Está en la página 1de 48

Pa tricia Severín / Poesía y Narrativa

PPOOEERRFFII YY PP EESSÍÍAA LL PPSSII RRRRAAT TTAA NNAA CCÓÓPPAA TIIVVAA I Irrmmaa M M
PPOOEERRFFII YY
PP
EESSÍÍAA LL PPSSII RRRRAAT TTAA
NNAA
CCÓÓPPAA TIIVVAA
I
Irrmmaa M
M
GG
CC aaggggiiaa nnoo
PPaatt rriicciiaa SSee vveerríínn

www.escriturasl i ndantes.blogsp ot.com

1
1

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

PATRICIA SEVERÍN, es profesora en letras, poeta y narradora. Nació el 10 de agosto de
PATRICIA SEVERÍN, es profesora en letras, poeta y
narradora. Nació el 10 de agosto de 1955 en la ciudad de
Rafaela; actualmente vive en Santa Fe. Ha publicado: “La
loca de ausencia” ­poesía ­ Faja de Honor de la SADE
1992, “ Amor en mano y cien hombres volando” ­ poesía ­
escrito junto a Graciela Geller y Adriana Díaz Crosta; “Las
líneas de la mano” ­cuentos ­ Faja de Honor de la SADE
1998; “Sólo de amor” ­cuentos ­ Premio Único Publicación
ASDE 1999; “Poemas con Bichos” ­ poemas ­ Premio Fondo
Nacional de las Artes 2001 y Premio Municipalidad de
Buenos Aires por obra édita, bienio 2002­ 2003; “Libro de
las certezas” ­poemas­ Premio Macedonio Fernández
2008, Mención Especial del Jurado.
Entre otros premios, ha obtenido el Primer Premio en
cuento en el Concurso Nacional Alicia Moreau de Justo;
Primer Premio en cuento Las Tierras Planas; Premio
Publicación Subsecretaría de Cultura de la Provincia de
Santa Fe; Faja de Honor de la Sociedad Argentina de
Escritores –en dos oportunidades ­ ; Tercer Premio Poesía
del Fondo Nacional de las Artes 2002, con la obra
“Poemas con Bichos” y Premio Municipalidad de Buenos
Aires para la misma obra; Premio Macedonio Fernández,
para “Libro de las Certezas”; “Una isla en la isla” Premio
Publicación Poema –antología ­ Latin Heritage
Foundation, 2010.
Sus textos se hallan en numerosas antologías nacionales e
internacionales. Algunas de ellas: “Santa Fe en su
literatura”, “El segundo juego”, “Huellas de palabras”, Ed.
Banco Bica; “La ventana mágica de los sueños”, Ed.
Rotary y Diario El Litoral de Sta. Fe; “Premio Alicia
Moreau de Justo”, Ed. Sec. Cultura Municipalidad de
Buenos Aires; “El primer siglo” y “El 101”, Ed. Las Tierras
Planas y UNL; “Premio Subsecretaría de Cultura”, Ed. Sub.
Cultura Provincia Sta Fe; “Y beber todas juntas el agua
con las manos”, Antología mínima, Ed. Sec. Cultura
Reconquista; “Poesía Argentina de fin de siglo”,
“Cuentistas argentinos de fin de siglo”, Ed. Vinciguerra;
“Quién es ella en Santa Fe”, Ed. Gloria de Bertero;
“Concurso regional de poesías y cuentos”, Ed. Casa de la
Cultura, Alvear, Corrientes; “Luz inagotable”, Ed. SADE y
UNL; “Palabras Rafaelinas”, Ed. ERA; “Letras del desamor
(Selección de Poesía de autores contemporáneos)”
Bianchi Ed. Uruguay; “Padre río”, (cuentos y poemas del
río Paraná) y “Pertenencia” (cuentos y relatos del
nordeste argentino), Ed. desde La Gente, Instituto
Movilizador de Fondos Cooperativos (Selección y Prólogo
de Mempo Giardinelli). “Poesía latinoamericana
Argentina ­Perú”, Ed. Poesía de Rosario; “Poetas
Argentinas (1940­ 1960)” Ed. del Dock (Selección y
Prólogo de Irene Gruss); “Las 40” (Poetas Santafesinas
1922­ 1981) Ed. UNL (Compiladora Concepción Bertone);
Poemas Inolvidables, Latin Heritage Foundation, 2011
(Compilador Gualdo Hidalgo).
Contacto: patriciamariaseverin@hotmail.com
www.severinlopezseverin.com.ar
www.severinlopezseverin.com.ar/blog
2

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

De POEMAS CON BICHOS-poesía- Ed. Vinciguerra- 2003

Premio Fondo Nacional de las Artes, 2001

Premio Obra Edita Municipalidad de Buenos Aires, bienio 2002-2003

I

/Hoy me fui de todos y de todo de mí de Dios tan jodida me fui resbalando por mi cuerpo

haciendo equilibrio

con la sombra de las uñas

Hoy me fui sin cantar

guiñando un ojo a la vergüenza

-yo nunca supe-

desnuda sobre la helada

me fui/

II

/quisiera ser un bicho más/ no este animal doméstico/

www.escrituraslindantes.blogspot.com

3
3
E n la Westfalia -antigua estancia de los ingleses- crían búfalos Se piensan libres -la

En la Westfalia -antigua estancia de los ingleses-

crían búfalos

Se piensan libres -la impronta de su pasado los persigue-

Tienen muchas hectáreas por delante

y no divisan alambres

Pero los alambrados están

y al fondo de las hectáreas después de los esteros detrás del monte

más allá de sus ojos

el río que nadie se atreve a cruzar

más allá de sus ojos el río que nadie se atreve a cruzar A veces mis

A veces mis ojos ya no vienen conmigo hay un precipicio donde está mi llanura

o el mar -tan distante el mar- donde quedan los trigales

les recomiendo a mis ojos que se orienten pero ellos se acostumbraron

a dar enormes rodeos

dicen

que quieren disimularme

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

4
4
T engo encerrada una serpiente en un frasco verde En realidad el frasco es transparente

Tengo encerrada una serpiente en un frasco verde En realidad el frasco es transparente la serpiente es verde

No es una serpiente dice mi hija es una culebra enorme y larga destrozada por un perro

Soledad

colecciona

culebras,

serpientes,

víboras

Reptiles

En fin :mira la belleza donde pocos la ven

Se ha vuelto sabia

Puede raspar escamas para separar lo que parece

sabia Puede raspar escamas para separar lo que parece T ambién yo mudo de piel de

También yo mudo de piel de invierno a verano

el que me conoce no me conoce

y dice que quiere a la otra

de lo que es

la que empuñaba su lengua bífida

en vez de abrazar el silencio

busca a la que no soy

la que vendrá ya está en mí

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

5
5
L a gallina picotea empecinada entre los yuyos se atiene al pedido de su especie

La gallina picotea empecinada entre los yuyos se atiene al pedido de su especie buscar lombrices encontrar gusanos macerar semillas

