el movimiento de la sociedad. a través de mitos narrativos que no descartan los simbolismos aparentemente abstractos de los estilos existenciales. en el salón. un saber sin historicidad. Si en La Moda se promovía una “razón cultivada” en el mundo femenino. En las Bases ya no lo encontramos. Esas variaciones sucesivas. no ha venido al mundo para ornar el salón. Pero es esta última que da paso a un tipo de publicación periódica que tomará su hondo indagar en los pliegues cotidianos de la acción social. Mientras en su periódico juvenil promovía el teatro. No debe consistir en talentos de ornato y lujo exterior. ni el gusto de disiparse en vanas reuniones. performativo y crispado. servirá a la República como Lola Montes. seguía lejos o no era lo más importante. Mientras la mujer viva en la calle y en medio de las provocaciones. emanadas de misteriosos poderes que operan sobre estructuras fijas que cambian sobre el eje de lo que no cambia. incluso el theatrum mundi como forma existencial. La mujer debe brillar con el brillo del honor. de la modestia de su vida. Bien se comprende que la conservación de ese Edén exige una asistencia y una laboriosidad incesantes. evitar el “casamiento mercenario”. con su figura polémica. Pero… En Bases habrá otros rumbos para el tema: “En cuanto a la mujer. el baile. metonímicos con la “mano oculta” del mercado. incluso emancipar la conversaciones sobre La Moda … dicho esto en el periódico del mismo nombre. desde su rincón. expresó con una . como la música. pues en su época Lola Montes. por fin su composición musical hecha de consignas. y de ella se desprenderán no solo las secciones de “vida cotidiana” de los diarios posteriores. El propio Figarillo se pierde luego de su hazaña porteña y su incursión montevideana. hechas con breves estallidos lexicales. es salvarla. y será útil para sí misma y para su marido como una Mesalina más o menos decente”. se debe hacer de ella un Edén. a El Mosquito. que. que la replica. de la dignidad. y que una mujer laboriosa no tiene el tiempo de perderse. educará los hijos a su imagen. sino las revistas solo dedicadas a tratar la cuestión de La Moda solo desde el punto de vista que le sería enteramente inherente: esto es. o lo encontramos abjurado. según ha sucedido hasta aquí. artífice modesto y poderoso. La Moda sabe rodear el tema de la emancipación femenina. El espíritu de La Moda pasará a La montaña. negado de sí. pero sabe que ha elegido un ejemplo que le sirve a su propósito segregacionista. Darle apego a su casa. como actriz. es necesario lanzarse al camino. rozándose como un diputado entre esa especie de público que se llama la sociedad. el “no cerrar los oídos al saber” desterrando “la manía de no admitirse otras conversaciones que chistes insulsos. Virgilio y Tácito ya estaban lejos. pero algo de ella había ya en La alijaba. en 1852 se muestra conservador. La negación de la condición de actriz lo desmerece. Necesitamos señoras y no artistas. sino para hermosear la soledad fecunda del hogar.alguna manera. tema central del siglo XIX. la pintura. frases como látigo. corroído por la indigencia de un pensamiento desafinado. Bases son una oda encubierta. sentencias comprimidas en el poder de un lenguaje diáfano. en Bases hay una escritura de urgencia hecha de fórmulas eficaces y consignas sabiamente buriladas. enunciados terminantes.

Pero en la pelea entre Sarmiento y Alberdi por la naturaleza de los periódicos. infantería y carga a la bayoneta. lo habían juzgado en 1847 de una manera condescendiente: “El señor Alberdi se dio a conocer muy joven en el Río de la Plata por la publicación de su Introducción a la filosofía del derecho. después. polemista con el rastro del jurisconsulto que era su sostén intelectual. la oración laica en torno a los héroes? . la crítica a la moral medrosa deja entrever algún recorte de la forma viva de una ciudad: he aquí una morena vendiendo pescado. al que Alberdi llama Estebancito. ¿Podía el Alberdi maduro olvidar tanto así al Figarillo? Sus amigos. Alberdi. el “elogio del jefe”. La polémica. La palabra ya se empleaba desde mucho antes. nos hizo esperar a un Larra americano”. En La Moda de Alberdi. Se trataba. cómo los produce una campaña de prensa? ¿Qué destaca más a sus autores. No ocurrió otra polémica igual en la Argentina. ¿Cómo produce sus secuelas una batalla. “Si yendo por la calle /le ensucia algún pescado / que lleva una morena / límpiese Ud. Pocas veces. salvo en los trémulos tiempos actuales. ante alguien como Sarmiento. en La Moda. un poema anónimo hay una mofa hacia los periodistas forjados en el ideal de ocultar la raíz crítica que alberga la tumultuosa (pero aparentemente ritualizada) vida cotidiana. Solo en los artículos de Sarmientos hay descripciones aterradoras. como Echeverría. que jugaba tanto con la cortes conservadoras de Europa como con la ampliación de la fronteras vivenciales de la condición femenina. de acción por la prensa y de evaluación de las biografías paralelas de ambos contendientes en torno al epos personal. alabardas conceptuales con un puntero señalando mapas. la relación entre la batalla real y el escritor figurando sus partes de guerra. el de la Gran Polémica con Alberdi. sometidas a sus espesas hipérboles. a llamarse “contenidos”. Pero expresada en sus conceptos políticos. Especialmente. Pero todavía entre Alberdi y Sarmiento era posible esperar una polémica sobre el rol del periodismo en la construcción de la acción social. bajo el seudónimo de Figarillo. a cierta operación. que pusiera en un gran teatro intelectual la discusión sobre los efectos del propio periodismo. un dispositivo de baterías. Pero es poco lo que se filtra en la honda madeja que proponen las ironías contra el costumbrismo de cuño hispano. cierto que cautelosas. de la situación en que estaba Palermo ya ocupado por Urquiza. una biografía entre musical y política. en La Moda. en cambio. de escritura. de los personajes o hechos de una época. Periodismo y guerra: la “prensa de frac” Pero no valían esas remembranzas echeverrianas. no se halla dispuesto a reconocerle nada a su melindroso pero agudo contrincante. conviviendo todavía con la expresión diarismo. no vemos ya ninguna estampa. ¡Todo estaba a la vista! Había ocurrido la batalla de Caseros. con olores nauseabundos alrededor de lo que había sido la residencia de Rosas. que corriendo el año 1853. no mucho antes. de un debate sobre el completo juicio moral que merecería la trama activa de una época. callado”. unas maniobras. pues. que una serie de artículos obsequiosos que remiten aunque lejanamente a la metáfora militar. Esto es. se mantiene conceptual. en esencia es sobre la prensa y las relaciones del periodismo con la guerra.excitante coreografía personal –escribió al cabo de su vida un libro de consejos de belleza y cuidado del yo femenino–. a propósito de la prensa. el papel del General y el del Periodista están en juego. Capítulo 6. a través de la disputa entre el Estado y los órganos de prensa que controlan el circuito del papel y de las licencias reproductoras de lo que comenzó. por oblicua que fuere. además de su fina escritura impecable en estiletes irónicos bien meditados.

Ese Nosotros es un imposible. Por eso la tarea no ha concluido. se hallan en el campo que usted combate. siempre es el momento más oscuro de las conciencias. Que la prensa es la otra manera de la guerra. Urquiza necesitaba publicistas y periodistas. sin negarse a colaborar en el órgano de los nacionalistas marrausianos. Atacará directamente la persona moral de Alberdi. Pero la polémica entre Alberdi y Sarmiento es sobre traiciones. El toque hondo de la memoria de la generación constituye el pathos con el que aparece la palabra nosotros. Una polémica sobre los usos del periodismo. pero el hecho revista entre los que normalmente denominaríamos como ambiguo. sin duda desgarrador. Echeverría no vive. que dicen atacar al despotismo siendo tanto o más despóticas ellas mismas. y progresivamente lo será mucho más con Sarmiento. el cobarde. Se lo denostaba a Urquiza como si fuera la última reencarnación de Rosas. su forma sobresaliente. Lugones. no con Usted. El origen real de un vínculo. pero su espíritu está con nosotros. La Nueva República. Este es el examen de Alberdi de la palabra nosotros que ha usado a propósito de Urquiza. Por su parte. “Es el general Urquiza el que ha venido a nuestras creencias. tal como a éste lo había visto en el Facundo reproducirse en los rostros del Dr. es el plano expuesto de la ruptura: “Digo “nosotros”. ¿Se leyó antes o después de esta época una frase semejante en el largo tiempo que la política de un país se resolvía en el trato entre militares de alta graduación y militantes de distintas orientaciones ideológicas? Se iba hacia el general…. Alberdi es Urquiza. hay una escueta mención a un artículo que debería escribir Lugones en alguno de los numerosos órganos nacionalistas de la época. La relación entre militares y escritores políticos fueron gestos mutuos. antes y a hora. porque en el sistema de hipóstasis de Sarmiento. los pasados en común. Es probable que Alberdi tenga razón. ¿qué hace un intelectual periodista frente a un general en batalla? ¿Quién es Urquiza? Alberdi afirma que no tendría porque haber rechazado a Urquiza. si este jefe era lector de los documentos que emanaban de la generación y de los suyos mismos. siempre “buscó a un General” y había publicado algunos de sus escritos en la Biblioteca del Oficial. es lógico que el momento originario del vínculo esté en discusión. ¿Pero fue así en el caso de Alberdi y Sarmiento? Esta historia está muy documentada y escrita. Y ha descubierto que el Urquiza de 1852 también es Rosas.En suma. Cuando Sarmiento le dice a Alberdi “hablole de prensa y de guerra” también está insinuando que el combate no ha terminado. más que el general iba a los intelectuales. había anunciado que solo trataría a éste a través “de sus escritos”. es cierto. lo es también sobre los tejidos generacionales. Por otro lado. cobardías y figuras escindidas. Francia y de Facundo Quiroga. ¿Quién dio el primer paso? Basta recordar también los años 1943. y tengo de ello pruebas póstumas”. Alberdi. porque los tres redactores de esa creencia –el Credo de la Asociación de Mayo–. 44. sino al balance de los hechos y escritos que figuraban en la memoria común de Alberdi y Sarmiento. no nosotros a las suyas”. mención que se hace con desprecio. bidireccionales. el doctorcito o simplemente el abogado. Pero más que el Facundo. Era asimismo desconfiado. aunque lo suyo era La Nación. conociendo a Sarmiento. diario que por otra parte no siempre lo aprueba. Para Sarmiento no hay problemas ni necesidad de advertencias. 45… y sus aledaños. No procurará los sobrios epítetos que Alberdi . la cuestión es el periodismo de guerra que ejerce Sarmiento en la Campaña del Ejército Grande. Alberdi será el truchimán. en las memorias de Perón sobre el golpe de 1930. es la misma ahora que antes de Caseros. Cuando se afirma la relación con Alberdi. un poco antes. “Usted escribió el “Facundo” contra Rosas y viene a servir contra usted por haberse puesto en oposición con su propio libro”. En verdad. de Quillotanas y Las ciento y una no solo se refieren a la aparición “del General”. Pero el gran encuentro polémico.

entre los escritores y los jefes militares. ¿Quién es la continuidad de quién? Esta fórmula gobierna la gran polémica. “¿No hay un verdadero Rosas? Finge un Rosas aparente. de aquellas nobles escrituras contra el tirano. Y cuando se dan de manera recia. obligan a afilar los ornatos más denigrantes.” Alberdi convierte a Sarmiento en el nostálgico de aquellos épicos combates contra Rosas. este cruce dramático implica el mutuo juicio sobre la propia figura de los polemistas. Es un debate sobre la prensa. que sigue con ella ahora como si no se hubieran acabado los tiempos del tirano. siempre. Y aunque las cartas que escriben Sarmiento y Alberdi en Chile son piezas fundamentales de un debate constitucional. Añora sus tiempos de soldado. considera que el escritor de guerra –como el periodista Sarmiento– penosamente conseguirá impartir llamados a la paz de un día para otro. en 1853. el periodismo. Sarmiento escribe páginas de grave imputación contra Urquiza. en situaciones parecidas. porque ha atacado a Urquiza y Alberdi se ve en la necesidad de responderle. lo que hace que los demás hombres miren y piensen “hasta esto hemos llegado”. confundir las cosas más opuestas y dar prueba de un escepticismo sin altura”. Esto lo que lo lleva a su crítica trascendental a la prensa de guerra. las primeras. que vive en Palermo entre cadáveres sacrificados del ejército vencido. sin duda. un debate con conciencia de sí mismo: es decir. después y con motivo de la caída de Rosas. fue atacado el que acababa de dar libertad a la República Argentina. aunque sin disimular su enojo. Para Alberdi. bastante mitologizadas. El realista Alberdi proclama: “Dad garantías al caudillo. un debate que para muchos contemporáneos es profundamente molesto por lo brutal de las acusaciones. Para Alberdi es evidente que la guerra ha terminado. si queréis garantías para todos”. las responsabilidades políticas que justifican el periodismo de agitación y la posibilidad de que reconocidas obras literarias sean sometidas a una crítica literaria que no sería otra cosa que el duro juicio de la historia. que luego. “Desconocer que ha empezado una época enteramente nueva para la República Argentina. la retórica de una sociedad en guerra. Por eso es fundante la idea de que son los contornos drásticos de una polémica los que fijan los alcances de la cuestión intelectual en una nación. Si no se quiere comenzar a debatir la constitución hasta que se acaben los caudillos (lo que le atribuye a Sarmiento). es desconocer lo que ha sido ese hombre. Para eso. difícilmente se repetiría en su grave alcance intelectual y moral. Las quillotanas de Alberdi y Las ciento y una de Sarmiento significan. las escrituras. Dicho de otra manera. “con las mismas armas con que antes se combatía al que la ensangrentó y encadenó por veinte años”. que antes era antirrosista y ahora antiurquicista. a poco de caído Rosas. Sarmiento es sangriento cuando lo amonesta. respetad al gaucho. Alberdi responde: pero con el color azul se trabaja para restablecerlo. en el debate se examinan las retóricas generales que deben emplearse en el precisamente en el seno mismo de un debate. Alberdi espantado por estas descripciones. tampoco es posible comenzar los tiempos nuevos con un gobernante que derrotó a Rosas y simplemente irá a imitarlo (lo que le atribuye Sarmiento a Alberdi). el tema fundamental es cuándo termina una guerra. ¿Cuál será la conclusión de este aserto? Que no era más necesaria una “prensa de guerra” a la manera cómo la concibe Sarmiento.sopesa y usa con cuidado. De tal modo. Los verdaderos debates ocurren en torno a los grandes acontecimientos. Ese escritor no . No se hace otra cosa que debatir en secreto sobre esta consigna. principalmente salen a luz los eminentes vínculos entre la guerra y la prensa. Alberdi criticará a Sarmiento con argumentos de un sabor semejante al que éste emplea con él. La “venenosa prensa” que cuestiona que se haya triunfado contra Rosas con su mismo color rojo. El primero de la historia nacional que tiene esta envergadura. Se discute el papel de los órdenes cognoscitivos del periodismo y el ejercicio de las escrituras públicas.

reposaba el Facundo. Había escrito en el Facundo que la cinta colorada era la materialización del terror. Alberdi no tiene la misma visión de esta cuestión colorística. mudas heráldicas que si pudieran pensar. Allí. Las páginas de Alberdi contra tal personaje. nada era más fácil. era todo”. Es en la Carta de Yungay. que invertir el enunciado de civilización o barbarie. el innoble trapo colorado que habían pisoteado el 4 de febrero. Son el espectáculo de gauchos disfrazados con levita para fingir acuidad en los salones. entonces y después. Sarmiento opta por darle a la discusión un objeto a su manera: aquel objeto. Se trata de escritores que asemejan a “caudillos de la pluma. si con él había tiranizado Rosas. Es la prensa que sigue en guerra contra Urquiza como lo estuvo contra Rosas. Sarmiento: “La cinta de Rosas era el despotismo. Ya Alberdi se había apartado de su oficio más fino. despojado ya por Urquiza del lema de muerte que le había puesto Rosas". escrita por Sarmiento al . En la carta de Yungay a Urquiza. tiene un pigmento irónico. la “máscara de Rosas” o la “máscara de Perón”. latía un sociologismo modernizante. En cambio. con él se había destruido… a esto estaba reducido el cintillo. ¿Quién es el caudillo de esa prensa? Sarmiento es su caudillo. como prueba de que eran libres ya”. tan amenazador como lo fueron los gauchos del desierto. como respondiéndole al anterior Alberdi de La Moda. En estas ajustadas premisas. Se trataba pues de la cuestión de los símbolos. se empeña en volver atrás y que los nobles ciudadanos “recojan del fango el odiado. Si para Sarmiento. Alberdi da vuelta el mote sarmientino contra los caudillos y el desierto. el cintillo punzó. para Alberdi Sarmiento era el Cuitiño de la prensa. que La Moda tenía como insignia? La explicación alberdiana es portadora en sí mismo de un indisimulable dramatismo: los símbolos no pueden tenerse como esenciales en la definición de la acción social. “Nadie se engañó desde ese día”. de octubre de 1852. es cierto que detrás de sus críticas al costumbrismo conservador. Urquiza heredaba a Rosas. Se trataba de los enemigos vistiendo las mismas casacas y marchando con los mismos himnos. Así habla un sociólogo. producto natural de la América despoblada”. que individualiza y a la vez crea una muchedumbre que se mueve en torno a identificaciones comunes. poniendo en primer plano las fuerzas colectivas de un ciclo histórico antes que en la aparente contundencia que brindan los símbolos de identificación en las pecheras. el juzgar un elemento así de simbólico. contra el propio Urquiza. el gaucho simulando ser escritor. deberían saber aconsejar a los pobres combatientes que no fijaran su ideal en ningún trozo fijo de la realidad al que le confiaran la vida del talismán o del mito. era la mazorca. pero provocándola definitivamente. era la barbarie. Otras jornadas de la historia nacional muy distantes supieron también contener este mismo debate entre la “cinta” y la “estructura material”. Comprueba que Urquiza decide mantenerlo.vacilará en emplear las mismas palabras que se usaron a propósito de Cuitiño y la mazorca –“matadores insignes”–. ¿Y no había también Urquiza introducido en la Buenos Aires a la que entra vencedor “el epíteto sucio de salvajes unitarios?” Conclusión. Es Sarmiento el que vive de los símbolos. Pero aquí es un Alberdi solo sociológico. Recordemos que en La Moda. Sea la “máscara de Fernando VII”. Alberdi había comparado el cintillo punzó con una figura de La Moda. que a su temperamento práctico y sociológico no podía parecerle pertinente: “Este color representaba el sistema federal. el despreciado. sobrio pero contundente: los “gauchos de la prensa” son el nuevo peligro. antes de la polémica con Alberdi. como sabemos. ¿No era el cauto Viva la Federación. era la humillación. ¡si pudieran hablar!. que no era el mismo que había escrito La Moda. Adoptado el sistema ¿podía ser tan esencial la abolición del símbolo? Federales en uno y otro campo era el color común de vencedores y vencidos.

Sarmiento es pues el periodista que se vale de esas armas para considerarse superior a las acciones del Ejército en el cual supuestamente milita. Esto es. periodismo arbitrario. su ‘Campaña’ estaría inserta en el ‘Archivo Americano’”. en una escena que no dista mucho de las que antes Sarmiento había escrito en el Facundo. al menos en la práctica específica del arte militar. su espada contra Urquiza fue el diario de la Campaña … el Diario era la refutación del Boletín. En una gran polémica. Abundan en Sarmiento y Alberdi estas construcciones. ¿Era tan importante el emblema colorístico? Para el temperamento dramático de Sarmiento sí. Quiere ridiculizar a un Sarmiento que . que consigue decirle: “Aquella medida tan insignificante al parecer. Alberdi le dice a Sarmiento que “su Campaña es un libelo de acusación. Para el de Alberdi. se trata de dejarse en evidencia todo hecho que aparentemente insignificante y fuera de la cuestión esencial. no un testimonio histórico. y lo que no sabe es siempre hasta qué punto puede ser objeto de burla gracias a sus hábitos de oscura recurrencias. Lo que propone Alberdi parece obvio. como antes había a nombre de la Federación”. Véase esta gran mordacidad alberdiana: “Si Rosas hubiera triunfado de Urquiza. y que nos legan los siglos más recientes en la voz del Quijote. el libro letal. imaginando a Rosas en su despacho leyendo su “arma de guerra”. Alberdi a Sarmiento: “¿Qué iba Usted a hacer al ejército? ¿Qué llevaba Usted? Su pluma.mismo Urquiza. equiparado al principal publicista y periodista de Rosas. fue capturado por Rosas. forjado por la prensa o la escritura. fue traducida por el instinto popular en su verdadero sentido: la continuación de la arbitrariedad antigua a nombre de la Constitución ahora. es decir. una contra el obstáculo presente. productor de efectos duraderos y ámbito de un sentido colectivo basado en intereses y no en alegorías. otra contra el obstáculo futuro. había abandonado el periodismo. Ya no era el Alberdi de La Moda. y cuando realmente lo ejerce. para denostar en el parecido o la repetición la forma actual zaherida. que no concibe el fulgor de un ejército o una asonada sin que sea moldeada y más aun. y por eso Rosas lo halló bueno cuando leyó el manuscrito caído en sus manos antes de la batalla del 3 de febrero”. a fin de degradar al que está en el foco de la crítica. emprendió dos campañas: una ostensible contra Rosas. lanzada en apoyo de la revolución del 11 de septiembre y escrita para prepararla”. Difícil asegurarlo. tal como aparece en documentos históricos de todas las fases de la civilización. Así lo hace Marx en El 18 Brumario cotejando el tío con el sobrino y el reciclamiento de los hechos históricos según las variantes de la tragedia y la comedia. como aquí nos enteramos. Resta el sorprendente detalle de que el manuscrito de la Campaña del Ejército Grande. pero no se podría desdeñar el peso de una ironía que actúa con distintos grados de refinada crueldad. bélico. dirigido por Pedro de Angelis. Se lo dice tan solo a Sarmiento. Devolverá entonces: “En el ejército grande Ud. Quizás haya un estilo polémico del siglo XIX que no podamos sino atribuirle a esa centuria y que no sería propio de ninguna otra. Es un arma de guerra. que sin duda componen un artificio polémico de garantizado poder demoledor. no. Su arma contra Rosas fue el Boletín. mismo la ha calificado. La discusión tiene su matriz en el dilema inmemorial entre las armas y las letras. Sarmiento. analista del orden social como hecho macizo. El buen polemista juega con lo que su enemigo no sabe de sí mismo. Ya estaría concluido el debate si se tratara apenas de saber que un soldado no es un escritor. el periódico oficial de Rosas. despachurrado luego de recorrer otros agrupamientos de lectores. Pero también era Alberdi amigo de las fórmulas basadas en epítomes breves e ingeniosos. usted no era soldado. Otra latente contra Urquiza. como Ud. concentraciones militares. De algún modo. ranchos de la pampa. La pluma en el ejército no es un arma”.

que la intervención a las armas. la primera referida la fundación de la biblioteca en tiempos bélicos. no es cierto que papeles. La Gazeta de Buenos Ayres es en gran medida un periódico de guerra. al que considera ineficaz ante los requerimientos de la guerra moderna! Sabedor de esa creencia sarmientina sobre los textos prefigurando realidades militares y sucesos históricos. Urquiza responderá también a este escrito por medio de su secretario. y allí se publican meditaciones sobre la cuestión militar. Pero la discusión de Alberdi con Sarmiento trata de otra cosa. asusta a Rosas. Thiers. No de darle a la marcha de los eventos bélicos un mero órgano de propaganda. de un modo similar en que no dejarían de hacerlo –conjetura Alberdi–. La Estrella del Sur. no tenía intimidad con Urquiza… decir que el Boletín y no un cuerpo de 30 mil hombres es los que pone en movimiento a la población era una impertinencia que debía naturalmente enfadar al general en jefe”. conmuevan las arquitecturas de la realidad. Sarmiento. “Cuando a la mañana siguiente veía usted gauchos y no . Sarmiento había contado en su Campaña que ante ese Urquiza que solo se regodeaba con sus propios pensamientos. pues –siempre dirigiéndose al interpelado como si lo tuviera enfrente–. “usted era en el ejército un simple teniente coronel. Aplicados esos manuales. siempre se produjo “la derrota de sus importadores en esta América desierta”. sino de encuadrarlos en figuras explícitas de dirección. Pero Sarmiento insiste en ver un Urquiza totalmente desasido de la idea intelectual de la comprensión de los hechos. habría escrito boletines para moldear los acontecimientos militares. difusión y entusiasmo militante. Sarmiento leía en las noches de campamento manuales franceses de estrategia. Montt o el Emperador del Brasil”.atropella realidades en nombre del arte poético del conspirador. Recuérdese The Southtern Star. anima al soldado. cuya existencia no nos ha sido posible conservar”. Juan Manuel de Rosas no se ha asustado…” El cuadro de este intercambio polémico resulta ser apasionante. hace muchos años que las prensan chillan en Chile y en otras partes y hasta ahora D. “Respecto a los prodigios que dice Ud. refinado proyecto del ejército de ocupación para presentar con amenidad el libre comercio. no tiene solución fácil. un San Martín o un Napoleón. boletín o publicación afín.” No lo cree así Alberdi. y la segundo al fusilamiento de Liniers. ¿Podríamos coincidir que los recursos de la publicidad en un ejército cumplen con ciertos fines parecidos a los que Sarmiento le atribuye a su Boletín? “Distrae los ocios del campamento. pone en movimiento a la población. Estas estocadas alberdianas tienen la anticipada lucidez que puede introducir matices decisivos en las polémicas que cíclicamente se apoderan de la vida nacional en cuanto al saber que le sería más adecuado. si el extraído de ajenas experiencias o el que se sitúa en los pliegues de lo propio. La pluma es un arma… pero ¿cuánto puede la pluma del periodista? El problema que se quiere plantear. libros voluminosos. Vemos desfilar viejos artificios de la explicación histórica cuando se debate sobre los poderes en razón de si fuera más apropiada la vida intelectual para destronarlos –el periodismo–. la tolerancia religiosa y la situación del mundo luego de la derrota de la flota española en Trafalgar. artículos en los diarios. Es decir. tan elocuentes como las frases morenistas “los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas” o “ya conocéis que hablamos de los delincuentes autores de la conspiración de Córdoba. entretanto. Todo ejército tiene su diario. el “periódico como organizador colectivo”. Sin embargo. Guizot. que hace la imprenta asustando al enemigo. Alberdi cree refutarla con una ironía al alcance de la mano: “Con diez años de publicaciones nunca pudo usted precipitar una (provincia) contra Rosas y últimamente con 500 páginas no ha conseguido quitar una sola al general Urquiza”. ¡Para sustituir por vía de la prensa el fantasmal estado mayor de ese ejército en campaña! ¡Y al propio general en jefe. etc. como recuerda Alberdi. a él “le había costado menos hablar con Cobden. periodista.

ni deja de entrar en zonas de penumbra y carroña pasmosas. Hay algo de fanatismo en este ideal sarmientino de la presencia del escrito infamante ante los ojos del injuriado. atraso. no se sostiene solo en un Sarmiento alienado de las realidades de la propia naturaleza social y territorial del país. el Robespierre argentino. “Usted es desde Artigas. Alvarado. defendiendo al gaucho militar que “ha chicoteado a nuestras brillantes reputaciones militares. luego. un tanto distante de las Bases que ha escrito en esos mismo días. militar y no sin un visible deseo de inferiorizar a Urquiza. Luego de estas graves invectivas. India muerta. en las que alaba la condición del “maquinista inglés” de las libertades y el comercio. Estamos siempre dentro del Facundo. renglones adelante. Palermo? Los cuenta. Pero aquí criticará el “saber importado”. sin ningún crimen aunque se me tachasen debilidades? He servido a Rosas en la artillería. pasa a otros temas con demasiada facilidad. Meramente argentinos. Le dice a Urquiza. afirma Alberdi. propone el clásico tema de las armas y las letras. Sarmiento aún imagina en cambio que Urquiza leerá esta frase de su cosecha. sofocó a su compañero y cómplice Rosas. a Chilavert al día siguiente de la batalla. Sarmiento había anunciado la perdición de Urquiza en esa carta que le escribe. pero no en la mazorca. con una saña que ni pierde el grado casi diabólico que lo posee. a ofrecerle sus servicios y preguntarle: ¿porque me hizo matar. Este sí es todavía el Alberdi de La Moda. Pringles. Sarmiento es el testigo de cargo contra Urquiza. el testigo de cargo se dirige al imputado: “¿Por qué mató. Pero Alberdi escribe sobre escritos. por ejemplo. esta discusión con Urquiza y su otro rostro alberdiano. Y de inmediato. Alberdi escribe porque no soporta esas inculpaciones. siendo prisionero de guerra. Quiroga y Rosas el que más prisioneros ha degollado”. ¿Pero no había hecho razonamientos semejantes Sarmiento en el Facundo. o bien de la guerra y de la prensa. Le habla a un asesino. si ahora le pesa haber sacrificado un artillero! En los sitios estos pueden más que los caballos”. el gaucho López se burló de Viamonte. general. creando una larga onda de reprobaciones por la notoria arbitrariedad de la orden de fusilar a Chilavert. se sublevó contra el tirano al que había sostenido”. jefe de las tropas pretorianas. en las que presenta a Urquiza como un maestro del horror –equivalente a Rosas–. bandidos o traidores. el que era el vencedor de Rosas. caudillo sin lectura o saber militar derrotó a Pedernera.”. rudeza’”. etc. Muchos escritores posteriores a este debate hubieran deseado poseer las imágenes de Alberdi para retratar al sempiterno conflicto entre el realista social y el utopista desenraizado. Chacón? Sin embargo. no en las expoliaciones ¡Quién sabe general. con escritos que se adjudican la supremacía de la comprensión histórica. “Acaso la sombra sangrienta de este infeliz se le presente. en el capítulo Guerra social. que en algo recuerda al teatral comienzo de Facundo. Los “escritos” de Sarmiento. Termidoriano como Tallien. que Alberdi va a “estudiar”. ¿Los escritos de este Sarmiento que continúa cargando en las espaldas de Urquiza los degollados de Pago Largo. son estudiables solo si a los temas de la organización política y económica. Los gauchos no deben ser “ciudadanos a la inglesa” en la guerra. se les interpone una reflexión sobre el polemismo atroz de Sarmiento. el núcleo vivo de su escritura: el escarnio puesto a la vista de los condenados (Alberdi.soldados europeos exclamaba ‘barbarie. se entiende así porque se lanza contra Alberdi. “Voy a estudiar sus escritos”. Es la voz de los muertos de Sarmiento contra la parsimonia estudiosa y lúcida de Alberdi. pone los números y dice que no eran “salvajes unitarios”. Vences. que de todos modos se generalizaron luego. militar de línea. Urquiza) mientras . Facundo Quiroga. general. después de la conversación que tuvieran?”. en la Carta de Yungay: “… su rol accidental ha pasado.

Sarmiento mentará asuntos públicos y privados de la vida de Alberdi con un fervor mortífero que resultará insaciable. funda así una literatura. Pero otra cosa es la “cobardía personal”. El periodismo argentino se parece más a esta polémica en cualquier época. “Examinar los escritos de Sarmiento”. por la misma razón que Alberdi se fugó de Montevideo. que alguna vez Sarmiento elogió en Bolívar. Sarmiento escucha las voces de los degollados. Alberdi estudia textos. El detalle refinado de ensañamiento lo aporta entonces la acusación de cobardía junto a la observación sobre su mala letra. una polémica entre escritores debe primero examinarse a sí misma. proclama Alberdi. ¿Puede ser cobarde un escrito? Sí. o el cuadro estadística que en el fondo deja lado un desprecio por quien lo hizo. Oído fino. de la orden de caminar doce pasos.marchan al patíbulo erguido en los mismos textos leyendo pasmados sus propios autos de fe. habla de conductas. comprendiendo o no comprendiendo esto. que sale a defender a Urquiza argumenta con precisión de jurisconsulto. Nietzsche afirmaba que el comienzo de la filosofía –y del periodismo– era la pregunta por el quién. Urquiza hizo las batallas son estado mayor. de la arremolinada confusión de las conciencias en el momento de hacer el disparos frente a frente o derramar la “primera sangre” reparadora que los escribas de la situación traspondrán en prosa burocrática en las actas del duelo. que a lo que habitualmente se llama “objetividad periodística”. aunque no una forma de justicia que sea ecuánime para todos los inmolados. asimismo. Sea el argumento ad hominem. La mordacidad de Sarmiento es la del detallista sublime en su maledicencia. es la “guerra americana”. rondines y jefes de día. buscar los equivalentes escritos de la acción de los padrinos. Se polemiza entonces por el orden mismo de la polémica. Y arroja: “El 20 de abril fui de los primeros que me presenté con mi rifle al lugar del combate. Y funda el debate sobre los deberes y estilos posibles para una prensa democrática. Sarmiento no habla de escrito. Podemos llamar a esto. ¿Cuándo para Sarmiento? No consigue hacerlo nunca. Por eso esta disputa lo es también en un sentido eminente. sobre lo que arroja esta pregunta: ¿quién está en condiciones de debatir?. de las primeras luces del alba. Se polemiza para retirarle al otro el uso de la palabra. ¿quiénes son los habilitados para ello? Una polémica exigiría primero averiguar quién gana el derecho a polemizar. Pero a esta defensa de las “condiciones del medio”. destinada a afectar a Alberdi en su honor. Solo que se diverge en cuanto se enmascara o no esta fragua de ataques de alto refinamiento destructivo. ¿le agregará Alberdi un similar desprendimiento de los títulos o heráldicas del saber? Este será un tema muy caro a Sarmiento. seguido del pavoroso insulto que contiene la . Lo sabemos. ese es el aliento íntimo de sus cartas. Sucedánea del duelo caballeresco y la reparación por las armas. el drama del periodismo contemporáneo. El pobre Alberdi. lo que a éste igualmente lo ha enfurecido al punto de responder con graves acusaciones. ¿cómo es que alguna vez una disputa se hace genuina?. mientras que Alberdi había proclama un motivo mucho más modesto. Se puede hacer periodismo. a saber: porque cada uno es dueño de su pellejo: y en Caseros estuve en donde se habría guardado muy bien el conservador utriusque”. desde entonces. toma del cuello al oponente y no lo largo aún asfixiado. ni más ni menos que en el Facundo. lo que será otro motivo de las chacotas de Sarmiento. Se polemiza para saber qué derechos tiene el polemista de usar la palabra. En las polémicas más radicalizadas siempre está en juego la materia real de la polémica y su materia autocomprensiva: qué títulos simbólicos originarios hacen a un polemista más legítimo que otro. si lo ponemos al resguardo del reino de las metáforas. de la zona boscosa alrededor.

. el pasado colonial. En ese caso coincidiría con “el suelo en que se aplicaría” antes que con las “reglas del gobierno representativo inglés o norteamericano”. ante el aguijón de la necesidad. No lo es Quiroga. “el partido hostil al caudillaje”. de “la idea de dos civilizaciones intempestivas en presencia” –seductora claro que es–. Pero el trasfondo de la polémica son las escrituras. aunque no la critica frontalmente. es incompleta (no trata los caudillos de la prensa. “Usted lo escribió contra Rosas. a las carreras que las veleidades del piano y de La Moda dejaron truncas. ¿No sería éste. Lo era Bolívar. Como modelo polémico.expresión conservador utriusque. que roba y asesina.. ¿Por qué no condenarlo en toda su extensión. que nada tenían que ver con lo que en Facundo se describe en cuanto a las peculiaridades del terreno y de la sociedad argentina del siglo XIX. alusiva a la duplicidad de un conocimiento. había despertado numerosas críticas. que pueden ser hechos fastuosos o pormenores banales. ¿No se decía en el Facundo que era posible establecer las proporciones de despotismo en nuestras llanuras según las evocaciones que se desprendía en ellas de las “soledades asiáticas”. o el ejercicio de una acción. el desierto. siempre acudiendo a un uso desbocado del latín. habría intentado restablecer un gobierno que tuviese “algo de asiático”. que a la postre será otra hipóstasis de Facundo) sino también porque también equivoca el sentido de la noción de “caudillo”. Alberdi… examina los escritos. que figuran entre los comentarios más aplicados que en todo tiempo se le hicieran. y se pregunta si los unitarios. ¿Y su interpretación de Quiroga como personificación. extrayendo sus insultos de un alegre torneo. La crítica al Facundo. que sale como folletín en el diario chileno El progreso. Alberdi llama exageración al gesto de Sarmiento en torno a la representación de la que se inviste a Quiroga. de la “imagen viva de Asia”? Alberdi llama la atención sobre la peculiaridad del libro. Sarmiento va a la persona: “¿Fue usted primero periodista que abogado? ¿Sí o no? Yo sé cómo se ponen remiendos en la edad madura. Simple biografía. el propio Sarmiento entre otros. él. estaríamos ante una furia desatada que organiza grandes escenas de interpelación despectiva. verdaderamente. el periodismo. XX y XXI? En cambio.” Y ahora servía contra el propio Sarmiento. es excesiva la pretensión de Sarmiento en el Facundo de que un “caudillo” pueda cifrar toda la historia de la revolución. es entonces una crítica alberdiana al periodismo que practica Sarmiento. Había criticado al “liberalismo destituido de sentido práctico” que ahora volvía de la mano del propio Sarmiento. Pondrá a Sarmiento contra Sarmiento. Mientras Alberdi hace pasar la acometida personal por un estudio de crítica literaria. No le quito a usted nada como . Alberdi va tomará aspectos enteros del Facundo para poner a Sarmiento frente a su espejo invertido. Aberdi subirá la apuesta. Sospechará Alberdi. un estrato subyacente del neolítico ignominioso (pero con alcurnia para la perjurio) que funda el periodismo moderno. el “espejo fiel de la República Argentina”? Esa personificación era la mayor desgracia a la que se podía someter un país. y creerá posible reescribirla trazando una contraposición entre “el despotismo del atraso y el despotismo del progreso: violencia contra violencia”. no es caudillo sino vándalo. con sus destellos ostensibles en la Argentina del siglo XIX. casi una novela filosófica. un libro que desde su misma aparición –hacía ya siete años–. tomada del antiguo derecho canónico. como verdaderamente está tentado a hacer pero no hace? Porque siendo expresión del aislamiento territorial y de una escasez industrial. había que solucionar antes el peso infausto de esta premisas y luego el peso de la cosas extinguiría al caudillaje. bien retratado por Sarmiento en Facundo. alegremente despiadado alrededor del baldón más malévolo. no solo porque si se tratara de tomar el caudillaje como fenómeno general. tipo nacional que surge de la revolución. Será implacable con el Facundo.

A esos gravísimos insultos conduce la prosa de Sarmiento. a quien juzga como un abogado que adoba como un lechoncito sus alegatos. compositor de minuetes y templador de pianos”. que menta la hasta allí su abundante obra. Precisamente. En la cuarta epístola de las ciento y una –titulada Y sigue la danza. Siempre pasa así cuando un nuevo capítulo nacional borra anteriores patentes y obliga a pasarlas por un nuevo cedazo crítico. significando que siempre se puede agregar un eslabón a la larga lucha por entender la vida–. que menciona a un baile flamenco con intención bufa–.abogado. de los que columbra que en bloque están en las antípodas de Sarmiento. Sus raíces se hallan en las voces de aquella generación que había actuado más de una década y media atrás. no quiere dejar los antiguos talismanes de pie. si este jefe era lector de los documentos que emanaban de la generación y de él mismo. donde reconoce influencias y revalida su línea de trabajo. que como ya vimos. ¿Con qué derecho se habla? De este interrogante se desprenden dos cuestiones. Sarmiento lanza estiletes profundos. ¿Es abogado o petimetre? Esto le espeta Sarmiento. La esencia misma del periodismo de todas las épocas. que es el recurso obtuso de la obediencia que le sirve para declarar como cadavéricas las escrituras alberdianas. debe hablar por el fallecido Echeverría. lo que incluye el derecho a polemizar. Pero como se está discutiendo sobre los títulos de cada uno en cuanto a sus respectivas trayectorias intelectuales –dadoras de habilitaciones especiales para la nueva etapa que se abre en el país–. con el mismo tono zumbón en que Va de zambra. La frase de Loyola en cursiva y también en mayúsculas. al invocar a La Moda –y al piano–. Pero el toque profundo de la campanilla de la memoria lo reserva para el final. Tal lo que le dice a Alberdi. Pero las ciento y una –cuyo título no en vano replica viejas sentencias de libros sagrados. es casi una sesión . el derecho a interpretar y desbaratar la identidad del otro. Sarmiento despliega la lección de todo manual de ataque. el medio social y Urquiza provendrían entonces de un ganapán con el que no se hubieran aquietados sus amanerados deleites de salón. “Escritor de periodiquines. y si tuviera pleitos malos. En ambos casos. La polémica es entonces sobre el derecho a escribir. que recomienda dejar exánime al enemigo ya derrotado. Y finalmente. involucra al trío de redactores del Dogma – Echeverría. Alberdi termina sus Quillotanas escribiendo su currículum. Ya vimos que dice que era Urquiza el que se había acercado. y en un momento conmovedor de su escrito –no sin un dejo amenazador– dice tener “pruebas póstumas” de que el ilustre muerto lo acompañaría. Ronda uno sobre la primera alternativa y su serie de desdoblamientos. Aún pesaba La Moda. Para decir esto. se elige el segundo término de la opción. Mixto de molde del pensamiento en las más tenebrosas sacristías y fórmula alquímica de supersticiosas creencias. abominables. afirma que no tendría porque haber rechazado a Urquiza. Los argumentos alberdianos sobre la guerra. Cree ya inerme a Alberdi y llega la hora de destrozarlo con la frase jesuítica ¡perinde ac cadáver!. Primero. otra de las cartas. Alberdi no se los había permitido él mismo de ese modo. yo conozco el manipulador que sabría adobarlos como un lechoncito y pasar gato por liebre a un juez bisoño”. Gutiérrez y él–. que es el examen de un nosotros. ese perinde ac cadaver reiterado muchas veces –obvio recurso del que Sarmiento nunca se priva–. Pone en juego la mención de todos los escritos de su pluma. damisela turbada de rubor frente al pianoforte. ¿Es escritor de textos fundados en doctrina seria o un mero periodista? Esto le espeta Alberdi. y no viceversa. cobarde y falso. Lo es usted habilísimo. Alberdi es el verdaderamente agraviado en su persona y el que se ve obligado a exhibir sus legítimos certificados. ronda el otro por la segunda. Y luego el plato fuerte. es el estigma cuyo poder deshonroso es extremo.

Más allá de su historización consecuente. sino de su contrario. que sostiene el sitio a Buenos Aires. Debaten por la guerra lejana. abate por sus modales. eunuco por sus aspiraciones políticas. magnetizador. Pero éste explícitamente hiere al hombre en su cuerpo. He aquí Sarmiento. abogado. y la derivación que hace única a esta polémica: qué significa escribir en medio de una guerra. que ocurre en otro país –el de ellos–. poseído Sarmiento por una exaltación que rebasa un adjetivo con otro aún más maledicente. no de la civilización. periodista. que aun le pesa haber hecho La Moda. Leamos pues a Sarmiento: “Parece que. ¿Femenil Alberdi? ¿Eunuco. conservador-demagogo. federal-unitario. sin embargo condesciende a aflojar su maquinaria de invectivas aunque sea para reafirmar que en lo que se está jugando hay una responsabilidad común… sin poder reprimir del todo su ojeriza contra el contendiente. que no deseaba hacerlo. es cuando es sorprendido por un hecho indiscutible de la razón inmanente de la polémica. saltimbanqui por sus pases magnéticos. Ciertamente. diciendo que es justo que la polémica sea un ocuparse uno del otro. allí donde se localizan los síntomas señeros del honor. era pasible de ser vista como parte. y enviado plenipotenciario de la República Argentina. y Sarmiento a los porteños rodeados por el general Lagos. Pero de todas maneras deja algunos resquicios para confrontar cuestiones de la actualidad por la que atraviesan ambos polemistas. Es que Sarmiento siempre está al máximo de su potencia. para seguir el orden natural de estas adquisiciones”–. Y así. ¿Será que en efecto usted y yo nos ocupamos de otra cosa? ¿Quiere que firmemos un contrato como el de Buenos Aires? ¿Comprende usted que allá mueren destrozados por la metralla sus amigos. pues el chiripá. es abrumador. la noble. Parece broma escribir así sobre Alberdi. en efecto. conejo miedoso. pero es de sus propias biografías personales que están hablando. Alberdi defiende al partido de Urquiza. antes o después de matarlo: “Siempre que Alberdi medita en una cosa baja usa la palabra alta”. le sentaría mal a ese entecado que no sabe montar a caballo. Alberdi había dicho que la “multitud de frac”. la viril. Sarmiento. y lanceados mis amigos. en uno de los raros momentos de la polémica en la que Sarmiento cede un poco en su afán demoledor.inquisitorial de aquellas que el propio Sarmiento volverá a escribir con espanto en Conflicto y armonías. no es menor la de Sarmiento. Precisamente. los de frac? Allá el cañón. que le responde siempre entre signos de admiración. no fuese de mí de quien se ocupa exclusivamente en sus cartas. conejo por el miedo. tal cosa se justificaría en que representan los respectivos arquetipos de la situación bélica que se vive en Buenos Aires. periodista-abogado. jorobado de la civilización y le ponga polleras. Son epítetos de un profundo ingenio polémico. de su irreversible condición de ser algo que envolvía sus nombres y sus respectivas trayectorias. la diferentes posiciones que los dos contrincantes ocupan en ella. . entre ella especialmente los periodistas. Y se burla. ecléctico-panteísta. que es lo que lucha con el frac. como si quisiera ofrece en concurso una guía excedida. ideológicamente incierto? De algún modo lo mata. mujer por la voz. Alberdi. los de los campos. la grande hasta en sus desaciertos!”. Alberdi había deseado quedar a cubierto de esta personalización de la querella. El placer irrisorio que siente Sarmiento al desgranar una variedad de desprecios contra Alberdi –”músico. culminante y festejada de las deficiencias de un hombre. Alberdi con ponzoña sutil. cuál es la ética o la autorización periodística que cada escritor concibe para así para opinar sobre esos asuntos de vida o muerte de los hombres y de las naciones. “¡Y no ha habido en Valparaíso un hombre de los que pertenecen a la multitud de frac que le saque los calzones a ese raquítico. las Quillotanas y las Ciento y una tienen una sola materia: la guerra distante.

Pero no. Sarmiento dice excluirse de la condición del Estratega. Este polemismo de Sarmiento. Pero no está aquí la condescendencia que Sarmiento desea entregarle a la polémica. porque también cree que Alberdi “solo escribe contra mí”. De proponer que mueren en la guerra amigos de ambos y eso no los diferencia. además de haber practicado a la guerra en terreno. y el mariscal Bugeaud gustaba de hallar un hombre de países llanos. escribir contra mí”. pues él ha leído a Jenofonte. pues ha mandado escuadrones… por lo que al no haber podido mandar ejércitos. Parece llamar a una reconciliación por la vía del sentido común apelando a las sentencias clásicas: allá la guerra. que acaban elevándose al brillo aciago de la aniquilación en el combate escrito. Sarmiento no pretexta nada. la imposibilidad de Alberdi –según cree Sarmiento– de dejar de escribir ácidamente sobre él. suelta una chanza. No descansa Sarmiento al encontrar en cada camino lateral y derivado de sus frases la cobardía de Alberdi. otro pensador sobre la guerra en el seno de la política argentina denominó –leyendo los mismos textos que Sarmiento invoca–. Escribe contra Alberdi. el periodista afeminado. Por las dudas. ¡No sea zonzo! Y gloríese de haber sido desde muchacho periodista. “que nace y Dios lo cría”. No quiere discutir con un inepto –un abogado como Alberdi– sobre el arte militar: “Yo no entraré en esta espinosa discusión con un abogado. y no solo eso. Todo en Sarmiento escapa a las proporciones de un sentido que parecería en algún momento emerger tímido. prusianos y franceses. Es cierto que Alberdi cumple a regañadientes pero con agudeza analítica. como teniente coronel. medir lo que se dice y atenuar la guerra que se hace a través de las palabras en virtud del sufrimiento verdadero de la guerra a través de los cañones. que yo llamo hipotéticamente el pacto. los romanos. ¡Combatamos como argentinos! ¡Usted lealmente comme toujours! Quítese la máscara. “Escribir. Lo que exigiría un reclamo de sensatez. haber logrado después. Pero este pequeño síntoma de acercamiento. ser el periodista-diplomático”. el “óleo de Samuel”. pasa en seguida a su pathos originario. que resuelve la irreverencia en desprecio. Es claro que una cosa es la guerra y otra la polémica escrita. y abogado con el derecho incuestionable a fugarse de una plaza sitiada. la sospecha prevaleciente de que se escribe antes que nada para destruir la honra de alguien. y esa es quizás su tesis principal. incluyendo las maniobras de César. masacrando su bibliografía. a fuerza de estudio. pero no la del conocimiento del arte militar. el abogado magnetizador. abogado). en suma. la guerra que los separa inevitablemente. Filipo. y de montonera gaucha de las mismas características del gum árabe…”. Federico y Napoleón. ser abogadoperiodista y mediante sus Bases. con lo . para luego deshacerse cuando el círculo se cierra con la misma insolencia con la que comienza. enseguida desbaratado por el retorno al tema absorbente. con el pretexto que se impone de “hablar de los escritos de Sarmiento”. tiene aspectos obvios –la humillación sistemática con las armas de machaconas ironías que en su cambiante tarea demoledora deben ser de las más letales que se escribieron en los debates argentinos–. No puede con su genio. para lo que muchos años después. aún ignora si está dotado para dirigir formaciones enteras de batallones. símil en jinetes diestros en el caballo. por lo que le ofrece a disciplinar en quince días al club de amigos alberdianos haciéndoles hacer maniobras en una playa chilena “porque para educar a soldados inteligentes se precisa poco tiempo”. El párrafo es perfectamente circular y revela mucho de su espíritu antojadizo. He discutido el punto muy largamente con el mariscal Bugeaud en Argel. aquí los banquetes.aquí la pluma: allá la pólvora. aquí la tinta. conciliante. Invita a Alberdi a comprobar esas destrezas suyas. Si el tema explícito de la polémica es sobre el conocimiento de la guerra en relación a las profesiones (periodista. Alberdi lo dice en las Quillotanas.

una condecoración al pecho y una espada al cinto”. del negociador de la paz de las naciones. Y por lo tanto. Y el periodismo de alcurnia. en número de tres mil. El tiempo hace su tarea sobre esta polémica en la que ahora parecen equiparados Sarmiento y Alberdi –en fervor argumental y disposición al ludibrio–. Sarmiento y Alberdi se conocían. Todo esto para afirmarse realmente maestro. luego de haber trazado brillantes fórmulas –refinadamente irónicas Alberdi. El ornamento del diplomático. pero sobretodo con la palabra. y su tarea de soldado sea descripta por él mismo. Allí leemos: “El honor. Por el momento. La etiqueta de los reyes quiere que un caballero no se mezcle con las damas en los salones de la Corte sino armado de una espada. acéptese también. El caballero es un hombre de espada. sería la liza de ese combate. es el orgullo del mérito que se prueba por las armas. aun perdurará el Alberdi de La Moda en el todavía más distante El crimen de la guerra. en fin.cual la polémica se desliza sistemáticamente hacia el tema del intelectual timorato contra el soldado sapiente. Sobran. En cambio. sobre la oda y el parte de guerra. sin llegar a la casi excelsa criminalidad literaria sarmientina– para tratar la cuestión de las potencialidades del periodismo de combate –al que reprueba en su momento de periodismo de que sin embargo expresaría lo peor del “caudillismo”–. de los que abundan en América. ¿Quién es Sarmiento pues? Es lo que debe probarle a Alberdi que es. Lo demás es “periodismo de alquiler” o prácticas de abogado. quien podía fundar el periodismo del futuro. es cierto. habían festejado mutuamente sus escritos y muchos años después de esta polémica mediarían ciertos abrazos y modestas reconciliaciones. Sin embargo. un destino. De profesión. un acto de pureza ajeno a toda mundanidad o deseo de certificaciones. el político que en algún momento fue el superior del mariscal Bugeaud–. ya no una profesión sino una elección moral. era enojosa su lectura por sus contemporáneos. El bigote es el signo . no sobran si es que se forjan como él –con la pluma. como la que existe en grado necesario como para “no avergonzarme de mi patria de llevar unas charreteras en los hombros. fue a Francia a entregárselo a Thiers. ni periodista ni militar. No obstante. A ésta la cree capaz de querer pasar por “fatua y elegante. Cuando levanta los cargos salvajes que le hace Sarmiento en torno a la prensa asalariada. con la espada. por eso mismo es una polémica ejemplar sobre las pertinencias del periodismo y la guerra. es la espada. profesiones y destrezas para afrontar el riesgo. pero en aquel año de 1853. educacionistas de su clase. vistiendo bota de potro”. Una escisión de antiguos compañeros es el modo inevitable en que una época se pregunta si sus distintas facciones no pasarían por ser la reiteración diferencial de lo mismo que habían expulsado. son artículos de prensa– Alberdi ensaya reponer su tesis sobre la complicidad de la prensa en las guerras civiles argentinas. Luego de leídos los artículos de Sarmiento –que no toman forma de libro. símil sarmientino de un ideal de excepcionalidad al que se pone por encima de todo. La polémica entre las Quillotanas y las Ciento y una. se ve obligado a quedar a la defensiva frente a Sarmiento. Solo parecía un combate de predominio intelectual que exponía al peligro de que la época se tornara un pantano literario en que cada uno se acusaba de ser la continuación de Rosas. se habían leído. aunque en estos casos luzcan sus elogiados escritos –todos saben que es autor del Facundo. tímidamente dice que era el régimen bajo el cual “todos habían escrito”. asaz destructivo también. sin intimidarse. pues es ésta una polémica de duelistas por el honor de sus actos. que sabe batirse y matar a su adversario. era para descubrir en medio de la guerra quién era el intelectual –la palabra no existía exactamente del modo que la empleamos hoy– de la época. poseedores de la paideia. es decir. estratega de oraciones destructivas que forman parte de su batallón retórico que no poco le debe a su bonapartismo literario.

además de haber tantas especies de bigotes. Pilosa injusticia contra tantos embigotados pacifistas. con publicidades como la de la revista Harper's Bazaar España. y que los achaques que veía Alberdi. Nada más que la supresión del bigote sería ya una conquista en favor de la paz. Alberdi proclama le moustache c´est la guerre. con todas la deficiencias que puedan imaginarse. Una cabecera de referencia que ofrece una mirada distinta: sofisticada. que traiciona la dulzura del corazón. poco cuentan si se trata de observar cómo el movimiento de los estilos personales de vida vienen a combinarse con las imágenes estratificadas de la sociabilidad general. cultura y viajes con el añadido de contenidos multimedia e interactivos exclusivos para iPad”. quiso ver algunas de las tantas versiones del socialismo que albergó el siglo XIX. pero indicio de un tipo de reflexión sobre los símbolos que nadie como Alberdi supo atravesar. Pero lo que hay es trágico. como órgano telegráfico del corazón. Los saltos de época que deban darse para encontrar el clima de 1837 sesenta años después. avalada por los más de 140 años de historia de la cabecera Harper's Bazaar en Estados Unidos. En los tiempos de La Moda. la reflexión alberdiana vuelve a su pasión originaria. provocativa y sensual. modelos. porque esconde la boca. La izquierda periodística Capítulo 7. la revista para las mujeres que mueven el mundo. los salones privados y la presentación del ser a través de sus rasgos indumentarios.. fotografías. es un coquetismo de guerra. con personalidad y estilo propio. entrevistas y reportajes sobre moda. habla más a los ojos que a los oídos. un signo de amable y elegante ferocidad”. sean hoy contestados. Parte II El periodismo de izquierda. se trataba de ver los rasgos estilísticos de una sociedad como un campo de batalla para la renovación de las costumbres. pasadas tantas y tantas décadas podamos conjeturar sobre la paradoja de que La Moda sea una papilla interna de la publicidad. cosmopolitas. Naturalmente el bigote es de rigor en los tiempos y bajo los gobiernos militares. sino un vulgar afinador de pianos. Es cierto que ahora importa mucho menos criticar las costumbres heredadas en el gran teatro de sociabilidad urbana. como uno de los sucedáneos de La Moda de Alberdi. lo que se renueva es un viejo conflicto cultural entre la guerra y la paz. el portento boscoso nietzscheano o el que canta el tango (“a esos bigotitos de catorce líneas que en vez de bigote son un espinel. Algo del joven Alberdi hay en estas líneas triviales.del guerrero. esperables. desfiles. Pensada para mujeres de hoy. de José Ingenieros y Leopoldo Lugones (1897). Es la revista de moda más sofisticada del quiosco. La Moda no contenía avisos publicitarios. ni se trata tampoco de fundar nuevas miradas colectivas hacia las literaturas de La Moda que sepan abandonar la ceguera en cuanto a un activismo renovador. diseñadores. tan imbricada con el mundo histórico. Es distinta y distinguida. cultivado e independiente. La Montaña No es imposible juzgar a La montaña. En el caso del bigote –una suerte de espada del rostro–. estilo. Sarmiento llegó a considerarlo no un escritor. siguiendo a Mariano José de Larra. Quizás. Todas las secciones. Alberdi percibe un signo bélico. ese individualismo burgués que absorbe los caracteres modernos de un vestir . belleza. porque la boca. Así como alguien dijo que l´automobil c´est la guerre. en el costumbrismo español. En las modas.”).. Allí se dice que esta revista “piensa en moda. Él quiso decir otra cosa: en esa “cabecera de referencia que ofrece una mirada distinta”. y en ese insignificante adminículo que no reclamaría mayores preocupaciones a la filosofía. que una no existan sin la otra.

suntuoso /desnudez sombría. esas manos apergaminadas y huesosas.. Ingenieros había escrito la saga Los reptiles burgueses en La Montaña.. yendo a remolcar su miseria en los lugares abandonados. la fecha del calendario habitual que la recoge.] huyen de las miradas.. Frío / calor. [. donde se elogia la utilidad del robo.] entonces. festines insolentes / miseria que tiene frío… La montaña contempla una era vulgar y una era excelsa. en realidad.] muchísimos son los que simulan haberse dedicado al robo porque son partidarios de las ideas filosóficas de Proudhon.] esos cuerpos tísicos y descarnados que tiemblan bajo un harapo [. “…cuando nuestros diputados valsen con vanidosas ridículas. forma parte de la gran utopía revolucionaria. ese tajo implacable que confirma poderes y arroja a miles de hombres a la miseria. correspondiente a su “fecha sacramental” del 12 Brumario del año XVII de la Comuna. Sin embargo. el país en que sitúa.] ¿de dónde vienen? Casi siempre de pequeñas ciudades provinciales que han abandonado seducidos por el brillo de la gran ciudad. Pero perdura la idea política de que la división social. es la del tiempo en que sale. interrumpid vuestras fiestas y festines insolentes. aún marcaba el muro divisor de las conciencias públicas. lo segundo es su forma quimérica y prometida–. con el presumible pseudónimo de Guay Cendre.. cuando el frío provoque el regocijo de los de arriba... el mismo frió despertará un clamor de sufrimiento [. en el cual vemos “La Moda” como un sistema de fuertes referencias a señales existenciales contrastantes. Y sus fechas son las del calendario espectral de la Comuna de París.. oro y luz / harapos. El otro nombre del calendario tiene la consigna de la Comuna de París. . En un artículo del número 3. vanidosas ridículos / rostros enflaquecidos.. Ingenieros dice en un artículo del número del 1º de mayo de 1897. Son afirmaciones que pertenecen a su era communard. La primera. Porque no pocos años después. Ingenieros. Dijimos que había un hilo conductor no por tenue menos sugestivo entre La Moda y La Montaña. guardaos.. cuando el frío organice su cortejo de suntuosas fiestas [. De algún modo. escrito por un autor probablemente desconocido..] ¡Deteneos burgueses! Vedlos surgir de la sombra. abajo. La otra es mística e irreal.o de una lengua con inflexión preferentemente inspirada en La Moda francesa. negará estas tesis anarquistas con escrituras que rezan: “entre los ladrones que hemos estudiado en la clínica criminológica establecida en la Policía de Buenos Aires [... su único objetivo es justificar con esas ideas los actos antisociales que constituyen su método de lucha por la vida”.. que “hoy es 1º de mayo en la era vulgar”. en los huecos y calles desiertas [. puede comentarse también con los símbolos que provienen del goce mundano o de la privación de los desesperados. aluden a una utopía social. enseguida llama la atención un escrito que se impone por su nombre: La legión de los descamisados. y si no. esos ojos apagados o brillantes de fiebre. y cuando bajéis a la calle no insultéis más con vuestras calientes pieles a la miseria que tiene frio”. que dijo que la propiedad es un robo. en los altos lugares resplandecientes de oro y luz. esto es. Alberdi es un reformador de costumbres como vía para instituir nuevas leyes de igualdad y progreso. en los bajos fondos desnudos y sombríos de esta misma sociedad. Uno de los artículos de La montaña está firmado por Edgard Carpenter. Se trata de un típico relato anarquista evangélico de procedimiento dicotómico..] Es la Legón de los Descamisados que murmura [.] ved estos rostros enflaquecidos y amarillos. el más adecuado para la souffrance mística. bajo la aseveración que “las grandes corporaciones de ladrones tienen sentimientos comunistas”. este vuelco espectacular merece alguna reflexión. regocijo / miseria. la denominación de ambas –lo primero es lo transitorio de lo social.. Ingenieros en su tesis La simulación en la lucha por la vida. el gran hecho revolucionario que ocurrido un cuarto de siglo antes. de las miserias europeas que dejaron por la América de los sueños de oro [..

ver los textos. más estúpido. por los que no vamos a mostrar ninguna simpatía. en La Moda no hubieran podido escribirse estas palabras. alguien que había publicado en La Montaña los mencionados artículos de Edward Carpenter sobre la relación productiva entre el robo y el comunismo. sino en las máscaras de fingimiento que proveen las ocupaciones burguesas: “El burgués ‘bolsista’ es más puerco que el burgués ‘intelectual’. más cretino. las sugestiones altisonantes o las retóricas de empaque social: precisamente. La construcción de arquetipos no solo no es incompatible con el juicio estilístico. ambos al pasar. . Ingenieros condena al burgués a través de temas caracterológicos. y el de los hombres de la sociedad nueva. pero se mantiene el aire de condena a los usos sociales sostenidos en “caracteres sociales” que privan en la persona. rellena de la estopa del orden policial. los tramos de las ideologías por las que él mismo había transitado. también calcula o justiprecia que la crítica a ciertos usos sociales bien definidos. sino por necesidad intrínseca de respetar la ley. ser ladrón estimado y no trabajador deprimido”. abre la compuerta del cambio social. Es raro que se decidiera por éstos pensamientos. Pero constituyen también una reinterpretación conservadora. Prefiere ser idiota millonario y no inteligente hambriento. que en Alberdi no pasan de criticar al pícaro de las multitudes. el que habla aquí. que tanto se parecen a las modas. Ingenieros puede considerarse también un estudioso de los caracteres sociales. lo hace en nombre de estos principios. La Moda son aquí caracteres universales tomados “sociológicamente” por cada individuo. ya no en el plano de las filigranas de los usos de salón y de las maneras de saludar en la calle. más inicuo. pero también más sincero. tiene una dimensión reaccionaria y otro sugestiva. y desde luego. pero esa tesis sobre el ego simulador. proclama el reinado de los actos realizados no por inclinación. Hay una versión de la simulación. que a veces son meros chasquidos de palabras. es más avaro. muy compenetrado de su visión de lo que es un delincuente. el del burgués equiparado a un reptil. sino por deber moral. el “hombre hormiga”. periodista y científico. debe subirle el tono a las pullas hacia el burgués. Ya vimos en aquel pobre proudhoniano la sospecha de disfrazar de ideología su inclinación hacia el robo. tal como se exterioriza en el mundo. Error de Ingenieros. La Moda sería lo contrario a la ley moral. que son en definitiva temas de estilo. Lógicamente. o la “metafísica de las costumbres”. No es esta última la que predomina. Pero todos sabemos el enorme peso de las teorías. pero tal como la trata Alberdi. pero aquí la “moda” es ya una lucha ente dos principios morales. que recorre toda la época. fundido en moldes o figurines morales. Por eso. Sin intencionalidad. quizás también. de los tipos humanos a la luz de estilizaciones de manías. Le satisface que se le estime por rico. desconsidera absolutamente lo que en el anarquismo podía haber de rebeldía contra las normas de propiedad. leído tanto por Alberdi como por Ingenieros. sino que finalmente La Moda es una de las maneras en que se expresa la ética mundana. Kant. pero es la que permite estudiar precisamente las apariciones escénicas del yo desde el punto de vista de las mimetizaciones. que se le agasaje por potentado.aunque se siente más sucesor de Echeverría. para tomarlo apenas como un pretexto literario encaminado al beneficio personal del ladrón. donde el “científico periodista” está todo lo próximo que se pueda del estéril pensamiento policial. La Moda. No es el buen Ingenieros. que se le envidie por adiposo. innovadora. Las causas “nobles” serían apenas un pretexto para una utilidad obtenida con mendaces disfraces y justificaciones célebres. No le importa que le llamen idiota o ladrón. Cuando Ingenieros pasa a la criminología. como una máscara simuladora. Y como la trata Ingenieros. es su complemento y hasta su sustituto. Para eso.

por lo menos La Montaña. sus textos de la época de la Revolución Rusa. no deseaba desatar pues hacían a la vigorosa extrañeza de las combinaciones y perífrasis que ella misma presentaba. Aunque llega también a Ingenieros la hora de decir. Macedonio Fernández. Ya estamos en los Tiempos nuevos. un síntoma de vita nuova y de un activismo para el siglo que vendrá “sin herencias”. Así lo quería también La Moda: veremos las dificultades de la cuestión. una originalísima crítica al idea de herencia. se justificaban desde la magna decisión de computar el tiempo revolucionario desde la caída de la Comuna de París. era una cisterna obligatoria. Carlos Marx. En este simpático y sugestivo batiburrillo puede leerse la defensa de la idea de “sociedad sin Estado”. Los harapos que eran festejados en La montaña como festín de los libertarios. todas búsquedas que van desde el esoterismo revolucionario a una revolución en las conciencias. adaptándose a su ambiente físico. Paul Lafargue. Jules Guesde. a su nivel de cultura y aún a la particular psicología de sus habitantes”. una interesante “psicología de la bancarrota”. La afluencia extraordinaria y caótica de nombres. Pero aquellos utópicos pensamientos del periodismo de La Montaña –redactado durante sus 12 números por Ingenieros y Lugones. oscuras. De La montaña. ya habían pasado veinte años. y acaso escindidos porque a la primera le tocaría prolongar al segundo en el análisis de las instituciones capitalistas o de los confines de una nueva moralidad antiburguesa –. En este periódico. pero habrá que buscarlo. a la manera de una vecindad necesaria con el socialismo – ambos confluyendo en el ideal científico. “socialistas revolucionarios” cuando jóvenes–. los harapos del anarquista eran tapaderas del delincuente.El ejercicio de esa pobre pero seductora ontología de la simulación. Aquiles Loria. En todos los números de La Montaña puede apreciarse más plenamente la introducción de la palabra sociología. Antonio Renda. décadas después. una defensa de los criminales o un breve comentario sobre el tercer Congreso del Instituto Internacional de Sociología. Pues si la palabra sociología era tratada con suma consideración. por otro lado la ambición libertaria que preside las páginas de La Montaña le otorga a su “sociología” una fulgurante actualidad que busca su sujeto en la “poética de los descamisados”. Comuna y moda eran objetos de una temporalidad perdida. teñida de un aire spenceriano. pero aún no escindida de su troquel general –el socialismo– y conviviendo con un esencial interés por los procesos esotéricos del conocimiento y de la mente. una ufana crítica al cooperativismo en nombre de la verdadera emancipación obrera. Augusto Bebel. En ellos se insinúa el contorno que adquiriría la sociología del siglo posterior. hacen de La montaña el periódico más interesante de la historia periodística argentina. Edward Carpenter. No era muy diferente en La Moda. en cuanto a la búsqueda de un ethos vital. a sus fuentes de producción. . Enrique Ferri. ninguna otra manifestación escrita de un diario operante en esas dos fajas del tiempo. una interpretación del marxismo con el agregado de las determinaciones del medio y de la raza. Jean Jaurès. una vez resueltas aquellas tensiones que. Ya no había un tempo profano y un tempo egregio y mitológico. existe una sección permanente denominada estudios sociológicos donde conviven Daniel Deville. hecha para homenajear a los comuneros. con su oscura poética y su axiomático abalorio cuentista. donde parecía arrebatador y bastante chistoso arrojar allí lo que parecían las sobras patológicas del mundo. Sebastián Faure. celebrado en la Sorbona. en la ciencia de alcaldía policial en que por un tiempo se zambulle Ingenieros. René Worms y los propios Ingenieros y Lugones. y en las conciencias desterradas. en cada municipio. que “las aspiraciones revolucionarias serán necesariamente distintas en cada país. en cada región. una felicidad pura en una burbujea de tiempo destinada a fenecer gloriosamente. Referencia en la historia francesa que pasaba por ser una referencia universal. No hubo luego en la historia del periodismo argentino.

La Montaña. y acaso solo la iguala la revista Martín Fierro en los años 20 y Contorno en los años 50. que convive en las páginas de La Montaña con otros como la Agrupación Carlos Marx– ¡de los Corrales!– nos introduce nuevamente al tema de los rezagos lingüísticos. como cuando en la reseña de un Congreso científico . Sin embargo. en ese sentido también heredera de La Moda. sin pararse a considerar que el autor de Madame Bovary fue también el gran enemigo de la Comuna de 1871. y desde ese punto de vista. insistirían en que si no se desbaratasen definitivamente esos lazos pegajosos que mantenían en un mutuo juego de espejos al esoterismo crítico y a la sociología evolucionista. Es como si hubiera un rastro nominalista en la historia. los signos que luego tendrán muy diversas encarnaciones. por la poesía enconada de la reparación moral y por la regeneración profética del mundo social. simultáneamente interesada por el lenguaje de la ciencia social y por el protagonista social de la revuelta que habla la lengua de la imprecación moral contra la burguesía. cual es el de los momentos de la civilización donde en un ámbito relativamente marginal. De algún modo. La expresión “descamisados” aparece en este artículo así como también la expresión Fascio dei Lavoratori. evento que figuraba entre las más íntimas devociones del periódico. aún en La Montaña muchas veces se rompe este tenso equilibrio. Se trata de la apuesta que lo lleva a insinuar una opción que se va bifurcando. Tal parece haber sido la característica del primer compromiso intelectual alrededor de todo lo que evoca la palabra sociología. si nos precavemos de suponer que movimientos de índole ideológica muy diversa podrían quedar asociados por haberse cruzado con ellos los mismos nombres. la atracción por la luz oscura de las conciencias. los hábitos denominativos y las aureolas ideológicas asociadas al movimiento social. probablemente uno de los locales del club Vorwärts. El espíritu de la ilustración racionalista y “positiva” es veteado constantemente por la acechanza que ningún “iluminismo” dejó de sentir en su interior. por el cual los nombres permanecen bajo una celdilla que pareciera estarles destinada. Mientras La Montaña. esta escisión mantenía latente la unidad contradictoria de una ciencia que se desdoblaba en un espiritualismo de justicia social y en un profetismo de redentores sociales que pedía diálogos precisos con el saber “positivo”. Por otra parte. se preparan como en un laboratorio de prefiguraciones históricas. Esta antigua ecuyère e imaginativa autora de la “doctrina secreta del cuerpo místico” a la que Lugones acabaría permaneciendo fiel. y luego disgregan su localización provisoria y se convierten en emblemas de lo contrario – o lo adverso. el ensayo periodístico más ligados a la ebullición de los “tiempos nuevos”. que corresponde al grupo socialista que también se reúne en la calle Cuyo 1817. Y precisamente se manifestaría en La montaña. en ese sentido. Llega incluso La Montaña a publicar una filípica de Flaubert contra la “canalla burguesa” a propósito de la censura de prensa en 1835. los anuncios de la disposición científica conviven con un franco saludo de Ingenieros al ocultismo y la teosofía tal como los practica Madame Blavatsky. va comentando el drama de su propia clausura y los secuestros frecuentes de ejemplares a que era sometido. donde Ingenieros suele ofrecer conferencias. Otros compromisos. deja escurrir entre sus páginas una gran apuesta irresuelta que es la base justa que sigue permitiendo hoy su absoluta legibilidad. en paralelismo con su gran caldera de lenguaje. estamos ante un tema de gran alcance. De este modo. o lo enigmáticamente distinto – de lo que habían comenzado a significar. es una rara y extendida lectura en todo el mundo.blasfemantes y sufrientes. El nombre de este grupo. es el más importante campo de pruebas de las luchas sociales del siglo que advendría. más adelante. asumiendo la señal del socialismo libertario pero también vaticinando oscuramente lo otro. nada efectivo podría lograrse en el terreno científico.

hubieran sido mencionados después que los demás. saluda el llamado a considerar problemas de las ciencias exactas. la sociología de La Montaña aún lleva inscripta en sus banderas la razón teológico-política. así como en la revista Agricultura –vinculada al diario La Nación–. Pero La montaña promueve los grupos socialistas que llevaba este nombre: Fascio dei Lavoratori. la renta agraria. Con gran complacencia.notoria empresa juvenil. simbolistas e irónicos. se informa que el Club socialista de la parroquia del Pilar – calle Las Heras y Laprida – daba los primeros pasos de su . preceden a La montaña. Le Paria. que junto a La vanguardia. Es lo que se afirma en el artículo La fiesta del proletariado. el Vorwärts de Buenos Aires fue representado por Guillermo Liebknecht. Se había fundado en 1881. En el mismo diario. ni unos ni otros están conformes con el socialismo anarco evangélico de Ingenieros y Lugones. De algún modo. Allí la sociología aparecía como racional y científica “en oposición a la metafísica y el misoneísmo burgueses”. en La Montaña. que se presenta en el mundo infundida de socialismo profético laico. en la que escribe tópicos de su especialidad. Con el Club. se hallaba también relacionado Germán Ave Lallemant. pero interpretados con alusiones sutiles a las relaciones con la industria. figura fundamental del primer marxismo argentino. naturales. era posible percibir ciertas coincidencias con las proclamas de la Unión Cívica. I. cuyos números no tiran más de cuarenta ejemplares manuscritos por su autor. apenas lamentando que éstos últimos. físicas. siendo los más importantes. Ingenieros dice de él que es “un anormal digno de un detendido estudio psicológico o un travieso discípulo de Lemice Terieux”. Encontramos en La montaña numerosas noticias sobre reuniones en el club Vorwärts. Por supuesto. la racionalización de las tecnologías agrícolas y la propiedad de la tierra.. quien tuviera trágico destino en 1919. correspondiente al 12 Brumario del año XXVI de la Comuna. Revue Echo-Manuscrit des rêves AnArchiques. El acto del 1º de mayo de ese año fue organizado principalmente por Vorwärts. Ave Lallemant tiene relaciones con Kautsky. Pero para La Montaña. que el agrónomo alemán ve encarnadas en la insurrección de Alem en 1890. Es que el modernismo trata de investirse del nombre de las ciencias sociales sin abandonar el compromiso con la renovación del lenguaje a través de la quiebra de la representación burguesa. Henry Zisly. inicialmente por obreros de la cervecería Bieckert y poco después se convertía en un centro decisivo de la difusión de ideas socialistas en ligazón con la socialdemocracia alemana. antropológicas y sociológicas. de Juan B. un artículo firmado con las iniciales T. Justo. Pues La Montaña . y director del periódico El Obrero. en las inmediaciones del movimiento insurreccional de 1890. bajo la hermética advertencia de que “la Cosa se acerca”. Estaba ubicado en la calle Rincón 1141. inclusive su desenlace médico clasificatorio y su teoría moral del “ego impostor”. En el congreso de fundación de la Segunda Internacional en París. firmado por Leopoldo Lugones. y es un agrónomo naturalista cuyo marxismo aplica en La Modalidad científica de las previsiones más cautas de la socialdemocracia respecto a la “etapa burguesa democrática”. fechado el 1º de mayo de 1897. el impostor francés que tanto lo cautivara y al que poco tiempo después haría objeto de sus teorías de la simulación. para lo cual no desdeña elementos de origen esotérico. número 2. médicas. pues ninguno de sus redactores pasa de los veinticinco años – insinúa o plantea in nuce todos los temas del posterior modernismo crítico.Latino Americano. En el periódico del club. padre de Karl. denominado también Vorwärts. los estudios sociológicos son una promesa en la que conviven varios estratos de la realidad y el lenguaje: el catastrofismo crítico del Ingenieros de Los reptiles burgueses y la apelación lugoniana a “los regimientos de la Reivindicación” hasta una reseña afectuosa de una curiosa publicación anarquista.

conduce a un grupo de varas atadas como insignia de autoridad.agrupación con una comida donde se presentaban algunos componentes del Orfeón del “Fascio dei Lavoratori”. Fasci: esta denominación había hecho su carrera. en términos de la discusión sobre la ciencia y el arte. Pero Macedonio se equivocaba también en su augurio a los tiempos nuevos. Hacia 1914. o corresponde más bien un balance apesadumbrado sobre la filosofía y la ciencia. en la mencionada calle Cuyo 1817 (hoy Sarmiento. los fasci d´azione revoluzionaria son la madeja de la que surgen los fasci di combattimento. Se equivocaba uno de sus articulistas. se lee non es nostrae fasciae. “El siglo que suprimirá la herencia comenzará por heredar casi nada”. interviniendo junto a la Entente. posición que muy pronto Mussolini comienza a defender en Il popolo d´Italia. se disloca. se preguntaba al borde del siglo que comenzaba. y de uso habitual en nuestro lenguaje. probablemente ya con el hacha en el centro. sin conseguir evitar el menoscabo del acervo cultural universal? No admite autorreflexión sobre la depredación lingüística y otorga un halo de inmunidad a autoridades fugaces que gracias a esa erosión cultural creen que pueden declararse eternas. que en La desherencia. Los hombres que allí se reúnen –con todo lo . un manojo. pues el propio periódico en el que escribía. El mismo periódico informa que José Ingenieros daba una conferencia el 8 de mayo de 1897 en el local del Fascio dei Lavoratori. Eran agrupaciones socialistas sicilianas surgidas a fines del siglo XIX. Capítulo 8: Lenin y Gramsci en la cosmovisión periodística contemporánea Tres décadas después de aparecer en La montaña. anuncia la gran encrucijada del siglo XX. se anunciaba aunque en sordina la bifurcación de las vanguardias. cuál sería la herencia del siglo XIX. se respondía el futuro autor de No todo es vigilia la de los ojos abiertos. empleado en ediciones de breves formatos. festivamente considerados. En Plinio. ministro de interior de la monarquía piamontesa. a los Fasci. cantando el Himno Obrero. Fascis. como un rastro negro en el cielo. Podrían imaginarse los aires sicilianos –además de ese Himno Obrero anterior a la Internacional– que interpretarían aquellos miembros del Orfeón de la calle Cuyo. asimismo. En Petronio. ramillete. Circula. en Italia. Macedonio Fernández. que antes había estado vinculado a Mazzini y Garibaldi. Fascis es un haz pequeño. contra las que Francesco Crispi. pero hacia el año 1894 lanza orden de persecución acusándolos de propiciar la autonomía de Sicilia. es remolcada muy pronto hacia nuevos confines y máquinas de guerra. encontramos la denominación fascio d’azione indicando el grupo organizado por sindicalistas revolucionarios y anarquistas que exigen plegarse a la guerra contra Alemania y Austria. existe con el significado de trenza de junco. “no eres de nuestra condición”. de alguna forma. que llevaban los lictores –ministros– ante los cónsules y procónsules. En rápidas escenas que fueron innumerablemente relatadas. origina fascículo.) Demasiadas veces la palabra fascio. pues les cuesta trascender el mero estadio de expresión de los poderes técnicos. Es sabido que obtiene su fuerza de una palabra latina de varios despliegues metafóricos. en sus Cuadernos Gramsci menciona varias veces. Es que La montaña está enclavada en un cruce de caminos. Es probable que los miembros del Fascio socialista de Sicilia hostigados por Crespi se encontraran refugiados en Buenos Aires en la época en que sale La Montaña. Fasciculus. Ahí comienza a pregonar la superioridad de la cuestión nacional sorbe la lucha de clases. ¿Es una frase que podríamos repetir hoy. que mantiene lejano sabor agrícola –el agrupamiento del haz– y es tempranamente empleada como insignia de autoridad política. En Juvenal. los aires de las futuras guerras y los poderosos mitos que regirían las masacres en los campos de batalla.

