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En Defensa Propia de Rodolfo Walsh

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En defensa propia de Rodolfo Walsh

Análisis de En defensa propia de Rodolfo Walsh En el cuento En defensa propia, el investigador es un comisario ya retirado que recuerda uno de los casos más importantes en los que participó. Al narrarlo, describe con detalles el método de investigación empleado: la observación (en el escenario del hecho), la lectura de los indicios (como el tipo de vestimenta de la víctima), el reconocimiento de las pistas falsas (el revólver colocado por el culpable en la mano de su víctima) y la capacidad de deducción. Recordemos que el personaje que cumple la función de realizar la investigación en los relatos policiales es, generalmente, un policía o un detective que se caracteriza por su inteligencia y por su capacidad de deducción. En algunos casos, aparecen ambos y compiten en la resolución del caso, siendo casi siempre el detective quien alcanza la verdad. En ciertas ocasiones, es un personaje cualquiera de la historia el que, por azar, se enfrenta con un enigma y se dedica a resolverlo. Asimismo, es frecuente que con el detective colabore un amigo o ayudante que es -además- testigo del modo en que aquel devela el enigma y que se sorprende frente a sus deducciones. Sospechosos y coartadas En el caso de "En defensa propia", no hay sospechosos porque el culpable revela desde el comienzo su identidad. Por eso mismo, no presenta ninguna coartada, pero introduce pistas falsas para desorientar al comisario Laurenzi acerca de los móviles del crimen. El enigma En los relatos policiales aparecen formulados los enigmas fundamentales: ¿quién cometió el crimen? y ¿cómo lo hizo? Para poder resolverlos, el investigador reconoce la escena del hecho, interroga a los sospechosos, sigue las pistas y busca indicios o huellas que lo orientan en su tarea. Pero, además, es preciso que utilice su capacidad de deducción, su inteligencia y los saberes que posee para llegar a la resolución. Por último, se produce la reconstrucción del hecho. que finaliza con el develamiento del enigma. El enigma de "En defensa propia" presenta algunas variaciones respecto de las características mencionadas: el investigador sabe de antemano quién es el culpable del crimen, pero debe averiguar si este fue cometido en defensa propia o por motivos personales. Además de la importancia que tiene la deducción, en este cuento es fundamental la experiencia del comisario como investigador y la ayuda que le otorga su memoria para reconocer la identidad de los distintos personajes que intervienen en la historia. Todos esos elementos contribuyen a plantear el verdadero enigma del cuento, que no es ¿quién cometió el crimen?, sino ¿por qué lo hizo? y ¿cómo lo hizo? El investigador A la manera de los grandes autores de relatos policiales que crearon investigadores famosos a los que hicieron participar en más de una historia, también Rodolfo Walsh creó un personaje que se reitera en distintos textos: el comisario Laurenzi quien no solo

solo uno de ellos es el culpable. que termina cuando encuentra la solución del problema. . La resolución del mismo hace posible el restablecimiento de la cronología. La sagacidad del investigador radica en descubrir cuál de los sospechosos tiene una coartada falsa. es el juez quien cumple la función de víctima. En general. En el cuento "En defensa propia". En el cuento de Rodolfo Walsh. Todo relato policial cuenta dos historias. La primera es el hombre que yace sin vida en la casa del juez. para dar así más rápidamente con el verdadero culpable. Las víctimas En los relatos policiales puede haber una o más víctimas. es decir un motivo personal para cometer e! crimen. La historia del crimen es anterior a la de la investigación.soluciona el caso de "En defensa propia". La otra es el propio juez. esta aparece al final. Generalmente. cuya cronología reconstruye gracias a la lectura correcta de los indicios hallados en el cuarto del juez y a su capacidad de deducción. en cambio en la situación enigmática propiamente dicha. cuando el investigador reconstruye los hechos hasta exponer resolución del enigma. ya que solo así es posible que exista un enigma. pero su relato aparece una vez finalizada esta última. el número de sospechosos en los relatos policiales es amplio aunque. Teniendo en cuenta la extensión del relato. sino que resuelve enigmas en otros cuentos de Walsh. Por lo general. el comisario Laurenzi cuenta cómo realizó la investigación y solo al final expone ordenadamente la historia del crimen. de ese modo. el interés por develar el enigma aumenta. La segunda historia es la historia del crimen. hay en realidad dos víctimas. los sospechosos presentan coartadas que demuestra que en el preciso momento en que se cometió el hecho no se encontraban en la escena del crimen. como lo descubre el lector cuando el comisario explica los verdaderos móviles del hecho. Los sospechosos y el culpable Para que la trama sea más compleja. mientras la historia del crimen forma parte del desenlace. casi siempre. el juez se convierte en culpable y el chantajista en víctima. es posible observar que la historia de la investigación abarca casi todo el desarrollo del cuento. La primera es aquella en la que el investigador se enfrenta con el hecho policial y el enigma correspondiente: se trata de la historia de la investigación. cada uno de los sospechosos tiene un móvil. La presencia de estas dos historias significa que en los relatos policiales se produce una alteración en la sucesión temporal de los hechos. es decir en la cronología. Es decir: en la situación de chantaje que antecede al crimen.

