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Aventuras y desventuras de una estúpida

Aventuras y desventuras de una estúpida

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http://www.bubok.es/libros/11718/Aventuras-y-desventuras-de-una-estupida Novela muy divertida y actual que supone un homenaje al toreo. Y que refleja un cierto tipo de mujer que hace mucho daño a la Fiesta, miente,es desleal, persigue y acosa a los toreros, es engreída y falsa...Historia muy entretenida, con personajes atractivos, de lectura rápida, de rabiosa actualidad. Muy ágil, muy taurina, muy flamenca.
http://www.bubok.es/libros/11718/Aventuras-y-desventuras-de-una-estupida Novela muy divertida y actual que supone un homenaje al toreo. Y que refleja un cierto tipo de mujer que hace mucho daño a la Fiesta, miente,es desleal, persigue y acosa a los toreros, es engreída y falsa...Historia muy entretenida, con personajes atractivos, de lectura rápida, de rabiosa actualidad. Muy ágil, muy taurina, muy flamenca.

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3


































4


Cristina Padín Barca: escritora, amante del toreo y del flamenco.
Con amplia producción literaria:
EN FUERA DE JUEGO
LA SUERTE EN EQUILIBRIO
ANTONIO ORDÓÑEZ, NATURAL(MENTE)
ENTRE TOROS Y TOREROS
75 AÑOS CON ANTONIO ORDÓÑEZ
LAS PELIRROJAS SON DIFERENTES
QUÉ DIEZ AÑOS SÍ SON ALGO...
EROTÍSSIMO´S
22 POEMAS TAURINOS Y UNA LOA
RONDA, CIUDAD SOÑADA
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Con página web: http://www.cristinapadin.net

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA ESTÚPIDA es una ficción literaria en
la que se rinde homenaje al mundo del toreo y se refleja, de modo divertido y cómico,
un cierto tipo de mujer. Una mujer que persigue a los toreros, desprestigia tan noble arte,
miente... Novela muy actual, muy directa, muy rápida...

