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Diálogo__debate__deliberación

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Diálogo, debate, negociación El “proceso de paz” iniciado por el gobierno con la insurgencia ha puesto en escena el uso de términos como

“diálogo”, “debate”, “deliberación” o “negociación”, usados por políticos y periodistas y por los ciudadanos en general, sin reparar mucho en sus diferencias. En este escrito me propongo hacer alguna claridad sobre el uso de estos conceptos, atendiendo a las aclaraciones que pueden aportarnos algunas teorías contemporáneas de la argumentación: la Nueva retórica de Perelman-Olbrechts, la Teoría de la acción comunicativa de J. Habermas y las Nuevas dialécticas de D. Walton y van Eemeren, y algunas ideas de otros pensadores como Adam Smith, Amartya Sen y Eduardo Piacenza.

I.

Diálogo erístico y diálogo heurístico como tipos excepcionales de argumentación persuasiva. (Perelman-Olbrechts).

En la Nueva Retórica, Perelman parte de la noción filosófica de diálogo (normalmente entendida como una búsqueda cooperativa y desinteresada de la verdad o del mejor argumento). El concepto de diálogo es abordado por Perelman en relación con su idea del “auditorio universal” (el conjunto de las personas razonables): “El diálogo escrito supone, más aún que el diálogo oral, que este auditorio único encarna al auditorio universal. Y esta concepción parece justificada, sobre todo cuando se admite -como hace Platón- que existen en el hombre principios internos apremiantes que lo guían en el desarrollo del pensamiento. Esta búsqueda de una argumentación que pretende ser válida para todo ser razonable permitió, en la Antigüedad, identificar a la dialéctica con la lógica (que realmente era sólo su hija más disciplinada, lo que le permitió independizarse como ciencia en el s. XX)”1 En el diálogo filosófico, dicen Perelman-Olbrechts, “La adhesión del interlocutor al diálogo extrae su significación filosófica del hecho de que se lo considere una encarnación del auditorio universal”. Aquí, el que cede ante el punto de vista del otro no debe ser visto
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Ch. Perelman y L. Olbrechts-Tyteca, Tratado de la argumentación. La Nueva Retórica . Gredos, p.p. 80-83

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cada interlocutor sólo expondría argumentos favorables a su tesis y sólo se preocuparía de los argumentos que le son desfavorables para rechazarlos o limitar su alcance. no sólo porque ha tomado partido por una idea. sino también porque ya únicamente puede valerse de la parte de los argumentos pertinentes que le es favorable. en el triunfo de la propia tesis”. por tanto. la preocupación está. en la que los interlocutores buscan honestamente y sin ideas preconcebidas la mejor solución a un problema controvertido”. por el contrario. sobre las diversas tesis presentadas. que Perelman llama “discusión”. En el diálogo o discusión. parcial. los interlocutores sólo se preocupan por enseñar y demostrar todos los argumentos. “sino que se supone que se ha inclinado ante la evidencia de la verdad” Este tipo ideal de diálogo. debería desembocar en una conclusión inevitable y admitida de forma unánime. el carácter erístico del debate permite que cada una de las partes se centre en los argumentos que le son favorables y deje de lado los que le son opuestos: “En el debate.” Por el contrario. dicen nuestros autores. congelados y sólo aparecen en el debate si el adversario los expone. no constituye un debate. resulta comprensible que la discusión se presente como una búsqueda sincera de la verdad. “una discusión.como uno que fuera derrotado en un debate o en una “justa erística”. pues en este último los respectivos partidarios defienden “convicciones establecidas y opuestas”. 2 . con lo que los demás se quedan. sobre todo. por decirlo así. y su finalidad es la obtención de un consenso: “Se supone que. El hombre con ideas preconcebidas es. Como se cree que este último adopta la misma actitud. La discusión. en favor o en contra. no puede haber temas vedados y se deben considerar todos los argumentos en pro y en contra de una tesis. en el debate. mientras que. llevada con buen fin. en la discusión. mientras que el diálogo es más bien.

