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CLAVA ISSN 0716-0887 Nº 6 / 2007 [79-85]

ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA Y ESPACIOS PÚBLICOS: EL DESARROLLO DE LA PLAZA SOTOMAYOR DE VALPARAÍSO
HISTORICAL ARCHAEOLOGY AND PUBLIC SPACES: THE DEVELOPMENT OF SOTOMAYOR SQUARE FROM VALPARAÍSO

Alejandra Didier P.*

Resumen. El enfoque de la arqueología histórica nos ha permitido dar una nueva mirada al estudio de las plazas decimonónicas. Se presentan los resultados parciales de nuestro trabajo realizado en la Plaza Sotomayor de Valparaíso entre 1998 y 2000. Nuestra investigación ha permitido conjugar la información arqueológica y la información documental a fin de dar cuenta del proceso de configuración de la Plaza Sotomayor como espacio público. Palabras clave: Arqueología histórica, plazas, siglo XIX, Valparaíso, muelles. Abstract. The historical archaeology approach allows the Nineteenth century square’s issue to be seen from a new point of view. We present preliminary results of our work developed in Sotomayor square, Valparaíso, between 1998 and 2000. Our research combined the archaeological data with documentary data to realize the configuration process of Sotomayor square as a public space. Key words: Historical archaeology, squares, nineteenth century, Valparaíso, piers.

Antecedentes teóricos La arqueología histórica se ha desarrollado en las últimas cinco décadas de modo muy dispar entre las diversas perspectivas o enfoques del quehacer disciplinario de sus ejecutores. Esta disparidad es nítida no sólo a partir de los resultados de los trabajos, sino a la vez como corolario del cedazo teórico de sus mentores. Además, tales diferencias se encuentran cercadas por el espacio geográfico en que se han desarrollado, delimitando y circunscribiendo sus ámbitos de influencia. Esto ha derivado en que un tema bastante controversial en el ámbito de la arqueología histórica haya sido el lograr una definición de ésta en términos más o menos consensuales. La Sociedad de Arqueología Histórica Norteamericana, desde comienzos de la década de los cincuentas, se ha esforzado por entregar una definición de su quehacer, concluyendo que se trata del estudio de los restos materiales de las sociedades pasadas que también han dejado atrás otras formas de evidencia histórica. En el Congreso de Arqueología Chilena de Altos de Vilches en 1977, se definió arqueología histórica como el estudio del pasado del que se conservan documentos escritos, a través de los restos materiales que reflejan los modos de vida, la historia cultural y los procesos culturales (Bittman 1977).

Arqueóloga, Magíster en Historia. Dirección postal: Eleodoro Yáñez 942, depto. 45, Providencia, Santiago. E-mail: rayenlikan@hotmail.com

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El punto en común de las definiciones que se manejan y lo que vendría a ser la principal característica de la arqueología histórica es que se ocupa del estudio de los restos materiales de sociedades para las que contamos con alguna forma de registro escrito (Furnari et. al. 1999). Las investigaciones enmarcadas en la denominada arqueología histórica en nuestro país no son un fenómeno reciente. Éstas se han desarrollado de modo esporádico desde comienzos de la década de los setentas en forma tanto de estudios sistemáticos como de salvatajes. Gracias a la implementación del reglamento de la ley 19.300 de Bases del Medio Ambiente, en los últimos años se ha visto un aumento en la producción de trabajos histórico-arqueológicos debido a la realización de grandes obras públicas en las principales ciudades de nuestro país. Esta situación nos ha enfrentado a un estado de la cuestión, que lejos de precisar los límites, fundamentos teóricos, métodos y técnicas propias de una disciplina tan prolífica, ésta ha sido definida por el conjunto de los resultados de las investigaciones que bajo este nombre se publican. En esta eclosión de trabajos en el campo de la arqueología histórica nacional, las plazas públicas han jugado un rol destacado, puesto que se han intervenido las Plazas de Armas de Santiago, Rancagua e Iquique, la Plaza Santa Ana de Santiago y la Plaza Sotomayor de Valparaíso. Estos trabajos han abierto un nuevo ámbito de acción para esta línea de investigación, puesto que en su mayoría, los estudios abocados al tema de las plazas se enmarcaban en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo. De hecho, a pesar de que la importancia de dichos espacios públicos ha sido demostrada, al tematizar las plazas como la síntesis de una zona, el centro de confluencia de sus habitantes y el compendio de innumerables conductas humanas, se cuenta con escasas obras historiográficas dedicadas a su estudio y comprensión. A pesar de que su forma, sus elementos ornamentales, sus actos públicos, pertenecientes a épocas actuales o pasadas, muestran rasgos del alma colectiva y enseñan un patrimonio que solo una plaza puede conservar (Díaz 1994), va a ser a partir de fines de la década de los setenta y comienzo de la de los ochenta, que tanto en Europa como en América ha surgido un creciente interés por parte de la historiografía de realizar este tipo de estudios. El foco de interés se ha centrado en el período imperial hispánico español y americano. El tema de las plazas chilenas y latinoamericanas en el siglo XIX, resulta casi inédito en la historiografía. Se alude en forma ocasional y general a los

