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Tres lecturas sobre las formas de intervención en el territorio y sobre la evolución de los usos de la Cuenca Baja del Guadalquivir según la influencia de cada paradigma según la época y los actores políticos y sociales.
Tres lecturas sobre las formas de intervención en el territorio y sobre la evolución de los usos de la Cuenca Baja del Guadalquivir según la influencia de cada paradigma según la época y los actores políticos y sociales.

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UNIVERSIDAD D SEVILLA TRES LECTURAS DEL TERRITORIO Y LOS PROCESOS DE ARTIFICIALIZACIÓN EN EL ESTUARIO DEL GUADALQUIVIR

Trabajo Grupal para el Master en Ordenación y Gestión del Desarrollo Territorial y Local 2012-2013

MÁSTER “Ordenación y Gestión del Desarrollo Territorial y Local” Módulo IV, Obligatoria Planificación Urbana y Ordenación del Territorio Prof. Leandro del MORAL ITUARTE Prof. Juan Luis SUAREZ de VIVERO Prof. Juan Carlos RODRÍGUEZ MATEOS

Raquel Olivo Cano Daniel Navarro Cueto Ramiro Villamagua Vergara

TRES LECTURAS DEL TERRITORIO Y LOS PROCESOS DE ARTIFICIALIZACIÓN EN EL ESTUARIO DEL GUADALQUIVIR

Resumen: Las intervenciones en el territorio desde la planificación se esbozan a partir de un entendimiento filosófico (aun cuando fuese desde un nivel justificatorio) acerca del espacio y su debido aprovechamiento. El planteamiento general del presente trabajo se basa en una tipología que reconoce tres formas (paradigmas) de incidir sobre el territorio (el modelo de mutuo respeto; el de dominio y aprovechamiento, y el de integración o resiliencia), formas que han surgido en condiciones históricas determinadas, pero que en la actualidad también se solapan según la naturaleza de la intervención y los intereses que la promueven desde las actuaciones estatales y/o privadas. Para comprobarlo y describirlo se opera sobre tres usos vinculados al Estuario del Guadalquivir (uso del sector primario, uso portuario y uso urbano) y mediante un análisis diacrónico que examina el proceso histórico en la Cuenca trabajando sobre tres casos concretos que pueden caracterizar el modelo de intervención que se ha ejercido sobre ellos.

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TRES LECTURAS DEL TERRITORIO Y LOS PROCESOS DE ARTIFICIALIZACIÓN EN EL ESTUARIO DEL GUADALQUIVIR

Planteamientos Previos El grupo ha partido de planteamientos teóricos inspirados tanto por las tendencias posmodernas en las Ciencias Humanas, como por el giro relacional que cobra la Geografía Económica a finales del siglo XX (Salom, 2003). Tales “lecturas” nos llevan a entender de diversas formas el territorio, lo que por extensión significa que en éste podemos encontrar una especie de “texto”, forjado por la influencia antrópica, la cual de manera certera se ve reflejada en los distintos paisajes y espacios. En ese sentido, es importante comprender la forma de relación de las sociedades con su entorno en el tiempo para determinar aspectos trascendentales en su existencia colectiva y que se evidencian a su vez en la consecución de infraestructuras y en su adaptación al territorio. Si hablamos de sociedades, también tenemos en cuenta una determinada organización social a partir de la cual nacen distintos discursos, y entonces es también imperante ubicar el modelo hegemónico que determina y justifica ciertas acciones con impactos concretos en el territorio y en la organización espacial de una o varias poblaciones. También se ha considerado importante incluir el “criterio de reflexividad” propio de las Ciencias Sociales y de la investigación cualitativa, pues -como escribió Bajtin- “nos interesan ante todo las formas concretas de los textos y las condiciones concretas de la vida de los textos, sus interrelaciones e interacciones” (Sisto, 2008: 124). Comprendemos entonces que este criterio es clave para ubicar la producción del conocimiento académico en el ámbito de la ordenación y gestión del territorio. El análisis que a continuación presentamos es posterior a la Jornada “Proyectos en el Estuario del Guadalquivir”1, sin embargo hemos querido aportar desde una plataforma diacrónica acerca de la relación con el Estuario y los diferentes usos que en el mismo se ejercen, y constatar la evolución de estos usos, en el reflejo de la actualidad. Pero cabe acotar que los usos son espejos a través de los cuales reflejamos los procesos de
Organizado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla y llevado a cabo en el Pabellón de México el día jueves 11 de Abril, 2013.
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artificialización que los caracterizan, siendo tres las actividades en las que se pueden abarcar todos los tipos de usos, y hemos elegido un caso por proceso, siendo estos los siguientes: Procesos de Urbanización Procesos para Navegabilidad de la Ría Procesos del Sector Primario

