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Quevedo - Ah de La Vida

Quevedo - Ah de La Vida

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Comentario
Poema
Francisco de Quevedo
Ah de la vida
Literatura española
Conceptismo
Siglo XVI
Figuras retóricas
Trabajo universitario
Revisado
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Francisco de Quevedo
Ah de la vida
Literatura española
Conceptismo
Siglo XVI
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Francisco de Quevedo “¡Ah de la vida!”, un comentario.

CONCLUSIÓN 3 5 8 . INTRODUCCIÓN 2.ÍNDICE pág TEXTO DEL POEMA 2 1. ESTRUCTURA Y ANÁLISIS 3.

. ¿Nadie me responde? ¡Aquí de los antaños que he vivido! La Fortuna mis tiempos ha mordido. ¡Que sin poder saber cómo ni a dónde la salud y la edad se hayan huido! Falta la vida. y no hay calamidad que no me ronde. hoy se está yendo sin parar un punto: soy un fue. Ayer se fue. Francisco de Quevedo Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió "¡Ah de la vida!". INTRODUCCIÓN .Ah de la vida... 1.. y un será. y un es cansado. junto pañales y mortaja. asiste lo vivido. las Horas mi locura las esconde. mañana no ha llegado. En el hoy y mañana y ayer. y he quedado presentes sucesiones de difunto.

y es considerado uno de sus referentes en lo que a poesía se refiere. cabe destacar la división entre Culteranismo y Conceptismo. Para el Culteranismo. una de las figuras retóricas importantes en esta tendencia es la polisemia. su poesía está repleta de cultismos. llevada a cabo en términos de justicia y autoridad que le servían para denunciar la hipocresía de las costumbres de la época. Además. Hasta cierto punto. que se encuentra absolutamente solo en la inmensidad del universo que le rodea. la afinación de las palabras y su significado. En términos generales. En cambio. el Barroco es una época centrada en el ‘yo’ que no encuentra ningún referente.Para introducirnos en el comentario de este poema hace falta comentar diferentes aspectos referentes al autor y a su época. además de cargada de referencias sensibles. El representante del Culteranismo es Luis de Góngora. Éste fue publicado póstumamente en el volumen Las tres musas últimas castellanas (1670). De todas formas. pero mientras el primero recurre a transmitir un significado limitado en el máximo de palabras con la . o significados. En este campo. aparente o falso. con un gran uso del hipérbaton y la simetría. Por tanto. que debía causar satisfacción a quien lo descubriera. el lenguaje era un reflejo de la erudición y el dominio de las letras y la tradición literaria clásica. pues. lo más importante era el laconismo. en el contexto español. aunque hablar en estos términos es anacrónico y nada tiene que ver con esta estética de la segunda mitad del siglo XX. así como la elipsis o la paronomasia. De ahí que muchos de los temas barrocos se acerquen a todo lo referente a la muerte (una de las pocas certezas de la vida). Francisco de Quevedo pertenece al Barroco. podríamos estar hablando de un primer ensayo de una estética de la recepción. Toda esta complicación encerraba un emblema intelectual o adivinanza. la política del validaje y la decadencia cada vez más acentuada del imperio harán que la sociedad barroca se sumerja en este sentimiento de desorientación y estoicismo. Esta premisa permite diferenciar dos grandes bloques en el grueso de su obra: los poemas de tono grave (como el que será objeto de comentario) y los satíricos (con los cuales rivalizará e intentará burlar a Góngora). con quien polarizará el canon y la estética de la poesía barroca. Concretamente. a lo oscuro. para el Conceptismo. la poesía de Quevedo se caracteriza por una desmesurada sensibilidad moral. tanto uno como otro comparten la complejidad del lenguaje. A ésta última tendencia es a la que pertenece el autor que nos ocupa. De hecho.

. El objetivo será desmenuzar el procedimiento por el cual Quevedo construye este soneto y qué mecanismos utiliza para tal fin. Así lo veremos a medida que vayamos abordando el poema en el apartado siguiente. se interesa más por los golpes de efecto y la ruptura del orden en el contenido. el segundo tiende a decir el máximo de conceptos en el mínimo espacio posible. El análisis del mismo partirá de la estructura formal para adentrarse en los entresijos de su construcción léxica.intención de desorientar al lector (que a su vez se le debe generar la satisfacción de poderlo descifrar).