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Dedico esta novela a mi madre, que siempre está y que es encantadora; a mi
hermana, por compartir siempre mi concepto de vida intensa, y por estas divinas
ilustraciones de la portada y el interior; a mi abuela, que es increíble; a mi padre, in
memoriam; y a mi tío Ángel Harillo Ordóñez, in memoriam.
Y a mis amigas:
Alejandra Muñoz Ronda. Amaya. Ana Albela. Ana Belén. Ana Cacho. Ana
Filgueras. Ana García D´atri. Ana Ladrón de Guevara. Ana R. Madrid. Ana María Vega.
Ángeles. Ascen. Bárbara Boquete. Belén. Belem. Blanca Ordóñez. Carmen. Claudia
Pilar Díaz Pardo. Conchita. Cristina Oleby. Demelza. Desiré. Doda. Eva Folgueral.
Elena Hernández G. Elena y Elenita, de Ronda. Emma Vidal Campos. Eva Musas. Flora
Navarro. Garbiñe. Gema. Inma Enfandilá. Irene. Jimena ( mi amor, qué guapa eres, y
qué bien que te gusta leer ). Juani Trujillo. Kryss de Castro. Lidia Ordóñez. Leticia.
Lola. Lucía Rojas. Macarena Ordóñez ( te quiero y te adoro, guapa ). Macarena
Ordóñez Ruiz. Maite. Manuela. María González. María Ordóñez. María Ramos. María
Jesús ( ColaCao y toros ). María José Murciano. María Lily Rugeles Franco. María
Francisca Gutiérrez. Mariana Girón. Marisa Manzano. Maritza. Maruja. Mónica.
Mónica Pato. Muriel. Noelia ( confidente y genial amiga ). Paz. Raquel. Rebeca Rus.
Reme. Rocío Carrera. Rosario de Juan. Sagrario. Sandra. Sara. Silvia Eva Agosto. Silvia
Pérez. Silvia Vigara. Sonsoles. Susana Mosquera. Teresa. Toñi. Viki Tapada.
Y mis amigos:
Abel de Lamo. Acevedo. Adolfo Suárez Illana ( poeta y torero ). Aitor. Alejo.
Alberto. Alberto Antón. Alberto Castillo Baños. Alberto Chueca. Alberto Mesa.
Antonio Gómez Rufo. Antonio Vaquerizas. Ángel. Ángel María Herrera. Bruno Guy.
Canales Rivera. Carlos. Cástor. Chicos de Tecnocasa. Chory. Cuétara. Daniel. Daniel
Ignacio Garrido-Padín. David Reus. Eduardo Dálbatros. Enrique Quesada. El notario D.
Celso Mendez. Fernando. Francisco Legaz. Humberto Parra. Iván. Jaume Mora. Javier
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Amado. Javier García-Baquero. Jesús. Jimmy. Jose y su bebé Hugo. José. José María.
José Manuel Barrios. José Pascua. José Luis Méndez. Joseph Macgregor. Juanma. Juan
de la Calle. Juan. Juanjo. Juan Moreno. Juani Bulerías. Julio. Julio César Quintero.
Julián Contreras Ordóñez ( siempre encantador ). Julián del Palacio. Luis. Luja. Manuel.
Manolito. Miguel Abellán. Miguelo. Montoro. Ordóñez ( a todos los miembros de tan
gran y excelente familia con los que mantengo buena relación ). Pablo. Pablo Aymara.
Paco. Pedro Gracia Toledo. Pepe. Pepe Maya. Rafa. Rodrigo. Salvador Moreno
Valencia. Salva. Suso Maté. Tom. Toño. Yela.
Y, por supuesto, a todas las personas que me apoyan en internet, no puedo citaros
a todas pero sabéis quiénes sois, mis abrazos y mi agradecimiento...
... y a los toreros que en esta novela aparecen mencionados, que son los que a mí
más me han emocionado y emocionan: Antonio Ordóñez (el más grande que ha habido);
Rafael de Paula; Paco Camino; Frascuelo; Manzanares padre... Alejandro Talavante;
Daniel Luque; David Mora; Juli; José Tomás; Miguel Ángel Perera; Morante de la
Puebla; Sebastien Castella... estos, y algún otro que ahora seguro se me escapa, y las
personas del toro, como Antonio Corbacho, que también son citadas por su sabiduría y
sus buenas maneras...
... a todos gracias y besos...








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Aventuras y desventuras de una estúpida.


“No me acostumbro a perder
pero juego por placer
y es el juego el que me da la
vida.”
Manos vacías, Miguel Bosé.

“... pero tenía que contar
algunas cosas, aunque
queden todavía muchas
cosas vividas por contar.”
Muerte en la tarde, Hemingway.


















Cristina Padín Barca.