Finalmente cabe precisar que el término “Artificialización” viene inducido por la frase: “las intervenciones en el territorio tienen la característica fundamental de fragmentar los procesos naturales”2, y ha sido una premisa fundamental en nuestro enfoque. Esquemas de relación con el medio A lo largo de la historia se han sucedido diversas formas de relación entre la sociedad y el medio. Con un interés analítico, y sin olvidar las particularidades propias de cada lugar y momento histórico, podemos establecer un esquema de relaciones entre sociedad y medio en el que se distinguen tres grandes modelos: mutuo respeto, dominio y aprovechamiento, e integración (Zoido y Salinas, 1996). Hay que mencionar que estos cambios no se producen en todas las sociedades al mismo tiempo, ni siquiera en todos los sectores de una misma sociedad. Puede afirmarse que lo que existen son unos discursos dominantes en cada lugar y tiempo específico, pero no todos los actores sociales asimilan del mismo modo dicho discurso. Esto produce en ocasiones conflictos en la definición de la realidad y en las actuaciones que deben de realizarse en el medio. Estas relaciones con el medio, por tanto, a menudo se solapan unas con otras en el tiempo. La primera de las relaciones es la de mutuo respeto o de naturaleza orgánica (Escobar, 1999). Aquí se ubican la mayoría de las prácticas y concepciones de las sociedades premodernas. La relación con el medio es a menudo de armonía, y en muchos de los casos no existe la distinción dicotómica entre cultura y naturaleza, produciéndose un sentido de unidad. El conocimiento del medio es exclusivamente local pero muy profundo y denso. A estas circunstancias hay que añadir el hecho de presentarse una tecnología muy limitada con un impacto en el medio escaso a lo que se añade una baja presión demográfica. A partir del siglo XIX comienza lo que se ha denominado “la modernidad”, que está fuertemente influenciada por el pensamiento de la Ilustración de los siglos XVII y XVIII. Esta relación la llamamos de dominio y aprovechamiento. Se basa en la creencia de que la naturaleza es ontológicamente distinta al ser humano y que puede ser, y debe, ser
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Leandro del Moral, comunicación verbal, Abril 2013, Universidad de Sevilla.

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transformada a voluntad del ser humano. Esta etapa se produce como resultado tanto del avance tecnológico de la época3, como de la influencia de la ideología de la modernidad. Tanto el capitalismo como el comunismo son ramas del mismo tronco: la modernidad (Moreno, 2000). Por ello, ambos formularon estrategias de desarrollo partiendo de esta particular relación con el medio. El tercer y último modelo, surgido a partir de la década de los 60 del siglo pasado, es fruto de la constatación de los efectos perjudiciales sobre el medio del desarrollo económico impulsado por la industrialización. Esta relación se denomina de integración , 2011). Este modelo surge por tanto como crítica del modelo hegemónico y es impulsado por los movimientos ambientalistas. Aparecen documentos influyentes como “Los Límites del Crecimiento” promovido por el Club de Roma en 1972, también el documento “Nuestro Futuro Común” más conocido como Informe Brundtland en 1987, el cual introduce oficialmente el concepto del desarrollo sostenible en el discurso de la comunidad europea. Esta relación, por tanto, aspira a un mayor respeto por la naturaleza, donde prima el “principio de precaución”; esto es que no hay que hacer más de lo necesario pues no se conoce con exactitud las consecuencias de nuestras intervenciones sobre el medio. En el ámbito del planeamiento encontramos “Design with Nature” de Ian L. Mcharg en 1969. Los diferentes tipos de relaciones conllevan una mayor o menor adaptación al medio, y en consecuencia, un mayor o menor riesgo y resiliencia. Primer Caso: Usos urbanos En la conformación del hecho urbano tiene una gran importancia las intervenciones públicas. Para nuestro caso, nos interesa revisar las relaciones que ha habido y que aún hay entre Sevilla y el Guadalquivir, es decir, un caso concreto de relación entre lo urbano y el río como medio natural. El hecho fluvial condiciona la forma urbana y la evolución de la misma, y a su vez, la ciudad influye y llega a transformar la traza y el caudal del río. Puede decirse que nos encontramos con una relación de interdependencia. Ni el rio determina de forma exclusiva la forma urbana, ni lo urbano domina de forma exclusiva el río.

