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Puntos Sobresalientes Juan 13 a 16

Puntos Sobresalientes Juan 13 a 16

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Traduccion del Nuevo mundo de las Santas Escrituras
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Puntos sobresalientes Juan 12 a 16. Semana del 27 de Mayo 2013.

Capítulo 13

(Segunda Parte)

w92 1/3 pág. 17 párr. 3 El día que debemos recordar Mientras Jesús se prepara „para irse de este mundo al Padre, muestra amor a los suyos hasta el fin‟. (Juan 13:1.) ¿Cómo? Por lo que dice y hace, Jesús sigue inculcando en sus discípulos cualidades que les ayudarán a vencer al mundo. ¿Qué impactante lección les dio Jesús a sus discípulos al haberles lavado los pies? (Juan 13:4, 5.) [ 27 de mayo, w99 1/3 pág. 31 párr. 1.] w99 1/3 pág. 31 El hombre más grande rinde un servicio humilde Una lección para nosotros Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús dio una impactante lección de humildad. En efecto, los cristianos no deben pensar que son tan importantes que los demás siempre han de servirles, ni aspirar a una posición de honor y prestigio. Antes bien, deben seguir el modelo de Jesús, que “no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos” (Mateo 20:28). Sí, los seguidores de Jesús tienen que estar dispuestos a rendir los servicios más humildes los unos por los otros. Con buena razón Pedro escribió: “Cíñanse con humildad mental los unos para con los otros, porque Dios se opone a los altivos, pero da bondad inmerecida a los humildes” (1 Pedro 5:5). El verbo griego que se traduce „ceñirse‟ se deriva de una palabra que significa “delantal de esclavo”, debajo del cual se ceñía una prenda holgada. ¿Estaría Pedro refiriéndose a la ocasión en que Jesús se ciñó con una toalla y lavó los pies de sus apóstoles? No podemos decirlo con seguridad. No obstante, el servicio humilde que rindió Jesús dejó una impresión imborrable en el corazón de Pedro, como también debería hacerlo en el corazón de todos los seguidores de Cristo (Colosenses 3:12-14). it-2 pág. 692 Posturas y ademanes Uso figurado de ciertas acciones. Lavar los pies a otra persona. Cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos, usó una de las costumbres orientales para darles una lección de humildad y mostrarles que tenían que servirse unos a otros. Pedro le solicitó que no solo le lavase los pies, sino también las manos y la cabeza. Pero Jesús contestó: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, sino que está todo limpio”. (Jn 13:3-10.) Con estas palabras se refirió a que cuando alguien regresa a su casa después de un baño, solo necesita lavarse los pies para quitarse el polvo del camino. Jesús usó la limpieza física como representación de la limpieza espiritual. it-2 págs. 707-708 Presciencia, predeterminación ¿Predestinó Dios a Judas para que traicionara a Jesús de modo que se cumpliese la profecía? El proceder traidor de Judas Iscariote cumplió profecía divina y demostró la presciencia de Jehová, así como también la