8
Aventuras y desventuras de una estúpida...

Para: juqui86@hotmail.com; deme78j@yahoo.es; mariokasBRLV@orange.es;
ameliaDoPazo@hotmail.com; juniorCy14@ono.es; castorrzp72@hotmail.com;
barbaratriana2@yahoo.es; correodejavierK@yymail.com; bruno77s@eres.com;
pablofoili@terra.es; anakiwi@hotmail.com; silgar7@yahoo.es; alejo10@y.com;
mellamoesteban@ymail.com; soyjuanjimenez@gmail.com; chelaba@gmail.com;
caymanD23@ono.com; nikitalosabe@yahoo.es; humbertohumbe10e@gmail.com ;
yoyalose@yahoo.es; aruba70@gmail.com; oriol73@hotmail.com; mariaD@ya.es;
monikiwy@gmail.com; lassere7@yahoo.es; eduBA@orange.fr; abellan10@ya.es;
calientesiempre@hotmail.com; nipi7@hotmail.com; maite8torresvilla@yahoo.es;
noeliaSnoeliaS@hotmail.com; juliancsplnd@gmail.com; barca7S@hotmail.com;
nada0@ya.com; rufonet@gmail.com; manuelIG@hotmail.com; yatevale5@ya.es;
sacramenta@hotmail.com; dulcedeleche@ono.com; canela7dulce7@hotmail.com
raulESgenial@gmail.com; manuPortoN@hotmail.com; cristinapadin@gmail.com;
macarenaordonezRONDAsiempre@hotmail.com; juanielrondeñogenial@yahoo.es;
marisaestebanmanzano@gmail.com; neska7@hotmail.com; dodaDODAVI@ya.es;
luisjaviL@hotmail.com; lujaesebombon@hotmail.com; sonsoles72Avll@yahoo.es;
belenpch@yahoo.es; pepePEPEcPepeC@hotmail.com; chocolatenegro@yahoo.es;
siempretu@hotmail.com; josemarip@gmail.com; ignacioSEVILLA@hotmail.com;
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belempachJI@hotmail.com; morenoymore@hotmail.com; paraelnene@hotmail.com;
elenamanuelagj@hotmail.com; eltoreroperfecto@yahoo.es; NuriaMinia9@yahoo.es;
sandraperezper@hotmail.com; josperper@hotmail.com; remcueva74@eresmas.com;
juanitomoro8@hotmail.com; arceblacki@gmail.com; lulu9@ya.es; soNle@yahoo.es;
emmacampos@gmail.com; ertuboescape@gmail.com; macafuengirola10@yahoo.es;
mariaordoynenes10@yahoo.es; lydiaOrñez10@orange.es; elimperdible@yahoo.com:
pendientesdenoelia@gmail.com; anacachohugo@hotmail.com; jt1010@hotmail.com;
bandallodepontevedra@gmail.com; pepesamot@yahoo.es; jimysuizomajo@ono.com
elflandetoño@yahoo.es; soyeltiomanolo@yahoo.es; elcarterodesanxenxo@ono.com;
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playaantilla7@yahoo.es; manubarbie@hotmail.com; angelesIglesiasjejeje@yahoo.es;
anafilguerasyflora@hotmail.com; mitioangeltequiero@hotmail.com; lyon@yahoo.es;
rondasiempre@yahoo.es; elvampiro7@yahoo.es; siemprecarlislecullen@yahoo.es;
besosdeespumaysal@gmail.com; enlaaldea@hotmail.com; neneforever@gmail.com;
ledoyColaCaoamiguelito@gmail.com; tueresasi@hotmail.com; lasmarianas@yahoo.es;
girogirogiro@gmail.com; megustabardetoño@hotmail.com; tuserasmipresi@yahoo.es;
ydesdeluegoesella@gmail.com; talacorba10@hotmail.com; pepesamotmola@yahoo.es
mardeons@hotmail.com; porquecastigasasi@gmail.com; megustantusbesos@yahoo.es;

Asunto: AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA ESTÚPIDA…

Hola… aquí va. La novela en la que he estado trabajando estos meses, lo necesitaba,
debía escribir sobre la estúpida, esa mujer tan necia y falsa, engreída y boba, que con su
actitud desprestigia la noble profesión del toreo. Tenía que hacerlo, ha sido bueno para
mí... No soporto que esta chica mienta, ensucie la torería, diga tantas sandeces...
El título de este libro me lo sugirió mi hermana Carmen. Y las ilustraciones también las
ha hecho ella. A ver si os gusta. Divertíos, muchas historias son muy simpáticas. Con
mucho cariño,
Violeta.
P.D. Sería buena idea crear un grupo en internet para todos los que amamos el toreo, y
pedir que esta “mujer” se mantenga alejada de los toreros... vale?













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Aventuras y desventuras de una estúpida:
1. AMELIA:
- Dos euros con noventa y cinco céntimos.
- Caprichos.
- Una mujer perfecta.
- Colombia.
- Lo más representativo de Granada.
- Y yo, y yo, y yo…
- Una cena de gala.
- Sin tanga y a lo loco…
2. BÁRBARA:
- Ensalada exótica.
- Tarde de toros.
- Hugo.
- Tuenti.
- Mucho tequila.
- Crepúsculo.
- Feria del Libro.
- Sevilla tiene un sabor especial…
3. EL TORERO:
- Traje de luces.
- Almonte.
- Puerta Grande.
- Natural (mente).
- El miedo.
- Más cornadas da la vida que los toros…
4. UN LARGO Y CÁLIDO VERANO:
- Castellana Beach.
- Carmen.
- Bureleando… y el largo y cálido verano.
- Enhorabuena, Maestro
- 16 de agosto: el día y la noche.
- Sanxenxo ( diez días, diez! )
- Ronda.
11
AMELIA.



















