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La Seguridad Eterna 4 Puntos de Vista

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LA SEGURIDAD DE LASALVACIÓN: CUATRO PUNTOS DE VISTA

igualitaria; todas ellas acompañadas de los comentarios y la crí-
tica de las perspect ivas opuestas.
Vida cr istiana
Dalias Wil lard, Hel/uePa ru Corason: Sé COliJO Cristo, Terrassa: CLlE,
Colecci ón Teológica Con temporánea, vol. 13, 2004. No "nacemos de
nuevo" para seguir siendo como antes. Pero: ¿Cuántas veces, al mirar a
nues tro alrededor, nos decepcionamos al ver la poca madure z esp iritual
creyentes? Tenemos una buena noticia: es posible crecer es-
deshacerse de hábi tos pecaminosos, y parecerse cada vez
mas a Cnsto. Este bes/sellernos cuenta cómo transformar nues tro cora-
zón, para que cada eleme nto de nuest ro ser esté en armonía con el reino
de Dios.
16
Introducción
l- Ma ttheio Piuson
El tema de la perseverancia de los santos está entre los más controverti-
dos de la histori a de la teología cris tiana. Puede que el intenso interés
que siempre ha despertado se deba a que la doct rina de la perseverancia
está estrechament e vinculada con la seguridad de la salvac ión. Con fre-
cuenci a, los cristianos relacionan la pregunta «i.Cómo puedo estar segu-
ro de qu e soy salvo?» con la que plant ea «¿Me ofrece mi salvación una
seguridad eterna?». La respuesta que demos a cualquiera de las dos a
menud o inll uye en la otra. Quizá por esta razón tan prácti ca (afecta a la
médula misma de la experiencia cristiana), la doct rina de la perseveran-
cia ha sido una fuent e muy importante de controversia.
Además de la larga historia de este lema y de su conexión integral
con la espiritualidad crist iana, la doctrina de la perseverancia sirve como
indicador de nuest ra posición teo lógica ya que afect a a otras muchas
enseñanzas: el Libre Albedrío, la Gracia, la Predestinación, la Expia-
ción, la Justificaci ón, la espiritua lidad, etc. Por ello, la forma en que
alguien se acerque a este terna di rá mucho respecto a su posicionamien-
to en el espectro teo lógico. Observar el modo en que los teólogos pre-
sentan la doct rina de la perseveran cia, nos da una idea de su manera de
hacer teologí a.
Un libro como éste es necesario. Conocer las doctrinas de la perseve-
rancia según tradiciones teológicas distintas de la nuestra nos ayuda rá a
entende r mejor la idea bíblica de la Salvac ión en Cristo. Tal conoci-
miento nos librará de una exces iva dependencia de nuestras propias tra-
diciones y de recurrir a ellas de un modo indebido. Ade más, nos ayudará
a reti nar nues tras pro pias posicio nes en vista de las críticas plant eadas
desde otras tradi ciones doctrinales. Por último, la consideración de cua-
17
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1
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L A SEGUIUDAO DE LASALVACi ÓN: CUAT RU PUNTOS DE VISTA
110 perspectivas acerca de la doctri na de la perseverancia comparadas y
contrastadas la una con la otra, ayudará a clarificar algunas ideas un
tan to turbi as que, con demasiad a frecuencia, ca racterizan la ense ñanza
popular evangé lica respect o a es te tema.
Las perspecti vas que aquí se van a debatir represent an cuatro posi-
cio nes protestantes hi stóricas (dos ca lvinis tas y dos arminianas). Cada
una de estas perspectivas está arrai gada en un as ci rcunstancias intel ec-
tuales, históricas y cultura les del enn inadas y, as imismo, cada una de
ellas ha sido modelada por siglos de debat es teol ógi cos y de experien-
cias espirituales de disti ntas comunidades cristianas. Todas estas pers-
pec tivas /luyen de l amplio cauda l de la teologí a reformada. El punto de
vista calvinista clás ico surge del pensami ento de Juan Ca lvino y de sus
sucesores reformados tant o en la Europa con tinental como en Gran Breta-
ña. El enfoque calvinista moderado emerge durante los siglos XIXYXX en
contextos donde se reelabora la herencia teo lógica calvinista, especialmen-
te entre calvinistas baut istas y otros grupos de iglesias libres. La perspecti-
va arminiaua reformada comienza con el teól ogo reformado holandés
Jacobo An ninius y e l movimient o ge nera l bauti sta que se orig inó en la
Inglaterra del siglo XVI I. La pos ición arminia na wes leyana tiene sus
ra lees en las enseñanza s de John y Charles Wes ley y los pri meros pe nsa-
dores metod istas de la Ingl aterra de l siglo XVIII.
Los co laboradores de este volumen han sido seleccionados para re-
presentar sus respectivas tradic iones teológ icas. Sin embargo, ello no
imp lica que todos los que se ad hiere n a una tradición específica hayan
de estar completamente de acuerdo co n lo que dice quien aqui se encar-
ga de expone r tal tradición . Sí significa, no obs tan te, que ca da IIJl O de los
colaboradores intentará plantear una posi ci ón que es té dent ro de los lí -
mites de la corriente de op inión dominante en tre los eruditos de su pro -
pia tradición. En el resto de es ta int roducci ón, quiero hab lar brevemente
del trasfondo histórico y teológico de cada uno de los puntos de vista
presentados, as í como resumir el enfoque fundamental de cada uno de
los colaboradores.