de su Hijo. (Sl 41:9; 55:12, 13; 109:8; Hch 1:16-20.) No obstante, no puede afirmarse que Dios predeterminó o predestinó específicamente a Judas para que siguiera tal proceder. Las profecías habían predicho que uno de los asociados íntimos de Jesús lo traicionaría, pero no especificaron cuál de ellos sería. También en este caso los principios bíblicos excluyen la posibilidad de aducir que Dios predestinó el comportamiento de Judas. El apóstol Pablo mencionó la siguiente norma divina: “Nunca impongas las manos apresuradamente a ningún hombre; ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto”. (1Ti 5:22; compárese con 3:6.) Jesús se interesó en seleccionar sabiamente y con el debido rigor a sus doce apóstoles, pues antes de dar a conocer su decisión, pasó toda una noche orando a su Padre. (Lu 6:12-16.) Si hubiera estado predestinado que Judas fuese un traidor, la guía de Dios hubiese sido inconsecuente y, según su propia norma, se hubiese hecho partícipe de los pecados que Judas cometió. Por consiguiente, se desprende que cuando se seleccionó a Judas para ser apóstol, su corazón aún no daba indicios de tener una actitud traicionera. Él permitió que „brotara una raíz venenosa‟ y lo contaminara, de modo que se desvió y que aceptó la dirección del Diablo en lugar de la de Dios, lo que le llevó al robo y la traición. (Heb 12:14, 15; Jn 13:2; Hch 1:24, 25; Snt 1:14, 15; véase JUDAS núm. 4.) Cuando su desviación llegó a un determinado punto, Jesús mismo pudo leer el corazón de Judas y predecir su traición. (Jn 13:10, 11.) w03 15/3 págs. 4-5 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo” ¿Tenían los apóstoles cierta tendencia a ensalzarse? Hay constancia de que por lo menos una vez habían discutido sobre quién de ellos era superior (Marcos 9:33-37). En otra ocasión, Santiago y Juan habían solicitado posiciones importantes en el Reino (Marcos 10:35-45). Jesús deseaba ayudar a sus discípulos a que eliminaran tal tendencia, por lo que durante la cena de la Pascua se levantó, se ciñó con una toalla y les lavó los pies. No cupo ninguna duda de la lección que les quiso enseñar: “Si yo, aunque soy Señor y Maestro, les he lavado los pies a ustedes, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros” (Juan 13:14). Es menester sustituir el orgullo con la cualidad opuesta: la humildad. w94 15/9 págs. 15-16 párr. 2 Tomen por modelo a los profetas de Dios El discípulo Santiago escribió: “Hermanos, tomen por modelo de sufrir el mal y de ejercer paciencia a los profetas, que hablaron en el nombre de Jehová”. (Santiago 5:10.) W. F. Arndt y F. W. Gingrich definen el término griego que aquí se traduce “modelo” (hy·pó·deig·ma) como “ejemplo, modelo, muestra en un sentido bueno, como algo que incita o debería incitar a uno a imitarlo”. Juan 13:15 muestra que “es más que un ejemplo; es un prototipo definido”. (Theological Dictionary of the New Testament.)
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w86 1/12 pág. 14 ¿Tiene usted la mente de Cristo? Los tratos de Jesús con sus discípulos
18 A veces sucede que a los que están en puestos de autoridad les parece que sus subordinados son una amenaza para ellos. Ahogan lo que subconscientemente les parece que es rivalidad. El orgullo sale a relucir. Se apresuran a criticar y son lentos en cuanto a dar encomio a los que trabajan bajo ellos. Sus expresiones de desdén manifiestan falta de respeto a la

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dignidad personal de otros. Pero ¿cómo fue Jesús?... ¿cómo trató a los que estaban bajo su dirección, sus discípulos? ¿Hizo él que se sintieran inferiores, incompetentes, o que llegaran a pensar que eran tontos? Más bien, ¿no se sintieron ellos cómodos al trabajar al lado de Jesús? (Compárese con Mateo 11:28-30; 25:14-23.) A este respecto, una de las lecciones sobresalientes que Jesús enseñó a sus discípulos se halla en el capítulo 13 de Juan. Sírvase leer los versículos 1 a 17. En aquellos días las carreteras eran polvorientas, y era lo acostumbrado que un sirviente lavara los pies a los visitantes. Jesús mismo ejecutó aquella tarea servil. ¿Qué cualidad hizo él que se destacara al lavar los pies a sus discípulos? Les dio una lección práctica de humildad. De esto, ¿qué aprendemos respecto a la mente de Cristo? Las palabras de Jesús dan la respuesta: “El esclavo no es mayor que su amo, ni es el enviado mayor que el que lo envió. Si saben estas cosas, felices son si las hacen”. (Juan 13:16, 17.)
19 20 ¿Tenemos, a este respecto, la mente de Cristo? ¿Estamos dispuestos a ejecutar tareas humildes, serviles, en el hogar y en la congregación, o queremos hacer solo las cosas que parecen “importantes” o que nos den la apariencia de ser “especiales”? ¿Estamos dispuestos a participar en la obra de predicar las buenas nuevas de casa en casa, una obra que a veces es humillante? ¿O sucede que solo queremos asignaciones en la plataforma de oradores del Salón del Reino? En realidad el tener la mente de Cristo nos mantendrá humildes y abordables, como lo fue Jesús. (Romanos 12:3.)

w09 15/11 pág. 20 Amemos cada día más a nuestros hermanos “Sigan andando en amor, así como el Cristo también los amó a ustedes.” (EFE. 5:2) LA PREDICACIÓN de casa en casa es un sello distintivo de los testigos de Jehová. Aun así, Jesucristo señaló que a sus verdaderos discípulos se les reconocería por otra característica. “Les doy un nuevo mandamiento —dijo—: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí.” (Juan 13:34, 35.)
2 No hay en el mundo un amor como el que reina entre los cristianos verdaderos. Ese amor es como el magnetismo de un imán, pues une a los siervos de Jehová y atrae a las personas sinceras a la congregación.