“Marcuse cree poder reconocer la represión objetivamente superflua en la “intensificación del sentimiento de los individuos al inmenso aparato de producción y distribución, en la desprivatización del tiempo libre, en la casi irresoluble fusión de trabajo social productivo y destructivo”. Pero, paradójicamente, esta represión puede desaparecer de la conciencia de la población, ya que la legitimación del dominio ha adquirido un carácter distinto: ahora apela a “la creciente productividad y creciente dominación de la naturaleza, que también proporcionan a los individuos una vida más confortable” (Habermas, 1986).
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A lo largo del tiempo se produce una gran variedad funcional y de significaciones culturales del río, lo que podemos entender como diversos modelos de relación urbanorío. Puede decirse que dos hechos han sido fundamentales en esta relación a lo largo del tiempo, el abastecimiento de agua y el riesgo de inundación. Los regímenes fluviales en la Europa mediterránea se caracterizan por su gran irregularidad y su carácter estacionario. En periodo de estiaje el cauce puede ser prácticamente nulo, y en época de lluvia, se producen inundaciones de vastas extensiones del territorio. En los primeros asentamientos humanos encontramos que la proximidad al agua constituye un lugar de preferencia, ya sea para el abastecimiento de agua, para deshacerse de los residuos o por la posibilidad de la navegación como medio de transporte y comercio. Debido a las características fluviales mencionadas anteriormente, los emplazamientos se ubican en un sólo margen del río dejando grandes llanuras de inundación. Esta relación podemos clasificarla de mutuo respeto ya que tiene un impacto muy leve sobre el medio y respeta sus ciclos naturales dejando espacio para la inundación y sin alterar su régimen hídrico. Se tiene un buen conocimiento local del medio y se prefieren los lugares elevados para evitar las inundaciones. Posteriormente se produce una evolución hacia un progresivo distanciamiento del río. Quedando las zonas próximas a los ríos como espacios marginales. Las márgenes del río son empleados como lugar para depositar los residuos además de las actividades del puerto, que no gozaban de buena fama entre la población. La protección frente a las avenidas hasta el siglo XVIII se conseguía gracias al cierre de la muralla. El progresivo avance técnico hace que se vuelva a producir un acercamiento al río. Relación basada en la orientación del crecimiento urbano, sacar provecho a los recursos hídricos y eliminar posibles riesgos. Se busca controlar la cantidad de flujo hidráulico y rectificar, encauzar o embovedar los cauces. Se da un proceso de urbanización resuelto a modificar las condiciones naturales del emplazamiento según interese. Aunque no hay que negar la presencia de intervenciones dentro de este modelo que por una razón o por otra son favorecedores de la naturalidad del río. Nos encontramos en el siglo XIX y en la relación de dominio y aprovechamiento. Aquí es donde se llevan a cabo los proyectos que transforman de forma más radical el río. Entre las acciones que podríamos destacar se encuentran: La construcción del tendido ferroviario en San Jerónimo (a partir de 1859), la corta de Tablada (1929), el aterrazamiento del brazo de los Gordales, la construcción de la esclusa, el embovedado del Tagarate y la posterior desconexión de cuenca y colector de aguas residuales, así como
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otras alteraciones de los cursos hídricos en el espacio urbano, los proyectos de defensa contra inundaciones (1895 y 1903), el aterramiento de Chapina, las cortas de Cartuja y Punta del Verde (Años 50 y 60), así como la construcción de numerosas presas y embalses en la cuenca del Guadalquivir que alteran el régimen hídrico del río. Hay que destacar dentro de esta época y de la relación de dominio del río un proyecto finalmente frustrado. Se trata de la propuesta de desecación, relleno y posterior urbanización del tramo del río comprendido entre Sevilla y Triana. Tras las diversas transformaciones, empieza a darse una nueva relación urbano-fluvial. Ésta surge de la incorporación de la sensibilidad ambiental al planeamiento físico, significando al río Guadalquivir como un elemento de gran riqueza y complejidad dentro del hecho urbano. Las diversas acciones emprendidas persiguen la obtención de niveles de agua de calidad, la reforestación de las márgenes, los usos extensivos en las riberas, y la conservación de las características naturales. Se trata del comienzo de la relación de integración entre el río y el uso urbano. Encontramos el inicio de este cambio de relación a partir del primer gobierno local democrático a partir de la elaboración del plan general de ordenación urbana, aprobado finalmente en 1987. En dicho planeamiento se concibe el río de acuerdo a su valor productivo-portuario, ambiental, así como eje vertebrador de la ordenación. Destaca dentro de este modelo la elaboración de una “nueva teoría” que zonifica en cuatro tramos diferentes el río a su paso por Sevilla. El río económico (portuario e industrial), el río parque (frente expo del 29), el río histórico (ante la ciudad tradicional) y el río natural (zona norte). Recientemente se han ejecutado actuaciones muy en consonancia con el modelo de integración. Entre otras se encuentran la creación de parques y paseos a lo largo del río, la reforestación de las márgenes, la recuperación de espacios públicos, la recuperación de la calidad de las aguas, la valoración paisajística, y la declaración de la zona de Tablada como área inundable. A pesar de este comienzo de cambio, persisten ciertas actuaciones de gran alteración del medio, por ejemplo el Tamarguillo. Por tanto, ésta fase de integración conlleva una gestión más respetuosa del río en su tramo urbano, lo que implica un mayor conocimiento y una mayor adaptación a sus dinámicas. Se pretende tanto renaturalizar el río como dotarlo de un valor para la ciudad. No obstante, aún queda mucho por hacer para alcanzar un nivel profundo de integración. En este breve recorrido de la relación entre la ciudad de Sevilla y el río Guadalquivir hemos podido ver ejemplificados los diferentes cambios de esquemas de relación