Calvinismo clásico
El enfoque calvinista clásico de la doctrina de la perseverancia en la
salvación procede de l pe nsamiento de J uan Calvi no, el reformador sui-
zo del siglo XVI. Calvino desarrolló un sistema doctrinal, con raíces en
18
INIRODUCCIÓN
el pensamien to de Ag us tín, que había establecido la Soberanía de Dios
como principio organizatlor clave del pensamiento crist iano.
Dios es so be rano sobre su Creación - argumentaba Calvino- , Él debe
se;:-;l en laS;¡ v; ci ón de s us criaturas human as. Cua lquier
respuesta de un ser humano depravado, anterior a la Regeneración, mer-
maría la Sobe rania de Dios en la redenc ión humana.
Por ello, la Gracia de Dios es la expres ión de su Soberanía. En su
Gracia, Dios escoge, o predestina a qu ienes (los
eleg idos) y a quienes \!.iere reprobados).
mismo atrae a si de un modo irresistible y regenera a aquellos a quienes
predes tinap ara Prodücee ilellos fe en Jesucristo y, por me -
diodec st afC,"fosrcgenerados son just ificados medi ant e la justi ci a im-
put ada de Cristo. La idea que tiene Calvino del plan redentor de Dios
produce una perspectiva que ve a los elc ,idos reservados - y, por tan-
lo, erseverantlo- en la fe y la sa ntidad hasta la muerte. Para Calv iliO,
la el ección n.ara salv;Ción es incondi cional y, por tanto,
Salvación también lo es. Aquellos a quienes Dios llama efi ca z-
men te serán r.reservados de un modo irres istible en un estado de Gracia.
Una- después de Ca lvino, co menzó a a /l ürni"'el -dcsacuer-
do oficial acerca de la doctrina de la predestinaci ón en tre las igl esias
reformadas de la Europa conti nenta l. Esta controversia giraba alrededor
de Jacobo Arminio, que había desarrollado un acercamiento a la Predes-
tinación y a la Gracia completamente opuesto a l de Cal vino. En oposi -
ción a Anninio y a sus seguidores, las iglesias reformadas ce lebraron el
Sí nodo de Dort entre 16 1Ry 1619, que expulsaba a los seguidores de
Armi nio (remonstrantes). Este sínotlo sistematizó la teología de la salva-
ción de Calvi no sintetizá ndola en lo qu e, desde entonces, se ha dado en
llamar los «cinco puntos del calvinismo» o «las doctrinas de la Gracia»:
Depravación total
Elección incondici onal
--)o Expiación limi tada
-'f' Gracia irresistible
-r Perseverancia de los santos
Los cal vinistas de nuestros días debaten si Calvino enseíió o no la
«do ble predestinación». Esta doctrina sostiene que Dios escoge a algu -
nos para sa lvación, de manera incondicional, sin tener en cuenta la fe o
las buenas obras de que pudiera tener conocimiento por su presci encia.
19
"
LA SEGURIDAD DE LASALVACIÓN: CUATRO PUNTOS DE VISTA
Predes tina tambi én a los reprobados de manera igualment e incondicio-
.,.' nal, en cuen ta la incredulidad o el pecado que pudiera prever su
;p )(: prescrenci a. En otras palabras, el meoll o del debate es: ¿Deja Di os sim-
e "lo plernentc a los no elegidos en su est ado nat ural permiti endo que se
'" condenen por su pecado, o predestinó a algunos para condenaci ón sin
tener en cuenta su pecado?'
Los calvinistas tampoco están de acuerdo sobre si Cal vino creía en una
v : .ex iacíón limitada o particu lar (que Cristo murió solamente por los esco gi-
dos) o en una generala ilimitada (que Cristo murió por toda la Humanidad).
El calvinismo cl ásico, dado que se configuró en el marco de la teologí a
escolást ica de los siglos XVI y XVII, sí se adhirió a una redenci ón part icu-
lar y, por tanto, a la expiación limitada. Muchos de fensores de la posición
que se conoee como «calvinismo cuatro untista» se ven también a sí

como calvinistas clásicos. Este punto de vis ta hall ó su primera ex-
en el pensamiento del teól ogo reformado francés del siglo XVII
Amyrau!. Su sistema, conoc ido como amiraldismo, enseñaba la uni -
dc la Expiació.n aunque seguía sosteniendo las demás
de Cánones Dort , Amyraut sus colegas insistían en el hecho de que
lo UIIICOque hab lan hecho era sencillamente recuperar el espíritu mismo de
Cal,:, ino, quien - decían ellos--, sostenía una expiación universal. Amyraut
file Juzgado tres veces por herejía, sín embargo nunca fue condenado . No
obstante, la Formulación del Consejo Helvét ico (1675) se oponía categóri-
camente a sus doct rinas."
Aunque el arniraldismo jugó un papel poco rel evante e n la esce-
na teológica reformada;' el calvi nismo de Dort se consolidó en la
teología escolástica re formada de los siglos XVII y XVIII. Si gue
en confesiones de fe ta les como la de Westminster, que apa-
reció a mediados de l siglo XVII y ejerc ió un efecto sin precedentes
en el desa rrollo de la teol ogía reformada. " Es te acercamiento a la
• I Joel E. pr,:scnt a 1111 convi nce nte argumento para demostrar ' lile Calvino
crela en última opci ón en «The Equal Ultimacy Question in Calvin's View of
Reprobation: ls Predeslinalion Really 'Doubl e' 1», ¡'uegri/J': A JOllrl/O/ o/Chrisliall
rhollg/u I (2000): 103- 13. .