se encuentra viejo y afligido por su salud. al concepto de locura o cordura quijotesco. El contrapunto. Así prosigue el segundo verso con la expresión del deseo de que vuelvan los tiempos vividos para. Así pues. Por tanto. repetición. por tanto. La rima consonante (ABBA ABBA CDC DCD) y los versos endecasílabos contribuyen a configurar el poema en una solidez formal notable. que es la constatación del paso inexorable y veloz de la vida. la “locura” del poeta esconde las “Horas” (personificadas en mayúscula).2. pues sin haberlo querido ni sospechado. materialización del tópico del tempus fugit. pero en clave de pasado. Pero en el caso del yo poético se apunta al opuesto. El segundo cuarteto prosigue con las personificaciones de “salud” y “edad”. Sirve este recurso para mostrar la falta de responsabilidad y de capacidad de decisión del ‘yo’. sucedida en un instante. llegados a este punto. está rodeado de calamidades. El presente. personificar a la diosa Fortuna como responsable de la pérdida del tiempo. ya desde el principio se nos sitúa en este ambiente barroco de desorientación vital. insiste. pero que semánticamente apunta a un pasado. y lo único que le asiste (marcando otro contrapunto) es lo vivido. Se podría hacer referencia. La vida parece que se le escapa de las manos. arrebatado. condensada en estas cuatro primeras palabras. con el tercero. ESTRUCTURA Y ANÁLISIS Este soneto que nos ocupa tiene una estructura interna clara y marcada. el claroscuro barroco se esconde en este verso como si la lucidez mostrase las “Horas” o la percepción de la vida. Y aún en el primer verso sigue con una pregunta retórica que insiste en esta idea de soledad: “¿Nadie me responde?”. Además. Cabe remarcar la importancia de esta perífrasis de presente. las experiencias recordadas. pero que no contradice la . En el primer terceto se constata esta oposición pasado-presente. también). Incluso el presente “se está yendo”. el cual le han “mordido”. Se trata de una auténtica declaración de intenciones de lo que vendrá a continuación. pero con la fórmula “Ah de la casa”. Y termina el terceto con un giro temporal. El primer verso empieza con un vocativo “¡Ah de la vida!” que remite a un sentimiento de soledad del yo poético. cabe señalar que se trata de una forma habitual en la época para saber si hay alguien que escuche. gramaticalmente. insistencia en el tópico del tempus fugit. ya que el “Mañana no ha llegado” (personificado en mayúsculas. Para concluir este primer cuarteto.

es plausible pensar en Chronos. Para la segunda. Pero siguiendo con las personificaciones. Todo es reversible. así como para configurar la idea de la angustia derivada de la soledad. Además. desde la infancia más primeriza hasta el vestido del cadáver. es decir. Así se confirma esta certeza barroca. a su vez. las Horas podrían hacer referencia. en que el ‘yo’ junta toda su vida. sino que traslada al ‘yo’ a un nivel en que puede observar el presente con “un fue” y el futuro con “un será”. sus vivencias. porque no hay nada seguro más que la muerte y el paso del tiempo según la estética barroca. presente y venidero. Su aparición no hace más que confirmar la desorientación del ‘yo’ y su soledad ante el mundo. pero distinto.oposición citada. La referencia a esta diosa se debe a que ella era. “salud” y “edad” son las siguientes. según la mentalidad barroca. desde el final de sus días. la encargada de dirigir el destino de los hombres. y observarla desde fuera. Es otro contrapunto. Por otro lado. más que una posible referencia a Higía (la diosa de la salud) se trataría del estado . con lo cual se acentúa aún más la distancia observadora del ‘yo’ respecto al desarrollo y paso del tiempo. observando el camino recorrido. con el quiasmo semántico inicial (respecto al primer terceto) de “el Hoy y Mañana y Ayer”. Si retomamos el inicio del poema. Es un espacio-tiempo que no es. Resulta muy interesante y hábil esta sustantivación de las formas conjugadas. Juegos de palabras y de significados que prosiguen en el último terceto. estas formas verbales son de tercera persona. donde está situado el ‘yo’. a Saturno (Cronos) y enlazar con el tópico del tempus fugit ya apuntado. que el ‘yo’ se ve aquejado de poca salud de tal forma que está a medio camino de la vida y la muerte. recordamos la referencia a la diosa Fortuna. En el caso de “salud”. en un presente teñido de un futuro (“sucesiones”) que son muerte (“de difunto”). y lo que es lógico o secuencial no lo es. confundible a priori en nombre y asignación con Cronos. en tanto que personificación. Se confirma este distanciamiento del ‘yo’ respecto de la realidad. el dios de las edades humanas. así como el “un es cansado”. que relativiza la situación del ‘yo’ en el orden secuencial lógico del tiempo y de su experiencia. y por eso concluye de forma inevitable con “difunto” como la última palabra del soneto. Es el momento en que termina el poema (y podríamos decir la vida). todo es el contrapunto. Estas dos referencias mitológicas son fundamentales en el ideario barroco en general. Aquí empieza el final. el de ver y sentir pasar la vida y el de mirarla desde lejos. que parece estar lleno de una lucidez que le permite ver la vida entera en su conjunto.

