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Traducción de María Gabriela Ubaldini Revisión de Valeria Añón .

bhabha compilador .NACIÓN Y NARRACIÓN entre la ilusión de una identidad y las diferencias culturales homi k.

Nación y narración . 23x16 cm. 2.Bhabha. Diseño de cubierta: Peter Tjebbes isbn 978-987-629-141-5 Impreso en Grafinor// Lamadrid 1576. Ubaldini. Teoría Literaria.1a ed. trad.(Sociología y política) Traducido por: María Gabriela Ubaldini ISBN 978-987-629-141-5 1. Homi K.723 Impreso en Argentina // Made in Argentina . Estudios Literarios. María Gabriela. . en el mes de octubre de 2010 Hecho el depósito que marca la Ley 11. .A. I. Siglo Veintiuno Editores S. . Título CDD 801 Título original: Nation and Narration © 1990. miembro de Taylor & Francis Group © 2010. 2010. Routledge.Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. Villa Ballester. 448 p. II.

¿Qué es una nación? Ernest Renan 2. La desnaturalización cultural de los nacionalismos: lecturas multiculturales de “Australia” Sneja Gunew 6. Sir Joshua Reynolds y la esencia inglesa del arte inglés John Barrell 9 11 21 39 65 99 135 165 187 209 . Un romance irresistible: las ficciones fundacionales de América Latina Doris Sommer 5. La nostalgia nacional de la forma Timothy Brennan 4. Tribus dentro de naciones: los antiguos germanos y la historia de la Francia moderna Martin Thom 3. Bhabha 1. La literatura: ¿el otro del nacionalismo? Argumentos para una revisión Simon During 8.Índice Agradecimientos Introducción: Narrar la nación Homi K. La política postal y la institución de la nación Geoffrey Bennington 7.

Filantropía telescópica: profesionalismo y responsabilidad en Casa desolada de Charles Dickens Bruce Robbins 12. Desayuno en América. contagios africanos: nacionalidad. Achebe y Reed James Snead 13.8 nación y narración 9. narrativa y comunitarismo en Tutuola. DisemiNación. Historias culturales del Tío Tom Rachel Bowlby 11. Cuando el destino se hace manifiesto: los estilos de la poesía de Walt Whitman David Simpson 10. Tiempo. Linajes europeos. La isla y el avión: el caso de Virginia Woolf Gillian Beer 15. La lectura del inglés Francis Mulhern 14. Bhabha Índice analítico Acerca de los autores 237 263 283 307 331 351 385 425 443 . narrativa y los márgenes de la nación moderna Homi K.

pues pusieron tanta dedicación en su escucha. homi k. tuvieron una actitud paciente y comprensiva. sus comentarios y su lectura. Jamie corrió desesperadamente su propia carrera trágica contra el tiempo.Agradecimientos En primer lugar. Sarah Pearsall y Giuliana Baracco. El trabajo de Jacqueline Bhabha sobre la ley de inmigración y refugiados puso de relieve la perspectiva histórica de la diáspora y las personas sin hogar en la narración de la nación. de Routledge. que se ocuparon del proceso de producción. Janice combina el instinto alerta del editor hacia lo que puede ser verdadero pero aún no ha sido probado. Sin el entusiasmo y los consejos de Janice Price. James y Robert son editores de editores y contribuyeron generosamente a “limpiar” el manuscrito. quienes respondieron a una idea inusual con creatividad y predisposición. menos visibles. La participación efusiva de los estudiantes de la Universidad de Sussex en mi seminario “Novela y nación” acabó por convencerme de la necesidad de publicar un texto de esta naturaleza. Me lo envió poco tiempo antes de morir a causa de una prolongada enfermedad que había mantenido en silencio. bhabha . Aceptó escribir su ensayo sin haber contado con mucho tiempo y en circunstancias adversas. Mis colegas de Sussex me brindaron estímulo y apoyo inusuales. Uno de los autores de este libro. Otras personas. Fue en ese momento cuando aprecié su verdadera generosidad. este proyecto nunca habría levantado vuelo. En su trabajo. Si bien cumplió con los plazos que yo le había pedido. Jamie Snead. quiero agradecer a los autores que han participado en la escritura de este libro. Quiero agradecer especialmente a James Donald. Stephen Feuchtwang y Robert Young. tiene un lugar especial que ahora ha quedado vacío. que convirtieron mi trabajo en una tarea conjunta. también hicieron posible que este volumen saliera a la luz. con una determinación rigurosa de hacer las cosas bien. Mi editora Jane Armstrong fue consciente de las múltiples posibilidades de este libro y su opinión ha sido invalorable.

