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MADRE SOLEDAD DE LA CRUZ

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MARIA GARCIA DE FLEURY: MADRE SOLEDAD DE LA CRUZ

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MARIA GARCIA DE FLEURY MADRE SOLEDAD DE LA CRUZ INTRODUCCION 1.- LA INFANCIA 2.- LA VOCACION 3.- MADRE SOLEDAD CONOCE A MONS. FRANCISCO BLANCO NAJERA 4.- VOCACION DE FUNDADORA 5.- NUEVAS FUNDACIONES Y PERMISOS 6.- LA GUIA ESPIRITUAL DE MONS. FRANCISCO BLANCO NAJERA 7.- LA MUERTE DEL PADRE FUNDADOR 8.- VENEZUELA Y LAS PRIMERAS FUNDACIONES FUERA DE ESPAÑA 9.- LA EDUCACION 10.- LA ESPIRITUALIDAD 11.- MADRE SOLEDAD: SU PERSONALIDAD Y TRATO CON LAS RELIGIOSAS 12.- LAS CARTAS 13.- LA CONGREGACION 14.- SUS ULTIMOS MESES EN ESTA TIERRA 15.- SIGUEN LAS FUNDACIONES EPILOGO DEDICATORIA A las Religiosas Misioneras del Divino Maestro porque ellas han sido, son y serán grandes forjadoras de la civilización de amor. AGRADECIMIENTO Antes que a nadie quiero agradecerle a Dios Todopoderoso el haberme dado la posibilidad de escribir una obra de la envergadura de ésta y a la Virgen María Inmaculada por acompañarme con amor y dulzura. Quiero darle un agradecimiento muy especial a la Hna. Amparo Pérez Guereño por confiarme la redacción de la biografía de esta gran mujer, la Madre Soledad de la Cruz, quien ha abierto innumerables caminos de fe, amor y esperanza para la sociedad del siglo XXI. Agradezco inmensamente a la Hna Coromoto Godoy el haberme acercado por primera vez a las Religiosas Misioneras del Divino Maestro, a su ayuda, comprensión, celo apostólico y tenacidad. Un agradecimiento especialísimo a todas y cada una de las Hermanas del Divino Maestro que he conocido personalmente. Ellas son testigos vivas del amor a Dios y a los seres humanos. Su espíritu de entrega, dedicación, el empuje en la expansión eficiente y entusiasta del Reino de Dios son frutos de vivir como excelentes discípulas de Madre Soledad y de Monseñor Francisco Blanco Nájera Junto a ellas, quiero agradecerles a todas esas otras Hermanas del Divino Maestro que con gran ilusión escribieron algunas de sus experiencias con Madre Soledad permitiendo que este libro no sea sólo una visión académica sino que esté lleno de calor y cariño. Finalmente agradezco a Eduardo mi esposo, a mis hijas María Mercedes, María Isabel y María Luisa, a mis yernos Andrés, Francisco y Rubén Eduardo y a mi queridísimo nieto Andrés Eduardo el haberme regalado el tiempo para dedicarme a investigar y escribir acerca de este personaje que ellos no conocían pero que ahora les resulta familiar.

INTRODUCCION A muchas personas en el mundo actual puede costarles entender que sólo por los caminos de la Cruz se llega a las alturas de la luz, del amor y la trascendencia. Quizás algunos no entiendan lo que

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significa para una mujer despojarse de las modas para vestir un hábito religioso, ni comprenden el valor de un alma. Las religiosas sí lo entienden, por eso, son capaces de “dejarlo todo por amor a Cristo para el servicio y la salvación de las almas.” El profundo amor a Cristo es la realidad única y verdadera que movió a Soledad Rodríguez Pérez a entregar su vida. Si ella hubiera sido una mujer buena, como tantas, se hubiera casado, tenido hijos, los hubiera educado bien, no hubiera pasado nunca a la historia ni sus actos hubieran trascendido al punto de que usted, amigo lector, esté comenzando a leer acerca de su vida. De ella no haberse salido de la rutina diaria, miles de niños, cientos de Colegios miles de Religiosas y miles de Cooperadores no se hubieran acercado a Dios, no hubieran enfocados sus vidas hacia el amor y no estuvieran en ese camino de tratar de construir, cada uno de acuerdo a sus posibilidades, una sociedad mejor y un mundo más cristiano. Son infinitas las cosas buenas a nivel social, familiar y personal que la humanidad ha logrado sólo por la influencia de esta mujer que se salió de la masa y supo que una persona hace la diferencia. Y si esta persona se entrega por entero a Dios con toda su inteligencia, su corazón y su voluntad verá, como la Virgen María, “cosas maravillosas suceder”. La personalidad de Madre Soledad trascendió por el profundo sentido que tenía de su dignidad al cumplir con la misión y vocación que Dios le había dado. Vivió su “ser de mujer” con una serie de valores humanos como el amor a Dios, el amor a las personas, la esperanza, el ánimo, la bondad, la creatividad, la perseverancia, la obediencia, la laboriosidad, la autenticidad, la austeridad, la humildad, la amistad, la confianza, el desprendimiento de si misma, la oración, el respeto, la lealtad, la voluntad, la paz, la responsabilidad y la coherencia de vida. Esta biografía trata de una persona que sabía que los valores no se pueden vivir “a gusto del consumidor” sino que existe una perspectiva moral en el mundo, con la cual se discierne el bien del mal, la verdad de la falsedad. Una perspectiva que enseña que el ser católico es una norma de vida y de apostolado. Que se trata es de vivir las creencias y compartirlas, de testimoniar la fe con gozo frente a quienes están a nuestro alrededor, en público, para así anunciar con toda alegría y vigor el Reino de Cristo. Mujer con chispa, entusiasmo, alegre, ascética, entregada ¡esa era Soledad Rodríguez Pérez!

CAPITULO 1.- LA INFANCIA En Zamora, España, el primero de febrero de 1904 nació la hija número nueve de Manuel

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Rodríguez Sanromán y Paula Pérez de Rodríguez a quien pusieron por nombre "Soledad". Un tiempo después nació Alberto completando así los diez hijos que conformaron la familia Rodríguez Pérez. Manuel, era un rico terrateniente oriundo de Fermosello en Zamora, España. Se había casado en primeras nupcias y había formado un hogar estable y cristiano donde nacieron varios hijos entre ellos dos varones llamados Manuel y Ulpiano. Lamentablemente su esposa murió y Manuel se vio solo con sus hijos. Cuando el menor de estos hijos tuvo diecisiete años, éste, junto con sus otros hermanos se marcharon hacia Buenos Aires. Habiéndose quedado solo, Manuel conoció a Paula Pérez oriunda de El Perdigón, en Zamora. Después de frecuentarse un tiempo se enamoraron y tomaron la decisión de casarse. A pesar de la gran diferencia de edad pues Manuel tenía cuarenta años y Paula solamente diecisiete. Unidos con la bendición de Dios y con llenos de amor se convirtieron en una pareja feliz. Al poco tiempo vieron nacer a la primera de sus hijas. Vivían como clase media acomodada pues el puesto de jefe de telégrafos de Manuel les permitía una vida holgada. A lo largo de su matrimonio tuvieron diez hijos: Isabel, Felix, María, Pilar, Vicente (quien murió a los dos años), Gonzalo (quien falleció a los nueve años), Paula, Manola (murió joven como religiosa Hija de la Caridad), Soledad y Alberto. A pesar de haber nacido el primero de febrero de 1904, Soledad siempre celebró su cumpleaños el día dos pues ese día se conmemora la fiesta de la Purificación de Nuestro Señor Jesucristo cuando fue llevado al Templo a los cuarenta días de haber nacido. Ese día se recuerda que la Virgen María y San José llevaron al niño Jesús junto con la ofrenda de dos tórtolas como ofrenda. Allí se encontraron con la viuda Ana y con el anciano Simeón quien al verlo dijo: “Ahora Señor, puedes dejar que tu siervo muera en paz porque mis ojos han visto a tu Salvador que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a todas las naciones y gloria de su pueblo Israel” y le dijo a la Virgen: “Este niño será elevado como signo de contradicción y una espada de dolor atravesará tu corazón. (cfr Lc.2, 2939) El dos de febrero también se celebra la Virgen María como la Madre de la Luz del mundo bajo el nombre de la “Virgen de la Candelaria”. prefería celebrar su cumpleaños ese día. A los seis días de nacida aun cuando era lunes, a las cinco de la tarde, la bautizaron en la Parroquia de San Ildefonso de Zamora. El Párroco, el Padre Don Melchor Zatarain dirigió el Sacramento del Bautismo. Cuando Soledad, o "Solita" como la llamaban cariñosamente, tenía cinco años su padre, de sesenta años, murió del corazón el 06 de agosto de 1908. Pero ya de él había aprendido una serie de cualidades que la marcaron para toda su vida: la religiosidad, Dios primero en todas las cosas, la alegría, el esfuerzo, la laboriosidad. Viéndose viuda con siete hijos, pues los demás habían muerto, Paula decidió mudarse a Madrid. Era ya el año 1911. Se instalaron en la Calle Alcalá. Soledad era feliz jugando con sus hermanos Isabel, Felix, María, Pilar, Manuelita y cuidando a su hermanito menor, Alberto. Siendo un día tan cargado de importancia religiosa, Soledad

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Risas, colaboración y ayuda mutua era lo que sobraba en aquella familia que ahora, sin el ingreso paterno, se había convertido en pobre económicamente. Según una serie de datos, parece que Soledad estudió sus primeros años en el Colegio de las Ursulinas de Madrid, luego, la vida se desarrolló de tal manera que su madre tuvo que buscarle un cupo en el Internado para Huérfanas regentado por religiosas de la Beata Ana de Jesús. espiritual y académica. En medio de aquél ambiente académico, lleno de piedad religiosa, las Hermanas prepararon a Solita para recibir su Primera Comunión. La preparación estuvo llena de detalles religiosos que se grabaron muy profundamente en el alma de aquella niña que conocía a sus diez años lo que era vivir bien, así como el dolor que implica la muerte de personas queridas, sabía lo que implicaba el cambio de la vida de una comunidad relativamente pequeña a una gran ciudad y sabía lo que era pasar de vivir muy acomodadamente a vivir como pobres. El 8 de Diciembre de 1914, día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Soledad, junto con otras niñas recibió su Primera Comunión. Ya desde ese entonces se le transparentaba una personalidad llena de sentido común, alegría, agilidad de espíritu y capacidad de vida. El cariño que mostraba a todos a su alrededor junto con su gran belleza física la hacían una joven muy atractiva para quienes la rodeaban y frecuentaban. La educación y el ejemplo de la casa junto con la formación escolar, hicieron que su hermana Manuelita optara por la vida religiosa en la Congregación de las Hijas de la Caridad. Este fue un momento muy importante para toda la familia y hubo gran aceptación. Lamentablemente, Manuelita murió siendo una novicia en Madrid en el Hospital de San Carlos. Allí recibió la mayor parte de su formación

CAPITULO 2.- LA VOCACION Soledad sentía grandes deseos de entregarle toda su vida a Dios y se lo participó a su confesor. Este, para probarla, le pidió que se lo contara a una determinada religiosa del Colegio a quien Soledad le tenía miedo porque era una mujer muy difícil y cuando se molestaba sacaba a relucir hasta lo que se le había dicho en confidencia. Soledad no tuvo el coraje de contárselo ese día a pesar de habérsele acercado e intentado conversar con ella. En la noche, antes de dormirse le rezó con gran fervor a la Virgen y ella dice que sintió la sonrisa de Dios y se durmió en paz. A los dieciocho años, a pesar de tener una serie de admiradores y jóvenes dispuestos a casarse con ella, le participó a su madre sus deseos de entregarle su vida por completo a Dios y al servicio de los demás. ¡Quería ser monja! Paula le dio su aprobación. Era la segunda hija que optaba por la vida religiosa. Uno de sus enamorados, no quería resignarse a la idea de que Soledad se fuera al Convento y, haciendo sus mejores esfuerzos se atrevió a seguirla durante todo el camino hacia el Noviciado. Justo antes de entrar, le entregó un ramo de violetas. Soledad dice que no supo qué hacer. Se lo

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agradeció pero su amor a Dios era mucho mayor que cualquier amor humano y así trató de hacérselo ver. De ésta forma se despidió Soledad de la vida mundana para entrar en la vida religiosa. El 12 de marzo de 1922 entró en el Noviciado de las Religiosas Hijas de María de las Escuelas Pías, conocidas también como Escolapias. El día de la toma de hábito religioso asistieron su mamá y sus hermanos que estaban en Madrid. ¡Soledad estaba feliz! Como madrina de profesión religiosa escogió a su hermana Pilar quien le regaló el anillo. Al tomar el hábito religioso le añadió algo nuevo a su nombre: el de Santa Ana, la abuela del Niño Jesús y mamá de la Virgen María. Se llamó así: Sor Soledad de Santa Ana. La palabra Sor viene del francés y quiere decir Hermana (sor en francés es souer y se pronuncia sor). Poco después se enfermó y tuvo que salir del Noviciado. Aparentemente el diagnóstico fue anemia y el médico le recomendó que cambiara de aires. Esto no la desanimó sino que la mantuvo ilusionada para su recuperación. Estaba segura que su camino era la entrega total a Dios y a los demás. Por eso vio la enfermedad como un camino más para llegar a Dios. Sabía que Dios tiene caminos que no son comprensibles para nosotros en el primer momento, pero que, a lo largo del tiempo vamos viendo todos los beneficios que cosas como la enfermedad u otro tipo de problemas pueden traer tanto a nivel personal como a los que están a nuestro alrededor siempre y cuando los pongamos en manos de Dios para Su mayor gloria y el bien de los demás. Soledad vivió con serenidad ese tiempo de dolor y sufrimiento. Sabía que Dios estaba purificándola. En Julio de 1924 regresó muy contenta al Convento en el Barrio de Carabanchel Alto en Madrid, con el corazón rebosante de ilusión por servir a Jesucristo y en El, a las demás personas. El 18 de enero de 1925, después una penosa enfermedad su madre murió de cáncer en Madrid. Soledad se sintió muy triste pero siempre contó con el apoyo de sus nueve hermanos. Cuentan que con frecuencia se le veía llorar, pero con paz, sin perder la sonrisa. De Carabanchel Alto pasó a Cabra en Córdoba y posteriormente regresó a Carabanchel para su profesión religiosa el 12 de Septiembre de 1926. La profesión de votos perpetuos tuvo lugar el 12 de Septiembre de 1929 en Córdoba en el Colegio de Santa Victoria. Lastimosamente para ese día ninguno de los miembros de su familia pudieron acompañarla físicamente pero le dio una gran satisfacción el sentirlos unidos a ella espiritualmente. En su profesión perpetua de nuevo renunció a vivir su propia vida, renunció a la vida de comodidades, de gustos personales, de independencia, de libertad, para vivir la vida de Jesucristo, para tener en exclusividad sus pensamientos y afectos puestos solamente en Dios Salvador. Dios va preparando los caminos de las personas para su misión aun sin que ellas lo sepan. A la nueva "Madre Soledad de Santa Ana" se le encomendó trabajar en el Colegio de Santa Victoria en la ciudad de Córdoba, España. Aquí creció su interés por la educación de los niños y jóvenes. Aprendió que el oficio de maestra iba mucho más allá de informar conocimientos a sus alumnos. Aprendió la

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necesidad de ser creativa en las clases, de escuchar, de captar ideas nuevas y de estar abierta a las innovaciones dentro del marco de la doctrina cristiana. Aprendió la importancia del contacto personal sereno, cariñoso, lleno de confianza y delicadeza tanto con los alumnos como con los colegas maestros y con los representantes. Supo que una sonrisa y un momento de escucha eran más valiosos que una hora de clases. Era sencilla, amable, abierta, paciente y cercana. Dulce, piadosa y fina en su trato con todos. Así fue como se convirtió rápidamente en una persona muy popular en el Colegio y de ella decían: "La Madre Soledad es un sol". Al mismo tiempo, dado que su sobrina Pirula estudiaba interna en el Colegio y la llamaba “Tía Solita”, las demás niñas comenzaron a llamarla así. Cada vez que comenzaba un nuevo curso, el primer día, algunas alumnas del internado en el Colegio de Santa Victoria encontraban ciertas dificultades de adaptación. Una de esas alumnas narra que estaba llena de nostalgia y llorando. Madre Soledad se le acercó, la abrazó, la consoló, le acompañó hasta su habitación, rezó con ella tres Avemarías y no se separó de su cama hasta que se quedó tranquila. Madre Soledad sabía que lo único que hace fácil todo lo difícil y posible todo lo imposible, es el amor. Madre Soledad encontró que en el Colegio a las niñas les encantaba hablar de vestidos y prendas. Contaban con detalle de los vestidos que tenían cómo eran y en torno a ello giraban casi todas las conversaciones del recreo. Madre Soledad entendía la importancia de vestirse decentemente pero el hablar todo el tiempo de la moda le parecía muy superfluo. Había otras cosas muy importantes de las cuales hablar como eran la fe, las obras sociales… Fue así como empezó a comentar con las niñas, cuando ellas presumían del vestido de una o de las prensas de la otra les decía: Esa niña debe ser muy fea para tener que adornarse tanto controlando en gran medida la superficialidad que pretendía instalarse en el alma de las alumnas. Enseñaba diversas materias. No importaba la asignatura que estuviera enseñando se las arreglaba para educar a las niñas integralmente. Cada alumna debía elegir una “tutora” y Madre Soledad era la que más alumnas tenía. Tenía la costumbre de acercarse a conversar con las alumnas pero siempre de cosas religiosas. Lo hacía de tal manera que no las fastidiaba pero les dejaba algún mensaje. Las enseñaba a meditar. Les enseñaba jaculatorias es decir, oraciones cortas que pueden ser repetidas muchas veces al día para elevar el alma a Dios como por ejemplo “Ave María Purísima”, “Bendito y alabado sea Dios” “Sagrado Corazón de Jesús en vos confío”… sobretodo enseñaba que amor con amor se paga y que quien amaba a Cristo y se comportaba de acuerdo a sus enseñanzas es feliz y tiene éxito. Interesada no sólo por el bienestar presente sino por la vida de todas sus alumnas y el cumplimiento de su misión de acuerdo al plan de Dios, cuentan que un día se le acercó a una jovencita de diecisiete años y le dijo: María Jesús, ¿qué vas a hacer de tu vida? “No se”, contestó y la Madre Soledad agregó: El año que viene terminas el Colegio, ¿qué harás? y María Jesús le volvió a responder que no sabía. A lo que Madre Soledad le dijo: ¿No se te ha ocurrido que podrías ser religiosa? María

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Jesús le dijo que sí se lo había planteado pero que para ser religiosa se necesitaba ser muy inteligente y ella creía que no lo era tanto. A partir de ese momento Madre Soledad la tranquilizó y la encauzó en su vocación religiosa. SUPERACION CONTINUA Siempre interesada en mantener todas sus actividades dentro del marco de la ley, Madre Soledad al mismo tiempo que trabajaba, estudiaba para obtener su título de Maestra de enseñanza privada. En 1936 vio coronados sus esfuerzos cuando le otorgaron el diploma que decía: “El Presidente de la República Española y en su nombre el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, considerando que, conforme a las disposiciones y circunstancias prevenidas por la actual legislación Doña Soledad Rodríguez Pérez, natural de Zamora de edad 29 años ha hecho constar su suficiencia en la Escuela Normal de Córdoba, expido el presente título de Maestra de Primera Enseñanza, que autoriza a la interesada para ejercer, con arreglo a las leyes y reglamentos vigentes, la profesión de Maestra. Dado en Madríd a 16 de Junio de 1936.” El diploma está firmado por el director general de primera enseñanza, el jefe de sección y la propia Soledad. Todo ello registrado en el folio 133 número 2080. CAPITULO 3.- MADRE SOLEDAD CONOCE AL PADRE FRANCISCO BLANCO NAJERA En ese ambiente educativo, conoció al Padre Francisco Blanco Nájera quien era el confesor de las Hermanas. A partir de allí comenzó una relación de Padre espiritual a hija espiritual que mantuvieron hasta la muerte. Fue siempre una relación llena de espiritualidad y respeto. El Padre Francisco Blanco Nájera había nacido el 24 de mayo de 1889 en Logroño, España. Su padre y sus hermanos murieron cuando él era un niño y se quedó sólo con su madre. Teniendo que trabajar y sin dinero, Francisco se convirtió en un niño de la calle. Un religioso jesuita, el Hermano Francisco Muru, que lo veía siempre deambulando por los alrededores junto con su pandilla de amigos todos entre diez y doce años, se le acercó a conversar y poco a poco lo fue orientando para que cantara en el coro de la Iglesia. Allí empezó a descubrir sus dotes musicales y se animó a aprender a tocar piano y violín. Francisco aprendió a leer música antes de aprender a leer y escribir. Esto lo animó a estar cerca de la Iglesia donde aprendió el amor a la Virgen, a arrodillarse frente al Sagrario y confiar en Jesús como el Buen Maestro. Al pasar unos años, un buen día Francisco se le acercó al Hermano Muru y le dijo que quería ser sacerdote pues quería ser como él. ¡Que enorme testimonio de vida, le había dado a él y a sus compañeros este religioso! Su mamá lo apoyó en todo momento y lo ayudó a aprender a leer y escribir para que pudiera entrar al Seminario. De allí en adelante tuvo que poner mucho esfuerzo personal para superarse. Estos esfuerzos, unidos a la gran confianza en Dios y a la Virgen, dieron gran resultado pues se convirtió en un alumno excelente. El 20 de Diciembre de 1913 se ordenó como Sacerdote y celebró su primera Misa en presencia de su madre y del Hermano Muru en su Iglesia tan

