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La Parte..Por El Todo

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La parte…… por el todo

Y en ese error de confundir la parte con el todo, caen continuamente todos aquellos que intentan hacer del reino de Dios un fin, cuando realmente no es más que un medio, para la consecución de un propósito…… gobernantes incluidos. Pero vean porque decimos esto: hace un tiempo, leímos un artículo que publicó Apologista Mario Olcese, titulado “Lo que los tJ no dicen de los redimidos y del verdadero Israel de Dios” (23/11/11) y mostrando una vez más tener una prodigiosa capacidad de imaginación, eso sí, orientada a favorecer sus particulares intereses, como es la pretensión de reinar con Cristo en el reino de Dios. Porque el Sr. Olcese en este artículo objeto de análisis, cita de una porción de la revista estrella de los TJ, La Atalaya, de fecha 15/12/09 y que a nuestro entender (sin que sirva de precedente), al menos la porción de la que estamos hablando, impecable en todos sus aspectos y totalmente aséptica, pues no se menciona en ella ninguna enseñanza doctrinal, sino que se limita a destacar la bondad del Altísimo al dar a su Hijo en beneficio de la humanidad…… nada más. Tanto eso es así, que el propio D. Mario y a continuación de la porción transcrita de la citada Atalaya, hace la siguiente afirmación: “Como vemos, los TJ dicen que Dios proporcionó rescate para redimir a la humanidad, dando a Su Hijo en sacrificio por nuestros pecados. Esto quiere decir que los que somos convertidos hemos sido redimidos por el sacrificio de Cristo—¿Qué implica esto?” (Negritas nuestras). Pero sin embargo, si bien es cierto lo que dicen los TJ en esa porción de la citada Atalaya, lo que ya no es tan cierto es que eso quiera decir lo que el Sr. Olcese interpreta que dice y sobre lo que basa su escrito; lo único que se hace en esa parte transcrita, es explicar el significado de Juan 3:16…… sin embargo y ya buscándole cinco pies al gato, dicho caballero inicia su exposición de la siguiente manera: “Ustedes deben leer con atención este estudio para no perder la ilación de lo que pretendo

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demostrar. Los Testigos de Jehová dicen que la iglesia son los 144,000 ungidos, los santos, el Israel de Dios. El resto de la humanidad redimida serán los súbditos del reino, personas que se salvan sin ser ungidas, sin ser parte del cuerpo de Cristo, sin tener el Espíritu Santo, y sin ser hijos de Dios. ¿Pero será cierto eso?” (Negritas nuestras). Por lo tanto, vamos a ver si D. Mario es capaz de demostrarnos eso que pretende y que no es más, que el rebatir la afirmación de los TJ, en el sentido de que solo 144.000 gobernarán con Cristo…… pero cuestión en la que los TJ tienen razón, porque es totalmente cierto lo que ellos afirman y siempre según las Escrituras, con lo que ya nos permitimos responderle al Sr. Olcese, la pregunta que formula al final de ese párrafo transcrito: es cierto lo que dicen los TJ. Porque vamos a ver: ya de entrada, que solo 144.000 gobernarán con Jesucristo en el reino de Dios, no lo dicen los TJ, sino que lo dicen las Escrituras y a las que el Sr. Olcese hace caso omiso, en un intento de tener razón en su más que discutible enseñanza de un cuerpo de gobernantes compuesto por los notables del AT, más todos los bautizados como seguidores de Jesucristo, más la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, todos ejerciendo como reyes y sacerdotes con Cristo en ese gobierno milenario por venir. Sin embargo, la razón de los TJ está, en que no hacen más que citar de Rev. 14:1 y del que el citado caballero, así como todos aquellos que actualmente se auto-consideran “ungidos” o Hijos de Dios, huyen como de un “nublao” y en dónde podemos leer como sigue: “Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” Y eso es lo que dice el texto en cuestión…… nada más; pero incluso prescindiendo del hecho de que esa cantidad pueda ser literal o simbólica (como afirman algunos “entendidos”) y por aquello de ceder un poco (para que no se diga), lo que está claro es que el grupo de los que con Cristo tienen que reinar, está conformado por un reducido número de integrantes según Jesús (Luc. 12:32) y alejado por tanto, de los “millones, miles de millones” que propone el Sr. Olcese y acercándose por lo tanto, más a lo que dice Rev. 14:1, que a lo que afirma el citado caballero. Ya de entrada, se hace necesario averiguar, de qué se nos está hablando en este pasaje de Rev. 14:1, porque hay que tener en cuenta en primer lugar y para situarnos, que la Revelación

