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Globalizacion y Administracion

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GLOBALIZACIÓN Y ADMINISTRACIÓN: UNA TRANSFORMACIÓN INDISPENSABLE

Ricardo A. Estrada García y Germán Sergio Monroy Alvarado
Conferencia presentada en el XII Coloquio de Administración: Globalización, Capital Social y Transformación, organizado por las Coordinaciones de Licenciaturas en Administración de la UAM y la Facultad de Contaduría y Administración, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, Edo. México, México, Julio de 2008.

RESUMEN En esta ponencia se exploran algunas de las conceptualizaciones que se han usado en la evolución pasada de la humanidad, relacionadas con el término: “globalización”. Se explora también la penetración que dicho término tiene en nuestras sociedades, en la actualidad, y en especial en la administración de las organizaciones, así como también se explicitan los principales resultados que se han logrado, al promover el proceso de globalización con características limitadas. Los resultados que impactan más desfavorable que favorablemente, el presente y la evolución futura de la humanidad y de nuestro planeta Tierra, así como, por ejemplo, el deterioro ecológico, producto de la industrialización o la insatisfacción de necesidades básicas de grandes grupos de población. Todas éstas situaciones que plantean la indispensable necesidad de ampliar de manera sistémica la conceptualización de la globalización, para promover un desarrollo verdadero. INTRODUCCIÓN En las últimas décadas el término “globalización” ha sido tan difundido, que parece que sólo desde ahora, ha llegado a ser un concepto indispensable en la evolución de nuestras sociedades. Sin embargo, con una rápida mirada escudriñando el pasado, se puede observar y decir que la aparición de procesos emparentados con ella tienen su origen desde hace siglos, si no es que milenios, a lo largo del desarrollo de la humanidad. En esta ponencia, se comienza por explorar algunas de las conceptualizaciones que se han usado en la evolución pasada de la humanidad, relacionadas con el término: “globalización”, el cual intenta descubrir y explicitar, de manera general, los principales resultados que parecen haber sido obtenidos. De las experiencias vivenciales de las últimas décadas, se explora la penetración que ha tenido el término y los procesos de “globalización” en nuestras sociedades, en especial en la administración de las organizaciones, tratando de determinar las ventajas y desventajas que se han obtenido al promover ciertas conceptualizaciones.

Del análisis de las consecuencias obtenidas, se descubre que las desventajas son resultado de implantar conceptos y procesos con características limitadas, que han propiciado resultados que impactan más desfavorable que favorablemente, el presente y la evolución futura de la humanidad y de nuestro planeta Tierra. Situación que plantea la indispensable necesidad de ampliar, de manera más sistémica, la conceptualización de la globalización, para promover un mejor y verdadero desarrollo. EN EL PASADO LEJANO Es difícil precisar el significado de la palabra “globalización”, aunque parece ser más bien un concepto que tiene muchos significados y quizás es mucho más difícil determinar en qué tiempo tuvo su aparición. A este respecto, parece que a través del escrutinio de los siglos pasados, se puede descubrir mejor a ciertos fenómenos sociales, los cuales ahora se pueden relacionar con el fenómeno que ahora se entiende como “globalización”. Tal vez uno de los antecedentes de la aparición de la globalización se remonta a las épocas en que se comenzó a pensar y a intentar demostrar, como lo hizo Aristóteles (384-322 a.C.), de que el habitat de la humanidad y de otras especies, la Tierra, tenía una forma esférica. No tuvo que pasar mucho tiempo, desde la creencia de la forma redonda de la Tierra y la aparición de los globos, que al igual que nuestro planeta, no tenían una forma esférica perfecta, aunque por analogía los términos se comenzaron a asociar. Así, tal asociación produjo la construcción de un Globo Terráqueo, como un modelo a escala tridimensional de la Tierra, como el primero que construyó el comerciante, astrónomo, navegante y cartógrafo alemán Martin Behaim, en 1492. En dicho modelo se representaban todas las tierras descubiertas por los exploradores antes de ese año. El navegante y cartógrafo, Cristóbal Colón, basado en su creencia de que la Tierra era redonda, y quizás habiendo conocido a Bahaim, inició un viaje para buscar una nueva ruta a Oriente, el cual terminaría con el descubrimiento del continente americano. Pero no fue sino hasta después que Fernando de Magallanes logró la primera circunnavegación de la Tierra en 1522, que aún con la oposición de la iglesia católica, la esfericidad de la Tierra fue admitida, y mucho más adelante, se descubrió que no tenía una forma esférica perfecta, sino que, en lo que después se determinó que eran los polos, estaba achatada y ensanchada en el ecuador. A la forma que tiene nuestro planeta Tierra, ahora se le denomina: “geoide”.