cambios introducidos en esas áreas espaciales de América, por la influencia francesa e inglesa, y más que un análisis entregan algunas líneas descriptivas (Méndez 1987). La relevancia del estudio de las plazas decimonónicas radica en el hecho de que la concepción tradicional de la plaza hispanoaméricana como el punto donde se desarrollaba la vida cotidiana, donde se relacionaba toda la actividad urbana; en el espacio en donde se concentraba el poder político, jurídico y eclesiástico, además de presentar una funcionalidad comercial, cívica y recreativa, comenzó a ser modificada a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La plaza comenzó a ser entendida principalmente como un lugar destinado al descanso, al esparcimiento, y al crecimiento personal, situación que originó no sólo cambios estéticos en el espacio interior de la plaza, sino también cambios en los contenidos funcionales de la plaza decimonónica. Coexistieron otros usos, como el comercial a través de tiendas que se establecían en torno a la plaza y el administrativo a través de la instalación de oficinas públicas. Otra evidencia de que se remarcó y privilegió la función recreativa se muestra con la instalación de cafés y bares (Quiroz 1989). En este contexto, el estudio de la Plaza Sotomayor de Valparaíso permite adentrarse en el mundo de las plazas decimonónicas. Antecedentes históricos La historia de la ciudad-puerto de Valparaíso que nos ocupa comienza a escribirse con la llegada de los españoles, sin acto de fundación alguno que marcara su nacimiento; puesto que en su segundo viaje a la caleta de Quintil, Pedro de Valdivia, tan sólo declaró a Valparaíso como Puerto de la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo. A través de la revisión de fuentes documentales pudimos establecer la secuencia de intervenciones en el espacio que hoy conocemos como Plaza Sotomayor, que a la llegada de los españoles era sólo mar. Producto de los constantes ataques de corsarios y la absoluta indefensión en la que se encontraba el puerto se impulsó la construcción de obras de defensa para Valparaíso, plan aprobado por el rey Carlos II. En el mismo año en que se declaró a Valparaíso plaza de guerra, 1682, se comenzó a construir en el cerro Cordillera el principal, el famoso castillo San José, fortaleza y palacio de gobierno, finalizándose en 1692. “La Planchada (hoy calle Serrano), tuvo su origen entonces. En esa explanada se colocaron los cañones del Castillo, a flor de agua, ahora ese sitio es un importante centro

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comercial porteño” (Aguirre 1946: 22). Esta corresponde a la primera intervención en el sector que hoy conocemos como Plaza Sotomayor. En el siglo XIX se levantó la Aduana principal en Valparaíso y se establecieron almacenes francos en el puerto, trasladándose en 1828 definitivamente desde Santiago al puerto toda la burocracia relacionada con el comercio internacional. Estas medidas dan inicio a la segunda intervención en Sotomayor. “La Aduana estuvo primero en el sitio que hoy ocupa la Intendencia, de ahí nacía la calle de la Aduana (hoy Prat). El edificio de los Tribunales de Justicia fue primitivamente Aduana y se llamaba Aduana de San Agustín porque ahí mismo mantuvo su pobre construcción en lo antiguo el templo de los Agustinos” (Aguirre 1946: 43). Las catástrofes naturales también contribuyeron a conformar el espacio de Plaza Sotomayor. El terremoto del 19 de noviembre de 1822, además de dejar inutilizables la Aduana y sus almacenes, el Resguardo, la Administración de Correos y los hospitales militar y público, tuvo como consecuencia que el mar se retirara ocho o diez pies de la línea de costa en el sector de la bahía y de las playas cercanas. En el año de 1825 comenzaron los trabajos de construcción del primer muelle de Valparaíso. Se utilizó como esqueleto de la estructura el casco de la fragata Esmeralda, el navío más importante de la armada española en el Pacífico Sur, que capturara Lord Cochrane en el Callao, el 5 de noviembre de 1820 (Didier et. al. 2000). Entre los años 1831 y 1833 se construyó el edificio de la Intendencia, antiguamente de la Aduana. El arquitecto fue el inglés Juan Stevenson. En sus instalaciones funcionó hasta 1852 la Aduana. Ese año sus dependencias fueron desalojadas para ser ocupadas por las oficinas de la primera autoridad de la provincia (Figura 1) .