E. tangencialmente. I. Perelman-Olbrechts consideran que estas dos formas de interacción verbal son apenas casos excepcionales. una distinción parecida a la que acabamos de ver en su discusión sobre el modelo de análisis de los argumentos que desarrolló S. las discusiones científicas y morales.59-60 3 . Teoría de la acción comunicativa. Toulmin. Volveré al final sobre este punto. Habermas. II. (Habermas). Racionalidad de la acción y racionalización social. p. atendiendo a los objetivos que se pueden esperar alcanzar en cada una de ellas. sin embargo. Habermas toca..Ahora bien. Considero. que la distinción entre el “diálogo heurístico” y el “erístico” puede ser importante para el análisis y caracterización de los distintos modos de interacción verbal. como ejemplos de argumentaciones organizadas como procesos de obtención de un acuerdo”2 2 J. vol. Este último autor propuso una distinción tipológica entre argumentaciones “orientadas al conflicto” y argumentaciones “orientadas al consenso”: “La vista de una causa y la negociación de un compromiso sirven a Toulmin de ejemplos de argumentaciones organizadas como litigio. y también la crítica de arte. los participantes tienden simplemente a persuadir al auditorio con vistas a determinar una acción inmediata o futura: con este fin práctico se desarrollan la mayoría de nuestros diálogos diarios”. sólo son casos excepcionales. subsumibles en el interés común a toda argumentación de persuadir al interlocutor: “El diálogo heurístico en el que el interlocutor es una encarnación del auditorio universal y el dialogo erístico que tendría por objeto dominar al adversario. La argumentación como subordinación de la erística a la búsqueda del acuerdo. en el dialogo habitual. Taurus.

y en contra de la idea de Toulmin. por influencia de R. por ejemplo. Habermas reconoce que existen ciertas formas de argumentación (discusión o deliberación) que no cumplen estrictamente con las condiciones ideales del diálogo o del “discurso práctico-moral”. las cuales explican la necesidad de una decisión dotada de autoridad y que en la litispendencia las partes puedan orientarse en función del éxito. los comentarios a las leyes) se distingue de los discursos prácticos generales por su vinculación al derecho vigente y también por otras restricciones especiales que les impone el orden procesal.Sin embargo. por oposición a la acción comunicativa que se orienta al acuerdo y al consenso). situadas en un mismo plano: “La negociación de compromisos no se halla al servicio de un desempeño estrictamente discursivo de pretensiones de validez.” Aquí Habermas opone el tipo de argumentación en la que las partes defienden “pretensiones de validez” susceptibles de universalización (como la verdad o la rectitud moral) a la “negociación de compromisos” o “ajuste de intereses” en el que se supone (o se busca) además un equilibrio de “posiciones de poder”. las deliberaciones de los jueces. pasó a consideralo como un caso especial de discurso práctico. sino del ajuste de intereses no susceptibles de universalización.” Anota Habermas que en un primer momento estas diferencias del debate judicial con el discurso práctico le habían llevado a considerar a aquel como un caso de acción estratégica (orientada al éxito. las discusiones dogmáticas. y ello sobre la base de un equilibrio de posiciones de poder. considera Habermas que los modelos de interacción verbal que representan el conflicto y el consenso no pueden considerarse como formas de organización equiparables. pues están sometidas a restricciones institucionales y a presiones contingentes (de tiempo y lugar) que no serían lo propio de un diálogo ideal: “La argumentación ante un tribunal (al igual que otras formas de discusión jurídica como. de la 4 . pero luego. a pesar de sus características y limitaciones institucionales “la argumentación ante un tribunal contiene elementos esenciales que sólo pueden ser aprehendidos según el modelo de la argumentación moral y. en general. Alexy. Pues.

El diálogo persuasivo. como búsqueda cooperativa de la verdad o de la rectitud. “deliberación” (D. o sobre hipótesis científicas u obras de arte. imponiéndole nuestro punto de vista. De allí que Habermas. la negociación. ya versen sobre cuestiones de derecho o de moral. Tres tipos de intercambio dialógico (“diálogo”): “persuasión”. la deliberación y la disputa erística. permanece el problema de que en las discusiones cotidianas suele suceder que no estemos interesados en esa búsqueda cooperativa de la verdad que caracteriza a la “argumentación” tal y como Habermas la entiende. en otros casos.discusión sobre la rectitud de enunciados normativos”. todas las argumentaciones. Las propiedades de estos seis tipos de “diálogo” se resumen en el Cuadro 1: 5 . Volveré también sobre esto. III. Es decir. en la argumentación jurídica sucede otro tanto en cuanto a las consideraciones de justicia.. considere posible generalizar el modelo del diálogo. el arte o la justicia: “.” No obstante. exijan la misma forma de organización básica de una búsqueda cooperativa de la verdad que subordine los medios de la erística al objetivo de obtener convicciones intersubjetivas basadas en los mejores argumentos. o. en los que tengamos que pasar a la negociación de intereses contrapuestos (buscando algún equilibrio en las posiciones de poder). Pues así como en la discusión práctico-moral están en juego pretensiones de validez universal sobre la rectitud de las normas. la indagación. en oposición a Toulmin. la moral. “negociación”. a los campos de la ciencia. En esta teoría se describen seis tipos básicos de “diálogo”:.. la búsqueda de información. siempre habrá intercambios en los que prime el interés erístico por derrotar al antagonista. Walton) La Nueva dialéctica desarrollada por Douglas Walton clasifica diferentes tipos de diálogo que representan diferentes tipos de conversaciones dirigidas a un fin en el que la argumentación es usada para contribuir a la meta del diálogo.