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el presente primitivo del Volk. lo que es aún . Tampoco esas ideas políticas han sido sustituidas definitivamente por las nuevas realidades del internacionalismo. Si se concede generalmente que los estados nacionales son “nuevos” e “históricos”. se pierden en los mitos del tiempo. la temporalidad cultural de la nación inscribe una realidad social mucho más transitoria. las naciones a las que dan una expresión política presumen siempre de un pasado inmemorial y miran un futuro ilimitado. como los de las narraciones. pero es precisamente de esas tradiciones del pensamiento político y el lenguaje literario de donde surge la idea de nación como una idea histórica poderosa en Occidente. […] Pocas cosas han sido (son) más apropiadas para tal fin que una idea de nación. el narcisismo de la autogeneración. por cuanto es posible advertir que la retórica de esos términos globales con frecuencia es suscripta por esa prosa sombría del poder que cada nación puede desplegar en su propia esfera de influencia. Una ambivalencia que surge de la percepción creciente de que.Introducción Narrar la nación Homi K. del secularismo racionalista. el multinacionalismo o incluso el capitalismo tardío. Lo que quiero enfatizar con esa imagen portentosa y liminar de la nación con la que comencé es la particular ambivalencia que aqueja a la idea de nación. Bhabha Los orígenes de las naciones. trajo consigo su propia oscuridad moderna. Esto no significa negar el intento persistente de los discursos nacionalistas de producir la idea de nación como una narrativa continua del progreso nacional. al lenguaje de aquellos que escriben acerca de ella y a las vidas de quienes viven en ella. Benedict Anderson. cuya obra Comunidades imaginadas allanó significativamente el camino que se propone recorrer el presente libro. Esta imagen de la nación –o de la narración– podría parecer romántica en extremo y metafórica por demás. Una representación cuya compulsión cultural reside en la unidad imposible de la nación como fuerza simbólica. expresa con gran claridad el punto ambivalente de surgimiento de la nación: El siglo de la Ilustración. pese a la seguridad con la que los historiadores hablan de los “orígenes” de la nación como un signo de la “modernidad” de la sociedad. y recién alcanzan su horizonte en el “ojo de la mente”.

1975: 201). en el código genético mismo de la nación. Character of a Modern European State de Michael Oakeshott es tal vez la descripción conservadora más brillante de la naturaleza ambigua de la nación moderna. Al no fundirse en una nueva identidad. sino con los grandes sistemas culturales que lo precedieron. pone de relieve esta inestabilidad del conocimiento. las descripciones más interesantes de la idea de nación. no con ideologías políticas conscientes. ya sea que provengan de la derecha tory. No menos certero es Tom Nairn. como la societas (el reconocimiento de la existencia de reglas morales y convenciones de comportamiento) y la universitas (el reconocimiento de la existencia de un objetivo común y un fin sustancial). Este libro explora precisamente la representación cultural de esta ambivalencia de la sociedad moderna. hemos optado por incluir esa versión con el número de página respectivo. Desde la perspectiva de este autor. quien define la nación como el “Jano moderno” y afirma que el “desarrollo desigual” del capitalismo inscribe tanto la progresión como la regresión. Según Hannah Arendt.] . de donde surgió por oposición (2000: 29-30).* El advenimiento de la nación como un sistema de significación cultural. como la representación de la vida social más que como la disciplina de la organización social. Si la ambivalencia de la figura de la nación es producto de su historia transitoria. la afirmación de que el nacionalismo es ambivalente por naturaleza es exacta (no retórica)” (Nairn. de los liberales –con la posición aventajada de que gozan– o de la nueva izquierda. 1985: 348). la racionalidad como la irracionalidad políticas. el espacio nacional está conformado por diversas disposiciones contrapuestas que intervienen en las asociaciones humanas. la sociedad de la nación en el mundo moderno es “ese ámbito curiosamente híbrido en el que los intereses privados adquieren significación pública”. parecen coincidir en la tensión ambivalente que define la “sociedad” de la nación. y “en este sentido. […] Lo que estoy proponiendo es que el nacionalismo debe entenderse alineándolo. y los dos ámbitos se infiltran mutuamente en forma incesante y fluctuante. tales disposiciones han sobrevivido como dogmas opuestos –societas cum universitate– “que imponen una ambivalencia particular a todas las instituciones de un Estado moderno y una ambigüedad específica al vocabulario de su discurso” (Oakeshott. de su * En todos los casos en que fue posible rastrear la edición castellana de un libro e identificar la cita correspondiente. que no admite excepciones. Éste es un hecho estructural. de E.12 nación y narración más importante. “como olas en el caudal interminable del proceso mismo de la vida” (Arendt. [N. de su indeterminación conceptual. Por ejemplo. 1958: 33-35).