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Dos euros con noventa y cinco céntimos…

16 de mayo.

- Ya lo sé, mamá. Pero ahora ya no habrá nada libre… casi estamos en el mes de
junio… todo está ocupado…
Su madre, en el Puerto de Santa María, continuaba con la cantinela. Empezaba a
arrepentirse de habérselo contado, odiaba disgustarla, pero ella también necesitaba
desahogarse un poco.
- No, no te preocupes.
- Es que no me gusta, hija, no me gusta la situación, así no vas a poder estudiar
y…
- Que sí. Ya verás como sí. Quédate tranquila, mamá. Venga, da un beso a papá,
sí?. Te quiero.
Colgó el teléfono sintiéndose peor que antes de haber llamado. Por un momento
pensó seriamente en largarse a pasar unos días con sus padres. Vería el mar, dormiría
bien, recibiría mimos y atenciones… Luego recapacitó, y se dio cuenta de que quizá con
esa actitud les preocuparía. Además, por nada del mundo querría perderse la fiesta de
Jorge.
Así que se sentó en el sofá dispuesta a relajarse un poco, mientras hojeaba una
revista de moda y se comía un trozo de queso. Se trataba de una adolescente, una joven
muy bonita, con una mirada deliciosamente azul y un corte de pelo en exceso moderno
que, sin embargo, le sentaba muy bien.
Se llamaba Amelia, como su abuela materna, un nombre que ella había aprendido
a amar al ir haciéndose mayor, de pequeña lo había aborrecido. Ahora encontraba que
sonaba diferente, tenía raigambre, ya no parecía estar tan mal.
El timbre del móvil interrumpió su aparente tranquilidad. El número que aparecía
en la pantalla de su Nokia N73 le resultaba vagamente familiar… Y desagradable. A
pesar de eso, un impulso inexplicable la indujo a contestar.
- Sí?.- murmuró, casi en susurros.
- Buenas tardes. Es usted Amelia do Pazo Jiménez?.
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- Sí, soy yo.- La chica fue consciente en ese instante de que, cuando todo va mal,
todavía puede ir peor.
- Bien. Necesito que me confirme algunos datos para poder proporcionarle una
información de su interés…
Dudo mucho que vaya a ser de mi interés, pensó Amelia, mientras escupía de
forma mecánica las cifras y la letra de su D.N.I.
- Cuál es su dirección actual, doña Amelia?.
- Calle Velázquez, 52, novena planta.
De lo más selecto de Madrid. El pijo barrio de Salamanca, un piso de más de
doscientos cincuenta metros cuadrados, sin incluir los setenta de terraza. Dormitorio con
baño incorporado. Un sueño de casa…
Y, sin embargo, ella añoraba la modesta vivienda de Lavapiés…
- Doña Amelia, el motivo de mi llamada es que debe usted tres recibos de su
tarjeta Visa Vodafone. La deuda asciende a un total de trescientos noventa y ocho euros
con noventa y cuatro céntimos. Estaba usted al corriente de esta situación?.
La joven hizo caso omiso a la pregunta. Qué podía decirle a aquella voz fría y
metálica. Pues claro que estaba al corriente, cómo no iba a estarlo?.
- A qué cree usted que son debidas estas devoluciones, doña Amelia?.- continuó
hablando la señorita, que se había identificado como Rosa Pérez.
A ver… se dijo la muchacha, mentalmente. Pueden deberse a que Beckham, de
alguna manera que yo desconozco, ha conseguido averiguar el pin de mi tarjeta y, como
en verdad no sólo no es tan millonario como dicen si no que está pasando por una
auténtica urgencia económica, ha decidido apoderarse de toda mi fortuna. O al hecho de
que mi padre, un jeque árabe cuya afición principal es la de coleccionar billones de
dólares, haya decidido no pasarme ni un euro más hasta que yo no acceda a casarme con
el hermano pequeño de Alí Babá. También pudiera ser, tal vez, que el cambio climático
tenga la culpa del actual, y más que desastroso, estado de mi cuenta corriente…
De nuevo Amelia dejó la cuestión sin respuesta. A qué iban a ser debidas?. A
ver… esa gente no piensa o qué?... a la triste realidad de que el estado de su saldo
disponible arrojaba la mísera cantidad de tres euros con treinta y siete céntimos…
negativos.
- Debe usted hacer un ingreso urgente, doña Amelia. Cuándo va a realizarlo?.
- Mañana.
- Mañana va a realizarlo? Es sábado. No abren los bancos.
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Entonces nunca, pensó la chica.
- El lunes.- repuso.
- El lunes? Si quiere podemos solucionar esta incidencia ahora mismo, doña
Amelia, si usted me facilita los datos de otra tarjeta de crédito…
- No tengo otra tarjeta de crédito.
- Bien, en ese caso el lunes dejo anotado aquí que usted hará el ingreso sin falta.
Tome nota de los datos, el número…
La adolescente cortó la línea. El teléfono sonó otra vez… y otra… qué
perseverancia… por unos ridículos euros… pero ella pasó de contestar. Se dirigió,
descalza, a la habitación, necesitaba saber qué ropa ponerse esa noche, no iba a permitir
que ese asunto del impago le aguara la diversión. Puso música de Vicente Amigo.