cf cap. 17 págs. 176-177 “Nadie tiene mayor amor que este” “Que se amen unos a otros [...] así como yo los he amado” La noche antes de su muerte, Jesús dijo a sus discípulos más cercanos: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí” (Juan 13:34, 35). ¿En qué sentido es “[amarse] unos a otros” “un nuevo mandamiento”? Es verdad que la Ley mosaica ya ordenaba: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Pero el nuevo mandamiento exige un amor aún mayor, uno que nos impulse a dar la vida por otras personas. El propio Jesús lo aclaró al decir: “Este es mi mandamiento: que ustedes se amen unos a otros así como yo los he amado a ustedes. Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos” (Juan 15:12, 13). Dicho de otro modo, el nuevo mandamiento es: “Ama al prójimo, no como a ti mismo, sino más que a ti mismo”. Con su vida y muerte, Jesús ejemplificó esta clase de amor.
10 11 ¿Por qué es importante cumplir el nuevo mandamiento? Recordemos que Jesús dijo: “En esto [es decir, el amor abnegado] todos conocerán que ustedes son mis discípulos”. Así es, el amor abnegado nos identifica como cristianos verdaderos. Podemos compararlo con un distintivo, como la tarjeta que llevan en la solapa quienes asisten a las asambleas anuales de los testigos de Jehová y que indica su nombre y su congregación. Del mismo modo, el amor abnegado que sienten unos por otros los auténticos cristianos es su “distintivo”. En otras palabras, el amor mutuo debe ser tan evidente que las personas que nos observen puedan “distinguirnos” como los verdaderos seguidores de Cristo. Por eso, cada uno debe preguntarse: “¿Se ve claramente en mi vida que llevo el „distintivo‟ del amor abnegado?”.

it-1 pág. 513 Comida En los banquetes de los días del ministerio terrestre de Jesús se colocaban lechos alrededor de tres de los lados de una mesa, lo que dejaba el cuarto lado libre para los que servían la comida. En cada lecho podían acomodarse cuatro o cinco personas, aunque por lo general lo ocupaban tres. Los comensales se apoyaban en su codo izquierdo, probablemente sobre un cojín, con las cabezas hacia la mesa, y comían con la mano derecha. El lugar más importante del lecho era el ocupado por la persona que no tenía nadie detrás. Estar en la “posición del seno” con relación a otro que estuviese reclinado en una comida, significaba estar delante de él y también gozar de su favor. (Jn 13:23.) Aquel que tuviese a alguien en la posición del seno podía conversar confidencialmente con él con relativa comodidad w03 1/2 pág. 13 párrs. 1-2 „Tengan amor entre sí‟ “HIJITOS.” (Juan 13:33.) Con esta expresión llena de ternura se dirigió Jesús a sus apóstoles la noche antes de su muerte. Según los Evangelios, no hay constancia de que hubiera empleado anteriormente este entrañable apelativo al hablarles. Pero aquella noche especial se sintió impulsado a ello con objeto de expresar el profundo amor que sentía por sus discípulos; de hecho, hizo referencia al amor unas treinta veces. ¿Por qué recalcó tanto esta cualidad?
2 Jesús explicó por qué es tan importante el amor al decir: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí” (Juan 13:35; 15:12, 17). Ser seguidor de Cristo y expresar amor fraternal van de la mano. Los verdaderos cristianos no se distinguen por una forma peculiar de vestir o por adoptar costumbres extrañas, sino por el afecto y la ternura con que se tratan.

Capítulo 14 w88 15/2 pág. 11 “No se les perturbe el corazón” ¿Cómo vencer la inquietud?
5 Después de haber dado estímulo amoroso „para que no se les perturbara el corazón‟, Jesús dijo a sus apóstoles: “Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí”. (Juan 14:1.) Las Escrituras inspiradas nos dan muchas exhortaciones similares: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará”. “Haz

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rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él, y él mismo obrará.” (Salmo 55:22; 37:5.) Pablo dio a los filipenses este consejo importante: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales”. (Filipenses 4:6, 7.) A veces la inquietud o preocupación que nos causan los problemas y alguna responsabilidad pesada pueden afectar nuestra salud y nuestro espíritu. Sin embargo, en el libro Don„t Panic un perito médico dice: “Si se pueden considerar los problemas con alguien a quien se respeta [...], muchas veces se observa que la tensión disminuye”. Si eso sucede cuando humano habla con humano, ¡cuánto más útil será hablar con Dios! ¿A quién pudiéramos respetar más que a Jehová?
6 7 Por eso es tan vital para los cristianos hoy una estrecha relación personal con él. Porque los siervos maduros de Jehová saben esto bien, con cuidado evitan la clase de asociación con mundanos o la clase de pasatiempos que pudieran debilitar esa relación. (1 Corintios 15:33.) Y también comprenden lo importante que es orar a Jehová, no solo una o dos veces durante el día, sino con frecuencia. Especialmente los cristianos jóvenes o recién dedicados tienen que cultivar este vínculo estrecho con Jehová por estudio regular y meditar sobre su Palabra y por asociación y servicio con otros cristianos. Se nos insta: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”. (Santiago 4:8.)