2007. los participantes se orientan a 3 Douglas Walton. puede versar también sobre la elección práctica o solución de dilemas. p. pues el “conflicto de opiniones”. quedarían tres tipos básicos: 1. El diálogo deliberativo-persuasivo (o disuasivo) en el que se parte de un conflicto de opiniones (bien sea sobre cómo interpretamos la realidad o sobre cómo debemos actuar ante una disyuntiva de acción). esto si unificamos el diálogo de persuasión con la deliberación. que caracteriza a la primera. elección práctica y acciones Erístico (Disputa) Conflicto personal Derrotar verbalmente al oponente Cuadro 1. En este caso. Library of Congress Cataloging-in-Publication Data. creo que los restantes cuatro tipos de interacción verbal pueden ser reducidos a tres.Los seis tipos básicos de diálogo.V. 23)3 Dejando de lado la indagación y la búsqueda de información (que parecen pertenecer más a la investigación científica que al diálogo cotidiano).TIPO DE DIÁLOGO Persuación SITUACIÓN INICIAL Conflicto de opiniones OBJETIVO DE LOS PARTICIPANTES Persuadir a la otra parte Encontrar y verificar evidencia Ganar lo máximo posible Recibir o dar información Coordinar objetivos OBJETIVO DEL DIÁLOGO Resolver o aclarar un tema Indagación Necesidad de prueba Probar (refutar) hipótesis Negociación Conflicto de intereses Encontrar un arreglo razonable para ambas partes Intercambiar información Búsqueda de información Deliberación Necesidad de información Dilema o Decidir el mejor curso de acción disponible Revelar las bases profundas del conflicto. 2007. (Tomado de D. Walton. John Benjamins B. Dialog Theory for Critical Argumentation. 6 . propio de la segunda. Así.

el objetivo de este tipo de “diálogo” erístico es “revelar las bases profundas del conflicto”. 2. En un modelo formal de deliberación se espera que los participantes hagan propuestas y contrapropuestas sobre lo que se debe hacer. incluso sofismas y falacias). se trata de sacar el máximo provecho para sus propios intereses. siguiendo a Walton. si la negociación es exitosa. Para cada una de las partes que negocian. Así. En un punto intermedio entre el diálogo como deliberación persuasiva y la disputa erística. de un jurado o juez imparcial. sin embargo. y el punto de vista 7 . mientras que el punto de vista del contrario es errado y derrotable. Walton considera que su punto de partida es un conflicto personal. se espera que el arreglo final sea “razonable”. aceptable. está la negociación. que decida a cuál de las dos partes le concede la victoria. es decir. Según Walton. y su objetivo pretende ser tan persuasivo (o convincente) como el de aquel que nos propone una teoría explicativa sobre la realidad. que esta es apenas una característica o efecto derivado del debate. 3. hasta el caso extremo en el que se trata de defender a toda costa el punto de vista propio y de derrotar al adversario (pero siempre mediante el uso de argumentos. Normalmente las disputas erísticas no concluyen con un acuerdo entre las partes. para ambas partes. Creo que casi todos los intercambios dialécticos se pueden encuadrar en uno de estos tres casos.persuadir (o convencer) al contrario sobre la verdad de una descripción de la realidad o sobre las ventajas de elegir un tipo de acción en vez de otro. de allí que sea necesaria la intervención de un tercero. En un extremo opuesto tendríamos la disputa o debate erístico. Desde el caso ideal en el que las partes intervinientes cooperan mutuamente para encontrar el mejor argumento o punto de vista. y tratan de llegar a una decisión común al respecto. pero. cada uno de los interlocutores se empeñará en refutar el punto de vista contrario. Aquí. verdadero e irrefutable. pero podríamos caracterizarlo también como aquel intercambio en el que cada una de las partes considera que su punto de vista es inmodificable. el punto de partida es un conflicto de intereses (que pueden provenir de una diferencia de opinión o de visiones distintas sobre cómo enfrentar un dilema de acción). Creo. el argumento más razonable o el que pudiera convencer a cualquier persona razonable.