Es apartarse del debate ideológico si se lo considerara en la dimensión de un método de guerra. el “poeta de acción” y de la riscossa nacionalista había tomado la ciudad portuaria de Fiume. y desde luego. en Los crepúsculos del jardín. o sea las organizaciones armadas privadas que tienen dos objetivos: hacer uso de la ilegalidad mientras el Estado parece permanecer en la legalidad.. que pasa como un aerolito distante. con su socialismo épico y soreliano. que no era del agrado de Mussolini. pues. La cuestión crepuscular lo persigue en nombre del poeta italiano que yace oculto en muchos de los pliegos de La Montaña. a un horario fijo”. parece decir Gramsci. Esa es su importancia crucial en la historia del papelerío periodístico del país. La revolución rusa había ocurrido dos años antes. Eran los seguidores de D’Annunzio. Al contrario. a una distancia relativamente cercana de estos temas. sin el aditamento decadentista y esotérico que se resolvería en un cientificismo anarco-biologizante. se interesa por esta experiencia corporativo-poética. Mariátegui. desarraigados luego de finalizada la guerra. se hallaban “ávidos de experiencias no impuestas por la disciplina estatal sino libre y voluntariamente escogidos por sí mismos”. el “contenido” de cada metodología bélica y de cada forma militar tiene raíces en las prácticas productivas. Del “apoliticismo” de D’Annunzio. Gramsci decía: “una organización estatal debilitada es como un ejército que ha perdido todo su vigor. porque su popularidad provenía de la inexistencia de un partido de masas que interpelase a las “pasiones populares. es decir. el sorelismo y los arditi desmovilizados de la guerra. del más izquierdista al más derechista”. aunque el anarquista que también impresionará a Roberto Arlt rechaza esa posibilidad. que profesan una fe d’annunziana. Para Gramsci. Eran las formas de guerra como metáforas cum grano salis de la lucha social. combatir el arditismo con el arditismo. como medio de reorganizar al mismo Estado”. Marinetti había ido a Fiume a declararla “capital futurista de Italia”. No estaba sin embargo involucrada más que en . “Fiume y Moscú son dos riberas luminosas” escribe el futurista Mario Carli. D’Annunzio.difícil que ahora resulte imaginarlos– pertenecen a un anaquel de ideas cuyos membretes hay que buscar en el futurismo. Será ésta. esos hombres “después de cuatro años de guerra extensa se habían enardecido enormemente” y además. es algo estúpido. Para todo esto estaba preparado el periodismo de La Montaña. que está imbuido del mismo espíritu de La montaña.. la crítica “teórica” de Gramsci al d´annunzismo. esos “hombres decididos y valientes. tradicionalmente fuertes y dominantes”. “las mujeres de Fiume atraían mucho. centinelas de la nación” organizados en los “destacamentos de asalto” o “pelotones de guerrillas” que permanecían luego de finalizados los combates de la conflagración mundial bajo influencia del futurista Marinetti y de D’Annunzio. D'Annunzio no descarta un apoyo de Malatesta. que de algún modo será un gramsciano de derecha.] El carácter de clase lleva a una diferencia fundamental: una clase que debe trabajar todos los días con horario fijo no puede tener organizaciones de asalto permanentes y especializadas como una clase que tiene amplias disponibilidades financieras y no está ligada. entran en el campo los “arditi”. “podían esperarse todos los fines imaginables. con todos sus miembros.. pero por las recónditas dimensiones del cosmos. Muchos hombres. No es posible situar a Lugones fuera de la estela que ofrece una lejana nota d´annunziana en su propia voz. Por otro lado.”. Y luego de esta precisa descripción: “creer que a la actividad privada ilegal se puede contraponer otra actividad similar. para el lector atento.[. los que fueron a rescatar el irredento Fiume. En cuanto a los arditi. Esta crítica consiste en rechazar que una cuestión clasista pueda ser vista desde una forma metodológica de la guerra. dice Gramsci.. No la hará el Lugones golpista. D’Annunzio había encabezado en 1919 una columna de legionarios y arditis que anexa a Italia el puerto dálmata de Fiume.

En 1920 afirma que “en Alemania vemos el mismo bloque contra natura entre los Centenares Negros y los Bolcheviques”. Lo considera una de las mayores realizaciones del espíritu nationalbolschewistisch. Había actuado en la República de Consejos de Baviera. Lenin no observa con simpatía ese proceso. lo tendrá a Toller como reseñista admirado. La formación de estas expresiones engarzadas en la aproximación brusca de términos contrapuestos debe reconocerse en el rastro del enunciado mayor de ese género complementario de opuestos: el socialismo nacional. de importante trayectoria en la socialdemocracia. En ese marco Weber da en Münich su célebre conferencia La política como vocación. De 1933 es el Manifiesto Nacionalbolchevique de Paetel. habría pensado que en consonancia con el poeta de los Laudi (“navegar es preciso. Robert Paris ofrece una pista para esta referencia. a su vez. la Unione . En cierto momento. puede considerase “el primer programa de acción seriamente pensado de un nacional-bolcheviquismo alemán”. Su Manifiesto Alemán. enraizado en metáforas espiritualistas. en 1911. que décadas después serían pesados debates con nombre y apellido de las grandes vetas ideológicas del siglo “sin herencias”? Gramsci a la vista de las desavenencias posteriores entre los arditis d´annunzianos y los grupos fascistas. En el círculo de Jünger se dice: “La derecha no puede encontrarse lejos de donde está la izquierda”. José Aricó recuerda. El trabajador. discípulo de Max Weber. ¿Pero no flotaba un aire de socialismo místico. de Ernst Jünger. Será un “nacionalbolchevique”.conferencias… peligrosas. Pero todo es muy obvio para el movimiento intrínseco de las ideologías. Que “La gran proletaria se haya movido” era una mención a Italia como nación proletaria. autor en 1930 del libro Decisión. Uno de ellos llama a Mariategui “bolchevique d´annunziano”. En 1918. Respecto al “nacional-bolcheviquismo” alemán. que de joven fue encarcelado como miembro de la Internacional. algunos artículos que luego de la muerte de José Carlos Mariátegui intentaban un balance crítico de su figura. “delegado gigante anarquista. También la figura de Ernst Niekisch debe ser considerada. Luego de su renuncia lo reemplaza Ernst Toller. admirador de Danton” (según Faye). Martín Heidegger. Schlageter. en las cuales el concepto de proletario era trasladado de las clases a las naciones”. director de la revista Resistencia hacia 1925 y luego integrante del círculo de Jünger. Luego se refugia en la Unión Soviética. el comunista Radek pronuncia un discurso en la Tercera Internacional alabando a un capitán de los Cuerpos Francos. este par de conceptos embutidos en tensión. no desea vincular con el modelo bolchevique. en 1921 combate en las filas cercanas al partido comunista. siempre según Faye. La república ha sido declarada por Gustav Landauer. un colaborador de Jünger. sin demasiadas precisiones. motivo constante del fascismo. Es la voz de Gramsci la que escuchamos en este relato: Páscoli alcanzó “la máxima repercusión pública en la época de la guerra con Libia con el discurso la grande proletaria si è mossa. mártir del nacionalismo alemán y también motivo de una conmemoración del flamante rector de la Universidad de Friburgo. Hans von Hentig. el asombrosamente obsesivo libro de Jean-Pierre Faye –Los lenguajes totalitarios– trae las evidencias de ese mito cultivado por publicistas y militantes de ambos sectores. igual que los espartaquistas. Un año después. vivir no es preciso”) se podía formar “una especie de movimiento nacional-bolchevique como los que existían por entonces en Alemania”. y hay que vincularlo con las doctrinas de Enrico Corradini. aparece en la obra de Giovanni Páscoli. autor hacia 1900 de los Poemi del Risorgimento. que burlan a menudo y a veces extraen de sus contraposiciones un núcleo común. a la que sin embargo. En Italia. shakespeareano célebre. alrededor de 1923. nacionalista que postulaba un “socialismo acorazado y arrebatador”. que leen interesados tanto Carl Schmitt como Goebbels. en 1919.

una suerte de marxismo caliente. para la eternidad. En una crítica al fascismo. que cita Portantiero en Los usos de Gramsci. adoptados por los “sindicalistas revolucionarios” y por esas izquierdas que buscaban un raudo intervencionismo militar contra los austríacos. El tema está en el trasfondo de . siguiendo pobres. dondequiera que esté. la nación y de la raza en el socialismo ciego y gélido de Marx”. Páscoli quería convertirse en líder del pueblo italiano pero el carácter “heroico” de las nuevas generaciones se interesaba por el “socialismo”. y por lo tanto la triple alianza. (En El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. pues actúa “con el lenguaje indigesto del filósofo” y encubre que sería mucho más fácil pensar “que el fascismo no es comunismo. Hacia inicios de ese novecento. ni translaticio. Según Gramsci. sino especialmente la necesidad que yo reconozco e idolatro. La idea de que el mito fascista va a resolver el problema civilizatorio – aquí Gramsci comenta la idea del fascista Camilo Pellizi. que (el trabajador italiano) ha contribuido a crear con su trabajo”.. hemos importado e importamos capitalistas.Socialista Italiana postula el “socialismo nacional” que sostenía una articulación entre el concepto de lucha de clases y la “patria-nación”. El nombre de Georges Sorel está en el corazón borroso de estos razonamientos. Y los que se han enriquecido a nuestras expensas nos desprecian y nos llaman pitocchi”. incluso no italiano. La “nación proletaria” será entonces el punto de confluencia de muchos sorelianos.supongo que este es un fenómeno propio de los presos – la idea de que debería hacer algo für ewig. Y en la gran guerra: “Alemania. Se trataba de realizar “la síntesis de la antítesis: clase y nación”. aunque solo para “reorganizar el mundo.. Y respecto a la inmigración italiana: “¿Qué ferrocarriles no fueron construidos y qué montes no fueron perforados y que istmos no fueron abiertos en su mayor parte por italianos? Y su trabajo no los enriqueció ni a ellos ni a nuestra nación. La inmigración italiana vista como un aspecto de la expansión italiana. en ningún sentido. así como el de las generaciones precedentes se sentía atraído por la cuestión nacional: por eso su temperamento aglutinante lo lleva a tornarse propagandista de un socialismo nacional que le parece estar más a la altura de los tiempos. Gramsci. de una gran política colonial”. se refiere al proto-fascista Páscoli: “me obsesiona . Afuera y adentro hemos enriquecido a los otros. que él propugna. sin fuerza ni agudeza social.) Una carta de Gramsci desde la cárcel. Gramsci le preocupan estos “embarullamientos” de Pellizi. ni concreto. (En El Risorgimento) Gramsci es favorable a un cosmopolitismo “de tipo moderno” que asegure las mejores condiciones de trabajo para el inmigrante italiano. tienen respecto a Francia y a Rusia un elemento de debilidad: el socialismo”. hay un indicio de lo que considero mi misión: introducir el pensamiento de la patria. Nosotros hemos exportado y exportamos trabajadores. al que considera un “caballero probo y de agudísimo ingenio” – le merece la objeción de que ese fascismo de Pellizi visto en tanto “comunismo libre” no pasa de una ilusoria construcción utopista. Es concesivo con la idea de “nación proletaria” de Páscoli. Gramsci cita una carta de Páscoli. porque estaba al servicio del capital extranjero. Páscoli afirma: “A huir del socialismo político de nuestros días me ayuda no solo el horror al despotismo de la multitud o del número de la mayoría. en la que le dice a un amigo: “en el discurso que pronuncié el otro día. Gramsci infiere que éste surge de la idea de “jefe carismático” –cuyo comentario está en la obra de Weber– mientras que la acción del “moderno príncipe”. de acuerdo con el concepto goethiano que según recuerdo atormentó mucho a nuestro Páscoli”. y que te mando purgado de muchos errores de imprenta idiotas. nunca. es la más apropiada para organizar a las masas como cuerpo colectivo viviente y dramatizado. Cuadernos. colonialista.” Esta sorda polémica acompaña oscuramente los escritos gramscianos.

considerándolo autor de una obra de “simple retórica ideológica”. inspirador no muy remoto de aquellos párrafos. “es decir. como los de Buenos Aires. ¿Era necesario despertar las fuerzas utópicas del anticapitalismo de las poblaciones empobrecidas o campesinas para adjuntarlas a una proposición socialista? ¿Ese anticapitalismo yacía en camadas mentales arcaicas que podían suscitarse bajo consignas de “embriaguez” o “éxtasis” artístico propias de . escribe el 1º de septiembre de 1922 el artículo “É morto Sorel”. uno de los escritores más agudos de la Francia pre-bélica”. de una emoción a otra. Por esto sus palabras no pueden dejar indiferentes a los obreros turineses.. El fascismo era visto por Mariátegui como un “confusionismo mental de la clase media” y de Mussolini opinará que “el socialismo no era en él un concepto sino una emoción. considera en Literatura y vida nacional al pre-fascista Enrico Corradini. de este modo. promovía una suerte de intuicionismo heroico. Pero agrega: “De Corradini es necesario tener en cuenta su teoría de la nación proletaria en lucha con las naciones plutocráticas y capitalistas. un amigo desinteresado del proletariado. al que desestima. un mito no podía ser solamente destructivo. A su turno. Se trasladaba. es decir. Mariategui critica las ideologías “chatas y cómodas” del progreso. la interroga.las preocupaciones de Gramsci. sin embargo. Le cuestiona su desdén hacia el jacobinismo y los intelectuales. sin variar su expresión dramática en cada momento de esa contraposición. obnubilado por “cierto fetichismo sindical o economista”. en verdad. La teoría está vinculada al hecho de la inmigración de grandes masas de campesinos a América y por consiguiente a la cuestión meridional”. el primer editor de la obra gramsciana. Con su severo estilo de comprobador y exégeta riguroso de hechos. evita exorcizarla abruptamente con gesto apriorístico. “Tener en cuenta” para Gramsci es estudiarla en el cuadro histórico. El autor de Reflexiones sobre la violencia no habría comprendido la cuestión del partido. pero esa tesis le inquieta. del mismo modo que el fascismo tampoco es en él un concepto sino una emoción”. la primera realización del sueño de Marx de la redención de los trabajadores por obra de sí mismos. Sorel. en el determinismo de un supuesto “impulso vital bergsoniano”. pero sobre un subsuelo soreliano de reflexión sobre el mito. Gramsci corrige a Sorel. la miscelánea entre bolcheviquismo y fascismo bajo el repiqueteo de hombres robotizados que marchan por las metrópolis pegándose la cabeza contras las paredes de los transportes subterráneos. pensando en una praxis sindical capaz de provocar catástrofes reveladoras del estado primordial –”mítico”– de la disposición revolucionaria. podía difuminarse en Italia en una bifurcación que incluía la tesis del “mito” del nacionalismo socialista y la tesis del “mito del moderno príncipe”. teoría que sirvió de puente a los sindicalistas sorelianos para pasar al nacionalismo antes de la guerra de Libia (1911) y luego de ella. Pero hacia 1925 Mariátegui escribe unos párrafos singulares: “El fascismo no concibe la contra-revolución como una empresa vulgar y policial.” Sobre Sorel. inspirándose en Unamuno y en “Jorge Sorel. Togliatti. Al igual que Ernst Bloch. Es una necrológica en la que dice que Sorel había reconocido en el soviet su sindicato. Después modificaría esta errónea apreciación. Por otro lado. a través de un trabajo orgánico de creación de un nuevo tipo de asociación humana”. Es la atmósfera de los discursos del Astrólogo de Arlt.. de ningún modo adoptarla. Sorel estaba en el centro de la discusión. Sorel. Aquí también. Justamente serán esos los “agregados” que hará Gramsci a la teoría de la voluntad colectiva. a riesgo de que su supuesto espontaneísmo acabase en un mecanicismo puro. son suficientemente conocidos los pensamientos de Gramsci. Gramsci había escrito en Ordine Nuovo (1919) una nota sobre Sorel: “Nosotros sentimos que Georges Sorel ha permanecido siendo lo que había sido Proudhon. Mussolini. sino como una empresa épica y heroica”.

la cual “sería sin nombres de personas y aún de pueblos” para poner en un plan abstracto de evidencias a “los principios de la teoría biológica del hombre y las leyes fundamentales de la sociabilidad” (Comte. con razón. promisoria y verdadera. de John William Cooke.las vanguardias metropolitanas? En el artículo La emoción de nuestro tiempo. debemos recordar su idea de un “poder espiritual” por el cual “la herencia teocrática antigua. que consigue igualar el conocimiento con la creencia y ésta con el mito –la sociedad es un objeto de conocimiento y a la vez de veneración– deja una huella secreta en el conocimiento social. unión mística con la humanidad que reemplaza la teología por la “sociolatría”. había socialistas y fascistas que asustados por la oscura promesa de los “hechos superiores” que sobrevendrían. el reformismo simbólico poético de Rubén Darío y la noción de fuerza anímica que se traslada del escritor periodista hacia la construcción del sujeto social revolucionario. Esa aventura albergaba en su corazón la lucha mortal entre bolcheviques y fascistas. habiendo sido escrita casi más de dos décadas antes de estas discusiones? Pues no era el “socialismo gélido de Marx”. muy perceptible en algunos tramos de la historia de la sociología por el cual ésta se atribuía un meta-saber destinado a unir su objeto de estudio con una impulsión que le sirviera de molde moral. Curso de filosofía positiva). Esta asombrosa visión. Mariátegui afirma que bolcheviques y fascistas. Sin embargo. no mantienen ninguna ilusión en el progreso. Sin embargo. el dilema por el cual la sociología . Era la aventura embelesada para recrear la “herencia de milenarios signos utópicos y subversivos”. el “Schiller marxista”. la lucha verdadera quedaba configurada como el intento de los fascistas de regresar el Medioevo y de los bolcheviques de ir hacia la utopía. sin duda en el Perú pero también en los países circundantes. Un lejano sabor de todas estas publicaciones. una vez descartados de sus propias filas los propios bolcheviques y fascistas que renegaran de esos elementos trágicos y utopísticos en nombre de una vuelta amilanada al seno de los valores burgueses. abandonando “todo quijotismo de derecha y de izquierda”. quedaba anunciado de un modo que no podríamos considerar tan vago o tan lejano. ella es poderosa porque en cierta forma fue inaugural. No creemos equivocarnos si vemos el hilo conductor que la comunica hacia atrás con La Moda y hacia adelante con empeños periodísticos como De frente. Sin embargo. Las dos alas del mundo moderno. los dos hemisferios ideológicos de la revolución técnica y emocional basada en un sentimiento artístico de intranquilidad y hechizo. La montaña es antigua y moderna a la vez. revista en la que están las fuentes de la renovación del lenguaje periodístico. o mesiánica con olvidados diamantes marxistas en su seno. La primera. Convertida la sociología en una filosofía de la historia. se aloja también como duende irredento en Amauta. Por otra parte. fascinante pero equivocada. cada uno de sus miembros está dedicado a servir al “Gran Ser”. ¿Qué tiene que ver La Montaña con todo esto. y entre sus notables curiosidades. En esta sociedad. y la segunda. al ser esta revista hija del vitalismo soreliano. según Jürgen Habermas. queda reemplazada por la herencia sociocrática”. eran las dos “emociones de nuestro tiempo” mariateguistas. de Mariátegui. retrocedían a la “crasa tranquilidad prebélica”. Resguarda lo que podríamos llamar una “actitud comteana” dentro de un modernismo místico y un descubrimiento primerizo de la “ciencia marxista” y la fuerza magnetizadora de los hombres harapientos del mundo. No es para nada inadecuado llamarla mesiánico científica. donde la sociología positiva toma la forma del sentido mismo del gobierno social. por más que en el caso de los rastros del pensamiento de Comte parecen haberse perdido en la memoria cultural de aquel tiempo. según se expresaba Ernst Bloch. no apresuremos la gran cadena de hierro y herrumbre que ata a las significaciones. fundada en el nacimiento.

no ahorraba reparos: “queda muy poco del detalle de la doctrina comteana. pero aspira a serlo por sus servicios como ser distinto. a la vez material. Es evidente que esta actitud acompaña con persistencia las actitudes del llamado positivismo en la Argentina. su independencia relativa no se refiere sino a esta primera vida durante la cual permanece inmediatamente sometido al orden universal. adjudicándole al proletariado una tradición de luchas que se conjuga en el sentido mismo del ser proletario y que. no sea un rasgo remanente que se carga como fantasma en el periódico La Montaña. que las sociologías posteriores se dedicaron a desdeñar o a relativizar. rebajado a proporciones convenientemente laicizadas. por lo que defiende el “Ocultismo y la Teosofía” que han dado a conocer fenómenos de indiscutible realidad que están en contradicción con las pretendidas leyes de tales sabios “autorizados”. por primera vez en castellano: Simmel. era Macedonio Fernández. Es curioso que el único lector argentino de Durkheim. o la aplicación de un sistema encadenado lógicamente cuya esencia científica estipula también los comportamientos deseados en el colectivo moral? Comte queda ligado sacerdotalmente a esta última posibilidad. un breve comentario del mismo Ingenieros titulado Retrospección. En el número uno del mismo periódico. por consiguiente. jamás de principio”. como la de William James o la de Schopenhauer. es una filosofía más que una ciencia. incorporado al Ser Supremo llega a serle verdaderamente inseparable”. un fragmento de Gabriel Tarde. su diferencia no es más que magnitud y duración. por esa época. dejan fuertes señalizaciones en el estilo sociológico posterior. desarmaría todo el aparato de las herencias y solidaridades mecánicas durkheimianas. que sin duda exacerba su componente místico y su sociología mesiánica. Durkheim. a través de otras lecturas. defendiendo el animismo (“El animismo es. Es que con Comte llegamos a una doctrina de raíz esotérica sobre la fusión de las almas transubstanciadas y “socialmente divinizadas” en una eternidad mística a la que Comte llama “existencias subjetivas perpetuas”. la eternidad del alma científica de la sociedad según se interpreta en Sistema de política positiva. . con la cual colabora. la convicción de que “nuestra vida personal y nuestra vida social no pueden radicalmente diferir. ¿Deberían ser éstas fruto de una investigación despojada de supuestos previos. mixto de audacia heroica y examen estilístico del espacio simbólico (la moda). y que “el individuo no es todavía un órgano del Gran Ser. Corresponde a lo que en Amauta se llama “emoción de nuestro tiempo”. Su blancura/y su mirada astral y omnipotente/ eso fue todo”). En La Montaña de septiembre de 1897 se lee un artículo de Ingenieros que cuestiona el monopolio de la ciencia por parte de los “sabios oficiales”. no rebaja la acción sino que la constituye. Esto es. el sociólogo que podía ser considerado en las antípodas del “cosismo fáctico” de Durkheim. vital y social. De todos modos. como en el notorio interés por una metempsicosis materialista. Ingenieros se muestra confiado que la ciencia por fin incorporará esos estudios herméticos. que quizás pensaba que él había venido a ocupar el lugar de Comte como portador privilegiado de la palabra sociología. en la fecha de publicación de La Montaña. pero en este caso bajo la influencia de un autor que casi se está leyendo. acaso de un modo programático. como tal tradición. indiferente a los hechos y especificidades de la investigación especializada”. una consecuencia necesaria de la voluntad de vivir”) y en el número 3 de La Montaña.debería proceder ante su ansiedad por descubrir leyes generales de la actividad humana. No se puede decir que este rasgo estilístico comteano. en fin. que inestabiliza los sistemas de comprensión anteriormente forjados. No sospecharía de qué modo. Cierto que explícito en muy pocos casos. se publicaba el poema Metempsicosis de Rubén Darío (“Yo fui un soldado que durmió en el lecho/de Cleopatra la reina.

son la imposibilidad del modernismo argentino de volcar este excedente místico en la gran literatura renacentista cosmopolita que precedió a Gramsci. instauración de un altar. Podemos percibir aquí todo los elementos de la celebración sagrada y de la comunión de almas en una historia redentora. Estas ciencias ocultas. acompañadas de canto y poesía. Son estas atmósferas comteanas las que no sin dilemas. “Cada obrero junto a su taller” será también una sentencia que traduce el sentimiento de unidad que se abre como un eco fiel hacia los sentimientos de orden religioso. El altar consistía en el sillón en que se sentaba Clotilde. Tales ritos se componían de “oraciones en horas fijas. llegando en su mismo confín comteano. y por la señal de la cruz cristiana substituida por la señal positivista. Religión que en primer lugar puede ser la “religión de Newton” y después “el Nuevo Cristianismo” que menos que un proyecto de “espiritualizar la cuestión revolucionaria” consiste en “recentralizar el mundo del hombre en el macrocosmos” para que la utopía “acceda a la dimensión religiosa”. Aún pude verse en la casa museo. que no vacilaba en llamar a su auxilio este esoterismo revolucionario fundado en el recuerdo de las luchas pasadas a modo de una metempsicosis animista y revolucionaria. acentúan o matizan diversas perspectivas ideológicas proclamadas por Saint-Simon. como afirma Miguel Abensour. del pensamiento social en la Argentina. y a la vez un fuerte anticipador de temas que Marx muy pronto dispondría sobre un alambique hegeliano. acontecimiento bajo cuya impresión está la publicación– lo que lleva a Ingenieros a decir: “Celebremos y recordemos. La producción industrial es esa meta común y la industria su principio de cohesión social.”. a las que Arlt se rebela pero también se subleva paródicamente contra ellas en sus novelas. cuanto más se los usa mayor es el deseo y la necesidad de su repetición”. Si esa industria lleva a una producción donde se procede “a cada uno según sus necesidades y de cada uno según su capacidad”. no se constituirán como ritos privados sino que pertenecerán a la “Religión de la Humanidad”. son como la morfina. fecha del “calendario vulgar” que correspondía al 12 Brumario del año 26 – tomado respecto a la caída de la Comuna de París en 1871. Y no sin recoger también los ecos de muchos otros autores colindantes. la unión social que así se forja corresponde a un ideal cristiano asociativo y cooperativo. 5 rue Payenne Paris. el insomnio o el alcohol. cuyo capítulo actual lo cumplía el proletariado industrial. Ingenieros escribía eso a propósito del 1º de mayo de 1897. Auguste Comte. según lo comenta Raquel Capurro. Estos se presentan esencialmente como un lazo pedagógico de masas capaz de verter en lenguaje llano las verdades de la ciencia. . con diversos ornamentos recomendados más a la noche que a la mañana. la primera con esa nitidez. cultivo de los recuerdos. etc. En el recuerdo está el ejemplo. Maison de Clotilde deVaux. a las “tres plegarias positivistas cotidianas” cuya duración es de dos horas diarias. peregrinación semanal al cementerio.Las tradiciones “no producen desfallecimiento en los espíritus elevados. Y un buen ejemplo es un presagio de redención”. Porque cuando la generación de 1837 escribe el documento denominado Dogma socialista es evidente que está tomando en ésta palabra los ecos de Saint-Simon. sin la cual no podrían concebirse y no habría vida política. lectura cotidiana de la correspondencia. actualidad de una herencia. el coito. Estas mismas atmósferas las encontramos luego en la primera floración. diálogos secretos. explicando y sosteniendo su intento de reagruparla en el contenido voluntarista del príncipe moderno nacional-popular. que se revela en la experiencia argentina del diario La Montaña. que de ningún modo hay que dejar de considerar un adelantado fundador de la sociología. tal como lo sugirió Durkheim. Los ritos imaginados por Comte como recordatorio de su amada Clotilde De Vaux. El saintsimonismo imaginó sociedades que tuviesen “una meta activista”. La religión se presta así a mantener el orden social.

bajo el título San-Simon: “Declaramos que no somos Sansimonianos…” pero lo considera “un hombre extraordinario”. en La Moda. y verdaderamente. en aquellos años del joven alberdiano. Por lo que. El “sistema” así creado puede ser estudiado. que incorpora la política al conjunto de las ciencias positivas”. dirá una frase parecida: el siglo próximo. el físico y el moral. y que junto a los artistas que infundirán entusiasmo a la sociedad. donde cada parte está ligada al conjunto. se había escrito mucho antes. Foucault. las rechazan por inocentes.Sin embargo. Saint-Simon contempla el surgir de una “ciencia nueva. deberá llamarse deleuziano. propietarios e industriales. sustituidos por la industria. el sistema debe garantizar el estudio de las leyes de la naturaleza como una invitación a descubrir las leyes de la sociedad. Así lo expresa Saint Simon en El nuevo cristianismo. horizontes que serían prolongados y precisados por Comte. El nuevo poder de científicos. Esos nuevos carismas o creencias en un armazón social orgánico. Sin embargo. y elogia “lo que ha producido este osado y poderoso reformista de nuestro siglo. sin vestigios de la “libertad metafísica”. se hallará así entrelazada con todos los procesos políticos que desearon crear nuevos focos de carisma a partir de la producción material entendida como alma del progreso social. la ciencia físico-política. hace que la política se convierta en “ciencia de la producción” y que la sociedad misma descanse en un movimiento casi de naturaleza autorregulatoria. que tiene por objeto mejorar la suerte de la última clase de la sociedad y por meta general hacer felices a todos los hombres. para lo cual insiste en no ver diferencias entre “dos órdenes de cosas”. “La gravedad universal puede ser considerada como la ley única a la cual está sometido el universo”. tal como puede estudiarse la “ley de gravedad” y tal como ésta surge como principio general de todo lo que puede saberse del comportamiento de los cuerpos en su medio. Una sociedad confiada a la capacidad de gobierno de los “científicos positivos”. apenas embozada tras los contornos de una filosofía social. Este “sistema industrial y científico” resguarda y provoca una libertad asociacionista. desde su primer rostro saintisimonista. muchos años después. los especialistas (savants) que la estudian y la mejoran. Sobre esta fantasmagórica visión sobrevuela la “sociología”. Pero es desde aquí que queda marcado un destino que la llama a laborar a partir de gigantescos esfuerzos por darle al mundo tecno-industrial un ámbito de creencias morales beneficientes. por las cuales el sistema moral. que garantiza la sociedad industrial. basamento de esa trama asociativa en la que cada uno no obtiene más beneficios que los esfuerzos que allí entrega. Pero los tiempos son morosos o ignorantes de que le destinan tales profecías amistosas. y los jefes industriales que sostienen la industria y el trabajo. ajena al mundo productivo. podían ser marxistas – en la prefiguración de una edad de oro donde el perfeccionamiento social . “No entró en la revolución francesa. sin que la palabra asome con nitidez. no sin conflictos con el maestro. “La cultura de la política será confiada a una clase especial de entendidos que impondrá silencio a los charlatanes”. sea cual sea su rango y condición”. religioso y político puede “provenir” de las grandes mutaciones científicas como éstas de las convulsiones sociales largamente amasadas en la historia. que surgen de la caída de los sistemas metafísicos y de la teología. hay en el saintsimonismo una tendencia constante a alumbrar una ciencia del “orden psíquico”. es lo que propone el Comte de Saint Simon. llave maestra que toma el gobierno de todos los asuntos mundanos. Junto al nacimiento de la sociedad del “mundo industrial”. La sociología futura. en la interconexión de sus elementos. que quien sabe si no acaba tomando su nombre”. porque su pensamiento iba más adelante de la revolución”. deben protagonizar una “empresa de la misma naturaleza que la fundación del Cristianismo. como dice Dominique Dammame.

pero aquellos jóvenes predecesores. José Ingenieros les atribuye a esos jóvenes de la “generación de 1837” la insignia y blasón de ser los “saintsimonianos argentinos”. autores de un “Código o creencia social”. por lo menos de tensiones políticas que rodean y fundan la escritura de ese y de cualquier otro texto filosófico-político. de 1826 a 1830. salvo solecismos y errores ortográficos. en 1837. sobretodo de la estremecedora Ojeada retrospectiva. a todo lo que los párvulos Lugones e Ingenieros hacen? Y más que un colofón. a diferencia de la que no había conseguido tener en el momento de su publicación. que siente que esos años son un bulto amorfo y perdido que se oponen a ser interrogados y que con algo de ingenuidad frente los arquetipos. que no lo trata mal. Lammenais y Pierre Leroux. Es la París de Comte.tendría el signo final de la socialización de los bienes –. Martín Fierro en los años 20. el Brigadier General Juan Manuel de Rosas. jóvenes que lanzarían un manifiesto que conservaría gran presencia en la posterior lectura argentina. durkheimianas –como se desprende del tema por el cual Durkheim ve lo social en las categorías de la vida religiosa. que los años transcurridos nos invitan a pensar como irrecuperables para cualquiera que quiera estudiarlos y no apenas intuirlos precavidamente. ¿Podríamos extender esta calificación despectiva de este contemporánea de La montaña. Llegará Echeverría a París poco después de la muerte de Saint-Simon. son las publicaciones que eligió el tren de la crítica actual –aún en sus gustos e interpretaciones más dispares– para construir un interés rememorativo: en apariencia. que no es el que tenía cuando será co-director de La Montaña. invirtiendo pero conservando ese mismo tema de SaintSimon –. bonapartistas – como se puede afirmar a partir de la simpatía que siente Napoleón III por la obra de Saint-Simon –. en todo es vasallo de aquellos autores europeos. Pero su exégesis de algunos escritos de Esteban Echeverría. respecto a ese mundo tan lejano. en un sentido aprobatorio. pero no es seguro que haya asistido a alguna de las numerosas conferencias con las que sus discípulos querían prolongar el legado. de lo cual es testigo el Dogma. a quien considera “precursor de la sociología argentina”. ya políticos maduros. y sobretodo estos dos últimos dejan una fuerte marca en sus ideas. no siempre fundados en actitudes enteramente responsables. conserva intacto su interés en lo que se refiere a las condiciones. y ahora. con sus devaneos jactanciosos. si no de persecución y censura. podemos recrear quizás sobre el trasfondo de cualquier otra vida contemporánea. Lerminier. aquellas que destinan un número dado de años para estudiar y perfilar sus pasiones intelectuales en un mundo cultural lejano y aventajado. que según el mordaz Groussac. casi a la manera en la que décadas después Leo Strauss consideraría el problema de las escrituras bajo acosamiento. Contorno treinta años después. que en una oscura ciudad sudamericana gobernada por un jefe social que no podía de modo alguno ser tomado por un industrialista místico saintsimoniano. esas publicaciones encarnaban un tráfico adecuado a la hora que cada una vivía. Debemos aplicar la esforzada prueba del historiador aficionado. . después llamado Dogma socialista. La montaña es hija avanzado de ellos y de la Comuna de París. Echeverría había estudiado varios años en París. Los juzga con estima indeclinable pero no deja de hacer algunos reparos que se dirigen hacia la grácil juvenilia del grupo. rotarianas –según la punzante observación de Gramsci respecto de que el Rotary Club es un “saintsimonismo de derecha”– o puede encontrarse en los jóvenes remotos de un país apenas naciente. un susto respeto al conjunto de la cultura nacional… ¿no será ella también un mimetismo siquiera bien encubierto? La Montaña. llegaron a rechazar luego a esa radical experiencia parisina tanto como lo hizo su fiero adversario de entonces.

también. y como en un fogonazo añadido. A diferencia de La Montaña. se llamaba precisamente el artículo del joven Macedonio Fernández. una nueva contemporaneidad. Recordarlas significa un difícil trato con nuestras propias preguntas sobre el pasado literario nacional y también sobre el periodismo. La desherencia. en la avenida Diagonal Norte de la Buenos Aires de mitad del siglo XX. fusión de la persona del que será autor de El hombre mediocre con el que será autor de Lunario sentimental. lo que equivale a decir. más su teoría militar prusiana) evidenciaba su carácter a través del balance crítico de las obras. pero que anunciaba la forma destrozada del futuro argentino. Ojalá ahora alguien pudiese hacer una porción de actos parecidos a los de esas tres publicaciones. casi seis décadas después de la aventura lugoniana-ingenieriana. La Montaña es un periódico sacrílego y peligroso. pueden explicar un siglo entero de la publicística argentina. socialista y animista. Contorno. lo moderno como señal trágica del pensamiento futuro de un anticuario. más de cien años hace) buceando en la confraternidad de las lenguas. evocando la conmoción y el andrajo de los tiempos. Lo difícil es obtenerlo sin ceder a la boga o a la popularidad. que hablaron los periódicos de masas argentinos. esas vidas paralelas que no pudieron ser. de que invirtiendo el signo babélico. La Montaña es un texto colectivo impresionante. místico y científico. aun gobernada por el peronismo (que posee en términos plebeyos algunas de las mixturas de La Montaña. Aquella tiene como atmósfera implacable su adivinanza impulsiva sobre el rostro de los tiempos nuevos. Pues a cada paso debemos descubrir si somos apenas conmemorativos de textos irrepetibles o si tenerlos otra vez ante los ojos implica construir una nueva distancia operante. Una fusión destinada a disolverse rápidamente. vimos que escribe Lugones el 1º de mayo de l897. La publicación que se discutía en el bufete de abogado de Ismael Viñas. donde se producen variadas fusiones de resonancia cósmica. bajo la promesa siempre anunciada y siempre incumplida. del que será autor de Papeles de Recienvenido. que los ve ametrallados por el general Gallifet– y de los saberes ocultos. que ya apreciamos . traductor y originario. Fusión. aunque no de su literatura más incitante (no obstante sí. o no se nota nunca.Siempre se jugó mucho con el pasado de lo fue moderno. su semejante. absorto y anarquista. panfletario y abismado. pocas veces un conjunto de fuerzas tan entrecruzadas suelen elegir un locus común. escrito en nombre del “santo harapo de la redención”. de idiomas. de periodismo implacable y de mezcla de todo ello en “una ensalada que ni Dios la entienda”. acontecerá el gran trastrocamiento. signos y biografías del pasado. lo moderno rememorado. parte de su periodismo). defensora de los locos perseguidos –hay una poesía en francés de Théodore Jean. confesional. cosmopolita y lugareño. Se pude comprender acabadamente que un buen tiempo después surgiera el Astrólogo de Arlt. porque lo moderno es lo que se nota después. reflexiva y crítica. respecto a ellos. cuando todas ellas se reúnan nuevamente. que luego Ingenieros abandonaría y Lugones ampliaría con dramático y oscuro ingenio. de lo que son sus otros lenguajes. fusión entre la metempsicosis sugerida por Rubén Darío y el anarco-socialismo político y literario de un Deville o un Ferri. Periódico a la vez militante y filosófico. que se despedía del pasado con despreocupadas alabanzas a un futuro sin lastres ni legados. pues es la misma idea de modernidad destrozada. una insigne reunión auspiciada por la palabra del socialismo y los sones de la revolución. Fusión de la historia del socialismo y de la poesía simbolista. salida de la imaginación en grado adolescente y rango volcánico de Lugones e Ingenieros. veremos cuales. y verdadera trama interna. su hipócrita lectoescritor. alma plurilingüe que busca la revolución (“la Cosa se acerca”. que por sí solas. Envuelta en el calendario y en las brumas de la Comuna de París. tiene mucho de La Montaña.

política y existencia. Luego. Ser contemporáneo implica ser portador de una necesaria cuota de omisión e inadvertencia. en situación. talar. Jitrik y Correas (y Rodolfo Kusch). Pero La Montaña.como visión tan interesante como equivocada. Girondo y Borges. en cambio. libertaria. Por momentos apela Contorno al recuerdo martinfierrista para sentirse valiéndose de sus propias fuerzas generacionales. otra inflexión. las firmas de lo que luego serán las ciencias universitarias y establecidas hacen pié en Contorno –escriben lo que sin duda son sus primeros artículos Halperín Donghi y Eliseo Verón– pero el sino de la revista es expresar la inestabilidad de la historia en el pensamiento y lo irrepetible de ese drama permanente y nuevo cada vez del dolido intelectual argentino y su literatura exilada. por lo que debe realizar otro juego: rehacerla dando otros nombres. debe proceder en primer lugar a rescates gobernados por el deseo de ver la literatura como una restitución de lo desfigurado o incomprendido. publicando en castellano ciertos trechos de El Capital seguramente por primera vez en el país. nombre en el que pesa menos la idea de perfil que la de contorsión. y está en trance. en artículos cuya intencionalidad es descoser. dicho esto con palabra contornista. menear. y el exmontañista Lugones milita entre sus objetos más ironizados. herencia del vitalismo. En cambio. postulando el tiempo como profecía y también haciendo del tiempo una divina mordacidad. Encuentra ya desplegada ante sí la lengua argentina de conjetura. dos décadas antes. pero sin perder el espolón de provocación elegante o el destello pendenciero. Como en todo modernismo. publicado en esa Montaña jacobina. visto su giro posterior hacia la generación del 37. la fenomenología y el sartrismo. Contorno deja que pese con mayor vigor el llamado del enconado momento político argentino con su escolta de violencia y promesa. encierran el drama mayor de la crítica después de la publicación de Martín Fierro en los años 20. donde lenguaje y cuerpo. esto es. Rozitchner. Ahora. tan bien estudiados por María Pía López. Contorno. urgentes. Las abjuraciones de Contorno al andamiaje completo de un país que hay que rehacer con el único estilete de la gran crítica literaria-política. pero se vuelca con mayor decisión al examen de lo que vendría a ser el escritor nacional munido de una filosofía vitalista. rasgar. se integran en un sinuoso dominó de superposiciones y encastres. que es un periódico bilingüe. siempre esgrime tonos graves. quienes no fueron sus contemporáneos serán los que inauguren un intento de comprenderlos como necesarios e íntegros. La revista de los Viñas. Masotta. Martín Fierro también acude a un desdén iluminado nunca completo. admonición y culpa. socialista. Contorno. esas revistas nos parecen como . otros motivos. la ciudad eléctrica y la leyenda nacional. contundir. y busca una ética intelectual sin las frescas insolencias estetizantes con que los martinfierristas interpretan su autonomía intelectual frente al “hipopotámico público”. Sebreli. ensayística agonal y juego de pseudónimos con las identidades. Es cierto que cada acto presente ignora su ventura y consecuencias.hacia los clamores obispales de las academias. Restitución –como la que surge de la combativa consideración a la que son sometidos Arlt y Martínez Estrada– que no puede realizarse sin acudir a ciertos garfios y cintarazos. al que Ingenieros trata con una distancia que resulta llamativa. no se detenía con excesivo entusiasmo siquiera en los antecedentes echeverrianos del socialismo doméstico. tenía un interés que podría definirse como el de la elaboración de una ética literaria y filosófica para tiempos convulsionados. El heterogéneo yacimiento de Contorno vive ahora en la ruina de los tiempos. aporrear. ese propósito aparecía suavizado por un modernismo de diablura y avant-garde. pero en la Martín Fierro de Méndez. nunca enteramente convincente. ficción y riesgo personal. que sin embargo apuntaba a rediseñar la lengua nacional con nuevos maridajes entre la metáfora.

escrituras imperiosas. Viñas empleaba un sucedáneo de una de las frases con que Arlt termina uno de los volúmenes de la historia de Erdosain: ¿sabe que usted se parece a Pío Baroja. mineralizadas. sino como colaborador de una vasta empresa que refleja todo el empuje revolucionario general contra la autocracia. pero deseadamente inmortal. Por eso. ¿Nos sorprenden estas palabras? Pero la cuestión es tener una idea de cómo hacerlo.. no obstante flotar en el aire. de la pronunciación y del tono. una cuarta parte de sus fuerzas a un trabajo activo para la obra común. Uno de los grandes temas de Qué hacer es si el periódico precede al partido o viceversa. Es el aquí espacio-temporal de David Viñas. el espasmo. es como si pasaran a ser obligatorios.. siempre desafiada a suponer que dónde hay letra hubo algo más: vida no entumecida. Ha desaparecido todo lo que las “rodeaba”. dónde son débiles los vínculos. ¿Cómo se unen distintos comités barriales en fuerza de carácter más amplio? ¿Cómo se unen las organizaciones de las distintas ciudades? He aquí la respuesta de Lenin. cuanto mayor cantidad de trabajadores sueltos participen en la obra común tanto más tupida será nuestra red y tanta menos confusión provocarán en las filas comunes inevitables descalabros” [. la atmósfera impalpable que denominamos “una época”. las proporciones y el carácter de la obra. la única empresa regular que haga el balance de toda la actividad en sus aspectos más variados. Si deseamos la unificación no sólo de palabra es necesario que cada círculo local dedique inmediatamente. adentrémonos en el problema del periodismo para Lenin… sabiendo de los semblantes parecidos. con todo. impulsando con ello a la gente a seguir infatigablemente hacia delante. El vínculo efectivo empezaría ya a establecerlo la mera difusión del periódico [. convirtiéndola en un gran .. en la mofa de las conciencias arltianas. si a partir de esos escritos. que no conoce ni el desarrollo de la “industria” anterior a él ni el estado general de los métodos vigentes de producción industrial. Un círculo que aún no haya trabajado y que sólo busque trabajo podría empezar ya. el sorbo. no con los métodos primitivos del artesano en su pequeño taller aislado. a Mansilla. por ejemplo. fugaz. irreversibles. ¿Qué es y para qué sirve un periódico? Es formidable el conjunto de recursos retóricos que pone en juego Lenin para definir al periódico como “organizador colectivo”.] Este periódico sería una partícula de un enorme fuelle de fragua que avivase cada chispa de la lucha de clases y de la indignación del pueblo. etc. antes casuales. La noción es nueva. lo que le pregunta Erdosain al Astrólogo es: “¿Sabe que usted se parece a Lenin?”. compuesta de inasibles sentimientos que sin embargo están allí como una fuerza física. único lazo posible con una historia perdida o irredimible. qué ruedecitas del inmenso mecanismo general podría un círculo determinado arreglar o sustituir por otras mejores. a Cambaceres. Todos hablan de eso. Los interrogamos y sentimos que sin ellos no existiría nuestra memoria. Y el periódico le muestra enseguida. podemos recomponer todo un ambiente. que trascribimos de algunos fragmentos selectos del Qué hacer: “Y yo continúo insistiendo en que este nexo real sólo puede empezar a establecerse con un periódico central que sea.? Pero en el estropajo. el epicureísmo con el que la literatura y la conversación buscan saberse en un presente del mundo. dónde no hay agitación. los contornos generales. Pronunciada ya esta palabra. La Montaña no había entrado.. punto primordial del teatro de la palabra. por todos los numerosos caminos llevan a la revolución. lo mismo que todos los caminos llevan a Roma. para toda Rusia.]. le muestra qué lagunas son las que más se dejan sentir en toda la actividad general de Rusia. Se trata de reunir y organizar dice Lenin. Y cuanto más perfecta sea la preparación de cada ruedecita. del cual surge la contorsión. en la gran discusión en la que se embarca Lenin muy poco tiempo después. ¿Podía hacerlo? Esto nos interesa examinar ahora.

por el contrario. el prestigio y la continuidad del partido en los momentos de mayor “depresión” revolucionaria. La teoría periodística de Lenin es la única que quedó en pie en el siglo que pasó. Y esta labor es inconcebible en la Rusia actual sin un periódico central para toda Rusia que aparezca muy a menudo.) son síntomas demostrativos de que pronto. es decir. a que todos los camaradas rusos conozcan estas manifestaciones y utilicen su experiencia. y hablar ahora (¡sic!) de una organización cuyos hilos arranquen de un periódico central para toda Rusia es fomentar ideas y labor de gabinete”. hablar de organizar precisamente a los obreros medios y de fundar a vasta escala periódicos locales significa abril de par en par las puertas al “economismo”. contribuyendo al mismo tiempo. hablar “ahora” de una organización para toda Rusia significa dar ideas de gabinete. muy pronto. la organización de sus colaboradores (en la acepción más amplia del término. la capacidad de adaptarse en el acto a las condiciones de lucha más variadas y cambiantes con rapidez. a la última razón que nos obliga a hacer particular hincapié en el plan de una organización formada en torno a un periódico central para toda Rusia. La organización que se forme por sí misma en torno a este periódico. Es preciso hablar de una organización de revolucionarios única para toda Rusia. ¡”ahora” ya es tarde! Y para “fundar a vasta escala periódicos locales” ¿no es tarde.. fijar fecha para su comienzo y llevarla a la práctica”. Y siendo el campo del Qué hacer –pregunta crucial de la política de todos los tiempos. Los que se dedican en toda Rusia a trenzar los hilos de la organización que arranque de un periódico central para todo el país. comenzará el “asalto”. es decir (empleando un lenguaje más franco y sencillo).incendio. tan célebre . vería que esto (hechos como la carta de un obrero en el número 7 de Iskra.] Hemos llegado. de por sí muy anodina y muy pequeña aún. y no será tarde hablar de ella hasta el momento en que empiece el asalto de verdad. de entre nuestros obreros. [.] Si Iskra – escribe Nadiezhdin– saliese de su esfera del literaturismo. pero regular y común en el pleno sentido de la palabra. como hace Iskra.. desde salvar el honor. Sólo una organización semejante aseguraría la flexibilidad indispensable a la organización socialdemócrata combativa. Nadiezhdin? Comparen con eso el punto de vista y la táctica de Iskra: el terrorismo excitante es una tontería. de todos los que trabajan en torno a él) estará precisamente dispuesta a todo. han tomado parte en ellas. lejos de que los pillen desprevenidos los sucesos de la primavera. es decir. con viva conciencia de que su deber era acudir en ayuda del ascenso espontáneo de la multitud. y no sobre el papel [. nos han ofrecido la posibilidad de pronosticarlos.. a los Bebel rusos. En torno a esta labor. terrorismo excitante y “organización de los obreros medios” a la par con la idea de que es “más fácil” reunirse en torno a algo “más concreto”.. de periódicos locales. por medio de su periódico. respetabilísimo L. de toda su labor de organización la agitación política entre todo el pueblo. hasta prepara la insurrección armada de todo el pueblo. se concentraría sistemáticamente y se instruiría el ejército permanente de luchadores probados.. pues. por ejemplo. de toda su táctica.] Precisamente correr menor riesgo de que lo pille desprevenido la revolución quien coloca en el ángulo principal de todo su programa. por otra parte. y.[. Fíjense en esta confusión inimaginable: por una parte. Tampoco los han pillado desprevenidos las manifestaciones descritas en los números 13 y 14 de Iskra. etc.. No tardaríamos en ver subir por los andamios de este edificio común de organización y destacarse de entre nuestros revolucionarios a los Zheliábov socialdemócratas. mediante la labor conjunta en este periódico común. que se pondrían a la cabeza del ejército movilizado y levantarían a todo el pueblo para acabar con la ignominia y la maldición de Rusia. tomada por la gran prensa no antes de ser pasada por un cribo gramsciano.

calculados menosprecios y supremos entrecomillados donde se aprietan derrumbadas las frases del otro. el que es motivo del superior desdén del polemista. hoy. cuál era el de cómo se crea una instancia asociativa superior que haga de un hombre. o casi todas. puede considerarse hija de una gran paradoja la animadversión que las modalidades surgidas del monopolismo empresarial del periodismo contemporáneo. en la alta filosofía del concepto. que percibía la solidaridad orgánica como fuente superior del ser colectivo. pero al mismo tiempo parece vivo. Leer a Lenin hoy no es como leer a Ingenieros. autosustentado en sus propios andamiajes conceptúales. Es la herencia de Renan. Pero a Ingenieros. que no han pasado a la gran historia. no es fácil con los innumerables textos de Lenin. Discusión que es eterna. No puede entenderse la escritura de Lenin sin el agrio polemismo del que no puede nunca sustraerse. Ambos han perdido ese nácar protector que es la época en la que como moluscos se insertan. que brota además de las normativas de “un manual de escrituras”. el estadio iniciático de la práctica material. pone al periódico en el centro de la cuestión revolucionaria. más que nada por no tener la cualidad del pensamiento crítico. le hubo de costar innumerables críticas. Seguir el curso sinuoso de estas polémicas. Sorel… ¡cuántos estudiantes incautos. en juegos de contraposiciones que involucraban fuerzas reales de la . no sienten. Ora se burla de Martinov. como “organizador colectivo”. voluntad nacional y popular. donde desfilan nombres hacia un patíbulo de papel: todo entre mofas. los estudios que lo toman como motivo de consideración historiográfica. Éste está enclaustrado en su estalactita anacrónica. un símbolo! La defensa de Lenin del influjo intelectual “exterior” a la conciencia empírica. un lugar donde ser verificaban las teorías orgánicas del periódico como conciencia social organizada. Durkheim. sino cognoscitiva. Nombres mencheviques. enteramente justas. cuestión moral e intelectual sin saber –y mejor no saberlo– que se inscribían en un remoto problema que ni siquiera nació en la Francia del siglo XIX. la expresión El príncipe–. en los párrafos que un poco al azar transcribimos del Qué hacer (pedimos al lector que vuelva a repasarlos. pues ser estudiante es al fin ser de la mejor manera. Sus escritos yacen en un campo de espinas. artesanal y economicista de la clase obrera. pero también un modismo semejante al que un contemporáneo suyo con el que bajo ningún otro aspecto tiene nada que ver. que lleva a cierto voluntarismo terrorista que lo incomoda. un ser deliciosamente incauto. pero hay que trajinar por el bosque entrecortado de los numerosos escarnios hacia las flotillas y el zarzal de partiquinos que se cruzan en su camino. aparece un sibilino acento paródico.como su complemento. En este sentido se parece un poco a Sarmiento. fantasmales nombres mencheviques. Lenin. se yerga contra los dos padres que desde las izquierda del siglo adelantaron los conceptos fundamentales de lo que sería la revolución periodística del siglo XX como “directora de almas”. ora de Nadiezhdin. representación colectiva. altamente argumentados. Todas ellas. atropellados por la cortadera leniniana. que puede cargar en su inmanencia los síntomas de su autorreconocimiento? Lenin es drástico con el populismo vulgar. han dicho estas frases. pitidos. no contractual. seguramente es la discusión entre constructores que ven sus andamios apostando a una vigencia futura y los “liquidacionistas”. Es cierto que este tema durkheimiano del colectivo moral e intelectual entendido como una voluntad representativa. como tantas veces fue notado. así hablamos con más presupuestos comunes). no pueden sentir lo mismo que al leerse un párrafo de Lenin. transformadas por Marx y también por Clausewitz. ¿Cómo desmerecer así la autorreflexión laboral. Es que todos ellos son teóricos. con esos u otros nombres. ya lo sabemos. Cuando se enzarzan en polémicas. Ya se ocuparán otros de ellos. opera mucho más en la obra de Gramsci. seguramente. ya construido como una representación imaginaria emanada de la división del trabajo.

Mientras que se lee al revés. Su razonamiento es dialéctico. Pero Lenin nunca lo dice claramente. considerar al comité de redacción el ámbito primigenio de comprensión de la historia. Divulgar. Y sin quererlo. Lenin los citaba. de todo el lenguaje político de un largo ciclo histórico. que habitualmente es el que consagra la prensa diaria en la hechura de sus titulares de cabecera. apenas figurados in nuce. Una mayéutica dialécticamente encarnada. con la teoría directora de la comprensión histórico. desfilan tras los acontecimientos portentosos pero disgregados. dentro de los procedimiento reales de la historia. del modo en que él mismo escribía. para Marx y para Lenin. ¿Quiénes entonces tendrían razón? “Los que se dedican en toda Rusia a trenzar los hilos de la organización que arranque de un periódico central para todo el . Hablaban.historia. sino una dialéctica en sí misma. el estado mayor intelectual del giro de los tiempos. La teoría periodística de Lenin es una teoría filosófica de la conciencia colectiva. con el pretexto de que había que “esclarecer progresivamente a las masas” con idiomas sometidos a papillas divulgadoras o bien “largarse al asalto ya”. recogedor de todas sus determinaciones. y seguramente concebía la escritura del periódico. que van desde lo aún no prefigurado hacia las diversas síntesis que se muestran como posible conclusión en cada momento histórico. No fueron así las cosas en la prensa habitual escrita incluso por quienes hubieron de leer estas reflexiones de estos notorios maestros de la filosofía de la praxis. ¿En dónde? En los papeles periódicos. pues hubiera significado esfumar el partido o diluirlo en una hipótesis de escritura intelectual. era combinar el modo de leer según los hechos del presente. con lo poco “idealista filosófico” que pretendía ser Lenin. con el que empieza el trabajo. que finalmente tomara cuenta de toda la realidad periodística del siglo XX y por consecuencia. Cuando Lenin dice “un periódico central para toda Rusia”. Era una escritura no sobre la dialéctica. sobretodo de Iskra. se indignaba con quienes despreciaban el movimiento intelectual. Incluso es de Marx una idea sobre el recorrido del acto lectural. era más atractiva que los fundamentales enunciados abstractos sobre el fetichismo de la mercancía. ni Marx ni Lenin despreciaban la hipótesis divulgativa. Por cierto. el periódico general. Lenin. son los que estarían mejor prevenidos que los apresurados que por medio de la espontaneidad dramática de la “fortuna” y la “voluntad”. pero que exigían el trabajo del concepto. organizador de las piezas moleculares de la historia. como Marx. con el comprensible razonamiento de que la historia social de Inglaterra. donde están en germen los actos. ¿Era antes el partido o el periódico? Podemos decir: el periódico era lo previo. que ya los da por concluidos (teoría crítica o filosofía del presente). pero no era una escritura “para que la digirieran las masas”. En cambio. bastante de la Fenomenología del Espíritu. tema de los capítulos sobre la Gran Industria y la Maquinaria. tal como se van desplegando (periodismo). sino un ordenamiento diferente de los capítulos. Y luego caía sobre ellos como si fueran malas configuraciones del concepto. La crítica de Lenin es a los que creen en el activismo fragmentario que toma en cuenta una hipérbola táctica consistente en correr detrás del último hecho ocurrido. colectivo. es decir. “no del papel”. que pasaban a ser fuerzas materiales organizativas. Aparecían los adversarios con su nombre tomados como motivo de ridiculización. pues propone que se ofensa y escribe filosóficamente desde el final concreto situado de los hechos –su consumación ya elaborada– hacia las partes iniciales del proceso histórico. está diciendo dos cosas: El Capital de Marx y De la Guerra de Clausewitz. los dejaba hablar. castigados por destruir el pensamiento. Marx preparó una edición francesa del Capital para distribuir en quioscos de París. Reléase el párrafo que citamos: allí cae a plomo sobre los que los critican por promover el “literaturismo” o las “políticas de gabinete”. como figuras de la antítesis histórica.

o un príncipe. que no es sino una sinécdoque de los lectores. Pero a veces sufren inesperados actos de exploración que pueden romper el magma ya calcificado. que esclarece hasta cierto punto las cosas. Habla de condensación. El periódico es el hilo de la historia. nos han ofrecido la posibilidad de pronosticarlos”. los periódicos son plasmas retóricos de todas estas posibilidades de deslizamiento del sentido de un área material a otra. puesto que Gramsci así lo dice. En Gramsci no es exactamente así. en primer lugar porque el partido no se fusiona en forma fantasmal con el periódico. yuxtaposición y conversión de todos los entes vivos disponibles en una energía intervinculante. que genera creencias y fisuras en esas mismas creencias. Pero es mejor respuesta la de que el mito es precisamente el modo de circulación. En la catarsis gramsciana. sí. que a su vez puede plasmarse en los textos de los periódicos populares. y a su vez está inserto en el habla popular sometida a catarsis. La figura viviente de esa conversión dramática de elementos desintegrados es el Príncipe como mito de lectura. Esa es la dimensión “moral e intelectual” que supone un engarce fijo antepredicativo. Queda el misterio mayor de ese transe: la elevación de los planos . Están atomizados y solo una fuerza catártica puede ser transformadora. También en Gramsci el problema es despertar el interés de las masas. Pero hay una semejanza inaudita: se fusiona. El Partido es el Moderno Príncipe. en uso fetichista. condensar una dimensión económica en otra política y a las masas en lectores (y viceversa). Toda esa transferencia catártica. Tanto como lo económica se torna político. Lenin no acepta la catarsis como fórmula de conversión de las conciencias. y viceversa. El periodismo. sombra amalgamable o símil del partido.país. en el último acto de transubstanciación dialéctica del alma mística de la revolución. Así se produce el proceso del conocimiento. la plomada. el andamio del partido. transformando preconceptos en conceptos y adquiriendo otros conceptos previos que sirven como ocultos pretextos para hacer de los hechos. Es el lugar donde un mito se reconvierte permanentemente a través de su célula irreductible. que puede ser una frase proverbial. fusión. lejos de que los pillen desprevenidos los sucesos de la primavera. no italiano sino eslavo. En ambos casos. en Gramsci. Por eso es posible decir que en Gramsci tampoco sabemos si el partido es un libro o el libro es un partido. No sabemos bien si el periódico es el partido o el partido es el periódico. manteniendo los obstáculos. a estar de la metáfora arquitectónica de Lenin. que opera con figuraciones míticas que van rotando de nombre. es el campo de este litigio de la conciencia entre lo fijo de la lengua y la lengua flotante que constituye libremente sus leyendas activistas. ese tejido vital implícito que está antes de los conceptos que catalogan el mundo. con el libro y la memoria de la lectura de los libros. interpretaciones que quedan ligadas a formas fijas del lenguaje. Es menos griego. Todas estas estaciones de un via crucis es la vibrante complejización a la que Gramsci somete la idea de Lenin sobre el texto periodístico como organizador colectivo. ¿Cuál? Sería fácil decir el del Príncipe. anticipo. es decir. pero se mueven lentamente en otras direcciones de apertura. ¿Qué subyace en el interior de estas nervaduras del lenguaje? Sabemos ya: un mito. con esquemas rápidos de respuesta que no obstante son clisés heredados que se clausuran a cualquier revisión. ¿Cómo así? La cuestión periodística tiene bastante que ver con ello. como mito viviente. que no deja de ser una fórmula de destilación o compendio técnico. que a su vez es un libro. una frase es un príncipe. (Hay que ver si la dialéctica de la tradición hegeliana supera los elementos míticos o técnicos de destilación de una situación en otra. Y una disposición que se constituye en un sentido común como gran campo de conocimientos que yacen ignorados. y viceversa. está en realidad en la urdimbre interna del lenguaje. tal como se ofrecen en los textos leninianos y gramscianos respectivamente).

Es de algún modo una fundación. como su propio mito de acción. donde se comenta el tema teológico de la apuesta. ¿De qué se trata? Veamos estos desplazamientos. Ya muchos se han inspirado en la nota gramsciana titulada La religión. que a su vez puede ser vinculada con la expresión “opio de los pueblos” que Marx le destina a la religión. son indicaciones para su propio gobierno intelectual. Jules Lachelier. ¿De qué? Del periodismo contemporáneo en casi todas sus vetas. Hay una relación típicamente gramsciana: la de la lotería con el pensamiento. por otro lado. La lotería es una de las tramas internas del periodismo. Lo que sigue en Gramsci. etc. el periodiquín que juzga todo su mundo cultural a partir de las apariencias inocentes de La Moda. “Ver además si Baudelaire se ha inspirado para el título de su libro Los Paraísos Artificiales (y también para su desarrollo) en la expresión “opio del pueblo”.de conocimiento a partir de la filosofía de los no filósofos hacia el pensamiento como praxis de sí mismo. entonces. filósofo francés (sobre el . Es un programa de trabajo. su propia acción reflexiva e investigativa. Pero esta ristra de relaciones no termina aquí. La urdimbre asombrosa que logra Gramsci al intervincular en una tela de araña insaciable un tema como la lotería a múltiples dimensiones filosóficas y populares (todas basadas en fragmentos de textos) es una obra maestra de lo que luego se tornaría una cosmovisión periodística que sin embargo no siempre lograría tal nivel de entretejidos sobre una única sombra temática. mediante un sistema de pasadizos y frases entrelazadas en los pasillos de los refraneros populares y la alta filosofía. ¿Cómo logra este reticulado? Es el “moderno príncipe” como instrumento lectural que encontramos nuevamente aquí. un núcleo enraizado en la cosmovisión popular tan extendido como la noción de lotería. Marx con su crítica a la filosofía del derecho y Pascal. en su crítica a la filosofía del derecho de Hegel. No me parece probable (más no debe ser excluido) que existiese ya antes del libro de Balzac alguna expresión mediante la cual el opio y los demás estupefacientes y narcóticos eran presentados como medio para gozar de un paraíso artificial. la hoja de combate que se dispone a laborar en torno a distintas escalas de la calumnia. (Es preciso recordar. fue director de semanarios políticos y tomó parte activa en los acontecimientos parisinos de 1848). en el que alude a la lotería como “opio de la miseria”. No tiene límites esta visión del príncipe como lector fractal (como lo hubiera dicho Nicolás Rosa). Hemos considerado hasta ahora el periodismo en cuanto produce una relación entre el parte de guerra y la oda. a la que sigue otra y otra y otra. la tabla de posiciones de las distintas competencias deportivas y el horario de salida llegada de los barcos y aviones. El príncipe o es barroco ni melancólico. No podría haber. El proyecto principesco de Gramsci comienza con una evocación filológica. que con el horóscopo. en cuanto da lugar a un redactor ilustrado que se pone como mediador de la oratoria parlamentaria o la oratoria fúnebre. quizás. Benedetto Croce busca el origen de la expresión país de Jauja y la encuentra en un cuento de Balzac. además de Víctor Cousin y Baudelaire. más allá que sea un sección fija de todos los diarios. la lotería y el opio de la miseria. Veamos ahora el poder del discurso de la lotería. Ahí realiza un montaje mitológico y a la vez textual entre Croce. son géneros que cimentan el trajín periodístico durante siglos. una ruta de investigación. La fórmula podría haberle llegado indirectamente de las lecturas políticas y periodísticas. que “tiene algo de voltaireano” y ya había sido comentado por Heine en la frase “quizás el Padre Eterno nos depare alguna sorpresa después de la muerte”. sino que he leído para poder leer. que Baudelaire participó hasta 1848 en alguna actividad práctica. Balzac. A su vez Victor Cousin descubre en 1843 las versiones más ajustadas de los pensamientos de Pascal.

Se podría decir que los periódicos. Los primeros dan curso al espíritu capitalista. pero en ese lugar. o en el mejor de los casos. No podría ser de otra manera. en la cual se destacó el norteamericano Ralph Waldo Emerson. que lograron una gracia particular de un Santo o de la Virgen. “ver aquello”. Este pierde su carácter exclusivo de metáfora partidaria para convertirse en un texto. es demasiado ‘mercantil’. Pero quizás también importe observar el lado “azaroso” o de “apuesta” en el método filológico de Gramsci. Siempre en torno a un problema de desciframiento metafórico (“el opio del pueblo”) que contendría en su esencia el desarrollo completo de obras de Pascal. En cada obra habría encerrada una hebra emotiva secreta. Todos los hilos patéticos de esta trama. los modos de agrupar con secciones de todo tipo . de Ruggiero al volumen del mismo Lachelier sobre Psicologia e metafisica. que ha dado la forma moral al espíritu de empresa capitalista.) Esa “concepción pasiva de la gracia” abre la puerta. a un tema a analizar: el papel de los países con catolicismo activo en contra de las loterías. Pero subyace aquí otra íntima relación con el periodismo. ya establece potencialmente una relación con el conocimiento que queda en la trama volátil de una duda. esto es: la perseverante averiguación si la gracia que nos toca en la vida proviene de una búsqueda personal en las acciones reales del mundo o en un plácido camino de entrega a misteriosos dioses que nos bendicen con los favores del azar. Alcan. Precisamente. a su vez. lo hará. dice De Ruggiero) sobre el pari de Pascal. provisorias. consultar el prefacio de G.” Es impresionante la barroca carga de citaciones que pone en juego Gramsci para situar la genealogía de un tema: la lotería y “su estrecha conexión con la religión”. publicada en el volumen Du fondement de l'induction (París. fundado hace casi dos siglos por un comerciante de algodón en la tradición liberal protestante –la cristiana unitarista. que es una promesa de investigación. está más próxima a la moral jesuita que a la jansenista. Seguimos copiando a Gramsci: “los premiados muestran que han sido ‘elegidos’. Subyace en estas breves líneas una teoría del periodismo y de la religión. Si los protestantes descreen de los juegos de azar. los estilos periodísticos. Me parece que toda la concepción del pari.mismo. Balzac. se pueden reunir ocasionalmente por una acción catártica en la acción del “moderno príncipe”. 1925). Se podría establecer una comparación entre la concepción activista de la gracia entre los protestantes. Laterza. a una confianza en que alguien lo hará. en la “Bibliothèque de philosophie contemporaine”). como el ‘Manchester Guardian’”. ha escrito una nota (“agura”. en contrario al periódico Manchester Guardian. en su desconocido avatar eventual. La objeción principal a la formulación del problema religioso dada por Pascal en el pari es aquella de la “lealtad intelectual” hacia sí mismo. y la concepción pasiva y holgazana de la gracia propia de la gente común católica. (Aunque Gramsci duda si es más jansenista que jesuítica. Alguien estudiará lo que él indica que deberá verse. La humanidad. como todo en Gramsci. sobre todo los irlandeses. según recuerdo. en estado de borrador. a los que en capítulos anteriores vimos nacidos en la vecindad con los partes de guerra (y sus odas) ahora podemos considerarlos también hijos del gran debate sobre las loterías. Cómo formula clasificatoria se parece a las de su contemporáneo Aby Warburg. Subrayar la función que tiene Irlanda en la acción tendiente a revigorizar las loterías en los países anglosajones y las protestas de los periódicos que representan el espíritu de la Reforma. que solo escribe notas dispersas. Conocer en Gramsci es una mínima noticia que equivale a un vaticinio futuro. Marx y Baudelaire. la apuesta pascaliana. acaso. los segundos colocan el azar. Cuando dice “ver esto”. que las llama fórmulas de lo patético. Bari. apenas activada. Con él traza los contornos de una época. no es lo mismo con los católicos. etc. de fuerte influencia en Latinoamérica. . un procedimiento o un periódico.

llamada “bonapartismo”. Capítulo 9. Es muy difícil resolver en una unidad sin fisuras toda complejidad de regiones y accidentes de un periódico.. Y quizás. Hay una misteriosa dialéctica en el censor.. etc. un escrito para un periódico antiesclavista norteamericano. y sus nomas no pueden sustraerse a esa misma crítica que ellas proclaman.] No quiere que se sospeche de las Instituciones del Estado pero la censura parte de las sospechas que el estado inspira.] También el censor es acusador. que tienen un parecido con la dificultad de representación que el oficio de la elaboración de mapamundis desde el siglo XV en adelante muestra crecientemente. en 1852. Pero en verdad “flota vagamente” sobre todos. Filosóficamente. que a la vez que implica una teoría de la representación fantasmática. firmado por Un renano. por lo demás. La censura “erige al censor suplantando a Dios. escritura y vida que da lugar a su fundación. El problema es que la ley de censura defiende la investigación seria de la verdad.. científica. que se pueden entender como una filosofía viva de la prensa. que luego daría tantos frutos al concebirse El 18 Brumario de Napoleón III. con el tono de comicidad paradojal que tienen todos sus primeros escritos.. Es que fue un periodista.. En un artículo que los especialistas conocen bien. En la misma relación elevada a un escalón más alto (pero) si el Estado coactivo quisiera ser leal.] Pero el peor recurso de todos es someter a la censura a otra censura [. teólogos. cosa. tema de incesantes debates en la Dieta de Prusia hacia 1840. el New York Daily Tribune.. Como en los juegos de Chesterton.] a un alto tribunal de censura. a quien se encarga de administrar el espíritu [. pero en medio de innumerables restricciones en materia religiosa. realiza un interesante balance de las proposiciones de censura sobre la prensa en el Estado de Prusia. Marx periodista Marx se ocupó mucho de la prensa. en filósofos. que tienen en estado de promesa la posibilidad de conjunción. Y deja páginas de gran originalidad en torno a la función del periódico. ¿Por qué desaparecería el Estado? Estamos ante un llamativo momento de la presentación de Marx de su teoría más profunda. el oscuro sentimiento de continuidad entre noticia. la censura es una crítica. es el ideal de un periódico contemporáneo.la casticidad mundana y textual. son grandes puzzles (y esta modalidad de juegos es incluida además por muchos periódicos en sus zonas de entretenimiento). Como en el artículo .. es un artículo que pasa muy bien como representación del oficio periodístico de Marx. desaparecería”.. todos son censores y nadie quiere serlo: una verdadera teoría del Estado basado en la impostura. pero nos expone diariamente a los juicios lesivos al honor e injuriosos para el censor [. en cuanto a la crucial cuestión de la censura. imposible mientras no existan leyes objetivas sobre la censura.. defensor y juez en una sola persona. [. un fundador de periódicos. además de todo lo conocido de su obra. Prohíbe las manifestaciones injuriosas y los juicios lesivos al honor acerca de tales o cuales personas.] La censura podría tener un carácter provisoriamente leal si se la sometiese a los tribunales ordinarios.] Se exige modestia y se parte de la enorme inmodestia de convertir a algunos servidores del Estado en espías de los corazones.. con lo cual se crea un resto de ilegalidad ascendente en la que cada funcionario desearía que la censura comenzase cada vez en un estrato más alto. políticos. en depositarios de la sabiduría total. en el Apolo délfico. Es que cada instancia de la censura precisaría a su vez ser censurada. [. no exenta de actualidad. que este joven Marx se complace en caracterizar. El tema del moderno príncipe como aglutinador mítico de elementos dispersos. Interesante cuestión. para que la esfera de la ilegalidad esté cada vez más arriba. a la manera de un “libro viviente”.. en juez de los corazones. generando la ilusión de que ha desaparecido. [..

Y en cuanto al pueblo. La censura –prosigue Marx en sus artículos firmados como Un renano–. “Si Rembrandt pinta a la Virgen bajo el ropaje de una campesina holandesa ¿Por qué nuestro orador [el diputado prusiano con el cual debate] no puede pintar a la libertad bajo la forma que le es habitual y con que está familiarizado?”. la libertad de prensa o la libertad de censurar la prensa? La prensa censurada es una realidad asombrosa. ejerce en la persona del censor una libertad de prensa ilimitada. de los chinos son para el pensamiento. Esta tesis hegeliana de la libertad en el estado. ¿Qué tiene mayor derecho. al ejercer por lo menos él su libertad no coaccionada para suprimir la de los otros. Será Marx. a su vez. tal como lo plantea un diputado de la Dieta. Marx tiene un matiz más sutil en relación a esta última opinión. si por caso se extendiese el razonamiento dialéctico. “El tribunal que la prensa misma hace brotar de su propia entraña”. Pero sucede algo curioso: a la prensa del gobierno. que por ese tiempo cultiva Marx. Hoy pesa la tendencia de acusar a los empresarios de encubrir una en la otra: la libertad de acción empresaria con los dones espirituales de la libertad de palabra. la censura tiene la capacidad de leer en disfavor para generar un favor: convierte escritos malos en buenos. Como sea. Esto lleva a Marx a reconocer un tipo de censura válida. Aparece el tema de la libertad de prensa equiparado a la libertad industrial. Si es despótico cortar el pelo a un hombre libre en contra de su voluntad. ejerciéndosela y a la vez soportándosela. lo que corroe la vida del Estado. “No hay porqué rechazarla”. en el sentido de que ella haría surgir como réplica la prensa libertaria. He aquí el tipo de ejemplificación que emplea. ¿Marx aprobaría dialécticamente la censura en tanto crítica? No. Pero tiene que ser un tipo de crítica no secreta. que nunca desaparecerá de su obra. solo con reconocerse a sí mismos. ¿Sería buena entonces? No. Y ese alguien es la prensa del pueblo. El problema era el de todo lo que después se consideraría el problema del marxismo. El problema existía. la censura es escandalosa porque el pueblo se acostumbra a pensar que los escritos ilegales son libres y la libertad es ilegal. alguien está llamado a censurarla. lo único bueno que existe es lo que tiene de prensa libre dentro de la prensa censurada. desaparecerían y deberían buscar otra forma más elevada o concreta de unidad. Marx se enfrenta a la cuestión. sino que dentro de ella. si se pudiese usar esta expresión. Sería la crítica. “Las tachaduras del censor son para la prensa algo así como lo que las líneas rectas. tampoco. demasiado infundido de las tesis sobre la espiritualidad moral del Estado. porque no es que sea un inconveniente. No hay censura buena. La censura actúa como el acto de negación del espíritu libre. pero a veces la libertad de prensa quita a todo escrito lo imponente que habría en él. no ha perdido el distante sabor de actualidad que podemos conferirle a todo escrito salido de la inspiración aguzada de este muchacho de poco más de veinte años. La manera en que una . Piensa que a primera vista es extraño comparar la libertad industrial –o de empresa– con la liberta de prensa. Pero la libertad de prensa es el espíritu del Estado que puede transportarse a cada choza como gas natural. Los kuas del censor son categorías de la literatura…” De modo que el censor a su modo combate a favor de lo que es la esencia del hombre. la “censura corta diariamente tiras de carne a individuos espirituales y sólo declara sanos a los cuerpos sin corazón. a los cuerpos que no palpitan ni reaccionan. nuevamente. que impida que el Estado escuche su propia voz. los grupos políticos. Claro. los kuas. y que explica la larga influencia que ha ejercido: la leve sorna donde exhibe su curiosidad cultural universalista y los destellos de ironía que componen un retablo teórico vivaz con una ejemplificación fulminante y desenvuelta. a los cuerpos devotos”.sobre la censura. de un modo “hegeliano”. la libertad. Hoy podríamos decir que este debate de Marx con algunos diputados de la Dieta Renana. lo lleva a pensar en un tipo de liberalismo humanista elevado. es Marx.

con más razón si “se convierte la religión en teoría del derecho del Estado. No es un liberal. establece que en la industria hay también ideas. esto es. La industria no es solo una cuestión de maquinarias sino de prácticas de pensamientos y de conciencia. no sin garbo. El tema que verdaderamente lo acucia es lo que se debate en la Dieta renana: ¿si hay libertad de empresa. a las prácticas periodísticas de escritura. el del orden del discurso– a lo que podría ser el fundamento de todas las libertades. discípulo de Hegel. reservando en primer término una esfera real de autonomía a los escritos filosóficos y por lo tanto. Esta pregunta se extiende a otra: ¿deben los periódicos de un Estado cristiano publicar artículos filosóficos sobre la política? La respuesta es sí. tema capaz de diferenciar entre prácticas productivas y producción intelectual. hablando sin recursos mordaces. ¿Y cuál debe ser entonces el lenguaje en que se traten estos temas de la política y la religión. No parece terminar nunca su tarea que está regentada por ironismos hasta cierto punto crueles. Si todo esto está permitido y es equivalente a la “libertad de prensa. en 1836. la de la producción en el mercado y la de la escritura periodística. Marx pasa a invertir el problema. ¿no resulta contradictorio que se halle vedado el que hable a mi espíritu por medio de la tinta de imprenta?” El argumento parece de un materialismo falaz. Pero una teoría viva. y ante esa duda proscriptiva. Por lo tanto. –tratando de extraer un Jesús histórico en la maraña narrativa de los evangelios–. sino un libertario. “¿Acaso el lenguaje de la palabra es el único en el que habla el pensamiento? ¿Acaso el mecánico no habla un lenguaje muy claro para mi oído en la máquina de vapor. la libertad empresarial. se produce un debate en Alemania respecto a si la prensa debe publicar artículos religiosos de origen filosófico. Porque al cabo. “la primera libertad de la prensa consiste en no ser una industria”. Sin duda el lector familiarizado con el joven Marx vuelve a alegrar su dicha lectora con estos párrafos que conservan cierta elegancia bufa. difícil imaginarlo a sus 25 años. publica La vida de Jesús.categoría moral puede ser homóloga necesariamente. Pero Marx no concibe aquí un marxismo que reduce uno de los planos –el artístico. Marx. lo que le permite vivir a la religión una suerte de vida filosófica”. hacer de la defensa de la libertad de prensa una libertad industrial. Pero en segundo término. ¿Cómo es así? Hondo problema. porque debe estar inhibida la libertad de la conciencia autorreflexiva? Así lo dice. Invirtiendo la crítica habitual de que al defenderse cierta libertad de prensa solo se trata de la libertad del propietario empresarial de la prensa. escribe como gran polemista infinito. afirma que todos los problemas . y la predisposición de pegar como con un taco de billar. en la que siguen latiendo todos los pasos de tragedia y comedia que se atravesaron para llegar a ella. hacer un armario ya es pensar. “es defenderla matándola”. la filosofía crítica convertida en “armas de la crítica”? Es posible pensar que este Marx en su plena juventud productiva. pues implica la cuestión de lo que después se llamaría “filosofía de la praxis”. invirtiendo los términos habituales por los que se causa a los empresarios de la prensa de confundir la libertad de escribir en ella con el libremercado empresarial. pero es una suprema ironía. Hay lenguaje moral e intelectual en el acto de fabricar sillas y mesas. sin desconsiderar el pliegue teórico que se sin esfuerzo se avizora en ella. pues en verdad Marx no piensa que sean semejantes las “libertades”. Cuando David Strauss. la misma filosofía se aparta de participar con sus escritos en los periódicos. Primero. subyace el problema general de la práctica con la que lidia Marx: “Es el mismo espíritu que construye los sistemas filosóficos en el cerebro de los filósofos y el que tiende los ferrocarriles por las manos de los obreros”. el fabricante de camas un lenguaje muy inteligible para mi espada y no se hace el cocinero entender muy bien en mi estómago?”. una consecuencia de una relación entre los símbolos y las fuerzas de la producción. el golpe maestro que convertirá todo en teoría.