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El descubrimiento del continente americano propició la “expasión” de las naciones o países de Europa, y comenzó la “colonización” por varias potencias europeas, de gran parte del continente descubierto y de sus pobladores, comenzó así el “imperialismo” de esos tiempos. Se podría también decir que comenzó, entonces, la “globalización”. Pero, esos procesos de “expansión” se dieron en la historia de la humanidad, de las sociedades, de los países o las naciones, por mucho tiempo, aún antes y después de que surgiera la concepción de la Tierra “plana” y flotando sobre el agua, como creyeron los egipcios. Se puede decir que las primeras colonizaciones aparecen con los primeros imperios, hace más de cinco mil años; así, existieron colonias sumerias, babilónicas, egipcias, fenicias, cartaginesas, griegas, romanas, mayas, incas, aztecas, japonesas, chinas, hindúes, etc. Por lo que se podría decir que aún sin el concepto de una Tierra semi esférica, la globalización se dió, con las características de colonización. Sin embargo, es a partir del descubrimiento de nuevas tierras, en los siglos XV y XVI que, para Europa, se comenzó a vivir el inicio e impulso de esa expansión colonial, imperial y, por fin, una vez ya aceptada la forma de la Tierra, puede decirse que se inició una primera época de globalización con esas características. Si, por un lado, se entiende que el colonialismo es la influencia, o la dominación de un pueblo, un país, un estado o una nación, por otro más poderoso, a través de una forma violenta, como una invasión militar, o más sutil, sin que intervenga la fuerza, aunque con otro tipo de dominación, el cual puede ser de carácter político, militar, informativo, cultural, económico o étnico; y que, por otro lado, el imperialismo se entiende como la tendencia a la expansión territorial, cultural o económica, a costa de otros pueblos, países, estados o naciones, generalmente menos desarrollados; estas características impregnan a tal globalización, de un espíritu de “dominación”. En los tiempos de esa globalización, la administración de los estados, países o gobiernos hegemónicos, estaba impregnada de ese espíritu de dominación, mismo que se esparcía a través de toda la administración de las demás organizaciones relacionadas de alguna manera a los centros que detentan ese poder. La dicotomía dominador-dominado prevalecía por doquier, se conformó aún más, entre los países y dentro de ellos, las clases económicas y sociales, no sólo de clases sociales como existieron en épocas de la aristocracia y la burguesía de los reinos y monarquías. Esto sucedió hasta que comenzaron a surgir las inquietudes por tratar de terminar esas relaciones de dependencia y tratar comenzar a ser el propio constructor de su destino.