Por supuesto. La búsqueda del significado. en el cual se concibe el discurso argumentativo como un intento de resolver una diferencia de opinión poniendo a prueba la aceptabilidad de ciertos puntos de partida. Paul Grice: “Lógica y conversación” (1975).quien lo propone deberá defenderlo mediante un discurso que tiene como propósito convencer a otro de su aceptabilidad. La pragma-dialéctica incorpora en su modelo de análisis de la argumentación las “reglas de la comunicación que los hablantes y los oyentes normalmente observan”.p. y existen muchos factores de índole social y psicológica que matizan y permean los intercambios dialécticos. IV. Acero. honesto y eficaz y ve directo al punto. Antes de hablar un poco sobre ellos. El modelo pragma-dialéctico de discusión crítica racional. de J. la realidad suele ser siempre más compleja que cualquier teoría o esquema explicativo. las “máximas conversacionales” de P. En: M. revisaré un par de teorías que aportan elementos adicionales para la comprensión del tema. J. 2a Regla: No realices ningún acto de habla insincero. La pragma-dialéctica (también conocida como Nueva dialéctica) desarrolla un modelo ideal de “discusión crítica”.intermedio en el que cada parte negocia lo que está dispuesto a “perder” (o a conceder al otro) a cambio de que este a su vez conceda o sacrifique algo de sus pretensiones iniciales. 4 8 . 4a Regla: No realices ningún acto de habla inútil. cuando la aceptabilidad de un punto de vista es cuestionada – porque a alguien le parece falso.4 En la pragma-dialéctica estas últimas son presentadas así: Principio de la Comunicación (equivalente al “Principio Cooperativo” de Grice): Sé claro. 3a Regla: No realices ningún acto de habla superfluo. p. Valdés Villanueva. Grice (1975). op. cit. Asi. 511-530. Trad. dudoso o digno de ser examinado. es decir. 1a Regla: No realices ningún acto de habla incomprensible.

9.5a Regla: No realices ningún acto de habla que no se conecte apropiadamente con los actos de habla precedentes. Una parte no debe atribuir abusivamente al adversario ninguna premisa implícita. Argumentación.. El ataque debe recaer sobre el punto de vista tal como ha sido presentado por la otra parte. 5 6 Van Eemeren & Grootendorst (2002). Una parte no puede defender su punto de vista sino avanzando una argumentación relativa a dicho punto de vista. Si un punto de vista no ha sido defendido de manera concluyente. en el sentido ordinario de este término.p. 8. Traduzco de la traducción francesa: La nouvelle dialectique. Una parte no debe utilizar sino argumentos lógicamente válidos. Los participantes no deben obstaculizar la expresión o el cuestionamiento de los puntos de vista. 7. p. No debe rechazar una premisa que ella misma ha dejado sub-entendida. Paris: Kimé. comunicación y falacias. 2. entonces el oponente no debe ponerlo ya en duda. (Traducción de Eduardo Serrano Orejuela) 9 . o susceptibles de ser validados mediante la explicitación de una o varias premisas. más que a una conversación. 3. Una parte no debe presentar una premisa como un punto de partida aceptado cuando tal no es el caso. 71-72 Estas son las diez reglas de la discusión crítica propuestas por Frans van Eemeren y Rob Grootendorst en el marco de su teoría pragma-dialéctica de la argumentación. La parte que ha avanzado un punto de vista está obligada a defenderla si la otra parte se lo pide. No debe tampoco rechazar una premisa si constituye un punto de partida aceptado. Si un punto de vista ha sido defendido de manera concluyente. Pero la pragma-dialéctica propone un conjunto de 10 reglas que deben respetarse en un debate dialéctico o discusión crítica racional: Las Diez Reglas De La Discusión Crítica6 1. 4. 5.5 Considero que estas reglas corresponden más a los ideales que debería perseguir un intercambio de información (o aun discurso informativo). 1996. entonces el proponente debe retirarlo. Una parte no debe considerar que un punto de vista ha sido defendido de manera concluyente si esta defensa no ha sido conducida según un esquema argumentativo adecuado y correctamente aplicado. 6.