Un gran periódico diario. apagó su estrella desde la guerra de Crimea. al que había denunciado como “agente ruso” al estallar la guerra rusa. Ésta es vista por Marx como una suerte de oscuro factor dialéctico ejerciendo las negatividad sobre el periódico de la burguesía progresista renana. He allí una de las vetas de la teoría periodística de Marx. y que ésta ocurre en el lenguaje. es decir. Marx se revela ahora como un sarcástico analista de los estilos periodísticos. He aquí un análisis que hace de algunos de sus periódicos hacia 1869: “El Morning advertiser es propiedad común de los licenced virtuallers. los filósofos deben hablar con expresiones de la vida real. aunque los procesos intelectuales tengan tanto derivaciones técnicas como filosóficas. el otro en la superior. para lo cual usa todos los recursos elegíacos. ha tenido el honor de ser incluido en las soirées privadas de Palmerston. de la gente que hace negocio con las carreras de caballo. Además. Se arrojó entonces en el antibonapartismo. otro diario liberal. y sufre los procesos de la censura. tomando partido por el envenenador Palmer [un médico que envenenó con estricnina a sus cinco hijos]. pero al ser el lenguaje no una expresión autónoma del espíritu. las apuestas. pero también no le pasan inadvertidos las características de los distintos periódicos en la Inglaterra en la época del surgimiento y madurez de la working class. aunque con el mismo éxito. Por fin dio con el comprador largamente buscado en los señores Yancey y Mann. Desde entonces adora al “truly English minister”. . que injertan el Sanctus Spiritus en el espíritu profano del buen Advertiser”. De la Gaceta de Colonia hace un agudo análisis de su primara plana donde hay una “división de trabajo” entre dos redactores –Shucking y Dunont–. lo percibe con cambios respecto a su propio pasado liberal. En cuanto a Shucking. que sintió bien pronto haber tirado el dinero. Es por lo demás. un órgno de los pietistas ingleses y de los sporting characters. el señor Garnt. no puede defender consecuentemente sus puntos de vista con otro régimen que no sea éste”. cantos de cisne y lírica sumible. Luego se vendió a la embajada francesa. Intentó vivir del sensacionalismo. diario del cual escribe Engels: “La constitución que regía en la redacción del periódico se reducía simplemente a la dictadura de Marx. etc. Ya había dicho que la escritura en la prensa en tanto libertad práctica. alguien incita: “Señor profesor usted siempre hizo un poco de Mefisto…” Marx concluye que el autor quiere sacar de la galera un Mefistófeles y se queda con un Wagner. y éste es el yerno de los law church men. “A él se le deben casi todos los hexámetros involuntarios que tanto abundan en La Gaceta de Colonia”. entre “el ditirambo y la tempestad”. es decir.periodísticos son problemas de la articulación filosofía-política-religión. En cuanto al Morning Chronicle. el primero en la parte inferior. que ha de salir a una hora fija. En este caso afirma con plenitud que el lenguaje no es un producto de conceptos con “contenidos propios”. los agentes de la Confederación del Sur en Londres”. que sacan al lenguaje de su esfera autónoma. el boxeo. sostenida por el partido liberal del ministro Aberdeen. Dunont se ocupa de la “salvación de los principios de todos los naufragios”. no era una fuerza productiva. En uno de esos diálogos. a través de la práctica crítica. un hombre sin la menor formación literaria. Es el Marx de la Neue Rheinische Zeitung. No deja que pasen por alto estos distingos entre diferentes interpretaciones del drama de Fausto. El redacor de esta hoja. empleado antes como estenógrafo de los periódicos. Pero lo abandonan los financistas y suscriptores. “Durante medio siglo el gran órgano del partido Whig y no mal rival del Times. los devotos patronos de este periódico de aguardiente se hallan bajo las órdenes del conde de Shaftesbury. también pueden vender aguardiente. escribe una serie de diálogos llenos de “fantasías doctrinarias y doctrinarismo fantástico”. a la que le ve un ánimo paradojal por la vía de esa “antítesis”. de las tabernas que además de cerveza.

Nuevamente. la quiebra del universo escrito del latín. como es obvio. entre el pueblo y la cultura. no ponga a éste en la crucial situación de postular su propia autonomía. es de algún modo el periódico. juramente y periodismo no son lo mismo. La noción misma de pueblo es contemporánea de los escritos en lengua latina vulgar. y los primeros escorzos de una literatura o un epos nacional. históricamente viviente. los elementos que lo vinculan a lo real: el hacerse mundo de la filosofía. que evoque a la gran filosofía. el latín literario se cristaliza en el latín de los doctos. entre la taberna y la filosofía abstracta. No obstante. pero tienen el aroma de lengua proto-nacional y conversacional que irá al encuentro de los periódicos. no deja de ser que la religión sea el elemento cultural prevaleciente: el pueblo ve los ritos y siente las prédicas exhortativas. El latín literario y el latín vulgar se convierten así tanto en un examen de las relaciones de la Iglesia con su lengua como de las relaciones del periódico con sus lectores. en el llamado “latín medio” que no puede ser de ningún modo comparado con una lengua hablada. o muy especialmente. como si fueran una estructura móvil. y también el aspecto de la función cumplida por los intelectuales italianos en la Cosmópolis medieval por el hecho de que el Papado tenía su sede en Italia (el uso del latín como lengua docta está ligado al cosmopolitismo católico)”. aunque tampoco debe confundirse con una jerga o una lengua artificial como el esperanto. Es sabido que en Gramsci “las relaciones entre los intelectuales y el pueblo-nación deben ser estudiadas teniendo en cuenta la lengua escrita y usada por los intelectuales en sus relaciones. de modo que también las discusiones religiosas se le escapan al pueblo. También en Italia las primeras huellas de lengua vulgar se encuentran en juramentos y declaraciones de testimonios del pueblo para establecer la propiedad de los fondos de los conventos. a los periódicos revolucionarios. sino que contenga como gran interioridad de su praxis. Puesto que del latín vulgar surgen los dialectos neolatinos no sólo en Italia sino en toda el área europea romanizada –dice el autor de los Quaderni–. e incluso. va en la corredera que acompaña el surgimiento de las naciones. que permite la lectura de masas sin disolver en lenguaje en tecnologías de “divulgación”. casi siete décadas después. la idea sobre el lenguaje de Marx solo trata la relación de intelectuales y pueblo (o de redactores de diario y lectores) sin categorizar ese vínculo de un modo filosóficamente novedoso.Vemos aquí un Marx sumamente agudo para juzgar a la prensa. Ejemplo de Gramsci: el juramento de Estrasburgo (después de la batalla de Fontaneto entre los sucesores de Carlomagno) ha perdurado porque los soldados no podían jurar en una lengua desconocida sin quitarle validez al juramento. Esta frase también se refiere al vértigo histórico que debe recorrer la conciencia del lector de periódicos del siglo XIX. que se sitúa como escritura entre la filosofía y la política. a la cuestión de los periódicos contemporáneos. La cuestión que suscita el periódico es lograr un lenguaje situado. pues los libros religiosos están escritos en latín medio. que critique lo que ya se llamaba “sensacionalismo” y que como peripecia del lenguaje. con su capacidad de hacer de cada “noticia” un hecho articulado al mundo histórico como lo singular se vincula a lo universal. que a la vez . o si se pudiera decirlo apelando a alguna dosis del mismo sarcasmo que Marx invoca como parte del modo reversible y oscuro de la dialéctica. nacional. Todos estos problemas se trasladarán. Cuando observa que de todos modos hay una separación entre el pueblo y los intelectuales. y destilar de ese vínculo una pedagogía de masas basado en “el fantasma que recorre el mundo”. Le tocará a Gramsci esa tarea. de los intelectuales. pero no puede seguir las discusiones y los desarrollos ideológicos que son el monopolio de una casta. El surgimiento del periodismo.

Pero nadie podrá decir qué se albergaba en los sueños recónditos del copista medieval. Pero ¿qué es este vulgar ilustre? Es el florentino elaborado por los intelectuales de la vieja tradición: es florentino por su vocabulario y también por su fonética. el latín y el italiano. de los doctos y no de la nación. El esplendor de las Comunas favoreció el desarrollo del latín vulgar y la hegemonía intelectual de Florencia le dio unidad y creó así un latín vulgar ilustre. pero no el heredero de las transformaciones históricas del lenguaje sino el triturado por las grandes maquinarias de intelección que preparan los operadores de lo que desde la mitad del siglo XX fue denominado industria cultural. Es Gramsci el que sigue hablando. escribían para la Europa cristiana y no para Italia. parece importante fijar el siguiente punto: la cristalización del latín “vulgar ilustre” no puede ser separada de la tradición del “latín medio” y representa un fenómeno análogo. en la que los elementos singulares eran de origen popular. coherentemente con su política actual de las nacionalidades). y este último acabó por tener supremacía con su triunfo completo en el siglo XIX al separarse los intelectuales laicos de los eclesiásticos (los eclesiásticos aún hoy continúan escribiendo libros en latín. Desde el 600 después de Cristo. cuando comienza el florecimiento del latín vulgar. para ya convertido en idiomas nacionales. pero actualmente también el Vaticano usa cada vez más el italiano cuando trata de cuestiones italianas y poco a poco acabará por hacer lo mismo para los otros países. hubo una reabsorción de la función intelectual en la casta tradicional. presumiblemente el pueblo no entendió más el latín de los doctos. Por otra parte. . Ahí donde se disuelve el idioma docto. hasta el 1250. del mismo modo que había cristalizado el latín literario. frente al cual parecen insignificantes pero no carentes de significación las polémicas de Andrés Bello y Sarmiento. Por lo tanto. la plebs. En el interior de estas pinceladas sobre el drama de la construcción nacional de un idioma. y no nos podemos privar de evocar sucintamente la evolución de este problema hasta los tiempos recientes en relación al uso del latín en las grandes ceremonias y misas de la Iglesia. de los sacerdotes o los vates de la corte. la victoria de la lengua vulgar sobre el latín no era fácil: los doctos italianos. o las de Alberdi y Juan María Gutiérrez. hace cristalizar este latín vulgar. el elemento social urbano que no posee la facultad erudita de la lengua de la nobleza. El italiano fue nuevamente una lengua escrita y no hablada. es decir: durante más de 600 años. o las de Borges y Arlt. a varios trechos de la obra gramsciana. que consistente en encomiar la lengua residual creada no por el pueblo sino por los gerentes de un supuesto saber autoatribuido sobre el final del proceso de digresión casi física y lexical del idioma. la creación de una casta de gobierno separada del pueblo. En ese último confín aparecería el periodismo popular. Hubo en Italia dos lenguas doctas. Es fácil obtener de aquí conclusiones sobre la creación de comunidades vitales sobre la bases del vulgus. La caída de las Comunas y el advenimiento del Principado. para que no olvide a través de un manotón circense.surgían de la revolución en el arte de la impresión con tipos móviles. Estamos glosando. exceptuados los poetas y artistas en general. Copiamos los siguientes párrafos de Gramsci. Después de un breve paréntesis (libertades comunales) en que se produjo un florecimiento de intelectuales surgidos de las clases populares (burguesas). podemos seguir el rastro de cómo se constituye la instancia periodística. el pueblo no podía leer los libros y tenía vedada la participación en el mundo de la cultura. eran una concentración de intelectuales cosmopolitas y no nacionales. si bien prevalecía en ellos el carácter de casta sobre el origen. pero es un latín por su sintaxis. como cualquier lector memorioso percibirá. algo siniestro. pero al mismo tiempo sabe detener la disgregación del gran archipiélago del latín eclesial y literario.

no sin congratularse con los folletos lenguaraces de Vicente Rossi. dinásticas. Todas estas polémicas terminan refugiándose en las tensiones interiores del suplemento cultural del diario Crítica. pero si existe el sucedáneo de esa historia. son los pilares . comerciales. se percibe la envergadura del problema. las novelas y reflexiones de Arlt sobre la relación entre idioma nacional y tecnología. Era necesario un lenguaje disciplinador no escindido de ciertos usos cultos –pero pasado por cribos de especialistas pedagógicos en divulgación de saberes– y al mismo tiempo cuidar de reductos específicos que fueran cartijas idiomáticas atemporales donde se preservaran las antiguas flexiones y acústicas del latín originario. alrededor de los años 30. aunque en un sentido no tan semejante. se trataría en cambio de reflexionar como se constituyó una lengua nacional después de de la caída de Rosas. permite inferir que toda la literatura y el periodismo tenían tanto que tomar una opción idiomática no por incierta menos contundente. creó sus intelectuales sino un organismo tradicionalmente selectico como la Iglesia la que asimiló individuos particulares en sus cuadros. Para Gramsci esto se complementaría con pregunta: “¿cuál fue el área exacta de la difusión del toscano?”. se conforma una tarea intelectual vigente aun hoy –quizás más hoy que en los tiempos pasados– de analizar la “retórica nacional” de los siglos donde surge la imprenta y enseguida los periódicos. porque esa asimilación llevaba a construir una lengua colectiva intermediaria en la que se encontraran el estrato bajo de la población – que muchas veces guardaba como tesoro las viejas locuciones que el mundo social encumbrado consideraba agrietadas por el uso– con la capacidad innovadora de los doctos que regían las instituciones eclesiales. ese “matrero criollo– genovés de vocación charrúa”. que son las polémicas sobre el punto que ya han sostenido Borges con los hispanistas del Instituto de Filología Hispánica. en Venecia se introdujo el italiano ya elaborado por los doctos sobre el esquema latino y nunca tuvo entrada el florentino originario. Cuando Gramsci dice. No existe aquí ni existirá una historia de la lengua argentina. El hecho de que le veneciano siguiera siendo la lengua nacional. al llegar al poder. Para nosotros. pero lo esencial es que sin una historia de la lengua no hay historia del periodismo. Y ambas son historias conjeturales. podemos enseguida contrastarlo con la aventura periodística del diario Crítica. y a la vez fijar con sus propia acción la estabilidad siempre vacilante de una lengua. que todavía no existe una historia de la lengua italiana propiamente dicha y la gramática histórica aún no está elaborada. caso bajo un impuso marinettiano. Insiste Gramsci que para la lengua francesa existen –estamos hablando de las primeras décadas del siglo XX– las historias de Brunot y la de Littré. Llamemos a esto profunda creación de inestabilidad lingüística en los hechos profesionales y fácticos que rodean a cualquier empeño periodístico. para juzgar la cuestión del a inteligibilidad y de la orden transmitida como forma de cohesión social. desde el contrapunto que establecen los cultismos de Pedro de Ángelis y Echeverría –cuyas diferencias idiomáticas hoy veríamos insignificantes– con las polémicas sobre el idioma nacional que constituye Borges separándose simultáneamente del hispanismo académico y de lo que llama el “idioma de la ganzúa”. hacia los años 30. y por añadidura. De estas breves consideraciones que extraemos de este mundo gramsciano de idas. antes que el romano o el napolitano influido por el florentino –al calor del crecimiento del comercio–. militares. Aspectos de los estudios de Gramsci –se sabe: escribe en la cárcel con escasa bibliografía pero agudo instinto de búsqueda–.Cuando Gramsci indica que hacia el siglo XV no fue un estrato de la población el que. En el sentido que las móviles contextualizaciones sobre la nación y el horizonte vulgar que se va estratificando en el uso vulgar de la lengua.

Clarín. los estudiosos del tema han denominado “pactos de lectura”. ¿Cómo se define Ordine Nuovo? Gramsci lo ve como un ensayo de nuevo intelectualismo. religión cristiana y combates retóricos entre distintos niveles del latín y las surgentes lenguas nacionales. abierto a la lengua nacional y popular” sin resignar el estudio de sus fuentes históricas ni hacer una apología banal de la divulgación autoerigiéndose en “guardián de la inteligibilidad popular”. lo serio y lo tácito. damos un pasito más hacia lo que podríamos considerar la “fundación gramsciana” de la idea de periódico. Pero he aquí –volvemos a Gramsci– que “los periodistas. transitan su existencia en torno a una organización de la “visión del mundo” que se componen de pautas de redacción. Es capacidad de los núcleos condensados del lenguaje para operar sobre metáforas. recursos retóricos que van desde ironías con distintas facilidades de desciframiento hasta retóricas ya disueltas en el costumbrismo lector. en el sentido de “un nuevo papel del intelectual. una parte importante de la cual son las equiparaciones efectivas entre la redacción de un periódico y una fábrica? ¿Hay un ejemplo de tan formidable interrelación de saberes? Gramsci ofrece uno. como constructor. Los límites no pueden estar claros. diarios como La Nación. Crítica. no siendo éste un estado fácil para arribar. La Razón. a ser interpretados por el lector que debe poner en juego múltiples planos de comprensión. de la filosofía del arte. motora exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones. No es entremezcla. En verdad. ¿Pero cómo entra aquí la educación técnica. entre lo metafórico y lo cómico. lo que incluye “la latinización del los bárbaros” (aclara Gramsci: “con la formación de un estrato de intelectuales germánicos que escribían en latín”). Porque se le ofrecen incisiones constantemente. De ahí. y ella misma ejerce su libertad de incisión sobre todas sus opciones de lectura. Hágase la prueba con la lectura continua de los editoriales del diario La Nación. filósofos y artistas. del fundamento filológico último que tiene la escritura periodística como tensión insoportable entre las creencias populares sobre el azar y la alta filosofía. sino en su participación activa en la vida práctica. ¿Quiénes son los periodistas? Son ámbitos donde desaguan vocaciones artísticas que provienen de la literatura (fracasadamente o no). que pretenden ser literatos. el de su periódico semanal Ordine Nuovo. “persuasivo . pretenden también ser los “verdaderos” intelectuales”. Esto es. que muchos años después. no hay proyecto periodístico que no está trabajando y siendo trabajado desde el interior de una lengua nacional permanentemente quebradiza. Pero Gramsci ve el periódico moderno y social relacionado íntimamente a la creación de un nuevo grupo intelectual que toma críticamente la actividad que existe todas las prácticas sociales. Siendo así el modo de ser del nuevo intelectual “ya no puede consistir en la elocuencia. Se actúa en el campo de las “visiones del mundo”. La lucha dialectal que implica cualquier órgano periodístico en su existencia es decisiva en el veredicto final sobre las luchas sociales en los que esos mismos órganos se encuentran involucrados.fundadores de cualquier proyecto periodístico. En la Argentina. organizador. Acontecimientos como las alianzas entre cultura clásica. desde su fundación por Bartolomé Mitre hasta las mordaces intervenciones de Carlos Pagni. acciones eufemísticas y advertencias con claves emanadas de acuerdos sigilosos que subyacen a la lengua pública. son formas evolutivas del latín en medio de guerras y luchas escolásticas que son la larga antesala milenaria que nos permite estudiar la fundación de los periódicos modernos. salvo en los casos en que se constituye un tipo de periodista que forja su intermediación con claves fijas que cubren un campo de lectores que fueron atraídos y ejercen libremente su distracción alrededor de u sentido común previamente pactado.

El periodismo contemporáneo es producto de esa crisis general del lenguaje de la humanidad. deja por primera en la historia de la civilización en estado de efímera la práctica del lenguaje. al pensamiento aglutinante de la diversidad: “una especialización técnicocultural”. que junto a la expansión de los niveles educativos escolares. Hoy nos parece ser al revés.]. Pero la fórmula alquímica de este conjugado no es conocida. a partir de la técnica-trabajo llega a la técnica-ciencia y a la concepción humanista histórica. emergiendo como lo hicimos en otras ocasiones. Gramsci se ciñe a una utopía socialista democrática y culturalista que debía acompañar al moderno príncipe. Es cierto que Gramsci le agrega la condición política. ¿Tiene razón aquí Gramsci? Ya se la dimos en abundancia. sus propios intelectuales orgánicos”. superior al espíritu matemático abstracto. oratoria no televisible y literaturicidad de la profesión periodística. sino que vive en medio del agrietamiento de aquella lengua común que demoró tantos siglos en ser amasada.. Por eso la lucha que señala Gramsci por la cual “la función intelectual [. asimilación y conquista que es tanto más rápida y eficaz cuanto más rápidamente elabora el grupo dado. producción teatral de la emisión periodística e investigaciones de impactos pulsionales sobre los “secretos de Estado” o de las “clases gubernativas”. de escritura. Preguntamos ahora nosotros. en forma simultánea. del interior del magma gramsciano. perfecciones cada más “las más altas cualidades intelectuales” Es decir: dar a la cultura y a la técnica superior una estructura democrática.permanentemente” no como simple orador y. para el cual.. Gramsci reconoce los inconvenientes: “se crea de ese modo la posibilidad de vastas crisis de desocupación en los estratos medios intelectuales. únicas formas de resistencia frente a un periodismo de intervención en las nervaduras dramáticas del lenguaje de la nación a través de tecnologías escénicas provenientes de la imagen pasada por revoluciones de montaje. Es el tema mismo de un debate político persistente. Pero ahora habría que agregar que ese proletariado periodístico son operadores reticulares y tecnológicos de nuevas luchas por las escrituras que se desarrollan en inusitados “soportes de información”. Pero anotemos aquí nuestra duda sobre el “intelectual orgánico” munido de artefactos técnicos conjugados con la tradición humanística. Parte III– Periodismo y nación: Capítulo 10. sin embargo. y por otro. es decir. lo que por un lado permite interesantes formas de circulación. Los bibliófagos . El intelectual conserva una fuerza clásica que el intelectual especializado y conviviente con las tecnologías de la “sociedad del conocimiento” aun no solo no ha logrado. no pueden sino acentuarse los componentes humanísticos. la propia tradición humanística –la del propio Gramsci– pesa más que los modos en que hoy se han desarrollado en torno al periodista “especialista”. pero en las actuales condiciones del periodismo electrónico que tiene como bandera la llamada “sociedad del conocimiento”. se desarrolla en dirección al dominio. es su lucha por la asimilación y la conquista “ideológica” de los intelectuales tradicionales. como ocurre efectivamente en todas las sociedades modernas”. desde Carlomagno hasta precisamente Ordine Nuovo. sin la cual se es “especialista” y no se llega a ser “dirigente” (especialista + político)”.

Había que hacer. partir de un único evento noticiado. etc. Había que reflexionar sobre los ejemplares concretos de una o dos semanas de diarios concretos.Si Marx coqueteaba con la dialéctica del censor de periódicos y vacilaba en poner al lenguaje como derivado de la industria productiva de diarios o como una esfera autónoma. De lo mucho que dijo sobre el tema. Existe la misma variedad de esquemas sentimentales y de motivos: la tragedia. Gramsci también propone reflexionar sobre el tipo y la calidad de los cronistas. que no poseen suficientes condiciones para publicaciones diarias. Es decir. debería verse que influencia tenía en Italia la experiencia de publicaciones como Times Sunday u Observer. con sus secciones y estilos. He aquí un debate que desde los años de comienzos de la década del 30 en que se escriben estas meditaciones periodísticas –ya sale Crítica en la Argentina. la farsa. La ecuación titular-texto ha obedecido a innumerables peripecias. las finanzas. No abandona su interés por la construcción de titulares. lo que es su admisible propósito si se logra efectivamente una titulación que con su carga irónica pueda tanto emparentar el periodismo con la publicidad como con los distintos sobreentendidos en el plano del habla popular. divergentes en sus intereses y estilos. el drama frenético. Extender ese análisis desde los grandes diarios nacionales hasta los periódicos parroquiales. sino dígase así. y se ha producido la entera experiencia de Hearst en Estados Unidos–. resta también el perfil que debía atribuírsele al periódico concreto. Sirve esta pequeña pieza gramsciana para reflexionar. el de la titulación. una historia del periodismo. es la fuente nutricia de un periodismo de segundo grado. un corpus. la intriga ingeniosa e inteligente. en donde el exceso catastrófico del primero podría contrastar con la inocuidad del segundo. que concibe con rasgos de novela por entregas. para los lectores del cuerpo cultural de la nación. sobre las peripecias del diario Crítica de Botana. de características generales de fuerte capacidad d conmoción. Palermo. las fuentes publicitarias. así como el abuso del sarcasmo en la prensa satírica ofusca permanentemente el escrito. como lo diría hoy cualquier investigador. con el agregado siempre presente de que se trata de verdaderas”. acaso sociológica. Gramsci se preparaba para intervenir en el debate sobre qué diarios podía publicar la izquierda de un país. Léase esto: “Es fácil observar que la crónicas policial en los grandes diarios se redacta como una incacabale Mil y una noches. Gramsci prefiere el titular que agita la curiosidad del lector sin afectación. Con escorzos conmocionales y despojado de pedantería. ¿Anodinos o pedantes y grandilocuentes? ¿Actitud demagógico-comercial o educativo didáctica? Es un arte. La crónica. Por lo tanto. y ver como se ramifica en el tratamiento de los distintos paródicos. sino una pedagogía comunista inmensa en la voluntad lectural de la nación popular. no una teoría del lenguaje al servicio de la pedagogía comunista. tomar series. No ve mal Gramsci que este tipo de semanario pueda publicarse en zonas como Nápoles. luego. con los innumerables puntos de vista que agitó en sus infinitos escritos y reseñas. es evidente. Ver si en Italia podía tener mayor repercusión de periódicos tipo “revista semanal”. el personal empleado. que resumen lo acontecido en el período de siete días para el lector que no frecuenta diariamente la lectura de diarios. desde el cual se pudiera decir cuál era el tiraje. no conjetural. El Corriere della Sera no publica novelas por entrega pero su página policial tiene todas sus características. que ni ha perdido actualidad ni ha cambiado en sus términos. científica.. Se escribe como poniendo una película exterior a lo que ya escribió otro de una manera un . obviamente. en permanente estado de observación. No se va a encontrar en Marx este rasgo de semiología serial que luce acabadamente en Gramsci cuando juzga el papel de la noticia policial en un periódico.

Carducci. Sorel. Pero el cronista de Gramsci –un contemporáneo de Arlt– debe analizar la vida orgánica de una ciudad. en de la refutación irónica enigmática. Se trataría de escapar del “dilettantismo”. en efecto. ¿Se equivoca cuando dice “que las funciones de un diario deben ser equiparadas a los dirigentes con funciones político administrativas”? ¡Qué sugestivo! Es como si Gramsci hubiera apreciado el destino del periodismo a siete décadas de su muerte. La vida orgánica de una ciudad. entendemos nosotros. Lenin. La toma. transportes– para entender una ciudad. de Durkheim. ¿Pero no es mejor un profesionalismo de distinta índole. Puede arruinar sus geniales argumentos. que nos permitirá ingresar con breves pinceladas en la historia conjetural del diario La nación. De Santis. De todas maneras. clonesco. agrio denunciante que encubre de autoritarismo mordaz su descontento vital. Cuando Gramsci emplea la palabra orgánica… cuidado. La . que se sitúa sobre la ciudad “como un tábano”. que la equiparación entre periodismo y organismo de poder? Gramsci no vivió hacia el final del siglo XX. Arlt puede ser nuestro Gramsci titiritesco. con lógicas literarias y poéticas autónomas. hasta mecánica. Nada contra eso. a la que le dio tantos significados aun hoy prestos para nuevos debates. en una enumeración heterogénea. incluyendo dominarlo o derribarlo. Gramsci piensa una ciudad como un conjunto de nervosidades administrativo-técnicas-culturales. Pero Gramsci insiste. Pero la palabra cronista queda un poco desmerecida por su propensión “orgánica”. escrita por Bartolomé Mitre en julio de 1881 en La nación. uno de cuyos problemas más significativos es el modo en que las redes periodísticas que se expanden por todos los rubros de la revolución comunicacional –ya no es apenas el avioncito y la radio de Natalio Botana–. Sin embargo. debate metodológico. que habló de medios colectivos de consumo –vivienda. con este introito gramsciano. El diario como esquema imaginario de una forma de gobierno. así como te dantos otros –De Man. dolida por pobres criaturas a las que se piensa redimir por un humor intenso que se disfraza de cinismo combatiente. Como una industria cultural. Tal como lo entrevió décadas después el sociologismo francés. pudiendo significar una totalidad hegemónica de características míticas –esto es. prácticas– pero demasiado cerrada sobre un concepto como el de modernidad que parecerá un siglo después. multívoca de interpretaciones aunque con razón sospechada de insultante –género al que no pondremos nombre–. no es aquella que se refiere solo a una sociología urbana que concibe la ciudad como una gran fábrica cultural-industrial. que refiere la urbs como un conglomerado experiencia de vidas precarias y limitadas en sus posibilidades de subsistencia. ¿Arlt? No creemos que Gramsci piense en un tipo de crónica existencial y sarcástica. La pieza que cumple con los requisitos que esbozamos se denomina los Bibliófagos (extracto de una bibliografía americana). mantiene una hipótesis latente que es su potencial posibilidad de ser el “doble espectral” de cualquier gobierno. en el que consta una interesante interpretación del debate de Mitre y López sobre cómo escribir la historia. heurístico y epistemológico que quizás sea el más importante de ese carácter que se haya verificado en la Argentina. autor que abandonamos ahora para retomarlo quizás en otros momentos de esta exposición. queremos señalar la ausencia de estudio específico de un recurso general. atado por un simulacro de estructuras homólogas. como ocurre del mismo modo con la palabra “intelectual”. El origen de la historia. Inspiramos las apreciaciones que haremos a continuación del muy buen libro de Roberto Madero. Estos temas no son los de Gramsci. no sin interés. Croce. La vida urbana productiva y su aureola cultural es el motivo del “cronista orgánico”. dispersa e incompleta–. circuitos de distribución. en el tipo de cronista orgánico.tanto lineal.

se podría afirmar que se trataba de un debate sobre el lugar del documento en el arte de la escritura. el interés dramático. pues están en el corazón mismo de la fundación de las corrientes historiográficas argentinas. es entonces la frase de Vicente Fidel López. el movimiento. la unidad de la acción. con obras reconocidas y filiaciones clásicas. Para López. casi inmediatamente. Este parecía el destino de López –también gran cronista y que intenta una novela–. se lee que para Mitre se trataba de que “fluya de los mismos documentos.Nación. ¿Qué tendrían que ver con la fase mayor de asentamiento de las grandes corrientes periodísticas en el país? Para Mitre. que en la cita que escoge Rojas para caracterizar su postura. hijo del autor de Himno Nacional. debían “ir a la novela”. en el mismo tiempo del debate. la verdad de los caracteres. y después. un aguafuerte cuyo significante se halla aparentemente vacío. sin propósito concebido. Sin embargo. como hubieran podido ocurrir y no cómo “efectivamente” ocurrieron. una poesía dramática sobre la corte de los Incas. por parte del primero. el colorido de los cuadros y se desprenda de su masa concreta el espíritu filosófico o moral del libro mismo…” El escrito de Ricardo Rojas sobre la polémica contribuyó decisivamente a ponerle un punto final. Si éstos eran los anuncios de cada forma de trabajo historiográfico. Quienes deseaban parecérsele. parecerá todavía entre nosotros aventurada y extraña por lo mucho que se desvía del método y de las formas que otros han seguido”. Y lo hará con largueza. escrita por Ricardo Rojas de forma previsiblemente canónica. el esfuerzo reconstructivo partía de una visión “filosófica” que dejaba lugar tanto a una materia narrativa obtenida en las potencias de la historia oral como a la posibilidad de referir los hechos “ucrónicamente”. hasta el punto de la extenuación. a la Michelet. En cuanto a la participación de Mitre. de la Historia de Belgrano. esto es. López decide responder. En los años 1881 y 1882 tuvo lugar esta apasionante polémica entre los historiadores más importantes del momento. deja una larga onda en cuando a la teoría periodística que sustentaría la trayectoria de La nación: documentalismo de fuente cierta. vive de esta pieza compleja e irónica. de los alcances del periodismo en relación a un sector social que se halla en los umbrales de su consagración como aristocracia retratada nacional. sostenidas por trayectorias densas y palpables. Vicente Fidel López sugiere que es una obra que ha sido escrita . en realidad. se cuela otra importantísima polémica sobre el escrito incaico Ollantay. En la Historia de la literatura argentina. con conclusiones favorables a la “historia científica” de Mitre. El encuentro polémico que sostienen Bartolomé Mitre y Vicente López es a propósito de la publicación. “Resurrección dramática” de los acontecimientos pasados. entregados –él y el otro– a la larga batalla. quizás hasta hoy. mientras que suponía que no dejaría descendencia el estilo de López. la explicación y la recreación de lo vivido. Las Comprobaciones de Mitre y la Refutación a las Comprobaciones de Vicente Fidel López fueron largamente estudiadas por numerosas autores. había una prioridad documental pero no niega la reconstrucción dramática ni deja de recoger el auxilio de la oralidad. Las de Mitre salían en muchos casos anticipadamente en La nación y otros diarios del continente. indica: “No sé si esta manera de hacer la historia por medio del colorido local y de la resurrección dramática de los tiempos sobre los que se escribe. Estaban en cuestión el uso de los documentos y archivos tanto como la designación del valor de verdad en los hechos de la historia. pero lanzado al ruedo como autoconciencia de una clase dominante y López y Mitre intercambiaron más de 800 páginas de varios volúmenes para refutarse metódica y filosóficamente.

Sobreviene la respuesta de éste. con matices. todo lo cual se debía al triunfo cultural del militar historiador al haber creado un ostensible linaje intelectual y periodístico. aunque hubiera sido más propicio Michelet–. según el excesivo Rojas. prefiere organizar una memoria histórica de fuente primigenia con las consignas literarias de lo que él llama “resurrección dramática”. tal como en el caso de Ollantay.después y no antes de la conquista –siguiendo la opinión dominante de la época. hubieran intuido en aquel escritor de novelitas románticas exilado en el Alto Perú. respectivamente legados por sus propios dueños. sobre las que no deja dudas de que es gran especialista. por los dos contrincantes. “no rechazaba la tradición oral como podría suponerse de los términos de esta polémica”. Mitre. Pero es evidente que López –citando a Macaulay. Allí la tesis de la escritura post-colombina del drama es defendida. proveniente de su tesis sobre el origen de los pueblos incaicos. El padre de Bartolomé. López desplegará vastos conocimientos del idioma quechua y con un irritado desprecio hacia los elementos filológicos que exhibe Mitre. Pero la acompaña con la noticia de que posee el sable de Las Heras y el bastón de Rondeau. Ahí sí hereda Mitre –él lo señala– la memoria de los hechos liberacionistas. Intersección no inhabitual entre romanticismo histórico y filología positiva. como si ambos. de su filosofía de la historia. recuerda la célebre polémica de los dos patricios a partir del modo en que el autor de Historia de Belgrano resuelve el problema de filosofía de la historia planteado por López. y aunque los gracejos del siglo posterior consagraran otra chanza arrojada en el rostro de cualquier privilegiado a partir de una fuerte interpelación plebeya -”hijo de Mitre”-. el padre de su esposa era el general Nicolás de Vedia. pero éstas no son simultáneas al documento ni eventualmente lo sustituyen. en cambio. En cuanto al gran desacuerdo sobre el tratamiento de los documentos de la historia. aunque dándole una espectacular raigambre helénica. Es que al postular López un privilegio para la memoria atesorada a través de ciertos poseedores del halo de la voz primigenia o genealógica. Era el hijo del autor del himno. Mitre. La seguridad del documento en relación a la probanza científica habilita al ramillete de potencialidades del relato histórico. como bien lo señala Rojas. En cuanto a Mitre. para trazar una heráldica comunitaria ampliada sobre la base de un tejido de engarces memorísticos salidos de aquellas voces . podemos observar que las diferencias no parecen tan decisivas. poco proclive a apartarse del legado de Mitre. había sido soldado raso de la revolución. parte de la escogida fragua del discurso de la revolución. para luego desplegar el arte de la recreación del pasado. Era vía indirecta. López era en aquel momento el oído que de niño había escuchado a los conmilitones de su padre en el hogar familiar. que en ese momento opone con ufano penacho ciudadano a la aristocracia porteñista de López. sin embargo. hace derivar la polémica al terreno de las traducciones y atributos lingüísticos de las lenguas arcaicas americanas. parecía ponerse en situación superior. el pensamiento de López resuelve como literato la incerteza de su teoría del conocimiento. Precisamente. aunque interesado en las doctrinas de Monteagudo. Una ampliación al estilo de un gran folletín romántico –un Ollantay de la Historia Nacional–. o como él prefiere llamarla. Ambrosio Mitre. poseía fuentes familiares rústicas. López desea en cambio trascender los archivos en el punto que le interesa: ve que éstos carecen de memorias personales. Al decirse documentación se estaba invocando un estilo de poner en juego la verdad. Mitre reclamaba que no podía haber historia filosófica si todavía “no había historia en concreto y la documentación aún se estaba coleccionando”. “el futuro historia de la Independencia”. alguien como Ricardo Levene. anunciando con ello cual es el tono biográfico que le quiere dar a su historia. en su propio escrito sobre Ollantay mencionaría de una manera un tanto displicente el trabajo de López.

no puede disimularse. Así lo hace Ramos Mejía cuando estudia la prensa rosista. Quizás la manera épica de Mitre poseía una cercanía mayor a las necesidades del Estado y de su Archivo –creador inherente de clasificaciones analíticas por el solo hecho de existir– y la de López se exponía muy fácilmente a quedar presa de la cultura de un “porteño de la burguesía colonial. Su revolucionarismo. al decir que en esta polémica están las dos vetas centrales del diarismo argentino: la presuntamente objetivista y croniquismo fantasiosos pero munido de elementos documentales y lecciones morales. Para López. Se debía entrar al archivo como a un templo impúdico. Como tampoco no parecía ser Mitre el candidato ideal para la acusación de cientificista del papelerío mohoso. con cierta sacralidad laica. Nada diferente al periodismo de la época de un Walsh. a un salón de contorsionistas lujuriosos que flecharían al investigador con su ojo de alegres patólogos de las vidas.selectas. según reprueba Rojas. Nos anticipamos un poco. A esta crucial polémica argentina la guarnecen también otros textos decisivos. así. sería impropio ligar el debate exclusivamente a una historia despojada del archivo –con memoria viva y escritura dramática– o a una historia documentada que sin embargo no se priva del asalto auxiliador de la memoria. . no hacen sino traer a la superficie del relato los nudos reales de las azarosas tribulaciones del momento. La polémica tenía en verdad aspectos que lindaban con la filosofía de la escritura –¿cuántos grados de imaginación ficcional deberían permitirse para despertar al archivo?–. erudito de la memoria de su clase porteñista y enemigo de las versiones populares de la revolución. el discípulo más trascendente de López –J. donde frente a los grandes frescos de Mitre esos textos intentan presentar el teatro histórico con los atributos de una ficción dirigida a relevar lo que hoy llamaríamos “los climas de época”. Ramos Mejía– los llamó “ropavejeros de la historia” para alertar que era necesario una apelación casi shakespeareana para darle animación a los legajos empaquetados por la rústica memoria de las instituciones. Sin duda. este tipo de crónica no era tanto una mera ficción histórica con las libertades del novelista –lindando con Walter Scott. A los meros archivistas. López lanza dos escritos magníficos sobre hechos cotidianos que rodean a las campañas militares de San Martín y a la semana de Mayo. La actualidad de la polémica. el ya considerado Pedro de Angelis. donde cartas apócrifas encontradas supuestamente en el baúl de una criada. Por lo tanto. Esas voces eran esfuerzos autobiográficos que solicitaban. no se trataba en López de desmerecer el documento o el archivo. bien estudiados por Roberto Madero. redefine la polémica no en relación a cómo la tomó la crítica posterior a la Rojas. revistas. Pensando precisamente en la polémica con Mitre. M. sino como surge del drama inmediato relacionado con el sustento material en donde aparecen: diario. apenas. quien por otra parte trató también la cuestión Ollantay. sobretodo en La gran semana. sino un relato que problematiza la idea misma de documento. sin embargo. el poder de un relato que confiaba de expandir hacia un enjambre nacional más amplio una historia básicamente familiar. Se trata de La loca de la guardia y La gran semana de 1810. López era un filólogo menos positivista que romántico. dejando una adaptación del drama–. y con el auxilio de la imaginación trágica –¿cuánto se puede apartar el historiador del dictamen de archivo cuando es necesario dar dimensión vital a los acontecimientos? Todas estas preguntan pasan de inmediato y hasta hoy a la historia del periodismo nacional. se vincula con la profunda novedad de su estilo capaz de recrear ahora las funciones reveladoras del archivo. comandada por el espectro del fraile Castañeda y la nada desdeñable erudición de un simpático cortesano. que bajo la perspectiva de Roger Chartier.

Cierto. precisamente porque de faltar. no porque se hicieran notas sobre sino sobre todo porque se tornaba en una . Lucien Febvre había practicado una severa crítica a los volúmenes de Oswald Spengler. Estaba munido López de un arte mayor de archivo. ¿Quién escribió Ollantay? sería la pregunta de extramuros para cualquier documento. había sido amigo personal de Spengler. si aceptamos pasar por alto el pellejo clasista y linajudo que reviste la historia de López. Pero los dos historiadores y ensayistas. por la audacia de sus comparaciones. Un encumbrado intelectual de época. casi equiparables a los ciclos biológicos. no precisaba de papeles sino de un punto de partida inexcusable en la imaginación histórica. por la idea de que toda forma histórica aparecía y declinaba bajo los mismos ritmos. entre la academia y el lector genérico de temas históricos. siempre exige interpretaciones periféricas. Ernesto Quesada. Combates por la historia. Así lo expone Ricardo Rojas. incapaz de crear grandes metáforas culturales y solicitar audaces cotejos de hechos de apariencia antagónica. y los posteriores de Toynbee. entre el teléfono y el sistema bancario de crédito. Por su parte. aún se recibían los ecos del fervor con el que se habían leído ambos ensayos históricos. el hijo de unos versos del himno sobre las tumbas del incario que el mismo Rojas resaltaría. de simpatías bismarckianas. pero sobre todo –en el caso de Spengler–. Hacia el promediar de los años 60. ¿Entonces también había hecho Spengler una historia “epistemológica”? ¿Entonces también Foucault producía en tanto innovador de las perspectivas universitarias del pensamiento histórico. el alemán y el inglés. Pero el documento que se halla en el centro. La asombrosa antigüedad de este atributo no puede estar ausente. no por su significado específico sino por el contraste de su forma. el famoso salto hacia el periodismo. por ejemplo.demasiado cerca del odio a Montevideo y a los caudillos federales”. el cajetilla. como su facultad de trazar sucintos cuadros accesibles de comprensión histórica. Lucien Febvre recuerda algunos ejemplos del estilo spengleriano: la relación entre la geometría euclidiana y las ciudades griegas. el padre del duelista muerto. el archivo no revelaría sus secretos. que en su límite. entre la investigación rigurosa y los granes cuadros imaginativos no exentos de pintoresquismo. Puede recordarse una comparación spengleriana entre la música contrapuntística y la invención del cheque en los intercambios financieros. Estaban precisamente en el cruce entre la historia y el periodismo. los citaban con entusiasmo. ¿No era el periodismo de las décadas posteriores lo que estaba anunciando. Pero hoy podríamos modificar este juicio. López. Son tantas las respuestas disponibles hasta hoy. A su vez. entre el sistema dinerario y las clasificaciones botánicas. que esa pregunta se torna –si queremos nuevamente dar otro toque de actualidad a este vital encontronazo.en una pregunta walsheana. Estudio de la historia. Todo lo cual ponía ante un punto mayor de desafío a la historia tradicional. interesaban naturalmente por los grandes panoramas históricos que ofrecían. muchos percibieron un aire familiar en los pases mágicos que contenía Las palabras y las cosas. La decadencia de Occidente. En la Argentina. sus propios olvidos y la inevitable pérdida por secula seculorum de algún documento fundamental. que a la vez no perdieran una perspicacia comparativista que hiciera olvidar que el periodismo simula catalogar hechos pero quiere gozas del derecho de cotejar burlonamente todo con todo? Cuando apareció Foucault. el diario La Nación dedicaba especial atención a la obra de Toynbee y a los comentarios sobre ella. En un libro de los que suelen catalogarse como olvidados. tenía en sus manos una materia revulsiva que siempre sería periférica en el oficio del historiador. personas de disímil orientación ideológica. La imaginación crítica y lo que resta del archivo –hay que mirar el archivo por lo que falta– es el enlace que busca el alma historiadora.

Era la intromisión ya irreversible de los criterios del tiempo periodístico en los del tiempo como fluido que estaba dentro. En efecto. Jacques Rancière lo toma como objeto de reflexión en cuanto a la percepción de la materia histórica. Pero lo que Febvre quería proponer es una gran perplejidad respecto al modo en que Spengler (y Toynbee) habían interesado al denominado gran público y también a los especialistas. Halperín Donghi menciona la fuerte y duradera impresión que para todo el que decidiera abrazar la carrera de historiador significó la salida de ese libro. y el periodismo. Es lógico que la gran corriente de ideas de la historiografía francesa. “que no podía ser leído sin que le abrieran definitivamente los ojos a cualquier estudiante historia”. en sus memorias de historiador. se viera desafiada por ensayos como los de Spengler y Toynbee. que sin dejar de exhibir una gran erudición. Esta es la esencia de la crítica de Febvre a Spengler y Toynbee en el terreno del “debate de los historiadores”. El modelo de Febvre es otro: autor de un gran estudio sobre Rabelais. aserto que quizás atienda a la fácil divulgación de los grandes esquemas evolutivos de la historia de los periodistas–historiadores por parte de los historiadores periodistas. sibilinos o moralizantes. . accesible pero ficticia) no es sino una adecuación en nivel superior a los mismos inconvenientes civilizatorios que se quieren superar. Otro libro de historia semejante. cuyo objeto real e ineluctable es una cifra de tiempo declarada de antemano. podía cortarse en dos. tal como Artaud ya lo había establecido con Los cuervos de Van Gogh. afuera y en última instancia se hacía inhallable. con pobres analgésicos decadentistas. fusilado por los nazis en 1944 y autor de un impresionante testamento de historiador. Aún hasta hoy. El libro de Braudel también retrata cabalmente cierta contraposición entre el sesgo temporal de los libros de la nueva historia –donde es el tiempo el que resiste a ser tomado por objeto y se convierte en un sujeto inasible de los actos. donde el tiempo. Ciertos libros se lanzan con coberturas tomadas de la tradición intelectual.fórmula inherente al pensamiento periodístico? Un periodista analizaba un cuadro y podía decir con todo sentido que una época entera con todos sus utensilios morales e intelectuales. “incomprendido”. cuyo numen trágico podría ser Marc Bloch. Pero sabiendo que ese primitivismo (una “filosofía de la historia” que simula grandeza intelectual. tenían el gesto característico de los escritores que saben enlazar repentinamente con una gran corriente de pensamientos oscuros. rebosaban por el lado de una filosofía de la historia atractiva pero falaz. su objeto. No residía ahí el alma de la historia hecha por los historiadores. lo que en este caso significaría la búsqueda de satisfacciones más primitivas que las que provee el complejo mundo civilizatorio y tecnológico. el “malestar en la cultura”. los pensamientos y los objetos–. Es un tiempo a retropelo del periodismo. que coqueteó con el nazismo y luego se apartó contrariado. luego de la aparición de una obra de arte. ¿Hacerse o no periodistas? Karl Kraus decía en Contra los periodistas que “con frecuencia el historicista no es sino un periodista vuelto al revés” (frase compilada por Esteban Rodríguez en Contra la prensa). Esos grandes frescos narrativos. que se leía con fervor también en todas las carreras de historia de las universidades latinoamericanas. pero vendrían a sustituir los verdaderos combates por el conocimiento. repletos de ingenio y seducción. Febvre hace de la historia una materia conceptual. amigo de las espectacularidades. tal como lo recuerda Halperín Donghi en Son memorias es la gran investigación de Fernand Braudel. Problemas de la incredulidad en el siglo XVI. entre el tiempo de las cosas y el tiempo de las vidas. un “antes y después”. El mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. es casi anulado en nombre del tiempo del concepto y el tiempo de la conciencia religiosa de los hombres. en la tarea del historiador. Era la filosofía de la historia que había escrito un profeta vanidoso.

Ve en el general-historiador un acto que viola las reglas de urbanidad que recomienda el por entonces muy consultado Lord Chesterfield. por lo menos en lo que se refiere a las confrontaciones intelectuales en la que cada contendiente tiene conciencia de su esgrima y sabe cotejarla con lo que la concisión de las expresiones obliga a denominar “el campo del honor”. no obstante que se hallan al servicio de sostener un prestigio profesional y de deslizar en cada caso la cosmovisión historiadora que los enfrenta. que consiste en trazar “un gran perfil de los sucesos con rasgos hondos que acentúen el gesto y la fisonomía del . Pero en cuando a los referidos a San Martín. Es que López cree que Mitre fue el que provocó la polémica. En el patio solariego. palabras sueltas que se toman simulando el azar de haberlas barajado? En López. Una constatación del ya citado Spengler en Decadencia de Occidente (asimismo citado por E. Rodríguez) respecto a que la pólvora y la prensa se inventan ambas en el “alto gótico” y con el mismo propósito y metáforas intercambiables (“la campaña de prensa como preparación para la guerra por otros medios”). pasadas por el cribo de la astucia. Mitre escribía que López consideraba la historia con “tendencias filosóficas” y no “con arreglo a un sistema metódico de comprobación”. operan los recuerdos de la casa paterna. Esta tiene. según Mitre. nunca hay neutralidad en la naturaleza que rodea al duelo pues precisamente llamamos “honor” al significado agresivo que puede encerrar cualquier sucedido que pasaría en cualquier otro caso como un evento ordinario y usual. ¿Aunque no es el honor una forma exquisita de apropiación no tanto de la memoria. diría a cada paso lo que los documentos en los que se basa no solo no autorizan. es un genuino combate por la historia. y mucho. caprichosos. desde el mismísimo 1810. aunque en el terreno de los duelistas. En un artículo en una revista chilena. por donde desfilan las voces de la revolución. por el contrario. se refieren a dichos de toda la generación revolucionaria que formó los sucesivos gobiernos de dos décadas. en medio del esfuerzo de cada escritor por confirmar datos. sino de algunos de sus trozos escogidos. En los lances de honor cualquier hecho tiene la misión de despertar el fantasma dormido de la incerteza del ser en el mundo. López. “lo escuchó”. todo signo es elocuente. Vicente Fidel López hace acudir a su memoria –ya que al parecer dicta sus escritos. llevado por las garantías de su erudición y su urgencia de polemista– una advertencia en torno a las reglas por las que “dos caballeros que se encuentran frente a frente”. Las perspectivas historiográficas que se hallan en confrontación en la justa Mitre-López aparecen en digresiones ocasionales. reglas que por el momento presume que se ha violado: con gritos destemplados o ataques inmotivados son insoportables la verdad y la justicia misma. López mantiene el concepto de “animación histórica”. Y del periodismo moderno nacional. siendo cada una de ellas un golpe de guante en el rostro del adversario. Tales “faltas de etiqueta” serán respondidas en largos capítulos que adquieren una minuciosidad que se atiene a detalles que parecen un tanto fastidiosos. su creencia de que todo puede afectarlo y que el reconocimiento de su virtud siempre es escaso. que no sin razón puede considerarse que contiene una parte esencial del camino fundador de la historiografía argentina. aunque diciéndose él el provocado. de las formas del duelo. ayuda a considerar el peso que hoy siguen teniendo las que mantuvieron Sarmiento y Alberdi luego de la caída de Rosas. precisiones y minucias. “todo lo que se refiere a él es falso”. sino que admiten interpretación claramente contraria. la de Mitre con López. de las cuales es metáfora y fundamento. autor de un manual de virtudes para el hombre de mundo. el “lo dijo”. pero no exactamente esta que aquí mentamos.No parece que podamos establecer semejante mordacidad en el debate entre Mitre y López.

en las calles Belgrano y Defensa. más que una pugna por sobresaltar unos hechos sobre otros y unos métodos con preferencia sobre los demás. No considera López que sea este el procedimiento de Mitre. dos años posterior. no faltaban lances de ironía en esta polémica. “el solio de los Virreyes”. Pero López no va a dejarse arrastrar en una opinión generalizada que lo deja muy desguarnecido. pues. de proseguir la marcha libertadora del Ejército de los Andes hasta Perú. desorden e indefensión frente a proyectos militares españoles. o retornar hacia Buenos Aires. Y sobre los derroteros que tomará la prensa argentina hasta hoy: el diario La Nación expresa la ilusión del triunfo de Mitre en la gran contienda. Dos cuestiones de naturaleza distinta. el ente real que si sitúa en una coordenada de tiempo con su plegaria dirigida a los interpretadores pero con su consistencia material que nunca podría omitirse como prueba de facticidad originaria respecto a los hechos. que hoy puede parecernos. al que ridiculiza por su detallismo inútil. López dispone en dos columnas paralelas los relatos de Mayo existentes en los dos libros –el suyo. que vive al Norte” Un buen periodista. Historia de Belgrano– y surgen efectivamente tramos muy semejantes de redacción y enfoque. y no solo eso. a propósito de la cual Mitre y López se trenzan en una irrisoria disputa topográfica y de táctica militar. al considerar “el tamaño o las formas de las orejas… los remiendos que tenían sus botas… determinar por medida el largo de de las piernas de cada soldado…” Pero además López desestima que los “cien mil documentos” de Mitre le sirvan para sostener interpretaciones más generales. sobre todo una confrontación entre estilos de polemizar que caracterizan muy vivazmente ese final del siglo XIX. no solo en lo atinente al ataque inglés de 1807 contra el convento de Santo Domingo. Podría haber aparecido Mitre como el cultor de ese documentalismo de respaldo. que la columna que salió de la plaza por la calle Defensa ‘fue a forzar las puertas del templo de Santo Domingo que miraban al Fuerte’. Sobre la batalla contra el destacamento 71º de la brigada inglesa frente a la Iglesia de Santo Domingo. Historia de la Revolución Argentina. querría decir López. y que abiertos al fin. Él también estima a los documentos. Por cierto. pero que se creían de inevitable cumplimiento. y que hoy mismo están mirando todavía al señor Mitre. resultaron ser preciosas imitaciones en madera. Pero en el centro conceptual de la polémica está lo que solemos llamar “documento”. cuando murió. donde parecían inconfundibles signos de debilidad. la posesión de los papales del pasado que a espaldas del investigador garantizan el grano de verdad de las cosas.conjunto”. Esas similitudes ponen el debate en una zona incómoda: “El señor Mitre nos hizo saber que él tiene por ‘tradición oral’ el espíritu de . hubiera descifrado el evento con mayor pericia que el sólido historiador. ocupados por cientos de miles de volúmenes extraordinarios y antiquísimos. en la lejanía. es cierto. cuyas riquezas eran el asombro y la envidia de todos los coleccionistas sobre cuyo valor se echaron los herederos como sobre la más rica parte de la herencia. sino el “vasto drama” que significaba la opción de 1819. esto es. sino que no está en condiciones de dar fe sobre los de Mitre: “Estamos por recordar aquel famoso archivo y rara biblioteca de un lord que figura en un romance inglés. y el de Mitre. éste último dice: “Resulta. Y no satisfecho con este burlón desmerecimiento del famoso archivo de Mitre con sus “miles de documentos”. aunque sin que se noten las “campañas de prensa” gracias al invento que ella comparte con la pólvora en aquella “época gótica”. según el irrefutable testimonio del general inglés. cuyas vidrieras nunca se habían abierto. para las cuales López reserva distintas dosis de su ironía de combatiente intelectual. que no habían servido para otra cosa que para satisfacer el amor propio y el genio burlón del propio dueño”.

resolviendo con un estilete irónico lo que podría ser motivo para un pistoletazo a doce pasos. Pero en todo momento cuidamos de agregar: también de los estilos periodísticos. que emanaban de las escenas no menos sacras que neblinosas de la gesta de Mayo? No lo ve así López. y que la historia de la Revolución Argentina le ha servido no pocas veces para galvanizar los esqueletos de la necrópolis de su archivo. Hasta 1876. hechos difusos verbalizables por ancianos. el archivo del señor Mitre estaba mudo y yerto como una momia en sus armarios. El periódico es una máquina biológica que “ha suprimido las interesantes torpezas del corazón humano”. que está agazapada en estas páginas para tomarla por fin como el no tan inverosímil nombre del procedimiento literario completo de Mitre. inconsciente de las ponzoñas . Vicente Fidel López no fundó un diario y la explicación quizás se encuentro en los párrafos que escribió su dilecto discípulo. Es que es un fenómeno industrial. pero claramente preparada para que el lector pronuncie en sordina la palabra plagio. apenas insinuada. sigue siendo fundamental para la conjunción –diríamos que institucional– entre escritura de la historia y los actos heráldicos sobre los cuales se seguiría disputando la idea misma de “nación argentina”. en materia de tradición oral.los discursos de Castelli y de Passo y que ‘muchos pormenores interesantes’ fueron tomados de boca de don Nicolás Rodríguez Peña y del general don Nicolás de Vedia”. el general don Nicolás de Vedia era uno de los que mantuvo con nuestro padre una amistad tan cordial y tan íntima que era raro que pasara de un día sin que lo viésemos en nuestra casa. que convirtió la heráldica interpretativa del maestro en una burlona saga de metáforas sobre la sociedad vista como una “colonia de pólipos. como desenfadado hombre de mundo. de forma diversa a la que lo hicimos antes por respeto a los pocos lectores que hubiera podido leerla en sus otras versiones. veía los periódicos como anillos que colonizaban su entorno para engrosar la personalidad digestiva de lo que sería “la cabeza de la Medusa”. cual añoranzas imprecisas. Es que todo fluiría y se refugiaría. Nada le había proporcionado sobre el período más célebre de la Historia Argentina y sobre otros muchos no menos importantes. Surge a través del ejercicio polémico de López la idea. el almácigo de esos desvaídos recuerdos. donde se trataban “fórmulas jurídicas” que cuando Mitre repite –sugiriendo López. obviamente. que nos obsesiona al punto de no ser la primera vez que la tratamos. dice López con cierto talante despectivo. ¿Pero podía ser el general de Vedia. padre de la esposa de Mitre. De modo que el general de Vedia. tener en su memoria la difícil textura judicial de los debates de Mayo del 10. con cierto desdén. José María Ramos Mejía. recurso que al parecer contraponía. hidras y simuladores”. entre otras cosas. Así. y comprender la fisonomía viva y animada con que los hombres y las ideas determinaron el gran movimiento histórico y político del mundo”. en que le demostramos que ha cosechado la fruta del cercado ajeno como el zagal de Garcilaso. “padre político de nuestro contendor”. y varios de sus hijos mayores eran ahijados de Vicente López”. Sería largo y fastidioso seguir el pedregoso camino de esta polémica. Sin embargo desbrozada en sus nudos conceptuales profundos. nunca señalada con el peso de una acusación en regla. en la vieja casona de los López: “Entre los hombres que figuraron desde 1806 a 1828. “He aquí los dos libros y los dos sistemas históricos frente a frente. que las toma de su libro anterior sin declararlo– las convierte en muy genéricas “fórmulas políticas”. a lo muy notoriamente caracterizaba el estilo de López. La refutación de Vicente Fidel López ayuda al lector a formarse el duro juicio por medio de la compulsa que ha realizado. Pero tal situación no puede ser ajustada a lo hecho ni mucho menos podría corroborarse. Aquí sí se introduce la lanceta al rojo vivo que el núcleo de la discusión: ¿Cómo se saben las cosas? La tradición oral es ahora lo que esgrime Mitre. no podría.

en una aparente refutación convertida en adivinanza. Y luego. la genealogía que surge de los López –desde el himno nacional hasta la escena del duelo mortal de Lucio Vicente. Una oscura conciencia premodulada. Los bibliófagos. que en todo momento niega sus verdaderas fuentes. Aquí me tiene usted en el punto en que me hallaba en Valparaíso cuando usted era mi tenedor de libros. Mitre escribe el artículo que ya mencionamos. lenguaje de empresario. son el hogar existencial de la prensa contemporánea. que vive de grandes actos de sugestión llamados “publicidad”. ministro argentino en Río de Janeiro: “‘Sabrá usted que voy a hacerme impresor para resolver el difícil problema de la vida. Mitre funda La Nación según una leyenda conocida: “El 15 de noviembre de 1869 le había escrito a su amigo Wenceslao Paunero. gramscianamente. El artículo Los bibliófagos es una pieza sibilina. que inauguraré el 1º de enero. pues es la primera reacción despreciativa y encriptada de Mitre. nadie la creería–. a lo que ya ve venir del ataque de López. No podía provenir de ahí el periódico de la nación que se llamase como la nación misma. ¡Qué bien me vendría ahora para mi nueva imprenta! Después de tantos años de trabajos. No contando con más recursos que éstos. mi posición pecuniaria es la siguiente: durante cinco meses al año gozo sueldo como senador. No dirán que he sido un hombre costoso para mi país. volviendo a ser en mi país lo que era en la emigración’”. apelo al trabajo de la pluma y de los tipos y monto una imprenta con un diario. la venenosa composición que el capitalismo de la “ética protestante” tantas veces quiso dejar de lado. pero ascetismo del gran hombre que se ve de ese elocuente modo a sí mismo. el que me basta para llenar el presupuesto durante el período de sesiones. pero en verdad encubriendo una profunda ofensa. Sin embargo. pues no es él. acabando por crear a el cerebro de sus lectores una vaga idea de distinción y de fuerza… la fórmula popular de la sugestión se encierra en la fórmula “el chocolate Perau es el mejor de los chocolates”. pasando por la vibrante obra reaccionaria pero de gran sutileza de Vicente Fidel–. sino como si fuera un protozoario de funciones preestablecidas y mecánicas. y a la que su fundador recurre a través de una ardua construcción burlona y cáustica. protesta protocolar de pobreza –no dicha en serio. tengo energías para trabajar. En el resto del año gozo un sueldo de 78 pesos. fabricada con metáforas biológicas. porque parece surgir de la . no podía tolerar el modo en que Ramos Mejía define el periódico: “el periódico llama todos los días distinguido a un individuo mediocre. Tomamos del mencionado libro de Roberto Madero los aspectos que nos parecen más relevantes de este artículo profundamente involucrado en la polémica con López. refulge la palabra “capital” y “amigos”. el hombre que “no dejaría un diario de guardaespaldas”. no siento ninguna amargura por volver a empezar mi carrera. y con la casa presente del pueblo. que compraré por medio de una sociedad ordinaria por acciones. Entre diez amigos he levantado el capital necesario. En julio de 1881 –su diario ha sido fundado ya hacía casi veinte años–. Es por un lado grata de leer.que transmite. desacostumbrada incluso si tomamos la historia completa del diario. concebida como una parábola pseudo–científica sobre animales dañinos al cuerpo general de la cultura del bibliófilo. sobre la base de La Nación Argentina. que actúan como si fuera el “latín medio” que hubiera de ser superado para fundar las lenguas nacionales. En fin. que.000 pesos moneda corriente. Todo contribuye como en una biología emponzoñada al hechizo de la personalidad. sin duda un ascetismo verosímil. no están ausentes en los orígenes de La Nación los rasgos de una lengua críptica. Veta irónica. mes a mes. elocuente o talentoso a un indigente. que son 800. de modo que es difícil calificar su sentido y nivel profundo de agresividad. victorias y gobiernos. En estas condiciones.

ingenuidad de un científico enciclopedista –de hecho. que se encuentra en cierto tipo de tintas. Los libros apolillados son un nuevo sector a ser enfocado por el especialista científico. “tal como sucede respecto a los insectos del queso y del chocolate”. Entonces el interior de un libro. con sistematicidad de minutero. D´Alembert llega a absolverlas. y son todas aceptables. Mitre compara en su burlón escrito las selvas a las bibliotecas. “que Plinio aconseja como preservativo de los manuscritos de donde sin duda tomó Iriarte la ida de la tinta corrosiva en su fábula del Ratón y el Erudito…”. encierre un fatídico y resentido taque contra un adversario historiográfico. ¿Qué otra cosa son estas polillas que “bandidos de las bibliotecas”? No obstante. (Mitre las enumera). Un insecto conocido como “reloj de muerto”. Caso más extraordinario –siempre dentro del cosmopolitismo rioplatense– es el de una oruga que además de roer las páginas de los libros hace capullos para construir dentro de ellos su propia morada. ¿Y en el Río de la Plata? Las especies ya son cosmopolitas. Ciertas cucarachas golosas buscan la parte oleaginosa del libro. ha aparecido recientemente en la las bibliotecas una nueva polilla importada en las maderas de Australia”. “En Chile. donde el cupim devora todo lo que encuentra a su alcance. “En Pará hubo que arrojar una biblioteca al mar”. pues. Pero es cierto que solo puede determinarse su calidad agresiva pro el lugar en donde está puesto en el diario –la sección literaria. indicando otras culpabilidades. Roberto Madero da abundantes pruebas de que es así. como en Brasil. sino hojas de libros y de productos industriales domésticos. Hay problemas con la importación de maderas. dejando un agujero diminuto y continuo por el cual se puede atravesar un hilo y levantar toda una colección al mismo tiempo. Menciona toda clase de sabios –un exceso erudito incluso poco frecuente en la prensa de la época–. propias de “un museo de la vida orgánica”. Algunas polillas prefieren el amargo de ajenjo. perfora los libros de tapa a tapa. Esto introduce el tema no solo de la clase de insectos que en cada región se tornan más peligrosos para los libros (atraídos por el engrudo de la encuadernación. según informes del entendido bibliógrafo Barros Arana. siempre y cuando no se tome la precaución de esparcir ciertas sales minerales en aquel adhesivo) sino en el hecho darwinista que entre los depredadores de libros se entremezclan otros bichos que devoran a los más nocivos. En la generalidad de los casos inhibe el conocimiento con sus diminutas mandíbulas. habitualmente reservada a críticas historiográficas–. abundan las citas de D’Alembert– y a cada paso le asalta al lector la tentación de imaginar que un escrito de una sana erudición no exenta de gracia candorosa. sino la biblioteca entera. y el edificio mismo en que están todo ello situado. y por salir inmediatamente después de aparecido el libro de Vicente Fidel López cuestionando la Historia de Belgrano de Mitre. es en el fondo una lucha bacteriológica semejante a un mundo de antropófagos que se devoran a sí mismos. La ciencia todavía no ha establecido el verdadero interés de estos insectos. y su gula la lleva a morir gozosa y embriagada de ese apetitivo . y eso mucho más en “las latitudes apolilladas”. en este caso de los coleópteros. no solo el libro que lo acoge. La polilla. “los misterios del mundo tenebroso de la polilla”. De modo que este tema de cruce ente los estudios de la naturaleza y los estudios bibliográficos deben contar con nuevas preocupaciones conceptuales. el maderamen. se convierte en distribuidora eminente de los conocimientos humanos. todo el mundo del libro. que atacan desde distintos ángulos el problema. otras los tienen color permanente negro. Los excrementos de la polilla merecen también un tratamiento aparentemente serio: la de algunas polillas tienen el color de la sustancia lanar con que se alimentan. no limitados a devastar hojas de árboles. Llega a ser peor en otros terruños.

parece tan trivial como exagerada. aquella “crítica roedora de los ratones”–. aunque no se perciba de antemano que encierra una alegoría sangrienta contra el eruditismo de López. La risa condescendiente con el escrito aparece igualmente. Madero está interesado en estudiar la polémica que origina distintos estilos históricos en la Argentina. una polilla con alas. Pero podemos proseguir sacando punta a este formidable panfleto mitrista. La Nación no será un diario satírico. que se ornarían otros tantos combatientes contra los bibliófagos. se parece a un animal “doblemente barbado con pico de becacina”. al ácido fénico. Pero no hay nada mejor que el aire y la luz y las manos limpias antes de tomar los libros. jugo de nuez verde. a cual más extemporánea. las ideas políticas del diario La Nación) se trataba de dar un paso esencial en la conducción del diario. pues una hora después de generar el vacío alrededor de un libro. como una necesaria advertencia emanada del mundo salvaje del olvido. trementina. la coloquinda. Los nombres científicos enlazan en una rueda delirante de comprobaciones pseudo rigurosas que lo son solo por la forma severa del escrito. Tradicionalmente. en ambos polemistas. en la primera década del siglo XX. el pico de becacina y la máquina neumática. salida durante el ciclo rosista. La equiparación entre los insectos bibliófagos y el “ratón de biblioteca” –que Marx. mientras que aquí cuesta recrear la figura de López entre tantas razonamientos de apariencia científica. remarcado antes que ocultado pudorosamente por su exhibición de la destreza memorística que sostiene todos sus escritos. Lo prohibía el famoso umbral o acápite que lo autodefinía: tribuna de doctrina. Que no dio el General sino sus sucesores. agregándose la provocadora forma de anunciar alrededor de su obra y su figura. En la interpretación de Ricardo Sidicaro. la cuasia. y una lógica basada en el non-sense que lo hace hoy muy legible. con alusiones mordaces contra Vicente Fidel López. que sin embargo contiene una sorprendente comicidad interna. en comparación con la cuestión aparentemente banal que trata. obtenidas de egregios manuales. éste queda retratado con delineamientos más específicos. Uno de los animalitos depredadores. se hallan sus habitantes dañinos muertos alrededor. diferenciándola del momento en que se convierte. Una máquina neumática parece el más adecuado. con la elocuencia viva de un sofista refinado que jugaba con eficiencia a ponerse por encima de las camarillas tales o cuales. un vacío neumático. para llamarles la atención sobre los largos intereses comunes que –herencia de .alimento “como Ricardo III en el tonel de malvasía”. La educación misma de las clases gobernantes. décadas antes había visto con aprobación. tal como se dinamiza al calor de su presencia en los diarios. ¿Hay algo parecido en su obra? No parece ser así. el cloroformo. La vida amenazada por roedores de libros de nombres en latín y con científicos locos buscando ejemplificaciones. etc. Pero Mitre la propone en términos de un escrito cuyo interés es el absurdo cómico de acumular casos de una cotidianeidad ilógica. autor de un fundamental estudio sobre la historia del diario (La política vista desde arriba. y contundentes e inagotables volúmenes impresos. “Por lo menos el atacante dañino ataca los seres familiares a su especie”. se puede recurrir a la vaporización a la benzina. ácido piroliginoso. Incluso en el clásico escrito humorístico para ironizar contra un adversario. para dedicarlo a una paideia mayor. Mitre dice que esas cucarachas le devoraron cierta vez una colección completa de la Gaceta mercantil. Otro remedio más: aumentar el número de lectores. de un modo trans-partidario. El escrito en realidad posee una gracia sostenida en el abuso de comparaciones eruditas y solemnes. ¿Remedios? Los hay. en el sentido de retirarlo de las posiciones particularistas y las opiniones de facción. cuyo padre era federal y su nariz aguileña. Roberto Madero relaciona las observaciones sobre la Gaceta Mercantil.

en la localidad de La Verde su ejército. la ideología mercantil y cultural del Puerto. Un año y medio después La Nación puede reabrir con gran éxito. tan rica en porvenir. aumentando su tiraje. puesto que hacia parte de la alianza con Alem. fue nuevamente clausurado. Mitre no desdeñaba el frangote y la chirinada.vieja data para los linajes criollos que habían triunfad sobre las políticas punzó del pasado–. Dentro de todo lo que significó el sentimiento porteñista. no desdeñó alianzas con numerosas tribus pampas. fue más amplio e interesante que Alsina y menos brillante que Vicente Fidel López. quedando empeñada en más de cien millones y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño. Pensando que el Estado son celebraciones establecidas. Tuyuty. Vuelve a cerrar el diario. pero la paciencia de Avellaneda dura poco ante la beligerancia de sus editoriales. que La nación veía muy complaciente con intereses extranjeros. ha sido humillada como una esclava. Decía: “¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho. que después de la derrota de Cepeda lagrimeando juró respetarla”. tan feliz en antecedentes. Nuestra Nación. y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre. tan engalanada en glorias. no cultivaba o sofocaba con gestos que no se condecían con el Sarmiento que gustaba escucharse a sí mismo lanzando anatemas virulentos y crueles. ni tampoco las coaliciones un tanto imprevisibles con factores provincianos –de alguna manera con López Jordán– y con electores socialistas. posteriormente. La nación se expresaba así: contra “la hydra financiera a cuya cabeza se hallaba el banquero Morgan”. Según una cita de Cucoresse que trae Sidicaro. al considerarlo algo así como un antecedente del estilo de Perón–. luego de la derrota de El Parque. y el diario doctrinario corre muchas veces la suerte de su jefe derrotado en sucesivos intentos golpistas. El presidente Roca. Abatido en 1874. aunque con la asunción de Pellegrini vuelve otra vez a publicarse. era menester resguardar al margen de voluntarismos y vanidades constreñidas. que como “escritor científico”. en una adversa sinopsis histórica que se puede considerar el fraseo iniciático de lo que décadas después se llamó revisionismo histórico del interior. historiador y periodista. relacionadas con este episodio pero en la provincia de Mendoza. Mitre asiste a un momentáneo ocaso de su carrera política y al cierre de La Nación dictado por Avellaneda. tan grande en poder. que además de soldados irregulares era compuesto por las casi mil lanzas de Catriel. El peregrino destino político del mitrismo no despreciaba el trabajo con distintas alas de su partido Nacional –lo que motivó la humorada de Tulio Halperín Donghi en Una nación para el desierto. volvió a clausurarlo esta vez por un día por sus editoriales adversos a la política económica. casi por primera vez. a los que suma los de su partido nacionalista para darle en 1903 una primera victoria electoral al reciente Partido Socialista en la figura de Alfredo Palacios. el presidente al que el director de la tribuna de doctrina acusaba de fraude. y en cada una uno de esos campos quiso fijar una heráldica de alcances nacionales. En la revolución del 90. Curuzú y Curupayty. escrituras de mausoleo y volúmenes documentados de héroes que actúan en un . En su correspondencia no figuran órdenes sanguinarias. Concibió el Estado como militar. La estrella ascendente de Roca comienza en ese ciclo de batallas antimitristas. Como era habitual en las guerras del fines del siglo XIX. pero mereció que en el famoso manifiesto de Felipe Varela – interesante y bravo caudillo catamarqueño– apareciera la figura entera de Mitre. ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco. Mitre es compleja figura.

el ordenamiento de censos. es cierto que sin la audacia burlona con la que después Borges emprendió esas mismas tareas. “el librecambio flameando en nuestras banderas”…. lo que Mitre (en muchos casos no menos que Sarmiento) cumplió acabadamente con su tarea de historiador y traductor. de estudiar los hechos que muchas veces impresionaban por el modo mejor que se les escapaban de las manos. arquetípicamente cabrían en libros que en cierto momento de nuestros tiempos académicos.Parnaso preconcebido y jerárquico. ché la diritta via era smarrita. Allí resiste esforzadamente el inteligente y decisivo ataque de Vicente Fidel López. reconociendo su singularidad en la “producción y difusión de ideas sobre la cuestión social”. la construcción de mapas. lo que no hizo más que dejar en pie su vigorosa munumenta historiae argentinorum. pero con una rara erudición y sensibilidad para comprender la compleja urdimbre de los idiomas históricos. sobretodo la primera. demasías y desatinos muy evidentes para el hombre que se enfrentó como traductor a estos melancólicos y fundantes pasajes: Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura. Esta suerte de sociología de los estilos de la clase que practica Sidicaro podría no convencer a quienes buscar estudiar la inmanencia de un periódico a través de sus . Sidicaro toma la opción de averiguar la condición burguesa del diario en lo específico de lo que un diario es: sus opciones de escritura en lo que es la práctica inherente al periodismo. ese tono aúlico de los editoriales que estudia Sidicaro. que no puede desdeñarse. en la frase de Varela. que no lo fue tal el de Vélez Sarsfield. con el discurso que pronunció Mitre a propósito de la aciaga guerra que llevó a “Estero Bellaco. que a lo largo de su ciclo extenso ha cumplido con diversos papeles en torno a una oligarquía docta que hace mediar el capitalismo del dinero por una capitalismo de las palabras. que por el modo en que los encasillaba en conceptos previos. se presta a múltiples interpretaciones. Puede recordarse el prefacio a su traducción de la Divina Comedia. su caso es uno de los que. el establecimiento de museos y observatorios. y un gramo de Taine o Fustel de Coulanges no le impidieron dejar traslucir una última luz romántica en lo que creyó que era su modo positivista. los trazados pedagógicos axiomáticos. y no se hallará ahí sino una inteligente consideración de la tarea del traductor. que en algún momento originó la burla de sus críticos más perseverantes. Ahi quanto a dir qual era è cosa dura esta selva selvaggia e aspra e forte che nel pensier rinova la paura! Si hay mitrismo es porque hay periodismo escrito bajo las vicisitudes que le imprimió La Nación. Se ubicaban así la fijación de celebridades. Curuzú y Curupayty“. siendo que aún en su propio tiempo. que de todas maneras están un poco al margen de la otra cuerda sarcástica y torvamente risueña –hoy desaparecida– que exponía Mitre en Los bibliófagos. causalista. esta variedad de significados ya estaba en acción. Aunque no parece compatible la dedicación asumida ante el fraseo de Dante así como sus no desdeñables tesis sobre la traducción con las frases “dantescas”. dando tanta importancia al ejército de línea como a lo que ciertos autores llamaron “comunidades imaginadas”. Tuyuty. la fundación de periódicos. “En seis meses en Asunción”. En el fuerte encadenamiento de símbolos que origina su figura –pues aun entre nosotros el vocablo “mitrismo” tiene atracción y suele ser comprendido en medio de urgentes eficacias políticas de actualidad–. determinaban la “invención nacional” como un cruce de planos volitivos en la llamada construcción de la nación.

¿Y qué subrayaba Viñas? En primer lugar el discordancia entre los avisos fúnebres. llamar al mundo a vivir en un estatuto de moralidad y padrenuestro. aquí hay democracia”. más o menos cómo hizo Marx en el análisis del Morning Chronicle o el Morning Advertiser. que no estaban en el editorial sino en adjetivos aparentemente casuales. la cristiana muerte. Gruesas columnas del diario La nación contrastaban entre sí prostitución y cristianismo. que una aristocracia de ensayistas más encumbrados evitaría decirlos con tanta indisimulada repulsión. sueltos y notas sugestivamente basadas en implícitos o metáforas de la vida cotidiana. pienso muy adecuada la posibilidad de tomar la memoria de un diario o la publicación de alguna sociedad empresarial. Recuerdo a mi añorado amigo Viñas. pero tomando un diario desde sus espumaradas marginales. pues era pregrabado. Siempre hay esos juegos en un diario donde una nota de turf sirve de apócope a la rapidez con la que se realiza un desfalco financiero. y todo pareció terminar bien. Dijo entonces Viñas aquello mismo que iba murmurando en los bares mientras subrayaba La Nación –ya que fue acaso el último de sus grandes adversarios lectores–. que se aplicaba a esfuerzos parecidos de raíz genealógica. basados en la historia dura de su letra. que de tan joven. un poco a la manera seria que hubiese hecho de las veces de una inversión carnavalesca de lo que por sí ya era preocupadamente risueño en Los siete locos: hacer la revolución regentando prostíbulos. hecho contra una ventana del ya una vez más decadente bar La Paz. antes de que estos fueran abolidos recientemente. dejara al descubierto el modo en que una clase habla en la irreductible identidad de su fraseo argumental. David fue una vez al programa de televisión en el canal de cable TN del Grupo Clarín. con un Morales Solá musitando entre dientes “bueno. como si efectivamente un juego referencialista. Viñas hacía eso. Antes de llegar la hora de que este programa saliera al aire. esto es. esos avisos en la lengua de la prostitución. al decir de Borges. pues para él leer La nación –en plena era de Facebook– era el constante subrayado del cabalista fascinado por la alquimia de las palabras burguesas puestas en un alambique donde rechinaba en su fondo el viejo Mitre de las guerras paraguayas y también el traduttore de la Divina Comedia. un aúlico periodista cuyos editoriales de La nación de esta turbada época presente.marginalias. esos anuncios de casamiento– para ir adentrándose poco a poco en los rasgos de escritura “editorializables”. no solo permitía el estudio de un contraste que recordaba las comedias sobre la hipocresía burguesa de un José González Castillo. o bien. en un programa a cargo de Morales Solá. Pero si en algún momento estuve tentado a dar soltura a esta opinión. mientras en el secreto de las cuentas del rosario se dejaban escapar intervalos con avisos con leoncitas ansiosas que te esperan sobre un acolchado en revoltijo. Este método viñesco. sostenía muy abigarrados deseos de conmemorar. esos avisos fúnebres. son un cántico perseverante a doctos veredictos de desprecios. y los avisos de prostitución. lejos de ser una escritura específica de clase demasiado literal. que estaba sentado al lado de David– diciendo que no se . debo decir ahora luego de muchos años de reflexión sobre la vita socialis. con lo que podía extraerse como deducción respecto al gran cuadro histórico que se definía en el gran ring entre los partidos políticos tradicionales de Inglaterra. una palabra de resonancias lejanamente zoológicas o un adjetivo enrarecido por una refinada perfidia. dedicado entre otras cosas al amarillismo boxístico. a una dislocación colorística para el lado de la grieta existencial de cierto bajo fondo. con medio brazo afuera bronceado por el sol de los camioneros. por cierto no exento de simpática picaresca. juicios implícitos sobre figuras adversas al diario en los que bastaba indicar un rasgo de indumentaria. David hacía ese análisis. recibió una comunicación. sino las genealogías patricias que se entrecruzaban en el obituario en este país. como la recibieron otras personas presentes en la sesión –entre otras yo mismo.