La preponderancia de Valparaíso como foco del comercio trajo como consecuencia la apertura de diversas oficinas públicas con el objeto de facilitar las transacciones, y la construcción de una de éstas va a marcar la tercera etapa. “La Bolsa Comercial se inauguró el 6 de marzo de 1858, por don Manuel Montt. 12 años más tarde se formó en la capital una sociedad similar. La antigua Bolsa ocupaba el sitio en que se levanta hoy el monumento a la Marina.” (Aguirre 1946: 46) (Figura 2). Entre 1869 y 1870 se construyó una espaciosa explanada en frente de la fachada del edificio de la Bolsa que miraba al mar, ocupando el espacio del antiguo muelle de esqueleto de madera, el segundo para Valparaíso. Se dotó al puerto de su primer muelle sólido construido con una rampa de piedra y mezcla hidráulica (Figura 3). En 1883, la Plaza Sotomayor inaugura un nuevo muelle, después de 10 años de iniciada su construcción (Figura 4): “Su longitud era de 305 metros, un puente de 68 metros de largo por 14,5 metros de ancho capaz para el atraque de ocho lanchas simultáneamente. El muelle propiamente tal tenía 237 metros de largo por 15,5

Figura 2. La Bolsa de Comercio y el segundo muelle.

Figura 1. La Intendencia y el primer muelle de Valparaíso.

Figura 3. La Bolsa de Comercio y el malecón.

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tiguas y pilotes rectangulares, de importante tamaño y grosor. La ensambladura de las estructuras daba cuenta de una acabada complejidad, pues se trató de uniones realizadas mediante ensambles de madera además de herrajes. Las uniones suelen verse complementadas con escuadras de madera trabajada y metal, o ángulos de metal. El tercer sector correspondía al embarcadero mismo, que estaba compuesto por una escalera mediante la cual se accedía a las embarcaciones y maderos de grandes dimensiones que sobresalían del piso a modo de amarradero para embarcaciones menores. Podemos señalar que se observó claramente la utilización de tecnología naval en la construcción de este muelle, además de la incorporación de elementos propios de navíos, fácilmente reconocibles en ensambles de madera, herrajes, escuadras y ángulos (Didier et. al. 2000). La Bolsa Comercial y el muelle de madera El despeje de sectores íntegros de los cimientos de la primera Bolsa Comercial permitió establecer que éstos se componían de dos estructuras (Figura 5b y 7). La primera se trataba de los muros correspondientes a los cimientos propiamente tales. Fueron construidos con piedras canteadas y argamasa con una hilada de ladrillos en la parte superior. Estos muros presentaban un talud en la parte inferior a modo de refuerzo para cumplir funciones de rompeolas. La terminación exterior del cimiento presentó las piedras a la vista y las oquedades entre piedras rellenas con argamasa. El sector interior se observó enlucido por una capa de argamasa en toda su extensión. Una característica que llamó fuertemente la atención fue el hecho de que en el sector inferior del cimiento que enfrenta al mar se observó la presencia de platinas metálicas atravesándolo. Por el lado posterior (talud) se observaron platinas soldadas de plano vertical al muro en forma de ‘T’ a modo de soporte. El segundo componente corresponde a una compleja estructura de madera de roble pellín que se introducía en el cimiento articulando una red de vigas estructurales estacadas a la arena. Esta complejísima red de maderos ancló el cimiento a través de las platinas ya mencionadas (Riveros et. al. 2000). Estos maderos correspondían a los primeros indicios de una estructura de sustentación del edificio de la Bolsa. Se trata de una fundación realizada para asegurar el cimiento y que hemos identificado como Cimiento Hidráulico y usada para estructuras de gran envergadura en el fondo marino arenoso.