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mencionados anteriormente. Desde el respeto mutuo, pasando por el dominio y aprovechamiento, hasta el de integración. Segundo caso: Uso Portuario (Navegabilidad)

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Estuario del Guadalquivir. Fte. Archivo General de Indias. Plano del río Guadalquivir en su sector final, desde el límite de la provincia de Córdoba con la de Sevilla. 14-11-1757.
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Ministerio de Medio Ambiente (2004). Programa A.G.U.A. Madrid.

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Del Moral Ituarte, L. (1991) La obra hidráulica en la cuenca baja del Guadalquivir (siglos XVII-XX). Gestión del agua y organización del territorio. Sevilla: Universidad de Sevilla, p. 48 6 Castejón Arqued, Rosa. [Año] Las relaciones ciudad-puerto: El caso de Sevilla. Treballs de la Sosietat Catalana de Geografía. 12 (43), p. 190.

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Corta Merlina (1795). Antes de llegar a Coria del Rio; salva un meandro. Corta Fernandina (1816). En la Isla menor con el mismo fin. Corta de los Jerónimos (1888) En Isla Mínima. Corta de tablada (1926). Con el fin de ampliar el puerto de Sevilla. Corta de los Olivillos (1971). Para salvar un meandro en Isla Menor. Corta de Isleta (1972). Pasada Puebla del Rio con el mismo fin. Corta Punta del Verde (1973). Cerca de Gelves con el mismo fin. Corta de la Cartuja (1983). En Sevilla para salvar el meandro de San Jerónimo.