Aceptamos pues dilucidar la perspectiva de La Nación no como una viga homogénea tendida a lo largo de la historia nacional. pues desapercibidamente las cámaras no consiguieron grabarlo”. “No es subsumiendo a La Nación. Georges Clemenceau escribió que a los propietarios de La nación les parecía adecuado compararlos con los de la publicación francesa Le Temps. en una hipotética burguesía compacta que podrían explicarse sus ideas políticas durante esta etapa analizada. González. un poco antes de estas exploraciones y prospecciones del mitrismo. nos parece fructífera la reflexión genealógica sobre los editoriales. La incorporación de Honorio Pueyrredón al radicalismo. y una tentación de sentirse concernida en el aireamiento institucional que proponía la Ley Sáenz Peña. Y no atienden a casos como los que Sidicaro ve en las distintas épocas de La Nación. había participado del interesante y docto diario Sud América. sobre quien pesaba cierto halo postrosista. ¿Cuándo? Es preciso poner este chinchorro de la historia argentina en un plano anterior al que a la postre sería el más conocido. que es el de crear una distancia diferenciadora que haga viable la práctica de lectura.emitiría “por problemas técnicos. La excusa no era caballeresca. en la acepción que le damos: pero Sud América se escinde ante la formación de la Unión Cívica. terminante y reduccionista definición: es la burguesía hecha diario”. literalmente considerados. Allí sí no había dreyfussistas como de alguna manera. actúa con menos pretextos y no se refugia detrás de la supuesta deficiencia de las máquinas. que sin duda registra el benéfico roce con las tesis de una analítica cultural de la sociedad a la manera de Pierre Bourdieu. y el festejo que ponía el crecimiento del caudal electoral del partido socialista. Así lo leemos en una de las ejemplificaciones que brinda Sidicaro: “En sus notas de viaje en la época de Centenario. En cuanto a Groussac. y militaba en el partido autonomista de Alsina. no surge una mímesis transparente con el interés social en primera instancia –todo editorial emanaría de una perspectiva burguesa– sino que su verdadero motivo es producir “otro acontecimiento”. el verdadero censor. Se refiere a Bernardo de Yrigoyen. que evidentemente tiene una visión nietzscheana de la palabra en tanto metáfora desgastada. sino como un conjunto de segmentos vacilantes entre una concesión. En tanto productor y difusor de ideas sobre la “cuestión social”. a la manera de Joaquín V. que ofrecía las garantías de quien provenía de estirpes patricias. digamos así. pues se presupone que son escrituras que surgen de la tensión social pero. “Coincidía en cambio con los políticos e intelectuales más abiertos a las concepciones consensuales y modernas de regulación del conflicto social”. eran climas o pulsaciones características en la primera decena del siglo XX. volviendo al método de Ricardo Sidicaro. que instiga la publicación del célebre Yo acuso de Zola en L´Aurore. con gran poder explicativo concluyen en una generalización inocua. tal como las atraviesa La Nación. escribe una vez la palabra yrigoyenista para decir que él lo fue. De este diario. Coincidimos aquí con Sidicaro: declaraciones como ésta. pero no de la especie tan graciosamente disparatada que proponía el general Mitre? Pero. el matutino se colocaba en posiciones sensiblemente más avanzadas que los sectores empresariales. el político socialista Jean Jaurès había dado una breve. no el censor inconfeso. ¿No fue Morales aquí un poco “bibliófago”. sobretodo surgiendo de plumas que suelen acusar de censura con una facilidad que supera a lo que las más añejas culturas elaboraron como la intocabilidad sacra de los seres y sus perecederas ideas. En todo caso. hacia las posibilidades organizativas de los sindicatos. según el modo en que Sidicaro estudia estos y otros editoriales de revistas institucionales. Explica Groussac: . sí lo era Clemenceau. Paul Groussac. donde pesa Mitre y no don Bernardo. Groussac forma parte del diario yrigoyenista. para un lector que no quisiera chocarse meramente con la contundencia sin revestimientos de un “diario burgués”.

que redondean una buena faena en torno a lo que lingüistas como Chomsky llamaron “tacit knowledge”. lo que quizás calzaba también con la campaña presidencial de Juárez Celman. una sátira escrita en una lengua inventada con efectos pseudorrealistas basados en el cocoliche. aunque en este caso. que anuncia su apoyo a Juárez Celman desde un notorio recuadro en su primera plana. pues mira desde una idea arquetípica de republicanismo fuertemente ritualizado. y tan amigos como siempre”. sugerirá “manejos inconfesables”. Con el yrigoyenismo. en la polémica interna que se sucede en el diario Sud América. Sidicaro aclara: aún no se había inventado la noción de populismo. si es que esta misma palabra no surge directamente. Son eventos de la vida profesional o mundana –de los que la política parecería mera descendencia–. Pero pronto aparecen las descalificaciones. aunque se empleen adjetivos tenues. por un lado. si postula una opacidad en la escena pública.“como tengo dicho anteriormente. Dicho aunque sea al pasar. en el diario El liberal se publican Los amores de Giacumina y Marianela. por su opción de ejercer un cierto bonapartismo periodístico por encima de las diversas corrientes del patriciado político. que el diario sostenía. Habiéndose dicho que coincidimos con la tesis de Sidicaro respecto a que el “diario burgués” posee mediaciones que son inherentes a la misma trama del periodismo (escribir “burguesamente” pero con los utensilios de un lenguaje que no evita una alteridad y diversidad respecto a una noción lineal de intereses sociales). Evidentemente. Delfín Gallo y yo éramos yrigoyenistas. Votada en reunión de accionistas la actitud juarista del diario. no puede disimularse que son críticas implícitas hacia la “deformación lingüística inmigratoria”. Gallo y yo nos retiramos. no es juarista. pérdida de prestigio o cese de relaciones. los partidarios de éste (entre los que se cuenta Groussac) están en minoría frente a los seguidores de Juárez Celman. (Literatura popular inmigratoria. si insinúa cierta posibilidad de desorden será un llamado a la intervención disciplinadora. poco tiempo después a La Nación no le ocurrirían esta clase de escisiones. Bernardo de Yrigoyen. repletos de sobreentendidos pero engalanados de cautas pócimas civilizadas: si dice palabra excesivo es para poner en peligro al personaje a la que se la dedica. No obstante comienza confiando en las “soluciones democráticas” contra los “abusos de la demagogia”. como explícitamente lo será El liberal. que no consiguen poner en juego el honor ni lesionarlo en ese mundo de pactos profundos que habilitan la disidencia. no al sufragio universal. de carácter oblicuo y con fuerte poder vejatorio. que evitaban hablar de locura o enajenación pero trabajaban desde el interior del idioma como sustitutos civiles del pozo ciego de un anhelado alzamiento. lo que hubiera sido una plataforma para llamar a un golpe precisamente institucionalista. estudio preliminar de Angela Di Tulio e Ilaria Magnani). La Nación habla –y hablará casi siempre– con una lengua específica. Sidicaro ve a La Nación en los últimos tiempos del primer gobierno de Yrigoyen cuidando de no trasgredir la idea de un ejército profesionalista –mientras que la lengua oficial de los radicales osó a la caracterización “de pueblo de uniforme”–. resta ahora seguir las mutaciones que va sufriendo el diario en los diversos períodos históricos que le toca atravesar. . pesa en sus páginas la grávida acusación de demagogia. en un ámbito polémico que se da entre caballeros. Los desplazamientos del lenguaje son la habilidad suprema de los editorialistas de La Nación. Deben abandonar el diario. aunque desde luego. La separación no implica daño. como décadas después emergieron “crispación” y otras. tanto para satirizar la época. como para agregarle al género folletinesco la demostración de que toda lengua surge de un maravilloso artificialismo y de un burlesque que tiene una gran fuerza regenerativa de los lenguajes aparentemente “naturales”. siempre imaginada como circunstancial. sino a quienes lo practican entregándolo mayoritariamente al caudillo radical.

el diario cesa en su veta amenazadora y muestra también otras de las vetas que impiden clasificarlo en el número de los periódicos de los que puede esperarse apenas un arquetipo inmóvil de Orden Conservador. que de alguna manera anuncian lo que en la década posterior fue el bien estudiado movimiento –impulsado por los socialistas conservadores al servicio del general Justo–. en los pliegues internos de la lengua radical. Martí es un gran cronista de los eventos sociales y políticos de Nueva York. en esta crónica sobre los últimos momentos de un condenado. en sus variadas expresiones.Un golpe contra lo que desde ya. Hasta el punto en que Ricardo Sidicaro considera a La Nación “precursora de intervencionismo económico del Estado durante el alvearismo”. a un Raúl Scalabrini Ortiz. adverso a las innovaciones literarias. Martí se torna corresponsal de La Nación desde los inicios de los años 80. Dos menciones específicas son imprescindibles para sendos colaboradores notorios de La Nación: José Martí y Leopoldo Lugones. de políticas vinculadas a las Juntas Reguladoras de toda la actividad económica (apud Milcíades Peña. En la enorme construcción de un territorio intelectual repleto de estas sutiles paradojas. muestra de apoyo de la elite porteña a su tarea independentista (aunque un insólito Groussac viajará a Nueva York. un poco a la manera en que el 18 Brumario proclamaba en Napoleón III el inefable autor “de un golpe todos los días”. Bartolomé Mitre y Vedia sugiere extirpar las . Pero viene Marceo T. Todo esto lleva a que el director de La Nación. el Estado golpista. donde se destaca una viva descripción del asesinato de presidente Garfield. y confirmando las tesis de Sidicaro –que aquí estamos acompañando–. Murmis y Portantiero). y por el lado nacionalista. así como no faltan un Marechal y un Roberto Mariani. había sido nombrado cónsul argentino en Nueva York. fundando entonces sus propios periódicos. que por provisorio que fuese. en este momento uno de los hijos de Mitre. de Carlos Ibarguren. En cuanto a Martí. de Alvear. con un duro retrato de su asesino. entre otras cosas. Borges –aunque este menudea en sus colaboraciones hacia los años 60–. Hugo Wast. Hay un aire de Roberto Arlt. decide “suicidarse” para la gran prensa. La Nación acoge en sus páginas lo que podríamos considerar los verbetes casi completos de un diccionario. sin dejarse de mencionar en estas mezcolanzas de boedos y floridas. pues Cuba no es estrictamente colonia de España y fuera de ése. Ernesto Palacio. sin embargo. al que Martí respeta aunque se aparta de lo que percibe como los inevitables llamados a la violencia que del pensamiento de Marx se desprenderían). ejerza un tipo de “censura amable” al escrito. primero Señales. Escriben allí Leónidas Barletta. Martí ya había escrito su famosa crónica sobre el homenaje que los obreros alemanes le hacen a Marx –recientemente fallecido– en un local neoyorkino (es uno de los grandes artículos sobre la memoria de Marx. Martínez Estrada. con tintes dramáticos en lo que respecta a la descripción de la vida proletaria. a la que juzga penetrada de la trama arácnida de los intereses británicos en el Río de la Plata. que sale publicado parcialmente. y luego el neutralista Reconquista en los tiempos de la segunda guerra mundial. su destino sería el de ser succionada por los Estados Unidos). el diario ya consideraba precisamente en los mismos términos de lo que a lo lago de los años será su fundamental oxímoron. Manuel Gálvez. Es el tiempo en el que el diario sugiere perspectivas industrialistas. Charles Guiteau. y no necesariamente de las del horizonte clásico. y no dejan de estar presentes algunas notas de Arlt y González Tuñón. cumpliría en sentirse huésped genuino de las firmas más notorias de la época. abandono de la dedicación nacional exclusivamente a la producción agropecuaria y ciertos tipos de invención social pública. a pedirle que decline en esos esfuerzos. que luego del éxito de su Hombre que está solo y espera. lo que lo lleva a otro artículo sobre “obreros y capitalistas” escrito en un sensible y enérgico tono humanista.

donde se aceptaba la corrosión de las instituciones parlamentarias y la desatención que sufrían las fuerzas militares. hay una que es necesario alojar en los compartimentos de época para ser comprendida como parte de la obra de este humanista que tenía rasgos evidentes de santidad política: uno de los artículos comenta favorablemente la expedición del general Roca al “desierto”. que hace de su sede de periodística un comité de lucha contra el yrigoyenismo. escritores como Ernesto Palacio. ejército como última aristocracia… La Nación publica la crónica del acto. Noticias editoriales sobre el supuesto desorden imperante en el Ejército y una nueva política diciplinadora que . postula una amalgama histórica y etnopolítica entre el proceso universal de la cultura y las herencias americanistas tanto criollas como indigenistas. como Mariátegui. “Estado de fuerza”. “La iniquidad dionisíaca”. escritura vivaz completa y atravesado por un humor a veces grave. advirtiéndole a La Nación sobre su propio personalismo cuyo afluente inaugural era la excluyente figura de Mitre. Según María Pía López (en Lugones. Fue el nacionalismo redentista inspirado por Maurras. agrega la autora. “La crisis mayoritaria”. El tema. La Época. La Época cumplirá un papel esencial el 17 de Octubre de 1945. El discurso llamaba a la acción ante formaciones militares de varios países y el diario no se anima a acercarse tanto al abismo golpista. Otro importante colaborador. “es una fundamentación insistente y dicotómica para ponerle punto final a la democracia”. de los hermanos Irazusta. La Fronda. De las varias colaboraciones de Martí con La Nación. y La Nueva República. Sidicaro trae a colación la campaña de La Nación durante el último año de gobierno de Yrigoyen. eran fuertes concesiones tanto a la línea de editorial de La Fronda como de Crítica. influyendo decisivamente en aquellos acontecimientos a favor de prisionero coronel. La Nación escribe entonces que es necesario dudar de los gobiernos que actúan espada en mano. mientras llegan los navíos argentinos a puerto peruano: son las palabras conocidas. fina prosa historiadora del hispanismo de derecha. hora de la espada. con la primera plana del diario exhibiendo como de hábito una antigua caricatura de tintes empáticos de Hipólito Yrigoyen. como se sabe. que en escritos como “Nuestra América”. amigo del sorelismo. “La ilusión constitucional”. en 1924 “El finalismo progresista”. se avergüenzan. a veces chispeante. “Progresismo y realidad”. como años antes había publicado casi exactos y admirativos comentarios de los discursos de El Payador en la década precedente. De algún modo. de Eduardo Colom. donde había criticado a quienes “nacidos en América. porque llevan delantal indio…”. como bien se lo recuerda algunos de los episodios del golpe que narra el capitán Perón en su informe sobre los acontecimientos. lo que desentona con el propósito esencial de la obra martiana. veamos ahora el discurso que corona aquellos otros mencionados. como Gramsci. entre la aventura y la cruzada) durante el año 1923 Lugones escribe en La Nación “una serie de artículos titulados agresivamente “El fracaso ideológico”. Lugones protesta ante su diario por haber suprimido la parte más contundente de su ideario. es Leopoldo Lugones.partes que podrían significar la posibilidad de malquistarse con los Estados Unidos. la célebre alocución en Ayacucho del año 24. En ese mismo momento. El texto lugoniano se publicará en El Hogar. que coincidía con Lugones pero no así en ciertas acciones antiestatistas y no antisemitas sostenidas por éste. sí. “La quimera finalista. respondía con un curioso pero no inefectivo argumento a la crítica hacia el personalismo. Pero ahora omite los llamados más virulentos a sustituir el parlamento por la aristocracia militar. que sostenía posiciones yrigoyenistas. ese magno hecho regenerativo según entendía Lugones. en el cual se hallaban. Retomando el escrito de Sidicaro. fundada por Francisco Uriburu –cuyo correlato era la Liga Republicana como grupo de acción directa. que luego fuera diputado peornista y bastante antes.

El diario que en su tribuna doctrinal hacía flamear la bandera democrática. que en sus vaivenes puede admitir ciertos rasgos de economía estatal y el reverdecimiento del viejo debate contra la voz interna. sintaxis y estructura de este acto de habla periodístico – como luego hicieron lingüistas como Austin o Searle–. sino que humilla con indesmentido ensañamiento al militar institucionalista que se retiraba. Muy poco después. A la vez. Hay algo que no se puede pasar por alto. fueron acogidas por las páginas del matutino de Mitre. nosotros tenemos que dar el verdadero golpe. la mayoría de las cuales suscriptas por militares disconformes con el ya débil gobierno de Yrigoyen. pues se fusiona en lo popular que él mismo ha delineado como sujeto activo de una conmoción y apela al concepto apoteótico. pero revela el impulso acerado que repentinamente une a toda una redacción en torno a un objetivo político que está lejos de ser una noticia sino una estrategia integral del propio órgano de prensa: “Ayer. verdadero punto de tensión y revelación de subterráneas fuerzas sociales en la historia francesa de finales del siglo XIX. ese nacionalismo regenerativo y heroico que conoce bien. Buenos Aires ha enterrado para siempre el régimen instaurado por el Sr. había escrito el Yo acuso. con vigor rebosante pero no con la vocinglería del panfletarismo vodevilesco de Crítica o los diarios nacionalistas. antes de los trescientos mil – cantidad igual sostenía el poder de Crítica–. Estos aspectos paradojales de La Nación están en su origen. o bien con la fórmula sibilina de los grandes señores: puesto que el gobierno de Yrigoyen desprecia las instituciones. Allí se publican las notas de Mes Haines. retoma su prosa señorial diciendo que golpistas eran los otros y que su acción fue para hacer cicatrizar los desgarrones de demagogia y seguir con la tarea democrática. cuando La Nación tiraba dos o tres mil ejemplares por suscripción. El día posterior del golpe. Crisol o Criterio. para reemplazar con los dioses bajos de las asonadas a los dioses aparentemente encumbrado de los acontecimiento de la historia que glorifican con júbilo a las Altas Deidades de la historia. Si se continúa el hilo de esta tesis. nunca inaudible de los Golpes de Estado. según recoge el libro de Sidicaro. pues apenas toca estas cúspides de desprecio institucional. donde el naturalismo se sitúa de pleno alrededor de la obra de Manet –que a su vez lo homenajea a Zola con un gran retrato– y que es un pequeño breviario moral de acusaciones contra . en un movimiento popular. esto es. el diario golpista pero compungido. la crítica al corporativismo y la postulación de algunas medidas estatistas ante la debilidad institucional de los mercados desmantelados por la crisis económica que se estaba atravesando. verdadera apoteosis civil. Habría que estudiar muy profundamente la cadencia. todo lo fugaz que se quiera en términos de periodismo. el ministro de guerra del Presidente radical. el diario no detiene su tarea demolicionista. no pocas veces son también articulistas de La Nación. era uno de los articulistas que de tanto en tanto visitaba las páginas de La Nación. uno de los escritores más difundidos de la época. Yrigoyen”. Émile Zola. los artículos de Zola sobre sus canon pictórico y literario. que gozaba en los tiempos de su sibilina participación en el golpismo de los años 30. él mismo es golpista. aunque en los próximos ciclos históricos los veremos desdibujarse. mucho antes de los eventos que estamos rápidamente rememorando. La Nación se pone a trabajar por el retorno a la democracia. la alteración institucional justificada con audacia paradojal. había abierto una prudente compuerta para que entrara. Se trata de la acogida que da al caso Dreyfuss. La Nación sale con el siguiente dictamen en que sí mismo es todo un estilo y una profecía. pero para reponer las instituciones. Cuando renuncia Dellepiane. pues quienes escriben en La Fronda. figura sumamente lejana a la del golpe de Estado.extravasase las posibilidades del gobierno.

la necedad de su tiempo, el oscurantismo del arte hermético o las tendencias literarias que dejaban escapar su interés por el posiblemente derrotado barroco. La Biblioteca La Nación por lo demás, no fue omisa a la hora de publicar las conocidas novelas zolianas. El Yo acuso, así, tiene vía libre para salir en las páginas de La Nación casi en simultaneidad con su publicación en París. No se ignoran ciertas tramas comunes, entre el decadentismo, el dandysmo y la concepción estetizante de las redacciones del momento, que unen a través de ciertos personajes el mundillo cultural de La Nación con las escenas mayores del drama parisino, en épocas del affaire Dreyfuss. Charles de Soussens, un suizo errante en los cenáculos porteños, amigo de José Ingenieros pero atento a sus relaciones con Víctor Hugo o Emilio Zola, es uno de los vínculos posibles por los cuales en la La Nación – donde Soussens está siempre a punto de trabajar y a punto de ser echado–, se conforma un estado de ánimo enteramente favorable al partido que toma el autor de Germinal contra el oficial judío injustamente acusado de espionaje. El Yo acuso, publicado en L´Aurore –ocupando varias páginas– tiene una especial participación de Clemenceau, que impulsa su publicación. Como Clemenceau está involucrado en esta historia –en su visita a la Argentina emite la opinión de “diario burgués”, suscribiendo la opinión de Jean Jaurès sobre Le Temps– estaría bien trazar un aguafuerte más afilado de su trayectoria para darle más espesura a la su certeza sobre el carácter burgués de ciertos diarios, lo que Sidicaro, también con razón, intenta no desmentir pero pasar por el cedazo de las múltiples variaciones y matices paradójicos que abrigan las publicaciones que sin dejar de ser “burguesas”, no pierden de vista el campo movedizo y multívoco de posibilidades que se refugian en esa amplísima denominación. Veamos lo que escribe Patrice Vermeren sobre la relación de Grousssac con Clemenceau –dos forjadores de periódicos: “Groussac recuerda que Clémenceau estudiante no temía a desafiar el poder imperial hasta perder su inscripción en la Universidad; pasó una excelente tesis de doctorado de medicina sobre la “Generación de los elementos anatómicos” que le valió, para su segunda edición, un prefacio de Robin. Que después de una estadía en los Estados Unidos y de la traducción de Stuart Mill, vuelve, tras la caída del Segundo Imperio, y es elegido diputado a la Asamblea Nacional e intendente de Montmartre, haciéndose sospechado de conciliación con los Comuneros; que es el jefe de la extrema izquierda en la Cámara así como está a la cabeza de su periódico La Justice y que tuvo estas palabras con relación al drama reaccionario de Sardou, el 29 de enero de 1891: “ La revolución es un bloque del cual nada se puede desprender ni rechazar”. Que su retorno a la política –sigue Vermeren, en su escrito publicado en el libro Grousssac, la lengua emigrada– queda barnizado a nuevo por el affaire Dreyfus – es él quien puso el título fulminante de “Yo acuso”, a la Carta al Presidente de la República firmada por Émile Zola y publicada en L’Aurore, del 13 de enero de 1898. Es el resultado de su elección, esta vez como senador, del departamento rojo del Var. Pero que, sin embargo, cuando Clemenceau accede por fin al poder, a los 65 años, como Ministro del Interior en 1906, es para mantener la apuesta radical a raya, en nombre del radicalismo, y fustigar, contra la demagogia de Jaurès, al colectivismo, en nombre del individualismo, oponiendo, el hombre que hay que reformar, a la sociedad que tendrían que transformar el realismo y la utopía. ¿No tuvo acaso Clemenceau el coraje de enfrentar a los huelguistas cuando descendía del tren en Lens, en un gesto que, para Groussac, evoca la Vida de los Hombres Ilustres de Plutarco: un verdadero ejemplo de la virilidad moderna? De la práctica política de Clémenceau –que lo lleva a usar el ejército para romper las huelgas o para mantener

el orden al precio de derramar sangre, a perseguir en justicia y poner en prisión a sindicalistas y socialistas, a revocar a los funcionarios en lucha, y también a maniobrar en el secreto y la intriga hasta merecer el apodo de “primer poli de Francia” –cavando la fosa entre el movimiento obrero y el gobierno–, Groussac no retiene más que el heroísmo de haber resistido tanto a los colectivistas como a la derecha, habiendo pagado con su puesto esta obstinación, por la voluntad de los ‘mudos del Serrallo’, los radicales. Pero decimos nosotros, de alguna manera, en esta descripción surge el antiguo communard que toma esas banderas cuando joven, el socialista que no desprecia descalificar a lo diarios burgueses y sentirse a veces próximo a Jaurès, y el hombre de gobierno, que como todo hombre de gobierno, tiene en su conciencia varios planos de significación, uno de los cuales es la pugna secreta que se establece la estría anterior a todas, en aquellos tiempos en que fue militante comunista. No ha pasado la misma cosa con Groussac, gran publicista conservador desde siempre, creador en la Argentina del gran periódico Le Courier Français du Plata, journal du matin, politique, littéraire et commercial fundado en 1894, donde publica sus viajes por América y sus sutiles críticas musicales, aceptando para esa gran empresa la colaboración de industrial francés Clodomiro Hileret, un utopìsta del azúcar, un capitalista del realismo mágico azucarero (si podemos llamarlo así), que fundó el Ingenio Santa Ana, demolido por Onganía, y que trazó gran parte de la historia social tucumana, como cuenta el escritor tucumano Eduardo Rosenzvaig en su novela El sexo del azúcar. Entre Groussac y los ingenios de azúcar hay una íntima relación. El gran polígrafo francés conservador, precisaba de la industria conservadora de la azúcar. Groussac fue el gran antidreyfusista argentino así como La Nación pudo posar de diario momentáneamente dreyfusista. ¿Cómo así? El caso Dreyfus tenía mayor gravedad en Francia que en la Argentina. Esto es obvio: reproduciendo las posiciones de Zola, fuertemente acusatorias hacia un sector elitista del ejército francés, no juzgaba La Nación que podía afectar aspectos de la estabilidad política argentina. La revolución del Parque ya había ocurrido e iniciaba Roca su segundo período gubernativo, acentuando políticas reconciliatorias y de construcción territorial del Estado. Quizás esa atmósfera políticamente insinuante que sus contemporáneos podrían sentir con Roca, hacían del caso Dreyfus en tema que podía publicarse en una ciudad lejana, en términos aparentemente inconexos de lo que pasaba en parís. La Carta de Zola es un gran documento, cuidadoso y meditado con precisión, que hiere no sin cautela pero con el estilete mordaz del escritor que conoce los secretos de la lengua política. Está dirigida al presidente francés Félix Faure, y desplegando una verónica plena de ironía, lo acucia con una pregunta fatal. ¿Está dispuesto mantener sobre él la mancha de un escarnio? Lo toca el cieno, cuando parece mostrarse seguro en los actos protocolares. ¿Consentirá que se absuelva a un culpable y se condene a un inocente? ¿Qué tal crimen se haya verificado en su propia presidencia? ¿Cuál es el interés de Zola en esta situación de vergüenza? “Es mi deber: no quiero ser cómplice. Todas las noches me desvelaría el espectro del inocente que expía a lo lejos cruelmente torturado, un crimen que no ha cometido”. Se trata de un grito en medio de un silencio desolador. Un gesto individual que se dirige hacia la humanidad, no hacia un presidente que la historia recordará con recelo. Esta actitud de Zola acaso sea el origen de una de las formas profundas del periodismo que se expone a la intemperie de una opinión disidente, intentando despertar a una época dormida, lo que puede ser una elección éticamente desgarradora, aunque sostenida por muchos políticos, Clemenceau, entre otros, y no sin respaldo en sectores de la prensa. La Operación masacre, de Walsh, acción periodística de talante parecido al de Zola, contaba con más investigación en las penumbras –no es

que Zola no haya hurgado en los pliegues secreto de la institución militar–, pero con muy poco, por no decir casi nulo respaldo en la prensa, aunque hubiese una opinión soterrada y clandestina que poco a poco incorpora la voz walsheana desde sus primitivas tinieblas. Cuando Zola pregunta, parece cauto y respetuoso, pero el presidente tiembla: “Por eso me dirijo a vos gritando la verdad con toda la fuerza de mi rebelión de hombre honrado. Estoy convencido de que ignoráis lo que ocurre. ¿Y a quién denunciar las infamias de esa turba malhechora de verdaderos culpables sino al primer magistrado del país?”. Y el documento zoliano, a partir de aquí enhebra nombres, hechos y situaciones. Parece, y es, una pieza periodística. Pero tiene, para los tiempos del periodismo contemporáneo, un valor inaugural. Denuncia la conspiración contra el oficial judío y llama a otra investigación en forma –no ésa que él como intelectual está desplegando ahora– donde se devele un tema “lleno de intrigas novelescas, complaciéndose con recursos de folletín, papeles robados, cartas anónimas, citas misteriosas en lugares desiertos, mujeres enmascaradas”. Y luego de esta descripción que no luciría mal en su literatura llamada naturalista pero llena de bocetos extraídos de una atmósfera sombría, da el nombre del responsable de llevar a Dreyfus a la inculpación falsa. El culpable de la trama –ya ha dado su nombre, el general Paty de Clam–, obtiene una descripción casi arltiana, un sucinto brochazo fantasmagórico: “a todos los maneja y hasta los hipnotiza, porque se ocupa también de ciencias ocultas, y conversa con los espíritus”. Para autor de Naná, “pues el desdichado se arranca la carne y proclama con alaridos su inocencia, todo le parece “una instrucción del proceso que se hace como una crónica del siglo XV, en el misterio, con una terrible complicación de expedientes, todo basado en una sospecha infantil, en la nota sospechosa, imbécil, que no era solamente una traición vulgar, era también un estúpido engaño, porque los famosos secretos vendidos eran tan inútiles que apenas tenían valor”. El escritor traza este retrato gótico de un error judicial inquisitorial porque – dice– Francia está en juego. Francia como hija de un error judicial impuesto como verdad santa, cuando se trata de traiciones monstruosas, degradación pública y goce de ver al culpable “sobre su roca de infamia devorado por los remordimientos...” Al estudiar Zola el acta del consejo de guerra percibe que todo es peor que un mal folletín romántico. Tantos atropellos judiciales se justifican por la invención de un “documento secreto”, documento que, dice Zola, “no existe, lo niego con todas mis fuerzas”. Los que fabricaron esa mentira, conmueven el espíritu francés y se ocultan detrás de una legítima emoción; hacen enmudecer las bocas, angustiando los corazones y pervirtiendo las almas. ¡No conozco en la historia un crimen cívico de tal magnitud! ¿Hacia dónde apunta esta refundación del periodismo intelectual redentista? A salvar la memoria de la Nación. Igual que Renan en Que es una nación, aunque éste decía que el olvido del crimen antepasado era mejor que la vocación historiadora de revolver papeles. Igual que Walsh en Operación Masacre, pero este para fusionarse finalmente con la condición del perseguido, que escribe sobre lo mismo que va a arruinarlo, contra “la orden de captura que leo contra mí en todos los periódicos que abro”, conforme a la frase escéptica pero sacrificial de Walter Benjamin, gran observador de la lógica de los periódicos del siglo XIX y XX. Émile Zola actúa en cambio con gran certeza de ser la primera voz literaria de Francia, dejando un artículo periodístico cuya extensión es un manifiesto moral contra las tramoyas judiciales vergonzosas ocurridas en el interior del Ejército. Los generales, peritos y adjutores son mencionados con un gesto de desprecio, nombre por nombre. El Estado Mayor estaba complotado y escondía las pruebas, hasta el punto que algunos

militares que llegaban recién al Estado Mayor, se sumaban a la mentira y asumían la oscura responsabilidad de la farsa. Este general nuevo debió sentir el “combate librado entre su conciencia de hombre y todo lo que suponía el buen nombre militar. Pero luego acabó por comprometerse, y desde entonces, echando sobre sí los crímenes de los otros, se hace tan culpable como ellos; es más culpable aún, porque fue árbitro de la justicia y no fue justo. ¡Comprended esto!”. Se percibe un Zola retratando a Francia revolviéndose en sus tripas, sabiendo los últimos hombres que podían ser honestos que caían en el mismo pozo de la mendacidad harapienta. Especula: “Debió haber un momento psicológico de angustia suprema entre todos los que intervinieron en el asunto; pero es preciso notar que, habiendo llegado al ministerio el general Billot, después de la sentencia dictada contra Dreyfus, no estaba comprometido en el error y podía esclarecer la verdad sin desmentirse. Pero no se atrevió, temiendo acaso el juicio de la opinión pública y la responsabilidad en que habían incurrido los generales Boisdeffre y Gonse y todo el Estado Mayor. Hace un año que los generales Billot, Boisdeffre y Gonse, conociendo la inocencia de Dreyfus, guardan para sí esta espantosa verdad. ¡Y duermen tranquilos, y tienen mujer e hijos que los aman!” Cuando el Yo acuso entra en el territorio de los desgarramientos morales secretos, está en la cuerda más tensa de su llamado redentista. ¿Qué se quiere redimir en medio de esa suprema angustia psicológica de aquellas marionetas, que vestían el uniforme militar de la nación? Muchos querían sincerarse. No podían. Algunos militares acusadores son considerados locos o tendientes al suicidio. Nada extraño en esta novelería folletinesca, como Zola la califica. Un militar honesto es acusado de “estar pago por los judíos”, suprema condena desmentida por el hecho de que él mismo es “antisemita”. Se creó una situación por la que el consejo de Guerra no podía tolerar la inocencia de Dreyfus pues el mismo consejo automáticamente sería culpable. Por lo que el gobierno debería realizar “un barrido en esta cueva jesuítica”. Es “el albergue de intrigas, chismes y dilapidaciones que se ha convertido el sagrado asilo donde se decide la suerte de la patria. Se han agitado allí la demencia y la estupidez, maquinaciones locas, prácticas de baja policía, costumbres inquisitoriales; el placer de algunos tiranos que pisotean la nación, ahogando en su garganta el grito de verdad y de justicia bajo el pretexto, falso y sacrílego, de razón de estado”. Por lo tanto, “es un crimen envenenar a los pequeños y a los humildes, exasperando las pasiones de reacción y de intolerancia, y cubriéndose con el antisemitismo, de cuyo mal morirá sin duda la Francia libre, si no sabe curarse a tiempo. Es un crimen explotar el patriotismo para trabajos de odio; y es un crimen, en fin, hacer del sable un dios moderno, mientras toda la ciencia humana emplea sus trabajos en una obra de verdad y de justicia”. En el sistema de tajantes afirmaciones que deja caer Zola, quién sabe lo que está escribiendo, erigiéndose en heredero de la tradición humanística francesa, y anticipando gestos que mucho después se llamarían sartreanos, caen a pico las frases “es un crimen más, un crimen que subleva la conciencia universal. Decididamente, los tribunales militares tienen una idea muy extraña de la justicia [...] Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma, y la explosión será terrible. Veremos cómo se prepara el más ruidoso de los desastres”. Y sigue una larga lista de oficiales de alta graduación, peritos calígrafos, oficiales de prensa del ejército –por organizar las campañas de L'Éclair y en L'Echo de París, que son acusados de haber protagonizado “una de las mayores iniquidades del siglo”. En cuanto a los posibles delitos difamación en el que él mismo hubiera podido incurrir, voluntariamente se pone a disposición de los Tribunales “El acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia”, es uno de los últimos párrafos que lee

supera al que. Maldice y clama por venganza. Y que más allá de las apariencias. El inicio del poema nacional mete todo aquello adentro. la que se titula La política del puñal? Se sabe como comienza: “Los salvajes unitarios están de fiesta”. Rasgos biográficos del general D. se hace sobre la base de una acusación basada en la sangre sacrificial. con la vibración augusta de una gran proclama o de una plegaria ensangrentada. El Yo acuso de José Hernández Conocido muy ampliamente. Dos grandes recursos sostienen al escrito hernandiano. le dio una forma literaria y de intervención pública a lo que flotaba en el aire bajo la forma del insinuante concepto “el compromiso de los intelectuales”. Hernández escribe un gran panfleto. Hernández retoma una vez más la paradoja que largas décadas después. que parece anteriormente como artículos en el diario de Paraná El Argentino. que está escribiendo uno de los máximos textos de execración de la historia argentina. en el interior del canto que tiene un doble fondo donde el sollozo pausado apenas deja entrever el escalofrío. ¿Cómo interpretar lo que se lee en una de las partes más férvidas del escrito. es un anatema. ¿La expresión estaba en desuso? Es lógico suponer que. Con lo cual. los infaustos acontecimientos de Navarro seguían impresos en la memoria nacional como si de parecer sometidos a un aquietado estrago. Capítulo 11. esa “fiesta de los salvajes unitarios” está en lugar que después ocupará un sosegado “aquí me pongo a cantar”. Si Zola fue tachado de naturalista. con la serena furia de un anatema y el temblor indudable que lo posee por siquiera sospechar. está al servicio de la creación de una conmoción y un desvelo. el ordenamiento tipográfico y el pensamiento que lo insufla. la respiración del panfleto. ¿Será así? La autoría de este trascendental folleto sobre el martirologio de Peñaloza. aunque en entrelíneas late un tono jacobino de la libertad aplastada no tanto por las botas militaristas. la retahíla de frases. El inicio del panfleto es inflamado. este texto de Hernández que lo antecede por lo menos en dos décadas. todas las sangres estaban frescas. escribió Echeverría bajo el título de Ojeada retrospectiva. No es así en Émile Zola. la Vida del Chacho. no se lo hacía de esa manera desenfadada. Todo. pero dedicado a los mártires de la otra trinchera. Todavía no ha sido escrito el Martín Fierro.el Presidente Francés de este documento periodístico-judicial que aun hoy sigue siendo un modelo de acción que. pasado . desde el bárbaro asesinato del Coronel Dorrego. una suerte de maldición y advertencia. sino por la necedad cultural de la plana mayor de un Ejército. por sus resonancias y autoría. por esa época. nadie escribía de ese modo en el ámbito de la documentación pública argentina. O por lo menos. con intención semejante. No es un texto judicial. a diez años de la caída del gobierno de Rosas. Vicente Peñaloza es un opúsculo que publica José Hernández en 1863. En Hernández también está en cuestión el fusilamiento de Dorrego: No se haga ilusiones el General Urquiza: su cabeza está en ofrenda para el sangriento festín en que el partido unitario vive desde 1828. pudieran ahora resurgir en cada ciclo histórico para decir que el tiempo no había pasado. muy poco después de conocida la noticia del asesinato en Olta del caudillo y militar riojano. tímidamente. agita la vindicta. como una estopa oculta. ¿Ahí se anuncia? Los períodos internos de la escritura obedecen a un traqueteo sentencioso. Uno es la maldición que brota sin trabas ni matices del espíritu del escritor.

]. Sorprende la comparación con Viriato. Peñaloza –que mal oculta el propósito de ser la medalla invertida del correspondiente escrito de Sarmiento sobre Quiroga–. con grandiosas frases en hilada. De todas maneras es necesario preguntarse cual es el alimento suplementario que recibe la pluma de Hernández para redactar un epitafio combatiente. Pero ahora está el general Urquiza. a modo de un libelo con aspecto de salmo vengador.. Pero ahora aparecía bajo la forma de gran prosa de diario de panfletería afiatada en su angustia. Lo remonta a la cultura persa. Porque Hernández la emprende también contra el Facundo de manera más desenfadada y terminante. pues no se lo ve reaccionar adecuadamente ante los que “desde 1852 lo vienen acechando”. en una milenaria manera de imbuirse de la religiosidad de los humillados. que de alguna manera –uno de sus prólogos hace recaer el origen del pensamiento popular sensible al paisaje y a elaborar el dolor de un modo de rezo laico. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en las páginas de sus horrendos crímenes. ante cuyo prestigio se estrellaban las huestes conquistadoras. la decencia. fuerte por la santidad de su causa. para que resurgiera la batiente de indignación. que se le ocurre venal. Urquiza ya es el personaje dudoso ante la memoria federal. nunca enteramente descuidada.ya un siglo. En efecto. El periodismo argentino había practicado demasiado ese género. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo. en letanía. El General Peñaloza ha sido degollado. que se basa en “los escritos de Sarmiento” y tiene el cuidado de atacar el Facundo con argumentos “sociológicos”. es decir. aún no se había desvanecido. Comprobamos por este artículo de Hernández que el sentimiento de horror que había paralizado a la sociedad de entonces. coloca a todo el escrito como un canto lúgubre. acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho. Hernández comprueba: “El partido federal tiene un nuevo mártir. se hacen por cierto tipo de periodismo de agitación. seguía dictando exclamaciones de horror a las facciones políticas argentinas. como el escribiente de un juzgado que anota frase por frase. Es una maldición. [. y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño de su asesino. Por mero acto administrativo. el Viriato argentino. lo era y mucho el asesinato de Peñaloza–. sospecha inacción frente al crimen. Cuando en su folleto entra en el capítulo Rasgos biográficos del General D. Es posible seguir preguntándose si el manojo de ideas que yacen en el legado nacional. que primero pasaban por ser partidos historiográficos que surgían de documentaciones que se habían querido aquietar: El partido que invoca la ilustración. Paso a paso.. el progreso acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas. degollado. De él. No es Alberdi. dos siglos antes de Cristo. Este escrito de Hernández debe leerse en las entrelíneas del debate entre Sarmiento y Alberdi. Lo de Zola será una elegante execración de la clase política y militar. o este surge desde las grietas no suturadas donde crímenes antiguos se revuelven por no ser olvidados. el héroe lusitano contra las invasiones romanas. Hernández se inscribirá en el género gauchesco. se propone como contrafigura de la escritura del Facundo. La metáfora de la costurería suena a siniestra. un lamento que relame un interior sigilo de justicia vengativa. y bastaba un hecho de sangre que apenas precisaba ser notorio –y por cierto. lo prefiere presentar como condescendiente ante quienes seguramente se atreverán a escarmentarlo con la misma violencia. No hacemos mal en cotejar con Zola. la vindicta y a sed de reparación por la sangre. estamos ante un panfleto que ocupa exactamente el lugar de la promesa. y que a su vez poseyera la furia como don de cada trazo escrito y anunciara como don un inmediato resarcimiento. Zola tiene . Ángel V. y su vocación resurgente en cada recodo de la vida cívica argentina. el bárbaro Sarmiento.

No pueden recordarse momentos de luchas civiles –no hay momento sin ellas. Debemos hacer notar que ésta no es la única herida que el general Peñaloza ha recibido en su vida de combatiente: la segunda es la que le han abierto sus bárbaros asesinos. este arduo concepto puede hallarse. en que no esté a luz el viso interpretativo inmediato del “rastro de sangre”. al promediar los años 20. donde hay intriga y secreto en los papales de Estado. acaso inamovible. tiene un sentido también genealógico. Y con esos materiales traza el oficio ineluctable del escritor. no se tenga duda. en muchas de las posteriores construcciones del Martín Fierro en cuanto a las desgracias de su personaje. Hernández aún es un federal que no es renuente al acto de tomar las armas y echarse por los senderos de los perseguidos. en una de sus batallas. la denuncia de sacrificio por la sangre y la crítica al Estado que actúa a espaldas de la ley. con el relato de Zola. pero es cierto que debemos poner a éste en la saga facúndica: no se le escapa al futuro autor del Martín Fierro que al decirle bárbaro a Sarmiento está interviniendo en forma inmanente en el tronco genealógico de las escrituras conmocionantes que sacudieron la lectura nacional por enlazar la letra y la sangre. la última. Lo cierto es que grandes libros de la historia literaria fueron sustentados con peculios de oscuro origen. genealogía que tendrá amplia evocación posterior. aunque el tema del Facundo es otro: la absoluta disparidad entre su origen en la prensa folletinesca y su propósito inmediatista vinculado a las luchas políticas. conviviendo con su actual carácter de escritura fundadora. Sucinto resumen. solo nos referimos a los que se hacen más visibles–. un mensaje siniestro. Hilvanar la sangre de Dorrego a la de Peñaloza. pero mucho más precisa de la Revolución Francesa y de sus espolones de verdad basado en el jacobinismo del ciudadano burgués capaz de exponerse por la salvación pública republicana. desde la ruptura de la escena adamítica hasta “los males” de los que ni recurriéndose a los santos “se pueden evitar”. He aquí lo que escribirá Hernández. De estas dos vetas. que puso en mucho cuidado su vida. Gran periodista. La idea de una desgracia “genealógica” está artísticamente presente en el canto martinfierresco. Como una suerte de cepo litúrgico. En medio de las guerras de Quiroga con Lamadrid. Este modo de reflexión sobre los lineamientos subyacentes de la historia. pues abre y cierra su vida de combatiente con el más estrictamente mitológico instrumento de guerra. contrario al que escribe por sus ideales. el sigiloso gesto evocativo de la pasión cristiana. y sobre el campo de batalla fue hecho Capitán. con aires que nos es difícil omitir que ya se han respirado en el Facundo. laica también. Hernández halla la expresión: tronco genealógico. Los lanzazos son relatados como remotos actos bíblicos y se encierra una vida entre dos erosiones en el cuerpo. Haga el lector de cotejar esta sonoridad del denuncista impresionado por la sangre pura que reclama justicia. Pero algo más le interesa a Hernández junto a las . la preparación cíclica planes asesinos. propia de la episteme panfletaria o de las heráldicas moralizantes. despierta un sentimiento unívoco ante lo que la historia arroja de su vientre: un propósito homogéneo. Este es uno de los más constantes asuntos de la publicística moderna. acaso místico. rápido pantallazo de lo que Facundo desarrolla mejor pero no sin impulsos de profunda semejanza. No revistaba en este tipo de menciones en la época en que Hernández escribe su fortísimo libelo. La herida de Peñaloza. sale el periodista Walsh. tiene un fuerte arraigo popular.detrás la cultura. dice Hernández que: recibió Peñaloza en un costado una grave herida de lanza. por otra parte. de ese siglo y del que vendrá. la lanza. El propio Hernández usa el concepto: “este es el tronco genealógico de todas las desgracias que hasta ahora vienen afligiendo a nuestra patria”. No cesa en la publicística argentina. Acusa a Sarmiento de escritor asalariado. el degüello. un único rostro agresivo.

Pero el siglo XIX no precisa de este nombre pues están lejos aún los umbrales refundadores de una prensa industrial que precisaba sumergir en un plano más íntimo y sofocado. atenuando su barbarismo. de periodismo de investigación. pero lo que llama la atención es la escena que Hernández le invita a representarse al jefe distante y sospechado. Urquiza es asesinado pocos años después. No se haga ilusiones el General Urquiza con las amorosas palabras del general Mitre: – Represéntese el cadáver del General Peñaloza degollado en su propia sangre.. con una arguciosa revisión del papelería disponible. gacetillas. Nunca escribiría una página como la que Hernández brinda ahora: No se haga ilusiones el General Urquiza: su cabeza está en ofrenda para el sangriento festín que el partido unitario vive desde 1828. de denuncia y fórmulas que no podían dejar de ser político-ideológicas. y antes. Es una requisitoria intencionada y espeluznante: Peñaloza degollado en su propia sangre en medio de su familia después de haber encanecido en . desde el bárbaro asesinato del Coronel Dorrego. la figura del periodista sacrificial. Al concebirse la noción de investigación periodística. pero no el periodismo que se dedicaba a construir tribunas de opinión. etc. No le falta razón a Hernández en lo que podríamos considerar el primer acto de un periodista que toma a su cargo mostrar una tergiversación de hechos efectivamente ocurrido a través de documentación oficial manipulada: fechas cambiadas. de ver en este Hernández el más fuerte antecedente de lo que en otra época donde habían cambiado los personajes. Sin duda queda señoreando el escrito un aire premonitorio. José Hernández escribe páginas deliberadamente escalofriantes. en medio de su familia después de haber encanecido en servicio de la patria. se llamaría con un nombre que posteriormente se hiciera también dudoso. la tentación que no se podría considerar mal justificada. Es decir. No habría de faltar en el decurso de la historia nacional posterior. deliberadas confusiones que ocultan el modo en que se desarrollaron realmente las acciones contra Peñaloza. la noticia como alimento matutino del burgués y la prensa como plegaria niveladora del pánico silencioso de las vidas metropolitanas. los conceptos pero no los hechos oscuros de violencia estatal. la investigación científica. una sentenciosidad martínfierresca apenas bisbiseada. podría volverse al arquetipo que había dado nacimiento al espíritu burgués: la investigación policial.. aunque para que su sentencia fuera cumplida se precisaba de la concepción serial del periodismo. adquiría un lenguaje autónomo. se llegaba tarde a lo que ya había sido un capítulo anterior que los conocimientos del Estado habían atravesado. sucesos narrados de forma equívoca. cuyos lanzazos son los de los generales acobardados fingiendo caligrafías apócrifas en sus despachos siniestros. Por el momento. tal como lo había entrevisto Hegel. Pero no estábamos todavía en un estadio al que llegar no sería ni tan fácil.–. simultáneo con las elaboraciones colectivas del consumo y el gusto. es parte de los hechos que narra y tiene como principal motivo de reflexión la dialéctica de las armas y las letras. necrológicas. reportajes. Aún no estaba designada la división de trabajo que se origina con el periodismo de masas. publicidades explícitas y encubiertas. el intercambio de cartas entre los militares y políticos que tramaron el asesinato. ni se lo haría tan rápido. pronto se harían “manuales de redacción” y aparecería una división de trabajo que al cabo de una visión del insumo de materia prima que significaba la “fábrica de noticias” –desglosadas en crónicas. Éste se caracteriza por escribir con un sello e insignia propios.llagas del cuerpo del Chacho es demostrar la falsedad de los papeles con los que el gobierno –y el director de Guerra: Sarmiento– quieren referirse al asesinato. Aquí tal vez hay un “costado Zola”. donde mezcla la denuncia indignada –y trata de escribir no sobre esa indignación sino escribir indignadamente–. El Estado se muestra indulgente consigo mismo. después de haber perdonado la vida a sus enemigos más encarnizados.

Chacho comienza a conquistar. Un estudio de María Celina Ortale sobre la Vida del Chacho. Pero todo su alegato. consigue apenas dejar en primer plano un ámbito penumbroso de las luchas civiles argentinas. que pasan por su aversión matizada a Rosas. que lo protege y lo llama Chachito. son caudillos de provincias que superponen distintas divisas. comienza actuando en las filas de Facundo Quiroga. y que hace recaer la fuerza de la condena en “los salvajes unitarios”. fuera asesinado en Barranca Yaco. tal como surge de la vibrante y rápida historia que cuenta Hernández. como Urquiza. luego de que este caudillo. No hay resistencia en ese rancho de Olta. aunque sí maldiciones. sino los que surgen de la callada blasfemia del estaqueado. De ahí que Hernández se vea obligado a probar –”con los documentos de ellos mismos”. según Hernández. que surge como extraído de décadas anteriores. que demuestra así contener en su seno distintas vetas expresivas y un tipo de escisión que dependiendo de las épocas se atiene más a la contraposición de pertenencias –a un poder central o a un poder local–. donde el Chacho está reunido con su familia. es cierto que menos portentosas. haciéndola más indeterminada. los senderos de Peñaloza sufren variadas bifurcaciones en las guerra de guerrillas entre esa suerte de condados feudalizados que eran las provincias argentinas. hay una “voz alberdiana” en el corazón de las críticas del autor del . ¿Cómo entender esta paradoja? Es cierto que Hernández también amortigua luego la expresión “el mismo partido que entonces defendía con tanta bravura”. Con Sarmiento. los “bárbaros asesinos” se convierten en “crueles asesinos”. que un siglo después las militancias políticas todavía invocaban –sobre todo aquel episodio en que Peñaloza devuelve prisioneros mientras los generales de Mitre no pueden hacerlo. el concepto de bárbaros a través del cual discutía con Sarmiento y miraba por el revés a su Facundo. todos ellos bajo una consigna de suavizar acusaciones. Hernández introdujo luego muchos cambios en este documento raro y virulento. al menoscabarse con una reescritura que lo mitiga en su frenesí –Sarmiento no hizo eso con el Facundo–. que hacen que en determinado momento Chacho reviste en las filas de Lavalle. pero en un sentido general. El Chacho. a todos habían matado-. Al ser muerto ese legendario militar “unitario”. El general Vicente Peñaloza. con lo que queda excluido el elemento interno que constituía la furia viva del texto. coteja las primeras ediciones con la edición de 1875. y por el mismo partido que entonces defendía con tanta bravura”. suavizando muchos adjetivos y situaciones. el padre Aldao y Benavídez. Resiste a los ejércitos centrales de Oribe. con vertiginosos señoríos de “unitarios” o “federales”.como fue el asesinato. Los salvajes unitarios son salvajes contra alguien que había revistado en sus filas. que a ninguna otra cuestión ideológica presentada con el auxilio de los argumentos que sean. Hernández mantuvo distintos tipos de relaciones.servicio de la patria… Es sin duda una contra escena del Martín Fierro futuro y a la vez el complemento de muchas otras situaciones de este poema donde se lee el caso de quien “manda a alguien al hoyo”. no hay jueces o periodistas que lancen la verdad o la escriban en la prensa. No las maldiciones de la vindicta oscura. en actos que “son los episodios más distinguidos de nuestra guerra civil y en el que el Coronel Peñaloza hizo prodigios de actividad y de arrojo… “conquistando entonces toda la fama y el prestigio que más tarde le ha valido el ser cosido a puñaladas en el mismo teatro de sus hazañas. En el Martín Fierro la justicia será siempre cómplice. a la que Hernández le introduce numerosos cambios. Entre tantas otras modificaciones de mitigan las execraciones. el “Viriato argentino”. coqueteo con el federalismo interiorano y alianzas varias que no desechan vínculos con partidarios del llamado “unitarismo”. Peñaloza no tiene oportunidad de encarar a la partida. “muchos títulos a la gloria”.

vea una “eclosión de carácter” entre los estilos de un periodista y de trinchera o profesional (o casi) y el autor de una poética argentina de las más afortunadas.. se suscita una polémica en la que Hernández tiene oportunidad de afilar algunos dardos que prefiere dirigir a Sarmiento en vez de a los editores de ese diario –eran los hijos de Florencio Varela. pero es evidente que había percibido –ya autor del Martín Fierro– que su máquina de injurias no condecía con su nueva situación en el horizonte político y cultural de la República. Halperín llama a eso metamorfosis. inculpatoria y redentora del siglo XIX. o mejor dicho..] ¿De qué ciudadano ha hablado bien en su vida? [. es decir. las escrituras de urgencia que desean incidir en la vida colectiva. Sr. Sin embargo. le reprocha los cambios que hace en la edición de 1875 de la Vida del Chacho. la cual le reprochan. y oirá la opinión de la posteridad respecto de Usted. se vuelve a tratar la transmutación de Hernández. Ni más ni menos que tratar de entender las fuentes de la creación poética – seamos o no críticos literarios o de cualquier otro orden-. Le dice a Sarmiento: “Fínjase muerto. Hernández seguía considerando sus ataques. con esas dúctiles jabalinas de pulido fino con un traqueteo inquisidor antisarmientino. su panfleto es uno de los documentos más palpitantes de la escritura maledicente.. Halperín parece rondar sobre esta idea durante todo el libro. se han preguntado por la relación entre el surgimiento súbito de una obra (súbito es habitual palabra halperiniana).. en lo que consiste en una defensa de su relación con Chacho Peñaloza. allí encontramos la idea de cambio como algo que nunca desmerece su secreto. que editaban La tribuna –donde Mansilla publicará en folletín Una excursión a los indios ranqueles–. Unos de su vástagos. pero especialmente para un Walsh. José Hernández y sus mundos. sería ministro de Sarmiento. aunque ya morigerados. se convirtió en el autor del Martín Fierro. en relación a lo que se quiere designar al decir periodismo. En el libro de Tulio Halperín Donghi. cuando estamos quizás en lo que es mejor decisivo capítulo –Nacimiento y metamorfosis del Martín Fierro–... y con extraños reflejos comprobables hasta la segunda mitad del siglo XX. Son los aludidos “mundos” que se ciernen sobre el intelectual y en los que este opera. Tulio Halperín Donghi pronuncia con comodidad las palabras enigma y misterio –desacostumbradas en él–. Cuando el diario La Tribuna. y los escritos anteriores del mismo autor que la . Muy adelantado ese libro. ¿Pero cómo hay que interpretar cabalmente la transfiguración del escrito de Hernández? No pierde su tono execrador ni su actitud antisarmientina. de “periodista del montón” (¿pero cabe ese calificativo deliberadamente descuidado?) en “poeta nacional”. de los hermanos Varela.] Qué injuria no ha brotado de sus labios [. sin que esa sea su manera habitual de encarara las cosas. Si dice que entre el periodista de Paraná o Corrientes y el autor del “poema nacional” ocurrió –en esa metamorfosis–. plenas de antirrosismo. ¿Qué odio no ha sentido en su alma? [. Allí reside el secreto de los cambios. es para alentarse con una tarea que implica un fuerte desafío. El tema suscita la inquietud de todos los que en el complejo legado de las teorías del arte. Son preguntas que valen para un Walsh y muchos otros.Martín Fierro al autor del Facundo. es acertado que Halperín. diarista fundamental de las décadas unitarias anteriores.] Si no querían oír la condenación. las creencias. que según la doctrina antigua es palabra esencial. las opiniones sociales. que le parecen adecuadas para interrogarse porqué un periodista que no sobresalía del resto de los cultores de un género de combate en la prensa de la mitad del siglo XIX. una súbita revelación par más adelante decir súbita eclosión o innovación súbita. se plantean diversas incógnitas en torno a la interpretación de esta figura tan crucial en la construcción de los signos documentales profundos de la discusión argentina. De todas maneras. Sarmiento ¿por qué mataron? José Hernández responde desde el periódico La Libertad.

cuando estamos quizás en lo que es su mejor (o su decisivo) capítulo –Nacimiento y metamorfosis del Martín Fierro–. entre el periodista de denuncia y el creador de Martín Fierro. que cuando sombrea su texto con apelaciones al inconsciente colectivo. con notas apenas amortiguadas pero no indistinguibles. que sin ser ninguna novedad. ¿Pero no es Muerte y transfiguración de Martín Fierro de Martínez Estrada dónde están las mejores respuestas a lo que Halperín no consigue palpar enteramente con su postulación de una metamorfosis de vidas y de textos? . Martín Fierro sería un “decisivo punto de inflexión” respecto a un aspecto de la biografía de Hernández. en una fugaz teñidura trágica. como un algo de Martínez Estrada que reposa en Halperín. En Hernández los hay. Estamos ante un intento de preguntarse por la poesía. En cambio. Muy adelantado el libro. Por momentos parece haber una respuesta. Pero no hay una vía regia en esa metamorfosis. menos cuando juzga profundamente la poesía gauchesca con su reconocido ingenio. que simultáneamente no elige que sea la explicación sobre la excepcionalidad del Martín Fierro. No vale que diga “es mi incompetencia para aquilatar valores poéticos…la que me veda tomar este camino de análisis”. aunque en el momento crucial. Nada muy distante de un parcialmente invisible Borges. pero Halperín da también la interesante visión de que hay un abismo entre el periodismo del siglo XIX y la aparición de los versos más significativos para el lector colectivo desde aquellos tiempos y quizás hasta hoy. bastaba acentuar un sentimiento existencial de lamento y despojo. pero imposible de resolver en los términos en que el mismo historiador los considera.preanunciarían. Martínez Estrada ya había valorado esta cuestión en su grado más eminente. Nuevamente. vuelve a tratar la transmutación de Hernández. en las que lucen menciones a la identidad del destino de uno y otro. a quién se lo ve como un autor dudoso. otorgándoles así un voz para la “queja inolvidable”. en su momento lópez-jordanista. la trinchera periodística jordanista mucho tenía del infortunio gaucho. Pero algo más: ¿podría ser el periodismo tan diferente al clima emocional en que se escribe el Martín Fierro? Las cosas no son tan sencillamente así. e incluso los tramos de su vida que a modo de oscuro vaticinio. cuando “recae en una marginalidad que parece sin remedio”. ¿Pero no permite también esto religar de una manera más simple el periodismo a la escritura nacional. F. su pródiga prosa periodística y la existencia del Martín Fierro. esa “poética que no osa decir su nombre”. El interés del libro de Halperín quizás se basa en el modo intenso en que plantea este problema. Aunque no desea seguir el fácil camino que supondría buscar vinculaciones literales entre la trayectoria política inicial de Hernández. porque ya lo ha hecho y aunque no le agrede deja el mito de una “revelación súbita” para explicar sugestivamente algo que muchos otros especialistas en Hernández han explicado campechanamente. en la cuestión del destino es más declarada su presencia que la de Martínez Estrada. ofrece muy interesantes observaciones sobre “la identificación del poeta y su portavoz”. ponen la cuestión en términos de una revelación mutua de ambas trayectorias. admitiría también Halperín. escapa de la cita de honor que él mismo había bosquejado. ¿pero por qué solo en Hernández? No es esa una marca del recorrido biográfico de un artista en plena metamorfosis. los habrían preparado en las penumbras de la conciencia del propio interesado. lo que le permitiría ver desde allí. al conjunto de las vidas arrojadas al escurridero. esa “misteriosa isla que es M.”. de “periodista del montón” en alguien que sufre su metamorfosis. en su forma más profunda? Sí. Así. hundido en lo casi indecible del texto halperiniano. Sin duda. esa “desventuras de Fierro que ofrecen la cifra de la Hernández”. ese “monumento secreto de una literatura soterrada”). por una poesía (ese “manantial de poesía”.

Aun aceptando que hay aquí un misterio. a ser vista con nostalgia. Por cierto. Lo que se propone Halperín. Obtiene apenas una hipótesis de estilización de las relaciones entre un escrito y el mundo histórico al que pertenece. Lo que lleva a comprender que todo en Halperín es una reflexión sobre el alter ego: esto es. emplean luego para referirla a fin de modificarla para un uso histórico derivado. frente a los hechos efectivamente ocurridos en un enredado ser fáctico. de un Martínez Estrada para poner ese modo moral de la pareja Fierro-Hernández en la realidad de un texto considerado como alegoría de la vida. obligando a volver los ojos hacia el comienzo del parágrafo o la oración. cuando precisamente éste se halla ya desapareciendo. aspectos sintácticos y demás órdenes expositivos que se quiebran un tanto demoníacamente ante el lector. como un conjunto de conocimientos que los propios protagonistas de un hecho o de una obra. la historia donde el tiempo es un objeto bruto. Mientras. Entonces. la estilización poco ayuda. Así estudia la historia. sobre si hay una vida moral efectiva. Halperín. cree que en la trama de un personaje se “proyecta” la propia perplejidad del autor en torno a su propia conciencia moral. Se apropia de la sabiduría de la pampa. a fin de recuperar sujetos o predicados. Hernández adquiere un prestigio que por otra vía no obtendría. más una apuesta al texto cono sinónimo de vida. el gran interés de estas pinceladas de Halperín sobre la paradoja y los destinos entre un autor y su alter ego ficcional. No decimos que esto no ocurra. en muchos sentidos. para acercarnos al tema de porqué el vulgar periodista Hernández se convirtió en un numen poético. En el fracaso de mostrar cómo opera la metamorfosis. ya no la ontológica realidad primariamente ocurrida sino la interpretación favorecida y benevolente. por eso se queja y al mismo tiempo “subtiende” (palabra suya) pródigas “estilizaciones” (ídem).No pasa Halperín de una doctrina del alter ego –concepto que escribe varias veces– para elaborar la identificación y el distanciamiento entre Fierro y Hernández. se le confería la potestad de ser encarnación de la campaña y de una raza extinguida. sino de lo que parece hoy –hablando de Martínez Estrada–.. anterior al nombre. tanto él como su alter ego. a fin de que ella sea lo histórico y no aquello verdaderamente informulado que siempre preanuncia la historia sin conseguir nunca estabilizarla. por insuficiencia de los nexos lógicos prometidos para aclarar la metamorfosis hernandiana. una alteridad capaz de dar juicios veraces sobre la historia. sostenida por una escritura fuertemente singularizada. reside en primer lugar en su delicada perspicacia. Tarea que emprende y en el camino sospecha imposible. En su lugar. en este caso. pero quizás fuese necesaria la “fuerza expresiva”. Ella contiene el drama de la estilización fracasada. lo sabemos. ofrece el balbuceo de una historia social de la campaña argentina. Sin embargo. el eximio relato de las aventuras periodísticas de Hernández suena como otro libro dentro del libro. lógicamente. Estilización es concepto halperiniano. no encuentra aquí las respuestas para el misterio con el que deliberadamente quiso tropezar. pero su maestría de historiador social y su memorable construcción del tiempo en el relato -lo que todos le reconocemos-. evaporando el sostén comprensivo. . Aunque no de una manera desinteresada. Halperín no se animó a “estilizarlo”. como sí hicieron Borges y Martínez Estrada. no cree ni tiene porque creer en esto. Pierde a menudo su propio alter ego escritural. Ni supera en mucho las antevisiones que suelen sucederse cuando un crítico no muy preparado (emplea aquí y allá inseguros conceptos como “fuerza expresiva”). para exhibir un alter ego del que pudiese. otra vez. “destilada de la experiencia histórica”. tomar distancia. es darle las palabras de un relato a ésta última. no tanto por la vía del subconsciente. pero insuficiente para explicar –como él mismo lo dice– un acontecimiento poético de la envergadura del Martín Fierro.

y que tiene severas posiciones contra Dreyfus. resistente a toda estilización. que sufrirá decisivas alteraciones en la senda del adecuacionismo de Hernández a su situación de hombre ahora integrado a un orden posible. las palabra boche no tendría más valor que el significado de curiosidad de las palabras sans–culotte o chouen bleu. pues sigue atentamente. para Halperín. pero roza el misterio del alter ego. una vez más. Su idea de la temporalidad es antiperiodística. Se trata de Paul Groussac. desde la Argentina. siquiera fuese uno de los más sugestivos de entre ellos. Estilizar. no podía discernirse solamente con las armas del historiador social. el que no pudo escribir sobre el tema. Dígase. En Proust esto se expresa en meditaciones de aflictiva sutileza. aunque con una agudeza en la que no era fácil igualarlo. posible causante de la esfumatura de su investigación histórico social sobre el periodismo de época. Era un dreyfussard. que siempre parece a punto de descubrir la temporalidad a través de una memoria repentinamente quebrada por algún dato exterior. y quizás menos. el vaticinio sobre Urquiza– hubiera establecido un paralelismo más interesante sobre su vida periodística y la escritura de Fierro. y entretanto. con su alma profundamente conservadora. sin más. como lo hace con gran calidad en el prólogo de José Hernández y sus mundos. Proust era también partidario del oficial Dreyfus. enfocando en este caso no a un presidente Félix Faure sino a un Presidente Mitre y a un gobernador Sarmiento. asaz interesante. ¿Entonces la historia ejercerá ahí la denuncia del mito? Será pobre tarea. Como Halperín labora en su imaginación con la idea del paralelismo un tanto plutarquiano. Supusimos que el Yo acuso de Zola –tomado con interés por el diario La Nación– tiene algo en su sutil forma despectiva frente a la mentira política que ya la poderosa invectiva de Hernández contenía como si el género casi ciceroniano tuviera más vibración en el escrito de un periodista federal sobre las crueles guerras civiles de su país. Frente a eso es preferible el Halperín que recuerda a ese extraño hombre y escritor que fue Alejandro Losada.” Se quiere decir aquí que hablar o mencionar los nombres que sean. Pero de él no podría decirse que era un periodista. decían ahora los mismos que se quedarían estupefactos e indignados si les dijeran que probablemente dentro de unos siglos. El viejo tema del arte y su relación con el mundo social. teme llegar hasta las últimas consecuencias de este envío.Yerra al no dar mayor importancia al escrito de Hernández sobre el Chacho Peñaloza. está sometido no solo al trabajo del tiempo y la pérdida de intensidad vital de los léxicos. raro caso. dando una versión mucho más emotiva y veraz del enigma. Le gustaba la prensa tanto como hacer revistas . aparece el problema del periodismo. como su observación sobre el uso de la palabra dreyfusista: “Las palabras dreyfusista o antidreyfusista ya no tenían sentido. además de mostrar el drama frente a la crítica literaria de su propio autor. sino un autor de relevancia absoluta. es mitificar. que José Hernández y sus mundos. Débito del historiador con un mundo retórico que sin duda lo hubiese auxiliado más allá de su voluntad de desprenderse de los hábitos del crítico literario. sino que toda palabra está destinada a la arqueología o a los yacimientos ruinosos de la lengua. se convierte en pensamientos filosóficos de un orden renovado. que en este caso aludirá a alguien que le suministró importantes papeles olvidados de la actuación anterior de Hernández. pero se remite en la tierra que lo acoge a ser el más interesante de los conservadores. es a contraluz una importantísima historia de una de las etapas del periodismo argentino. y poco o nada en su obra superior. pero la ausencia de una reflexión más radical sobre esos mudanzas como también sobre lo que salva ese texto hernandista –el uso de la maldición. Veremos que no ocurre lo mismo con otro interesante investigador de la lengua nacional –si idioma materno es el francés. Pero si esa estilización no la comete el mero vivir histórico.

Los maestros del flujo inmigratorio. pero dedicó su vida a pensar la circunstancia argentina con una originalidad mortificada. Este curioso y equivocado escrito –por lo menos en punto a sus juicios literarios. ¿Pero también la Biblioteca Nacional? No. Pero además el anónimo comentarista insinuaba que en Groussac existía el obstáculo de su partidismo político –fue primero seguidor de Bernardo de Yrigoyen. Groussac . allí no. quien lo recibiera –y Groussac sería uno de sus críticos entusiastas– se arriesgaría a promover una versión pornográfica de la literatura. si es que no valen menos. El diario menciona reprobatoriamente a Émile Zola. pues Groussac siempre reprobó a Zola– se convierte en un alegato sarmientino al General Roca para que no efectúe el nombramiento. y bajo su influjo. en París. Era evidente que la elección de Groussac. los augures de la Argentina que expresaba la Constitución que ellos mismos había escrito “para todos los hombres del mundo que quieran habitar nuestro suelo”. El escrito de El Nacional menciona también a Estanislao Zeballos.y lanzar libros de historia que hoy sin dificultad pondríamos cerca de la nueva historia o de la historia de la mentalidad. Detrás del hecho. era un hispanista. mantenía una tímida cuerda antihispanista que permitía considerar que aún no había muerto la ácida advertencia de la generación del 37 contra la “lengua del colonizador”. algo más grande aún: un sentimiento de americanismo que se exalta ante una irritante injusticia de que se pospongan nuestros hombres á los extranjeros. sobre la estatua de Sarmiento emplazada hoy frente al Monumento de los Españoles. una irritación reaccionaria cuyo distante ascetismo lo llevaba a descubrir el oscuro revés de la trama histórica nacional. para los intelectuales del roquismo. será allí donde Vicente Fidel López inaugura sus escarceos contra Mitre–. En cuanto a Oyuela. el diario El Nacional. pues en materias bibliográficas tenemos eruditos que poco tendrían que envidiar a los más renombrados que de fuera puedan venirnos”. Habrá algo más: la increíble discusión con Rodin. luego un pellegrinista– y más grave aún. si tales cosas suelen ser recordadas ahora. Por supuesto. ensayaban un encubierto aire de xenofobia –que no se quería tal– ante un hombre que nunca cesó de considerarse un francés emigrado. en nombre de la rama de la Unión Cívica tolerada por Roca. hombre mitrista más no roquista. una sutil manera de ejercer un dictamen superior sobre la sobrevida pública de un ilustre pero problemático difunto? Pues bien. sabios europeos al frente de institutos científicos argentinos –y el mismo Groussac dirigiendo la Inspección Nacional de Escuelas. Zeballos es autor del célebre Viaje al país de los araucanos. a quien tampoco Groussac quería. cronista sin embargo del diario La Prensa. quizás bajo la no infundada sospecha de que en el rechazo al francés se ocultaba la candidatura de eruditos como Calixto Oyuela. publica unas notas anónimas pero muy bien informadas en contra de su nombramiento. está sin duda la indignación de Sarmiento. ¿qué le reprocha El Nacional a Groussac? “Dicta nuestra protesta un sentimiento de argentinismo. en ese momento gobernador de la provincia de Buenos Aires. que sostenía un naturalismo literario. a la sazón uno de los más importantes de la historia periodística argentina: diario antirroquista. como lo muestra la magnífica y severa estampa que le dedica luego de su muerte. Los amigos políticos de Groussac sostienen su apetencia. ¿No implicaba esa discusión sobre la fidelidad con la que acogía el bronce el rostro de Sarmiento. Gould o Waldorp. cuando en realidad no valen más éstos que aquellos. un crítico que pagaba su tributo a la capitanía literaria de Menéndez y Pelayo y que con el correr de las décadas sería presidente de la Academia Argentina de Letras. Cuando en 1885 es nombrado director de la Biblioteca Nacional en pleno período roquista. la crítica no pretendía ser “hostil a los extranjeros” pues daba el ejemplo de Burmeister. también clausurado en oportunidad de la insurrección de Mitre contra Avellaneda.

Pero otra curiosidad se enlaza a ésta: cuando un connacional de Groussac.no gustaba de Émile Zola –prefiere. Allí no valen los géneros ni las categorizaciones. ¿Pero . pero afanoso catalogador también. pero representaba el ideal francés de la literatura que sonaba con distintos matices desde Echeverría hasta el gesto de renuncia de Juan María Gutiérrez como miembro correspondiente de la Real Academia Española. que Groussac también practica. y que eso fue así en gran medida porque una sospecha invisible recorre siempre los artilugios del conocimiento. Le Don Quichotte d’Avellaneda. no poder evitar el itinerario del simbolismo o el naturalismo francés. Quizás este supuesto rigor nunca ocurrió ni ocurrirá esta distribución de terrenos firmemente acotados de la labor intelectual o científica. por la vía de una erudición cervantina – presentada por un francés desafiando a reconocidas autoridades españolas– proseguir con el más perseverante duelo que encontró la clase intelectual argentina para rozar los índices de su identidad colectiva: presentar un desvío respecto a la literatura española y al encarar la hipótesis cosmopolita. en su Idioma nacional de los argentinos ensaya una defensa del castellano basada en la circunstancia del “singular trasfondo anímico argentino” –y esto también con apoyo del inquieto Carlos Pellegrini–. además. se enredó un tanto desafortunadamente en una polémica con Menéndez Pelayo. Pero está claro que se quería. el ensayismo. Todo este debate ocurre mientras sale el periódico La Montaña. era un adversario de Marcelino Menéndez y Pelayo. José Ingenieros y Lugones miran de lejos el cruce entre estos caballeros. El periodismo. algo significa para el derrotero de la cultura nacional que ellos mismos deberán considerar muy pronto. Groussac. principiado recién el siglo. con su libro Une énigme littéraire. Si desea ser sorprendente ante la vida. Groussac quizás no pensó ni deseó esto. Paul Groussac. sino maestro literarios y políticos del pensamiento conservador –en gran estilo– de toda una generación. ámbito intelectual del que Oyuela formaba parte. se abona a una larga y quizás irresoluble meditación: “¿por qué no penetra en los países de habla española esta noción. el saber mismo adquiriría formidables lenguajes específicos pero se desplomaría en su momento más virtuoso. ¿Era posible mantener este programa en la Argentina? Lo era en el periodismo. el revisterismo crítico que hizo Groussac como gran memorialista nacional. su contemporáneo director de la Biblioteca Nacional de España y orientador de la crítica literaria hispanista. y no se equivocan al pensar que el encuentro en las sombras de estos cuchilleros del espíritu. Lucien Abeille. Solo que en este parecer coincide con el anticriollismo de Ernesto Quesada. a Alphonse Daudet–. una década antes de los acontecimientos aquí referidos en torno a la dirección de la Biblioteca Nacional. al parecer tan sencilla y elemental: que la historia. Groussac se expedirá terminante en contra del “patriotismo lingüístico”. el que pertenece al punctum esencial que irradia su aventura. la filosofía y aún esta pobre literatura son ‘especialidades’ intelectuales. y el árbol bien archivado y apuntalado de conocimientos. de la que no salió indemne. publicado en1903. tan difíciles por lo menos como las del abogado o el médico. Es la sospecha de que si se delimitaran profesionalmente las áreas del saber. que ya comentamos. el bismarckiano argentino que en su versación y trabajos portaba en sí mismo el significado simbólico de una biblioteca nacional en las sombras. pero no menciona para mantener su divertido desprecio al campo cultural nacional al que contribuye de manera decisivita. y que no es lícito entrarse por estos mundo como en campo sin dueño o predio del común?”. se debatió entre el punto etéreo donde todo se condensa por única vez. eso siempre equivale a anonadar los límites y tabiques disciplinarios. lo dice bien claro. cuando ni Roca ni Groussac sean fantasmas literarios y lejanas voces políticas.