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fue escrita para “mostrar a sus esclavos (u séase, a nosotros en nuestros días) las cosas que tienen que efectuarse dentro de poco” (Rev. 22:6), por lo que esta no podía apartarse de las cosas que ya Jehová había profetizado en tiempos anteriores “por boca de sus santos profetas” (Hech.3:21). Luego lo que le fue presentado a Juan en visión, fue el cumplimiento de cosas profetizadas de antemano, como por ejemplo, el contenido del Sal. 2:5-6: “En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.” Luego lo que Juan vio por adelantado, fue el cumplimiento de esa profecía, o sea, a Jesucristo ya entronizado y ejerciendo como Rey delegado de Jehová…… y junto a él, obviamente, a aquellos que conformarán su gobierno en pleno y que en el citado pasaje se nos cuantifica en 144.000 “sellados”; y detalle de importancia, porque el hecho que estén sellados en sus frentes con “el nombre de él y el nombre de su Padre”, denota propiedad o pertenencia y lo que los distingue de otros que no son sellados, pues de lo contrario, no se entendería la necesidad de un sellamiento distintivo. Por ejemplo, de los sobrevivientes de la “gran tribulación” y a los que D. Mario coloca de forma incorrecta, también como gobernantes con Cristo en su reino, no se nos dice nada de esto: “Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14). Y analizando este pasaje con un poco de atención, notamos que el anciano del que se hace mención, no le pregunta a Juan por los personajes sellados de los versículos del 4 al 8, pues ya el propio Juan era uno de esos, aunque si estamos hablando de una revelación, obviamente estaríamos hablando de cosas que Juan no sabía (cuanto menos el resto de apóstoles, muertos antes que él), por ejemplo, la cantidad concreta de sellados “con el nombre de él y el de su Padre”. Sin embargo, sí se le pregunta, por esa ingente masa de personas que aparecen en el versículo 9 y de las que Juan desconocía su procedencia, pues a diferencia de los 144.000 no tenían señal o marca que los identificara, por lo que el anciano en cuestión, tuvo que revelarle que eran los sobrevivientes de la “gran tribulación”…… luego habría que notar, que nos encontramos con personas que no habían muerto y por lo tanto, no podían participar de ninguna resurrección. Pero por otra parte, no podemos olvidarnos un “pequeño” detalle:

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aquellos que con Cristo han de reinar, inexcusablemente tienen que participar de la llamada “primera” resurrección: “Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). Luego el Sr. Olcese, comete un error de bulto cuando coloca a esos sobrevivientes de la “gran tribulación” reinando con Cristo; como comete un error de bulto al afirmar que los notables del AT (los Abrahán, Moisés, Noé, David, Daniel, etc.), también reinaran con Cristo, al igual que cuando afirma que todos los bautizados en el nombre de Jesucristo, desde el primer siglo en adelante, serán parte de ese gobierno o administración “predeterminada” por Jehová. Entonces ¿quiénes son esas personas, que no teniendo ninguna señal distintiva, sin embargo han lavado y han emblanquecido sus ropas con la sangre del “Cordero”, eso es, se han beneficiado del sacrificio redentor de este? Pues esas de las que se nos habla en el mencionado pasaje de Juan 3:16 y del que citan los TJ, razonablemente, en esa publicación a la que hace referencia Apologista: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” Luego si no entendemos mal, estaríamos hablando de un sacrificio que abarcaba a toda la humanidad y con lo cual los TJ, en este caso estarían en lo cierto…… ya otra cosa y algo que no parece entender el Sr. Olcese, es que para llevar a cabo la “restauración” mencionada en Hech. 3:21, que aplicaría a la humanidad en general y orientada hacia el retorno a la vida eterna, había que diseñar un plan y siendo eso lo que hizo Jehová, en el mismo momento en que Adán y Eva pecaron: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón.” (Gén. 3:15). Y palabras con las que se dio a la humanidad, la promesa de que el Altísimo, su Creador, no renunciaba a devolver las cosas a su estado original, pero algo que requeriría de un proceso que necesitaría tiempo para su desarrollo; la misma palabra “restauración” que se usa en Hech. 3:21, lleva implícita la idea de una acción progresiva y por lo tanto, tiempo para llevarla