Cloquea impávida :no avisora escalofríos

Un día

el filo reluce en su horizonte : cría carne y te sacarán las plumas

en su horizonte : cría carne y te sacarán las plumas M e como al mundo

Me como al mundo

desde el jamón de jabugo desde las sardinas

grisines

kiwis

pasteles

pollo

cordero

manzanas

me como el mundo

y me lo bebo con cava

el mundo entra en mí

y yo no tengo saciedad de él

a escondidas

cada madrugada unto a la memoria con dulce de leche espeso

y la devoro

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

6
6
E l ojo de la vaca se abre acuoso olor anticipa pelo humo cuero leña

El ojo de la vaca se abre acuoso

olor

anticipa

pelo

humo

cuero

leña

carne chamuscada

La vaca muge tiembla Curamos sus posibles padecimientos para venderla sana

El cepo la sostiene En un resplandor de lucidez olfatea el futuro

la sostiene En un resplandor de lucidez olfatea el futuro de vísceras abiertas V eo que

de vísceras abiertas

Veo que el frío desciende

a través de las nubes que se abren

hemos trabajado todo el día :los bretes están llenos de barro

y las vacas desparramaron la humedad

¿ven también ellas el frío que baja?

mi padre las contaba con la vista

luego anotaba en una hoja el resultado

mi padre guardaba recortes de diarios

fotos esquelitas cartas adentro de sus libros

lo sé ahora

:el azar me mostró sus papeles

olvidados en la tierra del altillo

su letra

diminuta y pareja

dibujada en tinta negra

sepultados en el moho

los fragmentos de la letra de mi padre

no fueron reclamados por nadie

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

7
7
U n gusanito sobre la canilla quedó atrapado en la gota de agua Si coloco

Un gusanito sobre la canilla quedó atrapado en la gota de agua

Si coloco mi dedo sobre él

¿Y si llegara a salvarse?

acelero su muerte corto en seco su agonía

Stern dijo palabras que repitió San Martín

mosca, el mundo es demasiado pequeño para nosotros dos

mosca, el mundo es demasiado pequeño para nosotros dos Y o era crédula hasta hace poco

Yo era crédula hasta hace poco meses años atrás -igual que Kato- crédula de esto y de aquello caminaba confiada erguida creía que la vida era eso caminar confiada y que esta mordida este silencio de Dios era algo ajeno

www.escrituraslindantes.blogspot.com

y le abrió la ventana

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

8
8
H ay muchos zorros por acá Ya no los matan No pagan nada por sus

Hay muchos zorros por acá

Ya no los matan

No pagan nada por sus cueros, dicen

El zorro es un animal sonriente y cuando una le ve la cola, dan ganas de tenerla No se piensa en el mordisco Ni en que se hace el muerto

No se piensa en el mordisco Ni en que se hace el muerto T uve codicia

Tuve codicia de él, la tuve, Señor, no supe que era pecado

www.escrituraslindantes.blogspot.com

para desorientar

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

9
9
S obre los postes : observan Vuelo rasante Prefieren los ojos de los chivitos recién

Sobre los postes

: observan

Vuelo rasante

Prefieren los ojos de los chivitos recién nacidos

: ya no podrán escapar

Luego el resto

Los cuervos esperan también las pariciones

: el ternerito sale

la vaca lo protege

quiere espantarlos

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Queda tendido un manojo de carne después del forcejeo

Queda tendido un manojo de carne después del forcejeo E s indecente discurrir sobre qué hay

Es indecente discurrir sobre qué hay que hacer

en vez de hacer

www.escrituraslindantes.blogspot.com

10
10
E l potrillo espanta las moscas con la cola De tanto en tanto se asegura

El potrillo espanta las moscas con la cola

De tanto en tanto se asegura :su madre esta cerca levanta la cabeza deja de comer observa

Luego vuelve al pasto olfatea a la yegua relincha

Pocas cosas valen la pena

olfatea a la yegua relincha Pocas cosas valen la pena L a fagilidad de la cordura

La fagilidad de la cordura salir de la manada salvarse garabateando letras la turbulencia de la madrugada amar hasta el dolor los amigos los hijos

la escritura

pocas cosas valen la pena

www.escrituraslindantes.blogspot.com

el frío

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

11
11

I

/quisiera ser un bicho más/no este animal doméstico/

vacilante

engrillado

II

¿cuál es tu nombre?

liebre

corre dislocada delante de la luz presa de pavor perdida

what is your name?

piraña

debajo de las aguas en el silencio del universo líquido espera

qual è seu nome?

perdiz

dar el vuelo en el atardecer

el silbo agudo

ojo redondo

vigilante el nido

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

12
12

comment tu t´appelles?

picaflor

flamea en tornasol de alas arrasa los cristales creyendo que es si mismo

wie is dein name?

yegua

relincho de

pasión

vuelco de ansias furiosa vida

come ti chiami?

ñandú

la ingobernable planicie para ir detrás de todo correr por una nada

III

sólo soy gata /gata del monte/ montesa gata/

comparsa de silencio

hiena

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

13
13

IV

qué cansancio el del gracioso atacado por su broma qué cansancio el de la bella por parecer hermosa

V

a veces murmuro

gracias Dios en la tarde rosada que se posa sobre el campo cuando los lapachos iluminan agosto y las nubes de Magritte son espuma en el cielo cuando la noche descansa y corroe las tinieblas conocen el resplandor de lo bello y cada trino, cada ala, cada ubre, cada pezuña, cada diente rastrea el olfato de tu olor en lo creado

¿quién hallará a la perdida?

VI

me fui y cuando me vaya sabré que soy luciérnaga

dirán :la vida le fue dulce

:ha templado el carácter :apasionada de lluvia golpeando sobre el zinc dirán los que no saben

:era excéntrica

dirán los que la odian :mejor que no la hallen

extraña

nadie sabrá de este apego

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

14
14

de este olor a tierra esta invisible mirada esta desgana de vida esta conclusión del mundo este salvaje rodeo esta inundación de sangre que se añeja se desprende se cansa se ahoga se diluye

diré la muerte es : la ausencia de los libros

:carencia de palabras

Hoy me fui del campo me fui de Reconquista me fui a ningún lugar y me fui a todos quise habitar donde existiera el eco no me hallo en el índice no estoy en ninguna biografía me voy de Severín a in sin resonancia pretenciosa Patricia hago veda de mí de mi cabeza de mis poemas con bichos

y supo que ella

se deslizaron

cayeron

se tragaron

y ellos

acaso

¿qué esperaba?

eran una sola cosa

No nos queda mucho más que el honor - y la palabra-

no mucho más

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

15
15

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

De LIBRO DE LAS CERTEZAS- poesía- Ed. Grupo Editor Latinoamericano-2009

Mención Especial del Jurado: Premio Macedonio Fernández, 2008

Primera Certeza

No hay ruidos en la casa corro las frazadas entorno la puerta que da al patio

tal vez nadie en el universo piensa en mí

I

Roberto Juarroz

Se ha hecho rutina esto del insomnio quedarse con el corazón haciendo agua en mitad de la noche las manos

hundidas en la tinta

se me han terminado las certezas

saco un poema a medio hacer

:las certezas son también una fuerza de voluntad

las certezas que apretamos para sentirnos poderosos para agitar al aire pensamientos/ideas/vanos dogmas/ yo soy/yo creo/yo hago certezas que van delante de una