la Razón del Estado. que desempeña un papel enigmático en el discurso del signo. las heridas ocultas de las clases. también apunta a modificar el objeto conceptual mismo. la langue de la ley y la parole del pueblo? El surgimiento de la “racionalidad” política de la nación como forma de narrativa –estrategias textuales. entonces su valor positivo reside en que pone de manifiesto la amplia diversidad a través de la cual construimos el campo de significados y * Heimlich y Unheimlich remiten. por el cual el significado textual se produce mediante la articulación de la diferencia en el lenguaje. Este abordaje pone en tela de juicio la autoridad tradicional de aquellos objetos nacionales del conocimiento –la Tradición. Las historias tradicionales no toman la nación en sentido literal. el Pueblo. lo que generaría el efecto de lo siniestro. subtextos y estratagemas figurativos– tiene su propia historia. sobredeterminado. la sensibilidad de la sexualidad. Si el cierre de la textualidad es problemático por cuanto cuestiona la “totalización” de la cultura nacional. y a la conversión de lo familiar en extraño. 1989]). la ceguera de la burocracia. y Tom Nairn lo explora en su lectura del racismo postimperialista de Enoch Powell. el sentido común de la injusticia. en el volumen XVII de sus Obras completas [Buenos Aires. [N. los poderes de la afiliación política.introducción. algo que se ajusta más al problema del “cierre”. . el terror unheimlich* del espacio o la raza del Otro. narrar la nación 13 vacilación en cuanto a sus vocabularios. los hábitos del gusto. Estudiar la nación a través de su narrativa no implica centrar la atención meramente en su lenguaje y su retórica. respectivamente. suponen que el problema consiste en la interpretación de “acontecimientos” que tienen cierta transparencia o visibilidad privilegiada. la comodidad de la pertenencia social. situados dentro de una narrativa evolucionista de la continuidad histórica. desplazamientos metafóricos. Estas nociones han sido desarrolladas por Sigmund Freud (véase el texto “Lo ominoso”. la Cultura de la Elite. sino que. el sentido de un orden social. por ejemplo– cuyo valor pedagógico a menudo reside en el hecho de que son presentados como conceptos holísticos. la visión estrecha de las instituciones.] 1 Wright (1985) y Gilroy (1987) son dos aportes recientes significativos a este abordaje. de E.1 Benedict Anderson lo sugiere al concebir que el espacio y el tiempo de la nación moderna están encarnados en la cultura narrativa de la novela realista. a lo familiar o lo conocido. basado en el “fetichismo del símbolo” que invade su febril poesía neorromántica. Encontrarse con la nación tal como está escrita implica poner de relieve una temporalidad de la cultura y de la conciencia social más acorde con el proceso parcial. la calidad de la justicia. por lo general. Amorrortu. entonces. ¿qué efecto tiene esto sobre las narrativas y los discursos que transmiten un sentido de “lo nacional”: los placeres heimlich del hogar a leña.

