EL ANALISIS MULTIRREFERENCIAL

Jacques Ardoino

Jacques Ardoino es Profesor de la Universidad de Par´ ıs VIII. Este texto ha sido tomado de Ardoino J. et al. SCIENCES DE L’EDUCATION, SCIENCES MAJEURES. ACTES DE JOURNEES D’ETUDE TENUES A L’OCCASION DES 21 ANS DES SCIENCES DE L’EDUCATION.1 Issy-les-Moulineaux, EAP, Colecci´ on Recherches et Sciences de l’education, 1991, pp. 173-181. Es necesario comprender el an´ alisis multirreferencial como una lectura plural, bajo diferentes ´ angulos, de los objetos que quiere aprehender, en funci´ on de sistemas de referencias supuestamente distintos, no reductibles los unos a los otros. La educaci´ on, por ejemplo, definida como una funci´ on social global, asegurada y traducida por un cierto n´ umero de pr´ acticas, est´ a en relaci´ on, evidentemente, con el conjunto m´ as vasto de las ciencias del hombre y de la sociedad. Por consecuencia, desde el punto de vista del saber, le interesa tanto al psic´ ologo como al psic´ ologo social, al economista como al soci´ ologo, al fil´ osofo como al historiador, etc´ etera. En el plano de la acci´ on, se advierten m´ ultiples competencias necesarias tanto para la inteligencia pr´ actica como para la gesti´ on de situaciones concretas. S´ olo se puede esperar emprender seriamente el an´ alisis de tales pr´ acticas a partir del reconocimiento de su complejidad y, por consecuencia, de una comprensi´ on considerablemente retrabajada del status de su opacidad. En efecto, son estas u ´ltimas nociones, las que a trav´ es de los desarrollos de la antropolog´ ıa contempor´ anea (E. Morin), nos parecen las m´ as propias para fundar la legitimidad de un an´ alisis multirreferencial. Introducen justamente a otra epistemolog´ ıa, cuestionando particularmente, la idea com´ unmente admitida de que el proceso cient´ ıfico consiste necesariamente en el tr´ ansito de lo complejo a lo simple. Dicho de otra forma, la representaci´ on tradicional de la complejidad, poco diferenciada de la complicaci´ on y usualmente sin´ onimo de enredo o de confusi´ on, es aqu´ ella de un producto bruto, mal acabado, provisoriamente opaco pero destinado, por el esfuerzo del conocimiento, a una transparencia a´ un en devenir. As´ ı, tal o cual enfermedad, a´ un no controlada, incurable, el SIDA, por ejemplo, se considera, a fin de cuentas, por los investigadores que a ella se enfrentan, como si pudiera ser erradicada, a partir del momento en el que se habr´ a comprendido la g´ enesis y las condiciones de desarrollo. El proceso de las ciencias positivas recorta efectivamente lo real y “construye” literalmente los “hechos”, las “leyes” y las teor´ ıas. Su “apuesta” es siempre aqu´ ella de la descomposici´ on (es la etimolog´ ıa del t´ ermino “an´ alisis”), de la divisi´ on, de la investigaci´ on de elementos cada vez m´ as simples, cada vez m´ as fundamentales, cuya acumulaci´ on, m´ as aun que la combinaci´ on, da justamente las propiedades del conjunto. Hay que notar, de paso, que la representaci´ on del proceso cient´ ıfico en t´ erminos de afinamientos, si no es que de “reafinamientos”,2 progresivos, hasta encontrar lo simple, es concebido como esencial, porque lo elemental alcanza al fantasma de la pureza que se encuentra en todas las culturas. Mitos y religi´ on ubican la pureza o el estado de inocencia en los or´ ıgenes. Es el tema de la edad de oro o del para´ ıso perdido. Ahora, la “religi´ on de los hechos” conserva, de cierta manera, esta nostalgia en el coraz´ on mismo de su racionalidad. Para esta cosmogenia, Dios, que sabe todo, cre´ o inicialmente el mundo. En seguida, los hombres se interrogan. El descubrimiento, por su etimolog´ ıa propia, a´ un muy cerca del develamiento, supone precisamente la puesta al d´ ıa de alguna cosa “oculta”, all´ a, preexistente, a la cual s´ olo se puede acceder obstinadamente, parsimoniosamente, poco a poco, por fragmentos. En este andar de lo no conocido o de lo desconocido hacia lo conocido, del no saber hacia el saber, todo ocurre como si la empresa cient´ ıfica quisiera, por sus esclarecimientos, disipar la penumbra, a la imagen del ciclo perpetuamente renovado de una alternancia de los periodos diurnos y nocturnos. Las “luces” de nuestra civilizaci´ on se dan, as´ ı, a la tarea de combatir y de vencer a las tinieblas de la barbarie. Despu´ es de la aurora de nuestra historia, la finalidad del conocimiento se expresa a trav´ es de una dial´ ectica de lo invisible y de lo visible, de lo oculto y de lo develado, de la opacidad y de la transparencia.