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a cabo y durante el cual, se tendrían que ir superando distintas etapas y usando distintos “instrumentos”…… siendo el último de ellos, un periodo de mil años y espacio de tiempo que conocemos como “el reino de Dios”. Pero claro, el tiempo por sí solo, no arreglaría las cosas, sino que haría falta alguien que interactuara con él, para llevar adelante el Plan Divino y lo que este implicaba; y ahí, es donde entra la figura de Jesús, con su sacrificio redentor y la de aquellos que, según voluntad de Jehová, fueron “predeterminados” para acompañarle en la “administración” de ese reino e instrumento necesario, para culminar el logro preestablecido por el Creador: “Esta él la hizo abundar para con nosotros en toda sabiduría y buen sentido, 9 por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo 10 para una administración al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra. Sí, en él, 11 en unión con el cual a nosotros también se nos asignó como herederos, por cuanto fuimos predeterminados según el propósito de aquel que opera todas las cosas conforme a la manera como su voluntad aconseja.” (Efe. 1:11). Luego entendemos que el pasaje es claro al afirmar, que Jehová se propuso la creación de una administración, con el fin de reunir de nuevo todas las cosas, tanto del cielo como de la tierra, en Cristo como Su representante y volviendo al inicial principio de igualdad que se rompió con Adán (Mat. 6:10). Por lo que algo que hay que tener claro, es que a diferencia de que piensan los Olcese y compañía, el reino no es el fin a conseguir, sino el medio para la consecución de un fin…… dicho de otra manera: el reino de Dios, no es el todo, sino una parte del todo y mediante el cual Jehová consigue su objetivo de restaurar a la humanidad a su condición original. Y así en esa misma línea, vemos en ese pasaje una perspectiva del plan de Jehová y que Pablo denomina como un “secreto sagrado”, el cual consistía en la creación de una “administración” u órgano direccional, obviamente para administrar o dirigir algo y que nos queda explicado en Hech. 3:20-21: “…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” Y puesto que estamos hablando de una restauración pendiente, lógicamente tendría que haber alguien que asumiera la responsabilidad de llevarla a cabo, labor encomendada (según

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se sobreentiende del citado texto) a Jesucristo y a aquellos que él escogió, durante su estancia aquí en la tierra, como acompañantes en esa labor. Pero ya que por restaurar entendemos el devolver algo a una condición anterior, deberíamos de averiguar si existe relación entre lo que se perdió con Adán y Eva, con lo que Dios nos habló por boca de sus profetas que sería restaurado…… por lo que tendríamos que averiguar de qué nos hablaron los profetas; veámoslo: Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.” Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.” Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.” Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría..….” Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.” Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no

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habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.” Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.” Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado. 9 No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar.” Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” Estas son, entre otras, las cosas de las que habló Jehová por boca de sus profetas y que nos hablan de Su propósito para con nosotros, o sea, de todos aquellos que creemos en Su promesa mediante el ejercer fe en su Hijo Jesucristo (Juan 3:16): devolver al ser humano a las mismas condiciones de perfección física, mental y medioambiental de las que gozaron nuestros primeros padres…… nada más; y siempre que entendamos correctamente la palabra “restauración”, eso es, el devolver algo a su estado original. Y con ello podemos observar, que la afirmación de los Testigos de Jehová, sobre un gobierno de 144.000 miembros junto a Jesucristo, como una “administración” escogida para dirigir ese proceso restaurador, estaría en línea con el propósito de Jehová y que de ninguna manera, es el de tener un mundo lleno de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6), lo cual no se ajustaría a lo que es una restauración de cosas preexistentes, sino a la creación de algo nuevo y que no existía en los tiempos de Adán y Eva; por lo tanto, nada parecido a una restauración. Sin embargo, el planteamiento del Sr. Olcese, así como el de todos aquellos que como él piensan, es totalmente contrario a esa tesis y favoreciendo la idea, de que todos tenemos que ser reyes y sacerdotes en ese nuevo mundo por venir, si queremos conseguir la salvación…… y

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algo que pueden comprobar, si siguen el contenido del artículo del Sr. Olcese que estamos analizando; y planteamiento que cambia radicalmente el propósito ya explicado del Altísimo, a algo que Este nunca ha tenido en mente o al menos, no nos ha sido revelado en Su Palabra, como es el que todos adquiramos la condición de reyes y sacerdotes, lo cual no deja de ser un solemne disparate. Y es que esas personas que van presumiendo por ahí de ser “santos” o “redimidos”, según nos dice el caballero en cuestión en su artículo, cometen un error de bulto e impropio de personas que, según afirman, son depositarios del espíritu guiador a la verdad (Juan 16:13), que Jesucristo prometió a aquellos que tenían que llegar a ser sus hermanos: intentan averiguar el propósito de Dios para el hombre, tomando como punto de referencia el NT, cuando en realidad dicho propósito solo está revelado en el AT…… no olvidemos, que según Hech. 3:21, fue “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” que Jehová nos habló de lo que pensaba hacer con nosotros y algo que les hemos mostrado hace un momento. Porque de lo que trata el NT, se resume perfectamente en unas palabras que pronunció el apóstol Pablo: “Porque digo que Cristo realmente llegó a ser ministro de los circuncisos a favor de la veracidad de Dios, para confirmar las promesas que Él hizo a los antepasados de ellos.” (Rom. 15:8). Y eso es de lo que estaríamos hablando: de la confirmación del propósito del Altísimo en la figura de Jesús y confirmación que continuó tomando cuerpo, por ejemplo, con la selección de aquellos que junto a él tenían que formar parte en ese gobierno o “administración” prometida y que tendrían la responsabilidad de llevar a buen término el propósito de Jehová…… que, repetimos, no era otro que devolver al ser humano a la misma situación de nuestros primeros padres antes del pecado y no de hacernos a todos reyes y sacerdotes. No olvidemos, por ejemplo y para enfatizar el asunto, que la labor del sacerdote era la de interceder a favor de los hombres ante Jehová (Hebr. 5:1), mientras que nuestro primer padre Adán, como perfecto hijo de Dios, no precisaba de intermediarios para hablar con su Creador: “Y Jehová Dios siguió llamando al hombre y diciéndole: “¿Dónde estás?”. 10 Por fin él dijo: “Oí tu voz en el jardín, pero tuve miedo porque estaba desnudo y por eso me escondí”. 11 A lo que dijo él: “¿Quién te informó que estabas desnudo? ¿Del árbol del que te mandé que no comieras has comido?”. 12 Y pasó el hombre a decir: “La mujer que me diste para que estuviera conmigo, ella me dio fruto del árbol y así es que comí”. 13 Ante eso, Jehová Dios dijo a la mujer: “¿Qué es esto que has hecho?”. A lo cual respondió la mujer: “La serpiente... ella me

