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La primavera besaba suavemente la arboleda.

Slo se oir la risa blanca de las estrellas Persiguiendo a las sombras por todos los caminos.

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Hay algunos que son como los olivos, que solo a palos dan fruto Kikirik, estoy aqu, deca el gallo Las alegres flores del valle me daban la bienvenida a mi llegada. los claros clarines de pronto levantan sus sones

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Las plantas del jardn lloran porque no les haces caso, ni las riegas a tu paso... el rbol es como una casa para los pjaros y el techo para el vagabundo El rbol con sus manos, peinaba a su novia sauce de finales, fugaces, fugitivos fuegos fundidos en tu piel fundada Las estrellas nos miraban Mientras la ciudad sonrea Tanto dolor se agrupa en mi costado que, Por doler me duele hasta el aliento. en el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba Por tu amor me duele el aire el corazn y el sombrero Tena el cuello largo como un avestruz Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan; El nio pisaba el charco y chas, chas El agua salpicaba sus pies estaba tan embebido tan absorto y enajenado que se qued mi sentido de todo sentir privado y el espritu dotado de un entender no entiendo toda ciencia trascendiendo.

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