Pero la figura de Moreno reclamaba comprensión y disculpas. cuando demuestra en su análisis de El Plan de Operaciones que una cultura nacional debe basarse en la depuración filológica de los documentos. pero nunca le impidió una salida elegante a ningún letrado que sancionaba con su acre veredicto. Sin embargo. Moreno había firmado la orden de la Junta de fusilar a Liniers y tal hecho no era admisible para Groussac. sacudiendo la inadvertida vanidad de los improvisadores –hombres aventurados. Pero Groussac es condescendiente y cuando habla con el fundador del radicalismo. encuentra la cumbre de su perspectiva sobre los saberes: éstos deben ser purificados –a la manera de una catarsis documental–. lleva la conversación hacia zonas políticas donde ese trágico jefe civil se sentiría más cómodo . pero no instituía una policía contra plagiarios sino la ironía del refutador que escarnece a los presumidos doctores rioplatenses a los que finalmente adulaba después de la golpiza: Groussac era un fino estilista del desprecio pedagógico. el expurgo y la necesaria condena a la falsía. Como intelectual. como así también el arte scelerato de la cita sin aquellas protecciones adecuadas del rigor clásico que pedían los laboratorios intelectuales bien temperados. este corazón perturbado de las bibliotecas. especulaba con una crítica textual como plataforma de una emancipación intelectual. Había que condenar a Dreyfus. Moreno posee la incierta modalidad de arrebatar rápidamente los frutos del saber.esa irresolución de las cosas no es finalmente una Biblioteca? Groussac encarnó como pocos. ¿Pero si este procedimiento. Los fusilamientos no solo eran inaceptables. sino políticamente crueles y absurdos. creyese contar con sus atributos de verdad sin poseerlos enteramente? ¿Si se hubiese dejado ganar por la “ideología” sin percibirlo. pero no dejaba de cuidar su delicado tinglado de pontífice cultural establecido en el primer piso del oscuro edificio de la calle México –la Biblioteca Nacional– casquivana atalaya en la que vivía con su familia. (“el arte de injuriar”). y Groussac las concede. Groussac casi escribe un Yo acuso contra Moreno. pero sabe que debe respetarlo e indica que así lo hace: en términos de periodista. pues surgía una nación con la inmolación de un héroe en desgracia. quizás sin llegar al extremo borgeano. aunque lo anticipa. tiernamente necios–. Pero con Mariano Moreno. por mera e imprecisa proximidad con los ambientes obligados a mentarlo asiduamente. Groussac tiene una versión de esta modernidad intelectual fundadora de cuerpos nacionales. El taciturno jefe radical citaba a Renan sin referencias directas. El problema de Groussac –filólogo– es el sustento veritativo de lo que se escribe y de quién lo escribe. y sin duda. Puede verse su gran “medallón” sobre Alem. Finalmente era indulgente y él mismo los rescataba. Eso se justificaba por su talento natural obligado a cultivarse en medio de las urgencias de una ardua revolución. Repitamos: Groussac pedía rigor en los países de “habla española”. aquello mismo de lo que acusaría a los “ensayistas”? ¿Si a fuer de alisar las crines del mito nacional heroico crease una filología universalista sin pasiones? En suma: ¿la crítica a la via scelerata del jacobinismo podía aplicarse a la hermenéutica nacional? Como Zola quiso reencaminar la historia francesa defendiendo al oficial judío Dreyfus injustamente acusado –casi en el mismo sentido en que Hannah Arendt tratará este mismo tema en Los orígenes del totalitarismo–. ser condescendientes. Administraba sabiamente el espíritu de su crítica. para que las instituciones cognoscitivas se enraícen en la crítica. solo si se emancipaban de los desórdenes que introducían artistas naturalistas que actuaban en el periodismo de acusación (Zola) y si se acudía a modelos de citación rigurosos. Se llegaba a la mayoría de edad reconociendo estrictamente los débitos y legados correspondientes. Por eso para Groussac era relevante comenzar su evaluación de la historia nacional en un doble aspecto: criticando la vía desatinada –los fusilamientos “jacobinos” –. desde luego aceptable en todo momento.

levemente melancólico.y él también. cree ver los demonios de una incuria espontaneísta. pero ni el frenético ensayista se inmuta –pues publica en su libro el prólogo que lo ataca– ni deja de advertirse un tejido último que poco a poco surgirá alrededor de . desmontar el apócrifo para construir. no hay una visión cordial de Groussac. No fue finalmente un periodista y el periodismo nacional poco le debe. al prologar La locura en la historia. que fue “americanizada” por Sarmiento otorgándosela a Fortoul. pero desposeídas de todo rigor. En ella. en la autoafirmación de los textos de la “cultura argentina”. Pero no parece imaginar la existencia de un modelo adecuado. Groussac no cree en ese traslado. Por eso el periodismo para Borges tiene un grado de interés e incógnita mucho mayor que en Groussac. Pero su idea de que en cada cita hubiera el desliz de la atribución errónea. recién rescatada de los mares. No se equivoca al postular la necesaria fundación cultural precisamente en la crítica de textos. Se extrema lo que en Borges es una lejana insinuación para hacer de Groussac un blanco de befas. el más interesante Max Nordau o Paul de Saint Victor. muestra de qué modo se apoyaba en Groussac en su arte de injuriar y luego lo ponía de cabeza. que comete Groussac en el mencionado Un enigme littéraire y como resultado del cual recibe un gran vapuleo argumental de Menéndez y Pelayo. siempre en contra de la indolencia del “citador nacional”. atacando su concepto de locura hereditaria. sí. que lo deja en ridículo respecto al supuesto descubrimiento del autor del falso Quijote. pondría Ricardo Piglia una de las vetas de su novela Respiración artificial. no lo ve como un rasgo de “desvío creativo” sino de precariedad en el viaje de los conocimientos. que es expresión groussaquiana. Años después. pues en la desmesura y voracidad del autor de Las multitudes argentinas. como en el “imperceptible” francés. en legitimiste. escaso elenco. Moreau de Tours. Wilde o Juan María Gutiérrez. no sea su importante Le Courier du Plata –simultáneamente escribía en La Nación–. inspirado –sin duda– en esa resbalada. como lo es el de las hojas que por miles invaden París en ocasión de la intervención jacobina en la Revolución Francesa. para ir de la enciclopedia al apócrifo y no. tiene aquí un aire mordaz. Groussac. la nueva Enciclopedia suramericana. y a partir de ellas arrojaba parrafadas repletas de ímpetu expositivo y de hedonismo literario. Que Groussac no cree en el poder del apócrifo lo demuestra su reserva frente al sabido corrimiento verificable en la célebre citación de Sarmiento: aquella frase de Volnay. La percibe Groussac especialmente en José María Ramos Mejía. las ideas no se matan. Un personaje de Respiración artificial llama a Groussac “erudito pedante y fraudulento”. pero disponiéndolo bajo los efectos de una gran maniobra. Pero Moreno… nuestro Moreno enigmático y decidido… es un hombre que actúa en la tempestad. salvo sus propias obras y hasta cierto punto las de Alberdi. por cierto grave. sobre ese desvío descubierto por el director de la Biblioteca Nacional. y quizás de un inútil tono churrigueresco. Lúcido. Pero no trasciende el mundo de un periodismo de trinchera. la formidable y despatarrada recensión que hace Ramos Mejía de un tema que décadas después arrebatará los fervores de las nuevas historiografías. Borges fue un fanático de la cita tomada como perla fresca. Al gracioso (o deliberado) descuido en la cita. La palabra americanización. en especial a través del Pierre Menard. Groussac hace observaciones interesantes sobre los errores de Ramos Mejía. sin embargo. dedica párrafos de ácida crítica al libro que prologa. Pero Groussac parece mejor un hombre que promueve estilos involuntariamente emancipadores. Sobre todo si se tiene en cuenta que intimidó a Lugones o a Rubén Darío con severas admoniciones o adustos correctivos. Ramos se recostaba sobre lecturas heteróclitas. El programa rigorista de Groussac luego será evidentemente tomado por Borges. el deliberado espejismo sobre el tiempo o la precisión engañosa.

vista como antecedente de la Federación Rosista. En cambio se le debe a Groussac la formulación previa al enigma borgiano del Escritor argentino y la tradición. con elementos religiosos secularizados (no así la famosa metáfora religiosa de Hegel. Es el equivalente al mundo pre-surrealista de Rubén Darío en Los raros. percibe que sería igualmente incorrecto acriollar la prosa o el verso para simular ancestros que no se tienen. reponiendo el lugar que tenía que ese episodio en la memoria porteña. eran gajes del duelista de las ideas –marca retórica nacional que después nunca se perdería–. El periodismo como juguete ficcional Capítulo 12. Enemigo del periodismo como índice democratización vana. a tono con las alegorías biológico–sociales que nunca cuesta trabajo encontrar en los horizontes intelectuales de aquellos tiempos. Quizás Ramos inaugura la verdadera crítica social del estudio del periodismo en la Argentina. Se trataba de la crítica groussaquiana al fusilamiento de Liniers y la implícita respuesta que da Ramos Mejía en Las multitudes argentinas. con su capacidad simbolista de asociar objetos heterogéneos. Liniers. Borges considerará. a pesar de su biologización positivista de la historia. el elitista Ramos Mejía (hay un estudio de Oscar Terán al respecto). el periódico es la plegaria matutina del burgués). IV Parte. Libro que sin embargo Groussac desmerece al considerarlo enfermo de seguidismo por la cultura francesa. pero prefirió la causa del Rey. Mucho más como eco del simbolismo francés. podemos decir hoy que con sus exámenes sobre la prensa rabelesiana de Castañeda. Ya está formulado el tema que algunas décadas después toma la forma que le dará Borges en aquel escrito mencionado antes. no podía afectar las bases de un pensamiento intempestivo e inclasificable. en el autor de La locura en la historia. Ramos Mejía posee un método genealógico que por lo menos en el estudio de los flujos periodísticos del país tienen más importancia que todo lo que escribió Groussac. Ramos mejía así respondo. Sin embargo. que hubiera fracasado sin esa medida extrema. Cree Groussac que hay un barroquismo hedonista en el cientificismo argentino. No obstante. pues no es Groussac alguien que los deseara de esa última manera–. No se le ocurre a Groussac que esas escrituras gárrulas pero dadivosas. y que no hacía necesario alertar sobre el peligro de locura anidado en la propia obra de Ramos que trataba sobre el tema que él mismo encarnaba: la locura en la historia. que de la ciencia de Darwin. ya que no positivistas. No hay aires cientificistas ni lo habita el rigor del historiador en lo que escribe. aun el mejor. esas maneras pertenecen mejor a una extraña saga simbolista. No advierte Groussac que esa falta de aires científicos en la exposición de Ramos –científicos. casi esotérica y rabelesiana a la vez. en . descubre sus potencialidades mucho más que si fuera un mediocre partidario del periodismo.una discordancia nunca muy bien explicitada. hubiera podido ser el primer caudillo revolucionario. hombre de pocas luces. Ese fusilamiento era necesario. Es simplemente uno de los primeros grandes ensayistas argentinos. Borges: el destino con forma de lector de periódicos Al contrario de la hipótesis gramsciana del periódico como conciencia laica colectiva. Así como en el otro polo. pues estaba en juego la revolución. cualquiera que sea el que se hiciera entonces.

Es sabida su actuación en la Revista Multicolor de Crítica. para informarse del barco sueco Nordstjärnan. inútil pero capaz de encerrar en una frase el acto de borrar los nombres mutuos y la jerarquía de los interlocutores. y sus “estructuras informativas” no serían más que un intento de desfigurar con una objetividad engañosa la voluptuosidad de lo inesperado. como respetar ese encuentro entre una supuesta celebración vulgar de la infamia y una interpretación basada en lo más finos arabescos del espíritu. al periódico como un inocente vaticinio de la tragedia de los nombres. que sería una mínima cuota de inmortalidad. Es el tema que trata Macedonio en su escrito Una imposibilidad de creer. Borges publica en el suplemento de ese diario sus cuentos de la Historia universal de la infamia. hacia Malmöe. uno de los antecedentes de Clarín en cuanto a la creación de un sentido común popular sin exigencias en la lengua. esto revela cuál es la búsqueda nominalista de Borges. que en su papilla traductoral podía tanto asesinar. acto al que atribuye siempre dimensión intuitiva. Es la “creencia” la que precisa ser justificada. Se da así lugar al encuentro de un ritual de habla aparentemente vacío en el cual de repente se aloja lo extemporáneo. todas la joyas de la literatura y la filosofía. pero con un imaginativo tratamiento de crimen. la última de las cuales se refiere al diálogo del general Galtieri con un periodista que le pregunta qué hacer ante el avance de los buques ingleses. acaso cercana a la magia. las injurias y las abyecciones. De esto mismo tratan los diarios. en Borges el periódico real-literario es el anunciador involuntario de un destino. cuya fuerza reveladora es desconocida o tiene la trivialidad de un cuadro noticioso expuesto en el trajín del un periódico. Cuota insignificante. Sin embargo. En castellano. queda una osatura retórica por la cual eran los propios medios los que daban las órdenes de guerra. Yo. En ese cruce. Observamos en Emma Zunz el estado de esta situación. en alianza con el misterio inexplicable del “entretenimiento popular”. a todas las creencias. La utilización obsesiva de la transposición alegórica. Por un lado. unos minutos verdaderos para darle forma de verdad a todo lo dicho. Cuando Borges comenta este diálogo (aproximado) con otro periodista que le pregunta su opinión sobre la guerra. Este tropo borgeano va un poco más allá de ser un chiste gracioso. Si el periodismo presupone una cuestión relacionada con la posibilidad de creer. el nombre del buque significa “Estrella del Norte”. sus inflexiones contextuales. No . de refinada ironía. Sustraída la materia del diálogo. aunque publicándolas. y la confrontación entre significantes vacíos que originan una tercera realidad apócrifa. lo eterno o lo infame. que zarparía esa noche desde el dique 3. he aquí el interés que han debido despertar en Macedonio y Borges. La creencia entonces es lo que aparece como reclamando algo anterior. no el origen de una acción o una certeza. el diario de Natalio Botana. Muchos testigos afirman que en Crítica Borges sintió la atracción del trabajo en un periódico. La protagonista acude a la lectura del diario La Prensa. que primero había visto la luz en la Editorial Tor. alistaría tropas y lanzaría el contraataque. no es descabellado suponer que es una sobrevivencia de Macedonio Fernández en Borges. Hay que creer en que la increencia también pueda suceder. En ambos existe la pregunta sobre si es posible creer o si es posible la voluntaria suspensión de las creencias. Este gran tema. con otra pregunta. dice que Galtieri determinó las acciones bélicas porque siguió las indicaciones de un periodista. La creencia es siempre incompleta pero debe tener un rasgo imposible en reserva: no podríamos creer que no existe algo que efectivamente se muestre irrealizable o inadmisible. o de la tragedia de ser nombrados.algunos de sus cuentos. Usted que haría. retruca el general. que por sí solas no se sostienen. dice el periodista. Se trató en cambio de que cuenten con una literatura erudita de gran poder sugestivo. Los diarios en Borges son la letra perecible. a pesar de sus numerosas humoradas sobre el trabajo periodístico.

Este asesinato está narrado de modo a que el lector le crea a Emma.se podría creer que eso que no existe (diálogo luego de la muerte) realmente no exista. revela hasta qué punto la teoría de la personalidad escindida origina soluciones de escritura en Borges que son pseudo-literales y producen un efecto de humor. hay “dos efusiones de brusca sangre”. Las malas palabras no cejaban. pues se trata del desdoblamiento espectral del alma de Kilpatrick. había sido asesinado por un desconocido. examinando infinitamente periódicos”. solo que en este último caso. en ciertas circunstancias históricas bien conocidas. y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa”. Pero basta postularlo como problema para percibir que no existe. se hallan Yu Tsun y Stephen Albert protagonizando distintas opciones. El jefe del espía Yu Tsun está “en vano esperando noticias nuestras en su árida oficina de Berlín. como muchas otras construcciones borgeanas. Su jefe –concluye Yu Tsun– “no sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio”.Yu Tsun es el enemigo de Stephen Albert. y comete el crimen contra Stephen Albert. recae o se expresa en Emma Zunz en la consulta a un diario: Emma “leyó en La Prensa que el Nordsjärnan. el perro encadenado rompió a ladrar. Todo el frágil hilo que desencadena las simetrías y oposiciones asimétricas del tiempo. y Yu Tsun imagina cómo hacerlo. y el jefe de Berlín descifraría correctamente la noticia de la misteriosa muerte de Stephen Albert en las afueras de Londres por un desconocido profesor chino. apelando a una fórmula reiterada. estas formulaciones místicas de Macedonio son casi imperceptibles en los juegos y acertijos de Borges. en un momento en que este le da la espalda… Y aunque Yu Tsun ha sido condenado a morir ahorcado. En una de ellos – uno de los futuros posibles. La ciudad de Albert es bombardeada por Alemania. el único capaz de descifrar un significado personal en una noticia baladí. De todas maneras. aportando un dato extraordinario con un significado especial para el que lo lee. Solo para el que lo lee. así como Yu Tsin es un chino que enseña inglés). sus efectos y posibilidades de lectura? En El jardín de senderos que se bifurcan ocurre algo parecido.y luego de peripecias metafísicas sobre el tiempo que el lector borgeano conoce bien. En medio de una persecución desesperada. que no se conduela con el empresario. Borges ya había utilizado esa imagen en el tema de El traidor y del héroe. de Malmö. Precisamente. esas series complementarias o los “instantes autónomos”. deteniendo el desembarco inglés por unos días. llamémoslo así. zarparía esa noche del dique 3”. Borges encuentra la solución para la “creencia”. Stephen Albert. ¿Ese es el modelo de lector de los periódicos contemporáneos? Las circunstancias de este cuento obedecen. El delicado trámite irónico. a la acción de un embutimiento. la injuria que se mezclaba con “una efusión de brusca sangre”. sobre un desembarco inglés en 1916. En las posibilidades combinatorias de esos tiempos. La lectura del diario actúa como un eslabón del destino. Se trata de pasar una información confidencial en medio de la guerra. menos . Pero la fórmula inquietante de Borges para liberar la narración con un hecho insignificante. Hay que considerar el episodio narrado por Borges. deberá matar a un ciudadano inglés (que estudia chino. Cuando Emma dispara sobre Aarón Loewenthal. el nombre de la localidad en que se haría la invasión tenía el nombre de Albert. Emma tuvo que hacer fuego otra vez. y para eso son esenciales esos labios obscenos. ¿No es así el incierto y oculto mecanismo de los diarios. inserta en el mismo tráfico del relato de apariencia policial: “… la boca de la cara la injurió en español y en idish. En el patio. Yu Tsun dispara “con sumo cuidado” sobre Albert. Se embute un relato del tiempo circular. su jefe de Berlín había leído en el diario la extraña noticia de que un sabio sinólogo. y luego. dependía de una noticia de periódico leído con claves que solo un lector posee.

una especulación sobre la refutación del tiempo y las ironías del destino. que acontecen en una mónada diaria. Pero están verdaderamente al servicio de otra cosa. Los hechos históricos. reprobó las “demoras intolerables de un pogrom clandestino y frugal. que tiene un valor efímero y torpe. Así: “La cruz de la espada las contrastó con la admirable disciplina y el orden del último Congreso Eremítico. desde luego paródicas. aunque no para el trastiempo inútil en que el investigador los consulta mucho después? En La muerte y la brújula los periódicos se hacen presentes a través de otra consideración irónica. Sin imprescindibles. Ernst Palast. como si fuera efectivamente un libro de Liddell Hart comentado por Hayden White. Los modos de lectura con los que juega Borges a través de la hermenéutica del periódico. de un proyecto refutador del tiempo banal. donde nada de lo que ocurre puede ser captado. en El mártir. Pero Borges habla . que desvía un tema. pero dejándolo ridículamente en pie. dejan perplejo a Borges. la Yidische Zeitung rechazó la hipótesis morbosa de un complot antisemita. podrán notarse con esos mismos alcances respecto al papel que cumple la noticia que aparece en el diario Yidische Zaitung dentro a la trama de La muerte y la brújula: aunque el diario ni sabía dónde estaba situado en relación al drama entre Red Scarlach y Eric Lönnrot. Es así que ese elemento. pero puede proporcionar una ancladura necesaria en el sistema heteróclito del tiempo y su carácter refutable e irrefutable. que un artificio que puede agregársele a la historia realmente acontecida. pero son superficies necesarias para el gran contrapunto entre el mundo vulgar y los espectros complementarios del destino que juegan la baraja de su nombre en los gajes de una historia eterna. Es la temporalidad del “periódico”. era cierto que no se trataba de un complot antisemita. Como en el “pensamiento salvaje” de Lévi-Strauss. De apariencia pedestre. como opina Balderston. el mero acto de leerlos pone bajo otra significación a los periódicos. Luego de que Treviranus se asombrara de que Lönnrot buscara indicios de los asesinatos de los teólogos en tratados hebreos antiguos. de demostrar la banalidad del tiempo y lo irrisorio de todo horizonte contemporáneo. O puede ser un conjunto de formas humorescas. “aunque muchos espíritus penetrantes no admiten otra solución del triple misterio…” Aquí el “eco secundario” que produce la historia que se está desarrollando. del “cotidiano”. De él no podemos escapar (no pudo escapar Borges) pero siempre es posible entrar a partir de ellos. y por supuesto. en la Argentina. del “diario”. puede seguirse en los periódicos nacionalistas y de la comunidad judía. puede ser una fecha específica del calendario como una partícula irreductible del tiempo. tal como podían parodiarse en los años 40 en cualquier lugar del mundo. de inmediato se pasa a un comentario sobre lo que dijeron “los diarios de la tarde” sobre las desapariciones de algunos asistentes al congreso talmúdico. pero es un desvío necesario. ¿Pero no hacen eso mismo los diarios con su ceguera inevitable para el tiempo en que se escriben. que es sobre la reversibilidad de la conciencia y los signos equívocos que hay que sembrar para activarla. que despistan aún más la atención de lo que realmente sucede. donde el tiempo es un sistema múltiple de series entrecruzadas –seguro hay otras formas mejores de decirlo– que sin perder su significación inmediata – en Borges hay fechas y nombres exactos o probables que le dan una aparente irrealidad a las estructuras figuradas en términos de entrelazamientos quismáticos. si se los considera como poseedores de indicaciones y señales hermenéuticas. Todo en Borges es alegoría hasta que se menciona algún elemento que encubre apenas como la capa de un nombre a otro nombre. Son también el pensamiento de los Servicios de Informaciones. Es el tiempo su propio traidor y héroe. Entonces aparecen los periódicos. no enteramente oculto. que ha necesitado tres meses para liquidar a tres judíos. a un fondo donde se descubre el funcionamiento retórico de lo real efectivo. quizás. como por una escotilla burlona.

con –por lo menos. lo que Borges encubre. El prólogo de Los lanzallamas. esto es. Escribir sobre la bobina de papel sustituía el procedimiento racional y metódico que iba del original (en ese momento tipografiado en papel) y el pasaje por el linotipista y la acción de la plancha entintada sobre esa misma bobina incesante… que ya venía escrita. para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. tal como ésta subyace en esa extraña primera decisión –un oscuro deseo. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal”. de 1931.que lleva a fundar un diario. bellamente inútil. Dice Arlt: “Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar. He allí todo. Era la pesadilla del escritor de diarios como apócope de la metodología del novelista. Ya vimos que el “periódico” es una entidad cabalística en Borges.dos lenguas. Elige la escena de escritura. Pero Borges es absolutamente mundanal aunque hable de La Flor de Coleridge. “Cuando se tiene algo que decir. Su símil es la sala de redacción y su desmesurada consigna es la de la escritura como desahogo de un desesperado. pero sale con más espesura mítica de ese intento a la vez refutado. La escritura periodística es tiempo y espacio de un modo dramáticamente prefijado. Tomado de la arquitectura más antigua. pero cuya desesperación no es psíquica sino teatral. Borges está en el interior del diario Crítica y Crítica en el interior del texto de Borges. poniéndolo todo en medio de una formidable reflexión sobre el panteísmo y el plagio. de los Sarmiento y Alberdi. Cercano a la negación de la negación que impulsaron otras notorias filosofías. No es nuevo lo que aquí se dice. De ese pensamiento cínico de Arlt (“me hubiera gustado el recogimiento”). surge la agarradera que lo ata al estrépito del mundo. En La Flor de Coleridge el que sueña una rosa no espera después encontrarla en la vida real. en Borges el periodismo es una voz que debe estar siempre presente para refutarla. Arlt plantea un problema superior: la vida real es “puerca” y el verdadero lirismo es suprimir toda mediación técnica entre la pulsión de la escritura y su inmediata expresión en el . los Varela. ¿No es una apología de los “desfavorable” de las redacciones colectivas. La teoría de lector de Arlt es la de Natalio Botana. acosado por la obligación de la columna cotidiana”. Arlt y una teoría pulsional del periodismo Sin duda. La de las superficies del calendario y las ignoradas rutas del tiempo que se refuta. los Gainza Paz. pero se la hace existir solo si hay un tono risueño y escéptico al hablar de ella. en condiciones bastante desfavorables. o al descubrimiento de la perspectiva. Rivera destacó el eco simultáneo que el periodismo produce en la escritura de Borges. de la escritura urgente. acosada por el tiempo y destruida por el deseo de ser leído no por los hallazgos de estilo sino por la brutalidad lingüística que refulge porque está en el lugar del imposible refinamiento…. Escribí siempre en redacciones estrepitosas. llenas de humo y maldiciones? La columna es una metáfora esencial del periodismo moderno. Capítulo 13. y de manera explícita. es un término para mencionar que en última instancia la escritura de un diario tiene una medida que lo iguala al descubrimiento de los órdenes de construcción jónicos o dóricos. Ya Jorge B. se escribe en cualquier parte. Red Scarlach prepara su venganza contra Lönnrot a medida que se va enterando “por los diarios” hacia dónde va el razonamiento deductivo del detective. Acaba de escribir lo que superaba la tesis periodística de los Mitre. tantas veces citado es una teoría pulsional del periodismo. y Arlt es absolutamente lírico mientras intenta contrastar la veracidad asombrada de un mundo sórdido y deshecho con lo que hubiera sido un ensueño pequeño-burgués que pudiera haberlo resguardado.

Allí escribió poco Arlt. constituye un lujo. un competidor de Crítica que lo replicaba sin el atrevimiento del gran plagiario pero con la tímida audacia del calcógrafo. repleto de desafíos insoportables. Pero por lo general. la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. rentas. De cualquier manera. No hay secuencias de tiempo entre escribir y publicar. que gobierna industrias escriturales como la que exhibió el diario Crítica. no conversando continuamente de literatura. aquí tenemos la literatura en su valor de . y “que los eunucos bufen”. de tristezas creíbles pero arrogantes y ciertos errores de apreciación. metáfora del impulso vital–. que golpeamos con manos fatigadas. entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente. no es posible pensar en bordados. Es decir.] Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. como avisar que ésta es la que conduce el fenómeno automático de la escritura. No dispongo. [. Me atrae ardientemente la belleza.. [. como otros escritores. un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz. por prepotencia de trabajo. que como las de Flaubert. el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad. respecto a si es posible suprimir la mediación técnica. Para hacer estilo son necesarias comodidades. en un inodoro. Todo lo que sigue en ese discutido y tan alabado prólogo es problemático: a la manera de Arlt. frente a la “Underwood”. pero…. El gran prólogo reza así: “Orgullosamente afirmo que escribir.. para mí. James Joyce no ha sido traducido al castellano.texto ya impreso. inspirador para pensar porqué no deberíamos hacer lo mismo que él y seguir admirándolo de igual manera.” Si dijimos que en la historia del periodismo siempre hay una razón que busca su última justificación en la guerra o en la poesía. que no disminuyen su importancia en cuanto a que representa de algún modo el alma pulsional –esa misteriosa fuerza biológica. [. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Es lo mismo. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos.] El futuro es nuestro.. tiempo o sedantes empleos nacionales. Pero James Joyce es inglés. se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy. Hay una pulsión semejante en desear suprimir todo lo que no sea la angustia del escritor fusionado con la técnica. vida holgada. y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga. Después. Sí. un libro tras otro. su diario fue finalmente El mundo.] Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes. Gran mito de la cultura occidental. Es posible. de rentas. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables... y que sin duda es un memorable manifiesto artístico modernista. estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises. como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. Crearemos nuestra literatura. que el Arlt realista no acepta (su apología de la lengua que rechaza la academia en pos de los modos tecnológicos del habla o de la guerra: radio y ametralladora) pero el Arlt surrealista sí adopta. sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. [..] De cualquier manera. hora tras hora. Variando.. no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia. las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados. Copiamos a continuación la casi totalidad de lo que Arlt considera su método artístico existencial. poniendo los ojos en blanco. otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos..

Arlt no es diferente a nada de eso. en una apología a la turbulencia del nido oscuro donde yacen las metáforas y simbolismos partidos que una vida entierra en su última conciencia indecible. cuyas ideas dividen a Buenos Aires. pero lo disfraza con una suerte de brutalidad lírica. surgiendo la epopeya humana fusionada a la gran maquinaria periodística. y más que eso. Pero la contraposición entre el escritor con rentas y comodidades frente al que escribe en el interior de una sociedad quebrada. tecnología con poesía. en homenajes a los humillados de las ciudades: “A pesar de la sala sucia y oscura / de gentes y de lámparas luminosa / si quiere ver la vida color de rosa / eche veinte centavos en la ranura”. que contrasta con lo que en esos mismo años resuenan. En el Poema a la Hoe. privilegiando textos cuya verosimilitud recae sobre el examen mismo de la potencial inmanente del lenguaje. extraña pieza mencionada tanto por Saitta como por Abós. pero su ideal de conjugar escritura con procesos técnicos de impresión. La simpatía por el acto truculento no le exigía menos tratamiento de las volutas de la lengua que a ese Joyce del cual desconfiaba. crítica. crítica / Recién venidos al mundo somos los hombres nuevos…” Raúl González Tuñón ofrece al orbe maquinístico. con su geométrico encanto opaco y sus cariátides indiferentes ante la indolencia de los viandantes. Su crítica al supuesto buen gusto del petulante literato o el lector engreído que lee en otros idiomas. quizás deliberadamente. fiesta de los tornillos aceitados. Las loas al maquinismo tienen una rara expresión en el poema de Raúl González Tuñón dedicado a la gran rotativa Hoe Superspeed. Confundiendo. Tuñón dice “El diario ha florecido en grandes plantas de hierro / La Hoe es el corazón de Buenos Aires / La Hoe es el corazón del tiempo / La Hoe es el domingo del maquinismo. lo que se acentúa cuando el futurista italiano elige esta ciudad de la Hoe como una de las capitales donde derramar su verbo . encerrado en una comicidad sombría y en un juego de parodias que exponía una conciencia perturbaba en el acto de salvarse por la escritura. Asimismo su desprecio a la crítica y a los “señores honorables” puede justificarse dentro del imperio futurista que le hizo preferir la Underwood a las personas que “escriben bien y nadie lee”. alegría de la velocidad.. un sueño imposible de participar en la vida holgada al margen del dolor y del pavor de una criminalidad que por fuerza. un tributo excelso. un magnífico ejemplar arquitectónico art-decó que formaba parte del proyecto de un diario que reflejara. había que poner a cargo de tahúres escapados de religiosidades chabacanas y tortuosas. radios y ametralladoras con los usos reales del lenguaje no le impedía ser un escritor inasible. Redas ligeras. Aquel poema que le canta al acero y a las tuercas pensantes. era también así en Joyce. a la fábrica periodística. El periodismo de Botana surge de cuestiones parecidas a ésta. La necesidad intelectual y la abominación amarga de la vida que ese intelectualismo promueve y sustrae. El procedimiento impreso con el conjunto del bullir vital de una ciudad.grado inestimable. La lengua fusionada con las rotativas. quisiera ser la misma ciudad y todas sus voces. Este edificio que hoy subsiste.] Crítica. muy subido. A su manera. tiene aires marinettianos. dedicado ahora a tareas de administración policial. La estrenaba Crítica en el nuevo edificio de la Avenida de Mayo. una canción de acero. En Arlt todo ello brotaba por medio de un proceso de rehacimiento de metáforas que ciertamente estaban más cerca de Dostoievski que de Joyce. la “columna diaria obligatoria” con las “columnas de la sociedad”. pertenece a unas de las tantas figuraciones ensoñadas que equivoca el rumbo de sus justificaciones. Por ellas se cuela un injusto tratamiento a las escrituras que buscan lazos con vanguardias antiguas o modernas. tuercas como ideas / en el gran cerebro de acero [. de su famosa autoría.. es tan aceptable como injustamente sobrecargada.

y de un folletinismo de alta cultura que no dejaba escapar su cuerda desmesurada.. Una compungida impugnación de sí mismo: “todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir”. lo que el periodismo de la hora tenía como ámbito de sangre para probar su capacidad explicativa. Aquí está condensada toda la literatura de Arlt. tragedia pública que nutre el siglo XIX argentino. cuando eran solamente glosas sostenidas en el humor escéptico y en la risa oculta de quien juega con remedar el cine en la reescritura de casos policiales. Sin embargo. pacientes héroes diluidos en el tiempo. a un lirismo que mal escondía una metafísica de lo popular. Consiste en acentuar con sutiles intervenciones de escritura que parecen apenas ser vicarias de un material apenas traducido y refritado.en el que manifestaba que “un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo. . algunas noticias asombrosas de un vasto número de prodigios y sufrimientos. por otra vía. Bien echó el ojo el director de Crítica. Aquellos mismos que Crítica animaba con sus dibujantes y reconstrucciones. La silla donde se sentará el fusilado es como “de comedor en medio del prado”. dibujados como al pasar. que se disfrazaba gozosamente de folletinesca. que ya había insinuado una cuerda que iba del humor grave. es más bello que la Victoria de Samotracia”. ocurrido en la entonces Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras. Aceptábamos también que el fusilamiento. pero con rabia íntima que puede sospecharse. convirtiéndolos en piezas magistrales regidas por la geometría interna de un relato que escapa a los géneros consabidos. también condensa en medio de neblinas. también invocadora el barroquismo. El estilo comparatista de Arlt es absolutamente original. estafadores. Nada podía esperar de mejor el Suplemento Multicolor de Crítica. hacer un periódico. un automóvil rugiente. extrae equivalencias cotidianas. que parece correr sobre la ráfaga. donde moran los hombres nuevos y estalla el grito de los vendedores: ¡Crítica…! La relación de Borges con Crítica –en 1935– será diferente. casos remotos de magia. amaneceres y fusiles vacilantes. Decir buscar deja un sabor de culpa en los testigos. y casi también todo el sentimiento oculto que emerge de las fisuras de Los siete locos. Contrapuntos enjutos. y hasta con una metafísica de la lealtad y la venganza. que este ensayo sostenido distraídamente la fenomenología del crimen. Quizás es la máxima crónica conocida sobre este acto de ultimar. elementos conspicuos del gran folletín que luego Borges intentó descalificar –o simular una descalificación– atribuyéndoles una sustancia barroca. Corren a “ver morir”. pero parecen personas que no quieren perder el tranvía. su estetización de la truculencia.. no tenía. que Borges integraba y codirigía. Botana no se había equivocado al elegir a Borges. Todos. parece respetarlos burlonamente. criminales. en su producción y su temática implícita. escenas triviales. su prosa verosímil para justificar un acto de eliminar unas vidas. La metáfora de la máquina impresora con nombre de dios arcaico e implacable. que forma parte de las Aguafuertes. Historias de malhechores. Lo que mucho después se llamó realismo mágico hubiera sido una invención borgeana si no fuera por un meditado juego con la anulación del tiempo que aquella tendencia literaria. En los capítulos iniciales de este libro hablábamos de los partes de guerra como lo que quizás fueran los cercados lingüísticos que permitían. Contrastan el “ruido de culatas” con otras acciones banales y otros rasgos fantasmagóricos notados al pasar… “sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados”. En el artículo. hay una descripción del ambiente donde la conciencia del periodista se funde con la desolación del sórdido escenario de la penitenciaría. sería el corazón de Buenos Aires. Ahora estamos en 1930 y ya es el momento de mencionar la nota de Roberto Arlt sobre el fusilamiento del anarquista Di Giovanni. Del contexto trágico.

Fuerte imagen arltiana. un periodista. con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas. de la realidad cándida a la ontología periodística. más roja que un pimiento”. previsibles. frente huida hacia las sienes como de las panteras. Cuando Erdosain. en la fantasmagórica escena de la muerte de la Bizca. la lebenswelt en que se realiza cada cosa: es la vida carcomida por dentro. sacrificada ante Moloch. Aceites rojos. Se concurre para ver morir un hombre que parece un campesino preparando afablemente el mate de la mañana. Mira arriba. La descripción de Di Giovanni es la de muchos rostros de Los siete locos: “un rostro que parece embadurnado de aceite rojo.” El pasaje escénico del cuerpo fusilado al del hombre que toma mate. reproduce en forma de microscopía la novela entera. Un desplazamiento. acompañada de un zoomorfismo espectral. es un hecho de sangre. se entreabren lentamente y la llaga. y la luz de efectos siniestros. infundidas del placer de la vida diaria! “Di Giovanni luego se inclina y parece. El pasaje de la vida a la muerte. dulce. No puede el hombre hacer su pasaje de conciencia – conciencia crítica– entre su percepción de la culpa y el castigo. Se ven desde la redacción de un diario. la cosmovisión que emerge de esa fábrica donde habita el gran Moloch sacrificial de las redacciones periodísticas. con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas. lugar desde el cual se produce el acto . La lectura de sentencia. pero Arlt da una acuarela dolorida que lo oculta tras un manto de romanticismo. “El reo se sienta reposadamente en el banquillo. piensa “¡Qué cosa rara! Hace un momento estaba viva. ¡Si se las podría desear campechanas. labios rojos. pues ambas cosas son lo mismo para el dios del fuego. mejillas rojas. arbitrario y criminal. La muerte y el ridículo es la suma arltiana para llega a una cáustica penuria. digamos.“Una como silla de comedor en medio del prado”. un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate”. Es la pócima de Los siete locos. Es la metodología Arlt. lámparas cuya luz castiga la oscuridad”. Otra vez. un idioma de hierro calcinado. Esta oscura deidad devoradora exige víctimas inocentes y culpables al mismo tiempo. que cubre de un acto calmoso la forma siniestra real que envuelve. Lo demoníaco como pliegue trasero o máscara de la imposibilidad del redentor. La particularidad de estas escenas folletinizadas es que las ve un comentador. “Un ring de la muerte. Pero enseguida Arlt contrasta los mundo de vida. no por eso menos míseros. “El condenado camina como un pato”. Los cuidados que el Estado toma ante la tragedia son detalles inverosímiles de tan mezquinos. mandíbula prominente. puesta por Arlt como frases destrozadas. salidos de un alma planificada para el crimen pero a través de ingenuos detalles. Apoya la espalda y saca pecho. Es el mismo sentimiento ante el cuerpo de Di Giovanni. llagas rojas. La risa de los espectadores acompaña este espectáculo que deja imágenes que sería fácil despojar de su carácter siniestro. labios finos y extraordinariamente rojos. Es la muerte hecha frase rota. Luego se inclina y parece. unos ojos terribles barnizados de fiebre. la gran maquinaria que debilita a las almas y las pone frente a su cruz remendada. Lleno de inocencia. Es un acto teatral producido por tramoyistas teatrales sin experiencia. destrozado por frases de metal fragmentado. un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. y ahora no está”. descompromiso y hasta lirismo. ojos renegrido por efecto de la luz… los labios parecen llagas pulimentadas. Los rostros en Arlt salen de las materias y formas amenazantes de la naturaleza industrializada. quizás puedan señalarse como un desplazamiento de antifaces siempre presenten en Arlt. mejillas rojas. Pero luego vuelve la rudeza. Es otra imagen donde Arlt pone a la muerte como un simple engaño que encubre una cita casi pastoral con gestos que adquieren una ingenuidad trágica.

Se está cerrando la edición de medianoche. las colocan sobre burros metálicos y rebajan con buriles las rebabas.de devorar seres humanos bajo la forma inocente de la palabra “noticia”. renegados y heréticos. curvas de aire recalentado a cincuenta grados. Una lluvia de asteriscos de plata golpea las gafas de los operarios. En un rincón repiquetea débilmente la campanilla del teléfono…” No es posible encontrar en alguno de los tantos relatos sobre lo que son las redacciones de antes y de hoy. las rotativas ponen en el taller el sordo ruido del mar chocando en un rompeolas. es superior a la poesía sobre la máquina Hoe de González Tuñón. Hombres sudorosos voltean semicirculares planchas. en mangas de camisa y un cigarrillo apagado colgando del vértice de los labios. los cronistas policiales trabajaban amarrados a la máquina de escribir. que no sabemos si ellos mismos son de plomo o una figura . leer periódicos o ver televisión. profusamente ilustradas. y El mundo– se negaba a leerlos. Ha quedado abierta la puerta del taller de fotograbado. la máquina viviendo a través de luces ultravioletas. con las leyendas más retumbantes que pudiera inventar la imaginación humana. al estampar los cartones de las matrices. somos seres “enterados”. El Secretario va y viene por el pasadizo que dejan las mesas cargadas de plateadas columnas de plomo. vasto ensueño de fusión entre hombres y máquinas. el motivo de estas crónicas que nunca comprenderían el alma redentora del hombre ingenuamente cruel. El productor de alimento para los diarios del momento –Crítica. un estampa aguafuertista de la estatura que transcribimos. planchas que estampan los tipógrafos. Altas como máquinas de transatlánticos. de pie junto a una mesa de hierro señala a un operario de blusa azul en qué punto de la rama debe colocar la composición. pero a nuestro pesar. El día sábado casi todos los diarios de la tarde se convirtieron en álbumes de fotografías macabras. en los subsuelos de casi todos los diarios de la ciudad. Se trata de los últimos momentos de Erdosain en la casa de un testigo. Pasan hombres con hedor de ácido sulfúrico. escribiendo entre bocado y bocado nuevos pormenores de la tragedia. sobre todo. ¿Es posible? Podemos no escuchar radios. La descripción arltiana del subsuelo –expresión sin duda dostoiesvskiana–. de allí escapan ramalazos de luz violácea. sobre el periodismo. Pero el final de Los lanzallamas es también una profunda meditación. No deja de presentarse un ligero estremecimiento cuando hacia el final de Los lanzallamas encontramos esto. ¿Pero no había más crueldad en esas Redacciones? Los reporteros cenaron viandas frías. sarcástica y dolida. sino a mirar esas hojas de escándalo…”. Silban velados en nubes de vapor blanco los equipos de prensas. Olor de tinta y grasa. ocupaban las páginas segunda y tercera de casi todos los diarios de la mañana y de la tarde. El Secretario. Vertiginosos deslizamientos de sábanas de papel entre rodillos negros. del que no quiere enterarse. Los crisoles del plomo desplazan en la atmósfera nublada. además lo sabía todo: era un asesino. La fotografía de Erdosain campeaba en todas las páginas. que se aclara junto a las lámparas del techo. con las leyendas más retumbantes que pudiera inventar la imaginación humana. Sigue el autor: “Simultáneamente. De la mañana a la noche. no sólo a leer. Silban las mechas verticales de las fresadoras mordiendo páginas de plomo. Actitud que escuchamos en todo momento. Los reporteros cenaron viandas frías. antes de emprender su viaje suicida final: “Detalle extraño en esa última etapa de su vida: Erdosain se negó rotundamente a leer los sensacionales titulares y noticias que. No cualquiera escribe esto. Erdosain. escribiendo entre bocado y bocado nuevos pormenores de la tragedia. Roberto Arlt conocía las redacciones. La fotografía de Erdosain campeaba en todas las páginas. Erdosain se negaba rotundamente. Lo humano convertido en maquinaria. llenos de abdicadores. esos templos escépticos.

se suicidó de un balazo en el corazón en el tren eléctrico número 119.que se recorta sobre el plomo compuesto por “asteriscos de plata” o “burro metálicos que rebajan con buriles las rebabas”. Cuelga el tubo y enciende la colilla que le cuelga del vértice de los labios. enciende la colilla y continúa— que el feroz asesino de la niña María Pintos y cómplice del agitador y falsificador Alberto Lezin. Háganles reportajes a los guardas y maquinistas del tren. el Jefe de Revendedores. arrastrando los pies y escupiendo por el colmillo. así como el juez del crimen de La Plata. El Secretario tacha las palabras “cuya detención no podía demorar” y punto y aparte agrega: “Esperase con este hecho que la investigación para aclarar los entretelones de la terrible banda de Temperley entrará en un franco camino de éxito. Se pega al teléfono. tomen un auto si es necesario… Y muchas fotografías. cuya detención no podía demorar…». Con el sombrero tumbado hacia las cejas y un pañuelo de nudo torcido sobre el nervudo cuello. Se carece por completo de detalles. Este aprieta un botón marrón. con el Secretario. del guarda. diciéndole: —Negra. Oigo… Hable… Más fuerte. sangrado. Había sonado la campanilla del teléfono en ese averno que Arlt contrasta pero equipara con el oleaje del mar. se acerca indolente. Escribe rápidamente en otro trozo de papel sucio: «En momentos de cerrarse esta edición. del mismo modo que lo haría en el mostrador de una cantina. Con los tres únicos dedos de su mano izquierda se rasca la barba que le flanquea la cicatriz de una tremenda cuchillada en la mejilla derecha. Rápidamente. cuerpo doce. del maquinista. Siga… Oigo… Un momento… Diga… Pare la máquina… Diga… Sí… Sí… Va en seguida. cuya detención se espera de un momento a otro. diciendo: —En primera página. En seguida… Sí. Le alcanza el título a un chico. Después tasca saliva. y al tiempo de apoyar los codos sobre una mesa metálica. El Secretario toma el teléfono interno: —¡Hola! ¿Quién está ahí?… ¿Es usted?… Vea: tome inmediatamente un fotógrafo y váyase a Moreno. La rotativa se detiene. poco antes de llegar a Moreno. Resbala despacio la sábana de papel. El ruido del oleaje merma en el taller. Le entrega el papel al hombre vestido de azul. oiga… Saquen fotografías del vagón. el Secretario se acerca. Al lugar del hecho se han trasladado los empleados superiores de investigaciones de la Capital y Provincia. Oigo… Sí… Sí… Sí… Oigo… Un momento… ¿Antes de Moreno?… Tren… Tren número. a los pasajeros que viajaban en ese coche… 119… ¡Ah! Oiga. Silencio mecánico. En nuestra edición de mañana daremos amplios detalles”. “Para usted. a todo lo ancho. Un momento… —el Secretario anota en la pared el número 119—. —Sí. Secretario —grita un hombre. El Capataz le hace una señal al Jefe de Máquinas. Lleve a Walter. pregunta con voz enronquecida: —¿Se mató Erdosain? . nuestro corresponsal en Moreno nos informa telefónicamente —el Secretario se detiene. El Secretario se acerca rápidamente al escritorio del taller y escribe en un trozo de papel cualquiera: «En el tren de las nueve y cuarenta y cinco se suicidó el feroz asesino Erdosain». En nuestra edición de mañana daremos amplios detalles del fin de este trágico criminal. Erdosain se suicidó. que no se oye nada… ¿Eh?… ¿Eh?… ¿Se mató Erdosain?… Diga….

El otro vapulea un instante larvas de ideas y termina su rumiar con estas palabras: —Macanudo. o si el novelista tiene una escisión en su cuerpo. que repasa toda la novela desde los mecanismos de un diario: los titulares. y principalmente. mucho más que tolerado. Es como si en esos dos mundos. un veredicto que fuera condolido. el nombre real de los personajes. La señora. Alberto Lezin. El drama de Erdosain obtiene otra versión del lado del secretario de redacción del periódico. No sabemos en verdad si Arlt escribe esta novela como novelista o como redactor afiebrado de esa redacción periodística. Erdosain llevó el revólver al pecho y apretó el disparador. Escribe como Arlt. Hombres rudos que copian el lenguaje policial hablan un idioma de catalogaciones criminales y sadismo empeñoso. sin saberlo eran los portadores magnos de la verosimilitud de un hecho: las inocentes criaturas contaban lo que sus ojos cuales habían visto de un drama mayor. Su esposo. que en el transcurso de la novela no aparecen o apenas lo hacen al pasar. separando la espalda del asiento. En su rostro se diseñaba una contracción muscular de fiera voluntad. incluso con el propio lenguaje de la urgencia de la redacción. donde actúa con la rapacidad de quien debe vender la mayor cantidad de ejemplares de la edición. Los ignotos testigos tenían que hablar. María Pintos. a un paroxismo de fantasías robotizantes de la condición laboral del periodista. llevó la mano al bolsillo. El Redactor que Los siete locos resume en con voz periodística el final de Erdosain. Mañana tiramos cincuenta mil ejemplares más… Arlt. las fotografías que se toman al cadáver de Erdosain. envuelto en sus monosílabos y en su juicio inquisitorial que si alguna vez convierte en misericordia. como uno de aquellos tajos que los personajes de Arlt tienen en el cuello: escisión entre escribir desde afuera o desde el interior de la voz de Erdosain. lo miró espantada. meditando sobre su propia criminalidad. no puede obtener un juicio más singular y profundo. Erdosain es visto por primera vez en el relato de Arlt desde una Redacción. que forma parte de la misma novela. doblándose . que los frecuenta con insistencia). que son los que Arlt pone a prueba en su religiosidad periodística. La traducción de una novela al clima de una redacción. templo de teléfonos que repiquetean y diálogos sobre la condición humana que han sido despojados de todo lo que no sea armazón tecnológica y descarnada de un decir. a fin de extraer de sí y de esas rotativas Hoe. La escena fue rapidísima. quizás sin comprenderlo pero ejerciendo a pleno el gesto candoroso del asombro vulgar. Por eso no sabemos si este redactor es el mismo novelista. En esta escena hay también un diario: “De pronto. con la cara cubierta por el diario que leía. “¡hagan reportajes al maquinista. los diarios que leen los personajes (como el Astrólogo. El mundo de la redacción es de órdenes rápidas. no vio nada.El Secretario lo envuelve en una rápida sonrisa. La novela de Arlt contiene varios relatores pero al final se destaca un periodista. y el del nombre astral. el aguafuertista lleva el relato de lo que ocurre en el corazón técnico y humano de un diario. —Sí. es un ejercicio tremebundo de ética aplicada. el del nombre civil. se jugara y comprimiera la historia de estos desdichados. que actúa como un ave de presa. el asesino. desde el otro asiento. entre bobinas entintadas y el ruido de “un sordo mar partido en el rompeolas”. Erdosain es un asesino que viaja en nuestra conciencia. al guarda de tren!”. la bizca. La conciencia de las personas. recomendado como floritura artística. sin apartar los ojos de las tinieblas. la cueva hirviente de hechiceros linotipistas. no será en ese momento. el Astrólogo. La redacción es un tribunal en primera instancia sin apelación.

El cuerpo desaparece pero los periodistas son testigos. Vuelve a aparecer lo que podríamos llamar la cuestión o el enigma del periodismo. no es para ser descripta. cuando el terrible asesino irrumpía en un simple viaje de tren. La descarnada crónica policial hace las veces de oda belicista en los periódicos de la era de Botana. reglamentarias e informaciones que pedirá un periodista: “tren 119. de El Mundo. Dos pasajeros del otro coche se sumaron a los hombres pálidos. El número de curiosos aumentaba constantemente. Irrumpe al final de un relato que se publica apenas iniciado el siglo XX. en Arlt. y en grupo se dirigieron hacia el vagón donde estaba el suicida. es una fuerza entrecortada cuando todo está dicho en base a prosas estatales. Todos se detenían frente al cadáver. el número de los verdaderos documentos de identidad.] Se encontró en su bolsillo una tarjeta con su nombre y cierta insignificante cantidad de dinero. El trema esencial de los diarios es “un asesino anda entre nosotros”. El marxismo también nace entre el olor a tinta de los periódicos. El momento donde el discurso delirante era una ficción que se sostiene por sí. La crónica del fusilamiento de Di Giovanni es una de las más complejas y doloridas que se haya escrito en la historia del periodismo argentino. las secuencias administrativas que corresponden a las frecuencias del servicio ferroviario. según la novela escrita por una suerte de periodista con infinitos recursos novelísticos.. Pero todo estaba fundado en una historia sostenida desde las sombras por la redacción de un diario. La señora se desvaneció. Condena los hechos.con el estampido. Como Antonio Conselheiro. Hablar. monumento de la historia social de ese país. simultáneamente. Los balbuceos algo siniestros del Jefe de Redacción se parecen al del oficial de la Prisión de Las Heras que lee la condenada de Di Giovanni. Un destino se monta sobre otro. ¿Cómo no se iba a asombrar la gente. Euclides Da Cunha. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara: . de Crítica y Gómez. El hombre dejó caer el diario y se lanzó corriendo por el pasillo del vagón. Erdosain era un personaje célebre en la prensa. antes de Moreno”. que se desdobla en múltiples máscaras que van desde la piedad a la manera de una graciosa hybris.. en especial el que escribe esta gran tragedia brasileña.[. hacia la izquierda. hasta el Secretario de Redacción con un cigarrillo oblicuo entre sus labios y un nudo corredizo ladeado como corbata. el hombre que levantó a los yagunzos del noroeste del Brasil. al constatar que aquel joven delicado y pálido era “el feroz asesino Erdosain”. la hora. Alguien ha ido a ver la escena lúgubre con zapatos de baile… ¿de quién se trataba? Así termina la nota: “Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios. y la primera palabra que pronunciaba era: —Pero… ¿es posible que éste sea Erdosain?” Se trata de un momento de la novela. Pienso en los que se reían. suicidándose? Un diario cayó al suelo. antes de que el periodismo revele la estructura sumaria de la realidad. Marx había comentado un caso que sorprendía y aterrorizaba a todo Londres. Ya en tiempos de la Internacional. su colofón escrito por “otro”. Su cabeza golpeó en el pasamano del asiento. pero lo hace en forma de sarcasmo y humor negro. y al mismo tiempo un relato más “objetivo” de lo ocurrido. el de Jack el destripador. el chasirette con su trabajosa máquina de fotografiar. con los nombres propios. Enrique González Tuñón. Cuando encontró al revisador de boletos. La sorpresa de la policía. así como de los viajeros. aún tiritaba de espanto. Álvarez de Última hora. Yo estoy como borracho. son: Gauna. Fue fotografiado ciento cincuenta y tres veces en el espacio de seis horas. de La Razón.

exige de los actores –en este caso mayoritariamente periodistas– un cierto énfasis de hipocresía y fatuidad empalagosa. con sus manos distraídas teniendo una copa en mano o no sabiéndola donde dejar. un cuerpo colectivo que se llama con ese ingenuo nombre casi doméstico y donde en un espacio breve de tiempo se lanzan títulos. la forma leve y pública de una rutinaria orgía. son esencialmente horrorosos. un almuerzo de escritores o periodistas. como aniquila posibilidades o desorbita las biografías reinventándolas con la fuerza chamuscada de una libélula en el minuto final ante las lámparas que oscilan en el recinto redaccional. Citizen Kane es el primer film que los muestra con alguna conciencia de esa verdad. Lo otro. donde se hace ausente la conciencia de que la suma de apariencias y simulaciones puede llegar a un punto horroroso de congestión. tendría que ser un evento repulsivo? Puede suponerse que la conversación borgeana se elude a grandes conglomerados que son portadores de una necesaria banalidad y que en un lugar así no podrían mostrar en su máximo esplendor el secreto estilo irónico que el propio Borges utiliza para desarmar toda conversación al mismo tiempo que participa en ella. volantas. es que un mundo de reuniones específicamente escenográficas. ¡Es lo que dice! Lo que quizás trataba de significar este comentario cinematográfico de Borges. una manifestación de que hay que condenar. Se trata de invertir precisamente todo lo que sabemos que está relacionado con un momento festivo. Pero afirmó que sin embargo había que condenar. el frágil cálculo de los que pueda durar una conversación con un desconocido. qué quiere decir Borges cuando percibe una aglomeración de conversadores festivos que ponen sobre sí mismos un manto de frases amorfas y obligatorias. ¿Pero por qué sería Ciudadano Kane el “primer film” que muestra esta circunstancia en que toda acto de festejo con figuras que se mueven de un lado para otro. Era un magnate formado desde un submundo social donde florecen los ambiciosos e imaginativos truhanes que no dejan de conservar un hálito de lirismo en . Esos ambientes son horrorosos. una exhibición de destrezas inocuas. una gran empresa.” Es extraño que una frase de este cuño pueda escribirse. Borges. Capítulo 14. a pesar de que “no exista el bien ni el mal”. Estas frases quizás desean ser una dolorida reprobación. al asistir a una de las sesiones del Juicio a la Junta de Comandantes. Y que nada muy distinto es una reunión en la vida real. dijo descreer de los básicos atributos que conducen a una conciencia hacia las ideas del bien y del mal. Muchos años después. un palacio. un ambiente cordial de franca y espontánea camaradería. el aire necesario de ligereza.–Está prohibido reírse. esta gran obra cinematográfica de 1941: “Todos sabemos que una fiesta. se puede imaginar a la manera de un contraste sutil. Citizen Kane: peripecias de Crítica Borges escribió unas breves páginas sobe Ciudadano Kane. opiniones y ideologismos constructivistas en donde se juega tanto un juicio que anula personas. son dos comensales riéndose con fina crueldad del mundo. salido en la revista Sur. sobre todo en lo que se referiría a escritores y periodistas. –Está prohibido concurrir con zapatos de baile”. No estaba hablando –ni estaba hablando Arlt– de cosas tan diferentes a lo que pugna por abrirse como una flor y nunca vemos acabadamente: la moral como vecina dramática de lo amoral. Pero Borges le agrega una tilde de su cosecha personal. He ahí la filosofía esquiva que trata de justificar una Redacción. Natalio Botana perteneció a ese mundo donde el ficticio tono igualitario de una fiesta era una suerte de reunión de bacchantes. Si se comparan las cenas de Bioy y Borges y los salones de fiestas galantes.

desde el turf hasta la investigación de asesinatos sangrientos. en dirección a un lenguaje desacostumbrado parla la hipótesis ilustrada y educacional del socialismo: Crítica es un diario donde el lenguaje sucumbe ante una coloquialidad salvaje. la vinculara a un juego de vocablos o actos que por entonces no solían asociarse entre sí: democracia nacional. Botana consideró que tenía que aliarse a un partido político para seguir cincelando su idea de un pueblo amenazado y que había que despertar para su rescate. De Tomasso había separado su camino del Parido Socialista de Justo. y a la vez intentan darles camino de acción. él y no la fuerza partidaria se torna el elemento primordial de la ecuación. en plena era de los medios electrónicos. como una entelequia punitiva que al duplicar el mundo real nos convence a todos que lo real es la duplicación que ella hace con sus hipérboles. Esta relación entre diario y partido es propia de las edades más facciosas del periodismo. desde la llegada de Marinetti hasta la condena del hijo de Lugones. El antiguo tronco del socialismo de Juan B. es el diario que entona las baladas de los subsuelos criminales del lenguaje. o era el periódico el que hacía del partido un segundo término complementario sometido así a un progresivo amortiguamiento. por el folletín surgido del teatro arcaico de la sangre y la tarea siempre inconclusa de la “limpieza moral” que alguien deberían realizar en nombre de una ciudad amordazada y prisionera del mal. Nunca hasta ese momento había sido pensado el periodismo como una emanación del mundo policial. por una irreversible vacilación interna. pero es un añejo tema que nos remontaría a los órganos políticos y su expresión escrita. de Antonio de Tomasso. Ni los precisan ni terminan de derruirlos. Botana perteneció a esa clase de hombres para los que es necesario ser testigo arrogante de un mundo gemebundo. el libro Regueros de tinta–. Refundarlo a través del periodismo. alianzas sociales. materia prima narrativa del folletín que admite los divinos altibajos que van de lo siniestro hasta lo sublime. Una fruición por el crimen. Es ahora. para fundar otra línea partidaria que sin abandonar la palabra socialismo. del cual se ha separado De Tomasso. donde los conglomerados comunicacionales ya han aligerado de una manera casi irreversible el peso de los partidos políticos en el mundo social. que el periodismo venía quijotescamente a combatir. pues ella misma es una organizacidad de trozos disímiles que intentan reinventar una dramaturgia urbana. forma orgánica de descomposición de las sociedades. que apenas es uno de sus espolones. patriotismo de elite. desarrollo económico. La idea de pueblo de Botana contenía fuertes aderezos. para definir si era el partido el que llevaba mayormente el peso de la significación y entonces la expresión publicística sería su apéndice. Aunque para ellos ese testimonio debía contar con un garante moral que al mismo tiempo tenía que ser refundado: el pueblo. asociación con jefes militares y empresarios liberales y conservadores a fin de dar una ya refutada máscara sacrificial –la propia palabra socialismo– al conjunto mayor del juego gubernamental de las burguesías. transformado en las odas de una nueva guerra contra lo que podía llamarse indistintamente inmoralidad. podredumbre o corrupción. Esas reconstrucciones de crímenes y lenguajes panfletarios pueden pasar como el nuevo orden de objetividad vaudevilles que de los periódicos. ofreciendo tramos completos de los procedimientos de ataque que les faltan. . se pregunta sobre el trágico paso que sus adherentes secesionistas han dado. Crítica realiza las campañas electorales de De Tomasso pero éste no puede pretender que el periódico sea su “organizador colectivo”. pues al contrario. Crítica está por encima de ese partido. La alianza de Botana con De Tomasso está regida –como lo comenta Sylvia Saítta en su estudio sobre Crítica. sin duda. Justo. Ese partido era el Partido Socialista Independiente.toda su vida.

La idea de Ekklesia Periodística como un poder orgánico en donde todos participan sin que pueda registrarse la disparidad doble que significa la diferencia entre redactor y escritor. pero aquellos a lo que el texto se dirige creen necesario refutarlo como si hubiera sido un ultraje. y lo que hay de agravio en el escrito que alguien escribe con intento conciliador. Crítica tiene acostumbrado el oído a todos los acentos extranjeros. es usted para nosotros particularmente una cosa sagrada: un lector de Crítica (. la fuerza expresiva de un verdadero saludo fraternal. en el diario Orientación. los de la queja o la protesta que nadie escucha [. confiada en comunicar así sus palabras. viniera a Crítica como a un hogar común [.. “Lector y diario formamos una sola cosa: una entidad periodística que vive del pueblo y para el pueblo…” No fue habitual ni antes ni después ver escrita esta frases en las publicaciones periódicas del país. Es obvio que va por allí una de las críticas que los partidarios de Juan B. y de inmediato. Justo le dirigen a los escisionistas de De Tomasso. Órgano de Buenos Aires. Quisiéramos que este saludo fuera como el cordial y estrecho apretón de manos que reafirma una vieja amistad cultivada en la charla cotidiana de nuestras ediciones. ¿En qué lugar de la conciencia proletaria poner la lectura del folletín? Pero los socialistas de De Tomasso no esgrimen problemas idiomáticos. Equiparar las ediciones del diario a una larga conversación amistosa. no debería sonar extraño aunque apenas algo melifluo. Y que usted contara con esta amistad en el futuro. Un editorial que se dirige al lector arguye que Crítica “adopta la propia lengua natal de usted. De crear un mito.] Lector y diario formamos en suma una sola cosa: una inmensa entidad periodística que vive del pueblo y para el pueblo y en la cual colaboran miles y miles de hombres. del Partido Comunista. un “órgano” que fusiona intereses comunes entre la Babel y el Pueblo. El primer texto proviene de los tiempos en que Crítica se traslada al magnífico edificio de avenida de Mayo al 1300.. La fusión mística “lector y diario” es la máxima hipótesis sacramental del periodismo que el poco pudor de Botana consigue sacar a luz.Crítica es un gran ensayo involuntario para indagar la lengua viva de su púbico. Se les dice “traidores”. Aceptaban modificar el lenguaje de la II Internacional por las crónicas de crímenes sanguinarios en cuartos cerrados. No mucho tiempo después se daría la polémica entre Roberto Arlt y Rodolfo Ghioldi. Este escrito editorial contiene una sobreactuación respecto de la habitual hipótesis de mancomunión que imaginan los diarios con sus lectores. plañidero. pero sospechaban desvíos innecesarios cuando Arlt les decía que una obrera textil no puede separarse de sueño: un beso de Rodolfo Valentino.. Que si alguna vez necesitara un consejo leal o una ayuda de amigo. pero se trata de algo más. espectacular potaje que solidifica una mónada que en esta impenetrable solidez. al precio de figurar como una fuerza novedosa y triunfante en las páginas de su diario.. no ven una cuestión en la lengua. aceptan los nuevos ingenios salidos de la imaginación truculenta y vivaz de Botana. los comunistas rechazan un consenso con las fuerzas conservadoras –por lo menos hasta esos años–. ha advertido muchas veces entre los rumores de la nueva Babel. los del valor anónimo. Dos textos muy distantes entre sí –en el estilo y en el tiempo– nos permiten establecer el drama de Crítica: entre la lengua popular que lo lleva a organizar un sistema de dádivas y consuelos de los pobres.) acredita usted su derecho a nuestro interés por los problemas materiales o espirituales que lo acosan. la predisposición del diario a convertirse en una central de ayuda ante “protestas que ..] Por sobre todas la diferencias de raza. su sentina infernal y su sentimentalismo lacrimoso. La saludamos algo que también es suyo”. Simplemente.. de lengua o nacionalidad. nunca había existido del mismo modo en el periodismo argentino. los más humildes. intérprete de la ciudad cosmopolita. Lógicamente.

permanecería a lo largo de ese tiempo. pasión y muerte de Natalio Botana. No fue indiferente a los exilados españoles que llegaban al país luego de la caída de la República. con vetas amarillistas y a un tiempo vanguardistas. muchos de los elementos interpelativos que después conformaron el peronismo. El “amarillismo” periodístico era un paso necesario. señalan la diferencia de Crítica entre el tradicional enfoque del “lector amigo” y la idea de amistad evangélica y algo martinfierresca. (En este caso la tomamos del libro de Álvaro Abós. vida. publicada primeramente en el suplemento cultural de Crítica. reunían a David Alfaro Siqueiros con Blanca Lux Brum y el general Justo. algo del conservadorismo nacional y la fusión mística entre empresa periodística y lector en nombre de la asistencia social al desheredado. y el del crimen reconstruido por los periodistas como si ese acto judicial hubiera sido expropiado a los jueces por la imaginería del diario Crítica. jefe de Orden Público de Uriburu. Sus momentos de gloria habían sido las cruzadas contra Yrigoyen. Botana había muerto en un accidente automovilístico en 1941 y la fuerte vitalidad del diario desfallecía.nadie escucha”. Los ingredientes estaban. y según Abós. se dedica a fulminar al comisario Lugones. bajo los decires de un periodismo conservador. o publicando noticias de caos desgraciados ante los cuales se imponía la reacción inmediata de una colecta solidaria. de Borges. con el diario declinando. para recortar hechos que poseen una peculiaridad última: su facultad de ser exaltados como prueba de la carnicería humana. el creador de Crítica. lo que se realizaba entregando en muchos casos máquinas de coser. apenas faltaban los ídolos de la gesta y el sello doctrinario que ya no provendría de una empresa periodística sino del mismo Estado. para marchar hacia la “cuestión nacional” en una búsqueda que finalmente desemboca en el receptáculo propicio. aunque el peronismo no fue amarillista. siguió con toques escandalosos la llegada de Marinetti a Buenos Aires. pues practicó la primera gran campaña golpista de un diario masivo –con más efectividad que la revista El Quijote en el caso de Juárez Celman–.) Salvadora la escribe en 1947. al que tampoco se le ahorraban denuestos. el peronismo. La prensa amarilla pone la sangre antes del cuerpo y el cuerpo antes de de la conflictiva trama del presente. Quizás la Historia universal de la infamia. y organizó en su residencia de Don Torcuato las reuniones culturales que con suavísimos toques de bacanal romana y fruición por la lectura. tornasolados y en filigrana. puede unir esos dos mundos. El otro texto al que nos referimos más arriba es una carta que Salvadora Medina de Onrubia le escribe a Evita. Pero a pesar de que el peronismo no hizo subir a la esfera pública los relatos de bandidos espeluznantes y ambiciosos truhanes que enmascaraban su personalidad fatídica bajo ropajes bienhechores. que traía a un jovencito de . con apretón de manos franco. entre lo singular y lo general. hijo del gran poeta Leopoldo. la teratología sin autocontención pudorosa y el drama amoroso como ordalía que puede ocurrir en sórdidos hoteles de los arrabales o en mansiones acaudaladas que hasta el momento revelaban “absoluta normalidad”. Desequilibrando el pensamiento colectivo. con modelos del enigma gótico (con arquetipos de heroísmo ancestral y con aventuras sobre transmutaciones de identidad por parte de hombres siniestros). No es imposible ver aquí. el amarillismo rompe los nexos entre lo particular y lo universal. el de la literatura ironista. con la familia Guevara Lynch. El tábano. alarmista. en 1926. y la proclama de ayuda entre “problemas materiales y espirituales”. Eran los “conservadores nacionales” con una evocación interna de la palabra socialismo despojada de su vibración más audaz –el internacionalismo–. y luego de su jornada golpista – precedida antes por un breve período de apoyo aYrigoyen–.

publicó algunos manifiestos artísticos en Crítica. (. un fresco destinado a producir efectos ilusionistas en el espectador. de 1921. sino un instrumento de servicio social. como La solución.. en el manejo de masas y en la planificación del porvenir [. y el placer sibarítico de atraer a su mansión de nuevo rico a los espíritus creativos del momento. en el servicio social. esposo de una hija de Botana y Salvadora. pero acechada por el numeroso clan Botana.. Siqueiros. por su parte. [. para el trabajador explotado. y que bastante tiempo antes estaba preparando su Ejercicio plástico en una de las paredes subterráneas del palacete suburbano de Botana. que pertenecía al pueblo y era su alma de lucha y su voz de defensa. quién había sido militante anarquista. Copi subvierte con dolorosas parodias las ya suaves subversiones del teatro de su madre.nombre Ernesto que en improbables retozos por el parque podría cruzarse con el pintor mejicano comunista acusado años después de querer asesinar a Trotsky.) Cuando he defendido las reivindicaciones femeninas –aun trabajando por el derecho al voto que es su aspecto menor y externo– yo sabía que por lo que luchaba por lo que significa. propiedad de una familia y su órgano de enriquecimiento o vanidad personal. para el enfermo y anciano abandonado. grata a los poetas. para el ser desvalido. unidos a la incapacidad que conoce toda la gente de diarios para exterorizar sentimientos propios y hablar en primera persona: cosa. no en vano Crítica abrió para el pueblo. El pueblo mismo.] Es por eso que cada día. para todos los sacrificados y triturados por la enorme máquina de la gran ciudad.. para la joven madre desamparada. o Las descentradas. una fatídica fantasmagoría erótica. periodista en La protesta. que habló sobre ataúdes de obreros muertos en la Semana Trágica.] No en vano que a Crítica y solo a Crítica se debía el renovamiento total de la prensa argentina. cuando no he podido evitarlo algunos de esos . a mí misma. novelas y dramaturgias fundadas en un surrealismo de cómicas catástrofes. más que a nadie.. que ese triunfo del diario no era vano. Es probable que Neruda y García Lorca hubieran visitado ese reducto utópico de un magnate impulsado por el desenfreno que criticaba (y festejaba) en las urbes. Y que Crítica no era como los demás diarios. autora de obras de teatro que no han sido olvidadas en la memoria teatral de la ciudad. la cooperación de una mujer en la cosa pública. y empezó a cruzar fronteras y a afirmarse como instrumento de opinión popular. Este Raúl tiene una compleja relación con el peronismo y de su matrimonio ha salido un vástago que se hará renombrable en los años sesenta bajo en nombre de Copi. explorando las lianas que vinculan el arte político con la revolución social. cuando el peronismo le reclama una prueba de fidelidad ante los ataques que recibe Eva Perón retornada recién de Europa: “Un cúmulo de circunstancias convergentes ha actualizado estas líneas que hace tiempo yo debía. lo que de todos modos. De algún modo. no es el tema de Ejercicio plástico. activista de la libertad de Simón Radowitzky. yo sabía con el instinto seguro que da la fe en un ideal. Desde el instante mismo en que la palabra de Crítica se hizo pregón diario por calles argentinas y salió a llevar su mensaje a todos los ámbitos del país. Pero vayamos al escrito de Salvadora Medina de Onrubia. e hizo del nuestro “su diario”. en la vida moral y espiritual de la humanidad.. He aquí el escrito de Salvadora. que en su tremendo instinto no yerra jamás. al tomar. al que se le ha agregado Raúl Damonte Taborda. Rivalizó en esto con Victoria Ocampo. y que en 1947 se halla en la dirección de Crítica. el camino de su reivindicación y les dio la seguridad de que en su clamor sería escuchado. ardua maldad y despojamientos estilísticos que dejan la crueldad como un cómico y doloroso teatro del absurdo. Fueron pequeños escrúpulos sin base ni coordinación real. con sus dibujos. lo sabía también. en cambio.. un drama sentimental en el que bordea una locura trágica.

a un ideal de servicio social. ni en el sentido del poder material. Esto es lo que torna más cruel el “accidente” periodístico de hoy.diarios que se dicen de lucha de “oposición” e “izquierda”. que siguió presionando al diario hasta incautarlo. que por ensueños trabajos e ideales. Su planteo es un ornato exacto. y que son calcos exactos de lo que fueron para mí los diarios del régimen y de la “derecha”. sino en su homenaje. que quien sirve con amor y desinterés a un gran ideal de superación. No es Evita Duarte. ten la mía… no estás sola… Dirigiéndose en primera persona coloquial a Evita. agonales. La belleza de Evita. ni la cosecha espiritual ajena.. Sé también que a nadie sirve la experiencia. un uso interpretativo semejante de la palabra “pueblo” como último juez de las dádivas que cristianamente interpretadas. su indudable don de gentes.] no estás sola.] Se de tu capacidad de dar y comprender. del anarquismo de cuño evangélico como del peronismo que emerge en la voz resquebrajada de los momentos últimos. ni en el otro. la vejada. que alguna voz de mujer debe alzarse en tu homenaje y en tu defensa. su más innegable fervor social. su segura habilidad diplomática. es a la vez. Así. Lo que a ella roce y toca.. cada día configuro. primero humilde y silenciosa: luego tenaz. quien fallece en 1971. sin que nunca haya sido devuelto a sus propietarios. Salvadora mide su historia y la recorta sobre el espectro de la otra. en tu lucha. este magnífico escrito no satisfizo al gobierno. . y también por tiempo. Un halo de locura trágica de apoderó de Salvadora. Al parecer. ten la mía. un peronismo mejorado y a la vez libre para comentar crímenes que secretamente son exaltados. fuerte. no en su defensa. el cristianismo anárquico de Salvadora emite sin duda una pieza fundamental. en prosa delicadamente evanescente.. lucha y dolor puede ser para ti una voz maternal [. como la consagré yo.. y al otorgar ese don. Convierte a Evita en un arquetipo de mujer argentina. es capaz de dejar un testimonio cósmico –esa palabra la usa– que une dos vidas que por momentos se ponen a la par.] Sabe Evita que la jornada de servicio es corta y preciosa y que el derecho a servir exige y demanda las facultades íntegras de cada saber [.. de Evita. que agrego al precio de mi peaje. Crítica aparece así como un antecedente del peronismo. el espiritual. Te he visto desde lejos… alguna voz de mujer debe alzarse en tu homenaje. siento como en carne propia lo que se hace a una mujer que ha consagrado su juventud y su vida. de lo que es una vocación que opera desde el estado con un lenguaje salvífico y de ayuda social. son instrumentos de recomposición de la vida… Dónde el Estado y el Diario son enormes represas que contienen el llanto o proponen el consuelo. No se entiende porque al gobierno de Perón no hubo de gustarle la misiva de Salvadora. como antigua anarquista que había hablado en un acto que recuerda una foto famosa. subida en las ventanas del Colegio Otto Krause (que están iguales ahora que en 1914). hasta sus vestidos y sus peinados. como ocurrió con La Prensa y otros. [. su generosidad sin límites. las palabras de condenación que por mí nunca dije. son un poco calidad de todas las mujeres argentinas. marcada de fervor [.. dejando sobre esta familia un extraño recuerdo que pertenece tanto a la historia del periodismo como a la de la literatura... servicio”. con rápidos cambios al impersonal – sabe Evita que la jornada de servicio es corta–. y en la medida de sus fuerzas.] Evita ha pasado ya de la órbita donde esas ofensas llegan y como mujer de lucha lo sabe. que la mujer que lucha no necesita defensas porque las lleva en sí. con cadencia de misal. Evita: nunca me había acercado a ti. roza y toca a todas nuestras mujeres que son la argentina misma que ella representa. Te he visto desde lejos. como sabe también que en este momento es símbolo de la femineidad argentina. es simplemente una mujer argentina que en este momento es símbolo y embajadora ante el mundo de toda la argentina. Pero hoy que estás lejos.

. son un poco calidad de todas las mujeres argentinas. guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta como.] Evita ha pasado ya de la órbita donde esas ofensas llegan y como mujer de lucha lo sabe. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia. que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación.como lo había sido la que le dirige a Uriburu.. hay una que se llama karma.. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo. acabo de enterarme del petitorio presentado al gobierno provisional pidiendo magnanimidad para mí. sin embargo. Esta creencia me hace ver el momento por que pasa mi país como una cosa inevitable. es una ley cíclica. como sabe también que en este momento es símbolo de la femineidad argentina. roza y toca a todas nuestras mujeres que son la argentina misma que ella representa. reconozco el valor moral que han demostrado en este momento de cobardía colectiva al atreverse por mi piedad a desafiar sus tonantes iras de Júpiter doméstico. hasta sus vestidos y sus peinados. En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado. Uriburu. Lo que a ella roce y toca. fuerte. me siento más grande y más fuerte que Ud. desde el socialismo conservador y la concordancia nacional. Lo más significativo es que en la Carta a Evita. su más innegable fervor social.. pero necesaria para despertar en los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ello. Magnanimidad implica perdón de una falta. nos dejan ante una dramática reflexión. la vejada. como un símbolo de mi Patria. [. es simplemente una mujer argentina que en este momento es símbolo y embajadora ante el mundo de toda la argentina. debe saber eso tan bien como yo. Soy en mi carne la Argentina misma. en tu lucha. Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. su generosidad sin límites.. en este inverosímil asunto de los dos.. cuando la apresan en 1930. y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. Y yo ni recuerdo faltas ni necesito magnanimidades. primero humilde y silenciosa: luego tenaz. por enceguecido que esté. dedica sus heroicas energías de militar argentino a asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos. Salvadora se considera el símil alegórico de la Patria: “Soy. su segura habilidad diplomática. le cruzo la cara con todo mi desprecio…” En esta última pieza también luce magnífico el párrafo en el que Salvadora se considera: Soy en mi carne la Argentina misma. ¿Hay alguna diferencia con lo que escribe 17 años después sobre Evita?”No es Evita Duarte.. Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo. se atribuye a ésta lo que ya se había atribuido a ella. la carta de la hija del General Valle al general Aramburu. el degradado y envilecido es Ud. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. yo sé sufrir. Pero no autorizo el piadoso pedido. En esta última. La belleza de Evita. No difieren entre sí. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre”. Así dice la carta de 1930: “Gral. No creemos que sea un exceso genealógico imaginar que Crítica anticipa. No son muchas las piezas de este tenor en la historia argentina. su indudable don de gentes. General Uriburu. algunos de los rasgos dolientes del peronismo –el pueblo como alma que se fusiona colectivamente con el . desde este rincón de miseria. no es un explosivo. Evita: nunca me había acercado a ti. Debemos recordar. que tomamos del libro de Abós. fatal. en este momento. Agradezco a mis compañeros de letras su leal y humanitario gesto.. Señor general Uriburu. y que usted. y los pueblos no piden magnanimidad. marcada de fervor…” Estas dos cartas. Te he visto desde lejos. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no la más dura de las que mi destino es una larga cadena.

entrometido. Nada de estos pensamientos filosóficos dejaban de pasar por la mente insaciable de Natalio Botana. ocurre un episodio fundamental: Macedonio Fernández lee su “Teoría de la novela” por radio. para tornarse un simulacro de la novedad transmitida con la voz.organismo que los solicita. que comenzó leyendo noticias de los diarios y reconstruyendo a modo de “radioteatro” sus noticias policiales. los fuertes propietarios y los no propietarios absolutamente desguarnecidos. consiste en el cultivo de una criminología folletinesca. trazó su destino junto a un obrerismo que excluía todo relato amenazador a la armonía familiar y la expulsión de los demonios seductores de la vida bohemia y decadentista. siguió el formidable crecimiento de la radiofonía. en el medio. jugando con la idea de un público ausente. Capítulo 15. Pero no hay ciencia veritativa que la estudie. Los estudios sobre simulación de los grandes positivistas argentinos son estudios sobre la clase media y la clase media es una gesta donde se nutre la supuesta ciencia que la estudia. que reemplazaría la clásica sala de conferencias. demostrando su interés por la noticia que ya pugnaba por superar la era del privilegio de la exclusiva escritura. Al contrario. las peripecias paralelas de las investigaciones tecnológicas. como usualmente se lo ha hecho: fijar las posiciones sociales duras. En un caso era la guerra. ya transmitidas precariamente las peleas de Dempsey–Firpo y algunos partidos en Uruguay de la selección argentina. Crítica poseía también un avión propio. estudiar a la clase media misma. nos permite verla como un conjunto de prejuicios que . productivas. alienación necesariamente no sabida y transformada en crimen secreto o convocatoria callejera con inconfundibles aromas de golpe de estado. que el peronismo no tuvo como oda ni como cantoral propiciatorio. un experimento de autenticidad noticiaria. La clase media como órgano de lectura No es posible definir la clase media por descarte. lo que hay son corrientes de pensamiento que se originan en su seno que producen las chispas de una lengua y muchas veces de una jerga. Crítica piensa el periodismo con el avión. se lo imaginaba como misionero universal de paz. Los trayectos intelectuales y las simbologías pesadas o llanas. simplistas o prejuiciosas. son una gama de pensamientos que tienen mucho de almohadilla que se presiona con el pulgar y sale entintado con restos de secretos familiares y genealogías que se forman en el trasiego moral de una simulación. Pero no son entrometidos. que en la época el filósofo fenomenológico Carlos Astrada percibe como una revolución que retoma un arcaísmo necesario –la voz–. estudiándolas. habiendo que descartar en este caso el amarillismo de este periódico. como el último Alberdi lo había pensado con la extensión de los cables submarinos. El núcleo persistente y surgido de una entraña duradera. En el otro. La metafísica de la vanguardia argentina seguía con su hilo invisible de travesura y refutación del realismo. espesas o manieristas que adopta. lo defiende y lo interpreta–. que a veces se sitúa menos antes las puertas del saber universal ante que en el interior de la autocomprensión misma de la clase media como desdicha de la estatificación social. La conversión de Discépolo desde el credo maldito de los dioses ausentes a la redención por la vía de las viviendas populares en compactos monoblocks. Crítica fue uno de los organismos de prensa pioneros de las trasmisiones de radio –en simultaneidad con La Nación– y a pesar de las protestas de otros diarios que entendían que las noticias eran privilegio de los diarios. el pensar de ese amplio colchón espumoso que se sitúa. son materia de sus estudios y lo que permite. Hacia el final de los años 20. para abrir la conciencia a la verosimilitud de los acontecimientos.