empatía que lo llevaba a derramar lágrimas al ver el sufrimiento ajeno, podemos imaginarnos muy bien a Jehová haciendo lo mismo (Mateo 7:28, 29; Marcos 1:40-42; Juan 11:32-36). Las palabras y acciones del Hijo revelaron a la perfección la forma de actuar y la voluntad del Padre (Juan 5:19; 8:28; 12:49, 50). Por lo tanto, si queremos la aprobación de Jehová, tenemos que obedecer las enseñanzas de Jesús y seguir su ejemplo (Juan 14:23). En vista de que Jesús conoce tan profundamente a Jehová y lo imita a la perfección, no es de extrañar que Jehová decidiera utilizarlo como un medio para llegar a él. Puesto que ya hemos analizado las bases para entender por qué solo es posible llegar a Jehová mediante Jesús, examinemos ahora el significado de estas palabras de Cristo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
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w11 15/1 pág. 32 Meditemos en lo que Jehová ha hecho por nosotros Lo que Jehová ya ha hecho Piense en algunas de las extraordinarias cosas que Jehová ya ha realizado. Jesús afirmó: “El que ejerce fe en mí, ese también hará las obras que yo hago; y hará obras mayores que estas” (Juan 14:12). ¿No es cierto que los siervos de Dios de tiempos modernos estamos llevando a cabo la obra de evangelización más grande de la historia? Hoy día, más de siete millones de cristianos tienen la esperanza de sobrevivir a la gran tribulación. ¡Nunca antes ha habido tantas personas sirviendo a Jehová en tantos países! Jehová se ha encargado de hacer realidad las palabras de su Hijo. En verdad, su pueblo ha realizado “obras mayores” que las de Jesús.

w09 15/8 pág. 11 párr. 14 La vida eterna en la Tierra: ¿una esperanza cristiana?
14 En cambio, lo que sí hacía falta explicar era la esperanza celestial. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que iría al cielo y les prepararía un lugar, ellos no le entendieron (léase Juan 14:2-5). “Tengo muchas cosas que decirles todavía —señaló más tarde—, pero no las pueden soportar ahora. Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad.” (Juan 16:12, 13.) Los discípulos no lograron entender que sus tronos estarían en el cielo sino hasta después del Pentecostés del año 33, cuando fueron ungidos por espíritu santo para llegar a ser reyes (1 Cor. 15:49; Col. 1:5; 1 Ped. 1:3, 4). La esperanza de la herencia celestial, que fue toda una revelación, se convirtió en el tema principal de las cartas de las Escrituras Griegas Cristianas.

w94 15/12 pág. 25 ¿Se debe orar a Jesús? Qué puede hacer Jesús por nosotros Jesús prometió claramente a sus discípulos: “Si ustedes piden algo en mi nombre, lo haré”. ¿Exige esto orarle a él? No. La petición se dirige a Jehová Dios, pero en el nombre de Jesús. (Juan 14:13, 14; 15:16.) Pedimos a Dios que su Hijo, Jesús, ejerza su gran poder y autoridad en nuestro favor. w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan Lecciones para nosotros: 14:15, 21, 23, 24; 15:10. La obediencia a la voluntad divina nos permitirá permanecer en el amor de Dios y en el de su Hijo (1 Juan 5:3). w03 15/3 pág. 6 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo”

w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan Lecciones para nosotros: 14:6. Aparte de Jesucristo, no hay otro medio por el que podamos conseguir la aprobación de Dios. La única manera de acercarnos a Jehová es ejerciendo fe en Jesús y siguiendo su ejemplo (1 Ped. 2:21). cf cap. 2 págs. 18-19 párrs. 9-10 “El camino y la verdad y la vida” Las enseñanzas de Jesús mostraron que conocía muy bien lo que Jehová piensa, lo que siente y lo que espera de quienes lo adoran. Además, reveló al Padre de otra manera muy profunda. Jesús dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). En efecto, él lo imitó a la perfección en todo lo que dijo e hizo. Así que cuando leemos en la Biblia detalles sobre Jesús, como la fuerza y encanto que tenían sus palabras, la compasión que lo movía a curar a la gente y la
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„Un ayudante para siempre‟ En el transcurso de la reunión con sus once discípulos fieles, Jesús les informó que pronto dejaría de estar con ellos en la carne (Juan 14:28; 16:28). Pero les aseguró: “Pediré al Padre, y él les dará otro ayudante que esté con ustedes para siempre” (Juan 14:16). El ayudante prometido, el espíritu santo de Dios, les enseñaría las cosas profundas de las Escrituras y les ayudaría a recordar lo que su maestro les había enseñado durante su ministerio terrestre (Juan 14:26).