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Aún cuando en los siglos XVIII y XIX se comenzaron a producir movimientos independentistas, buscando eliminar estar sometidos a la autoridad, a los gobiernos, y a las políticas de otros, es decir, se inició la descolonización de algunos pueblos o países, a través de la expansión globalizadora de este tipo, y continuó, si se puede decir que aún subsiste, a pesar del impulso del surgimiento de países y naciones independientes y soberanas, y al gobernarse a sí mismas, construyéndose su propia supervivencia, su crecimiento y su desarrollo. EN EL PASADO MÁS CERCANO En los siglos XVIII y XIX, con el comienzo de la revolución industrial, Europa seguida por Estados Unidos, iniciaron un proceso de expansión más relativa a la actividad económica, una colonización más económica, denominada expansión capitalista industrial, la globalización comenzó a centrarse más, sólo en los aspectos económicos, aparentemente dejando de enfatizar los aspectos políticos, sociales, culturales, étnicos; tal vez pretendiendo así, consciente o inconscientemente, que la dominación de los aspectos económicos llevaría a la dominación sutil de los otros aspectos. En un poco más de la primera mitad el siglo XX, los avances científicos y tecnológicos desarrollados, incidieron significativamente en la transformación y crecimiento industrial, trayendo el fortalecimiento del capitalismo y la ampliación de la actividad productiva capitalista privada empresarial, que buscaba la expansión y conquista de mercados de consumidores, de mano de obra barata y de fuentes de recursos naturales e insumos también baratos. En el siglo XX, en busca de la dominación tecnológica, financiera, económica y política, la primera y segunda guerras mundiales fueron ejemplos de esfuerzos imperialistas en busca del predominio industrial y comercial. Pero ante la hegemonía capitalista surgieron estados que impulsaron la hegemonía del estado, el bloque de países socialistas trataron de construir el comunismo como ideal de una sociedad sin clases sociales. El enfrentamiento de esos dos modos, aparentemente distintos modos de dominación, produjo un equilibrio inestable que se reflejó en el período del desarrollo mundial conocido como la “guerra fría”, que condujo a enfrentamientos bélicos. La búsqueda de la solución de los problemas generados por los enfrentamientos de esos nuevos esfuerzos de globalización, produjeron nuevas instituciones a nivel internacional, tratando de contar con la participación de representaciones de los gobiernos de todos los países, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tratando de facilitar la cooperación en asuntos como el derecho, la paz y seguridad internacionales, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos. Creada en 1945 con

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51 países, en 2007 la ONU cuenta con 192 estados miembros, es decir con prácticamente todos los países soberanos reconocidos internacionalmente. Estos esfuerzos impulsaron a que la globalización se le comenzara a dar una dimensión de internacionalización. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ante la coyuntura histórica, económica y política, los dirigentes mundiales creyeron que el impulso de los conceptos del keynesianismo como el Estado Benefactor y el desarrollismo, eran una oportunidad para salvar la democracia, que se había visto amenazada debido al auge de las dictaduras, producto de la incapacidad del liberalismo clásico de resolver las crisis que se habían enfrentado. Sin embargo, en los años setenta un nuevo tipo de crisis apareció, el fenómeno de la simultaneidad del estancamiento y la inflación de las actividades económicas, lo que permitió el resurgimiento de aproximaciones clásicas, denominadas como neoliberalismo, que si bien habían ya sido creadas en los años cincuenta, ante estas nuevas crisis se creyó que habría que desmantelar al estado benefactor y dejar al neoliberalismo como representante de “la solución”, ya que éste consideraba que era contraproducente el excesivo intervencionismo estatal en materia social o en la economía, y que había que privatizar las empresas públicas, minimizar la intromisión de los gobiernos en los mercados y defender el libre mercado de capitales, el libre comercio, el libre mercado en general, considerando que éstos eran los mejores garante del equilibrio y del crecimiento económico. En la segunda mitad del siglo XX, nuevos y grandes avances científicos y tecnológicos, entre los que destaca los de la mecanización y automatización de los procesos productivos, así como las nuevas tecnologías de información y comunicación, conjuntamente con el impulso del neoliberalismo, los cuales incidieron más significativamente en la expansión en las formas de producción y servicios con orientación capitalista, financiera, económica y comercial. A través de la ampliación de las actividades económicas de empresas transnacionales, el capital incrementó su internacionalización y reforzó su posición como detentor del poder hegemónico, La expansión de esta nueva globalización llega al punto de enfrentar, infiltrar, promover e implantar cambios rumbo al capitalismo, aún en los mismos países del bloque de países socialistas como, por ejemplo, la implantación de la Perestroika, en la Unión Soviética, como un proceso de reforma basado en la reestructuración de la economía, con el objetivo de reformar y preservar el sistema socialista, dando a la sociedad soviética un espíritu de empresa y de innovación; proceso que aún cuando también fue acompañado de cierta democratización de la vida política, produjo como consecuencias, a nivel económico y social, el fin de una época y el colapso y desintegración de la URSS.