El piso parecía un palacio. Ocupaba toda la novena planta del número 52 de la
exquisita calle Velázquez. Prácticamente todo exterior, con una terraza en la que había
un pequeño jardín donde crecían florecillas silvestres, una fuente de la que manaba agua
día y noche, y varias tumbonas. Amelia adoraba las vistas desde allí, los atardeceres, los
tejados madrileños tiñéndose de lilas y morados…
El dormitorio apenas podía describirse con palabras. Amelia ocupaba el más
pequeño de los tres, y lo encontraba… bueno...sencillamente enorme. Precioso. Lo
había decorado con un gusto muy juvenil, muy agradable, y había conseguido un
espacio personal muy armonioso. Disfrutaba de muchísima luz. En Lavapiés, Alejo y
ella habían compartido un apartamento más pequeño que el cuarto que ella tenía allí.
Qué tiempos aquellos… no había pasado ni un mes… y todo quedaba tan lejano…

- Hola. Hay alguien?- gritó Dolores desde el pasillo. Llegaba cargada de bolsas.
Dos de Carolina Herrera, una de Guess, otra de Tous, tres de Blanco… En los pies lucía
unas hermosas sandalias plateadas, que le sentaban muy bien a sus piernas morenas.
Amelia creyó oír el saludo de su compañera, pero salió de la habitación para
asegurarse. La casa, tan grande, a menudo impedía que se escucharan las unas a las
otras. La joven abandonó el dormitorio vistiendo unos vaqueros de Mango que se estaba
probando, azules, y un diminuto sujetador de color canela.
- Hola, Dolores.- saludó.
- Ven.- ordenó la interpelada, avanzando hacia el gigantesco salón del domicilio.-
Voy a enseñarte todo lo que me he comprado.
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Se sentaron las dos frente al amplio ventanal que daba al columpio de la terraza.
Fuera, caía la tarde, dulce y un poco fresca, y se preparaba ya una noche agradable.
- Mira,- comenzó su exposición Loli, que estaba bronceada y lucía una dentadura
muy blanca.- lo primero que hice fue ir a Carolina Herrera, me he cogido dos bolsos.
Mientras los apreciaba, tan monos ellos, una naranja y el otro rosa, Amelia era
muy consciente de que, aunque había utilizado el verbo coger, Dolores se estaba
refiriendo a comprar. Pagar. Ofrecer la tarjeta y estampar una firma, vaya. Adquirir. La
gaditana Amelia no pudo evitar fijarse en las etiquetas con el precio que colgaban aún
de cada una de aquellas dos preciosidades. Suspiró… uno sólo de los bolsos cubriría
perfectamente la deuda que mantenía con su Visa Vodafone.
- Son muy bonitos.
- Sí, son una gozada.- admitió Dolores, que se expresaba con el acento propio de
Málaga, donde había nacido hacía cuarenta años.- El chico de la tienda me dijo que me
sentaban estupendamente los dos. Yo, en realidad, iba buscando uno, pero, al decirme él
eso… ya me quedé con los dos. Luego me pasé por Guess, porque me gustan mucho los
gorritos que tienen. Lo malo es que hoy no había ninguno. Así que me compré estos
zapatos.
Blancos. Con tacón de aguja. Abiertos por detrás. Lo cierto es que a Amelia le
parecieron un poco horteras. Ella también adoraba Guess, pero, de haber podido
disponer con facilidad de ciento ochenta y cinco euros jamás hubiera optado por ese par.