Fotografía de las obras realizadas para la realización de la Corta de los Olivillos. Fuente: www.sevilla21.co

Esquema Balizamiento de la Ría del Guadalquivir Fuente: Puerto de Sevilla
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Del Moral, op. cit., p. 51

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Ibid., p. 243 Ibid., p. 255 10 Ibid., p. 264

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Tercer Caso: El uso del sector primario Si bien, la intervención antrópica para el riego, la agricultura y la pesca es ya una intervención que supone una fase de artificialización, estos procesos en la cuenca baja del Guadalquivir han venido evolucionando desde su calidad de “ intervención agresiva”12, teniendo en cuenta que las actividades ejercidas en el territorio hoy por hoy tienden a adaptarse al entorno, conformando de esta forma un modelo similar al denominado sistema complejo adaptativo y socio-ecosistema13, que de a poco se torna funcional en el estuario, al proveer de nuevos valores y servicios ambientales. Desde la perspectiva histórica, empezaremos por revisar el caso de las marismas “diversificadas por la presencia del hábitat, el régimen de apropiación de la tierra y los usos agrarios del suelo” como una de las cinco categorías del paisaje caracterizadas en la cuenca baja del Guadalquivir, además de las campiñas de labor, campiñas de olivar, las vegas y las ciudades14. Las marismas, actual entorno de las plantaciones arroceras, hasta el siglo XX no eran más que “un espacio pantanoso e insalubre” que en el siglo XVII para el mismo Olavide
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Ibid., p. 265 De hecho, existe un gran descenso demográfico de la mano de obra, una dependencia económica a sectores industriales (maquinarias y productos químicos) e incluso, podría gestarse una dependencia a la biotecnología (Aranda et al., 2010) 13 Ver en: Escalera, J. y Ruiz Ballesteros, E. (2011) Resiliencia Socio-Ecológica: aportaciones y retos desde la Antropología, Revista de Antropología Social, 20, 109-135. 14 Zoido, F. Territorios y Paisajes del Guadalquivir, s.a., s.e., p. 8
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resultaban una fuente de enfermedades y epidemias Con la visión capitalista de negocios “exóticos” y gracias a las aplicaciones agrarias de la máquina de vapor, amplias operaciones de desalinización y colonización agraria a comienzos de la dictadura franquista, se da inicio a una transformación notable del paisaje (Villa et al., 2005). Los primeros datos sobre la intervención antrópica en las marismas en el Guadalquivir nos remonta a varios siglos atrás, cuando este territorio era un bien de dominio público aprovechado por los ayuntamientos ribereños. Para el siglo XIII (luego de expulsar a los musulmanes) las marismas quedan delimitadas claramente en tres partes: Las Islas Mayor y Menor caen en manos de la ciudad de Sevilla para pastar el ganado. Otra parte perteneció al Duque de Medina Sidonia como área cinegética y de solaz. La parte que quedó a manos de los pueblos era aprovechado para pastar los ganados, para la caza, pesca y para la recolección de almajos15. Vale rescatar la memoria de las actividades realizadas con la vegetación de las marismas: el almajo dulce y el almajo salado, conocidos también como mazacote y barrilla (Sarcocornia perennis) se utilizaban, una vez convertidos en cenizas, para la fabricación de jabón y de vidrio, aunque bien podría interpretarse que se trataba de la famosa cerámica trianera. A partir de 1368 hasta 1381 aparecen arrendadas las “Yerbas y Marismas”. La contribución de las Islas aportaba con el 2% de las rentas totales de los Propios de Sevilla hasta alcanzar en 1571 una cifra sin precedentes: 6, 2%16. Desde finales del siglo XVII el ganado cobra mayor importancia en las islas en beneficio de las dehesas de pasto y también por las barcas por las que podían circular las reses de un lado del río al otro. Así, los cortadores de almajos representarían una amenaza para el ganado, ya que el corte de dicha planta daba surgimiento a una hierba “sapina” que resultaba venenosa para toros y yeguas17. Entonces, en primera instancia se ha aprovechado de la vegetación del lugar y posteriormente se ha aprovechado de su territorio en detrimento de un oficio que lentamente fue feneciendo a raíz de un nuevo interés económico. En esta fase se encuentra el primer modelo de mutuo respeto, aunque en proceso de transición. La nueva mentalidad veía en la agricultura el futuro y en el pastoreo extensivo, el pasado. En 1813 se presentó la primera “solicitud de hatos”, lo que posteriormente significó la concesión de terrenos para cultivos. En 1870 se presenta el primer proyecto para ejecutar