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EN LAS DOS ÚLTIMAS DECADAS DEL SIGLO XX En los años ochenta y noventas del siglo pasado, la caída del Muro de Berlín en Alemania en 1989, la implantación de la Perestroika y el desgajamiento de la URSS, entre otros eventos, eliminaron limitaciones para un mayor impulso del neoliberalismo, para la hegemonía mundial del capitalismo. Se dio así mayor impulso a la nueva globalización que enfatiza lo financiero, económico, comercial, apoyada por los avances y expansión de las tecnologías de la información y comunicación. Se comenzó a definir e impulsar explícitamente el concepto de globalización como un proceso fundamentalmente económico, consistente en esfuerzos para impulsar una creciente “integración” de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial. Para la instrumentación fundamental de esta orientación, se reforzó el papel de dos organismos especializados de la ONU, el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos objetivos principales establecían la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza; y el Banco Mundial (BM), cuyo propósito declarado era reducir la pobreza mediante prestamos de bajo interés, créditos sin intereses a nivel bancario y apoyos económicos a las naciones en vías de desarrollo, organismos que han impulsado e impuesto a los países, principalmente a los apoyados, las condiciones de implantar el modelo neoliberal. Otro instrumento de esa orientación lo ha constituido la Organización Mundial de Comercio (OMC), creada primordialmente para administrar los acuerdos comerciales, de aranceles, de servicios y de propiedad intelectual negociados por sus miembros, foro de negociaciones comerciales multilaterales, administrar procedimientos de solución de diferencias comerciales, supervisar las políticas comerciales y cooperar con el BM y el FMI con el objetivo de lograr una mayor coherencia entre la política económica y comercial a escala mundial. A pesar de que la OMC ha resultado un instrumento del neoliberalismo y, por tanto, del libre comercio, ese concepto no figura explícitamente entre sus objetivos, pero en sus foros los estados miembros buscan acuerdos para la reducción de aranceles y por tanto, para la liberación del comercio. Otro de los más importantes instrumentos en el impulso del neoliberalismo ha sido el documento conocido como el Consenso de Washington, que fue elaborado para sintetizar lo que los organismos financieros internacionales y centros económicos, con sede en esa ciudad de Estados Unidos, quiere como reformas políticas, originalmente expresadas, como un conjunto de medidas económicas pensadas para los países en desarrollo, pero

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que con el tiempo se convirtió en un programa de aplicación general mundial por los organismos internacionales. El programa que impulsa el Consenso de Washington, contempla como puntos primordiales: Disciplina fiscal, Reordenamiento de las prioridades del gasto público, Reforma Impositiva, Liberalización de las tasas de interés, Una tasa de cambio competitiva, Liberalización del comercio internacional, Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, Privatización, Desregulación y Derechos de propiedad. Otra característica que se ha impulsado en el panorama de esta orientación, es la difusión del concepto de “competitividad”, es decir, en la necesidad de crear una ventaja competitiva, a través del énfasis de que en los procesos de producción de bienes o servicios, es un imperativo incrementar la mejora de las “cadenas de valor”, debiéndose esforzar en la reducción de los costos y aumentar los productos, enfatizando los retornos económicos y financieros. De esa manera, se piensa que la creación de esa ventaja competitiva es lo que permite triunfar a las empresas para dominar, si no es que eliminar, al competidor en el juego del libre mercado. Esta globalización, impulsada y defendida por el neoliberalismo, resulta entonces, más económica, financiera, comercial y cuenta con el apoyo de las tecnologías de la información y comunicación EN LOS ALBORES DEL SIGLO XXI Éstos últimos esfuerzos de globalización, a pesar de ser impulsados con la creencia de que representa “el” camino para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social, no han demostrado ser eficientes, ni eficaces para incidir, globalmente en tales aspectos sino, por el contrario, han producido más malestares que bienestar en la mayoría de las sociedades y países del mundo, así como han contribuido a un mayor y acelerado deterioro del medio ambiente natural de la Tierra, poniendo también en riesgo la sobre vivencia humana. Los resultados y consecuencias de esta globalización han sido tales que desde fines del siglo pasado, comenzaron a aparecer movimientos de oposición, como el surgimiento el que difunde el concepto de “economía moral”, convocado a existir como resistencia a la economía del “libre mercado”, considerando que el alza del precio del pan puede equilibrar la oferta y la demanda del pan, como sostiene la economía de mercado, pero no resuelve el hambre de la gente. También se ha observado el surgimiento, en casi todo el Mundo, de la creación de organizaciones sociales, no gubernamentales, opositoras, que manifiestan su rechazo a esa globalización: los globalifóbicos.