el signo ideológico siempre tiene múltiples modulaciones y. Este proyecto tiene cierta aceptación dentro de aquellas formas de la crítica asociadas con los estudios culturales. en última instancia. un discurso de dos caras. fracturar. existe una tendencia a leer la nación de modo bastante restrictivo: o bien como el aparato ideológico del poder del Estado. y por lo tanto su ambivalencia. El desarrollo más progresista de estas posiciones adopta “una concepción discursiva de la ideología. Cuando les escribí a los autores que colaboraron con este libro. pero que son altamente significativos. o bien. 2004: 232). Pero. es un medio de narración ambivalente que mantiene a la cultura en su posición más productiva. los nuevos movimientos sociales. lo cotidiano. en una inversión más utópica. en la construcción del discurso sobre la nación. también. y la imagen de la autoridad cultural puede ser ambivalente porque se la capta en estado titubeante en el acto de componer su imagen de poder. la política de la diferencia–. Como sostiene Volóshinov. las nuevas etnicidades. 1988: 9). dos caras” (Hall. Estos abordajes son valiosos en la medida en que dirigen nuestra atención hacia aquellos resquicios de la cultura nacional que fácilmente quedan relegados a las sombras. tenía en mente una concepción cada vez más fuerte. difundir o reproducir. Sin esta concepción de la performatividad del lenguaje en las narrativas de la nación sería difícil comprender por qué Edward Said prescribe un tipo de “pluralismo analítico” como la forma de atención crítica apropiada para los efectos culturales de la nación. que la lectura apresurada y funcionalista de Foucault o Bajtín redefinen en cierta medida. en igual medida que [para] producir. adecuada para investigar el espacio-nación en el proceso de articulación de elementos: donde los significados pueden ser parciales por estar in medias res. puesto que de ellos pueden emerger movimientos de personas y capacidades analíticas de oposición –la juventud.14 nación y narración símbolos que se vinculan con la vida nacional. crear. como Jano. Pese al considerable avance que esto representa. como la expresión incipiente o emergente del sentimiento “nacional popular” conservado en una memoria radical. la duplicidad del signo a menudo queda borrada. La ideología (como el lenguaje) es conceptualizada en términos de la articulación de elementos. La doble cara de la ideología es tomada en su apariencia y su significado queda fijo. en uno de los lados de la división entre ideología y condiciones materiales. Pues la nación. Éstos adscriben nuevos significados y direcciones diferentes al proceso de cambio histórico. aunque algo extraña. en el fragor de la discusión política. que es. la nostalgia. según la cual . imponer o guiar” (Said. como una fuerza para “subordinar. y la historia puede estar hecha a medias porque se encuentra en proceso de elaboración. El proyecto de Nación y narración es explorar las dos caras del lenguaje mismo. Esto convierte al consabido dios Jano en una figura prodigiosa por su duplicidad. como una forma de elaboración cultural (en el sentido que Gramsci le da a este término).

borrados y traducidos. por nombrar sólo algunas estrategias– para evocar ese margen ambivalente del espacio-nación. 1975: 332). racionalizan las tendencias autoritarias. deben ser atravesados. en nombre del interés nacional o la prerrogativa étnica. 1963: 199). Como efecto de esa “significación incompleta”. La frontera tiene dos caras. narrar la nación 15 la nación es. que existen dentro de las culturas. Nación y narración busca afirmar y ampliar el credo revolucionario de Frantz Fanon: “La conciencia nacional. la perspectiva ambivalente.introducción. el organicismo cultural. teorías y textos. En este sentido. La “localidad” de la cultura nacional no está unificada ni constituye una unidad en relación consigo misma. es lo único que nos dará una dimensión internacional” (Fanon. de la nación como narración establecerá las fronteras culturales de la nación para que éstas puedan ser reconocidas como umbrales de contención del significado que. Lo marginal o la “minoría” no es el espacio de una automarginación jubilosa o utópica. inevitablemente. la enunciación. Es esta dimensión internacional. “normalizadoras”. el pasado y el presente. en primer lugar. El recurso a la nación como narración enfatiza la insistencia del poder político y la autoridad cultural en lo que Derrida describe como “el exceso irreductible de lo sintáctico sobre lo semántico” (Derrida. la homogeneidad. y el problema del adentro y el afuera siempre debe ser en sí mismo un proceso de hibridación que incorpore a “gente” nueva en relación con el cuerpo político. el pasado lejano– que. las fronteras y los límites se convierten en espacios intermedios a través de los cuales se negocian los significados de la autoridad cultural y política. produzca lugares acéfalos de antagonismo político y fuerzas impredecibles para la representación política. la nación profunda. una de las principales estructuras marcadas por la ambivalencia ideológica. en el proceso de producción cultural. dentro de las representaciones culturales de la modernidad. antagonista. y tampoco debe ser considerada simplemente “otra” en relación con lo que está fuera o más allá de ella. Es una intervención mucho más sustancial en aquellas justificaciones de la modernidad –el progreso. genere otros espacios de significación e. Revelar ese margen es. entonces. el discurso. refutar el supuesto derecho a la supremacía cultural. El emblema representativo de este libro podría ser una “figura” quias- . una serie de lecturas que recurriesen a los postulados de las teorías postestructuralistas de la narración –la textualidad. lo que los autores han procurado presentar en estos ensayos. Mi intención era que desarrolláramos. en una tensión amable de colaboración. A partir de esas posiciones narrativas entre culturas y naciones. lo político. ya sea que éste sea reivindicado por las “viejas” naciones metropolitanas postimperialistas o por las “nuevas” naciones independientes de la periferia. lo poético y lo pictórico. que no es el nacionalismo. presente tanto dentro de los márgenes del espacio-nación como en las fronteras intermedias entre las naciones y los pueblos. el “inconsciente como un lenguaje”. en el proceso político. la écriture.