, ' Ver la obra de Bri an Armstrong, Ca/o1iIÍI'/I/ and Ihe .Inn vuur He,.t!.I'I · (I\l adison
\VIS.: Univ. of Wis consin Press, 1969). ' . '
. ) El alll irdl.diSIllO influyó en el desarml lo de la teol ogía protest ante en los Estados
U/u:los, entre los .baulistas y los d ispensacionalisl as.
Unu de los mej or es trat umientos breves de la soteriolog in ca lvi nista clás ica es
el Ensayo Introductor io (<<Inlrod uctory Essay») de J. 1. Pac ker, a la obra del autor
I'.urllano Jo hn Owen, The Dea/h o/Dealh lil /he Dea/h o/Chrú/ (Londres: Ilanner of
1 rurh , 1959).
20
lNJ'RODUcaÓN
Sa lvación influyó en las iglesias reformadas de l contine nte y de Gran
Bretaña (especialmente en los puritanos, presbiterianos, independien-
tes y se paratistas). También se convirtió en la c reencia de los bau ti s-
tas parti culares, que se origi na ron en Ingl at erra en el s iglo XVII a
partir de los independientes. Estos bautis tas calvi nistas revisaron la
Confesión de Westrninster (suprimiendo e l paidobautisrno y la ecle-
siología presbiteriana) en la segunda Confesión de Londres de 1689.
1
En el pr imer capítulo, S. Horton ofrece una interpretació n con-
temporánea de l pu nto de vista del calvinismo clásico. Puesto que la
Escri tura ense ña que la e lección Sa lvación
- arguye Horton- , la perseveran cia es una ne cesana cons ecuenc ia
de ell o. Puest o que los creyentes no han hecho nada para entrar en
un estado de Gracia, tampoco pueden hacer nada para salir de él. Si
la Gracia es irresis tible antes de la conversión, sig ue siendo irresis-
tibl e después de ella. La perse veranci a final es un a part e ci erta y
necesaria del orden de la s alvación (0"/0 .ra/u/ir) que Pablo pr esen-
ta en Romanos 8:29-30. Aq ue llos que el Padre ha e legi do y que eJ
Hijo ha comprado por medio de su muerte y a qui enes el Espíri tu
Sa nto ha atraí do de un modo irresistible , han de perseverar necesa-
riamente.
Hartan sostiene que és ta es la enseñanza de la Sagrada Escritura.
Uti liza la Teología del Pa ct o como marco explicativo para interpretar
los pasaj es del Nuevo Tes tamento re la tivos a la «segur idad e te rna»
y los que registran las adverte ncias acerca de caer. Pa ra e nte nder
estos textos, he mo s d e presupo ne r el paradi g ma bi b lico del
pact o de la Reden ción e l r aet o de las obras, y e l pacto de la Gracia.
Haciendo esto, d ice Hort on, podem os ente nlIcr mej or los vers ículos
aparentemente contradictorios acerca de la seguridad eterna y la apos-
tas ía a que apelan respect iva mente los ca lvinistas y los armin ianos.
Entonces - argumenta- se hace c laro que los pa saj es de adverten-
cia de l Nuevo Testamento no se dirigen a los creyentes. Represen-
tan, más bien, un aviso para los no creyentes que han partici pado en
el pacto en virtud de su ba utismo y de su membresia en la Ig lesia.
Por ello, I-I orton encaja perfectamente en la t radic ión de la teol ogía
calvinista del pacto.
l Ver la obra de Th oma s J. Ne ttles, O)' lIú Grace alld/ór 1Ii.l' G/m)': ./ Hú /orica/,
The%gka/, and Practica] o/ Ihe Doctrines o/ Grace in Baplú/ L!le (Granel
Rapids: Baker, 19H6l, Yla de Samuel Waldron, •.{Afodertl Erpo,l'üioll o//he 16890apli.l'1
COI¡ft.l'sioll o/ (Durham, Inglaterra: Evangelical Press, 19H9).
21

[
r..
LA SEGUIl IIJAD I JE 1.1\ SALVACiÓN : CUAT RO PUNTOS lJ E VISTA
Calvinismo moderado
«Cal.vinismo mod erad o» es la expresión que he escogido para desi gnar
a quienes proceden de una herencia ca lvinista, pero han moderado su
ca lvinismo de forma s ignifica tiva, es pecia lmente los elementos re lati-
vos a la predestinaci ón. La mayoría de los bau tistas de nuestr-os días
encajan en esta descripci ón, así como un bu en número de eva ngélicos
de las congregaciones, den ominaciones, y grupos paraecles iales li bres.
La forma más corriente de ca lvinismo moderado se adhiere a una ver-
de las doctrinas de la
rancia de los santos. Sin embargo, o bien se deshace por completo de los
tres. puntos interm edi os, o bien los reinterpreta de un modo que difiere
radical men te del calvi nismo clásico.
Curiosa mente, los primeros en sos tener tal es puntos de vista comen-
zaron siendo baut istas general es (los bauti st as arm inianos que se origi-
naron en la Ingl at err a de comienzos del s iglo XVII). Un grupo de
bauti st as genera les comenzó a moderar su arminianisrno a fina les de l
siglo XVII. Se moderaron hast a tal punto que pasaron de creer en la
posibilidad de la apostas ía de la vida crist iana a aceptar la perseverancia
de los santos. Como los dem ás bautistas generales , tam-
bién ellos habían afirmado siempre la depravación tota l del ser humano.