como cuando empecé. Los problemas en que se mete la gente. el 29 de junio. Para distraerme. ponerme en el lugar de los demás. después de verlos llorando y. "Fue allá por el cuarenta. El verano de ellos. empecé a recordar lo que sabía del doctor Reynal. Y así hice dos o tres macanas. nunca me entendí. Fíjese. porque usted sabe cómo me han tenido a mí. Era la noche de San Pedro y San Pablo. comisario. Con el fuego ayudaban al sol a mantenerse en el camino más alto del cielo. -Será. Era el juez de instrucción más viejo de La Plata. como dice usted. y era porque quería pensar. -Usted quiere decir el verano. la cosecha próxima.que mi fortuna política estaba en ascenso. seguramente. es cómo salen. Estaba viendo las cosas. "La fecha justa también se la puedo decir. pidiendo por su madre. sobre todo. que trajeron de Europa la fiesta y el nombre de la fiesta. Una de esas macanas es la que le vaya contar. diciendo que acababa de matar a un ladrón en su casa. Yo notaba que me iba poniendo flojo. un caballero inmaculado y todo eso. Iba pensando en estas cosas. hacerme cargo. como en el biógrafo. o dos años antes. y no vaya a resultar que el chiste es a costa suya. . Así que me puse el perramus y fui a ver. Eso le indica -murmuró con sarcasmo. rodando por todos los destacamentos y comisarías de la provincia. Eran antiguos festivales celtas. a lo último. había momentos en que lo que más deseaba era ser de nuevo un simple vigilante. que las propias ideas. cuando uno lo vio por última vez con una vereda y una 45 de por medio. cómo no va a saber. Yo tenía un despacho muy grande y una estufita de kerosén que daba risa. viudo. ¿No le hace gracia que aún hoy se prendan fogatas ese día?" -Es por el solsticio estival -expliqué modestamente. Después hasta le piden fuego por la calle. y la manera que tiene de resolverlos. "Serían las diez de la noche cuando sonó el teléfono. La ley de los jueces siempre termina por enfrentarlo a uno con un malandra que esa noche tiene más suerte. si se descuida.En defensa propia de Rodolfo Walsh -Yo. Era una voz tranquila. hasta que me jubilé. y usted se calla y se va a baraja porque se palpita que hay un chiste en alguna parte. Eso. para qué lo voy a engañar. lo alto que andaba el sol y. y no quería verlas. -Desconfíe también del nombre. y que si yo podía ir a ver. o mejor puntería. donde seguramente hacía calor y no se pensaba en nada. no servía para comisario -dijo Laurenzi. es mejor poner los zapatos sobre el escritorio. Lo que no sabe. tomar mate o café con ellos en la cocina. y los campos llenos de flores. Uno sabe cómo entran. o un poco más de coraje que seis meses antes. esquivando los buscapiés de la juventud que también festejaba. La cuestión es que hacía un frío que no le cuento. la voz del juez Reynal. mirando la plaza llena de sol a través de la ventana del café. tomando el café que se le había enfriado. "Con los jueces. Vea. y la forma en que yo los habría resuelto. y en La Plata. mientras caminaba entre las fogatas que la garúa no terminaba de apagar. solo e inaccesible.