Sin intentar hacer un resumen de cada uno de los ensayos. o con el retrato que presenta Sneja Gunew de una literatura australiana dividida entre la esfera pública anglocéltica y una esfera multiculturalista contrapública. de las que reniegan los novelistas del “boom” latinoamericano. que va de la unidad problemática de la nación a la formulación de la diferencia cultural en la construcción de una perspectiva internacional. Tal es el punto de partida de Geoff Bennington. más recientemente. tanto históricos como pedagógicos. no es posible trascender o superar dialécticamente las fuerzas del antagonismo o la contradicción social. para sugerir que “las fronteras son articulaciones. de la manera más íntima y natural. quisiera referirme a este movimiento. A través de esos límites. que hace un juego de palabras (con cierta presciencia posmoderna) con la “política postal” de las fronteras nacionales. En esta función de la historia nacional como Entstellung. con sus fronteras transgresivas y su interioridad “interruptiva”? Cada ensayo responde esta pregunta de manera . o con el análisis de John Barrell de las tensiones que existen entre la teoría humanista cívica de la pintura y el “discurso de la costumbre” cuando se reúnen en la ideología de lo ornamental en el arte. Se sugiere que las contradicciones constitutivas del texto nacional son discontinuas e “interruptivas” (Spivak. los orígenes de las tradiciones nacionales resultan ser tanto actos de adhesión y establecimiento como momentos de repudio. exclusión e impugnación cultural. y su compleja meditación de lo inglés. de las interrelaciones que existen entre la lucha por consolidar la Tercera República y el surgimiento de la sociología durkheimiana. Gunew presenta las voces excluidas de los migrantes y los marginados. desplazamiento. dentro de Nación y narración. por naturaleza. que alegoriza y organiza las antiguas narrativas históricas de América Latina.16 nación y narración mática de la diferencia cultural por la cual el espacio-nación antinacionalista y ambivalente se convierte en la encrucijada que conduce a una nueva cultura transnacional. La historia podría comenzar en muchos lugares: con la lectura que hace David Simpson del “cuerpo” multiforme del populismo estadounidense de Whitman y su evitación de la metáfora. surge con fuerza dentro del discurso cultural cuando pensamos que hablamos. ¿Qué clase de espacio cultural es la nación. El “otro” nunca está fuera o más allá de nosotros. Martin Thom sitúa el célebre ensayo de Renan ¿Qué es una nación? Proporciona una detallada genealogía de la idea de nación tal como emerge míticamente de las tribus germánicas y. En cada una de estas “ficciones fundacionales”. 1987: 251). y las vuelve a llevar al punto en que perturban e interrumpen la escritura del canon australiano. se cruzan y transgreden”. o con la exploración que lleva a cabo Doris Sommer del lenguaje del amor y la sexualidad productiva. que es también una forma de evitar los problemas de integración y diferencia cultural. “entre nosotros”. los límites.