V. Sen elabora su concepción de la “imparcialidad abierta” a partir de las reflexiones de Adam Smith (en su Teoría de los sentimientos morales) sobre el “espectador imparcial” y opone esta a la “imparcialidad cerrada” que encuentra expresada en las teorías de J. donde los participantes cooperan entre sí por la búsqueda del mejor argumento. acudiré a algunas ideas que presenta Amartya Sen en su libro La idea de justicia (2009). Smith) En el capítulo 6 de ese libro. Rawls sobre la “justicia como equidad”. es de esperarse que en las discusiones de la vida real su violación sea más frecuente de lo que se supone. A. cada una de ellas debe interpretar las expresiones de la otra parte de la manera más cuidadosa y pertinente posible. Sen llama imparcialidad cerrada a “el procedimiento para hacer juicios imparciales (que) invoca sólo a los miembros de una sociedad o nación determinada (o lo que Rawls llama un pueblo dado) para quien se hacen los juicios. Imparcialidad abierta e imparcialidad cerrada (A. Más precisamente. En esta última será normalmente el jurado o juez imparcial el que señalará las violaciones de las reglas del debate cometidas por los sujetos enfrentados. Sen – A. Así que para lograr una mejor apreciación del papel que juega el juez o el espectador imparcial en la posible solución de los debates y negociaciones.10. El método rawlsiano de la justicia como equidad utiliza el artificio de la posición original. Las partes no deben utilizar formulaciones insuficientemente claras o de una oscuridad susceptible de engendrar la confusión. Posiblemente en un diálogo o debate deliberativo y persuasivo. sea más fácil que se respeten dichas reglas. entre los ciudadanos de 10 . dado su carácter ideal. pero esto es menos evidente en la negociación y mucho menos en la disputa erística. A. Pero. La idea básica de Smith es que debemos examinar nuestra propia conducta como suponemos o imaginamos que la evaluaría un “espectador justo e imparcial”. y un contrato social basado en ella. El principal rendimiento de estas reglas es que han permitido clasificar las falacias que comúnmente se cometen en los debates como violación de alguna de ellas.

en los primeros capítulos del libro el espectador imparcial es nombrado por Smith como “todo espectador imparcial”. Así. que no necesariamente pertenezca al grupo focal. pero a partir de la tercera parte del 7 Amartya Sen. a menos que nos separemos.una comunidad determinada. Smith pensó la figura del “espectador imparcial. En la famosa figura del “espectador imparcial de Adam Smith. y consigamos verlos a una cierta distancia de nosotros.” 7(152) Diferente es el caso de la imparcialidad abierta. en el cual “… el procedimiento para hacer evaluaciones imparciales puede (y en ocasiones tiene que) invocar juicios de fuera del grupo focal para evitar el prejuicio parroquial. 174. Taurus. p. p. “todo individuo razonable” (A. Smith alegaba que hay espacio para ambas y necesidad de ambas” No me detendré aquí en la crítica que hace Amartya Sen al peligro de parroquialismo y otras debilidades que encuentra en el modelo rawlsiano de “justicia como equidad”. el requerimiento de imparcialidad exige (…) la invocación de juicios desinteresados de “cualquier espectador justo e imparcial”. 152 11 . conviene precisar mejor la idea de “imparcialidad abierta” a partir de la forma como A. Antes de profundizar en ello. “todo corazón humano”. Las opiniones imparciales pueden venir de lejos o de la propia comunidad. En palabras de Smith: “Nunca podemos examinar nuestros propios sentimientos y motivos. 181). Ningún forastero está implicado o es parte de tal procedimiento contractualista.” Los estudiosos de esta obra de Smith han señalado que el concepto de “espectador imparcial” es presentado inicialmente en la Teoría de los sentimientos morales como un espectador real. Pero si quiero señalar desde ahora la posibilidad de relacionar esta idea de “imparcialidad cerrada” con el concepto de “negociación” que encontramos en D. por así decirlo. 1759/ 1997. 154. La idea de justicia (2009). interno y abstracto. nunca podemos formar ningún juicio sobre ellos. Pero sólo podemos hacer esto esforzándonos por verlos con los ojos de otras personas o como otras personas probablemente los verían. de nuestro estado natural. Walton. Smith. externo y concreto y luego como un espectador supuesto. nación o cultura.

Para Smith. la del espectador imparcial como un ser concreto. el mismo Sen nos allana este camino. Es la razón. “ilustre juez y árbitro de la conducta” (pgs. la conciencia. Y las críticas de subjetivismo que se han hecho al imperativo kantiano también podrían esgrimirse contra la segunda versión smithiana del “espectador imparcial”. un “semidios dentro del pecho”. no es el tenue destello de la benevolencia que la naturaleza ha encendido en el corazón humano lo que es así capaz de contrarrestar los impulsos más poderosos del amor propio. externo y real.libro el espectador imparcial es entendido como “el hombre interior”. el hombre interior. Dije antes que la caracterización de la “imparcialidad cerrada” de Sen puede relacionarse con el tipo de intercambio dialógico que Walton llama “negociación”. 273. Posiblemente por ello. 251. “ilustre recluso dentro del pecho”. y las confusiones naturales del amor propio sólo pueden ser corregidas por la mirada de este espectador imparcial”8 (p. pues para él la oposición entre imparcialidad abierta y cerrada es análoga a la que existe entre un “arbitraje justo” y una “negociación justa”: “El uso del espectador imparcial de Adam Smith se relaciona con el razonamiento contractualista en la misma forma en que los modelos de arbitraje justo (opiniones sobre lo que puede ser reclamado de-por cualquiera) se relacionan con los modelos de negociación justa (en la cual la participación está confinada a los miembros del grupo 8 Adam Smith (1759). 260) Los comentaristas han señalado la probable influencia que tuvo esta idea de Smith en la formulación kantiana del imperativo categórico. Lo que se ejercita en tales ocasiones es un poder más fuerte. Amartya Sen prefiere quedarse con la primera versión. 260. una motivación más enérgica. La teoría de los sentimientos morales. el habitante del pecho. Alianza 1997. el ilustre juez y árbitro de nuestra conducta (…) Sólo por él conocemos nuestra verdadera pequeñez y la de lo que nos rodea. De hecho. 257. 275). este espectador imparcial es lo único que puede controlar en el ser humano el impulso a dejarse llevar por meros intereses egoístas del amor propio: “No es el apagado poder del humanitarismo. “juez interior” (que sopesa los intereses propios con los ajenos). 12 .