Hizo que sí con la cabeza. dijo. pero había luz en una ventana y seguí sin tocar el timbre. la sangre de sus venas pasaba por el código y no se cansaba de invocar la majestad de la justicia. se iba a excusar de entender en la causa. o debía conocer. muy bien. que él. Contestó que yo sabía cuál era mi deber. Recién entonces el viejo cerró el libro. de codearme con un jinete de bronce y. Conozco algunos que pretendían tomarlo en farra. Pero fui yo el que tuve que matarIo a Landívar. y siguió leyendo hasta que llegó al final del párrafo que marcó con una uña afilada y como de vidrio. de buen modo. Pero yo no era el único. "Moví con el pie la cara del muerto. Tenía ojos de lince para los vicios de procedimiento. absorto en uno de esos libracos de filosofía. que tenía dos muertes sin probar. atravesé el jardín mojado. y después soltó una verdadera carcajada. pero se les caían las medias cuando tenían que enfrentarlo. Le dije que si estaba bien que hiciera una inspección ocular. el Código de Procedimientos. para ver cómo andaba un sumario o para damos un sermón. pero en todo caso algo importante. "Le aseguré que no faltaba más. que estaba boca abajo frente al escritorio. 'El peligro lo corremos todos'. observaba con interés profesional la forma en que yo encauzaba el sumario. La cancel estaba abierta. una risa asmática y un poco dolorosa. Y yo que hasta tengo que cuidar la ortografía. o vaya a saber qué. adonde llegó como bala. porque el doctor solía llamamos cada tanto. Nunca olvidé lo que me dijo: 'Es mejor que ande suelto un asesino. y que no lo tomara a mal si. de pensar dónde lo pondría. y no una ruedita de la justicia'. ya que estaba. '¿Y el peligro?'. desde ya. ahí estaba. y me . -Bueno. porque apenas alzó la cabeza al verme en la puerta."Entré por un portoncito de fierro. Conocía la casa. la de antes. ¿Y que le preguntara algunas cosas y lo tuviese demorado hasta que el doctor Fulano dispusiera lo contrario? Entonces se echó a reír y comentó: ~ 'Muy bien. le pregunté. qué quería que hiciera. eso me gusta'. pero que su reemplazante de turno era el doctor Fulano. y yo me acordé del doctor. Así lo recuerdo esa noche. recuerdo que había unas azaleas que empezaban a florecer y unos pinos que chorreaban agua en la sombra." El comisario se agarró el mentón y meneó la cabeza. "Y es que era un viejo imponente. cuando al fin hizo la pata ancha en los galpones de Tolosa. porque una vez. como si no quisiera dejarle nada a la muerte. del doctor y de su madre. ya va a ver. cruzó los dedos y se quedó mirándome con esos ojos que siempre parecían estar haciendo la seña del as de espadas. "Con este hombre yo me guardaba un viejo entripado. como si se riera de alguna ocurrencia secreta. como si nada hubiera pasado. "Le pregunté. vestido de negro y con un pañuelo de seda al cuello. y más tarde iba a tener otra. Tuve tiempo de sacarme el sombrero mojado. me soltó al tuerto Landívar. y no le hablo de los vicios de procedimiento. de sentirme como un auxiliar tercero que lo van a amonestar. en la misma comisaría. sentado ante su escritorio. de ver el bulto en el suelo. hasta que la piel parecía pegada a los huesos. en general. que yo conocía. con una gran cabeza de cadáver porque año a año la cara se le iba chupando más y más. que era un hombre.

pobre tipo. y que el ángulo de tiro estaba bien. porque era un viejo . y también 'El Alcahuete'.Como si yo fuera a acordarme de todas las sentencias que dicto. descubrí ese estropicio en la biblioteca que tenía detrás de él. "Me pareció que daba un brinco. "-¿Y de eso -señalé-. porque no había que tocar nada. y luego detrás del viejo. que solía tener tan buena memoria. sobre el escritorio. cuando ya le iban a tirar. -"Nunca lo había visto. y uno estaba medio destripado. Me llamó por teléfono. que usted. Y siguió leyendo el libro que leía cuando entró Luzati. "-Quédese quieto. por tentativa de extorsión. y todavía ese gesto bravío de apretar el gatillo a quemarropa. "-¿Lo conoce. y hasta el olor de la pólvora fresca. y le tiraron nomás y el plomo del 38 que el doctor sacó de algún cajón lo sentó de traste. donde seguramente iban a encontrar que el plomo de la biblioteca correspondía al 32. cuando a uno le erran por tan poco? " -No se siente nada -contestó. Justo Luzati.y usted lo sabe. y todo estaba bien. y un 32 empuñado a lo hombre en la mano derecha. "-¿Y eso? -dijo. y se lo iban a ilustrar con dibujitos y rayas coloradas. "-¿Qué se siente. le salían serpentinas y plumitas de papel. sin levantarse siquiera. "Puse el 32 junto al otro. la sangre fría de ese viejo. Todo listo y empaquetado para el gabinete Vucetich. "Él se echó a reír. era cosa de ver. no se mueva -le previne y di la vuelta al escritorio. " -Entonces tampoco recordará que en el treinta lo condenó por tráfico de drogas. Dejó el 38 sobre la mesa. con cuidado. "Pero ese viejo. creo que eran la colección de La Ley. y nuevamente esa cara cadavérica y severa. "-Qué raro. "Entonces me agaché. Supe tratarlo bastante en un tiempo. dijo. saqué el 32 de entre los dedos de Luzati. abrí el tambor y allí estaba la cápsula picada y el resto de la carga completa. doctor. con fama de cantor y de otras cosas que en su ambiente nadie apreciaba. porque era una prueba. hasta que lo perdí de vista en un hospital. donde todavía estaba el agua de sus zapatos. hace cuatro años usted sentenció en una causa Vallejo contra Luzati. "Pero resultaba bueno verlo muerto así.encontré con un antiguo conocido. mientras lo estaba mirando. y entonces se acostó despacio a lagrimear un poco y a morir. me paré donde se había parado Luzati. Porque a mí no me falla. que iba a pararse. doctor -le dije caminando otra vez hacia la biblioteca-. por mal nombre 'El Jilguero'. al fin con un gesto de hombre en la cara flaca donde parecían faltarle unos huesos y sobrarle otros. "Había una hilera de tomos encuadernados en azul. o de imaginar. con la foto y el vidrio perforados. se haya olvidado de este pájaro cantor. pero se contuvo. un retrato. doctor. Entonces. Pero él me corrigió: 'Un poquito más a la izquierda'. y al Iado había un marco de plata boca abajo. y desde allí miré al viejo. no pensaba decirme nada? "-Usted tiene ojos -respondió. o le estaban tirando. y fue entonces cuando él me oyó decir 'Qué raro'. y me miró sin moverse. verdes y amarillas para probar nomás que el doctor había matado en defensa propia. doctor? -le pregunté.