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querida de San Bartolomé de Logroño, la cual había sido testigo de su transformación de niño de la calle en hombre de Dios. A partir de entonces, alternó sus trabajos pastorales con el estudio. Se graduó de Doctor en Teología, Doctor en Derecho Canónico y Doctor en Derecho Civil. Organizó un pequeño orfeón juvenil y les enseñaba cantos populares. Fue profesor de los Seminario de Baeza y de Jaén, secretario de la Comisión diocesana de música en Córdoba. En 1925 escribió su primer libro titulado El Canto Popular. De allí en adelante se le conocen una serie de escritos tales como Derecho Funeral; La Escuela Unica a la Luz de la Pedagogía y del Derecho; La Escuela Unica, Antijuricidad de la nueva ley sobre la secularización de los cementerios; Derecho Docente de la Iglesia, de la Familia y del Estado; Las Campanas; Coeducación y Educación Sexual; El Estudio de la Religión en la Enseñanza Oficial; Código de Derecho Canónico. Trabajó arduamente por influir en la legislación educativa de España basándose en sus conocimientos jurídicos y teológicos, a través de libros, artículos, conferencias y asesoramientos. En 1934, el Papa Pío IX lo nombró Dean de la Iglesia Catedral de Córdoba. Allí le tocó vivir la guerra civil española de 1936, con todos los problemas de persecución a los miembros de la Iglesia. Finalizada la guerra regresó a su trabajo como Rector del Seminario de San Pelagio y Vicario General de la Diócesis de Córdoba y Dean de la Catedral de Córdoba. Le solicitaron que se encargara de ser Director espiritual de las Religiosas Escolapias del Colegio de Santa Victoria allí mismo en Córdoba. Tarea que cumplió con inmensa dedicación dada la importancia que le daba a la dirección espiritual y al Sacramento de la Confesión como parte esencial de la evangelización. Y si se trataba de Religiosas formadoras de juventudes, esto era aun más importante por el efecto multiplicador que ellas lograban. En ese ambiente conoció, en 1935, a la Madre Soledad de Santa Ana. La historia narra que un día de Nochebuena, Madre Soledad le planteó en dirección espiritual, la posibilidad de hacer una Fundación para niñas huérfanas. Tenía muy vivo en su recuerdo los años tan felices y formativos que había pasado en el Colegio de Huérfanas regentado por las religiosas de la Beata Ana de Jesús. Deseaba repetir la experiencia para tantas niñas que veía a su alrededor. De nuevo encontramos la importancia del testimonio de vida. Ese testimonio que le dieron las Hermanas del Internado hizo que ella quisiera dedicarse por entero a Dios y ahora dedicarse con mayor énfasis a las huérfanas. El Padre Blanco Nájera se quedó muy impresionado pues desde hacía tiempo él mismo venía sintiendo el llamado de Dios a fundar una Congregación Religiosa para ocuparse de la educación de los más necesitados. Estaba claro que “Quien tiene la escuela se adueña del alma de los pueblos, conduciéndolos por caminos de la civilización a las altas y luminosas cumbres de la verdad y del bien, o precipitándolos por el atajo del error y del mal en el abismo de la barbarie… La escuela, ha dicho el Papa León XIII, es el campo de batalla en el cual se decide si la futura generación será o no católica. Por lo tanto, la cuestión escolar es para nosotros, los católicos, una cuestión de vida o muerte.” (Derecho Docente de la Iglesia, la Familia y el Estado p.4)

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A través de sus estudios y experiencia se había dado cuenta que la educación de la niñez y la juventud son trascendentales y decisivas en los destinos de la Humanidad. Estaba seguro que Los niños de hoy, serán los hombres del mañana, por regla general, con las virtudes o los vicios, con la bondad o malicia, con las ideas, sentimientos y convicciones, con la firmeza o debilidad de carácter que en sus primeros y más tiernos años sembrara el bueno o mal sembrador en sus inocentes almas, abiertas como las flores, a todas las influencias. (Derecho Docente de la Iglesia, la Familia y el Estado p.3) Frente a Madre Soledad de Santa Ana, esa Religiosa que sentía el mismo llamado a fundar, el Padre Blanco Nájera consideró que debían tener prudencia y guardar ese llamado madurándolo en su corazón. Los dos mantuvieron silencio al respecto, se dedicaron a orar por el proyecto y a esperar aguardando alguna señal de Dios. Cuando el Padre Francisco Blanco Nájera fue consagrado Obispo de Orense el 12 de Noviembre de 1944, la idea que venía fraguándose en sus mentes y corazones, de fundar una congregación femenina dedicada a la educación integral de los niños y la juventud, cobró realidad. Dios habla a través de signos y acontecimientos y éste era uno de ellos.

CAPITULO 4.- VOCACION DE FUNDADORA Monseñor Blanco Nájera le pidió a Madre Soledad que solicitara su secularización al Señor Nuncio (el representante del Papa en el lugar), al igual que a la Madre Inés Moreno de manera de poder iniciar la nueva fundación para la educación cristiana de niños pobres. En medio de gran tristeza, pero muy firme en su decisión, Madre Soledad abandonó su querido Convento en el cual había pasado cuarenta años, el 7 de Diciembre de 1944 (día antes de la fiesta de la Inmaculada Concepción) para lanzarse a la nueva misión que Dios le ponía por delante: la de ser cofundadora de las Misioneras del Divino Maestro. Ella sabía que Dios no nos salva sin nosotros, El respeta nuestra libertad. Aceptaba así el riesgo de seguir a Cristo en medio de la inseguridad y lo desconocido. Se acercaba cada día más el momento de poderse consagrar a la educación religiosa de las muchachas pobres y obreras, principalmente en los suburbios de las ciudades y de las poblaciones importantes. Del Convento pasó a vivir casa de su hermana María, que vivía en la Calle de Alcalá en Madrid. Durante ese tiempo junto con la Hna. Inés y la Hna. Amalia Pipó Aragón, trataron de idear el hábito definitivo que iban a utilizar. Hicieron una serie de modelos y de pruebas hasta que por fin lograron un hábito satisfactorio. La Misa, el rezo del Santo Rosario, la lectura espiritual, la meditación mañana y tarde eran parte de un día normal para Madre Soledad mientras vivía con su hermana. Hacia el 20 de febrero de 1945 se mudó a la ciudad de Valencia donde vivió unos quince días con su hermano Felix casado con Carmelina y quienes tenían tres hijos: Africa, Rosalía y Felix. Cuando

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Madre Soledad recibió el aviso de que podían ir a la ciudad de Baza se despidió de su hermano y de toda la familia. En tan pocos días había sembrado tanto amor que les dolía mucho que se fueran y como demostración de cariño le prepararon una gran merienda de despedida con chocolates y churros. Felix insistió en que se llevaran una botella de vino para entrar en calor cuando llegaran dado que hacía mucho frío. Después de protestar un poco, aceptaron llevarse la botella y les fue de gran utilidad. LA PRIMERA FUNDACION EN BAZA, GRANADA (ANDALUCIA) El 10 de marzo de 1945, con el permiso del Obispo de la Diócesis de Guadix arrancó la nueva fundación de la Congregación de las Misioneras del Divino Maestro en los suburbios de la ciudad de Baza, Granada, en una casa que les prestó el señor Obispo de Guadix Monseñor Alvarez Lara, la cual convirtieron en casa-colegio. La Madre Soledad con su sencillez y naturalidad que siempre la acompañó, estaba a la cabeza de la fundación. Con 41 años empezaba a convertirse en Madre de muchas almas. La acompañaban la Hna. Inés, la Hna. Amalia y la Hna. Lucrecia. Al día siguiente, recibieron una carta de Monseñor Blanco Nájera diciéndoles: Dios las envía en plan de misioneras suyas como ángeles de luz, de paz y de amor a esas pobrecitas almas que viven alejadas de El porque no la conocen. ¡Qué abundante y fértil campo les ha deparado para que sembréis en él la divina semilla de la verdad y del amor! Había que trabajar duro y rápido pues "los pobres no pueden esperar", además ya le habían escuchado decir a su Fundador: Unicamente dándose a los demás, realizarás tu vida y conocerás la alegría de Dios. (Escritos espirituales) Después de la vida solucionada en el Colegio de Santa Victoria de Córdoba ahora en Baza llevaban una vida llena de dificultades y problemas que solucionar. Baza queda a 150 kilómetros de la capital, Granada, es una fértil vega con desnudas laderas de las montañas. Está llena de casas-cuevas, tradición muy ancestral que aun se mantiene viva pues en esas cuevas todavía vive gente. La zona que rodea la ciudad de Baza posee mucho sabor árabe, romano y medieval, es rica en yacimientos arqueológicos muchos de los cuales son considerados de los más antiguos que existen de la época de la invasión musulmana a España (711 a 1492) En medio de todos los problemas, Madre Soledad recordaba las palabras de su director espiritual, Mons. Blanco Nájera cuando decía: La santidad no es más que un fiat perenne de nuestra vida a la voluntad divina. Como mujer creativa y abierta, la Madre Soledad dirigió los primeros años de la fundación de la Congregación con confianza absoluta en Dios, con heroicidad, entusiasmo y felicidad, con ese “fiat perenne a la voluntad divina”. Dios suscita fundadores y fundaciones de acuerdo a los tiempos y ella, junto con el Obispo de Orense habían sido seleccionados por el Creador para tan alta misión. El norte de su vida era cumplir con la voluntad de Dios Padre. Se decía a si misma y a los demás: Si Dios lo quiere, Soledad lo puede. Así fue toda su vida haciendo de la tierra no una antesala del cielo, sino un lugar sagrado que Dios penetra como los rayos del sol al cristal. Para ella, Dios estaba

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presente en éste mundo como crucificado en el rostro de los niños de la calle, de la gente que sufría, de los desempleados, de los pobres en todas sus formas; como resucitado en los que esperan contra toda esperanza y luchan por la justicia. Durante ese tiempo sufrió de insomnios, dolores, malestares… todos los cuales aceptaba por amor a Dios haciendo que su temperamento se templara y en lugar de amargarse, cada día le fueron trayendo más dulzura de carácter permitiéndole sembrar más paz a su alrededor e infundirle energía y vitalidad a las religiosas que trabajaban con ella. Sabía que no hay religión en privado y que el mensaje evangélico es para salirlo a proclamar a todas partes. Monseñor Rafael Alvarez Lara dice de esos tiempos: “Lo que más me ha impresionado de vuestra Madre es que era extremadamente fidelísima al carisma del Padre Fundador. Lo captó enseguida desde que él se lo dijo y así se entregó toda su vida, nunca falló… Ser religiosa para ella era lo más natural de su vida… El Padre repetía que sin ella no hubiese fundado una Congregación religiosa.” MIENTRAS TANTO… Mientras tanto, Monseñor Blanco Nájera, músico, pedagogo, jurista, sacerdote y ahora Obispo de Orense continuaba haciendo diligencias para obtener del Secretario General de la Sagrada Congregación de Religiosos el permiso del “nihil obstat” es decir el “no hay obstáculos” para el Nuevo Instituto de las MISIONERAS COOPERADORAS DEL DIVINO MAESTRO. El permiso tardó varios años en darse. En el escrito Monseñor Blanco Nájera explicaba que conocía perfectamente a la fundadora, Soledad Rodríguez pues era su confesor y director espiritual desde el año 1935. Hablaba de ella como una mujer muy espiritual llena de virtudes, quien andaba por los caminos del Señor llena de humildad, obediencia a sus superiores, abnegación y austeridad ilimitada. Sin embargo, agregaba que a pesar de todas estas cualidades era una mujer muy normal sin nada extraordinario. En una nueva solicitud que hizo en julio de 1947, le volvió a referir las virtudes de Madre Soledad al Secretario de la Congregación para Religiosos contándole que ya habían comenzado su actividad con una escuela de seis grados y una directora reconocida por el Estado de Baza. Le informaba que ya habían abierto otras casas de este tipo en Orense, Allariz, Madrid, Logroño y una a punto de abrirse en Vigo, diócesis de Tuy, todas ellas con autorización del Excelentísimo Arzobispo correspondiente. Las bases ideológicas, espirituales, pedagógicas y jurídicas de la Congregación las escribió Monseñor Blanco Nájera entre 1945 y 1947 titulándolas: Idea Suscinta de las Cooperadoras del Divino Maestro, estableciendo que la Cooperadoras debían, junto con la jerarquía de la Iglesia, continuar con la misión educativa del Divino Maestro: “Vayan a enseñar a todas las gentes” (Mt.28, 19) lo que incluía a los más pobres, a los jóvenes obreros. Frente a las escuelas laicistas, anticristianas y otras neutras, Monseñor Blanco Nájera planteaba la educación católica como la verdadera acción educativa para solucionar los problemas sociales pues la educación es ante todo un proceso de formación de valores, actitudes y hábitos. Decía: Hacer ciencia

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sin formar conciencia sería reducir a la educación a procesos instructivos que podrían ser implementados por cualquiera. Había visto cómo muchas congregaciones educativas católicas comenzaban dedicándose a los pobres, pero por problemas económicos habían tenido que volver su acción hacia las clases más pudientes y se habían convertido en clasistas. Monseñor Francisco Blanco Nájera proponía una educación religiosa popular. La solución estaba en hacerlo con la ayuda del Estado. Como jurista, defendía el hecho de que el Estado tenía deberes en materia de educación: Es derecho y obligación del Estado, suplir la insuficiencia docente de la iniciativa privada de los padres. Junto a esto esgrimió que Las Escuelas creadas por la Iglesia no deben considerarse como meramente privadas, sino como escuelas públicas, ya que es la autoridad pública, y no una mera persona privada, las que las erige. (Derecho Docente... p.351) Entabló conversaciones con miembros del Gobierno haciéndoles ver la necesidad de tener maestros selectos, entregados, preparados y responsables, con los títulos académicos civiles que requería la enseñanza estatal. Les proponía encargarse de conseguirles y prepararles a ese tipo de maestros. Les garantizaba que podía someterlos a las pruebas de titulación y selección junto con todos los elementos que ellos exigían a los patronatos. A cambio, el Estado debía pagarles el sueldo. Así, se iniciaron las Religiosas Misioneras del Divino Maestro en la enseñanza primaria española. Su gran originalidad fue la de encajar su obra educativa en los organismo oficiales del Estado en España. Planteaba que las Cooperadoras y las Misioneras del Divino Maestro tuvieran la propiedad de las plazas escolares, siendo consideradas por el Estado en orden a sus ascensos, sueldo, escalafón, tal como si fueran maestras normales y corrientes. El Ministro de Educación del Gobierno del General Francisco Franco, después de muchas conversaciones con Monseñor Blanco Nájera, le solicitó la redacción del Capítulo de Educación que rigiera para todo el país. Producto de ello se estableció el convenio entre el Estado y la Congregación del Divino Maestro conocido como el Patronato del Divino Maestro. En el, el Estado pagaba a los maestros, mientras que la Congregación atendía las escuelas y daba educación gratuita. En el convenio existían dos modalidades: concierto pleno y concierto medio. Concierto pleno: totalidad del pago a maestros por parte del Estado. Concierto medio: parte del pago era del Estado y parte de los padres de familia. De ésta forma, las Misioneras del Divino Maestro podían encargarse de la enseñanza y educación de los pobres en suburbios y aldeas, sin preocuparse de la problemática económica pues esta estaba resuelta por el Estado. Esto permitió que tuvieran una serie de privilegios hasta 1970. Años más tarde con la nueva Constitución española perdieron los privilegios y se suprimieron los Patronatos. POR SU PARTE, para la Fundación, Madre Soledad se encargó de todo lo demás, desde conseguir el local, pasando por el diseño de los hábitos de las monjas hasta la implementación del ideal espiritual y educativo basándolo en las ideas de Mons. Blanco Nájera.

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EL HABITO, O COMO VESTIRSE Madre Soledad junto con las Hermanas, ensayaron varios tipos de hábitos para las religiosas. Debía llenar una serie de requisitos. De entrada el uso del velo. ¿Por qué velo? pues porque el pelo es símbolo de belleza… y al cubrirlo estaban realizando un acto de humildad y de desprendimiento de las cosas mundanas. En general, el hábito religioso implica que la persona está dejando atrás todo lo mundano, que siendo humanos buscan un ideal más alto, buscan vivir una vida nueva más espiritual, con mayor finura de alma, con mayor cercanía a Dios. Es una forma de decirle al mundo de manera sencilla que conscientes y libremente somos peregrinos en esta tierra caminando rumbo a la eternidad y ese camino merece vivirse a plenitud llenos de amor El hábito religioso le dice al mundo que renuncian a las vanas ilusiones y que, al igual que Jesús en la tumba, se despojan de todo para iniciar una vida nueva A medida que las fundaciones fueron arraigándose en los diferentes lugares y que el tiempo históricos ha ido variando, los hábitos se han ido simplificando y utilizando telas de acuerdo al clima del lugar. El vestir los hábitos, como especie de uniforme, permite que sean reconocidas a donde vayan y así dar testimonio de su vida de entrega y fe. El hábito de religiosa está diseñado para imponer un respeto muy especial en quienes las ven. Común a todos los hábitos de las religiosas del Divino Maestro está la Cruz en el pecho que todas llevan consigo, señal de que su vida entera le pertenece a Dios.

CAPITULO 5.- NUEVAS FUNDACIONES Y PERMISOS El 13 de Junio de 1945, día de San Antonio salieron vía Orense a preparar la fundación allí la cual quedó finalmente fundada el 19 de febrero de 1946. En 1947 se realizaron las fundaciones de Logroño, Santiago de Compostela y Vigo. Ese Diciembre fue para todos un mes de inmensas alegrías. El día tres recibieron una notificación dándoles el nihil obstat es decir el “no hay obstáculos” para que continuaran en su labor con el nombre de Discípulas del Divino Maestro y el día 25 fueron reconocidas oficialmente por la Iglesia como Congregación Religiosa. La felicidad era grandísima pues tanto el Padre Fundador, Monseñor Francisco Blanco Nájera, como la Madre Soledad buscaban hacer todas las cosas de acuerdo al plan de Dios y parte del plan de Dios es la pertenencia a la Iglesia y con ella la subordinación a la Jerarquía del Papa querida por Cristo. Madre Soledad procedió el 27 de Diciembre a escribirle una carta a Mons. Blanco Nájera, como Padre Fundador y Obispo de Orense, solicitándole le diera a ella y a doce Hermanas más, la posibilidad de tomar sus votos perpetuos como Religiosas. Conociendo el camino espiritual que venían

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recorriendo su dedicación y entrega, aceptó gustoso. Fijaron la fecha para el mes de Febrero. Con todo legal frente a la Iglesia, el Padre Fundador procedió el día 2 de Febrero a nombrar el Primer Gobierno General de la nueva Congregación el cual tuvo como Superiora General a Madre Soledad por su conocimiento profundo de la vida religiosa, su firmeza en los propósitos, su dinámico espíritu apostólico sin llegar al activismo exagerado, su espíritu sobrenatural, así como su pedagogía acreditada unido a sus dotes naturales de simpatía, comprensión y dulzura. Como Consejera y Vicaria General nombró a la Hna. Amalia del Sagrado Corazón como segunda Consejera a la Hna. Elena del Niño Jesús; tercera Consejera a la Hna. Concepción Esclava de Jesús; como cuarta Consejera y Secretaria General a la Hna.María del Carmen de la Santísima Trinidad y como Ecónoma General a la Hna. Lucrecia de Jesús. El encargo de ser Maestra de Novicias recayó sobre la Hna. Esperanza de la Cruz. PROFESION DE VOTOS PERPETUOS En lo que fue la Capilla del Noviciado, Calle del Paseo José Antonio 19, el día 11 de Febrero de 1948, tomaron su Profesión Perpetua como Religiosas las trece Hermanas pertenecientes a la nueva Congregación. Cada una le añadió a su nombre otro que representaba su vocación personal. Ellas eran Hna. Amalia del Sagrado Corazón de Jesús, Hna. Lucrecia de Jesús, Hna. María de Jesús, Hna. Blanca Maria del Santísimo, Hna. Esperanza de la Cruz, Hna. Elena del Niño Jesús, Hna. Caridad del Divino Maestro, Hna. Sacramento del Divino Amor, Hna. Cándida de Jesús, Madre Asunción de Cristo Rey, Hna. María del Carmen de la Santísima Trinidad, Hna.Concepción Esclava de Jesús y Madre Soledad quien tomó ese día por nombre Madre Soledad de la Cruz para recordarse siempre que su vida estaba a los pies de Cristo crucificado, en una entrega absoluta. La fecha 11 de febrero es muy especial pues la Iglesia celebra la aparición de la Virgen María, la Madre de Cristo el Unico Salvador del mundo, a una joven llamada Bernardita en Lourdes, Francia. Es pues el día de la aparición de la Virgen en la gruta de Lourdes donde Ella se dio a conocer al mundo como La Inmaculada Concepción. El ser Inmaculado de la Virgen se convirtió en uno de los aspectos de mayor predilección de la vida espiritual de Madre Soledad de la Cruz y todas las Religiosas del Divino Maestro. Desde entonces, en todas las casas y Colegios hay una imagen de la Virgen María como la Virgen Inmaculada. Monseñor Blanco Nájera les hacía énfasis diciéndoles que la Inmaculada las conducirá de la mano a la fuente del más puro y límpido amor. A esa fuente cuyas aguas saltan hasta la vida eterna, a la Eucaristía que es el Sacramento del Amor Al tomar sus votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia, las Religiosas toman la opción de morir a las vanidades del mundo, al prestigio terrenal, al poder, a los halagos, al despliegue de triunfos mundanos, a los gustos, a los placeres y a las comodidades. Por el voto de obediencia renuncian a su libertad, a su independencia, para obedecer en todo momento a la voluntad de Dios aunque les cueste. Las Religiosas mueren al mundo para vivir la vida de Dios, al igual que lo hace el gusano cuando

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muere y se transforma en bella mariposa de múltiples colores que vuela por el cielo. pertenecía a la tierra, la mariposa al cielo.