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¿Cómo nos ayuda el espíritu santo hoy día? Pues bien, tenemos la Biblia, que es la Palabra inspirada de Dios. Quienes declararon las profecías y escribieron las Santas Escrituras „fueron llevados por espíritu santo‟ (2 Pedro 1:20, 21; 2 Timoteo 3:16). Al estudiarlas y aplicar lo que aprendemos, adquirimos conocimiento, sabiduría, entendimiento, perspicacia, discernimiento y capacidad de pensar. ¿No estamos así mejor preparados para afrontar las presiones de este mundo malvado? rs pág. 435 párr. 3 Vuelta de Cristo Juan 14:19: “Un poco más y el mundo ya no me contemplará, mas ustedes [los apóstoles fieles de Jesús] me contemplarán, porque yo vivo y ustedes vivirán.” (Jesús había prometido a sus apóstoles que él volvería y los llevaría al cielo para que estuvieran con él. Ellos podrían verlo porque serían criaturas celestiales como él. Pero el mundo no lo vería de nuevo. Compárese con 1 Timoteo 6:16.) w02 1/2 pág. 16 ¿Se cuenta usted entre las personas a las que Dios ama? Relaciones que debemos valorar muchísimo No puede haber nada más valioso para nosotros que ser objeto del amor de Jehová y su Hijo, Cristo Jesús. Ahora bien, para tener y sentir este amor, debemos hacer algo. Aquella última noche con sus discípulos, Jesús dijo: “El que tiene mis mandamientos y los observa, ese es el que me ama. A su vez, el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me mostraré a él claramente” (Juan 14:21). Dado que apreciamos mucho nuestra relación con Dios y con su Hijo, obedecemos alegres sus preceptos, entre ellos el nuevo mandamiento de tener amor abnegado y la orden que Cristo dio tras su resurrección: „predicar al pueblo y dar testimonio cabal‟, así como esforzarse por „hacer discípulos‟ de aquellos que acepten las buenas nuevas (Hechos 10:42; Mateo 28:19, 20).
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¿Cómo puede ser el espíritu santo de Dios una guía segura en nuestra vida? (Juan 14:26.) [27 de mayo, w11 15/12 pág. 15 párr. 9.] w11 15/12 pág. 15 párr. 9 ¿Por qué necesitamos que nos guíe el espíritu de Dios? Si somos humildes y confiamos en Jehová, él nos dará su espíritu como guía segura en nuestro caminar. Pero ¿cómo nos ayuda esta fuerza? Jesús lo explicó de este modo a sus discípulos: “El ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas y les hará recordar todas las cosas que les he dicho” (Juan 14:26). Constantemente tenemos que pedirle a Dios que nos ilumine y estudiar la Biblia, donde están registradas las enseñanzas de Cristo. Entonces, el espíritu santo nos permitirá comprender mejor la profunda sabiduría de Jehová, y así podremos seguir fielmente sus mandamientos (1 Cor. 2:10). Además, cuando se presente un giro inesperado en el camino de la vida, el espíritu nos indicará por dónde seguir. Traerá a nuestra memoria los principios bíblicos que hayamos aprendido y nos aclarará cómo debemos aplicarlos en cada situación.
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w97 15/4 pág. 12 párrs. 19-21 ¿De qué fuente vendrá la paz verdadera? En Juan 14:27 leemos las palabras de Jesús a sus seguidores: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy a ustedes como el mundo la da. No se les perturbe el corazón ni se les encoja de temor”. ¿En qué sentido era la paz de Jesús diferente de la del mundo? En primer lugar, la paz de Jesús estaba íntimamente relacionada con su mensaje del Reino. Él sabía que el gobierno celestial justo, compuesto por él mismo y 144.000 cogobernantes, pondría fin a la guerra y los belicistas. (Revelación 14:1, 3.) Sabía que traería las condiciones paradisíacas pacíficas que le ofreció al malhechor que murió a su lado. Jesús no le ofreció un lugar en el Reino celestial, sino que le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”. (Lucas 23:43.)
20 21 Jesús también sabía que su Reino consolaría a todos los dolientes que tuvieran fe en Él. Su paz incluye la maravillosa y alentadora esperanza de la resurrección. Recuerde sus animadoras palabras de Juan 5:28 y 29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio”.