: paredón y coraza

: antorcha y vuelo

como en un juego de naipes si una cae (sólo una) caen las otras

saco al azar

yo soy fiel

y la recorro en penumbras como a una habitación

www.escrituraslindantes.blogspot.com

16
16

II

Ya no tengo respuestas (para eso sirven también las certezas) quisiera decirle (las teorías son otro tipo de certezas) que todo andará bien (aunque de verdad no lo sepa) que todo está en su sitio (aunque de verdad no lo esté) que podemos recorrer el amor y salir indemnes (aunque no sea cierto)

sólo decirle que hoy /ahora/

en este largo instante que precede al amanecer

alguien

www.escrituraslindantes.blogspot.com

en el mundo

esta pensando en él

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

17
17

Séptima Certeza

El mundo ha quedado huérfano

:en la madrugada que abre al este empujan las tinieblas lo oscuro de la tierra

los pastos en las sombras/tenues hebras/ rocío brotando entre palmeras/

ha llovido en mayo el puente despega maderas sobre el río su cauce de aguas turbias

huelo el fresco fulgor de la mañana/ la húmeda escarcha de la niebla/

las garzas en su hueco de plumas se derraman en los charcos

detrás de mí la parábola del sol roja estela sobre el polvo últimas estrellas por la garganta de luz

impaciente/el mundo/quiere amanecer

pero ha quedado huérfano

no puede nacerme en la mañana del campo

si tus dedos no respiran mi nombre allí/al oeste/ donde todavía duerme la noche

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

18
18

Llueve

Aguacero

llueve

llovió toda la noche de ésta lluvia que llega del sur

son las cuatro y media

y el repiqueteo no cesa de alumbrar la noche/ ramalazos de agua lavan este grito de vos

y caen azorados tras el vidrio

me han preguntado por qué ésta ausencia que baje de ese nimbus/de esta pesadilla de relámpagos

pero llueve

llueve

y los truenos atraviesan fragmentos

ayer

cuando aún no llovía

me fui entre las bignonias/para escuchar a solas el latido de mi corazón/ regué las azaleas sin flores/las dracenas/ la confusión/el dolor en el pecho/el gusto de tu boca/ la sed mientras olía la lluvia que anunciabas a la tarde/con el día machazo/ con el golpe en seco de tu lectura / con tu atención celeste sobre mí que abre minúsculos veleros/ entre tu nombre de montaña y el marcador de Leopardi que oscila en la falleva del amanecer/

llueve

y el agua azota mi rostro hundido en la palma de tu mano

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

19
19

Llanto

Las libélulas planean sobre el tanque de agua

quiero ir más allá de la condición humana saber dónde quedaron las marcas de tu aliento lo que fue que miraban tus ojos el contorno de tus besos de amor las pisadas de calle Corrientes los perfumes el brindis por lo que pudo ser

hay un orden secreto bajo el desorden turbulento existen los milagros sí que existen de los multiple choice que se evaporan queda uno

así como queda mi mano pegada al pequeño escarabajo que camina hacia la muerte al borde del tanque de agua

lloro

el cuerpo sabe guardar cualquier memoria

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

20
20

Río

El río ya no es horizonte que está lejos

es mermelada en cada desayuno vejiga de agua laguna buganvilla líquida y bermeja samurai de espada inacabable establo sin relinchos parapente del colgante que se inclina hacia el abismo

lo único que resta es acallar la mente olvidarse de los oleos de Archimboldo las palabras de Kawabata revolviendo el hormiguero como una mancha

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

21
21

Febrero

Salgo a la galería del oeste la reposera de lona el libro sobre la mesa de piedra hielo / JB los anteojos/ las chicharras leo a G. Cross:

El nudo que nos ata no se ve

no se ve el nudo que nos ata sube un olor a menta desde los charcos yuyo/ tierra lavada después del aguacero dentro de mí el destino del agua caigo en esta muerte horizontal dentro de vos la intermitencia chispa de aire mínimos actos de la espera mujer rota /en tiras dibujada sobre fondo negro algo de mí se derrumba para siempre

más allá el peón ensarta los pastos con la horquilla

todo lo que existe/existe ahora

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

22
22

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

De la antología POEMAS INOLVIDABLES- poemas- Ed. Latin Heritage Foundation- 2011- Washington-EEUU

ANTICIPO

Todos estaban allí hurgando dentro de mi boca respuestas que no podía darles

Se empeñaban en clavar astillas

No lloraba ya no lloraba sólo miraba al mundo como una crema espesa

negra

Todos estaban allí hurgaban quería decirles que lo único mío eran las esses las esses de mi nombre que colgaban de mí

pero no iba a conformarlos

Entonces discurrí la manera de partir dejar la multitud

: essapatricia

desatará que es viernes 7 de abril ni presencia de la que soy ni vestigios de la que fui de uva

un sopor en el cuenco de la frente

essesecreto

él piensa que nada

que de él y es así

nada

nunca

más

cualquier trampa de amor

www.escrituraslindantes.blogspot.com

23
23

LA MÚSICA

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

todo el tiempo que tarda el corazón en olvidar la música y acostumbrarse al ruido de hojas muertas que desprende el recuerdo cuando avanza Laura Yasan

Había una música que se alargaba quedamente en la inmensidad del cuerpo lo atontaba / sacudía

esa música invadía el aire y flotaba con ligereza alrededor puedo decir que a veces era azul frágil arrugada anegadiza se perdía en las esquinas con un temblor de aire cauce de otoño de mi corazón

su boca

¿Tenía olor la música?

Permanecía intacta como las huellas de los dedos sobre la sal se alargaba en los bordes como el pasto fresco de tanto escuchar recuperé su candor /su felpa enrojecida su idioma de verano /su terquedad

Sigue apareciendo sobre las madrugadas cuando el silencio de la casa vengativo aprisiona el pecho hasta hacerlo estallar

www.escrituraslindantes.blogspot.com

24
24

FLORES

La señora mostró con orgullo sus fresias crepitaban contra el sol del este en un gorgoteo amarillo y húmedo

los pétalos se deshacían en mis ojos

después hablé con vos me dijiste

de la hendija y de la luz

: extrañarte jamás va a ser una costumbre

el corazón se rompe como las fresias en la mañana de agosto

www.escrituraslindantes.blogspot.com

y apenas respiramos

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

25
25

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

PREGUNTA

Perdimos la delicadeza la tertulia de la tarde el baile en la azotea la espalda contra espalda

el estrépito del rayo en tumultuosas paredes encaladas el beso partido que se estrella contra el alma

invulnerables

: uñas raídas

: línea de tristeza en el lago de su palma

le digo

amor

¿cómo vivir en corazón de agua?

www.escrituraslindantes.blogspot.com

26
26

OFERTA

La oveja negra pace en el campo negro

donde lloro vestido de rojo

Persigo un sueño rojo atrapado en el corazón de una oveja negra

persigo / perseguía

un sueño / un rojo corazón

Atrapaba la oveja el corazón el sueño

el negro rojo el negro negro

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Marcelo Gelman

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

27
27

ASI

Ese día fue viniendo de a poco

: un rasguido de pétalo estrellándose en el vidrio

: un rayo sin tormenta en mitad de la siesta

: un jolgorio apagado debajo de las sábanas

pelo revuelto/ crepitar de velas

la bestia se ovillaba en el vientre de la cama

y comencé

: a parir fiebre en las entrañas

ese día chorreó tu boca el nombre equivocado nuestra cama fue el cíclope furioso de la palabra maldita

amortajé el deseo entre mis piernas

y fui a morirme con los ojos abiertos

al orinal más austral del mundo

prometido

www.escrituraslindantes.blogspot.com

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

28
28

MERCADEO

Finalmente perderemos todo y los días serán de infinita tristeza

Víctor Valledor

Finalmente perderemos todo /las uñas/las mejillas/los pies/los pantalones los hijos que nunca fueron nuestros/ los huesos calcinados de tu nombre/

lo que la tribu manda

genuflexos iremos a la muerte / para nacernos una y otra vez

con las manos atadas/ en pelotas/

aceptamos calladitos

y ver la avalancha de mugre que remamos

www.escrituraslindantes.blogspot.com

no hay perdón para nosotros.

