P. 1
Enrique García: «El Constructivismo Kantiano en La Posteridad»

Enrique García: «El Constructivismo Kantiano en La Posteridad»

|Views: 2.066|Likes:
Publicado porEnrique García
Con el concepto de esquema de la Crítica de la razón pura, Kant intentó dar respuesta al problema de la relación epistemológica entre símbolo y objeto. En su propuesta, Kant combinó tanto elementos del empirismo como del racionalismo de su tiempo. Lo hizo de tal suerte que su teoría del conocimiento quedó cuestionada por su dualidad entre actividad intelectual y actividad sensorial. Tratando de superar esa dualidad, Cassirer (1874-1945), por una camino, y Piaget (1896-1980), por otro camino (por citar sólo dos casos paradigmáticos), desarrollaron una teoría genética a partir de la reformulación del concepto kantiano de esquema. La sola mención de la fuente kantiana gravitando en ambos pensadores, nos permite vislumbrar hasta qué punto los límites y las posibilidades del constructivismo kantiano han estado presentes en la posteridad
Con el concepto de esquema de la Crítica de la razón pura, Kant intentó dar respuesta al problema de la relación epistemológica entre símbolo y objeto. En su propuesta, Kant combinó tanto elementos del empirismo como del racionalismo de su tiempo. Lo hizo de tal suerte que su teoría del conocimiento quedó cuestionada por su dualidad entre actividad intelectual y actividad sensorial. Tratando de superar esa dualidad, Cassirer (1874-1945), por una camino, y Piaget (1896-1980), por otro camino (por citar sólo dos casos paradigmáticos), desarrollaron una teoría genética a partir de la reformulación del concepto kantiano de esquema. La sola mención de la fuente kantiana gravitando en ambos pensadores, nos permite vislumbrar hasta qué punto los límites y las posibilidades del constructivismo kantiano han estado presentes en la posteridad

More info:

Published by: Enrique García on May 09, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

05/11/2014

pdf

text

original

«EL CONSTRUCTIVISMO KANTIANO EN LA POSTERIDAD»

ENRIQUE GARCÍA (UNLP)

Llamado a funcionar como una forma vicariante de representarnos el tiempo, el Esquematismo se erige en una pieza clave dentro de la estructura de la Filosofía Crítica kantiana. Como ha dicho el Kant de los Prolegómenos, la suerte de la Metafísica, «siempre desfavorable», quiso que Hume no fuera entendido por casi nadie. Baste con decir que los integrantes de la filosofía de la Escuela Escocesa fueron los que produjeron la primera reacción sistemática contra la filosofía de Hume. Sin embargo, la reacción más notable fue iniciada con el despertar de la Crítica kantiana. Es, precisamente con Kant, con quien llegaron a exponerse claramente las dificultades observadas en torno al tiempo en perspectiva filosófica. Para entonces, Locke (1632-1704) ya había advertido sobre esas dificultades. Pero, un siglo después de Kant, el tiempo siguió constituyendo un problema filosófico crucial. Fueron los escritos de Hume los que interrumpieron el adormecimiento dogmático de Kant. Además, fueron esos mismos escritos los que le imprimieron una nueva dirección a sus investigaciones de filosofía especulativa, que por entonces dominaba la filosofía alemana y concitaba su complacencia. Empeñado en superar el criterio de Hume para la captación del mundo mediante una continua sucesión de objetos, Kant entrevió su objetivo: tematizar sobre la permanente y sintética unidad de la conciencia; algo que Hume rechazaba rotundamente. Consideró que el tiempo debía preceder a la intuición empírica, y también a cada parte de tiempo; separó las facultades de la sensación de las facultades del entendimiento; y advirtió la gravitante importancia de los factores epistemológicos, psicológicos y ontológicos implicados en toda experiencia. Debe recordarse que, antes de aproximarse a los problemas del espacio y del tiempo como filósofo crítico, Kant había pasado por innumerables soluciones contrapuestas, con las cuales la física buscó resolver también esos mismos problemas. Así, a Kant, (a), lo encontramos en la Monadología physica de 1576, intentando reconciliar los principios de la filosofía de Leibniz con la física de Newton. Dos años más tarde, (b), lo encontramos en la Nueva doctrina conceptual del movimiento y del reposo de 1578, adoptando la opinión de los relativistas, estableciendo el principio de la relatividad de todo movimiento, oponiéndose al pensamiento ortodoxo predominante, sin que fuera capaz de apartarse de la influencia de la física matemática de su tiempo. Luego, (c), lo encontramos coincidiendo con Euler (1707-1783) en la defensa de los conceptos newtonianos del tiempo absoluto y el espacio absoluto, en el Ensayo para introducir en la filosofía el concepto de cantidad negativa de 1763. Seis años más tarde, en 1769, (d), lo encontramos acompañando, una vez más, a Euler en una pretendida prueba del espacio absoluto, agregando a los argumentos basados en principios mecánicos, otros argumentos