w02 1/2 pág. 16 párr. 10 ¿Se cuenta usted entre las personas a las que Dios ama? Un poco más tarde aquella misma noche, Jesús contestó así a una pregunta del fiel apóstol Judas (Tadeo): “Si alguien me ama, observará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él” (Juan 14:22, 23). Los cristianos ungidos, llamados para reinar con Cristo en el cielo, tienen una relación especialmente íntima con Jehová y su Hijo, incluso mientras están en la Tierra (Juan 15:15; 16:27; 17:22; Hebreos 3:1; 1 Juan 3:2, 24). Sus compañeros, las “otras ovejas”, cuya esperanza es vivir en este planeta para siempre, también gozan de una valiosa relación con el „único pastor‟, Jesucristo, y con su Dios, Jehová, siempre y cuando sean obedientes (Juan 10:16; Salmo 15:1-5; 25:14).
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w93 15/10 pág. 29 La Trinidad, ¿se enseña en la Biblia? “El Padre es mayor que yo.” (JUAN 14:28.) Ireneo (c. 130-200): “Podemos aprender mediante Él [Cristo] que el Padre está por encima de todas las cosas. Porque „el Padre —dice Él— es mayor que Yo‟. Por tanto, nuestro Señor ha declarado que el Padre excele en conocimiento”. ( Adversus Haereses [Contra las herejías], libro II, capítulo 28,8.) rs pág. 257 párr. 3 Mundo Juan 14:30: “[Jesús dijo:] Viene el gobernante del mundo. Y él no tiene dominio sobre mí.” (Este gobernante, obviamente, no es Jehová Dios, cuya voluntad Jesús siempre efectúa lealmente. Este “gobernante del mundo” tiene que ser “el inicuo”, Satanás el

w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan Lecciones para nosotros: 14:26; 16:13. El espíritu de Jehová nos enseña y nos ayuda a recordar. También nos revela ciertas verdades. Por lo tanto, puede ayudarnos a aumentar en conocimiento, sabiduría, perspicacia, buen juicio y capacidad de razonamiento. Por eso debemos perseverar en la oración, pidiendo específicamente ese espíritu (Luc. 11:5-13).

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Diablo, en cuyo poder “el mundo entero está yaciendo”, como se declara en 1 Juan 5:19. Aunque la humanidad vive en un planeta que pertenece a Dios, el mundo compuesto de los que no son siervos obedientes de Jehová está bajo el control de Satanás porque esas personas le obedecen. Los que se someten de todo corazón a la gobernación de Jehová no son parte de ese mundo. (Compárese con 2 Corintios 4:4.) Capítulo 15 si pág. 198 párr. 32 Libro bíblico número 43: Juan ¿Qué hay de la relación de Jesús con sus discípulos? Constantemente se destaca el papel que desempeña Jesús como el único medio por el cual se extienden las bendiciones de Dios a ellos y a toda la humanidad (14:13, 14; 15:16; 16:23, 24). Se llama a Jesús “el Cordero de Dios”, “el pan de la vida”, “la luz del mundo”, “el pastor excelente”, “la resurrección y la vida”, “el camino y la verdad y la vida” y “la vid verdadera” (1:29; 6:35; 8:12; 10:11; 11:25; 14:6; 15:1). Con esta ilustración de “la vid verdadera” Jesús da a conocer la maravillosa unidad que existe no solo entre sus verdaderos seguidores y él mismo, sino también con el Padre. Al llevar mucho fruto, ellos glorificarán al Padre de él. Jesús aconseja: “Así como me ha amado el Padre y yo los he amado a ustedes, permanezcan en mi amor” (15:9).
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Desde 1919 ha llevado abundante fruto del Reino: primero otros cristianos ungidos y luego, desde 1935, sus compañeros de la creciente “gran muchedumbre” (Revelación 7:9; Isaías 60:4, 8 11).
17 A todos los cristianos ungidos y a sus compañeros les son aplicables estas otras palabras de Jesús: “Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto y demuestren ser mis discípulos. Así como me ha amado el Padre y yo los he amado a ustedes, permanezcan en mi amor. Si observan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he observado los mandamientos del Padre y permanezco en su amor” (Juan 15:8-10).