Tras este cambio a la perseverancia incondicional, siguieron sostenien-
do la elección cond icionada por la fe que ve la pres ciencia, la expiación
general (ilimitada) y la Gracia res ist ible. Expresaron es ta perspecti va en
una co nfes ión de fe denominada «El Credo Ortodoxo« (1689).6
Es dudoso, sin embargo, que estos primeros baut istas que creían
en la expiación general tuvieran alguna conexión co n los ca lv inistas
moderados de la trad ici ón ba ut ista posteríor. El calvínismo modera-
do es un fenómeno de los siglos XIX y XX. Algunos h istoriadores
arguyen qu e, en e l siglo XIX. los ba utistas de Norteamérica comen-
zaro n a suavizar Jos corta ntes filos del ca lvinismo tra diciona l. Es te
cambio doctr ina l, afi rman , co incid ió con la propagación de l movi-
mi ento de los baut istas separados y la amp lia aceptación de la Con-
fesión de Fe de New Harnps hi re.?
• «The Ort hodox Creed», en Williarn L. Lumpki n, ed ., Baptist Collíe.rsiolls a/FaÍ/1t
(Valle y FOIge, Pa.: Judson, 1959), 297-334. '.
'. Lurnpkin, ed.• Bapti.rt COI!íes.rion.r '!ÍFaith, 360; 11. Leon McSelh, The Baptút
Hentog e: Four Centllrie.r ,!/9 0ptist "¡tlless ( Nashville: Broadman 1987) 2 10- 11
704, 774. ' , ,
22
INlRODUCUÚN
Los teó logos bautistas tanto del Norte como del Sur seguían un tipo
de calvinismo tan enérgico como el que sostenían sus colegas presbite-
rianos de Princeton. No obstante, los bautistas, inflamados con las lla-
lilas de los movimientos revivali stas, comenzaron a moderar e l est rict o
ca lvi nismo de sus predecesores." Otros hist oriadores sit úan la erosión
del ca lvinismo tradi cional bautista a comienzos de l sig lo XX con maes-
Iros como E. Y. Mul lins y L. R. Scarborough." En cualquier caso, el
calvi nismo moderado se co nvirtió en la posición mayoritar ia entre los
bautist as a fina les del siglo XIX y comienzos del XX. En grupos como
los Hermanos de Plymouth y el movimien to de las Iglesias Bíblicas,
muc hos dispensacional istas moderaron también considerablement e su
cal vinismo.
Algunos de aqu ellos a quienes me he referido como ca lvini stas IlIU -
derados han comenzado recient emente a referirse a sí mismos como ar-
min iauos moderados. " Y aun otros, dentro de la Convenc i ón de los
Bautistas del Sur, por eje mplo, profesan ahora un verda dero armin ianis-
mo que incluye la posi bilida d de la pérdida de sa lvación. "
En el capítulo 2, Norman Geisl er pres enta la perspectiva cal vini sta
moderada. Ge islcr argumenta que la idea de la predestinación del calvi-
nismo clásico, así como su con cepci ón de la ex tens ión de la Expiaci ón,
y del llamamiento eficaz no tienen ningún apoyo bíblico . Subraya quc el
Nuevo Testamento enseña que Dios preservará en la Gracia a todos los
, W. Wi lcy Richa rds, ff' lIdJ· o/ Doctrines: Tite Origin and De l,.dapmellt '1/
.5' oll them Bapti.rt Tlte% g)' (Lanham, Md.: Univ. Press of Am érica, 1991 ). 45- 51),
124- 27, 193- 94.
• TOIll Nett les. By His Grace andjOr His O/or)', 246- 64; Tom Netf les, «The
Risc and Demise o f Ca lvinis m Among So u the rn Baptists », ¡-he Founder s J ourn al
19/20:6- 21. Cf. Clark R. Youngbl ood, «Pe rseverauc e ami Apostasy», in /{O.f Ollr
¡-he% g)' Challged? .5'outhem Boplisl Thollgltl .5' Ji/ce / 8015, ed. Paul Il asd en
(Nashvill e: Broadmnn & IIohnan, 1994), 114-34. .
10 Ver, por ejemplo. la obra de W. Wil ey Ri chards, /f71)' / .4m Nol o Cok/m..,
(Gracevi lle, Fla.: lI argrave, 1999).
" Ver la obra de Dale Moody, Apo.rtar)': A .5'tIl0' in the Episr/e ro Ihe / .(('/', ,,,, ,r and
ill Bap/irt Hir/O/y (Greenvil le, S.C.: Smyth & I lelwys, 1997). (El difunto Oale .Moody
fue expu lsado del Se mi nario Teo lógico de los Baut istas del Sur po r su creencia en 111
posibilidad de 111 apostasia. Desde ento nces, algunos bautistas del Sur h?n ace ptado
ideas acer ca de la doctrina de la perseverancia. Esto muestra la importa ncia de la doctri na
de la seguridad et erna en la mayor denominaci ón protestante del Estos son cam.hios
interesant es, dado el resurgir del calvinismo cl ásico en la Conve nc i ón de los Bauti stas
del Sur, que se ev ide ncia por el crecimiento de la Founders Conference (Conferencia de
los Fundadores), una asociaci ón organi zada para la difusión del calvini smo ort odoxo (ver
la obra de Younghl ood, «Persev erance and Apostasy», 124- 28).