González, J. (2005). El Arroz en las marismas del Guadalquivir: evolución y problemática actual, Universidad de Sevilla. p. 31 16 Ibid., p. 32 17 Ibid., p. 33
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obras de desecación y saneamiento en las marismas de Lebrija. Se habrían desecado 8.000 has según Drain. Se habría iniciado un proceso más agresivo de intervención 18. En el siglo XVIII se inicia a intervenir con camino-dique, aperturas de zanjas para desagüe de aguas en la periferia de las islas y puesta en cultivo de los lóbulos internos de los meandros. Por la margen derecho continuaría la cría intensiva de ganados y la renta de pastos. Sin embargo aún no había sido del todo enajenado el territorio. Otros intentos infructuosos se dieron entre 1866 y 1912 en el lago Almonte y la Marisma sin que llegasen a materializarse (González Arteaga, 2005). Así llega 1937 y en plena guerra civil, se inicia la explotación del arroz en isla mayor. Estos latifundios (uno de los más grandes de España) pasarían a constituirse en un oligopolio dominado por una gran compañía, para luego caer en una gran cantidad de propietarios (1000)19. La tarea colonizadora y repobladora de las más de 23.500 hectáreas del arenal de El Abalario dura treinta años (1941-71). El establecimiento del monocultivo del arroz como consecuencia de la aparición de desagües, canales, regueras, azarbes, acequias, colectores y caminos, fueron modificando la morfología de estas tierras. Desaparecieron vetas, vetones, pasiles, lucios… el microrelieve marismeño ha sido intensamente modificado. A raíz de la creación del Parque de Doñana se protegieron 26.000 has de marismas desde 1978: “la intervención del hombre ha reducido considerablemente la superficie sometida a las avenidas en las marismas, facilitando la fijación del flujo, en particular con la construcción de diques y la excavación de grandes colectores. El trazado en maya geométrica de los canales de drenaje ha contribuido a la desaparición progresiva de la red hidrográfica natural de la gran parte de marismas.”20 Se trata del área de mayor extensión en Europa recuperada para el cultivo. Cabe resaltar que ha sido un área transformada dentro de una estructura latifundista, cambiando solo este sentido cuando se pone en cultivo el arroz y se implanta una propiedad relativamente mediana (entre 6 y 20 has.). El cultivo de arroz se desarrolla sobre grandes superficies llenas de escaso desnivel, con abundancia de agua –aunque cada vez menos- y la temperatura y humedad adecuadas.