El gusano

Al nacer, todos somos hijos de la tierra, con el Bautismo, nos hacemos hijos de Dios, las Religiosas le añaden a todo esto ser hijas del cielo, esposas de Jesucristo, auroras que hacen nacer a Cristo en el alma de las personas, precursoras del Divino Redentor, luz brillante que indica el camino hacia la verdad y la felicidad, portadoras de Cristo para toda la humanidad. Para el momento de los votos perpetuos de las primeras Religiosas del Divino Maestro, ya habían noventa cooperadoras y discípulas del Divino Maestro. La impaciencia por trabajar por la gloria de Dios, por extender el Reino de Cristo las llevaba a ver necesidades en todas partes, a ver la demanda tan grande de niñas y niños que necesitaban que sus corazones y sus inteligencias salieran de las tinieblas de la ignorancia religiosa y fueran alumbradas con la luz divina de la verdad y sus corazones calentados con el calor del amor de Dios. De aquí surgía el impulso imperioso de abrir más casas y más colegios Para ello, había que trabajar también en la búsqueda de más vocaciones y cooperadoras. Se necesitaban más heraldos del Evangelio, más personas capaces de ser eco de las Palabras de Cristo de convertirse en ángeles de paz, de amistad, sembradores de fe, esperanza y amor en la inteligencia y corazones de niños y jóvenes. Personas dispuestas a darle a Dios su corazón sin reservas, sin regatearle nada, con una entrega completa de si misma. Dispuestas a que Dios moldee su corazón con la humildad, la entrega, la pobreza, la responsabilidad. Personas dispuestas a renunciar a todo lo que los ata en la tierra para vivir con todo su ser mirando hacia el cielo. Personas que sepan atender a esas palabras del Evangelio: “El Maestro está aquí y te llama” (Jn11, 28) En una palabra, personas capaces de arder en amor por Cristo. La labor era tan grande que de nuevo la enfermedad y el dolor se hicieron presentes en Madre Soledad haciéndole compañía. Le encontraron cáncer en uno de los senos y el 16 de Julio de 1949 tuvieron que operarla. En lugar de disminuirla, todo esto la hizo crecer y ser aun más una mujer delicada, sonriente, dinámica, serena y creativa. Una vez recuperada se volvió a poner a trabajar mostrando cómo su esperanza cristiana no le permitía permanecer inactiva. En ella se cumplía lo que cuarenta años más tarde diría el Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica del 15 de agosto de 1988 sobre la Dignidad y la Vocación de la Mujer con ocasión del año mariano: “Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud; la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres, llenas del espíritu del Evangelio, pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga.” Las fundaciones se continuaron unas a otras Lugo, Granada, Vitoria, Palencia Salamanca, Murcia, Orense. Para todas ellas no era suficiente el número de Religiosas, pero era suplido por un numeroso grupo de personas que se les acercaban y deseaban desde su condición de laicos, ayudarlas y compartir el ideal espiritual y educativo de las Hermanas. Crecían así las asociaciones de

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Cooperadores Seglares. En 1951 se les concedió a la Asociación de Cooperadores Seglares del Divino Maestro ser erigida, por el Padre Fundador, como Pía Unión.

CAPITULO 6.- LA GUIA ESPIRITUAL DE MONSEÑOR FRANCISCO BLANCO NAJERA Le tocaba a Mons. Blanco Nájera, más que como Obispo de Orense, como Padre Fundador, la formación de las religiosas de su Congregación. Era su guía, estaba presente y caminaba junto a ellas. Se ocupaba de ellas como si fuera su único protector. Gracias a su actitud dedicada y atenta pudo detectar a tiempo posibles obstáculos y poner en guardia acerca de diversos problemas. Con las Religiosas era firme de fondo y suave en la forma, volviendo de nuevo a mostrar su humildad y capacidad educativa. Siempre tuvo mucha comunicación con Madre Soledad de la Cruz, quien en distintas oportunidades le hacía sugerencias las cuales él siempre tomó en cuenta y agradeció con su característica humildad. Ella, según narra la Hna Amparo Pérez de Guereñu siempre se afanó por mantener la “ … fidelidad por llevar a su vida real el ideal del Padre Fundador, a quien … siempre decía Venerado Padre, en cuanto a su nombre se refería.” Permitía Mons. Blanco Nájera que Madre Soledad le imprimiera la esencia de su femineidad a muchas de las actividades que él proponía. Se anticipaba así a las recomendaciones del Papa Juan Pablo II en la Carta Apostólica la Dignidad de la Mujer cuando decía: “La mujer, no puede tender a apropiarse de las características masculinas en contra de su propia originalidad femenina… Los recursos personales de la femineidad no son ciertamente menores que los recursos de la masculinidad; son solo diferentes. Por consiguiente, la mujer –como por su parte también el hombre- debe entender su “realización” como persona, su dignidad y vocación sobre la base de estos recursos, de acuerdo con la riqueza de la femineidad que recibió el día de la creación y que hereda como expresión peculiar de la “imagen y semejanza de Dios”.” (MD 10) CRISTOCENTRISMO A las Religiosas, al igual que lo hacía con lo seminaristas y los sacerdotes de su diócesis, Monseñor Blanco Nájera les infundía como motivación fundamental el amor a Cristo y el amor a todas los seres humanos tal como Cristo amó (cfr.Jn.13,34). Les decía que el amor a Jesucristo era un amor generoso, desinteresado, sin reservas ni restricciones, un amor sin límites. En sus conversaciones les enfatizaba: Amen mucho a Jesucristo. Sólo por su amor intenso se puede abrazar esta cruz. Recuerden que Jesús dijo: "Lo que hagan con uno de estos mis más pequeños conmigo lo hacen" (Mt.25, 34) ¿Qué más necesitan para que todo les parezca poco en servicio de ese niño?

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Invitaba a las Religiosas a tener tres tipos de amores: amor contemplativo, amor activo y amor sacrificado Amor contemplativo para amar a Cristo con todas las fuerzas de la voluntad y toda la ternura del corazón. Amor activo para acercar a muchas personas a Cristo, el Amado. Amor sacrificado para desprenderse de los propios gustos, del egoísmo, de los distintos tipos de ataduras para poderse entregar por completo a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Al apoyarse en el amor a Cristo la persona puede darle sentido al sacrificio, al esfuerzo, a la entrega, a la disciplina, a la perseverancia y a la alegría en la labor que realiza. De esta forma, toda la teoría y la espiritualidad la hace vida propia convirtiéndose en un apóstol que transmite la vida que lleva dentro en primera persona. El amor a Cristo y a todos debían llevar con toda naturalidad a las Religiosas a vivir plenamente las palabras de San Pablo: “Ya no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí “(Gál.2, 20) Cuando hacemos cosas muy pequeñas por Dios lo amamos lo mismo que con las grandes acciones. El amor es una ocupación enriquecedora. Cualquier pequeña ocupación es un gran acontecimiento; no importa lo que tengamos que hacer, bien sea barrer o dar una clase; hablar o permanecer en silencio, cuidar enfermos o dar una conferencia. Todo lo que hagamos o digamos no es más que una corteza de una magnífica realidad del encuentro del alma con Dios en cada minuto... ¿Llaman al timbre? Pronto a abrir. Es Dios que viene a amarnos. ¿Es hora de comida? Vayamos... Es Dios que viene a amarnos a través de los alimentos. ¿Es hora de dar clases? Vayamos... es Dios que viene a amarnos a través de los alumnos y de las materias. Dejemos obrar a Dios en cada momento de la vida. Cuando surgía algún problema el Padre Fundador les decía: Toda prueba es señal de predilección de Jesús... El amor y el sacrificio son hermanos. La medida del amor es la medida del sacrificio. LA DEVOCIÓN MARIANA La Devoción Mariana era un aspecto muy importante de la espiritualidad al considerar a la Virgen María como el modelo más acabado de la nueva criatura de Dios y el testimonio más claro de la novedad de la resurrección de Cristo. Buscaba establecer una relación cordial con la Madre de Dios y la imitación de sus virtudes en especial la fe, la esperanza, la caridad la humildad y la colaboración plena en la obra de la salvación de los seres humanos. En sus escritos espirituales encontramos que decía: No basta con imitarla y entusiasmarse con Ella, hay que imitarla, copiar en sus almas sus rasgos, sus características, su fisonomía moral, aquella finura y delicadeza de su trato; aquella bondad exquisita, aquella humildad atrayente; aquella amabilidad sin límites para todos,... aquella caridad inagotable;

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aquél amor siempre en ascuas vivas para Dios y para las almas y hasta aquél porte exterior que cautivaba a todos cuanto la trataban y cautivaba sobretodo al Dios del cielo y de la tierra, que se miraba en ella como en espejo limpísimo y transparente. Cultiven el amor a la Virgen con esmero pero sin escrúpulos pues estos, lejos de afianzar el amor lo ponen en peligro. No les quepa duda de que con este noble y sublime empeño experimentaréis siempre su protección singularísima (de la Virgen María) si la suplicáis con confianza. Su pureza, su gracia, sus virtudes nos pertenecen. Ella recibió esos tesoros, no tanto para sí como para nosotros sus hijos los que formamos el Cuerpo Místico de Cristo (cfr carta 26 Noviembre 1951) LA FORMACION ESPIRITUAL, HUMANA Y ACADEMICA El noviciado lo tenía diseñado como una escuela de oración y una comunidad de oración pues la oración es generadora de amor y la manera más clara de identificarse con la voluntad de Dios. A través de la oración, Dios anima al celo en su servicio y a la entrega a los demás. La oración mental, la lectura espiritual, las horas santas, el examen de conciencia diario, el rezo del Rosario, la Misa, las virtudes cristianas puestas en práctica y los ejercicios espirituales eran considerados por Monseñor Francisco Blanco Nájera como los medios más adecuados para la santificación de las religiosas. Un momento ideal para profundizar en la vida espiritual era el tiempo que Monseñor Blanco Nájera hacía dedicar a los ejercicios espirituales. Buscaba que en el recogimiento, el silencio, la meditación y los ratos de intimidad con Dios, inspirados por el Espíritu Santo lograran conocer los defectos personales y la forma en cómo superarlos. Las animaba a que conocieran las cualidades personales y cómo ponerlas al servicio de Dios y de los demás pues a medida que cada quien reconozca su propia realidad, sin escapar de ella, y se decida a seguirla sin condicionamiento, podrá experimentar a Cristo cercano. En el silencio y el recogimiento experimentado como presencia de Cristo, podían hacer más audible y creíble el anuncio del Evangelio. Cuando elegimos a Cristo como compañero inseparable de vida, necesitamos tiempo para estar con El sin apuro en el corazón. Entonces el propio rostro, la forma de hablar, de mirar, de escuchar, de actuar, se convierten en transparencia del rostro de Cristo. Así, la vida se convierte en anuncio y testimonio del Evangelio La dirección espiritual y la confianza puesta en Dios los retiros y los ejercicios espirituales proveían un momento muy importante de crecimiento personal. Al día de hoy, estas enseñanzas continúan entre las Religiosas. Buscó hacer de las Misioneras del Divino Maestro mujeres de mucha vida interior y amor a Dios, pero al mismo tiempo activas, creativas y celosas en su servicio pastoral. El celo apostólico hacía que cada una buscara lo mejor, que se esforzaran constantemente por su superación y su deseo de aportar frutos concretos en su labor. La conciencia de la misión, el sentido de pertenencia a la Iglesia y la caridad apostólica han sido elementos básicos de las Religiosas del Divino Maestro desde el primer

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momento de su fundación. Los nuevos criterios que establecía Monseñor Francisco Blanco Nájera, rompían con los moldes tradicionales de la vida consagrada. Le exigía a las Religiosas buena voluntad y abnegación, unidos a los votos de pobreza, castidad y obediencia, además de una seria preparación intelectual y pedagógica que las capacitara eficientemente para sus obligaciones educativas que iban desde la instrucción técnica y profesional hasta la formación espiritual. Tenía una idea fija: formar hombres y mujeres al estilo de Jesús, el Divino Maestro. Decía: Educar es enseñar a vivir, y si el ideal de la vida humana es Cristo, la educación debe tener por fin, la imitación a Cristo. De aquí que, en su Congregación las Hermanas no podían ser simples maestras, tenían que destacarse por su preparación académica, humana y social; ser personas competentes, eficaces, dedicadas y amantes de su profesión de maestra. El motivo principal de su misión docente era llevar almas a Dios a través del desarrollo de la inteligencia y la formación integral de cada uno de sus alumnos. Todo lo demás era secundario. Le gustaba mucho ponerles el ejemplo de la parábola de los talentos. (Mt. 25,14 ss) Si sus religiosas-maestras no eran personas especiales, no tenía razón para hacer una fundación. El espíritu de la religiosa debía ser el mismo del Divino Maestro. Cada una de ellas debía ser un segundo Cristo. Les decía: No quiero medianías, para eso no es necesario fundar... No basta ser buenas maestras; es preciso ser lo que las llaman: Madres. Monseñor Blanco Nájera fue un visionario al confiar la creación de su Congregación educativa a las mujeres y colocar a Madre Soledad a la cabeza aun en medio de una civilización muy masculina. Buscó hacer que la mujer formara parte de la estructura viviente y operante de la sociedad para cristianizarla. Estaba seguro de que de esta forma lograría con efectividad y rapidez hacer que en el mundo se abrazaran la justicia y la verdad. El ideal de su fundación de educadoras del Divino Maestro era llevar la luz de la verdad y el fuego del amor a la inteligencia y el corazón de los pobres. Esto podía hacerse únicamente a través de la educación, por eso confiaba en las Religiosas Misioneras para que no se apagara del firmamento de la escuela el sol que es Cristo. Para él, establecer escuelas católicas y darle a los niños y jóvenes formación integral era esencial consciente de que la mayoría de los problemas del mundo se deben al desconocimiento de Cristo. Decía: No hablar a los niños de Dios es negar a Dios, no educarlos en cristiano, es educarlos en ateo, es darles a entender con los hechos, que la religión no significa nada, no sirve para nada y no tiene puesto señalado en la síntesis de los conocimientos ni en los destinos de la vida y, por consiguiente, no es nada. (Derecho Docente, ob cit... p.220) Veía cómo la educación meramente secular había llevado a la sociedad y en ella, algunas personas a gritar: "¡que viva yo, que vivan mis gustos, que viva mi comodidad, que viva mi placer!" Veía con dolor cómo muchas personas educadas en escuelas seculares sin formación religiosa, se negaban a vivir y cumplir con sus obligaciones con el argumento de "tengo que realizarme" apoyado

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por el otro argumento de ciertos psicólogos que decían que la obediencia y la disciplina "reprimen". Para estas personas, la ley suprema parecía ser seguir los sentimientos, los gustos particulares y los propios instintos, olvidándose que eso es exactamente lo que hacen los animales. Pensaban que al seguir sus instintos iban a ser felices pero el resultado era otro. Era y sigue siendo fácil constatar cómo el egoísmo de pensar solamente en uno mismo, ha llevado y sigue llevando a muchas sociedades al precipio del abismo. Una sociedad sin armonía, llena de odios, violencia y divisiones lo que trae es retraso y problemas. Si no ha resultado verdad en la práctica la frase "cada escuela que se abre es una prisión que se cierra" débese precisamente a no haber cuidado bastante el aspecto educador. El maestro que instruye, pero no educa, formará un hombre culto, pero también un mal educado; hará un hombre muy civilizado en las fases inferiores de la vida, pero al mismo tiempo un bárbaro en las manifestaciones más espirituales y superiores de ella; habrá hecho, si se quiere, un sabio, pero a la vez un desgraciado. No hay que olvidar que los peores criminales son, principalmente, los más instruidos, porque la instrucción pone a su alcance medios y formas para cometer el delito que acaso no tendrían si no la hubieran recibido. (Derecho Docente .ob. cit... p.14) Por eso, agregaba con fuerza: Nada más antinatural y absurdo que un sistema pedagógico en que la religión y la moral no tengan parte, o lo que es peor, un sistema de educación en que se enseñe a despreciar e insultar la religión ... Enseñar una religión vaga, indeterminada, sentimental y humanitaria, que no formula ninguna creencia, que no implica ningún deber ni impone al hombre ningún freno que le sujete; esa religión que algunos llaman universal, y cuya magnitud consiste en que no dogmatiza ninguna verdad ni excluye ningún error, no puede vivificar la educación de la niñez, porque es estéril, desprovista de todo fundamento real, absolutamente falsa. La educación ha de cimentarse sobre algo verdadero, real, inmutable y como demuestran con claridad meridiana los teólogos y apologistas, no hay más religión verdadera que la religión católica. (Derecho Docente ob. Cit.... p.220-221) Basándose en estas premisas, Monseñor Blanco Nájera señalaba que la Iglesia tenía todo el derecho de educar y cristianizar a las personas sin distinción de razas, condición social o edad pues su labor es continuar la misión de Jesucristo. Señalaba también que la familia tenía el derecho natural a educar a sus hijos porque los padres son los primeros educadores como personas libres y que el Estado debe armonizar su parte educativa con las familias Analizaba el grave daño que podían hacer los líderes de la sociedad si poseían una educación donde no estuviera armonizada la ciencia, la técnica, el progreso con la verdad revelada. Por eso agregaba: A mayor cultura científica, debe corresponder más amplia cultura religiosa. Simultáneamente con las ciencias naturales deben incrementarse y desarrollarse los conocimientos morales y religiosos. La instrucción religiosa y moral debe acompañar al joven en todas las fases de su formación docente y seguir paralelamente el ritmo progresivo de su

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cultura para no dejarlo extraviarse por los senderos del error y del vicio. (Derecho Docente ob. cit.... p.351) En general, todos los escritos educativos de Monseñor Blanco Nájera, hicieron énfasis en los derechos del niño, los deberes de los padres, el "derecho a nacer", el derecho de toda persona a ser educada, la coeducación y sus riesgos, la educación sexual con todas sus dificultades, la libertad de enseñanza, la gratuidad de la enseñanza, la protección escolar; las asociaciones de padres de familia, los monopolios docentes, la pedagogía católica y la problemática laicista que pretendía solapadamente desterrar a Cristo de las escuelas.

CAPITULO 7.- LA MUERTE DEL PADRE FUNDADOR La actividad de Monseñor Blanco Nájera era intensa. Vivía atendiendo todo lo referente a su Congregación de las Religiosas del Divino Maestro, junto con la atención al Seminario y todos los aspectos referente a su Diócesis de Orense. El inmenso trabajo y el poco descanso fueron minando cada vez más su salud. En Diciembre de 1951 le escribió a las Religiosas una carta circular, de modo que todas pudieran tenerla. ¡Esos eran sus detalles! En ella, les daba recomendaciones, orientaciones y se despedía haciéndoles ver que en todas las cosas de la vida uno debe poner la mirada en el cielo y continuar viviendo intensamente la misión para la cual Dios lo llama a uno. El seis de Enero de 1952 le entregó a los seminaristas su queridísimo proyecto de la construcción del nuevo Seminario al cual llamó Seminario “Divino Maestro”. Le faltaban algunos detalles pero ya podían vivir en él. El once de febrero, a pesar de no sentirse muy bien, lleno del celo apostólico que lo caracterizaba y dedicación a su Congregación, visitó el Noviciado en Orense, celebró Misa y conversó con las Religiosas. El 15 de Enero en la mañana fue a celebrar Misa en la Iglesia de Santa María Madre y luego estuvo confesando por un rato largo. A las tres de la tarde, se le produjo una angina de pecho y de inmediato murió. Su deceso corrió como noticia triste por toda la ciudad de Orense, el Seminario y las comunidades de la Congregación que había fundado. Sus restos fueron colocados en Capilla Ardiente en la sala del Palacio Episcopal, por donde, durante tres días miles de personas pasaron a darle su adiós. El día 18 de Enero, en medio de una ciudad con banderas a media asta y con toque de campanas, lo trasladaron a la Capilla del Seminario Divino Maestro donde fue enterrado frente al Altar Mayor. Madre Soledad le dio la noticia de la muerte de Mons. Francisco Blanco Nájera a todas sus Religiosas pidiéndoles que rezaran por el Padre Fundador, por la fidelidad de ella al Carisma de la Congregación tan recién fundada que ahora le tocaba dirigir. En su carta les decía: … ¡Qué triste realidad la nuestra! Nuestro Venerado Padre ya no está entre nosotras. Sufrió y luchó cuanto pudo, para que su vida, su espíritu siguiera dando gloria a Dios en todos los tiempos. Nos legó todo lo suyo… Pero más que los bienes materiales nos dejó su espíritu lleno de caridad…Nosotras humanamente hemos quedado solas. Hemos de luchar para continuar la obra que él comenzó. Pero no a la manera que hemos luchado hasta el presente, sino con nuevos bríos y con mayor esfuerzo… Finaliza la carta no con tristeza sino con nuevos planes: Estuve en Santander dejando una Fundación a