23
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LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN: CUATRO PUNTOS DE VISTA
que han sido Por ello, la pérdida de la salvación es imposi-
ble. La segundad eterna de los cristianos se fundamenta en la imputa-
ción de la justicia de Cristo y las promesas incondicionales de Dios al
Sin embargo, en lugar simplemente de descartar la formula-
ción tradicional de los cinco puntos del calvinismo, Geisler los reinter-
preta argumentando que cada uno de ellos puede sostenerse dándole un
acento moderado o extremo.
También se desliga tanto del calvinismo clásico como del arrni-
nianismo en su manera de entender el concepto de certeza. Arguye
que, aunque el ca lvinismo extremo ofrece seguridad a los creyentes,
n.o puede ofrecer en el presente la certeza de que alguien pertenezca
SIIl runguna duda a los escogidos. Y aunque el arminianismo sí IJUe-
de esta certeza en el presente, no puede ofrecer seguridad. El
calvinismo moderado, sigue afirmando Geisler, tiene ladas las ven-
tajas, Fuesto solo esta posición ofrece la verdadera certeza y la
seg.ul"ldad. Geisler presenta un modelo que sostiene en tensión tanto
la libertad de los seres humanos para resistir la Gracia que Dios ofrece
antes de la conversión, como la absoluta seguridad eterna de aque-
que han recibido a Cristo por medio de la fe. De esta manera,
mantener un cquilibrio entre el calvinismo clásico y el armi-
nianrsmo.
Arminianismo reformado
El anninianismo reformado tiene sus raíces en el pensamiento del te ólo-
go holandés Jacobo Arminio, que fue la figura central del movimiento
de la Iglesia Reformada Holandesa a finales del siglo die-
clsél.s' . La mayoría de los intérpretes de Arminio creen que éste era un
calvinista supralapsario que rechazó la teología reformada tras un inten-
to de refutar al anticalvinista Dirck Coornheert, Sin embargo, Carl Bangs
ha argumentado correctamente que lo que hizo Arminio fue sencilla-
mente y sistematizar una corriente anticalvinista subyacente que
ya estado presente en las iglesias reformadas, especialmente entre
los laicos, desde los días de Calvino.'!
" Carl Bangs, «Arrninius and the Refonuation», Cnurcn Hislor" 30 (1961):
155-60' Ca 1 B , . ' . .
, r angs, "I"rllllllus:.1 SIUl{I' //Ilne Ou/cn Ntif{JrllloliOIl (Grand Rapids:
Z.ond"rvan,. 141-42: Esta postura anticalvinista se manifestó principalrnen-
1" entre los laicos y magistrados, pero estuvo tambi én presente entre el clero.
INIRODUCOÓN
A esta posición se le llama arrninianismo reformado, puesto que Ar-
minio se definió a sí mismo como un teólogo reformado enmarcado
dentro del Catecismo de Heidelberg y de la Confesión de Fe Belga.
']
Bangs presenta a «Arminio como un teólogo reformado» que, a finales
del siglo dieciséis, ocupaba un espacio más amplio que el del predesti -
nacionismo calvinista dentro de las iglesias reformadas de la Europa
continental." Esta perspectiva contradice la tendencia corriente de atri-
buir a Anninio lo que fueron doctrinas anninianas posteriores. Desde
este enfoque, sus ideas teológicas representan más bien un desarrollo de
la teología reformada que un alejamiento de ella. Muchos confunden el
anninianismo posterior con el de Arminio. Por tanto , no se dan cuenta
de que, si bien Arminio se alejó del calvinismo en la cuestión de cómo
se llega al estado de Gracia (predestinación, libre albedrío, y Gracia),
retuvo, no obstante, las categorías reformadas por lo que respecta al
.I"iglli/ ic:ado del pecado y de la Redención.
Ha habido cierta confusi ónacerca de si Arminio creía posible la apos-
tasía de una persona regenerada debido a algunas de las declaraciones
que encontramos en su Declaracióll de Sellllillielllo.l". Sin embargo, to-
dos están de acuerdo en que Arminio puso, al menos, el fundamento
para la enseñanza arminiana que afirma la posibilidad de que el cristia-
no caiga de la Gracia. Arminio creía que no todos los regenerados son
escogidos, a quienes él definía como aquellos regenerados que perseve-
raban en un estado de Gracia hasta el final de su vida: «Puesto que la
eieccián para salvacián comprende no solamente la fe, sino asimismo
la perseverancia en la fe... es incorrecto identificar a los creyentes con
los elegidos»."
Estas palabras muestran que para Anninio la apostasía era algo posi-
ble; de otro modo, hubiera dicho que todos los regenerados son también
escogidos. Este tipo de afirmación ha llevado a eruditos como Bangs y
R. T. Kendall a concluir que Anninio creía en la posibilidad de la apos-
tasia." Sin embargo, su posición no implica que el pecado produzca la
pérdida de la salvación en un creyente. La única forma en que un cristia-
IJ Carl Bangs, «Arminins As a Refunned Theologian». en la obra The f1eniage
o/Jonll Calvi», ed. John 11 . Bral! (Grand Rapids: Eerdmans, 1973), 216 -17.
