Cuentos para sentir. La gratitud. 2º Primaria. CEIP Inocencio Sosa Hernández By Emma Salas.

Adaptado del libro Cuentos para sentir. Editorial SM.

En el campo de amapolas que había junto al pueblo se encontraban muchos animales, algunos muy pequeños, unos volando de flor en flor, otros corriendo y saltando entre la hierba, todos disfrutando del verano. Entre ellos estaban el escarabajo, la mariquita, la mariposa y la lagartija, divirtiéndose con los bailes del ciempiés.

Eran todos muy amigos y se ayudaban en lo que podían. La mariposa y la mariquita avisaban si se acercaba un intruso, la lagartija defendía a sus amigos con su enorme cola, el escarabajo escarbaba en la tierra túneles para que pudieran esconderse, y el ciempiés era el encargado de alegrar las fiestas con sus bailes.

Un día, de repente, la mariposa agitó sus alas muy nerviosa en señal de que se acercaba algún peligro y todos se pusieron en guardia. Un gran sapo los contemplaba a cierta distancia mientras se imaginaba una suculenta merienda. -¡Cómo os divertís!- les dijo, acercándose sigilosamente. -Es verano, la tierra está caliente y mullida, hay abundante comida, y cuando tenemos sed vamos a la laguna a beber, ¿qué más se puede tener? –le contestaron, buscando rápidamente un lugar donde esconderse. Pero el ciempiés no dijo nada y se fue corriendo de allí, porque no le gustaba ver al sapo merodeando por los alrededores de su casa.

No se dio cuenta de que el sapo le seguía con la mirada y pensaba que él iba a entrar dentro de su menú. -¡Ciempiés, no corras, no te voy a hacer daño!- le dijo-, solo quiero hablar contigo… Escondido tras unas hierbas, el ciempiés veía cómo el sapo se aproximaba lentamente. No podía correr porque tenía una gran barriga, de modo que el ciempiés le esperó y le preguntó desde una cierta distancia: -¿De qué quieres hablar? -Quiero que vengas a una fiesta que voy a dar. Me han dicho que eres un gran bailarín y quiero contar contigo. ¿Qué me dices?

El ciempiés no se fiaba de él, porque el sapo tenía fama de traicionero, pero de todos modos le dijo: -Si voy a tu fiesta y bailo para ti, ¿qué me darás a cambio? El sapo se quedó pensativo y le contestó: -Te construiré una casa nueva. -No necesito otra casa, ya tengo una que me gusta-le dijo el ciempiés. -Pues te llenaré la casa de comida. -No necesito almacenar comida, encuentro la que necesito cada día en el campo de amapolas-le respondió.

Entonces, ¿qué quieres? Dímelo tú, y ya veré si te concedo lo que me pides, a cambio, claro está, de que bailes en mi fiesta. -Está bien, quiero que respetes la vida de mis amigos del campo de amapolas. No quiero que te los comas, tú puedes irte al otro lado de la laguna, y allí seguro que también encontrarás comida. El sapo aceptó, aunque un poco a regañadientes, porque el otro lado le quedaba más lejos, y el ciempiés se fue a su casa para ensayar los bailes.

Cuando llegó el día de la fiesta, el ciempiés se puso sus mejores galas y se fue a la casa del sapo. Todos le esperaban con ilusión y después de su actuación fue aplaudido y vitoreado. El sapo estaba encantado de recibir la felicitación de sus amigos por el espectáculo tan maravilloso que les había preparado, y al terminar la fiesta el ciempiés le dijo al sapo:

-Recuerda la promesa que me has hecho: ninguno de mis amigos del campo de amapolas se convertirá en tu comida. -No te preocupes, una promesa es una promesa. Puedes decir a tus amigos del campo de amapolas que se diviertan tranquilos, que yo me iré a buscar comida a otro sitio. Cuando el ciempiés regresó a su casa se encontró con todos sus amigos, que le estaban esperando intranquilos, pensando que el sapo se lo había comido, y les comunicó la buena noticia. Todos se alegraron y le dieron las gracias y le llevaron

a hombros hasta el campo de amapolas para celebrar la noticia. La mariposa, en agradecimiento, le regaló una flor, la mariquita una semilla que le gustaba mucho, la lagartija le trajo un poco de fruta y el escarabajo le regaló una pelota de barro y paja con la que jugaron y jugaron hasta el anochecer.

Reflexiones.
 Cuando alguien nos hace un favor o nos da un regalo,

¿damos las gracias?  ¿Qué sienten los animales del campo cuando ven aparecer al sapo?  ¿Qué le hubieras pedido tú al sapo si fueras el ciempiés?  Si fueras escritor, ¿cómo te gustaría que hubiera acabado el cuento?

Investigamos
 Vamos a buscar imágenes de los animales que

aparecen en el cuento.  Investigamos por parejas las distintas especies que existen en nuestra comunidad y país de un animal que tú elijas y que aparezca en el cuento.  Lo exponemos a los compañeros.

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