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Ibid., p. 41 Empezó cómo oligopolio, pasó a tener muchos propietarios latifundistas con 100 y 500 has. de terreno, aunque en la actualidad el 75% cuenta con menos de 20 has. (según el dirigente arrocero Miguel Medialdea) de un total de 35.608 has. (Del Moral, 1993) 20 González, op. cit., p. 41
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La superación de las sucesivas crisis del arroz, la aparición y desarrollo del cangrejo rojo de río y sus correspondientes mercantilización y asimilación gastronómica, así como las más recientes actividades de turismo rural han ido generando procesos de complejidad, resiliencia y aceptación social de estos nuevos paisajes marismeños, cuyos colonos y sus descendientes fueron reinventándolos e identificándose con ellos a partir de un conjunto de signos y ritos (edificios, hitos, fiestas, gastronomía, etc.) que los han conformado como sus propios patrimonios paisajísticos (Villa & Ojeda, 2005). En suma: los albores del siglo XIII hasta el siglo XVII se aprovechó la vegetación del lugar y el cambio de actividad económica no se debió al agotamiento de los almajos, más a la rentabilidad del negocio del ganado. El pastoreo significó ya una fase de transición hacia un modelo más agresivo que proyectaba el cultivo. El Estado Autárquico de Franco culminó con una pretensión que llevaba más de dos siglos fraguándose y que solo la presión de la guerra pudo conseguir, convirtiéndose en la intervención más grande que se haya podido hacer en un territorio europeo. Luego de ello, inicia un declive que tiene por características el cambio de propiedad, la fijación del área cultivable y la interacción con la estrategia del Parque de Doñana para lograr mejores réditos a partir de la valoración ambiental y la puesta en valor del paisaje marismeño y arrocero, en un eventual escenario positivo. Conclusiones Este trabajo ofrece un breve análisis diacrónico y sincrónico, sin pretender alcanzar la exhaustividad, de la relación entre el estuario del Guadalquivir y los diferentes usos humanos. Diferentes modelos a lo largo del tiempo y dependiendo de los actores implicados. Los diferentes actores encarnan distintas cosmovisiones, con sus propias historias, mitos, intereses y lógicas, lo que hace que hagan lecturas diferentes del medio. Siguiendo lo dicho anteriormente, este análisis debe ser entendido como otra lectura más que cohabita con las otras. Ésta se ubica en el marco de la resiliencia y la adaptación al medio, y ha pretendido ilustrar los cambios en los usos en relación a su grado de adaptación con el estuario del Guadalquivir. Fruto de este breve análisis, hemos llegado a la conclusión de que existen tres grandes modelos de relación con el medio y que han tenido diferentes grados de adaptación. Inicialmente debido en parte a las limitaciones tecnológicas, existe una mayor adaptación al medio y una menor alteración del mismo. Este modelo de mutuo respeto se cumple tanto en el uso urbano, el primario como en el portuario.

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A partir de la Ilustración, se dan los medios tecnológicos y un contexto ideológico de dominio de la naturaleza en beneficio humano (modernismo, positivismo, economicismo). Se producen múltiples alteraciones del medio, así como una mala adaptación y baja resiliencia. Se trata de la relación de dominio y aprovechamiento y puede observarse en los tres usos analizados. Con la constatación de los límites naturales, de la contaminación, la pérdida de biodiversidad y un aumento de la sensibilidad ambiental, se realiza una crítica al modelo de desarrollo hegemónico. Existe por un lado una crítica general más teórica, y una crítica dentro de cada campo de acción y conocimiento, dando lugar a toda una serie de propuestas alternativas más o menos acertadas (Gestión integral de la agricultura, agricultura ecológica, planificación física, proteccionismo ambiental). En la actualidad, observamos que los existe un mayor reconocimiento de la importancia de los ciclos naturales. Los diferentes usos recogen la crítica mencionada anteriormente aspirando a una relación más amable con el medio. Esta relación es la que hemos denominado de integración, ya que trata de hacer compatibles los usos humanos con los procesos naturales. Tanto los usos urbanos como los primarios aspiran a esta relación, sin embargo hemos observado que el uso portuario permanece anclado en el modelo de dominio y aprovechamiento. Éste no duda en modificar el medio conforme a sus intereses. Finalmente, nos gustaría recordar que los usos del territorio no son más o menos perjudiciales con el medio per se; es decir, la agricultura puede llegar a ser muy agresiva con la naturaleza debido al uso de pesticidas y fertilizantes químicos. La navegación, por otra parte, no suponía un impacto significativo en el siglo XV. Para hacer el río navegable con barcos de mayor calado es valioso entender los ciclos naturales del río. Habría que reducir la erosión en la cuenca del río, liberar agua de los embalses para que aumente el caudal y se reduzca la sedimentación entre otras muchas acciones. Esto podría conducir a un uso portuario más integrado con el medio.

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Bibliografía:
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