Todos deseamos permanecer en el amor de Dios, lo cual nos motiva a ser cristianos fructíferos. Lo somos si aprovechamos toda oportunidad para predicar las “buenas nuevas del reino” (Mateo 24:14). También nos esforzamos al máximo por desplegar “el fruto del espíritu” en nuestra vida (Gálatas 5:22, 23). La asistencia a la Conmemoración de la muerte de Cristo fortalecerá nuestra resolución de hacerlo, pues se nos recordará el gran amor que Dios y Cristo nos tienen (2 Corintios 5:14, 15).
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w99 15/9 pág. 24 párrs. 10-11 ¿Qué pide Jehová de nosotros hoy? Aquella noche, más tarde, Jesús indicó hasta dónde debía llegar el amor cristiano. Dijo: “Este es mi mandamiento: que ustedes se amen unos a otros así como yo los he amado a ustedes. Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos” (Juan 15:12, 13). ¿Estaba diciendo Jesús que sus seguidores debían estar dispuestos a morir por sus hermanos en la fe si la ocasión lo requiriera? Así lo entendió Juan, un testigo presencial en aquella ocasión, pues más tarde escribió: “En esto hemos venido a conocer el amor, porque aquel [Jesucristo] entregó su alma por nosotros; y nosotros estamos obligados a entregar nuestras almas por nuestros hermanos” (1 Juan 3:16).
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w06 15/6 pág. 19 “Cuida de esta vid” “Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita”, dijo Jesús (Juan 15:2). Esto pudiera referirse a una poda posterior, después que la vid ha producido una cantidad considerable de retoños y los pequeños racimos se pueden identificar con claridad. El viñador examina con cuidado cada nuevo sarmiento para ver cuáles llevan fruto y cuáles no. Si los que no tienen fruto permanecen en la vid, seguirán alimentándose de los nutrientes y del agua del tronco. Por eso, el cultivador corta estos sarmientos infructíferos para que los sarmientos que producen fruto reciban todos los nutrientes de la vid. Por último, Jesús hace referencia al proceso de la limpieza. “Todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto”, explica él (Juan 15:2). Una vez que corta los sarmientos improductivos, el viñador examina con detenimiento cada sarmiento que produce fruto. Cerca de su base, siempre encuentra pequeños retoños que tienen que quitarse. Si los deja para que crezcan, le sacarán a la vid savia que de otra forma pudiera aportar humedad esencial a las uvas. Quizás se quiten también algunas de las hojas grandes para permitir que las uvas jóvenes tengan más acceso a la luz solar. Estos son pasos útiles que contribuyen a que los sarmientos fructíferos produzcan mucho fruto. w02 1/2 pág. 18 párrs. 16-18 ¿Se cuenta usted entre las personas a las que Dios ama?
16 Jesús dio esta advertencia a los once apóstoles reunidos con él en el aposento superior: “Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita, y todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto. Permanezcan en unión conmigo, y yo en unión con ustedes. Así como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo a menos que permanezca en la vid, así mismo tampoco pueden ustedes, a menos que permanezcan en unión conmigo” (Juan 15:2, 4). La historia moderna del pueblo de Jehová revela que el resto fiel de cristianos ungidos ha permanecido unido a su Cabeza, Cristo Jesús (Efesios 5:23). Ha aceptado que se le limpiara y podara (Malaquías 3:2, 3).

Por lo tanto, no cumplimos la ley del Cristo sencillamente enseñando a otras personas el cristianismo. También debemos vivir y comportarnos como lo hizo Jesús. Es cierto que Jesús utilizó palabras hermosas y bien escogidas en sus discursos. Sin embargo, también predicó con el ejemplo. Aunque Jesús había sido un espíritu poderoso en el cielo, aprovechó la oportunidad de fomentar los intereses de su Padre en la Tierra y demostrar cómo deberíamos vivir. Él fue humilde, bondadoso y considerado, y ayudó a los que estaban cargados y oprimidos (Mateo 11:28-30; 20:28; Filipenses 2:5-8; 1 Juan 3:8). Además, Jesús exhortó a sus discípulos a amarse unos a otros como él los había amado.
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w09 15/10 pág. 13 “Ustedes son mis amigos” “Ustedes son mis amigos” “Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando.” (JUAN 15:14) EN AQUELLA noche histórica, Jesús estaba celebrando la Pascua en la planta alta de una casa de Jerusalén con sus apóstoles. Ellos componían un grupo muy diverso. Pedro y su hermano Andrés eran pescadores. Mateo había sido recaudador de impuestos, una profesión despreciada en la sociedad judía. Al parecer algunos, como Santiago y Juan, conocían a Jesús desde la infancia, mientras que otros, como Natanael, lo