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la que se irá en el próximo curso. Nuestro viaje a América será lo más tardar en abril. (C.172) Ese era el espíritu de Madre Soledad de la Cruz quien ahora quedaba al frente de la Fundación y a quien conocerían todas como la Madre Fundadora. Narra la Hna. Irene González Bouza que a la muerte de Monseñor Francisco Blanco Nájera, Madre Soledad profundizó aún más en el carisma que había comenzado a cristalizar en la Iglesia a través de su Congregación. Hizo un pequeño alto para reflexionar y hacerle ver a todas las Religiosas lo que el Padre Fundador significó en los comienzos de la Congregación en todas las dimensiones: espiritualidad, organización, misión, conexiones con organismo eclesiales y oficiales, principios pedagógicos, directrices importantes, etc. No obstante, Madre Soledad superando la tristeza y los problemas iniciales que todo esto les produjo, impulsó y cultivó con fidelidad asombrosa la doctrina y vida que el Padre Fundador quería para la Congregación teniendo presente que él medianías en nuestro cotidiano vivir. CAPITULO 8.- EN VENEZUELA: LAS PRIMERAS FUNDACIONES FUERA DE ESPAÑA Al quedar Madre Soledad al frente de la Congregación de las Misioneras del Divino Maestro, en todo momento trató de mantener los ideales elevados del Obispo fundador: su ayuda a los más pobres y necesitados y la educación evangelizadora. Tenía muy presente la inquietud misional. Convencida que la evangelización debía llegar a todos los rincones del mundo y que el cristianismo no conoce de fronteras, ni pasaportes sino que es una especie de movimiento ondulatorio entre pueblo y pueblo, Madre Soledad de la Cruz decidió que era hora de continuar peregrinando con la fe y la educación, de llevar el pensamiento y la verdad a más niños, más jóvenes, más personas ansiosas de Dios. Quería propagar en otros lugares la verdad de Cristo de manera que la humanidad pudiera ser cada vez más feliz, que cada vez más personas pudieran lograr el ideal de vida cristiana; pudieran sonreír por haber optado libremente por Dios. Aprovechando el que, el Padre Fundador, Monseñor Blanco Nájera, había hablado con Monseñor Lucas Guillermo Castillo Lara, Arzobispo de Caracas (la capital de Venezuela) para plantearle la posibilidad de fundar alguna escuela en su arquidiócesis y que éste había aceptado con gran ilusión la propuesta, Madre Soledad decidió que sería el primer lugar dónde viajarían. Llena de celo por las almas, la Madre Soledad ahora la Madre Fundadora, se embarcó en un avión de la Compañía Iberia, junto con la Hna. Amalia rumbo a Venezuela. pioneras a fundar! Durante el trayecto uno de los motores se averió faltando cuatro horas para llegar al aeropuerto más próximo. Hubo gran nerviosismo entre los pasajeros, pero una vez pasada la impresión inicial, Madre Soledad, llena de serenidad decía: el motor ha fallado pero esa falla la suplen las súplicas de nuestras monjas y se puso a rezar el Rosario. Finalmente lograron aterrizar sin novedad y a las Religiosas las hospedaron en casa de las Siervas de María quienes las trataron con mucho cariño y ¡De nuevo salían las dos No quería

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atención. Al día siguiente emprendieron de nuevo el viaje a Venezuela. Llegaron el 15 de Mayo de 1952. Se hospedaron casa de una sobrina de Madre Soledad llamada María de Lourdes y a quien llamaban Queca, la cual se convirtió en su ángel tutelar y junto con sus dos hijos les sirvieron de ayuda incansable. Pusieron todas sus energías al servicio de la Congregación y por eso se les cuenta entre los fundadores de la primera casa de América. El primero de Junio de ese mismo año 1952 escribió una carta donde hablaba del viaje, de los problemas y las esperanzas y desde donde podemos constatar su actitud siempre maternal. Parte de la carta decía: Ya estamos en Caracas dispuestas a lo que Dios quiera. Todavía no les puedo contar nada ya que no tenemos nada concreto, todo se vuelve mirar ir y venir. Las distancias son enormes. Las Iglesias muy distantes…Estamos pobres, no se cuando encontraremos casa... (C.181) Como ven, en América se madruga. Son las cinco antes del meridiano… El día 1 de septiembre empieza el curso aquí. ¿Ustedes comprenden que si dejan pasar ese barco no llegan para el curso? …Estamos no cansadas, rendidas, pero cuando lleguen tendrán todo arreglado y listo… (C182) Visitaron al Obispo Auxiliar de Caracas Monseñor Rafael Arias Blanco y al Dean de la Iglesia Catedral Monseñor José María Pellín ya que el Arzobispo, Monseñor Castillo Lara se encontraba fuera de la ciudad. Como mujer de fe, sabía que ningún encuentro es casual. Cruzaron entre todas muy buenas opiniones, proyectos, ideas y futuros trabajos. De allí Madre Soledad y Madre Amalia salieron a ver y buscar casa para su fundación. Al día siguiente se les presentó el Párroco de Guatire diciéndoles que como Monseñor Arias le había dicho que venían a fundar él quería invitarlas a que lo hicieran en su Parroquia. Las Madres lo acompañaron hasta Guatire y quedaron muy esperanzadas con lo que vieron. Otro día las visitó el Padre Feliciano González quien resultó ser Párroco de Catia para decirles que el Sr. Obispo quería que establecieran la primera casa alli. El Padre y Queca las ayudaron a ver muchas casas en esa zona. Fueron muchos los problemas por los cuales tuvieron que pasar. No tenían dinero, vivían arrimadas casa de la sobrina, no conocían prácticamente a nadie y debían pedir dinero prestado o regalado para la fundación. Monseñor Arias siempre fue muy atento y solícito con ellas, ayudándolas en lo que más podía. El Padre José María Pellín también las ayudó mucho. Pero la labor era dura, lenta y no se le veía progreso, cuando consideraban que una casa era adecuada el negocio no se les daba. Fueron días fatigosos, cansados, en muchos momentos desalentadores pero el buen Dios probaba su fe y su perseverancia. Todavía sin conseguir la casa de Catia las fue a ver el Párroco de San Carlos, Estado Zulia pidiéndoles que fundaran allí. Madre Soledad le respondió que con mucho gusto lo harían siempre que les resolvieran la parte económica. El Padre dijo que él se encargaría de eso y firmaron comprometiéndose a la nueva fundación. Ahora había que pedir permiso para traer más Religiosas a Venezuela y fue necesario hacer una serie de trámites por Extranjería para que se les permitiera la entrada al país.

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Con la confianza puesta en Dios, segura de que si Dios lo quería, Soledad lo podía y con la ayuda del Padre Pellín consiguieron el dinero para una casa en la Avenida Sucre, mandar a hacer los pupitres y comprar una máquina de coser, un par de camas y sábanas. La fundación avanzaba en medio de pobreza. Con la ayuda de las Hermanitas de los Pobres, de algunos vecinos y de los Hermanos de la Salle quienes con sus consejos, asesoría y ayuda material permitieron que las Madres lograran organizar adecuadamente las matrículas y todo lo relativo al Colegio. En todo momento palparon la mano de Dios frente a las dificultades de todo tipo que se les presentaron. La salud de Madre Soledad era débil, sufría constantes achaques, pero los sobrepasaba todos. Estaba encantada con Caracas, como dice la Hna. Amalia Pipó Aragón en su manuscrito “nos gustaban tantas cosas. Caracas nos parece enorme de grande, quedamos asombradas de ver tantos carros.” Para el 19 de Septiembre de 1952 ya había diez Misioneras del Divino Maestro en una casacolegio en la Avenida Sucre de Catia en Caracas y dos en Guatire; esperaban la llegada de más Religiosas para las nuevas casas que iban a abrir una en Tienda Honda en Caracas, otra en Guatire y otra en San Carlos del Zulia. Así, las primeras fundaciones fuera de España se concentraron en Venezuela; la primera casa de las Religiosas del Divino Maestro en América fue la de Catia en Caracas donde Madre Soledad pasó unos cinco meses mientras arreglaba la apertura de los nuevos Colegios, dejaba bien instaladas e instruidas en todos los sentidos a las Madres. Ejemplo de ello es la narración de la Madre Patrocinio Rodríguez cuando dice que ella tuvo el encargo de los niños de Preescolar y Madre Soledad la entrenó para tal tarea. Iba a su clase, la observaba y la corregía. Agrega: “Me encantaba cuando le hablaba a las niñas, con cariño, con alegría, con los ejemplos que ponía. Además me enseñó que para dar matemáticas a las pequeñitas, como hacía tanto calor y la clase era muy reducida, las sacara y sentara en el patio, a la sombra y con las piedritas las enseñara”. En Catia las clases comenzaron con 300 alumnas el 1º de Septiembre. Los primeros quince días sólo por la mañana pero luego eran mañana y tarde. Madre Soledad se sentía feliz, en sus propias palabras escribió: Hay 300 niñas y porque la casa no da más de sí, hubiéramos podido tener hasta 1.000 alumnas de todos los colores. ¡Si vieran cuánto se goza! Es terreno muy bien preparado y que da gloria a Dios! En cuanto estén formadas son niñas majísimas. Nosotros las queremos mucho y todas están muy contentas de haber venido. El sacrificio se ve recompensado con la promesa del fruto que es inmenso. (C.183) Madre Herminia quedó designada como la Delegada de la Congregación en Venezuela desde 1952 hasta 1958. Por esos días, a la Madre Soledad le dio culebrilla y tuvo que permanecer varios días en cama. Cuenta la Hna. Amalia que “gracias a la ayuda de las bondadosísimas Hermanitas de los Pobres y en particular de la Rvda. Hermana Superiora Hna. Celina no le faltó a la Madre la más mínima atención. Aquí pasaron varias tardes la Hna. Celina curándola y las otras Hermanas ayudando a trabajar.”

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MADRE SOLEDAD REGRESA A ESPAÑA Para 1953 se abrió la Casa de Valera en el Estado Miranda y Madre Soledad, junto con la Hna. Amalia, a bordo del buque Antillas, regresó a Venezuela desde Noviembre hasta finales de Abril de 1954. Durante ese tiempo dejó preparadas nuevas fundaciones: La Cañada, El Tigre, Los Teques y Caracas. La Hna. Amalia se preocupaba por llevar un diario muy minucioso de todo lo que hacían y acontecía. De Enero de 1956 hasta Mayo estuvo de nuevo en Venezuela. Mientras tanto, Madre Soledad enviaba Hermanas a Bruselas, (Bélgica) a estudiar, formarse y preparase antes de abrir una nueva fundación en el Congo Belga (el actual Zaire, Africa). Al mismo tiempo, siguió fundando en diversas ciudades españolas como Palencia, Vitoria, Murcia, Navarra, abrió un Noviciado en Madrid y en 1955 una fundación en Quarante, Francia, la cual fue cerrada a los dos años pero se abrió otra en Saint Pons. En 1958 inspirada en la Encíclica del Papa Pío XII intitulada Fe, Don de Dios. Se fue a Roma, al Vaticano a ver al Papa para ofrecerle la posibilidad de fundar escuelas y casas del Divino Maestro en las misiones de Africa. Le explicó que ya tenía Religiosas Misioneras preparadas para ello. El Papa Pío XII aceptó gustoso. Ese mismo año, Madre Soledad pasó desde Julio hasta Octubre en Venezuela donde fundó el Colegio de el Tigre en el Estado Anzoátegui y desde Caracas convocó el Primer Capítulo General de la Congregación a realizarse en Baza, Granada, España el 3 de Diciembre de ese año. Durante ese tiempo murió el Papa Pío XII lo cual lamentó mucho y le pidió a todas las Religiosas, especialmente a las Superioras, que meditaran sobre las últimas palabras del Papa al hablar de los pecadores. De él se expresó diciendo: … ¡Si que ha sido una pena la desaparición del Papa! Porque, tan completo en obras y palabras en estos tiempos, es difícil. (C.308) FUNDACIONES EN EL AFRICA Para mediados de Noviembre de 1958 a un mes de fallecido Pío XII, se realizó uno de los mayores sueños de Madre Soledad: la salida de las primeras Misioneras hacia el Congo Belga. Decía: Siento las almas de ese inmenso país, con fondo virgen y en el que la semilla de la Fe haría santos, ayudados a vivir dignamente…. A la llegada de las primeras Religiosas se abrió la Misión en Mingana (Kivu). Nuevas misiones le seguirían en Kipaka y Kamituga. Allí regentaban escuelas, dispensarios y orfanatorios. Hacia 1961 se desataron una serie de luchas tribales, que ensangrentaron el suelo del Congo en la primera época de la independencia. Durante este tiempo Monseñor Zacarías Gama conoció a la Madre Soledad y dice que “Desde los primeros momentos la vi serena y confiada en manos de la Providencia, aunque activa y dinámica, moviendo todos los resortes de la diplomacia española, para asegurar la vida y la salud de aquellas abnegadazas religiosas. Nunca oí de sus labios… ni una palabra de queja o protesta, ni la más leve señal de impaciencia, ni mucho menos de preocupación angustiosa. Apoyada firmemente en Dios, esperaba contra toda esperanza humana,

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aguardando tranquilamente la hora del Señor, que no tardó en llegar repleta de buenas y gratísimas noticias: sus hijas todas, se habían salvado y regresaban a la madre Patria por un tiempo para reponerse y continuar más tarde con su infatigable y agotadora labro, en aquellas tierras africanas.” Una vez restablecido el orden político-social regresaron abriendo casas en Minganza y Wamaza. El 3 de Diciembre de 1958 se realizó el Primer Capítulo General de la Congregación en Baza, Granada, España donde la reeligieron como Superiora General y le nombraron una Vicaria-consejera, tres consejeras más una secretaria general y una ecónoma. Con éste equipo de trabajo se le facilitaba a la Madre las nuevas fundaciones y la organización general de la Congregación. DE REGRESO A VENEZUELA El 08 de febrero de 1959 se abrió el Colegio del “23 de Enero” en Caracas en lugar de la Casa de Catia. Venezuela fue siempre para Madre Soledad un lugar muy especial, además de la gente a quienes encontraba cariñosas, abiertas y merecedoras de cariño muy especial. “Alababa continuamente la flora y la fauna venezolana. Se extasiaba ante los árboles con flores. Decía que en España, su país natal, los árboles sólo tenían hojas. Las aves, su colorido y canto, hacían que los pájaros tropicales fueran sus animales preferidos.” (Hna Soledad González) Unido a su celo apostólico, a su amor por los venezolanos y Venezuela, vemos de nuevo a Madre Soledad regresar a Venezuela en Octubre de 1961 donde permaneció hasta Enero de 1962. En esa oportunidad visitó Los Teques, San Cristóbal, La Cañada El Tigre y Caracas atendiendo a las Madres, supervisando los Colegios, dando palabras de ánimo, de corrección, de estímulo. Cuenta la Hna. Juana Carmen Castro Parga que para éste tiempo, Madre Soledad estaba bastante quebrantada pero nada la detenía su fortaleza de ánimo le daba valor para seguir adelante. Recuerda que un día en San Juan de Colón en el Estado Táchira estando en el Colegio “les dijo hijas cambien el color de esas paredes por uno más suave, el color que tenían era rosado intenso. Todas a una pintaron las cuatro plantas que tiene el colegio… ella se preocupaba por todo. Esta fundación como todas, tuvo muchas dificultades. Las Hermanas que la regentaban no tenían suficiente personal religioso para llevar adelante la obra. Estando en San Cristóbal, el Señor Obispo le expuso su preocupación, rápidamente le dijo: Monseñor no se preocupe llamaré a España que me manden religiosas y esta obra seguirá adelante y así fue y así es. Aquí podemos ver su temple de alma y que nada de nada le impedía continuar su obra.” En San Carlos del Zulia, le gustaba mucho salir con las Hermanas y pasear por las “Haciendas” donde trabajaban cientos de indios lejos del poblado, como relata la Hna. Julia Rodríguez.”¡Con que cariño y acogida sencilla las trataba…! Había que verla…! Ellos se acercaban a ella sin temor y la admiraban. Nosotras felices de tener una Madre tan bella y tan santa. En ella todo era hermoso: su físico, su voz tan bien timbrada, su manera de expresarse llena de encanto, pero sobretodo su alma.” Tenía la Hermana Concepción Domínguez poco tiempo como profesa cuando la enviaron a El

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Tigre, en el Estado Anzoátegui en Venezuela. Muy pronto se anunció la visita de la Madre Soledad. “El acontecimiento unió a todos los representantes y alumnos en un recibimiento apoteósico… Al ver y palpar lo adelantada de su obra… se emocionó. Le saltaron las lágrimas y exclamó Es la primera casa propia que tenemos en Venezuela pasó un mes con nosotras dándonos sus consejos, más que con palabras, con su ejemplo de vida, que era extraordinarios. Por el mucho calor y el mucho trabajo que todas teníamos, se esmeraba en prepararnos refrescos y alimentos que nos ayudaran. Beban y coman hijas mías que aquí con el calor se deshidratan.” Regresó en 1964 donde de nuevo estuvo en Los Teques y en Caracas. De su llegada cuenta del gentío que la esperaba, la infinidad de flores y las niñas tan contentas (C.397). Visitó la casa-colegio que se había fundado en 1963 en Colón. Estaba encantada con la fundación del “23 de Enero” y en esos días recibió con gran alegría un busto del Padre Fundador Monseñor Blanco Nájera para lo cual hicieron gran fiesta. Estaba tan apegada a los venezolanos que cuando salió del 23 de Enero escribió: Mis queridísimas hijas del 23 de Enero”: ¡Con qué pena las dejé y qué angustia en el corazón! (C.404) A las fundaciones de Venezuela, siguieron otras en Colombia (Bucaramanga), en España (Barcelona, Jaén, Toledo, Málaga…) en Francia y en Alemania. Madre Soledad se convirtió en una andariega fundadora que contagiaba su ideal y carisma a todos con quienes se ponía en contacto. Estas fundaciones hacían necesarias la conquista de vocaciones y la construcción de casas de formación de novicias. Para Madre Soledad no adelantar es retrasar y tenemos obligación de caminar hacia la perfección (C. 292)

CAPITULO 9.- LA EDUCACION Y MADRE SOLEDAD Sus ideales pedagógicos fueron los mismos del Padre Fundador Monseñor Francisco Blanco Nájera. Tenía muy presente que la misión educativa la debían realizar “con la fuerza apostólica que dimana de la propia vida, al vivir la plenitud de la Consagración bajo la acción del Espíritu Santo, y con las propias actividades, siendo colaboradoras de la misión divina de Jesucristo, la misma que el Divino Maestro encomendó a su Iglesia y ésta nos confía: la educación cristiana de los niños/as pobres y jóvenes obreros/as” (Constituciones n.77) Como educadoras en distintos países, las escuelas debían seguir los programas del Ministerio de Educación de cada lugar y ser parroquiales, al servicio de la Parroquia donde estén ubicadas. Pero siempre Eduquen como Religiosas, bajo la fe, no como maestras que se reducen a los textos. Al estar la educación orientada hacia la formación de personas, y consciente de que el niño es a la vez una personalidad religiosa y moral, miembro de una familia y un ser social (Derecho Docente ob.cit.... p.65) a la educación que debían dar las Religiosas del Divino Maestro estaba llamada a proponer implícita y explícitamente valores como el respeto, la responsabilidad, el trabajo, la justicia, la solidaridad, la convivencia, el amor, el servicio desinteresado, la libertad y la dedicación. Al promover

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estos valores, los alumnos logran ser personas con una sana auto-estima conocedores de sus derechos y deberes sociales, capaces de formarse juicios correctos de la realidad, de asumir decisiones personales, de respetar a los demás, de vivir en sociedades democráticas, participativas, creativas, solidarias y justas. (cfr. Proyecto Educativo Misioneras del Divino Maestro Venezuela 1999 p.33) Cuidaba de la atención de múltiples detalles de la vida diaria como los buenos modales, la forma de comer, de vestirse, de tratarse unas a otras y otros tantos detalles en la educación tanto de las novicias, como de las religiosas y las alumnas. Les recordaba no hacer ruido al sonarse la nariz, no usar imperativos, sino siempre hablar con caridad, ir con la ropa bien puesta, planchadas, no descoloridas. Exigirse en lo externo más educación y sobre todo exigirse más en ser virtuosas. Insistía en la necesidad de aprender a saludar, cuidar los modales, las bromas… y sobretodo formar la voluntad de cada persona y así alejarlas de los caprichos. Los uniformes escolares debían ser con gusto, limpios pero pobres de manera de formar a las alumnas en el sentido de que el vestido no es lo que más realza a la mujer. Resaltaba la importancia de formar niñas para el hogar. De esta forma, Madre Soledad superaba la construcción racional de la teología clásica para escuchar una cercanía más simbólica y poética; impregnada de todos los significados de las palabras, logrando reconciliar el cuerpo con el alma a fin de contemplar la unidad de la persona sin oposición entre la carne y el espíritu. Esta es otra característica de suma importancia en la tarea educadora y formadora de Madre Soledad quien supo crear un modo femenino de acercarse a la palabra de Dios como buena conocedora del lenguaje de los profetas quiénes, para explicar el amor de Dios, utilizaron contínuamente comparaciones en las que la mujer tenía un puesto central. Para Madre Soledad todo lo que somos es un medio para llegar a Dios. “La vida específicamente humana no es la vida orgánica, la vida animal, sino la vida intelectual y afectiva; vida que se desarrolla y perfecciona por la actividad racional que se le añade; es decir, por la instrucción y la educación puesto que el hombre es ante todo y sobre todo inteligencia que piensa y voluntad que ama” (Derecho Docente… ob.cit. p. 89). Cuidaba del cuerpo y del alma de cada Religiosa, cada Novicia y cada alumno. En todos los casos señalaba que las correcciones debían hacerse para curar, no para exasperar. El mayor castigo es no corregir. Estaba consciente, por ejemplo, de que bajo el influjo de las emociones los latidos del corazón se aceleran. El corazón reacciona a los acontecimientos externos sobre los cuales la persona debe tener dominio, designa también la sede de la inteligencia y la voluntad; de modo que, una vez tomada la decisión, el ritmo se vuelve normal. Basándose en esto, trataba de que en los Colegios se respirara una atmósfera de serenidad, cariño y disciplina, que los salones de clases estuvieran bien ventilados y los pizarrones preparados. Que el ambiente general fuera sencillo, alegre, familiar y cercano. El orden y la estética eran vistos como valores a cuidarse en todo momento de manera de que todos pudieran disfrutar de ambientes agradables, bonitos, atractivos y por ende, formativos. Siguiendo a Monseñor Blanco Nájera consideraba a la danza, la música y el canto como