No se equivocan los que llamaron buscadores de signos prestigiosos (banales. pues Forja misma se revelaba fatalmente producto del sector nacional-populista que habitaba esas mismas clases medias. Se suele afirmar que las clases medias se caracterizan menos por la producción que por el consumo. como no sea aquella que se constituye como falta de realidad tangible. manifestándose a veces en una “conciencia de clase” que en su amorfidad puede ser la última que aun resta en la historia de las sociedades contemporáneas. La clase media. y muchas veces se encontrará en ellos la abreviatura dramática de lo que es una posición irreversible en el plano del conocimiento o de las actividades de la práctica. que pasa por distinciones profesionales y cierto rechazo de su ser pequeño-burgués. pero siempre en la confusión de un borramiento o una fuga. En una reflexión de David Viñas sobre la revista Plus ultra. El concepto vacilante de industria cultural. no hace sino presentar una rápida e inconcluyente sutura en estos campos que aun entrechocan entre sí. y en otros para apiadarse de pequeños personajes que viven con imaginerías desatinadas su triste condición de empleados de rusticas oficinas fatigados por deseos incumplidos. por más que tenga consecuencias estruendosas en el cuerpo social entero. justamente criticado. separaciones o divergencias explícitas en cuanto a los intereses de cada sector. sea en los artístico o en lo político. prefabricados por industrias culturales) a los hombres de la clase media. que en sí mismo puede convertirse en una radicalización pequeño-burguesa. pero ni la producción deja de estar mediada por el lenguaje ni el consumo se evade de las consignas productivas. es habitual sugerir que está sostenido en una fracción destacada de esa clase. diciendo en su correspondencia de la época. No es posible evitar en las designaciones de clase el estudio de los estilos. salido de las páginas arltianas de Los siete locos. sino una manera de leer. que esas mesocracias se habían convertido al desarrollismo. ser europeístas o colonizadas”. La condena de hablar permanentemente de estos deseos convertidos en sueños irrealizables que pueden resolverse en una inocente criminalidad. pues ya propone incluso signos apropiados para el “Barrio Norte”. así podría ser no solo una manera de asesinar. a su vez nacida como suplemento de aquella dirigida por Pellicer y Fray Mocho. Si Forja había condenado a las clases medias porteñas “por mirar a ultramar. para evitar la conclusión ostensible que “clase media” es un pensamiento vacío. Viñas ve en Plus ultra lo opuesto del sainete. Si perduran las antiguas clases sociales. carencia de espesura histórica. como en la discusión de fines de los años 50 entre Cooke y los ex integrantes del grupo Forja. Cuando hay un intento vanguardista. en algunos casos para señalarles el infortunio de un espíritu minusválido que ejerce la pequeña propiedad como un secreto rencoroso –véanse los grandes escritos de Nicolás Casullo al respecto-. Es lógico que se piense en primer lugar en formas de comportamiento político-cultural.definiríamos con actos de pensamientos realmente existentes pero que surgen ya cancelados. Las clase media es la metáfora de un estilo. es el jugo último de personajes como Erdosain. Cooke devuelve el sambenito casi dos décadas después. o en una frase dicha al pasar como modismo que señala dones y pertenencias. escapando del clima yrigoyenista de Caras y Caretas . con lo que ya no era válida la crítica de Forja. se pueden seguir los aspectos de desenvoltura y diferenciación que se podían establecer entre las “clases medias” lectoras de Caras y Caretas –vinculada luego de su fundación a La Nación– y lo que sería durante la década del 20 la revista Plus ultra. ¿Se puede seguir con el itinerario de una revista los tropiezos de la clase media para constituir una figura estable de sus pensamientos y pasiones? Viñas lo intenta. un concepto sin sentido que lo único que atrapa es la imposibilidad de ser definido por ninguna ontología social. los estilos lo recorren todo desordenando estamentos.

“Barrio Norte” y “Caballito”? Su nombre remitía. será heredado luego por revistas que toman “personalidades modelo” en ambientes abstractos que resumen publicitariamentre un ideal de vida que se torna ficción visual y en hedonismo entontecido para el ilusionismo social padeciente de las clases medias. “a la divisa monárquica española fue subrayando así un valor agregado sobrentendido como linaje. Plus ultra es la tradición de la gentry argentina que está en repliegue y busca defenderse del terror rojo con incipientes simpatías hacia el fascismo y las políticas de Vaticano. y solo son consumistas como ejericio preocupado de autodefensa contra el miedo abismal que lo social siempre introduce. con una simbiosis social: si usted. incluso. para adoptar el vanguardismo de la Bauhaus y una crítica cinematográfica que desdeña el comentario sobre las star para fijarse en los aspectos en que el cine se torna un arte eisensteniano. al confort de los autos Packard y Studebaker. se verifica algo que Viñas de alguna manera saluda: “Alfonso XIII y Miguel Primo de Rivera es reemplazado por el americanismo vinculado con la incidencia sobre la Ocampo de 1930 por parte de Waldo Frank”. dice Viñas. Plus Ultra operaba la ritualización de las virtudes domésticas proyectadas. todo medido por un sentido del “gusto” en el que triunfa su rápida condición de emblema de vida social y protección espectral de las situaciones de clase. Una tapa de Plus Ultra muestra a Victoria Ocampo.para pasar al alvearismo señorial que habita en Plus ultra. ¿Regímenes de clase y estilo de lectura. en los años del intendente Noel. hablantes donde se ausenta la noción de origen salvaje del habla. por más que subsistan parecidos en ese entremés entre las aristocracias reaccionarias y las clases medias anhelantes. que luego serán insignia de las clases medias. Al pasarse de Plus Ultra a Sur. Especialista en interiores que ofertan el presunto prestigio de dormitorios y comedores apelando al “rango destacado” y a “la más fina originalidad. criticando la saturación mobiliaria de los símbolos domésticos que propone Plus ultra. Lo “encapsulable” ese recinto fantasmagórico llamado clase media. lector de nuestra revista. Estas solo son concretas como abstracción. corresponde preguntar si el parentesco más significativo entre Plus Ultra y Sur (además de la carta tan soberana de Güiraldes a Larbaud publicada en el número inaugural de 1931) es la fascinación por Mussolini. así como la conferencia pronunciada por la Ocampo de acuerdo con la explícita invitación del Instituto Interuniversitario Fascista de Cultura titulada “Supremacía del alma y la sangre”? Es que no hay época que no explique lo que cada intérprete juzgará que determina a sus habitantes encapsulados en ella. con sólo exhibirlos participa del halo iluminador que emiten esas propiedades. mujer libre. la protagonista de Mármol se legitima por su parecido con cierta princesa austríaca. No rehúye un guiño al fascismo –es sabido su amistad con Drieu de la Rochelle– pero se recupera con sus críticas modernistas en materia de arquitectura. Pero hay algo más. habitantes sin verdadera noción del habitar. que son aventureros sin aventura. “selectos. La gran tradición liberal siempre había ejecutado semejante estratagema: en Amalia. se sabe. No se priva de coquetear con el alvearismo hasta despeñarse de lleno en el interior del golpe uriburista. Plus Ultra se fingía una caja de bombones decorada por las emanaciones provenientes del “21 Avenue des Champs Elysées”. que es una lengua. Concluirá Viñas: “Si se admite que la primera etapa de Sur es una zona de pasaje entre 1930-1931. ostenta en su hogar un óleo de Sotomayor o un bargueño del siglo XVII. emblemas habitacionales. un ejercicio simbólico y la fagocitación de todo ello creado para ser recibido en el museo conceptual de esos hombres intermediarios. . El lenguaje de lo “elegantes. ¿O no son signos de equívoca continuidad el entusiasmo de la directora del primer Sur por la arquitectura oficial promovida por el Duce. “exclusivos y “suntuoso”. distinción y belleza”.

agresivos que han extravieso el temblor existencial que significa un insulto para alojar el insulto, propietarios que desde el comienzo lo han pedido todo menos el sentido de “invertir en ladrillo”, frase que a los aldeanos ficticios de la cultura los hace reales nativos del secreto de las humilladas cuentas bancarias. Su cuota de asombra está bien significado por el invento asombroso del subrayado en negrita del diario Clarín, que significa no una importancia resaltante en la frase, sino la génesis del miedo y el escándalo que anilla en los subterráneos de lo escrito. En Victoria Ocampo están aquellas explicaciones de época. Pero Viñas concede. Ella escapa. La noción de escape es una meditación agria sobre la vida, el sentimiento de no estar bien en ningún lado, un aristocratismo desclasado, una finura sin sentido, la vida alta sin consuelo, excepto el del testimonio literario y los restos de cultura universal de vanguardia que una riqueza periférica deseaba congregar en sus casas no burguesas. Un artículo de Victoria Ocampo en el diario La nación hacia comienzos de los 70 comenta el film Lawrence de Arabia, protagonizado por Peter O´Toole. Sur había publicado este escrito hacia los años 40, escrito excepcional por cierto, que adicionalmente tenía como propósito contrastar la idea de aventura militar estetizado de un ejército espiritual que combatía por “la patria de los otros”, y podía contraponerse al bismarkismo del Perón militar. Señala los errores del film; su lejanía del modelo de escritura y sufrimiento de Lawrence, que su literatura lleva a un refinamiento sádico que ninguna cinematografía podría igualar. Era el Lawrence para la clase media, ya pasado por el existencialismo. A Victoria Ocampo todavía le parecía sugestiva la crítica a la clase media desde una estetización o estilización del espíritu místico que destilaba una nación periférica en cuyo centro podría estar su propio fracaso literario, que los dueños de La Nación, que sin embargo no usaba negritas para subrayar el acoso que las zonas de un texto muestras metonímicamente respecto a un mundo burgués que está desajustado por alteraciones innominables, aunque no percibía cabalmente el drama de las últimas aristocracias argentinas. Que si combatían al peronismo, era con ídolos literarios que por fin se decidían a no poseer propiedades, y en ese ahuecamiento de lo social propietario, lo veían por el reverso la idea misma de lo nacional. Capítulo 16. Suplementos culturales: La Prensa cegestista El Suplemento Cultural del diario La Prensa –expropiado en su momento por el gobierno peronista– nos propone un conjunto de problemas y cuestiones cuya significación crítica no puede ignorarse. Este suplemento fue dirigido por una gran figura de la cultura argentina, el poeta Israel Zeitlin (César Tiempo) que después formaría en las filas de desarrollismo. Es un suplemento que consigue sostenerse en un idioma propio, que es el de la cultura social universal. ¿Cuál sería la novedad? Es que el peronismo había creado una lengua inmanente, propiamente suya, que actuaba como doctrina envolvente, significando una segunda lengua comunitaria asociativa en el interior o en el reborde la de lengua nacional usual. Por lo tanto, el suplemento cultural de La Prensa, inserto en un diario casi centenario que en ese momento estaba dirigido por la CGT peronista, tenía una concepción exógena a la lengua estatal, que predominaba entre los movilizados por los granes aparatos sindicales del peronismo de Estado. Es decir, la lengua del suplemento era la que correspondía al horizonte general de la cultura clásica, muy escasamente veteada por las inscripciones que el lenguaje del peronismo incorporaba. Tema crucial cuya excepcionalidad es muy bien estudiada en un reciente libro compilado por Claudio Panella y Raanan Rein, quienes destacan el apoyo de “de intelectuales judíos argentinos, tales como el equipo responsable del suplemento cultural de La Prensa, ya bajo control de la CGT”, que además de Zeitlin (Cesar

Tiempo) eran una sugestiva lista integrada por Bernardo Ezequiel Koremblit, León Benarós y Julia Prilusky Farny. Pero en cuanto al modo cultural del peronismo que de desprendía de la liturgia estatalista para explorar los senderos más amplios del debate contemporáneo, debe mencionarse el caso de Julio César Avanza, miembro del grupo Forja, que durante los primeros años del gobierno de Mercante en la Provincia de Buenos Aires, publica revistas enfocadas en la actualidad cultural, dándole importancia a los lenguajes alternativos en la literatura y las artes, que no surgían de los cuadros sinópticos diseñados por los recalcados términos de la doctrina oficial. Es que tal doctrina, empotrada en una pastoral masiva de cerrados movimientos pedagógicos, había desdibujado cuando no clausurado las anteriores lenguas artísticosociales y estéticas avanzadas. Pero en el suplemento de La Prensa subsistían. Nos referimos a los realismos lírico-sociales de la herencia del grupo Boedo, de la cual es suficiente pronunciar el nombre de Elías Castelnuovo, a un anarquismo que retomaba significaciones muy anteriores de la expresión “descamisados”, a una poética que no costaba trabajo entrever en el cruce de caminos entre Neruda y Vallejo, al propio nacionalismo católico estetizante en la doble vertiente de Castellani y Anzoátegui, a un latinoamericanismo que no disimulaba su interés por el muralismo mexicano, y a la curiosidad de un nacionalismo que en la evolución de las cosas, escribiría su página más trágica al lado, luego, de la Revolución Cubana. El Suplemento cultural de La Prensa, sin embargo, bajo el dominio de la CGT fue la experiencia cultural más alta desde el punto de una incorporación completa y ávida, naturalmente heterogénea, de todas las corrientes de la inquietud cultural de la época. Era la vida paralela a la cultura que en aquél momento provenía del Estado y sus emisiones simbólicas bien conocidas. Plantea acabadamente el tema de una fisura sorprendente y repleta de provocaciones teóricas en el andamiaje retórico del peronismo de época. Como un planeta desorbitado, con palabras que no giraban sobre los ejes previsibles, las del Suplemento nos sugieren un problema permanente en la configuración de las lenguas culturales en los momentos de fuerte direccionalidad de la sociedad en torno a una doctrina oficial movilizadora. Ya dijimos que el peronismo generó actos doctrinales de fuerte poder pedagógico, difícil de pensarlos como ajenos a cualquier poro de lo social que se imagine, por su ostensible vocación totalista. Lengua saturadora y pregnante, fue la dicción colectiva que cruzó la época y pervivió más allá de ella. Tenía el sesgo de retóricas unánimes y formas sentimentales fijas. César Tiempo logró evitarlas a veces, contonearlas otras, citarlas en lo mínimamente imprescindible, para poner el Suplemento en un orbe novedoso. Así, disputaba directamente el horizonte crítico con los hombres y mujeres de Sur o con los especialistas en Kleist y en Yeats. Pero al mismo tiempo que las evitaba con generosidad y sutileza, nacía también allí otra experiencia, que no llegó a desarrollarse plenamente, para preparar la epifanía de un material ausente que otras épocas posteriores también apenas llegaron a palpar, o a extrañar, que era la gran fusión del más importante movimiento de movilización social de la época, con las visiones intelectuales y artísticas que provenía del llamado vanguardista, tanto el que renovaba el realismo social, como el que se expresaba bajo el acucio del surrealismo o de los más variados simbolismos. Siempre se dijo que en área de la “cultura”, los periódicos permitían suplementos de “izquierda” mientras que su cuerpo real se beneficiaba con esa esfera emancipada pero para poder fijar sus efectivas posiciones en la zona real que correspondía. Es antigua la expresión “cuerpo del diario”. Supone una constelación que obedece a la imagen de cuerpo humano, que considerado en forma etérea tiene distintos miembros, emite toda clase de gestos y es capaz de lanzarse a interpretar sus sueños desmembrados en lo que con mucha o poca vulgaridad suelen denominarse “restos

diurnos”. Los cierto es que este suplemento de La Prensa no hubiera sido posible –con sus rebordes vanguardistas, sus apelaciones a la cultura contemporánea y la alusión a la filosofías de la época–, si luego de su expropiación no hubiese estado bajo la dirección de la CGT, entidad que además no parecía tener enteramente su aparato de difusión bajo la influencia de la Subsecretaría de Informaciones, cuyo principal responsable era Raúl Apold, antiguo cronista del diario radical La Época. Esta publicación expresaba la vertiente yrigoyenista y estaba dirigido por el Eduardo Colom. En el cabezal de su tapa podía encontrarse la clásica efigie de aquel ex presidente. Este diario jugará un papel fundamental el 17 de octubre de 1945; la edición que anuncia la liberación de Perón circulaba por la plaza llena, hecha antorcha y profecía. Apold, luego de sucesivos avatares de un itinerario personal en los fuelles del peronismo estatal, culmina su carrera de coordinador general del sistema periodístico, radiofónico y cinematográfico del peronismo, con poderes sobre las cuotas de papel, la modulación masiva de las consignas oficiales y el desvanecimiento o tachadura infamante sobre todo personaje que cayera en desgracia dentro de las filas oficiales o se destacara dentro de las de la oposición. León Bouché, a quien veremos luego actuar en el diario Clarín, ocupó ese puesto en un breve tiempo antes del derrocamiento de 1955. De todas maneras, pese a lo que con verosimilitud suele comentarse sobre su disgusto, Apold no pudo impedir que se filmara Las aguas bajan turbias, el magnífico film de Hugo del Carril cuyo guión fue escrito en la cárcel de Villa Devoto, entre este célebre artista del peronismo –asociado a su blasón musical mayor, la grabación oficial de la marcha peronista–, y el novelista comunista Alfredo Varela, preso entonces en aquella penitenciaria. La idea de “suplementos de izquierda” en cuerpos de producción textual y gráfica que surgen de las imprentas oficiales y los pliegues de mayor espesura del Estado, poco contaba en un momento en que la doctrina institucionalmente fijada como organon general del decir colectivo, no parecía desear contener porosidades que afectaran su literalidad y dura transparencia. En 1947 se prohíbe una obra de Camus que estaba por venir a la Argentina, luego de un exitoso ciclo de conferencias en Brasil, como él mismo lo deja asentado en sus famosos Carnets. En cierto momento de uno de los tantos reportajes que le hacen a Perón en su exilio madrileño, contesta a una pregunta sobre el partido comunista, y según su gracejo habilidoso para desviar cuestiones dificultosas con salidas chispeantes, responde: “¿El partido comunista? No existía, sus diarios los hacíamos nosotros en un subsuelo de la casa de Gobierno”. La chanza estaba dentro del rubro que el general exilado manejaba muy bien, respecto a que el peronismo era capaz de inventar una izquierda para adosarla a un flanco oficial, en vista de que ella por sí sola no cobraría vuelo. Pero aun así no es fácil desentrañar este profuso anecdotario. La frase que alguna vez se le atribuyó a Jacobo Timmerman, “un diario debe ser conservador en política, derechista en economía e izquierdista en cultura”, tiene un aroma peronista pero los términos no se corresponden exactamente con un movimiento que, en su versión canónica no hizo esos juegos sino otros, practicando cierto “tercerismo realista” en todas aquellas dimensiones. La cultura peronista en las diversas dimensiones que habitualmente pueden considerarse en la tarea de un organismo cultural público –artes plásticas, teatro, literatura, música–, estaba en algunos casos bajo el pesado dicterio que el ministro Ivanissevich –de la cartera de Educación– se encargó de dejar claro en oportunidad de uno de los tantos debate acontecidos a propósito de los Salones Nacionales de pintura. Allí calificó el arte abstracto y a las corrientes vanguardistas en general como manifestaciones desviadas o anormales del espíritu humano, por lo que su palabra repleta de una espesa amenaza, impidió los distintos contactos que se insinuaban entre el movimiento social y las alternativas artísticas más atrevidas o contemporáneas. Una

llamativa excepción la constituye el caso del cultísimo aristócrata Ignacio Pirovano, durante muchos años, en el curso del primer gobierno peronista, director del Museo Nacional de Arte Decorativo y miembro de diversas comisiones estatales de cultura. Bajo su influencia solitaria de gran apreciador de las más avanzadas manifestaciones artísticas, se llevaron a cabo experiencias fundamentales de contacto con las artes plásticas y decorativas que en la época significaban un vívido soplo de renovación por la vía de la nueva abstracción, los nuevos concretismos, el surrealismo y los límites sensoriales que eran traspasados por un neo-experimentalismo del cual queda un buen testimonio en la correspondencia entre Tomás Maldonado –radicado entonces en Alemania– y el propio Pirovano, llena de insinuaciones tan inesperadas como profundas en cuanto a los horizontes revolucionarios del arte en el mundo. Pero estos hechos eran una excepción en un panorama artístico e intelectual sumamente disconforme con las posiciones oficiales en el arte, cuestiones que solía reflejar el diario La nación, no sin prudencia pero con una obvia toma de partido, que acompañaba a los pintores alternativos cada vez que el “arte ministerial” hacía su entrada en escena, aunque de tanto en tanto se filtraban en aquellas exposiciones canónicas algunas obras de Raquel Forner, Pettorutti o Berni. Del mismo modo, apreciando tácitamente el inconveniente que significaba la vida cultural cosmopolita de Buenos Aires totalmente confrontada –sorda o explícitamente– con el gobierno peronista –Romero Brest había renunciado a sus cargos, Borges obtenía su consagración en Francia, el joven Cortázar se retiraba aduciendo asfixias muy palpables en el clima cultural, José Luis Romero nucleaba en Imago mundi a los nuevos historiadores que seguían a las corrientes más imaginativas del momento y al propio Scalabrini se le clausuraban revistas–, el escritor marxista y peronista Juan José Hernández Arregui, muchos años después consignaba que en su programa de conferencias por Radio del Estado, durante aquellos mismos años que iban de fines de los 40 a los inicios de los 50, aparecían desde temas sociológicos como el pensamiento de Durkheim, hasta las poéticas más exigentes, como las de Kleist o Yeats. Pero a propósito de este último, el escritor de la izquierda nacional arriesga una opinión donde se pone en juego un cotejo con Borges: “Borges, en lugar de la tradición hispanoamericana a que Yeats hubiese recurrido de haber nacido en estas tierras, prefiere las antiguas literaturas germánicas. En Yeats hay un reencuentro, pese a su teoría poética, entre su obra y los anhelos colectivos que laten en Irlanda oprimida y Yeats no por eso deja de ser una gloria de la poesía inglesa. En esto reside la medida del artista por encima de sus gustos y tendencias políticas…”. Es decir, Hernández Arregui no desdeñaba ningún universalismo pero la obra de arte debía ser una peripecia espiritual enraizada en los pliegues últimos de una sociedad histórica concreta. No es posible, aun hoy, asegurar que esta discusión carezca de sentido, aunque cambien algunos nombres y seguramente muchos de los énfasis con los que se hubo de dar en los diversos recodos de la vida nacional. En el mencionado libro, Guillermo Korn acrecienta otros nombres a los colaboradores de La prensa transmutada en peronista: Eduardo Artesano con una historia del alambrado, Enrique Wernicke con el cuento “Está lindo el maíz”, Bernardo Kordon con una crónica sobre remotos viajes en ferrocarril y una reseña sobre el gran autor brasileño comunista Graciliano Ramos, Jorge Abelardo Ramos (con el seudónimo de Pablo Carvallo un celebrado artículo sobre Gogol –Ramos también escribió con el nombre de Víctor Almagro en Democracia, órgano oficial del peronismo–; Mario Jorge de Lellis con una plataforma de acción en torno a la “poesía nacional” donde sus ejemplos son el primer Borges y Raúl González Tuñón. Hasta Juan L Ortiz publicó en La Prensa su “Gualeguay”, todo coronado con dos cuentos de Ricardo Masetti, luego

innegablemente inspiradas en un expresionismo veteado de fascismo. Manuel Fresco gobernó la provincia de Buenos Aires con conceptos oriundos del fascismo y el corporativismo. el macilento rumbo partidario y la indisposición hacia las alianzas con los activistas del conservatismo que pasaban con razón de la nostalgia de Roca a ciertas circunvoluciones alrededor del General Agustín P. era una escisión del tronco central de socialismo de Juan B. –Federico Pinedo. en ese momento contribuyente en el diario cegetista. El partido que aquel dirigente socialista había fundado. los socialistas de la concordancia. abogado. que despreciaba el voto popular y provocaba al mismo tiempo un activismo en el que el Estado se presentaba con un enfático poder arbitral. no se puede hablar seriamente del desgarramiento político nacional. la formidable e irrepetible conjunción de biografías. realizaban un plan económico que no le temía al hecho de adjuntar la economía agraria Argentina los intereses Británicos. lo que le permite concluir a Korn que se estaba ante una rara experiencia intelectual que permitió una inédita confluencia de escritores de izquierda en ese apéndice extraordinario y conflictivo que trajo el peronismo hacia sus filas. es interesado para participar como secretario de Gobierno en la gestión de Manuel Fresco en la Provincia de Buenos Aires. periodista. que no eran un simple aroma lejano sino una opción más explícita. militante estudiantil reformista. Hoy quedan de aquellos años 30 en la Provincia –donde en los primeros años del gobierno de Fresco. Con el Partido Socialista Independiente será diputado antes y después de la caída de Yrigoyen –acontecimiento al que apoya. Justo y Repetto. Cruce de caminos en la cultura intelectual argentina. Desde 1945 a Papel Prensa Capítulo 17. tienen una historia. El buda y La sed. quizás inadvertidamente. Las tablas de la ley: en los dominios de Clarín Roberto Noble funda Clarín en 1945. entre boedianas. Eso. Mondolfo y Henri Lefebvre. pero muy curiosamente originales. Y el recuerdo de un conservadorismo nacionalista con mirada puesta en la “cuestión social”. En el orden nacional. El socialismo es palabra que le gusta. el joven Roberto Noble cumplió activas funciones en el ámbito de las leyes laborales y educacionales–. con dos cuentos. como a crear diversas . Justo. pero esa fecha y ese momento. como en el libro que mencionamos. Su paso por el peronismo cegetista como responsable de uno de los más raros y profundos suplementos culturales de un diario del siglo XX. también reinó sobre los primeros pasos de Roberto Noble. Prebisch– que provenían también del mismo grupo de Noble. de izquierda nacional y anticipatorios de la saga dramática de las guerrillas procubanas. No se ausentan artículos sobre Simone Weil. las grandes obras arquitectónicas del arquitecto italiano Salamone.conocido como Comandante Segundo en la guerrilla trágica de Salta. a quien le objetaban el internacionalismo. rodeaban de cierto modo a Botana y protegían a Salvadora). Cumplido su período. sino se estudia detenidamente este Suplemento cultural que dirigió César Tiempo en nombre de una de sus tensiones vitales. Noble es joven. si no se estudia. poco a poco transformada en una dimensión menor en el interior de una antevisión que ya había recalado en hipótesis de desarrollo de las fuerzas económicas de la ganadería y el agro. a la manera de las primeras encíclicas papales sobre el tema. Parte V. como proyecto de país. La sombra canónica de Antonio de Tomasso (que junto al dirigente socialista gráfico Sebastián Marotta. con ciertos rasgos de luctuoso humor y locura. aunque tampoco recomendó fundar partidos con esa denominación en su territorio. borgeanas.

y su sigiloso escape del edificio de la Avenida de Mayo. pero el . y decide abandonar el gobierno de Fresco. que se homologaba el nombre de esa coalición conservadora: Concordancia. Estaba la curiosa presencia de los economistas del socialismo inspirado en De Tomasso. y un socialismo conservador y britanista. pasaron de Crítica. además de sus preocupación pedagógica como ministro provincial. En sus años iniciáticos. discos y un refinado “chef de campo”. no es un uriburista ni deja de tener una vaga simpatía por Justo. aunque no hizo una oposición tajante ni sistemática.000 hectáreas hacía una agricultura y una ganadería modernas. figura central en aquellos años. el día anterior al golpe. que componen un escrito excepcional. Agustín P. El “toque de atención” que le seguía al título. que parecía desfallecer – cuatro años antes había muerto Botana– a Clarín. mientras se creaban instituciones de mediación social. Sus apologistas –Luis Alberto Murry. el general. Noble piensa en una “Argentina Potencia”.instituciones ligadas al control del Estado sobre las actividades de la economía nacional. era defendido por Noble. y es un oficial de predicamento que primero es enviado a Europa y luego a Mendoza. que no está demás decir que se inspira también en ciertas reformas educativas que llevaban una lejana impronta de los estados corporativos de ultramar. como una apelación a las “fuerzas armadas sanmartinianas” para que participen en el llamado a una causa de reconstrucción argentina. y del orden socialista conservador. El diario de Noble no vio en Perón nada interesante. Ya había dirigido la publicación oficial del partido Socialista Independiente –el matutino Libertad– y en algún momento quedó a su cargo el órgano publicístico de la alianza gobernante. Retirado a su estancia Santa María. que no se privaba de adosarle al estado las Juntas Reguladoras. va surgiendo el proyecto de un periódico. pero que para la época que ya vemos transcurrir. Justo. donde reinaba el jeroglífico de un nacionalismo que optaba por eventos electorales fraudulentos. en fragmentos apenas desplegados. tanto Perón como Noble había apoyado el golpe contra Yrigoyen. en efecto. además de poseer una gran biblioteca. llamada El clarín. slogan que Perón no rechazaría luego. Perón no había sido parte de la Concordancia. presidía este raro sistema donde subyacía. donde en 3. lo que luego sería el peronismo. una vez que del orden fascistoide se rescatasen las medidas de legislación social. Fue necesario comprar el título de Clarín –que muchos amigos le desaconsejaron por tener un timbre alusivo a la vida militar– a una revista de provincias. con los ejemplares de la edición incendiándose y los canillitas gritando alrededor. Diego Lucero–. Los elementos conceptuales de la Concordancia eran extraídos del Orden Conservador y de variados afluentes nacionalistas. de modo a moderar su influencia en la oficialidad joven. con las emblemas obtenidos de una gestión como diputado donde lucía la ley de propiedad intelectual y una organización del régimen de los jueces de paz. entienden este momento inaugural como la iluminación de un Cincinatto que repentinamente vuelve a la ciudad para encauzarla con un encargo superior a la política conservadora que hasta el momento había hecho cargando el concepto de socialismo. había fallecido muy joven. rebajada a su mínima significación de liberalismo social que no rechazaba la alianza con nacionalismos que recibían variados ecos de los existentes en la época que ya marchaba a la guerra. Noble no consigue ver los potenciales alcances de lo que está en juego. en el partido de Lincoln. menciona el episodio dramático del cerco a Crítica. Muchos de los especialistas en el arte de la diagramación y la tipografía. pero el capitán que escribe sus memorias sobre ese evento. las medidas regulatorias del comercio exterior. Son estos temas conocidos de aquella época difícil. En las mencionadas memorias.

que se cuida de omitir una visión de protección patronal sobre los sindicatos –según la bula de León XIII el socialismo era producto de “malos patrones”–. indirecta. dirigido por John William Cooke. aunque justa crítica al bombardeo sobre la Plaza. Noble quedó con el sentimiento de que había quedado mal con la Marina. justicialista pero que en su momento actuó en la gobernación de Manuel Fresco junto a Noble. se comienza con una publicación que quiere renovar el mundo hierático de la cultura oficial peronista. en su momento Perón le confiere a Noble una módica misión. Entre el eco que han dejado las bombas arrojadas sobre la ciudad. También se publica De Frente. protestaba por las víctimas causadas y ordenaba una colecta que iniciaría el propio diario con una suma muy importante”. se “aplaudía el levantamiento y se condenaba el bombardeo y a la vez. Así. aunque no había dudas sobre su vocación golpista.lenguaje que el coronel percibe como más adecuado por establecer su eje epistemológico entre el pueblo y las fuerzas armadas. parte de una tirante relación que se mantuvo mucho tiempo. se publica otro editorial ya escrito por el propio director. de forzar la publicación en el matutino de una durísima. El laborista. aprovechando que viaja a recibir el premio Moors Cabot en Estados Unidos. pero sin dejar de decir lo necesario. El diputado Visca. su modelado chispeante. que no permite el surgimiento de una crítica autónoma. se tratan en forma oblicua. como a Greta Garbo y Audrey Hepburn–. De Frente se deja ganar por cierto clima existencialista en sus comentarios culturales. del día posterior. evidencia implícita de su crítica al sistema doctrinario monolítico del peronismo. Pero ya estamos en el inicio de la diáspora. pretende ordenar el cierre de suministros de bobinas de papal a Clarín. donde el exceso de un día es reparado por un supuesto ditirambo. Otro episodio de la relación lo cuenta Diego Lucero (Luis Sciutto) en su apología de Noble. El número que coincide con el bombardeo a la Plaza de Mayo corresponde al que sale a luz con el retrato de Hugo del Carril. presupone imaginar una ergástula conspirativa –Noble fue un conspirador en el 55– donde salen decisiones de redacción que actúan sobre una línea tenue. El proyecto de esta revista es no perder contacto con el público cinematográfico que sigue atentamente en Buenos Aires las novedades de los films donde actúan grandes actrices –las tapas de De Frente las invocan. es un doctrina que llevará su nombre. no sin ironía. La colecta concluyó durante el gobierno de Aramburu. de la CGT. de modo que la suma le fue entregada a este. aún no ha sido clausurado. en el breve interregno lonardista siguen saliendo algunas publicaciones peronistas. Un episodio ya en el ocaso del peronismo. pero siempre en relación al Estado y una visión menos moralista del conflicto social. la obliga a tomar el camino de la pobreza en sus medios técnicos –para que pueda subsistir la publicación– y asumir los llamados a una incipiente resistencia que finalmente revela una verdad histórica en el lector de De . Perón interviene y resuelve de inmediato la cuestión. sino que promueve una extensión de la afiliación con ciertos niveles de autonomía. y en el interior de la revista conviven la fuerte condena a ese hecho de sangre y las críticas de cine de Helen Ferro. por lo que la incerteza política que se vive en esas antesalas del golpe del Estado. alguien que no dejaba de tener bastantes relaciones con la decisión del bombardeo. donde. dibujado con el plumín expresionista y refinado de Alfredo Bettanin. Seguir las ediciones de Clarín en esos tiempos. de viaje por Europa–. que se inicia dos años antes de la caída y perdura apenas hasta un año después. Mientras Clarín intenta acercar posiciones con la Marina triunfante. que luego pasará a escribir en Clarín. según Diego Lucero. su voz. es la decisión que toma la Secretaría de Informaciones del peronismo de obligar a Clarín –en ausencia de Noble. Sin embargo. A la vuelta de Noble.

La revista Qué. ¿Cuál es el tema del mencionado número de Qué? Frondizi acaba de ascender al grado inmediato superior a Aramburu y Rojas. en 1863. con su estampa que no por taciturna y hasta algo acicalada. “Los señores Pedro Eugenio Aramburu e Isaac F. que heredarían los de Crítica y antes los de La Prensa–. un tanto sacrificial. El estudioso de la historia del radicalismo. Este artículo de carácter irónico y dolorido es casi el final de su camino de revisión personal y balance autobiográfico y político. David Rock. Detrás del dibujo de ese rostro. Scalabrini pasa revista a las realizaciones del peronismo. una escena de movilización de masas que no quería ser nostálgica sino premonitoria otros tiempos que se esperaba que asomarían.Frente. desde su título encarna una voluntad de concreción. al que la revista ataca por “trotskista”–. la tapa de Qué anuncia que Aramburu y Rojas “son degradados por nuestro director”. que en algún momento comenzarán a ser escritas por autores nacionales. El escrito es largo y estremecedor.] yo fui. dejaba de entrever un rostro firme con la comprensión de los difíciles desafíos políticos que se aprestaban a sobrevenir. No tuve una sola tribuna donde exponer mis ideas durante casi diez años… Yo tenía mucho más derecho a ser enemigo del régimen del general Perón que los señores Aramburu y Rojas”. tiene en su tapa al retrato a plumín del preso John William Cooke. y traza la historia paradojal del intelectual que ahora va a defender a los que están en el llano.. Rojas fueron ascendidos al más alto rango de sus respectivas carreras [. el turf y las historietas. El último número. En el número 188. que provienen del peronismo disidente. en especial Scalabrini y Jauretche. con un lenguaje técnico y político. De algún modo puede sospecharse ahí el corazón profundo de lo que Clarín gustaría decir. lo que se convierte en uno de los más importantes testimonios de la percepción de una paradoja que recorre toda la historia: los autores del golpe habían recibido pródigos obsequios del régimen. la percibe en primer lugar por su opción visual: todas sus páginas vienen cubiertas con fotos de pozos de petróleo y cables de alta tensión. la crítica nunca muy profunda de espectáculos.. en cambio Scalabrini. pero no lo dice por imaginar que debe diluir la formulación de “Argentina potencia” en escritos protegidos por la nota de color. con su trato más leve de esas mismas cuestiones y su obligación informativa del tráfico mercantil y deportivo de las metrópolis –sus avisos clasificados. El director era Scalabrini Ortiz. Pero Qué vive el drama del intelectual que actúa en la orla exterior del peronismo y ahora desea potenciar el economicismo desarrollista que la revista promete ejercer en el centro de sus visos más teóricos y asimismo más agitativos. En la apelación gramatical el asunto parece ya ceñido y en el tratamiento preciso se definen los problemas económicos y sociales. un verdadero perseguido. para esta revista que quiso tomar el modelo de la afamada publicación norteamericana Time. había sufrido el secuestro de revistas en las que escribía y una suerte de sistemática proscripción. sustenta decisivas expectativas en torno al desarrollismo. si exceptuamos quizás el escrito sobre la muerte del Chacho por parte de José Hernández en el diario El Argentino de Paraná. que en la época. Scalabrini decide escribir unas vidas paralelas entre él y los dos militares. sin aderezos ni ornamentos literarios. en el transcurso del gobierno de Perón. La pieza es excepcional. Será el órgano de difusión del desarrollismo frondizista. que había recorrido hasta el momento. dejando descolocados a todos sus colaboradores. junto a Jauretche –y en contra de Cooke. con sus claroscuros. aunque episódicamente no desdeña la noticia curiosa y alguna información sobre el mundo cultural. no es fácil encontrar cualquier pieza parecida a ésta. . pues la publicación se ve súbitamente confrontada con la prisión de numerosos dirigentes políticos y sindicales del peronismo. Buscando en la historia del periodismo de denuncia. atormentada. que ahora defiende a los caídos. ensayístico o investigativo.

Gestores de fáciles asociaciones metonímicas: abstenerse. ejes vertiginosos y circuladores de gran velocidad. El grave artículo era acompañado por una parodia desgarrada. adquirida al grupo Hearst. hacia cierta madrugada de 1970 en la localidad bonaerense de Timote. hay una carta de lector de David Viñas. de San Fernando. Contorno ya saca su último número. Se trata de un recorte de La Nación con una publicidad de Manufacturas Piccardo. en el número señalado. Son los primeros tiempos del gobierno Frondizi. Otra humorada. que los han derrocado luego de recibir medallas de lealtad. dice: “Todo hace suponer que el pobre Avellaneda. con este texto: Allá por el 98 el país vive momentos difíciles bajo la presidencia de Avellaneda. un balance crudo e incisivo del frondizismo en la pluma de León Rozitchner. que no dejan de serlo por haber pasado por todos los controles fabriles que Clarín había aprendido muy bien: un diario moderno es un símil de una fábrica. un número diverso en el que Jauretche escribe una apología de Frondizi a la luz de la historia argentina. “degrádase a Aramburu y Rojas a la simple condición de pollos pelados”.y atacar a quienes gobiernan. Por esta época. más bien imputables a algunos personajes del mitrismo. que quedan encerrados sin elegancia ni honra en ese juego trágico. se haya hecho el distraído frente al bolazo”. como los de las tierras de Ubú Rey. responde a una sección de la revista que se titula La macana de la semana. Cada secuencia maquinal es un ronquido gutural que la ciudad lectora traducirá en palabras reales. sino de otra índole.. Las grandes rotativas tienen su lenguaje de chirridos. Clarín compra una nueva rotativa. donde el texto como materia prima va encuadrándose en distintas decisiones que lo pulen. titulado “Frondizi. La máquina correspondía a uno de los diarios del grupo. síntesis de la contradicción argentina entre civilización y barbarie”–. pero son testigos mudos de los pliegos que imprimen y del enjambre de voces que alimentan. Scalabrini lo describe sin limitaciones. cuyos constructores serían Aslan y Ezcurra. donde el enjuiciamiento era también sumario pero no mordaz y alegórico. Los terrenos de la calle Piedras estaban siendo preparados para la futura sede del diario.. un gran estudio de . y sin disminuir su tentación siempre abierta de poner su primera persona gramatical como firma un tanto soberbia de todo cuanto asevera. y Scalabrini está en los momentos finales de su vida. y los compromisos con sectores militares golpistas a los que se intenta adular por todos los medios. El joven lector Viñas. trazaba las entonces imperceptibles líneas de niebla no disipadas que conducirían. permisos de importar automóviles y toda clase de prebendas. que por el solo hecho de responder el error de la publicidad perteneciente a la “macana de la semana”. [.] razón más que suficiente para que La Nación. para luego salir la pieza labrada para los arquetipos previstos del sentido común. En la misma revista Qué –un número después del que Scalabrini se despide del frondizismo. La constancia de la firma la acompaña con el número de su documento de identidad. sostenida por dirigentes de escaso rango para elaborar una moral altiva y acaso heroica. Y el lector David Viñas. simula un decreto donde: artículo 1º. pero sin desearlo. Era un decreto humorístico. Queda así situada una encrucijada entre el intelectual fiel a sus ideas aunque los representantes del movimiento popular no lo estimen debido a su ajenidad con la “lengua oficial”. lo tornean. en este que sería uno de los más importantes textos del fracaso político de los escritores que se acercan a los movimientos sociales. que ya había cesado sus actividades. gracias también a tantos otros hechos. muerto en 1885 no era el responsable de los momentos difíciles. ganaría una suscripción completa a la revista Qué. Una historia violenta y timorata. el Boston News. lo desmiembran o sacrifican como muñones. el diario con mayor densidad de historiadores por página cuadrada. lo injertan.

que simultáneamente entabla una decisiva y conmocionante correspondencia con Perón. Noble se jacta de que termina predominando su opinión en contrario: desarrollo petrolífero con capitales del exterior. ligado a la familia Lagomarsino.arquitectura que construyó el Estadio de Ríver. o por el contrario. confesor de Evita. buscando nuevos minerales en las entrañas de la tierra. adversas al peronismo. para tal propósito. al . pero se encuentra con innumerables dificultades jurídicas y financieras. sino también porque recordaban el alma publicística de los partisanos universales en sus sótanos embozados. los militantes de una ya numerosa “resistencia peronista”. El diario nacionalista Azul y Blanco. Noble pudo contemplar su gran obra. Inaugurado el edificio en 1960. con Frondizi como candidato. casi totalmente inspirada en la estructura edilicia del Miami Herald. dirigido por Marcelo Sánchez Sorondo. e infinidad de otras que hoy perviven en la memoria urbana. En la Correspondencia de Cooke con Perón. no menos conmovedor por su rusticidad emanada de sigilosos mimeógrafos. pero en lo fundamental reafirmaba el autoabastecimiento petrolífero sin el auxilio de las inversiones extranjeras. Combate. Era ya el diario de mayor circulación. como si un alumno recién enterado aplicase nociones de estructura y superestructura. El “desarrollismo” iniciaba su camino atendiendo a temas petrolíferos con su secuela en la electrificación del campo y el riego científico de la pampa. Santo y Seña. se leen numerosos comentarios sobre esta prensa clandestina y semiclandestina. Sus páginas estaban cubiertas de concienzudas estadísticas. Así circulan Resistencia Popular –donde actúa el padre Hernán Benítez. remodeló las Galerías Pacífico. las oficinas del ferrocarril San Martín en Puente Pacífico. las mayestáticas consignas de la “Argentina Potencia Mundial” emanadas del programa personal del estanciero Noble. en lo que en aquel tiempo se llamó “arquitectura funcional”. el problemático miembro de la familia Botana–. se destacaba más especialmente por sus denuncias al frondizismo. con vínculos específicos con Cooke. Las agencias de Clarín se multiplican como ventosas nutritivas del palpitar mercantil en los barrios que destinan a que las grandes maquinarias de impresión deglutan junto a la modesta venta de un rastrojero o un aviso de alquiler. medias y populares. escribían otro capítulo del periodismo argentino. y demás nombres rápidos que definen los acuerdos y diferencias de los numerosos grupos militantes que por entonces están bajo la compleja dirección del delegado Cooke. En 1954 Arturo Frondizi había publicado Petróleo y política por la editorial Raigal. escrito por plumas cuidadosas. hombre sutil y partidario de acercarse a cierto sector del frondizismo. sin problemas para ingresar a una zona xenófoba. volcar el voto peronista a Frondizi. Aún era el Frondizi del programa del partido radical firmado en 1947 en la localidad de Avellaneda. teólogo popular. El libro tiene un sesgo de marxismo un tanto esquemático. Los panegiristas de Noble presentan al director de Clarín como pionero de la fórmula “más petróleo argentino” y a Frondizi como un sucedáneo que llega para implementarla desde el gobierno. El Guerrillero. vehículo de relación de avisos de compra-venta que son el tejido último que provenía de su ya palpable intervinculación con las clases propietarias. Palabra Argentina –dirigido por Alejandro Olmos y que tenía gran circulación. Está en juego el voto en blanco en la elección de Constituyentes de 1957. La ambición declarada de Cooke es que vuelva a circular su revista De frente. nombre un tanto ostentoso por tratarse de un órgano del Comando Nacional Peronista. Este concepto será el centro de la campaña de Clarín. un Frondizi que aparecía. “traicionando” sus principios del período anterior. En esos mismos barrios. en cuya superficie podía haber inocentes quioscos de cigarros y tiendas de utensilios para la cocina y el tocador. señalando ahí el caso de Damonte Taborda. en la gran colmena de transacciones que protagoniza toda gran ciudad.

. Más allá del tipo de periodismo que hacía el nacionalismo de fines de los 50. y el primer editor de Operación Masacre de Rodolfo Walsh.. el sorprendente Marcelo Sánchez Sorondo. con Ernesto Palacio). Esta carta acerba. ¿No cree que tenemos derecho a pedir explicaciones?”. en el mismo número que ya comentamos con la honda pero paródica destitución de los autores del golpe del 55 por parte de Scalabrini. Bandera argentina (de Juan E. (de Enrique P.] La introducción de grandes masas de capital extranjero. como lo fueron en su oportunidad los capitales ingleses? [.000 ejemplares.. Osés). además de acusar a su hermano Risieri. en los tiempos frondizistas. Consideramos que se está tratando de realizar una política económica de gran desarrollo nacional. ¿no romperá la actual relación de fuerzas. firmada por Ismael Viñas. visto como una interpretación apenas peyorativa de la realidad mundial del capitalismo. se encamina con el modo inversionista multinacional. bajo el título irónicamente scalabriniano de Supersticiones del hombre de la calle: “La experiencia común enseña que los capitales extranjeros se llevan más de lo que traen.] Los técnicos de YPF aseguran que ellos pueden lograr los mismos resultados que cualquier empresa extranjera. hay una carta a los lectores. Crisol. Pero el tema sigue vivo. experiencia que ya se hallaba finalizaba. succionando hacia las metrópolis las ganancias. siendo su director. Esperemos los hechos para juzgarlos”. que en 1973 sería candidato a senador del peronismo. no sin muchas renuencias de su parte. Ya Contorno había hecho su balance y despedida del frondizismo. Hoy nos parecen sombras que viven en las entrañas de mohosos papeles quienes han escrito esas notas. de haber plagiado un libro de ética de Etienne Gilson. hermano de David.llamar a Frondizi “el hombre de Gubbio”. y uno de los directores de Contorno. muy pronto rector de la Universidad de Buenos Aires. especialista en Tomás de Aquino y San Agustín. al unirse a los capitales existentes en el país? ¿No se convertirán esos capitales en una fuerza irresistible. cuyo tiraje superaba gracias a su estilo de denuncismo mordaz más de 100. Ismael le preguntaba a Qué. Carulla)–. ¿por qué no los dejamos? Fueron justamente los hombres de Qué –entre los que usted se encontraba– quienes usaron más palabras y palabras sonoras. es el propio Scalabrini el que habla aquí: “No hemos cambiado de ideas. tal como puede comprobar cualquier lector de periódicos añejos. Pero no solo es un tema sobre cuestiones referidas a la conveniencia o no de las inversiones extranjeras. contradiciendo lo que escribían antes. heredero de plumas de los 30 bien animosas en su obstinación autocrática y bravamente despectivas–La Nueva República (de los hermanos Irazusta. En Qué. Hoy esos mismos hombres parecen empeñados en darnos soluciones de las que muchos dudamos. directa y punzante. Era la localidad italiana de donde provenía su familia. Usted mismo lo ha repetido incansablemente [. Azul y Blanco. en un intercambio que se hacía apenas en la sección cartas de lectores– que suele ser el lugar de disidente tolerado o del exacerbado denuncista– y que merecía una sucinta respuesta. cultivaba una fina ironía neo-oligárquica y generaba un nacionalismo con ciertos guiños al peronismo popular.. sino qué puede responderle alguien como Scalabrini a alguien como Ismael Viñas. en la que sin duda aun late el Scalabrini preocupado por el curso que tomaba la discusión petrolífera. cuyo impulso. un afamado medievalista cristiano en aquella época. Pero el neotomismo de Gilson no parecía una fuente de inspiración de los escritos filosóficos de Risieri Frondizi. la izquierda quedaba nuevamente libre de compromisos con las burguesías que de tanto en tanto ofrecían programas progresistas. . Con lo cual. obtendrá una cáustica respuesta que no está firmada pero sin duda. situados entre una fenomenología humanista y una teoría de los valores con algunos visos de la filosofía analítica.

movió los hilos de su influencia para que José Portogalo. el evidente “valor agregado” de la extracción de petróleo. Noble comienza en las filas de un socialismo conservador y gira hacia el economicismo de una nueva clase dirigente con intereses en la infraestructura productiva. y finalmente se extiende un orden de expulsión del país. Su pluma cobra aliento épico: “La Patagonia se ha incorporado al quehacer nacional dándose cumplimiento al patriótico anhelo del general Roca. gran poeta. fue encarcelado pero sacado de su penosa situación por Noble. . además de criticar la acción de ciertas empresas extranjeras. Otro caso en el orden inverso de las ideologías. pues Argentina precisaba desplegar su política petrolífera y había solo un modo: el auxilio de la bienes de capital importados. fuera amnistiado y luego. que impiden que se lleven adelante las licitaciones correspondientes a las plantas destiladoras. su derrocamiento se debía a la razón contraria. aquel expediente que se había diligenciado en la sección “Orden Social” de la Policía Federal. y Frondizi comienza en un radicalismo con fuertes matices progresistas. se abren las más amplias perspectivas en el país”. Por así decirlo. poeta. Junto con el petróleo. Luego. Roberto Noble adjudicaba casi exclusivamente como obra de la prédica de Clarín el comienzo de la acción exportadora de hidrocarburos. que así confirma la verdad generosa de su pliegue de conciencia. tampoco. le confió la dirección de los suplementos de Clarín. Es cierto que las historias de Noble y Frondizi son todo lo discordantes que se quiera en sus orígenes y sustentos cognoscitivos. La Sección Especial de la policía sigue persiguiéndolo por ser un “peligroso extranjero”. En el suplemento de Clarín. En la pintura hagiográfica de Noble que realiza Sciutto. años después de fallecido éste. a las que llama monopólicas. para luego cambiar de opinión en el gobierno. muy festejado en su época. aunque con pretextos proteccionistas. periodista que tomó una Secretaría de Estado –crucial: la de informaciones– en los últimos tiempos del peronismo. presuponiendo el peso determinante de una patronal moderna en la creación de una gran burguesía nacional. y un declarado economicismo que se nutría de una interpretación muy esquemática del marxismo. ¿Qué hace Noble? “Consiguió primero que la orden de expulsión quedara en suspenso. como lo afirma claramente en su libro Del poder al exilio. a pesar de que los nacionalistas que participan de él rechazan el convenio con las petrolíferas norteamericanas. Él nunca había combatido la posibilidad de los convenios con empresas petrolíferas extranjeras. Perón.No obstante. a su derecha. Estamos hablando de los años 50. fuera destruido”. con su libro Petróleo y política. Frondizi inicia su biografía a la izquierda de Noble. Bouche había trabajado en la Editorial Haynes durante el gobierno peronista. que pasando por alto su estigma de “peronista maldito”. Y anuncia el próximo autoabastecimiento. Caracteres personales diferentes. y dirigido la revista Mundo peronista. León Bouche. por su parte. que en su momento significó para Frondizi. Nobles señala éste hecho. un anarquista místico que entra en la redacción de Clarín. una crítica a los contratos que estaba dispuestos firmar Perón con una empresa de la Standard Oil. de extender la soberanía efectiva de la nación al extremo sur. y disponer de una amplia serie de acuerdos de perforación y extracción con empresas norteamericanas. En este caso. es un pliegue con el cual Noble atiende el caso de José Portogalo. debajo de la rudeza de las órdenes terminantes que se les han escuchado. premio Municipal de Poesía. y la culminaría. Incluso cree que el golpe del 55 tiene su fundamento en el hecho de que. el gas y la petroquímica. no se ignora el sabido tópico del patrón generoso que ayuda a las almas que caen en doctrinas riesgosas pero finalmente son salvadas por el apóstol. Ambos se encontraron en las consigna del autoabastecimiento petrolífero.

Pero está la posibilidad de hacer todo esto calculadamente. alguna cercanía con cierta lengua económica epifánica de este cuño. Queda el débil . se encuentran los beneficios a un número escueto de anarquistas perseguidos o a las familias de sus porteros. dictaminó como un talento. o para mejor decir. o de los hados ascéticos que le confirman que el capitán de industrias es un sacerdote de la curva de precios y ganancias–. lo que se convertía en realidad inesperada. pues es el milagro laico de la expectativa defraudada. En una suave proporción que el hombre de profesión no dadivosa puede concederle a la dádiva – proporción que pude surgir de cálculos del empresario que publicita su don humanitario de cuota fija. Pero todo ese acto es una experiencia en manos de quien no corresponden. descubrir a un talentoso joven que comenzaría a dibujar en ese diario llamado Carlos Loiseau. el de su amigo Noble. Las máquinas tienen “raíces de acero hundidas en la tierra. y padre del que sería reciente presidente de ese país. traducibles en dolor. en el itinerario de una teoría económica de tipo cosmogónica. no tuvo en ninguna otra oportunidad. El no ocurrir lo que se espera pero ocurrir otra cosa que ya fue esperada antes en vano. Parecería hablarse a sí mismo. La ironía de la historia lo es quizás todo en la historia. Había que descubrir ese punctum. Esa no correspondencia de actos y personas. Un equivalente místico a lo que Manuel Aznar. Los rumores eran el golpe. El proceder de la ironía de la historia supone alguien que encarne la acción que repara otra vez lo que se reparó mal. Caloi. Después de muchos circunloquios de los que habitualmente no hace gala como experimentado y tenaz editorialista. que además de otros componentes más comprensibles. mayordomos o coadyuvantes. sacudamos la cabeza para liberarnos de la maraña confusionista”. poseía también “la estrella de Napoleón”. el hombre que tenía una difícil relación con Clarín. Corre marzo de 1962. La historia tiene entonces. Como economista de un desarrollismo liberal. una antropomorfización de las grandes maquinarias. bajo el cual recoge muchos de sus editoriales de Clarín. Toda la antigüedad clásica escribió bajo el canon de la ironía de la historia. es una fuerza innominada de la historia que al final. apenas abriendo una ligera excepción para ciertos casos específicos de tolerancia a la inflación. llanto. va preso a Martín García. las pequeñas pero intensas golpeaduras del destino. es la que crea verdaderamente los nombres. Quizás el empresariado argentino salido de este mismo cuño. alegría. con capacidad de manejar un amplio abanico de títulos rimbombantes. que no esa. Es un milagro revertido. pero siempre con niveles de ajuste en el gasto público. Noble llama “a cerrar oídos a los rumores que desliza la intriga. No en vano se dice ironía de la historia. No obstante: posee un rasgo místico en relación a las máquinas. Los editoriales de Roberto Noble son una catequesis continua. Pero es cierto que Noble no es solo un empresario de la fe sino un pionero de industrias. vuelco de esperanzas y reparaciones obtenidas por los hombres inciertos mientras los justos eran humillados. “Argentina Potencia Mundial”. en ese momento embajador de España en Argentina. Hay zumbidos que se alzan desde las entrañas de acero de esos seres inanimados. Pero también su telurización. Y concluye: “Hay una verdad republicana: salvar el orden constitucional”. En el trasfondo antropológico del desarrollismo encarnando una epopeya vital.le toca a mediados de los años 60. amigo de Noble. Allí estaña el hecho. Esa fantasmagoría pone el desarrollismo cuyo motor es de papel-diario. con el que Noble disputaba la vocería del desarrollismo. esos niveles de autonomía energética y cierta estabilidad monetaria que se había logrado. Frondizi. avizora en la irresolución de la cuestión del peronismo una próxima acción militar que podrá detener algunos de los adelantos que se adjudica él en gran parte.

gobierno de Guido. Noble se conforma, no hubo golpe, apenas sucedió que “nos hemos dado un nuevo gobierno constitucional cuya única defensa es su propia debilidad. Trataremos de consolidarlo y salvar con él, definitivamente, el porvenir de la República”. Poca cosa en materia republicana cuando los fastuosos proyectos económicos parecían salidos, en cambio, de la maquinaria arltiana de un Astrólogo de los Oleoductos. Basta comparar esta actitud economicista, que desbalancea el supuesto republicanismo vigoroso que hubiera debido acompañarla, con lo que cuenta una novela de Jorge Asís unos años después –estamos adelantando un poco los tiempos de este relato– al situar las acciones en plena redacción de Clarín, ya en pleno gobierno de Videla. Conocíamos la redacción imaginaria que brota de Los lanzallamas de Arlt. Dos décadas después de la muerte de Noble, Jorge Asís se convierte en un destacado periodista de Clarín, donde firma una columna con el nombre de Oberdam Rocamora; crónicas urbanas que cultivan una maledicente picaresca con unas gotas de lirismo tenue, para el entendedor. El diario tira en pleno Mundial de Fútbol, casi un millón de ejemplares cotidianamente. Antes, Así había escrito Los reventados, donde impera lo mejor de su estilo de de dandy plebeyo, con apologías cínicas de los intrusos que asaltaban ávidamente la política y de una jocosa comparación entre los valores timoratos de una pobre democracia frente a los divinos aventureros que hacían del Estado un teatro vulgar que derrochaba irreverentes pantomimas. En Los reventados completa su tránsito desde la izquierda hacia un realismo político egocéntrico y de ponzoñosa jocosidad. Intenta capturar la lengua coloquial de la Buenos Aires del 70 presentando una antropología burlona de personajes sobrevivientes. No, no podría ser Arlt. Asís enfrentaba entonces el mundo épico de la militancia política con una fauna picaresca que justo en ese momento estaba dispuesta a vivir de la simulación y del fraude. Eran simpáticos timadores que al costado de la carretera donde pasaban multitudes entusiastas y vociferantes proclamando sus credos, intentaban realizar sus negocios de sobrevivencia. Ese batallón de perillanes pretendía vivir de la venta de cotillón político en un momento de efusión social. Como mercachifles improvisados, solo mostraban el afán individualista de medrar con la historia colectiva, mientras a la distancia se escuchaban las voces épicas, fundidas en un mismo ritmo con su misión histórica. Esta horma de antropología social picaresca marcará su itinerario posterior, que no del caso comentar aquí. El “reventado” era alguien que Asís trataba con extrema simpatía, pues eran los personajes de discurso estropeado y con conciencia utilitaria, representando el detritus que podía poner en jaque a la política pero al mismo tiempo advertía que la historia estaba acechada por los fantasmas mal resueltos de una equívoca exuberancia popular. Pero cuando un reventado dice: “–¡Qué me decís! ¿Te lo imaginás a Rosqueta ahora? El loco fumando importados, un buen whiscacho, en el Sheraton, para él es muy fácil ser bacán”, podemos comprobar que en mundo confesional de los deseos mantiene una identidad de bon vivant, mientras que en Arlt la ensoñación de un futuro beatífico lleva a un contraste lacerado en el que resalta la erosión insuturable entre la caída y la redención. Porque mientras en Arlt se encontraba una angustiada demonología, la literatura de Asís marchaba hacia un intento de captar trozos vivos de un idioma realmente escuchado en las barriadas de la época: la astucia depredadora se presentaba como una acuarela taumatúrgica del popolo minuto sin angustia, despojada del embrollo de la imaginativa, torturada y farsesca antropología criminal de los locos arltianos. Cada línea de Arlt pertenecía a una suerte de alto horno dialectal, incandescente de corazones turbios y desmesurados en los que subyacía mucho más que una candorosa ausencia de

la moral burguesa, seguida por un astillamiento (un “reviente”) de la conciencia en nombre del juego particular de ventajas. Hallábamos en ella el secreto mismo de lo humano baldado por el juego de crear un despotismo de dioses falsos que festejan la muerte de la libertad como un acto estético, espeluznante y desatinado. Pero la teatralidad de los personajes de Asís se hallaba despojada de trascendencia y caricatura. Hay en ellos un resentimiento práctico, de fines encubiertos pero realizables, y el disfraz no pertenece a una metafísica de la caricatura sino al ramillete necesario de tácticas para realizar el acto astucioso de la lucha por la vida. El punto de vista de los reventados de Asís -esos hombres destruidos por dentro que venían a representar alegóricamente las fallas del orden establecido- implicaba también rebajar la intención arltiana de arrastrar escorias de perdidas religiones y de despóticos utopismos. Pero por otro lado enseñaba que había que bucear en un bajo fondo de anómalos bribones para trazar un fuerte juicio sobre la actualidad. El reventado exhibe su caos anímico de diversas maneras: mientras en Arlt se trata de discursos delirantes asociados a la reinvención alquímica del mundo –por lo que su lenguaje surge también de una fábrica de enunciaciones profetistas y extasiadas–, en Asís estamos ante criaturas que solo disponen de un saber simulador, advenedizo y aprovechador. Solo podemos reconciliarnos con ellas no porque expongan la metafísica onírica de los grandes conspiradores y asesinos rituales, sino porque son desamparados sociales entrenados en el timo y la impostura de sobrevivencia. “Con nuestro resentimiento, Vitaca, podemos hace una ciudad”, dice Rocamora en Los reventados. Y acaso se nos hace posible recrear una sonoridad arltiana en esa frase. Así como en esta otra: “tenemos que estar siempre colgados de la liana, agarrados como garrapatas, tenemos que estar siempre al costado, Vitaca, prendidos. Y si alguna vez en este país manda el Partido Comunista, nos compramos una hoz y un martillo y chau, seremos revolucionarios, es todo curro”. Quizás sean frases arltianas partidas, remotos rumores de Erdosain o del Astrólogo, que no llegan a consumar su esplendor porque Asís las detiene en un cinismo unilateral que no tiene la contrapartida de la dolorida autodestrucción. Por eso, es Asís mismo quién mucho tiempo después hablará irónicamente del conjunto de opiniones de mediados de los años setenta, que insistían en atribuirle la responsabilidad de ser una suerte de continuador de Roberto Arlt. Lo cierto que la cuestión del Partido Comunista tiene su peso en el itinerario de Jorge Asís, y él mismo le dedicará una reflexión no exenta de agudeza en El sentido de la vida en el socialismo: “No debo anticiparme al infeliz epílogo de mi actuación de decadente intelectual mundano pero divertido. Cínico y pueril pero bien alimentado”, dice Asís de su personaje de Nobles a la carta. En este último relato breve, de muy buena resolución y sutil humorismo, Asís pone a prueba su concepción picaresca de la historia: el plebeyo de Villa Dominico crea una escenografía falsa con nobles decadentes que ofrecen sus servicios nobiliarios en una noche de ilusión y comedia. La verdadera falsedad se halla alojada en esa casta nobiliaria deteriorada, y el intelectual argentino que los convoca tiene oportunidad de reflejar en ellos su propio escepticismo y desencanto a través de una causerie bellaca. Se trata de un Jorge Asís escudado en máscaras que actúan al ras de las identidades verdaderas, presentando ahora a “reventados” de alto copete, en la figura de estos descendientes degradados de los salones proustianos. El sesgo autobiográfico detrás de un embozo apenas distanciado, o la presentación de personajes con nombres que en su retintín sonoro conducen a los nombres reales, es quizás una de los recursos más antiguos del roman a la clef, del que Asís se revela como un cultor rápido y entusiasta. ¿Abusa de este método? Sin duda, pero ahora, a diferencia de Diario de Argentina, donde el sistema de remisiones cuenta

con una matemáticas de desciframiento de traducción casi inmediata –Citrymblum, Camilión, Ernestina de Noble, Magnetto, son fácilmente descifrables–, Asís emplea esta práctica para mirar con cierta melancolía su propio pasado político, su anterior renombre literario y un perdido mundo amoroso sustituido por simulacros mundanos y desconfianzas mutuas. Entonces: esto también produce efectos sobre uno de los temas característicos de Asís, la conquista amorosa en términos de victorias carnales relatadas con rústico lenguaje de batalla. Esta seducción contada con una poética que hace hincapié en “lucros sexuales” inmediatos, deja lugar ahora a una reflexión más atenuada, revelando el trasfondo persistente de situaciones como éstas, la lírica desolación que acontece después que ocurren esos encuentros “ganadores”. En La noche del mouton el galán chasqueado medita de este modo sobre la situación que lo llevó a caer en una inesperada tela de araña del destino: “En todo caso, podía buscar el 'Mabillon' de Saint Germain, donde se juntaban los insomnes y los desesperados por encontrar fragmentos de tibieza hasta que invadiera el día”. Pero es en El sentido de la vida en el socialismo donde estos elementos de compensación nostálgica (“desesperación y tibieza”) aparecen con más fuerza en la plusvalía del pícaro. Se trata de una crónica bien lograda en su ironía y mordacidad sobre las reuniones de especialistas mundiales, en París y en Moscú, con el trasfondo de la crisis del socialismo real y la caída de la Unión Soviética. Los apuntes de Asís son chispeantes y certeros, retratando con el antiguo desenfado de Oberdam Rocamora y la risa interna de un embajador de pacotilla, el movimiento de personajes académicos y políticos que son fantasmales desdoblamientos de la sempiterna figura del granuja, ahora bajo el hueco prestigio de las máscaras de un ministro francés de cultura, de un infatuado presidente checo o del mismísimo Alain Touraine, bocetado con burlona pincelada. Sobre esta descripción no pesan reclamos de pesquisa y el ansia informativa que podría encontrarse en un agente de los servicios de inteligencia, como el que se desempeña en Partes de inteligencia, un relato de Asís datado en la época alfonsinista, donde juega en el extremo de la confianza que podría dispensarle el lector en el sentido de que su personaje mantendría las adecuadas proporciones del distanciamiento literario respecto a la efectiva (o sospechosa) materia histórica que está tratando. Pero al igual que aquella novela de fines de los ochenta, en El sentido de la vida en el socialismo –dedicado a Simón Lázara y Fernando Nadra– estamos ante un retrato del mundo profesional donde actúan las ideas, los intelectuales y los expertos en lenguajes culturales. Repleto de nombres propiciadores, este escrito trata de un modo que luce simple pero eficaz el grave problema del resquebrajamiento de los mundos históricos y el lenguaje con el cual una camada de intelectuales se refiere a él. Está en juego la palabra socialismo, y el logro del título del escrito es quizás lo que mantiene la fuerza de este balance autobiográfico donde el astuto vagabundo que pensó en ser una “garrapata” en la historia busca ahora el propio sentido de su vida política. Percibe quizás que lo único que le queda es la nostalgia, y al fin, que ese podría ser “el sentido de la vida”. En el socialismo y en cualquier otro sistema político de ideas. Hay que llegar sin embargo a Lesca, el fascista irreductible,, para percibir el intento de Asís de reunir a la vez dos propósitos vinculados al “sentido de la vida”. El primero, un proyecto novelístico que ingresara al drama de las ideas del siglo veinte con un personaje argentino en París. Se trata del fascista Carlos Lesca –personaje que Asís extrajo de una realidad histórica verdaderamente acontecida– en el cual esboza una vívida acuarela del mundo intelectual rioplatense que actúa en los cenáculos culturales y políticos parisinos, en paralelismo con la presencia allá de Victoria Ocampo. Pierre Drieu La Rochelle, el mohíno literato y crítico fascista dueño de una escritura acaudalada, elegante y perspicaz, quién también supo ser partiquino amoroso de

Victoria Ocampo, será el vértice que vincule ambas experiencias, pues también entra en tensiones con Lesca a propósito del control de la revista fascista Je suis partout. El segundo, un guiño limítrofe a los lectores por el cual se invita a juzgar un relato que juega con fuego, pues es lo necesariamente arriesgado como para mostrarse en contacto con muy precisos conocimientos sobre el mundo intelectual del fascismo y del colaboracionismo francés, y lo necesariamente impersonal para que se extraiga una conclusión tajante: el desafío provocador de recordar a un fascista argentino disputando con el nervioso intelectual Robert Brasillach la dirección de una revista cultural de combate en París, tiene el propósito oblicuo de revisar el mundo intelectual de las derechas nacionalistas argentinas de las que el plebeyo Asís desea decir que se siente –y aspiraría seguramente a que se reconozca esto- enteramente ajeno. Y lo debe mostrar con el tono, el sentido y los cálculos narrativos contenidos en Lesca, el fascista irreductible. Estamos ahora ante una novela de porte clásico, donde el movimiento de los personajes se realiza invocando fuertes hojas ideológicas, que son la estopa de la que están hechos los sueños de estos calamitosos mortales. Muy lejos de los reventados, por fin aquí no hay criaturas que se subieron como arácnidos estafadores al carro de la historia, sino que están en ella con plenas convicciones. Pero no son criaturas de izquierda, sino trágicos personajes de la derecha europea en dónde actúa un argentino que quiere demostrar desatinadamente que la literatura de Celine es inferior a la de Hugo Wast. Es quizás por esas disonancias entre el tema y el alejado tono de voz que escoge para relatarlo, que percibimos que Asís ofrece un material limítrofe, que a sus numerosos detractores les confirmaría lo que le prepararía el destino –el encuentro con las derechas fuertes del siglo– pero lo que en verdad ocurre –decimos aquí nuestro parecer– es que Asís se prepara con comedimiento para descartar con elegancia una de las formas de su insinuado destino. Y para decir quizás que sigue recorriendo la cornisa de una literatura estigmatizada y que justamente a través de un tema fronterizo –Lesca, el fascista que enlaza al nacionalismo argentino con los herederos de Maurras– quiere mostrar una escritura madura, un trato diestro con personajes ideológicos del siglo y conocimiento de una materia novelística nueva. Esas tragedias de las militancias maurrasianas son paralelas y especulares a las que muestra “el sentido de la vida en el socialismo”. Pero son también numerosos y evidentes los guiños de Asís en relación a las discusiones que entabla Lesca con sus colegas fascistas de París. Ocurre que los maurrasianos puros no son hitleristas y se disponen a defender su versión vernácula del orden jerárquico en contra de los alemanes. Ahí, Lesca dice que hay que aceptar que “la única verdad es la realidad”, y que es necesario “estar contra Maurras para salvar a Maurras”. Pero estas humoradas (innecesarias) no consiguen entorpecer lo que es una reconstrucción bien planteada del clima intelectual de la discusión en las derechas francesas y argentinas en los años 40, lo que remite al posterior enfrentamiento y desprecio del peronismo que mantuvieron estas corrientes. En Lesca, Asís intenta la cuerda trágica. Pero aquí y allá resurge el espíritu jaranero, quizás irreductible, pero ya lejos de la saga del reventado, del cínico, del “servis” que le sirve al escritor para jugar con su ataque voluptuoso al aparato intelectual del progresismo. ¿Adónde lleva este juego? Nosotros estamos también interesados en una respuesta, en la medida que estamos manteniendo aquí otro ángulo, que se quiere muy distinto del de Asís, pero que también desea cuestionar el cuadro de valores que normalizó el progresismo en su versión más banal. A partir de esos valores se desdeñaron sin reflexión lo que aquí llamamos la “cuestión del libro menemista”,

“siempre al costado del camino”. Así ve en esa redacción dos tránsitos. también son presentados a través de ese perseverante pespunte que late en sus desempeños: también son “canallas y atorrantes”. cuestionando o ridiculizando las ideologías insomnes de cada hora– y una objetividad narrativa inspirada en arrasadoras chispas de coloquialidad –ese flujo de palabras extraído de un habla que se quiebra entre los pliegues internos de sus tácticas astutas o maliciosas– se puede considerar ahora como vulnerado. Y aquí retomamos la historia de Clarín. el recorrido amplio que hace un puñado de periodistas destacados hacia la conversión en “periodistas con firma”. su literatura debe cambiar hacia horizontes inesperados. él mismo presentándose como realización exquisita de la fábula del marginal que tropieza con la canallería y el divertido fingimiento de la aristocracia parisina decadente. importa dilucidar la relación entre literatura y política de un modo más inquieto que el que simplemente lleva a apartar de un empellón despreciativo el ciclo Asís de la literatura argentina. Acabamos de definir. tornados luego en un tipo de cinismo que quizás da la materia íntima de grandes y desventurados periodistas. aunque en éste caso ese rasgo furtivo actúa desde un segundo plano que no afecta el hilo trágico que los mueve. de su propios fracasos políticos. de retórica e ideologías de escritura– el vínculo entre los programas políticos. Quizás en esta novela sobre Clarín. al periodismo. con su voz anti intelectual poniendo a prueba. Pero en éste caso. tiene la irrenunciable importancia de que indirectamente capta todas las tensiones de una redacción.textos sigilosos de la cultura argentina de los que también forman parte algunos de los de Jorge Asís. tienen algo de vividores de las ideologías. pero también como vertedero de vidas que provienen de sus propios detritus. la novela de Asís sobre el periódico que lo hiciera célebre y luego lo negaría como una envenenada flor mal robada. Pero su proyecto de crear una subjetividad novelística perdurable –el reventado como hilo interno de la historia argentina contemporánea. sino que abren sus poros hacia un espacio trágico. aunque teñida de los dramas amorosos que salen del último socavón de la picaresca de los desesperados sin rosas de cobre. . Segundo. como cuerpo colectivo de la política y la escritura. ¿Una novela histórica? Prisionero de los mismos dilemas que justificaron el arranque de su “poética de la garrapata”. En la doble fantasmagoría de un bloque de lectores situado en el andarivel progresista que lo reprueba y su encuentro con la figura del “Embajador”. Sin la consideración de este ciclo es difícil explorar de qué modo sigue siendo una cuestión del estilo –esto es. El ciclo de la obra de Asís sigue ahí. Asís probablemente ve llegado el fin del largo período que va del Partido Comunista a Embajador cultural de Menem y de la antropología literaria del reventado hasta los conspiradores fascistas que retrata como un episodio más de la fascinación y del fracaso argentino en París. La lucha en el interior de la redacción de Je suis partout se asemejan a las que ocurren en el ámbito del Diario de la Argentina. Con todo. las éticas personales y los valores literarios que un escritor expresa. Primero. la pérdida de influencia del desarrollismo entre los directivos de la Empresa Clarín. también. estos fascistas con los que Asís coquetea para distanciarse sin dar el brazo a torcer (esto es: sin dejar de convocarse literariamente junto al “tema peligroso”). Los personajes de Diario de la Argentina no son pieles translúcidas pero dejan avizorar una segunda capa existencial donde los nombres reales revelan el propósito novelístico del cronista irreverente e impúdico que se ve obligado a romper con perdidos lirismos (como lo muestra la apelación al paraíso perdido que tenía el logrado título Flores robadas en los jardines de Quilmes). o siendo más magnánimos.

Altos funcionarios de la misma ya eran Héctor Magnetto y José Aranda. acto que considera típico de una decisión de un comité de barrio y desde luego que sin ese mismo desprecio. desde el punto de vista de su ideal de autoabastecimiento. pero ahora se trataba de reclamarle a los autores del Golpe una rápida solución institucional. No obstante sigue publicando a Lugones. que asimismo preocupa a La Nación. La compara. amable visitante de la España de Franco. con el mismo nivel que debería alcanzar la producción de energía. país que visita lápiz en mano. Ese bonapartismo periodístico que según Ricardo Sidicaro. La Nación y el peronismo Ocurrida la Revolución del 30. irá aportando medidas de cierto control del Estado en el movimiento general de la economía. que insiste en que el ciclo revolucionario debe extenderse. amigo de la caza mayor. No estuvo contra el golpe. un teniente coronel radical filiado en el yrigoyenismo. en la fila de desocupados que esperaban bajo el frío en la calle Tacuarí. abedules y arrayanes de las zonas frías y húmedas de la Argentina son superiores a las arboledas finlandesas. y emplea bastante tiempo en demostrar que las coníferas. un hecho más en la saga de la inestabilidad argentina o de su nombre resolutivo: los golpes de Estado. Sus biógrafos escriben no sin orgullo que fue comentada hasta por el mismísimo periódico Le monde. empresario que veía en los diarios una transfiguración de la política a través del concepto “campaña periodística” –como la que emprende contra Illia por haber decidido el cese de los contratos con las petrolíferas multinacionales–. La Nación sigue ejerciendo su derecho a realizar “la política desde arriba”. Con el tiempo el diario usufructuaría esta posición irreal de facción que no se considera facción. tuvo cierta repercusión en otros medios internacionales. . Sin abandonar su prédica anticorporativista. hasta que hacia mediados de 1931 decide interrumpirlas. Parecía el diario de los Mitre inclinarse hacia una salida alvearista. en sus últimos años crea un ámbito de discusión con sus amigos Frondizi y Frigerio sobre la cotidianeidad política del país – llega a pedir paciencia ante la gestión económica de Krieger Vasena. noctámbulo que repartía personalmente la sección clasificados de Clarín antes que saliera el cuerpo del diario. Es el comienzo de Papel Prensa. que mantenía. los descendientes de Mitre encontraban más rendidor que ligar el diario a una facción específica. Las últimas campañas de Noble. lo que muy pronto se ve dificultado por la insurrección racial de Corrientes a cargo de Pomar.La figura de Noble correspondía a la de un pater familiae. refutando el concepto de “fin de las soberanías nacionales” del Ministro de Guerra del Brasil –Juracy Magalhaes– cuya finalidad era imponer la idea de “fronteras ideológicas”–. Capítulo 18. Alvear de todas maneras es proscripto y el resultado de esas elecciones fraudulentas da origen a un largo ciclo conservador. pero está contra los ideólogos del corporativismo o del “abandono de la Constitución liberal” que proclaman quienes lo han dado. no siendo este el caso de los dos políticos mencionados anteriormente–. Su viuda Laura Ernestina y su hija Guadalupe –de otro matrimonio– entablan querellas judiciales por el control de la empresa. Muere en 1969. de ética particularista triunfadora que se arroga el canon de la universalidad enjuiciad ora y objetiva. eso sin dejar de sentir la molestia de las publicaciones de Leopoldo Lugones. que solo se encuentran allí en virtud de la libertad de expresión. haciendo cuentas sobre las estructuras económicas que exigiría una empresa de papel de diario en el país. que le debía recordar al gobernador Fresco de sus mocedades. Gambito elegante del diario: junto al artículo del autor de La Grande Argentina una advertencia de la dirección dice que no se comparten esos criterios.