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Esas organizaciones critican la implantación indiscriminada de esas políticas, reconociendo los daños que están causando y las situaciones crecientes de tensión, exclusión y violencia social asociados a la aplicación de esa conceptualización de la globalización. Para muestra de esos problemas, enseguida se mencionarán algunos de ellos. Entre las consecuencias de esta globalización se observa aún la existencia de la relación dicotómica: dominador-dominado, a pesar de que ahora son otros tiempos, en que la mayoría de países, naciones o sociedades han ganado su libertad, su soberanía política para gobernarse ellos mismos y que, con el impulso de la Carta de los Derechos Humanos, cada día más se promueve la consideración y el respeto de las diferencias culturales, pero la dominación se a tornado cada vez más, en dependencia económica, financiera y comercial, se pierde soberanía económica. Esa dominación ha hecho cada vez más amplia la brecha, tanto entre países ricos y pobres, como entre grupos sociales, sufriendo todas las consecuencias que esto conlleva. El poder hegemónico del capital ha hecho empresas privadas, nacionales, internacionales y transnacionales fuertes y gobiernos de estados débiles, que cada vez más reducen sus posibilidades de defensa de los derechos de sus ciudadanos y de sus recursos naturales, que se privatizan y se desnacionalizan. La tendencia al incremento de la renta y de las utilidades, ha creado gobiernos, gobernantes, empresas, empresarios y altos directivos, cada vez más ricos, así como capitales, cada vez más grandes y robustos, frente a poblaciones, ciudadanos, empleados y trabajadores cada vez con menos recursos y protecciones, sin beneficios sociales y de salud, llegando hasta la aparición del trabajo a niveles de esclavitud. La aplicación de esta globalización ha producido que el desempleo se convierta en una más de las epidemias mundiales, que grandes núcleos de población no cuenten con los más mínimos recursos para su subsistencia, que el hambre, uno de los cuatro jinetes de la Apocalipsis, vuelva a cabalgar por mas países en nuestro planeta, ante la existencia indiferente e impávida de países y sociedades que casi todo lo tienen. Las desigualdades e inequidades económica, social y de oportunidades se observa por doquier y desafortunadamente en muchos países también se observan políticos y gobernantes involucrados con esas políticas de capitalización personal, familiar o grupal, incurriendo en actos de corrupción, con afanes entreguistas aún del mismo patrimonio nacional a intereses extranjeros, dejando a un lado su deber de gobernantes, en busca del bienestar de las sociedades que los han elegido.