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

29
29

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

De LAS LINEAS DE LA MANO-cuentos- Ed. U.N.L- 1998 Premio Faja de Honor de la SADE,

Algún día va a dejar de llover

-Algún día va a dejar de llover—dijo el viejo, mientras gruesas gotas caían sobre el

techo, tic tac tuc toc tic. Y el viejo fumaba su cigarro aún más viejo que él y miraba la lluvia

que caía cada vez más intensa. Y al río que se venía hacia las casas.

La mujer del viejo decía:

--Viejo, nos va a llevar la inundación

--Algún día va a dejar de llover—pensaba en voz alta el viejo. Sentado en la puerta

del rancho corría a un lado la bolsa d arpillera, que colgaba como abertura, para mirar y

mirar y mirar el gran río que se hinchaba, bravo y temerario, cerquita de la barranca.

--Algún día va a dejar de llover.

Pasó hoy, pasó mañana, pasado y el agua arremetía contra las débiles defensas de

bolsas de arena. El rancho ya casi no tenía patio seco; las paredes de barro se agrietaban,

húmedas, y por el techo de paja se escurrían arroyitos cada vez más gruesos de agua y

de lluvia.

--Algún día va a dejar de llover.

--Pero viejo, vamos a lo de la comadre Raquela hasta que el río baje, digo yo.

Y el viejo miraba caer la lluvia y el río gris marrón sobre su patio de tierra. Más allá,

la canoa acarreaba a los últimos vecinos. Ya casi no quedaban juncos en la orilla: habían

sido arrancados por la fuerza de la correntada y navegaban aguas abajo del Paraná, junto

al camalotal. El cielo, espeso, formaba con el agua una confusa pasta oscura que se

adhería tac tic toc tic tuc toc tac tic, a las horas uniformes y grises de la mañana y de la

tarde.

--Hasta los pescados se han aburrido de tanta agua

www.escrituraslindantes.blogspot.com

30
30

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

--Viejo, entre en razones. Vamos con esta gente que llega a buscarnos. Ya va a bajar el agua y podremos volver al rancho. -Prontito dejará de llover.

Y miraba el viejo el colchón sobre el ropero, las pocas pilchas hechas un atadito arriba del catre, los pedazos de pan amocosados sobre el fogón. --Vamos, viejo, no sea cabezudo que nos están esperando con la canoa. Bájese de la mesa, le pido. Bájese y métase al bote, viejo, que somos los únicos que quedamos en medio de la creciente --Vamos, viejo—insistió la mujer--, mire todito cómo está. Ni ramas tienen los árboles de tanta lluvia. Hasta las gallinas se han volado del techo. Y los gatos, ni le cuento. El Sultán desapareció con la cola baja rumbeando hacia la loma. Bájese de la mesa, viejo, que el agua está llegando a la mitad de las patas. --Cállese, mujer, y sálgase de la puerta le digo, que quiero ver bien para afuera, porque prontito va a dejar de llover. La mujer se corrió. Había subido al bote que esperaba en la puerta del rancho. Un remolino entró entonces zigzagueante por el agujero vacío, y la mesa angosta y larga fue despedida hacia fuera y el viejo comenzó a navegar sentado sobre ella, con las piernas cruzadas mientras repetía:

--Algún día va a dejar de llover. La mujer no tuvo tiempo siquiera de sacar de entre sus pechos prominentes un pañuelo arrugado y sucio par levantarlo como saludo, ni de gritar por última vez viejo vamos a lo de la comadre Raquela, ni de pedir enfile hacia allí, enfile hacia la mesa, lleve la canoa, reme con fuerzas, que está el viejo a cuestas, que se va esquivando un tronco río abajo, sorteando el arenal del costado que pasa justito al borde del islote, haciendo equilibrio, rozando apenas las últimas cañas, allí, entre la cortina de agua y el recodo del río, el viejo casi, allí, más acá, sí, aquí, no allá, adónde.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

31
31

La valijita

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

En la curva donde la camioneta de Dacor mató al chancho de Jacinto Monteriola, ahí justito, se debla para ir al sitio donde habitan los viejos. Bajando la pendiente ya se ve el techo inclinado y luego chato desparramado entre los eucaliptos. De lejos no parece un asilo, parece más bien una casa de campo venida a menos. Todos los viernes, a las nueve de la mañana, don Antonio Funken deja el asilo y trepa despacito el cerro. Dice que va de visita, para que los suyos no se molesten en llegar hasta allí. Y de paso aprovecha, ya que está, para tomar un poco del aire de la serranía. Ese aire le viene bien a la sangre, dice, y además le recuerda su juventud, dice, cuando trabajaba en el campo y no le menguaba ni un poquito a respirar profundo cada mañana. Don Antonio Funken lleva en la mano todos los viernes una valijita de cartón, pequeña y rectangular, atada con piolín. Cada cincuenta o setenta metros deposita con cuidado la valijita sobre el pedregullo, y descansa. Luego la levanta en vilo y sigue rumbo hacia la curva, donde la camioneta de Dacor mató al chancho de Jacinto Monteriola, a ver si tiene suerte y viene alguien y lo lleva hasta el pueblo. Nunca tuvo que esperar más de dos horas ni menos de cuarenta y cinco minutos. Lo sabe por el sol que se estira en línea oblicua, pasando por sobre los eucaliptos del asilo, luego por el poste quinto de la luz y después hacia el molino de Gorriti. El ya no tiene reloj. Lo enterró el mismo día en que murió la Mercedes, cuando decidió que todas las horas serían iguales para él. Hace unos cuantos años que vive en este lugar, al que todos llaman el sitio de los viejos. Ocho los hijos. Desparramados. Su campo ya ni es de él, ni de ninguno de ellos. Prefiere no molestar desde que decidieron que ese lugar era el mejor para su vejez. Allí, puede hablar con la Mercedes todo el tiempo sin que nadie lo importune. - Ya le falta poco – le dice. Y llegaré como corresponde. No te preocupes.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

32
32

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

En el pueblo tomará una grapa en el bar, si lo invita su amigo el peluquero. Y mirará y mirará jugar a las cartas hasta la tardecita, cuando apure otra grapa con la picada de salame que se hace preparar Dacor, y que le convida. Después Dios dirá. A los dos hijos que viven en el pueblo les disgusta que él salga del sitio. Le dicen qué vergüenza es ésa de andar vagabundeando por allí, con esa tos y

esa edad. Entonces, él pondrá la valijita sobre el banco del andén y apoyará la cabeza, y dormirá hasta el otro día cuando el jefe de la estación lo llame para tomar unos mates. Y entre los dos, recuerden tiempo idos. Porque el jefe fue su vecino cuando vivía en el campo. Le dirá, como todos los sábados:

- Eh, Antonino, ya te dije que no duermas afuera. ¿y los hijos?

El se encogerá de hombros, como siempre:

-

El lunes va a llover, porque en el cerro ya se ve la nube de alguacil.