La Nación ensaya una sustitución para la ausencia de Crítica en el espacio de la prensa vespertina. y que luego. como diario de la tarde. a Noticias Gráficas. no hubiera habido golpe de Estado: Crítica. Y crítica sobre crítica. desde luego.No eran fáciles las relaciones con el gobierno de Uriburu. lo que motiva que un informa el embajador alemán a Berlín vea a su vez a La Nación como un diario comprado por un sindicato norteamericano. de alguna manera antecedente de la ironía jauretcheana. director del suplemento dominical de La Nación que en 1927 publicaba en ese mismo suplemento una ficción sobre las relaciones entre Jesús y María que la Iglesia consideró heréticas. consiguiendo que el diario La Nación se disculpe de haberlas . que impulsó decisiones estatales a favor de sectores ganaderos. La Nación comienza a recibir las acostumbradas críticas a su camaleónica facilidad de participar en desestabilizaciones y luego invocar a los dioses tutelares de la democracia regenerada. con una “estulticia que es reflejo del mitrismo”.y el diario El pampero. también en Lisandro de la Torre. salvando muchas de las notables plumas que el diario había acogido durante décadas. Entonces. No es mal epíteto. Es el caso de Carlos Alberto Leumann. que muy pronto clausura el diario sin el cual. Aprovechando esa situación. puede decirse. Pero en 1932 asume Justo y La Nación reacomoda las cargas. retoma el mismo motto antisemita para calificar a La Nación de órgano de capitales judíos. que La Nación festeja. Pero enseguida se firma el pacto Roca-Runciman. antiguo socialista conservador. amparado por los demiurgos que echaban luz en las tinieblas desde los timones editoriales de La Nación. no era sino una legítima reacción para evitar que la Argentina sea sometida a la influencia norteamericana y a la vez sionista. la misma actitud toma el escritor nacionalista Ramón Doll – hombre no despojado de gracia literaria. La Nación encontró la tabla de salvación en el apoyo a Federico Pinedo. volverían las aguas al cauce democrático normal. parte de las intensas y numerosas decisiones en torno a Juntas Reguladoras que estimulaban la protección estatal en todas las áreas donde la economía agropecuaria del país era más dinámica. Según Sidicaro. el diario también actuó censurando artículos –en caso muy renombrados– a los que un sector de la opinión pública los señalaba como contrarios de los necesarios resguardos de la “familia católica”. La nación sostiene entonces. Botana no era rival fácil. Pero la estulticia estaba radicada en su actitud de suponer que el golpe era bueno porque “intrínsecamente golpista” era el yrigoyenismo. y que será la piedra de toque se un nuevo denuncismo y ensayismo historiográfico adverso a la influencia inglesa en el Río de la Plata. En términos de estos episodios no es inadecuado recordar que sometida a las suspicacias de las agencias nazis que actuaban en América Latina. La prédica proteccionista y proindustrialista se extiende durante todo ese tiempo. uno de los más reconocibles del vasto universo de publicaciones nacionalistas. Los hombres de Crítica responden con Jornada. como si no importara tal despropósito institucional. ministro de Hacienda del general Justo. que tanto le preocupaba a los herederos de Mitre. no desdeña al gobernante pero debe salir también a marcar algunas cuestiones que aun en un tono más leve. –a propósito de de las decisiones sobre carnes sancionadas por Inglaterra en Ottawa– no dejaban por el momento de ser las mismas que estaban inscriptas en el programa antibritanista de los Scalabrini y los Irazusta. luego advertirá a La Nación de que cualquier politización en el ejército. en tanto La Nación se ve en problemas por denunciar la detención de personas que conspiraban para entronizar un “Tercer Reich” en la Argentina. Curiosidad vibrante de la época. y es la publicación emanada de Crítica donde se dice de La Nación que ha adquirido un espíritu fascista. ya que el nom d´origin estaba prohibido. en el que reinaba sin discusiones. de orientación judía. crítico no exento de áulica sutileza.

una colaboradora escribe una apología de la condición del estadista –mitrista. otros simplemente de interrumpir el ciclo conservador. y otros liberal-conservadores con menos pretensiones ideológicas que económicas. a no ser aquel que beneficia a los agricultores con la compra de la cosecha en momentos de dificultades económicas. ya era una justificación histórica elocuente para una movilización de tropas que en su cometido golpista. etc. temeroso de la libertad de prensa y amigo de las decisiones en gabinete cerrado que después encubre el lenguajes estridentes y directos. Pero el ostensible rotulo de germanófilos y aliadófilos repartía en hemisferios diferenciados la política militar y obligaba a cada fuerza civil a establecer distintas alianzas. con las firmas –informa Sidicaro– de los jóvenes dirigentes Ricardo Balbín y Oscar Alende. publicación comunista dirigida por Victorio Codovilla. Aunque su toma de posición contra a los grupos germanófilos y su interés editorial en que se realicen elecciones no manipuladas. La Nación se desdice de él. donde había oficiales partidarios del eje. de un coronel que hasta el momento había actuado en activas logias que preferían ciertas penumbras conspirativas. en un ensayo de censura ex post-facto. sus anteriores aprobaciones a las juntas reguladoras de la producción y el comercio que el conservadorismo había propuesto en la década que había transcurrido. pellegrinista–. más adelante el diario decidiría ponerle cortapisas a las antes elogiadas medidas de Pinedo. ¿No era ése el credo de La Nación. Pero los aires censores que transitaban por el gobierno militar y la demora por romper relaciones con el Eje. Atemorizada por el mismo artículo que había publicado. la preocupaban hasta tal punto que a mediados del año 44. Se van consolidando en el matutino que corrige. ligándola al mercado interno y al autoabastecimiento de armas. que ya desde su nacimiento había promovido armoniosas relaciones entre el capital y el trabajo. lo que en definitiva significaba la alianza clausewitziana entre soberanía nacional. Llega incluso a elogiar el famoso discurso sobre la Defensa Nacional.. Se recordará que dicho discurso hablaba en términos novedosos de la defensa nacional. pide disculpas al presidente Farrell por lo que considera una falta de respeto y expulsa del diario a la redactora de la pieza autoincriminada. en varios grados de simpatía hacia los compromisos corporativos. roquista. Con todo.publicado. con muchos conscriptos alcanzados de muerte por la resistencia de la infantería de marina. Pero no era fácil descifrar su signo ideológico en la maraña de grupos en que subdividía el ejército. la presión fiscal emanada de una burocracia oficial. había generados escaramuzas como la ocurrida enfrente al edificio de la Esma. histórico secretario general del Partido Comunista argentino. Temas como el gasto público. y que ahora salía a reactivar la vieja institución creada por los conservadores en la época de Joaquín V. pues ahora les parecía que pedía demasiados esfuerzos a los productores privados mientras el Estado no autocontenía sus gastos. movilización social e industrialización . contra las deficiencias que ofrece la condición del demagogo. de la Unión Industrial y también con el de la Unión Cívica Radical. le atrae la atención favorable del diario La Hora. lo que desde su tribuna de doctrina había afirmado con tanta insistencia? Sí pero no. pues pensaban que un plan industrialista que retomara iniciativas anteriores. a La Nación se le abren ciertas expectativas favorables por la intervención en el Departamento de Trabajo y Previsión. en la cátedra universitaria que había sido creada anteriormente por Alfredo Palacios. que Perón da en La Plata. Surge con más fuerza el credo que rechaza cualquier intervencionismo estatal. inauguran en ese tiempo una línea de trabajo que la caracterizará de allí en adelante. el aumento de empleados estatales. El golpe de 1943 contó con el apoyo del diario La Nación. En la laboriosa construcción de su liberalismo vinculado a las clases poseedoras de la renta agropecuaria de más espesura y a la Iglesia. González.

que para ese momento ya era patrimonio natural de la discursividad de Perón. joven estudiante nacionalista. cuyo padre era un farmacéutico anarquista de la provincia de Santa Fe. estamos siguiendo en general. corrupción. Este tipo de acción indirecta era acompañada con clausuras directa de pequeños y medianos periódicos. La Nación aprueba los términos del discurso y derrocha elogios. del Partido Socialista. Por cierto que el peronismo intenta la prensa propia.autónoma. se tornarían tan fundamentales como abstractos. Con el peronismo en el poder. Eran las recurrencias de una parte turbada de la población inorgánica. aunque en cierta oportunidad Perón declara no tenerlas. incluso critica a quienes se atrevieron a criticarlo. La Nación editorializa dos días después. tendencias reeleccionistas. Si bien a La Nación no le gustaba el estímulo que el coronel Perón les daba a las organizaciones sindicales. Como es notorio. no era lógicamente alentadora. le llega a La Nación el momento de hacer una revisión de sus anteriores programas industrialistas –Perón le ha retirado la personería jurídica a la Unión Industrial– y de lanzarse a criticar las restricciones para la importación de papel. llamaba a mayores niveles de concordia con el empresariado y se congratulaba con el célebre discurso de Perón en la Bolsa de Comercio. El seguimiento que realiza está recubierto de interesantes paradojas y matices. Los acontecimientos se suceden rápidamente. control estatal. habían sido detenidos. La Marcha de la Constitución y la Libertad fue apoyada entonces por el mismo diario y la Plaza san Martín llena permitió palpar momentáneamente que el crecimiento de las fuerzas inspiradas en los vaivenes perspicaces del audaz coronel. y en este caso una fuerte centralización en la secretaría de informaciones es el nudo administrativo del cual depende una variedad de revistas y publicaciones de todo tipo. retenciones fiscales sobre el agro. si al mismo tiempo se aceptaban los derechos sociales. del Partido Radical o La Vanguardia. y si bien una declaración de Perón de que no sería candidato es saludada por La Nación. donde estaban pertrechados varios grupos antiperonistas. Pero las numerosas medidas de índole social-progresista no conformaban a los sectores empresariales del agro y la industrial. desarticulando con precisión una historia que en este y otros temas se cuenta con estereotipos. se produce un tiroteo ante las puertas del diario Crítica. calificada como medida contra la libertad de prensa. apenas con unos pocos comentarios adicionales. El 17 de Octubre ya se ha realizado. Eran antorchas hechas con el diario yrigoyenista La Época convertido en cilindro de papel. donde parecía insinuar que esa misma concordia se haría para conveniencia empresarial. Cae el joven Darwin Passaponti. que sin ser inexactos. el trabajo de investigación sobre el diario La Nación que ha realizado Ricardo Sidicaro. el único que apoya a Perón. Sigamos pues el hilo de esta historia. IAPI. muchas de las cuales . Al desconcentrarse la marcha. que evitarían males mayores. que nuevamente se desbordaba en las plazas históricas y encendía teas sin objeto ninguno. La defensa de Perón que hace La Nación por ese discurso fundado en las antiguas doctrina de la movilización bélico-industrial – motivada poro la suspicaz interpretación que hace el Departamento de Estado de los Estados Unidos. La articulación de temas era conocida y ahora queda elaborado el canon: recorte a la libertad de expresión. Incluso se permitió interpretar todos los acontecimientos de este breve y dramático período como la reiteración de las batallas entre los partidarios de la Constitución y los que querían dar su propia ley a la República. antes que como un conflicto bajo el modelo antagónico pueblo-oligarquía.es más vehemente que la que poco después hará el propio Perón en su respuesta a la mencionada organización del hemisferio Norte. el balance que hace hacia el año 45 de la experiencia que abrió el golpe dado dos años atrás. aumento del gato público. con lo que La Nación ensaya nuevamente la fiscalía alicaída un editorial aprobatorio. como Provincias Unidas.

termina agonizante sus días en los años temibles de 1972 y 1973. además de la tradicional El Hogar. el escudo nacional clásico. sucedáneo de Mundo Argentino. del diálogo familiar picante y politizado. como un eco de la revista El Hogar pero transfundido en los hogares peronistas donde la “célula familiar” debate sus posiciones frente a las elecciones. muchas de sus revistas pasan al orbe peronista. Hubo de ser uno de los diarios de gran tirada de la época. Mundo deportivo. arrasándose el magnífico edificio de Río de Janeiro y Rivadavia. que afirmaba la mirada auspiciosa del burgués en el seno de su etnografía de gustos de consumo domiciliario en relación a la recientemente surgida palabra confort. especialmente Mundo Peronista. formas humorísticas más o menos simplificadas y chascarrillos burlones de todo tipo. que condensa todas las particularidades de una didáctica peronista.comenzaron a darse al público en la Editorial Haynes. No alcanzan estas pocas líneas para dar cuenta de la capital importancia de esta editorial que sostuvo durante años el diario El Mundo. Así. y es obvio. los negocios conexos – Radio El mundo en su momento –y también la férvida imaginación folletines mezclada con el sentido de las economías de escala. Haynes. era readecuado en el escudo peronista con otras líneas de diseño. los artículos doctrinarios con las conocidas clases de Perón y Eva sobre “conducción política” e “historia del peronismo”. uno de los elevadísimos precios que pagó la arquitectura de Buenos Aires a los enredos financieros de sus dueños o sus familias. los deseos de anexión de otras empresas. Mundo argentino. el sol presidiendo la escena de fraternidad revolucionaria– de alguna manera trastocados con un trazo que huía de la tradicional deriva circular para adquirir . tenía ese genio difícil de describir del empresario de los medios de comunicación. que son los textos de acompañamiento que recibe el ámbito de la retórica formal de la revista. que presuponía el fracaso del primer lanzamiento. remota herencia de la revolución francesa. Borges lo reseña y desliza una ironía sobre tal pieza relevante de la historia de la literatura contemporánea. sino que se adentrara en ellas. rodeado de las mejores críticas literarias que alguna vez se hubieran hecho en la argentina. esto ocurría especialmente los días en que salía la aguafuerte de Arlt. en más de medio millón de ejemplares. que incorpora restos de la gauchesca. con su marca asociada a la concepción periodística y drásticamente comunicativa del ERP. así los llama– como Antena. pero pasada al mundo ya clásico de las revistas que derivan su opinión y su poder didáctico a personajes de historieta. Sintonía. Con la Editorial Haynes en problemas y envuelta en la cruel atmósfera de un remate –lo que sucedería años después. La trama de Mundo Peronista se compone de una lengua total. que ve su primer ejemplar en esa fecha dirigido por Alberto Gerchunoff. una de las cuales se detiene incluso en criticar la reunión de Trotstky con André Breton y el muralismo mexicano Revera. Rondan por su cabeza las inversiones. diario del mismo grupo. y produciendo en general la idílica sentimentalidad de que el peronismo es un domicilio lingüístico completo y sin fisuras. de Quino. aunque luego comienza otra época con un rediseño. El Mundo. responsable de la inauguración de una nueva etapa histórica donde los viejos símbolos nacionales subsisten pero bajo una traducción que alude a las clases productoras y su disciplina verbal y a las formas de diseño modernistas reelaboradas para que el cántico heroico no dejara su faz en la puerta de las reivindicaciones sociales. de donde salen “productos”. Paradójicamente. no ovaladas sino con todos sus elementos –laureles. Esa será la sede de las Aguafuertes de Arlt. igualando muchas veces a Crítica y La Nación. autor de Mafalda. manos apretando el soporte de un gorro frigio. vinculado en los inicios de la su carrera laboral a un empleo en los ferrocarriles ingleses. para firmar el manifiesto de los artistas revolucionarios. pero no ignora las contribuciones de Scalabrini y hacia los años 60. a cargo de Jorge Luis Borges.

la payada. En un gesto que lo honra –era en aquel momento . además del referido sol convertido en una abstracción. Hasta comienzos del siglo XXI. al que consideraba ligado a los capitales ingleses – el editor era. sin los ramalazos de la vanguardia futurista que se percibían en estos dos casos.cuadraturas. y no están ausentes las figuras de sus maestros. combinar las sintaxis visuales y orales de la radio y el cine. el idioma social del Estado. Clausewitz. el diario oficial del peronismo. Y en otra vuelta de tuerca más. volutas enérgicas y puntiagudas. arquetípicos pero no sin voluptuosidad. debe decírselo. y tales artículos trataban de su viejo tema. la ya impuesta historieta como editorial ideológico en las sombras y el escrito doctrinario en cuyo interior resuena un timbre de marcha social y algarabía popular que los escritos hacen pesar en sí mismos bajo la forma de consignas. Era el tema del discurso militar estratégico en vísperas de una guerra que se veía como inminente. Lo dirigirá ahora Ernesto Sábato. No obstante. que habían descubierto tanto los publicistas del bolcheviquismo como del fascismo. inglés–. del complejo ALEA –en la calle Leandro Alem– donde se editaron las revistas de Haynes ahora con sus nombres que anexaban con otro nombre la anterior anexión: Mundo Peronista. no pueden dejar de llamar la atención estos artículos de Descartes. y en donde Perón publica artículos con un pseudónimo que revela parte de su estilo humorístico. no compuesto por corporaciones. por la quiebra empresarial. que no es fascista. el diario La Nación sigue publicando artículos ridiculizándolos. cuyo norte es la fusión del estado mayor del ejército con un estado mayor más difuso. Mundo Atómico. si se quiere atractivamente pagana. donde Perón suele quejarse de los propios órganos periodísticos del vasto complejo que sale de las imprentas oficiales. sino por el estado de la movilización social. sino. aunque. donde interactúan dramáticamente el chascarrillo burlón. sino por Aramburu–. el aire desafiante de Mordisquito. y también La Razón. ostensiblemente por su razonamiento militarista. a los que se agregan los diarios obreros como El líder o El laborista –que recién será clausurado luego de la caída de Perón pero no por Lonardi. Todos estos elementos de la sintaxis de los “mundos peronistas” se hallan en Democracia. de ahí la inversión hecha por éste recobrando el nombre del filósofo del discurso del método–. En este panorama. y en algunos casos. y ante la cual la Argentina podía hacer valer su condición de país exportador de alimentos. es el cartesianismo no asumido por el peronismo. pero por poco tiempo. Von Schiefflen. autor de la Ciropedia. Mundo Peronista vuelve al nombre Mundo Argentino. picos elevados. el chiste sobre el peso del reverso de las cosas –el filósofo Descartes tenía una rama familiar de apellido Perón. Mundo Infantil. La pedagogía peronista en toda su expresión. encargado de enfrentar con argumentos histórico–políticos más sólidos al diario La Nación. Y de alguna manera. muchas veces muy bien logradas. que inclina su línea editorial hacia el apoyo del peronismo. Perón se quejaba de Haynes. con los textos de las revistas populares. los artículos son derivaciones de sus viejos apuntes de estrategia militar. Democracia también sale de los talleres ALEA. con toques no tan remotos de publicidades que recuerdan las figuras enérgicas. por otra parte. uno de los más fuertes antecedentes de la razón de la guerra y la meditación del soldado sobre el enigmático destino. Von der Goltz y hasta Jenofonte. ciertamente. este razonamiento militar tiene algo de “discurso del método”. ahora pasaban a ser parte. y la conjunción extrema del didactismo de la época. por más que éste y sus adláteres –esos otros “mundos” que revelaban los alcances de la mirada anexadora o colonizadora de su editor. a partir de los sucesos de Corea en 1951. señalando sus vínculos con los capitales internacionales. Mundo Deportivo. como apresuradamente lo califica Gambini en una de sus colaboraciones sobre este tema en La Nación. extraídos del acervo estratégico del saber militar prusiano. desde el cántico callejero. cuando cae Perón. y no estima al diario El Mundo. etc.

siempre más adelantado que sus colegas peronistas que pertenecían a los que no mucho más tarde este joven diputado acusará de burocracias entregadas a apagar cualquier despunte revolucionario en el peronismo.discípulo de Albert Camus. y siempre siguiendo en el caso de La Nación por las rutas del examen sistemático al que la somete Ricardo Sidicaro. una pluma ágil de las derechas clericales con enteros rebordes antisemitas. Por momento. La Nación. en torno a la habilitación de colegios y universidades católicas para dar certificados profesionales. Para eso se allanaron las contadurías de diarios. el conocido Padre Menvielle. con un pepita interna de hombre moral preexistencialista–. de una manera tan maciza. La Prensa y El Mundo. quizás no de forma sabida o voluntaria. y costaba encontrar argumentos unilineales incapaces de hacerse cargo de la espesura de la situación que sería muy simplificador calificarla como una contraposición de izquierdas y derechas. respondía al órgano católico Presencia que era La Nación la que tenía ideas educacionales totalitarias. pero mudas linotipias. su conocido discurso es revulsivo. cuál era el del financiamiento de la Unión Democrática con fondos provenientes de terceros países. Era un antecedente de lo que después serían las movilizaciones de Laica o Libre. En el debate parlamentario sobre las demás cuestiones referidas a los medios de comunicación – expropiación de La prensa. Una comisión nombrada por el gobierno para investigar el tema. Asume la voz de un peronismo revolucionario en su integralidad de aspectos. sin olvidar el tema de naturaleza superior por su índole ética: la tortura. el estilo que sume Mitre contra Vicente Fidel López. sus leves balanceos ante la historia y la maldita continuidad de las conductas humanas en las esferas de los política. se opta por el estilo irónico o la alegoría risueña –así lo recomienda uno de los editorialistas. El gobierno peronista lo había hecho con algunos colegios católicos. ante la vocinglería de las multitudes y las armas. esas orugas que amenazan las bibliotecas. persistía en su campaña de crítica al intervencionismo estatal. dificultades para importar papel– sobresale el discurso de John William Cooke. No es fácil escribir esta historia si no se atiende a la paradoja de los nombres. saliendo en auxilio de los diarios afectados por la investigación parlamentaria. Mostrando que este debate tenía un fuerte dramatismo ideológico. muchas veces silenciosas sardónicamente. el gran escritor humanista. concluyó con considerandos referidos a otro tema. por supuesto La Nación. al llamarlo bibliófago. De alguna manera se lo veía así al peronismo. el editor sempiterno de la revista Nosotros. definiendo la potestad de entregar titulaciones al Estado exclusivamente. lo que merecerá un editorial condenatorio de The New York Times. que son más duraderas que las denominaciones de los textos abrochados que salen de las imprentas. lo que motiva la reacción del inquieto Menvielle. lo que parece un implícito intento de retomar. haciendo centro en los ferrocarriles ahora estatizados. totalitarios o liberales y industrialistas o agraristas. según las cosmovisiones más difundidas de las izquierdas del siglo. pero también Crítica. tecnologías no inocentes. Roberto Giusti–. por la misma época. Por lo tanto. la voz que con su irónica mansedumbre quería señalar una intensa disconformidad. que el argumento para expropiar La Prensa brota de una conciencia política que se considera apta para señalar el conflicto mayor en las sociedades. que las que el peronismo había aplicado a militantes comunistas o estudiantes socialistas. que optaron por la cautela ante una retahíla de clausuras adicionales que afectó también al diario El intransigente de Salta y a La Hora. renuncia poco después al comprobar que las torturas de la Revolución Libertadora eran más intensas en los militantes del peronismo ya resistente. por lo que se imponía el lenguaje lejanamente alusivo. del partido comunista. la lucha entre la prensa burguesa entrelazada a las empresas del mismo signo y el .

lo que La Nación interpreta como un acto de convivencia. lanzar con este concepto. la de acercarse mucho más al peronismo que comenzaba su agonía con proposiciones económicas que evocaban muchas veces el plasma liberal. producto de una crisis ostensible. la idea del “hecho maldito”. publicística y artística de una nación. a veces provenientes de la fragua incesante para las eficacias tácticas que no pocas veces practicó el fundador. Ya venía La Nación. de lo que fue el “evitismo” posterior que pavimentó el tránsito de innumerables militantes socialistas y de izquierda a las ya atractivas filas de la resistencia peronista. La Nación proseguía con sus reacomodos. un condicionamiento salarial al nivel de los necesarios aumentos del producto del conjunto del bloque laboral de la economía nacional. con el peronismo en el llano. para perfilar estos conceptos con una noción más precisa de las contradicciones en el interior del peronismo. Antecedente. la ahora posibilidad de que el proletariado que permanecía inscripto en ella. cálculos de posibilidades. pues no sin preparación previa. periodística. También reprobó La Nación con energía que parecía sincera –aunque no convencieran enteramente a Democracia– los numerosos atentados a bomba habituales entonces en distintos puntos de la ciudad. prisionero del peronismo. que combinando socialismo conservador y conservadorismo de matices estatistas. conocida expresión que destacaba la potencia del peronismo al mismo tiempo que sus límites. Con todo. rotundos anuncios de lo que ocurriría con los bombardeos del 55 y posterior caída del peronismo. lanzando matices a veces inesperados. opiniones que inanes de la autoprotección y a veces el cauto entusiasmo por la morigeración de la acción colectiva del Estado en la economía. tensa y equilibrada. el dirigente socialista Enrique Dickman se entrevista con Perón en un hecho de múltiples consecuencias. Eva Perón. fue la opción de muchos socialistas que reconocían en esa identidad exaltada en marchas oficiales.pueblo que debía declarar su emancipación asumiendo la dirección de la lengua social. de oponerse con energía inusual al golpe antiperonista del General Menéndez en 1951. a pesar de la renuncia del jefe de editorialistas. prestara oídos a un tipo de socialismo que su vez reconociera las realizaciones obreristas del peronismo. balances internos. un hombre de familia patricia. Todavía no había hecho aparición. sensible dirigente socialista. festejaba desde la cárcel las salidas democráticas que excluyeran lo que hacia fines del 53 parecía inevitable. un golpe de Estado con magnitudes de violencia que hasta el momento la sociedad argentina no había atravesado. la liberación de algunos presos ferroviarios socialistas. El diario de los Mitre tenía con qué navegar en aguas difíciles. la reapertura de La vanguardia. la cuestión de la propiedad–. había marcado la década del 30 –también con un probritanismo forzado. Parecía acompañar la línea personal que se había trazado Federico Pinedo. al momento en que Perón juzga en el Congreso de la Productividad. Las inmediatas. yacente en el punto justo en que un opositor duro decide convocar sus respetos a una muerta que conmovió a millones de hombres y mujeres y dejar una imposible aceptación pero rodeada de encomios que a veces siquiera parecían demasiado forzados. anunciaba lo que muchos años más tarde. el paso que había dado Dickmann. sobretodo –decía Dickmann– la llevada a cabo por la esposa del presidente. Pero no todo eran confrontaciones en torno a la última ratio de la ideología y el orden símbolo de los debates –es decir. La necrológica del fallecimiento de Eva Perón es prudente. En tanto. pues. menos consecuente de lo que propusieron sus críticos– y ahora. Se estaban atravesando momentos –en esos conglomerados confusos de tiempo que precedieron al 55– en los que el diario La Nación parecía producir una ilusión que para muchos era de conveniencia inevitable. que . pero de aluna manera que parecía demasiado subido.

Allí se había lucido el diputado Frondizi. nos pone ante el ingenuo pavor de que cada individuo es un recorte casual entre innumerables ejemplares de la serie. cuya plataforma reclamaba la reforma agraria ‘inmediata y profunda’. que vivían de la paradoja de ser más avanzados en su letra proveniente del congreso de Avellaneda. donde el nombre es la compacta y extensa sonoridad de una cultura. toda paronomasia. la nacionalización del petróleo. de los servicios públicos.. Quizás la obra de Rodolfo Walsh trata de todo esto. de las vastísimas posibilidades que se recogen bajo el nombre de novela. Un embajador norteamericano en la Argentina también se llamaba así. ¿Pero qué viandante? ¿Uno que piense constantemente en Rodolfo WALSH? En verdad. De este modo lo explica Sidicaro: “¿Se había distanciado La Nación del principal partido de la oposición? La Unión Cívica Radical. de los frigoríficos. cobran fuerza luego de la caída de Perón. alojándose en la escritura del entonces nacionalista épica Rodolfo Walsh. Por otro lado los lavadores de autos. Una muy conocida entrevista de Walsh con Ricardo Piglia deja una estremecedora conclusión: se estaría acercando. lo que la fenomenología llamó precategorial o antepredicativa. La cadena se establece aquí por la vía de las oes. El periodismo es la lengua protoplasmática. Walsh. la del juego circular o la de las cosas atiborradas. . pasmadas. El enunciado es atrevido y hasta cierto punto escandaloso. es difícil separar enteramente los géneros ficcionales que practicara. el investigador de la certeza de ser perseguido Este apellido irlandés es común. pero no se me ocurra que suene muy diferente a como ahora la recuerdo. en el colmo de la pasión por colocar el idioma castellano en una dimensión irreal. que está en el fondo existencial de todo lo que se pueda decir después que implique signos y símbolos. ocasionales tropiezos. Quizás el viandante distraído se confunda. Por otro lado nos convence de que el Walsh que está unido a nuestra vida de lectores y a nuestra imaginación política es una preciosa elaboración biográfica y literaria que se cincela sobre un fondo común. el que viaja distraídamente por la ciudad. estacas firmes de nuestra memoria. Pero pertenece muy especialmente a la idea de que hay una fuerza ontológica en el periodismo superior a la de la literatura misma. bien fijados. está obligado a asombrarse por cualquier enredo. había perdido atractivo para el diario que encontraba. Rodolfo Walsh.a los programas del Radicalismo. en cambio. escriben con letras grandes: CAR WASH. Es que una ciudad tiene signos ajenos que luchamos automáticamente por traducir a signos conocidos y anteriores. Anuncia un programa que el propio Walsh no cumpliría acabadamente. mayores coincidencias con las propuestas liberales impulsadas por el gobierno peronista”. Por eso. Y estos pensamientos sobre el periódico y la novela. la letra redonda. dice Walsh. acumulación de capas sucesivas de lenguajes que de repente cuajan en un sentido nuevo. Y todos leímos a María Elena Walsh. Escuché una clase de Darío Capelli donde comentaba el gracioso juego de aliteraciones que hacía Rodolfo Walsh con la pronunciación de su nombre: Ro-dol-fo-Wolsh. etc. pues aunque la suya no es una forma novelística. La cito de memoria. Por un lado. nos dan a Rodolfo Walsh. Desvíos necesarios. el fin de la novela burguesa reemplazada por el periodismo de investigación. de un modo obsesivo pero discreto. aunque empezaron a esbozarse antes. cada “Walsh” que aparece hace temblar un poco los postes asentados de la memoria. Capítulo 19.

sino que había acertado pero sobre la base de un despliegue técnico y político de los medios de comunicación que no era posible prever entonces. poco a poco consigue atraerlo esa historia oscura y peligrosa. de los hombres que una incierta noche corrían por un descampado para tratar de eludir las balas del fusilamiento. del insumiso o del hombre justo. es un pronóstico sutil. No la non-fiction. que tantos comentarios ha merecido. Lo que parecía ser el ojo avizor del débil. El tema se convierte en una obsesión. es Walsh el que después de ser testigo involuntario de ciertas acciones del levantamiento militar de 1956 en La Plata. Perón no me interesa. propone una alternativa que aún podría tener sentido discutir. en sí mismas indisculpables. En efecto. Así. La propia noción de “novela burguesa”. es un gran escritor el que lo hace. Pero hoy como ayer. Más aún. Había investigación. Sin embargo.Pero antes que eso. Eisenstein no quería hacer un “cine burgués” y sin embargo veía con gran interés a Madame Bovary. la revolución no me interesa”. equivalente a lo que entendemos cuando alguien como Sergio Chejfec dice que no es escritor. novela fundadora de lo que sería el alma burguesa del proceso novelístico: realismo irónico para interesar sobre las sutilizas del erotismo y para mostrar un desastre personal como reprimenda sublime a quien quiso escapar de su destino. ¿Novela burguesa o periodismo de investigación? La brusca sonoridad de esta pregunta nos deja dubitativos e incómodos. . Algo es cierto: se siguen escribiendo grandes novelas y el periodismo de investigación es ese género bastardeado por los medios masivos de comunicación. De todas maneras. pero la obsesión es menos las del investigador que la del novelista. la mera posibilidad del “periodismo de investigación” iba a ser absorbida en proporciones importantes por la propia reproductibilidad técnica de los poderes comunicacionales. no podemos decir simplemente que estaba equivocado. o que solo es escritor cuando escribe. se ha tornado un recurso de vigilancia sobre ciertas maquinaciones oscuras. Walsh llevará vida clandestina para poder desnudar todos los sucesos insabidos de esa escena donde muchos hombres fueron acribillados. Sino la verdad de una escritura que busca la verdad porque también bucea en la fuerza de verdad que puede tener ella misma. Podría decirse que las formas posibles de la novela no debían desaparecer porque sin ellas. pero que son tomadas como justificante para desplegar la ultima ratio del poderío de las redes y máquinas informacionales. con su aire inconfundiblemente luckasiano. se cuenta la historia de un hombre que asiste en forma casual a la tragedia y que después “no quiere recordar más”. merece todo tipo de prevenciones. Sobre el fondo de aquella apreciación de Rodolfo Walsh. desea refugiarse otra vez en su vida de parroquiano de un bar. investigar debe ser la posibilidad de trazar grandes frescos históricos y poder escribirlos con todos los recursos sutiles de una “ficción que no se note”. ¿Está bien formulada la disyuntiva? Tenemos muchos motivos para pensar que no. Son conocidas las vicisitudes por las cuales el periodismo de investigación se convirtió en un recurso eximio y sin duda el más notable del poder de los grandes aparatos comunicacionales. lo que más nos deja perplejos ante la opción. Pero el destino que tuvo el periodismo de investigación acompañó la creciente incumbencia de los medios de comunicación en las decisiones que reorientan los temas políticos y que componen la figura del periodista investigador como género oficial de la ideología mediática mundial. Walsh no es responsable de ello y su pronóstico sobre la novela lo hace en nombre de la literatura. “Valle no me interesa. es que se oponga a la novela burguesa (aún en el caso de que haya que denominarla así o que su ciclo supuestamente haya terminado) lo que se comenzaba a llamar en la época de Walsh “periodismo de investigación”. En el prólogo a la tercera edición de Operación Masacre –el J´acusse de Walsh– .

Hubiera preferido no hacerla de ese modo. Muchas veces se aludió con razón al nombre de Sarmiento cuando se piensa en esta peculiar trabazón del texto walshiano a la luz de la hombría política. pero la época. Sarmiento dice que escribe el Facundo por no estar capacitado aún para escribir un estudio de la historia.” Así lo dice Sarmiento. Como Walsh. tan contingente como parece. Pero era su modo de complacer a los escritores del “dogma” mientras él estaba seguro que estaba escribiendo las páginas realmente perdurables por no estar atadas a ninguna ciencia que les fuera exterior a ellas. lo conducen a fusionar la escritura épica de los hombres íntegros con la acción política que se veían obligados a desplegar de inmediato. ¿Qué extraemos de aquí.. que siquiera él sabía poseer? ¿No estaban allí desde siempre. También es posible encontrar otra veta coincidente. Sarmiento salía a la liza afirmando que lo que hacía era una obligación a la que era conducido por el clima histórico reinante. José Hernández –como ya lo vimos. El contraste que se delinea es el de un escritor que planea seguir escribiendo literatura fantástica. La literatura de investigación política de Walsh posterior a los hechos armados de 1956 se hace bajo la forma de un apremio. Poco a poco aparecen nuevos sobrevivientes que lo adentran más y más en el drama. Y su vibrante catilinaria condenando el asesinato de Chacho Peñaloza se convierte en uno de los más estremecedores documentos contra la acción de gobierno del “bárbaro Sarmiento” y una amarga advertencia sobre la pasividad del general Urquiza. invisible. tanto como el director del periódico que publica la historia (los hermanos Jacobella.. es el otro J´acusse argentino del que en el fondo vive toda prensa. lo llevaba a abandonar lo que hubiera preferido. A cada paso parecía que la investigación terminaba y cada vez más surgían capas lóbregas. Una literatura que se hacía porque una moral individualista. La imposibilidad de hacerlo era el motivo de su literatura. napa soterrada en su holgazana y artística conciencia de feligrés de taberna– y que sentía que ese tesoro era un bien perdido al que siempre debería retornar. Los dos. En esa real o calculada coacción moral. y el hombre que se ha sentido insultado por los acontecimientos de violencia que ha presenciado. mientras él piensa que es fácil publicar la historia. En la Vida del Chacho. en recordada apertura. recoger la fama y volver al café con los amigos de las partidas de ajedrez. acaso una novela y seguir su vida normal. nacionalistas.Pero lo que narra en ese prólogo tiene una perfecta tensión. Walsh y Sarmiento escriben lo mejor de ellos señalando que hubieran preferido hacer otra cosa. Pero “se mete en el lío”. hecho por observadores competentes habría revelado a los ojos atónitos de Europa un mundo nuevo en política. reside la fuerza perdurable de estos escritos. Por eso. Sabemos que es un recurso ingenioso para proteger las hojas eximias que está escribiendo al declararlas de antemano minusválidas frente a una presunta ciencia que vendría luego. un indefinible sentir heroico y la aventura a la que es llamado un hombre cáustico y rebelde. “Ese estudio que nosotros no estamos aún en condiciones de hacer por nuestra falta de instrucción filosófica e histórica. la épica del hombre que no soporta que se encubra una verdad si él puede hacer algo para develarla. todo periodista– comienza diciendo. el cuarzo severo de su conciencia. costumbres y tradiciones del país. sino la fuerte torsión moral del que comparece ante el ultraje a la condición humana a partir de valores esenciales de honra personal. quizás para que éste . en el semanario Mayoría) o el locutor de Radio Nacional que es exonerado por facilitarle la fotocopia del libro de locutores que probaba la hora en que se había promulgado la ley marcial. “Los salvajes unitarios están de fiesta”. esa gran entrada del Facundo dice estar escrita como sacrificio de la forma que sería correcta. quizás como esos hombres fusilados? Era una criatura que tenía un tesoro –el honor secreto.

demostrando que los criminales mantuvieron oculta su acción pues “se ocupaban de fraguar el plan de notas y comunicaciones que debían servirles para encubrir el crimen”. Pero el tono levantado es semejante y semejante la agitación que le produce que se haya violentado la materia de la ley. El también se siente insultado. He aquí otro de los fantasmas que acechan la literatura política de Walsh. que atacar a los asesinos que en grado de pureza total no considerar su conciencia desdoblada entre las brumas de la ley y lo que realmente hacen. Claro que trabajó con diversos materiales textuales. eligió decir que era él quién renacía en ella. Porqué es más fuerte atacar a los asesinos que no quieren que se descubra que están violando la ley. ¿Podrían ser las cosas de otro modo? A propósito de una crítica menos corriente. Se trata menos de alguien que desdibujó las líneas trazadoras que hablan de diferenciaciones genéricas entre estilos y temas del periodismo. y no hacía más que convertirlos en la expansión de su conciencia melancólicamente heroica. en un proyecto de justicia que se daba arietes militaristas que eran un sustituto de aquellos donde la investigación periodística no podía llegar. su afligida reflexión sobre la redención al revés. puede considerarse que reúne el amplio palimpsesto de lo que la crítica puede decir hoy sobre el extremado escritor que reflexionando sobre la muerte de su hija. como lo hace Rogelio García Lupo que “la ubicación definitiva de Walsh continúa siendo un motivo de incomodidad para los escritores y para los . Pero este alegato conmovedor contiene una parte destinada a desmentir la versión oficial del crimen. como su todo brotara de un santoral de un monje extraviado en su propias cartas de denuncia… y por eso precisamente fueran tan efectivas. preparado por Jorge Lafforgue. de conmover tratando los dos casos: el asesino que no quiere abandonar la ley y el asesino para el que ya la ley no consigue mover ningún gramo de su conciencia. entre el acto de escucha clandestina y el examen de la vida burguesa con la seráfica tranquilidad de un Joyce humorístico. en el sentido de que pone a prueba a la crítica con los obstáculos que aún hoy alberga su escritura. Obstáculo mayor: su cristianismo existencial. contiene muchas colaboraciones que comentaremos brevemente para ilustrar en cuántas direcciones se abre la vida de este hombre que confió en refundar el periodismo y la revolución. el nido de sierpes que son los poderes del horror. donde hasta hoy se puede buscar los recursos de su ironía llena de tristeza por el género humano. Entre otros sabrosos ingenios walshianos se incluye esa mordaz carta al diario Crítica tomando en solfa a Héctor Murena y aquel reportaje en el leprosario de la isla de Cerrito que había publicado Panorama en 1966. Walsh tuvo la fuerza escritural. no vemos el planteo del periodista en su ocioso hedonismo en torno al ajedrez ni la melancolía por su vida anterior abandonada. su muerte como Padre en la muerte de su Hija. preocupado y argentino. precisamente por los mismos que decían sostenerla. Y dedicará un examen de esos documentos. Un libro de la década pasada sobre Rodolfo Walsh. Y también él ensaya una rápida biografía de su personaje. que de algo que funciona al revés: el periodismo como denuncia del yo y denuncia del mundo. visuales. acudiendo a la prensa. Lo que se escribe sobre él.reaccione. y son también las contradicciones del gobierno para justificar lo injustificable que le da fuerza a su indignación. Las pruebas en que se basa José Hernández son los partes oficiales. parece más adecuado afirmar. Es que Walsh es un nombre de resistencia. La del autor del Martín Fierro. y a veces el horror del poder Hay textos no muy conocidos de Walsh que se reproducen. como en Walsh. Hay desde luego obvias diferencias con Operación Masacre. pues remotamente la tienen en cuenta. Hernández demuestra que Peñaloza fue asesinado antes del día que señalaban las notas oficiales. su idea del renacer en el otro. neopoeriodística.

tampoco hay motivos para abandonar la investigación sobre la asombrosa génesis del escritor. contribuye con una viñeta sobre la muerte de Walsh haciéndola corresponder a la de un militante solidario que concurre a una cita insegura. otras se enfrascan en ejercicios comparativos y otras. aludiendo a relatos que giran alrededor de un vacío y al manejo de los matices de la lengua nacional. luego de su retorno del tiempo circular: ¿Será posible? La breve intervención de Aníbal Ford es resuelta y desafiante. desprendiéndose a medias y a medias aceptando el fantasma borgeano de las “técnicas conjeturales” (como lo indica con buen tino Eduardo Romano) o para no saludar la escrupulosa inmersión de Roberto Ferro en el gabinete secreto de la escritura y reescritura de Operación Masacre. si es que algo se inicia. Entre otras cosas porque es irresoluble el dilema de su asesinato. héroes de guerra. aforística.. Walsh se inicia. con una sin duda excesiva pero singular interpretación de “Esa Mujer” (John Kraniauskas). La de David Viñas.periodistas argentinos”. Es una discusión sobre la vocación sacrificial que se alberga en lo humano sin más. Es que. Estas perspectivas críticas conviven en el libro preparado por Jorge Lafforgue con un rastreo de cómo Walsh comienza a escribir cuentos policiales argentinos (Braceras. Rechaza que “su secuestro y asesinato ocurrieron en represalia por su Carta abierta. y es una largo lamento viril por el capitán naval muerto en su avión de guerra. no hay motivos para dar como saldada la tensión entre el escritor y la política. laboran con un trasfondo de tragedia. como la que expone Viñas. El aviador 2-0-12 no vuelve. una fascinante reconstrucción que por sí sola ilumina esos años finales de la década del cincuenta.. Su nombre –capitán Estevariz– es ahora el nombre que lleva una de las calles de la localidad de Saavedra. donde cayera luego de ser . “polémica que fue una de las tantas cuestiones interrumpidas por el golpe del 76”. una elegía cincelada en una reflexión sobre el destino y las escenas primordiales de un martirio. Era un jefe valiente. en su sucinta semblanza concebida como vivaz despacho de prensa. Algunas festejan la hibridación de géneros. Niega así la idea de un escritor sacrificial. Es que Walsh siempre se convierte en un espejo de innumerables tendencias críticas. con la nota que publica en Leoplán – una de las revistas más leídas del momento –nota elegíaca. con un interesante cotejo entre Cicatrices de Saer y ¿Quién mató a Rosendo? (Martín Kohan). se titula la nota. Horacio Verbitsky. Esa ubicuidad de Walsh es la que debería permitir una equivalente incomodidad del acto de la crítica antes que la holganza de distribuir una obra en distintas categorías deconstructivas. como lo estudia Víctor Pesce con entusiastas y detalladas puntualizaciones. con observaciones sugerentes sobre la presencia de la palabra radiofónica en el narrativa walshiana (Rita de Grandis). en la provincia de Buenos Aires. con las perspicaces observaciones sobre los “enunciados metadiscursivos” que se infieren de Operación Masacre luego de la cita de Chesterton (Gloria Pampillo y Marta Urtasun) y con una insinuación de cierto profetismo de tono kafkiano en la obra de Walsh (Bárbara Crespo). la de Ricardo Piglia. pero en su relación con la literatura. Leytour y Pitella).”. “Su Carta abierta fue su sentencia de muerte” agrega García Lupo. con el parentesco del investigador walshiano con el Marlowe de Chandler (Ana María Amar Sánchez). Un manojo de fotos de arrasadora melancolía acompañan estos escritos. junto a dos compañeros. con la exploración en el fondo ilusoria pero no sin atrevimiento de Gonzalo Aguilar sobre ciertos puntos de contacto entre las propuestas política de Walsh y Foucault. él mismo así la califica– sobre tres aviadores muertos que se disponían bombardear Plaza de Mayo y son abatidos por los últimos disparos de la artillería que respondía al ejército leal a Perón. en cambio. Del mismo modo. Como dice el autor del Eternauta.

justificando los acontecimientos ocurridos en l970 en la localidad bonaerense de Timote. Sus cuentos. Estos elementos se potencian no con los marinos muertos en guerra. Esta visión clasista convierte en irrisorias . Metamorfosis. Se trata del capítulo 37. cumpliendo una misión que siempre los excede y frente a la cual ellos no parecen superiores. Él lo narrará. entonces. casi borgeana. a veces sofocada en almas de profunda oscuridad y a veces de gran lirismo. Aconsejados por innobles asesores. en suma. su numeración corresponde al del último de los capítulos del libro. sobre la catarsis de las pasiones en la historia. Sin embargo. el tema del capítulo esboza una reflexión implícita sobre el castigo. la piedad. En la edición final de Operación Masacre hay un epílogo tipografiado enteramente en letra bastardilla. sobre el tremendo acontecimiento de su legitimidad o eticidad. Walsh sostenía en aquellos momentos un ideario nacionalista cristiano que sin esfuerzo alguno podría asimilarse a las ideologías de la primera cepa del golpe del 55. Sin darse cuenta. En un sentido más amplio. Aramburu ejecutaba una política de clase cuya crueldad –justamente– “deviene de ese fundamento”. del inusitado rostro de héroe desconocido que tenía su cara habitual y rasa de todos los días. Operación Masacre es la contracara del piloto de 2-0-12 que no vuelve. El destino existe pero es un no saber. ante la cual la apelación retrospectiva de la conciencia que cree haberse transformado por un etéreo impulso volitivo. La única ideología que Walsh respeta es la práctica del vencido que muere en cumplimiento de una secreta tarea. ¿Es posible apiadarse de las criaturas más siniestras cuando revelan una aflicción en su conciencia por un daño anterior que han hecho? ¿Quién garantiza la verdad de esa congoja? ¿Cómo puede la historia despojarse de un rastro de culpas por impulso de una tardía caridad autoatribuida? A diferencia de quienes consideraban intachable al general Aramburu –condenado a muerte por quienes le demandaban precisamente su participación en los hechos de junio de l956. el lonardismo. Pero Walsh desautorizará totalmente esa metamorfosis. con un giro que implica al mismo tiempo una vislumbre literaria y un anuncio de que el individuo se resuelve en el universal de clase. Hay un atractivo ineluctable en Walsh por describir a personajes que. es frágil o desatinada. Walsh escribe allí una tesis sobre el drástico derecho a juzgar un crimen anterior. de dar testimonio de su otro. Se trata entonces de ver la acción humana como una manifestación objetiva de la historia. sino que mueren en su dulce inocencia sin palabras. Sin poder narrarlo. Walsh los hará superiores. sino con aquellos que le suman a la argamasa misteriosa de heroicidad una condición popular: el peronismo. perseguido ni proscripto. Será Walsh el que investigue esos últimos sentimientos. aunque sea verdadera”. en su inocencia de guerreros que se distraen de su condición de héroes. la misión pedía pequeñas criaturas –que lo eran– pero su muerte ingenua y trágica los hará parte del epos nacional más allá de las ideologías de cartilla. que “para un juicio menos subjetivo carece de importancia. Colocado en las mismas circunstancias no habría fusilado. en forma amortiguada. esa voz mortuoria de los que no dicen que van a morir. cuyo título es Aramburu y el juicio histórico. materia del libro de Walsh– algunos de sus partidarios sostenían que “el Aramburu de 1970 no era el de 1956”. el arrepentimiento. Así la llama. Por eso Walsh escribe tratados sobre la ética de la violencia. también tienen este elemento de violencia redentora. se convierten en héroes de la única manera posible.herido por los disparos leales. como si se deseara señalar una discontinuidad con el texto principal. tanto él como Lavalle –el paralelo histórico surge espontáneo en Walsh– podían ser considerados como desgraciadas figuras que se proponían retornar de una aciaga obnubilación para consumar “un enigmático acercamiento a su tierra y a su pueblo”.

fusilamientos”. Las metamorfosis. insiste en reposar sobre esta hendija que se establece entre la congoja – verídica o fingida – ente lo que se ha deshecho y lo que la historia considera irreparablemente quebrantado por responsabilidad del confeso. por el contrario. dice Spinoza que es una miserabilidad doble. destrozada por su acto. de ensoñaciones de los espíritus que se resisten a descifrar sus resguardos intimistas en el signo imperturbable y duro de la historia. es obvio. esto es. proscripciones. a esas órdenes de fusilamiento firmadas por el Aramburu de “1956”. pero mi hoy está compuesto diferentes planos. A ese humanismo Walsh estaba dispuesto a no prestarle ningún interés. pues “apenas iluminan el desfasaje entre los ideales abstractos y los actos concretos de los miembros de esa clase: el mal que hizo fueron los hechos y el bien que pensó. a Aramburu se “lo enfrenta con sus actos”. contrasta notablemente con una idea más laxa en la cual el arrepentimiento aparece como una entidad moral aceptable.” Esta certeza forma parte de una pedagogía que muestra a un “humanismo liberal que retrocede a fondos medievales”.. El humanismo de todos los tiempos. Lo consideraba una pieza incapaz de comprensión de lo que suele reclamar toda historia rigurosa y agitada. también. todo lo cual el libro de Walsh ha narrado en su injusticia esencial. sino que en un sobrecogedor final se verá crecer la rebeldía como respuesta a aquellos actos. es solo suyo. Pero no solo se destroza la compasión liberal. Es su identidad mundana. Del arrepentimiento. la forma de fusión entre conciencia. ¿Será posible? Esta noción fuerte de culpa. lo enfrenta con sus actos. A manera de una responsabilidad del destino que describió una elipsis perfecta. orbicular de la historia.. Walsh suele parangonar hechos presentes y pasados. Las épocas quizás se piensan en relación a si dan lugar a un ideal distendido o macizo de culpa. paraliza la mano con que firmaba empréstitos. pero en el fondo su visión es la de una historia en eterno retorno. y el gusano de lanada del ayer también está presente en este hoy. humanismo obligado a hacer trizas sus facciones atribuladas en nombre de su inscripción inaplazable en los intereses de clase. que se reanuda signada por la circularidad de una culpa. una ética de fines últimos obligada a rebajar la importancia de la esfera deliberativa personal al estado de meras perplejidades. por el que todo acto recorre un círculo secreto que retoma su envión originario. al cabo del cual se establece un majestuoso castigo contra el mismo que había obrado con desenfreno. amasada en la ley inflexible de la historia. pero sustentada por una severa metamorfosis ya no personal sino colectiva. ¿Se equivocaba? Hoy diría que sí. le pertenece. En “1970”. son la otra fuerte marca clásica que . un estremecimiento tardío de la conciencia burguesa”. en efecto. mundo y verdad. aparece para Walsh la forma literaria de una historia nacional según la secuencia víctima-victimario. a ser considerada en el escrutinio comprensivo a la hora del juicio moral y jurídico. pues en el acto de arrepentirse tenemos que primero alguien comete daño derrotado por el deseo. La culpa walshiana se funda así en la culpa trágica: quién realizó un acto. Y entonces: “esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu.las “perplejidades” de Aramburu. Párrafos que no solo debemos entender en el enraizamiento moral y cultural de aquellos años en los que prolifera una “ética revolucionaria”. “Aramburu estaba obligado a fusilar y proscribir. para examinar la distancia entre el daño efectivo y la criatura que lo causó cuando a ella se le ocurre confesarse. para luego dejarse vencer por la tristeza. si a la conciencia se le conceden o se le restan atributos de libre albedrío frente al interés universal que la excede y la determina. Del mismo Spinoza es la idea de que son al fin los profetas quienes tratan con la materia delicada del arrepentimiento: agreguemos que esa es la materia sacerdotal que reclama también el jurista. Ideal curvo.

la dejó caer sobre Livraga y le dijo: –Esto no se puede.a una mujer “que se juega entera”.. en el cual “aún los caracteres históricas más negros.. el perro leproso de la Revolución Libertadora. Ese “resto de piedad” es un compuesto de la conciencia que Walsh debe sospechar que es la piedra angular de la composición romántica sobre el Mal.. Estamos ante el fin de la novela burguesa – teñida de dramas de culpabilidad. donde la vinculación con la culpa es material. ¿Pero acaso no son así muchos de los personajes de Operación Masacre? Está la escena del capítulo 30 donde el comisario Gregorio de Paula de la comisaría de Moreno. que no sabían lo que hacían y que buscaban su verdad en aquellas convulsivas metamorfosis que se apoderaban de sus oscuras biografías (incluyendo la del propio escritor). Pero en Operación Masacre las alteraciones se realizan en la misma complexión vital del escritor: “Esa es una historia que escribo en caliente y de un tirón. por irrelevante. por encima de esa superficie inauténtica. es porque esa fuerte imagen misericordiosa es el origen del relato socialista y cristiano. siendo pueril.. Pero te la traigo de contrabando. El relato de la nación exigía criptas secretas de las que surgiera el sufrimiento y la redención del paria social (militante comprometido o candoroso vecino) y donde acaso se percibiera la recóndita contrición del los seres más obtusos y nocivos. Bajo esa manta.. por así decirlo. Que no solo alude al “cristianismo primitivo artesanal” que Viñas percibe en esos recorridos expiatorios de la conciencia. Juan Carlos Livraga quedó extrañamente hermanado con el animal que antes cobijara. le arroja una frazada a Livraga. proponía figuras incompletas y confusas. El prólogo a la tercera edición es el relato de una metamorfosis. Se nota en el episodio del comisario De Paula. que si se cierra con la alegoría del perro leproso de la Revolución Libertadora. No parece posible imaginar Operación Masacre – todo el cuerpo del texto que hoy leemos sin bastardillas – sin esa chispa altruista en el atávico subsuelo de lo nefasto. en la conciencia y en las biografías. para que no me ganen de mano.. más que nunca. exigían “criterios objetivos” que eximían de otorgarle cualquier importancia al acto de arrepentimiento. La otra concepción de la conciencia es la torsión agónica y final del ser revolucionario.adopta la idea de culpa. postula la compañía de una conciencia cristiana que – en metamorfosis – emprende un tránsito doloroso hacia sus verdades. individualista y burguesa del que desea apenas que “no se le anticipen”. Hay órdenes de arriba. castigo y compensación – en el plano de los “relatos de la nación”. Crónicas de desplazamientos y deslindes donde la conciencia se va adensando hasta estacionarse junto a la verdad que era necesario que aflorase.” poseen “siempre una chispa de virtud que alumbra por momentos y se oculta”. Esta concepción de la conciencia burguesa.la revolución no me interesa” hasta la mención a “un hombre que se anima”. Si se acepta el punto de vista de un cambio incesante en la figura.. considerar cualquier acto de arrepentimiento. desde ese “tengo demasiado para una sola noche. Pero no dejaba de ser exacto que Walsh.”. . Hay que percibir hasta qué punto los acontecimientos de 1970.. los valores de lo humano en general y la realidad del juicio moral deben prepararse para atender a una relativización impuesta por las formas cambiantes del mundo en mutación. en su teoría de las pasiones y de la catarsis de esos sócrates esmirriados de los basurales de la historia. histórica y objetiva. Era.. Leemos: “Pero un resto de piedad debía quedarle esa noche en que llegó al calabozo trayendo con la punta de los dedos una manta usada hasta entonces para abrigar al perro de la comisaría. pibe. sino que es posible una vez más remitirlo al ostensible Facundo que acecha..

El no suceder de lo efectivamente ocurrido es lo impensable. como en la elaboración de una personal ética del goce y de la austeridad. Primero. dicen. recreó las bases del periodismo en clandestinidad en Cuba –es emocionante una foto en que se lo ve junto a Waldo Frank y García Lupo–. donde cada acto terrible heredaba al cabo de una vuelta implacable de la rueda de los tiempos. . no era para ser tomada en cuenta. son lindes con el aparato mediático más notorio y espeso). Walsh creó una agencia clandestina de noticias. que ponían fin a las metamorfosis anunciadas por el cuerpo central del relato. Y esta tarea no podrá ser sino la de reconocer los lindes del fracaso burgués que acosan al periodismo de investigación (me desdigo. En el medio están la calle Entre Ríos. lo hace cuando considera que su presencia final sobre el escenario es la gran moderadora de las pasiones. Podrá haber lugares y momentos flamígeros.No se pueden volver las páginas de la historia. Walsh lo sabía. en su lógica combatiente. como el “peornismo”. se dirá. Cuando aparece la historia. Pero su herencia es una discusión. testimonios y detalles. con las bastardillas de su libro. y la posibilidad de que la prosecución de la novela (cuyo desdén compartían Borges y Walsh) pueda ser un trasiego de las maneras críticas más lúcidas hacia la construcción de la forma más elevada sobre la meditación social emancipada. pero hay merecimientos que están siempre en cotejo con nuestros propios merecimientos y con lo que hace el presente con lo que el pasado mostró de merecido. una impotencia frente a la mortandad. el pasado es irreversible como asimismo es inevitable la pregunta de qué hubiera pasado. Pero a la literatura un periodismo sin artificios retorizantes. excepciones irreflexivas a cargo de hombres comunes y frágiles. lo supo antes y lo supo después. lo que él mismo había anunciado. Deja la “peladura” –como diría Marechal– de su herencia. En ese momento esa arma no era mucho más que un ligero símbolo literario. Ahora hay cientos de aulas y casas de estudio que se laman Rodolfo Walsh. como certificado de que merece indulgencia: “ya no soy la misma”. con la noción de que hay excepciones en el imperio del mal. segundo. si un eslabón que hoy resplandece como necesario y aceptado no hubiese sucedido. Escribe en la dureza de ese vacío donde está la historia nacional flotando entre espectros. y en sus últimos días se refugió en una casa de los alrededores de Buenos Aires. Tanto en el sentido del rigor de los datos. el periodismo se concede pequeñas ironías. es siempre más que las vacilaciones de una conciencia que reclama un juicio particular diciendo. No hay homenaje sin merecimiento. Por fin. Merecido. lo cual es la literatura de los “hechos parlantes” y del “ascético oficio de escribir”. Merecido homenaje. la violencia elegíaca. La conciencia del ser autocrítico. Hay que recrear lo merecido de un Walsh del presente. Pero si la historia aparece. luego de escribir un documento donde le señalaba a los montoneros su “déficit de historicidad” y una carta que es una summa teológico–política del periodismo acusatorio y de una antropología de la víctima encarnada en aquellas otras víctimas en nombre de las cuales habla. que construye una autobiografía revisada a fin de cambiar una benevolencia del presente por un rehechura suplicante del pasado. no habitaban ya las reflexiones sobre la masacre. Welther 22. que hace del periodismo una literatura sin literatura. desde luego. aparecen las pasiones pero en un estado que el poeta elegíaco no había sospechado. así como su última carta era una fuerza con el poder de enteros batallones. Pero. Pero aquí puede ser pensado porque Operación Masacre está escrita con una doble ambición moral. la que Benjamin había osado calificar como violencia mítica y después doblando la apuesta como violencia sagrada. daba razón Walsh a esa letal circularidad de la historia. Y así. también está escrita con la idea de que un mundo efectivo y palpable. los oficiales de la marina y una pequeña pistola. en el suceder de los hechos. La vemos en esta bullente de discusión en el periodismo que practica hace muchos años Horacio Verbitsky.

escribiendo como un geómetra sobre los fantasmas de la historia. Sin embargo. Sabemos de periodistas que quieren escribir una novela. Pero se los puede ver también como una larga investigación sobre la Argentina. lo que parece cerrado e inexpugnable. A veces Verbitsky expone todo esto con un relato vivo y enjuto (es que son hechos reales). los contrastes entre biografías acechan en las penumbras de los grandes cuadros semanales donde se comprimen. En el medio del camino. pero sabiendo todo lo que corrió debajo de puentes enmohecidos o novedosos de la historia. secretamente (es que son hechos reales). que se revela cada vez más importante en nuestros programas de lecturas y en las muchas veces en pobres formas de interpretación que tenemos a nuestra disposición. y los hechos son los más antiguo del periodismo. la recordable estampa contrapuesta de un ejecutivo que hace su carrera y tiene la misma edad de un obrero de su fábrica. como escribió Arlt. apretada entre dientes. que explícitamente se lo permite pocas veces. Por eso. Así. que parecen conspirativos. Subyace la novela. y cuando aparecen los nombres de los personajes oprobiosos o infames. los hechos para Verbitsky son la formas tan densamente neutra de un saber investigativo. para punzar los tejidos del lenguajes con ciertos abultamientos de chispa expectante entre el desdén y la necesidad de esclarecer el significativo hecho de que tener un nombre es tener una culpa. las criaturas que con distintas variantes de necedad pueblan la historia. En el punto justo de ese cruce. revela una oculta comicidad y el murmullo del solitario que pretende una sacudida al mundo. que se convierten en pequeñas novelas fácticas que luchan por no soltar en envío ficcional que de todos modos llevan dentro. dejando al caer uno u otro dato de aquello que lo molesta. paga el precio de los perros de la antigüedad clásica. los intimismos y los decorados de la imaginación. como una ciencia exacta. Son apenas las que nos dejan ver los rompecabezas infinitos de una época. se ha dado a la tarea de terminar una formidable Historia de la Iglesia en la Argentina. Solo se permite ajustados sarcasmos. Cuando aparecen en sus notas simplemente los pequeños y voraces oportunistas. de vidas golpeadas a la vista. Se escucha decir que trazan “la agenda semanal”.“sanlorenzetti”. Horacio Verbitsky está escribiendo las peripecias de un país turbado. las resguarda bajo otra capa. esperando y desechada. En todo lo demás. Y los viernes quedar recluido y solo. más bien nuestras vidas en sus amplios ciclos temporales. Horacio Verbitsky constriñe al novelista que hay en él. sin la iluminación de los pliegues anteriores de la historia. Y como es propio del radicalizado ironista. pertenece a las ciencias humanas. sus instituciones. y no osamos llevarlas más allá de un presente chato. Verbitsky condena con un estallido de hechos. como si fueran ciencias duras. Uno sigue su carrera de acumulación. Como los buenos personajes de las novelas norteamericanas que leíamos en los años 70. Con todos sus elementos de drama nacional. que también va haciendo su ciclo laboral. descartando el despliegue. pero en un mundo agresivo y colérico. están los escritos verbitzkianos. que es una historia nacional completa. A veces dejándolo en la bóveda interna del texto. uno de los miles de desaparecidos. Pero alguna vez se cruzan. pagando la cuenta pendiente de . Toda la semana deleitándose Verbitsky con la música. Desde hace muchas décadas. debida a su pluma de eremita. está prohibido “entrar con zapatos de baile” a las prisiones. aceptar serenamente las consecuencias de decir la verdad. Viven en una maraña de hechos. la literatura y sus nietos. como un ermitaño que en todo lo demás es una de las personas más cordiales que pueda imaginarse. el otro va a ser secuestrado. Lo contrario de un tiempo breve. una callada mordacidad. y lo hacen. surgen las pinceladas basadas en el método de las vidas paralelas. sus secretos de Estado y sus llagas aborrecibles. las vidas de las marionetas.

Fundó La Opinión a fines de 1970. de un conjuntos de jóvenes judíos cuyas familias venía de remotas lejanías a esa ciudad donde parecía que en calles misteriosas podían brotar muchachos aún de pantalones cortos. las vicisitudes de la redacción del diario y de las apuestas políticas de La Opinión. esa veleidad de anticuario contrastaba favorablemente en el público culto con las estridencia de tapa. lógicas anticipadas del tamaño y facilitaciones de lectura basadas en técnicas de remache –que luego adquirieron nombres como “pirulo”. Noé Jitrik. y podían ser Timerman o Rotemberg. Capítulo 20. Mario Diament fue jefe de redacción y como subdirector financiero se desempeñaba Abraxa Rothemberg. cerca del Teatro IFT. la novelista Tununa Mercado y tantos otros que nos vienen a la memoria. crítica a los montoneros con la que casi concluyó su tarea de periodista Rodolfo Walsh.ese “déficit de historicidad”. cuyo reciente libro sobre la historia del diario es de alguna manera una última palabra que no deja de revelar. y en esos bares donde el idish aún no se había extinguido entre las voces porteñas escuchadas a diario. que fugitiva. como si estuviese a la derecha del diario francés con el que se la atribuían diversas afinidades. “pastilla”. que luego traeremos nuevamente al ruedo. y quizás en el antiguo bar León Paley. . la ruptura de éstas con Perón. por supuesto. celda sin número. Una redacción de un diario es de alguna manera un “época”. Intentaba serlo pero las tensiones en su redacción que no lo permitían completamente. los artículos largos que apelaban a una paciencia lectural que ya era un signo de distinción en los tiempos donde en las redacciones se imponían recortes de textos. Ricardo Halac. varios soportes de prestigio. si podemos decirlo así. En La Opinión escribieron (o dibujaron) Gelman. del cual da testimonio un gran libro Preso sin nombre. el golpe del 76 y el final de La Opinión con su propio encarcelamiento y secuestro. Osvaldo Soriano. Ardiles Gray. Le Monde. Hermenegildo Sábat. no concordaba. que al contrario hacían del diario de Timerman una experiencia lectural de izquierda con un cuerpo informativo y operativo de textos. Carlos Ulanovsky. Por otra parte en Abrasha Rothemberg se lee una de las más interesantes crónicas sobre la formación. aun de los diarios llamados “serios”. Miguel Briante. En ese libro –que luego cometeremos por algunos de sus momentos excepcionales–. Jorge Money. con interesantes pinceladas de cronista avezado. abjuraciones de la extensión. Polonia o Rusia. Roberto Cossa. Timerman De alguna manera ya comenzamos a hablar de Página/12. Aída Bortnik. con las que este subdirector. las pocas concesiones a la imagen que si ocurrían eran por vía de ilustraciones como si estuviéramos en la época de El Mosquito. la ausencia de fotografías. y figura de formación auténticamente liberal. etc.. Timerman califica a La Opinión en tanto diario liberal. Paco Urondo. sino de un tipo de cultura periodística que tenía. José Ignacio López. María Esther Gilio. el crítico de cine Mahieu. no surgía solo de un supuesto mayor izquierdismos de éste. sin que hayamos concluido la historia de La Nación y Clarín. los deja escapar no sin un quejido de dolor en pianissimo. Miguel Bonasso. como La Nación o Clarín. la muerte del viejo líder. el historiador del peronismo Hugo Gambini. ¿Pero si retomáramos un poco antes? Corresponde: vayamos a Jacobo Timerman. en cierto tiempo a cargo del diario. en cafés de los alrededores de Pueyrredón y Corrientes. con apellidos que venían de Ucrania. de naturaleza ideológica liberal. el auge de las organizaciones armadas. La relación con Le Monde. No es posible concluir con un brusco taponazo de que era liberal. Las respetivas letras góticas del título. Felisa Pinto. Enrique Raab. en este caso sí. La austeridad tipográfica.Tomás Eloy Martínez. o reclamaba. y cubrió todo el período preparatorio de la vuelta de Perón.

Jacobo Timerman. Eran los bordes indeterminados pero imprescindibles del terror. quizás las palabras peronismo de derecha y de izquierda poco representaban ya. Lo hace para justificar la opción que se tomó luego del golpe. más allá que si calificadas o no de “moderadas”. poéticos o periodísticos. aumentaba la disposición de los cuadros altos. el dolor sin palabras. la estructura horrorífica que convertía a las personas en muñecos deshabitados de conciencia. hoy revisitada su historia por la disconformidad escéptica de un gran contador de acertijos de entonación jazídica. un sector interno del Proceso. empresarial y político. pero quedan dudas sobre si el propio Timerman no deseaba jugar la política del diario alrededor de algunas de las figuras del régimen militar.se forjaban entre la caída de Perón y los años 60. aptos para la cirugía de caza mayor que había implementado el Dispositivo de consumición mecánica de vidas y diseminación técnica de la impalpable pesadilla. cayeron en las redes de la maquinaria de tortura. los “moderados”. proyectos literarios. siendo Abrasha el cultivador de un humor paradojal que lo tornaba excelente cronista. El problema se configuró luego sobre la rechazada forma de la “teoría de los dos demonios”. concepto aparentemente aplicable a él como a un presunto sector militar que no quería gobernar sobre los cadáveres de los campos de concentración. que luchaba contra el terrorismo pero defendía los derechos humanos. Continuar con el diario criticando la “doble violencia” militar y guerrillera. para impulsar precisamente con ese pensamiento. adjudicada incluso al Informe Sábato. Timerman opina que si La Opinión pudo subsistir durante el primer año del gobierno militar “es porque los moderados de las fuerzas armadas consideraban que esa tribuna crítica pero no opositora. en sus memorias de la cárcel. si descripción fuese correcta. despersonalización y desaparición de cuerpos. torturando y . pues hacían parte también de un inédito dispositivo de exterminio de militantes guerrilleros. las torturas. No parece verosímil un tratamiento de su persona a un nivel de crueldad tan sistemático solo por mantener una línea que se diferenciara de “ambos terrorismos”. uno de los más fuertes escritos en la Argentina. la idea de que “mi diario fue el más perseguido de los cuatro presidentes peronistas que hubo en la Argentina entre 1973 y 1976. debía subsistir”. pero bordea con intensidad la crónica estremecedora de los interrogatorios. Parece un parecer algo inocente o desfigurado por la realidad de los cálculos políticos que como director de un diario nacional podía hacer Timerman. que en su recientes e interesantes libros sobre la historia del diario percibe los ventisqueros riesgosos en los que se interna Timerman. En cambio su relato de la cárcel es un vibrante testimonio. medios e inferiores de la represión para revivir su vil simulacro del nazismo. Y acaso su intento de mediación política. políticos y sociales e incluso de allegados y aún más. Incluso no condice con la capacidad de La Opinión de ser parte de múltiples contactos políticos en el mundo militar. La Opinión fue uno de ellos. Quizás no sea ésta la mejor descripción de su situación política en las compuertas sacrificiales abiertas por los gobiernos militares. Abrasha Rotemberg. de los que no pocos tuvieron concreción. El más perseguido por el peronismo de izquierda y por el peronismo de derecha. hombre asumido con ironía como conservador y fuerte crítico de las mismas tormentas de la historia que a Timerman le fascinaban. sin embargo recuerda la expresión los moderados. las humillaciones diarias. y que sin embargo. Era el economista del diario. Y no había forma de explicar a los militares que a pesar de ello yo creía que la represión contra los terroristas debía y podía ser dentro de los marcos legales”. de un círculo de personas que trazaba una circunvalación de mayor descompromiso con la lucha armada. Timerman no podía ser verosímil con esta expresión. que no supera el nivel que tiene este mismo tema en los escritos de Primo Levi.

en la raigambre ontológica en que luchaban distintas formas y juegos escriturales. con su facultad de generar grandes zonas metafóricas. forman un tramo indisculpable del inconsciente colectivo. y si esa novela existiese. En un momento de su conmovedora descripción de la celda que había eliminado casi todas las condiciones dignas de vida. otros párpados. Incluso antes. Con todo. del propio Timerman. Se llegaba a La Opinión porque antes habían existido De Frente. donde escribió Nicolás Casullo. a través de una mirilla por la que estaba prohibido mirar. que a su vez retomaba anteriores atributos. unas poco más que sucintas líneas sobre La Opinión y sus inmediatos afluentes timermanianos: Confirmado y Primera Plana. Rayuela de Cortázar se convierte en un estímulo a crear un lengua comunicativa que se movía en los límites mismos de lo comunicativo: es decir. Mariano Montemayor y el frondizismo en su conjunto. sino por el esbozo profundo del pensamiento de un sobreviviente que llegó a uno de los niveles máximos de despojamiento a los que puede llegar un ser humano privado de los signos vitales que implican su nombre. de Scalabrini. con muchas ausencias que no está a nuestro alcance reparar. Timerman había transitado un trayecto conocido y arduo. de Alicia Eguren. del primer Lanata. es probable que sea Rayuela. consigue ver otros ojos. No había manuales de redacción ni escuelas de periodismo: es así que hacia principios de los años 60. Recuerdo perfectamente que parpadeabas. se generaba por desechos. y se aprovechaba de las inconexiones del lenguaje. de los montoneros. Es. pronunciaban la expresión “border line” con el mismo espíritu de brusco hedonismo lingüístico con el que décadas después. de Levinas y Página 12. de Cooke –muy bien estudiado en el excelente libro de Eduardo Jozami sobre Walsh–. para introducir un principio de duda ficcional en el conjunto de la escritura periodística. se mentó episodios que se dieron en llamar “panic attack”. o dicho de otra manera. recortes. su libro no vale por estas especulaciones políticas que solo no son triviales por estar hechas por un víctima. . Cuestionario. su persona como mero ente vivo. activado por agencias de opinión e investigación motivacionales: otra vez la “época”-. sino también por periodistas que comenzaban crecientemente a mostrar su firma junto a vestigios insinuantes y quebradizos que reaparecían un bastidor oculto de retóricas literarias operadas por un radar de captación de fetiches culturales en el mercado común del habla. que imperceptiblemente anuda en un estrado superior de la fantasía. la genealogía de la modernización periodística del país: implicaba no solo una hipótesis sobre un lector cuya conducta de “consumos culturales” –el concepto empieza a forjarse en esa época. el lenguaje de la prensa renovadora. en cierta forma Feriado Nacional. Pero para llegar a La Opinión. su condición autorreflexiva. y ese aluvión de movimiento demostraba que yo era el último ser humano sobre la tierra en un universo de guardianes torturadores”. Nuevo Hombre. “Parpadeabas. que comienzan a forjarse entonces–. o si se quiere de la retórica social de uso más visible. con la misma liviandad. Qué.atormentando a un intelectual judío que llenaba todos los casilleros del triste formulario persecutorio antisemita. hojas de las que luego resultarían Noticias. Compañero. de Terragno. Inevitablemente debemos explorar la hipótesis de si hay una modo narrativo de época. residuos de lenguajes anteriores armados a modo de collage juguetón. de Mario Valotta (donde Germán Rozenmacher escribió aguafuertes anónimas). Humor. es probable que sea una novela. El Porteño. Pero detengámonos en unas breves. pero que la nueva publicidad había puesto en escena. El lenguaje de la época para tratar actitudes y tensiones vinculadas a esta lengua disidente o desatinada. Confirmado y Primera Plana. que en secretas reparticiones del estado y la misma sociedad. Si ese modo existiese.

por otro lado Cortázar encendía los ánimos para producir recortes. como Lo que me gustaría ser si no fuera lo que soy. Podría indicar que Cortázar era la gran metáfora del periodismo pensándose a sí mismo. declarando de entrada que la realidad era un vacío juguetón que por más dramas que encerrara. con menos alcances que el impetuoso mitrismo que un siglo atrás había comenzado a parecerse a veces a Taine. El propio Cortázar no se cansaba de producir guiños sobre el arte de la escritura. de “noticia bruta”. Rosa) de las redacciones nuevas. Se partía de un vacío. “¡Qué palabra. “¿Qué voy a poner. esa “avidez de novedades”. había que sacarla de su estado salvaje. pero ese credo va recorriendo redacciones. Esta fusión introducía cuestiones nuevas. como lo había notado el crítico Nicolás Rosa. donde ya había variado totalmente la idea tradicional de noticia. que otorgaban nuevos simbolismo a las tensiones idiomáticas sin entorpecer la lógica lectora. El espíritu de Rayuela. va preparando oficios periodísticos. Si por una parte podían estar más cerca de la fórmula asombrosamente consagrada por esas mismas revistas culturales –el “realismo mágico”-. una cápsula encerrada en sus predisposiciones fácticas de localización en el territorio. que era el tratamiento de la palabra ahora. Como primera medida –medida abismal– había que comenzar a contar. ¿Qué eran meros guiños. se preguntaba el narrador de Las babas del diablo. un inquietante vacío del tiempo como res nullius. montajes y ensambles de vanguardia entre ámbitos heterogéneos unidos por lúdicos tablones o pasadizos irreales –símil de la praxis periodística. que del ejercicio literario se trasladaba en masa hacia el periodismo. lanza a la escritura a miles de iniciantes de una profesión que si ya con Botana habían probado su poder de reencaminar ese plasma secreto que es el miedo sigiloso que recorre las espesuras sociales y convertirlo en materia de lengua social . y caer en el patio de Menexeno en la vieja Grecia. cómo voy a clausurar correctamente la oración?”. Pero había otro elemento en el Cortázar de esa época. o para la noticia insinuante y repleta de alusiones a una red de lecturas proclamadas como necesarias en los vocingleros escaparates del nuevo lector. que llegaban directamente a la centellografía (N. dice el fotógrafo de Las babas del diablo. para ponerla en los odres de una pregunta que hiciera conciencia la escritura periodística como problema. como diría muchos años después un famoso filósofo de mediados del siglo veinte. el día. de cortes caprichosos en el tiempo burocrático para extraer planos atemporales de historia cultural latinoamericana. animaba los ensayos para recrear los límites del nuevo periodismo. pues permitía hacer ejercicios surrealistas. De una manera genérica que hoy no es fácil ni rememorar ni volver a detectar. ayudaban a trazar un camino grácil para la violentación de la lengua. un poco a Michelet y no rechazaba enteramente las formulaciones de Rubén Darío. El presente que surgía de allí cargaba con su anonadamiento anterior. el periodismo de la época intenta resurgir de una rajadura del idioma.que permitían tocar un timbre en calle Cochabamba de Buenos Aires. decía. qué estúpida mentira!”. o sino que los periodistas se transfiguran en novelistas cortazarianos. habilitándolo para la crítica.Fragmentos cortazariamos. que implicaba cierta anulación vibrante de la respuesta histórica propiamente dicha para hacer pasar por una suerte de decisionismo fabril –de la fábrica periodística– el sentido de una historia solo en tanto presente? Puede ser. en el Cortázar de ese momento. la hora y los nombres que registraban ese accidente semántico que se podía “recortar” como mosaico irreductible de la realidad-real y la realidad del periodismo. y podía potenciar tanto la reconstrucción inusual del fotógrafo como los arabescos de la crónica del escritor periodístico. asimismo tomados de dúctiles recetas de un dulce absurdo de escritura provenientes de César Bruto.

general Lanusse– y en la respuesta . emerge el periodismo. en una verdadera tarea de re-pedagogización encarada por demiurgos de máquinas eléctricas de escritura como la IBM Electronic Typewriter 50. una crónica sobre las películas italianas del género western. mitos del sueño e íconos de un cristianismo primitivo. a las que convertía en retazos oníricos de un pensamiento democrático. juzgándola en el Tribunal mayor de un diario contemporáneo. Ella puede decir que de su más profundo fondo. Por eso. nombre arrebatado para siempre por la represión. No era el hipócrita lector que parecía ser humillado en un movimiento lúdico. sin que le fuera a la zaga la novela “realista” de Tom Wolfe. o “nos perjudicó Sócrates”. del pasaje que hacía Favio desde su formidable El dependiente al trabajo con difíciles mitologías populares. o “sobreabundó Sócrates” o “nos instruyó Sócrates”. sino una humillación que sin dejar su irrealidad quería ser efectiva para despertar más rápido al lector respecto a que debía prepararse para tiempos más vertiginosos. Llegó sí a una amplia decisión sobre la relación difícil que se establecía en el ahora del periodista y el ahora de lector. pero no los artificios retóricos. en Primer Plana no podría leerse “Todos los hombres son mortales. La Opinión deja que la redescubra Página 12. ya había explorado poco antes esa senda. un “editorial” que ponía a las personas en relación a su historia o su destino de un modo implícito. conducir el alma orgánica de lo social hacia una suerte de interpretación de la noticia como si ella fuera eco del modo en que podrían definirse ciertas estéticas de la hora. ponía a los dioses impenetrables de la escritura por encima de los pobres mortales lectores. Por ejemplo. había dado un veredicto totalmente adverso de un film de Leonardo Favio. Todavía no había una comprensión más profunda. donde el adjetivo que calificaba era engañoso. El equilibrio era tenso pero se respetaba. y eso era el derecho a rectificación del sueño de la nueva prensa realista y utópica a un tiempo. inspirado en Truman Capote y su célebre A sangre fría. los grandes autores de los textos fílmicos que plasmara Ettore Scola–. que revolucionó las redacciones. pero no respondía más que a otro juego cortazariano. dentro del derecho adquirido de los periodistas. entonces con capacidad de llenar las grandes salas cinematográficas de la ciudad –cuyo director era Sergio Leone. Poner al escritor periodista en un Olimpo impertérrito. Todo –hombres. el gobernante militar de la época hizo una aclaración a la revista Primera Plana –se trataba del presidente. eran calificadas como propias de “un barroquismo de la pólvora”. como Raab. o “exageró Sócrates”. observó Sócrates”. Walsh. objetos– hablaban una segunda vez a partir de la primera en que lo habían hecho. sino “Todos los hombres son mortales. Este recurso provenía no tanto de Cortázar sino de Borges. que ya eran las últimas estribaciones antes de pasarse todo al mundo computacional. dijo Sócrates”. que en este caso sería la de una vastísima tragedia personal y colectiva. o “nos conminó Sócrates. en el que se suponía que a tal lector le gustaba verlo. pues no quiso llegar a ella. El crítica Enrique Raab. de “new journalism”. como veremos. La hoguera de vanidades. Será la sátira la gran inspiradora del periodismo de todos los tiempos. pero los guionistas eran Age y Scarpelli. sentencias. Y menos del parte de guerra que en el comienzo de este libro expusimos como problema. aun para un crítico lúcido de la izquierda. ni tan desvaído ni tan pleno. diciendo que ciertas tomas con el héroe sobre campos de trigo traían cierta inspiración fascista. pues desde ya significaba un juicio de carácter moral. a la manera de una democracia jacobina surgida de jóvenes redactores recién salidos de facultades de literatura o de lo que comenzaban a ser las primeras escuelas de periodismo. Existía cierta subalternización del lector. empleando los paralelismos entre imágenes fílmicas. Cierta vez. ahora se podría en la libertad de ese “tiempo ahora”. del cual de tanto en tanto emerge su recuerdo. Había cierta separación estamental entre escritor y lector.anhelante.