" Además de las obras citadas anteriormente, Carl Bangs, «Arminius and Refunned
Theulogy» (Tesis Doctoral, University of Chicago, 1958).
" James Arminius, Tne IJÓr.t.r o/ James -[ rmi n iu s, traducida por James Nichols y
William Nichuls, 3 vuls . (Grand Rapids: Baker, 1986), 2:68.
" Bangs, «Arminius ami Reformed Theology», 186-87; ver también la obra de R.
1'. Kendall , Co¡''Ii¡ O/IdEllglirn Ca¡''Ül ú m lo 16,19 (Oxford: Oxford Univ. Press, 1978).
25
\
L\ SEGURIIJI\ O DE LASALVI\CIÚN: CUI\' ¡ RO PUNTOS DE VISTA
no puede per der la sa lvación es renunciando a su fe en Cristo. Anninio
decl aró que es «imposible para los creyentes, l1lien/ra.r.rigan siendo ere-
venres, caer de la sa lvación». ')
Los anninianos siguen el ejemplo del propio Anni nio y di -
fieren, por tant o, de la co m ente principal del armini ani smr, posterior. Son
refonnados en su idea del pecad o original, la de pravación, la incapacidad
natural eza de la Expiación, la Justificac ión, la Santificación y la
vida cnstiana. Los anninianos re formados suscriben la idea de la sa tisfac-
ción penal de la Exp iación y de la Justificación mediante la imputación al
creyente de la obediencia activa y pasiva de Cristo. Por elJo, únicamente
cuando se aparta de Cristo por incredul idad - un ac to decisi vo de aposta-
sía:- puede un cris.'iano perder la salvación. Arguyen además, que la apos-
tasia es un es tado írrevocnbíe.« Es tas ideas separan a los arminianos re-
de la principal del pensamiento arminiano, puesto que
la mayona de Jos arnunranos se oponen a las interpretaciones refonnadas
de la Expiación, la Justificación, y la Sa ntificación.
Los bautistas generales ing leses, que surgieron a comienzos del si-
glo XV II bajo el liderazgo de Tho mas Helwys, recogieron las ideas de
Helwys ab andonó a su compa triota John Smyth, po rque és te
habla rec hazado las doctri nas del pecado original, la satisfacción penal,
y la imputación de I.a justicia de Cristo para la Justificación. Algu-
nos.teologos como, por ejemplo, Thomas Grnnt ha m y John Griffi th man-
tuvi eron la tradici ón del amlinianismo re formado de He lwys. La mayor
parte del pensa miento arminia no fue más infl uenci ado por Jo hn Wes ley
y otros qu e por el propi o Anninio o los bautist as ge nerales . No obstante
lradi ci ó.n los bauti st as general es sigue vi va en algunos grupos
listas arnuruanos co mo e l de los baut istas del libre a lbedrío.
En el ca pít ulo de esta obra, Stephen M. As hby define y defien-
d.e pos ición ann.mllll1a reformada. Ashby comienza expl icando lo que
signi fica la ex pres ión y en qué se dist inguen los arminia nos refornlados
de los y los A cont inuación, mu es tra que
las pres uposIciones sotenológlca s de Arminio dan corno resultado un
acercamiento a. doctrina d: seguridad que permite que el creyente,
(ras su convers ron, pu eda resisti r la Gracia. Ashby an ali za los diferentes
textos biblicos rel aci onados con el terna, que le llevan a plantear la posi-
17 Arminio, Obras, 1:742.
lO La idea arminiana refonnada de 'l ile la pérdida de la salvación es única mente
resnl.tado de la por incredul idad y de que lal apostasía es irrevocable la comparten
eruditos de nuestro tiempo Como Dale Moody, 1. Iloward Marshall, )' Scot McKníghl.
26
INTRUfJUU .JÚ
bilidad de la apostasía. Describe, luego, el modo en que el anuinianismo
reformado difiere de l wesleyano y de otras formas de arminianisiuo res-
pecto a la percepc ión de l mo do en que puede perderse la salvación.
Anninianis mo wesle yano
El arminianisrno wesleyano es el sist ema teológico que surgió de la asi -
milación crítica que hizo John Wesley de las incontables tradiciones teo-
lógicas que éste tenía a su disposición en la Igles ia de Inglaterra del
siglo XV III. Se le llama así, no solo porque representa un acercamiento
anticalvinista a la doctri na de la sa lvación, sino también porque el pro -
pio Wes ley quiso identificarse con el nombre de Jacobo Arminio, Con el
deseo de plant ear una postu ra no calv inista en medi o de las controver-
sias respect o a la predestinación que rugían en el temprano metodismo
de aquel en tonces, Wcs ley lan zó The Al7f11i ll'an Magazlile (la Revista
Anniniana) en 1778. Sin embargo, e l uso de l t érmino «armin iana» no
ind ica forzosamente que Wes ley se apoyara en los escritos de Anni -
nio." La doctri na de la salvación de Wesley era una crea tiva amal gama
de diversas procedencias de su crianza anglicana. Aunque podemos asu -
mir que Wes ley leyó algo de la obra de Arminio, hay más pruebas de que
fue infl uenciado por el ant ica lvinismo ingl és de l siglo XVII.