1 Este texto fue publicado tambi´ en, en forma semejante, en Perspectives de l’analyse institutionnelle, bajo la direcci´ on de Hess R. y Savoye A. Par´ ıs, Klincksieck M´ eridiens, 1988. 2 Raffinages: idea de purificaci´ on y al mismo tiempo de adquirir un estado refinado.

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por la escuela hermen´ eutica alemana. un recordatorio a las particularidades de la intimidad. en parte. cada uno por sus propios medios. la realidad humana y social. es totalmente construible-deconstruible-reconstruible. como E. naturalmente opaco y que tiene que ver. Aqu´ ı. m´ as temporal e hist´ orico que espacial o extendido (en el sentido l´ ogico-matem´ atico. establecer´ a. la distinci´ on. de retroacci´ on. adquieren una importancia mucho mayor. esquematizar. seg´ un el sentido corriente. pero este trabajo de an´ alisis y de s´ ıntesis. y. el constructor. ya no hay coincidencia posible entre esta visi´ on de las cosas. para adaptarse. Cierto. por m´ as compleja que sea. En este sentido. de contra-estrategia. En este sentido. sin embargo. la inteligibilidad de los fen´ omenos vivos consiste tambi´ en en reconstruir. Notemos. tanto o m´ as con una hermen´ eutica. las sociolog´ ıas criticas. todo producto. por los t´ ecnicos. generados y construidos en un efecto d’apr` es-coup de recurrencia. son algo totalmente distinto de la explicaci´ on. Cualesquiera que sean los determinismos que lo condicionan y puedan explicar sus modos de funcionamiento. las aproximaciones hermen´ euticas. la doxa. Por esto. Dicho de otra forma. encontrar la ocasi´ on de confrontarse con los enunciados cient´ ıficos. Esto ser´ a aun m´ as verdadero en los procesos establecidos. una frontera u ´til entre la opini´ on com´ un. resultado. fuera del universo de la raz´ on. conducen siempre a la evaporaci´ on. Igualmente. pariente cercana aqu´ ı de la poeticidad (poiesis) es. reflejo. sin embargo. La opacidad. estaban o bien consideradas como un estado solamente provisional del objeto. En este sentido. sobre el que regresaremos m´ as adelante. no podr´ an. o psicomecanicista cartesiano). es transparente. al mismo tiempo. las creencias. en sus tiempos. esta representaci´ on del “objeto cient´ ıfico” y el fen´ omeno vivo o. la complejidad. volumen. es necesario entender por transparencia m´ as que lo que puede estar abrazado por la mirada. del universo al que pertenece. a´ un racionales. la explicaci´ on y la elucidaci´ on. Nosotros podr´ ıamos. idealmente o ps´ ıquicamente. Adem´ as. Morin ha intentado mostrar. El creador. Ninguna reducci´ on de este tipo es leg´ ıtima cualquiera que fuese la nostalgia que a´ un se tenga de ella. poner en juego lo imaginario se valoraba como humo. retomada y utilizada. el signo de los roles y de las funciones de un aparato imaginario (sin aceptar. el psicoan´ alisis naciente. de la novela o del discurso. sobre todo. la conciencia. por consecuencia. efecto del propio juego de una combinatoria o de una axiom´ atica es transparente en este sentido del t´ ermino. los mitos. para despu´ es ser deconstruido (descompuesto) y reconstruido id´ entico. un retorno a la magia de los or´ ıgenes). funci´ on. Quedar´ an del orden de la filosof´ ıa. M´ as generalmente a´ un. tambi´ en ahora. Decir que aquello que es espec´ ıficamente humano es siempre. despu´ es. de lo heterog´ eneo a lo homog´ eneo. a deformarlo. destinado a ser reducido en elementos m´ as simples por el an´ alisis. ya establecida en el siglo pasado. especialmente por Dilthey. por ejemplo. las fenomenolog´ ıas. del arte. concebido. formas de conocimientos precient´ ıficos. que le da al menos. de una funci´ on imaginaria“.Esta posici´ on anal´ ıtica “cl´ asica” basada en la hip´ otesis de una reducci´ on siempre posible de lo complejo a lo