. se forja una secuencia de reflexiones periodísticas donde este estimable personaje se complace en idear títulos que lo ayudaban a tolerar su infantil aventura: “Se le enreda la lana del tejido y perece asfixiada en Lanús Oeste”. Probablemente esta carta sea cierta. de inminencia no puede convertir en realidad. Cortázar imagina un señor Washbourn que le escribe al Observer sobre la extraña ausencia de mariposas del tipo Cigeno.se le adjudicó la condición del “lector Lanusse”. llamaba la atención por su condición patafísica. Etérea. En el recordado cruce con el tablón de Héctor Oliveira de una casa a la casa de la otra vereda. no podía ser superior al mester de juglaría del periodista joven que entraba a la redacción en el turno vespertino. Catocala y Ojo de Pavoreal. Pero revela que Cortázar ve su sistema de “recortes” y “ensambles” como una técnica que surge de las usinas risibles del idioma –o de sus reveros de seriedad–. donde un general aun despótico. ciencia. suena a una humorada sobre un tipo de lector y un tipo de diario. Se trataba de una humarada que captaba bien el estilo de titulación del periodismo popular y quizás del conjunto del periodismo. Parte de los hechos constituidos. Otro sistema cortazariano consistía en dar como realizada la inminencia de un acontecimiento que bordea la catástrofe sin consumarla. toleraba y filtraba el argumentum. ¿por qué no tendría que ser asiento final de la idea misma de noticia? Esa falta de coleópteros de nombre extraño y que solo podría interesar a un fanático coleccionista ¿por qué no sería el modelo mismo de falta que ningún periódico por más observador que fuera podría alcanzar? Lección cortazariana. pero con su segunda naturaleza real convertida en noticia sobre la noticia. Pero ahora era ésta la que invirtiendo los papeles. Pero esa torre esta siempre inclinada. Pero es una ilusión que el periodismo. es un tejido rasgado. implica la imposibilidad de que se nos ofrezca un tiempo presente detenido y embalado sin que de inmediato se convierta en una dimensión del ayer. El hecho era absurdo. en Rayuela. reemplazaba con vigor gótico –es decir. lo que no difería demasiado del gran proyecto de renovación periodística estudiante el absurdo constitutivo de los lenguajes reales y aplicarlos luego a la ficción de una redacción periodística. Es Rayuela la que preside esa impresión de opiniones enlazadas como nueva ideología del periódico que se quiere objetivo y subjetivo al mismo tiempo. como otro juego de índole burlona sobre una sección permanente de los diarios: la carta de lectores. Quelonia. Los dilemas de Cortázar eran los dilemas que los más perspicaces periodistas de La opinión deseaban desentrañar. conocimiento. perdido del contexto y a la que hay que ofrecerle uno falso. sostenido por influjos aguzados y demiúrgicos– lo que toda la filosofía de lo real aconsejaba a llamar episteme. Lanús Oeste. a punto de caerse. Reclaman un imposible pero que se tornaría lo más comprensible del mundo. y Cortázar la haya leído en su momento en aquel diario. un gran momento de Rayuela. pero en el interior de Rayuela. pues su forma existencial realista es la de siempre ser ese objeto renacentista tan interesante como vulgar. que le daba aun más el carácter de una precisión curiosa. pero el hecho de que status es el de proclamar que se inclina sin caerse nunca: un erro sistemático. para ese momento. postizo. Toda noticia. El pasado convertido en un jardín en permanente hibernación o esperar que vuelvan siempre las mismas mariposas. La palabra opinión. doxa. coronado en una localización indispensable del oficio periodístico. Mi obsesión personal entomológica o filatélica. “Se cayó la Torre de Pisa”. La noticia sensacional que se quiere ofrecer ya está dada. Aunque tolerando la opinión. son noticias que interrumpen el plano de coherencias de lo real. El chiste cortazariano desafía aquí a todo el periodismo. innecesaria e inútil. degradándolo legítimamente no por impuso antidictatorial necesariamente. casi imposible. sino por la maquinaria de reasignación de jerarquías.

El hilo inconsútil del recuerdo que a veces llamamos época. Pero también no dejando que desfallezca el arte y la política sin espasmos sistemáticos surgidos del ego del gran inquisidor. parecían pertenecer a ese monologuismo que pasa por encima de todas las reglas de la conversación y del pacto general entre los hombres –más si hacen periodismo– de no usar los recursos de la razón y la emoción. Produciendo habladurías. Que con el tiempo lo llevaría a un mito periodístico en el cual la utilización de estos utensilios de la magia cortazarianos no han desaparecido –hay recortes. Es a los veinte años. allí donde surge la carcajada sin comprensión y la impiadosa revelación de un sentimiento destructivo como declinación del periodismo a eras donde el grotesco todavía no se había depurado. pone al servicio de las fuerzas poderosas del planeta. actuación que estetiza el ambiente. con interfaz –¿así se dice ahora?–. Jorge Lanata.Algo más importante hizo Cortázar con los estilo de investigación periodística. Dice que Cortázar hizo una apuesta vital llena de rebeldía pero que instituía una moda con los mitos culturales vigentes. como dicen los periodistas. quien proclama su profesión de fe cortazariana. equívocos metafísicos y enredos cómicos en los racimos de personas que se atraen y dispersan como abanicos marca ubú rey en toda la literatura de Julio Denis en adelante. edad mítica. actos que no poseen el refinamiento al que en cierto momento llegó la civilización que adoptó en su seno la reproducción técnica. en cierto momento. uno de los vigorosos críticos argentinos. le cambió la vida. eran el ceño fruncido de Cortázar sobre la realidad de su país. que a su vez se forjan los mitos literarios. los enlaces están hechos. Cortázar no resistió a su época. collage. Jorge Lanata. que es el proyecto de organización de un libro a través de recortes de diario. ¿Cuál era el tema de ese suplemente. con sus propios materiales tan absorbidos en ese presente. Ahora. que en todo caso. Pero esos espectros y juglares. y donde las tecnologías más poderosas ya conviven con un sentido de la burla. Los recortes se pegaban en un álbum para la futura educación de Manuel. También Respiración artificial de Piglia cumple a su manera ese mismo papel. y diciendo que leer esa novela. Noé Jitrik. aunque sin ninguno de los elementos literarios y poéticos que. Es en cambio el director de Página 12. manejos despojados de sustento en cuanto al lenguaje que reflexiona sobre sí mismo– pero volcados hacia un nuevo cinismo que también puede comentarse como un hedonismo de comediante y mártir. cuestiones que incluían también aspectos de desahogo. el viejo arte que fue tierno cuando lo inventaron los cómicos del renacimiento. no se la deja fácil al cronopio. con nuestro rápido relato. con una literatura “saturada por el sujeto”. Escribió El libro de Manuel. suele componerlo por nosotros mismos. Cuando pasados algunos años. casi veinte. Página 12 saca un suplemento llamado Primer Plano. debe compartir como desvelamiento de las mamparas opacas del presente con un Rodolfo Walsh. el diario que contiene el suplemento. que no dejaremos de “cubrir”. Eran recortes que se referían especialmente a los hechos armados ocurridos en la Argentina a fines de los años 60 y comienzos de los 70. sentado en un escalón de su casa. El Libro de Manuel es el más directo antecedente del Nunca más. lo aliaron con el periodismo desde . Desafiando a los críticos que han descartado apresura mente al autor de Rayuela. Demasiado mimetizado con lo que se podría llamar el contexto histórico. la mímesis brutal de personajes públicos. traza un juicio mucho más ameno pero no exento de severidades. en su manifestación más dramática. para golpear las zonas más desprotegidas del espíritu. así tan nostálgicamente llamado. en su barrio de Sarandí. otro de los críticos literarios sutiles y depurados del país. Luis Chitarroni. un niño roussoniano pero más que un Emilio era el propio niño Cortázar como testigo futuro del infortunio de una generación política presente. entre dos épocas? El tema del suplemento es Cortázar.

los hacen refluir en bifurcaciones infinitas y contrastes definitivos. Ahora todo un diario se convertía en una suerte de Tercer Estado que se torna empresa de empresas. hecho sin la prudencia que hubieran tenido hasta antiguos inquisidores de oficio. pero tiene un resolución rápida y apriorística en el modo de habla de los medios de comunicación. Salió de color amarillo para criticar a los amarillistas. sosegarlos. que buena inspiración ofreció también a las redacciones periodísticas durante varias décadas. juega con la cercanía de la muerte– para proyectarlo como sobreentendido en miles de lectores. La decisión artística de Cortázar –según la ejemplificación de David Viñas– lo llevó a trabajar en lo que se denominaría “actuar entre dos paños”. Lanata. siempre en permanente estado de emitir enjuiciamientos. Fue el diario que se lanzó como para “una inmensa minoría” y su deseo de incidencia –retratado en ese slogan que le atribuye a Pedro Orgambide. un pase de hechicería que deshiciera la vida cotidiana con una descripción por el absurdo que hiciera posible pensar que mundos heterogéneos se podían atar entre sí por obra del sueño de un médium distraído. es decir de los gustos. Página 12 de la era Lanata. Página 12. Cortázar. órdenes de captura y fallos en nombre de una sociedad transparente que los ha elegido sin elegir. No. No prefirió Cortázar la aguerrida monolatría. conflictos entre adversarios. pero en una causa social que exigía del investigador una fina escritura con ecos borgeanos y una cédula de identidad falsa. David aquí creo que se equivoca. y luego de módicas represiones. y afirmándose en la investigación de las entretelas sigilosas del Estado como si se pudiera producir un hecho de la magnitud que había motivado lo que Walsh llamó periodismo de investigación. al contrario de la gran desesperación viñesca por enviar todo significado a series que los desdoblan. con . vejatoria y sin designación ninguna. La vuelta de campana del periodismo de investigación. las prácticas y las subjetividades. salió con la primera página en blanco para criticar a los censores. Esto último rindió más efectos en el modo de componer. desnutriéndolas ferozmente de la piedad. usó el humor interno de la redacción –que como el de un quirófano. La inviabilidad de esta “moderación” le costó a Timerman la pérdida del nombre en una celda anónima. trabajó –como se suele decir– sobre el significante. como los detectives solitarios y fracasados del policial negro. pensar y meditar en las redacciones argentinas. sanción o compromiso se mantiene en las rutinas institucionales correspondientes. la habitación horrorosa de los condenados.el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. Es la más opaca de las transparencias. lanzar una vía reparatoria con alianzas que los militares determinarían desde sus guarniciones. Por eso también contiene las funciones del juicio al modo de una llamada justicia mediática (Zaffaroni. la autocrítica y la pausa para reflexionar en medio del estremecimiento provocativo de un exorcizo. El diario salió dos años más bajo el control militar. Esteban Rodríguez). Por un lado Cortázar “exhibe la desganada frecuentación de Levi-Strauss” y por otro “la yeca populista”. superando el humor frontal de la Revista Humor. enemigos a muerte que son una diferencia metafísica permanente u ocurrencias simultáneas en planos de tiempo distanciados. Quiso ser La Opinión menos cortazariana: eso lo fue mejor en su momento su heredera. que anuncia el propósito de hegemonía del periódico a través de los sectores sociales y políticas de las elites argentinas– lo llevó a creer que la época militar era apta para designar y descartar a los dos demonios. Todo en una “doble guiñada”. y lo hicieron decaer en un poder absoluto para impresionar a las masas. el culto a una unicidad del destino que finge todo lo que puede que no hay vidas separadas. Solo que ahora era necesario que perdiera el encanto de actuar sin respaldo alguno. absorbe la vida partidaria y a la misma sociedad civil y se convierte en organizador de la lengua es dominante. donde toda proposición. Cortázar mantiene los “dos paños” y la relación entre ellos es la magia infantil.

altos magistrados. que lo llevaba a banadonar su anterior ciclo biográfico signado por una vida cómoda y burguesa. muchas de ellas vinculadas a los grupos insurgentes. desviando sus opciones anteriores hacia la aventura que en un . pues pedían un rescate. Cuando lo secuestraron. hasta quedar bajo la dirección de Ramiro de Casasbellas. Perrota. Luego será secuestrado Enrique Raab. A su vez. Balbín y Martirena.interventores de la Marina –el capitán Goyret– y luego dos coroneles. Éste fue pago. que a la vez dirigía un órgano de prensa preso a estas trágicas y de algún modo fascinantes vicisitudes ideológicas. políticos de todos los sectores del establishment. queda como el único diario que se hace eco parcial de las denuncias de desapariciones. Superpuesta. pero su sección cultural se mantiene con una relativa autonomía respecto a estos trágicos avatares. Timerman y Perrota se cruzaron en alguna cárcel clandestina del Ejército. que es tenido como poseedor de una parte del paquete accionario del diario junto a Gelbard. poniendo las finanzas del diario en una fuerte tensión que provenía de sus decisiones de acompañar. como una extirpación ocurrida en los quirófanos del infierno. El diario pasa a ser vocero de la dictadura militar. alcanzan a repudiar públicamente el asesinato. que siendo tantas cosas. Cox conoce un breve período de prisión pero seguirá siendo receptáculo de denuncias que son publicadas en su diario. como lo señala Seoane. fracasa en un intento de asociarse a otras empresas para salvarlo de la quiebra. también son el modo en que un hombre quiere saber quién es. del justicialismo. que decidió convertir su diario en un punto de confluencia de los grandes debates nacionales. los grupos militares clandestinos sometieron a su familia a un penoso calvario. y su cuerpo aparece acribillado en Ezeiza. por los que se sentía existencialmente atraído a la manera de un “enigma”. y no pocas al Ejército Revolucionario del Pueblo. había sido secuestrado un importante integrante de la dirección del diario. se sentía en medio de una tempestad inspiradora. pero no provocó ninguna reciprocidad. encontramos la extraña y seguramente sorprendente de Rafael Perotta. El Buenos Aires Herald. muere en un sospechoso accidente David Graiver. Perrota jamás apareció. del cual poco se sabe sobre su destino. antiguo miembro de lo que la izquierda hubiera llamada la “superestructura dominante” del país. un antiguo diario con avisos comerciales y nexos con pequeñas empresas que lo sostienen con una gran cartera de avisos. pues ambos secuestros coincidieron aproximadamente en el tiempo. Antes de estos episodios. El general Lanusse. puesto que pertenecía a un estamento social que interactuaba con militares. Una trágica historia en el avatar del periodismo argentino. la redacción del diario se tornaba asamblearia y Perotta. transformaba su persona dramática en la de un compañero más. y al mismo tiempo debía sufrir o protagonizar un goce extraño en sus reuniones clandestinas con importantes personajes de la guerrilla. El cronista comercial. en un deseo obviamente competitivo con La Opinión. ni celdas. que surge de las acongojadas decisiones de un hombre sobre las insatisfacciones heredadas. ni números. Algunos testimonio aseguran que enloqueció en medio de las torturas y el despojamiento indescriptible que sufre el sujeto cuando se lo hurta violentamente de su mundo habitual. Jorge Money. es un desaparecido. en medio de graves discusiones en su redacción. No obstante. se coloca “a su izquierda”. De su destino final no sabemos ni nombres. no sin demasiadas prevenciones. dirigido por Robert Cox. pero no complementaria a la historia de Timerman. los hechos magnos producidos por la insurgencia. atrayendo hacia su redacción a figuras de gran relieve en el periodismo nacional. poniendo todas las fuerzas del diario al servicio de una revisión profunda de sus propias convicciones. Tomás Eloy Martínez abandona la empresa por amenazas. que quizás imaginó que una época nueva podía regalarle una revisión sensual y una nueva veta del idea siempre presente del periodista que conquista un mundo. director de El cronista comercial. Perrota. según la biografía que escribe María Seoane.

Asimismo. donde se imponía una obligada reflexión sobre sí mismo. pues la sección Espectáculos –entre los ejemplos que brinca– era muy superior a la de cualquiera de los diarios actuales (escribe en Decíamos ayer. Lezama solo interponía ese único criterio para citar periodistas para trabajar en el diario. no agentes de inteligencia”. Así dicho. Como también La razón y La opinión habían respaldado el golpe de Estado. Uriarte decía que no había motivos ahora para suprimir del recuerdo público.momento excepcional. asesor de Massera y periodista de fino cinismo. Amante de la buena escritura. Esgrime Uriarte los artículos sobre Proust o . nos lleva a que siempre nos llegue otro plano temporal que nos obliga a no justificar lo que pudimos hacer en el encierro de un presente. Uriarte no reconoce diferencias en estar en algunos de estos diarios o en Convicción. La sección cultural de Convicción replica de alguna manera la que había sido la de la desmantelada La Opinión de Timerman. Convicción era parte de lo que en jerga rápida y llana se pronunciaba como “el proyecto político del almirante”. sin referirnos al caso del diario Convicción. que puso al periodismo en un ámbito acongojado. No hacía caso de comisariatos políticos y aceptó el primer paro sindical que se realizó en la época por un periodista despedido. Convicción No es posible completar esta historia conjetural del periodismo –es decir. podrían inspirar virajes existenciales inesperados? En esa redacción de Perrota se iniciaron muchos periodistas cuyas firmas son notorias en la actual escena del periodismo nacional. Relata que no había censura en Convicción. El interesante testimonio de Claudio Uriarte. y compara con la frase sartreana: “nunca fuimos tan libres como durante la ocupación”. algunos radicales. lo que plantea la pregunta sobre los tiempos oscuros donde las vidas se debaten en el arbitrio de su necesidad laboral y el aura de pesadillas que no se ignoran. Fue el diario del almirante Massera que sumó un drama más al turbado período nacional. un libro sobre la prensa bajo la dictadura publicado en 1998 por Eduardo Blaustein y Martín Alzueta). de gran agudeza y percepción de las condensaciones espesas del presente. “No inspectores ideológicos. Como en todos los demás diarios de la época. cuyas oscuras precondiciones de creación conocía. tenía las mismas inconsistencias. ¿Colaboracionistas? Uriarte lo niega recordando que trabajar en Clarín en esa misma época significaba apoyar a Viola. ha tomado como su tema póstumo las días en esa redacción que dirigía Hugo Ezequiel Lezama. Uriarte tenía 19 años y no recuerda culposamente su paso por ese diario. y trabajar en La nación significaba apoyar a Martínez de Hoz. Izquierdistas y peronistas de entonación progresista trabajaron allí. periodista brillante de izquierda. aparece como vuelco crucial de una historia. en el secreto de conciencias inevitablemente disconformes con sus horizontes grisáceos y poco placenteros. Capítulo 21. Lezama “como un bon vivant y liberal”. Pero los destellos de realismo inmediato que son el sostén del pensamiento realmente existente y también lo que nos impide pensar en el futuro –de tal modo que muchas veces apenas sospechamos que el futuro siempre es el rayo invertido que se dirige al pasado de nuestros actos sepultados en penumbras–. a falta de otras explicaciones ¿no podría pensarse que esos llamados. por parte de quienes habían estado en ese diario. No romperemos ningún silencio ni diremos nada inesperado. Califica a su director. incompleta y por momentos llenando vacíos con inciertas especulaciones–. pues el estar en pesadilla es saber que nada de lo que hagamos en esa época nos corresponde. lo que hicieron en términos de una gran escritura y libres opiniones intelectuales. arbitrariedades y puntos débiles.

que deja pistas deliberadas para ser avizorado como un alma estéticamente fundada en el ludibrio y la tortura de su semejantes. “Convicción no era un pasquín de los servicios de informaciones”. En todos los aspectos de ese carácter transitivo. En una entrevista para el libro de Susana Carnevale sobre diversos diarios de la época. palabra ésta dignificada por la historia de Francia que solo un vulgar personaje podía trocar por un subterfugio de “clase media baja”. más que los otros cenicientos integrantes de la Junta militar. pero sí la Marina. donde el diario ya sin una sección política que producía más escozor. pero para ser temido y amando en la simultaneidad paradojal de un príncipe de las tinieblas. que él mismo redactara. que financiaba el diario en medio de muchas vacilaciones. Pero las vidas allí involucradas tenían singularidades que conviene adjudicar a la precariedad de la existencia. Uriarte afirma que los discursos de Massera. ¿Es posible sostener estos juicios de Uriarte? Su figura aun se recuerda en las redacciones de la post-dictadura. Y su recuerdo de Hugo Ezequiel Lezama. Lezama es al autor del discurso de Massera en ese juicio donde anuncia. se volcó al militarismo más primitivo. Se da el lujo de poner su diario Convicción en una serie que comienza Crítica de Botana y cierra Págna12. mucho más que juzgar a esa época. con literatura de la derecha francesa de la OAS. sino que se conformaban con asociarse a un diario y a la candidatura del militar que había provocado sus esperanzas. pues éste no era motivo de notas ni entrevistas. No cabe duda que el diario es de alguna manera la época y la versión literaria de la Esma. a las distintas formas del miedo y al hecho irreversible de que ninguna época –si es que ella se asemeja a un continente cerrado– permite imaginar los contornos reversibles con que la cancela una época posterior. juicio al que había concurrido el día en que declarase Basterra. que él es el inventor de Lezama. como “liberal gorila” y hombre exquisito para deleitarse con piezas periodísticas bien escritas. de joven jugaba al póker con Natalio Botana y se interesaba por cuestiones filológicas. Pero en sus últimos tiempos llegó a atacar duramente a Martínez de Hoz. . Lezama dice que una vez escribió sobre un político argentino que le gustaba decir bosta en vez de decir mierda. Oficio duro juzgar a ese diario. se equivocaba. por ser de hechura de Lezama. “Convicción no podía oponerse mucho al gobierno ni tampoco apoyarlo”. Es autor o que a juicio de muchos es el mejor libro sobre una de las figuras centrales de la dictadura y sobre la dictadura misma: el almirante Massera. No pudo resolver la contradicción política de que Massera quería ser presidente pero ya no integraba el gobierno. que “ahora todos los muertos son de todos”. Niega que haya sido el diario de Massera. aparecían completos en el diario. y quizás por extensión. menos que el que naturalmente provocaba por ser una figura –dice Lezama– espontáneamente interesante. reaparece en el libro. al que pinta con rasgos de un asesino literario. Uriarte abandona el periódico cuando ocurre la guerra de Malvinas. fallecido muy joven. Uriarte cree que Massera fue un invento de Lezama.algunos sobre el marqués de Sade. Un cambio en la sección política lo convirtió en un diario opositor y repuntan sus ventas entre un público que en gran parte se opone al proceso. Uriarte. tal como lo describió Borges cuando en 1985 publica su memoria sobre una de las sesiones al Juicio a las Juntas Militares. No obstante. hasta los financistas. se le dedicaba el mínimo espacio. por suerte. Massera había sido alumno de Henríquez Ureña. no pretendían notas favorables a sus empresas. más allá de que efectivamente. sangre y economía liberal. En Página 12 escribió regularmente sobre asuntos internacionales. a sus fundamentos últimos de represión. entre los que se contaban Fiat y Olivetti. escribe un libro borgeano: Almirante Cero.

tomada por un gobierno sobre el que se ha expedido en muchas ocasiones favorablemente. le deja claro al antiguo matutino que la cosa no es con él. una inmediata solicitada contra Clarín pidiendo que las empresas cesen su publicidad en este diario. lo que se revelará imposible. que ofrece negociaciones viables solo con un Perón que apacigüe a las fuerzas insurgentes. sino con los herederos de Noble. que descarta por el momento un llamado a elecciones. “dispuesto a no dar más otros cheques en blanco”. que tampoco contará con el respaldo de la CGT. El secuestro y muerte de Aramburu acelera los planes de sustitución de Onganía. a lo que encuentra una respuesta tibia del viejo líder. Sus nuevas alianzas con las posiciones de la Sociedad Rural borrar súbitamente sus no inexistentes coqueteo con el peronismo. con las medidas de regulación económica que tomó el gobierno conservador. la actuación de La Nación. en su residencia de Puerta de Hierro. como si consigna fuera la que popularizara su ostensible enemigo: “desensillar hasta que aclare”. instaurando una línea histórica en materia de carruajes y tracción a sangre sobre los picaderos. Asume Cámpora y La Nación ensaya nuevamente su veta de necesarias ambigüedades. los discursos de Perón contra sus juveniles partidarios que se denominaban organizaciones político-militares. Onganía se hiciera presente con la misma carroza que había conducido a la Infanta Isabel en los festejos del Centenario. Tironeos inagotables con Frondizi. Igual se pregunta si corresponde esa medida. y La Nación se queda más tranquila con el discurso inaugural de Levingston. oposición tibia al golpe de Onganía. que habla con el ataúd que contiene el recuperado cuerpo embalsamado de Evita en el piso superior de su residencia. Comienza a tomar cuerpo el tema de la fabricación de papel nacional para diarios. y se esboza un llamado a lecciones que en principio excluyen a Perón. a quien junto a los partidarios de Perón y los revisionistas de Rosas. Según Sidicaro. Por cierto. liberal en lo económico y autoritario en lo político. El régimen de Onganía. no caían mal a los editorialistas de La Nación. se dedica a llamar “nostálgicos de la dictadura a los que proponen medidas un tanto proteccionistas a cargo del Estado. luego de la caída de Perón –retomamos el hilo narrativo de Sidicaro-. Pero muy ponto se muestra desfavorable con las medidas de protección a los empresarios nacionales que toma el nuevo ministro Aldo Ferrer. con impuestos a la importación que impulsa el gobierno y encuentra la inmediata oposición del matutino de los Mitre. cobra cuerpo en un discurso que incluye la denuncia de una “diario oligárquico”. por otra condena la quema por una bomba incendiaria de miles de volúmenes de un popular libro sobre el marxismo del profesor francés Henri Lefebvre. con el coronel Cornicelli. quedará claro un propósito político que implica un acuerdo amplio con las fuerzas políticas. Si por un lado saluda de inmediato la renuncia de Cámpora. Cuando asume Lanusse. un lúcido lanussista. ¿Quién no lo hubo de leer en aquella época? Con el Perón que comenzaba su último combate contra las fuerzas que poco tiempo antes había alentado de múltiples maneras. “fue más civilista que la del resto de la población”. obligaba a los articulistas de La Nación a hacer malabares entre lo que apoyaban y lo que censuraban. pero que ahora mira con más recelos debido al proyecto del ministro Gelbard de aprobar un impuesto a la renta potencial de la tierra. En 1966. dice Sidicaro.22. como lo atestigua el diálogo que éste tiene en Madrid. alberga junto a un único rótulo de “los enemigos de la democracia como destino nacional”. Hacia Papel Prensa La Nación. y más allá. Pero se asombra favorablemente de que el 100 aniversario de la Sociedad Rural. . saliéndose del canon de “formaciones especiales” que él les había diseñado –llamándoles entonces a su “desmovilización”–. detrás del cual se yergue el fantasma peronista. adversa a la libertad de prensa.

sofismas y leves reprobaciones de hecho de suma gravedad. para ser tomadas en conjunto por tres diarios. en un accidente aéreo de contornos dudosos. eso sí. que le había cambiado el nombre a una plaza riojana de nombre “Bartolomé Mitre”. La Nación. donde no costaba trabajo encuadrar a La Nación. Pero es aquel un momento anterior en el que Menem realizaba incendiarias elocuciones sobre diarios del liberalismo rastrero. dando inocultablemente una serie de argumentos genéricos a la inminente medida que tomará el cuerpo de oficiales –según los denomina Halperín– de hacerse cargo del poder a partir de marzo de 1976. que dominaba en librerías. que posibilitaron que la familia de Graiver –señalado como financista de las fuerzas insurgentes por la inteligencia militar. dejando dudas sobre el atisbo de comprensión y reprobación de su cruel muerte) y se da el lujo de criticar al ministro Ivanissevich. esboza una contundente crítica a un entonces desconocido Carlos Menem. Clarín y La Razón. rechazando las medidas salvajes de la Junta en forma oblicua. Recomendaba. primero fue visto con preocupación por otros diarios. vuelve a revivir su oscura participación en período anterior. año 1975. que apenas tiene un sucinto respiro con la sunción de Luder. y poco a poco fueron conociéndose los hechos de mancillamiento de la condición humana. que es especialista en leer los tonos indirectos. explorando los límites de lo posible publicaba algunas declaraciones sindicales de protesta por la situación económica. prudencia en el uso del aparato represivo. izquierda nacional y marxismo crítico. proviniese un rescate viable del Orden liberal. . por razones fundadas en “la pérdida de prestigio del país en el exterior”. La Nación adhiere y no deja de llamar a una “batalla de las palabras”. para despojar la atmósfera recibida de la vasta publicística de izquierda clásica. Mientras Timerman. que es el diapasón que cultiva La Nación para sus lectores entendidos. Con respecto a la violación de los derechos humanos. pero señala que muerte era también la de un “apologista de la violencia”. aunque a esta visión señorial de hipocresía diplomática la complementaba con la denuncia de que existía una campaña antiargentina en el exterior. la posición de La Nación era igualmente cautelosa. pero una vez más se frustran sus expectativas que del lado del peronismo. claustros y publicaciones de todo tipo. que criticaban la concentración empresarial con apoyo militar. el banquero que poseía una parte relevante de las acciones de Papel Prensa. Se abren panoramas sumamente preocupantes para el diario.La muerte de Perón le inspira una larga necrológica comprensiva (con el asesinato de Ortega Peña. Por la misma época. Todavía no se hablaba de “construcción de la noticia” e “invención de la objetividad”. o simplemente del orden. En el mismo año 1976. llegándose por ese y otros motivos – Timerman aun no había sido secuestrado– a incautarse una edición completa de La Opinión. Satisface esa medida. el fallecimiento de David Graiver. ahora con frases como “justicialismo o marxismo”. La Nación protesta en términos suaves según Sidicaro. el diario editorializaba sobre las acciones patronales de disconformidad ante la situación de violencia y desmembramiento que acosaba al gobierno. Mientras. que en otra incursión en la escena histórica. precisamente por ser supuesto fiduciario del dinero del rescate de los hermanos Born– cediera bajo presiones insoportables en sesiones de amenazas y vejaciones personales directas. sin sospechar que lo haría finalmente aquel remoto gobernador que entonces había desechado de una plaza provinciana la plaqueta bautismal que portaba el nombre del fundador de La Nación. apela a una noticia en su primera plana donde demuestra conocer bien la obra de este adversario histórico del diario. que como es obvio no es del gusto de La Nación. Hecho sustancial de la historia periodística argentina. El gobierno militar sugiere asociar el Estado a la compra de esas acciones. sobre todo cuando había afectados como el embajador Hidalgo Solá.

también fue beneficiado por la venta compulsiva de las acciones. y un ideal ilusorio –pero no por eso menos efectivo– de congregar alrededor de los intereses de las dimensiones perdurables del poder social argentino –un puñado de personas y empresas en la que no faltaban los nombres contemporáneos a la emergencia iniciática del mitrismo como categoría ininterrumpida de una veta cultural distinguible no siempre con nitidez. Los diarios La Nación y Clarín se hicieron eco de estas acusaciones. entre un republicanismo ortodoxo. La Nación –y con esto terminamos esta reseña comentada de su historia. para la que nos servimos generosamente del libro de Ricardo Sidicaro–. que publican en sus propias páginas la satisfacción por la operación que le da autonomía en la provisión del insumo fundamental. pero unos años después la situación era otra. aquellos que señalaban las obsesiones de una ya larga historia. ante la satisfacción de esos periódicos. que era colocar impuestos a la importación de papel. lo que de daban un aspecto difícil de describir. fue inaugurada finalmente en 1978. que luego del accidente en México que provocara su muerte –siempre considerada dudosa– fue acusado por el nuevo gobierno militar de tener relaciones con grupos guerrilleros. en una causa jurídico política que involucra la cuestión de los monopolios económicos en sectores vitales de la producción junto a la cuestión de los derechos humanos. y otro poco acudiendo a los sigilosos intereses facciosos que nunca habían desaparecido de su seno. de los cuales actuaba como agente financiero. con la que sentía desde su fundación. cubierta de amenazas y coacción física y psíquica. Es actualmente uno de los núcleos dramáticos de la disputa económica y cultural argentina. Es de ese momento que circula la frase. empresa que contaba con proteccionismo económico estatal. ordena por gobierno a través de distintos tipos de coacciones a los familiares directos de Graiver. pero preexistente en la memoria viva del diario–. Un poco bebiendo de las fuentes de la “Razón de Estado”. Ya se imponía un criterio al cual las empresas periodísticas tradicionales se habían opuesto. La Razón. En tanto. En los diarios más importantes de la época. Un tercer diario. y a toda página. sale la justificación de esta operación con un breve relato de su presunta legitimidad.Para ese momento se inaugura la planta de Papel Prensa. provincia de Buenos Aires. primero en sordina. La operación fue tensa. el paquete accionario cae en manos de David Graiver. a seguir acompañando los acontecimientos como era costumbre desde su período clásico. vendido a precios más accesibles a los diarios accionistas. avalado y protegido por el Estado. Luego de que actuara una empresa intermediaria –Fapel– se transfirieron las acciones a los tres diarios intervinientes. un liberalismo concesivo. a una vasta colección de lectores ante quienes. estaban seguros que la clase media lectora seguía acompañando la lectura del periódico porque este acompañaba sus secretas pasiones y los paneles corredizos de sus miedos y odios más insistentes. con su planta localizada en San Pedro. se proponía en el período que se abría luego de la caída del régimen militar traducido en un terrorismo de Estado. con su publicación más que centenaria. La discusión recién comenzaba. El gobierno de . y el resto repartido entre La Nación y Clarín. Se consuma así uno de los grandes procesos de concentración económica de la historia argentina. Papel Prensa S. En los años del gobierno de Lanusse estaba en manos de empresas como Abril y socios de empresas diversas como Juan Ovidio Zabala. respecto a que el que controla la fabricación de papel controla la información social. Siendo la única empresa productora de ese tipo de papel. con modernas máquinas Valmet Oy. El acuerdo inicial otorgo la mitad menos uno del porcentaje de las acciones a Clarín. una aceptación de la represión seguida por tibias reprobaciones posteriores. noción que para otros efectos. Después de diversas vicisitudes licitatorias donde tiene una participación activa el gobierno de Lanusse. La nación condenaba. A.

introduciendo en el lo que potencialmente contiene. en algunos casos realizados por organismos del mismo gobierno militar. Pero la resolución del cuadro intelectual de la época. en el documento que los tres diarios publican en sus primeras planas.Videla actúa aprobando todas las decisiones tomadas. Corría el año de 1978. las imaginativas. No obstaba nada para la inauguración a la que asisten Bartolomé Mitre. Se trataba de investigar las presiones ilegales sufridas por la familia Graiver. 23. Todas las acciones clase a estaba en manos de las mencionadas personas. como en una novela de Raymond Chandler. propietarios o gerentes de los diarios involucrados. La historia que vivimos no es grata. que saludamos. restaron importancia a la querella. no solo porque traduciría el empeño del gobierno de quedarse con la empresa Papel Prensa. ante la oposición militar de que el dinero pagado siguiera proveyendo fondos a la organización montoneros. un hálito de justicia humana institucional y no mediática gerencial. que supondría dos cosas a un tiempo. bajo amenaza de algunos directivos de las empresas periodísticas: de no hacerlo “le costaría la vida”. Tiene por un lado la despreocupación de su deformación gozosa. acercándolas . El Grupo Clarín. Las participaciones de los comentaristas en el periodismo electrónico al final de las notas son un caso especial. Veamos infografía. ¿S podrá en el futuro hablar de periodismo sin hablar de los conglomerados empresariales. Algunos de los editorialistas de Clarín. El periodismo como profesión Hay palabras felices y palabras compuestas. términos que revelan cómo se transmuta una profesión y conceptos que tiene la dichosa dificultad de creer que cargan con descubrimientos cognoscitivos que en verdad arrojan la sospecha de son tomados de las prácticas más denigrantes de vigilancia y de la información. Ernestina Herrera de Noble y funcionarios encumbrados del gobierno de Videla. ya no tendría una importancia relevante la producción de papel. de la que depende el uso cognoscitivo y artístico –también político– de la lengua nacional. corre por cuenta del debate y la argumentación. Señal de que ella ya figuraba en el plano de las discusiones internas. las aceptables– que los escritos y poesías de González Tuñón en la época de la Gran Rotativa Hoe del diario Crítica. Habiendo informes que constataban irregularidades. niega estas aseveraciones diciendo que la compra a la familia Graiver fue anterior a los sucesos provocados contra ellos por la Junta Militar y que pagaron un precio valor al real. tienen más relación con cualquier acción periodística realizada hoy –aun las nobles. con los papeles que se firman ante escribanos inmutables aun con un rastro de sangre seca en sus peligrosas hojas absorbentes? La desproporción entre el cronista de esta época. por otra parte. evitando la entrada de otras empresas. donde su viuda fue obligada a firmar el traspaso de acciones. incluso entre los propios miembros del poder militar. Es preciso en el país crear las verdaderas voces autónomas que se hagan cargo de esta urgente cuestión. señalando la necesidad de investigaciones que además de aquellas irregularidades. Todos estos informes. durante el gobierno de Cristina Fernández fueron puestos a disposición del Poder judicial. reclaman por la corrección de la operación. sino porque en la era del periodismo digital. Algunos son de todas maneras. a pesar de evidencias públicas de sus notorias irregularidades. principal beneficiario junto a La Nación por la venta de papel a precios diferenciales. nunca fueron tenidos en cuenta. delitos de lesa humanidad. Está la ley de medios. donde el secreto de Papel Prensa y sus envolvimientos con los años más oscuros de la historia nacional. poseedores de cierta inocencia. No obstante. Y del modo en que ha integrado sus mitades. ponga todo el caso Papel Prensa bajo la pregunta de si se cometieron en todos los tramos de su adquisición por los diarios involucrados.

Cuando se inventó el cine. textografía o redactografía). otros choques de palabras (como historieta. La pérdida de creencia en el lector. surgen cuando un momento de la cultura técnica exige apresuramientos para juntar las cosas. de algún modo. percibirá que ya existía. Antes. encalla en palabras que después llegan al lenguaje común en su verdadera proporción manuable.de un palmazo. la infografía sea un hallazgo considerado tan relevante. que alguien deba apenarse por el hecho de que – por raro acaso – deba volverse a las palabras. segadas y amputadas. en cinematografía. el tiempo de comprensión no será más rápido. Porque cuando un arte parece fuerte y seguro. fue también una lucha con las palabras. Aunque info significa también la contracción de información. periografía.) han surgido con combinaciones parecidas de texto e ilustración. sino cuando la historia de las escrituras se debilitan y precisan el acompañamiento de la imagen. con dos compases muy diversos repentinamente asociados. sino que desaparecerá la . Percibirá que había creído que esa novedad que la hacía desconfiar del lector era tan antigua como la luchas de todos los modernismos con todas las iconoclastias. no reclama la compañía de una mitad perdida de palabras ¿No sufrió el cine cuando debió volver a las palabras con su inevitable sonorización? Ahora. que ya estaba inventada. sus primeros nombres. eran estaciones lingüísticas de un tránsito que terminaría. Pero no es así: la prensa fue y seguirá siendo la resignada tolerancia de la imagen. auto por automóvil. logo por logotipo (caso en el cual la mutilación lo acerca curiosamente mucho más a su resonancia primitiva) e info por infografía. Pero infografía parece ser un objeto complejo que se estaba reclamando. Pero un pequeño muestrario de esa pena anticipada. En todos estos casos la grafía es concepto que sabe estar siempre presente. ¿Pero secretamente el periodismo no tuvo siempre algo de iconoclasta? Toleró fotos. dibujo-animado. A desgano. Pero esas palabras en dos períodos. etc. Que era historieta o que era cinematografía. Por eso. sabemos. respecto a la historia de la cultura. el praxinoscopio. La infografía consigue acercar el reino del grafo al reino de la palabra (lo que de todos modos hubiera quedado claro si se hubiera llamado notigrafía. nos trae el sabor de un asesinato bondadoso en el hueco del idioma. no sería posible pensar que en un futuro cercano. porque el grafo mantiene la memoria del signo y la evidencia de que el pensamiento es de la familia de los íconos. en la lectura y en la escritura ha llevado a homenajear la economía del tiempo lectural en la forma de picturas que tienen el aire de realismo neolítico pero no su vacilante ingenuidad. pero deberán compartir siempre su destino con la ilustración gráfica. siempre encoger las cosas. su dulce carcelera. y en esa contracción ya está incluido el gesto al que se alude: información es. cuando la confiante infografía adquiera conciencia artística. un tacaño destino de ahorro. Y ahora la infografía viene a decir que lo que parecía tolerancia era el encuentro definitivo de un destino: el grafo final de la llamada “prensa escrita”. creyendo que es solo ícono. Sin embargo. Pero es necesario decir algo más: son intentos que no aparecen en cualquier momento. impulsa el actual recurso periodístico a la infografía. diagramaciones y osadías de la imagen dentro de él. siempre contraer. Estos intentos de aproximar la escritura a la imagen son un esencial dilema del pensamiento y pueden hacerse cargo de mucho más de lo que pensamos. Así. y el kinetoscopio. lo tenemos al percibir la condescendencia con la que se dice que las palabras nunca serán abandonadas. pero surgían en momentos en que el tiempo parecía expandirse y donde se creía (con el cine era evidente) de que había un nuevo porvenir artístico de por medio. en suma. Pronunciaremos entonces cine por cinematografía. pedagogía y simplificación. Cuando deje de serlo.

que en principio al servicio de gran poderes arbitrarios (policías que a voz responden a ciudadanos agrios que pueden matar en nombre de la defensa de su sacra propiedad o granes magnates de corporaciones). y la presencia del notero –juez en primera instancia que en su juventud. o de cualquiera que sea. a veces taciturno. Se instalan como personal de vigilancia en las esquinas de los implicados. alguna vez. se han convertido en tribunales mediáticos errantes. lo único que nos lleva a leer los diarios. ¿Nos tocará asimilar la “guardia periodística”? Es normal que un periodista diga que va a hacer una guardia periodística con un fotógrafo. descontemos las directamente injuriosas y las que no tienen conciencia de esta situación) la acción de los “brazos de la ley” de esa muchacha o muchacho joven que espía la cada del condenado a priori por las fuerzas condensadas de una semiología periodística de la condena del reo a priori. la redención de la vida pública. inexperiencia o alegría por la aventura. Así son los sheriffs. domésticas o formas de la intimidad (la revista La Moda en Francia. que han escrito buena novelas. No es grave. Doce hombres en pugna. Pareció. No lo vimos todavía del movilero con su cable justiciero –de justicia en primer grado basada en el escrache de los dueños de esas justicia antaño han condenado. La jauría humana. puede mandar un inocente al cadalso. que son lúcidos en sus juzgamiento personales de la escena histórica. las del descubrimiento de un público lector que desea verse en el reflejo de cuestiones cotidianas. togadas muchas veces por el ánima bienaventurada de la mejor crítica literaria (no todas esas columnas son así. Es preciso preguntarse si en el complejo de actividades de enjuiciamiento sumario del periodismo de investigación convertido en resumidero invertido de algo que en el pasado se hizo en nombre de los símbolos de la alta literatura –Borges reescrito por Walsh– ahora puede sostenerse por el simple recurso de que en esos diarios con redacciones que son fiscalías no elegidas por nadie –pero que lo que condenan de la elección popular del consejo de la Magistratura– escriban escritores aceptables. Todo a ello a modo de una segunda voz. hombres comunes. o de los supuestos implicados.propia ilusión de esa cansina anomalía temporal. la mayoría de las veces con sheriff no reflexivo de su condición. . Diarios como Perfil. Hacemos un llamado a esos periodistas salidos de las múltiples escuelas de periodismo que tiene el país. . la política sobre todo. Las fuentes del periodismo se supone que sean las de la revolución (fue muy estudiado el florecimiento de toda clase de escritos periodísticos y de pasquines durante la Revolución Francesa). que alguna vez retiraron el sector progresista de Hollywood con películas como A la hora señalada. a fin de ejercer un estilo de justicia sumarísima que implica el enjuiciamiento instantáneo de un flash – ¡culpable!–. Para hacer política era necesaria una publicística –una esfera pública en permanente agitación– donde el periodismo fuera su estrella y su luz. y su irradiación alberdiana en nuestro país). ya señalado en las tinieblas de empresas periodísticas que funcionan en una instancia de juicio más extrema que los “tribunales populares” que en su momentos cruzaron con sus propias inherentes dificultades los procesos tercermundistas del pasado. pero regalan su delicada filigrana de indiferencia en esas columnas –columnas del diario Perfil– para sostener con palabras ingeniosas. Ellos van más allá. que se había inventado la profesión del periodista. y en su defecto. Ya asimilamos la infografía. sin embargo extraen de su mera condición de individuos. o de la guardia periodística en la esquina de la casa del condenado. como togados en el desierto que imparten justicia del far west. Profesión que era en la mayoría de los casos un desdoblamiento de alguna otra actividad profesional. pero co un apagado destello de humanismo en su interior.

Alberdi se espanta ante tal exceso interpretativo. sin problemas ni remordimientos. en este caso. que desprende o escinde de sí misma la profesión periodística. un abogado o un periodista? No son pocos Paul Groussac. que los corrige sensiblemente. el diario La Nación obraba como lo que es fama que alguna vez dijo Manzi. Quizás le tocó a Lenin definir con perspicacia la tarea de ese tipo de diario. tiene historicidad. e intenta darle a Sarmiento una inútil lección de realismo. Torpes. quien emite este juicio. como “andamios del partido”. Es decir. La idea de que con el periodismo –el diarismo. procede: actos de la profesión política. la del periodismo. ¿Entonces el periodismo es el escalón principal en donde se deposita una síntesis final que subsume las distintas superficies del hombre político? De Mitre. Tampoco el diario que hereda el nombre de Mitre convertido en sociedad anónima. podría tornarse en principal. Malbaratan conceptos en nombre de una ironía que apenas es un paso más allá que en la lengua despojada de historicidad da un odio liberal (el odio es una trama ética que habilitó el mal liberalismo para pensar) para convertir al nombre de Gramsci en un chiste sin sutileza en un diario demoledor que hizo del debate público una serie cada vez más agravada de manipulaciones. que pone el diarismo como centro de la organización social e incluso militar. pero ya se refiere a los periódicos que no expresan a las corrientes políticas sino al “sentido común” o cosmovisiones de los distintos sectores sociales. De Sarmiento. Estos pensamientos sobre el periodismo llegan hasta Gramsci. piensan que Andrea del Boca es “funcional” al gobierno pues “elabora el sentido común como decía Gramsci. Para arrojar una luz favorable hacia su persona en los tiempos posteriores a la caída de Rosas. Como “guardaespaldas de una biografía o una memoria política”. pues ellas también piensan y arrojan su manto deshilachado de culpas y promesas sobre el presente). Tanto así. pero escritos e impresos en la prensa de la época. podía inclinarse la voluntad de una nación. produciendo el cemento simbólico que los mantiene bajo una dirección cultural homogénea. cuando uno de sus biógrafos quiere dar un resumen de sus múltiples facetas. como se decía en el siglo XIX.Pero siempre fue evidente que esa voz suplementaria. ¿Valían más las armas que la prensa? Alberdi se auxilia con ironías certeras contra Sarmiento al que ve como gaucho malo de prensa disfrazado con levita. no dejan de constituirse en las posiciones públicas de una facción política. que es el siglo del periodismo–. la responsabilidad máxima en haber derrocado el sistema rosista. Es Gálvez. sobretodo en el diario que él mismo creara. también haciendo un juicio sumarísimo sin fiscales ni jueces reales. es su intelectual orgánica”. aunque funda un diario. Agita. ¿Era Mariano Moreno un político. es más difícil producir un aglomerado final de todas sus facetas en la condición de periodista. . entre otros. le atribuye al boletín del Ejército Grande. Más bien. pues el periódico no deja de ser un organizador colectivo. que las primeras divergencias entre bolcheviques y mencheviques se dan en el seno del consejo de redacción de Iskra. Echando una mirada sumaria sobre los diarios del siglo XIX. se dice “fue un periodista”. Los periódicos de esa época son grandes o pequeñas armazones de la publicística de facción. tomando apenas sus deseos de congraciarse con modelos de justicia y de poder de un desnutrido republicanismo racionalista (sin las cicatrices previas de la historia. decide. alguien que como nudo principal en que se resuelve su drama de acción política. por él dirigido. los que consideran que finalmente era un periodista. es de Sarmiento. escribe textos para la esfera pública. al que consideraba como “organizador colectivo”. muchos investigadores políticos que han tolerado todo en materia de arbitrariedades académicas. salvo que sean del Opus Dei. ni en su pensamiento editorial ni en el trabajo de periodista a los que no se le exige el dominio de los lugares recónditos de un sufriente pasado.

y dando validez al problema que expone Halperín.Pero tampoco se podría menospreciar la importancia que le dio Rosas a la prensa. se publica por primera vez en la argentina un artículo de Marx. la de insurgente. sosteniendo una larga campaña de desprestigio contra el jefe . dirigida por el gran polígrafo napolitano Pedro de Angelis. vanguardismo y cruce de culturas libertarias. y en ser anfitrión de Neruda y García Lorca en su quinta de Don Torcuato. innovar en la tecnología de impresión de los diarios. debe calificar con un concepto inadecuado a Hernández. opacando lo demás. La montaña. No era un periodista del montón. Pero para eso. después. Halperín Donghi se pregunta como un “periodista del montón” como José Hernández pudo escribir el Martín Fierro. escrita en tres idiomas y con rigurosos análisis sobre la cuestión de la navegación de los ríos y aristas polémicas de singular interés.UU. Aunque el oficio que ejerció con vastedad recubría otras actuaciones no menos notorias. explorando un folletinismo de masas y un apoyo al expansionismo norteamericano encubierto en un periodismo que daba un paso de masas en términos de un consumo cultural repleto de pulsiones pasionales. en su gestión cotidiana. pensamos aquí en el caso de Juan Gelman. una red de periódicos que crean nuevos públicos. pero el diario era un modelo de versatilidad. con espíritu apostólico de combate y guardando una estructura de sermón y blasfemia contra los heréticos. y no se privó de tener a Jorge Luis Borges entre sus colaboradores. No eran periodistas profesionales. y la revista La Biblioteca de Groussac. En él se defiende desde la teoría de la metempsicosis hasta el socialismo revolucionario. Ésta última desequilibra todo. lo que implica mentar una zona cercana al “misterio de la invención poética”. Natalio Botana imitó este modelo en Crítica. feliz denominación para este estilo. Sirve para justificar el libro de Halperín. y la suya fue efectivamente una prensa de combate. ostensiblemente. todo atravesado por un espíritu rabelesiano. bastando para refutar con ese aserto su artículo sobre la muerte del Chacho Peñaloza en el diario El Argentino de Paraná. que venía de las luchas civiles argentinas. político y poeta. La historieta como lenguaje aledaño al periodismo. en el que intenta una laboriosa reflexión sobre las tensiones de un pasaje: del periodista al poeta. La palabra “sensacionalismo”. Tuvo decisiva importancia en el golpe contra Yrigoyen. No es de mucho después la creación del imperio de Randolph Hearst. ¿Cuándo el poeta se hace periodista o viceversa. refirmar y refutar artículos aparecidos en otros diarios del mundo. surge también en esa época. La pregunta es interesante e inexacta. Algo que quizás heredara de la anterior gesta periodística del Padre Castañeda. a todo lo que publica su principal periódico –El archivo americano– da indicaciones a su director De Angelis que no por extrañas dejan de ser incisivas. y se saluda el 1º de mayo en la pluma de Lugones así como se fustiga a los “reptiles burgueses” en la de Ingenieros. dura poco. ¿Qué era Hernández? También podría decirse: un periodista. que antes de la radio y la revisión forma en EE. y se sitúa entre los grades acorazados de la gran prensa. Hay que esperar hasta finales del siglo XIX para registrar la aparición de un gran diario de ideas. su sombra chispeante y vulgarizadora. hecho por un sacerdote. el periodismo “gauchipolítico”. como la polémica con Echeverría. Gelman. es uno de los grandes inventos que perfeccionó Hearst. de largos alcances. Era un diario intersticial. dirigido por José Ingenieros y Leopoldo Lugones. y construye un hecho cultural que hasta entonces no tenía precedentes al hacer una suerte de diario de diarios: se trataba de republicar. Rosas está atento. Trabajo asalariado y capital. que se encubrían en una pseudo-objetividad. se puede decir que se genera alguna clase de incómoda distancia entre el arte poético y el oficio del periodista? La pregunta tiene sentido porque Hernández actúa el tiempos anteriores al de la construcción de la figura del periodista profesional.

la rodeaba de implementos retóricos invisibles que ya la tornaban otra cosa. el conjuro y la directriz respecto a cómo debía comportarse la sociedad y la política. Pero el desarrollismo. La Prensa. entre otros–. la bajada. queda consagrado. en cambio. la volanta. con manos ocultas de la redacción. Los estilos de La Nación y La Prensa. En algún momento. Los hombres que hicieron el suplemento cultural de La Prensa cegetista –César Tiempo. conjugaron las noticias previsibles sobre Evita con entrevistas a Frida Kahlo. comercial. El título. Rubén Darío. en cuyo subsuelo se hallan aun oxidadas.. pues lo que ya se sospechaba. fijadas por el “manual de redacción”. ideología intermediaria que buscó crear una ideología de amplias masas medias. Divergían en la atención que le daban al movimiento social. eran los paratextos (palabra que aun no existía) que hacían de la realidad un hecho de alteridad en el que ya el poder de la estructura narrativa que compone a todo periódico. escondidamente ideológico –la ideología sería un implícito ya profesionalmente cercano al “sentido común” de una clase media menos gerencial que gerenciada. más informativa. Hay una innovación en la escritura.radical. mientras aceptaba las plumas de José Martí. de una condescendencia nunca superada del todo respecto al un nacional conservatismo sellado por los aires de las derechas contundentes que antecedieron al peronismo en notorios gobiernos provinciales. un tabloid que nace en 1945. y por lo tanto. La Prensa enfrentó las cosas de otra manera y obtuvo la máxima sanción del peronismo: pasaron sus imprentas a la CGT. a pesar de que ese nombre envolvía inevitables polémicas. etc. destinado a escribir dramáticamente la historia del periodismo argentino en los próximos capítulos de la vida nacional. Lugones y Borges. y de ese tránsito compulsivo salió un gran suplemento cultural. que en nombre de reglar la noticia. antes de caer en la regencia de Mallea. sobrino del anterior– dominaron durante las últimas y las primeras décadas del cruce del siglo XIX al siglo XX. Se piensa como manuable. último eslabón de una cultura que se convirtió en la melancolía de una aristocracia que al no poder tener un estilo de dominador colonial. se imponía sobre su mera materia empírica. toda la materia periodística tallada por la creación de la objetividad de los triunfadores de antiguas luchas civiles. más condescendiente. Ya estaba Clarín. quizás. máxima prueba de relación de un peronismo oficial con la cultura universalista de la época. en las décadas del horror. se hablaba desde la “tribuna de doctrina”. prestado de las grandes baronías británicas que también ejercían una auténtica languidez colonialista sobre la India. No debía escribirse largo. a la formación de los sindicatos anarquistas y socialistas. Su viejo edificio en la Avenida de Mayo sigue siendo una joya de la arquitectura art-decó de Buenos Aires. todos nomencladores que ya estaban en uso. diario del orden conservador –para emplear la expresión del politólogo e historiador de las ideas Natalio Botana. El periodista profesional tenía guía de escrituras y comienza forjarse una nueva objetividad. erudito y con rebordes del escondido literato que los buenos periodistas suelen ser. es la que publicó la primer lista de desaparecidos. la regulación de la burocracia empresarial de toda la materia escrita. se remitió a adquirir un aristocratismo nostálgico. Clarín adoptó el desarrollismo en la figura de su director. La filosofía de los no filósofos. llevó a una cosmovisión nacional post-peronista que sustrajera al peronismo de su armazón mitológica –desde luego trocada por la . Con el peronismo fue prudente y secretamente opositora. Un hecho periodístico ya no era un acontecer desnudo sino un mendrugo de realidad rodeado de parantes y arboladuras apriorísticas. que provenía de las rutinas conservadoras de los años 40. que era el otro nombre que se le daba a cierta victoriosa objetividad del liberalismo que convenía en llamarse mitrismo. y más aún. En La Nación.

luego demostraba que un emporio periodístico. En el mencionado libro. en su crónica Diario de la Argentina. Plástica. No sería estrictamente el diario La Nación el que tendría como sujeto a la nación. El cuadernillo interior de los avisos clasificados de Clarín fue el organizador colectivo de un sector social de diversos dinamismos empresariales. destinado a ramificarse en medio de la revolución comunicacional que se avecinaba. pero adoptado como filosa promesa de demolición moral en los órganos de los diarios de Papel Prensa. algunas con humor aristocrático.mitología de un productivismo de ideología gerencial. se deja percibir también el dramático pasaje del periodista sin firma al periodista que firma su artículo o columna. aplicando la creciente sustitución del oficio periodístico por la operación periodística. Como ocurría en todo el mundo. El Mosquito. y podía lanzarse a la construcción de una red comunicacional que tomaba. que animaron esas páginas que condicionaban gobiernos surgidos electoralmente con escritores áulicos. un diario dominante del sistema periodístico comunicacional se tomaba como noticia esencial a sí mismo. misturado con desprejuiciadas jergas que diluían el caudal ideológico de las revoluciones del siglo XX. absorbente. La montaña. atrevido y equívoco. Se produjo así una sinécdoque entre las motivaciones de la Empresa y el juego plural de la política nacional. se apropiaban de sus condiciones de producción. más la infraestructura dictatorial. siendo hoy algo carente en las filas renovadores de la atmósfera cultural argentina (en el periodismo. y el punto de juzgamiento de la realidad no era ya una tribunal doctrinal sino una articulación de intereses empresariales que el diario mismo representaba como metáfora de la plusvalía cultural y económica de toda una sociedad. Jorge Asís. el cerebro que une la fábrica con la semiología. sacristanes del aristotelismo encarnado en una politología de dictamen y senado romano. con un toque de verdadera desestabilización. donde Walsh probaría y afilaría sus instrumentos que poco después aparecerían más plenos en Operación masacre. haciendo de la petición de objetividad un simulacro protector de sus ya muy ramificados intereses económico. La mentada situación de Papel Prensa. Página 12 y su compleja historia). y que hacía del espíritu periodístico un manojo de intereses escriturales al servicio de una noticia fundamental: la existencia en-sí y para-sí del propio diario. sorprende esas transformaciones internas del diario. su pasaje del desarrollismo al desarrollo de negocios bajo la doble condición de ser una empresa periodística articulada con una semiología de los nuevos lectores absorbidos por una ingeniosa objetividad hegemónica. perforados por sus vacilaciones internas en cuanto a creencias de lenguajes crítica e indecisiones sobre el lugar de la vida intelectual). pues en determinado momento comenzó a exacerbarse una ideología que reemplazó al desarrollismo. sino el diario Clarín que tendría como guardaespaldas a La Nación. en manos del poderoso –no del débil– redobla su capacidad desmigajadora de los procesos populares (imperfectos. y su evolución posterior consistió en adquirir una fuerza empresarial autorreferencial. La nueva objetividad que asomaba tenía como corazón trascendente los intereses del propio diario. un pequeño empresario de sus 60 líneas a sesenta espacios. Esta adquiriría plumas irónicas que no estaban en los planes escriturales de su historieta previa. a su manera. la empresa Clarín podía ya confundir sus configuraciones lógicas de su constitución como dominio empresarial con la realidad histórica que se trasuntaba en la evolución de la política y la lengua nacional. otras citando a Foucault en solfa. desplegaba y a la vez obturaba todos los poros sociales del lenguaje público con una gran construcción dominante que no se obtiene de un día para otro. desde La moda. Es que la ironía. La Opinión de sus comienzos. . Hubo que atravesar el Caso Satanowsky (un simulacro previo de lo que años después sería la situación dramática de Papel Prensa).

Pero no pocas veces conforman un juego descalificador de fuertes alcances paródicos que suele trascender el carácter habitualmente irónico de la política. no es fácil encontrar una mediación normativa que trabaje por encima de las diferencias planteadas. y concluimos recordando que lo que también está en juego –en estos momentos– es la supervivencia del oficio periodístico como tutor de una nueva objetividad. único rastro de autoexamen que nos brindan. los intentos de realizar un juicio crítico que ponga un horizonte más calificado para examinar el lenguaje por el cual se lucha. No se desea contar entre las reflexiones posibles. con sus no tan remotas raíces de clase. con el culpable ya en pica de la lanzas del movilero. La detenemos aquí. más rica. en su punto más intenso. deba imperar un periodismo que se atenga solamente a declarar los particularismos culturales y económicos que expresa. Las luchas no solo se hacen a través de la lengua que ponen en acción los protagonistas de un antagonismo. aunque en general se basan en la certeza de que no es conveniente revisar los oscuros cimientos discursivos que habilitan las luchas. que está cayendo en pedazos ante nuestros ojos. por supuesto. No está mal enunciarlos. ofreciendo las garantías del “juez imparcial”. A nadie le gusta creer que sus enjuiciamientos genéricos son un enunciado faccioso. el lenguaje es siempre el de las luchas porque su origen se halla en ellas. el juicio por jurados que salen de las redacciones. Esta historia es más larga. suponen un doble debate simultáneo: el de las materias directas que son motivo de la divergencia y el de los medios comunicacionales que las expresan. En una sociedad con distintas fracturas en la discusión de sus intereses materiales y en las valoraciones simbólicas que los acompañan. abandona su ropaje estable. pero redacciones ya sin humo. Habría que aclarar de inmediato que estos supuestos no son necesariamente intencionales o premeditados. pero no cuando se expone con goce . no cuenta con demasiada simpatía por parte de las argumentaciones en juego. Los verdaderos conflictos. aunque las sabe abrigar de cualquier sospecha de parcialidad. por más que en determinado momento se encuentre estabilizado. surgen así de su tranquila corteza atmosférica. ascépticas de santidad militante con una definición sobre la corrupción salida de manuales escritos por quienes pueden conocerla mejor que los eventuales corruptos que combaten… y no es que no existan. Las sobrecargas interpretativas de los medios de comunicación contemporáneos. autoconsciente y capaz de evidenciar sus autocríticas. Por eso. No hay género crítico más atractivo que la parodia. A poco que se lo exija. En su último rescoldo. en estado interino de universalidad. sobre la forma en que el lenguaje se debe presentar en un desacuerdo del cual inevitablemente es parte. Sería un gran paso adelante respecto a que la ruinosa objetividad de un largo período anterior. con una hipótesis que interrogue los supuestos de una “neutralidad valorativa” que se asignan a sí mismos algunos de los contendores. No es tan cierto que al desnudarse una neutralidad fallida en la gran prensa y su ramificado sistema audiovisual. Pero no es posible forjar un nuevo trato entre el lenguaje comunicacional y las éticas colectivas sin restituir una nueva manera de la objetividad. para asumir las sutiles estratificaciones de un arte de injuriar. los subrayados pastosos o las insinuaciones que surgen de espesas habladurías (Heidegger). y los procedimientos infamantes.la nota intencionadamente cortante y degradadora de personas. sino también sobre el propio uso de esa lengua. en el momento del combate. Producen habitualmente parodias circulares como su aparente necesidad objetiva.

Sin embargo. en la pluma de Émile Zola. pueden creer que. Sarcasmos rápidos. Ha pasado más de un siglo. luchaba contra la censura y llevaba a la cúspide de su genio. Los grandes conglomerados empresariales que producen una especial mercancía –el sentido común colectivo y formatos predigeridos de tiempo. aunque a veces con pretexto transgresor). en tiempos de agudo conflicto social. no debería ser inevitable la sobrentendida profanación del significado abierto de los procesos históricos y el uso encubierto de usos idiomáticos que provienen de arcaicos actos de escarnio social. revolucionando la idea de la imagen con una nueva temporalidad ficcional. Son niveles no declarados –no por ello intencionales– de la producción de signos sociales con su abrumadora tela de araña conversacional que nunca dice nada. provienen aturdidamente de buena parte del aparejo interno de las tecnologías de producción de imágenes masivas. Las agrupaciones periodísticas que en general reúnen a los grandes propietarios de medios no suelen prestar atención a la reconstrucción brusca de la vida política que ejercen estas retóricas profundas de la urdimbre mediática. de goce y de habla–. en general aliada de las grandes ideas liberales. las prosas de la ironía heredadas del siglo XIX son sostenidas ahora por el lector del “foro” que escupe sangre. deportivas. por primera vez en la historia pueden realizar una gigantesca transmutación en el sentido de los conocimientos y las profesiones. Debe provenir de instituciones transversales de la sociedad que invoquen el legado retórico de todas las épocas y sepan evadirse del comodín injusto hacia la propia historia del periodismo. Aún no habiendo propósitos de ultraje –aunque en las prácticas del habla siempre hay un remoto proyecto de dominación–. Con su tejido de metáforas inadvertidas y sátiras que pueden implicar paradójicamente la merma inevitable de los valores emancipadores del lenguaje. jurídicas. sino apenas los brotes miasmáticos de la llamada “sociedad del conocimiento”. la red televisiva mundial puede instaurar un monolingüismo político que anexe todas las prácticas humanas a un cuño de ilusorias libertades. Esta discusión es necesario hacerla. no siempre ingeniosos. pueden dejar desamparado el idioma nacional (que el articulista público que está en el andamio superior de esos ejercicios cloacales que simulan un ágora de la antigüedad. artísticas. de alcances y consecuencias ulteriores desconocidas para todos. para ser de todos modos superior a las salivadas salvajes que los articulistas llamados hoy con lenguaje asombrosos “periodistas estrellas” parecieran solo destinados a provocar). narrativas? Un día entero de comentarios electrónicos. son herederas de los viejos conceptos del siglo XIX en los que la prensa. Por lo tanto. Puede ausentarse así el debate con que toda sociedad debe visualizar sin compulsión. Así permite la extraña conjunción entre la irrealidad del tiempo (y su utopía) y un craso realismo cultural (y su chatura moralizante. bilis y barro por sus poros. habitualmente anónimos y solo emitidos en nombre de la lengua del ultraje. políticas. el “yo acuso”. de la política. Es imprescindible un conocimiento real sobre estos efectos y mutaciones en esta etapa del ingenio comunicacional humano. Una asombrosa sofisticación tecnológica. surgen improvisos semánticos de tremenda hostilidad.ombliguista y mecanismos de reemplazo infundamentado de juicios graves o irónicos sobre la experiencia dramática del presente. o se mantienen inmune a ellos o han originado una forma digital de la democracia directa: ni una cosa ni la otra. respecto a que este sería “mero . arquetipos sacados de una sumaria galería tipológica que no se priva de ser humillante. procede sin embargo desde un masivo naturalismo en el uso del lenguaje. y la democracia tiene un soporte argumentativo que no precisa ser una cadena obligada de frases habermasianas. Ciertamente. ¿Cómo no va a producir efectos incalculables sobre las prácticas heredadas. la elaboración de sus signos de desacuerdo.

paralelo al de las grandes obras literarias. reemplazado por una mercancía –propiamente– cuya plusvalía es tan solo su capacidad de perforar las redes del legado de la cultura universal y las prácticas democráticas en la escena real de las fuerzas sociales.reflejo”. y no como la inducción a un pobrísimo pensamiento binario. o si inducen sin proponérselo a abismos políticos potenciales. el poder autodesiderativo del sujeto. la idea misma de intimidad. Así. Una nueva filosofía de los medios se precisa. crecientemente. el propio caricaturismo –escena libertaria básica que en la Argentina tiene el ilustre antecedente de El Mosquito– son recursos de profunda y saludable ambigüedad. nuevos recursos de encaminamiento técnico de las estructuras dialogales de la sociedad. pero sí la crítica histórico-política). Las decisiones de cámara. Esto revela que aún es necesario avanzar mucho más en la ética de las imágenes y su relación con los conocimientos renovadores. si captan climas sociales difusos de los que es necesario dar cuenta. Sufren también las antiguas herencias de la promesa del vínculo comunicacional con horizontes de deliberación libertaria (pues éste es el sentido último de las acciones colectivas). que ninguna ley puede ni debe juzgar. Si el primer plano televisivo conserva todavía marcas folletinescas. cuando va más allá de un propósito de pedagogía en simultaneidad. de los que siempre podrá dudarse. la vida diaria. y sobre todo al periodismo. la crítica a la mercancía. legítimamente. el arte de la pregunta. Si el montaje televisivo no supera en mucho la ruta paródica. cuando son ajenas a necesidades artísticas o de una mayor sabiduría técnica. marchan hacia un control de la experiencia humana y de experimentación mecánica con la subjetividad. el del cine desde sus comienzos reveló grandes emocionalidades artísticas. puede equivaler a los efectos del Discurso del método del siglo XVII o a la Fenomenología del espíritu del siglo XIX. Este vínculo no puede ser desconocido y poder recordarlo y actualizarlo es propio de la sabiduría cultural de un momento histórico. pues demasiadas veces son ensamblajes que suplantan la decisión de millones de ciudadanos respecto a cómo quieren articular la infinita heterogeneidad de los hechos. el del cine recorrió casi un camino filosófico. Ella debe repensar y exhibir sus propios procedimientos invitando a hacer lo propio a todas las instituciones de producción de significados simbólicos. la subjetividad libertaria. como la pantalla dividida. Hacer política. la fragmentación dialógica de la pantalla. es necesario construirlo novedosamente en la propia esfera pública. que a través de tecnologías que regulan con criterios moleculares y neuróticos el viejo espacio-tiempo de las antiguas fundaciones periodísticas. deben ser cuidados al extremo como un nuevo ejercicio ético. el deporte. el manual básico de coberturas. ¿Qué se sustituye? La justicia. que condena el mal uso de la idea de “contenido” dando por supuesto que el “triple play” y otros “soportes” introducen la idea de un “sociedad del conocimiento” donde se actúa por sustitución dramática. Del mismo modo. las decisiones en la isla de edición o en las salas de montaje. ¿Quién puede molestarse por el mutuo examen de las estilísticas de relato que permiten las tecnologías de difusión masiva? Hecho con las armas intelectuales más encumbradas. que deben ser instituciones de autorreflexión social. . será exponer con sensibilidad renovada situaciones como éstas. deben considerarse a la luz de la ampliación democrática del horizonte colectivo de saberes. Quién debe coordinar estos actos de la nueva deliberación social es una discusión aún no despejada. El rostro efectivo de estas meta-instituciones emancipadoras. La compleja esfera mediática contemporánea ha introducido plexos de significación que no son materia de ninguna Ley –la Ley de Medios apena regulas acciones necesarias de desmonopolización de la información.

Cierto que los Estados y gobiernos no suelen tener una prensa pública con pliegues internos fundados en la réplica.Debido a esto la “objetividad” es una más de las verosimilitudes en juego. Pero ahora todo eso pasó a primer plano. la información audaz y la autocrítica permanente. No son entonces verdades sino impromptus de un moralismo burgués que reemplaza las grandes jornadas de la lengua moral que hay que reconstruir. tampoco consiguen el logro de un humor crítico que sabe verse a sí mismo también como autopoiesis de una sociedad turbada. Es urgente verla como la necesidad de una nueva objetividad crítica. y que si lo hace. Esto también habrá que recrearlo. Solo estamos ante un pensamiento folletinesco. en los cuales el desconocimiento llamativo de la situación argentina. Para que una “verdad” se aloje en el alma turbada de millones de televidentes. Simplemente porque el pensamiento político más fructífero no admite ese reino de causalidades fijas. es necesario que el folletín vodevilesco pase a primer plano. Folletines góticos mal entrazados. es a costa de arruinar la conciencia pública del elector y las bases de autosustentación epistemológica de la política. que si también hurtan y desmerecen la idea misma de verdad. Valijas de dinero depositadas en cofres fabricados ex profeso por los gobernantes. el vodevil. el teatro de revistas. acarrea al desgaire todos los lugares comunes de un boletín de guerra. son las viejas armas del folletín a la Ponson du Terrail. escenas cómicas que conviven con el “espectáculo de la noticia” y “la revelación de un secreteo”. y ahora es parte de la competencia por los premios que se dan a sí mismo los grandes conglomerados comunicacionales si consiguen por fin unir información a folletín. Como un acto político colectivo. La cuestión excede a la responsabilidad de un periodista. No se deberían presuponer hechos al margen del lenguaje ni debería propagandizarse un lenguaje ilusoriamente generado por su mero peso narrativo. Todos estos elementos de lo que parecería un periodismo de masas saludado con risotadas estruendosas en el estudio de televisión. Si no estaremos presos a la última fusión comprobada de lo que siempre estuvo latente en el periodismo: su implícita relación con la plaza pública bruegheliana. cuya promoción causa en efecto de pánico civil que dudosamente traiga votos. gobernantes que no se diferencian del arte del prestidigitador que vede terrenos caros y los compra baratos. debe ser elaborada una objetividad que se constituya en pacto profundo entre el acontecimiento y su capacidad de transformarse en un lenguaje de conocimiento. nos colocaría en un nuevo momento de inadmisibles penumbras. El contraejemplo de esta promesa de una nueva conciencia sobre las imágenes colectivas. Se recordará esta época como aquella en que un gobierno popular con grandes deficiencias –que será el caso discutir. confesiones desgarradas por personajes tomados de un guión telenovelado. la historieta y el plumaje de la vedette. el gran folletín balzaquiano. apenas con una dosis excesiva de maquillaje. y como el llamado compartido a un evento emancipador de la palabra pública en los medios de comunicación. suelen ser los artículos de los corresponsales del diario El País de España. del falsario fabricante de billetes falsos o al prestidigitador astrológico de multitudes.encontró una salvaje oposición que resumió en el concepto de “la corrupción mata”. de carácter intelectual y moral. pero de forma súbitamente teatralizada. coimeros deselegantes. con periodistas-jueces que su juventud ansiosa en otra vez el premio Pulitzer que en Walsh fue broma. . que de ser cierto. perdiendo la posibilidad mejor de entresacar de los hechos conocidos aquellos que especifiquen de manera veritativa el concepto real de corrupción y los retiren prudentemente del slogan catastrófico. Sórdidos valijeros. si se refina el concepto para dar lugar al caso específico y a los procedimientos adecuados. Son verdades fundamentales pero abstractas. así como la “narración” puede ser la última instancia de la objetividad. Puede haber corrupción.

En este género. La moral es lo máximo que existe y debe existir en la política. que su efecto no es el de expropiar al proletario. aunque no con las facilidades folletinescas –atractivas porque sustituyen por la comedia del idioma la verdad efectiva de los hechos– sino con la reconstrucción profunda del lenguaje político. un ethos del último recinto de lo político. gobiernos. Y eso por influencia de la lógica central mediático que se ha instalado bajo la forma de comedia de bulevar. o por deducción lógica. pero la denuncia tiene en el denunciante su víctima puritana. Walsh presentaba a los injusticiados como hombres caídos. de que las leyes están escritas con el idioma de la impostura. válida en la comedia del artista callejero. Página 12 Subsiste en sus cambios y mutaciones. sino por un inesperado acceso a la eticidad de la escena pública. El capitalismo es la corrupción en las novelas “negras”. sobretodo. sino que las fuentes del mal aparecen inesperadamente. El texto de los códigos era movilizado contra las propias . el ascético detective apesadumbrado. Se ajustan los términos corrupción y muerte con gruesos tornillos de la imaginación determinista. se presentan conflictos dramáticos superiores a las almas frágiles que se internan en ellos para dilucidarlos. que habían introducido menos Borges que Piglia. Tiene el hálito de lo que un titilante hilo anterior fue construyendo con lo mejor de La Opinión y otros órganos de esa saga no tanto islandesa como irlandesa –Walsh. No puede ser una máquina el mundo moral con su tejido duro pero de apariencia etérea. lo verdaderos jueces. o sobreviviente. que trata sobre el modo en que los secretos resortes míticos de la lengua toman al político en su ensoñada facultad para dar cuenta de un escepticismo vertiginoso. pero aparecen no por la investigación de cancillería y espionaje. El periodismo que se está haciendo entre nosotros no contribuye para ello y lleva a la apócope empobrecido de los pensamientos de los políticos que traducen en facilidad electoral lo que es complejidad de la historia. ineficiente para lo mismo que desea mostrar. De ahí su grave y torvo resultado. Philip Marlowe.del estado. Siempre hay que restaurarlo al mundo moral y sus tejidos siempre flotantes. políticos. si solo hay relato gótico. Escapados del orden que blandía una ley complacida en su concienzuda arbitrariedad. La prueba judicial de Walsh era presentada ante tribunales de lectores. en el cuerpo enfermo del sacrificado: el Jesucristo investigador. Pero “no hay” corrupción. La fuerza de la narración de la justicia consiste no en que se restituye el bien. El drama corresponde a la idea de que la corrupción informa todas las acciones de los estados. 24. Ellos sabrían sopesar la trágica paradoja de una ley que existía para destruir y no para garantizar derechos. débiles pero señeros. Pero al viejo lema de las grandes campañas políticas le da el pobre sustento de una maquinaria meramente moralista. Las pruebas son necesarias. La crítica al capitalismo en esas novelas se reduce al tembloroso tema de que lo que se afecta verdaderamente es la amistad. la justicia y la red jurídica. cuyo espíritu descubre verdades terribles de las que apenas revela. sino el de obturar las bases de una alorada e imposible amistad. involuntariamente. Su escuela fue la de la acentuación aun más extrema de los recursos del drama judicial: allí se recogía la herencia vacante de las investigaciones de Walsh y del amplio núcleo de lectores de la literatura policial negra. Al revés de cómo lo piensa Lanata: como un mundo duro en lo etéreo nocturnal de la televisión guinada. Cualquiera de esos tribunales o jueces rechazaría acoger al fugitivo que fuera la prueba viviente. que es somnífero en político y fiesta popular en las cobertizos del arte cómico. Pero es un escurridizo don al acecho y acechado. que siempre está presente como salvación de las sociedades.

El terror recubierto de ilegalidad dudosa: eran esas tinieblas. Luis Bruchstein. un peligro personal. otra época. crítica. decimos. un Lanata que jugaba irónicamente con el desacople del mundo respecto a sus lógicas. ¿Pero cuándo? En un tiempo posterior. esos periodistas. Ernesto Tiffenberg. Inexistente en el tempo de ese investigador periodístico que no encontraría estardos para sus descubrimientos. Página 12. . creo. astillada por dentro por el periodismo visto solo como industria cultural y pócima infamante contra las vidas abiertas hacia la renovación de las cosas. plumas disímiles y angustias diarias. Pero en tiempos diferentes a aquellos que transitó el hombre los oficios terrestres y los pensamiento destínales del día de justicia lóbrego. pero más bien huellas ignoradas sepultadas por el miedo que después pudieran reconstruir el contenido de la ley. a partir de los principios de su fundación –siempre a ser interrogados. pero remoto. Es otro tiempo. pan de nuestras lecturas diarias –aunque no solo ellos por supuesto. del cuerpo del periodista en la historia. evitando en error en temas tan cruciales. pasó a la justicia de la comedia rabelesiana aunque mal traducida en una televisión grosera. aunque quería rendir este pequeño homenaje– dignifican una profesión que está en apuros. Pero donde la voz del periodista en los temblores y temores de la actualidad remite a la fundación de ese nombre oficio con escrituran que recorren la prudente e ingeniosa sátira y la escritura plena que argumenta con la dignidad fresca del hecho. deseado y utópico. entre risotadas de un público de plaza medieval ansioso del expiación sacrificial de los reos–. se ingenian a cada día para restaurar los pasados de la verdad bajo la forma de una reposición de una justicia que a Walsh le estuvo vedada. Cada prueba exigía una exposición. Esos nombres y otros.autoridades por un periodista investigador que se internaba en las tinieblas. Alfredo Zaiat. alberga esa eticidad remota. no se “construye”. La verdad estaba en los pasos de la investigación y sobretodo en la escritura “borgeana”. La vedad en Walsh es la exposición desnuda. Horacio Verbitsky. Mario Wainfeld. Sigue allí residiendo el periodismo que nos gusta. pues la figura que pareció inspirarse en la justicia cortazariana. la casa compleja que comparte orientaciones diversas. El culpable es el horror y no hay otra esperanza que susurrar la justicia en agencias clandestinas donde habitan los perseguidos. donde la prueba eran los afloramientos del destino inescrutable y su propia revelación inesperada. Se debían buscar textos ocultos. que se constituye. ¿Por qué después? Había que devolver a las formas jurídicas su primitiva adhesión a la verdad. los periodistas de Página 12. en el aflorar de las fuerzas que combaten en la historia. la hizo más apropiada y justa. La intervención de Horacio Verbitsky en la confección de una ley sobre cautelares.