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esenciales propiciadores de una verdadera formación integral. Ponía especial atención al cuidado de la garganta, a través de las cuales vibran las cuerdas vocales para crear sonidos expresando el yogramatical del pronombre personal y el yo-metafísico del alma. La voz permite reconocer a alguien, forma parte, por tanto, de la identidad: cada voz es única, como lo es cada persona, una simbiosis que permite describir la unidad del ser. Recitar poesías, inventar canciones, musicarlas, cantarlas, son formas de desarrollo de la propia personalidad y de las capacidades, cualidades y habilidades que Dios le dio a cada uno. Prueba de ello es el testimonio de la Hna. María Josefa Corti cuando dice “la vi disfrutar cuando se hacían los actos culturales o se le sacaba alguna canción de recibimiento o despedida. En esto de canciones era la primera poetisa, siempre tenía algo nuevo que inventar.” Por su parte la Hna. Soledad González narra “Se preocupó mucho porque dentro de la pedagogía de sus escuelas, la actividad artística ocupara un lugar especial. Inculcando el teatro y la danza como medio para desarrollar la creatividad del niño. Tanto fue así que en el primer colegio propio de la Congregación, no faltó el salón de actos, aun cuando los techos de las aulas fueran de asbesto.” Le pedía a las Religiosas estar presentes y compartir las horas de recreo pues en el juego, el niño y el adolescente se muestra tal como es. Así podían conocer mejor a cada uno de sus alumnos y propiciar la cercanía, elemento tan necesario dentro de la formación personal. En esos momentos de recreo, la Hermanas se debían a las niñitas. Les pedía estar disponibles, cuidar que nada les pasara, jugar con ellas al corro u a otros juegos dirigidos en los que hasta se podían cantar los cantos que ella les había enseñado y otros del folklore. (Hna. María Isaura Bouzo) LA FAMILIA La familia es un aspecto esencial de la educación para el Padre Fundador. La familia debía estar presente en los Colegios a través de entrevistas, charlas, conferencias, Misas, retiros, ferias, actos de fin de curso, celebraciones especiales, reuniones de cualquier tipo. Lo importante es tenerlas cerca pues padre y madre son los grandes protagonistas en la personalidad de sus hijos. Ellos constituyen esa generación adulta que informa a la generación siguiente (los hijos) toda una herencia cultural histórica que le da al niño sentido de pertenencia y enclave social. La cercanía y familiaridad con el Colegio contribuye al acompañamiento armónico en la maduración de la fe de toda la familia, a fomentar vínculos de amistad y de opinión que facilitan la labor a los padres y representantes al saber que hay otras familias que están en la misma “onda” educativa que ellos. Al tiempo que permite disminuir el peligro de considerar que el éxito profesional, “mi autorrealización”, “mi prestigio”, “mi cuenta bancaria” “mi puesto de trabajo” y el aumento de los medios económicos es lo verdaderamente importante en la vida. Monseñor Blanco Nájera repetía la necesidad e importancia de la familia en la educación pues la educación es obra de amor (ob cit. p.81) y los padres son los autores responsables de la entrada del niño al mundo, por ello deben ser los primeros responsables de su porvenir…se podrán sustituir si

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llegan a faltar…se deberá constreñirles al cumplimiento de su deber, si tienen la desgracia de faltar a él, pero en ninguna manera se le puede dispensar de esta obligación sagrada y personal. (cfr, ob.cit. p 89) Con la certeza de que integrar educación y trabajo es parte del proceso de mejoramiento y transformación de la persona y de la estructura social, las Misioneras del Divino Maestro en todo momento mantienen un ritmo acelerado, asertivo y moderno de manera de lograr la inserción laboral cristiana eficiente en cada sociedad donde ellas están presentes. hacerlo sangrar. LA PREPARACION ACADEMICA Tratando de cubrir todos los aspectos pedagógicos del Padre Fundador, Madre Soledad de la Cruz incluía dentro del programa de vida de cada Comunidad, no sólo la preparación de clases académicas sino sobretodo hacía énfasis en la dedicación a preparar las de formación religiosa pues estas son la clave de su misión evangelizadora. Cuando visitaba a las Comunidades pedía que se le informara acerca de este tiempo dedicado a la preparación de clases. En el primer horario elaborado por el Padre Fundador ponía de 8:30 a 9:00 de la mañana preparación de clases y a la tarde de 7 a 9 estudio. Debían escribir la motivación y el desarrollo de la clase así como las actividades. Debían llevar un cuaderno de Rotación en el que cada día algunas niñas, según la organización, hacían las actividades. (Hna María Isaura Bouzo) Personalmente les recordaba la necesidad de dar las clases con cariño, esmero, entusiasmo de manera de contagiarlo a los alumnos. Las enseñanzas no debían ser rutinarias sino llenas de amor, celo y fe. Debían ser creativas, facilitar la comunicación y el diálogo en clase. A las Religiosas y también a las Novicias, les remarcaba que debían ser más Religiosas que Maestras diciéndoles para que el apostolado de la enseñanza produzca resultado son necesarias la oración, la unión con Dios, nuestra sumisión en la obediencia en cuanto a la enseñanza. La vida espiritual de un alma, lo mismo de una niña que de las jóvenes adultas, su espíritu religioso, su piedad, la resistencia al mal, su atractivo por la pureza, el trasfondo donde se representa su eternidad, nos es desconocido. Sólo Dios puede franquear ese umbral. (C 415) A la Hna. María Isaura Bouzo en el 23 de Enero, Caracas Venezuela le escribió Se nos pedirá cuenta no de los éxitos de los exámenes de las niñas, sino de cómo las preparamos con amor, abnegación y en la obediencia … Formemos a nuestras alumnas en la devoción a la Santísima Virgen, modelo de todos los estados de vida, dechado de virtudes y necesidad para sus almas, ya que como Madre, será amparo y lenitivo de sus penas y si llegan a amarla filialmente, serán imitadoras de sus virtudes haciéndolas buenas cristianas, mujeres abnegadas y madres modelos, tan necesarias en la moderna sociedad.” Madre Soledad logró unir a Religiosas, maestros, alumnos, familias y hasta al propio Cristo para El ritmo acelerado no está en contradicción con la concepción de que la formación es obra de largo tiempo para quitar lo malo sin

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obtener una unidad en la multiplicidad, permitiendo que entre todos exista la posibilidad de concurrir hacia un mismo conjunto armónico de manera de llevar la evangelización lo más eficientemente a las distintas sociedades. Las Religiosas del Divino Maestro están llamadas a educar indicando y resaltando las potencialidades de cada persona, unificando los intereses personales en un interés común; removiendo la influencia paralizante del fatalismo, la decepción y el pesimismo, ofreciendo una visión donde las personas se den cuenta de su responsabilidad social y posibilidades de logros más allá de las acciones concretas, a una comunidad de fe. Esto hace de las Religiosas del Divino Maestro verdaderas organizadoras y realizadoras de sociedades en pleno desarrollo cristiano. De acuerdo al ideario educativo del Padre Fundador y de lo que fue desarrollando Madre Soledad a través del tiempo, encontramos la educación como un medio llamado a despertar las potencialidades dormidas; a romper con la cadena de pesimismo colectivo y desilusión haciendo que las personas despierten y vean que las cosas no necesariamente tienen que ser como están, sino que siempre pueden ser mejores. Madre Soledad veía la educación como una forma de evitar que la gente cayera en la apatía producto de desagrados inesperados y de usar diversos medios de escapismo de la realidad, en lugar de realizar acciones constructivas. Para ella, educar consistía en crear una mentalidad de esperanza y confianza permitiendo que cada comunidad fuera flexible y tuviera la posibilidad de adaptarse a nuevas situaciones siempre atentos a nuevas posibilidades y perspectivas dentro de los principios cristianos.

CAPITULO 10.- LA ESPIRITUALIDAD Y MADRE SOLEDAD En un mundo donde los criterios de normalidad, de éxito y de belleza se convierten en ídolos a los que se está tentado de sacrificar los fracasos, se corre el riesgo de reducir el concepto de mujer a una dimensión puramente biológica. Al hacerlo, se convierte a la mujer en un cuerpo sin alma. Desde el punto de vista cristiano, parte de la misión de la mujer está en transmitir un patrimonio espiritual, pese a todas las pruebas del momento histórico social que esté viviendo. Los autores sagrados hablan de una serie de metáforas en las que la historia espiritual es vista a través del cuerpo de la mujer: la ternura de Dios, la esposa Jerusalén, Eva la que realiza ese hermoso acto de fe que aun después de haber sido la primera pecadora, es capaz de pronunciar el acto de fe más fundamental: toda vida viene de Dios cuando engendra a Caín y exclama: “He dado a luz un hombre con el favor de Dios” (Gen.4,1) Madre Soledad conocía bien estos textos del Antiguo Testamento y comprendió a través de ellos, que la mujer está llamada a hacer suyas las responsabilidades que Dios le ha encomendado: dar vida y hacer crecer a aquellos que le han sido confiados, haciéndoles descubrir el don de Dios. La guerra, la destrucción, la violencia, la infidelidad, el materialismo, no impiden la continuidad del proyecto de Dios. En lo profundo de su corazón Madre Soledad buscaba la custodia, mediante su sensibilidad y su

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poder de decisión, de la creación de la vida que Dios ha compartido con ella. Sabía que como mujer era responsable de una riqueza de vida, biológica y afectiva que transforma al niño, al joven, al adulto que se le ha confiado en una persona capaz de responder a ese don de amor para entrar, más tarde, cuando llegue su turno, a la cadena de generaciones que se sucederán unas a otras. De acuerdo a Monseñor Rafael Alvarez Lara, “la preocupación más fuerte de la Madre era la formación de religiosas. La Madre sabía más que el Padre de vida religiosa. Ella desmenuzaba los grandes principios que daba el Padre y los adaptaba a la vida religiosa.” “Cuando murió el Padre yo veía cristalizada la Congregación en su carisma y me retiré. No veía bien que otro pudiera desvirtuarla. Por eso no intervine más y la Madre lo comprendió.” La guía espiritual de Madre Soledad de la Cruz es descrita por la Hna Julia Rodríguez diciendo “Siempre y en todo trataba de hacernos felices. Quería que fuéramos muy fieles y desprendidas, hacía de la virtud algo agradable.” Por encima de todo, les pedía No seamos anémicas en nuestra vida espiritual, ni rutinarias. Concretemos nuestros esfuerzos y no digamos nuestros adelantos. (C172) ORACION Y ACCION Respecto a la oración decía: Orar es hablar con la persona que se ama; si nos cuesta es por falta de amor. Insistía en la necesidad de que las Religiosas tuvieran presente que eran almas consagradas a Dios y por lo tanto debían ser piadosas en los rezos, observantes en la obediencia y oficios. Decía que conocer y amar a Dios y a la Madre Inmaculada era una invitación a ir al Cielo. … Sean santas religiosas. Es lo único verdadero que la Congregación necesita (C.309)… ¡Que digo buenas, santas Religiosas! Esforzadas en ser almas de oración. Tiene tanta importancia que todo empeño es poco y el mayor esfuerzo es poco para lograr hacerla todos los días. Miren que pronto se ve la que tiene oración, la que se esfuerza y la que tiene teorías y no práctica. Obras y no sermones. Sean todas una en caridad, en obediencia, en abnegación y sumisión a la Superiora. Amantes de la pobreza, no deseando nada temporal y así serán más del cielo. (C.310) resume nuestro destino..., Después de la obligación de ser santas, deben ser maestras. De aquí su afán en cultivar en cada Religiosa su voluntad, sus ideas, sentimientos, espíritu de responsabilidad y una vida interior intensa que informe todos nuestros actos saturando de espíritu sobrenatural todas nuestras actividades. Para Madre Soledad, lo real en la vida espiritual es el querer de Dios aquí y ahora sea el trabajo que fuere. Debemos tener mirada de fe, el sentimiento va y viene pero no debemos dejarnos llevar por él. Vivir de tejas para arriba. Buscaba integrar la vida espiritual con la vida de apostolado al decir: Espiritualizar la vida no quiere Nuestras acciones, nuestros amores, nuestros sufrimientos, son los que constituyen la trama de ese interminable encuentro con Dios en que se

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decir, sólo, poner una referencia mental a Dios ni inyectar elevaciones de alma, sino que es la consistencia misma de la vida en toda su profundidad, la que debe adquirir una calidad nueva que la habilite para ser cada vez más, materia y signo del Reino de Dios entre las niñas que deben educar. No existe otra espiritualidad que el saber responder con un yo íntegro a la Voluntad de Dios, en el cotidiano discurrir de nuestra existencia. Por ello su consigna era Voluntad de Dios, voluntad mía. Era una mujer realista que iba al fondo de las cosas con detalle, buscaba que las Religiosas Misioneras del Divino Maestro fueran mujeres contemplativas y conquistadoras les decía: Si llevamos a nuestra vida espiritual nuestro apostolado y viceversa, a nuestra escuela y apostolado nuestra vida espiritual, tendremos luces y sabremos formar. No hagamos una barrera entre las niñas y nuestros actos de piedad. Nos puede parecer que es cosa de otra naturaleza, que nos hace salir de nuestro recogimiento, y es lo contrario: hemos de ver en las clases una prolongación de él. Nuestra misión es la santificación propia y la salvación de las almas. Hemos de vivir de una síntesis de ambas ideas, ocupándonos de la primera mediante el olvido de nosotras mismas, y de la segunda, teniendo siempre presente a las niñas. Que sean el tema de nuestras conversaciones con Jesús. El nos las ha confiado -dicen las Constituciones- y a todo el que confíe a otro un tesoro, gusta que le de cuenta de él. Y les agregaba: La verdadera piedad consiste en el cumplimiento del deber. Ni hagamos a nuestras niñas ñoñas, llenas de visitas y muy rezadoras y que no sepan abnegarse. Que a la pregunta: ¿Por qué haces eso?, sepan responder: Porque es mi deber. A través de su espiritualidad, Madre Soledad rescató la perspectiva femenina de la espiritualidad e integró docilidad con iniciativa, silencio con canto; meditación con diálogo oración con proclamación evangélica. Supo unir la visión de la esclava del Señor con Jesús como siervo obediente de Dios. Su manera de vivir, de enfocar los problemas y tratarlos unifica en sus seguidores la santidad paradójica, abierta al Dios de las sorpresas y a las respuestas del amor que siempre crean y hacen algo nuevo aun sin proponérselo. Para la Madre Fundadora, espiritualmente lo importante es admirar la santidad más allá de nuestros esquemas iniciales, de nuestros santos conocidos, culturales y familiares… Para ella, la humanidad de finales de siglo XX y del siglo XXI necesita santos y santas que hagan emerger la vida con corazones y ojos nuevos, con criterios de vida que tengan como ley suprema el mandamiento nuevo del amor y la vida nueva ante la urgencia de la nueva evangelización. Nuevos métodos, nueva visión implican hombres y mujeres aportando lo que es propio de cada uno para un nacimiento nuevo, donde todos seamos hijos del Padre en el Espíritu Santo, sin distinción de razas, sexos o cultura, unidos por el Bautismo. Lo único verdadero es ser santas y trabajar por los intereses de Cristo, las almas. Lo demás, fuegos de estopa que duran nada… (Cartas p. 499) Respecto a la actitud de las Religiosas y las críticas decía: …el pasado ya no existe, el futuro no llegó, sólo el instante presente queda a nuestra disposición. Las que desean eludir el momento

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presente, se reservan de ordinario, el funesto privilegio de censurar. Contentarse con censurar y no cumplir con lo suyo, es cobardía y Dios juzgará lo suyo con más exigencias porque no les faltó luz… Quien no se esfuerza personalmente en mejorar los males, pierde el derecho a quejarse. Vencer el mal con el bien es cosa de Dios, la actitud contraria, es cosa del demonio… No son los que dicen sino los que hacen quienes entrarán en el Reino de los Cielos. (C.415) AMOR A LA CRUZ Y A DIOS Muchas de sus cartas comenzaban con la frase Morir a si, para vivir de Jesús. Insistía en el valor del sufrimiento soportado por amor. Cuando alguna Religiosa se quejaba solía decir el ejemplo heroico de sufrimiento dará frutos de santidad en su comunidad. (C.340) En una ocasión le comentó a una Hermana que estaba muy mal del estómago: Jesús envía sufrimientos, cuando quiere para sí a un alma y se ha fijado en la tuya. Agradéceselo! Insistía en aquella enseñanza del Padre Fundador de que Por el camino del dolor se va al amor. Les pedía a las Religiosas vivir de fe pues todo viene dispuesto o permitido por Dios. Durante la Cuaresma insistía escrita y oralmente que se debían hacer sacrificios por amor a Dios. Estos días pásenlos con Cristo sufriendo cada una donde encuentre más alimento a su alma, en cualquier paso… Durante estos días de Pasión acompañemos a Cristo doloroso, en aquél paso que más alimenta su alma. Paguemos amor con amor. Vivamos muy bien en el Calvario y verán como todo se nos convierte en bien (Cartas p. 483) Cuando se obedece por cariño se obedece al corazón. Cuando coincide con mi gusto se obedece a la cabeza. No se obra con espíritu religioso cuando se hacen las cosas con mala fe o a escondidas del superior… Un olvido nunca es falta de obediencia; puede ser descuido en la obediencia (Málaga 3-60) Vivir en la presencia de Dios y con su bendición era muy importante. De esto es testigo la Hna Tibisay Barrios quien como buena venezolana, un día le pidió la bendición a la Madre Soledad y ella le dijo: No debe perder esa costumbre, es muy significativa, además de muy bonita. Esto es una muestra más de que como dice la Hna María del Crucificado: “En su época no se utilizaba el término inculturación pero a todas nos dio testimonio de inculturar el Evangelio.” Hablaba del amor a Dios de forma extraordinaria. Todo lo ordenaba hacia el Amor. Dejaba ver bien claro que cuando la caridad no tiene alma, puede traducirse en un negocio, en un mecanismo perverso. Es una inflación del yo, una especie de delirio del hombre que ha perdido el sentido de la proporción, que cree ser él mismo autoafirmándose, quien salvará al mundo. El amor en cambio hay que buscarlo con una determinación paciente, reconocerlo cuando llega, cultivarlo cuando comienza a germinar colmar el objeto de amor hasta llegar a lo más preciado que es el don de uno mismo. Uno de sus lemas preferidos fue Voluntad de Dios, voluntad mía, eso le servía de fuente de paz y seguridad. Dios es Padre y deseo confiar en El que me sacara de males a pesar de mis flaquezas (Cartas p.471) Quiero la voluntad de Dios sobre todo y con mi vida… (Cartas p.474) Estas son alguna de las frases que repetía y que llevaron en un momento dado a decirle a sus monjas: Si no somos

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santas religiosas, no será porque nuestro modelo, Cristo, no nos dio ejemplo. Es nuestra obligación imitarle, no tanto en sus sermones y menos en sus milagros, como en sus virtudes y sufrimientos. Esto nos lo dice a todas horas y siempre que miramos nuestro Cristo: “Aprended de Mi.” (C.356) Es en esto donde se demuestra la gran responsabilidad de los cristianos actuales y especialmente de las Religiosas. Sin cruz no hay santo ninguno (C.296) Todo santo tuvo algo que vencer y todo santo tuvo sus defectos. Ánimo no hay que detenerse, nuestra vida esta llena de todo. Estas palabras forman parte de la formación espiritual que la Hna Milagros Alvarez recuerda que les daba Madre Soledad. Enfatizaba el amor y la imitación al Divino Maestro y les decía que le pidieran a El que les infundiera el celo por las almas pues el Divino Maestro es el punto de partida y empuje de nuestras escuelas. (C.95)…Hagamos al Divino Maestro la fiel promesa de trabajar en clases conforme a los principios estudiados. Pidámosle diariamente luces para nuestro ministerio (C.96) Insistía en celebrar la fiesta del Divino Maestro y les pedía: ese día prometamos a Jesús tener más vida sobrenatural y más caridad. Todas unidas en el Divino Maestro por el Reino de Cristo en las almas y la santificación propia. (Cartas p. 485) Sea muy de Dios, viva su vocación religiosa y lo demás se nos dará por añadidura (Cartas p.501) Vivamos todos cada día más en Dios y sólo por Dios; pidamos por todas la fidelidad a nuestros compromisos para con el Señor. (Cartas p.507) pues las Religiosas del Divino Maestro están llamadas a ser puntos de referencia de la fe como personas que “saben” de Dios. Sabía que la apostasía de la época en que vivía y a la cual se entraba en el tercer milenio, se funda en la caída de la verificación de la fe en los cristianos y especialmente en los más dedicados a Dios. De aquí surgen sus palabras Viva tranquila cumpliendo la Voluntad de Dios y no analice. Dios da su cruz a las muy suyas. No la que nosotras queremos, pero esté tranquila que va bien, aunque tengamos que cumplir la voluntad de Dios a oscuras. (Cartas p.510) DEVOCION A LA VIRGEN Madre Soledad, tuvo una gran devoción a la Virgen como Madre Inmaculada. A sus religiosas las animaba a ofrecer obras meritorias a la Madre del Cielo, a preparase para la fiesta de la Inmaculada con una Novena…Que la Novena y preparación de la Madre Inmaculada llene su alma de virtudes y la de su comunidad. (C.351) Trató en muchas ocasiones de hacer coincidir las fechas de las inauguraciones y grandes fiestas con las fechas de la Virgen. Escribía Me las figuro fervorosas preparándose para el mes de la Madre. Pídanle que toda la Congregación renovemos el espíritu y broten en todas las casas flores de virtudes. (Cartas p. 487) Para la novena de la Inmaculada hagan por imitar las virtudes de la Virgen es la mejor manera de obsequiarla. Que puedan decir de ustedes…De tal madre, tales hijas. (Cartas p 488) Nuestro único amor es Jesús. Nuestro modelo, la Madre (Cartas p 498)