Y

cuando llegue el mediodía dirá el jefe:

-¿Te esperan a almorzar, Antonino? -Quizás llueva el domingo a la noche.

Pero antes, seguro que antes de despedirse recordarán cuando el viejo Gorriti se cayó de la punta del molino, donde fue a buscar la botella de alcohol puro que los hijos le escondían del trago. Se ríe el jefe mientras le dice:

-Eh, Antonino, vos no podrías subir al molino. Porque, ¿y la valijita?

Y él se reirá también.

Hoy hace calor, ya de temprano, y la valijita le incomoda de un brazo al otro brazo. Es un calor pegajoso, húmedo, pero ni aún así se quita el saco: el saco se hizo para llevarlo puesto, igual que la corbata en su sitio, como a Mercedes le gustaba, cada vez que iban al pueblo por la provista de la semana, o a los casamientos, o a los velatorios. Van para las dos horas y todavía nada. Ni un camión, ni una furgoneta. Solo dos o tres autos de turistas hacia las montañas. Y ésos nunca llevan a nadie.

-

¡¡Dacor!!

Y

Dacor lo ve, y estaciona su camioneta, y lo alza, y alza la valijita de cartón. Juntos

se van hacia el pueblo, felices por haber encontrado: uno silbando bajito, el otro contando que los hijos le escribieron esta semana y están muy bien, pero que mejor otro día va a visitarlos, que este día será para tomar unas cuantas grapas, con los amigos, con Dacor. Bajan en el bar. Antonino se sienta al lado de su valijita hasta la noche cuando se levanta para irse a la estación. La búsqueda. La llama. Pero la valijita no está. No aparece

www.escrituraslindantes.blogspot.com

33
33

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

por ningún lado. Será una broma de Dacor o será el peluquero o algún hijo de Gorriti o

seguro, si, un forastero, el que estuvo parado junto a él mirando el truco y se fue a medida tarde con sigilo, seguro el forastero, porque todos acá saben que no tienen que preguntar ni tocar su valijita. No quedan más que ir a la policía, sentarse en otra silla y cruzar las manos y explicar que deben hallarla, que es urgente, que no puede andar por los caminos sin ella, que Mercedes lo quier bien puesto cuando se junten para siempre, que entienda el comisario por qué es tan importante, que no puede faltarle, que no debe encontrarme desprevenido.

- Quién – pregunta el comisario

- En la valijita tengo el traje. También, la corbata y la camisa. Menos zapatos, todo. Pero de ésos no he de tener necesidad. Cuando me encuentre, don. Cuando me llegue.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

34
34

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

De SOLO DE AMOR –cuentos- Ed. Imprenta Lux- 1999 Premio Publicación ASDE e Imprenta Lux, 1999

LA VENTANA DE PAPÁ

Mi papá fumaba cada día un cigarrillo después del almuerzo. Sólo uno. Fumaba un

cigarrillo y miraba por la ventana del comedor hacia la calle, mientras el humo, daba tres

vueltas en círculos alrededor de su cabeza.

Mi

papá miraba la gente que pasaba, desde arriba, porque mi casa queda en la planta alta.

En

la planta baja hay dos garages y un negocio que vende inodoros, bidets, bañaderas

(bañaderas no, me dijo la dueña: se dice bañeras), y percheros de distintos colores para

colgar toallas. No hay espejos ni otra cosa. Es un negocio aburrido y de feo nombre:

"Sevlo". Nosotros alquilamos ese local, y uno de los garages, para tener otra entrada, dice

mi

mamá , que siempre organiza los dineros de la casa.

Mi

mamá pensaba que mi papá no sabía hacer plata. Por eso ella tenía que renegar, para

que no faltara la comida en casa.

En casa no faltaba la comida, pero faltaban muchas cosas, que mi papá no podía comprar,

porque en el campo nunca nada iba bien. Si no era la sequía, era la inundación, si no era la

inundación, habían bajado los precios del trigo y nada alcanzaba para nada.

Una siesta, mi papá dejó de fumar un cigarrillo todos los días después de comer. Empezó a

fumar también uno antes de almorzar, y otro antes de cenar. No fumes tanto, le decía mi

mamá, que vas a enviciar a los chicos con el mal ejemplo. Mi papá no decía nada. Miraba

por la ventana del comedor, desde la planta alta, a la gente que pasaba por la calle. Después

se iba al campo. A veces volvía al rato porque la camioneta se le había descompuesto, y

otras veces no volvía por muchos días.

Entonces mamá decía: este hombre me va a volver loca. Y cuando papá regresaba, en

realidad parecía una loca que gritaba. Papá se ponía a mirar por la ventana y prendía otro

cigarrillo.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

35
35

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Un día le dijo a mi mamá "No puedo respirar". Mamá fue a la farmacia y le trajo un aparatito que él apretaba, y largaba un rocío adentro de su boca. Desde entonces mi papá fumaba y usaba el aparatito. Pero a veces seguía diciendo: no puedo respirar. Mi mamá, mientras tanto, hablaba de posibles negocios que debían hacer para tener más entradas, de todo lo que necesitaba comprar, de las cosas que nos faltaban, y de los programas de la tele. De vez en cuando, de lo mal que le salía la comida porque siempre andaba regateando algún ingrediente, o de las vacaciones que soñaba. Hasta que un día llegué de la escuela y mamá estaba llorando. Me abrazó y me mostró a papá, que estaba acostado sobre el sillón rojo. Yo fui a darle un beso, pero él no se movió. Tenía un ojo medio abierto y el otro cerrado. Mamá empezó a gritar como cuando se ponía loca, mientras repetía: que nos espera, que nos espera. Fui a sacudir a mi papá para que se levantara, pero se le cayó el brazo hacia el costado y tampoco se movió. Mi mamá dijo, ya basta, ya basta, y me llevo hacia la puerta: te vas a quedar en la cocina con tus primos. Mis primos no hablaban, me miraban de reojo y yo me aburría. Después entraron las tías cuchicheando; lloraban y me abrazaban. Cuando algunas salieron con el café, yo me fui al comedor y me puse a mirar por la ventana. Desde entonces no puedo salir de ese lugar. Veo todo pequeño y diferente. Veo las espaldas y me pongo a contarlas. Es posible que todas esas espaldas lleven como una marca invisible la mirada de papá.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

36
36

SEÑORITA MAGDLENA

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

A veces el mundo se nos cae. Entonces, desesperados, lo inventamos de nuevo” Joaquín Arnau

Si al lapacho se lo corta en luna nueva, se pica: al corazón del tronco se lo traga el sereno. Esto le decía el viejo Lázaro, su encargado, cada vez que salían al campo. Lo mismo con los animales, señorita Magdalena. Hay que mirar la luna para todo. Su difunto padre me lo repetía, se castra con luna vieja Lázaro, si no mueren desangrados, o se agusana la herida y se abre como dos labios. En menguante todo va más rápido, las heridas cierran y con lo del corazón del árbol pasa al revés: se defiende y mucho. Le habla sin tregua para distraerla. Y enseñarle de oído sin que ella lo tome a mal. Hacía más de dos años que había llegado a la estancia después de ocho de ausencia. Era difícil acostumbrarse. Pero allí, en el campo, Magdalena sabía que era el único lugar en donde podía cerrar los tajos que aún sangraban. Si la acompañaba la luna, como decía Lázaro. Se curará del todo un buen día, ha pronosticado la Mema. Un día se despierta y verá, es otra la vida, le aseguro señorita. Ella no le creía. No era soplar y hacer botella; la Mema no tenía por qué imaginar la oscuridad en donde anidaban sus dolores. Ha llegado al campo una mañana de invierno hace más de dos años. En un viaje larguísimo de quince horas. El colectivo lechero, que entra en todos los pueblos y varias estancias, la deposita en la tranquera. Lleva en la mano un bolsito pequeño como equipaje. Por ello no le es difícil caminar hasta el chalet y la casa del encargado, tres mil metros adentro.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