sino que distingue tres casos distintos de deliberación: (en Facticidad y validez) 1. la oposición entre arbitraje justo y negociación justa parece estar pensada aquí para los caso de la resolución de conflictos entre naciones y al interior de las naciones respectivamente. y 3. Y para ello se podría acudir a la distinción perelmaniana entre auditorios universales y particulares. 159-160) Esto permite decir que la imparcialidad abierta del espectador imparcial sería la base para un arbitraje justo. pues no sólo diferencia (en T. Habermas va más allá. ¿Podríamos generalizarlos para hacerlos coincidir con las definiciones anteriores de deliberación persuasiva y negociación? Creo que sí. (Nótese que aquí tanto el arbitraje como la negociación son considerados justos: justo para cualquiera o justo para determinado grupo). por tanto. A. Los dos primeros casos. dentro de una comunidad determinada. entendido este desde un punto de vista universalista (lo que sería justo para cualquiera.p. para todos). la pretensión de universalidad de las normas morales. o. el tipo de argumentación que permite dirimir las disputas ético-políticas. o vale decir: la suposición de una 13 . la negociación de pugnas y conflictos de interés. Ahora bien. mientras que la imparcialidad cerrada del modelo contractualista (la posición originaria de Rawls) serviría de modelo para una negociación justa. C) entre discursos con pretensión de universalidad (teóricos y prácticos) y críticas estéticas y terapéuticas (que son válidas en contextos culturales específicos). en términos muy semejantes a la distinción de Sen entre arbitraje justo y negociación justo (y.implicados en el contrato original para un “pueblo” dado de un particular Estado soberano)” (p. de razones ético políticas y de razones morales…el tipo de razones se sigue de la lógica de la clase de cuestión de que se trate. 2. mejor a la distinción que hace Habermas entre argumentos que tienen una pretensión de validez universal y aquellas que sólo aspiran a ser válidos para una comunidad o grupo cultural específico. entre la imparcialidad abierta y la cerrada): “El principio democrático resulta de una especificación del “principio de discurso” para aquellas normas de acción que se presentan en forma de derecho y que pueden justificarse con ayuda de razones pragmáticas. En el caso de cuestiones morales la humanidad.

p. asuntos propios de una nación o “comunidad política” (ético-políticos) y asuntos que atañen a los grupos sociales y subculturales (¿pragmáticos?). que compiten entre sí. aun cuando las razones de esa aceptación puedan ser distintas para cada uno” 9 El modelo de Habermas distingue pues entre asuntos (morales) que atañen a toda la humanidad. Estos. Las razones decisorias tienen en principio que poder ser aceptadas por los miembros que comparten “nuestras” tradiciones y valoraciones fuertes. tienen en principio que poder ser aceptados por todas las partes. 14 . A modo de conclusión: ¿Una psicopatología del intercambio dialéctico? Quisiera terminar esta reseña conceptual con algunas observaciones sobre este problema: ¿por qué nos resulta tan difícil adoptar la posición de un espectador imparcial al momento de disputar con un contradictor? 9 J. VI. En este caso es la totalidad de los grupos sociales o subculturales directamente implicados el sistema de referencia para la negociación de compromisos. constituye el punto de referencia para la fundamentación de reglas que sean de interés de todos por igual. 1992/1998. Facticidad y validez. si se obtienen en condiciones de negociación que puedan considerarse equitativos. en un orden de universalidad decreciente. 173. Las razones decisorias tienen en principio que poder ser aceptadas por cualquiera. Habermas.república de ciudadanos del mundo. Las pugnas y conflictos de intereses hacen menester que se busque un punto de equilibrio entre las diversas actitudes valorativas y constelaciones de intereses. En las cuestiones ético-políticas la forma de vida de la comunidad política “en cada caso nuestra” constituye el punto de referencia para la fundamentación de regulaciones que se consideren expresión de una autocomprensión colectiva conscientemente ejercitada.