elemental. entonces. implicado y. espacio. hablar de las ciencias de la implicaci´ on 2 . es insistir sobre el car´ acter a la vez objetivo y subjetivo. totalmente descrito. la idea que uno se hace de su funcionamiento supuesto. por el esp´ ıritu que conoce. igual que de todo aquello que pod´ ıa venir a obstaculizarlo. por consecuencia. m´ as generalmente a´ un. un objeto matem´ atico n´ umero. La opacidad. plano. aquello que puede ser construido. incluso transformarlos. As´ ı. en “formalizar” y “modelizar”. definido o inspeccionado. Este reconocimiento de la opacidad es. al principio por los cibern´ eticos. o los enunciados de saber que permiten una administraci´ on de la prueba. que aqu´ ı. la inteligencia que supuestamente “atraviesan” m´ as o menos totalmente la cosa. con todas sus propiedades. efectivamente. Se vuelve a encontrar. la comprensi´ on de estos determinismos y una cierta capacidad para actuar. ilusi´ on. por mucho tiempo. no se trata ya de la mirada tomada a la letra. la descomposici´ on abstracta o concreta (por ejemplo: la disecci´ on de un organismo vivo). el objeto de conocimiento se supon´ ıa fundamentalmente susceptible de transparencia cuando un trabajo conveniente del esp´ ıritu y un tratamiento de datos con metodolog´ ıas adecuadas. la vista. una m´ aquina. a veces. “el esp´ ıritu”. hay en s´ ı un poder de negaci´ on. quiz´ a. siempre m´ as o menos tributarias de la hip´ otesis de la eficacia propia de un inconsciente y. etc´ etera. o bien abandonadas a los caos exteriores. Todo lo que pod´ ıa. pol´ emico. m´ as espec´ ıficamente a´ un. a pesar de la noci´ on de “caja negra” forjada. a la desaparici´ on de las propiedades y de los caracteres. sino de la mirada en un sentido figurado. por lo menos asegurados por una coherencia axiom´ atica. a sobrecargarlo. entre ciencias de la explicaci´ on y ciencias de la ”comprehensi´ on”. de la poes´ ıa. que con el propio proceso explicativo. los fen´ omenos de recurrencia. los m´ as espec´ ıficos y fundamentales del objeto de tales investigaciones: la vida. en este universo. en s´ ıntesis. tambi´ en. Es la l´ ogica hipot´ etica-deductiva. le descargaban de las ilusiones sensibles. el reparador y el utilizador pueden conocerla casi totalmente. formas de reflexi´ on.

Por un lado. la figuraci´ on de disposiciones internas de la realidad estudiada en t´ erminos de conjuntos. como hipercomplejos. se sabe que ahora ya no podemos conformar con el solo proceso “positivista”. Cuando. el gadget de moda que invocan demasiado f´ acilmente una gran cantidad de corrientes modernistas. las dimensiones propias del sujeto. al privilegiar la regulaci´ on. a la vez. esta u ´ltima. Pese a los numerosos intentos en el pasado. se convierten en preeminentes para la inteligibilidad. de una totalizaci´ on en proceso (en el sentido sartreano del t´ ermino) que de una totalidad. en el caso que nos interesa. de alteraci´ on. en el seno de los cuales se inscriben los actores dotados de negatricidad. por consecuencia. en pocas palabras. de la realidad estudiada y la imposibilidad de su reducci´ on por cortes. en el marco de las ciencias. a este objeto como estratificado y demandante de diversos niveles de lectura. perturbando a su vez el funcionamiento. quedar´ ıa ininteligible. en este cambio de perspectiva. Sin embargo. pueden referirse igualmente a la idea de “complementariedad”. pero pensados como complementarios. est´ an muy lejos de coincidir. jam´ as podr´ ıa ser totalmente eliminada del proceso cient´ ıfico. sin esta multiplicidad de acercamientos. por su lado. as´ ı adjudicadas al objeto. de normalidad o de anormalidad que se les confiere por el tratamiento eventual de las dificultades de funcionamiento que resulten. bien marcada por la ciencia cartesiana (dividir la dificultad. si se acepta no limitarse