parte hacia el nuevo Estado africano de Liberia. el otrora esclavo. para finalmente tomar posición a favor de aquellos escritores hibridizantes como Salman Rushdie.introducción. como uno de los rincones oscuros de la tierra. para lo cual usa un principio de narrativa que socavará los supuestos mismos que dieron lugar a la apropiación previa”. de una emancipación sexual sin responsabilidad. cuyo carácter glorioso y grotesco reside en su celebra- . el individualismo”– proporcionan otra inflexión a las luchas de Woolf contra el patriarcado y el imperialismo. Leavis en Cheltenham. Recién cuando la nación occidental aparece ante nuestros ojos. según la famosa frase de Conrad. Timothy Brennan ofrece una visión panorámica de la historia occidental de la idea de nación y sus formas narrativas. Gillian Beer adopta la perspectiva del aeroplano –la máquina de guerra. una Inglaterra que hoy es la Inglaterra de habitantes de viviendas sociales. revela los márgenes de la modernidad. el hogar. el ícono de los poetas de la década del treinta– para enfatizar las reflexiones de Woolf sobre la raza y el espacio de la isla. el símbolo onírico. y a la vez produce una interpretación propia más compleja. pero Simon During. Rachel Bowlby escribe la historia cultural de las lecturas de La cabaña del tío Tom. que debaten la feminización de los valores culturales estadounidenses. la mayoría de estos ensayos culminan en otro lugar cultural que aquel del que partieron y a menudo adoptan una posición “minoritaria”. el cuerpo. D. James Snead termina su interrogación de la ética y la estética del universalismo nacionalista occidental con una lectura de Ishmael Reed. América misma se convierte en el continente negro. De pronto se revela el sistema paranoide de la “lectura inglesa”. Cada vez que la pregunta acerca de la diferencia cultural surge como un cuestionamiento a las nociones relativistas de la diversidad de la cultura. Sugiere que la narrativa de la libertad estadounidense pone de manifiesto la misma ambivalencia que en el texto construye la naturaleza contradictoria de la feminidad. podemos comenzar a explorar nuevos lugares desde los cuales escribir historias de los pueblos y construir teorías de la narración. sugiere que “el hecho de que el mundo de la vida se encuentre bajo la dominación moderna del estilo y la civilidad […] forma parte del proceso de feminización de la sociedad”. quien “revisa una cooptación previa de la cultura negra. Como resultado. cuyas significaciones múltiples y marginales –“los márgenes de la tierra y el agua. en la que deplora la situación de riesgo que atraviesa la Inglaterra que dio a luz a la clásica novela inglesa. narrar la nación 17 diferente. Esta idea es explorada en dos contextos muy diferentes: en la lectura que hace Gillian Beer de Virginia Woolf y en el estudio de Rachel Bowlby sobre La cabaña del tío Tom. El estudio de Francis Mulhern de la “ética inglesa” del universalismo leavisiano conduce a la lectura de la última conferencia pública de Q. George Harris. de minorías no asimiladas. y de ese modo evoca doblemente la “imagen” de África y la metáfora freudiana de la sexualidad femenina. en cierto momento de su exposición acerca del “imaginario civil”.

que se convierte en el ornamento que mantiene en suspenso lo público y lo privado. las naciones de Europa y Asia se reúnen en Australia. la cultura y el lenguaje que hemos estado explorando. La lectura de Dickens que hace Bruce Robbins equilibra los riesgos de apartarse de las “verdades éticas locales” de la experiencia humanística mediante las ventajas de desarrollar un saber para actuar en un sistema global disperso. Lamentamos no haber podido sumar sus voces a las nuestras en este libro. están aquellos que aún no han encontrado su nación: entre ellos. El gran aparato sensorial de América “a lo Whitman” es sustituido por una fotografía ampliada de Warhol. La historia de la isla es relatada desde el ojo del aeroplano. . más allá de las fronteras de la historia. los márgenes de la nación desplazan el centro. El bastión de lo inglés se desmorona ante la aparición de los inmigrantes y los obreros de las fábricas. técnico. que abjura del racionalismo de los universales y a la vez mantiene el sentido práctico. En medio de estas imágenes exorbitantes del espacio-nación en su dimensión transnacional. en cierta forma o medida. una instalación de Kruger o los cuerpos desnudos de Mapplethorpe. lo que debe ser válido también para el resto de nosotros: “¿Cuándo fue que nos convertimos en ‘un pueblo’? ¿Cuándo dejamos de ser ‘un pueblo’? O ¿estamos en vías de serlo? ¿Cuál es el vínculo entre estas grandes preguntas y las relaciones que mantenemos entre nosotros y con los demás?” (Said.18 nación y narración ción de que el inglés ya no sea un idioma inglés. 1986: 34). América nos conduce a África. Sus preguntas persistentes están allí para recordarnos. y la estrategia política de lidiar profesionalmente con situaciones locales que en sí mismas se definen como liminares y fronterizas. son proyectos políticos peligrosos. a partir de las cuales es posible hablarle tanto a Oriente como a Occidente. esto permite percibir de modo más elocuente que las condiciones poscoloniales y neocoloniales son posiciones categóricas. los palestinos y los sudafricanos negros. Pero estas posiciones. El realismo mágico producto del boom latinoamericano se convierte en el lenguaje literario del mundo poscolonial emergente. aunque esenciales. Robbins sugiere que nuestra atención a la aporía debería ponerse en contrapunto con una intencionalidad que se inscribe en poros: el conocimiento práctico. los pueblos de la periferia regresan para reescribir la historia y la ficción de la metrópoli. Como señala Brennan.

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