lo normativo. es un logro evolutivo de la humanidad: “La evolución cognitiva significa en términos generales la descentración de una comprensión del mundo de cuño inicialmente egocéntrico” (TAC. Los mundos subjetivos de los implicados podrían entonces hacer de espejos donde lo objetivo.El asunto puede ser abordado desde la psicología. Los actores buscan entenderse sobre una situación de acción para poder así coordinar de común acuerdo sus 15 . como ingredientes del mundo subjetivo de éste. Habermas se apoya en la psicología genética de Piaget para sustentar su idea de que la “descentración del propio punto de vista” que nos permite superar nuestro egocentrismo natural. se reflejasen mutuamente cuantas veces se quisiera. puede además considerar que alter considera a su vez cómo aquello que él (alter) juzga como estados de cosas existentes o como normas válidas se presentan desde la perspectiva de ego. Pero los conceptos formales de mundo tienen precisamente la función de impedir que el acervo de lo común se evapore en este libre movimiento del recíproco reflejo de subjetividades.10 10 Habermas usa. en un sentido diferente. esto es. en su definición de la acción comunicativa: “el concepto de acción comunicativa se refiere a la interacción de a lo menos dos sujetos capaces de lenguaje y de acción que (ya sea con medios verbales o con medios extraverbales) entablan una relación interpersonal.”. p. y lo subjetivo del otro. permiten adoptar en común la perspectiva de un tercero o de un no implicado.” Es pues la capacidad de adoptar el punto de vista de un tercero una condición necesaria para llegar a un entendimiento con el otro en toda relación intersubjetiva: “Todo acto de entendimiento puede entenderse como parte de un proceso cooperativo de interpretación que tiene como finalidad la obtención de definiciones de la situación que puedan ser intersubjetivamente reconocidas. es decir. sino también los mundos subjetivos de los otros. Ego puede considerar cómo determinados hechos (aquello que él juzga como estados de cosas existentes en el mundo objetivo) o cómo determinadas expectativas normativas (aquello que él juzga como ingrediente legítimo del mundo social compartido) se presentan desde la perspectiva de alter. como ingrediente del mundo subjetivo de éste. la idea de negociación. De hecho. 103) También en el plano subjetivo se supone esta capacidad de descentramiento: “El concepto de mundo subjetivo nos permite distinguir del mundo externo no solamente nuestro propio mundo interno.

En el primer caso: “En lo tocante al proceder de una nación independiente con respecto a otra. el imparcial muy lejos. Smith. TSM. Los tratados son violados y si se obtiene alguna ventaja con ello la violación prácticamente no deshonra al violador” 11 El segundo caso se presenta cuando una nación está dividida en facciones hostiles. p. los únicos espectadores indiferentes e imparciales son las naciones neutrales. El espectador parcial está cerca.” ( Habermas. Por eso en la guerra y la negociación internacional las leyes de justicia rara vez son observadas. El concepto aquí central. posee en un determinado sentido una validez universal” (ídem. al que llamó el “espectador indulgente y parcial”: “Nunca tiende más a corromperse la rectitud de nuestros sentimientos morales como cuando el espectador indulgente y parcial está muy cerca y el indiferente e imparcial está muy lejos” Smith ilustra el carácter pernicioso del espectador parcial tanto para el caso de conflictos entre naciones. jamás los complacerá tanto como si se enfurece e injuria a sus enemigos. el ciudadano de cada una presta poca atención a los sentimientos que las naciones extranjeras puedan abrigar con relación a su comportamiento. En este modelo de acción el lenguaje ocupa. Toda su ambición estriba en cosechar la aprobación de sus propios conciudadanos.. I. 1981/1999. en su Teoría de los sentimientos morales también muestra el caso contrario. 192) 11 A. como para los conflictos entre facciones internas de una misma nación. como veremos.Pero esto no responde aún nuestra pregunta. p. un puesto prominente. y como todos están animados por las mismas pasiones hostiles que lo animan a él. La verdad y los tratos honestos son casi totalmente pasados por alto. civiles o eclesiásticas. Adam Smith no sólo habló del “espectador imparcial”. el de interpretación. p. se refiere primordialmente a la negociación de definiciones de la situación susceptibles de consenso. (…) Cuando dos naciones entran en conflicto. Y más adelante: “el proceso de entendimiento como negociación cooperativa de definiciones compartidas de la situación. suele ser aún más furiosa que la de las naciones hostiles y su conducta recíproca es a menudo aún más atroz (…) el patriota más feroz jamás se ha planteado seriamente la pregunta de si hay planes de acción y con ello sus acciones. TAC. 284-285 16 . sean de tipo político o religioso: “La animosidad de las facciones hostiles. 124).p.