Cómo le gustaría poder conducirse como Loli, que había salido también de compras la
tarde anterior, y había regresado contando que se había gastado mil euros! Mil euros. El
total del sueldo por el que tanto se quejaban esos que, razonaba Amelia a la vista de
cómo iba el país, quizá tenían más suerte de la que le aguardaba a ella cuando terminara
la carrera.
- Verdad que están genial los zapatos?
- Bueno… no están mal. No son mucho mi estilo…
- Tu estilo ya se ve que no… tú vas siempre con esas sandalias de una tira, de las
normales, tan feúchas. A mí esas no me gustan, o sea, me gustan, pero las de Tommy
Hilfiger o de alguna otra marca cara. Los zapatos son una pasada… La dependienta me
miraba con una envidia… Debe de ser duro trabajar de dependienta… Al final acabó
diciéndome que me quedaban tan/tan/tan bien que a la fuerza debía llevármelos.
Claro, se sonrió Amelia para sus adentros, para la chica perfecto…
- Después, visita obligada a Tous. Obviamente. Ves?, un cinturón lindísimo.
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Ese artículo sí agradó a la gaditana, tenía, de hecho, uno idéntico. Regalo de su
padre por Navidad.
El reloj del comedor se rompió en ocho sonoras campanadas. Debía comenzar a
arreglarse, la fiesta empezaba a las nueve. La ofrecía Jorge, un chico que, como ella,
estudiaba segundo de Derecho, para festejar su cumpleaños. No coincidían en todas las
asignaturas, debido a la elección de materias, pero se veían en muchas ocasiones en la
biblioteca y en la cafetería, y existía buen rollito entre ellos. Jorge no estaba nada mal, y
sus alucinantes ojos verdes recordaban a una pradera irlandesa…o asturiana...
Acomodada en el sofá blanco, Dolores proseguía con sus explicaciones…
- En Blanco hay cosas chulísimas, tenías razón. Chu-lí-si-mas. Mira, esta
pamela…
Una pamela malva, con una gigantesca flor morada…
Era bonita. Pero así, en abstracto. Amelia no podía imaginársela puesta.
- Es una maravilla. Me la he probado allí, en la tienda, y todo el mundo me ha
dicho, hasta los clientes, que me favorece un montón. Bueno, es que me quedan
estupendamente todo este tipo de cosas, me hacen muy mona la cara… Y luego… este
anillo, ves?, otra rosa de plata. Para mi colección…
- El anillo es muy bonito. Muy fino, me gusta mucho… - exclamó Amelia,
levantándose…
- Te vas?
- Sí, tengo que arreglarme. Por cierto, tú no habías salido a comprar un regalo de
boda?
La malagueña había comentado algo sobre eso, sobre una boda a la que acudiría
en unos quince días, Bárbara y ella habían departido sobre los obsequios más adecuados
para un enlace. Bárbara opinaba que era muy frío ingresar dinero en un número de
cuenta, ella prefería comprar un obsequio, regalar algo que tuviera que ver con los
gustos de la pareja. A Loli el tema no la inquietaba demasiado…
- Sí. Pero al final he pasado. Miré una cubertería, pero era muy cara. He decidido
que les voy a dar una tarjeta del Corte Inglés, hay un modelo especial para bodas, se la
voy a cargar con cien euros, me parece más que suficiente.
- Cien?... yo lo veo poco…
- Yo es lo que les voy a dar. Es bastante. Es que si no me sale carísima la