solamente a los comportamientos observables. en el seno de las cuales se elaboran las diferentes “miradas” que pretenden dar cuenta cient´ ıficamente de las pr´ acticas sociales. por ser esencialmente funcionalista. . consciente o inconscientemente. Esto supone una visi´ on. para hablar el lenguaje de los f´ ısicos o. hol´ ıstico y no lineal. . renunciar a querer encontrarla o reencontrarla despu´ es de un tratamiento homog´ eneo. es entonces. el reconocimiento o la distinci´ on efectuados por la inteligencia. en tanto que se trata de conjuntos pr´ acticos. Desde el punto de vista de la o de las miradas que intentan dar cuenta de esto. Sin embargo. Por otra parte. postular el car´ acter “molar”. a partir de m´ etodos apropiados. ) Es toda la cr´ ıtica de la forma del pensamiento disyuntivo y disciplinario la que marca a´ un nuestro conocimiento. nos parece preferible hablar de multirreferencialidad. si no es que “objetivables” o a tomar en cuenta como inevitables. de recurrencia. Estas dos nociones no deben ser confundidas. hol´ ıstico. representaremos. en este sentido. 3 . el hombre no es indiferente a las producciones de saber que le conciernen y ante las cuales reaccionar´ a. se da la representaci´ on de las diferencias de donde nacer´ an las oposiciones de intereses. En la medida. hay. siempre incompletos. los caracteriza. de hecho. es necesario saber que ese objetivo es siempre susceptible. de provocar contraestrategias apropiadas. de salud o de enfermedad. que esa noci´ on se opone a la ambici´ on simplificadora. sobre el “patr´ on” de las ciencias exactas. sugerido por la etimolog´ ıa). Debido a que esta capacidad “negatriz” es exclusiva de lo vivo. comprehensiva y hermen´ eutica de las cosas. en s´ ı misma. de alguna manera. la noci´ on de complejidad merecer´ ıa un muy amplio desarrollo para dejar de ser o de parecer la panacea. una estrategia de conocimiento. de interdependencia. en este caso. Reconocer la complejidad como fundamental en una regi´ on del saber. a la vez. molares y no moleculares. aun si se aproximan desde diversos puntos. La aproximaci´ on sist´ emica. La hip´ otesis de una pluralidad de “miradas” necesarias para permitir la comprehensi´ on de un objeto dado. tanto una como la otra. por descomposici´ on en elementos m´ as simples. que fundan eventualmente las propiedades cuasi hologr´ aficas. termina. esta imposibilidad de separar o descomponer los “constituyentes” de una realidad compleja no prohibe. al nivel del “campo” como del objeto. en el seno de tales conjuntos. a la vez individual y colectivo. Reconocer y postular la complejidad de una realidad es. Para explicar brevemente la diferencia. Edgar Morin quiere especificar los fen´ omenos bioantroposociales. si se prefiere. Pero. ´ el va a interferir permanentemente con los dispositivos de an´ alisis y de investigaci´ on que se le aplicar´ an. una pr´ actica social. Esta complejidad se da demasiado seguido a conocer como “multi” o “pluri” dimensionalidad. evita en parte este problema. para “calcarlas” m´ as o menos. “sistem´ atica”. por otra parte. Entonces. de ninguna manera. es necesario hacer notar que se trata mucho m´ as. por la cual los fen´ omenos de relaciones. Digamos simplemente aqu´ ı.y de las ciencias de la explicaci´ on (sin ser de ninguna manera despreciable la funci´ on del pliegue adentro o afuera. en la que su objeto-sujeto. Si se acepta que la investigaci´ on es. por otorgar a este objeto un elevado grado de desorden y de heterogeneidad que. La intuici´ on de la complejidad en los antrop´ ologos y las representaciones propuestas por los modelos sist´ emicos. los conflictos y el status de legitimidad o de delincuencia. Entonces. a fortiori del hombre. al mismo tiempo. Su comprensi´ on de las situaciones no es dial´ ectica. precisamente.