Wes ley heredó el anninianismo angli cano de sus padres, Samuel y Su-
. di 20 S I
sana, como puede apreciarse en numerosas ca rtas y est u lOS. amue
Wes ley hablaba de I-Iugo Gro tius, que había llegado a Ingl aterra procedent e
de Hol anda, como de su comentarista biblico preferido. Grotius res ultó ser
una fuente teológica más relevant e para Wesl ey y su círculo de la Universi-
dad de Oxford de lo que lo seria Arminio." Susana Wes ley animó a su hijo
19 Ver la obra de Luke L. Keefer Jr., «Characteris tics of Wes ley's An n ini anisn t » ,
Ifér/eyon 7ne%gico/ Jaurnal Tl. (1987): 88- 100. Prueba de ello es el hech o ,!ue,
a pesar de la afic ión de Wesley por publicar versiones de obras
anteriores para su difusión, nunca reeditó nada de Arminio, Si n sl.puhhco
de nuevo algunos de los escritos soteriológ icos de autores anticalvinistas ingleses
anteriores , como por eje mplo el independi en te John Goodwin.
'" Mart in Sclunid t, Jo/", Ifé,/ey:.4 T/w%gico/ Bingroplzy, 3 vols , (New YOIk:
Abingdon, 1960), 1:44. Aunque seria técnicamente más exacto hahlar de
«anticalvinismo anglicano" en lugar de «anninianismo anglicano», puesto '1ue. el
arminianismo anglicano no se apoyaba en Anni nio, utilizaré aqul este último término
teniendo en cuenta su amplia uti lización. .
" Ver la obra de Richard P. Heitzenraler, ed. /Jio,)' of an Or/ó,rI ,lff'/lzoólJ'/:
Beniomin /ngnom, /lJJ-J.f (Durham, N.C.: Duke Univ. Press, 1985).
27
LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN: CUATRO PUNTOS DE VISTA
a leer a Jeremy Taylor y a otros autores de la escuela anglicana de la «vida
de santidad». Wesley comenzó a leer a Taylor en 1725 y, posteriorm ent e se
referi ría a él como una «in fluencia ines timable» para su vida. Puede decir-
sin d.uda, que Taylor file el vehículo por medio del cual \Vesley file
introducido en el antica lvinismo inglés del siglo XVIJ.21
file también grandemente infl uenciado por el teól ogo in-
dependiente Jolm Goodwin.v En su escri tos, Wes ley hi zo numero-
sas re ferenc ias positi vas a Goodwin, y en 1765 reeditó la obra de
Impu/a/io Fidel: 01; A n-ea/úe o/Jil.r/(jica/io/l (I mputa tio
Fidei o, Un Tratado de la Just ificación) ( 1642). En esta obra Good-
wi n di si ent e radicalment e de Armi nio y se apropia de la ide: guber-
de la Ex piac ión y de la Just ifi ca ci ón qu e ex po ne Hug o
Grot IUS. Pue de que Goodwin in flu yera más en la doctrina de la Jus-
de Wes ley durante los últimos treinta años de su vida que
IIIngun otro escritor.
Te n ie ndo en cue nta la di ve rsi dad de las fuentes del «arminiunis-
mo» de Wesl ey no es de ex trañar qu e el arminianismo wes leyano
sea, en c ierto modo, distinto del armi nianismo origina l de Arminio.
Aun as í, Wes ley y s us seguidores compartieron muchas creencias
c?n Arrninio, como por ejemplo: la Elección condicional, la Ex pia-
cion uni versal , la posibilidad de resi stir la Gracia y la posibil idad de
la apost as ía. No obstante, a p esar del acuerdo general en las lín eas
? e las creencias anni nia nas, Wes ley y algunos de sus pri-
meros d isc ípulos como Adarn Clarke, John Fletcher y Richard Wa t-
son, mat izaron su teol ogí a de manera s que divergían del pensami en-
to de Armin io y que en muc hos sentidos estaban más de acuerdo con
el pensamiento rc monst rante post eri or.
Anninio, por ejemp lo, se adhiri ó tenazment e a una teoría de la
pen a l de la Expiación (el: la sección an terior). Wesley,
sin embargo, fusionó es te concepto con el de la Expiación guberna-
menta l y o tros ac erc a miento s a es te tema. Clarke, Fl et ch er, Wat son
y los teó logos metodistas del si gl o diecinueve s uscri bieron la teorí a
" 711.e JlórM o/' Johll l fé r/e) \ ed. Tho rnas Jackson, 14 vols. (Londres: Wesley
Melll?'lIs1 Book Room, 11l 72; reimp reso, Gra nd Rapids: Baker, 1986), 11 :366; Richar d
P. Hell zenr at er, The E/u...i1·e,I/r. 1Ié."/,:,·, 2 vols, (Nas hv ille: Abingdon, 1984), 2:23; John
Desc hner, lIér/eyj· ChrisIO/Og)': ..In Í/llerp":talioll (Da lias: Southem Mcthodist Univ.
Press, 196 0), 197.
11 «I IIlJ.ependiente., es la pa labra que se uti lizaba para calificar a los puritanos cuyas
cong regaciones eran mdependienles de la Iglesia de Inglaterra .
28
WIRODUCCIÓN
gubernamental de la Expiación, rechazando la idea de la imputación
de la Just ic ia de Cris to a los creyentes en la Justifi cac ión. Es te acer-
ca miento a la Ex piación y a la Ju sti ficación, junto con las doct rinas
de la «segunda be ndición» y la completa sa nt ificación, produjeron un
acercamiento distinto a la vida cristiana, a la doctrina de la seguridad, y
a la de la perseverancia en la sa lvación que el que formuló Arminio.