provenientes de la geometría pura. Posteriormente, (e), lo encontramos pronunciando la Disertación inaugural de 1770, que marcó un hito decisivo en su carrera y sentó las bases de la Crítica de la razón pura. Allí, en la Disertación inaugural, produce el desprendimiento total de la discusión del espacio y el tiempo como conceptos físicos. Los encuadra bajo el dominio de la Filosofía Trascendental. El tiempo ya no constituye algo objetivo y real, sino que es intuición pura y condición subjetiva, por la naturaleza del psiquismo humano, necesaria para que el psiquismo coordine con una ley, cualesquiera datos sensibles. Finalmente, (f), lo encontramos en los Principios metafísicos de la ciencia natural de 1786, participando de una discusión adicional sobre el espacio absoluto y el tiempo, y sustrayendo el problema del campo de la física. El tiempo es una forma de la intuición, una intuición pura de la sensibilidad, una forma o concepción universal que tiene universalidad lógica y es, así, diferente de una objetividad física. El espacio absoluto y el tiempo absoluto, tomados como entidades existentes fuera de las realidades y acontecimientos empíricos, son rechazados por Kant porque los considera ficticios. Un criterio mejor consistiría en considerar espacio y tiempo como un esquema de conexión por el cual lo que se percibe a través de los datos de los sentidos se explica en relaciones de coexistencia yuxtapuesta (espacio) y de secuencia sucesiva (tiempo). Esto quiere decir que el espacio y el tiempo son «trascendentalmente ideales», y «empíricamente reales» a la vez. Esa suerte de fraseología, se alzó con frecuencia como un escollo para los lectores. En efecto, es así porque para Kant realidad empírica significa validez de toda experiencia, y no existencia de la experiencia como concepto objetivo. El tratamiento que Kant hace aquí, detrae «objetividad física» al espacio y al tiempo [1] El tiempo, para Kant, no tiene una existencia separada como un objeto real que pueda ser percibido. El tiempo es (a) la regla del entendimiento; (b) el único medio por el cual la existencia de fenómenos puede adquirir unidad sintética que señala, a priori y con validez universal, su lugar en el tiempo a cada uno de los fenómenos [2] Por lo común, la epistemología del físico parte de la experiencia para dirigirse hacia la idea. Kant, en cambio, va a marchar desde la idea para dirigirse, en sentido inverso, hacia la experiencia. El filósofo está más interesado en la naturaleza del tiempo como una forma universal de la experiencia, y el físico, en cambio, se refiere, en primer lugar y primordialmente, al problema que le plantea la medición del tiempo. Al respecto, Cassirer se ha preguntado ¿hasta qué punto la doctrina de Kant se involucra con el destino de la física newtoniana, en la cual tenía bastante confianza y cuyo sistematizador filosófico parecía ser? Se sabe que Kant estuvo mucho más involucrado con las dificultades propias, inherentes a ese destino, que comprometido con el destino (como fin último) de la física newtoniana. En conexidad con este tema, está, (a), la discusión del tiempo como percepción y como concepto, y, (b), una lucha entre los puntos de vista subjetivo y objetivo en relación con el tiempo, además de, (c), un creciente hincapié en la objetividad como un rasgo propio en él. Estas discusiones llevaron el conflicto hacia el seno de la metafísica contemporánea, con, (a), Bergson (1859-1941), por un lado, quien niega la existencia del tiempo objetivo e identifica el tiempo con
1 2

[] Con posterioridad, Einstein (1879-1955) manifestará que él mismo había hecho lo propio, pero de otra manera. [] Kant, Immanuel; Crítica de la razón pura, Ibíd., A215, B262, p. 239.