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Los movimientos migratorios de poblaciones en búsqueda de mejores condiciones de vida, cada vez representan un mayor problema mundial. El crimen, la prostitución, la drogadicción y el narcotráfico, también se han globalizado. Los recursos naturales renovables y no renovables se han privatizado y su precios se han incrementado hasta alcanzar cifras nunca sospechadas, como los del petróleo y podría sospecharse que, al privatizar el agua, como hay tendencias a hacerlo, ésta podría alcanzar también en un futuro, niveles increíbles. Con relación a estos incrementos, es necesario mencionar, la escalada mundial de precios de los alimentos de últimas fechas. Por otro lado, la mayor parte de la industrialización que esta globalización neoliberal, financiera, económica y comercial, ha promovido no ha tomado en cuenta la defensa y recuperación del medio ambiente y del cambio climático en que han contribuido, a pesar del surgimiento del movimiento que promueve la “sustentabilidad”, concepto que han soslayado y han tratado de cooptar con su énfasis económico, financiero y comercial, de igual forma que hicieron con el concepto de “ecodesarrollo”, la contaminación y los patrones de consumo fomentados, entre otros aspectos, ponen en riesgo la existencia humana en la biosfera de nuestro planeta. Si es bien cierto que los grandes avances científicos y tecnológicos logrados han coadyuvado, a la preservación de la salud y el combate de enfermedades, así como también a mejorar los procesos de producción y transportación y que las nuevas tecnologías de información y comunicación han coadyuvado también en la mejora de la producción y la comercialización de bienes y servicios, también es cierto que tal globalización no ha llegado todavía a todos los rincones del mundo. La globalización de los medios de comunicación y la implantación de la red de redes, la Internet, también han coadyuvado a la expansión del libre mercado, para el manejo de los mercados de capital y de la comercialización, en la publicidad, en la mercadotecnia, de productos y servicios. En esa tendencia se ha llegando al extremo de transformar en productos a los mismos políticos, gobernantes y a las acciones de estos, los cuales hay que difundir con anuncios publicitarios que se repiten hasta el cansancio de la radio o tele audiencia, tratando de influir en el comportamiento de ésta, sean verdad o mentira lo que se propagandiza, soslayando consideraciones legales, éticas o morales. Por tanto, este tipo de globalización, como se ejemplifica arriba, ha producido más problemas de los que ha tratado de solucionar.

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Al observar que el mismo gobierno de los Estados Unidos y de otros países desarrollados, contrario a los principios neoliberales del libre mercado que impulsan implantar, al parecer sólo para los otros, pues han defendido y manteniendo políticas proteccionistas, como los subsidios a ciertos productores y han tenido que intervenir para evitar la quiebra de empresas nacionales y transnacionales, que de no hacerlo, tendrían grandes repercusiones para sus economías. Por ello hay quien cataloga tales acciones, como un preludio de la muerte del neoliberalismo y, por tanto, de este tipo de globalización. HACIA UNA GLOBALIZACION SISTEMICA Como se ha visto, una de las características fundamentales de la globalización ha sido su espíritu de expansión, que quizás surge aparentemente de una cualidad humana, sin embargo, quizás lo que le ha hecho falta, es la toma de una conciencia sistémica. Desde mediados del siglo pasado el surgimiento del movimiento de sistemas expresó la necesidad de una transformación indispensable de percibir, aproximarse y actuar en la realidad. De la crítica de la aproximación reduccionista, ese movimiento propuso adoptar una visón “expansionista”, en el sentido de considerar la necesidad de que para tratar de entender algo, ese algo debe conceptualizarse como parte de un contexto mayor que lo contiene, descubriendo en ese ampliar de las conceptualizaciones, la necesidad de acercarse a la realidad considerándola como un “sistema”, un “todo”, una “gestalt”, integrado. En un sistema, sus partes o elementos, que forman ese “todo”, están interrelacionadas, interactuando entre ellos, de tal forma que el comportamiento de cada elemento afecta el comportamiento del todo, el comportamiento de todo elemento, depende al menos del comportamiento de otro elemento y todo subconjunto de elementos se comporta, como se ha mencionado, que lo hacen los elementos. Un sistema, así concebido, resulta un todo que funcionalmente es indivisible, que si lo partimos (desde el punto de vista estructura), se afecta su comportamiento, su funcionalidad como el todo del sistema original. Por la característica anterior, el movimiento de sistemas propone y difunde el uso del pensamiento sistémico o sintético, enfatizando que en primer lugar hay que “sintetizar”, poner los elementos junto con otros para considerar un todo mayor, un supra-sistema, para tratar de determinar el papel que desempeñan en ese todo mayor y, después, en segundo lugar, “analizar” el comportamiento o funcionamiento de cada elemento.