37
37

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Ve las palmeras reinas formando un semicírculo en el medio del parque. Su padre tenía destinado ese sitio para hacer un gran casco para ella y Valdi. Cuando terminen los estudios la casa estará lista, repetía papá. Pero allá están las palmeras protegiendo el vacío. Ve los sauces, los eucaliptos. Ve los palos borrachos, las tipas y los ceibos. Han crecido como si hiciese un siglo que se ha ido. Tapan el chalet. La Mema la reconoce de lejos, y atropella a tres culecas que están empollando, cuando sale corriendo a recibirla. Don Lázaro está en el campo, así que tienen la mañana entera para conversar, y ponerse un poco al día sobre lo que ha pasado allí, durante los años de su ausencia. Cuando su mamá falleció, señorita, su padre juró conservar la vida hasta que usted saliera. Pero la tristeza se lo fue comiendo. Yo le dije al Lázaro, de acá no nos mueve nadie hasta que la señorita vuelva. Casi al medio día y porque la Mema la empuja, van hasta el chalet. Ella sola no se

anima.

No se anima. La Mema la acompaña y abre las ventanas, corre las cortinas, pasa su delantal por la tierra depositada en las sillas. Cuando entra al dormitorio, la Mema se retira en silencio. Magdalena se sienta en la cama grande para respirar profundamente, uno, dos, tres, hasta que el aire llena por completo los pulmones, como lo ha aprendido después de practicar año tras año donde estuvo, allí, de donde ahora ha salido; practicar para tranquilizarse. Se levanta, va hasta la pared y golpea. Uno, dos, un golpe, otro más. No escucha respuesta. Está en su casa. Sin papá, sin mamá, sin Valdi. Pero ella, Magdalena, ha regresado ¿Se siente feliz de haber vuelto? No hay felicidad en la casa, tampoco tristeza ¿Qué es la felicidad? ¿Haber sobrevivido? O eso, en realidad, es la tristeza:

haber sobrevivido únicamente ella. Lo que encuentra son recuerdos. Y despojos. El eco del silencio que da vértigo: astillas de instantes que se le aparecen en cada rincón. Como si los objetos, cada uno de ellos, tuviesen vida propia y le hablaran desde otra época. Desde la infancia. Una sola y larga infancia hasta que se fue a la Universidad. No recuerda la adolescencia, no hubo cambios bruscos: estar allí, tener una familia, el cariño, las disputas, hacer planes, enamorarse, pensar en un título. Luego irse. Una larga línea sin

www.escrituraslindantes.blogspot.com

38
38

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

interrupciones. Crecer en un santiamén, decía mamá en verso. Y agregaba para que no quedasen dudas: en un abrir y cerrar de ojos. Magdalena espía por las persianas entornadas. Pedazos descascarados de pintura y madera, se desgajan de las celosías y caen al suelo. Se desliza por cada habitación: el dormitorio grande, la piecita de juntar cosas inútiles – como la llamaba la abuela- , el escritorio de papá. Recorre la casa para descubrirla.

Faltaban pocos días para la fecha. Cuando llegara, tendría que partir a Buenos Aires. Era otro aniversario de la desaparición de Valdi. Cuatro días en la gran ciudad; o cinco. Esta vez tenía además otra misión: buscarla; y eso con seguridad la retendría un poco más. Buenas noticias, había dicho su amiga María Teresita, esta carta trae buenas noticias, Magdalena. Remoloneaba: enfrentarse al mundo le provocaba un aguijoneo constante en la nuca, que bajaba por la espalda y no la dejaba dormir. Buenos Aires la aturdía. El tumulto parecía caer sin piedad sobre ella. No sabía, entonces, donde quedaba el norte o el oeste, y enseguida se mareaba y comenzaba a estallarle la cabeza. Ahí comparaba: en el campo se vivía bien, ¿qué hacía esa gente amontonada, caminando sin ton ni son, como hormigas; apiñadas? ¿a eso se le llamaba vida de ciudad? Debía darle la razón a la Mema, no hay nada que se compare al amanecer en el campo, señorita, no poner llave ni candado y conocer al vecino. Debía volver a Buenos Aires. Se lo había prometido a sí misma en nombre de Valdi. Iba. Se sentaba en un banco de piedra, un día completo con su noche, mirando hacia el río. Luego deshacía el ramo, y tiraba lentamente las flores al agua. Contemplaba como iban desapareciendo: primero flotaban, intentaban nadar, luego un remolino las absorbía hacia abajo, o la espuma, quizá un remanso, o la ola que agitaba el

www.escrituraslindantes.blogspot.com

39
39

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

viento. Después, la encrespada superficie seguía retumbando como si nada se hubiese tragado. Se sentaba en el banco y no pensaba en nada. Solo miraba el río.

Recorrer la casa. Su habitación esta igual. La cómoda de la abuela con el espejo central y las dos medias lunas apenas enfrentadas. La banqueta en el medio. Las cortinas descoloridas; desdibujadas las flores que antes fueron de brocato rojo. Adentro del ropero colgando en orden: los pantalones oxford, las camisas de cuello en pico, los vestidos cortos de algodón. Busca la llave del secreter. En el mismo lugar, en el fondo de un zapato. Lo abre. Allí apilados, los poemas de amor, la foto de Valdi, su rulo de los dos años, los primeros dientes de leche, su tripa de la suerte – los restos de cordón umbilical en una gasa amarillenta de vejez -, un arito abridor, el anillo de bautismo y la medallita de la Virgen. Se sienta en la cama y no puede parar de llorar: lo que debería ser su felicidad, es en realidad su condena, piensa. Antes, con mamá en casa, todo lucía impecable. Magdalena se indignaba: para qué tanto orden, tanto brillo. Lo importante es pensar, PENSAR. No fregar todo el día, mamá. Comenzaban las peleas por los roperos abiertos y las ropas tiradas en cualquier lado, y los zapatos y medias debajo de la cama. Nada bueno te va a traer tanto pensamiento, retrucaba su madre. Nada bueno. Papá iba al pueblo a buscar noticias del mundo; las que no se escuchaban por la radio. A la noche se sentaban delante del hogar y ella y su padre hablaban del valor, de la dignidad, de para qué se nace y porque se muere. Demasiado complicados esos temas, decía su madre. La vida es más sencilla. Los dos tienen recovecos en la cabeza y fuego en el corazón. S.O.S Peligro. Y agregaba: volverás con el caballo cansado, Magdalena.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