Figura 4. El muelle metálico.

de ancho, capaz para dos buques de gran calado en el exterior y dos medianos en el interior” (Urbina 1999: 271-272). Esta obra marca la última gran intervención antes de que en 1910 se diera inicio a los trabajos que dieron a la Plaza Sotomayor y al Muelle Prat el aspecto que conocemos hoy en día. Antecedentes arqueológicos El primer muelle de Valparaíso Se trataba de un complejo muelle del que se diferenciaron tres sectores (Figura 5a y Figura 6). El primer sector correspondía a una estructura de madera ensamblada con uniones de madera y metal, piedras canteadas, y lo más relevante, piezas de barco, como cuadernas1, cubre cuadernas y cintas2, modificadas para desempeñar las funciones de cabeza de muelle. Por el costado presentaba diagonales de apoyo que ayudaban a sustentar los costados de la estructura. La superficie de esta estructura corresponde a un piso de piedras canteadas. En el interior, dichas piedras continuaban a modo de relleno junto con arena. El segundo sector se trataba de un conjunto de maderas tanto rectangulares como redondas, con materias primas diferentes, además de metal. Predominaron las vigas con1 Cuaderna: reunión de piezas curvas, cuya base encaja en un punto de la quilla del buque, y desde allí arrancan a derecha e izquierda en dos ramas simétricas (Diccionario PAL-LAS, 1926). (Nota del editor). 2 Cintas: maderos que van por fuera del costado del buque desde popa a proa, y sirven de refuerzo a la tablazón (Diccionario PALLAS, 1926 (Nota del editor).

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Figura 5. Plano hallazgos mayores.

Figura 7. Esquema cimientos Bolsa.

Figura 6. Primer muelle de Valparaíso.

Al momento de construirse el edificio de la Bolsa Comercial, también se levantó un nuevo muelle de estructura de madera. Parte importante de éste fue removido al erigirse el Monumento a los Héroes de Iquique. Durante la supervisión de excavaciones masivas sólo se observaron algunos restos de maderos, en el sector posterior del monumento, que podrían corresponder a restos de dicha estructura. El primer malecón El malecón fue construido con rieles de tendido para la línea del tren, dispuestos en posición vertical, horizontal y diagonal. Los rieles horizontales y diagonales forman parte de estructuras de refuerzo ubicadas al interior del ‘enrejado’. Las uniones de los rieles se encuentran reforzadas mediante placas, pernos y remaches. (Figura 5c y Figura 8). En su interior, la estructura presenta un relleno artificial compuesto por arena, gravilla y enormes piedras can-

Figura 8. Malecón.

teadas. En algunos sectores se detectó la presencia de maderos de roble americano tanto forrados con placas de metal como sin forro. Su superficie estaba cubierta en algunos sectores por baldosas, mientras que en otros sólo presentaba un enlucido de mortero (Novoa 1999). El muelle metálico Según la información documental recopilada, esta estructura estaba formada por tres secciones, de las cuales solo se encontraron dos (Figura 5d y Figura 9).