nuestra conciencia de él, y con, (b), los físicos y los realistas que nos aseguran su existencia objetiva, lo que conduce al problema de su medición, por otro lado. El rol del tiempo es capital. El tiempo le confiere contenido al pensamiento. Realiza el entendimiento. El puesto central del tiempo, en la teoría kantiana del conocimiento, proviene del dualismo establecido entre la sensibilidad y el entendimiento. El hombre carece de un entendimiento intuitivo capaz de producir los objetos de sus representaciones. La sensación es la puesta en contacto con una exterioridad incognoscible denominada cosa en sí. Si el tiempo no fuera una intuición pura a priori de la sensibilidad producida por la imaginación trascendental de conformidad con las categorías, que es decir de conformidad con las formas lógicas del pensamiento que dan unidad a la diversidad, no habría conocimiento posible: seríamos incapaces de unificar representaciones en una experiencia. Eso que hace la unidad de la experiencia, no es el tiempo, sino la apercepción trascendental. Pero el tiempo permite pasar de esa unidad pura a la multiplicidad empírica, porque él es, él mismo, la unidad de una multiplicidad. Hay, a la vez, producción de lo múltiple como múltiple y reunión de ese múltiple en la forma única de la conciencia con intervención intermediaria de las categorías. Las categorías determinan, unifican la diversidad de la intuición sensible. Kant denomina a esta «determinación», una síntesis figurada que es la síntesis trascendental de la imaginación. La imaginación es la facultad de representar en la intuición un objeto. La imaginación pertenece a la sensibilidad, pero como espontaneidad que actúa por sí misma. La imaginación produce el tiempo para construir su representación conforme a las categorías. Esta producción del tiempo se denomina autoafección del psiquismo (Krv: B 69), y es un efecto del entendimiento sobre la sensibilidad, y una primera aplicación del entendimiento. Ahora, ya sabemos que las categorías, aunque no funden conocimiento alguno y estén fuera del tiempo y por ende merecerían algún significado, adquieren significado por el tiempo. El esquema no debe considerarse como el mero esquema de un objeto empírico real, sino como el arquetipo y el modelo de los posibles objetos de la experiencia. Así, al retrotraer la intuición pura y el concepto puro a su raíz lógica común, el esquematismo aúna, en realidad, la intuición pura y el concepto puro [3] La Teoría del Esquematismo responde, entonces, a una doble tendencia: «[(a)] la limitación de las categorías a lo sensible representa, frente a la metafísica racionalista, un postulado completamente nuevo y paradójico; y este postulado es ... el que se trataba de realizar, sin menoscabar por ello, en el sentido sensualista, [(b)] la razón de ser lógica del concepto puro» [4] Con el concepto de esquema de la Crítica de la razón pura, Kant intentó dar respuesta al problema de la relación epistemológica entre símbolo y objeto. En su propuesta, Kant combinó tanto elementos del empirismo como del racionalismo de su tiempo. Lo hizo de tal suerte que su teoría del conocimiento quedó cuestionada por su dualidad entre actividad intelectual y actividad
3 4

[] Cassirer, Ernst; El problema del conocimiento en la filosofía y en la ciencia moderna , Ibíd., pp. 666 y 667. [] Cassirer, Ernst; El problema del conocimiento en la filosofía y en la ciencia moderna, Ibíd., p. 669.

sensorial. Tratando de superar esa dualidad, Cassirer (1874-1945), por una camino, y Piaget (1896-1980), por otro camino (por citar sólo dos casos paradigmáticos), desarrollaron una teoría genética a partir de la reformulación del concepto kantiano de esquema. La sola mención de la fuente kantiana gravitando en ambos pensadores, nos permite vislumbrar hasta qué punto los límites y las posibilidades del constructivismo kantiano han estado presentes en la posteridad. [IV] - BIBLIOGRAFÍA Allison, Henri E.; El idealismo trascendental de Kant-Una interpretación y defensa, Editorial Anthropos, Barcelona, España, 1992. Cassirer, Ernst; El problema del conocimiento en la filosofía y en la ciencia moderna (traducción al español de Wenceslao Roces), T. II, Fondo de Cultura Económica, México, 1956. Cassirer; Ernst; Kant-vida y doctrina (tr aducción al español de Wenceslao Roces), Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina, 1918. Cortés Morató, Jordi y Martínez Riu, Antoni; Diccionario de filosofía en CD-ROM, Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. España, 1996. Heidegger, Martín; Kant y el problema de la metafísica, Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1973. Kant, Immanuel; Crítica de la razón práctica (traducción al español de Emilio Miñana y Villagrasa y Manuel García Morente), Editorial Espasa-Calpe S. A., Madrid, España, 1984. Kant, Immanuel; Crítica de la razón pura (traducción al español de Pedro Ribas), Ediciones Alfaguara S.A., Barcelona, España, 1995. Kant, Immanuel; De la forma y de los principios del mundo sensible y del mundo inteligible (versión on line, traducción al español de Juan David García Bacca), Erich Adickes Editor: http://psikolibro.webcindario.com/entralibro.htm Kant, Immanuel; Los progresos de la Metafísica desde Leibniz y Wolff (traducción al español de Félix Luque), Editorial Tecnos, Madrid, España, 1987. Kant, Immanuel; Prolegómenos a toda metafísica del porvenir. Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime. Crítica del juicio (traducción al español de Manuel García Morente), Editorial Porrúa, México, 1999. Radford; Luis; Del símbolo y de su objeto: Reflexiones en torno a la teoría de la conceptualización de Cassirer (versión on line), Revista Latinoamericana de Matemática Educativa, École des sciences de l'éducation, Université Laurentienne, Sudbury, Ontario, Canada, 2004: laurentian.ca/educ/lradford/simboloRelime.pdf Torretti, Roberto; Manuel Kant, E

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->