40
40

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

En realidad volvió, pero de a pie. Eso sí, como compañero, el cansancio. Está dentro de ella, la invade, es una enredadera tupida que la deja sin respiración, la ataca como el

peor enemigo, la toma por completo anulándole la voluntad. Queda largas horas mirando a la distancia, sin mirar, sin pensar siquiera, o en la cama, oteando la llanura. No ya el horizonte –porque el ángulo se le corre a través de las celosías entornadas- sino el árbol, las ramas del árbol en el invierno, y las ramas del árbol cubiertas de hojas en el verano. Mira por mirar. Es tal el cansancio que ni siquiera puede dejar salir la tristeza, ni siquiera la melancolía. Esa forma de tristeza más atenuada, casi apagada, que la roza algunos atardeceres. Me extraña señorita, le dice la Mema, eso le agarra únicamente a los de la ciudad. Para los del campo, cada atardecer es la felicidad por haber terminado la jornada. El encargado la viene a buscar, la saca al campo, le exige que recorra la tierra, que haga número, que vea, que ensanchen el criadero, que hallen soluciones:

- Mientras estuvo su padre, señorita Magdalena, día a día hicimos planes para

cuando usted viniera ¡Qué lástima! Si tiraba un tiempito más…, pero no pudo. Cuando él faltó, con la Mema quisimos cuidarle el campo. Imagínese, vinimos a la estancia y su padre era un gurisito. Ni novia tenía. Y cuando usted nació, ¡qué fiesta hicimos! La Mema me dijo:

ella será los hijos que no tuvimos. No me haga lagrimear, señorita Magdalena: por la memoria de ellos, se lo ruego. La Mema la persigue. Le habla de bueyes perdidos, la hace mover todo el día de un lado a otro. Yo uso un remedio que da más resultado que los yuyos, señorita, y que no es la silla, le dice. Al que se sienta a pensar se le descompagina la cabeza y se le aturde el corazón. En cambio al que anda de un lado para otro, va arreglando la vida sin saberlo. -Mamá decía algo parecido, Mema. Le encarga papas, harina, grasa, triperos para hacer chorizos, nuez moscada, tocino, y más y más cosas, que entran en su cabeza, dan vuelta como un torbellino, para volver a salir disparadas. Nada puede controlar, no fija ninguna idea. Entonces la Mema le escribe

esquelas, para que ella lea y no se pierda en el tumulto de su pensamiento. Le coloca una cintita roja en la muñeca, la llave de la camioneta en la mano, y le dice:

- Señorita Magdalena, saque en el almacén de la Inés. Ella nos va a fiar hasta que

vendamos la ternerada. Vaya señorita, y no se olvide la gelatina para su estómago y las manzanas para la compota.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

41
41

Y ella va.

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

No quiere. Sabe que encontrará a demasiada gente. No desea saludar a nadie. Ni hablar. Pero va. Su vieja amiga de la secundaria, María Teresita, está en la puerta del almacén de Inés. Igual que siempre: delgada y sonriente, parlanchina y mandona. Ya mismo nos vamos a

casa a tomar el té, le dice, el mate es para la estancia. Y agrega, Sin excusas, sin protestar, no hay nada más importante que saber de nosotras. Inés le acepta la esquelita de la Mema, Iré preparando el pedido mientras tanto. En el trayecto la saludan antiguas caras que va reconociendo; se sacan la gorra o el sombrero, y le dicen bienvenida a casa, señorita. Conocidas de su madre se arriman a besarla y lloran; amigos de su padre que la ven de lejos se acercan a darle la mano. Cuánto amaron y respetaron a sus padres en el pueblo. A pesar de lo que pasó. De la vergüenza que en algún momento habrían sentido por ella. Cuando nada se sabía. Cuando la historia no les daba justicia. ¿Los señalarían con el dedo? ¿Qué dirían papá y mamá ante las insinuaciones, las preguntas calladas, las miradas que se desviaban?

- La extrañamos señorita.

- Gracias a Dios ha vuelto.

- Nunca creímos lo que decían de usted, señorita Magdalena.

María Teresita la instala en el sillón con almohadones frente a una taza y la tetera

llena.

-Para charlar hay que ponerse cómodas – y la mira fijamente abrazándola de nuevo – Qué felicidad verte. Cuando quiere acordarse, su amiga está prendiendo las velas, En este pueblo mi querida todo está como era entonces, hasta los cortes de luz. Es de Noche. Ella sin quererlo ha hablado tanto, pero tanto, que la Magdalena que tenía adentro, oculta, salió escapada. Se calla cuando ve la cara de espanto de su amiga.

- Qué dije?

- Que tus mejores años los pasaste allá.

- ¿Eso dije? Parece que me diste cuerda, no puedo parar. Quisiera explicar exactamente como fue.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

42
42

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

“Están en una piecita oscura, abrazados. Se han llevado a los amigos, han matado a José Antonio y ellos no saben adónde ir. Al campo, no. Aguantarán allí. Juntos.

Defendiendo sus ideas. Proclamándolas. Magdalena se sostiene la panza enorme, y pone sobre ella una mano de Valdi. Se mueve, le dice, será bailarina. Ríen. Está segura de que nacerá mujer. De golpe la puerta cae empujada desde afuera. Entran hombres armados que gritan, y un culatazo la desmaya”.

- ¿Y por qué Valdi desapareció?

- No lo sé. Habrán creído que era peligroso.

“Se despierta gritando. Escucha su propio grito. No hay nadie en la habitación y su hija va a nacer. Viene un hombre; luego otro. Ella pregunta por Valdi, implora por Valdi. La arrastran de los brazos a un salón lleno de mujeres caídas en el suelo: una intenta cerrar una larga abertura en uno de sus brazos, otra se sostiene la mitad de la cara. Va a nacer, dice, va a nacer. La suben a una mesa y le vendan los ojos. Duele, dice, sale dice, ya sale, que alguien me ayude, dice, por favor. Unas manos le abren las piernas y otras le atan los brazos. Quieta o cobrás. Se mezclan el olor a desinfectante, con el olor a sangre y orín. Una tela adhesiva en la boca. Escucha gritos a lo lejos y quejas dentro de la habitación. Alguien se tira sobre su vientre y luego un vacío y luego un llanto”. -Hubiese podido identificarlo entre un millón de llantos. Aquí está, en mis oídos. Adentro. Tallado. Pero ahora ya pasó demasiado tiempo, y las personas cambiamos hasta el

primer grito.

- ¿Estás totalmente segura?

- Como que estoy viva.

“No puede hablar. No ve. Y el llanto se va alejando. Se aleja. Sale de la habitación. Se pierde. Cierran la puerta de un golpe. Ella trata de seguir escuchando. Trata. Pero ya no está. Las mujeres, gimen, se quejan, le tapan el susurro, el eco lejano de su hija”. - Después de eso, de meses de eso, ver la luz me dio felicidad. Éramos sobrevivientes. “Es una celda minúscula y compartida. Comen, duermen, defecan. No hay ventana, ni inodoro, ni luz. Cada día se llevan a una. A veces vuelve. Las otras la limpian, le cuentan historias del pasado; inventan. Comen del plato común. Siempre se escuchan gritos.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

43
43

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Siempre. Y la radio. Fuerte. No saben donde están ni qué pasará con ellas. Otro día abren la celda y la llevan”. -Si un animal muere por picadura de víbora, no lo comen ni los caranchos, dice tu encargado. Las bestias son más humanas que algunos hombres – susurra María Teresita.

Y agrega:

-Después de tanto penar, una celda limpia y sola, habrá resultado el paraíso.

- Fue más que eso. Éramos hermanas de sangre en todo el sentido ¿Por qué nos

obligaron a separarnos?

- Éste es el mundo. Estabas en la matriz pero ahora saliste. Y tendrás que vivir – le recordó su amiga.