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Otra característica que propone y difunde el movimiento de sistemas, es la necesidad de la participación de todos los actores involucrados con el sistema, es decir, de todos aquellos que afectan y son afectados por el comportamiento o funcionamiento del mismo, considerando que su propio punto de vista, también es indispensable ser tomado en cuenta. Como se ha descrito, todos los procesos de globalización han contenido una cierta característica de “expansión”, con una orientación muy limitada, enfatizando primordialmente los aspectos económicos, financieros y comerciales, dejando a un lado otros aspectos que deberían ser considerados como esenciales. Por tanto, se ha producido una globalización que no es verdaderamente global, que no constituye un sistema, como un todo, pues muchos elementos han quedado fuera de la consideración y por tanto del beneficio a que tienen derecho. Lo que le ha faltado a la globalización es tomar conciencia de la necesidad indispensable de adoptar una aproximación sistémica con las características que el movimiento de sistemas ha difundido, arriba presentados, que conlleva la consideración y respeto de todos los actores involucrados, con todas sus propias características personales, sociales y culturales, con sus propias necesidades y deseos. Una globalización sistémica que trate de armonizar las relaciones entre los elementos y con el todo, que busque el mejoramiento de la interacción, entre otras, las relaciones de lo local y lo global, entre distintas identidades culturales, de desigualdad y de inequidad, así como la de dominador-dominado y que equilibre la competitividad con la cooperación, reconociendo que éstas definen todo un espectro de posibilidades, en que se puede definir el punto intermedio más apropiado a toda circunstancia y que impulsa la colaboración, la solidaridad, de todo actuar humano. La administración de las organizaciones, sean estas gubernamentales, publicas, privadas o sociales, esta urgida de tomar conciencia de los beneficios de adoptar y promover de manera mas eficiente y eficaz la orientación sistémica en general, de considerar su quehacer y a las organizaciones mismas, como sistemas, y en especifico, para reorientar la globalización para tratar de incidir en las problemáticas producidas por el uso de una conceptualización limitada de globalización económica, financiera y comercial que ha puesto al planeta y a la humanidad al borde de situaciones de subsistencia, verdaderamente criticas. CONCLUSIÓN Sólo con el impulso de una globalización verdaderamente sistémica, se podrá comenzar a dejar de impulsar el concepto de “crecimiento” limitado, tratar de darle sólo su propia dimensión, en el concierto de otros factores, y reconociendo que el crecimiento económico es un factor necesario, pero no suficiente para la

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persecución de un verdadero “desarrollo” humano y social, en armonía con el entorno natural de nuestro planta Tierra. BIBLIOGRAFÍA Ackoff R.L., Redesigning the Future - A Systems Approach to Societal Problems, Wiley, N.Y., 1974. __________, The Re-Creation of the Corporation, Plenum Press, N.Y. 1999. __________, and S. Rovin, Redesigning Society, Stanford U. Press, Stanford CA., 2003. Bertalanffy, L.von,, General Systems Theory, George Braziller, N.Y., 1968 Boltvinik, J. “Economia Moral: De la Autodeterminación a la “Globaliobediencia”, http://www.rel-uita.org/old/internacional/economia%20moral.htm, 19 abr. 2002 Calva J. L., México Mas Allá del Neoliberalismo: Opciones dentro del Cambio Global, Plaza y Janes Eds., México, 2000. Checkland, P.B., Systems Thinking, Systems Practice, Wiley, N.Y., 1981. Chomsky N., What Uncle Sam Realy Wants, Odonia Press, Berkeley, CA. 1986. Chomsky N., Política y Cultura a Finales del Siglo XX: Un Panorama de las Actuales Tendencias, Ariel, México, 1994. Chomsky N y Dieterich H., La Sociedad GlobalEducacion, Mercado y Democracia, Joaquin Mortiz, México, 1995. Churchman, C.W., The Systems Approach, A Delta Book, N.Y., 1968. Dieterich H., Identidad Nacional y Globalización: La Tercera Vía, Crisis en las Ciencias Sociales, Editorial Nuestro Tiempo, México, 2000. Dieterich H., et al., Fin del Capitalismo Global: El Nuevo Proyecto Histórico, Ed. Ciencias Sociales, México, 1999. Friedman, M., Capitalismo y Libertad, Ediciones Rialp, 1966 Garcia Canclini N., La Globalización Imaginada, Editorial Paidos, México, 1999. García Canclini N., et al., De lo Local a lo Global:Perspectivas desde la Antropología, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1994.

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