celebración. En el vestido ya me he gastado trescientos euros, me faltan los zapatos y el
bolso. Y déjate que no haga fresco, si no también algo para echarme por los hombros.
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La peluquería, el maquillaje… se me pone la boda en un pico… Además, él me cae muy
bien, pero ella no… es muy rancia…
- Bueno, Loli, tengo que arreglarme…
- Vas a salir?
- Sí. Voy al cumpleaños de Jorge, uno de la Facu. Es aquí abajo, en Caprichos.
- No pensarás llevar esos vaqueros, verdad?
- Pues sí. Pensaba llevar estos. Por qué?, no te gustan?...
- No mucho. Y no te favorecen nada. Te hacen gorda.
Amelia, como muchas otras adolescentes de su edad, veinte años recién cumplidos,
lucía una figura alta y espigada. Entraba sin el más mínimo problema en una talla 36, y
los huesos de su cadera se pronunciaban, con gracia, en su esbelto cuerpo. Estaba
delgada, guapa, y los pantalones se ceñían con elegancia a su estupenda anatomía.
- A mí me encantan. Creo que sí me favorecen. Voy a ducharme.
- Vale.- repuso Dolores.- Ah, te he comprado el collar que me dijiste.
Se refería a unos diseños muy juveniles que la firma Blanco había ideado para las
más jovencitas. Un cordel plateado con la clásica piruleta de corazón, la que todos
hemos saboreado, engarzada. Había piruletas rojas, naranjas y moradas. Todas, casi
todas, las crías de Madrid exhibían una en sus escotes. Amelia se había comprado el
modelo rojo y el morado, y había estado buscando infructuosamente el naranja, que
parecía haberse agotado. Aquella tarde había pedido a Dolores que echara un vistazo en
el nuevo local de complementos que acababa de abrir en Conde de Peñalver, por si ya
hubieran repuesto allí el colgante que tanto deseaba.
- Sí que había el naranja, toma, te lo he comprado.
- Gracias. Me encanta.
- Son dos euros con noventa y cinco. Si los tienes por ahí dámelos ya, ahora, y
arreglamos cuentas, no me gusta que se me deba nada, con el dinero soy muy estricta,
así luego no hay problemas…
Amelia le entregó tres monedas de euro…
- Vale. Los cinco céntimos ya me los quedo yo, total... Pues nada… vas a ducharte,
no?… yo voy a llamar a la bruja, a esa que me ha recomendado Ana, te acuerdas?, esa
que dicen que hace una tirada de cartas diferente, a ver qué me dice…
- A cuántas llamas?- quiso saber Amelia, sorprendida.
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- Brujas? Fijas tengo cuatro. Y todas me ven con él. Todas todas. Que seguro que
él está enamorado de mí, que tiempo al tiempo… y, después, no sé… a todos los
anuncios que pillo por ahí llamo, cuanto más sepa de lo que va a hacer él mejor…
- Tanto te gusta?
- No es que me guste, Amelia. Es que estoy enamorada. Estoy enamoradísima de
él. Yo sé que es el hombre de mi vida, lo sé, llevo ya mucho tiempo con esta historia…
y no se me pasa, cada día va a más, es que yo le amo, le adoro, le deseo, le necesito…
- Vaya… bueno, te dejo. Vas a llamar ahora?
- A la bruja?. Sí. Y luego me voy a conectar al Tuenti…Hay un niño muy lindo, de
Ecuador, que cada día me dice lo bonita que soy…y, claro, eso me emociona. Yo ya sé
que soy muy guapa, guapísima, pero siempre sientan bien los piropos...