como las ya citadas o las posteriores. Llegados a este punto. contribuyen a la desolación del ‘yo’. Estos juegos gramaticales. un es cansado). que parece no poder ni ser en su propia persona. nos hallamos frente a la angustiante paradoja de la no-existencia. para escenificar las imágenes de vivencias. una resignación estoica en este pasar irremediable del tiempo. y que a lo largo del desarrollo lírico. y ayudan a configurar este conglomerado de entidades que lo que consiguen en último término es empequeñecer al ‘yo’. De la misma manera. aparte del soneto y analizando su forma. condicionado por la Salud y condenado a un sufrimiento progresivo que le llevará a la muerte final. el título es una verdadera premonición aleccionadora de lo que el poema desarrolla. un será. De todas formas. Si bien es cierto que durante todo el poema se constata esta degradación. Es un recurso que le permite a Quevedo situarse en un punto neutro. para poder juzgar el sentido de la vida y reflexionar sobre su fugacidad. parece ser más bien referida solamente al aspecto físico. desde su nacimiento hasta más allá de su muerte.con que se vive la vida. . la cual contrasta con la duda inicial de si hay alguien que escuche lo que dice el ‘yo’. que parece vagar por la vida sin capacidad de dominar su destino. a que conduce el paso del tiempo y el deterioro del cuerpo físico. Así. inmortal. o cambios de categorías léxicas. Esta muerte. Hoy y Mañana. se puede observar que se trata de una afirmación rotunda. Las tres percepciones en referencia lineal del tiempo también son personificadas. amplificada por la hipérbole de la calamidad. puesto que condensa la esencia del poema. En este último caso. también es cierto que empieza con un vocativo dirigido a quien lo pueda escuchar. es decir: Ayer. Este hecho podría justificarse con que se trata del alma. el ‘yo’ parece apartarse cada vez más de la experiencia temporal lineal. Metáforas como la de la Fortuna que muerde sus tiempos o la de la locura que esconde las Horas apuntan en la misma dirección pesimista. Hoy o Mañana) y también de formas verbales conjugadas a través de determinantes (un fue. Encontramos las ya citadas sustantivaciones de adverbios con mayúsculas (Ayer. con su “mortaja”. Este juego inicial con las palabras se repite a lo largo del poema. una cruda constatación del memento mori. o sus etapas. pues. contrapuesta a la Salud que ha huido. Además. las metonimias de “pañales y mortaja” juegan a eludir el nombre de infancia y cadáver. solitario y alejado. Hay. podemos calificar el título del poema de temático. que se separa del cuerpo físico y es capaz de observarlo. su personificación refuerza la entereza e importancia del concepto.

todo converge en la idea de la decadencia de lo físico. clásica en toda regla. por todo lo visto. y en esta idea Quevedo se adelanta y reflexiona sobre la soledad de un hombre barroco que no dista mucho del de nuestros días. El alma y el cuerpo. El tiempo lineal. Quevedo construye un artefacto lírico bien trabado. en una profunda reflexión sobre la realidad y el sueño. abandonado a su destino inevitable. que constatará la diferencia entre la vida mundana condenada a un final aciago. CONCLUSIÓN “¡Ah de la vida!” constituye. no constituyen sino una falsa unión que terminará por separarse. desde las referencias mitológicas hasta el juego de palabras. así como el progreso sensorial que recorre la evolución del poema: angustia por lo perdido (o lo vivido que ya es pasado) y resignación ante la muerte de un futuro inminente. Desde la misma configuración formal del poema. Es a través del alma que será capaz de abstraerse y observar la vida con los conceptos que la rigen. que será capaz de superar el límite de la muerte. con la cual realiza este clamor. El soneto se eleva a la categoría de clamor a la eternidad. Barroca es esta contraposición de la apariencia y lo trascendente (cuerpo y alma. El memento mori que se desprende del final del poema es de un gran estoicismo y confirma la soledad de un ‘yo’ plenamente barroco. de la apariencia. y será solamente lo trascendente. un claro ejemplo de la lírica conceptista barroca española. el azar.3. a pesar de la falta de una trama argumental clara. el cuerpo físico y su deterioro. . todo uno en vida. regida por la caprichosa Fortuna. el alma. sueño o locura y lucidez). Es el anticlímax resignado que nada puede contra las fuerzas supremas que parecen jugar con crueldad. pasando por las metáforas que ilustran las sensaciones del ‘yo’ al ver pasar la vida fugazmente. y la vida del alma.

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