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engañó y así es que comí”.” (Gén. 3:9-13). Y nada en este pasaje nos hace pensar, repetimos, que el hombre Adán necesitara de un intermediario para hablar con Dios; por lo tanto y si como nos sugiere Apologista, todos adquiriéramos la condición de perfectos e inmortales Hijos de Dios para poder entrar en el reino…… ¿para qué se precisaría la capacidad sacerdotal, si todos podríamos tener una relación directa con nuestro Padre Celestial? Entonces ¿qué sentido tendría el que Jehová dotara de dicha capacidad? ¿No será para atender precisamente, a esos sobrevivientes de la “gran tribulación”, que pasan con vida al nuevo mundo y por lo tanto, precisarán de esa ayuda, así como aquellos que durante el milenio vayan resucitando? Con lo cual, la afirmación de los TJ, sería correcta cuando hablan de unos pocos reinando con Cristo, sobre unos muchos que necesitarán de dicha mediación sacerdotal, como ayuda para conseguir los requisitos establecidos por Jehová, para el acceso a la vida eterna. Porque esa parece ser la voluntad de nuestro Creador y voluntad que solo está expresada en el AT, pues el contenido del NT, no es más que una biografía compuesta de Jesús (los cuatro evangelios), de la historia de la primitiva congregación cristiana (el libro de Hechos de los Apóstoles) y del libro de Revelación, dirigido a las personas que vivirían en los tiempos finales de este inicuo sistema de cosas; los restantes 22 libros de un total de 27 y en los que los defensores del auto-ungimiento como Hijos de Dios se apoyan para reivindicar dicha condición, son cartas cruzadas entre aquellos verdaderos “ungidos” del primer siglo y que nada tienen que ver con nosotros actualmente…… o al menos, eso es lo que se deduce al ver los destinatarios a los que fueron dirigidas. No olvidemos que con la muerte del último apóstol, Juan, se acabó la dispensación del bautismo en espíritu santo y el que daba la adopción como Hijo de Dios, por lo que dejaron de aparecer personas con ese reconocimiento; más información acerca de este tema, la pueden encontrar en nuestro artículo “Pero…… ¿y quién nos bautiza?” (02/11/11). Luego y para resumir, el Sr. Olcese no ha demostrado nada, como no sea una nula capacidad de entendimiento de las Escrituras, pues nada, absolutamente nada de lo por él afirmado, en el sentido de que junto con aquellos que “sueñan” con ser reyes en ese nuevo orden venidero, gobernará “sobre muchas ciudades” y en una esperpéntica interpretación de la parábola de las minas (Luc. 19:15-27), se ajusta a la realidad del propósito declarado por Jehová, mediante sus profetas “de tiempo antiguo” (Hech. 3:21), tal y como hemos visto. Y nosotros ahí lo dejamos, pasándoles a ustedes el testigo de la labor de averiguar, quién tiene la razón en sus

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afirmaciones…… si D. Mario o nosotros y conocer de esta manera, cuál es el futuro que realmente tiene reservado nuestro Creador para cada uno de nosotros: si el de ser todos reyes y sacerdotes en Su reino, cómo nos aseguran esos “iluminados” que se auto-proclaman “ungidos” o Hijos de Dios (entre ellos el Sr. Olcese), o sencillamente, ser felices súbditos bajo ese gobierno de hechura celestial que regirá en esa nueva tierra venidera, convertida en un verdadero paraíso y con la vida eterna en perspectiva. Y es que el planteamiento que esos señores nos hacen acerca del propósito del Altísimo para con Su creación, pues ¡que quieren que les digamos!...... pero un pelín “disparatadillo” si parece ¿no creen?

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