m´ as comprensible desde la mirada del soci´ ologo. la multifactorialidad jam´ as sobreentiende el reconocimiento de la heterogeneidad eventual de los diferentes factores. sin embargo. hablados. viene a complementar muy u ´tilmente. Pag` es) para comprender determinadas interferencias de lo ps´ ıquico y de lo social en el funcionamiento de las grandes organizaciones modernas. para que una elaboraci´ on te´ orica se haga posible. 2. En fin. hasta psicoanal´ ıtica (las im´ agenes parentales. hablamos ya de realidades m´ as heterog´ eneas entre ellas pero que quedan sin embargo coordinadas. Esta perspectiva supone evidentemente hacer el duelo de un “monismo”. tacto) son complementarios. ser´ a necesario a´ un distinguir entre una representaci´ on funcionalista. A la inversa. El trabajo de an´ alisis consiste menos en intentar homogeneizarlos. en gran parte. la “complementariedad” es la de conjuntos profundamente o inclusive irreductiblemente. psicosociales. y una representaci´ on m´ as pol´ ıtica. cuando en realidad se trata de un problema de autorizaci´ on. en el grupo (perspectivas psicosociales). La reciprocidad no es. El “complementarismo” de G. ser´ a necesario esperar la puesta al d´ ıa de las adquisiciones de la psicosociolog´ ıa. Sin embargo. m´ as all´ a de las teorizaciones del terreno. la interdisciplinariedad evocadas e invocadas permanecen como promesas piadosas es. heterog´ eneos. de las empresas internacionales. Devereux es otra forma de multirreferencialidad. Un excelente an´ alisis organizacional puede perfectamente economizar e ignorar las dimensiones espec´ ıficamente institucionales. Si muy frecuentemente la pluridisciplinariedad. lo que importa es no confundir la problem´ atica psicoarcaica de la autoridad. la aproximaci´ on etnometodol´ ogica de las pr´ acticas sociales. Igualmente. Otro ejemplo podr´ ıa ser buscado a´ un en la metodolog´ ıa de la intervenci´ on. “piloteadas: por un sistema nervioso central. El an´ alisis propiamente institucional de un objeto social no es de ninguna manera pertinente en tanto que no se haya efectuado el an´ alisis organizacional correspondiente. Evidentemente. Adem´ as. Cuando decimos que los diferentes “sentidos” (vista. todos estos diferentes aspectos interfieren. podemos hablar de multi-dimensionalidad quedando en el interior de un universo perfectamente homog´ eneo (las dimensiones de una figura geom´ etrica. verdadera. Si hablamos de dos “´ angulos complementarios” cuya suma da un ´ angulo recto.oculta contenidos muy diferentes: 1. las instituciones de referencia propios. sociol´ ogicos). la complementariedad que evocamos es aqu´ ella de dos subconjuntos homog´ eneos el uno con respecto al otro. finalmente. su representaci´ on del objeto. de un sistema explicativo u ´nico que perdura en nuestra cultura. que requiere de una lectura psicol´ ogica. es igualmente plural. lenguas sin confundirlas. de hecho. en el marco de las ciencias antroposociales que hacen un llamado. las personas (perspectiva psicol´ ogica). Por su parte. el enfoque de los fen´ omenos de dominaci´ on que proponen los psicosoci´ ologos (M. Mucho m´ as que una yuxtaposici´ on de “miradas” disciplinarias. m´ as deliberadamente institucionalista. por ejemplo. en este campo. por ejemplo. particularmente. Para concretar esta problem´ atica hemos desarrollado un modelo de explicaci´ on de las pr´ acticas educativas. 3. Cuando queremos estudiar los fen´ omenos de poder en el campo educativo o fuera. a los sistemas de referencia.4 A´ un es necesario comprender aqu´ ı que para estas diferentes perspectivas hay lenguajes muy diferentes por su vocabulario. valdr´ ıa m´ as la pena efectuar una instrumentaci´ on de an´ alisis mucho m´ as fina. ´ esta es central en la perspectiva socioanal´ ıtica. que en intentar articularlos o hasta conjugarlos. cuando queremos subrayar la importancia de perspectivas “complementaristas” para la comprensi´ on de los fen´ omenos. aunque sin confundirse con las aproximaciones m´ as cl´ asicas del poder. Sin embargo. por el hecho mismo de la “indexicabilidad” 4 . y si se quieren evitar las necedades de una din´ amica de grupo barata que enuncia seriamente que tomar la palabra en un grupo es hacer un acto de poder. al precio de una reducci´ on inevitable. por ejemplo). que son.3 lo que de ninguna manera es la misma cosa. porque cada una quiere conservar el uso de su propio lenguaje sin querer aprender y hablar aqu´ el de los otros. distinguiendo las “miradas” centradas en los individuos. su filosof´ ıa y. corresponden a una lectura totalmente distinta. mecanicista y energ´ etica del poder en el marco de una sociolog´ ıa de las organizaciones. a rejas de lectura diferentes. en principio. olfato. las interacciones de grupo y la dimensi´ on de leadership que conlleva. (psicol´ ogicos. en las interacciones. Sin embargo. en las organizaciones. los procesos de transferencia) y el poder. En los l´ ımites de un an´ alisis factorial. su sintaxis.