Mientras que para Arminio la pérdida de la salvación se producía única-
mente al dejar de creer en Cristo, los wes leya no s sos tenía n que es to era
también posible tant o por la incredul idad co mo por e l pecado no confe-
sado. Sin embargo, la apostasía podía rcmediarse mediante un nuevo
arrepentimien too
En nu est ros días , e l arrnini ani smo wesl eyano pu ed e encontra rse
en los di fere ntes organismos met odi s tas, en los grupos de San tidad
como la Ig lesia del Nazareno, la Iglesia Wes leyana, y el Ejérci to de
Sa lvación, y también en la mayoría de las denominaci on es trad icio-
nales pentecostales y carismáticas, que t ien e n una herencia teo lógi-
ca, en gran medida, wes leyana. "
En el cap ítulo 4, Stevc Harper nos ofrece una refl exión sobre e l
punto de vista arminiano wes leyano de la doctrina de la seguridad.
Lo hace media nte un análisis de los escritos de John Wesley, permi-
tiendo con e llo que Wes ley habl e «po r sí mis mo». Después de desa-
rrollar los asp ectos del contexto hi st óri co y teol ógi co de Wesl ey,
Harper investiga las doctrinas preparatorias de la Depravac ió n, la
Gracia, la Expiación, y la Jus ti ficac ión. A continuación, ofrece una
exposición de l acercamiento wes leyano a la apos tasía, arguyendo
que los creyentes pueden perder la sa lvación por dos causas: (1) la
apos tas ía por inc redulidad y (2) e l pecado no confesado . Hurp e r s u-
giere que los creyentes tie nen la libert ad de rechaza r a Cris to y qu e
los pecados deliberados y vo lun tarios, en tant o que violaciones de la
ley conocida de Dios, se convierten en mortales si no hay arrepenti-
mi ent o de e llos. Por la rad ica l gen erosidad de Di os, la pérd ida de la
sa lvación puede rc media rse med iant e un nu evo arrepentimi ent o y
una nueva fe.
,. Los anabaptistas (por ej., los menoni tas, los hermanos) y los restauracionis tas (flor
ej., las Iglesias de Cristo, las Iglesias Cristianas, y los Discipulos de Cristo)
tradicionalmente hacia doc trinas de la salvación cercanas a las de l arnunrarusmo
wesleyano (sin atinnar, sin embargo, lino «segunda bend ici ón» y la santificación com-
pleta) . No obstant e, siempre ha habido algunas personas de es los grupos que han
puntos de vista más afi nes al arminianismo reformado. Muchos luteranos tradicionales
también afinnan la posibilidad de la apostasia y de una nueva conversi ón.
29
11'
30
LA SEGURIDAD UE I.A .'óALVAClllJ 1: CUA rR(I I'UNTOS DE VISTA
.' cuatro no representan los únicos acercamientos
CI ISlJall? s. a la doctri na de la seguridad eterna. Sin embargo, sí son las
meJOI representan lo que la mayoría de protestantes han creído tra-
respecto a la doctri na de la pcrscverancia. Me he esforza-
do al maxnno para dar .a cada uno de los colaboradores la libertad para
plantear su de vista del modo que considere más apropiado. El
resultado es un IIltcrcambio a.nimado y, en ocasiones, sorprendente que
tengo la de que estimulará un diálogo más productivo acerca
de la doctrina de la perseverancia y de la apostasía.
Capítulo 1
Un punto de vista calvinista clásico
Mic1wel S. Horton
«Esta Gracia [Dios] la deposit ó 'en Cristo cn quien hemos obtenido
muchísimos beneficios, habiendo sido predestinados según e l propósito
de Aquel que hace todas las cosas'. y de este modo, igua l que hace que
vayamos a Él , hace igualmente que no nos apartemos de Él».I En su
obra la Predes/limcióll de los Sall/o.r, Agustín expli có con paciencia y
defendi ócon verdadera pasión la radical generosidad de Dios en Cris to.
Los receptores de esta epístola eran dos importantes monjes que ha -
bían expresado una honda preocupaci ón por las controversias qu e se
habían suscit ado cn sus mo nasterios acerca de estas cuestiones . Al -
gunos tenían e l tcmor de q ue las Buenas Nuevas fueran demasiado
buenas como para ser verdaderas; otros estaban convencidos de qu e
la propia Escritura advertía explícitamentc en contra de la coufianza
de considerar la Salvación como algo ya c ie rto y seguro.
El tema que tenemos ante nosotros tiene su s orígenes, no en Calv ino
o en el Sínodo de Dort, ni de hecho tampoco en Agustín. Es más bi en
una cuesti ónde interés perenne para cualquiera que indaga en la Palabra
de Dios en busca de una enseñanza bíblica unificada acerca de un a de
las preguntas más prácticas y con mayores implicaciones : ¿Cuál es la
base para vivir en la esperanza de la Salvación prometida por Dios? En
el breve espacio de este ca pítulo, defenderé la idea de que la Teología
de l Pacto explica todos los aspectos del testimonio biblico de manera
' Agustín. «On The Gifl of Perseverance», capitulo 16 en Philip Schaff, ed., A J"Plerl
l ibralJ ' o/lile ,\ 'lCene and PosI-Nicene Farhers o/lile ChJislian Ch"rch, vol.5: .4nli-
Pelagian Ifniing r (Edi mburgo: T. & T. Clark, reimpres ión de 1991).
31

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