y a menudo piensan que ese Ser Divino está animado por sus propias pasiones vengativas e implacables. fue 12 13 A. 286 17 . TSM. pero son los más insignificantes. dispersos. los rebeldes y herejes. que pueden ser los más sabios. 286 A. como el egocentrista. Considero. El fanático. “audiatur et altera pars” ("Óigase también a la otra parte"). nos impiden adoptar el punto de vista de un tercero imparcial. auténtico y respetado. p. p. Smith. son tratados con desdén y escarnio y detestados por los fanáticos y furiosos de ambas partes. Puede afirmarse que para esos bandos dicho espectador imparcial no existe en ninguna parte del mundo.que respetar a los enemigos públicos. En consecuencia. Smith. desata el deseo de eliminarlo físicamente. Y ponerse en el lugar del otro supone escucharlo. es decir. su punto de vista. TSM. sin influencia y “excluidos por su propia sinceridad de la confianza de las partes”. en el peor caso. el atrincheramiento dogmático en los puntos de vista propios o de la facción con la que nos identificamos. es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. pues “Un genuino partidista odia y desprecia la sinceridad” y concluye Smith: “De ahí que el espectador imparcial. (…) Supongo que no será necesario puntualizar que los rebeldes y los herejes son esos infelices que cuando las cosas alcanzan cierto grado de violencia tienen la mala suerte de estar ubicados en la parte más débil”12 Y agrega Smith que en un país “enloquecido por las facciones” pueden quedar algunos cuyo juicio no esté “corrompido por la infección generalizada”. pero serán individuos solitarios. que hay un paso previo a la adopción de un punto de vista imparcial. sin embargo. ¿No es esta la respuesta a la pregunta planteada antes? El egocentrismo. sólo acepta que el otro se ponga y adopte su lugar. Llegan incluso a imputar al gran Juez del universo sus propios prejuicios. violencia que. la facción y el fanatismo han sido los mayores corruptores de los sentimientos morales. el intento de una parte de imponer su punto de vista parcial al contrario y la violencia desatada por el rechazo del otro. nunca está tan lejos como en medio de la violencia y cólera de las facciones contendientes.”13 La facción y el fanatismo.

aunque haya decido lo justo. Su honor es una especie de cuerpo místico que les permite jugarse la vida y quitársela al enemigo. 18 Nov. La soberbia militar. de espejismos. porque ambos la tienen de sobra. es también la escafandra que los protege de la asfixia moral. Piacenza hace de este antiguo precepto jurídico una expresión del principio de la dialogicidad esencial de la argumentación. someterse al absurdo de asumirse dueños de la verdad y del destino de otros. El Especta dor. quizá necesaria para matar. Quiero terminar con un fragmento de la última columna de Alfredo Molano Bravo: “Del honor y otras maldades” en la que se muestra la actitud típica del “espectador parcial”. no oyen. Es una palabra menos heroica pero más real para entender que lo que se defiende a muerte necesita de muletas. pero es uno de los más poderosos obstáculos para el entendimiento entre guerreros. en ella viven. se destruyen. rayos. ser faros.”14 Pedro Posada Gómez Noviembre 19 de 2012 14 Alfredo Molano Bravo: “Del honor y otras maldades”. Paradójico. Si se la quitaran —y las negociaciones a veces sólo son eso— podrían notar que lo que han hecho es exactamente lo mismo de lo que acusan a su enemigo irreconciliable (…) El gusano de la soberbia los envuelve de manera que no ven. no ha sido justo”. no entienden sino sus propias razones.el título de un artículo del filósofo uruguayo Eduardo Piacenza (2006). del que es incapaz de ponerse en el lugar del otro o de asumir el punto de vista de un tercer imparcial. La soberbia no es tan heroica como el honor. vengadores sin mácula (…) de alguna manera los guerreros nunca salen de la trinchera. en esta caso encarnado en un sector del estamento militar: “El honor de los guerreros eclipsa las razones que los llevan a la guerra y sobre todo las que los mantienen presos de la inercia bélica. se condecoran. Y nos recuerda lo que le había advertido la Medea de Séneca a Creón: “quien ha decidido algo sin oír a la otra parte. El honor militar no es más que soberbia pura y dura. obedecer sin condiciones. comen. de falacias grandilocuentes. truenos. 2012 18 . hacen sus necesidades.

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