- ¿Para quién?

- Por vos. Y si no es suficiente, por la memoria de ellos ¿No te enseñó Lázaro? Las verrugas solo se van si te las arrancás.

Ella lo miraba inquisitoria. Vaca que cambia de querencia, retarda su parición, repetía Lázaro. Quiero decir que ya aprenderá, téngase paciencia señorita. Cada día se levantaba más temprano, y cada día hacía un pequeño esfuerzo y lograba un gran éxito nuevo. Ya sabía cuáles eran las vacas de segunda parición, las más viejas, a qué animales había que desparasitar, y cuándo se entoraban. De noche, la Mema, se venía al chalet a cocinarle. Mientras charlaban, le enseñaba a tejer para el invierno, Cuando llegue me habrá agradecido, no sabe el frío que hace por aquí. Además le consiguió una cotorra (hablaba y hablaba sin parar), a la que puso por nombre, Dominga, en honor al día en que se la trajo la Mema. Y a esta remolacha, la pondremos en agua. En la ventana de la cocina, le dijo, cuando largue los brotos ya verá lo que pasa: comenzará a echar raíces. -Los brotes, Mema, los brotes – la corrige. -Después de un tiempo el color rojo empezará a clarear – sigue la Mema como si nada- Le aseguro señorita que cuando blanquee la remolacha, usté ya va a estar alegre.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

44
44

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Engordó. El pan casero, el puchero de gallina, la mayonesa y el dulce de leche de la Mema, eran deliciosos. Ni qué decir de la manteca batida y de las empanadas al horno de barro.

Para su cumpleaños le organizó un almuerzo sin avisarle. Si le contaba se iba a negar señorita. Vinieron varios conocidos del pueblo, y María Teresita con el marido. Los padres de Valdi no, ya habían muerto, Del dolor señorita, enterarse que los milicos tiraron su hijo al río fue demasiado. Las hermanas vendieron el campo. Hicieron bien. Cada una tiene su vida en la ciudad. Si quiere verlas conseguimos la dirección. ¿Para qué? ¿Qué iba a decirles? Ella se había salvado porque esperaba una hija, pero él no. Él no les servía para nada. Ellos querían la niña. ¿Por qué la dejaron, luego, con vida?: habría una razón que desconocía. En cambio Valdi tenía demasiadas ideas. Era optimista y esperanzado. Estaba seguro de que el mundo iba a cambiar. Es cuestión de tiempo, decía. Nadie puede ir en contra de la historia, volvía a repetir. Hagan lo que hagan, la revolución es imparable ¿Hablar con las hermanas? ¿De otros tiempos? Si las cosas seguían igual, o peor ¿Recordar a Valdi? La verdad, vamos a aprender la verdad, decía. Remover las cenizas no contribuía a cercenar las penas. Su cumpleaños se extendió hasta que se puso el sol. Hubo guitarreada, tortas fritas, postre con velitas que trajo Inés, y taba para los hombres. Dominga, la cotorra, cantaba desde la ventana, el feliz cumpleaños, una y otra vez. -Es hora de arreglar esta casa – dijo María Teresita, en un paréntesis en el que se quedaron solas. -¿Qué tiene esta casa? -Humedad, vejez. Mañana traigo al albañil y el sábado nos vamos a la ciudad de compras. Primero las cortinas, después las colchas. Cambiaremos todo. Regalo de cumpleaños. -Ni sueñes -Si sueño. Ya vas a ver qué hermoso será después vivir en la estancia. Tuvo razón. Se sentaba a leer en invierno al lado de la estufa a leña, con el farol encendido. En verano, debajo de la galería que formaba el jazmín. Cuando venía María Teresita se

www.escrituraslindantes.blogspot.com

45
45

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

tomaban un whisky, y charlaban de amores, de pasiones lejanas, de problemas ajenos, de la

última novela que habían compartido. Y aunque trataban de evitarlo, a veces salían recortes del pasado:

-Tengo que confesarte algo Magdalena. Hay noches en que no duermo. Fui egoísta. No podía verte allí. Por eso no iba. A lo mejor me necesitabas.

- Basta de culpas. Tengo demasiadas en mi haber. Fue así. Yo tampoco quería salir

¿Cómo enfrentar a los que quedaban? ¿Cómo organizar mi vida después de las cuatro paredes? El encierro tuvo sus ventajas amiga: me dio un hogar aunque no lo parezca, y hermanas, yo que no las tuve. Ah! y comprensión.

Haría cosa de tres meses, su amiga había aparecido por la estancia, en la mañana. Debía ser algo muy importante para que María Teresita dejase la escuela.

- Las vi hace un tiempo en la televisión.

- Las abuelas. Buscan a sus nietos. Les escribí. Hoy me contestaron. Buenas noticias

¿Cuándo tenés que volver a Buenos Aires? Faltaban pocos días para la fecha. Se le había comenzado a caer el pelo, a cerrar la garganta y a salir unas manchas blancas en los brazos, La baba de ternero negro cura las canchas señorita, le dijo Lázaro. Ella

sabía que no era ese su remedio. La carta decía muy poco. Sólo que quizá, tal vez, tendría que instalarse por un tiempo en la gran ciudad para confirmar los datos y poder buscarla con certeza. Volvieron las pesadillas que creyó desterradas, y a la noche el insomnio, le marcaba sombras que bajaban de las grevileas, de los sauces, y le provocaban mareos y una insoportable y permanente jaqueca. Empezó a escuchar el llanto dentro de su cabeza una y otra vez. No estaba segura de que quisiera encontrarla ¿Qué haría con ella? Había conseguido una paz precaria ¿Por qué habrían de quererse? La niña ya sería grande ¿Y si no se reconocían? Podía preferir a sus padres de crianza sean quienes fuesen ¿O no? ¿Por qué no? El amanecer la encontraba empapada en sudor y con las encías doloridas de tanto apretar los dientes. ¿Vio la remolacha, señorita? Ya está blanqueando, y esta sí que no se equivoca.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

46
46

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Era verdad, la remolacha había largado muchos brotes que caían hacia el suelo. A Dominga le gustaba acostarse a su lado. Ambas en la ventana de la cocina. Dominga, hablaba sin parar y propiciaba que la remolacha – que no podía contestarle –, se alargara buscando sosiego. Le gustaba quedarse largo rato mirando a ambas. Sobre todo, cuando llovía. En esos días, antes de las tortas fritas, llegaba Lázaro, Hasta que no amaine no saldremos señorita; no hay que subirse al caballo en día de tormenta, menos en su tobiano, atrae los rayos. Magdalena sonreía; Es verdad señorita, así se murió la hija de la Zenobia cuando salió cuando salió a buscar las lecheras. No le quedaba alternativa. Debería meterse en plena tormenta y soportar los rayos. Como la hija de la Zenobia. Pudiera ser que esta vez, el temporal escampara pronto.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

47
47

Patricia Severín / Poesía y Narrativa

Escrituras Lindantes es un proyecto independiente elaborado, mantenido y administrado sin fines de lucro por Diego E. Suárez, con el objetivo de difundir la obra literaria de escritores que se encuentren actualmente en actividad y que hayan nacido en Santa Fe de la Vera Cruz o residan desde hace por lo menos cinco años en la ciudad. El material es de libre acceso, en un intento por fomentar el conocimiento, el estudio y la puesta en valor de la literatura local.

www.escrituraslindantes.blogspot.com

48
48