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Hoy, día de la Visitación de la Santísima Virgen, pido las visita a ustedes con su gracia y que al quedar llenas de Ella, sean santa en su vida religiosa. (Cartas p.486) Nuestra Madre del Cielo, la que nos legó Cristo y engendró con dolores de Redención junto a la Cruz. Ahí nosotras nos santificamos, haciendo por nuestro amor dulce el sacrificio, que el vencimiento nos proporcione… Que Ella sea alimento de nuestras almas… (C.312) …Lean el Evangelio y verán que la Madre enseguida de la Encarnación no se retiró a gozar sola con su Dios. ¿Qué nos dice San Lucas? Se levantó y fue apresuradamente por las montañas de Judea a servir a Isabel. Su abnegación, su caridad, su celo, no estorbaron a su vida interior. Todo lo contrario pues Ella rebosó de su abundancia en el Canto del Magnificat. Y díganme ¿que preparación tuvo Ella para el Nacimiento de Jesús –que se puede decir que es el acontecimiento más grande de su vida-? ¿Recogerse en su celda? ¿Gozar de las delicias de su Dios? Ya lo saben: ponerse en camino, con molestias y dificultades no pequeñas, para cumplir la Voluntad de Dios que quería nacer en suma pobreza. (C.416) LA ESPIRITUALIDAD EN NAVIDAD Madre Soledad tenía una especial devoción hacia el Niño Jesús y las fiestas de Navidad eran muy especiales. Con gran sentido maternal, en muchas ocasiones llamaba a Jesús niño el Pequeñuelo, el Pequeñuelo de la Cuna y les hacía ver a las Religiosas que había dejado el Cielo por amor a cada una de ellas; esto, bajo todo punto de vista, hace que nos dejemos a nosotras mismas hasta desaparecer por completo y transformarnos en El. Amor con amor se paga… En esta Navidad, escoja cada una lo que le pide el Pequeñuelo, para que así adornada, pasen estos días de paz, en íntima unión y regocijo. (C.77) En cada una de las casas, escuelas y de las Religiosas del Divino Maestro, el espíritu de Navidad estaba y está llamado a estar lleno de desprendimiento permitiendo que la contemplación del pesebre y de la Sagrada Familia llegue a cada persona como las palabras de Dios a los oídos en forma humana; palabras que hablan del misterio, que hablan del hombre al hombre y la mujer. Navidad es el mensaje de Dios inscrito en lo humano. Ese Niño Jesús frágil y pobre, desconocido, huyendo, oculto en un rincón de la casa donde los animales generalmente encuentran comida es también el Rey de la Gloria de todas esas multitudes celestiales que lo glorifican. Es el Niño por el cual los Reyes Magos emprenden un largo camino para obsequiarle lo mejor de si mismos. Es el Pequeñuelo por el cual muchos niños inocentes entregaron sus vidas presagiando el sacrificio de su vida, sacrificio y desprendimiento al cual Madre Soledad invitaba a todas las Religiosas y seguidores de su espiritualidad, a estar dispuestos a hacerlo por amor a Dios. Mira al Pequeñuelo Jesús, tan pequeño que nada pide, ni consuelos, ni caricias, ni cuidados. (C.79) Preparémonos a la venida del Niño Dios, siguiendo el espíritu y la liturgia de la Santa Iglesia. Hemos de arder en deseos, esperanza, alegría de que llegue el Redentor. (Cartas p.479) Quiera el Divino Pequeñuelo colmarlas con sus dones. (C.166)

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…Las promesas que nos dan los ángeles de parte del Pequeño de Belén: Paz a los hombres de buena voluntad” … Jesús no nos dice paz a los humildes, paz a los prudentes, paz a los constantes en la virtud, paz en una palabra a los que poseen virtudes, sino a los de buena voluntad, a los que trabajan por tenerla, a los que siempre en El, van esforzándose y viven con el esfuerzo en seguirle en sus pasos y en imitar sus virtudes. (C354) En una ocasión, hablando de lo indispensable que es desprendernos de todo para llenarnos de Cristo y de vivir con limpieza exterior e interior escribió: Miremos la Cueva de Belén. Llegan los Santos Esposos y después de la jornada, empiezan por asear y ordenar aquel bendito establo. (C127) Que el Niñito Jesús las haga tan suyas como yo le pido y que sientan su unión… Que se preparen con todo fervor, para la venida del Divino Niño, “ya está al llegar”. Yo pongo a cada una ahí, en la cunita alrededor, para que cuando llegue la reconozca como fiel consoladora y ayudante de sus intereses. No tenemos otros… Que durante estos días de espera del Mesías los pasemos llenos de Dios, dispuestas a darle lo que pida. Lean la carta de nuestro Venerado Padre, escrita a todas en la Navidad del año cuarenta y ocho… El Divino Niño las colme de sus dones y carismas. En la noche bendita estaré muy unida a ustedes y uniré mis adoraciones, alabanzas y súplicas a las suyas…Que estemos unidas en el mismo espíritu, en el mismo ideal de las almas y con sumisión al querer de Dios. Yo las acompaño en su contento en la Cuna de Belén. (Cartas p.480-481) CELEBRACION En la vida diaria de las Religiosas del Divino Maestro existen una serie de celebraciones, todas ellas animadas por Madre Soledad desde los inicios de la fundación de la Congregación. Celebrar se convirtió para ella en manera de adorar y alabar a Dios. Cumplía así a cabalidad el tercer Mandamiento de la Ley de Dios que dice “Santificar las Fiestas”. Esa orden de Dios de hacer fiesta de celebrar la vida incluyendo siempre a Dios en toda festividad. Dio todo tipo de normas en cómo celebrar espiritual y materialmente, pero siempre les dejaba espacio para la creatividad de cada Comunidad, de cada Religiosa. En ocasiones enviaba cartas con felicitaciones especiales, otras veces enviaba una variedad de comidas para animarles la festividad. Bien sabía Madre Soledad que celebrar sólo puede ocurrir en aquellos sitios donde se conjugan la alegría y el dolor, el miedo y el amor, las lágrimas y las sonrisas. Es decir, entre personas que viven a plenitud y de eso se trata ser Religiosa del Divino Maestro. En su tiempo y en la actualidad se celebra, entre otras, la fiesta de Navidad, la de Reyes, la Pascua, Pentecostés, las fiestas de la Virgen sobretodo la Asunción y la Inmaculada. Para todas ellas invitaba a las Religiosas a que se prepararan espiritualmente a través de novenas. Tanto dentro de las Comunidades Religiosas como en las Escuelas cada festejo debía y debe contener elementos de espiritualidad, sobretodo la celebración de la Eucaristía, y estar lleno de poesía, música, cantos y danzas. Primeras Comuniones, Confirmaciones, fines de curso… todos son ocasiones para celebrar. Escribía a las distintas comunidades y tenía expresiones como ¡Que bien lo pasé el día

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de la Primera Comunión!. ¡Gocé con todo el Colegio! (C.257) Felicidades mil les desea su Madre (C.333) En ocasiones detallaba a otras comunidades cómo habían celebrado en la comunidad donde estaba. Por ejemplo Celebramos el día de la Inmaculada Madre…nuestra Misa fue con motetes, después continuamos el ágape en el refectorio con obsequio de bollos y amenizados con recuerdo de todo y de todos. (C128) Las visitas del Padre Fundador también eran motivos de fiesta. En una ocasión escribió cómo se le preparó un acto de parte de las Religiosa que Al Padre le emocionó mucho. En los entreactos le cantaron varias cosas hechas para él. No las recuerdo. Resultó fino y muy bien todo. (C.128) Ningún cumpleaños de las Religiosas debía pasar por desapercibido, tenía que haber alguna manifestación de felicitación. Lo mismo que al recibir a alguna Religiosa nueva dentro de una Comunidad, o una profesión religiosa. La vida no está envuelta en papel celofán ni libre de infecciones. Celebrar es aceptar plenamente la vida con toda su complejidad. Con el presente tal como es y no como quisiéramos que fuera; con el pasado del cual arrancamos; con la fe y la esperanza en un futuro lleno de promesas, ideales, ilusiones. Celebrar la Eucaristía era destacado por Madre Soledad como una celebración de vida; la mayor y mejor de todas las celebraciones y con la cual debían iniciar su día todas las Religiosas y por supuesto todas las festividades. En el Sacramento del Divino Amor lo tienes todo, para ti y para los que te rodean. (C.331) Celebrar la Eucaristía, celebrar en cristiano es reconocer la vida como la única que tenemos, vivirla y aceptarla como lo mejor que tenemos entre manos. Para Madre Soledad, celebrar es participar del Reino de los Cielos. Jesús dijo: “Si no se hacen como niños no entrarán en el Reino de los Cielos “(Mt.18, 3) Es a través de volvernos como niños como la vida se convierte en un camino hacia el Reino. En su profunda humildad, Madre Soledad estaba consciente de ser solo una pequeña parte de la gran historia de la humanidad, de tener una vida relativamente corta para vivir, pero que, cuando tomamos el fruto de nuestra labor en las manos, le ofrecemos a Dios el pan y el vino en la Eucaristía estrechando nuestros brazos hacia Dios, creyendo profundamente que El escucha nuestras plegarias y acepta nuestros regalos, entonces sabemos que todo en nuestra vida no es sino un regalo de Dios dado para celebrarlo.

CAPITULO 11.- MADRE SOLEDAD, SU PERSONALIDAD Y TRATO CON LAS RELIGIOSAS Existen una serie de testimonios del trato maternal, atento y fino de Madre Soledad para con sus religiosas. Visitaba con la mayor frecuencia posible las distintas casas de las religiosas para estar muy cerca de ellas. A cada casa llevaba siempre algún regalo de algo que les gustara. Uno de los ratos más preciados para Madre Soledad era cuando el Padre Fundador iba a visitarlas.

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Todo lo preparaba con esmero y entusiasmo buscando tener algo que le agradara en medio de un enorme respeto lleno de delicadeza y animosidad. A las Religiosas y las Novicias les inculcaba que el trato hacia él fuera sencillo, lleno de respeto filial. Las animaba a que le hicieran muchas preguntas. Las visitas de Mons. Blanco Nájera se convertían en momentos de acogida familiar, de alegría para todos. Una Hermana narra que cuando el Padre Fundador visitaba el Noviciado lo recibían con entusiasmo. Era muy ameno y espiritual en su conversación pero siempre se las arreglaba para terminar hablando de la Santa Cruz. Para Madre Soledad escuchar a “Nuestro Padre” como lo llamaba, ayudará mucho a vivir totalmente para Jesús y a ser verdadera Discípulo del Divino Maestro (Hna. Juana María Lacalle) Guardaba con gran cariño el recuerdo de sus años entre las Escolapias y en al Colegio de Santa Victoria “donde ella estuvo destinada antes de salir para fundar la “Congregación” ¡Con que sencillez y lujo de detalles nos contó todo…! Era fascinante escucharla…” (Han. Julia Rodríguez) Atendía a cada Religiosa personalmente y llena de cariño. Una de las Hermanas recuerda que estando en el Noviciado de Madrid-Mondariz reunía a las novicias y les contaba con toda humildad y sencillez su salida de las Escolapias y los comienzos de la Congregación. Dice la Hna Encarnación Albaladejo “…No tuve ocasión de hablar muchas veces (con la Madre Soledad), pero las que hablé siempre me impresionó porque me habló como si la conociera o me conociera desde siempre.” Estaba consciente que la presencia de la mamá, el papá y la familia eran muy importante en el desarrollo espiritual, afectivo de las Novicias. Narra una joven venezolana que se encontraba en España cuando le tocó recibir el Hábito. Al llegar ese momento tan importante y significativo en la vida de una Novicia, Madre Soledad le dijo: Hoy te doy dos abrazos uno por tu madre que está en Venezuela y el mío que también soy tu madre. La Hna. Claudina Teresa Herrera recuerda que desde 1952 estudió en el Colegio de las Hermanas en la Avenida Sucre en Caracas y a sus catorce años quiso entrar a la Congregación. Antes las dudas de la familia, la propia Madre Soledad le dijo a su papá: Sr. Herrera si su hija no se acostumbra en España (porque ahí debía ir para hacer el Noviciado) y tiene que volver, yo misma se la traigo, palabras que lo convencieron y el padre dio su permiso. Dice la Hna Claudina Teresa: “Durante el viaje desde la Guaira hasta el puerto de Vigo, España, la Madre se mostró siempre como una verdadera madre solícita y preocupada por mí y por la otra niña que iba a España para estudiar.” Cuando tomó el hábito como religiosa no se permitían fotos ni mandarlas a hacer. Pero Madre Soledad pensando en la familia Herrera, en el día de la toma de hábitos, tan lejos de su casa, le tomó una foto y se las mandó a Venezuela para que viesen como estaba de novicia. ¡Que detalle! Esa foto aun se conserva hoy ampliada en la familia. Por su parte, la Hna. Josefa Rodríguez narra su experiencia estando en el noviciado de Orense el día que las familia podían visitarlas. “Yo tenía a mi madre paralítica y no podía visitarme. Nuestra Madre se acercó y me dijo hija como tu madre no puede venir, vas allá los días que te parecen sin prisas y además le llevas un regalito.” O cuando la Hna. Juan Carmen Castro cuenta que en la fundación en Murcia en 1951, ella y sus

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compañeras oscilaban entre 18 y 20 años y apenas unos ocho días antes habían recibido el Hábito. Además de todo el trabajo que tenían, ayudaban a los obreros acarreando escombros para disminuir el gasto y adelantar el trabajo. Terminaban el día tan cansadas que al día siguiente al ir a la oración, a los cinco minutos se quedaban dormidas. En vista de esto, la Superiora preocupada por su vida espiritual le dijo a Madre Soledad que poco fervorosas son estas novicias, cómo se duermen en la oración. A renglón seguido ella le respondió: ¡Hija déjalas dormir no te das cuenta lo de dormirse tiene su motivo, están muy cansadas…!” En 1958, cuando la Hna Juana Carmen salió de Murcia con destino a Venezuela recuerda que lloró mucho y al llegar a Madrid, Madre Soledad ya estaba enterada. “ … Acariciándome en la cabeza me animó con sus palabras al decirme: pobrecita, pobrecita, como acepta la voluntad de Dios. Como dije aquel detalle me llenó de fortaleza y hasta la fecha, después de 46 años en Venezuela no me he tenido que arrepentir. ¿Será su bendición? No lo se…” Esa atención especial, delicada y dedicada se la exigía a las Superioras. En sus cartas decía: X… necesita ayuda. Es alma muy generosa. Si logramos encauzarla será muy buena religiosa. todo lo que pueda por ellas… 499-500) Su trato cariñoso, amable, preocupado y firme por las novicias lo demuestra una y otra vez. Como cuando escuchamos el testimonio de la Hna. Juana Maria Lacalle el día que ella y otras novicias partían de Orense hacia Salamanca. ¡Que dolor siento de que vayan todas tan jóvenes con tan poca experiencia! Cuantos sacrificios, renuncias, privaciones les espera; pero yo confío en la gracia de Dios y en todas vosotras que van a saber ir adelante; sean valientes, que Dios nunca falla. Una cosa les pido: sean abiertas con la Superiora, tengan mucha confianza con ella y sean muy veraces en vuestra vida, vivan siempre en la verdad. Siguiendo este camino nadie se pierde. Su preocupación por cada una de sus Religiosas hacía que conociera a cada una muy bien. La Hna. Coromoto Godoy dice que “en una oportunidad hablaban de las Hermanas venezolanas y se mencionaba una a una pero por olvido no nombraron a una de ellas, entonces nuestra querida Madre, no pronunció palabras y le preguntaron por qué de su silencio; respondió porque no han nombrado a una. Como ella conocía muy bien a todas, empezó a dar referencia de esta hermana.” Agrega la Hermana Coromoto que “el principio de justicia y de equidad lo vivía a plenitud y lo irradiaba en todo momento. Asumía con mucha responsabilidad y amor pero con firmeza su misión de MADRE haciendo, sentir a sus hijas ese calor maternal que la caracterizó. Trataba en cada una de nosotros edificar una comunidad fraterna llena de humanidad, sencillez, detalles, que ellas los vivía en gran profundidad, quería inculcarnos a cada una de sus hijas, estimulándonos a crecer no sólo para sí misma sino para los demás.” Era especialmente delicada con las enfermas. La Hna. María Josefa Corti fue testigo de un día que Madre Soledad estaba enferma y le tenían guardado el único pedacito de pescado que había en la …Haga No deje de cultivar a… con todo interés... Ayúdales a todas a la

verdadera santidad que es vencimiento propio, a ser abnegadas, caritativas, obedientes,… (Cartas p

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casa. Madre Soledad mandó a preguntar a la enferma que le apetecía para comer y ella respondió “pescado”. De inmediato nuestra Madre dijo: Madre Amalia, que le lleven el pescado que tienen preparado para mí. Madre Amalia le dice: “Madre y ¿usted?”. Nuestra Madre respondió: Ya el Señor nos dará algo. Esa noche se quedó sin cenar. La Hna. María Josefa quedó desconcertada con tal desprendimiento. Su espíritu de servicio lo mostraba en todo momento, de ello hay muchos testimonios como el de la Hna. María Isaura Bouzo que cuenta: “Cuando me tocó a mi el turno, estaba yo en el lavadero, lavando las camisas de la comunidad y (Madre Soledad) vino a ayudarme. Al decirle que por favor se marchase, que hacía frío me contestó que no importaba, que quería enseñarme cómo se frotaban los puños para que así quedaran más limpios, que así los lavaba ella en las Escolapias y llamaba la atención… Otro día la encontré en la cocina fregando el depósito de agua en lugar de estar en la cama.” Narra la Hna Margarita Palencia siendo ella novicia en Madrid, estaba con otras limpiando la casa, en eso, llegó Madre Soledad pidiéndole que le buscaran útiles de limpieza pues las quería ayudar, “se los buscamos y se puso a limpiar con nosotras y nos dijo: estáis trabajando en la casa del Señor y debéis hacerlo con mucha perfección porque trabajáis para El. En este sencillo detalle vi mucha humildad, sencillez y cercanía hacia nosotras.” O la vez que cuenta la Hna. Inés Teresa Ramírez que escuchó a la Madre Soledad en la cocina del Noviciado en Madrid, decirle a la Hna. Encargada de la comida: Vamos a ver Hna. María que va a poner de cena esta noche porque hay que pensar en las americanas (así llamaba a las de Venezuela) que no están acostumbradas a nuestras comidas. Otro ejemplo de esto lo narra la Hna. Inés Teresa contando que un día Madre Soledad conversando con las novicias le preguntó: “¡¿que quieres para tu cumpleaños? Inés Teresa le respondió “falta mucho (aproximadamente un mes) Ella insistió y le dijo: “Bueno Madre un cambur con un trozo de queso”, sonrió movió la cabeza y me dijo Bien bien. Todas rieron por la petición. Pasaron los días y se fue a Murcia o a Palencia. Yo no me acordé de la petición, ni del día, puesto que Madre Soledad no iba a estar. Llegó el 3 de Mayo y al entrar en el comedor para el desayuno veo en mi palto un cambur y un trozo de queso blanco. Había dejado el encargo y además llamó para recordarlo. Imagínense como era Madre Soledad del Cruz. Me puse nerviosa, no quería sentarme, se me salieron las lágrimas, todo el noviciado muy recogidito pero viendo mi plato… tuvieron que dar recreo.” Agrega la Hna. María del Crucificado “¡Cómo admiraba y valoraba todo lo venezolano! Y a las Hermanas venezolanas de manera cordial y comprensiva.” La Hna Inés Teresa Ramírez recuerda “Cuando llegaron los días próximos a las Navidades de 1955 Madre Soledad salió con la Hna. Amalia a comprar por Madrid bambalinas y adornos de Navidad, para arreglar los pasillos del Noviciado para que (las venezolanas) no echáramos de menos los adornos de la Avenida Urdaneta, Andrés Bello y Sucre que colocaba el (Presidente) Pérez Jiménez por estos lugares.” Era una mujer de mucha “chispa”. Un día en el Colegio de Murcia, la Hna. Amparo Pérez de Guereño había preparado unos cantos navideños en gregoriano y las niñas con gran solemnidad se lo

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cantaron. Al final Madre Soledad con una estupenda dosis de pedagogía y humanidad le dijo: ¡Ande Madre Amparo!, un canto más alegre, algo así como “naranjitas tiraba la niña en Valencia por la Navidad…” En sus conversaciones con las Hermanas ponía gran interés en inculcarles que debían verse en todo momento como Discípulas del Divino Maestro y ello requería un estilo propio en cuanto a educación, modales, sencillez y verdad. Las felicitaba cuando les veía espíritu de colaboración y solidaridad, pero cuando notaba discordias entre las Religiosas se convertía en una persona dura y severa. Un día, en la Comunidad de Madrid, reunida con todas las religiosas hizo el siguiente comentario: Si a causa de la exposición de trabajos de fin de curso en el Colegio se falta la caridad entre las Madres, estoy dispuesta a cerrar el Colegio de Madrid. A las superioras les decía: Sean exigentes. Más vale que seamos pocas y decididas a la santidad. (Cartas p.534) En una carta sin fecha a las Hermanas que estaban en el Tigre, Venezuela les escribió consejos muy reveladores que luego repitió en muchas ocasiones. En ellos destaca la parte humana y espiritual hacia la cual deben tender las Religiosas. Dice así: Seguramente que “reunidas todas y con las puertas cerradas” no esperan mi llegada, que imitando los deseos y palabras de Jesús les dijo: “la paz sea con vosotros” y como si escucháramos su voz les repito “Como el Padre me envió… ¿a qué? A santificarnos, después a ayudar a las almas a santificarse, ¿recordamos siempre en toda circunstancia cuál es nuestra obligación? Santificarnos, pero no sólo con el deseo, no en teoría, sino todo concretado en obras, pues ya sabemos que sus palabras, no todo el que dice Señor Señor sino el que cumple la Voluntad de mi Padre” el que cumple, luego tenemos que presentarle obras presentarle obras positivas unas, negativas otras, entre estas está el vencimiento, pero para vencerse, hay que orar y para orar, hay que vencerse después y al mismo tiempo, vida de unión, unión que sea vida y vida que informe todos nuestros actos, son excepción, de los más triviales, comunes, indiferentes, a los más heróicos, que no se reduzca a los actos de piedad y que estos mismo tengan vida sobrenatural y no rutinaria, que tampoco sean sólo los deberes y que estos tengan vida sobrenatural, o sea que desde levantarse hasta entregarnos al sueño, el único modelo, el único móvil, sea la Voluntad de Dios, su querer, y que aunque cumplamos lo ordenado por las Constituciones y lo ordenado por los horarios y Superiores y aunque “a priori” todo está ofrecido, le falta vida actual, eso para todas. El Superior tiene esa vida, más la inspiración que no le falta, pero si obra fuera de ella, corre el peligro de constituirse en señora y las demás, siervas que viven a su querer; lo ordenado en las Constituciones tiene la letra y el espíritu del Padre venerado, no necesita interpretación, los horarios, unidades, alimentación, tiene que ir impregnado del espíritu de los Votos y Constituciones, de las órdenes de los Superiores, del espíritu sobrenatural colectivo, no del propio Superior, no de sus gustos, a no ser en caso aislado y por un mayor bien. Ahora me queda recordar aquello que tanto Sta. Teresa de Jesús, aquella mujer santasa, hizo ver

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a sus monjas y en ellas a todas nosotras “que en la Religión no se venía buscando honores sino el lugar que tengamos a los ojos de Dios y ese, no se debe ni podemos perder, pero ese de la antigüedad , del puesto, de que yo, que soy más antigua, es lenguaje que como enfermedad contagiosa y pestilente hemos de arrojar de nuestras Comunidades, guiándolo y deseándolo todas y si nos cuesta mejor, que para eso oramos, para vencernos y nos vencemos para orar, ¿les parece? Como quisiera no volver a saber de antigüedades, sino de santificarnos. Termino, rueguen para que cumpla cuanto les pide su M. Soledad. Su apertura sencilla, natural, llena de comprensión y bondad, producto del olvido de sí misma y de su total disponibilidad respecto a Dios, hacía de ella una mujer llena de optimismo, empuje, esperanza y amor. Sus detalles caseros y espirituales han sido fruto del inmenso amor y de la mirada limpia que tenía para con todo y con todos.