"-En el treinta -murmuró. y no quería verlo. sino a vengarse.Puede ser. Estaba viendo con qué facilidad se le ocurrió extorsionar al padre. repetida en la foto de un prontuario donde decía simplemente 'Alicia Reynal. y que usted lo madrugó. que era donde debía estar. que nunca asaltó a nadie. Pero usted quiere decir que no vino a robar. "Entonces volví a pensar. ese retrato de una muchacha lejana. y se quedó mirando algo que no estaba. doctor. Estaba viendo cómo el 'Alcahuete' había conocido a aquella mujer. alguien que vivía de la pequeña delación. "-Todavía no sé lo que quiero decir. si mañana lo leo en el diario. el tiro que él mismo disparó -un petardo más en esa noche de petardos. Pero cuando pasó un rato muy largo. y yo mismo. toxicómana. giró con el sillón y me vio con el retrato entre las manos. ya no iba a ver nada. para que Luzati lo manoteara a último momento y hasta apretara el gatillo cuando el viejo le apuntó. se convierta en asaltante y venga a asaltarlo a usted. había averiguado quién era. y ya no habló más. si no fuera por los ojos que eran los ojos oscuros y un poco fanáticos del juez. porque el vencido amor y la sombra del odio que le sigue tienen una infalible puntería. le dije: 'Guardeló. porque era una rata. Pero qué raro. Pensar por ejemplo en esa cara que yo había visto dos años antes en una comisaría de Mar del Plata. Todo el mundo lo va a creer. "Estaba viendo todo. que este tipo. y me senté en cualquier parte sin pedirle permiso. y no una ruedita de la compasión. Así que al final me paré y le dije: "-No sé lo que va a hacer usted. y hasta le había vendido marihuana o lo que sea.contra la biblioteca y contra aquel fantasma del retrato. Estaba viendo cómo el viejo lo esperó con el escenario listo. pero si pasaba un rato más. y de paso cobrarse las dos temporadas que estuvo en Olmos. etcétera'. Porque estaba viendo todo. doctor. pero no porque le hubiera perdido el respeto. y de golpe. un pobre diablo que hoy se puso la mejor ropa para venir a verlo a usted. "Entonces él cambió de postura por primera vez. inocente y dulce. y apenas se pasó una mano por la frente. Al fin y al cabo. porque no quería ver nada. es mejor que ande suelto un asesino. esa cara que sonreía desde lejos aunque estaba destrozada de un tiro certero. Son muchos años. Qué raro que este infeliz. es capaz que lo creo. Y lo fácil que fue después abrir el tambor y volver a cargarlo. Le devolví el retrato. Usted dice que este hombre quiso asaltarlo. del pequeño contrabando de drogas: alguien que si llevaba un arma encima era para darse coraje-. Ya no me escuchaba.duro. sin sacarlo de la mano del muerto. sino porque necesitaba pensar y hacerme cargo y estar solo. esa cara devastada. un pilar de la sociedad. del pequeño chantaje. -Mucho -dijo. Al salir me enganché por segunda vez junto al . de golpe. "Era inútil. Estaba viendo el 32 descargado sobre el escritorio. pero he estado pensando en lo difícil que es ser un comisario y lo difícil que es ser un juez. figúrese usted. y ahí debió ser cuando descubrí que ya no servía para comisario. ya no inocente. que era un hombre inmaculado. Esto no tiene por qué figurar aquí'. lo único que se me ocurrió decirle fue: -Hace mucho que no la ve.

'Alcahuete'. y me la guardé. un muerto con dos armas encima. Lo esperaban a almorzar." El comisario bostezó y miró su reloj. y de un bolsillo del impermeable saqué la pistola de pequeño calibre que sabía que iba a encontrar allí.pregunté -Lo absolvieron. Todavía la tengo. Quince días después renunció y al año se murió de una de esas enfermedades que tienen los viejos. . Habría parecido raro. -¿Y el Juez?.

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