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Un Juego Peligroso

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Published by: Jorge A. Esquivel León on May 28, 2013
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Un juego peligroso.

—Nada mediante lo cual es posible reflejar todas las pasiones, esperanzas e insensateces humanas puede considerarse como una partida o un juego —dijo su tío—. Mueve Gambito de Caballo. William Faulkner

Las batallas de ajedrez se realizan normalmente cara a cara, tablero de por medio. Con la proximidad física pueden darse incidentes ligeros, intensos y aun graves cuando alguno de los adversarios es incapaz de tomarse con filosofía una derrota. Así, el anecdotario ajedrecístico destaca algunas descripciones detalladas de incidentes acaecidos en grandes torneos, duelos individuales y aun en partidas informales en multitud de clubes alrededor del mundo. Una antigua historia refiere que en el período de introducción del ajedrez a Inglaterra durante el reinado de Guillermo el Conquistador (1028-1087) un hijo de éste quebró un tablero sobre la cabeza del hijo del rey de Francia, quién no pudo refrenar la lengua al verse perdido en la partida. Habría que esperar sin embargo 500 años para encontrar registro escrito de un asesinato sobre el tablero, atribuido por el historiador inglés William Caxton a Renaud de Montaubam, quién iracundo ante la inminente derrota, golpeó con un tablero de oro macizo el casco de la armadura de Berthelot, sobrino del emperador Carlomagno, abriéndole la cabeza desde el cráneo hasta los dientes. Quizás un poco menos atemorizante pero igualmente agresiva suena la maldición proferida en 1605 por StefenOlaffson , un jugador irlandés tras perder una pieza en una partida particularmente tensa: “Yo te maldigo; que tus piezas se caigan en pedazos. Que mi temible encantamiento las embruje y que perezcan en grupos de dos o tres a la vez. Que tu reina pierda la vida y tus peones se hagan cada vez menos y menos sobre las casillas y que tu rey sea aniquilado con los mates mas deleznables”. La actitud antideportiva es característica de los malos perdedores, entre los que, por supuesto, no se escapan los mejores jugadores. Famosa es la anécdota sobre la rendición del excampeón mundial Alexander Alekhine en Viena, 1922 ante Ernest Grunfeld, comunicada con el lanzamiento de su rey a todo lo largo de la sala de juego. Por cierto que esta victoria del maestro Grunfeld marcó el debut de la defensa bautizada desde entonces con su nombre y que fuera adoptada mas tarde por el mismo Alekhine y mas recientemente por quizás el mejor jugador de todos los tiempos: Gary Kasparov. Otra célebre historia nos presenta a Aarom Nimzowitsch, fuerte jugador contendiente al título mundial en la década de los veintes, trepándose a su silla tras una dolorosa derrota en una partida relámpago en Berlín y proclamando estentóreamente sus sentimientos mas profundos: “¿Por qué he de perder ante este idiota?” Totalmente incorrecto, claro está, aunque todos lo hayamos sentido alguna vez. Max Aub, un escritor hispano-mexicano de origen alemán (en su momento poseyó las cuatro nacionalidades en este orden: alemana heredada de sus padres, francesa de

juntan y barajan. Por favor recuerden: la agresividad ha de mostrarse exclusivamente en la partida y sobre el tablero. Y no es cosa de mortificarse por una que otra derrota. lo resuelve de forma drástica y nada recomendable: “Pueden ustedes preguntarlo en la Sociedad de Ajedrez de Mexicali. No sé si se dan ustedes cuenta. en el Casino de Hermosillo. No había comparación posible.” Con todo. yo era. la tasa de incidentes lamentables parece ser realmente baja. dicen que en el ojo. ¡El.. habida cuenta de los millones de partidas de ajedrez disputadas cada día –a través de internet la inmensa mayoría. siendo las conductas extremas fuera del tablero la excepción y no la regla y a que los jugadores avezados y constantes saben que como ya lo decía el Caballero de la Triste Figura-: “en acabándose el juego. Y me ganó cinco partidos seguidos. todas(las piezas) se mezclan. aunque como podrá verse. un jugador de clase C! Al mate. cogí un alfil y se lo clavé. sintetiza en “Mate del Pastor” uno de los minicuentos de su libro “Crímenes Ejemplares” el sentimiento que nos ocupa. muchísimo mejor jugador de ajedrez que él.nacimiento. y dan con ellas en una bolsa” en espera de la siguiente partida y de nuevas emociones. aunque claro. No vaya siendo que acabemos fortuitamente descalabrados.. lo que pudiera atribuirse al hecho de que el juego mismo conduce por caminos socialmente aceptados la agresividad. en la Casa de Sonora: yo soy. . española por naturalización de su padre siendo él menor de edad y mexicana por iniciativa propia).y de la agresividad intrínseca a un juego-deporte-ciencia que despierta las mas fuertes emociones. tras ellas pidamos con presteza la revancha. El auténtico mate del pastor.

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