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Caprichos.
16 de mayo.

Caprichos se había inaugurado hacía sólo unas semanas, con la llegada del buen
tiempo. Nacía con un concepto bastante atrevido, se trataba de un local que pretendía
enganchar público de la mañana a la noche. Y, hasta la fecha, estaba funcionando muy
bien. Situado en plena calle Velázquez, a las primeras horas del día recibía a gente
encantada con los desayunos que allí se ofrecían, perfectos de calidad y económicos de
precio. Hacia la una comenzaban a hacer su aparición los fanáticos del aperitivo, esa
sana costumbre española, y descubrían con deleite que en aquel pub era posible
encontrar fórmulas muy novedosas. El momento de la sobremesa se presentaba más
relajado, y solía ser relativamente fácil encontrar mesa para degustar con calma un café,
pero, a eso de las ocho/nueve de la tarde, Caprichos se llenaba otra vez para esa copita
rápida que en Madrid se empezaba a conocer por el británico nombre de alter-work. Y,
sin prisa pero sin pausa, la noche ganaba terreno, y el establecimiento, con decoración
muy blanca y minimalista, regalaba buena música y un ambiente estupendo.
Caprichos, no cabía duda alguna, había acertado en su presentación, y se estaba
convirtiendo rápidamente en uno de los lugares de moda.

Jorge Fernández de Perea Domínguez había decidido celebrar allí su cumpleaños.
Los primeros veinte. El inicio de una década importante en la vida de una persona. A
pesar de tratarse de un viernes, el muchacho no había encontrado dificultad alguna para
conseguir que se le permitiera cerrar por completo el local. Había comprado cuatro
horas de diversión y barra libre para un grupo de amigos ávidos de juerga.
El inicio de la celebración tendría lugar a las nueve, aún con sol, y, hasta la una,
los invitados contaban con la promesa de poder permanecer allí sin ser molestados.
Después, Caprichos se abriría de nuevo al público, y el cumpleaños tomaría los
derroteros que la noche fuera marcando para cada persona.

A las nueve menos diez Amelia estaba lista para salir. Finalmente había optado
por los mismos vaqueros que Dolores había criticado, unos azules lavados a la piedra
que le sentaban francamente bien. Había completado su sencillo atuendo con una
camiseta blanca, de tirante ancho, y unos zuecos marrones que esa misma mañana había
20
adquirido en Zara. Pendientes y anillo en plata y ámbar, de la firma Viceroy, obsequio
de su madre en su última onomástica, y un maquillaje muy discreto.
- Qué guapa!- la alabó Bárbara, que llegaba del trabajo en ese momento.
Era cierto, estaba muy mona. Amelia derrochaba una sencillez y un desparpajo
juvenil que la hacían encantadora. Llevaba los cabellos, rubios, muy cortitos, peinados
de un modo que favorecía mucho a su rostro aniñado.
- Gracias.- repuso.- Voy al cumple de Jorge. Qué tal?
- Bueno… agotada. Por fin es viernes!
- Ya te digo, vas a salir?
- No, no creo…- dudó Bárbara, que poseía una tez tremendamente morena.- Había
pensado antes que quizá a tomar algo, pero creo que no. Estoy demasiado cansada…
Bárbara era sevillana, y su empresa la había trasladado recientemente a Madrid
para la puesta en marcha de un nuevo proyecto. Entre ella y otro compañero se
encargaban de esa gestión, y Bárbara, aunque era feliz en la capital, deseaba cada día
regresar a su amada ciudad hispalense.
- No viene Hugo este fin de semana?- quiso saber Amelia.
- No. Este no puede. Pero me ha prometido una sorpresita para el lunes o el
martes…
- Mmmm… suena bien…
Hugo y Bárbara, novios desde hacía bastante tiempo, vivían juntos y acababan de
comprarse un piso en Triana. Los dos estaban deseando ser padres, razón por la que a la
chica le disgustaba tanto su reciente traslado a Madrid. Menos mal que sería sólo cosa
de unos meses, muy pronto podría regresar ya a la vida que ella tanto adoraba…
- Oye… - prosiguió Amelia que, pese a tener once años menos que su compañera
de piso, había entablado con ella una muy buena relación de amistad. – te apetece
acompañarme al cumple de Jorge? No le molestará, seguro, ha dicho que podemos
invitar a gente…
- No, cariño, gracias. Qué maja eres. Hoy me quedo tranquilita en casa, leyendo.
Mañana iré a los toros con unos del trabajo, y luego a cenar por ahí.
- Ah, genial. Yo también tengo entradas para mañana…

Andaluzas las dos y muy taurinas ambas…

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