CAPITULO 12.- LAS CARTAS Madre Soledad nunca escribió textos, sin embargo envió más de 400 cartas a sus Religiosas donde revela su carácter, sus sueños, sus ideales, su espiritualidad, su ingenio, su creatividad, su labor, su minuciosidad y sus detalles. “Lo que vale la pena decirse, vale la pena escribirse”, decía un célebre autor. Si Madre Soledad de la Cruz no hubiera escrito tantas cartas ¿cómo hubiéramos aprendido de su experiencia? Con tantas fundaciones en tantas partes del mundo, Madre Soledad veía la necesidad perentoria de mantenerse muy unida a todas sus religiosas, necesitaba velar por la labor que desempeñaban, pero por sobretodo por la salud espiritual de todas esas personas que con gran ilusión seguían los ideales que ella les había sembrado. Las cartas era la forma más cercana, rápida, personal de mantenerse cerca de cada uno de sus seguidores. Es así como Madre Soledad se convirtió en una gran escritora. Si bien nunca escribió libros, sus cartas recopiladas sirven de consejos permanentes que van desde las grandes generalidades hasta los detalles más pequeños que parecieran insignificantes siempre integrando algunos valores de lo propiamente femenino como son la escucha, la acogida, la bienvenida, la creatividad y la solidaridad. Madre Soledad a través de sus cartas integraba fuerza y ternura, alegría y llanto, felicitación y reclamo, deseos de superación y conformidad, intuición y razón al tiempo que buscaba que sus religiosas se mantuvieran en contacto mutuo, con buenas relaciones entre ellas y se esforzaba en que se mantuvieran sanas de cuerpo y de alma. Sabía que el ser humano es cuerpo y alma conectados y que no puede haber un espíritu fuera del cuerpo sino que la vida es espíritu y materia en una unidad misteriosa. Escribía cosas como: De lo que no estoy conforme es de las pocas postulantes, ¿qué pasó de las otras? …¿Cómo se defienden en las clases? ¿Se arregló todo? (C.347)…. Díganme de vez en cuando cómo están y si les falta algo (C. 315) No se contente con estudiar un curso. Dígales que yo

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quiero que avancen… (C.236) Respecto a la salud de una Hermana le escribía: … Madre… ¿Cómo sigue? Este contenta con la Voluntad de Dios que ésa y no otra, la santificará. Todas preguntan por usted y se interesan, señal que la queremos mucho, como miembro doliente de Cristo y de la Congregación… (C.339) En ocasiones encontramos ejemplos muy humanos y de la naturaleza para enseñar a sus monjas como la vez que les escribió: …Recuerden mi sueño: “cayeron algunas gallinas… y las gallinas aun en medio de abundante comida, revuelven, escarban, enlodan. Eso nos pasa muchas veces, morimos de hambre teniendo el pan en la mano, no sabemos llevarlo a la boca y El, que desde la eternidad nos esperó, sigue esperando… llamando… (C.31) Siempre encabezaba sus cartas diciendo Mis queridísimas hijas pues en verdad las quería, no sólo de palabra sino de hecho. Estaba pendiente y se preocupaba del bienestar material y espiritual de sus religiosas. Esto lo encontramos en el hecho de que aparte de las cartas donde daba instrucciones para las celebraciones Adviento, Cuaresma, o cualquier otro tiempo litúrgico, en muchas ocasiones escribía solo para contarles los avances o los problemas de tal o cual fundación, para agradecer el trato que le habían dado en su visita anterior o sencillamente para saludarlas. Respondía las cartas que le enviaban y les daba consejos. El meollo de sus cartas era el interés de mantenerse muy cercana a sus Religiosas y a su labor hasta en los más mínimos detalles. Así encontramos frases como: Le mando la cuartilla que me pidió escrita… Para Navidad les daba recomendaciones humanas y espirituales siempre llenas de buen humor: … También deseo y pido a la Madre Superiora que les de un turrón y todo lo que pueda endulzarles estos días, sin faltar una copita de vino que les caliente el estómago. …Eche mano a algún gallo para la Pascua y con cantos al Niño Dios lo pasen muy felices. Que Jesús-Hombre por nosotros, las haga muy santas y les de un Año Nuevo feliz… (C. 268) Que Jesús recién nacido les inspire lo que deben dejar para llegar a El y que se lo regale de Pascuas. También les deseo que coman turrón, dulces, peladillas y mazapán. Ninguna enturbie lo más mínimo la paz y alegría de estos días. No haya roces, ni nada que pueda molestar a ninguna. Así yo me alegraré con ustedes. Que el próximo año sea para cada una sólo para Dios y bien de sus almas. Esto lo deseo para todas en la Congregación. Que Jesús recién nacido las colme de bien… (C.266) Jesús las colme de felicidad. Que pasen unas Pascuas felices, unidas, llenas de contento. Coman turrón y ¡no les digo perdices! Por no añadir: ¡“y a mi no me dieron porque no quisieron! Que terminen el año santamente y comiencen el próximo “idem”. (C.289) No les canto “dame el aguinaldo” porque con la distancia, a lo mejor se hiela. Abrazos y unidas ante el Portal… (C.290) Se ocupaba de hasta los más pequeños detalles de hábitos personales y educación. Comentarios similares a estos encontramos en diversas cartas: …Urge que las corrija en los defectos de educación. Estos días con la venida de las Madres, noto una falta de ella en modales, en saludar, en comer, hasta en andar y sentarse. A veces, también en limpieza, que sale al exterior aunque sea la falta interior. No sé si por falta de lavarse o cambiarse de ropa o lo que sea. ¡Comen y sirven de mal! Detalles de coger

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los vasos metiendo los dedos dentro, al igual que los jarros, en el mascar viéndose la comida. Total que no terminamos de coger estilo, delicadeza. Para las Novicias que me comenten esta frase de la escritura: “Dios lo hace todo para el bien de sus elegidos” (Rm 8,28) Abrazos de su madre Soledad… (C. 269)…Respecto a las niñas deben hacer su cuarto y acostumbrarse al orden. Respecto al alimento, sano y el necesario, pero nada de caprichos y melindres… (C.236) Les recomendaba hacer todas las cosas por amor e identificarse con Cristo a través del amor. Repetía sin cesar: amor con amor se paga refiriéndose a la entrega de Cristo por nosotros y a lo que debía vivir cada religiosa. Reportaba sobre su salud pues las Religiosas vivían pendientes de todos los quebrantos que sufría. Sin embargo, les decía que su malestares era un medio para santificarse. El cuerpo no es un obstáculo, es el medio que permite acercarnos a los demás y llevarles a Dios. …De salud sin grandes mejorías, las noches bien regulares, por no decir mal del todo. Espero que el Señor me aliviará… (C.291) Sigo muy mediana de salud… (C 240) Mucho agradezco que se acuerden de mi. Si viera qué mala estuve. ¡No creí salir! Hoy todas me repiten: “¡que mala estuvo, nunca la vimos así!” Ya pasó, pero no acabo de levantar cabeza y tengo pocas fuerzas… (C.171)…Si mi salud sigue tan regular, entonces pidan al Señor salgan mis proyectos… (C.420) Les pedía a sus monjas que rezaran por su paciencia, por su humildad, para que ella supiera descubrir y cumplir con la voluntad de Dios. Escribía acerca de sus dificultades personales donde mostraba su humanidad y sus deseos de superación como por ejemplo cuando escribió: Mi ánimo está abatido y apenado. Nos cuesta sufrir decepciones… ¡Cuanto deseo acabar de ser superiora y que gobierne otra, la que sea, que lo hará mejor! … Ustedes pidan por mí que estoy agobiada y triste ya que tan difícil se está haciendo la obediencia y por tanto organizar todo… Hoy me confesaré y empezaré de nuevo. Creo que El lo quiere… Dios es Padre y deseo confiar en El que me sacará de males, a pesar de mi flaqueza …No quiero herir a nadie como yo estoy dolorida de todo lo que les he hecho sufrir con los cambios… (C. 416)… En sus cartas encontramos delicadas meditaciones algunas de ellas casi de índole profética y frases donde desmenuza preceptos y reglas para la vida de los Conventos. La vida religiosa de castidad, pobreza y obediencia fueron siempre para Madre Soledad un ideal al que aspirar, el camino más breve hacia el amor de Dios. Ella misma practicaba una obediencia incondicional a sus guías espirituales y de tanto en cuanto lo aflora en sus escritos. Pintó a veces, los pecados y los abusos con mucha severidad haciendo énfasis en un Cristo que sufrió por nosotros. Nada quitan ni añaden a la verdad que hay en Cristo, pero su misericordia parece tanto más desbordante cuanto mejor se aprende a conocer la gran miseria de los pecados. A nosotros nos corresponde aceptar el presente sea cual fuere, interior o exteriormente. Lo que El quiera darnos. ¡Qué bien se vive así! ¡Qué paz y tranquilidad da el olvidarse de uno mismo para amar a Jesús y a las almas! (C. 35)

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Prudencia, mucha prudencia en el obrar y espíritu sobrenatural en todos sus actos…. Animo y a poner su hombro para ayudar a llevar la cruz entre todas. A mí, a días también me pesa mucho… (C.167) Yo les pido esfuércense en santificarse, venzan el amor propio, tengan miras sobrenaturales en todo, obrando por Dios, recibiendo todo como venido de Dios y enfocando todo según el querer de Dios … Toda religiosa que mira con ojos humanos se hace infeliz y no contribuye a la felicidad de los demás, que es obra de caridad tan grande… (C.315) … Ya ven lo que cuesta de dinero una conferencia telefónica y ¡tres minutos! Para con nuestro Dios no se cuenta el tiempo, no cuesta nada y ¡se recibe tanto! Hagan mucho uso de ese teléfono, aunque sea breve y de jaculatorias, aunque les cueste un poquito por los estudios. No se conformen con ser buenas. Que se superen, que se venzan, practiquen las virtudes, lleven las dificultades con paciencia, ya sean de estudios, del frío, de la ropa, de la comida, de la pronunciación. ¿Les parece? Todo menos adocenarnos. Todo, menos ser una estudiante más, sino una que camina a la santidad por los medios que Dios le da. (C.285) …La Congregación necesita almas gigantes y estas se labran en el dolor silencioso e intimidad con El... (C.283) Les digo hijas, alerta a todas. La misión que el Señor, el Padre venerado y la Congregación les ha confiado es grande. Es servir a la Iglesia en las mismas trincheras y avanzadillas, pero no harán lo que deben y esperamos de ustedes, si no viven entregadas de verdad, si no son almas de oración, de trato con Dios, de mortificación. Miren. Éste última tiene suma importancia. Si vivimos mortificados, nos vamos desprendiendo de nosotras mismas, de las criaturas y entonces nos va llenando Dios, su gracia, sus luces….Entonces se hace fácil la práctica de las virtudes, de la humildad que debería ser para nosotras como el pan de cada día. Allá en nuestro fuero interno sabemos que no somos nada sino un montón de ruinas…No podemos hacer el bien si no trabajamos en santificarnos y no digo ser santas, no, en trabajarnos en ser santas. Vivan de fe, que es vida sobrenatural. En todo vean el querer de Dios y así ¡qué fácil se nos hace todo! ¿Quieren probarlo? Luego me cuentan… (C. 384) En Cuaresma escribía enviándoles semana a semana el detalle del programa espiritual y material que debían llevar a cabo de manera de que todas las Religiosas estuvieran sintonizadas espiritualmente. Madre Soledad no hubiera sido una buena hija de su tiempo ni integrante de las Misioneras del Divino Maestro si la Virgen Inmaculada no hubiera ocupado un puesto importante en su piedad, en su vida, en sus cartas. Muchas de ellas las iniciaba con la frase Viva la Inmaculada. A la Virgen María la concebía unida estrechamente a su Hijo divino. Si el día lo empleáramos en la práctica de las virtudes, en una, en hablar con Jesús viviente en nosotros y en pedirle a la Madre Inmaculada nos ayude a ser santas, no seríamos tan indecisas e inconstantes…(C. 31) …Acompañemos a la Virgen sola, para que la soledad en compañía no se llame soledad… (C.113) Nuestro rezo del Rosario, horas de alabanzas y peticiones a la Madre. Todo nos lleva a El… (C.393)…

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Ya se acerca la fiesta de la Madre Inmaculada y no hay mejor preparación para celebrarla que ese esfuerzo individual y colectivo por mejorarse… (C.414)… Que la Santísima Virgen las bendiga a todas… (C.382)… Quiera la Madre Dolorosa hacerla tan imitadora de Ella que no encuentre sosiego en nada que no sea Jesús y su entrega a El… (C.418) Siendo las Misioneras del Divino Maestro una Congregación religiosa primero de seres humanos y luego de personas que intentan llegar a la santidad siempre hay roces y problemas personales entre unas y otras. Madre Soledad atenta a los detalles le dice a sus religiosas: …¡Que bueno es Dios! A pesar de nuestras miseria y tacañerías El quiere vivir con nosotras, esto nos demuestra que siempre hay almas en la Comunidad que le agrada. Nunca podemos decir, por lo que veo hacer a otras, que para ser así o asá, yo no vine a la Vida Religiosa, sino por lo que yo soy y con mi voluntad haga. Lo de las demás me harán más o menos agradable la vida, pero no me hacen buena, eso se lo hace cada una… A los santos, los que los rodearon les hicieron santos, pero nunca, si ellos no querían, les hicieron obrar mal, ni dejar de ser de Dios. Así que aplíquense el cuento... (C. 294) Finalizaba sus cartas con alguna palabra de cariño llena de humanidad pues en pocas palabras les decía cómo se sentía, las animaba, las evangelizaba y les hacía ver que ella era de ellas. Así por ejemplo es frecuente leer en sus cartas despedidas como: Abrazos a repartir y les pide una oración y mayor esfuerzo en su santificación, su Madre Soledad Un abrazo para cada una, deseo verlas, su Madre Soledad Pidan por mí. Estoy de salud muy regular, como está el tiempo. Las abraza en El su Madre Soledad Abrazos. Pidan estoy necesitada de oraciones y de ánimo su Madre Soledad Con abrazos les pide una oración, mayor observancia y todas las vocaciones que puedan obtener y más, su M. Soledad Rueguen por mí. Lo pide su necesitada, M. Soledad Abrazos a todas, todas, su M. Soledad Las quiere en El, su Madre Soledad Abrazos y pidan con todo el fervor fe y fuerzas para que el cielo nos socorra. Se lo pide su Madre Soledad. Para todas y cada una un fuerte y cariñoso abrazo junto con mis oraciones, su Madre Soledad Abrazos y una oración para cada una les promete su Madre Soledad. LAS CARTAS DE MADRE SOLEDAD A MONSEÑOR FRANCISCO BLANCO NÁJERA revelan gran respeto, obediencia y fidelidad a su director espiritual y fundador de la Congregación. Todas las cartas comenzaban con diciendo: Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Obispo de Orense; Respetable Padre o Muy ilustre Señor D. Francisco Blanco Nájera y terminaban pidiéndole su bendición: Bendiga a su hija, M. Soledad. Para hacer énfasis en determinadas partes en lugar de llamarlo Monseñor o Sr. Obispo le decía Vuecencia.

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En ocasiones le comentaba su preocupación por él en un tono de gran respetabilidad. Le informaba cómo iban los progresos de lo que hacían en su vida diaria, de las clases con las obreras, de su vida espiritual, le hacía preguntas de toda índole y le pedía indicaciones acerca de cómo vivir determinados tiempos litúrgicos (Navidad, Cuaresma, fiestas de la Virgen…) Dígame se lo pido, cómo está de salud y si se cuida, cómo le sienta Orense y si está bien servido… Nos parece un gasto inútil comprar trajes para nada y esperamos sus órdenes… Procuramos vivir muy unidas a El, por medio de jaculatorias. Como ve, ponemos de nuestra parte… No tarde tanto en escribir… No olvide lo del sello, pues interesa por ahora para los viajes. Que mire el Sr. Obispo de presentarlo ahí, o lo que determine… El día de Noche-buena nos ocurrieron grandes acontecimientos… Díganos qué hacemos en esta Cuaresma cada una. Ya sabe lo que yo le debo a Dios. Algo tengo que pagar… No se preocupe porque no tengamos nada material, que tengamos a Dios muy dentro, como quiere Vuecencia y yo ansío…

CAPITULO 13.- LA CONGREGACION Una de las herencias que le dejó el Padre Fundador Monseñor Blanco Nájera a Madre Soledad y las demás Religiosas fue su fidelidad a la Iglesia Católica, su obediencia a la jerarquía eclesial y la disponibilidad para cubrir las necesidades del Obispo del lugar. Por ello, en medio de las fundaciones, Madre Soledad trabajaba intensamente para que en el Vaticano se aprobara la Congregación, y le dieran todo su apoyo moral. Felizmente el 8 de Julio de 1961 Roma le concedió el DECRETUM LAUDIS donde se le dice que la Congregación es de Derecho Pontificio y recibió el nuevo nombre de MISIONERAS DEL DIVINO MAESTRO. Esto llenó a todas las religiosas de inmensa alegría y Madre Soledad quiso celebrar con todas tan grande acontecimiento. Al punto de que a dónde iba llegando iba celebrando. En Venezuela celebró al llegar en su visita en enero de 1962 desde donde envió a todas las casas las nuevas Constituciones. A algunas casas pudo ir personalmente a entregarlas. Visitando la casa de La Colina con palabras llenas de ternura, mezcla de alegría y respeto, antes de entregárselas, le habló a todas las Religiosas de Caracas de la trascendencia que tenían las Constituciones, pues daban las normas y señalaban el camino de la santidad. Amadlas mucho pues si las amáis, las llevaréis a vuestra vida. Y dicho esto les contó que al ir a comprar los forros para las mismas, le parecieron caros y el dueño de la papelería le dijo: Madre le parece caro el forro para las Constituciones? ¡Eso no tiene precio! ¿Qué les parece hijas, un señor que nos diga esto? Con que amor y cariño debemos recibirlas nosotras. Apliquémoslo con toda la ilusión, tesón y generosidad a cumplirlas y les garantizo que llevan camino de santidad. Animo y adelante. Nuestras amadas Constituciones señalan dos fines: la santificación propia por medio de la observancia de los santos Votos y las Constituciones y otro específico: que es la enseñanza, el

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apostolado, sea el que sea: clase, oficio, estudio… (C.416) En abril de 1962 en la Iglesia de San Francisco el Grande, en Madrid, España tuvo una celebración solemne de Acción de Gracias por el Decretum Laudis. Como un torbellino alegre y dinámico, Madre Soledad trabajaba pendiente de sus hijas las religiosas y de las escuelas que fundaban. A tal punto llegó su actividad que las personas a su alrededor ya tomaban como algo normal sus dolores y enfermedad. Para ella, esto era un triunfo pues buscaba ocultarlos lo más posible para hacerle honor a su nombre: Soledad de la Cruz, vivir crucificada en Cristo sin que nadie lo supiera recordando las palabras del Evangelio cuando ayunes y hagas sacrificio, enciérrate en tu cuarto, para que tu Padre que está en los Cielos te lo recompense...que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda. De esto da testimonio la Hna. María de los Milagros Alvarez cuando dice: “La vi en momentos muy fuertes de sufrimiento en alguna comunidad, sintió en su corazón la soledad del nombre que tenía pero a la vez su cara alegre que ocultaba lo que ocurría, pero sin dejar de tomar decisiones.” Por su parte la Hna María Isaura Bouzo recuerda que “Su salud no era muy buena tenía muchos achaques pero los superaba con su voluntad, tesón y amor. Desde que tuvo el tifus se debilitó, luego las operaciones, problemas de vesícula, etc. En Caracas, ¡cuántas veces pasó la noche sin dormir llena de dolores y a la mañana tempranísimo, se levantaba para irse de viaje a visitar algunas casas del interior! Le decíamos se quedase, que ya iría otro día y con los ojos aguados decía: ¡Tengo que ir, el Señor lo quiere así! ” Desde 1964 comenzó a preparar el Segundo Capítulo General de la Congregación que se llevaría a cabo en Enero de 1965. Para ello, consultó con todas las Religiosas Profesas de votos perpetuos pidiéndoles que con toda libertad le enviaran sugerencias y notas al respecto. A su vez, les envío toda una serie de preguntas detalladas para conocer sus opiniones e incorporarlas a las decisiones que allí se tomarían. El 15 de Enero de 1965 se inició el Segundo Capítulo General y Madre Soledad, a pesar de sus quebrantos de salud, que eran cada día más fuertes, fue reelecta Superiora General. Madre Amalia, pasó de Consejera y Vicaria General a Secretaria General. En él se decidió seguir trabajando por la santificación, practicar las virtudes cristianas y religiosas, conservar y defender la vida de oración, luchar contra la pereza, la soberbia, la inestabilidad y continuar aplicando las Reglas. Todas las Reglas son santas y en todas ellas, cuando hay verdadero espíritu, se puede encontrar la unificación de las almas que con amor se congregan bajo ella. Con entusiasmo procuremos esta unión que es la verdadera caridad. (Carta de febrero de 1962) Madre Soledad siempre soñó con una Congregación que fuera verdad, aún en medio de las caídas. Y como dice en una carta del 31 de Octubre de 1955: Formaremos todas, todas una sola alma y un solo corazón, ya que una sola es la Congregación, una la santidad y uno solo el esfuerzo … en una palabra, olvido de nosotras mismas ante el bien común. ¿Verdad que todo es querer? Aunque nos cueste sacrificios. Anteriormente había expresado este deseo escribiéndo: En estas santas fiestas (de Navidad) llenas de caridad y cariño de hogar, unidas todas a la Madre que Dios les dio, formen una