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conocían desde hacía pocos años (Juan 1:43-50). No obstante, todos ellos tenían algo en común: estaban convencidos de que Jesús era el Mesías prometido, el Hijo del Dios vivo (Juan 6:68, 69). Debieron de sentirse muy conmovidos al oír a Jesús decirles: “Los he llamado amigos, porque todas las cosas que he oído de mi Padre se las he dado a conocer a ustedes” ( Juan 15:15). Esas palabras de Jesús no solo son aplicables a sus apóstoles fieles, sino a todos los cristianos ungidos de la actualidad y, por extensión, a sus compañeros de las “otras ovejas” (Juan 10:16). Los cristianos componemos un grupo muy diverso, pero todos podemos tener el honor de ser amigos de Jesús. Y eso es muy importante, pues ser amigo de Jesús significa ser amigo de Jehová. De hecho, es imposible entablar una relación estrecha con Dios si no la entablamos primero con su Hijo (léase Juan 14:6, 21).
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w12 15/4 pág. 6 párr. 15 El Hijo está dispuesto a revelarnos al Padre ¿Reveló Jesús todo lo que sabía de su Padre? Lo cierto es que no, pues hubo muchas cosas sobre las que guardó silencio (léase Juan 16:12). ¿Por qué? Él mismo aclaró la razón cuando les dijo a sus discípulos: “No las pueden soportar ahora”. Sin embargo, les explicó que les sería revelado mucho conocimiento cuando llegara “el ayudante”, el espíritu santo, el cual los guiaría “a toda la verdad” (Juan 16:7, 13). Tal como los buenos padres no les cuentan ciertas cosas a los hijos hasta que estos tienen suficiente edad para entenderlas, Cristo no les reveló a sus discípulos ciertos hechos referentes al Padre hasta que fueron maduros y capaces de comprenderlos. Bondadosamente, tuvo en cuenta sus limitaciones. w03 15/3 pág. 4 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo” En el transcurso de la noche, Jesús les dijo: “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). ¿Qué quiso decir con esta afirmación tan categórica? Al menos en parte, que la maldad del mundo no lo había ni amargado ni obligado a pagar con la misma moneda. Y que él no había permitido que el mundo lo moldeara, algo que ellos también podían evitar. Lo que Jesús les enseñó a sus fieles apóstoles en estas últimas horas de su vida terrestre los ayudaría a vencer al mundo. it-1 pág. 143 Ánimo El cristiano necesita ánimo para no contaminarse con las actitudes y los hechos de un mundo que está en enemistad con Dios y para seguir siendo leal a Jehová a pesar de tener que enfrentarse al odio del mundo. Jesucristo dijo a sus discípulos: “En el mundo están experimentando tribulación, pero ¡cobren ánimo!, yo he vencido al mundo”. (Jn 16:33.) El hijo de Dios jamás cedió a la influencia del mundo, más bien, lo venció al no dejarse asimilar por él en ningún sentido. El brillante ejemplo de Jesús como vencedor del mundo y el resultado de su comportamiento intachable nos infunden el ánimo necesario para imitarle y permanecer separados del mundo y sin que nos contamine. (Jn 17:16.) Fuente: Watchtower library 2012.

w06 15/3 pág. 30 párr. 15 Mantengámonos alejados de la adoración falsa Aunque predicamos las buenas nuevas a nuestro prójimo, los seguidores de Jesús no somos “parte del mundo” (Juan 15:19). La palabra “mundo” se refiere aquí a la sociedad humana alejada de Dios (Efesios 4:17-19; 1 Juan 5:19). Estamos separados del mundo en el sentido de que rechazamos las actitudes, el habla y la conducta que ofenden a Jehová (1 Juan 2:15-17). Además, de acuerdo con el principio de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, no cultivamos la amistad de quienes no siguen las normas cristianas (1 Corintios 15:33). No ser parte del mundo quiere decir conservarse “sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). Por lo tanto, estar separados del mundo no significa vivir aislados, sin tener relación con los demás (Juan 17:15, 16; 1 Corintios 5:9, 10).
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Capítulo 16 w02 1/2 pág. 17 párr. 12 ¿Se cuenta usted entre las personas a las que Dios ama? Jesús les advirtió sobre lo que iba a suceder para que ni aquellos once apóstoles ni ningún cristiano verdadero posterior se desanimaran y cedieran a causa del odio del mundo. Añadió: “Les he hablado estas cosas para que no se les haga tropezar. Los expulsarán de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginará que ha rendido servicio sagrado a Dios. Mas ellos harán estas cosas porque no han llegado a conocer ni al Padre ni a mí” (Juan 16:1-3). Un léxico bíblico explica que una forma del verbo que se traduce en este texto “tropezar” significa “hacer que una persona empiece a dudar de alguien en quien debe confiar y a quien ha de obedecer, y la abandone; hacer caer”. Al acercarse la Conmemoración, todos haríamos bien en reflexionar sobre la vida de los siervos fieles del pasado y el presente, e imitar su ejemplo de perseverancia bajo prueba. No permitamos que ni la oposición ni la persecución nos hagan abandonar a Jehová y Jesús, sino resolvámonos a confiar en ellos y obedecerlos.
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