y. sino por sus propiedades de “comprehensi´ on”. ligadas a la escucha. T. un excelente ejemplo de la opacidad fundamental.T.5 formas triviales. 1981. aqu´ ı. a pesar de todo. Par´ ıs. N. et al. a nivel del enfoque cl´ ınico. va a jugar un rol muy importante. a veces se abocar´ a a la comprehensi´ on de las situaciones. 4 Cfr. 5 . de convertirse en su propio autor Depende esencialmente de una evoluci´ on de fondo psicoarcaico que condicionan las primeras representaciones de la autoridad. A partir de esto. N. de “acompa˜ namiento” de los fen´ omenos vivos y din´ amicos en los cuales se interesa. Y Dubost J. Traducci´ on de PATRICIA DUCOING y revisi´ on de MONIQUE LANDERMANN. L’intervention institutionnelle. De hecho. Par´ ıs. tan valiosa para Saint-Exup´ ery). ordenadas seg´ un la temporalidad y la multirreferrencialidad explicativa (que supone. a partir de datos precedentes y que pretende un cierto tratamiento de este material a trav´ es de la comunicaci´ on. En esta relaci´ on implicada al otro. de descomposici´ on. Dicho de otra manera. por la experiencia. la autorizaci´ on. Presses Universitaires de France. desarrollando as´ ı un proceso de “familiarizaci´ on cl´ ınica” (que sobre todo no hay que confundir con la “domesticaci´ on” del “Principito”. sin que sea por familiarizaci´ on y de manera totalmente legitima. forma de escucha destinada a la familiarizaci´ on de los intervinientes con las particularidades idexicales y simb´ olicas. puestos en marcha espont´ aneamente por sus colegas Una multirreferencialidad interpretativa. de divisi´ on-reducci´ on en elementos m´ as simples. 3 La autorizaci´ on se entiende. hay que distinguir entre: Una multirreferencialidad comprehensiva. como lo se˜ nalamos arriba). as´ ı como con las significaciones propias de los allant-de-soi. Aqu´ ı hay una dificultad para el pensamiento: la heterogeneidad evidente entre las multirreferencialidades comprehensivas e interpretativas. se requiere ser consciente de que la mayor parte de los trabajos sobre la educaci´ on tratan sobre las “pr´ acticas sociales” mucho m´ as que sobre los fen´ omenos o los hechos entendidos com´ unmente. en este sentido. esto nos sugiere. cuando se puede demostrar que es insignificante en otros campos cient´ ıficos. referenciales heterog´ eneos exteriores) siempre ordenada con base en una especializaci´ on al menos ideal. el an´ alisis ya no se define como tradicionalmente por su capacidad de recorte. la escucha. a las preocupaciones explicativas. A veces el an´ alisis multirreferencial se abocar´ a a la comprensi´ on de los conceptos y de las nociones. 1987. ejercida igualmente a nivel de las pr´ acticas.que reconoce. por un lado. al tomar en cuenta las dimensiones hist´ orico-temporales que la observaci´ on deja de lado. irreductible. en el sentido de autorizarse a s´ ı mismo para algo y no a alguien es m´ as com´ un solicitar autorizaci´ on a otro. (De paso. Una multirreferencialidad explicativa. es la capacidad conquistada por la educaci´ on. en una intencionalidad que se acerque. m´ as interdisciplinaria y orientada hacia la producci´ on de saber. ella misma. L’intervention psychosociologique. Petite Biblioth` eque Payot. En efecto. Mendel G. 5 Obvios. retomando la etimolog´ ıa. Payot.

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