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información arqueológica obtenida durante los trabajos de rescate arqueológico realizados entre octubre del año 1998 y julio del año 1999 en la referida plaza, y los trabajos de construcción del museo de sitio en el 2000. Hemos logrado comenzar a desarrollar una secuencia cronológica para la construcción, ocupación y transformación de este espacio público. Las etapas que hemos segregado corresponden a: 1. Castillo San José y la Planchada: Entre 1682 y 1692 se realizan los trabajos de construcción del castillo San José en el cerro Cordillera. El objetivo era dotar al puerto de defensa ante los reiterados ataques de corsarios y filibusteros. A los pies del castillo se levantó un rompeolas donde se ubicaron los cañones, siendo esta planchada la primera intervención para ganar terrenos al mar en el sector de Plaza Sotomayor. Durante la intervención arqueológica se detectó la presencia de una estructura de piedras canteadas de gran tamaño bajo la actual calle Serrano, a los pies del edificio que ocupa la Primera Zona Naval, pero no fue posible determinar si efectivamente correspondía a este malecón. Por esta razón es preferible señalar que esta primera intervención pudo ser detectada por los trabajos arqueológicos. 2. Aduana y Primer Muelle: Hacia 1820 se construye a los pies del cerro Cordillera el edificio que ocuparían las dependencias de la aduana. Este es el primer edificio público que se levanta en Plaza Sotomayor. En esa época, Valparaíso no contaba con un muelle que respondiera a las necesidades impuestas por el gran desarrollo comercial luego de la Independencia. Va a ser en 1825 cuando se dotará al puerto del primer muelle, paso inicial de la gran escalada de obras portuarias y marítimas que van a caracterizar el siglo XIX. La intervención arqueológica permitió detectar tan sólo la estructura correspondiente al muelle. 3. Bolsa de Comercio 1858, el segundo muelle y el Malecón: El auge comercial de Valparaíso impulsó a las autoridades a trasladar las oficinas comerciales de la capital al puerto principal. Para tal efecto se erigió, en terrenos ganados al mar, el edificio de la primera Bolsa Comercial, junto al segundo muelle de madera, durante el gobierno del Presidente Manuel Montt. Las necesidades del tráfico marítimo de carga y pasajeros obligaron a las autoridades a dotar a Valparaíso de un nuevo muelle, más sólido, acorde con los requerimientos de las actividades comerciales y de transporte. Se ganan

Figura 9. Muelle metálico.

La primera corresponde a la cabeza del muelle y está conformada por dos barriles de hormigón recubierto con placas de metal unidas con remaches al fuego. Entre ambos, se encuentra una estructura formada de perfiles metálicos unidos con remaches, formando cerchas. La cabeza del muelle está constituida por un enrejado de rieles de línea férrea relleno con piedras canteadas de similares características al malecón. En su superficie se encontraba cubierta por diferentes tipos de baldosas. Desde esta sección partía un puente metálico, que no se encontró, que llegaba al embarcadero propiamente tal. La segunda estructura corresponde al embarcadero mismo del muelle metálico. Lo que se despejó corresponde a dos barriles de hormigón cubiertos con placas metálicas unidas con remaches, que cumplían la función de base para la plataforma que servía de embarcadero. Entre ambos, encontramos una estructura formada por perfiles metálicos unidos con remaches, también formando una percha, de la que surgen en sentido perpendicular otras 6 cerchas metálicas de similares características a la primera. A ambos costados de los barriles mencionados parten escaleras metálicas que descienden hacia el antiguo nivel del mar. Comentarios Finales Nuestro trabajo se planteó como objetivo general dar cuenta de la formación y evolución de la Plaza Sotomayor de Valparaíso como ‘espacio público’, creado artificialmente en su totalidad por los habitantes del puerto. Para tal efecto, se realizó una investigación documental relativa a la historia de la Plaza Sotomayor, en el contexto de la historia de Valparaíso, además de sistematizar la

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nuevos terrenos al mar y se levanta el tercer muelle del puerto, de madera, con malecón que incorpora por primera vez estructuras metálicas, en 1870. Arqueológicamente fue posible detectar los cimientos del edificio de la Bolsa Comercial y parte del malecón. La información documental señala que el sector que ocupaba el muelle de madera fue rellenado, y con los trabajos de levantamiento del Monumento a la Marina parte importante de los restos fueron removidos. Creemos que el conjunto de maderos detectados en la parte posterior de dicho monumento podría corresponder al segundo muelle 4. Muelle metálico 1883: A la par de la construcción del Muelle Fiscal, se destina el sector de Plaza Sotomayor exclusivamente al tráfico de pasajeros. Se construye el cuarto muelle de Valparaíso, con una estructura de metal y cemento. De esta estructura se detecto la cabeza del muelle y parte del sector del embarcadero. La sección de la punta de la escala octogonal fue removida durante los trabajos de reparación de los daños que causó el terremoto de 1985 en las instalaciones portuarias. Son los trabajos desarrollados entre 1912 y 1930 los que van a configurar el espacio de la Plaza Sotomayor tal y como lo conocemos en la actualidad. La mayor inversión realizada en la historia del puerto en términos de recursos, mano de obra y tecnología de punta. Éstos corresponderían a una quinta etapa que no ha sido estudiada en términos arqueológicos.

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