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familia llena de regocijo. (C.166)

CAPITULO 14.- SUS ULTIMOS MESES EN ESTA TIERRA Tan enferma se encontraba Madre Soledad en Madrid que no pudo asistir el 11 de febrero de 1965 a la exhumación de los restos de Mons. Blanco Nájera los cuales fueron trasladados de la Capilla de Seminario Mayor Divino Maestro en Orense, a la Capilla del Noviciado de las Religiosas del Divino Maestro de Montealegre, Orense, donde permanecen en la actualidad. Para este tiempo, sus fuerzas físicas le impedían realizar buena parte de su trabajo. Durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre ya postrada en cama cuenta Hna. Amparo Pérez de Guereño que como ella y tres Hermanas más estudiaban en un Instituto tecnológico, al volver del mismo entraban a escondidas a la puerta del dormitorio de Madre Soledad y ella les hacía “una señal de entrada”. Normalmente a esa hora estaba solita y disfrutaba comentando acerca de las clases, las materias y los profesores. A medida que su cuerpo se iba apagando poco a poco, crecía su espíritu más y más. Los últimos cinco meses fueron un largo batallar físico y moral. Los dolores eran intensos, no podían moverla y debía permanecer en una sola posición, lo cual aumentaba sus sufrimientos. Se fue adelgazando tanto que se le podían contar los huesos. Relata la misma Hna. Amparo, que una tarde “convocaron a la Comunidad al dormitorio de la Madre porque se le iba a administrar el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Allí llegó un Padre Franciscano de la parroquia a la cual pertenecían y todas con una vela en la mano acompañaron ese acto Sacramental. Madre Soledad, con su mano iba indicando a la Madre Vicaria General, Madre Esperanza, le separase la ropa del pie para recibir la unción y con toda la plenitud de su mente, con serenidad. Al acabar el Acto Sacramental, el Padre le preguntó con aire de solemnidad: “Reverendísima Madre: la Santa Madre Iglesia le ha aplicado a usted los remedios espirituales para estos momentos. ¿Desea usted algo? ¿Quiere alguna cosa más? “No. Nada más”, respondió la Madre con un hilito de voz que no pasó inadvertido para quiénes estaban presentes. A finales de Agosto, principios de Septiembre, Hna. Amparo tuvo la oportunidad de presenciar una conversación muy impresionante de la Madre con las Superioras. “Estaba Madre Soledad en cama y a su alrededor un gran número de las Superioras y la Madre les preguntó: “¿Me perdonan por el mal ejemplo que les he dado?” Se puede uno imaginar el dolor de escuchar este perdón de labios de la Fundadora… “ En los últimos tiempos, con mucha frecuencia le llevaban al Padre Don José, el Capellán del Noviciado, para que le diera la Sagrada Comunión. El domingo 24 de octubre se sentía particularmente mal. Y una de las Madres le dijo: Si quiere llamamos a Don José. Ella les respondió: Ya yo mis cosas las tengo arregladas. Una afirmación muy

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aleccionadora, bella y tranquilizante. De todas formas quiso que se lo llevaran para hablar con él frente a todas las Religiosas que estaban en su habitación. La Madre Amalia, su fiel compañera de fundaciones, y Madre Carmen estuvieron al lado de ella cuando la llevaron el lunes antes de morir al hospital Sanatorio Covesa, para ver si lograban, mediante una exploración del intestino, averiguar la causa de los dolores. El 27 de Octubre pidió que la llevaran a casa, parecía como si presintiera su muerte y quería estar juntos a sus monjas. Todo lo que comía le caía mal y lo devolvía. Se sentía ahogada y decía que le faltaba aire. Se acostó sabiendo que estaba en medio de sus Religiosas, en su casa. De repente dijo Señor Señor, que me ahogo y de inmediato expiró. En ese momento dentro de la habitación estaban un buen número de Religiosas y del lado de afuera, otras junto con las niñas. Inmediatamente llegaron el Padre Don José y el médico. No había nada que hacer. Madre Soledad había dejado esta tierra a las tres de la tarde. Era jueves 28 de Octubre y estaban en la Casa Generalicia de Madrid. El médico tratante, el Dr. Pescador, cuando fue a darle el pésame a la s Religiosas les dijo: “Ustedes ni siquiera vislumbran los sufrimientos de la Madre, el milagro es que así haya durado tanto tiempo”. Los funerales se llevaron a cabo al día siguiente en la Capilla de Madrid. El 30 de Octubre sus restos fueron trasladados al Mausoleo de la Casa del Noviciado en Montealegre, Orense, junto a los restos del Padre Fundador, donde se realizaron otros funerales presididos pos Monseñor Alvarez Lara, el nuevo Obispo de Orense. El día 31 de Octubre se celebró un solemne funeral en el templo de San Francisco el Grande de Madrid. Dejaba cerca de 500 Religiosas distribuidas en 36 casas de Religiosas extendidas por España, América del Sur, Africa, Francia y Alemania. En todas partes del mundo, las manifestaciones de condolencia estuvieran llenas de cariño, solidaridad y dolor. En cada una de las casas y escuelas de su querida Venezuela no se hicieron esperar notas de pésame, notas de periódico narrando su vida, alabando su labor y hasta incluso solicitándole a la nueva Superiora General Madre Esperanza de la Cruz que se multiplicaran las asociaciones de padres y por supuesto, lo que era tan apreciado por ella, las Misas funerales que se repitieron en muchas ocasiones. En Venezuela, su Eminencia el Señor Cardenal José Humberto Quintero, celebró un solemne funeral por Madre Soledad en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro, en Paguita,Caracas junto al Episcopado Nacional, los Superiores y Superioras de todas las Congregaciones Religiosas, la Directiva de la Asociación Venezolana de Educación Católica, la Federación de Asociaciones de Padres y Representantes de la Escuelas Católicas, al cual asistió un número elevadísimo de personas. Desde el Congo, un sacerdote español ofició una Misa por Madre Soledad el 30 de Octubre y le decía a las Religiosas y a los asistentes: “Mis palabras quisiera que las interpretaran delante del Sagrario, ya que van a ser duras pero reales. Voy a pedirles tres cosas difíciles, pero creo interpretar dos voluntades.

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1 ALEGRIA: Porque no se han quedado huérfanas, sino que su Madre ha adquirido más poder de madre, más maternidad. Alegría porque como alma destinada a Dios, ha llegado a El. Alegría porque después de luchas, desvelos y enfermedad probada, ha obtenido la paz. Alegría porque ha visto sus deseos cumplidos, mirando a esos cientos de Madres que trabajan por Dios, según sus sueños. Alegría porque ha presentado frente a Dios sus cuentas: a) como esposa fiel ha sabido engrandecer el Reino de su Esposo b) El Señor ha llegado y la ha encontrado preparada. El Señor ha mirado la lámpara y estaba encendida. El Señor ha buscado en sus manos y las ha encontrado llenas. Por eso, les pido alegría. II) NO PIDAN SU SANTIDAD, SINO SEAN SANTAS USTEDES No busquen el consuelo de su santificación aprobada por la Iglesia. No pidan a los cristianos que se encomienden a ella. Para mí eso es buscar el placer exterior. Sean ustedes santas y la Iglesia glorificará su fundación y la gloria será para ella en ustedes. III) NO PIDAN POR ELLA SINO POR SU SUCESORA El peor trabajo de una empresa es seguir las normas de otra persona. Piensen que tendrá que perder un poco de su personalidad, para adentrarse en las directrices que por respeto seguirá. Tendrá un modelo, pero también un punto de comparación. Pidan por esa futura Madre general, porque será la portadora de una difícil y delicada carga. Alégrense porque los fundadores están juntos y han conseguido en su dedicación a ustedes, los valores que les han hecho poseedores del Cielo.” Cuando murió Madre Soledad estaba cristalizando el carisma. Madre Soledad no se fue, sigue en medio de toda su Congregación, pues su espíritu sigue guiándolas en todo momento.

CAPITULO 15.- SIGUEN LAS FUNDACIONES

En 1996 se puso en ejecución el PLAN GENERAL DE FORMACION. Un nuevo fruto de muchos años de labor donde se traza el camino formativo de los distintos proyectos, se profundiza en la identidad propia. Siguiendo el ideal del Obispo fundador, las Misioneras del Divino Maestro, entraron en la historia de la Iglesia en 1945 como una obra de apostolado docente en bien de las niñas pobres y jóvenes y humildes obreras como remedio a la descristianización ascendente del siglo XX. Sus metas y estilos

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antecedieron veinte años encajando perfectamente con las consignas del Concilio Vaticano II realizado entre 1963 y 1965. Ahora, en el siglo XXI continúan enseñándole a los niños y jóvenes a dar los primeros pasos en el camino de la verdadera oración personal con Dios. Siguen buscando que su espiritualidad cuaje alrededor de una relación sencilla con Cristo como el Amigo; con Dios como el ideal del Padre bueno, misericordioso y justo y con la Virgen María Inmaculada como nuestra Madre del cielo. Las Misioneras del Divino Maestro continúan esparciéndose por el mundo estableciendo sus escuelas preferiblemente en lugares suburbanos, proletarios y agrícolas de manera de darle educación técnica y profesional a los hijos de los obreros, junto con una sólida formación espiritual concentrada en el amor a Jesucristo, cumpliendo con la idea original de Monseñor Blanco Nájera de: Llevar la luz de la verdad y el fuego de amor a la inteligencia y el corazón de los pobres. Una educación llena de verdad e ilusión, que le de sentido a la vida, sea democrática en medio de los procesos de globalización cultural en medio del cual vivimos, una educación para todas las personas con énfasis muy especial en los pobres teniendo siempre presente que sólo la relación entre una verdad consecuente consigo misma y la garantía en la vida de la verdad, puede hacer brillar la evidencia de la fe tan deseada por el corazón de cada ser humano. Es sólo a través de la puerta de la verdad por donde entrará el Espíritu de Dios en el mundo. Existen escuelas del Divino Maestro en: España: Baza, Lugo, Orense, Vigo, Santiago, Mondariz, La Puebla, Salamanca, Palencia, Logroño, Vitoria, Moraleja, Granada, Jaén, Málaga, Murcia, Torres de Costillas, Madrid. Venezuela: Gran Sabana con la etnia de los pemones, Uriman, Quiriquire, El Tigre, La Cañada, Colón, Guatire, Los Teques y Caracas. Colombia: Armenia, Bogotá, Barranquilla y Bucaramanga. Perú: Lima, Chiclayo y Trujillo. Ecuador: en Jipijapa Zaire: Bukayu, Kakutya, Shabunda y Lulingu. Camerún: en Yaounde, Otele y Loum-ville Al presente hay alrededor de 50 comunidades. Forman parte de esta familia religiosa la rama de Cooperadores Seglares del Divino Maestro quienes comparten con las Religiosas, desde su compromiso laical, la misma misión y el mismo carisma de sus fundadores. Los Cooperadores trabajan preferentemente en los centros educativos del Estado, se proyectan socialmente en actividades como dispensarios parroquiales, formación catequética, hogares sociales, escuelas-hogar, cursos de formación profesional… En todas las escuelas del Divino Maestro vibra el deseo de ser centros evangelizadores de altísima calidad por desarrollar la dignidad del ser humano, la humanización, la libertad y donde, en medio de una educación integradora, los alumnos y los maestros libremente, vivan con naturalidad la sencillez, la autenticidad, en fin, se hagan cada vez más cristianos, realistas, coherentes, comprometidos,

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sensibles, llenos de frescura espiritual. Es decir, escuelas que enseñan a ser, amar y servir. Escuelas que hacen a los alumnos protagonistas de la sociedad donde viven en medio de los cambios constantes de la humanidad. De ésta manera pueden transformar la sociedad y pueden crear la verdadera civilización del amor. En el pecho de todas las Misioneras del Divino Maestro vibra el entusiasmo del único amor capaz de polarizar las vidas: el amor a Jesucristo, el Hijo Unico de Dios y Unico Salvador del mundo pues, como ha dicho la Hna María Mercedes Matías, Superiora General Evangelizamos. LAS ESCUELAS DEL DIVINO MAESTRO Los objetivos educativos que orientan la mayor parte de los Colegios de las Misioneras del Divino maestro son: - Formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos y destrezas y valores morales de los alumnos en todos los ámbitos de la vida. personal, familiar, social y profesional. - La participación y colaboración de los padres y tutores para contribuir a la mejor consecución de los objetivos educativos en tanto que han de participar en la dinámica del Centro. La efectiva igualdad de derechos entre los sexos, el rechazo a todo tipo de discriminación y el respeto a todas las culturas. El desarrollo de las capacidades creativas y del espíritu crítico donde apoyar los aprendizajes. El fomento de los hábitos de comportamiento democrático. La autonomía pedagógica del Centro dentro de los límites establecidos por las leyes, así como la actividad investigadora de los profesores a partir de su práctica docente. La atención psicopedagógica y la orientación educativa. La metodología activa que asegure la participación del alumnado en los procesos de enseñanza y aprendizaje una metodología adaptada a los ritmos personales de aprendizaje con estrategias fundamentadas en la eficacia del trabajo y del esfuerzo personal. La relación con el entorno social, económico y cultural. La formación en el respeto y defensa del medio ambiente. En todas las escuelas del Divino Maestro se enseñan aquellos principios que enseñó Monseñor Blanco Nájera y donde se estableció la necesidad de incluir en la parte académica las exigencias de cada país, junto a la enseñanza de la religión, la música, la danza, el deporte. En muchos de los Colegios, existe comedor escolar, sala de video, biblioteca, cursos de lenguas extranjeras como inglés, aulas de laboratorio, de informática, departamento de audición y lenguaje, pedagogía y asistencia social. Madre Soledad decía: las Religiosas Misioneras del Divino Maestro debemos ser las primeras cumplidoras de las normas que damos a las niñas, constantes en exigirles con suavidad. en el año 2000: Educando

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Mantengamos la primaria muy en alto. A nivel de lo que quería nuestro venerado Padre. Procuremos ayudar a las maestras que empiezan, para que se capaciten y vean clases prácticas que les orienten en sus tareas. Que las maestras tengan afán de estudio. La superiora procure dar tiempo y aprovechar todas las iniciativas. Enseñar a vivir la femineidad era una insistencia de Madre Soledad Formemos a las niñas para el hogar. Que sepan las tareas de una mujer completa. Las Misioneras del Divino Maestro han sido y siguen siendo mujeres que no regatean trabajos ni esfuerzos; están dispuestas a realizar los sacrificios más grandes en favor de sus ideales. La obra continúa porque siguen surgiendo vocaciones religiosas de parte de jóvenes y no-tanjóvenes que desean salirse de la serie de engaños, trampas y mentiras que el mundo ofrece. Quieren vivir una vida verdadera, esa vida que nunca produce fastidio ni aburrimiento porque siempre hay una nueva ilusión, siempre hay algo que hacer por otro, siempre hay un alma más que hay que salvar, un alma más que se puede perfeccionar, un alma más que necesita de una palabra de consuelo, una mirada de cariño o una sonrisa comprensiva. Una vida que nunca se eclipsa, que nunca muere pues es la vida de Dios. La obra de las Misioneras del Divino Maestro continúa porque la familiaridad y el trato continuo con Jesucristo como el Amado, hace que brote en muchos corazones el amor verdadero así como la imitación a la Madre Inmaculada y la fidelidad al carisma original de la Congregación. Si alguna persona tiene muchas ansias de vivir, desea tener horizontes sin fin en medio de una gran sencillez, siente deseos de llevar una vida de aventura por su entrega al Señor, está invitada a incorporarse a las Religiosas Misioneras de Divino Maestro. Hacerse Religiosa del Divino Maestro es descender en la vida humana para ascender como Cristo a la vida plena. La labor de las Misioneras del Divino Maestro continúa porque Dios sigue eligiendo mujeres para cooperar con El en el nuevo milenio en la salvación de las almas. Esta es la elección más sublime y más grande a la que se puede aspirar en el mundo.

EPILOGO La Madre Soledad de la Cruz, nacida al inicio del siglo XX demuestra una vez más la importancia de la primera formación dentro de la familia. La importancia de pertenecer a una familia cristiana practicante le dio la base para toda su labor. Fue una mujer sencilla, bondadosa, comprensiva, detallista y casera. Toda su vida estuvo pendiente del más mínimo detalle negativo en su personalidad o en su trato para buscar corregirlo. Se conquistó a si misma y eso hizo que se conquistaran muchos de los que estuvieron a su lado. La vida de Madre Soledad de la Cruz estuvo llena de virtudes y defectos. Virtudes y defectos son

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partes integrantes de toda persona. Los defectos llevan a la persona a la santidad pues la obliga a superarse, a tener el mérito de haber corregido los defectos, luchado contra ellos y vencerlos. Esto implica tesón a pesar de las dificultades, perseverancia, sustitución de los ideales humanos por los divinos. Su sencillez la manifestó en su total disponibilidad frente a Dios. La eficiencia y el éxito de su labor apostólica lo atribuyó a la entrega total en el amor hacia Dios y los demás. Jesús era la pasión del alma de Madre Soledad, era la pasión de su corazón, cubría toda su mente, su inteligencia. Jesús era su único amor. Madre Soledad fue una mujer muy activa, pero silente en muchos momentos, a veces fue estricta, dura pero también fue comprensiva y dulce; corregía pero animaba con suavidad. Una mujer que renunció al triunfo de su persona para ser instrumento de Dios y por eso respondió con todo su pensamiento, su alma, sus fuerzas y su vida dándole un SI completo al Señor. Madre Soledad hizo de Cristo su Camino, su Verdad y su Vida. Sabía Madre Soledad que todas las personas andan en busca de la verdad. muchas verdades científicas, técnicas, filosóficas, antropológicas… Podemos acumular pero falta una verdad que las

ponga en relación, les aclare y les de sentido. Si las personas y la sociedad no logran una respuesta satisfactoria, entonces se puede voltear la pregunta: ¿me busca la verdad? Si no llego a acercarme a la verdad, ¿puede ella acercarse a mí para decirme quién es, para decirme quién soy y por qué existe el mundo? En la verdad encontramos la felicidad. Por ello hay que agradecerle a Madre Soledad, pues siempre insistió en buscar la verdad y la facilitó con todas las escuelas que fundó y que siguen fundándose. La verdad no es una gran teoría ni un sistema, ni una ideología que pretende darle respuesta a todo, la verdad es Alquien y ese Alquien es Jesús. Hay que escucharlo, encontrarlo, conocerlo y hablarle. El dijo”Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. La transformación del mundo comienza en el interior de cada persona. De la misma manera en que la noche empieza con la primera estrella, el fuego con la primera chispa, el río con la primera gota, el amor con el primer sueño. Madre Soledad buscaba encender esa primera chispa, esa primera estrella, esa primera gota, ese primer sueño para empezar una verdadera renovación social donde todos tengamos cabida. La felicidad no se logra con medios políticos, con ideales remotos de una sociedad perfecta. Esto lo que hace es distraer la atención de las necesidades de las personas en el aquí y ahora. Ninguna generación presente debe ser sacrificada en atención a la futura. Para la sociedad presente y la futura hay que trabajar con todas nuestras fuerzas en el hoy. Para trabajar con todas las fuerzas hay que estar convencido de la verdad. Madre Soledad sabía que reproduciendo modelos como éste, el avance en el desarrollo, evolución y bienestar común sería sin duda fabuloso. La ternura de Dios resplandece a través de la historia y se convierte en estímulo espiritual a través de esta mujer: Madre Soledad de la Cruz y de sus seguidoras de quienes dependen de modo esencial muchas personas en el mundo para formar al hombre y la mujer nueva del Evangelio. Su vida y su pensamiento viven y actúan como una de las grandes fuerzas de las que está hecho el presente de

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cada día. En palabras de Goethe, Madre Soledad se ha convertido en “el eterno femenino que nos arrastra hacia el cielo”. =================== AL FINAL DEL LIBRO EN UNA HOJA APARTE SE PUEDE COLOCAR LO SIGUIENTE: Las Religiosas Misioneras del Divino Maestro siguen en busca de mujeres a quienes les corra la sangre caliente por las venas, sangre entusiasta, briosa, mujeres con grandes sueños , creativas llenas de ilusiones de felicidad y con un corazón deseoso de amar y de ser amadas intensamente. Si te sientes así o conoces a alguien así ponla en contacto con cualquiera de nuestras Religiosas en las siguientes direcciones: Caracas: Guatire: Los Teques El Tigre …………………….

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